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Incesto real, con mi hermana

Domingo, mayo 3rd, 2015

Veo por los relatos, que no soy el único que ha tenido incesto, y me alegra saber que hay personas que se animan a contar, eso si yo me refiero a los casos reales, después los que inventan, es para despertar el morbo y la fantasía, cosa que no está mal, pero prefiero los casos reales, el incesto existe se da con más frecuencia de lo que pensamos en todos los estratos sociales.

He hablado con varias personas que han vivido una experiencia similar, la sexualidad humana es rica en matices.
Bueno para no alargar tanto voy a contar lo mío.
Mi relato es real, voy a tratar de exponer con la mayor claridad posible, nada de que me chupo la pija como una diosa ni tampoco de que la tenía clara en el sexo, he leído varios relatos de incesto y la mayoría son inventados, me doy cuenta porque lo relatan cómo recreando lo típico de una porno norteamericana ja ja.
El sexo siempre me ha fascinado, me despertó curiosidad, quería descubrir que era lo que producía ese placer indescriptible, el cual te hace sentir que pasas a través de la mujer y ella pasa a través de vos, los cuerpos se hacen uno, llegando a un cumulo de sensaciones que te llega a marear, resolví ese misterio, el cual lo hablare en otro post para que me entiendan mejor.

Lo que voy a contar me ocurrió hace unos años atrás, no voy a decir nombres por una cuestión que queda sobreentendida.
Somos 4 hermanos, en ese entonces nuestra casa tenía 2 habitaciones, en una habitación dormíamos con mi hermana, y en la otra mi mama con el resto de mis hermanos.
Con mi hermana nos llevábamos bien, teníamos algunas peleas como todos hermanos, siempre dormimos juntos de chicos mi hermana y yo.
Pero con el correr de los años, empezó a cambiar, ya fue sacando más cuerpo, mas cola, mas piernas, mas pechos.

Cuando dormíamos juntos dormía con pijama al principio, con el paso del tiempo dormía con pantalones cortos, los cuales le quedaban muy bien.
Hasta que un día, por la mañana estaba de espalda, y yo estaba atrás de ella, y se me cruzo un pensamiento libidinoso, sentí su cola bien pegada a mí, muy cerca de mi pija, me anime a apoyarla se sentía rico, esa sensación de sentir el roce de su cola con mi pija, cuando sentí que se movió, me corrí un poco para que no pensara mal.
Bueno paso eso, luego con el transcurrir de los días empecé a apoyarla con más frecuencia, esperaba a que se durmiera, más cuando se acostaba con pantalones cortos, me acuerdo que se me ponía bien dura, y más la apoyaba, pero empecé a darme cuenta que cuando la apoyaba no decía nada, hasta empecé a sospechar que se hacia la dormida e realidad, me encantaba sentir su cola como apretaba mi pija y la refregaba bien en su cola, yo me movía, refregando y apoyando bien, cosa de sentir bien su cola contra mí, al principio procuraba que se durmiera, pero con los días dejaba pasar unos minutos y la apoyaba directamente.

Ya me había acostumbrado a apoyarla a tal punto que se la refregaba de tal manera que me pajeaba usando su cola hasta acabar. Pero siempre ella con pijama o pantalón corto, había uno marrón que tenía, era mi favorito, le calzaba rebien, apretadito.

También después de eso mi hermana empezó a usar minifaldas, muy lindo físico, de mi barrio una de las más lindas, sumado que hacia deporte, tiene un físico muy lindo.
Para mi sorpresa también empezó a usar una minifalda violeta cuando se acostaba, yo estaba loco, hasta que me anime a acostarme en calzoncillos, es decir usaba pijama, pero una vez en la cama me lo sacaba, cuando una vez se acostó con la minifalda violeta, no solo la apoye, sino que se la subí y le pegue una buena apoyada ella solo con su bombacha y yo en calzoncillo.

Me acuerdo que acabe de una forma muy placentera, ya tenía la toalla para descargar mi semen, y ella por supuesto no decía nada, se hacia la dormida.
Yo pensé que al otro día le iba a decir a mi madre o me iba a decir algo, pero no ocurrió, la mente me comía a mil, una mezcla de culpa arrepentimiento pero también de placer que no esperaba encontrar y menos con mi hermana.

Una vez decidí no seguir, y pare con apoyarla o sea pajearme usando su cola. Pasaron unos días y yo tranquilo, deje de hacerlo.
Pero grande fue mi sorpresa al ver que un día se acostó en bombacha, usaba bombacha con alguna remera, y se me ponía de espalda, al principio solo mire su cola algunos días.
No hice nada, y se seguía acostando en bombachas, me acuerdo q usaba una blanca muy linda, tipo tanga, le quedaba rebien, dormíamos con la luz apagada, pero como habían luces afuera se alcanzaba a distinguir, también tenía una rosa con puntillas.

Una vez no aguante más y la apoye, y no dijo nada, y me anime a bajarme el calzoncillo, y le pegue una flor de apoyada, solo ella con su bombacha, me termine haciendo una paja y mirando su cola, espectacular, y pensé, si mañana no dice nada a mi o a mi mama, significa que le gusta.

No dijo nada, llego la noche siguiente y se acostó con otra bombacha, una blanca con puntillas, me acuerdo que empecé a apoyarla, pero esta vez le empecé a acariciar la cola, y no decía nada, y empecé ya a no solo apoyarla, sino también le empecé a acariciar su conchita por encima de su bombacha.
Mi sorpresa fue mayor cuando note que pechaba su cola contra mi pija mientras le acariciaba su concha, de repente lentamente se puso boca abajo mientras yo franeleaba su cola con mi pija, no daba más de la calentura yo, y me acuerdo que le empecé a bajar la bombacha lentamente hasta que me dejo su cola desnuda, y mi idea era pajearme usando su cola pero sin penetrarla.

La tenia súper dura a mi pija, me puse arriba de ella, y empecé a apoyarla, pero paro bien su cola ofreciéndomela y mi pija sola se metió en su concha, ni supe cuando ya le tenía mi pija en la entrada de su conchita, sin pelo, empecé a sentir como tenía su conchita bien caliente , bien apretadita, lentamente empecé a introducirle mi glande, fue tan placentero, en la primera embestida que le di, ella empezó a moverse, y yo se la empecé a meter más, bien apretadita su concha, se quejó un poco, sentí como que le dolió, bombeaba muy despacio al principio, ella también se movía, cada vez pechaba su colita bien contra mi pija, para sentirla bien adentro, en un momento nos sincronizamos, ella pechaba y yo también, me acuerdo que ya no me pude controlar, los sentimientos de culpa y traición se fueron con esas pechadas desesperantes que yo le daba y que ella se movía para sentir más, estuvimos unos minutos hasta que me pegue una acabada espectacular, me acuerdo que no paraba de acabar yo, y me salió abundante leche, cuando estaba acabando, le peche bien mi pija hasta el fondo y mi hermana también pecho bien, y acabe de una forma que sentí un placer tan intenso que me hizo estremecer todo, mi hermana estaba toda tensa y agitada y transpirábamos la cantidad, y pechaba con más fuerza y yo también, para dejarle hasta la última gota de esperma dentro de su concha, se mancharon las sabanas, me quede un rato arriba de ella, me hice a un costado, le subí la bombacha y me hice el dormido.

Al rato salió ella al baño a lavarse la leche que le escurría por sus piernas.
Obvio esa noche después de eso, me asaltaron varios pensamientos, al otro día mi hermana se levantó como si nada, como diciendo, no hay nada para hablar.
Pero no todo termino ahí…………………
Gracias por leer, y si alguien que lee ha tenido una experiencia similar, me gustaría que comentara.

Hermanas: tangas y bombachas XIV

Sábado, marzo 28th, 2015

Martín sintió que se iba, se le cerraron completamente los ojos sin poder hacer nada, y de pronto perdió la consciencia.

Agustina reaccionó, se detuvo, y se puso de pie, se dio la vuelta, y miró a su hermano ya con los ojos cerrados.

Florencia y su hermana, aún con la tanga corrida, ya ambas totalmente asustadas y desesperadas, se le pusieron cada una al lado del chico, tocándolo en los hombros y en la cara, sin que el muchacho se inmutase.

– Euuuu!!!!!!!!!!! Pendejo!!
– Ayyyyy que le pasa???!!!…
– No sé!!!!
– ¿Llamamos a mami?-Preguntó Florcha.
– Estás loca!!! Noooo!!!!!
– Pero si es algo grave???!!!!
– Andá al baño y traé alcohol y algodón!!!!-Le dijo Agustina a su hermana.

Florencia salió corriendo hasta el baño, abrió la puerta del mueble y sacó la botella de alcohol y un trozo de algodón. Inmediatamente regresó.

Echó mucho alcohol en el algodón, y se lo puso en la nariz a su hermano para que lo aspire.

– Dale.. despertate, despertate, despertate!!!-Lo animaba Agustina.

Mientras las dos trataban de reanimarlo, el chico volvió a sentirse consciente, recobró el sentido y notó estar aspirando alcohol, escuchó las voces de sus dulces hermanitas pero no entendía lo que decían. De pronto, abrió por fin los ojos.

– Al finnn!!!!!!!!!!!!
– Ufff… que susto nos diste hermanito!!!!! ¿Estás bien?

El chico se despertó, algo confuso… miró a las dos y ya reconoció lo que había pasado… Agustina le empezó a dar besos en la cara.

– Perdón… me maree mucho… auf, me duele la cabeza…
– Hubieras avisado antes!!!-Dijo Agus.
– ¡¿QUÉ?! Si te dije varias veces que pares!!!!
– ..Bueno!.. Perdoname hermanito.. estaba excitadísima!.. Me estaba gustando mucho jugar con tu pito…
– A mí también me estaba encantando!.. Pero me empecé a sentir mal…
– ¿Y ahora como estás?
– Creo que bien…aunque me duele mucho la cabeza.. y me sigue doliendo mi…-Martín miró su pija, ya poniéndose blandita.
– ¿Te duele?-Le preguntó Agustina, acariciándole la pija con la mano.
– Sí!.. Pero eso ciertamente no va a ayudar… me la vas a poner dura de nuevo!
– Si!! Tenés razón… perdoname!

Agus sacó la mano del miembro de su hermano, ya dejándolo tranquilo…ella misma le guardó la pija y le ató el cordón de la malla. Luego, le dio un beso en la frente al chico.

– Va a ser mejor que descanses… ¿podés pararte?

El chico se puso de pie con cuidado… aún estaba algo mareado y tenía las piernas flojas.

– Te acompañamos a la cama hermanito… vamos antes de que mami nos vea!

Las dos chicas, en ropa interior y aún calientes, lo acompañaron a su hermano hasta su pieza. Lo acostaron en la cama, prendieron el ventilador, y lo dejaron dormir.

– Descansá bien!!! ¿Querés que te traigamos algo?
– No.. está bien así.

Finalmente, las dos cerraron la puerta sin hacer ruido, y se fueron a su cuarto…

Se quedaron hablando de lo sucedido un poco, ahora ya más calmadas. La excitación se les fue enseguida con el susto.

– Creo que nos pasamos un poco…-Dijo Agustina.
– Vos te habrás pasado! Un poco más y lo matás.. yo no hice nada!!!-Le respondió Florcha.
– Para boluda!… tampoco exageres.!!
– Será mejor que no le pidamos la leche por unos días..
– Jajaja, sí.

Las chicas salieron con sus amigas esa tarde, ya sin poder jugar a cosas sucias con su hermanito.

A la noche, cuando se sentaron a cenar, mamá les preguntó a sus hijas porqué dormía tanto Martín. Ellas respondieron que les dijo que estaba muy cansado y que no quería comer nada…

El muchacho durmió toda la tarde y la noche de corrido… se despertó en la mañana del día siguiente. Ya no le dolía nada, volvía a sentirse bien como siempre.

Agustina también se despertó en la mañana. Había dormido en ropa interior, se levantó y se puso unas zapatillas de tela cómodas, y una remera. No se puso nada abajo.

Salió así de la habitación y lo primero que hizo fue ir a la cocina. Preparó unas tostadas con mermelada, un té, y llevó todo en una bandeja al cuarto de su hermano.

Cerró la puerta tras de ella, y fue hasta al lado de la cama de su hermano, ya despierto, y mirándola. Puso la bandeja en la mesita de luz.

– Hola hermanito lindo! ¿Estás mejor?
– Hola Agus!…Sí… creo que ya está todo bien.
– Que bueno! Te traje algo para que comas!
– Gracias!!!! Tengo un hambre… aunque no hacía falta que lo hagas!

Podía haber algo más excitante que tu hermana mayor te traiga el desayuno a la cama, recién levantada, en remera y en bombacha?

Obviamente el chico se la quedó mirando, viéndole las piernas y la bombachita gris cubriéndole el pubis… se le puso la pija dura, pero ya no le dolía!! Bien.

Agustina se dio cuenta de que su hermano la miraba.

– ¿Qué mirás pendejo?-Le preguntó la chica, sonriéndole.

Martín estiró su brazo, y le empezó a acariciar los muslos.

– Lo hermosa que estás así…
– Gracias!
– Hermanita…¿Me mostrás la cola?

La chica se mordió el labio, empezando a calentarse.

– ¿Estás seguro?… ¿Ya la tenés parada?
– Sí!
– Mmm.. no sé… mirá si te desmayas de nuevo! Creo que será mejor que por unos días estés tranquilito!
– Noo.. fue ayer nomás, porque estaba agotado.. ahora ya estoy perfecto como siempre!!!
– ..Bueno… pero si te pasa algo me avisas…

Agustina se dio la vuelta, ahora dándole la espalda a su hermano, que aún estaba acostado en la cama.

El chico le levantó apenitas la remera, para verle todo el culo, bien redondito y suave… sólo cubierto un poco por una bombacha gris, con los bordes rosados. Qué hermosa cola… se la empezó a acariciar, tocándole la tela también…

– ¿Y ésta bombachita?… Nunca te la había visto.-Dijo Martín.
– La compré hace poco! ¿Te gusta?
– Sí.. es re linda.!.. Aunque más me gusta lo que tenés abajo de la bombacha… ¿puedo ver lo que tenés ahí?
– Ay que hermano chanchito!..¿y qué querés verme abajo de la bombachita?
– …La cosita que se te moja toda cuando te excitás… ¿qué crees que puede ser?
– Mmm… vos querés verle la chocha a tu hermana…-Dijo Agus.

Agustina, ahí parada al lado de la cama, se inclinó un poco hacia delante, para mostrarle aún más la cola a su hermano, casi poniéndosela en la cara, y para que le pueda ver la conchita desde atrás.

Martín, ya completamente caliente, y ahora con la cola de su hermana inclinada y más cerca de él, le agarró la bombacha en la parte de la concha, y se la corrió con los dedos. Con el pulgar la mantenía sostenida a un costado, mientras ahora le podía ver la conchita entre las piernas…

Se la veía cerradita, con los labios juntos, con el tono rosadito… era terriblemente excitante.

Agustina se estaba calentando demasiado, inclinándose para ponerle la cola en la cara a su hermano, y sintiendo como le corría la bombacha, imaginando como le debía estar mirando la chochita.

El chico, manteniendo la bombachita a un costado, acercó dos dedos y se la empezó a tocar, le empezó a acariciar la concha, pasándole la yema de los dedos por los labios, y por la rajita en el medio…

– …¿Te gusta?-Preguntó Agustina.
– Siiii… mucho… me gusta mucho!.. ¿A vos te gusta que te toque?
– Sí…!
– …Me gustaría meterte el dedo en la concha Agus…
– Mmmm… ¿metérmelo adentro?
– Sí… ¿puedo hermanita?.. ¿Te gustaría que te lo meta?
– Sí pendejito!.. Te dejo… pero poneme babita en la chocha si me lo vas a meter!

Martín llevó sus dedos a la boca, juntó toda la saliva que pudo, se la puso en dos dedos y enseguida se los volvió a llevar a la concha de Agus, le corrió nuevamente la bombacha y le pasó los deditos a lo largo de los labios, embardunando toda la chochita con baba.

– Mmmm!…Uhhh.. eso hermanito…así!-A Agustina le encantó recibir esos estímulos.. Gemía ligeramente.

Ya con la concha llena de baba, el chico le pasó el dedo del medio por la rajita, y ya estaba buscando el lugar para metérselo adentro.

– Decime donde te lo meto hermanita!
– …Mas abajo…más… ahí! Ahí.. metelo adentro!

Le costó debido a su inexperiencia, pero una vez que encontró el orificio, hundió su dedo lleno de babita, y apenas le entró la uña y un poco más. No quiso forzar mucho por las dudas de hacerle mal a su hermana.

– ¿Estás segura que es ahí?…
– Sii tontito! Dale metemelo adentro!

Martín empujó el dedo más adentro… le costaba, la concha estaba muy cerradita… lo metió hasta la mitad… poco a poco, sintiendo lo caliente que estaba todo ahí dentro!

– ¿No te duele Agus?… Está re apretadito!
– No… está bien! Tratá de meterlo todo…¿podés?

El muchacho hizo caso, tampoco era para estar preguntando tanto en una situación así. Empujó hasta meterle el dedo entero adentro de la concha! Agustina suspiró, totalmente excitada ya.

Martín sintió lo calentito y húmedo que estaba su dedo… le había metido el dedo a su hermana! En la concha!… comenzó a jugar.

Le sacó el dedo completo, despacito, sintiendo toda la suave y delicada vagina… luego, se lo volvió a meter, abriendo los rosados labios de la conchita a su paso… notando como cada vez entraba más fácil. Era tremendamente estimulante meterle el dedo en la concha a su hermana mayor, con la bombachita corrida a un costadito… Todo esto con su hermana paradita e inclinada para él…

La chica gemía despacito, sintiendo el dedo de su hermanito menor entrar y salir de su chochita, le estaba encantando.

El adolescente lo hizo un par de veces más, le clavó el dedo hasta el fondo, y se lo sacó… luego le acarició la cola y los muslos, y le acomodó la bombacha en su lugar.

Agustina, con la cara colorada y súper excitada, se dio la vuelta para mirarlo.

– ¿Y… qué tal mi chocha?-Le preguntó Agus con una sonrisa.
– Tremenda!… Dios hermanita.. me encanta tu concha…bueno, me encanta también tu cola… tus tetas.. tus piernas.. todo!
– Jajaja! Que lindo que sos conmigo! Te quiero mucho pendejo.
– Yo también… encima estaba re calentito ahí!.. La tengo re parada Agus… ¿nunca vamos a coger?
– No… eso sabés que no hermanito…
– Joooooo!… ¡¿Por qué?!.. Quiero coger con vos… aparte a vos también te gustaría…no lo niegues!

Agustina se sentó en la cama, al lado de su hermano, mientras comían y tomaban el desayuno.

Antes de agarrar una tostada, el chico se miró el dedo, completamente brilloso y húmedo por la conchita de su hermana. La miró a ella, y se lo metió en la boca, sintiéndole el gusto a la concha de Agus. Se rieron los dos, y empezaron a comer. Mientras, Agustina le hablaba:

– Claro que me gustaría que me cojas hermanito… me encantaría!… pero no podemos… hacer eso, sería incesto!… Si alguien nos llega a descubrir, podríamos tener problemas muy graves…el incesto está muy mal visto por la sociedad y por la ley… está penado… y es moralmente incorrecto… ¿me entendés? No podemos llegar a eso…
– …Sí… pero…
– Pero nada hermanito… el incesto está mal!.. no podemos coger… hacer eso está muy mal, y no lo podemos hacer!
– Ya… te entiendo… espero que podamos seguir jugando como venimos haciendo…
– Bueno, esas cosas sí podemos seguir haciéndolas!
– ¿Te animás a hacerme un pete Agus?.. Estoy calentísimo!..
– Ja.. ¿y por qué te pusiste así?
– ..Por meterte el dedo en tu concha…! Y porque tengo la hermana más linda del mundo…

Agustina se abalanzó sobre su hermano, abrazándolo, y le dio un par de besos en la cara.

– No te voy a hacer un pete, ni te voy a hacer la paja… es mejor que todavía no te esfuerces mucho.. me asusté mucho ayer!..
– Ok Agus… ah, muchas gracias por el desayuno! Estuvo riquísimo…
– De nada tontito.

Agustina se puso de pie, y salió de la habitación. Para Martín, que su bellísima hermana se dejara meter un dedo en la concha, era clara indicación de que tenía a la mejor hermana del mundo. Bueno, a las dos. Encima que sea tan prohibido, y en su pieza… era tan morboso… no podían existir situaciones más morbosas que esas.

Se fue calmando la excitación poco a poco. Si se tocaba, iba a tener un súper orgasmo, y por las dudas, no se tocó, por si le fallaba el cuerpo como ayer. Mejor descansar un par de días en ese sentido.

Después de un rato, el chico se levantó de la cama y fue a darse un baño.

Algunos días pasaron… Martín cada tanto que estaba a solas con sus hermanas, las tocaba y ellas se dejaban un poco… pero no querían excitarlo mucho por las dudas… el desmayo había asustado bastante a las dos adolescentes. Cuando el chico les decía que quería que se la chupen, o que le muestren la concha, ellas preferían no hacerlo por el momento, y esperar un par de días.

Esto no hizo más que cargar y llenar de calentura a Martín… pues tampoco había acabado en ese par de días.

Uno de esos días, el chico estaba en el living, cuando Agustina pasaba por allí, dejando las bolsas de las compras del supermercado en la mesa. Él se acercó por detrás, apoyándole la pija en la cola, y agarrándole las tetas adelante.

– Hoy tengo muchas ganas hermanita… quiero que me la chupes..
– …Mmmm ya?.. Esperá unos días más… así estamos completamente seguros de que ya te recuperaste!
– Ufaa…

Martín se despegó de ella, ayudándola a acomodar las compras.

– Tengo noticias!.. el domingo es el cumple de mi novio… y nos invitó a todos a pasar el día en su campo.
– ¿A mí también me invitó?-Preguntó Martín.
– Sí! A mami y a Flor también.
– …No sé porqué me invitó.. casi ni lo conozco… bah, hablamos una vez nomás…
– ¿Y qué tiene? Invitó a toda la familia! Vas a ir!
– ¿Estás segura?..Pero me voy a aburrir!..¿en el campo? ¿Aparte a quién más invitó?
– No sé.. a sus amigos supongo!
– Bue.. ¿el domingo?
– Si!

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Capítulo XVIII: Los accidentes, simplemente ocurren. Dudas. Miedos.

El domingo, Agustina se despertó primera, se arregló por la mañana y fue al cuarto del chico, a despertar a su hermano. Abrió la ventana para que entre la luz del sol, y le tocó el hombro.

– Dale que en un rato tenemos que ir!!!

Martín se despertó, sin muchas ganas, pero bueno. Su hermana se retiró de su habitación, y él lo primero que notó, es que tenía la pija durísima. Es lo que tiene no haberse hecho la paja durante tantos días, por precaución. Encima sabía que ese día, en el campo del novio de su hermana, no podía hacer nada…

“Ufffffff… tengo que aguantar otro día más así.”

No estaba seguro de si iba aguantar! Ya habían pasado varios días sin acabar, era mucho para el joven calenturiento.

Se levantó y se puso una malla, por suerte se le bajó un poco la erección, y por el momento no se le notaba. Una remera mangas cortas, zapatillas y se fue a la cocina. Mamá se estaba terminando de arreglar en el baño, y Agustina ya estaba lista en la cocina. La adolescente estaba con el pelo atado en un rodete, con una remera azul, con letras en ingles en naranja, y con un shortcito deportivo color rojo, que le marcaba un poco la cola.

– ¿Y Flor?-Preguntó Martín.
– No va a venir!-Respondió Agus.
– ¡¿Por?!
– …Porque no puede.
– ¿Cómo que no puede?.. Si ella no va, yo tampoco!
– Shhh!… Florcha no puede ir porque está indispuesta!
– …Ahhh… bueno.. no sabía!

Los dos se rieron…luego, los tres subieron al auto, y mamá condució. El campo del novio no quedaba tan lejos, estaba a una hora y media. Arribaron cerca del mediodía.

El clima estaba excelente, cielo azul con algunas dispersas nubes blancas, brisa y no tanto calor, era ideal. Una vez que llegaron, se bajaron del coche, y el novio de Agus los recibió. Cuando se besó en la boca con su hermana, Martín miró para otro lado. Luego, el novio le dio la mano al chico, tratando de sonar agradable.

“Buenas.. ¿que tal campeón?”

Martín solo esbozó una leve sonrisa de compromiso…les mostró la casa, y luego se sentaron en una mesa larga con los demás invitados, al aire libre, debajo de la sombra de los enormes árboles.

Más le dolió al muchacho, cuando el novio presentó a Agustina a sus amigos, y todos empezaron a chiflar y alagar a su hermana, y por supuesto, al afortunado cumpleañero, haciendo algunos comentarios pasaditos de tono…

Sabía de antemano que no la iba a pasar del todo bien viniendo al cumpleaños del novio de su hermana, que no era buena idea… se puso a pensar en otras cosas, mientras ya esperaban a comer el asado.

Por suerte, la comida llegó enseguida, y por un rato todos dejaron de hablar tanto, mientras comían. No era tanta gente, pero sí eran unos cuantos.

Después de comer el asado, trajeron a la mesa un poco de torta, el chico acusó que ya estaba lleno, y se levantó de la mesa. Fue hasta la casa, entró y preguntó por el baño. Descargó su vejiga, y salió de la casa.

Se fue a dar un paseo solo por el campo. Tratando de hacer pasar el tiempo como sea, se fue bastante lejos, caminó bastante por el lugar… bonito lugar, se dijo. Todo era silencio, y solo se escuchaba el sonido de la brisa en los árboles, y el canto de los pájaros… con las risas de los invitados a lo lejos.

Luego fue regresando, pero no volvió a la mesa. Estaba a unos cuantos metros de donde estaban los demás, no muy lejos. Se sentó sobre el tronco de un árbol talado, debajo de las sombras de los demás árboles, que formaban una hilera uno al lado del otro. Quería quedarse otro rato más solo y en silencio.

