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Mi madre paso a ser mi mujer (4)

Después de asegurar definitiva y placenteramente que mi madre asumía del todo su posición de ser mi puta y que había reconocido que le gustaba serlo, sin dejar de ser mi madre, ni tampoco su condición de mujer de los dos, de mi padre y mía, cosa que nos daba muchísimo morbo, me sentía pletórico, el amo del mundo.

La faceta como mi madre ya la tenía conocida desde hacía años y era una madre de lo mejor, la faceta como mi mujer, recién comprobada y satisfactoria de lo más, mi morbo era ver como era su faceta de mi puta. ¿Cómo sería el momento? ¿Qué sensación tendría al ver a mi madre jodiendo con un tio por mi? ¿Cómo lo haría? ¿Sería capaz? ¿ Llegaría al orgasmo con otra polla? ufff

Me rallaba un poco pensar en mi padre, era un buen tío y era un buen padre, realmente lo estimaba y le estimo, pero estaba encegado con la perversión de la puteria de mi madre. Y totalmente abducido por su sensualidad. y embriagado de sentirme con poder sobre mi madre.

En un momento de la tarde, como siempre, caímos juntos Sebas y yo, entre la cuadrilla tomando unas birras, aparte de hablar de nuestras cosas y de fútbol, que no relataré, le invité a venir a casa al día siguiente, para hacernos un peta y haraganear un poco. Además le dije que toda la tarde estaríamos solos con mi madre.

SEBAS – Cojonudo, tío, pero ya sabes que tu madre me la pone dura y voy a ir toda la tarde burro.

YO – Jaja, precisamente me lo comentó del otro día en la fiesta del Insti, tio, es que se te notaba una barbaridad.

S – Joder, qué vergüenza, ¿se dio cuenta que iba empalmado?

Y – Sí, se dio cuenta que te pone la polla como una piedra.

S – No jodas. ¿Y cómo lo sabes?

Y. – Estuve hablando con ella un rato, nos tenemos bastante confianza.

S. – Ufff, no voy a poder mirarla, de vergüenza. ¿Y qué más te dijo?

Y. – Nada, se rió. Hace tiempo que lo sabe, no es la primera vez que te pasa, pero, claro. también le dije que estando tan buena, y vistiendo tan sexy no era raro. Y me dijo que le halagaba, a su edad, un chico yan joven…

S.- Pues por eso, vaya morbazo que tiene, es tu madre pero también es una hembra de cojones, a su edad y con esas tetas y ese culo, ya te lo he dicho montón de veces, y con las falditas y escotes que se pone, ufff para comérmela enterita. la musa de mis pajas. Así que te dijo no le importa que me ponga burro con ella…. hasta le gusta.

Y. – Sí, eso más o menos.

Por la mañana tuve que prepararlo todo, sabía que mi padre vendría tarde, a la hora de cenar. Tendríamos la tarde para ver cómo podria montar algo, y mi hermano siempre se iba toda la tarde con su cuadrilla a jugar a futbol o a ligar.

Luego fuí a ver a mi madre, estaba en el despacho de trabajo que tienen, trabajando en algo. Eché el pestillo por dentro y le dije en voz alta que Sebas vendría a comer y se quedaría por la tarde. Me miró con ojos de alarma. Me acerque por detrás y le dije al oído:

– Mama, ya sabes que me gustaría que te hicieras a Sebas y me dijiste que lo harías. Y te excitó mucho, te corriste diciendo que serías mi puta. No veas el morbazo que me da que hagas de verdad de puta para mi.

– Pero hijo…. es cierto que te lo dije pero es que me tenías muy excitada y también es verdad que me excité….pero no sé si podré, cariño…es tu amiguito desde niño, conozco mucho a sus padres, me corta mucho…es que tendrías que darme un poco de tiempo…-me dijo. Yo le deslicé una mano por el escote y le acaricié la teta, ella, por supuesto, no hizo nada por evitarlo, cosa que me encantó, le giré la cara y la di un beso en los labios, ella respondió con su lengua, le apreté la teta y el pezón y se la saqué, separamos las bocas – me pierdes hijo, no sé cómo me excitas tanto… -por supuesto, yo ya tenía la polla ereccionando, me puse a su lado, el paquete a su alcance, sin dejar de amasarle la teta y pellizcarle el pezón. Ella levantó la mirada.

– ¿Te gustaría chuparme la polla, mama? – le dije

– Me encantaría, hijo -respondió, empezando a gemir de mis juegos con su pezón.

– Pídeme que te la de, mama -me estaba poniendo morboso a tope

– Uffff, déjame que te chupe la polla, hijo, por favor, ponme la polla en la boca, deseo chupártela. – Lo dijo bajito pero sin dudar nada.

– Ok, mama, sácamela y cómetela, te la DEJO chupar. – Así lo hizo para mi placer, sumisa, me abrió la bragueta, y metió la mano, cogió la polla y la sacó fuera. Primero me descubrió el glande y lo besó. Pasó la lengua suave por todo el glande. – Uauu , mama, se nota que no es la primera vez que lo haces. Te has comido muchas pollas,¿eh, mama? – me estaba poniendo como una moto, y sabía que las guarradas a ella también le excitaban. Entonces se la metió en la boca y comenzó una mamada en toda regla. Recordé las palabras jocosas que había dirigido aquel tio sobre mi madre el dia de la fiesta en el Insti: “…hasta sabemos lo suave que tiene la campanilla…”. Noté esa suavidad de mi madre en la punta del cipote, su lengua golosa saboreando mi polla, y noté hasta qué punto le gustaba, de la manera que succionaba, se la sacaba y la volvía a meter hasta que me rozaba el pubis con la nariz, y yo la miraba y no me acababa de creer lo que veía, mi madre, con una teta fuera, tragando mi polla con ansia.

Oímos que mi hermano me llamaba y se la saqué, guardándola y cerrando con dificultad la bragueta. Mi madre se metió la teta dentro y yo fui a abrir la puerta, antes de salir la miré y le dije,

– Estás preciosa, mama, mi amigo Sebas se va a poner las botas contigo…

– No sé si podré hijo…

– Bueno, mama, al menos no te pongas bragas…y ya veremos.

Me distraje un rato con mi hermano, mientras se me aflojaba la erección. Al cabo de un rato mi madre fue al lavabo y oi que se duchaba, y me fijé que se entretuvo dentro bastante. cosa que me intrigó. Fue a su habitación y salió impresionante, con un vestidito de algodón blanco, cortito, escotado y un tanto estrecho para el volumen de tetas que tenía, asi que los botones estaban tirantes y se ahuecaba entre los botones, dejando entrever lo que prtendia ocultar, unos pechos magníficos. Se fue a cocina a preparar la comida y yo me fui detras:

– Uauuu, mama, estás inceríble de guapa y sexy – Ella sonrió.

– Me he depilado, mira – levantó una rodilla para que lo comprobara y le acaricié desde el tobillo hasta los muslos, una suavidad total – Y hay más – se levanto la faldita y me enseño un coño totalmente rasurado – toca, cariño – le acaricié todo el coño y estaba suavísimo, ingles y pubis y labios – si llega el caso que Sebas disfrute de esto, que tenga lo mejor de lo mejor, ¿no te parece? Que no tenga queja de tu madre. – me apartó suavemente la mano – ahora déjame hacer la comida

– Me dejas admirado, mama. Eres la mejor.

– Por supuesto, cariño, cuando hago algo, me gusta hacerlo bien.

– Incluso de puta.

– De eso, más aún. Es la primera vez que hago de puta de alguien, y me gusta que estés orgulloso de mi. aunque estoy un poco asustada, hijo, no sé si voy a poder…

– Pero te excita.

– ¡Vete ya de la cocina!

Se volvió a trajinar en la cocina y la miré pensando en la gran suerte que me había tocado al tener una madre así.

