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Mi hermana y su novia

Martes, enero 26th, 2016

Esta historia es real pero cambie el nombre de mi hermana por seguridad

Hola Soy Eliusbel y tengo 23 años, la historia que están por leer paso hace dos años..vivo con mis padres y mi hermana Ximena de 19 años actualmente, 17 cuando esto paso, ella es una rubia muy, muy linda, una colita bien parada, pechos grandes y bien redonditos…
Siempre me pareció raro que nunca tuviera novio pero tampoco le di mucha importancia, un día llego a mi casa levanto el teléfono para llamar a un amigo y la escucho hablando a ella diciendo “..bueno amor no te preocupes todo va a estar bien”.. ella se dio cuenta de que alguien había levantado el teléfono y grito: ¡estoy hablando yo!!!! dije perdón y corte enseguida, bueno pensé al fin tiene un novio!
al día siguiente viene a mi cuarto y me pregunta que era lo que había escuchado por teléfono, le dije que nada y le pregunte porque no me contó que tenia novio..
– no tengo novio!!
-como que no y con quien hablabas?
-con mi novia..
-queee?? (Pana quede loco, no lo podía creer mi hermana lesbiana!!!)
-que no te dabas cuanta que no me gustan los hombres
– no se bueno que se yo me parecía pero no estaba seguro
– solo hay uno que me gusta pero nunca va a pasar nada
-porque no? no hablaste con el?
-eres tu tarado!! siempre te tuve ganas pero bueno eres mi hermano
me quede helado mas loco aún no sabia que hacer que decir, realmente nunca me había dado cuenta, y eso que yo también le tenia unas ganas a mi hermana y desde hace rato…
justo en ese momento entra mi madre y nos llama a cenar…
el siguiente fin de semana mis viejos se fueron a la playa y tanto yo como mi hermana nos quedamos para estudiar para nuestros exámenes..
pero que creen no podía hacer nada, tenia la cabeza en lo que me había dicho ese día mi hernana…….
sin pensar mas me levante y fui hacia el cuarto de ella……..
-yo también te tengo unas ganas terribles xime porque no me lo dijiste antes? y le di un beso terrible de lengua a lo cual no se resistió para nada, nos besamos un rato y empezamos a acariciarnos, ella comenzó a tocarme el pene (yo ya estaba con una erección que ni se imaginan) de repente se arrodillo me quito los pantalones y empezó a chuparme el pene!!! era genial nunca nadie lo había hecho tan rico!! como me di cuenta que estaba por acabar me contuve y le dije….para hermanita que quiero cogerte toda!!
la tire arriba de su cama le quite el jean que traía puesto y ahí estaba toda su conchita hermosa llamándome a gritos no pude aguantarme y empecé a chaparla toda creo que le gustaba mucho porque me apretaba la cabeza hacia ella y me decía que no pare que siga mas y mas, yo le agarraba las tetas con una mano y con la otra le empecé a acariciar la espalda quería chaparle las tetas pero me tenia atrapado entre sus piernas no me dejaba salir por nada del mundo después de un rato me soltó y entonces comencé a acariciar su clítoris con mi pene yo no lo podía creer estaba en la gloria era tal la excitación no se si era por ser mi hermana que aumento tanto el calor pero nunca me sentí así, no deje un solo sitio donde no la bese la agarre y le di la vuelta, tenia su culo frente a mi cara y como todo un salvaje introduje mi lengua en el, era divino no podía parar por que ella empezó a gritar de nuevo ayyy aaayyy eso me enloquecía sentía que me venia sin siquiera penetrarla, no me contuve mas la levante por las caderas y comencé a penetrarla por la vagina, era hermosa bien húmeda se sentía espectacular tibiecita ajustadita carnosa, la verdad que mi hermana gritaba como una verdadera puta!!
– te van a escuchar todos los vecinos!!
-no me importa ahhhhhh dale Eli no pares dale que acabo me decia!!!
y en eso se estremeció y tembló como loca!!
-ahhhiii y nos vinimos en orgasmos cayo tendida en la cama tiro sus brazos aciatras para que no se lo sacara yo me tire en su espalda y podia sentir su respiración salir por su boca y nariz a la vez con un gemido de placer ahhh ahhh ahhh, con un movimiento se paro y me miro a los ojos de tal manera que me tembló todo y me dijo!
– bueno para que ahora me toca a mi!

Me tiro en la cama boca arriba y se disponía a penetrarse cuando de pronto se pauso y dijo
– no tengo una idea mucho mejor!!
se dio vuelta y comenzó otra ves a chaparme el pene..
-su saliva tibia me aceleraba el orgasmo paso su lengua por mis granos humedeciéndolos y le dije mira que te acabo toda la cara!!!
y me hizo una mirada como haciéndome saber que eso era lo que quería
-que puta que eres Xime le dije!!!! aaahhh ahhh!!!
la agarre por los cabellos y la ale para que se lo metiera todo creo que le llego a la garganta y empecé a acabarla toda, era impresionante la cantidad de leche que tenia y a ella le encantaba se tragaba un poso y otro poco se lo refregaba entre los pechos!!
luego de eso nos quedamos un rato acostados y me dice:
-tengo una idea…no queres que llame a sofi?
– a quien?
-sofia mi novia…le va a encantar la idea
– claro que quiero como no la llamaste antes!! (mejor imposibe!!!)
la llamo y en media hora llego a mi casa, no saben que buena que estaba por favor!! era una morochita perfecta era hermosaa!!!
-hola tu eres Eliusbel no?
-si el mismo
-Xime me habla siempre de vos, al fin se le dio no?
– si..(me dio como un poco de cosa que dijera eso pero solo pensaba en destrozar a esa morocha!!)
Asi que subimos al cuarto.. ellas se dieron un beso de lengua genial!! lo cual ya me calento….

pero bueno lo que sigue se los cuento dentro de unos días!!

Espero que le aya gustado…!

eliusbeloreto@hotmail.com

El buen padre; 3ra parte (Inés)

Viernes, octubre 30th, 2015

En general nada en la casa había cambiado tanto como para que mi esposa se diera cuenta de que no era así, yo me trataba de contener lo más que podía al ver Aayla y es que con solo darle los buenos días y mirarla a la cara, recordaba, de aquella noche, el momento justo en que ella despegaba la lefa de la pared, para llevársela a la boca, era cuestión de recordar y en menos que lo que cantaba un gallo ya la tenía hasta arriba otra vez. Frecuentemente me tenía que estar agachando o salir de escena para hacer que Inés, mi mujer, ni si quiera lo advirtiera, Aayla, en cambio, se daba cuenta de todo y se reía de mi cada vez que tenía que salir corriendo a ocultarme en el pasillo o cambiar de posición las piernas para disimular un poco. Inés, solo nos observa desde lejos, muchísimo más lejos de lo que ella misma creía, y con una sonrisa en la boca nos preguntaba el nombre del chiste para reírse ella también.
No, en general nada en la casa había cambiado, eran, tan solo, los pequeños detalles que Aayla y yo podíamos ver.

Habían paso ya más de 7 días desde la última vez en que había llamado a Aayla por el mote de hija, sinceramente cada vez que por costumbre se me salía decirle así, prefería morderme la lengua antes de hacerlo. Sucedió entonces que una noche, al llegar de trabajar, igual como la noche anterior. Me la encontré acostada a todo lo largo sobre el mismo sillón, traía un suéter ancho, tejido y unos calzoncitos a rayas, blanco con rosa, que apenas y le cubrían bien las nalgas, pensé en pasar de largo sin voltear a ver la más, pero la escena era la misma que cuando años atrás, me la encontraba rendida sobre el sillón, dormidita por esperarme a verme llegar, al escuchar el sonido de la puerta cerrar, se paraba de inmediato, tallándose los ojos y, todavía adormilada, corría hacia a mí lo más rápido que podía, aventándoseme a los pies para que yo la cargara, le diera un beso y después de muchos mimos en el cuello llevarla a la cama para arroparla y decirle “dulces sueños”.
Me senté a un costado de ella, sin tan siquiera pensarlo bien, y empecé, en forma de caricias, a crearle surcos sobre su cabello, su pelo era tan liso y sedoso que fácilmente se partía al contacto de mis dedos, el movimiento de su cabellos entre mis manos hizo emanar de ellos un adorable aroma a lavanda que inmediatamente empezó a impregnar el espacio, reconocía el olor, era el mismo que respiraba aquella noche después de haber hecho lo que hicimos, me embriaga la emoción de solo pensarlo pero tampoco podía dejar de lado el sentimiento de ternura que me había producido hacia menos de dos minutos. Quite la mano de ella sin dudarlo y quise retirarme lentamente del sofá, sin crear ruido alguno y con mucho cuidado para no hacerla despertar, pero fue muy tarde, al estar por despegarme completo del asiento, me sujeto de la mano.
-Hacía mucho que no me acariciabas así la cabeza.
-Aayla, suéltame por favor.
-¿Por qué Papá, a que le tienes miedo? (en forma recriminatoria)
-A ti.
-No Papá, te tienes miedo a ti mismo, le tienes miedo a quererme como me quieres, a verme como me ves, a sentirme (deslizando su dedos sobre en medio de mi espalda) como la última vez.
Ese pequeño desliz sobre mi espalda hizo sacudirme las ideas, me hizo temblar el cerebro y todo el cuerpo.
-Me dices que ya no sigas, pero mira como te pones. (pasando el mismo dedo solo que esta vez por encima del pantalón) apuesto que lo quieres incluso más que yo
-¿Por qué yo Aayla?, es decir, habiendo tantos hombres, el mismo David por ejemplo
-Por eso mismo porque con ninguno de ellos sería lo mismo, ya te lo dije, yo te amo.
De un impulso irresponsable, a vente el portafolios hacia un lugar que no supe cual y me abalance sobre mi hija, besando sus labios imprudentemente. Ella, desde su posición y sobreponiéndose a mi ritmo me correspondió de la misma forma, tratándose de acomodar mejor a mí. Era tanto el acaloramiento entre nosotros que en un pequeño parpadeo su cara pasaba de un tono a otro, sus mejillas se realzaron, sus ojos se engrandecieron y su corazón, su cuerpo, latían y se inquietaban, estremeciendo al mío por igual.
-¿Estás segura?
-Por favor no dudes mas, yo no lo hago.
Volví a sus labios, simplemente ya no tenía porque seguir retardándolo más, de un memento a otro mis manos se empezaban a mover por si solas, ya no eran mías y sin embargo invadían gusto propio por debajo sus muslos, de sus piernas sintiendo la textura algodonosa de su prenda interior, la tome de entre las piernas con la mano y mientras los otros cuatro dedos se daban vuelo con su trasero, hincaba el pulgar sobre la tela de sus bragas haciendo que se le notar los labios de la vagina sobre esta, después de un rato, ella no pudo aguantar más, se desprendió de mi boca y comenzó a jadear incontrolablemente haciendo su estomago inflarse y desinflase cual bolsa de papel con un asmático, me encantaba la estampa que tenia, los ojos los había cerrado apretándolos fuertemente, la cara total mente roja, sus labios rosados hinchaditos y el cuello denotando algunos huecos sobre los hombros y la base de este producto del esfuerzo de contenerse para no estallar en gritos.
-¿estamos solo? Es decir ¿Inés …
-Esta ahaaa, está en su cuarto.
-¿Qué? (apartándome de encima)
– Descuida está durmiendo.
-Y eso que, está en la casa y eso es lo que importa.
-No, lo que importa es que por fin fuiste sincero con tus deseos, lo demás me da igual.
-Aayla es tu madre, mi esposa y tu mi hija lo que estamos…
-Shhh, pará con eso, que los dos sabemos muy bien como termino la última vez.
Acababa de decir eso cuando oímos la puerta del cuarto abrir, como pude me tire al suelo bajándome del sillón y lo único que se me ocurrió hacer, en esa posición, fue simular arréglame el pantalón de los tobillos.
-¡A! ya estás aquí (sonando la voz de Inés a mi espalda)
-Este, si acabo de llegar apenas.
– y tu niña que haces ahí en el sillón y con esas fachas
De inmediato voltee hacia donde Aayla temiéndome lo peor, nada simplemente se había dado la vuelta sobre el sillón quedando de cara al respaldo haciéndose la dormida.
-¿Qué? (fingiendo apenas haberse despertado)
-Que por que estas en esas fachas en sala, no ves que ya llego tu papá, además por qué aun no te has parado a darle de comer.
Aayla y yo nos volteemos a ver y con una sonrisa cínica pero más que cínica perversa, y dijo:
-Claro mami, en eso estaba.
-“En eso estaba” mejor vete a dormir a tu cuarto que aquí no es lugar para hacerlo, y usted señor (volteándome a ver a mi) a lavarse las manos que ya va cenar.
Se escuchaba un poco molesta, pero no sabía en realidad porque, al volver del pasillo Aayla ya se había ido y solo Inés se encontraba parada enfrente de la estufa calentando la comida, me acerque por detrás de ella dándole un pequeño beso en la mejilla.
-¿Solo un beso en la mejilla?
-¿Estuvo mal?
-Bueno no, tanto como mal no, pero no era el inicio que esperaba. (acercándose hacia mi)
-¿El inicio, de qué?
Ahí mismo en la cocina, volteándose hacia mí, me zafo el cinturón, el botón y por último el cierre del pantalón, desnudándome por la cintura y sosteniendo sobre su mano el pedazo de carne que me colgaba de las piernas
-¿Qué haces Inés?
-Nada, solo que como hace rato te la vi paradita, pensé que era mi deber como tu mujer aliviártela un poco.
-¿Cómo que hace rato, de que hablas?
-Si, si, hace rato cuando supuestamente acababas de llegar y la niña estaba en sillón dormida.
Me quede frio, incluso Inés lo noto en la repentina reducción de tamaño de lo que tenía entre las manos.
-Inés, discúlpame de verdad yo no…
-Hombres, si lo sabré yo, (empezando a sacudir la muñeca para dejármela nuevamente en forma) ya sé que no te gusta que hablemos de estas cosas, pero solo digamos que sé de buena fuente cómo se comportan ustedes, machos, cuando están calientes y en especial tu mi amor, a si que no te disculpes te comprendo, llegaste, abriste la puerta y viste a la niña con el trasero a medio vestir y al aire, antes de darte cuenta ya la tenias parada, lo comprendo créeme, además por si fuera poco el cuerpo de Aayla no es el mismo que el de hace tres años, yo misma lo he notado, no estoy siega, lo único que te pido, cuando te pase eso, es que recuerdes, que es tu hija y que ella te adora y te respeta como tal.
Yo desde hace rato que la había dejado de escuchar lo único que podía sentir eran manos frotando sobre mi verga y es que en cuestiones de pajas ella era la mejor, sabía que me volvía loco que lo hiciera, incluso había ocasiones en que podía jurar que se aprovechaba de eso para conseguir de mi lo que se le antojaba.
-Me escuchaste
-Si, si (entrecortando la palabras)
-Bueno por ser tan bien portado, mamá va dejar que papá le ponga un poco de su pánquecito en la boca.
Y entonces hizo lo que nunca, se inclino y sosteniéndola a lo largo de la palma de su mano, se la metió completa a la boca de una sola arcada. No podía explicarlo, en mi cerebro fue como si dos cables que siempre estuvieron sueltos se encontraran por primera vez y esa misma energía generada me estuviera estallando alrededor del cuerpo y de pies a cabeza. Mientras ella la contenía en su boca, podía sentir como la punta rosaba el hondo de su lengua, su paladar y aun no conforme con eso ella seguía esforzándose por que le entrara más adentro, cada vez que su boca iba por más, las piernas se me hacían dos tiras de papel que contrabajos me sostenían.
-Aaa… ¿te gusto?, recuerda mi amor que aun tengo muchas habilidades que tú no has visto (levantándose y volteándose hacia la estufa)
-Inés que haces, sigue, sigue por favor.
-Si pero la comida, se va a quemar (quitando el sartén de la flama)
– ¿ y a quién diablos le importa comer ahorita? (tomándola por el cuello y bajándola directo al lugar de donde había despegado hacia apenas unos momentos)
– Oye, basta, no seas tan brusco.
-Chúpala Inés, por favor chúpala (metiéndosela casi por la fuerza en la boca)
Y es que si en algo tenía razón mi mujer era en lo irracional que me ponía cada vez que teníamos sexo, apenas el primer indicio de eso y yo me convertía en un bruto, en un animal, un verdadero troglodita obsesionado por poseerla, mis demás parejas, antes de casarme, siempre se quejaban de eso pero con Inés fue diferente, ella nunca se molesto al contrario los dos siempre compartíamos un libido mas allá de lo normal, unas ganas por tenernos que hasta en estos tiempos hubiera parecido insano, sin embargo habían cosas que no me atrevía a experimentar con ella, una de ellas, por ejemplo las mamadas, siempre tuve la curiosidad de saber que se sentiría que mi esposa me diera una, pero me detenía el pensar que ella se molestaría sintiendo que yo estaba haciendo algún tipo de a lución a su pasado.
-Sigue Inés, a si mi vida, a si (con las manos puestas sobre su cabeza y haciéndola mover)
No sé cuánto tiempo estuvimos así solo sé que cuando por fin mi mujer pudo despegarse de mi me dejo la pija escurriendo de baba y ella sin poder respirar, inflando el pecho y las enormes tetas que tenia.
-Ven (tendiéndole la mano para levantarla)
-Tonto por poco y me muero, desde hace rato que no podía pasar aire y tu no dejabas de ahhaaa (esparciéndose el grito en toda la casa)
Y es que, después de que la levantara, la lleve hasta la mesa, que no estaba lejos, la abrí de piernas y de espaldas ella se la clave por el orificio de la vagina de una sola estocada hasta lo más hondo. Para ese entonces mi verga ya estaba bien lubricad por ella misma y su conchita se sentía tan calientita y tan mojadita, que por dentro de Inés yo resbalaba de lo lindo, sus nalgas empezaron a sonar en mi haciendo el clásico Clac, clac, clac… yo estaba como poseído simplemente no podía dejarla ni respirar. Esa noche mi mujer vestía una de sus batas para dormir, de esas que parecen vestidos, que se sostienen de dos tirantes, sin mangas y que le llegaban de largo poco arriba de la mitad de las piernas, con una mano le saque por el escote la derecha de sus tetas mientras se las masajeaba y ponía entre mis dedos su delicioso pezón.
-Vamos para el cuarto, aquí Aayla nos puede ver.
Qué curioso, pensé, a la madre le importa mucho que la hija nos encuentre, mientras que la hija hace un rato le importaba un rábano que la madre lo hiciera.
No la deje, cuando esta por jalarme a la recamara, la tome de la cintura y la subí sobre la mesa, dejándola de frente a mí. Esta vez con más delicadeza que la vez anterior se la fui metiendo por el mismo lugar aumentado la velocidad de 1 a 2 y de 2 a 3 y así sucesivamente, fue la primera vez que la vi en toda la noche preocuparse solo por gozar en lugar de pensar en otras cosas, cada vez que se la hundía, ella, se movía hacia mi reculando las nalgas sobre la mesa y haciendo rechinar está como madera vieja, poco a poco yo mismo me fui acercando hasta quedar sin más que recorrer, no tardo mucho en colgárseme al cuello y amarrarme sus piernas alrededor de la cintura lo cual hizo que la cargara mientras la penetraba. Eso ya era otra cosa, por supuesto que me costaba cargarla y alzarla, sin embargo la recompensa bien valía la pena, al momento de dejarla caer he ir midiéndola con las manos también hacia que se fuera encajando poco a poco en mi tronco, la sensación era doble cuando llegaba al punto en donde la deja de sostener con las manos para dejarle el peso a mi pelvis, en eso momento ella tenía que apretar mejor con las piernas para no caerse de mí, eso hacía que yo, por dentro, sintiera todo más estrecho y ajustado, no obstante y gracias a la gloriosa fuerza de gravedad ella tenía que seguir resbalando hasta quedar bien ensartada a mí, no tenía modo de poderme mirar la pija en esos instantes, pero podía sentir como sus paredes vaginales se pegaban a mi pellejo jalándomelo a hacia abajo y desenfundándomela por completo, dejándome la punta del cabezón mas roja y caliente que braza de lumbre.
-Dale Inés no pares, sigue así.
-Me vengo cariño, me vengo, ya no aguanto, no dejes que lo haga aquí por favor llévame al baño, rápido, al baño (mientras me terminaba de encajar sus uñas en la espalda)
No sé si a ustedes les ha pasado, pero ya de por si es difícil el hecho de tener que correr a contra reloj mientras cargas a una persona por enfrente, de más 70 kilos, ahora a eso auméntenle que tienen la verga dentro de ella y que cada movimiento grande o pequeño, minúsculo o exagerado te va estar estimulando el camino. Lo inevitable sucedió.
Apenas alcance llegar a la puerta se me doblaron las piernas haciendo que los dos nos calleáramos dentro del piso del baño, no bruscamente pero tampoco tan suave como para que Inés no amaneciera con un ligero dolor de espalda, haciendo que en el transcurso se me saliera el pedazo y me vinera encima de Inés, ella en contra de los pronósticos, fue la que aguanto más y solo se vino cuando estábamos los dos acostados en el piso, aquel mega orgasmo que salió de ella pero que los dos vivimos por igual, fue hermoso, de por si durante el trayecto ya venía temblando pero una vez estando dentro del baño ya no supo controlarse más, se abrazo nuevamente a mi cuello y escondiendo la cara sobre mi hombro alcanzo a opacar, solo un poco, el sonido de sus gemidos y como una fuente empezó a chorrear de la vagina sin control alguno.
Al día siguiente no podía ni levantarme, no obstante lo hice, pero no antes de que dieran las doce y media y cuando lo hice no fue sino para enterarme que Aayla se había salido de la casa y estaría afuera por lo menos durante el fin y toda la semana venidera.
-¿Te dijo a donde iba? (preguntándole a Inés)
-Si ya me había comentado que David le había invitado a pasarse unos días con él y sus papás en una casa que iban a rentar cerca del campo.
-Pero 7 días es mucho no crees, ¿que nadie tiene que ir trabajar y la universidad?
-Hey, está bien de vez en cuando, además ya no es una niña.
-¿Crees que nos habrá escuchado ayer?
Con una sonrisa de oreja a oreja, se volteo a mí y me dijo.
-Ayer, (dando se una pausa) ayer seguramente hasta los vecinos nos escucharon.

 

Gracias por leerme de nuevo y nos vemos hasta la 4 parte.

El buen padre; 2da parte

Jueves, octubre 29th, 2015

-hija por favor…
-no Papá, por favor tu, (exaltando un poco la voz y dejándome inmóvil por un momento) tiempo después de asimilar todo lo que mi mamá me contó, empecé a cuestionarme sobre el papel que tu ocupabas en mi vida, así que empecé a observarte, desde los 15 hasta los 17 siempre te vi preocuparte por mi incluso más que propia madre, durante ese tiempo me dejaste muy claro que tus intenciones conmigo eran solo las del mejor padre hacia una hija y, cuando por fin entendí eso, me hiciste sentir única, especial, me hiciste sentir la niña mas amada de este planeta, así que decidí que si yo tenía el mejor padre del mundo, sin serlo, yo te daría a la hija perfecta que tu siempre quisiste tener.

Ella hablaba mientras me seguí jalándome el pene, desde hace rato que yo me recargaba en la pared con los codos y la frente puestas en esta, estirándome los cabellos de la cabeza con las manos mientras ella no dejaba el juego de muñeca dentro de mi pantalón, de hablarme al oído sintiendo sus palabras entrecortarse cada vez que yo me reprimía por no esbozar mi placer.
-Termine la prepa con honores por ti, entre la universidad por ti, hiciera las cosas bien o mal, me esforzara o no, tu siempre me decías estar orgulloso de mi y quererme igual o más que el día anterior ¿y sabes que era lo que más me molestaba de eso? Que me seguías tratando como a una niña, aun cuando yo misma me veía las tetas crecerme mes con mes, lo peor no fue eso, lo peor vino cuando a los 19, descubrí, que ya no me iban a crecer más, explícame esto ¿Cómo a penas un copa “b” le iba hacer frente a una inmejorable copa “C” 38 que es la de mi mamá.
Sin embargo, pensé, yo tenía la completa ventaja de ser nueva, no como ella, que ya estaba más usada que un baño público, decidí ,entonces, inclinarme mas por la opción ponerme en forma, por hacer de un cuerpo y de unas nalgas que ningún hombre dudara en voltear a ver, ni siquiera tu. Me monte en la bicicleta y aproximadamente 6 meses fue lo que tardo el dueño del lugar en proponerme un trato “membrecía gratis por el resto del año mas toda la bebida rehidratante que yo quisiera con tal de que fuera por lo menos tres veces a la semana y portando el uniforme oficial del lugar” ¿te acuerdas cuando te enseñe el shortsito de licra que iba a usar? Se te saltaron los ojos de las cuencas y por instante creí que ibas a babear, créeme no te juzgue, al contrario, te di razón, y es que cada vez que lo usaba me quedaba tan apretado que tenía miedo de que la tela no aguantara, sobre todo cuando me agachaba, sentía que me volvía a redefinir el espacio entre mis nalgas y los labios del pubis.

