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Nunca lo habia hecho

Autora: Lely Spanker

Ayer me habló a casa el médico de la familia para avisarme que mi hijo, ya de 24 años, había ido a verlo por un malestar estomacal, que en realidad no era nada grave pero que le había recetado una medicación que él, conociendo a mi hijo, sabía que no iba a cumplir.

Rápido me contó por el teléfono qué era lo que le había recetado y además como su hijo y el mío eran amigos, sabía que a la noche había salido y tomado mucho alcohol, cosa que él le había pedido que no hiciera  por unos días para ayudar. Pero él como siempre, no había hecho caso.

Bastante molesta pensando que era grande ya, después de dar vueltas decidí ir a su departamento para ver cómo estaba y qué había hecho con lo dicho por su médico. Llamé y después de unos minutos me contestó, bajó y me abrió; yo entré y fui a su departamento que ya tenía la puerta abierta.

-Hola mamá ¿qué haces acá?-me dijo al saludarme.

-Nada, sólo vine para ver como estabas, me llamó el médico-le contesté.

-Para qué te llamó, qué pesado que es-

-Bueno, ya que estás tan superado-le dije- ¿por qué tomaste alcohol? ¿qué te dijo él?

-Má… ¡no seas exagerada! no tomé más que 3 cervezas

-Sólo 3 cervezas… Bien, y los remedios ¿te los pusiste?

-No má… ¿cómo me va a decir que me ponga un supositorio y una enema? ¿qué se piensa, que soy un nene?

-¡Ah, qué bien! Tomaste alcohol, no te pusiste la medicación… Y ¿cómo pensás curarte?

-Má… no me molestes. Estoy con mucho sueño y me duele el estómago…

Yo ya me había enojado más de lo que pensaba y esa última frase fue lo que me faltaba. Entonces caminando hacia su cama donde él iba a acostarse, me senté en la cama y le dije que iba a hacer algo que nunca había hecho, pero que realmente hoy no podía dejarlo pasar por más grande que estuviera. Estaba con un pijama y el calzoncillo. Se sacó el pijama y antes que se acostara lo tomé del brazo y lo puse sobre mis rodillas boca abajo .

-Hijo, ya sos grande ¡es una vergüenza! Como no te cuidás, ahora vas a recibir las nalgadas que nunca recibiste.

Él me miró asombrado y me dijo:

-Má… ¿que pensás hacer, estás loca?

Peor me puso esa contestación entonces empecé a pegarle en la cola primero sobre el calzoncillo: una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez…

-Pará mamá ¿estás loca? ¿qué estás haciendo? ¿te das cuenta lo que estás haciendo?

Intentó levantarse y le dije:

-Mirá hijo… Hoy vas a aprender a ser un poco más responsable.

Y en ese momento le bajé el calzoncillo.

-¿Qué hacés mamá?

-Ahora vas a ver qué hago…

Ahí comencé a pegarle en la cola desnuda. Estaba totalmente avergonzado y primero me decía: “terminá mamá, dejate de pavadas”. Pero como yo no paraba, por el contrario, le pegaba más fuerte. Le di 20 palmadas en cada cachete, ya tenía la cola totalmente roja y la protesta comenzó a transformarse en una súplica y casi llanto.

-Basta mamá. ¡Está bien, tenés razón!

Pero mientras le iba pegando, le decía: “Sos un grandulón irresponsable, no sabés cuidarte, y como actúas como un nene te voy a tratar como tal”. Y así seguí golpeando hasta que mis manos y sus ojos no aguantaban más. Al dejar de pegarle tenía sus cachetes totalmente rojos e hirviendo; sin dejar que se levante le dije:

-Te voy a tomar la temperatura como a los niños: en la cola.

-Basta mamá ya te entendí. No me avergüences más…

-¡Nada! No me importa tu vergüenza.

