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Me impresiono mi padre

Lunes, septiembre 15th, 2014

Mis padres están divorciados desde que yo tenía cinco años ahora tengo veinte, vivo con mi madre y la relación que tengo con mi padre es muy buena es más bien como de amigos. Mi papá vive solo y yo paso los fines de semana en su casa.
Debo describir un poco como es mi papá, es súper relajado, muy comprensivo, buenísima onda muy educado y muy propio, aunque tiene su carácter, totalmente lo contrario a mi madre, físicamente es delgado, marcadito, moreno, ojos color aceituna, cabello castaño oscuro y ondulado, mide 1.75 m. y gracias a que se cuida mucho practica yoga y le gusta andar en bici aparenta unos treinta y cinco años cuando en realidad tiene cuarenta y tres, también debo mencionar que es muy atractivo.
Yo soy también delgado, 1.70m. piel clara, ojos café, cabello castaño claro, totalmente parecido a mi madre.
Trabaja en una empresa constructora aquí en la capital y debido a una obra lo mandaron a otra ciudad junto al mar por cinco semanas para que supervisara algunas cosas, pasaron las semanas y recibí su llamada anunciado su regreso para el sábado siguiente, que me tenía un regalo y que se había comprado una pantalla plana de cincuenta y dos pulgadas.
Resulta que llego un par de días antes los cuales aprovecho para que instalaran su pantalla, entonces le dije que me invitara a ver una película en su nueva televisión y quedamos de vernos el sábado para disfrutar una tarde juntos lo cual le pareció perfecto porque me dijo que quería descansar y no salir de casa.
Llegue, como yo tengo llaves de la casa entre sin anunciarme ni hacer ruido, mi papá tenía preparado queso, jamón, el sushi que me gusta, uvas y una botella de su vino favorito, cuando lo vi me quede sorprendido había cambiado su look ahora estaba rapado y con barba de candado, debido al sol de la playa donde estaba también tenía un bronceado de envidia, yo en alguna ocasión había fantaseado con mi papá pero al verlo no pude dejar de contemplar lo guapo que se veía, realmente quede impresionado.
Estaba acostado en el sillón me acerque para saludarlo, me senté en el otro sillón, mi papá lucia cachondisimo solo tenía puesta una playera de cuello muy pronunciado algo ajustada y unos pantalones de una tela muy delgada color blanco que parecían como los que usa cuando hace su yoga. El verle descalzo con los pies perfectamente cuidados como siempre lo ha hecho y apreciar sus brazos con los vellos con un tono color cobrizo por el agua de mar me estaba alterando.
Empezamos a platicar de cómo le había ido pero la verdad no podía concentrarme en lo que me contaba, una extraña sensación se apodero de mi, sentía mariposas en el estomago y de hecho hasta estaba nervioso al pasar los minutos me di cuenta, estada muy excitado y deseando a mi padre yo no lo podía creer pero era cierto.
Mi papá me dio a escoger la película que veríamos y de pronto se puso de pie para servirme un poco de vino y darme mi regalo, cuando lo vi parado me quede sin respiración la tela del pantalón era tan delgada que se transparentaba todo y pude apreciar que no tenia puesta ropa interior, muchas veces lo había visto desnudo pero con ese atuendo se veía tan sugerente, tan sexy, tan provocativo que sentía que se me salían los ojos.
Total que brindamos y nos pusimos a ver la película pero en realidad a quien veía era a mi padre, el deseo de abrazarlo, de sentir su piel fue más grande que cualquier vergüenza que pudiera sentir.
Me quite los zapatos y me acosté en el mismo sillón que él, mi papá se me quedo viendo como cuestionándose porque lo había hecho pero no dijo nada, para acomodarnos nuestras piernas se entrelazaron yo estiraba mi brazo para darle de mi sushi en la boca y respondió de la misma manera con lo que él comía. Después de un rato tome su pie y le empecé a dar un masaje, dijo que se sentía muy rico y puso su otro pie en mi pecho para que también fuera consentido de pronto el tomo los míos me quito los calcetines y también inicio un rico masaje como los que nos dan cuando me invita al spa, obviamente yo tenía una erección tremenda sin pensar lamí sus pies él los quiso retirar inmediatamente pero lo sujete fuerte sus pies son suaves mi lengua pasaba entre sus dedos y él con cara de total asombro termino simplemente con los ojos cerrados disfrutando de lo que estaba haciendo.
Me quite la camisa y le pedí que me diera masaje en los hombros, me senté dándole la espalda y empecé a disfrutar del placer que sentía al tener sus manos sobre mí, me pregunto que si todo estaba en orden yo solo reí afirmando, me recargue en su pecho tome sus manos colocando sus brazos para que me diera un fuerte abrazo y le dije que lo quería mucho, me respondió diciéndome que también me quería mucho. A pesar de que somos afectuosos me comento que no recordaba cuando había sido la última ocasión que me había dado un abrazo como ese que seguramente había sido cuando yo era un niño.
Así, yo recargado en su pecho, abrazados con nuestras piernas flexionadas, juntas y sintiendo sus pies sobre los míos continuamos viendo la película.
Un rato después me puse de pie y le pedí que se levantara, inmediatamente coloco un cojín en su regazo, se negó pero insistí, no quería que me diera cuenta que tenia la verga parada pero era evidente, al estar de pie no podía creer como se le marcaba la verga, de un jalón baje sus pantalones y esa hermosa verga morena, grande y cabezona provoco que me pusiera de rodillas para mamarla desenfrenadamente era la primera vez que la veía erecta, mi papá me lo impidió, estaba sin palabras solo escuchaba su respiración acelerada yo me levante y me quite los jeans tome su mano y la dirigí a mi verga que chorreaba a montones mi padre la sujeto como con miedo puse mi mano sobre la suya e inicie con movimientos suaves a masturbarme indicándole cómo hacerlo, el temblaba, yo tome la suya para hacer lo mismo, nos quedamos viendo y poco a poco acerque mi boca para que se unieran en un beso que nos hizo estremecer , nos abrazamos y sus manos acariciaban mi rostro, de pronto se separo y me dijo que no era correcto lo que hacíamos, lo abrase y le pedí que solo sintiera, que pensara que era la demostración de amor de un padre a su hijo, me abrazo nos besamos y me dijo lo mucho que me quería.
Lo tome de la mano nos dirigimos a la recamara nos acostamos en la cama y mi papá paso sus labios por cada centímetro de mi cuerpo cada uno de sus besos y sus caricias me estremecían, la delicadeza y el cuidado con que me acariciaba demostraba un cariño infinito pero al mismo tiempo tenían un aire lascivo, cada una de sus caricias, de sus besos, de los roces de sus labios en todo mi cuerpo fueron correspondidos de la misma manera yo me acomode para tener su verga frente a mi cara la tome con mi mano y la empecé a mamar, pasar mi lengua por su tronco, chupar sus huevos, saborear esa cabeza que no dejaba de producir ese liquido que era como un poción que me embrujaba a mi padre le producía un estremecimiento brutal sus gemidos me calentaban aún más.
De pronto cambio de posición y el también devoro mi verga que casi tiene las dimensiones de él podía sentir como le producía placer el hacerlo, chupaba mis huevos para luego pasar su lengua por el tronco, chupar la cabeza de mi pito y metérsela hasta la garganta, estando boca arriba tome mis piernas levantando el culo para dejarlo expuesto él sin dudar lo chupo, su lengua me subió al cielo puso mis piernas sobre sus hombros y coloco su verga en mi ano, lentamente me la fue metiendo, la verga de mi padre se fue abriendo camino hasta que estuvo totalmente adentro, el dolor que sentí nunca se comparo con el placer que me causo, el ritmo de mete y saca así como el choque de sus testículos en mis nalgas me hacían sentir como si una corriente eléctrica pasara por todo mi cuerpo, ese ritmo se aceleraba y disminuía y se volvía a acelerar le pedía que continuara de esa manera lo más posible, me acariciaba se inclinaba lo suficiente para besarme, el grito de mi padre indicaba que se venía, mi culo apretaba su verga él arqueaba la espalda para meterla hasta lo más profundo y podía sentir como su leche salía disparada dentro de mí, una vez que termino me la saco y me abrazo su cuerpo lleno de sudor me hacía sentir único, no paraba de decirme lo mucho que me quería.
Yo estaba en las nubes no daba crédito mi padre me había penetrado, la verga que me había dado la vida era mía, me quede dormido acostado sobre su pecho con mi pierna entre las suyas y el abrazándome, no sé cuánto tiempo nos quedamos dormidos por el cansancio pero rato después me despertó su mano que me estaba masturbando yo simplemente me deje, empezó a besarme su lengua pasaba por mi oreja y el cuello, bajo por mi torso y volvió a mamar mi verga, que placer sentía yo de nuevo al sentir su lengua y barba en mis ingles en la parte del vello en mi abdomen paro se me quedo viendo y me dijo que me hiciera a un lado se puso boca abajo y me dijo que quería sentirme dentro de él, mis ojos brillaron le chupe el culo que a cada lengüetazo paraba ofreciéndomelo, me rogo que lo no hiciera esperar, coloque la cabeza de mi verga en su culo y empuje poco a poco, me suplicaba que lo hiciera con cuidado que era la primera vez que sería penetrado, cuando dijo eso yo sentí algo indescriptible era yo quien se la metería por primera vez, mi pobre padre sentía dolor finalmente entro toda mi verga e inicie el bombeo, los gemidos de mi papá eran excitantes, su culo era calientito, apretadito, le pedí que cambiáramos de posición para poder ver su cara llena de placer, tenía sus piernas en mis hombros, metía y sacaba mi verga con fuerza y al mismo tiempo lamia sus pies, me di cuenta y de que mi padre tenía lagrimas en los ojos, pare y pregunte si lo estaba lastimando, el suplico que no parara, que no lloraba de dolor, que lloraba de felicidad y de placer.
Continúe metiéndosela tratando de no terminar así pasamos unos minutos hasta que le dije que estaba a punto de venirme se zafó y me la mamo hasta que me vine, chorros de semen salieron inundando su boca él me abrazo me beso de tal forma que sentía una comunicación que no requería palabras mi leche pasaba de una boca a otra, fue increíble, esto se convirtió en un pacto, el de demostrarnos desde ese día nuestro amor de padre e hijo de esta manera tan profunda.
Hoy día no quiero otra cosa más que estar con mi papá todo el tiempo posible de hecho me ha pedido que me mude a su casa ahora que mi madre tiene una pareja nueva y por supuesto que lo haré.

Penetrada por el diablillo de mi hijo 2da parte…

Lunes, diciembre 5th, 2011

Continuacion de la 1ra. parte: La madre despues de tanto acoso de su hijo, ademas del chantaje que ejerce sobre ella, resignada habia mandado a Gabriel a ver si su padre seguia durmiendo asi ellos podian tener ese encuentro intimo, que tanto buscaba su hijo Gabriel…

Desde hace tiempo me miraba el trasero y yo ni le daba importancia, debí haber recordado con anterioridad que mis hombres me contaban que desde niños habían deseado a las mujeres de su familia, de repente así me hubiera dado cuenta que mi hijo me había echado el ojo desde hacia un tiempo.
-¿Ya mama?
-Espera.
Se metió por debajo de la sábana y me comenzó a tocar la intimidad por encima del camisón.
-Bájate la tanga-Nunca me voy a olvidar de esas palabras.
-Espera, no te apures.
-De una vez.
-sabes mama, hace mucho que te observo, estas muy buena, que suerte que tiene papi, de tener un mujer como vos…
-no me hables asi, soy tu madre…
-es que estas muy fuerte y con esa lenceria, me haces poner duro, mira como estoy…

Hasta ese momento no había notado que en su familia los hombres la tienen grande desde pequeños, así me lo había contado mi esposo, claro que mi esposo no la tenía tan grande como Gabrielito. No podia creer lo que veian mis ojos, mi hijo tenia una verga enorme, mucho mas grande que la de su padre y que la de Sebastian…

-Espera, primero unos besitos.
-Ya, siempre he querido besarte en la boca.
-No te la creas que solo es para que no me sienta tan mal.
-De todas maneras siempre me has gustado mami.
Me decía cosas así y se acercó a mi boca, juntamos las nuestras y nos dimos piquitos, como estaba encima de mí noté que su bulto estaba bien hinchado y que se sentía su dureza en mi vientre. Nos seguíamos besando y le dije que lo que íbamos a hacer era cosa de mayores y que solo porque se trataba de él yo iba a dejar que pase lo que iba a pasar.
-Mami estoy enamorado de ti.
-¿En serio?
-Sí, desde hace años, solo que no sabía cómo decírtelo.
-Pero me lo hubieras dicho, de repente lo hacíamos-Le dije un poco en para relajarme.
-Ya mami, quítate la ropa.
-Primero sal un ratito-Le dije apartándolo suavemente.

Me llevé las manos a los bordes de mi ropa interior y me la bajé hasta los muslos, se quedó viéndome como si estuviera soñando, en un segundo pudo ver toda mi zona púbica llena de pelos y no dejaba de ver. Se bajó el pantalón y me confirmo lo que hasta ese momento sospechaba; la tenía bien grande, era una verga muy grande, demasiado para un chico de su edad, tendria unos 23 cm y muy hinchada y venosa, su cabezota estaba afuera y brillosa por los jugos preseminales.

-Ay, sí que me has dado una sorpresa…
-tienes el pene muy grande, Gabrielito…
-Te ves bien bonita.
-Gracias. Tú no te quedas atrás, la tienes muy grande, hijo-Dije en volumen bajo. Te gusta mi verga,mami?
No me preguntes esas cosas Gabrielito…Soy tu madre…
-es que me calientas muchisimo, mami, te veo asi casi desnuda, estas refuerte, siento que la pija y los huevos se me van a reventar…
-si pero no me hagas sentir mal, yo no hago las cosas para que a vos te suceda esto…

Me tapé con la sábana y le dije que si quería hacérmelo de una vez viniera encima de mí, no me dijo nada, solo se acercó, por debajo de las sábanas.
Estaba casi consumado el acto sexual.No era tiempo para hablar mucho, así que él mismo se me subió encima y se acomodó como si supiera todo lo que hay que hacer.

La verdad era que se sentía extraño estar con la tanga abajo y teniendo a mi hijo encima de mí, con la verga al aire. Estaba sintiéndome muy abusada y a la vez cómplice de lo que estaba pasando e iba a pasar. La señora de 39 años buena esposa y buena madre se iba a dejar penetrar por un mocoso bastante diablillo que era mi hijo.

Yo ya no me asusté y abrí un poco más las piernas para que pueda acomodarse bien. Se subió hasta mi cara y nos besamos de nuevo.
-Oye, solo porque se trata de ti me voy a dejar.
-Entonces me quieres.
-Si pero solo como a mi hijo, no le debes decir a nadie que le metiste la polla a tu madre ¿me entiendes?
-Sí mama.
-Okey, solo porque eres tú voy a dejar que me metas tu verga.
-Que bien, ¿sientes? Esta dura, así se pone de dura e hinchada siempre que pienso en ti.
-cuando pasabas delante mio con esas minifaldas que usas, y te veia las piernas y ese hermoso culo que tienes, se me paraba la pija, mami…
Esas palabras me derritieron, porque yo he sentido lo que es estar queriendo con una persona en secreto. Ahora sí le iba a dejar que me la metiera sin ponerme con quejas.
-En serio?
-Sí, desde hace años, pero no te lo podía decir.
-Entonces no te preocupes ya estamos solos.
Me acerqué a su oído y le dije con voz suave y agitada: “Cogeme”. Desde luego que sentí como se le puso más dura y tomé su verga y lo puse en la entrada de mi vagina. Pasó un rato y me estuve acomodando su enorme cabeza en la entrada de mi concha, era tan excitante estar haciéndolo en la cama de mi esposo y con él durmiendo en la sala.

-Ya está. Ahí es… empuja…le dije con voz suave al oído.
-Ya… ahh….que apretado se siente…
-Así así…que bien…
-Mami te amo…
-hijo porque no paramos, tengo miedo que se despierte tu padre y nos vea, nos mata a los dos…
-no mami quedate tranquila, esta durmiendo profundamente…
-goza mami…
-Despacito hijo que la tienes muy grande y me duele…
-mas despacito hijo, es enorme tu pene…
-despacito y mas suave, por favor, hijo…
-por favor Gabriel, mas despacito, es enorme tu polla, despacio hijo…
-asi bien, despacito, asi, otro poquito mas, cuidado, detente, espera que me acostumbre…
-asiiiiii, siiiii, dueleee…
-Así que bien…ya me estas cogiendo, que rico…
-Uf…humm….siempre he querido cogerte mami.
-Sí, sigue que vas bien….
-Que rico se siente, que caliente…
-Así es humm…
Se sentía el calor de su pene entrando en mi vagina, era increíble que la ama de casa perfecta ya estuviera teniendo tres maridos en menos de una semana, y peor aún que fuera con mi hijo con quien estaba teniendo relaciones. Pero sentí muy rico para parar y dejé que me la siguiera metiendo, se sentía todo el calor de su pene y el de mi cuerpo.
Me dolia, porque este chico realmente la tiene muy grande, pero ya me estaba gustando, a pesar del dolor.

Por fin tomó ritmo y empezó entrar toda entera. Que bien se sentía, estaba transpirando y jadeando del placer y jamás se me había ocurrido que un pequeño me la pudiera meter tan rico. Era excelente y no estaba dispuesta a parar por nada.

La cama se movía por el coito que estaba ocurriendo en ella y empezaba a sonar con más fuerza.
-Toda Gabriel toda…
-Sí…
-Métemela toda…

Lo que estaba ocurriendo era que la supuesta víctima estaba gozando tanto o más que el chantajista, nos habíamos vuelto cómplices de una pendejada tremenda, estábamos cogiendo en la cama donde dormía con mi esposo. Pero eso no me importó mucho y seguía recibiendo en mi vagina ese pene grueso que me estaba haciendo delirar por el miedo a que se de cuenta mi esposo.
-Ay Gabriel, que rico lo haces… humm….
-Te gusta la pija mami.
-Si Gabriel, me gusta…hummm…no pares…

El acto era increíble y jamás en mi vida hubiera imaginado que alguna vez me podría encontrar en tremenda situación, con mi tanga abajo y siendo penetrada por Gabrielito, que la tenía bien y tan grande, con el peligro de ser descubierta por mi esposo que estaba en el primer piso de la casa.

Pero , estas cosas no se planean y como era una emergencia tuve que ceder ante los requerimientos de mi pequeño hijo, que se estaba gozando bien a su mami, su pene entraba y salía de mi concha y subía el ritmo, cada vez me la metía con más fuerza y eso me hacía disfrutar más de su pija dentro de mi concha. La fricción era exquisita y estaba a punto de mojarme todita.
Gabrielito se levanto un poco y me miro las tetas, es como que tomo conciencia que se estaba cogiendo a su mama y senti como que se le agrando aun mas la verga, y me empezo a bombear con mas fuerza, jadeaba y me chupaba las tetas yo lo tome de los huevos y senti como se descargo en mis entrañas, tremenda acabada, me inundo la concha con su leche, fue hermoso…
-toma mami toda esta leche es para vos, es toda la calentura junta que tenia por vos…
-ahhh, toma te gusta como te lleno la concha con mi leche mami?…
-siiii, Gabrielitooo, ahhh, me llenaste hijoo, que placer…

Siempre me voy a acordar de esa noche, fue muy excitante, hasta ahora me da que pensar el hecho de fui yo quien disfrutó al extremo.

Al día siguiente salimos mi esposo, Gabrielito y yo al Parque Recreacional, pero recuerdo muy bien que mi esposo recibió una llamada de su trabajo y disculpandose con nosotros, se despidió para ir a atender una emergencia a su trabajo, cosas que pasan, Gabriel y yo nos quedamos solos en el auto, mientras mi esposo tomaba un taxi.
Ya estábamos llegando a la cuadra del parque, entonces Gabrielito me dijo que se me veía muy bien la minifalda que tenía puesta esa mañana, con las medias de liga y los tacones, que me hacian muy femenina.
-que bien que estas vestida hoy, mami, me encanta cuando te pones portaligas…
– Gabrielito, de veras te gusta tanto?…
Los recuerdos de nuestro encuentro anterior se hicieron presentes y ahora que estábamos solos se me insinuó acariciándome las piernas, muy despacio y excitándome por el hecho de estar en la vía pública.
-Y ahora que quieres.
-No sé, una repetición…
Giré mi rostro hacia él, con las manos puestas en el volante, y le dije que dejara de hacer eso, pero fue en vano, me tenía bajo su dominio y era poco lo que yo podía hacer. Tenía el poder de las fotos y era obvio que me iba a usar cuantas veces quisiera.
-¿Quieres ir a la casa?
-No.

-Entonces no me molestes con eso-Le dije un poco asustada.
Él olió mi miedo y ahora era dueño de la situación, me estacioné en unos arbustos que eran parte de un bosque que quedaba muy cerca del Parque. Me acarició las piernas y me dijo que no podía olvidarse de lo que había pasado ayer. Que quería repetirlo ahora.

Por supuesto que le dije que no, pues estábamos en la vía pública y que si quería acariciarme tenía que esperar a llegar a casa. Me dijo que no y me subía la minifalda hasta el punto que estaba muy cerca de verse mi ropa interior. Me puse nerviosa, pero después de un momento pensé en ir al bosque, era un sitio donde los autos no pasaban y desde ahí no se nos podía ver. Aceptó encantado y casi llevando sus manos a la parte de mi ropa interior que cubre mi vagina.

No estaba de acuerdo, pero era un medio para que nadie nos viera, conduje hasta llegar a una parte del bosque donde hay varios árboles y era difícil que nos vieran. Una vez ahí me dijo al oído:
– ¿Mama, sabes hacer la pose del perrito?
-¿Qué?…No me preguntes eso…
-La otra vez la vi en internet y quiero hacerla contigo-Me dijo mientras acercaba sus manos a mi calzón, ahora estaba excitada y enojada con él, pero no podía hacer nada. Ya estaba llegando a la parte de mi ropa interior y casi me mojó con sus deditos. No sabía qué hacer y le contesté rápido:
-No sé, si quieres me enseñas…

Me dejó idiota cuando sacó de su bolsillo una revista porno doblada. Otra vez no supe que hacer mientras veía cómo mi hijito me miraba como a su juguete sexual, al fin y al cabo eso iba a ser para él, su juguete sexual.

-De donde sacaste eso malcriado.
-De las propinas que me das, tengo más.
-¿Qué? ¿Con mi plata?
-Si pero ponte amable conmigo, sino mi papa se puede enterar de lo de las fotos.
Me tapó la boca y con eso recordé que no tenía otra opción mas que callar.
Era excitante pensar que me lo iba a hacer ahí, veía los carros pasar por entre las ramas de los árboles y me excité mucho.
-Mami… ¿Me la chupas?
-Quedé callada y solo bajé la cabeza para dirigirme hacia su pija, mientras él bajaba su cierre y la sacaba a mi vista. Se veía dura y estaba bien caliente, como se notaba que ese mocoso me quería coger.
-Eres bien pendejo, pero te vas a joder porque de aquí vas a salir moribundo-Le dije en tono desafiante.

Me dediqué a pajearlo con la mano mientras volteaba a cada momento al costado para cerciorarme que ningún carro o persona se acerque por donde estábamos nosotros. Sentía en mis manos aquella verga que la noche anterior había invadido mi vagina a costa de un vil chantaje, observaba su cara de placer y me dije a mí misma que le iba a dar sexo, pero que se iba a ir bien satisfecho para que no me molestara en mucho tiempo.
-¿Quieres verme sin ropa?
–Si, quiero que me la chupes en tanguita.
Rápidamente me quité la blusa y me subí la minifalda para darle la vista que él tanto deseaba y hacer lo que él quería.

Se quedó viéndome como si estuviera impresionado de ver por primera vez mi cuerpo sin ropa a la luz del día, me propuse hacerlo bien y pasarla al extremo.
Me arrodillé a su asiento y tomé con mis manos ese pene grueso y duro que exigía ser aliviado de sus urgencias que mi cuerpo mismo había provocado. Se me veía la ropa interior y me puse diligente, como si fuera un examen del que quisiera obtener la nota máxima.

Lo lamí y luego de un rato lo comencé a chupar como si fuera un caramelo, a él le gustaba y era la primera vez que una mujer le hacia tales cosas, la primera vez que una mujer se la mamaba y esa mujer era su madre, era yo, que estaba bien buena, como me lo han dicho siempre los hombres.
-Ahhh…. Ahhh…
-Glup…glup…glup…
-Así mami…así…
-Te encanta pendejo…te encanta…
Una vez que tenía toda su verga en mi boca la acariciaba con mi lengua y la volvía a sacar, una y otra vez, al fin y al cabo, si había estado en lo más profundo de mi ser, ya no me importaba tenerla en mi boca y mamarla desesperadamente.
Pero como todo no era solo eso, una vez que miré que estaba bien dura me levanté y le dije si quería hacer el perrito de una vez, por supuesto que me dijo que sí.

-Ya mami, siempre he soñado hacer el perrito contigo…
-bueni pero si quieres que lo hagamos vamos a casa, asi no disfruto, quiero estar tranquila…
-Ya se te cumplió tu sueño mañoso-Le dije
– mami esta bien, vamos a casa…

Como si fuera una experta en el arte del sexo me recoste en el sofa y lo mire a Gabriel era increible el bulto que tenia en el pantalon, me subi la pollera y deje al descubierto mi tanguita, dije que cuando quisiera podía bajarmela. Basto que me viera recostada en el sofa abierta de piernas que ya lo tenia encima mio, me corrio la tanga acomodo su vergota enorme y la apoyo en mis labios vaginales, yo me levante un poquito lo suficiente para que entrara, empezamos a cogernos. Me estaba taladrando la concha, era una maquinita de coger este diablillo. En eso me dice que queria el perrto. Me levante y me puse en 4. Su verga estaba bien dura y me incliné para que se le hiciera fácil metérmela. Mi culo estaba a su merced y cuando menos lo pensé él estaba viendo su revista porno.
Estaba viendo cómo penetraban a la chica de la revista y miró mi chochito, esperándolo para cumplir su deseo.
– Por fin se me hizo…
-Apúrate que alguien puede venir…

Él me acarició y con la verga al aire, se puso en posición para metérmela, sentí como sus manos nerviosas bajaban por el elástico de mi tanguita y lo bajaban, me tocaba el culo y se notaba que estaba aguantando por mí.
-Que bonita eres, que bonito culo tienes…
Sus manos recorrieron mis nalgas y se acercaron al elástico de mi ropa interior, era la primera vez que dejaba que me ivan a coger en esa posicion, y ese hombre era mi hijo, me daba una sensación de excitación y angustia mientras sus manos llevaban el elástico hacia abajo. Ya podía ver mi vagina húmeda y llena de pelos al aire libre, era la primera vez que la veía así.

Sentí cómo sus manos terminaron por bajarme el calzón a la altura de mis rodillas, que estaban dobladas en el asiento, su pija acercándose por mis dos nalgas y mi concha bien peluda ya sentía otra vez la humedad de su pene rozando mis labios vaginales y haciendo contacto, me incliné más para darle mi concha y él puso sus manos en mis caderas, con mi mano alargada hasta mi entrepierna tomé su verga y la acomodé en la entrada de mi intimidad
-Ya, ahí es…
-Si mami…
-Empuja Gabriel, empuja….
-Que bonita eres…te voy a coger todos los días…
-Apúrate, no desperdicies tiempo…
-cada vez que estemos solos te voy a coger, me tienes caliente todo el tiempo, mami…

Lo sentía, estaba duro y otra vez en la entrada, con esa cabezota roja ya dentro de mí y temblando por la situación.
-Vamos, coge a esta perrita… cogeme…cogeme…
No tardó en introducirme toda su hombría y hacer el esfuerzo de meterla y sacarla, yo ya estaba disfrutando de ello y apretaba bien su miembro para disfrutar más….
Veía en dirección a la ventana que daba a la calle para estar segura que nadie llegara de improvisto y a la vez experimentaba un placer desconocido.
-Hummmmmm…
-Así…así…
-Que rico mama…
-Que pendejo habías salido…
-Sí, que lindo culo tienes….

Me friccionaba la concha y me daba el placer que quería sentir desde hace tiempo, pasaba sus manos por mis nalgas.
“Que pensaría mi esposo si algún día se enterase que estoy aquí, en el living de nuestra casa, con el calzón abajo, en posición perrito, dejándome penetrar por éste tremendo diablito”-Me decía una voz en mi interior.
Pero ya no podía hacer nada y Gabriel estaba con la pija dentro de la concha caliente de su madre, que estaba disfrutando más de la cuenta.
-Ahhh…
-Ahhh…
-me clavo la verga bien al fondo de mi concha y me descargo chorros de leche, mientras todo su cuerpo temblaba, fue hermoso…

Luego de unos pocos minutos se cansó y me pidió un beso en la boca. Me limpié la zona íntima y le di un beso. Me miró, parecía enamorado y me dijo:
-Desde hace tiempo quería hacerlo. Eres la más bonita.
-Sabes, de chica participaba en concursos de belleza.
-¿De verdad?
-Sí, y he ganado varios.

Seguimos conversando y yo no terminaba de asimilar la idea de que lo había hecho en posición perrito con él, estaba un poco confundida, por tapar un pecado estaba cometiendo muchos más y la verdad por momentos me sentía incómoda, aunque muy satisfecha.
Me volví a poner la ropa en su lugar y le dije que íbamos a tomar un cafe, me dijo que ya y que le gustaba la idea, en eso sono el telefono y era mi hermana avisando que estaba con mi esposo y que habian tenido un desperfecto en la carretera y que por lo menos no podian llegar en menos de 2 horas. Le comente a Gabriel y me miro con una cara de lujuria que me decia todo. Le dije que basta por hoy, que estaba cansada, el me dice que me iva a coger todo el tiempo, y que no iva a desaprovechar esta oportunidad, teniendo en cuenta que íbamos a estar solos, y me iba a tener para él solo.
Me resigné a la idea de que me iba a pedir sexo otra vez. Como era de suponer, me acarició el culo y me dijo para ir a mi cuarto. Me negué a ir, entonces subió a su cuarto y bajó con todas las fotos que tenía de aquella vez que había estado con Sebastián, me hizo recordar mi condición.
-Pero si ya te di lo que querías, ya me tuviste..
-desde anoche que me estas cogiendo…

-Yo nunca dije que iba a ser solo una vez.
-Ya no me jodas.
-Acuérdate, no me obligues a dárselas a papa.
-Bueno, y ahora qué quieres.
-Solo quiero que subamos a tu cuarto.
Subimos, yo ya sabía que iba a pasar, aunque nerviosa y un poco molesta lo llevé de la mano. Al parecer se le había puesto dura en el camino y quería cogerme otra vez, no sé si era un martirio o un gusto pero cuando subía sentí que me empezaba a gustar ser usada. Me libraba de culpa y podía gozar de lo lindo.
Como era de suponerse, me quería tener en la cama, era un demonio ese mocoso, y yo debía ceder porque sino me delataba. Me tocaba el culo con la mano derecha, me lo acariciaba y me hacía sentir deseada.
Cerramos la puerta y otra vez estábamos ahí, en menos de 24 horas me encontraba en la misma situación.
-Quiero que te quedes desnuda.
-Pero que me estas pidiendo.
-Anda, quítate toda la ropa.
-Pero es que no puedo.

Luego de un rato me di cuenta que debía acceder, pero primero cerré todas las ventanas y me aseguré que nadie pueda darse cuenta. Entonces le hablé.
-Qué se siente estar tirándote a tu madre…-Le dije con voz temblorosa.
-Se siente bien, porque tú eres mi madre…
-y ademas estas muy fuerte, lo que muchos hombres quisieran, solo yo, sos para mi…

-Bien pendejo eras, ¿como tenías esa revista?
-Si quieres te la enseño…
-Encima me quieres hacer ver esas cosas…
-Vamos a verla, te la enseño
-No.
-Es que quiero que veas cómo te la voy a meter.

Estaba atrapada y sin salida, solo podía mostrarme en contra de lo que me estaba pidiendo pero no negarme. Me preguntaba ya, ahora que quería hacer, acaso una nueva pose o algo así.
Abrió la revista y en la página central me mostró cómo una chica que era penetrada analmente por un hombre bien proporcionado, me asusté al pensar que eso era lo que estaba pensando él, no sé cómo intuí que me lo quería hacer por ahí.
-Mami, quiero cogerte por atrás…
-Estas loco, eso nunca…
-Ya pues, no te hagas la santa, bien que te gusta…quiero penetrar ese culazo.
-No me pidas eso
-No por atrás, eso no….
-Pero si te gusta por adelante, es bien rico, siempre he querido hacértelo por atrás
-Por favor, nunca lo he hecho por atrás-le dije un poco nerviosa, mientras me agarraba el culo el muy pendejo.
-Vas a ver que no pasa nada- Me dijo
-no estas loco, nunca vamos a poder…
-lo has hecho alguna vez mami…
-nunca, tu papi es muy clasico en la cama, para el con su pensamiento eso es indigno…
– voy a ser el primero, entonces…
-no hijo no vamos a poder porque tienes un pene muy grande, es enorme y me vas a hacer doler mucho, apenas te aguanto por la concha…
-mi culito es muy estrecho, va a ser imposible…
-conformate con lo que te estoy dando…

Si quieren que les escriba que siguió pasando, ese y los días siguientes, escríbanme sus comentarios y valoren el relato…

Penetrada por ell diablillo de mi hijo…

Lunes, diciembre 5th, 2011

Mi vida no ha sido muy feliz durante el matrimonio, a excepción de los primeros meses cuando todo era felicidad, pero , yo juré estar en las buenas y en las malas y eso es lo que importa.

