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Mi primera vez con mi madre, mi actual amante

Lunes, diciembre 15th, 2014

Vivo con mi padre y mi madre, nos llevamos muy bien, mi papa es bastante mayor a diferencia de mi mama que me tuvo a los 17 años, ella no es muy delgada pero tiene un cuerpo que cualquier mujer quisiera tener.

De mi… actualmente voy a la universidad y veo anime, soy moreno, mido 1,73 y por una mala experiencia de niñez he estado acomplejado porque tengo un pene demasiado grande. Empecé a ver anime a los 16 años, luego mangas y de vez en cuando hentai, no recuerdo cuando me empezó a gustar el género incesto, las situaciones sexuales entre madre e hijo. No sentía excitación hacia mi madre, solo me gustaba ver otras madres, no me lo imaginaba aplicado a mí.

Un día por un descuido deje el computador prendido(descargando unas series) y mi madre miro mi historial y los videos que estuve viendo. Desgraciadamente se me olvido borra el historial y todas las hentai que vi eran incesto madre-hijo. Mi mama me espero después de la universidad para hablarme de eso, nunca en mi vida me sentí tan avergonzado. Cuando llegue me dijo que se sentía avergonzada por lo que vio, que ella no sabía que yo la miraba de esa manera; yo no supe que decir, avergonzado me fui a mi cuarto con la excusa de que estaba enojado porque no me gusta que se metan en mis cosas.
Después de ese día cambiaron las cosas. No la podía mirar a la cara, sentíavergüenza. De vez en cuando nos mirábamos a los ojos y yo corría la mirada.
Unas 3 semanas despuéscomenzó el año nuevo e hicimos un asado en mi casa (yo no la quería pasar en casa dado que evitaba a mi madre, mi papa me obligo a pasarla con ellos), mi papa se emborracho hasta no poder pararse, mi mama no bebió, y yo desde luego que si celebre, igual tome mucha cerveza.
A eso de las 3 de la mañana mi mama fue a dejar a la cama a mi papa y yo comencé a entrar la parrilla para luego irme a dormir. Cuando me fui a acostar mi mama entro a mi pieza con una blusa y ropa interior y comenzamos a charlar acerca de que ella no quería que yo estuviera tan distante con ella por ese incidente, ella me decía que ya lo había olvidado, yo aun asíseguía avergonzado por la charla y ella trajo una película: “actividad paranormal” empezamos a verla en mi pieza, yo dentro de la cubre cama y mi mama encima de la cama, entonces como le daba miedo la película juntaba sus pies con los míos(decía “no quiero que me agarren los pies”) entonces vimos esa escena en que la protagonista esta parada junto a su marido mirándolo mientras duerme, mi mama se asustó mucho y entro a mi cama, y apenas entro, a mí se me erecto el pene, y como duermo con bóxer, se me levantó el bóxer en su máximo tamaño, entonces rápidamente me arrinconé en la pared para no rozar el trasero de mi madre (ya que estábamos de costado mirando la película).
Entonces a medida que transcurría la película se empezaba a pegar a mí, luego su trasero estaba apoyadoen la punta de mi pene que la empujaba con fuerza, empezó a apegárseme más y mi pene se fue hacia abajo pasando por su entrepiernas, ella tenía atrapado todo mi pene entre su trasero y sus muslos, de ahí ella no se salió y yo no sabía que mierda estaba pasando, con toda la lógica y el cálculo que se, no pude pensar en nada lógico, mi mente se me nublo por primera vez, cuando terminó la película, yo la seguía teniendo dura y mi mama se dio vuelta, yo me hice el dormido(además de que estaba arrinconado en la pared), mi mama se me acerco más y me dio un beso en la pera, después en la mejilla, después en la frente y después me dio un beso en la boca(un piquito).
Después de ese piquito pasaron unos 10 segundos eternos y yo acerquéde nuevo mi boca a la de ella, entonces nos comenzamos a besar, sus enormes pechos apoyados en mí y sus brazos abrazándome, entonces me entro ese lobo que estaba adentro mío, empecé a chuparle los senos, los dos pezones a la vez, ella comenzó a gemir mientras me masturbaba y me lo agarraba con las 2 manos, ella se levantó de la cama, puso pestillo a la puerta, se iba a desnudar, no obstante la detuve y le susurre “no mama, quédate así porfa con esa blusa” entonces saco la cubrecama y recostó su cabeza en mi pene que la empujaba con fuerza, pero ella con su cara me lo empujaba más fuerte a mi cuerpo, tenía los ojos serrados y comenzó a darme besos en el pene, con su lengua y después se tragó la mitad de mi pene apretándolo, entonces yo eyaculé dentro de su boca y sorprendentemente mi mama se lo trago (algo que no me esperaba de ella), ella seguía chupando mi pene semi-erecto, entonces tome su cintura y sus piernas y bruscamente las lleve a mi cara, sentí su calzón mojado en mi cara y comencé a comerle la vagina con el calzón de por medio, le corrí su calzón y me la comencé a comer, con mi nariz en su ano, comiéndomela como si fuera mi primera sopa caliente en años, ella se vino varias veces, y su voz viniéndose aún resuenan en mi cabeza.
Ella desesperadamente se dio vuelta e introdujo mi pene en su cosita rica, y la introdujo casi toda asiendo un gemido de dolor y placer con la voz entrecortada, aún recuerdo ese momento placentero en que ella hizo dos movimientos de caderas y me vine dentro de ella, eyacule un montón (la mejor corrida que he tenido en mi vida) y no nos despegamos,empezó a darme los mejores besos con lengua que he dado, yo le pase la lengua por sus dientes la di besos hasta en la nariz, ella me decía “te amo mi cielo” al momento volví a tenerla dura, aunque me dolía mucho el pene, mi lujuria me impulso a seguir entonces la abrace y la di vuelta y comencé a penetrarla, mientras le chupaba los senos, sin desconectarme de ella la puse en posición de perrito y se lo seguí haciendo, ella se corrió, aun así no podía introducir todo mi pene, ella hacia los mismos gemidos con un poquito de dolor, “mami te duele” ella no respondió aun así seguí haciéndoselo, se lo hice de costado, luego con sus rodillas en sus hombros (cuando la tenía en esa pose es cuando más le dolió parece).
Esa noche fue maravillosa, mi mama se vino un montón de veces cuando terminamos a eso de las 7 de la mañana, seguíamos acostados, conectados, besándonos, abrazándonos, mirándonos sin vergüenza; sin hablar; sin correr la mirada, luego nos volvíamos a besar y lo volvíamos a hacer, lo hicimos mucho hasta como las 9 de la mañana, cuando por fin nos desconectamos y mi mami se fue diciéndome “tu papa aun duerme”.
Quise contar con detalles la primera vez con mi madre, y ahora no entrare tanto en detalles con los siguientes acontecimientos.
Al otro día cuando desperté, no podíaconcebir lo que había pasado, hasta pensé que realmente fue un sueño. Estuvimos mirándonos avergonzados todo el día, y mi papa viendo tv. Me sentíahorrible, lo más asqueroso del mundo, traicionar así a mi papa… yo debería morir eso pensé.

Ese díadespués del año nuevo fuimos donde mi abuela paterna a celebrar, yo salí afuera con un amigo de la infancia y llegue a eso de las 2 de la mañana y aunseguían celebrando, todos mis tíos bailando y mi mama sentada mirándome con vergüenza, yo me tome unos vasos de ron con cola igual, hasta las 4.30 cuando la fiesta se apagó, mi abuela y mis tíos acostados, mi papa acostado y mi mama se fue a acostar también, yo me había ido a acostar al lado de ellos en un sillón cama, dentro de la misma habitación. Estaba intentando dormir y mi mama parecía estar dormida, entonces me levante al baño(no podía dormir) y cuando iba a salir entro mi mama y cerró la puerta del baño entonces sin una palabra comenzamos con lo mismo de nuevo ella no podía parar de gemir así que prendí la bañera para hacer un ruido que opacara nuestros sonidos, me senté en el w-c y ella arriba mío con sus pezones dentro de mi boca, saltando en mi pene con mucha energía. Ella no paraba de venirse, no sécuánto se habrá venido pero me dijo en el oído que hace años que no teníaorgasmos, hasta que paso la noche conmigo, le dije que me esperara y fui a dar el gas del calefón y nos bañamos con agua caliente mientras le hacia el sexo asíde parado, eyacule 2 veces ahí en la tina dentro de ella. Después nos fuimos a acostar al sillóncama, pero lo hicimos despacito, no pude en toda la mañana sacar mi boca da sus senos. Me los comí todos, mi boca no podía cubrir esos enormes senos de ella así que le deje todos sus senos llenos de saliva. Después de esa noche no hicimos nada en 3 días (cada uno de esos días yo muerto de las ganas de ir a poseerla) hasta que mi papa comenzó en las vacaciones con el turno de noche, así que el 1er día q mi papa se fue con su nueva jornada, apenassalió de la puerta a las 7 de la tarde le baje los pantalones a mi mama y comencé a poner mi cara apegada a su trasero(ano) con toda mi fuerza y a olérselo y a chupárselo, ella no paraba de gemir entonces se lo hicimosahí mismo en el comedor, después paramos a tomar 11 y se lo hice arriba de la mesa, después nos fuimos a acostar y se lo hice en la cama, le hice cariñitos y así fueron todos esos días, yo que planeaba leer un libro.

Nos acostábamos todas las noches hasta marzo cuando mi padre volvió al turno diurno. Aun así siempre encontrábamos espacio para tener sexo y cada vez probábamos cosas nuevas, no es que tenga fetiches extraños ni ella tampoco, pero siento que no quiero separarme nunca de ella. Hace 2 meses vino una compañera de la U a mi casa a devolverme un disco externo que le presté y mi mama actuó muy extraña, normalmente es simpática y la atendería súper bien,pero la atendió en la calle y muy cortante, no la dejo verme y ella misma me paso el disco, estuvo enojada conmigo unos 3 días, incluso cuando hacíamos el amor me decía que no quería que estuviera con otras y se ponía triste y pesada como una cría, y tengo que aceptar que nunca había sido tan feliz. Por parte de mi padre, sé que algúndía pagaré por lo que hice, pero él no le daba a mi mama lo que ella necesitaba.
Sé que está mal, pero cuando más lo disfrutamos con mi madre, es cuando lo hacemos en el patio mientras mi papa mira el futbol o cuando se está bañando y lo hacemos en la cocina así con ropa puesta. La amo y siento que nunca quiero dejarla.

La madrastra de mi mujer

Lunes, diciembre 1st, 2014
Había ido a recoger a la madre de mi suegra para llevarla en coche a la casa de su otro hijo. Vivía en Madrid, pero algo lejos. Conviene aclarar que a la que llamo suegra no es tal, es la madrastra de mi mujer, segunda esposa de mi suegro. su adorable y preciosa viuda.  Yo, como siempre hacía, estaba sentado frente a ella. Como de costumbre, enseñaba generosamente los muslos. Yo, hora es ya de decirlo, estaba enamorado de mi suegra. Profundamente enamorado. Y élla de mí. Ninguno nos atrevíamos a dar el paso definitivo. Los síntomas eran claros, inequívocos. Pongo un poco en orden mis ideas y se lo cuentos a vds. Mi suegra tiene una melena larga y abundantísima, lo que me hacía  pensar en la vieja frase popular ” si así está el llano, calcula cómo estará la montaña”. Esto quería decir que a cabellera abundante solía corresponder una gran mata de pelo en el coño. Tiene buenas tetas, duras, orgullosamente erguidas, casi altaneras. Muy guapa de cara, de labios gruesos, besables, que es justo lo que estaba deseando hacer. Su culo, sus caderas y sus piernas me volvían loco de deseo: son grandes,  gruesas, que hacían soñar con unos muslos rotundos, bien formados y muy apretados en la entrepierna, aprisionando su coño, el coño que me traía loco y hacía que, a veces, me viese en la necesidad de aliviar mis ardores en solitario. Sí, estoy casado, pero a mi mujer no la gusta demasiado el sexo. Nada, para ser más precisos. Bien, hechas las presentaciones, ya va siendo hora de que les ponga al corriente de la clase de juegos o negociaciones, ocultas y claras a la vez, en que estábamos embarcados y cuyo puerto de atraque tenía que ser un polvazo de muerte entre los dos. ¡Qué ganas tenía de sentir mi polla metida en sus entrañas, en su adorable y seguramente peludo coño!. ¡qué a gusto me lo iba a comer!. La madrastra de mi mujer, a la que seguiré llamando suegra, es una mujer limpia como “los chorros   del oro”, por lo que sabía que su coño, libre de olores y sabores poco gratos, me iba a dar el mayor gusto del mundo al saborearlo y lamerlo. Para mí, en las relaciones sexuales, la limpieza es algo fundamental. Sé que hay hombres, también  mujeres, a los que los olores y sabores bravíos les gustan hasta el punto de encender su pasión, de ponerles cachondos. Yo conozco a mujeres que alguna vez han comentado que los hombres somos muy raros: que unos les exigen lavarse el coño y el culo a conciencia y otros les piden que no se cambien de bragas en dos días. Esta claro que hay gente para todo. Yo, insisto en ello, siempre he buscado mujeres aseadas, limpísimas, que son la mayoría. España es país de mujeres aseadísimas. Sigamos. Mi suegra, siempre que yo estaba delante, procuraba sentarse frente a mí y, como al descuido, enseñarme los muslos. Yo no dejaba de mirarselos incansablemente, procurando que notase mi deseo de verle los muslos el mayor tiempo posible y cuanto más,  mejor. Ella lo notaba y, cuando nadie lo advertía, separaba un poco las piernas para que pudiese ver sus bragas. No siempre era posible, pero cuando así sucedía y veía el color de sus bragas, me relamía los labios. Ella se daba cuenta y procuraba inclinarse a coger alguna cosa del suelo y separar aún más los muslos. Ese maravilloso espectáculo de las bragas de la madrastra de mi mujer me encendía la sangre, disparaba mi deseo y, perdido todo comedimiento, si ella miraba yo me cogía la polla con la mano por encima del pantalón.
Hace un momento, tal como les he contado, ha sucedido así: Se  ha inclinado a coger del suelo una cajita y, levantando la pierna contraria, me ha enseñado en plenitud sus bragas de color blanco. Muy transparentes, por lo que pude percibir la negrura vellosa que adorna su delicioso coño. Luego me miró intensamente. Yo, lanzado ” a tumba abierta”, la tiré un beso, aprovechando que la abuela estaba distraida con una revista. Mi suegra, lanzada también hacia lo que viniese, me sonrió. Yo me relamí los labios. Ella, bajando la mirada, volvió a sonreir. Yo, desbordado, ansioso de su coño, de su pasión, de sus besos, de su lengua, de todo lo suyo, que me tenía profundamente enamorado y lleno de un deseo desenfrenado, imparable, me cogí la polla con la ma- no y, mirándola intensamente, lancé un beso hacia su entrepierna Lo vió y tuvo un leve escalofrío, como si lo hubiese recibido físicamente. Me miró intensamente y sonrió. Yo volví a lanzarla otro beso y a relamerme los labios, en claro mensaje de qué  era realmente lo que soñaba lamer. Su respuesta me hizo dudar: se ruborizó, cerró las piernas y estiró la falda. En ese momento, la abuela dejó a un lado la revista y le dijo algo en voz baja a mi suegra. Ambas se encaminaron al cuarto de baño. La puerta, sin cerrar del todo, me permitió oir la discusión.

¡Eres muy mal pensada!

¡ Sí, sí!.

¡Claro que sí!. Lo que dices no es verdad!.

¡Ya,ya!, como si yo me chupase el dedo.

¡Bueno, mamá, vale ya de ser mal pensada!.

Vale, como quieras. Pero ya sabes que de esas cosas me doy cuenta enseguida.

¡Como quieras, mamá!.

Mi suegra cerró la puerta del baño y regresó al salón, sentándose frente a mí. Volví a mirarla fijamente los muslos.

¿Te has enfadado con la abuela?. ¿Por qué discutíais?.

Cosas nuestras.

¿Son un secreto, no las puedo saber?.

Porqué no. Aunque también se refieren a tí.

Entonces…..Tengo derecho,¿no?.

Me da un poco de vergüenza.

Hay confianza,¿no?. Anda, dímelo.

Bueno. Es siempre sobre lo mismo, es una especie de obsesión: que si las viudas somos, que si dejamos de ser, que si me siento de manera que te enseñe…….. ¡Bueno, me da apuro contartelo!.

Si se refiere a tí y a mí………Debes decírmelo, Carmen.

Está bien. Pero conste que es porque insistes en saberlo.

Adelante, cuéntame. Será bueno que los dos lo sepamos. Conocer las cosas siempre ayuda, ¿no?. A lo mejor es para bien. Cuéntame.

Verás…….. Mi madre dice que yo…….me siento siempre frente a tí y que……..no me importa enseñarte los muslos. Y que tu no me quitas ojo, que te gusta mucho vérmelos.

Así son estas cosas. Hasta ahora todo es normal.

¿Te parece normal?.

Tratándose de nosotros dos, sí, rotundamente, sí.

¿Te parece normal que diga que lo que yo deseo es que  me veas………..Me da mucha vergüenza, no sigo.

Por favor, Carmen, tengo derecho a saberlo, Será bueno que no me ocultes nada.

Conste que me da mucha vergüenza. Mi madre dice que lo que quiero que me veas son ……..las bragas. Y que a tí te gusta con locura.Que hasta…….te relames como si…….. me estuvieses besando………ahí.

¿Dónde?.

En el……co……..Entre los muslos. Y que yo, cuando lo haces, abró más……….Eso ya no lo digo.

¿Qué es lo que abres?. Dímelo, Carmen, por favor. Va a ser muy bueno para los dos.

Si tu crees eso………Dice que, cuando te relames, yo abro más las piernas y muevo los labios como si…….te tirase besos a la………….entrepierna. ¡Me da vergüenza decirte todo esto!.

Yo me levanté y, acercándome hacia ella, la dije.

Todo lo que dice la abuela es verdad, por mi parte es verdad.

¡No me digas eso, por Dios, que me pones muy nerviosa!.

Me arrodillé ante ella y, poniendo mis manos sobre sus muslos, dije muy emocionado:

Por tu parte también es verdad. Yo estoy muy enamorado de tí, te quiero con toda mi alma y sólo deseo tenerte entre mis brazos. Y a tí te ocurre lo mismo, no mientas.

Mis manos ascendieron por sus muslos, a la vez que unía  mi boca a la suya. El beso fue intenso. Nuestras lenguas se buscaron ardorosas, lamiéndose incansablemente. Su lengua recorría toda mi boca, mis dientes……Yo hacía lo mismo. Cuando mis manos llegaron a su coño, se estremeció y me abrazó con más fuerza. Gimió de placer cuando mis dedos urgaron en su caliente coño, que echaba  fuego. Sus manos, con trémula torpeza y con enorme ansiedad, me acariciaron la polla, me la apretaron con fuerza. Yo tiré de sus bragas. Al notar que se las quitaba, me dijo con voz ronca:

Nos va a pillar, Juancho, amor mío. ¡Ten cuidado!.

No puedo esperar, tengo que comerme este coño tan rico.

¡Qué dices!. ¿Qué me vas a hacer, mi vida?.

Esto, amor mío.

La quité las bragas y empecé a abrir sus muslos. Ella me ayudó abriendo las piernas de par en par. Mi boca buscó con ansia el calor de su coño. ¡Cuánto pelo, qué preciosidad, cómo me enamoraba!. Hundí mi lengua en su coño y lamí con locura esa brasa ardiente que deseaba desde hace años. Sus jugos, su leche,mojaron mi lengua  y sentí sus epilépticos estremecimientos. Cogió mi cabeza con sus manos y me apretó contra su ardiente coño. Yo, que tanto lo había deseado, separé los labios de sus delicioso coño, metí los míos dentro de su coño y procuré humdir mi lengua lo máximo posible. Sentía su abrasador calor, el ansía, el deseo con que recibía las caricias de mi lengua y el lento fluir de sus líquidos vaginales, su leche. Gemía bajito, por temor a ser oída por su madre, sabia en estas cuestiones, según afirmaba su propia hija. Sus gemidos me encendían la sangre, tenía una erección brutal y un enorme deseo de hundir la polla en sus entrañas, en ese maravilloso coño. ¡Cuánto gustazo me daba esta mujer!. Nunca había sentido tal excitación, tanto deseo de poder meter parte de mi cara en el interior de su coño para llegar hasta lo más hondo y lamer y lamer incansablemente. ¡Qué gustazo lamerla tanto y tan requetebien!. Me volvía loco de deseo sentir que mis caricias la enloquecían, que la hacía aflorar todos sus deseos de hembra encelada, hambrienta del amor de su hombre. Pero nada es eterno y me sacó la cabeza de entre sus adorables muslos.

Juancho, mi vida, ¡qué gustazo tan grande, nunca he  sentido tanto gustazo!. Eres el amor de mi vida, mi hombre, mi locura, pero ya va salir del baño. No puede saber nada. Y es muy lista, ya te lo he dicho. Vete al otro baño y lávate la boca con agua y jabón. ¡Ni se te ocurra usar elixir dental!. Notaría el olor y sospecharía. Es listísima, te lo aseguro. Yo abriré la ventana, por si acaso nota algo. ¡Anda. no tardes!.

Cuando regresé del baño cogió mi polla y, encima del pantalón, me la besó ansiosa. Al notar mi tremenda erección no pudo resistir el impulso de bajarme la  cremallera, sacarme la polla y metérsela en la boca. Se metió más de la mitad y chupó con fuerza. Yo creí que me moría. ¡Cuánto gusto sentía con esta mujer!. Una cosa tenía segura me iba a encoñar; tendría  que joderla en carne viva a diario, sin faltar un sólo día. Y no importaba estar casado, porque a mi mujer no le gustaba joder, era indiferente al sexo y lo aceptaba  cuando me ponía terco y porfión. Desde ahora, no iba a insistir en joder con ella, mi mujer, a mí  solo me gustaba Carmen, el coño de mi vida, la mujer a la que quería echar a diario mi leche. En su boca o en su coño, donde en cada momento deseásemos los dos.

La abuela llamó desde el baño. Carmen acudió para ver qué ocurría. Salió al cabo de un momento. Me  tomó de la mano y me hizo sentar en una silla.

Bájate el pantalón y el calzoncillo, cariño.

Pero, Carmen, ¿no decías que iba a salir?.

No, mi vida, todavía tardará. No ha podido vaciar el intestino y no se irá hasta hacerlo. Voy a sentirte muy dentro de mis entrañas, amor mío. Te quiero.

Mi queridísima suegra se subió la falda y, abierta de piernas, se sentó encima de mí. ¡Qué coño tan bonito!, ¡qué cantidad de pelo!, ¡cómo me gustaba esta mujer!. Mientras yo pensaba esto, Carmen, que me besaba con pasión desbordada, cogió mi polla y la colocó entre los labios mayores de su caliente coño. ¡Sentí que su coño abrasaba la punta de mi polla, que se irguió todavía más. Nuestras lenguas lamían y lamían nuestras bocas. Carmen se dejó caer sobre mi entrepierna y mi polla se deslizó de golpe en su coño, húmedo y abrasador.

Te quiero, Juancho, amor de mi vida. Nunca había sentido tanto. ¿Te doy gusto,mi vida?.

Te siento con locura. Yo no sabía lo que era esto,  mi vida. Te quiero. Estoy muy enamorado.

Y yo de tí, cariño mío, marido de mi vida. Y yo de tí.

No me llames marido que me corro, cielo.

¡Marido, marido, marido mío, marido de mi alma!. ¡Ay, Juancho, me corro, me corro, me vació, me vacío, mi amor!. ¡Ay, que gustazo!, ¡que gustazo, que locura de gusto!.¡Me corro, me corro!.

¡Calla, mi amor, que nos va a oir!.

Esta muy sorda. Y yo no puedo dejar de gritar bajito que me muero del gustazo que me das.