Así que saqué el termómetro de la mesa, lo unté en vaselina, le abrí las nalgas y le metí el termómetro, siempre escuchando el “no mami, basta, perdoná”. Pero yo no le dije nada y le di otra palmada en la cola. “¡Quedate quieto!”. Así que se quedó tumbado y rendido hasta que le saqué el termómetro: no tenía fiebre. Se iba a levantar y lo empujé sobre mis piernas

-No te muevas de acá. Decime: el supositorio no te lo pusiste, ¿no?

-No má, no me lo puse…

-Bien, ahora te lo pongo yo.

Le abrí los cachetes de nuevo, saqué el supositorio del envoltorio y aunque escuchaba sus protestas y pedidos le puse el supositorio y lo empujé con el dedo bien adentro. Luego, vi que se salía de su cola por la fuerza que hacía para que no se lo pusiera. Inmediatamente se lo saqué y le di 10 palmadas más en la cola, y le dije: “dejá que te ponga el supositorio porque va a ser peor para vos” Saque otro supositorio de su envoltorio y le abrí los cachetes. Le quise poner el segundo: hizo la misma fuerza que antes, se le salió. Le di otras 20 palmadas más y saqué otro. Se lo puse. Esta vez entró bien porque no hizo más fuerza; al entrar le apreté los cachetes para que no se salga. Luego volví a abrirlos y ya había desaparecido el supositorio.

-Ahora -le dije- te levantás y te quedás con la ropa baja en ese rincón, y mejor que no te muevas.

-Sí má ¡seguro! –en ese momento sonaron dos golpes más en la cola. Él se pasó la mano por los cachetes y “¡ayyyy!”. Me miró y decidió quedarse parado en el rincón como le había dicho. Mientras, fui a preparar el agua para la enema que le había indicado el médico. A los cinco minutos regreso con el irrigador lleno de agua y la cánula.

-No mamá, eso sí que no. No pienso dejar que me hagas esa enema – me dijo .Yo acomodé todo sobre la mesa y le dije:

-Hoy no vas a tener derecho a nada, sólo cumplir con las órdenes del médico y mías –

-No, no mamá… Eso sí que no-

Lo tomé otra vez del brazo lo atraje hacia la cama, me senté en ella y lo volví a voltear sobre mis piernas.

-Hoy no podes decir que no a nada , así que será mejor que te calles-.

-No mamá… eso si que no.

Levanté un poco una pierna para que su cola quedara bien expuesta nuevamente, tomé una zapatilla que había en el piso y le di 15 zapatillazos en las nalgas golpeándolas cada vez más fuerte .

-¡No mama, otra vez no! ya me pegaste suficiente… aaayyyyyyy, aaayyyyyyy, aaayyyyyy… Ya mamita ¡por favor.!

-Yo te dije hoy ibas a recibir lo que nunca habías recibido. Seguís protestando y no puede ser.

Seguí bajando golpes: veinte, treinta más de cada cachete. Con cada golpe le repetía: “vas a obedecer al médico, vas a obedecer sus órdenes, recibirás las medicinas que te indique”. Ya en la mitad de los golpes no pudo más y empezó a lagrimear. Me decía: “está bien mamá, perdón… No voy a volver a desobedecer al médico, por favor, basta…”

Al llegar a las sesenta nalgadas y con la cola dolorida le dije que se pusiera de rodillas en la cama y la cara sobre el colchón. Por supuesto empezó a protestar, pero le dije que si no obedecía iba a conocer el cepillo. Finalmente accedió con mucho miedo y vergüenza. Le puse vaselina en el ano y en la cánula, así la apoye en el ano y comencé a introducirla con las protestas y quejas por lo que estaba pasando. Una vez que entró bien la cánula, abrí la canillita y comenzó a entrarle el agua. Siguieron los “¡ay mamá, me duele la cola… me duele la panza… no aguanto mami…”

-Tenés que aguantar el agua, no seas exagerado- Le movía la cánula y se quejaba, hasta que pasó toda el agua.