Yo con todo y lo excitado que me encontraba por su mano, me daba el tiempo, y no sé cómo, de seguir las cosas conforme las iba contando. Por supuesto que me acordaba del dichoso uniforme, por ese tiempo pocas eran las veces que se veía en casa y cuando estaba se la pasaba metida en el baño y del baño a su cuarto, tenia meses de no hablar con ella cuando de pronto un día, mientras leía el periódico en la sala, escuche su dulce voz llamarme “Papá” en seguida baje el periódico esperando, gustoso, su abrazo siempre bienvenido, cuando de la nada y enfrente, un hermoso culito se me presentaba moviéndose de un lado a otro yo lo empecé a seguir con la vista casi como por inercia, y es que los limites del shorts habían sido adredemente jalados hacia arriba, de forma que aquello parecía más una tanga que otra cosa, dejando al descubierto casi las dos nalgas completas seguidas de dos largas piernas estilizadas, torneadas y bien definidas, lo mejor de todo no era eso, entre las piernas, donde se supones su vagina, se encontraba totalmente mojada como si acabara de haber hecho ejercicio, eso fue lo que más me calentó e hizo que se me empezara a parar, el momento se corto cuando nuevamente su linda voz resonó preguntándome mi opinión, compuse la vista mirándola a la cara y luchando contra mí mismo para no bajarla de nuevo, al llegar a sus ojos pude darme cuenta que ella había notado toda mi reacción, seme subieron los colores al rostro y volví a subir el periódico para impedirme que ella me mirara a la cara, atinando solo a decirle que se veía muy linda.
-Esa noche, Papá, no podía dormir, me tenias súper extasiada, la expresión de tu cara, el bultito en tu pantalón que se había formado por mí, con tan solo mirarme, me empecé a masturbar, a meterme los dedos de la mano dentro de mi vagina depositando, en la punta cada uno, tu mirada, tu reacción, inventadme que esa noche entrarías a mi cuarto y sin decir nada, te echarías sobre mi penetrándome, hasta el fondo, primero dócil, discreto, pues te recordaría que esa era mi primera vez y tu, como el buen hombre que siempre has sido, me tomarías todas la consideraciones del mundo, después de que mi vagina ya se hubiera acostumbrado bien a la presencia de tu pene dentro de ella, no aria falta que yo te lo dijera con palabras, mis pequeños chillidos aun como niña, se irían sofocando de poco en poco para darle lugar a mis primeros gemidos como mujer, tu irías aumentando el ritmo y te detendrías por momentos cuidando de no hacerme gritar de mas, pero sería inevitable, una cosa es tener tu miembro solo descansado dentro de mi vagina y otra muy distinta cuando la empezaras a mover. Entonces, procurándome todavía, tu tratarías de desviar mi atención, que yo tenía sobre mi vagina, acariciándome los pezones, pasándome tu mano abierta por sobre mi torso, mi obligo, mi vientre y volviendo nuevamente sobre mis senos, mis hermosos y perfectos senos, porque así me lo harías ver, empezarías a besarme la espalda, mis hombros, el cuello mientras tus bolas seguían rosando por entre las piernas y entonces ahora sí, y de espaldas a ti, te tomaría por el costado y con las puras yemas de mis dedos te incitaría a entrar cada vez más y más dentro de mi (ella paro de hablar por un momento y después prosiguió) Papá, fue ahí cuando por primera vez pude sentirme mujer, al principio estaba tan ocupada imaginándote en mí, me tiendo me los dedos, que no me daba cuanta pero de poco en poco el temblor en mi cuerpo empezó hacerse más impulsivo, mas fuerte y las sensaciones en mi se iban multiplicando por mil acaparándome palmo a palmo, por sobre piernas, mis manos, el pecho, los hombros, el cuello, en mi cara, era como un torrente que se movía salvaje dentro de mi buscando por donde salir ¿y que crees? Al final lo encontró.
Yo no podía mas, tenía todo el peso del cuerpo puesto sobre la cabeza que seguía rodándola por sobres la pared, ella no había parado ni por un instante con la mano de estarme bombeando las pelotas que las tenia explotar, por eso y por todo lo que me contaba, ¡ya no podía más! Ya no. Con un chillido a medio hogar deje soltar las piernas dejando salir aprensión todo el semen acumulado, saliendo esté para pegarse en la pared y cayendo parte al piso. Ella sin decirme más exprimió de mi cosa hasta las últimas gotas que un guardaba, haciendo que me volviera a tragar el gemido, se aparto de mi espalda y en un instante se coloco en cuclillas debajo de mí, yo la veía desde arriba borrosa, por lo exhausto que me encontraba, cuando de pronto vi pasar su dedos por sobre la superficie de la pared donde escurría mi leche y de ahí querérsela llevar a la boca, la tuve, como pude, le detuve la mano agarrándola de la muñeca, haciendo que un poco de lo que lleva le cayera sobre una pierna, a orillas de tocar la tela de su falda.
-No lo hagas (agitado y con el ultimo hilo de voz que me pudo salía)
Ella deslizo su mano de entre mis dedos y, haciendo caso omiso a mis palabras, se lo acabo metiendo, partiendo por en medio sus labios y quedando un poco de blanco sobre de ellos, esa acción me hizo todavía latiguear por instante el palo que ya empezaba a poner a media asta, volví a mirarla y me sonrió colgándoseme del brazo e inclinado su cabeza sobre mi hombro, me dijo…
-Te amo papi.

Saludos y felices sueños.

El buen padre; 1ra parte (mi debut)

Miércoles, octubre 28th, 2015

-Hey familia ya estoy de vuelta (pero nadie responde)
Me dirijo al refri, lo abro y saco una lata de las cuatro que aun me sobran, la destapo y me siento en medio del sillón grande con los brazos extendidos sobre todo el respaldo, echando la cabeza hacia atrás y cerrando los ojos. No sé cuánto tiempo pasa hasta que siento que alguien me quita la cerveza de la mano, el sonido de que la deja sobre la mesa de centro, y se acurruca la cabeza sobre mis piernas llevándose uno de mis brazos sobre el pecho, abro los ojos y miro sobre mi regazo, mi hija de lado, recostando la cabeza sobre en medio de mis piernas.
Bajo la otra mano y le empiezo hacer cariñitos sobre cabello
-Nena yo pensé que no había nadie en casa ¿y tu mamá? ¿Ya comieron?
Pero no hay respuesta solo el sonido de sus gimoteos y una pequeña lagrima rodando por sobre el rabillo de su ojo.
-¿Qué tienes hija? ¿te pasa algo? ¿Por qué lloras?
Y es que desde hace ocho años que mi nena empezó con eso de la menstruación, cada 23 días es el mismo cuento, si no está de malas es porque se pone de un sentimental y viceversa, rara la vez que anda tan alegre y tan normal como es su carácter.
-Venga hija sabes que a Papá le puedes contar lo que sea, anda dime o es que ¿ya no me tienes confianza?
-Es que ¿porque todos los hombres son iguales?
-¿Por qué dices eso hija?
-Es que Laura mi amiga me acaba de enviar una foto de David besándose a una put…
-Hija de mi vida, sin groserías por favor.
-Ay papá es que ¿Por qué?, mira míralo por ti mismo.
Incorporándose sobre el sillón y desenvolviendo el celular de la mano, la foto era la siguiente: David besando y apretando las tremendas nalgas de una chica que estaba de espaldas a la cámara pero que si tenía el frente tan bueno como el trasero, la verdad es que daba para envidar al maldito escuincle.
-Ay hija y ya viste que si él, aparte de que la foto esta medio movida yo no le encuentro mucho parecido a David con el muchacho de la foto.
-Ves lo que te digo, todos los hombres son iguales incluso hasta tu lo estas tratando de tapar.
-No nena a ver, yo solo digo que antes de acusar a alguien de algo, hay que estar seguros para que después de que vaya y le rompa toda la cara al geta ese al final no resulte que el ofendido es él y no nosotros.
-Papa ¿de verdad tú harias algo así? ¿tú estarías dispuesto de llegar hasta los golpes con alguien solo por mí?
-Hija (limpiándole con el pulgar la lagrima que escurría por su mejilla) eso no tienes ni que dudarlo, yo por ti estaría dispuesto a dar hasta mi propia vida.
Ella comienza a mover su mejilla sobre mi mano como agradeciéndome
– Nena nunca dudes, ni siquiera por un segundo de mi cariño por ti, porque yo te quiero y te adoro con todo mi alma.
Ella se detiene secándose las últimas lágrimas y flexionando las rodillas en el piso, junta las manos, la barbilla sobre de ellas y con una enorme sonrisa, nuevamente su cara sobre mi regazo
-¿Me quieres mucho Papi?
-Mucho nena, mucho (apresurándome a decir)
-¿De verdad? ¿Y no quieres a nadie más, más que a mí?
– A nadie mi amor a nadie
-¿y qué hay de mama? (Arqueando un poco la ceja derecha)
Entonces inclinándome hacia ella y al oído
-Nunca se lo digas a mama esto, pero el cariño que siento por ella no le llega ni de lejos a este inmenso amor que siento por ti.
Apunto estoy de incorporarme cuando se me ocurre por ultimo sellar mis palabras sobre la mejilla de mi hija y en eso estoy cuando ella, de improviso, gira la cabeza y me planta un beso sobre los labios, de momento quiero creer que ha sido un simple accidente trato de alejarme rápido pero ella no me lo permite, con los brazos me jala nuevamente y vuelve a besarme en los labios esta vez metiendo la punta de su lengua dentro de boca. Como puedo, me rehago aventándome hacia el respaldo del sofá, ella no pierde el tiempo y de un salto queda con las rodillas clavadas al sillón, dejándome a mí en medio de sus piernas abiertas, en esa posición queda un poco más alta que yo así que puedo ver de frente el escote de sus senos.
-¿te gusta lo que ves Papi?
-Oye pará ¿qué estás loca?
-No te enojes papi yo solo quiero que tu sepas lo mucho que yo también te quiero.
-Si hija pero yo soy tu padre como crees que… ahaaa
Se me escapa de la boca y es que antes de terminar lo que iba diciendo su falda empieza hacer fricción y a rozar insistentemente sobre el cierre de mi bragueta, que no tarda en hinchárseme
-Dime que no te gusta esto papi, dime y dejo de hacerlo ( tomándome con sus dos manos parte de la mandíbula y la nuca)
Por supuesto que iba a decírselo pero cada vez que me decidía hacerlo algo dentro de mi me paraba.
-Verdad que se siente rico, anda papá di que te encanta (castigándome más el palo) dilo y te prometo que lo que viene va estar mucho más bueno
El sonido de las llaves entrando por la cerradura me hace recobrar la conciencia, a mi hija la tomo por la cintura aventándola hacia un lado y casi al tiempo cruzo las piernas para disimular el bulto.
-¡Ay cariño! Discúlpame por llegar tan tarde y no tenerte la cena aún pero lo que pasa es que como me faltaban algunos ingredientes fui de rápido al súper, y como aquí la niña anda deprimida y no quiso ir. Pero no te preocupes en menos de 20 minutitos ya la tengo lista.
-¿Te ayudo mami?
Gire de inmediato la cabeza hacia donde la había aventado y ella estaba sentada justo lado mío
-¡Aaa! ya se te bajo lo triste, bueno está bien, empieza a picar tu esto mientras yo voy guisando lo damas
-Oíste Papá, Picaarrrr(diciéndomelo en voz baja y a lado del oído) te espero ya mas noche en el pasillo, pa-pii.
Sin aun reponerme de lo ocurrido le doy un trago hondo a mi cerveza, que aun que y está un poco tibia por lo menos sigue más fría que yo, me levanto y me voy directo al baño a echarme agua sobre la cara.
Toda la comida mi esposa se la pasó hablando sobre esto y aquello mientras yo apoyaba los codos sobre la mesa fingiendo escucharla con la cabeza gacha, mi hija comía tan tranquilamente de su plato mientras que por debajo de la mesa no dejaba de pasar la punta del pie por sobre mi entrepierna.
Ya mas noche, cuando todos nos habíamos ido a acostar, me encontraba mirando el techo desde mi cama mientras mi esposa dormía plácidamente a mí lado. Tenía la boca seca y desde hacía rato que quería ir a la cocina por un vaso con agua pero no lo hacía por miedo a que en el pasillo estuviera mi hija. Deje pasar más de media madrugada para salir, con mucho cuidado gire la perilla de mi puerta y cerré de igual forma, mire hacia el fondo del pasillo y no logre ver a nadie, más tranquilo me eche andar hacia la cocina pero justo iba por el tercer paso cuando la puerta del cuarto de ella se abrió, salió y mirando hacia donde yo estaba, comenzó a caminar. De inmediato la idea de entrar de nuevo al cuarto con mi espesa me cruzo por la cabeza pero decidí no hacerlo y zanjar este asunto de una vez y para siempre con mi hija.
Ella seguía viniendo a mí, descalza, llevaba la misma falda y la misma blusa de hace rato. Al estar por llegar conmigo extendió su brazo abriendo los dedos y la palma de su mano.
-Pobre tan qué bien se sentía hace rato, que lastima, pero no te preocupes que yo misma me encargo de ponértela igual o más dura que antes. (Mientras me tentaba las bolas bajo el pantalón de la pijama)
-Aayla, ¿por qué haces esto? Tú sabes bien que no es correcto, yo soy tu…
-¿Padre? Venga ya, dejemos ese chiste para después, se perfectamente que no soy tu hija, mi mama me conto todo después de que cumpliera los quince, también sé que ni siquiera naci en este país que si aparezco como Mexicana es porque cuando mi mama te conoció y le hiciste el favor de recogernos a las dos, pagaste para que me quitaran el otro apellido y me pusieran el tuyo y sabes me alegro mucho de que lo hicieras aunque me hubiera alegrado mas si también me hubieras quitado el de esa Puta.
-¡Aayla! No digas eso (moderando mas mi tono de voz) yo solo sé que cuando la conocí me enamore de la mujer que vi y de la preciosa nena que cargaba sobre sus brazos, de su pasado o lo que haya hecho, antes de conocerla, para sobrevivir me importa una pura y dos con sal.
Y después del silencio, un tanto largo…
-Entiendo que después de lo de hoy y de saber, pues, todo lo que sabes, me retires el titulo como tu padre pero sábete que yo no voy a dejar de quererte igual o más que si hubieras nacido de mi.
Me doy la vuelta y a punto de tomar la puerta.
-El problema aquí no es solo que te vea o no como mi padre sino que también te deseo como hombre, y yo sé muy bien, que aparte de quererme ver solo como una hija me deseas también como mujer. (abrazándome por la espalda y tomándome nuevamente del trozo)
Hasta aquí la primera parte si te gusto ya sabes comenta y deja tu opinión para que poco a poco me vaya puliendo mejor.
Saludos a todos y nos leemos en la segunda parte.

Incesto real, con mi hermana

Domingo, mayo 3rd, 2015

Veo por los relatos, que no soy el único que ha tenido incesto, y me alegra saber que hay personas que se animan a contar, eso si yo me refiero a los casos reales, después los que inventan, es para despertar el morbo y la fantasía, cosa que no está mal, pero prefiero los casos reales, el incesto existe se da con más frecuencia de lo que pensamos en todos los estratos sociales.

He hablado con varias personas que han vivido una experiencia similar, la sexualidad humana es rica en matices.
Bueno para no alargar tanto voy a contar lo mío.
Mi relato es real, voy a tratar de exponer con la mayor claridad posible, nada de que me chupo la pija como una diosa ni tampoco de que la tenía clara en el sexo, he leído varios relatos de incesto y la mayoría son inventados, me doy cuenta porque lo relatan cómo recreando lo típico de una porno norteamericana ja ja.
El sexo siempre me ha fascinado, me despertó curiosidad, quería descubrir que era lo que producía ese placer indescriptible, el cual te hace sentir que pasas a través de la mujer y ella pasa a través de vos, los cuerpos se hacen uno, llegando a un cumulo de sensaciones que te llega a marear, resolví ese misterio, el cual lo hablare en otro post para que me entiendan mejor.

Lo que voy a contar me ocurrió hace unos años atrás, no voy a decir nombres por una cuestión que queda sobreentendida.
Somos 4 hermanos, en ese entonces nuestra casa tenía 2 habitaciones, en una habitación dormíamos con mi hermana, y en la otra mi mama con el resto de mis hermanos.
Con mi hermana nos llevábamos bien, teníamos algunas peleas como todos hermanos, siempre dormimos juntos de chicos mi hermana y yo.
Pero con el correr de los años, empezó a cambiar, ya fue sacando más cuerpo, mas cola, mas piernas, mas pechos.

Cuando dormíamos juntos dormía con pijama al principio, con el paso del tiempo dormía con pantalones cortos, los cuales le quedaban muy bien.
Hasta que un día, por la mañana estaba de espalda, y yo estaba atrás de ella, y se me cruzo un pensamiento libidinoso, sentí su cola bien pegada a mí, muy cerca de mi pija, me anime a apoyarla se sentía rico, esa sensación de sentir el roce de su cola con mi pija, cuando sentí que se movió, me corrí un poco para que no pensara mal.
Bueno paso eso, luego con el transcurrir de los días empecé a apoyarla con más frecuencia, esperaba a que se durmiera, más cuando se acostaba con pantalones cortos, me acuerdo que se me ponía bien dura, y más la apoyaba, pero empecé a darme cuenta que cuando la apoyaba no decía nada, hasta empecé a sospechar que se hacia la dormida e realidad, me encantaba sentir su cola como apretaba mi pija y la refregaba bien en su cola, yo me movía, refregando y apoyando bien, cosa de sentir bien su cola contra mí, al principio procuraba que se durmiera, pero con los días dejaba pasar unos minutos y la apoyaba directamente.

Ya me había acostumbrado a apoyarla a tal punto que se la refregaba de tal manera que me pajeaba usando su cola hasta acabar. Pero siempre ella con pijama o pantalón corto, había uno marrón que tenía, era mi favorito, le calzaba rebien, apretadito.

También después de eso mi hermana empezó a usar minifaldas, muy lindo físico, de mi barrio una de las más lindas, sumado que hacia deporte, tiene un físico muy lindo.
Para mi sorpresa también empezó a usar una minifalda violeta cuando se acostaba, yo estaba loco, hasta que me anime a acostarme en calzoncillos, es decir usaba pijama, pero una vez en la cama me lo sacaba, cuando una vez se acostó con la minifalda violeta, no solo la apoye, sino que se la subí y le pegue una buena apoyada ella solo con su bombacha y yo en calzoncillo.

Me acuerdo que acabe de una forma muy placentera, ya tenía la toalla para descargar mi semen, y ella por supuesto no decía nada, se hacia la dormida.
Yo pensé que al otro día le iba a decir a mi madre o me iba a decir algo, pero no ocurrió, la mente me comía a mil, una mezcla de culpa arrepentimiento pero también de placer que no esperaba encontrar y menos con mi hermana.

Una vez decidí no seguir, y pare con apoyarla o sea pajearme usando su cola. Pasaron unos días y yo tranquilo, deje de hacerlo.
Pero grande fue mi sorpresa al ver que un día se acostó en bombacha, usaba bombacha con alguna remera, y se me ponía de espalda, al principio solo mire su cola algunos días.
No hice nada, y se seguía acostando en bombachas, me acuerdo q usaba una blanca muy linda, tipo tanga, le quedaba rebien, dormíamos con la luz apagada, pero como habían luces afuera se alcanzaba a distinguir, también tenía una rosa con puntillas.

Una vez no aguante más y la apoye, y no dijo nada, y me anime a bajarme el calzoncillo, y le pegue una flor de apoyada, solo ella con su bombacha, me termine haciendo una paja y mirando su cola, espectacular, y pensé, si mañana no dice nada a mi o a mi mama, significa que le gusta.

No dijo nada, llego la noche siguiente y se acostó con otra bombacha, una blanca con puntillas, me acuerdo que empecé a apoyarla, pero esta vez le empecé a acariciar la cola, y no decía nada, y empecé ya a no solo apoyarla, sino también le empecé a acariciar su conchita por encima de su bombacha.
Mi sorpresa fue mayor cuando note que pechaba su cola contra mi pija mientras le acariciaba su concha, de repente lentamente se puso boca abajo mientras yo franeleaba su cola con mi pija, no daba más de la calentura yo, y me acuerdo que le empecé a bajar la bombacha lentamente hasta que me dejo su cola desnuda, y mi idea era pajearme usando su cola pero sin penetrarla.

La tenia súper dura a mi pija, me puse arriba de ella, y empecé a apoyarla, pero paro bien su cola ofreciéndomela y mi pija sola se metió en su concha, ni supe cuando ya le tenía mi pija en la entrada de su conchita, sin pelo, empecé a sentir como tenía su conchita bien caliente , bien apretadita, lentamente empecé a introducirle mi glande, fue tan placentero, en la primera embestida que le di, ella empezó a moverse, y yo se la empecé a meter más, bien apretadita su concha, se quejó un poco, sentí como que le dolió, bombeaba muy despacio al principio, ella también se movía, cada vez pechaba su colita bien contra mi pija, para sentirla bien adentro, en un momento nos sincronizamos, ella pechaba y yo también, me acuerdo que ya no me pude controlar, los sentimientos de culpa y traición se fueron con esas pechadas desesperantes que yo le daba y que ella se movía para sentir más, estuvimos unos minutos hasta que me pegue una acabada espectacular, me acuerdo que no paraba de acabar yo, y me salió abundante leche, cuando estaba acabando, le peche bien mi pija hasta el fondo y mi hermana también pecho bien, y acabe de una forma que sentí un placer tan intenso que me hizo estremecer todo, mi hermana estaba toda tensa y agitada y transpirábamos la cantidad, y pechaba con más fuerza y yo también, para dejarle hasta la última gota de esperma dentro de su concha, se mancharon las sabanas, me quede un rato arriba de ella, me hice a un costado, le subí la bombacha y me hice el dormido.

Al rato salió ella al baño a lavarse la leche que le escurría por sus piernas.
Obvio esa noche después de eso, me asaltaron varios pensamientos, al otro día mi hermana se levantó como si nada, como diciendo, no hay nada para hablar.
Pero no todo termino ahí…………………
Gracias por leer, y si alguien que lee ha tenido una experiencia similar, me gustaría que comentara.

Hermanas: tangas y bombachas XIV

Sábado, marzo 28th, 2015

Martín sintió que se iba, se le cerraron completamente los ojos sin poder hacer nada, y de pronto perdió la consciencia.

Agustina reaccionó, se detuvo, y se puso de pie, se dio la vuelta, y miró a su hermano ya con los ojos cerrados.

Florencia y su hermana, aún con la tanga corrida, ya ambas totalmente asustadas y desesperadas, se le pusieron cada una al lado del chico, tocándolo en los hombros y en la cara, sin que el muchacho se inmutase.

– Euuuu!!!!!!!!!!! Pendejo!!
– Ayyyyy que le pasa???!!!…
– No sé!!!!
– ¿Llamamos a mami?-Preguntó Florcha.
– Estás loca!!! Noooo!!!!!
– Pero si es algo grave???!!!!
– Andá al baño y traé alcohol y algodón!!!!-Le dijo Agustina a su hermana.

Florencia salió corriendo hasta el baño, abrió la puerta del mueble y sacó la botella de alcohol y un trozo de algodón. Inmediatamente regresó.

Echó mucho alcohol en el algodón, y se lo puso en la nariz a su hermano para que lo aspire.

– Dale.. despertate, despertate, despertate!!!-Lo animaba Agustina.

Mientras las dos trataban de reanimarlo, el chico volvió a sentirse consciente, recobró el sentido y notó estar aspirando alcohol, escuchó las voces de sus dulces hermanitas pero no entendía lo que decían. De pronto, abrió por fin los ojos.

– Al finnn!!!!!!!!!!!!
– Ufff… que susto nos diste hermanito!!!!! ¿Estás bien?

El chico se despertó, algo confuso… miró a las dos y ya reconoció lo que había pasado… Agustina le empezó a dar besos en la cara.

– Perdón… me maree mucho… auf, me duele la cabeza…
– Hubieras avisado antes!!!-Dijo Agus.
– ¡¿QUÉ?! Si te dije varias veces que pares!!!!
– ..Bueno!.. Perdoname hermanito.. estaba excitadísima!.. Me estaba gustando mucho jugar con tu pito…
– A mí también me estaba encantando!.. Pero me empecé a sentir mal…
– ¿Y ahora como estás?
– Creo que bien…aunque me duele mucho la cabeza.. y me sigue doliendo mi…-Martín miró su pija, ya poniéndose blandita.
– ¿Te duele?-Le preguntó Agustina, acariciándole la pija con la mano.
– Sí!.. Pero eso ciertamente no va a ayudar… me la vas a poner dura de nuevo!
– Si!! Tenés razón… perdoname!

Agus sacó la mano del miembro de su hermano, ya dejándolo tranquilo…ella misma le guardó la pija y le ató el cordón de la malla. Luego, le dio un beso en la frente al chico.

– Va a ser mejor que descanses… ¿podés pararte?

El chico se puso de pie con cuidado… aún estaba algo mareado y tenía las piernas flojas.

– Te acompañamos a la cama hermanito… vamos antes de que mami nos vea!

Las dos chicas, en ropa interior y aún calientes, lo acompañaron a su hermano hasta su pieza. Lo acostaron en la cama, prendieron el ventilador, y lo dejaron dormir.