Se fue pasando la tarde, y Agustina estaba pasándola con el novio, cuando los amigos de él se pusieron a jugar un partidito. Lo llamaron para que juegue, el novio aceptó, y se puso a jugar al fútbol con sus amigos… Agustina se quedó sola, media aburrida, mirando el celular.

Miró a su madre, al otro lado de la mesa, estaba hablando con la madre de su novio, aparentemente tenían cosas en común porque las veía hablar muy fluidamente.

Luego, miró hacia el otro costado, donde estaban las demás chicas invitadas.. amigas de su novio, compañeras, primas… nunca se había hablado con ellas, así que tampoco…

Mientras miraba a su novio jugando al fútbol con sus amigos, agarró una botellita de agua, y se fue a donde estaba su hermano.

Se levantó de la mesa, y caminó hasta esa zona un poco apartada, donde habían bastantes árboles… lo encontró a su hermano menor sentado sobre el tronco de un árbol. Ella se sentó a su lado.

– ¿Qué hacés hermanito?.. ¿Aburrido?
– No.. estoy bien así.
– ¿No querés ir a jugar a la pelota con ellos?
– Nah…

Ambos hablaban bajo la sombra de los árboles, mientras se escuchaban al fondo las voces y los pelotazos de los chicos jugando.

Mientras hablaban, Agustina, poco a poco, se tomó toda la botella de agua. Luego de media hora, quizás un poco más, la chica empezó a sentir ganas de ir al baño. Cruzaba las piernas a cada rato, aguantándose. Su hermano se dio cuenta.

– ¿Te pasa algo?… ¿Te estás meando?

Agustina movió la cabeza diciendo que sí. Miró para la casa…

– Uf.. qué lejos me queda el baño.-Dijo la chica.
– .. Hacé acá.!
– ¿Cómo?
– Que hagas pis acá… total nadie te ve.
– Ay.. ¿Estás loco?.. Soy una chica!
– …¡¿Y que tiene?!
– Que se supone que las chicas no meamos en cualquier lado, tontito!
– Mmm..si no te ve nadie acá!
– Bueno pero igual!
– Dale, si querés yo vigilo que nadie venga!

Agustina suspiró.

– Ayyy…en fin… pero mas te vale que vigiles bien pendejo!!! Si viene alguien, me avisas!!!
– Sí hermanita, quedate tranquila!

La chica se puso de pie, dio unos pasos y se agachó justo al lado de un árbol, mientras su hermano miraba hacia donde estaban los demás, por si se acercaba alguien.

Todo estaba tranquilo. Martín le dijo que no venía nadie, y Agustina se bajó el short y la bombacha hasta los muslos, cuando empezó a mear, mirando a su hermanito.

Se escuchaba el ruidito del chorrito de pis chocando en el suelo, mientras el chico en vez de vigilar, la estaba mirando a ella. Momento algo incómodo, Agus se reía.

– ¿Qué mirás?… Mirá para allá y fijate que no venga nadie!

Uff, que alivio… tenía muchas ganas de mear! Terminó y se movió un poco, mientras salían las últimas gotitas de su concha. Se puso de pie, su hermano la miró, viéndole el pubis y el comienzo de la conchita, de frente. Agustina enseguida se subió la ropa, cubriéndose de nuevo. Dio unos pasos hasta volver al tronco donde estaban sentados.

El chico la había visto unos segundos desnuda, y ya se le había puesto dura.. quería ver más.

Ahora estaban los dos de pie, Martín estiró un poco el brazo y le empezó a acariciar los muslos con la mano y los dedos, muy arriba, tocándole el short rojo. Agus lo miró y sonrió. Le miró la malla y la notó re abultada.

– …Te re gustó lo que viste, no? Pendejo cochino…-Le dijo Agus sonriendo.

El muchacho le fue subiendo la mano, hasta rozarle los dedos al pasar en la concha, sobre la tela del short.

– Ay no hermanito… no podemos jugar acá…
– Mostrame la cola Agus… quiero tocarte la cola.

La chica se dio la vuelta, dándole la espalda a su hermano, para dejarle el culo a su disposición. El shortcito deportivo color rojo le tapaba solo el ojete, y se lo apetaba mucho, destacándolo, haciéndolo como más grandecito y definido. Se veía excelente.

Martín se lo empezó a acariciar, pasándole la palma entera de la mano por los cachetes de la cola, encima de la tela. Luego, agarró con ambas manos las caderas de su hermana, y le apoyó la pija.

– Nos van a ver…!-Dijo Agustina, aunque disfrutando la apoyada.

Su hermano no le dio bola… se separó de ella, y agarró el elástico del short… se lo fue bajando, hasta dejárselo en los muslos. Ahora podía verle la cola solo cubierta por una bombachita color rojo que le cubría poco, se le metía toda entre los cachetes.

– Viniste combinada hoy.-Dijo Martín, refiriéndose a la bombacha del mismo color rojo que el short.

El chico se desató el cordón de la malla y sacó con dificultades su erecto pene al aire libre…

Agus lo notó, y ya pensó que era demasiado.

– Basta pendejo… en serio… mirá si nos ve alguien!
– No nos ve nadie tonta… están algo lejos.. y nos cubren los árboles!-Respondió el adolescente tratando de calmarla.

Martín, completamente excitado, ya con el glande húmedo, comenzó a jugar con su pito en la cola de su hermana, pasándoselo por los cachetes, por la raja, por la concha, por los muslos…

Agustina lo disfrutaba, sintiendo ese duro miembro tocando sus partes íntimas… que delicia, que caliente, que morbo…

– ¿Me dejás bajarte la bombacha hermanita?

La chica se estaba calentando mucho.

– Ay, no nene…hay mucha gente allá.. hasta nos puede ver mami…
– …¿Y si nos ponemos atrás de ése árbol?.. Nadie nos vería ni aunque miraran para acá.

Martín le señaló uno de los árboles más grandes y anchos, estaba a pocos metros. La chica lo pensó, y calentona como estaba, se dijo así misma que era una buena idea. Si se ponían atrás de ése árbol, nadie los vería.

Sin decir nada, Agustina se movió un poco, hasta llegar atrás de ese árbol. Así, parada, apoyó las dos manos sobre el árbol, y separó un poco las piernas, mientras su hermano se puso detrás de ella.

El adolescente no perdió el tiempo, le agarró la bombachita a su hermana y se la bajó hasta los muslos, con el short.

Martín se escupió toda la baba que pudo en la mano, y se embardunó todo el tronco de la pija. Ya con el pito lleno de baba, se lo agarró con un par de dedos, y se la puso sobre la concha a su hermana.

Apenas ambos sintieron el contacto, gimieron.

– Mmmmh!-Agus.
– Uhhhffff-Martín.

El chico comenzó a moverse, hacia atrás y adelante, pasándole todo el tronco de la pija a lo largo de la conchita, deslizándose sobre los labios vaginales, ya húmedos por la babita y por la propia humedad que desprendía la putita hermosa de Agus.

Martín quería repetir lo que había hecho su hermana con él, el día del desmayo… y lo estaba logrando.

Le pasaba la pija por la chocha caliente a su hermana mayor, sintiendo esos labios tan suaves y delicados… que placer!.. No aguantaría mucho más.

Estaba todo mojadito y enchastrado ya allí… cada movimiento era una tremenda oleada de placer para los dos…cuando el chico se movía hacia delante, la cabecita de la pija le alcanzaba a tocar el clítoris a Agus, que se moría…

– Ay pendejo… tengo miedo de que te desmayes… mirá que acá sí que no hay solución.. te desmayas acá y no sé que voy a hacer!
– No pasa nada Agus!.. Ya estoy bien. Si me siento mal, paro.

Y por todos esos días que no se hizo la paja por precaución…ya tenía los huevos enormes, cargados de mucha leche…si acababa, iba a derramar un montón de semen… un montón.

Se separó un minuto de ella. Juntó mucha baba en su boca, y se la volvió a poner sobre toda la pija… estaba re contra babeada. Se la puso otra vez entre los labios de la concha a su hermanita, y se la refregaba toda ahí… era increíble cómo se deslizaba entre la chocha, y súper caliente…era muy muy caliente. La concha a Agus se le hinchó toda de la excitación.

– Tené cuidado hermanito… cuidado.. no me la vayas a meter adentro…

Agustina disfrutaba como loca… también estaba cerca del orgasmo ya, mientras esa pija dura y parada de su hermanito, le calentaba la concha como nunca…

Martín veía como su miembro aparecía y desaparecía debajo del culo de su hermana, cada caricia con esa conchita era mortal… mientras se movía hacia atrás y adelante, comenzó a moverse un poquito más rápido, pasándole la pija a lo largo de los labios vaginales.

En uno de esos veloces movimientos, al estar todo tan babeado y húmedo, cuando el chico se movió para adelante, sin querer la cabecita de la pija se hundió apenitas sobre el agujerito de la concha…encima, la conchita de Agus ya estaba abierta por la excitación…

Martín quiso empujar para adelante con el objetivo se refregarle la pija por la concha como venía haciendo, pero el glande se le había metido ligeramente adentro, él no se dio cuenta, y sin querer, cuando se movió hacia delante, le fue metiendo toda la pija adentro de la concha, de un solo movimiento, se le fue deslizando toda adentro de la chocha… le metió el pito adentro a su hermana!!!!!!!

– Ayyy… ayy hermanito!!! Me la metiste!..-Dijo Agus mientras gemía, excitadísima.

Los dos gimieron como unos animales cuando entró la pija en la concha de golpe. Fue el momento de placer más fuerte de los dos en sus vidas. Pero ambos se asustaron al mismo tiempo. Había sido un accidente.

– Fu.. fue.. fue sin querer Agus.. yo…ya te la saco, perdoname!!!!

Martín se asustó, no podía juntar las palabras, al mismo tiempo que estaba sintiendo un enorme placer… estaba perdiendo la virginidad con su hermana!

Agustina no sabía como reaccionar, se llevó la sorpresa de su vida cuando sintió el pito bien gordito de su hermano penetrarle la chochita, abriéndosela toda, y ahora la tenía adentro… se agarraba fuerte del árbol apoyando las manos en él, porque estaba más caliente que nunca en su vida… pero por otro lado, estaba asustada y aterrada!!

El muchacho sentía la pija toda calentita ahí adentro, apretadita, y todo mojadito y suave dentro de la concha… no podía evitar querer seguir…

Pensaba que su hermana se iba a re enojar, y quiso sacársela cuanto antes de la concha, y tratar de enmendar de alguna forma el error.

Se movió lentamente para atrás un poquito, con ese movimiento, la pija se deslizó saliendo un poco de la concha, pero fue tal el placer de ese movimiento, de esa pija dura y parada saliendo, en contacto con las paredes vaginales, que los dos volvieron a gemir mal.

No se la sacó del todo, ahora le quedó sólo el glande metido adentro. Martín, al notar lo tremendo que era coger, no se resistió, y a pesar de tener miedo de lo que le podía llegar a decir su hermana, empujó para adelante y se la volvió a meter, pero esta vez más adentro, casi hasta el fondo…

– OOOHHHHHH….. ayyy pendejooo…-Gimió Agustina, mordiéndose los labios.
– Ahhhhhhhhhhhh!!!!-Martín.

Las piernas del muchacho chocaron contra las piernas y el culo de su hermana.. se la había clavado entera. Ninguno decía nada por el momento, solo gemían…

Era la primera vez que a Agustina se la metían sin preservativo. Siempre se había cuidado con sus novios… ahora, para ella era indescriptible la diferencia de sentir una pija sin forro en su concha… que gusto!. Le encantó sentirla así, al natural.

Martín puso sus manos a los lados en las caderas de su hermana, y se la empezó a coger… se la empezó a coger, moviéndose para atrás y adelante.

Sentía como tenía su miembro más hinchado y gordo que nunca, mientras entraba y salía de la conchita caliente de Agus…

– Ohhhh… Ohhh hermanito… me estás cogiendo…-Agustina no podía parar de gemir y hablar como una putita en celo.

La chica estaba disfrutando como nunca, pero por otro lado, no podía permitir lo que estaba pasando… en su mente, tenía la obligación moral de parar esa locura… era su hermano menor!.. pero cuando sentía el pito abriéndole la concha, era tanto el placer que no podía parar…

– Ahhh!!…Cómo te atreves a cogerme, pendejo de mierda…soy tu hermana… uhhhh!

Agustina se inclinó un poco, así paradita, con las manos apoyadas en el árbol, se inclinó parándole un poco más la cola a su hermanito para que se la pueda coger con más facilidad.

“Soy tan puta que estoy desvirgando a mi hermanito…” La chica pensó eso, y sonrió… súper calentona.

Martín no decía nada, sólo resoplaba, suspiraba y gemía, tratando de concentrarse en coger bien. Le costaba, era la primera vez, y ella lo notaba, pero esa inocencia era aún más morbosa y excitante.

Le sacaba la pija hasta la mitad, luego empujaba hacia delante y se la enterraba toda hasta el fondo, el pubis del chico golpeaba la cola de Agus cada vez que se la metía toda…

La pija dura del adolescente, entraba y salía con facilidad de la concha caliente de su hermana… estaba re mojada ya. Hasta en cada penetración, se escuchaba ligeramente el ruidito de los flujos, cuando el pito se deslizaba adentro.

– Ahhhhhhh…ayyyyyyyy sii…-La chica gemía, sintiendo como la pija parada de su hermano se movía adentro de su concha, cogiéndosela toda.

Agus estaba con los ojos entrecerrados, mordiéndose el labio inferior, gimiendo como una perrita, agarrada del árbol.

Martín no aguantaría mucho tiempo más, cogerse a la diosa de su hermana era a lo máximo que podía aspirar.

La conchita rosada de Agus se tragaba la pija con desesperación… la chica hacía fuerza con su vagina, absorbiendo y apretando todo el pito cada vez que se la metía hasta el fondo.

Pero Agustina empezó a pensar en si alguien los descubría… que ella era la mayor en esta situación, ella era la responsable… de su hermanito podrían decir cosas, además era hombre…pero de ella… sería una situación gravísima… que pensarían los demás si los descubren… como se deja coger una chica de 21 años por su hermano menor en el medio de los árboles…?

– Creo que deberíamos parar hermanito.. en serio tengo miedo de que nos vean!
– No pasa nada tonta…no nos pueden ver…
– Nos puede ver mi novio! Nos va a matar si nos ve!
– Mirá allá hermanita.. ¿lo ves?.. está jugando a la pelota.. ni se da cuenta que te estoy cogiendo.

Agustina efectivamente lo miró, asomando la cara al costado del árbol, y lo vió completamente enfocado en el partido, jugando con sus amigos… mientras a ella se la estaba cogiendo su hermanito atrás de los árboles.

– ¿Te imaginás si nos descubren así?-Le preguntó Agustina.
– ¿Cogiendo?
– Sí!… se armaría un escándalo… se nos arruinaría la vida para siempre!
– No seas tan extremista Agus… ¿no te gusta sentir mi pito adentro de tu conchita?
– Ja…cómo me conocés pendejo..! Me encanta hermanito… me encanta que me la hayas metido toda…
– A mi también me gusta mucho cogerte… quiero cogerte todos los días…
– Te juro que todavía no puedo creer que me estés cogiendo en el campo de mi novio… y en su cumple!-Dijo Agustina, casi sin poder creer lo que estaban haciendo.
– Es mi regalo para él en su cumple.. cogerme a su novia…

Agustina se re contra calentó con lo que dijo su hermanito… iba a tocarse el clítoris para acabar, con la pija de su hermano adentro de la concha.

Martín se estaba cogiendo de parada a su hermana mayor, escondidos atrás de los árboles, en el cumpleaños del novio de ella… en esas condiciones estaba perdiendo la virginidad!

En una de esas, el chico se la metió toda adentro, bien hasta el fondo de la concha, su pubis chocó contra la cola de su hermana, y permaneció así unos segundos, quieto, disfrutando de tenerla toda clavada a su hermanita…sintió todo tan calentito y húmedo… que ya estaba por terminar.

– Ahhhhh!!!…uf.. cómo me la estas poniendo pendejo…
– .. Uhhh… voy a acabar hermanita…
– Mmmmm…que rico… ¿dónde me querés acabar, corazón?
– Ahh.. Agus…quiero acabarte adentro de la concha…

Agustina sonrió, sabiendo perfectamente que iba a decir eso. Hablaban en voz baja, en tono dulce y cariñoso:

– Mmm.. que pendejo chanchito que sos…
– ¿Me dejás hermanita?
– No!… no podes hacer eso nene…
– ¿Por?… porfa hermanita linda… quiero llenarte la conchita de leche…
– Ayy no… me vas a embarazar hermanito… no quiero quedar embarazada…

Mientras hablaban, seguían cogiendo, aunque más lento y pausado, Martín se la metía despacito…

Cada vez que su hermanito se la metía toda, Agus sentía como los huevos chocaban contra su clítoris… lo deseaba, quería sentir por primera vez su concha inundándose de semen espeso y caliente… pero tenía un poco de miedo.

Podía pararlo a su hermano y prohibirle acabarle adentro de la concha, pero no lo hacía…porque a pesar del temor lógico, estaba tan caliente, era una situación tan morbosa, que quería que le acabe adentro…

Ahora el chico volvió a aumentar el ritmo, se movía rápido, cada vez que se la metía, chocaba su pubis contra el culo de su hermana, haciendo ese típico ruidito, se la estaba cogiendo lo más fuerte que podía…le estaba metiendo el pito en la chocha a su hermana, en esa delicada y hermosa conchita, abriéndosela toda…

– Uhhh… ayyy hermanito… siiii… ayy siii…-Agus gemía mucho!
– Ahhhhh!… acabo…ya acabo preciosa…
– Mmmm…ohhhh… me vas a embarazar pendejo…-Susurró Agustina, gimiendo, al límite de la excitación.

Martín no pudo contenerse más, se la enterró toda en la concha babosa a su hermana mayor, se le puso tensa, y la pija empezó a escupir leche, leche y más leche…

Apenas Agustina sintió la leche derramarse en su interior, tuvo un orgasmo!

– Mmmmmmmmmhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!-Gimió la chica, sin abrir la boca para no hacer ruido.

Sintió toda la leche calentita de su hermano adentro de la chocha, inundándosela por completo… encima tenía casi toda la pija metida también…

Mientras la chica acababa, le temblaban las piernas, se agarraba fuerte del árbol y se le estremecía la concha. Ahora tenía la conchita repleta… repleta de pija y repleta de mucha leche… todo adentro suyo!

Era la primera vez que le acababan adentro, y era su propio hermano menor!

Con el orgasmo de Agus, la vagina le apretó aún más el pito al chico…que siguió derramándose adentro de su hermana… nunca había vivido algo igual. Fue la acabada más larga de su corta vida.

Tantos días sin hacerse la paja… tenía mucha leche… le vació los huevos adentro de la concha a su hermana…

Ambos terminaron… acabaron con sus orgasmos… que descontrol. Martín se quedó quieto, con la pija aún parada, metida en la concha de su hermana…toda caliente por la leche ahí adentro…

Agustina se quedó con los ojos cerrados… pocas veces había vivido algo así… le quemaba la chochita, le ardía tener tanta leche caliente adentro… se sintió re puta… que placer.

El chico, ya relajado, fue saliendo, despegándose de ella… bien despacito… se movió hacia atrás, retirándole la pija poco a poco… apenas se la sacó por completo, de la concha empezó a chorrear semen…

Los dos miraron hacia donde estaban los demás, por suerte nadie se había percatado de nada, se seguían escuchando las voces de los chicos jugando a la pelota.

Agustina se dio la vuelta, aún media floja de piernas, casi tropezándose con las raíces del árbol, mientras sentía como la lechita se le caía por los muslos. Lo miró a su hermano, y tuvo mucha culpa:

– ¿Qué hicimos hermanito?… dios.. esto no debió pasar… esto no tuvo que pasar nunca…

Un poco de leche se le chorreó directamente de la concha hacia abajo, cayéndosele sobre la bombacha, que la tenía junto al short en los muslos.

– Ay que boluda, se me va a ensuciar todo.

Agustina, con cuidado, se bajó el short y la bombachita hasta los pies, se sacó las dos prendas por encima de las zapatillas.

– Toma!! Teneme esto y fijate que no venga nadie por favor!

Agus le dio la bombacha y el pantaloncito a su hermano, que los agarró. La bombacha roja ya estaba manchada con un poco de semen.

La adolescente estaba desnuda de cintura para abajo, atrás de los árboles, esperando que ni su madre, ni su novio, ni nadie la vea… se puso nuevamente atrás del árbol donde habían cogido, y así parada como estaba, abrió un poco las piernas, para que se le salga la leche de la concha.

– Mirá todo lo que me dejaste pendejo…-Dijo Agustina.

Ella llevó una mano a su conchita, y se la abrió con los dedos. Se abrió los labios rosaditos y delicados de su chocha, mientras caía la leche directamente al suelo, o se le chorreaba por los muslos.

Martín la miraba mientras lo hacía, vigilando cada tanto que no se acercara nadie. Le había acabado tanto adentro, que le rebalsó la chocha a su hermosa hermana.

El muchacho tenía la pija llena de leche y flujo… se la limpió con la mano, como pudo, y se la guardó adentro de la malla. Pasó la mano por las hojas de un árbol, para limpiarse.

Agustina seguía de pie, con las piernitas abiertas, tratando de sacarse la lechita de la concha. Le salía bastante. Se miraba ahí.. se metió un par de dedos adentro, intentando agarrar semen y sacarlo hacia fuera.

– No te conté nada hermanito… pero dentro de un rato, cuando se vayan todos, mi novio me dijo que me iba a coger…
– ¿Acá?
– Sii tontito… en la casa!.. Me dijo que a la tardecita sus padres se van y nos dejan la casa sola..

Se metió dos dedos en la vagina, y se sacó más leche.. se sacudió los dedos en el aire, mientras el semen se caía al piso.

– Ayy… mi novio se va a re dar cuenta… me dejaste la chuchi llena de tu leche pendejo!
– Perdoname hermanita!… es que hacían muchos días que no acababa… yo quise, pero vos me decías que todavía no!
– Claro, encima eso, tenías toda la leche acumulada!

Los dos se rieron.

Agus siguió sacándose como podía la leche de su hermano de su pobre conchita. Luego de unos minutos, no salía más… todo el semen se había caído al suelo.

Tenía la concha toda sucia y pegoteada. Se puso baba en la mano, y se la pasó toda a lo largo de los labios vaginales, limpiándose un poco… espero unos segundos a que se seque.

– Bueno, parece que ya me salió toda. ¿No viene nadie?
– No, tranquila!
– Dame la ropa.

Martín le alcanzó la ropa a Agus. Vió la mancha de semen en la bombacha, se veía, si su novio después la veía así, seguro lo iba a notar. La chica le pasó la lengua a la tela de la bombachita, limpiando la mancha de semen.

Levantó una pierna, y se puso la bombachita, luego la otra, y se la subió por completo. Luego se puso el short, le costó un poco ponérselo porque le ajustaba tanto la cola que se le trababa para subírselo del todo. Lo hizo, y ya ambos vestidos y satisfechos, salieron de entre los árboles, para volver a donde estaban todos los demás.

La tarde había avanzado, pero el cielo seguía predominantemente azul, la brisa algo cálida les daba de costado…el sol había bajado ya un poco, y les daba de frente en la cara.

Mientras caminaban de regreso, uno al lado del otro, Agustina se puso más seria:

– Eu hermanito.. escuchame una cosa.
– ¿Qué pasa?
– No te vayas a creer que esto lo vamos a repetir…

Martín la miró y le puso cara como diciéndole “otra vez con lo mismo”

– Aunque me mires así pendejo… lo de hoy, pasó, fue un accidente… entiendo que estábamos jugando, y me la metiste sin querer.. estábamos los dos muy excitados, y la seguimos… pero lo que hicimos estuvo muy mal, ¿me escuchaste?
– Para mí no estuvo mal!-Le replicó el chico.
– Mirá, no vamos a discutir ahora… pero lo que hicimos, está muy mal, es incesto, te pongas como te pongas… es algo totalmente prohibido, y no lo vamos a hacer nunca más, ¿entendiste?
– Sí Agus.. te entendí…
– Ok.. otra cosa. Acabarme adentro de la concha, no estuvo mal, estuvo MUY MAL, y no te voy a echar toda la culpa, porque yo también tengo culpa, por permitirte que me lo hagas…
– Ya sé.. pero estuvo tan bueno! Fue tremendo… si te re gustó!
– … A ver, hermanito… sí, me encantó sentir toda tu acabada en mi chocha… creo que nunca sentí tanto placer en toda vida… de hecho, es la primera vez que me cogen sin preservativo… pero ese no es el punto! Nos equivocamos, no tuvimos que haberlo hecho, porque yo ahora tengo que tomar la pastilla para no quedar embarazada!
– …Sí… tenés razón Agus.. te re entiendo!.. Creo que soy muy irresponsable… te prometo que no lo vuelvo a hacer.
– Muy bien!.. espero que te haya quedado todo claro.

Seguían caminando, ya estaban llegando a la mesa.

– Bueno… ¿te gustó tu primera vez?-Le preguntó Agus a su hermano, sonriéndole.
– Muchisisisisimo!!!
– Jajaja… espero que haya sido especial… supongo que no es lo ideal que hayas tenido tu primera vez conmigo, que soy tu hermana, pero bueno… lo hecho, hecho está.
– Noo hermanita… yo quería hacerlo con vos… tener la primera vez con vos, fue lo mejor que me pudo haber pasado!!!
– Me alegro entonces… para mí también fue re lindo… y de alguna manera, me gusta que te hayas estrenado conmigo… pero como te dije, fue un accidente, y no lo vamos a repetir.

Martín estaba muy contento. Su primera vez había sido con su hermana mayor! Con la semi diosa hermosa de su hermana… una de las fantasías más prohibidas y calientes, se había hecho realidad. Encima, con el peligro latente de que alguien los vea…

Llegaron a la mesa donde estaban todos, y se pusieron a hablar con mamá, y Agus con su novio, como si nada hubiera pasado.

– ¿Qué hacían?.. ¿Se fueron a sentar allá bajo la sombrita de los árboles?-Le preguntó mamá a sus hijos.
– Sí mami, estaba re linda la sombra y re tranquilo el lugar.-Contestó Martín.