-Ahora acostate un poco de costado en la cama, hijo -le dije. Así lo hizo pero emitiendo pequeños quejidos tal como si fuera un chico, me acerqué le acaricié la cabeza y le dije que ya podía ir al baño. Así lo hizo. Se higienizó y después volvió a la habitación y se recostó en la cama.

-Mamá ¡cómo me diste hoy! Nunca me habías pegado así. ¡Me dolió! -y se masajeaba las nalgas.

-Pero ese todavía no era el castigo -le dije- era sólo el cumplir con las órdenes del médico.

Ahora iba a recibir el castigo que merecía: asi que lo volví a poner sobre mis faldas, tomé el cepillo del pelo, le di treinta cepillazos y lo mandé a bañar. Iba a cerrar la puerta pero yo no lo dejé; le dije que empezara a bañarse. Todo avergonzado comenzó a bañarse y como le dolía la cola, no se refregaba bien. Entonces me acerqué a él, lo incliné en la bañera con la cola debajo del agua, le limpié bien la cola abriéndole los cachetes y mirando que quede bien limpio. Cuando terminó empezó a secarse, y yo terminé de secarle la cola. Al rato le empezó a doler la cabeza, así que le volví a tomar la fiebre y esta vez tenía fiebre de nuevo. Llamé al médico y me dijo que le aplicara una inyección que me había indicado y que yo había llevado por las dudas.

Él seguía acostado porque después del baño y el termómetro lo hice acostar. Preparé una inyección y fui a su pieza. Lo hice ponerse boca abajo, le empecé a pasar el algodón con el alcohol y ahí reaccionó. Se dio vuelta y me dijo: “¡ah, no! No mamá, eso no. No me vas aplicar la inyección. Sabés el miedo que le tengo”.

Dejé la jeringa en la mesita de luz y sin decir palabra saqué dos supositorios de glicerina. Lo acomodé otra vez sobre mis piernas y le dije: “Esto es parte del castigo”. Le abrí los cachetes, le puse un supositorio y detrás el otro. Lo dejé quejándose en la cama; fui a buscar unos polvitos de pimienta y le volví a abrir las nalgas. Eché un poco de la pimienta en la cola,  haciendo que inmediatamente le empezara a arder. Comenzó a quejarse y a pedir que lo deje ir a lavarse al baño, pero le dije que iba a tener que esperar hasta que yo quisiera. Lo retuve un rato en la cama, no sin antes darle unas cuantas palmadas más en la cola. Después de veinte nalgadas aproximadamente, lo hice levantar, lo dejé que hiciera lo que los supositorios produjeron, se limpió la cola, pero yo nuevamente le revise la cola como a un chico. Estaba limpia pero como yo quería castigarlo le dije que no se había lavado bien y lo volví a meter debajo de la canilla y  se la lavé.

Así como estaba lo hice que se quedara en el rincón de la cocina con la cola al aire. Estuvo quince minutos. Lo llamé, lo hice acostar, y le apliqué la inyección a pesar de sus pataleos y sus quejas. Luego le dije que se quedara acostado…

Unos meses después, el regreso “del curandero”

Me había amenazado que si comía muchas golosina antes de su regreso me tendría que hacer enemas para adultos con esa gran cánula, yo muy obediente no comí ninguna, me masajeaba mis tetas en todas mis duchas y me metía pedacitos de jabón en el culo para estar lista cuando el volviese, a su regreso ya estábamos en verano yo con una linda camisa blanca el entró me beso en la frente y me miró a los ojos dijo “bien jovencita te mereces este chupetín”, yo inocente lo agarre y de inmediato me lo metí a la boca era de los largos, cuando terminé el ya había comentado a mi mamá que solo me haría unos baños, “jovencita prepra la bañera, ponte una bombacha y corpiño o remera que ya estas desarrollada”.

