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Los encantos de papi (Parte 8)

Al llegar a la boda, el grupo fue recibido por un encargado de valet, un joven negro, que no pudo quitar su vista de Anne, cuando le abrió la puerta trasera. Estela se dio cuenta, viendo por sobre el techo del auto y bajando antes que Mark le abriera. Cuando Anne pasó junto a ella, le dijo al oído “hasta el negro te quiere coger, sis. Pareces puta elegante”.

Anne la  miró con una sonrisa de triunfo. “Me encantaría coger con un negro, sis”, le dijo al pasar a su lado, dejando a Estela con una expresión de odio. La guerra estaba declarada.

Pasaron al elegante salón de eventos, donde fueron recibidos por las parejas anfitrionas, resaltando lo hermosa que se veía Anne, cuanto extrañaban a doña Emilia, lo bien que estaba don Tomás, y lamentaron que Raúl no los hubiera podido acompañar.  Los 4 fueron objeto de un trato extremadamente amable por parte de los agradecidos anfitriones de que los hubieran acompañado de tan lejos, aunque se notaba cierta distinción hacia Anne y su padre.

Los halagos estaban por doquier. Estela sentía furia cada vez que alguien le comentaba sobre la apuesta pareja de padre e hija. Anne sabía bien como se veía…y lo gozaba.

Estela, en su mesa con Mark, observaba notoriamente molesta ver lo galán que papi se comportaba con su hermana, como si la estuviera cortejando ni más ni menos.  Anne no soltaba el brazo de su padre mientras caminaban entre la gente.

La música, muy diferente a las estridentes bodas mexicanas, hizo que bailaran repetidamente y por largos períodos.

“Qué guapa se ve tu hermana y que bien se ve tu papá bailando con ella”, dijo Mark a Estela, haciéndola endurecer su expresión. Le dio un trago a su vino y se volteó hacia su esposo: “¿Se te hace, querido? Se me hace un poco pasadita de kilos”, agregó. “Como que se le nota la pancita y las llantitas con ese vestido que trae puesto”. Por mas que se esforzaba, Mark no notaba imperfección alguna en el cuerpo de su cuñada.

“¿Por qué no bailas tú también con él, amorcito?”, propuso Mark. “Hazte notar”.

“Mark, amorcito, yo creo que papi y Anne son amantes”, dijo Estela inclinándose hacia él y diciéndoselo muy cerca del oído, ignorando la propuesta de su esposo. “Tenemos que hacer algo al respecto, es nuestra obligación salvarlos, al menos a él”. El coraje reprimido la hizo hablar abiertamente con Mark sobre algo que él se olía de meses atrás, pero que no se atrevía a comentar.

Mark quedó en silencio, asintiendo con su cabeza. Por lo que su mujer comentaba, Mark pensaba que la relación entre Anne y Tomás era especial, demasiado especial, pero jamás se lo pensaba comentar a Estela. Sintió alivio que fuera ella quién sacó el tema.

Estela y Mark no perdieron detalle de papi y Anne mientras bailaban. “¡Ve nomas como se le restriega esta zorra!”, dijo ella, “¡no les importa que haya gente alrededor!”.

“Nos están observando mucho aquellos”, susurró Anne al oído de Tomás mientras bailaban, “y han estado cuchicheando entre ellos. Te puedo apostar que hablan de nosotros papi”.

“Si, me he dado cuenta”, contestó Tomás. “Deberían de ponerse a bailar, mejor. Procura no pegarme tanto tu cuerpo, amor. Como que se me pone dura cada vez que lo haces”, agregó.

“Para que veas lo que se siente”, dijo Anne sonriéndole, con deseos de besarlo, relamiendo discretamente sus labios.

Cuando se dirigían a la mesa, Estela y Mark pasaron a bailar, evadiéndolos, mientras comenzaban a servir la cena.

Fue inevitable que al fin se sentaran las dos parejas juntas a pesar de la incomodidad creada por Estela. Duraron aproximadamente diez minutos bailando. Anne y Tomás estaban cenando cuando regresaron a la mesa.

La situación se alivió un poco cuando la pareja anfitriona llegó a sentarse con ellos después de cenar y platicar largo y tendido, convenciendo al final a Estela que bailara con su padre.

La diferencia era palpable. Estela era más adecuada a la estatura de su padre, pero más difícil de maniobrarla, y con una expresión en su cara que denotaba disgusto por verse obligada a bailar con él. No hablaron mucho, pero veían como Mark y Anne conversaban en la mesa. Tomás notaba en la cara de su yerno el gusto por la exquisitez de Anne, aunque en realidad, él la veía desde otra perspectiva por lo que le dijo Estela: la amante de su suegro.

Viejo cabrón, que suertudo de estarse cogiendo a esta belleza, No importa que sea su hija. ¡Que hermosa está!, pensaba Mark al observarla mientras le hablaba. Por ella, yo también pecaba.

Solo falta que esta zorra seduzca a mi marido”, pensaba Estela al verlos conversar.

Ya para despedirse, los entrañables amigos recalcaron que Tomás estaba en su mejor momento y confesaron que esperaban verlo muy avejancado y se habían llevado la sorpresa de su vida, cosa que les había dado un gusto enorme. “Anne, bueno, ya sabemos que es una hermosura de niña que cuida muy bien de su padre y, además, ¡son unos excelentes bailarines!”, dijo Leah, la madre de Linda, la novia. Fue esto lo que detonó el coraje de Estela, al sentirse ignorada, aun habiendo bailado con él.

Se apartó del grupo y le pidió al valet que trajera el automóvil. Mark la alcanzó de inmediato. “Amor, comprendo tu frustración y preocupación, pero no puedes ser tan descortés”, le dijo, pero Estela lo ignoró.

Cuando llegaron Anne y Tomás, el mismo joven negro le abrió la puerta a Anne, sin quitarle la vista de las nalgas. Estela lo supuso con solo ver la cara del joven. Él sonrió y ella se enfureció aún más.

El trayecto de regreso al hotel pasó prácticamente en un incómodo silencio. Anne y su padre estaban exhaustos. Estela y Mark, serios y callados. Notó que su padre, quien según ella casi no tomaba alcohol, y Anne, habían bebido mucho, aunque nunca perdieron la compostura. Anne se mantuvo garbosa y elegante toda la noche, mientras su padre, al menos para Estela, se portó como si se tratara a veces de un novio caliente deseoso de cogérsela.

Llegaron al majestuoso hotel, entregaron el automóvil al valet, y se dirigieron a los elevadores. Anne y su papi los despidieron con un simple y frío “good night”. No hubo besito de buenas noches.

“No traigo calzón novio, y estoy que me chorreo”, dijo Anne a Tomás al cerrarse el elevador y comenzar a ascender.

“Mmhhh”, expresó Tomás, poniéndose inmediatamente detrás de ella y abrazándola, para a levantar el vestido por enfrente, hasta llegar a la empapada vagina de su hija, comenzando a frotarle el clítoris vigorosamente.

“¡Aaaah, ooohhh, ay novio! ¡me matas!”, susurró Anne. “Faltan algunos pisos, amor. Si sigues así, me tendrás que coger aquí mismo”, agregó sonriente.

No le importó mucho si alguien más pedía parada en algún piso próximo. Las nalgas de Anne, tibias y tersas, ya expuestas, lo aguardaban. Rápidamente sacó su erecto pene, dobló sus rodillas para bajar un poco y quedar a nivel, y se lo dejó ir por el culo, sin preámbulo ni delicadeza algunos.

“¡Ooohhh!, ¡amoooor!”, gimió ella tras el inesperado embate y al de sentirlo casi por completo dentro. “¡Nos van a pescar, novio, detente!”, dijo, pero sin hacer absolutamente nada, rodeando con ambas manos la porción del pene de su padre que tenía fuera del ano, “aparte vamos a dejar oloroso el elevador”, agregó, pero su caliente amante no contestó.

Llegó el ascensor a su piso. Anne se quiso separar, pero Tomás tiró de ella, ensartándola por completo de nuevo al abrirse la puerta. Sus corazones comenzaron a latir aceleradamente.  No había nadie esperando, para su fortuna.

Era imposible caminar cuando salieron del elevador con el pene completamente insertado en el ano de su novia por la diferencia de estaturas. Se lo sacó y lo reemplazó con su gigantesco dedo medio de inmediato, al tiempo que ella agarró el grueso y húmedo tronco con su mano, tirando de él.

“Novio, ¡me llevas ensartada al cuarto!”, dijo Anne jadeando, caminando con algo de dificultad, al  tratar de curvear su trasero hacia él. Tomás continuó caminando tras ella, una mano en su hombro y la otra abajo,  sin decir palabra alguna. Su vestido estaba detenido sobre el brazo de Tomás, dejándolo ver sus íntimos encantos al caminar.

“Mmhhh”, suspiró Anne, al aproximarse a la suite, “esta boquita se muere por envolver esta cosota”, dijo al acariciarle el pene cuando abrieron la puerta.

“Quiero ser tuya toda la noche… quien sabe cuándo volveremos a vivirla con tanto cuento de la amarga de Estela. Es capaz de muchas cosas”.

“¡Ups!” dijo Anne al entrar y ver la suite impecable. “¡Olvidé por completo tirar tu condón usado!  . ¡Ahora ya lo saben todo, novio!”, dijo, al tiempo que ambos soltaron la carcajada. “¡Qué asco! ¡Y luego las sábanas todas manchadas con tus mecos que se me salieron!”

“Ahora imagínate a los que recogieron el mantel en la junta”, le recordó Tomás. “Para eso son estos cuartos, preciosa. Quien sabe que tantas cosas más encuentren las mucamas. Los manteles ni las salas de juntas no, aclaro, ¿eh?”.

Tomás comenzó a llenar el jacuzzi mientras Anne lo observaba. “¿O sea que mi garañón peludo trae planes?”, preguntó melosamente Anne, mientras se abrazaban y comenzaba a despojarla de su elegante vestido, constatando que tampoco portaba sostén.

“¡Que hermosa estás Anne!”, dijo Tomás. “Nunca te había visto tan hermosa como esta noche”.

“Mm mm”, gimió Anne, cuando su padre comenzó a besar sus oídos y dejarla completamente desnuda. “¿Me pongo el negligé que me compraste, novio?”, pregunto sensualmente.

“¡Que lindas tetas tienes novia, idénticas a las de tu madre!”, alabó Tomás a su hija, al tiempo que se sentaba en la cama, quitándose la corbata. Anne acercó sus nalgas a la cara de su padre que comenzó a besarlas y acariciarlas apasionadamente.

“No. Estrénalo el próximo jueves, ¿sí? No aguanto las ganas de cogerte ahorita, princesa”, contestó.

Anne puso sus manos en sus muslos y arqueó su trasero hacia la cara de papi. Tomás abrió con ambas manos sus nalgas, exponiendo su rosado y brillante ano. Acercó su boca y lo besó, relamiendo su contorno e introduciéndole la lengua, haciendola gritar de placer.

“¡Ooohhh… novio!, ¡me encantó que me trajeras al cuarto ensartada y la culeada sorpresa que me diste en el elevador!”, dijo ella entre suspiros al sentir el aliento de su padre en el ano mientras lo penetraba.

Se retiró un poco e introdujo el grueso dedo medio de su mano derecha, haciendo que Anne se doblara aún más hacia él, metiéndolo y sacándolo con suavidad, luego dos, y luego tres, luego solo uno,  mientras que con sus otros dedos jugaba entre sus labios vaginales, apoyando su mejilla en una de las nalgas de su bella hija, sintiendo en ella su tersura.

Unos minutos después, reemplazó el dedo medio por el pulgar dentro y le comenzó a frotar con los otros cuatro la chorreante vulva. Quería verla de cerca tener un orgasmo, que escasos minutos después logró, en medio de gritos y jadeos de su prohibida novia.

Tomás cargó a Anne al jacuzzi, ya rebosante de caliente espuma. Ambos quedaron de pie, desnudos, besándose en medio de la tina en forma de corazón. El agua llegaba hasta la cintura de Anne.  Tomás se sentó dentro, y Anne sumergió su cabeza, arruinando el carísimo peinado y maquillaje, dándole a su padre la prometida mamada subacuática. Tras varios segundos, emergía y tomaba aire, volviendo a su erótica labor una y otra vez.

“¡Tu peinado, amor! ¡Tu maquillaje!”, dijo Tomás.

Tomás, con la cabeza hacia atrás, disfrutaba al máximo lo que su bella hija le hacía. Tardó un poco más en lo que sería la última noche. Salió del agua, agarro aire y se lanzó a la boca de Tomás, para besarlo con la familiar pasión.

Anne se puso de pie y giro su cuerpo. Replegó sus nalgas contra la cara de su padre y comenzó a bajar lentamente para quedar sentada en sus muslos.

“Por el culo amor, dámela solo por el culo. Sigue lo que comenzaste en el elevador, papacito!”.

“Lo del elevador fue parte de mi venganza por lo que aventaste en la junta, preciosa”, aclaró Tomás.

“Ya tuviste algunas venganzas, cabroncito, ¿te acuerdas? En mi casa, en el avión, en el carro… ¿Cuántas más, novio?, ¿cuántas más, pillín?”

Tomás batalló un poco para metérsela, pero lo logró tras unos segundos. El agua caliente había eliminado todo rastro de sus lubricantes naturales, aún recién penetrada. La empaló lenta y suavemente, mientras acariciaba sus labios vaginales, haciéndola estremecerse de placer y venirse de nuevo en escasos minutos.

