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Ocho heterosexuales para mi!

Hola mis queridos lectores. Es la primera vez que escribo un relato erótico, pero tenia la necesidad de contar mi experiencia. Obviamente voy a cambiar los nombres y lugares para mantener la discreción.

Tengo 17 años, soy argentino y estoy en el ultimo año de la secundaria (el mejor!!!) y a esta edad ustedes sabrán que nuestras hormonas están al máximo; con tan solo una mirada se te erecta, ni pesar si te tocan, y cuando estas besando a alguien no puedes contener esa sensación de que el mundo se te va a venir encima. Creo que es solo por la edad, por las salidas nocturnas, el estar siempre con actividad, fumar, tomar, pasarla bien.

Desde chico a mí me gustaron los hombres, desde la escuela primaria y ya había tenido varias relaciones para los 17! Pero quería mas, sentía que mi cuerpo me pedía mucho más.

Había un grupo que se sentaba detrás de mí, todos heterosexuales, y a mi me gustan mas así, bien „machos‰ y con ganas de coger a todo momento. Ya habían empezado las bromas desde hacia varios años, de que algún día me la iban a poner, de que yo parecía mas mujer que hombre y que no tendrían problema en cogerme. Y cuando me compraba esos chupetines bien gordos y comenzaba a chaparlos ellos me decían- así me la vas a chupar a mi! Ya vas a ver!- yo moría de ganas, y lo hacia adrede.

Una noche fuimos con mis amigas a la casa de uno de ellos por el cumpleaños, nos quedamos hasta muy tarde, pero cuando estábamos en la mejor parte, medios alcoholizados, y con muchas ganas de divertirnos mis amigas se fueron porque tenían que levantarse temprano. En ese momento pensé ˆ Que comience la fiesta!!!-

Cuando estábamos todos sentados en el living de esta casa comencé a contarlos. Eran 8: Gonzalo, Emmanuel, Cristian, Pablo, Javier, Maximiliano, Rodrigo y Diego. Eran muchos! Pero tenia ganas de chapárselas a todos. Empezaron como siempre las cargadas, las bromas, yo estaba comiendo un chupetín y me decían ˆ como nos las chuparías si fuera nuestra pija el chupetín- y comencé a pasarle la lengua, subirlo y bajarlo con fuerza y rapidez. Ellos enloquecieron! Y me dijeron, – tenes que cumplir algo con nosotros-, y yo pregunte, haciéndome el desentendido, que de que se trataba. Y sin decir nada se bajaron todos los pantalones.. las tenían erectas. Imagínense 8 pijas heterosexuales para mi solo. Ellos solo me deseaban a mi. Y comencé a chapársela a uno, mientras los de atrás se masturbaban!. Entonces se acercaron 3 mas y pusieron sus pijas en mi boca. Las amontone a las tres, y me decían, – así!! Hasta la garganta! seguí.. toda la leche va ser para vos.. tragala!- y yo estaba muy caliente! Las chupaba, con fuerza y rapidez, pasaba mi lengua por sus cabecitas, y jugaba con ellas, las tocaba, rozaba sus huevitos con mis manos y ellos enloquecían. De pronto se pusieron en ronda, y uno me bajo los pantalones, y me la puso tan, pero tan fuerte que vi las estrellas, sentía q mi cuerpo se desmoronaba con cada entrada y salida de su enorme, dura, y venosa pija. Mientras se las seguía chupando a los demás y algunos se turnaban para ponérmela por atrás. No daba mas esta exhausto y fue allí donde uno por uno me acabaron en la boca. Me dejaron lleno de leche, y yo la saboreaba mientras ellos golpeaban sus penes contra mi boca sacudiendo así lo que quedaba de semen. Me pare. Camine. Y ellos se reían. Y me decían que había sido la mejor cogida que habían tenido, y que por supesto no se lo contara a nadie, ya que marcaría sus nombres para siempre, y el mi también.