Mamá en esos meses noto una mejoría en mi salud y accedió a todo, cuando salí a prepara todo me mojé entrepiernas, el muy cauteloso me pidió que me entre a la bañera y dijo “jovencita ya no eres más, ahora tu solita debes hacerlo” y me dío el jabon para que me lo pasase por mi cuerpo, al terminar yo el hizo un no con su cabeza y dijo “el de atrás también se limpia o prefieres una enema, yo abrí mis piernas y me lo lavé muy bien corriéndome la bombacha para que lo viera, como estábamos solo porque mamá fue a preparar el toallon caliente, y dijo “bien muy bien ahora lávate el cabello, eso levanta los brazos en alto que aún falta que te crezcan más las tetas, cuando regresó me envolvío como cigarro, me sacó la bombacha y el corpiño sin rozar parte alguna, era otro hombre o yo otra mujer… no entendía mucho, me hizo ir caminado despacio a la cama, me acosté y me pidió que me tapara con las frazas, mientras pedía a mamá una compota de pera, se reclinó me miró a los ojos y me dijo “serás una buena amante con el que elijas yo ya soy mayorcito para vos. se dio cuenta todo ese día que yo deseaba entregarme a sus manos… que hombre aquel que dejó mi culo marcado para siempre.

Al día sigiuente nuevamente la ducha el viendo me como me limpiaba mis partes intimas, me envolvío en la tolla,me sacó la bombacha y la remera, me hizo unos masajes sin tocarme parte alguna, solo me decía que el culo había que limpiarlo tanto como los dientes, que el masaje en mi concha y mis tetas harían de mi una hermosa mujer y que con mis ojos conquistaría el universo… que gran sabio, como me mojaba y mis pezones se ponían duros, también dijo que tendría que visitar una depiladora para que me dejara el monte de venus mas hermoso.

Años más tardes volvío a casa con un discípulo a quien mietras compartíamos unas compotas de pera con mamá, le contó todo el tratamiento de desintoxicación, yo me ruboreaba cuando comentaba lo de las enemas, cuando de repente me miró a los ojos y comentó que no había estado haciendo bien mis tareas y que estaba intoxicada nuevament. , yo me sonreí dando una aceptación y mamá solo se quejó diciendo es que a que adolescente nadie le quita las hamburguesas y los panchos, “el curandero” comentó que si estaba de paso que no tendría tiempo para hacer buen tratamiento y que lo mejor sería que en algunas vacaciones nos fuéramos para su pueblo.

Después de esa conversación yo me moje, me quedé con ganas de ir tras esos dos hombres y entregarme toda, claro que tuve que esperar unos meses hasta que mamá sola se convencío y partimos los tres a su pueblo, como yo ya era más grande y confiaban en que si existiera alguna mala intencíon o sobrepasada se los haría saber, me dejaron sola en su gabinete al cual acudí durante 5 días seguidos mientras mis padres dormían, se relajaban y disfrutaban el paisaje,yo me sometí a los enemas, masajes y desvisrigiminetos…

SIIIIIIIIIIIIIIi solo quería que me desvirgara quien me había hecho sentir mi primer orgasmo y fue entonces que yo entré a su gabinete, me senté y le dijo ahora soy mayor y quiero que me desintoxiques y me hagas feliz, el me besó en la frente me dío una bata y me dijo que mientras esté en ese santuario debía usar eso,

Comenzamos baños intensos, enemas con la ducha teléfono y masajes en la tetas, al otro día preparó una enema jarra pero excitante y me introdujo suavemente una pera bien lubricada en mi concha y me unto con un barro la tetas – por primera vez sentía ser mujer – , al otro día me dio una enema vaginal, que sensación, que orgasmo y me unto con aceite todo el cuerpo y el último día con el culo me sorprendió me metío una canúla tan ancha que me dejó caminado mal, pero nuca me lastimo y me metió unas bolitas en mi concha, me hizo vestir y me dijo “que no las expulsara hasta la mañana siguiente. que sensación caminar con eso adentro que grande “mi curandero”.

