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Mi cruel vecina

Toda historia tiene su comienzo, y este fue el día que heredé la casa de mis abuelos. Una vivienda de grandes dimensiones ,situada en un viejo y tranquilo barrio en el centro de la ciudad. Hace muchos años el barrio estaba habitado por personas con cierto status o clase social elevada, ahora el barrio con el paso de los años se ha quedado obsoleto y sus viviendas son bastante antiguas por falta de rehabilitación. Hoy en día el barrio está ocupado en su mayor parte por gente de avanzada edad , lo que hace que sea bastante tranquilo y quizás aburrido.

Me detuve frente al portal que da acceso a mi nueva comunidad de vecinos. Me sorprendió su amplitud y la multitud de cristales que componen la puerta de entrada. En la entrada una alargada alfombra te da la bienvenida y te conduce hasta las escaleras que dan acceso a las cinco plantas que componen el inmueble. El edificio no posee ascensor y valga decir que yo vivo en la quinta planta. Subí despacio y a la vez exhausto las escaleras relucientes de mármol blanco. Un silencio sepulcral reinaba en todo el edificio. A cada paso que daba resonaba el eco de mis zapatos sobre el reluciente suelo. Tenía la sensación de estar en una vieja iglesia o monasterio por el silencio absoluto que predominaba ,y por el frio que inundaba la atmosfera ya que no había ventanas que comunicasen con el exterior. Un fuerte olor a lejía reinaba en el bloque, estaba pulcramente limpio, quizás demasiado, no había el más mínimo resto de suciedad. Agotado llegué hasta la quinta planta, mis pulmones de fumador no aguantaban tantos peldaños. Abrí la puerta y comencé una nueva etapa en mi vida.

En el transcurso de los días siguientes ,tuve la oportunidad de conocer a la mayoría de mis vecinos. En la primera planta vivía una anciana enferma y su amable hija que cuidaba de ella. En la segunda planta una pareja de ancianos encantadores que rápidamente me conquistaron con su simpatía y amabilidad. En la tercera planta una pareja de jubilados que pasaban sus días viajando de aquí para allá. En la cuarta planta ,bajo mi casa, vivía una mujer viuda de un comisario de policía , muy antipática y poco sociable ,que además de ser vecina de la comunidad es la encargada de la limpieza y cuidado del edificio, recogida de basura y cualquier tema relacionado con el orden y mantenimiento. Esta ultima vecina que he mencionado no era para nada de mi agrado, era como el sheriff del edificio. Una mujer autoritaria ,amante del orden y la limpieza .

Tardé tan solo unos pocos días en enemistarme con mi odiosa vecina de la planta de abajo. Comenzamos a discutir a diario por diferentes temas de orden y limpieza . Se quejaba de mis continuas fiestas y juergas en casa hasta altas horas de la madrugada. Se quejaba del ruido y alboroto que provoca , del vaivén de personas que entraban y salían de mi casa y del edificio , la música alta a cualquier hora del día… la suciedad y colillas de tabaco que dejábamos en la escalera y zonas comunes, un sinfín de temas que la molestaban amargamente. Me gane su odio en un tiempo record , este era el principio de una gran enemistad.

Si pensáis que mi vecina es una mujer atractiva de curvas de infarto de cualquier película erótica estáis muy equivocados. Es una mujer de complexión grande ,voluptuosa, gruesa de caderas y un culazo enorme. Supera los cien kilos de peso sobradamente y tiene unos brazos corpulentos y piernas anchas que la dotan de gran tamaño y fuerza. Su edad supera los cincuenta años y su vestimenta siempre es de color negro, “la viuda negra” así la llaman en el edificio los amables vecinos del primero.