– Descansá bien!!! ¿Querés que te traigamos algo?
– No.. está bien así.

Finalmente, las dos cerraron la puerta sin hacer ruido, y se fueron a su cuarto…

Se quedaron hablando de lo sucedido un poco, ahora ya más calmadas. La excitación se les fue enseguida con el susto.

– Creo que nos pasamos un poco…-Dijo Agustina.
– Vos te habrás pasado! Un poco más y lo matás.. yo no hice nada!!!-Le respondió Florcha.
– Para boluda!… tampoco exageres.!!
– Será mejor que no le pidamos la leche por unos días..
– Jajaja, sí.

Las chicas salieron con sus amigas esa tarde, ya sin poder jugar a cosas sucias con su hermanito.

A la noche, cuando se sentaron a cenar, mamá les preguntó a sus hijas porqué dormía tanto Martín. Ellas respondieron que les dijo que estaba muy cansado y que no quería comer nada…

El muchacho durmió toda la tarde y la noche de corrido… se despertó en la mañana del día siguiente. Ya no le dolía nada, volvía a sentirse bien como siempre.

Agustina también se despertó en la mañana. Había dormido en ropa interior, se levantó y se puso unas zapatillas de tela cómodas, y una remera. No se puso nada abajo.

Salió así de la habitación y lo primero que hizo fue ir a la cocina. Preparó unas tostadas con mermelada, un té, y llevó todo en una bandeja al cuarto de su hermano.

Cerró la puerta tras de ella, y fue hasta al lado de la cama de su hermano, ya despierto, y mirándola. Puso la bandeja en la mesita de luz.

– Hola hermanito lindo! ¿Estás mejor?
– Hola Agus!…Sí… creo que ya está todo bien.
– Que bueno! Te traje algo para que comas!
– Gracias!!!! Tengo un hambre… aunque no hacía falta que lo hagas!

Podía haber algo más excitante que tu hermana mayor te traiga el desayuno a la cama, recién levantada, en remera y en bombacha?

Obviamente el chico se la quedó mirando, viéndole las piernas y la bombachita gris cubriéndole el pubis… se le puso la pija dura, pero ya no le dolía!! Bien.

Agustina se dio cuenta de que su hermano la miraba.

– ¿Qué mirás pendejo?-Le preguntó la chica, sonriéndole.

Martín estiró su brazo, y le empezó a acariciar los muslos.

– Lo hermosa que estás así…
– Gracias!
– Hermanita…¿Me mostrás la cola?

La chica se mordió el labio, empezando a calentarse.

– ¿Estás seguro?… ¿Ya la tenés parada?
– Sí!
– Mmm.. no sé… mirá si te desmayas de nuevo! Creo que será mejor que por unos días estés tranquilito!
– Noo.. fue ayer nomás, porque estaba agotado.. ahora ya estoy perfecto como siempre!!!
– ..Bueno… pero si te pasa algo me avisas…

Agustina se dio la vuelta, ahora dándole la espalda a su hermano, que aún estaba acostado en la cama.

El chico le levantó apenitas la remera, para verle todo el culo, bien redondito y suave… sólo cubierto un poco por una bombacha gris, con los bordes rosados. Qué hermosa cola… se la empezó a acariciar, tocándole la tela también…

– ¿Y ésta bombachita?… Nunca te la había visto.-Dijo Martín.
– La compré hace poco! ¿Te gusta?
– Sí.. es re linda.!.. Aunque más me gusta lo que tenés abajo de la bombacha… ¿puedo ver lo que tenés ahí?
– Ay que hermano chanchito!..¿y qué querés verme abajo de la bombachita?
– …La cosita que se te moja toda cuando te excitás… ¿qué crees que puede ser?
– Mmm… vos querés verle la chocha a tu hermana…-Dijo Agus.

Agustina, ahí parada al lado de la cama, se inclinó un poco hacia delante, para mostrarle aún más la cola a su hermano, casi poniéndosela en la cara, y para que le pueda ver la conchita desde atrás.

Martín, ya completamente caliente, y ahora con la cola de su hermana inclinada y más cerca de él, le agarró la bombacha en la parte de la concha, y se la corrió con los dedos. Con el pulgar la mantenía sostenida a un costado, mientras ahora le podía ver la conchita entre las piernas…

Se la veía cerradita, con los labios juntos, con el tono rosadito… era terriblemente excitante.

Agustina se estaba calentando demasiado, inclinándose para ponerle la cola en la cara a su hermano, y sintiendo como le corría la bombacha, imaginando como le debía estar mirando la chochita.

El chico, manteniendo la bombachita a un costado, acercó dos dedos y se la empezó a tocar, le empezó a acariciar la concha, pasándole la yema de los dedos por los labios, y por la rajita en el medio…

– …¿Te gusta?-Preguntó Agustina.
– Siiii… mucho… me gusta mucho!.. ¿A vos te gusta que te toque?
– Sí…!
– …Me gustaría meterte el dedo en la concha Agus…
– Mmmm… ¿metérmelo adentro?
– Sí… ¿puedo hermanita?.. ¿Te gustaría que te lo meta?
– Sí pendejito!.. Te dejo… pero poneme babita en la chocha si me lo vas a meter!

Martín llevó sus dedos a la boca, juntó toda la saliva que pudo, se la puso en dos dedos y enseguida se los volvió a llevar a la concha de Agus, le corrió nuevamente la bombacha y le pasó los deditos a lo largo de los labios, embardunando toda la chochita con baba.

– Mmmm!…Uhhh.. eso hermanito…así!-A Agustina le encantó recibir esos estímulos.. Gemía ligeramente.

Ya con la concha llena de baba, el chico le pasó el dedo del medio por la rajita, y ya estaba buscando el lugar para metérselo adentro.

– Decime donde te lo meto hermanita!
– …Mas abajo…más… ahí! Ahí.. metelo adentro!

Le costó debido a su inexperiencia, pero una vez que encontró el orificio, hundió su dedo lleno de babita, y apenas le entró la uña y un poco más. No quiso forzar mucho por las dudas de hacerle mal a su hermana.

– ¿Estás segura que es ahí?…
– Sii tontito! Dale metemelo adentro!

Martín empujó el dedo más adentro… le costaba, la concha estaba muy cerradita… lo metió hasta la mitad… poco a poco, sintiendo lo caliente que estaba todo ahí dentro!

– ¿No te duele Agus?… Está re apretadito!
– No… está bien! Tratá de meterlo todo…¿podés?

El muchacho hizo caso, tampoco era para estar preguntando tanto en una situación así. Empujó hasta meterle el dedo entero adentro de la concha! Agustina suspiró, totalmente excitada ya.

Martín sintió lo calentito y húmedo que estaba su dedo… le había metido el dedo a su hermana! En la concha!… comenzó a jugar.

Le sacó el dedo completo, despacito, sintiendo toda la suave y delicada vagina… luego, se lo volvió a meter, abriendo los rosados labios de la conchita a su paso… notando como cada vez entraba más fácil. Era tremendamente estimulante meterle el dedo en la concha a su hermana mayor, con la bombachita corrida a un costadito… Todo esto con su hermana paradita e inclinada para él…

La chica gemía despacito, sintiendo el dedo de su hermanito menor entrar y salir de su chochita, le estaba encantando.

El adolescente lo hizo un par de veces más, le clavó el dedo hasta el fondo, y se lo sacó… luego le acarició la cola y los muslos, y le acomodó la bombacha en su lugar.

Agustina, con la cara colorada y súper excitada, se dio la vuelta para mirarlo.

– ¿Y… qué tal mi chocha?-Le preguntó Agus con una sonrisa.
– Tremenda!… Dios hermanita.. me encanta tu concha…bueno, me encanta también tu cola… tus tetas.. tus piernas.. todo!
– Jajaja! Que lindo que sos conmigo! Te quiero mucho pendejo.
– Yo también… encima estaba re calentito ahí!.. La tengo re parada Agus… ¿nunca vamos a coger?
– No… eso sabés que no hermanito…
– Joooooo!… ¡¿Por qué?!.. Quiero coger con vos… aparte a vos también te gustaría…no lo niegues!

Agustina se sentó en la cama, al lado de su hermano, mientras comían y tomaban el desayuno.

Antes de agarrar una tostada, el chico se miró el dedo, completamente brilloso y húmedo por la conchita de su hermana. La miró a ella, y se lo metió en la boca, sintiéndole el gusto a la concha de Agus. Se rieron los dos, y empezaron a comer. Mientras, Agustina le hablaba:

– Claro que me gustaría que me cojas hermanito… me encantaría!… pero no podemos… hacer eso, sería incesto!… Si alguien nos llega a descubrir, podríamos tener problemas muy graves…el incesto está muy mal visto por la sociedad y por la ley… está penado… y es moralmente incorrecto… ¿me entendés? No podemos llegar a eso…
– …Sí… pero…
– Pero nada hermanito… el incesto está mal!.. no podemos coger… hacer eso está muy mal, y no lo podemos hacer!
– Ya… te entiendo… espero que podamos seguir jugando como venimos haciendo…
– Bueno, esas cosas sí podemos seguir haciéndolas!
– ¿Te animás a hacerme un pete Agus?.. Estoy calentísimo!..
– Ja.. ¿y por qué te pusiste así?
– ..Por meterte el dedo en tu concha…! Y porque tengo la hermana más linda del mundo…

Agustina se abalanzó sobre su hermano, abrazándolo, y le dio un par de besos en la cara.

– No te voy a hacer un pete, ni te voy a hacer la paja… es mejor que todavía no te esfuerces mucho.. me asusté mucho ayer!..
– Ok Agus… ah, muchas gracias por el desayuno! Estuvo riquísimo…
– De nada tontito.

Agustina se puso de pie, y salió de la habitación. Para Martín, que su bellísima hermana se dejara meter un dedo en la concha, era clara indicación de que tenía a la mejor hermana del mundo. Bueno, a las dos. Encima que sea tan prohibido, y en su pieza… era tan morboso… no podían existir situaciones más morbosas que esas.

Se fue calmando la excitación poco a poco. Si se tocaba, iba a tener un súper orgasmo, y por las dudas, no se tocó, por si le fallaba el cuerpo como ayer. Mejor descansar un par de días en ese sentido.

Después de un rato, el chico se levantó de la cama y fue a darse un baño.

Algunos días pasaron… Martín cada tanto que estaba a solas con sus hermanas, las tocaba y ellas se dejaban un poco… pero no querían excitarlo mucho por las dudas… el desmayo había asustado bastante a las dos adolescentes. Cuando el chico les decía que quería que se la chupen, o que le muestren la concha, ellas preferían no hacerlo por el momento, y esperar un par de días.

Esto no hizo más que cargar y llenar de calentura a Martín… pues tampoco había acabado en ese par de días.

Uno de esos días, el chico estaba en el living, cuando Agustina pasaba por allí, dejando las bolsas de las compras del supermercado en la mesa. Él se acercó por detrás, apoyándole la pija en la cola, y agarrándole las tetas adelante.

– Hoy tengo muchas ganas hermanita… quiero que me la chupes..
– …Mmmm ya?.. Esperá unos días más… así estamos completamente seguros de que ya te recuperaste!
– Ufaa…

Martín se despegó de ella, ayudándola a acomodar las compras.

– Tengo noticias!.. el domingo es el cumple de mi novio… y nos invitó a todos a pasar el día en su campo.
– ¿A mí también me invitó?-Preguntó Martín.
– Sí! A mami y a Flor también.
– …No sé porqué me invitó.. casi ni lo conozco… bah, hablamos una vez nomás…
– ¿Y qué tiene? Invitó a toda la familia! Vas a ir!
– ¿Estás segura?..Pero me voy a aburrir!..¿en el campo? ¿Aparte a quién más invitó?
– No sé.. a sus amigos supongo!
– Bue.. ¿el domingo?
– Si!

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Capítulo XVIII: Los accidentes, simplemente ocurren. Dudas. Miedos.

El domingo, Agustina se despertó primera, se arregló por la mañana y fue al cuarto del chico, a despertar a su hermano. Abrió la ventana para que entre la luz del sol, y le tocó el hombro.

– Dale que en un rato tenemos que ir!!!

Martín se despertó, sin muchas ganas, pero bueno. Su hermana se retiró de su habitación, y él lo primero que notó, es que tenía la pija durísima. Es lo que tiene no haberse hecho la paja durante tantos días, por precaución. Encima sabía que ese día, en el campo del novio de su hermana, no podía hacer nada…

“Ufffffff… tengo que aguantar otro día más así.”

No estaba seguro de si iba aguantar! Ya habían pasado varios días sin acabar, era mucho para el joven calenturiento.

Se levantó y se puso una malla, por suerte se le bajó un poco la erección, y por el momento no se le notaba. Una remera mangas cortas, zapatillas y se fue a la cocina. Mamá se estaba terminando de arreglar en el baño, y Agustina ya estaba lista en la cocina. La adolescente estaba con el pelo atado en un rodete, con una remera azul, con letras en ingles en naranja, y con un shortcito deportivo color rojo, que le marcaba un poco la cola.

– ¿Y Flor?-Preguntó Martín.
– No va a venir!-Respondió Agus.
– ¡¿Por?!
– …Porque no puede.
– ¿Cómo que no puede?.. Si ella no va, yo tampoco!
– Shhh!… Florcha no puede ir porque está indispuesta!
– …Ahhh… bueno.. no sabía!

Los dos se rieron…luego, los tres subieron al auto, y mamá condució. El campo del novio no quedaba tan lejos, estaba a una hora y media. Arribaron cerca del mediodía.

El clima estaba excelente, cielo azul con algunas dispersas nubes blancas, brisa y no tanto calor, era ideal. Una vez que llegaron, se bajaron del coche, y el novio de Agus los recibió. Cuando se besó en la boca con su hermana, Martín miró para otro lado. Luego, el novio le dio la mano al chico, tratando de sonar agradable.

“Buenas.. ¿que tal campeón?”

Martín solo esbozó una leve sonrisa de compromiso…les mostró la casa, y luego se sentaron en una mesa larga con los demás invitados, al aire libre, debajo de la sombra de los enormes árboles.

Más le dolió al muchacho, cuando el novio presentó a Agustina a sus amigos, y todos empezaron a chiflar y alagar a su hermana, y por supuesto, al afortunado cumpleañero, haciendo algunos comentarios pasaditos de tono…

Sabía de antemano que no la iba a pasar del todo bien viniendo al cumpleaños del novio de su hermana, que no era buena idea… se puso a pensar en otras cosas, mientras ya esperaban a comer el asado.

Por suerte, la comida llegó enseguida, y por un rato todos dejaron de hablar tanto, mientras comían. No era tanta gente, pero sí eran unos cuantos.

Después de comer el asado, trajeron a la mesa un poco de torta, el chico acusó que ya estaba lleno, y se levantó de la mesa. Fue hasta la casa, entró y preguntó por el baño. Descargó su vejiga, y salió de la casa.

Se fue a dar un paseo solo por el campo. Tratando de hacer pasar el tiempo como sea, se fue bastante lejos, caminó bastante por el lugar… bonito lugar, se dijo. Todo era silencio, y solo se escuchaba el sonido de la brisa en los árboles, y el canto de los pájaros… con las risas de los invitados a lo lejos.

Luego fue regresando, pero no volvió a la mesa. Estaba a unos cuantos metros de donde estaban los demás, no muy lejos. Se sentó sobre el tronco de un árbol talado, debajo de las sombras de los demás árboles, que formaban una hilera uno al lado del otro. Quería quedarse otro rato más solo y en silencio.

Se fue pasando la tarde, y Agustina estaba pasándola con el novio, cuando los amigos de él se pusieron a jugar un partidito. Lo llamaron para que juegue, el novio aceptó, y se puso a jugar al fútbol con sus amigos… Agustina se quedó sola, media aburrida, mirando el celular.

Miró a su madre, al otro lado de la mesa, estaba hablando con la madre de su novio, aparentemente tenían cosas en común porque las veía hablar muy fluidamente.

Luego, miró hacia el otro costado, donde estaban las demás chicas invitadas.. amigas de su novio, compañeras, primas… nunca se había hablado con ellas, así que tampoco…

Mientras miraba a su novio jugando al fútbol con sus amigos, agarró una botellita de agua, y se fue a donde estaba su hermano.

Se levantó de la mesa, y caminó hasta esa zona un poco apartada, donde habían bastantes árboles… lo encontró a su hermano menor sentado sobre el tronco de un árbol. Ella se sentó a su lado.

– ¿Qué hacés hermanito?.. ¿Aburrido?
– No.. estoy bien así.
– ¿No querés ir a jugar a la pelota con ellos?
– Nah…

Ambos hablaban bajo la sombra de los árboles, mientras se escuchaban al fondo las voces y los pelotazos de los chicos jugando.

Mientras hablaban, Agustina, poco a poco, se tomó toda la botella de agua. Luego de media hora, quizás un poco más, la chica empezó a sentir ganas de ir al baño. Cruzaba las piernas a cada rato, aguantándose. Su hermano se dio cuenta.

– ¿Te pasa algo?… ¿Te estás meando?

Agustina movió la cabeza diciendo que sí. Miró para la casa…

– Uf.. qué lejos me queda el baño.-Dijo la chica.
– .. Hacé acá.!
– ¿Cómo?
– Que hagas pis acá… total nadie te ve.
– Ay.. ¿Estás loco?.. Soy una chica!
– …¡¿Y que tiene?!
– Que se supone que las chicas no meamos en cualquier lado, tontito!
– Mmm..si no te ve nadie acá!
– Bueno pero igual!
– Dale, si querés yo vigilo que nadie venga!

Agustina suspiró.

– Ayyy…en fin… pero mas te vale que vigiles bien pendejo!!! Si viene alguien, me avisas!!!
– Sí hermanita, quedate tranquila!

La chica se puso de pie, dio unos pasos y se agachó justo al lado de un árbol, mientras su hermano miraba hacia donde estaban los demás, por si se acercaba alguien.

Todo estaba tranquilo. Martín le dijo que no venía nadie, y Agustina se bajó el short y la bombacha hasta los muslos, cuando empezó a mear, mirando a su hermanito.

Se escuchaba el ruidito del chorrito de pis chocando en el suelo, mientras el chico en vez de vigilar, la estaba mirando a ella. Momento algo incómodo, Agus se reía.

– ¿Qué mirás?… Mirá para allá y fijate que no venga nadie!

Uff, que alivio… tenía muchas ganas de mear! Terminó y se movió un poco, mientras salían las últimas gotitas de su concha. Se puso de pie, su hermano la miró, viéndole el pubis y el comienzo de la conchita, de frente. Agustina enseguida se subió la ropa, cubriéndose de nuevo. Dio unos pasos hasta volver al tronco donde estaban sentados.

El chico la había visto unos segundos desnuda, y ya se le había puesto dura.. quería ver más.

Ahora estaban los dos de pie, Martín estiró un poco el brazo y le empezó a acariciar los muslos con la mano y los dedos, muy arriba, tocándole el short rojo. Agus lo miró y sonrió. Le miró la malla y la notó re abultada.

– …Te re gustó lo que viste, no? Pendejo cochino…-Le dijo Agus sonriendo.

El muchacho le fue subiendo la mano, hasta rozarle los dedos al pasar en la concha, sobre la tela del short.

– Ay no hermanito… no podemos jugar acá…
– Mostrame la cola Agus… quiero tocarte la cola.

La chica se dio la vuelta, dándole la espalda a su hermano, para dejarle el culo a su disposición. El shortcito deportivo color rojo le tapaba solo el ojete, y se lo apetaba mucho, destacándolo, haciéndolo como más grandecito y definido. Se veía excelente.

Martín se lo empezó a acariciar, pasándole la palma entera de la mano por los cachetes de la cola, encima de la tela. Luego, agarró con ambas manos las caderas de su hermana, y le apoyó la pija.

– Nos van a ver…!-Dijo Agustina, aunque disfrutando la apoyada.

Su hermano no le dio bola… se separó de ella, y agarró el elástico del short… se lo fue bajando, hasta dejárselo en los muslos. Ahora podía verle la cola solo cubierta por una bombachita color rojo que le cubría poco, se le metía toda entre los cachetes.

– Viniste combinada hoy.-Dijo Martín, refiriéndose a la bombacha del mismo color rojo que el short.

El chico se desató el cordón de la malla y sacó con dificultades su erecto pene al aire libre…

Agus lo notó, y ya pensó que era demasiado.

– Basta pendejo… en serio… mirá si nos ve alguien!
– No nos ve nadie tonta… están algo lejos.. y nos cubren los árboles!-Respondió el adolescente tratando de calmarla.

Martín, completamente excitado, ya con el glande húmedo, comenzó a jugar con su pito en la cola de su hermana, pasándoselo por los cachetes, por la raja, por la concha, por los muslos…

Agustina lo disfrutaba, sintiendo ese duro miembro tocando sus partes íntimas… que delicia, que caliente, que morbo…

– ¿Me dejás bajarte la bombacha hermanita?

La chica se estaba calentando mucho.

– Ay, no nene…hay mucha gente allá.. hasta nos puede ver mami…
– …¿Y si nos ponemos atrás de ése árbol?.. Nadie nos vería ni aunque miraran para acá.

Martín le señaló uno de los árboles más grandes y anchos, estaba a pocos metros. La chica lo pensó, y calentona como estaba, se dijo así misma que era una buena idea. Si se ponían atrás de ése árbol, nadie los vería.

Sin decir nada, Agustina se movió un poco, hasta llegar atrás de ese árbol. Así, parada, apoyó las dos manos sobre el árbol, y separó un poco las piernas, mientras su hermano se puso detrás de ella.

El adolescente no perdió el tiempo, le agarró la bombachita a su hermana y se la bajó hasta los muslos, con el short.

Martín se escupió toda la baba que pudo en la mano, y se embardunó todo el tronco de la pija. Ya con el pito lleno de baba, se lo agarró con un par de dedos, y se la puso sobre la concha a su hermana.

Apenas ambos sintieron el contacto, gimieron.

– Mmmmh!-Agus.
– Uhhhffff-Martín.

El chico comenzó a moverse, hacia atrás y adelante, pasándole todo el tronco de la pija a lo largo de la conchita, deslizándose sobre los labios vaginales, ya húmedos por la babita y por la propia humedad que desprendía la putita hermosa de Agus.

Martín quería repetir lo que había hecho su hermana con él, el día del desmayo… y lo estaba logrando.

Le pasaba la pija por la chocha caliente a su hermana mayor, sintiendo esos labios tan suaves y delicados… que placer!.. No aguantaría mucho más.

Estaba todo mojadito y enchastrado ya allí… cada movimiento era una tremenda oleada de placer para los dos…cuando el chico se movía hacia delante, la cabecita de la pija le alcanzaba a tocar el clítoris a Agus, que se moría…

– Ay pendejo… tengo miedo de que te desmayes… mirá que acá sí que no hay solución.. te desmayas acá y no sé que voy a hacer!
– No pasa nada Agus!.. Ya estoy bien. Si me siento mal, paro.

Y por todos esos días que no se hizo la paja por precaución…ya tenía los huevos enormes, cargados de mucha leche…si acababa, iba a derramar un montón de semen… un montón.

Se separó un minuto de ella. Juntó mucha baba en su boca, y se la volvió a poner sobre toda la pija… estaba re contra babeada. Se la puso otra vez entre los labios de la concha a su hermanita, y se la refregaba toda ahí… era increíble cómo se deslizaba entre la chocha, y súper caliente…era muy muy caliente. La concha a Agus se le hinchó toda de la excitación.

– Tené cuidado hermanito… cuidado.. no me la vayas a meter adentro…

Agustina disfrutaba como loca… también estaba cerca del orgasmo ya, mientras esa pija dura y parada de su hermanito, le calentaba la concha como nunca…

Martín veía como su miembro aparecía y desaparecía debajo del culo de su hermana, cada caricia con esa conchita era mortal… mientras se movía hacia atrás y adelante, comenzó a moverse un poquito más rápido, pasándole la pija a lo largo de los labios vaginales.

En uno de esos veloces movimientos, al estar todo tan babeado y húmedo, cuando el chico se movió para adelante, sin querer la cabecita de la pija se hundió apenitas sobre el agujerito de la concha…encima, la conchita de Agus ya estaba abierta por la excitación…

Martín quiso empujar para adelante con el objetivo se refregarle la pija por la concha como venía haciendo, pero el glande se le había metido ligeramente adentro, él no se dio cuenta, y sin querer, cuando se movió hacia delante, le fue metiendo toda la pija adentro de la concha, de un solo movimiento, se le fue deslizando toda adentro de la chocha… le metió el pito adentro a su hermana!!!!!!!

– Ayyy… ayy hermanito!!! Me la metiste!..-Dijo Agus mientras gemía, excitadísima.

Los dos gimieron como unos animales cuando entró la pija en la concha de golpe. Fue el momento de placer más fuerte de los dos en sus vidas. Pero ambos se asustaron al mismo tiempo. Había sido un accidente.

– Fu.. fue.. fue sin querer Agus.. yo…ya te la saco, perdoname!!!!

Martín se asustó, no podía juntar las palabras, al mismo tiempo que estaba sintiendo un enorme placer… estaba perdiendo la virginidad con su hermana!

