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Mi hijo me penetró el culo

Hola a todos, mi nombre es Montse y cuento con 43 años, estoy divorciada y soy asidua visitante de esta página de relatos y gracias a una persona muy especial, que hace muy poco escribió su historia, hoy puedo yo misma escribir la mía. Tengo que agradecer a Rachel y a su hijo Eduardo la ayuda que me han brindado, ya que gracias a una intensa correspondencia que he mantenido con ellos he podido ver cumplida mi más íntima y secreta fantasía. Todo empezó cuando leí la historia llamada Victoria, en la que una madre mantiene relaciones sexuales con su hijo, esta mujer dejaba su dirección de e-mail para que pudiéramos ponernos en contacto con ella, así pues yo lo hice.

Le conté la verdad y nada más que la verdad, algo que les pasa a muchas mujeres, que mi hijo me excita y que no me disgustaría en absoluto mantener sexo con él, es mas, lo deseaba y no dejaba de masturbarme pensando en él. He llegado al extremo de espiarlo, mi hijo tiene un pene bastante grande, le mide cerca de 19cm y de un grosor importante, y eso a ninguna madre se le pasa por alto. Soy una mujer alta y que se sabe cuidar, nuestra condición económica no esta nada mal, vivo con mi hijo Jorge de 23 años y con mi hija Patricia de 18 años.

Todo comenzó por culpa o gracias a internet, he leído casi todos los relatos de incesto que ha publicado esta página y la idea de poder llevarme a mi hijo a la cama cada día era más obsesiva, pero no se me ocurría ningún plan verdaderamente eficaz para llevarlo a mi terreno, en otras palabras que no me atrevía a dar ese paso adelante, quería darlo pero también quería tener toda la seguridad de triunfar y de que me saliese bien, así que escribí a Rachel para que me aconsejara con ello, y me contó algo que he llevado a la práctica y ha dado todo el buen resultado que yo misma hubiese querido.

Rachel me contó que a la vez que se escribía conmigo también se escribía con otras mujeres y que una de ellas le contó un método, con el cual había conseguido follar a su hijo, lo había provocado de tal manera que era el propio hijo quien daría ese paso adelante sin apenas saberlo, ya que ningún hombre podría resistirse ante aquello. Yo le conté a Rachel que mi hijo entre otras cosas tiene un cursillo de primeros auxilios, así que me animó a que lo hiciera, me escribió una carta de cerca de cinco hojas explicándome todo lo que tendría que hacer y decir, también me puso en contacto con la mujer que había tenido la certeza de hacerlo primero y tras haber intercambiado unos cuantos e-mails ambas mujeres me animaron a que lo hiciera, y así acabó todo, cumpliendo mi incestuosa fantasía.

También agradecer a Eduardo, el hijo de Rachel, que me ha pasado a limpio este relato, enriqueciéndolo con un vocabulario menos repetitivo del que pudiera usar yo misma, mi hijo Jorge no sabe nada en absoluto de esto, ya que quiero enseñárselo una vez esté publicado en la sección de relatos de amor filial.

No era la primera vez que me paseaba por casa en bragas, tal y como me dijeron Rachel y la otra mujer, la cual no voy a decir su nombre por respeto, eso comenzaría a calentar el ambiente, me ponía unas braguitas de esas que apenas tapan nada y me las metía bien dentro de mis carnes, tengo una figura bonita y una buenas piernas, además soy una mujer alta y creo tener el peso más o menos justo para mi estatura y mi edad, tengo unas buenas tetas y unos pezones hermosísimos, también tengo un culo muy bien puesto que más de un chaval se ha dado la vuelta por la calle para vérmelo, sobre todo cuando me pongo unos pantalones tejanos. Y esa iba a ser la principal arma que usaría contra Jorge, mi culo, lo iba a provocar con mi culo.

Pues bien, yo andaba por casa en braguitas, me las metía bien adentro de mis labios vaginales, de mis cachetes culeros, me las metía entre las nalgas, dejándomelas casi al aire, no me cortaba en absoluto a la hora de agacharme ante el y poner mi culo en pompa ante sus ojos, me ponía camisetas holgadas y sin sujetador para que mis tetas se balancearán de un lado a otro, a su antojo.