Anne comenzó a subir y bajar sobre el tronco de su padre, haciendo chasquear el agua, hasta que pronto don Tomás anunció que no podía más.

“¡Hazlo papi! ¡Termina! ¡Lléname de ti! ¡Quiero sentir tu corazón palpitar dentro de mí!”, gritó Anne, al jalarla su padre por las caderas, abrazándola del estómago como bien sabía, penetrándola hasta lo más profundo que pudo, liberando por enésima vez su carga dentro, abundante, como si no hubiera eyaculado esa misma mañana, haciéndola vibrar con increíble placer.

Paró el temporizador y se quedaron quietos un buen rato, pegados. Anne se levantó, y sin inhibición alguna se dobló sobre la superficie del agua frente a Tomás, expulsando sobre ella el semen recién depositado, en medio de sonoros pedos, quien por primera vez pudo presenciar el acto.

Drenaron el agua, pero se sentados un rato más, ella sobre él. Tomás la abrazó por el estómago de nuevo y se levantaron, pero esta vez no la cargó en los brazos. Anne lo llevó a la cama tirando de su semi-erecto miembro, luego fue por toallas y se secó primero ella, luego a su padre. Se desplomaron, quedando profundamente dormidos, no sin que antes Anne le dijera a su padre “saqué todo para que podamos hacerlo de nuevo a media noche o cuando te despiertes, novio… o cuando quieras”.

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“Hay misa a las 8 en San Patricio”, fue el saludo de Estela cuando Tomás levantó el auricular a eso de las 6:30 de la mañana.

“Buenos días hija”, contestó don Tomás, contemplando la desnuda belleza de Anne a su lado.

“¿Qué?”, escuchó Anne decir a su padre después de un par de minutos. “¡Estás loca, hija! ¡Bien loca. ¡Nos vemos al rato!”, y colgó.

“¿Qué pasó?” preguntó intrigada Anne, pensando que Estela había tenido el atrevimiento de comentarle lo mismo que a ella. Se despabiló al instante.

Tomás se incorporó y se sentó sobre el colchón.

“¿Qué pasa papi?”, pregunto de nuevo Anne. “¡Te dijo de sus sospechas esta cabrona!”, supuso.

“No, nada por el estilo. Quiere que vayamos a misa a las 8 y lo mejor, que me vaya a Houston con ellos a pasar unos días y que me cheque su médico”, contestó Tomás notablemente alterado. “Que no puede ser que me vea tan bien y tonterías por el estilo”, agregó con tono de fastidio.

“¡Sabía que, de una manera u otra, esta cabrona trataría de arrancarte de mí!”, dijo Anne

“¿Vamos a desayunar con ellos?” preguntó Anne. “¡Me gustaría decirle unas cuantas verdades!”.

“No”, contestó Tomás. “Dice que no les da tiempo para comulgar, que después de misa vayamos a desayunar algo”, conteniendo su malestar.

“¿Cómo que comulgar? ¿Después de todo lo que me ha hecho y dicho va a comulgar? ¡Qué poca madre de esta hipócrita santurrona!”, dijo Anne. “¡No vamos a misa, y punto!”, agregó. ¡Es hora de mandarla a la verga!”.

“¡Anne!”, dijo Tomás, como cuando la regañaba de chica. “¡Tranquila, hija!”.

La cara de Anne se puso roja de coraje. Respiró hondo. “¡Tomaré el toro por los cuernos!”, dijo enfurecida, a pesar de los intentos de su padre de calmarla.

“¡Y tú te callas, Tomás!”, gritó Anne. Jamás lo había llamado por su nombre. Tomó el teléfono y marcó a la habitación de Estela.

Estela contestó. Anne la dejo que hablara primero, y luego lanzó su misil: ¡no cabrona, no vamos a ir a misa de 8! ¡Estamos de vacaciones! Iremos más tarde, dijo después de escucharla. “¡Cuando nos dé la gana, si es que vamos!”, fue lo último que escuchó Tomas a su hija decir antes de azotar el auricular.

Pasaron varios minutos. La respiración de Anne volvió a su ritmo normal. Tomás se sentó junto a ella y se besaron. Su pene comenzaba a pararse.  “¡Esa es mi novia! ¡Tuviste más huevos que yo, corazón!”, dijo, aplaudiéndole.

Anne giró y se montó sobre los muslos de Tomás, de cara a él, sintiendo de inmediato su total erección rozarle las nalgas. Anne se levantó un poco, y con una mano la llevó a su vulva, dejándose caer en ella, apretándola lo más que podía.

“¡Nadie te arrebatará de mí, ¿entiendes? ¿eh? ¿Te queda claro… Tomás?”, dijo Anne el momento que separaron sus bocas.

“¡Cógeme, cógeme como nunca de duro…! ¡Estoy dispuesta a todo por ti amor!”, decía Anne entre gemidos de placer.  Tomás solo respondía con sus besos y el fuerte abrazo, sabedor que estaba alterada por la amenaza de Estela de llevárselo con ella.

“¿Te gustaría verme con una pancita cargando a tu bebé? ¿eh?”, le decía al aumentar su ritmo y frotar más su cadera con la de él, sintiéndolo muy dentro de su vagina, conscientes que Tomás no tenía condón, pero debería.

Tomás seguía sin poder articular palabra ante el impetuoso ataque de Anne. No se detuvo al sentir a su hija alcanzar el orgasmo, liberando también su carga, con singular energía,  donde nunca debiera hacerlo tras las advertencias de su bella novia desde la primera noche.

Cuando se tranquilizaron tras el formidable coito, Tomás no podía ocultar su cara de preocupación. Fue una enfermiza locura. Anne continuaba apretando el pene de Tomás, contrayendo su vagina.

“¿Deveras estás fértil novia? ¿No me estas vacilando?”, preguntó Tomás.

“¡Muy fértil!, En la pura mitad de mi ciclo”, contestó ella. “De seguro me haz embarazado. Te amo. ¡Pudiera tener un bebé tuyo, mi amor! ¿Te imaginas? Se llamará Tomás si es niño o Emilia si es niña”, dijo, planeando calmadamente.

“¡Corre a echar todo novia y lávate!”, pidió Tomás. “¡No sé cómo fuimos tan tontos!”, agregó, pero la expresión de Anne lo calmó.

“Si me embarazaste, lo hiciste antenoche, novio”, dijo. “Sueño con tener un bebé tuyo, Tomás”.

“Lo que tanto platicamos, ¿te acuerdas? Seré madre de un hermano y tu tendrás un hijo que también será tu nieto. Cerraré con broche de oro.

“¡Me encantaría tener un bebé tuyo, novio! ¡Lo he estado pensando mucho!”, dijo emocionada.

“De cualquier forma no te hagas el loco, novio”, dijo Anne. “Antenoche sentí algunos brinquitos de tu verga en el jacuzzi y cuando me cargaste a la cama. Se te salieron algunos chorritos. Si no ocurrió ahí, será ahorita. Tú te diste cuenta y yo también, y no dijiste nada. No tiene que haber eyaculación completa, ¿sabes?”.

A Tomás no le quedó más remedio que aceptar la situación. Anne así lo quería y ya era parte de su plan. La primera noche tocó mucho el tema. “Tienes razón hermosa. Pero fue un accidente”, confesó Tomás, aceptando. “Si me brincó un par de veces”.

“Mm mm…, como unas cinco o seis, mas bien. Con eso basta”, precisó ella, “y por la flojera de no ponerte condón, cabrón”.

Se recostaron de nuevo, quedándose profundamente dormidos.

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El teléfono sonó de nuevo pasadas las 10 de la mañana. Tomás contestó. Estela los invitó al desayuno del hotel y aceptaron, muy a su pesar, bajar con ellos.  Anne y Tomás estaban muy seguros que, con haber mandado por un tubo a Estela con la misa, le quedaba muy claro que eran amantes. Pero el mejor mensaje era que no haría todo lo que le viniera en gana.

“Anne, invité a papi a que se fuera a pasar unos días con nosotros”, dijo Estela cuando les sirvieron el delicioso brunch.

“Papi me comentó”, contestó Anne. “¿Le preguntaste o nomas le dijiste?”, agregó.

“No, nomas le dije. Ya hicimos Mark y yo los arreglos con los vuelos. Tú te vas sola a México y papi con nosotros a Houston. Queremos que lo vea el Dr. Harris, nuestro doctor, y que le haga un chequeo a fondo ya que por lo visto tu nunca lo vas a hacer hermanita”, dijo en tono de reclamación. “Queremos también que platique con el padre Stephen”.

Don Tomás arrojó la servilleta al plato en señal de protesta. “¡Hijita, me siento muy bien! Si me buscan es claro que me van a hallar algo. Ya sabes cómo son de pillos los doctores. Con el pretexto que tengo la edad que tengo, verás todo lo que van a inventarme. Solo le tengo confianza a Luis. Es de mi edad, y sabe bien que nos pasa a los hombres, aparte es mi amigo personal”.

“No le cae bien a Estela el doctor Luis porque es divorciado”, intervino Anne.

Tomás hubiera querido decirle unas cuantas cosas a su hija menor ante tan patética excusa, pero se contuvo. Estela miró a Anne, quien solamente escogió sus hombros, gozando haberla desenmascarado.

“Dame el gusto papi, ¿sí?”, dijo Estela. “Además, verás a tus nietos y la pasaremos a todo dar, vas a ver. Sin peros, ¿eh?”.

La rutina en casa de Estela y Mark, en Texas, era sumamente monótona. Casi toda su vida giraba en torno a la religión y a los eventos de las iglesias.

“Además, cree que somos amantes tú y yo, papi”, dijo, interviniendo de nuevo.

Estela la miró con ojos de furia inaudita, al estarla desenmascarando. Anne simplemente la miró con una irónica sonrisa. “¿O no?”, le preguntó.

Mark intervino. “Estela, quizá no es momento. Tu padre no tiene ganas de ir”.  Estela lo volteó a ver con ojos que echaban lumbre para que se callara. La situación era muy tensa.

“Hasta te podemos presentar a unas viuditas o solteras de la parroquia”, dijo en fingido tono picarón. “Hay dos o tres damas de buen verse, como para ti que de seguro les vas a encantar cuando te conozcan”, dijo, mirando a Anne.

“Así, Anne podrá descansar un tiempo de… cuidarte”, dijo Estela, pausando a propósito.

Pero en realidad, Estela se regocijaba en sus pensamientos: “Quiero quitarte de encima a esta piruja y volverte al camino de la salvación. Sufre cabrona. Sé que te estoy partiendo con eso”.

Anne volteó a ver a su padre. “Tiene razón papi. Desde julio o agosto no ves a tus demás nietos y a lo mejor hasta novia te consigue”, dijo, al apretar su muslo y correr su mano sobre la verga por debajo de la mesa, sorprendiendo a Estela al escuchar el inesperado apoyo de su hermana. Pero Anne en realidad estaba enfurecida con ella y su invasiva actitud.

“Lo que en realidad quiere Estela, papi, es separarnos porque estamos cometiendo adulterio e incesto. No es que le importe mucho tu salud. Se le metió en la cabeza que somos amantes y no me cree absolutamente nada”, intervino de nuevo Anne.

Si se lo iba a llevar, al menos que supiera cual era la causa real, de su boca, frente a ella. Ya era tiempo de detenerla y no seguirle sus astutas jugadas. Esa mañana fue la primera vez que Anne se le impuso al no ir a la iglesia con ellos. Sabía que podía quitarle a su padre la preocupación de acompañarlos a Houston también.

Cuando terminaron de almorzar, les quedaban algunas horas para estar en el aeropuerto.

El posible embarazo de Anne pasó también por sus mentes muchas veces.

“Váyanse adelantando papi”, dijo inesperadamente Anne. “Estela y yo nos quedaremos a platicar un momentito sobre tus cosas”.

Estela no pudo disimular su asombro. Esperaba que Anne asimilara el cambio sin chistar y su reacción de último momento la puso algo nerviosa, sobre todo al pedir quedarse a solas con ella. No estaba preparada para lo que seguramente sería un fuerte encontronazo.

Cuando Mark y don Tomás se fueron, Anne pidió un par de cafés cuando la mesera terminó de limpiar.

“Bueno”, comenzó Anne cuando sus parejas se habían retirado, “¿qué chingados te estás creyendo Estela?”

Anne estaba dispuesta a atacar con todo a su hermana por su atrevimiento. “Papi se molestó mucho por tu osadía… ¿Qué te pasa?”, preguntó.

Estela tomo un sorbo a su café, miró hacia abajo, y luego fijamente a su hermana. Su furia confirmaba sus sospechas.

“Estas haciendo algo más que cuidar a papi Anne, bien lo sabes.  Es un sacrilegio y la ley tiene un nombre para eso: se llama incesto. Y no me salgas con que soy una grosera. Eres una impura, zorra, pecadora. Nada que digas o hagas me hará cambiar de parecer. Nos pasamos toda la noche orando por ustedes Mark y yo. El como hombre me dio sus puntos de vista, y yo como mujer saqué mis conclusiones. Tú y papi son amantes. Eso está terriblemente mal. ¿No piensas en Raúl y tus hijos? ¿En mami?”, concluyó señalando con asombrosa certeza.