Al otro día cuando volví a contarle como me había sentido toda la noche con mis agujeros, “mi curandero” no estaba, estaba el discípulo y dijo “entra el maestro no está, cámbiate, súbete a la camilla que ya regreso”, cuando entró traía un ambo de los que usan los médicos en el quirófano, se unto las manos, me desató los nudos y sacó mi bata, quedé desnuda por primera vez ante “el discípulo” me untó por todo mi cuerpo hasta penetrar sus 3 dedos en mi concha y otros 2 en mi culo, me me tío su pija en mi garganta y tomé su licor seminal que fortalecería mi cuerpo y espíritu, después me hizo una enema de jarra en el culo y una de pera y yogurt en la concha, que día tan largo, luego de desagotar todo, me dormí en su regaso, con su pija entre mis manos, y cuando desperté tenía frente mí a “mi curandero con el mismo ambó, quien me dío un chirlo me puso en la camilla y me penetró con su gran pija en el culo, dejando libre mi concha para su discípulo” este hubiera sido el mejor final para mi tratamiento, lastima que nunca me penetraron, lo que paso ese día fué muy distinto junto a mis padres y mi concha y culo en flor fuimos a despedirnos y pagaron por el tratamiento de desintoxicación.

Otra enema distinta a la de mamá, “el curandero”

Esta vez fué unos años después a los 16 e inocente como mamá pensaba – yo ya tenía algo de bello pubico y mis tetas creciendo, mamá trajo a casa un señor naturista que hacia tratamientos para aliviar dolores reumáticos, y como yo tenía muchos dolores en las articulaciones “el curandero” visitó nuestra casa, esta vez yo ya comprendía que era una penetración y un orgasmo por algunas charlas entre amigas más grandes, me había iniciado en el juego de dar besos con lengua y sentir las pijas de los chicos sobre mi vientre cuando se les paraba por lo que yo hacía con la lengua.

Todo comenzó cuando “el curandero” junto a mi cama le comentó a mamá y papá que el tratamiento sería de 3 a 5 días,y dijo “todo depende de la obediencia de su niña#, y que quería que siempre estuviera alguno de ellos presente junto a mí, que necesitaría una bañera, toallas, frazadas y reposo en mi cama, sin radio ni tele.

El primer día comenzó a las 9 de la mañana en ayuno me dijo “niña bebe tu solita este té que te he preparado yo” y luego me dio en la boca una cucharada de aceite, después preparó el baño de inmersión bien caliente con yodo y le pidió a mi papá que me desnudara -“el curandero” nunca me hablaba directamente a mi sino a mis padres y “dejadle su bombacha a la niña porque no es necesario”, en la bañera con agua oscura por el yodo y yo adentro el introdujo sus manos y me masajeaba todas mis articulaciones y cuando le tocaba hacerlo en los codos rozaba mis pezones y realizaba comentarios a mi padre de lo importante que era el cuidado de las caderas para las futuras madres y me hacía masajes pasando sus pulgares cerca de mi monte de venus, y después se volteó para no mirar y pidió que me diera vuelta y me hacía masajes en la columna, y cuando llegaba al final lo hacia muy cerca de mi culo, comentando que tenía una columna bien derecha y que el coxis estaba normal, el hecho que rozara mis pezones, mi monte y mi linea del culo me estremecía, el seguramente se daba cuentas, el único que seguía charlando ere papá con monólogos que ni recuerdo, para ese momento “el curandero” dio una mano para que me levantara de la bañera mientras volteaba su cara mirándolo firme a papá, me envolvió como un cigarrillo en una gran toalla, entró sus manos desde abajo, puso sus pulgares entre mi obligo y mi bombacha y comenzó a bajarla – algo muy diferente de como lo hacemos todos desde los costados – entonces me alzó y me llevó a mi cama, le pidió a papá que me le trajera el te que había preparado y a unas fradas – según yo para hacerlo salir de la habitación – en ese momento a solas me sacó el gran toallón y me secó desde el cuello hacia las tetas y desde la pierna a las entre piernas, después con otra toalla nuevamente un cigarrillo y me tapó con todas las frazadas – sin emitir palabra alguna, solo con profundas respiraciones – , le comentó a mi mi papá que debía traspirar y que tenia que ir cambiándome las tollas a medida, que las mojaras – o sea el muy picaro se lo dijo como para probar que comentarios hacían mis viejos que el me viera desnuda y como ellos buscaban milagros para mi salud no hicieron comentario alguno -, para recambio como él lo decía miraba a los ojos a mi padre mientras sus manos se movían para cambiar las tollas y volver a envolverme como cigarrillo. Es más después de despedirlo “al curandero” papá comentó a mamá que el hombre era muy respetuoso que nunca me miró desnuda, y que el trabajo que hacía era muy cuidado.