Sebas llego puntual. le noté un poco nervioso. Azorado al saludar a mi madre, “hola, Catalina”, “hola guapo, dame un beso” se volvió y Sebas pudo ver su escote excesivo, ofreció la cara y se dieron dos besos castos, luego ella siguió cocinando “me gusta que vengas a casa, Sebas” Sebas y yo mirábamos por detras a mi madre, sus piernas casi descubiertas y su culo debajo de la faldita, tentador y sexual, encantados con la vista.

Me acerqué por detrás, le puse las manos en la cintura y me asomé por el hombro “¿ a ver qué nos has hecho?, joder qué bueno, ven a ver esto Sebas” Se acercó por el otro lado y yo me aparté, empujando levemente a mi madre hacia Sebas plantandole el culo de mi madre en el paquete. Sorprendido, no se movió y mi madre tampoco se apartó, “¿te gusta Sebas?” le dijo, “me encanta” , mi madre movió suavemente el culo sobre el paquete de Sebas “acércate un poco más” Sebas se asomó por encima del hombro de mi madre sin dejar de tener su polla contra su culo, “me encanta” volvió a decir, mi madre volvió a mover su culo suavemente y me miró. Se me puso la polla dura con esa mirada.”Venga, a comer” Sebas se apartó y también me miró, estaba colorado hasta las cejas y mascaba un buen paquetazo.

Mientras comiamos mi madre ofrecía una vista de su escote que aturdía, Yo había hecho sentarse a Sebas enfrente de ella y mi hermano y yo uno a cada lado, pero charlaba alegremente como si no se diera cuenta que Sebas (y yo) le miraba las tetas como si fueran un imán a su mirada. Marcaba los pezonacos descaradamente, señal que estaba excitada y disfrutaba. Dejé caer mi servilleta y al recogerla vi sus inmensas piernas y su falda bien subida, le toqué la rodilla y ella entendió, abrió sus piernas para que se viera bien su chocho rasurado. La miré a los ojos al incorporarme, una mirada excitante. Como en un descuido, tiré la servilleta de Sebas y él se agacho a recogerla.

Mi madre y yo nos miramos, en ese momento Sebas le estaba viendo la delicia desnuda de su coño ¿Cómo seguiría esto? Estaba deseando que mi hermano se fuera ya y nos dejara. Sebas se incorporó y miró a mi madre, ella le sonrió. Yo me hice el despistado. Pero estaba como una moto. Al cabo de poco, a Sebas se le cayó otra vez “casualmente” la servilleta, me fijé que mi madre mantenía los muslos suficientemente y descuidadamente separados, un morbazo, Sebas repetía la vista.

Mi hermano tenía prisa así que se puso a recoger la mesa y Sebas le ayudaba. Mi madre me hizo un gesto y fui a mi cuarto, ella vino poco después. Mientras los otros dos trajinaban, mi madre se me acercó con cara de preocupación:

– Hijo, no sé si voy a poder hacerlo, me da mucha vergüenza y me corta.

– Ven aquí, putita – se me acercó, había aceptado con toda naturalidad que su hijo la llamara putita, la abracé y le besé la boca – ¿cómo es eso que tienes vergüenza? Si lo tienes como una moto

– Jo, es que cada vez que le miro no puedo dejar de verlo como el niño que he tenido en casa tantas veces….- me hablaba abrazada, sentía sus tetas contra mi y le acariciaba el culo – no sé hijo, me cuesta… – apreté su culo para que sintiera mi polla dura.

– Me da un morbo tremendo que Sebas se folle a mi madre, llevo la polla dura toda la comida -la llevé delante del espejo, la puse de cara y yo desde atras, le desabroché un boton mas del vestido y le saqué las tetas, luego le subí la faldita para que se viera el chocho – mírate. mama, eres una delícia para cualquier hombre, una mujer para gozar, para el placer – le metí mano al coño, gimió – y lo mejor es te gusta transformarte en una guarra – me saqué la polla, durisima, de la bragueta y se la puse entre los muslos, rozando el coño – ¿quieres polla, mama? mírate en el espejo mientras le pides a tu propio hijo que te joda.- se abrió, iba descubriendo lo que le ponían las guarradas, sentirse zorra.

– UFFF hijo, sí, fóllame, no sé qué tienes que me derrite, que me excita – le metí la polla de golpe -AAAAAAhhhhhhhh

– Mírate, mama, una hembra preciosa copulando…..ummmmm -le dije mientras la bombeaba suave y ella gemía – quiero ver cómo Sebas disfruta de todo lo que tienes y de lo bien que se lo has preparado. Lo primero que harás es que te sobe y coma las tetazas, que te las babee, que te chupe los pezonacos – retiré la polla del todo, la miré a través del espejo, realmentetenía un morbo terrible tener a mi querida mamá así – pide rabo, putita.

– Uff, sí hijo, me gusta tanto que me des rabo….ufff dame rabo, dale rabo a la mama

– A la puta de la mama – se la metí de golpe.

– SIIIIIIIIIII, soy una puta, una puta…..- se iba excitando con las obscenidades -…de mi propio hijo…

– Me gusta ser el hijo de mi puta – le saqué la polla, la incorporé y le abracé, sobandole las tetas, de frente al espejo – quiero darle mi madre a Sebas. Quiero que me la deje bien follada. Y después follar yo con mi madre, con el coño lleno de leche de Sebas. Sobada, babeada, follada, enlechada y bien guarra.

– Ufff hijo mío, cómo puedes ser tan morboso…. echó la cabeza hacia atrás y la besé.

– Porque tengo una madre preciosa y guarrilla. ¿Sabes qué me gustaria, mama? Ponerte así delante de Sebas yo mismo, mostrarle lo que tienes, tus buenos pechos y tu coño rasurado, y decirle que le dejo mi madre para que me la folle. – ella gimió, la excitaba – Pero hoy no, que se asustará. Hoy te lo follas tu sola y despues vienes a mi repleta de su leche.

– Uf hijo que caliente me pones, eres un demonio…

– Ya verás que te gusta, Sebas tiene una polla muy gorda, y ya verás qué loco le vas a volver. Cuando se vaya mi hermano, te desabrochas mas el vstido y no sirves unos gintonics, que Sebas te vea bien los pechos y despues te sientas enfrente nuestro, de esa manera que sabes hacerlo y que podamos verte el chocho. Yo me retiraré, os dejaré solos y …. os miraré desde la puerta, mama, no me perderé nada.

No dijo nada, sólo me miró y me besó, estaba muy caliente. Se fue al lavabo y yo salí, Sebas y mi hermano habían acabado de recogerlo todo y mi hermano dijo que se iba. Por fin, pensé. Sebas y yo nos sentamos en el sofá:

SEBAS .- Joder tio, tu madre va sin bragas,, le he visto el chocho todo rasurado, ¿así va siempre?

YO.- No siempre, hoy debe ir así por ti.

S.- Joder, como me tiene el rabo, lo que daría por poder meterselo en ese coño tan bueno y esas tetazas, uff

Iba a decir algo pero apareció mi madre con tres gintonics, realmente con una escote de vértigo, sonriendo, vino a nossotros y se inclinó paar dejarlos en la mesa, mostrandonos sus tetas enteras, con sus pezones bien tiesos. Sebas estaba bizco. Como le había dicho, se sentó enfrente recostada, las piernas relajadas, un tanto separadas, dejandonos vislumbrar su coño tan limpito. Una preciosidad sexual. Bebimos el gintonic charlando de todo y nosotros mitrando tetas y coño, me levanté a preparar otro, al volver mi madre estaba sentada al lado de Sebas, me sente al otro lado de mi madre, obligandola a pegar el cuerpo a Sebas, les di los gintonics y brindamos. Le puse una mano a mi madre en el muslo.

– Que suave estás, mama, y qué guapa.

