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Los instaladores de telefonos

Por lo general relato cosas que me han sucedido pero esto que voy a intentar escribir le sucedió a un amigo mío, me excitó tanto al contármelo que por eso decidí que mis lectores tenían que disfrutarlo al igual que lo gocé mientras me lo narraba Carlos.

A Carlos lo conocí cuando vino a mi casa a poner un derivado de mi teléfono, es un chico muy conversador y mientras lo instalaba intímamos y me contó como fue la primera vez que un hombre se la había mamado.

Nos excitamos tanto con su relato que su hermosa verga terminó dentro de mi boca provocándome una laringitis que todavía me impide hablar mucho rato debido a que mis cuerdas vocales quedaron lesionadas.

Carlos y Sergio trabajan conectando teléfonos, durante más de un año formaron un equipo muy grato para ellos, dada la diferencia de edades se llevaban  muy bien.

Sergio que tiene como cuarenta y cinco años cuidaba a Carlos de 23 como si este fuese un hijo suyo y lo iba instruyendo en todos los secretos de su trabajo.

Un matrimonio cincuentón había solicitado su servicio porque querían un derivado de su teléfono principal y la empresa los mandó a ellos para instalarlo.

El marido rondaría los cincuenta en cambio ella parecía un poco mayor que él.

El matrimonio daba indicaciones a diestra y siniestra de como querían la instalación y aprovechaban para darse toda clase de toqueteos y besuqueos impúdicamente delante de los instaladores.

Carlos y Segio siguieron con su trabajo un poco molestos por lo caldeado que se estaba poniendo el ambiente dado que el marido cada vez la besaba más intensamente y le sobaba las tetas de una manera escandalosa.

Ella seguía hablando con Carlos sin seguirle la corriente a su marido, como si nada estuviese sucediendo delante de esos dos hombres desconocidos.

Carlos es casi un niño, a lo mejor por eso las atenciones “maternales” de esa señora iban dirigidas a él y no a Sergio.

La señora estaba vestida con una bata abotonada adelante, pero muchos botones no estaban prendidos y por eso entre los huecos que estos dejaban se podían ver sus carnes blancas como la leche que se asomaban descaradamente.

Tenía buena cola y pechos abundantes, Carlos se fijó en todos los detalles ya qu! e se estaba excitando con esa mujer que tan afanosamente era toqueteada y besada por su marido.

La situación era incómoda, ya que a Carlos se le estaba levantando su herramienta y le era difícil poder ocultarla, no solamente por el tamaño de esta sino porque su pantalón era de jean muy ajustado.

No les incomodaba que ellos estuviesen siempre alrededor haciendo comentarios o indicando como querían la instalación, porque a eso estaban acostumbrados pero si les incomodaba ese descarado espectáculo gratuito que a Carlos lo estaba excitando y Sergio agachado en el piso trataba de no mirarlos para no violentarse.

Carlos cada vez charlaba más con la mujer y Sergio tenía que hacer el trabajo solo, mirando de reojo los chupones que el marido le daba en el cuello a la dueña de casa.

Con los ruidos que estos produjeron Carlos y Sergio se miraron y no pudieron contener la risa que fue una forma de descargar la tensión que estaban soportando con esa pareja tan exhibicionista.

Terminado el trabajo en el living los condujeron al dormitorio para que terminaran la instalación allí.

Mientras ellos permanecieron agachados tras la cama para engrampar el cable al zócalo, el hombre se tiró sobre la cama y cuando Sergio se levantó para preguntar algo referente a la instalación no pudo creer lo que estaba viendo.

El hombre estaba de espaldas sobre la cama y su mujer le estaba chupando la pija. Sí, se la estaba mamando!

Sergio no lo podía creer y le hizo una seña a Carlos para que mirase y confirmase lo que el estaba viendo.

Sergio se acomodó la verga porque también se le estaba parando y trató de seguir engrampando los cables, pero Carlos se levantó, se acercó a la cama y se paró frente a ellos.

-No aguanto más!!!

Exclamó eso e inmediatamente se bajó el cierre de sus jeans metió la mano por allí y extrajo una soberbia pija totalmente parada, se fue acercando a la mujer con esa tremenda herramienta en la mano, no hubo que pedírselo a ella porque entendió perfectamente y se puso a mamar desesperadamente lo que le ofrecían abandonando la verga de tamaño standard de su marido.

Sergio había trabajado por más de doce meses con Carlos pero nunca le había visto la pija, y ni siquiera en ningún momento hablaron del tamaño de estas.

Quedó asombradísimo de que un muchachito tan joven tuviese una pija de mas de 24 cm y más asombrado quedó al ver como desaparecía totalmente en la boca de esa mujer!!!

Intentaba concentrasrse en su trabajo, pero era imposible, con los jadeos de la mujer, los de Carlos y los del marido que se pajeaba, mientras Sergio miraba todo ese expléndido panorama el cual le impidiò continuar con su trabajo.

Y para qué negarlo, su pija estaba tan dura que le molestaba dentro de los pantalones.

El marido lo llamó para que se uniese a ellos, pero Sergio muy asustado salió de la habitación cuando la mujer cabalgaba a Carlos de una manera frenética y furiosa ya que su marido por detrás se la estaba metiendo muy suavemente.

La mujer tenía las dos vergas enterradas en sus dos agujeros y llamaba a Sergio para que le llenase la boca con la suya.

Sergio huyó de allí, bajó la escalera en un santiamén y se refugió en la camioneta de la empresa donde se tuvo que hacer una paja para poder calmarse y hacer desaparecer el bulto que se insinuaba en su bragueta.

Mientras corría escaleras abajo oía los jadeos que exigían más y más verga. La mujer pedía, suplicaba y ordenaba.

-Qué momento! Cómo gozaba la hija de puta!

Cuando sus bolas se vaciaron y Sergio recobró la calma se puso a pensar en lo sucedido, nunca había oído a su mujer gritar como esta y menos pedir dos pijas a gritos como había escuchado en esa casa.

Esperó mucho tiempo en la camioneta a que bajase Carlos y cuando éste llegó le reprochó por qué se había ido, que la hubiesen pasado muy bien los cuatro.

Su compañero le contó que la mujer quiso ver como el marido se tragaba una verga tan grande y tuvo que complacerla y la pija de Carlos terminó en la boca del marido expulsando allí la leche que no había descargado en la concha de la mujer.

-Tuve que pajear al tipo mientras me la chupaba y ella le metía los dedos en el culo.!!!

Fue tan explícito lo que le contó a Sergio dentro de la camioneta que sucedió lo mismo que me estaba pasando a mi cuando me lo relató esa tarde en mi casa.

A Sergio se le empezó a parar nuevamente y éste tratando de disimular le dijo:

-Realmente, muchacho. Nunca me había imaginado que tuvieses una pija tan grande!.

-Viste, como la tipa esta se la tragaba toda sin ninguna dificultad! Es una chupapijas profesional! y ni que decir del marido!!!

El teléfono quedó sin colocar, ya que Sergio se negó a volver a esa casa y la empresa tuvo que mandar a otros obreros a terminar la instalación.

La amistad de Carlos y Sergio siguió pero no de la misma forma inocente que había durado casi un año, muchas veces Sergio le pedía a Carlos que se la mostrase porque aun no podía creer que ese muchachito tuviese una verga tan grande!!!

Cada vez Sergio se ponía más audaz, no se conformaba con solo mirarla, empezó a tocarla, quería comprobarlo dura que se ponía y como cada vez se estiraba más, finalmente terminó haciéndole una paja a Carlos para ver cuanta cantidad de leche podía expulsar ese colosal instrumento.

Realmente Carlos no sabía por qué su compañero había cambiado tanto desde que se la había visto en la casa de ese matrimonio?!

Un día le dijo que se diese el gusto y se la chupase, pero no tuvo suerte ya que Sergio muy asustado le dijo que el no era puto para hacer eso!!

Siguieron trabajando juntos, pero Sergio cada día estaba más distraído y ni mencionaba más lo sucedido.

Pero ahí no terminó su amistad ni su relación de trabajo…

Con el tiempo Sergio pudo experimentar en carne propia lo que el marido de la mujer esa había sentido aquella tarde.

Se lo propuso a su mujer y después de algún tiempo de rechazos y peleas finalmente ella lo aceptó.

Sergio gozó muchísimo cuando finalmente tuvo la verga de Carlos en su boca y después que lo probraon él y su mujer no quieren dejar de prarticarlo e invitan a Carlos muy seguido a su casa para que los complazca y poder chupársela los dos alternativamente .

Sergio nunca había tocado a un hombre!! y menos pajearlo o chupáarsela!!

Nunca había pensado en eso hasta ese día que le vio la verga a Carlos siendo chupada por ese señor y se había excitado tanto que se había pajeado en la camioneta imaginando que era él el que se la chupaba a Carlos.

Por eso había huído cuando la mujer lo llamaba para que se uniese a ellos, para no avalanzarse sobre la pija de Carlos y perder su amistad y su cordura.

Le vino un ataque de miedo total a perder a un amigo y miedo de convertirme en homosexual.

Lentamente fue avanzando y viendo que Carlos no oponía resistencia había convencido a su mujer para hacerlo los tres con la esperanza de que fuese aprobado por ella.

A Sergio en esos momentos no le importó nada de lo que pensase su muejr, él quería tragásela hasta la raíz y descubrir lo que se sentía y gozar totalmente con una verga en su garganta.

Cuando estuvo toda la verga anhelada a merced de su boca y de sus manos Carlos placenteramente exclamó:

-Al fin lo hacés!  Hace más de un año que te conzco y esperaba que lo hicieras, nunca te animaste a hacerlo porque pensabas que me enojaría contigo….

Sergio se la siguió chupando mientras su mujer lo cabalgaba con una cara de lascivia tremenda.

Carlos no pudo contenerse más con un profundo:

-Ahhhhhhhhhhhhhhhh…!!!!!

Descargó toda su leche la cual inmediatamente resbaló por el esófago de Sergio para luego seguir lentamente el camino hacia su estómago.

Una vez que la eyaculació terminó y la verga de Carlos se fue reduciendo fue abandonando esa boca primeriza que al quedar vacía exclamò.

-Sentí un placer inmenso, al sentir tu leche deslizándose por mi garganta al mismo t! iempo que la mía se depositaba en lo más profundo de la concha de mi mujer!!!. Si me lo hubiesen dicho, no lo hubiese creído.

Nunca dejó que a su mujer la cogiese por delante y menos que la penetrase por atrás, aunque Sergio intimamente tenía el deseo de verla traspasada por otra verga.

Yo lo sentí en mi propia garganta el placer que había sentido Sergio al disfrutar de esa verga tan enorme, por eso estoy pagando las consecuencias con una laringitis muy molesta.

A Sergio aún no lo conozco, pero tal vez se atreva a probar mi verga alguna vez…, porque según Carlos le está muy agradecido a ese matrimonio que despetaron la curiosidad en él y le hicieron descubrir una nueva forma de gozar y despertaron en él su bisexualidad

OMAR

Como siempre espero comentarios en: omarkiwi@yahoo.com

Regalo de despedida de la putita

Era un sábado temprano y mi vecina de al lado de mi casa se estaba por mudar con el novio a un departamento, por lo tanto tenían que guardar todo y organizar todas sus cosas para cuando a la tarde llegue el flete puedan subir sus pertenencias y no perder el tiempo..
Camila, mi vecina me había contado la noche anterior que iban a estar ella y el novio solos para guardar todo así que yo como la conozco hace muchos años decidí darle una mano.. el problema era el novio de ella.. Emiliano, que realmente me caía mal, era un flaco alto, de 28, no voy a negar que era fachero pero, se vivía haciendo el canchero y el sobrador y eso me molestaba demasiado, además no la trataba muy bien a Camila.
Era un día bastante tranquilo, que no hacia calor ni frio, por lo que aproveche para vestirme como mas me gusta, una calzita negra bien ajustada y una musculosa gris que era mi favorita, y obvio debajo una tanguita muy finita para que no se note en la calza.. Cuando llegue ya estaban empezando a limpiar y a ordenar todo, así que saludé así nomas y empecé a ordenar un par de cosas..

