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Chantaje Familiar III (De visitante)

¡Muy buenas amantes de los relatos! En esta ocasión llego con la 3ra parte de este relato en serie, en el cual ahora estoy en la casa de mis parientes, espero que les guste!

Aviso: En el relato se nombra la existencia de archivos (Fotos). Desgraciadamente no las puedo compartir con ustedes porque las he ido perdiendo por los cambios de memorias y el deterioro de las mismas.

Luego de la espectacular noche con mi tía en la ducha me fui a dormir y ella hizo lo mismo, satisfecha según se expresó. Me hubiera gustado que mis parientes se quedaran para año nuevo, mas que todo para poder disfrutar a mi prima, y ahora también, a mi deliciosa tía, pero luego de la cena mis padres discutieron. Temí que fuera por la infidelidad de mi padre con mi tía, pero en el pasar del tiempo descubrí que era porque la unión entre ellos se iba deteriorando, además de unos problemas económicos, y típicas cosas de pareja. Por el revuelo y la tensión que recorría la casa, mis parientes se volvieron al sur.
Todos los santos días extrañé que mi prima me bajara los pantalones sin preguntar y me chupara la verga… Extrañaba a mi tía, ya que habérmela cogido había sido lo más delicioso y me habían quedado las ganas de seguir haciéndolo.
No pasó mucho para que la calentona de mi prima consiguiera mi número y me mandara whatsapp’s con fotos de sus tetas, concha y culo, además de hacerme videítos y mandarme audios con esos deliciosos gemidos de nena para que yo me reventara a pajas recordando los buenos momentos que había pasado con ella.

A medida que iba pasando el año me echaba unos polvos con algunas amigas calentonas y me cogía a minitas que conocía en el boliche, que eran cosa de una noche. No lo disfrutaba, me las cogía imaginando que eran mi tía y mi prima, recordando ese hermoso par de polvos en la ducha con Jessica, su culo redondo y apretadito, los petes de Wanda y su concha peludita…
Desde que tengo memoria siempre me aburría de los mismos tajos y buscaba otros, por lo cual no podía tener novia, las pocas que tuve me duraban un par de meses, y las que quisieron seguir se tuvieron que comer los cuernos consentidos hasta que se cansaron. Pero con mi tía y mi prima fue realmente diferente. No se si la sensación incestuosa y el calor de estar cogiéndote a una parienta (Por mas lejana que sea) me excita tanto, pero lo disfrute a pleno.

