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Revisación médica????

Era el 2010, me habia recibido de Tripulante de Cabina de pasajeros, mas comunmente de Azafata de Avion. Era el turno de pasar el psicofísico para obtener la licencia para volar… Me dirijo a la Fuerza Aérea de mi provincia… Ver a todos los hombres con el uniforme camuflado me hacia sentir un aire de atraccion increible…
Pasé varios exámenes, psiquiátrico, psicológico,vista,audiometría, electro etc etc… Llegué a las 7 am y eran las 13 hs y seguía con la revisación, el último control era con el médico clínico que te hacía un chequeo general….
Entré al consultorio al escuchar mi nombre y apellido, me saluda muy amablemente el médico y cierra la puerta con llave, afuera en la puerta decía bien grande “NO GOLPEE ESPERE A SER LLAMADO”…
Tenia puesta una chaqueta blanca, tendría unos 38 años, canoso ,eso le daba un aire de maduro espectacular, ojos verdes y estatura mas bien bajo que alto, esa altura justa que me gustaba…
Me pregunta edad, estado civil, si tuve operaciones etc etc… Me miraba con esos ojitos picarones mientras dejaba escapar una sonrisita a cada respuesta….
Me hace sentar en la camilla, me revisa los ojos, los oidos, y me pide que me saque la camisa… Yo iba con una camisa medianamente holgada de animal print, calzas negras ajustadas y zapatos altos, era la revisacipon de mi vida y había que ir bien vestidos…
Me empiezo a desabrochar la camisa y vi como me sonreía, queria descubrir lo que llevaba oculto el muy putito…Tenía puesto un conjunto de encaje negro que realzaba aun mis tetas con un moñito rosa en el medio…
Apoya el estetoscopio en mi espalda y hace que respire hondo,muy bien me dice… Ahora rescostate boca arriba en la camilla, se inclina y me lo pone en mi pecho, “te tengo que correr el corpiño un poco para escuchar mejor”… A esa altura ya tenia el ritmo cardiaco a 200 ppm…
Era exitante ver con qué picardía exploraba las partes de mi cuerpo, me dice excelente,…
“Ahora parate y sacate las calzas, tengo que ver si tenes cicatrices”… Así lo hice… Me quedé en mi conjunto de ropa interior sexy y zapatos altos, era un culotte de encaje que se traslucía parte de mi conchita, me ruboricé entera, nunca pensé que me tenia que desnudar toda…
Me rodeó mirando cada parte, mi colita grande pero siempre parada, derechita como para marchar… “PERFECTO” exclamo…
SentÍ que me agarro por detrás mis tetas y me apoyó con una erección increíble en mi colita, no me lo esperaba… Asi deje salir un suspiro de sorpresa y placer a la vez… El sabia con quien si y con quien no, llevar la revisacion a comun a una mas profunda…
Me bajó el culotte lentamente y me dijo que no me sacara los zapatos, yo parada y con las piernas abiertas me dijo que me quedara asi que me tenia que examinar la conchita…
Arrodillado en el piso empezó a lamer mi conchita depilada, lentamente ,saborándome, me separó los labios con una mano y encontró mi clítoris, le dió movimientos circulares rápidos llenandolo de saliva… Aunque a esa altura mi lubricación vaginal era óptima, su saliva y mis jugos se mezclaron… Mientras se agarraba de mis firmes piernas…
Empezó a meter los dedos por la colita, siempre me dolió esa zona pero como buen médico sabía como hacerlo…Me exitó tanto su lengua que estaba a punto de acabar arriba de ese doctor que ni siquiera sabía el nombre…
Empecé a temblar y gemir y él muy putito sabia que me iba a correr, “me dijo dale azafata putita correte para mi” quiero saber si todo está bien con tu acabada… Me recorrio un calor impresionante en todo el cuerpo, era una sensacion de ardor, calor, placer, agitacion, en todo el cuerpo…Acabé tanto que no pudo tragarse todo,el doctorcito putito… Me dijo delicioso estas perfecta, pero tengo ahora tengo que ver tu colita …
Me puso en cuatro en la camilla, aún con los zapatos puestos, tenía una vista espectacular de mi concha y mi colita…
Se puso un forro y antes de envestirme ,me lamió el culo, entre que teminaba de correrme y me savoreaba el culo mi cuerpo era puro temblores… Me metió su pija despacito por mi cola, ya que era lógico que no la había entregado varias veces por su tamaño…
“Que cerradita estas putita!” pero me encanta, empezó los movimentos suaves , a medida que me cojia fue aumentando el ritmo, mas y mas, yo gemía de placer, y el muy putito también, difrutaba de mi orto grande redondo y blanco…
Como me gustás trolita desde que pasaste esa puerta! Mi cabeza iba mil mientras me cojia, me folló tanto el culo que ya me dolía, sacó rápido la pija y el preservativo, me giró y acabó en todas mis tetas…
Esa lechita calentita de un doctor en mis tetas mmmm me volvió loca…
Quedate en la camilla boca arriba, tomó un rollo de papel que tenía y empezó a limpiar todo mi cuerpo, “las azafatas siempre tienen que estar impecables no importa las circunstancias”

Una vez vestida y sentada como una señorita vi como ponia “APROVADO” en mi legajo…

Espero que les haya gustado!
Espero puntos comentarios

Curvilinea86

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El chantajista hijo de puta, Cap 1

Mi nombre es Ignacio, vivo en Buenos Aires, en el barrio porteño de Las Cañitas. Tengo 16 años y la verdad es que me masturbo todos los dias, a veces una sola vez, a veces dos, tres, pero todos los dias seguro. Me encantan los videos y los relatos porno, y otras veces me pajeo recordando las cosas que vi en el día.

Hace unos meses mi madre entró a mi cuarto y me encontró, tirado en la cama, pantalón y calzoncillo por las rodillas, y yo masturbándome con la pija bien pero bien dura, justo me estaba apretando un poco para que la cabeza se ponga bien lustrosa y colorada, y ella justo abre la puerta y entra de una, me mira, se queda quieta, parada, mirando, yo claro tratando de taparme pero ella en vez de irse se me queda sermoneando

-MÁMA NO MIRES, COMO ENTRÁS ASÍ
-Ignacio, que te creés que es esta casa? Sos loco, vos?
-MAMÁA SALI DESPUÉS HABLAMOS PERO… – y era re dificil porque mientras ella me hablaba pavadas yo no sabía que hacer, para poder subirme los pantalones le tenia que mostrar de nuevo la verga que la seguia teniendo re parada, y taparme con las piernas tampoco tapaba del todo, asi que ella sermoneándome me estaba mirando igual y yo me mería de vergüenza

-Mirá Ignacio, en esta casa te contenés. Esto lo voy a hablar con tu padre
-NOOO Maa por favorr…

Y se fue.

Al final, mi padre habló en privado conmigo. Me dijo que me pajeara en el baño, y que si mi mamá me preguntaba, me había hablado de mal que hice y me habia castigado. El asunto pasó pero yo me quedé resentido con mi madre, humillado…

y empecé a fantasear con darle un castigo a la hija de puta.

A partir de entonces empecé a fantasear con mi vieja. A pajearme todos los dias, tres veces al día, pensando en ella. A veces, cuando ni mi papá ni mi mamá estaban, y encontraba en el lavadero unas bombachas o unos corpiños usados, me pajeaba oliendolos, adivinando el olor de las tetas de mi madre, y el olor de su concha y de su culo en los bombachas.

En fin, todavía uds no saben lo buena que está mi vieja.

No es joven, se llama Clara, todos le dicen Clarita, tiene 52 años, pero se mantiene muy linda de cara, es una morocha con unas tetas muy grandes, y un poco de pancita. Y que culo. Bien grande. No saben como fantaseo con abrirle los cachetes del culo a mi madre, quiero verle el agujero del ano que yo no sé, no creo que mi padre le entre por el culo, no creo que ni se la coja ya ese viejo de mierda, pero bueno, en fin, el caso es que es una señora que se mantiene muy bien, ni muy alta ni muy baja y de carnes generosas, digamos.

Bueno, cuestión que van pasando los meses, a mi en el colegio me iba cada vez peor, la verdad es que estaba todo el día pensando en pajearme, imaginando historias, todas masomenos calientes, calculando eso si que no se me pare la pija en el aula, y si llegaba a pasar, que sea lejos de los recreos, no sea cosa de tener que levantarse y quedar expuesto.

Un día me tuve que agarrar a piñas con un compañero. Por nada, porque no se que le dijeron que dije y bueno, hubo que pelear, no tuve opción, y ese día me castigaron, y como estaba realmente furioso, en una que pude me escapé por la ventana, y me fui a mi casa.

Ni bien entro, llamo a mi madre, sabiendo que a media mañana es la que está en mi casa ya que mi padre está fuera trabajando.

-¿Má, estás en casa? – Y como escucho un ruido en la cocina entro y veo a mi vieja desnuda vistiéndose, y a un tipo subioendose los pantalones.

-¿¿¿!!MAMÁ QUE HACÉS??!!!

El tipo casi sin vestirse se fue yendo hacia la puerta – Hablamos Clarita, chau – Se rajó de una.

Mi madre se puso el vestido y me dice

-Sentate Nachito, vamos a hablar

-¿Vamos a hablar de que? ¡Te lo estabas cogiendo!

-Bueno, eso es algo que no es para vos, no es cosa tuya. Vos no sabés como es mi relación con tu padre, así que te digo, de esto ni una palabra.

-Na, ¿que ni una palabra? ¿Vos no te acordás el día que entraste a MI cuarto? ¿Y que fuiste y le contaste a papá? YO VOY A HACER LO MISMO, TE JURO.

-NO! IGNACIO POR FAVOR… TE PIDO… POR FAVOR…

-Bueno. Vamos a hacer algo, te acordás de ese día? ¿Que vos me sermoneabas y yo estaba desnudo y vos me hablabas pero tambien me mirabas? Bueno, sacate el vestido, quiero que sientas lo que yo sentí ese día.

Mi vieja me miró, incrédula de lo que le pedía, estuvo a punto de decirme algo, pero se calló. Miró al piso y se sacó el vestido. No llevaba copiño. sus grandes tetas quedaron desnudas.

-La bombacha también

Y se sacó la bombacha.

Yo me acerque y saque la verga, bien dura, y tomándole la mano le dije

-Agarrala y pajeame.

Y se dejó llevar la mano, yo le ayudaba, apretandole la mano para que agarre mi verga, y pajeandome con su mano, y con la mano que tenía libre le amasaba las tetas.

Escriban comentarios de como quieren que siga el relato, y lo continuaré. Saludos

Ignacio, El chantajista hijo de puta

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Mi madre paso a ser mi mujer (8)

Después de aquella tremenda follada nos quedamos los tres recuperándonos, mi madre no se movía recostada boca abajo encima de su padre, rezumando leche de su coño y del culo, los dos dilatados, pero sobre todo el coño. Mi abuelo la acariciaba tiernamente.

– Mi nenita…¡qué buena hembra y puta me has salido, hija! Estoy orgulloso de ti…

– Ummm papá…qué bien que estés orgulloso…me habéis dejado como nunca he estado…¿os lo habéis pasado bien?…¿he sido lo bastante buena puta?

– La mejor, dudo que haya otra hija y madre tan putaza como tú. ¿No te parece, nieto?

– Desde luego, abuelo – me incliné a besar la espalda y el cuello de mi madre – Ninguna tan golfa y guarra. Me gusta que seas mi madre, mi madre y mi puta. Y la puta de tu padre – le di la vuelta y la bese los pechos suavemente y luego la boca – y me vas a dar una hija de tu vientre de hembra, mamá. Lo has dicho. El mes que viene, sin tomar nada, y tu padre será testigo que te preño.

– Ufff hijo…es muy…fuerte… -miró a su padre – ¿papá, tú crees que debo?

-Claro que sí nenita –la acariciaba suave mientras yo le besaba el vientre – Tienes que parirle una criaturita a tu chico, nadie mejor que su mamá. Pero confieso que me gustaría ayudar, también a mi me encantaría que me parieras un bebé. Y con lo preciosa que te pones embarazada.

– Al mes que viene te preñamos mamá. Te enlechamos hasta que prenda tu vientre con nuestro esperma. Nos tiramos la puta, abuelo, y le metemos toda la leche en su coño. Un bebé de su padre y de su hijo. Compartimos puta y compartiremos bebé.

– Me tengo que ir –dijo mi madre – he quedado con…mi marido- se empezó a mover –ufff un bebé vuestro…de los dos…

No me importaba que mi abuelo también pudiera preñarla, yo sabía que me la tiraría a diario y que mi leche sería la que la preñaría, pero también tenia su morbo. Por supuesto, también mi padre debería follarla o, si no, no podría creer que era suyo.

Cuando nos duchamos y vestimos, mi madre quedó como si no hubiera pasado nada, excepto por lo que decía de tener dolorido el coño, el culo y las tetas. Se marchó y después convencí a mi abuelo que no alquilara el apartamento, que nos lo quedáramos para follar y preñar a mi madre y que, además, yo le traería otra puta casada para que nos la folláramos. Le convencí para que pusiera un espejo semiopaco entre la habitación de dormir y el cuartucho pequeño contiguo, de esos que parecen un espejo por un lado pero que se puede ver desde el otro. Morbo asegurado. Le pedí una llave para mis otras cosas y accedió encantado.

Pensé en dedicarme a Sara, me gustaba la idea del contraste con mi madre. Pilar quería atención también, así que de vez en cuando la jodía con humillación, pero quería algo nuevo, quería preparar que Pilar hiciera de mi puta con otros, ella deseaba lo más sucio y le prepararía una buena sesión, ahora que disponía del apartamento de mi abuelo.

Pero lo posponía porque quería tirarme a Sara. Ultimamente había ganado su confianza, con paciencia y mano izquierda, sin demostrar interés sexual, solo intelectual y emotivo con ella, así que iba a menudo a estudiar a su casa y ayudarla con las mates, que era su pesadilla. No avanzábamos demasiado porque el profe de mates era un cabrón y la puteaba bastante, así que se me ocurrió algo.

El profe de mates tenia unos treinta y bastantes, casado, , y siempre iba salido, miraba a las chicas con lascivia, no debía ir bien follado, o nada, vaya. Sabía a qué bares iba y un día me hice el encontradizo, le invité a una birra, Charlando le saqué el tema de Sara. No le caía bien por ir tan estirada y distante, pero le insistí, le dije que me gustaba la chica y que podía hacerme el favor de preguntarle cosas que yo le había explicado antes y así me facilitaba la cosa. ¿Y yo qué gano? Me dijo. Aquí quería llegar.

Le dije que yo podía conseguirle una tarde con una mujer casada, una buena putita con ganas y que podría estar con ella y divertirse.

-Eres un cabrón – me dijo

– Sí, y tengo una putita casada preciosa que usted puede disfrutar.

Se lo pensaba, me dijo. Pero no se lo pensó mucho, al poco me dijo que podía estar de acuerdo pero que tenía que ser con mucha discreción. Le aseguré y le di los detalles. ¿Cuándo?, me dijo. Cuanto antes, mañana le digo algo.

En casa llamé a Pilar. Estaba con su marido.

-Está bien, escucha puta, le dices a tu marido que te ha llamado una amiga y no digas gran cosa, furcia.

– Sí, de acuerdo.

– He encontrado un tipo que te va a follar para mi. Quiero que me haga un favor y a cambio le ofrezco tu cuerpo de puta para que se satisfaga. Eres mi puta y vas a ser prostituta. Te va a joder como quiera para mi, pero llevarás la cara cubierta para que no te reconozca. Yo estaré mirando cómo lo haces y si lo haces bien, después te joderé yo. ¿Te va bien mañana por la tarde? –hubo un silencio pero la oí suspirar

– Mañana…sí, pero nos llamamos por la mañana

– Claro que sí puta, te llamo y quedamos, pero ahora le diré que se prepare para tirarse una puta mañana. Te gusta que te follen como una ramera…

– SSí, si, vale…llámame mañana, …Asun. – engañando a su marido. Noté su excitación.

Todo arreglado. Llamé al profe y se lo dije.

– Mañana, profe, por la tarde. La señora y yo estaremos esperándole. Por supuesto, primero le mostraré a ver si le gusta la chica, si no, tan amigos. Pero le gustará. Ella llevará la cara tapada, por si usted quiere también. Ok. Por supuesto, lo de Sara si queda contento, sí.

Por la mañana fui a comprar algunas cosillas, un par de capuchas, ajustadas, de esas que usan los fetichistas, para tapar los ojos y la cabeza, pero dejando al descubierto la boca y la nariz, un collar y una correa y una capa para Pilar, corta.

Llamé a Pilar.

– ¿preparada, putita? Esta tarde vas a tener sexo sucio, de ramera y después te joderé yo.

– Ufff, si, pero estoy un poco nerviosa…no sé si lo haré bien…

– Tranquila, putita, yo estaré allí, solo tienes que dejarte llevar, comer rabo, dejarle que disfrute de tus tetas y abrirte para que te joda, y eso sabes hacerlo, incluso si quiere darte por el culo. Y luego me gustará joderte yo, recién follada por otro, mi ramerita. Y de vuelta a casa con tu maridito.

Quedé con ella media hora antes, tenía que prepararla. Llegó vestida como siempre, sin sensualidad, de señora. Le morreé con suavidad.

-Quiero verte follar, putita, y a ti también te gustará.

– Uffff, estoy nerviosa…no lo he hecho nunca…

– Tienes que recuperar el tiempo perdido. Has de follar con muchos. Este es solo el primero. Van a meterte mucho cipote, Pilar, te lo prometo, acabarás siendo una experta en pollas.

– Ooohhh, qué sucio y obsceno…y cómo sabes excitarme…experta en pollas…pero…me siento nerviosa…

-Nadie sabrá que eres tú. Libérate de Pilar, sólo eres una hembra caliente en busca de rabo, tu cuerpo ha de pasar por muchas manos, has de gozar de muchos machos, por cierto, tu nombre será Putette.

-Putette – la llevé al dormitorio – mi nombre…

– Sí, un toque chic francés da mucho morbillo. Desnúdate, Putette.

Le puse el collar y la correílla, la caperuza y la capa, que le quedaba justo a medio muslo, dejando ver sus piernas. Le pinté los labios de rojo intenso, como la capa y le mostré en el espejo.

-Estás preciosa, una puta preciosa, Putette. – Yo ya tenía la polla dura de verla, así que me acerqué por detrás y la incliné – Ahora eres Putette, una puta que quiere rabo – me saqué la polla y se la puse a la entrada del coño – quieres que te jodan sin parar, solo deseas eso, joder y mamar pollas…

-Siiii, soy Putette, una puta que quiere rabo…quiero que me jodan como una guarra…

-Una perra.

– Una perra, tu perra –oirselo decir me la ponía durísima.

– Vas a ser mi prostituta, Putette. Cobraré por que se lo pase bien con tu cuerpo. Házselo bien, déjale seco de leche, esmérate y déjame en buen lugar, que quede contento de mi puta. Sé que disfrutarás mucho, es lo que necesitas.

-Quiero ser tu prostituta…uffff…cobraras por mi, voy a joder para ti, usada como una vulgar zorra…me esforzaré para que quede contento de tu puta

-Así me gusta, calentorra – le metí el rabo de un golpe, cuanto más caliente esté, mejor será, pensé – toma rabo, cerda. Antes y después de tu cliente te voy a joder yo. Voy a venderte como una mercancía.

-AAAAAAaaah siiiiiiiii..dame rabo…soy una cerda…una perra. Joderé para ti….le dejaré sin leche…..soy tu puta…siiiii….aaaah siiii

– Ya es suficiente – se la saqué y me la guardé –al final más rabo del bueno, después que se te haya calzado ese tipo. Quédate aquí hasta que te venga a buscar para ofrecerte.

Al poco llamó el profe y le abrí. Estaba un poco nervioso. Le ofrecí un whisky para que se calmara, pero no quiso sentarse en el sofá, se quedó de pie.

– Voy a buscar a la señora, a ver si le gusta profe – le ofrecí la otra capucha – por si no quiere que le conozcan – dudó pero se la puso.

-Me veo un poco ridículo, pero me la quedo.

Fui a por Pilar, Putette, la besé, estaba nerviosa, sentada en el borde de la cama.

– No sé si voy a poder…estoy nerviosa…me da una vergüenza tremenda…- la acaricié

– Tranquila, nadie va saber quién eres, sólo sabrá de tu cuerpo, una puta para joder. Hoy vas a ser una mujer nueva, una verdadera puta. Es lo que has deseado, vas a irte a casa habiendo realizado un sueño, y solo es el primero de los muchos a los que te entregaré, recuperaras el tiempo perdido, van a meterte pollas y más pollas, y serás una tragaleches, una experta en el sabor de leche de macho.

– Ufff , ….una puta…tragaleches…- dicho por ella sonaba mucho más obsceno.

– Una experta comepollas, un coño tragarrabos, una perra callejera…una furcia dada por el culo…tu primer cliente te espera…

– Ufffffff…una comepollas…furcia…perra…dada por el culo…mi…cliente…ufffff

– Y después te preñaré yo, si no lo estás ya…y le darás un nuevo hijo a tu marido…- ya estaba convencida y calentita, cogí la correa, la saqué fuera y se la mostré, delante de él. El tio se quedó con la boca abierta, repasándola con la mirada, y deteniéndose en las piernas, lo demás lo tapaba la capa.

– Aquí la tiene, profe, ¿es de su gusto la hembra? – él estaba atónito, desde luego le había impresionado esa puesta en escena – tiene buenas piernas – seguía sin decir nada – ¿no le apetece profe? Tiene la piel fina y cuidada – me puse detrás de ella y le abrí la capa – mire lo que hay, ¿es lo bastante buena para jodérsela, profe? Mire qué curvas, la cintura y las caderas de hembra ya hecha, el vientre liso, las peras blanditas, y…su coño bien peladito para comérselo y meterle bien a gusto el rabo. ¿La quiere, profe? Ella está deseando que se la folle.

El tipo bebió lo que le quedaba en el vaso de un golpe. Tenía la boca seca.

– Joder, eres un verdadero cabronazo. Pero ¿cómo te lo haces para tener una …mujer así? No debe ser muy legal…o es que es una …profesional.

– Estoy aquí porque quiero – dijo Pilar – y me gusta…. Soy una mujer casada y es la primera vez que hago esto, solo me ha tocado mi marido y éste…cabrón…quisiera gustarle lo bastante para que me follara…me gustaría mucho.

– ¿Cómo te llamas?

– Putette, me llamo Putette.

– ¿Se la queda, profe? Le aseguro que es una delicia retozar con una hembra, no una nena, tan caliente y sumisa, tóquela, profe, compruebe la calidad de lo que tiene – alargó la mano y le tocó una teta, agarrándola, ella suspiró, nunca se había sentido así, un desconocido sobándola, comprobando la textura de sus tetas, el profe ya dedicaba las dos manos a sus dos peras – fóllesela, profe, es suya.

– Estás buenísima. ¿quieres follar conmigo, en serio? …¿Haces mamadas…Putette?

– Gracias, sí, si le apetece follarme, estaré contenta. Hago lo que puedo, como mejor sé, espero que le guste como hago las mamadas…

– Le gusta mamar polla y traga la leche, profe. ¿Es cierto o no, Putette? – el tio la estaba sobando entera, la vi excitada de ser tratada de puta – el profe quiere oírte – ella mantenía la mirada baja mientras era sobada por primera vez como una puta –has venido a joder.