El novio le contaba a Agustina las jugadas del partido, sin que ella le preste mucha atención…

“Si supieras que mientras vos te divertías jugando a la pelota, atrás de los árboles mi hermanito me cogía y me llenaba la conchita de leche…”

Estuvieron todos sentados ahí un rato más, hasta que caía el sol y era la tardecita ya. Los invitados empezaron a juntar sus cosas, y a irse.

Martín y su madre saludaron al novio de su hermana, y se subieron al auto. Se volvieron a casa.

Agustina y su novio se quedaron en la casa de campo. Ya cuando todos se habían ido, hasta los padres del cumpleañero, ambos entraron adentro, y comenzaron a besarse con locura.

Después de los besos, el novio quería coger ya, le sacó la remera a Agustina, pero ella lo detuvo.

– Pará un minuto.. tengo que ir al baño!

El tipo resopló, a Agus no le gustó nada, pero bueno…

Agustina caminó hasta el baño. A cada paso, sentía la concha muy húmeda, viscosa… y también sentía la bombacha sucia. Se metió al baño, y cerró la puerta. Se bajó la bombacha y el short, y se sentó en el inodoro.

Enseguida notó que la bombachita estaba manchada con semen, llevó una mano a su entrepierna, se tocó la conchita con los dedos, y notó como todavía le seguía saliendo leche de la concha…

Se asustó, su novio lo iba a notar sin ninguna duda, encima le chorreaba!

Se metía los dedos, tratando de sacar leche, las gotas caían al inodoro, estuvo así 2 o 3 minutos, siguió metiéndose los dedos, hasta que ya no se sacaba mas nada.

Agarró papel higiénico, y se lo pasó por toda la chocha, limpiándose de una vez por todas la leche de su hermanito. Cómo notaba que pasándose papel aún estaba húmeda, agarró una toalla del baño, y se la pasó por la concha, metiéndose un poquito la toalla adentro, para limpiarse bien… una vez hecho eso, dejó la toalla donde estaba, ahora sucia con semen y flujos!.. La chica se rió, divertida, como si hubiera hecho una travesura.

Se sacó la bombachita y el short, porque su novio se podía dar cuenta, y salió así desnuda del baño, lista para coger.

Su novio ya la estaba esperando en la cama, en pelotas, y con el preservativo puesto.

“Ay… esto va a ser un poco aburrido” Pensó Agustina.

Efectivamente, mientras cogían, hacían siempre las mismas posiciones… mientras tenía la pija de su novio adentro, con preservativo… ella ya notaba que no era lo mismo ni por asomo… que quería coger sin forro!

Notaba que no se sentía tan llena, que la pija de su novio no la llenaba tanto como la de su hermano… al sentir las dos pijas adentro el mismo día, se dio cuenta que la de su hermanito era más gordita, y que la llenaba más, provocándole más placer.

En unos minutos, el tipo se vino. Después de acabar, se quedaron los dos tirados en la cama. El novio la quiso abrazar a Agustina, pero ella se resistió… se levantó de la cama, y le pidió que la lleve a su casa ya.

Se sentía muy confundida y triste. No entendía que le pasaba. Quería estar con su hermano, no con su novio…

Ya entrada la noche, su novio la llevó hasta su casa, la dejó en la puerta, y se saludaron fríamente.

Agus ingresó a su casa, cerró la puerta con llave. Ya todos estaban durmiendo, porque estaban todas las luces apagadas. Fue hasta el baño a cepillarse los dientes y darse una ducha rápida, y se fue a su cama.

Entró a su habitación y prendió la luz, estaba Florencia acostada, al parecer dormida. Agus estaba desnuda, se metió a la cama de su hermana, y la abrazó. Florencia se despertó… y Agustina le contó todo. Se quedaron dándose mimos en la cama, hasta que se durmieron juntas.

Alegres y contentas por lo que había pasado con Martín, pero tristes por lo que había pasado con el novio. Agustina entendió que ya no lo quería, que no tenía sentido esa relación. Iba a cortarle a su novio pronto, pero aún no estaba preparada para dar ese paso, no se animaba a decírselo. Pero ya era hora, la decisión estaba tomada. Lo iba a dejar.

Al otro día, Agustina buscó las pastillas del día después que tenía guardadas en uno de los cajones de su pieza, para situaciones de emergencia. Sacó una y se la tomó con un vaso de agua.

Continuará…

Hermanas: tangas y bombachas VIII

Viernes, marzo 27th, 2015

- Basta que estoy estudiando!!! No te aproveches!!!- Dijo Florcha en voz alta.

Martín se quedó quieto, con la pija parada y húmeda, mientras le tenía agarradita la tanga a su hermana.

– Es suficiente pendejo! Soltame la tanga que me estás por coger!
– Ya te dije que no te voy a coger… dale hermanita… me dejás correrte la tanga un poquito para verte?
– Qué me querés ver pervertido?
– Quiero verte la concha y el ojete.. porfi.
– Nooo!!… soltame la tanga! No seas cochino!

Florencia llevó una de sus manos atrás, a su cola, para agarrarle la manito a su hermano y sacársela de su tanga. Un poco más y quien sabe que hubiese pasado. Retiró de ahí la mano de su hermano, y se sentó en la cama.

– No te pases pendejo! Casi me violas!
– No seas tan exagerada boluda! Si nomás quería que me muestres la conchita… que mala que sos!
– Bueno, hacete a la idea de que nunca te la voy a mostrar… ¿entendiste?
– Ufaa… porquéeee?????
– Porque no le puedo mostrar la concha a mi hermano! Encima solo mamá y Agus me vieron la chocha… nadie más. Me da vergüenza!
– A mi también me daba vergüenza mostrarles la pija.. pero lo hice…
– Está bien hermanito, pero entendé que es distinto!
– Bueno… te entiendo. Perdoname! Me dejás pasarte mi pito por tu cola como recién?
– NO!.. basta… eso es demasiado, pendejito sucio…
– Jooo. Con qué me puedo pajear ahora??-Preguntó Martín con la pija en la mano.

A todo esto, en la otra cama, Agustina se tapó con una sábana, y sin que la vean, se quitó el jean, se sacó la tanga, y se volvió a poner el jean sin nada debajo.

– Tomá hermanito, hacete la paja con mi tanga. ¿La querés? Mirá que la dejé con mucho olor!-Le ofreció la tanga Agustina.
– Sii. Gracias Agu!

Agustina le alcanzó la tanguita fucsia mojadita a su hermano, y se fue a la ducha. Mientras caminaba hacia el baño, no podía creer que se estuviera pajeando viendo como casi cogen sus hermanos. Se había puesto muy cachonda viendo como el pendejo le pasaba la pija parada por toda la cola a Flor. Se metió a la bañera y trató de olvidarlo. Al fin y al cabo Florencia tenía razón. ¿Qué pasaba si se la metía? ¿Disfrutaría viendo eso? Eso era incesto del más alto nivel. Mejor no pensó más, y quiso olvidar y enterrar el suceso. Se duchó y se fue de una amiga.

Martín se quedó en la habitación con Florencia. Abrió la tanga de Agustina y se la encontró bien húmeda. La zona de la vagina estaba muy olorosa. Se la llevó a la nariz mientras se pajeaba en frente de su hermana, que lo miraba sentada de frente en su cama.

Martín estaba cerca de terminar, cuando le habló a Florcha:

– No me querés hacer la paja Flor?
– No!
– Si ya me la hiciste.. que te cuesta una vez más, dale… mirá lo dura que la tengo!
– No hermanito… la otra vez te la hice porque quería aprender a hacer la paja… pero fue una única vez. No te vamos a pajear más!

El chico se resignó aceptando su derrota, y siguió oliendo la tanga de su hermana mayor, mientras le miraba las tetas en el corpiño a Florcha y se pajeaba.

– Aunque sea me mostras la cola Flor?
– …Sólo mostrar? Para que veas nomás.. eh.
– Siii. Quiero acabar viéndote la cola hermanita.
– Ok.

Florcha se dio vuelta y se puso en cuatro arrodillada en la cama, mostrándole todo el ojete entangado a su hermano. La tanga estaba llena de la babita de la chota de él. Martín podía verle toda la cola, con la tanguita blanca tapándole la raja del culo, el agujero y la concha, nada más. Encima estaba como perrita esperando recibir pija por atrás, mientras se le notaba toda la conchita marcada en la tela.

El muchacho no podía más… verla así era increíble. Si tan solo… si tan solo pudiera verle la concha! Se tenía que contentar viéndole la rajita de la chochita marcada en la tanga.

Mientras la miraba así, y sentía el olor a concha de la tanga de Agustina, empezó a acabar, saltando leche y cayendo toda en el suelo de la habitación de las chicas. Otra vez todo el piso manchado con leche del chico….

Florencia sintió los leves gemidos de su hermanito, y supo que ya había acabado. Salió de esa posición, y miró a su hermano con la mano en la pija y todo el semen en el suelo.

– Uff… gracias Flor! Estás hermosa… tenes una cola increíble.
– Gracias tontito. Querés que limpie?
– No.. dejá. Limpio yo.

Martín salió en pelotas de la habitación, se fue hasta el lavadero. Se pasó la tanga olorosa de Agustina por toda la pija, limpiándose los restos de leche, y la tiró al lavarropas. Agarró un trapito húmedo y volvió a la habitación.

Se agachó, y limpió el piso, sacando todo el semen aún fresco con el trapo mojado, mientras Florencia aún con la calza en los muslos, así en tanga y corpiño, seguía repasando en su cama.

Martín, ya habiendo limpiado todo, la miró.. le volvió a mirar la cola entangada.

– Flor… no me voy a cansar de decirte que tenés la cola más linda y grande del mundo…
– Jaja, y yo no me voy a cansar de decirte que me avergonzas hermanito!!!!
– Sos tan sexy.. estás tan buena!…Quisiera volver a pasarte la pija por la cola… algún día me vas a dejar otra vez?

Florencia dejó de mirar la carpeta, y observó a su hermano. Le respondió con su mejor intención, tratando de sonar amable.

– No… mirá hermanito, yo te quiero mucho, pero no podes hacer eso.. en serio. Te estás pasando… eso es demasiado, ¿entendés? Hacete la paja con nuestras tangas… o me vas a decir que ya no te gustan?
– Sí, si me gustan mucho. Bueno, te entiendo hermanita. Gracias.

Florencia le sonrió y Martín se fue a lavar el trapo lleno de semen.

La chica terminó de repasar todo y ya estaba lista para el examen.

Cuando se fue a bañar, se sacó la tanga toda húmeda, en la parte de atrás manchada con líquido pre-seminal frondoso del muchacho, y en la parte interior, por su húmeda y caliente chochita virgen. Se había excitado mucho con lo que había pasado, pero no quería distraerse con nada para el examen. Le dejó la tanga en el baño por si su hermano se quería hacer otra paja, y se bañó sin tocarse. Se fue a dormir temprano.

Cuando se fue a duchar Martín, agarró la tanga blanca de Florcha que tenía puesta hacía minutos, y la abrió en su forma original como tantas veces para olerle la parte de la concha. Se dio cuenta de que estaba toda la tanga brillosa ahí, por lo tanto su hermana se había excitado. Le gustó saber que a pesar de que su hermana le puso los puntos, se había calentado. Las conchas, y las tangas dejan rastros!!!

Le sintió el olor a concha a la tanga y se le puso dura de nuevo. Se la enrolló toda en su pija, y se pajeó llenando por completo la tanguita de leche caliente. La metió en el lavarropas y lo encendió.

Pensar en que hace minutos esa tanga estaba toda marcadita por la conchita húmeda de su hermana, lo ponía como loco.

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Capítulo XII: Jugando a provocar

Ya a la mañana siguiente, Florencia y Martín fueron a su último día en el colegio por ese año, y el verano se hacía sentir.

Florcha estuvo muy nerviosa toda la mañana, el examen fue muy difícil, pero logró aprobar.

Fue mucha la felicidad de la chica, cuando ese día finalmente aprobó el examen de matemáticas.

Cuando volvieron a casa al mediodía, ya de vacaciones, Florencia comunicó la buena noticia a sus hermanos, y obviamente le agradeció el esfuerzo a Martín por haberla ayudado tantas semanas.

A la mayor, Agustina, aún le quedaban algunos días más para rendir exámenes finales de la universidad, pero estaba bien encaminada.

Transcurrieron un par de días sin mayores sorpresas. Martín quería llegar a más con sus hermanas, pero ellas no querían… sólo se limitaban a dejarle las bombachas recién usadas en el baño, para que él se haga pajas.

Uno de éstos días, mientras el chico estaba una tarde aburrido jugando a la play, empezó a recordar como sus hermanitas le hicieron la paja, y se le paró la pija. Apagó la consola y buscó a alguna de sus hermanas por la casa. Se percató de que Florcha había salido con sus amigas, y fue hasta la habitación de sus hermanas, encontrando a Agustina estudiando acostada en la cama.

La chica estaba estudiando acostada boca abajo, con una remerita y en bombacha, sin pantalón. Martín le veía bien el culo, con una bombachita negra cubriéndole la raja del orto.

– Agu, ¿vamos a jugar un ratito?

Agustina, sin dejar de leer los apuntes, le respondió:

– ¿A qué querés jugar?
– No sé… me puedo hacer la paja acá?
– Estoy estudiando ahora nene…
– Joooooo.-Resopló Martín desilusionado.
– Tengo que rendir, hermanito.. no me molestes por favor. En un rato te dejo la bombacha en el baño.

El chico se fue de la habitación algo triste y siguió jugando a la consola… unas horas más tarde, se hizo la paja en el baño oliendo la bombacha negra de Agustina.

Pasó una semana, con Florencia pasando mucho tiempo con sus amigas, y Agustina estudiando para sus exámenes, en que el chico empezaba a notar que no avanzaba nada con ellas. No quería resignarse a sólo pajearse con sus tangas.

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Una de esas tardes, en pleno diciembre, ya con el verano oficialmente instalado, y como saben en el hemisferio sur, con mucho calor…

Esa tarde, Agustina se fue a bañar como siempre. Terminó de estudiar, y se metió a la ducha. El calor era insoportable. Abrió la canilla de agua fría y se refrescó.

Cuando salió de la bañera, y se secó con la toalla, agarró la ropa limpia que había llevado al baño para ponerse.

Primero se puso la bombachita, después el corpiño. Se iba a poner el jean, pero desistió. Hacía mucho calor. Recién terminaba de bañarse y ya casi empezaba a sentirse un poco transpirada. Salió del baño así, en corpiño y bombacha. Cuando apenas salió del baño, miró para atrás y vió a su hermano en la cocina. Le estaba mirando la cola. Se dio cuenta enseguida.

Sonrieron los dos, la chica no le dijo nada, y Agustina caminó por el pasillo hasta su habitación, sabiendo que su hermanito desde la cocina le estaba viendo la cola mientras caminaba. Se sintió acalorada… hacían varios días que estaba con la mente en el estudio, y sentir de nuevo esa miradita del chico, le elevó la temperatura en el cuerpo.

Martín se quedó embobado viéndole el ojete desde atrás, mientras ella caminaba. Que caliente se veía.

La chica entró a su habitación, y no se puso nada más, así con poca ropa siguió estudiando, aunque con la mente algo perturbada, por la miradita que le había dado el chico.

Un rato después, llegó Florencia a casa. Dejó sus cosas en el living y se fue a su pieza. Se encontró con su hermana estudiando en ropa interior.

– Que hacés hermanita.
– Hola Flor…
– ¿Todo bien?.. ¿Y esa cara?-Le preguntó Florcha.
– ¿Qué cara?-Dijo Agustina riéndose.
– No te rías boluda… te conozco. Hiciste algo con el pendejo?
– Jaja.. no tonta. Aunque me puse un poco calentona porque cuando salí de bañarme, me miró toda la cola.
– Saliste así en bombacha?
– Sí.. no ves el calor que hace?

Las dos se rieron.

– Pobre.. seguro lo re calentaste.
– Jaaa.. mirá quien habla. Si le debe encantar al pendejo…
– Bueno, eso seguro.

Florencia se preparaba para ir a ducharse. Agarró una toalla, la ropa limpia, y se alistaba a salir de la habitación para ir al baño.

Agustina estaba algo excitada por lo que había pasado.

– Che… ¿te animás a hacerlo vos?…-Le preguntó una divertida Agustina a su hermana, sonriendo.
– …Qué? No te entendí.-Respondió Florencia, mirando la cara de traviesa de su hermana mayor, sabiendo que estaba tramando algo.
– Que ahora vayas hasta el baño en corpiño y bombacha, a ver si te mira.
– Ay boluda no seas forra… pobre… me va a re mirar.
– Jaja.. dale! Seguro que le re gusta…
– Bueeeno…pero cualquier cosa fue idea tuya, eh!
– Jajaja sí… Después contame si te miró.
– Jaja ok.

Florencia se quitó toda la ropa que traía encima, y sólo se quedó como le había dicho su hermana, con un corpiño color piel, y una bombachita gris.

Agustina la miró… y ambas se rieron. Sabían que su hermanito la iba a mirar de arriba a abajo.

Florcha finalmente salió de la habitación así, con una toalla en la mano, y en la otra, la ropa limpia para ponerse. Apenas salió de la habitación hacia el pasillo, inmediatamente Martín en la cocina giró su cabeza y la vió de frente, caminando por el pasillo. Le miraba las tetas, cubiertas bajo el corpiño, y las piernas desnudas, más el pubis cubierto por esa bombacha gris que tantas veces había llenado de leche. La chica lo miró, y se metió al baño, sabiendo que la había mirado entera.

A Martín se le puso muy dura enseguida.

Unos minutos más tarde, cuando Florencia terminó de bañarse, sólo había llevado como ropa limpia una tanga, y una remera manga corta.

Se puso la remera, sin corpiño, y se puso la tanguita. Salió así del baño, y fue hasta la cocina a buscar un poco de agua, para ofrecerle una mejor vista a su hermanito. Su hermano la volvió a mirar. Mientras se servía agua de la jarra de la heladera, el chico le miraba el enorme ojete, con una tanga roja cubriéndole poco. Florencia terminó de beber agua, sabiendo que su hermano la miraba. Empezó a sentir un cosquilleo en la conchita, al sentirse tan putita. Se dio vuelta rápido y lo cazó viéndole la cola.

– Que haces pendejito cochino?-Le preguntó Florcha sonriendo.
– Te miraba la hermosa cola que tenés…

Florencia se rió y volvió a su habitación, encantada de haber calentado a su hermanito tan gratuitamente.

Una cosa era mostrarle la cola a su hermano porque él se lo pedía explícitamente, a cambio de haberle enseñado matemática, y haberla ayudado a estudiar para un examen.

Pero mostrarle la cola en tanga, gratis, haciéndose la tonta, era otra cosa muy distinta. Se dio cuenta de que lo hizo sólo para calentarlo, y a ella le encantó eso… y se humedeció.

Caminó y llegó de nuevo a su habitación.

– Yyyy… qué paso? ¿Te miró?-Preguntó enseguida muy ansiosa Agustina.
– Siiiiiii… mucho!-Respondió Florcha, mientras se acostaba en su cama.
– Contame bien… y te gustó?
– Si… me miró toda… encima fui a la cocina a tomar agua, dejé que me vea bien toda la cola…

Ambas se rieron, tras haber calentado a su hermanito a modo de juego.

El chico tuvo que descargarse haciéndose la paja oliendo la bombacha gris que había dejado Florcha en el baño, pensando en su ojete entangado.

Así las hermanas empezaron a pasearse más en ropa interior apropósito por la casa. Aprovechando que mamá nunca estaba en casa por la tarde, las dos chicas se dejaban ver en corpiño y bombacha, e incluso tanga, por la casa, con la excusa del calor. Ellas se divertían haciéndolo. Les gustaba sentirse miradas por su hermano.

A la mañana siguiente, Agustina ya se había ido a la universidad, mamá al trabajo, y Florencia junto a Martín se quedaron durmiendo, disfrutando de las vacaciones.

Cerca del mediodía, Florcha se despertó, se levantó en remera y tanga como estaba ayer, se arregló un poco el pelo frente al espejo en su habitación, y salió así para la cocina. Se iba a poner una calza, pero hacía mucho calor. Aparte así calentaría a su hermano. Miró el reloj, casi eran las 12. Cerró la cortina de la ventana para que no entre más sol.

Así vestida con la remera y la tanguita roja, sin nada más, empezó a sacar las cosas de la heladera para preparar algo para comer. Fue hasta la habitación de su hermano, lo llamó para despertarlo, y siguió cocinando.

Caminar por la casa en tanga era algo que le agradaba, y la ponía excitadita…

Mientras estaba en el mesón preparando la ensalada y unas pastas, Martín apareció en la cocina bostezando, recién levantado. Estaba en cuero, solo con un short.

Miró a su hermana… y otra vez estaba en tanga, por Dios. La miró mientras se sentaba en la mesa de la cocina… ya con la pija parada. Se veía súper sexy, con el pelo morocho enrulado cayendo por su espalda, con la remera llegándole justo hasta el comienzo de la cola, y la tanguita roja cubriéndole apenas poco de ese orto descomunal. Miraba como la tela se le metía entre las nalgas…

Florcha preparaba el almuerzo de espaldas a él, mostrándole el culo entangado de manera gratuita.

El chico no quiso perder la oportunidad, y se puso de pie, se le acercó por detrás, mientras ella preparaba el almuerzo en el mesón. Ahora tenía su pija parada haciendo bulto en el short, a escasos centímetros del ojete en tanga de su hermana. La agarró desde atrás, poniendo ambas manos sobre la remera de la chica, en las caderas, y le apoyó la pija en el medio de la cola.

– Me dejás apoyarte un poquito?-Le preguntó el chico, ya apoyándola entera.
– ¡Hey! ¡¿Qué hablamos hermanito?!… Salí…
Florcha lo empujó un poco hacía atrás, despegándolo de ella. Al ratito, el chico nuevamente la apoyó igual, poniéndole la verga en la cola.

Florencia lo re sintió, notó como la pija del chico se le incrustaba en su cola, estaba durísima… y se le empezó a humedecer la concha bajo la tanga.

– ¡¿En qué habíamos quedado pendejo?!-Dijo Florcha tratando de empujarlo para atrás.
– …Vos tenés la culpa por estar en tanga, así me re calentás, boluda…
– Bueno hermanito, pero estoy así porque hace mucho calor…
– Dale.. déjame cogerte un minuto así, si ni siquiera me la saqué del short…
– Basta!… vamos a comer…

Florencia lo separó de ella, tratando de comportarse.

Una vez la chica terminó cocinar, se dio vuelta con la comida y la puso en la mesa, notando como a cada paso su hermanito le miraba la entrepierna y la cola, sintiendo como esa tanga le cubría muy poco. Con las miradas, andar tan suelta de ropa, y la apoyada… ya tenía la concha bien húmeda.

Esperaron a Agustina, y se pusieron a almorzar.

Cuando Agustina llegó a casa y abrió la puerta, vió a su hermana parada en tanga sirviéndose agua, y a Martín comiendo, con tenedor en la boca, mientras la miraba… que panorama!

Apenas ingresó, se miraron entre las chicas sonriéndose. La mayor dejó su portafolio tirado a un costado en el piso.

– Que calorrrrrr que hace!

Se sacó la remera, y se bajó el jean, sacándoselo en frente de sus hermanos, ahí en la cocina.

Se quedó en corpiño y bombacha, mientras ambos la miraban. Se sentó en la mesa y se sirvió un vaso de coca-cola, mientras le pedía a Florcha que le pase la ensalada.

Comieron así, los tres casi en bolas, sin que ninguno diga nada. Martín ahora le miraba las tetas en ese corpiño a Agustina, y como se movían cuando la chica levantaba el tenedor para comer.

Tras el almuerzo, las chicas se fueron a su habitación, mientras a Martín le tocaba levantar la mesa y lavar los platos.

Una vez que ambas se acostaron en sus camas, se pusieron a hablar:

– Hay que admitir que es un juego divertido… viste como nos mira?-Dijo Agustina.
– Si… aunque otra vez me apoyó, boluda.. antes de que llegues!
– En serio??!!??
– Siii… me apoyó entera… encima me dijo que lo re caliento así en tanga!
– Contame bien todo!

En ese momento, Florcha le contó como su hermanito se había calentado y la había apoyado en la cocina.

Mientras le contaba, ella que ya había quedado algo excitada, se calentó más contándolo. Una vez que le contó todo, a Agustina le gustó, y quiso ir a más:

– Me diste ganas de calentarlo, pendeja! ¿Vamos a seguir jugando?-Preguntó Agustina.
– ¿Cómo?
– Voy a ir así a buscar mi portafolio que dejé en la cocina…
– Jaja dale!

Las dos se rieron, Agustina se levantó de la cama, y caminó hasta la cocina en corpiño y bombacha, para jugar a calentar a su hermanito…

Llegó a la cocina, su hermano escuchó sus pasos y se dio vuelta mientras lavaba los platos, ahí la miró.

Agustina sin decir nada, buscó su portafolio de la uni, y se agachó para agarrarlo, mientras le mostraba el culo a su hermano, haciéndose la tonta. Una vez en su mano, se dio la vuelta y miró al chico, notando como la miraba toda. Regresó a su habitación, habiendo logrado el objetivo.

El muchacho le vió toda la cola mientras se agachaba, en la posición perfecta para culearla, mientras la bombachita se le metía adentro.

A Martín, este cambio en sus hermanas, le parecía algo extraño. Si bien varias veces las había visto en ropa interior por la casa, era una vez cada tanto. Ahora se le mostraban así todos los días, sabiendo todo lo que había pasado. Empezaba a tener la leve sospecha de que lo hacían para calentarlo… pero se dijo que quizás eran sólo ideas suyas.

Lo que sí era cierto, era que tenía la pija como una bomba a punto de estallar… después de haberlas visto a las dos así. Era un martirio…

Se tuvo que pajear otra vez, pensando en ellas. Quería cogérselas y culearlas a las dos, por más que sean sus hermanas… necesitaba hablarlo con alguien, pero no se lo podía contar a nadie, ni a su más íntimo amigo.

Cuando Agustina llegó a su habitación, le contó a su hermana lo puta que había sido, agachándose para mostrarle bien el ojete. Obviamente, ambas se divirtieron.