Me llamo Nora y tengo 38 años, segun mi marido y algunos hombres que conozco, tengo un buen fisico, mi marido Alberto de 40 años y mi hijo Gabriel…

A mis años me considero una mujer que ha logrado realizar varias cosas que quería alcanzar en la vida. Hoy en día me dedico a realizar las labores del hogar, me siento tranquila haciéndolo, aunque hace tiempo me he dado cuenta que el matrimonio no es la gran cosa, eso no quiere decir que no ame a mi esposo.
Resulta que mi esposo y yo vivimos en una casa de su madre, desde que nos casamos. A mí nunca me ha disgustado que vivamos ahí, porque nunca he tenido problemas con ella, siempre nos hemos llevado bien. Un mañana mi esposo me dijo que iban a llegar a casa mi hermana con nuestro pequeño hijo Gabriel que venian de estar 10 dias de vacaciones. Me llené de alegría al saber que los volvería a ver, y a mi hermana después de tanto tiempo.
El día que llegaron fuimos de compras, me dediqué a hacerle pequeños regalos a mi hijo y a mi hermana, me agradaban tanto que los traté de una manera muy cordial.
Lo que ocurrió ese día fue que me encontré con un ex pretendiente de mis años de universidad, Sebastián, aquel con el que mi esposo había tenido que competir para ganarse mi amor. Pero ahí no acabó todo, ocurrió que cuando lo vi fue en un momento en el que Carla, mi hermana, estaba en el baño y yo estaba con mi hijo Gabriel escogiendo unos zapatos.

Él me miró y me dijo que desde hace tiempo deseaba encontrarse conmigo, y que hoy era su día de la buena suerte. También me dijo que desde hace años había regresado y que nadie le había querido dar mi dirección.

La conversación prosiguió durante unos minutos, lástima que yo ya tenía que irme porque tenía una cita con el doctor, él no perdió la oportunidad de pedirme el teléfono pero yo no se lo di, por lo que él me dio el suyo y me dijo que lo llamara para conversar un poco. Finalmente yo le di el teléfono y cuando Carla Salió del baño yo ya me había despedido de él. Fue un susto cuando veía que Carla iba a regresar de un momento a otro pensar que nos iba a ver juntos.
Al día siguiente lo llamé para quedar en conversar uno de esos días, para recordar tantas cosas que habíamos pasado juntos en la época en la que habíamos sido enamorados. Aunque primero lo pensé muy bien, porque no se vería bien que una mujer casada como yo se estuviera citando con un hombre a escondidas de su esposo, luego pensé que era normal que dos se tomaran un tiempo para conversar, y para despejar cualquier duda lo invité a ir a casa.

Ese día olvidé decirle a mi esposo que él vendría a cenar, y cuando se lo iba a decir me llamó desde su trabajo para decirme que se iba a tardar porque tenia bastante trabajo y que mejor no lo esperara a cenar, porque no podía llegar temprano. Carla salió como a las 5 de la tarde y me dijo que iva a volver tarde. No era tarea difícil, así que decidí no decirle nada a nadie de la visita que tenía esa noche.

Le prepare la cena temprano a mi hijo Gabriel y una vez que Sebastián llegó y tocó la puerta sentí que era incorrecto haberlo invitado y era peor no haberle dicho nada a mi esposo, pero mejor me dediqué a pasar el momento y a disfrutar de la velada con, mi ahora amigo, Sebastián. Lo recibí, y él al verme puso una cara de sensualidad que me hizo recordar muchas cosas, recordé nuestras citas de años atrás, en las que la habíamos pasado tan bien.

Luego de un rato de haber empezado la cena él comenzó a mandarme piropos como que bella estas esta noche, y cosas que me gustaban y poco a poco me fue recordando esas tardes que pasábamos juntos estudiando. Me llené de erotismo al ver que estaba en la casa en la que vivía con mi esposo y mi hijo, que era una mujer casada y que no debería dejar que se acercara tanto a mí, en eso sentí sus labios rozar los míos.

Sin darme cuenta él ya me estaba besando y yo no oponía resistencia, sin darme cuenta su mano estaba en mi pierna derecha, acariciando mis muslos, me sentí excitada y muy avergonzada de la escena que estaba viviendo. Mis manos no respondían a las órdenes de mi cabeza y pronto me dejé llevar por lo que sentía y lo dejé seguir, aunque la culpa me estaba matando, estaba excitada como no lo había estado en mucho tiempo.

Sebastián estaba siendo muy listo al aprovecharse de la situación y subió su mano a la parte superior de mis muslos, casi llegando a la parte de mi prenda íntima, pasaba su mano por todo mi muslo y luego subía y bajaba. Era excitante sentir esa mano, me volvía loca. En una de esas subió su otra mano a mis pechos y los comenzó a acariciar muy suave por encima del vestido. Después de un rato yo ya no hacía ningún esfuerzo por rechazarlo y comencé a sentirme más a gusto.

Siempre con el miedo que implica estar haciendo algo prohibido, sentía que estaba disfrutando al máximo de lo que estaba pasando, recordé a mi esposo, que estaría trabajando a esas horas, pero luego de un rato ya ni me acordaba, estaba recordando s momentos al lado de Sebastián y el miedo me hacía sentir la angustia de estar traicionando a mi esposo, debería haberlo rechazado y darle una bofetada, pero no lo hice y me estaba gustando lo que me hacía.

Me siguió besando y ahora apretaba mis pechos con sus manos, después metió sus manos por debajo de mi blusa para acariciarlos por encima del sostén que traía ese día, fue lo más rico que me habían hecho en los pechos en mucho tiempo, y cuando comenzó a llevar sus manos al broche de mi sostén sentí que ya era demasiado, no podía permitir que se aprovechara tanto y me quitara el sostén.
-No, eso no…
-No tengas miedo ¿no me dijiste tú misma que no hay nadie en casa?
-No te olvides que esta mi hijito Gabriel.
-Pero él está arriba durmiendo, no te preocupes.
-Espera yo soy una mujer casada…
-Solo vivamos el momento….
-Pero nos puede ver.

Luego de ese intercambio de frases no pude seguir resistiendo sus embates y su persistencia, me entregué completamente al diluvio de caricias que en ese momento él me ofrecía. No supe cómo reaccionar y eso terminó entregándome en los brazos de él, ya en ese momento estaba súper excitada y con ganas de más, mi gran debilidad se había puesto de manifiesto, yo me recosté un poco hacia atrás para recibir sus caricias y besos mientras él me comía los pechos y con una mano se las ingeniaba para masturbarme por encima del calzón, con toques sutiles.

Estaba sudando y él comenzó a subirme el vestido, no sé cómo llegamos a tanto, lo que en ese momento importaba era que me sentía tan excitada que era capaz de todo, incluso de tener sexo ahí, pero la idea de ser vista por el pequeño me asustaba tremendamente.

De pronto sentí una de sus manos posarse a escasos centímetros de mi entrepierna y acariciar como nunca nadie me había acariciado antes, la excitación se convirtió en calentura y quería que él siga tocándome, llegó al borde de mi calzón, la parte que cubre mi vagina y yo ya estaba humedeciéndome de tanto placer, me tocó con los dedos por encima del calzón y comenzó a sobarme, en ese momento quería explotar de tanto placer, me estaba masturbando sin siquiera tocarme la piel, se sentía riquísimo tener sus dedos encima de mi intimidad, yo estaba sudando y él me estaba manoseando a sus antojo.

Por suerte, y dejándome con las ganas y una gran excitación, llegó mi hermana, tocó la puerta y de inmediato nos separamos, yo me subí y me volvía a abrochar el sostén, me acomodé la ropa y abrí la puerta. Los presenté y a los pocos minutos él dijo que ya se tenía que ir. Por supuesto que Carla nunca sospechó nada pues siempre me había conocido con una moral intachable de mujer de un solo hombre y de su casa.

El susto me lo llevé unos minutos después, cuando al quedarme sola en la sala se abrió la puerta del closet y vi salir de ahí a Gabriel, la sangre se me heló y pensé rápidamente que él lo sabía y lo había visto todo, pero no me desesperé.
Al pasar los días Gabriel no dijo nada acerca del tema, creí que era probable que no hubiera visto nada, pero la duda me estaba matando, así que decidí esperar a que me dijera él mismo qué es lo que había visto.
Pasaban los días y nada de nada, pero un día de esos tantos, casi a las dos de la mañana escuché que se abría la puerta del cuarto en donde dormía Gabriel pensé que quizá había tenido una pesadilla o algo así. Me desperté y esperé que viniera a mi cuarto, eso era lo que él hacía siempre, hace años cuando me quedaba cuidándolo y él estaba más pequeño siempre venía a mí cuando tenía pesadillas en la noche.
Esta vez él abrió despacio la puerta de mi cuarto y al verme despierta me dijo”: ¿Puedo quedarme a dormir contigo?”. Por supuesto que le dije que sí, pues siempre se había quedado a dormir en mi cuarto cuando tenía pesadillas o no podía dormir. Recuerdo que al despertar al día siguiente me quedé sorprendida al ver que su mano estaba un poco más arriba de mis rodillas, hasta ese entonces él no se había atrevido a poner sus manos ahí en las noches anteriores que había dormido en mi cuarto.
Pero no le di la mayor importancia al asunto, creí que de repente lo había hecho entre sueños y sin darse cuenta de lo que hacía. Ese día por la mañana estábamos viendo televisión y de pronto apareció el anuncio de la nueva película que estrenaban ese día, él se quedó viendo y luego me dijo que lo llevara. Le dije que ese día no iba a poder, pero que si esperaba a mañana lo podía llevar. Quedó todo listo para que sea un día de semana, en el que no iba tanta gente al cine y él estaba de acuerdo.

Llegó el día tan esperado para él y lo llevé al cine, de pronto me di cuenta en la entrada del cine que la película no era tan inocente como parecía, había carteles de escenas de la película que contenían escenas bastante fuertes y por un momento creí que no lo iban a dejar pasar. Al entrar me di cuenta por qué es que los cines bajan los precios de la entrada esos días, la gente no iba al cine esos días y parecía casi vacío, a excepción de algunos señores que estaban ahí.

La oscuridad y la comodidad del ambiente me hicieron sentir en confianza y sentirme como en casa, había atrás de nosotros un grupo de señores de edad avanzada y nada más. Llegamos con gaseosas y pochoclo para comer mientras veíamos la película.

Ese día yo llevaba puesta una minifalda que me hacía lucir las piernas, cosa que no hacía desde hace tiempo. Gabriel se quedó viéndome las piernas cuando llegamos al cine, pero no era cosa de mucha importancia.

-que bien que te queda la minifalda, mami te hace lucir tus hermosas piernas…
– hijo, me halagas…
Y entramos a la sala.

Al correr lo minutos y avanzar la película llegó una escena en la que un hombre le tocaba las piernas a una chica, no supe que pensar cuando sentí la mano Gabriel subiendo por mi rodilla y palpando con la yema de sus dedos mis piernas. Cogí su mano y la llevé a su asiento. Pasó un rato más y volví a sentir su mano sobre mis piernas, esta vez le sentí el gusto a las caricias, pero al mismo tiempo separé su mano de mis piernas pues no era correcto que él me estuviera tocando ahí.

La película duraba más de dos horas y al parecer Gabriel iba a seguir insistiendo, en una de esas yo lo miro de reojo, sin voltear la cara y veo que me esta mirando las piernas. Me sentí contrariada, no supe que decirle y a los pocos minutos volvió a poner su mano sobre mí. Esta vez le dejé que lo haga un rato más, después de sentirme excitada recordé que no estaba bien y de nuevo me saqué su mano de encima.

Gabriel se fue al baño un rato, quien sabrá a hacer qué y después regreso con una sonrisa inocente que hizo que me olvidara de lo anterior.

Pero Gabriel iba a seguir con su manoseo sobre mí, al rato probó y fue más audaz y llevó su mano más arriba que las otras veces, sentí miedo al pensar que nos estaban viendo y volteé con mucho nerviosismo para atrás, felizmente no nos estaban viendo y Gabriel seguía subiendo.
-Gabriel, saca tu mano de ahí. Parece que no me entiendes.
-Pero a ti te gusta.
-No, y no está bien.
-Si papa te ve así se molestaría.
-¿Y cómo el señor de la otra vez te las tocaba y no le dijiste nada?
-Es que… era…
-¿Ya ves?, déjame que te toque.

Me sentí nerviosa y descubierta por él, un chiquito que me tenía en sus manos, no tuve otra opción que quedarme callada por un buen rato, no sabía que decirle para que me entienda que estaba mal lo que estaba haciendo. Volvió a la carga y esta vez llegó a límites insospechados, llevó su mano a mi entrepierna y yo me quería morir, por última vez le dije que sacara sus manos y él me dijo que entonces le iba a decir al padre lo que había visto.

-No, como sé te ocurre-Le dije con voz entrecortada
-Entonces déjame tocarte.
-No, ya para.
-Entonces le digo.
-No…
-es que soy tu madre, Gabriel y eso no esta bien…
El no me escuchaba y me seguia tocando.

Poco a poco la expresión de desaprobación en mi rostro fue desapareciendo, no tenía otra salida y no se me ocurría nada en ese momento, agaché mi cabeza un poco y no supe que decir, un silencio obligado se apoderó de mí.

Sin decirle una sola palabra le dije que sí (el que calla otorga), él me acarició la concha por encima de la tanga, jamás creí que podría recibir tanto placer en un cine, y con ese mi pequeño hijo, estaba mojada, completamente mojada, y ya no me importaba nada, volteé para ver si no nos miraban y luego me incliné en mi asiento, estaba temblando, me daba un miedo inmenso el saber que en cualquier momento nos podían ver.

Ya quería tener esa manito entrando en mi ropa interior, pero la idea me parecía aberrante, ¿qué me estaba pasando?, es mi hijo me debo estar volviendo loca, en ese momento no sabía por qué deseaba tanto esas cosas, pero el hecho es que las estaba deseando. Me avergüenza admitirlo, pero por unos momentos perdí la vergüenza y no opuse ninguna resistencia a sus caricias.

En la parte de atrás del cine no se veía que alguien notara algo, pero me paré y me fui al baño, solo eso me pudo salvar de seguir siendo manoseada al antojo de mi niño. Al llegar al baño no supe que hacer con la calentura que éste me había provocado y di rienda suelta a mi imaginación y me puse a pensar que sería si yo le permitía seguir con esas caricias. No supe que pensar, lo cierto era que cuando volviera me iba a seguir tocando, eso era lo que iba a pasar.

Luego salí a seguir viendo la película y como de costumbre el pequeño siguió con sus metidas de mano a mis piernas. Luego de un rato me volvía a excitar, pero esta vez la película estaba por acabar, terminé súper excitada y con ganas de más, pero claro está que no le iba a decir que me gustaba.

Salimos del cine, yo con la vagina húmeda, y me pidió ir a un restaurante que quedaba cerca, uno donde siempre íbamos con toda la familia. Llegamos y pedimos lo que se nos antojó.
-¿Te gustó la película mami?
-Mas o menos, tengo que decirte algo.
-¿Cuándo venimos otra vez?
-Escúchame: podemos venir las veces que podamos, pero no le debes decir a nadie lo que viste ese día,y mucho menos a tu papa…
-Que bien, ¿y yo que gano con no decir nada?
Era obvio que el chiquillo sabía algo del arte de negociar, me sorprendió con esa frase y no tuve otra salida que decirle que podíamos repetir más jornadas como la de ese día. Puso una sonrisa y se quedó callado un momento. Parecía que todo estaba arreglado y disfrutamos de la comida tranquilamente.

Pasaron unas pocas semanas y la visita se hizo más larga que de costumbre, mi hermana acordó con nosotros quedarse un tiempo más en nuestra casa y yo estaba de acuerdo.
No habíamos vuelto a hablar de lo que había pasado ese día en el cine y el día se acercaba, esa tarde mi hermana y mi esposo habían salido y me volví a quedar a solas con mi hijo. Estábamos viendo televisión y de pronto tuve la necesidad de ir al baño, por coincidencia él también quiso ir al mismo tiempo que yo y salió como una flecha para llegar antes que yo y así lo hizo.

Esperando afuera recordé que ese día en la televisión no había nada interesante que me llamara la atención, pensé que sería ir al cine pero recordé que quizá mi niño iba a querer manosearme otra vez. Luego de un rato llegué a la conclusión de que no era tan mala idea dejar que me explorara un rato, todo en forma de pago por su silencio. Esa tarde la pasé de maravilla, toda esa excitación fue lo máximo, en el cine nadie se dio cuenta de lo que pasaba y al final le di en premio un beso muy cerca de la boca. Se quedó contento.

Para mi mala suerte, al llegar a la casa estaba Sebastián con su carro estacionado afuera. Nos saludamos y me convenció de recibirlo en la casa. Gabriel sabía que esa noche iba a poder ver algo más, pero yo lo olvidé por desgracia. Lo mandé al desvío y le dije que fuera con sus nuevos a divertirse, incluso le di una propina para que se quedara contento.
-Gabriel, anda a jugar, vienes en una hora-Le dije mientras le daba una jugosa propina.
-Gracias mami.
-Ya te dije que si te portas bien te va a ir bien.
-Ahora sí te creo.
Una vez que creí que estábamos solos comencé a conversar con Sebastián, en la conversación salió a relucir lo de la otra noche, cuando me besó por casi todo el cuerpo. Rápidamente se puso caliente la conversación y ya estaba excitada de nuevo. Él, no desaprovechó la oportunidad y me calentó con palabras que más parecían de una pareja con una inmensa actividad sexual, ya no sabía que hacer y en una de esas me comenzó a abrazar.

Sentí su cuerpo apretar el mío y no supe poner un alto, los recuerdos de mi vida antes de casada me volvían a la mente y me dejé llevara por el momento, cuando me di cuenta nos estábamos besando y el ya tenía sus manos en mi cuerpo, acariciándolo y haciéndome sentir cada cosa.

Para terminar de empeorarla nuevamente me dieron ganas de tener sexo, y eso era lo peor que le puede pasar a una mujer casada cuando su marido no está en casa y se encuentra acompañada de un hombre tan atractivo, estaba perdida y ya no había nada que me pueda salvar, salvo mis últimos intentos de resistirme.
-Sebastián, no esta bien lo que estamos haciendo.
-Vamos, déjame seguir, yo sé que te gusta.
-No esta bien, mejor vete-Le dije con una voz que ya reflejaba mi lucha interna entre el si y el no.
-No te preocupes.
-No, para ya, aquí no…
-Entonces vamos a tu cuarto, ahí nadie nos verá.

me convenció de ir a la recámara donde duermo con mi esposo, me llevo dándome una serie de besos que me ponían a un grado de excitación cada vez más elevado, ya no pude resistirme y me dejé llevar por mis deseos.

En unos instantes estuvimos en la recámara y no demoró en quitarme la ropa, aprovechando para ir manoseándome todo lo que quería, era imposible resistirme a sus caricias, las estaba disfrutando al máximo.

En pocos instantes yo estaba solamente en calzón y sostén y sentada en la cama, él se bajó el pantalón, dejando a mi vista y a escasos centímetros una verga de aproximadamente 20 centímetros y bastante gruesa, pasé saliva y me quedé viéndola, me parecía increíble estar ahí, en la cama de mi esposo, en ropa interior y nerviosísima por lo que estaba haciendo.

-Ahora me toca a mí…
-¿Crees que puedas hacer algo?-Me dijo, invitándome a probar su miembro.
-Ay, no sé, nunca lo he hecho…
-Siempre hay una primera vez-Me dijo, haciéndome recordar que esa era la frase que yo siempre repetía.

Era más que obvio que me tocaba usar mi boca para seguir con esa sesión de lujuria, me ponía muy nerviosa estar haciéndolo en el cuarto de mi casa, donde duermo con mi marido, pero a la vez le daba ese toque picante que nunca me hubiera imaginado que tendría. Llevé mi mano hacia la cabeza de su verga, era bastante gruesa y larga, al principio me dio miedo, pero luego le agarré más confianza, acerqué mi boca y comencé a oler lo que tenía enfrente de mí.

Luego de un rato que estuve masturbándolo y viendo cómo se moría de placer pensé seriamente en llevármelo a la boca, momento exacto en el que se oyó el sonido de un carro estacionándose afuera, escuché cómo la puerta del cuarto se movió un poco… ¿Qué habría pasado ahí?, me pregunté, pero ese no era momento para preguntarse nada, con mucha osadía, se la lamí, la probé y la masturbé con la mano.

Luego de escasos segundos de hacer esto me la llevé a la boca y la estuve chupando como una loca, creo que nunca en mi vida había estado con esa calentura. La llevaba de adentro hacia fuera, de afuera hacia adentro de mi boca y con la lengua la lamía dentro de mí. Se sentía su sabor, si mi marido hubiese sabido que se la estaba chupando a otro, yo, que siempre me había negado a hacérselo a él, se hubiera muerto de la envidia.
Seguidamente comencé a masturbarlo al mismo tiempo que se la chupaba, con mi mano derecha se la corría primero despacio, después rápido, cambiando de ritmo según se me antojaba. En esos momentos experimenté por primera vez que se siente cuando una mujer tiene en la boca una verga, lo había visto tantas veces en los videos que trae mi esposo a la casa y recién ahora lo estaba practicando, era una cosa de locos.

Al pasar unos pocos minutos Sebastián un pudo seguir conteniendo la eyaculación que le provocaba mi boca, mi lengua y mis manos.
-Ahhhhhh…Hummm…
-Tiene buen sabor-Dije con una sonrisa al levantar la cabeza y verlo a la cara.
-Que rico lo haces…
-¿Quieres más?-Le dije viéndolo lascivamente al levantar otra vez la cara por un instante.
-Ah… claro…tú sigue…
-Hum… que rica esta tu pija, me gusta, y está bien grande…
-Ya era hora de que la probaras sin miedo.
-Que rico sabe tu vergaa Sebastián- Le dije son una sonrisa cómplice que fue correspondida por él, fueron palabras que se me salieron sin pensar, quizá fue el subconsciente que me traicionó y sacó a relucir mis más bajos instintos.

Bajé a los huevos y también los probé, era una verdadera perra en ese momento, ni yo me reconocía. Como nada es eterno, y menos el placer, se vino en mi boca, nunca había tenido leche en mi boca, pero esa fue la primera vez, como dato anecdótico puedo decir que un pequeño chorrito de semen resbalaba por mi labio inferior. Sebastián se quedó viéndome y yo lo miré también, un mutuo acuerdo se veía en nuestras caras, el deseo de que esto no se acabe ahí.

-Ay, yo quiero mas lechita-Le dije, en un tono muy sensual, como ya dije, no yo misma me reconocía en esos momentos. Sebastián me miró con una cara de deseo y lujuria que jamás había visto en mi marido.
-Yo te puedo dar más lechita, solo tienes que hacer lo que yo te diga…
-Si, si quiero que me des más lechita…-En esos momentos ya había perdido la vergüenza.
-Te voy a dar lechita por todos lados.
-Ay que rico…

Me estaba comportando como una verdadera puta, y eso no era todo sino que quería probar de una vez lo que era el sexo extramatrimonial en todas sus formas.
Me sentía muy cachonda, me saqué el sostén delante de él y me dijo que tenía unos lindos pechos que se veían más bonitos cada vez que los veía, yo ya no aguantaba y me eché en la cama, levantando los pies, al mismo tiempo que me quitaba el calzón con las dos manos delante de él, que se quedó viendo impresionado todo mi cuerpo y en especial mi parte íntima que estaba cubierta de mis pelos pélvicos, era muy erótica la escena que estaba viviendo.

Me quedó viendo y al verlo así le dije:
-¿Qué esperas? ¿A que viniste? ¿Solamente a ver?-Me dijo que no, moviendo la cabeza.
-Ahora vas a sentir lo que es una verga de verdad.
-Huy que miedo-Le dije en un tono algo gracioso.
-Mira que grande es.
-Ay amor…clávamela hasta el fondo antes de que venga mi marido-Le dije poniendo una cara de mujer caliente que nunca en mi vida me imaginé poner.

Ya estaba hecha, no había marcha atrás y ahora me tocaba recibir algo a cambio por tanta chupada, él estaba con el arma durísima otra vez y me estaba mirando con unos fuertes deseos que se reflejaban claramente en su cara.

En su cara se veían unas ganas tremendas de meterme su miembro, eso era muy excitante, se podía ver su verga grandota y dura que acababa de tener en mi boca con unas gotas de semen cayendo, ahora tendría que soportarla en mi interior. Me sentí abrumada por un momento y con muchas ganas de tenerla dentro ya.
-Ahora me vas a decir que quieres.
-Quiero tu pene, de una vez…
-Siempre supe que eras una tigresa…
-Vamos, dame lo que quiero, ¿o tengo que mandarte una carta de invitación?
-Abre las piernas y comienza a rezar-Me dijo medio en broma y yo sonreí con lascivia.

Ahora el se estaba quitando toda la ropa, quedó completamente desnudo en cuestión de segundos, se veía con muchas ganas de hacérmelo. Se echó encima de mí y yo lo recibí en lo que hasta ese entonces había sido un lecho de amor y fidelidad, creí que nunca lo haría, pero ahí estaba yo, dispuesta a todo con tal de satisfacer mis deseos de sexo. Era increíble pero era cierto.

Nos besamos y me separó las piernas que en un acto inconsciente yo mantenía aún cerradas, en mi última muestra de fidelidad a mi marido, que era una extraña manera de seguir siendo fiel. Entonces fue que sentí como acomodaba la cabeza de su cosota en la entrada de mi vagina, con solo hacer contacto hacía que me moje más de lo que ya estaba.

Luego de unos instantes seguimos besándonos y dándonos piquitos, ya para ese entonces estaba empujando su cosota adentro de mí, sentí su cabeza empujando entre mis labios para abrirse paso, a lo que yo reaccionaba abriendo más las piernas para mayor comodidad, mi cuerpo estaba sudando y la cama comenzaba a moverse, finalmente logró meterme la cabeza y ahí fue cuando empezó mi tortura y placer extremo.

Comenzó a meter y sacar la mitad de su miembro con una lentitud que me enloquecía, sentí como se estremecía mi cuerpo cuando mi concha recibía un nuevo inquilino que no era el mismo de siempre, no era el pene de mi marido, y se me humedecía la concha cada vez más.

Sentí la necesidad de abrazarlo y lo hice, llevando mis manos a su espalda y apegándome más a el, sentí el contacto de nuestras pieles completamente desnudas y calientes, con el sudor que se sentía al contacto.
-Papito dame más…
-Ah…ah…ah…
-Si quieres métemela toda, te doy permiso…
-Si…si…
-Anda de una vez, cogeme bien, déjame bien cogida…

Lo dije en broma, no pensaba que eso me iba a caber dentro.
Parecía incansable, seguía taladrando mi concha y me di cuenta que lo que pretendía era metérmela toda, que horror si me la mete toda, pensé. Pero luego de experimentar las primeras sensaciones de placer ocasionadas por esa cosota estuve decidida a soportarlo, ya no importaba si me dejaba la zorra más abierta, el placer que me estaba dando era difícil de explicar con solo palabras, me dolía muchísimo pero a la vez quería más y me gustaba más que cuando me lo hacía mi esposo.

Luego de los primeros dos minutos logró colocar toda su verga en lo más profundo de mi ser, me dolía harto y empecé a gritar y a gemir del dolor y placer, mis gemidos se escuchaban por todo el cuarto y estoy segura que por toda la casa, y es que con ese tamaño cualquiera se pone así, comencé a arañarle la espalda y a besarlo con todo y lengua, nos besamos con la lengua y nos acomodamos apretándonos más.

Todo el olor a sudor y a sexo se sentía en todo el cuarto y yo seguía recibiendo más y más.
-Más…más…más…
-Ah…ah…que apretada eres…-Me decía con una voz jadeante que me ponía más caliente.
Mientras él me la metía y sacaba a su ritmo, yo tuve que seguirle el paso y moverme al compás de él. Era lo máximo en placer que había experimentado hasta ese entonces y era la primera vez que lo hacía sin mi esposo. Sentía su respiración en todo mi cuello y mi cara, era excitante y me estaba cogiendo de una forma increíble, cada vez más fuerte.

Hasta ese entonces yo no sabía qué era tener sexo de verdad, gozar al máximo y ser penetrada tan rico. En esos momentos Sebastián empezó a metérmela con más fuerza y a hacérmelo más rápido. Lo besé, al mismo tiempo que jadeaba inconteniblemente, que placer me estaba dando, que rico se sentía, y que dolor también.
-Ah…ahhh….
-Hasta el fondo…hasta el fondo-Le decía con voz jadeante y entrecortada.

Miré para abajo por un momento y miré como entraba y salía su pene en mi concha, salía y de nuevo empujaba y se abría paso entre mis labios vaginales y volvía a salir y luego a entrar, que rico era todo eso.

Se veía en su cara el esfuerzo que hacía por seguir el ritmo de la penetración fuerte y rápida que me estaba haciendo, yo quería explotar de tanto placer y por momentos no sabía como responder a tanto placer que me estaba dando.
-Ya…
-Hum…
-Así… no pares.
-Uf…ah…ah…

Era cierto que las grandes duelen más y si no me creen pueden comprobarlo algún día. A mí me gustaba bastante esta nueva forma de tener sexo y no iba a dejar que solo fuera una vez. De pronto Sebastián comenzó a dar indicios de una inminente eyaculación, y contrario a lo que haría la mayoría de las mujeres yo quería sentir algo nuevo.
-Vacíate adentro…
-Si…
-Adentro, no la saques…
-Muévete más…
Nuestros cuerpos empezaron a temblar y justo en el momento que sentí humedecerse mi vagina con su semen dejé que se me vinieran los líquidos que estaba aguantando desde hace rato.
-Ahhhhhhhhh…
-Hummmmm…
-Que rico….hum….
Por fin se mojó dentro de mí, nos mojamos los dos y fue increíble, las sábanas estaban húmedas y nos echamos, estábamos muy cansados por el esfuerzo y nos abrazamos, él me besó y yo le correspondí, solo sentíamos que estábamos juntos y descansamos un rato. Pero la cosa no iba a acabar ahí, de un momento experimenté un sentimiento de culpa, pero felizmente se me dio por pensar solo en el presente, la jornada estaba empezando y él y yo queríamos más.
-Por qué no viniste a Madrid cuando me dijiste.
-Hace años te llamaba, pero tu madre me decía que no querías saber de mí.
-Eso es mentira, yo te esperaba.
-Entonces todo fue una farsa.
-Me quedé con el que ahora es mi esposo porque nunca regresaste.
-Ya veo, y siempre lo sospeché, yo tampoco nunca te olvidé.
-¿De verdad?
-Si, lo que pasa es que…

La conversación prosiguió y por supuesto que yo no quería que se volviera aburrida, de un momento pasé mi mano por su entrepierna que estaba cubierta por la sábana y constaté que se le estaba endureciendo de nuevo la verga. Le dije que por ahora los dos ya teníamos vidas diferentes y que ni pensara en la posibilidad de que yo me separe de mi esposo, él estuvo de acuerdo nos besamos de nuevo.
-Ay, la tienes bien grande…
-Si, mira lo que te perdiste.
-Ay, no seas malo.
-Pero el tiempo perdido a veces se puede recuperar.
-Creo que sí…
-Veo que se te está haciendo agua la boca.
-Creo que tienes buena vista…-le dije sonriendo.

A los pocos minutos ya estaba de nuevo con su verga entre mis manos y acariciándosela ya no me daba miedo que iba a pensar de mí, acababa de ser su mujer y por eso ya había tomado más confianza. Acerqué mi cara a su miembro y me percaté de que estaba rojo, seguramente por lo que habíamos estado haciendo con tanta pasión.

-¿Alguna vez lo has hecho por atrás?
-No, nunca…Le dije mientras comenzaba a lamer el glande.
-Pero siempre hay una primera vez.-Al instante sonreí.
-Así que quieres hacérmelo por el culo, eres muy caliente.
-¿Solo yo?-Me dijo mientras le seguía lamiendo la cabeza.
-Ja ja ja…
Mientras me decía cosas así como que es normal el sexo oral y otras cosas me fue calentando de nuevo, y me acariciaba de una forma que me excitaba.
-¿Ya?-Me dijo.
-¿De verdad quieres meterme esa cosota por ahí?
-Si, no te preocupes te va a gustar…
-Ay, si, como no…
La conversación proseguía y se me vino a la mente la idea de cumplir una de las fantasías que muchas tienen, cabalgar, me pareció que era hora de que yo tome la iniciativa y que fuera yo quien manejara y tuviera el control. Pero para eso debería quedar como una mujer que tiene mucha experiencia en eso, y para mí no era fácil hacerlo.

Poco a poco la lujuria se fue apoderando de mí al ver que su sábana se levantaba en la parte de su entrepierna y que cada vez se hacía más grande. Lo miré a la cara y me dijo que no me avergonzara, que si ya la había tenido bien adentro no había por qué avergonzarse. Le di la razón y me dediqué a verlo sin ningún reparo.