Ahora nos vemos en la escuela y nos reímos, hacemos comentarios que los demás no entienden. Pero de algo estoy seguro, de que fue la mejor cogida que recibí y di, y que además que no será la ultima vez. Todavía me queda el viaje de estudio. Una semana entera en Bariloche. ¿Se imaginan? Yo no! Jaja… pero por supuesto que se los voy a contar!
Contameloa_hora@hotmail.com

Mi mujer y un pibe 2

Hola a todos, soy yo, Juan. Hoy les voy a contar lo que pasó después de que tuvimos esa experiencia (mi mujer, Gonzalo y yo). En la semana, después del encuentro con Gonzalo, empecé a notar a mi mujer un poco distinta: ya no me pedía tener sexo sino que yo le tenía que pedir. Un día me comentó que Gonzalo le había dicho que tenía ganas de cogerla él solo y que ella le había respondido que me iba a preguntar. Yo le dije que si ella quería si, pero yo tenía que estar ahí. A la semana me dice que había arreglado con Gonzalo de venir el Lunes a casa. Yo le dije que esta bien si es lo que ella quería. Llegado el Lunes ( 2 semanas después del encuentro), mi mujer llega temprano a casa(del gimnasio) acompañada de Gonzalo.
Gonzalo: hola Juan.
Yo: Hola. ¿cómo estas?
G: bien gracias. En serio no te molesta.
Yo: no, esta bien. Si ella quiere…
Clara: hola mi amor.
Yo: hola bebe, ¿cómo estas?
C: bien. Vení Gonzy pasá- le dijo tomándole de la mano y llevándolo al living.
Lo sentó en el sillón y ella se sentó al lado.
Y: ¿quieren algo para tomar?
C: si, traenos.
Y: ¿vos querés?
G: si, dale.
Fui a la cocina y cuando volví, Gonzalo estaba besándola con su mano derecha metida en la calza (del lado de adelante) y ella con su mano izquierda metida dentro de su pantalón.
Y: ¿Qué hacen? ¡Clara te dije que yo tenía que estar presente!
C: disculpá mi amor.
G: disculpala fue culpa mía.
Y: bueno.
C: ¿podemos ir al cuarto?
Y: bueno, vamos.
Ellos se levantaron y nos fuimos a nuestra pieza. Gonzalo me dijo si me podía sentar en el sillón que tenemos del lado derecho de la cama y yo le respondí que esta bien y me fui a sentar. Ella lo acostó sobre la cama y se sentó sobre su bulto con los pies a los costados del cuerpo de él y le comió la boca. Luego le sacó la remera y le empezó a besar el cuello, y comenzó a bajar hasta llegas a su pantalón, una vez ahí, le sacó las zapatillas y el pantalón, dejándolo sobre la cama con
un boxer blanco que marcaba mucho su semi-excitada verga. Ella se puso en 4 y empezó a masajearselo. Estuvo un rato así hasta que Gonzalo le dijo chupámela que no aguanto más la calentura que me provocaste. Ella le sacó el boxer, le escupió el glande y se la empezó a mamar como una puta desesperada. Yo no aguanté más y me saqué la verga y me empecé a masturbar. Estuvimos unos minutos así, hasta que sonó el timbre.
Clarita se paró, se puso la calza sola y salió a atender (yo no entendía por qué fue ella si podía haber ido yo). Cuando Clara salió, me guardé la verga y le dije a Gonzalo que no saliera por nada. Cuando salí vi a mi mujer hablando con mi cuñada Gabriela (la del timbre). Ella es muy parecida a mi Clarita con la excepción de que ella es colorada. Tienen casi el mismo cuerpo: es un poco mas rellenita, tiene las tetas un poco más grandes y el mismo culo, pero ella tiene 26 años.
Le pregunté: ¿qué haces por acá?
Gab: pasé por la puerta y decidí entrar. ¿Por?
Y: no, por nada.
Y en ese momento sale Gonzalo desnudo con la verga semi-erecta pero manteniendo un buen tamaño.
G: hola muñeca- le dice a mi cuñada.
Gab: hola bebe. Le contesta, y a nosotros nos dice: con razón no querían que pase, ¿les molesta si me quedo?
G: no, quedate mamita.
