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Cómo termine en un trio con mamá y mi hermano

Sábado, febrero 7th, 2015

Después de seis meses me animo a escribir me historia, animada por mi hermano, la otra protagonista nuestra madre, no lo sabe.
En casa somos , Papa ( 45 a ) empresario , Mama ( 44 ) gerente de una entidad financiera , yo de( 23 ) y mi hermano Gus ( 21 ) ambos universitarios . Los dos estamos de novios y somos bastante activos sexualmente al igual que mis viejos (los escuchamos seguidos)
Mama y Gus son muy apegados tanto que Papa llama a Gus Edipo, siempre están juntos, son pareja de tenis, se rozan , se guiñan el ojo , cuando Papa se va a jugar golf , Gus se mete en la cama de Mama , en fin es como medio raro .
Un sábado al pasar por el cuarto de mis padres lo vi. Vació, papa al golf y mama donde estaba. La puerta del cuarto de mi hermano estaba cerrada, al pasar escuche música y la voz muy suave de ambos.

-Mama : no , no , no me pidas eso , no nunca , nunca.

-Gus : una vez , solo una vez , vos lo deseas

-Es incesto Gus , es incesto

-Cobarde , me has estado calentando , mira vamos a un telo si me rechazas te dejo en paz

-Júralo Gus , júralo que me dejas en paz

-Te lo juro mama

-OK déjame pensarlo

Y se paro, casi nos cruzamos al salir, iba con una camisa de dormir muy chica que apenas le tapaba sus muslos, calzones blancos metidos en el culo, lo que mas me llamo la atención fue lo agitado de su cara y lo irritado de la canaleta de sus pechos, rojos como si alguien hubiese estado besándola con pasión (se de sexo) .Nos cruzamos un hola, hola y vos donde estabas, en la cocina le dije vengo subiendo, no quería que pensara que había escuchado,
Golpe y entre al cuarto de Gus, estaba tapado, el torso desnudo, se le notaba una tremenda erección, pero OH increíble a los pies de la cama arrugado y medio escondido estaba el sujetador de mama. Gus estaba tenso, me saludo con un apenas mmuum déjame dormir. Salí con tres cosas claras

Gus estaba caliente por mama , ella dudaba pero
Gus le había chupado las tetas , lo que explicaba la irritación en el pecho de Mama
Gus se la quería llevar a un telo esa noche, la noche que papa tenia su cena de facultad.

Al almuerzo cruzaban risas y miradas, Mama se notaba un poco tensa. Mi viejo aviso que se iría a las 20:30 y que no lo esperaran hasta las 0700 a.m. Mama le dijo el consabido no tomes mucho y le contó mirando fijamente a mi hermano , que Gus la iba a llevar a un boliche , vi. La reacción de mi hermano, se le ilumino la cara, sonrió nervioso y se paro, yo lo seguí a mi cuarto no quería que se notara mi cara de turbada, Oh dios mió mama acepto ir al telo con Gus que puta, puta pensaba debiera yo encamarme con papa (estaba re bueno).
En la tarde Gus se fue donde un amigo, Mama a la peluquería, la muy puta, si no quería que nada pasara para que se iba arreglar o quería que pasara algo?
Como a las 20:00 entro mama a mi cuarto , yo estaba con una amiga , se veía espectacular , peinada a lo farraw faceta , melena rubia , alta , delgada , con rastros del verano en su piel cobriza , era claro que Gus se la iba a tirar por las buenas o malas , me prestas uno de tus calzones tanga me dijo , para que mama , es que me voy a poner mini y quiero ropa interior chica . Casi le grito puta, ahora mi hermano tendría que bajar mis calzones para llegar a la concha de mama, la situación me calentó.
Paso luego el viejo a despedirse y yo a mil pensando como les puedo cagar la noche. Idee un plan me llevaría mi auto y las llaves del de Mama. Llego Gus , lo vi. entrar a ducharse, a prepararse para culiar , esta vez a su madre, entre a su cuarto revise su mesa de luz, tenia 6 condones y viagra que yo la pelotua le había regalado (estudio medicina)
La noche venia brava, mi hermano de por si un toro además con viagra iba a matar a la vieja capaz que 6 condones fuesen pocos. Pero tenia que cagarles la noche, me despide de mama con un voy a llegar cerca de las 0700 a.m. (del día siguiente) no me esperen, alcance a verla con minifalda y una blusa tan escotada que a mi me la hubiesen echo sacar, agarre las llaves de su coche y me fui… A la media hora mi celular, mama que si había visto sus llaves, enfadada. Luego otra llamada si tenia llaves de la casa (deduje que habían decidido quedarse en casa y no querían ser sorprendidos.), no mama no tengo llaves por favor déjamelas afuera, no me dijo golpea que voy a esperar despierta a papa………..y culiando con tu hijo le falto decir. Mi plan estaba en marcha ahora a esperar y volver a casa sin que me notaran quería ver en que los sorprendía…
Deje el auto a tres casas (es un barrio privado), eran las 22:00, me descalce y entre por la cocina, pase por un estar que daba al salón , veía todo sin riesgos , espere, espere, escuchaba música, luego sus voces como discutiendo, después un no, no, no de mama seguido de un grito ronco de Gus en que le decía me lo vas a dar, a la mierda con incesto te voy a culiar mama, OH casi grito, estaba llena de calentura y morbo por lo que estaba viendo , me tocaba sobre el jeans ( andaba con la regla ) pero lo que estaba por suceder frente a mis ojos era una locura . …
Mama estaba sentada, vestía con la minifalda subida hasta la cintura , la blusa abierta, las tetas al aire, agarrando la cabeza de mi hermano que estaba enterrada entre sus piernas, gritaba no, no, no, bebe, no a mama, estaba caliente, vi. a Gus levantarse , sacar los calzones de mama ( mis calzones ) poner los pies de mama sobre sus hombros y tirarse a comerle la concha , esta vez sin que mis bragas se lo impidieran , mama gritaba y se estremecía como una yegua en celo , al rato empezó a gritar me corro , me corro , vi. como su pelvis pujaba por tragarse a mi hermano , soltó un orgasmo descomunal …………..luego una especie de tregua , muchos besos bien morreados , Gus que le pregunta estas lista mama , si , si hazme tuya hijito , y ahí frente a mis ojos Gus la desnudo , se desnudo el a tirones , tenia una verga monstruosa lo mas grande que he visto , gruesa y roja , venosa , …Mama al mirarla soltó un ohhhhh sorprendida y plaff la clavaron de golpe hasta el fondo sin miramientos……………cogian como dos bailarines que se conocieran toda la vida , los grrrrrrrrrrr , aggggggggggg , ohhhhhhhhh , mama le gritaba esto querías , esto querías , Gus si , si , con la tenue luz de una lamparita se veía todo , mi calentura estaba explotando , no me atrevía a tocarme por debajo del jeans , estaba con la regla , vi. las manos de Gus separar las nalgas de mama y meter no uno dos dedos en su ano , Mama aullaba de placer , Gus le grito su acaba , adentro de tu hembra le dijo mama , sus cuerpos se convulsionaron y acabaron juntos , dios que escena , mi hermano quedo un rato largo dentro de mama , ella lo besaba y acariciaba , luego se desmonto , mama se agacho y mamando limpio su verga , Gus tiritaba como acalambrado, me vino un orgasmo sin tocarme , con ropa , ……………….luego se pusieron a fumar , tal como estaban , en pelotas , mama puso sus ( mis ) bragas en su concha , como tapón , supuse que para no manchar el sillón , bebían champagne , escuchaba de lo que habían gozado , Gus le contaba lo que la deseaba , Mama que amaba a papa que Gus era su amado tiro al aire , se volvieron a besar , Mama le dijo seguimos en tu cama , en la tuya que es mas grande , pero antes cométela un ratito dijo Gus , Mama le contesto por eso prefiero la tuya hay mas roce , goloso te la voy a comer rico , aguanta que lo quiero por atrás , se agacho entre las piernas de mi hermano y empezó el felliato , Gus le agarraba la cabeza como un manurio , gemía , la vieja era una experta , mamaba y le decía no acabes , no acabes , le repetía te quiero por atrás , por el culo
Subí de prisa las escaleras, entre sigilosamente en mi cuarto, me saque los jeans, estaba con bragas negras que cubrían un tampax, remera negra. salí por la terraza y mire a través de la ventana del cuarto de Gus, mama prendió la luz, estaban completamente desnudos, ella llevaba en sus manos la ropa de ambos, Gus los zapatos, se besaron con mucha lengua, mama me daba la espalda, vi. las manos de mi hermano metiéndose en el culo de mama , ella decía , despacio , ábreme despacio , luego se tiraron a la cama , un 69 incestuoso y lleno de guturales gritos , luego mi hermano la giro y empezó a comerle la concha , yo no daba mas de caliente , me tocaba tratando de frotarme el tampax en mi concha , Gus la volvió a girar como quien gira un juguete , empezó a lamerle el ano , casi morí , a mi jamás me habían metido la legua por ahí , la perra de mi vieja se moría , bramaba , acabo con convulsiones , ahora vi. a Gus enfilar su verga al ano de mama , ella apenas balbuceaba un despacio , despacio , levanto sus caderas y mordió la almohada , ahí Gus la ensarto , ella grito , el se freno un poco y empujo fuerte , la enculada era total , Gus bombeaba frenéticamente , ahora ella también estaba gozando , de pronto mama miro a través de la ventana , nuestras miradas se cruzaron , la mía caliente , la de ella nublada , mareada , puso un dedo en su boca pidiéndome silencio y me sonrió mientras mi hermano la ensartaba frenéticamente por el culo , lo decidí , entre a mi cuarto , saque mi remera y corpiños , avance hacia el cuarto de Gus decidida a participar de esta orgía , estaba con mi regla pero eso no iba hacer un impedimento para gozar ,

Vicenzo2000

Papá y mi hermano con su nenita

Sábado, febrero 7th, 2015

A papito siempre le gustó mamarme mis tetas, eran grandes y hermosotas y él se volvía loco con ellas. Mi papá quería mostrarle a mi hermano lo que era gozar a una nena rica y comenzó a enseñarle conmigo lo que era gozar a una perrita cachonda y yo me ponía hirviendo con los dos.

Un día decidieron llevarme de día de campo a un río que había cerca de la ciudad y al que siempre habíamos ido de niños, pero esta vez fue distinto. Me llevaron para hacer conmigo cosas que nunca pensé hacer con ellos, pero que al final, me volvieron loca de placer………..

Me pidieron que llevara un cambio de ropa, por si me mojaba o algo. Yo iba con una playerita pegada y unos shortcitos que dejaban ver parte de mis redondas nalgas por abajo y mis piernotas estaban preciosas y largas. La playerita era escotada y no llevaba brassier pues iba con ellos y no pensé en provocarlos así, además eran de mi absoluta confianza.

Ya en el río, jugando, los dos me tiraron al agua y se quedaron afuera para verme salir de ella. Con la playera empapada y el frío mis tetas se marcaban y mis pezones se habían parado y no había forma de disimularlos. Mis shorts se me metían en la rajita de las nalgas, empapados.

Entonces papá me dio la mano para salir y Javier, mi hermano me dio la otra, uno de cada lado y ya que estaba en tierra firme, ambos me tomaron por la cintura y me comenzaron a agarrar cada uno una teta, sobándomelas a su antojo, masajeándomelas a gusto, sin que yo me atreviera a protestar pues el placer era gigantesco. Papá le decía a Javier: “Sóbaselas bien hijo, para que tu hermanita sepa lo que es ser gozada, apriétale un pezón, rico, para que sepa lo que es tener unas buenas tetas como ella”. Y Javier hacía caso y me sobaba a su gusto y papá entonces me pidió que me quitara la playera… pero mejor los dos me la quitaron juntos. Entonces mis tetas quedaron al aire y ambos comenzaron a lamer mis pezonzotes que ya se habían puesto a tono, más por lo caliente que estaba que por el frío que sentía. Lamieron mis tetas a gusto, mi hermano aprovechaba la ocasión pues yo nunca lo había dejado tocarme y papá le estaba dando permiso de gozarme a su antojo.

Mi coño iba mojándose cada vez más, una sensación deliciosa…

Javier siguió mamándome mis tetas hasta hartarse, como un bebé pidiendo su leche, chupaba y succionaba, apretaba, agarraba, me masajeaba como quería, me lamía toda, haciendo ruidos al chuparme, delicioso, aprovechando la situación como podía, haciéndome sentir una cachorrita sumisa y servicial, como papito me había enseñado siempre, dejadita, a su servicio, ya saben que me encanta servir…

Papá me había bajado los shortcitos y los calzoncitos y había dejado mis nalgas redondas al aire y se me había puesto atrás para cogerlas con sus manazas y darme unos buenos pellizcones, como siempre le había gustado. Me pasaba el dedo por mi culito, lo metía un poquito, luego se arrodillaba y con su lengua me lo lamía rico y me metía la puntita, poniéndome el culo bien caliente y sabroso. Yo me meneaba a su antojo, los dos estaban con las vergas bien paradas, hinchadotas y solo de imaginarme la de mi hermano, me ponía mojada y lista para comer lo que me quisieran dar… papito me había enseñado a ser su nena putita, rica y le encantaba que yo obedeciera sus órdenes…

Papá dijo: “Hijo, ahora lámele la conchita, mírasela que rica es, chúpale el clítoris que eso le encanta, aprende a gozar a una putita, pero como tu hermanita….., ninguna hijo, gózala, que para eso está”. Javier me decía: “A ver nenita, abre bien esas piernitas que voy a hacerte venir a chorreones con mi lengua mamá”. Y papi, por atrás empujaba mis muslos e hizo que me sentara en sus rodillas con las piernas bien abiertas, así su vergón daba en mi cola y mi hermano tenía puerta abierta para mamarme a su antojo…

Papá se sacó entonces la verga y me la paseó por el culo y

las nalgas, me abrió las nalgas mientras Javier chupaba, lamía, succionaba mi clítoris, mientras me metía un dedo en la concha empapada y yo me retorcía de gusto, siendo gozada por dos hombres que me hacían sentir tan buena, buenota, deliciosa… mis nalgas no paraban de menearse, daba vueltas, adelante atrás, con unas ganas de verga que no podía… y aún así todavía soy insaciable, no paro de desear que me cojan, ellos tenían la culpa, por enseñarme a ser tan perra, tan caliente, tan gozosa, tan golosa…

Papá entonces le pidió a Javier que se acostara boca arriba y se sacara bien la verga y a mí que me pusiera en 4 patas viendo hacia Javier: “Mámale la verga nena, mámasela bien, como te he enseñado a hacerlo, chúpale la cabeza que ya está buena para ti” y de inmediato me puse a chupar pito, así rico, mmmmhhh, lamiendo esa cabeza inflamada a punto de estallar, la chupé, la lamí, la embabé delicioso mientras papá se me ponía atrás y me volvía a dar con el dedo en el culo, pero ahora más fuerte, hasta que sentí de pronto que se me acomodaba para encularme, pero antes de hacerlo me pidió que me metiera la verga de Javier en el coño, mmmhhh… estaba buenísima, me comencé a montar de a poquitos, comiéndomela primero la cabezota, entraba y salía, meneando bien el culo, asegurándome que papá veía bien el espectáculo y en eso sentí que me agarraba las nalgas me las abría bien y me decía: “Vas a sentir lo que son dos vergones dándote por la concha y el culo al mismo tiempo nena, y te va a fascinar” y me comenzó a dar por el culo, bombeándome con todo, sin ninguna piedad, y yo comencé a gritar entre dolor y placer, pero no podía dejar de menear el culo y comerme la verga de Javier por la concha que chorreaba leche a gusto, dejándome llevar por el placer de ser cogida por dos hombres tan a gusto, usándome a su antojo y yo feliz, encantada, con una cara de viciosa tremenda…

Javier me agarraba mis tetonas sin parar mientras me veía con cara de: “Ay, putita, quien te viera tan cogedora” y papá me decía: “Anda putona, a darle placer a tus hombres, coge, puta, coge que para eso eres muy buena” y yo ardiente, no pude más que soltar toda mi leche y darles tanto por el culo como por el coño todos mis jugos deliciosos mientras ellos terminaban en mí gritándome lo puta que soy y lo buena que me pongo con sus vergotas, yo gritaba y gemía sin parar, hasta que los tres nos quedamos agotados, acostados yo encima de Javier y papá con su verga en mi culo hasta que se le puso chiquita y me la sacó chorreante de lechita y Javier solo alcanzó a decirme: “Nena, ni te creas que esta va a ser la última vez que me sirves así, no le pienso pedir permiso a papá y te voy a dar cuando a mí me plazca”… yo solamente me sentí más puta todavía y no veía el día en que mi hermanito tuviera ganas de mí de nuevo, con papá o sin él…

Entre ambos me volvieron una putita insaciable, que siempre quiere más leche, más verga, más de todo… ahora, soy una hembra que sabe volver locos a los hombres, me encanta coger y que me cojan… Me fascina contarles mis aventuras y dejar que me contesten sus opiniones que me ponen mucho más caliente todavía… ¿porqué seré tan perrita?

Autor: Afrodita magasensual (arroba) yahoo.com.mx

El veneno en la sangre

Sábado, febrero 7th, 2015

El calor de la selva entra zumbando en su cerebro, y con el machete en la mano el hombre intenta abrirse paso entre la vegetación compacta que lo oprime. Como si fuera un encierro, como si estuviera cavando para salir del centro de la tierra.

Hace cinco días que no ve a su mujer ni a su hija, que han quedado solas en el medio del monte, mientras él ha viajado hasta el pueblo para traer víveres y suero con el que prevenirse de los ataques de las víboras. Hace tan poco tiempo una yararacusú* le quitó un hijo, y ahora es solo un hombre para hacerse cargo de dos mujeres. Pero antes tenía que prevenirse de próximos ataques de la selva.

Un alto en el camino. Se sienta sobre un tronco y saca del bolso una botella de caña. Toma un trago largo, y es como si fuera agua. No le siente el sabor, no le quema la garganta, porque mas es lo que le quema el odio. Esta cerca de la casa de su compadre Ferraz, pero no va a pasar a saludarlo. El es el culpable de que haya perdido a su hijo, porque siendo el poseedor del único almacén, y aunque el suero se había terminado, no mandó a nadie a buscar más, arriesgándolos a todos a las mordeduras de las víboras. El mismo día en que enterró a su hijo, salió marchando hacia el pueblo, porque o se sacaba la furia peleando contra la selva, o lo mataba a Ferraz. Fue una salida razonable.

De todas formas, en lugar de alivianar su mente con pensamientos claros, solo estaba mas bruto, mas furioso. Terminó la botella de caña y la arrojó a un lado. Ahora si sentía el alcohol, le hacía hervir la sangre y le quemaba las venas. Se hechó el bolso a la espalda y tomó el machete, y siguió por la senda tratando de llegar al río. La senda estaba mejor marcada hacía cinco días, cuando él mismo la había transitado en el sentido contrario. Pero la selva avanza por minutos, y el paso ya estaba nuevamente obstruido en varias partes. Era necesario recorrer a diario un camino, machete en mano, para que la vegetación no lo cubriera por completo, sin dejar casi rastros, en cuestión de semanas.