Este jueguito de andar casi en bolas por la casa les empezó a gustar mucho a las chicas, que les encantaba recibir las miradas de su hermanito menor.

El problema era que al pobre chico lo calentaban mucho, y no lo dejaban ir a más.

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Al día siguiente, por la tardecita, con el sol ya cayendo, Martín llegó de jugar un partido de fútbol con amigos, cuando entró a casa y se encontró con Agustina caminando por el living en ropa interior.

La chica juntó sus carpetas de la uni en la mesa del living, y cruzó la sala para volver a su habitación, para estudiar. Cuando lo vió al chico, se le subieron las pulsaciones un poco, sabiendo que la estaba mirando.

El chico dejó sus botines en el suelo, mientras se dedicaba a mirarla, la podía ver de frente. Tenía un corpiño color negro, sin tirantes en los hombros, sólo atrás…no entendía como no se le caía! Encima soportar esas grandes tetas… y abajo traía una tanguita negra, del mismo estilo del corpiño… parecía que combinaban. Enseguida notó su miembro crecer poco a poco debajo del pantalón deportivo.

Agustina, con sus carpetas en la mano, empezó a caminar así por la sala, cuando Martín, nuevamente, no pudo contenerse.

– Que linda estás hermanita…
– Ja…gracias pendejo… vos también.
– Jaja… te puedo decir algo?
– …Mmmm.. depende. Jaja.. sí, dale.. qué?
– Estás tremenda así… y ese corpiño te queda perfecto.
– En serio?
– Sí…¿puedo acariciarte una teta? ¿Aunque sea por arriba del corpiño?
– ¿Otra vez?
– Si… son enormes! Quiero tocártelas de vuelta…porfi.
– ….mmmmm…………Bueno.. pero 5 segundos, ok?

Martín aceptó y agradeció… 5 segundos eran mejores que nada.

Estiró su brazo, y abrió toda la mano, apoyándosela toda sobre el corpiño, en una de sus tetas. Agustina lo miraba. El chico inmediatamente movió su mano, acariciando y manoseando toda la teta. Todavía no podía creer lo perfectas que eran esas tetas.

Agustina le retiró la mano.

– Bueno! 5 segundos… listo!
– Ahhh… un ratito más!
– Jaja no, suficiente pendejito… ¿la tenés parada?-Le preguntó Agustina mirándole el bulto en el pantaloncito.
– Si…se me para viéndote en corpiño y bombacha… o eso es tanguita?
– Es tanguita! ¿Te gusta?
– Siii… ¿me mostrás como te queda en la cola?

Agustina le dio el gusto a su hermano, y se dio vuelta, para mostrarle la cola.

Martín le veía ahora la espalda completamente desnuda, excepto por la tira del corpiño, y abajo la tanguita negra diminuta casi sin cubrirle nada… le estaba viendo el ojete prácticamente desnudo! La línea de tela de la tanga era demasiado fina, y se le enterraba por completo en el orto.

El muchacho se calentó mucho, y sin decirle nada, le apoyó la palma entera de la mano en la cola, en uno de los cachetes.

– Heyyyyyyyyy!!!… sacá la mano de ahí!!!!!!!!-Exclamó Agustina.

Martín obedeció tras haber sentido el culo caliente de su hermana mayor, y enseguida trató de apoyarle la pija en la cola. Lo intentó, pero la chica estuvo atenta y no se dejó.

– Qué hacés?

Martín volvió a intentarlo, aprovechando que Agustina estaba contra la pared del living, y esta vez sí, empujó hacia delante, y con la chota bien parada bajo el short, se la clavó entre medio de las nalgas.

– Ayyy nooooo hermanito…
– Dale.. dejate Agus…

El pendejo pensó que para andar así en tanga por casa, había que pagar un precio.

Martín empujaba hacia delante y atrás como ella misma le había enseñado, apretándole la pija en la cola. Con esos movimientos, mientras le enterraba la pija, la tanga despareció entre las nalgas del culo, se le metió por completo adentro de la raja del ojete.

La chica trataba de defenderse, esto de jugar a calentar a su hermano se le estaba escapando de las manos. El chico mientras la apoyaba fuerte, llevó una mano hacia delante y le agarró una teta por encima del corpiño, manoseándosela entera.

Agustina estaba apoyada en contra de la pared, con las carpetas de estudio en una mano, tratando de frenar a su hermanito.

– …Ay no nene… tengo que estudiar! Dejame…

La chica se movió un poco para el costado, zafándose del acoso del chico, que la quería agarrar de nuevo.

– No te dí permiso para que me hagas eso pendejo!

Agustina se fue hasta su habitación a seguir estudiando… otra vez había estado cerca. Un poco más y…

El siguiente par de días, fueron parecidos. Agustina y Florencia andaban por la casa en corpiño y bombacha, para jugar a calentar a su hermanito, que las miraba y no podía hacer nada, más que masturbarse con sus bombachas en el baño.

Además el chico notaba que cuando estaba mamá en casa, por las noches, las dos se vestían un poco más.

Se levantaba, y veía a Florencia preparando el almuerzo en tanga, estaba jugando a la play, y pasaba por el living Agustina en bombacha, era un calvario. Y las otras dos, se reían entre ellas cuando se contaban como se habían paseado en frente de él para calentarlo un poco.

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Agustina ahora ya había rendido sus últimos exámenes, y por fin podía disfrutar de unos meses de vacaciones como sus hermanos.

Un buen día, ya cerca de navidades, con el sol machacando y haciendo saltar los termómetros…

Martín se despertó al mediodía, fue hasta la cocina y observó a sus dos hermanas en corpiño, Florcha estaba en bombacha, y Agustina tuvo la decencia de ponerse un shortcito deportivo al menos.

Mientras esperaban la comida, Florencia puso la mesa… el mantel, los platos, los cubiertos… y mientras lo hacía, le ponía el culo al lado a su hermano, para que se lo vea todo. La zorra lo hacía a propósito, mientras se miraba con Agustina para divertirse.

El chico trató de pensar en otra cosa, pero no… apenas levantado y ya con la verga apretándole el calzoncillo. Florencia estaba con un corpiño ajustado blanco, y una bombachita violeta… era imposible no mirarle ese enorme y gordo ojete con el que tantas veces se había hecho la paja.

Comió como pudo, ya un poco harto de calentarse porque a las señoritas se les ocurre andar casi sin ropa por el calor.

Después de eso, a la hora de a siesta, Martín se dedicó a ver un partido de fútbol en la TV de la cocina. Lo peor era que no podía sacarse de la cabeza el culo de su hermana. Esa mañana estaba muy caliente.

Las chicas estaban en su pieza, con el ventilador prendido al máximo, el calor era insoportable.

Agustina estaba sentada en su cama con la notebook en sus rodillas, navegando en Internet, algo transpirada… mientras Florencia se estaba pasando una crema por las piernas, de pie en frente del espejo.

– Flor… vas a buscar un poco de agua a la heladera?
– …Ok…

Florencia iba a salir de la habitación, mientras Agustina le miraba el ojete a su hermana, y se le ocurrió una idea.

– Esperá… está Martín en la cocina?
– Sí.-Respondió Florencia.
– Tengo una idea.
– ¿Querés que lo caliente mostrándole la cola?
– Sí.. pero vení acá primero.

Florencia fue hasta donde estaba Agustina, y se quedó parada en frente de su hermana, aún sentada en la cama.

– Date vuelta!

Florcha se giró, dándole la espalda a su hermana. Ahora Agustina tenía el orto de su hermanita a escasos centímetros.

Estiró sus manos hasta la cola de su hermana, y le agarró la bombacha violeta a Florencia.

– Qué estás haciendo?
– Te voy meter la bombacha más adentro de la cola así lo calentás más!…
– Que hdp que sos!-Dijo Florencia riéndose.

Agustina agarró la bombachita de su hermana en la parte de la cola, y se la metió bien adentro de las nalgas, para dejar más a la vista, mientras con sus dedos rozaba toda la piel en esos cachetes gordos. La estiró para arriba, de manera que la parte de tela que cubría la raja del culo, se deslizó hasta meterse toda adentro.

– Que orto tenés boluda.-Dijo Agustina dándole una palmada en un cachete.
– Hey.. pará.. me la metiste toda!-Dijo Florencia mientras se tocaba la cola y no encontraba la tela, dándose cuenta que se la metió toda.

Las dos se rieron, y ya Florencia salió de su habitación con la bombachita violeta bien enterrada en la cola por su hermana. La sentía demasiado adentro… tenía la cola casi desnuda para calentar a su hermanito. La sintió tan clavada en el ojete que se sintió muy putita… solo se le veía la tira de la bombacha en la cadera, y el pubis.. parecía que tenía la cola completamente desnuda.

Caminó hasta la cocina así, abrió la heladera, y su hermano dejó de mirar el partido, para mirarla a ella.

Martín sacó la vista del tele, y observó como Florencia abría la heladera, de espaldas a él, en corpiño y bombacha, pero con el ojete completamente descubierto… sólo le veía el elástico de la bombachita en la espalda baja.

“Hija de puta… no podés ser tan zorra de andar así por casa.. encima tenés el culo más grande del mundo.”

El chico, que ya estaba caliente y un poco molesto por la situación, se puso de pie.

Florencia cerró la heladera, mientras tenía la botellita de agua en la mano, tratando de quedarse unos segundos más así para mostrarle toda la cola casi desnuda a su hermano. Estaba sonriendo sabiendo que el chico la estaba mirando.

Martín caminó hasta donde estaba ella, y se sacó la pija parada del pantalón, dejándola al aire libre.

Florencia se iba a dar vuelta, pero enseguida el chico la agarró desde atrás, de la espalda y la empujó levemente contra el mesón.

– Ay que te pasa nene?

Martín se agarró la pija con sus dedos, y se la llevó hasta la cola de su hermana, haciendo contacto entre el glande y la piel de las nalgas.

– Paraaaa hermanito… eso es tu pija?
– Siiiii.
– Qué hablamos?!?!? Soltame ya pendejo!
– No seas tan provocadora entonces! Te dije que en tanga me calentás!
– …Ay pero…
– Nada! Me voy a hacer la paja en tu ojete así aprendes a no ser tan zorra!
– Ya te dije que me visto así porque hace calor hermanito… soltame dale!

Martín no obedeció, estaba muy caliente como para detenerse esta vez, mientras le apoyaba todo el tronco de la pija en la cola, llevó sus manos adelante y le empezó a manosear ambas tetas por encima del corpiño.

– Nooo.. paráa pendejo!!! No podés hacer esto….te estás pasando!!!!-Decía Florcha mientras trataba de sacarle las manos de sus tetas, pero no podía.
– Sacate las tetas afuera Flor, te las quiero tocar!
– Bastaaa!!! Hacete la paja con las bombachas y punto.. si querés después te doy mi bombacha…pero dejame!
– No, qué bombacha?!?!?.. me voy a hacer la paja en tu cola así aprendes hermanita.. me calentaste demasiado!

El chico empujó para adelante, y mientras apretaba a Florencia contra el mesón de la cocina, le metió la pija en el medio de la cola, clavándosela entre las nalgas, sintiendo la tela de la bombacha ahí bien adentro.

– Mmmm zorrita… mirá como te metiste la bombacha en la cola para calentarme… y eso que sos virgen…
– Perdóname hermanito.. no lo hice a propósito!

El chico se separó de ella, y sacó una mano de sus tetas, para llevarla atrás y agarrarle bien la bombacha del elástico de arriba. Tiró hacia arriba, haciendo que la bombachita violeta se le entierre al máximo en el ojete, y se le clave bien la concha.

– Ayyyyy me haces mal pendejo!!!! Me aprieta la concha!!
– Eso te pasa por ser tan puta hermanita!
– No soy putaaa!!… bastaaaaaa.. porfaaa sacame la bombacha de ahí que se me clava en la chocha y me duele! Me vas a lastimar!!!!

Florencia sentía como su hermano le clavaba la bombacha bien arriba, y le estaba doliendo la concha mientras se la apretaba así.

Martín, con la mano izquierda le agarraba y manoseaba una teta por encima del corpiño a su hermana, y con la mano derecha se empezó a hacer la paja en el culo de la chica.

Florencia sintió la cabecita de la pija bien dura, hinchada y babeada, tocándole la cola, junto con la mano de su hermano, notando como se estaba pajeando en su ojete.

– No lo hagas hermanito… por favor… no te podés hacer la paja en mi cola! Esta mal!! Muy mal!! No seas chancho!
– Jodete por ser tan puta Flor!… te voy llenar el culo de leche.. todo este ojete hermoso que tenés.

El chico se hacía la paja, con el movimiento de su mano hacia arriba y abajo, le tocaba los cachetes de la cola a su hermana, mientras que la cabecita de la pija hacía contacto también con la piel de la chica, en la raja del ojete, dejándole todo el líquido pre-seminal ahí en la cola. Mientras tanto, con la otra mano le tocaba la teta.

Florencia dejó de resistirse un poco, sabiendo que ella misma tenía la culpa por haberlo provocado tanto. Todavía tenía la bombacha violeta bien clavada en la conchita, y mientras su hermanito la manoseaba toda y se pajeaba en su cola, se empezó a calentar.

Era la primer mano de un chico que le tocaba las tetas, y encima la pija de su hermano estaba bien dura, sentía como le mojaba la cola con esa babita que le sale del glande.. y ahí ya sintió que la concha se le humedecía.

Martín le miraba bien ese enorme y gordo ojete mientras se pajeaba sobre él, estaba en una posición casi como si estuvieran cogiendo, sabía que si le metía la pija más abajo, podría sentirle la chochita a su hermana!

El muchacho trató de moverle el corpiño, y no pudo.

– Dale Flor, sacate las tetas afuera un ratito!
– Noo…
– Porfaaa…

Florencia ya sintió que estaba mojando la bombachita, no podía creer que se pusiera tan excitada…

Martín dejó la paja por unos segundos, mientras se la dejaba así paradita punteándosela en la cola, y con ambas manos adelante, trató de bajarle el corpiño y sacarle las tetas afuera. Mientras trataba de hacerlo, Florencia se cansó de tanto manoseo y lo ayudó. Florcha se sacó ambas tetas afuera del corpiño, dejándolas al aire libre, mientras sentía la pija de su hermano clavarse en el medio de la raja de su ojete, y sin admitirlo, le estaba gustando demasiado.

Tener esa verga jugando ahí, haciendo contacto con toda su cola, le encantaba, la mataba… de a ratos tenía el instinto animal de abrirse bien la cola para que su hermanito se la clave bien adentro, pero se contenía. Ya la pobre notaba la concha hinchada bajo la bombacha, mojando la tela.

Ahora con las tetas afuera del corpiño, Martín se las tocó bien, abriendo enteras las palmas de sus manos y agarrando las lolas por completo, sintiendo los pezoncitos bien duros en su mano…las tetas de Florencia eran más pequeñas que las de Agustina, pero las notaba mas firmes y redonditas.. ambas tenían unas tetas tremendas.

Luego, dejó una mano en una teta, y se dedicó a seguir con la paja, mientras Florcha se inclinaba un poco en el mesón, ya dejando al chico hacer lo que estaba haciendo.

Mientras sentía la suave teta y el duro pezón de su hermana en una mano, se pajeaba ahora rápido con la otra, tocándole a cada movimiento todo el culo gordo a su hermanita, con la mano y con la pija.

– …Avisá cuando vayas a acabar pendejo! No me vas a acabar en la cola!
– Siiiii… te voy a acabar en la cola hermanita…te voy a llenar la cola de lechita… por ser tan calienta pijas… y a Agustina le voy a hacer lo mismo, por ser tan calentonas!

Florcha se resignó. El chico ya sentía que se venía, haciéndose la paja en el enorme ojete de su hermana, casi desnudo, con la bombacha toda metida y estirada.

Le metió la pija un poco entre las nalgas, y se pajeó fuerte tocándola toda, con la pija metida en la raja de la cola, y con la mano tocándole todo el ojete mientras se pajeaba, con los movimientos.

– AAAAhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

Empezó a salirle la leche, seguía pajeándose en el ojete de su hermana, con una mano en una de sus tetas, se fueron sucediendo los enormes chorros de semen, uno atrás de otro, chocando contra el culo de Florencia, la leche le caía en los cachetes, en la bombacha, en el medio de la raja del orto, se le metían ahí…

La chica sentía como la leche bien caliente se le escurría por el medio de la cola… casi iba a tener un orgasmo sin tocarse. Notaba los chorritos de semen salpicarle toda la cola… en ese momento estaba tan excitada que se le hizo agua la conchita, sintiéndola toda mojadita, junto con la tela de la bombacha también empapada en flujo.

Martín se sacudió la pija, dejando saltar las últimas gotas de leche en la cola de su hermana, y se separó de ella, completamente exhausto.

Florencia se acomodó un poco, dándose la vuelta y mirando a su hermano.

– Te fuiste al carajo… tengo la cola llena de leche pendejo sucio! Cochino!!
– Andá así a tu pieza… mostrale a Agus como te dejé.. así también la voy a dejar a ella!

Florencia empezó a caminar por el pasillo con la botella de agua que le había pedido Agustina en la mano, con las tetas afuera del corpiño, con la cola repleta de lechita caliente de su hermano, toda manoseada y con la bombacha violeta manchada con semen y toda estirada metida adentro de la cola. Encima a cada paso que daba, sentía como la leche se le empezaba a caer por sus muslos, y también notaba como tenía la concha bien viscosa, llena de ‘miel’ vaginal, toda hinchadita producto de su excitación.

Abrió la puerta de la pieza, y vió a Agustina acostada en la cama, aparentemente escuchando música con los auriculares.

Inmediatamente la vió a su hermana, y se sacó los auriculares, se puso de pie y se la quedó mirando, re sorprendida, sin entender porqué estaba con las tetas afuera.

– Acá tenés el agua…-Dijo Florcha, dándole la botella a su hermana.
– …Qué… ¿qué hiciste?… ¿Porqué estás así?
– Tu hermanito se hizo la paja en mi cola, mirá, me llenó de leche.

Florencia se dio vuelta, mostrándole toda la cola salpicada de semen.

– Boluda… pará pará. ¿¡¿¡¿Cómo?!?!?
– Qué no entendés? Nos pasamos.. lo calentamos tanto que me hizo esto!
– Dios! ¿Y te gustó?.. Mirá todo lo que acabó… esto pasó recién???!!!??
– Sí!…

Agustina le miraba la cola, y la bombacha… todo manchado con semen. Llevó un par de dedos a la cola de Florcha, y juntó leche de los cachetes. Lo sintió tibio, así que se lo metió en la boca.

– Mmm todavía esta tibiecito boluda.. probalo…

Florcha llevó una de sus manos atrás, a su ojete, se metió un par de dedos en la raja del culo, y juntó leche… se la metió en la boca, y se la tragó, chupándose los dedos.

– Sí, está rica.

Agustina probó más, se agachó para estar a la altura de la cola de su hermana, y le metió los dedos entre las nalgas, donde había más leche. Juntó esperma y se lo comió…

– A ver, abrí la cola así saco más lechita.-Dijo Agustina.

Florencia, con ambas manos, agarró los cachetes de su cola, abriéndosela bien para su hermana.

Ahora se le veía toda la bombacha doblada ahí clavada, mientras que se le veía todo el semen salpicado alrededor.

Agustina le pasó los dedos por toda esa zona, cerca del ano, juntando lechita, y metiéndose los dedos en la boca, tragándosela toda. Le dio una palmada en un cachete, y se puso de pie.

– ¿Y te tocó las tetas que las tenés afuera del corpiño?
– Sí…
– ¿Cómo fue?
– Yo me hice la tonta mostrándole bien la cola como siempre.. y él se paró y me puso contra el mesón.. ahí empezó a pajearse en mi cola.. y después me pidió que saque las tetas.. me las tocó.. encima me dijo que a vos también te lo iba a hacer! jaja..
– En serio?!?!?
– Sí…Al principio traté de pararlo, pero no pude. Ya después me calentó tanto que me excité toda…
– Me imagino.. a ver mostrame.. ¿te excitaste mucho? ¿Te mojaste?
– Sí.. si cuando me empezó a caer la leche toda calentita en la cola, casi acabo sin tocarme!
– Jo!… a ver hermanita, mostrame como tenés la conchita.

Agustina llevó una mano a la entrepierna de su hermana, y apoyó dos dedos en la bombacha, sobre la concha de Flor.

– Me parece a mí o tenés la bombacha re mojada?
– La tengo re mojada Agus!

Era la primera vez que a Florcha, otra persona le tocaba la conchita. Su hermana se la había visto miles de veces cuando se cambiaban, pero nunca se la había tocado.

Agustina le apoyó y hundió un poco los dedos entre los labios de la chocha, hundiendo la bombachita en la vagina.

Florcha se estremeció, al sentir otros dedos que no eran los de ella, en la concha. Se agarró de su hermana, porque le empezaron a temblar un poquito las piernas. Apoyó su mano en uno de los hombros de Agustina.

– Epa! Así que así te dejó el pendejito…te puedo bajar la bombachita un poco?
– …Sí…-Respondió Florencia entre jadeos.

Agustina, con ambas manos, le bajó la bombacha mojada y olorosa a su hermana, hasta los muslos.

Volvió a meter sus dedos en la concha de Flor, ahora tocándole directamente los labios vaginales, completamente llenos de flujo.

– Mmmm… cómo te mojas chanchita… a ver.. donde tenés el clítoris…

Agustina le buscó el botoncito, embardunándose los dedos de esa sustancia babosa de la conchita de su hermana. Se lo encontró. Florcha se volvió loca apenas se lo tocó.

– Acá está! ¿Te gusta?
– Siii…

Agustina dejó esos dos deditos encima del clítoris hinchado, mientras que con la otra mano, la llevó hacia la cola de Flor. Se chupó un dedo, y se lo metió en la raja de la cola, tratando de buscarle el agujerito.

– Jaja.. no te asustes! Te voy a meter un dedito en la cola.. así está más bueno!

Florencia se limitaba a cerrar los ojos y morder los labios… su hermana le acarició con el dedo la cola, hasta que le encontró el agujerito bien cerrado… lo puso encima, y empujó para adentro, metiéndole un poco el dedo.

Con la otra mano, empezó a mover sus dedos sobre el clítoris, notando que Florencia iba a terminar pronto, estaba demasiado excitada. Sacó el dedo del culo, y lo volvió a chupar, lo metió de nuevo, y ahora le entró más, le entró el dedo en el culo hasta la mitad.

Ahora le masturbaba fuerte el clítoris lleno de flujo, mientras que le metía y sacaba medio dedo de la cola, notando como Florencia estaba casi temblando.

– Acabá hermanita… mirá cómo te llenaron la cola de leche… quien diría que sos virgen… acabá pendeja!
– MMMMMMHHHHHHMMMMM AAAAHHHHHHHHHHHH

A Florencia le llegó el orgasmo, se tensó entera, las piernas le flaquearon, mientras se agarraba de su hermana, que la estaba masturbando con dos dedos en el clítoris y otro metido en la cola, diciéndole cosas chanchas al oído! Su propia hermana mayor! Que sea ella, la calentó mucho más…

Mientras se venía con el dedo de Agus metido en el culo, se relajó, quedando totalmente floja… Agustina le sacó el dedito de la cola, y la acompañó hasta la cama, la ayudó a acostarse… estaba llena de flujo vaginal, de leche de su hermano… y súper cansada. Se quedó acostada boca arriba en la cama, toda enchastrada.

– ¿Te gustó?-Le preguntó Agustina.
– Sí… mucho…
– Mmm.. mirá cómo estabas hermanita…¿Dijiste que el pendejo me iba a hacer lo mismo a mí?
– Sí. Porque somos muy provocadoras…ja.
– Me dieron ganas boluda!.. Ahora viéndote así.. Quiero que me llene la cola de leche a mi también! Espero que todavía le quede lechita en los huevos!

Agustina se sacó el shortcito, quedándose en corpiño y bombacha. Salió de la habitación, camino a la cocina…

Continuará…

Hermanas: tangas y bombachas I

Viernes, marzo 27th, 2015

Capítulo I: Introducción

El crudo invierno amenazaba, y no se hacía esperar. La nieve caía al otro lado de la ventana, mientras del lado de adentro del salón de clases, Martín veía la nieve caer. Al mediodía, se enrolló la bufanda sobre su cuello, y junto a su mejor amigo Lucas, partieron a pie hacia su hogar.

Ambos llegaron a casa de Martín, la nieve no cesaba y el frío era congelante. Ingresaron y se sentaron en la mesa mientras aguardaban por la comida caliente. Enseguida llegó Florencia, “Florcha” como le decían todos. La hermana de Martín, también arribaba a casa. Así, Agustina, la otra hermana de Martín, terminaba de cocinar y servir unas pastas con salsa deliciosas para los cuatro. Estaban en la mesa comiendo Martín, su amigo Lucas, y las hermanas mayores de Martín, Agustina y Florcha.

El padre de los tres hermanos vivía en otro país, a causa del divorcio con su madre hacía unos años. Laura, la madre de los hermanos, estaba trabajando como cada día, de mañana a tarde. A decir verdad, los chicos nunca veían mucho a su madre, sólo un rato a la mañana en el desayuno, y a la tardecita y noche cuando llegaba de su trabajo. A la noche cocinaba mamá, y al mediodía lo hacía Agustina o Florcha.

Agustina era la hermana mayor, ya iba a la universidad, tenía 21 años. Hermosa. Es de cabello castaño, casi rubio, con ojos verdosos/marrones. Cara angelical, con algunas pecas. Es realmente hermosa de cara. Alta, de buen cuerpo, pechos relativamente grandes y robustos, finas curvas, y una cola paradita y bien formada. Cara de nena capaz de enamorar a cualquiera.

Florcha, es la hermana “del medio”. Tenía 19 años, y estaba en su último año de secundaria. Es más baja que Agustina, aunque no mucho, es morocha, ojos café. Cabello ondulado. Cachetona, linda cara aunque no como su hermana mayor, pero el fuerte de Florcha es sin duda su cuerpo. Tiene un cuerpo envidiable, caderas definidas, sus pechos son más pequeños que los de Agustina, pero igual de apetecibles, redonditos y firmes, con una ligera pancita que la hacía más bella. Un piercing en el ombligo. Pero lo mejor de Florcha son sus piernas y su cola. Tiene unas piernas excelentes, con los muslos grandes y proporcionados, la cola bien grande, redondez perfecta y gorda, una cola excelente, como la de las modelos, o quizás mejor. No pasaba desapercibida por ningún lado.