– Adulador. Si ya paso de los 40…

– ¿A que sí, Sebas? mira qué suave. – dije

– Está muy guapa, Catalina. Es una mujer muy guapa, madura y guapísima – dijo Sebas mirando su escote. Con timidez puso la mano en el otro muslo, acariciándolo – y muy, muy suave.

– Jjeje, vaya par de aduladores, me lo decís para contentarme. Con lo guapas que son las chicas de vuestra edad, delgaditas, con esas figuras y todo firme, que a mi ya se me cae todo un poco, y estoy mas bien ancha.

Me estaba poniendo como una moto, bebíamos los gintónics sin dejar de acariciarle los muslos, Sebas me miraba con ojos como platos y el paquetazo a reventar. Casi si darme cuenta había ido separándole los muslos a mi madre, que no ofrecía resistencia, mis planes de retirarme y dejarlos solos había empezado a desagradarme, ¿cómo me iba a ir en ese momento? decidí seguir a ver qué pasaba. De todas maneras, no me convenía nada que Sebas supiera que me tiraba a mi madre, así que luchaba conmigo mismo. Decidí dar un toque más para que no hubiera marcha atrás.

– Qué va, mama, tú eres más guapa, no se te cae nada, si lo dices por las tetas, son mucho mejores que las de las niñatas esas del Insti. ¿A que sí Sebas?

– Ya lo creo, a mi me gustan muchisimo más. -Sebas se las miraba con ganas.

– Jaja, , que decís chicos si me cuelgan mucho. – se tocó con la mano una de sus tetas, por encima del vestido, elevándola y luego dejándola caer – ¿veis? Es la edad y haber tenido dos hijos chupones – me miró y me sonrió, acercándose a darme un beso. Sin saber por qué, giré la cara para que me lo diera en los labios y ella no se apartó, me dio un beso suave pero no casto.

– Tienes las tetas preciosas, mama, que lo diga Sebas – me bebí lo que quedaba de gintonic y lo deje en la mesa – Deja que te las vea bien mama.

– Me da un poco de vergüenza -dijo – no sé si debo

– Va mama, si te las hemos visto muchas veces en la playa -dije- a Sebas no le molesta.

– Claro que no, Catalina, si nos conocemos de siempre -dijo Sebas.

Mi madre se desabrochó todos los botones hasta la cintura y se abrió el vestido, dejando sus tetas al aire.

– ¿Son o no preciosas la tetas de mi madre, Sebas? – No pude por menos que acariciarle la que tenía más cerca – y ya verás qué suaves – Le temblaba la mano a Sebas cuando entro en contacto con la piel de su teta, acariciandola.

– Las mejores tetas del mundo -dijo Sebas alucinando.

– ¿Ves, mama? las mejores – ella dejaba que la sobáramos las dos tetas, brillandole los ojos – a Sebas le encantan. No tienen nada que envidiar a ninguna otra, mama, al revés. Por cierto, hay una cosa que seguro le puedes ayudar a Sebas, como tenemos confianza, seguro que puedes darle tu opinión – seguíamos sobándole las tetas. Sebas me miró sin saber por dónde iba.

– ¿Qué es? Si puedo ayudar a mis niños….

– Las chicas no se atreven a acostarse con Sebas porque dicen que tiene la polla muy gorda, pero yo creo que es que son muy niñas aún, una opinión como la tuya seguro que es mejor, tienes más experiencia y puedes decirlela verdad, si es demasiado gorda o es que la chicas son un poco niñas aun – Sebas me miró matándome con la mirada, pero no dejaba la teta de mi madre.

– ¿Ah, sí? -dijo mi madre -si quieres me la dejas ver y te digo qué me parece, Sebas.

– Me da un poco de vergüenza – dijo Sebas – no sé si me atrevo. Además es que….

– Venga Sebas, no seas tímido – le dije – que mi madre ha visto muchas pollas y no se va a asustar. Ya verás como te dice que no es problema.

– Sí, Sebas, no te preocupes – le dijo mi madre – a ver si te puedo ayudar.

Con reticencia, dejó de sobarle la teta, ( y yo también pero no se las cubrió) y se bajó la bragueta, rojo como un tomate, y sacó su polla dura como una piedra, realmente gorda, parecía un muñon porque no era larga, debía rondar los 14 o 15 pero al menos tenia 7 u 8 de ancho. Mi madre la miró.

– Es grandota, Sebas, y muy apetecible, muchas mujeres disfrutarían un monton con ella. Tiene que dar mucho gusto.

– ¿Ves, Sebas? no es un problema tuyo.- dije – a mi madre le gusta y es la mejor opinión.

Sebas estaba como un tomate, entre la vergüenza y la excitación. Sentí un morbo tremendo de ver a mi madre con las peras al aire, mirandole la polla a Sebas. El momento se aproximaba, así que decidí, a mi pesar, retirarme a mi cuarto fingiendo que los gintónics me habían sentado mal. Lo hice cuando Sebas se había guardado otra vez la polla. Así que me levanté asegurando que se me pasaría enseguida y simulando que me tambaleaba salí, pero me quedé mirando con la puerta entreabierta, en el pasillo, los dos sentados, mi madre con las tetas al aire y las piernas también, la faldita muy arriba.

Los oía pero a veces se me perdia alguna cosa, oí que Sebas le volvía a decir algo sobre lo guapa que era y mi madre le sonreía. le dijo:

– Tienes la polla muy dura Sebas, ¿es por mi?

– Ssi – acertó a decir – es muy guapa Catalina.

– Mi hijo me ha dicho que te gusto mucho.

– Uf, si, mucho …..- Sebas le miró las tetas al aire – me encantan sus pechos Catalina, en serio son los mejores. -estaba aún cortado, mi madre le cogió su mano y se la puso en las tetas, que Sebas empezó a sobar con ganas – qué buenas tetas Catalina, siempre he deseado tocárselas. Soñaba con esto.

– Ummm me gusta Sebas, eres un cielo – mi madre le acarició la cabeza, con la otra mano se cogió una teta como para dar de mamar y se la acercó – ¿quieres chupármelas? – Sebas se amorró a su pezón y ella gimió, mirando hacia la puerta donde sabía que yo estaba, sin dejar de dar teta a Sebas – ummmmmmm Sebas, me gusta tu polla, en serio pero no la he visto muy bien, enséñamela mejor, ahí de pie. Desnudo.

Sebas se levantó y se desnudó en un visto y no visto. Yo les veia de perfil, el muñon de Sebas apuntando a mi madre, sentí una excitación enorme “lo va a hacer”. pensé “le va a comer la polla”

– Ummm Sebas, que buena polla, ¿me dejas que te la coma? -le dijo

– Ufffff Catalina, sería mi sueño hecho realidad, ¿de veras me la vas a chupar?

Mi madre, experta, como yo ya sabía, se acercó y le lamió entera la polla y los huevos, Sebas bramaba de gusto, y como yo ya sabía, al poco se la estaba chupando dentro de la boca, pero tuvo que hacer un esfiuerzo para metersela, Sebas gemía y repetía el nombre de mi madre… En tonces ella se la sacó de la boca, se estiró en el sofá y se abrió de piernas:

– Tengo mejor sitio para tu leche, Sebas, mi cielo, ¿no te gustaría follarme?

– SIIIIIIII, – Sebas se le subió encima y ella le dirigió la polla a su coño.

– Empuja Sebas, métemela toda pero despacio o me vas A ROMPER EL COÑO – por supuesto Sebas se la metió hasta los huevos e hizo gritar a mi madre cada vez que Sebas le daba pollazo. No pudo durar nada, al cabo de bien poco, Sebas se corría como una bestia llenando a mi madre de leche.

Yo tenía la polla como un hierro al rojo, no me la podía tocar o me correría y quería reservarme para dar rabo a mi madre. Sebas se había derrumbado sobre mi madre y el morbo de verla con sus piernas abiertas y Sebas enmedio me mataba. Cuando se volvieron a sentar, Sebas resoplaba.