Todo esto me ponía terriblemente cachonda y debía de masturbarme a diario un par de veces, ya que me imaginaba a mi hijo masturbándose con su enorme polla en la mano mientras se imaginaba que me follaba, y la verdad es que en más de una ocasión lo pillé mirándome casi a escondidas mientras yo me agachaba y levantaba mi trasero para que el me lo viese a todo esplendor, también anotar que Jorge se había metido en su habitación en más de una ocasión tras alguna de mis exhibiciones, yo deseaba que fuese a masturbarse, eso sería síntoma de que su propia madre lo podría calentar hasta el extremo de pajearse, y así era.

Una vez me senté frente al televisor, en un sillón que tenemos un poco ladeado del sofá central, solo llevaba puesto un albornoz, totalmente desnuda debajo, Jorge estaba viendo la tele y yo tras salir de la ducha me senté y me puse a cortarme las uñas de los píes con auténtico descaro, levantando una pierna y enseñándole disimuladamente todo mi coño, recién depiladito, Jorge no hacía más que mirarme de reojo y yo le abría aún más las piernas para que pudiera contemplar con gusto el conejo de su madre, un conejo moreno y rasurado por los lados, un coño tentador, al final Jorge se levantó con un tremendo bulto en su paquete y se metió en su dormitorio, iba a pajearse, yo también me masturbé sin más preámbulos allí mismo, deseando que Jorge saliese y me pillara, para ver sobre todo su reacción ante el cuadro que le presentaba su madre, pero no salió.

Todo esto duró una semana hasta el día que iba a dar el paso adelante y proponerle algo que no rechazaría.

Me fui a una farmacia y hablé con el farmacéutico, quería unos supositorios para la fiebre, pero los quería para niños, de esos más pequeñitos, la cuestión es que quería automedicarme pero que no me sentarán mal, no quería que el simple hecho de ponerme unos antibióticos sin receta pudieran hacerme daño, así que el farmacéutico me propuso unos supositorios casi nocivos para un adulto, así que los compré y me los llevé a casa.

(sí alguna mujer lo quiere intentar que no lo haga nunca sin consultarlo antes con un médico o con un farmacéutico).

Aquella misma tarde le dije a Jorge, -¡! Jorge, vas a querer ponerme unos supositorios, cariño!!- mi hijo se quedó un poco parado ante mis palabras, -¡! Y eso mamá?? te sientes mal??estas bien??- ¡! Si hijo, no te preocupes, lo que pasa es que tengo una ligera infección en el recto y el médico me ha recetado unos supositorios pero como tengo el recto delicado me ha dicho que es preferible que antes me de un masaje en el ano, para que no me dañe al entrar!-¿y quieres que te los ponga yo, mamá??- ¡!no hijo, sí lo digo porque tendrá que venir una enfermera hacérmelo, y he pensado que como tu tienes un curso de ATS, pues así nos ahorramos el que tenga que venir esa mujer, además, y sí fuese un enfermero, no sé, me da cosa que me toque el culo un tío que no conozco, por muy enfermero que sea, además tampoco es seguro que vengan a casa, igual tengo que desplazarme yo misma hasta el ambulatorio.!!!- le dije yo un poco haciéndome la victima.

-¡!tranquila mamá, que ya te los pongo yo mismo, ya te haré el masaje yo mismo sí hace falta!!- ¡!gracias cariño, eres un sol!!- ¡!!mira mamá, voy a salir a la calle sí quieres compro unos guantes de látex para que no se te infecte nada mas, vale??!!- ¡!si cariño, por favor, quiero tener mucho cuidado con esto!!-, Así fue como Jorge se fue a la farmacia a por un paquete de guantes de látex para hacerme unos masajes en el culo, el plan estaba funcionando a las mil maravillas, no me lo podía creer. Tengo que decir que con solo imaginármelo ya me estaba poniendo cachonda y no tuve más remedio que meterme en la ducha y masturbarme bajo un agua calentita.

Aquella misma noche antes de acostarnos, le dije que me pusiera el primero, esperé a que Patricia se fuese primero a la cama y después invité a mi hijo a mi habitación, me duché por segunda vez, para estar totalmente limpia, no quería que mi hijo sacara su dedo de mi culo con alguna clase de mancha, me moriría del disgusto.

Cuando entró Jorge,

yo ya estaba con mi camisón puesto, me bajé las bragas delante de el, pero de espaldas, dejando todo mi culo al aire, me subí a la cama y me puse de rodillas, con las bragas a la altura de las rodillas y el camisón levantado por la cintura, aupé mi trasero y empiné todo mi culo, estaba totalmente cachonda, estaba expuesta ante mi hijo, para mi no iba a ser un masaje, para mi iba a ser una masturbación anal y tenía pensado disfrutarla.