– Sí, me gusta …mamar polla…trago la leche… solo he tragado la tuya. Sí, he venido a joder, pero no sé si sabré suficiente…aaaaaah – el profe le pellizcaba los pezones finos y largos

– Haz lo que el profe te diga – me dirigí al profe – ¿le gusta dar por el culo, profe?

– Ninguna tía se deja. No lo he conseguido aún ¿tú te dejas, Putette?

– ufff…si es lo que desea…

– ¿Qué, Putette? Dínoslo, si el profe quiere darte por el culo, ¿serás una puta complaciente?

– Me encantará satisfacerle y dejarle que me tome por el culo…

– Joder…¿dónde me la follo, cabrón? – le indiqué la puerta del dormitorio y le di la correa, el la cogió y se la llevó. Yo me fui al cuartito de al lado para verlo bien a través del espejo que mi abuelo había instalado. Antes de irse, cogi a Pilar y le di un morreo,

– Pórtate bien, puta.

No fue uno de los mejores polvos que he visto, pero tenía mucho morbo. Y no sabían que yo estaba mirándolos.

Le quitó la capa dejándola desnuda y se lanzó sobre ella en la cama comiéndole las tetas y después comiéndole el coño, Pilar se fue calentando y gemía mucho. El tipo se sacó la polla y le dijo:

– Me gustaría que me chuparas la polla, Putette, hasta que me corra en tu boca – ella se sentó en el borde de la cama y se amorró a su polla, quedaba él de espaldas a donde yo estaba pero le oía resoplar – joder, joder, que bien la chupas…sigue, sigue …hasta que me corra….nadie me ha comido la polla hasta el final…dios y qué buena estás…así que casada, ¿eh?…me gusta…tu marido es un cornudo…uuuuuhh…sigue chupándomela zorra…así…chupa, chúpame la polla, guarra…me gusta joderme la mujer de un cornudo…ufffff..y vaya cornudo…joderrrr…te vas a tragar mi lefada…estoy a mil Putette, toma leche , tomaaaaaa, tragaaaaaaaaaaa, joder, joder, siiiiiiiiiii,…te la estás tragando…cerda…guarra…te tragas mi leche… joder qué bueno…joder…- yo veía como el profe menaba la cadera dándole rabo a Pilar en la boca y suponiendo que Pilar recibía leche de otro macho en la boca y tragaba, imaginaba lo puta que se sentía y sabía lo caliente que le estaba poniendo.

El profe se apartó y se dejó caer en la cama boca arriba. Vi su polla morcillona, una polla tipo porra, con un glande muy gordo pero corta y vi a Pilar acabando de tragar su leche.

– Te la has tragado toda, joderrr. Es la primera vez que me lo hacen, joder, qué gusto. Y qué buenas estás, es increíble que me pase esto. A las tías les da asco la leche.

– Me alegro que le haya gustado mi mamada. No tengo mucha práctica, pero no me da asco. Me ha gustado conseguir que eyaculara y me ha gustado tragarme su leche. Me he excitado. Es la primera vez que se la chupo a un hombre que no sea Roger y no sabía si le podía satisfacer.

– Uffff…te ha excitado …joderrrr…te ha excitado chuparme la polla…¿De verdad estás casada? ¿Y tu marido? ¿No sabe nada?

– Sí, estoy casada hace bastantes años. No, mi marido no sabe nada de esto. Uffff, no puede ni imaginárselo…

– ¿Y qué relación tienes con Roger? Es muy joven para ti, tu eres una mujer madurita…Putette, y estás buenísima…dios…

– Me gusta vivir el sexo con él. Me está convirtiendo en una puta…su puta…sí, es muy joven…es muy perverso…gracias por el halago…exagera…pero me gusta… -el profe la estiró a su lado y le comenzó a magrear las tetas y el cuerpo entero –ummmm, ¿le gusta mi cuerpo?

– Me encantas…me pones burro de nuevo…me gusta oírte ¿vas a querer que te folle?

– OOh, sí, sí, por favor, fólleme

-Ufff me gustan tus tetas de pera…y tus pezones tan largos…quieres ponerte a 4 patas que te cuelguen…uffff…encima de mi cara…menéalas…por favor…siiiiii…joder…golpéame en la cara con ellas…aaaahhh…joder Putette…cómo te cuelgan…quiero mamar….asi…bájalas a la boca, dame teta…– Pilar estaba disfrutando, sin duda, el `profe no se había movido, boca arriba, y Pilar a 4 patas balanceando sus tetas y metiéndoselas en la boca. El profe se las mamaba con ganas y su polla iba endureciéndose – ummmm qué rica teta…Putette…háblame…qué buenos pezones…

-Aaaaah qué gusto como mama de mis pechos…me da placer darle de mamar con las tetas colgando…como una perrita…oooh cómo chupa…me excita usted…mucho… mmmmmmmmmmm…mamándome…tome teta…- realmente Pilar aguantaba bien las chupadas del profe sin quejarse de dolor.

El profe abandonó esa postura, pero dejó a Pilar 4 patas, para desnudarse del todo. Se tumbó de nuevo boca arriba y le pidió a Pilar:

– Ponte de pie a horcajadas sobre mi…Putette…enséñame bien tu coño abierta – Cuando vi a Pilar abierta obscenamente de piernas sobre el profe no pude por menos que recordar su estatus familiar y social –uffff qué coño … que buen coño…al final de estas piernas tan preciosas…- le acariciaba las piernas con golosería – qué voy a hacer con ese coño…dime Putette…

– JODERSELO, meterme su gorda polla…darme rabo… – de esposa modelo a putaza en un momento.

– Y hacer cornudo a tu marido…ummmm joderme la mujer de otro…ponme ese chocho en la boca… -Pilar se arodilló a horcajadas y le metió el coño en la boca, moviéndolo como una buena calentorra.

– UUUUuuuuaaa siiii, cómame el chocho antes de joderlo…ummmmmsiii, haga cornudo a mi marido…fóllese su esposa….volveré a casa con mi marido bien follada por usted…qué guarra me está poniendo…que bien me lo come….

Había llegado el momento, así que Pilar le puso uno de los condones que había en la mesilla y con un movimiento de pelvis se clavó en su polla, los dso gimiendo y jadeando como animales.

-Siiiii, que bien me jode…..más…

-Toma rabo Putette….toma…..-la atrajo hacia sí y la abrazó fuertemente mientras le daba polla y ella danzaba gimiendo –bésame…- se morreaban hasta que él no pudo más y se corrió – te jodo, Putette tomaaaaaaaa –ella se corrió o lo hizo ver y acabaron los dos desparramados en la cama – Joder….es el mejor polvo que he tenido, Putette

-Uffff ha sido fantástico, que bien me ha follado usted…me he corrido mucho…

Finalmente, después de unas pocas frases más, él se vistió.

-¿No te vistes Putette?

-No, me quedo aquí. Roger me ha dicho que vendrá a follar a su puta.

– Para verte de nuevo…supongo que hablar con Roger.

– Sí.

Cuando salió yo ya estaba fuera, esperándole, haciendo que leía mientras escuchaba música.

-¿Qué tal mi Putette, profe? ¿ A que es una maravilla?

– Eres un auténtico cabronazo, vaya tía, que polvazo.

-A partir de mañana le iré pasando lo que voy haciendo con Sara para que le pregunte lo que se sepa.

-Ok. Si te la tiras…tendrás que dejarme otra vez a Putette.

– De acuerdo profe. ¿La mama bien eh?

– De muerte.

Ya había conseguido mi primer objetivo, pronto caería Sara. Pero en ese momento estaba muy caliente, asi que entré a joder a mi puta con el rabo ya duro .Me desnudé en un momento. Ella me sonrió y se quitó la caperuza.

– Vengo a dar por el culo a mi ramera. ¿Has sido buena puta? – le dije de pie, mirándola. Ella vino hacia mi a 4 patas por la cama – ¿has dejado satisfecho a tu cliente?

– He sido buena puta. Ha eyaculado dos veces. Mmmmmmm que hermosa polla tienes…¿me dejas que te la chupe un poco? – le acaricié la cabeza y se la llevé a la `punta de mi polla.

-Come rabo, zorra. Te has merecido una ración de mi polla en la boca y en el culo, premio por tu inicio de prostituta – dios qué morbo me daba que me chupara la polla – hueles a puta recién follada…eres una verdadera guarra…cada dia comes mejor la polla…para…date la vuelta y dime…- se puso de espaldas bien abierta.

-Uffffff, dame por el culo…soy una prostituta…una vulgar puta… – le enfilé el rabo en el culo y empecé a penetrarla – aaaaaaaaaaaahh qué gorda…siiii…

– ¿Qué has hecho con el cliente, vulgar zorra? – empujé más

– AAaaaaaah…le he chupado la polla hasta el final y me he tragado su leche…

– Prostituta tragalefas. ¿Te ha gustado? ¿Qué más? –le estaba dando fuerte en el culo.

-AAAAAhhh…me ha gustado…siiiii…dame por el culo…me ha mamado las tetas y el coño…me excitaba…ser una puta…ooooh por dios…que dura la tienes…qué gustooo…y me ha follado, me la ha metido en el chocho, me ha empalado….por dios qué puta he sido….me ha jodido un desconocido…y gozaba…siiii si, sigue…

-Puta rastrera…te acuestas con cualquiera…voy a hacer de tu potorro uno de los mas follados del planeta…toma por el culo puta….

– AAAAAAAAAAAAAAAhhh siiiii, mi chocho de puta…muchos….que me follen…dame más que me corroooooooooooo…dale a tu prostitaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa….

Me corrí en su culo y ella tuvo esa cadena de orgasmos que no acababa nunca…Fue un dia memorable.

Por supuesto, a partir de ese día las cosas empezaron a irle bien en mates a Sara. Estaba encantada, lo atribuía a mi buen hacer como enseñante y me pedía mucho más que la explicara en su casa y le diera clase. Y yo encantado, porque cada vez estaba más rato con ella y además se iba entusiasmando conmigo.

Le daba las clases en su habitación, cada vez me costaba más disimular mi deseo y hasta mis erecciones, junto a ella, con esas falditas cortas y esas buenas tetas. Ella me trataba como un amigo de confianza. Un día estaba especialmente sexy, muy corta y con escote. Me puso a mil. Me dolía la polla dentro del pantalón, así que aproveché un momento que ella salió, su padre la había llamado al salón para no sé qué cosa, para estirarme en su cama y colocarme la polla bien, pero aún así los tejanos me oprimían y me los desabroché, ufff un alivio, calculé mal el tiempo y entró ella de repente, pillándome con mi hermosura liberada, saliéndome media polla por encima de la goma del gayumbo. Por supuesto, se quedó parada con la vista fija en mi polla, hice que me avergonzaba y me la tapé rápidamente con la camisa.

– Lo siento Sara, pero es que los pantalones me oprimían y no pensaba que volverías tan pronto. Necesitaba un poco de libertad – hasta me sonrojé y todo

-Joder, tío, qué susto – ella también estaba sonrojada, pero no en vano había estado trabajándome la relación con ella en el plano de la amistad y el buen rollo, no se enfadó ni se mosqueó – no me lo esperaba…y es…tan…grande…no me extraña que te apriete…

-Bueno…es una erección potente sí. Espontánea, no la puedo controlar – mentí. Sentado en su cama, intentaba sin éxito abrocharme- ufff no puedo…

– Y ¿te dura mucho…así?

-Ufff Sara, sí, hasta que…joder me estás sonrojando…

– Somos colegas….puedes sincerarte…no hay problema…

-Joder Sara…somos colegas sí…bueno…se me pasa si eyaculo….claro…pero me da vergüenza…eres una chica…y …bueno…eres guapa…

-Bah, no seas tonto…a ver…déjamela ver otra vez, no te de vergüenza…- si la tenía dura, esas palabras me la pusieron aún más, pero no me hice de rogar. Me estiré de nuevo y la dejé al aire, y esta vez entera –joder tío…no había visto una polla así nunca.

– Bah, es normal…¿Has visto muchas?

– Sí…bueno…no…alguna…-se sonrojó.

– ¿De cerca? ¿Al natural?

-Uffff, no, sólo alguna…

-Ufff esto no baja, Sara…no sé qué hacer….tendré que irme…

-¿A dónde….vas a ir así?

-Pues a ver a alguna mujer, te estoy incomodando…

– no…no…pero….joder…¿y no te puedes masturbar?

– No tía, prefiero que se baje sola o ir a ver a alguna tía que me lo resuelva.

– Y…¿cómo te lo …resuelven?

– Ya sabes…jodiendo o con una mamada…tú debes saberlo también…seguro que se la has mamado a algún noviete. – Se me estaba poniendo de hierro forjado hablando con ella y yo con mi polla al aire, que ella no podía resistir mirarla a manudo.

– Sí…sí, claro…por supuesto…vaya…nn-o. No he tenido nunca novietes así, qué va.

– De hecho, no te he conocido ninguno, no, en estos años, Igual es que no te van los tíos.

-¿C-omo? Sí que me van…

– No pasa nada, Sara, somos colegas, igual te van más las tías…-enrojeció de golpe – o a lo mejor es que no lo sabes bien, igual deberías probar. Un tío y una tía, así lo sabrías…

– Pero…qué dices…no… -estaba como un tomate y atrapada – no sé…

– Estas hecha un lío. No te preocupes, ya te ayudaré, que para estamos los colegas –entonces se sentó a mi lado en la cama y se puso a llorar.

Reconoció que sí, que no sabía qué hacer, miraba las chicas y le gustaban, pero no se atrevía nunca a nada por miedo, y lo pasaba muy mal. Pero reconoció que los chicos no le disgustaban aunque les tenía miedo, siempre con ganas de follar y ella sin saber si le gustaba o no. Se me quedó mirando con los ojos llorosos.

– Nunca se lo he dicho a nadie esto, lo he llevado siempre oculto, pero tú eres diferente.

Me incorporé y la acaricié. Sonreí.

-No te preocupes Sara. ¿A que ahora te sientes mejor? Yo te ayudaré colega, para que sepas qué te gusta. Conseguiré que estés con una chica a ver si te gusta, sin compromiso, ya verás, tranquila, y con lo de los chicos, pues con toda libertad y sin miedo – me volví a echar hacia atrás – te estás muriendo de ganas de tocarme la polla, puedes probar con toda libertad que no saltaré a violarte, relajada, agárramela.

– SSi… me apetece…pero…confío en ti mucho…- por fin había llegado el día, casi me corro cuando su mano me agarró el cipote – ufff qué dura…me gusta…-la acariciaba torpemente – es…la primera vez que toco una…

– Se hace así Sara – la enseñé a mover la mano –ummmmm qué placer Sara. ¿Te está gustando?

-Ufff si….me está gustando…¿puedo tocarte los huevos? Ufff…tengo mucha curiosidad – le llevé la mano a mis huevos y le dije que con la otra siguiera moviéndome la polla, al cambiar de posición y sentarse en la cama para llegar con las dos manos, quedó sentada con las rodillas separadas, con su faldita corta me dejo a la vista su tanga blanco y detras estaba su coño virgen – ufff …qué duros…me los imaginaba blandos…

-Los tengo llenos de esperma, Sara…

– Me apetece ver salir el semen …

Era inexperta pero estaba dándome un morbo y un placer enorme.

– Sara…si te apetece chupármela…puedes…

– ummm n-no se…

-Ya te avisaré cuando vaya a eyacular, descuida, así sabrás lo que es una mamada – no tuve que forzarla, no, solo apoyé la mano en su cabeza y ella bajó y se metió la polla en la boca, diosss, aunque no se la metía entera, notaba su lengua, mamaba succionando el glande –Ufff Sara…

– ¿No te lo hago bien? – se quedó mirándome con la polla agarrada, la boca a unos centímetros del glande

-Sí, Sara, me la mamas muy bien… pero no te sientas obligada…¿te está agradando?

– Estoy muy a gusto…mi primera mamada…es mejor de lo que pensaba… – se volvió a amorrar demostrando que estaba encantada, y con su mano me magreaba los huevos, le fascinaban, yo estaba aguantando la corrida, tanto tiempo trabajándomela y ahora quería alargarlo lo más posible –¿ te…la han mamado muchas tías?

– Ufff, sí Sara, bastantes…pero tú lo haces muy bien…

– Me está gustando mucho…dime todo lo que puedo hacer…lo que hacen otras tías…

– Pues…mejor será si te quitas la camisa…me gustaría verte las tetas…si quieres, claro…

– Sí –dicho y hecho, se quitó la camisa y el sujetador, mostrándome una par de buenas tetas, tipo melones, firmes y rotundas, con un pezón pequeño, pero tieso – ¿te gustan? Debes haber visto montones…es la primera vez que las enseño así…pensaba que me daría más vergüenza…pero me gusta…

– Me encantan, son preciosas, Sara… -tenía la polla a reventar

– Déjame seguir mamándote la polla…¿así te lo hacen las otras tías? –y se amorró golosamente.

– A las otras les sobo las tetas mientras Sara… -Paró un momento sólo para decirme:

– Sóbamelas…- y siguió mamándome. Por supuesto le metí mano y ella comenzó a gemir y a mamar con más ritmo, señal que se estaba excitando. Notaba que me presionaba más los huevos cuando le tiraba de los pezones…hasta el punto que no pude más

– No tardaré en correrme Sara…dios que buena mamada….te voy a soltar mi lechada….

– Ummmm quiero ver la leche saliendo…no he visto nunca semen…

Fue una corrida gloriosa, echándole mi leche a chorros, no se esperaba que saliera tan fuerte y la salpiqué la cara y las tetas.

– AAAAAAAAAAh, mi leche para ti Sara…..diooosss siiiiiiii

-Quiero probarla –antes de que acabara se la metió en la boca y le solté los últimos chorros dentro. Casi me muero del placer. Era más de lo que había soñado, Sara tragando mi leche…y hasta que acabé del todo.

– Uffff Sara….vaya mamada…qué placer…

– UMmmmm qué blanca es la leche…y está buena…me ha gustado…¿no te ha molestado que me la tragara? Ufffff no he podido resistirlo…

– Ha sido de lo mejor Sara…y me encanta que lo hayas disfrutado…

– Me ha sorprendido lo que me gusta…mi primera mamada…

– Seguro que te has quedado caliente…excitada…colega.

-Uff sí…pero no te preocupes, ya se me pasará…

-Puedo hacer algo por ti, Sara, déjame…

-¿Q-qué me vas a hacer?

– Comerte el chocho, colega, es justo que te devuelva la mamada…si no te gusta sólo tienes que decírmelo y paro…pero te has de quitar la calentura… -le puse estirada en la cama con las piernas colgando y me arrodillé –primero voy a quitarte las braguitas.

– Uffff…es que…me da vergüenza…

-No seas tonta mujer, que he visto muchos chochos y me he comido unos cuantos ya…-le bajé el tanga y vi su coño totalmente rasurado –ummmmmm qué bien lo tienes…peladito…

-Ufffff, qué vergüenza….es que…me gusta verme así…

– Mucho mejor Sara –le separé los muslos y contemplé el espectáculo de un chocho muy carnoso y voluptuoso – con calma, colega, ya verás como te gusta… le acaricié los muslos mientras la abría más y pronto le besé el coño, ella gimió fuerte – ¿paro?

-N-nooo, sigue sigue…colega – me coloqué las piernas suyas encima de mis hombros y me sumergí en aquel coño virgen, con un fuerte olor de hembra en celo, receptiva…-oooooooohh, ufffffff me gusta…si…sí…

Me dediqué a comérmelo con ganas pero suavemente, lamiéndolo bien, encontré el clítoris y se lo lamí, ella dio un gritito, se estaba poniendo a mil, empezó a mojar todo, alargué las manos a sobarle als tetas a la vez y ella no pudo aguantarse de menear su coño contra mi boca mientras gemía fuerte.

-Sí, sí…oooooooh qué bueno…sí, si…cómeme el chocho…-le agarré bien las tetas y le dí un empujón con la lengua dentro del coño, follandomela con la lengua –aaaaaaaaaaaaaaaaaah, joderr, qué gustoooo…si si….me voy a correr… siiiiiiiiiiiii sigue siiiii

Un orgasmo de escándalo, creo que se entero todo el vecindario y, por supuesto, su padre, que para más morbazo, estaba en el salón de casa. Me encantó su sabor, y la cantidad de flujo que me llenó la cara.

Repentinamente se quedó como muerta, solo unos segundos. Me tumbé a su lado.

-¿Todo bien, colega?

-Ufff, en mi vida…me he corrido como hoy…joder…no sabía…ufff qué bueno…siempre pensaba que esto se hace cuando te enamoras y tal…pero ufff qué buen colega eres…uff estoy empapada.

– Sí, ya me he dado cuenta – sonreí – Tu primera mamada y tu primera comida de coño –ella ni se movía, seguía tumbada con las piernas abiertas – te ha gustado…

– Muchísimo…increíble…¿y a ti? ¿te gusta…comer… coños?

– Me encanta, Sara, me he comido unos cuantos. Pero el tuyo me ha gustado mucho más que otros…es precioso y tiene un sabor que ummmm…Me alegro mucho de haberte ayudado, como colega, y hacer por ti lo que pueda… – me levanté y me puse de pie frente a ella – estás buenísima colega, te lo digo yo…- ella cerró los muslos, avergonzada. – ¿no te gusta que te vea ese chocho que me acabo de comer?

– Es que me da vergüenza estar así delante de ti, no he estado nunca…

– Jajaja, guárdate la vergüenza y el pudor para cuando tengas novio o marido, yo soy tu colega, conmigo no tienes que tener nada de vergüenza…como yo tampoco la tengo contigo… – me señalé la polla que me salía por la bragueta abierta – por cierto, me tienes que dejar trabajarte un poco esas tetas, ya verás que son muy sensibles…

– Sí, eso ya lo sé…

– Coño colega, ¿ las tetas sí que te las han comido?

-No…comido no…pero ufff…me las soba…mucho…-me miró fijo – no creo que esté bien pero desde muy pequeña, cuando me empezaron a crecer,…yo creía que era por cariño…de todas maneras no hace más.

– ¡Coño! ¿Quién….? Ah, joder, ¿ tu padre?

-Sí. A veces mientras vemos la tele por la noche… me decía que era para mantenerlas firmes…me hizo prometer que no se lo dijera a nadie…pero tú… hasta me ha acabado por gustar…pero no está bien…no es normal… – Joder, así que el tipo es perverso y se aprovechaba de su hija…le sobaba esas preciosas tetas.

– No te preocupes, Sara, es bastante habitual…no pasa nada…total…y si te gusta…

– Pero…¡es mi padre! Los padres no hacen eso…seguro que en tu casa no pasa…

– Bah, es mucho más normal de lo que piensas, Sara, no te preocupes… – Me estaba poniendo de nuevo excitado , la polla se ponía morcillona, me acerqué y le separé las rodillas – me gusta tu chocho, es una preciosidad…en mi casa…te confieso que le he sobado las tetas a mi madre…y me excito…- me toqué la polla – y ésta se me pone dura…¿tú no te excitas cuando te las soba?

– Uffff, qué natural parece todo contigo…con lo que me como la cabeza yo…sí, me excito y me mojo las bragas…luego me masturbo…¿tú también?

– Yo prefiero que me la coma.

– ¿Qué? ¿tu madre? – se incorporó y se quedó sentada, su faldita me tapó la vista del coño.

– Es que está muy buena…y sexy… ¿no te parece?