Agustina no sabía como reaccionar, se llevó la sorpresa de su vida cuando sintió el pito bien gordito de su hermano penetrarle la chochita, abriéndosela toda, y ahora la tenía adentro… se agarraba fuerte del árbol apoyando las manos en él, porque estaba más caliente que nunca en su vida… pero por otro lado, estaba asustada y aterrada!!

El muchacho sentía la pija toda calentita ahí adentro, apretadita, y todo mojadito y suave dentro de la concha… no podía evitar querer seguir…

Pensaba que su hermana se iba a re enojar, y quiso sacársela cuanto antes de la concha, y tratar de enmendar de alguna forma el error.

Se movió lentamente para atrás un poquito, con ese movimiento, la pija se deslizó saliendo un poco de la concha, pero fue tal el placer de ese movimiento, de esa pija dura y parada saliendo, en contacto con las paredes vaginales, que los dos volvieron a gemir mal.

No se la sacó del todo, ahora le quedó sólo el glande metido adentro. Martín, al notar lo tremendo que era coger, no se resistió, y a pesar de tener miedo de lo que le podía llegar a decir su hermana, empujó para adelante y se la volvió a meter, pero esta vez más adentro, casi hasta el fondo…

– OOOHHHHHH….. ayyy pendejooo…-Gimió Agustina, mordiéndose los labios.
– Ahhhhhhhhhhhh!!!!-Martín.

Las piernas del muchacho chocaron contra las piernas y el culo de su hermana.. se la había clavado entera. Ninguno decía nada por el momento, solo gemían…

Era la primera vez que a Agustina se la metían sin preservativo. Siempre se había cuidado con sus novios… ahora, para ella era indescriptible la diferencia de sentir una pija sin forro en su concha… que gusto!. Le encantó sentirla así, al natural.

Martín puso sus manos a los lados en las caderas de su hermana, y se la empezó a coger… se la empezó a coger, moviéndose para atrás y adelante.

Sentía como tenía su miembro más hinchado y gordo que nunca, mientras entraba y salía de la conchita caliente de Agus…

– Ohhhh… Ohhh hermanito… me estás cogiendo…-Agustina no podía parar de gemir y hablar como una putita en celo.

La chica estaba disfrutando como nunca, pero por otro lado, no podía permitir lo que estaba pasando… en su mente, tenía la obligación moral de parar esa locura… era su hermano menor!.. pero cuando sentía el pito abriéndole la concha, era tanto el placer que no podía parar…

– Ahhh!!…Cómo te atreves a cogerme, pendejo de mierda…soy tu hermana… uhhhh!

Agustina se inclinó un poco, así paradita, con las manos apoyadas en el árbol, se inclinó parándole un poco más la cola a su hermanito para que se la pueda coger con más facilidad.

“Soy tan puta que estoy desvirgando a mi hermanito…” La chica pensó eso, y sonrió… súper calentona.

Martín no decía nada, sólo resoplaba, suspiraba y gemía, tratando de concentrarse en coger bien. Le costaba, era la primera vez, y ella lo notaba, pero esa inocencia era aún más morbosa y excitante.

Le sacaba la pija hasta la mitad, luego empujaba hacia delante y se la enterraba toda hasta el fondo, el pubis del chico golpeaba la cola de Agus cada vez que se la metía toda…

La pija dura del adolescente, entraba y salía con facilidad de la concha caliente de su hermana… estaba re mojada ya. Hasta en cada penetración, se escuchaba ligeramente el ruidito de los flujos, cuando el pito se deslizaba adentro.

– Ahhhhhhh…ayyyyyyyy sii…-La chica gemía, sintiendo como la pija parada de su hermano se movía adentro de su concha, cogiéndosela toda.

Agus estaba con los ojos entrecerrados, mordiéndose el labio inferior, gimiendo como una perrita, agarrada del árbol.

Martín no aguantaría mucho tiempo más, cogerse a la diosa de su hermana era a lo máximo que podía aspirar.

La conchita rosada de Agus se tragaba la pija con desesperación… la chica hacía fuerza con su vagina, absorbiendo y apretando todo el pito cada vez que se la metía hasta el fondo.

Pero Agustina empezó a pensar en si alguien los descubría… que ella era la mayor en esta situación, ella era la responsable… de su hermanito podrían decir cosas, además era hombre…pero de ella… sería una situación gravísima… que pensarían los demás si los descubren… como se deja coger una chica de 21 años por su hermano menor en el medio de los árboles…?

– Creo que deberíamos parar hermanito.. en serio tengo miedo de que nos vean!
– No pasa nada tonta…no nos pueden ver…
– Nos puede ver mi novio! Nos va a matar si nos ve!
– Mirá allá hermanita.. ¿lo ves?.. está jugando a la pelota.. ni se da cuenta que te estoy cogiendo.

Agustina efectivamente lo miró, asomando la cara al costado del árbol, y lo vió completamente enfocado en el partido, jugando con sus amigos… mientras a ella se la estaba cogiendo su hermanito atrás de los árboles.

– ¿Te imaginás si nos descubren así?-Le preguntó Agustina.
– ¿Cogiendo?
– Sí!… se armaría un escándalo… se nos arruinaría la vida para siempre!
– No seas tan extremista Agus… ¿no te gusta sentir mi pito adentro de tu conchita?
– Ja…cómo me conocés pendejo..! Me encanta hermanito… me encanta que me la hayas metido toda…
– A mi también me gusta mucho cogerte… quiero cogerte todos los días…
– Te juro que todavía no puedo creer que me estés cogiendo en el campo de mi novio… y en su cumple!-Dijo Agustina, casi sin poder creer lo que estaban haciendo.
– Es mi regalo para él en su cumple.. cogerme a su novia…

Agustina se re contra calentó con lo que dijo su hermanito… iba a tocarse el clítoris para acabar, con la pija de su hermano adentro de la concha.

Martín se estaba cogiendo de parada a su hermana mayor, escondidos atrás de los árboles, en el cumpleaños del novio de ella… en esas condiciones estaba perdiendo la virginidad!

En una de esas, el chico se la metió toda adentro, bien hasta el fondo de la concha, su pubis chocó contra la cola de su hermana, y permaneció así unos segundos, quieto, disfrutando de tenerla toda clavada a su hermanita…sintió todo tan calentito y húmedo… que ya estaba por terminar.

– Ahhhhh!!!…uf.. cómo me la estas poniendo pendejo…
– .. Uhhh… voy a acabar hermanita…
– Mmmmm…que rico… ¿dónde me querés acabar, corazón?
– Ahh.. Agus…quiero acabarte adentro de la concha…

Agustina sonrió, sabiendo perfectamente que iba a decir eso. Hablaban en voz baja, en tono dulce y cariñoso:

– Mmm.. que pendejo chanchito que sos…
– ¿Me dejás hermanita?
– No!… no podes hacer eso nene…
– ¿Por?… porfa hermanita linda… quiero llenarte la conchita de leche…
– Ayy no… me vas a embarazar hermanito… no quiero quedar embarazada…

Mientras hablaban, seguían cogiendo, aunque más lento y pausado, Martín se la metía despacito…

Cada vez que su hermanito se la metía toda, Agus sentía como los huevos chocaban contra su clítoris… lo deseaba, quería sentir por primera vez su concha inundándose de semen espeso y caliente… pero tenía un poco de miedo.

Podía pararlo a su hermano y prohibirle acabarle adentro de la concha, pero no lo hacía…porque a pesar del temor lógico, estaba tan caliente, era una situación tan morbosa, que quería que le acabe adentro…

Ahora el chico volvió a aumentar el ritmo, se movía rápido, cada vez que se la metía, chocaba su pubis contra el culo de su hermana, haciendo ese típico ruidito, se la estaba cogiendo lo más fuerte que podía…le estaba metiendo el pito en la chocha a su hermana, en esa delicada y hermosa conchita, abriéndosela toda…

– Uhhh… ayyy hermanito… siiii… ayy siii…-Agus gemía mucho!
– Ahhhhh!… acabo…ya acabo preciosa…
– Mmmm…ohhhh… me vas a embarazar pendejo…-Susurró Agustina, gimiendo, al límite de la excitación.

Martín no pudo contenerse más, se la enterró toda en la concha babosa a su hermana mayor, se le puso tensa, y la pija empezó a escupir leche, leche y más leche…

Apenas Agustina sintió la leche derramarse en su interior, tuvo un orgasmo!

– Mmmmmmmmmhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!-Gimió la chica, sin abrir la boca para no hacer ruido.

Sintió toda la leche calentita de su hermano adentro de la chocha, inundándosela por completo… encima tenía casi toda la pija metida también…

Mientras la chica acababa, le temblaban las piernas, se agarraba fuerte del árbol y se le estremecía la concha. Ahora tenía la conchita repleta… repleta de pija y repleta de mucha leche… todo adentro suyo!

Era la primera vez que le acababan adentro, y era su propio hermano menor!

Con el orgasmo de Agus, la vagina le apretó aún más el pito al chico…que siguió derramándose adentro de su hermana… nunca había vivido algo igual. Fue la acabada más larga de su corta vida.

Tantos días sin hacerse la paja… tenía mucha leche… le vació los huevos adentro de la concha a su hermana…

Ambos terminaron… acabaron con sus orgasmos… que descontrol. Martín se quedó quieto, con la pija aún parada, metida en la concha de su hermana…toda caliente por la leche ahí adentro…

Agustina se quedó con los ojos cerrados… pocas veces había vivido algo así… le quemaba la chochita, le ardía tener tanta leche caliente adentro… se sintió re puta… que placer.

El chico, ya relajado, fue saliendo, despegándose de ella… bien despacito… se movió hacia atrás, retirándole la pija poco a poco… apenas se la sacó por completo, de la concha empezó a chorrear semen…

Los dos miraron hacia donde estaban los demás, por suerte nadie se había percatado de nada, se seguían escuchando las voces de los chicos jugando a la pelota.

Agustina se dio la vuelta, aún media floja de piernas, casi tropezándose con las raíces del árbol, mientras sentía como la lechita se le caía por los muslos. Lo miró a su hermano, y tuvo mucha culpa:

– ¿Qué hicimos hermanito?… dios.. esto no debió pasar… esto no tuvo que pasar nunca…

Un poco de leche se le chorreó directamente de la concha hacia abajo, cayéndosele sobre la bombacha, que la tenía junto al short en los muslos.

– Ay que boluda, se me va a ensuciar todo.

Agustina, con cuidado, se bajó el short y la bombachita hasta los pies, se sacó las dos prendas por encima de las zapatillas.

– Toma!! Teneme esto y fijate que no venga nadie por favor!

Agus le dio la bombacha y el pantaloncito a su hermano, que los agarró. La bombacha roja ya estaba manchada con un poco de semen.

La adolescente estaba desnuda de cintura para abajo, atrás de los árboles, esperando que ni su madre, ni su novio, ni nadie la vea… se puso nuevamente atrás del árbol donde habían cogido, y así parada como estaba, abrió un poco las piernas, para que se le salga la leche de la concha.

– Mirá todo lo que me dejaste pendejo…-Dijo Agustina.

Ella llevó una mano a su conchita, y se la abrió con los dedos. Se abrió los labios rosaditos y delicados de su chocha, mientras caía la leche directamente al suelo, o se le chorreaba por los muslos.

Martín la miraba mientras lo hacía, vigilando cada tanto que no se acercara nadie. Le había acabado tanto adentro, que le rebalsó la chocha a su hermosa hermana.

El muchacho tenía la pija llena de leche y flujo… se la limpió con la mano, como pudo, y se la guardó adentro de la malla. Pasó la mano por las hojas de un árbol, para limpiarse.

Agustina seguía de pie, con las piernitas abiertas, tratando de sacarse la lechita de la concha. Le salía bastante. Se miraba ahí.. se metió un par de dedos adentro, intentando agarrar semen y sacarlo hacia fuera.

– No te conté nada hermanito… pero dentro de un rato, cuando se vayan todos, mi novio me dijo que me iba a coger…
– ¿Acá?
– Sii tontito… en la casa!.. Me dijo que a la tardecita sus padres se van y nos dejan la casa sola..

Se metió dos dedos en la vagina, y se sacó más leche.. se sacudió los dedos en el aire, mientras el semen se caía al piso.

– Ayy… mi novio se va a re dar cuenta… me dejaste la chuchi llena de tu leche pendejo!
– Perdoname hermanita!… es que hacían muchos días que no acababa… yo quise, pero vos me decías que todavía no!
– Claro, encima eso, tenías toda la leche acumulada!

Los dos se rieron.

Agus siguió sacándose como podía la leche de su hermano de su pobre conchita. Luego de unos minutos, no salía más… todo el semen se había caído al suelo.

Tenía la concha toda sucia y pegoteada. Se puso baba en la mano, y se la pasó toda a lo largo de los labios vaginales, limpiándose un poco… espero unos segundos a que se seque.

– Bueno, parece que ya me salió toda. ¿No viene nadie?
– No, tranquila!
– Dame la ropa.

Martín le alcanzó la ropa a Agus. Vió la mancha de semen en la bombacha, se veía, si su novio después la veía así, seguro lo iba a notar. La chica le pasó la lengua a la tela de la bombachita, limpiando la mancha de semen.

Levantó una pierna, y se puso la bombachita, luego la otra, y se la subió por completo. Luego se puso el short, le costó un poco ponérselo porque le ajustaba tanto la cola que se le trababa para subírselo del todo. Lo hizo, y ya ambos vestidos y satisfechos, salieron de entre los árboles, para volver a donde estaban todos los demás.

La tarde había avanzado, pero el cielo seguía predominantemente azul, la brisa algo cálida les daba de costado…el sol había bajado ya un poco, y les daba de frente en la cara.

Mientras caminaban de regreso, uno al lado del otro, Agustina se puso más seria:

– Eu hermanito.. escuchame una cosa.
– ¿Qué pasa?
– No te vayas a creer que esto lo vamos a repetir…

Martín la miró y le puso cara como diciéndole “otra vez con lo mismo”

– Aunque me mires así pendejo… lo de hoy, pasó, fue un accidente… entiendo que estábamos jugando, y me la metiste sin querer.. estábamos los dos muy excitados, y la seguimos… pero lo que hicimos estuvo muy mal, ¿me escuchaste?
– Para mí no estuvo mal!-Le replicó el chico.
– Mirá, no vamos a discutir ahora… pero lo que hicimos, está muy mal, es incesto, te pongas como te pongas… es algo totalmente prohibido, y no lo vamos a hacer nunca más, ¿entendiste?
– Sí Agus.. te entendí…
– Ok.. otra cosa. Acabarme adentro de la concha, no estuvo mal, estuvo MUY MAL, y no te voy a echar toda la culpa, porque yo también tengo culpa, por permitirte que me lo hagas…
– Ya sé.. pero estuvo tan bueno! Fue tremendo… si te re gustó!
– … A ver, hermanito… sí, me encantó sentir toda tu acabada en mi chocha… creo que nunca sentí tanto placer en toda vida… de hecho, es la primera vez que me cogen sin preservativo… pero ese no es el punto! Nos equivocamos, no tuvimos que haberlo hecho, porque yo ahora tengo que tomar la pastilla para no quedar embarazada!
– …Sí… tenés razón Agus.. te re entiendo!.. Creo que soy muy irresponsable… te prometo que no lo vuelvo a hacer.
– Muy bien!.. espero que te haya quedado todo claro.

Seguían caminando, ya estaban llegando a la mesa.

– Bueno… ¿te gustó tu primera vez?-Le preguntó Agus a su hermano, sonriéndole.
– Muchisisisisimo!!!
– Jajaja… espero que haya sido especial… supongo que no es lo ideal que hayas tenido tu primera vez conmigo, que soy tu hermana, pero bueno… lo hecho, hecho está.
– Noo hermanita… yo quería hacerlo con vos… tener la primera vez con vos, fue lo mejor que me pudo haber pasado!!!
– Me alegro entonces… para mí también fue re lindo… y de alguna manera, me gusta que te hayas estrenado conmigo… pero como te dije, fue un accidente, y no lo vamos a repetir.

Martín estaba muy contento. Su primera vez había sido con su hermana mayor! Con la semi diosa hermosa de su hermana… una de las fantasías más prohibidas y calientes, se había hecho realidad. Encima, con el peligro latente de que alguien los vea…

Llegaron a la mesa donde estaban todos, y se pusieron a hablar con mamá, y Agus con su novio, como si nada hubiera pasado.

– ¿Qué hacían?.. ¿Se fueron a sentar allá bajo la sombrita de los árboles?-Le preguntó mamá a sus hijos.
– Sí mami, estaba re linda la sombra y re tranquilo el lugar.-Contestó Martín.

El novio le contaba a Agustina las jugadas del partido, sin que ella le preste mucha atención…

“Si supieras que mientras vos te divertías jugando a la pelota, atrás de los árboles mi hermanito me cogía y me llenaba la conchita de leche…”

Estuvieron todos sentados ahí un rato más, hasta que caía el sol y era la tardecita ya. Los invitados empezaron a juntar sus cosas, y a irse.

Martín y su madre saludaron al novio de su hermana, y se subieron al auto. Se volvieron a casa.

Agustina y su novio se quedaron en la casa de campo. Ya cuando todos se habían ido, hasta los padres del cumpleañero, ambos entraron adentro, y comenzaron a besarse con locura.

Después de los besos, el novio quería coger ya, le sacó la remera a Agustina, pero ella lo detuvo.

– Pará un minuto.. tengo que ir al baño!

El tipo resopló, a Agus no le gustó nada, pero bueno…

Agustina caminó hasta el baño. A cada paso, sentía la concha muy húmeda, viscosa… y también sentía la bombacha sucia. Se metió al baño, y cerró la puerta. Se bajó la bombacha y el short, y se sentó en el inodoro.

Enseguida notó que la bombachita estaba manchada con semen, llevó una mano a su entrepierna, se tocó la conchita con los dedos, y notó como todavía le seguía saliendo leche de la concha…

Se asustó, su novio lo iba a notar sin ninguna duda, encima le chorreaba!

Se metía los dedos, tratando de sacar leche, las gotas caían al inodoro, estuvo así 2 o 3 minutos, siguió metiéndose los dedos, hasta que ya no se sacaba mas nada.

Agarró papel higiénico, y se lo pasó por toda la chocha, limpiándose de una vez por todas la leche de su hermanito. Cómo notaba que pasándose papel aún estaba húmeda, agarró una toalla del baño, y se la pasó por la concha, metiéndose un poquito la toalla adentro, para limpiarse bien… una vez hecho eso, dejó la toalla donde estaba, ahora sucia con semen y flujos!.. La chica se rió, divertida, como si hubiera hecho una travesura.

Se sacó la bombachita y el short, porque su novio se podía dar cuenta, y salió así desnuda del baño, lista para coger.

Su novio ya la estaba esperando en la cama, en pelotas, y con el preservativo puesto.

“Ay… esto va a ser un poco aburrido” Pensó Agustina.

Efectivamente, mientras cogían, hacían siempre las mismas posiciones… mientras tenía la pija de su novio adentro, con preservativo… ella ya notaba que no era lo mismo ni por asomo… que quería coger sin forro!

Notaba que no se sentía tan llena, que la pija de su novio no la llenaba tanto como la de su hermano… al sentir las dos pijas adentro el mismo día, se dio cuenta que la de su hermanito era más gordita, y que la llenaba más, provocándole más placer.

En unos minutos, el tipo se vino. Después de acabar, se quedaron los dos tirados en la cama. El novio la quiso abrazar a Agustina, pero ella se resistió… se levantó de la cama, y le pidió que la lleve a su casa ya.

Se sentía muy confundida y triste. No entendía que le pasaba. Quería estar con su hermano, no con su novio…

Ya entrada la noche, su novio la llevó hasta su casa, la dejó en la puerta, y se saludaron fríamente.

Agus ingresó a su casa, cerró la puerta con llave. Ya todos estaban durmiendo, porque estaban todas las luces apagadas. Fue hasta el baño a cepillarse los dientes y darse una ducha rápida, y se fue a su cama.

Entró a su habitación y prendió la luz, estaba Florencia acostada, al parecer dormida. Agus estaba desnuda, se metió a la cama de su hermana, y la abrazó. Florencia se despertó… y Agustina le contó todo. Se quedaron dándose mimos en la cama, hasta que se durmieron juntas.

Alegres y contentas por lo que había pasado con Martín, pero tristes por lo que había pasado con el novio. Agustina entendió que ya no lo quería, que no tenía sentido esa relación. Iba a cortarle a su novio pronto, pero aún no estaba preparada para dar ese paso, no se animaba a decírselo. Pero ya era hora, la decisión estaba tomada. Lo iba a dejar.

Al otro día, Agustina buscó las pastillas del día después que tenía guardadas en uno de los cajones de su pieza, para situaciones de emergencia. Sacó una y se la tomó con un vaso de agua.

Continuará…

Hermanas: tangas y bombachas VIII

Viernes, marzo 27th, 2015

– Basta que estoy estudiando!!! No te aproveches!!!- Dijo Florcha en voz alta.

Martín se quedó quieto, con la pija parada y húmeda, mientras le tenía agarradita la tanga a su hermana.

– Es suficiente pendejo! Soltame la tanga que me estás por coger!
– Ya te dije que no te voy a coger… dale hermanita… me dejás correrte la tanga un poquito para verte?
– Qué me querés ver pervertido?
– Quiero verte la concha y el ojete.. porfi.
– Nooo!!… soltame la tanga! No seas cochino!

Florencia llevó una de sus manos atrás, a su cola, para agarrarle la manito a su hermano y sacársela de su tanga. Un poco más y quien sabe que hubiese pasado. Retiró de ahí la mano de su hermano, y se sentó en la cama.

– No te pases pendejo! Casi me violas!
– No seas tan exagerada boluda! Si nomás quería que me muestres la conchita… que mala que sos!
– Bueno, hacete a la idea de que nunca te la voy a mostrar… ¿entendiste?
– Ufaa… porquéeee?????
– Porque no le puedo mostrar la concha a mi hermano! Encima solo mamá y Agus me vieron la chocha… nadie más. Me da vergüenza!
– A mi también me daba vergüenza mostrarles la pija.. pero lo hice…
– Está bien hermanito, pero entendé que es distinto!
– Bueno… te entiendo. Perdoname! Me dejás pasarte mi pito por tu cola como recién?
– NO!.. basta… eso es demasiado, pendejito sucio…
– Jooo. Con qué me puedo pajear ahora??-Preguntó Martín con la pija en la mano.

A todo esto, en la otra cama, Agustina se tapó con una sábana, y sin que la vean, se quitó el jean, se sacó la tanga, y se volvió a poner el jean sin nada debajo.

– Tomá hermanito, hacete la paja con mi tanga. ¿La querés? Mirá que la dejé con mucho olor!-Le ofreció la tanga Agustina.
– Sii. Gracias Agu!

Agustina le alcanzó la tanguita fucsia mojadita a su hermano, y se fue a la ducha. Mientras caminaba hacia el baño, no podía creer que se estuviera pajeando viendo como casi cogen sus hermanos. Se había puesto muy cachonda viendo como el pendejo le pasaba la pija parada por toda la cola a Flor. Se metió a la bañera y trató de olvidarlo. Al fin y al cabo Florencia tenía razón. ¿Qué pasaba si se la metía? ¿Disfrutaría viendo eso? Eso era incesto del más alto nivel. Mejor no pensó más, y quiso olvidar y enterrar el suceso. Se duchó y se fue de una amiga.

Martín se quedó en la habitación con Florencia. Abrió la tanga de Agustina y se la encontró bien húmeda. La zona de la vagina estaba muy olorosa. Se la llevó a la nariz mientras se pajeaba en frente de su hermana, que lo miraba sentada de frente en su cama.

Martín estaba cerca de terminar, cuando le habló a Florcha:

– No me querés hacer la paja Flor?
– No!
– Si ya me la hiciste.. que te cuesta una vez más, dale… mirá lo dura que la tengo!
– No hermanito… la otra vez te la hice porque quería aprender a hacer la paja… pero fue una única vez. No te vamos a pajear más!

El chico se resignó aceptando su derrota, y siguió oliendo la tanga de su hermana mayor, mientras le miraba las tetas en el corpiño a Florcha y se pajeaba.

– Aunque sea me mostras la cola Flor?
– …Sólo mostrar? Para que veas nomás.. eh.
– Siii. Quiero acabar viéndote la cola hermanita.
– Ok.

Florcha se dio vuelta y se puso en cuatro arrodillada en la cama, mostrándole todo el ojete entangado a su hermano. La tanga estaba llena de la babita de la chota de él. Martín podía verle toda la cola, con la tanguita blanca tapándole la raja del culo, el agujero y la concha, nada más. Encima estaba como perrita esperando recibir pija por atrás, mientras se le notaba toda la conchita marcada en la tela.

El muchacho no podía más… verla así era increíble. Si tan solo… si tan solo pudiera verle la concha! Se tenía que contentar viéndole la rajita de la chochita marcada en la tanga.

Mientras la miraba así, y sentía el olor a concha de la tanga de Agustina, empezó a acabar, saltando leche y cayendo toda en el suelo de la habitación de las chicas. Otra vez todo el piso manchado con leche del chico….

Florencia sintió los leves gemidos de su hermanito, y supo que ya había acabado. Salió de esa posición, y miró a su hermano con la mano en la pija y todo el semen en el suelo.