-¡!Caramba Jorge, me da vergüenza que me veas así, con el culo al aire!!- le dije yo tímidamente, -¡!tranquila mamá, no te preocupes, sabes una cosa, voy a traer de mi dormitorio un flexo para así verte mejor, no quiero hacerte ningún daño!!- ¡!gracias cariño!!-, le dije yo, mi hijo trajo de su cuarto un flexo y con la luz de mi dormitorio y el flexo apuntando a mi ano se puso un guante de látex y me colocó en la misma entrada de mi culo una pomada de vaselina para facilitar la entrada de su dedo y del supositorio.

Mi hijo comenzó a repartir la pomada por todo mi ano, cosa que yo respondía con unos pequeños escalofríos voluntarios y movimientos de mi trasero, -¡!está frío mamá, te molesta?- ¡!no hijo, no, tu tranquilo, tu sigue, que lo haces muy bien!!- poco a poco Jorge fue apuntando la pomada hacía mi agujero pero sin meter ningún dedo dentro, yo consciente de lo que hacía y de mi extrema calentura abrí un poco más las piernas, dejando mi coño un poco más levantado, a la vista de mi hijo. Entonces Jorge con una mano me separó los glúteos, yo con una mano le separé también el otro glúteo, en ese momento empiné mi culo un poco mas, mi coño también se abrió un poco, mi hijo tenía una panorámica estupenda de mis cuartos traseros, totalmente expuestos ante el.

Jorge comenzó a introducirme un dedo en el ano, nada más sentir como entraba me corrí con un estremecimiento muy notable que mi hijo no pasó por alto, -¿¿estas bien mamá?? te hago daño??- ¡!no Jorge, cariño, sigue, sigue, me gusta mucho como lo haces!!!-, entonces mi hijo empujó un poco más su dedo y consiguió meterlo hasta la mitad, fue ahí cuando solté un gemido y empujé mi trasero hacía la mano de mi hijo, como haciéndole entender que me metiera más dedo, -¡!mamá, de verdad que no te molesta, seguro que no te duele esto??- ¡!no hijo, sigue, sigue, hazme un masaje bien profundo, cariño!

Jorge siguió metiendo y sacando dedo y yo mientras cerraba mis músculos anales para atraparlo dentro, mis movimientos eran descarados, le seguía con mis caderas, me doblaba mientras mi hijo me hurgaba el culo con auténtica maestría, -¡!!ahhhhh…aahhhhh…Jorge, cariñoooooooo!!!- ¡!!dime mamá. te duele???- ¡!no corazón, no, me gusta mucho, lo haces muy bien, mi vida!!!- le decía yo con la voz entrecortada, abriéndome más de piernas y levantando el trasero a más no poder. Nos tiramos casi 10 minutos en aquella posición, estaba deseando que mi hijo se emocionara y que comenzara a meterme otro dedo, que me tocara el coño, que se sacara la polla, pero creo que eso era pedir demasiado, así que le pedí que me pusiera el supositorio.

Jorge me lo metió suavemente acercando el flexo más a mi ano, y cuando este estuvo bien adentro, me dijo, -¡ya esta mamá, ya lo tienes dentro, no te ha dolido, ¿verdad?- ¿dolerme, cariño, pero sí no me enterado de nada, ha sido incluso placentero, mi vida, eres un buen enfermero, el mejor del mundo!- diciendo aquello, mi hijo se quitaba el guante de látex y sin decir nada más me propinó un par de besos en las nalgas, uno en cada una, unos besos muy sonoros, -¡!y esto para que te cures pronto, hay que mimar este culo, mamá! Jorge salió de la habitación riendo y con un impresionante paquete hinchado en su entrepierna, quedamos a que al día siguiente repetiríamos la operación. Esa noche tras ir al lavabo y expulsar el supositorio por la vía más fácil, me masturbé como una loca sobre la cama, con el culo aún húmedo del dedo de mi hijo, Jorge también se masturbó, porque lo escuché ir al lavabo a los pocos minutos de haberse metido en la cama.

A la mañana siguiente mi hijo me preguntó sí había sentido molestias en el ano, yo le respondí que todo lo contrario, que ahora lo tenía más tranquilo que nunca, entre bromas le dije, -¡!sí al final vas a tener que darme masajes todas las noches, y sí no ya lo verás, hijo mío!!- ¡!sí eso te hace feliz, mamá, yo te haré todo lo que me pidas!!-.