Llegó a la orilla y respiró el aire fresco, cargado de bichos que revoloteaban junto a los pocos rayos de sol que se filtraban por ese paso del río, en medio de la vegetación. Se subió a su canoa, que estaba atada donde la hubo dejado el mismo hacía cinco días, y empezó a remar con renovadas fuerzas. De lejos lo observó su compadre, que hachaba leña junto a su rancho, pero no lo saludó. Sabía que e rencor estaba tan fresco como la muerte de su ahijado, y prefirió guardar silencio, al tiempo que acompañaba a su compadre con una respetuosa mirada mientras este se alejaba por el río.

Había pasado el mediodía y tenía hambre. Ni bien llegó a su hogar ató la conoa al muelle y entró a su rancho. Encontró a su hija limpiando los cacharros.
—¿Dónde está tu madre?— dijo mientras dejaba el bolso en el suelo de tierra.

—Allí viene— dijo ella y agachó la cabeza. Sabía lo que ahora ocurriría.

Una mujer de menos de cuarenta años entró a la habitación. Sus ojos estaban cansados y toda ella, al igual que su hija, estaba envejecida por la lucha contra una vida ardua, que les mataba un hijo y que les hizo pensar que el único hombre de la casa tal vez ya no volvería. El la tomó en sus brazos y le quitó rápidamente las ropas, dejándola desnuda por completo. El pelo suelto y oscuro le caía por encima de sus morenos hombros, acariciándole los senos, demasiado firmes para le edad que ella aparentaba. La sentó sobre la mesa y le separó las piernas, y bajándose los pantalones dejó a la vista un miembro tan grande como duro, que se encerraba tanta furia como el mismo hombre. Delante de su hija, como tantas otras veces, separó los labios vaginales de su mujer, entre la mata de oscuros pelos, tan tupidos como la selva misma, y penetró en la carne, hundiendo su miembro en la humedad del recinto.

Se movió lentamente dentro de su esposa, llevaba días esperando sacarse tanta miseria de adentro que quería hacerlo bien. Le mordía el cuello, le apretaba los pechos… sintió la sequedad del desierto en la garganta cuando las lenguas de ambos de abrazaron.

Miró a su hija, que observaba el ritual casi con la misma costumbre con que veía aparearse a los chanchos.

—Dame caña—. Ella lo miró inexpresiva. La caña se había terminado hacía casi un mes, y al igual que el suero, el almacén de Ferraz no había traido más.

—Buscá en el bolso— le dijo, sin dejar de clavarle su miembro en las entrañas a su esposa. Tomó un trago y golpeó el vaso contra la mesa.

—Mas—. Mientras la botella dejaba salir su líquido de fuego, la mujer se apretaba las tetas y llegaba al orgasmo. Sus gritos de placer o de agonía se abrieron paso en el pesado ambiente de la habitación cuando la caña le llegaba al estómago.

Puso una mano sobre las nalgas de su hija. Estaba vestida con un short que dejaba ver sus largas piernas, hermosas, e iba descalza sobre el suelo de tierra. Ya estaba en edad de merecer, había cumplido la mayoría de edad y había perdido la virginidad mucho antes de eso. Una remera sucia y muy suelta disimulaba unos senos duros y bien formados, que se movían libres sin conocer la existencia de los sujetadores. Le metió una mano en el culo, acariciando sus redondeces y tocando su intimidad. Le quitó el pantaloncito con un rápido movimiento y la hizo sentarse entre las piernas de su madre. Esta se incorporó y desde atrás le sacó la remera, para dejarla desnuda por completa.

Pronto el miembro de su padre entró en su cuerpo, mientras por detrás su madre la abrazaba, y pasaba sus manos hasta llegar a sus tetas, pellizcándole suavemente los pezones. Se sintió transportada, y comenzó a moverse al ritmo de esa verga que la estaba matando.. estiró los brazos y al tiempo que llegaba al orgasmo se abrazó a su padre. Una oleada de esperma le inundó las entrañas, con toda la furia que su progenitor había recogido en la selva.

Se abrazaron los tres. La luna había salido entre las últimas luces del día, los pájaros revoloteaban las pocas casas del rancherío. La soledad los apretaba nuevamente.

La novia de mi tío

Jueves, febrero 5th, 2015

Hola chicos y chicas:
Hoy les voy a contar como me convertí en la novia de mi tío. Hace ya algún tiempo (yo tenía 17 años) llegó a mi casa Roberto un hermano de mi mamá el cuál se quedó a vivir un tiempo con nosotros, (mi padre no vivía con nosotros), tenía como 25 años era muy guapo y con un cuerpo atlético y bronceado.
Una vez que me estaba bañando, entró Roberto al baño y se me quedó viendo con bastante insistencia lo que me incomodó, pero no le dije nada, el me dijo que yo tenía un cuerpo muy bonito, con piernas largas, bien torneadas y lindo trasero, me dijo “te verías muy bien de vestido”.
Tiempo después, Roberto me preguntó que si alguna vez me había puesto ropa de mujer¡¡¡. Con algo de desconfianza y pena, le dije que si, que lo había hecho cuando no había nadie en la casa, me dijo que me había comprado un vestido y unas zapatillas de tacón, y que si quería probármelas lo hiciera cuando yo lo decidiera, otro día llegó con un paquete de maquillaje, el cuál también me regaló y me dijo que el día que yo quisiera vestirme de niña él me podría ayudar a hacerlo y sentir la experiencia de salir a la calle.
No tardé mucho en decidirme y unos días después le dije que ya estaba dispuesta ha hacerlo, me llevó a una casa que me dijo era de un amigo suyo, y ahí me ayudó con mi transformación, primero me dijo que me diera un baño, y ahí me dio un rastrillo para que me quitara todo el bello de las piernas, de las axilas y de la zona del pubis, yo comencé a sentir algo extraño en mi estómago, como mariposas, salí del baño y en la cama estaba el vestido y las zapatillas de tacón, además de un juego de ropa interior, un brasiere y unas pantaletas negras haciendo juego, me comencé a vestir, primero las pantaletas, ocultaban muy bien mi pene, luego el brasiere (tenía bastante relleno), el vestido era ajustado y de color azul con gran escote en la espalda y me llegaba un poco más arriba de las rodillas, me puse las zapatillas y al terminar, le llamé, y él comenzó a maquillarme, primero puso un poco de corrector en mis párpados y ojeras, cubrió toda mi cara con maquillaje ligero, luego tapó mis cejas con maquillaje espeso y las delineó, puso rimel en mis pestañas, y terminó con rubor y lápiz de labios, todo en unos tonos muy naturales, sacó una peluca corta hasta los hombros color miel, la cuál me ayudó a ponérmela, al terminar me vi en el espejo y cuál no sería mi sorpresa que me encontré con una hermosa mujercita.
Me pidió que caminara para ver si podía con los tacones (yo ya había practicado con tacones de mi mamá), y al ver que lo hacía bien me preguntó si me gustaba lo que veía, le dije que me encantaba lo que estaba viendo, estaba sin palabras, y me dijo que le gustaría que en vez de llamarme Mario me llamara María, y en ese momento me dijo que iríamos al cine, me puse muy nerviosa pero me encantó que me hablara en femenino y me dijera María.
Fuimos al cine y me llevaba del brazo como si fuera su novia, compró los boletos y entramos, en el cine se comportó como todo un caballero, solo me tocó la mano y puso la suya sobre mis rodillas pero sin propasarse, como tenía las piernas afeitadas la sensación era muy agradable, al salir del cine me llevó de nuevo a la casa de su amigo y en el camino se acercó a mi y me beso los labios con un beso muy corto y delicado que me encantó, se me quedó viendo y me preguntó que si quería ser su novia, yo estaba muy confundida y nerviosa, le contesté que sí, en la casa de su amigo me dijo que me desmaquillara y vistiera con mi ropa hombre, porque teníamos que regresar a la casa con mi madre.
Al llegar, mi madre nos preguntó que donde habíamos ido, él le dijo que habíamos ido al cine, mi madre no dijo nada y nos dio de cenar, cuando nos fuimos a dormir, (cada quién en su recámara), yo no podía dormir, y al poco rato entró Roberto a mi recámara se puso de rodillas junto a mi cama, me volvió a besar los labios y yo le correspondí con un fuerte abrazo, comenzó a desnudarme y ha besarme el cuello, las orejas, el pecho, el abdomen y al llegar a mi miembro, me comenzó a dar una rica mamada, al tiempo que me acariciaba las piernas, las nalgas y el ano, yo no sabía que hacer, y me quedé quietecita, en cierto momento sentí que me iba a venir y se lo dije, el me dijo que me viniera en su boca y se tragó mi semen, al terminar, me beso en la boca con algo de mi propio semen que le quedaba en los labios, se levantó y me dijo “nos vemos mañana chiquita”.

Al día siguiente, yo me fui a la escuela pensando solo en él, cuando regresé, mi tío le estaba diciendo a mi mamá que si me daba permiso el sábado, para ir al cine, mi madre le dijo que si, esperé con ansias el sábado, mi tío pasó por mi y de inmediato me llevó a la casa de su amigo para hacer mi transformación.
Al terminar me dijo que en vez de ir al cine iríamos a un bar, para platicar y bailar un poco, llegamos al bar y de inmediato me invitó a bailar y nos paramos a hacerlo, me abrazó de la cintura y me atrajo hacia el. Le dije que yo no sabía bailar, dijo, no te preocupes, yo te llevo, solo balancéate al ritmo de la música.
Comenzamos a bailar y me sostenía de la cintura con mano firme, luego acercó su boca a la mía y me beso en los labios, un beso largo y tierno, yo me entregué a su boca y el metía su lengua en la mía con fuerza, yo comencé a sentir como se le paraba su miembro, y me dejé llevar, me acariciaba la espalda y de vez en cuando las nalgas, metiendo sus dedos entre mis glúteos, bajé mi mano y le acaricié el miembro era grande y grueso, yo me sentía soñada, divina.
Estuvimos bailando por un rato hasta que me dijo que teníamos que irnos, me llevó de nuevo a la casa de su amigo y al entrar me comenzó a besar y a desvestir, yo me dejé llevar y también lo comencé a desvestir, abrí su bragueta y metí la mano hasta tocar su miembro, él se desabrocho su cinturón y bajó todo su pantalón y bóxer, al tiempo que me hacia hincar frente a él,
Me dijo que cerrara los ojos y mojara mis labios, lo hice y empecé a sentir como tocaba mis labios con su miembro, me pidió que mojara mis labios nuevamente y que no abriera los ojos para nada, yo sentía su miembro por toda mi cara y comencé a sentir como lo metía poco a poco dentro de mi boca, me dijo que lo apretara con los labios y repetía que no abriera los ojos, le mamé la verga no sé cuanto tiempo pero me pareció una eternidad, y una alegría, me levantó por las axilas y terminó de desvestirme, abrí los ojos en el momento que me recostaba sobre la cama boca abajo, mi tío se recostó sobre de mí y empezó a besarme el cuello, la espalda, las piernas, a lamerme el ano, a morderme las nalgas, yo no sabía que hacer y solo daba pujiditos de placer, me levantó por la cadera y seguía lamiéndome el culo y mordiéndome las nalgas, me preguntó que si era virgen, le dije que si, entonces, metió uno de sus dedos en mi ano y yo sentía la gloria, me dio varias nalgadas suaves y me dijo que si quería más, le comente que lo que quisiera hacerme estaba bien, que era totalmente suya, puso algo suave y pegajoso en mi ano (era lubricante), y me metió nuevamente un dedo me pregunto que como me sentía, le dije que bien, después metió dos dedos, luego tres, y así me tuvo largo rato, en seguida volvió a ponerme lubricante y sentí que acercaba su miembro a mi ano, lo metió un poco y esperó que mi ano se acostumbrara a su gran tamaño, me dio un par de nalgadas y de repente metió todo su miembro por mi culo, yo sentí que me partía en dos, pero me aguanté, porque ya estaba muy excitada y caliente, yo mordía la almohada y ahogaba mis pequeños grititos, me dijo que pujara y gritara todo lo que quisiera porque nadie nos podía oír, me tomó por la cadera y arremetía fuerte contra mi culo, me la metió algo así como cinco minutos y después se vino dentro de mi, yo estaba muy caliente y sentía que mi verga casi se me desprendía del cuerpo, Roberto me tomó el miembro desde atrás de mí y sin sacarme su verga del ano me masturbó, tuve la venida más asombrosa de mi corta vida, sentía calambres por todo el cuerpo y una sensación de languidez riquísima,
Me dijo que nos vistiéramos porque ya teníamos que irnos, llegamos a mi casa, mi madre nos saludo sin sospechar nada, cenamos y nos fuimos cada quien a su recámara, al rato de estar dormida, sentí que alguien se metía en mi cama, era mi tío, traté de voltearme pero me dijo que no me moviera, se puso detrás de mi en posición cucharita, y comenzó a quitarme la pijama, me acariciaba el cuerpo, las nalgas, las piernas y el ano, sentí que me ponía algo de lubricante y luego metía su verga en mi culo me dolió un poco pero no dije nada, no tardó en venirse, al terminar extendió su semen por todo mi culo y piernas, se salió de mi cama y al besarme me dijo “nos vemos mañana chiquita” me encanto que me tratara como mujer.
Se me fue haciendo costumbre recibir a mi tío en mi cama casi todas las noches de las siguientes semanas, yo lo esperaba desnuda y él me comenzó a dar unas pastillas que me dijo eran para que me salieran pechos y se ensanchara mi cadera, también me ponía unos parches cada vez que me hacia el amor, yo me sentía soñada.
Comencé a ver y sentir cambios en mi físico, me comenzaron a crecer los pechos un poco, se afinó mi cintura, se ensanchó mi cadera, la poca barba que yo tenía se había escaseado aún más, la voz que de por sí era delgada, se agudizó mucho más, en todo ese tiempo dejé de cortarme el cabello y cuando me transformaba en mujer lo podía hacer muy bien, en la escuela comenzaron a notar mis cambios y tuve que empezar a usar ropa más gruesa y dejar de nadar en público.
Un día Roberto le dijo a mi mamá que tenía que hacer un viaje a una ciudad cercana por motivos de trabajo y que le gustaría que lo acompañara, mi madre me dio permiso y al día siguiente nos fuimos de viaje, antes de salir de la ciudad, pasamos a la casa de su amigo y me transforme en mujer, Roberto me tenía preparada una maleta con algunos vestidos, zapatillas y todo lo necesario para viajar como su mujer, desde ese momento anduve vestida de mujer todo el tiempo.
Cuando llegamos a la ciudad vecina, ya era de tarde, y llegamos a una casa en la que había una fiesta, Roberto me presentó como su novia, y comenzamos a alternar con las demás personas, en cierto momento me vi al lado de dos amigos de Roberto y uno de ellos me invito a bailar, empecé a bailar con él, y me apretaba con fuerza, Roberto, que me miraba desde lejos me hizo una seña de que no había ningún problema, en ese momento se nos acerco el otro amigo de Roberto y se nos unió al baile, yo tenía uno en delante y otro detrás, y sentía como me arrimaban sus miembros, uno de ellos propuso que son fuéramos arriba, porque seguramente yo estaba cansada del viaje, acepté y nos fuimos a una de las recámaras, al entrar me comenzaron a desvestir, pero para evitar problemas les dije que no era totalmente mujer, me dijeron que ya lo sabían, porque Roberto ya se los había comentado.
Una vez desvestida, me sentaron en un sillón y acercaron sus vergas a mi boca y comencé a mamarlos a los dos, uno de ellos se sentó y me hincó en el sillón para que se lo mamara todo, yo lo mamaba hasta casi ahogarme mientras que el otro me levantaba de las caderas, me mordía las nalgas y sobaba mi ano, yo estaba extasiada, tenía una verga en la boca y otra a punto de entrarme por el culo, al metérmela dí un gritito de placer y abrí más las nalgas con mis manos, el de atrás me dijo “que buena putita nos trajo Roberto” de repente me sentí ofendida, pero muy contenta, el que me estaba cogiendo, sin sacarme la verga del ano, me jaló y me sentó de frente a él y acercándome a su pecho, me besaba la boca con gran frenesí y yo estaba que me venía de caliente, se recostó de espaldas y al estar sobre su pecho el otro chico se me acercó por atrás y comenzó a meterme su verga por el culo, no lo podía creer, tenía dos vergas en el culo, y sentía la gloria, no tardaron mucho en venirse, y me llenaron de leche todo el cuerpo, las nalgas, las piernas y hasta la cara.
Roberto entró a la recámara y sus dos amigos se salieron sin decir nada, él me abrazó y me dijo que estaba muy orgulloso de mi por como me había portado con sus amigos, me besó en la boca largo y tendido, me acostó boca arriba y me levantó las piernas hasta sus hombros, y sin más ni más, se bajó los pantalones y me metió su verga hasta el fondo, mientras me cogía y me apretaba los pechos, me dijo “eres le novia más linda que jamás haya tenido”, eso me reconfortó mucho, y me encantó, en ese momento me tomó la verga y me masturbó con gran delicadeza y cuidado, me sentía feliz.
Todo esto pasó muchas veces en el transcurso de dos años, yo me sentía su mujer y él me decía que era mi hombre, pero un día Roberto conoció a una chica, y se enamoró perdidamente de ella, se comenzó a alejar de mi, y a ignorarme, yo pensaba que era para darme celos, pero cuál sería mi sorpresa que de repente se fue a vivir con ella, dejándome abandonada sola y triste, estuve deprimida mucho tiempo pero al fin conocí a un chico divino y comencé una nueva historia, que ya les contaré en otra ocasión.

Suya por siempre Marifer.

Mi primera vez con mi madre, mi actual amante

Lunes, diciembre 15th, 2014

Vivo con mi padre y mi madre, nos llevamos muy bien, mi papa es bastante mayor a diferencia de mi mama que me tuvo a los 17 años, ella no es muy delgada pero tiene un cuerpo que cualquier mujer quisiera tener.

De mi… actualmente voy a la universidad y veo anime, soy moreno, mido 1,73 y por una mala experiencia de niñez he estado acomplejado porque tengo un pene demasiado grande. Empecé a ver anime a los 16 años, luego mangas y de vez en cuando hentai, no recuerdo cuando me empezó a gustar el género incesto, las situaciones sexuales entre madre e hijo. No sentía excitación hacia mi madre, solo me gustaba ver otras madres, no me lo imaginaba aplicado a mí.