– Uff… gracias Flor! Estás hermosa… tenes una cola increíble.
– Gracias tontito. Querés que limpie?
– No.. dejá. Limpio yo.

Martín salió en pelotas de la habitación, se fue hasta el lavadero. Se pasó la tanga olorosa de Agustina por toda la pija, limpiándose los restos de leche, y la tiró al lavarropas. Agarró un trapito húmedo y volvió a la habitación.

Se agachó, y limpió el piso, sacando todo el semen aún fresco con el trapo mojado, mientras Florencia aún con la calza en los muslos, así en tanga y corpiño, seguía repasando en su cama.

Martín, ya habiendo limpiado todo, la miró.. le volvió a mirar la cola entangada.

– Flor… no me voy a cansar de decirte que tenés la cola más linda y grande del mundo…
– Jaja, y yo no me voy a cansar de decirte que me avergonzas hermanito!!!!
– Sos tan sexy.. estás tan buena!…Quisiera volver a pasarte la pija por la cola… algún día me vas a dejar otra vez?

Florencia dejó de mirar la carpeta, y observó a su hermano. Le respondió con su mejor intención, tratando de sonar amable.

– No… mirá hermanito, yo te quiero mucho, pero no podes hacer eso.. en serio. Te estás pasando… eso es demasiado, ¿entendés? Hacete la paja con nuestras tangas… o me vas a decir que ya no te gustan?
– Sí, si me gustan mucho. Bueno, te entiendo hermanita. Gracias.

Florencia le sonrió y Martín se fue a lavar el trapo lleno de semen.

La chica terminó de repasar todo y ya estaba lista para el examen.

Cuando se fue a bañar, se sacó la tanga toda húmeda, en la parte de atrás manchada con líquido pre-seminal frondoso del muchacho, y en la parte interior, por su húmeda y caliente chochita virgen. Se había excitado mucho con lo que había pasado, pero no quería distraerse con nada para el examen. Le dejó la tanga en el baño por si su hermano se quería hacer otra paja, y se bañó sin tocarse. Se fue a dormir temprano.

Cuando se fue a duchar Martín, agarró la tanga blanca de Florcha que tenía puesta hacía minutos, y la abrió en su forma original como tantas veces para olerle la parte de la concha. Se dio cuenta de que estaba toda la tanga brillosa ahí, por lo tanto su hermana se había excitado. Le gustó saber que a pesar de que su hermana le puso los puntos, se había calentado. Las conchas, y las tangas dejan rastros!!!

Le sintió el olor a concha a la tanga y se le puso dura de nuevo. Se la enrolló toda en su pija, y se pajeó llenando por completo la tanguita de leche caliente. La metió en el lavarropas y lo encendió.

Pensar en que hace minutos esa tanga estaba toda marcadita por la conchita húmeda de su hermana, lo ponía como loco.

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Capítulo XII: Jugando a provocar

Ya a la mañana siguiente, Florencia y Martín fueron a su último día en el colegio por ese año, y el verano se hacía sentir.

Florcha estuvo muy nerviosa toda la mañana, el examen fue muy difícil, pero logró aprobar.

Fue mucha la felicidad de la chica, cuando ese día finalmente aprobó el examen de matemáticas.

Cuando volvieron a casa al mediodía, ya de vacaciones, Florencia comunicó la buena noticia a sus hermanos, y obviamente le agradeció el esfuerzo a Martín por haberla ayudado tantas semanas.

A la mayor, Agustina, aún le quedaban algunos días más para rendir exámenes finales de la universidad, pero estaba bien encaminada.

Transcurrieron un par de días sin mayores sorpresas. Martín quería llegar a más con sus hermanas, pero ellas no querían… sólo se limitaban a dejarle las bombachas recién usadas en el baño, para que él se haga pajas.

Uno de éstos días, mientras el chico estaba una tarde aburrido jugando a la play, empezó a recordar como sus hermanitas le hicieron la paja, y se le paró la pija. Apagó la consola y buscó a alguna de sus hermanas por la casa. Se percató de que Florcha había salido con sus amigas, y fue hasta la habitación de sus hermanas, encontrando a Agustina estudiando acostada en la cama.

La chica estaba estudiando acostada boca abajo, con una remerita y en bombacha, sin pantalón. Martín le veía bien el culo, con una bombachita negra cubriéndole la raja del orto.

– Agu, ¿vamos a jugar un ratito?

Agustina, sin dejar de leer los apuntes, le respondió:

– ¿A qué querés jugar?
– No sé… me puedo hacer la paja acá?
– Estoy estudiando ahora nene…
– Joooooo.-Resopló Martín desilusionado.
– Tengo que rendir, hermanito.. no me molestes por favor. En un rato te dejo la bombacha en el baño.

El chico se fue de la habitación algo triste y siguió jugando a la consola… unas horas más tarde, se hizo la paja en el baño oliendo la bombacha negra de Agustina.

Pasó una semana, con Florencia pasando mucho tiempo con sus amigas, y Agustina estudiando para sus exámenes, en que el chico empezaba a notar que no avanzaba nada con ellas. No quería resignarse a sólo pajearse con sus tangas.

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Una de esas tardes, en pleno diciembre, ya con el verano oficialmente instalado, y como saben en el hemisferio sur, con mucho calor…

Esa tarde, Agustina se fue a bañar como siempre. Terminó de estudiar, y se metió a la ducha. El calor era insoportable. Abrió la canilla de agua fría y se refrescó.

Cuando salió de la bañera, y se secó con la toalla, agarró la ropa limpia que había llevado al baño para ponerse.

Primero se puso la bombachita, después el corpiño. Se iba a poner el jean, pero desistió. Hacía mucho calor. Recién terminaba de bañarse y ya casi empezaba a sentirse un poco transpirada. Salió del baño así, en corpiño y bombacha. Cuando apenas salió del baño, miró para atrás y vió a su hermano en la cocina. Le estaba mirando la cola. Se dio cuenta enseguida.

Sonrieron los dos, la chica no le dijo nada, y Agustina caminó por el pasillo hasta su habitación, sabiendo que su hermanito desde la cocina le estaba viendo la cola mientras caminaba. Se sintió acalorada… hacían varios días que estaba con la mente en el estudio, y sentir de nuevo esa miradita del chico, le elevó la temperatura en el cuerpo.

Martín se quedó embobado viéndole el ojete desde atrás, mientras ella caminaba. Que caliente se veía.

La chica entró a su habitación, y no se puso nada más, así con poca ropa siguió estudiando, aunque con la mente algo perturbada, por la miradita que le había dado el chico.

Un rato después, llegó Florencia a casa. Dejó sus cosas en el living y se fue a su pieza. Se encontró con su hermana estudiando en ropa interior.

– Que hacés hermanita.
– Hola Flor…
– ¿Todo bien?.. ¿Y esa cara?-Le preguntó Florcha.
– ¿Qué cara?-Dijo Agustina riéndose.
– No te rías boluda… te conozco. Hiciste algo con el pendejo?
– Jaja.. no tonta. Aunque me puse un poco calentona porque cuando salí de bañarme, me miró toda la cola.
– Saliste así en bombacha?
– Sí.. no ves el calor que hace?

Las dos se rieron.

– Pobre.. seguro lo re calentaste.
– Jaaa.. mirá quien habla. Si le debe encantar al pendejo…
– Bueno, eso seguro.

Florencia se preparaba para ir a ducharse. Agarró una toalla, la ropa limpia, y se alistaba a salir de la habitación para ir al baño.

Agustina estaba algo excitada por lo que había pasado.

– Che… ¿te animás a hacerlo vos?…-Le preguntó una divertida Agustina a su hermana, sonriendo.
– …Qué? No te entendí.-Respondió Florencia, mirando la cara de traviesa de su hermana mayor, sabiendo que estaba tramando algo.
– Que ahora vayas hasta el baño en corpiño y bombacha, a ver si te mira.
– Ay boluda no seas forra… pobre… me va a re mirar.
– Jaja.. dale! Seguro que le re gusta…
– Bueeeno…pero cualquier cosa fue idea tuya, eh!
– Jajaja sí… Después contame si te miró.
– Jaja ok.

Florencia se quitó toda la ropa que traía encima, y sólo se quedó como le había dicho su hermana, con un corpiño color piel, y una bombachita gris.

Agustina la miró… y ambas se rieron. Sabían que su hermanito la iba a mirar de arriba a abajo.

Florcha finalmente salió de la habitación así, con una toalla en la mano, y en la otra, la ropa limpia para ponerse. Apenas salió de la habitación hacia el pasillo, inmediatamente Martín en la cocina giró su cabeza y la vió de frente, caminando por el pasillo. Le miraba las tetas, cubiertas bajo el corpiño, y las piernas desnudas, más el pubis cubierto por esa bombacha gris que tantas veces había llenado de leche. La chica lo miró, y se metió al baño, sabiendo que la había mirado entera.

A Martín se le puso muy dura enseguida.

Unos minutos más tarde, cuando Florencia terminó de bañarse, sólo había llevado como ropa limpia una tanga, y una remera manga corta.

Se puso la remera, sin corpiño, y se puso la tanguita. Salió así del baño, y fue hasta la cocina a buscar un poco de agua, para ofrecerle una mejor vista a su hermanito. Su hermano la volvió a mirar. Mientras se servía agua de la jarra de la heladera, el chico le miraba el enorme ojete, con una tanga roja cubriéndole poco. Florencia terminó de beber agua, sabiendo que su hermano la miraba. Empezó a sentir un cosquilleo en la conchita, al sentirse tan putita. Se dio vuelta rápido y lo cazó viéndole la cola.

– Que haces pendejito cochino?-Le preguntó Florcha sonriendo.
– Te miraba la hermosa cola que tenés…

Florencia se rió y volvió a su habitación, encantada de haber calentado a su hermanito tan gratuitamente.

Una cosa era mostrarle la cola a su hermano porque él se lo pedía explícitamente, a cambio de haberle enseñado matemática, y haberla ayudado a estudiar para un examen.

Pero mostrarle la cola en tanga, gratis, haciéndose la tonta, era otra cosa muy distinta. Se dio cuenta de que lo hizo sólo para calentarlo, y a ella le encantó eso… y se humedeció.

Caminó y llegó de nuevo a su habitación.

– Yyyy… qué paso? ¿Te miró?-Preguntó enseguida muy ansiosa Agustina.
– Siiiiiii… mucho!-Respondió Florcha, mientras se acostaba en su cama.
– Contame bien… y te gustó?
– Si… me miró toda… encima fui a la cocina a tomar agua, dejé que me vea bien toda la cola…

Ambas se rieron, tras haber calentado a su hermanito a modo de juego.

El chico tuvo que descargarse haciéndose la paja oliendo la bombacha gris que había dejado Florcha en el baño, pensando en su ojete entangado.

Así las hermanas empezaron a pasearse más en ropa interior apropósito por la casa. Aprovechando que mamá nunca estaba en casa por la tarde, las dos chicas se dejaban ver en corpiño y bombacha, e incluso tanga, por la casa, con la excusa del calor. Ellas se divertían haciéndolo. Les gustaba sentirse miradas por su hermano.

A la mañana siguiente, Agustina ya se había ido a la universidad, mamá al trabajo, y Florencia junto a Martín se quedaron durmiendo, disfrutando de las vacaciones.

Cerca del mediodía, Florcha se despertó, se levantó en remera y tanga como estaba ayer, se arregló un poco el pelo frente al espejo en su habitación, y salió así para la cocina. Se iba a poner una calza, pero hacía mucho calor. Aparte así calentaría a su hermano. Miró el reloj, casi eran las 12. Cerró la cortina de la ventana para que no entre más sol.

Así vestida con la remera y la tanguita roja, sin nada más, empezó a sacar las cosas de la heladera para preparar algo para comer. Fue hasta la habitación de su hermano, lo llamó para despertarlo, y siguió cocinando.

Caminar por la casa en tanga era algo que le agradaba, y la ponía excitadita…

Mientras estaba en el mesón preparando la ensalada y unas pastas, Martín apareció en la cocina bostezando, recién levantado. Estaba en cuero, solo con un short.

Miró a su hermana… y otra vez estaba en tanga, por Dios. La miró mientras se sentaba en la mesa de la cocina… ya con la pija parada. Se veía súper sexy, con el pelo morocho enrulado cayendo por su espalda, con la remera llegándole justo hasta el comienzo de la cola, y la tanguita roja cubriéndole apenas poco de ese orto descomunal. Miraba como la tela se le metía entre las nalgas…

Florcha preparaba el almuerzo de espaldas a él, mostrándole el culo entangado de manera gratuita.

El chico no quiso perder la oportunidad, y se puso de pie, se le acercó por detrás, mientras ella preparaba el almuerzo en el mesón. Ahora tenía su pija parada haciendo bulto en el short, a escasos centímetros del ojete en tanga de su hermana. La agarró desde atrás, poniendo ambas manos sobre la remera de la chica, en las caderas, y le apoyó la pija en el medio de la cola.

– Me dejás apoyarte un poquito?-Le preguntó el chico, ya apoyándola entera.
– ¡Hey! ¡¿Qué hablamos hermanito?!… Salí…
Florcha lo empujó un poco hacía atrás, despegándolo de ella. Al ratito, el chico nuevamente la apoyó igual, poniéndole la verga en la cola.

Florencia lo re sintió, notó como la pija del chico se le incrustaba en su cola, estaba durísima… y se le empezó a humedecer la concha bajo la tanga.

– ¡¿En qué habíamos quedado pendejo?!-Dijo Florcha tratando de empujarlo para atrás.
– …Vos tenés la culpa por estar en tanga, así me re calentás, boluda…
– Bueno hermanito, pero estoy así porque hace mucho calor…
– Dale.. déjame cogerte un minuto así, si ni siquiera me la saqué del short…
– Basta!… vamos a comer…

Florencia lo separó de ella, tratando de comportarse.

Una vez la chica terminó cocinar, se dio vuelta con la comida y la puso en la mesa, notando como a cada paso su hermanito le miraba la entrepierna y la cola, sintiendo como esa tanga le cubría muy poco. Con las miradas, andar tan suelta de ropa, y la apoyada… ya tenía la concha bien húmeda.

Esperaron a Agustina, y se pusieron a almorzar.

Cuando Agustina llegó a casa y abrió la puerta, vió a su hermana parada en tanga sirviéndose agua, y a Martín comiendo, con tenedor en la boca, mientras la miraba… que panorama!

Apenas ingresó, se miraron entre las chicas sonriéndose. La mayor dejó su portafolio tirado a un costado en el piso.

– Que calorrrrrr que hace!

Se sacó la remera, y se bajó el jean, sacándoselo en frente de sus hermanos, ahí en la cocina.

Se quedó en corpiño y bombacha, mientras ambos la miraban. Se sentó en la mesa y se sirvió un vaso de coca-cola, mientras le pedía a Florcha que le pase la ensalada.

Comieron así, los tres casi en bolas, sin que ninguno diga nada. Martín ahora le miraba las tetas en ese corpiño a Agustina, y como se movían cuando la chica levantaba el tenedor para comer.

Tras el almuerzo, las chicas se fueron a su habitación, mientras a Martín le tocaba levantar la mesa y lavar los platos.

Una vez que ambas se acostaron en sus camas, se pusieron a hablar:

– Hay que admitir que es un juego divertido… viste como nos mira?-Dijo Agustina.
– Si… aunque otra vez me apoyó, boluda.. antes de que llegues!
– En serio??!!??
– Siii… me apoyó entera… encima me dijo que lo re caliento así en tanga!
– Contame bien todo!

En ese momento, Florcha le contó como su hermanito se había calentado y la había apoyado en la cocina.

Mientras le contaba, ella que ya había quedado algo excitada, se calentó más contándolo. Una vez que le contó todo, a Agustina le gustó, y quiso ir a más:

– Me diste ganas de calentarlo, pendeja! ¿Vamos a seguir jugando?-Preguntó Agustina.
– ¿Cómo?
– Voy a ir así a buscar mi portafolio que dejé en la cocina…
– Jaja dale!

Las dos se rieron, Agustina se levantó de la cama, y caminó hasta la cocina en corpiño y bombacha, para jugar a calentar a su hermanito…

Llegó a la cocina, su hermano escuchó sus pasos y se dio vuelta mientras lavaba los platos, ahí la miró.

Agustina sin decir nada, buscó su portafolio de la uni, y se agachó para agarrarlo, mientras le mostraba el culo a su hermano, haciéndose la tonta. Una vez en su mano, se dio la vuelta y miró al chico, notando como la miraba toda. Regresó a su habitación, habiendo logrado el objetivo.

El muchacho le vió toda la cola mientras se agachaba, en la posición perfecta para culearla, mientras la bombachita se le metía adentro.

A Martín, este cambio en sus hermanas, le parecía algo extraño. Si bien varias veces las había visto en ropa interior por la casa, era una vez cada tanto. Ahora se le mostraban así todos los días, sabiendo todo lo que había pasado. Empezaba a tener la leve sospecha de que lo hacían para calentarlo… pero se dijo que quizás eran sólo ideas suyas.

Lo que sí era cierto, era que tenía la pija como una bomba a punto de estallar… después de haberlas visto a las dos así. Era un martirio…

Se tuvo que pajear otra vez, pensando en ellas. Quería cogérselas y culearlas a las dos, por más que sean sus hermanas… necesitaba hablarlo con alguien, pero no se lo podía contar a nadie, ni a su más íntimo amigo.

Cuando Agustina llegó a su habitación, le contó a su hermana lo puta que había sido, agachándose para mostrarle bien el ojete. Obviamente, ambas se divirtieron.

Este jueguito de andar casi en bolas por la casa les empezó a gustar mucho a las chicas, que les encantaba recibir las miradas de su hermanito menor.

El problema era que al pobre chico lo calentaban mucho, y no lo dejaban ir a más.

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Al día siguiente, por la tardecita, con el sol ya cayendo, Martín llegó de jugar un partido de fútbol con amigos, cuando entró a casa y se encontró con Agustina caminando por el living en ropa interior.

La chica juntó sus carpetas de la uni en la mesa del living, y cruzó la sala para volver a su habitación, para estudiar. Cuando lo vió al chico, se le subieron las pulsaciones un poco, sabiendo que la estaba mirando.

El chico dejó sus botines en el suelo, mientras se dedicaba a mirarla, la podía ver de frente. Tenía un corpiño color negro, sin tirantes en los hombros, sólo atrás…no entendía como no se le caía! Encima soportar esas grandes tetas… y abajo traía una tanguita negra, del mismo estilo del corpiño… parecía que combinaban. Enseguida notó su miembro crecer poco a poco debajo del pantalón deportivo.

Agustina, con sus carpetas en la mano, empezó a caminar así por la sala, cuando Martín, nuevamente, no pudo contenerse.

– Que linda estás hermanita…
– Ja…gracias pendejo… vos también.
– Jaja… te puedo decir algo?
– …Mmmm.. depende. Jaja.. sí, dale.. qué?
– Estás tremenda así… y ese corpiño te queda perfecto.
– En serio?
– Sí…¿puedo acariciarte una teta? ¿Aunque sea por arriba del corpiño?
– ¿Otra vez?
– Si… son enormes! Quiero tocártelas de vuelta…porfi.
– ….mmmmm…………Bueno.. pero 5 segundos, ok?

Martín aceptó y agradeció… 5 segundos eran mejores que nada.

Estiró su brazo, y abrió toda la mano, apoyándosela toda sobre el corpiño, en una de sus tetas. Agustina lo miraba. El chico inmediatamente movió su mano, acariciando y manoseando toda la teta. Todavía no podía creer lo perfectas que eran esas tetas.

Agustina le retiró la mano.

– Bueno! 5 segundos… listo!
– Ahhh… un ratito más!
– Jaja no, suficiente pendejito… ¿la tenés parada?-Le preguntó Agustina mirándole el bulto en el pantaloncito.
– Si…se me para viéndote en corpiño y bombacha… o eso es tanguita?
– Es tanguita! ¿Te gusta?
– Siii… ¿me mostrás como te queda en la cola?

Agustina le dio el gusto a su hermano, y se dio vuelta, para mostrarle la cola.

Martín le veía ahora la espalda completamente desnuda, excepto por la tira del corpiño, y abajo la tanguita negra diminuta casi sin cubrirle nada… le estaba viendo el ojete prácticamente desnudo! La línea de tela de la tanga era demasiado fina, y se le enterraba por completo en el orto.

El muchacho se calentó mucho, y sin decirle nada, le apoyó la palma entera de la mano en la cola, en uno de los cachetes.

– Heyyyyyyyyy!!!… sacá la mano de ahí!!!!!!!!-Exclamó Agustina.

Martín obedeció tras haber sentido el culo caliente de su hermana mayor, y enseguida trató de apoyarle la pija en la cola. Lo intentó, pero la chica estuvo atenta y no se dejó.

– Qué hacés?

Martín volvió a intentarlo, aprovechando que Agustina estaba contra la pared del living, y esta vez sí, empujó hacia delante, y con la chota bien parada bajo el short, se la clavó entre medio de las nalgas.

– Ayyy nooooo hermanito…
– Dale.. dejate Agus…

El pendejo pensó que para andar así en tanga por casa, había que pagar un precio.

Martín empujaba hacia delante y atrás como ella misma le había enseñado, apretándole la pija en la cola. Con esos movimientos, mientras le enterraba la pija, la tanga despareció entre las nalgas del culo, se le metió por completo adentro de la raja del ojete.

La chica trataba de defenderse, esto de jugar a calentar a su hermano se le estaba escapando de las manos. El chico mientras la apoyaba fuerte, llevó una mano hacia delante y le agarró una teta por encima del corpiño, manoseándosela entera.

Agustina estaba apoyada en contra de la pared, con las carpetas de estudio en una mano, tratando de frenar a su hermanito.

– …Ay no nene… tengo que estudiar! Dejame…

La chica se movió un poco para el costado, zafándose del acoso del chico, que la quería agarrar de nuevo.

– No te dí permiso para que me hagas eso pendejo!

Agustina se fue hasta su habitación a seguir estudiando… otra vez había estado cerca. Un poco más y…

El siguiente par de días, fueron parecidos. Agustina y Florencia andaban por la casa en corpiño y bombacha, para jugar a calentar a su hermanito, que las miraba y no podía hacer nada, más que masturbarse con sus bombachas en el baño.

Además el chico notaba que cuando estaba mamá en casa, por las noches, las dos se vestían un poco más.

Se levantaba, y veía a Florencia preparando el almuerzo en tanga, estaba jugando a la play, y pasaba por el living Agustina en bombacha, era un calvario. Y las otras dos, se reían entre ellas cuando se contaban como se habían paseado en frente de él para calentarlo un poco.

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Agustina ahora ya había rendido sus últimos exámenes, y por fin podía disfrutar de unos meses de vacaciones como sus hermanos.

Un buen día, ya cerca de navidades, con el sol machacando y haciendo saltar los termómetros…

Martín se despertó al mediodía, fue hasta la cocina y observó a sus dos hermanas en corpiño, Florcha estaba en bombacha, y Agustina tuvo la decencia de ponerse un shortcito deportivo al menos.

Mientras esperaban la comida, Florencia puso la mesa… el mantel, los platos, los cubiertos… y mientras lo hacía, le ponía el culo al lado a su hermano, para que se lo vea todo. La zorra lo hacía a propósito, mientras se miraba con Agustina para divertirse.

El chico trató de pensar en otra cosa, pero no… apenas levantado y ya con la verga apretándole el calzoncillo. Florencia estaba con un corpiño ajustado blanco, y una bombachita violeta… era imposible no mirarle ese enorme y gordo ojete con el que tantas veces se había hecho la paja.

Comió como pudo, ya un poco harto de calentarse porque a las señoritas se les ocurre andar casi sin ropa por el calor.

Después de eso, a la hora de a siesta, Martín se dedicó a ver un partido de fútbol en la TV de la cocina. Lo peor era que no podía sacarse de la cabeza el culo de su hermana. Esa mañana estaba muy caliente.

Las chicas estaban en su pieza, con el ventilador prendido al máximo, el calor era insoportable.

Agustina estaba sentada en su cama con la notebook en sus rodillas, navegando en Internet, algo transpirada… mientras Florencia se estaba pasando una crema por las piernas, de pie en frente del espejo.

– Flor… vas a buscar un poco de agua a la heladera?
– …Ok…

Florencia iba a salir de la habitación, mientras Agustina le miraba el ojete a su hermana, y se le ocurrió una idea.

– Esperá… está Martín en la cocina?
– Sí.-Respondió Florencia.
– Tengo una idea.
– ¿Querés que lo caliente mostrándole la cola?
– Sí.. pero vení acá primero.

Florencia fue hasta donde estaba Agustina, y se quedó parada en frente de su hermana, aún sentada en la cama.

– Date vuelta!

Florcha se giró, dándole la espalda a su hermana. Ahora Agustina tenía el orto de su hermanita a escasos centímetros.

Estiró sus manos hasta la cola de su hermana, y le agarró la bombacha violeta a Florencia.

– Qué estás haciendo?
– Te voy meter la bombacha más adentro de la cola así lo calentás más!…
– Que hdp que sos!-Dijo Florencia riéndose.