Sentí la abundante humedad de su coño, que me bajaba hasta la entrepierna. No pude resistirlo.

Me corro contigo, Carmen, me corro, no te resisto, esposa de mi vida, no te resisto, me corro contigo.

¡Si, marido de mi alma, marido mío, marido, marido, marido!. Conmigo, correte conmigo, que soy tu esposa, la única mujer a la que sientes así, esposo mío. ¡Córrete, correte!.¡Juntos, juntos, marido, juntos!.

Me corro, mujer de mi vida, coño mío, me corro en
tu coño. ¡Te voy a hacer un hijo, esposa mía!.

¡Si, si, marido, hazme un hijo, házmelo!. ¡Ay, ay, dame tu leche!.Un hijo tuyo, un hijo tuyo,marido.

Era imposible resistir ni un segundo más. Nos vaciamos los dos. Su leche me llegó hasta los huevos. La mía…..¡la mía la inundó!.¡Qué gustazo, qué locura!.

Te quiero, Carmen. Eres mi amor. ¡Qué gustazo!. No sabía que llegase a ser tan bárbaro.

Yo tampoco, amor mío, yo tampoco había sentido nunca……Tenemos que levantarnos, mi amor, que ya puede salir. Vamos al baño. Toma esta servilleta. No manches nada. Vete al otro baño, yo abro el balcón y voy contigo.

Cuando me dirigía al baño, se abrazó a mí y metió su lengua en mi boca. Fue un beso asombroso. Todo era maravilloso en esta mujer. ¡Cómo la quería!.

Nos dió tiempo a lavarnos y a darnos otro beso de lenguas enlazadas. Noté que volvía a prepararme para otro polvazo.Carmen, también lo notó.

No tardes en regresar, vida mía, que te voy a chupar todo.

Y yo a tí, preciosa mía. ¿De verdad quieres que te deje embarzada?.

Ya me gustaría, pero no es posible. Ya no tengo la regla. Pero el juego de ser papás es bonito,¿no?.

Precioso, cariño, mio.

La abuela tardó algo más. Cuando salió, fingiendo tener prisa, la estaba esperando en la puerta. Se besaron ambas y bajamos a la calle. Tardé una hora entre ir y regresar. Cuando mi adorada Carmen me abrió la puerta…….¡qué maravilla, que mujer tan bonita!……..estaba vestida para el amor, para la pasión. No llevaba bragas ni sostén, sólo lucía un precioso liguero rojo, medias también rojas y zapatos de tacón a juego. No perdimos un segundo. Me desnudé en un instante y caimos en la cama en postura de sesenta y nueve. Nuestras lenguas y manos hicieron a conciencia su trabajo. Luego……¡otro polvazo de leyenda!. Pusimos las sábanas perdidas de leche,  de la deliciosa leche que nos ofrecíamos con un amor infinito, tan infinito como el gustazo que nos dábamos. ¡Cómo nos queríamos!. Y así fue siempre. Carmen tiene ahora, setenta años, yo, estoy a punto de llegar a los cincuenta. ¿Y saben una cosa?. Siento por ella más amor y más pasión que nunca. Y ella por mí. Somos muy felices. Mi mujer nunca ha sospechado nada. Y está contentísima: de Pascuas a Ramos la echo un polvo y…….feliz y contenta. Y Carmen, mi auténtica esposa y yo, todavía más felices, dándonos más gusto que nadie, jodiéndonos en carne viva, sintiendo la humedad de las suaves y dulces paredes de su coño, que lamo a diario. Y élla, mi Carmen, gritando siempre que mi polla la abrasa el coño, que lo que más la gusta es chupármela durante horas. Muchas veces, muchísimas, nos corremos en nuestras bocas, saboreando y tragando los jugos más maravillosos del mundo: la leche de su hermoso y peludo coño y la de mi polla, que saborea con deleite. Nos queremos, nos jodemos en carne viva….¿qué más se puede pedir?.

JUANCHO.

Incesto en el messenger con mi prima

Domingo, noviembre 30th, 2014

Mi historia es acerca de cómo cometí incesto con mi prima, llamémosla Karen, para mantenernos en el anonimato, ella es una mujer de 1.59 cm de estatura, de esas chicas que tienen un culazo, que por más que intentes no puedes despegarles la vista, unas piernas torneadas, preciosamente moldeadas por el ejercicio, de tez blanca, pocos pechos, pero eso ni representa problema alguno. Bastante cachonda, pero eso no lo sabía hasta que llegó aquel día, ojos grandes, y labios de mamadora.
Como siempre, todas las familias normales, tienden a visitarse una y otra vez sin previo aviso, así sucedía con la nuestra, por lo regular nos visitábamos en fines de semana, así nuestros tíos, abuelos, primos, etc… estaban presentes y no había ningún problema.
Mi prima y yo crecimos siendo muy apegados, cuando yo tenía un problema, ella me daba consejos, me animaba, y siempre teníamos una conversación muy amena. Así fuimos durante la infancia y parte de la adolescencia. Actualmente ella tiene 18 años y yo 22.
Como intuirán, yo a he tenido bastante experiencia con mujeres, adultas y adolescentes, no es por nada, pero resulto bastante atractivo a las mujeres, en especial a mis amigas, y amigas de mi madre. Así nací, ¿qué se le va a hacer? A Karen siempre le contaba mis aventuras con mujeres, le explicaba a detalle y ella ponía mucha atención a lo que platicaba, al parecer le agradaba escuchar de su propio primo, las cosas sexuales que ella no se atrevía a platicar con sus propios padres. Pero, en fin. Un día, llegué a casa de mis tíos Raúl y Andrea, padres de Karen y otros tres primos. Los saludé sin más, les pregunté que si me podía bañar en su casa, ya que me quedaba de paso y no tenía tiempo para llegar a la mía, ya que vivo lejos de donde ellos viven. Ellos alegremente me dijeron que si, mis tres primos se encontraban fuera, los hermanos de Karen, son más pequeños, unos adolescentes, siempre están todo el día vagando con sus amigos de la colonia. Entonces, al salir de bañarme, como era mi costumbre, siempre lo hacía en ropa interior muy ajustada, y con la toalla sobre mi hombro. Típica pose sensual, pero lo hacía inconscientemente, al salir del baño me percaté que mi prima estaba en la sala, y el baño está justo a un lado de la sala. No le hice caso, y seguí mi paso hacia la recamara de uno de mis primos, me cambié, me peiné y me fui, tenía unos asuntos pendientes que ya no recuerdo. Al llegar la noche, me conecté a msn, me encontraba solo en mi recamara, obviamente tengo agregada a mi prima, y a mis demás familiares. Y de pronto abajo apareció la ventanita naranja, era mi prima, a continuación les pondré la charla que tuvimos, con K representaré a mi prima y con una H a mí.
K: Hola!, primo. ¿Cómo estás?
H: Ey, hola. Muy bien, ¿Y tú?
K: Muy bien, gracias. ¿Qué haces?
H: Aquí llegando de la calle, estoy un poco cansado.
K: Ah!, que vago eres primo.
H: Ja ja, sólo un poco.

Después de unos minutos, sin nadie escribir nada, me animé, estaba un poco cachondo, y le escribí lo siguiente:
H: Primita, no había notado lo nalgona que estás.
K: En serio? Pues ya ves, es de familia.
H: Perdón, pero no pude evitar verte las nalgas ahora que me bañé en tu casa.
K: Y yo no pude evitar verte tremendo bulto debajo de tu ropa interior cuando saliste del baño.

En ese momento mi cabeza tenia pensamientos sucios sobre mi prima, pensaba en su gran culo, con aquel pantalón ajustado que llevaba y me dejaba ver su cachetero, de esos que quedan justo a media nalga. La conversación se ponía cada vez más caliente y eso me agradaba, no pensaba en el remordimiento que me daría cuando me calmara, nada en ese instante me importaba, así que me decidí a escribirle cosas más cachondas.
H: En serio? Y te gusto lo que viste?
K: Si, no pensé que la tuvieras tan grande.
H: Y yo no pensé que tus nalgas estuvieran tan ricas.
K: Y no sólo eso tengo rico.
H: ¿Qué más tienes rico?
K: Ya ves!
Segundos más tarde me dijo que se tenía que marchar, ya que usarían su computadora, sin más ni menos tuve que decirle adiós, pero estaba demasiado cachondo, busqué entre mis carpetas y mis archivos, alguna foto de ella, quería masturbarme pensando en lo que me había escrito mientras veía su foto. La encontré, precisamente una foto de ella de perfil, pero se veía su culo redondo y respingón, esa noche me masturbé pensando en mi prima, gozándola en mis pensamientos, dedicándole una paja monumental a su gran culo.
Al día siguiente desperté, un poco asustado ya que creía que mi prima le iba a contar todo a mis tíos, y se armaría un lio en grande, me conecté para ver si ella estaba, y si. Se encontraba en línea, la saludé y ella como si nada me respondió, me aseguré de que prometiera que no diría nada de lo sucedido anoche, y ella claramente me decía que no me preocupara, que ella no era de esas personas que delatan a las demás.

Días después, asistimos a su casa, me costaba controlarme, por el morbo que me provocaba ver a mi prima ahí, en su propia casa paseando, coqueteando conmigo, ella sabía que yo la deseaba, que quería ese par de nalgas ricas sobre mi verga, o sobre mi boca relamiéndolas gustosamente, ella lo sabía, también le ponía cachonda el hecho de que fuéramos familiares, como a mí. Así sucedieron varios días, de la misma manera, la visitaba y ella me mostraba su culo, claro yo lo veía sin que nadie se diera cuenta, sólo eran coqueteos y ya. Pero, cuando la noche llegaba, ella se encontraba siempre en msn, preguntándome si me había gustado como se veía ese día, si me gustaba su culo, y que si notaba que a veces no llevaba bragas.
Los días pasaban y yo seguía pajeandome recordando su culo, o cojiendo con otras mujeres pensando en mi prima, claro estaba que necesitaba cojermela a ella, para librarme de esta gran calentura que sentía.
Un fin de semana, mis padres hicieron una carne asada en casa, mi casa es grande, y no había problema si llegaban unas 30 o 40 personas, todas cabian en el patio o adentro. Esperabamos la visita de todos mis tíos y primos, pero yo solo esperaba a Karen, y ver que llevaba puesto esa vez. Al fin llegó la hora, ella se bajaba de la camioneta de mis tíos Raúl y Andrea, fueron los últimos en llegar, ya que su casa era la más lejana a la nuestra. El día transcurrió entre risas y platicas de los adultos, todos embriagándose, al parecer se quedarían a dormir en mi casa, oh vaya oportunidad que tenia para hacer algo sucio con mi primita.
Ya en la madrugada me encontraba en mi recamara, platicando en internet con mis amigas, cuando de pronto se conectó ella, tal vez estaba en otra recamara, y me decidí a saludarla, debo aclarar que yo también había ingerido algunas bebidas alcohólicas, y me sentía con más valor para provocar a mi prima hasta su límite, a continuación les pondré la charla que tuvimos:
H: Hola, prima donde estás?
K: Aquí en el cuarto de a lado, por que?
H: Nada más pregunto, y estás sola?
K: Si, ya todos están dormidos en las demás recamaras, y yo le pedi a tu papá que me prestara su laptop para conectarme, y aprovechar…
H: Oh, bastante ingeniosa, que curioso, fijate que la laptop de mi padre tiene web cam.
K: Si, ya sé. ¿Quieres que la ponga?
H: Si, ponla… y hagamos cosas sucias.
K: Está bien aceptala.

Al aceptarla, aparecia ella, con la misma ropa que llevaba dicha tarde, estaba acostada sobre la cama, con la luz apaga.

K: Y a que te refieres con hagamos cosas sucias?
H: Tú solo hasme caso a lo que te diga, ok?
K: Está bien.
H: Primero, ponte de pie y prende la luz, para verte mejor.
K: Ok, asi?
H: Si, de maravilla, ahora date la vuelta y dejame ver tu culote.
K: Está bien, asi, te gusta?

Ella se empinaba despacio, se tocaba su culo, sabia que me estaba cachondeando, que me estaba pajeando frente al monitor, cabe mencionar que yo no tenia web cam, asi que ella no me podía ver, pero intuina que ella sabia lo que estaba provocando en mi. Ella llevaba puesto un pantalón demasiado ajustado, sus nalgas se lo comían y resaltaban su cachetero a media nalga, eso me ponía bastante mal. Al parecer ella también había estado tomando, la interrumpi y le puse lo siguiente:

H: Que rico culo tienes, prima. Te me antojas demasiado
K: Te gusta? Mm… tu también estás muy bien
H: Ahora quiero que te lo quites, y me dejes ver esas hermosas nalgas
K: Pero, si alguien entra y me ve?
H: Pues pon el seguro a la puerta, y así estaremos sin preocuparnos, que no estas cachonda?
K: Si, la verdad si, y me gusta que me veas
Ella se quitó el pantalón, dejándome ver sus nalgas blancas y grandes, wow que vista tenia, aceleré mi paja, quería venirme viéndola, disfrutaba tanto ese momento, al igual que ella, me daba morbo pensar que la tenia así solo a unos pasos de mi. Su ropa interior se metía completa en su culito, se empinaba y hacia movimientos sensuales. Después de unos minutos así, le dije que se bajara su calzoncito, ella lo hiso y yo continué en lo mío.
Después de estar un rato viéndola tocándose sus nalgas, y su rajita deliciosa, tomo su posición normal y me escribió:
K: Por que no vienes a la recamara, primito?
Pero, eso… es otra historia. Escríbanme a mi correo, alix.dante@live.com continuaré en la segunda parte lo que ocurrió con mi primita.

Me impresiono mi padre

Lunes, septiembre 15th, 2014

Mis padres están divorciados desde que yo tenía cinco años ahora tengo veinte, vivo con mi madre y la relación que tengo con mi padre es muy buena es más bien como de amigos. Mi papá vive solo y yo paso los fines de semana en su casa.
Debo describir un poco como es mi papá, es súper relajado, muy comprensivo, buenísima onda muy educado y muy propio, aunque tiene su carácter, totalmente lo contrario a mi madre, físicamente es delgado, marcadito, moreno, ojos color aceituna, cabello castaño oscuro y ondulado, mide 1.75 m. y gracias a que se cuida mucho practica yoga y le gusta andar en bici aparenta unos treinta y cinco años cuando en realidad tiene cuarenta y tres, también debo mencionar que es muy atractivo.
Yo soy también delgado, 1.70m. piel clara, ojos café, cabello castaño claro, totalmente parecido a mi madre.
Trabaja en una empresa constructora aquí en la capital y debido a una obra lo mandaron a otra ciudad junto al mar por cinco semanas para que supervisara algunas cosas, pasaron las semanas y recibí su llamada anunciado su regreso para el sábado siguiente, que me tenía un regalo y que se había comprado una pantalla plana de cincuenta y dos pulgadas.
Resulta que llego un par de días antes los cuales aprovecho para que instalaran su pantalla, entonces le dije que me invitara a ver una película en su nueva televisión y quedamos de vernos el sábado para disfrutar una tarde juntos lo cual le pareció perfecto porque me dijo que quería descansar y no salir de casa.
Llegue, como yo tengo llaves de la casa entre sin anunciarme ni hacer ruido, mi papá tenía preparado queso, jamón, el sushi que me gusta, uvas y una botella de su vino favorito, cuando lo vi me quede sorprendido había cambiado su look ahora estaba rapado y con barba de candado, debido al sol de la playa donde estaba también tenía un bronceado de envidia, yo en alguna ocasión había fantaseado con mi papá pero al verlo no pude dejar de contemplar lo guapo que se veía, realmente quede impresionado.
Estaba acostado en el sillón me acerque para saludarlo, me senté en el otro sillón, mi papá lucia cachondisimo solo tenía puesta una playera de cuello muy pronunciado algo ajustada y unos pantalones de una tela muy delgada color blanco que parecían como los que usa cuando hace su yoga. El verle descalzo con los pies perfectamente cuidados como siempre lo ha hecho y apreciar sus brazos con los vellos con un tono color cobrizo por el agua de mar me estaba alterando.
Empezamos a platicar de cómo le había ido pero la verdad no podía concentrarme en lo que me contaba, una extraña sensación se apodero de mi, sentía mariposas en el estomago y de hecho hasta estaba nervioso al pasar los minutos me di cuenta, estada muy excitado y deseando a mi padre yo no lo podía creer pero era cierto.
Mi papá me dio a escoger la película que veríamos y de pronto se puso de pie para servirme un poco de vino y darme mi regalo, cuando lo vi parado me quede sin respiración la tela del pantalón era tan delgada que se transparentaba todo y pude apreciar que no tenia puesta ropa interior, muchas veces lo había visto desnudo pero con ese atuendo se veía tan sugerente, tan sexy, tan provocativo que sentía que se me salían los ojos.
Total que brindamos y nos pusimos a ver la película pero en realidad a quien veía era a mi padre, el deseo de abrazarlo, de sentir su piel fue más grande que cualquier vergüenza que pudiera sentir.
Me quite los zapatos y me acosté en el mismo sillón que él, mi papá se me quedo viendo como cuestionándose porque lo había hecho pero no dijo nada, para acomodarnos nuestras piernas se entrelazaron yo estiraba mi brazo para darle de mi sushi en la boca y respondió de la misma manera con lo que él comía. Después de un rato tome su pie y le empecé a dar un masaje, dijo que se sentía muy rico y puso su otro pie en mi pecho para que también fuera consentido de pronto el tomo los míos me quito los calcetines y también inicio un rico masaje como los que nos dan cuando me invita al spa, obviamente yo tenía una erección tremenda sin pensar lamí sus pies él los quiso retirar inmediatamente pero lo sujete fuerte sus pies son suaves mi lengua pasaba entre sus dedos y él con cara de total asombro termino simplemente con los ojos cerrados disfrutando de lo que estaba haciendo.
Me quite la camisa y le pedí que me diera masaje en los hombros, me senté dándole la espalda y empecé a disfrutar del placer que sentía al tener sus manos sobre mí, me pregunto que si todo estaba en orden yo solo reí afirmando, me recargue en su pecho tome sus manos colocando sus brazos para que me diera un fuerte abrazo y le dije que lo quería mucho, me respondió diciéndome que también me quería mucho. A pesar de que somos afectuosos me comento que no recordaba cuando había sido la última ocasión que me había dado un abrazo como ese que seguramente había sido cuando yo era un niño.
Así, yo recargado en su pecho, abrazados con nuestras piernas flexionadas, juntas y sintiendo sus pies sobre los míos continuamos viendo la película.
Un rato después me puse de pie y le pedí que se levantara, inmediatamente coloco un cojín en su regazo, se negó pero insistí, no quería que me diera cuenta que tenia la verga parada pero era evidente, al estar de pie no podía creer como se le marcaba la verga, de un jalón baje sus pantalones y esa hermosa verga morena, grande y cabezona provoco que me pusiera de rodillas para mamarla desenfrenadamente era la primera vez que la veía erecta, mi papá me lo impidió, estaba sin palabras solo escuchaba su respiración acelerada yo me levante y me quite los jeans tome su mano y la dirigí a mi verga que chorreaba a montones mi padre la sujeto como con miedo puse mi mano sobre la suya e inicie con movimientos suaves a masturbarme indicándole cómo hacerlo, el temblaba, yo tome la suya para hacer lo mismo, nos quedamos viendo y poco a poco acerque mi boca para que se unieran en un beso que nos hizo estremecer , nos abrazamos y sus manos acariciaban mi rostro, de pronto se separo y me dijo que no era correcto lo que hacíamos, lo abrase y le pedí que solo sintiera, que pensara que era la demostración de amor de un padre a su hijo, me abrazo nos besamos y me dijo lo mucho que me quería.
Lo tome de la mano nos dirigimos a la recamara nos acostamos en la cama y mi papá paso sus labios por cada centímetro de mi cuerpo cada uno de sus besos y sus caricias me estremecían, la delicadeza y el cuidado con que me acariciaba demostraba un cariño infinito pero al mismo tiempo tenían un aire lascivo, cada una de sus caricias, de sus besos, de los roces de sus labios en todo mi cuerpo fueron correspondidos de la misma manera yo me acomode para tener su verga frente a mi cara la tome con mi mano y la empecé a mamar, pasar mi lengua por su tronco, chupar sus huevos, saborear esa cabeza que no dejaba de producir ese liquido que era como un poción que me embrujaba a mi padre le producía un estremecimiento brutal sus gemidos me calentaban aún más.
De pronto cambio de posición y el también devoro mi verga que casi tiene las dimensiones de él podía sentir como le producía placer el hacerlo, chupaba mis huevos para luego pasar su lengua por el tronco, chupar la cabeza de mi pito y metérsela hasta la garganta, estando boca arriba tome mis piernas levantando el culo para dejarlo expuesto él sin dudar lo chupo, su lengua me subió al cielo puso mis piernas sobre sus hombros y coloco su verga en mi ano, lentamente me la fue metiendo, la verga de mi padre se fue abriendo camino hasta que estuvo totalmente adentro, el dolor que sentí nunca se comparo con el placer que me causo, el ritmo de mete y saca así como el choque de sus testículos en mis nalgas me hacían sentir como si una corriente eléctrica pasara por todo mi cuerpo, ese ritmo se aceleraba y disminuía y se volvía a acelerar le pedía que continuara de esa manera lo más posible, me acariciaba se inclinaba lo suficiente para besarme, el grito de mi padre indicaba que se venía, mi culo apretaba su verga él arqueaba la espalda para meterla hasta lo más profundo y podía sentir como su leche salía disparada dentro de mí, una vez que termino me la saco y me abrazo su cuerpo lleno de sudor me hacía sentir único, no paraba de decirme lo mucho que me quería.
Yo estaba en las nubes no daba crédito mi padre me había penetrado, la verga que me había dado la vida era mía, me quede dormido acostado sobre su pecho con mi pierna entre las suyas y el abrazándome, no sé cuánto tiempo nos quedamos dormidos por el cansancio pero rato después me despertó su mano que me estaba masturbando yo simplemente me deje, empezó a besarme su lengua pasaba por mi oreja y el cuello, bajo por mi torso y volvió a mamar mi verga, que placer sentía yo de nuevo al sentir su lengua y barba en mis ingles en la parte del vello en mi abdomen paro se me quedo viendo y me dijo que me hiciera a un lado se puso boca abajo y me dijo que quería sentirme dentro de él, mis ojos brillaron le chupe el culo que a cada lengüetazo paraba ofreciéndomelo, me rogo que lo no hiciera esperar, coloque la cabeza de mi verga en su culo y empuje poco a poco, me suplicaba que lo hiciera con cuidado que era la primera vez que sería penetrado, cuando dijo eso yo sentí algo indescriptible era yo quien se la metería por primera vez, mi pobre padre sentía dolor finalmente entro toda mi verga e inicie el bombeo, los gemidos de mi papá eran excitantes, su culo era calientito, apretadito, le pedí que cambiáramos de posición para poder ver su cara llena de placer, tenía sus piernas en mis hombros, metía y sacaba mi verga con fuerza y al mismo tiempo lamia sus pies, me di cuenta y de que mi padre tenía lagrimas en los ojos, pare y pregunte si lo estaba lastimando, el suplico que no parara, que no lloraba de dolor, que lloraba de felicidad y de placer.
Continúe metiéndosela tratando de no terminar así pasamos unos minutos hasta que le dije que estaba a punto de venirme se zafó y me la mamo hasta que me vine, chorros de semen salieron inundando su boca él me abrazo me beso de tal forma que sentía una comunicación que no requería palabras mi leche pasaba de una boca a otra, fue increíble, esto se convirtió en un pacto, el de demostrarnos desde ese día nuestro amor de padre e hijo de esta manera tan profunda.
Hoy día no quiero otra cosa más que estar con mi papá todo el tiempo posible de hecho me ha pedido que me mude a su casa ahora que mi madre tiene una pareja nueva y por supuesto que lo haré.