Aquellas palabras me sonaron a que Jorge sabía lo que decía, eran palabras con una clara segunda intención, lo tenía todo preparado, aquella misma noche, iba a provocarlo más aún, iba a disfrutar del todo con el masaje de mi hijo, iba a dejarle bien claro que era lo que necesitaba dentro de mi, además era viernes y posiblemente Patricia cenaría con una amigas aquella misma noche. Solo de pensarlo me estaba poniendo cachondísima perdida, como deseaba la polla de Jorge, más que nunca.

Solo pensaba en aquella mujer con la que me había escrito y me había aconsejado esto, me la imaginaba de rodillas sobre la cama y con el coño abierto a las manos de su hijo, me imaginaba como su hijo se sacaba la polla y comenzaba a penetrarla sin poder evitarlo, víctima de una súper excitación y también me la imaginaba gozando mientras su hijo le arremetía su preciosa polla hasta lo más hondo de ella, sintiendo el placer, el inmenso placer que siente una madre al alcanzar un orgasmo tras otro con su hijo, es la cosa más morbosa y más emocionante que jamás pudiera haber imaginado ni experimentado.

Amigas lectoras, no podéis ni imaginaros lo que puede llegar a sentir una mujer mientras su hijo la sodomiza, es algo increíble, he tenido relaciones via e-mails con algunas mujeres incestuosas y todas dicen lo mismo, que no hay nada como la penetración anal por parte de tu hijo, muchas madres no habían probado el sexo anal hasta que sus hijos las habían desvirgado. Intentar cerrar los músculos del recto mientras tu hijo eyacula dentro de ti es algo que no tiene precio, escuchar sus gemidos y escuchar como te llama “mamá” mientras se corre con convulsiones es algo maravilloso, lo aconsejo a todas las madres que tengas incesto con sus hijos, y las que estáis aún con dudas os aconsejo que hagáis lo que yo hago, provocar un encuentro que ningún hombre podría rechazar.

Llegó la noche y antes de que pudiera darme cuenta Patricia ya se había ido con sus amigas, cenamos Jorge y yo solos, viendo la televisión, cuando mi hijo me asombró con un comentario que me dejo fuera de sitio, no eran ni las diez de la noche cuando me dijo, -” bueno mamá, vamos a por ese masaje o no?? “- ” caramba Jorge, sí que tienes ganas de tocarme el culo, hijo, yo pensaba que hasta que no nos fuéramos a dormir no me pondría el supositorio”-, mientras le decía esto entre risas, mi hijo se estaba levantando del sofá e iba hacia el cuarto de baño, poco después sacó el bote de vaselina y los guantes de látex, -” para que esperar mas, mamá, estamos solos, Patri no está y como tengo que ponértelo que más da ahora que más tarde”-.

Así que nos dirigimos a mi dormitorio y sin más preámbulos me subí la bata de estar por casa hasta la cintura y me quité unas bragas blancas que tenía puestas, mi hijo me miraba como impaciente, con ojos de deseo, acto seguido me puse de rodillas sobre la cama y con la bata remangada en la cintura puse mi culo en pompa, totalmente ofrecido a Jorge, -“nada hijo, aquí tienes mi culo, tócamelo a tu gusto, que estamos solos, intenta no hacerme daño, mi vida”- “tranquila mamá, que no te haré ningún daño, al contrario, hoy te voy a dar un masaje más largo y delicado que ayer”-, esa respuesta era mi oportunidad, así que sin ningún tipo de miramientos ni escrúpulos le respondí con total cara dura -” pues recuerda nene, que soy una mujer además de ser tu madre, y que no soy de piedra, no sea que me toques demasiado bien y no quiera separarme de ti en toda la noche”- ” eso es lo que voy a intentar mamá, tocarte tan bien que no me pidas nunca que lo deje”-. La conversación estaba llegando demasiado lejos, estábamos diciéndonos las cosas muy claras y aquello tenía pinta de acabar como yo quería.

Jorge le propinó dos besos a mis glúteos, y comenzó a repartir la crema de vaselina por todo mi ojete como el día anterior, yo me movía a su compás mientras comenzaba a penetrar su dedo dentro de mi, un grito por mi parte lo alarmó y me dijo -” te hago daño, mamá, o es que te gusta demasiado ¿??”- “cariño, mi niño, te he dicho que no soy de piedra, tu que crees ¿?, sí me estás metiendo un dedo por un sitio en que nunca ha

entrado nada”- “¿¿ eres virgen mamá, eres virgen por aquí?? “- ” si cariño, nunca he tenido sexo por aquí, ni con tu padre ni con nadie”- ” pues no lo sabía mamá”- “¿ y tu Jorge ¿?, has tenido alguna relación con alguna chica por atrás ¿?- “tampoco mamá, nunca le he dado por el culo a ninguna chica, pero tengo unas ganas enormes de hacerlo con alguna”-.