“¿Cómo te consta, querida?”, preguntó Anne. “¿Acaso nos viste hacer algo? ¿Te contó alguien? ¿Papi?”. Su nerviosismo era notorio.

“Al menos papi ya sabe cuáles son tus verdaderas intenciones”, continuó. “Ya te expuse ante él”.

Estela sonrió, y volteó hacia un lado. “¡Te tengo, desgraciada!”, pensó deleitada.

“Anoche que llegamos, y no quiero que te enojes hermana”, comenzó a relatar Estela, “Mark y yo tuvimos una pequeña discusión porque me reclamó mi actitud en la boda, y le tuve que comentar porqué andaba así”.

“Concluimos que tú y papi están teniendo una relación incestuosa. No te queda más remedio que aceptarlo Anne. No sé cómo pudo haber pasado, en que estaban pensando, pero tienes un grave problema. Además del pecado de infidelidad es un gravísimo problema social y hasta legal”, recalcó Estela.

“Y es por eso que lo salvaré de ti. Se irá un tiempo con nosotros, lo volveremos al camino de la salvación y Dios se apiadará de su alma y sus pecados. Es mi obligación como hija rescatarlo de las garras del deseo enfermizo que sientes por él. Papi jamás hubiera sido el primero. Estoy segura que tú lo sedujiste. Siempre fuiste así. Recuerdo cómo te manoseaban tus novios, incluso frente a mí”, dijo Estela con absoluta seguridad en sus palabras.

“Tenías fama de caliente y de que te gustaba que te metieran mano, y de seguro otra cosa también, sis. Yo trataba siempre de defenderte, hasta que lo vi con mis propios ojos. Parece que no se te quitó la maña, ¿verdad?”, abundó Estela.

Anne miró hacia un lado, sin mover su cabeza, y respiró hondo. “Cuéntame”, dijo Estela. “Te servirá de ensayo para tu confesión y arrepentimiento”.

“¡Que morbosa eres! Te ha de calentar el solo pensarlo, ¿verdad? Dime Estela, ¿te masturbas mucho? Estás enferma”, contestó Anne con la mirada en su taza de café. “Ahora hasta confesora me saliste. ¡Qué pendeja estás!”

Anne volvió a mirarla a los ojos. “No hermana, no te daré detalles de algo ficticio, algo que te tiene obsesionada solo porque papi está quizá en su mejor momento y se siente súper bien conmigo, con nosotros. Deberías de agradecérmelo en lugar de andar elucubrando tonterías”.

“Papi está unido a mí”, dijo Anne. “Tu hiciste tu vida aparte hace muchos años. ¿Crees que con llevártelo un tiempo va a olvidarse de nosotros?”.

“Unido a tu cola será, querida”, dijo Estela en tono sarcástico. Anne ignoró su comentario y prosiguió.

“Papi ya sabe que planeas hacer. Se lo dije frente a ti y tu marido. Ojalá te mande a la chingada con tus doctores y sacerdotes y viuditas”, continuó. “Ya se lo había comentado desde antenoche, y nomas nos reímos”.

“Seguramente no fueron a misa para coger, ¿verdad?”, dijo Estela, ignorando sus palabras. “¿No tienes miedo que te embarace, Anne? papi todavía puede y tú también, querida”.

Anne pensó si su hermana habría puesto una cámara o algún micrófono oculto. Era asombrosa la forma en que intuía todo. Lo último que dijo le dio escalofríos.

Estela apartó el café e hizo el movimiento para levantarse. Anne la detuvo y la jaló del brazo, claramente fastidiada por las palabras de Anne.

“Nomás quiero que sepas que lo has descarrilado y has dado a la chingada con lo bien que estaba. Búscale una doña santurrona como tú, pero te aclaro que papi no es así ni es lo que quiere”.

Estela se puso de pie para retirarse y quitó la mano de Anne. Sus últimas palabras la hicieron sentirse aún más segura. Hasta quizá celosa.

“Y de mí, piensa lo que quieras, no me importa. Pero ¡ay de ti si lo echas a perder con tus idioteces!”, alcanzó a decirle.

“¡Sé bien lo que eres y lo que has sido siempre!”, repitió Estela.

Anne hubiera querido gritarle o tirarle con algo, pero había mucha gente. Se quedó sentada, furiosa. Terminó su café y se dirigió a la habitación.

Sonó el teléfono casi una hora después, cuando Anne y Tomás descansaban tras empacar sus cosas, tirados en la cama y abrazados, aguardando el momento de partir, en completo silencio. Anne tomó el auricular.

“¡Listo chicos! Vámonos pa’l rancho!”, escucho a Estela decir con un repugnante tono de alegría, como si nada hubiera pasado hacía unos momentos. Anne no dijo ni media palabra. Simplemente colgó.

“Estate preparado papi. Estela va con todo. Ten uno de tus discursos listo para neutralizarla. Le queda muy claro que tú y yo somos amantes”, advirtió Anne a su padre al ponerse de pie. “Yo me haré cargo de tus compromisos allá, no te preocupes. Te tendré al tanto de todo”, le aseguró.

“No te preocupes hija”, contestó Tomás. “Sabré cómo manejar la situación, si algo se presenta. Además, eso que me dijiste frente a ellos estuvo maravilloso”.

“Puedo detener esto, si me lo permites”, dijo calmadamente Anne, “tal y como lo hice hace un rato”.

“No hija”, dijo Tomás. “Ya sería demasiado”.

“¿Quieres que te la mame por última vez, novio?”, dijo Anne.

“No creo que se me pare”, contestó Tomás.

Anne guardó unos segundos de silencio, no muy segura de decir lo que tenía pensado.

“¿Qué tal si te la coges, novio? Por mí no habría problema alguno. Le urge que la destapen. Así sería yo la primera en igualdad de circunstancias”, propuso. “Es en serio”, continuó Anne.

“Ella jura que tú y yo somos amantes, pero no lo puede probar. Mark también piensa igual, ya lo habló con él”.

Tomás pensó unos instantes la propuesta de su hija mayor.

“Estas bien loca hija. Eso sería imposible”, contestó, sin pensarlo. “Además estás embarazada de mí, ¿qué no? Eso sería infidelidad”. Ambos se rieron y salieron de la suite.

“Cuando regreses, sabré si estoy embarazada”, dijo Anne, mientras caminaban hacia el elevador.

“¿Cómo lo sabrás si es mío? Dices que cogerás como loca con tu marido para evitar sospechas”, dijo Tomás, cuando bajaban al lobby.

“Me tiene que bajar en unos 10 días más. Si no me baja, me haré la prueba para confirmarlo y entonces comenzaré a coger con Raúl como loca, todos los días. Ya lo tengo planeado”, precisó Anne.

“¡Que culeadón me diste aquí anoche, novio!”, continuó, antes de abrirse las puertas del elevador y unir sus bocas por última vez en quien sabe cuanto tiempo.. Estela y Mark los esperaban en el lobby. Tomás pagó la cuenta y se dirigieron al aeropuerto. Regresaron el automóvil y se dirigieron a salidas internacionales.

Anne abordó el avión primero. Se despidió del resto del grupo con un beso en la mejilla a cada quien, y un abrazo a papi, con un nudo en la garganta. Fue difícil. El vuelo a Houston salía una hora más tarde. La seriedad de Tomás era notoria, casi depresiva. El hombrón alegre y movido de ayer se esfumó.

“Sé que estas muy hecho a Anne y su familia papi, pero nosotros cuidaremos tan bien de ti, que no querrás devolverte con ellos, vas a ver”, le dijo Estela con alegre tono de voz a modo de competencia, mientras caminaban a su sala de espera.

“Vaya que estoy hecho a ella, por ella”, pensaba Tomás al oír las huecas palabras de Estela.

“Te compraremos todo lo que necesites y tendrás un cuarto para ti solo, con tu baño. No dejaremos que los chicos te molesten”, le aseguró Estela, mientras Mark asentía con su cabeza.

Tomás se sintió acorralado, sin escapatoria. Ya no estaba Anne para salvarlo y aunque estuviera, no había mucho que pudiera hacer.

El viaje a Nueva York fue el parte aguas de su ardiente relación. La semilla estaba sembrada. No sabían con precisión cuando se volverían a ver para continuar lo suyo, pero con seguridad lo harían.

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Anne no menstruó. Estaba embarazada de su propio padre. Según lo planeó, comenzó a tener relaciones con su esposo tras comunicarle su deseo de tener otro bebé. Nacería a principios de noviembre y se llamaría Tomás si fuese hombrecito, o Emilia si fuese mujercita. Ya tendría ella 40 años, Anne lo gozaba en su corazón. Cuando regresara su padre le daría la sorpresa.

FIN

La Gallina Huevos de Oro

Quien no recuerda la historia de la Gallina huevos de oro… apodo que caracteriza a mi mujer una señora de 37 años de edad ¿Por qué?

Comenzare por describirme Mi nombre es Joaquín soy un hombre de 41 años alto 1.85 peso 88 Kg. pero debido al ejercicio constante que hago (me gusta el físico culturismo) todo lo he logrado convertir en músculo y si no es todo al menos la mayor parte si, soy licenciado en derecho y respecto a mi profesión se puede decir que me ha ido bastante bien tengo un despacho grande y muchos clientes.

Mi mujer era una mujer guapa se podría decir, en su adolescencia mi esposa solía tener un cuerpo delicioso, su trasero, piernas y busto eran una maravilla, desde nuestro noviazgo hasta principios de nuestro matrimonio solía cogerla a todas horas del día pero todo cambio. Con el tiempo por cuestiones de la naturaleza nunca pudo darme un hijo pero en cambio me dio 6 hijas a las que llamamos: Natalia, Cecilia, Mayren, Jimena, Laura y Carolina me las dio de todos los colores y sabores 2 rubias, 2 blancas una morena y una pelirrojita a todas mis hijas las tuvo una tras otra por lo que se llevan la mínima diferencia de edades la mayor tiene 24 y la menor 18.

Mi esposa con la excusa de haber tenido tantas hijas descuido su cuerpo de una manera horrorosa convirtiéndose en una cerda (alrededor de 115 kg por 1.69 mts de estatura) rubia y casi siempre sin arreglarse, su carácter cambio volviéndose amargado y a la hora de tener sexo por las noches el solo pensar en como temblaban sus carnes hacía que mi erección disminuyera a la velocidad de la luz.

Por otra parte mis hijas que estaban en su adolescencia eran unas diosas del olimpo comparadas con su horrorosa madre. El vivir con esas bellezas y la falta de sexo provocaban en mi erecciones al por mayor todos los días incluso al levantarme por la mañana llegar a la cocina y toparme con uno de esos bombones con babydoll (como solían dormir mis hijas) me dejaba a mil pero siempre mi mente había podido más que mi verga y me repetía a mi mismo: son tus hijas, son tus hijas.

Mi hija Natalia tiene 24 es una morena guapa que heredo de su padre la estatura mide 1.71 mts (para ser mujer es bastante alta) tiene unas piernas encantadoras firmes y largas, tan largas que podría pasarme toda la noche recorriendo y disfrutando de esos encantos que terminan con un culo redondo que arrebata miradas al ir caminando por la calle y un poco mas arriba un par de melones que son dignos de ser devorados por cualquier hombre al que le gusta admirar la belleza de la mujer, viste encantadora por lo general blusas con escote acompañadas de minifaldas.

Aquí les dejo una foto de mi hija mayor Natalia para que la conozcan y vean que pedazo de hembra es:

Por ser la mayor quiso estudiar igual que su padre derecho.

Ya casi finalizada su carrera me pidió que la aceptara en mi despacho para ir aprendiendo práctica y yo encantado le dije que le enseñaría todo lo que se (y vaya que tenía ganas de enseñarle cosas).

En fin desde el primer día que asistió a mi despacho lo hacía en minifalda como ella suele vestir y yo encantado sin el peligro que representaba mi esposa solía darme rienda suelta viendo como iba y venía de un lado a otro por todo el despacho con esas apetitosas nalgas que me estaban matando de placer yo por mi parte no salía del baño en cuanto podía me iba y me la jalaba bajando un poco mi calentura pensando en lo ricas que estaban sus nalgas y lo sabroso que debía ser chuparle los senos a mi adorable hija.

El horario de trabajo era de 8 a.m. a 3 p.m. para mi hija debido que estudiaba en las tardes pero una vez que había concluido sus estudios le propuse que trabajara tiempo completo para mí de 8 a.m. a 8 o 9 p.m. de lunes a viernes y de vez en cuando en sábados y domingos me acompañara a mis viajes de “negocios”, a cambio de esto recibiría una fuerte suma de dinero por lo que al decirle sin más ni menos me dijo:

Natalia: si papi por supuesto que si aparte de recibir dinero creo que aprenderé machismo contigo

Después de decir esto quedo algo pensativa y me dijo:

Natalia: Hmmmm pero…

Joaquín: pero que hija

Natalia: Y Julián…?¿?

Julián era un mocoso estupido que mi hija había conocido y llevaba ya 2 años 3 meses de noviazgo con el se decía que ya olía a boda y a mi me molestaba escuchar eso que todo lo contrario a mi esposa le daba mucha alegría

Joaquín: Mira Naty hay veces en que debemos tomar las decisiones que más nos convengan y si es necesario dejar a Julián por pensar más en un futuro que promete pues…

Natalia hizo una mueca con su boquita pero sin mas me dijo:

Natalia: Esta bien papi tienes razón le pediré que no nos veamos más ya habrá mas hombres…

Me llene de satisfacción y me dije a mi mismo: Por supuesto que habemos mas hombres mi niña adorada.