Un día por un descuido deje el computador prendido(descargando unas series) y mi madre miro mi historial y los videos que estuve viendo. Desgraciadamente se me olvido borra el historial y todas las hentai que vi eran incesto madre-hijo. Mi mama me espero después de la universidad para hablarme de eso, nunca en mi vida me sentí tan avergonzado. Cuando llegue me dijo que se sentía avergonzada por lo que vio, que ella no sabía que yo la miraba de esa manera; yo no supe que decir, avergonzado me fui a mi cuarto con la excusa de que estaba enojado porque no me gusta que se metan en mis cosas.
Después de ese día cambiaron las cosas. No la podía mirar a la cara, sentíavergüenza. De vez en cuando nos mirábamos a los ojos y yo corría la mirada.
Unas 3 semanas despuéscomenzó el año nuevo e hicimos un asado en mi casa (yo no la quería pasar en casa dado que evitaba a mi madre, mi papa me obligo a pasarla con ellos), mi papa se emborracho hasta no poder pararse, mi mama no bebió, y yo desde luego que si celebre, igual tome mucha cerveza.
A eso de las 3 de la mañana mi mama fue a dejar a la cama a mi papa y yo comencé a entrar la parrilla para luego irme a dormir. Cuando me fui a acostar mi mama entro a mi pieza con una blusa y ropa interior y comenzamos a charlar acerca de que ella no quería que yo estuviera tan distante con ella por ese incidente, ella me decía que ya lo había olvidado, yo aun asíseguía avergonzado por la charla y ella trajo una película: “actividad paranormal” empezamos a verla en mi pieza, yo dentro de la cubre cama y mi mama encima de la cama, entonces como le daba miedo la película juntaba sus pies con los míos(decía “no quiero que me agarren los pies”) entonces vimos esa escena en que la protagonista esta parada junto a su marido mirándolo mientras duerme, mi mama se asustó mucho y entro a mi cama, y apenas entro, a mí se me erecto el pene, y como duermo con bóxer, se me levantó el bóxer en su máximo tamaño, entonces rápidamente me arrinconé en la pared para no rozar el trasero de mi madre (ya que estábamos de costado mirando la película).
Entonces a medida que transcurría la película se empezaba a pegar a mí, luego su trasero estaba apoyadoen la punta de mi pene que la empujaba con fuerza, empezó a apegárseme más y mi pene se fue hacia abajo pasando por su entrepiernas, ella tenía atrapado todo mi pene entre su trasero y sus muslos, de ahí ella no se salió y yo no sabía que mierda estaba pasando, con toda la lógica y el cálculo que se, no pude pensar en nada lógico, mi mente se me nublo por primera vez, cuando terminó la película, yo la seguía teniendo dura y mi mama se dio vuelta, yo me hice el dormido(además de que estaba arrinconado en la pared), mi mama se me acerco más y me dio un beso en la pera, después en la mejilla, después en la frente y después me dio un beso en la boca(un piquito).
Después de ese piquito pasaron unos 10 segundos eternos y yo acerquéde nuevo mi boca a la de ella, entonces nos comenzamos a besar, sus enormes pechos apoyados en mí y sus brazos abrazándome, entonces me entro ese lobo que estaba adentro mío, empecé a chuparle los senos, los dos pezones a la vez, ella comenzó a gemir mientras me masturbaba y me lo agarraba con las 2 manos, ella se levantó de la cama, puso pestillo a la puerta, se iba a desnudar, no obstante la detuve y le susurre “no mama, quédate así porfa con esa blusa” entonces saco la cubrecama y recostó su cabeza en mi pene que la empujaba con fuerza, pero ella con su cara me lo empujaba más fuerte a mi cuerpo, tenía los ojos serrados y comenzó a darme besos en el pene, con su lengua y después se tragó la mitad de mi pene apretándolo, entonces yo eyaculé dentro de su boca y sorprendentemente mi mama se lo trago (algo que no me esperaba de ella), ella seguía chupando mi pene semi-erecto, entonces tome su cintura y sus piernas y bruscamente las lleve a mi cara, sentí su calzón mojado en mi cara y comencé a comerle la vagina con el calzón de por medio, le corrí su calzón y me la comencé a comer, con mi nariz en su ano, comiéndomela como si fuera mi primera sopa caliente en años, ella se vino varias veces, y su voz viniéndose aún resuenan en mi cabeza.
Ella desesperadamente se dio vuelta e introdujo mi pene en su cosita rica, y la introdujo casi toda asiendo un gemido de dolor y placer con la voz entrecortada, aún recuerdo ese momento placentero en que ella hizo dos movimientos de caderas y me vine dentro de ella, eyacule un montón (la mejor corrida que he tenido en mi vida) y no nos despegamos,empezó a darme los mejores besos con lengua que he dado, yo le pase la lengua por sus dientes la di besos hasta en la nariz, ella me decía “te amo mi cielo” al momento volví a tenerla dura, aunque me dolía mucho el pene, mi lujuria me impulso a seguir entonces la abrace y la di vuelta y comencé a penetrarla, mientras le chupaba los senos, sin desconectarme de ella la puse en posición de perrito y se lo seguí haciendo, ella se corrió, aun así no podía introducir todo mi pene, ella hacia los mismos gemidos con un poquito de dolor, “mami te duele” ella no respondió aun así seguí haciéndoselo, se lo hice de costado, luego con sus rodillas en sus hombros (cuando la tenía en esa pose es cuando más le dolió parece).
Esa noche fue maravillosa, mi mama se vino un montón de veces cuando terminamos a eso de las 7 de la mañana, seguíamos acostados, conectados, besándonos, abrazándonos, mirándonos sin vergüenza; sin hablar; sin correr la mirada, luego nos volvíamos a besar y lo volvíamos a hacer, lo hicimos mucho hasta como las 9 de la mañana, cuando por fin nos desconectamos y mi mami se fue diciéndome “tu papa aun duerme”.
Quise contar con detalles la primera vez con mi madre, y ahora no entrare tanto en detalles con los siguientes acontecimientos.
Al otro día cuando desperté, no podíaconcebir lo que había pasado, hasta pensé que realmente fue un sueño. Estuvimos mirándonos avergonzados todo el día, y mi papa viendo tv. Me sentíahorrible, lo más asqueroso del mundo, traicionar así a mi papa… yo debería morir eso pensé.

Ese díadespués del año nuevo fuimos donde mi abuela paterna a celebrar, yo salí afuera con un amigo de la infancia y llegue a eso de las 2 de la mañana y aunseguían celebrando, todos mis tíos bailando y mi mama sentada mirándome con vergüenza, yo me tome unos vasos de ron con cola igual, hasta las 4.30 cuando la fiesta se apagó, mi abuela y mis tíos acostados, mi papa acostado y mi mama se fue a acostar también, yo me había ido a acostar al lado de ellos en un sillón cama, dentro de la misma habitación. Estaba intentando dormir y mi mama parecía estar dormida, entonces me levante al baño(no podía dormir) y cuando iba a salir entro mi mama y cerró la puerta del baño entonces sin una palabra comenzamos con lo mismo de nuevo ella no podía parar de gemir así que prendí la bañera para hacer un ruido que opacara nuestros sonidos, me senté en el w-c y ella arriba mío con sus pezones dentro de mi boca, saltando en mi pene con mucha energía. Ella no paraba de venirse, no sécuánto se habrá venido pero me dijo en el oído que hace años que no teníaorgasmos, hasta que paso la noche conmigo, le dije que me esperara y fui a dar el gas del calefón y nos bañamos con agua caliente mientras le hacia el sexo asíde parado, eyacule 2 veces ahí en la tina dentro de ella. Después nos fuimos a acostar al sillóncama, pero lo hicimos despacito, no pude en toda la mañana sacar mi boca da sus senos. Me los comí todos, mi boca no podía cubrir esos enormes senos de ella así que le deje todos sus senos llenos de saliva. Después de esa noche no hicimos nada en 3 días (cada uno de esos días yo muerto de las ganas de ir a poseerla) hasta que mi papa comenzó en las vacaciones con el turno de noche, así que el 1er día q mi papa se fue con su nueva jornada, apenassalió de la puerta a las 7 de la tarde le baje los pantalones a mi mama y comencé a poner mi cara apegada a su trasero(ano) con toda mi fuerza y a olérselo y a chupárselo, ella no paraba de gemir entonces se lo hicimosahí mismo en el comedor, después paramos a tomar 11 y se lo hice arriba de la mesa, después nos fuimos a acostar y se lo hice en la cama, le hice cariñitos y así fueron todos esos días, yo que planeaba leer un libro.

Nos acostábamos todas las noches hasta marzo cuando mi padre volvió al turno diurno. Aun así siempre encontrábamos espacio para tener sexo y cada vez probábamos cosas nuevas, no es que tenga fetiches extraños ni ella tampoco, pero siento que no quiero separarme nunca de ella. Hace 2 meses vino una compañera de la U a mi casa a devolverme un disco externo que le presté y mi mama actuó muy extraña, normalmente es simpática y la atendería súper bien,pero la atendió en la calle y muy cortante, no la dejo verme y ella misma me paso el disco, estuvo enojada conmigo unos 3 días, incluso cuando hacíamos el amor me decía que no quería que estuviera con otras y se ponía triste y pesada como una cría, y tengo que aceptar que nunca había sido tan feliz. Por parte de mi padre, sé que algúndía pagaré por lo que hice, pero él no le daba a mi mama lo que ella necesitaba.
Sé que está mal, pero cuando más lo disfrutamos con mi madre, es cuando lo hacemos en el patio mientras mi papa mira el futbol o cuando se está bañando y lo hacemos en la cocina así con ropa puesta. La amo y siento que nunca quiero dejarla.

La madrastra de mi mujer

Lunes, diciembre 1st, 2014
Había ido a recoger a la madre de mi suegra para llevarla en coche a la casa de su otro hijo. Vivía en Madrid, pero algo lejos. Conviene aclarar que a la que llamo suegra no es tal, es la madrastra de mi mujer, segunda esposa de mi suegro. su adorable y preciosa viuda.  Yo, como siempre hacía, estaba sentado frente a ella. Como de costumbre, enseñaba generosamente los muslos. Yo, hora es ya de decirlo, estaba enamorado de mi suegra. Profundamente enamorado. Y élla de mí. Ninguno nos atrevíamos a dar el paso definitivo. Los síntomas eran claros, inequívocos. Pongo un poco en orden mis ideas y se lo cuentos a vds. Mi suegra tiene una melena larga y abundantísima, lo que me hacía  pensar en la vieja frase popular ” si así está el llano, calcula cómo estará la montaña”. Esto quería decir que a cabellera abundante solía corresponder una gran mata de pelo en el coño. Tiene buenas tetas, duras, orgullosamente erguidas, casi altaneras. Muy guapa de cara, de labios gruesos, besables, que es justo lo que estaba deseando hacer. Su culo, sus caderas y sus piernas me volvían loco de deseo: son grandes,  gruesas, que hacían soñar con unos muslos rotundos, bien formados y muy apretados en la entrepierna, aprisionando su coño, el coño que me traía loco y hacía que, a veces, me viese en la necesidad de aliviar mis ardores en solitario. Sí, estoy casado, pero a mi mujer no la gusta demasiado el sexo. Nada, para ser más precisos. Bien, hechas las presentaciones, ya va siendo hora de que les ponga al corriente de la clase de juegos o negociaciones, ocultas y claras a la vez, en que estábamos embarcados y cuyo puerto de atraque tenía que ser un polvazo de muerte entre los dos. ¡Qué ganas tenía de sentir mi polla metida en sus entrañas, en su adorable y seguramente peludo coño!. ¡qué a gusto me lo iba a comer!. La madrastra de mi mujer, a la que seguiré llamando suegra, es una mujer limpia como “los chorros   del oro”, por lo que sabía que su coño, libre de olores y sabores poco gratos, me iba a dar el mayor gusto del mundo al saborearlo y lamerlo. Para mí, en las relaciones sexuales, la limpieza es algo fundamental. Sé que hay hombres, también  mujeres, a los que los olores y sabores bravíos les gustan hasta el punto de encender su pasión, de ponerles cachondos. Yo conozco a mujeres que alguna vez han comentado que los hombres somos muy raros: que unos les exigen lavarse el coño y el culo a conciencia y otros les piden que no se cambien de bragas en dos días. Esta claro que hay gente para todo. Yo, insisto en ello, siempre he buscado mujeres aseadas, limpísimas, que son la mayoría. España es país de mujeres aseadísimas. Sigamos. Mi suegra, siempre que yo estaba delante, procuraba sentarse frente a mí y, como al descuido, enseñarme los muslos. Yo no dejaba de mirarselos incansablemente, procurando que notase mi deseo de verle los muslos el mayor tiempo posible y cuanto más,  mejor. Ella lo notaba y, cuando nadie lo advertía, separaba un poco las piernas para que pudiese ver sus bragas. No siempre era posible, pero cuando así sucedía y veía el color de sus bragas, me relamía los labios. Ella se daba cuenta y procuraba inclinarse a coger alguna cosa del suelo y separar aún más los muslos. Ese maravilloso espectáculo de las bragas de la madrastra de mi mujer me encendía la sangre, disparaba mi deseo y, perdido todo comedimiento, si ella miraba yo me cogía la polla con la mano por encima del pantalón.
Hace un momento, tal como les he contado, ha sucedido así: Se  ha inclinado a coger del suelo una cajita y, levantando la pierna contraria, me ha enseñado en plenitud sus bragas de color blanco. Muy transparentes, por lo que pude percibir la negrura vellosa que adorna su delicioso coño. Luego me miró intensamente. Yo, lanzado ” a tumba abierta”, la tiré un beso, aprovechando que la abuela estaba distraida con una revista. Mi suegra, lanzada también hacia lo que viniese, me sonrió. Yo me relamí los labios. Ella, bajando la mirada, volvió a sonreir. Yo, desbordado, ansioso de su coño, de su pasión, de sus besos, de su lengua, de todo lo suyo, que me tenía profundamente enamorado y lleno de un deseo desenfrenado, imparable, me cogí la polla con la ma- no y, mirándola intensamente, lancé un beso hacia su entrepierna Lo vió y tuvo un leve escalofrío, como si lo hubiese recibido físicamente. Me miró intensamente y sonrió. Yo volví a lanzarla otro beso y a relamerme los labios, en claro mensaje de qué  era realmente lo que soñaba lamer. Su respuesta me hizo dudar: se ruborizó, cerró las piernas y estiró la falda. En ese momento, la abuela dejó a un lado la revista y le dijo algo en voz baja a mi suegra. Ambas se encaminaron al cuarto de baño. La puerta, sin cerrar del todo, me permitió oir la discusión.

¡Eres muy mal pensada!

¡ Sí, sí!.

¡Claro que sí!. Lo que dices no es verdad!.

¡Ya,ya!, como si yo me chupase el dedo.

¡Bueno, mamá, vale ya de ser mal pensada!.

Vale, como quieras. Pero ya sabes que de esas cosas me doy cuenta enseguida.

¡Como quieras, mamá!.

Mi suegra cerró la puerta del baño y regresó al salón, sentándose frente a mí. Volví a mirarla fijamente los muslos.

¿Te has enfadado con la abuela?. ¿Por qué discutíais?.

Cosas nuestras.

¿Son un secreto, no las puedo saber?.

Porqué no. Aunque también se refieren a tí.

Entonces…..Tengo derecho,¿no?.

Me da un poco de vergüenza.

Hay confianza,¿no?. Anda, dímelo.

Bueno. Es siempre sobre lo mismo, es una especie de obsesión: que si las viudas somos, que si dejamos de ser, que si me siento de manera que te enseñe…….. ¡Bueno, me da apuro contartelo!.

Si se refiere a tí y a mí………Debes decírmelo, Carmen.

Está bien. Pero conste que es porque insistes en saberlo.

Adelante, cuéntame. Será bueno que los dos lo sepamos. Conocer las cosas siempre ayuda, ¿no?. A lo mejor es para bien. Cuéntame.

Verás…….. Mi madre dice que yo…….me siento siempre frente a tí y que……..no me importa enseñarte los muslos. Y que tu no me quitas ojo, que te gusta mucho vérmelos.

Así son estas cosas. Hasta ahora todo es normal.

¿Te parece normal?.

Tratándose de nosotros dos, sí, rotundamente, sí.

¿Te parece normal que diga que lo que yo deseo es que  me veas………..Me da mucha vergüenza, no sigo.

Por favor, Carmen, tengo derecho a saberlo, Será bueno que no me ocultes nada.

Conste que me da mucha vergüenza. Mi madre dice que lo que quiero que me veas son ……..las bragas. Y que a tí te gusta con locura.Que hasta…….te relames como si…….. me estuvieses besando………ahí.

¿Dónde?.

En el……co……..Entre los muslos. Y que yo, cuando lo haces, abró más……….Eso ya no lo digo.

¿Qué es lo que abres?. Dímelo, Carmen, por favor. Va a ser muy bueno para los dos.

Si tu crees eso………Dice que, cuando te relames, yo abro más las piernas y muevo los labios como si…….te tirase besos a la………….entrepierna. ¡Me da vergüenza decirte todo esto!.

Yo me levanté y, acercándome hacia ella, la dije.

Todo lo que dice la abuela es verdad, por mi parte es verdad.

¡No me digas eso, por Dios, que me pones muy nerviosa!.

Me arrodillé ante ella y, poniendo mis manos sobre sus muslos, dije muy emocionado:

Por tu parte también es verdad. Yo estoy muy enamorado de tí, te quiero con toda mi alma y sólo deseo tenerte entre mis brazos. Y a tí te ocurre lo mismo, no mientas.

Mis manos ascendieron por sus muslos, a la vez que unía  mi boca a la suya. El beso fue intenso. Nuestras lenguas se buscaron ardorosas, lamiéndose incansablemente. Su lengua recorría toda mi boca, mis dientes……Yo hacía lo mismo. Cuando mis manos llegaron a su coño, se estremeció y me abrazó con más fuerza. Gimió de placer cuando mis dedos urgaron en su caliente coño, que echaba  fuego. Sus manos, con trémula torpeza y con enorme ansiedad, me acariciaron la polla, me la apretaron con fuerza. Yo tiré de sus bragas. Al notar que se las quitaba, me dijo con voz ronca:

Nos va a pillar, Juancho, amor mío. ¡Ten cuidado!.

No puedo esperar, tengo que comerme este coño tan rico.

¡Qué dices!. ¿Qué me vas a hacer, mi vida?.

Esto, amor mío.

La quité las bragas y empecé a abrir sus muslos. Ella me ayudó abriendo las piernas de par en par. Mi boca buscó con ansia el calor de su coño. ¡Cuánto pelo, qué preciosidad, cómo me enamoraba!. Hundí mi lengua en su coño y lamí con locura esa brasa ardiente que deseaba desde hace años. Sus jugos, su leche,mojaron mi lengua  y sentí sus epilépticos estremecimientos. Cogió mi cabeza con sus manos y me apretó contra su ardiente coño. Yo, que tanto lo había deseado, separé los labios de sus delicioso coño, metí los míos dentro de su coño y procuré humdir mi lengua lo máximo posible. Sentía su abrasador calor, el ansía, el deseo con que recibía las caricias de mi lengua y el lento fluir de sus líquidos vaginales, su leche. Gemía bajito, por temor a ser oída por su madre, sabia en estas cuestiones, según afirmaba su propia hija. Sus gemidos me encendían la sangre, tenía una erección brutal y un enorme deseo de hundir la polla en sus entrañas, en ese maravilloso coño. ¡Cuánto gustazo me daba esta mujer!. Nunca había sentido tal excitación, tanto deseo de poder meter parte de mi cara en el interior de su coño para llegar hasta lo más hondo y lamer y lamer incansablemente. ¡Qué gustazo lamerla tanto y tan requetebien!. Me volvía loco de deseo sentir que mis caricias la enloquecían, que la hacía aflorar todos sus deseos de hembra encelada, hambrienta del amor de su hombre. Pero nada es eterno y me sacó la cabeza de entre sus adorables muslos.