A causa de ello, Martín era muy propenso a recibir todo tipo de dichos por parte de sus amigos, de lo buenas que estaban sus hermanas, ambas. Tenía dos hermanas bellísimas, y estaba harto de que todo el mundo se “baboseara” con ellas.

Martín era el más pequeño de la casa, con 18 años recién cumplidos. Es más bien tímido, cabello corto, rubio y ojos azules. Le gusta hacer ejercicio al igual que a sus hermanas mayores. No era el más bonito de la clase, pero tenía lo suyo.

Aquel día, después de almorzar, Agustina se fue a duchar para luego ir al turno tarde de la universidad. Un rato posterior a su ida, Martín y su amigo Lucas estaban jugando como casi todos los días a la Play 3. Su juego favorito era el FIFA.

Mientras jugaban un partido, empezaron a hablar de las chicas de clases, y profesoras.

Esa mañana la profesora de Matemáticas estaba muy fuerte, maquillada y vestida con una falda a los muslos, con anteojos, ambos bromearon diciendo que la habían sacado de un video porno.

Hablando sobre chicas, Lucas llegó como tantas veces, a tocar el tema de las hermanas de Martín.

Si bien ambos eran vírgenes, y lo máximo que habían hecho con una chica eran unos besos con las vecinas que hacía tiempo se habían mudado, sabían algo de sexo por ver tantos videos en internet.

Lucas era bastante zarpado. No tenía problemas en decir cosas que podrían avergonzar a su amigo. Sin mala intención, pero era muy extrovertido, distinto al caso de Martín.

– Y alguna vez viste a tus hermanas desnudas? -Espetó Lucas.
– No seas idiota. -Respondió ofuscado Martín.
– En serio. Alguna vez tuviste que haberles visto aunque sea una teta.
– No, no jodas.
– Contame como las tienen, porfa. Alguna vez se las tuviste que haber visto. ¿Como tienen los pezones? -Lucas lo decía un poco en serio y un poco en broma.
– Le vi las tetas a Agustina hace mucho, una vez nomás. Contento? -Dijo a regañadientes Martín.
– A Agus? Dios! Y cómo las tiene, contame! -Lucas estaba exaltado.
– Que se yo, no me acuerdo. Fue hace mucho…
– Esa diosa debe tener unas tetas hermosas. Daría un brazo por acabarle las tetas. –Terminó Lucas.

Martín ya ni respondió. Seguían con el partido, mientras ambos tenían la cabeza en otro lado…

A la tardecita, Martín aquel día se fue a bañar, como cada anochecer. Se sacó toda la ropa, la tiró en un rincón del baño, cuando observó un par de prendas femeninas.

En ese rinconcito del baño, todos los integrantes de la familia siempre antes de ducharse la ropa sucia la tiran allí, y luego al lavadero. No era la primera vez que veía la ropa de sus hermanas ahí, pero esta vez hubo algo que le llamó la atención.

Vio un jean negro, el mismo que tenía Agustina en el almuerzo, asique asumió que era la ropa de Agus, que se había duchado a la tarde antes de irse a la universidad.

En concreto le llamó la atención un corpiño, que estaba doblado allí, junto a las demás prendas. Inmediatamente recordó lo que su amigo le había dicho esa tarde “acabarle las tetas”. Se le vino a la mente la imagen de una pija escupiendo semen sobre las grandes tetas de su hermana, y se le puso su propia pija como un mástil.

Trató de comportarse, de pensar en otra cosa, pero antes de meterse a la ducha, vio otra prenda íntima…

Una bombachita rosa abajo del jean, apenas se la podía ver.

– No es nada… (Se dijo a sí mismo en su mente)

Se agachó y agarró la prenda. Estaba toda arrugada. La desdobló bien, para verla en su forma original. Se sorprendió al ver que era bastante pequeña. Se preguntó si eso no debiera molestarle, porque a juzgar lo delgada que era la tela….

Se imaginó a su hermana mayor Agustina con esa prenda, y su pene daba saltitos de excitación. Se imaginó como la bombachita rosa se le debía de meter bien adentro de la cola, y tuvo que empezar a tocarse!

Estaba helado de frío, afuera seguía nevando y en el baño estaba frío, desnudo, pero tener aquella prenda en su mano, inexplicablemente lo estaba poniendo como un burro.

La dejó allí, doblada abajo del jean como estaba, para no levantar sospechas. Quiso olvidarse del asunto y que no volviera a suceder. Se metió rápido a la ducha antes de agarrar un resfrío, y se le fue poco a poco la excitación…

 

Capítulo II: Tentaciones

La hermana mayor, Agustina, a sus 21 años ya había tenido algunos novios, y actualmente estaba de novia. Hacía varios años que ya había experimentado el sexo por primera vez, asique tenía conocimientos en carne propia sobre el acto sexual.

Distinto al caso de Florcha, que con 19 años, si bien había tenido novio, no había llegado tan lejos con él, era un compañero de escuela de un año más alto, pero duraron poco y sólo hubo besos. A su edad era aún virgen, y casi no tenía conocimientos sexuales, sólo cosas básicas aprendidas de sus amigas.

Martín tenía una buena relación con sus hermanas, rara vez peleaban como en la mayoría de las familias. Si bien tenía buena relación con ambas, era mejor con Florcha. Agustina era la mayor, era más independiente, y pasaba menos tiempo en casa.

El sábado ya mamá estaba en casa, después del almuerzo, cuando las tres mujeres se fueron a dormir la siesta, Martín aprovechó el momento para ver sexo en Internet. No tenía muchas ocasiones sin que nadie lo pueda ver, por eso elegía éste tipo de momentos para hacerlo. Estaba en la notebook en el living de frente al pasillo donde estan las habitaciones, para que si alguien viniera, pudiera percatarse y cerrar.

Abrió varios videos de su página favorita, apenas estaba viendo el primero, ante la evidente excitación, se bajó un poco el pantalón para masturbarse.

Vió varios videos, mientras se tocaba, pensaba en ir a la cocina a buscar algun tipo de papel para acabar, cuando oyó pasos en el pasillo.

Segundos después pudo ver a su hermana Agustina caminando despertando de su siesta. El chico se maldijo y se guardó disimuladamente su pene, y cerró todas las webs indecentes.

Agustina fue a ducharse pues tenía un compromiso con su novio, sábado por la tarde seguro la pasaba con él. Su novio era unos años más grande que ella, y hacía ya bastantes meses que tenían una relación.

Martín pensó que podía ser una buena oportunidad para regresar a la notebook y terminar el asunto, pero inmediatamente se despertó su madre.

Con la desazón en su mente, y la calentura en su miembro, se dispuso a llamar a su mejor amigo Lucas para echar unos partidos al FIFA.

Mientras lo aguardaba, vio cómo su hermana Agustina se arreglaba para salir con su novio, cuando por fin se fue.

En fin, Martín estaba tirado en el sillón en una tarde aburrida de sábado, y en pocos minutos casi se duerme. Se le cerraron los ojos, entonces decidió ir al baño a ponerse agua fría en la cara para despertarse bien y recibir a su amigo.

Ingresó al baño a paso lento, abrió la canilla y con sus manos echaba agua a su cara. Tomó la toalla y se secó. Con ese movimiento, quedó mirando hacía el otro costado del baño, donde vio nuevamente la ropa de su hermana mayor que acababa de ducharse.

En ese instante se le vino a la mente la imagen del día anterior, cuando agarró esa delicada prenda femenina. En una situación normal, hubiera tratado de no darle importancia y salir de allí normalmente. Pero ese día estaba excitado por los videos que había visto y no pudo concluir, y la calentura nubla el juicio.

– Bueno Agu, vos me cortaste el momento en que iba a acabar, asique ahora me tenés que ayudar. (Martín se hablaba a sí mismo en su mente).

Se le volvió a poner dura y fue al rincón de la ropa sucia. Encontró lo que buscaba.

Debajo de una remera, junto a un corpiño, había una bombachita blanca.

La agarró, dio unos pasos hacia la puerta, para saber que no estaba ni la madre ni Florcha cerca, cerró bien la puerta del baño y se sentó en el inodoro. Se bajó los pantalones hasta los tobillos y procedió a desenrollar la bombacha de su hermana.

Una vez en su forma original, notó como otra vez, igual que la anterior, parecía ser una cola-less. Como estaba de caliente en ese momento, imaginar lo chanchita que es su hermana mayor usando ese tipo de bombachas le hacía brotar líquido pre-seminal como bestia.

Mientras tenía la cola-less en una mano, con la otra se masturbaba, y pronto acabó. En su mente, la cola de Agustina entangada, en su vista la bombacha de su hermana. Y en su mano, mucho semen tibio.

– Qué bueno….

Se levantó de allí, puso la bombacha en donde estaba, y se limpió el semen de su mano en la canilla. Había sido la mejor paja en años.

Salió del baño, habiendo descargado toda su excitación, y se dijo así mismo que ya era todo. El primer día agarró la bombacha solo por curiosidad, y el segundo porque la propia Agustina había interrumpido su masturbación sin darse cuenta. No volvería a husmear esas prendas jamás.

Luego de aquellas aventuras en el baño, el chico cumplió su promesa y no volvió a tocar las prendas de sus hermanas. Cada día que iba al baño las veía allí, pero no les daba importancia por el momento.

Uno de esos días, Martín había ido un rato al gimnasio, evidentemente adentro con la calefacción era caluroso, el chico llevaba en la cinta unos 3 km cuando se detuvo a descansar un rato.

En el gimnasio había bastante gente, y había muchas chicas. Chicas más grandes que él. Veía sus cuerpos, lo que hacían, estaba en una edad en la que trataba de curiosear los cuerpos femeninos en cuanto tuviera la mínima ocasión. Veía como llevaban tops que les apretaban las tetas, las piernas largas y trabajadas, las ajustadas calzas que marcaban colas por todos lados.. incluso a una chica se le marcaban levemente los pezoncitos en su top!

Como era de esperar, la erección no se hizo esperar, y con su short de entrenamiento se le notaba largamente.

Tuvo que volver a la cinta y dejar de pensar en chicas…

Apenas acabó el entrenamiento, cuando se iba yendo del lugar miró más colas, cuantas pudiera. Se abrigó bien y caminó hasta su casa. Durante el trayecto, recordó todas las chicas y sus calientes cuerpos, ahora la erección no se notaba por el pantalón largo que se había puesto. Apenas llegara a su casa, iría directo a bañarse y de paso, como la situación lo ameritaba, hacerse una paja en la bañera pensando en lo que había visto en el gym. Era tambien común en él masturbarse en la bañera pues era de los pocos momentos del día que estaba solo. Generalmente lo hacía pensando en compañeras del cole.

Entró apurado a la casa, fue al baño y se encontró con su hermana Florcha bañándose.

– Dale Florcha que estoy todo transpirado! –Dijo Martín, ocultando su verdadero apuro para bañarse.

Tuvo que esperar varios minutos, hasta que finalmente Florcha salió del baño, envuelta en una toalla. El chico ni le prestó atención y entró al baño.

Se quitó toda la ropa, ya con la pija erecta y preparada, estimulada por las jóvenes del gimnasio. Tiró la ropa en el rincón, y le llamó la atención otra vez.

En la ropa de Florcha, que recién acababa de ducharse, arriba de toda la ropa, había dejado la pequeña bombachita que había usado.
Blanca, Martín estaba con el pene listo y muy caliente, y dijo en voz baja:
– Prometí no agarrar las de Agus… de igual manera, solo voy a agarrar esta vez la de Florcha para ver como es, y nada más…

Tratando de no tener la conciencia sucia, recogió la cola-less de su otra hermana. Era blanca, en el frente tenía detalles transparentes… igual de pequeña que las que usa Agustina.

El chico la observó mientras se acariciaba la pija, hasta que decidió dejarla donde estaba. Antes de tirarla, la tela se dobló un poco y pudo alcanzar a ver algo extraño en la parte interior de la bombacha.

Extrañado, volvió a abrir la prenda y la dobló para ver el lado interno. En la parte delantera, tenía algunos pelitos oscuros, el chico rapidamente pensó en el vello púbico de su hermana.

Pero lo que más le extrañó, fue ver más abajo, en la parte más delgada de la cola-less, toda brillosa.

Observó más de cerca, y al parecer esa parte estaba húmeda. Tocó esa parte, y notó un líquido viscoso. Y todo pegajoso. Se acercó más aún, y sintió un olor extraño.

Enseguida notó que el olor provenía de esa humedad en la bombacha, y notó que era delicioso. Apenas se dio cuenta, cuando ya estaba a punto de acabar. Qué era todo aquello?

Martín de pronto se notó aspirando la humedad de la bombachita de su hermana Florcha. No entendía muy bien que le pasaba, pero siguió con eso, viendo como en la tela se mezclaba vello púbico con esa humedad, haciendo de todo ese ritual algo extremadamente morboso y caliente.

– Diosssssssssssssss…

Suspiraba en voz baja. A su mente le vinieron imágenes de la conchita de su hermana rozando ese espacio de tela… no pudo aguantar más, se masturbó rápido pensando en su hermana Florcha, con la bombacha en la cara, sintiendo ese olor a concha que lo mataba.

Inmediatamente el semen salpicó la bañera. Otra acabada tremenda. Suspiró de placer, y dejó la cola-less donde estaba.

Era un chico muy inexperto. Todo un novato respecto al sexo. Asique después de bañarse, antes de irse a dormir fue con la notebook a su dormitorio, y buscó en Google información.

Después de varios minutos, y varias páginas visitadas, pudo entender la situación, y qué era eso en la bombacha que tanto le había gustado!.

– Lubricación y flujo vaginal… sea lo que sea, es riquísimo! (Se lo dijo en su mente)

Borró el historial y se fue a dormir.

 

Capítulo III: Avances peligrosos

A la siguiente mañana, mientras Martín estaba en la aburrida clase de historia, y la profesora hablaba y hablaba, se fue desconectando mentalmente de la clase –aunque aún estaba allí- y pensaba en sus próximos pasos.

Después de las estupendas corridas de los días anteriores, estaba dispuesto a seguir haciendo lo mismo, pero antes habría que ajustar ciertas formas.

Si bien en su interior, él pensaba que lo que hacía no era del todo correcto, o moralmente correcto, trataba de engañarse a sí mismo.

Terminada la mañana escolar, y luego de ir a casa, planificó sus siguientes movimientos.

Esa tarde había partido con los compas de la escuela, por lo tanto antes de irse de casa, recordó la ropa que llevaban sus hermanas ese día.

Agustina tenía el jean azul con la remera gris, y Florcha el jean negro con una blusa verde. Grabó eso en su mente y partió. Todo listo.

Se desenchufó 100% de su vida cotidiana durante el partido de fútbol, en donde está en juego el honor del equipo y sus compañeros. Algo que sólo un hombre puede entender.

Ya con el sol cayendo por el horizonte, y la temperatura desplomándose, al terminar la batalla en el campo regresó a casa para darse una buena ducha y descansar para empezar un nuevo día.

Arribó a casa ya de noche. Ingresó por el garaje. El auto no estaba. Mamá debía haber llevado a alguna de sus hermanas a algún lugar. Buena noticia, porque si su madre lo veía todo embarrado entrando a casa, algún reto ligaba.

Dejó sus botines en el lavadero, y entró derecho al baño. Se despojó de la ropa llena de tierra arrojándola al típico lugar. Allí estaba, como cada día, la ropa de sus hermanas.

Entre el partido, los golpes del encuentro, y la derrota sufrida, se olvidó de lo que había puesto en su mente antes de salir de casa, y en ese momento lo recordó.

No estaba para nada excitado en ese momento, y su cuerpo desnudo le pedía que se metiese ya al agua caliente porque se estaba congelando.

Esta vez había ropa de una sola de sus hermanas.

Había una remera verde, con un jean negro, medias, más un corpiño color piel y una bombachita que también parecía ser de ese color, no alcanzaba a verla bien porque estaba doblada abajo del corpiño. A juzgar por la ropa, esto es de Florcha, pensó el chico.

Se estaba enfriando y decidió meterse a la ducha, sin revisar la ropa.

– Ummm. –El agua caliente premiaba a su cuerpo casi helado ya.

Después del shampoo, puso una mano sobre su miembro y lo acarició levemente.

Sentía el agua caer en su cuerpo, mientras se recostaba sobre la bañera, acariciando su pene, que lentamente se fue poniendo duro.

Pensó en algún estímulo sexual. Virginia. La chica más bella del salón. La reina. La diosa. Nunca fallaba.

Ok, esta vez puso su mano agarrando su pene para empezar a masturbarse.

El rubio cabello de Virginia, su carita de niña buena… pensó en lo que le haría a su compañerita si la tuviera atada a una cama. La paja fue aumentando de velocidad, a medida que imaginaba lo que haría con esa hembra.

Después de unos minutos, ya estaba listo. Su joven cuerpo respondía rápidamente a los estímulos. Estaba a punto de acabar, cuando detuvo la masturbación.

Cerró la canilla, y se secó con una toalla. Se puso una remera mangas largas, un buzo y las medias. Se agachó sobre la ropa de su hermana, levantó el corpiño de allí y agarró la bombacha de su hermana.

La acomodó a su forma original, y buscó el interior. Y gualá! La misma mancha de humedad estaba allí. Esta vez parecía más pequeña, estaba húmeda pero no tanto como la anterior. Puso su mano en la pija erecta y palpitante, puso la bombacha con la parte húmeda en su nariz y empezó lo bueno de verdad.

Otra vez lo invadió ese característico olor a hembra, a vagina.

Aspiró cuanto pudo de esa droga, pensó en su compañerita de salón mientras se la jalaba despacio, no aguantaría mucho. Quería disfrutar el momento, se dispuso a terminar con aquello, cuando de repente:

Toc toc.

– Nene te falta mucho???? -Agustina.

Se desesperó, se hizo un nudo en las manos y se le cayó la prenda al piso.

– Sí, sí… no, digo, ya salgo. –Respondió mientras tiraba la bombacha al lugar donde estaba, buscando el corpiño para ponerlo encima como estaba antes.
– Qué?
– Que ya, ya estoy saliendo!

Escuchó los pasos alejándose y respiró aliviado… uff! Que poco había faltado. A saber que le diría su hermana si lo viera haciendo lo que estaba haciendo. La verga se le puso flácida más rápido que nunca antes, del susto!

Se vistió por completo y salió de ahí, mientras Agustina entraba a ducharse.

Luego de eso, trató de enterrar el suceso. Mientras Agustina se bañaba, llegaron a casa Florcha y mamá de una reunión de vaya a saber que cosa.

En fin, después de la cena fue a su notebook a navegar por Internet visitando como hacía diariamente sus sitios favoritos antes de dormir. Se acostó en su cama con la notebook, y después de visitar todas las páginas favoritas y de “informarse” de las cosas como su equipo de fútbol, carreras, etc. Cerró la pc y se quedó pensando en la oscuridad.

En su mente, volvió el suceso del baño, ocurrido hace pocas horas. Había ya aspirado dos veces la intimidad de su hermana Florcha, pero con Agustina todavía no lo había hecho. Abrió nuevamente la notebook y entró a una página erótica. Abrió el primer video que aparecía, era de lesbianas y se metió la mano en su pantalón.

El video había resultado muy bueno, corto pero bueno, ya otra vez estaba a punto del clímax, y pensó en ir al baño a buscar la bombacha de su otra hermana, Agustina. De pronto se puso muy, pero muy caliente, y su mente empezó a carburar a toda velocidad. En su cabeza pensaba en cosas como éstas:

“¿Cómo será? Seguro que es bien chiquita y apretada… ¿Estará húmeda como la de Florcha? Me muero por conocer el olorcito de tu conchita, Agus.”

Estaba realmente caliente, pensando en cosas que jamás hubiera pensado. Se estaba saliendo de control. Sentía sus dedos resbalarse con el frondoso líquido preseminal que le brotaba, y no quería manchar las sábanas.

Se destapó, dejó la notebook en su cama, se levantó de la cama, guardándose como pudo su erectísimo pene en sus pantalones que no daban cabida a su tremenda erección. Camino sigilosamente por el pasillo, hasta que topó con la puerta del baño. Escuchó la lluvia de la ducha cayendo. Maldición! Repitió en su mente.

Su madre se estaba duchando, y no podía arriesgarse a entrar a cumplir sus sucios planes. Su madre lo podría ver fácilmente. Tocó retirada, se fue a su cama a la aburrida acción de dormirse.

La madre era la última en ducharse siempre, antes de irse a dormir, por lo tanto toda la ropa sucia de la familia la recogía ella para llevarla al lavadero después de bañarse. No había otra oportunidad ese día. Si bien pensó en que podía ir al lavadero, era demasiado arriesgado, porque toda la ropa mezclada en un cesto sería dificultoso para encontrar las prendas que buscaba, y con ello haría ruido que levantaría sospechas.

 

Capítulo IV: Obsesión

Con el paso de los días, esta práctica iba siendo cada vez más cotidiana para el muchacho.

Martín siempre había mirado a sus hermanas como eso, hermanas. No le despertaban ningún tipo de interés sexual. Pero con las nuevas acciones esto iba a empezar a cambiar poco a poco.

Generalmente durante el día, recordaba la ropa que llevaban puesta sus hermanas para que al final del día, supiera de quien pertenecían esas prendas.

Una de esas tardes estaba jugando en la play con su amigo, vió como su hermana Florcha se iba de casa. Estaba con el pelo algo mojado y bien vestida, seguro iba a clase de inglés.

– Me voy!

Su amigo Lucas se quedó siguiendo la partida, mientras Martín no perdía oportunidad e iba al baño.

Buscó entre la ropa, y encontró la prenda de su hermana.

Una bombacha negra con bordes blancos, toda húmeda solo para él.

Se la llevó a su olfato.

– Mmmm qué delicia!!!

Ese aroma profundo, el aroma más íntimo de su hermana invadía sus pulmones llenándolo de placer.

Pensó en cómo se sentiría su hermana si se enterara de lo que hacía. Compartía una gran relación con ella. Se sentía mal por hacerlo, pero no podía evitarlo.

Dejó la prenda donde estaba, y regreso con su amigo. A la noche ya había material para masturbarse!

Transcurrió la tarde, y ese día quiso esperar a meterse a bañar. Quería ser el último, para descubrir la bombachita de su otra hermana, Agustina.

Pero no hubo caso. La chica no llegó a casa hasta tarde, asique el adolescente tuvo que ducharse. Obviamente utilizó la bombacha negra de Florcha para hacerse una estupenda paja.

:::

Un viernes por la tarde, ya Martín y Florcha habían llegado del colegio, y Agustina tenía día libre en la universidad. Mamá trabajaba, y ese día tocaba hacer algunos deberes hogareños.

Ese tipo de tareas muchas veces recalaba en los jóvenes, pues la madre trabajaba varias horas por día, y siempre pedía a sus hijos que colaboren.

Había que lavar el piso y limpiar muebles en el living de la casa.

Generalmente se dividían las tareas entre los hermanos. Ese día a Martín le tocaba fregar el piso y a Agustina limpiar los muebles. Florcha tenía ese día “libre” en cuanto a tareas del hogar.

Martín fue al lavadero en busca de un balde, lo llenó con agua, y el trapo de piso. Pasó por el pasillo, cruzando por el cuarto de sus hermanas –Agus y Florcha compartían habitación- y tocó la puerta para avisar a Agustina que le tocaban los muebles. Fue hasta el living para comenzar con la tarea.

Estaba remojando el trapo cuando vino rápido Agustina, pasó por delante y siguió su camino, hasta la puerta principal. Mientras cruzaba por el living, dijo:

– Perdón hermanito pero me llamó Javi, chauuu.
– Qué?

Martín no daba crédito a lo que su hermana mayor decía. La muy forra se iba porque la llamó el novio, el tarado de ‘Javi’. Le tenía bronca. No por algo en especial, pero que su hermana tenga novio no le gustaba.

Cerró la puerta y adiós.

Bueno, que más da –pensó- al fin y al cabo cuando regrese tendrá que hacerlo.

Comenzó con su tarea, cuando esta vez su otra hermana, apareció por casa.

– Hola nene. Que haces? –Florcha saludó a su hermano con un beso.
– Limpiando un poco… Agus me dejó solo jaja.
– Jaja la loca debe andar con Javi, no?
– Tal cual…
– Bueno y que hay que hacer?
– A ella le tocaban muebles hoy.
– Bueno, deja, lo hago yo por hoy. No quiero que mamá venga y vea todo sucio.

Florcha recién llegaba a casa de gimnasia. Las dos hermanas de la casa eran asiduas a una especie de gimnasio pero donde solo iban mujeres, ya que también allí enseñaban clases de baile. Florcha y Agus de pequeñas iban allí a baile y ahora de grandes concurren a hacer un poco de gimnasia “para mantener la cola” como decían ellas. Claro que tenían diferentes horarios, rara vez coincidían las dos juntas.

El chico siguió con su tarea de fregar el piso, mientras Florencia se quitaba la campera, tomaba un trapo viejo con el producto de limpieza, para comenzar a limpiar los muebles.

Martín cada tanto la miraba a su hermana –estaba de espaldas a él-. Se fijaba en el cuerpo apetecible de su hermana. Le venían a la mente los comentarios obscenos de sus compañeros sobre ellas. Florcha tenía el pelo suelto, estaba con un top ajustado, y una calza negra muy apretada. Ropa de gimnasia.

Sobretodo le miraba mucho la cola. Cada tanto reojeaba a su hermana, que ajena a los pensamientos oscuros de su hermano, se limitaba a lustrar los muebles.

El miembro del muchacho fue despertándose. Le miraba descaradamente la cola grande y redonda a su hermana. La calza se le ajustaba tanto que era imposible no mirar. Mientras seguía lavando el piso, se imaginaba como se vería su hermana desnuda. Se imaginaba bajándole la calzita para dejar al descubierto ese culo perfecto. Su pija le iba a reventar en el jean.

