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Mi mujer y un pibe

Hola a todos, me llamo Juan, vivo en Buenos Aires, Argentina (tengo 35 años, mido 1.85, tez blanca, ojos marrones) y lo que les voy a contar me ocurrió en febrero de este año.
Estoy casado con “Clara” hace 6 años y siempre tuvimos un buen sexo. Ella tiene 34 años y es profesora de Educación Física y profesora en un gym cerca de nuestra casa. Ella tiene un cuerpo fenomenal, por lo que en la calle todos voltean a mirarle la cola (lo cual me excita mucho y una de mis fantasías siempre había sido verla coger con otro hombre). Sus pechos no son ni grandes ni chicos.
El día de nuestro aniversario me propuso que vallamos a algún lado a bailar, lo cual acepte. Mis compañeros de trabajo me recomendaron un boliche que queda a 30 cuadras de mi casa. Al llegar la noche, mi mujer (que estaba hermosa, con un jean apretado y una remera que dejaba ver su ombligo) y yo nos fuimos en mi coche hasta el boliche. Cuando entramos al boliche, mi mujer se fue a sentar y yo fui a comprar dos vasos de cerveza. Después de tomarnos los dos vasos, fuimos a bailar (yo mucho no sé bailar, pero acepté por ser nuestro aniversario). Después de bailar un tiempo, entre besos, abrazos y risas, Clara fue al baño y yo me fui a sentar. Cuando salió del baño, saludó a un chico de unos 19 años (que pensé que
tenía) y se quedó un rato hablando con él. Cuando volvió a la mesa le pregunté quién era y de dónde lo conocía y me dijo que se llamaba Gonzalo y que lo conocía del gym. En ese momento empecé a imaginarme si había pasado algo entre ellos (ya que Clara siempre va al gym con una calza y una tanga bien metida en la raya, sin dejar algo a la imaginación). Una vez le
pregunté por qué iba así vestida al gym y me dijo que nunca más le haga una escena de celos, que odiaba que haga eso y que si iba así era porque de esa forme estaba más cómoda. Por eso no quise preguntar nada más sobre ese Gonzalo.
Él estaba vestido con un joggin negro y una remera roja ajustada. Volviendo al tema, después de estar un rato sentados se acercó Gonzalo y mi mujer nos presentó:
-Gonzalo, él es mi marido Juan. Juan, él es Gonzalo, un chico del gimnasio.
-Mucho gusto- respondimos los dos.
-¿Te molesta si saco a bailar a Clara?- me preguntó él.
-No, no- le respondí.
-Clara, ¿querés bailar?- le preguntó.
Clara me miró y yo le hice una seña de que fuera. Entonces ella le dijo que sí.
Al principio, empezaron bailando un poco separados. Después de un rato de baile, Gonzalo se le fue acercando poco a poco, la agarró de la cintura y la acercaba más hacia su cuerpo. Yo esperaba una reacción de Clara pero ella no
hizo nada. Mientras bailaban, Gonzalo empezó a apoyar a mi mujer con su bulto que comenzaba a crecer. Entonces mi mujer acerca su boca hacia su oído disimuladamente y se fueron más al fondo donde desde yo estaba sentado no
los podía ver. Eso me éxito muchísimo. Cuando no los ví más, me levante y los perseguí escondiéndome entre la
gente. Una vez que los encontré, me fui a un rincón a sentarme y mirarlos desde ahí. Ella bailaba dándole la espalda y le pasaba la cola por su bulto, que mostraba una gran erección. Después, él le da vuelta y le da un beso muy
apasionado, el cual mi mujer lo aceptó. Mientras se besaban, Gonzalo bajó sus manos y empezó a tocar la cola de Clara y ella metió su mano dentro del pantalón de Gonzalo y le agarró su bulto. Estando un rato así, veo que mi mujer le saca la mano del pantalón, entonces yo me fui rápido hacia donde estuve sentado al principio. Cuando llegaron,