Penetrada por el diablillo de mi hijo 2da parte…

Lunes, diciembre 5th, 2011

Continuacion de la 1ra. parte: La madre despues de tanto acoso de su hijo, ademas del chantaje que ejerce sobre ella, resignada habia mandado a Gabriel a ver si su padre seguia durmiendo asi ellos podian tener ese encuentro intimo, que tanto buscaba su hijo Gabriel…

Desde hace tiempo me miraba el trasero y yo ni le daba importancia, debí haber recordado con anterioridad que mis hombres me contaban que desde niños habían deseado a las mujeres de su familia, de repente así me hubiera dado cuenta que mi hijo me había echado el ojo desde hacia un tiempo.
-¿Ya mama?
-Espera.
Se metió por debajo de la sábana y me comenzó a tocar la intimidad por encima del camisón.
-Bájate la tanga-Nunca me voy a olvidar de esas palabras.
-Espera, no te apures.
-De una vez.
-sabes mama, hace mucho que te observo, estas muy buena, que suerte que tiene papi, de tener un mujer como vos…
-no me hables asi, soy tu madre…
-es que estas muy fuerte y con esa lenceria, me haces poner duro, mira como estoy…

Hasta ese momento no había notado que en su familia los hombres la tienen grande desde pequeños, así me lo había contado mi esposo, claro que mi esposo no la tenía tan grande como Gabrielito. No podia creer lo que veian mis ojos, mi hijo tenia una verga enorme, mucho mas grande que la de su padre y que la de Sebastian…

-Espera, primero unos besitos.
-Ya, siempre he querido besarte en la boca.
-No te la creas que solo es para que no me sienta tan mal.
-De todas maneras siempre me has gustado mami.
Me decía cosas así y se acercó a mi boca, juntamos las nuestras y nos dimos piquitos, como estaba encima de mí noté que su bulto estaba bien hinchado y que se sentía su dureza en mi vientre. Nos seguíamos besando y le dije que lo que íbamos a hacer era cosa de mayores y que solo porque se trataba de él yo iba a dejar que pase lo que iba a pasar.
-Mami estoy enamorado de ti.
-¿En serio?
-Sí, desde hace años, solo que no sabía cómo decírtelo.
-Pero me lo hubieras dicho, de repente lo hacíamos-Le dije un poco en para relajarme.
-Ya mami, quítate la ropa.
-Primero sal un ratito-Le dije apartándolo suavemente.

Me llevé las manos a los bordes de mi ropa interior y me la bajé hasta los muslos, se quedó viéndome como si estuviera soñando, en un segundo pudo ver toda mi zona púbica llena de pelos y no dejaba de ver. Se bajó el pantalón y me confirmo lo que hasta ese momento sospechaba; la tenía bien grande, era una verga muy grande, demasiado para un chico de su edad, tendria unos 23 cm y muy hinchada y venosa, su cabezota estaba afuera y brillosa por los jugos preseminales.

-Ay, sí que me has dado una sorpresa…
-tienes el pene muy grande, Gabrielito…
-Te ves bien bonita.
-Gracias. Tú no te quedas atrás, la tienes muy grande, hijo-Dije en volumen bajo. Te gusta mi verga,mami?
No me preguntes esas cosas Gabrielito…Soy tu madre…
-es que me calientas muchisimo, mami, te veo asi casi desnuda, estas refuerte, siento que la pija y los huevos se me van a reventar…
-si pero no me hagas sentir mal, yo no hago las cosas para que a vos te suceda esto…

Me tapé con la sábana y le dije que si quería hacérmelo de una vez viniera encima de mí, no me dijo nada, solo se acercó, por debajo de las sábanas.
Estaba casi consumado el acto sexual.No era tiempo para hablar mucho, así que él mismo se me subió encima y se acomodó como si supiera todo lo que hay que hacer.

La verdad era que se sentía extraño estar con la tanga abajo y teniendo a mi hijo encima de mí, con la verga al aire. Estaba sintiéndome muy abusada y a la vez cómplice de lo que estaba pasando e iba a pasar. La señora de 39 años buena esposa y buena madre se iba a dejar penetrar por un mocoso bastante diablillo que era mi hijo.

Yo ya no me asusté y abrí un poco más las piernas para que pueda acomodarse bien. Se subió hasta mi cara y nos besamos de nuevo.
-Oye, solo porque se trata de ti me voy a dejar.
-Entonces me quieres.
-Si pero solo como a mi hijo, no le debes decir a nadie que le metiste la polla a tu madre ¿me entiendes?
-Sí mama.
-Okey, solo porque eres tú voy a dejar que me metas tu verga.
-Que bien, ¿sientes? Esta dura, así se pone de dura e hinchada siempre que pienso en ti.
-cuando pasabas delante mio con esas minifaldas que usas, y te veia las piernas y ese hermoso culo que tienes, se me paraba la pija, mami…
Esas palabras me derritieron, porque yo he sentido lo que es estar queriendo con una persona en secreto. Ahora sí le iba a dejar que me la metiera sin ponerme con quejas.
-En serio?
-Sí, desde hace años, pero no te lo podía decir.
-Entonces no te preocupes ya estamos solos.
Me acerqué a su oído y le dije con voz suave y agitada: “Cogeme”. Desde luego que sentí como se le puso más dura y tomé su verga y lo puse en la entrada de mi vagina. Pasó un rato y me estuve acomodando su enorme cabeza en la entrada de mi concha, era tan excitante estar haciéndolo en la cama de mi esposo y con él durmiendo en la sala.

-Ya está. Ahí es… empuja…le dije con voz suave al oído.
-Ya… ahh….que apretado se siente…
-Así así…que bien…
-Mami te amo…
-hijo porque no paramos, tengo miedo que se despierte tu padre y nos vea, nos mata a los dos…
-no mami quedate tranquila, esta durmiendo profundamente…
-goza mami…
-Despacito hijo que la tienes muy grande y me duele…
-mas despacito hijo, es enorme tu pene…
-despacito y mas suave, por favor, hijo…
-por favor Gabriel, mas despacito, es enorme tu polla, despacio hijo…
-asi bien, despacito, asi, otro poquito mas, cuidado, detente, espera que me acostumbre…
-asiiiiii, siiiii, dueleee…
-Así que bien…ya me estas cogiendo, que rico…
-Uf…humm….siempre he querido cogerte mami.
-Sí, sigue que vas bien….
-Que rico se siente, que caliente…
-Así es humm…
Se sentía el calor de su pene entrando en mi vagina, era increíble que la ama de casa perfecta ya estuviera teniendo tres maridos en menos de una semana, y peor aún que fuera con mi hijo con quien estaba teniendo relaciones. Pero sentí muy rico para parar y dejé que me la siguiera metiendo, se sentía todo el calor de su pene y el de mi cuerpo.
Me dolia, porque este chico realmente la tiene muy grande, pero ya me estaba gustando, a pesar del dolor.

Por fin tomó ritmo y empezó entrar toda entera. Que bien se sentía, estaba transpirando y jadeando del placer y jamás se me había ocurrido que un pequeño me la pudiera meter tan rico. Era excelente y no estaba dispuesta a parar por nada.

La cama se movía por el coito que estaba ocurriendo en ella y empezaba a sonar con más fuerza.
-Toda Gabriel toda…
-Sí…
-Métemela toda…

Lo que estaba ocurriendo era que la supuesta víctima estaba gozando tanto o más que el chantajista, nos habíamos vuelto cómplices de una pendejada tremenda, estábamos cogiendo en la cama donde dormía con mi esposo. Pero eso no me importó mucho y seguía recibiendo en mi vagina ese pene grueso que me estaba haciendo delirar por el miedo a que se de cuenta mi esposo.
-Ay Gabriel, que rico lo haces… humm….
-Te gusta la pija mami.
-Si Gabriel, me gusta…hummm…no pares…

El acto era increíble y jamás en mi vida hubiera imaginado que alguna vez me podría encontrar en tremenda situación, con mi tanga abajo y siendo penetrada por Gabrielito, que la tenía bien y tan grande, con el peligro de ser descubierta por mi esposo que estaba en el primer piso de la casa.

Pero , estas cosas no se planean y como era una emergencia tuve que ceder ante los requerimientos de mi pequeño hijo, que se estaba gozando bien a su mami, su pene entraba y salía de mi concha y subía el ritmo, cada vez me la metía con más fuerza y eso me hacía disfrutar más de su pija dentro de mi concha. La fricción era exquisita y estaba a punto de mojarme todita.
Gabrielito se levanto un poco y me miro las tetas, es como que tomo conciencia que se estaba cogiendo a su mama y senti como que se le agrando aun mas la verga, y me empezo a bombear con mas fuerza, jadeaba y me chupaba las tetas yo lo tome de los huevos y senti como se descargo en mis entrañas, tremenda acabada, me inundo la concha con su leche, fue hermoso…
-toma mami toda esta leche es para vos, es toda la calentura junta que tenia por vos…
-ahhh, toma te gusta como te lleno la concha con mi leche mami?…
-siiii, Gabrielitooo, ahhh, me llenaste hijoo, que placer…

Siempre me voy a acordar de esa noche, fue muy excitante, hasta ahora me da que pensar el hecho de fui yo quien disfrutó al extremo.

Al día siguiente salimos mi esposo, Gabrielito y yo al Parque Recreacional, pero recuerdo muy bien que mi esposo recibió una llamada de su trabajo y disculpandose con nosotros, se despidió para ir a atender una emergencia a su trabajo, cosas que pasan, Gabriel y yo nos quedamos solos en el auto, mientras mi esposo tomaba un taxi.
Ya estábamos llegando a la cuadra del parque, entonces Gabrielito me dijo que se me veía muy bien la minifalda que tenía puesta esa mañana, con las medias de liga y los tacones, que me hacian muy femenina.
-que bien que estas vestida hoy, mami, me encanta cuando te pones portaligas…
– Gabrielito, de veras te gusta tanto?…
Los recuerdos de nuestro encuentro anterior se hicieron presentes y ahora que estábamos solos se me insinuó acariciándome las piernas, muy despacio y excitándome por el hecho de estar en la vía pública.
-Y ahora que quieres.
-No sé, una repetición…
Giré mi rostro hacia él, con las manos puestas en el volante, y le dije que dejara de hacer eso, pero fue en vano, me tenía bajo su dominio y era poco lo que yo podía hacer. Tenía el poder de las fotos y era obvio que me iba a usar cuantas veces quisiera.
-¿Quieres ir a la casa?
-No.

-Entonces no me molestes con eso-Le dije un poco asustada.
Él olió mi miedo y ahora era dueño de la situación, me estacioné en unos arbustos que eran parte de un bosque que quedaba muy cerca del Parque. Me acarició las piernas y me dijo que no podía olvidarse de lo que había pasado ayer. Que quería repetirlo ahora.

Por supuesto que le dije que no, pues estábamos en la vía pública y que si quería acariciarme tenía que esperar a llegar a casa. Me dijo que no y me subía la minifalda hasta el punto que estaba muy cerca de verse mi ropa interior. Me puse nerviosa, pero después de un momento pensé en ir al bosque, era un sitio donde los autos no pasaban y desde ahí no se nos podía ver. Aceptó encantado y casi llevando sus manos a la parte de mi ropa interior que cubre mi vagina.

No estaba de acuerdo, pero era un medio para que nadie nos viera, conduje hasta llegar a una parte del bosque donde hay varios árboles y era difícil que nos vieran. Una vez ahí me dijo al oído:
– ¿Mama, sabes hacer la pose del perrito?
-¿Qué?…No me preguntes eso…
-La otra vez la vi en internet y quiero hacerla contigo-Me dijo mientras acercaba sus manos a mi calzón, ahora estaba excitada y enojada con él, pero no podía hacer nada. Ya estaba llegando a la parte de mi ropa interior y casi me mojó con sus deditos. No sabía qué hacer y le contesté rápido:
-No sé, si quieres me enseñas…

Me dejó idiota cuando sacó de su bolsillo una revista porno doblada. Otra vez no supe que hacer mientras veía cómo mi hijito me miraba como a su juguete sexual, al fin y al cabo eso iba a ser para él, su juguete sexual.

-De donde sacaste eso malcriado.
-De las propinas que me das, tengo más.
-¿Qué? ¿Con mi plata?
-Si pero ponte amable conmigo, sino mi papa se puede enterar de lo de las fotos.
Me tapó la boca y con eso recordé que no tenía otra opción mas que callar.
Era excitante pensar que me lo iba a hacer ahí, veía los carros pasar por entre las ramas de los árboles y me excité mucho.
-Mami… ¿Me la chupas?
-Quedé callada y solo bajé la cabeza para dirigirme hacia su pija, mientras él bajaba su cierre y la sacaba a mi vista. Se veía dura y estaba bien caliente, como se notaba que ese mocoso me quería coger.
-Eres bien pendejo, pero te vas a joder porque de aquí vas a salir moribundo-Le dije en tono desafiante.

Me dediqué a pajearlo con la mano mientras volteaba a cada momento al costado para cerciorarme que ningún carro o persona se acerque por donde estábamos nosotros. Sentía en mis manos aquella verga que la noche anterior había invadido mi vagina a costa de un vil chantaje, observaba su cara de placer y me dije a mí misma que le iba a dar sexo, pero que se iba a ir bien satisfecho para que no me molestara en mucho tiempo.
-¿Quieres verme sin ropa?
–Si, quiero que me la chupes en tanguita.
Rápidamente me quité la blusa y me subí la minifalda para darle la vista que él tanto deseaba y hacer lo que él quería.

Se quedó viéndome como si estuviera impresionado de ver por primera vez mi cuerpo sin ropa a la luz del día, me propuse hacerlo bien y pasarla al extremo.
Me arrodillé a su asiento y tomé con mis manos ese pene grueso y duro que exigía ser aliviado de sus urgencias que mi cuerpo mismo había provocado. Se me veía la ropa interior y me puse diligente, como si fuera un examen del que quisiera obtener la nota máxima.

Lo lamí y luego de un rato lo comencé a chupar como si fuera un caramelo, a él le gustaba y era la primera vez que una mujer le hacia tales cosas, la primera vez que una mujer se la mamaba y esa mujer era su madre, era yo, que estaba bien buena, como me lo han dicho siempre los hombres.
-Ahhh…. Ahhh…
-Glup…glup…glup…
-Así mami…así…
-Te encanta pendejo…te encanta…
Una vez que tenía toda su verga en mi boca la acariciaba con mi lengua y la volvía a sacar, una y otra vez, al fin y al cabo, si había estado en lo más profundo de mi ser, ya no me importaba tenerla en mi boca y mamarla desesperadamente.
Pero como todo no era solo eso, una vez que miré que estaba bien dura me levanté y le dije si quería hacer el perrito de una vez, por supuesto que me dijo que sí.

-Ya mami, siempre he soñado hacer el perrito contigo…
-bueni pero si quieres que lo hagamos vamos a casa, asi no disfruto, quiero estar tranquila…
-Ya se te cumplió tu sueño mañoso-Le dije
– mami esta bien, vamos a casa…

Como si fuera una experta en el arte del sexo me recoste en el sofa y lo mire a Gabriel era increible el bulto que tenia en el pantalon, me subi la pollera y deje al descubierto mi tanguita, dije que cuando quisiera podía bajarmela. Basto que me viera recostada en el sofa abierta de piernas que ya lo tenia encima mio, me corrio la tanga acomodo su vergota enorme y la apoyo en mis labios vaginales, yo me levante un poquito lo suficiente para que entrara, empezamos a cogernos. Me estaba taladrando la concha, era una maquinita de coger este diablillo. En eso me dice que queria el perrto. Me levante y me puse en 4. Su verga estaba bien dura y me incliné para que se le hiciera fácil metérmela. Mi culo estaba a su merced y cuando menos lo pensé él estaba viendo su revista porno.
Estaba viendo cómo penetraban a la chica de la revista y miró mi chochito, esperándolo para cumplir su deseo.
– Por fin se me hizo…
-Apúrate que alguien puede venir…

Él me acarició y con la verga al aire, se puso en posición para metérmela, sentí como sus manos nerviosas bajaban por el elástico de mi tanguita y lo bajaban, me tocaba el culo y se notaba que estaba aguantando por mí.
-Que bonita eres, que bonito culo tienes…
Sus manos recorrieron mis nalgas y se acercaron al elástico de mi ropa interior, era la primera vez que dejaba que me ivan a coger en esa posicion, y ese hombre era mi hijo, me daba una sensación de excitación y angustia mientras sus manos llevaban el elástico hacia abajo. Ya podía ver mi vagina húmeda y llena de pelos al aire libre, era la primera vez que la veía así.

Sentí cómo sus manos terminaron por bajarme el calzón a la altura de mis rodillas, que estaban dobladas en el asiento, su pija acercándose por mis dos nalgas y mi concha bien peluda ya sentía otra vez la humedad de su pene rozando mis labios vaginales y haciendo contacto, me incliné más para darle mi concha y él puso sus manos en mis caderas, con mi mano alargada hasta mi entrepierna tomé su verga y la acomodé en la entrada de mi intimidad
-Ya, ahí es…
-Si mami…
-Empuja Gabriel, empuja….
-Que bonita eres…te voy a coger todos los días…
-Apúrate, no desperdicies tiempo…
-cada vez que estemos solos te voy a coger, me tienes caliente todo el tiempo, mami…

Lo sentía, estaba duro y otra vez en la entrada, con esa cabezota roja ya dentro de mí y temblando por la situación.
-Vamos, coge a esta perrita… cogeme…cogeme…
No tardó en introducirme toda su hombría y hacer el esfuerzo de meterla y sacarla, yo ya estaba disfrutando de ello y apretaba bien su miembro para disfrutar más….
Veía en dirección a la ventana que daba a la calle para estar segura que nadie llegara de improvisto y a la vez experimentaba un placer desconocido.
-Hummmmmm…
-Así…así…
-Que rico mama…
-Que pendejo habías salido…
-Sí, que lindo culo tienes….

Me friccionaba la concha y me daba el placer que quería sentir desde hace tiempo, pasaba sus manos por mis nalgas.
“Que pensaría mi esposo si algún día se enterase que estoy aquí, en el living de nuestra casa, con el calzón abajo, en posición perrito, dejándome penetrar por éste tremendo diablito”-Me decía una voz en mi interior.
Pero ya no podía hacer nada y Gabriel estaba con la pija dentro de la concha caliente de su madre, que estaba disfrutando más de la cuenta.
-Ahhh…
-Ahhh…
-me clavo la verga bien al fondo de mi concha y me descargo chorros de leche, mientras todo su cuerpo temblaba, fue hermoso…

Luego de unos pocos minutos se cansó y me pidió un beso en la boca. Me limpié la zona íntima y le di un beso. Me miró, parecía enamorado y me dijo:
-Desde hace tiempo quería hacerlo. Eres la más bonita.
-Sabes, de chica participaba en concursos de belleza.
-¿De verdad?
-Sí, y he ganado varios.

Seguimos conversando y yo no terminaba de asimilar la idea de que lo había hecho en posición perrito con él, estaba un poco confundida, por tapar un pecado estaba cometiendo muchos más y la verdad por momentos me sentía incómoda, aunque muy satisfecha.
Me volví a poner la ropa en su lugar y le dije que íbamos a tomar un cafe, me dijo que ya y que le gustaba la idea, en eso sono el telefono y era mi hermana avisando que estaba con mi esposo y que habian tenido un desperfecto en la carretera y que por lo menos no podian llegar en menos de 2 horas. Le comente a Gabriel y me miro con una cara de lujuria que me decia todo. Le dije que basta por hoy, que estaba cansada, el me dice que me iva a coger todo el tiempo, y que no iva a desaprovechar esta oportunidad, teniendo en cuenta que íbamos a estar solos, y me iba a tener para él solo.
Me resigné a la idea de que me iba a pedir sexo otra vez. Como era de suponer, me acarició el culo y me dijo para ir a mi cuarto. Me negué a ir, entonces subió a su cuarto y bajó con todas las fotos que tenía de aquella vez que había estado con Sebastián, me hizo recordar mi condición.
-Pero si ya te di lo que querías, ya me tuviste..
-desde anoche que me estas cogiendo…

-Yo nunca dije que iba a ser solo una vez.
-Ya no me jodas.
-Acuérdate, no me obligues a dárselas a papa.
-Bueno, y ahora qué quieres.
-Solo quiero que subamos a tu cuarto.
Subimos, yo ya sabía que iba a pasar, aunque nerviosa y un poco molesta lo llevé de la mano. Al parecer se le había puesto dura en el camino y quería cogerme otra vez, no sé si era un martirio o un gusto pero cuando subía sentí que me empezaba a gustar ser usada. Me libraba de culpa y podía gozar de lo lindo.
Como era de suponerse, me quería tener en la cama, era un demonio ese mocoso, y yo debía ceder porque sino me delataba. Me tocaba el culo con la mano derecha, me lo acariciaba y me hacía sentir deseada.
Cerramos la puerta y otra vez estábamos ahí, en menos de 24 horas me encontraba en la misma situación.
-Quiero que te quedes desnuda.
-Pero que me estas pidiendo.
-Anda, quítate toda la ropa.
-Pero es que no puedo.

Luego de un rato me di cuenta que debía acceder, pero primero cerré todas las ventanas y me aseguré que nadie pueda darse cuenta. Entonces le hablé.
-Qué se siente estar tirándote a tu madre…-Le dije con voz temblorosa.
-Se siente bien, porque tú eres mi madre…
-y ademas estas muy fuerte, lo que muchos hombres quisieran, solo yo, sos para mi…

-Bien pendejo eras, ¿como tenías esa revista?
-Si quieres te la enseño…
-Encima me quieres hacer ver esas cosas…
-Vamos a verla, te la enseño
-No.
-Es que quiero que veas cómo te la voy a meter.

Estaba atrapada y sin salida, solo podía mostrarme en contra de lo que me estaba pidiendo pero no negarme. Me preguntaba ya, ahora que quería hacer, acaso una nueva pose o algo así.
Abrió la revista y en la página central me mostró cómo una chica que era penetrada analmente por un hombre bien proporcionado, me asusté al pensar que eso era lo que estaba pensando él, no sé cómo intuí que me lo quería hacer por ahí.
-Mami, quiero cogerte por atrás…
-Estas loco, eso nunca…
-Ya pues, no te hagas la santa, bien que te gusta…quiero penetrar ese culazo.
-No me pidas eso
-No por atrás, eso no….
-Pero si te gusta por adelante, es bien rico, siempre he querido hacértelo por atrás
-Por favor, nunca lo he hecho por atrás-le dije un poco nerviosa, mientras me agarraba el culo el muy pendejo.
-Vas a ver que no pasa nada- Me dijo
-no estas loco, nunca vamos a poder…
-lo has hecho alguna vez mami…
-nunca, tu papi es muy clasico en la cama, para el con su pensamiento eso es indigno…
– voy a ser el primero, entonces…
-no hijo no vamos a poder porque tienes un pene muy grande, es enorme y me vas a hacer doler mucho, apenas te aguanto por la concha…
-mi culito es muy estrecho, va a ser imposible…
-conformate con lo que te estoy dando…

Si quieren que les escriba que siguió pasando, ese y los días siguientes, escríbanme sus comentarios y valoren el relato…

Penetrada por ell diablillo de mi hijo…

Lunes, diciembre 5th, 2011

Mi vida no ha sido muy feliz durante el matrimonio, a excepción de los primeros meses cuando todo era felicidad, pero , yo juré estar en las buenas y en las malas y eso es lo que importa.