Emiliano: Ana podes revisar las cajas de ahi abajo?
Yo: (me jodió un poco que me ande mandando pero no quería tener problemas) dalee no hay problema!!

Intente levantar la caja pero era demasiado pesada así que la deje en el suelo y media inclinada iba revisando los documentos. Mientras Cami recorria las habitaciones fijándose donde meter todo, el estaba detrás mío sentado, revisando unos papeles que estaban en una caja y con una perfecta visión de mi culito. En un momento encontré un folio con diplomas, y papeles que parecían importantes y no sabía dónde colocarlos así que lo llamé

Yo: Emi…. estos documentos donde los guardas?

El se levantó quedando detrás de mí, estirando el cuello para ver que sostenía me apoyo de una forma la pija que pude sentir no solo su grosor, también sentí el calor que liberaba esa chota. Se sentia por debajo de ese pantalon un pedazo de verga bastante dura e hinchada que con suavidad rozaba en la fina tela de mi calzita. El se dio cuenta que note lo que hizo y con mayor descaro me empujó hacia adelante como queriéndomela enterrar en el culo.

Cuando comenzo a sentir que Cami se acercaba, se aparto como si nada hubiera pasado. Trate de disimular pero eso me había calentado demasiado, mi respiración estaba agitada y mi tanguita parecía perderse entre mis flujos. Era un hijo de puta, estando la novia cerca tuvo el descaro de hacerme eso haciéndose el canchero como siempre, pero esta vez me daba mas bronca porque logro calentarme de una manera que no sabia como iba a hacer para resistir. Aún faltaba limpiar la parte de arriba asi que sin emitir comentario subí por las escaleras hasta llegar a la habitación donde guardaban las cosas que no usaban.

Estaba desordenado y el polvo y las cosas dejadas invadían el lugar. Mientras barría un poco para sacarle el polvo a unas cajas, volvía a recordar su pija apoyándome y la leche acumulada que debía tener para tener semejante grosor. Mi clitoris empezó a palpitar y mi conchita de puta necesitada comenzó a darme espasmos que suplicaban por ser bien cogida. Mire a un costado y habia un sillón en un rincon, me sente sobre el y bajandome la calza hasta las rodillas corri mi tanguita y apoye la punta del palo de la escoba en mi concha, un hilo largo de saliva comenzo a recorrerlo al mismo tiempo que sentia mis labios abrirse para alojarlo. No daba más, necesitaba algo duro en mi conchita y no tenia nada mas a mano..

Separe mi clítoris y comencé a sobármelo mientras gemia por la entrada y salida de la escoba. Mmmmmmmmmmmmmmm el palo entraba tan al fondo que llegaba al punto más placentero que tenía, mordía mis labios llenando mi boca de saliva para continuar escupiendo en esa pajeada desesperada. Estaba en un estado de excitación tan grande que no me di cuenta si alguien podia subir y verme en esa situacion. Cierro mis ojos e inclino hacia atras mi nuca, continue asi unos minutos hasta que comencé a sentir que el palo aumento su velocidad ,vuelvo a mirarme y lo veo a Emiliano colándome el palo mientras miraba como salía el mojado.

Emiliano: (susurrándome al oído) como podes estar colándote la escoba puta de mierda???
Yo: (mordiéndome los labios) por favor no digas nada!!

Agarró la escoba y la acomodó rápido sin hacer ningún ruido y, comenzó a comerme la concha con desesperación. uuuuuuuuuuuhhhhhhhhhhhh hijo de putaaaaaaaaa!!!!!!!!! Empezó a lamerme sin parar de arriba abajo desde el comienzo de la raya del culo hasta el clitoris que parecia estallar.

Yo: Ayyyyyyyyy emiiiiiiiiiiiii mmmmmmmmmmmmm
Emiliano: Shh habla despacio nena!! Uffffffff que conchaaa pendejaaaa mira como estas de mojada!!!!! Como te va a caber la verga mi vidaaaa!!!!!

Cuando dijo eso quebré mi cadera abriendo las piernas a total disposición de él. Su lengua se envolvía en flujo y estiraba los labios succionándolos.

Yo: Mmmmmmmm ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!! No la podes chupar así!!!

Intente acomodarme mejor y el me doblo la espalda dejándome de costado, comenzó a manosearme el orto metiéndome los dedos brutalmente.

Yo: paaarraaaaa emiiiiiiiiii ayyyyyyyy noooo aguantooooo mmmmmmmmmmm
Emiliano: cállate nena!!! Yo sabia que eras flor de puta, la carita te delata..
Yo: ayyyy pero para que va a venir Cami
Emiliano: La boluda se fue a comprar unas bolsas de consorcio asi que tengo un tiempito para hacerte todo lo que me moria de ganas de hacerte

Con un dedo me penetraba el culo y el otro lo giraba en la concha, sacaba y metía intercalando para humedecerme el culo y escupir sobre ellos.

Emi: Que ganas de reventarle el culo por favooooorrrr
Lo que te lo habran dado para dejartelo asi de roto mmmmmmm!!!!

Yo asguñaba el sillón de calentura frotando mi culo para que no dejara de colarme.
Estire mi mano y comencé a manosearle la pija, baje el cierre y una chota carnosa salto hacia mi. Con la mano ensalivada empecé a pajearlo, sobe sus huevos y apretando la cabecita de la pija desparrame el preseminal por el tronco.

Emi: mmmmmmm sos mas trola de lo que pensaba!!

Dejó de tocarme y parandose frente mio coloco su pija en mis labios para que se la chupara. Saque mi lengua bien humeda y empecé a lamer en todas las direcciones succionando el tronco y mordiendo la cabecita para que gimiera. Con una mano sacudía su pija constantemente mientras que los huevos rebotaban en mis embestidas.

Emi: uuuuuummmm mira lo que es ese culito paradooooo!!!!!!! Te cogería en todos lados hija de putaaa
Yo: mmmm y cógeme.. (mientras le pasaba la lengua por la punta de la pija y lo miraba a los ojos)
Emi: Uffff dale chupala rápido que no hay mucho tiempo

En cuatro chupándosela como la petera de mierda que era, movía mi culo de arriba abajo para que viera mi agujerito dilatado. Sacudía su pija dentro de mi boca envolviendo con la lengua rozaba su vena dando presión. La saliva corría por mi cuello y su mano sosteniendo mi nuca me dejaba sin aire. Estire mi cuello hacia atrás y la pija en vertical entro casi dándome arcada, junte saliva y volvía a tragar su pija gruesa que ocupaba gran parte de mi boca, apuntándola de costado chocaba con mis mejillas estirando la piel. La mamada era cada vez más profunda, daba chasquido al tragarme la pija y la saliva que se perdía entre medio de ella.

Emi: mmmmmmmmms siiiiiiiii ayyyyyyyy que boquita tan rica!!!!!!
Yo: ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh tenes una pija tan gruesa que me encantaaaaaaaaa

Por un segundo hundí mi cabeza entre sus huevos y la base de la pija estaba en mi boca y sus huevos apretados en cuello, giraba mi cabeza de costado, sacaba nuevamente de la boca daba golpecitos en la punta y volvia a metermelo gimiendo en cada tragada.

Emi: meeeeee vas mataaaaaar nmnmmmmmmmmmmmmmmmm

Apretaba mi culo para que no me moviera y sus huevos recibían la manoseada de mis manos intercalándolos. Lo saque de mi boca y escupiendo en mi mano comencé a pajearlo rápidamente mientras lamia dentro del agujerito de la punta, empezó a retorcerse y gemir mientras me puteaba

Emi: uuuuuuuuuyyyyy putitaaaaa hermooosaaaaaaa, te la quiero meter toda en el culo

Volví a metérmela pero esta vez conteniendo el aire y dejando su pija por varios segundos en lo profundo de mi garganta.

Emi: Uuuufffffffffffffffff ayyyyyyyyy tomaaaaaaaaaa mmmmmmmmmmmmm ayyyyyyyyyyyyyyyyyy petera de mierdaaaaaaaaaaaaaa

Una crema espesa y acida se disparó en mi garganta inundado mi boca. Seguia chorreando semen y yo succionando haciéndole sentir el dolor después de acabar. Me estiro de la raíz del pelo para sacármelo de la cara y las gotas que permanecían en el tronco me lo enchastro en la mejilla mientras que mi lengua insaciable buscaba sentir su carne nuevamente.

Emi: (ayudandome a levantarme, metio sus dedos en mi concha que rapidamente se humedecieron) ahora te vas, no quiero que nos vean aca..
Yo: si señor
Emi: nmmmmmm no me digas señor que te empiezo a coger aca mientras me pedis que te culee más pendeja.
Yo: y por que no me coges?? Mirándolo con cara de puta desesperada??
Emi: porque no tengo forros sino te hago de todo además ya debe estar por venir la otra..
Yo: una putita no necesita forritos!!
Emi: ahhh buennooo que flor de puta!!

A penas terminó de decir eso se escucha que abren el porton de la casa, era Cami que volvia.. el salió apurado pero mirándome con cara de calentura me dijo..

Emi: vos de esta no te salvas!! La cogida que te voy a pegar pendeja!!
Yo: ufff cuando quieras

Yo me quedé acomodándome la tanga y la calza mientras el se metio al baño a lavarse, seguramente para quitarse el olor a concha mojada que le habia dejado.
No me pude sacar las ganas de esa pija pero estaba tranquila porque la putita siempre tiene lo que quiere.. A demas le deje un lindo regalito de despedida por ser buenos vecinos

Con la putita todo queda en familia ;)

Era de mediodia y estaba volviendo de comprar algo, llevaba puesto mi famosa calza engomada que a más de uno habrá calentado cuando se me ajusta al orto, y una remerita blanca que mostraba el corpiño de encaje negro.
Me estaba acercando a mi casa cuando siento que alguien chifla, no suelo darme vuelta asi que hice como si nada. Seguí caminando cuando siento que alguien de atrás me agarra de la cintura y me dice:
– Mmmmmmm rubiaa…. seguis teniendo el culo intacto después de tantos que te garcharon….
Cuando me doy vuelta era Dani, el virgencito al que le había hecho el favor de descargar su polvo en mi conchita y al que le había enseñado a ser un pervertido y un guaso cuando me lo garché en el baño de un shopping

Yo: Dani?? Que haces acá? Hace meses que no te veia
Dani: (apretándome la cintura) pensaste que te ibas a escapar fácil de mí? Vengo a buscar a mi putita para darle una sorpresa.
Yo: Sorpresa…? (Apoyando mi conchita en su bulto) estuviste juntando ganas para mi..?
Dani: Muchas ganas!! Y esta vez me las voy a sacar todas te lo aseguro…
Yo: Uffff.. me encanta eso!! Vení que dejo estas cosas en casa y me contas…

Apenas entramos a mi casa, en el patio y contra el paredón me agarró del cuello y me metió la lengua en la boca lamiendo todo por dentro mientras apoyaba tímidamente su mano en mi culito. Giré mi cabeza a un costado e introduje mi lengua en la suya mientras mordía sus labios finos. Por suerte en mi casa no había nadie sino estarían viendo como ese pendejo me frenealeaba su pija en cada tranzada.
Me aleje de él y le dije:

Yo: Que es lo que propones?
Dani: En el camino te voy contando.
Yo: En el camino??
Dani: Si.. me dejas llamar un remis??
Yo: Si podes hacelo

El me miró con cara de no entender.. llegamos al living de mi casa donde estaba el teléfono y cuando quiso agarrar para llamar yo ya estaba agachada frente a su pija sacándosela del pantalón.
Y apenas empezó a marcar el numero me la metí de lleno en la boca haciendo que largue un gemido tremendo..

Dani: (mientras yo se la chupaba) ho.. hola.. emmmm si.. emmm remis?? Ehhh …. Esperame dos segundos.. Como es la dirección de tu casa?? Mmmmmm

Sin sacarme totalmente la pija de mi boca le dije la dirección y seguí chupándosela..
El terminó como pudo de pedir el remis y con toda la calentura me agarro de los pelos y me hundió la cabeza para que entre toda su pija en la boca.. fue tan fuerte y con tantas ganas que me hizo ahogar porque la mantuvo apretada un buen rato..
Y cuando no dio mas me la sacó de golpe y se la guardo en el pantalón.