Esa misma tarde Natalia quedo en reunirse con Julián en nuestra casa y le dije que yo llegaría hasta las 9 de la noche y su madre y sus hermanas andarían con los abuelos toda la tarde por lo que platicara con el con toda tranquilidad.

El tipo nunca me cayo bien siempre pensé que era un idiota por lo que me moría de ganas de ver como lo mandaba a la goma. Sin decirle nada a mi hija la mande a dejar unos papeles al centro de la ciudad mientras yo por mi parte llegue a la casa mucho mas temprano de lo habitual encontrándome que estaba solo y siendo apenas las 2 de la tarde instale una cámara de video en la sala escondiéndola entre los muebles dejándola en record y regrese de inmediato al despacho alrededor de las 3:30 ahí media hora mas tarde llego mi hija quien de inmediato se despidió de mi diciéndome que había citado a Julián a las 5 en casa y se marcho.

Llegaron las 5 de la tarde y me moría de ganas de saber que era lo que pasaba entre mi hija y ese estupido y así se fue el tiempo lentamente hasta dar las 8 de la noche que fue cuando me dirigí a casa manejando con la mayor calma del mundo llegue alrededor de las 8:30 y todo estaba en silencio recorrí la casa y no encontré nada me dirigí al cuarto de Natalia y ahí estaba mi princesa durmiendo aun con su mini vestida y estaba boca abajo me acerque a ella y la moví diciendo: Natalia despierta amor ya llegue como te fue con Julián .

No obtuve respuesta de ella solo note como una lagrima rodaba por su mejilla aun fresca, me levante y salí de cuarto fui a la sala y tome la videocámara dirigiéndome a mi estudio con la intención de ver por mi mismo que era lo que había sucedido, cerré con llave y regrese toda la cinta hasta el inicio dándole play.

Los primeros minutos transcurrían sin movimiento alguno ya que la casa estaba sola pero luego aparecía mi hija se veía como iba y venia por toda la sala como buscando algo en eso salio de la escena y al regresar traía consigo una fotografía que por lo lejos que estaba situada la cámara y la toma que me ofrecía era lógico yo no lograrías ver quien o quienes estaban en ella en eso comenzó a hablar muy despacio naty como dirigiéndose a la foto en eso vino a mi mente: de seguro es de ese idiota y esta preparándose para decírselo como si fuera tan difícil mandar a un tipo de esa especie a volar.

Mi hija se levanto y comenzó a caminar sin dejar la fotografía y sin dejar de dirigirle palabras en eso acercándose a donde estaba la cámara sin notar la presencia de esta suspiro y dijo:

Natalia: Si tan solo supieras que me vuelvo loca por ti y que te deseo con todas mis fuerzas, que desde hace mucho quiero que seas mi hombre y porque no soñar con que fueras mi marido y unidos formáramos una familia… te amo tanto!

Quien era el de la fotografía? Fue lo primero que pensé ese no puede ser Julián, después de esto sonó el timbre y mi hija fue a abrir la puerta al regresar entro en escena tomada de la mano de Julián el cual venía haciéndole suplicas de que no lo dejara de hecho esto fue lo que siguió en los 30 minutos siguientes aproximadamente por lo que no tuve otra que hacer mas que poner forward… Treinta minutos después se veía como su novio o más bien dicho su ex novio le decía:

Julián: Esta bien eres libre Natalia pero por favor deja hacerte el amor una última vez… anda por los viejos tiempos.

Natalia: Hmmm esta bien pero no quiero que me busques mas..

Julián: Te lo prometo

Seguido de esto dio comienzo el espectáculo que en primera instancia me dejó consternado y a la vez realmente excitado:

Julián estaba sentado de frente en uno de los sillones Natalia que estaba sentada junto a él comenzó a desabrochar su pantalón bajando su bragueta para así dejar al aire una pija que debía medir unos 8 cm. semi erecta , rápidamente mi hija ya tenia su mano aferrada a la polla que salía por el cierre del pantalón del novio (ex novio perdón jeje), masturbándola salvajemente al mismo ritmo que su manita subía y bajaba sobre la polla de unos 13 cm ahora si completamente erecta, si bien era una polla pequeña en comparación a la mía (22 cm. y realmente gorda) tenía unos huevos grandes los cuales eran sobados por la otra mano de mi hija al poco rato ya mi hija le estaba dando una chupada de verga exquisita por lo que hasta se podían oír los gemido del patán ese acompañado del ruido que hacía mi hija naty con su boquita al subir y bajar de esa verga no podía mas así que en poco minutos ya tenía mi verga de fuera y me la estaba chaqueteando, era fácil darse cuenta que mi hija ya tenían rato en la faena pues esa forma de chupar la verga no era de una novata se veia que le encantaba mamar pito y era una de sus especialidades, ella tenía la blusa recogida por debajo de esas tremendas tetas que se movían frenéticamente dando paso a que Julián se las amasara con las 2 manos diciéndole:

Julián: Naty que ricas tetas tienes amor como voy a extrañarlas hmmm como la chupas cabrona si tu padre viera lo zorra que es su hija segurísimo que te corría de su oficina pero no sin antes darte unos buenos azotes en tus nalgas sabrosas.

Dicho esto naty comenzó a succionar el miembro de Julián de una manera fenomenal subía y bajaba rápidamente como queriendo que le llegara mas adentro aun cuando ya tenia los 13 cm. por completo adentro de su boquita

Julián: Menuda zorra estas echa!! Nunca antes me la habías chupado de esta forma hmmmm aaaa puta puta estas echa una puta aaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh

Diciendo esto Julián descargo toda su leche en el interior de la boca de Naty que po cierto no dejo que goteara ni una sola gota de leche

Julián: wow eres sorprendente lastima que no me hayas dejado nunca perforarte el culo

Natalia: Ni lo sueñes sabes que el culito para mi es sagrado y mucho menos ahora que hemos terminado voy a permitir que me lo desflores…

Diciendo esto y ya con la verga erguida de nuevo Julián la puso a 4 patas en el sillon y sin decir mas le hundio la verga en su cuevita vaginal

Natalia: AAAAHhhhh que rico sigue asi dame duro no pares

Julián: Sigues igual de apretadita que la primera vez nunca se te va quitar que rico aaah

Mas de media hora de sexo fuerte en nuestra sala y yo como espectador a través de la cámara observando a la puta de mi hija que es un viejonon coger como la mas puta de las rameras…

No podía soportar mas y sin decir agua va ni viene lance 5 chorros poderosos de leche a la pequeña pantalla de la videocámara y me eche a descansar mientras oía aun los gemidos de mi hija en el filme casero que acababa de adquirir…

Me quede dormido a los 20 minutos escuche que alguien llamaba a la puerta de mi estudio guarde todo y abrí la puerta y ahí estaba la mujer que robaba mis sueños, la que me hacia sentirme joven de nuevo, la que mas deseaba en esta vida, ahí estaba parada frente a mi con un baby doll muy sexy color blanco ahí estaba mi hija Natalia de 23 años y yo con la verga erecta de solo mirarla tratando de disimular mi erección la hice pasar y sentarse en un sofá cama que tengo dentro.

Joaquín: Y bien amor como te fue con tu pareja

Natalia: Prefiero no hablar de eso pa

Joaquín: como tu digas naty

Natalia: Gracias papito por ser tan comprensivo y lindo conmigo

Joaquín: para eso soy tu padre hija para brindarte amor y comprensión toda la vida

Mi hija se acerco a mí y me dio un beso en la mejilla sonriéndome y sentándose en mis piernas

Natalia: Hablo mama pa y dijo que mis hermanas y ella se pasarían la noche en casa de mis abuelos y me encargo que te cuidara y te atendiera en todo lo que se te ofrezca…

Joaquín: en todo naty?

Natalia: si papi en todo por esta noche yo seré la mujer de esta casa

No podía resistirme la tenía tan cerca su cara, sus tetas, su culo sus labios que me moría de ganas de cojerla…

Joaquín: Tu puedes empezar a ser la mujer de esta casa cuando tu así lo decidas mi vida

Naty esbozo una sonrisa y me regalo un tierno pero largo beso muy cerca de los labios de nuevo me miro con su sonrisa coqueta y me abrazo pegandome sus tetas a mi cuerpo de una manera deliciosa

Joaquín: Bueno naty linda es hora de dormir

Natalia: esta bien papá te amo

Diciendo esto me dio otro beso en la mejilla y se retiro a su cuarto dejándome horriblemente excitado por la noche desquite mi excitación viniéndome un sin fin de beses con el video casero de mi hija naty a la cual llevo días intentando conseguir la forma mas correcta de hacerla mía y creo ya haber encontrado la forma de cojermela de una buena vez por todas para no vivir con estas ganas que me están volviendo loco , felizmente loco…

Al día siguiente me levante tarde pues era sábado aun así no era mi costumbre pero con todas las corridas que había tenido la noche anterior viendo el video de mi hija era de esperarse que yo que ya no soy un quinceañero quedara agotado. La casa estaba en silencio por lo que supuse que no había nadie, pero en eso escuche un grito de: Ya vineee! Esa voz era inconfundible y me dije a mi mismo: ya llego la marrana de mi esposa, en fin sin más remedio me levante y me dispuse a empezar mi día. Volvió a llegar el comienzo de semana y seguía igual mi hija como siempre riquísima y yo excitadísimo pero ahora si no tenía la desfachatez de meterme el baño a jalármela cada vez que mi hija pasaba frente a mi moviendo su suculento culito o me daba un abrazo pegándome sus tetas, nooo ahora si que no me decía a mi mismo: tengo que aguantar.

Mi intención o más bien mi reto se había convertido en que no me masturbaría ni tendría relaciones con nadie hasta que mi hija dejara de ser simplemente mi hija y se convirtiera en mi amante, si no lo lograba dejaría para siempre el “sexo” lo quitaría de mi vida, la verdad podría estarme volviendo un loco pero si no tenía ese pedazo de mujer que despertaba en mi sentimientos jamás experimentados que caso tenía el sexo la verdad ya no podía mas y para mi esa era la forma mas correcta de obligarme a no cometer ni un solo error a la hora de realizar mi plan de conquista.

Mi esposa y mis hijas salían de vacaciones en pocos días y me pedían que las llevara de paseo yo la verdad no tenía ganas de vacaciones yo solo tenía ganas de una cosa, de mi hija Natalia que era una obsesión para mi, pero para tenerla debía quitar “obstáculos” y el mayor de ellos era mi esposa, la conozco a la perfección y se que es una mujer a la que le gusta el dinero y la buena vida así que le sugerí que porque no ella y mis 5 hijas se iban de viaje por un mes a donde sus padres y ella suelen llamar ciudad natal, que no es mas que un rancho en medio de la nada, un lugar llamado perlas negras ubicado en la ciudad de San Luís Potosí , de mala gana mi esposa repuso que porque no iba yo y Natalia también, y yo me excuse diciendo que tenía mucho trabajo por hacer y la niña me era indispensable para ello(y vaya que lo era), para no discutir más le propuse que se llevara mi camioneta y me dejara el auto así como las tarjetas de crédito por si querían ir a la ciudad uno de esos días. Diciendo esto sus ojos ambiciosos se agrandaron y sin más quejas acepto gustosa quedando que en cuanto salieran las niñas se marcharía con ellas.

Llegó el día esperado y como habíamos quedado mi esposa sumamente contenta se despertó temprano preparo su equipaje y se dispuse a partir por otra parte mis hijas partieron de mala gana pues sabían que aquel lugar no era mas que un rancho que no tenía nada fuera de lo normal, es decir ninguna distracción para jovencitas de sus edad y si sumado a esto 2 de mis hijas Cecilia de 23 y Jimena de 20 dejaban a sus novios a cambio de esto pues era un castigo enorme para ellas, todas iban enojadas con excepción de Mayren mi hija de 21 años a la que le encantaba visitar el rancho y tenía una relación muy afectuosa con su abuelo Humberto, padre de mi esposa. Bueno el chiste es que se marcharon y me dejaron el camino libre al fin para comenzar con mi conquista.

Ese día fuimos a trabajar como de costumbre mi hija y yo de aquí la invite a comer a lo cual accedió de buena gana, fuimos a uno de los lugares mas finos de la ciudad y no me cansaba de admirar la belleza que tenía alado, mi hijita vestida con su faldita azul fuerte con tacones que la hacían ver mas alta de lo que ya era y que dejaba ver sus muslos morenos muy bien torneados arriba una blusa color rosa de tirantes que dejaban al descubierto parte de su espalda y su pecho por donde se asomaban sus dos montañas, realmente se veía preciosa.

Todos los hombre me veían con envidia ya que pensaban que éramos amantes, y a mi hija se la comían con la mirada no dudo que haya hecho que más de uno tuviera una erección al verla pasar por su lado, lejos de causarme molestia esto me excitaba aún mas sabía que podía llegar a tener como amante a una mujer realmente deseada por muchos hombres, y si no yo estaba dispuesto a morir en el intento.