A la tarde después de una siesta que me hice envuelta en mi cama me desperté viendo “al curandero” junto a mi mamá comentándole que debía tomarme la temperatura, le pidió que trajera el termómetro de casa y mientras ella no estaba me sacó todas las frazasa, me observó mi cuerpo desnudo, me puso sobre mi costado izquierdo y dejó mi culo listo, me introdujo suavemente al termómetro abriendo mis nalgas con sus gruesos dedos – al igual que mamá -, lo sacó de una forma muy distinta con movimientos etaraños anoto el resultado en un cuaderno y con los anteojos sobre la punta de la nariz dijo “es necesario suministrarle a la niña una enema, para que comience el proceso de desintoxicación, vaya Ud a prepara una buena jarra más bien caliente con jabon” y le ordenó a mi mamá que preparase todo, ella obediente se fue a la cocina y me dejo nuevamente sola unos 10 minutos. “El curandero” se sentó en mi cama y me pidió que me vistiera con una camiseta mangas largas y una bombacha grande de algodón – que mamá había dejado sobre la cama – , yo lo hice tratando de taparme con las frazas, y el leía un libro grande donde había dibujos de cuerpos humanos, cuando mamá entró con el set de enemas de casa el dijo “Señora esa cánula no es apropiada para una niña, hay que tener más cuidado con esa región” y que utilizaría la suya, fué cuando ví sacar de su maletero una gran goma larga con algunos agujeros, el me pidío que me coloque en cuatro patas, me colocó algunas almohadas en el abdomen con un toalla y dijo “Señora esa es la posición correcta para este tipo de enema, retirelé la bombacha hasta las rodillas”, deslizó un aceite sobre mi linea, me hizo un masaje con un dedo por fuera indicándole a mamá como debía hacerlo y en ese momento dijo que no me sumistraría una jarra, eso me relajó y en preciso momento me introdujo esa goma larga y delgada – y porque prefería hacerlo lentamente con pera, por la presión y no se cuanto verso más, mamá salío nuevamente a buscar la pera, “el curandero” aprovecho para masajear mi vientre pasando su bazo sobre mi pequeña concha, cuando mamá entró con la pera en la mano, solo vío unas toallas sobre mis nalgas y nunca pudo ver de donde retiraba sus manos – era muy hábil – y con algunos movimientos de ida y vuelta con su larga manguera me hacía sentir el agua en distintos lugares, después con un movimiento parecido al anterior del termómetro me retiró todo y le pidió a mamá que limpiara todo de inmediato con el agua de jarra y una vez más solos me fruncí toda, mientras retiraba mi bombacha de entre mis piernas y las almohadas rozando su mano con mi pubis, dijo “niña retiene hasta que yo quiera o tendré que darte otra”, con una mano me apretaba mis dos nalgas para cerra el culo y con la otra me acariciaba mi cabeza.