mi mujer me dijo que valla a comprar unas cervezas. Yo acepte, y al volver ellos estaban sentados y hablando como si no hubiera ocurrido nada.
-¿Te gusta como baila?- le pregunté a Gonzalo
-Sí, baila muy bien- me respondió- tenés mucha suerte de tener una mujer tan linda como Clara.
-Gracias- le dije.
-Voy al baño y ahora vengo- dijo Gonzalo.
Cuando se fue le pregunté a mi mujer:
-¿Te gusta como baila?
-Sí, se mueve muy bien.
-¿Te gustaría seguir el festejo en casa?
Como no respondía le dije que invitara a Gonzalo. Entonces ella me dijo:
-Si a vos no te molesta, me gustaría -me respondió. -Para seguir bailando en casa- me aclaró después.
Entonces yo le dije que mi fantasía era verla con otro tipo teniendo sexo y ella no lo podía creer y me preguntó:
-¿De en serio?
-Sí, pero nunca me animé a contártelo.
En ese momento llega Gonzalo y me dice:
-¿Vos no bailás?
-No- le respondí.
-Nosotros nos vamos para mi casa, ¿querés venir?- le dijo mi mujer
-Bueno, si a ustedes no le molesta…
-No, no nos molesta… vamos- dijo mi mujer
Entonces salimos y nos subimos al auto. Clara se subió con Gonzalo atrás y yo conducía.
En la mitad del camino, miro por el retrovisor y veo que mi mujer empieza a pasar su mano por encima del bulto del chico. Él enseguida me miró y yo hice de cuenta que no lo había visto. En ese momento escucho que le dice a Clara:
-Nos va a ver tu marido.
-No importa a él no le molesta- respondió ella.
Cuando llegamos a mi casa, mi mujer puso música y se puso a bailar sola, mientras yo fui a buscar unas cervezas. Cuando volví, ella seguía bailando sola y Gonzalo estaba en el sillón frente a ella.
-Bailá con ella- le dije.
Entonces Gonzalo se levantó y empezaron a bailar. Esta vez fue Clara quien lo tomó de la cintura y lo acercó a su cuerpo. Mientras bailaban, él la rozaba constantemente. En un momento, mi mujer bajó su mano y la puso dentro de su pantalón. Gonzalo no sabía que hacer y me miró, entonces, yo le hice una seña como que no me molestaba y él se tranquilizó y empezó a tocar los pechos de Clara.
Yo estaba totalmente excitado con lo que estaba viendo. Entonces, me paré y dije:
-Tengo una idea.
-¿Cuál?- me preguntaron.
-Mi amor, ¿Por qué no le mostrás a Gonzalo tu show?
-Bueno- me respondió y se fue a la pieza a ponerce su calza y su remera ajustada que siempre usa cuando me hace su show.
-Vení, sentate- le dije a Gonzalo. –Vas a disfrutar del mejor show de streepteas de tu vida- agregué –Pero tenés que estar relajado y gozar.
Nos tomamos unas cervezas y vino Clara.
-Preparencé, empieza el show- dijo ella y puso la música. Empezó a contornear todo su hermoso cuerpo con sus manos dándonos la espalda. Cuando se dio vuelta, se sacó la remera, pero tenía puesto un corpiño rojo, y dándose vuelta nuevamente (moviendo su cola hermosa en forma sensual) se sacó la calza. Tenía puesta una microtanga roja que me puso a
mil. A Gonzalo también (me di cuenta por el tamaño de su bulto). Entonces mi mujer se nos acerca, se arrodilla delante nuestro y nos pasa la mano por el bulto a los dos. Después se paró, se sentó (dándole la espalda) sobre el bulto de Gonzalo y le pidió que le saque el corpiño. Yo pensé que él acababa en ese momento, pero no fue así. Clara empezó a mover su cola a lo largo del bulto de Gonzalo y este empezó a emitir un gemido, lo cual me excitó tremendamente. Ella se paró y dándonos la espalda, se sacó la microtanga. Se dio vuelta y nos dejó a la vista una concha toda mojada y depilada.