Al decirme esto, me di la vuelta y observé que los ojos de mi hijo se clavaban en los míos, su paquete estaba a punto de reventar dentro del pantalón, así que le dije, sabiendo como acabaría la cosa, -” y te gustaría estrenarte ahora mismo ¿?, te gusta mi culo, te parece sexy, cariño ¿? “- en ese momento mi hijo se bajó el pantalón y sacó su enorme herramienta de amar, -“mira mamá como me tienes, a ti que te parece, estoy deseando cambiar ese dedo que te meto en el culo por esto, te deseo mucho mamá, deseo hacerte al amor, por delante y por detrás. “-.

Yo estaba asombrada, mi hijo me estaba diciendo todo lo que yo quería oír para empezar a gozar, supongo que no tengo que contar nada más, solo que en ese preciso momento nos desvirgamos el uno al otro, mi hijo me penetró el ano con maestría y yo lo acepté con la misma maestría que el estaba empleando para penetrarme. Nunca he conseguido tantos orgasmos en mi vida, el acto sexual con mi hijo va cada vez mejor y yo me encuentro cada día más feliz y bonita, más satisfecha, más sexy y más activa.

Solo darles las gracias a esas dos mujeres que me han enseñado a gozar, porque a partir de ese día mi hijo Jorge y yo hacemos el amor cada día, y nos hemos vuelto unos expertos en el sexo anal, nuestro preferido. Besos. Gracias Rachel, gracias TiffanyTambién gracias a vosotros por sus votos….

Autor: Montse

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Madre Argentina II

Luego de ese pequeño incidente con mi mamá nos distanciamos un poco, ella siguió cuidando de su cuerpo hasta se anoto en un club de natación, yo por mi parte seguí estudiando y comencé a trabajar, segui teniéndolo ganas pero nunca se me presento una oportunidad para sacarme esas ganas. Hasta que ella recibió su doctorado en historia.
El día de su graduación nos invitó a cenar a un restaurante, fuimos mi hermano, mi abuela y yo con una pareja amiga de mi mamá. Comimos y tomamos mucho. Mi vieja no está acostumbrada a tomar así que se le subió muy rápido el alcohol. Cuando terminamos el café el marido de la amiga de mi mamá nos ofreció llevarnos hasta casa.
Primero dejamos a la amiga de mi mamá en su casa, porque se sentía cansada y no quedaba muy lejos su casa, luego nos llevó a nosotros. Mi mamá y el tipo hiban charlando muy alegre en el auto, hasta que llegamos, nosotros nos despedimos pero mi vieja y el tipo siguieron charlando.
Yo me fui a acostar y a esperar que vuelva mi mamá. Pasaron como 20 minutos y no volvía, así que decidí mirar por la ventana que pasaba. Pude ver el auto encendido y al tipo pero no veía a mi mamá. Salí despacito de mi casa y me acerque al auto lo más que pude, y cuando estube cerca puede escuchar música suave y unos leves gemido de mujer, me puse cercar pero no tanto y pude observar la cabeza de mi vieja subiendo y bajando de la entrepierna de tipo.
En ningún momento el se dió cuenta de mi porque estaba con lo ojos cerrados disfrutando de la mamada de su vida. Así siguieron un rato más hasta que mi vieja emepzo a acelerar el ritmo y se levantó de repente, se limpio la comisura de los labios y se acomodo la blusa, el tipo se levantó los pantalones y se despidieron con un beso, yo volví a mi casa a esperar que entre. Me acosté rápido y me hice el dormido, mi mamá llegó tambaleando y se sacó la pollera y se acostó con La blusa puesta.
Yo no podía sacar de cabeza esa imagen de mi vieja chupandosela al tipo, eso me dejó re caliente, cuándo ví que todos estaban dormidos me levanté de mi cama y me hace que hasta la cama de mi mamá muy despacio, le fui sacando las sábanas que la cubrían y pude ver esa cola que tantas veces decie, estába durmiendo con el culo arriba y llevaba una tanga roja con unos diamante de decoración. Yo me acerque lo más qur puede con mi lengua y comencé a pasarsela entre los dos cachetes, me animé un poco más y me baje el bóxer y con la pija al aire se la restregue por toda la cola, mientras me hacía una paja, justo cuando estaba por acabar se movió y yo salí disparado a mi cama. Ella se levantó y me pregunto si estaba dormido y yo le dije entre duenos que si.
Hasta ese momento fue nlo más exitante que había vivido por lo menos pude sentir lo dura que tenía ese culo.