Todas las mañanas ,me encuentro a mi detestable vecina limpiando la escalera, enfundada en sus sucios guantes de goma y fregona en mano .Es adicta a la limpieza y el orden, tanto que apesta a lejía y amoniaco el edificio. Podría contaros muchas situaciones de tensión entre mi vecina y yo, pero para no aburriros os contare la ultima discusión de muchas que aconteció días antes del desenlace de esta historia. Salí de mi casa temprano para ir a mi puesto de trabajo y me encontré como cualquier otra mañana a mi vecina con sus guantes de goma limpiando a fondo las escaleras. Al aproximarme al lugar donde se encontraba se plantó en medio de la escalera cortándome el paso y dirigió su tono de voz chirriante hacia mi completamente enfurecida. Me reprochó el escándalo que había armado la noche anterior .La verdad, he de reconocer que organicé una fiesta que se me fue un poco de las manos en ruido y duración. Continuó reprochando mi conducta y malos modales:

– Eres un sinvergüenza y un mal educado. No muestras respeto hacia los demás …. bla bla bla…. eres un … bla bla bla – Me reprochó elevando su tono de voz.

Hice caso omiso a las quejas de mi vecina y alejándome la dediqué unos insultos y burlas muy divertidas sobre su cuerpo y persona que mejor omitiré. Por supuesto mis burlas no la gustaron nada en absoluto. Mi comportamiento fue más de un niño que de un hombre adulto de mi edad pero me sacó de mis casillas . Mis palabras aumentaron enormemente su enfado y rabia hacia mí. Pude observar el humo que desprendía su cabeza y los rayos que salían de sus ojos producido por su ira.

– Te prometo que un día me encargaré de darte tu merecido – Me grito furiosa mientras yo me marchaba riéndome a carcajadas .

No volví a encontrarme más a mi vecina en los siguientes días al suceso acontecido , algo muy extraño ya que siempre estaba tocando mi timbre para quejarse por algo o esperándome enfurecida por las mañanas. No le di mayor importancia y continúe disfrutando de mi libertad y vida de soltero . Iluso de mi ,pensé que se había dado por vencida y comprendido que no podía hacer nada contra mí actitud chulesca y rebelde . Victorioso de mi, había dado por ganada la batalla antes de tiempo ,sin sospechar nada de lo que ocurriría los días posteriores.

Una de muchas noches en las que llegaba a casa borracho me encontré que la luz de la escalera no funcionaba. Pensé que era algo normal debido a la antigüedad del edificio, habrían saltado los fusibles. No tuve más remedio que subir las escaleras a oscuras y a tientas. Exhausto y agotado alcancé la cuarta planta, ya solo me quedaba un piso para llegar a mi casa y dejarme caer en mi cama . La puerta de mi vecina se abrió de forma silenciosa sin darme cuenta, tanto que no la escuche. Me dispuse a subir el último tramo de escaleras cuando algo me sobresalto. Alguien se abalanzó sobre mi por la espalda rodeándome fuertemente con su antebrazo por mi cuello. Su fuerza era descomunal y me presionaba fuertemente con su brazo impidiendo pudiese escapar. Sujeto sin poder moverme y sin tiempo de reacción noté como mi captor acercó su otra mano enguantada a mi rostro. Me tapo la nariz y boca con un trapo impregnado en un desagradable y potente liquido. ¡¡¡ Era cloroformo¡¡¡ . No pude evitar dejar de respirar el contenido de aquel trapo húmedo sin poder escapar de entre aquellos poderosos brazos que me sujetaban. En apenas unos segundos, fui cayendo en un estado de inconsciencia hasta perder el conocimiento.

Desconozco el tiempo que permanecí dormido o inconsciente, no sé si fueran horas o minutos . Desperté en una habitación completamente desconocida para mí. Me encontraba tumbado bocabajo sobre una cama que no era la mía, sin saber donde me encontraba. Giré la cabeza a un lado y quedé completamente sorprendido al encontrar a mi detestable vecina sentada relajadamente en una silla en un lado de la habitación. Me miraba fijamente con una sonrisa perversa y divertida en sus labios ,mientras adoptaba una cómoda posición en la silla con sus grandes piernas cruzadas. Apoyaba tranquilamente sus manos enfundadas en sus inseparables guantes de goma sobre sus rodillas y me miraba fijamente. Aparentaba un aspecto relajado y tranquilo como si nada la preocupase.