Yo: que pasó?????
Dani: Para Ani, me vas a matar..
Yo: ayyy le volvió el caballero de nuevo.. dale cógeme que no hay nadie!!
Dani: Nono espera que venga el remis y después te hago de todo te lo prometo!
Yo: jajaja no cambias más!! Mira lo que te perdes!! (mientras me bajaba un poquito la calza y le mostraba el culo)
Dani: que hij… que sos!! Encima me acuerdo lo del shopping y uf.. como te voy a coger hoy..!!

Al toque llegó el remis y mientras yo había ido dos segundos al baño salió primero haciéndose el misterioso

Dani: (hablando con el remisero alejado de mi) subite preciosa.
Yo: (mirándolo con cara de putita) como usted diga caballero

Subí al auto mientras él se acomodaba al lado mío.
Apenas terminó de acomodarse y arrancar el remis se acomodó como de mi lado poniendo su mano en mi entrepierna, comenzó a fregarme un dedo en la conchita mientras a mí se me escapaba un suspiro. Me mordí los labios al mismo tiempo que separaba sutilmente las piernas, el calor de mi conchita comenzaba a emanarse por supuesto ante la ausencia de tanguita y era inmediato el tacto de la humedad que comenzaba a generar.

Dani: (enterrándome mas el dedo) ya estas calentita putita? Apenas te toco y te empezas a mojar….. Lo que debe ser esa conchita mojadita para mi pija…. encima se re siente que te estas mojando!!
Yo: es que cuando fui al baño me saque la tanguita
Dani: ahhhh noooo (gritando)
Yo: Jajaja te miró el remisero
Dani: (bajando la voz) ves que te zarpas??

Apenas dijo eso me metió el dedo en la concha con calza y todo..
Un gemido se me escapó mientras que lo atraía hacia mí y comenzaba a palmear esa pija en plena erección por arriba del pantalón. Lamia mis labios como si estuviera lamiendo la punta de esa pija chorreando de preseminal. Lo apreté de la nuca y comencé a tranzarlo desesperadamente, el remisero no podía evitar mirar por el retrovisor encontrándose con mi carita de puta insaciable. Con la palma abierta manoseaba hasta los huevos de dani sintiendo como el pegaba leves saltos del escalofrió que eso le generaba.
El hombre tosió y Dani se incorporó para hablar con el, como haciéndose el macho

Dani: Todavía falta un poco, yo te aviso, igual ya no veo la hora de llegar!
Remisero: si ya veo porque..
Dani: No diga mucho que se le tira a usted también eh jaja

Yo lo miré con una cara de sorprendida, no podía creer que Dani haya dicho eso, se notaba que había quedado resentido de la última vez que viajamos en remis y lo humille frente a al remisero, pero no pensé que se iba a vengar de esa manera..
El remisero solo sonrío como haciéndose el boludo pero Dani ya cebado volvió a hablar..

Dani: encima lo que tiene de hermosa lo tiene de putita, o no Ani??
Yo: (mi orgullo siempre primero) Obviooo!! Y si me dejaras a solas con el remisero le mostraría porque jaja
Remisero: Uy mi vida no me digas así que lo bajo a este boludo acá nomas y te venis conmigo..
Yo: Jajaj no me lo digas dos veces

Dani se quería matar y antes de que sigamos habló..

Dani: en la que viene doble a la derecha por favor, a media cuadra nomas.

Mire a mi alrededor y por supuesto no era donde vivía Dani. El remisero estacionó como el le indico y me dijo que bajara. Por supuesto antes de hacerlo mire nuevamente al remisero que en vez de mirar los billetes que le daba Dani me miraba como levantaba mi culito del asiento para bajar. Hablándole fuerte el remisero le dijo:

Remisero: la próxima que me pague ella.. (mientras me guiñaba el ojo)

Cruzamos juntos la calle y yo no conocía nada..

Dani: No te imaginas dónde estamos?
Yo: La verdad que no… Puedo saber?
Dani: Las putitas no preguntan, solo gimen y dicen a todo si…. acaso se olvidó de ser una buena putita? (Manoseandome el culo)
Yo: Tan probable como me olvide de chupar una chota de pajeros como vos…

Una sonrisa se dibujó en su cara, se acercó a una casa con rejas rojas y golpe las manos.
Unos perros comenzaron a ladrar y a la puerta se asoma un pibe casi idéntico a Dani.. flaco alto y la misma cara de boludo

Dani: Brian!
El flaco se acercó hasta el portón y nos abrió gentilmente.

Dani: Pasa preciosa…. no muerde (riendo)
Brian: habla por vos tío… (sonriendome)
Dani: Brian ella es Ana, Ana el es mi sobrino mayor Brian.
Yo: (dándole un beso) Mucho gusto..
Brian: (mirándome de pie a cabeza) el gusto es mío.

Comenzaron a caminar por delante mío mientras susurraba Dani unas cosas a su sobrino. El pibe se daba vuelta y me miraba con la misma cara de paja que me vio por primera vez Dani.
Entramos a la casa, se escuchaba solo la radio de fondo mientras el silencio reinaba.

Brian: Toman algo?
Dani: Lo que sea, no preciosa?
Yo: Si obvio.

El pibe nos dejó un rato a solas.

Yo: No entiendo, que hacemos acá?
Dani: no te recuerda algo el?
Yo: La misma cara de virgo que tenías vos cuando me viste por primera vez..
Dani: Exacto.. vos lo dijiste es virgen… y creo que no hay nadie mejor que vos para que lo relajes un poco… no te parece?

Me mordí los labios de tan solo revivir esa situación tan morbosa.

Dani: Mmmmm ya te calentas no puta de mierda? Ni te molesta que te trate como puta para desvirgarlo no?
Yo: (gimiendo más fuerte)
Dani: uuuuuuhhhh hermosaaa como estas…… (metio sus manos en mi culito y comenzó a manosearme)
Aaaaaaa buenooooooo uuuuy hija de puta como esta esta concha
Yo: Ahhhhhh no doy más! Desde que estamos en casa quiero que me la metan..

Apareció Brian con unos vasos en la mano, se quedó mirándome el culo casi anonadado que no tenía nada puesto.

Dani: Subí sobrino que ahí vamos. (Dándome vuelta para apoyarme la pija en mi culito) subí y aflojalo un poco en un ratito subo..

Tal como me dijo subí por las escaleras y sin golpear entre en la habitación del pibe. Estaba con los pantalones caídos y pajeandose como desesperado la chota.
Cuando me vio no sabía si seguir o vestirse.

Yo: Mmmmmmm igual que tu tío….. (Deje entre abierta la puerta mientras me acercaba) asi que queres debutar con una putita??
Brian: emmmmmm ehhhhh (exaltado)
Yo: (poniendo un dedo en su boca) shhhhhhh no digas nada…

Escupí en mi mano y lo desparrame todo en su pija. Comencé a pajearlo desde la base apretando a medida que iba subiendo.

El comenzó a gemir mientras sentía como su cabecita latía, pase mi lengua por sus labios.
En ese momento aparece Dani y cierra la puerta.

Dani: Uuuufffffff ya empezaste el trabajito puta de mierda?

Se puso detrás mío y empezó a comerme el cuello.

Dani: No sabes lo que es esta mina sobrinito…. cuando te chupe la pija viéndole esa cara de petera golosa te vas a querer morir.
Brian: Ahhhhhhhh mmmmmm y ya no doy mas…

Dani me bajo la calzita ante la vista de su sobrino quedando en evidencia mi conchita depilada con el hilo de flujo que bajaba desprendiéndose de la costura de la calza.
Yo: (en el oído a Brian) acostate…

Se terminó de sacar el jean mientras Dani no dejaba de acariciarme y lamerme el cuello.
Me subi arriba del pibe y con sus manos temblorosas apoyadas en mi cintura hice que el me sacara la remera. Me solté el pelo y desprendí mi corpiño mostrando mis pezones duros.
Le levante la remera dejándola caer al suelo mientras de paso rozaba mis tetas en su mentón. Comencé a rozar mi conchita sobre su pelvis sin meterla aun, su pija tenia pequeños movimientos producto de lo erguida que estaba.
Me acerque a su boca rozando los labios sin besarlo, baje moviendo suavemente la lengua por su nuez mientras Dani observaba mi culito en cuatro moviéndose sin parar. Continúe bajando hasta llevar a su pelvis donde me detuve. Largaba aire caliente y deslizaba la lengua sutilmente de un lado a otro, mordía su cadera sintiendo un quejido de el.
Acerque mi nariz a su pija y uuuuuuuuuuuufffffffffffff me encantaba el olor a pija y encima virgen.. Lamí la puntita una y otra vez bajando y subiendo por el costado de los pliegues. En ese momento sentí que Dani se puso de rodillas en la cama tomándome de las nalgas, abrió mi conchita y empezó a meter un dedo envolviéndolo de mi flujo.
Mientras yo con la pija de su sobrina en la boca presione mis labios en su puntita y comencé a bajar estirando la piel a medida que mi boca se deslizaba en ese palo carnoso.

Brian: Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy
Yo: Mmmmmmm te gusta??
Brian: mmmmmmmmmm ayyyyy siento que me va a explotar!!!
Yo: no todavía no…… no sabes lo que te falta todavía….. (con sonrisa de hija de puta)

Deje caer mi saliva a sus huevos y comencé a chupar toda su extremidad, de un lado a otro tirando mi cabeza hacia adelante para que me golpeara en la campanilla y pudiera tragarla mas. Dani ya mas habilidoso, comenzó a lamerme el orto con su lengua que recorría el agujerito haciendo presión para dilatarlo más.

Yo: Mmmmmmmmmmmmmmmmmm hijo de putaaaaaaa
Dani: Vos estas peteando a un pibe que no conoces, te dejas chupar el orto y yo soy el hijo de puta, petera de mierda ehhh????

Sin piedad me tragaba la chota de Brian, succionaba tirando la lengua hacia atrás subiendo y bajando al mismo tiempo que me colaba la lengua y dedo de Dani.

En eso sentí como Dani estiraba su lengua para arrastrar el flujo hasta la raya del culo, mmmmmmmmm me dio un escalofrió que me hizo doblar de placer. Vi la cara de Brian estaba rojo y una vena comenzaba a marcarse en su cuello.

Dani: Mmmmmmmm veni Brian sentí el olor que deja esta hija de puta….

Antes que se levantara lo agarre de las mejillas y le pegue flor de tranzada mientras le dije..

Yo: sacate todas las ganas que tengas…..

Doble mis codos en la almohada y levante mi culo doblando la espalda a más no poder.
Dani me separo las nalgas y le indico donde me debía chupar.
Brian con su lengua virgen comenzó a pasármela desde la espalda hasta el clítoris una y otra vez hundiendo de pasada en la raya de la concha. Ayyyyyy que hijo de putaaaaaaaaaa lamia como desesperado sin control como los perros alzados que me habían lamido la concha una vez.

Comencé a gritar del placer sin darme cuenta, sentía la lengua de ese inexperto lamiéndome entera mientras un dedo me agujereaba el orto.

Yo: Ayyyyyyyyyyyy basta basta bastaaaaaaaaaaaaa mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
Dani: Uuufffff siiiiiiii mira como la calentabamos a esta perraaaaaa segui Brian mira como la pones!!!
Yo: Mmmm paraaaaaaa ay no doy maaaaaaaassssssssss
Dani: Metele la lengua hasta el fondo sobrino ahi te va acabar esta puta del orto
Yo: ayyyyyyyyyy mmmmmmmmmmmmm mmmmmmmmmmmmmmmmmmmm!!!!!! (Sacudi la cama de la furia que tenia)
Brian: Mmmmmmmmmm mojame la lenguitaaaa pendejaaa (moviendola y succionando) mas profundo queres????? Asiiiiii? mmmmmmmmmm
Yo: Cerra el orto pendejo y chupamela toda!!!!!!!mmmmmmmmmmmm

Entre gritos acabe en la lengua de ese pendejo que parecía poseído.

Yo: Uuuuuuuuufffffffff ummmmmmmmmmmmmm
Brian: ahhhhhhhhhhh asi de ricoooo acaban las putitas???
Dani: Y eso que no la viste como te cabalga esta puta, con la concha mojada que tiene no te podes contener.
Yo: Uffff dioss!!!! Este pendejo es mas vivo que vos Dani, (mirándolo a Brian) que rico la chupas nene, encima me hiciste acabar, te mereces la cogida de tu vida!!