Ya en la comida ordenamos algo de vino, y mi idea de emborrachar a mi hija rápidamente se vino a mi mente, le propuse que no fuéramos a trabajar por la tarde y nos quedáramos a beber y disfrutar del ambiente que tenía ese lindo restaurante al fin y al cabo ya habíamos terminado con el trabajo pendiente, ella no se negó y así estuvimos toda la tarde platicando y bebiendo. Conforme caía la tarde mi hija iba poniéndose mas “alegre” con las copas y yo no paraba de brindar por su belleza, por lo exitosa que llegaría a ser algún día y por cualquier cosa la verdad yo solo quería ver más borracha a mi hija cada vez. Por supuesto que yo no tenía pensado emborracharme con ella por lo que lo que a mi me duraba una copa ella ya tenía encima 3, eso parecía no importarle y yo alegaba que tenía que manejar que no podía darme el lujo de emborracharme pues era el conductor designado (jaja).

Cuando logre que mi hija estuviera por completo perdida en el vino, me dije a mi mismo: es el momento. Ordene la cuenta y pague de inmediato, el ballet parking trajo el auto y nos fuimos a casa. Al llegar metí el auto y baje a mi hija prácticamente alzada en mis brazos mientras ella reía de todo, nos metimos a la sala y ahí puse algo de música a lo que mi hija pidió que bailáramos y así lo hice comenzamos a bailar pegados las baladas la verdad mi hija ya en ratos cerraba los ojos y se dejaba llevar por mis movimientos, mis manos estaban situadas en su cintura y poco a poco mis dedos bajando llegando a tocar el inicio de su redondo culito, así como la tenía pegada a mi sintiendo sus curvas de mujer con mis manos le pegaba a la parte de su conejito mi verga que para ese entonces ya estaba semi erecta y ella solo emitía un ligero gemidito: aaaahhh no podía más al fin la tenía como la quise desde la primera vez a mi merced no lo podía creer había sido más fácil de lo que había imaginado.

Seguimos bailando por un rato y de pronto se quedo dormida en mis brazos, como pude la lleve a su cuarto recorrí las sabanas de su cama y la deje caer en ella, al hacer esto sus muslos quedaron descubiertos pues su falda se había subido dejándome ver el principio de su conejito cubierto solo por su calzoncito blanco no pude más y como un demente me lance a besar sus muslos morenos, los besaba como loco arrebatando gemiditos de mi hijita que estaba completamente borracha en la cama, retire su faldita y la deje en calzoncito se veía hermosa y sin mas comencé a lamer su conchita por arriba del calzón mientras con una mano me bajaba los pantalones y mis bóxer para dejar mi verga erecta al descubierto, la tenía a mil como nunca antes la había visto completamente parada exigiendo penetrar la cuevita de mi hija Natalia de inmediato, comencé a bajar el calzoncito de mi niña poco a poco comenzando a ver el tierno conejito que tenía totalmente depilado, en eso estaba cuando a mi mente se vino todas las imágenes de mi hijita cuando era pequeña los momentos alegres y los tristes y un remordimiento me recorrió tanto que solté a mi hija que tenía los calzones a medio bajar y de un empujón la hice dar media vuelta quedando casi boca abajo sin voltear a verla me levante y pensé en retirarme pero de pronto ví en su mesita de noche una foto que estaba volteada hacia abajo y en la parte de atrás decía con letras grandes TE AMO , no cabe duda me dije a mi mismo: es la foto del video casero que tengo, tome la foto y al voltearla me lleve la sorpresa de mi vida… era yo!! Era una fotografía mía y mi hija había escrito te amo en la parte trasera de la foto, rápidamente se vinieron a mi las palabras dirigidas de mi hija hacia la foto en el video y me sentí sorprendido, confuso todo a la vez pensé en marcharme a mi cuarto para aclarar mis sentimientos pero al voltear hacia mi hija me encuentro con una imagen que me dejo hipnotizado.

Era el culo de mi hija, el culo más delicioso y bien formado que había visto en mi vida y estaba desnudo justo en frente de mi a mi disposición me acerque lentamente y pose mis labios sobre esos glúteos tan ricos y comencé a besarlos y morderlos lentamente como quien disfruta de un manjar diciendo:

Joaquín: Dios mió que rico aaah ayy naty sabía que tenías un trasero rico pero esto quedo fuera de mi imaginación tienes un culo divino…hmmm que delicia

Naty solo emitía pequeños gemidos que cada vez eran más pronunciados y fuertes…

No lo podía creer ahí estaba yo en el cielo alado de mi hija mayor comiéndole el culo mientras ya con una mano le pasaba los dedos por la raja de su concha que estaba empapada ya me valía si mi hija se despertara o más bien a estas alturas quería que se despertara pues yo sabía que ella también lo deseaba y sin duda alguna comprendía el porque de sus sonrisas coquetas durante todo los días que pasábamos juntos.

Mi verga estaba totalmente inflamada y no le iba a negar en esta ocasión el poder disfrutar de un culo como el de mi hija pues estaba hecho como a mano era un culo perfecto para mi verga.

Sin decir más me puse detrás de mi hija colocando la punta de mi verga en la entrada de su vaginita arremetí por primera vez y con toda facilidad se hundió la punta de mi verga en tan estrecha gruta:

Joaquín: mijita ricaaaaaaaaaa hmmmmm que delicia

Naty emitió un quejido de una mezcla de dolor y satisfacción que pensé que se había despertado pero mantenía sus ojitos cerrados aun por lo que me anime a seguir y con otra arremetida le clave la mitad de mi verga en su conchita dulce que no dejaban de emanar jugos de esta

Naty: AAAAhhhhhhh

Joaquín: que rico que rico mi nenita hermosa

Ya totalmente fuera de mí arremetí con más fuerza mandándosela hasta el fondo y mi hija no pudo aguantar tremenda metida de verga y abrió sus lindos ojos con un enorme grito desesperación

Naty: AAAyyyy papaaaaaaaaaaaaa que haceeeessss…

Intento zafarse pero en un movimiento rápido la sujete así por detrás como estábamos de sus 2 enormes tetas agarrándola con fuerza y atrayéndola más hacia mí verga.

Joaquín: Hmmmm. estoy cogiendo a mi nenita linda amor mi princesa hermosa la dueña de esta casa.

Yo ya estaba como posesionado metiendo y sacando mi verga de su puchita con mucha velocidad y fuerza mientras mi hija me decía:

Naty: papi te has vuelto loco ¿? Me duele…aaaaaahhhhhhhhh

Intentaba sacudirse como queriendo alejarse pero esto en vez de ayudarla a ella lo único que lograba era darme más placer en cada sacudida de ella pues con sus sacudidas movía sus nalgas masajeándome la verga y los huevos con estas.

Joaquín: Nos hemos vuelto locos amor nos hemos vuelto no pasará nada yo se que tu me deseas, descubrí la foto mía que tienes he descubierto todo amor ahora relájate y disfruta te estas convirtiendo en mi mujercita al fin mía y de nadie más aahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh que delicia estas bien apretadita tal y como tu madre lo estaba la primera vez que me la folle hace tiempo hmmmmmmmmmmmm…pero no cabe duda que tu estás echa mucho más mujer que esa gorda.

Naty: Papa, tómame, gózame ahhhh folla a tu hijita bien como lo harías a tu mujer, a tu esposa, a tu amante aaaaaaaaaaaaaah.

Naty: papi estamos haciendo incesto y diossss que ricoooo es esto nunca me imagine que la verga de mi papi me diera tanto placer…

Joaquín: mi nenita rica mi naty hermosa tu lo has dicho estamos consumando el incesto esto si que es vida ni tu madre ni con cualquier mujer con la que haya estado antes pudo darme este placer que tus nalguitas lindas me están dando…

Naty: papi me vengo oooohhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhh

Joaquín: yo tambiieeeeeeeeeeeeeeeeeennnnnnnnnn aaaaaaaahhhhhhhh

Naty: espera papi no piensas venirte adentró de tu hija

Joaquín: pienso y lo voy a hacer ahhhhh….mmmmmmmmmmmmmmmmm puta estas de lujo ninguna como tu….aaaaaaaaa

Diciendo esto inunde su pequeña gruta con el semen de mi verga

Naty: papiiiiiiii nunnnnnca antes se habían venido adentro de mi cuquitaaaaaaaaaa esta bien calientititaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhh hmmmmmmmmm

Nos quedamos los 2 tendidos ahí en su cama por unos segundos, pronto mi hija se levanto y poniendo su lindo rostro en medio de mi cama tomo mi verga y contemplando la grandeza de esta y lo flácida que estaba por la recién corrida que me había dado comenzó a hacer un sube y baja con su mano lento para después comenzar a dar lengüetazos a mi verga diciendo:

Naty: que rica verga papi me gusta mucho mucho…

Joaquín: es tuya mi amor es tuya

Naty: Y mami…?

Joaquín: ella no me roba mis sueños tu eres la mujer que mas me excita hija

Naty: es cierto papi mi mami no merece tener una verga como esta, no esta hecha para saber como disfrutar de una tranca tan grande y dura como la tuya papi

Me empezó a chupar la verga de una forma deliciosa subiendo y bajando, pasándosela a cada lado de su boquita y succionando más de la mitad de mi tronco para después sacarla y darle con la lengua en todo lo largo y ancho de esta…

Naty: que rico pito papi

Mi verga estaba a mil de nuevo y mi hija sin decir más la tomo con su mano y se coloco encima de esta dejándose caer con fuerza de manera que quedo ensartada por completo en mi verga.

Naty: Ohh papi me matassssssssss, que rico pito tienes…

Joaquín: así naty cabálgame como el mujeron que eres…

Naty: aaaasssssiiiiiiiii Síiiii, penétrame dame fuerte aaaaaaaaaahhh dios que hombreeee que vergaaaaaa ayyyyyy

Joaquín: que nalgas tienes tan ricas naty me encantan aaaaaaaaaaahhh, Que puta eres hija, eres una zorrita, mi zorrita, menuda zorritaaaaaaa

el olor a sexo inundaba la habitación mientras mi hija cabalgaba mi verga como si fuera la última cogida de su vida (siendo que esta era la primera de muchas más)

Naty: rómpeme el culito papi nadie me ha dado por ahí lo estaba reservándome por si algún día tu te decidías a cogerme

Apenas dijo esto saco mi verga completamente empapada de jugos y la inclino hacia la parte trasera de su ser sintiendo lo apretadito de su ano de un fuerte empujón se la hundí haciendo que mi hija llorara de puro dolor…….

Naty: Papiiiiiii oooooh me lo rompisteeee papito me lo rompisteeee mi culito me dueleeeeeee

Joaquín: que apretado culo siento como me aprieta toda mi vergaaa zorrita rica, te la saco?

Naty: Nooo por favor nooo dame mas horita se me pasa…

Y así estuve cogiendo por más de 10 minutos por el culo recién estrenado de mi hija hasta que me dijo…

Naty: para para papa por favor, métemela de nuevo en mi conejito quiero sentir tu leche de nuevo aquí…

Joaquín: como tu digas mi cielo…

Puse de nuevo mi verga en su estrecha vagina y se la volví a hundir

Joaquín: eres una delicia hija jamás habrá hembra que te iguale eres una zorra golosa…

Naty: Si papito lindo soy tu putita, ohh, si, cógeme papa dame duro en mi puchita con tu reatota, lléname la panza con tu semen, mándame a mis hermanitos hasta el fondo de mi ser lléname de ellos hazme un hijo, tu hijo, nuestro hijo aaa.

Ya no pude aguantarme más y con furia descargue mi semen en su interior llenándole de leche su coñito mientras mi hija me exprimía con sus últimos movimientos bruscos la verga….

Naty: yaaaaaaaaaaaa aaaaaaaaaaahhhh papito me vineeeeeee

Joaquín: yo también amor yo también

Nos quedamos dormidos y a media noche despertamos los 2 nos metimos a la bañera y le pegue otra cogida en el baño, la verdad es que ya no podía dejar de culiarla era delicioso.

El resto del mes que teníamos sin la odiosa de mi esposa lo disfrutamos al 100% cojimos todos los días, salíamos a todas partes, convivíamos como esposos en casa y dormíamos en mi habitación, era un sueño hecho realidad pero lamentablemente debía acabar pues mi esposa estaba apunto de llegar y de enterarse nos mataría si no es que se muere ella primero de la impresión, el día final se retraso, sonó el teléfono y era mi esposa que me dijo: tengo que hablar contigo algo muy grave ha ocurrido… que paso están bien las niñas? Quieres que vaya para haya?…. no las cosas no mejorarían en nada solo te digo que regreso en 3 semanas más, cuida a naty por favor Joaquín cuídala mucho…

Me dejo desconcertado el que mi mujer me hubiera hablado tan preocupada y tan seria pero no por eso deje de coger con mi hija lo que faltaba de tiempo hasta que un día…

Naty: papi tenemos que hablar

Joaquín: que sucede hija…

Naty: es que yo… estoy EMBARAZADA!!

La respuesta me dejo sorprendido la verdad mi vida de un tiempo acá estaba llena de sorpresas que más me podía ocurrir: mi hija me había comenzado a excitar de una manera increíble, me había tirado a mi propia hija un sin fin de veces gozando cada una de estás, y mi hija resulto embarazada a consecuencia de ello ya esperaba un bebe, mi bebe, su hijo, su hermanito…

Los dos teníamos una gran alegría por tener este bebe pues era el fruto de nuestro amor prohibido, pero que le íbamos a decir a la sociedad…? si aceptábamos nuestro romance y el fruto de este nos tacharían de enfermos y prohibirían nuestra relación que debíamos hacer… en eso mi niña dijo:

Naty: Julián…

Joaquín: Julián?