Florcha estaba limpiando el mueble del TV. Le pasaba el trapo a la madera. Se agachó y abrió una de las puertitas de vidrio del mueble, para limpiar todo allí abajo.

El chico no se perdía detalle de los movimientos de su hermana. La adolescente apoyó ambas rodillas en el suelo, inclinándose hacia delante para limpiar bien la parte interna del mueble.

– Se puso en cuatro, se puso en cuatrooooooo –El chico se repetía cosas en su mente.

Ante él, Florcha estuvo unos segundos en esa posición comprometedora, con la cola bien alzada lista para ser embestida.

Martín quiso sacarse la verga ahí mismo, para correrse como un loco mientras observaba el espectáculo.

Con una mano tenía el secador y con la otra se acariciaba la dura pija por encima de su pantalón. Mientras admiraba el culazo de su hermana, se imaginaba la bombachita que tendría, y con lo pequeñas que son, y lo apretada que le iba la calza, se le debía meter bien en la concha! No podía aguantar para tener en sus manos esa bombacha toda húmeda!

Finalmente, Flor terminó con aquello. Martín sacó su mano de donde la tenía, y disimulo que nada había pasado, siguió fregando.

– Bueno, ya esta esto. Me voy a dar un bañito porque estoy toda transpirada!

El chico estaba dejando de ver a su hermana justamente como hermana, y la estaba empezando a ver como ‘chica qué está buena’.

Estaba muy caliente, y esa tarde, después de que Florencia saliera del baño, volvió a casa Agustina, que también entró a ducharse. Por lo tanto ese día finalmente sería en el que conocería el aroma de Agustina… y con lo que había visto de Florcha, se imaginó el festín que se haría en el baño.

Horas más tarde…

Luego de que las dos hermanas se duchasen, llegó mamá a casa. El chico rápidamente ingresó en el baño.

Se quitó toda la ropa, abrió la ducha para no levantar sospechas y evitar que cualquier sonido que haga se escuche.

Fue directo a la ropa tirada. Observó dos tipos de ropa claramente identificables. A un lado la “montañita” de ropa de Florcha, y al costado la de Agustina.

Comenzó a revisar y se dio cuenta que dentro de la calza de Florencia, estaba la bombachita que había usado ese día.

“Mmm.. se sacó todo junto”.

Sacó la colaless de la calza y de lo primero que se percató fue que ya la había visto.

Era idéntica a la que había usado Agustina hace unos días, que el muchacho había utilizado para masturbarse. Era imposible olvidarse de aquello.

Pensó en si tendrían dos del mismo estilo, o sea dos prendas iguales cada hermana, pero no le importó mucho en ese momento, y ya con la pija bien en alto buscó la parte interior.

Brillosa. Otra vez bien húmeda. Con pelitos negros esparcidos por allí.

Martín puso uno de sus dedos en esa parte, y sintió como se deslizaba la yema de su dedo por la tela.

“Ufff esto es demasiado”

Se la llevó a su cara para aspirar la droga que más le gustaba. Que olor tan profundo!

Iba a tocarse pero se recompuso. Aún con la bombachita de Florencia en su mano, buscó en el montoncito de ropa de su otra hermana.

Sacó de encima la remera, el suéter, el pantalón, el corpiño, hasta que identificó el objeto del deseo.

“No puede ser”

Dejó la bombacha de Flor a un lado, y juntó con ambas manos la prenda de Agustina.

La estiró bien ante su vista, para verla en su forma original. Una tanga purpura, con detalles como puntitos en blanco. El muchacho se quedó estupefacto.

Se dio cuenta que estaba tirando demasiada agua la ducha, asique se apresuró.

Observó con detenimiento la tanga de Agustina y buscó en su interior.

Vió cómo la parte inferior era delgadísima! Si bien las que veía a menudo eran pequeñas, ésta lo era aún más! La parte de la tanga que cubre la vagina era muy fina, y esto llevaba al muchacho al éxtasis de placer.

“Apostaría a que se le mete toda”

No estaba húmeda, ni nada por el estilo. Se la llevó a la cara para sentir el aroma, y sí que lo tenía. La parte de tela que tocaba la vagina de Agustina desprendía un aroma a hembra igual de fuerte que el de Florcha.

El muchacho se quedó sintiendo ese olor, hasta que las dejó donde estaban, para no levantar sospechas por si alguien entraba. Y se metió a la ducha.

Se baño lo más rápido que pudo: jabón, shampoo, y en unos minutos estaba listo.

Se secó todo el cuerpo, y antes de vestirse, volvió a buscar la bombachita de Flor y la tanga de Agustina.

Se sentó en el piso sobre la toalla que había usado para secarse, tomó las dos prendas íntimas con la mano izquierda, y se las llevó a la cara para estimularse como más le gustaba. Con la mano derecha se masturbaba.

Luego de sentir ese olor embriagante, imaginaba a sus hermanas. Recordó la pose de Flor cuando estaba limpiando el mueble, puesta como perrito, y se imaginó a Agustina con las piernas abiertas, mostrando la concha…

Apresuró los movimientos manuales y terminó llenando el borde de la bañera con espeso semen caliente.

Lo limpió con papel higiénico, tuvo que cortar varias veces para limpiar todo lo que había soltado. Ya había quedado “como nueva”. Enseguida entraría mamá a la ducha, pero por suerte no se notaba que alguien se había hecho una estupenda paja.

Ya también puso las telas femeninas en donde estaban, y termino de vestirse para salir muuucho más relajado y a dormir cómoda y placenteramente.

El hecho de ir a bañarse era más placentero que nunca.

En los ratos libres, en vez de pensar sobre las chicas de clase, pensaba en sus hermanas.

Con el correr de los días, se iba interiorizando más y más sobre ellas.

Casi siempre aguardaba a que ambas se ducharan, y luego lo hacía él para tener las prendas de las dos féminas.

Después de varios días repitiendo el ritual, se fue dando cuenta de algunas cosas.

Ambas usaban las mismas bombachas. Muchas veces se encontraba con que una de las chicas había usado una bombachita que ya había usado la otra.

Esto había sucedido varias veces, en donde el chico encontraba las prendas que había usado Flor un día, y después la encontraba en la ropa de Agustina.

Y también descubría que las bombachas y tangas que usaba Florencia estaban casi siempre más mojadas que las de Agustina.

No era una regla fija, pero era más o menos así. Además en las de Florcha casi siempre encontraba algunos pelitos oscuros, mientras que en las de Agustina casi nunca los encontraba.

Así se fue imaginando muchas cosas en sus fantasías.

Cuando pensaba en Florcha, se la imaginaba con la concha peludita, y a Agus toda depilada.

La obsesión comenzaba a hacer mella en el adolescente calenturiento.

:::::::::::::::::

Eran familia, y por lo tanto muchas veces las chicas andaban con poca ropa por la casa. Momentos en donde salían de la ducha, o tenían que cambiarse, o llegaban del colegio o uni y se desvestían rápidamente para cambiarse. No les importaba que estuviera Martín viéndolas, pues nunca se hubieran imaginado como las miraba su hermanito. Hasta el momento, las chicas seguían viendo al “enano” como eso, el hermanito pequeño.

Desde siempre, toda la vida había pasado eso. En la casa eran todos familia y andar un rato con poca ropa no era nada raro.

Un día, estaban desayunando, Martín, y a su lado Agustina. Florcha todavía estaba en la cama, y mamá en el baño.

Agustina tenía puesta la ropa de dormir, una remera mangas largas estirada y vieja, desteñida, y un pantalón también largo.

Estaba muy apurada, pues para la uni tenía que caminar muchas cuadras y siempre salía de casa antes que los demás. Estaba retrasada con el tiempo y se fue apurando.

Fue hasta su habitación y trajo a la cocina la ropa que se iba a poner hoy, estaba parada al lado de Martín, quien estaba sentado tranquilamente tomando su té. La chica bebió un sorbo de café, puso la taza sobre la mesa, y se quitó la blusa de dormir, quedando en corpiño.

Un corpiño muy lindo, por cierto. Color piel, aunque a Martín le importó poco, porque espiaba de reojo a su hermana mientras se cambiaba a su lado.

Le veía las tetas de costado, como se movían en ese corpiño ajustado, mientras el pelo casi rubio caía sobre su cuerpo.

Esas tetas grandes y redondas querían zafarse del corpiño a cada movimiento… qué espectáculo le estaba brindando su hermana mayor sin siquiera darse cuenta.

Se colocó una blusa, seguido de otra, y una campera. Bebió otros sorbos de café y ahora se quitaba el pantalón.

Con ambas manos a los costados de sus caderas, tomando el elástico del pantalón, se lo bajó rápido hasta llegar a los tobillos, y con ayuda de sus pies, se los quitó.

Martín aprovechó para mirar de nuevo a su costado, y Agus se agachó para agarrar el pantalón del piso, cuando fue hacia abajo con sus manos para tomarlo.

Durante esos pocos segundos, su hermana había quedado con las piernas estiradas pero con el torso hacia abajo para juntar la prenda de dormir, y había quedado en franca posición sexual.

Martín observó todo aquello casi moviendo levemente la cabeza al costado, y vio como durante unos pocos segundos Agustina estaba con la bombacha blanca toda metidita en la cola y agachada, por lo cual durante unas décimas de segundo pudo verle más abajo, como con la presión de estar agachada, se le marcaba levemente la chocha en la tela!

Fue durante milésimas, pero esa imagen iba a quedar grabada en su mente. Le pudo ver la parte donde la bombachita le cubría la concha y encima estaba marcadita!

Se le veía bien la rajita marcada en el medio y a ambos costados los labios abultaditos.

Obviamente el muchacho no reaccionó, y siguió con la taza de té como si nada hubiera pasado. Enseguida Agustina se puso el jean, se acomodó el pelo, y se puso las zapatillas para marcharse mientras se terminaba el café…

Poco que decir sobre lo que sucedió apenas Agus se fue. Martín se fue al baño a cepillarse los dientes y… hacerse otra tremenda paja recordando lo que había visto.

Pues ese mismo día, tras la escuela y todo el transcurso de la tarde, llegó a casa al anochecer y se metió a bañar como cada día.

Buscó en el rincón de la ropa y encontró solo ropa de una de sus hermanas.

Se acercó más y se dio cuenta que era de Agustina.

No le fue difícil encontrar la bombacha. La que había visto esa mañana cubriendo como podía tanta carne que tenía Agustina…

Además miró el corpiño, y recordó la visión sublime de esas tremendas tetas moviendose!

El pene le aprisionaba en el pantalón, asique se los quitó y fue abriendo la bombachita para ver el interior.

Estaba muy húmeda, ese clásico brillo cubría toda la zona de tela que rozaba la conchita. Se la llevó a su nariz y sentir el olor penetrante a concha era supremo! Y el morbo de que sea de su hermana mayor mucho más.

“Uffff esta empapada. Estuviste calentita? Me encanta que hayas estado toda excitada hoy.”

Puso la parte mojada de la bombachita sobre su pija y se masturbaba. Embardunaba el liquido vaginal sobre el tronco de su miembro, mientras se pajeaba a ritmo frenético.

Imaginaba como la conchita de su hermana desprendía toda esa humedad pegajosa en la bombacha y se moría de placer.

Ya tenía toda la pija dura llena de la humedad de la chochita de su hermana mayor. Volvió a llevarse la tela a la cara para olerla, mientras su mano se deslizaba a lo largo de su joven pene con todo el líquido viscoso de su hermana.

Empezaron a salir los brotes de leche para todos lados… cayeron sobre sus piernas, el piso, algunos llegaron a la pared… puf!

Todo ese ritual de instinto animal era algo de otro mundo. Después de semejantes pajas se quedaba muy relajado… era terriblemente satisfactorio hacerlo con las bombachas de sus hermanas.!

Obviamente ya la moral la había perdido… todo pasaba por sus hermanas y su ropa interior.

Cada vez que entraba a bañarse conocía de cual de sus hermanas eran las tangas, sabía que ambas usaban las mismas, y se masturbaba a consciencia.

:::

En una ocasión, estaba la tarde bien fresca cuando Martín estaba haciendo la tarea de la escuela.

Florcha pasaba por allí, con su ondulado pelo negro, una campera y su calza ajustada negra resaltándole ese tremendo culo…

– ¿Cómo va eso enano?
– Complicado Flor…¿vas para gimnasia?
– Sí!
– Yo en un rato también voy.

Se despidió del chico con un beso, siempre tan amable con él.

El muchacho se cansó de tanta tarea y fue también al gimnasio para despejarse un rato.

Ya una vez en el lugar, comenzó con su rutina.

Se detuvo para descansar unos momentos, observando todo el movimiento allí.

Saludó a los conocidos que estaban entrenando.

Y las chicas también haciendo ejercicio. Terminó con su programa en el gimnasio ese día, se puso la campera y se quedó a un costado observando a las chicas disimuladamente.

Las veía como siempre, pero ahora en vez de esas, se imaginaba que eran sus hermanas. Regresó a casa.

– Buenas.. ya llegué

Flor estaba en su cuarto, mamá no había llegado aún a casa y Agustina estaba en la cocina.

– Me baño yo o vas vos Agu?
– Andá vos enano..
– Ok

Se metió en el baño, abrió la ducha y por supuesto fue directo a la ropa de Florcha.

Arriba de la calza se posaba la tanga púrpura! Esta vez la había usado Florencia.

El chico hizo lo de siempre, y se percató de que la tanguita estaba mojadísima.

“Estuvo duro el entrenamiento? Parece que transpiraste toda la concha, Flor…”

Ni que hablar del olor a vagina tan morboso que desprendía esa tanga!

Estaba sentado en el piso, con la campera aún puesta, con los pantalones y bóxer bajados, haciéndose una paja con la tanguita recién usada de su hermana Florencia en la cara.

Estaba en eso, cuando…

– ¡Qué estás….?! – Florcha había entrado al baño y descubierto todo!

Florencia creyó que como la ducha ya estaba abierta, el muchacho estaba dentro… ahora estaba parada en la puerta como de piedra observando como su hermanito tenía una mano en su pija parada y la otra en su propia tanga.

Continuará…

Si les agrada, si quieren que siga la historia, haganmelo saber.

Muchas Gracias.

Cómo termine en un trio con mamá y mi hermano

Sábado, febrero 7th, 2015

Después de seis meses me animo a escribir me historia, animada por mi hermano, la otra protagonista nuestra madre, no lo sabe.
En casa somos , Papa ( 45 a ) empresario , Mama ( 44 ) gerente de una entidad financiera , yo de( 23 ) y mi hermano Gus ( 21 ) ambos universitarios . Los dos estamos de novios y somos bastante activos sexualmente al igual que mis viejos (los escuchamos seguidos)
Mama y Gus son muy apegados tanto que Papa llama a Gus Edipo, siempre están juntos, son pareja de tenis, se rozan , se guiñan el ojo , cuando Papa se va a jugar golf , Gus se mete en la cama de Mama , en fin es como medio raro .
Un sábado al pasar por el cuarto de mis padres lo vi. Vació, papa al golf y mama donde estaba. La puerta del cuarto de mi hermano estaba cerrada, al pasar escuche música y la voz muy suave de ambos.

-Mama : no , no , no me pidas eso , no nunca , nunca.

-Gus : una vez , solo una vez , vos lo deseas

-Es incesto Gus , es incesto

-Cobarde , me has estado calentando , mira vamos a un telo si me rechazas te dejo en paz

-Júralo Gus , júralo que me dejas en paz

-Te lo juro mama

-OK déjame pensarlo

Y se paro, casi nos cruzamos al salir, iba con una camisa de dormir muy chica que apenas le tapaba sus muslos, calzones blancos metidos en el culo, lo que mas me llamo la atención fue lo agitado de su cara y lo irritado de la canaleta de sus pechos, rojos como si alguien hubiese estado besándola con pasión (se de sexo) .Nos cruzamos un hola, hola y vos donde estabas, en la cocina le dije vengo subiendo, no quería que pensara que había escuchado,
Golpe y entre al cuarto de Gus, estaba tapado, el torso desnudo, se le notaba una tremenda erección, pero OH increíble a los pies de la cama arrugado y medio escondido estaba el sujetador de mama. Gus estaba tenso, me saludo con un apenas mmuum déjame dormir. Salí con tres cosas claras

Gus estaba caliente por mama , ella dudaba pero
Gus le había chupado las tetas , lo que explicaba la irritación en el pecho de Mama
Gus se la quería llevar a un telo esa noche, la noche que papa tenia su cena de facultad.

Al almuerzo cruzaban risas y miradas, Mama se notaba un poco tensa. Mi viejo aviso que se iría a las 20:30 y que no lo esperaran hasta las 0700 a.m. Mama le dijo el consabido no tomes mucho y le contó mirando fijamente a mi hermano , que Gus la iba a llevar a un boliche , vi. La reacción de mi hermano, se le ilumino la cara, sonrió nervioso y se paro, yo lo seguí a mi cuarto no quería que se notara mi cara de turbada, Oh dios mió mama acepto ir al telo con Gus que puta, puta pensaba debiera yo encamarme con papa (estaba re bueno).
En la tarde Gus se fue donde un amigo, Mama a la peluquería, la muy puta, si no quería que nada pasara para que se iba arreglar o quería que pasara algo?
Como a las 20:00 entro mama a mi cuarto , yo estaba con una amiga , se veía espectacular , peinada a lo farraw faceta , melena rubia , alta , delgada , con rastros del verano en su piel cobriza , era claro que Gus se la iba a tirar por las buenas o malas , me prestas uno de tus calzones tanga me dijo , para que mama , es que me voy a poner mini y quiero ropa interior chica . Casi le grito puta, ahora mi hermano tendría que bajar mis calzones para llegar a la concha de mama, la situación me calentó.
Paso luego el viejo a despedirse y yo a mil pensando como les puedo cagar la noche. Idee un plan me llevaría mi auto y las llaves del de Mama. Llego Gus , lo vi. entrar a ducharse, a prepararse para culiar , esta vez a su madre, entre a su cuarto revise su mesa de luz, tenia 6 condones y viagra que yo la pelotua le había regalado (estudio medicina)
La noche venia brava, mi hermano de por si un toro además con viagra iba a matar a la vieja capaz que 6 condones fuesen pocos. Pero tenia que cagarles la noche, me despide de mama con un voy a llegar cerca de las 0700 a.m. (del día siguiente) no me esperen, alcance a verla con minifalda y una blusa tan escotada que a mi me la hubiesen echo sacar, agarre las llaves de su coche y me fui… A la media hora mi celular, mama que si había visto sus llaves, enfadada. Luego otra llamada si tenia llaves de la casa (deduje que habían decidido quedarse en casa y no querían ser sorprendidos.), no mama no tengo llaves por favor déjamelas afuera, no me dijo golpea que voy a esperar despierta a papa………..y culiando con tu hijo le falto decir. Mi plan estaba en marcha ahora a esperar y volver a casa sin que me notaran quería ver en que los sorprendía…
Deje el auto a tres casas (es un barrio privado), eran las 22:00, me descalce y entre por la cocina, pase por un estar que daba al salón , veía todo sin riesgos , espere, espere, escuchaba música, luego sus voces como discutiendo, después un no, no, no de mama seguido de un grito ronco de Gus en que le decía me lo vas a dar, a la mierda con incesto te voy a culiar mama, OH casi grito, estaba llena de calentura y morbo por lo que estaba viendo , me tocaba sobre el jeans ( andaba con la regla ) pero lo que estaba por suceder frente a mis ojos era una locura . …
Mama estaba sentada, vestía con la minifalda subida hasta la cintura , la blusa abierta, las tetas al aire, agarrando la cabeza de mi hermano que estaba enterrada entre sus piernas, gritaba no, no, no, bebe, no a mama, estaba caliente, vi. a Gus levantarse , sacar los calzones de mama ( mis calzones ) poner los pies de mama sobre sus hombros y tirarse a comerle la concha , esta vez sin que mis bragas se lo impidieran , mama gritaba y se estremecía como una yegua en celo , al rato empezó a gritar me corro , me corro , vi. como su pelvis pujaba por tragarse a mi hermano , soltó un orgasmo descomunal …………..luego una especie de tregua , muchos besos bien morreados , Gus que le pregunta estas lista mama , si , si hazme tuya hijito , y ahí frente a mis ojos Gus la desnudo , se desnudo el a tirones , tenia una verga monstruosa lo mas grande que he visto , gruesa y roja , venosa , …Mama al mirarla soltó un ohhhhh sorprendida y plaff la clavaron de golpe hasta el fondo sin miramientos……………cogian como dos bailarines que se conocieran toda la vida , los grrrrrrrrrrr , aggggggggggg , ohhhhhhhhh , mama le gritaba esto querías , esto querías , Gus si , si , con la tenue luz de una lamparita se veía todo , mi calentura estaba explotando , no me atrevía a tocarme por debajo del jeans , estaba con la regla , vi. las manos de Gus separar las nalgas de mama y meter no uno dos dedos en su ano , Mama aullaba de placer , Gus le grito su acaba , adentro de tu hembra le dijo mama , sus cuerpos se convulsionaron y acabaron juntos , dios que escena , mi hermano quedo un rato largo dentro de mama , ella lo besaba y acariciaba , luego se desmonto , mama se agacho y mamando limpio su verga , Gus tiritaba como acalambrado, me vino un orgasmo sin tocarme , con ropa , ……………….luego se pusieron a fumar , tal como estaban , en pelotas , mama puso sus ( mis ) bragas en su concha , como tapón , supuse que para no manchar el sillón , bebían champagne , escuchaba de lo que habían gozado , Gus le contaba lo que la deseaba , Mama que amaba a papa que Gus era su amado tiro al aire , se volvieron a besar , Mama le dijo seguimos en tu cama , en la tuya que es mas grande , pero antes cométela un ratito dijo Gus , Mama le contesto por eso prefiero la tuya hay mas roce , goloso te la voy a comer rico , aguanta que lo quiero por atrás , se agacho entre las piernas de mi hermano y empezó el felliato , Gus le agarraba la cabeza como un manurio , gemía , la vieja era una experta , mamaba y le decía no acabes , no acabes , le repetía te quiero por atrás , por el culo
Subí de prisa las escaleras, entre sigilosamente en mi cuarto, me saque los jeans, estaba con bragas negras que cubrían un tampax, remera negra. salí por la terraza y mire a través de la ventana del cuarto de Gus, mama prendió la luz, estaban completamente desnudos, ella llevaba en sus manos la ropa de ambos, Gus los zapatos, se besaron con mucha lengua, mama me daba la espalda, vi. las manos de mi hermano metiéndose en el culo de mama , ella decía , despacio , ábreme despacio , luego se tiraron a la cama , un 69 incestuoso y lleno de guturales gritos , luego mi hermano la giro y empezó a comerle la concha , yo no daba mas de caliente , me tocaba tratando de frotarme el tampax en mi concha , Gus la volvió a girar como quien gira un juguete , empezó a lamerle el ano , casi morí , a mi jamás me habían metido la legua por ahí , la perra de mi vieja se moría , bramaba , acabo con convulsiones , ahora vi. a Gus enfilar su verga al ano de mama , ella apenas balbuceaba un despacio , despacio , levanto sus caderas y mordió la almohada , ahí Gus la ensarto , ella grito , el se freno un poco y empujo fuerte , la enculada era total , Gus bombeaba frenéticamente , ahora ella también estaba gozando , de pronto mama miro a través de la ventana , nuestras miradas se cruzaron , la mía caliente , la de ella nublada , mareada , puso un dedo en su boca pidiéndome silencio y me sonrió mientras mi hermano la ensartaba frenéticamente por el culo , lo decidí , entre a mi cuarto , saque mi remera y corpiños , avance hacia el cuarto de Gus decidida a participar de esta orgía , estaba con mi regla pero eso no iba hacer un impedimento para gozar ,

Vicenzo2000

Papá y mi hermano con su nenita

Sábado, febrero 7th, 2015

A papito siempre le gustó mamarme mis tetas, eran grandes y hermosotas y él se volvía loco con ellas. Mi papá quería mostrarle a mi hermano lo que era gozar a una nena rica y comenzó a enseñarle conmigo lo que era gozar a una perrita cachonda y yo me ponía hirviendo con los dos.

Un día decidieron llevarme de día de campo a un río que había cerca de la ciudad y al que siempre habíamos ido de niños, pero esta vez fue distinto. Me llevaron para hacer conmigo cosas que nunca pensé hacer con ellos, pero que al final, me volvieron loca de placer………..

Me pidieron que llevara un cambio de ropa, por si me mojaba o algo. Yo iba con una playerita pegada y unos shortcitos que dejaban ver parte de mis redondas nalgas por abajo y mis piernotas estaban preciosas y largas. La playerita era escotada y no llevaba brassier pues iba con ellos y no pensé en provocarlos así, además eran de mi absoluta confianza.

Ya en el río, jugando, los dos me tiraron al agua y se quedaron afuera para verme salir de ella. Con la playera empapada y el frío mis tetas se marcaban y mis pezones se habían parado y no había forma de disimularlos. Mis shorts se me metían en la rajita de las nalgas, empapados.

Entonces papá me dio la mano para salir y Javier, mi hermano me dio la otra, uno de cada lado y ya que estaba en tierra firme, ambos me tomaron por la cintura y me comenzaron a agarrar cada uno una teta, sobándomelas a su antojo, masajeándomelas a gusto, sin que yo me atreviera a protestar pues el placer era gigantesco. Papá le decía a Javier: “Sóbaselas bien hijo, para que tu hermanita sepa lo que es ser gozada, apriétale un pezón, rico, para que sepa lo que es tener unas buenas tetas como ella”. Y Javier hacía caso y me sobaba a su gusto y papá entonces me pidió que me quitara la playera… pero mejor los dos me la quitaron juntos. Entonces mis tetas quedaron al aire y ambos comenzaron a lamer mis pezonzotes que ya se habían puesto a tono, más por lo caliente que estaba que por el frío que sentía. Lamieron mis tetas a gusto, mi hermano aprovechaba la ocasión pues yo nunca lo había dejado tocarme y papá le estaba dando permiso de gozarme a su antojo.