– ¿Te ha gustado follarme, cielo? – le dijo mi madre al tiempo que le acariciaba la cabeza

– Catalina, es lo mejor de mi vida, la corrida más grande de toda mi vida.

– Sí, me has metido un litro de leche, cielo, voy a ir a limpiarme y a ver si se encuentra bien mi hijo, tú espérame y no te vayas ¿eh?

– Ufff nunca, Catalina.

– Prepara dos gintónics para cuando vuelva.

Mi madre salió y se vino directa a mi cuarto, con la leche de Sebas escurriendose por los muslos a borbotones. Yo la esperaba desnudo.

– ¿Te ha gustado, hijo, lo he hecho bien? – le di un beso y le metí la lengua, mi polla le presionaba el vientre – uuuuu vaya polla se te ha puesto.

– Sabes a polla de Sebas, putita, y vas cargada de su leche – nunca hubiera pensado que le diría una cosa así a mi madre –

– Ya me tienes como tú querías hijo – se apoyó en la mesa – uffff soy una desvergonzada, pero me tienes abducida. ¿Me vas a follar ahora tu?

– Quieres más rabo, ¿eh? guarra, puta, – le metí de golpe la polla, que entró suavita – ¿Es gorda la de Sebas? Diosss mama, estás inundada de leche.

– Ufff más que la tuya, mmmmm, me ha roto el coño ummmm siiii dame tu rabo hijo mío, dioss qué morbo –

– Tienes el coño dilatado. ¿te ha gustado, eh? – mi polla entraba y salía con facilidad, y producí el típico ruido del chocho encharcado.

– MMMM me gusta más la tuya, es mucho más larga, mmmmm, qué dentro me llega y como me gusta que me folles recien follada aaaaa siiii dame rabo, siiii, maaaassssssss me voy a correrrrrr, jode la mama, cariñoooooo – empezó con un orgasmo que yo conocía. Los dos íbamos con ganas.

– Toma leche mama, mi puta, te has tirado a mi mejor amigo y ahora te tiras a tu hijo, putaaaaaaaaa

– AAAAAAAAAAAAh siiiiiiiiiiiiii

Una bestialidad de corrida la mía y la de ella. Nos dejamos caer sobre la cama. De su coño no paraba de salir lechada, estaba preciosa y se lo dije.

– Tienes dos leches en el coño, mama. ¿Vas volver con Sebas y vas a vaciarle los huevos?

– Ummm si tu quieres, estoy follando para ti.

– Sí, mama, si que quiero. Pero sé que te gusta y te da morbo.

– …….

Me dio un beso y se fue a la ducha. Me fijé que tenia semen hasta debajo de las rodillas. Lo que siguió fué apoteósico, una hembra desatada mi madre.

Cuando se duchó, se fue al salon de nuevo apenas cubierta con una toalla, al pasar olí el suave perfume de su piel y se me empezó a poner tiesa. Alla estaba Sebas, desnudo, con los gintónics en la mesa. Al llegar ella, el quiso ir al baño también así que retiré rápido a mi cuarto y oí que se limpiaba también. Mejor. Al volver él al salón me volví a apostar en el pasillo. Se sentó al lado de mi madre, que seguía con la toalla, bebiendo su gintónic, preciosa.

Brindaron. bebieron, y entonces Sebas se inclinó hacia ella y la morreó. Ella se le entregó, y yo veía como le comía la boca. La polla de Sebas se movía. Sin decir nada, mi madre se levantó y de frente a Sebas dejó caer su toalla quedando totalmente desnuda, Sebas la miraba sin creérselo, al cabo de los años tenía a mi madre para su placer.

Entonces mi madre se agachó y se puso a 4 patas, balanceando las tetas. Era evidente que actuaba para mi.

– ¿Te gusto así, Sebas? – la pregunta era retórica, Sebas tragó saliva e hizo un gesto de que sí, mi madre se acercó así entre la piernas de Sebas, le miró y le empezó a lamer la polla, dioss qué imagen, mi querida mamá era una perra que le comía el rabo a mi amigo. Sebas le puso las manos en la cabeza, cogiéndole del pelo, y empezó a gruñir.

– Qué gusto me da Catalina, nunca me han chupado la polla así….uuuufff

– ummmmm me gusta tu polla, Sebas, ¿quieres que me trague tu leche?

– ufff ¿De verdad se tragaría usted la leche, Catalina? ufff un sueño

– Me gustaría mucho, cielo, dame tu leche en la boca.

Yo volvía a tener la polla tiesa de oir y ver a mi madre como una perra. De todas maneras esta vez Sebas tardó más en correrse, normal, y yo mirando la cabeza de mi madre subiendo y bajando, haciendo una mamada en toda regla, las tetas bailando a los embites de Sebas que poco a poco le iba follando la boca, increíble como tragaba hasta los mismos huevos, y de pronto Sebas:

– Me voy a correr uuuu trague Catalina, trague lecheeee siiiiiiiiii – Sebas le llenaba de leche la boca a mi madre, su placer era inmenso, yo lo sabía bien, ahora él tambien sabía “lo suave que tiene la campanilla” como los otros y, sobre todo, su padre.

Cuando acabó, mi madre le mostró la boca, yo ya sabía lo que Sebas vió, su lechada blanca, lanzó una exclamación y entonces mi madre se la tragó. Sebas alucinaba. Mi madre se sentó a su lado, los dos desnudos:

– Ummm es muy buena tu leche Sebas, ¿te ha gustado?

– Por dios, Catalina, en mi vida hubiera pensado que mis sueños se harían realidad y hasta que los superaran, es usted una maravilla, una….

– Ummm Sebas qué cielo eres – mi madre le cogió la polla fláccida – tu polla es muy rica y se porta bien – se agachó y le dio un beso en el capullo -¿ te has quedado bien?

– Uauu muy muy bien Catalina, no hay ninguna como usted – mi madre seguía acariciandole la polla y los huevazos – me encanta su coño tan rasurado – y le puso la mano, mi madre se abrió para que se lo sobara a gusto – ufff qué suave y que caliente.

La imagen que veía yo era morbosísima, los dos desnudos metiendose mano a los genitales, así además era muy evidente la diferencia de edad, era la imagen de un macho joven con una hembra madura en pleno juego sexual. No dudé que Sebas volvería a jodérsela.

– Ummm Sebas…..cómeme entera – mi madre se estaba poniendo más aún.

Sebas le empezó a comer las tetas y le sobaba el coño, mi madre seguía sobandole la polla y cada vez más despatarrada, gimiendo de gusto, qué preciosa estaba, bajó su mano a la mano que Sebas tenía en su coño y le hizo que le metiera dos dedos, gimió fuerte mientras Sebas le follaba con los dedos y le comía los pezones.

– Cómeme el chocho Sebas….

Sebas obedeció, se puso entre sus muslos, acuclillado en el suelo, y enterró su cara en el coño de mi madre, ella le cogió de la cabeza y se la apretaba.

– Umm si, así Sebas, cielo, ummm qué bien me comes siiiiiii – gemía y vi que estaba ya muy caliente – aaaah siii – volví a maravillarme de la imagen de mi madre – para Sebas para uffff

Sebas se levantó y vi que estaba otra vez con la polla erecta.

– Ummmmm mi machote está otra vez a punto – le dijo mi madre – a punto de follar a Catalina otra vez. ¿Sí?

– Ufff siiiii, Catalina, quiero follarmela sin parar… – mi madre se puso a 4 patas en el suelo

– Jódeme Sebas, tómame como una perra – realmente estaba super guarra.

Por supuesto Sebas se la endiñó hasta los huevos y la empezó a bombear con fuerza, ella gritaba, yo sabía lo que le gustaba estar penetrada as,ílas tetas le iban como locas, Sebas gruñía como un cerdo.

