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El Cumpleaños De Jaime

Soy un padre separado a cargo de dos hijos en edad adolescente, Sara, que tiene 19 años y Jaime, de 18. Julia, mi mujer, decidió tras tres años de matrimonio que no servía para la vida en familia y nos abandonó. Desde entonces hemos vivido los tres solos.

Iba a ser el 18 cumpleaños de mi hijo Jaime, así que decidí alquilar una película porno, comprar unas cuantas cervezas y pasar con él una “noche para hombres”. Jaime siempre había sido un poco introvertido, siempre estudiando para sacar buenas notas y muy tímido en su relación con las chicas. Pensé que aquella fiesta le despertaría un poco, le divertiría.

Llevábamos unos diez minutos viendo la película y acabábamos de tomarnos nuestra primera cerveza cuando Sara entró en la habitación. Inmediatamente me puse nervioso porque no sabía cómo iba a reaccionar ella al ver lo que estábamos viendo en la tele. Ella era del tipo de mujeres que considera una película porno machista e inmadura.

– ¿Puedo sentarme a ver la película? -dijo, para mi sorpresa. – Claro -contesté yo y se dejó caer en el sofá al lado de Jaime.

Durante las partes lentas de la película y sin que ellos me vieran, les miraba a los dos de reojo para ver cómo reaccionaban. Jaime estaba pegado a la tele. Estaba seguro de que era virgen y de que aquella era la primera vez que era testigo de un acto sexual. Estudiaba con atención todas y cada una de las escenas. Sin embargo, Sara parecía acostumbrada a aquello. Al contrario que Jaime, yo sabía que Sara era sexualmente activa porque llevaba pidiéndome que le comprase píldoras anticonceptivas desde los 16 años.

Conforme la película llegaba al final, Sara empezó a cambiar las piernas de posición durante las escenas más calientes. Se había tomado una cerveza con nosotros y me imagino que la película había empezado a excitarla. La cara de Jaime seguía cosida a la tele. La película también había tenido un efecto sobre él… El bulto que había en el interior de su pierna izquierda estaba creciendo a marchas forzadas. Sara estaba cada vez más inquieta y finalmente posó su mano sobre la pierna de Jaime. Esto le distrajo de la película durante un instante, dándose cuenta por primera vez de que su hermana estaba sentada a su lado. Inmediatamente su atención volvió a la pantalla, no queriendo perderse ni un momento de la acción.

Resueltamente, Sara deslizó hacia arriba su mano recorriendo la pierna de su hermano y agarró con firmeza el bulto de sus pantalones. Jaime saltó del asiento y se puso completamente recto. Miró a su hermana con la expresión de sobresalto más grande que he visto en mi vida. Ella simplemente le devolvió una mirada que decía “Te necesito” y una sonrisa traviesa, como si estuviese pensando “No tienes ni idea de lo que está a punto de pasarte.”

Jaime me miró con perplejidad, sin decir nada. Estaba esperando que yo hiciese algo para detener a su hermana. Yo sólo me encogí de hombros y le eché una mirada como diciéndole “No puedo hacer nada en esto”. Sorprendentemente, Sara se estaba comportando como si yo no estuviera en la habitación. Yo estaba sentado en una hamaca, separado del sofá en el que ellos dos estaban sentados. Aquello le daba a Sara el espacio suficiente como para sentir que estaban solos y a mí la distancia necesaria como para ver todo lo que hacían.

Jaime volvió a mirar a la cara de Sara. Sin apartar su mirada de la suya, ella tomó la mano derecha de su hermano y la colocó firmemente sobre una de sus tetas. Jaime entendió la indirecta y empezó a acariciarla suavemente, intentando medir su tamaño y firmeza a través del sujetador. Mientras él seguía mimando la teta de su hermana, ella continuaba frotando suavemente su hinchada polla.

– Ponte de pie delante de mí -dijo Sara, asiéndole un brazo a su hermano y ayudándole a levantarse.

Aquellas palabras me sacaron de lo que parecía un sueño. De repente me di cuenta de que estaba viendo a mi hija seduciendo a mi hijo. Por mi cabeza fluyeron sentimientos encontrados… aquello no estaba bien. Pero la película, la cerveza y las acciones de mi hija me habían puesto un poco cachondo, quería ver más. Decidí sentarme y ver qué pasaba.

Jaime estaba de pie y Sara le había colocado justo enfrente de ella. Sentada en el borde del sofá, mi hija le desabrochó los pantalones, deslizó sus dedos bajo la goma de sus calzoncillos y le bajó toda la ropa de un tirón. La polla de Jaime saltó hacia ella, apuntando directamente a su cara. Era blanca y suave, sin experiencia en los placeres del sexo. Sus huevos estaban claramente hinchados, probablemente por la película y por las caricias de Sara.