Me di vuelta despacito, toda transpirada y gimiendo como condenada.
Dani me levanto las piernas, y se puso frente mio con su pija finita me apoyo entre mis labios jugosos. Apoyo en la entradita y empujo suavemente hacia dentro deslizándose con suma facilidad. El placer recorrió toda mi espalda al sentir entrar y salir con ese bombeo ayyyyyyyyyyyyyyyy que hijo de putaaaaaa estaba tan caliente que el simple contacto me ponia como loca. Aprete mis muslos en su cadera y levantando mi culo penetraba su pija dentro de mi.

Dani: uuuuuuuufffffff preciosaaaaaaaa como olvidar esta conchaaaaa!!!!!!!!!! Tanto te vas a mojar hija de putaaaaaaaaa

Brian se pajeaba ante la vision de su tio garchandose a la rubia que minutos antes chupaba su chota. Dani bajaba a mis pechos y los chupaba tan fuerte que me hacia doler, tenia una boca muy chiquita pero esa lengua sabia como hacerme gemir.
Corría mi cadera para volver a embestirlo más fuerte, apretaba mis glúteos sacudiéndolos y el vaivén de nuestro cuerpo rechinaba la cama.

Mire a Brian y veía que no daba más el olor a semen ya se comenzaba a sentir en el aire.

Yo: .mmmmmmm Dani quiero sentir la leche de tu sobrino..
Dani: ahhhhh buenooooooooo mmmmmm veni que te reclaman….

Me puse en cuatro y deje que Brian se acomodara detrás de mí. Separe con mis dedos mi culito y escupiendo en su mano hice que metiera sus dedos en mi conchita para que se lubricara.
Comencé a fregarle mi culo en su pija dura y en uno de esos movimientos sentí como su carne virgen entraba dentro de mi, mmmmmmmmmmmmmmm tenía la cabecita más gorda que se tío y me hacía sentir más.
Comencé a moverme para delante y para atrás sintiendo el chasquido de mi culo en su cadera. No daba más de la calentura que tenía ese flaco por diooooooooossss apretaba sus dedos en mi espalda y torpemente alzo una pierna sobre mi para cogerme mas fuerte, si bien no pudo pero sentí como su cabecita rozo hasta lo profundo de mi concha uuuuuyyyyyyyyyy eso me matoooooooooooooo puse sus manos en mis tetas y le dije

Yo: mmmmmmmmmmm siiiiiiiii asiiiiiiiiiiiii pendejooooooooooooooo maaaaaaaaaaaas fuerteeeeeee mmmmmmmm
Brian: Ayyyyyyyy putitaaaaaaaaaaaaa mmmmmmmmmmmmm no aguantooooooooooooooo
Yo: daleeeeee pendejoooooooooo querias una mina aca tenes una mina coge con ganaaaaaaas

Rasguñandome las tetas empezó el mete y saque brutal que sabía que no iba a durar más de unos minutos pero quería sentir a ese pendejo en llamas sobre miiiiiiii!!!!

Dani se puso delante mío y empezó amagarme con su pija en mi boca, me mojaba con el preseminal en la cara, como perra sedienta lamia por todas partes hasta que me lo introdujo en la boca casi ahogándome de lo animal que fue.

Dani: Chupame todo petera de mierdaaaaaa!!!!! Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmm como tenia ganas de acabarte todo hija de putaaaaaaaaa

Mientras su pija entraba derecho en mi garganta sin dejarme ni siquiera tragar saliva, tomaba la pierna de su sobrino y la subía arriba de mi espalda mientras yo bajaba mas.

Yo: mmmmmmmmmmm si asiii me gusta!! acabenme todaaaa soy toda suyaaaaaaaa quiero sentir esa leche calentandome por dentroooooooo

Brian puso todo el peso de su cuerpo sobre mi ni bien rozo unos centimetro de mi piel senti el grito desgarrador de el lanzando a chorros su leche que comenzó a caer sobre mi pierna

Yo: Ayyyyyyyyyyyyy pendejooooooooooooooooooooo que ricoooooooooooo

Aun con la pija del pibe en mi concha Dani golpeaba sus huevos en mi mentón queriendo hacer lo mismo.
Comencé a manosear sus huevos apretando mientras succionaba constantemente su cabeza. En ese instante sentí la leche disparándose en mi garganta, quemándome por dentro de lo calentita que estaba.
Pero las putas no desperdician ni una gota de leche de sus machos, asi que lami cada parte de su piel recogiendo esa sustancia espesa que me enloquecía.

Exhausta me corrí a un costado con la leche corriendo en mi pierna y mi lengua pegajosa. Dani quedó sentado en el cabezal de la cama mientras que Brian, se sentó al lado de el con la pija dura aun en sus manos. Pase mis labios aun húmedos por la leche de su tío, y sentía el calor de esa chota que aun aguantaba una acabada más.

Como la puta desesperada que era le di la espalda a Dani y poniendo mi culo casi por encima de su mentón, largue abundante saliva en la pija de su sobrino.

Dani: Uuuuufffffffff mira como le dejaste la concha sobrinooooo.
Yo: Se ve que tiene bastante leche acumulada y no lo podes dejar asi…

Presionando mis labios comencé a bajar mmmmmmmmmmmmmmmm ese olor a semen me encantaaaaaaaa, saboreaba con mi lengua por todos lados los bordes venosos de esa chota que se hacía desear, cada parte de su pija cabia en mi boca recibiendo una mamada alucinante.
Antes de que Dani quiera hacer algo me volvi a acomodar de costado para dejarle mi culo a merced de ese pendejo que ya no era virgen y que tenia mas aguante que el tio..
El sin dudarlo me agarro el culo y me empezó a meter los dedos diciendo:

Brian: uuuuufff que encontré acá?? Ayyyyyy preciosaaaaaa como te descargue la leche bebe… te gusta cómo te colo los dedos con mi lechita???
Yo: mmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
Dani: (dandome una nalgada) que te dije de las putas como ellas sobrino??????
Brian: se re nota que le gusta la pija..
Yo: Aayyyyyyyyy siiiiiiiiiiiiiii siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii me encantaaaaaaaaaaaaaaa
Dani: Uuuuuuy si asi me gusta pendejaaaa…… (Introduciendo su dedo en mi concha al mismo tiempo que su sobrino) que abierta la tenes para que te podamos colar los dedos conchuda de mierdaaaaaa

No podía mas de la calentura, y me desquitaba con su pija en mi boca. Chupaba, tragaba, volvía a sacarla lamia de punta a punta, bajaba a sus huevos los succionaba y volvía a subir. Abría la puntita de la cabecita y escupía dentro de ella.
La base recibía una buena paja de mi mientras el tronco parecía estallar en mi boca. Sus dedos me escarbaban por dentro metiendo y sacando la leche de Brian. En ese momento sentí como Brian comenzó a gritar y solamente Dani me colaba.
Me apretó fuerte del culo y con una mano en mi cabeza comenzó a largar la leche que se dispara a en mi boca como chorros. Mas espesa que la de su tío termino bajando por mi garganta.

Brian: Mmmmmmmmmmmm puta puta hija de mil putaaaaaaaa
Dani: ah buenoooooo mira como lo dejaste pendeja….

Me di vuelta y lo mire a Dani, con mi boca chorreando de leche y roja de la calentura.

Dani: esa carita de puta preciosaaa lo dice todooo
Yo: no hay nada mejor que esto

Me acoste un rato mirando el techo tratando de recuperar el aire que habia perdido en ese pete, y más que satisfecha tenía que volver a casa..

Cuando me recupero le digo a Dani..

Yo: bueno ya hice mi trabajo aca jaja! Volvemos??
Dani: Yo me tengo que quedar a ordenar todo acá.. El remisero me dejo su numero para que te venga a buscar y que después arregla con vos el pago!
Yo: Ahhhh buenooo..posta me decis??
Dani: daaaale putita como si te costara.. además vos te hiciste la putita con el ahora báncatela jaja

Lo llame al remisero y me dijo que en 15 minutos llegaba asi que aproveche para ir al baño acomodarme un poco y enjuagarme la boca para tenerla limpia asi le podia pagar al remisero y volver a casa.. un polvo más un polvo menos no me molestaba

Memorias de un spankee II

Autor: Cars

¡MI AMA!….. Aquella palabra era totalmente desconocida para mí, y a pesar de entender, no alcanzaba a comprender lo que para mi vida significaba. Aquella primera noche, el dolor y la excitación se mezclaron en mi alma, y formaron un complejo entramado de cadenas y que ataban más y más a ella. Las horas de la noche transcurrían, y yo no podía dormir. Estaba allí, junto a una mujer hermosa, de la que desconocía hasta el nombre. La contemple en su sueño, un brazo me rodeaba la cintura y sentía el calor de su cuerpo junto al mío. Era un ser extraño, sensual y misterioso. Y a medida que la iba observando fui dándome cuenta que sabía lo que necesitaba saber de ella. Descubrí que desde el primer momento en que nuestras miradas se cruzaron y le pertenecía, y como me acababa de decir, ella era MI AMA, y todo lo demás sobraba.

Ahora, estas calles desiertas, me muestran la soledad que su partida ha dejado en mi corazón. Y no se porqué mis pasos no me llevan al refugio de mi hogar. Aunque pensándolo bien, tal vez sea porque ella era ese hogar, con su ausencia me ha arrebatado eso también. Estas calles son lo único que me queda de ella, cada rincón en el que estuvimos juntos, reaviva su recuerdo, y me reconforta. He llegado hasta la primera tienda en la que estuvimos juntos, y en la que mi entrega se hizo patente, como un contrato que te vincula indefinidamente a la otra persona.

Llevábamos dos días sin salir de casa, por lo que me sorprendió la determinación que mostró al decirme que íbamos de compras. Me vestí lo más aprisa que pude, y al salir el sol me golpeo con virulencia la cara. La miré de reojo, estaba bellísima. Vestía una falda blanca por encima de las rodilla, una blusa de sisa con unas letras doradas que no recuerdo que decían. Completaba su atuendo unos zapatos negros de tacón. Pero sin duda, lo que más recuerdo es el aroma de su piel cuando me acerque para darle un beso en la mejilla. Respiré hondo hundiendo mi cara en su cuello y dejando que su pelo me envolviera. Ella sonrió, y dejó un suave beso en mis labios.

-¡Me has hecho esperar! -Susurró mientras que comenzaba a caminar- ¿Has cogido el dinero que dejé en la mesa?  -Asentí- No quiero llevar el bolso hoy.

Yo camine a su lado, en varias ocasiones intente cogerla de la mano, pero ella siempre rehusaba tal acto. La cuarta o quinta vez que lo intenté, ella se paró, se puso delante de mí obligándome a parar.

-¿Qué haces? -Me preguntó secamente.- Llevas toda la mañana intentando coger mi mano.

-¡No sé! -Estaba confundió, y temeroso de decir algo inapropiado. – Me gustaría caminar teniendo tu mano entre la mía.

-¿Te gustaría? -Repitió ella con cierto enfado.- ¡Cuándo te he hecho creer que tus gustos son relevantes para mí!

-Yo pensé… -las palabras no alcanzaban a salir por mi garganta. Ella levantó la mano para abofetearme. Durante unos instantes me pareció sentir la bofetada, pero ante mi sorpresa, bajó la mano.

-¡Esto es un error! -se giró y volvió sobre sus pasos.- ¡Ve a tu casa, y olvida estos dos días!

Durante unos instantes, el mundo bajo mis pies pareció desaparecer, y yo me sentía caer en un vacío oscuro y frío, del que no podía salir. Todo a mi alrededor pareció ralentizarse, la gente y los edificios todo parecía girar enloquecidamente. La miré mientras se alejaba, y una oleada de frío me envolvió amenazando con petrificarme. En ese instante de mi interior salió una extraña oleada de calor, todo mi ser ardía desesperadamente. Sin entender qué había echo mal, corrí tras ella. Sólo sabía que no podía perderla. Que fuera como fuera debía recomponer lo que hubiera roto. Sin duda, al no golpearme me había herido mil veces más que el peor castigo físico que me hubiera podido infringir.