Me acordé de todo de inmediato, recordé como alguien me había drogado con cloroformo contra mi voluntad sin poder oponer resistencia. Até cabos y deduje que la increíble fuerza que me sujetó por la espalda era producto de mi vecina y su voluminoso cuerpo. Todo encajaba, los guantes de goma que sujetaban el trapo impregnado en cloroformo eran los de mi vecina. ¡¡¡ Ella me había hecho esto , ella fue quien me drogó ¡¡¡.

Reaccione presa del pánico y fui a incorporarme de la cama para averiguar que estaba ocurriendo, pero no pude levantarme. Traté de apoyar las manos sobre el colchón pero estas se encontraban atadas a mi espalda por algo metálico. Rocé con la punta de mis dedos mi sujeción y comprobé que eran una esposas metálicas. La vieja bruja me había esposado fuertemente mis manos a la espalda. ¡¡ Ahhhh me hacían mucho daño en mis muñecas , estaban muy apretadas ¡¡¡ . Intenté incorporarme con ayuda de mis pies pero estos también se encontraban sujetos por una gruesa y firme cuerda. Mi última opción fue arrastrarme para dejarme caer de la cama, pero un collar de perro rodeaba mi cuello y este a su vez estaba sujeto por un candado a uno de los barrotes del cabecero de la cama. Nervioso, intenté desatarme, patalear, arrastrarme pero todo fue en vano, estaba completamente inmovilizado en la cama de una forma muy eficaz. Mi vecina comenzó a reírse observando mis absurdos intentos por escapar. No era la primera vez que inmovilizada a alguien, demostró tener gran experiencia y pericia.

– Es inútil que intentes escapar, me he asegurado bien que no puedas hacerlo- .Me dijo sonriente observando mis vanos intentos por desatarme.

– ¡¡Suéltame¡¡, ¿ Porque me haces esto ? – Pregunté tartamudeando de forma nerviosa.

– Te Prometí que un día recibirías tu merecido. Bien , ese día ha llegado hoy, te voy a enseñar a respetarme – Me reprochó con un tono muy serio y amenazante.

– Suéltame ahora mismo puta – La grité airado.

Mi corpulenta vecina se levantó de su asiento enfadada y se dirigió hacia mí de forma airada.

– No volverás a insultarme o faltarme al respeto nunca mas . Voy a cerrarte esa bocaza – Me reprimió de forma airada a la vez que su mano enguantada atenazaba mi pelo fuertemente.

La señora introdujo su mano por debajo de su falda y deslizó sus grandes bragas por las rodillas y tobillos hasta quitárselas. Estrujó sus bragas haciéndolas un ovillo, y se acercó a mi sujetándolas en una mano. Me sujeto fuertemente por detrás con su antebrazo aplicando una fuerza sorprendente tal como utilizó en la escalera con el cloroformo y dirigió su tono de voz hacia mi :

– Abre la boca estúpido – Me ordeno a la vez que me sujetaba la cara rodeándome con su antebrazo.

Me negué en rotundo a abrir la boca. Era consciente que quería amordazarme con sus grandes bragas usadas y malolientes. La voz era el único medio del que disponía para pedir ayuda y poder escapar. La solución a mi negativa de no abrir la boca fue contundente por parte de mi vecina . Su mano enguantada atenazo mi nariz fuertemente impidiendo pudiese respirar por ella. No tuve más remedio que abrir la boca transcurridos unos segundos para respirar y fue el momento en que encontré su mano forzando sus bragas al interior de mi boca. Eran grandes y no entraban en mi boca pero insistió con sus dedos una y otra vez hasta que entraron rellenando por completo mi boca. ¡¡¡ Buaaaaggg, era muy humillante, sabían realmente mal ¡¡¡. Tapó mi boca con su mano a la vez que agarraba un rollo de cinta americana de color gris que tenía preparada junto a ella. Pegó el extremo de la cinta a mi boca y comenzó a dar vueltas una y otra vez rodeando mi cabeza con ella. No escatimó en cinta, se aseguró que no pudiese escupir mi mordaza dando muchas vueltas sobre mi cabeza. Escuchaba el inconfundible sonido que producía la cinta al despegarse del rollo y adherirse a mi boca.

– Hhhhhhmmmhhhmmm – Traté de gritar para pedir ayuda pero ya era demasiado tarde. No podía emitir sonido alguno . Nadie podría escucharme. Estaba fuertemente amordazado con sus apestosas bragas que desprendían un sabor rancio sobre mi boca.