– Catalina……perra – se atrevió Sebas.

– Siiiiiiii, soy una perra, Sebas, sigue jodiéndome como una perra…. más, másssss diossss me voy a correrrr siiiiiii

– PERRAAAA, es una perra siiiiiii, toma polla perraaaa – vi el orgasmo de mi madre empezar suave y subir, subir hasta que gritaba como una loba, mientras Sebas le daba y ella parecía un pelele en sus manos, los brazos le flojearon y se dejo caer aplastando las tetas contra el suelo mientra recibía duro los pollazos de Sebas, agarrado a sus caderas, diosss que bien me la estaba follando, y qué morbo verla corriendose con otro. Finalmente Sebas gruñó fuerte y se corrió, volviendo a llenar la vagina de mi madre con su leche. Ella recibía ya relajada, mirando hacia donde yo estaba.

Vaya buena perra.

Se sentaron en el sofá, resoplando, había sido un polvazo.

– Gracias por el polvo Sebas – le dijo mi madre – lo he pasado de maravilla, follas muy bien.

– Oh no, por favor, soy yo el que estoy agradecido Catalina, en mi vida había vivido nada así.

– De todas maneras Sebas, esto no está bien y no debe repetirse, Soy una mujer casada y eres el amigo de mi hijo, es peligroso. Y no debe saberlo nadie.

– Por supuesto, nadie lo sabrá, pero si me gustaría repetirlo.

– Sebas, es peligroso, ya veremos. Ahora deberías irte, he de recomponerme y no creo que tarde mi marido.

Por supuesto Sebas se fue, dándole un ultimo beso a mi madre, que seguía desnuda. Entonces salí yo y también le besé, estaba loco de excitación, la llevé al sofá y me la senté encima empalándola sin más, sin decir nada. Ella se quejó:

– AAAAyyy tengo el coño irritado hijo, cuidado, uff entre tú y tu amigo me habéis dejado rota. – Le saqué la polla.

– Vaya, lo siento mama – pero estaba yo loco – tendremos que probar otra cosa – le puse boca abajo – tienes el coño encharcado – con los dedos le puse el semen que le salía en el agujero del culo – mama voy a encularte.

– Nooo, hijo no, por favor, eso …no, no me hagas eso, nadie me lo ha hecho nunca, es muy humillante, nunca me he dejado, y debe doler….

– Abrete el culo, mama, voy a darte por el culo. No puedo quedarme así, tengo que joderte.

– No , por favor, hijo….si quieres te la chupo, pero el culo…. – Sin embargo no se removía demasiado. Apunte mi polla a su culo y apreté. – AAAAAAAAA, me haces daño, aaa

– Ya voy con cuidado, mama, abretelo y será más suave – empujé más, ella gimió, le abrí yo mismo separándole las nalgas y empujé fuerte, le metí un buen trozo de rabo.

– AAAAAAAAAAAyyy, hijo mío….nnooo

– Tu hijo te esta dando por el culo, mama, qué menos después de haber sido la perra de mi amigo – empujé más y se la acabé de meter.

– AAAAh uuuuffff me duele hijo….que humillada me siento….es tan…sucio…

– Mama, eres la mejor, me encantas, te quiero mama, eres mi madre, mi mujer y mi puta y ahora te tengo enculada – empecé a darle suave entrando y saliendo, ufff vaya excitación, tenia la polla ardiendo, ella se quejaba suave – mmmmmm mama, qué gusto, me gusta ser el primero que te da por el culo, te han follado muchos pero sólo tu hijo te encula. – aumenté el ritmo y empecé a correerme en su culo – toma mi leche, mama, mamaaaaaa……..

( CONTINUARA… )

Soy la putita de mi hijo

Esto puede ser catalogado como descomunal o descabellado, pero e exactamente lo que me sucedió.

Soy una mujer separada hace años con un hijo ya mayor de edad, con el cual convivimos armoniosamente desde siempre.

El esta de novio hace un año, trabaja y piensa en casarse dentro de algún tiempo cuando termine sus estudios.

Yo no he vuelto a formar pareja, me dedico a mi casa, a mi hijo y mi pequeño negocio el que atiendo algunas horas.

Se que estoy en la flor de la edad de una mujer, que soy atractiva, que mi cuerpo hace poner a los hombres calientes, y que si quisiera tendría con quien encamarme. Pero he preferido tener “amiguitos” de plástico con los que juego casi a diario.

Y ahí nace el motivo de este relato.

Un medio día de caluroso verano, vine a casa a comer algo y de paso darme una buena ducha. Pero quizás la temperatura ambiente o que se yo, me hicieron ya desnuda para la ducha ponerme a jugar con un “dildito” en el sofá grande del living. Elijo ese lugar porque me resulta cómodo abrir las piernas por sobre el posa brazos mientras en cuatro me doy abastecimiento desde abajo poniendo el juguetito parado.

No me percate para nada, que mi hijo había regresado, me había estado observando y ante la evidencia de la situación perdió los estribos y se puso en pelotas.

Infinidad de veces me había insinuado cosas sobre mi cuerpo y que lo ponía frenético, pero yo entendía que era solo zalamería de hijo. Pero al verlo allí desnudo, con su verga endurecida acercándose a mi, me confundió de tal modo que no pude articular palabra y menos movimiento alguno. Quede como petrificada, clave mi cara contra el negro cuero del mullido sillón buscando desaparecer de aquella difícil situación.

Una mano de mi hijo, acaricio mi cabeza para continuar deslizándose por mi espalda, recorrer la redondez de mi trasero y llegar entre mis piernas a tomar el juguete que me había yo acondicionado. Su otra mano, acaricio mis pechos con una rapidez y destreza que me hizo estremecer en un sinsentido de sentidos que se despertaban con lujuria.

Fue su polla dura, caliente, viril lo que sentí en mi cuello, como buscando atravesar mi garganta.

Ya todo su cuerpo estaba apoyándose sobre mi humanidad, apretándome contra el respaldo del gran sillón.

Quise buscar una salida, pero estaba envuelta en el…… y sus palabras eran directas, francas, sin preámbulos.

-Estas caliente, mami, así que vas a probar una buena verga, después de chuparla un poquito…… si, calladita, calladita que vas a tener la boquita ocupada.

Pensé en resistirme, porque nuestra moral así lo exigiría, pero pensé en tanto tiempo sola, en tantos momentos en que el me había insinuado cosas que yo nunca quise creer que fueran ciertas. En la veces que le mostré mi desnudez, pensando que la confianza con un hijo estaría a salvo del deseo sexual.

No se cuanto tiempo estuvo allí, manoseándome, mas tampoco se como fue que su polla entro en mi boca, haciéndome sentir un ardor lujurioso fruto del olorcito a pija caliente, a morbo desenfrenado, a macho.

Y se la comencé a chupar, lentamente, como si saboreara un fruto prohibido, el cual me estaban regalando desde un paraíso trasgresor. Lo lamí con tantas ganas que, mi deseo fue creciendo, creciendo.

Cuando el me pidió que abrirá las piernas, lo hice obediente, cuando el me exigió que las extendiera abriéndolas al máximo, supe cuan entregada a ese juego incestuoso que me estaba el proponiendo.

Su boca lleno mi vulva, mis labios se abrieron, los labios interiores se endurecieron con su lengua y mi clítoris estallaba en frenéticos movimientos que le imprimía su boca.

– Basta, por favor….. exclame al momento que me comenzaban a brotar chorros de placer en explosiva acabada…….

– Abrírmela, dijo secamente.

Su polla comenzó a entrarme con un desparpajo brutal, que me pareció interminable, hasta el punto que mis gritos gimiendo, eran acicate para que el me la mandara a fondo.