Por supuesto después de eso me fuí al baño, y le dijo a mi mamá “lava bien el culo de tu niña con un asiento de manzanilla que tenía preparada y que no lo hiciese con el bidé”. Cuando regresé a mi cama envuelta en la tolla mientras comentaba a mamá que haríamos al día siguiente, dijo “niña ponte la bombacha no vallas a tomar un frío”, me indicó que me acostara y comenzó a darle en la boca unas buena compota de pera, y dijo a las 10 volveré para ver como vá todo, a esa hora sonó el teléfono de casa era “el curandero” que se diculpaba por no poder ir que tendría un retraso y que mi madre se ocupara de tomar la temperatura y de registrarla, cosa que hizo de inmediato….

Continuará día 2 …Un agradecimiento a mis padres y “al curandero” por parte de mi esposo

A mis 16 con una enfermera y papá presente

Como niña y criada a la antigua desde que recuerdo mi ano fue parte de la atención de mis padres, ya seá porque tenía fiebre el termómetro me lo introducían lentamente o bien por mis estreñimientos me colocaban supositorios, enemas de pera y hasta emana de jarra, lo que más recuerdo es una vez que mamá estaba hospitalizada y papá le comento que yo con mis 14 años – hija menor de padres muy grandes, y que no me dejaban salir con mis compañeras de cole y que aún jugaba en casa con mis sobrinas de 7 y 8 años y que recientemente me había desarrollado – estaba estreñida, entonces mi mamá le recomendó hacerme una enema, fue muy raro papá – que antes de niña me había bañado, puso alguna vez el termómetro y alguna enema de pera – no se animó y me llevo con una enfermera “amiga o amante” la cual siempre tuve mis sospechas porque me pidió que no se lo contara a mamá.

La enfermera una mujer linda, delgada y de vos dulce nos atendió en su casa, se puso unos guantes de latex algo distinto a lo que hacía mi mamá y le pidió a mi papá que me pusiera boca abajo en su regaso y me levantara la pollera, para ella bajarme la bombacha, en ese momento sentí los guantes sobre mis nalgas, le indicó a mi papá como abrirme mis nalgas para que no doliera “tu sabes que a este agujerito hay que lubricarlo y tratarlo con cuidado” – sus palabras eran muy dulces, algo muy diferente a cuando me lo hacía mi mamá junto a mi abuela que me llegó a pegar algunos chirlos para relajarme – comenzó a acariciar mi culo con el dedo aceitado y después introdujo algo muy largo más finito que lo que mamá tenía en casa y entonces me dijo “se una buena nena quédate quietita hasta que acabes la jarra”, por primera vez no me quejé ni tenía ganas de salir de esa situación, papá acariciaba mi cabello y ella me hacía masajes en la cola para que la manguera no saliera, después la sacó y cambío la cánula por una mas larga y ancha la metió lentamente, depues de un buen rato la saco tan suavemente que ni sentí ganas de ir al baño, así permanecí otro rato más y después ella misma me llevo hasta su baño, me dejó sola en el inodoro y después entró para lavarme con el bidé y dijo “recuerda siempre dejar correr agua y con el dedo limpiar, nunca con el chorro que te lastimará”, me ayudó a vestirme. Papá le dio un beso en la mejilla, una sonrisa y un muchas gracias por hacerlo tan cuidadosamente.
Fue nuestro gran secreto por siempre

Hasta la próxima …Un agradecimiento a mi padre y su amiga la enfermera

La chica del enema

Que tal, mi nombre va a ser Elio , por cuestion de privacidad. Quiero compratir lo que me paso con todos los lectores de este tipo de relatos, una cosa quiero aclarar, es totalmente veridico.

Era un viernes por la noche, tipo 22 hs, salia de la facultad de rendir un final, habia sido un dia pesimo para mi, dado que no tuve tiempo para repasar y para completar se me rompio el auto, paso por un cyber, a revisar mi correo y al lado de la maquina donde estaba sentado, se sienta una señortita muy sexy, de cara angelical, a la cual miro y ella responde con una sonrisa muy picara…yo segui en lo mi, pero la mirada se me hiba a su belleza, hice que hiba al baño y cuando pase por detras de ella, tome su direccion de msn, la agregue y me puse a charlar con ella, lo cual a ella le causo gracia y simpatia a la vez, de ahi nos fuimos a tomar un cafe y charlamos largo y tendido.