La película acabó. En la tele sólo había nieve y ruidos. No quise apagarla por miedo a que al hacerlo pudiese romper la cadena de acontecimientos entre mis dos hijos. Sara acarició la parte interna de los muslos de Jaime, con cuidado de no tocar su polla ni sus huevos. Estaba poniéndole cachondo, haciendo que sus pasiones afloraran. Mientras le hacía esto, su mirada no se apartaba de la joven polla que estaba delante de su cara, admirando su longitud y su grosor. Finalmente, su mano subió hasta los huevos y los acogió en ella. Jaime dejó escapar un gemido. Su polla se estremeció. Sara se dio cuenta de que no faltaba mucho para que su hermano se corriese, así que no perdió el tiempo. Agarrando firmemente la polla con su mano, la acarició un par de veces y se la metió en la boca. Jaime soltó otro gemido. Mi propio miembro estaba empezando a hincharse al imaginar lo que Jaime estaría sintiendo en aquel instante en que su polla estaba deslizándose por primera vez en una cálida y húmeda boca.

Sara le comía la polla a Jaime como toda una experta. La lamía de arriba a abajo, para luego metérsela completamente en la boca unas cuantas veces. Miraba hacia arriba, con los ojos clavados en los de su hermano y con una sonrisa en la cara al tiempo que su lengua aleteaba sobre su sensible glande. Cuando vi que los huevos de Jaime se pegaban el uno al otro, supe que estaba cerca del orgasmo. Jaime empezaba a parecer ansioso.

– ¡Cre.. cre… creo que deberías parar! -dijo con una voz rota y temblorosa.

Sara ignoró el ruego de su hermano mientras su cabeza seguía subiendo y bajando sobre su polla.

– Aaaahhhh… -gritó Jaime al tiempo que descargaba su semen en la garganta de su hermana.

Sara mantuvo el palpitante miembro en su boca todo el tiempo que éste estuvo escupiendo su cálida descarga en ella. La polla de Jaime encogió rápidamente y se deslizó fuera de la boca de Sara. Ella le dio un beso en la punta y Jaime cayó rendido en el sofá, con sus brazos y piernas totalmente extendidos.

– ¡Coño! -exclamó él mientras de su cada vez más arrugado miembro salían las últimas gotas de semen. – Ahora me toca a mí -dijo sonriendo Sara, poniéndose en pie.

Empezó a desabrocharse los botones de la blusa y rápidamente se la quitó, así como los pantalones vaqueros, quedándose solo con el sujetador y las bragas. Se quedó de pie unos instantes dándole tiempo a Jaime para que contemplase su cuerpo con todo detalle. Me di cuenta de que era la primera vez que veía a mi hija desnuda desde que era muy pequeña. Sara hacía atletismo en el colegio y estaba en muy buena forma. Su cuerpo estaba bronceado y parecía muy suave. Físicamente, estaba en la época perfecta para una mujer, ya que su cuerpo estaba adoptando las curvas de una mujer adulta, pero manteniendo la firmeza y el brillo de la juventud.

Estaba enfrente de Jaime, con las manos apoyadas en sus caderas. Lentamente, cruzó los brazos y deslizó las manos por todo su vientre. Sus manos recorrieron sus costados, con los brazos aún cruzados, hasta que llegaron a sus hombros. Esto hizo que sus tetas se apretasen la una con la otra, consiguiendo que dos increíbles globos de carne salieran por la parte superior de su sujetador. Descruzó los brazos a medida que deslizaba las manos por su cuello, por encima de sus orejas y a través del pelo. Estiró los brazos por encima de su cabeza, entrelazando los dedos, y luego se puso de puntillas, inclinándose ligeramente hacia adelante y arqueando la espalda. Aquella era una visión maravillosa. Su joven cuerpo estaba completamente estirado, sus piernas eran largas y delgadas, su culo apuntaba afuera y arriba, orgulloso, sus tetas sobresalían de su cuerpo, su vientre estaba hundido y su cabeza echada hacia atrás.

Jaime sólo miraba con la boca abierta. Mi polla empezó a hincharse de nuevo. Sara se quedó en aquella pose durante un instante, pero luego volvió a descansar sobre sus pies planos. Se bajó los tirantes del sujetador y se sujetó las copas de éste a la altura de sus tetas mientras sacaba los brazos por los tirantes. Tras una corta pausa, lentamente dejó caer las copas de su sujetador, dejando a la vista sus enormes tetas. Eran puntiagudas, abundantes y, a juzgar por su forma, duras como piedras. Los pequeños triángulos blancos de su bikini y sus brillantes y rosados pezones resaltaban como rótulos de neón contra su bien bronceado cuerpo. Sus pezones eran unos pequeños garbanzos rosados en la punta de sus tetas, como dos guindas en un helado.