Luego de unos pocos minutos la acaricié por encima de la sábana y me decidí a probarla de nuevo, ante su mirada de complacencia. La tomé entre mis manos, todavía no sabía cómo esa cosa tan grande había podido caber dentro de mí, pero la lamí y otra vez se la estuve chupando. Al final no se vino porque paré antes e inicié mi travesura de montarme encima, me descubrí de la sábana que tenía encima y quedé otra vez desnuda delante de él. Me quedó mirando.
-Que bella eres.
-¿Así te parece?
-Así nos parecía a todos los chicos de la universidad.
-Ay, ahora que me lo recuerdas, había muchos chicos que me invitaban a salir.
-Lo que pasa es que eres atractiva, me gustas toda.
-Y imaginaste verme así cuando regresaste a Madrid?
-La verdad es que lo he deseado desde que te conocí. Siempre fuiste la más bonita.
-Imaginaste tirar conmigo en la cama de mi esposo?
-Ja, ja ja ja-Sonrió de una manera extraña, que me hizo recordar lo lejos que habíamos llegado. En uno de los espejos del cuarto se veía la escena que ocurría en ese momento.
Yo estaba completamente desnuda, se veían mis pechos bien redonditos y el comienzo de mi zona púbica, se veían mis bellos vaginales y mis caderas, toda yo, sin nada encima.
-Te voy a dar un regalito.
Dicho esto, me subí sobre sus muslos, abriendo bien las piernas que estaban próximas a recibir de nuevo esa vergota tan dura y gruesa. Me acomodé bien y luego de unos instantes tenía esa cosa tan enorme en mis manos, acomodando su punta en la entrada de mi chocho. Para ese momento mi intimidad ya estaba húmeda otra vez y la calentura se había apoderado de mí por haberme imaginando esa escena tan erótica.
Sin más alargue, comencé a montar como si fuera una experta en esas artes y ya sentía la mitad de ese monstruo entrar y salir de mí como pedro en su casa. La calentura se había apoderado de mí y otra vez no era yo la que hacía eso, sino mis impulsos sexuales.
Miré en el espejo y se vio la escena que tanto me había imaginado por tanto tiempo, cuando veía esas películas a solas después que mi marido se había ido a trabajar, era increíble estar viviéndola, y de ahí en adelante solo me dediqué a disfrutar lo rico que era eso.
-Ahhh…
-Hummm…
-Toda, cómetela toda…
-Eso quiero, pero es muy grande….
-Ahhh….
-Solo baja todo lo que puedas…
Así lo hice y volvía asentir que la concha se me partía en dos cuando me incrusté toda esa chota hasta la base.
-Ahhh….ayyyy…..que rico….
-Hummm….
Mis gemidos y nuestras respiraciones se escuchaban por toda la casa, ya que eran muy fuertes.
Seguía gimiendo y después de unos minutos sentí cómo mi cuerpo comenzaba a experimentar un temblor que se apoderaba de mí y de él, sin más preámbulo nos mojamos juntos, el con mi líquido y yo con su leche, que llegó muy adentro de mis entrañas.

Estuvimos un rato acostados y le dije que ya debía irse, que en cualquier momento llegaba mi esposo, nos metimos a la ducha donde me pedía como loco que se la chupara asi desnuda, que eso lo calentaba mucho y le di el gusto, ya cuando estaba saliendo de la casa me dio un beso antes de cruzar la puerta y me acarició la concha por encima de la ropa.
No podía creer lo que acaba de hacer, me había acostado con otro hombre, y en mi lecho de matrimonio, no sabía cómo iba a poder mirar a los ojos al hombre que me prometió fidelidad para toda la vida.
Ese día me quedé en la cama metiéndome el dedo de tan solo recordar todo lo que había hecho, descubrí un nuevo mundo de recuerdos vividos otra vez con tan solo querer recordar. Estaba segura que desde ese día las cosas ya no serían iguales y que a la larga iba a perder mucho, pero en ese momento no sabía qué.
La mujer que se creía perfecta hasta hace poco, había caído, presa de la lujuria y el deseo de experimentar sensaciones nuevas. Sin duda ya no era la esposa fiel de antes, y no tenía cómo justificar lo que había hecho, pero nadie me iba a quitar lo bailado, todo el placer de esa tarde no se borra así nomás. A veces me sentía sucia, pero con ganas de seguir con esa locura.

Con el pasar de los días Sebastián me fue llamando seguido y yo no le contestaba, pero un día si lo hice y nos citamos para un jueves, todo debía ser ultra secreto y ya estábamos lunes. Me ponía nerviosa cuando tenía que hablar con mi esposo de temas de fidelidad o cosas relacionadas.

Al día siguiente, ya casi cuando iba a amanecer, escuché la puerta de mi cuarto abrirse poco a poco, se veía una imagen algo así como sigilosa, era Gabrielito que estaba entrando. Ese día mi esposo se había quedado dormido en la sala, viendo televisión, como otras noches, y no subía al cuarto hasta que amanecía, yo no lo despertaba porque quizá se podía molestar.
-Mami, para dormir aquí.
Como por mí no había habido problema nunca, años antes dormía con él cuando tenía pesadillas, acepté de lo más normal.
-Lo que pasa es que he tenido una pesadilla.
-No te preocupes, duerme aquí.
Eran como las tres de la mañana y en verdad estaba con un sueño que no me dejaba pensar, ahora recuerdo que si en ese momento hubiera tenido la lucidez de una persona sin sueño le hubiera dicho que no.
Era obvio que él iba a tratar de tocarme las piernas y manosearme todo lo que pudiera, ya no era el niño inocente de tiempo atrás y yo lo recordaba porque ese día había tomado pastillas para el sueño, por lo que no podía pensar en otra cosa que no fuera dormir
.
Es por que es ahora que recién lo pienso bien que no pude evitar mucho de lo que pasó esa madrugada. Pasaron pocos minutos y comenzó a acariciarme las piernas. Recordé ya lo había hecho antes y que seguro que lo iba a hacer de nuevo. No tardó en acariciar con más confianza al ver que yo no ponía ninguna resistencia. Me quedé helada la ver que quizá esa iba a ser la constante de toda la noche.

Mi esposo estaba en el primer piso de la casa y yo estaba siendo manoseada por un pequeño que se estaba aprovechando de mi agradecimiento por su silencio. Procuré hacerme la dormida para que no pensara que yo estaba de acuerdo con sus caricias, pero él seguía subiendo su mano hacia mi entrepierna.

Ese día estaba durmiendo con un camisón muy transparente, ese fue otro de mis errores, tenía puesto una tanga chiquita que se notaba a leguas por la transparencia del camisón y un sostén que resaltaba mis redondos pechos. Mi culo estaba como para toda una noche de sexo sin parar, por algo me había comprado esa ropa interior especialmente para lucirla para mi esposo, que estaba dormido en el primer piso de la casa.
Quiera o no, Gabriel ya me había visto con esa ropa tan sugestiva y era seguro que me estaba deseando, yo no tenía otra escapatoria que seguir dejando que me tocara las piernas, pero ya estaba acercándose demasiado a mi zona íntima y eso me ponía nerviosa y me estaba excitando la situación en la que me encontraba.
-Gabriel, deja de tocarme.
-Es que te ves tan bonita…
-Si, pero deja de tocarme.
-¿Y cómo le dejas a ese señor que te toque?
-Solo fue una vez, así que ya no molestes…
-Yo sé que no fue solo una vez…
-¿Qué?
-Yo los miré hace días en el cuarto.
-Pero, que dices, eso no es verdad.
-Sí es verdad, tengo fotos, les tomé fotos y se las voy a dar a papa.

Me quedé helada en ese momento, había sido descubierta, y todo por confiarme demasiado, me había visto y ahora sí que estaba perdida. Mi matrimonio estaba condenado al rompimiento y no había nada que yo pudiera hacer.

-Pero si me dejas tocarte puede que no le de las fotos.
-¿Cómo sé que existen tales fotos?
-Si quieres te enseño una.

Fue a su cuarto muy rápidamente y me trajo un sobre, rápidamente se acostó a mi lado y se tapó con la sábana, lo que traía eran fotos que había escaneado por la computadora y ahora me las enseñaba sin ningún pudor. La luz que yo acababa de prender de la meza de noche iluminaba las fotos que me delataban. En ellas aparecía mi cuerpo desnudo y con otro hombre que no era mi esposo. Y se veia claramente que era en nuestra cama matrimonial.

Pensé que quizá se apiadaría de mí si le decía que le iba a dar una buena propina, pero luego me di cuenta que quizá querría algo más.

Ya no había nada que hacer, estaba en sus manos y en ese momento tomé la decisión de convencerlo de cualquier forma de que no le diera esas fotos a mi esposo. Estaba en las manos de un mocoso.
-Tú sabes que eso esta mal…
-Gabriel, no le enseñes esas fotos, por favor.
-Por favor te pedí cosas que tú no me quieres dejar hacer.
-¿Qué cosas? Pídeme lo que quieras, no te voy a negar nada.

Su cara expresó una satisfacción que se me hizo extraña, como que había ganado algo que yo no me imaginaba. Después me miró a los ojos y me dijo:

-Quiero cogerte.
-¡¿Quéeeee…?¡¡¡
-Quiero meterte mi pene…
-Pero estas loco, soy tu madre.
-Mira que le doy las fotos a papa.
-Yo soy tu madre, como vas a querer hacerme eso.
-Pero si no lo haces le digo a papa, y de verdad lo voy a hacer.
-por favor Gabriel, hijo mio, no hagas eso, papa se puede enojar y mucho conmigo, se y ni se las muestres…
No tenía otra escapatoria que ofrecerle un regalo que le gustara un montón, la bicicleta que tanto quería se la podía dar yo. Me dijo que mi hermana se la había comprado esa tarde.
-Por favor Gabriel, mi vida se destruye si papa se entera.
-Solo te estoy pidiendo una cosa muy fácil para ti-Me dijo mientras acariciaba mis muslos, muy cerca de mi entrepierna.
-Anda, dime que sí. Muchos hombres afuera quieren estar contigo, pero yo voy a ser el único.
-Pero Gabriel, no esta bien que me pidas eso.
-Entonces le voy a decir ahora mismo a papa que vea esto-Me dijo mientras se levantaba.
-¡Nooo…¡
-Sueltame, mi papa va a saber.
-Espera.
En un momento de desesperación lo tomé de la mano y le dije:
-Primero anda a ver si tu papa sigue dormido…
Esas fueron las palabras que cerraron mi entrega total a cambio de un silencio del que dependía mi vida. Me dijo que venía enseguida, como cuando se iba a comprar algo a la tienda. Sentí un gran alivio cuando se fue a ver si mi marido estaba bien dormido. No sé como explicarlo pero al mismo tiempo sentí que se me cargaba otra cruz que tenía que padecer.
En esos escasos momentos mientras esperaba que regresara no sabía cómo era que había aceptado dejar que se acueste conmigo. Escuché sus pasos de regreso, sigilosos y casi imperceptibles, se abrió la puerta de nuevo y yo estaba en la cama esperando.
-Ya lo ví, esta durmiendo, no se va a dar cuenta…
-Gabriel no sé…
Ya estaba embarcada en eso y no había marcha atrás, me sentí muy angustiada por lo que iba a hacer y lo cierto es que quería que pase rápido. Llegó y se echó en cama como si nada hubiera pasado, como si no me estuviera chantajeando.
Si quieren que les escriba que siguió pasando, ese y los días siguientes, escríbanme sus comentarios y valoren el relato…

Mi Tía es perversa

Jueves, noviembre 3rd, 2011

Siempre lo fue. Hija de puta, erótica, perversa, manipuladora y muchas otras cosas más. Pero su cuerpo es el de una yegua madura. Aún sabiendo la basura que siempre fue me calienta mucho y creo que todavía más por esa razón.

Viendola caminar en la cocina sólo con unos tacos de aguja altísima de hembra puta y fumando me hace acordar a esas yeguas trotando lento en el campo.
Por la mañana le encanta ducharse, darse crema y aceite por todo su cuerpo hasta quedar bien lubricada y tomar café y fumar vestidita solo con unos zapatos negros altísimos de puta barata.

Cuando yo me quedo en su casa, me espera en la cocina así con el desayuno listo, me levanto desnudo y tomamos café y fumamos juntos en silencio. Le encanta ver cómo crece mi verga lentamente mientras echa humo por sus labios carnosos. Ayer mientras miraba mi verga empezó a relamerse con su saliva, dejándola caer entre sus labios, era hermoso ver su pera chorreando de baba que se iba deslizando hasta sus tetas redondas y firmes. Cada vez soltaba más baba, se escupía las tetas en silencio. Mi carne estaba dura y empezaba a segregar líquido transparente. Me acerqué a su boca y mirándola de frente le escupí la cara, salpicandole los ojos y la nariz. Le encantó y abrió la boca llena de baba como pidiendo más. Empecé a escupirla con fuerza y con mucha saliva, ella mientras juntaba todo en su mandíbula. Seguí llenándole la boca de baba caliente hasta que despacio se la tragó toda sin rechistar volviendo a abrir sus fauces, la puta quería más… encendimos otro cigarrillo y seguí escupiendola entera, su cara, su boca, su nariz, le babeaba los ojos pintados y le lubricaba las tetas. Ella en silencio fumaba y gozaba. Esta vez más al tener la boca repleta de mi baba y la de ella le apreté el cuello y le obligué atragarla sintiendo como el líquido atravezaba su garganta lubricada. Mi pija estaba hinchada como pocas veces, ella no paraba de mirarla.

Se puso de rodillas con su orto cerca de mi pija… entendí que quería que le escupiera ese agujero hermoso. Se lo mojaba mientras ella se metía dos dedos abriéndolo y tragando el líquido espeso, Se dilataba fácil porque su culo había recibido muchas pijas a lo largo de su vida, estaba acostumbrado a agrandarse rápidamente. De golpe le metí la verga de una estocada y vibró de placer, su cara llena de baba me calentaba increíblemente. Una vez con mi verga en su agujero, bien a presión, la meé lentamente… Gritaba como una zorra hija de puta, sentía mi meada caliente entrando por su orto a presión y cada vez bombeaba con más fuerza. La meada se quedó toda a dentro un buen rato, porque ella tapaba su agujero con la mano. Volvió a sentarse, mientras me miraba con los ojos vidriosos embriagada de placer, guardaba mi meada en su ano y eso la volvía loca.

Empecé a darle palmadas en su concha de una forma bastante violenta, ella no sólo no se quejaba sino que abría las piernas como pidiendo más… Le cacheteaba los labios de la concha con fuerza y ella se contorsionaba y chillaba a la vez que soltaba baba por su boca. Seguí dandole duro hasta que acabó fuerte junto con una meada brutal…., soltando su orto y dejando salir mi líquido caliente y amarillo a la vez. Fue hermoso.

Estaba transpirada, babeada, meada y con la concha roja de mis cachetazos. La acosté encima de las meadas y le refregué la cara para que limpiara todo con su lengua mientras le metía la verga por el orto y se lo bombeaba como un animal. Ella chupaba todo, bebía gota a gota, mientras mi leche salía a borbotones dentro de su agujero moreno. Una vez acabar la dejé tirada sollozando en la cocina y me fui a dar una vuelta…
Al volver, estaba como una diosa lista para irse a trabajar. antes mirándome a los ojos se bebió toda la leche que había recolectado de su orto. En silencio, nos miramos y se fue…

Mi mujer, mi hijo y sus amigos (2)

Jueves, octubre 27th, 2011

Hola a todos, soy Fermín otra vez, en mi anterior relato les conté como, con mi ayuda, mi hijo Luismi y sus amigos: Raúl, Nacho, Juan e Israel consiguieron follarse a María, la remilgada de mi mujer, mientras yo lo grababa todo. Ninguno supo que yo fui el artífice de todo.

Desde entonces han pasado once meses. Tenemos otro hijo fruto de aquellas relaciones, yo se que no es mío, pero es un precio que he tenido que pagar por todas las experiencias excitantes que viví. Yo siempre me he hecho el tonto con lo del niño para no incomodar a mi mujer, ella piensa que creo que el hijo es mío. Se llama Alfredo y acaba de cumplir dos meses. Por lo demás nuestra relación se ha enfriado bastante, solo somos dos personas que convivimos.

Nuestra situación económica es precaria. Un nuevo hijo supone muchos gastos, además está el internado de Luismi, donde le mandamos después de los incidentes de la otra vez. Sólo con los ingresos de mi consulta veterinaria nos vemos negros para llegar a fin de mes. No he vuelto a hacer el amor con mi mujer desde entonces, le debe haber cogido tanto asco que no para de ponerme excusas absurdas, ha pasado tanto tiempo que ya no recuerdo ni como era.

Bueno es hora de entrar en materia, como ya dije no habíamos vuelto a ver a los amigos de mi hijo desde entonces. Yo me había contentado con ver mis grabaciones de todo lo sucedido, pero empezaba a cansarme, necesitaba más material. Llevaba un par de semanas dándole vueltas a la situación, no se me ocurría nada. Fruto de mi calentura hice algo sin pararme a pensar demasiado en las consecuencias, llamé a Raúl. Quedamos en vernos esa tarde en una cafetería cercana a su colegio a la salida de las clases.

Cuando entró por la puerta yo le esperaba sentado en una mesa apartada, se le veía nervioso, era normal, pensaría que mi mujer me había contado lo sucedido. Me vio y se dirigió hacia mí.

-“Hola Sr. Jiménez ¿Quería verme?”

-“Sí, así es. No voy a andarme con rodeos, se todo lo que le hicisteis a mi mujer hace un año.”

Raúl se quedo blanco, no sabía que decir. Pensaba que le iba a matar, pero no esperaba mi siguiente frase.

-“No te preocupes, fue algo fantástico”

-“¿Cómo dice?” Preguntó Raúl incrédulo.

-“Mira sin paños calientes, por aquel entonces yo llevaba mucho tiempo sin hacer el amor con mi mujer, estaba muy caliente y se me ocurrió la idea de dejar que os la follarais. Por eso os facilite el somnífero y el líquido de las vacas.”

Raúl no salía de su asombro. No podía creer todo lo que estaba escuchando. Yo seguía hablando.

-“Compré unas minicámaras y las instalé por toda la casa para poder ver todo lo que allí ocurría. Lo tengo todo grabado.”

-“¿Qué quiere de mí?” Dijo Raúl dubitativamente.

-“Me gustó tanto lo que pasó que quiero que lo repitáis. Quiero que lo grabéis todo y luego me deis las cintas para poder verlas.”

Raúl dudó unos momentos y finalmente me contestó.

-“No se, tengo que consultarlo con mis amigos, esta noche le telefonearé”

Así quedó todo. Pasé la tarde nervioso esperando su llamada. Después de cenar sonó el teléfono. Me lancé sobre él antes de que pudiese contestar María.

-“¿Si?”

-“Sr. Jiménez soy Raúl. Lo hemos estado hablando y hemos decidido aceptar su oferta, pero con condiciones.”

-“Qué tipo de condiciones?”

-“En primer lugar queremos tener un papel firmado por usted en el que nos autoriza a follarnos a su mujer, no lo enseñaremos a menos que usted nos traicione, es por seguridad. En segundo lugar, usted nos proporcionará todo el material necesario: más líquido de vacas, otra videocámara,1000 euros para gastos y otros 1000 como pago por el trabajo. Por último, nosotros mandamos en todo, no podrá entrometerse en nada de lo que pase. Recibirá las grabaciones de lo ocurrido puntualmente. Si mañana a primera hora no tengo un sobre con su autorización y el dinero en mi casa no habrá trato.”

Dicho esto colgó sin dejarme decir nada

Me quedé pensando. 2000 euros era mucho dinero, y más en nuestra situación económica. Lo de la firma me implicaba directamente en todo, pero que podía hacer, deseaba que se la volvieran a tirar, quería verla otra vez en sus manos. Tenía una sensación indescriptible de calentura, disfrutaba infinitamente más con todo aquello que con cualquier polvo rutinario con mi mujer, además mi mujer ya no quería hacer el amor, decidí aceptar.

Al día siguiente envié el sobre. Esperé todo el día noticias de Raúl. A eso de las cinco me telefoneo al móvil.

-“Soy Raúl. Escuche dentro de media hora iremos a su casa a hablar con su mujer. Usted nos esperará en la consulta. Luego pasaremos a verle.”

Volvió a colgar. Estaba claro que quería demostrar que ellos estaban al mando y que no aceptarían ni una palabra por mi parte.

Cerré la consulta diciéndole a los pocos clientes que había que tenía que salir. Puse las minicámaras a grabar y esperé. Echaba de menos esa situación, estaba intrigado por ver lo que le dirían a María. Los chicos no tardaron en llegar. Llamaron a la puerta, María estaba dándole el pecho a Alfredo, lo dejo en su cuna y se vistió. Cuando les abrió casi se desmaya. No podía creer que hubieran vuelto. Raúl aprovechándose de su desconcierto habló.

-“Sra. Jiménez está usted preciosa. ¿Nos echaba de menos?”

-“¿Qué queréis? ¿No me habéis hecho suficiente daño ya? ¡Desgraciados!”

-“Precisamente queríamos hablarle de eso.” Dijo Juan.

-“Estamos arrepentidos y queremos entregarle la cinta de vídeo. Pero antes tendrá que hacer algo por nosotros.” Dijo Nacho.

María se quedo pensando, sabía que no podía fiarse de ellos, pero tenía que recuperar la cinta como fuera. Luego ya pensaría algo para darles un escarmiento.

-“¿Qué queréis que haga?”

Raúl se tomo su tiempo sabía que tenía que ser claro y convincente. Habló muy despacio.

-“Queremos que pase con nosotros un fin de semana. Iremos a la granja de mis padres para no ser molestados. Si cumple lo que le decimos le devolveremos la cinta y no volverá a saber nada más de nosotros.”

-“¿Un fin de semana? No puede ser, no puedo dejar a Alfredo solo. Además Fermín se extrañará si me marcho.”

Raúl volvió a insistir.

-“Inventará una excusa para marcharse y su marido cuidará de el bebe. Por cierto ¿cómo está nuestro hijo?” dijo burlonamente.

-“¡Sois unos hijos de puta! ¡No pienso hacerlo”

-“La puta es usted. No quería llegar a este extremo, pero si no acepta utilizaremos el vídeo. Ya me entiende…” Raúl sonrió mientras pronunciaba estas palabras.

María dudó unos instantes, no podía permitir que el vídeo saliera a la luz, finalmente dijo:

-“Esta bien, pero me devolveréis la cinta, y esta vez nada de cámaras. Y además esta vez no os correréis dentro de mí. Estoy ovulando y no quiero más sorpresas.”

Era increíble, María había aceptado. Por otra parte era lógico, no podía hacer otra cosa, pero me extrañaba verla aceptar que se la follasen esos adolescentes pervertidos. Quedaron al día siguiente después de comer, aprovechando que era viernes , ella llevaría nuestro coche.

Después pasaron por mi despacho, les di más liquido para vacas, y acordamos que me enviarían las grabaciones la semana que viene. Aunque María ya se lo había dicho, les hice prometer que esta vez se la follarían con condón, no quería que se volviera a quedar embarazada. Al día siguiente le daría a Raúl mi videocámara. Llevarían dos, la suya y la mía.

Esa tarde mi mujer me dijo que había muerto una tía suya y que debía marcharse el fin de semana, que era mejor que yo no fuese para ocuparme de Alfredo. Ella esperaba más preguntas por mi parte, le dije que sí enseguida y no le pregunté ni el nombre de su tía. Me dejó una lista con todo lo que tenía que hacer y se puso a hacer la cena. Se la veía nerviosísima, yo por mi parte estaba que me subía por las paredes de excitación.

Por la mañana me encontré con Raúl como teníamos hablado para darle la cámara. Me dijo que me iban a proporcionar un espectáculo mucho mejor que la otra vez. Por la tarde me despedí de María, estaba temblando, me dio un poco de pena.

Todo el fin de semana lo pase inquieto. Pensaba en lo que podría estar pasando en esos mismos momentos, en las situaciones que estaría viviendo María. Me masturbé innumerables veces con mis antiguas grabaciones.

El domingo a las diez de la noche llegó María, se la veía triste y agotada. Prácticamente no me dirigió palabra. Se fue a ver al niño y luego se metió en la ducha y se acostó. Ese día no pude dormir, esperaba el momento de ver lo sucedido. Me preguntaba si al día siguiente me entregarían las cintas. Acerté.

El lunes me levante temprano y me fui a la consulta antes de que María se despertara, a media mañana llegó a mi consulta un paquete. Antes de abrirlo despaché rápidamente a una señora mayor que venía con su caniche. Anulé el resto de citas del día y me encerré en mi despacho a cal y canto. Abrí el paquete y encontré un montón de cintas de vídeo numeradas de tres horas cada una, definitivamente habían hecho sus deberes.

Les relataré los hechos acaecidos cronológicamente:

VIERNES TARDE

Al meter la primera de las cintas de vídeo se veía a los cuatro chicos esperando en el portal de Israel. Raúl hablaba a la cámara:

-“Bueno cornudín, cuando veas esto supongo que ya le habremos hecho a la puritana de tu mujer lo que hayamos querido. Tú disfruta pajeándote que de follárnosla ya nos ocupamos nosotros. Vaya pringado estas hecho, no entiendo como puedes tener una tía semejante en casa y en lugar de follártela nos la entregas a nosotros.”

Luego se veía aparecer nuestro coche con María al volante. Llevaba puesto un pantalón vaquero y una camiseta bastante holgada. Cuando ella paró el coche los chicos cargaron sus maletas y subieron a él. Raúl se montó delante y los otros detrás. Cuando María vio la cámara empezó a protestar.

-“Acordamos que nada de cámaras. Si no las dejáis me marcho a casa.”

-“No se preocupe Sra. Jiménez, sólo es un juego. Cuando terminemos le daremos también estas cintas, se lo prometo.” Dijo tranquilizadoramente Juan.

-“No se si creeros….”

-“¡Pare el coche! Si no quiere colaborar puede irse a casa. A mi me da igual, enseñaremos la grabación que tenemos a todo el mundo.” Gritó Raúl.

María se dio cuenta de que no podía hacer nada, eran ellos los que mandaban. Pensó que estaba obligada a seguirles el juego.

-“Esta bien. Acepto lo de la cámara. Pero luego me daréis todas las cintas.” Dijo a regañadientes María.

Llegaron a la granja . Era un lugar bastante bonito, tenía una casa principal de dos plantas con piscina, toda ella rodeada por un seto, una casa pequeña para los caseros y unos establos. La finca era bastante grande, no había nadie en varios kilómetros a la redonda. Esos cabrones lo habían planeado bien.

Mientras descargaban las cosas apareció un chaval joven, era el casero, se llamaba Manolo y tendría veinticuatro años más o menos. El pobre era el tonto del pueblo, los padres de Raúl lo habían contratado para ocuparse de la granja. Por lo visto, aunque no era muy listo, sabía mucho de animales. Cuando María lo vio dio un grito, no esperaba que allí hubiese nadie, además tenía un aspecto horroroso. Era muy alto y feo, le faltaban casi todos los dientes, además estaba sucísimo. Raúl la tranquilizó, dijo que no les molestaría y que no se enteraba de nada ya que era medio retrasado.

Una vez descargado todo decidieron darse un baño en la piscina, pero no un baño cualquiera, lo harían desnudos. Pusieron las cámaras sobre dos trípodes enfocando desde diferentes ángulos. A mi mujer no le hizo gracia, pero tenía que obedecerles. Se notaba que le daba vergüenza todo aquello. Yo me imaginaba lo que estaría pensando, pensaría que la otra vez estaba borracha y extrañamente excitada, pero que ahora le era muy complicado colaborar.

Los chicos la rodearon, mientras ella estaba inmersa en sus pensamientos ellos se habían desnudado, tenían sus pollas totalmente erectas. Raúl se acercó por delante e intentó darle un beso en la boca, María le giró la cara. Por detrás Juan le levantaba su camiseta. Israel y Nacho intentaban bajarle los vaqueros.

La situación me estaba poniendo a mil, me di cuenta que yo no era el único que observaba, una de las cámaras captaba al fondo la ventana de la casa del tal Manolo, se le veía agazapado mirándolo todo. Por el movimiento que veía pensé que se estaba masturbando, ya éramos dos los que lo hacíamos.

Por fin Juan le había conseguido quitar la camiseta, los otros habían hecho lo propio con el vaquero. Raúl seguía intentando besuquearla pero María se resistía. Juan le desabrochó el sujetador y dejo al aire sus tetas. Estaban enormes, normalmente eran grandísimas, pero ahora parecían dos montañas, sus pezones se encontraban hinchadísimos. María todavía estaba en época lactante y sus pechos habían aumentado de tamaño considerablemente. Israel bajó lentamente sus bragas, su coño seguía igual de peludo que siempre. Ya la tenían desnuda, era una estampa maravillosa.

María estaba como inerte, no colaboraba nada, era natural pues no tenía casi experiencia, pero a los chicos no les gustó. Sabían que podían follársela ahora mismo, ella tendría que ceder para recuperar la cinta, pero no les gustaba la idea de tirarse a una muñeca de trapo. Raúl decidió hacer algo al respecto.

-“Sra. Jiménez, échese en la tumbona que nosotros preparemos la merienda.”

María obedeció, no estaba resultando tan mal como pensaba.

-“Vosotros quedaos aquí, tú Juan acompáñame.” Ordenó Raúl.

Se llevaron una de las cámaras con ellos. Fueron a la entrada donde habían dejado las maletas, una de ellas estaba llena de botellas de alcohol de todo tipo. Prepararon unas copas. Raúl cogió el bote de líquido para las vacas y mirando a la cámara dijo:

-“Como tu mujercita es una frígida vamos a calentarla un poquito.”

-“Sí, que comience el show. Vas a ver maricón de mierda como tu mujer disfruta con hombres de verdad.” Dijo riéndose Juan.

Fueron a la piscina con las copas, todos seguían desnudos incluida mi mujer. María pensó que un trago le ayudaría a soportar mejor lo que tenía que pasar. Se tomaron dos botellas entre los cinco. Cada copa de María llevaba su correspondiente ración de afrodisíaco. Los chicos le decían todo tipo de groserías, al principio a ella le molestaban, pero luego empezaron a excitarla. Era evidente que el líquido estaba haciendo su efecto, además unido al carácter desinhibidor del alcohol, hacía que María además de estar muy caliente dejara de estar tan incomoda con la situación. Ese era el punto que estaban esperando por lo que decidieron pasar a la acción.

Nacho cogió una de las cámaras, se acercó a María y le ordenó que abriera las piernas. Ella no le hizo caso, intentaba mostrar algo de dignidad, pero que dignidad iba a mostrar una señora de 40 años, católica y madre de dos hijos, tumbada desnuda rodeada de cuatro adolescentes de 15 años amigos de su hijo. Juan se acercó a ella y le fue separando poco a poco las piernas. Nacho aprovechó para tomar un primer plano de su coño, estaba muy húmedo. Juan se arrodilló delante de ella hundió su cara entre sus piernas, mi mujer respondió con un pequeño gemido. Raúl e Israel se lanzaron sobre sus tetas, el primero en descubrir que estaban llenas de leche fue Raúl:

-“¡Mirad, tiene leche en las tetas!”

-“¡Siiii…, es verdad!” Confirmó Israel cuando descubrió el manjar.

-“Esto hay que grabarlo bien.” decía Nacho emocionado.

Ni que decir tienen que yo me había corrido ya viendo la escena. María no me dejaba que viera como amamantaba a Alfredo y ahora la estaba viendo amamantar a unos degenerados. Raúl e Israel la devoraban con locura, le mordisqueaban los pezones y estrujaban fuertemente sus tetas, querían sacarle hasta la última gota de leche. Mi mujer empezaba a respirar agitadamente, tenía los pezones muy sensibles ahora que había dado a luz, además Juan seguía haciéndole un buen trabajo en su encharcado coño, el orgasmo era inminente.

-“¡Me corroooooooooooooo……!” Gritó repentinamente María.

Un mar de líquido salió de su interior. Sabía que había mujeres que se meaban cuando llegaban al orgasmo, pero lo de María era excesivo.

-“¡Mirad como se mea de gusto!” Dijo Juan con su cara empapada por los efluvios de María.

-“¡He sacado un primer plano! ¡He sacado un primer plano!” Nacho estaba eufórico

-“Vaya cerdita que esta usted hecha Sra. Jiménez.”

Todos rieron con este último comentario sarcástico de Raúl. Éste volvió a tomar la palabra:

-“Los que no hayan probado la leche de esta putita que lo hagan, el otro que me acompañe a por los condones.”

María respiró aliviada cuando escuchó lo de los condones, no quería volver a quedarse embarazada. Tenía gracia, la muy puritana no quería que yo los usase porque era pecado y ahora lo que más deseaba era que esos niñatos se los pusieran para follársela.

La cámara fija quedó grabando como Nacho y Juan degustaban la leche de mi mujer y la otra se la llevó Israel, acompañando a Raúl.

Volvieron a la piscina, Juan y Nacho seguían bebiendo la leche de mi señora, la habían dejado seca. Manolo seguía observándolo todo desde su escondite. María, por su parte, continuaba muy sofocada, involuntariamente su cuerpo le pedía más guerra.

Raúl volvió a tomar la iniciativa. Bajo a María de la tumbona y la puso a cuatro patas sobre una toalla. Pensé que le iba a dar por el culo, pero me equivoqué, en lugar de eso le metió un dedo en su encharcadísimo coño. Lo movía en círculos, luego lo metía y lo sacaba con mucha delicadeza. Estuvo así un rato hasta que María empezó a jadear, cuando notó que se iba a correr paró. Una protesta casi imperceptible salió de la boca de mi mujer, no quería que parara.