Mi cruel vecina comenzó a reírse a carcajadas como una autentica bruja al observar cómo me encontraba inmovilizado sin posibilidad de escapar y ahora amordazado sin poder gritar. Era un muñeco bajo su completo control. La detestable viuda estaba disfrutando plenamente del momento ,ahora mandaba ella y podría hacer lo que quisiera conmigo, era un títere bajo su control.

– Hhhhhhmmmhhmmm – Intentaba gritar pero era absurdo, su mordaza era terriblemente eficaz y no podía articular palabra. La señora no paraba de reírse a carcajadas contemplando mi situación.

– Solo eres un fanfarrón y un chulo, sin tu sucia lengua no eres nada. Te voy a demostrar como trato a los chulos como tú, voy a quitarte las ganas de volver a faltarme al respeto -. Abandonó su sonrisa y adquirió un tono de voz muy serio y amenazante.

Inmovilizado y amordazado contemplé de forma pasiva como la vieja viuda se dirigió hasta un armario situado a un lado de la habitación. Abrió la puerta del armario y quedé completamente atemorizado con lo que presencie. Su interior estaba repleto de instrumentos de castigo y tortura. Había un sin fin de cadenas, cuerdas, sogas, candados… y sobre la barra del armario colgaban varios instrumentos de castigo ;látigos, paletas, varas, correas, fustas, paddle.. y muchos instrumentos que desconocía su utilidad. Ahora estaba claro que su carácter estricto y autoritario iba mas allá de su carácter, era una gran amante de la disciplina y el castigo.

– Utilizare este instrumento o quizás mejor este otro. No, para esta ocasión utilizare uno muy especial … – . Se burló de mi ,mientras elegía el instrumento de castigo que deseaba.

Se dio la vuelta y contemple aterrado como sujetaba en una mano una gruesa correa de cuero de color negro. Asustado intenté de nuevo escapar o gritar pero el resultado fue el mismo, no conseguí nada. Mi vecina quería azotarme con una correa, ¡¡¡aquello sería realmente doloroso¡¡¡. Se aproximó hasta un lado de la cama y con su rostro completamente serio me hablo de forma muy estricta:

– Ahora voy a castigarte como te mereces. Nunca mas volverás a insultarme, faltarme al respeto o desobedecerme. Llora cuanto quieras , será lo único que podrás hacer – . . Tiró del extremo de sus guantes de goma hasta ajustar sus dedos al guante para tener facilidad de movimiento. Contemplé aterrado la situación mientras la señora repetía el proceso en su otra mano.

– Hhhhhhmmm ,hmmmmm,hhhmmhhhmmm – Intenté gritar y patalear producto de mi desesperación .

– Nadie va a escuchar tus lloriqueos. Ahora estamos solos tu y yo – Me reprocho con un tono de voz perverso.

Levanto su mano enguantada con la que sujetaba la correa y la descargo contra mi trasero duramente. ZAAAAAASSSSSS. Su correa de piel se estrelló contra mi culo produciendo un sonoro chasquido.

– Hoy vas a aprender a respetarme. Voy a quitarte las ganas de volver a insultarme o burlarte de mí. Va a ser una noche muy larga para ti – . Mi vecina caminaba lentamente hacia mí y se detuvo a un lado de la cama . Sentí el aguijonazo de una avispa en mi trasero, una quemadura en la piel, un dolor intenso que me hizo ver literalmente las estrellas. Grité por el dolor producido pero la mordaza amortiguo el sonido, solo se escucho un débil “hhhmmmmfffffmmmm” en la habitación. Me sentí completamente impotente , estaba siendo azotado duramente y no podía hacer absolutamente nada, solo aguantar mi dolor

ZAAAAAAAAAASSSSSSSSS .Volvió a azotarme con fuerza en mi culo. Sentí un terrible dolor, un fuerte ardor en mi piel .