-¡Espera por favor! -Le supliqué poniéndome delante.

-Tengo prisa. -Su voz iba cargada de desdén.

-¡No sé qué he podido decir que te ha ofendido, pero te pido perdón! ¡Necesito tiempo para saber cómo comportarme! -Ella me miraba pero su rostro seguía serio, distante.

-¡Mira! -Comenzó a decir- Yo no tengo las ganas de perder el tiempo con medias tintas. Y no creo que tú quieras tomarte las cosas tan en serio como yo. -Hizo ademán de seguir andando, pero yo no me moví..

-¡Hace tan solo dos días que nos conocemos! -Comencé  a decir.- Y todo lo que he experimentado junto a ti ha sido contradictorio. Me asusta pero a la vez me atrae y hace que sólo desee someterme. -Tomé aire, durante unos instante algo en sus ojos cambió, un leve brillo me hizo saber que había un pequeño rayo de esperanza.- Antes me preguntas porque insistía en cogerte de la mano, y yo dije que “me gustaría” porque me daba miedo decir lo que realmente sentía.

-¡Miedo! ¿Miedo a qué? -Me dijo.-

-Miedo a decir que necesito cogerte de la mano, miedo a reconocer que pese a no saber ni tu nombre, necesito el tacto de tu piel, el calor de tu cuerpo, porque sin él, un frio extraño y gélido arrasa mi interior. -El silencio se instalo cómodamente entre nosotros, y amenazaba con ser eterno.

-¡Eso es lo más  hermoso que me han dicho nunca! ¿Pero porque he de creerte? -Tras decir esas palabras, se movió a la derecha y reanudó su marcha.

-¡Porque eres mi AMA! -Le dije casi susurrando.- Y ya no podría vivir sin ti.

Ella se detuvo, lentamente se giró. Yo permanecía de pie, mirándola. Una extraña sensación recorrió mis mejillas. No sé exactamente cuándo comencé a llorar, pero lo cierto es que cuando ella se acercó a mí, mis ojos estaban nublados por aquellas lágrimas tan saladas como el mar. Su mano rozó levemente mi piel, secándola. Una leve pero reparadora sonrisa fue para mí como una bocanada de aire fresco.

-¡De veras soy tu AMA! -Me preguntó. Yo asentí.- Andy, hace unas horas que nos conocemos, solo dos días, y no es mucho para saber que tu entrega es sincera. Si lo que me has dicho hoy es cierto, un día podrás dar rienda a tus deseos, y pactaremos unas reglas, unos limites y avanzaremos. Pero hasta que me puedas demostrar con hechos tus palabras, no tendrás ese derecho.

-¡Pero soy sincero, y mi entrega es total! -Protesté.

-Eso espero, y pronto me lo podrás demostrar.

Ella volvió a acariciarme la mejilla, y comenzamos  a caminar entre la gente. Tras unos minutos, llegamos a una tienda. Entramos y en el acto una dependienta se acercó a nosotros. El local estaba lujosamente decorado. Bolsos y zapatos llenaban las finas estanterías de cristal.

-¡En que podemos servirles! -Pregunto amablemente la empleada. Mi AMA me susurró al oído lo que debía decir.-

-¡Estamos interesados en ver algunos cintos de mujer! -Repetí.

-Por supuesto señor. ¡Síganme! -Comenzamos un recorrido por la tienda, hasta llegar a unas perchas de la que colgaban unas docenas de cinturones.- ¡Aquí los tiene! Si necesitan algo estaré encantada de ayudarles. -Ella volvió a susurrarme.

-¡No! -Repetí en voz alta.- Ya nos apañamos solos, gracias.

La dependienta se alejó unos pasos, mientras que yo comenzaba a coger uno por uno aquellos cintos, y se los enseñaba a mi AMA. Ella negaba con la cabeza, o asentía según fuera de su agrado o no. Tras unos minutos, cogía uno con una hebilla formada por dos aros, era de cuero, bastante ancho, y su color era marrón. Me llamo la atención por lo pesado que era. Se lo mostré, ella asintió y lo cogió en sus manos, después se lo puso en la cintura y se miró a un espejo. La miré de reojo, y la vi probárselo. Volví a mirar al frente, ya que no quería incomodarla. Sentí sus pasos acercarse, y de una forma súbita, sentí impactar el cuero en mi trasero. El sonido fue seco, amortiguado por la tela de mi pantalón. Pero el escozor no tardo en aparecer. La miré con asombro, y con cierto miedo.

-¿Algún problema?

-¡No mi AMA! -Ella me sonrió, y depositó un beso en mi cuello.-

Un nuevo azote, cayó en mi trasero. Esta vez el dolor fue agudo. Miré a mí alrededor, y pude ver la mirada de sorpresa de la empleada, que nuevamente había oído el golpe. Un tercer azote me sobrevino ante la mirada de la muchacha que corrió hacia nosotros.

-¿Qué hacen? -Comenzó a decir al borde de un ataque de nervios.- ¡No pueden…

-Mi AMA ha creído necesario probar el cinturón antes de comprarlo. -Le interrumpí mientras me acercaba a ella y buscaba con la mirada la aprobación de mi AMA.-

-¡Pero no es el lugar! -Protestó ella.

-¡Mire, ahora no hay clientes, y a mi AMA le gusta probar las cosas antes de comprarlas. -Con un rápido movimiento saque un billete de cincuenta euros de la cartera y lo deje en las manos de ella.- ¡Confiamos en su discreción y su comprensión!

Cuando la dependienta vio el billete en sus manos, dejó escapar una sonrisa y me hizo un guiño. Después se retiró un poco. Yo regrese junto a mi AMA, una sonrisa de aprobación, y una seña para que me diera la espalda fue su respuesta. Tras unos segundos volvió a descargar otro azote sobre mi trasero. Con tranquilidad fue azotándome, sin escatimar fuerzas. Tras una treintena de azotes se acercó a mí, y me acarició la zona castigada. Mis ojos estaban llenos de lágrimas, y paradójicamente  pese al intenso dolor que sentía mi trasero, mi corazón rebosaba felicidad.

Mi AMA se puso delante de mí, y dejó un tierno beso en mis labios,

-Estoy orgullosa de ti- me susurro al oído.

Mi excitación era patente, como lo era la atención que nos prestaba la dependienta, ya que durante todo el castigo no había apartado ni un minuto la mirada de nosotros. Mi AMA se acercó a ella. Durante unos minutos estuvieron hablando. La muchacha mostraba un extraño nerviosismo. Los colores le subieron al rostro, me miró fugazmente por encima del hombro de mi AMA. Ambas mujeres eran de una estatura similar. La chica lucía una cabellera rubia bastante corta, peinada hacia atrás, una piel blanca en la que resaltaba el rojo de sus labios y el azul de su mirada. Tras unos minutos ambas mujeres se acercaron a mí. Yo desconocía por completo lo que pretendía mi AMA. Acercó un taburete y puso el pie en él. Después me atrajo hacia ella, me rodeó con sus manos el cuello, y pego sus labios al lóbulo de mi oreja.

Miré de reojo a la dependienta que se había colocado de tras de mí. Con asombro puede ver que se descalzaba el pie derecho, y cogía la chinela del suelo.

-¡Ella no! -Supliqué.

-¿No confías en mí? -Me susurró ella al oído. Yo asentí. Ella me beso tiernamente en el cuello.- ¡No te preocupes, entrégate a mi voluntad!

En ese instante procuré relajarme, mi AMA me inclino un poco más sobre su pierna. Y tras hacerle una seña a la chica, esta comenzó a golpearme en el trasero con la chilena. Una y otra vez me azotaba con fuerza. Unas serie de golpes en una nalga, después en la otra. La azotaina parecía que no iba a tener fin. Yo me deshacía en un llanto en los brazos de mi ama, a medida que comprobaba con estupor, que la erección lejos de desaparecer había aumentado. El sentir el tacto y el calor de mi AMA junto a los azotes que me propinaba aquella desconocida provocaban en mí una extraña y excitante sensación.

La paliza llego a su momento álgido, los azotes se sucedía. Y el dolor amenazaba con volverme loco. Ella le hizo una seña, y la muchacha ceso el castigo. Me incorporé, miré a mi verduga, en medio de un mar de lágrimas, y puede ver reflejado en su rostro una enorme satisfacción. Le sonreí, ella me hizo un guiño, y se calzó la chinela. Después me volví hacía mi AMA. Su rostro también brillaba de felicidad.

-¡Estoy muy orgullosa de ti! -Me dijo, antes de darme un beso apasionado en los labios.

-¿Les envuelvo el cinturón? -Interrumpió la dependienta. –

-¡Si por favor! -Si contestó mi AMA

Nos encaminamos a la caja, yo me frotaba el trasero que me dolía horrores. Entonces reparé en que la puerta estaba cerrada con pestillo, miré a la dependienta.

-La cerré cuando me dio el dinero, pensé que así estarían más tranquilos.

-¡Gracias! -Le dijo al tiempo que cogía la vuelta.

Yo cogí el paquete y salimos a la calle. La gente se movía de un lado para otro ajenos a la extraña experiencia que había tenido lugar a escasos metros de ellos. Volví a mirarla, llevaba una sonrisa radiante. Tras unos metros de sentí como su mano agarraba la mía. Fue como entrar de golpe en el paraíso. Sentir su tacto, su calor y su amor a través de aquel contacto era el mayor de los regalos. Por un momento el dolor de mi trasero desapareció, -por un momento muy corto eso sí- y solo sentía una enorme tranquilidad.

Durante toda la tarde paseamos por estas calles hoy desiertas cogidos de la mano, y soñando con nuevas sensaciones.

Maravillas en el país de la delicia / Capítulo 6: Polaroid

Maravillas se despertó con aquella frase flotando por su cabeza: “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”. Su columna vertebral era una palanca apaleada y adormecida que intentaba levantar todo un mundo que era su cuerpo. Cuando estuvo lo suficientemente despierta, se le ocurrió apoyarse en las manos. Así, a duras penas, se sentó en la cama. Una cama amplia, con las sábanas totalmente revueltas, como si todo un grupo de niños hiperactivos hubiera estado jugando en ella como terapia.

Todas las entradas de su cuerpo le dolían, y eso muy pero que muy preocupante. Le dolía la mandíbula, igual que cuando reía con ganas durante un buen rato. Tenía la garganta irritada. No tenía nada que decir, sola en aquel cuarto, así que no dijo nada, y no sabía si podría hablar con aquel dolor. Lo más alarmante era el dolor de culo. No los glúteos, sino el ano, el conducto anal.

Y no recordaba nada. Su cabeza aun estaba espesa como una sopa abandonada sin comer.

Su ropa estaba retorcida, tuvo que ajustársela hasta estar cómoda. Su ropa interior estaba revuelta, como puesta a prisa y de malas maneras.

Estaba en un enorme cuarto muy bien decorado, de colores tostados, una pequeña lámpara iluminaba desde el suelo, en un rincón. ¿Pero dónde estaba?

Vio una corbata en el suelo. Era una corbata normal: azul con rayas verdes. Entonces su cabecita empezó a recordar. Le dolió hasta la raíz de cada pelo.

Había ido a una fiesta. Su prima Conchi la había convencido, había insistido en que tenía que ir, porque nunca había estado en una fiesta así, y quizá nunca podría volver a estar. Fue a la casa y buscó a su prima para no sentirse sola. No conocía a nadie. Todas eran mujeres. Y por lo visto todas locas. Una, muy guapa, le suplicó que montara sobre ella como un caballo. Después estuvo en un cuarto de baño que se convirtió de pronto en el lugar más interesante de la fiesta, y se atestó de gente. Otra mujer le declaró que estaba enamorada de ella. Luego participó en un concurso de besos y ganó, pero… Sí, aquel flash.