-Vení- le dijo a Gonzalo tomándole de la mano. Él se paró y empezó a bailar con ella apoyándole su bulto que parecía que iba a reventar. Ella le sacó la remera y le dijo:
-Veo que el gimnasio te está haciendo bién- ya que él tenía los pechos y el abdomen un poco marcados.
-Necesito que me cojas ya. Necesito chuparte la pija- le dijo mi mujer.
Él me miró con cara de asombro y yo le dije:
-Complacela.
Entonces mi mujer le bajó el pantalón, pero no el boxer blanco que tenía puesto porque a mi mujer le gusta ver los bultos (me di cuenta cuando vimos una película porno) y este era uno grande.
-¿Qué tenés acá?- le preguntó Clara masajeandole el bulto.
-Un regalote para vos por tu aniversario- le contestó.
Después de acariciar ese bulto por un rato, le bajó el boxer y se sorprendió al ver una verga de ese tamaño. Yo tampoco podía creer el tamaño de su verga.
-¿Te gusta?- preguntó Gonzalo
-Sí, es enorme- respondió mi mujer y se la empezó a chupar desesperadamente.
Él me miró y le dije:
-Quedate tranquilo y disfruta de la puta de mi mujer.
Gonzalo cerró los ojos y empezó a gozar. Yo no aguanté más, me saqué el pantalón y empecé a hacerme flor de paja. Después de estar 5 minutos así,
Clara le dijo a Gonzalo:
-Me gustaría que te pruebes algo, ¿puede ser?
-Sí, como no- le respondió.
Entonces Clara se fue a la pieza y trajo mi slip con trompa de elefante. Como fuimos a un sex shop, lo vimos, pero como no nos animamos a comprarlo, mi mujer me hizo uno a mi medida. Cuando se lo dio a Gonzalo, este se lo puso pero no le entraba en la parte donde se mete la verga y Clara le dijo:
-¿Y? ¿Te entró?
-No, es muy chico el agujero- respondió él.
Yo no lo podía creer y mi mujer se levantó y fue a buscar una regla y un hilo.
-¿Qué vas a hacer?- le pregunté.
-Quiero medirles la verga- me respondió.
Entonces se acercó a mí y me la midió. Los resultados fueron: 16cm. de largo, 4cm. de ancho y 13cm. de diámetro (alrededor de mi verga). Después se paró y fue a medírsela a Gonzalo y los resultados fueron: 18cm. de largo, 5
cm. de ancho y 16cm. de circunferencia. Yo estaba sorprendido y le pregunté a Gonzalo:
-¿Cuántos años tenés?
-16- me respondió.
Yo lo mire y le dije:
-No puede ser.
-Acá tengo mis documentos- me respondió -¿Querés verlo?
-Bueno- respondí y agarré el D.N.I.
Increiblemente era verdad.
-¿Y?- me preguntó Clara
-Tiene razón- respondí yo sin terminar de entender como él con 16 años podía tenerla más larga y más gruesa que yo que tenía 35 años.
Clara continuó chupándole la verga desesperadamente hasta que dijo:
-No aguanto más, metémela toda en la concha-
Entonces Gonzalo la levantó, la sentó en el sillón y empezó a chuparle la concha y el clítoris. Clara gemía como una puta desesperada por pija y me dijo:
-Vení mi amor metémela en la boca que quiero otra pija.
Me levanté, me acerqué a ella y me la empezó a mamar como nunca. Ver a mi mujer así me puso a mil, por lo que no aguanté más y le llené la boca de leche. Gonzalo siguió chupandole la concha hasta que ella tuvo un orgasmo
con el que se retorció toda.
-Ahora metemela, no doy más, quiero que me la metas ahora- le suplicó mi mujer.