– Joder…sí, es muy guapa, mucho…ufff…- se quedó un poco callada – pero…qué fuerte ¿no? … -me senté a su lado y la senté en mis rodillas, mi polla contra su muslo, agarradita por la cintura, sus tetas tan cerca que sentía el olor – tu madre…

– Sí, le gusta chuparme la polla como a ti que tu padre te sobe las tetas…no es tan raro, a ti también te ha gustado chupármela …también me gusta sobarte las tetas – con la mano se las empecé a sobar suave. Mi polla se ponía dura.

– Roger…mmmm…voy a pedirte…no, mejor que no…-me miró- es…una cosa…no tienes por qué…

-Dime colega, sin secretos…lo que pueda hacer…

– Ufff…soy virgen…hazme el amor…si te apetece… – la polla me dio un salto

– ¿quieres que te folle, Sara? – por fin la tenía

– S-si…pero…si no quieres…

– Follarte como colega,

– Sí, como colega. Tengo ganas de ser como todas…

– Vale, te follaré como yo sé hacerlo Sara. Y serás ya una mujer bien follada…desnúdate del todo –en realidad solo tenía la faldita. Yo también me desnudé, de pie, me acerqué, ella me miró la polla sentada en la cama – chúpamela, anda, que te mueres de ganas…

– ufff, sí, lo sabes todo…ummmm – evidentemente le encantaba, y le fascinaban mis huevos- que gorda…

– Qué buena eres chupando polla…y te la vas a meter en el chocho esta vez…-siguió un buen rato, hasta que le dije – será mejor que empecemos a joder…colega

Me tumbé boca arriba y me la senté encima, con su coño restregando mi polla.

– Estás buenísima y me gustara mucho joderte, Sara,…cuando tu digas te la vas metiendo a tu aire…ummm te estás mojando…voy a hacerte hembra…

– Uff sí…jódeme Roger…jódeme ya…hazme tu…hembra…- la incliné hacia mi y le coloqué el rabo a la entrada, la tenia durísima, desvirgar a Sara!!!!

– Métetela…jódete con mi rabo…se una buena hembra…- estaba estrechita, estuvimos un rato, se la metía un poco, la sacaba, volvía, un poco más, gemía, se quejaba, estaba concentrada en sus sensaciones. Yo sentí la polla super apretada, un gusto increíble, sin pensar le di un golpe y se la metí entera.

-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAhhhh….-se quejó, se la sacó entera – uffffff me ha dolido…qué dentro….

-Ahora sí eres una hembra… bien follada… siento haber sido brusco…si quieres lo dejamos…

-Ni se te ocurra – volvió a metérsela esta vez más rapido – oooh siiii, jódeme….estoy follada…aaaaah estoy follada….- me miró a los ojos- me estás follando…estoy follando…Aaaaaaaaaaaaaaaahhh…

– Toma polla, colega, – le di fuerte, ahoara sin demasiada consideración- toma rabo….sí, te estoy jodiendo….estás bien follada….y te gusta…

– uiuuaaaaa siiiii….-le cogí las manos y se las puse en la espalda, aguantadoselas con las mias, mientras me amorré a comerle las tetas y le bombeaba el coño – aaaah si si si…..bien follada….si si…me…das rabo…siiiiiiii….

Estuve un buen rato dándole, a veces fuerte o suave, le comí las tetas y le comí la boca, ella gemía y gemía…hasta que …

– oooh me voy a correr…joder…..siiiiiii….qué fuerte….aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhh

No pude aguantar su orgasmo sobre mi polla y me corrí dentro de ella sin más….ella aún gritaba cuando acabé….dios qué manera de correrse….se desmayó encima de mí…unos segundos…y yo pensaba en mi leche dentro de ella…

( CONTINUARA… )

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Mi historia sadomasoquista

Lo que voy a contar sucedió años atrás, en ese entonces yo tenía 17 años, medía 1.58, mis medidas eran 95-60-89, tengo ojos claros, piel morena y pelo negro, actualmente tengo 22, mido 1.75, tuve un crecimiento tarde, me llamo Nelly, salvo mi nombre todos los demás serán cambiados. Mi madre me aviso que tenía que llegar temprano porque venían dos primos a visitarnos, quienes habían llegado del extranjero hace algunas semanas, se habían comprado una casa a dos cuadras de nosotros pero no habían tenido la posibilidad de venir aun de visitarnos porque se habían dedicado ha amueblarla, después supe que mi madre era una continua visitadora de ellos. Debía atenderlos porque yo era la que tenia menos problemas para llegar mas temprano a la casa, ella iba a salir tarde de su trabajo, mi padre se había ido por dos semanas a E.E.U.U. por razones de su trabajo y mi hermana mayor no se sabe cuando llega a casa porque estudiaba con sus amigas hasta tarde, ese día llegué cerca de las 14:00 horas a la casa, a los quince minutos aproximadamente de haber llegado, sonó el teléfono, era mi madre, me llamó para decirme que me acordará que iban ir mis primos además de decirme una y otra vez que los atendiera bien y que hiciera cualquier cosa para complacerlos. Aunque me llamó la atención lo que me decía, no le di mucha importancia, le dije que no se preocupará que los atenderé bien, ok dice y corta. Después de eso me voy a mi pieza, a cambiarme la ropa de colegio que tenía puesta, mientras me desnudaba decido tomarme un baño, era verano, hacia mucho calor ese día, termino de bañarme y me voy a vestir, estaba indecisa que ponerme, empiezo con mi ropa interior, aunque me costó decidirme, abajo no me coloco brassier, solo una tanga tipo colaless aunque era mas tirado a hilo dental, usaba y uso tanga porque me gusta sentir el aire que entra por debajo del vestido hacia mi interior, el cual me permite que esa zona este siempre fresca, me coloco un vestido mini suelto ligero de color amarillo semi transparente, el cual me llegaba un poco mas arriba de los muslos, terminó de vestirme colocándome unas chalas o zapatos calados. Había terminado de ordenar mi pieza y limpiar el baño cuando suena el timbre de la casa, eran cerca de las 15:30, miro por la ventana hacia fuera de la casa, eran ellos, mis dos primos, Andrés y Roberto, ambos son hermanos, hijo de la hermana de mi mamá, tenían aproximadamente unos 30 años cada uno en ese tiempo, con una pinta los dos, endemoniable.
Nos instalamos en la sala de estar, sentados ellos en el sillón y yo en el sofá. Habrán pasado unos quince a veinte minutos desde cuando llegaron y haber tenido una latosa conversación familiar. Cuando les ofrezco algo para beber, aceptan bebidas, cuando vuelvo con la bandeja con los refrescos, se me ocurre darle la espalda para dejar la bandeja en la mesa de centro, cuando giro la cabeza para ofrecerles los trago, veo que miran descaradamente mi culo, no era para menos si al inclinarme el vestido se me subió tanto que casi deje todas mis nalgas al aire, a la vista de ellos, les pregunto que miran: Andrés me dice; tu lindo culo y buscamos tu braga, después sigue diciéndome primita tienes un culo que es un verdadero bocado, aunque con modestia puedo decir que es unos de mis mayores atributos, le digo que es un pesado, pero me dice si es verdad, Roberto me dice date vuelta y colócate como estabas y te demostraremos que es un bocado, me coloco como si fuera a dejar la bandeja nuevamente, Roberto me dice que me pare solo cuando ellos me avisen, procede a levantar mi vestido ahora hasta mi cintura, los miro en esa posición y noto su cara de satisfacción, conversan entre ellos, solo me reía de la situación e inocentemente hacia lo que ellos me pedían, creo que lo hice porque eran mis primos y la confianza que ellos mismos me daban. Andrés le dice a Roberto: que tengo un culo de los mil demonios, Roberto le responde: diciendo si, tiene un culo de puta, mira le dice si es precioso, es duro, paradito y no es grande ni pequeño es justo lo que uno necesita, luego me dicen no cabe duda primita tienes unb hermoso culo, Andrés me dice que les gustaría ser la tanga para meterse en mi culo, me dio tanta risa eso, que le dije que era un loco, luego Roberto me dice: Nelly podemos darle besos a tus nalgas, es que son tan hermosas y sería un placer hacerlo, encontré tan emocionante lo que me pedían que no dude en decirles que sí, me dieron un beso en cada nalga, luego otro y otro, siguieron y siguieron, me seguía riendo de lo que me hacían pero lo disfrutaba, hasta que empezaron a pasar la lengua por todo mi culo, uuuuuuuuuf fue maravilloso sentir como recorrían con su lengua mi culo y mas aun cuando la pasaron entre la raya de mis nalgas alternadamente, luego de eso siento que Roberto pasó su mano por mi coñito el que me hizo estremecerme de gusto, le dijo a Andrés mira que lindo el coñito que tiene y esta un poquito mojadita su tanga, no era para menos si con todas las caricias que me habían dado me estaban empezando a mojar, ahora Andrés coloca su mano y recorre todo mi coño para comprobar lo que había dicho Roberto, mmmmmmmmmmm que rico lo que me hacían, desgraciadamente no me daba cuenta que me estaba entregando cada vez mas a sus juegos, Roberto pregunta si me gustaba esas caricias, les respondí: siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, es maravilloso, es súper, bien me dice muy bien, ahora abre bien tus piernas, las abro bastante, pregunta si soy virgen, respondo que si, mmmmmmmmmm dice; Eso esta muy bien, entonces se pone entre mis piernas y pasa su lengua por sobre mi tanga en todo mi coño mmmmmmmmmmmm sentí correr una corriente en mi cuerpo que casi me mata de placer, mientras Andrés hacia lo mismo en mi culo, sentir esas dos lengua en mis partes mas intimas me hicieron perder el equilibrio uuuuuuuuuuuf, fue tan rico todo, que sentía perder el control de mi cuerpo, Andrés me dice: ahora lindura párate y ven, me sientan entre ellos, me preguntan nuevamente si me había gustado lo que había vivido, les respondo con un poco de vergüenza que sí, que fue maravilloso y que lo más rico había sido cuando sentí a Roberto al pasar su lengua por mi coño y Andrés hacia lo mismo en mi raya, Roberto me pregunta si me gustaría seguir jugando, le respondo siiiiiiiiiiiii, como si saliera de mi interior y no fuera yo la que respondía, ok dice Roberto, ve a buscar pinzas de ropa, todas las que puedas y vienes para acá que te vamos a ser algo que te va a gustar mucho.

Me paro y voy a buscar lo que me habían pedido, mientras buscaba las pinzas, los escucho hablar, Andrés le decía a Roberto, está cerda es la puta mas joven que vamos a iniciar, vamos a tener el cuidado de iniciarla bien para que la zorra después nos obedezca en todo y la sometamos a todos nuestros caprichos, lo cual hacen hasta ahora, sí le dice Roberto va ser nuestro mejor juguete de dominación. Para mí todo era nuevo y que me trataran de puta, cerda, etc, era algo simpático solo pensaba en lo que me podían hacer y el placer que me iban a dar, sin preocuparme mayormente de los comentarios y menos de las consecuencias que eso podía tener. Vuelvo con las pinzas donde ellos estaban, me dicen, ya Nelly estamos listos, si les respondo entusiasmada. Bien dice Roberto pero ahora debes prometernos algo, que les pregunto, Andrés me dice que: ” a partir de ahora tu serás nuestra puta, sumisa y nos obedecerás en todo, cada vez que te dirijas a nosotros nos dirás; Si amo, ok amo, porque nosotros seremos tus amos, harás todo lo que nosotros te ordenemos ya sea que estemos contigo o no, si te damos una orden por teléfono o escrita tu deber es hacerlo y no importa el trato que te demos ni como te llamemos, no queremos gemidos o expresiones de dolor o placer cuando te hagamos algo, somos mas que tus padres, tendremos absoluto dominio sobre ti y por ultimo si alguien quiere desearte deberá pasar por nuestra aprobación ” Roberto me dice: Que piense bien lo que iba a decir por que no tendría vuelta atrás, recuerda que va a ser puta, sumisa y obediente, aceptas, termina diciéndome, wow les dijo, no sabia que responder aparte que la excitación que se estaba dominando de mi cuerpo la cual era superior a mi capacidad de razonar que les digo, ok acepto, ser puta, sumisa y obediente, amos, saliéndome unas carcajadas cuando termine de hablar, Roberto me da un seco manotazo en la boca y me dice que las putas como yo no se ríen. Ni tonta seguí riéndome, me quedé en silencio inmediatamente.

Bien puta me dice Andrés eso nos gusta, que seas una buena puta, me pregunta si sabia que era hija de una puta, le dije no amo no sabia eso, ahora lo sabes me dice, yo pensaba que eso lo decía porque formaba parte del juego o la humillación pero después me di cuenta que eso no era mentira. Roberto me dice, que ahora era una esclava y que ellos mis amos, le respondo que si amo, sigue diciendo que siempre debo mirar hacia el suelo, porque no soy digna de mirarlos a la cara.

Me ordenaron desnudarme, me quede solo en tanga a petición de Andrés, a todo esto me sentía extraña por no decir excitada, mis pechos los empecé a sentir que se endurecían y mi coño delataba una humedad y un calor que me hacían entregarme a esos hombres sin control a pesar de lo duro que se estaba poniendo el ambiente, me acostaron a lo largo del sillón con la piernas abiertas, se acomodaron a lo largo de mi cuerpo, no antes recibir de cada uno, unas buenas palmadas en mis nalgas y decirme que eso me lo merecía por ser una puta fácil, estúpida, etc. hasta ese momento todo lo encontraba divertido por las cosas que me decían y la forma que lo hacían, aunque las palmadas me dolieron no pude quejarme, me tuve que tragar el dolor y las lagrimas que me salieron, cuando ya estuve acostada de espalda en el sillón y con mis nalgas adoloridas. Andrés se fue a mi coño y Roberto a mis pechos, empezaron a pasar sus manos y lengua en cada zona en la que estaban que me hicieron excitarme de una manera increíble que me olvide del dolor de mis nalgas, como no podía gritar ni moverme, me mordía los labios o la lengua para poder gozar lo que me hacían.

Siento en cada uno de mis pezones una pequeña presión que me originaba un dolor agradable, oooooooooooh Roberto me había colocado unas pinzas en cada pezón, mientras tanto Andrés pasaba su lengua a lo largo de la tanga, su aliento traspasaba la tela lo que me hacia gozar como nunca, empezaba en mi coño y la terminaba en mi culo, después hacia lo mismo a la inversa, yo solo gemía mmmmmmmmmmmmmmm, aaaaaaaaaaaaaaaaaaaah mmmmmmmmmmmm uuuuuuuuuf eran incontrolables para mi los gemidos porque el tratamiento que me deban me mataba, cada vez que gemía Roberto paraba y me daba una fuerte palmada en mi estomago y me decía calla puta no te dijimos que no queríamos gemidos de dolor o placer y terminaba como empezaba con otro golpe en mi estomago, en vez de calmarme o generarme mas dolor, esos golpes me daban mas placer a tal punto que a veces gemía para que Roberto me golpeara, Roberto volvía a mis pechos y me coloca otras dos pinzas en cada uno de mis pechos diciéndome que me lo merecía por desobediente, los cuales al principio me generaban o cuando los movía un dolor que se confundían con el placer, Roberto nunca dejo de jugar con mis pechos y pezones los besaba, le pasaba la lengua, los mordía y se los echaba a la boca, uuuuuuuuuuuf era todo maravilloso.

Andrés no se quedaba atrás y me tenia al bordo del precipicio su pasada de lengua por todo mi coño y culo me hacían desesperarme, de pronto coloca su mano en todo mi coño y arranca mi tanga bruscamente con algunos pelos de mi coñito, el grito de dolor que me hizo dar fue gigante aaaaaaaaaaaaay, pero el dolor que me genero me lo hicieron tragar rápidamente recordándome mi promesa y lo puta que era, Andrés toma mi clítoris con su mano y empezó a masturbarme, yo ya no podía mas entre el dolor y el placer, mi tanga la rajo en dos partes la cual a un conservo como un hermoso recuerdo de esa tarde en la que me convertí en algo mas que mujer, Andrés deja de mastúrbame y me empieza abrir mis labios vaginales y empieza a pasar su lengua en mi coño, ya ha estas alturas estaba ida, poco sabia de mi cuerpo y no distinguía entre el dolor y el placer, Andrés cada vez metía mas su lengua en mi coño mas y más me estaba matando ese hombre de placer, luego siento un dolor incomodo en esa zona, el muy maldito (perdón mi amo Andrés) me había puesto unas pinzas en cada uno de mis labios, después los abría con las mismas pinzas, el dolor que me generaba ese acto era calmado por su lengua que torturaba mi coño inhumanamente, a todo esto Roberto me había puesto otras pinzas en cada unos de mis pezones, lo mas extraño para mi que en vez de molestarme o desagradarme me gustaba mas y más a tal punto que les empecé a decir que era de ellos y solo de ellos y que podían hacer conmigo lo que quisieran, cosa que hasta hoy todavía hacen y no me he arrepentido de nada, soy de ellos y vivo para ellos, ellos solo me decían que era una cerda estúpida, que era una perra asquerosa, etc., a mi no me importaba lo que me decían solo me importaba gozar el placer que me generaban.

Andrés mientras me devoraba mi coño me puso una pinza en mi clítoris grite de una manera sobre humana aaaaaaaaaaaaaaaaay el dolor fue más grande que todo los anteriores, no sabia si gritar, llorar, me estaba desesperando, empecé a concentrarme solo en el placer que todo eso me generaba a tal punto que mi cuerpo respondía a cualquiera cosa que le hicieran de igual forma ya sea que fuera una caricia o un golpe, era solo una masa de dolor y placer los cuales se confundían uno de otro, cada vez que Andrés apretaba la pinza que tenia en mi clítoris aparte de provocarme un inmenso dolor luego lo calmaba con su lengua que me mataba mas que el apretón de la pinza, ya mi cuerpo no daba mas en cualquier momento iba a llegar mi orgasmo, sentía mi cuerpo cerca de una gran explosión la cual no se hizo esperar cuando Andrés tiro de las pinzas de mi coño hasta salirse y me empieza a golpear suavemente con su mano en mi coño, luego empieza aumentar los golpes hasta darme fuertes golpes en mi vagina, que me hicieron desesperarme mas que dolor de placer, eran mortales porque no sé como lo hacia, ya que me los daba en lugares que me hacían mover todo en mi interior generándome una corriente eléctrica exquisita, luego sentí lo mismo en mis pechos, Roberto los empezó a golpear, a pellizcar y a tirar de las pinzas que estaban en mis pezones hasta salir y empezar a golpearme de una forma tan animal como lo que hacia Andrés, me hicieron tener un orgasmo terrible, gritaba como una loca, era todo de otro mundo para mí, cuando notaron que me estaba teniendo mi orgasmo, Andrés le dijo a Roberto mira, es tan puta como las demás, mira como goza, como se viene y los grito de perra loca que da, no sé cuanto tiempo abre estado disfrutando el orgasmo que tuve, que me olvide de todo lo que pasaba al mi alrededor, cuando reaccione estaba toda mojada, no solo yo, también el sillón, cuando los vi sentados en cada uno de los sofás, me dio tanta vergüenza que me puse roja, ambos lo notaron, Roberto fue el primero que se me acerco y me dijo que me sentara, me pregunto porque me había puesto roja, les dije que nunca me había estado desnuda ante ningún hombre, menos en esas condiciones y menos que me miraran como ellos lo hacían, el solo me dijo que no me preocupara, porque eso les pasa a todas las putas al principio además de decir que las putas como yo no tienen vergüenzas, porque tenia amos y antes ellos nunca debía tener vergüenza, aunque no me crean después de eso me sentí mas tranquila no se si fueron las palabras de Roberto o su forma de decirme las cosas, después de eso Roberto me pregunta si me había gustado lo que había vivido, le digo que si amo, no era para menos nunca antes había vivido algo tan estupendo. Luego me pregunta que si es cierto de lo que yo decía que era de ellos, si amo digo, entonces dice; recuerda además, no andarás con ningún hombre que no nos guste y serás de todos aquellos que nosotros te indiquemos, yo solo le decía que si amo, sin medir las consecuencias, para mi desgracia hasta el momento no tengo ninguna pareja estable porque ellos cada vez que los conocen me han ordenado terminar con ellos. Después de darme esa orden, me dicen: esclava, ahora nos harás una buena mamada, no sabia que significaba eso, le pregunto: que es eso amo, Andrés me pregunta si alguna vez había visto alguna película porno, le dije que si, entones dice: has visto que las mujeres se echan la verga del hombre a la boca, si amo le digo, eso es lo queremos que nos hagas, hasta cuando nosotros te indiquemos, hasta ese momento no había visto ningún pene en vivo, solo en foto y en esa película porno que había visto con mi hermana cuando nos quedamos solas en casa.