Naty: si pa yo tuve relaciones con el unos días antes que contigo le diré que es suyo…

La verdad a mi no me gustaba nada la idea pero en fin no había otro remedio por no tener precauciones había embarazado a mi propia hija y ahora ese estúpido era la única salida…

Joaquín: y crees que lo crea?

Naty: sabemos que muere por mi aunque no lo crea con tal de estar conmigo lo aceptará…

Joaquín: ok eso es lo que haremos tu ve y dile a ese patán y eso mismo le diremos a tu madre cuando llegue

Naty: esta bien papi lo que tu digas

El estúpido ese se “creyó” todo el cuento la verdad es que es una persona con pocas neuronas pero ya había aceptado el papel de próximo padre así que lo único que debíamos hacer es esperar a mi esposa que estaba apunto de llegar…

El día de su llegada mi hija y yo nos paramos en la puerta para verle entrar junto a mis hijas al hacerlo sucedió lo inesperado…

Mi esposa abrió la boca sin creer lo que veía su hija Natalia, con una panza apenas poco notoria que decía estoy embarazada… pero no fue la única sorprendida. Yo tampoco podía creer lo que veía mi hija Mayren la pelirrojita de 21 años estaba al lado de su madre y también estaba embarazada… no podía creerlo quien había sido el hombre que la había dejado preñada…

Los antojos de ella

Andrea y yo hace cinco años que estamos casados. Ambos estamos empleados en la misma empresa. Yo soy gerente de administración y Andrea es la secretaria del presidente. Mi mujer es muy bonita, fina y de excelente presencia. Tenemos dos hijos varones.

Los jueves sale con las amigas. Uno de esos jueves volvió con unas copas de més y me dijo algo al oído:

– ¿Un qué? – Dije incorporándome en la cama
– Un travestí – Me dijo Andrea con total desparpajo
– Para? – Fue mi contestación medio tonta
– Decime si no te gustaría?? – Me dijo dándome besitos en la oreja
– Pero me va a querer coger a mi!!!!
– Si a mi me gusta que vos me hagas la colita, a lo mejor a vos también que te la haga un travesti, – Me decía en la oreja, con una voz que derretiría a cualquiera – por allí le encontras el gustito, que te preocupa??? Yo quiero verte porque me calienta muuuuuuuuuuuuucho.
– Es que es mi colita….
– Tu colita es MI colita.

Obviamente no le di importancia ya que me pareció que era otra más de las fantasías que solíamos jugar en la cama. Teníamos varias de esas como, que nos veían y que algún extraño se nos unía, a veces era una mujer, otras un hombre o varios.

Paso el tiempo y un fin de semana largo que nos quedamos en casa, Andrea me dijo que salía con unas amigas y que muy probablemente llegara tarde. Lo tome como lo más normal del mundo, me quedé con los chicos, ella salió antes de la cena así que me pedí una pizza y unas cervezas, me acomode en el sillón y prendí la tele, me quede viendo una película hasta tarde, acosté a los pibes y después me fui a dormir.

Como a las cuatro de la mañana escucho la puerta que se abre, la voz de Andrea y algunas risitas. No llegue a escuchar nada más y me quede en la cama esperándola. Al rato escucho que deja la cartera, se saca los zapatos, siento el ruido del cierre de la ropa y que venia para el dormitorio. Se acostó totalmente desnuda en la cama y pude sentir su cuerpo frío contra el mío, me estremecí un poco.

– Qué tal fue la reunión?
– Linda, nos divertimos mucho, ¡hasta bailamos….!
– Quiénes fueron?
– Maria, Celina y el resto de las chicas.
– Concurrido…
– Estas dormido? – Me pregunto de la manera más “inocente” del mundo, mientras me acariciaba la cola y me lamía la oreja.
– Depende
– ¿Del amiguito? – Me dijo, llevando su mano hasta mi pija y comenzando a acariciarla.
– El siempre te espera y tiene ganas…

Allí me di vuelta, la tome entre mis brazos y comencé a besarla en los labios. Le di un profundo beso de lengua y pude sentir el olor a alcohol, el humo en su pelo, la transpiración en su piel.
En sus tetas me detuve un largo rato, luego le acaricie el culo. Le toque la concha con mis dedos y pude sentir que estaba muy mojada.

– Epa, que mojadita que estamos hoy – Le dije.
– Es que te tengo una sorpresa – Me contesto.
– Sorpresa, cual?? No estoy muy seguro si quiero una ahora….
– Relájate – me contesto mientras me ponía de espaldas y se sentaba arriba mío.

Esta posición me encantaba ya que podía verle las tetas balanceándose, las podía pellizcar, besar, su pelo caía sobre mi cara y tenía la libertad de darle pellizcos o cachetearle la cola.

Se quedo un rato así, comenzó con besitos por mi pecho, tomo mis pezones en sus labios y los beso y mordió apasionadamente. Luego siguió bajando hasta mi ombligo, lo beso, metió su lengua, me saco el calzoncillo lentamente, tomo mi pija con sus manos y comenzó a chupármela. No hizo falta mucho para que estuviera totalmente al palo y con todas las ganas de cogérmela.

– Parece que la fiesta nos dejo muy calientes- Le dije – Que anduvieron haciendo?
– Traje a una amiga – Me contesto levantando la cabeza Eso me sorprendió e instintivamente quise levantarme y taparme.
– Una amiga tuya, aquí?? Y nosotros así??
– Le hable de vos y a ella le va a encantar conocerte….
– Cómo se llama, la conozco???
– Se llama Karen, no la conoces y es muy tímida, no esta acostumbrada a estas cosas
– Y entonces qué hace acá??? – Le dije tomándola de la cintura y trayéndola hacia mí.
– Nunca estuvimos a solas, si esa era tu pregunta…
– Ok, – dije excitadísimo, si era una amiga y ella estaba de acuerdo, que más podía querer – Me la vas a presentar o no?

– Te dije que era muy tímida así que a vos te toca cerrar los ojos.

Era rídículo, pero agarró una tira de seda que teníamos en el cajón para estos juegos y me vendo los ojos. Entre la penumbra de la habitación y la venda, no podía ver nada, solo escuche los pasos de Andrea por el pasillo, como hablaba con alguien, zapatos que caían al piso, mas ropa que caía al piso, y las pisadas que venían hacia la habitación.

Luego pude sentir una boca por mis piernas. No me lo esperaba así que me sobresalte, y me moví.

– Tranquilo, te va a gustar – Me dijo Andrea, cerca mío. Entonces esa boca, no era la de ella.

Deje que, la amiga de Andrea, Karen me siguiera mimando y debo decir que era muy buena. Empezó a hacerme caricias en los tobillos y fue subiendo lentamente por la rodilla primero y luego por la entrepierna hasta mi pija que estaba a full. Allí, apenas me dio un besito en el capullo y siguió bajando por la otra pierna. Mientras tanto Andrea me daba besos en los pezones, me acariciaba, me besaba la oreja, me estaba volviendo loco.

Karen seguía muy entretenida con los besos y mimos pero ahora ya más concentrados en mi pija, primero me beso y chupo los huevos, luego tomo mi pija con sus manos y me la lamió toda desde la base hasta el capullo. Esta chica, no era ninguna novata, sabía muy bien lo que hacia.

Trate de estirar las manos para tocarla pero solo llegue a su pelo, se lo acaricie ya que Andrea no me dio tiempo a mucho mas, me empujo para que me acostara y puso su conchita en mi boca.

Obviamente no iba a desperdiciar semejante placer, y se la chupe con todas las ganas, jugué con sus labios, le tome los cachetes del culo con las manos y se los pellizque bien fuerte.

Al rato sentí que me ponían un profiláctico con los labios, esto me estaba volviendo loco, le chupe el clítoris a Andrea con todas las ganas y le apreté un cachete hasta hundirle los dedos.

Luego sentí como tomaban mi pija con las manos y la iban guiando hasta que entro en lo que parecía la cola de Karen, ya que se sentía bastante apretada y no muy lubricada. Me quede quieto y deje que Karen fuera guiando el paso, Andrea aprovecho para levantarse de mí y comenzó a besarme.

– Te gusta – Me pregunto suavemente.
– Me encanta – Le dije mientras le metía la lengua profundamente en su boca.

Karen ya se había metido toda mi pija en su culo y comenzaba a moverse muy suavemente apretando y aflojando los esfínteres cosa que me volvía loco, podía escuchar sus gemidos y su respiración agitada.

Andrea me tomo las manos y las llevo hasta las tetas de Karen. Se sentían grandes, duras, parecían operadas, no eran naturales, pero no me molestaba para nada, es más, revelaba que en parte era medio putita y le gustaba mostrarse. Se las acaricie durante un rato hasta que Andrea me tomo las manos y me las fue bajando por el pecho, y la pancita de Karen, sentí su ombligo y los pelitos del pubis bien depilado y….

Allí me lleve la gran sorpresa…. Donde esperaba encontrar una hermosa concha sentí la pija que tenia Karen…. Era la primera vez que me pasaba esto y me quede duro con la mano en su pija, mientras ella se movía lentamente.

Con la mano que me quedaba me saque la venda y pude ver a Karen… Tenia el pelo castaño, con reflejos rubios, los ojos y la boca muy pintadas, su cara era muy agradable con esos ojos castaños y tenía un cuerpo espectacular, delgada, las tetas le quedaban estupendas, redonditas, duritas, y la pija que tenia me daba envidia ya que era más grande que la mía.

Andrea ni lenta ni perezosa se agacho y le comenzó a hacer una mamada a Karen mientras ella se quedaba quieta disfrutando de mi pija en su culo. Karen estaba en el cielo, gemía y le acariciaba la cabeza y la espalda a Andrea. Después de un par de mamadas Andrea dijo

– Creo que ahora me toca a mí Lentamente Karen saco mi pija de su culo, Andrea que ya había conseguido otro profiláctico, me saco el que tenia, me puso el nuevo y se subió arriba mío.

Me encanto tenerla arriba, sentir su concha toda mojada, ver sus tetas bamboleándose frente a mí, se las tome con las manos y comencé a chupárselas.

– Vení Karen – Dijo Andrea, separándose de mi, y le tomo la pija con la mano y se la siguió chupando. – Ponemela vos también – Le dijo con vos melosa.

Era obvio que Andrea estaba muy excitada por la situación y quería más, esta era la primera vez que íbamos a probar una doble penetración. Karen ni lenta ni perezosa se puso detrás de Andrea que apoyo todo su cuerpo sobre mí, yo deje de moverme y me quede quieto esperando….

No tuve que esperar mucho y pude ir sintiendo como la pija de Karen comenzaba a empujar contra el culito de Andrea. Era una sensación muy rara, la de sentir algo más estaba allí, me seguí quedando quiero mientras Karen muy suavemente le seguía poniendo toda la pija por el culo. Andrea gemía, se mordía los labios, trataba de ir acomodándose, abría la boca, estaba gozando muchísimo. Luego Karen le dio un último empujón que arranco un grito de placer de Andrea, yo le tome la cara y le comencé a dar un profundo beso que fue ahogando sus gritos. De a poco me fui moviendo, despacio al principio tratando de acomodar mis movimientos a los de Karen y después cada vez más rápido.

Andrea seguía gritando y gimiendo, estaba en el cielo, sacudía la cabeza, sus hermosas tetas se balanceaban frente a mí y cada tanto se las mordía, se las chupaba, era un placer ver como gozaba.

– Me están matando!!!! -Gritaba mientras no dejaba de moverse.

Con un grito, que hacía mucho no le escuchaba, con arqueos de la espalda y mientras me mordía los labios Andrea acabo extasiada.

Lentamente fui bajando el ritmo y sentí como Karen le sacaba la pija del culo. Andrea se salió de mi pija y rodó sobre la cama a mi lado, seguía suspirando y se tomaba la cabeza. Con la voz entrecortada me miro y me dijo – Ahora te toca a vos. – Y le saco el profiláctico a Karen y le puso uno nuevo, aprovechando la oportunidad para darle un par de mamadas. Luego hizo lo mismo conmigo, me cambio el profiláctico, me tomo mi pija y también me dio un par de mamadas. Andrea se acostó de espaldas como para hacer un 69 y yo no pude menos que seguirla. Karen atrás mío comenzó a jugar con mi cola, primero dándome besitos, luego con la lengua que pasaba por mis nalgas y jugueteaba traviesa con mi ano. Al principio me dieron entre cosquillas y cierto “no sé qué” que hicieron que quisiera acabar…

– No seas tonto – Me dijo Andrea – te va a gustar.

Karen siguió con sus besos mientras Andrea me besaba las pelotas, las tomaba en su boca, se las pasaba por la lengua, y yo trataba de disfrutar de su concha. En un momento sentí como Karen me lubricaba el ano con algún gel y luego me ponía un dedo.

– Te gusta dulce? – Me preguntó.

No sabía que contestar, era una catarata de sensaciones, los mimos de Andrea, mi culito que era penetrado con un dedo por primera vez, el ser tres en la cama.