Él se sentó en el sillón y ella se agachó apoyando la punta de esa verga en la entrada de su concha. Gonzalo la tomó de la cintura, se la metió de una y mi mujer gritó como yo nunca la pude hacer gritar.
Después de estar un rato así le dije a Gonzalo:
-Ahora quiero metérsela yo.
-Bueno – me dijo secándole la verga a mi mujer, y agregó–Vamos a la cama para estar más cómodos.
Nos fuimos al cuarto, con mi mujer agarrándole la verga. Cuando llegamos, Gonzalo me pidió que me acostara boca arriba y le dijo a Clara que se metiera mi verga en su concha mirándome de frente, ella lo hizo y él se arrodilló atrás de ella y le incrusto su gran miembro en el culo. Mi mujer pegó un grito increíble y me agradecía por esta fantasía que le estaba
cumpliendo. Como Gonzalo le había dilatado el agujero de la concha, mi miembro le producía menos excitación de lo común a Clara. Después de estar unos 10 minutos así, Clara y yo tuvimos un orgasmo increíble y ella le pedía a Gonzalo que no parara que estaba gozando como nunca la habían hecho gozar. Yo a todo esto estaba sentado en un sillón al lado de la cama mirando el gran espectáculo que me estaba dando mi mujer. Él siguió agrandándole el agujero del culo hasta que tuvo un orgasmo que le llenó el culo de leche. Clara se sacó la verga del culo y la empezó a chupar limpiándola de arriba a bajo. Cuando terminó de limpiarla, esa terrible verga estaba nuevamente al palo, por lo que Gonzalo la acostó sobre la cama
(boca arriba), le abrió las piernas y le volvió a introducir ese enorme miembro. Siguieron cogiendo así por unos 10 minutos, hasta que mi mujer tuvo otro orgasmo, después de esto, Gonzalo le dijo:
-Voy a acabar.
-Llename la concha de tu leche papi- le respondió Clara.
Entonces Gonzalo tuvo un orgasmo largándole toda la leche adentro. Ella ya tenía tanto liquido dentro que le chorreaba por las piernas.
-Muchas gracias por haber venido- le dijo mi mujer muy agitada.
-¿Cómo? ¿Ya está?- preguntó Gonzalo.
-¿Querés seguir?- preguntamos Clara y yo.
-Que, ¿Ustedes no?
-Yo no puedo más, estoy re agotado- contesté.
-Yo también estoy agotada, pero quiero que me dejes agotada del todo- dijo Clara.
-Bueno, entonces arrodillate y empezá a sobarme este vergón que tanto te gusta- dijo sacudiéndose ese terrible miembro.
Él se acostó boca arriba en la cama y le dijo:
-Empezá a cabalgar este caballo puta mía.
Clara agarró ese vergón y apoyó la punta en la entrada de su concha y él la tomó de la cintura y se la metió de una. Ella empezó a cabalgar como una loca sobre esa verga. Estuvieron 5 minutos así y los dos acabaron juntos. Gonzalo le sacó la verga del culo y le dijo que se la limpiara con la boca. Ella se metió hasta donde pudo en la boca y se la chupo con lo último que le quedaba de energía.
-¿Listo? ¿ Estás agotada del todo?- le preguntó Gonzalo.
-Sí, no doy más, me sacaste hasta la fuerza para pararme- le respondió Clara muy agotada y chorreando leche de su concha.
Después de cambiarnos, Gonzalo me dijo que lo que nos había sucedido esa noche lo publique en esta página y a mi mujer y a mi nos pareció buena idea. También me pidió que publique su casilla de correo, pero como es menor yo voy a dejar el mío y quien lo quiera me lo pide y yo se lo paso. A mi mujer y a mi nos gustaría que hombres nos escriban contándonos que le
harían a mi mujer y el tamaño de sus miembros con sus edades. El que nos quiera comentar o quien quiera saber el mail de Gonzalo escriban
a: juanmachoargentino@hotmail.com