Tras quitarse el sujetador, Sara empezó a frotarse la entrepierna. Se apretó las bragas contra su raja y tiró ligeramente de ellas para que la forma de su coño fuese claramente visible. Dándose la vuelta para quedarse de espaldas a Jaime, Sara se inclinó ligeramente hacia adelante, posó sus manos en sus caderas y luego deslizó sus pulgares bajo la goma de sus bragas. Lentamente, se las bajó dejando a la vista el mejor culo que he visto en mi vida. Cuando sus bragas llegaron al suelo, me di cuenta de que estaban húmedas.

La flácida polla de Jaime comenzó a moverse. Mi corazón latía a mil por hora. Sara se dio la vuelta, se inclinó sobre Jaime y apoyó sus manos en la espalda del sofá. Este movimiento dejó una de sus tetas justo en la cara de su hermano. Jaime no perdió el tiempo. Se metió en la boca aquella deliciosa teta y empezó a chuparla con locura, mientras masajeaba con vigor la otra. Aún de pie, Sara se abrió de piernas, haciendo que formasen una V vuelta del revés. Al ponerse en aquella posición, tuve la vista más asombrosa de su coño. Lo tenía depilado alrededor de la raja, dejando a la vista un suave y ligeramente coloreado monte de Venus. Sus labios, rosados y mojados, sobresalían de la raja.

Sara tomó la mano que estaba masajeando su teta y la guió hacia abajo, en dirección a su coño. Jaime tanteaba torpemente con la mano, sin saber exactamente qué hacer. Sara cogió uno de los dedos de su hermano y separó los labios de su coño con él. Luego lo acompaño hasta su clítoris y lo frotó durante un rato. Mientras hacía esto, sus caderas se balanceaban adelante y atrás, proporcionándome un maravilloso espectáculo. Soltó la mano de Jaime, dejando que fuera él el que siguiese, y cerró los ojos. Un dolor llenó mi polla al ver el dedo de Jaime abriendo la raja de su hermana y exponiendo así todo su agujero a mis ojos. Deseaba con todas mis fuerzas clavar mi larga y dura polla hasta lo más profundo de aquel dulce y joven coño y tuve que hacer uso de toda mi capacidad de autocontrol para poder seguir sentado.

Para entonces, Jaime ya tenía una erección completa de nuevo. Sara se arrodilló delante del sofá y se metió aquella palpitante polla en la boca. Una vez consiguió ponerla bien húmeda se levantó, se dio la vuelta y descendió sobre la verga de su hermano.

– Veamos qué es lo que has aprendido de la película -dijo Sara mientras empezaba a subir y bajar sobre la polla de Jaime.

Sus tetas saltaban juguetonamente y rebotaban arriba y abajo. Las manos de Jaime estaban sobre las caderas de su hermana, pero enseguida empezó a deslizarlas hacia arriba por sus costados hasta que cubrió sus tetas con ellas. Se sujetó a ellas como si fueran asideros. Mientras tanto, yo estaba embobado mirando el coño de Sara. Era hipnótico ver sus suaves y rosados labios deslizarse arriba y abajo por la virgen y blanca polla de Jaime. En seguida aquella polla estuvo brillante por los orgasmos de Sara. Ver aquello me puso realmente cachondo. Mi propio miembro latía aceleradamente y pugnaba por salir de mis pantalones. Estaba seguro de que iba a explotar de un momento a otro.

Por primera vez desde que todo aquello empezase, Sara me miró. Observando el enorme bulto de mis pantalones y la expresión de dolor en mi cara me hizo una seña para que me acercase a ella. Salté de mi silla y atravesé la habitación. En cuanto llegué a su lado, sacó una mano y empezó a acariciarme el bulto. A diferencia de Jaime, a mí no me hacía falta esperar a que nadie me desnudase. Rápidamente dejé caer mis pantalones liberando mi hinchada y palpitante polla. Los ojos de Sara se abrieron de asombro. Mi polla es mucho más grande que la de Jaime y mis huevos estaban hinchados tras ver todo aquel espectáculo.

Jaime me miró brevemente y me dedicó una extraña expresión. No tenía ni idea de lo que estaba pensando. De todas formas, no importó ya que rápidamente volvió a mirar el culo de su hermana rebotando arriba y abajo delante de él. Sara empezó a acariciar mi polla mientras seguía follándose a su hermano. Estaba ya a punto de soltar toda mi leche por encima de ella cuando, de repente, se detuvo. Jadeando por el esfuerzo, soltó mi polla y se echó hacia adelante. Se levantó hasta casi dejar salir la polla de Jaime de su coño, y entonces empezó a deslizarse arriba y abajo con pequeños movimientos sin dejar que le entrase del todo en la raja. Me imaginé qué era lo que estaba haciendo. Quería que Jaime pudiese ver su polla deslizándose dentro y fuera de su coño. Jaime se la estaba metiendo entera. Al ver aquello me convencí de algo que hacía rato que me rondaba por la cabeza. Mi hija era un gran polvo.