Me llamo Nora y tengo 38 años, segun mi marido y algunos hombres que conozco, tengo un buen fisico, mi marido Alberto de 40 años y mi hijo Gabriel…

A mis años me considero una mujer que ha logrado realizar varias cosas que quería alcanzar en la vida. Hoy en día me dedico a realizar las labores del hogar, me siento tranquila haciéndolo, aunque hace tiempo me he dado cuenta que el matrimonio no es la gran cosa, eso no quiere decir que no ame a mi esposo.
Resulta que mi esposo y yo vivimos en una casa de su madre, desde que nos casamos. A mí nunca me ha disgustado que vivamos ahí, porque nunca he tenido problemas con ella, siempre nos hemos llevado bien. Un mañana mi esposo me dijo que iban a llegar a casa mi hermana con nuestro pequeño hijo Gabriel que venian de estar 10 dias de vacaciones. Me llené de alegría al saber que los volvería a ver, y a mi hermana después de tanto tiempo.
El día que llegaron fuimos de compras, me dediqué a hacerle pequeños regalos a mi hijo y a mi hermana, me agradaban tanto que los traté de una manera muy cordial.
Lo que ocurrió ese día fue que me encontré con un ex pretendiente de mis años de universidad, Sebastián, aquel con el que mi esposo había tenido que competir para ganarse mi amor. Pero ahí no acabó todo, ocurrió que cuando lo vi fue en un momento en el que Carla, mi hermana, estaba en el baño y yo estaba con mi hijo Gabriel escogiendo unos zapatos.

Él me miró y me dijo que desde hace tiempo deseaba encontrarse conmigo, y que hoy era su día de la buena suerte. También me dijo que desde hace años había regresado y que nadie le había querido dar mi dirección.

La conversación prosiguió durante unos minutos, lástima que yo ya tenía que irme porque tenía una cita con el doctor, él no perdió la oportunidad de pedirme el teléfono pero yo no se lo di, por lo que él me dio el suyo y me dijo que lo llamara para conversar un poco. Finalmente yo le di el teléfono y cuando Carla Salió del baño yo ya me había despedido de él. Fue un susto cuando veía que Carla iba a regresar de un momento a otro pensar que nos iba a ver juntos.
Al día siguiente lo llamé para quedar en conversar uno de esos días, para recordar tantas cosas que habíamos pasado juntos en la época en la que habíamos sido enamorados. Aunque primero lo pensé muy bien, porque no se vería bien que una mujer casada como yo se estuviera citando con un hombre a escondidas de su esposo, luego pensé que era normal que dos se tomaran un tiempo para conversar, y para despejar cualquier duda lo invité a ir a casa.

Ese día olvidé decirle a mi esposo que él vendría a cenar, y cuando se lo iba a decir me llamó desde su trabajo para decirme que se iba a tardar porque tenia bastante trabajo y que mejor no lo esperara a cenar, porque no podía llegar temprano. Carla salió como a las 5 de la tarde y me dijo que iva a volver tarde. No era tarea difícil, así que decidí no decirle nada a nadie de la visita que tenía esa noche.

Le prepare la cena temprano a mi hijo Gabriel y una vez que Sebastián llegó y tocó la puerta sentí que era incorrecto haberlo invitado y era peor no haberle dicho nada a mi esposo, pero mejor me dediqué a pasar el momento y a disfrutar de la velada con, mi ahora amigo, Sebastián. Lo recibí, y él al verme puso una cara de sensualidad que me hizo recordar muchas cosas, recordé nuestras citas de años atrás, en las que la habíamos pasado tan bien.

Luego de un rato de haber empezado la cena él comenzó a mandarme piropos como que bella estas esta noche, y cosas que me gustaban y poco a poco me fue recordando esas tardes que pasábamos juntos estudiando. Me llené de erotismo al ver que estaba en la casa en la que vivía con mi esposo y mi hijo, que era una mujer casada y que no debería dejar que se acercara tanto a mí, en eso sentí sus labios rozar los míos.

Sin darme cuenta él ya me estaba besando y yo no oponía resistencia, sin darme cuenta su mano estaba en mi pierna derecha, acariciando mis muslos, me sentí excitada y muy avergonzada de la escena que estaba viviendo. Mis manos no respondían a las órdenes de mi cabeza y pronto me dejé llevar por lo que sentía y lo dejé seguir, aunque la culpa me estaba matando, estaba excitada como no lo había estado en mucho tiempo.

Sebastián estaba siendo muy listo al aprovecharse de la situación y subió su mano a la parte superior de mis muslos, casi llegando a la parte de mi prenda íntima, pasaba su mano por todo mi muslo y luego subía y bajaba. Era excitante sentir esa mano, me volvía loca. En una de esas subió su otra mano a mis pechos y los comenzó a acariciar muy suave por encima del vestido. Después de un rato yo ya no hacía ningún esfuerzo por rechazarlo y comencé a sentirme más a gusto.

Siempre con el miedo que implica estar haciendo algo prohibido, sentía que estaba disfrutando al máximo de lo que estaba pasando, recordé a mi esposo, que estaría trabajando a esas horas, pero luego de un rato ya ni me acordaba, estaba recordando s momentos al lado de Sebastián y el miedo me hacía sentir la angustia de estar traicionando a mi esposo, debería haberlo rechazado y darle una bofetada, pero no lo hice y me estaba gustando lo que me hacía.

Me siguió besando y ahora apretaba mis pechos con sus manos, después metió sus manos por debajo de mi blusa para acariciarlos por encima del sostén que traía ese día, fue lo más rico que me habían hecho en los pechos en mucho tiempo, y cuando comenzó a llevar sus manos al broche de mi sostén sentí que ya era demasiado, no podía permitir que se aprovechara tanto y me quitara el sostén.
-No, eso no…
-No tengas miedo ¿no me dijiste tú misma que no hay nadie en casa?
-No te olvides que esta mi hijito Gabriel.
-Pero él está arriba durmiendo, no te preocupes.
-Espera yo soy una mujer casada…
-Solo vivamos el momento….
-Pero nos puede ver.

Luego de ese intercambio de frases no pude seguir resistiendo sus embates y su persistencia, me entregué completamente al diluvio de caricias que en ese momento él me ofrecía. No supe cómo reaccionar y eso terminó entregándome en los brazos de él, ya en ese momento estaba súper excitada y con ganas de más, mi gran debilidad se había puesto de manifiesto, yo me recosté un poco hacia atrás para recibir sus caricias y besos mientras él me comía los pechos y con una mano se las ingeniaba para masturbarme por encima del calzón, con toques sutiles.

Estaba sudando y él comenzó a subirme el vestido, no sé cómo llegamos a tanto, lo que en ese momento importaba era que me sentía tan excitada que era capaz de todo, incluso de tener sexo ahí, pero la idea de ser vista por el pequeño me asustaba tremendamente.

De pronto sentí una de sus manos posarse a escasos centímetros de mi entrepierna y acariciar como nunca nadie me había acariciado antes, la excitación se convirtió en calentura y quería que él siga tocándome, llegó al borde de mi calzón, la parte que cubre mi vagina y yo ya estaba humedeciéndome de tanto placer, me tocó con los dedos por encima del calzón y comenzó a sobarme, en ese momento quería explotar de tanto placer, me estaba masturbando sin siquiera tocarme la piel, se sentía riquísimo tener sus dedos encima de mi intimidad, yo estaba sudando y él me estaba manoseando a sus antojo.

Por suerte, y dejándome con las ganas y una gran excitación, llegó mi hermana, tocó la puerta y de inmediato nos separamos, yo me subí y me volvía a abrochar el sostén, me acomodé la ropa y abrí la puerta. Los presenté y a los pocos minutos él dijo que ya se tenía que ir. Por supuesto que Carla nunca sospechó nada pues siempre me había conocido con una moral intachable de mujer de un solo hombre y de su casa.

El susto me lo llevé unos minutos después, cuando al quedarme sola en la sala se abrió la puerta del closet y vi salir de ahí a Gabriel, la sangre se me heló y pensé rápidamente que él lo sabía y lo había visto todo, pero no me desesperé.
Al pasar los días Gabriel no dijo nada acerca del tema, creí que era probable que no hubiera visto nada, pero la duda me estaba matando, así que decidí esperar a que me dijera él mismo qué es lo que había visto.
Pasaban los días y nada de nada, pero un día de esos tantos, casi a las dos de la mañana escuché que se abría la puerta del cuarto en donde dormía Gabriel pensé que quizá había tenido una pesadilla o algo así. Me desperté y esperé que viniera a mi cuarto, eso era lo que él hacía siempre, hace años cuando me quedaba cuidándolo y él estaba más pequeño siempre venía a mí cuando tenía pesadillas en la noche.
Esta vez él abrió despacio la puerta de mi cuarto y al verme despierta me dijo”: ¿Puedo quedarme a dormir contigo?”. Por supuesto que le dije que sí, pues siempre se había quedado a dormir en mi cuarto cuando tenía pesadillas o no podía dormir. Recuerdo que al despertar al día siguiente me quedé sorprendida al ver que su mano estaba un poco más arriba de mis rodillas, hasta ese entonces él no se había atrevido a poner sus manos ahí en las noches anteriores que había dormido en mi cuarto.
Pero no le di la mayor importancia al asunto, creí que de repente lo había hecho entre sueños y sin darse cuenta de lo que hacía. Ese día por la mañana estábamos viendo televisión y de pronto apareció el anuncio de la nueva película que estrenaban ese día, él se quedó viendo y luego me dijo que lo llevara. Le dije que ese día no iba a poder, pero que si esperaba a mañana lo podía llevar. Quedó todo listo para que sea un día de semana, en el que no iba tanta gente al cine y él estaba de acuerdo.

Llegó el día tan esperado para él y lo llevé al cine, de pronto me di cuenta en la entrada del cine que la película no era tan inocente como parecía, había carteles de escenas de la película que contenían escenas bastante fuertes y por un momento creí que no lo iban a dejar pasar. Al entrar me di cuenta por qué es que los cines bajan los precios de la entrada esos días, la gente no iba al cine esos días y parecía casi vacío, a excepción de algunos señores que estaban ahí.

La oscuridad y la comodidad del ambiente me hicieron sentir en confianza y sentirme como en casa, había atrás de nosotros un grupo de señores de edad avanzada y nada más. Llegamos con gaseosas y pochoclo para comer mientras veíamos la película.

Ese día yo llevaba puesta una minifalda que me hacía lucir las piernas, cosa que no hacía desde hace tiempo. Gabriel se quedó viéndome las piernas cuando llegamos al cine, pero no era cosa de mucha importancia.

-que bien que te queda la minifalda, mami te hace lucir tus hermosas piernas…
– hijo, me halagas…
Y entramos a la sala.

Al correr lo minutos y avanzar la película llegó una escena en la que un hombre le tocaba las piernas a una chica, no supe que pensar cuando sentí la mano Gabriel subiendo por mi rodilla y palpando con la yema de sus dedos mis piernas. Cogí su mano y la llevé a su asiento. Pasó un rato más y volví a sentir su mano sobre mis piernas, esta vez le sentí el gusto a las caricias, pero al mismo tiempo separé su mano de mis piernas pues no era correcto que él me estuviera tocando ahí.

La película duraba más de dos horas y al parecer Gabriel iba a seguir insistiendo, en una de esas yo lo miro de reojo, sin voltear la cara y veo que me esta mirando las piernas. Me sentí contrariada, no supe que decirle y a los pocos minutos volvió a poner su mano sobre mí. Esta vez le dejé que lo haga un rato más, después de sentirme excitada recordé que no estaba bien y de nuevo me saqué su mano de encima.

Gabriel se fue al baño un rato, quien sabrá a hacer qué y después regreso con una sonrisa inocente que hizo que me olvidara de lo anterior.

Pero Gabriel iba a seguir con su manoseo sobre mí, al rato probó y fue más audaz y llevó su mano más arriba que las otras veces, sentí miedo al pensar que nos estaban viendo y volteé con mucho nerviosismo para atrás, felizmente no nos estaban viendo y Gabriel seguía subiendo.
-Gabriel, saca tu mano de ahí. Parece que no me entiendes.
-Pero a ti te gusta.
-No, y no está bien.
-Si papa te ve así se molestaría.
-¿Y cómo el señor de la otra vez te las tocaba y no le dijiste nada?
-Es que… era…
-¿Ya ves?, déjame que te toque.

Me sentí nerviosa y descubierta por él, un chiquito que me tenía en sus manos, no tuve otra opción que quedarme callada por un buen rato, no sabía que decirle para que me entienda que estaba mal lo que estaba haciendo. Volvió a la carga y esta vez llegó a límites insospechados, llevó su mano a mi entrepierna y yo me quería morir, por última vez le dije que sacara sus manos y él me dijo que entonces le iba a decir al padre lo que había visto.

-No, como sé te ocurre-Le dije con voz entrecortada
-Entonces déjame tocarte.
-No, ya para.
-Entonces le digo.
-No…
-es que soy tu madre, Gabriel y eso no esta bien…
El no me escuchaba y me seguia tocando.

Poco a poco la expresión de desaprobación en mi rostro fue desapareciendo, no tenía otra salida y no se me ocurría nada en ese momento, agaché mi cabeza un poco y no supe que decir, un silencio obligado se apoderó de mí.

Sin decirle una sola palabra le dije que sí (el que calla otorga), él me acarició la concha por encima de la tanga, jamás creí que podría recibir tanto placer en un cine, y con ese mi pequeño hijo, estaba mojada, completamente mojada, y ya no me importaba nada, volteé para ver si no nos miraban y luego me incliné en mi asiento, estaba temblando, me daba un miedo inmenso el saber que en cualquier momento nos podían ver.

Ya quería tener esa manito entrando en mi ropa interior, pero la idea me parecía aberrante, ¿qué me estaba pasando?, es mi hijo me debo estar volviendo loca, en ese momento no sabía por qué deseaba tanto esas cosas, pero el hecho es que las estaba deseando. Me avergüenza admitirlo, pero por unos momentos perdí la vergüenza y no opuse ninguna resistencia a sus caricias.

En la parte de atrás del cine no se veía que alguien notara algo, pero me paré y me fui al baño, solo eso me pudo salvar de seguir siendo manoseada al antojo de mi niño. Al llegar al baño no supe que hacer con la calentura que éste me había provocado y di rienda suelta a mi imaginación y me puse a pensar que sería si yo le permitía seguir con esas caricias. No supe que pensar, lo cierto era que cuando volviera me iba a seguir tocando, eso era lo que iba a pasar.

Luego salí a seguir viendo la película y como de costumbre el pequeño siguió con sus metidas de mano a mis piernas. Luego de un rato me volvía a excitar, pero esta vez la película estaba por acabar, terminé súper excitada y con ganas de más, pero claro está que no le iba a decir que me gustaba.

Salimos del cine, yo con la vagina húmeda, y me pidió ir a un restaurante que quedaba cerca, uno donde siempre íbamos con toda la familia. Llegamos y pedimos lo que se nos antojó.
-¿Te gustó la película mami?
-Mas o menos, tengo que decirte algo.
-¿Cuándo venimos otra vez?
-Escúchame: podemos venir las veces que podamos, pero no le debes decir a nadie lo que viste ese día,y mucho menos a tu papa…
-Que bien, ¿y yo que gano con no decir nada?
Era obvio que el chiquillo sabía algo del arte de negociar, me sorprendió con esa frase y no tuve otra salida que decirle que podíamos repetir más jornadas como la de ese día. Puso una sonrisa y se quedó callado un momento. Parecía que todo estaba arreglado y disfrutamos de la comida tranquilamente.

Pasaron unas pocas semanas y la visita se hizo más larga que de costumbre, mi hermana acordó con nosotros quedarse un tiempo más en nuestra casa y yo estaba de acuerdo.
No habíamos vuelto a hablar de lo que había pasado ese día en el cine y el día se acercaba, esa tarde mi hermana y mi esposo habían salido y me volví a quedar a solas con mi hijo. Estábamos viendo televisión y de pronto tuve la necesidad de ir al baño, por coincidencia él también quiso ir al mismo tiempo que yo y salió como una flecha para llegar antes que yo y así lo hizo.

Esperando afuera recordé que ese día en la televisión no había nada interesante que me llamara la atención, pensé que sería ir al cine pero recordé que quizá mi niño iba a querer manosearme otra vez. Luego de un rato llegué a la conclusión de que no era tan mala idea dejar que me explorara un rato, todo en forma de pago por su silencio. Esa tarde la pasé de maravilla, toda esa excitación fue lo máximo, en el cine nadie se dio cuenta de lo que pasaba y al final le di en premio un beso muy cerca de la boca. Se quedó contento.

Para mi mala suerte, al llegar a la casa estaba Sebastián con su carro estacionado afuera. Nos saludamos y me convenció de recibirlo en la casa. Gabriel sabía que esa noche iba a poder ver algo más, pero yo lo olvidé por desgracia. Lo mandé al desvío y le dije que fuera con sus nuevos a divertirse, incluso le di una propina para que se quedara contento.
-Gabriel, anda a jugar, vienes en una hora-Le dije mientras le daba una jugosa propina.
-Gracias mami.
-Ya te dije que si te portas bien te va a ir bien.
-Ahora sí te creo.
Una vez que creí que estábamos solos comencé a conversar con Sebastián, en la conversación salió a relucir lo de la otra noche, cuando me besó por casi todo el cuerpo. Rápidamente se puso caliente la conversación y ya estaba excitada de nuevo. Él, no desaprovechó la oportunidad y me calentó con palabras que más parecían de una pareja con una inmensa actividad sexual, ya no sabía que hacer y en una de esas me comenzó a abrazar.

Sentí su cuerpo apretar el mío y no supe poner un alto, los recuerdos de mi vida antes de casada me volvían a la mente y me dejé llevara por el momento, cuando me di cuenta nos estábamos besando y el ya tenía sus manos en mi cuerpo, acariciándolo y haciéndome sentir cada cosa.

Para terminar de empeorarla nuevamente me dieron ganas de tener sexo, y eso era lo peor que le puede pasar a una mujer casada cuando su marido no está en casa y se encuentra acompañada de un hombre tan atractivo, estaba perdida y ya no había nada que me pueda salvar, salvo mis últimos intentos de resistirme.
-Sebastián, no esta bien lo que estamos haciendo.
-Vamos, déjame seguir, yo sé que te gusta.
-No esta bien, mejor vete-Le dije con una voz que ya reflejaba mi lucha interna entre el si y el no.
-No te preocupes.
-No, para ya, aquí no…
-Entonces vamos a tu cuarto, ahí nadie nos verá.

me convenció de ir a la recámara donde duermo con mi esposo, me llevo dándome una serie de besos que me ponían a un grado de excitación cada vez más elevado, ya no pude resistirme y me dejé llevar por mis deseos.

En unos instantes estuvimos en la recámara y no demoró en quitarme la ropa, aprovechando para ir manoseándome todo lo que quería, era imposible resistirme a sus caricias, las estaba disfrutando al máximo.

En pocos instantes yo estaba solamente en calzón y sostén y sentada en la cama, él se bajó el pantalón, dejando a mi vista y a escasos centímetros una verga de aproximadamente 20 centímetros y bastante gruesa, pasé saliva y me quedé viéndola, me parecía increíble estar ahí, en la cama de mi esposo, en ropa interior y nerviosísima por lo que estaba haciendo.

-Ahora me toca a mí…
-¿Crees que puedas hacer algo?-Me dijo, invitándome a probar su miembro.
-Ay, no sé, nunca lo he hecho…
-Siempre hay una primera vez-Me dijo, haciéndome recordar que esa era la frase que yo siempre repetía.

Era más que obvio que me tocaba usar mi boca para seguir con esa sesión de lujuria, me ponía muy nerviosa estar haciéndolo en el cuarto de mi casa, donde duermo con mi marido, pero a la vez le daba ese toque picante que nunca me hubiera imaginado que tendría. Llevé mi mano hacia la cabeza de su verga, era bastante gruesa y larga, al principio me dio miedo, pero luego le agarré más confianza, acerqué mi boca y comencé a oler lo que tenía enfrente de mí.

Luego de un rato que estuve masturbándolo y viendo cómo se moría de placer pensé seriamente en llevármelo a la boca, momento exacto en el que se oyó el sonido de un carro estacionándose afuera, escuché cómo la puerta del cuarto se movió un poco… ¿Qué habría pasado ahí?, me pregunté, pero ese no era momento para preguntarse nada, con mucha osadía, se la lamí, la probé y la masturbé con la mano.

Luego de escasos segundos de hacer esto me la llevé a la boca y la estuve chupando como una loca, creo que nunca en mi vida había estado con esa calentura. La llevaba de adentro hacia fuera, de afuera hacia adentro de mi boca y con la lengua la lamía dentro de mí. Se sentía su sabor, si mi marido hubiese sabido que se la estaba chupando a otro, yo, que siempre me había negado a hacérselo a él, se hubiera muerto de la envidia.
Seguidamente comencé a masturbarlo al mismo tiempo que se la chupaba, con mi mano derecha se la corría primero despacio, después rápido, cambiando de ritmo según se me antojaba. En esos momentos experimenté por primera vez que se siente cuando una mujer tiene en la boca una verga, lo había visto tantas veces en los videos que trae mi esposo a la casa y recién ahora lo estaba practicando, era una cosa de locos.

Al pasar unos pocos minutos Sebastián un pudo seguir conteniendo la eyaculación que le provocaba mi boca, mi lengua y mis manos.
-Ahhhhhh…Hummm…
-Tiene buen sabor-Dije con una sonrisa al levantar la cabeza y verlo a la cara.
-Que rico lo haces…
-¿Quieres más?-Le dije viéndolo lascivamente al levantar otra vez la cara por un instante.
-Ah… claro…tú sigue…
-Hum… que rica esta tu pija, me gusta, y está bien grande…
-Ya era hora de que la probaras sin miedo.
-Que rico sabe tu vergaa Sebastián- Le dije son una sonrisa cómplice que fue correspondida por él, fueron palabras que se me salieron sin pensar, quizá fue el subconsciente que me traicionó y sacó a relucir mis más bajos instintos.

Bajé a los huevos y también los probé, era una verdadera perra en ese momento, ni yo me reconocía. Como nada es eterno, y menos el placer, se vino en mi boca, nunca había tenido leche en mi boca, pero esa fue la primera vez, como dato anecdótico puedo decir que un pequeño chorrito de semen resbalaba por mi labio inferior. Sebastián se quedó viéndome y yo lo miré también, un mutuo acuerdo se veía en nuestras caras, el deseo de que esto no se acabe ahí.

-Ay, yo quiero mas lechita-Le dije, en un tono muy sensual, como ya dije, no yo misma me reconocía en esos momentos. Sebastián me miró con una cara de deseo y lujuria que jamás había visto en mi marido.
-Yo te puedo dar más lechita, solo tienes que hacer lo que yo te diga…
-Si, si quiero que me des más lechita…-En esos momentos ya había perdido la vergüenza.
-Te voy a dar lechita por todos lados.
-Ay que rico…

Me estaba comportando como una verdadera puta, y eso no era todo sino que quería probar de una vez lo que era el sexo extramatrimonial en todas sus formas.
Me sentía muy cachonda, me saqué el sostén delante de él y me dijo que tenía unos lindos pechos que se veían más bonitos cada vez que los veía, yo ya no aguantaba y me eché en la cama, levantando los pies, al mismo tiempo que me quitaba el calzón con las dos manos delante de él, que se quedó viendo impresionado todo mi cuerpo y en especial mi parte íntima que estaba cubierta de mis pelos pélvicos, era muy erótica la escena que estaba viviendo.

Me quedó viendo y al verlo así le dije:
-¿Qué esperas? ¿A que viniste? ¿Solamente a ver?-Me dijo que no, moviendo la cabeza.
-Ahora vas a sentir lo que es una verga de verdad.
-Huy que miedo-Le dije en un tono algo gracioso.
-Mira que grande es.
-Ay amor…clávamela hasta el fondo antes de que venga mi marido-Le dije poniendo una cara de mujer caliente que nunca en mi vida me imaginé poner.

Ya estaba hecha, no había marcha atrás y ahora me tocaba recibir algo a cambio por tanta chupada, él estaba con el arma durísima otra vez y me estaba mirando con unos fuertes deseos que se reflejaban claramente en su cara.