¡Hasta que por fin llegó la época de las fiestas nuevamente!. Mis padres se habían separado a mediados de octubre y ninguno de los dos iría al sur, a mi me importaba tres pelotas, y fue mucho mejor con su ausencia. Con mi dinero compre un pasaje y me fui al sur, a la casa de mi tía, su novio y mis dos primos. Lo del novio de mi tía me descolocó cuando me lo contó mi prima, pero igual encontraría la manera de volver a revivir lo de las fiestas anteriores, con ambas.
Finalmente llegué a la casa y me recibieron con muchísimo afecto, Luciano me dio un afectuoso y fuerte abrazo, ya que es una bestia musculosa, mi tía me abrazó y me dio un beso diciéndome “Chiquito de la tía” como nunca antes me había dicho, como cambiaron las cosas…
Detrás de ella estaba su novio, un rubio, de tez blanca con barba de 3 días, muy alto. Me extendió la mano y luego me palmeo el hombro, un tipo distante pero ligeramente agradable. Wanda llegó última, corriendo hacia mí y abrazándome. Todos se quedaron atónitos con la actitud de ella, ya que es muy arisca la mayor parte del tiempo.
-Hola primita.- Le dije con una sonrisa.
Como llegue a la hora de almorzar prepararon plato para mi y mientras comíamos hablamos de cómo era todo en donde yo vivía y chismes, nos reímos un rato con un par de chistes y anécdotas graciosas del novio de mi tía. Mi prima no paraba de mirarme y morderse el labio inferior, ni tampoco de frotarme la pierna con las suyas por debajo de la mesa, le desvié la mirada temiendo que alguien se diera cuenta, a ella parecía no importarle eso.
Cuando ayudé a juntar la mesa levantando mi plato, a la pasada ella me apretó una nalga.
-¿Estas loca?- Le susurré.
-Voy a dormir la siesta, buscame en mi habitación más tarde. – Dijo ella riendo y mordiéndose el labio mientras subía las escaleras.
Esas actitudes eran las que me excitaban, una débil erección se me marcó en el pantalón y traté de disimularla.
En la cocina estaba solo mi tía lavando los platos, Gerardo (Su novio) se había ido a dormir y mi primo se había ido con algunos de sus amigos, me invitó, pero estaba muy cansado por el viaje.
-¿Así que se separaron tus viejos?- Me preguntó mi tía con una olla en la mano.
-Así es.
-¿No sabes por qué fue?
-Creo que por tema de plata y porque era mucha rutina ya.
-Ahh…- Dijo en un leve suspiro.
-¿Vos pensabas que era porque te garchaste a mi viejo?
-No me lo recuerdes.- Dijo agachando la cabeza.
-Pero así fue.- Le susurré arrimándomele.-Yo mismo te vi.
Ella retrocedió hasta ponerse contra la mesada, yo me acerqué a centímetros de su boca.
-Te extrañé Jessy.
-Tengo novio Agustín.
-Es una lástima. –Le susurré al oído.- Yo tenía la pija bien cargada para vos.
Le acerqué la mano para que rozara mi bulto.
-Por favor Agustín, soy una mujer nueva, no soy la atorranta que te cogiste en la ducha de tu casa.
-No podes negar que te encantó.- Le pasé la punta de la lengua por el cuello y salí de la cocina.
Agarré mis bolsos y subí las escaleras, una vez en el piso de arriba me encontré con Wanda, estaba con un shorsito y una musculosa.
-Por fin, ¿Cuánto ibas a tardar?.
-Estoy buscando la habitación de Luciano para dejar los bolsos, es la que tiene dos camas ¿No?.
Ella suspiró.
-Si, es aquella.- Me la señaló.
Me dirigí a la habitación y entré, había una cucheta y otra cama al lado.
-¿Acá dormis vos?- Le pregunté señalando la cama.
-¿Te pensas que voy a dormir en la misma pieza que mi hermano con las pajas que me hago? – Me preguntó algo agresiva.
Solté los bolsos y apreté a Wanda en mis brazos.
-¿Qué te pasa, querés pija pendeja?.
-Sabes que si hijo de puta, pelala ya.
La empujé en la cama y me desabroche el cinto, ella me quito las manos de ahí y me bajó los jeans agresivamente y se metió la pija en la boca con rapidez.
-Ay dios, no sabes lo que extrañaba esta pija, no te das una idea. – Le dijo mientras me pajeaba.
-Yo extrañaba como me la chupaba la putita de mi prima.
-Que ternura por favor…
-Callate y chupá.- Le metí la pija hasta la garganta.
Ella se ahogó y me empujó sacándosela, la baba le colgaba de la boca.
-Hace bastante que no chupo una asi de grandota, anda despacio pelotudo.
-No te quejes, si queres pija te la voy a dar a mi manera.
Se la metí de nuevo y comencé a bombearle la boca agarrándola del pelo, ella se metió desesperadamente la mano adentro del short y comenzó a masturbarse frenéticamente.
-Vamos a tu pieza.- Le dije sacándole la pija de la boca y subiéndome los pantalones como pude.
La cargué en mis brazos y la llevé hasta su pieza, cerre la puerta una vez adentro, corrí los peluches que estaban en su cama y la arrojé en el colchón. Le bajé el short junto con su bombacha y su concha semi peluda estaba bien mojada.