Alguien le echó una foto justo cuando besaba a la chica. Quería buscar a aquella persona, pero dos chicas muy amables, que ya no recordaba muy bien, la llevaron al piso de arriba para darle un premio. Su premio era ver como le hacían todo tipo de perversiones a una adolescente atada a una mesa, y hacerle lo que quisiera, pero ella no quiso participar. Vio cómo una se orinó en la cara de la chica. Después se encontró con tres tías vestidas de traje y corbata, que le pagaron dinero por comerse una sospechosa tarta. Se palpó el bolsillo trasero de los pantalones: el dinero seguía allí. No le apetecía contarlo.
¿Qué pasaba después? Después de la tarta todo se vuelve muy borroso. No había encontrado a su prima. Estaba en la cocina y entonces…

Aquel flash otra vez…

Sí, ve aquel flash de una cámara de fotos brillando al final de un pasillo, y se encamina hacia allí. Por el camino, empieza a flotar. Se toca la cara y se pregunta porqué tiene esa sonrisa de idiota. Supone que es feliz. ¿Por qué no va a ser feliz? Al fin y al cabo se siente muy bien. Se siente de puta madre.
Sigue andando por el pasillo hacia las voces, y cada uno de sus pasos parece una nube. Una de sus rodillas cruje. Una vez oyó que las articulaciones de las rodillas están rellenas de líquido o algo así. ¿Cómo va a ser posible eso? Es más… ¿Qué coño importa ahora eso?

Llega a una puerta de cristal entreabierta. Da a un pequeño jardín interior. Ve plantas, y flores, y macetas, y mujeres que se mueven y cuchichean y ríen sus bromas privadas.

Allí está el flash, estallando una y otra vez.

Entra en el jardín.

Dos chicas comparten posturas muy sensuales, y otra, de espaldas a ella, las fotografía. Es una chica muy alta, hermosa. A Maravillas le recuerda a algún animal salvaje africano, quizá una mezcla paradójica entre antílope y pantera. La chica parece mestiza, tiene una preciosa piel color caramelo tostado, limpia y brillante. Sus piernas parecen no acabar nunca, suaves. Las puede ver perfectamente porque la chica lleva una falda cortísima. Arriba lleva una camiseta de tejido plástico y brillante, color rojo oscuro. Está embebida por su trabajo. Cada vez que pulsa el disparador, de la cámara sale una tarjeta blanca. Es una cámara Polaroid.

Las dos chicas se abrazan, se miran, se tocan y se besan para la cámara. Se nota que se quieren de verdad. O al menos se desean de verdad. Una mira a la otra a los ojos, le acaricia la cabellera rubia, hunde su cara en ella y muerde su cuello suavemente con los labios. Miran a la cámara. Cada movimiento está muy calculado, y a la misma vez es improvisado sobre la marcha del juego. Las chicas se tocan con la punta de la lengua. Aguantan la posición para otra foto más.

– Joder, vaya colección estoy haciendo gracias a vosotras, nenas -dice la fotógrafa-. Esta la voy a mirar y volver a mirar un millón de veces, os lo aseguro.

Ellas ríen. Una se levanta y se quita los pantalones. Se sitúa de espaldas a la cámara. La otra sujeta sus bragas blancas y tira de ellas fuerte hacia arriba, las estira al máximo haciendo que se ajusten en sus ingles, se claven en su carne. Ella pone cara de sufrimiento. Maravillas puede ver la forma apretada de una vulva.

– Quiero mi foto -dice Maravillas. Su voz le suena extraña, como si perteneciera a una mujer desconocida, más grande, más importante.

Las presentes la miran. La fotógrafa con anatomía africana se vuelve y por fin puede ver su rostro. Se había equivocado: no es africana, sino más bien hindú, o una mezcla entre hindú y árabe. Un precioso rostro ovalado sin defecto alguno. Unos ojos negros almendrados que dan ganas de echarse a dormir cuando te miran, una piel tostada, unos labios gruesos pintados de rojo oscuro, satinados. Unas orejas pequeñas, un pelo negro como el carbón, muy corto y engominado. Todo eso mirándola desde lo alto de un cuello esbelto como el brazo de una niña, adornado con algunos colgantes y finas cadenas de oro.

– ¿Perdona? -dice ella, agitando dos o tres polaroid en su mano para que acaben de revelarse.

Las chicas que posaban para la sesión de fotos, sonríen maliciosamente.

– Quiero mi foto. Ya sabes la que digo. Me hiciste antes una, cuando estaba con una chica.

– Sí, es cierto. Cuando estabas dándole un morreo bestial a una tía.

– Quiero que me la devuelvas.

Mientras habla, siente cómo el suelo se inclina hacia un lado y otro. Sus piernas intentan compensar la inclinación.

– Oh. Qué pena. Lo siento, no la tengo yo.

– Sí que la tienes. Tú me la hiciste. Sabes a qué foto me refiero, así que fuiste tú…

– Muy lista…

– Quiero que me la devuelvas. No quiero que nadie vea esa foto.

– ¿Ah, no? ¿Qué tiene de malo? ¿Acaso no te gustó besar a esa chica? ¿O es que insinúas que es malo que las mujeres se besen? Te da vergüenza lo que puedan pensar otros al verla, ¿Verdad?

– Prefiero guardármela yo.

– Ya veo… Pero, en serio, no la tengo yo.

– ¿Entonces…?

Antes de que acabe la frase, otra chica aparece tras una columna del patio. Es una copia exacta de la fotógrafa. Mismo cuerpo, mismos pechos haciendo esa preciosa curva bajo su ropa, mismas piernas larguísimas, misma sonrisa rojo oscuro y marfil, mismos ojos negros y misma piel tostada.

Entre sus dedos, de uñas pintadas de negro, agita una polaroid. Maravillas adivina perfectamente la imagen que aparece en ella. Se acerca a su gemela, con sus finos tacones resonando en las baldosas, y entonces, junto a ella, ya no son original y copia, sino la misma cosa.

– Esta chica quiere su foto.

– Mmmmh… No. Creo que me gusta mucho. Quiero quedármela.

– Por favor. Devuélvemela.

– ¿Tú que piensas?

– Mmmmh… Sigo pensando que no. Es una foto bastante buena, ¿sabes? Quedará muy bien en nuestra colección de besos.

– Yo estaba pensando lo mismo.

– ¡Por favor, os lo pido muy en serio! -la cabeza de Maravillas empieza a dar vueltas, siguiendo el ritmo de la estructura de la casa, que de pronto parece construida sobre la cubierta de un barco que surca las olas en alta mar- Está bien, ya veo. Vamos a negociar, ¿de acuerdo? ¿Queréis dinero? Podemos llegar a un precio razonable.

– Dinero… Mmmmmh… No.

– ¡Poned un precio, al menos! Quizá lo pueda pagar.

– No, no nos interesa el dinero.

Maravillas siente como se avecina otra extraña situación. Lo puede sentir en cada palabra y en cada movimiento.

– ¿Entonces? ¿Hay algo que pueda hacer para que me deis esa foto?

Las gemelas se miran. Durante unos momentos comparten algún pensamiento. Y no parece muy bueno.

– Puede que lo haya -dice una de ellas.

– ¿Qué?

– Ven con nosotras.

Diciendo esto, la chica desaparece por otra puerta de cristal, al fondo del patio. Maravillas se rinde y sus pies la siguen. De repente, se da cuenta de que su sentido del peligro y su sensatez ya no están. Deben haberse tirado juntos, cogidos de la mano, por la borda del barco. Ya no recuerda por qué está pensando en un barco.

Tras ellas, la chica de la cámara se despide de sus modelos con un beso en los labios.

– Gracias, chicas. Habéis sido muy buenas. Tenemos que volver a contactar.

Una de las gemelas se llama Imán. La otra se llama Myra. Es casi imposible saber cuál es cuál, sobre todo cuando tu cabeza se empeña en olvidarse de lo que estabas pensando hace un segundo, en cambiar los muebles de la habitación de ubicación, y en decir que sí a todo lo que te proponen.

Maravillas dice que sí a todo. Tan sólo quiere hacer lo que tenga que hacer para que le den esa maldita foto… ¿Qué tenía esa foto? ¿Por qué es tan importante? Ah, sí, ya recuerda, se supone que en ella sale morreándose con otra chica, o algo así.

Es una habitación muy acogedora, iluminada tenuemente, toda de tonos tostados. En un lateral hay una puerta cerrada. Una de las gemelas cierra la puerta tras ellas. Maravillas oye como echa el pestillo. Dejan caer un macuto negro junto a la cama.

– Te vamos a devolver la foto -dice la voz de una de las gemelas-, cuando acabemos de representar algo.

– Una fantasía, digamos.

– Sí. No te pienses que somos unas cualquiera. Tenemos nuestro gusto.

– No me digas… -dice Maravillas, burlona, que ya cree haber escuchado algo parecido hace poco.

– Llevamos tiempo pensándola hacer, ¿verdad?

– Sí, y ¿sabes qué? Por fin hemos encontrado a la chica apropiada: tú.

– Y si no quieres, ya sabes… Internet es una herramienta muy interesante hoy en día. Los besos entre chicas son un material muy apreciado.

– Es muy fácil. Tú déjanos guiarte…

Se aproximan a ella, una por delante y otra por detrás. Sus cuerpos se mueven tan suave y elegantemente que casi no puede oírlos, oír el roce de sus ropas, sus pasos en el suelo.

Maravillas se deja llevar.

¿Por qué está haciendo esto? Había un motivo, algo relacionado con una foto, o una carta…

La desnudan con dedicación, como si estuvieran preparando a la novia para la boda. Una le saca la camiseta, el pelo se le queda revuelto y vuelve a ponérselo bien. La otra le desabrocha el pantalón. Ponen cuidado en cada movimiento, parecen no tener prisa, disfrutar el momento.

Su pantalón está en el suelo, levanta un pie, y luego otro, para que se lo saquen. Siente una mano en su espalda. No está fría. Es muy suave y cálida. La mano manipula su sujetador, hasta que siente cómo se abre el broche. Se resiste a que se lo quiten, pero la otra chica le abre los brazos para que no se cubra los pechos. Ambas se sitúan ante ella, con una extraña sonrisa, y observan sus pechos. Imán y Myra están muy juntas. Mientras disfrutan la visión de sus pechos desnudos, se abrazan un momento.

Luego le toca a las bragas. Unos dedos finos sujetan el elástico y comienzan a desplazarlo hacia abajo. Durante todo el recorrido, puede sentir el dorso de esos dedos acariciando suavemente la piel de sus piernas, desde sus caderas, pasando por sus muslos y rodillas, hasta la dureza de hueso de sus tobillos.
Le quitan los zapatos y los calcetines.

Una de ellas se va para abrir un armario empotrado y comienza a remover y sacar ropa, mientras la otra se queda observando de arriba a abajo su cuerpo totalmente desnudo, riéndose. Maravillas también sonríe, pero por seguir la corriente, porque no sabe qué tiene de gracioso como para reírse. Debe ser algo que está pensando.

La visten de hombre. Ese debía ser su plan, la escenificación de la que hablaban.

Le han puesto unos slips muy ajustados. Pero no se quedan muy ajustados en el cuerpo de una mujer. Por detrás le quedan bien, se adaptan a su culo, le quedan interesantes. Pero por delante le queda un hueco colgando. Le meten un calcetín enrollado y se lo retocan hasta que parece un auténtico paquete.

Está cálido y apretado. Maravillas se pregunta cómo será llevar eso todos los días ahí. Quizá lo pruebe alguna vez, después de todo esto.
Le han vendado los pechos con un pareo. Se los han apretado mucho, para que no se noten. Los nota comprimidos contra la tela sedosa, asfixiantes en cada inspiración.

Un pantalón negro con cinturón, una camisa blanca, una corbata negra, unos calcetines de ejecutivo, unos zapatos de piel y un grueso reloj de pulsera. Le recogen el pelo en un moño.

La puerta lateral resulta ser un cuarto de baño, blanco, pulcro, enorme. La llevan ante un espejo y las tres miran el resultado. Si no fuera por su cara, se diría que es un hombre, un hombre de vestir elegante, quizá algo anticuado.

– Pero mira que barba tienes… -dice Myra, o Imán, sujetando su barbilla- Vamos a tener que afeitarte.

Mientras una la afeita, la otra se marcha de vuelta al cuarto. No puede ver qué hace, pero al rato oye el correr de una cremallera.

Su hermana le afloja el cuello de la camisa y la corbata.