Agustina agarró la bombachita de su hermana en la parte de la cola, y se la metió bien adentro de las nalgas, para dejar más a la vista, mientras con sus dedos rozaba toda la piel en esos cachetes gordos. La estiró para arriba, de manera que la parte de tela que cubría la raja del culo, se deslizó hasta meterse toda adentro.

– Que orto tenés boluda.-Dijo Agustina dándole una palmada en un cachete.
– Hey.. pará.. me la metiste toda!-Dijo Florencia mientras se tocaba la cola y no encontraba la tela, dándose cuenta que se la metió toda.

Las dos se rieron, y ya Florencia salió de su habitación con la bombachita violeta bien enterrada en la cola por su hermana. La sentía demasiado adentro… tenía la cola casi desnuda para calentar a su hermanito. La sintió tan clavada en el ojete que se sintió muy putita… solo se le veía la tira de la bombacha en la cadera, y el pubis.. parecía que tenía la cola completamente desnuda.

Caminó hasta la cocina así, abrió la heladera, y su hermano dejó de mirar el partido, para mirarla a ella.

Martín sacó la vista del tele, y observó como Florencia abría la heladera, de espaldas a él, en corpiño y bombacha, pero con el ojete completamente descubierto… sólo le veía el elástico de la bombachita en la espalda baja.

“Hija de puta… no podés ser tan zorra de andar así por casa.. encima tenés el culo más grande del mundo.”

El chico, que ya estaba caliente y un poco molesto por la situación, se puso de pie.

Florencia cerró la heladera, mientras tenía la botellita de agua en la mano, tratando de quedarse unos segundos más así para mostrarle toda la cola casi desnuda a su hermano. Estaba sonriendo sabiendo que el chico la estaba mirando.

Martín caminó hasta donde estaba ella, y se sacó la pija parada del pantalón, dejándola al aire libre.

Florencia se iba a dar vuelta, pero enseguida el chico la agarró desde atrás, de la espalda y la empujó levemente contra el mesón.

– Ay que te pasa nene?

Martín se agarró la pija con sus dedos, y se la llevó hasta la cola de su hermana, haciendo contacto entre el glande y la piel de las nalgas.

– Paraaaa hermanito… eso es tu pija?
– Siiiii.
– Qué hablamos?!?!? Soltame ya pendejo!
– No seas tan provocadora entonces! Te dije que en tanga me calentás!
– …Ay pero…
– Nada! Me voy a hacer la paja en tu ojete así aprendes a no ser tan zorra!
– Ya te dije que me visto así porque hace calor hermanito… soltame dale!

Martín no obedeció, estaba muy caliente como para detenerse esta vez, mientras le apoyaba todo el tronco de la pija en la cola, llevó sus manos adelante y le empezó a manosear ambas tetas por encima del corpiño.

– Nooo.. paráa pendejo!!! No podés hacer esto….te estás pasando!!!!-Decía Florcha mientras trataba de sacarle las manos de sus tetas, pero no podía.
– Sacate las tetas afuera Flor, te las quiero tocar!
– Bastaaa!!! Hacete la paja con las bombachas y punto.. si querés después te doy mi bombacha…pero dejame!
– No, qué bombacha?!?!?.. me voy a hacer la paja en tu cola así aprendes hermanita.. me calentaste demasiado!

El chico empujó para adelante, y mientras apretaba a Florencia contra el mesón de la cocina, le metió la pija en el medio de la cola, clavándosela entre las nalgas, sintiendo la tela de la bombacha ahí bien adentro.

– Mmmm zorrita… mirá como te metiste la bombacha en la cola para calentarme… y eso que sos virgen…
– Perdóname hermanito.. no lo hice a propósito!

El chico se separó de ella, y sacó una mano de sus tetas, para llevarla atrás y agarrarle bien la bombacha del elástico de arriba. Tiró hacia arriba, haciendo que la bombachita violeta se le entierre al máximo en el ojete, y se le clave bien la concha.

– Ayyyyy me haces mal pendejo!!!! Me aprieta la concha!!
– Eso te pasa por ser tan puta hermanita!
– No soy putaaa!!… bastaaaaaa.. porfaaa sacame la bombacha de ahí que se me clava en la chocha y me duele! Me vas a lastimar!!!!

Florencia sentía como su hermano le clavaba la bombacha bien arriba, y le estaba doliendo la concha mientras se la apretaba así.

Martín, con la mano izquierda le agarraba y manoseaba una teta por encima del corpiño a su hermana, y con la mano derecha se empezó a hacer la paja en el culo de la chica.

Florencia sintió la cabecita de la pija bien dura, hinchada y babeada, tocándole la cola, junto con la mano de su hermano, notando como se estaba pajeando en su ojete.

– No lo hagas hermanito… por favor… no te podés hacer la paja en mi cola! Esta mal!! Muy mal!! No seas chancho!
– Jodete por ser tan puta Flor!… te voy llenar el culo de leche.. todo este ojete hermoso que tenés.

El chico se hacía la paja, con el movimiento de su mano hacia arriba y abajo, le tocaba los cachetes de la cola a su hermana, mientras que la cabecita de la pija hacía contacto también con la piel de la chica, en la raja del ojete, dejándole todo el líquido pre-seminal ahí en la cola. Mientras tanto, con la otra mano le tocaba la teta.

Florencia dejó de resistirse un poco, sabiendo que ella misma tenía la culpa por haberlo provocado tanto. Todavía tenía la bombacha violeta bien clavada en la conchita, y mientras su hermanito la manoseaba toda y se pajeaba en su cola, se empezó a calentar.

Era la primer mano de un chico que le tocaba las tetas, y encima la pija de su hermano estaba bien dura, sentía como le mojaba la cola con esa babita que le sale del glande.. y ahí ya sintió que la concha se le humedecía.

Martín le miraba bien ese enorme y gordo ojete mientras se pajeaba sobre él, estaba en una posición casi como si estuvieran cogiendo, sabía que si le metía la pija más abajo, podría sentirle la chochita a su hermana!

El muchacho trató de moverle el corpiño, y no pudo.

– Dale Flor, sacate las tetas afuera un ratito!
– Noo…
– Porfaaa…

Florencia ya sintió que estaba mojando la bombachita, no podía creer que se pusiera tan excitada…

Martín dejó la paja por unos segundos, mientras se la dejaba así paradita punteándosela en la cola, y con ambas manos adelante, trató de bajarle el corpiño y sacarle las tetas afuera. Mientras trataba de hacerlo, Florencia se cansó de tanto manoseo y lo ayudó. Florcha se sacó ambas tetas afuera del corpiño, dejándolas al aire libre, mientras sentía la pija de su hermano clavarse en el medio de la raja de su ojete, y sin admitirlo, le estaba gustando demasiado.

Tener esa verga jugando ahí, haciendo contacto con toda su cola, le encantaba, la mataba… de a ratos tenía el instinto animal de abrirse bien la cola para que su hermanito se la clave bien adentro, pero se contenía. Ya la pobre notaba la concha hinchada bajo la bombacha, mojando la tela.

Ahora con las tetas afuera del corpiño, Martín se las tocó bien, abriendo enteras las palmas de sus manos y agarrando las lolas por completo, sintiendo los pezoncitos bien duros en su mano…las tetas de Florencia eran más pequeñas que las de Agustina, pero las notaba mas firmes y redonditas.. ambas tenían unas tetas tremendas.

Luego, dejó una mano en una teta, y se dedicó a seguir con la paja, mientras Florcha se inclinaba un poco en el mesón, ya dejando al chico hacer lo que estaba haciendo.

Mientras sentía la suave teta y el duro pezón de su hermana en una mano, se pajeaba ahora rápido con la otra, tocándole a cada movimiento todo el culo gordo a su hermanita, con la mano y con la pija.

– …Avisá cuando vayas a acabar pendejo! No me vas a acabar en la cola!
– Siiiii… te voy a acabar en la cola hermanita…te voy a llenar la cola de lechita… por ser tan calienta pijas… y a Agustina le voy a hacer lo mismo, por ser tan calentonas!

Florcha se resignó. El chico ya sentía que se venía, haciéndose la paja en el enorme ojete de su hermana, casi desnudo, con la bombacha toda metida y estirada.

Le metió la pija un poco entre las nalgas, y se pajeó fuerte tocándola toda, con la pija metida en la raja de la cola, y con la mano tocándole todo el ojete mientras se pajeaba, con los movimientos.

– AAAAhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

Empezó a salirle la leche, seguía pajeándose en el ojete de su hermana, con una mano en una de sus tetas, se fueron sucediendo los enormes chorros de semen, uno atrás de otro, chocando contra el culo de Florencia, la leche le caía en los cachetes, en la bombacha, en el medio de la raja del orto, se le metían ahí…

La chica sentía como la leche bien caliente se le escurría por el medio de la cola… casi iba a tener un orgasmo sin tocarse. Notaba los chorritos de semen salpicarle toda la cola… en ese momento estaba tan excitada que se le hizo agua la conchita, sintiéndola toda mojadita, junto con la tela de la bombacha también empapada en flujo.

Martín se sacudió la pija, dejando saltar las últimas gotas de leche en la cola de su hermana, y se separó de ella, completamente exhausto.

Florencia se acomodó un poco, dándose la vuelta y mirando a su hermano.

– Te fuiste al carajo… tengo la cola llena de leche pendejo sucio! Cochino!!
– Andá así a tu pieza… mostrale a Agus como te dejé.. así también la voy a dejar a ella!

Florencia empezó a caminar por el pasillo con la botella de agua que le había pedido Agustina en la mano, con las tetas afuera del corpiño, con la cola repleta de lechita caliente de su hermano, toda manoseada y con la bombacha violeta manchada con semen y toda estirada metida adentro de la cola. Encima a cada paso que daba, sentía como la leche se le empezaba a caer por sus muslos, y también notaba como tenía la concha bien viscosa, llena de ‘miel’ vaginal, toda hinchadita producto de su excitación.

Abrió la puerta de la pieza, y vió a Agustina acostada en la cama, aparentemente escuchando música con los auriculares.

Inmediatamente la vió a su hermana, y se sacó los auriculares, se puso de pie y se la quedó mirando, re sorprendida, sin entender porqué estaba con las tetas afuera.

– Acá tenés el agua…-Dijo Florcha, dándole la botella a su hermana.
– …Qué… ¿qué hiciste?… ¿Porqué estás así?
– Tu hermanito se hizo la paja en mi cola, mirá, me llenó de leche.

Florencia se dio vuelta, mostrándole toda la cola salpicada de semen.

– Boluda… pará pará. ¿¡¿¡¿Cómo?!?!?
– Qué no entendés? Nos pasamos.. lo calentamos tanto que me hizo esto!
– Dios! ¿Y te gustó?.. Mirá todo lo que acabó… esto pasó recién???!!!??
– Sí!…

Agustina le miraba la cola, y la bombacha… todo manchado con semen. Llevó un par de dedos a la cola de Florcha, y juntó leche de los cachetes. Lo sintió tibio, así que se lo metió en la boca.

– Mmm todavía esta tibiecito boluda.. probalo…

Florcha llevó una de sus manos atrás, a su ojete, se metió un par de dedos en la raja del culo, y juntó leche… se la metió en la boca, y se la tragó, chupándose los dedos.

– Sí, está rica.

Agustina probó más, se agachó para estar a la altura de la cola de su hermana, y le metió los dedos entre las nalgas, donde había más leche. Juntó esperma y se lo comió…

– A ver, abrí la cola así saco más lechita.-Dijo Agustina.

Florencia, con ambas manos, agarró los cachetes de su cola, abriéndosela bien para su hermana.

Ahora se le veía toda la bombacha doblada ahí clavada, mientras que se le veía todo el semen salpicado alrededor.

Agustina le pasó los dedos por toda esa zona, cerca del ano, juntando lechita, y metiéndose los dedos en la boca, tragándosela toda. Le dio una palmada en un cachete, y se puso de pie.

– ¿Y te tocó las tetas que las tenés afuera del corpiño?
– Sí…
– ¿Cómo fue?
– Yo me hice la tonta mostrándole bien la cola como siempre.. y él se paró y me puso contra el mesón.. ahí empezó a pajearse en mi cola.. y después me pidió que saque las tetas.. me las tocó.. encima me dijo que a vos también te lo iba a hacer! jaja..
– En serio?!?!?
– Sí…Al principio traté de pararlo, pero no pude. Ya después me calentó tanto que me excité toda…
– Me imagino.. a ver mostrame.. ¿te excitaste mucho? ¿Te mojaste?
– Sí.. si cuando me empezó a caer la leche toda calentita en la cola, casi acabo sin tocarme!
– Jo!… a ver hermanita, mostrame como tenés la conchita.

Agustina llevó una mano a la entrepierna de su hermana, y apoyó dos dedos en la bombacha, sobre la concha de Flor.

– Me parece a mí o tenés la bombacha re mojada?
– La tengo re mojada Agus!

Era la primera vez que a Florcha, otra persona le tocaba la conchita. Su hermana se la había visto miles de veces cuando se cambiaban, pero nunca se la había tocado.

Agustina le apoyó y hundió un poco los dedos entre los labios de la chocha, hundiendo la bombachita en la vagina.

Florcha se estremeció, al sentir otros dedos que no eran los de ella, en la concha. Se agarró de su hermana, porque le empezaron a temblar un poquito las piernas. Apoyó su mano en uno de los hombros de Agustina.

– Epa! Así que así te dejó el pendejito…te puedo bajar la bombachita un poco?
– …Sí…-Respondió Florencia entre jadeos.

Agustina, con ambas manos, le bajó la bombacha mojada y olorosa a su hermana, hasta los muslos.

Volvió a meter sus dedos en la concha de Flor, ahora tocándole directamente los labios vaginales, completamente llenos de flujo.

– Mmmm… cómo te mojas chanchita… a ver.. donde tenés el clítoris…

Agustina le buscó el botoncito, embardunándose los dedos de esa sustancia babosa de la conchita de su hermana. Se lo encontró. Florcha se volvió loca apenas se lo tocó.

– Acá está! ¿Te gusta?
– Siii…

Agustina dejó esos dos deditos encima del clítoris hinchado, mientras que con la otra mano, la llevó hacia la cola de Flor. Se chupó un dedo, y se lo metió en la raja de la cola, tratando de buscarle el agujerito.

– Jaja.. no te asustes! Te voy a meter un dedito en la cola.. así está más bueno!

Florencia se limitaba a cerrar los ojos y morder los labios… su hermana le acarició con el dedo la cola, hasta que le encontró el agujerito bien cerrado… lo puso encima, y empujó para adentro, metiéndole un poco el dedo.

Con la otra mano, empezó a mover sus dedos sobre el clítoris, notando que Florencia iba a terminar pronto, estaba demasiado excitada. Sacó el dedo del culo, y lo volvió a chupar, lo metió de nuevo, y ahora le entró más, le entró el dedo en el culo hasta la mitad.

Ahora le masturbaba fuerte el clítoris lleno de flujo, mientras que le metía y sacaba medio dedo de la cola, notando como Florencia estaba casi temblando.

– Acabá hermanita… mirá cómo te llenaron la cola de leche… quien diría que sos virgen… acabá pendeja!
– MMMMMMHHHHHHMMMMM AAAAHHHHHHHHHHHH

A Florencia le llegó el orgasmo, se tensó entera, las piernas le flaquearon, mientras se agarraba de su hermana, que la estaba masturbando con dos dedos en el clítoris y otro metido en la cola, diciéndole cosas chanchas al oído! Su propia hermana mayor! Que sea ella, la calentó mucho más…

Mientras se venía con el dedo de Agus metido en el culo, se relajó, quedando totalmente floja… Agustina le sacó el dedito de la cola, y la acompañó hasta la cama, la ayudó a acostarse… estaba llena de flujo vaginal, de leche de su hermano… y súper cansada. Se quedó acostada boca arriba en la cama, toda enchastrada.

– ¿Te gustó?-Le preguntó Agustina.
– Sí… mucho…
– Mmm.. mirá cómo estabas hermanita…¿Dijiste que el pendejo me iba a hacer lo mismo a mí?
– Sí. Porque somos muy provocadoras…ja.
– Me dieron ganas boluda!.. Ahora viéndote así.. Quiero que me llene la cola de leche a mi también! Espero que todavía le quede lechita en los huevos!

Agustina se sacó el shortcito, quedándose en corpiño y bombacha. Salió de la habitación, camino a la cocina…

Continuará…

Hermanas: tangas y bombachas I

Viernes, marzo 27th, 2015

Capítulo I: Introducción

El crudo invierno amenazaba, y no se hacía esperar. La nieve caía al otro lado de la ventana, mientras del lado de adentro del salón de clases, Martín veía la nieve caer. Al mediodía, se enrolló la bufanda sobre su cuello, y junto a su mejor amigo Lucas, partieron a pie hacia su hogar.

Ambos llegaron a casa de Martín, la nieve no cesaba y el frío era congelante. Ingresaron y se sentaron en la mesa mientras aguardaban por la comida caliente. Enseguida llegó Florencia, “Florcha” como le decían todos. La hermana de Martín, también arribaba a casa. Así, Agustina, la otra hermana de Martín, terminaba de cocinar y servir unas pastas con salsa deliciosas para los cuatro. Estaban en la mesa comiendo Martín, su amigo Lucas, y las hermanas mayores de Martín, Agustina y Florcha.

El padre de los tres hermanos vivía en otro país, a causa del divorcio con su madre hacía unos años. Laura, la madre de los hermanos, estaba trabajando como cada día, de mañana a tarde. A decir verdad, los chicos nunca veían mucho a su madre, sólo un rato a la mañana en el desayuno, y a la tardecita y noche cuando llegaba de su trabajo. A la noche cocinaba mamá, y al mediodía lo hacía Agustina o Florcha.

Agustina era la hermana mayor, ya iba a la universidad, tenía 21 años. Hermosa. Es de cabello castaño, casi rubio, con ojos verdosos/marrones. Cara angelical, con algunas pecas. Es realmente hermosa de cara. Alta, de buen cuerpo, pechos relativamente grandes y robustos, finas curvas, y una cola paradita y bien formada. Cara de nena capaz de enamorar a cualquiera.

Florcha, es la hermana “del medio”. Tenía 19 años, y estaba en su último año de secundaria. Es más baja que Agustina, aunque no mucho, es morocha, ojos café. Cabello ondulado. Cachetona, linda cara aunque no como su hermana mayor, pero el fuerte de Florcha es sin duda su cuerpo. Tiene un cuerpo envidiable, caderas definidas, sus pechos son más pequeños que los de Agustina, pero igual de apetecibles, redonditos y firmes, con una ligera pancita que la hacía más bella. Un piercing en el ombligo. Pero lo mejor de Florcha son sus piernas y su cola. Tiene unas piernas excelentes, con los muslos grandes y proporcionados, la cola bien grande, redondez perfecta y gorda, una cola excelente, como la de las modelos, o quizás mejor. No pasaba desapercibida por ningún lado.

A causa de ello, Martín era muy propenso a recibir todo tipo de dichos por parte de sus amigos, de lo buenas que estaban sus hermanas, ambas. Tenía dos hermanas bellísimas, y estaba harto de que todo el mundo se “baboseara” con ellas.

Martín era el más pequeño de la casa, con 18 años recién cumplidos. Es más bien tímido, cabello corto, rubio y ojos azules. Le gusta hacer ejercicio al igual que a sus hermanas mayores. No era el más bonito de la clase, pero tenía lo suyo.

Aquel día, después de almorzar, Agustina se fue a duchar para luego ir al turno tarde de la universidad. Un rato posterior a su ida, Martín y su amigo Lucas estaban jugando como casi todos los días a la Play 3. Su juego favorito era el FIFA.

Mientras jugaban un partido, empezaron a hablar de las chicas de clases, y profesoras.

Esa mañana la profesora de Matemáticas estaba muy fuerte, maquillada y vestida con una falda a los muslos, con anteojos, ambos bromearon diciendo que la habían sacado de un video porno.

Hablando sobre chicas, Lucas llegó como tantas veces, a tocar el tema de las hermanas de Martín.

Si bien ambos eran vírgenes, y lo máximo que habían hecho con una chica eran unos besos con las vecinas que hacía tiempo se habían mudado, sabían algo de sexo por ver tantos videos en internet.

Lucas era bastante zarpado. No tenía problemas en decir cosas que podrían avergonzar a su amigo. Sin mala intención, pero era muy extrovertido, distinto al caso de Martín.

– Y alguna vez viste a tus hermanas desnudas? -Espetó Lucas.
– No seas idiota. -Respondió ofuscado Martín.
– En serio. Alguna vez tuviste que haberles visto aunque sea una teta.
– No, no jodas.
– Contame como las tienen, porfa. Alguna vez se las tuviste que haber visto. ¿Como tienen los pezones? -Lucas lo decía un poco en serio y un poco en broma.
– Le vi las tetas a Agustina hace mucho, una vez nomás. Contento? -Dijo a regañadientes Martín.
– A Agus? Dios! Y cómo las tiene, contame! -Lucas estaba exaltado.
– Que se yo, no me acuerdo. Fue hace mucho…
– Esa diosa debe tener unas tetas hermosas. Daría un brazo por acabarle las tetas. –Terminó Lucas.

Martín ya ni respondió. Seguían con el partido, mientras ambos tenían la cabeza en otro lado…

A la tardecita, Martín aquel día se fue a bañar, como cada anochecer. Se sacó toda la ropa, la tiró en un rincón del baño, cuando observó un par de prendas femeninas.

En ese rinconcito del baño, todos los integrantes de la familia siempre antes de ducharse la ropa sucia la tiran allí, y luego al lavadero. No era la primera vez que veía la ropa de sus hermanas ahí, pero esta vez hubo algo que le llamó la atención.

Vio un jean negro, el mismo que tenía Agustina en el almuerzo, asique asumió que era la ropa de Agus, que se había duchado a la tarde antes de irse a la universidad.

En concreto le llamó la atención un corpiño, que estaba doblado allí, junto a las demás prendas. Inmediatamente recordó lo que su amigo le había dicho esa tarde “acabarle las tetas”. Se le vino a la mente la imagen de una pija escupiendo semen sobre las grandes tetas de su hermana, y se le puso su propia pija como un mástil.

Trató de comportarse, de pensar en otra cosa, pero antes de meterse a la ducha, vio otra prenda íntima…

Una bombachita rosa abajo del jean, apenas se la podía ver.

– No es nada… (Se dijo a sí mismo en su mente)

Se agachó y agarró la prenda. Estaba toda arrugada. La desdobló bien, para verla en su forma original. Se sorprendió al ver que era bastante pequeña. Se preguntó si eso no debiera molestarle, porque a juzgar lo delgada que era la tela….

Se imaginó a su hermana mayor Agustina con esa prenda, y su pene daba saltitos de excitación. Se imaginó como la bombachita rosa se le debía de meter bien adentro de la cola, y tuvo que empezar a tocarse!

Estaba helado de frío, afuera seguía nevando y en el baño estaba frío, desnudo, pero tener aquella prenda en su mano, inexplicablemente lo estaba poniendo como un burro.

La dejó allí, doblada abajo del jean como estaba, para no levantar sospechas. Quiso olvidarse del asunto y que no volviera a suceder. Se metió rápido a la ducha antes de agarrar un resfrío, y se le fue poco a poco la excitación…

 

Capítulo II: Tentaciones

La hermana mayor, Agustina, a sus 21 años ya había tenido algunos novios, y actualmente estaba de novia. Hacía varios años que ya había experimentado el sexo por primera vez, asique tenía conocimientos en carne propia sobre el acto sexual.

Distinto al caso de Florcha, que con 19 años, si bien había tenido novio, no había llegado tan lejos con él, era un compañero de escuela de un año más alto, pero duraron poco y sólo hubo besos. A su edad era aún virgen, y casi no tenía conocimientos sexuales, sólo cosas básicas aprendidas de sus amigas.

Martín tenía una buena relación con sus hermanas, rara vez peleaban como en la mayoría de las familias. Si bien tenía buena relación con ambas, era mejor con Florcha. Agustina era la mayor, era más independiente, y pasaba menos tiempo en casa.

El sábado ya mamá estaba en casa, después del almuerzo, cuando las tres mujeres se fueron a dormir la siesta, Martín aprovechó el momento para ver sexo en Internet. No tenía muchas ocasiones sin que nadie lo pueda ver, por eso elegía éste tipo de momentos para hacerlo. Estaba en la notebook en el living de frente al pasillo donde estan las habitaciones, para que si alguien viniera, pudiera percatarse y cerrar.

Abrió varios videos de su página favorita, apenas estaba viendo el primero, ante la evidente excitación, se bajó un poco el pantalón para masturbarse.

Vió varios videos, mientras se tocaba, pensaba en ir a la cocina a buscar algun tipo de papel para acabar, cuando oyó pasos en el pasillo.

Segundos después pudo ver a su hermana Agustina caminando despertando de su siesta. El chico se maldijo y se guardó disimuladamente su pene, y cerró todas las webs indecentes.

Agustina fue a ducharse pues tenía un compromiso con su novio, sábado por la tarde seguro la pasaba con él. Su novio era unos años más grande que ella, y hacía ya bastantes meses que tenían una relación.

Martín pensó que podía ser una buena oportunidad para regresar a la notebook y terminar el asunto, pero inmediatamente se despertó su madre.

Con la desazón en su mente, y la calentura en su miembro, se dispuso a llamar a su mejor amigo Lucas para echar unos partidos al FIFA.