Me cogió con vehemencia, como si hubiera aflorado años de contención sin sentido y sin vergüenza. Termine hamacándome al unísono con sus arremetidas, devolviéndole sus cogidas con una lujuria desconocida en mi.

Gozaba yo en la misma proporción que su enorme verga. Ya no tenia sentimientos encontrados, nada de que preocuparse una tiene cuando le están llenando la cuca de goce.

– En cuatro, mamita, ahora en cuatro, me exigió mi muchachito.

Obedecí al instante que el me la retiro, suponiendo bien que el me la mandaría guardar de nuevo desde atrás, cosa que a mi siempre me había gustado.

Fue al voltearme que no solo sentí que el me tomaba de las caderas para comenzar a metérmela de nuevo, vi algo inesperado……. en el otro sillón, completamente desnudo estaba Federico, el jefe de mi hijo.

Es que habían tenido asueto en el banco por el feriado y se habían venido a casa, cosa que yo no lo imaginaba.

Que hace él….. dije, a tiempo que recibí un chirlo de mi hijo y el imperativo, – Calladita nena, calladita te dije…….que ahora el te va a dar cariñito……

Federico, entendió que era su turno, pues se arrimo por el respaldo del sillón y tomando mi cara con las dos manos, me dio su grueso pollon a chupar, mientras se movia cogiéndome la boca. Federico era un amigo de mi ex marido, que le consiguió el empleado a mi Robertito cuando fue mayorcito.

– Dale que no me aguanto, le dijo a mi hijo…… avisando que se iba a acabar……

– Veni, dale, mira que linda conchita tiene esta chica para vos……..y te esta esperando…… – Verdad mamita!!!

Federico me la metió groseramente, pero estaba yo tan caliente, abierta y querendona que comencé a gozar como yegua en celo, con un orgasmo continuado que hizo acabar al macho que me ensartaba.

Federico se acabo y se fue. Roberto me hizo montarlo para gozarme mientras yo lo cabalgaba.

– Esta noche, después que descanses, la sigo, me dijo….. te voy a hacer la colita, que la temes riquísimaaaaaaaa….. y me lleno la conchita de leche….. jadeando y riendo.

Me conto que el hacia tríos con la mujer de su jefe y el jefe desde hacia largo tiempo, que ya habían hablado sobre el estado tan atractivo de mi físico, de mi devoción por los juguetitos y que era un desperdicio no darme unas buenas cogidas. Así que, si bien no lo habían programado, lo habían pensado, y yo ese medio día les había abierto las puertas a la gran posibilidad de darme fiestitas.

Supe que dentro del programa, por ellos elaborado, estaba hacerme la doble penetración, por lo que esa noche mi hijo se dedicaría a tenerme siempre abierto el culito.

Que si hacia falta, ya que ellos también tendrían que atender a la mujer de Federico, mi hijo se encargaría de seleccionar buenos machos para regalarme lo que el dijo….. lo tenés muy bien merecido.

Por supuesto que desde aquel feriado, por mi no esperado, tengo una vida sexual plena.

Hice un trato con mamá (Segunda Parte)

EL DÍA SIGUIENTE

Mi alarma sonó fastidiosamente a las 8 de la mañana. Salí de la cama, y busqué por la casa, no había nadie. Sobre el desayunador, en la cocina, había una nota. Un domicilio. Tal vez mamá pensó que era muy arriesgado llegar juntos al lugar. Desayuné y me duché rápidamente. Me vestí aun más rápido, una playera, pantalones deportivos y salí de casa. En menos de 20 minutos estaba llegando a la dirección señalada en la nota, “Motel Paris”. Estacioné el coche, me dirigí a la habitación “16” y toqué…

Mi madre abrió la puerta mientras asomaba la cabeza misteriosamente como si nos observaran, me hizo una seña con la mano para que entrara.

– Rápido Santiago, entra. No quiero que alguien nos vea así. —Exclamó, mientras me adentraba.

Observé la habitación y el amueblado de reojo conforme giré en su dirección para verla mientras cerraba la puerta.

Dios ¡qué vista! Ella vestía solamente un baby doll sin sostén y unas sandalias rojas. El bello de su concha estaba depilado muy corto lo que revelaba sus hinchados y rosados labios. Mis ojos la devoraron de pies a cabeza hasta que su voz me sacó de trance.

– ¿Te vas a quedar ahí viéndome como tonto?—Preguntó.

– Perdón. —Respondí.

Debí haberme visto patético.

– Quiero sacar de una vez por todas esta lujuria que se ha apoderado de ti, para que sigamos con nuestras vidas. Démonos prisa, quiero estar en casa antes del mediodía. —Se lamentó.

Se acercó a mí, y tomo mi playera del extremo para sacármela. Sus tibias manos se deslizaron suavemente por mis costados. Jadeé al ver desde arriba sus gordas tetas he inflamados pezones, a la par con sus ardientes caderas. Me moví para besar sus rojos labios pero inmediatamente se volteó y puso su mejilla al último segundo.

– Sin besos. Solo le permito a Germán ese placer. Solamente podrás tocar mis tetas y mi culo. ¿Entiendes?

¡Mierda! Estaba empezando a sentirme como su cliente en lugar de su hijo. Da igual, si eso significaba tener su apretado hoyo, que así sea.

Después de mi fallido intento, me acerqué un poco más y la tomé por las caderas. Se sentía tan suave y tibia que mi verga empezó a sacudirse sin control.

Acto seguido, me hinqué en el piso todavía tomándola de sus tersas caderas y lentamente la hice girar hasta que su delicioso culo quedó frente a mí. Levanté un poco su baby doll hasta descubrir por completo sus redondas nalgas. Eran perfectas. Como poseído y sin ninguna demora, clavé mi nariz entre sus acojinadas montañas y respiré profundamente para captar su alucinante olor. Masajeé con mis temblorosas manos su esponjado trasero mientras hundía profundamente mi cara en su apretado canal. Sus tibias nalgas templaban mi cara, podía escuchar mi corazón latirme en los oídos, y el pulso de mi sangre en la sien.

La intensidad del momento doblegaba mis sentidos. Ninguna de mis incestuosas fantasías me había preparado para las increíbles sensaciones que recorrían mi joven cuerpo en ese momento.

Tras unos segundos de restregar mi cara en su dulce culo, lancé mi lengua sobre su rosado y apretado capullo. Ella gimió tras el inminente ataque al más privado de sus agujeros.
Mientras intentaba clavar más profundo mi rígida lengua en su recto, su concha empezó a embijar mi barbilla con su pegajosa crema. ¡Dios! Mi madre se estaba mojando. El saber esto, tenía mi pulsante erección casi a reventar.

Después de reunir la voluntad suficiente para detenerme, la encaminé sobre la cama y la arrodillé sobre el borde. Sin ninguna protesta se arrodilló, y se posicionó sobre sus hombros e inconscientemente arqueó su espalda, lo que causó que sus nalgas quedaran paradas en el aire. Me faltó la respiración al ver su cremoso culo expuesto ante mí. Sacudí mi cabeza maravillado mientras separaba sus suaves nalgas hacia los lados y veía como su arrugado y elástico hoyo se estiraba obscenamente en el proceso. Ella suspiró mientras yo separaba aun más sus carnosos globos. La mojada concha de mi madre cedió y sus labios se separaron ante la presión de mis manos en sus nalgas, mostrando su húmedo y rosado interior.

No podía contenerme, así que, inmediatamente empecé a devorar su hermoso hoyo, lamiendo y chupando sin control sus carnosos bordes.

– ¡Ma…Ma-má tu culo esta tan rico…slurp…me vuelve loco…slurp. No puedo satisfacerme…slurp…quiero comerlo todo el día…slurp…hasta que no pueda mover mi lengua…slurp!

Mi sangre hervía mientras continuaba alimentándome de su arrugada y delicada estrella. Me mantuve firme alrededor de 15 minutos solo lamiendo, chupando y mordisqueando su apretado agujero.