Sara se levantó y se puso a cuatro patas en el suelo con el culo hacia nosotros dos. Tras arquear la espalda para que su culo quedase apuntando hacia arriba, se separó los labios del coño dejando a la vista aquel agujero que pedía a gritos ser llenado. Mi frustrada polla se sacudió al ver aquello.

– ¡Acércate y métemela! -dijo Sara a Jaime.

Mi hijo caminó hacia ella con su joven y dura polla oscilando de un lado a otro. Se arrodilló detrás de su culo, se cogió la polla con una mano y la condujo al suave, cálido y húmedo agujero de su hermana. Al ver aquello, noté que mi leche estaba de nuevo a punto de salir disparada. ¡Cómo me gustaría que fuese mi polla la que estuviese metiéndose en aquel coño!

Jaime empezó a bombear con largas pero lentas embestidas al principio, pero eso fue hasta que cogió el ritmo. Sara me buscó con la vista y me hizo señas para que me pusiese delante de ella. Así lo hice y al llegar allí levantó la mirada y dio unas palmaditas al suelo que había justo debajo de ella.

– Túmbate aquí -me dijo.

Me senté delante de ella, pasando mis piernas por entre sus brazos para que quedasen justo debajo de su cuerpo. Me eché hacia atrás y me apoyé en los codos. Mi polla había quedado justo debajo de la cara de Sara. Empezó a chupar mi hinchado miembro mientras yo observaba a Jaime follándosela por detrás. Tenía los ojos cerrados y una expresión de intensidad en la cara. Estaba disfrutando de aquella cabalgada. Sara se sacó mi polla de la boca.

– ¡Fóllame con más fuerza! -le gritó a Jaime.

Jaime aumentó el ritmo de sus movimientos un poco más. Me moví un poco a la izquierda para poder ver más del cuerpo de Sara. Ella por su parte, seguía trabajando con mi polla.

– ¡Clávamela! -gritó Sara de nuevo- ¡Clava tu polla en mi coño!

Jaime se la metía con todas sus fuerzas. El culo de Sara temblaba a causa de los impactos y sus tetas oscilaban salvajemente.

Aquello era más de lo que yo podía aguantar. Los últimos años sin nada de sexo, la película porno, dos adolescentes follando… Mis huevos estaban a punto de soltar la mayor corrida de toda mi vida. No iba a poder soportarlo más. Me senté y cogí la cabeza de Sara entre mis manos al tiempo que sentía una increíble calidez brotando de mi interior.

– Aaahhh -gemí cuando mi polla explotó en su boca. – Mmmmph -fue el único y ahogado sonido que Sara pudo emitir mientras trataba de contener los chorros de semen que estaba lanzando mi polla en su garganta.

Vi cómo mi verga latía mientras seguía enviando su largamente esperado cargamento al interior de la ansiosa boca de mi hija. Me eché hacia atrás y cerré los ojos, saboreando la tranquilidad con que me había quedado tras aquella liberación. Pensé durante un instante en lo que había pasado en aquella habitación. ¿De veras Sara entendía mis necesidades? ¿Dónde había aprendido a hacer todo aquello?

Oí a Jaime soltar un grito mientras llevaba a cabo sus últimos movimientos. Su ritmo decayó rápidamente hasta que por fin se detuvo y cayó rendido sobre la espalda de Sara. Pensé en su caliente semen saliendo disparado en lo más profundo del dulce y joven coño de su hermana. Vaya un chaval con suerte. Aunque yo no me podía quejar, también había quedado satisfecho. Sara levantó la vista mirándome a los ojos y me dedicó una sonrisa traviesa.

– Feliz cumpleaños, hermanito -dijo pero sin dejar de mirarme.

En los meses que siguieron a nuestro pequeño episodio, no dijimos nada sobre él. Fue como si todos nosotros supiésemos interiormente que aquello había sido algo para una sola vez, algo que no íbamos a repetir jamás. Nuestras vidas han seguido prácticamente igual que antes excepto por una cosa… Jaime ya no es tan introvertido.