Mientras lo aguardaba, vio cómo su hermana Agustina se arreglaba para salir con su novio, cuando por fin se fue.

En fin, Martín estaba tirado en el sillón en una tarde aburrida de sábado, y en pocos minutos casi se duerme. Se le cerraron los ojos, entonces decidió ir al baño a ponerse agua fría en la cara para despertarse bien y recibir a su amigo.

Ingresó al baño a paso lento, abrió la canilla y con sus manos echaba agua a su cara. Tomó la toalla y se secó. Con ese movimiento, quedó mirando hacía el otro costado del baño, donde vio nuevamente la ropa de su hermana mayor que acababa de ducharse.

En ese instante se le vino a la mente la imagen del día anterior, cuando agarró esa delicada prenda femenina. En una situación normal, hubiera tratado de no darle importancia y salir de allí normalmente. Pero ese día estaba excitado por los videos que había visto y no pudo concluir, y la calentura nubla el juicio.

– Bueno Agu, vos me cortaste el momento en que iba a acabar, asique ahora me tenés que ayudar. (Martín se hablaba a sí mismo en su mente).

Se le volvió a poner dura y fue al rincón de la ropa sucia. Encontró lo que buscaba.

Debajo de una remera, junto a un corpiño, había una bombachita blanca.

La agarró, dio unos pasos hacia la puerta, para saber que no estaba ni la madre ni Florcha cerca, cerró bien la puerta del baño y se sentó en el inodoro. Se bajó los pantalones hasta los tobillos y procedió a desenrollar la bombacha de su hermana.

Una vez en su forma original, notó como otra vez, igual que la anterior, parecía ser una cola-less. Como estaba de caliente en ese momento, imaginar lo chanchita que es su hermana mayor usando ese tipo de bombachas le hacía brotar líquido pre-seminal como bestia.

Mientras tenía la cola-less en una mano, con la otra se masturbaba, y pronto acabó. En su mente, la cola de Agustina entangada, en su vista la bombacha de su hermana. Y en su mano, mucho semen tibio.

– Qué bueno….

Se levantó de allí, puso la bombacha en donde estaba, y se limpió el semen de su mano en la canilla. Había sido la mejor paja en años.

Salió del baño, habiendo descargado toda su excitación, y se dijo así mismo que ya era todo. El primer día agarró la bombacha solo por curiosidad, y el segundo porque la propia Agustina había interrumpido su masturbación sin darse cuenta. No volvería a husmear esas prendas jamás.

Luego de aquellas aventuras en el baño, el chico cumplió su promesa y no volvió a tocar las prendas de sus hermanas. Cada día que iba al baño las veía allí, pero no les daba importancia por el momento.

Uno de esos días, Martín había ido un rato al gimnasio, evidentemente adentro con la calefacción era caluroso, el chico llevaba en la cinta unos 3 km cuando se detuvo a descansar un rato.

En el gimnasio había bastante gente, y había muchas chicas. Chicas más grandes que él. Veía sus cuerpos, lo que hacían, estaba en una edad en la que trataba de curiosear los cuerpos femeninos en cuanto tuviera la mínima ocasión. Veía como llevaban tops que les apretaban las tetas, las piernas largas y trabajadas, las ajustadas calzas que marcaban colas por todos lados.. incluso a una chica se le marcaban levemente los pezoncitos en su top!

Como era de esperar, la erección no se hizo esperar, y con su short de entrenamiento se le notaba largamente.

Tuvo que volver a la cinta y dejar de pensar en chicas…

Apenas acabó el entrenamiento, cuando se iba yendo del lugar miró más colas, cuantas pudiera. Se abrigó bien y caminó hasta su casa. Durante el trayecto, recordó todas las chicas y sus calientes cuerpos, ahora la erección no se notaba por el pantalón largo que se había puesto. Apenas llegara a su casa, iría directo a bañarse y de paso, como la situación lo ameritaba, hacerse una paja en la bañera pensando en lo que había visto en el gym. Era tambien común en él masturbarse en la bañera pues era de los pocos momentos del día que estaba solo. Generalmente lo hacía pensando en compañeras del cole.

Entró apurado a la casa, fue al baño y se encontró con su hermana Florcha bañándose.

– Dale Florcha que estoy todo transpirado! –Dijo Martín, ocultando su verdadero apuro para bañarse.

Tuvo que esperar varios minutos, hasta que finalmente Florcha salió del baño, envuelta en una toalla. El chico ni le prestó atención y entró al baño.

Se quitó toda la ropa, ya con la pija erecta y preparada, estimulada por las jóvenes del gimnasio. Tiró la ropa en el rincón, y le llamó la atención otra vez.

En la ropa de Florcha, que recién acababa de ducharse, arriba de toda la ropa, había dejado la pequeña bombachita que había usado.
Blanca, Martín estaba con el pene listo y muy caliente, y dijo en voz baja:
– Prometí no agarrar las de Agus… de igual manera, solo voy a agarrar esta vez la de Florcha para ver como es, y nada más…

Tratando de no tener la conciencia sucia, recogió la cola-less de su otra hermana. Era blanca, en el frente tenía detalles transparentes… igual de pequeña que las que usa Agustina.

El chico la observó mientras se acariciaba la pija, hasta que decidió dejarla donde estaba. Antes de tirarla, la tela se dobló un poco y pudo alcanzar a ver algo extraño en la parte interior de la bombacha.

Extrañado, volvió a abrir la prenda y la dobló para ver el lado interno. En la parte delantera, tenía algunos pelitos oscuros, el chico rapidamente pensó en el vello púbico de su hermana.

Pero lo que más le extrañó, fue ver más abajo, en la parte más delgada de la cola-less, toda brillosa.

Observó más de cerca, y al parecer esa parte estaba húmeda. Tocó esa parte, y notó un líquido viscoso. Y todo pegajoso. Se acercó más aún, y sintió un olor extraño.

Enseguida notó que el olor provenía de esa humedad en la bombacha, y notó que era delicioso. Apenas se dio cuenta, cuando ya estaba a punto de acabar. Qué era todo aquello?

Martín de pronto se notó aspirando la humedad de la bombachita de su hermana Florcha. No entendía muy bien que le pasaba, pero siguió con eso, viendo como en la tela se mezclaba vello púbico con esa humedad, haciendo de todo ese ritual algo extremadamente morboso y caliente.

– Diosssssssssssssss…

Suspiraba en voz baja. A su mente le vinieron imágenes de la conchita de su hermana rozando ese espacio de tela… no pudo aguantar más, se masturbó rápido pensando en su hermana Florcha, con la bombacha en la cara, sintiendo ese olor a concha que lo mataba.

Inmediatamente el semen salpicó la bañera. Otra acabada tremenda. Suspiró de placer, y dejó la cola-less donde estaba.

Era un chico muy inexperto. Todo un novato respecto al sexo. Asique después de bañarse, antes de irse a dormir fue con la notebook a su dormitorio, y buscó en Google información.

Después de varios minutos, y varias páginas visitadas, pudo entender la situación, y qué era eso en la bombacha que tanto le había gustado!.

– Lubricación y flujo vaginal… sea lo que sea, es riquísimo! (Se lo dijo en su mente)

Borró el historial y se fue a dormir.

 

Capítulo III: Avances peligrosos

A la siguiente mañana, mientras Martín estaba en la aburrida clase de historia, y la profesora hablaba y hablaba, se fue desconectando mentalmente de la clase –aunque aún estaba allí- y pensaba en sus próximos pasos.

Después de las estupendas corridas de los días anteriores, estaba dispuesto a seguir haciendo lo mismo, pero antes habría que ajustar ciertas formas.

Si bien en su interior, él pensaba que lo que hacía no era del todo correcto, o moralmente correcto, trataba de engañarse a sí mismo.

Terminada la mañana escolar, y luego de ir a casa, planificó sus siguientes movimientos.

Esa tarde había partido con los compas de la escuela, por lo tanto antes de irse de casa, recordó la ropa que llevaban sus hermanas ese día.

Agustina tenía el jean azul con la remera gris, y Florcha el jean negro con una blusa verde. Grabó eso en su mente y partió. Todo listo.

Se desenchufó 100% de su vida cotidiana durante el partido de fútbol, en donde está en juego el honor del equipo y sus compañeros. Algo que sólo un hombre puede entender.

Ya con el sol cayendo por el horizonte, y la temperatura desplomándose, al terminar la batalla en el campo regresó a casa para darse una buena ducha y descansar para empezar un nuevo día.

Arribó a casa ya de noche. Ingresó por el garaje. El auto no estaba. Mamá debía haber llevado a alguna de sus hermanas a algún lugar. Buena noticia, porque si su madre lo veía todo embarrado entrando a casa, algún reto ligaba.

Dejó sus botines en el lavadero, y entró derecho al baño. Se despojó de la ropa llena de tierra arrojándola al típico lugar. Allí estaba, como cada día, la ropa de sus hermanas.

Entre el partido, los golpes del encuentro, y la derrota sufrida, se olvidó de lo que había puesto en su mente antes de salir de casa, y en ese momento lo recordó.

No estaba para nada excitado en ese momento, y su cuerpo desnudo le pedía que se metiese ya al agua caliente porque se estaba congelando.

Esta vez había ropa de una sola de sus hermanas.

Había una remera verde, con un jean negro, medias, más un corpiño color piel y una bombachita que también parecía ser de ese color, no alcanzaba a verla bien porque estaba doblada abajo del corpiño. A juzgar por la ropa, esto es de Florcha, pensó el chico.

Se estaba enfriando y decidió meterse a la ducha, sin revisar la ropa.

– Ummm. –El agua caliente premiaba a su cuerpo casi helado ya.

Después del shampoo, puso una mano sobre su miembro y lo acarició levemente.

Sentía el agua caer en su cuerpo, mientras se recostaba sobre la bañera, acariciando su pene, que lentamente se fue poniendo duro.

Pensó en algún estímulo sexual. Virginia. La chica más bella del salón. La reina. La diosa. Nunca fallaba.

Ok, esta vez puso su mano agarrando su pene para empezar a masturbarse.

El rubio cabello de Virginia, su carita de niña buena… pensó en lo que le haría a su compañerita si la tuviera atada a una cama. La paja fue aumentando de velocidad, a medida que imaginaba lo que haría con esa hembra.

Después de unos minutos, ya estaba listo. Su joven cuerpo respondía rápidamente a los estímulos. Estaba a punto de acabar, cuando detuvo la masturbación.

Cerró la canilla, y se secó con una toalla. Se puso una remera mangas largas, un buzo y las medias. Se agachó sobre la ropa de su hermana, levantó el corpiño de allí y agarró la bombacha de su hermana.

La acomodó a su forma original, y buscó el interior. Y gualá! La misma mancha de humedad estaba allí. Esta vez parecía más pequeña, estaba húmeda pero no tanto como la anterior. Puso su mano en la pija erecta y palpitante, puso la bombacha con la parte húmeda en su nariz y empezó lo bueno de verdad.

Otra vez lo invadió ese característico olor a hembra, a vagina.

Aspiró cuanto pudo de esa droga, pensó en su compañerita de salón mientras se la jalaba despacio, no aguantaría mucho. Quería disfrutar el momento, se dispuso a terminar con aquello, cuando de repente:

Toc toc.

– Nene te falta mucho???? -Agustina.

Se desesperó, se hizo un nudo en las manos y se le cayó la prenda al piso.

– Sí, sí… no, digo, ya salgo. –Respondió mientras tiraba la bombacha al lugar donde estaba, buscando el corpiño para ponerlo encima como estaba antes.
– Qué?
– Que ya, ya estoy saliendo!

Escuchó los pasos alejándose y respiró aliviado… uff! Que poco había faltado. A saber que le diría su hermana si lo viera haciendo lo que estaba haciendo. La verga se le puso flácida más rápido que nunca antes, del susto!

Se vistió por completo y salió de ahí, mientras Agustina entraba a ducharse.

Luego de eso, trató de enterrar el suceso. Mientras Agustina se bañaba, llegaron a casa Florcha y mamá de una reunión de vaya a saber que cosa.

En fin, después de la cena fue a su notebook a navegar por Internet visitando como hacía diariamente sus sitios favoritos antes de dormir. Se acostó en su cama con la notebook, y después de visitar todas las páginas favoritas y de “informarse” de las cosas como su equipo de fútbol, carreras, etc. Cerró la pc y se quedó pensando en la oscuridad.

En su mente, volvió el suceso del baño, ocurrido hace pocas horas. Había ya aspirado dos veces la intimidad de su hermana Florcha, pero con Agustina todavía no lo había hecho. Abrió nuevamente la notebook y entró a una página erótica. Abrió el primer video que aparecía, era de lesbianas y se metió la mano en su pantalón.

El video había resultado muy bueno, corto pero bueno, ya otra vez estaba a punto del clímax, y pensó en ir al baño a buscar la bombacha de su otra hermana, Agustina. De pronto se puso muy, pero muy caliente, y su mente empezó a carburar a toda velocidad. En su cabeza pensaba en cosas como éstas:

“¿Cómo será? Seguro que es bien chiquita y apretada… ¿Estará húmeda como la de Florcha? Me muero por conocer el olorcito de tu conchita, Agus.”

Estaba realmente caliente, pensando en cosas que jamás hubiera pensado. Se estaba saliendo de control. Sentía sus dedos resbalarse con el frondoso líquido preseminal que le brotaba, y no quería manchar las sábanas.

Se destapó, dejó la notebook en su cama, se levantó de la cama, guardándose como pudo su erectísimo pene en sus pantalones que no daban cabida a su tremenda erección. Camino sigilosamente por el pasillo, hasta que topó con la puerta del baño. Escuchó la lluvia de la ducha cayendo. Maldición! Repitió en su mente.

Su madre se estaba duchando, y no podía arriesgarse a entrar a cumplir sus sucios planes. Su madre lo podría ver fácilmente. Tocó retirada, se fue a su cama a la aburrida acción de dormirse.

La madre era la última en ducharse siempre, antes de irse a dormir, por lo tanto toda la ropa sucia de la familia la recogía ella para llevarla al lavadero después de bañarse. No había otra oportunidad ese día. Si bien pensó en que podía ir al lavadero, era demasiado arriesgado, porque toda la ropa mezclada en un cesto sería dificultoso para encontrar las prendas que buscaba, y con ello haría ruido que levantaría sospechas.

 

Capítulo IV: Obsesión

Con el paso de los días, esta práctica iba siendo cada vez más cotidiana para el muchacho.

Martín siempre había mirado a sus hermanas como eso, hermanas. No le despertaban ningún tipo de interés sexual. Pero con las nuevas acciones esto iba a empezar a cambiar poco a poco.

Generalmente durante el día, recordaba la ropa que llevaban puesta sus hermanas para que al final del día, supiera de quien pertenecían esas prendas.

Una de esas tardes estaba jugando en la play con su amigo, vió como su hermana Florcha se iba de casa. Estaba con el pelo algo mojado y bien vestida, seguro iba a clase de inglés.

– Me voy!

Su amigo Lucas se quedó siguiendo la partida, mientras Martín no perdía oportunidad e iba al baño.

Buscó entre la ropa, y encontró la prenda de su hermana.

Una bombacha negra con bordes blancos, toda húmeda solo para él.

Se la llevó a su olfato.

– Mmmm qué delicia!!!

Ese aroma profundo, el aroma más íntimo de su hermana invadía sus pulmones llenándolo de placer.

Pensó en cómo se sentiría su hermana si se enterara de lo que hacía. Compartía una gran relación con ella. Se sentía mal por hacerlo, pero no podía evitarlo.

Dejó la prenda donde estaba, y regreso con su amigo. A la noche ya había material para masturbarse!

Transcurrió la tarde, y ese día quiso esperar a meterse a bañar. Quería ser el último, para descubrir la bombachita de su otra hermana, Agustina.

Pero no hubo caso. La chica no llegó a casa hasta tarde, asique el adolescente tuvo que ducharse. Obviamente utilizó la bombacha negra de Florcha para hacerse una estupenda paja.

:::

Un viernes por la tarde, ya Martín y Florcha habían llegado del colegio, y Agustina tenía día libre en la universidad. Mamá trabajaba, y ese día tocaba hacer algunos deberes hogareños.

Ese tipo de tareas muchas veces recalaba en los jóvenes, pues la madre trabajaba varias horas por día, y siempre pedía a sus hijos que colaboren.

Había que lavar el piso y limpiar muebles en el living de la casa.

Generalmente se dividían las tareas entre los hermanos. Ese día a Martín le tocaba fregar el piso y a Agustina limpiar los muebles. Florcha tenía ese día “libre” en cuanto a tareas del hogar.

Martín fue al lavadero en busca de un balde, lo llenó con agua, y el trapo de piso. Pasó por el pasillo, cruzando por el cuarto de sus hermanas –Agus y Florcha compartían habitación- y tocó la puerta para avisar a Agustina que le tocaban los muebles. Fue hasta el living para comenzar con la tarea.

Estaba remojando el trapo cuando vino rápido Agustina, pasó por delante y siguió su camino, hasta la puerta principal. Mientras cruzaba por el living, dijo:

– Perdón hermanito pero me llamó Javi, chauuu.
– Qué?

Martín no daba crédito a lo que su hermana mayor decía. La muy forra se iba porque la llamó el novio, el tarado de ‘Javi’. Le tenía bronca. No por algo en especial, pero que su hermana tenga novio no le gustaba.

Cerró la puerta y adiós.

Bueno, que más da –pensó- al fin y al cabo cuando regrese tendrá que hacerlo.

Comenzó con su tarea, cuando esta vez su otra hermana, apareció por casa.

– Hola nene. Que haces? –Florcha saludó a su hermano con un beso.
– Limpiando un poco… Agus me dejó solo jaja.
– Jaja la loca debe andar con Javi, no?
– Tal cual…
– Bueno y que hay que hacer?
– A ella le tocaban muebles hoy.
– Bueno, deja, lo hago yo por hoy. No quiero que mamá venga y vea todo sucio.

Florcha recién llegaba a casa de gimnasia. Las dos hermanas de la casa eran asiduas a una especie de gimnasio pero donde solo iban mujeres, ya que también allí enseñaban clases de baile. Florcha y Agus de pequeñas iban allí a baile y ahora de grandes concurren a hacer un poco de gimnasia “para mantener la cola” como decían ellas. Claro que tenían diferentes horarios, rara vez coincidían las dos juntas.

El chico siguió con su tarea de fregar el piso, mientras Florencia se quitaba la campera, tomaba un trapo viejo con el producto de limpieza, para comenzar a limpiar los muebles.

Martín cada tanto la miraba a su hermana –estaba de espaldas a él-. Se fijaba en el cuerpo apetecible de su hermana. Le venían a la mente los comentarios obscenos de sus compañeros sobre ellas. Florcha tenía el pelo suelto, estaba con un top ajustado, y una calza negra muy apretada. Ropa de gimnasia.

Sobretodo le miraba mucho la cola. Cada tanto reojeaba a su hermana, que ajena a los pensamientos oscuros de su hermano, se limitaba a lustrar los muebles.

El miembro del muchacho fue despertándose. Le miraba descaradamente la cola grande y redonda a su hermana. La calza se le ajustaba tanto que era imposible no mirar. Mientras seguía lavando el piso, se imaginaba como se vería su hermana desnuda. Se imaginaba bajándole la calzita para dejar al descubierto ese culo perfecto. Su pija le iba a reventar en el jean.

Florcha estaba limpiando el mueble del TV. Le pasaba el trapo a la madera. Se agachó y abrió una de las puertitas de vidrio del mueble, para limpiar todo allí abajo.

El chico no se perdía detalle de los movimientos de su hermana. La adolescente apoyó ambas rodillas en el suelo, inclinándose hacia delante para limpiar bien la parte interna del mueble.

– Se puso en cuatro, se puso en cuatrooooooo –El chico se repetía cosas en su mente.

Ante él, Florcha estuvo unos segundos en esa posición comprometedora, con la cola bien alzada lista para ser embestida.

Martín quiso sacarse la verga ahí mismo, para correrse como un loco mientras observaba el espectáculo.

Con una mano tenía el secador y con la otra se acariciaba la dura pija por encima de su pantalón. Mientras admiraba el culazo de su hermana, se imaginaba la bombachita que tendría, y con lo pequeñas que son, y lo apretada que le iba la calza, se le debía meter bien en la concha! No podía aguantar para tener en sus manos esa bombacha toda húmeda!

Finalmente, Flor terminó con aquello. Martín sacó su mano de donde la tenía, y disimulo que nada había pasado, siguió fregando.

– Bueno, ya esta esto. Me voy a dar un bañito porque estoy toda transpirada!

El chico estaba dejando de ver a su hermana justamente como hermana, y la estaba empezando a ver como ‘chica qué está buena’.

Estaba muy caliente, y esa tarde, después de que Florencia saliera del baño, volvió a casa Agustina, que también entró a ducharse. Por lo tanto ese día finalmente sería en el que conocería el aroma de Agustina… y con lo que había visto de Florcha, se imaginó el festín que se haría en el baño.

Horas más tarde…

Luego de que las dos hermanas se duchasen, llegó mamá a casa. El chico rápidamente ingresó en el baño.

Se quitó toda la ropa, abrió la ducha para no levantar sospechas y evitar que cualquier sonido que haga se escuche.

Fue directo a la ropa tirada. Observó dos tipos de ropa claramente identificables. A un lado la “montañita” de ropa de Florcha, y al costado la de Agustina.

Comenzó a revisar y se dio cuenta que dentro de la calza de Florencia, estaba la bombachita que había usado ese día.

“Mmm.. se sacó todo junto”.

Sacó la colaless de la calza y de lo primero que se percató fue que ya la había visto.

Era idéntica a la que había usado Agustina hace unos días, que el muchacho había utilizado para masturbarse. Era imposible olvidarse de aquello.

Pensó en si tendrían dos del mismo estilo, o sea dos prendas iguales cada hermana, pero no le importó mucho en ese momento, y ya con la pija bien en alto buscó la parte interior.

Brillosa. Otra vez bien húmeda. Con pelitos negros esparcidos por allí.

Martín puso uno de sus dedos en esa parte, y sintió como se deslizaba la yema de su dedo por la tela.

“Ufff esto es demasiado”

Se la llevó a su cara para aspirar la droga que más le gustaba. Que olor tan profundo!

Iba a tocarse pero se recompuso. Aún con la bombachita de Florencia en su mano, buscó en el montoncito de ropa de su otra hermana.

Sacó de encima la remera, el suéter, el pantalón, el corpiño, hasta que identificó el objeto del deseo.

“No puede ser”

Dejó la bombacha de Flor a un lado, y juntó con ambas manos la prenda de Agustina.

La estiró bien ante su vista, para verla en su forma original. Una tanga purpura, con detalles como puntitos en blanco. El muchacho se quedó estupefacto.

Se dio cuenta que estaba tirando demasiada agua la ducha, asique se apresuró.

Observó con detenimiento la tanga de Agustina y buscó en su interior.

Vió cómo la parte inferior era delgadísima! Si bien las que veía a menudo eran pequeñas, ésta lo era aún más! La parte de la tanga que cubre la vagina era muy fina, y esto llevaba al muchacho al éxtasis de placer.

“Apostaría a que se le mete toda”

No estaba húmeda, ni nada por el estilo. Se la llevó a la cara para sentir el aroma, y sí que lo tenía. La parte de tela que tocaba la vagina de Agustina desprendía un aroma a hembra igual de fuerte que el de Florcha.

El muchacho se quedó sintiendo ese olor, hasta que las dejó donde estaban, para no levantar sospechas por si alguien entraba. Y se metió a la ducha.

Se baño lo más rápido que pudo: jabón, shampoo, y en unos minutos estaba listo.

Se secó todo el cuerpo, y antes de vestirse, volvió a buscar la bombachita de Flor y la tanga de Agustina.

Se sentó en el piso sobre la toalla que había usado para secarse, tomó las dos prendas íntimas con la mano izquierda, y se las llevó a la cara para estimularse como más le gustaba. Con la mano derecha se masturbaba.

Luego de sentir ese olor embriagante, imaginaba a sus hermanas. Recordó la pose de Flor cuando estaba limpiando el mueble, puesta como perrito, y se imaginó a Agustina con las piernas abiertas, mostrando la concha…

Apresuró los movimientos manuales y terminó llenando el borde de la bañera con espeso semen caliente.

Lo limpió con papel higiénico, tuvo que cortar varias veces para limpiar todo lo que había soltado. Ya había quedado “como nueva”. Enseguida entraría mamá a la ducha, pero por suerte no se notaba que alguien se había hecho una estupenda paja.

Ya también puso las telas femeninas en donde estaban, y termino de vestirse para salir muuucho más relajado y a dormir cómoda y placenteramente.

El hecho de ir a bañarse era más placentero que nunca.

En los ratos libres, en vez de pensar sobre las chicas de clase, pensaba en sus hermanas.

Con el correr de los días, se iba interiorizando más y más sobre ellas.

Casi siempre aguardaba a que ambas se ducharan, y luego lo hacía él para tener las prendas de las dos féminas.

Después de varios días repitiendo el ritual, se fue dando cuenta de algunas cosas.

Ambas usaban las mismas bombachas. Muchas veces se encontraba con que una de las chicas había usado una bombachita que ya había usado la otra.