– Ahh, Santi… me vas arrancar la piel. Cariño…ahh…para…estoy muy sensible. ¡Para!

Los quejidos de mamá para que me detuviera solo sirvieron para que mi nivel de lujuria y deseo aumentara aun mas, por lo que seguí con el banquete en su estrecho orificio un par de minutos más hasta que apretó su carnoso canal alrededor de mi lengua invasora. Intenté librarme un par de veces sin éxito alguno. Así que, sumergí mis dedos índices en su sensible argolla y abrí su fruncido ano para liberar mi lengua mientras se quejaba:

– No más Santiago, por favor. Estoy muy sensible. No puedo aguantar más.

Deslicé mi lengua hacia fuera de lo que ahora era un pequeño boquete, jadeando por aire y tratando de calmar mi acelerado corazón.

– Mamá… dijiste… que querías librarme de la lujuria que… ha tomado control de mí. Pues, esto es lo que necesito… para librarme de ella. Además,… solo será esta vez.

Analizó mis palabras, respiró profundamente y se resignó ante su destino.

– Mmm, continúa entonces.

La vista de su esfínter ligeramente abierto tenía a mi duro miembro rogando por ser liberado.
Inserté nuevamente mis dedos, esta vez el índice y mi dedo medio simultáneamente para evitar que su estrecho hoyo se cerrara. Acerqué una vez más mi lengua mientras el femenino aroma de su dilatado canal invadió mi nariz. Inhalé profundamente su embriagante olor mientras mi cabeza giraba sin control. Con ayuda de mi otro índice, abrí paso a mi lengua por su carnoso agujero con la esperanza de poder lamer su rosado interior antes del evento principal.

Logré mover mañosamente mi lengua un poco en su interior de lado a lado. Babeando sus entrañas. ¡Dios! Sabía tan bien. ¡Pero necesitaba más!

Saqué mi pants de un tirón y me posicioné de pie detrás de su parado trasero.

– Usa el lubricante que hay en mi bolso. –Dijo agitada, señalándome su bolso que se encontraba en el tocador frente a la cama, mientras examinaba detenidamente mi dura erección que apuntaba hacia el techo.

Saqué de su bolso un tubo con nombre Astroglide, y me acerqué de nuevo para verter el gel en su suave ano. Ella jadeó y suspiró al contacto del frio gel en su parpadeante agujero. Unté la sustancia y tracé círculos por los bordes de su ardiente hoyo mientras sentía mi miembro a punto de explotar. Una vez que sentí que sus rosados pliegues estaban suficientemente lubricados, tomé mi verga con mi mano derecha para nivelarla con su ano que se contraía sin cesar. Batallé un poco debido a que mi verga estaba tan dura que no quería ceder.

Me acerqué lentamente. Podía sentir el calor que emanaban sus cremosas y redondas nalgas mientras cerraba el espacio que había entre nosotros. Cuando la rabiosa cabeza de mi polla besó su ardiente capullo, su esfínter reaccionó inmediatamente contrayéndose aun más, mientras ella gemía debido a la caliente evaporación del líquido pre seminal que empapaba mi cabeza. Yo gemía de placer sabiendo que me encontraba a solo momentos de estar en el cielo.

Sin que yo se lo pidiera, se inclino hacia atrás y con sus delicadas manos con manicure, separó sus carnosas nalgas dejando su lubricado anillo a mi disposición. Unté mis jugos en sus rosados bordes, no porque hiciera falta lubricante, simplemente porque sentí la necesidad de restregar la punta de mi polla sobre los delicados pliegues de su capullo. Cuando ya no pude aguantar un instante más, lentamente presioné la hinchada cabeza de mi miembro contra su elástica membrana color rosa y empujé.

Mi madre reaccionó inmediatamente tensando sus músculos rectales. Las venas de mi polla resaltaban por debajo de la piel, creí que se iban a reventar. Pero no dejé que eso me detuviera, así que incrementé la presión sobre su obstinado agujero, forzándolo a hundirse un poco, hasta que eventualmente, cedió. Milímetro tras milímetro, su estrellado hoyo se dilató lentamente alrededor de mi cabeza con forma de hongo, lo que casi provoca que liberara mi ardiente leche en ese momento.

Ella gimió conforme la grande cabeza de mi verga se abría paso lentamente en su apretado anillo. Cuando finalmente atravesé su estrecho ano, el cuerpo de mamá se puso rígido. Me detuve por un segundo para que se acostumbrara a mi tamaño y poder saborear la tibia sensación alrededor de mi venoso miembro. Al fin estaba dentro de su dulce ano.

Cuando sentí que podía continuar, inserté un poco más mi erección en la calidez de su apretado canal. Mamá jadeaba y apretaba fuertemente mi miembro. Me detuve una vez más, ya que su estrecho ano se negaba a ceder. Después, tras hacerme una señal con su cabeza, deslicé mi hinchada verga estirando su esfínter ampliamente, ignorando sus lindos gemiditos mientras intentaba acomodarse a mi bastón. Yo, gruñía tras el esfuerzo que ocupaba hacer para clavar mi pene hasta la base. Cuando sentí mis caderas topar con su suave y maternal culo, solté un gran gemido de placer. La estrechez de su apretado esfínter alrededor de la base de mi verga me tenía respirando sin control. Nuevamente estuve a punto de derramar mis jugos, pero gracias a una tremenda fuerza de voluntad, evité que esto sucediera.

Miré hacia abajo pasmado, por como el ajustado culo de mamá había tragado completamente mi tieso miembro. Con mis manos tomándola por cada una de sus suculentas y redondas nalgas, deslicé hacia fuera mi verga hasta la cabeza. Enseguida, empujé de nuevo hacia dentro mientras gemía debido a la deliciosa presión ejercida alrededor de mi gordo pene. Repetí el proceso cogiéndola con estocadas largas, intentando tomar ritmo. Los músculos de su recto se contraían y relajaban alrededor de mi estirado prepucio como si su única misión fuera ordeñar la leche de mis pesadas bolas. Ella gemía y apretaba las sabanas mientras, yo, su hijo menor, me complacía con su hermoso culo. Era algo fuera de este mundo.

Tras un par de estocadas mas, saqué mi verga completamente de su húmedo hoyo, lo que generó un fuerte ruido similar a un sorbido debido al sello hermético que su apretado canal generaba alrededor de mi bastón. Con mis manos, separé lo mas que pude sus nalgas tan solo para ver su boquete dilatado gracias al grosor de mi miembro. No sabía si quería seguir cogiéndola o comerla una vez más. Pero mi pene decidió por mí, así que lo inserté de nuevo. Su esfínter me recibió con mayor facilidad esta vez en sus tibias profundidades ya que no había alcanzado a cerrarse por completo.

Ahora, mantenía un ritmo tranquilo pero firme, fuera y dentro de su recto, con el objetivo de alcanzar mi orgasmo. Había llegado al punto en donde necesitaba liberar el esperma de mis tensas bolas. Volteé hacia mi verga deslizándose en su tibio ano cuando caí en cuenta por primera vez, en verdad estaba cogiendo analmente a mi buenísima madre. La mujer de mis fantasías. ¡Dios!

Fue entonces cuando recordé que tenía que plasmar aquel momento en la eternidad. Y como un viejo refrán dice, “hombre prevenido vale por dos”. Recordé que había colocado mi cámara digital dentro del bolsillo de mis pants. Así que solo ocupe inclinarme un poco hasta el piso para tomar el pantalón y coger la cámara. Sin detener mis estocadas, encendí el aparato y lo centré de tal manera que pudiera capturar mi rígido miembro mientras se deslizaba en su glorioso hoyo. Capturé la foto, y planeaba tomar otra cuando la mirada de mamá por encima de su hombro me obligo a cumplir mi parte del trato. Debía tomar solo una. Así que, guardé la fotografía, apague la cámara y seguí con mi labor. Había conseguido una foto para el recuerdo.