Jaime, Mario y yo

Jaime era un compañero del sexto grado de primaria se decia que era joto, pero era muy buen alumno, sacaba puros dieces en todas las materias, un dia el maestro nos dijo que ibamos a estudiar en pareja y me toco sentarme con el, se sentaba siempre hasta las bancas de atrás, cosa rara ya que los aplicados siempre estaban adelante, pero bueno yo abri mi libro y empece a leer, de pronto el me dijo, me preguntas y yo te pregunto?, le dije órale, de repente cuando yo le estaba preguntando, senti su mano en mi pierna, voltee a verlo y me sonrio poniendo un dedo en su boca en señal de que no dijera nada, yo quise levantarme pero me agarro fuerte la pierna y no lo hice y permiti que siguiera. Corrio su mano y me agarro el miembro lo empezo a acariciar y logicamente se me empezo a parar, cuando volteaba a verlo el me sonreia y se pasaba la lengua por los labios o se los mordia.

Asi estuvimos casi una hora, yo sentia mojados los calzones, al terminar de estudiar me regrese a mi lugar poniendo mi libro para taparme y que no se notara que tenia parado el miembro.

Ese dia al salir de clases, me alcanzo y me dijo, te enojaste por lo de hace rato?, le dije no, pero no lo esperaba, me dijo siempre me has gustado y quiero seguir agarrándotela, puedo?, no, la proxima vez te parto la madre cabron, y me fui a mi casa, la verdad es que me habia gustado.

Al dia siguiente el maestro nos dijo que volveriamos a estudiar igual, con las mismas parejas hasta el dia del examen mensual, asi que no me quedo mas remedio y me fui a sentar con el otra vez.

Pego la banca hacia nosotros para que nos tapara y empezo igual me acaricio la pierna y me agarro la verga, entonces empece a sentir sabroso, baje mi mano y agarre la suya y la aprete contra mi verga que ya estaba parada, me la acaricio me bajo el cierre del pantalon y metio su mano hizo a un lado el calzon y la agarro, la acaricio y empezo a masturbarme, de repente me puse tenso y me vine en su mano, todo el calzon me quedo mojado, el saco su mano y la dejo debajo de la banca, luego disimuladamente la saco y se la empezo a chupar, me di cuenta de que se estaba comiendo mis espermas, me dio asco, me subi el cierre del pantalon y seguimos estudiando un rato mas, me pare y me fui a mi lugar, sin embargo no dejaba de pensar que me habia gustado sentir su mano en mi verga, si el se habia comido mis espermas era bronca suya.

Al salir de clases me alcanzo y me dijo oye eso estuvo mejor, porque no vamos a mi casa a estudiar y me sonrio yo le dije mejor mañana vamos.

Al dia siguiente me hice disimulado y me sente con otro compañero y a la salida el me alcanzo y me dijo, me tienes miedo?, yo le dije porque? No seas pendejo, me dijo, me gustas mas cuando me insultas, mañana es sabado te espero en mi casa en la tarde para estudiar y me dio un papelito donde me anoto su domicilio.
Al dia siguiente no sabia si ir o no, estaba indeciso, sin embargo me bañe y me dirigi a su casa, pense si no voy va a pensar que le tengo miedo pero si se pasa de vivo le rompo la madre y me lo quito de encima.

Al llegar al domicilio, vi que estaba parado en un balcon y al verme se metio corriendo para abrir la puerta de la entrada a la vecindad, al verme me dijo que bueno que viniste veras que vamos a estudiar muy sabroso, yo le dije no te pases de vivo cabron vine para demostrarte que no te tengo miedo, me miro me sonrio y me dijo como me gustas, subimos unas escaleras ya que su casa estaba en la planta alta al entrar a su casa estaba mario un compañero de la escuela el iba en el otro grupo de sexto y tambien se decia que era joto ya que siempre andaba junto con jaime, estaba sentado en la sala y la tia de jaime estaba en la cocina, me la presento y me sente junto a mario, la señora dijo en un momento mas me voy y los dejo estudiar toda la tarde, voy a visitar a una hermana y llego como a las 8 de la noche, la señora era joven le calcule unos 35 años, muy guapa llevaba un vestido que le quedaba muy pegado, realmente estaba muy buena la señora.

Jaime me miro y sonrio y mario bajo los ojos, los tenia verdes, era güero, medio gordito.