Con agua caliente, humeante, le humedece toda la cara. Luego se llena la mano de espuma de un spray, y se la va repartiendo: las mejillas, bajo la nariz, la barbilla, el cuello… La sensación es muy agradable. Maravillas nunca se ha afeitado ninguna parte del cuerpo, la espuma casi le produce calor sobre la piel, siente su peso ligero, esa masa blanca de millones de diminutas burbujas sobre su cutis.

Comienza a afeitarla con una maquinilla de plástico azul. Pero no la afeita de verdad, sino con el dorso de la maquinilla. Maravillas da gracias en su interior, porque después de esto, le podrían salir unos pelos negros y gruesos como púas de cepillo.

Franja a franja, la espuma va desapareciendo de su rostro gracias a las manos atentas de la chica de piel color café.

Parece como si el calor extraño que la espuma produce en su cara se fuera contagiando por su cabeza, por todo su cuerpo, hasta sus muslos. Imagina sus muslos poniéndose poco a poco de color rojo, como los de una niña a la que han dado una azotaina por portarse mal.

Siente una mano apoyada en su cintura, entre su espalda y su trasero, mientras la afeitan.

Las hermanas se intercambian. Una se va y la otra vuelve. La que acaba de volver no ha cambiado en nada aparentemente. No se puede saber qué ha estado haciendo a sus espaldas. Acaba el afeitado: con cuidado va pasando bajo su nariz y su mandíbula, hasta que no queda nada de espuma. Después le aclara los restos de jabón con agua muy caliente, le seca la cara con una pequeña toalla blanca. La sensación de presión de la espuma en su cara ha desaparecido. Sacude una botella sobre su mano: el líquido azulado huele a alcohol. Lo reparte por su cara afeitada. Los dedos finos y frescos masajean su cutis un buen rato.

Una mano aprieta su blando paquete. La otra hermana ha vuelvo. Lo aprieta y masajea. Siente la barbilla aguda sobre su hombro, su aliento cerca de su oreja. Tiene a las dos hermanas muy pegadas a su cuerpo. La examinan de arriba a abajo. Su calcetín es insensible, pero no sus ingles, que siguen subiendo de temperatura con las caricias y apretones.

– Mmmh, qué guapo.

– Bien afeitadito, así sí que estás bien.

Le ajustan de nuevo el cuello de la camisa y la corbata. Otra mano se posa sobre su vientre. Siente algo duro contra su muslo, por detrás. No puede identificar qué es.

– Y ahora…

– Ahora te vamos a tratar como te mereces…

El tono en que lo dice no inspira mucha confianza.

– Te vamos a tratar como os merecéis todos los tíos que os traten.

– Eres como los demás, ¿verdad? -la mano aprieta fuerte su calcetín, haciéndola mover el culo hacia atrás, contra su acosadora- Eres como todos. Un maldito obseso, siempre buscando sexo…

– Y siempre buscando satisfacerte a ti mismo.

– Te encanta follar, pero nunca piensas en qué sentimos nosotras, ¿verdad?

– No te molestas en hacernos gozar ¿verdad? Eres de esos, claro que sí…

– Te encanta que te masturben, ¿eh? Que te hagan una buena paja… -y la mano comienza a subir y bajar sobre su falso pene.

– Te gusta ir al grano, que te hagan una paja, rápido y fuerte, con toda la mano, mientras ponemos esa cara, como si nuestra vida dependiera de que te corras o no…

La chica se arrodilla. Abre su bragueta y mete una mano. Masturba su falso pene rápida y furiosa, mirándola a los ojos, los dientes apretados tras sus labios abiertos.

– Así, ¿verdad? -dice una voz a su oído- A todos os gusta lo mismo. Pues esta vez no va a ser así. Esta vez vas a ser tú el que recibas. Vas a saber cómo se siente una pobre chica cuando se cruza con un salvaje de tu especie…

La masturbación cesa bruscamente. Las dos chicas se separan de ella. Levantan el borde de sus minifaldas. De una especie de tanga de cuero negro sale un pene de goma, también negro. Si no fuera por las falsas venas que recorren su superficie, casi no le darían asco. Ambas acarician sus penes. La miran a los ojos, observando su reacción.

– ¡Al suelo, cerdo!

De un empujón en el hombro, la obligan a arrodillarse. Ahora son ellas las que se masturban a escasos centímetros de su cara. Observa con curiosidad los falos de goma. Sabía que existían, que los venden en ciertas tiendas, pero nunca había visto uno en directo. Se da cuenta de que su yo de antes (de un antes bastante reciente, adivina) seguramente habría sentido asco y rechazo al ver algo así, quizá miedo también.

– ¿Te gusta que te la chupen? ¿Eh? Sí, te gusta que te la chupen. Que te hagan una mamada larga, húmeda y profunda… ¡Pues ahora vas a mamar tú!

La sujeta por la cabeza y ella intuye lo que debe hacer. Sobre todo porque ve el falo acercarse hacia su boca. Abre sus labios y siente entrar en ella la goma tibia.

– Chupa, vamos… Chúpame el capullo…

La frase, dicha por una boca femenina, resulta muy extraña.

Sus labios se cierran alrededor de lo que simula ser el glande. Es como una bola dentro de su boca.

– Venga, saboréala. ¿Es que no te gusta? Si te gusta que te lo hagan, tienes que estar dispuesto a hacerlo tú… Cabronazo.

– Venga, saboréaselo bien… Con la lengua.

La bola de goma entra y sale en su boca. La saborea con la superficie de su lengua, pero todo lo que encuentra es un neutro sabor a látex.

Las gemelas saben cómo convertirlo en una felación auténtica. Mueven mágicamente sus caderas y manejan la cabeza del chico, oyendo el chup chup de su pene entrando y saliendo. Le obligan a masturbar el otro pene mientras su boca está ocupada.

– Ahora la mía, venga… chupa, cerdo…

La boca cambia de pene, y es el otro el masturbado. Su mano resbala sobre una película de saliva.

– Te gusta cuando te pasan la lengüecita por toda la punta, y cuando te acarician el capullo, ¿eh? Vamos, quiero que me lo hagas ahora a mí…

Maravillas obedece. Extrae el pene de su boca y pasa la lengua alrededor del glande. Mira a la chica a los ojos, para saber si lo está haciendo bien. Parece que sí, bastante bien. Acaricia la punta con rápidos toques, y se la vuelven a meter de golpe en la boca.

El cuello empieza a dolerle, porque la obligan a mover la cabeza cada vez más rápido. Intenta descansar un momento para estirar el cuello, pero no dejan su boca escapar, y vuelven a meterle una polla.

– …Te gusta que la chica se la meta entera en la boca, que se la coma entera, por grande que sea, que se la meta hasta la garganta por larga y gorda que sea, ¿verdad? Eso te excita, aunque para ella sea desagradable, aunque se esté ahogando… Pues ahora vas a saber lo que es eso.

Entonces Maravillas siente el miedo, pero lejano y acolchado, como el calcetín bajo sus slips.

Nuevamente cambian de pene, el otro entra en su boca. Su cabeza es sujetada por cuatro manos. El pene en su boca profundiza más y más. Se desliza sobre su lengua peligrosamente hacia el final de su boca, hacia el precipicio de su garganta. Se asusta. El extremo del pene roza el fondo de su paladar. Intenta sacársela de la boca pero las manos no la dejan retroceder.

– Ah, no, ahora vas a pagar todas esas veces que te has empeñado en meterle a la chica la polla hasta la garganta…

– Tú sólo abre la garganta todo lo que puedas. Relájate, eso es… Relaja tu lengua y abre la garganta. Imagina que estás tragando un sabroso trozo de carne… Respira por la nariz… Muy bien…

Las instrucciones entran por sus oídos, recorren su cerebro y de ahí se transmiten perfectamente a su cuerpo, llegando a hacer algo que jamás creería que llegaría a hacer. Aunque siente los temblores de las náuseas, deja el pene resbalar por su lengua y entrar en su garganta. Abre un poco los ojos para ver. Tiene toda la polla metida dentro, hasta la base. Sus labios están besando el tanga negro.

La chica mueve un poco la polla dentro de su garganta, disfruta con el jugueteo perverso, incluso se ríe. Por fin la saca y la dejan respirar un momento. Toma aire desesperadamente.

– Ahora me toca a mí… ¿Es que me vas a olvidar?

Mientras aun dura en su garganta la sensación que le ha dejado, su hermana le mete la suya. Lentamente, repite la operación hasta metérsela entera. Siente el falo de látex taponando su garganta. La sujeta por el pelo y le hace el amor como se lo haría por la vagina.

Dejan respirar unos momentos al muchacho y lo llevan de la mano de nuevo al interior del cuarto, hasta la cama. De repente es consciente otra vez de su pecho. Su respiración se ha acelerado y sus pechos se comprimen agobiantemente contra la tela.

La empujan sobre la cama. La besan con lujuria, buscando su lengua, mojando sus labios. Maravillas sólo abre la boca y se deja hacer. Si tiran de su lengua con los dientes, ella colabora y la saca, si la succionan desde otra boca, ella no se resiste. Si le muerden los labios, ella se queda quieta.

Las dos hermanas se la reparten, la pasan de una boca a otra, hasta que ya no sabe de quién es la saliva caliente que corre por sus mejillas. Al mismo tiempo, siente cuatro manos acariciándola, ayudándola a aceptar el hecho de que, a pesar de todos los abusos, se está excitando.

Definitivamente, ha olvidado el motivo por el que está haciendo esto. Ya sólo recuerda manos acariciándola, desabrochando botones, bocas besándola, buscándola.

Unas manos se deslizan bajo la camisa. La mano está caliente, pero su vientre lo está mucho más, y la diferencia de temperatura la hace estremecerse.

Otra mano acaricia su pene. Cada apretón, cada dedo que lo recorre desde la base hasta la punta la excitan tanto, que juraría que está empezando a sentir que tiene uno de verdad.

Las caricias y los besos cesan. Las gemelas color café contemplan al muchacho: excitado, desconcertado, expectante.

La hacen rodar sobre la cama hasta ponerlo bocabajo.

– Apuesto a que hay otra cosa que te excita…

Elevan su trasero. Desabrochan el cinturón y los pantalones y se los bajan. Siente que se avecina algo peor que una felación profunda.

– … Seguro que te encanta metérsela a las chicas por el culo. Hasta más que por el coño, ¿eh?

– Seguro que te encanta sentir como tu polla se va metiendo en ese agujero tan estrecho, mientras ella se resiste o te pide que seas suave, que le duele…

– … Y tú se la metes hasta el fondo, hasta que tus huevos golpean con su culo. Y te la follas como un bestia, sin pensar en ella…

– Y seguro que ni siquiera le acaricias el coño mientras lo haces. Te corres tú solo como un egoísta de mierda. ¿Crees que a todas las tías les encanta que se la metan por ahí? ¿Crees que todas se corren como tú?

– … Culo, ano, esfínter, orificio trasero, intestinos, agujero…

– Ahora vas a saber lo que es eso, cerdo…

Imán (que quizá es Myra) abre la cremallera del macuto y extrae un tubo. Está mirándola, intrigada, cuando siente algo húmedo caracoleando en su ano. La otra gemela se lo está lamiendo. Embadurna bien el orificio y alrededores. Maravillas intenta darse la vuelta, pero la otra chica la sujeta y la obliga a volver a su posición. La lengua parece blanca en esos labios oscuros, en ese rostro color tostado. La tarea sigue y sigue hasta que la lengua está prácticamente chapoteando en saliva. Parece que no le da asco hacerlo.

Entonces es el turno de su hermana. Desenrosca el tapón del tubo y aprieta: un gel semitransparente cae sobre sus dedos. Le embadurna el ano.

– Ufff…

La vaselina se siente bastante fría. Le aplica dos o tres veces más. Luego se embadurna el dedo índice.

Lo primero que siente es la uña, bastante larga. Tras la uña se va abriendo paso el dedo.

– No te esfuerces en cerrarlo o te dolerá… -dice una voz tras ella.

Intenta relajarse y lo consigue en gran medida. El dedo sigue abriéndose paso poco a poco. No le hace daño, pero se siente extraña, como si de repente tuviera diez dientes más en la boca, o dos corazones. Se concentra aun más en la relajación y siente como el dedo resbala dentro de ella mucho más fácilmente.