-“¿Qué has dicho? ¿Quieres que siga? ” Le preguntó Raúl.

María no contestó, no quería admitir que todo eso empezaba a gustarle.

-” Esta bien si no quieres que siga lo dejare.” Insistió Raúl

-“¡Por favor no pares!¡No me dejes así!” Suplicó María.

Raúl la tenía donde quería, mi mujer estaba cachondísima, Raúl continuó humillándola.

-“¿Quieres que te follemos putita?”

-“Sí, folladme.”

-“Habéis oído chicos? La muy guarra va de señora y ahora quiere que nos la follemos. ” Los comentarios de Raúl eran cada vez más hirientes. Volvió a tomar la palabra.

-“Grita que eres una cerda y que quieres nuestro rabo.”

María no entendía como esos cabrones conseguían excitarla tanto. En su interior luchaba por mantenerse firme, si se la tenían que follar que lo hicieran, pero no les daría la satisfacción de verla suplicarles que lo hicieran, era una mujer decente, era….

-“¡Soy una cerda y quiero vuestro rabo!” María se quedó más sorprendida que los chicos al oír sus propias palabras, su cuerpo había podido más que su mente.

Todos se rieron.

-“Muy bien, abre la boquita.” Dijo Juan mientras colocaba su polla delante de la boca de María.

-“¡Obedece si quieres que te follemos guarra!” Le ordenó Raúl.

Estaba claro que la mentalidad de mi mujer había cambiado respecto a la otra vez. La primera vez ella no se esperaba lo que iba a pasar ni sabía cuanto tiempo duraría, además estaba nuestro hijo presente, pero ahora era diferente, había venido a la granja por un fin de semana sabiendo lo que pensaban hacerle y no estaba Luismi por medio. Tenía dos opciones, pasarse el fin de semana sufriendo o disfrutando. Además estaba tan excitada que era inútil resistirse, decidió abandonarse al placer.

No me lo podía creer cuando vi que María abrió su boca y le empezó a chupar la polla a Juan. La otra vez sólo Nacho había conseguido metérsela en la boca y contra su voluntad, ahora se la estaba chupando a Juan voluntariamente, ella que siempre lo había considerado una aberración le estaba mamando la polla a un crío de 15 años para conseguir sexo.

-“¡Ahhh….siiiii….” Gemía Juan.

-“Ahora te voy a follar, te lo has ganado.” Dijo Raúl.

-“Ponte condón, por favor….” Juan cortó la frase de mi mujer volviéndole a meter su polla en la boca.

-“Claro, hemos hecho un trato, te puedes fiar de nosotros.” Mientras decía esto Raúl se puso uno de los condones.

Raúl se la fue metiendo poco a poco, quería disfrutar el momento, cuando llegó a la mitad paro y se quedó quieto esperando que fuese María la que hiciera el trabajo. Ella desesperada echó su cuerpo hacia atrás buscando el resto de la polla del chico, ella empezó a moverse hacia delante y hacia atrás, luego en círculos, intentaba meterse la polla de Raúl lo más hondo posible.

María estaba como poseída, acababa de apartar de su mente todas sus convicciones morales y estaba empezando a disfrutar de verdad. Gemía de placer, ya no intentaba ocultar sus sensaciones. Juan le sacó la polla de la boca para correrse en su cara y su pelo, a ella le dio asco, sentía resbalar los goterones de semen por sus mejillas, pero no dijo nada ya que la inminencia de otro orgasmo la tenía fuera de si, aceleró sus movimientos hasta que se corrió otra vez.

-“¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii………!” Gritó María.

-“¡Eso puta córrete otra vez!” Jaleaba Juan.

Raúl seguía bombeando con fuerza. Cuando por fin se corrió permaneció quieto por unos instantes con la polla en el interior de María saboreando el momento. Continuaron así el resto de la tarde. Ella les chupaba la polla a cambio de que se la follasen. María alcanzó varios orgasmos más. Todos se la follaron y a todos se la chupó, Raúl y Nacho le hicieron tragar su leche, mientras que Israel prefirió descargar sobre las gigantescas tetas de mi esposa.

Cuando terminaron María seguía pidiendo más. Yo sabía que lo hacía por el efecto del líquido y porque estaba muy borracha, pero eso era demasiado, mi respetable mujer estaba suplicando más sexo a la gente que la estaba chantajeando, y esa gente eran los amigos de su hijo que se dedicaban a humillarla.

Ellos querían dejarla con las ganas, la levantaron del suelo y la ayudaron a llegar a una de las habitaciones, ya que a María le costaba caminar, era lógico después de la borrachera que llevaba y la ración de falo que había recibido. La acostaron desnuda sobre una cama y ella se quedó dormida al instante.

Cuando salieron de la habitación Raúl habló a la cámara:

-“¿Te ha gustado cornudín? ¿Has visto como la guarra de tu mujer nos suplicaba que nos la tirásemos? Pues esto es sólo el principio, te garantizo que lo que viene después no te lo esperas.”

Esas últimas palabras me dejaron intranquilo. La verdad es que había disfrutado viendo el vídeo, me había hecho unas pajas espectaculares. En eso estaba cuando me di cuenta de que era la hora de comer y me marché a casa.

Cuando entré en mi casa la comida estaba sobre la mesa. María me dijo que ella no tenía hambre y que iba a dar de comer a Alfredo. Le pregunte morbosamente si le pasaba algo, pero ella me dijo que sólo estaba un poco triste por lo de su tía. Cogió un biberón y se metió a nuestro cuarto con el niño. “Con la cantidad de leche que tiene en sus tetas, esos hijos de puta tienen que haberla dejado seca para que tenga que alimentar a nuestro hijo con un biberón” pensé. Inmediatamente después de comer me fui a mi consulta para continuar viendo las grabaciones.

VIERNES NOCHE

Después de dejar a mi mujer en la habitación la grabación se cortó. Cuando se reinició otra vez se notaba que habían pasado varias horas pues estaba anocheciendo. Ahora era Juan quién hablaba a la cámara:

-” Te preguntaras en que hemos gastado el dinero que nos diste, pues bien te lo iremos diciendo poco a poco.”

-“Si hemos gastado algo para vestir a tu mujercita, nos la vamos a llevar de marcha.” dijo Nacho a continuación.

Acto seguido la cámara apuntaba hacia una cama, sobre ella había un vestido de autentica puta, consistía en una minifalda de cuero que más bien parecía un cinturón, un top, también de cuero con cordones en el escote que permitían mostrar más o menos carne, y unas botas negras con grandes tacones,de las que llegan hasta las rodillas. Además había una bolsita que contenía cocaína.

Al no ver bragas y sujetador me temí lo peor, además estaba la cocaína, pero lo peor estaba por llegar.

Se dirigieron a la habitación de mi mujer para despertarla, ella estaba como inerte desnuda encima de la cama. La intentaron reanimar pero no reaccionaba, estaba muy cansada. Prácticamente tuvieron que arrastrarla hasta la ducha. La ducharon con agua fría y María reaccionó algo, miraba desconcertada hacia todos los lados, estaba desorientada.

La secaron un poco y le pusieron un raya, María no sabía lo que era, nunca había visto cocaína y menos pensaba que los amigos de su hijo pudieran tomarla, ella pensaba que eso sólo lo hacían los yonkis. Ellos le dijeron que era una medicina para despejar la cabeza, y que había que tomarla por la nariz para que hiciese antes efecto. Mi mujer, que todavía no sabía bien donde estaba, se la tomó sin protestar.

A los pocos minutos se encontraba como nueva. Le dijeron que bajase a cenar, María intentó ponerse algo de ropa pero ellos dijeron que no, que bajase tal y como iba. A ella no le importó bajar desnuda, pensaba que los chicos se estaban portando bastante bien para lo que ella esperaba y además estaba eufórica por el efecto de la coca.

Le dieron de cenar una plato de sopa, condimentado lógicamente con líquido para vacas, y un filete con patatas. Supuse que le dieron bien de cenar para que María siguiera confiando en ellos. Después de cenar comenzó el ritual de siempre, empezaron a tomar copas y a mezclar las de María con el líquido. Pero esta vez había una variante, alternaban las copas con más “medicina para la cabeza”

A María le gustaba la situación, tomaba las copas para desinhibirse, acallaba de esa manera la voz de su conciencia. Se fue calentando poco a poco. Cuando no podía más invitó a los chicos a que se la follasen, no les habló, sólo fue abriendo despacio sus piernas. La muy zorra había perdido por completo la dignidad. Raúl se acercó a ella y le habló:

-“Ahora vamos a salir de copas al pueblo de al lado.”

-“Pero…. yo creía…” La muy puta deseaba que se la follasen.

Raúl sonrió al ver que estaba entregada y volvió a hablarle:

-“Si te portas bien, tendrás lo que quieres. Ya has visto que te puedes fiar de nosotros.”

Israel fue a por el vestido y le ordenó que se lo pusiese. María dudó al verlo, no llevaría ni bragas ni sujetador, además era un vestido digno de cualquier puta. Le dijeron que si se lo ponía a la vuelta se la follarían y que además en ese pueblo no la conocía nadie. Una vez convencida de eso no fue difícil hacerlo de que se pintara la cara como una autentica zorra.

Una vez lista se montaron en el coche. Raúl se puso en el asiento del piloto. Sabía conducir desde muy pequeño y el pueblo estaba a pocos kilómetros de la granja. Cuando llegaron se dirigieron a una discoteca para menores. El portero al ver la cámara y a mi mujer no quería dejarlos entrar, pero Raúl le dio 100 euros que le hicieron cambiar de opinión, le dijo que le daría otros 100 a la salida si todo salía bien. Le dio otros 100 al único camarero que había en el bar para que hiciera la vista gorda.

Ya estaban dentro, era una sala bastante grande. Junto a la las paredes había algunas mesas bajas rodeadas por sofás. Habría unos cincuenta adolescentes de entre catorce y dieciséis años en su interior, de los cuales la mayoría eran chicos, era lo que se llama vulgarmente “un campo de nabos”. Al ver a María se quedaron absortos. Las chicas por el contrario la miraron con desprecio.

Raúl se acercó a mi esposa y la ordenó ponerse a bailar en medio de la sala. Ella le obedeció, se notaba que no sabía bailar pero daba igual, Raúl y los demás se apartaron un poco de ella, de esta forma estaban dándole vía libre a la gente del pueblo para actuar. La muchedumbre no tardó en rodearla. Las pocas chicas que había en el local se marcharon ofendidas porque ninguno les hacía caso.

María no sabía que hacer, estaba empezando a sentir manos indiscretas por todo su cuerpo y estaba muy caliente. Intentaba permanecer serena, no quería abandonarse a ese placer, era degradarse aún más, con Raúl y los otros tenía la excusa moral de que le estaban chantajeando pero si ahora se dejaba hacer ya no tendría excusa. Se preguntaba qué le estaba pasando, por qué estaba tan excitada, no podía ser sólo el alcohol…

En esas dudas estaba María cuando se dio cuenta de que le habían desabrochado los cordones del top y tenía a la vista de todos sus enormes tetas. También le habían subido la minifalda dejando al aire su espesa pelambrera. Los adolescentes estaban empezando a meterle mano por todos los sitios, se peleaban por chupar sus tetas, que estaban llenas de leche otra vez. Le manoseaban el culo con desesperación y los más atrevidos pugnaban por introducir sus dedos en el coño de mi mujer que empezaba a estar muy húmedo.

Raúl y los otros disfrutaban con la escena, María se había abandonado definitivamente a las caricias que recibía y estaba apunto de correrse. Cuando lo hizo todos sus acosadores se sorprendieron al ver la cantidad de jugos que resbalaban entre sus piernas. Este fue el momento que Raúl aprovechó para acercarse a mi mujer y hablar a los que la rodeaban:

-“Bueno ya esta bien de diversión, el que quiera follarse a esta puta tendrá que pagar.”

Los del pueblo se enfadaron, querían pegar a Raúl, decían que la zorra era de todos y que no pensaban pagar un duro. Raúl con una jugada maestra les hizo cambiar de opinión.

-“Podéis pegarme si queréis, pero el portero de la disco está a sueldo mío, vendrá y os echará a todos y nadie podrá tirarse a este bombón.”

Los ánimos se calmaron un poco, nadie quería enfrentarse con el portero. Raúl remató la jugada.

-“Mirad, pensaba cobrar 20 euros por cabeza a quien se la quisiera follar, pero como me habéis caído simpáticos por 10 euritos de nada cada uno será vuestra. Es una ganga, es una mujer casada que sólo ha follado con su marido y con nosotros cuatro, una autentica puta de lujo.”

Finalmente aceptaron, tenían una ocasión única para follarse a una tía que ni en sus mejores sueños podrían rozar, y menos en un pueblo como ese. Era increíble, los muy cabrones iban a prostituir a mi mujer como a una puta barata. Pensaba que se habían pasado de la raya, pero no podía dejar de mirar la grabación. Cuanto más humillante era para ella, más excitante era para mi.

Raúl y Juan llevaron a María a un rincón y la tumbaron sobre una de las mesas. Nacho e Israel formaron una cola con todos los que se la querían follar, unos 35, y les dieron un condón a cada uno.

María seguía muy borracha y colocada y, aunque estaba muy caliente, cuando percibió lo que iba a pasar intentó evitarlo.

-“Por favor Raúl, no me hagáis esto, te lo suplico.”

Raúl se acerco a ella y tocando su coño con la mano dijo:

-“Serás perra, si lo estás deseando, estás súper mojada.”

María volvió a suplicarle:

-“No se lo que me pasa, no se porqué estoy tan mojada, pero no dejes que me follen, folladme vosotros, ese era el trato.”

Raúl no le contestó, sólo se rió. Se dio la vuelta, tomo los 10 euros del primer afortunado y dijo:

-“¡Ponte el condón y tíratela!”

María intentó incorporarse, lo hizo sin convicción, intentando mostrar algo de dignidad, intentando ocultar que lo que más deseaba en ese momento era ser follada, pero Juan la volvió a tumbar sobre la mesa.

El primer chaval tendría unos catorce años y estaba temblando, seguro que era virgen. Se acercó a ella y se la metió con mucha delicadeza, dio tres o cuatro empujones y se corrió. Luego uno por uno fueron pasándose por la piedra a mi mujer el resto de chicos, unos tardaban más y otros menos, unos se la follaban delicadamente y otros violentamente. A la hora de correrse la mayoría de los chicos decidieron quitarse el condón y hacerlo sobre la cara o las tetas de mi mujer, ella acabó totalmente cubierta de semen. Además María también se corrió, pero varias veces, era inevitable después de 35 polvos seguidos.

Raúl no les dejó ni beber de sus tetas ni darle por el culo. No entendía que todavía no hubieran sodomizado a mi mujer. Cuando el último terminó levantaron a María de la mesa e intentaron arreglarle las ropas y limpiarla lo mejor posible. No podía tenerse en pie ni articular una palabra.

La llevaron casi arrastrando al coche, pagaron otros 100 euros al portero y se marcharon, no sin antes ofrecerle a este último cambiar los 100 euros por un polvo con mi señora, él al ver el estado en el que se encontraba María optó por el dinero.

Les había salido la noche redonda, y con lo que habían cobrado por María habían podido pagar al portero y al camarero, sobrándoles 50 euritos. Al llegar le dieron una ducha y la dejaron descansar.

Ya era la hora de cenar, decidí dejar para el día siguiente el resto de los vídeos, de todas formas no podía hacerme ni una paja más. Cuando llegué a mi casa la cena estaba en el microondas y María se había acostado, estaba claro que me evitaba. Al día siguiente fui temprano a mi despacho, no podía esperar más, me moría de ganas de ver lo que ocurrió el sábado.

SÁBADO MAÑANA

Cuando llegue a mi despacho estaba súper excitado, me preguntaba qué tipo de sorpresas me depararía el vídeo, conociendo lo hijos de puta que eran sabía que el sábado sería aún más fuerte que el viernes. No me equivoqué.

Se despertaron a media mañana, sabían que María lo haría con cargo de conciencia una vez disipados los efectos de todo lo que había tomado el día anterior, por lo que decidieron prepararle el desayuno y llevárselo a la cama. Además cortaron unas rosas del jardín, a todas las mujeres les vuelven locas las flores y mi mujer no iba a ser menos.

Cuando María los vio entrar intentó cubrirse con las sabanas, ya que la habían acostado desnuda, no podía mirarles a la cara, recordaba lo ocurrido el día anterior y no se lo creía, no sabía como había llegado a ese extremo, como habría llegado a abandonarse de esa manera y, lo que es peor, como podía haber disfrutado tanto con todo eso.

Cuando vio las flores se derritió, pensó que había sido ella la que les había suplicado que se la follasen y luego por la noche también había sido ella la que había disfrutado con todos esos desconocidos, los chicos habían cumplido su parte, se la habían follado con condón y la estaban tratando bastante bien.

Yo me preguntaba por qué harían todas esas cosas y pronto me di cuenta de la respuesta. La habían llevado a donde querían, habían conseguido despertar en ella tal sentimiento de culpabilidad y vergüenza que parecía que la mala de la película era mi mujer.

Una vez María terminó de desayunar, retiraron su bandeja, pusieron las cámaras sobre dos trípodes y los cuatro se metieron en la cama con ella. Era una cama de matrimonio antigua, de esas que son inmensas. Nacho se fue directamente al coño, Juan e Israel prefirieron desayunar a costa de la leche de mi mujer, mientras que Raúl empezó a comerle la boca.

El día anterior, al llegar a la piscina, María no había dejado que Raúl la besase, ya que ella siempre decía que eso se hacía sólo por amor. Pero hoy era diferente, con el sentimiento de culpa que tenía sentía que ya no se podía negar a nada, pensaba que ella se lo había buscado. Los chicos por su parte habían jugado bien sus cartas, ahora era cuando la humillarían de verdad, ahora se iban a follar a mi mujer estando totalmente lúcida, sin liquido ni alcohol.

María se dejaba hacer, dejaba que Raúl le metiera la lengua hasta la campanilla mientras Juan e Israel como aves de rapiña estrujaban sus senos y mordisqueaban sus pezones para extraer toda la leche posible. Nacho por su parte se había puesto un condón y se disponía a penetrarla.

Raúl se levantó y se dirigió a una televisión con vídeo que tenían en la habitación y puso la cinta del día anterior, puso la parte de la piscina donde María les suplicaba por sexo y se la chupaba a todos para conseguir su objetivo. De esta forma conseguía degradarla aún más, María no entendía como había podido comportarse de esa manera.

Nacho colocó a María encima suyo y le ordenó que cabalgase sobre él. Mi mujer estaba muerta de vergüenza, en la pantalla del televisor se la veía teniendo un orgasmo. Ella empezó a moverse, no tenía práctica en esa postura y, lo que es peor no estaba excitada. Israel le puso la polla en la boca, María muerta de asco se la empezó a chupar. La cara de mi mujer era totalmente diferente al día anterior, había pasado de la lujuria más absoluta a la resignación. Raúl se situó detrás de ella, la empujó sobre el pecho de Nacho, cogió un poco de mantequilla que había sobrado del desayuno de María y fue untándole con ella el ojete a mi mujer. María liberándose de la polla de Juan y mientras seguía botando sobre Nacho intentó hacerle cambiar de opinión.

-“¡Por el culo noooooooooooooo….!

Mientras decía estas palabras Raúl se la había metido de un solo golpe.

-“Cállate, eres una zorra, no lo puedes negar, mírate en la televisión.”

María intentaba aguantar el dolor y la humillación de ser sodomizada, pero le era muy difícil.

-“¡Ahhhhhhhh…!¡Me duele!¡Me duele!”

-“¡Dale duro Raúl!” Juan le animaba a su amigo para darle más fuerte.

Era increíble mi mujer tenía tres pollas en su interior a la vez, cada uno de los chicos intentaba meterle su polla más profundamente. María sufría con las fuertes acometidas de Raúl. Israel le sujetó la cabeza descargó toda su leche en su garganta. Nacho se corrió después, lo hizo mientras exprimía una de los pezones de mi mujer que en ese momento sentía como Raúl le inundaba sus intestinos con su caliente semen.

Todos querían ser el siguiente en darle por el culo, pero fue Juan el que se adelanto ya que hasta ahora se había mantenido al margen. Raúl por su parte quería que María se corriera, deseaba que ella disfrutase sin necesidad del líquido, esa sería su verdadera victoria. Se puso debajo de mi mujer y le ordenó que le chupase la polla, comenzaron un 69. María ya no podía negarse a nada, y menos a cosas con las que había disfrutado el día anterior. Estando en esa postura Juan se la fue metiendo poco a poco por el culo, lo hizo con delicadeza por lo que a María apenas le dolió. Juan aguanto poco, apenas unos cuantos empujones, y Nacho ocupó su lugar. María chupaba la polla de Raúl sin mucha convicción pero a este no le importaba, seguía inmerso en su tarea de hacer que ella se corriera. Cuando Nacho terminó fue Israel el que tomó su puesto. Raúl sentía que mi mujer empezaba a excitarse con sus caricias y centró sus lengüetazos en su clítoris. María movía su culo acompasadamente, ya se había acostumbrando a ser penetrada por detrás, mientras Israel seguía empujando y Raúl metía un par de dedos en su coño.

Era alucinante, nunca pensé que María pudiera disfrutar con todo aquello sin estar bajo los efectos de ninguna droga, pero los cabrones de los amigos de mi hijo lo estaban consiguiendo. María se estremeció cuando le llego el orgasmo, momento en el cual Raúl aprovechó para vaciar el contenido de sus pelotas en la boca de mi mujer mientras lamía los abundantes jugos que manaban de su coño. Israel tardo algo más en descargar, cuando lo hizo se quedó un rato quieto dentro de María, la cual seguía conmocionada por el orgasmo que acaba de tener.

Cuando miré el reloj me di cuenta de que era la hora de comer, recapacité sobre todo lo que había visto. Había sido fantástico, había disfrutado tremendamente con la sesión de sexo que me habían ofrecido. Por ahora la cosa había ido bastante bien, pero había ciertas cuestiones que me rondaban la cabeza: ¿Por qué estaba tan triste María desde que volvió? ¿Por qué me evitaba desde entonces? ¿Por qué no había vuelto a darle el pecho a Alfredo?

Cierto que podía tener remordimientos de todo lo sucedido, pero ella había disfrutado bastante con los chicos. También era verdad que ellos le habían bebido todo lo que habían querido de sus tetas, pero ella generaba mucha leche y no tendría problemas para alimentar a Alfredo. Algo más tendría que haber pasado ese fin de semana. No podía esperar para comprobarlo, pero tenía que hacerlo porque era la hora de comer.

Embarazada de su hermano

Domingo, octubre 23rd, 2011

Julia despertaba agotada, la ultima noche de sexo la agotó completamente, Sandro habia descargado todo el hambre de sexo acumulado que tuvo.

Sentía todavía la leche de su hermano por todo su cuerpo, se había sometido a todas sus fantasías sin dudar.

Lentamente se desperezaba y se fue a duchar, odiaba deshacerse del olor de su hermano, pero no podía ir al instituto así.

Notó que le habían crecido los pechos, ¿será que el sexo hace que los aumenten? Se frotó sus pechos con admiración y orgullo, unos pechos que ya no cabían en sus sujetadores, debía comprarse una copa más.

En el instituto, sus amigas no paraban de preguntarle que crema se ponía, Julia había oído que enamorarse y practicar sexo rejuvenecía la piel y hacia los ojos más brillantes, pero en medio de una clase le entraron nauseas y vomitó.

La llevaron a casa, sus padres estaban fuera y Sandro fue a atenderle, cuando le dijeron que vomitó, ambos lo supieron, la extraordinaria sensibilidad en sus pezones, sus mareos, su retraso menstrual y que confundiera el olor de un pavo con un biscocho.

Estaba embarazada.

El miedo entró en los corazones de la pareja ¿Qué pensarían sus padres? ¿Qué pensarían todos? ¿Cómo serán sus vidas en cuanto el niño nazca? Pidieron hora a una clínica abortiva, ella solo estaría una hora y todo pasaría.

Julia entró sola en la clínica, mientras esperaba su turno, empezaba a pensar.

Pensaba en su vida, lo triste y sola que estuvo, pero los últimos acontecimientos fueron los más felices de su vida, todo debido a una confusión que a muchos ojos seria pecaminosa.

Pero ella lo vio como una bendición divina.

Se puso la mano en su vientre, su madre no paraba de decir que el aborto era un asesinato, pero últimamente no hizo mucho caso a su madre.

Pero esta vez.

¿Quién era ese bebé? ¿un producto de su descuido? ¿o simplemente una bendición? ¿Qué culpa tenia ese bebé de formarse cuando la culpa fue de ella por no tomar anticonceptivos? ¿Qué podría llegar a ser ese bebé? ¿Qué vida tendría?

Atormentada por ese debate, se fue de la clínica, su hermano fue comprensivo cuando ella le explicó que no pudo hacerlo.

En la cena familiar, ella estaba intranquila, ¿Cómo podría comunicarles a sus padres que ella esperaba un bebé y menos de su hermano.

No se sentía con fuerzas, no podía decirle eso a sus padres.

Llamaron al timbre y entró la persona que le incitó a hacerlo con su hermano.

La prometida de Sandro.

-¡Sandro! ¡he venido desde Nueva York para que me expliques personalmente…! ¡esa puta está aquí! – dijo la prometida señalando a Julia.

El padre se levantó enfurecido diciendo.

-¡¿Cómo se atreve a insultar a mi hija?! ¡salga de nuestra casa inmediatamente!.

-¡su hija fornicó con mi prometido como la vil ramera que es! ¡tu! ¡vuelve conmigo! ¡y tu no vuelvas a acercarte a nosotros en la vida! ¡¡PUTA!! – dijo la prometida fuera de si.

La prometida si iba a ir pero se detuvo al ver que Sandro no se movía.

-¡¿Qué te he dicho?! ¡ven conmigo!

Sandro se levantó y le dijo.

-¿para que? ¿para que me ningunees? ¿Para interrumpir mis conversaciones? ¿para prohibirme salir con mis compañeros? ¿para no poderte tocar en la vida? ¿para que me tengas? ¿Cómo se dice? ¿domado?.

La prometida se sorprendió al ver aquella rebeldía.

-¡eres mi prometido! ¡nos juramos amor eterno!

-el amor se alimenta, pero tu lo mataste de hambre – dijo Sandro con determinación.

-¡no eres más que un degenerado asqueroso! – dijo la prometida furiosa.

Julia, no podía más y se levantó diciendo.

-no se lo que eres, pero si se lo que serás, una vieja loca que colecciona gatos porque no triunfó en las relaciones humanas, mientras que yo y Sandro estaremos cuidando del bebé que crece en mis entrañas.

Todos perdieron el color, en especial los padres de Julia.

-si, estoy embarazada, de mi propio hermano, yo lo deseé y no me arrepiento, el, de mi carne y mi sangre, es el amor de mi vida – dijo Julia envalentonada.

-n-no puede ser verdad – dijo la madre.

Julia miraba a su madre desafiante y luego miró a Sandro y le besó en los labios, Sandro respondió al beso.

La prometida retrocedió sorprendida y se fue al grito de que estaban enfermos.

Cuando terminaron el beso, miraron a sus padres y al servicio que miraban sorprendidos.

-nos queremos papis, no es ninguna fantasía adolescente, Sandro y yo nos amamos.

-p-podemos ir a una clínica abortiva, pod… – decía la madre, pero Julia le interrumpió diciéndole.

-no, no voy a matar a nuestro hijo, es en lo único que estoy de acuerdo con tus ideas madre, tendré a mi bebe, lo cuidaré y lo convertiré en una persona de provecho.

Sus padres empezaron a discutir acaloradamente con Julia, está hizo lo mismo, pero lejos de enfadarse, Julia sentía.

Jubilo.

Y extrañeza, tenia que estar embarazada de su propio hermano para que sus padres supieran que existía.

Julia no dejó de ir al instituto en los meses siguientes, todos se sorprendieron del embarazo de Julia, la cual, pensó que su barriga maternal era una lente.

Una lente que veía como era la gente.

La mayoría de sus compañeras de colegio y profesoras se alejaban de ella, pensaban que era una fresca.

Pero sus amigas de verdad, Carolina, Fátima, su primer amante y su hija, y otras muchas personas la arroparon, ella supo quienes no le darían la espalda, da igual lo raras que fueran las cosas.

-¿todavía lo haces con el? – preguntó Carolina.

-no, mi bebe podría lastimarse – decía Julia agarrando su barriga de embarazada con temor.

-¡que va! ¡he oído que es sanísimo! Y que influye positivamente en el embarazo – decía Carolina con seguridad.

Esa noche, comprobó por internet lo que dijo y pensó que aquel acto de amor había que alimentarlo con más amor, llevaba tres meses sin hacerlo con Sandro, pero antes tenia que hacer una cosa.

Julia fue al prostíbulo, tocó el timbre, dejó una nota y se fue, una nota que ponía.

“gracias por enriquecer mi vida”

Al volver a casa, cogió una botella de bourbon y se fue desnuda a la habitación de Sandro, sus padres no estaban, tenían toda la casa para ellos.

-querido, tomate una copa – dijo Julia mientras llenaba el vaso.

-gracias, ¿Cómo llevas el embarazo? – preguntó Sandro.

-bien – decía Julia acaramelándose al lado de Sandro – ¿no te gustaría que nuestro bebé supiera que sus padres se aman?.

-si, mucho – dijo Sandro con una sonrisa.

Julia agarró la mano de Sandro y la dirigió a sus pechos, eso asustó a Sandro que la retiró diciendo.

-¿no sabes que podemos hacer daño a nuestro hijo? – dijo Sandro con temor.

Julia besó los labios de su hermano y acarició sus cabellos mientras apoyaba sus pechos en el torso de Sandro.

-tranquilo, todo irá bien – dijo Julia sonriendo.

Las manos de Julia recorrieron el torso y el abdomen de Sandro hasta llegar a sus pantalones, los cuales los desabrochó con habilidad, descubriendo el instrumento que daba placer y vida.

Los labios de Julia empezaron a recorrer la virilidad de Sandro.

Unos labios que recorrían suaves la dura y cálida carne de su hombre, rozando, besando, daba pequeñas pasadas en el glande con la punta de su lengua.

Ella sabia que a Sandro le gustaba, porque le estaba acariciando sus cabellos, miró a los ojos de su amado con inocencia y sus labios engulleron la cálida verga de su hermano, una verga que llenaba su boca hasta llegar al principio del esófago.

Julia se esforzaba, hasta ahora sus felaciones no llegaban a tragarla del todo, luchaba contra sus arcadas, pero sentía que podía hacerlo, por el.

-¿estas bien? – preguntó Sandro preocupado por que su hermana no se ahogase.

Ella lo miró con ojos llorosos por el esfuerzo, pero había hecho una mueca como de una sonrisa.

Lo que agradeció Julia es que Sandro se hubiera afeitado el pelo de su virilidad, la ultima vez que le hizo una felación le rozaron los pelos en su nariz con resultados surrealistas.

Sentía como su amado temblaba, se sacó la suficiente verga como para que su lengua acariciase el glande dentro de su boca, no tardó en sentir el semen chocando contra su lengua.

En ese momento, engulló el pene de Sandro hasta tocar los testículos de su barbilla y apretando sus labios se separó lentamente de el, sacándole toda la leche de macho que había quedado sin salir, un hilillo viscoso era lo único que unía el vigor de Sandro con la boca de Julia, alzó la barbilla para que Sandro viera como su cuello hacia el movimiento de tragar.

Tres veces.

Julia se incorporó a la altura de su amado y le miró con dulzura a sus ojos, el sonrió y acarició su cara, su cuello, sus pechos que al manipularlos salía un liquido amarillo y ceroso, eso preocupó a Julia.

-tranquila mamita, es calostro – dijo Sandro.

Antes de que pudiera preguntarle, Sandro empezó a chupar se sus senos, ella era especialmente sensible, pero ahora se mordía los labios solo con un roce, acariciaba la cabeza de su amado mientras intentaba no llegar al orgasmo demasiado pronto, pero era muy difícil, Sandro succionaba el calostro con ganas, succionando, moviendo su lengua, el placer era tal que apretaba la cabeza de su hermano en sus pechos, no tardó en llegar al climax de su placer.

Sandro la veía agotada, la tumbó sobre la cama y la contempló, era distinta con su barriga de embarazada, no la favorecía, ni tampoco la hacia fea.

Digamos que veía, una belleza distinta.

-S-Sandro, por favor no me mires así – decía Julia tapándose, ella podía chupársela y beber su semen, podía dejarse sodomizar, podía ser masturbada con una cadena, pero todavia le daba vergüenza que la mirasen fijamente, parecía una tontería, pero las miradas eran más sexuales que la misma penetración.

Sandro, sonriendo, le arrancó la sabana que protegía a Julia de su mirada, ella se cubrió con sus manos muerta de vergüenza, pero el se puso encima de ella y le separó las manos y la miró con más atención.

-no soy bonita.

-¿Por qué dices eso? Hermana.

-mírame, estoy gorda, no tengo ese vientre plano con el que mojabas con champagne.

-hay vida en tu vientre, la prueba de que nos amamos, de que nos deseamos.