Me llamo tanto la atención el hecho de poder mamar sus vergas que me empecé excitar nuevamente de solo pensar de cómo podían ser sus pollas, se desnudaron ambos al unísono, se me hizo tan larga la espera que cuando los vi desnudo quede con la boca abierta y una expresión de calentura y admiración en mis ojos que me delataban lo puta que me estaba convirtiendo, no podía creer esos hombres tenían una vergas grandísimas, la tenían en su máxima expresión totalmente erecta apuntado al cielo como un tieso palo de bandera, con el tiempo las medí ambas, miden 23 centímetros cada una. Andrés me dijo ya puta ven hacer tu trabajo, ambos se sentaron en el sillón y yo frente de ellos de pie inclinada con mi culo al aire, tome sus vergas una en cada mano y no lo podía creer, las sentía caliente, duras, grandes, largas, hermosas, deliciosas, unos verdaderos manjares. Roberto fue el primero que tuvo la oportunidad de hacerme sentir su polla en mi boca eran tan grande que la tuve que abrir al máximo, me pregunta si me gustaba, le respondo que si, proceden a conversar y decirme lo puta barata que era, lo perra y otras cosas mas, eran incentivos sus palabras, para hacer bien mi trabajo en ese instante, a medida que jugaba alternadamente con esas pollas y las conocía mas, me atrevía hacer mas cosas como recorrer con mi lengua a lo largo de ambas pollas, las agitaba con mis manos, las mamaba a lo ancho, hasta me atreví a meterme en mi boca los testículos los cuales jugaba con mi lengua, ellos solo gemían y no dejaban de decirme palabrotas, no se cuanto tiempo estuve jugando con sus pollas hasta que ellos me dijeron que parará, ya habían acabado en mi boca cuando me ordenaron que no siguiera mas, cuando acabaron me obligaron a tragarme todo esa leche, era bastante, caliente, salían fuertes chorros los cuales me hacían tener pequeñas arcadas, tenia un olor fuerte y un sabor agridulce, después que se las había dejado bien limpias y paradas como ellos me dijeron. Dicen ahora pendeja de mierda viene lo mejor, imagine lo que podía ser, aumento más mi excitación tanto que tuve otro orgasmo tan demoledor que los anteriores con solo imaginar lo que venia, ambos se dieron cuenta de lo que me pasa, me dieron vuelta, me hicieron inclinarme y me dieron en mi culo con sus correas, fuertes y secos correazos, los cuales me dejaron todo el culo dolorido y rojo, no se cuantos correazos me habrán dado solo que al principio el dolor se confundían con el orgasmo que tenia, cuando terminaron de golpearme, Andrés me pone en cuatro y me empieza a meter su lengua en mi culo mientras Roberto se colocaba por debajo y empieza a trabajarme mi coño nuevamente como antes uuuuuuuuuuuuuf era increíble en pocos segundos empecé a mojarme toda, era increíble como esos hombres hacían también bien sus trabajos, lo que me hacían sus lenguas eran unos verdaderos remolinos que me estaban moliendo todo por dentro, de pronto siento que Andrés me mete un dedo en mi culo aaaaaaaaaaay me dolió, lo deja un rato quieto, después lo empieza a mover suavemente en forma de circulo, lo entra y saca, el dolor empieza a desaparecer, era rico y torturador, cuando ya me estaba acostumbrando a ese dedo, siento que me mete otro dedo, la misma operación que con el primero aunque el dolor ya era mucho menor, siguió un tercer dedo no podía creerlo me estaba follando el culo con sus tres dedos, era rico sentir sus dedos dentro de mi culo, los cuales me estaban abriendo mas que la mierda que botaba por ahí, pero todo eso era poco para lo que venia, saca sus dedos y pone la cabeza de su pene en mi hoyo, no puede ser ese hombre me quería partir en dos, pensaba para mív que su inmensa verga no iba a entrar, hace una presión tan perfecta que la vcabeza de su pene entra en mi ano, tan fácil y rápido que el dolor aunque inmenso era soportable, estoy segura que todo el dolor lo podía soportar por vel maltrato que le estaba dando Roberto a mi coño el cual mordía mis labios y devoraba mi clítoris de una manera fantástica, Andrés después de haber vmetido toda su cabeza hace un fuerte movimiento de pelvis, mete mas de la mitad de su verga y luego otro movimiento y termina de metérmela toda en miv ano, no podía aguantar el dolor, era tremenda su polla para mi culo, creía que me la iba a sacar por la boca, que me iba a moler todo por dentro, Andrés luego de haberme clavado por completo con su vergajo se queda quieto, mientras me tiraba del pelo y me decía lo pendeja y puta que era, que lo que me hacían no era nada para lo que venia para el resto de mi vida, además castigaba mis nalgas y tiraba de mis pezones, los cuales apretaba con tanta violencia que pensé en varias oportunidades que me los iba a sacar, cada vez que me quejaba Roberto cogía mi clítoris y me lo mordía al final aprendí a soportar ese tremendo castigo de dolor y placer, cuando ya me había acostumbrado a ese vergajo en mi culo, Andrés le dice a Roberto que ya estaba listo, Roberto sale de donde estaba y ayuda a Andrés a sentarse en el sillón con toda su verga en mi culo, se sienta al borde del sillón y yo sentada sobre el no podía creerlo al final yo estaba sentada en su gran polla, ahora si que el castigo de su polla lo sentía tremendo pero eso no era nada para lo que me hizo Roberto, me hace mirarlo, yo inocentemente lo miro, y recibo inmediatamente una cachetada que me aun me duele en mi cara, me recordó que yo no era digna para mirarlos, luego cogió con la correa y con la parte metálica, maltrata mis pechos tan fuertes que quedaron marcadas las hebillas en mis pechos, luego se acerca a ellos y los muerde. Yo a estas alturas solo aguantaba el dolor y mis ojos lagrimosos denotaban el sufrimiento que me daban, el castigo era tremendo, cuando se cansó de maltratarme y de decirme lo puta que era y otras cosas mas, además de que eso me lo merecía por ser una pendeja tan fácil y por ser una buena puta sumisa y esclava, aparte que eso me lo hacia porque era el castigo necesario para limpiar mi alma de puta, luego procede a levantarme las piernas y acerca su poderosa polla a mi puto coño como el decía y me pasa toda su cabeza a lo largo de ella lo cual el dolor desapareció casi por arte de magia aunque mejor dicho se confundió con el placer que me hizo sentir, coloca su pene en la entrada y al igual que Andrés hizo un movimiento perfecto que mete toda su cabeza uuuuuuuuuuuuuf que cosa más rica sentí cuando metió su cabeza, la empieza a mover en círculos y luego hacia dentro suavemente y la saca mmmmmmmmmm que maravilloso no podía moverme la verga en el culo no me permitía hacerlo, este hombre que me la sacaba y me la metía cada vez mas me estaba matado y ahogando, hasta que se encuentra con mi himen, nuevamente apareció el dolor aunque sabia que era lo menos que importaba en esta lid, Roberto hace un movimiento fuerte y potente y adiós virginidad, el dolor no fue tan fuerte como podía haber pensado o ya estaba acostumbrada a él, no sé, ya no importa, nuevamente otro movimiento de pelvis y metió todo su pene en mi vagina, me sentía totalmente clavada, sentía como las pollas adentro inflamaban sus cabezas, a veces pensaba que ambas vergas se iban a juntar, porque no sentía la separación de ambas, cuando empezaron a moverse, todo empezó a cambiar para mí, a partir de ahora todo fue placer, placer mas placer y placer, no hubo palabra ni gemido de mi porque ya conocía el castigo y con ese castigo delicioso no quería mas, solo gemidos de ellos había en la casa, sentía rozar sus pollas, sus golpes pélvicos eran a veces fuertes y secos, otras veces eran lentos y largos, otros veces me la hacia girar, uuuuuuuuuuuuuuuf mmmmmmmmmmm que bello era todo, esas pollas me hacían desespérame mas y mas, ha estas alturas sus humillaciones solo eran sinfonía para mis oídos y sus vaivenes de mete y saca provocaron lo que tenían que provocar, me hicieron tener un orgasmo tras otro, no sé cuantos orgasmos tuve, lo único que al final sentí que ambas cabezas se inflamaban a tal punto de hacerme pensar que iban a reventar, no podía que esas cabezas se inflamaran mas aun de lo que estaban y explotaron al unísono uno en mi culo y el otro en mi coño, sentía como sus chorros de leche, caliente y potentes llenaban mi interior, no sabia en ese momento, si a mis 17 años ya era mujer, una puta u otra cosa, lo único que me importaba era sentir como esas dos potentes vergas me daban los mas hermosos, deliciosos y torturadores orgasmos de mis primeros putos 17 años como me decía Andrés, ” aquí están tus putos diecisiete años, pendeja”, Cuando acabaron dejaron sus vergas dentro de mí hasta que estas perdieron su erección, aunque yo no estaba atento a lo que ellos me decían, me felicitaban por la prima mas puta y más fácil que habían conocido, luego que sus vergas perdieron sus erecciones y la sacaron de los lugares que me habían estado torturándome. Me ordenaron limpiárselas con mi boca, yo aun no me recuperaba de ese castigo tan genial y maravilloso, se las limpiaba como zombi solo actuaba pero no sabia como, se las deje limpia como me la pidieron, cuando acabe mi tarea Roberto se fue a tomar una ducha, luego lo hizo Andrés, en el instante en que estaba con cada uno de ellos solos, no dejaban de felicitarme por lo puta que era y lo contento que estaban conmigo por lo fácil que había sido, después que ambos estaban vestidos, se despidieron dándome una buena palmada en mis nalgas, no antes ordenándome que me diera una buena ducha y me sacara toda la leche que había en mi cuerpo porque parecía una puta. Después que ellos se fueron vi la hora, eran cerca de las 19:00, estuve mas de 3 horas con Andrés y Roberto teniendo sexo, pensé que el tiempo no podía pasar tan rápido, aunque no me arrepentí de nada de lo que paso ese día, porque fue exquisito lo que viví, me voy al baño y me miro en el espejo, la que se reflejaba en él, era mi cuerpo de niña puta y esclava, estaba toda sucia, mis piernas estaban mojada por mis líquidos y la leche de mis amos, que salían aun por mi culo y coño, sentía como iban cayendo de sus respectivas cavidades, mi cara denotaba el dolor y el placer juntos. Me prepare una tina con sales, mientras la tina se llenaba con agua, me puse a ordenar la sala de estar y guardas las cosas que correspondían, rocíe un poco de desodorante ambiental porque estaba pasada a sexo, después que estaba todo listo me fui a tomar mi merecido baño, mmmmmmmmmm estaba exquisito, tuve cerca de 45 minutos en la tina, fue el mejor baño que me había dado, aunque no-tenia ganas de salirme de él, lo hice porque podría llegar mi madre o mi hermana y preguntar porque estaba tan tarde en el baño, me seco y me voy a vestir, como ya eran pasada las 20:00 horas, decido colocarme unas bragas, no tan pequeñas como la anterior, sino las mas tradicionales, el pijama, unos soquetes y las zapatillas.

Procedo a tomar once, una buena once me hice para recuperar las energías perdidas en esas 3 horas de dolor y placer, después de eso me voy a mi pieza y me acuesto, cojo mi diario de vida y empiezo a registrar los acontecimientos vivido por mí durante el día, para serles sinceros tuve dos orgasmos mas, recordando y escribiendo lo que había vivido, los cuales me obligaron a sacarme el pantalón del pijama y las bragas, esta ultima prenda empezaba a demostrar mi humedad, después que termine de escribir y limpiarme
de los orgasmos, apague la luz y me puse a dormir pensando que iba a pasar ahora en adelante con mi vida, pero mis pensamientos quedaron cortos para lo que me deparaba el destino como esclava de mis primos o amos Andrés y Roberto. A todo esto no nunca supe a que hora llego mi madre y mi hermana ese día. Después supe que tanto mi madre como mi hermana eran esclavas de ellos, actualmente las tres somos de ellos, dominan nuestras vidas totalmente, a tal punto que mi padre se fue de la casa, para nuestra desgracia seremos de ellos hasta el año 2005, ese fue el compromiso que hicimos cada una, no has convertido en unas esclavas en el mas estricto concepto de la palabra, nos dominan, nos mandan, piensan por nosotros, etc., varias veces nos han prostituidos, nos han hecho tener sexo con animales, nos han humillado, nos visten con ropa que apenas nos cubren nuestros cuerpos, no usamos sujetadores y las bragas siempre son un numero mas chico de las que deberíamos usar.

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Soy la sucia perra de un ama transexual

(Advertencia: relato fetichista y con algún detalle escatológico)

Hace dos años que vivo sometido a mi ama. Lo que empezó como un encuentro con una profesional transexual, motivado por el morbo y las ganas de satisfacer mis fantasías fetichistas, ha terminado en una relación total sobre la que no tengo ningún control, pues me he convertido en un verdadero esclavo.

En todo este tiempo, mi ama y yo hemos constituido un vínculo en el que poco a poco se han ido estableciendo patrones, fijado pautas y límites no pactados, y revelándose predilecciones. Es pues una relación “segura”, incluso predecible hasta cierto punto, y gozo cada segundo de sumisión, pero en todo momento, mi ama me hace sentir que no tengo ningún gobierno de la situación, que nada importan mis deseos, necesidades u opinión: soy tan solo un juguete de su propiedad, un instrumento a través del cual mi ama se recrea en la degradación, la depravación y la lujuria.

Deseo rememorar cómo comenzó todo, y compartir con el lector los detalles de una “jornada” cualquiera a los pies de mi ama.

Tras algunas (bastantes) experiencias, más o menos satisfactorias, con travestis y transexuales, con los que, a cambio de la tarifa establecida en cada caso, experimenté todo tipo de prácticas sexuales (ora como activo, ora como pasivo), llegó a mis manos un anuncio que se me antojó idóneo para dar rienda suelta a mis inclinaciones favoritas: la sumisión y el fetichismo. Una escultural transexual cuya reputación la acreditaba como experta en dominación, y con fama de guarra, de implicarse al 100% en sus sesiones, y de disfrutarlas sinceramente, más allá de la recompensa económica.

En seguida concerté un encuentro. Yo me sentía tremendamente excitado, ansioso por refocilarme en mis perversiones. Horas antes había consumido anfetaminas, y el declive de sus efectos estimulantes, acrecentaba mi impudicia. Nada más llegar a su piso me recibió metiendo su lengua entre mis labios, enroscándola con la mía y ensalivando con lascivia toda mi boca. Le dije que quería ser humillado, vejado, sometido a todo tipo de sucias obscenidades.

Le pedí que me escupiese en la boca, algo que me provoca sobremanera, y que hizo abundante y repetidamente. Viendo mi excitación creciente, y mis ansias de bajeza, mi ama empezó a desinhibirse y a entusiasmarse: me abofeteaba e insultaba cada vez con mayor furor y vileza; se sorbía profundamente la nariz, fabricando espesos y salados salivazos que yo recibía en mi boca abierta loco de sensualidad, y saboreaba durante unos segundos antes de tragármelos con un escalofrío de placer. Me arrastraba a sus pies sintiéndome una puta guarra, agradeciéndole que me bendijese de esa manera, rogándole que me siguiese alimentando con su saliva y que me dejase también degustar su sudor, pues eran los productos de su cuerpo, sacramento para mí.

Le lamí con voracidad los pies, las axilas y los senos. Pero no me detuve aún en su entrepierna. Ella, mientras tanto, continuaba gritándome las más inconfesables cochinadas, dándome tortazos y fustigándome (sin apenas contenerse) con una cimbreante vara que me dejó marcas en la espalda durante días.

Tras entregarnos un buen rato a estos juegos, me ofreció su polla enhiesta. No era de un tamaño excesivo, lo cual celebré ante la perspectiva de que me follase el culo con ella, pero era gruesa y parecía a punto de reventar. Yo restregué lentamente mi cara por toda su bragadura, aspirando profundamente el aroma almizcleño de su sexo sudado, embriagándome de excitación morbosa, acariciándola con mis mejillas, mi nariz, mis labios…Una vez saciado de su fragancia, comencé a cubrir de besos toda la zona, desde el perineo a la punta del pene. Lamí con avidez cada centímetro, aplastando toda la superficie de mi lengua arriba y abajo, paladeando su exquisita embocadura. Y finalmente comencé a mamarle con glotonería la polla, subiendo y bajando rítmicamente mi cabeza y mis manos, enroscadas en su tronco, con un ritmo pausado pero intenso, y masajeando al mismo tiempo sus testículos. ¡Cómo se retorcía de placer mi ama! Gemía, se convulsionaba, agarraba mi cabeza, gritaba, y cuando el aliento se lo permitía, me distinguía con más improperios ultrajantes.

Me detuve y le supliqué que me permitiese adorar su culo. Con una risita, se dio la vuelta, colocándose a cuatro patas y ofreciéndome sus nalgas, que separó todo lo que pudo con sus manos. Totalmente fuera de mí, hundí mi nariz en su gruta, inhalando desesperadamente sus efluvios. Permanecí arrebatado oliéndole el ano un buen rato, y, despojado ya por completo de pudor y dignidad, le pregunté si tenía gases, implorándole que perfumase con ellos mi cara. Ella dejó escapar una carcajada perversa, mientras volvía su cabeza para dedicarme una libidinosa mirada que contenía a un tiempo asombro y satisfacción ante mis impuros placeres. Por desgracia, y a pesar de intentarlo, no consiguió liberar ventosidad alguna. Yo me concentré en fundir mis labios contra su repujado agujerito trasero, y a recorrer toda la raja con mi lengua insaciable, para por fin introducirla en ese oloroso orificio todo lo que podía, horadándolo con gula, rendido a mis propios ardores de fetichista vicioso. Podía sentir los escalofríos de placer que festoneaban la espalda de mi ama; sus gruñidos de gusto, multiplicaban mi lujuria.

Luego terminé la felación que había dejado inconclusa, añadiendo a mis anteriores caricias, la introducción de mi dedo hasta el fondo de su ano, frotándolo arriba y abajo, presionando la pared de su recto contra el perineo. Mi ama, fuera de control, incapaz siquiera de seguir injuriándome, se estremecía profiriendo alaridos de gozo. Unos violentos espasmos y la ferocidad de sus bufidos me anunciaron su orgasmo. Haciendo acopio del poco autocontrol que me quedaba, retiré la boca a tiempo para recibir un abundantísimo chorro de leche que se estrelló bruscamente contra mi rostro. Ardía en deseos de beberme el néctar de mi diosa, mas logré contenerme: era nuestro primer encuentro, apenas sabía nada de ella, y se impuso la prudencia.

En cuanto recuperó el aliento, me ordenó tumbarme a su lado, aplicándose en masturbarme a la vez que seguía humillándome verbalmente y bombardeando mi boca con sus divinos lapos. Exploté como un volcán, mi cuerpo se arqueaba sin obedecer mi voluntad; el torrente de semen me salpicó el pecho, la cara, el pelo, y se estampó contra la pared del dormitorio a varios centímetros de distancia.

El obsceno maratón de inmoralidad se había prolongado más allá del tiempo pactado cuando hice entrega a mi pareja de sus emolumentos, pero no parecía importarle lo más mínimo: despeinada, con el rostro desencajado tras la explosión de voluptuosidad, era evidente que ella también había disfrutado el encuentro plenamente. En ese momento, yo tenía claro que esta sería la primera de muchas visitas a esa casa, tantas como me permitiesen mi economía y compromisos. Lo que no podía imaginar es que la experiencia había hecho descubrir a mi partenaire una puerta tras la que se encontraba todo un universo de oscuras, inconfesables e intensas delicias, de las que, una vez experimentadas, no quería verse privada.

Un par de citas después, cementamos una relación que fue el germen de lo que hemos mantenido durante dos años en los que, tanto ella como yo, hemos mutado en personas distintas a las que fuimos antes de que nuestras vidas se cruzasen. Lo que por mi parte comenzó siendo un calentón inmundo, devino en una entrega total y absoluta a otra persona, a la renuncia de mi propia voluntad, al sometimiento y la adoración incondicional e irracional a un ser superior, a la convicción de que mi único propósito en la vida es el de servir, y proporcionar fruición a mi ama, y que ser degradado, ultrajado, doblegado y mortificado por ella suponía el mayor regocijo posible. Mi ama, por su parte, descubrió la dicha del poder, la indescriptible sensación de sentirse superior a alguien, el disfrute sádico que ofrecía la impunidad de torturarlo a capricho y enfangarlo en la abyección cuando lo desease.

Pronto, estas inconfesables pulsiones, se convirtieron en una necesidad, lo que selló nuestro vínculo. “Oficialmente”, cada uno vive en su casa (aunque pueden pasar semanas sin que yo pise la mía), y mantenemos, en lo esencial, nuestras anteriores vidas: los empleos que nos sustentaban y sustentan: ella como prostituta transexual, yo en un bufete de abogados. Pero aparte de ello, he renunciado a toda vida social, a formar una familia, a cultivar mis antiguas aficiones: solo pienso en postrarme a sus pies, y exceptuando las horas que obligatoriamente debo pasar en la oficina, mi existencia transcurre de rodillas en su apartamento, presto a cumplir, sin cuestionamiento, todas y cada una de sus caprichosas, deshonrosas órdenes.

Normalmente, nuestra rutina es la siguiente. Lo primero que he de hacer al llegar del trabajo, es desvestirme por completo y tenderme en el suelo ante su butaca favorita. Entonces mi ama, sin mediar palabra, se sienta y desnuda sus adorables pies, apoyándolos sobre mi cara. Siempre que puede, procura tenerlos bien sudados y pestilentes después de un día entero encerrados en sus botas. Puede permanecer así durante horas, según su antojo, leyendo o viendo la televisión. Habitualmente, al cabo de un rato, me ordena con un gesto reposar la cabeza en la butaca, para a continuación dejarse caer sobre mi cara y acomodar sus posaderas sobre la misma. Las emanaciones de su culo me trastornan, y cuando mi ama se siente generosa, me colma con sus pedos, que yo inspiro presa del éxtasis.

En otras ocasiones, si ha tenido un mal día o se siente disgustada por algo, me recibe con la fusta, propinándome una paliza sin mediar explicación. Yo me acurruco gimoteando ante ella y agradezco en voz alta cada latigazo, patada o bofetón.

Una práctica que le encanta escenificar cuando están presentes otras transexuales amigas suyas, es la lluvia dorada. Si tiene prevista una visita, suele beber grandes cantidades de líquido, para sentir ganas de orinar. Conozco de sobra lo que viene a continuación: en medio de la tertulia con sus colegas, interrumpe un momento la conversación para llamarme con un par de palmadas (o con algún degradante insulto); yo acudo a cuatro patas y me planto de rodillas frente a ella con mi boca abierta. Apoya su glande sobre mi lengua y descarga toda su meada, que yo me esfuerzo en ingerir sin que se derrame una sola gota, mientras continúa charlando indiferente, como si aquello fuese lo más normal del mundo. Es algo que deleita a sus amigas, que prorrumpen en carcajadas y gritos de burla. Luego animaba a sus invitadas a desahogarse de la misma manera, y ni que decir tiene, que a menos que no sintiesen la más mínima necesidad física, todas aceptaban gustosas el ofrecimiento entre grandes risotadas. Es una de sus formas favoritas de humillarme, y aunque en ocasiones el sabor de los orines o la abundancia de los mismos, me resultaba harto desagradable, y su atropellada ingesta amenazaba con provocarme arcadas, yo no podía evitar lucir una pétrea erección (circunstancia que solía reavivar las mofas de las presentes), abandonado a una sensación de total degeneración, indignidad y sometimiento.

Nunca me ha utilizado de retrete para sus necesidades mayores, aunque tengo el convencimiento de que terminará dando ese paso, y yo lo aceptaré sin rechistar como el mayor de los galardones. De momento se limita a, cuando está sentada defecando, enterrar mi cabeza entre sus muslos, para que su delicioso hedor inunde mis fosas nasales, amenazándome con hacerme tragar su mierda (repito que hasta ahora, no ha cumplido su “amenaza”). Para lo que sí me usa invariablemente, es para dejarle bien limpio el ano (con mi lengua, desde luego) una vez ha terminado. He desarrollado una práctica tal, que devoro hasta la más mínima mácula, y hace mucho tiempo que en su casa el papel higiénico solo lo usan las visitas o sus clientes.

Otra cosa que, según su humor, suele proveerle un inmenso disfrute, es utilizarme con sus clientes, como si fuese un juguete sexual más. A pesar de mi inexplicada atracción hacia los transexuales, e incluso los crossdressers, no siento inclinaciones homosexuales “puras” (esto es, no me atrae un varón a menos que venga revestido de una panoplia transformista). Por ello, la humillante sensación de vergüenza que me embarga cada vez que me obliga a servir a uno de sus clientes varones, es abrumadora. Le encanta forzarme a mamarles las pollas, los ojos le brillan de forma salvaje, y su respiración se agita mientras me ridiculiza llamándome puta, zorra, guarra, perra, “esto es para lo único que sirves: mamar pollas, maricón de mierda, puta esclava salida. Te gusta, ¿eh?” A menudo, en el exacerbamiento de su pasión, me agarra del pelo y me refriega la cara contra sus sexos, mientras, con voz entrecortada me susurra al oído las más sucias procacidades. O me hunde el rostro entre sus nalgas y me obliga a lamerles el ano. No es raro (aunque tampoco muy frecuente) que también permita a sus clientes sodomizarme. Yo siento que no puedo ser más degradado y ello me colma de gozo.

Ya he mencionado que mi ama tiene una polla de tamaño perfecto, ni muy grande, ni muy pequeña. Adoro que me folle el culo, cosa que suele hacer casi todos los días. A ella también le gusta ser penetrada, y es un honor con el que me enaltece de manera habitual. Me vuelve loco clavarle la polla y escucharla gemir complacida. Siempre termina corriéndose en mi boca (y, ahora sí, yo me afano siempre en tragarme su corrida sin desperdiciar nada); creo que desde que “formalizamos nuestra relación”, no ha habido un día en el que no le haya practicado una mamada.

Otro día seguiré relatando otras prácticas a las que me somete mi ama…espero que os haya gustado.