No espero a mi respuesta, y sin demasiados miramientos, me apoyo su pija en mi culo y comenzó a empujar. Me sorprendió lo fácil que entro, al principio me dolió un poco y tuve que salirme, luego probó nuevamente, esta vez más despacio y con un poco de cuidado, logro metérmela toda.

– Que linda colita que tenés papito, como me gusta hacértela.

Me quede quieto mientras me lubricaba con algo suave y frio. Luego me apoyó la puntita y me quedé quieto y relajado esperando adaptarme, era una sensación rara, eran demasiadas sensaciones todas juntas, no podía seguir chupándole la concha a Andrea… Karen comenzó a moverse, despacio al principio pero luego cada vez más fuerte, tomándome de la cintura.

– Te está gustando? – Dijo Karen – Te gusta mi pija en tu culo?

Andrea tenía razón, dolía, pero esto me estaba gustando, me sentí raro pensando así…. Entre los mimos de Andrea y el bombeo de Karen, no iba a durar mucho más y Andrea se daba cuenta. Se tocaba apenas el clítoris y acabó viéndome enculado como jamás la había oído gritar tanto en su vida.

– Nunca en mi vida acabé tan fuerte – Decía Andrea entre jadeos – Nunca me calenté tanto.

Karen parecía una locomotora, seguía empujando con todas sus fuerzas y yo le ayudaba un poco mas haciendo fuerza con mi cola hasta que acabe como nunca, grite y sentí un escalofrío que me recorría toda la espalda, que me llegaba hasta la punta del pelo, ni siquiera me di cuenta cuando Karen termino. Nos quedamos los tres tirados en la cama, yo en el medio con dos hermosos pares de tetas a mi lado, pero con una con una pija y la otra con una concha…

– Te gusto mi sorpresa – Me pregunto Andrea
– Es como mínimo diferente y debo decir que la verdad, no estuvo mal – Le conteste mientras le besaba las tetas a Karen.

Le pagamos a Karen y se fue. Andrea seguía caliente y yo también. Cuando yo estaba previo a un nuevo orgasmo y ella parecía que también, me dijo:

– Si te cuento otra cosa caliente, ¿te vas a enojar?
– No dije – yo en el medio del fragor.
– ¿Seguro?
– Si.
– Bueno, pero ¿seguro?
– Siiiii, dale.
– Bueno, estoy de amante con Javier, el hijo menor del dueño de la empresa desde hace varios meses…
– ¿Queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeé?
– Es un pendejito divino, tiene 22 nada más. ¡Me dijiste que no te ibas a calentar! Porque no termina ahí…

Al pendejo lo conocía de sobra, era un lacra bárbaro, simpatiquísimo y muy divertido, pero que se divirtiera con mi mujer me hacía poca gracia, pero mucho no podía zapatear, porque yo me había divertido varias veces con la hermana de él que es mi jefa, casada, madre de tres, está buenísima y es más puta que las chicas de Tinelli. Por miedo a enterrarme como la almeja, slí por la tangente:

– ¿¿¿Estás embarazada del pendejo????
– No. El tiene novia, pero también coge con los amigos.
– No entiendo – y esos sí que era sorpresa total para mí.
– Se coge a los amigos y los amigos se lo cogen a él. Quiero que nos coja a los dos y el también quiere.
– ¿A qué dos?
– A vos y a mí.
– Si vos cogés con él, yo qué tengo que ver.
– El travesti me lo consiguió él porque estaba seguro que te iba a gustar.
– ¿Y?
– Está en el living… ¡Javier! ¡Pasá! Ya estamos listos.

autor: universalis

Embarazada de su hermano

Julia despertaba agotada, la ultima noche de sexo la agotó completamente, Sandro habia descargado todo el hambre de sexo acumulado que tuvo.

Sentía todavía la leche de su hermano por todo su cuerpo, se había sometido a todas sus fantasías sin dudar.

Lentamente se desperezaba y se fue a duchar, odiaba deshacerse del olor de su hermano, pero no podía ir al instituto así.

Notó que le habían crecido los pechos, ¿será que el sexo hace que los aumenten? Se frotó sus pechos con admiración y orgullo, unos pechos que ya no cabían en sus sujetadores, debía comprarse una copa más.

En el instituto, sus amigas no paraban de preguntarle que crema se ponía, Julia había oído que enamorarse y practicar sexo rejuvenecía la piel y hacia los ojos más brillantes, pero en medio de una clase le entraron nauseas y vomitó.

La llevaron a casa, sus padres estaban fuera y Sandro fue a atenderle, cuando le dijeron que vomitó, ambos lo supieron, la extraordinaria sensibilidad en sus pezones, sus mareos, su retraso menstrual y que confundiera el olor de un pavo con un biscocho.

Estaba embarazada.

El miedo entró en los corazones de la pareja ¿Qué pensarían sus padres? ¿Qué pensarían todos? ¿Cómo serán sus vidas en cuanto el niño nazca? Pidieron hora a una clínica abortiva, ella solo estaría una hora y todo pasaría.

Julia entró sola en la clínica, mientras esperaba su turno, empezaba a pensar.

Pensaba en su vida, lo triste y sola que estuvo, pero los últimos acontecimientos fueron los más felices de su vida, todo debido a una confusión que a muchos ojos seria pecaminosa.

Pero ella lo vio como una bendición divina.

Se puso la mano en su vientre, su madre no paraba de decir que el aborto era un asesinato, pero últimamente no hizo mucho caso a su madre.

Pero esta vez.

¿Quién era ese bebé? ¿un producto de su descuido? ¿o simplemente una bendición? ¿Qué culpa tenia ese bebé de formarse cuando la culpa fue de ella por no tomar anticonceptivos? ¿Qué podría llegar a ser ese bebé? ¿Qué vida tendría?

Atormentada por ese debate, se fue de la clínica, su hermano fue comprensivo cuando ella le explicó que no pudo hacerlo.

En la cena familiar, ella estaba intranquila, ¿Cómo podría comunicarles a sus padres que ella esperaba un bebé y menos de su hermano.

No se sentía con fuerzas, no podía decirle eso a sus padres.

Llamaron al timbre y entró la persona que le incitó a hacerlo con su hermano.

La prometida de Sandro.

-¡Sandro! ¡he venido desde Nueva York para que me expliques personalmente…! ¡esa puta está aquí! – dijo la prometida señalando a Julia.

El padre se levantó enfurecido diciendo.

-¡¿Cómo se atreve a insultar a mi hija?! ¡salga de nuestra casa inmediatamente!.

-¡su hija fornicó con mi prometido como la vil ramera que es! ¡tu! ¡vuelve conmigo! ¡y tu no vuelvas a acercarte a nosotros en la vida! ¡¡PUTA!! – dijo la prometida fuera de si.

La prometida si iba a ir pero se detuvo al ver que Sandro no se movía.

-¡¿Qué te he dicho?! ¡ven conmigo!

Sandro se levantó y le dijo.

-¿para que? ¿para que me ningunees? ¿Para interrumpir mis conversaciones? ¿para prohibirme salir con mis compañeros? ¿para no poderte tocar en la vida? ¿para que me tengas? ¿Cómo se dice? ¿domado?.

La prometida se sorprendió al ver aquella rebeldía.

-¡eres mi prometido! ¡nos juramos amor eterno!

-el amor se alimenta, pero tu lo mataste de hambre – dijo Sandro con determinación.

-¡no eres más que un degenerado asqueroso! – dijo la prometida furiosa.

Julia, no podía más y se levantó diciendo.

-no se lo que eres, pero si se lo que serás, una vieja loca que colecciona gatos porque no triunfó en las relaciones humanas, mientras que yo y Sandro estaremos cuidando del bebé que crece en mis entrañas.

Todos perdieron el color, en especial los padres de Julia.

-si, estoy embarazada, de mi propio hermano, yo lo deseé y no me arrepiento, el, de mi carne y mi sangre, es el amor de mi vida – dijo Julia envalentonada.

-n-no puede ser verdad – dijo la madre.

Julia miraba a su madre desafiante y luego miró a Sandro y le besó en los labios, Sandro respondió al beso.

La prometida retrocedió sorprendida y se fue al grito de que estaban enfermos.

Cuando terminaron el beso, miraron a sus padres y al servicio que miraban sorprendidos.

-nos queremos papis, no es ninguna fantasía adolescente, Sandro y yo nos amamos.

-p-podemos ir a una clínica abortiva, pod… – decía la madre, pero Julia le interrumpió diciéndole.

-no, no voy a matar a nuestro hijo, es en lo único que estoy de acuerdo con tus ideas madre, tendré a mi bebe, lo cuidaré y lo convertiré en una persona de provecho.

Sus padres empezaron a discutir acaloradamente con Julia, está hizo lo mismo, pero lejos de enfadarse, Julia sentía.

Jubilo.

Y extrañeza, tenia que estar embarazada de su propio hermano para que sus padres supieran que existía.

Julia no dejó de ir al instituto en los meses siguientes, todos se sorprendieron del embarazo de Julia, la cual, pensó que su barriga maternal era una lente.

Una lente que veía como era la gente.

La mayoría de sus compañeras de colegio y profesoras se alejaban de ella, pensaban que era una fresca.

Pero sus amigas de verdad, Carolina, Fátima, su primer amante y su hija, y otras muchas personas la arroparon, ella supo quienes no le darían la espalda, da igual lo raras que fueran las cosas.

-¿todavía lo haces con el? – preguntó Carolina.

-no, mi bebe podría lastimarse – decía Julia agarrando su barriga de embarazada con temor.

-¡que va! ¡he oído que es sanísimo! Y que influye positivamente en el embarazo – decía Carolina con seguridad.

Esa noche, comprobó por internet lo que dijo y pensó que aquel acto de amor había que alimentarlo con más amor, llevaba tres meses sin hacerlo con Sandro, pero antes tenia que hacer una cosa.

Julia fue al prostíbulo, tocó el timbre, dejó una nota y se fue, una nota que ponía.

“gracias por enriquecer mi vida”

Al volver a casa, cogió una botella de bourbon y se fue desnuda a la habitación de Sandro, sus padres no estaban, tenían toda la casa para ellos.

-querido, tomate una copa – dijo Julia mientras llenaba el vaso.

-gracias, ¿Cómo llevas el embarazo? – preguntó Sandro.

-bien – decía Julia acaramelándose al lado de Sandro – ¿no te gustaría que nuestro bebé supiera que sus padres se aman?.

-si, mucho – dijo Sandro con una sonrisa.

Julia agarró la mano de Sandro y la dirigió a sus pechos, eso asustó a Sandro que la retiró diciendo.

-¿no sabes que podemos hacer daño a nuestro hijo? – dijo Sandro con temor.

Julia besó los labios de su hermano y acarició sus cabellos mientras apoyaba sus pechos en el torso de Sandro.

-tranquilo, todo irá bien – dijo Julia sonriendo.

Las manos de Julia recorrieron el torso y el abdomen de Sandro hasta llegar a sus pantalones, los cuales los desabrochó con habilidad, descubriendo el instrumento que daba placer y vida.

Los labios de Julia empezaron a recorrer la virilidad de Sandro.

Unos labios que recorrían suaves la dura y cálida carne de su hombre, rozando, besando, daba pequeñas pasadas en el glande con la punta de su lengua.

Ella sabia que a Sandro le gustaba, porque le estaba acariciando sus cabellos, miró a los ojos de su amado con inocencia y sus labios engulleron la cálida verga de su hermano, una verga que llenaba su boca hasta llegar al principio del esófago.

Julia se esforzaba, hasta ahora sus felaciones no llegaban a tragarla del todo, luchaba contra sus arcadas, pero sentía que podía hacerlo, por el.

-¿estas bien? – preguntó Sandro preocupado por que su hermana no se ahogase.

Ella lo miró con ojos llorosos por el esfuerzo, pero había hecho una mueca como de una sonrisa.

Lo que agradeció Julia es que Sandro se hubiera afeitado el pelo de su virilidad, la ultima vez que le hizo una felación le rozaron los pelos en su nariz con resultados surrealistas.

Sentía como su amado temblaba, se sacó la suficiente verga como para que su lengua acariciase el glande dentro de su boca, no tardó en sentir el semen chocando contra su lengua.

En ese momento, engulló el pene de Sandro hasta tocar los testículos de su barbilla y apretando sus labios se separó lentamente de el, sacándole toda la leche de macho que había quedado sin salir, un hilillo viscoso era lo único que unía el vigor de Sandro con la boca de Julia, alzó la barbilla para que Sandro viera como su cuello hacia el movimiento de tragar.

Tres veces.

Julia se incorporó a la altura de su amado y le miró con dulzura a sus ojos, el sonrió y acarició su cara, su cuello, sus pechos que al manipularlos salía un liquido amarillo y ceroso, eso preocupó a Julia.

-tranquila mamita, es calostro – dijo Sandro.

Antes de que pudiera preguntarle, Sandro empezó a chupar se sus senos, ella era especialmente sensible, pero ahora se mordía los labios solo con un roce, acariciaba la cabeza de su amado mientras intentaba no llegar al orgasmo demasiado pronto, pero era muy difícil, Sandro succionaba el calostro con ganas, succionando, moviendo su lengua, el placer era tal que apretaba la cabeza de su hermano en sus pechos, no tardó en llegar al climax de su placer.

Sandro la veía agotada, la tumbó sobre la cama y la contempló, era distinta con su barriga de embarazada, no la favorecía, ni tampoco la hacia fea.

Digamos que veía, una belleza distinta.