ZAAAAAAAAAAAASSSSSSS,ZAAAAAAAAAASSSSSSS,ZAAAAAAAAAAASS .Sus azotes fueron continuos y seguidos sin pausa. Eran terriblemente dolorosos, cada azote dolía mas y mas. Azotaba fuertemente sin aflojar el ritmo y mi culo comenzó a ponerse rojo y terriblemente irritado. Aguantaba el dolor entre mi mordaza pero cada vez era mas difícil. La bruja de mi vecina era realmente estricta y azotaba duramente sin compasión .

ZAAASSSSSS ZAAAAAAAAASSSSSSS Mi cruel vecina continuó azotándome son su correa ,ZAAAAAAAAAASSSSSS levantaba su brazo en lo alto y lo descargaba sobre mi trasero sin ningún tipo de remordimiento o compasión. Comencé a vivir una verdadera pesadilla, el dolor era insoportable y no aflojaba el ritmo ni la intensidad. El tiempo se detuvo, los minutos eran interminables. La azotaina era eterna, parecía que nunca iba a terminar. Mi cruel vecina llevaba azotándome treinta largos minutos, tenía el culo completamente dolorido y marcado por los azotes de su correa. El más leve roce del aire en mi piel me provocaba un fuerte ardor.

Mi corpulenta vecina se detuvo y se dirigió de nuevo a su armario, guardó la correa en su sitio. Pensé que todo había terminado, respire aliviado. Cuál fue mi sorpresa cuando cogió otro instrumento de castigo, solo se dirigió al armario para cambiar de utensilio. Agarró una caña fina de madera y regresó a su posición, a mi lado.

– Esto no ha hecho nada más que empezar, voy a asegurarme que aprendes la lección – . Mi detestable vecina blandió la caña en el aire provocando un pequeño silbido. Demostró con el sonido que aquel instrumento producía un dolor muy intenso. Se ajusto de nuevo sus guantes de goma a sus manos y comenzó de nuevo a azotarme.

ZAAAAAAAAASSSSSSSS, ZAAAAAAAAAAAAAASSSSSS. El dolor fue más intenso. Mi castigo empeoro, comencé a sufrir el verdadero castigo de mi vecina. Mi culo completamente dolorido no aguantaba un solo azote mas y ella no cesaba en su empeño ZAAAASSSSS ZAAAAAASSSSSS.A la vez que me azotaba me reprochaba mi comportamiento:

– Nunca más volverás a faltarme al respeto y mucho menos insultarme ¿ has entendido imbécil ? – Me reprocho severamente.

ZAAAAAAAAAAASSSSSSSSSSSS

Asentí con la cabeza rápidamente. había aprendió la lección, nunca más volvería a faltarla al respeto. Deseaba que todo terminara, deseaba suplicar a mi vecina su perdón pero no podía, continuaba fuertemente amordazado.

– Se acabaron las juegas, ruidos y llegar tarde a casa – . comenzó a darme instrucciones que debería cumplir al pie de la letra.

ZAAAAAAAAAAAAASSSSSSSSSS,ZAAAAAAAAAASSSSSSS

– A partir de hoy cuando necesite algo acudirás de inmediato y acataras mis órdenes sin rechistar sean cuales sean ¿ Has entendido ? – Asentí rápidamente con la cabeza, no volvería nunca a llevarla la contraria.

– si vuelves a faltarme al respeto o desobedecerme cogeré el frasco de cloroformo y volveré a castigarte . El castigo de hoy solo serán caricias comparado con lo que te espera si vuelves a hacerlo. – Sus palabras producían el efecto deseado, estaba completamente asustado. No se me pasaba por mi cabeza volver a desobedecerla en ningún momento. Había aprendido la lección.

Se me escaparon unas lagrimas por los ojos mientras la vieja bruja se reía perversamente de mi situación y mi castigo. Su vara continuo impactando duramente en mi culo una y otra vez. Recibí la mayor azotaina de toda mi vida. A partir de hoy debía de obedecerla y tratarla con mucho respeto, solo pensar que su castigo podría ser peor me atemorizaba.