Juancho, mi vida, ¡qué gustazo tan grande, nunca he  sentido tanto gustazo!. Eres el amor de mi vida, mi hombre, mi locura, pero ya va salir del baño. No puede saber nada. Y es muy lista, ya te lo he dicho. Vete al otro baño y lávate la boca con agua y jabón. ¡Ni se te ocurra usar elixir dental!. Notaría el olor y sospecharía. Es listísima, te lo aseguro. Yo abriré la ventana, por si acaso nota algo. ¡Anda. no tardes!.

Cuando regresé del baño cogió mi polla y, encima del pantalón, me la besó ansiosa. Al notar mi tremenda erección no pudo resistir el impulso de bajarme la  cremallera, sacarme la polla y metérsela en la boca. Se metió más de la mitad y chupó con fuerza. Yo creí que me moría. ¡Cuánto gusto sentía con esta mujer!. Una cosa tenía segura me iba a encoñar; tendría  que joderla en carne viva a diario, sin faltar un sólo día. Y no importaba estar casado, porque a mi mujer no le gustaba joder, era indiferente al sexo y lo aceptaba  cuando me ponía terco y porfión. Desde ahora, no iba a insistir en joder con ella, mi mujer, a mí  solo me gustaba Carmen, el coño de mi vida, la mujer a la que quería echar a diario mi leche. En su boca o en su coño, donde en cada momento deseásemos los dos.

La abuela llamó desde el baño. Carmen acudió para ver qué ocurría. Salió al cabo de un momento. Me  tomó de la mano y me hizo sentar en una silla.

Bájate el pantalón y el calzoncillo, cariño.

Pero, Carmen, ¿no decías que iba a salir?.

No, mi vida, todavía tardará. No ha podido vaciar el intestino y no se irá hasta hacerlo. Voy a sentirte muy dentro de mis entrañas, amor mío. Te quiero.

Mi queridísima suegra se subió la falda y, abierta de piernas, se sentó encima de mí. ¡Qué coño tan bonito!, ¡qué cantidad de pelo!, ¡cómo me gustaba esta mujer!. Mientras yo pensaba esto, Carmen, que me besaba con pasión desbordada, cogió mi polla y la colocó entre los labios mayores de su caliente coño. ¡Sentí que su coño abrasaba la punta de mi polla, que se irguió todavía más. Nuestras lenguas lamían y lamían nuestras bocas. Carmen se dejó caer sobre mi entrepierna y mi polla se deslizó de golpe en su coño, húmedo y abrasador.

Te quiero, Juancho, amor de mi vida. Nunca había sentido tanto. ¿Te doy gusto,mi vida?.

Te siento con locura. Yo no sabía lo que era esto,  mi vida. Te quiero. Estoy muy enamorado.

Y yo de tí, cariño mío, marido de mi vida. Y yo de tí.

No me llames marido que me corro, cielo.

¡Marido, marido, marido mío, marido de mi alma!. ¡Ay, Juancho, me corro, me corro, me vació, me vacío, mi amor!. ¡Ay, que gustazo!, ¡que gustazo, que locura de gusto!.¡Me corro, me corro!.

¡Calla, mi amor, que nos va a oir!.

Esta muy sorda. Y yo no puedo dejar de gritar bajito que me muero del gustazo que me das.

Sentí la abundante humedad de su coño, que me bajaba hasta la entrepierna. No pude resistirlo.

Me corro contigo, Carmen, me corro, no te resisto, esposa de mi vida, no te resisto, me corro contigo.

¡Si, marido de mi alma, marido mío, marido, marido, marido!. Conmigo, correte conmigo, que soy tu esposa, la única mujer a la que sientes así, esposo mío. ¡Córrete, correte!.¡Juntos, juntos, marido, juntos!.

Me corro, mujer de mi vida, coño mío, me corro en
tu coño. ¡Te voy a hacer un hijo, esposa mía!.

¡Si, si, marido, hazme un hijo, házmelo!. ¡Ay, ay, dame tu leche!.Un hijo tuyo, un hijo tuyo,marido.

Era imposible resistir ni un segundo más. Nos vaciamos los dos. Su leche me llegó hasta los huevos. La mía…..¡la mía la inundó!.¡Qué gustazo, qué locura!.

Te quiero, Carmen. Eres mi amor. ¡Qué gustazo!. No sabía que llegase a ser tan bárbaro.

Yo tampoco, amor mío, yo tampoco había sentido nunca……Tenemos que levantarnos, mi amor, que ya puede salir. Vamos al baño. Toma esta servilleta. No manches nada. Vete al otro baño, yo abro el balcón y voy contigo.

Cuando me dirigía al baño, se abrazó a mí y metió su lengua en mi boca. Fue un beso asombroso. Todo era maravilloso en esta mujer. ¡Cómo la quería!.

Nos dió tiempo a lavarnos y a darnos otro beso de lenguas enlazadas. Noté que volvía a prepararme para otro polvazo.Carmen, también lo notó.

No tardes en regresar, vida mía, que te voy a chupar todo.

Y yo a tí, preciosa mía. ¿De verdad quieres que te deje embarzada?.

Ya me gustaría, pero no es posible. Ya no tengo la regla. Pero el juego de ser papás es bonito,¿no?.

Precioso, cariño, mio.

La abuela tardó algo más. Cuando salió, fingiendo tener prisa, la estaba esperando en la puerta. Se besaron ambas y bajamos a la calle. Tardé una hora entre ir y regresar. Cuando mi adorada Carmen me abrió la puerta…….¡qué maravilla, que mujer tan bonita!……..estaba vestida para el amor, para la pasión. No llevaba bragas ni sostén, sólo lucía un precioso liguero rojo, medias también rojas y zapatos de tacón a juego. No perdimos un segundo. Me desnudé en un instante y caimos en la cama en postura de sesenta y nueve. Nuestras lenguas y manos hicieron a conciencia su trabajo. Luego……¡otro polvazo de leyenda!. Pusimos las sábanas perdidas de leche,  de la deliciosa leche que nos ofrecíamos con un amor infinito, tan infinito como el gustazo que nos dábamos. ¡Cómo nos queríamos!. Y así fue siempre. Carmen tiene ahora, setenta años, yo, estoy a punto de llegar a los cincuenta. ¿Y saben una cosa?. Siento por ella más amor y más pasión que nunca. Y ella por mí. Somos muy felices. Mi mujer nunca ha sospechado nada. Y está contentísima: de Pascuas a Ramos la echo un polvo y…….feliz y contenta. Y Carmen, mi auténtica esposa y yo, todavía más felices, dándonos más gusto que nadie, jodiéndonos en carne viva, sintiendo la humedad de las suaves y dulces paredes de su coño, que lamo a diario. Y élla, mi Carmen, gritando siempre que mi polla la abrasa el coño, que lo que más la gusta es chupármela durante horas. Muchas veces, muchísimas, nos corremos en nuestras bocas, saboreando y tragando los jugos más maravillosos del mundo: la leche de su hermoso y peludo coño y la de mi polla, que saborea con deleite. Nos queremos, nos jodemos en carne viva….¿qué más se puede pedir?.

JUANCHO.

Incesto en el messenger con mi prima

Domingo, noviembre 30th, 2014

Mi historia es acerca de cómo cometí incesto con mi prima, llamémosla Karen, para mantenernos en el anonimato, ella es una mujer de 1.59 cm de estatura, de esas chicas que tienen un culazo, que por más que intentes no puedes despegarles la vista, unas piernas torneadas, preciosamente moldeadas por el ejercicio, de tez blanca, pocos pechos, pero eso ni representa problema alguno. Bastante cachonda, pero eso no lo sabía hasta que llegó aquel día, ojos grandes, y labios de mamadora.
Como siempre, todas las familias normales, tienden a visitarse una y otra vez sin previo aviso, así sucedía con la nuestra, por lo regular nos visitábamos en fines de semana, así nuestros tíos, abuelos, primos, etc… estaban presentes y no había ningún problema.
Mi prima y yo crecimos siendo muy apegados, cuando yo tenía un problema, ella me daba consejos, me animaba, y siempre teníamos una conversación muy amena. Así fuimos durante la infancia y parte de la adolescencia. Actualmente ella tiene 18 años y yo 22.
Como intuirán, yo a he tenido bastante experiencia con mujeres, adultas y adolescentes, no es por nada, pero resulto bastante atractivo a las mujeres, en especial a mis amigas, y amigas de mi madre. Así nací, ¿qué se le va a hacer? A Karen siempre le contaba mis aventuras con mujeres, le explicaba a detalle y ella ponía mucha atención a lo que platicaba, al parecer le agradaba escuchar de su propio primo, las cosas sexuales que ella no se atrevía a platicar con sus propios padres. Pero, en fin. Un día, llegué a casa de mis tíos Raúl y Andrea, padres de Karen y otros tres primos. Los saludé sin más, les pregunté que si me podía bañar en su casa, ya que me quedaba de paso y no tenía tiempo para llegar a la mía, ya que vivo lejos de donde ellos viven. Ellos alegremente me dijeron que si, mis tres primos se encontraban fuera, los hermanos de Karen, son más pequeños, unos adolescentes, siempre están todo el día vagando con sus amigos de la colonia. Entonces, al salir de bañarme, como era mi costumbre, siempre lo hacía en ropa interior muy ajustada, y con la toalla sobre mi hombro. Típica pose sensual, pero lo hacía inconscientemente, al salir del baño me percaté que mi prima estaba en la sala, y el baño está justo a un lado de la sala. No le hice caso, y seguí mi paso hacia la recamara de uno de mis primos, me cambié, me peiné y me fui, tenía unos asuntos pendientes que ya no recuerdo. Al llegar la noche, me conecté a msn, me encontraba solo en mi recamara, obviamente tengo agregada a mi prima, y a mis demás familiares. Y de pronto abajo apareció la ventanita naranja, era mi prima, a continuación les pondré la charla que tuvimos, con K representaré a mi prima y con una H a mí.
K: Hola!, primo. ¿Cómo estás?
H: Ey, hola. Muy bien, ¿Y tú?
K: Muy bien, gracias. ¿Qué haces?
H: Aquí llegando de la calle, estoy un poco cansado.
K: Ah!, que vago eres primo.
H: Ja ja, sólo un poco.

Después de unos minutos, sin nadie escribir nada, me animé, estaba un poco cachondo, y le escribí lo siguiente:
H: Primita, no había notado lo nalgona que estás.
K: En serio? Pues ya ves, es de familia.
H: Perdón, pero no pude evitar verte las nalgas ahora que me bañé en tu casa.
K: Y yo no pude evitar verte tremendo bulto debajo de tu ropa interior cuando saliste del baño.

En ese momento mi cabeza tenia pensamientos sucios sobre mi prima, pensaba en su gran culo, con aquel pantalón ajustado que llevaba y me dejaba ver su cachetero, de esos que quedan justo a media nalga. La conversación se ponía cada vez más caliente y eso me agradaba, no pensaba en el remordimiento que me daría cuando me calmara, nada en ese instante me importaba, así que me decidí a escribirle cosas más cachondas.
H: En serio? Y te gusto lo que viste?
K: Si, no pensé que la tuvieras tan grande.
H: Y yo no pensé que tus nalgas estuvieran tan ricas.
K: Y no sólo eso tengo rico.
H: ¿Qué más tienes rico?
K: Ya ves!
Segundos más tarde me dijo que se tenía que marchar, ya que usarían su computadora, sin más ni menos tuve que decirle adiós, pero estaba demasiado cachondo, busqué entre mis carpetas y mis archivos, alguna foto de ella, quería masturbarme pensando en lo que me había escrito mientras veía su foto. La encontré, precisamente una foto de ella de perfil, pero se veía su culo redondo y respingón, esa noche me masturbé pensando en mi prima, gozándola en mis pensamientos, dedicándole una paja monumental a su gran culo.
Al día siguiente desperté, un poco asustado ya que creía que mi prima le iba a contar todo a mis tíos, y se armaría un lio en grande, me conecté para ver si ella estaba, y si. Se encontraba en línea, la saludé y ella como si nada me respondió, me aseguré de que prometiera que no diría nada de lo sucedido anoche, y ella claramente me decía que no me preocupara, que ella no era de esas personas que delatan a las demás.

Días después, asistimos a su casa, me costaba controlarme, por el morbo que me provocaba ver a mi prima ahí, en su propia casa paseando, coqueteando conmigo, ella sabía que yo la deseaba, que quería ese par de nalgas ricas sobre mi verga, o sobre mi boca relamiéndolas gustosamente, ella lo sabía, también le ponía cachonda el hecho de que fuéramos familiares, como a mí. Así sucedieron varios días, de la misma manera, la visitaba y ella me mostraba su culo, claro yo lo veía sin que nadie se diera cuenta, sólo eran coqueteos y ya. Pero, cuando la noche llegaba, ella se encontraba siempre en msn, preguntándome si me había gustado como se veía ese día, si me gustaba su culo, y que si notaba que a veces no llevaba bragas.
Los días pasaban y yo seguía pajeandome recordando su culo, o cojiendo con otras mujeres pensando en mi prima, claro estaba que necesitaba cojermela a ella, para librarme de esta gran calentura que sentía.
Un fin de semana, mis padres hicieron una carne asada en casa, mi casa es grande, y no había problema si llegaban unas 30 o 40 personas, todas cabian en el patio o adentro. Esperabamos la visita de todos mis tíos y primos, pero yo solo esperaba a Karen, y ver que llevaba puesto esa vez. Al fin llegó la hora, ella se bajaba de la camioneta de mis tíos Raúl y Andrea, fueron los últimos en llegar, ya que su casa era la más lejana a la nuestra. El día transcurrió entre risas y platicas de los adultos, todos embriagándose, al parecer se quedarían a dormir en mi casa, oh vaya oportunidad que tenia para hacer algo sucio con mi primita.
Ya en la madrugada me encontraba en mi recamara, platicando en internet con mis amigas, cuando de pronto se conectó ella, tal vez estaba en otra recamara, y me decidí a saludarla, debo aclarar que yo también había ingerido algunas bebidas alcohólicas, y me sentía con más valor para provocar a mi prima hasta su límite, a continuación les pondré la charla que tuvimos:
H: Hola, prima donde estás?
K: Aquí en el cuarto de a lado, por que?
H: Nada más pregunto, y estás sola?
K: Si, ya todos están dormidos en las demás recamaras, y yo le pedi a tu papá que me prestara su laptop para conectarme, y aprovechar…
H: Oh, bastante ingeniosa, que curioso, fijate que la laptop de mi padre tiene web cam.
K: Si, ya sé. ¿Quieres que la ponga?
H: Si, ponla… y hagamos cosas sucias.
K: Está bien aceptala.

Al aceptarla, aparecia ella, con la misma ropa que llevaba dicha tarde, estaba acostada sobre la cama, con la luz apaga.

K: Y a que te refieres con hagamos cosas sucias?
H: Tú solo hasme caso a lo que te diga, ok?
K: Está bien.
H: Primero, ponte de pie y prende la luz, para verte mejor.
K: Ok, asi?
H: Si, de maravilla, ahora date la vuelta y dejame ver tu culote.
K: Está bien, asi, te gusta?

Ella se empinaba despacio, se tocaba su culo, sabia que me estaba cachondeando, que me estaba pajeando frente al monitor, cabe mencionar que yo no tenia web cam, asi que ella no me podía ver, pero intuina que ella sabia lo que estaba provocando en mi. Ella llevaba puesto un pantalón demasiado ajustado, sus nalgas se lo comían y resaltaban su cachetero a media nalga, eso me ponía bastante mal. Al parecer ella también había estado tomando, la interrumpi y le puse lo siguiente:

H: Que rico culo tienes, prima. Te me antojas demasiado
K: Te gusta? Mm… tu también estás muy bien
H: Ahora quiero que te lo quites, y me dejes ver esas hermosas nalgas
K: Pero, si alguien entra y me ve?
H: Pues pon el seguro a la puerta, y así estaremos sin preocuparnos, que no estas cachonda?
K: Si, la verdad si, y me gusta que me veas
Ella se quitó el pantalón, dejándome ver sus nalgas blancas y grandes, wow que vista tenia, aceleré mi paja, quería venirme viéndola, disfrutaba tanto ese momento, al igual que ella, me daba morbo pensar que la tenia así solo a unos pasos de mi. Su ropa interior se metía completa en su culito, se empinaba y hacia movimientos sensuales. Después de unos minutos así, le dije que se bajara su calzoncito, ella lo hiso y yo continué en lo mío.
Después de estar un rato viéndola tocándose sus nalgas, y su rajita deliciosa, tomo su posición normal y me escribió:
K: Por que no vienes a la recamara, primito?
Pero, eso… es otra historia. Escríbanme a mi correo, alix.dante@live.com continuaré en la segunda parte lo que ocurrió con mi primita.