Al cabo de un rato la señora se despidio, nosotros ya estabamos sentados en la mesa del comedor con los libros y cuadernos extendidos en ella, jaime estaba sentado al lado derecho mio y mario al lado izquierdo, pense estos cabrones me quieren echar en medio, cuando la señora cerro la puerta, jaime suspiro y dijo ahora si papito a gozar y me puso la mano en mi pierna, comenzando a acariciarla se me acerco como queriendo besarme, lo retire y le dije cálmate cabron, oye tu tia esta muy guapa, jaime me dio un pellizco en el brazo, me dijo que traes con ella, le dije no yo solo digo que esta muy buena, y me volvio a pellizcar, ahora en el estomago, le dije cálmate cabron, estabamos en que quieres besar no?, pues me vas a besar la verga, mario emitio una exhalacion y se puso la mano en la boca como admirado, le dije, tu tambien la quieres besar cabron?, el se puso colorado, se levanto de la mesa y se metio a una recamara, jaime me dijo yo si quiero mamártela, se hinco frente a mi, me bajo el cierre del pantalon, me desabrocho el cinturon y me bajo los pantalones, se pego a mi verga que y empezo a chuparla arriba del calzon, emitiendo unos gemidos, le dije eso querias no pinche puto el como respuesta se abrazo muy fuerte a mis piernas me bajo el calzon y se quedo viendo mi verga que ya estaba muy rigida y dijo no sabes lo que he soñado con este momento, al fin se hizo realidad mi sueño, yo le dije entonces mámala cómetela, putito, se la llevo a los labios y la beso muy despacio le paso la lengua por la cabeza y siguio por toda la verga hasta llegar a los huevos se los llevo a la boca los chupo, y seguia emitiendo pujidos, levanto la vista y me dijo quiero que me cojas, nunca nadie me ha cogido quiero que tu seas el primero, yo le pregunte como que nadie, si eres bien puto, aunque no lo creas nadie me ha cogido, he mamado muchas vergas, todas de muchachos mas chicos que yo pero nunca me han cogido, le dije pues hoy vas a dejar de ser quintito, cabron igual que el otro cabron que esta alla adentro, el grito, oiste mario? Ven te va a gustar, se abrio la puerta del cuarto y aparecio mario al ver a jaime hincado se puso rojo, le dije ven acércate, despacio se acerco y se paro junto a nosotros, le dije quieres darle unos besitos, movio la cabeza afirmando, lo tome de la mano y lo hinque le puse la verga en los labios y le dije bésala, le dio unos timidos besos, le dije abre la boca y saca la lengua, la abrio sacando la lengua se la puse en la lengua y le dije chupala como si estuvieras chupando un helado, la chupo, luego lo agarre de la cabeza y se la meti un poco mas y asi hasta que se la comio toda, le dije eso es putito eso es, asi mamala, chupala y comence a meterla y sacarla en su boca, tenia los ojos en blanco y estaba colorado, colorado, le pregunte te gusta y afirmo con la cabeza, despues la agarro con las dos manos ya con mas confianza y el solo la metio y la saco, mientras tanto jaime habia entrado a su recamara y cuando regreso traia puesto un traje de baño me le quede viendo y le dije que pinches piernotas tienes no te la habia visto se acerco y se paro junto a mi, me dijo te gustan acaricialas, yo las agarre tenia una piel suave era moreno se veia bien, le aprete las nalgas arriba de el calzon y le dije quitatelo, se lo fue bajando muy lentamente, mientras mario seguia muy entretenido mamandomela se volvio a acercar y le acaricie las piernas, las nalgas, le meti un dedo muy despacio en el ano el se retorcia se agarraba la cabeza y decia asi me gusta me gusta papito me vas a coger a mi primero si?, agarro a mario de la cabeza lo quito me termino de bajar los pantalones y se sento arriba de mi senti sus nalgas suaves morenas le acaricie las piernas le bese el cuello le mordi la espalda pero no se la meti, el me decia cogeme, cogeme papito, soy tuya, mario seguia vestido pero se estaba masturbando, le dije a jaime ayudalo, le quito el cinturon le bajo los pantalones y se la empezo a chaquetear, se agacho y se la empezo a mamar, de repente se paro y me dijo ven vamos a mi cama, entramos los tres a su recamara, ahí termine de quitarme los pantalones y los calzones, el nuevamente trato de besarme pero no lo deje lo avente a la cama y lo puse boca abajo le dije ahora vas a ver lo que es bueno pinche puto cabron, me dijo si ya era hora cojeme por favor cojeme me le quede viendo y le dije que buenas nalgas tienes asi me gustan me acerque se las abri y puse mi verga en su ano el se agarro fuerte de la colcha de su cama y dijo metela metela toda, se la empuje pero no entraba a pesar de que de mi verga salia un liquido viscoso me levante le dije a mario busca un frasco de crema para que no les duela tanto, el fue rapido y lo trajo le dije unta un poco en mi verga y en su ano el se lleno los dedos con crema me agarro la verga la chupo, mientras jaime estaba acostado boca abajo, le dijo a mario órale cabron apúrate que ya quiero que me coja, mario me unto la crema en la verga y luego le puso en el ano, le volvi a separar las nalgas le puse mi verga y se la meti un poquito el grito hay asi papito me duele pero como me gusta se la meti mas y mas hasta que de golpe se la deje ir toda solo brinco y empezo a llorar, me acerque a su oido y le pregunte te lastime? Me dijo si mucho pero no la saques quiero sentirla adentro y comence a moverme hacia fuera hacia adentro el gemia y me decia asi papito asi soy tuya, cógeme, cógeme asi lo he soñado siempre asi, yo continue mas rapido y fuerte acariciándole las piernas y mordiéndole la espalda el cuello, eso querias pinche puto eso querias pues cómetela toda, el decia si eso queria que fueras mio, mario ya se habia desvestido y se la estaba chaqueteando, le dije a jaime hazle una chaqueta a mario, mario se subio a la cama y le acerco su verga a jaime, quien la tomo entre sus manos y lo empezo a masturbar, le dije mario acuéstate enfrente de este pinche puto para que te la mame, se acosto y le dije a jaime órale cabron mámasela, se la comenzo a mamar, le vi la cara a mario estaba muy colorado y tenia los ojos cerrados, me acerque a jaime y le dije déjame coger a este otro pinche puto, como que no le gusto ya que hizo una mueca de disgusto, le dije para que lo invitaste cabron, se lo saque jaime se levanto y le dije a mario ven acuéstate como estaba jaime, muy timidamente se acosto y me dijo no me va a doler, le dije claro que te va a doler pero veras como te gusta, no ves la cara de jaime, igual le abri las nalgas, güeras, tambien tenia una piel suave, y le dije ahí te voy, le meti la puntita y tambien grito le dije quédate quieto cabron, se la meti mas y mas hasta que tambien de golpe se la meti toda, el dijo me duele me duele sácala por favor, yo le dije aguanta y me quede quieto para que se acostumbrara a mi verga, despues empece con los movimientos muy despacio hasta que dejo de quejarse y empezo a disfrutar, ya ves cabron solo es un momento de dolor y despues a gozar, le dije mámasela a jaime, jaime se acosto enfrente de mario y este se la comenzo a mamar asi estuvimos un rato a veces se la metia a jaime y a veces a mario hasta que me vine adentro de jaime, me dijo hay que rico, siento caliente adentro de mi, es mi leche le dije eso es lo que querias no cabron, pues ya la tienes adentro ya no son virgenes ninguno de los dos mis putitos, sin embargo ellos seguian con la verga parada y les dije chúpensela uno al otro hasta que se vengan en las bocas, les dije como hacer el 69 y los vi como lo disfrutaban hasta que los dos terminaron, se quedaron acostados y yo parado al pie de la cama mirándolos, les dije pinche par de putos.