Mi coño iba mojándose cada vez más, una sensación deliciosa…

Javier siguió mamándome mis tetas hasta hartarse, como un bebé pidiendo su leche, chupaba y succionaba, apretaba, agarraba, me masajeaba como quería, me lamía toda, haciendo ruidos al chuparme, delicioso, aprovechando la situación como podía, haciéndome sentir una cachorrita sumisa y servicial, como papito me había enseñado siempre, dejadita, a su servicio, ya saben que me encanta servir…

Papá me había bajado los shortcitos y los calzoncitos y había dejado mis nalgas redondas al aire y se me había puesto atrás para cogerlas con sus manazas y darme unos buenos pellizcones, como siempre le había gustado. Me pasaba el dedo por mi culito, lo metía un poquito, luego se arrodillaba y con su lengua me lo lamía rico y me metía la puntita, poniéndome el culo bien caliente y sabroso. Yo me meneaba a su antojo, los dos estaban con las vergas bien paradas, hinchadotas y solo de imaginarme la de mi hermano, me ponía mojada y lista para comer lo que me quisieran dar… papito me había enseñado a ser su nena putita, rica y le encantaba que yo obedeciera sus órdenes…

Papá dijo: “Hijo, ahora lámele la conchita, mírasela que rica es, chúpale el clítoris que eso le encanta, aprende a gozar a una putita, pero como tu hermanita….., ninguna hijo, gózala, que para eso está”. Javier me decía: “A ver nenita, abre bien esas piernitas que voy a hacerte venir a chorreones con mi lengua mamá”. Y papi, por atrás empujaba mis muslos e hizo que me sentara en sus rodillas con las piernas bien abiertas, así su vergón daba en mi cola y mi hermano tenía puerta abierta para mamarme a su antojo…

Papá se sacó entonces la verga y me la paseó por el culo y

las nalgas, me abrió las nalgas mientras Javier chupaba, lamía, succionaba mi clítoris, mientras me metía un dedo en la concha empapada y yo me retorcía de gusto, siendo gozada por dos hombres que me hacían sentir tan buena, buenota, deliciosa… mis nalgas no paraban de menearse, daba vueltas, adelante atrás, con unas ganas de verga que no podía… y aún así todavía soy insaciable, no paro de desear que me cojan, ellos tenían la culpa, por enseñarme a ser tan perra, tan caliente, tan gozosa, tan golosa…

Papá entonces le pidió a Javier que se acostara boca arriba y se sacara bien la verga y a mí que me pusiera en 4 patas viendo hacia Javier: “Mámale la verga nena, mámasela bien, como te he enseñado a hacerlo, chúpale la cabeza que ya está buena para ti” y de inmediato me puse a chupar pito, así rico, mmmmhhh, lamiendo esa cabeza inflamada a punto de estallar, la chupé, la lamí, la embabé delicioso mientras papá se me ponía atrás y me volvía a dar con el dedo en el culo, pero ahora más fuerte, hasta que sentí de pronto que se me acomodaba para encularme, pero antes de hacerlo me pidió que me metiera la verga de Javier en el coño, mmmhhh… estaba buenísima, me comencé a montar de a poquitos, comiéndomela primero la cabezota, entraba y salía, meneando bien el culo, asegurándome que papá veía bien el espectáculo y en eso sentí que me agarraba las nalgas me las abría bien y me decía: “Vas a sentir lo que son dos vergones dándote por la concha y el culo al mismo tiempo nena, y te va a fascinar” y me comenzó a dar por el culo, bombeándome con todo, sin ninguna piedad, y yo comencé a gritar entre dolor y placer, pero no podía dejar de menear el culo y comerme la verga de Javier por la concha que chorreaba leche a gusto, dejándome llevar por el placer de ser cogida por dos hombres tan a gusto, usándome a su antojo y yo feliz, encantada, con una cara de viciosa tremenda…

Javier me agarraba mis tetonas sin parar mientras me veía con cara de: “Ay, putita, quien te viera tan cogedora” y papá me decía: “Anda putona, a darle placer a tus hombres, coge, puta, coge que para eso eres muy buena” y yo ardiente, no pude más que soltar toda mi leche y darles tanto por el culo como por el coño todos mis jugos deliciosos mientras ellos terminaban en mí gritándome lo puta que soy y lo buena que me pongo con sus vergotas, yo gritaba y gemía sin parar, hasta que los tres nos quedamos agotados, acostados yo encima de Javier y papá con su verga en mi culo hasta que se le puso chiquita y me la sacó chorreante de lechita y Javier solo alcanzó a decirme: “Nena, ni te creas que esta va a ser la última vez que me sirves así, no le pienso pedir permiso a papá y te voy a dar cuando a mí me plazca”… yo solamente me sentí más puta todavía y no veía el día en que mi hermanito tuviera ganas de mí de nuevo, con papá o sin él…

Entre ambos me volvieron una putita insaciable, que siempre quiere más leche, más verga, más de todo… ahora, soy una hembra que sabe volver locos a los hombres, me encanta coger y que me cojan… Me fascina contarles mis aventuras y dejar que me contesten sus opiniones que me ponen mucho más caliente todavía… ¿porqué seré tan perrita?

Autor: Afrodita magasensual (arroba) yahoo.com.mx

El veneno en la sangre

Sábado, febrero 7th, 2015

El calor de la selva entra zumbando en su cerebro, y con el machete en la mano el hombre intenta abrirse paso entre la vegetación compacta que lo oprime. Como si fuera un encierro, como si estuviera cavando para salir del centro de la tierra.

Hace cinco días que no ve a su mujer ni a su hija, que han quedado solas en el medio del monte, mientras él ha viajado hasta el pueblo para traer víveres y suero con el que prevenirse de los ataques de las víboras. Hace tan poco tiempo una yararacusú* le quitó un hijo, y ahora es solo un hombre para hacerse cargo de dos mujeres. Pero antes tenía que prevenirse de próximos ataques de la selva.

Un alto en el camino. Se sienta sobre un tronco y saca del bolso una botella de caña. Toma un trago largo, y es como si fuera agua. No le siente el sabor, no le quema la garganta, porque mas es lo que le quema el odio. Esta cerca de la casa de su compadre Ferraz, pero no va a pasar a saludarlo. El es el culpable de que haya perdido a su hijo, porque siendo el poseedor del único almacén, y aunque el suero se había terminado, no mandó a nadie a buscar más, arriesgándolos a todos a las mordeduras de las víboras. El mismo día en que enterró a su hijo, salió marchando hacia el pueblo, porque o se sacaba la furia peleando contra la selva, o lo mataba a Ferraz. Fue una salida razonable.

De todas formas, en lugar de alivianar su mente con pensamientos claros, solo estaba mas bruto, mas furioso. Terminó la botella de caña y la arrojó a un lado. Ahora si sentía el alcohol, le hacía hervir la sangre y le quemaba las venas. Se hechó el bolso a la espalda y tomó el machete, y siguió por la senda tratando de llegar al río. La senda estaba mejor marcada hacía cinco días, cuando él mismo la había transitado en el sentido contrario. Pero la selva avanza por minutos, y el paso ya estaba nuevamente obstruido en varias partes. Era necesario recorrer a diario un camino, machete en mano, para que la vegetación no lo cubriera por completo, sin dejar casi rastros, en cuestión de semanas.

Llegó a la orilla y respiró el aire fresco, cargado de bichos que revoloteaban junto a los pocos rayos de sol que se filtraban por ese paso del río, en medio de la vegetación. Se subió a su canoa, que estaba atada donde la hubo dejado el mismo hacía cinco días, y empezó a remar con renovadas fuerzas. De lejos lo observó su compadre, que hachaba leña junto a su rancho, pero no lo saludó. Sabía que e rencor estaba tan fresco como la muerte de su ahijado, y prefirió guardar silencio, al tiempo que acompañaba a su compadre con una respetuosa mirada mientras este se alejaba por el río.

Había pasado el mediodía y tenía hambre. Ni bien llegó a su hogar ató la conoa al muelle y entró a su rancho. Encontró a su hija limpiando los cacharros.
—¿Dónde está tu madre?— dijo mientras dejaba el bolso en el suelo de tierra.

—Allí viene— dijo ella y agachó la cabeza. Sabía lo que ahora ocurriría.

Una mujer de menos de cuarenta años entró a la habitación. Sus ojos estaban cansados y toda ella, al igual que su hija, estaba envejecida por la lucha contra una vida ardua, que les mataba un hijo y que les hizo pensar que el único hombre de la casa tal vez ya no volvería. El la tomó en sus brazos y le quitó rápidamente las ropas, dejándola desnuda por completo. El pelo suelto y oscuro le caía por encima de sus morenos hombros, acariciándole los senos, demasiado firmes para le edad que ella aparentaba. La sentó sobre la mesa y le separó las piernas, y bajándose los pantalones dejó a la vista un miembro tan grande como duro, que se encerraba tanta furia como el mismo hombre. Delante de su hija, como tantas otras veces, separó los labios vaginales de su mujer, entre la mata de oscuros pelos, tan tupidos como la selva misma, y penetró en la carne, hundiendo su miembro en la humedad del recinto.

Se movió lentamente dentro de su esposa, llevaba días esperando sacarse tanta miseria de adentro que quería hacerlo bien. Le mordía el cuello, le apretaba los pechos… sintió la sequedad del desierto en la garganta cuando las lenguas de ambos de abrazaron.

Miró a su hija, que observaba el ritual casi con la misma costumbre con que veía aparearse a los chanchos.

—Dame caña—. Ella lo miró inexpresiva. La caña se había terminado hacía casi un mes, y al igual que el suero, el almacén de Ferraz no había traido más.

—Buscá en el bolso— le dijo, sin dejar de clavarle su miembro en las entrañas a su esposa. Tomó un trago y golpeó el vaso contra la mesa.

—Mas—. Mientras la botella dejaba salir su líquido de fuego, la mujer se apretaba las tetas y llegaba al orgasmo. Sus gritos de placer o de agonía se abrieron paso en el pesado ambiente de la habitación cuando la caña le llegaba al estómago.

Puso una mano sobre las nalgas de su hija. Estaba vestida con un short que dejaba ver sus largas piernas, hermosas, e iba descalza sobre el suelo de tierra. Ya estaba en edad de merecer, había cumplido la mayoría de edad y había perdido la virginidad mucho antes de eso. Una remera sucia y muy suelta disimulaba unos senos duros y bien formados, que se movían libres sin conocer la existencia de los sujetadores. Le metió una mano en el culo, acariciando sus redondeces y tocando su intimidad. Le quitó el pantaloncito con un rápido movimiento y la hizo sentarse entre las piernas de su madre. Esta se incorporó y desde atrás le sacó la remera, para dejarla desnuda por completa.

Pronto el miembro de su padre entró en su cuerpo, mientras por detrás su madre la abrazaba, y pasaba sus manos hasta llegar a sus tetas, pellizcándole suavemente los pezones. Se sintió transportada, y comenzó a moverse al ritmo de esa verga que la estaba matando.. estiró los brazos y al tiempo que llegaba al orgasmo se abrazó a su padre. Una oleada de esperma le inundó las entrañas, con toda la furia que su progenitor había recogido en la selva.

Se abrazaron los tres. La luna había salido entre las últimas luces del día, los pájaros revoloteaban las pocas casas del rancherío. La soledad los apretaba nuevamente.

La novia de mi tío

Jueves, febrero 5th, 2015

Hola chicos y chicas:
Hoy les voy a contar como me convertí en la novia de mi tío. Hace ya algún tiempo (yo tenía 17 años) llegó a mi casa Roberto un hermano de mi mamá el cuál se quedó a vivir un tiempo con nosotros, (mi padre no vivía con nosotros), tenía como 25 años era muy guapo y con un cuerpo atlético y bronceado.
Una vez que me estaba bañando, entró Roberto al baño y se me quedó viendo con bastante insistencia lo que me incomodó, pero no le dije nada, el me dijo que yo tenía un cuerpo muy bonito, con piernas largas, bien torneadas y lindo trasero, me dijo “te verías muy bien de vestido”.
Tiempo después, Roberto me preguntó que si alguna vez me había puesto ropa de mujer¡¡¡. Con algo de desconfianza y pena, le dije que si, que lo había hecho cuando no había nadie en la casa, me dijo que me había comprado un vestido y unas zapatillas de tacón, y que si quería probármelas lo hiciera cuando yo lo decidiera, otro día llegó con un paquete de maquillaje, el cuál también me regaló y me dijo que el día que yo quisiera vestirme de niña él me podría ayudar a hacerlo y sentir la experiencia de salir a la calle.
No tardé mucho en decidirme y unos días después le dije que ya estaba dispuesta ha hacerlo, me llevó a una casa que me dijo era de un amigo suyo, y ahí me ayudó con mi transformación, primero me dijo que me diera un baño, y ahí me dio un rastrillo para que me quitara todo el bello de las piernas, de las axilas y de la zona del pubis, yo comencé a sentir algo extraño en mi estómago, como mariposas, salí del baño y en la cama estaba el vestido y las zapatillas de tacón, además de un juego de ropa interior, un brasiere y unas pantaletas negras haciendo juego, me comencé a vestir, primero las pantaletas, ocultaban muy bien mi pene, luego el brasiere (tenía bastante relleno), el vestido era ajustado y de color azul con gran escote en la espalda y me llegaba un poco más arriba de las rodillas, me puse las zapatillas y al terminar, le llamé, y él comenzó a maquillarme, primero puso un poco de corrector en mis párpados y ojeras, cubrió toda mi cara con maquillaje ligero, luego tapó mis cejas con maquillaje espeso y las delineó, puso rimel en mis pestañas, y terminó con rubor y lápiz de labios, todo en unos tonos muy naturales, sacó una peluca corta hasta los hombros color miel, la cuál me ayudó a ponérmela, al terminar me vi en el espejo y cuál no sería mi sorpresa que me encontré con una hermosa mujercita.
Me pidió que caminara para ver si podía con los tacones (yo ya había practicado con tacones de mi mamá), y al ver que lo hacía bien me preguntó si me gustaba lo que veía, le dije que me encantaba lo que estaba viendo, estaba sin palabras, y me dijo que le gustaría que en vez de llamarme Mario me llamara María, y en ese momento me dijo que iríamos al cine, me puse muy nerviosa pero me encantó que me hablara en femenino y me dijera María.
Fuimos al cine y me llevaba del brazo como si fuera su novia, compró los boletos y entramos, en el cine se comportó como todo un caballero, solo me tocó la mano y puso la suya sobre mis rodillas pero sin propasarse, como tenía las piernas afeitadas la sensación era muy agradable, al salir del cine me llevó de nuevo a la casa de su amigo y en el camino se acercó a mi y me beso los labios con un beso muy corto y delicado que me encantó, se me quedó viendo y me preguntó que si quería ser su novia, yo estaba muy confundida y nerviosa, le contesté que sí, en la casa de su amigo me dijo que me desmaquillara y vistiera con mi ropa hombre, porque teníamos que regresar a la casa con mi madre.
Al llegar, mi madre nos preguntó que donde habíamos ido, él le dijo que habíamos ido al cine, mi madre no dijo nada y nos dio de cenar, cuando nos fuimos a dormir, (cada quién en su recámara), yo no podía dormir, y al poco rato entró Roberto a mi recámara se puso de rodillas junto a mi cama, me volvió a besar los labios y yo le correspondí con un fuerte abrazo, comenzó a desnudarme y ha besarme el cuello, las orejas, el pecho, el abdomen y al llegar a mi miembro, me comenzó a dar una rica mamada, al tiempo que me acariciaba las piernas, las nalgas y el ano, yo no sabía que hacer, y me quedé quietecita, en cierto momento sentí que me iba a venir y se lo dije, el me dijo que me viniera en su boca y se tragó mi semen, al terminar, me beso en la boca con algo de mi propio semen que le quedaba en los labios, se levantó y me dijo “nos vemos mañana chiquita”.

Al día siguiente, yo me fui a la escuela pensando solo en él, cuando regresé, mi tío le estaba diciendo a mi mamá que si me daba permiso el sábado, para ir al cine, mi madre le dijo que si, esperé con ansias el sábado, mi tío pasó por mi y de inmediato me llevó a la casa de su amigo para hacer mi transformación.
Al terminar me dijo que en vez de ir al cine iríamos a un bar, para platicar y bailar un poco, llegamos al bar y de inmediato me invitó a bailar y nos paramos a hacerlo, me abrazó de la cintura y me atrajo hacia el. Le dije que yo no sabía bailar, dijo, no te preocupes, yo te llevo, solo balancéate al ritmo de la música.
Comenzamos a bailar y me sostenía de la cintura con mano firme, luego acercó su boca a la mía y me beso en los labios, un beso largo y tierno, yo me entregué a su boca y el metía su lengua en la mía con fuerza, yo comencé a sentir como se le paraba su miembro, y me dejé llevar, me acariciaba la espalda y de vez en cuando las nalgas, metiendo sus dedos entre mis glúteos, bajé mi mano y le acaricié el miembro era grande y grueso, yo me sentía soñada, divina.
Estuvimos bailando por un rato hasta que me dijo que teníamos que irnos, me llevó de nuevo a la casa de su amigo y al entrar me comenzó a besar y a desvestir, yo me dejé llevar y también lo comencé a desvestir, abrí su bragueta y metí la mano hasta tocar su miembro, él se desabrocho su cinturón y bajó todo su pantalón y bóxer, al tiempo que me hacia hincar frente a él,
Me dijo que cerrara los ojos y mojara mis labios, lo hice y empecé a sentir como tocaba mis labios con su miembro, me pidió que mojara mis labios nuevamente y que no abriera los ojos para nada, yo sentía su miembro por toda mi cara y comencé a sentir como lo metía poco a poco dentro de mi boca, me dijo que lo apretara con los labios y repetía que no abriera los ojos, le mamé la verga no sé cuanto tiempo pero me pareció una eternidad, y una alegría, me levantó por las axilas y terminó de desvestirme, abrí los ojos en el momento que me recostaba sobre la cama boca abajo, mi tío se recostó sobre de mí y empezó a besarme el cuello, la espalda, las piernas, a lamerme el ano, a morderme las nalgas, yo no sabía que hacer y solo daba pujiditos de placer, me levantó por la cadera y seguía lamiéndome el culo y mordiéndome las nalgas, me preguntó que si era virgen, le dije que si, entonces, metió uno de sus dedos en mi ano y yo sentía la gloria, me dio varias nalgadas suaves y me dijo que si quería más, le comente que lo que quisiera hacerme estaba bien, que era totalmente suya, puso algo suave y pegajoso en mi ano (era lubricante), y me metió nuevamente un dedo me pregunto que como me sentía, le dije que bien, después metió dos dedos, luego tres, y así me tuvo largo rato, en seguida volvió a ponerme lubricante y sentí que acercaba su miembro a mi ano, lo metió un poco y esperó que mi ano se acostumbrara a su gran tamaño, me dio un par de nalgadas y de repente metió todo su miembro por mi culo, yo sentí que me partía en dos, pero me aguanté, porque ya estaba muy excitada y caliente, yo mordía la almohada y ahogaba mis pequeños grititos, me dijo que pujara y gritara todo lo que quisiera porque nadie nos podía oír, me tomó por la cadera y arremetía fuerte contra mi culo, me la metió algo así como cinco minutos y después se vino dentro de mi, yo estaba muy caliente y sentía que mi verga casi se me desprendía del cuerpo, Roberto me tomó el miembro desde atrás de mí y sin sacarme su verga del ano me masturbó, tuve la venida más asombrosa de mi corta vida, sentía calambres por todo el cuerpo y una sensación de languidez riquísima,
Me dijo que nos vistiéramos porque ya teníamos que irnos, llegamos a mi casa, mi madre nos saludo sin sospechar nada, cenamos y nos fuimos cada quien a su recámara, al rato de estar dormida, sentí que alguien se metía en mi cama, era mi tío, traté de voltearme pero me dijo que no me moviera, se puso detrás de mi en posición cucharita, y comenzó a quitarme la pijama, me acariciaba el cuerpo, las nalgas, las piernas y el ano, sentí que me ponía algo de lubricante y luego metía su verga en mi culo me dolió un poco pero no dije nada, no tardó en venirse, al terminar extendió su semen por todo mi culo y piernas, se salió de mi cama y al besarme me dijo “nos vemos mañana chiquita” me encanto que me tratara como mujer.
Se me fue haciendo costumbre recibir a mi tío en mi cama casi todas las noches de las siguientes semanas, yo lo esperaba desnuda y él me comenzó a dar unas pastillas que me dijo eran para que me salieran pechos y se ensanchara mi cadera, también me ponía unos parches cada vez que me hacia el amor, yo me sentía soñada.
Comencé a ver y sentir cambios en mi físico, me comenzaron a crecer los pechos un poco, se afinó mi cintura, se ensanchó mi cadera, la poca barba que yo tenía se había escaseado aún más, la voz que de por sí era delgada, se agudizó mucho más, en todo ese tiempo dejé de cortarme el cabello y cuando me transformaba en mujer lo podía hacer muy bien, en la escuela comenzaron a notar mis cambios y tuve que empezar a usar ropa más gruesa y dejar de nadar en público.
Un día Roberto le dijo a mi mamá que tenía que hacer un viaje a una ciudad cercana por motivos de trabajo y que le gustaría que lo acompañara, mi madre me dio permiso y al día siguiente nos fuimos de viaje, antes de salir de la ciudad, pasamos a la casa de su amigo y me transforme en mujer, Roberto me tenía preparada una maleta con algunos vestidos, zapatillas y todo lo necesario para viajar como su mujer, desde ese momento anduve vestida de mujer todo el tiempo.
Cuando llegamos a la ciudad vecina, ya era de tarde, y llegamos a una casa en la que había una fiesta, Roberto me presentó como su novia, y comenzamos a alternar con las demás personas, en cierto momento me vi al lado de dos amigos de Roberto y uno de ellos me invito a bailar, empecé a bailar con él, y me apretaba con fuerza, Roberto, que me miraba desde lejos me hizo una seña de que no había ningún problema, en ese momento se nos acerco el otro amigo de Roberto y se nos unió al baile, yo tenía uno en delante y otro detrás, y sentía como me arrimaban sus miembros, uno de ellos propuso que son fuéramos arriba, porque seguramente yo estaba cansada del viaje, acepté y nos fuimos a una de las recámaras, al entrar me comenzaron a desvestir, pero para evitar problemas les dije que no era totalmente mujer, me dijeron que ya lo sabían, porque Roberto ya se los había comentado.
Una vez desvestida, me sentaron en un sillón y acercaron sus vergas a mi boca y comencé a mamarlos a los dos, uno de ellos se sentó y me hincó en el sillón para que se lo mamara todo, yo lo mamaba hasta casi ahogarme mientras que el otro me levantaba de las caderas, me mordía las nalgas y sobaba mi ano, yo estaba extasiada, tenía una verga en la boca y otra a punto de entrarme por el culo, al metérmela dí un gritito de placer y abrí más las nalgas con mis manos, el de atrás me dijo “que buena putita nos trajo Roberto” de repente me sentí ofendida, pero muy contenta, el que me estaba cogiendo, sin sacarme la verga del ano, me jaló y me sentó de frente a él y acercándome a su pecho, me besaba la boca con gran frenesí y yo estaba que me venía de caliente, se recostó de espaldas y al estar sobre su pecho el otro chico se me acercó por atrás y comenzó a meterme su verga por el culo, no lo podía creer, tenía dos vergas en el culo, y sentía la gloria, no tardaron mucho en venirse, y me llenaron de leche todo el cuerpo, las nalgas, las piernas y hasta la cara.
Roberto entró a la recámara y sus dos amigos se salieron sin decir nada, él me abrazó y me dijo que estaba muy orgulloso de mi por como me había portado con sus amigos, me besó en la boca largo y tendido, me acostó boca arriba y me levantó las piernas hasta sus hombros, y sin más ni más, se bajó los pantalones y me metió su verga hasta el fondo, mientras me cogía y me apretaba los pechos, me dijo “eres le novia más linda que jamás haya tenido”, eso me reconfortó mucho, y me encantó, en ese momento me tomó la verga y me masturbó con gran delicadeza y cuidado, me sentía feliz.
Todo esto pasó muchas veces en el transcurso de dos años, yo me sentía su mujer y él me decía que era mi hombre, pero un día Roberto conoció a una chica, y se enamoró perdidamente de ella, se comenzó a alejar de mi, y a ignorarme, yo pensaba que era para darme celos, pero cuál sería mi sorpresa que de repente se fue a vivir con ella, dejándome abandonada sola y triste, estuve deprimida mucho tiempo pero al fin conocí a un chico divino y comencé una nueva historia, que ya les contaré en otra ocasión.

Suya por siempre Marifer.

Mi primera vez con mi madre, mi actual amante

Lunes, diciembre 15th, 2014

Vivo con mi padre y mi madre, nos llevamos muy bien, mi papa es bastante mayor a diferencia de mi mama que me tuvo a los 17 años, ella no es muy delgada pero tiene un cuerpo que cualquier mujer quisiera tener.

De mi… actualmente voy a la universidad y veo anime, soy moreno, mido 1,73 y por una mala experiencia de niñez he estado acomplejado porque tengo un pene demasiado grande. Empecé a ver anime a los 16 años, luego mangas y de vez en cuando hentai, no recuerdo cuando me empezó a gustar el género incesto, las situaciones sexuales entre madre e hijo. No sentía excitación hacia mi madre, solo me gustaba ver otras madres, no me lo imaginaba aplicado a mí.