Me impresiono mi padre

Lunes, septiembre 15th, 2014

Mis padres están divorciados desde que yo tenía cinco años ahora tengo veinte, vivo con mi madre y la relación que tengo con mi padre es muy buena es más bien como de amigos. Mi papá vive solo y yo paso los fines de semana en su casa.
Debo describir un poco como es mi papá, es súper relajado, muy comprensivo, buenísima onda muy educado y muy propio, aunque tiene su carácter, totalmente lo contrario a mi madre, físicamente es delgado, marcadito, moreno, ojos color aceituna, cabello castaño oscuro y ondulado, mide 1.75 m. y gracias a que se cuida mucho practica yoga y le gusta andar en bici aparenta unos treinta y cinco años cuando en realidad tiene cuarenta y tres, también debo mencionar que es muy atractivo.
Yo soy también delgado, 1.70m. piel clara, ojos café, cabello castaño claro, totalmente parecido a mi madre.
Trabaja en una empresa constructora aquí en la capital y debido a una obra lo mandaron a otra ciudad junto al mar por cinco semanas para que supervisara algunas cosas, pasaron las semanas y recibí su llamada anunciado su regreso para el sábado siguiente, que me tenía un regalo y que se había comprado una pantalla plana de cincuenta y dos pulgadas.
Resulta que llego un par de días antes los cuales aprovecho para que instalaran su pantalla, entonces le dije que me invitara a ver una película en su nueva televisión y quedamos de vernos el sábado para disfrutar una tarde juntos lo cual le pareció perfecto porque me dijo que quería descansar y no salir de casa.
Llegue, como yo tengo llaves de la casa entre sin anunciarme ni hacer ruido, mi papá tenía preparado queso, jamón, el sushi que me gusta, uvas y una botella de su vino favorito, cuando lo vi me quede sorprendido había cambiado su look ahora estaba rapado y con barba de candado, debido al sol de la playa donde estaba también tenía un bronceado de envidia, yo en alguna ocasión había fantaseado con mi papá pero al verlo no pude dejar de contemplar lo guapo que se veía, realmente quede impresionado.
Estaba acostado en el sillón me acerque para saludarlo, me senté en el otro sillón, mi papá lucia cachondisimo solo tenía puesta una playera de cuello muy pronunciado algo ajustada y unos pantalones de una tela muy delgada color blanco que parecían como los que usa cuando hace su yoga. El verle descalzo con los pies perfectamente cuidados como siempre lo ha hecho y apreciar sus brazos con los vellos con un tono color cobrizo por el agua de mar me estaba alterando.
Empezamos a platicar de cómo le había ido pero la verdad no podía concentrarme en lo que me contaba, una extraña sensación se apodero de mi, sentía mariposas en el estomago y de hecho hasta estaba nervioso al pasar los minutos me di cuenta, estada muy excitado y deseando a mi padre yo no lo podía creer pero era cierto.
Mi papá me dio a escoger la película que veríamos y de pronto se puso de pie para servirme un poco de vino y darme mi regalo, cuando lo vi parado me quede sin respiración la tela del pantalón era tan delgada que se transparentaba todo y pude apreciar que no tenia puesta ropa interior, muchas veces lo había visto desnudo pero con ese atuendo se veía tan sugerente, tan sexy, tan provocativo que sentía que se me salían los ojos.
Total que brindamos y nos pusimos a ver la película pero en realidad a quien veía era a mi padre, el deseo de abrazarlo, de sentir su piel fue más grande que cualquier vergüenza que pudiera sentir.
Me quite los zapatos y me acosté en el mismo sillón que él, mi papá se me quedo viendo como cuestionándose porque lo había hecho pero no dijo nada, para acomodarnos nuestras piernas se entrelazaron yo estiraba mi brazo para darle de mi sushi en la boca y respondió de la misma manera con lo que él comía. Después de un rato tome su pie y le empecé a dar un masaje, dijo que se sentía muy rico y puso su otro pie en mi pecho para que también fuera consentido de pronto el tomo los míos me quito los calcetines y también inicio un rico masaje como los que nos dan cuando me invita al spa, obviamente yo tenía una erección tremenda sin pensar lamí sus pies él los quiso retirar inmediatamente pero lo sujete fuerte sus pies son suaves mi lengua pasaba entre sus dedos y él con cara de total asombro termino simplemente con los ojos cerrados disfrutando de lo que estaba haciendo.
Me quite la camisa y le pedí que me diera masaje en los hombros, me senté dándole la espalda y empecé a disfrutar del placer que sentía al tener sus manos sobre mí, me pregunto que si todo estaba en orden yo solo reí afirmando, me recargue en su pecho tome sus manos colocando sus brazos para que me diera un fuerte abrazo y le dije que lo quería mucho, me respondió diciéndome que también me quería mucho. A pesar de que somos afectuosos me comento que no recordaba cuando había sido la última ocasión que me había dado un abrazo como ese que seguramente había sido cuando yo era un niño.
Así, yo recargado en su pecho, abrazados con nuestras piernas flexionadas, juntas y sintiendo sus pies sobre los míos continuamos viendo la película.
Un rato después me puse de pie y le pedí que se levantara, inmediatamente coloco un cojín en su regazo, se negó pero insistí, no quería que me diera cuenta que tenia la verga parada pero era evidente, al estar de pie no podía creer como se le marcaba la verga, de un jalón baje sus pantalones y esa hermosa verga morena, grande y cabezona provoco que me pusiera de rodillas para mamarla desenfrenadamente era la primera vez que la veía erecta, mi papá me lo impidió, estaba sin palabras solo escuchaba su respiración acelerada yo me levante y me quite los jeans tome su mano y la dirigí a mi verga que chorreaba a montones mi padre la sujeto como con miedo puse mi mano sobre la suya e inicie con movimientos suaves a masturbarme indicándole cómo hacerlo, el temblaba, yo tome la suya para hacer lo mismo, nos quedamos viendo y poco a poco acerque mi boca para que se unieran en un beso que nos hizo estremecer , nos abrazamos y sus manos acariciaban mi rostro, de pronto se separo y me dijo que no era correcto lo que hacíamos, lo abrase y le pedí que solo sintiera, que pensara que era la demostración de amor de un padre a su hijo, me abrazo nos besamos y me dijo lo mucho que me quería.
Lo tome de la mano nos dirigimos a la recamara nos acostamos en la cama y mi papá paso sus labios por cada centímetro de mi cuerpo cada uno de sus besos y sus caricias me estremecían, la delicadeza y el cuidado con que me acariciaba demostraba un cariño infinito pero al mismo tiempo tenían un aire lascivo, cada una de sus caricias, de sus besos, de los roces de sus labios en todo mi cuerpo fueron correspondidos de la misma manera yo me acomode para tener su verga frente a mi cara la tome con mi mano y la empecé a mamar, pasar mi lengua por su tronco, chupar sus huevos, saborear esa cabeza que no dejaba de producir ese liquido que era como un poción que me embrujaba a mi padre le producía un estremecimiento brutal sus gemidos me calentaban aún más.
De pronto cambio de posición y el también devoro mi verga que casi tiene las dimensiones de él podía sentir como le producía placer el hacerlo, chupaba mis huevos para luego pasar su lengua por el tronco, chupar la cabeza de mi pito y metérsela hasta la garganta, estando boca arriba tome mis piernas levantando el culo para dejarlo expuesto él sin dudar lo chupo, su lengua me subió al cielo puso mis piernas sobre sus hombros y coloco su verga en mi ano, lentamente me la fue metiendo, la verga de mi padre se fue abriendo camino hasta que estuvo totalmente adentro, el dolor que sentí nunca se comparo con el placer que me causo, el ritmo de mete y saca así como el choque de sus testículos en mis nalgas me hacían sentir como si una corriente eléctrica pasara por todo mi cuerpo, ese ritmo se aceleraba y disminuía y se volvía a acelerar le pedía que continuara de esa manera lo más posible, me acariciaba se inclinaba lo suficiente para besarme, el grito de mi padre indicaba que se venía, mi culo apretaba su verga él arqueaba la espalda para meterla hasta lo más profundo y podía sentir como su leche salía disparada dentro de mí, una vez que termino me la saco y me abrazo su cuerpo lleno de sudor me hacía sentir único, no paraba de decirme lo mucho que me quería.
Yo estaba en las nubes no daba crédito mi padre me había penetrado, la verga que me había dado la vida era mía, me quede dormido acostado sobre su pecho con mi pierna entre las suyas y el abrazándome, no sé cuánto tiempo nos quedamos dormidos por el cansancio pero rato después me despertó su mano que me estaba masturbando yo simplemente me deje, empezó a besarme su lengua pasaba por mi oreja y el cuello, bajo por mi torso y volvió a mamar mi verga, que placer sentía yo de nuevo al sentir su lengua y barba en mis ingles en la parte del vello en mi abdomen paro se me quedo viendo y me dijo que me hiciera a un lado se puso boca abajo y me dijo que quería sentirme dentro de él, mis ojos brillaron le chupe el culo que a cada lengüetazo paraba ofreciéndomelo, me rogo que lo no hiciera esperar, coloque la cabeza de mi verga en su culo y empuje poco a poco, me suplicaba que lo hiciera con cuidado que era la primera vez que sería penetrado, cuando dijo eso yo sentí algo indescriptible era yo quien se la metería por primera vez, mi pobre padre sentía dolor finalmente entro toda mi verga e inicie el bombeo, los gemidos de mi papá eran excitantes, su culo era calientito, apretadito, le pedí que cambiáramos de posición para poder ver su cara llena de placer, tenía sus piernas en mis hombros, metía y sacaba mi verga con fuerza y al mismo tiempo lamia sus pies, me di cuenta y de que mi padre tenía lagrimas en los ojos, pare y pregunte si lo estaba lastimando, el suplico que no parara, que no lloraba de dolor, que lloraba de felicidad y de placer.
Continúe metiéndosela tratando de no terminar así pasamos unos minutos hasta que le dije que estaba a punto de venirme se zafó y me la mamo hasta que me vine, chorros de semen salieron inundando su boca él me abrazo me beso de tal forma que sentía una comunicación que no requería palabras mi leche pasaba de una boca a otra, fue increíble, esto se convirtió en un pacto, el de demostrarnos desde ese día nuestro amor de padre e hijo de esta manera tan profunda.
Hoy día no quiero otra cosa más que estar con mi papá todo el tiempo posible de hecho me ha pedido que me mude a su casa ahora que mi madre tiene una pareja nueva y por supuesto que lo haré.

Penetrada por el diablillo de mi hijo 2da parte…

Lunes, diciembre 5th, 2011

Continuacion de la 1ra. parte: La madre despues de tanto acoso de su hijo, ademas del chantaje que ejerce sobre ella, resignada habia mandado a Gabriel a ver si su padre seguia durmiendo asi ellos podian tener ese encuentro intimo, que tanto buscaba su hijo Gabriel…

Desde hace tiempo me miraba el trasero y yo ni le daba importancia, debí haber recordado con anterioridad que mis hombres me contaban que desde niños habían deseado a las mujeres de su familia, de repente así me hubiera dado cuenta que mi hijo me había echado el ojo desde hacia un tiempo.
-¿Ya mama?
-Espera.
Se metió por debajo de la sábana y me comenzó a tocar la intimidad por encima del camisón.
-Bájate la tanga-Nunca me voy a olvidar de esas palabras.
-Espera, no te apures.
-De una vez.
-sabes mama, hace mucho que te observo, estas muy buena, que suerte que tiene papi, de tener un mujer como vos…
-no me hables asi, soy tu madre…
-es que estas muy fuerte y con esa lenceria, me haces poner duro, mira como estoy…

Hasta ese momento no había notado que en su familia los hombres la tienen grande desde pequeños, así me lo había contado mi esposo, claro que mi esposo no la tenía tan grande como Gabrielito. No podia creer lo que veian mis ojos, mi hijo tenia una verga enorme, mucho mas grande que la de su padre y que la de Sebastian…

-Espera, primero unos besitos.
-Ya, siempre he querido besarte en la boca.
-No te la creas que solo es para que no me sienta tan mal.
-De todas maneras siempre me has gustado mami.
Me decía cosas así y se acercó a mi boca, juntamos las nuestras y nos dimos piquitos, como estaba encima de mí noté que su bulto estaba bien hinchado y que se sentía su dureza en mi vientre. Nos seguíamos besando y le dije que lo que íbamos a hacer era cosa de mayores y que solo porque se trataba de él yo iba a dejar que pase lo que iba a pasar.
-Mami estoy enamorado de ti.
-¿En serio?
-Sí, desde hace años, solo que no sabía cómo decírtelo.
-Pero me lo hubieras dicho, de repente lo hacíamos-Le dije un poco en para relajarme.
-Ya mami, quítate la ropa.
-Primero sal un ratito-Le dije apartándolo suavemente.

Me llevé las manos a los bordes de mi ropa interior y me la bajé hasta los muslos, se quedó viéndome como si estuviera soñando, en un segundo pudo ver toda mi zona púbica llena de pelos y no dejaba de ver. Se bajó el pantalón y me confirmo lo que hasta ese momento sospechaba; la tenía bien grande, era una verga muy grande, demasiado para un chico de su edad, tendria unos 23 cm y muy hinchada y venosa, su cabezota estaba afuera y brillosa por los jugos preseminales.

-Ay, sí que me has dado una sorpresa…
-tienes el pene muy grande, Gabrielito…
-Te ves bien bonita.
-Gracias. Tú no te quedas atrás, la tienes muy grande, hijo-Dije en volumen bajo. Te gusta mi verga,mami?
No me preguntes esas cosas Gabrielito…Soy tu madre…
-es que me calientas muchisimo, mami, te veo asi casi desnuda, estas refuerte, siento que la pija y los huevos se me van a reventar…
-si pero no me hagas sentir mal, yo no hago las cosas para que a vos te suceda esto…

Me tapé con la sábana y le dije que si quería hacérmelo de una vez viniera encima de mí, no me dijo nada, solo se acercó, por debajo de las sábanas.
Estaba casi consumado el acto sexual.No era tiempo para hablar mucho, así que él mismo se me subió encima y se acomodó como si supiera todo lo que hay que hacer.

La verdad era que se sentía extraño estar con la tanga abajo y teniendo a mi hijo encima de mí, con la verga al aire. Estaba sintiéndome muy abusada y a la vez cómplice de lo que estaba pasando e iba a pasar. La señora de 39 años buena esposa y buena madre se iba a dejar penetrar por un mocoso bastante diablillo que era mi hijo.

Yo ya no me asusté y abrí un poco más las piernas para que pueda acomodarse bien. Se subió hasta mi cara y nos besamos de nuevo.
-Oye, solo porque se trata de ti me voy a dejar.
-Entonces me quieres.
-Si pero solo como a mi hijo, no le debes decir a nadie que le metiste la polla a tu madre ¿me entiendes?
-Sí mama.
-Okey, solo porque eres tú voy a dejar que me metas tu verga.
-Que bien, ¿sientes? Esta dura, así se pone de dura e hinchada siempre que pienso en ti.
-cuando pasabas delante mio con esas minifaldas que usas, y te veia las piernas y ese hermoso culo que tienes, se me paraba la pija, mami…
Esas palabras me derritieron, porque yo he sentido lo que es estar queriendo con una persona en secreto. Ahora sí le iba a dejar que me la metiera sin ponerme con quejas.
-En serio?
-Sí, desde hace años, pero no te lo podía decir.
-Entonces no te preocupes ya estamos solos.
Me acerqué a su oído y le dije con voz suave y agitada: “Cogeme”. Desde luego que sentí como se le puso más dura y tomé su verga y lo puse en la entrada de mi vagina. Pasó un rato y me estuve acomodando su enorme cabeza en la entrada de mi concha, era tan excitante estar haciéndolo en la cama de mi esposo y con él durmiendo en la sala.

-Ya está. Ahí es… empuja…le dije con voz suave al oído.
-Ya… ahh….que apretado se siente…
-Así así…que bien…
-Mami te amo…
-hijo porque no paramos, tengo miedo que se despierte tu padre y nos vea, nos mata a los dos…
-no mami quedate tranquila, esta durmiendo profundamente…
-goza mami…
-Despacito hijo que la tienes muy grande y me duele…
-mas despacito hijo, es enorme tu pene…
-despacito y mas suave, por favor, hijo…
-por favor Gabriel, mas despacito, es enorme tu polla, despacio hijo…
-asi bien, despacito, asi, otro poquito mas, cuidado, detente, espera que me acostumbre…
-asiiiiii, siiiii, dueleee…
-Así que bien…ya me estas cogiendo, que rico…
-Uf…humm….siempre he querido cogerte mami.
-Sí, sigue que vas bien….
-Que rico se siente, que caliente…
-Así es humm…
Se sentía el calor de su pene entrando en mi vagina, era increíble que la ama de casa perfecta ya estuviera teniendo tres maridos en menos de una semana, y peor aún que fuera con mi hijo con quien estaba teniendo relaciones. Pero sentí muy rico para parar y dejé que me la siguiera metiendo, se sentía todo el calor de su pene y el de mi cuerpo.
Me dolia, porque este chico realmente la tiene muy grande, pero ya me estaba gustando, a pesar del dolor.

Por fin tomó ritmo y empezó entrar toda entera. Que bien se sentía, estaba transpirando y jadeando del placer y jamás se me había ocurrido que un pequeño me la pudiera meter tan rico. Era excelente y no estaba dispuesta a parar por nada.

La cama se movía por el coito que estaba ocurriendo en ella y empezaba a sonar con más fuerza.
-Toda Gabriel toda…
-Sí…
-Métemela toda…

Lo que estaba ocurriendo era que la supuesta víctima estaba gozando tanto o más que el chantajista, nos habíamos vuelto cómplices de una pendejada tremenda, estábamos cogiendo en la cama donde dormía con mi esposo. Pero eso no me importó mucho y seguía recibiendo en mi vagina ese pene grueso que me estaba haciendo delirar por el miedo a que se de cuenta mi esposo.
-Ay Gabriel, que rico lo haces… humm….
-Te gusta la pija mami.
-Si Gabriel, me gusta…hummm…no pares…

El acto era increíble y jamás en mi vida hubiera imaginado que alguna vez me podría encontrar en tremenda situación, con mi tanga abajo y siendo penetrada por Gabrielito, que la tenía bien y tan grande, con el peligro de ser descubierta por mi esposo que estaba en el primer piso de la casa.

Pero , estas cosas no se planean y como era una emergencia tuve que ceder ante los requerimientos de mi pequeño hijo, que se estaba gozando bien a su mami, su pene entraba y salía de mi concha y subía el ritmo, cada vez me la metía con más fuerza y eso me hacía disfrutar más de su pija dentro de mi concha. La fricción era exquisita y estaba a punto de mojarme todita.
Gabrielito se levanto un poco y me miro las tetas, es como que tomo conciencia que se estaba cogiendo a su mama y senti como que se le agrando aun mas la verga, y me empezo a bombear con mas fuerza, jadeaba y me chupaba las tetas yo lo tome de los huevos y senti como se descargo en mis entrañas, tremenda acabada, me inundo la concha con su leche, fue hermoso…
-toma mami toda esta leche es para vos, es toda la calentura junta que tenia por vos…
-ahhh, toma te gusta como te lleno la concha con mi leche mami?…
-siiii, Gabrielitooo, ahhh, me llenaste hijoo, que placer…

Siempre me voy a acordar de esa noche, fue muy excitante, hasta ahora me da que pensar el hecho de fui yo quien disfrutó al extremo.

Al día siguiente salimos mi esposo, Gabrielito y yo al Parque Recreacional, pero recuerdo muy bien que mi esposo recibió una llamada de su trabajo y disculpandose con nosotros, se despidió para ir a atender una emergencia a su trabajo, cosas que pasan, Gabriel y yo nos quedamos solos en el auto, mientras mi esposo tomaba un taxi.
Ya estábamos llegando a la cuadra del parque, entonces Gabrielito me dijo que se me veía muy bien la minifalda que tenía puesta esa mañana, con las medias de liga y los tacones, que me hacian muy femenina.
-que bien que estas vestida hoy, mami, me encanta cuando te pones portaligas…
– Gabrielito, de veras te gusta tanto?…
Los recuerdos de nuestro encuentro anterior se hicieron presentes y ahora que estábamos solos se me insinuó acariciándome las piernas, muy despacio y excitándome por el hecho de estar en la vía pública.
-Y ahora que quieres.
-No sé, una repetición…
Giré mi rostro hacia él, con las manos puestas en el volante, y le dije que dejara de hacer eso, pero fue en vano, me tenía bajo su dominio y era poco lo que yo podía hacer. Tenía el poder de las fotos y era obvio que me iba a usar cuantas veces quisiera.
-¿Quieres ir a la casa?
-No.

-Entonces no me molestes con eso-Le dije un poco asustada.
Él olió mi miedo y ahora era dueño de la situación, me estacioné en unos arbustos que eran parte de un bosque que quedaba muy cerca del Parque. Me acarició las piernas y me dijo que no podía olvidarse de lo que había pasado ayer. Que quería repetirlo ahora.