Si queréis comentar algo: ernestfetish81@gmail.com

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Pamela, Capitulo 4: Castigada por partida doble

Calzas negras que se adhieren a su culo y a sus piernas sin dejar nada a la imaginacion, top blanco que no llega a cubrir la cintura, y zapatillas deportivas. De este modo, Pamela estaba siendo una vez mas, y como cada dia que asiste a entrenar, el centro de las miradas de todo el gimnasio. Comenzo su dura y exhaustiva rutina corriendo en la cinta y a causa de esto generando que sus gigantes tetas reboten al ritmo de sus movimientos, prosiguio levantando mancuernas para mantener sus brazos firmes, luego una sesion de casi media hora de abdominales, y en este preciso momento le tocaba el turno a sus tan preciados gluteos, que los hacia trabajar con una serie de sentadillas con barra. Era realmente sacrificado, pero sin dudas semejante exigencia fisicarendia frutos en el cuerpo de Pamela Suarez, que confirma tener el mejor cuerpo de todo Villa Freak al mirarse al espejo y contemplar aquella figura de escandalo: largo cabello brilloso y sedoso, de un color castaño oscuro, brazos tonificados, abdomen plano y marcado, piernas fuertes y voluminosas, y sobre todo, lo mas destacable de su cuerpo: esos senos naturales del tamaño de dos pomelos, y el culo grande, firme y duro que mas de una modelo, vedette o actriz envidiaria…A sus 43 años ella tiene pleno conocimiento que mantiene una figura envidiable.
Pamela arqueaba su espalda para flexionar suavemente las rodillas haciendo que los muslos queden paralelos al suelo, a la vez que mantiene el peso de la barra. Pamela entrenaba con disciplina y dedicacion, obviando los comentarios lascivos que la rodeaban alli dentro.
Axel la miraba fascinado. No habian vuelto a concretar un encuentro desde la ultima vez, en la que Pamela termino corriendo desnuda por la calle. Axel deseaba con locura el cuerpo de Pamela, pero las cosas con su ex no estaban claras aun, y en este momento habian vuelto a estar juntos, o al menos estan intentando una reconciliacion.
“Te extraño. Extraño esa cola”. Axel enfatiza sus dichos con un leve chirlo en la nalga de Pamela. “Estoy entrenando Axel, ademas la ultima vez las cosas no fueron del todo bien, tu ex o tu actual o lo que sea es una pendeja desquiciada”.
“Pido disculpas por eso, pero soy sincero, yo quiero estar con vos Pame, la experiencia que tenes no la tiene Romina. Dame una chance, ella no se va a aparecer…” Pamela observo al experto orador de pies a cabeza, lleva consigo una musculatura digna de un fisicoculturista. Por otra parte Pamela ama a su marido, pero hay momentos en los que ella siente que no puede refrenar el impulso sexual que en ella habita. Finalmente cedio: “Hablemos afuera Axel”
En las afueras del gimnasio no habia nadie que opacara la tranquilidad que ellos necesitaban. Sin maspreambulos, Pamela dejo que Axel le robe un sentido beso en su carnosa boca, para despues descansar sus enormes manos en los gluteos de la madre mas sensual de Villa Freak.
“Hey! No tengo 15 años, si queres algo conmigo busquemos un lugar bien tranquilo, aca pueden vernos.” Axel le dio la razon a esa afirmacion tan frontal de Pamela y respondio:”¿Qué te parece esta noche en mi casa?”
“Hecho!” Aceptando la invitacion, Pamela abandono el gimnasio con una caminata decidida, pero la sorprendio ver un auto que la seguia: “Debe ser algun viejo baboso para ofrecerme dinero” penso. Nada de eso, lo que le esperaba era aun mucho mas grave… Romina, la ex de Axel se encontraba dentro de ese automovil junto con dos amigas: “Esta zorra va a aprender a no meterse con los hombres de los demas.¡ Chicas, ataquemos!”
La orden de Romina se hizo efectiva, entonces sus dos amigas bajan del coche junto con ella, y toman por sorpresa a una confundida Pamela, que es forzada a entrar al auto: “Pero que hacen pendejas? Esto es un secuestro! AUXILIO!” Una vez adentro del auto, sus gritos son silenciados por una sonora bofetada de Romina.
“Te vi besandote con el, sos una vieja perra. Pero esta vez te voy a dar tu merecido!”. Romina y sus amigas entonces, empiezan a desvestir a Pamela, que intenta evitarlo pero es superada en numero, trata de soltarse pero ellas la sostienen fuertemente mientras Romina le quita las zapatillas, las calzas, el top, y el corpiño.
“Nooo!!! No, devuelvanme mi ropa por favor! No me quiten la bombacha!!!” Precisamente eso es lo que hicieron, y dejandola completamente desnuda, abrieron la puerta del automovil, y de un patadon la dejaron en el medio de la calle y sin una sola prenda para cubrir su exageradamente exhuberante cuerpo.
“Oh Dios! Oh Dios!”. Pamela se cubria con sus manos, o al menos lo intentaba, pero los transeuntes ya habian advertido la presencia de semejante diosa al desnudo, y comenzaron los gritos: “ME CASO!!!” “MIREN! ES PAMELA, Y ESTA EN BOLAS!!!” “Quiero tocar esas tetas!” “AMO ESE CULO!” “Se le ve toooodo!!!!” “WOOOOOOOOO” “Mira como se mueven esas tetotas!!!!!”
Los labios de Pamela temblaban nerviosamente, mientras distinguia las erecciones de todos los hombres que la rodeaban. Al parecer nadie le iba a tender algun abrigo para cubrirse, entonces opto por correr lo mas rapido posible, pero tampoco sirvio, pues los hombres totalmente excitados seguian fielmente sus pasos, y cuando intento tomar el camino que la llevaria irremediablemente a su edificio, se topo con una decena de personas que tomaban fotos capturando aquella situacion lamentable para ella, pero inmejorable para los hombres y sus penes parados.
Siguio corriendo, mientras los flashes de las camarasseguian disparando contra ella, hasta que finalmente se encuentra frente a frente con la iglesia.
“Supongo que esto es una especie de ayuda divina, Dios me guio hasta aca, para que la iglesia sea mi refugio…” Penso la abrumada Pamela. Por desgracia, la puerta de entrada estaba cerrada, pero al lado, la pequeña ventana estaba abierta, acaso la unica manera de adentrarse en dicho refugio. En ese momento tan limite, Pamela no advirtio que esa ventana se componia de unos escasos metros de ancho, y jamaspodria meter su formidable cuerpo ahí dentro, por lo tanto cometio ese error. Milagrosamente, la mitad de su cuerpo hasta un poco debajo de sus pechos logro entrar, pero la cintura, el culo y las piernas quedaron del lado de afuera. “Estoy atorada!!!” Los gritos de Pamela unicamente generaban risa en los testigos, mientras ella se movia para poder adentrarse completamente en la iglesia. Mientras luchaba para meterse, pudo dilucidar que el resto de las ventanas eran mucho mas amplias que la que en ese momento la tenia prisionera, y todas se encontraban abiertas. “Que mala suerte!” Penso, mientras dejaba caer su largo pelo encima de su rostro. “Esto no puede ser peor…” Desafortunadamente para Pamela, podia ser peor, y de hecho lo fue, pues en el medio de los bullicios de hombres excitados, de chicos sacandole fotos, pudo advertir una voz que le sonaba conocida: “PERO QUE VERGÜENZA! QUE ES ESTO!?” El publico callo ante semejante grito de indignacion. Pamela con mucho esfuerzo logro girar su cabeza, para encontrarse nada mas y nada menos que con doña Josefa. “NO! Dios mio, no puede ser!” Grito quejosamente la pobre Pamela.
“No menciones a Dios, desvergonzada! Te dije que no vuelvas a la iglesia, y te encuentro en la ventana mostrando todo eso! Sucia, atorranta, chiruza!!! Ahora vas a ver!”. Pamela una vez mas estaba tratando de impulsar su cuerpo hacia dentro de la iglesia, pero sus futiles intentos no lograron escapar del castigo de doña Josefa, que empezo a propinarle unas sonoras nalgadas con su arrugada mano derecha en todo su enorme culo: CHAS CHASCHASCHAS!
El clon de Sofia Vergara se quejaba constantemente, se retorciafutilmente en la ventana, mientras experiementaba un dolor insoportable en sus firmes nalgas:”!AAAY! OW OWOWOW! POR FAVOR BASTA!!!!Ayyyy!!!! Nooo!!! Awww!!!! Ayudenmeee!” La gente alli aglutinada, se asomaba a las ventanas de la iglesia para ver las ridiculas expresiones que Pamela hacia mientras recibia chirlos como si fuese una nena de 10 años: El dolor en su culo hacia que ella abra la boca en una perfecta forma de O, por momentos apretaba sus dientes, moviafreneticamente sus brazos, abria los ojos como dos huevos, y sus gigantes pechos se bamboleaban desesperadamente, como intentando pedir auxilio. Doña Josefa sera anciana, vieja(muy vieja, cuenta la leyenda que tiene casi 90) y en apariencia fragil, pero sabia como administrar unas buenas nalgadas a muchachas desvergonzadas como Pamela, que se encontraba sumida en un llanto desonsolado, sus lagrimas le habian corrido todo el maquillaje, ahora cayendo sobre sus mejillas, su culo estaba tomando un color rojizo, y en apariencia se encontraba bien caliente. Asi y todo, la anciana parecia no detener su castigo ante la mirada de los alli presentes, algunos atonitos y otros riendo de la situacion y disfrutando, con sus erecciones a flor de piel. La hermosa madre sentia como su dignidad se desvanecia con cada chirlo, hasta que finalmente la perdio por completo, al avizorar a Romina y sus amigas que se encontraban comodamente apoyadas en el auto en el cual Pamela fue despojada de su costosa ropa, mientras reian a carcajadas.
Para dar enfasis a sus crueles nalgadas, doña Josefa regañaba a Pamela al ritmo de los incesantes chirlos en el culo: “Sos lo peor que le paso a este barrio! Toma! Desvergonzada, ahora vas a aprender! Irrespetuosa! Te adverti sobre andar desnuda!!! TOMA!”
Pamela no soportaba mas el dolor, y la humillacion. Jamas se habia sentido tan miserable. Estaba realmente agotada. Finalmente, el castigo llego a su fin. Doña Josefa miro a su victima con una mirada de desaprobacion, su trabajo habia estado bien realizado, cruzo los brazos triunfalmente y volvio hacia la pobre Pame: “Ahora vestite chiruza, y no te quiero ver nunca mas por la iglesia!” Con estas palabras, la anciana se retiro del lugar abriendose paso entre la muchedumbre, la mayoriaaplaudia y arengaba a doña Josefa, sin borrar la sonrisa de sus rostros, mientras Pamela Suarez yacia colgando sobre ese diminuto espacio de la ventana, llorando, adolorida, con el culo rojo y humillada totalmente:”Buu…duele tanto!…snif!”.
“ABRAN PASO!”. A lo lejos, y a paso decidido, se acercaba un atractivo hombre en direccion a Pamela; era nada menos que el jardinero del barrio, Dario, que al ver que ninguno atinaba a ayudar a la indefensa mujer, por el contrario disfrutaban enormemente ese espectaculo, se adentro en la iglesia desde una de las ventanas mas amplias (no precisamente en la que la mujer se encontraba atrapada), y de un jalon la libero de esa lamentable posicion en la que estaba. Tomando a la desnuda mujer en sus brazos, trataba de consolarla: “Tranquila, tranquila, ya paso. Me presento soy Dario el jardinero, se que sos una vecina nueva. Siento mucho lo que ocurrio.” Pamela en tanto intentaba secar sus lagrimas y limpiar el rimel de su rostro, mientras con la otra mano se frotaba las doloridas nalgas. Dario entonces, la ayudo a ponerse de pie, le ofrecio su abrigo para taparse, y la llevo con su vehiculo hasta la casa. Durante el viaje, Pamela observo detenidamente a su salvador, y advirtio el evidente atractivo fisico del jardinero, entonces sonrio: “No hay mal que por bien no venga.” Penso, mientras llegaban a destino.
FIN

 

Max

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Mi mujer, mi hijo y sus amigos (2)

Hola a todos, soy Fermín otra vez, en mi anterior relato les conté como, con mi ayuda, mi hijo Luismi y sus amigos: Raúl, Nacho, Juan e Israel consiguieron follarse a María, la remilgada de mi mujer, mientras yo lo grababa todo. Ninguno supo que yo fui el artífice de todo.

Desde entonces han pasado once meses. Tenemos otro hijo fruto de aquellas relaciones, yo se que no es mío, pero es un precio que he tenido que pagar por todas las experiencias excitantes que viví. Yo siempre me he hecho el tonto con lo del niño para no incomodar a mi mujer, ella piensa que creo que el hijo es mío. Se llama Alfredo y acaba de cumplir dos meses. Por lo demás nuestra relación se ha enfriado bastante, solo somos dos personas que convivimos.

Nuestra situación económica es precaria. Un nuevo hijo supone muchos gastos, además está el internado de Luismi, donde le mandamos después de los incidentes de la otra vez. Sólo con los ingresos de mi consulta veterinaria nos vemos negros para llegar a fin de mes. No he vuelto a hacer el amor con mi mujer desde entonces, le debe haber cogido tanto asco que no para de ponerme excusas absurdas, ha pasado tanto tiempo que ya no recuerdo ni como era.

Bueno es hora de entrar en materia, como ya dije no habíamos vuelto a ver a los amigos de mi hijo desde entonces. Yo me había contentado con ver mis grabaciones de todo lo sucedido, pero empezaba a cansarme, necesitaba más material. Llevaba un par de semanas dándole vueltas a la situación, no se me ocurría nada. Fruto de mi calentura hice algo sin pararme a pensar demasiado en las consecuencias, llamé a Raúl. Quedamos en vernos esa tarde en una cafetería cercana a su colegio a la salida de las clases.

Cuando entró por la puerta yo le esperaba sentado en una mesa apartada, se le veía nervioso, era normal, pensaría que mi mujer me había contado lo sucedido. Me vio y se dirigió hacia mí.

-“Hola Sr. Jiménez ¿Quería verme?”

-“Sí, así es. No voy a andarme con rodeos, se todo lo que le hicisteis a mi mujer hace un año.”

Raúl se quedo blanco, no sabía que decir. Pensaba que le iba a matar, pero no esperaba mi siguiente frase.

-“No te preocupes, fue algo fantástico”

-“¿Cómo dice?” Preguntó Raúl incrédulo.

-“Mira sin paños calientes, por aquel entonces yo llevaba mucho tiempo sin hacer el amor con mi mujer, estaba muy caliente y se me ocurrió la idea de dejar que os la follarais. Por eso os facilite el somnífero y el líquido de las vacas.”

Raúl no salía de su asombro. No podía creer todo lo que estaba escuchando. Yo seguía hablando.

-“Compré unas minicámaras y las instalé por toda la casa para poder ver todo lo que allí ocurría. Lo tengo todo grabado.”

-“¿Qué quiere de mí?” Dijo Raúl dubitativamente.

-“Me gustó tanto lo que pasó que quiero que lo repitáis. Quiero que lo grabéis todo y luego me deis las cintas para poder verlas.”

Raúl dudó unos momentos y finalmente me contestó.

-“No se, tengo que consultarlo con mis amigos, esta noche le telefonearé”

Así quedó todo. Pasé la tarde nervioso esperando su llamada. Después de cenar sonó el teléfono. Me lancé sobre él antes de que pudiese contestar María.

-“¿Si?”

-“Sr. Jiménez soy Raúl. Lo hemos estado hablando y hemos decidido aceptar su oferta, pero con condiciones.”

-“Qué tipo de condiciones?”

-“En primer lugar queremos tener un papel firmado por usted en el que nos autoriza a follarnos a su mujer, no lo enseñaremos a menos que usted nos traicione, es por seguridad. En segundo lugar, usted nos proporcionará todo el material necesario: más líquido de vacas, otra videocámara,1000 euros para gastos y otros 1000 como pago por el trabajo. Por último, nosotros mandamos en todo, no podrá entrometerse en nada de lo que pase. Recibirá las grabaciones de lo ocurrido puntualmente. Si mañana a primera hora no tengo un sobre con su autorización y el dinero en mi casa no habrá trato.”

Dicho esto colgó sin dejarme decir nada

Me quedé pensando. 2000 euros era mucho dinero, y más en nuestra situación económica. Lo de la firma me implicaba directamente en todo, pero que podía hacer, deseaba que se la volvieran a tirar, quería verla otra vez en sus manos. Tenía una sensación indescriptible de calentura, disfrutaba infinitamente más con todo aquello que con cualquier polvo rutinario con mi mujer, además mi mujer ya no quería hacer el amor, decidí aceptar.

Al día siguiente envié el sobre. Esperé todo el día noticias de Raúl. A eso de las cinco me telefoneo al móvil.

-“Soy Raúl. Escuche dentro de media hora iremos a su casa a hablar con su mujer. Usted nos esperará en la consulta. Luego pasaremos a verle.”

Volvió a colgar. Estaba claro que quería demostrar que ellos estaban al mando y que no aceptarían ni una palabra por mi parte.

Cerré la consulta diciéndole a los pocos clientes que había que tenía que salir. Puse las minicámaras a grabar y esperé. Echaba de menos esa situación, estaba intrigado por ver lo que le dirían a María. Los chicos no tardaron en llegar. Llamaron a la puerta, María estaba dándole el pecho a Alfredo, lo dejo en su cuna y se vistió. Cuando les abrió casi se desmaya. No podía creer que hubieran vuelto. Raúl aprovechándose de su desconcierto habló.

-“Sra. Jiménez está usted preciosa. ¿Nos echaba de menos?”

-“¿Qué queréis? ¿No me habéis hecho suficiente daño ya? ¡Desgraciados!”

-“Precisamente queríamos hablarle de eso.” Dijo Juan.

-“Estamos arrepentidos y queremos entregarle la cinta de vídeo. Pero antes tendrá que hacer algo por nosotros.” Dijo Nacho.

María se quedo pensando, sabía que no podía fiarse de ellos, pero tenía que recuperar la cinta como fuera. Luego ya pensaría algo para darles un escarmiento.

-“¿Qué queréis que haga?”

Raúl se tomo su tiempo sabía que tenía que ser claro y convincente. Habló muy despacio.

-“Queremos que pase con nosotros un fin de semana. Iremos a la granja de mis padres para no ser molestados. Si cumple lo que le decimos le devolveremos la cinta y no volverá a saber nada más de nosotros.”

-“¿Un fin de semana? No puede ser, no puedo dejar a Alfredo solo. Además Fermín se extrañará si me marcho.”

Raúl volvió a insistir.

-“Inventará una excusa para marcharse y su marido cuidará de el bebe. Por cierto ¿cómo está nuestro hijo?” dijo burlonamente.

-“¡Sois unos hijos de puta! ¡No pienso hacerlo”

-“La puta es usted. No quería llegar a este extremo, pero si no acepta utilizaremos el vídeo. Ya me entiende…” Raúl sonrió mientras pronunciaba estas palabras.

María dudó unos instantes, no podía permitir que el vídeo saliera a la luz, finalmente dijo:

-“Esta bien, pero me devolveréis la cinta, y esta vez nada de cámaras. Y además esta vez no os correréis dentro de mí. Estoy ovulando y no quiero más sorpresas.”

Era increíble, María había aceptado. Por otra parte era lógico, no podía hacer otra cosa, pero me extrañaba verla aceptar que se la follasen esos adolescentes pervertidos. Quedaron al día siguiente después de comer, aprovechando que era viernes , ella llevaría nuestro coche.

Después pasaron por mi despacho, les di más liquido para vacas, y acordamos que me enviarían las grabaciones la semana que viene. Aunque María ya se lo había dicho, les hice prometer que esta vez se la follarían con condón, no quería que se volviera a quedar embarazada. Al día siguiente le daría a Raúl mi videocámara. Llevarían dos, la suya y la mía.

Esa tarde mi mujer me dijo que había muerto una tía suya y que debía marcharse el fin de semana, que era mejor que yo no fuese para ocuparme de Alfredo. Ella esperaba más preguntas por mi parte, le dije que sí enseguida y no le pregunté ni el nombre de su tía. Me dejó una lista con todo lo que tenía que hacer y se puso a hacer la cena. Se la veía nerviosísima, yo por mi parte estaba que me subía por las paredes de excitación.

Por la mañana me encontré con Raúl como teníamos hablado para darle la cámara. Me dijo que me iban a proporcionar un espectáculo mucho mejor que la otra vez. Por la tarde me despedí de María, estaba temblando, me dio un poco de pena.

Todo el fin de semana lo pase inquieto. Pensaba en lo que podría estar pasando en esos mismos momentos, en las situaciones que estaría viviendo María. Me masturbé innumerables veces con mis antiguas grabaciones.

El domingo a las diez de la noche llegó María, se la veía triste y agotada. Prácticamente no me dirigió palabra. Se fue a ver al niño y luego se metió en la ducha y se acostó. Ese día no pude dormir, esperaba el momento de ver lo sucedido. Me preguntaba si al día siguiente me entregarían las cintas. Acerté.

El lunes me levante temprano y me fui a la consulta antes de que María se despertara, a media mañana llegó a mi consulta un paquete. Antes de abrirlo despaché rápidamente a una señora mayor que venía con su caniche. Anulé el resto de citas del día y me encerré en mi despacho a cal y canto. Abrí el paquete y encontré un montón de cintas de vídeo numeradas de tres horas cada una, definitivamente habían hecho sus deberes.

Les relataré los hechos acaecidos cronológicamente:

VIERNES TARDE

Al meter la primera de las cintas de vídeo se veía a los cuatro chicos esperando en el portal de Israel. Raúl hablaba a la cámara:

-“Bueno cornudín, cuando veas esto supongo que ya le habremos hecho a la puritana de tu mujer lo que hayamos querido. Tú disfruta pajeándote que de follárnosla ya nos ocupamos nosotros. Vaya pringado estas hecho, no entiendo como puedes tener una tía semejante en casa y en lugar de follártela nos la entregas a nosotros.”

Luego se veía aparecer nuestro coche con María al volante. Llevaba puesto un pantalón vaquero y una camiseta bastante holgada. Cuando ella paró el coche los chicos cargaron sus maletas y subieron a él. Raúl se montó delante y los otros detrás. Cuando María vio la cámara empezó a protestar.

-“Acordamos que nada de cámaras. Si no las dejáis me marcho a casa.”

-“No se preocupe Sra. Jiménez, sólo es un juego. Cuando terminemos le daremos también estas cintas, se lo prometo.” Dijo tranquilizadoramente Juan.

-“No se si creeros….”

-“¡Pare el coche! Si no quiere colaborar puede irse a casa. A mi me da igual, enseñaremos la grabación que tenemos a todo el mundo.” Gritó Raúl.

María se dio cuenta de que no podía hacer nada, eran ellos los que mandaban. Pensó que estaba obligada a seguirles el juego.

-“Esta bien. Acepto lo de la cámara. Pero luego me daréis todas las cintas.” Dijo a regañadientes María.

Llegaron a la granja . Era un lugar bastante bonito, tenía una casa principal de dos plantas con piscina, toda ella rodeada por un seto, una casa pequeña para los caseros y unos establos. La finca era bastante grande, no había nadie en varios kilómetros a la redonda. Esos cabrones lo habían planeado bien.

Mientras descargaban las cosas apareció un chaval joven, era el casero, se llamaba Manolo y tendría veinticuatro años más o menos. El pobre era el tonto del pueblo, los padres de Raúl lo habían contratado para ocuparse de la granja. Por lo visto, aunque no era muy listo, sabía mucho de animales. Cuando María lo vio dio un grito, no esperaba que allí hubiese nadie, además tenía un aspecto horroroso. Era muy alto y feo, le faltaban casi todos los dientes, además estaba sucísimo. Raúl la tranquilizó, dijo que no les molestaría y que no se enteraba de nada ya que era medio retrasado.