Julia miró a los ojos de Sandro, unos ojos llenos de sinceridad y deseo, separó despacio sus piernas y le dijo.

-tómame hermano, quiero que estés cerca de mi, quiero que estés tan cerca que prácticamente estemos unidos físicamente, que nuestro bebé sepa que sus padres se aman con fuerza, que sepa que nunca lo dejaremos solo por nuestras peleas, estamos los tres juntos, como una familia feliz.

Esas palabras hicieron reaccionar a Sandro, que besó con pasión los labios de Julia, apuntó con su vigor la concha de la joven y entró despacio en su puerta de la vida.

A medida que bombeaba, veía los pechos de Julia moverse como flanes de gelatina, esa visión excitaba a Sandro que aumentó las envestidas, Julia, temerosa, puso sus manos en su vientre de madre.

Eso calmó a Sandro, que la penetró con más cuidado, mirando amorosamente a los ojos de Julia, la cual, acariciaba las manos de Sandro que agarraban sus caderas.

-te quiero – decía Julia con una sonrisa.

-y yo te quiero a ti, Julia – decía Sandro.

Las envestidas lentamente se aceleraban, Julia sintió mucho placer, pero cambiaron de postura.

Sandro se tumbó boca arriba y ella se puso de rodillas encima de el, sintió como la penetraba profundamente.

Los senos de Julia se movían al ritmo de la penetración, cada vez más rápido, Sandro estaba llegando al orgasmo y en vez de tocar los pechos de su hermana, acarició su vientre de madre.

Ella también llegaba al climax y puso sus manos en su vientre, no tardaron en llegar ambos al orgasmo al mismo tiempo.

Julia, agotada, se tumbó al lado de Sandro, ambos acariciaban el vientre de embarazada.

-¿crees que será feliz? – preguntó Julia.

-crecerá con unos padres que se aman y le aman, si, será muy feliz – dijo Sandro acariciando el vientre de su hermana.

Julia tuvo al niño y prosiguió con sus estudios, llegó a ser la dueña de una empresa de publicidad de gran éxito, en una entrevista que le hicieron, le preguntaron por el secreto de su éxito.

-yo, como muchos vivía en la seguridad, en la comodidad de donde estaba, pero para tener éxito de verdad, hay que ampliar los horizontes y arriesgarse para poder ganar – respondió Julia con naturalidad.

Mi hija es una trolita! (parte 1)

Martes, mayo 10th, 2011

Esto es algo difícil de contar. No es una noticia para la que uno este preparado. Una cosa es enterarse de que la hija de uno esta saliendo con un chico y ya haya perdido su virginidad. Para eso todos estamos preparados ya que eventualmente pasa. Pero enterarse de que tu hija es la putita del grupo, la aspiradora de leche o culito fácil, no es algo fácil de digerir.

En fin, todo empezó en el cumpleaños de 18 de Valeria. Habíamos arreglado hacer una fiesta en nuestra casa quinta. Ella invitaba a algunos amigos, mientras que mi esposa y yo nos encargábamos de los preparativos y, de paso, nos desconectábamos un poco de la agobiante rutina de la semana.

Para no estar tan solos, invitamos a una pareja amiga, Adrian y Jimena. Así fue que los cuatro salimos el día anterior para ya estar preparados y esperar a los chicos con todo listo. Todos nosotros ya estamos rondando los 40 pero nos mantenemos bien. Especialmente nuestras mujeres, mantienen unos cuerpos que cualquier adolescente querría poseer. Tanto Jimena como Gloria, mi mujer, tienen unas buenas gomas y unos cuerpos trabajadisimos en el gimnasio. Jimena es una linda rubiecita con cara inocente, pero por boca de Adrian se que detrás de esa apariencia angelical se esconde una mujer viciosa que no le hace asco a nada. Entre los dos nos divertimos contándonos las peripecias sexuales que practicamos con nuestras respectivas parejas. Es algo muy excitante saludar a la mujer de tu amigo y saber que estuvo tragando leche o recibiendo una pija por el culo todo la noche.

Los cuatro pasamos la noche anterior a la fiesta en la casa. Cenamos, nos contamos anecdotas, nos reímos y se fueron creando muchas expectativas sobre lo genial que seria el día siguiente. Todos pronosticábamos un sol radiante y pileta todo el dia.

Note como Adrián no despegaba los ojos de mi esposa, que aun vestida de entre casa seguía exhibiendo sus generosos atributos. No lo podía culpar, mi esposa, Gloria, es una increíble morocha de pelo ondulado largo con un cuerpo digno del poster central de una playboy. Debo decir que siempre me había excitado la idea de mi esposa poseída por otro hombre, sin embargo, ya sea por celos o miedo, nunca lo había comentado con ella.

Al día siguiente, nos levantamos temprano; y cada uno se puso a ayudar para los preparativos de la fiesta. Las mujeres se dedicaron a preparar ensaladas y a ordenar todo, mientras que Adrián y yo nos fuimos para el area de la parrilla y comenzamos con los preliminares del asado. En realidad tiré algunos carbones al fuego y todo el resto del tiempo nos la pasamos charlando y tomando whisky y cerveza. Asi fue que un rato mas tarde los dos estábamos bastante entonados. Supongo que esa fue la razón por la que comenzó esta charla que, ahora que la recuerdo, fue bastante perturbante:

-Asi que bueno… en cualquier momento esto se llena de pendejitas en celo – tiro Adrián de la nada como quien comenta algo sobre el clima.

Luego de que procesé esa frase, lo único que atine a decir fue:

-Ojo que estas hablando de mi hija!- la verdad que no lo dije muy convencido. Capaz porque en parte pensaba lo mismo.
-Dejemos a Valeria de lado. Las amiguitas deben estar que se parten. O me vas a decir que nunca las miraste con ojos de hombre?-
-No se… no las conozco tanto. Pero alguna que otra vez las vi cuando salen a bailar. Y un poco te doy la razon, hay varias que son muy perras.
-Ves! Ademas ya la mayoria tiene 18,no? Podemos fantasear sin cargo de conciencia.-

Después de esto me reí un poco pero me quede pensando en las amiguitas de Valeria. Adrián tenía razón, iba a estar interesante el día.

Seguimos hablando un rato mas sobre lo interesante que seria comerse a un bomboncito de 18. Siempre en el terreno de la fantasía lúdica. Pero el alcohol ya nos había pegado bastante, y tanto hablar de sexo fue preparando el caldo de cultivo para lo que paso despues. Pero no me quiero adelatar a la historia.

Un rato antes del mediodia llegaron los chicos. Venían en dos autos. Serian unos cinco chicos y cuatro chicas. Entre ellos estaban mi hija y el novio. Ya todos venían en malla. Fuimos a recibirlos. Valeria bajó del auto y ni bien me vio, vino hacia mi corriendo y salto para abrazarme.

-Hola papi! Llegamos! Ya quiero meterme en la pile.-
-Feliz cumple Vale. Estamos terminando de preparar todo, ustedes ponganse cómodos.-

La verdad que tener el sensual cuerpo de mi hija pegado al mio me estaba excitando. Por lo que la aparté rápidamente y seguí saludando a la gente. Mientras saludaba, fui chequeando a las amigas de Vale. Adrián tenia razón, estaba una mas putita que la otra. Todas vestian micro bikinis que dejaban poco a la imaginación. Además sus cuerpos eran esculturales. Esas preciosas tetas adolescentes parecían querer escapar de sus bikinis en cualquier momento y los culitos eran salidos de un concurso de Reef.

Se ve que Adrián había notado lo mismo que yo, pero el muy degenerado no se quedaba solo con ver. Aprovechaba cada saludo para abrazar a las chicas de modo que se apoyaba en esas hermosas tetas y de vez en cuando deslizaba la mano rozando algun culito. Realmente pensé que en algun momento alguna iba a decir algo ya que era muy alevoso. Sin embargo todas se dejaron tocar sin problemas.

Los chicos rápidamente se metieron al agua y nosotros fuimos a nuestro lugar cerca de la parrilla.

-Hijo de puta! No podes tocar asi a esas pendejas. Mira si se sacaban y decían algo.-
-Que van a decir?! Si a esas trolas les gusta mas la pija que comer pollo con las manos.-

Adrián estaba excitadisimo.

-Bueno Mr. Degenerado. Hace lo que quieras, pero que tu mujer no vea la erección que tenes poruqe no quiero tener problemas en el día del cumpleaños de mi hija.-

Dije esto y Adrián se rio mientras se agarraba el trozo por encima del pantalón. Yo no pude hacer otra cosa que reirme también. Estaba hecho un idiota.

Seguimos un rato mas en la parrilla vigilando la carne, tanto la del asado como la de las chicas en la pileta. Asi fue que en un momento, dos pendejas salen de la pileta y comenzaron a caminar hacia nosotros. Las dos tenían un andar bastante gatuno y sus pechos se balanceaban con cada paso. Una era una pelirroja de ojos verdes que partia la tierra y la otra una rubiecita de pelo corto, no tan vuluptosa como su amiga pero se notaba que tenia el mejor culo de todas las del grupo. Cuando finalmente llegaron, la pelirroja, con una sonrisa picarona dijo:

-Hola chicos! Falta mucho para comer? Estamos muriendo de hambre-
-Mmmm… estamos en eso.. le falta un poco.- dije yo, con mi mejor cara de poker

Pero Adrian agrego:
-Igual les podemos ir cortando un pedacito. Veni. Decime que queres.- le dijo a la rubiecita y se coloco estratégicamente detras de ella dándole paso para que vea la parrilla pero a la vez aprovecho para quedarse apoyando ese perfecto culito enfundado en una bikini negra.

Sorprendentemente la chica no pareció perturbarse, sino que todo lo contrario, note como acomodo su colita para que Adrián la apoye mejor mientras miraban el asado.

Instantáneamente, la pelirroja al ver a su amiga en acción y tal vez por ese instinto de competencia innato que tienen las mujeres, dijo:

-A ver. Yo también quiero algo.-

Al decir esto se acerco a la parrilla, con la diferencia de que quedo detrás mio de modo que cuando se inclinaba para ver mejor, me apoyaba su tremendo par de tetas con total descaro en la espalda. Era una sensacion exquisita sentir esa piel suave y caliente rosándome. Me provocó una erección inmediata.

Las chicas se tomaron todo el tiempo del mundo para elegir. Mientras nosotros dos disfrutabamos de la situación. Finalmente se decidieron por un sanguchito de chorizo que comieron ahi mismo mientras charlaban con nosotros. Nos decían que estaban riqusimos, que eramos los mejores asadores, etc. Estaban muy amigables.

Finalmente terminaron de comer lo que les habíamos dado. En ese momento, la rubia, que se llamaba Jazmin, le dijo a su amiga:

-Jessy. Te quedo un poquito sucio el labio. Veni!

No terminaba de decir eso y ya la pelirroja, Jessy, estaba en frente suyo y Jazmin le planto un beso profundo y humedo en esos carnosos labios. De mas esta decir, que mientras duro esta escena Adrián y yo estábamos a mil. No podíamos cree lo perras que eran las chicas. Nuestras cabezas no lograban procesar semejante cosa.

Unos segundos después, las chcias terminaron de besarse y con una mirada sensual se alejaron, regalándonos una espectacular vista de esas colas meneándose mientras caminaban.

Nuestras mentes en estaban en otra cosa, pero de alguna manera logras terminar el asado. Servimos todo y los jovenes comieron por un lado y nosotros con nuestras esposas por otro. Esto nos hizo olvidar un poco lo que estuvimos viviendo un rato antes pero no del todo, claramente era algo imposible de olvidar.

Luego de una pequeña sobremesa y cuando ya todo el almuerzo había terminado, Gloria dijo:

-Bueno, chicos. Jime y yo los dejamos que nos vamos a lavar los platos y después una siestita. Te parece Jime?-
-Dale vamos. Me esta agarrando un sueñito.- respondió Jimena haciendo un gesto de cansancio
-Vayan chicas. Con Adrián nos vamos a dar una vuelta por afuera. Fumar un puchito.- dije yo

Las mujeres se fueron hacia la casa mientras que Adrián y yo salimos a caminar por las tranquilas calle de tierra del barrio. Obviamente la conversación se dirijio al tema que mas nos preocupaba.

-Muy putas Jasmin y Jessy! Te juro que estuve a punto de no controlarme cuando estaba apoyando ese culito- me confeso Adrián casi con desesperación
-Si. Tremendas. Te digo que cuando empezaste a decir lo putitas que estaban las minas de esa edad no te creia. Pero despues de lo que vi, las creo capaces de cualquier cosa.-
-Y que vamos a hacer?-
-Como “que vamos a hacer?”- dije yo sin entender muy bien a lo que iba la pregunta de Adrian
-Claro. Hay que recontra cogerlas. No las vamos a dejar asi.- me contesto como si fuese lo mas normal del mundo
-Estas loco?! Aca? En el con nuestras esposas dando vueltas y mi hija?-
-Roberto. Amigo. Estas cosas se dan pocas veces en la vida. Cuando fue la ultima vez que una pendejita de 18 años con ese orto y esas gomas te tiro onda? No lo podemos dejar pasar. Algo se me va a ocurrir. Confia en mi!-
-mmmm… no se.- respondí incredulo

La charla siguió por esa rama pero no llegamos a nada concreto, simplemente nos hacíamos la cabeza con la posibilidad de comernos a esos dos carocitos de 18 años.

Luego de un rato de caminata, volvimos a la casa quinta. El terreno de la casa era muy grande y con varias entradas. En este caso entramos por una que no era la principal ya que nos quedaba mas cómodo. Cerca de esta entrada se encuentra un cuarto de herramientas que quedaba bastante alejado del resto de las construcciones de la quinta. Al pasar a unos metros de este cuartito, con Adrian escuchamos algunas voces murmurando y gemidos que venían de atrás del cuartito. Nos miramos con cara de duda, y, deseosos de resolver el misterio que se ocultaba del otro lado, nos fuimos acercando sigilosamente.

La imagen que vi al espiar por la esquina de la pared, me dejo helado. Mi hijita, Valeria, estaba en bolas cabalgando la pija de uno de sus amigos mientras que se las mamaba a dos que estaban frente a ella. Mi primer impulso fue saltar y cagar a piñas a todos. Pero Adrián me calmó:

-Para para.. que vas a hacer loco?! Lo único que vas a lograr es armar un quilombo de la puta madre y no vas a solucionar nada.
-No lo puedo creer. Mi angelito. Mirala! Como una puta enfiestada por tres flacos.-
-Que le vas a hacer. Debimos imaginarlo. Visto lo que eran las amigas. Porque ella iba a ser diferente?- me decia Adrián como para darle algo de lógica a la situación
-Pero es mi hija! No la puedo ver asi.-
-Igual… no parece que la este pasando mal. Relajate. Sugiero que nos quedemos aca para asegurarnos de que no le pase nada malo.- el tono de malicia en la voz de Adrián era evidente. Pero no supe que decir y me quede junto a el mirando la escena.

Mi hija seguia montando esa verga mientras que alternadamente mamaba las dos pijas que tenia en frente. Era toda una experta. Movia su cinturita de una manera extremadamente erotica haciendo que la pija se entierre cada vez mejor. Sus tetas, bastante grandes pero bien ubicadas, se balanceaban ritmicamente. Entre sus perfectos y carnosos labios, desaparecian los gruesos trozos de carne de sus amigos. Uno de los flacos que tomaba una cerveza mientras recibia la mamada de Vale, en un momento jugaba a apoyar la lata de cerveza en su cabecita. El y su compañero se reian al ver humillada a mi princesa de esa manera.

Mire a mi lado y vi que Adrian se tocaba la pija por encima del pantalon. Tenia una tremenda erección. Al darse cuenta que lo estaba mirando, me dijo:

-Perdón Robert. Es mas fuerte que yo…- me dijo con culpa

En ese momento tome conciencia y note que yo tambien tenia una importante erección. Evidentemente la imagen de una jovencita siendo cogida por tres hombres despertaba en mi una tremenda calentura, aunque esa jovencita fuese mi hija.

Volví a poner atención en la situación y ahora había cambiado. Vale seguía montando a uno de los flacos en el piso, solo que ahora estaban enfrentados cara a cara, dándonos una espectacular vista de ese redondo y duro culito. Seguía chupando una pija, pero uno de los jóvenes había encontrado otra posibilidad. Evidentemente atraído por el perfecto culito de mi hija, comenzo a jugar con su ano. Le iba introduciendo dedos y lo lubricaba. Valeria no se oponia en lo mas minimo, todo lo contrario, relajaba su estrecho anito para facilitar la entrada de los dedos. En determinado momento se posiciono con su pija dura como un mastil en el culito de Vale y la penetro sin mas preámbulos. Vale pego unos grititos al principio pero estos luego fueron reemplazados por gemidos que denotaban un placer extremo.

Mi angelito estaba siendo cogida por todos sus agujeros y le encantaba. Y yo, su padre, disfrutaba con la situación. Era perturbador.

Unos momentos mas tarde, decidieron dar por terminada la orgia con Vale y la hicieron arrodillarse. Uno a uno fueron pasando sus pijas por la boquita de mi hija y acabaron en su cara, sus pechos y su pelo. Era extremandamente erotica la imagen de mi dulce hijita prostituida por todo ese espeso y blanco semen. Por la sonrisa en su carita, lo habia disfrutado en grande.

Con Adrian dimos por finalizada nuestra sesión de Vouyerismo y nos retiramos sigilosamente.

El primero en hablar fui yo:

-Y bueno. Termino siendo una putita. Que se le va a hacer.-
-Y si.. cosas que pasan Robert. Por lo menos es bastante buena en lo que hace, no te parece?-
-Jajjaja… que hijo de puta.. Si, estoy orgulloso de mi hijita.

Me era mas fácil aceptar que Vale era una trolita y que me calentaba de sobre manera, que luchar contra ese sentimiento.

Seguimos caminando. Y cuando estábamos llegando a la casa principal, escuchamos nuevamente voces y algunos gemidos que venian de atrás de la casa. Yo pense que se me había arruinado la cabeza y que estaba delirando, pero mire a Adrian y el también tenia cara de incrédulo. Me dijo:

-No me digas! Un Deja vu??-
-Jajaja… seran las amiguitas de Vale? Te digo que si son. Me prendo de una.- afirme

Al igual que antes, nos fuimos acercando de a poco. Estábamos confiados de que por lo vivido, nada nos podía sorprender. Pero el universo esta lleno de sorpresas, y esta fue una de ellas.

Eran nuestras esposas, Jimena y Gloria, en plena faena. A Adrian se le puso la cara blanca como la nieve cuando vio a Jimena en cuatro patas siendo culeada salvajemente por uno de los jovenes que habia venido a la fiesta. Creo que era la pija mas grande y gruesa que vi en mi vida, y estaba entrando entera en el dilatado ano de la esposa de mi amigo. Gloria no paraba de gemir con cada embestida que recibia. Evidentemente le dolia, pero lo disfrutaba a la vez.

Mientras tanto, mi mujer, estaba arrodillada frente a otro flaco. Le vi un poco la cara y reconoci que era el novio de Valeria. No podia creer lo trola de mi esposa de estar con el novio de mi hija. Y encima le estaba dando una tremenda mamada. Chupaba esa pija como si fuese la ultima pija en el mundo. La tragaba hasta los huevos y jugaba con su lengua. La recorría lentamente y la volvia a tragar. Era una experta. Yo lo sabia por experiencia propia, pero hacia mucho que no me la chupaba con esas ansias. Hilos de saliva mezclada con liquido preseminal chorreaban de su boca por la barbilla y caían en sus exhuberantes pechos.

Luego de unos minutos de mirar la escena, le di una palmadita en la espalda a mi amigo y le dije con un tono fraternal:

-Vamos… ya fue. Son todas asi.-

Y nos fuimos alejando. Yo, después de ver a mi hija, ya estaba inmunizado. Pero Adrián estuvo un rato largo callado y pensando. Hasta que escuchamos unas dulces voces a nuestras espaldas:

-Hey chicos! No nos pasan un poco de bronceador en la espalda?!-

Eran nuestras amigas, Jasmin y Jessy, que se disponían a tomar un poco de sol. Con Adrián nos miramos y una sonrisa de oreja a oreja se dibujo en nuestras caras. Pero eso queda para la segunda parte….

Mi familia IV

Miércoles, enero 19th, 2011

En las historias anteriores conté cómo mi padre lo perdió todo, cómo mi madre me apartó de él
para vivir con otro hombre y cómo logré que me permitieran volver a ver a mi papito después de
muchos meses sin verlo. Ahora relataré lo que sucedió a continuación.

Pasaron casi cuatro meses, los cuales los viví en la gloria. En casa de mi madre, cada vez
más “cercana” a mi padrastro y los fines de semana de ensueño con mi papito. Hasta que a la
tonta de mi madre se le ocurrió un genial viaje a Estados Unidos, un viaje que iba a durar más de
un mes en donde íbamos a estar sólo ella y yo, ya que según ella sería mi regalo de cumpleaños.

Desde el principio este viaje me pareció extraño, mi madre estaba extremadamente solícita
conmigo, me compraba todo lo que yo pedía, no importando lo caro o raro o atrevido que
fuera, y en todas las ciudades que visitamos, me dejaba sola una o más tardes en el hotel donde
estuviéramos alojando. No me importaba, eso me daba tiempo para entretenerme dándome
un poquito de autosatisfacción mirando porno en el cable de los hoteles y acordándome de mi
papito. Recuerdo que un día le conté eso por teléfono a papá y se calentó tanto que tuvimos sexo
telefónico en ese mismo momento.

Entonces, cuando faltaba un poco más de una semana para mi cumpleaños y nos aprestábamos
a ir a nuestra última escala en Estados Unidos, mi madre me llevó a desayunar a un lugar muy
bonito y luego me dice como si nada, que estaba embarazada de su conviviente, y que pensaban
casarse dentro de dos meses y que para esa ocasión vendrían los hijos de él a conocernos.

Me quedé pasmada inicialmente, mil ideas cruzaron por mi mente en ese momento. Ahí estaba
la verdadera razón de este carísimo viaje, no era por mi cumpleaños, no era para hacerme feliz,
era para ablandarme, para que recibiera la linda noticia con la cabeza embotada con sus regalos y
mimos. Me enfurecí por algunos segundos, por eso y porque la muy perra se atrevía a tener un
hijo con otro hombre distinto a mi padre… pero por otro lado, esto era muy bueno pensé, esto
definitivamente le ponía un final a su relación con mi papá, y el chiquillo la tendría tan ocupada,
que al fin me dejaría en paz, al fin podría irme mas tiempo con mi papito, mientras ella jugaba a la
familia feliz. Sí, eso era perfecto, y entonces me sentí muy alegre y la felicité.

La última semana en ese viaje fue la más larga de toda mi vida, la verdad no entiendo cómo es
que ella no se dio cuenta alguna de mi aburrimiento, es que los ratones y las princesas de ese
parque tan famoso (no lo nombraré, pero asumo que adivinan cuál es) ya no me interesaban, ni
me entretenían, lo único que yo quería era sentir un pene rico y calientito en mi culito, y el sabor
del semen de mi papito chorreando por mis labios.

Finalmente llegó el día de volver a casa, llegué un día antes de mi cumpleaños, mi madre estaba
muy feliz, le contó todo a mi “padrastro” y ambos se alegraron con que yo recibiera tan tranquila
la noticia. Esa noche todos nos fuimos a dormir temprano, pero yo no podía conciliar el sueño,
estaba tan nerviosa, ¿qué sorpresa tendría preparada mi papito para mi cumpleaños?, sabía que
el acuerdo era que pasaría la mayor parte del día con mi madre, y en la tarde iría con él y me

quedaría a dormir en su casa… ¿qué nueva experiencia me daría mi dulce papito?.

Me levanté cerca de la media noche para tomar alguna leche tibia que me permitiera dormir, y me
encontré con la sorpresa de que mi padrastro estaba aún en su despacho, llena de curiosidad me
acerqué a ver y estaba solo, al verme se alegró mucho y se levantó enseguida, se acercó a mí y me
abrazó intensamente, y me dijo “Feliz cumpleaños”, me alegré bastante y le respondí con un beso
muy mojado en la boca, enseguida el comenzó a besarme y a tocarme los pechos, retiró mi bata
de dormir y metió sus manos debajo de mi camisón, mientras yo abría su camisa y pantalones,
le bajé los calzoncillos y comencé a lamer su vergota larga y delgada, le chupé las bolas, y tragué
mil y una veces lo que pude meter dentro de mi boca de ese rico pene que prácticamente llegaba
hasta mi garganta y aun sobraba fuera de mi boca. Se vino dentro de mi boca y su leche me llenó
tanto que chorreaba por mi mentón aunque yo tragaba y tragaba.

Luego nos acostamos desnudos en el sofá, yo estaba sobre él, mientras acariciaba mi espalda
y trasero, me hablaba suavecito, me decía cuanto me había extrañado, y lo sólo que se sentía,
ya que desde que mi madre supo del embarazo no aceptaba sus avances, yo sonreía para mis
adentros y con mi vagina comencé a estimular su miembro que pronto volvió a estar duro como
me gustaba, me puse a mover como de costumbre y ambos nos excitamos mucho, entonces mi
padrastro hizo algo que me sorprendió y me gusto demasiado, tomó mis manos fuertemente
con su mano izquierda y se giró sobre mí de modo que quede debajo de él con las manos sobre
mi cabeza fuertemente sujetas, y con la derecha abrió mis piernas y me hizo levantarlas hacia mi
cabeza y entonces me atravesó… por el ano.
Confieso que estaba tremendamente excitada,
tanto que casi no me importó la perspectiva que me fuera a quitar la virginidad, pero una vez que
estuvo dentro de mí, agradecí que no lo hiciera y disfruté de su sexo completamente, lo hicimos
durante mucho tiempo y fue exquisito, me sorprendí mucho al ver que entraba completo dentro
de mí, suerte que no había comido antes de ir a dormir, él también se sorprendió de eso, de
hecho, se dio cuenta de que yo no era nueva teniendo sexo por el culo, pero no le importó y no
hizo preguntas. Ambos estábamos tan necesitados que dejamos el sofá lleno de nuestros jugos y
el ambiente olía a sexo.

Al amanecer me acompañó a mi habitación, me tomó en brazos y me dejó en mi cama, ahí estuvo
un buen rato arrodillado junto a la cama besando mis pechos, lamiendo mi vagina, mientras me
daba las gracias, y me decía cosas tiernas y bonitas, hasta que me quedé profundamente dormida.

Al otro día me dolía todo, me levanté directamente a almorzar, recibí mis regalos, y me preparé
para visitar a mi papito.

Al llegar a casa, mi papá me recibió con un beso en la boca mojadito y me entregó
inmediatamente una caja, al abrirla había un maravilloso y provocativo baby doll de seda roja
y encajes negros que tenía unos coquetos y atrevidos orificios en los pezones y unas delicadas
zapatillas de seda, me dijo que me vistiera en el baño y que acudiera a la habitación en cuanto
estuviera lista. Hice lo que me dijo, y cuando llegué a la habitación me encontré con que estaba
inundada de un aroma delicioso, decorada con decenas de rosas rojas , velas y una música

suave, mi padre estaba semidesnudo y me condujo delicadamente de la mano hasta la cama
que estaba cubierta de pétalos de flores, tal como si fuera un caballero andante o un sirviente
dedicado me retiró las zapatillas y besó mis pies, luego mis piernas, hizo que me recostara
suavemente y acomodó mi cabello, se retiró hacia atrás y se quedó mirándome con una expresión
de admiración, tal como cuando alguien observa una obra de arte, luego abrió una cajita, y de
ella saco un collar de cuentas, se acercó suavemente y comenzó a besarme el cuello, el pecho, los
senos, los brazos, las manos, siguió nuevamente con los pies y piernas, lamió mi vagina y comenzó
a excitarme con su lengua, mientras su dedo recorría mi ano, y justo cuando me estaba viniendo
en mi primer orgasmo de la noche, sentí como introducía una a una las cuentas del collar.

Luego me levanté y parte del collar de cuentas me salía por detrás cual cola de ratoncito, nos
pusimos en la posición del 69, yo tragaba con placer y deseo el pene gordo y grande de papito,
con su semen saladito y dulce a la vez, mientras él jugaba con mi botoncito con su lengua, yo
sentía salir mis jugos calientes, y el comenzó a sacar poco a poco las bolitas haciendo movimientos
y juegos con ellas y yo comencé a tener sensaciones tan fuertes que no pude evitar el dejar de
chupar para gritar, mientras su leche manchaba mi cara y corría por mi cuello.

Luego de tener otra vez un orgasmo, me fui a limpiar la cara y cabello, y al volver encontré a mi
papito con un surtido de juguetes nuevos sobre la cama, habían vibradores muy grandes, simples y
dobles, algunos muy realistas parecidos al pene de mi papito, otros con texturas extrañas, y unos
aparatos con cables y cosas que no comprendía. Con paciencia mi papito me explicó para qué
servían y cómo se usaban. Entonces yo le dije apuntando al vibrador doble –“Pero papá, este no
lo puedo usar, porque perdería mi virginidad”. Y él me respondió –“Cariño, todo a su tiempo,
la noche recién comienza, y aun queda lo mejor”. Luego, se levantó y me hizo pararme frente
a él, yo apenas le llegaba al pecho en altura, su espalda era tan ancha y protectora, sus brazos
tan regios, su pene erecto en todo su esplendor nuevamente, tomó suavemente con sus fuertes
manos mi rostro y delicadamente me besó, larga y apasionadamente, mientras posaba sus manos
en mi cintura, luego diestramente retiró mi baby doll dejándome completamente desnuda, me
abrazó y me levantó sobre él, yo me colgué de su cuello y abrí mis piernas sujetándome con ellas
de su cintura, sentía su pene tocándome el trasero, mojadito, rico.

Suavemente se acostó sobre la cama, mientras yo besaba su cuello, luego me miró largamente
mientras yo me erguía sobre él, con sus manos tomó mi cadera y me levantó suavemente, me
posicionó sobre la cabeza de su pene, y entonces supe con claridad lo que pasaría, me bajó de
golpe sobre él, entro limpiamente y muy rápido dentro de mí, y yo sentí un dolor agudo que
se anuló prácticamente de inmediato, yo solo exhalé y emití un pequeño gemido, comencé
a moverme de arriba abajo según las instrucciones de sus expertas manos y prontamente
gozábamos mutuamente, jadeábamos, gritábamos, nos reíamos, jamás en mi vida había sentido
tal placer, me estaba entregando completa al hombre de mi vida, éramos uno desde ese
momento, y nada nos podía detener.

Por mis piernas corrían mis jugos vaginales, junto con la sangre de la virginidad y los jugos
lubricantes de mi papito, el olor a sexo se mezclaba con el aroma de las rosas y las velas creando

un ambiente embriagador, maravilloso.

Mi papito estaba feliz, continuamente me decía lo apretadita que estaba, lo rico que me sentía,
me decía que ahora yo era su mujer, que era suya, que siempre sería suya, y yo era tan feliz al
oírlo, tuve orgasmos múltiples, él tubo convulsiones de placer, sentí su miembro latiendo dentro
de mí, luego él se vino sobre mi cuerpo y me bañó en su semen. Yo tenía período desde los
nueve años, por lo tanto era mejor evitar problemas, el resto de la noche nos dedicamos a jugar
con los aparatitos, descubrí que a mi papi le gustaba ver como gozaba con los vibradores y se le
paraba casi de inmediato cuando yo gritaba de placer con ellos puestos, no tardé en tener un
vibrador en la vagina y a mi papi en el culo dándome duro.

A ratos, mi papi se desaparecía y volvía con fuerzas renovadas, supuse que era porque iba al baño
o algo así, jajaja, luego sabría la verdad de todo (no, no era porque se fuera a tomar la pastilla azul,
era por otra cosa, muy distinta).

Al otro día tuve que volver a la casa de mi madre, mi papi me dijo antes de llevarme que de ahora
en adelante nos tendríamos que cuidar de un embarazo, así que usaría condón y yo no debía
olvidar de usar las pastillas. También me hizo una pregunta que me sorprendió, me dijo -“he sido
muy feliz al ver que eras virgen y que yo he sido el que te ha hecho una mujer, pero esta noche
noté que tu culito estaba un poco maltratado, ¿Qué te ha pasado?- Casi muero cuando me lo
preguntó, al principio no supe que responder, y luego le dije –“papito, es que un amigo me dio por
el culito ayer, por favor no te enojes, el no importa nada, solo que estaba necesitada y el también,
y nos consolamos juntos”- No podía decirle que me acostaba con el hombre que le había robado
a su esposa, pero tampoco podía mentirle del todo, así que lo dije a medias. El me abrazó, pero
algo en su mirada me indico que esto no quedaría de esa forma.

Y así termina esta parte del relato, al fin mi papito me había hecho su mujer, pero esta aventura
no había terminado, se abría todo un mundo nuevo con esto, y los secretos se iban acumulando,
pero eso lo relataré en otro momento.

Verónika.

El Club

Martes, septiembre 21st, 2010

Escrito por: RTUTY

INICIO

Voy andando por la calle acompañado por mi novia, una guapísima morena de ojos azules, 1.75 m. de estatura, una tetonas gigantes y naturales de talla 140, cintura de avispa para enmarcar una trasero de grandes nalgas y anchas caderas, además de piernas larguísimas. Me ha costado encontrar una chica tan impresionante y encima, con el cuerpazo de putón adecuado. Debo llevar unas treinta novias probadas para ser mi futura mujer, pero siempre acaban fallando en algo. Hoy va vestida de la manera habitual impuesta por mí: por supuesto zapatos de tacón de aguja, traje de ejecutivo lo más ajustado posible para que le entalle ese pedazo de culazo de putón, camisa blanca que le resalte sus enormes tetas y si tiene que llevar la americana, la lleva de manera que sus tetorras le sobresalgan. En el día de hoy al hacer calor no la lleva, por lo que a todos lo tíos que nos encontramos por la calle, se les salen los ojos de cara.