Terminó de azotarme cuando quiso y quedo satisfecha , perdí la noción del tiempo, desconozco cuantos azotes o tiempo duro mi castigo pero fue una eternidad. Se inclinó sobre mi cara sujeta y tiró fuertemente de mi pelo hacia tras mientras me hablaba con un tono muy severo:

– Muy bien , espero que así sea, te aseguro que no dudaré en volver a castigarte si es necesario- La señora se acercó de nuevo hacia mí con su trapo empapado en cloroformo y lo colocó sobre mi nariz. Quede completamente dormido en cuestión de segundos sin poder hacer nada para evitarlo.

Desperté en mi habitación, tumbado sobre mi cama. Pensé que todo había sido una pesadilla, fui a incorporarme y note un fuerte dolor en mi culo, Ahhhhhhh¡¡¡¡ me dolía mucho, de pronto recordé todo lo sucedido. ¡No había sido un sueño¡¡¡.

Para cualquier comentario: sumisso22@yahoo.es

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El Reino de Atolón

En el reino de Atolón todo está tranquilo. Las aves pasean por el cielo, rara vez azul, como en este día. El atardecer tiene una brisa especial y los árboles gigantes se mecen sutilmente a raíz del viento.

El Rey  Mucachi, observa de lejos jugar a los muchachos que han traído en los últimos días para recibir el bautismo. El rey arrastra su túnica de color claro y se sienta en la poltrona acolchada y mira a través del enorme ventanal sostenido por unas arcadas labradas en dorado.

Los soldados hacen sus últimos ejercicios, ya relajados, en este tiempo que es de paz y esa paz ha inundado el reino de Atolón y todos los habitantes de la ciudad realizan sus actividades sin temor alguno.

El griterío de los jóvenes se arrima al oído de Mucachi que sonríe y hace una seña al esclavo que tiene cerca para que le alcance una copa. El esclavo desaparece raudamente, y cuando regresa con la bandeja, el rey toma la copa y bebe despacio. La bebida le refresca la garganta y se siente todavía un poco mejor.

__Es bueno estar en paz__ habla el rey __Puedes hablarme gentil esclavo__ dice

__ Majestad siempre es bueno vivir en paz.

__El invierno está lejos y en está primavera el verde inunda los campos

__Hay flores y los cereales son abundantes

__Las cosechas serán las mejores en años

__Seguro majestad.

__La reina estará regresando en pocos días

__Si, majestad, el mensajero ha traído la noticia de que la caravana se acerca

__¡Esa mujer, tenía que ir sola a visitar a su madre!

__La Reina tiene su carácter majestad

__¡Por mil demonios, es muy cierto!… __ Dice riendo el Rey.

Las antorchas comenzaban a encenderse, lentamente se apaga la luz de los dioses y nacía una nueva luminidad, una nueva forma. Las voces de los muchachos también se aletargaban lentamente.

__Parece que los jóvenes comienzan a agotarse, majestad

__Nunca se agotan mi fiel servidor, es hora de que vengan, la luz se está escapando.

Sin mediar otra palabra el esclavo bajó las escalinatas y apuro el paso dirigiéndose hacia donde se encontraban los maestros con los muchachos..

El palacio del Rey estaba ubicado sobre una hermosa colina rodeada de frondosos árboles y flores y éste Rey Mucachi era descendiente de los fundadores de el reino de Atolón, cuando las guerras bañaron las praderas occidentales. Se accedía a palacio a través de un puente y una vez atravesado este puente, la reja permitía el ingreso a palacio o no.

Los muchachos venían de la colonia que rodeaba el palacio. Una vez cumplidos las dieciocho estaciones completas. Las casitas eran innumerables y todos los progenitores querían que sus hijos llegaran a palacio, porque de allí saldrían los líderes del mañana. Era un inmenso honor.

Así fue que se presentaron al Rey mas de una veintena de jóvenes. Se postraron ante su Majestad. A ellos esa imagen les parecía la de un gigante. Era un semidios, una deidad, por el Rey cualquier cosa.

El Rey miro a su esclavo y señaló a uno de los jóvenes. Era más bien alto, de cabello largo abundante y su piel era oscura. Los demás muchachos se retiraron y dejaron al rey en su poltrona y al joven frente a él, aún de rodillas.