Juan.

Mi mujer y un pibe 2

Ocho heterosexuales para mi!

Hola mis queridos lectores. Es la primera vez que escribo un relato erótico, pero tenia la necesidad de contar mi experiencia. Obviamente voy a cambiar los nombres y lugares para mantener la discreción.

Tengo 17 años, soy argentino y estoy en el ultimo año de la secundaria (el mejor!!!) y a esta edad ustedes sabrán que nuestras hormonas están al máximo; con tan solo una mirada se te erecta, ni pesar si te tocan, y cuando estas besando a alguien no puedes contener esa sensación de que el mundo se te va a venir encima. Creo que es solo por la edad, por las salidas nocturnas, el estar siempre con actividad, fumar, tomar, pasarla bien.

Desde chico a mí me gustaron los hombres, desde la escuela primaria y ya había tenido varias relaciones para los 17! Pero quería mas, sentía que mi cuerpo me pedía mucho más.

Había un grupo que se sentaba detrás de mí, todos heterosexuales, y a mi me gustan mas así, bien „machos‰ y con ganas de coger a todo momento. Ya habían empezado las bromas desde hacia varios años, de que algún día me la iban a poner, de que yo parecía mas mujer que hombre y que no tendrían problema en cogerme. Y cuando me compraba esos chupetines bien gordos y comenzaba a chaparlos ellos me decían- así me la vas a chupar a mi! Ya vas a ver!- yo moría de ganas, y lo hacia adrede.

Una noche fuimos con mis amigas a la casa de uno de ellos por el cumpleaños, nos quedamos hasta muy tarde, pero cuando estábamos en la mejor parte, medios alcoholizados, y con muchas ganas de divertirnos mis amigas se fueron porque tenían que levantarse temprano. En ese momento pensé ˆ Que comience la fiesta!!!-

Cuando estábamos todos sentados en el living de esta casa comencé a contarlos. Eran 8: Gonzalo, Emmanuel, Cristian, Pablo, Javier, Maximiliano, Rodrigo y Diego. Eran muchos! Pero tenia ganas de chapárselas a todos. Empezaron como siempre las cargadas, las bromas, yo estaba comiendo un chupetín y me decían ˆ como nos las chuparías si fuera nuestra pija el chupetín- y comencé a pasarle la lengua, subirlo y bajarlo con fuerza y rapidez. Ellos enloquecieron! Y me dijeron, – tenes que cumplir algo con nosotros-, y yo pregunte, haciéndome el desentendido, que de que se trataba. Y sin decir nada se bajaron todos los pantalones.. las tenían erectas. Imagínense 8 pijas heterosexuales para mi solo. Ellos solo me deseaban a mi. Y comencé a chapársela a uno, mientras los de atrás se masturbaban!. Entonces se acercaron 3 mas y pusieron sus pijas en mi boca. Las amontone a las tres, y me decían, – así!! Hasta la garganta! seguí.. toda la leche va ser para vos.. tragala!- y yo estaba muy caliente! Las chupaba, con fuerza y rapidez, pasaba mi lengua por sus cabecitas, y jugaba con ellas, las tocaba, rozaba sus huevitos con mis manos y ellos enloquecían. De pronto se pusieron en ronda, y uno me bajo los pantalones, y me la puso tan, pero tan fuerte que vi las estrellas, sentía q mi cuerpo se desmoronaba con cada entrada y salida de su enorme, dura, y venosa pija. Mientras se las seguía chupando a los demás y algunos se turnaban para ponérmela por atrás. No daba mas esta exhausto y fue allí donde uno por uno me acabaron en la boca. Me dejaron lleno de leche, y yo la saboreaba mientras ellos golpeaban sus penes contra mi boca sacudiendo así lo que quedaba de semen. Me pare. Camine. Y ellos se reían. Y me decían que había sido la mejor cogida que habían tenido, y que por supesto no se lo contara a nadie, ya que marcaría sus nombres para siempre, y el mi también.