Por supuesto que le dije que no, pues estábamos en la vía pública y que si quería acariciarme tenía que esperar a llegar a casa. Me dijo que no y me subía la minifalda hasta el punto que estaba muy cerca de verse mi ropa interior. Me puse nerviosa, pero después de un momento pensé en ir al bosque, era un sitio donde los autos no pasaban y desde ahí no se nos podía ver. Aceptó encantado y casi llevando sus manos a la parte de mi ropa interior que cubre mi vagina.

No estaba de acuerdo, pero era un medio para que nadie nos viera, conduje hasta llegar a una parte del bosque donde hay varios árboles y era difícil que nos vieran. Una vez ahí me dijo al oído:
– ¿Mama, sabes hacer la pose del perrito?
-¿Qué?…No me preguntes eso…
-La otra vez la vi en internet y quiero hacerla contigo-Me dijo mientras acercaba sus manos a mi calzón, ahora estaba excitada y enojada con él, pero no podía hacer nada. Ya estaba llegando a la parte de mi ropa interior y casi me mojó con sus deditos. No sabía qué hacer y le contesté rápido:
-No sé, si quieres me enseñas…

Me dejó idiota cuando sacó de su bolsillo una revista porno doblada. Otra vez no supe que hacer mientras veía cómo mi hijito me miraba como a su juguete sexual, al fin y al cabo eso iba a ser para él, su juguete sexual.

-De donde sacaste eso malcriado.
-De las propinas que me das, tengo más.
-¿Qué? ¿Con mi plata?
-Si pero ponte amable conmigo, sino mi papa se puede enterar de lo de las fotos.
Me tapó la boca y con eso recordé que no tenía otra opción mas que callar.
Era excitante pensar que me lo iba a hacer ahí, veía los carros pasar por entre las ramas de los árboles y me excité mucho.
-Mami… ¿Me la chupas?
-Quedé callada y solo bajé la cabeza para dirigirme hacia su pija, mientras él bajaba su cierre y la sacaba a mi vista. Se veía dura y estaba bien caliente, como se notaba que ese mocoso me quería coger.
-Eres bien pendejo, pero te vas a joder porque de aquí vas a salir moribundo-Le dije en tono desafiante.

Me dediqué a pajearlo con la mano mientras volteaba a cada momento al costado para cerciorarme que ningún carro o persona se acerque por donde estábamos nosotros. Sentía en mis manos aquella verga que la noche anterior había invadido mi vagina a costa de un vil chantaje, observaba su cara de placer y me dije a mí misma que le iba a dar sexo, pero que se iba a ir bien satisfecho para que no me molestara en mucho tiempo.
-¿Quieres verme sin ropa?
–Si, quiero que me la chupes en tanguita.
Rápidamente me quité la blusa y me subí la minifalda para darle la vista que él tanto deseaba y hacer lo que él quería.

Se quedó viéndome como si estuviera impresionado de ver por primera vez mi cuerpo sin ropa a la luz del día, me propuse hacerlo bien y pasarla al extremo.
Me arrodillé a su asiento y tomé con mis manos ese pene grueso y duro que exigía ser aliviado de sus urgencias que mi cuerpo mismo había provocado. Se me veía la ropa interior y me puse diligente, como si fuera un examen del que quisiera obtener la nota máxima.

Lo lamí y luego de un rato lo comencé a chupar como si fuera un caramelo, a él le gustaba y era la primera vez que una mujer le hacia tales cosas, la primera vez que una mujer se la mamaba y esa mujer era su madre, era yo, que estaba bien buena, como me lo han dicho siempre los hombres.
-Ahhh…. Ahhh…
-Glup…glup…glup…
-Así mami…así…
-Te encanta pendejo…te encanta…
Una vez que tenía toda su verga en mi boca la acariciaba con mi lengua y la volvía a sacar, una y otra vez, al fin y al cabo, si había estado en lo más profundo de mi ser, ya no me importaba tenerla en mi boca y mamarla desesperadamente.
Pero como todo no era solo eso, una vez que miré que estaba bien dura me levanté y le dije si quería hacer el perrito de una vez, por supuesto que me dijo que sí.

-Ya mami, siempre he soñado hacer el perrito contigo…
-bueni pero si quieres que lo hagamos vamos a casa, asi no disfruto, quiero estar tranquila…
-Ya se te cumplió tu sueño mañoso-Le dije
– mami esta bien, vamos a casa…

Como si fuera una experta en el arte del sexo me recoste en el sofa y lo mire a Gabriel era increible el bulto que tenia en el pantalon, me subi la pollera y deje al descubierto mi tanguita, dije que cuando quisiera podía bajarmela. Basto que me viera recostada en el sofa abierta de piernas que ya lo tenia encima mio, me corrio la tanga acomodo su vergota enorme y la apoyo en mis labios vaginales, yo me levante un poquito lo suficiente para que entrara, empezamos a cogernos. Me estaba taladrando la concha, era una maquinita de coger este diablillo. En eso me dice que queria el perrto. Me levante y me puse en 4. Su verga estaba bien dura y me incliné para que se le hiciera fácil metérmela. Mi culo estaba a su merced y cuando menos lo pensé él estaba viendo su revista porno.
Estaba viendo cómo penetraban a la chica de la revista y miró mi chochito, esperándolo para cumplir su deseo.
– Por fin se me hizo…
-Apúrate que alguien puede venir…

Él me acarició y con la verga al aire, se puso en posición para metérmela, sentí como sus manos nerviosas bajaban por el elástico de mi tanguita y lo bajaban, me tocaba el culo y se notaba que estaba aguantando por mí.
-Que bonita eres, que bonito culo tienes…
Sus manos recorrieron mis nalgas y se acercaron al elástico de mi ropa interior, era la primera vez que dejaba que me ivan a coger en esa posicion, y ese hombre era mi hijo, me daba una sensación de excitación y angustia mientras sus manos llevaban el elástico hacia abajo. Ya podía ver mi vagina húmeda y llena de pelos al aire libre, era la primera vez que la veía así.

Sentí cómo sus manos terminaron por bajarme el calzón a la altura de mis rodillas, que estaban dobladas en el asiento, su pija acercándose por mis dos nalgas y mi concha bien peluda ya sentía otra vez la humedad de su pene rozando mis labios vaginales y haciendo contacto, me incliné más para darle mi concha y él puso sus manos en mis caderas, con mi mano alargada hasta mi entrepierna tomé su verga y la acomodé en la entrada de mi intimidad
-Ya, ahí es…
-Si mami…
-Empuja Gabriel, empuja….
-Que bonita eres…te voy a coger todos los días…
-Apúrate, no desperdicies tiempo…
-cada vez que estemos solos te voy a coger, me tienes caliente todo el tiempo, mami…

Lo sentía, estaba duro y otra vez en la entrada, con esa cabezota roja ya dentro de mí y temblando por la situación.
-Vamos, coge a esta perrita… cogeme…cogeme…
No tardó en introducirme toda su hombría y hacer el esfuerzo de meterla y sacarla, yo ya estaba disfrutando de ello y apretaba bien su miembro para disfrutar más….
Veía en dirección a la ventana que daba a la calle para estar segura que nadie llegara de improvisto y a la vez experimentaba un placer desconocido.
-Hummmmmm…
-Así…así…
-Que rico mama…
-Que pendejo habías salido…
-Sí, que lindo culo tienes….

Me friccionaba la concha y me daba el placer que quería sentir desde hace tiempo, pasaba sus manos por mis nalgas.
“Que pensaría mi esposo si algún día se enterase que estoy aquí, en el living de nuestra casa, con el calzón abajo, en posición perrito, dejándome penetrar por éste tremendo diablito”-Me decía una voz en mi interior.
Pero ya no podía hacer nada y Gabriel estaba con la pija dentro de la concha caliente de su madre, que estaba disfrutando más de la cuenta.
-Ahhh…
-Ahhh…
-me clavo la verga bien al fondo de mi concha y me descargo chorros de leche, mientras todo su cuerpo temblaba, fue hermoso…

Luego de unos pocos minutos se cansó y me pidió un beso en la boca. Me limpié la zona íntima y le di un beso. Me miró, parecía enamorado y me dijo:
-Desde hace tiempo quería hacerlo. Eres la más bonita.
-Sabes, de chica participaba en concursos de belleza.
-¿De verdad?
-Sí, y he ganado varios.

Seguimos conversando y yo no terminaba de asimilar la idea de que lo había hecho en posición perrito con él, estaba un poco confundida, por tapar un pecado estaba cometiendo muchos más y la verdad por momentos me sentía incómoda, aunque muy satisfecha.
Me volví a poner la ropa en su lugar y le dije que íbamos a tomar un cafe, me dijo que ya y que le gustaba la idea, en eso sono el telefono y era mi hermana avisando que estaba con mi esposo y que habian tenido un desperfecto en la carretera y que por lo menos no podian llegar en menos de 2 horas. Le comente a Gabriel y me miro con una cara de lujuria que me decia todo. Le dije que basta por hoy, que estaba cansada, el me dice que me iva a coger todo el tiempo, y que no iva a desaprovechar esta oportunidad, teniendo en cuenta que íbamos a estar solos, y me iba a tener para él solo.
Me resigné a la idea de que me iba a pedir sexo otra vez. Como era de suponer, me acarició el culo y me dijo para ir a mi cuarto. Me negué a ir, entonces subió a su cuarto y bajó con todas las fotos que tenía de aquella vez que había estado con Sebastián, me hizo recordar mi condición.
-Pero si ya te di lo que querías, ya me tuviste..
-desde anoche que me estas cogiendo…

-Yo nunca dije que iba a ser solo una vez.
-Ya no me jodas.
-Acuérdate, no me obligues a dárselas a papa.
-Bueno, y ahora qué quieres.
-Solo quiero que subamos a tu cuarto.
Subimos, yo ya sabía que iba a pasar, aunque nerviosa y un poco molesta lo llevé de la mano. Al parecer se le había puesto dura en el camino y quería cogerme otra vez, no sé si era un martirio o un gusto pero cuando subía sentí que me empezaba a gustar ser usada. Me libraba de culpa y podía gozar de lo lindo.
Como era de suponerse, me quería tener en la cama, era un demonio ese mocoso, y yo debía ceder porque sino me delataba. Me tocaba el culo con la mano derecha, me lo acariciaba y me hacía sentir deseada.
Cerramos la puerta y otra vez estábamos ahí, en menos de 24 horas me encontraba en la misma situación.
-Quiero que te quedes desnuda.
-Pero que me estas pidiendo.
-Anda, quítate toda la ropa.
-Pero es que no puedo.

Luego de un rato me di cuenta que debía acceder, pero primero cerré todas las ventanas y me aseguré que nadie pueda darse cuenta. Entonces le hablé.
-Qué se siente estar tirándote a tu madre…-Le dije con voz temblorosa.
-Se siente bien, porque tú eres mi madre…
-y ademas estas muy fuerte, lo que muchos hombres quisieran, solo yo, sos para mi…

-Bien pendejo eras, ¿como tenías esa revista?
-Si quieres te la enseño…
-Encima me quieres hacer ver esas cosas…
-Vamos a verla, te la enseño
-No.
-Es que quiero que veas cómo te la voy a meter.

Estaba atrapada y sin salida, solo podía mostrarme en contra de lo que me estaba pidiendo pero no negarme. Me preguntaba ya, ahora que quería hacer, acaso una nueva pose o algo así.
Abrió la revista y en la página central me mostró cómo una chica que era penetrada analmente por un hombre bien proporcionado, me asusté al pensar que eso era lo que estaba pensando él, no sé cómo intuí que me lo quería hacer por ahí.
-Mami, quiero cogerte por atrás…
-Estas loco, eso nunca…
-Ya pues, no te hagas la santa, bien que te gusta…quiero penetrar ese culazo.
-No me pidas eso
-No por atrás, eso no….
-Pero si te gusta por adelante, es bien rico, siempre he querido hacértelo por atrás
-Por favor, nunca lo he hecho por atrás-le dije un poco nerviosa, mientras me agarraba el culo el muy pendejo.
-Vas a ver que no pasa nada- Me dijo
-no estas loco, nunca vamos a poder…
-lo has hecho alguna vez mami…
-nunca, tu papi es muy clasico en la cama, para el con su pensamiento eso es indigno…
– voy a ser el primero, entonces…
-no hijo no vamos a poder porque tienes un pene muy grande, es enorme y me vas a hacer doler mucho, apenas te aguanto por la concha…
-mi culito es muy estrecho, va a ser imposible…
-conformate con lo que te estoy dando…

Si quieren que les escriba que siguió pasando, ese y los días siguientes, escríbanme sus comentarios y valoren el relato…

Penetrada por ell diablillo de mi hijo…

Lunes, diciembre 5th, 2011

Mi vida no ha sido muy feliz durante el matrimonio, a excepción de los primeros meses cuando todo era felicidad, pero , yo juré estar en las buenas y en las malas y eso es lo que importa.

Me llamo Nora y tengo 38 años, segun mi marido y algunos hombres que conozco, tengo un buen fisico, mi marido Alberto de 40 años y mi hijo Gabriel…

A mis años me considero una mujer que ha logrado realizar varias cosas que quería alcanzar en la vida. Hoy en día me dedico a realizar las labores del hogar, me siento tranquila haciéndolo, aunque hace tiempo me he dado cuenta que el matrimonio no es la gran cosa, eso no quiere decir que no ame a mi esposo.
Resulta que mi esposo y yo vivimos en una casa de su madre, desde que nos casamos. A mí nunca me ha disgustado que vivamos ahí, porque nunca he tenido problemas con ella, siempre nos hemos llevado bien. Un mañana mi esposo me dijo que iban a llegar a casa mi hermana con nuestro pequeño hijo Gabriel que venian de estar 10 dias de vacaciones. Me llené de alegría al saber que los volvería a ver, y a mi hermana después de tanto tiempo.
El día que llegaron fuimos de compras, me dediqué a hacerle pequeños regalos a mi hijo y a mi hermana, me agradaban tanto que los traté de una manera muy cordial.
Lo que ocurrió ese día fue que me encontré con un ex pretendiente de mis años de universidad, Sebastián, aquel con el que mi esposo había tenido que competir para ganarse mi amor. Pero ahí no acabó todo, ocurrió que cuando lo vi fue en un momento en el que Carla, mi hermana, estaba en el baño y yo estaba con mi hijo Gabriel escogiendo unos zapatos.

Él me miró y me dijo que desde hace tiempo deseaba encontrarse conmigo, y que hoy era su día de la buena suerte. También me dijo que desde hace años había regresado y que nadie le había querido dar mi dirección.

La conversación prosiguió durante unos minutos, lástima que yo ya tenía que irme porque tenía una cita con el doctor, él no perdió la oportunidad de pedirme el teléfono pero yo no se lo di, por lo que él me dio el suyo y me dijo que lo llamara para conversar un poco. Finalmente yo le di el teléfono y cuando Carla Salió del baño yo ya me había despedido de él. Fue un susto cuando veía que Carla iba a regresar de un momento a otro pensar que nos iba a ver juntos.
Al día siguiente lo llamé para quedar en conversar uno de esos días, para recordar tantas cosas que habíamos pasado juntos en la época en la que habíamos sido enamorados. Aunque primero lo pensé muy bien, porque no se vería bien que una mujer casada como yo se estuviera citando con un hombre a escondidas de su esposo, luego pensé que era normal que dos se tomaran un tiempo para conversar, y para despejar cualquier duda lo invité a ir a casa.

Ese día olvidé decirle a mi esposo que él vendría a cenar, y cuando se lo iba a decir me llamó desde su trabajo para decirme que se iba a tardar porque tenia bastante trabajo y que mejor no lo esperara a cenar, porque no podía llegar temprano. Carla salió como a las 5 de la tarde y me dijo que iva a volver tarde. No era tarea difícil, así que decidí no decirle nada a nadie de la visita que tenía esa noche.

Le prepare la cena temprano a mi hijo Gabriel y una vez que Sebastián llegó y tocó la puerta sentí que era incorrecto haberlo invitado y era peor no haberle dicho nada a mi esposo, pero mejor me dediqué a pasar el momento y a disfrutar de la velada con, mi ahora amigo, Sebastián. Lo recibí, y él al verme puso una cara de sensualidad que me hizo recordar muchas cosas, recordé nuestras citas de años atrás, en las que la habíamos pasado tan bien.

Luego de un rato de haber empezado la cena él comenzó a mandarme piropos como que bella estas esta noche, y cosas que me gustaban y poco a poco me fue recordando esas tardes que pasábamos juntos estudiando. Me llené de erotismo al ver que estaba en la casa en la que vivía con mi esposo y mi hijo, que era una mujer casada y que no debería dejar que se acercara tanto a mí, en eso sentí sus labios rozar los míos.

Sin darme cuenta él ya me estaba besando y yo no oponía resistencia, sin darme cuenta su mano estaba en mi pierna derecha, acariciando mis muslos, me sentí excitada y muy avergonzada de la escena que estaba viviendo. Mis manos no respondían a las órdenes de mi cabeza y pronto me dejé llevar por lo que sentía y lo dejé seguir, aunque la culpa me estaba matando, estaba excitada como no lo había estado en mucho tiempo.

Sebastián estaba siendo muy listo al aprovecharse de la situación y subió su mano a la parte superior de mis muslos, casi llegando a la parte de mi prenda íntima, pasaba su mano por todo mi muslo y luego subía y bajaba. Era excitante sentir esa mano, me volvía loca. En una de esas subió su otra mano a mis pechos y los comenzó a acariciar muy suave por encima del vestido. Después de un rato yo ya no hacía ningún esfuerzo por rechazarlo y comencé a sentirme más a gusto.

Siempre con el miedo que implica estar haciendo algo prohibido, sentía que estaba disfrutando al máximo de lo que estaba pasando, recordé a mi esposo, que estaría trabajando a esas horas, pero luego de un rato ya ni me acordaba, estaba recordando s momentos al lado de Sebastián y el miedo me hacía sentir la angustia de estar traicionando a mi esposo, debería haberlo rechazado y darle una bofetada, pero no lo hice y me estaba gustando lo que me hacía.

Me siguió besando y ahora apretaba mis pechos con sus manos, después metió sus manos por debajo de mi blusa para acariciarlos por encima del sostén que traía ese día, fue lo más rico que me habían hecho en los pechos en mucho tiempo, y cuando comenzó a llevar sus manos al broche de mi sostén sentí que ya era demasiado, no podía permitir que se aprovechara tanto y me quitara el sostén.
-No, eso no…
-No tengas miedo ¿no me dijiste tú misma que no hay nadie en casa?
-No te olvides que esta mi hijito Gabriel.
-Pero él está arriba durmiendo, no te preocupes.
-Espera yo soy una mujer casada…
-Solo vivamos el momento….
-Pero nos puede ver.

Luego de ese intercambio de frases no pude seguir resistiendo sus embates y su persistencia, me entregué completamente al diluvio de caricias que en ese momento él me ofrecía. No supe cómo reaccionar y eso terminó entregándome en los brazos de él, ya en ese momento estaba súper excitada y con ganas de más, mi gran debilidad se había puesto de manifiesto, yo me recosté un poco hacia atrás para recibir sus caricias y besos mientras él me comía los pechos y con una mano se las ingeniaba para masturbarme por encima del calzón, con toques sutiles.