Una vez descargado todo decidieron darse un baño en la piscina, pero no un baño cualquiera, lo harían desnudos. Pusieron las cámaras sobre dos trípodes enfocando desde diferentes ángulos. A mi mujer no le hizo gracia, pero tenía que obedecerles. Se notaba que le daba vergüenza todo aquello. Yo me imaginaba lo que estaría pensando, pensaría que la otra vez estaba borracha y extrañamente excitada, pero que ahora le era muy complicado colaborar.

Los chicos la rodearon, mientras ella estaba inmersa en sus pensamientos ellos se habían desnudado, tenían sus pollas totalmente erectas. Raúl se acercó por delante e intentó darle un beso en la boca, María le giró la cara. Por detrás Juan le levantaba su camiseta. Israel y Nacho intentaban bajarle los vaqueros.

La situación me estaba poniendo a mil, me di cuenta que yo no era el único que observaba, una de las cámaras captaba al fondo la ventana de la casa del tal Manolo, se le veía agazapado mirándolo todo. Por el movimiento que veía pensé que se estaba masturbando, ya éramos dos los que lo hacíamos.

Por fin Juan le había conseguido quitar la camiseta, los otros habían hecho lo propio con el vaquero. Raúl seguía intentando besuquearla pero María se resistía. Juan le desabrochó el sujetador y dejo al aire sus tetas. Estaban enormes, normalmente eran grandísimas, pero ahora parecían dos montañas, sus pezones se encontraban hinchadísimos. María todavía estaba en época lactante y sus pechos habían aumentado de tamaño considerablemente. Israel bajó lentamente sus bragas, su coño seguía igual de peludo que siempre. Ya la tenían desnuda, era una estampa maravillosa.

María estaba como inerte, no colaboraba nada, era natural pues no tenía casi experiencia, pero a los chicos no les gustó. Sabían que podían follársela ahora mismo, ella tendría que ceder para recuperar la cinta, pero no les gustaba la idea de tirarse a una muñeca de trapo. Raúl decidió hacer algo al respecto.

-“Sra. Jiménez, échese en la tumbona que nosotros preparemos la merienda.”

María obedeció, no estaba resultando tan mal como pensaba.

-“Vosotros quedaos aquí, tú Juan acompáñame.” Ordenó Raúl.

Se llevaron una de las cámaras con ellos. Fueron a la entrada donde habían dejado las maletas, una de ellas estaba llena de botellas de alcohol de todo tipo. Prepararon unas copas. Raúl cogió el bote de líquido para las vacas y mirando a la cámara dijo:

-“Como tu mujercita es una frígida vamos a calentarla un poquito.”

-“Sí, que comience el show. Vas a ver maricón de mierda como tu mujer disfruta con hombres de verdad.” Dijo riéndose Juan.

Fueron a la piscina con las copas, todos seguían desnudos incluida mi mujer. María pensó que un trago le ayudaría a soportar mejor lo que tenía que pasar. Se tomaron dos botellas entre los cinco. Cada copa de María llevaba su correspondiente ración de afrodisíaco. Los chicos le decían todo tipo de groserías, al principio a ella le molestaban, pero luego empezaron a excitarla. Era evidente que el líquido estaba haciendo su efecto, además unido al carácter desinhibidor del alcohol, hacía que María además de estar muy caliente dejara de estar tan incomoda con la situación. Ese era el punto que estaban esperando por lo que decidieron pasar a la acción.

Nacho cogió una de las cámaras, se acercó a María y le ordenó que abriera las piernas. Ella no le hizo caso, intentaba mostrar algo de dignidad, pero que dignidad iba a mostrar una señora de 40 años, católica y madre de dos hijos, tumbada desnuda rodeada de cuatro adolescentes de 15 años amigos de su hijo. Juan se acercó a ella y le fue separando poco a poco las piernas. Nacho aprovechó para tomar un primer plano de su coño, estaba muy húmedo. Juan se arrodilló delante de ella hundió su cara entre sus piernas, mi mujer respondió con un pequeño gemido. Raúl e Israel se lanzaron sobre sus tetas, el primero en descubrir que estaban llenas de leche fue Raúl:

-“¡Mirad, tiene leche en las tetas!”

-“¡Siiii…, es verdad!” Confirmó Israel cuando descubrió el manjar.

-“Esto hay que grabarlo bien.” decía Nacho emocionado.

Ni que decir tienen que yo me había corrido ya viendo la escena. María no me dejaba que viera como amamantaba a Alfredo y ahora la estaba viendo amamantar a unos degenerados. Raúl e Israel la devoraban con locura, le mordisqueaban los pezones y estrujaban fuertemente sus tetas, querían sacarle hasta la última gota de leche. Mi mujer empezaba a respirar agitadamente, tenía los pezones muy sensibles ahora que había dado a luz, además Juan seguía haciéndole un buen trabajo en su encharcado coño, el orgasmo era inminente.

-“¡Me corroooooooooooooo……!” Gritó repentinamente María.

Un mar de líquido salió de su interior. Sabía que había mujeres que se meaban cuando llegaban al orgasmo, pero lo de María era excesivo.

-“¡Mirad como se mea de gusto!” Dijo Juan con su cara empapada por los efluvios de María.

-“¡He sacado un primer plano! ¡He sacado un primer plano!” Nacho estaba eufórico

-“Vaya cerdita que esta usted hecha Sra. Jiménez.”

Todos rieron con este último comentario sarcástico de Raúl. Éste volvió a tomar la palabra:

-“Los que no hayan probado la leche de esta putita que lo hagan, el otro que me acompañe a por los condones.”

María respiró aliviada cuando escuchó lo de los condones, no quería volver a quedarse embarazada. Tenía gracia, la muy puritana no quería que yo los usase porque era pecado y ahora lo que más deseaba era que esos niñatos se los pusieran para follársela.

La cámara fija quedó grabando como Nacho y Juan degustaban la leche de mi mujer y la otra se la llevó Israel, acompañando a Raúl.

Volvieron a la piscina, Juan y Nacho seguían bebiendo la leche de mi señora, la habían dejado seca. Manolo seguía observándolo todo desde su escondite. María, por su parte, continuaba muy sofocada, involuntariamente su cuerpo le pedía más guerra.

Raúl volvió a tomar la iniciativa. Bajo a María de la tumbona y la puso a cuatro patas sobre una toalla. Pensé que le iba a dar por el culo, pero me equivoqué, en lugar de eso le metió un dedo en su encharcadísimo coño. Lo movía en círculos, luego lo metía y lo sacaba con mucha delicadeza. Estuvo así un rato hasta que María empezó a jadear, cuando notó que se iba a correr paró. Una protesta casi imperceptible salió de la boca de mi mujer, no quería que parara.

-“¿Qué has dicho? ¿Quieres que siga? ” Le preguntó Raúl.

María no contestó, no quería admitir que todo eso empezaba a gustarle.

-” Esta bien si no quieres que siga lo dejare.” Insistió Raúl

-“¡Por favor no pares!¡No me dejes así!” Suplicó María.

Raúl la tenía donde quería, mi mujer estaba cachondísima, Raúl continuó humillándola.

-“¿Quieres que te follemos putita?”

-“Sí, folladme.”

-“Habéis oído chicos? La muy guarra va de señora y ahora quiere que nos la follemos. ” Los comentarios de Raúl eran cada vez más hirientes. Volvió a tomar la palabra.

-“Grita que eres una cerda y que quieres nuestro rabo.”

María no entendía como esos cabrones conseguían excitarla tanto. En su interior luchaba por mantenerse firme, si se la tenían que follar que lo hicieran, pero no les daría la satisfacción de verla suplicarles que lo hicieran, era una mujer decente, era….

-“¡Soy una cerda y quiero vuestro rabo!” María se quedó más sorprendida que los chicos al oír sus propias palabras, su cuerpo había podido más que su mente.

Todos se rieron.

-“Muy bien, abre la boquita.” Dijo Juan mientras colocaba su polla delante de la boca de María.

-“¡Obedece si quieres que te follemos guarra!” Le ordenó Raúl.

Estaba claro que la mentalidad de mi mujer había cambiado respecto a la otra vez. La primera vez ella no se esperaba lo que iba a pasar ni sabía cuanto tiempo duraría, además estaba nuestro hijo presente, pero ahora era diferente, había venido a la granja por un fin de semana sabiendo lo que pensaban hacerle y no estaba Luismi por medio. Tenía dos opciones, pasarse el fin de semana sufriendo o disfrutando. Además estaba tan excitada que era inútil resistirse, decidió abandonarse al placer.

No me lo podía creer cuando vi que María abrió su boca y le empezó a chupar la polla a Juan. La otra vez sólo Nacho había conseguido metérsela en la boca y contra su voluntad, ahora se la estaba chupando a Juan voluntariamente, ella que siempre lo había considerado una aberración le estaba mamando la polla a un crío de 15 años para conseguir sexo.

-“¡Ahhh….siiiii….” Gemía Juan.

-“Ahora te voy a follar, te lo has ganado.” Dijo Raúl.

-“Ponte condón, por favor….” Juan cortó la frase de mi mujer volviéndole a meter su polla en la boca.

-“Claro, hemos hecho un trato, te puedes fiar de nosotros.” Mientras decía esto Raúl se puso uno de los condones.

Raúl se la fue metiendo poco a poco, quería disfrutar el momento, cuando llegó a la mitad paro y se quedó quieto esperando que fuese María la que hiciera el trabajo. Ella desesperada echó su cuerpo hacia atrás buscando el resto de la polla del chico, ella empezó a moverse hacia delante y hacia atrás, luego en círculos, intentaba meterse la polla de Raúl lo más hondo posible.

María estaba como poseída, acababa de apartar de su mente todas sus convicciones morales y estaba empezando a disfrutar de verdad. Gemía de placer, ya no intentaba ocultar sus sensaciones. Juan le sacó la polla de la boca para correrse en su cara y su pelo, a ella le dio asco, sentía resbalar los goterones de semen por sus mejillas, pero no dijo nada ya que la inminencia de otro orgasmo la tenía fuera de si, aceleró sus movimientos hasta que se corrió otra vez.

-“¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii………!” Gritó María.

-“¡Eso puta córrete otra vez!” Jaleaba Juan.

Raúl seguía bombeando con fuerza. Cuando por fin se corrió permaneció quieto por unos instantes con la polla en el interior de María saboreando el momento. Continuaron así el resto de la tarde. Ella les chupaba la polla a cambio de que se la follasen. María alcanzó varios orgasmos más. Todos se la follaron y a todos se la chupó, Raúl y Nacho le hicieron tragar su leche, mientras que Israel prefirió descargar sobre las gigantescas tetas de mi esposa.

Cuando terminaron María seguía pidiendo más. Yo sabía que lo hacía por el efecto del líquido y porque estaba muy borracha, pero eso era demasiado, mi respetable mujer estaba suplicando más sexo a la gente que la estaba chantajeando, y esa gente eran los amigos de su hijo que se dedicaban a humillarla.

Ellos querían dejarla con las ganas, la levantaron del suelo y la ayudaron a llegar a una de las habitaciones, ya que a María le costaba caminar, era lógico después de la borrachera que llevaba y la ración de falo que había recibido. La acostaron desnuda sobre una cama y ella se quedó dormida al instante.

Cuando salieron de la habitación Raúl habló a la cámara:

-“¿Te ha gustado cornudín? ¿Has visto como la guarra de tu mujer nos suplicaba que nos la tirásemos? Pues esto es sólo el principio, te garantizo que lo que viene después no te lo esperas.”

Esas últimas palabras me dejaron intranquilo. La verdad es que había disfrutado viendo el vídeo, me había hecho unas pajas espectaculares. En eso estaba cuando me di cuenta de que era la hora de comer y me marché a casa.

Cuando entré en mi casa la comida estaba sobre la mesa. María me dijo que ella no tenía hambre y que iba a dar de comer a Alfredo. Le pregunte morbosamente si le pasaba algo, pero ella me dijo que sólo estaba un poco triste por lo de su tía. Cogió un biberón y se metió a nuestro cuarto con el niño. “Con la cantidad de leche que tiene en sus tetas, esos hijos de puta tienen que haberla dejado seca para que tenga que alimentar a nuestro hijo con un biberón” pensé. Inmediatamente después de comer me fui a mi consulta para continuar viendo las grabaciones.

VIERNES NOCHE

Después de dejar a mi mujer en la habitación la grabación se cortó. Cuando se reinició otra vez se notaba que habían pasado varias horas pues estaba anocheciendo. Ahora era Juan quién hablaba a la cámara:

-” Te preguntaras en que hemos gastado el dinero que nos diste, pues bien te lo iremos diciendo poco a poco.”

-“Si hemos gastado algo para vestir a tu mujercita, nos la vamos a llevar de marcha.” dijo Nacho a continuación.

Acto seguido la cámara apuntaba hacia una cama, sobre ella había un vestido de autentica puta, consistía en una minifalda de cuero que más bien parecía un cinturón, un top, también de cuero con cordones en el escote que permitían mostrar más o menos carne, y unas botas negras con grandes tacones,de las que llegan hasta las rodillas. Además había una bolsita que contenía cocaína.

Al no ver bragas y sujetador me temí lo peor, además estaba la cocaína, pero lo peor estaba por llegar.

Se dirigieron a la habitación de mi mujer para despertarla, ella estaba como inerte desnuda encima de la cama. La intentaron reanimar pero no reaccionaba, estaba muy cansada. Prácticamente tuvieron que arrastrarla hasta la ducha. La ducharon con agua fría y María reaccionó algo, miraba desconcertada hacia todos los lados, estaba desorientada.

La secaron un poco y le pusieron un raya, María no sabía lo que era, nunca había visto cocaína y menos pensaba que los amigos de su hijo pudieran tomarla, ella pensaba que eso sólo lo hacían los yonkis. Ellos le dijeron que era una medicina para despejar la cabeza, y que había que tomarla por la nariz para que hiciese antes efecto. Mi mujer, que todavía no sabía bien donde estaba, se la tomó sin protestar.

A los pocos minutos se encontraba como nueva. Le dijeron que bajase a cenar, María intentó ponerse algo de ropa pero ellos dijeron que no, que bajase tal y como iba. A ella no le importó bajar desnuda, pensaba que los chicos se estaban portando bastante bien para lo que ella esperaba y además estaba eufórica por el efecto de la coca.

Le dieron de cenar una plato de sopa, condimentado lógicamente con líquido para vacas, y un filete con patatas. Supuse que le dieron bien de cenar para que María siguiera confiando en ellos. Después de cenar comenzó el ritual de siempre, empezaron a tomar copas y a mezclar las de María con el líquido. Pero esta vez había una variante, alternaban las copas con más “medicina para la cabeza”

A María le gustaba la situación, tomaba las copas para desinhibirse, acallaba de esa manera la voz de su conciencia. Se fue calentando poco a poco. Cuando no podía más invitó a los chicos a que se la follasen, no les habló, sólo fue abriendo despacio sus piernas. La muy zorra había perdido por completo la dignidad. Raúl se acercó a ella y le habló:

-“Ahora vamos a salir de copas al pueblo de al lado.”

-“Pero…. yo creía…” La muy puta deseaba que se la follasen.

Raúl sonrió al ver que estaba entregada y volvió a hablarle:

-“Si te portas bien, tendrás lo que quieres. Ya has visto que te puedes fiar de nosotros.”

Israel fue a por el vestido y le ordenó que se lo pusiese. María dudó al verlo, no llevaría ni bragas ni sujetador, además era un vestido digno de cualquier puta. Le dijeron que si se lo ponía a la vuelta se la follarían y que además en ese pueblo no la conocía nadie. Una vez convencida de eso no fue difícil hacerlo de que se pintara la cara como una autentica zorra.

Una vez lista se montaron en el coche. Raúl se puso en el asiento del piloto. Sabía conducir desde muy pequeño y el pueblo estaba a pocos kilómetros de la granja. Cuando llegaron se dirigieron a una discoteca para menores. El portero al ver la cámara y a mi mujer no quería dejarlos entrar, pero Raúl le dio 100 euros que le hicieron cambiar de opinión, le dijo que le daría otros 100 a la salida si todo salía bien. Le dio otros 100 al único camarero que había en el bar para que hiciera la vista gorda.

Ya estaban dentro, era una sala bastante grande. Junto a la las paredes había algunas mesas bajas rodeadas por sofás. Habría unos cincuenta adolescentes de entre catorce y dieciséis años en su interior, de los cuales la mayoría eran chicos, era lo que se llama vulgarmente “un campo de nabos”. Al ver a María se quedaron absortos. Las chicas por el contrario la miraron con desprecio.

Raúl se acercó a mi esposa y la ordenó ponerse a bailar en medio de la sala. Ella le obedeció, se notaba que no sabía bailar pero daba igual, Raúl y los demás se apartaron un poco de ella, de esta forma estaban dándole vía libre a la gente del pueblo para actuar. La muchedumbre no tardó en rodearla. Las pocas chicas que había en el local se marcharon ofendidas porque ninguno les hacía caso.

María no sabía que hacer, estaba empezando a sentir manos indiscretas por todo su cuerpo y estaba muy caliente. Intentaba permanecer serena, no quería abandonarse a ese placer, era degradarse aún más, con Raúl y los otros tenía la excusa moral de que le estaban chantajeando pero si ahora se dejaba hacer ya no tendría excusa. Se preguntaba qué le estaba pasando, por qué estaba tan excitada, no podía ser sólo el alcohol…

En esas dudas estaba María cuando se dio cuenta de que le habían desabrochado los cordones del top y tenía a la vista de todos sus enormes tetas. También le habían subido la minifalda dejando al aire su espesa pelambrera. Los adolescentes estaban empezando a meterle mano por todos los sitios, se peleaban por chupar sus tetas, que estaban llenas de leche otra vez. Le manoseaban el culo con desesperación y los más atrevidos pugnaban por introducir sus dedos en el coño de mi mujer que empezaba a estar muy húmedo.

Raúl y los otros disfrutaban con la escena, María se había abandonado definitivamente a las caricias que recibía y estaba apunto de correrse. Cuando lo hizo todos sus acosadores se sorprendieron al ver la cantidad de jugos que resbalaban entre sus piernas. Este fue el momento que Raúl aprovechó para acercarse a mi mujer y hablar a los que la rodeaban:

-“Bueno ya esta bien de diversión, el que quiera follarse a esta puta tendrá que pagar.”

Los del pueblo se enfadaron, querían pegar a Raúl, decían que la zorra era de todos y que no pensaban pagar un duro. Raúl con una jugada maestra les hizo cambiar de opinión.

-“Podéis pegarme si queréis, pero el portero de la disco está a sueldo mío, vendrá y os echará a todos y nadie podrá tirarse a este bombón.”

Los ánimos se calmaron un poco, nadie quería enfrentarse con el portero. Raúl remató la jugada.

-“Mirad, pensaba cobrar 20 euros por cabeza a quien se la quisiera follar, pero como me habéis caído simpáticos por 10 euritos de nada cada uno será vuestra. Es una ganga, es una mujer casada que sólo ha follado con su marido y con nosotros cuatro, una autentica puta de lujo.”

Finalmente aceptaron, tenían una ocasión única para follarse a una tía que ni en sus mejores sueños podrían rozar, y menos en un pueblo como ese. Era increíble, los muy cabrones iban a prostituir a mi mujer como a una puta barata. Pensaba que se habían pasado de la raya, pero no podía dejar de mirar la grabación. Cuanto más humillante era para ella, más excitante era para mi.

Raúl y Juan llevaron a María a un rincón y la tumbaron sobre una de las mesas. Nacho e Israel formaron una cola con todos los que se la querían follar, unos 35, y les dieron un condón a cada uno.

María seguía muy borracha y colocada y, aunque estaba muy caliente, cuando percibió lo que iba a pasar intentó evitarlo.

-“Por favor Raúl, no me hagáis esto, te lo suplico.”

Raúl se acerco a ella y tocando su coño con la mano dijo:

-“Serás perra, si lo estás deseando, estás súper mojada.”

María volvió a suplicarle:

-“No se lo que me pasa, no se porqué estoy tan mojada, pero no dejes que me follen, folladme vosotros, ese era el trato.”

Raúl no le contestó, sólo se rió. Se dio la vuelta, tomo los 10 euros del primer afortunado y dijo:

-“¡Ponte el condón y tíratela!”

María intentó incorporarse, lo hizo sin convicción, intentando mostrar algo de dignidad, intentando ocultar que lo que más deseaba en ese momento era ser follada, pero Juan la volvió a tumbar sobre la mesa.

El primer chaval tendría unos catorce años y estaba temblando, seguro que era virgen. Se acercó a ella y se la metió con mucha delicadeza, dio tres o cuatro empujones y se corrió. Luego uno por uno fueron pasándose por la piedra a mi mujer el resto de chicos, unos tardaban más y otros menos, unos se la follaban delicadamente y otros violentamente. A la hora de correrse la mayoría de los chicos decidieron quitarse el condón y hacerlo sobre la cara o las tetas de mi mujer, ella acabó totalmente cubierta de semen. Además María también se corrió, pero varias veces, era inevitable después de 35 polvos seguidos.

Raúl no les dejó ni beber de sus tetas ni darle por el culo. No entendía que todavía no hubieran sodomizado a mi mujer. Cuando el último terminó levantaron a María de la mesa e intentaron arreglarle las ropas y limpiarla lo mejor posible. No podía tenerse en pie ni articular una palabra.

La llevaron casi arrastrando al coche, pagaron otros 100 euros al portero y se marcharon, no sin antes ofrecerle a este último cambiar los 100 euros por un polvo con mi señora, él al ver el estado en el que se encontraba María optó por el dinero.

Les había salido la noche redonda, y con lo que habían cobrado por María habían podido pagar al portero y al camarero, sobrándoles 50 euritos. Al llegar le dieron una ducha y la dejaron descansar.

Ya era la hora de cenar, decidí dejar para el día siguiente el resto de los vídeos, de todas formas no podía hacerme ni una paja más. Cuando llegué a mi casa la cena estaba en el microondas y María se había acostado, estaba claro que me evitaba. Al día siguiente fui temprano a mi despacho, no podía esperar más, me moría de ganas de ver lo que ocurrió el sábado.

SÁBADO MAÑANA

Cuando llegue a mi despacho estaba súper excitado, me preguntaba qué tipo de sorpresas me depararía el vídeo, conociendo lo hijos de puta que eran sabía que el sábado sería aún más fuerte que el viernes. No me equivoqué.

Se despertaron a media mañana, sabían que María lo haría con cargo de conciencia una vez disipados los efectos de todo lo que había tomado el día anterior, por lo que decidieron prepararle el desayuno y llevárselo a la cama. Además cortaron unas rosas del jardín, a todas las mujeres les vuelven locas las flores y mi mujer no iba a ser menos.

Cuando María los vio entrar intentó cubrirse con las sabanas, ya que la habían acostado desnuda, no podía mirarles a la cara, recordaba lo ocurrido el día anterior y no se lo creía, no sabía como había llegado a ese extremo, como habría llegado a abandonarse de esa manera y, lo que es peor, como podía haber disfrutado tanto con todo eso.

Cuando vio las flores se derritió, pensó que había sido ella la que les había suplicado que se la follasen y luego por la noche también había sido ella la que había disfrutado con todos esos desconocidos, los chicos habían cumplido su parte, se la habían follado con condón y la estaban tratando bastante bien.