Ahora nos vemos en la escuela y nos reímos, hacemos comentarios que los demás no entienden. Pero de algo estoy seguro, de que fue la mejor cogida que recibí y di, y que además que no será la ultima vez. Todavía me queda el viaje de estudio. Una semana entera en Bariloche. ¿Se imaginan? Yo no! Jaja… pero por supuesto que se los voy a contar!
Contameloa_hora@hotmail.com

Mi mujer y un pibe 2

Hola a todos, soy yo, Juan. Hoy les voy a contar lo que pasó después de que tuvimos esa experiencia (mi mujer, Gonzalo y yo). En la semana, después del encuentro con Gonzalo, empecé a notar a mi mujer un poco distinta: ya no me pedía tener sexo sino que yo le tenía que pedir. Un día me comentó que Gonzalo le había dicho que tenía ganas de cogerla él solo y que ella le había respondido que me iba a preguntar. Yo le dije que si ella quería si, pero yo tenía que estar ahí. A la semana me dice que había arreglado con Gonzalo de venir el Lunes a casa. Yo le dije que esta bien si es lo que ella quería. Llegado el Lunes ( 2 semanas después del encuentro), mi mujer llega temprano a casa(del gimnasio) acompañada de Gonzalo.
Gonzalo: hola Juan.
Yo: Hola. ¿cómo estas?
G: bien gracias. En serio no te molesta.
Yo: no, esta bien. Si ella quiere…
Clara: hola mi amor.
Yo: hola bebe, ¿cómo estas?
C: bien. Vení Gonzy pasá- le dijo tomándole de la mano y llevándolo al living.
Lo sentó en el sillón y ella se sentó al lado.
Y: ¿quieren algo para tomar?
C: si, traenos.
Y: ¿vos querés?
G: si, dale.
Fui a la cocina y cuando volví, Gonzalo estaba besándola con su mano derecha metida en la calza (del lado de adelante) y ella con su mano izquierda metida dentro de su pantalón.
Y: ¿Qué hacen? ¡Clara te dije que yo tenía que estar presente!
C: disculpá mi amor.
G: disculpala fue culpa mía.
Y: bueno.
C: ¿podemos ir al cuarto?
Y: bueno, vamos.
Ellos se levantaron y nos fuimos a nuestra pieza. Gonzalo me dijo si me podía sentar en el sillón que tenemos del lado derecho de la cama y yo le respondí que esta bien y me fui a sentar. Ella lo acostó sobre la cama y se sentó sobre su bulto con los pies a los costados del cuerpo de él y le comió la boca. Luego le sacó la remera y le empezó a besar el cuello, y comenzó a bajar hasta llegas a su pantalón, una vez ahí, le sacó las zapatillas y el pantalón, dejándolo sobre la cama con
un boxer blanco que marcaba mucho su semi-excitada verga. Ella se puso en 4 y empezó a masajearselo. Estuvo un rato así hasta que Gonzalo le dijo chupámela que no aguanto más la calentura que me provocaste. Ella le sacó el boxer, le escupió el glande y se la empezó a mamar como una puta desesperada. Yo no aguanté más y me saqué la verga y me empecé a masturbar. Estuvimos unos minutos así, hasta que sonó el timbre.
Clarita se paró, se puso la calza sola y salió a atender (yo no entendía por qué fue ella si podía haber ido yo). Cuando Clara salió, me guardé la verga y le dije a Gonzalo que no saliera por nada. Cuando salí vi a mi mujer hablando con mi cuñada Gabriela (la del timbre). Ella es muy parecida a mi Clarita con la excepción de que ella es colorada. Tienen casi el mismo cuerpo: es un poco mas rellenita, tiene las tetas un poco más grandes y el mismo culo, pero ella tiene 26 años.
Le pregunté: ¿qué haces por acá?
Gab: pasé por la puerta y decidí entrar. ¿Por?
Y: no, por nada.
Y en ese momento sale Gonzalo desnudo con la verga semi-erecta pero manteniendo un buen tamaño.
G: hola muñeca- le dice a mi cuñada.
Gab: hola bebe. Le contesta, y a nosotros nos dice: con razón no querían que pase, ¿les molesta si me quedo?
G: no, quedate mamita.