Veréis, todas las mujeres en mi familia están al servicio de los hombres, y es difícil encontrar mujeres que no solo quieran actuar en esa dirección, sino que realmente disfruten haciéndolo. Además, los parámetros de admisión son súper estrictos en cuanto a las cualidades físicas, lo cual hacía aún más difícil encontrar a la candidata adecuada. Si a eso se le suma que debo ver que ella realmente estaba a gusto conmigo la misión era realmente difícil. En mi familia somos podridamente ricos, lo cual ayudó en mi misión. Hoy por fin, después de verificar que ha asimilado las normas de mi familia y las del CLUB del que somos dueños, la voy a presentar a mis padres.

-¿Estás nerviosa Norma? – le digo a mi futura esposa.
-Un poco, no dejo de pensar en si seré capaz de tragarme toda la pollaza de tu padre y a la vez lamerle los huevos – me dice.
-No te preocupes, cacho de guarra que lo harás bien.

Indefectiblemente, la putona de mi futura mujer saca la lengua desencajando la mandíbula mientras masculla algo como ¡arrrrrrrrrrg!, cada vez que la insultó. Forma parte de las normas que ha interiorizado de forma automática. Esta vez se ve que estaba visualizando como se tragaba la polla de mi padre, porque además de sacar la lengua, la muy guarra encorvó su culo tensando al máximo la falda.

-Vaya mira, se acerca la familia García. Acuérdate de comportarte Norma – le digo.
-Clara amor.

Los García son una de las muchas familias pertenecientes al club del que mi familia es fundadora y regidor. Tiene filiales en todo el mundo, con unas 250.000 familias censadas, así que como comprenderéis no las conozco a todas, sin embargo, los García viven en mi ciudad y por ende son conocidos. Como todos los miembros del club, son de posición desahogada.

-Hola Emilio, como estás hombre – le digo al señor García, el cual va acompañado de su mujer y de su hija.
-Hola Andrés…, joder que bien acompañado vas – me dice.

-Si lo dices por este putón que me acompaña, te diré que es mi novia y hoy precisamente voy a presentarla a mis padres – le digo mientras mi novia saca la lengua, mirando directamente a los ojos al señor García.
-Vaya…, veo que esta bien enseñada – dice el señor García, al tiempo que agarra una de las tetazas de mi novia estrujándola sin piedad.

En este momento ocurren varias cosas que son dignas de resaltar. En primer lugar mi novia saca aún más la lengua si cabe, al tiempo que masculla algo como ¡aaarrrrgggg! Dado que en ningún momento había guardado la lengua, le estaba cayendo saliva por la misma y tenía un hilillo que le llegaba hasta sus tetonas, empezando a mojar la camisa. La señora García y su hija, también tenían la lengua fuera y coreaban a dúo algo como ¡aaarrrrg aaa arrg aaa arrrrrrrrrrg!

La señora García llevaba un vestido de verano vaporoso, el cual transparentaba unos tremendos tetones y una braguita minúscula de color blanco. Era rubia, pecosa, con unos labios muy gruesos de jodida chupapollas. Sus caderas no eran tan rotundas como las del putón de mi novia, pero sus piernas eran larguísimas.

La hija de los García era una putilla de unos quince años, vestía un pantalón de lycra ajustado, tacones de aguja y una camiseta que ajustaba unos tetones que no eran normales para su edad. Tenía el pelo de color castaño y había heredado lo labios de chupona de su madre.

Unas de las normas del club, era que todas las mujeres tenían que ser unas tetonas, y solo eran admitidas cuando esa circunstancia se producía. Cuando en una familia del club una niña alcanzaba la adolescencia (edad mínima para ser admitido/a y siempre certificada por un ginecólogo), sus padres procuraban dotarla de los atributos necesarios.

-Hola asquerosa… – le dice a mi novia el señor García, para a continuación cogerle con la otra mano su enorme trasero y pegarle un morreo metiéndole la lengua hasta la campanilla.

En ese momento la señora García y su hija sacan aún más la lengua desencajando la mandíbula, y veo como la saliva les gotea a ambas de sus bocas de guarras.

-Me alegro de verla señora García – le digo al tiempo que le agarro una de sus enormes tetonas con una mano y a la vez, le meto la otra bruscamente y sin piedad en la boca todo lo que puedo.
-Y ahora tu puta de mierda, agárrame el paquete y con la otra mano estrújale la otra teta a tu madre –le digo a la pequeña guarrilla, la cual tenía ya un río fluyendo de su lengua babeante.

La hija de los García hace lo que le ordené, y me agarra la polla por encima del pantalón, al tiempo que coge el tetón de su madre por encima del vestido y mirándome a los ojos lo estruja estirando hacía fuera.
Su madre con lagrimas en los ojos debido a que le he metido toda mi mano y parte del antebrazo en su boca de putona, aprovecha que su hija esta al lado, para coger una de las tetazas de esta y estrujarla sin piedad.

Daros cuenta de que todo esto que estoy contando, ha sucedido en plena calle y a luz del día. Los peatones cercanos estaban alucinados y algunos se habían parado a mirar.

Todos los miembros tienen que tener este nivel de impunidad, es decir, que no les importe el que dirán debido a una independencia económica total.

El señor García separa su boca de los labios de mi novia, y esta inmediatamente vuelve a sacar la lengua sin importarle el chorretón de saliva que cae sobre sus tetonas.

-Joder guarrona, creo que me estoy poniendo cachondo – dice el cabrón de García, mientras aprieta la tetonas de mi novia con toda la fuerza de la que es capaz.

En el entrenamiento que ha recibido mi novia por mi parte, la muy putona ha aprendido a transformar el dolor de ciertas acciones en placer, debido al morbo que le da que la traten como un puto objeto.

Oye Emilio mira…., hoy todavía no me he corrido y este par de putonas me están
poniendo a mil. Me apetece mucho llenarle el ojo de leche a la putilla de tu hija, así que,
vamos a entrar en este bar de aquí y me vació en su preciosa carita… ¿Qué dices? – le
digo al señor García, mientras saco la mano de la boca de su mujer y me limpio la saliva
utilizando su vestido.

La pequeña zorrita que tiene como hija el señor García, me aprieta con más fuerza la
polla al notar que esta se ha hinchado y le mete la mano bajo la falda a su madre, para
cogerle una nalga.

-Si papi por favor, hoy todavía no me han echado ningún cuajo en mi puta cara – dice
la zorrita mientras le cojo una tetona por encima de la camiseta y tiro con fuerza hacia
fuera, ante lo que ella vuelve a sacar la lengua ¡arrrrrrrrrrg!

-Esta bien cariño, ya sabes que me encanta ver tu preciosa carita manchada de lechadas
– dice el señor García, mientras agarra a dos manos los tetones de mi novia.

Hay que decir que unas de las reglas de nuestro club, es que los hombres se corren única
y exclusivamente en las caras de las putonas, sin embargo, pueden elegir si se corren en la boca, la nariz, los ojos o el pelo. Las mujeres luego no pueden limpiar ese semen, sólo, si hay otra mujer y ella quiere, esta puede lamerlo y tragándoselo limpiar a la otra. Ningún hombre puede limpiar a ninguna mujer de las corridas y si ninguna mujer quiere, la puerca debe ir exhibiendo la corrida.

-Tranquila cariño, que luego te lamo toda la corrida de este cabrón y te dejo limpita – dice la señora García a la vez que estruja el culazo de putona que tiene su hija.

Entonces entramos en el susodicho bar, dejando el señor García y yo, que las putonas entraran primero contoneando sus traseros. Hay que decir que los miembros del club se identifican de manera inmediata, a través de sendos anillos. Uno diseñado para los hombres y otro para las mujeres, de tal manera que estés en la parte del mundo que estés, sabrás si la persona que tienes delante es miembro del club o no.

En el bar, me dirijo al camarero y le pregunto por los baños. El me mira, mira mi anillo, mira a la increíble putona de mi novia y me dice – Señor, le dejo mi almacén, si me facilita una invitación para la MANSIÓN.

-No hay problema, pero sabes que solo podrás entrar, si vienes con un putón de tu propia familia – le digo.

-Por supuesto señor.
-Está bien – le digo y le doy una tarjeta.
-Mil gracias señor, sírvanse pasar por aquella puerta – nos dice.
-Norma, dale las gracias – le digo a mi novia.

La muy asquerosa, inmediatamente saca su lengua todo lo que puede ¡arrrrrrrrrrg! y a continuación le coge la mano al camarero, la introduce debajo de su falda, junta cuatro dedos y los introduce en su coño. Mira directamente a los ojos al camarero y mientras deja la mano metida en su coño, empieza a babear saliva. Cuando la saliva es abundante, saca la mano del camarero de su coño completamente viscosa de jugos vaginales. Sin dejar de mirar al camarero y con la lengua completamente fuera ¡arrrrrrrrrrg!, se introduce la mano en la boca hasta engullirla completamente y empieza a succionarla haciendo ruidos de chapoteo. Mama García y Zorrita García, ante el espectáculo, sacan la lengua al unísono ¡arrrrrrrrrrg! Por fin, la puta de mi novia saca la mano del camarero de su boca y empieza a secarla sobre su camisa blanca, justo por encima de sus tetonas, hasta que la mano está seca.

-Bien, andando – digo dando el asunto por zanjado y agarrando a mi futura esposa de manera violenta de una de sus tetorras, la arrastro hacia la habitación.

-Emilio…, verás tenemos un poco de prisa, así que vacíate rápido, ¿vale? – le digo al señor García, mientras agarro del pelo a la asquerosa de mi novia, con lo cual ella saca su lengua ¡arrrrrrrrrrg! y la arrastro hasta él.
-De acuerdo – dice.

El cabrón de García, coge la camisa de mi novia y sin más, le pega un tirón para dejar al descubierto las dos gigantescas tetonas. Por supuesto ella no lleva sujetador, así que empieza a estrujarlas sin piedad.

-Sácame la polla asquerosa – dice, al tiempo que le sube la falda y mete de golpe la mano entera, en el coño empapadísimo de mi novia. Ella, con la mano del señor García dentro de su chochazo y siempre mirándolo a los ojos con la lengua fuera ¡arrrrrrrrrrg!, le desabrocha la bragueta y saca su polla completamente empalmada. García saca la mano del coño de mi novia y agarrándola del pelo con la otra mano, la pone de rodillas.

Traga putón – dice.

Mi novia de rodillas, encorva la cintura resaltando el pedazo de culazo enorme que tiene y se traga la enorme polla del señor García hasta los huevos.

-Olivia ven aquí – dice.
-Si papi.

El cabrón de García, extiende la mano que había estado metida en el chochazo de mi
novia, la cual rezumaba jugos de coño, y la jodida niñita empieza darle lametazos. A
cada lametazo, enseña a su papa el jugo de coño rezumando en su boca, hasta que la
tiene completamente llena. Mientras veía a la guarra de su hija hacer esta operación, le
iba follando la boca a mi novia con total violencia, como si fuera un coño. Sacaba la
polla casi completamente de su boca y la volvía a hundir hasta los huevos.

-Muy bien putilla, ahora dáselo a tu madre y procura darle en los ojos – dice el muy

cabrón.

Mi novia, al escuchar esto se corre como una cerda y sale un chorro de su coño, como si
se hubiera meado.

-Mira, mira, a la muy cerda le ha gustado la orden. Joder como se corre – dice el señor
García, gimiendo mi novia por la boca mientras se la reventaban a pollazos. Por el coño,
no paraba de echar chorretones de corrida.

En esto, la zorrita García se acerca a su mama, la cual había sacado sus tetones
por encima de su vestido y los estaba estrujando con ambas manos, con lo cual
parecían más gigantescos si cabe. La muy zorra de mama García con la lengua
fuera ¡arrrrrrrrrrg!, mira a los ojos de su hija, mientras esta acerca su cara a escasos
centímetros. La niña se toma su tiempo. Yo, ya estoy con la polla fuera jalándomela, el
señor García sigue dando pollazos a mi futura mujer y mama García, cada vez con la
lengua más afuera ¡arrrrrrrrrrg!

Lo cierto es, que la jodida cría es guarrísima. Junta sus manos debajo de su boca y deja caer en ellas lentamente los jugos vaginales. Cuando vacía su boca, se relame y a continuación vuelve a sorber un poquito de los putos jugos de mi novia. Acerca la boca al ojo izquierdo de su madre y lanza un violente escupitajo, que da de lleno en el ojo.

-Jódete puta – dice la niña, jadeando de excitación.

Su puta mama, sigue con la lengua fuera cayéndole ingentes cantidades de saliva ¡arrrrrrrrrrg!, y con su ojo izquierdo completamente manchado de jugos vaginales. Por cierto, lo tiene abierto y en ningún momento lo cerró. Las putas del club, tienen que aprender a recibir la corridas con los ojos abiertos y mirando en todo momento, al cabrón que les va a echar la corrida.

Mi futura esposa, al ver el lapazo que la zorrita le había dado a su propia madre, volvió a correrse, gimiendo y babeando de saliva los huevos del señor García, mientras seguía recibiendo sus pollazos cada vez mas fuertes.

En esto, yo estoy con la polla a tope, así que me acerco por detrás a mama García, le levanto la falda y ella al notarlo, levanta su culo sin dejar de mirar a su hija con la lengua fuera ¡arrrrrrrrrrg! Cojo su culazo con ambas manos y con toda la fuerza que puedo, le separo las nalgas abriendo su coñazo. Apoyo mi polla en la entrada de su coño y voy empujando lentamente, sin embargo, al ver que está completamente empapado, hundo mi polla sin piedad y empiezo a follarla con violencia.

-Tiene un coño acogedor la muy putona, ¿verdad? – me dice la zorrita García relamiéndose.
-Pues si, y después, me va jalar la polla encima de tu asquerosa cara hasta que me corra, procurando darte con mi corrida en tus bellos ojos, hija de puta – le digo.

La jodida niñata ante mis palabras, saca la lengua fuera ¡arrrrrrrrrrg! y empieza a correrse, empapando el pantalón de lycra blanco que lleva con tanta fuerza, que la corrida empieza a salpicar.

-Serás hijo de puta – dice la cría.

La mama al ver esto, también empieza a correrse pegando grandes gritos y gemidos. La niña entonces, vuelve a sorber mas corrida de coño y acercándose a su mama, le escupe en el ojo derecho.

-Puta cría asquerosa – dice la mama con los dos ojos llenos de jugos vaginales, babeando por la boca y corriéndose como una cerda, mientras se la follan.

-Bueno, creo que el resto de corrida es para tu permanente de 200 dólares mama – dice la niña acercándose y dejando caer lo que le quedaba en las manos, en el pelo de su puta madre.
-¡arrrrrrrrrrg! , que haces cacho de guarra – dice la mama, volviendo a correrse con grandes convulsiones y grandes dosis de saliva, en su lengua desencajada ¡arrrrrrrrrrg!

Mi queridísima novia, la cual tenía los ojos llenos de lagrimas, gracias a los pollazos que estaba recibiendo en la boca de manos de un desconocido, volvió a correrse como una cerda, soltando grandes chorros de corrida por su coño, al ver lo que la hijita del desconocido, le acababa de hacer a su madre.

-Ven aquí asquerosa niñata – le digo a zorrita García, mientras sigo follando a su mama.

La criatura, se pone a mi lado con la lengua fuera ¡arrrrrrrrrrg!, mientras me mira a los ojos. Yo, agarro la camiseta que lleva y sin más, la desgarro dejando a la vista sus tetones. La muy puta ni se inmuta y sigue mirándome, mientras le cae la saliva de su lengua ¡arrrrrrrrrrg! Empiezo a estrujarle sus tetones, mientras sigo follándome a su mama, la cual, sigue con la lengua fuera ¡arrrrrrrrrrg!, los ojos llenos de jugo de puta y su preciosa permanente, jodida por la guarra de su hija. Acto seguido, le desgarro el pantalón de lycra, dejando al descubierto su culazo de putón.

-¿Cuántos dedos? – le digo enseñándole mi mano.
-¡Por favor!, la duda ofende. Soy la puerca hija de mi padre, méteme la puta
mano entera joder – me dice, babeando saliva de su lengua ¡arrrrrrrrrrg!

La mama al oírlo, volvió a correrse de nuevo, y mi novia, al ver correrse a la mama
ante la perspectiva de que iban a reventarle el coño a su hija, se corrió también, como la
cerda que es. La niña se inclinó, poniendo su culo al alcance de mi mano y yo, le metí la
mano entera en su coño de guarra. Joder con la cría, empezó a correrse inmediatamente.

-¡arrrrrrrrrrg!, cabrón ¡arrrrrrrrrrg! , puto cabrón ¡arrrrrrrrrrg! , solo tengo quince
años cabrón ¡arrrrrrrrrrg! y me estás reventando sin piedad, ¡arrrrrrrrrrg! , como
puedes ser tan cerdo – dijo la jodida cría, babeando sin parar de su lengua ¡arrrrrrrrrrg!

Ante esto…, la mama se volvió a correr a lo bestia, mi novia como una putísima, y la
niña sin parar. Fue demasiado para el señor García. Sacó el pollón de la boca de mi
novia y empezó a correrse.

-Hijas de putaaaaa…., – grito, mientras soltaba unos grandes chorretones de corrida.

El muy cabrón, estuvo corriéndose una eternidad. Le echo un chorro en la mitad del
pelo, otro en el ojo derecho, el siguiente en la nariz taponándola de corrida, otro más en
su lengua desencajada de putón ¡arrrrrrrrrrg! , otro en la frente, otro en el ojo izquierdo.
En fin, le dejo la cara y el pelo lleno de cuajarones.

Por supuesto, su mujer y su hija a verlo, siguieron corriéndose como locas, y entre
jadeos babeantes le animaban.

-Así papi, así, empapa a esa puta. Que se joda y vaya todo el puto día con tu corrida
en la cara – dijo la hijita, mientras su coño reventado por mi mano, no paraba de echar
chorretones.
-Serás cabrón Emilio, como has puesto a esa cerda – decía la mama, corriéndose sin
parar con mi polla en su coño.

-Aaaaaah!, que bien me he quedado – dice el señor García, guardándose la polla en el
pantalón y pasando olímpicamente ya de mi novia.

Mi futura esposa, siguiendo el protocolo se pone de pie con la falda en la cintura y sus
tetonas bamboleantes a la vista estando la camisa abierta. Se dirige a mi lado con su
cara completamente llena de semen. Mientras me mira a los ojos teniendo los suyos
llenos de corrida, se pone a cuatro patas con el culazo en pompa, a la espera de ordenes.

-Vaya…, oye Andrés, ¿por que hace eso tu futura esposa? – me pregunta el señor
García.
-Porque mientras tenga mi polla a la vista, hasta que sea requerida, debe ponerse así – le
digo al cabrón, que se ha corrido en la cara de mi novia.
-Joder…, tiene un culazo tremendo, la muy asquerosa – dice y sin mas, le hunde el puño
en el coño y empieza a empujar.

La muy cerda, con la cara perdida de semen, vuelve a sacar la lengua ¡arrrrrrrrrrg! El
señor García, consigue hundir el puño en el chochazo de mi putona futura esposa casi
hasta el codo, consiguiendo que ella saque más la lengua y se vuelva a correr como una
fuente ¡arrrrrrrrrrg!

-Si señor Andrés, te felicito. Esta chica realmente disfruta siendo usada y tiene un
cuerpo de puta perfecto. Nunca he visto un culazo tan tremendo – dice el cabrón,
sacando el puño de golpe de su coño.

A continuación, se acerca a su hija a la cual yo seguía follando con mi puño, y empieza
a limpiarse el brazo que había metido en el coño de mi mujer, utilizando el pelo de su
hija. A la vez se agacha y escupe a su hijita en la cara, con un lapo potente y viscoso.

-Estúpida zorra – dice.
-¡arrrrrrrrrrg! que me haces papi, ¡arrrrrrrrrrg!, guarro viejo cabrón ¡arrrrrrrrrrg!
– dice la cría, volviendo a correrse y babeando con la lengua fuera ¡arrrrrrrrrrg!
-Bueno, es mi turno. Mami, ya sabes lo que tienes que hacer – digo, mientras miro a mi
novia, la cual encorva aún más su enorme culo, ya que sabe, que me caliente mucho ver
ese culazo de guarrona.

La guarra de la señora García, se mueve sacando mi polla de su coño y agarrando
a su hija del pelo con violencia, la pone de rodillas enfrente de mi polla. Enseguida
empieza a jalar mi polla con energía, al tiempo que acerca la cara de su hija a mi polla.

-¿En que ojo de mi hija quieres correrte puto degenerado? – me dice, al tiempo que saca
su lengua ¡arrrrrrrrrrg!
-Elígelo tu puerca – le digo.

La muy asquerosa, acerca la cara de su hija a mi polla y empieza a masturbarme con
fuerza encima de su ojo derecho. La niña, con la lengua fuera ¡arrrrrrrrrrg! me mira a
los ojos. La mama, con la lengua fuera ¡arrrrrrrrrrg! encorva su culazo de putona. Mi
novia me mira a los ojos, corriéndose sin parar con su culazo encorvado de manera
imposible y su cara de putona llena de semen. Es más de lo que puedo soportar. Me
corro de manera tremenda y la jodida mami, consigue que el primer chorretón dé de
lleno en el ojo de su hijita. La mama vuelve a correrse al verlo y sin embargo, consigue
que el segundo chorretón vuelva a dar en el ojo de su hijita. La cría también se corre y
babea con la lengua fuera todo lo que puede ¡arrrrrrrrrrg! El tercer chorretón, el cuarto,
el quinto, el sexto, el séptimo y por fin el octavo, todos dan en el ojo de la putilla.

Tras correrme me guardo la polla. La mama empieza a limpiar el semen de la cara de
su hija con la lengua. La hija limpia con la lengua la cara de su madre. Ambas meten el
puño en el coño de la otra, mientras realizan la operación.

Vístete cariño, hemos terminado – le digo a mi novia.

Esta se pone de pie, se baja la falda y se abrocha la camisa, la cual es de corchetes. Sin
embargo, tiene semen en los ojos, la boca, la nariz y el pelo.

-¿Quieres que mis guarrillas limpien mi lechada de la cara de tu novia Andrés? –
pregunta el señor García.
-No gracias, en la mansión ya la adecentaran y hasta que lleguemos, que la gente vea
lo guarra que es – le digo, y al oírlo mi novia vuelva a sacar la lengua ¡arrrrrrrrrrg!

Me dirijo entonces hacia la calle acompañado de mi futura esposa, la cual
tiene un cuerpazo de putona increíble y una cara bellísima cubierta de semen.

El señor García saca su teléfono móvil y llama a su mayordomo, para que traigan ropa
para su mujer y su hija. Cualquier paseo es una aventura y las familias del club siempre
llevan todo lo necesario en su limusina.
-Adiós Emilio, ha sido un placer como siempre – le digo al señor García.
-Hasta la próxima Andrés.

Tras salir del almacén del bar, el camarero se queda embobado mirando a mi novia. Me
vuelvo a mirarla y veo como tiene un espeso cuajarón de corrida colgando de su nariz.
Al andar, el semen que le cuelga va bamboleándose, al ritmo del movimiento de su
culazo.

-La leche, ¡que putona! – exclama el camarero.
-Adiós y gracias – le digo al estupefacto.

Por fin salimos a la calle y nos dirigimos al deportivo italiano que tenemos aparcado
a unos metros. Cuando nos encontramos con los García, salíamos de una sesión de
peluquería para mi novia. Quería que estuviera perfecta para la entrevista con mis
padres. Vuelvo a mirarla y veo que la lechada que tiene en el pelo es mínima, por lo que
no hay problema.

Lo que son las casualidades, nada más pisar la calle nos encontramos de frente con doña
Fátima, la cual es una de las socias más veteranas de nuestro club. Debe tener unos 70
años. Ella me mira, verifica mi anillo en mi mano y yo verifico que ella lleva el suyo.

Veréis, como es natural las personas no siempre tenemos ganas de cachondeo (véase
sexo). Las familias del club, cuando van acompañadas de niños pequeños (obviamente
no pueden ser socios), o no tienen ganas de acción, simplemente no llevan el anillo
identificador. Aunque conozcas al socio/a si este no lleva el anillo, es una persona
anónima y no debe ni saludarse.

-Hola Fátima, vieja putona, hace algún tiempo ya desde la última vez que nos hemos
saludado – le digo.
-Bueno verás, los años no pasan en balde – me dice sacando la lengua ¡arrrrrrrrrrg!

Como todas las socias, Fátima también utiliza todas las técnicas modernas y aún tiene
un cuerpazo. Lleva el pelo sin teñir, completamente canoso, pero con un peinado
precioso. Sigue siendo muy guapa, a pesar de las naturales arrugas y observo como
empieza a babear saliva de su lengua colgante, hasta la fresca blusa que lleva.
Sus gigantescos tetones se pueden observar en parte, ya que lleva la blusa algo
desabotonada. Una falda de traje de ejecutivo y tacones, completan su vestimenta.
Muchas socias eligen esa combinación, ya que resalta sus cuerpazos y es válida para
casi cualquier situación social.

-Mira vieja cerda, te presento a mi prometida. Se llama Norma – le digo a Fátima a la
vez que agarro sus tetones por encima de la blusa.
-Te felicito, es muy guapa. Aunque es difícil verlo a través de esos cuajarones de
lechada que tiene en la cara – me dice mientras me acaricia el paquete.
-No seas maleducada, saluda a la señora Norma – le digo a mi novia, mientras saco un
gigantesco tetón de la blusa de la vieja putona y agarrándolo con fuerza, lo estiro hacia
fuera.

Siguiendo el protocolo al pie de la letra, mi queridísima novia se saca ambos tetones por
el escote de su camisa, saca la lengua ¡arrrrrrrrrrg! y acerca su cara a la cara de Fátima.
Cuando empieza a babear saliva cierra la boca y de forma violenta, lanza un escupitajo
directamente en la cara del viejo putón.

-Encantada cariño – dice la vieja putona, escupiendo a continuación en la cara a mi
novia.

Mi polla vuelve a hincharse ante el espectáculo y el masaje que me está dando la
putona. La vieja cerda, después del saludo de rigor entre socias, observa el cuajo de
lechada bamboleante, que mi queridísima novia tiene colgando de la nariz.

-Cariño, te importa que limpie la cara de tu putilla – me dice el viejo putón, al tiempo
que estruja uno de los tetones de mi novia con la mano libre.
-No me importa cerda, pero luego se lo escupes en la boca y que se lo trague – le
respondo y al momento mi novia empieza correrse. Como cada vez que se corre, es
como una fuente, aunque estamos en plena calle, se sube la falda para no mancharla de
corrida y se corre con un fuerte chorro, que alcanza a una estúpida zorrita en plena cara,
la cual, se había parado a ver la escena alucinada.

La vieja cerda al ver a la adolescente con la cara empapada de corrida de mi novia,
empieza a correrse también.

-Joder, como se corre tu cerda Andrés, ha empapado la cara de esa chiquilla – me
dice, mientras babea saliva de su lengua y se convulsiona sin parar ¡arrrrrrrrrrg!

Yo me giro y observo a una niña de unos 19 años, vestida con una ropa que parece un
saco, un pelo bastante descuidado y unas gafas graduadas que no le favorecían nada. Sin
embargo, no se había marchado, ni estaba dando gritos. Me sorprendió ver que estaba
relamiéndose y recogiendo la corrida de mi novia de su cara con una mano, para luego
lamerla.

-Niña ven aquí, quieres – le digo mientras mi novia vuelve a colocarse la falda tras
haberse corrido.

La niña sale de su estupor y se acerca. Yo sigo estrujando los tetones de la vieja guarra,
ella sigue magreándome la polla por encima del pantalón, y mi novia sigue con la
lengua fuera esperando ¡arrrrrrrrrrg! y mirando a la cara del putón de Fátima.

-Mira bonita, este putón que está aquí, va a lamer los cuajos de lechada que tiene esta
otra chica en la cara, y luego se los va escupir en la boca para que se los coma. ¿Te
gustaría que esta putona te los escupa a ti en la boca, en vez de a esta chica? Si quieres
que lo haga, simplemente abre la boca y saca la lengua – le digo a la estupefacta chica.

La vieja cerda al oírlo, vuelve a correrse otra vez sacando de nuevo la lengua
¡arrrrrrrrrrg!, mi novia vuelve a levantarse la falda y se corre con un chorro aun más
largo que el anterior. La niña lentamente abre la boca y saca la lengua.

-Muy bien, es lo que me parecía – le digo, mientras mi novia se vuelve a colocar la
falda.

La muy putona de la vieja, sorbe en primer lugar el cuajo bamboleante de la nariz de mi
novia y tras saborearlo un momento, escupe con precisión en la boca de la niña.

-Bien, y ahora trágalo cerdita – le digo a la niña, mientras sigo disfrutando de los
tremendos melones de Fátima, estrujándolos a tope.

La niña cierra la boca y tras unos segundos en que se ve claramente que está saboreando
el cuajo, se lo traga de manera ostensible.

-Bien putilla, ahora vuelve a sacar la lengua y vas a hacer la misma operación, hasta que
la cara de esta guarra este limpia – le digo a la niña.

A estas alturas, ya hay un corro de gente a nuestro alrededor completamente alucinada.
Yo estoy tranquilo, ya que aunque es seguro que alguien habrá llamado a la policía, esta
sabe que ante llamadas de esta índole, debe demorarse unos 40 minutos. Es parte del
poder del club, en las ciudades donde tiene sede.

La vieja guarrona, realiza la operación de limpieza, escupiendo cada vez en la boca de
la zorrita y esta cada vez se lo traga. Mientras tanto, yo me divierto estrujando enormes
tetones, los de la putona de mi novia y los de Fátima.

-Gracias cariño. Mira, toma esta tarjeta y ve a la dirección que figura en ella. Relatas allí
el servicio que me has prestado y tendrás un premio, ¿de acuerdo? – le digo a la niña, la
cual se aleja relamiéndose.

-Norma cariño, tenemos que irnos – le digo a mi novia, la cual se vuelve a colocar los

tetones dentro de la camisa y se recompone.
-Mira Fátima, tu compañía es muy grata, pero tenemos que irnos – le digo a la putona, a
la vez que le doy un tremendo escupitajo en su cara, como despedida.
-De acuerdo Andrés, espero que volvamos a vernos pronto – me responde, mientras se
vuelve a colocar sus enormes tetas y se relame el escupitajo.

Por fin, consigo entrar con mi novia en nuestro deportivo y arranco a gran velocidad
rumbo a la MANSIÓN. Detrás queda un alucinado grupo de gente cuchicheando y veo
por el retrovisor como Fátima se aleja caminando, meneando su enorme culazo con
indiferencia al gentío….

EL HERMANO

Me llamo Germán, tengo 14 años y soy socio del CLUB desde hace dos años. Mis
padres son los dueños y en cuanto entré en la adolescencia, me hicieron las pruebas
de aptitud psicológica para verificar mis inclinaciones sexuales. Solo los aspirantes a
socios/as del club, que realmente tengan dichas inclinaciones son finalmente admitidos.
En el caso de los varones, lo normal es que el diagnostico sea favorable. Nos suele gustar usar a las mujeres a nuestro antojo, sobre todo con los colosales atributos que deben tener las socias. En el caso de las mujeres es más complicado, sin embargo, las putorras de las hijas de las socias suelen heredar las tendencias de sus madres. Ahora estoy en el descanso entre clases del instituto y siguiendo mis instrucciones, la profesora se ha quedado en la clase, para aclararme algunas dudas. Creo que desde que me fue dado el anillo de socio, no me lo he quitado del dedo casi nunca. He heredado la legendaria capacidad sexual de mi padre y soy capaz de correrme 14 veces al día sin problemas. Pero sobre todo, después de cada corrida, en prácticamente 5 minutos, vuelvo a tener mi libido a toda potencia de nuevo.

Me encuentro sentado en mi pupitre y debajo de él a cuatro patas, con un perfecto culazo asomando por el borde de la mesa, se encuentra una beldad de 15 años lamiéndome mis gigantescos huevos. Mi polla no está mal, pero mis huevos son gigantescos. La zorrita que me los está lamiendo, los tiene cogidos apretando mi bolsa escrotal por arriba. Son del tamaño de dos bolas de billar, quizás por eso soy capaz de producir tantísimo semen cada día.

La putilla es una de mis compañeras de clase. Muchos de los alumnos de mi instituto son miembros del club y el cuadro de profesores lo es en su totalidad. Es un caro colegio de pago y nuestros padres se aseguran de que estemos a gusto. Las profesoras no siempre llevan el anillo puesto, pero dejan actuar a los socios/as a sus anchas. Los alumnos que no son socios, a veces ven cosas raras, pero procuramos que no se den cuenta de nuestras andanzas.