Esto había sucedido varias veces, en donde el chico encontraba las prendas que había usado Flor un día, y después la encontraba en la ropa de Agustina.

Y también descubría que las bombachas y tangas que usaba Florencia estaban casi siempre más mojadas que las de Agustina.

No era una regla fija, pero era más o menos así. Además en las de Florcha casi siempre encontraba algunos pelitos oscuros, mientras que en las de Agustina casi nunca los encontraba.

Así se fue imaginando muchas cosas en sus fantasías.

Cuando pensaba en Florcha, se la imaginaba con la concha peludita, y a Agus toda depilada.

La obsesión comenzaba a hacer mella en el adolescente calenturiento.

:::::::::::::::::

Eran familia, y por lo tanto muchas veces las chicas andaban con poca ropa por la casa. Momentos en donde salían de la ducha, o tenían que cambiarse, o llegaban del colegio o uni y se desvestían rápidamente para cambiarse. No les importaba que estuviera Martín viéndolas, pues nunca se hubieran imaginado como las miraba su hermanito. Hasta el momento, las chicas seguían viendo al “enano” como eso, el hermanito pequeño.

Desde siempre, toda la vida había pasado eso. En la casa eran todos familia y andar un rato con poca ropa no era nada raro.

Un día, estaban desayunando, Martín, y a su lado Agustina. Florcha todavía estaba en la cama, y mamá en el baño.

Agustina tenía puesta la ropa de dormir, una remera mangas largas estirada y vieja, desteñida, y un pantalón también largo.

Estaba muy apurada, pues para la uni tenía que caminar muchas cuadras y siempre salía de casa antes que los demás. Estaba retrasada con el tiempo y se fue apurando.

Fue hasta su habitación y trajo a la cocina la ropa que se iba a poner hoy, estaba parada al lado de Martín, quien estaba sentado tranquilamente tomando su té. La chica bebió un sorbo de café, puso la taza sobre la mesa, y se quitó la blusa de dormir, quedando en corpiño.

Un corpiño muy lindo, por cierto. Color piel, aunque a Martín le importó poco, porque espiaba de reojo a su hermana mientras se cambiaba a su lado.

Le veía las tetas de costado, como se movían en ese corpiño ajustado, mientras el pelo casi rubio caía sobre su cuerpo.

Esas tetas grandes y redondas querían zafarse del corpiño a cada movimiento… qué espectáculo le estaba brindando su hermana mayor sin siquiera darse cuenta.

Se colocó una blusa, seguido de otra, y una campera. Bebió otros sorbos de café y ahora se quitaba el pantalón.

Con ambas manos a los costados de sus caderas, tomando el elástico del pantalón, se lo bajó rápido hasta llegar a los tobillos, y con ayuda de sus pies, se los quitó.

Martín aprovechó para mirar de nuevo a su costado, y Agus se agachó para agarrar el pantalón del piso, cuando fue hacia abajo con sus manos para tomarlo.

Durante esos pocos segundos, su hermana había quedado con las piernas estiradas pero con el torso hacia abajo para juntar la prenda de dormir, y había quedado en franca posición sexual.

Martín observó todo aquello casi moviendo levemente la cabeza al costado, y vio como durante unos pocos segundos Agustina estaba con la bombacha blanca toda metidita en la cola y agachada, por lo cual durante unas décimas de segundo pudo verle más abajo, como con la presión de estar agachada, se le marcaba levemente la chocha en la tela!

Fue durante milésimas, pero esa imagen iba a quedar grabada en su mente. Le pudo ver la parte donde la bombachita le cubría la concha y encima estaba marcadita!

Se le veía bien la rajita marcada en el medio y a ambos costados los labios abultaditos.

Obviamente el muchacho no reaccionó, y siguió con la taza de té como si nada hubiera pasado. Enseguida Agustina se puso el jean, se acomodó el pelo, y se puso las zapatillas para marcharse mientras se terminaba el café…

Poco que decir sobre lo que sucedió apenas Agus se fue. Martín se fue al baño a cepillarse los dientes y… hacerse otra tremenda paja recordando lo que había visto.

Pues ese mismo día, tras la escuela y todo el transcurso de la tarde, llegó a casa al anochecer y se metió a bañar como cada día.

Buscó en el rincón de la ropa y encontró solo ropa de una de sus hermanas.

Se acercó más y se dio cuenta que era de Agustina.

No le fue difícil encontrar la bombacha. La que había visto esa mañana cubriendo como podía tanta carne que tenía Agustina…

Además miró el corpiño, y recordó la visión sublime de esas tremendas tetas moviendose!

El pene le aprisionaba en el pantalón, asique se los quitó y fue abriendo la bombachita para ver el interior.

Estaba muy húmeda, ese clásico brillo cubría toda la zona de tela que rozaba la conchita. Se la llevó a su nariz y sentir el olor penetrante a concha era supremo! Y el morbo de que sea de su hermana mayor mucho más.

“Uffff esta empapada. Estuviste calentita? Me encanta que hayas estado toda excitada hoy.”

Puso la parte mojada de la bombachita sobre su pija y se masturbaba. Embardunaba el liquido vaginal sobre el tronco de su miembro, mientras se pajeaba a ritmo frenético.

Imaginaba como la conchita de su hermana desprendía toda esa humedad pegajosa en la bombacha y se moría de placer.

Ya tenía toda la pija dura llena de la humedad de la chochita de su hermana mayor. Volvió a llevarse la tela a la cara para olerla, mientras su mano se deslizaba a lo largo de su joven pene con todo el líquido viscoso de su hermana.

Empezaron a salir los brotes de leche para todos lados… cayeron sobre sus piernas, el piso, algunos llegaron a la pared… puf!

Todo ese ritual de instinto animal era algo de otro mundo. Después de semejantes pajas se quedaba muy relajado… era terriblemente satisfactorio hacerlo con las bombachas de sus hermanas.!

Obviamente ya la moral la había perdido… todo pasaba por sus hermanas y su ropa interior.

Cada vez que entraba a bañarse conocía de cual de sus hermanas eran las tangas, sabía que ambas usaban las mismas, y se masturbaba a consciencia.

:::

En una ocasión, estaba la tarde bien fresca cuando Martín estaba haciendo la tarea de la escuela.

Florcha pasaba por allí, con su ondulado pelo negro, una campera y su calza ajustada negra resaltándole ese tremendo culo…

– ¿Cómo va eso enano?
– Complicado Flor…¿vas para gimnasia?
– Sí!
– Yo en un rato también voy.

Se despidió del chico con un beso, siempre tan amable con él.

El muchacho se cansó de tanta tarea y fue también al gimnasio para despejarse un rato.

Ya una vez en el lugar, comenzó con su rutina.

Se detuvo para descansar unos momentos, observando todo el movimiento allí.

Saludó a los conocidos que estaban entrenando.

Y las chicas también haciendo ejercicio. Terminó con su programa en el gimnasio ese día, se puso la campera y se quedó a un costado observando a las chicas disimuladamente.

Las veía como siempre, pero ahora en vez de esas, se imaginaba que eran sus hermanas. Regresó a casa.

– Buenas.. ya llegué

Flor estaba en su cuarto, mamá no había llegado aún a casa y Agustina estaba en la cocina.

– Me baño yo o vas vos Agu?
– Andá vos enano..
– Ok

Se metió en el baño, abrió la ducha y por supuesto fue directo a la ropa de Florcha.

Arriba de la calza se posaba la tanga púrpura! Esta vez la había usado Florencia.

El chico hizo lo de siempre, y se percató de que la tanguita estaba mojadísima.

“Estuvo duro el entrenamiento? Parece que transpiraste toda la concha, Flor…”

Ni que hablar del olor a vagina tan morboso que desprendía esa tanga!

Estaba sentado en el piso, con la campera aún puesta, con los pantalones y bóxer bajados, haciéndose una paja con la tanguita recién usada de su hermana Florencia en la cara.

Estaba en eso, cuando…

– ¡Qué estás….?! – Florcha había entrado al baño y descubierto todo!

Florencia creyó que como la ducha ya estaba abierta, el muchacho estaba dentro… ahora estaba parada en la puerta como de piedra observando como su hermanito tenía una mano en su pija parada y la otra en su propia tanga.

Continuará…

Si les agrada, si quieren que siga la historia, haganmelo saber.

Muchas Gracias.

Cómo termine en un trio con mamá y mi hermano

Sábado, febrero 7th, 2015

Después de seis meses me animo a escribir me historia, animada por mi hermano, la otra protagonista nuestra madre, no lo sabe.
En casa somos , Papa ( 45 a ) empresario , Mama ( 44 ) gerente de una entidad financiera , yo de( 23 ) y mi hermano Gus ( 21 ) ambos universitarios . Los dos estamos de novios y somos bastante activos sexualmente al igual que mis viejos (los escuchamos seguidos)
Mama y Gus son muy apegados tanto que Papa llama a Gus Edipo, siempre están juntos, son pareja de tenis, se rozan , se guiñan el ojo , cuando Papa se va a jugar golf , Gus se mete en la cama de Mama , en fin es como medio raro .
Un sábado al pasar por el cuarto de mis padres lo vi. Vació, papa al golf y mama donde estaba. La puerta del cuarto de mi hermano estaba cerrada, al pasar escuche música y la voz muy suave de ambos.

-Mama : no , no , no me pidas eso , no nunca , nunca.

-Gus : una vez , solo una vez , vos lo deseas

-Es incesto Gus , es incesto

-Cobarde , me has estado calentando , mira vamos a un telo si me rechazas te dejo en paz

-Júralo Gus , júralo que me dejas en paz

-Te lo juro mama

-OK déjame pensarlo

Y se paro, casi nos cruzamos al salir, iba con una camisa de dormir muy chica que apenas le tapaba sus muslos, calzones blancos metidos en el culo, lo que mas me llamo la atención fue lo agitado de su cara y lo irritado de la canaleta de sus pechos, rojos como si alguien hubiese estado besándola con pasión (se de sexo) .Nos cruzamos un hola, hola y vos donde estabas, en la cocina le dije vengo subiendo, no quería que pensara que había escuchado,
Golpe y entre al cuarto de Gus, estaba tapado, el torso desnudo, se le notaba una tremenda erección, pero OH increíble a los pies de la cama arrugado y medio escondido estaba el sujetador de mama. Gus estaba tenso, me saludo con un apenas mmuum déjame dormir. Salí con tres cosas claras

Gus estaba caliente por mama , ella dudaba pero
Gus le había chupado las tetas , lo que explicaba la irritación en el pecho de Mama
Gus se la quería llevar a un telo esa noche, la noche que papa tenia su cena de facultad.

Al almuerzo cruzaban risas y miradas, Mama se notaba un poco tensa. Mi viejo aviso que se iría a las 20:30 y que no lo esperaran hasta las 0700 a.m. Mama le dijo el consabido no tomes mucho y le contó mirando fijamente a mi hermano , que Gus la iba a llevar a un boliche , vi. La reacción de mi hermano, se le ilumino la cara, sonrió nervioso y se paro, yo lo seguí a mi cuarto no quería que se notara mi cara de turbada, Oh dios mió mama acepto ir al telo con Gus que puta, puta pensaba debiera yo encamarme con papa (estaba re bueno).
En la tarde Gus se fue donde un amigo, Mama a la peluquería, la muy puta, si no quería que nada pasara para que se iba arreglar o quería que pasara algo?
Como a las 20:00 entro mama a mi cuarto , yo estaba con una amiga , se veía espectacular , peinada a lo farraw faceta , melena rubia , alta , delgada , con rastros del verano en su piel cobriza , era claro que Gus se la iba a tirar por las buenas o malas , me prestas uno de tus calzones tanga me dijo , para que mama , es que me voy a poner mini y quiero ropa interior chica . Casi le grito puta, ahora mi hermano tendría que bajar mis calzones para llegar a la concha de mama, la situación me calentó.
Paso luego el viejo a despedirse y yo a mil pensando como les puedo cagar la noche. Idee un plan me llevaría mi auto y las llaves del de Mama. Llego Gus , lo vi. entrar a ducharse, a prepararse para culiar , esta vez a su madre, entre a su cuarto revise su mesa de luz, tenia 6 condones y viagra que yo la pelotua le había regalado (estudio medicina)
La noche venia brava, mi hermano de por si un toro además con viagra iba a matar a la vieja capaz que 6 condones fuesen pocos. Pero tenia que cagarles la noche, me despide de mama con un voy a llegar cerca de las 0700 a.m. (del día siguiente) no me esperen, alcance a verla con minifalda y una blusa tan escotada que a mi me la hubiesen echo sacar, agarre las llaves de su coche y me fui… A la media hora mi celular, mama que si había visto sus llaves, enfadada. Luego otra llamada si tenia llaves de la casa (deduje que habían decidido quedarse en casa y no querían ser sorprendidos.), no mama no tengo llaves por favor déjamelas afuera, no me dijo golpea que voy a esperar despierta a papa………..y culiando con tu hijo le falto decir. Mi plan estaba en marcha ahora a esperar y volver a casa sin que me notaran quería ver en que los sorprendía…
Deje el auto a tres casas (es un barrio privado), eran las 22:00, me descalce y entre por la cocina, pase por un estar que daba al salón , veía todo sin riesgos , espere, espere, escuchaba música, luego sus voces como discutiendo, después un no, no, no de mama seguido de un grito ronco de Gus en que le decía me lo vas a dar, a la mierda con incesto te voy a culiar mama, OH casi grito, estaba llena de calentura y morbo por lo que estaba viendo , me tocaba sobre el jeans ( andaba con la regla ) pero lo que estaba por suceder frente a mis ojos era una locura . …
Mama estaba sentada, vestía con la minifalda subida hasta la cintura , la blusa abierta, las tetas al aire, agarrando la cabeza de mi hermano que estaba enterrada entre sus piernas, gritaba no, no, no, bebe, no a mama, estaba caliente, vi. a Gus levantarse , sacar los calzones de mama ( mis calzones ) poner los pies de mama sobre sus hombros y tirarse a comerle la concha , esta vez sin que mis bragas se lo impidieran , mama gritaba y se estremecía como una yegua en celo , al rato empezó a gritar me corro , me corro , vi. como su pelvis pujaba por tragarse a mi hermano , soltó un orgasmo descomunal …………..luego una especie de tregua , muchos besos bien morreados , Gus que le pregunta estas lista mama , si , si hazme tuya hijito , y ahí frente a mis ojos Gus la desnudo , se desnudo el a tirones , tenia una verga monstruosa lo mas grande que he visto , gruesa y roja , venosa , …Mama al mirarla soltó un ohhhhh sorprendida y plaff la clavaron de golpe hasta el fondo sin miramientos……………cogian como dos bailarines que se conocieran toda la vida , los grrrrrrrrrrr , aggggggggggg , ohhhhhhhhh , mama le gritaba esto querías , esto querías , Gus si , si , con la tenue luz de una lamparita se veía todo , mi calentura estaba explotando , no me atrevía a tocarme por debajo del jeans , estaba con la regla , vi. las manos de Gus separar las nalgas de mama y meter no uno dos dedos en su ano , Mama aullaba de placer , Gus le grito su acaba , adentro de tu hembra le dijo mama , sus cuerpos se convulsionaron y acabaron juntos , dios que escena , mi hermano quedo un rato largo dentro de mama , ella lo besaba y acariciaba , luego se desmonto , mama se agacho y mamando limpio su verga , Gus tiritaba como acalambrado, me vino un orgasmo sin tocarme , con ropa , ……………….luego se pusieron a fumar , tal como estaban , en pelotas , mama puso sus ( mis ) bragas en su concha , como tapón , supuse que para no manchar el sillón , bebían champagne , escuchaba de lo que habían gozado , Gus le contaba lo que la deseaba , Mama que amaba a papa que Gus era su amado tiro al aire , se volvieron a besar , Mama le dijo seguimos en tu cama , en la tuya que es mas grande , pero antes cométela un ratito dijo Gus , Mama le contesto por eso prefiero la tuya hay mas roce , goloso te la voy a comer rico , aguanta que lo quiero por atrás , se agacho entre las piernas de mi hermano y empezó el felliato , Gus le agarraba la cabeza como un manurio , gemía , la vieja era una experta , mamaba y le decía no acabes , no acabes , le repetía te quiero por atrás , por el culo
Subí de prisa las escaleras, entre sigilosamente en mi cuarto, me saque los jeans, estaba con bragas negras que cubrían un tampax, remera negra. salí por la terraza y mire a través de la ventana del cuarto de Gus, mama prendió la luz, estaban completamente desnudos, ella llevaba en sus manos la ropa de ambos, Gus los zapatos, se besaron con mucha lengua, mama me daba la espalda, vi. las manos de mi hermano metiéndose en el culo de mama , ella decía , despacio , ábreme despacio , luego se tiraron a la cama , un 69 incestuoso y lleno de guturales gritos , luego mi hermano la giro y empezó a comerle la concha , yo no daba mas de caliente , me tocaba tratando de frotarme el tampax en mi concha , Gus la volvió a girar como quien gira un juguete , empezó a lamerle el ano , casi morí , a mi jamás me habían metido la legua por ahí , la perra de mi vieja se moría , bramaba , acabo con convulsiones , ahora vi. a Gus enfilar su verga al ano de mama , ella apenas balbuceaba un despacio , despacio , levanto sus caderas y mordió la almohada , ahí Gus la ensarto , ella grito , el se freno un poco y empujo fuerte , la enculada era total , Gus bombeaba frenéticamente , ahora ella también estaba gozando , de pronto mama miro a través de la ventana , nuestras miradas se cruzaron , la mía caliente , la de ella nublada , mareada , puso un dedo en su boca pidiéndome silencio y me sonrió mientras mi hermano la ensartaba frenéticamente por el culo , lo decidí , entre a mi cuarto , saque mi remera y corpiños , avance hacia el cuarto de Gus decidida a participar de esta orgía , estaba con mi regla pero eso no iba hacer un impedimento para gozar ,

Vicenzo2000

Papá y mi hermano con su nenita

Sábado, febrero 7th, 2015

A papito siempre le gustó mamarme mis tetas, eran grandes y hermosotas y él se volvía loco con ellas. Mi papá quería mostrarle a mi hermano lo que era gozar a una nena rica y comenzó a enseñarle conmigo lo que era gozar a una perrita cachonda y yo me ponía hirviendo con los dos.

Un día decidieron llevarme de día de campo a un río que había cerca de la ciudad y al que siempre habíamos ido de niños, pero esta vez fue distinto. Me llevaron para hacer conmigo cosas que nunca pensé hacer con ellos, pero que al final, me volvieron loca de placer………..

Me pidieron que llevara un cambio de ropa, por si me mojaba o algo. Yo iba con una playerita pegada y unos shortcitos que dejaban ver parte de mis redondas nalgas por abajo y mis piernotas estaban preciosas y largas. La playerita era escotada y no llevaba brassier pues iba con ellos y no pensé en provocarlos así, además eran de mi absoluta confianza.

Ya en el río, jugando, los dos me tiraron al agua y se quedaron afuera para verme salir de ella. Con la playera empapada y el frío mis tetas se marcaban y mis pezones se habían parado y no había forma de disimularlos. Mis shorts se me metían en la rajita de las nalgas, empapados.

Entonces papá me dio la mano para salir y Javier, mi hermano me dio la otra, uno de cada lado y ya que estaba en tierra firme, ambos me tomaron por la cintura y me comenzaron a agarrar cada uno una teta, sobándomelas a su antojo, masajeándomelas a gusto, sin que yo me atreviera a protestar pues el placer era gigantesco. Papá le decía a Javier: “Sóbaselas bien hijo, para que tu hermanita sepa lo que es ser gozada, apriétale un pezón, rico, para que sepa lo que es tener unas buenas tetas como ella”. Y Javier hacía caso y me sobaba a su gusto y papá entonces me pidió que me quitara la playera… pero mejor los dos me la quitaron juntos. Entonces mis tetas quedaron al aire y ambos comenzaron a lamer mis pezonzotes que ya se habían puesto a tono, más por lo caliente que estaba que por el frío que sentía. Lamieron mis tetas a gusto, mi hermano aprovechaba la ocasión pues yo nunca lo había dejado tocarme y papá le estaba dando permiso de gozarme a su antojo.

Mi coño iba mojándose cada vez más, una sensación deliciosa…

Javier siguió mamándome mis tetas hasta hartarse, como un bebé pidiendo su leche, chupaba y succionaba, apretaba, agarraba, me masajeaba como quería, me lamía toda, haciendo ruidos al chuparme, delicioso, aprovechando la situación como podía, haciéndome sentir una cachorrita sumisa y servicial, como papito me había enseñado siempre, dejadita, a su servicio, ya saben que me encanta servir…

Papá me había bajado los shortcitos y los calzoncitos y había dejado mis nalgas redondas al aire y se me había puesto atrás para cogerlas con sus manazas y darme unos buenos pellizcones, como siempre le había gustado. Me pasaba el dedo por mi culito, lo metía un poquito, luego se arrodillaba y con su lengua me lo lamía rico y me metía la puntita, poniéndome el culo bien caliente y sabroso. Yo me meneaba a su antojo, los dos estaban con las vergas bien paradas, hinchadotas y solo de imaginarme la de mi hermano, me ponía mojada y lista para comer lo que me quisieran dar… papito me había enseñado a ser su nena putita, rica y le encantaba que yo obedeciera sus órdenes…

Papá dijo: “Hijo, ahora lámele la conchita, mírasela que rica es, chúpale el clítoris que eso le encanta, aprende a gozar a una putita, pero como tu hermanita….., ninguna hijo, gózala, que para eso está”. Javier me decía: “A ver nenita, abre bien esas piernitas que voy a hacerte venir a chorreones con mi lengua mamá”. Y papi, por atrás empujaba mis muslos e hizo que me sentara en sus rodillas con las piernas bien abiertas, así su vergón daba en mi cola y mi hermano tenía puerta abierta para mamarme a su antojo…

Papá se sacó entonces la verga y me la paseó por el culo y

las nalgas, me abrió las nalgas mientras Javier chupaba, lamía, succionaba mi clítoris, mientras me metía un dedo en la concha empapada y yo me retorcía de gusto, siendo gozada por dos hombres que me hacían sentir tan buena, buenota, deliciosa… mis nalgas no paraban de menearse, daba vueltas, adelante atrás, con unas ganas de verga que no podía… y aún así todavía soy insaciable, no paro de desear que me cojan, ellos tenían la culpa, por enseñarme a ser tan perra, tan caliente, tan gozosa, tan golosa…

Papá entonces le pidió a Javier que se acostara boca arriba y se sacara bien la verga y a mí que me pusiera en 4 patas viendo hacia Javier: “Mámale la verga nena, mámasela bien, como te he enseñado a hacerlo, chúpale la cabeza que ya está buena para ti” y de inmediato me puse a chupar pito, así rico, mmmmhhh, lamiendo esa cabeza inflamada a punto de estallar, la chupé, la lamí, la embabé delicioso mientras papá se me ponía atrás y me volvía a dar con el dedo en el culo, pero ahora más fuerte, hasta que sentí de pronto que se me acomodaba para encularme, pero antes de hacerlo me pidió que me metiera la verga de Javier en el coño, mmmhhh… estaba buenísima, me comencé a montar de a poquitos, comiéndomela primero la cabezota, entraba y salía, meneando bien el culo, asegurándome que papá veía bien el espectáculo y en eso sentí que me agarraba las nalgas me las abría bien y me decía: “Vas a sentir lo que son dos vergones dándote por la concha y el culo al mismo tiempo nena, y te va a fascinar” y me comenzó a dar por el culo, bombeándome con todo, sin ninguna piedad, y yo comencé a gritar entre dolor y placer, pero no podía dejar de menear el culo y comerme la verga de Javier por la concha que chorreaba leche a gusto, dejándome llevar por el placer de ser cogida por dos hombres tan a gusto, usándome a su antojo y yo feliz, encantada, con una cara de viciosa tremenda…

Javier me agarraba mis tetonas sin parar mientras me veía con cara de: “Ay, putita, quien te viera tan cogedora” y papá me decía: “Anda putona, a darle placer a tus hombres, coge, puta, coge que para eso eres muy buena” y yo ardiente, no pude más que soltar toda mi leche y darles tanto por el culo como por el coño todos mis jugos deliciosos mientras ellos terminaban en mí gritándome lo puta que soy y lo buena que me pongo con sus vergotas, yo gritaba y gemía sin parar, hasta que los tres nos quedamos agotados, acostados yo encima de Javier y papá con su verga en mi culo hasta que se le puso chiquita y me la sacó chorreante de lechita y Javier solo alcanzó a decirme: “Nena, ni te creas que esta va a ser la última vez que me sirves así, no le pienso pedir permiso a papá y te voy a dar cuando a mí me plazca”… yo solamente me sentí más puta todavía y no veía el día en que mi hermanito tuviera ganas de mí de nuevo, con papá o sin él…

Entre ambos me volvieron una putita insaciable, que siempre quiere más leche, más verga, más de todo… ahora, soy una hembra que sabe volver locos a los hombres, me encanta coger y que me cojan… Me fascina contarles mis aventuras y dejar que me contesten sus opiniones que me ponen mucho más caliente todavía… ¿porqué seré tan perrita?

Autor: Afrodita magasensual (arroba) yahoo.com.mx