Me vesti y sali de su casa no muy convencido de lo que habia hecho, pero bueno ya no podia hacer nada.

Experiencia en trio

La historia que voy a contarles ocurrió hace ya tres años, pero fue de las mejores experiencias de mi vida.
Tengo ahora 22 años (entonces 19) soy alta. Morena clara con el cabello muy oscuro y un cuerpo bien formado y definido con ejercicio que levanta bastantes miradas y comentarios favorables.

En ese tiempo vivía yo con una compañera de facultad, teníamos ya 1 año viviendo juntas y nos llevábamos muy bien, mas de una vez una o la otra salíamos en ropa interior de nuestros cuarto ya por un vaso con agua, ya por algo que habíamos olvidado en otro habitación y no había morbo ni pena ni nada.
Ella había comenzado a salir con un chico de la universidad y varias veces pensé que cuando yo no estaba en el departamento ellos se veían ahí para tener sexo pero hasta ese día era una simple sospecha.
En una ocasión estaba muy desvelada pues había salido la noche anterior y decidí no tomar la última clase por lo que me fui temprano al departamento, casi no había tráfico así que llegué con bastante anticipación; al entrar escuché ruido en la recámara de Gaby, mi amiga, y fui a asomarme pero paneas había alcanzado la puerta que estaba entreabierta cuando oí la voy de Jaime, su novio, quien le decía a mi amiga cosas obscenas y gemía como desesperado. Pudo mas mi curiosidad y morbo que cualquier otra cosa y me acerqué sin hacer ruido a la puerta alcanzando a ver a Jaime sentado en el sillón y
Gaby arrodillada en el piso mamándole la verga como si le fuera la vida en ello.