La estúpida zorrita me estaba lamiendo los huevos con calma, realizando estruendosos ruidos de chapoteo. Le miro a la cara, encontrándome con sus bellos ojos azules y un pelo rubio precioso con tirabuzones. Lleva unos vaqueros de cintura baja, que indefectiblemente, al ponerse a cuatro patas dejan ver la mitad de su culazo perfecto,

realzado por un tanga de color rojo. También lleva una blusa floja, que permite entrever unos enormes tetones, ya que no lleva sujetador. Algunos alumnos se preguntan, porque hay tantas niñas con unas tetonas tan enormes en nuestro colegio, pero lo achacan al dinero de los papis de las chicas y no van muy desencaminados.

-Ahora trágate la polla estúpida cerda – le digo, mientras me agacho y le estrujo una tetona.
-Aaaaaah!…, cabrón, cerdo, que eres un cabrón – oigo que me dicen desde el fondo de la clase.

Levanto la vista y veo a mi profesora en la posición que le ordene hace un rato. Está encima de la mesa con la falda en la cintura, las piernas completamente abiertas, sus inmensos tetones fuera de su blusa y la lengua fuera babeando saliva ¡arrrrrrrrrrg! Se está corriendo como una cerda, lanzando enormes chorretones que están salpicando los pupitres más cercanos a su mesa de profesora. Tiene el coño completamente abierto, utilizando para ello dos dedos de cada mano. Desde donde estoy, puedo ver hasta su cervix. Es un coño enorme, sonrosado y babeante de jugos blancos a más no poder.

-Germán, nos quedan 15 minutos hasta la próxima clase – me dice mi profesora, metiéndose más los dedos en su enorme chochazo y obligándolo a abrirse aún más.
-Tranquila putón, que tenemos tiempo de sobra – le respondo, mientras agarro por su precioso pelo a la zorrona de mi compañera de clase y le empujo la cabeza empalándola en mi polla, mientras miro el cuadro que me ofrece mi profe.

La profesora es morena, de ojos verdes, pecosa y con gordos labios de chupapollas. Sus enormes tetas tienen una gran aureola y pezones de los llamados invertidos. Sus tetonas pocas mujeres las tienen. Son muy prácticas porque se pueden follar por los pezones.
Mientras la miro con su lengua fuera ¡arrrrrrrrrrg! y su chochazo babeante abierto, se me ocurre como dedicar estos últimos minutos de descanso.

Me levanto bruscamente, con lo cual cae un río de saliva, de la boca de la estúpida zorra que me la estaba chupando, al sacar mi polla de su boca. Me acerco a la profe y meto mi mano en su enorme coño. Teniéndola agarrada de esta forma, la obligo a bajar de la mesa y a ponerse de rodillas.

Arrrrrg!…, que me vas a hacer cabrón – me dice babeando saliva de su lengua ¡arrrrrrrrrrg!
-Voy a follarme tus tetones, puerca de mierda – le digo, al tiempo que apoyo mi polla en uno de sus pezones coño.

Agarro con las dos manos su gigantesca tetona y empujo mi polla contra su pezón. Sus tetones y mi polla estaban cubiertos de saliva, así que mi polla empezó a entrar dentro de su tetorra.

-¡Aaaaaaaarg!, puto carbronazooooooo…… – me dice, mientras vuelve a correrse lanzando un enorme chorro por su coño.
-Ven aquí zorrita y lámeme el culo, puta asquerosa – le digo a mi compañera de clase, volviéndome a mirarla, para ver como tenía su lengua fuera ¡arrrrrrrrrrg!, una mano estrujando uno de sus tetones y la otra dentro del vaquero en su coño, masturbándolo frenéticamente.

La zorrita enseguida sepulta su cara entre mis nalgas, sorbiendo con grandes ruidos de chapoteo, toda la raja de mi culo. A la vez sigue masturbándose y escucho como se corre cada pocos segundos.

Empiezo a follar con violencia la tetorra de mi profesora, como si de un coño se tratara. Grandes y largos pollazos con toda la fuerza que puedo. Ella no para de correrse como una fuente, siempre con la lengua fuera ¡arrrrrrrrrrg!, mirándome a los ojos. Miro el reloj y veo que se acaba el tiempo.

-Me voy a correr asquerosas – digo dando pollazos a la tetorra de la profe, mientras zorrita me lame el culo.

Por fin, saco de golpe mi polla de la tetorra de mi profe, me giro y agarro por su pelo con tirabuzones, a la estúpida zorrita de mi compañera de clase.

-Profe…, jálame la polla, que me voy a correr en el pelo de esta puerca – le digo mientras me giro y agarrándola de un tetón, la pongo de rodillas al lado de mi polla.
-La vas a poner perdida cabrón – me dice, al tiempo que vuelve a correrse con otro gran chorro y desencaja la boca con su lengua fuera ¡arrrrrrrrrrg!
-Que se joda la muy puta, y no se te ocurra limpiarla. Que este toda la clase con la corrida en su pelo – le digo sobando sus tetones a lo bestia, mientras me masturba con total violencia encima del pelo de la estúpida guarra.

Como siempre, me empiezo a correr con enormes chorros, que empiezan a cubrir el precioso y cuidado pelo rubio, de mi compañera de clase. Un chorro tras otro, acabo cubriendo casi todo su pelo, mientras la estúpida zorra no para de gritar, por la bestial corrida que esta teniendo, al sentir mi semen jodiendo su carísima permanente. Mi profe ante el espectáculo que esta provocando, se corre también sin parar, ya que la muy cabrona dirige mi polla, buscando joderle el pelo lo más posible a su alumna.

-Bueno zorras, recomponeros que ya es la hora – les digo, ante lo que ellas se colocan la ropa.
-Y profe, no limpie a este guarra. Si la quieren limpiar, que sea alguna de sus amigas – le digo, mientras me siento en mi pupitre como si no hubiera roto un plato y la profe abre la puerta del aula.

Justo a tiempo. Mis compañeros de clase empiezan a entrar en el aula para la próxima clase. Mi compañera ya está sentada en su pupitre una filas delante del mío. La observo, y a no ser por la enorme lechada que tiene en el pelo, parece una modosita. Los compañeros que son socios, al verla inmediatamente comprenden y sonríen, los demás miran sin entender nada. Alguna niña que es socia, involuntariamente saca su lengua ¡arrrrrrrrrrg!, pero la guarda rápidamente al darse cuenta que no lleva el anillo puesto. La putilla de la lechada en el pelo, avisa a varias compañeras que también llevan el anillo puesto y con ellas se sienta en los pupitres del fondo de la clase.

Tras sentarse todos los alumnos, la profe cierra la puerta y empieza la clase.

-A ver queridos, vais a abrir los libros por la pagina 52 y en silencio, quiero que estudies esa lección. Que nadie levante la cabeza del libro, por favor – dice la profe, que se ve tremenda con su culazo y tetonas de putón.

Todos hacen lo ordenado y se sumergen en la lectura. Me giro a los pocos momentos hacia donde se ha sentado la zorrita de la lechada, observando como una preciosa pelirroja tiene cogido un tirabuzón de pelo enlechado, y lo mete entero en la boca. Luego, lo va sacando lentamente apretando los labios y sin rastro de semen. Tras la operación se traga el semen. Agachándome un poco, veo como tiene una mano dentro de su coño y se esta masturbando furiosamente. Otras dos guarras putonas están alrededor de la beldad enlechada, realizando la misma operación. La profe, paseándose por la clase, se acerca a las cerdas chupasemen y le dice algo al oído a la que observo con la mano en su coño. Esta vuelve a sorber un chorretón de semen del pelo de la zorra
y se lo enseña a la profe sacando la lengua. La profe se agacha de manera, que yo pueda ver la maniobra y saca la lengua mirando a la chupalefa. La Guarrona chupalefa, escupe el semen dentro de la boca de la profe. La profe se gira, se acerca a mí y sacando la lengua me muestra el semen. La muy guarrona se lo traga y se relame con una cara de vicio impresionante.

Que maravilla de zorras, pienso para mi. Me vuelvo en mi pupitre y olvidándome de ellas, empiezo a leer la lección encomendada, sin embargo, mi mente empieza a divagar y recuerdo cuando mis padres me nombraron socio del club.

Llevaba varios días yendo a un montón de médicos y realizando pruebas. Hoy un médico me había hecho entrar en una habitación de mi casa, la cual siempre había estado prohibida para mí, el despacho de papa. Sin embargo, no era un despacho. Era un pasillo largo parecido a un guardarropa, con una puerta al final. El medico me dijo que debía ponerme una camisa corta, que me cubría solo hasta la cintura y unas zapatillas con un diseño extraño. Nada más. Tenía mi polla a la vista y mis enormes huevos colgando. El médico me dijo que me sentara en un diván y que esperara. Al poco tiempo entro mi padre en la habitación, vestido exactamente igual que yo.

-Hola hijo – me dice, sentándose a mi lado.
-Hola papa, ¿a ti también te va a reconocer el médico? – le digo, mirando su paquete bamboleante.
-No hijo verás, hay algunas cosas que debo explicarte – me dice, sentándose a mi lado.
-¿Que pasa papa?
-Ahora verás…., entrad guarras.

Inmediatamente se abre la puerta del fondo, y veo entrar a mi madre y a mi hermana. Mi polla pego un brinco de excitación, ante la visión de las dos monumentales zorras que se acercan a nosotros. Se paran ante mí y puedo observarlas con detenimiento, mientras mi polla se pone dura como el cemento. Mami vestía tacones de aguja, medias de lencería sin liguero hasta justo debajo del coño, el coño con grandes labios vaginales colgando estaba rasurado y babeaba flujos. Tenía una camisa blanca que transparentaba totalmente unas tetas gigantescas, su pelo moreno y largo, le colgaba justo hasta el comienzo de un culazo enorme y perfecto.

-Hola cariño – me dice, mientras se saca sus tetones fuera de la camisa. Inmediatamente introduce dos dedos dentro de cada pezón (pezón invertido follable) y saca la lengua ¡arrrrrrrrrrg!

Mi hermana que tiene 18 años, lleva el mismo modelito que mama, pero observo que tiene un cuajarón de semen en su ojo izquierdo y otro en su boca de chupapollas, el cual se prolonga colgando de su barbilla.

-Hola hermanito – me dice, sacándose los tetones también y metiendo dos dedos en cada pezón, mientras saca su lengua ¡arrrrrrrrrrg!.

Coño, de tal palo tal astilla, pienso para mi.

-Verás hijo…. – me dice papa, para explicarme a continuación todo lo del club.
-Y eso es todo…. Este es tu anillo de socio, ¿lo aceptas? – me dice.
-Joder, si papa – le digo arrebatándole el anillo.
-Estupendo hijo…, empezaré yo rompiendo el hielo – me dice levantándose y acercándose a ese par de putones.
-Verás hijo, úsalas a tope y como se te ocurra, vale – me dice agarrando una de las tetonas de mi hermana y estrujándola a lo bestia por el medio hasta deformarla.

Mi hermana sin dejar de mirarme empieza a correrse echando grandes chorros, al tiempo que saca la lengua de manera imposible ¡arrrrrrrrrrg!

-Hijo, creo que debemos empezar porque una de estas guarras te la chupe, así que elige a una – me dice, mientras sigue deformando a estrujones el gigantesco tetón de mi hermana y le coge una nalga a mama de su enorme culo de putona.
-Quiero a mama.
-Bueno hijo, pues díselo – me dice, mientras mete cuatro dedos dentro de un tetón de mi hermana.
-Mama, ven aquí y chupame la polla.
-No hijo, esa orden es incompleta. En cada orden debes insultarlas vale – me dice, mientras observo a mi madre correrse como un río, por su enorme coño de labios colgantes.
-Tú puta asquerosa, ven aquí y chupame la polla – le digo a mama, la cual abre la boca hasta lo imposible, corriéndose como una cerda babeando saliva.
-Perfecto chaval – me dice papa, cogiendo unas de las nalgas enormes de mi hermana violentamente, mientras ella ¡arrrrrrrrrrg!.

Mama se acerca y se pone a cuatro patas delante de mi polla totalmente tiesa. En ninguna película porno había visto un culazo tan enorme y perfecto. Era jodidamente pornográfico. Ella acerca su boca a mi polla y la engulle de golpe hasta los huevos, e inmediatamente, empieza a echar por el coño bestiales chorretones de corrida.

-Puta de mierda, jodida chupapollas, cabrona, asquerosa…., si solo tiene doce años putona. Serás puerca corriéndote así mientras le comes la polla a tu propio hijo…., jodida puta – exclama mi hermana, corriéndose como una cerda, con el puño de mi padre dentro de su coño, mientras le estruja un tetón con la otra mano, y de su lengua colgante cae un río de baba.
-Uy, que niña más mal hablada. Pues ahora, le vas a comer el coño a la asquerosa de tu madre, para que se corra mejor…., estúpida cerda – dice mi padre, cogiendo del pelo a lo bestia a mi hermana, arrastrándola hasta ponerla a cuatro patas y empotrarle la cara en el coño de mama.

Mi hermanita empieza inmediatamente a succionar, con enormes ruidos de chapoteo y succión. Mama se corría a lo bestia. Parecía un grifo abierto, el cual rebosaba por toda la cara del putón de mi hermana. Yo que le iba cogiendo el tranquillo al asunto, tenía cogido un tetón de mama y lo estrujaba con todas mis fuerzas. La vista era impresionante. Mi mama a cuatro patas enfrente mío con un culazo colosal,

comiendome la polla a lo bestia. Y detrás mi hermana en tandem, también a cuatro patas, encorvando su tremendo culazo y comiéndole el coño a mama. Estaba a punto de correrme.

-Hijo, cuando vayas a correrte, recuerda las reglas – me dice papa, mientras le endilga la polla hasta los huevos de un solo golpe a mi hermana en su coño y empieza a follarla.

-Claro papa – le digo, mientras mama vuelve a correrse en el careto del putón de mi hermanita.
-¡arrrrrrrrrrg!, cerdo, cabrón…., en mi cara…., ¡arrrrrrrrrrg!, que asqueroso eres cabrón…, córrete en mi cara puto crío…., córrete en la cara de tu puta madre ¡arrrrrrrrrrg!…, cerdo mas que cerdo ¡arrrrrrrrrrg!…., en mi puta cara asqueroso crío ¡arrrrrrrrrrg!…., – exclama mi madre, sin dejar de reventarse la boca engullendo mi polla.

Entonces, agarro mi polla y empiezo a pelarla a lo bestia enfrente del careto del putón de mi madre. Mama me mira a los ojos encorvando su enorme culazo de manera imposible y saca la lengua desencajando la mandíbula. Me corro enseguida durante una eternidad, cubriéndole la cara completamente de lechada. Ella a cada chorro de leche que yo le echaba en la cara, echaba otro por su coño en la cara de la putona de mi hermana, la cual parecía que se había dado una ducha en corrida de puta.

Papa, al ver a su puta esposa completamente duchada en la corrida de su hijo de doce años, agarra por los pelos a su puerca hija y se corre a lo bestia en su preciosa carita pecosa de chupapollas, hasta dejarla igual que su madre. Entonces, mi mama y mi hermana se levantan y se pone una junta a la otra a un lado del pasillo, goteándoles chorretones de lechada de sus preciosas caras sobre sus gigantescos melones.

-Bueno hijo, ya tienes tu anillo…, por esa puerta de hay se entra en la zona de la casa reservada al club, así que…, ¿vamos? – me dice mi padre abriéndome la puerta.

Entro por la puerta y entonces………

-Despierta cerdo. A saber que guarrerías estarás pensando – me dice mi profesora al oído, sacándome de mi ensoñación.
-Estoy pensando en reventar tu coño de vaca metiéndote mis dos manos a la vez por él, estúpida puta de mierda – le digo también al oído, mientras le meto la mano por debajo de la falda e introduzco el puño de golpe en su chochazo.

-¡arrrrrrrrrrg!…, niñato asqueroso – dice alejándose rápidamente, para que el resto de alumnos no se den cuenta de lo que ha pasado.

Me quedo mirando mi mano empapada de jugos de puta y tras mirar a mí alrededor, observo que todos siguen leyendo atentamente sus libros. Veo a mi lado a una cría con una cara de chupona increíble y el anillo en su mano. Sin más, cojo su preciosa cabellera rubia y como si fuera una toalla me seco la mano. La cerdita, sin levantar la cara del libro, saca la lengua ¡arrrrrrrrrrg! durante todo el rato que estoy usando su pelo de toalla. Cuando termino, simplemente coge un mechón, lo huele, lo chupa con glotonería y sigue leyendo.

En fin, esta mañana mi hermano el mayor va a presentar su novia a mis padres. Si la aceptan en el club va a ser estupendo, ya que su cuerpazo de putón solo es comparable al de mama. Ya se me está poniendo la polla dura.

LA PRUEBA

Voy a entrar en la MANSIÓN con mi futura esposa Norma, para presentarla a mis padres. Después de bajar del deportivo y cuando iba a llegar a la puerta de la casa, esta se abre como por arte de magia. Como no, se trata de nuestro mayordomo Marcos. Se encarga de la parte social de la casa y es el arquetípico mayordomo. Estirado como un palo y servicial a más no poder. Veréis, la casa se divide en tres zonas. La zona social, donde se atiende a las visitas. En esta parte, el personal nunca lleva el anillo del club y la apariencia es de total normalidad. Luego está la parte privada, donde mi familia y yo realmente vivimos. En esta zona, el personal siempre debe llevar el anillo, ya que solemos tener ganas a menudo de romper la rutina. Y por último, está la zona del club. Marcos en la entrada, identifica a los socios y a cualquier hora del día o de la noche les remite a esa zona.

-Hola Marcos, te presento a mi novia Norma. ¿Dónde están papa y mama?
-Señor…, los señores se encuentran en la sala de pruebas nº 3. Me han encomendado decirle cuando llegara, que los espere en la sala de pruebas nº 4 – Me responde el mayordomo mirando intensamente a ni novia – Encantado señorita.

-Vaya…, no sabía que hoy tenían otra prueba de admisión de socios.

-Pues si señor. Una encantadora familia. Se presentan con tres hijos, algo nada usual – me responde follándose con la mirada al putón de mi novia – Disculpe señor, se que me salto las normas…, pero…., ¿podría saludar a su señora?. Ahora mismo la zona social esta vacía señor.
-Por supuesto Marcos. Norma…, cacho de guarra…, saluda a Marcos – le digo a la preciosa putona de mi novia.

La muy zorra saca la lengua de inmediato, mirando a los ojos al mayordomo. A continuación se saca la gigantescas tetonas por el escote de la camisa y espera.

-Guarra…, asquerosa…., pedazo de putón…, que tetonas joder…., y que cara de chupapollas…, serás puerca…., – le dice escupiéndola sin parar por la cara y estrujando sus tetorras a lo bestia. Mientras, ella le soba el paquete y empieza a babear saliva de su lengua.
-Marcos, serénate que mis padres nos esperan.
-Mierda…., que pedazo de putona. Le felicito sinceramente señor – me responde retirándose, no sin antes escupir un tremendo lapazo en los ojos de mi novia.

Nuestro formal mayordomo, hace un gesto con la mano y una sirvienta con el uniforme reglamentario hace su aparición.

-Señorita, póngase el anillo y limpie la cara de la señora de mis escupitajos – dice nuestro mayordomo a la sirvienta, mientras mi novia se vuelve a colocar sus tetorras dentro de la camisa.
-Claro señor – responde la sirvienta al tiempo que se coloca el anillo de socia. Se traga a gran velocidad y con fruición toda la saliva de la cara de mi novia.
-Bien, retírese y quítese el anillo – le dice a la sirviente la cual se retira.
-Bueno Marcos, hasta luego – le digo a nuestro mayordomo acompañando a mi novia a una puerta a un lado del hall, la cual tenía el logotipo del club encima del marco.

Acerco mi anillo a un lector óptico que está al lado de la puerta, este escanea mi anillo y la puerta se abre. Nos encontramos un largo pasillo con varias puertas a los lados y una al fondo. Sobre las puertas de los lados esta escrito sobre cada una “pruebas 1, pruebas 2”, y así sucesivamente. En la puerta del fondo simplemente pone EL CLUB. Además hay un gran guardarropa, en el cual los socios dejan la ropa que traen. Luego, los hombres se ponen una especie de uniforme, el cual consiste en una camiseta de diseño especial y unas zapatillas asimismo diseñadas al efecto. Las mujeres tienen un amplísimo surtido de lencería y se ponen lo que deseen. Atendiendo al guardarropa nhay una sirvienta, la cual ayuda a los socios y orienta a los candidatos a las puertas de pruebas de admisión. Esta sirvienta es relevada cada 45 minutos, ya que no suele tardar en estar cubierta de semen, meados y escupitajos.

-Buenos días señorito Andrés – me dice la sirvienta. Una tremenda mulata, la cual viste el uniforme del servicio de la zona del club. Este consiste en un tocado de monja para el pelo, un corsé de color negro (con las tetonas colgando por fuera por supuesto), una tanga de hilo dental también de color negro y zapatos de tacón.
-Hola puerca. Dime, ¿hay mucha gente en el club? – le digo mientras me voy quitando la ropa, no sin antes escupirla con fuerza en la cara.
-¡arrrrrrrrrrg!, no señorito, sabe que las mañanas son tranquilas – me responde sacando la lengua.
-Si, es verdad – le digo mientras acabo de ponerme la ropa del club.
-¿La señorita no va a cambiarse de ropa? – me dice mientras se va al guardarropa con mi ropa moviendo su enorme culazo.
-La señorita hará lo que le salga del coño, putona de mierda. ¡Ven aquí! – exclama mi novia mientras saca la lengua ¡arrrrrrrrrrg!

La sirvienta sorprendida se acerca, y mi novia la agarra bruscamente del tocado con una mano – Saca la lengua puerca – le dice, e inmediatamente le mete la mano en la boca y empuja hasta meterle casi el antebrazo.

-Asquerosa putona…, ¡arrrrrrrrrrg!….., jódete mierdosa…., serás guarra cerda…., ahógate puerca…, ¡arrrrrrrrrrg! – le dice mi novia mientras se levanta la falda y empieza a correrse como una fuente.

A continuación, le saca la mano de la boca y de un empellón violento, la pone de rodillas y empotra la cara contra su coño – ¡arrrrrrrrrrg!…, traga asquerosa…., ¡arrrrrrrrrrg!…, traga mi corrida putón ¡arrrrrrrrrrg!….., que asco das cerdona ¡arrrrrrrrrrg!….., te ducho en corrida de putón ¡arrrrrrrrrrg!….., asquerosaaaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, puerca de mierdaaaaaaaa ¡arrrrrrrrrrg! – le dice soltando tremendos

chorretones de corrida contra la cara de la putona.

-Que me haces putón ¡arrrrrrrrrrg!…., me ahogas asquerosa ¡arrrrrrrrrrg!…, serás cerda ¡arrrrrrrrrrg!…., me estás duchando putona ¡arrrrrrrrrrg!…, -dice la puta sirvienta corriéndose también sin parar.

Por fin, mi novia acaba de correrse y aparta sin más la cara del putón –cuando quieras entramos en la habitación cariño – me dice subiéndose la falda.
-Serás puerca ¡arrrrrrrrrrg!…, como te has corrido cerda ¡arrrrrrrrrrg!…., que maravilla putón ¡arrrrrrrrrrg!…., espero que te revienten hay dentro asquerosa ¡arrrrrrrrrrg! – dice la sirvienta aún corriéndose y con la lengua fuera babeando saliva.

Entramos entonces en la sala de pruebas nº 4 y como era de esperar estaba vacía. Sin embargo, no tuvimos que esperar mucho tiempo. No habían pasado cinco minutos, cuando entraron mis padres en la habitación.

-Hola cariño – dice mi madre, la cual solo llevaba puesto sus zapatos de tacón y una camiseta blanca que le transparentaba totalmente y que tenía escrito en letras negras la leyenda “MAMA CHUPAPOLLAS”.

Mami se acerca, se aprieta las tetonas por encima de la camiseta y saca la lengua ¡arrrrrrrrrrg! Yo la escupo dentro de la boca y le meto de golpe la mano entera en su enorme chochazo – ¡arrrrrrrrrrg!…, asqueroso crió ¡arrrrrrrrrrg!…, que gusto me das cabrón ¡arrrrrrrrrrg!…., – dice corriéndose por mi mano, mientras observo que tiene un montón de chorretones de lefa por toda su cara.

-Vaya mami, veo que se han corrido en tu cara de putona. ¿Han pasado la prueba los aspirantes? – le digo mientras le bombeo el coño con mi puño.
-¡arrrrrrrrrrg!…, si ¡arrrrrrrrrrg!…., puto niño ¡arrrrrrrrrrg!…, me corro cerdo ¡arrrrrrrrrrg!…, si ¡arrrrrrrrrrg!…, todos han conseguido el anillo ¡arrrrrrrrrrg!…., y un puto crió de 12 años me ha usado de water ¡arrrrrrrrrrg!…., cerdoooo ¡arrrrrrrrrrg!…, como me corro carbrooooon ¡arrrrrrrrrrg! – me dice babeando saliva de su lengua colgante como una cerda.

Saco la mano del chochazo de mama y esta siempre con la lengua fuera, se pone al lado de papa.

-Hola hijo.., veo que lo que me has contado de Norma se quedaba corto – me dice con su legendaria polla de 40 cm. empalmada y gorda como un vaso de cubata – he realizado la anterior prueba de admisión sin correrme y llevo todo el día reservándome para duchar a tu putona.
-Hola papa…, si…, os presento a mi novia Norma. Saluda a mis padres puerca – le digo a mi novia, la cual saca su lengua mirando obscenamente a mi padre y a mi madre.
Luego se saca los dos gigantescos tetones por encima de la camisa y a continuación se quita la falda mostrando su gigantesco culazo, el cual se veía enorme ya que la camisa se entallaba en su cintura.

-Encantada…, – dice babeando ya saliva de su lengua, al tiempo que se coge los dos tetones y se mete cuatro dedos de cada mano en cada pezón.

-Jodeeeeer…., tiene las tetonas como tu Marisa. A este zorra se le pueden follar las tetas – dice papa acercándose para empezar a estrujar los tetones de mi novia.

-Ya te dije que nuestro hijo traería una putona tremenda a la familia – dice mama acercándose también y metiéndole el puño de golpe en el chochazo a mi novia.
-¡arrrrrrrrrrg!…, cerdos ¡arrrrrrrrrrg!…, putos cabrones ¡arrrrrrrrrrg!…, así tratáis a la futura esposa de vuestro hijo ¡arrrrrrrrrrg!…., cerdoooos ¡arrrrrrrrrrg! – responde mi novia corriéndose en la mano de mama con enormes chorretones.

-Come se corre la cerda ¡arrrrrrrrrrg!…, – dice mama sacando la lengua y empezando a echar grandes chorros de corrida por su chochazo.

-Bienvenida a la familia cariño – dice papa lanzando un tremendo escupitajo a los ojos de mi novia – te voy a reventar guarra. Tienes un culazo de putón hecho para ser reventado a pollazos – dice al tiempo que se pone detrás de ella y le mete su gigantesca polla por el culo.
-¡arrrrrrrrrrg!…, que me hacéis cerdos ¡arrrrrrrrrrg!…., me tratáis como una cerda ¡arrrrrrrrrrg!…., me estáis reventando cabrones ¡arrrrrrrrrrg!…., que gusto jodeeeeer ¡arrrrrrrrrrg!…., mas ¡arrrrrrrrrrg!…., dame mas fuerte papi ¡arrrrrrrrrrg!……, empuja con el puño mami putona ¡arrrrrrrrrrg!….., putoooooos ¡arrrrrrrrrrg! – dice mi novia corriéndose sin parar con enormes chorros por el puño de mama y babeando sin parar de su lengua obscenamente colgante.

Mientras papa cogía por las enormes caderas a mi novia y le metía tremendos pollazos en su culazo de putona, yo me puse detrás de mama y abriéndole las nalgas a lo bestia, le metí la polla en su gigantesco chochazo de un golpe hasta los huevos.

-Hijo de putaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…., fóllate a tu madre carbroooooon ¡arrrrrrrrrrg!…., reviéntame putooooo ¡arrrrrrrrrrg!…., jodido crío ¡arrrrrrrrrrg!…., puto crío ¡arrrrrrrrrrg!…, me corroooo carbrooooon ¡arrrrrrrrrrg!…., – dice mama corriéndose por mi polla con enormes chorretones y sacando la lengua babeando saliva.

El cuadro era tremendo. Yo follando a mama por el coño, mientras ella no para de echar chorretones de corrida por su chochazo. Mama follando con su puño a mi novia, metiéndolo y sacándolo casi hasta su codo. Mi novia corriéndose sin parar en la mano de mama como una fuente y con su lengua colgando. A las dos les caía un rió de saliva de sus lenguas hasta sus tetones de putonas. Papa follando por el culo a mi novia con nbestiales pollazos y a la vez metiendo cuatro dedos dentro de una de las enormes tetorras por su pezón y otros cuatro por el tetón de mama.

-No aguanto más asquerosa – dice mi papa agarrando del pelo a mi novia y obligándola a ponerse de rodillas, mientras con el movimiento sale la mano de mama de su coño salpicando un enorme chorro de corrida de puta – me voy a correr en tu puta cara…, guarra – dice masturbando su gigantesca polla encima de la cara de la cerda de mi novia.
-Dame tu lefa cabrón ¡arrrrrrrrrrg!…., riega mi puta cara asqueroso ¡arrrrrrrrrrg!…, llena de leche la preciosa cara de la novia de tu hijo cerdo ¡arrrrrrrrrrg!…., dámeloooooo puto Cabrón ¡arrrrrrrrrrg!…, – dice mi novia encorvando su culazo a cuatro patas, mostrando un culo gigantesco y echando corridas sin parar por su coño, mientras saca la lengua babeando saliva mirando a papa a los ojos.
-Hija de putaaaaa ……, – dice papa corriéndose con enormes chorros. El muy cabrón va dirigiendo su polla y cubre de lechada toda la puta cara de mi novia. Sin embargo y a pesar de tener los ojos llenos de lefa, la muy guarra los mantiene abiertos en todo momento.

Cuando papa acaba de correrse, mi novia se gira hacia mí y quedándose a cuatro patas
con su enorme culazo encorvado para resaltarlo lo más posible, me mira sacando la
lengua babeante de saliva y semen.

-Joder, que bien enseñada está – dice mi papa sentándose en un diván de la habitación.
-Que papa…, se merece el anillo o no – le digo a papa mientras follo a mama dando potentes pollazos, que salpican cada vez un río de jugo de puta de su chochazo encharcado.
-Por mi no hay problema – dice mirando a mi madre, la cual tiene la lengua colgando de manera imposible – tu que dices Marisa.
-Ven aquí putón – le dice a mi novia mama, mientras se saca mi polla del coño y la apoya en su culo – reviéntame el culo cabronazo – me dice empalándose mi polla en su culazo de putón de un golpe hasta los huevos.

Mi novia se levanta y siempre con la lengua fuera babeando saliva se acerca a mama. Esta la agarra del pelo y de manera violenta, la pone a cuatro patas y empotra su cara contra su enorme coño.

-Comete mi corrida asquerosa ¡arrrrrrrrrrg!…., jódete puerca…., me corro en tu cara putoooon ¡arrrrrrrrrrg!…, puta tetona culona asquerosa ¡arrrrrrrrrrg!…., te uso putón ¡arrrrrrrrrrg!…., putaaaaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…., – dice mama corriéndose con enormes chorros contra la cara de mi novia, la cual encorva su enorme culazo y no para de echar chorretones de corrida por su coño.
-Eres un putooon mamaíta ¡arrrrrrrrrrg!…., usar así la cara de la futura esposa de tu hijoooooo ¡arrrrrrrrrrg!…., me corro putona ¡arrrrrrrrrrg!…., puta cerda de mierda ¡arrrrrrrrrrg!…, me corrooooo ¡arrrrrrrrrrg! – dice mi novia mientras me follo a mama por su enorme culazo y le meto las manos dentro de sus tetonas follándoselas por los pezones.

Mi mama corriéndose en la cara de mi novia encharcándola sobre la lefa que ya tenía de la corrida de mi padre. Mi novia corriéndose sin parar con su enorme culazo encorvado y lanzando chorretones de corrida de puta hasta casi dos metros de distancia.
Yo follando a mama por el culo con mi polla y por las tetas con mis manos, mientras ella no para de correrse con su lengua fuera babeando saliva.

-Me voy a correr putonaaaaaas …., – digo sacando la polla del culo de mama. Luego la agarro por el pelo y la pongo a cuatro patas al lado de mi novia.

-Córrete cabrón ¡arrrrrrrrrrg!…., llena la cara de tu puta madre de lefa hijo putaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, échamelo cerdoooo ¡arrrrrrrrrrg! – dice mama a cuatro patas mirándome a los ojos con su lengua babeante fuera y con su gigantesco culazo encorvado.

-Siiiii ¡arrrrrrrrrrg!…., córrete puto cerdoooo ¡arrrrrrrrrrg!…., ¡arrrrrrrrrrg!…, ¡arrrrrrrrrrg!…, correteeee ¡arrrrrrrrrrg!…, – dice mi novia con su lengua fuera babeante de saliva, semen y corrida de puta. Tiene la cara llena de semen y chorretones de corrida de putona, mientras su culazo está encorvado de manera imposible.

Empiezo a correrme con enormes chorros. Se los hecho todos a mama, la cual los recibe sin pestañear. Le lleno toda su guapísima cara de putona de lechada y cuando acabo, de manera casi inmediata empiezo a mear. Dirijo la meada a la preciosa cara llena de lefa y corridas de puta de mi novia y procuro darle sobre todo en los ojos, para putearla al máximo.