En su cara se veían unas ganas tremendas de meterme su miembro, eso era muy excitante, se podía ver su verga grandota y dura que acababa de tener en mi boca con unas gotas de semen cayendo, ahora tendría que soportarla en mi interior. Me sentí abrumada por un momento y con muchas ganas de tenerla dentro ya.
-Ahora me vas a decir que quieres.
-Quiero tu pene, de una vez…
-Siempre supe que eras una tigresa…
-Vamos, dame lo que quiero, ¿o tengo que mandarte una carta de invitación?
-Abre las piernas y comienza a rezar-Me dijo medio en broma y yo sonreí con lascivia.

Ahora el se estaba quitando toda la ropa, quedó completamente desnudo en cuestión de segundos, se veía con muchas ganas de hacérmelo. Se echó encima de mí y yo lo recibí en lo que hasta ese entonces había sido un lecho de amor y fidelidad, creí que nunca lo haría, pero ahí estaba yo, dispuesta a todo con tal de satisfacer mis deseos de sexo. Era increíble pero era cierto.

Nos besamos y me separó las piernas que en un acto inconsciente yo mantenía aún cerradas, en mi última muestra de fidelidad a mi marido, que era una extraña manera de seguir siendo fiel. Entonces fue que sentí como acomodaba la cabeza de su cosota en la entrada de mi vagina, con solo hacer contacto hacía que me moje más de lo que ya estaba.

Luego de unos instantes seguimos besándonos y dándonos piquitos, ya para ese entonces estaba empujando su cosota adentro de mí, sentí su cabeza empujando entre mis labios para abrirse paso, a lo que yo reaccionaba abriendo más las piernas para mayor comodidad, mi cuerpo estaba sudando y la cama comenzaba a moverse, finalmente logró meterme la cabeza y ahí fue cuando empezó mi tortura y placer extremo.

Comenzó a meter y sacar la mitad de su miembro con una lentitud que me enloquecía, sentí como se estremecía mi cuerpo cuando mi concha recibía un nuevo inquilino que no era el mismo de siempre, no era el pene de mi marido, y se me humedecía la concha cada vez más.

Sentí la necesidad de abrazarlo y lo hice, llevando mis manos a su espalda y apegándome más a el, sentí el contacto de nuestras pieles completamente desnudas y calientes, con el sudor que se sentía al contacto.
-Papito dame más…
-Ah…ah…ah…
-Si quieres métemela toda, te doy permiso…
-Si…si…
-Anda de una vez, cogeme bien, déjame bien cogida…

Lo dije en broma, no pensaba que eso me iba a caber dentro.
Parecía incansable, seguía taladrando mi concha y me di cuenta que lo que pretendía era metérmela toda, que horror si me la mete toda, pensé. Pero luego de experimentar las primeras sensaciones de placer ocasionadas por esa cosota estuve decidida a soportarlo, ya no importaba si me dejaba la zorra más abierta, el placer que me estaba dando era difícil de explicar con solo palabras, me dolía muchísimo pero a la vez quería más y me gustaba más que cuando me lo hacía mi esposo.

Luego de los primeros dos minutos logró colocar toda su verga en lo más profundo de mi ser, me dolía harto y empecé a gritar y a gemir del dolor y placer, mis gemidos se escuchaban por todo el cuarto y estoy segura que por toda la casa, y es que con ese tamaño cualquiera se pone así, comencé a arañarle la espalda y a besarlo con todo y lengua, nos besamos con la lengua y nos acomodamos apretándonos más.

Todo el olor a sudor y a sexo se sentía en todo el cuarto y yo seguía recibiendo más y más.
-Más…más…más…
-Ah…ah…que apretada eres…-Me decía con una voz jadeante que me ponía más caliente.
Mientras él me la metía y sacaba a su ritmo, yo tuve que seguirle el paso y moverme al compás de él. Era lo máximo en placer que había experimentado hasta ese entonces y era la primera vez que lo hacía sin mi esposo. Sentía su respiración en todo mi cuello y mi cara, era excitante y me estaba cogiendo de una forma increíble, cada vez más fuerte.

Hasta ese entonces yo no sabía qué era tener sexo de verdad, gozar al máximo y ser penetrada tan rico. En esos momentos Sebastián empezó a metérmela con más fuerza y a hacérmelo más rápido. Lo besé, al mismo tiempo que jadeaba inconteniblemente, que placer me estaba dando, que rico se sentía, y que dolor también.
-Ah…ahhh….
-Hasta el fondo…hasta el fondo-Le decía con voz jadeante y entrecortada.

Miré para abajo por un momento y miré como entraba y salía su pene en mi concha, salía y de nuevo empujaba y se abría paso entre mis labios vaginales y volvía a salir y luego a entrar, que rico era todo eso.

Se veía en su cara el esfuerzo que hacía por seguir el ritmo de la penetración fuerte y rápida que me estaba haciendo, yo quería explotar de tanto placer y por momentos no sabía como responder a tanto placer que me estaba dando.
-Ya…
-Hum…
-Así… no pares.
-Uf…ah…ah…

Era cierto que las grandes duelen más y si no me creen pueden comprobarlo algún día. A mí me gustaba bastante esta nueva forma de tener sexo y no iba a dejar que solo fuera una vez. De pronto Sebastián comenzó a dar indicios de una inminente eyaculación, y contrario a lo que haría la mayoría de las mujeres yo quería sentir algo nuevo.
-Vacíate adentro…
-Si…
-Adentro, no la saques…
-Muévete más…
Nuestros cuerpos empezaron a temblar y justo en el momento que sentí humedecerse mi vagina con su semen dejé que se me vinieran los líquidos que estaba aguantando desde hace rato.
-Ahhhhhhhhh…
-Hummmmm…
-Que rico….hum….
Por fin se mojó dentro de mí, nos mojamos los dos y fue increíble, las sábanas estaban húmedas y nos echamos, estábamos muy cansados por el esfuerzo y nos abrazamos, él me besó y yo le correspondí, solo sentíamos que estábamos juntos y descansamos un rato. Pero la cosa no iba a acabar ahí, de un momento experimenté un sentimiento de culpa, pero felizmente se me dio por pensar solo en el presente, la jornada estaba empezando y él y yo queríamos más.
-Por qué no viniste a Madrid cuando me dijiste.
-Hace años te llamaba, pero tu madre me decía que no querías saber de mí.
-Eso es mentira, yo te esperaba.
-Entonces todo fue una farsa.
-Me quedé con el que ahora es mi esposo porque nunca regresaste.
-Ya veo, y siempre lo sospeché, yo tampoco nunca te olvidé.
-¿De verdad?
-Si, lo que pasa es que…

La conversación prosiguió y por supuesto que yo no quería que se volviera aburrida, de un momento pasé mi mano por su entrepierna que estaba cubierta por la sábana y constaté que se le estaba endureciendo de nuevo la verga. Le dije que por ahora los dos ya teníamos vidas diferentes y que ni pensara en la posibilidad de que yo me separe de mi esposo, él estuvo de acuerdo nos besamos de nuevo.
-Ay, la tienes bien grande…
-Si, mira lo que te perdiste.
-Ay, no seas malo.
-Pero el tiempo perdido a veces se puede recuperar.
-Creo que sí…
-Veo que se te está haciendo agua la boca.
-Creo que tienes buena vista…-le dije sonriendo.

A los pocos minutos ya estaba de nuevo con su verga entre mis manos y acariciándosela ya no me daba miedo que iba a pensar de mí, acababa de ser su mujer y por eso ya había tomado más confianza. Acerqué mi cara a su miembro y me percaté de que estaba rojo, seguramente por lo que habíamos estado haciendo con tanta pasión.

-¿Alguna vez lo has hecho por atrás?
-No, nunca…Le dije mientras comenzaba a lamer el glande.
-Pero siempre hay una primera vez.-Al instante sonreí.
-Así que quieres hacérmelo por el culo, eres muy caliente.
-¿Solo yo?-Me dijo mientras le seguía lamiendo la cabeza.
-Ja ja ja…
Mientras me decía cosas así como que es normal el sexo oral y otras cosas me fue calentando de nuevo, y me acariciaba de una forma que me excitaba.
-¿Ya?-Me dijo.
-¿De verdad quieres meterme esa cosota por ahí?
-Si, no te preocupes te va a gustar…
-Ay, si, como no…
La conversación proseguía y se me vino a la mente la idea de cumplir una de las fantasías que muchas tienen, cabalgar, me pareció que era hora de que yo tome la iniciativa y que fuera yo quien manejara y tuviera el control. Pero para eso debería quedar como una mujer que tiene mucha experiencia en eso, y para mí no era fácil hacerlo.

Poco a poco la lujuria se fue apoderando de mí al ver que su sábana se levantaba en la parte de su entrepierna y que cada vez se hacía más grande. Lo miré a la cara y me dijo que no me avergonzara, que si ya la había tenido bien adentro no había por qué avergonzarse. Le di la razón y me dediqué a verlo sin ningún reparo.

Luego de unos pocos minutos la acaricié por encima de la sábana y me decidí a probarla de nuevo, ante su mirada de complacencia. La tomé entre mis manos, todavía no sabía cómo esa cosa tan grande había podido caber dentro de mí, pero la lamí y otra vez se la estuve chupando. Al final no se vino porque paré antes e inicié mi travesura de montarme encima, me descubrí de la sábana que tenía encima y quedé otra vez desnuda delante de él. Me quedó mirando.
-Que bella eres.
-¿Así te parece?
-Así nos parecía a todos los chicos de la universidad.
-Ay, ahora que me lo recuerdas, había muchos chicos que me invitaban a salir.
-Lo que pasa es que eres atractiva, me gustas toda.
-Y imaginaste verme así cuando regresaste a Madrid?
-La verdad es que lo he deseado desde que te conocí. Siempre fuiste la más bonita.
-Imaginaste tirar conmigo en la cama de mi esposo?
-Ja, ja ja ja-Sonrió de una manera extraña, que me hizo recordar lo lejos que habíamos llegado. En uno de los espejos del cuarto se veía la escena que ocurría en ese momento.
Yo estaba completamente desnuda, se veían mis pechos bien redonditos y el comienzo de mi zona púbica, se veían mis bellos vaginales y mis caderas, toda yo, sin nada encima.
-Te voy a dar un regalito.
Dicho esto, me subí sobre sus muslos, abriendo bien las piernas que estaban próximas a recibir de nuevo esa vergota tan dura y gruesa. Me acomodé bien y luego de unos instantes tenía esa cosa tan enorme en mis manos, acomodando su punta en la entrada de mi chocho. Para ese momento mi intimidad ya estaba húmeda otra vez y la calentura se había apoderado de mí por haberme imaginando esa escena tan erótica.
Sin más alargue, comencé a montar como si fuera una experta en esas artes y ya sentía la mitad de ese monstruo entrar y salir de mí como pedro en su casa. La calentura se había apoderado de mí y otra vez no era yo la que hacía eso, sino mis impulsos sexuales.
Miré en el espejo y se vio la escena que tanto me había imaginado por tanto tiempo, cuando veía esas películas a solas después que mi marido se había ido a trabajar, era increíble estar viviéndola, y de ahí en adelante solo me dediqué a disfrutar lo rico que era eso.
-Ahhh…
-Hummm…
-Toda, cómetela toda…
-Eso quiero, pero es muy grande….
-Ahhh….
-Solo baja todo lo que puedas…
Así lo hice y volvía asentir que la concha se me partía en dos cuando me incrusté toda esa chota hasta la base.
-Ahhh….ayyyy…..que rico….
-Hummm….
Mis gemidos y nuestras respiraciones se escuchaban por toda la casa, ya que eran muy fuertes.
Seguía gimiendo y después de unos minutos sentí cómo mi cuerpo comenzaba a experimentar un temblor que se apoderaba de mí y de él, sin más preámbulo nos mojamos juntos, el con mi líquido y yo con su leche, que llegó muy adentro de mis entrañas.

Estuvimos un rato acostados y le dije que ya debía irse, que en cualquier momento llegaba mi esposo, nos metimos a la ducha donde me pedía como loco que se la chupara asi desnuda, que eso lo calentaba mucho y le di el gusto, ya cuando estaba saliendo de la casa me dio un beso antes de cruzar la puerta y me acarició la concha por encima de la ropa.
No podía creer lo que acaba de hacer, me había acostado con otro hombre, y en mi lecho de matrimonio, no sabía cómo iba a poder mirar a los ojos al hombre que me prometió fidelidad para toda la vida.
Ese día me quedé en la cama metiéndome el dedo de tan solo recordar todo lo que había hecho, descubrí un nuevo mundo de recuerdos vividos otra vez con tan solo querer recordar. Estaba segura que desde ese día las cosas ya no serían iguales y que a la larga iba a perder mucho, pero en ese momento no sabía qué.
La mujer que se creía perfecta hasta hace poco, había caído, presa de la lujuria y el deseo de experimentar sensaciones nuevas. Sin duda ya no era la esposa fiel de antes, y no tenía cómo justificar lo que había hecho, pero nadie me iba a quitar lo bailado, todo el placer de esa tarde no se borra así nomás. A veces me sentía sucia, pero con ganas de seguir con esa locura.

Con el pasar de los días Sebastián me fue llamando seguido y yo no le contestaba, pero un día si lo hice y nos citamos para un jueves, todo debía ser ultra secreto y ya estábamos lunes. Me ponía nerviosa cuando tenía que hablar con mi esposo de temas de fidelidad o cosas relacionadas.

Al día siguiente, ya casi cuando iba a amanecer, escuché la puerta de mi cuarto abrirse poco a poco, se veía una imagen algo así como sigilosa, era Gabrielito que estaba entrando. Ese día mi esposo se había quedado dormido en la sala, viendo televisión, como otras noches, y no subía al cuarto hasta que amanecía, yo no lo despertaba porque quizá se podía molestar.
-Mami, para dormir aquí.
Como por mí no había habido problema nunca, años antes dormía con él cuando tenía pesadillas, acepté de lo más normal.
-Lo que pasa es que he tenido una pesadilla.
-No te preocupes, duerme aquí.
Eran como las tres de la mañana y en verdad estaba con un sueño que no me dejaba pensar, ahora recuerdo que si en ese momento hubiera tenido la lucidez de una persona sin sueño le hubiera dicho que no.
Era obvio que él iba a tratar de tocarme las piernas y manosearme todo lo que pudiera, ya no era el niño inocente de tiempo atrás y yo lo recordaba porque ese día había tomado pastillas para el sueño, por lo que no podía pensar en otra cosa que no fuera dormir
.
Es por que es ahora que recién lo pienso bien que no pude evitar mucho de lo que pasó esa madrugada. Pasaron pocos minutos y comenzó a acariciarme las piernas. Recordé ya lo había hecho antes y que seguro que lo iba a hacer de nuevo. No tardó en acariciar con más confianza al ver que yo no ponía ninguna resistencia. Me quedé helada la ver que quizá esa iba a ser la constante de toda la noche.

Mi esposo estaba en el primer piso de la casa y yo estaba siendo manoseada por un pequeño que se estaba aprovechando de mi agradecimiento por su silencio. Procuré hacerme la dormida para que no pensara que yo estaba de acuerdo con sus caricias, pero él seguía subiendo su mano hacia mi entrepierna.

Ese día estaba durmiendo con un camisón muy transparente, ese fue otro de mis errores, tenía puesto una tanga chiquita que se notaba a leguas por la transparencia del camisón y un sostén que resaltaba mis redondos pechos. Mi culo estaba como para toda una noche de sexo sin parar, por algo me había comprado esa ropa interior especialmente para lucirla para mi esposo, que estaba dormido en el primer piso de la casa.
Quiera o no, Gabriel ya me había visto con esa ropa tan sugestiva y era seguro que me estaba deseando, yo no tenía otra escapatoria que seguir dejando que me tocara las piernas, pero ya estaba acercándose demasiado a mi zona íntima y eso me ponía nerviosa y me estaba excitando la situación en la que me encontraba.
-Gabriel, deja de tocarme.
-Es que te ves tan bonita…
-Si, pero deja de tocarme.
-¿Y cómo le dejas a ese señor que te toque?
-Solo fue una vez, así que ya no molestes…
-Yo sé que no fue solo una vez…
-¿Qué?
-Yo los miré hace días en el cuarto.
-Pero, que dices, eso no es verdad.
-Sí es verdad, tengo fotos, les tomé fotos y se las voy a dar a papa.

Me quedé helada en ese momento, había sido descubierta, y todo por confiarme demasiado, me había visto y ahora sí que estaba perdida. Mi matrimonio estaba condenado al rompimiento y no había nada que yo pudiera hacer.

-Pero si me dejas tocarte puede que no le de las fotos.
-¿Cómo sé que existen tales fotos?
-Si quieres te enseño una.

Fue a su cuarto muy rápidamente y me trajo un sobre, rápidamente se acostó a mi lado y se tapó con la sábana, lo que traía eran fotos que había escaneado por la computadora y ahora me las enseñaba sin ningún pudor. La luz que yo acababa de prender de la meza de noche iluminaba las fotos que me delataban. En ellas aparecía mi cuerpo desnudo y con otro hombre que no era mi esposo. Y se veia claramente que era en nuestra cama matrimonial.

Pensé que quizá se apiadaría de mí si le decía que le iba a dar una buena propina, pero luego me di cuenta que quizá querría algo más.

Ya no había nada que hacer, estaba en sus manos y en ese momento tomé la decisión de convencerlo de cualquier forma de que no le diera esas fotos a mi esposo. Estaba en las manos de un mocoso.
-Tú sabes que eso esta mal…
-Gabriel, no le enseñes esas fotos, por favor.
-Por favor te pedí cosas que tú no me quieres dejar hacer.
-¿Qué cosas? Pídeme lo que quieras, no te voy a negar nada.

Su cara expresó una satisfacción que se me hizo extraña, como que había ganado algo que yo no me imaginaba. Después me miró a los ojos y me dijo:

-Quiero cogerte.
-¡¿Quéeeee…?¡¡¡
-Quiero meterte mi pene…
-Pero estas loco, soy tu madre.
-Mira que le doy las fotos a papa.
-Yo soy tu madre, como vas a querer hacerme eso.
-Pero si no lo haces le digo a papa, y de verdad lo voy a hacer.
-por favor Gabriel, hijo mio, no hagas eso, papa se puede enojar y mucho conmigo, se y ni se las muestres…
No tenía otra escapatoria que ofrecerle un regalo que le gustara un montón, la bicicleta que tanto quería se la podía dar yo. Me dijo que mi hermana se la había comprado esa tarde.
-Por favor Gabriel, mi vida se destruye si papa se entera.
-Solo te estoy pidiendo una cosa muy fácil para ti-Me dijo mientras acariciaba mis muslos, muy cerca de mi entrepierna.
-Anda, dime que sí. Muchos hombres afuera quieren estar contigo, pero yo voy a ser el único.
-Pero Gabriel, no esta bien que me pidas eso.
-Entonces le voy a decir ahora mismo a papa que vea esto-Me dijo mientras se levantaba.
-¡Nooo…¡
-Sueltame, mi papa va a saber.
-Espera.
En un momento de desesperación lo tomé de la mano y le dije:
-Primero anda a ver si tu papa sigue dormido…
Esas fueron las palabras que cerraron mi entrega total a cambio de un silencio del que dependía mi vida. Me dijo que venía enseguida, como cuando se iba a comprar algo a la tienda. Sentí un gran alivio cuando se fue a ver si mi marido estaba bien dormido. No sé como explicarlo pero al mismo tiempo sentí que se me cargaba otra cruz que tenía que padecer.
En esos escasos momentos mientras esperaba que regresara no sabía cómo era que había aceptado dejar que se acueste conmigo. Escuché sus pasos de regreso, sigilosos y casi imperceptibles, se abrió la puerta de nuevo y yo estaba en la cama esperando.
-Ya lo ví, esta durmiendo, no se va a dar cuenta…
-Gabriel no sé…
Ya estaba embarcada en eso y no había marcha atrás, me sentí muy angustiada por lo que iba a hacer y lo cierto es que quería que pase rápido. Llegó y se echó en cama como si nada hubiera pasado, como si no me estuviera chantajeando.
Si quieren que les escriba que siguió pasando, ese y los días siguientes, escríbanme sus comentarios y valoren el relato…

Mi Tía es perversa

Jueves, noviembre 3rd, 2011

Siempre lo fue. Hija de puta, erótica, perversa, manipuladora y muchas otras cosas más. Pero su cuerpo es el de una yegua madura. Aún sabiendo la basura que siempre fue me calienta mucho y creo que todavía más por esa razón.

Viendola caminar en la cocina sólo con unos tacos de aguja altísima de hembra puta y fumando me hace acordar a esas yeguas trotando lento en el campo.
Por la mañana le encanta ducharse, darse crema y aceite por todo su cuerpo hasta quedar bien lubricada y tomar café y fumar vestidita solo con unos zapatos negros altísimos de puta barata.

Cuando yo me quedo en su casa, me espera en la cocina así con el desayuno listo, me levanto desnudo y tomamos café y fumamos juntos en silencio. Le encanta ver cómo crece mi verga lentamente mientras echa humo por sus labios carnosos. Ayer mientras miraba mi verga empezó a relamerse con su saliva, dejándola caer entre sus labios, era hermoso ver su pera chorreando de baba que se iba deslizando hasta sus tetas redondas y firmes. Cada vez soltaba más baba, se escupía las tetas en silencio. Mi carne estaba dura y empezaba a segregar líquido transparente. Me acerqué a su boca y mirándola de frente le escupí la cara, salpicandole los ojos y la nariz. Le encantó y abrió la boca llena de baba como pidiendo más. Empecé a escupirla con fuerza y con mucha saliva, ella mientras juntaba todo en su mandíbula. Seguí llenándole la boca de baba caliente hasta que despacio se la tragó toda sin rechistar volviendo a abrir sus fauces, la puta quería más… encendimos otro cigarrillo y seguí escupiendola entera, su cara, su boca, su nariz, le babeaba los ojos pintados y le lubricaba las tetas. Ella en silencio fumaba y gozaba. Esta vez más al tener la boca repleta de mi baba y la de ella le apreté el cuello y le obligué atragarla sintiendo como el líquido atravezaba su garganta lubricada. Mi pija estaba hinchada como pocas veces, ella no paraba de mirarla.

Se puso de rodillas con su orto cerca de mi pija… entendí que quería que le escupiera ese agujero hermoso. Se lo mojaba mientras ella se metía dos dedos abriéndolo y tragando el líquido espeso, Se dilataba fácil porque su culo había recibido muchas pijas a lo largo de su vida, estaba acostumbrado a agrandarse rápidamente. De golpe le metí la verga de una estocada y vibró de placer, su cara llena de baba me calentaba increíblemente. Una vez con mi verga en su agujero, bien a presión, la meé lentamente… Gritaba como una zorra hija de puta, sentía mi meada caliente entrando por su orto a presión y cada vez bombeaba con más fuerza. La meada se quedó toda a dentro un buen rato, porque ella tapaba su agujero con la mano. Volvió a sentarse, mientras me miraba con los ojos vidriosos embriagada de placer, guardaba mi meada en su ano y eso la volvía loca.

Empecé a darle palmadas en su concha de una forma bastante violenta, ella no sólo no se quejaba sino que abría las piernas como pidiendo más… Le cacheteaba los labios de la concha con fuerza y ella se contorsionaba y chillaba a la vez que soltaba baba por su boca. Seguí dandole duro hasta que acabó fuerte junto con una meada brutal…., soltando su orto y dejando salir mi líquido caliente y amarillo a la vez. Fue hermoso.

Estaba transpirada, babeada, meada y con la concha roja de mis cachetazos. La acosté encima de las meadas y le refregué la cara para que limpiara todo con su lengua mientras le metía la verga por el orto y se lo bombeaba como un animal. Ella chupaba todo, bebía gota a gota, mientras mi leche salía a borbotones dentro de su agujero moreno. Una vez acabar la dejé tirada sollozando en la cocina y me fui a dar una vuelta…
Al volver, estaba como una diosa lista para irse a trabajar. antes mirándome a los ojos se bebió toda la leche que había recolectado de su orto. En silencio, nos miramos y se fue…

Mi mujer, mi hijo y sus amigos (2)

Jueves, octubre 27th, 2011

Hola a todos, soy Fermín otra vez, en mi anterior relato les conté como, con mi ayuda, mi hijo Luismi y sus amigos: Raúl, Nacho, Juan e Israel consiguieron follarse a María, la remilgada de mi mujer, mientras yo lo grababa todo. Ninguno supo que yo fui el artífice de todo.