Un día por un descuido deje el computador prendido(descargando unas series) y mi madre miro mi historial y los videos que estuve viendo. Desgraciadamente se me olvido borra el historial y todas las hentai que vi eran incesto madre-hijo. Mi mama me espero después de la universidad para hablarme de eso, nunca en mi vida me sentí tan avergonzado. Cuando llegue me dijo que se sentía avergonzada por lo que vio, que ella no sabía que yo la miraba de esa manera; yo no supe que decir, avergonzado me fui a mi cuarto con la excusa de que estaba enojado porque no me gusta que se metan en mis cosas.
Después de ese día cambiaron las cosas. No la podía mirar a la cara, sentíavergüenza. De vez en cuando nos mirábamos a los ojos y yo corría la mirada.
Unas 3 semanas despuéscomenzó el año nuevo e hicimos un asado en mi casa (yo no la quería pasar en casa dado que evitaba a mi madre, mi papa me obligo a pasarla con ellos), mi papa se emborracho hasta no poder pararse, mi mama no bebió, y yo desde luego que si celebre, igual tome mucha cerveza.
A eso de las 3 de la mañana mi mama fue a dejar a la cama a mi papa y yo comencé a entrar la parrilla para luego irme a dormir. Cuando me fui a acostar mi mama entro a mi pieza con una blusa y ropa interior y comenzamos a charlar acerca de que ella no quería que yo estuviera tan distante con ella por ese incidente, ella me decía que ya lo había olvidado, yo aun asíseguía avergonzado por la charla y ella trajo una película: “actividad paranormal” empezamos a verla en mi pieza, yo dentro de la cubre cama y mi mama encima de la cama, entonces como le daba miedo la película juntaba sus pies con los míos(decía “no quiero que me agarren los pies”) entonces vimos esa escena en que la protagonista esta parada junto a su marido mirándolo mientras duerme, mi mama se asustó mucho y entro a mi cama, y apenas entro, a mí se me erecto el pene, y como duermo con bóxer, se me levantó el bóxer en su máximo tamaño, entonces rápidamente me arrinconé en la pared para no rozar el trasero de mi madre (ya que estábamos de costado mirando la película).
Entonces a medida que transcurría la película se empezaba a pegar a mí, luego su trasero estaba apoyadoen la punta de mi pene que la empujaba con fuerza, empezó a apegárseme más y mi pene se fue hacia abajo pasando por su entrepiernas, ella tenía atrapado todo mi pene entre su trasero y sus muslos, de ahí ella no se salió y yo no sabía que mierda estaba pasando, con toda la lógica y el cálculo que se, no pude pensar en nada lógico, mi mente se me nublo por primera vez, cuando terminó la película, yo la seguía teniendo dura y mi mama se dio vuelta, yo me hice el dormido(además de que estaba arrinconado en la pared), mi mama se me acerco más y me dio un beso en la pera, después en la mejilla, después en la frente y después me dio un beso en la boca(un piquito).
Después de ese piquito pasaron unos 10 segundos eternos y yo acerquéde nuevo mi boca a la de ella, entonces nos comenzamos a besar, sus enormes pechos apoyados en mí y sus brazos abrazándome, entonces me entro ese lobo que estaba adentro mío, empecé a chuparle los senos, los dos pezones a la vez, ella comenzó a gemir mientras me masturbaba y me lo agarraba con las 2 manos, ella se levantó de la cama, puso pestillo a la puerta, se iba a desnudar, no obstante la detuve y le susurre “no mama, quédate así porfa con esa blusa” entonces saco la cubrecama y recostó su cabeza en mi pene que la empujaba con fuerza, pero ella con su cara me lo empujaba más fuerte a mi cuerpo, tenía los ojos serrados y comenzó a darme besos en el pene, con su lengua y después se tragó la mitad de mi pene apretándolo, entonces yo eyaculé dentro de su boca y sorprendentemente mi mama se lo trago (algo que no me esperaba de ella), ella seguía chupando mi pene semi-erecto, entonces tome su cintura y sus piernas y bruscamente las lleve a mi cara, sentí su calzón mojado en mi cara y comencé a comerle la vagina con el calzón de por medio, le corrí su calzón y me la comencé a comer, con mi nariz en su ano, comiéndomela como si fuera mi primera sopa caliente en años, ella se vino varias veces, y su voz viniéndose aún resuenan en mi cabeza.
Ella desesperadamente se dio vuelta e introdujo mi pene en su cosita rica, y la introdujo casi toda asiendo un gemido de dolor y placer con la voz entrecortada, aún recuerdo ese momento placentero en que ella hizo dos movimientos de caderas y me vine dentro de ella, eyacule un montón (la mejor corrida que he tenido en mi vida) y no nos despegamos,empezó a darme los mejores besos con lengua que he dado, yo le pase la lengua por sus dientes la di besos hasta en la nariz, ella me decía “te amo mi cielo” al momento volví a tenerla dura, aunque me dolía mucho el pene, mi lujuria me impulso a seguir entonces la abrace y la di vuelta y comencé a penetrarla, mientras le chupaba los senos, sin desconectarme de ella la puse en posición de perrito y se lo seguí haciendo, ella se corrió, aun así no podía introducir todo mi pene, ella hacia los mismos gemidos con un poquito de dolor, “mami te duele” ella no respondió aun así seguí haciéndoselo, se lo hice de costado, luego con sus rodillas en sus hombros (cuando la tenía en esa pose es cuando más le dolió parece).
Esa noche fue maravillosa, mi mama se vino un montón de veces cuando terminamos a eso de las 7 de la mañana, seguíamos acostados, conectados, besándonos, abrazándonos, mirándonos sin vergüenza; sin hablar; sin correr la mirada, luego nos volvíamos a besar y lo volvíamos a hacer, lo hicimos mucho hasta como las 9 de la mañana, cuando por fin nos desconectamos y mi mami se fue diciéndome “tu papa aun duerme”.
Quise contar con detalles la primera vez con mi madre, y ahora no entrare tanto en detalles con los siguientes acontecimientos.
Al otro día cuando desperté, no podíaconcebir lo que había pasado, hasta pensé que realmente fue un sueño. Estuvimos mirándonos avergonzados todo el día, y mi papa viendo tv. Me sentíahorrible, lo más asqueroso del mundo, traicionar así a mi papa… yo debería morir eso pensé.

Ese díadespués del año nuevo fuimos donde mi abuela paterna a celebrar, yo salí afuera con un amigo de la infancia y llegue a eso de las 2 de la mañana y aunseguían celebrando, todos mis tíos bailando y mi mama sentada mirándome con vergüenza, yo me tome unos vasos de ron con cola igual, hasta las 4.30 cuando la fiesta se apagó, mi abuela y mis tíos acostados, mi papa acostado y mi mama se fue a acostar también, yo me había ido a acostar al lado de ellos en un sillón cama, dentro de la misma habitación. Estaba intentando dormir y mi mama parecía estar dormida, entonces me levante al baño(no podía dormir) y cuando iba a salir entro mi mama y cerró la puerta del baño entonces sin una palabra comenzamos con lo mismo de nuevo ella no podía parar de gemir así que prendí la bañera para hacer un ruido que opacara nuestros sonidos, me senté en el w-c y ella arriba mío con sus pezones dentro de mi boca, saltando en mi pene con mucha energía. Ella no paraba de venirse, no sécuánto se habrá venido pero me dijo en el oído que hace años que no teníaorgasmos, hasta que paso la noche conmigo, le dije que me esperara y fui a dar el gas del calefón y nos bañamos con agua caliente mientras le hacia el sexo asíde parado, eyacule 2 veces ahí en la tina dentro de ella. Después nos fuimos a acostar al sillóncama, pero lo hicimos despacito, no pude en toda la mañana sacar mi boca da sus senos. Me los comí todos, mi boca no podía cubrir esos enormes senos de ella así que le deje todos sus senos llenos de saliva. Después de esa noche no hicimos nada en 3 días (cada uno de esos días yo muerto de las ganas de ir a poseerla) hasta que mi papa comenzó en las vacaciones con el turno de noche, así que el 1er día q mi papa se fue con su nueva jornada, apenassalió de la puerta a las 7 de la tarde le baje los pantalones a mi mama y comencé a poner mi cara apegada a su trasero(ano) con toda mi fuerza y a olérselo y a chupárselo, ella no paraba de gemir entonces se lo hicimosahí mismo en el comedor, después paramos a tomar 11 y se lo hice arriba de la mesa, después nos fuimos a acostar y se lo hice en la cama, le hice cariñitos y así fueron todos esos días, yo que planeaba leer un libro.

Nos acostábamos todas las noches hasta marzo cuando mi padre volvió al turno diurno. Aun así siempre encontrábamos espacio para tener sexo y cada vez probábamos cosas nuevas, no es que tenga fetiches extraños ni ella tampoco, pero siento que no quiero separarme nunca de ella. Hace 2 meses vino una compañera de la U a mi casa a devolverme un disco externo que le presté y mi mama actuó muy extraña, normalmente es simpática y la atendería súper bien,pero la atendió en la calle y muy cortante, no la dejo verme y ella misma me paso el disco, estuvo enojada conmigo unos 3 días, incluso cuando hacíamos el amor me decía que no quería que estuviera con otras y se ponía triste y pesada como una cría, y tengo que aceptar que nunca había sido tan feliz. Por parte de mi padre, sé que algúndía pagaré por lo que hice, pero él no le daba a mi mama lo que ella necesitaba.
Sé que está mal, pero cuando más lo disfrutamos con mi madre, es cuando lo hacemos en el patio mientras mi papa mira el futbol o cuando se está bañando y lo hacemos en la cocina así con ropa puesta. La amo y siento que nunca quiero dejarla.

La madrastra de mi mujer

Lunes, diciembre 1st, 2014
Había ido a recoger a la madre de mi suegra para llevarla en coche a la casa de su otro hijo. Vivía en Madrid, pero algo lejos. Conviene aclarar que a la que llamo suegra no es tal, es la madrastra de mi mujer, segunda esposa de mi suegro. su adorable y preciosa viuda.  Yo, como siempre hacía, estaba sentado frente a ella. Como de costumbre, enseñaba generosamente los muslos. Yo, hora es ya de decirlo, estaba enamorado de mi suegra. Profundamente enamorado. Y élla de mí. Ninguno nos atrevíamos a dar el paso definitivo. Los síntomas eran claros, inequívocos. Pongo un poco en orden mis ideas y se lo cuentos a vds. Mi suegra tiene una melena larga y abundantísima, lo que me hacía  pensar en la vieja frase popular ” si así está el llano, calcula cómo estará la montaña”. Esto quería decir que a cabellera abundante solía corresponder una gran mata de pelo en el coño. Tiene buenas tetas, duras, orgullosamente erguidas, casi altaneras. Muy guapa de cara, de labios gruesos, besables, que es justo lo que estaba deseando hacer. Su culo, sus caderas y sus piernas me volvían loco de deseo: son grandes,  gruesas, que hacían soñar con unos muslos rotundos, bien formados y muy apretados en la entrepierna, aprisionando su coño, el coño que me traía loco y hacía que, a veces, me viese en la necesidad de aliviar mis ardores en solitario. Sí, estoy casado, pero a mi mujer no la gusta demasiado el sexo. Nada, para ser más precisos. Bien, hechas las presentaciones, ya va siendo hora de que les ponga al corriente de la clase de juegos o negociaciones, ocultas y claras a la vez, en que estábamos embarcados y cuyo puerto de atraque tenía que ser un polvazo de muerte entre los dos. ¡Qué ganas tenía de sentir mi polla metida en sus entrañas, en su adorable y seguramente peludo coño!. ¡qué a gusto me lo iba a comer!. La madrastra de mi mujer, a la que seguiré llamando suegra, es una mujer limpia como “los chorros   del oro”, por lo que sabía que su coño, libre de olores y sabores poco gratos, me iba a dar el mayor gusto del mundo al saborearlo y lamerlo. Para mí, en las relaciones sexuales, la limpieza es algo fundamental. Sé que hay hombres, también  mujeres, a los que los olores y sabores bravíos les gustan hasta el punto de encender su pasión, de ponerles cachondos. Yo conozco a mujeres que alguna vez han comentado que los hombres somos muy raros: que unos les exigen lavarse el coño y el culo a conciencia y otros les piden que no se cambien de bragas en dos días. Esta claro que hay gente para todo. Yo, insisto en ello, siempre he buscado mujeres aseadas, limpísimas, que son la mayoría. España es país de mujeres aseadísimas. Sigamos. Mi suegra, siempre que yo estaba delante, procuraba sentarse frente a mí y, como al descuido, enseñarme los muslos. Yo no dejaba de mirarselos incansablemente, procurando que notase mi deseo de verle los muslos el mayor tiempo posible y cuanto más,  mejor. Ella lo notaba y, cuando nadie lo advertía, separaba un poco las piernas para que pudiese ver sus bragas. No siempre era posible, pero cuando así sucedía y veía el color de sus bragas, me relamía los labios. Ella se daba cuenta y procuraba inclinarse a coger alguna cosa del suelo y separar aún más los muslos. Ese maravilloso espectáculo de las bragas de la madrastra de mi mujer me encendía la sangre, disparaba mi deseo y, perdido todo comedimiento, si ella miraba yo me cogía la polla con la mano por encima del pantalón.
Hace un momento, tal como les he contado, ha sucedido así: Se  ha inclinado a coger del suelo una cajita y, levantando la pierna contraria, me ha enseñado en plenitud sus bragas de color blanco. Muy transparentes, por lo que pude percibir la negrura vellosa que adorna su delicioso coño. Luego me miró intensamente. Yo, lanzado ” a tumba abierta”, la tiré un beso, aprovechando que la abuela estaba distraida con una revista. Mi suegra, lanzada también hacia lo que viniese, me sonrió. Yo me relamí los labios. Ella, bajando la mirada, volvió a sonreir. Yo, desbordado, ansioso de su coño, de su pasión, de sus besos, de su lengua, de todo lo suyo, que me tenía profundamente enamorado y lleno de un deseo desenfrenado, imparable, me cogí la polla con la ma- no y, mirándola intensamente, lancé un beso hacia su entrepierna Lo vió y tuvo un leve escalofrío, como si lo hubiese recibido físicamente. Me miró intensamente y sonrió. Yo volví a lanzarla otro beso y a relamerme los labios, en claro mensaje de qué  era realmente lo que soñaba lamer. Su respuesta me hizo dudar: se ruborizó, cerró las piernas y estiró la falda. En ese momento, la abuela dejó a un lado la revista y le dijo algo en voz baja a mi suegra. Ambas se encaminaron al cuarto de baño. La puerta, sin cerrar del todo, me permitió oir la discusión.

¡Eres muy mal pensada!

¡ Sí, sí!.

¡Claro que sí!. Lo que dices no es verdad!.

¡Ya,ya!, como si yo me chupase el dedo.

¡Bueno, mamá, vale ya de ser mal pensada!.

Vale, como quieras. Pero ya sabes que de esas cosas me doy cuenta enseguida.

¡Como quieras, mamá!.

Mi suegra cerró la puerta del baño y regresó al salón, sentándose frente a mí. Volví a mirarla fijamente los muslos.

¿Te has enfadado con la abuela?. ¿Por qué discutíais?.

Cosas nuestras.

¿Son un secreto, no las puedo saber?.

Porqué no. Aunque también se refieren a tí.

Entonces…..Tengo derecho,¿no?.

Me da un poco de vergüenza.

Hay confianza,¿no?. Anda, dímelo.

Bueno. Es siempre sobre lo mismo, es una especie de obsesión: que si las viudas somos, que si dejamos de ser, que si me siento de manera que te enseñe…….. ¡Bueno, me da apuro contartelo!.

Si se refiere a tí y a mí………Debes decírmelo, Carmen.

Está bien. Pero conste que es porque insistes en saberlo.

Adelante, cuéntame. Será bueno que los dos lo sepamos. Conocer las cosas siempre ayuda, ¿no?. A lo mejor es para bien. Cuéntame.

Verás…….. Mi madre dice que yo…….me siento siempre frente a tí y que……..no me importa enseñarte los muslos. Y que tu no me quitas ojo, que te gusta mucho vérmelos.

Así son estas cosas. Hasta ahora todo es normal.

¿Te parece normal?.

Tratándose de nosotros dos, sí, rotundamente, sí.

¿Te parece normal que diga que lo que yo deseo es que  me veas………..Me da mucha vergüenza, no sigo.

Por favor, Carmen, tengo derecho a saberlo, Será bueno que no me ocultes nada.

Conste que me da mucha vergüenza. Mi madre dice que lo que quiero que me veas son ……..las bragas. Y que a tí te gusta con locura.Que hasta…….te relames como si…….. me estuvieses besando………ahí.

¿Dónde?.

En el……co……..Entre los muslos. Y que yo, cuando lo haces, abró más……….Eso ya no lo digo.

¿Qué es lo que abres?. Dímelo, Carmen, por favor. Va a ser muy bueno para los dos.

Si tu crees eso………Dice que, cuando te relames, yo abro más las piernas y muevo los labios como si…….te tirase besos a la………….entrepierna. ¡Me da vergüenza decirte todo esto!.

Yo me levanté y, acercándome hacia ella, la dije.

Todo lo que dice la abuela es verdad, por mi parte es verdad.

¡No me digas eso, por Dios, que me pones muy nerviosa!.

Me arrodillé ante ella y, poniendo mis manos sobre sus muslos, dije muy emocionado:

Por tu parte también es verdad. Yo estoy muy enamorado de tí, te quiero con toda mi alma y sólo deseo tenerte entre mis brazos. Y a tí te ocurre lo mismo, no mientas.

Mis manos ascendieron por sus muslos, a la vez que unía  mi boca a la suya. El beso fue intenso. Nuestras lenguas se buscaron ardorosas, lamiéndose incansablemente. Su lengua recorría toda mi boca, mis dientes……Yo hacía lo mismo. Cuando mis manos llegaron a su coño, se estremeció y me abrazó con más fuerza. Gimió de placer cuando mis dedos urgaron en su caliente coño, que echaba  fuego. Sus manos, con trémula torpeza y con enorme ansiedad, me acariciaron la polla, me la apretaron con fuerza. Yo tiré de sus bragas. Al notar que se las quitaba, me dijo con voz ronca:

Nos va a pillar, Juancho, amor mío. ¡Ten cuidado!.

No puedo esperar, tengo que comerme este coño tan rico.

¡Qué dices!. ¿Qué me vas a hacer, mi vida?.

Esto, amor mío.

La quité las bragas y empecé a abrir sus muslos. Ella me ayudó abriendo las piernas de par en par. Mi boca buscó con ansia el calor de su coño. ¡Cuánto pelo, qué preciosidad, cómo me enamoraba!. Hundí mi lengua en su coño y lamí con locura esa brasa ardiente que deseaba desde hace años. Sus jugos, su leche,mojaron mi lengua  y sentí sus epilépticos estremecimientos. Cogió mi cabeza con sus manos y me apretó contra su ardiente coño. Yo, que tanto lo había deseado, separé los labios de sus delicioso coño, metí los míos dentro de su coño y procuré humdir mi lengua lo máximo posible. Sentía su abrasador calor, el ansía, el deseo con que recibía las caricias de mi lengua y el lento fluir de sus líquidos vaginales, su leche. Gemía bajito, por temor a ser oída por su madre, sabia en estas cuestiones, según afirmaba su propia hija. Sus gemidos me encendían la sangre, tenía una erección brutal y un enorme deseo de hundir la polla en sus entrañas, en ese maravilloso coño. ¡Cuánto gustazo me daba esta mujer!. Nunca había sentido tal excitación, tanto deseo de poder meter parte de mi cara en el interior de su coño para llegar hasta lo más hondo y lamer y lamer incansablemente. ¡Qué gustazo lamerla tanto y tan requetebien!. Me volvía loco de deseo sentir que mis caricias la enloquecían, que la hacía aflorar todos sus deseos de hembra encelada, hambrienta del amor de su hombre. Pero nada es eterno y me sacó la cabeza de entre sus adorables muslos.

Juancho, mi vida, ¡qué gustazo tan grande, nunca he  sentido tanto gustazo!. Eres el amor de mi vida, mi hombre, mi locura, pero ya va salir del baño. No puede saber nada. Y es muy lista, ya te lo he dicho. Vete al otro baño y lávate la boca con agua y jabón. ¡Ni se te ocurra usar elixir dental!. Notaría el olor y sospecharía. Es listísima, te lo aseguro. Yo abriré la ventana, por si acaso nota algo. ¡Anda. no tardes!.

Cuando regresé del baño cogió mi polla y, encima del pantalón, me la besó ansiosa. Al notar mi tremenda erección no pudo resistir el impulso de bajarme la  cremallera, sacarme la polla y metérsela en la boca. Se metió más de la mitad y chupó con fuerza. Yo creí que me moría. ¡Cuánto gusto sentía con esta mujer!. Una cosa tenía segura me iba a encoñar; tendría  que joderla en carne viva a diario, sin faltar un sólo día. Y no importaba estar casado, porque a mi mujer no le gustaba joder, era indiferente al sexo y lo aceptaba  cuando me ponía terco y porfión. Desde ahora, no iba a insistir en joder con ella, mi mujer, a mí  solo me gustaba Carmen, el coño de mi vida, la mujer a la que quería echar a diario mi leche. En su boca o en su coño, donde en cada momento deseásemos los dos.

La abuela llamó desde el baño. Carmen acudió para ver qué ocurría. Salió al cabo de un momento. Me  tomó de la mano y me hizo sentar en una silla.

Bájate el pantalón y el calzoncillo, cariño.

Pero, Carmen, ¿no decías que iba a salir?.

No, mi vida, todavía tardará. No ha podido vaciar el intestino y no se irá hasta hacerlo. Voy a sentirte muy dentro de mis entrañas, amor mío. Te quiero.

Mi queridísima suegra se subió la falda y, abierta de piernas, se sentó encima de mí. ¡Qué coño tan bonito!, ¡qué cantidad de pelo!, ¡cómo me gustaba esta mujer!. Mientras yo pensaba esto, Carmen, que me besaba con pasión desbordada, cogió mi polla y la colocó entre los labios mayores de su caliente coño. ¡Sentí que su coño abrasaba la punta de mi polla, que se irguió todavía más. Nuestras lenguas lamían y lamían nuestras bocas. Carmen se dejó caer sobre mi entrepierna y mi polla se deslizó de golpe en su coño, húmedo y abrasador.

Te quiero, Juancho, amor de mi vida. Nunca había sentido tanto. ¿Te doy gusto,mi vida?.

Te siento con locura. Yo no sabía lo que era esto,  mi vida. Te quiero. Estoy muy enamorado.

Y yo de tí, cariño mío, marido de mi vida. Y yo de tí.

No me llames marido que me corro, cielo.

¡Marido, marido, marido mío, marido de mi alma!. ¡Ay, Juancho, me corro, me corro, me vació, me vacío, mi amor!. ¡Ay, que gustazo!, ¡que gustazo, que locura de gusto!.¡Me corro, me corro!.

¡Calla, mi amor, que nos va a oir!.

Esta muy sorda. Y yo no puedo dejar de gritar bajito que me muero del gustazo que me das.

Sentí la abundante humedad de su coño, que me bajaba hasta la entrepierna. No pude resistirlo.

Me corro contigo, Carmen, me corro, no te resisto, esposa de mi vida, no te resisto, me corro contigo.

¡Si, marido de mi alma, marido mío, marido, marido, marido!. Conmigo, correte conmigo, que soy tu esposa, la única mujer a la que sientes así, esposo mío. ¡Córrete, correte!.¡Juntos, juntos, marido, juntos!.

Me corro, mujer de mi vida, coño mío, me corro en
tu coño. ¡Te voy a hacer un hijo, esposa mía!.

¡Si, si, marido, hazme un hijo, házmelo!. ¡Ay, ay, dame tu leche!.Un hijo tuyo, un hijo tuyo,marido.

Era imposible resistir ni un segundo más. Nos vaciamos los dos. Su leche me llegó hasta los huevos. La mía…..¡la mía la inundó!.¡Qué gustazo, qué locura!.

Te quiero, Carmen. Eres mi amor. ¡Qué gustazo!. No sabía que llegase a ser tan bárbaro.

Yo tampoco, amor mío, yo tampoco había sentido nunca……Tenemos que levantarnos, mi amor, que ya puede salir. Vamos al baño. Toma esta servilleta. No manches nada. Vete al otro baño, yo abro el balcón y voy contigo.

Cuando me dirigía al baño, se abrazó a mí y metió su lengua en mi boca. Fue un beso asombroso. Todo era maravilloso en esta mujer. ¡Cómo la quería!.

Nos dió tiempo a lavarnos y a darnos otro beso de lenguas enlazadas. Noté que volvía a prepararme para otro polvazo.Carmen, también lo notó.

No tardes en regresar, vida mía, que te voy a chupar todo.

Y yo a tí, preciosa mía. ¿De verdad quieres que te deje embarzada?.

Ya me gustaría, pero no es posible. Ya no tengo la regla. Pero el juego de ser papás es bonito,¿no?.

Precioso, cariño, mio.

La abuela tardó algo más. Cuando salió, fingiendo tener prisa, la estaba esperando en la puerta. Se besaron ambas y bajamos a la calle. Tardé una hora entre ir y regresar. Cuando mi adorada Carmen me abrió la puerta…….¡qué maravilla, que mujer tan bonita!……..estaba vestida para el amor, para la pasión. No llevaba bragas ni sostén, sólo lucía un precioso liguero rojo, medias también rojas y zapatos de tacón a juego. No perdimos un segundo. Me desnudé en un instante y caimos en la cama en postura de sesenta y nueve. Nuestras lenguas y manos hicieron a conciencia su trabajo. Luego……¡otro polvazo de leyenda!. Pusimos las sábanas perdidas de leche,  de la deliciosa leche que nos ofrecíamos con un amor infinito, tan infinito como el gustazo que nos dábamos. ¡Cómo nos queríamos!. Y así fue siempre. Carmen tiene ahora, setenta años, yo, estoy a punto de llegar a los cincuenta. ¿Y saben una cosa?. Siento por ella más amor y más pasión que nunca. Y ella por mí. Somos muy felices. Mi mujer nunca ha sospechado nada. Y está contentísima: de Pascuas a Ramos la echo un polvo y…….feliz y contenta. Y Carmen, mi auténtica esposa y yo, todavía más felices, dándonos más gusto que nadie, jodiéndonos en carne viva, sintiendo la humedad de las suaves y dulces paredes de su coño, que lamo a diario. Y élla, mi Carmen, gritando siempre que mi polla la abrasa el coño, que lo que más la gusta es chupármela durante horas. Muchas veces, muchísimas, nos corremos en nuestras bocas, saboreando y tragando los jugos más maravillosos del mundo: la leche de su hermoso y peludo coño y la de mi polla, que saborea con deleite. Nos queremos, nos jodemos en carne viva….¿qué más se puede pedir?.

JUANCHO.