-Siiiiiii ¡arrrrrrrrrrg!…., mea a esta asquerosa cabrón ¡arrrrrrrrrrg!…, mealaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!….., jodete putaaaa ¡arrrrrrrrrrg! – dice mama volviéndose a correr como una fuente por su chochazo babeando semen y saliva de su lengua de putón.
-¡arrrrrrrrrrg!…., cabronazoooo ¡arrrrrrrrrrg!…, me usas como un water cabroooon

¡arrrrrrrrrrg!…., putoooo ¡arrrrrrrrrrg! – me dice mi novia corriéndose sin parar con su culazo encorvado.

Cuando acabo de mear, me voy donde está papa y me siento a su lado. Mientras tanto, las dos pedazo de guarronas de mi madre y mi novia, empiezan a lamerse todas la corridas que tienen por la cara y el pelo. Cuando tienen la boca llena de cuajos de corridas, se escupen con violencia en la cara. Cada vez que reciben un escupitajo de cuajo, vuelven a correrse con grandes gritos insultándose una a la otra.

-Qué papa, ¿le dais el anillo y entra en la familia?
-Tú que dices Marisa.
-Siiiiiii ¡arrrrrrrrrrg!…., dale el anillo a este putoooooon ¡arrrrrrrrrrg!, daseloooooo ¡arrrrrrrrrrg!…, será guarronaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!….., – dice mama mientras mi novia le escupe un enorme cuajo de corrida en pleno ojo.
-No se hable más, aquí tienes el anillo de socia putona. Ven por él – dice mi papa sacando el anillo de una caja.

Mi novia se acerca a cuatro patas meneando su enorme culazo como una putona, siempre con la lengua fuera babeando saliva y corridas. Se apoya en las rodillas de papa y este le pone el anillo de socia.

-Bienvenida a la familia cariño. Dios eres deliciosa putona de mierda – dice papa estrujando los dos gigantescos melones de la guarrona.
-Bueno criaturas, nosotros nos retiramos. Tenemos una cita para comer – dice mama agarrando a papa y acercándose a la puerta.

-Si…, nos veremos luego en la cena. Adiós tortolitos – dice mi papa abandonando con mama la habitación.

Me quedo a solas con mi novia y esta vuelve a ponerse a cuatro patas mirándome a los ojos con la lengua fuera.

-Enhorabuena mi amor. Vamos en pie, que te voy a enseñar el resto de la casa. En primer lugar el ático donde vamos a vivir, el cual está en la zona privada de la mansión. Nos merecemos una ducha y cambiarnos de ropa – le digo a mi novia la cual se pone en pie y por primera vez desde que entró en la habitación relaja la boca, ya que en todo momento tuvo la lengua fuera de manera obscena.

Nos dirigimos a la puerta y no resisto la tentación de ir estrujando las enormes nalgas de su perfecto culazo. Ella al sentirlo vuelve a sacar la lengua ¡arrrrrrrrrrg! y se corre con un chorrazo que empapa la puerta. Joder que pedazo de putona tengo, pienso para mi mientras le magreo su culazo de cerda.

LA CENA

Tras enseñarle la zona privada de la casa a mi futura esposa, nos dimos un paseo por los jardines durante el resto de la tarde, quitándonos los anillos de socios para que no nos molestaran. La gente que estaba también en los jardines, se quedaron con las ganas de usar a la putona de mi novia. Cuando la veían pasar se apretaban el paquete, mientras se la follaban con la mirada. Aún en este sitio, en el cual se supone habría tranquilidad y sosiego, nos encontrábamos en nuestro paseo con escenas pintorescas: Varios hombres maduros en círculo meando a tres niñas. Las niñas dentro del círculo nde rodillas y con la lengua fuera, gritando sin parar mientras se corrían con enormes chorros por sus coños babosos.
Una mama sentada en un banco, la cual le estaba dando el pecho a un bebe. Lo raro era que la mama tenía la lengua fuera, desde la que le caía un hilillo de saliva sobre el canalillo de sus enormes tetones – Chupa cabrooooon ¡arrrrrrrrrrg!….., puto crío asqueroso ¡arrrrrrrrrrg!…., comete mi corridaaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!….., puto niñooooo ¡arrrrrrrrrrg!…. – decía a gritando a todo pulmón. La muy cerda tenía a un niño de unos 12 años de rodillas entre sus piernas chupándole el coño y le estaba echando unos tremendos chorros de corrida por la cara. Parecía un surtidor.
Mientras paseaba por delante de esta escena con mi novia, un hombre surgió de la nada y empezó a correrse en la cara de la mama – aaaaaaaaaaah…., toma putón aaaaaaaah…., asqueroso putón aaaaaaah…., jódete guarra aaaaaah…., putaaaaaaa…, – decía mientras soltaba chorros de esperma por toda la cara de la mama. La mama continuaba dando el pecho a su bebe, mientras se corría sobre la cara del niño que le chupaba su baboso chochazo y con su preciosa cara llena de chorretones de semen.
En otro lugar del jardín, nos encontramos con un grupo de mujeres en círculo alrededor de una niña de unos catorce años. Las muy cerdas estaban meando a la niña por toda la cara. La niña estaba de rodillas con la lengua fuera y estrujaba sus tetonas mientras se corría como una cerda – putaaaaaaas ¡arrrrrrrrrrg!…., mearme viejas guarronaaaaaas ¡arrrrrrrrrrg!…., que me hacéis puercaaaaas ¡arrrrrrrrrrg!…., hacerle esto a una críaaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…., putonaaaaaas ¡arrrrrrrrrrg!….., me corro guarraaaaas ¡arrrrrrrrrrg!…, – exclamaba mientras las mujeres gritaban también a todo pulmón – toma pis criaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…., en todo tu puto ojo cerdaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…., saca la lengua puta niñataaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, jódete cría de mierdaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…., ¡arrrrrrrrrrg!… me meo en tu puta caraaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, – decían mientras se meaban y se corrían, mezclándolo todo en la bonita cara de la niña. En fin, lo que se dice un paseo romántico, tras el cual nos retiramos a nuestra habitación para cambiarnos para la cena.

Tras darnos una reparadora ducha y mientras elegiamos la ropa, llaman tímidamente a la puerta.

-Cariño, ¿te vas a poner el anillo para la cena? – le digo a mi novia.
-Pues claro…, cabrón – me dice mirándome con cara de lujuria.

En ese momento vuelven a llamar a la puerta y entra una de las doncellas. En la zona privada de la casa, las doncellas llevaban el traje al uso de doncella, pero con alguna variación. En vez de zapatos de trabajo, llevaban zapato de tacón de aguja. La falda era cortísima, justo al nivel del coño y tenían las tetonas por fuera colgando enormes. No podían llevar bragas.
La doncella era una brasileña de piernas largas y que tenía unos enormes labios vaginales colgando de su chochazo baboso. Se ve que estaba excitada, porque le fluía un hilillo de jugos vaginales por los gordos labios de su coño, cayendo hasta el suelo con grandes goterones.

-Disculpe señor…, me gustaría presentarle a mi hija Vanesa. Ha conseguido el anillo de socia la semana pasada y esta deseando conocerle. – me dice goteando sin parar jugos por su enorme chochazo.
-Claro. Que pase – le digo.
-Entra guarrona – dice la mama abriendo más la puerta.

Hace entonces su aparición una criatura de unos 15 años. Vestía zapatos de tacón de aguja, unas braguitas tanga de color rojo y una camiseta blanca recortada a tijera justo por debajo de sus enormes tetonas. Era guapísima, con unos gordos labios de chupapollas como su madre.
Al verla mi polla se puso dura de golpe y corrí a la mesita de noche a ponerme mi anillo.

-Encantada…, – dice la cría apretando sus tetonas y sacando la lengua ¡arrrrrrrrrrg!
-Joder…, ¡que putilla! – exclamo empezando a masturbar mi polla de 35 cm.
-Vanesa, ponte de lado para el señor – dice la mama también con la lengua fuera ¡arrrrrrrrrrg! y apretándose sus tetones.

Entonces la cría se pone de lado y mi polla se endurece más aún si cabe. Mi novia da un grito – dioooos que puta ¡arrrrrrrrrrg!…, – exclama sacando a su vez la lengua y apretándose sus gigantescas tetorras.
El culo de la cría era una deformidad. Su cintura era inexistente y de golpe nacía hacía atrás un culo gigantesco. Su perfil era tremendo…, unas enormes tetas por un lado y un mas enorme culazo por el otro.
Ante tan tremenda putilla, me muevo hacia ella con una mirada de sátiro salido, a la que la zorrita responde sacando más su lengua babeante. Con la mano izquierda estrujo su bestial culazo y con la derecha sus tetonas de putón.

-Ufffffff…, que putona eres criatura…, voy a reventar tu culazo de guarra…, puerca…., serás putilla…, – le digo estrujando a lo bestia su culazo.

La mama se acerca a mi lado y escupe un tremendo lapo de saliva en la cara de su hijita, mientras hecha un chorro de corrida por su enorme coño. Yo aprovecho la ocasión y sin dejar de magrear el culo bestial de la zorrita, meto de golpe mi mano entera por el baboso chochazo de la mama – putorras de mierda…, uffff….., que guarronas joder…, jodida cría…., puta mama…., – les digo mientras miro a mi novia, la cual se ha metido la mano por su enorme coño y lo estaba bombeando sin dejar de mirarnos con la lengua fuera – putaaaaaas ¡arrrrrrrrrrg!…., que putaaaaaas ¡arrrrrrrrrrg!…., seréis furciaaaas ¡arrrrrrrrrrg!….., puercaaas ¡arrrrrrrrrrg!…, – dice corriéndose sin parar y babeando saliva de su lengua colgante.

Entonces, agarro por el pelo a la mama y la arrastro hasta sentarla en un sillón de golpe. Luego cojo a la putilla de su hija también por el pelo y la arrastro hasta empotrar su cabeza contra el baboso chochazo de su madre. La jodida cría a cuatro patas, encorva su culazo y empieza a chupar el pringoso coño de su madre, con estruendosos ruidos de chapoteo. La putilla se corre como una cerda con grandes chorros por su coño y entonces le meto de golpe mi enorme polla. Se la hundo en el coño hasta los huevos, saliendo chorros hacia los lados, como si hubiera golpeado un cubo de playa lleno de agua con una pala.

-Ahoga a esta puta mama con tu chochazo cariño. – le digo a mi novia, la cual se sube al sofá y cogiendo por pelo a la putona mama, empotra su baboso coño contra su cara.
-Cerdoooo ¡arrrrrrrrrrg!…., ya decía mi mama que eras un cerdoooo ¡arrrrrrrrrrg!…, que pollaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…., me estás reventandooo cabrooon ¡arrrrrrrrrrg!…, putooooo ¡arrrrrrrrrrg!…, – gritaba la niña ahogándose en el chochazo de su madre, el cual desbordaba corridas continuamente por su cara.
-Come cerdaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…., traga jugos carbronaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, ahogateeeeee ¡arrrrrrrrrrg!…., cría de mierdaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, – gritaba a todo pulmón la mama, corriéndose en la cara del putón de su hija y babeando jugos de mi novia, la cual se corría a lo bestia en su boca de chupapollas.
. ¡arrrrrrrrrrg!…, ¡arrrrrrrrrrg!…, ¡arrrrrrrrrrg!…, puta mama ¡arrrrrrrrrrg!…, ahógate guarrona ¡arrrrrrrrrrg!…, putaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, traga putaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…., asquerosaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, – gritaba tambien mi novia con su lengua fuera de manera imposible, babeando saliva a lo bestia.

Me follaba la puta cría con tremendos empellones mientras amasaba y estrujaba su deforme culazo. Mientras tanto, iba llenando mi boca de saliva y cuando la tenía llena, escupía unos tremendos lapazos sobre el pelo de la putilla, llenándoselo poco a poco de saliva grumosa. Mi puta novia, la puta mama y la puta cría, no paraban de correrse como cerdas gritando con toda la potencia que podían.

Después de un buen rato follando a lo bestia a la putilla, el pelo de la cría era un cuajadero de lapos. La agarro entonces por el pelo separándola del coño de su madre, el cual hace un sonoro ruido de succión y la pongo de rodillas enfrente de mi polla.

– Ven aquí puta mami – le digo a la mama, la cual suelta un larguísimo chorro de jugos vaginales por su enorme coño.

Mi mujer se baja del sillón separando tambien su coño de la cara de mami, a la cual le cae un río de jugos de coño desde su barbilla hasta sus enormes tetonas. Mami se levanta y se pone a mi lado con su cara echa un poema de cuajarones de corrida de puta.

-Mastúrbame encima de la cara del putón de tu hija y riégala puerca – le digo agarrando una de las enormes nalgas de su culazo de putón.
-Te voy a regar puta ¡arrrrrrrrrrg!…, puta niña ¡arrrrrrrrrrg!…, te voy a llenar de leche putona ¡arrrrrrrrrrg!…, abre la boca hija de putaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!.., – dice la mama corriéndose sin parar con grandes chorros, mientras masturba mi polla vigorosamente encima de la cara de su hija.
-Córrete putooo ¡arrrrrrrrrrg!…., échame el cuajoooo ¡arrrrrrrrrrg!…, dame en los ojos cabroooon ¡arrrrrrrrrrg!…, ahógame en corrida de cabroooon ¡arrrrrrrrrrg!…, puto degenerado ¡arrrrrrrrrrg!…., correrse en la cara de una niña ¡arrrrrrrrrrg!…, cerdooooo ¡arrrrrrrrrrg!…., córrete putooooo ¡arrrrrrrrrrg! – grita la cría a todo pulmón, mientras mi novia le mete su mano entera por el coño de golpe.
-Jódete guarraaaa ¡arrrrrrrrrrg!…., puta criaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, toma por tu coño putooooon ¡arrrrrrrrrrg!…., te reviento cerdaaa ¡arrrrrrrrrrg!…., asquerosaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, – grita mi novia mirándome a los ojos, mientras babea saliva de su lengua y se corre sin parar con enormes chorros por su coño.
Me corro a lo bestia y con enormes chorros. La puta de mami dirige los primeros a los ojos de su hijita, mientras ella da unos estridentes berridos corriéndose sin parar. Luego dirige el resto de lecherazos, buscando cubrir totalmente la cara del putón de su hija. Mientras, la jodida cría y mi novia, se corren como cerdas dando enormes gritos, con la lengua fuera y babeando sin parar. Cuando termino, le doy un tremendo escupitajo a la mama en la cara y le doy la polla a mi novia para que me la limpie.

-Bueno cerda, ha sido un placer conocer a tu hija, pero ahora déjanos solos – le digo a la sirvienta que está de rodillas al lado de su hija, lamiendo los cuajarones de mi corrida de su cara y tragándoselos sin parar.
-Como no señor, como guste – responde abandonando la habitación con su hija, lamiendo sin parar el semen de la cara de esta.

La puta cría justo antes de salir y a modo de despedida, agarra por el pelo a su madre con una mano y con la otra estruja una de sus enormes tetas. Entonces, poniéndose de perfil de manera que se resalte su gigantesco culazo, le da un tremendo escupitajo a su madre en los ojos. Luego me lanza un beso al aire y cierra la puerta.

-Joder, ¡que gustazo! – exclamo poniéndome la ropa para la cena.
-Si…, esta casa está llena de putas – dice mi novia relamiéndose.

Para la cena, los hombres llevan ropa de etiqueta y las mujeres vestidos de noche. En el caso de ellas, suelen estar que se rompen de buenas, ya que rellenan los vestidos de manera casi pornográfica con sus enormes culazos y tetonas.

-¿Qué te parece cariño? – dice mi novia sacando la lengua de manera obscena, mientras me mira a los ojos.

Yo la miro de arriba abajo y mi polla se revuelve dentro de mi bragueta. El putón se ha puesto un traje negro, entallado a la cintura como si fuera una malla, con lo cual sus enormes caderas sobresalían de manera totalmente obscena. El traje era de gasa negra en la zona del pubis y en la de los pechos, con lo cual, se transparentaban perfectamente los colgantes labios vaginales de su enorme chochazo y sus enormes tetonas de putón. Unos zapatos de tacón de aguja de color negro, completaban su atuendo.

-Coño…, estás tremenda cacho de guarra – le digo apretando sus tetonas por encima del vestido, mientras veo perfectamente como empieza a gotear jugos vaginales, de los obscenos labios de su coño.

Ella saca la lengua ¡arrrrrrrrrrg! y me acaricia el paquete por encima del pantalón.

-Gracias cielo, cuando quieras bajamos – me dice mientras gotean jugos por su coño.

Bajamos al comedor y cuando entramos nos quedamos parados ante el espectáculo. Se ve que nos habíamos retrasado un poco.

Mi hermano de 14 años estaba sentado en su silla del comedor, pero tenía la polla fuera de sus pantalones. Mama con el vestido subido a la cintura, estaba a horcajadas encima de él, subiendo y bajando pausadamente sobre su polla – ¡arrrrrrrrrrg!…., así hijo ¡arrrrrrrrrrg!…, estrújame las tetas ¡arrrrrrrrrrg!…, fóllate a tu madre ¡arrrrrrrrrrg!…, que gusto me das cabrón ¡arrrrrrrrrrg!…, cógeme el culo joder ¡arrrrrrrrrrg!…, cabrón de crío ¡arrrrrrrrrrg!…, – decía mama de manera relajada, mientras mi hermano le estrujaba las inmensas tetonas y su culazo de putón.
Papa también estaba sentado en su silla y estrujaba el inmenso culo de mi hermana con las dos manos. Esta estaba de espaldas a él, con el vestido a la cintura y se empalaba la gigantesca polla de papa en su babeante coño. Lo hacía también lentamente, con largos movimientos, en los que casi se sacaba la polla de 40 cm. de papa del coño, para

volver a empalársela lentamente hasta que chocaba contra sus huevos – ¡arrrrrrrrrrg!…, es enorme papi ¡arrrrrrrrrrg!…, me da contra los ovarios ¡arrrrrrrrrrg!…, que gustazo ¡arrrrrrrrrrg!…, como no vengan pronto mi hermano y su novia ¡arrrrrrrrrrg!…, ¡arrrrrrrrrrg!…, ¡arrrrrrrrrrg!…, joder que gustazo ¡arrrrrrrrrrg!…, – decía mi hermana con los ojos en blanco y la lengua fuera, goteando saliva encima de la mesa del comedor sobre la que tenía las manos apoyadas.
En fila a lo largo de la pared, estaban tres mayordomos y tres sirvientas. Estaban vestidos con el traje reglamentario para la zona privada. El de las sirvientas ya lo conocéis. El de los mayordomos consistía en el traje al uso, pero no podían llevar ni pantalones ni calzoncillos. Todos los mayordomos tenían su polla erecta a la vista y las sirvientas goteaban jugos vaginales de sus coños babosos. Mi novia ante la vista, da un gritito y suelta un chorro de jugos por su chochazo, sacando su lengua todo lo que puede.

-¡Ya están aquí! – exclama mi hermanito quitando a mama de encima y echando a correr hacia nosotros.

Se echa en mis brazos dándome un gran abrazo con gran alborozo – Andrés, ya era hora de que llegarais – me dice.

– Que pasa campeón – le digo.

Él se retira un poco y mira a mi novia – ¿tu debes de ser Norma?, yo soy Germán, encantado – dice mi hermanito mirando de arriba abajo a mi novia. Se fija en que lleva puesto el anillo y se acerca para meterle la mano por debajo de la falda. Introduce de golpe su manita por el chochazo baboso de mi novia, mientras con la otra le estruja sus tetonas por encima del vestido. Mi novia siempre con la lengua fuera babeando saliva, se corre con un gran chorretón – encantada cariñoooo ¡arrrrrrrrrrg!…, – dice mientras mi hermanito se retira hacía atrás.

Entonces se acerca mama, me coge el paquete por encima del pantalón y me pega un morreo chupando mi lengua como su fuera una polla – Hola cariño ¡arrrrrrrrrrg!…, – dice mientras yo le estrujo sus tetones. Luego, se inclina hacía mi novia sin dejar de sobarme el paquete y le pega un enorme escupitajo contra su lengua babeante – Hola asqueroso putón ¡arrrrrrrrrrg!…, – dice mientras saca la lengua mirando a los ojos a mi novia. Mi novia escupe a su vez a mi madre con otro enorme lapazo, que le da en medio de los ojos – Hola mami guarrona – dice echando un chorro de jugos de puta por su baboso coño.

Ahora se acerca mi hermanita y antes de que haga nada, me saco la polla completamente empalmada del pantalón y la agarro de uno de sus tetones bruscamente – Ven aquí putona…, joder que buena estas – le digo mientras le subo el vestido con la otra mano. Entonces, le meto de golpe la polla por su coño baboso, agarrando con las dos manos su enorme trasero de putón de película porno, mientras la escupo en su lengua babeante – Norma, saluda a mi hermanita putón – le digo a mi novia, la cual agarra del pelo a mi hermana y le pega un gran escupitajo por toda su preciosa cara – Hola hermanita guarrona – dice, mientras recibe a su vez un gran lapazo de mi hermana en su ojo derecho.

– Hola hijo – dice mi padre sin moverse saludándome con la mano.
– Ven aquí Norma, putona asquerosa – dice mirando a mi novia, la cual se mueve hacía él mirándole a los ojos y con su lengua fuera babeando saliva.

Norma se pone enfrente de papa y este le sube la falda dejando a la vista su enorme culazo de putón. Entonces, le mete de golpe su enorme polla por el coño hasta los huevos, agarrando su enorme culo con ambas manos – encantado de volver a verte cariño – dice, para a continuación desgarrar el vestido y sacar sus gigantescas tetonas. Empezó a follársela con tremendos pollazos, mientras estrujaba a lo bestia sus tetonas, amasándolas sin piedad –encantadaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, de volveeeeeer ¡arrrrrrrrrrg!…, a verleeeee ¡arrrrrrrrrrg!…, – dice mi novia babeando saliva por su lengua, mientras se corre con enormes chorros alrededor de la polla de papa.

– Aaaah…, que zorra – dice papa sacando la polla del babeante chochazo de mi novia y dirigiéndose a la mesa.
– A cenar familia – dice sentándose en la cabecera de la mesa.

Las mujeres se colocan sus vestidos y se sientan en sus sitios. Mi novia era la única que tenía sus tetonas fuera, ya que papa le había desgarrado el vestido. Nos sentamos todos. Papa y mama en las cabeceras de la mesa. MI hermano a un lado de mama. Mi hermana a un lado de papa. Mi mujer al otro lado de papa y yo al otro lado de mama. Mi padre hace un gesto y el servicio empieza a servir la cena.

Como comprenderéis, a las zonas privadas de las casas de los socios del club, no tienen acceso los miembros de la familia que no tengan el anillo. Estos viven en la zona social y desconocen lo que ocurre en el resto de la casa.

Mientras nos servían la cena, mi hermanito agarraba las tetonas de las sirvientas y estrujaba sus culazos continuamente. A veces, las agarraba del pelo y empujando la cabeza de la sirvienta hacía abajo con las dos manos, las ahogaba con su polla. Otras, hundía sus manitas en los coños babosos de estas, cuando se inclinaban a servir. Las putonas no paraban de gritar mientras se corrían, regando el suelo con sus flujos en largos chorros.

Mama aprovechaba cuando tenía a un mayordomo sirviendo al lado, para tragarse su polla y beberse sus corridas. Mi hermanita hacía lo mismo y los mayordomos las regaban de lechadas. Mi novia viendo la dinámica de la mesa, estaba masturbando violentamente a un mayordomo encima de su plato de comida, mientras lo miraba a la cara y sacaba su lengua babeando saliva sobre sus tetonas. El camarero se corrió llenando de largos chorros de semen el plato de comida de mi puta novia.
Después esta cogió con el tenedor un poco de comida, de la cual colgaba un gran cuajo de corrida y sacando su lengua, deposito la comida con la corrida en su boca.

Papa, en cuanto le sirvieron la comida, llamó a una jovencita sirvienta de 18 años y agarrandola de sus tetonas le dijo algo al oído. La sirvienta se metió debajo de la mesa y a cuatro patas empezó a lamer los huevos de papa, mientras este daba cuenta de su comida. Entre cada bocado, el muy cabrón aprovechaba para sobar los tetones de su hija y los de la guarra de mi novia. También les metía las manos por sus coños babosos y las muy putas al sentirlo, empujaban sus coños contra sus manos, empalándose todo lo que podían.

Yo comía con mi polla totalmente empalmada, mientras le sobaba los tetones a mi madre. Saque un pie del zapato y lo metí entre las piernas de mama. Esta lo noto y agarrándolo con sus dos manos, se lo metió entero en su enorme chochazo baboso, corriéndose sobre mi pie como una cerda.

Por fin llegaron los postres y los hombres íbamos a poner la guinda al de las mujeres. Papa eligió el primero por ser el cabeza de familia. Eligió el de mi novia y poniéndose a su lado empezó a masturbarse violentamente encima de su copa de postre. Con la mano libre estrujaba los tetones de la cerda, la cual le miraba a los ojos con la lengua fuera babeando saliva. Una de las sirvientas se acerco y empezó a lamerle el culo a papa. Yo elegí el de mama y hacía lo mismo con ella, que papa con mi novia. Mi hermano se puso a regar el de mi hermana.

-Toma cerdaaaa…, – grito mi hermanito echando bestiales chorros de corrida en la copa de mi hermanita, mientras esta se corría como una guarra, con toda su mano metida dentro de su coño.
-Crío asquerosooooo ¡arrrrrrrrrrg!…, cabron de niñoooo ¡arrrrrrrrrrg!…, córrete cerdoooo ¡arrrrrrrrrrg!…, que cuajos de corridaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, me corroooo ¡arrrrrrrrrrg!…, – decía mi puta hermana, mirando a mi hermanito a los ojos con su babeante lengua fuera, mientras regaba el suelo con corridas de puta.
-Putaaaa…, – grita papa corriéndose a lo bestia en la copa de mi novia y llenándosela hasta el borde de cuajos, mientras esta tiene la lengua fuera de manera imposible y se corre con largos chorros como si estuviera meando.
-¡arrrrrrrrrrg!…, puto papaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…., será cerdoooo ¡arrrrrrrrrrg!…., vacíate cabrooooon ¡arrrrrrrrrrg!…., me llenas la copa putoooo ¡arrrrrrrrrrg!…., viejo cabroooon ¡arrrrrrrrrrg!…, – gritaba mi novia como una loca, bombeando su coño con las dos manos soltando tremendos chorros de corrida.
-Me corrooo…, -grite yo, mientras soltaba mi leche en precisos chorros, que iban llenando poco a poco la copa de mama hasta el borde.
-Hijo putaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…., te corres para mamiiiiii ¡arrrrrrrrrrg!…, cabroooon ¡arrrrrrrrrrg!…., que de leche putoooo ¡arrrrrrrrrrg!…, dámelo hijoooo ¡arrrrrrrrrrg!…., en la copa de tu puta maaaaa… ¡arrrrrrrrrrg!…, me corro cabrooooon ¡arrrrrrrrrrg! – gritaba a todo volumen mama, mientras me miraba a los ojos con su lengua fuera y se follaba una teta por el pezón con una mano. Con la otra mano, empotraba la cara de un jovencito mayordomo contra su chorreante chochazo, mientras echaba un chorro de corrida tras otro.

Tras corrernos, nos sentamos en nuestros sitios y dimos cuenta del postre.
Para finalizar la cena, cada uno elegía a una mujer y a una persona del servicio. Después las mujeres también elegían a uno de los mayordomos. Empezó papa y eligió otra vez mi novia. Después eligió de entre las sirvientas a una criaja de 18 años, con una preciosa cara pecosa y dos tetas tremendas. Yo elegí esta vez a mi hermana, y a una madura sirvienta, con una cara de chupapollas y vicio tremenda.
Obviamente mi hermano se quedó con mama y con la sirvienta que quedaba. Un viejo putón con gigantescas tetonas.
Luego cada una eligió un mayordomo, y se subieron a la mesa poniéndose a cuatro patas, con sus culazos mirando hacia fuera.
Papa se puso detrás de la guarra de mi novia, la cual tenía ya un río de jugos vaginales cayéndole de su baboso coño. Tocó un botón oculto de la mesa y esta empezó a descender, hasta poner el chochazo de mi novia a la altura de su polla. Mi hermanito solucionó el problema de su altura subiéndose a la silla.
Entonces todos metimos nuestras pollas de golpe en los coños elegidos, mientras las doncellas nos chupaban el culo con sus lenguas babeantes. Los mayordomos elegidos por las mujeres, estaban enfrente de ellas de rodillas y estaban follándolas por la boca sin piedad. Se corrían como cerdas.

-Follameeee ¡arrrrrrrrrrg!…, jódeme niñooooo ¡arrrrrrrrrrg!…, que gustazooooo ¡arrrrrrrrrrg!…, asquerosoooo ¡arrrrrrrrrrg!…, cerdooo ¡arrrrrrrrrrg!…, – vociferaba mama siendo follada por su hijo de catorce años, mientras el mayordomo le follaba la boca sin piedad.
-Hermanoooo ¡arrrrrrrrrrg!…, siiiiiiiiiii ¡arrrrrrrrrrg!…., revientameeee ¡arrrrrrrrrrg!…, que polloooooon ¡arrrrrrrrrrg!…., me jodes vivaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, – gritaba mi hermana recibiendo mis bestiales pollazos, mientras se ahogaba babeando saliva sobre la polla del mayordomo.
-Jodido papaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, le has cogido gusto a putearme cabrooooon ¡arrrrrrrrrrg!…, que pedazo de pollón putoooooo ¡arrrrrrrrrrg!…, jódeme viejo cerdoooo ¡arrrrrrrrrrg!…., revientameeeee ¡arrrrrrrrrrg!…, – berreaba mi novia mientras mi padre agarraba su inmenso culazo y lo estrujaba a lo bestia follándola con toda la violencia que podía. El mayordomo estaba alucinado, viendo como se tragaban su polla hasta los huevos y entre grito y grito, el pedazo de putón sacaba la lengua con su polla ensartada y le lamía los huevos.

Los mayordomos no aguantaron la presión y se corrieron dentro de las bocas de las putonas. Estas, empujando sin parar sus enormes culazos contra las pollas que las follaban, se tragaron hasta la última gota de las corridas en sus bocas. Entonces, uno detrás de otro, agarramos por los pelos a las doncellas y poniendo sus bocas al lado de los coños que estábamos follando, sacamos las pollas y empezamos a corrernos sobre sus preciosas caras. Mi mama, mi hermana y mi novia se inclinaron sobre la mesa y metiendo sus manos entre las piernas, agarraron sus labios vaginales abriendo sus babosos chochazos, al lado de las caras donde nos estábamos corriendo.

-Correteeeee ¡arrrrrrrrrrg!…, putoooo ¡arrrrrrrrrrg!…, riega a esa cerdaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, me corrooo ¡arrrrrrrrrrg!…, jodete putaaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…, – gritaba mi hermana mientras regaba la cara de la doncella con enormes chorros de corrida. La guarra estaba cubierta de lechados y jugos de puta.
-Puto crioooo ¡arrrrrrrrrrg!…, se corre mi niñoooo ¡arrrrrrrrrrg!…, cabrooon ¡arrrrrrrrrrg!…, en la cara de la putaaaa ¡arrrrrrrrrrg!…., cerdooooo ¡arrrrrrrrrrg!…, – gritaba mama, mientras se corría también sobre la cara de la doncella. Mi hermanito aprovechaba con la mano libre y estiraba con violencia los labios vaginales, del enorme chochazo baboso de mama.
-¡arrrrrrrrrrg!…, ¡arrrrrrrrrrg!…, me corroooo ¡arrrrrrrrrrg!…, familia de putooooos ¡arrrrrrrrrrg!…, degeneradooooos ¡arrrrrrrrrrg!…, me meooooo ¡arrrrrrrrrrg!…, me corroooo ¡arrrrrrrrrrg!…., – chillaba mi novia babeando saliva y semen de su lengua, mientras se corría y se meaba a la vez en la cara de la desventurada doncella, al tiempo que papa estiraba su coño hacia los lados, dejando ver un gigantesco agujero lleno de jugos.

Cuando terminamos de corrernos, las doncellas se retiraron junto a la pared al lado de los mayordomos, con sus preciosas caras hechas un poema de cuajos y jugos de putona. Los hombres nos guardamos nuestras pollas y las mujeres se recompusieron sus vestidos. Luego cada cual se retiró a sus habitaciones, no sin antes dar las buenas noches, con grandes dosis de escupitajos y magreos en enormes tetorras y gigantescos culazos.

– Que te ha parecido la cena cariño – le digo a mi novia ya en nuestra habitación.
– ¿Siempre es así? – me pregunta quitándose el destrozado vestido, mientras mira con lujuria su cara llena de cuajarones de semen y jugos de puta en el espejo.

-No.., a veces somos más cabrones – le respondo, ante lo que ella sentada ante el espejo, encorva su enorme culazo de putona de peli porno, mientras lanza un chorro de corrida por su chochazo alcanzando la pared del fondo y sacando la lengua mira su preciosa cara de puta, llena de los cuajarones de corrida de mi familia.

NOTA FINAL: Quizás amigo lector, desees ser invitado al club. La respuesta es…., despierta simplón que esto es un relato de ficción. Un saludo y hasta la próxima.

FIN