Me quedé helada, viendo la escena, mi amiga sacaba y metía esa enorme verga de su boca, la besaba, la chupaba, le daba pequeños mordiscos en la punta y Jaime gemía y le decía toda clase de cosas. Me fui a mi cuarto tratando de no hacer ruido y me tiré en mi cama, me sentía sorprendida por lo que había visto pero más aún porque me había excitado la escena, me sentía mojada y con ganas de tener sexo, por lo que me levanté la falda e hice a un lado mi tanga y empecé a acariciarme primero suave y luego con mas fuerza. Estaba masrturbándome de lo mejor cuando se abre la puerta de mi habitación
y veo entrar a Gaby con sólo su tanga; era imposible negar lo que yo estaba haciendo (me encontró con tres dedos dentro de mi coño) así que las dos nos quedamos sorprendidas ella sólo me dijo que había oido ruido y fue a ver que era, cerró mi puerta y se fue.

Yo me quedé en mi cama tratando de pensar cuando vuelve a abrirse mi puerta y entran Gaby y Jaime, Gaby con una sonrisa muy pícara me dice que es riquísimo darse placer sola pero que no hay necesidad de que lo haga si hay
un macho en la casa para complacerme; yo me sorprendí muchísimo pero antes de reaccionar Gaby estaba ya en la cama conmigo diciéndome que claro que no iba a ser gratis, me prestaba a su macho pero ella tenía que disfrutar también y diciendo esto me besó y apretó su mano sobre mi tanga que estaba muy mojada de mis líquidos. Yo no alcanzaba a pensar, sentía la lengua de Gaby jugando con la mía y su mano sobando mi pubis sobre la tanga, empecé a sentir las manos de Jaime, parado atrás de mi, sobre mi blusa en mis tetas y realmente ya no intenté pensar, me gustaba tanto lo que sentía que no tenía caso preguntar que era. Gaby se separó de mi y se arrodilló en el piso, me jaló la tanga y yo levanté la cadera para que me la pudiera quitar mientras Jaime me quitaba el resto de la ropa; Gaby puso su cabeza entre mis piernas y empezó a lamer mus muslos interiores, su lengua recorría la piel de mis muslos hasta detenerse casi al llegar a mi coño lo cual me desesperaba pues para ese momento yo ya quería sentir su lengua dentro. Jaime apretaba una de mis tetas con su mano mientras me chupaba la otra mordiendo fuerte el pezón lo que me ocasionaba dolor pero al mismo tiempo placer, Gaby finalmente empezó a besar mi coño con besos suaves y pequeñas lamidas y poco a poco empezó a introducir su lengua dentro mío, era fascinante como lo hacía, me convencí que sólo una mujer puede darle a otra placer oral completo.
Gaby chupaba fuertemente mi coño al tiempo que con uno de sus dedos escurría parte del líquido hacia atrás mojando mi otro agujero, Jaime ya me había pasado la lengua por todo el cuerpo y me jaló hacia atrás haciendo que me acostara completamente, entonces se fue con Gaby y le dijo que quería compartir con ella, pensé que ahora Jaime me comería el coño, pero no fue así, Gaby se puso sobre mi con su coñito casi en mi cara y se inclinó para seguir alcanzando mi coño mientras Jaime se arrodillaba y empezaba a jugar con su lengua en mi ano, por momentos sus lenguas se cruzaban y sentía las dos lenguas en mi coño y luego Jaime volvía a bajar a mi otro agujero mientras Gaby seguía lamiendo mi vagina con fuerza.

Tenía el coño de mi amiga casi en mi cara, empecé a acariciarle las nalgas las cuales las tiene muy bien formadas y con una piel muy suave, comencé a besarselas y ella se acomodó para que la alcanzara mejor, entonces empecé a comerle yo el coño a ella y sentí su sabor, una mezcla de sus propios jugos y los de Jaime que seguramente ya se la había cogido antes e que yo llegara.

De repente Jaime se para y nos dice que él ya no aguantaba mas, que se quería venir pero quería primero coger con alguna , Gaby con una sonrisa le dijo que –los invitados primero- Gaby se quitó de encima mío y Jaime se sentó en el silló y me jaló con un movimiento rápido para sentarme encima de su gran verga que estaba totalmente parada, cuando sentí tremendo pedazo de carne dentro de mi grité del dolor, Gaby se acercó y me empezó a acariciar los senos y a besarme mientras Jaime se movía fuertemente dentro de mi y me ayudaba a subir y bajar con sus manos en mi cadera.

Después de un rato de estar así se vino dentro de mi mojándome toda, Gaby entonces de arrodilló y empezó a lamer lo que alcanzaba de la verga de Jaime que seguía dentro de mi y seguía por mis labios vaginales chupando la leche de su hombre y mis líquidos mezclados; nos recostamos los tres en mi cama y seguimos acariciandonos un rato.

Esta experiencia la hemos repetido algunas veces, pero la primera siempre es la que se tiene mas presente ¿no creen? Si les gustó mi relato me pueden escribir a Katyle00@hotmail.com para compartir experiencias.