-S-Sandro, por favor no me mires así – decía Julia tapándose, ella podía chupársela y beber su semen, podía dejarse sodomizar, podía ser masturbada con una cadena, pero todavia le daba vergüenza que la mirasen fijamente, parecía una tontería, pero las miradas eran más sexuales que la misma penetración.

Sandro, sonriendo, le arrancó la sabana que protegía a Julia de su mirada, ella se cubrió con sus manos muerta de vergüenza, pero el se puso encima de ella y le separó las manos y la miró con más atención.

-no soy bonita.

-¿Por qué dices eso? Hermana.

-mírame, estoy gorda, no tengo ese vientre plano con el que mojabas con champagne.

-hay vida en tu vientre, la prueba de que nos amamos, de que nos deseamos.

Julia miró a los ojos de Sandro, unos ojos llenos de sinceridad y deseo, separó despacio sus piernas y le dijo.

-tómame hermano, quiero que estés cerca de mi, quiero que estés tan cerca que prácticamente estemos unidos físicamente, que nuestro bebé sepa que sus padres se aman con fuerza, que sepa que nunca lo dejaremos solo por nuestras peleas, estamos los tres juntos, como una familia feliz.

Esas palabras hicieron reaccionar a Sandro, que besó con pasión los labios de Julia, apuntó con su vigor la concha de la joven y entró despacio en su puerta de la vida.

A medida que bombeaba, veía los pechos de Julia moverse como flanes de gelatina, esa visión excitaba a Sandro que aumentó las envestidas, Julia, temerosa, puso sus manos en su vientre de madre.

Eso calmó a Sandro, que la penetró con más cuidado, mirando amorosamente a los ojos de Julia, la cual, acariciaba las manos de Sandro que agarraban sus caderas.

-te quiero – decía Julia con una sonrisa.

-y yo te quiero a ti, Julia – decía Sandro.

Las envestidas lentamente se aceleraban, Julia sintió mucho placer, pero cambiaron de postura.

Sandro se tumbó boca arriba y ella se puso de rodillas encima de el, sintió como la penetraba profundamente.

Los senos de Julia se movían al ritmo de la penetración, cada vez más rápido, Sandro estaba llegando al orgasmo y en vez de tocar los pechos de su hermana, acarició su vientre de madre.

Ella también llegaba al climax y puso sus manos en su vientre, no tardaron en llegar ambos al orgasmo al mismo tiempo.

Julia, agotada, se tumbó al lado de Sandro, ambos acariciaban el vientre de embarazada.

-¿crees que será feliz? – preguntó Julia.

-crecerá con unos padres que se aman y le aman, si, será muy feliz – dijo Sandro acariciando el vientre de su hermana.

Julia tuvo al niño y prosiguió con sus estudios, llegó a ser la dueña de una empresa de publicidad de gran éxito, en una entrevista que le hicieron, le preguntaron por el secreto de su éxito.

-yo, como muchos vivía en la seguridad, en la comodidad de donde estaba, pero para tener éxito de verdad, hay que ampliar los horizontes y arriesgarse para poder ganar – respondió Julia con naturalidad.

Compañera de oficina

Desde que la conocí la deseé.

Estaba casada y tenía un hijo cuando la vi por primera vez. Al poco tiempo apareció embarazada y lo envidié al marido porque tenía la impresión de que cogían de vez en cuando y ésta había sido una de esas veces. Siempre me atrajo. Me calentaba verle sus esbeltas piernas cuando las cruzaba (cosa que hacía en forma frecuente dejando a veces ver su portaligas e incluso su bombacha). Siempre supuse que no lo hacía adrede pero mostrar mostraba. Solía usar blusas con transparencias y a través de ella se podían ver sus diminutos pero bien formados senos. Me calentaba de tal modo que se me paraba.

En los corrillos de la oficina se decía que se acostaba con uno de nuestros compañeros con quien ella tenía gran afinidad ya que su marido no la atendía cómo correspondía. Le empecé a tomar bronca a mi compañero. Nunca lo pude comprobar aunque mis dudas crecían día a día. Sobre todo cuando él se fue a otra empresa y la llamaba para verla y ella dejaba todo pendiente y corría a su encuentro. Se ausentaba por más de dos horas (¿un turno?) y hasta las secretarías sonreían y decían que cuando volvía había cambiado el carácter. Estaba más sonriente y no las trataba mal. Su mal humor desaparecía cuando salía con éste y cómo lo hacía seguido dejaron de llamarla “malco” (sobran las palabras).

Mis pretensiones eran tenerla entre mis brazos algún día pero nunca me daba pie para iniciar una conversación que derivara en ello. Era y es muy seria y ante cualquier intento de avance me paraba de inmediato con la mirada . No aceptaba palabras con doble intención y era y es esquiva a los besos que solemos darnos en la oficina cuando se cumplen años o se celebra algún acontecimiento o simplemente cuando uno sale o vuelve de vacaciones.

Era una mujer normal, no se podría decir que fuera una de esas hembras voluptuosas o espectaculares. Sin embargo había algo en ella que me atraía en forma especial. Nuestra relación de trabajo a lo largo de los años se fue transformando. Poco a poco empezó a gestarse una camaradería que acabó en una buena amistad. Incluso con mi esposa. Sobre todo luego de quedar viuda.

Buscábamos momentos del día para poder hablar de diferentes cosas de la vida y poco a poco entramos en conversaciones sobre nuestra vida personal y, cómo no, acabamos entrando en las conversaciones que rozaban temas de sexo. Por mi mente pasaban pensamientos de todo tipo pero ella siempre frenaba cualquier intento de aproximación. Cuando teníamos alguna reunión fuera de la oficina siempre nos ibamos juntos (en mi auto o en taxi) pero acompañados por una o dos personas a las que ella proponía llevar, así que la dejaba en su casa y con toda la bronca seguía repartiendo gente.

Lo que pasaba era que el compañero de quien hablé al principio y que suponíamos era su amante seguía dando vueltas por ahí y la llamaba muy seguido. Ella, disimuladamente siempre hablaba loas de él. Lo respetaba como profesional y como persona. Decía que era muy inteligente y se ponía nerviosa cuando hablaba de la esposa de él. De ahí mis sospechas.

Un día, de repente y cuando yo menos lo imaginaba me propuso ir a su casa a cenar, aclarándome que por cuestiones de trabajo sus hijos no se quedaban esa noche en la casa. La llamé a mi mujer poniéndole una excusa aceptable y le dije que sí. No me podía perder esta oportunidad. Nunca se me había presentado algo igual y empecé a ratonearme con ello.

Pasé el día muy nervioso. En la oficina casi no nos hablamos y viajamos por separado, llegando yo alrededor de una hora más tarde para darle tiempo a preparar todo. Aproveché tomarme una cerveza y comprarle una botella del whisky que le gusta tomar.

Cuando abrió la puerta de su casa quedé agradablemente sorprendido, nunca la había visto vestida de aquella manera. La encontré con un vestido estampado con flores que le quedaba muy bien. Tenía un escote generoso que dejaba adivinar el principio de sus pequeños pero bien proporcionados senos. Lucía sandalias con taco muy alto lo que le resaltaba aún más sus piernas.

La cena fue fantástica. Comimos, bebimos, hablamos de muchas cosas y nos contamos otras que en el trabajo no nos hubiéramos atrevido a decir. Al final -supongo que a causa del vino y de los whiskys que habíamos tomado- terminamos hablando de sexo. Fue en ese momento que pensé en lanzarme para ver cómo respondía.
Me levanté y me situé detrás suyo. Ella no dijo nada así que supuse que aceptaría mis intenciones. Lentamente apliqué un suave masaje en su hombros, que poco a poco fue descendiendo por su espalda. Me percaté que era algo que ella aceptaba de muy buena gana ya que poco a poco fue distendiendo sus músculos y se iba acomodando en la silla.

Cuando vi que aquello iba en serio comencé un suave besuqueo por su cuello y los lóbulos de las orejas. Poco a poco empezó a respirar de una forma que me indicaba que iba por buen camino. Mis manos pasaron de su espalda a sus costados y, siempre por encima de su vestido, acaricié sus menudos pechos, notando una creciente erección de sus pezones.

De repente sentí la mano de ella que subía por mis muslos hasta llegar a la entrepierna, donde una creciente excitación causada por las caricias mantenía mi miembro aprisionado en los pantalones. Poco a poco le fui sacando el vestido dejándola en ropa interior y pude observarle su cuerpo de piel blanca, tersa y suave.
Las caricias se hicieron más intensas y empezaron a recorrer toda su anatomía. Mis manos iban desde los pechos -ya le había sacado el corpiño- hasta su vientre y bajaban despaciosamente hasta acariciarle la rubia mata de su Monte de Venus, lo que le producía pequeños espasmos de placer.

Me interné en su entrepierna y noté una humedad que denotaba el estado de excitación al que estaba llegando. Paré unos instantes en su clítoris, notándolo hinchado y una pequeña caricia hizo que su cuerpo temblara de placer.

La di vuelta. Entre nosotros se había creado una atmósfera de placer y deseo que hacía tiempo no había notado. En esa posición ella aprovechó para desabrochar mis pantalones y dejar libre toda mi virilidad. Su s manos acariciaron mi verga produciéndome una sensación maravillosa.

El suave masaje recorría toda su longitud y se paraba breves momentos en mis testículos, consiguiendo que por mi espalda recorrieran pequeños espasmos eléctricos.

Al cabo de un momento de este suave vaivén se inclinó y aplicando sus labios sobre mi pene empezó una delicada mamada. Su lengua recorría mi virilidad mientras sus manos masajeaban mis testículos, no podía creer lo que me estaba sucediendo. Vivía una situación inexplicable.

El efecto de la acción fue instantáneo: mi pija se hinchó hasta límites insospechados y las sensaciones recorrían mi cuerpo, sintiendo cómo espasmos de placer empezaban en mi nuca y después de recorrer mi espalda llegaban hasta mi verga, que no paraba de ser atendida por los solícitos labios de ella.

Después de un instante la carga de esperma pugnaba por salir y, avisando de la circunstancia, asistí con estupor y placer a una más excitante succión que denotaba las ganas que tenía de beber mis jugos. No aguanté más y exploté en su boca. La leche rebosaba por sus labios, mientras me afanaba en evitar que no se escapara ninguna gota que con avidez relamía. Después de limpiar con la lengua toda la longitud de mi aparato y dejarlo reluciente se recostó en la mesa y reclamó mi atención, que inmediatamente fue puesta en práctica.
Todavía no la había liberado de su bombachita blanca, de encaje semitransparentes así que delicadamente se la fui sacando de a poco para que gozara más del momento. Tenía sus pezones erectos y desafiantes que rápidamente procedí a acariciar y lamer.

Mi lengua y mis manos sorbían y masajeaban sus carnes, haciendo que la excitación aumentara por momentos en ella. Después hundí mi cabeza en su entrepierna y noté que estaba toda humedecida. Los jugos se le escapaban de su interior y dejaban sus labios brillantes, labios que separé suavemente con mi lengua hasta dejar al descubierto el pequeño botón de su clítoris que se estremecía de placer en cada uno de mis lengüetazos.

Poco a poco, con suaves movimientos rotatorios de mi lengua, conseguí arrancar de su garganta suaves gemidos de placer que llenaban de sensualidad en lugar en que estábamos.

Mis caricias se prolongaron a lo largo de unos momentos, desplazándome de su concha hasta su ano en el cual estuve entretenido un tiempo. Los suaves gemidos se convirtieron en poco rato en grititos que intentaba ahogar mordiéndose el labio inferior. Sin embargo, mi trabajo obtuvo su premio y al cabo de unos instantes explotaba en un largo orgasmo que hizo que todo su cuerpo se arqueara sobre mí.

Después de unas contracciones se relajó y se abrazó fuerte, susurrándome en la oreja, mientras me besaba delicadamente, que quería ser penetrada por lo que la tomé por el culo y, levantándola en vilo, coloqué mi verga en su entrada embistiéndola de una sola estacada. Noté como todos sus músculos se ponían en tensión y proseguí mi tarea mientras ella se agarraba a mi espalda y me arañaba salvajemente demostrándome así el placer que sentía.

Cuando vislumbré que estaba a punto de llegar al climax me retiré y la tumbé sobre la mesa , dejando todo su culo a mi vista. Ella, intuyendo mis intenciones, se puso de rodillas y se acomodó para recibir mi pija sobre su negro orificio. Se lo besé para que estuviera más lubricado y suavemente fui entrando todos mis centímetros en su interior mientras ella susurraba palabras ininteligibles para mí. Cuando logré establecer en su interior mi pija, comencé un lento vaivén que nos llevó a los dos hasta límites insospechados de placer. Finalmente descargué mi leche dentro de ella y quedamos los dos tendidos uno encima del otro, agotados por la experiencia.
Poco a poco nos fuimos recuperando y después de unos momentos nos abrazamos durante largo rato y nos vestimos para despedirnos.

A la mañana siguiente en el trabajo no cruzamos ninguna mirada. La verdad es que tardamos varios días en volver a hablarnos. Sin embargo nuestra relación laboral ya se ha normalizado, aunque nunca más hemos hablado del tema, pero, en secreto, siempre deseo tener otra ocasión para poder volver a cenar con mi compañera ya que aún no me explico porqué después de tanto rechazo accedió a acostarse conmigo.