Desde entonces han pasado once meses. Tenemos otro hijo fruto de aquellas relaciones, yo se que no es mío, pero es un precio que he tenido que pagar por todas las experiencias excitantes que viví. Yo siempre me he hecho el tonto con lo del niño para no incomodar a mi mujer, ella piensa que creo que el hijo es mío. Se llama Alfredo y acaba de cumplir dos meses. Por lo demás nuestra relación se ha enfriado bastante, solo somos dos personas que convivimos.

Nuestra situación económica es precaria. Un nuevo hijo supone muchos gastos, además está el internado de Luismi, donde le mandamos después de los incidentes de la otra vez. Sólo con los ingresos de mi consulta veterinaria nos vemos negros para llegar a fin de mes. No he vuelto a hacer el amor con mi mujer desde entonces, le debe haber cogido tanto asco que no para de ponerme excusas absurdas, ha pasado tanto tiempo que ya no recuerdo ni como era.

Bueno es hora de entrar en materia, como ya dije no habíamos vuelto a ver a los amigos de mi hijo desde entonces. Yo me había contentado con ver mis grabaciones de todo lo sucedido, pero empezaba a cansarme, necesitaba más material. Llevaba un par de semanas dándole vueltas a la situación, no se me ocurría nada. Fruto de mi calentura hice algo sin pararme a pensar demasiado en las consecuencias, llamé a Raúl. Quedamos en vernos esa tarde en una cafetería cercana a su colegio a la salida de las clases.

Cuando entró por la puerta yo le esperaba sentado en una mesa apartada, se le veía nervioso, era normal, pensaría que mi mujer me había contado lo sucedido. Me vio y se dirigió hacia mí.

-“Hola Sr. Jiménez ¿Quería verme?”

-“Sí, así es. No voy a andarme con rodeos, se todo lo que le hicisteis a mi mujer hace un año.”

Raúl se quedo blanco, no sabía que decir. Pensaba que le iba a matar, pero no esperaba mi siguiente frase.

-“No te preocupes, fue algo fantástico”

-“¿Cómo dice?” Preguntó Raúl incrédulo.

-“Mira sin paños calientes, por aquel entonces yo llevaba mucho tiempo sin hacer el amor con mi mujer, estaba muy caliente y se me ocurrió la idea de dejar que os la follarais. Por eso os facilite el somnífero y el líquido de las vacas.”

Raúl no salía de su asombro. No podía creer todo lo que estaba escuchando. Yo seguía hablando.

-“Compré unas minicámaras y las instalé por toda la casa para poder ver todo lo que allí ocurría. Lo tengo todo grabado.”

-“¿Qué quiere de mí?” Dijo Raúl dubitativamente.

-“Me gustó tanto lo que pasó que quiero que lo repitáis. Quiero que lo grabéis todo y luego me deis las cintas para poder verlas.”

Raúl dudó unos momentos y finalmente me contestó.

-“No se, tengo que consultarlo con mis amigos, esta noche le telefonearé”

Así quedó todo. Pasé la tarde nervioso esperando su llamada. Después de cenar sonó el teléfono. Me lancé sobre él antes de que pudiese contestar María.

-“¿Si?”

-“Sr. Jiménez soy Raúl. Lo hemos estado hablando y hemos decidido aceptar su oferta, pero con condiciones.”

-“Qué tipo de condiciones?”

-“En primer lugar queremos tener un papel firmado por usted en el que nos autoriza a follarnos a su mujer, no lo enseñaremos a menos que usted nos traicione, es por seguridad. En segundo lugar, usted nos proporcionará todo el material necesario: más líquido de vacas, otra videocámara,1000 euros para gastos y otros 1000 como pago por el trabajo. Por último, nosotros mandamos en todo, no podrá entrometerse en nada de lo que pase. Recibirá las grabaciones de lo ocurrido puntualmente. Si mañana a primera hora no tengo un sobre con su autorización y el dinero en mi casa no habrá trato.”

Dicho esto colgó sin dejarme decir nada

Me quedé pensando. 2000 euros era mucho dinero, y más en nuestra situación económica. Lo de la firma me implicaba directamente en todo, pero que podía hacer, deseaba que se la volvieran a tirar, quería verla otra vez en sus manos. Tenía una sensación indescriptible de calentura, disfrutaba infinitamente más con todo aquello que con cualquier polvo rutinario con mi mujer, además mi mujer ya no quería hacer el amor, decidí aceptar.

Al día siguiente envié el sobre. Esperé todo el día noticias de Raúl. A eso de las cinco me telefoneo al móvil.

-“Soy Raúl. Escuche dentro de media hora iremos a su casa a hablar con su mujer. Usted nos esperará en la consulta. Luego pasaremos a verle.”

Volvió a colgar. Estaba claro que quería demostrar que ellos estaban al mando y que no aceptarían ni una palabra por mi parte.

Cerré la consulta diciéndole a los pocos clientes que había que tenía que salir. Puse las minicámaras a grabar y esperé. Echaba de menos esa situación, estaba intrigado por ver lo que le dirían a María. Los chicos no tardaron en llegar. Llamaron a la puerta, María estaba dándole el pecho a Alfredo, lo dejo en su cuna y se vistió. Cuando les abrió casi se desmaya. No podía creer que hubieran vuelto. Raúl aprovechándose de su desconcierto habló.

-“Sra. Jiménez está usted preciosa. ¿Nos echaba de menos?”

-“¿Qué queréis? ¿No me habéis hecho suficiente daño ya? ¡Desgraciados!”

-“Precisamente queríamos hablarle de eso.” Dijo Juan.

-“Estamos arrepentidos y queremos entregarle la cinta de vídeo. Pero antes tendrá que hacer algo por nosotros.” Dijo Nacho.

María se quedo pensando, sabía que no podía fiarse de ellos, pero tenía que recuperar la cinta como fuera. Luego ya pensaría algo para darles un escarmiento.

-“¿Qué queréis que haga?”

Raúl se tomo su tiempo sabía que tenía que ser claro y convincente. Habló muy despacio.

-“Queremos que pase con nosotros un fin de semana. Iremos a la granja de mis padres para no ser molestados. Si cumple lo que le decimos le devolveremos la cinta y no volverá a saber nada más de nosotros.”

-“¿Un fin de semana? No puede ser, no puedo dejar a Alfredo solo. Además Fermín se extrañará si me marcho.”

Raúl volvió a insistir.

-“Inventará una excusa para marcharse y su marido cuidará de el bebe. Por cierto ¿cómo está nuestro hijo?” dijo burlonamente.

-“¡Sois unos hijos de puta! ¡No pienso hacerlo”

-“La puta es usted. No quería llegar a este extremo, pero si no acepta utilizaremos el vídeo. Ya me entiende…” Raúl sonrió mientras pronunciaba estas palabras.

María dudó unos instantes, no podía permitir que el vídeo saliera a la luz, finalmente dijo:

-“Esta bien, pero me devolveréis la cinta, y esta vez nada de cámaras. Y además esta vez no os correréis dentro de mí. Estoy ovulando y no quiero más sorpresas.”

Era increíble, María había aceptado. Por otra parte era lógico, no podía hacer otra cosa, pero me extrañaba verla aceptar que se la follasen esos adolescentes pervertidos. Quedaron al día siguiente después de comer, aprovechando que era viernes , ella llevaría nuestro coche.

Después pasaron por mi despacho, les di más liquido para vacas, y acordamos que me enviarían las grabaciones la semana que viene. Aunque María ya se lo había dicho, les hice prometer que esta vez se la follarían con condón, no quería que se volviera a quedar embarazada. Al día siguiente le daría a Raúl mi videocámara. Llevarían dos, la suya y la mía.

Esa tarde mi mujer me dijo que había muerto una tía suya y que debía marcharse el fin de semana, que era mejor que yo no fuese para ocuparme de Alfredo. Ella esperaba más preguntas por mi parte, le dije que sí enseguida y no le pregunté ni el nombre de su tía. Me dejó una lista con todo lo que tenía que hacer y se puso a hacer la cena. Se la veía nerviosísima, yo por mi parte estaba que me subía por las paredes de excitación.

Por la mañana me encontré con Raúl como teníamos hablado para darle la cámara. Me dijo que me iban a proporcionar un espectáculo mucho mejor que la otra vez. Por la tarde me despedí de María, estaba temblando, me dio un poco de pena.

Todo el fin de semana lo pase inquieto. Pensaba en lo que podría estar pasando en esos mismos momentos, en las situaciones que estaría viviendo María. Me masturbé innumerables veces con mis antiguas grabaciones.

El domingo a las diez de la noche llegó María, se la veía triste y agotada. Prácticamente no me dirigió palabra. Se fue a ver al niño y luego se metió en la ducha y se acostó. Ese día no pude dormir, esperaba el momento de ver lo sucedido. Me preguntaba si al día siguiente me entregarían las cintas. Acerté.

El lunes me levante temprano y me fui a la consulta antes de que María se despertara, a media mañana llegó a mi consulta un paquete. Antes de abrirlo despaché rápidamente a una señora mayor que venía con su caniche. Anulé el resto de citas del día y me encerré en mi despacho a cal y canto. Abrí el paquete y encontré un montón de cintas de vídeo numeradas de tres horas cada una, definitivamente habían hecho sus deberes.

Les relataré los hechos acaecidos cronológicamente:

VIERNES TARDE

Al meter la primera de las cintas de vídeo se veía a los cuatro chicos esperando en el portal de Israel. Raúl hablaba a la cámara:

-“Bueno cornudín, cuando veas esto supongo que ya le habremos hecho a la puritana de tu mujer lo que hayamos querido. Tú disfruta pajeándote que de follárnosla ya nos ocupamos nosotros. Vaya pringado estas hecho, no entiendo como puedes tener una tía semejante en casa y en lugar de follártela nos la entregas a nosotros.”

Luego se veía aparecer nuestro coche con María al volante. Llevaba puesto un pantalón vaquero y una camiseta bastante holgada. Cuando ella paró el coche los chicos cargaron sus maletas y subieron a él. Raúl se montó delante y los otros detrás. Cuando María vio la cámara empezó a protestar.

-“Acordamos que nada de cámaras. Si no las dejáis me marcho a casa.”

-“No se preocupe Sra. Jiménez, sólo es un juego. Cuando terminemos le daremos también estas cintas, se lo prometo.” Dijo tranquilizadoramente Juan.

-“No se si creeros….”

-“¡Pare el coche! Si no quiere colaborar puede irse a casa. A mi me da igual, enseñaremos la grabación que tenemos a todo el mundo.” Gritó Raúl.

María se dio cuenta de que no podía hacer nada, eran ellos los que mandaban. Pensó que estaba obligada a seguirles el juego.

-“Esta bien. Acepto lo de la cámara. Pero luego me daréis todas las cintas.” Dijo a regañadientes María.

Llegaron a la granja . Era un lugar bastante bonito, tenía una casa principal de dos plantas con piscina, toda ella rodeada por un seto, una casa pequeña para los caseros y unos establos. La finca era bastante grande, no había nadie en varios kilómetros a la redonda. Esos cabrones lo habían planeado bien.

Mientras descargaban las cosas apareció un chaval joven, era el casero, se llamaba Manolo y tendría veinticuatro años más o menos. El pobre era el tonto del pueblo, los padres de Raúl lo habían contratado para ocuparse de la granja. Por lo visto, aunque no era muy listo, sabía mucho de animales. Cuando María lo vio dio un grito, no esperaba que allí hubiese nadie, además tenía un aspecto horroroso. Era muy alto y feo, le faltaban casi todos los dientes, además estaba sucísimo. Raúl la tranquilizó, dijo que no les molestaría y que no se enteraba de nada ya que era medio retrasado.

Una vez descargado todo decidieron darse un baño en la piscina, pero no un baño cualquiera, lo harían desnudos. Pusieron las cámaras sobre dos trípodes enfocando desde diferentes ángulos. A mi mujer no le hizo gracia, pero tenía que obedecerles. Se notaba que le daba vergüenza todo aquello. Yo me imaginaba lo que estaría pensando, pensaría que la otra vez estaba borracha y extrañamente excitada, pero que ahora le era muy complicado colaborar.

Los chicos la rodearon, mientras ella estaba inmersa en sus pensamientos ellos se habían desnudado, tenían sus pollas totalmente erectas. Raúl se acercó por delante e intentó darle un beso en la boca, María le giró la cara. Por detrás Juan le levantaba su camiseta. Israel y Nacho intentaban bajarle los vaqueros.

La situación me estaba poniendo a mil, me di cuenta que yo no era el único que observaba, una de las cámaras captaba al fondo la ventana de la casa del tal Manolo, se le veía agazapado mirándolo todo. Por el movimiento que veía pensé que se estaba masturbando, ya éramos dos los que lo hacíamos.

Por fin Juan le había conseguido quitar la camiseta, los otros habían hecho lo propio con el vaquero. Raúl seguía intentando besuquearla pero María se resistía. Juan le desabrochó el sujetador y dejo al aire sus tetas. Estaban enormes, normalmente eran grandísimas, pero ahora parecían dos montañas, sus pezones se encontraban hinchadísimos. María todavía estaba en época lactante y sus pechos habían aumentado de tamaño considerablemente. Israel bajó lentamente sus bragas, su coño seguía igual de peludo que siempre. Ya la tenían desnuda, era una estampa maravillosa.

María estaba como inerte, no colaboraba nada, era natural pues no tenía casi experiencia, pero a los chicos no les gustó. Sabían que podían follársela ahora mismo, ella tendría que ceder para recuperar la cinta, pero no les gustaba la idea de tirarse a una muñeca de trapo. Raúl decidió hacer algo al respecto.

-“Sra. Jiménez, échese en la tumbona que nosotros preparemos la merienda.”

María obedeció, no estaba resultando tan mal como pensaba.

-“Vosotros quedaos aquí, tú Juan acompáñame.” Ordenó Raúl.

Se llevaron una de las cámaras con ellos. Fueron a la entrada donde habían dejado las maletas, una de ellas estaba llena de botellas de alcohol de todo tipo. Prepararon unas copas. Raúl cogió el bote de líquido para las vacas y mirando a la cámara dijo:

-“Como tu mujercita es una frígida vamos a calentarla un poquito.”

-“Sí, que comience el show. Vas a ver maricón de mierda como tu mujer disfruta con hombres de verdad.” Dijo riéndose Juan.

Fueron a la piscina con las copas, todos seguían desnudos incluida mi mujer. María pensó que un trago le ayudaría a soportar mejor lo que tenía que pasar. Se tomaron dos botellas entre los cinco. Cada copa de María llevaba su correspondiente ración de afrodisíaco. Los chicos le decían todo tipo de groserías, al principio a ella le molestaban, pero luego empezaron a excitarla. Era evidente que el líquido estaba haciendo su efecto, además unido al carácter desinhibidor del alcohol, hacía que María además de estar muy caliente dejara de estar tan incomoda con la situación. Ese era el punto que estaban esperando por lo que decidieron pasar a la acción.

Nacho cogió una de las cámaras, se acercó a María y le ordenó que abriera las piernas. Ella no le hizo caso, intentaba mostrar algo de dignidad, pero que dignidad iba a mostrar una señora de 40 años, católica y madre de dos hijos, tumbada desnuda rodeada de cuatro adolescentes de 15 años amigos de su hijo. Juan se acercó a ella y le fue separando poco a poco las piernas. Nacho aprovechó para tomar un primer plano de su coño, estaba muy húmedo. Juan se arrodilló delante de ella hundió su cara entre sus piernas, mi mujer respondió con un pequeño gemido. Raúl e Israel se lanzaron sobre sus tetas, el primero en descubrir que estaban llenas de leche fue Raúl:

-“¡Mirad, tiene leche en las tetas!”

-“¡Siiii…, es verdad!” Confirmó Israel cuando descubrió el manjar.

-“Esto hay que grabarlo bien.” decía Nacho emocionado.

Ni que decir tienen que yo me había corrido ya viendo la escena. María no me dejaba que viera como amamantaba a Alfredo y ahora la estaba viendo amamantar a unos degenerados. Raúl e Israel la devoraban con locura, le mordisqueaban los pezones y estrujaban fuertemente sus tetas, querían sacarle hasta la última gota de leche. Mi mujer empezaba a respirar agitadamente, tenía los pezones muy sensibles ahora que había dado a luz, además Juan seguía haciéndole un buen trabajo en su encharcado coño, el orgasmo era inminente.

-“¡Me corroooooooooooooo……!” Gritó repentinamente María.

Un mar de líquido salió de su interior. Sabía que había mujeres que se meaban cuando llegaban al orgasmo, pero lo de María era excesivo.

-“¡Mirad como se mea de gusto!” Dijo Juan con su cara empapada por los efluvios de María.

-“¡He sacado un primer plano! ¡He sacado un primer plano!” Nacho estaba eufórico

-“Vaya cerdita que esta usted hecha Sra. Jiménez.”

Todos rieron con este último comentario sarcástico de Raúl. Éste volvió a tomar la palabra:

-“Los que no hayan probado la leche de esta putita que lo hagan, el otro que me acompañe a por los condones.”

María respiró aliviada cuando escuchó lo de los condones, no quería volver a quedarse embarazada. Tenía gracia, la muy puritana no quería que yo los usase porque era pecado y ahora lo que más deseaba era que esos niñatos se los pusieran para follársela.

La cámara fija quedó grabando como Nacho y Juan degustaban la leche de mi mujer y la otra se la llevó Israel, acompañando a Raúl.

Volvieron a la piscina, Juan y Nacho seguían bebiendo la leche de mi señora, la habían dejado seca. Manolo seguía observándolo todo desde su escondite. María, por su parte, continuaba muy sofocada, involuntariamente su cuerpo le pedía más guerra.

Raúl volvió a tomar la iniciativa. Bajo a María de la tumbona y la puso a cuatro patas sobre una toalla. Pensé que le iba a dar por el culo, pero me equivoqué, en lugar de eso le metió un dedo en su encharcadísimo coño. Lo movía en círculos, luego lo metía y lo sacaba con mucha delicadeza. Estuvo así un rato hasta que María empezó a jadear, cuando notó que se iba a correr paró. Una protesta casi imperceptible salió de la boca de mi mujer, no quería que parara.

-“¿Qué has dicho? ¿Quieres que siga? ” Le preguntó Raúl.

María no contestó, no quería admitir que todo eso empezaba a gustarle.

-” Esta bien si no quieres que siga lo dejare.” Insistió Raúl

-“¡Por favor no pares!¡No me dejes así!” Suplicó María.

Raúl la tenía donde quería, mi mujer estaba cachondísima, Raúl continuó humillándola.

-“¿Quieres que te follemos putita?”

-“Sí, folladme.”

-“Habéis oído chicos? La muy guarra va de señora y ahora quiere que nos la follemos. ” Los comentarios de Raúl eran cada vez más hirientes. Volvió a tomar la palabra.

-“Grita que eres una cerda y que quieres nuestro rabo.”

María no entendía como esos cabrones conseguían excitarla tanto. En su interior luchaba por mantenerse firme, si se la tenían que follar que lo hicieran, pero no les daría la satisfacción de verla suplicarles que lo hicieran, era una mujer decente, era….

-“¡Soy una cerda y quiero vuestro rabo!” María se quedó más sorprendida que los chicos al oír sus propias palabras, su cuerpo había podido más que su mente.

Todos se rieron.

-“Muy bien, abre la boquita.” Dijo Juan mientras colocaba su polla delante de la boca de María.

-“¡Obedece si quieres que te follemos guarra!” Le ordenó Raúl.

Estaba claro que la mentalidad de mi mujer había cambiado respecto a la otra vez. La primera vez ella no se esperaba lo que iba a pasar ni sabía cuanto tiempo duraría, además estaba nuestro hijo presente, pero ahora era diferente, había venido a la granja por un fin de semana sabiendo lo que pensaban hacerle y no estaba Luismi por medio. Tenía dos opciones, pasarse el fin de semana sufriendo o disfrutando. Además estaba tan excitada que era inútil resistirse, decidió abandonarse al placer.

No me lo podía creer cuando vi que María abrió su boca y le empezó a chupar la polla a Juan. La otra vez sólo Nacho había conseguido metérsela en la boca y contra su voluntad, ahora se la estaba chupando a Juan voluntariamente, ella que siempre lo había considerado una aberración le estaba mamando la polla a un crío de 15 años para conseguir sexo.

-“¡Ahhh….siiiii….” Gemía Juan.

-“Ahora te voy a follar, te lo has ganado.” Dijo Raúl.

-“Ponte condón, por favor….” Juan cortó la frase de mi mujer volviéndole a meter su polla en la boca.

-“Claro, hemos hecho un trato, te puedes fiar de nosotros.” Mientras decía esto Raúl se puso uno de los condones.

Raúl se la fue metiendo poco a poco, quería disfrutar el momento, cuando llegó a la mitad paro y se quedó quieto esperando que fuese María la que hiciera el trabajo. Ella desesperada echó su cuerpo hacia atrás buscando el resto de la polla del chico, ella empezó a moverse hacia delante y hacia atrás, luego en círculos, intentaba meterse la polla de Raúl lo más hondo posible.

María estaba como poseída, acababa de apartar de su mente todas sus convicciones morales y estaba empezando a disfrutar de verdad. Gemía de placer, ya no intentaba ocultar sus sensaciones. Juan le sacó la polla de la boca para correrse en su cara y su pelo, a ella le dio asco, sentía resbalar los goterones de semen por sus mejillas, pero no dijo nada ya que la inminencia de otro orgasmo la tenía fuera de si, aceleró sus movimientos hasta que se corrió otra vez.

-“¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii………!” Gritó María.

-“¡Eso puta córrete otra vez!” Jaleaba Juan.

Raúl seguía bombeando con fuerza. Cuando por fin se corrió permaneció quieto por unos instantes con la polla en el interior de María saboreando el momento. Continuaron así el resto de la tarde. Ella les chupaba la polla a cambio de que se la follasen. María alcanzó varios orgasmos más. Todos se la follaron y a todos se la chupó, Raúl y Nacho le hicieron tragar su leche, mientras que Israel prefirió descargar sobre las gigantescas tetas de mi esposa.

Cuando terminaron María seguía pidiendo más. Yo sabía que lo hacía por el efecto del líquido y porque estaba muy borracha, pero eso era demasiado, mi respetable mujer estaba suplicando más sexo a la gente que la estaba chantajeando, y esa gente eran los amigos de su hijo que se dedicaban a humillarla.

Ellos querían dejarla con las ganas, la levantaron del suelo y la ayudaron a llegar a una de las habitaciones, ya que a María le costaba caminar, era lógico después de la borrachera que llevaba y la ración de falo que había recibido. La acostaron desnuda sobre una cama y ella se quedó dormida al instante.

Cuando salieron de la habitación Raúl habló a la cámara:

-“¿Te ha gustado cornudín? ¿Has visto como la guarra de tu mujer nos suplicaba que nos la tirásemos? Pues esto es sólo el principio, te garantizo que lo que viene después no te lo esperas.”

Esas últimas palabras me dejaron intranquilo. La verdad es que había disfrutado viendo el vídeo, me había hecho unas pajas espectaculares. En eso estaba cuando me di cuenta de que era la hora de comer y me marché a casa.

Cuando entré en mi casa la comida estaba sobre la mesa. María me dijo que ella no tenía hambre y que iba a dar de comer a Alfredo. Le pregunte morbosamente si le pasaba algo, pero ella me dijo que sólo estaba un poco triste por lo de su tía. Cogió un biberón y se metió a nuestro cuarto con el niño. “Con la cantidad de leche que tiene en sus tetas, esos hijos de puta tienen que haberla dejado seca para que tenga que alimentar a nuestro hijo con un biberón” pensé. Inmediatamente después de comer me fui a mi consulta para continuar viendo las grabaciones.