-Me encanta que te dejes los pelitos arriba.- Le dije metiéndole lentamente el dedo índice.
– Ay si… por fin te dignas a chupármela… vamos a ver si sos tan bueno como yo. – Me dijo empujándome la cabeza hacia su vagina.
Sentí su humedad en los labios y comencé a apretar mi lengua contra su clítoris, abriendo los labios de su conchita para poder lamerlo con mas comodidad.
-Ay esa lengua primito… que bien que lo haces dios…- Hundía los dedos en mi larga cabellera y tenía espasmos a causa de la sensibilidad de su sexo.
Le metí dos dedos y le absorbí el clítoris con mi boca, moviéndolo dentro de la misma con los movimientos rapidos y profundos de mi lengua. Ella jadeó y lanzó un profundo y extenso gemido que acompañó arqueando su espalda y llenándome la boca de flujo expeso y chicloso. En mi rápida reacción le tapé la boca.
-¡Ay dios como me hiciste acabarme la puta madre! – Sonrió jadeando y corriéndome la mano de su boca.
-Vos si que estas loca, ¿Y si nos escuchan?
-Tenés que dejar de preocuparte tanto, están re dormidos y Luciano no vuelve hasta la noche.
Se escuchaban golpes suaves y gemidos ahogados, guardamos silencio para poder escuchar mejor, abrimos la puerta y desde la habitación que estaba con la puerta cerrada se escuchaban los gemidos ahogados de mi tía, que parecía no poder aguantar.
-Me parece que no hay que preocuparse, ellos también hacen sus cosas.- Dijo mi prima de manera natural.
-Pareciera que quisiera reprimir sus gemidos…- Dije pensativo.
Ella me pegó una cachetada en el brazo.
-¿Estas analizando los gemidos de mi madre? – Me susurró violentamente. –No la culpo, no es nada fácil reprimir los gemidos con el cacho de verga que tiene Gerardo.
-¿Te cogiste al novio de tu madre? – Pregunté incrédulo.
-No boludo, pero una vez estaba por bañarse y dejó la puerta abierta, yo justo pasé y le colgaba tremenda chota…
-Si, pasabas casualmente.
-Bueno, se la quería mirar, con algo tenía que pajearme, no tenia tu pija para que me sacara las ganas… ¿Me vas a decir que te pusiste celoso?. – Dijo ella sonriendo.
-No, nada que ver…- Dije mirándola. – Ya me están empezando a doler los huevos, ¿Y si seguimos con lo nuestro?
Ella se mordió el labio y soltó una carcajada traviesa mientras se abría de piernas en la cama y me llevaba la pija hasta la entrada de su vagina.
– Cogeme como vos sabes…- Me susurró al oído y me lamió el cuello.
Moví mi cadera hacia delante lentamente y me abrí paso a través de la conchita de Wanda, ella me agarraba de los pelos suavemente. Le quité la musculosa y sus pechos comenzaron a moverse al ritmo de mi bombeo.
-Ay… Si… Dios… Como extrañaba esto, como te extrañaba primito… Extrañaba tener tu pija adentro mío… Ay seguí por favor…
Las increíbles tetas de mi prima me volvían loco, por lo cual les pegue una buena chupada mientras la bombeaba. Le deje un par de chupones en cada una.
-Así te vas a acordar de mí.
-Con las cogidas que pegás, ¿quien se va a olvidar de vos?
Me reí.
-¿Qué dije? – Preguntó ella de mala manera.
-Me parece que nos estamos poniendo tiernos eh…
-Callate la boca y cógeme, te voy a poner la cajeta en la boca así dejas las boludeces.
-Ah ¿querés que te coja bien zorrita?- Le dije aumentando el ritmo de mis bombeos.
-Ay dios… Ay.- El volumen de sus gemidos iba en aumento. – Ay no pares… Ay pará afloja que nos van a escuchar.
-¿Ahora vos te preocupas?- Le aumenté aún más el ritmo, arremetiendo violentamente contra ella e introduciendo mi miembro en su totalidad, la tomé de la cara y la puse frente a la mía.-¿Quién es el más pijudo?
-Ay… Vos primito.
-¿Tanto te gusta mi pija?
-Me encanta hijo de puta, rompeme toda, no aflojes ahora.
Volví al ritmo violento, notaba como el flujo se escurría desde dentro de su conchita y caía a las sábanas. Me clavó las uñas en la espalda y me rogó que no parara, al cabo de unos segundos un chorro de flujo emergió de su vagina, eso me calentó muchísimo, saqué mi pija rápidamente y me reincorporé, acabando gran cantidad de semen en sus tetas.
-Ay dios… Que rico que me cogiste… – Dijo Wanda jadeando y desparramándose el semen por sus tetas.
-Voy a ir a la habitación de Luciano así tu vieja no se da cuenta.
-¿Te pensás que no se dio cuenta ya?
-¿Te pensás que va a andar escuchando tus gritos mientras le meten un buen pedazo de carne, según vos, por la concha?
-No lo había pensado así… – Dijo vistiéndose.
Yo me vestí y fui hasta la habitación de Luciano, cerré la puerta y suspiré, serían unas hermosas fiestas, y aún faltaban varios días en los cuales pensaba seguirla pasando bien… muy bien.