Él la abrazó cruzando su brazo por detrás de la nuca y de la misma manera a mi mujer y se fueron para el cuarto y yo los seguí. Entre él y Clara la desnudaron y empezaron a chuparla toda. Después de unos minutos, Gonzalo se acostó boca arriba en la cama y mi mujer le agarró la verga y se la siguió mamando, mientras que mi cuñada se le arrodilló en la
cara dejándole su concha justo para que le practique sexo oral. Yo no aguanté más, me desnudé y me empecé a masturbar. Cuando me estaba acercando para metércela en la boca a mi cuñada, ya que la tenía desocupada, Gonzalo
le dice a Clara: mirá a tu marido, habíamos arreglado que él no se iba a meter.
C: si Juancy, Gonzy tiene razón.
Entonces me di vuelta y me fui a sentar al sillón. Ellos siguieron un segundos así hasta que Gonzalo les dijo que cambiaran de lugar y ellas le obedecieron, pero mi cuñada en vez de chupárcela, se la metió en la concha pegando un grito fuerte.
G: AY!!! Más despacio que duele.
Gab: disculpame bebe.
C: tarada, acordate que después lo tengo que usar yo.
Gab: G: C: jajajajaja.
G: parence un ratito.
Ellas se pararon y él le dijo a Clara que se pusiera en cuatro y que le chupe la concha a mi cuñada, ellas lo hicieron.
G: Mirá como goza la puta de tu mujer cuando le meten una buena poronga.
Se la metió y ella empezó a gemir como nunca lo hace conmigo. Él se la sacaba y se la metía mientras me miraba y me decía: ¿te gusta como me cojo a la muy puta de tu mujer? Yo no aguantaba más la excitación y le dije a Gonzalo: ¿le puedo guasquear en la boca a mi mujer? Porque no aguanto más.
G: Putita mía, ¿qué habíamos arreglado con tu marido?
C: Que él no se iba a meter.
G: ves? Hasta tu mujer te lo dice.
Yo me fui al baño porque no aguantaba más y acabé en el inodoro. Cuando volví, la que estaba en 4 era mi cuñada que le estaba chupando la concha a mi mujer y las dos estaban gritando como locas. Estuvieron un rato más así hasta que Gonzalo dijo: Clara, tengo una nueva pose para mostrarte.
C: ¿Cuál?
Él la agarro, la acostó boca arriba, le puso los pies para el lado de la cabeza y le levantó el culo metiéndole los huevos en el culo ( antes abierto) y la verga en la concha. Yo no podía creer lo que estaba viendo, esa imagen hizo que me excitara de vuelta. Mi cuñada, viendo mi estado de excitación, se me acercó y Gonzalo le dijo que no me tocara porque yo no me
iba a meter y que ya le tocaba a ella. Y se la cogió hasta que mi mujer no aguantó más y se acabó. Le sacó la verga de la concha y después los huevos, e hizo lo mismo con Gabriela. Hasta que ella también acabó. Estuvieron un tiempo así hasta que Gonzalo dijo que no aguantaba más y mi mujer y mi cuñada empezaron a chupárcela hasta que él acabó en la boca de
ellas.
Gabriela le dijo: quiero más bebe.
G: vení y chupala un rato.
Ella se le acercó y se la empezó a mamar y se la dejo tiesa otra vez. La acostó boca arriba y se la metió de una en la concha. Era impactante como gritaba mi cuñada. Estuvieron así hasta que mi cuñada no aguanto más y se acabó sobre la verga de Gonzalo. Él se la sacó y se la metió en el culo y le acabó ahí.
G: ¿vos también querés?- le preguntó a Clara.
C: si bebe.
E hizo lo mismo con ella. Cuando terminaron, Gonzalo se me acerca y me dice: viste lo que es tener un buen trozo de poronga. Las mujeres notan la diferencia entre una de 18×5 (por él) y una de 16×5 (por mí).
Yo me quedé tan helado con lo que había vivido que no me salió nada para decirle.

Finalmente se fueron cada uno para su casa (creo) y mi mujer se acostó a dormir porque al otro día tenía que volver temprano al gimnasio.

Mi mail: juanmachoargentino@hotmail.com
El mail de Clara (para que no me rompan en mi mail):
clarita_juan@hotmail.com
Y el de Gonzalo: gon_placer@hotmail.com