Él la abrazó cruzando su brazo por detrás de la nuca y de la misma manera a mi mujer y se fueron para el cuarto y yo los seguí. Entre él y Clara la desnudaron y empezaron a chuparla toda. Después de unos minutos, Gonzalo se acostó boca arriba en la cama y mi mujer le agarró la verga y se la siguió mamando, mientras que mi cuñada se le arrodilló en la
cara dejándole su concha justo para que le practique sexo oral. Yo no aguanté más, me desnudé y me empecé a masturbar. Cuando me estaba acercando para metércela en la boca a mi cuñada, ya que la tenía desocupada, Gonzalo
le dice a Clara: mirá a tu marido, habíamos arreglado que él no se iba a meter.
C: si Juancy, Gonzy tiene razón.
Entonces me di vuelta y me fui a sentar al sillón. Ellos siguieron un segundos así hasta que Gonzalo les dijo que cambiaran de lugar y ellas le obedecieron, pero mi cuñada en vez de chupárcela, se la metió en la concha pegando un grito fuerte.
G: AY!!! Más despacio que duele.
Gab: disculpame bebe.
C: tarada, acordate que después lo tengo que usar yo.
Gab: G: C: jajajajaja.
G: parence un ratito.
Ellas se pararon y él le dijo a Clara que se pusiera en cuatro y que le chupe la concha a mi cuñada, ellas lo hicieron.
G: Mirá como goza la puta de tu mujer cuando le meten una buena poronga.
Se la metió y ella empezó a gemir como nunca lo hace conmigo. Él se la sacaba y se la metía mientras me miraba y me decía: ¿te gusta como me cojo a la muy puta de tu mujer? Yo no aguantaba más la excitación y le dije a Gonzalo: ¿le puedo guasquear en la boca a mi mujer? Porque no aguanto más.
G: Putita mía, ¿qué habíamos arreglado con tu marido?
C: Que él no se iba a meter.
G: ves? Hasta tu mujer te lo dice.
Yo me fui al baño porque no aguantaba más y acabé en el inodoro. Cuando volví, la que estaba en 4 era mi cuñada que le estaba chupando la concha a mi mujer y las dos estaban gritando como locas. Estuvieron un rato más así hasta que Gonzalo dijo: Clara, tengo una nueva pose para mostrarte.
C: ¿Cuál?
Él la agarro, la acostó boca arriba, le puso los pies para el lado de la cabeza y le levantó el culo metiéndole los huevos en el culo ( antes abierto) y la verga en la concha. Yo no podía creer lo que estaba viendo, esa imagen hizo que me excitara de vuelta. Mi cuñada, viendo mi estado de excitación, se me acercó y Gonzalo le dijo que no me tocara porque yo no me
iba a meter y que ya le tocaba a ella. Y se la cogió hasta que mi mujer no aguantó más y se acabó. Le sacó la verga de la concha y después los huevos, e hizo lo mismo con Gabriela. Hasta que ella también acabó. Estuvieron un tiempo así hasta que Gonzalo dijo que no aguantaba más y mi mujer y mi cuñada empezaron a chupárcela hasta que él acabó en la boca de
ellas.
Gabriela le dijo: quiero más bebe.
G: vení y chupala un rato.
Ella se le acercó y se la empezó a mamar y se la dejo tiesa otra vez. La acostó boca arriba y se la metió de una en la concha. Era impactante como gritaba mi cuñada. Estuvieron así hasta que mi cuñada no aguanto más y se acabó sobre la verga de Gonzalo. Él se la sacó y se la metió en el culo y le acabó ahí.
G: ¿vos también querés?- le preguntó a Clara.
C: si bebe.
E hizo lo mismo con ella. Cuando terminaron, Gonzalo se me acerca y me dice: viste lo que es tener un buen trozo de poronga. Las mujeres notan la diferencia entre una de 18×5 (por él) y una de 16×5 (por mí).
Yo me quedé tan helado con lo que había vivido que no me salió nada para decirle.

Finalmente se fueron cada uno para su casa (creo) y mi mujer se acostó a dormir porque al otro día tenía que volver temprano al gimnasio.

Mi mail: juanmachoargentino@hotmail.com
El mail de Clara (para que no me rompan en mi mail):
clarita_juan@hotmail.com
Y el de Gonzalo: gon_placer@hotmail.com