Luego de la siesta merendamos los 4, menos Luciano, que se encontraba fuera de casa. Yo me levanté vestido, con la remera, el jean y las zapatillas, pero cuando bajé estaban todos en la mesa semidesnudos, mi prima llevaba la musculosa y el shorsito, como la había visto antes, pero Gerardo estaba en bóxers, considerablemente tenía su buen pedazo como me había dicho Wanda, y mi tía con un top que la hacia ver muy jovial, luciendo su abdomen envidiable por las demás mujeres, y un short bastante metido en el culo que me volvió loco ni bien lo vi, estaba teniendo otra erección que quise disimular.
-Ponete cómodo sobri.- Me dijo mi tía mientras preparaba la merienda para todos. –No es como en tu casa que no se podía casi ni mostrar el tobillo jaja.
Me entro una excitación leve que me recorrió el cuerpo.
-Bueno, ahora bajo, voy a dejar la ropa arriba.
-Ah no te preocupes, después yo la llevo, sacate todo dale que hace calor.
Los ojos de Gerardo y de Wanda estaban puestos en mi, esta ultima se reía disimuladamente.
Comencé por sacarme mi remera y dejarla sobre el sillón.
-Que lomo tenes loquito. – Sonó la voz gruesa de Gerardo desde la mesa. -¿Haces algún deporte?.
-Entreno por mi cuenta y de vez en cuando voy al gimnasio. –Le contesté desabrochándome el cinto. – Pero no me excedo porque viste lo que les pasa a los culturistas… Se les achica el muñeco.
-Y la verdad que si… Ese es el musculo mas importante jajaja.
Me estaba sacando los jeans y debajo llevaba un bóxer blanco, en ese momento llegó mi tía desde la cocina con las tazas de café.
-¡Que culo! – Exclamó Wanda, no se si lo dijo apropósito o se le escapó.
-¡Wanda! –Le levantó la voz mi tía. –¡Es tu primo!
-¡Mamá! Si tiene un buen culo, ¿Qué culpa tengo?
Yo me sonrojé ligeramente, no sabía si reirme o volver a vestirme para no armar líos.
-Es cierto Jessica. –Dijo Gerardo tranquilamente. – El muchacho tiene su buen orto y ella es una mujer, a las mujeres les encantan los ortos de los hombres.
-La verdad que sí, pero…
-¿Pero? Sabes que tu sobrino tiene un terrible culo, ¿o no es así?
-Si, es cierto, es un culo digno de admirar.
-Entonces deja que tu hija admire el culo de su primo en paz.
-Ella tiene novio…
-¿Ese pelotudo? No puede ser más pajero, la vez que vino a quedarse a dormir lo atajé a las 3 de la mañana viendo porno en el directv muy con la manito mientras tu hija dormía. – Se dirigió a Wanda. – ¿Cuándo le pensas cortar como habías dicho?.
-No he encontrado el momento, pero ya lo voy a hacer.
Según lo que veía Gerardo era el dueño de la casa y cabeza de la familia, pero era muy justo y un increíble padrastro.
Me senté al lado de Wanda y comenzamos a merendar, charlando lo más bien mientras todos estábamos semidesnudos a causa del calor. En mas de una ocasión mi prima me rozo el bulto con la mano y en otras lo toco y lo apretó disimulando a la perfección. Yo por mi parte le acariciaba la pierna a mi tía por debajo de la mesa, pero ella me miraba algo seria y se corría de manera que yo no la alcanzara.
Una vez todos acabamos con nuestras meriendas Gerardo y Wanda subieron a cambiarse, ya que el tenía que ir a trabajar y Wanda a entrenamiento de Hockey.
Ayudé a mi tía a juntar la mesa y a llevar todo a la cocina.
-¿Viste el novio que tengo? Esta muy fuerte… – Me comentó ella.
-Si, la verdad es muy buen tipo… y por lo que escuché te garcha muy bien.
-Realmente si, es un animal, discúlpame si te molestó escucharnos…
-No, esta todo perfecto, sabés que me encanta escucharte.
Ella se sonrojó ligeramente.
-El es actor porno, una amiga nos presentó hace 8 meses y bueno, acá estamos.
-¿Actor porno? Eso explicaba la matraca del tipo… – Dije alcanzándole una taza. – ¿Y no te molesta que se coja a otras minas?
-No, porque es parte de su trabajo… aunque siendo sincera me da un poquito de celos, pero me excita, es una mezcla rara.
-Es lo mismo que me pasó hoy con vos… – Le dije queriendo arrimarme a ella, pero en ese momento bajaba las escaleras Gerardo.
-Mi amor, ¿Querés que te acompañemos? Quiero llevarlo a Agustín a conocer tu trabajo.
-Si no hay drama, si el quiere… Capaz que te lo contratan al sobri jaja.
Subí a vestirme junto con mi tía, no pude sacar ventaja de nada ya que Wanda estaba vistiéndose también. Una vez abajo salimos todos juntos en el auto de Gerardo, rumbo a su lugar de trabajo.

Continuará…

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