VIERNES NOCHE

Después de dejar a mi mujer en la habitación la grabación se cortó. Cuando se reinició otra vez se notaba que habían pasado varias horas pues estaba anocheciendo. Ahora era Juan quién hablaba a la cámara:

-” Te preguntaras en que hemos gastado el dinero que nos diste, pues bien te lo iremos diciendo poco a poco.”

-“Si hemos gastado algo para vestir a tu mujercita, nos la vamos a llevar de marcha.” dijo Nacho a continuación.

Acto seguido la cámara apuntaba hacia una cama, sobre ella había un vestido de autentica puta, consistía en una minifalda de cuero que más bien parecía un cinturón, un top, también de cuero con cordones en el escote que permitían mostrar más o menos carne, y unas botas negras con grandes tacones,de las que llegan hasta las rodillas. Además había una bolsita que contenía cocaína.

Al no ver bragas y sujetador me temí lo peor, además estaba la cocaína, pero lo peor estaba por llegar.

Se dirigieron a la habitación de mi mujer para despertarla, ella estaba como inerte desnuda encima de la cama. La intentaron reanimar pero no reaccionaba, estaba muy cansada. Prácticamente tuvieron que arrastrarla hasta la ducha. La ducharon con agua fría y María reaccionó algo, miraba desconcertada hacia todos los lados, estaba desorientada.

La secaron un poco y le pusieron un raya, María no sabía lo que era, nunca había visto cocaína y menos pensaba que los amigos de su hijo pudieran tomarla, ella pensaba que eso sólo lo hacían los yonkis. Ellos le dijeron que era una medicina para despejar la cabeza, y que había que tomarla por la nariz para que hiciese antes efecto. Mi mujer, que todavía no sabía bien donde estaba, se la tomó sin protestar.

A los pocos minutos se encontraba como nueva. Le dijeron que bajase a cenar, María intentó ponerse algo de ropa pero ellos dijeron que no, que bajase tal y como iba. A ella no le importó bajar desnuda, pensaba que los chicos se estaban portando bastante bien para lo que ella esperaba y además estaba eufórica por el efecto de la coca.

Le dieron de cenar una plato de sopa, condimentado lógicamente con líquido para vacas, y un filete con patatas. Supuse que le dieron bien de cenar para que María siguiera confiando en ellos. Después de cenar comenzó el ritual de siempre, empezaron a tomar copas y a mezclar las de María con el líquido. Pero esta vez había una variante, alternaban las copas con más “medicina para la cabeza”

A María le gustaba la situación, tomaba las copas para desinhibirse, acallaba de esa manera la voz de su conciencia. Se fue calentando poco a poco. Cuando no podía más invitó a los chicos a que se la follasen, no les habló, sólo fue abriendo despacio sus piernas. La muy zorra había perdido por completo la dignidad. Raúl se acercó a ella y le habló:

-“Ahora vamos a salir de copas al pueblo de al lado.”

-“Pero…. yo creía…” La muy puta deseaba que se la follasen.

Raúl sonrió al ver que estaba entregada y volvió a hablarle:

-“Si te portas bien, tendrás lo que quieres. Ya has visto que te puedes fiar de nosotros.”

Israel fue a por el vestido y le ordenó que se lo pusiese. María dudó al verlo, no llevaría ni bragas ni sujetador, además era un vestido digno de cualquier puta. Le dijeron que si se lo ponía a la vuelta se la follarían y que además en ese pueblo no la conocía nadie. Una vez convencida de eso no fue difícil hacerlo de que se pintara la cara como una autentica zorra.

Una vez lista se montaron en el coche. Raúl se puso en el asiento del piloto. Sabía conducir desde muy pequeño y el pueblo estaba a pocos kilómetros de la granja. Cuando llegaron se dirigieron a una discoteca para menores. El portero al ver la cámara y a mi mujer no quería dejarlos entrar, pero Raúl le dio 100 euros que le hicieron cambiar de opinión, le dijo que le daría otros 100 a la salida si todo salía bien. Le dio otros 100 al único camarero que había en el bar para que hiciera la vista gorda.

Ya estaban dentro, era una sala bastante grande. Junto a la las paredes había algunas mesas bajas rodeadas por sofás. Habría unos cincuenta adolescentes de entre catorce y dieciséis años en su interior, de los cuales la mayoría eran chicos, era lo que se llama vulgarmente “un campo de nabos”. Al ver a María se quedaron absortos. Las chicas por el contrario la miraron con desprecio.

Raúl se acercó a mi esposa y la ordenó ponerse a bailar en medio de la sala. Ella le obedeció, se notaba que no sabía bailar pero daba igual, Raúl y los demás se apartaron un poco de ella, de esta forma estaban dándole vía libre a la gente del pueblo para actuar. La muchedumbre no tardó en rodearla. Las pocas chicas que había en el local se marcharon ofendidas porque ninguno les hacía caso.

María no sabía que hacer, estaba empezando a sentir manos indiscretas por todo su cuerpo y estaba muy caliente. Intentaba permanecer serena, no quería abandonarse a ese placer, era degradarse aún más, con Raúl y los otros tenía la excusa moral de que le estaban chantajeando pero si ahora se dejaba hacer ya no tendría excusa. Se preguntaba qué le estaba pasando, por qué estaba tan excitada, no podía ser sólo el alcohol…

En esas dudas estaba María cuando se dio cuenta de que le habían desabrochado los cordones del top y tenía a la vista de todos sus enormes tetas. También le habían subido la minifalda dejando al aire su espesa pelambrera. Los adolescentes estaban empezando a meterle mano por todos los sitios, se peleaban por chupar sus tetas, que estaban llenas de leche otra vez. Le manoseaban el culo con desesperación y los más atrevidos pugnaban por introducir sus dedos en el coño de mi mujer que empezaba a estar muy húmedo.

Raúl y los otros disfrutaban con la escena, María se había abandonado definitivamente a las caricias que recibía y estaba apunto de correrse. Cuando lo hizo todos sus acosadores se sorprendieron al ver la cantidad de jugos que resbalaban entre sus piernas. Este fue el momento que Raúl aprovechó para acercarse a mi mujer y hablar a los que la rodeaban:

-“Bueno ya esta bien de diversión, el que quiera follarse a esta puta tendrá que pagar.”

Los del pueblo se enfadaron, querían pegar a Raúl, decían que la zorra era de todos y que no pensaban pagar un duro. Raúl con una jugada maestra les hizo cambiar de opinión.

-“Podéis pegarme si queréis, pero el portero de la disco está a sueldo mío, vendrá y os echará a todos y nadie podrá tirarse a este bombón.”

Los ánimos se calmaron un poco, nadie quería enfrentarse con el portero. Raúl remató la jugada.

-“Mirad, pensaba cobrar 20 euros por cabeza a quien se la quisiera follar, pero como me habéis caído simpáticos por 10 euritos de nada cada uno será vuestra. Es una ganga, es una mujer casada que sólo ha follado con su marido y con nosotros cuatro, una autentica puta de lujo.”

Finalmente aceptaron, tenían una ocasión única para follarse a una tía que ni en sus mejores sueños podrían rozar, y menos en un pueblo como ese. Era increíble, los muy cabrones iban a prostituir a mi mujer como a una puta barata. Pensaba que se habían pasado de la raya, pero no podía dejar de mirar la grabación. Cuanto más humillante era para ella, más excitante era para mi.

Raúl y Juan llevaron a María a un rincón y la tumbaron sobre una de las mesas. Nacho e Israel formaron una cola con todos los que se la querían follar, unos 35, y les dieron un condón a cada uno.

María seguía muy borracha y colocada y, aunque estaba muy caliente, cuando percibió lo que iba a pasar intentó evitarlo.

-“Por favor Raúl, no me hagáis esto, te lo suplico.”

Raúl se acerco a ella y tocando su coño con la mano dijo:

-“Serás perra, si lo estás deseando, estás súper mojada.”

María volvió a suplicarle:

-“No se lo que me pasa, no se porqué estoy tan mojada, pero no dejes que me follen, folladme vosotros, ese era el trato.”

Raúl no le contestó, sólo se rió. Se dio la vuelta, tomo los 10 euros del primer afortunado y dijo:

-“¡Ponte el condón y tíratela!”

María intentó incorporarse, lo hizo sin convicción, intentando mostrar algo de dignidad, intentando ocultar que lo que más deseaba en ese momento era ser follada, pero Juan la volvió a tumbar sobre la mesa.

El primer chaval tendría unos catorce años y estaba temblando, seguro que era virgen. Se acercó a ella y se la metió con mucha delicadeza, dio tres o cuatro empujones y se corrió. Luego uno por uno fueron pasándose por la piedra a mi mujer el resto de chicos, unos tardaban más y otros menos, unos se la follaban delicadamente y otros violentamente. A la hora de correrse la mayoría de los chicos decidieron quitarse el condón y hacerlo sobre la cara o las tetas de mi mujer, ella acabó totalmente cubierta de semen. Además María también se corrió, pero varias veces, era inevitable después de 35 polvos seguidos.

Raúl no les dejó ni beber de sus tetas ni darle por el culo. No entendía que todavía no hubieran sodomizado a mi mujer. Cuando el último terminó levantaron a María de la mesa e intentaron arreglarle las ropas y limpiarla lo mejor posible. No podía tenerse en pie ni articular una palabra.

La llevaron casi arrastrando al coche, pagaron otros 100 euros al portero y se marcharon, no sin antes ofrecerle a este último cambiar los 100 euros por un polvo con mi señora, él al ver el estado en el que se encontraba María optó por el dinero.

Les había salido la noche redonda, y con lo que habían cobrado por María habían podido pagar al portero y al camarero, sobrándoles 50 euritos. Al llegar le dieron una ducha y la dejaron descansar.

Ya era la hora de cenar, decidí dejar para el día siguiente el resto de los vídeos, de todas formas no podía hacerme ni una paja más. Cuando llegué a mi casa la cena estaba en el microondas y María se había acostado, estaba claro que me evitaba. Al día siguiente fui temprano a mi despacho, no podía esperar más, me moría de ganas de ver lo que ocurrió el sábado.

SÁBADO MAÑANA

Cuando llegue a mi despacho estaba súper excitado, me preguntaba qué tipo de sorpresas me depararía el vídeo, conociendo lo hijos de puta que eran sabía que el sábado sería aún más fuerte que el viernes. No me equivoqué.

Se despertaron a media mañana, sabían que María lo haría con cargo de conciencia una vez disipados los efectos de todo lo que había tomado el día anterior, por lo que decidieron prepararle el desayuno y llevárselo a la cama. Además cortaron unas rosas del jardín, a todas las mujeres les vuelven locas las flores y mi mujer no iba a ser menos.

Cuando María los vio entrar intentó cubrirse con las sabanas, ya que la habían acostado desnuda, no podía mirarles a la cara, recordaba lo ocurrido el día anterior y no se lo creía, no sabía como había llegado a ese extremo, como habría llegado a abandonarse de esa manera y, lo que es peor, como podía haber disfrutado tanto con todo eso.

Cuando vio las flores se derritió, pensó que había sido ella la que les había suplicado que se la follasen y luego por la noche también había sido ella la que había disfrutado con todos esos desconocidos, los chicos habían cumplido su parte, se la habían follado con condón y la estaban tratando bastante bien.

Yo me preguntaba por qué harían todas esas cosas y pronto me di cuenta de la respuesta. La habían llevado a donde querían, habían conseguido despertar en ella tal sentimiento de culpabilidad y vergüenza que parecía que la mala de la película era mi mujer.

Una vez María terminó de desayunar, retiraron su bandeja, pusieron las cámaras sobre dos trípodes y los cuatro se metieron en la cama con ella. Era una cama de matrimonio antigua, de esas que son inmensas. Nacho se fue directamente al coño, Juan e Israel prefirieron desayunar a costa de la leche de mi mujer, mientras que Raúl empezó a comerle la boca.

El día anterior, al llegar a la piscina, María no había dejado que Raúl la besase, ya que ella siempre decía que eso se hacía sólo por amor. Pero hoy era diferente, con el sentimiento de culpa que tenía sentía que ya no se podía negar a nada, pensaba que ella se lo había buscado. Los chicos por su parte habían jugado bien sus cartas, ahora era cuando la humillarían de verdad, ahora se iban a follar a mi mujer estando totalmente lúcida, sin liquido ni alcohol.

María se dejaba hacer, dejaba que Raúl le metiera la lengua hasta la campanilla mientras Juan e Israel como aves de rapiña estrujaban sus senos y mordisqueaban sus pezones para extraer toda la leche posible. Nacho por su parte se había puesto un condón y se disponía a penetrarla.

Raúl se levantó y se dirigió a una televisión con vídeo que tenían en la habitación y puso la cinta del día anterior, puso la parte de la piscina donde María les suplicaba por sexo y se la chupaba a todos para conseguir su objetivo. De esta forma conseguía degradarla aún más, María no entendía como había podido comportarse de esa manera.

Nacho colocó a María encima suyo y le ordenó que cabalgase sobre él. Mi mujer estaba muerta de vergüenza, en la pantalla del televisor se la veía teniendo un orgasmo. Ella empezó a moverse, no tenía práctica en esa postura y, lo que es peor no estaba excitada. Israel le puso la polla en la boca, María muerta de asco se la empezó a chupar. La cara de mi mujer era totalmente diferente al día anterior, había pasado de la lujuria más absoluta a la resignación. Raúl se situó detrás de ella, la empujó sobre el pecho de Nacho, cogió un poco de mantequilla que había sobrado del desayuno de María y fue untándole con ella el ojete a mi mujer. María liberándose de la polla de Juan y mientras seguía botando sobre Nacho intentó hacerle cambiar de opinión.

-“¡Por el culo noooooooooooooo….!

Mientras decía estas palabras Raúl se la había metido de un solo golpe.

-“Cállate, eres una zorra, no lo puedes negar, mírate en la televisión.”

María intentaba aguantar el dolor y la humillación de ser sodomizada, pero le era muy difícil.

-“¡Ahhhhhhhh…!¡Me duele!¡Me duele!”

-“¡Dale duro Raúl!” Juan le animaba a su amigo para darle más fuerte.

Era increíble mi mujer tenía tres pollas en su interior a la vez, cada uno de los chicos intentaba meterle su polla más profundamente. María sufría con las fuertes acometidas de Raúl. Israel le sujetó la cabeza descargó toda su leche en su garganta. Nacho se corrió después, lo hizo mientras exprimía una de los pezones de mi mujer que en ese momento sentía como Raúl le inundaba sus intestinos con su caliente semen.

Todos querían ser el siguiente en darle por el culo, pero fue Juan el que se adelanto ya que hasta ahora se había mantenido al margen. Raúl por su parte quería que María se corriera, deseaba que ella disfrutase sin necesidad del líquido, esa sería su verdadera victoria. Se puso debajo de mi mujer y le ordenó que le chupase la polla, comenzaron un 69. María ya no podía negarse a nada, y menos a cosas con las que había disfrutado el día anterior. Estando en esa postura Juan se la fue metiendo poco a poco por el culo, lo hizo con delicadeza por lo que a María apenas le dolió. Juan aguanto poco, apenas unos cuantos empujones, y Nacho ocupó su lugar. María chupaba la polla de Raúl sin mucha convicción pero a este no le importaba, seguía inmerso en su tarea de hacer que ella se corriera. Cuando Nacho terminó fue Israel el que tomó su puesto. Raúl sentía que mi mujer empezaba a excitarse con sus caricias y centró sus lengüetazos en su clítoris. María movía su culo acompasadamente, ya se había acostumbrando a ser penetrada por detrás, mientras Israel seguía empujando y Raúl metía un par de dedos en su coño.

Era alucinante, nunca pensé que María pudiera disfrutar con todo aquello sin estar bajo los efectos de ninguna droga, pero los cabrones de los amigos de mi hijo lo estaban consiguiendo. María se estremeció cuando le llego el orgasmo, momento en el cual Raúl aprovechó para vaciar el contenido de sus pelotas en la boca de mi mujer mientras lamía los abundantes jugos que manaban de su coño. Israel tardo algo más en descargar, cuando lo hizo se quedó un rato quieto dentro de María, la cual seguía conmocionada por el orgasmo que acaba de tener.

Cuando miré el reloj me di cuenta de que era la hora de comer, recapacité sobre todo lo que había visto. Había sido fantástico, había disfrutado tremendamente con la sesión de sexo que me habían ofrecido. Por ahora la cosa había ido bastante bien, pero había ciertas cuestiones que me rondaban la cabeza: ¿Por qué estaba tan triste María desde que volvió? ¿Por qué me evitaba desde entonces? ¿Por qué no había vuelto a darle el pecho a Alfredo?

Cierto que podía tener remordimientos de todo lo sucedido, pero ella había disfrutado bastante con los chicos. También era verdad que ellos le habían bebido todo lo que habían querido de sus tetas, pero ella generaba mucha leche y no tendría problemas para alimentar a Alfredo. Algo más tendría que haber pasado ese fin de semana. No podía esperar para comprobarlo, pero tenía que hacerlo porque era la hora de comer.

Embarazada de su hermano

Domingo, octubre 23rd, 2011

Julia despertaba agotada, la ultima noche de sexo la agotó completamente, Sandro habia descargado todo el hambre de sexo acumulado que tuvo.

Sentía todavía la leche de su hermano por todo su cuerpo, se había sometido a todas sus fantasías sin dudar.

Lentamente se desperezaba y se fue a duchar, odiaba deshacerse del olor de su hermano, pero no podía ir al instituto así.

Notó que le habían crecido los pechos, ¿será que el sexo hace que los aumenten? Se frotó sus pechos con admiración y orgullo, unos pechos que ya no cabían en sus sujetadores, debía comprarse una copa más.

En el instituto, sus amigas no paraban de preguntarle que crema se ponía, Julia había oído que enamorarse y practicar sexo rejuvenecía la piel y hacia los ojos más brillantes, pero en medio de una clase le entraron nauseas y vomitó.

La llevaron a casa, sus padres estaban fuera y Sandro fue a atenderle, cuando le dijeron que vomitó, ambos lo supieron, la extraordinaria sensibilidad en sus pezones, sus mareos, su retraso menstrual y que confundiera el olor de un pavo con un biscocho.

Estaba embarazada.

El miedo entró en los corazones de la pareja ¿Qué pensarían sus padres? ¿Qué pensarían todos? ¿Cómo serán sus vidas en cuanto el niño nazca? Pidieron hora a una clínica abortiva, ella solo estaría una hora y todo pasaría.

Julia entró sola en la clínica, mientras esperaba su turno, empezaba a pensar.

Pensaba en su vida, lo triste y sola que estuvo, pero los últimos acontecimientos fueron los más felices de su vida, todo debido a una confusión que a muchos ojos seria pecaminosa.

Pero ella lo vio como una bendición divina.

Se puso la mano en su vientre, su madre no paraba de decir que el aborto era un asesinato, pero últimamente no hizo mucho caso a su madre.

Pero esta vez.

¿Quién era ese bebé? ¿un producto de su descuido? ¿o simplemente una bendición? ¿Qué culpa tenia ese bebé de formarse cuando la culpa fue de ella por no tomar anticonceptivos? ¿Qué podría llegar a ser ese bebé? ¿Qué vida tendría?

Atormentada por ese debate, se fue de la clínica, su hermano fue comprensivo cuando ella le explicó que no pudo hacerlo.

En la cena familiar, ella estaba intranquila, ¿Cómo podría comunicarles a sus padres que ella esperaba un bebé y menos de su hermano.

No se sentía con fuerzas, no podía decirle eso a sus padres.

Llamaron al timbre y entró la persona que le incitó a hacerlo con su hermano.

La prometida de Sandro.

-¡Sandro! ¡he venido desde Nueva York para que me expliques personalmente…! ¡esa puta está aquí! – dijo la prometida señalando a Julia.

El padre se levantó enfurecido diciendo.

-¡¿Cómo se atreve a insultar a mi hija?! ¡salga de nuestra casa inmediatamente!.

-¡su hija fornicó con mi prometido como la vil ramera que es! ¡tu! ¡vuelve conmigo! ¡y tu no vuelvas a acercarte a nosotros en la vida! ¡¡PUTA!! – dijo la prometida fuera de si.

La prometida si iba a ir pero se detuvo al ver que Sandro no se movía.

-¡¿Qué te he dicho?! ¡ven conmigo!

Sandro se levantó y le dijo.

-¿para que? ¿para que me ningunees? ¿Para interrumpir mis conversaciones? ¿para prohibirme salir con mis compañeros? ¿para no poderte tocar en la vida? ¿para que me tengas? ¿Cómo se dice? ¿domado?.

La prometida se sorprendió al ver aquella rebeldía.

-¡eres mi prometido! ¡nos juramos amor eterno!

-el amor se alimenta, pero tu lo mataste de hambre – dijo Sandro con determinación.

-¡no eres más que un degenerado asqueroso! – dijo la prometida furiosa.

Julia, no podía más y se levantó diciendo.

-no se lo que eres, pero si se lo que serás, una vieja loca que colecciona gatos porque no triunfó en las relaciones humanas, mientras que yo y Sandro estaremos cuidando del bebé que crece en mis entrañas.

Todos perdieron el color, en especial los padres de Julia.

-si, estoy embarazada, de mi propio hermano, yo lo deseé y no me arrepiento, el, de mi carne y mi sangre, es el amor de mi vida – dijo Julia envalentonada.

-n-no puede ser verdad – dijo la madre.

Julia miraba a su madre desafiante y luego miró a Sandro y le besó en los labios, Sandro respondió al beso.

La prometida retrocedió sorprendida y se fue al grito de que estaban enfermos.

Cuando terminaron el beso, miraron a sus padres y al servicio que miraban sorprendidos.

-nos queremos papis, no es ninguna fantasía adolescente, Sandro y yo nos amamos.

-p-podemos ir a una clínica abortiva, pod… – decía la madre, pero Julia le interrumpió diciéndole.

-no, no voy a matar a nuestro hijo, es en lo único que estoy de acuerdo con tus ideas madre, tendré a mi bebe, lo cuidaré y lo convertiré en una persona de provecho.

Sus padres empezaron a discutir acaloradamente con Julia, está hizo lo mismo, pero lejos de enfadarse, Julia sentía.

Jubilo.

Y extrañeza, tenia que estar embarazada de su propio hermano para que sus padres supieran que existía.

Julia no dejó de ir al instituto en los meses siguientes, todos se sorprendieron del embarazo de Julia, la cual, pensó que su barriga maternal era una lente.

Una lente que veía como era la gente.

La mayoría de sus compañeras de colegio y profesoras se alejaban de ella, pensaban que era una fresca.

Pero sus amigas de verdad, Carolina, Fátima, su primer amante y su hija, y otras muchas personas la arroparon, ella supo quienes no le darían la espalda, da igual lo raras que fueran las cosas.

-¿todavía lo haces con el? – preguntó Carolina.

-no, mi bebe podría lastimarse – decía Julia agarrando su barriga de embarazada con temor.

-¡que va! ¡he oído que es sanísimo! Y que influye positivamente en el embarazo – decía Carolina con seguridad.

Esa noche, comprobó por internet lo que dijo y pensó que aquel acto de amor había que alimentarlo con más amor, llevaba tres meses sin hacerlo con Sandro, pero antes tenia que hacer una cosa.

Julia fue al prostíbulo, tocó el timbre, dejó una nota y se fue, una nota que ponía.

“gracias por enriquecer mi vida”

Al volver a casa, cogió una botella de bourbon y se fue desnuda a la habitación de Sandro, sus padres no estaban, tenían toda la casa para ellos.

-querido, tomate una copa – dijo Julia mientras llenaba el vaso.

-gracias, ¿Cómo llevas el embarazo? – preguntó Sandro.

-bien – decía Julia acaramelándose al lado de Sandro – ¿no te gustaría que nuestro bebé supiera que sus padres se aman?.

-si, mucho – dijo Sandro con una sonrisa.