Momentos después de guardar la cámara, me incliné hacia delante para tomar un puñado su cabello y jalar su cabeza hacia atrás mientras ella gemía gracias al ritmo que habíamos logrado.

– Ahh, ohh, ahh.

La fricción de su angosto agujero había hecho que mi verga se viera rojiza, como sobreexpuesta al sol. Mientras mi madre gemía y seguía tensando y destensando sobre mi verga. Comencé a sentir mi semen hacerse camino hacia mi uretra. Supe que no me faltaba mucho. Solté su cabello y la tomé fuertemente de sus hermosas nalgas. Aceleré mis estocadas y empecé a perder control.

– Ahh, mamá, no puedo parar.

Comencé a clavarla como en estado de frenesí.

– Ohh, ¡ya casi termino!—Balbuceé apretando mi mandíbula de placer.

Sentí mis bolas ponerse rígidas.

– Prepárate mamá… ahí viene, ahí viene.

Con una estocada final, sumergí mi miembro hasta el fondo de sus entrañas, lancé mi cabeza hacia atrás y rugí mientras espesos chorros de mi hirviente crema bañaban las paredes del ardiente recto de mi madre.

– Oh mamáaaa. ¡Ahhrrgg! ¡Uh, uh! ¡Siiii!

El sentir los primeros chorros de mi explosión provocó su orgasmo también.

– ¡Ay no! ¡Nooo! Me voy a venir. ¡Me vengooo! ¡Ahhhh!—Gritó, mientras yo continuaba bombeando descarga tras descarga de mis jugos en sus entrañas.

Mi tibia leche bañaba las paredes de su recto, cuando, se contrajo violentamente conforme otra oleada de su orgasmo se apoderaba de ella.

– ¡Ay Dios! ¡Nooo! ¿Por qué me estoy vinien—aahh! ¡Me vengo Santi! ¡Me vengo! ¡Aaaahhh!

Sus gritos perforaban deliciosamente mis oídos, mientras me intoxicaba con la vista de su jugoso culo que no paraba de contraerse y tirar en todas direcciones. Acaricié tiernamente sus gordas nalgas hasta que lentamente salió de su éxtasis.

Agotado, me colapsé en su espalda que estaba empapada en su rico sudor, inhalando y exhalando violentamente, mientras amasaba sus gordas tetas que colgaban dentro de su baby doll. Mi largo miembro perdió su erección eventualmente y se deslizó fuera de su ardiente canal. Ella se dejó caer en la cama respirando con dificultad y giré hacia un lado para bajarme de ella.

Observé a mi hermosa madre tendida en la cama con su esponjado trasero apuntado hacia arriba. Mi semen escurría de su dilatado boquete hacia las sabanas. Con un pedo, soltó una burbuja de semen, mientras un poco más escurría por su concha. En ese momento, en verdad me sentía celoso de mi hermano mayor, que iba a tener a esta mujer por su esposa.

Tras un par de segundos, giré a mi madre bocarriba, que todavía jadeaba, y empecé a manosear sus gordas tetas llenas de leche, la cual empapaba su baby doll debido a la avariciosa presión que mis manos ejercían en sus globos. Me incliné hacia adelante y tiré su baby doll hacia abajo para descubrir sus suculentos melones. Cuando el borde presionó sus pezones justo al hacerlos visibles, un chisguete de leche baño mi cara, lo que me provocó llevar uno de sus brillosos pezones a mi boca, y febrilmente amamantarme de sus deliciosas tetas. Trataba de meter a mi boca la mayor cantidad de carne posible. Alterné mis turnos en cada teta, codiciosamente chupando ambos pezones, mientras los vaciaba de su tibia leche.

Siendo casi imposible de evitar, mi verga empezó a llenarse de sangre una vez más, yo gruñía de placer mientras me alimentaba de sus melones. Empecé a restregar mi polla contra su carnoso muslo, y fue justo ahí cuando mamá colocó su mano derecha debajo de su teta justo enfrente de mi barbilla y tiró para liberar su gordo pezón de mis avariciosas fauces. El inflamado pezón de mi madre salió repentinamente de mi boca, causando un sonido similar al de un biberón retirado de la boca de un bebe violentamente mientras el todavía succiona. Mientras mamá sostenía su pecho entre su mano, la leche que ya venía en camino hacia mi boca, bañó mi cara una vez más. Al salir de mí trance pude escuchar a mi madre decir:

– Suficiente Santiago, se hace tarde, me tengo que ir.

Mientras observaba muy de cerca el duro pezón de mamá todavía goteando, me di cuenta que mi estancia en el cielo había terminado.

Me colapsé en la cama ya que después del desaire de mi madre, el cansancio de nuestro primer encuentro empezó a hacer efecto. Libre de mis garras, ella se puso de pie para dirigirse al baño. Pude ver su abusado canal todavía escurriendo un poco de mi semen por su bien formado muslo, conforme caminaba. 20 minutos más tarde, después de haberse dado un baño, apareció vestida y lista para marcharse. Cogió su bolso del tocador y lo colgó en su hombro para después decir:

– Santiago, yo…—Hizo una pausa.

– ¿Si?—Pregunté.

– Nada, solo espero que cumplas tu parte del trato y no digas nada. Yo he cumplido con mi parte. —Respondió.

– No te preocupes mamá, cumpliré con lo acordado.

La vi dirigirse a la puerta con la mirada perdida como si hubiera querido decir algo más, la abrió y antes de salir, giró para decirme:

– Nunca hubiera imaginado que mis hijos me deseaban de esa manera.

Quise preguntar qué era lo que había querido decirme antes, pero el clic de la puerta al cerrarse detuvo mis palabras. Se había ido a casa.

No sabía qué hacer. Qué le diría al toparme con ella en casa de nuevo. Y qué tal si mencionaba algo a papá. Ella tenía mucho que perder, pero en lo que a mí respecta, la había chantajeado para follarla. No creo que mi padre hubiera tomado muy bien la noticia. Ni hablar de German. Decidí darle un tiempo de ventaja antes de salir a casa, estaba exhausto y quería recobrar un poco mis energías. Consulté mi reloj, eran las 11:45 de la mañana. Puse mi cabeza en la almohada todavía con la conciencia intranquila y sin darme cuenta, caí en un profundo sueño.

Cuando desperté, estaba confundido, no recordaba dónde estaba. Mi reloj marcaba las 4:50 de la tarde, debí haber dormido unas cinco horas. Fue entonces cuando recordé lo que había vivido durante la mañana. De nuevo un gran remordimiento se apoderó de mí. Probablemente porque con la cabeza fría podía pensar con más claridad, y percatarme del daño que había hecho. Pero no había nada que pudiera hacer, además, ella tenía algo con German, no se atrevería a delatarme. Decidí ir a casa.

Conduje un rato y al llegar, me di cuenta que mi padre ya estaba en casa. Su coche se encontraba en la cochera al igual que el de mi madre. Un temor se apodero de mí pues no sabía que pasaría al entrar. Estacioné el coche y cuando estuve dentro, percibí un incómodo silencio. Pensé en recorrer la planta baja antes de subir para cerciorarme que todo estaba en orden. Camine silenciosamente para no llamar la atención. La sala, la estancia, no había nadie. Seguí caminando hacia la cocina después de pasar el comedor cuando oí a mi padre decir:

– ¿Así que por eso estabas tan callada en el carro ayer?

Sentí un frio recorrer mi cuerpo. ¿En verdad le habría dicho? El nervio se apoderó de mí en fracción de segundos mientras seguía caminado. Al entrar a la cocina, me detuve repentinamente. Mi padre, sentado en el desayunador, me veía con una mirada que jamás había visto en su rostro…

FIN DE LA SEGUNDA PARTE