Yo con mis 23 años, asombrado de las cosas que escuchaba de esta niña, que ella nacio para el sexo, que era alguien totalmente descomunal, a lo cual entre mi pense, que puede hacer una nena de 17 años que no haya vivido yo con la vida que lleve desde chico….hasta que en un momento me dijo, a mi me copa tu onda y me recalentas, si queres vamos algun lado…no dude en arrancar para un mueble, entramos y ella empezo a desnudarme, yo estaba muy efusivo, entre despacio a desnudarla y no dejaba de asombrarme del hermoso cuerpo de esta niña, una cola impresionante…unas piernas mmmm…, nos entrelazamos en la cama y ella de repente se para y me dice, yo no soy igual a todas, a mi me gustan otras cosas, a lo que le pregunte, que cosas te gustan?, todo lo que tenga que ver con el sexo anal me enloquece, ella ya me habia contado algo en el café, bueno, de mi parte no hay problema, me encanta tu cola y muero por hacertela, y ella me responde, no entendiste, me gusta el sexo salvaje, quiero atarte…yo en ese momento rapido pense, me roba, pero la vi muy convencida de lo que decia, accedi, me dice, primero boca abajo, te voy hacer unos masajes….bueno.

Saca de la cartera unas sogas, me ata primero las manos y sigue con mis piernas, separandolas lo mas que pudo. Ahora si, comenzemos bombom me dice, entra a masajearme la espalda, lengua de por medio, continua por los cachetes de la cola, separandola y comienza a lamer mi ano, experiencia que ya habia vivido y muy placentera, entro a enloquecerme, a juguetear con su lebgua en mi cola, comenzo a tocarme con los dedos, a girar en circulos sobre el ano y de apoco introducirlos, te gusta bombom, si respondi como puede, me dice, y esto no es nada, se baja de la cama y va a la cartera, empieza a sacar cosas, no las podia ver bien por el angulo de giro que tenia, se acerca y me vuelve a separar la cola, me dice, ahora vas a sentir verdadero placer, entra a lubricarme el ano con vaselina o algo parecido y me pregunta, probaste alguna vez las enemas?….a lo que repondo, que? Estas loca, ni se te ocurra, ella entra a reirse, yo intento zafar lo que me fue imposible, ella comeineza a penetrarme algo como una goma en forma de circulo, la canula de la enema y comienza a mandar aire, lo cual mi organismo respondio con gases, ella se ponia mas loca, y a mi me entraba a gustar, ahora si, ahora le pongo agua y vas a sentir placer….vuelve a introducirme la enema y empizo a sentir como empieza a correr el agua en mis instestinos, situación placentera, de repente le digo, me hago encima, ella me reponde, hacete, me encanta bombom, saca la enema y me dice si queria ir al baño, siiiiiiiiiiiii fue mi actitud inmediata, fui, descargue todo, vuelvo a la pieza y me dice, esto continua…con que te salis ahora, me pregunta, te gusto, si la verdad que si, ok, date vuelta, hoy soy tu enfermera y quiero jugar con tu cola, me doy vuelta, pero ya libre de pies y manos, me dice, que bien dilatadito quedo tu culito, ahora vas a sentir placer, vi como se colocaba un cinturón, con un consolador, empieza a lubricar mi ano un poquito, y me dice, a ver ese culito bombom, cuando empeze a sentir la punta que entraba, ella sonriendo perversamente, comienza a moverse cada vez mas rapido, de golpe saca el consolador y empieza a meter su mano por completo en la cola, la saca y se la lame, la vuelve a introducir , ella riendose constantemente, yo gozando, por ahí me dice, bueno amor, ahora te toca a vos, haceme lo que vos quieras, le pregunte, puedo hacerte enemas?…………continuara….