Julia agarró la mano de Sandro y la dirigió a sus pechos, eso asustó a Sandro que la retiró diciendo.

-¿no sabes que podemos hacer daño a nuestro hijo? – dijo Sandro con temor.

Julia besó los labios de su hermano y acarició sus cabellos mientras apoyaba sus pechos en el torso de Sandro.

-tranquilo, todo irá bien – dijo Julia sonriendo.

Las manos de Julia recorrieron el torso y el abdomen de Sandro hasta llegar a sus pantalones, los cuales los desabrochó con habilidad, descubriendo el instrumento que daba placer y vida.

Los labios de Julia empezaron a recorrer la virilidad de Sandro.

Unos labios que recorrían suaves la dura y cálida carne de su hombre, rozando, besando, daba pequeñas pasadas en el glande con la punta de su lengua.

Ella sabia que a Sandro le gustaba, porque le estaba acariciando sus cabellos, miró a los ojos de su amado con inocencia y sus labios engulleron la cálida verga de su hermano, una verga que llenaba su boca hasta llegar al principio del esófago.

Julia se esforzaba, hasta ahora sus felaciones no llegaban a tragarla del todo, luchaba contra sus arcadas, pero sentía que podía hacerlo, por el.

-¿estas bien? – preguntó Sandro preocupado por que su hermana no se ahogase.

Ella lo miró con ojos llorosos por el esfuerzo, pero había hecho una mueca como de una sonrisa.

Lo que agradeció Julia es que Sandro se hubiera afeitado el pelo de su virilidad, la ultima vez que le hizo una felación le rozaron los pelos en su nariz con resultados surrealistas.

Sentía como su amado temblaba, se sacó la suficiente verga como para que su lengua acariciase el glande dentro de su boca, no tardó en sentir el semen chocando contra su lengua.

En ese momento, engulló el pene de Sandro hasta tocar los testículos de su barbilla y apretando sus labios se separó lentamente de el, sacándole toda la leche de macho que había quedado sin salir, un hilillo viscoso era lo único que unía el vigor de Sandro con la boca de Julia, alzó la barbilla para que Sandro viera como su cuello hacia el movimiento de tragar.

Tres veces.

Julia se incorporó a la altura de su amado y le miró con dulzura a sus ojos, el sonrió y acarició su cara, su cuello, sus pechos que al manipularlos salía un liquido amarillo y ceroso, eso preocupó a Julia.

-tranquila mamita, es calostro – dijo Sandro.

Antes de que pudiera preguntarle, Sandro empezó a chupar se sus senos, ella era especialmente sensible, pero ahora se mordía los labios solo con un roce, acariciaba la cabeza de su amado mientras intentaba no llegar al orgasmo demasiado pronto, pero era muy difícil, Sandro succionaba el calostro con ganas, succionando, moviendo su lengua, el placer era tal que apretaba la cabeza de su hermano en sus pechos, no tardó en llegar al climax de su placer.

Sandro la veía agotada, la tumbó sobre la cama y la contempló, era distinta con su barriga de embarazada, no la favorecía, ni tampoco la hacia fea.

Digamos que veía, una belleza distinta.

-S-Sandro, por favor no me mires así – decía Julia tapándose, ella podía chupársela y beber su semen, podía dejarse sodomizar, podía ser masturbada con una cadena, pero todavia le daba vergüenza que la mirasen fijamente, parecía una tontería, pero las miradas eran más sexuales que la misma penetración.

Sandro, sonriendo, le arrancó la sabana que protegía a Julia de su mirada, ella se cubrió con sus manos muerta de vergüenza, pero el se puso encima de ella y le separó las manos y la miró con más atención.

-no soy bonita.

-¿Por qué dices eso? Hermana.

-mírame, estoy gorda, no tengo ese vientre plano con el que mojabas con champagne.

-hay vida en tu vientre, la prueba de que nos amamos, de que nos deseamos.

Julia miró a los ojos de Sandro, unos ojos llenos de sinceridad y deseo, separó despacio sus piernas y le dijo.

-tómame hermano, quiero que estés cerca de mi, quiero que estés tan cerca que prácticamente estemos unidos físicamente, que nuestro bebé sepa que sus padres se aman con fuerza, que sepa que nunca lo dejaremos solo por nuestras peleas, estamos los tres juntos, como una familia feliz.

Esas palabras hicieron reaccionar a Sandro, que besó con pasión los labios de Julia, apuntó con su vigor la concha de la joven y entró despacio en su puerta de la vida.

A medida que bombeaba, veía los pechos de Julia moverse como flanes de gelatina, esa visión excitaba a Sandro que aumentó las envestidas, Julia, temerosa, puso sus manos en su vientre de madre.

Eso calmó a Sandro, que la penetró con más cuidado, mirando amorosamente a los ojos de Julia, la cual, acariciaba las manos de Sandro que agarraban sus caderas.

-te quiero – decía Julia con una sonrisa.

-y yo te quiero a ti, Julia – decía Sandro.

Las envestidas lentamente se aceleraban, Julia sintió mucho placer, pero cambiaron de postura.

Sandro se tumbó boca arriba y ella se puso de rodillas encima de el, sintió como la penetraba profundamente.

Los senos de Julia se movían al ritmo de la penetración, cada vez más rápido, Sandro estaba llegando al orgasmo y en vez de tocar los pechos de su hermana, acarició su vientre de madre.

Ella también llegaba al climax y puso sus manos en su vientre, no tardaron en llegar ambos al orgasmo al mismo tiempo.

Julia, agotada, se tumbó al lado de Sandro, ambos acariciaban el vientre de embarazada.

-¿crees que será feliz? – preguntó Julia.

-crecerá con unos padres que se aman y le aman, si, será muy feliz – dijo Sandro acariciando el vientre de su hermana.

Julia tuvo al niño y prosiguió con sus estudios, llegó a ser la dueña de una empresa de publicidad de gran éxito, en una entrevista que le hicieron, le preguntaron por el secreto de su éxito.

-yo, como muchos vivía en la seguridad, en la comodidad de donde estaba, pero para tener éxito de verdad, hay que ampliar los horizontes y arriesgarse para poder ganar – respondió Julia con naturalidad.

Mi hija es una trolita! (parte 1)

Martes, mayo 10th, 2011

Esto es algo difícil de contar. No es una noticia para la que uno este preparado. Una cosa es enterarse de que la hija de uno esta saliendo con un chico y ya haya perdido su virginidad. Para eso todos estamos preparados ya que eventualmente pasa. Pero enterarse de que tu hija es la putita del grupo, la aspiradora de leche o culito fácil, no es algo fácil de digerir.

En fin, todo empezó en el cumpleaños de 18 de Valeria. Habíamos arreglado hacer una fiesta en nuestra casa quinta. Ella invitaba a algunos amigos, mientras que mi esposa y yo nos encargábamos de los preparativos y, de paso, nos desconectábamos un poco de la agobiante rutina de la semana.

Para no estar tan solos, invitamos a una pareja amiga, Adrian y Jimena. Así fue que los cuatro salimos el día anterior para ya estar preparados y esperar a los chicos con todo listo. Todos nosotros ya estamos rondando los 40 pero nos mantenemos bien. Especialmente nuestras mujeres, mantienen unos cuerpos que cualquier adolescente querría poseer. Tanto Jimena como Gloria, mi mujer, tienen unas buenas gomas y unos cuerpos trabajadisimos en el gimnasio. Jimena es una linda rubiecita con cara inocente, pero por boca de Adrian se que detrás de esa apariencia angelical se esconde una mujer viciosa que no le hace asco a nada. Entre los dos nos divertimos contándonos las peripecias sexuales que practicamos con nuestras respectivas parejas. Es algo muy excitante saludar a la mujer de tu amigo y saber que estuvo tragando leche o recibiendo una pija por el culo todo la noche.

Los cuatro pasamos la noche anterior a la fiesta en la casa. Cenamos, nos contamos anecdotas, nos reímos y se fueron creando muchas expectativas sobre lo genial que seria el día siguiente. Todos pronosticábamos un sol radiante y pileta todo el dia.

Note como Adrián no despegaba los ojos de mi esposa, que aun vestida de entre casa seguía exhibiendo sus generosos atributos. No lo podía culpar, mi esposa, Gloria, es una increíble morocha de pelo ondulado largo con un cuerpo digno del poster central de una playboy. Debo decir que siempre me había excitado la idea de mi esposa poseída por otro hombre, sin embargo, ya sea por celos o miedo, nunca lo había comentado con ella.

Al día siguiente, nos levantamos temprano; y cada uno se puso a ayudar para los preparativos de la fiesta. Las mujeres se dedicaron a preparar ensaladas y a ordenar todo, mientras que Adrián y yo nos fuimos para el area de la parrilla y comenzamos con los preliminares del asado. En realidad tiré algunos carbones al fuego y todo el resto del tiempo nos la pasamos charlando y tomando whisky y cerveza. Asi fue que un rato mas tarde los dos estábamos bastante entonados. Supongo que esa fue la razón por la que comenzó esta charla que, ahora que la recuerdo, fue bastante perturbante:

-Asi que bueno… en cualquier momento esto se llena de pendejitas en celo – tiro Adrián de la nada como quien comenta algo sobre el clima.

Luego de que procesé esa frase, lo único que atine a decir fue:

-Ojo que estas hablando de mi hija!- la verdad que no lo dije muy convencido. Capaz porque en parte pensaba lo mismo.
-Dejemos a Valeria de lado. Las amiguitas deben estar que se parten. O me vas a decir que nunca las miraste con ojos de hombre?-
-No se… no las conozco tanto. Pero alguna que otra vez las vi cuando salen a bailar. Y un poco te doy la razon, hay varias que son muy perras.
-Ves! Ademas ya la mayoria tiene 18,no? Podemos fantasear sin cargo de conciencia.-

Después de esto me reí un poco pero me quede pensando en las amiguitas de Valeria. Adrián tenía razón, iba a estar interesante el día.

Seguimos hablando un rato mas sobre lo interesante que seria comerse a un bomboncito de 18. Siempre en el terreno de la fantasía lúdica. Pero el alcohol ya nos había pegado bastante, y tanto hablar de sexo fue preparando el caldo de cultivo para lo que paso despues. Pero no me quiero adelatar a la historia.

Un rato antes del mediodia llegaron los chicos. Venían en dos autos. Serian unos cinco chicos y cuatro chicas. Entre ellos estaban mi hija y el novio. Ya todos venían en malla. Fuimos a recibirlos. Valeria bajó del auto y ni bien me vio, vino hacia mi corriendo y salto para abrazarme.

-Hola papi! Llegamos! Ya quiero meterme en la pile.-
-Feliz cumple Vale. Estamos terminando de preparar todo, ustedes ponganse cómodos.-

La verdad que tener el sensual cuerpo de mi hija pegado al mio me estaba excitando. Por lo que la aparté rápidamente y seguí saludando a la gente. Mientras saludaba, fui chequeando a las amigas de Vale. Adrián tenia razón, estaba una mas putita que la otra. Todas vestian micro bikinis que dejaban poco a la imaginación. Además sus cuerpos eran esculturales. Esas preciosas tetas adolescentes parecían querer escapar de sus bikinis en cualquier momento y los culitos eran salidos de un concurso de Reef.

Se ve que Adrián había notado lo mismo que yo, pero el muy degenerado no se quedaba solo con ver. Aprovechaba cada saludo para abrazar a las chicas de modo que se apoyaba en esas hermosas tetas y de vez en cuando deslizaba la mano rozando algun culito. Realmente pensé que en algun momento alguna iba a decir algo ya que era muy alevoso. Sin embargo todas se dejaron tocar sin problemas.

Los chicos rápidamente se metieron al agua y nosotros fuimos a nuestro lugar cerca de la parrilla.

-Hijo de puta! No podes tocar asi a esas pendejas. Mira si se sacaban y decían algo.-
-Que van a decir?! Si a esas trolas les gusta mas la pija que comer pollo con las manos.-

Adrián estaba excitadisimo.

-Bueno Mr. Degenerado. Hace lo que quieras, pero que tu mujer no vea la erección que tenes poruqe no quiero tener problemas en el día del cumpleaños de mi hija.-

Dije esto y Adrián se rio mientras se agarraba el trozo por encima del pantalón. Yo no pude hacer otra cosa que reirme también. Estaba hecho un idiota.

Seguimos un rato mas en la parrilla vigilando la carne, tanto la del asado como la de las chicas en la pileta. Asi fue que en un momento, dos pendejas salen de la pileta y comenzaron a caminar hacia nosotros. Las dos tenían un andar bastante gatuno y sus pechos se balanceaban con cada paso. Una era una pelirroja de ojos verdes que partia la tierra y la otra una rubiecita de pelo corto, no tan vuluptosa como su amiga pero se notaba que tenia el mejor culo de todas las del grupo. Cuando finalmente llegaron, la pelirroja, con una sonrisa picarona dijo:

-Hola chicos! Falta mucho para comer? Estamos muriendo de hambre-
-Mmmm… estamos en eso.. le falta un poco.- dije yo, con mi mejor cara de poker

Pero Adrian agrego:
-Igual les podemos ir cortando un pedacito. Veni. Decime que queres.- le dijo a la rubiecita y se coloco estratégicamente detras de ella dándole paso para que vea la parrilla pero a la vez aprovecho para quedarse apoyando ese perfecto culito enfundado en una bikini negra.

Sorprendentemente la chica no pareció perturbarse, sino que todo lo contrario, note como acomodo su colita para que Adrián la apoye mejor mientras miraban el asado.

Instantáneamente, la pelirroja al ver a su amiga en acción y tal vez por ese instinto de competencia innato que tienen las mujeres, dijo:

-A ver. Yo también quiero algo.-

Al decir esto se acerco a la parrilla, con la diferencia de que quedo detrás mio de modo que cuando se inclinaba para ver mejor, me apoyaba su tremendo par de tetas con total descaro en la espalda. Era una sensacion exquisita sentir esa piel suave y caliente rosándome. Me provocó una erección inmediata.

Las chicas se tomaron todo el tiempo del mundo para elegir. Mientras nosotros dos disfrutabamos de la situación. Finalmente se decidieron por un sanguchito de chorizo que comieron ahi mismo mientras charlaban con nosotros. Nos decían que estaban riqusimos, que eramos los mejores asadores, etc. Estaban muy amigables.

Finalmente terminaron de comer lo que les habíamos dado. En ese momento, la rubia, que se llamaba Jazmin, le dijo a su amiga:

-Jessy. Te quedo un poquito sucio el labio. Veni!

No terminaba de decir eso y ya la pelirroja, Jessy, estaba en frente suyo y Jazmin le planto un beso profundo y humedo en esos carnosos labios. De mas esta decir, que mientras duro esta escena Adrián y yo estábamos a mil. No podíamos cree lo perras que eran las chicas. Nuestras cabezas no lograban procesar semejante cosa.

Unos segundos después, las chcias terminaron de besarse y con una mirada sensual se alejaron, regalándonos una espectacular vista de esas colas meneándose mientras caminaban.

Nuestras mentes en estaban en otra cosa, pero de alguna manera logras terminar el asado. Servimos todo y los jovenes comieron por un lado y nosotros con nuestras esposas por otro. Esto nos hizo olvidar un poco lo que estuvimos viviendo un rato antes pero no del todo, claramente era algo imposible de olvidar.

Luego de una pequeña sobremesa y cuando ya todo el almuerzo había terminado, Gloria dijo:

-Bueno, chicos. Jime y yo los dejamos que nos vamos a lavar los platos y después una siestita. Te parece Jime?-
-Dale vamos. Me esta agarrando un sueñito.- respondió Jimena haciendo un gesto de cansancio
-Vayan chicas. Con Adrián nos vamos a dar una vuelta por afuera. Fumar un puchito.- dije yo

Las mujeres se fueron hacia la casa mientras que Adrián y yo salimos a caminar por las tranquilas calle de tierra del barrio. Obviamente la conversación se dirijio al tema que mas nos preocupaba.

-Muy putas Jasmin y Jessy! Te juro que estuve a punto de no controlarme cuando estaba apoyando ese culito- me confeso Adrián casi con desesperación
-Si. Tremendas. Te digo que cuando empezaste a decir lo putitas que estaban las minas de esa edad no te creia. Pero despues de lo que vi, las creo capaces de cualquier cosa.-
-Y que vamos a hacer?-
-Como “que vamos a hacer?”- dije yo sin entender muy bien a lo que iba la pregunta de Adrian
-Claro. Hay que recontra cogerlas. No las vamos a dejar asi.- me contesto como si fuese lo mas normal del mundo
-Estas loco?! Aca? En el con nuestras esposas dando vueltas y mi hija?-
-Roberto. Amigo. Estas cosas se dan pocas veces en la vida. Cuando fue la ultima vez que una pendejita de 18 años con ese orto y esas gomas te tiro onda? No lo podemos dejar pasar. Algo se me va a ocurrir. Confia en mi!-
-mmmm… no se.- respondí incredulo

La charla siguió por esa rama pero no llegamos a nada concreto, simplemente nos hacíamos la cabeza con la posibilidad de comernos a esos dos carocitos de 18 años.

Luego de un rato de caminata, volvimos a la casa quinta. El terreno de la casa era muy grande y con varias entradas. En este caso entramos por una que no era la principal ya que nos quedaba mas cómodo. Cerca de esta entrada se encuentra un cuarto de herramientas que quedaba bastante alejado del resto de las construcciones de la quinta. Al pasar a unos metros de este cuartito, con Adrian escuchamos algunas voces murmurando y gemidos que venían de atrás del cuartito. Nos miramos con cara de duda, y, deseosos de resolver el misterio que se ocultaba del otro lado, nos fuimos acercando sigilosamente.

La imagen que vi al espiar por la esquina de la pared, me dejo helado. Mi hijita, Valeria, estaba en bolas cabalgando la pija de uno de sus amigos mientras que se las mamaba a dos que estaban frente a ella. Mi primer impulso fue saltar y cagar a piñas a todos. Pero Adrián me calmó:

-Para para.. que vas a hacer loco?! Lo único que vas a lograr es armar un quilombo de la puta madre y no vas a solucionar nada.
-No lo puedo creer. Mi angelito. Mirala! Como una puta enfiestada por tres flacos.-
-Que le vas a hacer. Debimos imaginarlo. Visto lo que eran las amigas. Porque ella iba a ser diferente?- me decia Adrián como para darle algo de lógica a la situación
-Pero es mi hija! No la puedo ver asi.-
-Igual… no parece que la este pasando mal. Relajate. Sugiero que nos quedemos aca para asegurarnos de que no le pase nada malo.- el tono de malicia en la voz de Adrián era evidente. Pero no supe que decir y me quede junto a el mirando la escena.

Mi hija seguia montando esa verga mientras que alternadamente mamaba las dos pijas que tenia en frente. Era toda una experta. Movia su cinturita de una manera extremadamente erotica haciendo que la pija se entierre cada vez mejor. Sus tetas, bastante grandes pero bien ubicadas, se balanceaban ritmicamente. Entre sus perfectos y carnosos labios, desaparecian los gruesos trozos de carne de sus amigos. Uno de los flacos que tomaba una cerveza mientras recibia la mamada de Vale, en un momento jugaba a apoyar la lata de cerveza en su cabecita. El y su compañero se reian al ver humillada a mi princesa de esa manera.

Mire a mi lado y vi que Adrian se tocaba la pija por encima del pantalon. Tenia una tremenda erección. Al darse cuenta que lo estaba mirando, me dijo:

-Perdón Robert. Es mas fuerte que yo…- me dijo con culpa

En ese momento tome conciencia y note que yo tambien tenia una importante erección. Evidentemente la imagen de una jovencita siendo cogida por tres hombres despertaba en mi una tremenda calentura, aunque esa jovencita fuese mi hija.

Volví a poner atención en la situación y ahora había cambiado. Vale seguía montando a uno de los flacos en el piso, solo que ahora estaban enfrentados cara a cara, dándonos una espectacular vista de ese redondo y duro culito. Seguía chupando una pija, pero uno de los jóvenes había encontrado otra posibilidad. Evidentemente atraído por el perfecto culito de mi hija, comenzo a jugar con su ano. Le iba introduciendo dedos y lo lubricaba. Valeria no se oponia en lo mas minimo, todo lo contrario, relajaba su estrecho anito para facilitar la entrada de los dedos. En determinado momento se posiciono con su pija dura como un mastil en el culito de Vale y la penetro sin mas preámbulos. Vale pego unos grititos al principio pero estos luego fueron reemplazados por gemidos que denotaban un placer extremo.

Mi angelito estaba siendo cogida por todos sus agujeros y le encantaba. Y yo, su padre, disfrutaba con la situación. Era perturbador.

Unos momentos mas tarde, decidieron dar por terminada la orgia con Vale y la hicieron arrodillarse. Uno a uno fueron pasando sus pijas por la boquita de mi hija y acabaron en su cara, sus pechos y su pelo. Era extremandamente erotica la imagen de mi dulce hijita prostituida por todo ese espeso y blanco semen. Por la sonrisa en su carita, lo habia disfrutado en grande.

Con Adrian dimos por finalizada nuestra sesión de Vouyerismo y nos retiramos sigilosamente.

El primero en hablar fui yo:

-Y bueno. Termino siendo una putita. Que se le va a hacer.-
-Y si.. cosas que pasan Robert. Por lo menos es bastante buena en lo que hace, no te parece?-
-Jajjaja… que hijo de puta.. Si, estoy orgulloso de mi hijita.

Me era mas fácil aceptar que Vale era una trolita y que me calentaba de sobre manera, que luchar contra ese sentimiento.

Seguimos caminando. Y cuando estábamos llegando a la casa principal, escuchamos nuevamente voces y algunos gemidos que venian de atrás de la casa. Yo pense que se me había arruinado la cabeza y que estaba delirando, pero mire a Adrian y el también tenia cara de incrédulo. Me dijo:

-No me digas! Un Deja vu??-
-Jajaja… seran las amiguitas de Vale? Te digo que si son. Me prendo de una.- afirme

Al igual que antes, nos fuimos acercando de a poco. Estábamos confiados de que por lo vivido, nada nos podía sorprender. Pero el universo esta lleno de sorpresas, y esta fue una de ellas.

Eran nuestras esposas, Jimena y Gloria, en plena faena. A Adrian se le puso la cara blanca como la nieve cuando vio a Jimena en cuatro patas siendo culeada salvajemente por uno de los jovenes que habia venido a la fiesta. Creo que era la pija mas grande y gruesa que vi en mi vida, y estaba entrando entera en el dilatado ano de la esposa de mi amigo. Gloria no paraba de gemir con cada embestida que recibia. Evidentemente le dolia, pero lo disfrutaba a la vez.

Mientras tanto, mi mujer, estaba arrodillada frente a otro flaco. Le vi un poco la cara y reconoci que era el novio de Valeria. No podia creer lo trola de mi esposa de estar con el novio de mi hija. Y encima le estaba dando una tremenda mamada. Chupaba esa pija como si fuese la ultima pija en el mundo. La tragaba hasta los huevos y jugaba con su lengua. La recorría lentamente y la volvia a tragar. Era una experta. Yo lo sabia por experiencia propia, pero hacia mucho que no me la chupaba con esas ansias. Hilos de saliva mezclada con liquido preseminal chorreaban de su boca por la barbilla y caían en sus exhuberantes pechos.

Luego de unos minutos de mirar la escena, le di una palmadita en la espalda a mi amigo y le dije con un tono fraternal:

-Vamos… ya fue. Son todas asi.-

Y nos fuimos alejando. Yo, después de ver a mi hija, ya estaba inmunizado. Pero Adrián estuvo un rato largo callado y pensando. Hasta que escuchamos unas dulces voces a nuestras espaldas:

-Hey chicos! No nos pasan un poco de bronceador en la espalda?!-

Eran nuestras amigas, Jasmin y Jessy, que se disponían a tomar un poco de sol. Con Adrián nos miramos y una sonrisa de oreja a oreja se dibujo en nuestras caras. Pero eso queda para la segunda parte….