Yo me preguntaba por qué harían todas esas cosas y pronto me di cuenta de la respuesta. La habían llevado a donde querían, habían conseguido despertar en ella tal sentimiento de culpabilidad y vergüenza que parecía que la mala de la película era mi mujer.

Una vez María terminó de desayunar, retiraron su bandeja, pusieron las cámaras sobre dos trípodes y los cuatro se metieron en la cama con ella. Era una cama de matrimonio antigua, de esas que son inmensas. Nacho se fue directamente al coño, Juan e Israel prefirieron desayunar a costa de la leche de mi mujer, mientras que Raúl empezó a comerle la boca.

El día anterior, al llegar a la piscina, María no había dejado que Raúl la besase, ya que ella siempre decía que eso se hacía sólo por amor. Pero hoy era diferente, con el sentimiento de culpa que tenía sentía que ya no se podía negar a nada, pensaba que ella se lo había buscado. Los chicos por su parte habían jugado bien sus cartas, ahora era cuando la humillarían de verdad, ahora se iban a follar a mi mujer estando totalmente lúcida, sin liquido ni alcohol.

María se dejaba hacer, dejaba que Raúl le metiera la lengua hasta la campanilla mientras Juan e Israel como aves de rapiña estrujaban sus senos y mordisqueaban sus pezones para extraer toda la leche posible. Nacho por su parte se había puesto un condón y se disponía a penetrarla.

Raúl se levantó y se dirigió a una televisión con vídeo que tenían en la habitación y puso la cinta del día anterior, puso la parte de la piscina donde María les suplicaba por sexo y se la chupaba a todos para conseguir su objetivo. De esta forma conseguía degradarla aún más, María no entendía como había podido comportarse de esa manera.

Nacho colocó a María encima suyo y le ordenó que cabalgase sobre él. Mi mujer estaba muerta de vergüenza, en la pantalla del televisor se la veía teniendo un orgasmo. Ella empezó a moverse, no tenía práctica en esa postura y, lo que es peor no estaba excitada. Israel le puso la polla en la boca, María muerta de asco se la empezó a chupar. La cara de mi mujer era totalmente diferente al día anterior, había pasado de la lujuria más absoluta a la resignación. Raúl se situó detrás de ella, la empujó sobre el pecho de Nacho, cogió un poco de mantequilla que había sobrado del desayuno de María y fue untándole con ella el ojete a mi mujer. María liberándose de la polla de Juan y mientras seguía botando sobre Nacho intentó hacerle cambiar de opinión.

-“¡Por el culo noooooooooooooo….!

Mientras decía estas palabras Raúl se la había metido de un solo golpe.

-“Cállate, eres una zorra, no lo puedes negar, mírate en la televisión.”

María intentaba aguantar el dolor y la humillación de ser sodomizada, pero le era muy difícil.

-“¡Ahhhhhhhh…!¡Me duele!¡Me duele!”

-“¡Dale duro Raúl!” Juan le animaba a su amigo para darle más fuerte.

Era increíble mi mujer tenía tres pollas en su interior a la vez, cada uno de los chicos intentaba meterle su polla más profundamente. María sufría con las fuertes acometidas de Raúl. Israel le sujetó la cabeza descargó toda su leche en su garganta. Nacho se corrió después, lo hizo mientras exprimía una de los pezones de mi mujer que en ese momento sentía como Raúl le inundaba sus intestinos con su caliente semen.

Todos querían ser el siguiente en darle por el culo, pero fue Juan el que se adelanto ya que hasta ahora se había mantenido al margen. Raúl por su parte quería que María se corriera, deseaba que ella disfrutase sin necesidad del líquido, esa sería su verdadera victoria. Se puso debajo de mi mujer y le ordenó que le chupase la polla, comenzaron un 69. María ya no podía negarse a nada, y menos a cosas con las que había disfrutado el día anterior. Estando en esa postura Juan se la fue metiendo poco a poco por el culo, lo hizo con delicadeza por lo que a María apenas le dolió. Juan aguanto poco, apenas unos cuantos empujones, y Nacho ocupó su lugar. María chupaba la polla de Raúl sin mucha convicción pero a este no le importaba, seguía inmerso en su tarea de hacer que ella se corriera. Cuando Nacho terminó fue Israel el que tomó su puesto. Raúl sentía que mi mujer empezaba a excitarse con sus caricias y centró sus lengüetazos en su clítoris. María movía su culo acompasadamente, ya se había acostumbrando a ser penetrada por detrás, mientras Israel seguía empujando y Raúl metía un par de dedos en su coño.

Era alucinante, nunca pensé que María pudiera disfrutar con todo aquello sin estar bajo los efectos de ninguna droga, pero los cabrones de los amigos de mi hijo lo estaban consiguiendo. María se estremeció cuando le llego el orgasmo, momento en el cual Raúl aprovechó para vaciar el contenido de sus pelotas en la boca de mi mujer mientras lamía los abundantes jugos que manaban de su coño. Israel tardo algo más en descargar, cuando lo hizo se quedó un rato quieto dentro de María, la cual seguía conmocionada por el orgasmo que acaba de tener.

Cuando miré el reloj me di cuenta de que era la hora de comer, recapacité sobre todo lo que había visto. Había sido fantástico, había disfrutado tremendamente con la sesión de sexo que me habían ofrecido. Por ahora la cosa había ido bastante bien, pero había ciertas cuestiones que me rondaban la cabeza: ¿Por qué estaba tan triste María desde que volvió? ¿Por qué me evitaba desde entonces? ¿Por qué no había vuelto a darle el pecho a Alfredo?

Cierto que podía tener remordimientos de todo lo sucedido, pero ella había disfrutado bastante con los chicos. También era verdad que ellos le habían bebido todo lo que habían querido de sus tetas, pero ella generaba mucha leche y no tendría problemas para alimentar a Alfredo. Algo más tendría que haber pasado ese fin de semana. No podía esperar para comprobarlo, pero tenía que hacerlo porque era la hora de comer.

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La peor paliza de mi vida

 

Autor: Carlos Inchauspe
Desde muy niño, mi madre me azotaba en las nalgas como castigo a mi mal comportamiento, éste se daba por períodos, eran épocas en las que yo me portaba especialmente mal, y entonces ella procuraba poner remedio a mi mala conducta con esos correctivos.
Cuando consideraba que yo merecía un escarmiento, me llevaba a la habitación y me tendía boca abajo sobre sus rodillas, parecía ser su posición preferida y, he de confesar que también para mí era una buena postura. Entonces me bajaba los pantalones, mientras yo simulaba algo de resistencia, y en seguida empezaba a azotar mis nalgas con la palma de su mano. La fuerza de aquellas palmadas iba en aumento y cuando parecía que ya no podía ser más terrible, mi madre se detenía, sólo para bajarme los calzones y dejar al aire mis ya coloradas nalgas. Los azotes entonces empezaban de nuevo, pero con mayor fuerza, sobre mi cola totalmente desnuda. Sus nalgadas eran realmente duras, de verdad dolían, y siempre seguía, más o menos, el mismo ritual. Me regañaba mientras me azotaba, me decía que era un malcriado, que si era necesario, me seguiría azotando hasta que ya fuera un hombre y que no era posible que fuera tan revoltoso y “sabandija”.
Recuerdo una de las peores palizas que recibí, tendría algo así como trece años. Un martes, en lugar de ir al colegio, me escapé con unos amigos y fuimos a pasear al centro de la ciudad, luego al cine y terminamos en el zoológico. No era la primera vez que lo hacíamos, pero para mí, y sobre todo para mi trasero, esa ocasión tuvo consecuencias terribles. Sin que yo pudiera saberlo, mi tía Natalia me vio paseándome por ahí, pero no me dijo nada sino hasta el jueves siguiente, que fui a visitarla a su casa, como hacía al menos una vez a la semana para pasar la tarde con ella y jugar con mis primos.
Aquella ocasión, mi tía estaba sola en casa, según me dijo, mis primos se habían ido a la plaza con la abuela y yo quise ir a buscarlos, pero tía Natalia me detuvo.
–          No, Carlos. Quédate acá que tengo que hablar seriamente con vos – La verdad es que no me preocupé, ni siquiera por aquello de “hablar seriamente”. Me senté a su lado en el sillón del living y esperé a que hablara.
–          ¿El martes fuiste a la escuela? – me preguntó. Procuré no mostrarme nervioso y, fingiendo seguridad, respondí:
–          Sí, tía ¿por qué lo preguntas?
–          ¿Estás seguro? – Su insistencia me hizo ver que seguramente ella me había visto por ahí, no tenía caso seguir mintiendo y podría resultar peor, así que le confesé la verdad.
–          Sabes que eso no se hace – comenzó a reñirme – Eso está muy mal, sabes lo que opina tu madre al respecto, y yo pienso igual – A estas alturas yo ya imaginaba la que me esperaba – Así que, como podrás imaginarte, Carlitos, no me queda más remedio que tomar alguna medida. – Yo ya estaba realmente asustado. No dije nada – Tenemos dos opciones y no son negociables – me dijo – Una es decirle a tu madre lo ocurrido… sabes que no le va a gustar nada y también sabes lo que va a hacer…
¡Claro que lo sabía! Si mi madre se enteraba me iba a dar la paliza de mi vida. Las cosas de por sí no andaban muy bien, pues era una de aquellas épocas en las que yo no paraba de hacer macana tras macana.
–          La segunda opción – continuó mi tía – es que no le digamos nada a tu madre pero, como los chicos y la abuela no van a venir hasta dentro de un largo rato, te pongas ya mismo sobre mis rodillas para darte tu merecido, porque de alguna manera tienes que entender, Carlitos
¡Uy, uy, uy! Ya antes, en aquel mismo sillón, mi tía me había dado un par de palizas, por orden de mi madre. A causa de mi mal comportamiento, mi tía me había puesto sobre sus rodillas y me había dado unas nalgadas en la cola desnuda. Pero, para ser franco, aquellas palizas habían sido más bien livianitas, bueno… no tanto, pero peor opción era que mi madre se enterara. Al menos, si mi tía me castigaba, podía tener la esperanza de que me diera unos cuantos azotes, más o menos fuertes, que me quedara el culito un poquito adolorido, y ya está, se acabó el problema. Fue un grave error de cálculo, pero respondí que aceptaba la segunda opción, a cambio de que mi madre no se enterara de nada. Mi tía aceptó el trato, o al menos me hizo creer que lo aceptaba.
Por lo general, la tía Natalia era una mujer tranquila, le gustaba hablar antes de aplicar cualquier castigo y a mí me tenía un cariño especial, así que supuse que todo saldría bien. Me pidió con toda calma que me bajara los pantalones y yo, como había aceptado el trato, obedecí. Me puso en sus rodillas y me hizo levantar la cola, entonces me dio un pequeño pero firme discurso sobre la disciplina. Después, comenzó a nalguearme con una fuerza que yo no le conocía. La verdad es que no me esperaba aquellos azotes, pero estaba dispuesto a aguantarme la tunda con dignidad, sabía que me la merecía, sobre todo por ser tan estúpido de haberme dejado ver, paseando en día de colegio.
Las nalgadas proseguían, yo las sentía cada vez más fuertes, mi pobre culo me dolía, lo imaginaba colorado y lo sentía ardiendo. La paliza no estaba resultando, ni de lejos, la tunda suavecita y amable que yo había imaginado. Empecé a dar algunos gritos de dolor y a pedirle a mi tía que no me pegara más, a decirle que había aprendido la lección y esas cosas.
–          ¿Te duele, malcriado? – Me dijo enfadada sin dejar de azotarme – ¡Me alegro que así sea! ¡Y no sueñes con que ya voy a parar porque recién voy comenzando! Y además – agregó – te tengo una sorpresa. Esta vez sí vas a aprender la lección.
Yo no estaba para sorpresas, no las que parecían poder aparecer en aquel momento en que mis nalgas me picaban y sentía los azotes cada vez más fuertes. Pero entonces mi tía se detuvo. Suspiré aliviado, creyendo, inocente de mí, que la paliza había terminado. Mi tía, sin dejarme levantar, buscó algo bajo los cojines del sillón y sacó una raqueta de ping pong, nuevecita.
–          Te dije que te voy a dar la paliza de tu vida, te aseguro que no la vas a olvidar jamás – me dijo y empezó a azotarme con la raqueta.
No podía creer lo que dolía aquello, pero además me sentía tan avergonzado que ni siquiera era capaz de reaccionar. El dolor ya era tan terrible que me puse a llorar, al principio de manera discreta, pero después como niño pequeño en total desconsuelo.
Sentía la paleta estrellándose una y otra vez en mis nalgas y no atinaba a hacer nada, ni siquiera resistirme o agitarme, para evitar aquella lluvia de azotes sobre mi cola que, a esas alturas, empezaría a amoratarse.
Cuando por fin mi tía se detuvo, no me atreví a moverme, no sabía si iba a continuar, pero parecía que no. Me dolía terriblemente, nunca en mi vida me habían dado una paliza semejante, había durado como media hora y naturalmente yo estaba bañado en lágrimas. Empecé a frotarme las nalgas para aliviar un poco el dolor, pero entonces mi tía habló.
– Bueno, Carlitos, ahora la sorpresa que te prometí: ¿a que no sabes quién está aquí?
¡Noooo! Lo supe en cuanto mi tía preguntó aquello, pero no pude responder, pues entonces oí la voz de mi madre. Entre las dos me explicaron que apenas mi tía me había visto paseando en lugar de ir al colegio, había ido a contárselo a mi madre, quien se puso furiosa y decidió que era tiempo de detenerme a cualquier costo, pues mi mal comportamiento no podía seguir. Mi tía, sabiendo que todos los jueves yo iba a visitarla, propuso que esperaran hasta ese día y entonces me dieran una soberana paliza, de esas que no te permiten sentarte en cuatro días. Mi madre ideó que mi tía iniciara el castigo para “ablandarme” un poco y luego ella misma lo remataría. Yo escuché todo aquello temblando, pues de por sí ya no aguantaba el dolor en la cola y entonces, mi madre se sentó en el sillón, se arremangó la falda y  tomándome del brazo me hizo colocarme en sus rodillas.
–          Te está quedando colorado, como tomate bien maduro – comentó mientras me acomodaba el trasero para castigarme – Te puedo asegurar que esto te va a doler más a vos que a mí – me dijo. ¡Vaya frase célebre! La llevaré siempre en el corazón.
Empezó a nalguearme y lo siguió haciendo por un largo tiempo, que a mí me pareció una eternidad. Yo sabía que me lo merecía y pensaba que estaba bien que me castigaran así, creo que trataba de convencerme de ello para poder seguir soportándolo. Lloraba desconsolado, aullaba de dolor, gritaba que por favor parara, le decía a mi madre que de verdad ya no aguantaba… pero no había caso, mi madre estaba decidida a dejar las cosas en su sitio, a que mi cola terminara ardiendo y que yo no me pudiera sentar en varios días. ¡Y además me lo decía!
–          ¡Te puedo asegurar, Carlitos, que no te vas a poder sentar por largo rato!
Cuando se detuvo por fin, yo sentía que, además de mi culito, mi cara también estaba afiebrada por tanto llanto, por la vergüenza, el dolor, por la situación… me habían atrapado y no había escapatoria, debía ser valiente y seguir sometiéndome al peor castigo de mi vida.
Mi madre aún no terminaba, me hizo colocarme de rodillas en el sillón y entonces, mi tía me sostuvo con fuerza ambos brazos, obligándome a inclinarme hacia delante sobre el respaldo.
–          A ver, Carlitos, levanta la cola – me ordenó. Otra andanada de paletazos cayó sobre mis maltrechas nalgas que ya estaban como adormecidas, aunque no tanto como para no sentir un terrible dolor.
–          Así que faltando al colegio ¿eh? ¡Yo te voy a dar a vos! ¿Qué te crees? ¿Que soy estúpida? ¿Qué podés hacer lo que querés?
–          ¡Por favor! ¡No me pegues más, te lo pido! – le rogaba llorando -¡Me voy a portar bien!
–          ¡De eso no me cabe duda, malcriado de porquería! ¡Ya me tenés cansada! – Me reñía mientras los azotes caían sobre mi cola, uno tras otro con rapidez, sin darme tiempo siquiera a respirar entre uno y otro. Siguió y siguió hasta dejarme el culo totalmente morado y caliente… ¡ardiendo!
Cuando terminó, me dijo que esperaba que hubiera aprendido la lección y me advirtió que si me veía haciendo otra macana, la próxima paliza sería aún peor. ¡¿Peor?! ¿Pero es que puede haber algo peor? Pensé. No sólo me habían pegado una tremenda paliza, sino que además lo habían planeado todo perfectamente: desde la raqueta oculta en el sillón, la sesión de “ablandamiento” con mi tía, el que ella me sostuviera de los brazos… hasta la humillación. Esto terminó por convertirme en el más sumiso de los hijos.
Volví a casa solo, me costó muchísimo porque no podía ni caminar sin que me doliera. Me fui a mi habitación, me puse hielo en las nalgas y me quedé allí reflexionando, tumbado boca abajo. Estaba abatido, pero no me sentía deprimido, todo lo contrario: para mi propia sorpresa, me encontraba en un estado de excitación total, comencé a parar la cola y a recordar con detalle cada momento del castigo…. ¡GUUUAAAUUU! ¡Qué bueno había estado…!
Había nacido un nuevo amante de las nalgadas.

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Chantaje a la profesora II

La vuelta de Carmen a las clases el siguiente lunes, después de haber sido usada y estado a disposición de sus dos alumnos, fue complicada. Aron y Francis la miraban con aire de superioridad. Cuando los observaba se veía desnuda ante ellos, y por su parte ellos la imaginaban continuamente sin ropa.

La profesora se encontraba muy abatida, con cierta depresión. En otras circunstancias, habría pedido una baja médica, pero sabía que si hacía esto, seguramente sus dos rebeldes alumnos le ocasionarían más problemas.

La días fueron pasando y por fin el viernes haría el rutinario viaje a su anterior residencia. Se encontraría con su marido y vería a Gino, pero había algo que le preocupaba en exceso.

Cómo se sentiría cuando por la noche se tuviera que desnudar ante su marido y este le hiciera el amor como todas las veces que se reencontraban? Sin duda, aquella noche sería algo diferente. Ignoraba cual sería su reacción después de aquella experiencia traumática.

Carmen llegó a su casa, donde fue recibida por su marido y por su hijo. Cenaron, y después el muchacho se marchó con sus amigos. Llego para la mujer el momento más difícil.

Se desnudó rápidamente y dando la espalda a su marido se metió en la cama. Temblaba mientras su esposo pensaba que era por la frialdad del lecho, o por los nervios de volver a ser amada después de tres semanas sin estar con él.. Nada más lejos de la realidad, era un enorme temor por volver a estar con un hombre, aunque fuese el suyo.

Hicieron el amor de la forma rutinaria de siempre. La besó, mordió y jugó con sus pechos y la penetró. Carmen se mordía los labios para no llorar, aunque la oscuridad del dormitorio le permitía que su esposo no viese sus lágrimas, que iban cayendo en la almohada.

Sábado y domingo pasaron pronto y de nuevo se vio a primera hora de la mañana del lunes dando clases a sus alumnos de siempre.

Francis y Arón, salvo alguna mirada más centrada hacia sus pechos, o al menos lo que ella percibía se comportaban de forma educada, no haciendo ningún comentario, ni lanzando indirecta alguna sobre lo que había sucedido en casa de Arón.

La profesora había meditado mucho sobre lo que había pasado aquel día. No debió someterse a aquel chantaje, o tal vez si, para evitar que Gino tuviera problemas con la justicia. Ahora tenían algo más para chantajearla, las fotos que le hicieron y que en la soledad de la noche imaginaba el uso que aquellos dos desalmados podrían estar dando a las imágenes.

Carmen no sabía que además de aquellas comprometidas fotos existía un video con el encuentro completo, que recortando ciertas escenas representaban a una profesora teniendo sexo con dos alumnos de su clase.

A primera hora de la tarde del viernes, Francis y Aron acudieron al despacho de la profesora que preparaba la siguiente clase.

* Doña Carmen, queremos hablar con usted, dijo uno de los muchachos.

La mujer tembló de pánico al ver a aparecer a los dos chicos.

* Qué queréis? No os preocupéis por vuestras notas, serán excelentes.
* Eso ya lo sabemos, pero esta tarde, cuando el colegio esté vacío, queremos que nos de una tutoría especial.– Los chicos, aunque intentaban mantener la seriedad, sonreían descaradamente, lo que hizo suponer a la mujer que desearían de nuevo poseerla.
* No voy a daros clase, dijo con voz rotunda. Sé lo que buscáis y no me vais a volver a chantajear. Sois unos cabrones y unos niñatos de mierda. Unos consentidos, violadores, niños de papá…………… Además, voy a llamar al director y le contaré todo. Estoy harta.

Una larga lista de insultos salió de boca de la profesora. Los chicos esperaron pacientemente a que se calmara.

* Señora Carmen, nadie la ha violado. Sólo nos ha convencido para que no dijésemos nada. Por supuesto, puede hablar con mi padre, ya será el lunes, puesto que acaba de marcharse de fin de semana, pero no se olvide de enseñarle estas fotos y este DVD. También, les daremos estas otras fotos a la policía, seguro que saben que hacer con ellas.
* Vais a conseguir que me quite la vida para que no os sigáis riendo de mi
* Si hiciera eso le prometemos que mostraremos las fotos y el DVD a quien corresponda.

Dejaron sobre la mesa las fotos de Gino robando en la joyería y las de Carmen, que ella permitió que le hicieran, mientras que Francis, abriendo el ordenador de Arón, le explicó que el DVD contenía algunas partes del encuentro que habían mantenido en su casa, como ella pudo verlo a la vez que le insistían que sólo se veían las preguntas, las escenas eróticas. En aquel video, Carmen parecía una madura caliente más que una profesora chantajeada obligada por sus alumnos.

Aquellos muchachos lo iban a hacer otra vez. No podía soportarlo. Todo tipo de locuras para evitar pasar por lo mismo, pasaron por su mente.

* A las seis en la clase, le ordenó Arón. Yo cerraré la puerta del colegio para que nadie nos pueda molestar. Por cierto, tengo la dirección de su otra residencia, en la que vive su marido. Estoy seguro que le excitaría mucho ver estas fotos de su mujer y este vídeo erótico haciéndolo con dos alumnos.

Carmen se sabía atrapada. Meditó lo que podía hacer para evitar enfrentarse de nuevo a los dos chicos, pero cualquier solución sería tardía y los muchachos enviarían y enseñarían el material que tenían a la policía, marido y dueño del colegio. No tenía otra salida que aceptar.

Cerró la puerta de su despacho, y estuvo sin salir hasta que llegó la hora. Le hubiera gustado que el reloj se hubiera detenido, pero poco a poco las agujas señalaron las seis en punto de la tarde. Se dirigió al baño y se miró al espejo. Retocó su maquillaje, y se acicaló. Se sabía una mujer atractiva. A sus cuarenta y dos años, unos vaqueros ajustados, un jersey marrón y unas botas negras, la hacían aún deseable para la mayor parte de los hombres.

Antes de alcanzar las escaleras observó que la puerta ya estaba cerrada con llave. Comenzó a subir hasta la primera planta, lugar donde estaba situada la clase. Al llegar a ella su rostro palideció.

No sólo estaban sus dos alumnos Francis y Arón, sino que también se encontraban cuatro chicos más. Javier, Gustavo, Héctor y Raul.