__Ya puedes ponerte de pie__ ordenó el Rey

__Si su Majestad__ contestó el joven

__¿Eres de palacio o de la colonia?

__Soy de la colonia Majestad

__¿Tu padre?

__Sirve a su Majestad, es soldado

__¿Tu madre?

__Mi madre estará cocinando

__¿Tienes hermanos?

__Si su Majestad, uno más pequeño y dos mayores

__¡Oh! ¿Estarán en palacio?

__Pertenecen a la guardia de la Reina

__Bien, bien__ dijo el Rey Mucachi, bebiendo de la copa. Chasqueó los dedos y el esclavo llenó nuevamente la copa.

__Deja esa jarra aquí, gentil, ya puedes marcharte

El esclavo se inclinó levemente y desapareció en las sombras del palacio.

__Y no me has dicho como te llamas

__Ilusi, su Majestad

__Bien Ilusi, ¿Estás contento de estar aquí?

__¡Estoy feliz de servir a mi Rey!.

__Pues bien, acércate, entonces

El muchacho se acercó sin dudar.

__¿Qué han dicho los maestros?

__Los maestros han dicho que el Rey es nuestro Señor y que su vida depende de nosotros.

__Vaya eres buen estudiante

__Eso creo majestad.

__¿Tienes sed?

__Un poco mi Rey

__Ven aquí, ¡siéntate en mis rodillas! ¡te daré de beber!

El joven se sentó en las piernas del Rey. Este dio un leve suspiro y se acomodó en la amplia poltrona. Acercó a la copa a la boca del muchacho, este sorbió un pequeño trago.

__¿Te gusta la bebida?

__¡Oh! Si mi Señor!

La virilidad del Rey empezaba a cosquillearle, al sentir la cálida presencia de Ilusi en su falda.

__Sientes mi alegría ?__ preguntó el Rey

__Si Señor, siento que hago feliz a mi Rey

El Rey Mucachi se llevó la copa a su boca, tomo un trago, pero no lo tragó, acercó a su boca a la del joven y éste fue recibiendo suavemente el líquido en su boquita perfecta. El miembro del Rey dio un respingo.

__¡Oh! Ilusi, sigue haciendo feliz a tu Rey

Ilusi sentado como estaba se movió un poco, levantó la túnica del Rey y alcanzó velozmente con su mano el hierro rígido del Rey que suspiro __¡Si! Muchacho ¡Si! __ Lentamente movía la vara de arriba abajo, la sacudía y esperaba a que el hombre gimiera, para corroborar si hacía bien su tarea. El Rey apretaba los brazos de Ilusi y respiraba fuertemente. Ilusi fue deteniendo su caricia y dejo las piernas del Rey y al cabo quedó arrodillado en el piso, sin soltar la herramienta venosa y roja fue pasando su lengua por el reptil hasta abrir su boca lo más que pudio para apretar la vergota y oír los gritos del Rey que gozaba deseando que chupara más y más su sexo. En un momento el joven se detenía y rozaba con sus mejillas la pija dura de Mucachi, que lo empujaba nuevamente hacia la boca. El muchacho entonces comenzaba a chupar otra vez y un rato más tarde volvía a detenerse. Las manos no se detenían y también sobándo los huevos del Rey que estaba en éxtasis total.

El Rey en una de esas paradas se pone de pie y se quita del todo su túnica quedando desnudo. A lo que Ilusi sin dejar su caramelo los traga así como está de pie. Al Rey se le doblan las rodillas. El joven está prácticamente colgado de su verga y él se siente aún más poderoso.

Ahora la boca de Ilusi llega otra vez a los pesados huevos, los lame, los mordisquea suave, los chupa, los baña de saliva.

Su majestad agarra la cabeza del joven lo empuja contra su pija lo penetra por la boca y derrama su leche dentro de Ilusi que chupa todavía con más ansia tratando de no dejar nada, aún después sigue chupando la verga de su Rey.

Ahora la verga de Mucachi va desfalleciendo siempre dentro de la boca fatal del joven que no deja la herramienta hasta que lo ordena su Rey.

__¡Eres un estudiante excelente! ¡Ven vamos a mis aposentos!

El muchacho sigue a su Rey que camina bamboleando aún su semidormida vara.-

 

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