Estaba sudando y él comenzó a subirme el vestido, no sé cómo llegamos a tanto, lo que en ese momento importaba era que me sentía tan excitada que era capaz de todo, incluso de tener sexo ahí, pero la idea de ser vista por el pequeño me asustaba tremendamente.

De pronto sentí una de sus manos posarse a escasos centímetros de mi entrepierna y acariciar como nunca nadie me había acariciado antes, la excitación se convirtió en calentura y quería que él siga tocándome, llegó al borde de mi calzón, la parte que cubre mi vagina y yo ya estaba humedeciéndome de tanto placer, me tocó con los dedos por encima del calzón y comenzó a sobarme, en ese momento quería explotar de tanto placer, me estaba masturbando sin siquiera tocarme la piel, se sentía riquísimo tener sus dedos encima de mi intimidad, yo estaba sudando y él me estaba manoseando a sus antojo.

Por suerte, y dejándome con las ganas y una gran excitación, llegó mi hermana, tocó la puerta y de inmediato nos separamos, yo me subí y me volvía a abrochar el sostén, me acomodé la ropa y abrí la puerta. Los presenté y a los pocos minutos él dijo que ya se tenía que ir. Por supuesto que Carla nunca sospechó nada pues siempre me había conocido con una moral intachable de mujer de un solo hombre y de su casa.

El susto me lo llevé unos minutos después, cuando al quedarme sola en la sala se abrió la puerta del closet y vi salir de ahí a Gabriel, la sangre se me heló y pensé rápidamente que él lo sabía y lo había visto todo, pero no me desesperé.
Al pasar los días Gabriel no dijo nada acerca del tema, creí que era probable que no hubiera visto nada, pero la duda me estaba matando, así que decidí esperar a que me dijera él mismo qué es lo que había visto.
Pasaban los días y nada de nada, pero un día de esos tantos, casi a las dos de la mañana escuché que se abría la puerta del cuarto en donde dormía Gabriel pensé que quizá había tenido una pesadilla o algo así. Me desperté y esperé que viniera a mi cuarto, eso era lo que él hacía siempre, hace años cuando me quedaba cuidándolo y él estaba más pequeño siempre venía a mí cuando tenía pesadillas en la noche.
Esta vez él abrió despacio la puerta de mi cuarto y al verme despierta me dijo”: ¿Puedo quedarme a dormir contigo?”. Por supuesto que le dije que sí, pues siempre se había quedado a dormir en mi cuarto cuando tenía pesadillas o no podía dormir. Recuerdo que al despertar al día siguiente me quedé sorprendida al ver que su mano estaba un poco más arriba de mis rodillas, hasta ese entonces él no se había atrevido a poner sus manos ahí en las noches anteriores que había dormido en mi cuarto.
Pero no le di la mayor importancia al asunto, creí que de repente lo había hecho entre sueños y sin darse cuenta de lo que hacía. Ese día por la mañana estábamos viendo televisión y de pronto apareció el anuncio de la nueva película que estrenaban ese día, él se quedó viendo y luego me dijo que lo llevara. Le dije que ese día no iba a poder, pero que si esperaba a mañana lo podía llevar. Quedó todo listo para que sea un día de semana, en el que no iba tanta gente al cine y él estaba de acuerdo.

Llegó el día tan esperado para él y lo llevé al cine, de pronto me di cuenta en la entrada del cine que la película no era tan inocente como parecía, había carteles de escenas de la película que contenían escenas bastante fuertes y por un momento creí que no lo iban a dejar pasar. Al entrar me di cuenta por qué es que los cines bajan los precios de la entrada esos días, la gente no iba al cine esos días y parecía casi vacío, a excepción de algunos señores que estaban ahí.

La oscuridad y la comodidad del ambiente me hicieron sentir en confianza y sentirme como en casa, había atrás de nosotros un grupo de señores de edad avanzada y nada más. Llegamos con gaseosas y pochoclo para comer mientras veíamos la película.

Ese día yo llevaba puesta una minifalda que me hacía lucir las piernas, cosa que no hacía desde hace tiempo. Gabriel se quedó viéndome las piernas cuando llegamos al cine, pero no era cosa de mucha importancia.

-que bien que te queda la minifalda, mami te hace lucir tus hermosas piernas…
– hijo, me halagas…
Y entramos a la sala.

Al correr lo minutos y avanzar la película llegó una escena en la que un hombre le tocaba las piernas a una chica, no supe que pensar cuando sentí la mano Gabriel subiendo por mi rodilla y palpando con la yema de sus dedos mis piernas. Cogí su mano y la llevé a su asiento. Pasó un rato más y volví a sentir su mano sobre mis piernas, esta vez le sentí el gusto a las caricias, pero al mismo tiempo separé su mano de mis piernas pues no era correcto que él me estuviera tocando ahí.

La película duraba más de dos horas y al parecer Gabriel iba a seguir insistiendo, en una de esas yo lo miro de reojo, sin voltear la cara y veo que me esta mirando las piernas. Me sentí contrariada, no supe que decirle y a los pocos minutos volvió a poner su mano sobre mí. Esta vez le dejé que lo haga un rato más, después de sentirme excitada recordé que no estaba bien y de nuevo me saqué su mano de encima.

Gabriel se fue al baño un rato, quien sabrá a hacer qué y después regreso con una sonrisa inocente que hizo que me olvidara de lo anterior.

Pero Gabriel iba a seguir con su manoseo sobre mí, al rato probó y fue más audaz y llevó su mano más arriba que las otras veces, sentí miedo al pensar que nos estaban viendo y volteé con mucho nerviosismo para atrás, felizmente no nos estaban viendo y Gabriel seguía subiendo.
-Gabriel, saca tu mano de ahí. Parece que no me entiendes.
-Pero a ti te gusta.
-No, y no está bien.
-Si papa te ve así se molestaría.
-¿Y cómo el señor de la otra vez te las tocaba y no le dijiste nada?
-Es que… era…
-¿Ya ves?, déjame que te toque.

Me sentí nerviosa y descubierta por él, un chiquito que me tenía en sus manos, no tuve otra opción que quedarme callada por un buen rato, no sabía que decirle para que me entienda que estaba mal lo que estaba haciendo. Volvió a la carga y esta vez llegó a límites insospechados, llevó su mano a mi entrepierna y yo me quería morir, por última vez le dije que sacara sus manos y él me dijo que entonces le iba a decir al padre lo que había visto.

-No, como sé te ocurre-Le dije con voz entrecortada
-Entonces déjame tocarte.
-No, ya para.
-Entonces le digo.
-No…
-es que soy tu madre, Gabriel y eso no esta bien…
El no me escuchaba y me seguia tocando.

Poco a poco la expresión de desaprobación en mi rostro fue desapareciendo, no tenía otra salida y no se me ocurría nada en ese momento, agaché mi cabeza un poco y no supe que decir, un silencio obligado se apoderó de mí.

Sin decirle una sola palabra le dije que sí (el que calla otorga), él me acarició la concha por encima de la tanga, jamás creí que podría recibir tanto placer en un cine, y con ese mi pequeño hijo, estaba mojada, completamente mojada, y ya no me importaba nada, volteé para ver si no nos miraban y luego me incliné en mi asiento, estaba temblando, me daba un miedo inmenso el saber que en cualquier momento nos podían ver.

Ya quería tener esa manito entrando en mi ropa interior, pero la idea me parecía aberrante, ¿qué me estaba pasando?, es mi hijo me debo estar volviendo loca, en ese momento no sabía por qué deseaba tanto esas cosas, pero el hecho es que las estaba deseando. Me avergüenza admitirlo, pero por unos momentos perdí la vergüenza y no opuse ninguna resistencia a sus caricias.

En la parte de atrás del cine no se veía que alguien notara algo, pero me paré y me fui al baño, solo eso me pudo salvar de seguir siendo manoseada al antojo de mi niño. Al llegar al baño no supe que hacer con la calentura que éste me había provocado y di rienda suelta a mi imaginación y me puse a pensar que sería si yo le permitía seguir con esas caricias. No supe que pensar, lo cierto era que cuando volviera me iba a seguir tocando, eso era lo que iba a pasar.

Luego salí a seguir viendo la película y como de costumbre el pequeño siguió con sus metidas de mano a mis piernas. Luego de un rato me volvía a excitar, pero esta vez la película estaba por acabar, terminé súper excitada y con ganas de más, pero claro está que no le iba a decir que me gustaba.

Salimos del cine, yo con la vagina húmeda, y me pidió ir a un restaurante que quedaba cerca, uno donde siempre íbamos con toda la familia. Llegamos y pedimos lo que se nos antojó.
-¿Te gustó la película mami?
-Mas o menos, tengo que decirte algo.
-¿Cuándo venimos otra vez?
-Escúchame: podemos venir las veces que podamos, pero no le debes decir a nadie lo que viste ese día,y mucho menos a tu papa…
-Que bien, ¿y yo que gano con no decir nada?
Era obvio que el chiquillo sabía algo del arte de negociar, me sorprendió con esa frase y no tuve otra salida que decirle que podíamos repetir más jornadas como la de ese día. Puso una sonrisa y se quedó callado un momento. Parecía que todo estaba arreglado y disfrutamos de la comida tranquilamente.

Pasaron unas pocas semanas y la visita se hizo más larga que de costumbre, mi hermana acordó con nosotros quedarse un tiempo más en nuestra casa y yo estaba de acuerdo.
No habíamos vuelto a hablar de lo que había pasado ese día en el cine y el día se acercaba, esa tarde mi hermana y mi esposo habían salido y me volví a quedar a solas con mi hijo. Estábamos viendo televisión y de pronto tuve la necesidad de ir al baño, por coincidencia él también quiso ir al mismo tiempo que yo y salió como una flecha para llegar antes que yo y así lo hizo.

Esperando afuera recordé que ese día en la televisión no había nada interesante que me llamara la atención, pensé que sería ir al cine pero recordé que quizá mi niño iba a querer manosearme otra vez. Luego de un rato llegué a la conclusión de que no era tan mala idea dejar que me explorara un rato, todo en forma de pago por su silencio. Esa tarde la pasé de maravilla, toda esa excitación fue lo máximo, en el cine nadie se dio cuenta de lo que pasaba y al final le di en premio un beso muy cerca de la boca. Se quedó contento.

Para mi mala suerte, al llegar a la casa estaba Sebastián con su carro estacionado afuera. Nos saludamos y me convenció de recibirlo en la casa. Gabriel sabía que esa noche iba a poder ver algo más, pero yo lo olvidé por desgracia. Lo mandé al desvío y le dije que fuera con sus nuevos a divertirse, incluso le di una propina para que se quedara contento.
-Gabriel, anda a jugar, vienes en una hora-Le dije mientras le daba una jugosa propina.
-Gracias mami.
-Ya te dije que si te portas bien te va a ir bien.
-Ahora sí te creo.
Una vez que creí que estábamos solos comencé a conversar con Sebastián, en la conversación salió a relucir lo de la otra noche, cuando me besó por casi todo el cuerpo. Rápidamente se puso caliente la conversación y ya estaba excitada de nuevo. Él, no desaprovechó la oportunidad y me calentó con palabras que más parecían de una pareja con una inmensa actividad sexual, ya no sabía que hacer y en una de esas me comenzó a abrazar.

Sentí su cuerpo apretar el mío y no supe poner un alto, los recuerdos de mi vida antes de casada me volvían a la mente y me dejé llevara por el momento, cuando me di cuenta nos estábamos besando y el ya tenía sus manos en mi cuerpo, acariciándolo y haciéndome sentir cada cosa.

Para terminar de empeorarla nuevamente me dieron ganas de tener sexo, y eso era lo peor que le puede pasar a una mujer casada cuando su marido no está en casa y se encuentra acompañada de un hombre tan atractivo, estaba perdida y ya no había nada que me pueda salvar, salvo mis últimos intentos de resistirme.
-Sebastián, no esta bien lo que estamos haciendo.
-Vamos, déjame seguir, yo sé que te gusta.
-No esta bien, mejor vete-Le dije con una voz que ya reflejaba mi lucha interna entre el si y el no.
-No te preocupes.
-No, para ya, aquí no…
-Entonces vamos a tu cuarto, ahí nadie nos verá.

me convenció de ir a la recámara donde duermo con mi esposo, me llevo dándome una serie de besos que me ponían a un grado de excitación cada vez más elevado, ya no pude resistirme y me dejé llevar por mis deseos.

En unos instantes estuvimos en la recámara y no demoró en quitarme la ropa, aprovechando para ir manoseándome todo lo que quería, era imposible resistirme a sus caricias, las estaba disfrutando al máximo.

En pocos instantes yo estaba solamente en calzón y sostén y sentada en la cama, él se bajó el pantalón, dejando a mi vista y a escasos centímetros una verga de aproximadamente 20 centímetros y bastante gruesa, pasé saliva y me quedé viéndola, me parecía increíble estar ahí, en la cama de mi esposo, en ropa interior y nerviosísima por lo que estaba haciendo.

-Ahora me toca a mí…
-¿Crees que puedas hacer algo?-Me dijo, invitándome a probar su miembro.
-Ay, no sé, nunca lo he hecho…
-Siempre hay una primera vez-Me dijo, haciéndome recordar que esa era la frase que yo siempre repetía.

Era más que obvio que me tocaba usar mi boca para seguir con esa sesión de lujuria, me ponía muy nerviosa estar haciéndolo en el cuarto de mi casa, donde duermo con mi marido, pero a la vez le daba ese toque picante que nunca me hubiera imaginado que tendría. Llevé mi mano hacia la cabeza de su verga, era bastante gruesa y larga, al principio me dio miedo, pero luego le agarré más confianza, acerqué mi boca y comencé a oler lo que tenía enfrente de mí.

Luego de un rato que estuve masturbándolo y viendo cómo se moría de placer pensé seriamente en llevármelo a la boca, momento exacto en el que se oyó el sonido de un carro estacionándose afuera, escuché cómo la puerta del cuarto se movió un poco… ¿Qué habría pasado ahí?, me pregunté, pero ese no era momento para preguntarse nada, con mucha osadía, se la lamí, la probé y la masturbé con la mano.

Luego de escasos segundos de hacer esto me la llevé a la boca y la estuve chupando como una loca, creo que nunca en mi vida había estado con esa calentura. La llevaba de adentro hacia fuera, de afuera hacia adentro de mi boca y con la lengua la lamía dentro de mí. Se sentía su sabor, si mi marido hubiese sabido que se la estaba chupando a otro, yo, que siempre me había negado a hacérselo a él, se hubiera muerto de la envidia.
Seguidamente comencé a masturbarlo al mismo tiempo que se la chupaba, con mi mano derecha se la corría primero despacio, después rápido, cambiando de ritmo según se me antojaba. En esos momentos experimenté por primera vez que se siente cuando una mujer tiene en la boca una verga, lo había visto tantas veces en los videos que trae mi esposo a la casa y recién ahora lo estaba practicando, era una cosa de locos.

Al pasar unos pocos minutos Sebastián un pudo seguir conteniendo la eyaculación que le provocaba mi boca, mi lengua y mis manos.
-Ahhhhhh…Hummm…
-Tiene buen sabor-Dije con una sonrisa al levantar la cabeza y verlo a la cara.
-Que rico lo haces…
-¿Quieres más?-Le dije viéndolo lascivamente al levantar otra vez la cara por un instante.
-Ah… claro…tú sigue…
-Hum… que rica esta tu pija, me gusta, y está bien grande…
-Ya era hora de que la probaras sin miedo.
-Que rico sabe tu vergaa Sebastián- Le dije son una sonrisa cómplice que fue correspondida por él, fueron palabras que se me salieron sin pensar, quizá fue el subconsciente que me traicionó y sacó a relucir mis más bajos instintos.

Bajé a los huevos y también los probé, era una verdadera perra en ese momento, ni yo me reconocía. Como nada es eterno, y menos el placer, se vino en mi boca, nunca había tenido leche en mi boca, pero esa fue la primera vez, como dato anecdótico puedo decir que un pequeño chorrito de semen resbalaba por mi labio inferior. Sebastián se quedó viéndome y yo lo miré también, un mutuo acuerdo se veía en nuestras caras, el deseo de que esto no se acabe ahí.

-Ay, yo quiero mas lechita-Le dije, en un tono muy sensual, como ya dije, no yo misma me reconocía en esos momentos. Sebastián me miró con una cara de deseo y lujuria que jamás había visto en mi marido.
-Yo te puedo dar más lechita, solo tienes que hacer lo que yo te diga…
-Si, si quiero que me des más lechita…-En esos momentos ya había perdido la vergüenza.
-Te voy a dar lechita por todos lados.
-Ay que rico…

Me estaba comportando como una verdadera puta, y eso no era todo sino que quería probar de una vez lo que era el sexo extramatrimonial en todas sus formas.
Me sentía muy cachonda, me saqué el sostén delante de él y me dijo que tenía unos lindos pechos que se veían más bonitos cada vez que los veía, yo ya no aguantaba y me eché en la cama, levantando los pies, al mismo tiempo que me quitaba el calzón con las dos manos delante de él, que se quedó viendo impresionado todo mi cuerpo y en especial mi parte íntima que estaba cubierta de mis pelos pélvicos, era muy erótica la escena que estaba viviendo.

Me quedó viendo y al verlo así le dije:
-¿Qué esperas? ¿A que viniste? ¿Solamente a ver?-Me dijo que no, moviendo la cabeza.
-Ahora vas a sentir lo que es una verga de verdad.
-Huy que miedo-Le dije en un tono algo gracioso.
-Mira que grande es.
-Ay amor…clávamela hasta el fondo antes de que venga mi marido-Le dije poniendo una cara de mujer caliente que nunca en mi vida me imaginé poner.

Ya estaba hecha, no había marcha atrás y ahora me tocaba recibir algo a cambio por tanta chupada, él estaba con el arma durísima otra vez y me estaba mirando con unos fuertes deseos que se reflejaban claramente en su cara.

En su cara se veían unas ganas tremendas de meterme su miembro, eso era muy excitante, se podía ver su verga grandota y dura que acababa de tener en mi boca con unas gotas de semen cayendo, ahora tendría que soportarla en mi interior. Me sentí abrumada por un momento y con muchas ganas de tenerla dentro ya.
-Ahora me vas a decir que quieres.
-Quiero tu pene, de una vez…
-Siempre supe que eras una tigresa…
-Vamos, dame lo que quiero, ¿o tengo que mandarte una carta de invitación?
-Abre las piernas y comienza a rezar-Me dijo medio en broma y yo sonreí con lascivia.

Ahora el se estaba quitando toda la ropa, quedó completamente desnudo en cuestión de segundos, se veía con muchas ganas de hacérmelo. Se echó encima de mí y yo lo recibí en lo que hasta ese entonces había sido un lecho de amor y fidelidad, creí que nunca lo haría, pero ahí estaba yo, dispuesta a todo con tal de satisfacer mis deseos de sexo. Era increíble pero era cierto.