* Qué significa esto? Dijo muy enfadada a Francis y Arón—Los muchachos estaban situados en sus pupitres, todos rodeando la mesa que utilizaban los profesores.
* Ellos son amigos nuestros y cuando vieron en las fotos lo bonita que es usted, quisieron también que les diera una clase extra, dijo Arón enseñando sus fotos desnuda.
* Esto es inaudito– Diciendo esto salió de la clase hasta llegar a la puerta de la calle, que estaba cerrada con llave.

Arón la siguió. La mujer estaba parada en la salida.

* Espere, voy a abrirle la puerta para que pueda marcharse. Nosotros tenemos que ir a la comisaría y enviar a su marido cierto material que tenemos sobre usted. A mi padre se lo enseñaré el lunes.

A los pocos instantes, Carmen, con el abrigo y el bolso en la mano, volvió a entrar en la clase. A pesar de estar caldeada sentía mucho frío y temblaba. Gustavo jugaba con enorme dado de peluche que debía de haber sacado de la clase de los pequeños. Encima de cada pupitre habían colocado un papel en el que figuraba un número, del uno al seis.

* Carmen, le explicaré esto, dijo Francis. Haremos un juego. Tirará usted el dado, y el que resulte elegido le hará una pregunta o le pedirá una prueba. 1-Arón, 2 yo, 3 -Javier, 4- Gustavo, 5-Hector y 6-Raul. Recuerde que usted hace esto voluntariamente y que en cualquier momento puede parar y marcharse, eso si, no nos sentiremos obligados a guardar su secreto.

La profesora sabía que estaba en poder de aquellos maquiavélicos muchachos. Dejó su abrigo y su bolso sobre su mesa y esperó que alguno de los chicos le dijera lo que tenía que hacer.

* Tire el dado, dijo Raul, vamos a comenzar a jugar.–Ella cogió el peluche lo tiró, quedando detenido en el número 4. Gustavo era el afortunado.
* Siempre he deseado ver que llevaba usted en su bolso, así que vacíelo encima de la estantería que tiene a su izquierda.–Carmen quedó parada y la ansiedad del muchacho le hizo levantarse y ser él quien tirase todos los objetos de su bolso ante la humillación de la mujer.

Arón se levantó, e hizo un recuento en voz alta de las pertenencias de su profesora.

* Llaves, un monedero, en el que abriéndolo vio que tenía 200 euros, maquillajes, pintalabios, cepillo de dientes dos paquetes de pañuelos de papel y demás en esta carterita, una pequeña agenda, un móvil casi idéntico al mío y………….. un tampón.

Todos rieron ante la última palabra del chico, que volviendo a guardar todo en el bolso, lo cogió y lo llevó con él, mientras que le hicieron volver a tirar el dado de nuevo.

* 1 Aron. Cogiendo la cartera de la mujer y su teléfono, le propuso que les invitase a todos a merendar. Tenía doscientos euros. Para ello debería llamar a una pizzería para que los trajesen pizzas, cervezas y refrescos para las siete personas que estaban allí.

La profesora les recriminó, explicando que el dinero era para comprarse algo de ropa cuando saliese del trabajo. Sus quejas cayeron en saco roto, le decían que estaría muy guapa con cualquier trapito o sin él. Ante las burlas, no tuvo otra opción que llamar al restaurante para que trajeran una opípara merienda al colegio. Según colgó, la orden era volver a tirar el dado.

* 5 Hector. Quítese las botas, yo la ayudaré. – Apoyada en la mesa el chico tiró fuertemente de cada una de ellas, haciendo reír al resto de sus compañeros.– Venga, saque el siguiente número. Ahora notó el frío suelo en sus pies lo que le hizo volver a la realidad.
* No creéis que ya sois mayorcitos para jugar a los dados? Preguntó indignada la profesora. – Sin duda, pretendía hacer reaccionar a los chicos, que dejaran humillarla y para su sorpresa, Francis la respondió positivamente.
* Creo que lleva usted razón. Vamos a dejar el dado y jugaremos a examinarla, como el otro día, sólo que sin tarjetas, haremos la preguntas y las pruebas sobre la marcha.

La mujer no sabía que decir. Sin duda alguna, ahora se precipitarían todos los acontecimientos. No tenía ninguna escapatoria, sino hacía todo lo que aquellos chicos quisieran, su vida de desmoronaría. Un escalofrío recorrió su columna vertebral.

Francis tomó la iniciativa, subió con ella al altillo donde se encontraba y la habló al oído. La colocó dos metros por delante de la mesa y enfrente de sus compañeros.

* Ahora tomaré yo la iniciativa. Levante los brazos que seré yo quien le quite el jersey.– La mujer obedeció y él, situado detrás sacó lentamente su jersey por encima de sus brazos. No obstante, su sujetador aún estaba cubierto por una camiseta de algodón.

Todos los muchachos jalearon a su compañero y empezaron a animarle para que le quitase también la camiseta.

La profesora comenzaba a sofocarse sabiendo que su estancia en la clase sería aún más terrible que la vez anterior en la que “sólo” tuvo que lidiar con dos alumnos. Ahora eran seis, con más tiempo y cabezas para pensar las perversiones. Evitaba llorar, pero la sangre le subía a la cabeza y su cara estaba colorada de vergüenza.

De nuevo se situó detrás de ella, y sin decir nada le sacó su camiseta. Ella, sumisa, levantó sus brazos para facilitar la salida de su prenda. Un sujetador rosa quedó a la vista de los muchachos que escoltaba fielmente los pechos de la profesora.

* Vaya tetas¡¡ Comentó Hector. Qué talla usa usted de sujetador?– Carmen cabizbaja comenzó a soltar sus primeras lágrimas.
* Conteste, dijo Arón. – La mujer levantó la cabeza y vio al muchacho con su teléfono móvil.
* Qué haces con mi móvil, cabrón? Devúelvemelo.
* Acabo de hacerte una foto en sujetador y me la he reenviado. Por cierto, quieres que se la envíe también a tu marido, o tal vez a mi padre?– La mujer intentó bajar a por su teléfono, pero Francis la contuvo y le recordó todo lo que podrían enviar, a parte de una casta foto en sujetador.

Francis besaba sus mejillas y le secaba las lágrimas con un pañuelo. Le animó a contarle a Hector y a todos los que estaban allí, su medida de pecho y talla de sujetador.

* Uso una talla 90 y dentro de ella la letra F, que significa que tengo bastante profundidad el el pecho, dijo Carmen con la voz entrecortada y humillada.

El chico seguía situado a su espalda. No paraba de besar su cara y su cuello. Le dijo al oído que le quitaría los pantalones.

La mujer, resignada, no se movía. Las manos de Francis fueron bajando, no sin antes acariciar sus pechos por encima del sujetador, lo que provocó los jaleos de los demás estudiantes. Pasando la mano por su estómago, llegó al botón de sus jeans y lo desabrochó. Bajó su cremallera y teniendo cuidado de no bajar su braga hizo descender los pantalones hasta sacarlos por sus tobillos.

Arón puso música y Francis, sin soltarla por detrás siguió el ritmo agarrando a la mujer, que en ropa interior rosa, tenía que seguir los pasos del muchacho que tenía a su espalda. De nuevo, Arón, ante la mirada de su profesora, sacó una nueva foto y se la reenvió a su teléfono.

* Ahora voy a quitarle el sujetador, o mejor, pídaselo a alguno de los muchachos que no seamos ni Arón ni yo, eso si, siempre por favor.– De nuevo la mujer aumentó su llanto. Les suplicó que tuvieran piedad, que hicieran lo que quisieran, pero que terminasen pronto y la dejaran marchar. La respuesta fue de Arón que al menos dijese que fotos quería que enviase primero, las de Gino, las de hoy, las de su casa, el DVD.

Sin casi poder pronunciar las palabras por el llanto:

* Por favor, no me hagais decir esto. Haced lo que debais, pero no me impliqueis.– Después de un silencio, habló de nuevo. Hector, por favor, podrías quitarme el sujetador?– Dijo el nombre al azar, pero el elegido salió a su encuentro y de forma torpe y rápida lo desabrochó y se lo sacó, volviendo a su sitio con él en la mano.

Francis siguió besándola por detrás, acariciando ligeramente sus pechos y pellizcando sus pezones, mientras Arón sacó una nueva foto. Ahora ella ya no protestó. Sabía que era absurdo hacerlo, y lo único que conseguía era excitar más a los muchachos por su debilidad.

En ese momento sonó el timbre de la puerta del colegio. Era el repartidor de pizzas. Arón ordenó a la mujer que se pusiera las botas y su abrigo y bajarse a recogerlas y pagarlas.

* Estoy ridícula así. Qué sucederá si el repartidor comenta como me ha visto?
* Es sólo una persona. Será sólo su palabra. No haga caso a la habladurías.

A pesar de sus protestas le ayudaron a calzarse y le colocaron su abrigo, que apenas le faltaba más de un palmo para llegar a sus rodillas y le entregaron el monedero. Arón se encargó de abrir la puerta y hacer pasar al muchacho que traía la comida hasta el vestíbulo, con la idea de que pudiera contemplar a Carmen tan sólo con un corto chaquetón y sus botas altas.Intentando cerrar su abrigo lo máximo posible por arriba y por debajo, bajó a recibir el pedido y pagó al muchacho, que observaba expectante la indumentaria tan sensual de la profesora.

Subió otra vez a la clase donde “la invitaron” a quitarse de nuevo el abrigo. Los alumnos dieron buena cuenta de la comida que había comprado la profesora. Carmen fue sirviendo a todos los chicos con tan sólo un pequeño tanga rosa.

Mientras comían, se le ocurrió a Raul que Carmen leyese mientras iba recorriendo el aula. Le entregó un texto de todorelatos que había impreso en su casa. La mujer empezó a leer. Ahora estaba más calmada, o quizá sólo intentaba aparentar una falsa tranquilidad sabiendo que le quedaba la parte más dura de su clase.

El texto narraba en primera persona como una mujer lo había hecho con varios compañeros de trabajo, con un lenguaje que a ella le costaba pronunciar, pero que cumplió a la perfección, mientras, alguna palabra soez, algún cachete y unos tocamientos acompañaron el relato.

* Tengo una idea, dijo Héctor. Quiero que se se siente sobre la mesa con las piernas abiertas.– Carmen sentía escalofríos mientras con un rotulador de punta gorda el chico marcó su sexo con tinta negra, añadiendo pequeñas marcas a los lados, simulando una vagina con sus pelos.

Su braguita marcaba el negro de su sexo. Francis le dijo que volviese a colocarse como había hecho anteriormente, en frente de sus alumnos, mientras él volvía a situarse a su espalda. Le dijo en voz baja que le iba a bajar el tanga, ahora pintado de negro, al igual que hizo Arón la otra vez, sólo que ahora la orden era:

* Por favor. Francis, podrías quitarme el tanga para que todos tus compañeros puedan ver mi rajita peluda?

De nuevo dijo la frase llorando. De nada volvieron a servir sus protestas. Siempre se las apañaban para humillarla más de lo que esperaba. El chico de rodillas fue bajando su braga y sacándolo por debajo de sus bocas permitió a sus compañeros que viesen desnuda a su profesora. Sus ojos estaban empañados, lo que impedían ver a sus sonrientes y expectantes alumnos.

Una vez más, Arón hizo una foto con el móvil de Carmen. Ella, aunque lo vio, no tenía ya fuerzas, ni moral para recriminarle nada.

* Francis, dijo Gustavo, tengo una idea. Por qué no nos enseña como se coloca un tampón? Nunca he visto hacerlo.

Todos los compañeros aplaudieron su idea. Francis ordenó a Carmen que se pusiera sobre la mesa, abriese sus piernas y se colocase el tampón.

* Esto es para cuando las mujeres tenemos el periodo, dijo indignada.
* Lo sabemos, sólo queremos que haga una demostración práctica.

La mujer lo desembaló y se lo introdujo hasta que desapareció de la vista de los chicos quedando una pequeña cuerda por fuera. No podía mirar a los críos, toda su intimidad estaba a la luz.

* Gustavo, puesto que ha sido tuya la idea, por qué no lo sacas tú? Dijo Francis.

Gustoso de la idea, se acercó a ella, momento que acarició para acariciar su sexo y cogiendo el pequeño cordón que colgaba, lo extrajo.

– Una mujer moderna como usted no debería llevar el pelo de su pubis tan largo, dijo Raul. — Francis le entregó unas tijeras y le dijo que lo podía dejar a su gusto. Los llantos y súplicas de Carmen no fueron obstáculo para que poco a poco, Raul estirase su vello vaginal y lo fuese cortando hasta dejarlo casi rapado y pinchante.

Antes de proponer el siguiente juego, Arón sacó una foto al sexo de Carmen, depilado con la mayor profesionalidad, y propuso el siguiente juego. Debían quitar las mesas. Carmen les haría una felación de tres minutos, o tal vez menos si alguno se corría antes. Los que aguantasen sin eyacular podrían seguir disfrutando de la profesora.

La mujer se colocó de rodillas, no para meter el miembro del primer chico en su boca, sino para implorarles piedad con las manos juntas. Los muchachos reían y se burlaban sin compasión.

* Carmen, es bueno para ti, los que consigas que se corran en tu boca, no te tocarán más. Si consigues que todos tengamos un orgasmo, podrás irte.

Gustavo fue el primero. Estaba muy caliente. Arón puso el cronómetro en marcha, pero apenas habían pasado cuarenta segundo cuando mostró sus labios llenos del semen del chico.

Tosiendo, sintiendo un tremendo asco, se levantó y cogió uno de los paquetes de pañuelos que estaba sobre la estantería y se limpió.

El segundo fue Hector. Disfrutaba de cada embestida en la boca de su profesora. Su cara mostraba una gran excitación, todos pensaban que sería el segundo en correrse pero el cronómetro sonó y respiró aliviado.

Raúl tomó la cabeza de la mujer y la llevó a su miembro. Al igual que el de sus compañeros, estaba empalmado. Agarró su cabeza y empezó a dirigir la penetración bucal. Tuvo que masturbarlo con sus labios los tres minutos sin que pudiera llegar a conseguir la explosión de semen que le habría elminado de la lista. Después del sabor acre de su miembro sintió la humedad amarga del semen.

Javier fue el siguiente. Su cara denostaba un enorme calentón. Carmen, desganada, llorosa y humillada agarró con sus labios el pene del muchacho y volvió a repetir el movimiento que había hecho con los otros chicos. Pasaban de los dos minutos cuando de nuevo su garganta fue inundada por el íntimo líquido del chico.

Ahora le tocaba a Francis. Antes de empezar, miró con complicidad a Arón. Ambos sabían que aguantarían sin problemas. – La profesora sentía como sus rodillas se clavaban en el suelo lo que le producía un cierto dolor, al igual que en sus labios, de tenerlos presionados mientras hacía su trabajo, aunque el mayor daño era el moral, por todo lo que estaba sufriendo. El cronómetro sonó y Arón, en su turno, agarró de brazo a su profesora para introducir la cabeza entre sus piernas.

Arón entregó el cronómetro a su amigo Francis que lo puso en marcha al primer lametón de Carmen. Agarrando su pelo animó a su profesora a hacerlo aún más rápido e intenso. Aunque se le veía excitado, Arón controlaba la situación llegando sin problemas al pitido final de los tres minutos de sexo oral.

* Se ha cargado usted a dos. Ellos ya no disfrutarán más de usted. Sólo mirarán mientras nosotros continuamos, dijo Francis.

La profesora se levantó. Sentía frío y sus piernas apenas la mantenían en pie.

* Qué se les podría ocurrir a esos chicos ahora, pensó.– No tuvo que esperar demasiado para que Francis explicase la siguiente prueba.
* Ahora, salvo Javier y Gustavo, vamos a echar un polvo tradicional a la profesora. Nos la vamos a follar, cada uno como lo estime conveniente. Tenemos cinco minutos cada uno.

Raúl fue el primero, se sentó en una silla, colocando a su profesora encima de él, metiendo su miembro dentro de ella. La mujer, que no estaba lubricada sentía como el bastón de muchacho la perforaba. Besaba sus pechos, los mordía mientras estos bailaban al ritmo del sube y baja que imponía el muchacho. Ahora ya no se pudo aguantar y descargó todo su semen contenido en el útero de Carmen.

Hector decidió hacerlo encima de la mesa. La llevó en volandas, mientras ella tapaba sus ojos que no paraban de soltar lágrimas. La penetró de nuevo. Aunque su pene era más grande que el de Raul, sintió menos las embestidas del muchacho, que viendo la esplendosidad de la mujer tampoco llegó a agotar el tiempo, vaciando por segunda vez en el sexo de su profesora.

Francis y Arón tenían pensado llegar al final. Los dos consumieron el tiempo sin necesidad de eyacular. Se les veía sueltos, acariciaban a la mujer, mordían sus pechos. Lo hicieron en la silla, después en la mesa, para terminar con ella a cuatro patas. Cuando acabó Arón, sabía que junto con Francis disfrutarían del último orificio de la mujer.

Escupió su ano y Arón introdujo su miembro en él. La mujer lloró y suplicó de nuevo. Se limitaron a decir que era lo último. Sus nalgas eran cabalgadas y los muslos víctimas de los azotes de los chicos.

Francis fue después. Ahora no decía nada. Se limitó a colocarse en posición para que el muchacho terminase cuanto antes.

Los muchachos ya vestidos, dieron un fuerte aplauso a la profesora, que quedó tumbada en el suelo, sin poder moverse, abatida, hundida y humillada.

– Vístase y vayámonos. Entre todos recompusieron su ropa y la sacaron en volandas a la puerta del colegio. Los muchachos dudaban de la posibilidad de que Carmen hiciera alguna tontería, pero aún así, se marcharon.

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Una denigrante y mala salida

Hola chicos (as), mi nombre es Fernando-Fernanda y esta historia comienza así, después de haber tenido la experiencia de la fiesta con mis amigos, Rocío, Carlos y Miguel, y de la cuál me quedo el gusto de travestirme, les voy a contar el día que me vestí de mujer y salí a dar una vuelta en el auto, ya para entonces tenía 22 años.

 

Ese día estuve trabajando de Contador en una oficina en el centro de la ciudad, y lo único que pasaba por  mi cabeza era la hora de salir para darle vuelo a mi imaginación, llegué a mi casa y lo primero que hice fue darme un largo y delicioso baño de burbujas en la tina de mi casa, me depilé todo el cuerpo, me puse cremas en cara y cuerpo un poco de talco en los genitales, (esto me pone muy caliente), y me comencé a vestir, me puse una panty  negra de encaje tipo bóxer, un brasiere que hacía juego, y unas medias de las que no necesitan liguero, además de unas zapatillas de tacón no muy altas, negras cerradas.

 

Tenía previsto ponerme un vestido negro de dos piezas, tipo ejecutiva, que me queda arriba de las rodillas y el cuál al estar ajustado resalta mi culito y mis piernas se ven   muy sensuales,  tomé una blusa blanca de seda, de las que se cruzan por el frente pero que dejan un escote bastante amplio, aunque soy delgada usando hormonas he logrado un pequeño busto, me maquillé con tonos violetas claros y me pinté los labios de rosa claro, como tengo la piel bronceada, sentía que me veía muy bien, me puse una peluca larga de color castaño claro y me vi al espejo  me sorprendí, me veía muy guapa y elegante.

 

Salí de mi casa sin problemas ya que donde vivo es un edificio bastante discreto, me subí a mi auto y me dispuse a dirigirme a mi  bar gay favorito, por descuido di una vuelta en lugar prohibido y aunque traté de remediarlo ya era tarde, una patrulla me hizo la señal de que me detuviera, me puse bastante nerviosa porque en México como en otras partes del mundo la policía es un poco abusiva y sobretodo la mayoría son homofóbicos, pero eso sí, les gustan los travestís, al acercarse a mi ventanilla me sonrió y saludándome me dijo que me había dado una vuelta prohibida,  usando mi voz masculina le dije que iba distraído porque me dirigía a trabajar en una obra de teatro y se me hacia tarde. Me miró con recelo y me pidió mi licencia y la tarjeta de conducir, solo que mi licencia estaba vencida, me pidió me bajara del auto y fuera hacia la banqueta, se me quedó viendo de arriba abajo y me dijo que para ser hombre me veía muy bien vestido de mujer, yo no dije nada solo lo observaba.

 

Me dijo que como le íbamos a hacer porque me tendría que llevar a la delegación de policía ya que la licencia vencida es una falta grave, fingí demencia y le dije que no sabía como le íbamos a hacer, me comentó que en la delegación de policía tendría que meterme a los separos de hombres y que ahí me iba a ir muy mal, entonces me dijo que fuera hacia la patrulla y me metiera en la parte de atrás, el también se metió y sentándose junto a mi  me dijo “ya que quieres ser mujercita hazme una chaqueta” (en México es sinónimo de masturbar), temiendo que me llevara detenida metí mi mano en su bragueta y le saque la verga, que no era ni grande ni gorda solo regular y comencé a masturbarlo entonces me tomo de la nuca y me llevó hacia abajo y me ordenó ¡mámamelo!, al tiempo que me tocaba el culo, lo comencé a mamar y sentí que me metía los dedos por el ano, no les miento, me comencé a calentar y a parar mas la cola, me dijo “mira que putita eres, te voy a dar lo que andas buscando”.

 

En cierto momento me dijo que me volteara y me pusiera en cuatro patas, me bajo la panty y me escupió el ano, de un golpe metió su verga hasta el fondo de mí, yo solté un gritito mas de enojo que de gusto, no tardó mucho en venirse, unos dos ó tres minutos, luego me dijo “te la voy a meter en el hocico hasta que me venga y te vas a tragar mis mocos, de acuerdo?” yo solo asentí con la cabeza y se la mamé hasta que terminó.

 

Me dijo que me vistiera y me bajara de la patrulla, estando abajo me dijo que si quería mi licencia fuera a buscarla cuando saliera de la obra de teatro, le comenté que eso  iba a ser muy tarde, no le importó, me dijo que me vería en el hotel “X”, (omitiré el nombre y la dirección por obvias razones) a las dos de la mañana.

 

Me regresé a mi casa con más miedo que gusto, me vestí nuevamente de hombre y esperé que dieran las dos de la mañana.

 

Me dirigí al hotel citado y el policía ya me estaba esperando en la entrada, me dijo que tenía reservada una habitación, y me llevó ahí, mi sorpresa fue que al entrar estaban otros dos policías más, me quise salir pero no me dejaron,  uno de  ellos me dijo “ahora si iba a saber lo que es bueno”, comenzaron a manosearme por todos lados y a quitarme la ropa casi a tirones, otro de ellos me jalo de los brazos obligándome a hincarme frente a el y casi arrastrándome me llevó  hacia un sillón y me ordeno que se lo mamara, no quedando otro remedio y temiendo que me fueran a lastimar, comencé a mamarle la verga, mientras que los otros dos me nalgueaban y escupían en mi ano.

 

No se cuanto tiempo pasó pero se me hizo una eternidad, se  turnaron los tres en mi boca y en mi ano una y otra vez  hasta que se cansaron, el policía que me había citado, compadeciéndose de mí, me aventó la licencia y me amenazó de que si decía algo de lo que había pasado ahí me iba a ir muy mal, porque ya sabía donde vivía y quién era yo.

 

Debo decir que fue una terrible experiencia, nunca me había sentido tan humillada, y tan impotente como ese día, es obvio que me tuve que cambiar de casa.

 

Claro que también e tenido otras experiencias mas agradables que ya les contaré, besos.

 

Fernando-Fernanda.

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