Un poco más…

Se lo ha metido hasta el nudillo. Siente cómo comienza a moverse en su interior, dilatando la entrada poco a poco. No le duele pero es algo violento. Se queja, pero ellas parecen no oírla.

El dedo entra y sale. Empieza a pensar que podría acostumbrarse a la sensación. Entonces siente una segunda uña hurgando su entrada, un segundo dedo penetrándola. Cuesta bastante más. Tiene que hacerlo despacio para que los músculos se vayan acostumbrando. Finalmente, también consigue meterlo entero. Comienza ahora una lenta penetración. Son increíblemente largos y delgados, llegan muy lejos dentro de ella. Pone todo su empeño en relajarse, en abrir la entrada todo lo que puede, pero tiene miedo de hacer demasiado esfuerzo, podría escapársele un pedo o algo peor.

Los dedos giran en su interior.

– ¡Ay…!

– ¿Duele?

– Pues sólo son dos dedos, imagínate cuando le metes tu polla a esas pobres chicas…

– En realidad no tienes que imaginártelo. Vas a saber lo que se siente ahora mismo…

– ¿Ya?

– Ya…

La chica se sitúa detrás de ella, de rodillas. Los dedos entran y salen un par de veces más y luego desaparecen. Entonces llega el pene. Siente el glande, la bola de goma que antes tuvo en su boca, apretarse contra la entrada. Seguro que es bastante más gruesa que dos dedos femeninos. Respira hondo y le ordena a su ano abrirse al máximo. No es suficiente: cuando el pene empieza a resbalar en su interior, siente dolor. La vaselina lo hace todo un poco más fácil.

Después de entrar y salir un par de veces, su ano está acostumbrado… Y comienza a follarla. La sujeta por los hombros y la embiste una y otra vez. Se queja, grita, no le importa que la estén oyendo en toda la casa. Ojalá alguien la esté oyendo y acuda en su ayuda. Sus exclamaciones son cortadas por una boca que de pronto cubre por completo la suya. Unos labios gruesos y calientes le roban el aliento, una lengua repta dentro de su boca, buscando su propia lengua, obligándola a unirse al baile. Se sujetan por las puntas y comienzan una danza sin orden.

Oye tras ella los gruñidos animales de su amante. Su cuerpo es sacudido hacia adelante con cada penetración. Gruñe dentro de la boca de la hermana.
Cuando parecen cansadas, se intercambian los papeles. Siente su ano frio de repente, lo imagina abierto, redondo y reluciente de vaselina. Escuece.

Entonces la penetran de nuevo, esta vez la sujetan fuerte de las caderas. La otra se dedica a masturbar su pene negro ante su cara. Parece que lo hace con furia, con rabia, como si la odiara por estar mirando, como si ella fuera la culpable de algo. Masturba el pene resbaladizo ante su cara, golpea con él su boca, sus labios, lo pasa por su nariz, por sus mejillas, su frente, dejando un rastro de caracol, como si quisiera humillarla.

– ¿Te gusta, cabrón? Ahora sabes lo que se siente, ¿eh? ¿Te gusta que te traten así? ¿Que te den por el culito? Seguro que hasta te está gustando…

– ¿Te has corrido? -le dice una hermana a otra. La sesión anal ya ha acabado. La miran, tirada en la cama, expectante.

– No. Todavía no.

– Yo tampoco. Pues no hay un buen polvo sin una buena corrida…

– Ya se sabe que en cuanto los tíos sueltan su estúpida leche, se acaba todo, ¿verdad?

Se quitan los penes protésicos. Los envuelven en una tela y los guardan en el macuto. Sacan un par de otros instrumentos. No puede ver lo que son: se los colocan de espaldas a ella. Sólo puede ver cómo se ponen un par de tangas de plástico rosa.

Cuando se dan la vuelta, sigue sin comprender exactamente qué son. Son también falsos penes, esta vez de color rosa. En la mano llevan algo en forma de pera de goma, conectada a los penes con un delgado tubo transparente.

– ¿Sabes qué es lo malo de los tíos? -dice una, mientras se acercan de nuevo a la cama- Precisamente eso. Que sólo se corren una vez y se quedan hechos polvo, ya no pueden seguir… hasta después de un rato. Se corren una vez y ya está…

– Me dan pena…

– No como nosotras. ¡Multiorgásmicas! Dios hizo algo bueno por una vez.

La sientan al borde de la cama. Se masturban ante su cara.

Está cansada. Deja que sus ojos se cierren. No quiere ver nada más. La respiración le pesa.

La primera impacta en su cuello. El líquido viscoso baja por su piel, internándose bajo su camisa. Está frío.

La segunda impacta en su mejilla, un chorro fuerte que baña su cara. Los finos surcos bajan hasta su barbilla.

La tercera en la frente. La sujeta por la barbilla y apunta bien: se corre en su frente. Un chorro abundante de líquido frió, blanco y espeso. Siente como baja por la sien. Un hilillo resbala por su nariz.

La cuarta le cubre la otra mejilla. Ahora siente las dos húmedas, pastosas.

La quinta le salpica la barbilla. La mayor parte cae al suelo. De su barbilla queda colgando un hilo espeso.

La sexta baña su boca, sus labios cerrados.

La hacen abrir bien la boca.

La séptima, la octava, la novena, la décima… le inundan la boca a pesar de su resistencia, con disparos furiosos. Le cierran la boca y la mayor parte del líquido rebosa fuera por sus labios.

– Traga… -le dicen, y no le dejan opción, le mantienen la boca bien cerrada- No es nada químico, es todo natural. Trágatelo todo…

Tiene un sabor neutro, nada especial, quizá algo dulce, pero espeso y frío. Le abren la boca, comprueban que está vacía.

– Te lo has tragado todo…

– Buen chico…

Sus ojos siguen cerrados. Siente el cerebro espeso como plomo fundido.

Por fin, no hay manos que la retengan ni la manejen. Se desploma sobre la cama. Su mente entra a ciento veinte por hora en un negro túnel. Antes de dormir, aun puede oír voces.

– ¿Qué le pasa a esta? Se ha quedado roque por fin.

– Debe haber tomado algo fuerte en la fiesta.

Pasos por la habitación. Unas cortinas se descorren.

– ¿Qué? ¿Te lo has pasado bien?

– ¿Lo has visto todo?

– Todo. Sois la leche -una voz de chico.

– Bueno, Shoon. Ahora ya sabes. A partir de hoy nos debes un favor.

– Contad conmigo para lo que queráis.

– Ya se nos ocurrirá algo.

– Estaremos en contacto.

El sonido de una puerta que se cierra, y Maravillas cae en un profundo sueño sin sueños.

…….

Finale presto con tutto
Bueno, sí. Todo eso. Podía ser.

Pero…

¿Todo eso pasó? ¿Pasó de verdad? Más bien tenía toda la pinta de un sueño o una alucinación. ¿De verdad se dejó abusar por dos gemelas por una foto?
Fue hacia las cortinas del cuarto y las descorrió de golpe. No había nadie. Tras la persiana vio la luz de un amanecer incipiente.

Se palpó el trasero: en el bolsillo derecho había algo duro. Era una foto polaroid. Se reconoció a sí misma y a la chica con los ojos vendados a la que besaba.

Aquella parte sí era real, al menos. Pero, ¿y lo demás? ¿No lo habría soñado? ¿Habría tomado, inocentemente, alguna droga en la fiesta, algo alucinógeno, y ahora no lo recordaba?

¿Y qué tendría aquel maldito pastel?

Pensó la posibilidad de poner un poco de orden en el cuarto y hacer la cama. Pero, qué coño, ya había tenido bastante. Que la hiciera otra. Ella tenía su foto y se largaba de allí. Estaría fuera antes de que amaneciera.

Abrió la puerta, y allí estaba ella: una cara familiar. Le costó unas largas décimas de segundo recordar a Pony Girl.

– La he encontrado. Tu prima.

Cogida de la mano, la llevó en volandas, atravesó toda la casa en una frenética carrera. Los pies de Maravillas tenían problemas para conservar el contacto con el suelo.

Maravillas viajó a través de ciertos paisajes familiares.

Vio unas puertas que ya conocía, cerradas, tras las que se habían llevado a cabo extrañas reuniones. Galopando, bajaron unas largas y anchas escaleras. Cruzaron un largo pasillo decorado con inquietantes cuadros protagonizados por ratones o hamsters, pasaron ante un cuarto de baño, a través de cuya puerta abierta tuvo la extraña visión de una mujer usando de pie el retrete, mientras alguien roncaba en la bañera. Cruzaron una cocina, donde una chica que también conocía sacaba una botella de leche de un frigorífico, como desayuno, y atravesaron un enorme salón de estar donde ya tan sólo quedaban dos chicas muy jóvenes bailando, inundadas de amor. Siguieron viajando por pasillos y habitaciones, hasta llegar al exterior por una puerta, al jardín.

Por todas partes vio los restos de la fiesta, poco antes del amanecer. Chicas dormidas al borde de la piscina, sin bikini, mujeres que hablaban entre ellas en voz baja, para no despertar a las dormidas, una mujer paseando y tomando una copa en soledad, conversaciones y caricias tras los setos, copas y botellas por el suelo, prendas de ropa olvidadas en la rama de un limonero o sobre una mesita de jardín, un perro, largo como un tren, buscando a su dueña.

– Es ella, ¿verdad? -dijo Pony Girl, muy satisfecha.

Conchi se estaba atando el zapato. Apoyaba el pie en un balancín, el mismo en el que una pelirroja gordita muy linda dormía a pierna suelta.

La tocó en el brazo y se volvió.

– ¡Mara! ¡Ya era hora! -dijo con una enorme sonrisa. La abrazó y la besó- Mira, ¿te gusta? Me la han regalado.

Sobre el vestido negro largo llevaba una camiseta blanca con el conejito de Playboy estampado.

– Oye, vámonos, ¿quieres?

– Claro que sí. Ya me estaba preparando para irme. Como no te encontraba…

Los nervios casi la hacen olvidar a Pony Girl. Le dio dos besos. En realidad tenía cara de buena persona. Y unos pechos… Eso sí podía recordarlo. Se acercó a su oído y le susurró.

– Espero que pronto encuentres a alguien que te ayude a liberarte.

– Lo intentaré… -respondió.

Conchi y Maravillas se marcharon tomadas del brazo. Conchi miraba al suelo, meditando sus cosas.

– ¿La conoces? -dijo.

– Sí. No es mala chica.

– ¡Bueno, bueno! Al final viniste a la fiesta. ¿Cómo es que no nos hemos encontrado en toooda la noche?

– ¡Te he estado buscando todo el tiempo!

– ¿En serio? Bueno, pues tiempo habrás tenido para divertirte, digo yo.

– Bueno, es posible.

– ¿Es posible?

– Sí. Puede ser. No sé. Creo que lo entenderé mejor si se lo cuento a otra persona.

– Pues ya sabes…

Aquella sonrisa le hizo sentirse afortunada de que Conchi fuera su prima, igual que cuando eran niñas.

– ¿Quieres que te lo cuente?

– Claro. Cuéntame todo lo que has hecho esta noche, por Dios. Del principio al final.

Llegaron a la muralla de la parcela. Pulsaron un botón y la puerta metálica comenzó a abrirse.

FIN… ¡POR FIN!

EPÍLOGO

Dios mío, por fin se acabó. Me ha costado mucho tiempo y esfuerzo acabar el último episodio de esta serie, pues últimamente tengo poco acceso al ordenador. No obstante, aquí lo tenéis: el final. Espero que lo hayáis disfrutado. A mí me cuesta creer que la serie haya tenido un final de verdad. Además, es mi primera serie larga de relatos eróticos.

Quiero dar las gracias a todas las personas que me han escrito por correo electrónico para animarme, opinar, adularme, criticarme, hacer sugerencias y peticiones. Por favor, seguid escribiéndome, sobre todo ahora que la serie acabó, para decirme qué os ha parecido. Me hace muy feliz leer vuestras palabras.

Solo unas últimas palabras para alguien llamado DJ Shoon: ¿Has visto? Creías que me había olvidado, ¿eh?

Muchas gracias a todos y todas.

¿Algo que decir? eslavoragine@hotmail.com