Nos besamos y me separó las piernas que en un acto inconsciente yo mantenía aún cerradas, en mi última muestra de fidelidad a mi marido, que era una extraña manera de seguir siendo fiel. Entonces fue que sentí como acomodaba la cabeza de su cosota en la entrada de mi vagina, con solo hacer contacto hacía que me moje más de lo que ya estaba.

Luego de unos instantes seguimos besándonos y dándonos piquitos, ya para ese entonces estaba empujando su cosota adentro de mí, sentí su cabeza empujando entre mis labios para abrirse paso, a lo que yo reaccionaba abriendo más las piernas para mayor comodidad, mi cuerpo estaba sudando y la cama comenzaba a moverse, finalmente logró meterme la cabeza y ahí fue cuando empezó mi tortura y placer extremo.

Comenzó a meter y sacar la mitad de su miembro con una lentitud que me enloquecía, sentí como se estremecía mi cuerpo cuando mi concha recibía un nuevo inquilino que no era el mismo de siempre, no era el pene de mi marido, y se me humedecía la concha cada vez más.

Sentí la necesidad de abrazarlo y lo hice, llevando mis manos a su espalda y apegándome más a el, sentí el contacto de nuestras pieles completamente desnudas y calientes, con el sudor que se sentía al contacto.
-Papito dame más…
-Ah…ah…ah…
-Si quieres métemela toda, te doy permiso…
-Si…si…
-Anda de una vez, cogeme bien, déjame bien cogida…

Lo dije en broma, no pensaba que eso me iba a caber dentro.
Parecía incansable, seguía taladrando mi concha y me di cuenta que lo que pretendía era metérmela toda, que horror si me la mete toda, pensé. Pero luego de experimentar las primeras sensaciones de placer ocasionadas por esa cosota estuve decidida a soportarlo, ya no importaba si me dejaba la zorra más abierta, el placer que me estaba dando era difícil de explicar con solo palabras, me dolía muchísimo pero a la vez quería más y me gustaba más que cuando me lo hacía mi esposo.

Luego de los primeros dos minutos logró colocar toda su verga en lo más profundo de mi ser, me dolía harto y empecé a gritar y a gemir del dolor y placer, mis gemidos se escuchaban por todo el cuarto y estoy segura que por toda la casa, y es que con ese tamaño cualquiera se pone así, comencé a arañarle la espalda y a besarlo con todo y lengua, nos besamos con la lengua y nos acomodamos apretándonos más.

Todo el olor a sudor y a sexo se sentía en todo el cuarto y yo seguía recibiendo más y más.
-Más…más…más…
-Ah…ah…que apretada eres…-Me decía con una voz jadeante que me ponía más caliente.
Mientras él me la metía y sacaba a su ritmo, yo tuve que seguirle el paso y moverme al compás de él. Era lo máximo en placer que había experimentado hasta ese entonces y era la primera vez que lo hacía sin mi esposo. Sentía su respiración en todo mi cuello y mi cara, era excitante y me estaba cogiendo de una forma increíble, cada vez más fuerte.

Hasta ese entonces yo no sabía qué era tener sexo de verdad, gozar al máximo y ser penetrada tan rico. En esos momentos Sebastián empezó a metérmela con más fuerza y a hacérmelo más rápido. Lo besé, al mismo tiempo que jadeaba inconteniblemente, que placer me estaba dando, que rico se sentía, y que dolor también.
-Ah…ahhh….
-Hasta el fondo…hasta el fondo-Le decía con voz jadeante y entrecortada.

Miré para abajo por un momento y miré como entraba y salía su pene en mi concha, salía y de nuevo empujaba y se abría paso entre mis labios vaginales y volvía a salir y luego a entrar, que rico era todo eso.

Se veía en su cara el esfuerzo que hacía por seguir el ritmo de la penetración fuerte y rápida que me estaba haciendo, yo quería explotar de tanto placer y por momentos no sabía como responder a tanto placer que me estaba dando.
-Ya…
-Hum…
-Así… no pares.
-Uf…ah…ah…

Era cierto que las grandes duelen más y si no me creen pueden comprobarlo algún día. A mí me gustaba bastante esta nueva forma de tener sexo y no iba a dejar que solo fuera una vez. De pronto Sebastián comenzó a dar indicios de una inminente eyaculación, y contrario a lo que haría la mayoría de las mujeres yo quería sentir algo nuevo.
-Vacíate adentro…
-Si…
-Adentro, no la saques…
-Muévete más…
Nuestros cuerpos empezaron a temblar y justo en el momento que sentí humedecerse mi vagina con su semen dejé que se me vinieran los líquidos que estaba aguantando desde hace rato.
-Ahhhhhhhhh…
-Hummmmm…
-Que rico….hum….
Por fin se mojó dentro de mí, nos mojamos los dos y fue increíble, las sábanas estaban húmedas y nos echamos, estábamos muy cansados por el esfuerzo y nos abrazamos, él me besó y yo le correspondí, solo sentíamos que estábamos juntos y descansamos un rato. Pero la cosa no iba a acabar ahí, de un momento experimenté un sentimiento de culpa, pero felizmente se me dio por pensar solo en el presente, la jornada estaba empezando y él y yo queríamos más.
-Por qué no viniste a Madrid cuando me dijiste.
-Hace años te llamaba, pero tu madre me decía que no querías saber de mí.
-Eso es mentira, yo te esperaba.
-Entonces todo fue una farsa.
-Me quedé con el que ahora es mi esposo porque nunca regresaste.
-Ya veo, y siempre lo sospeché, yo tampoco nunca te olvidé.
-¿De verdad?
-Si, lo que pasa es que…

La conversación prosiguió y por supuesto que yo no quería que se volviera aburrida, de un momento pasé mi mano por su entrepierna que estaba cubierta por la sábana y constaté que se le estaba endureciendo de nuevo la verga. Le dije que por ahora los dos ya teníamos vidas diferentes y que ni pensara en la posibilidad de que yo me separe de mi esposo, él estuvo de acuerdo nos besamos de nuevo.
-Ay, la tienes bien grande…
-Si, mira lo que te perdiste.
-Ay, no seas malo.
-Pero el tiempo perdido a veces se puede recuperar.
-Creo que sí…
-Veo que se te está haciendo agua la boca.
-Creo que tienes buena vista…-le dije sonriendo.

A los pocos minutos ya estaba de nuevo con su verga entre mis manos y acariciándosela ya no me daba miedo que iba a pensar de mí, acababa de ser su mujer y por eso ya había tomado más confianza. Acerqué mi cara a su miembro y me percaté de que estaba rojo, seguramente por lo que habíamos estado haciendo con tanta pasión.

-¿Alguna vez lo has hecho por atrás?
-No, nunca…Le dije mientras comenzaba a lamer el glande.
-Pero siempre hay una primera vez.-Al instante sonreí.
-Así que quieres hacérmelo por el culo, eres muy caliente.
-¿Solo yo?-Me dijo mientras le seguía lamiendo la cabeza.
-Ja ja ja…
Mientras me decía cosas así como que es normal el sexo oral y otras cosas me fue calentando de nuevo, y me acariciaba de una forma que me excitaba.
-¿Ya?-Me dijo.
-¿De verdad quieres meterme esa cosota por ahí?
-Si, no te preocupes te va a gustar…
-Ay, si, como no…
La conversación proseguía y se me vino a la mente la idea de cumplir una de las fantasías que muchas tienen, cabalgar, me pareció que era hora de que yo tome la iniciativa y que fuera yo quien manejara y tuviera el control. Pero para eso debería quedar como una mujer que tiene mucha experiencia en eso, y para mí no era fácil hacerlo.

Poco a poco la lujuria se fue apoderando de mí al ver que su sábana se levantaba en la parte de su entrepierna y que cada vez se hacía más grande. Lo miré a la cara y me dijo que no me avergonzara, que si ya la había tenido bien adentro no había por qué avergonzarse. Le di la razón y me dediqué a verlo sin ningún reparo.

Luego de unos pocos minutos la acaricié por encima de la sábana y me decidí a probarla de nuevo, ante su mirada de complacencia. La tomé entre mis manos, todavía no sabía cómo esa cosa tan grande había podido caber dentro de mí, pero la lamí y otra vez se la estuve chupando. Al final no se vino porque paré antes e inicié mi travesura de montarme encima, me descubrí de la sábana que tenía encima y quedé otra vez desnuda delante de él. Me quedó mirando.
-Que bella eres.
-¿Así te parece?
-Así nos parecía a todos los chicos de la universidad.
-Ay, ahora que me lo recuerdas, había muchos chicos que me invitaban a salir.
-Lo que pasa es que eres atractiva, me gustas toda.
-Y imaginaste verme así cuando regresaste a Madrid?
-La verdad es que lo he deseado desde que te conocí. Siempre fuiste la más bonita.
-Imaginaste tirar conmigo en la cama de mi esposo?
-Ja, ja ja ja-Sonrió de una manera extraña, que me hizo recordar lo lejos que habíamos llegado. En uno de los espejos del cuarto se veía la escena que ocurría en ese momento.
Yo estaba completamente desnuda, se veían mis pechos bien redonditos y el comienzo de mi zona púbica, se veían mis bellos vaginales y mis caderas, toda yo, sin nada encima.
-Te voy a dar un regalito.
Dicho esto, me subí sobre sus muslos, abriendo bien las piernas que estaban próximas a recibir de nuevo esa vergota tan dura y gruesa. Me acomodé bien y luego de unos instantes tenía esa cosa tan enorme en mis manos, acomodando su punta en la entrada de mi chocho. Para ese momento mi intimidad ya estaba húmeda otra vez y la calentura se había apoderado de mí por haberme imaginando esa escena tan erótica.
Sin más alargue, comencé a montar como si fuera una experta en esas artes y ya sentía la mitad de ese monstruo entrar y salir de mí como pedro en su casa. La calentura se había apoderado de mí y otra vez no era yo la que hacía eso, sino mis impulsos sexuales.
Miré en el espejo y se vio la escena que tanto me había imaginado por tanto tiempo, cuando veía esas películas a solas después que mi marido se había ido a trabajar, era increíble estar viviéndola, y de ahí en adelante solo me dediqué a disfrutar lo rico que era eso.
-Ahhh…
-Hummm…
-Toda, cómetela toda…
-Eso quiero, pero es muy grande….
-Ahhh….
-Solo baja todo lo que puedas…
Así lo hice y volvía asentir que la concha se me partía en dos cuando me incrusté toda esa chota hasta la base.
-Ahhh….ayyyy…..que rico….
-Hummm….
Mis gemidos y nuestras respiraciones se escuchaban por toda la casa, ya que eran muy fuertes.
Seguía gimiendo y después de unos minutos sentí cómo mi cuerpo comenzaba a experimentar un temblor que se apoderaba de mí y de él, sin más preámbulo nos mojamos juntos, el con mi líquido y yo con su leche, que llegó muy adentro de mis entrañas.

Estuvimos un rato acostados y le dije que ya debía irse, que en cualquier momento llegaba mi esposo, nos metimos a la ducha donde me pedía como loco que se la chupara asi desnuda, que eso lo calentaba mucho y le di el gusto, ya cuando estaba saliendo de la casa me dio un beso antes de cruzar la puerta y me acarició la concha por encima de la ropa.
No podía creer lo que acaba de hacer, me había acostado con otro hombre, y en mi lecho de matrimonio, no sabía cómo iba a poder mirar a los ojos al hombre que me prometió fidelidad para toda la vida.
Ese día me quedé en la cama metiéndome el dedo de tan solo recordar todo lo que había hecho, descubrí un nuevo mundo de recuerdos vividos otra vez con tan solo querer recordar. Estaba segura que desde ese día las cosas ya no serían iguales y que a la larga iba a perder mucho, pero en ese momento no sabía qué.
La mujer que se creía perfecta hasta hace poco, había caído, presa de la lujuria y el deseo de experimentar sensaciones nuevas. Sin duda ya no era la esposa fiel de antes, y no tenía cómo justificar lo que había hecho, pero nadie me iba a quitar lo bailado, todo el placer de esa tarde no se borra así nomás. A veces me sentía sucia, pero con ganas de seguir con esa locura.

Con el pasar de los días Sebastián me fue llamando seguido y yo no le contestaba, pero un día si lo hice y nos citamos para un jueves, todo debía ser ultra secreto y ya estábamos lunes. Me ponía nerviosa cuando tenía que hablar con mi esposo de temas de fidelidad o cosas relacionadas.

Al día siguiente, ya casi cuando iba a amanecer, escuché la puerta de mi cuarto abrirse poco a poco, se veía una imagen algo así como sigilosa, era Gabrielito que estaba entrando. Ese día mi esposo se había quedado dormido en la sala, viendo televisión, como otras noches, y no subía al cuarto hasta que amanecía, yo no lo despertaba porque quizá se podía molestar.
-Mami, para dormir aquí.
Como por mí no había habido problema nunca, años antes dormía con él cuando tenía pesadillas, acepté de lo más normal.
-Lo que pasa es que he tenido una pesadilla.
-No te preocupes, duerme aquí.
Eran como las tres de la mañana y en verdad estaba con un sueño que no me dejaba pensar, ahora recuerdo que si en ese momento hubiera tenido la lucidez de una persona sin sueño le hubiera dicho que no.
Era obvio que él iba a tratar de tocarme las piernas y manosearme todo lo que pudiera, ya no era el niño inocente de tiempo atrás y yo lo recordaba porque ese día había tomado pastillas para el sueño, por lo que no podía pensar en otra cosa que no fuera dormir
.
Es por que es ahora que recién lo pienso bien que no pude evitar mucho de lo que pasó esa madrugada. Pasaron pocos minutos y comenzó a acariciarme las piernas. Recordé ya lo había hecho antes y que seguro que lo iba a hacer de nuevo. No tardó en acariciar con más confianza al ver que yo no ponía ninguna resistencia. Me quedé helada la ver que quizá esa iba a ser la constante de toda la noche.

Mi esposo estaba en el primer piso de la casa y yo estaba siendo manoseada por un pequeño que se estaba aprovechando de mi agradecimiento por su silencio. Procuré hacerme la dormida para que no pensara que yo estaba de acuerdo con sus caricias, pero él seguía subiendo su mano hacia mi entrepierna.

Ese día estaba durmiendo con un camisón muy transparente, ese fue otro de mis errores, tenía puesto una tanga chiquita que se notaba a leguas por la transparencia del camisón y un sostén que resaltaba mis redondos pechos. Mi culo estaba como para toda una noche de sexo sin parar, por algo me había comprado esa ropa interior especialmente para lucirla para mi esposo, que estaba dormido en el primer piso de la casa.
Quiera o no, Gabriel ya me había visto con esa ropa tan sugestiva y era seguro que me estaba deseando, yo no tenía otra escapatoria que seguir dejando que me tocara las piernas, pero ya estaba acercándose demasiado a mi zona íntima y eso me ponía nerviosa y me estaba excitando la situación en la que me encontraba.
-Gabriel, deja de tocarme.
-Es que te ves tan bonita…
-Si, pero deja de tocarme.
-¿Y cómo le dejas a ese señor que te toque?
-Solo fue una vez, así que ya no molestes…
-Yo sé que no fue solo una vez…
-¿Qué?
-Yo los miré hace días en el cuarto.
-Pero, que dices, eso no es verdad.
-Sí es verdad, tengo fotos, les tomé fotos y se las voy a dar a papa.

Me quedé helada en ese momento, había sido descubierta, y todo por confiarme demasiado, me había visto y ahora sí que estaba perdida. Mi matrimonio estaba condenado al rompimiento y no había nada que yo pudiera hacer.

-Pero si me dejas tocarte puede que no le de las fotos.
-¿Cómo sé que existen tales fotos?
-Si quieres te enseño una.

Fue a su cuarto muy rápidamente y me trajo un sobre, rápidamente se acostó a mi lado y se tapó con la sábana, lo que traía eran fotos que había escaneado por la computadora y ahora me las enseñaba sin ningún pudor. La luz que yo acababa de prender de la meza de noche iluminaba las fotos que me delataban. En ellas aparecía mi cuerpo desnudo y con otro hombre que no era mi esposo. Y se veia claramente que era en nuestra cama matrimonial.

Pensé que quizá se apiadaría de mí si le decía que le iba a dar una buena propina, pero luego me di cuenta que quizá querría algo más.

Ya no había nada que hacer, estaba en sus manos y en ese momento tomé la decisión de convencerlo de cualquier forma de que no le diera esas fotos a mi esposo. Estaba en las manos de un mocoso.
-Tú sabes que eso esta mal…
-Gabriel, no le enseñes esas fotos, por favor.
-Por favor te pedí cosas que tú no me quieres dejar hacer.
-¿Qué cosas? Pídeme lo que quieras, no te voy a negar nada.

Su cara expresó una satisfacción que se me hizo extraña, como que había ganado algo que yo no me imaginaba. Después me miró a los ojos y me dijo:

-Quiero cogerte.
-¡¿Quéeeee…?¡¡¡
-Quiero meterte mi pene…
-Pero estas loco, soy tu madre.
-Mira que le doy las fotos a papa.
-Yo soy tu madre, como vas a querer hacerme eso.
-Pero si no lo haces le digo a papa, y de verdad lo voy a hacer.
-por favor Gabriel, hijo mio, no hagas eso, papa se puede enojar y mucho conmigo, se y ni se las muestres…
No tenía otra escapatoria que ofrecerle un regalo que le gustara un montón, la bicicleta que tanto quería se la podía dar yo. Me dijo que mi hermana se la había comprado esa tarde.
-Por favor Gabriel, mi vida se destruye si papa se entera.
-Solo te estoy pidiendo una cosa muy fácil para ti-Me dijo mientras acariciaba mis muslos, muy cerca de mi entrepierna.
-Anda, dime que sí. Muchos hombres afuera quieren estar contigo, pero yo voy a ser el único.
-Pero Gabriel, no esta bien que me pidas eso.
-Entonces le voy a decir ahora mismo a papa que vea esto-Me dijo mientras se levantaba.
-¡Nooo…¡
-Sueltame, mi papa va a saber.
-Espera.
En un momento de desesperación lo tomé de la mano y le dije:
-Primero anda a ver si tu papa sigue dormido…
Esas fueron las palabras que cerraron mi entrega total a cambio de un silencio del que dependía mi vida. Me dijo que venía enseguida, como cuando se iba a comprar algo a la tienda. Sentí un gran alivio cuando se fue a ver si mi marido estaba bien dormido. No sé como explicarlo pero al mismo tiempo sentí que se me cargaba otra cruz que tenía que padecer.
En esos escasos momentos mientras esperaba que regresara no sabía cómo era que había aceptado dejar que se acueste conmigo. Escuché sus pasos de regreso, sigilosos y casi imperceptibles, se abrió la puerta de nuevo y yo estaba en la cama esperando.
-Ya lo ví, esta durmiendo, no se va a dar cuenta…
-Gabriel no sé…
Ya estaba embarcada en eso y no había marcha atrás, me sentí muy angustiada por lo que iba a hacer y lo cierto es que quería que pase rápido. Llegó y se echó en cama como si nada hubiera pasado, como si no me estuviera chantajeando.
Si quieren que les escriba que siguió pasando, ese y los días siguientes, escríbanme sus comentarios y valoren el relato…