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En la oficina con Luci

Esta historia tiene lugar en mi oficina donde a menudo se organizan reuniones de trabajo y pedimos café en un bar que está a la vuelta. Siempre trato de organizar las reuniones en el mismo horario para que venga siempre la misma moza con la que ya tengo un poco de confianza y creo que algo de onda también. Hay miradas que insinúan y comentarios que alimentan mi fantasia de tener sexo con ella en la oficina; o quizás soy yo que me imagino esas cosas por el solo hecho de que me ratoneo mal, no lo se, pero solo hay una forma de averiguarlo y tengo que juntar el coraje para ver si puedo cumplir mi fantasia o seguirá siendo solo eso…
Ella es morocha, con un cuerpo armonioso, 1,65 mts aprox, una cola bien paradita y redonda, sus pechos se notan firmes y serán de un 95 creo yo la medida del corpiño. Siempre usa una calza negra, remerita azul entallada al cuerpo y un delantal negro (es el uniforme del bar).
Este dia, en una reunión mas, hice el pedido al bar y vino ella, abri la puerta de la oficina y la mire directo a sus hermosos ojos color miel de mirada penetrante, saludó sonriente como siempre y pasó a dejar el pedido sobre la mesa de reuniones. Yo iba atrás de ella imnotizado con su cola escultural, tenia una tanguita chiquita que se marcaba en su calza, mis ratones corrian a una velocidad increíble, no podía concentrarme en nada mas que en tratar de tener ese cuerpo para mi. Después de dejar el pedido, la acompañe hasta la puerta y le dije que pasara a buscar las cosas cuando termine su turno. –Bueno dale, asintió con una sonrisa; -nos vemos después, le dije yo.
Esa reunión era interminable para mí, solo quería que se pasara el tiempo y mi fantasia se convirtiera en realidad…. Una vez que terminó la reunión, empezaron a irse todos de la oficina y yo me quedé esperando unos 40 minutos más para que termine el turno de Luci (así se llama) tratando de elaborar una estrategia o frase para encararla. Estaba nervioso ya que no se si Luci tendrá onda conmigo o solo son mis ratones los que me hacen creerlo. Por ahí ella es muy macanuda y soy yo el que la pudre tirándome un lance.
Por fin llegó Luci,
– Pasá Luci, ya te vas? Le pregunté.
– Si, llevo estas cosas y me voy a casa.
La acompañé a la mesa de reuniones y mientras acomodaba las cosas en la bandeja me quedé paralizado, parado cerca de ella mirándola. De todo lo que había pensado decirle no me salía nada (siempre conversábamos mientras Luci levantaba las cosas). Es obvio que ella se dio cuenta que ese día era distinto de las otras veces que fue a la oficina y cuando estaba terminando de juntar las cosas me miró y dijo:
– Que pasa? Te colgaste.
– Si, le dije.
Y solo atiné a agarrarle un brazo, acercarme y con la otra mano agarrarla de la nuca y tirarle la boca. Me encantó chocar sus labios carnosos contra los mios. Su primer reacción fue separarme y decirme:
– Que haces?
Yo sin decir nada solo volvi a la carga con otro beso y esta vez agarrándola de la cintura para traerla en contra mio. Ahí me di cuenta que ella sentía lo mismo que yo, me abrazó y abrió su boca para dejar entrar mi lengua, al principio desaforada, después de unos segundos comprendí que ese momento era quizás único y teníamos que disfrutarlo. Entonces con intensidad pero sin desesperarnos seguimos apretando mal. Mis manos ya estaban en esa cola que tanto deseaba, la acariciaba, la apretaba contra mi verga, que a esa altura ya estaba que explotaba, se sentía tan suave, tan firme… Empecé a besarle el cuello, la oreja y soltó un gemido que lo acompañó llevando su mano a mi verga.
– Que querés? Me preguntó susurrando al oído
– Chupame la verga, le respondí.
Mientras me sacaba la camisa ella se encargaba de desabrochar el cinto y bajarme los pantalones, en un segundo quedé en bolas, sentado en el filo de la mesa con un pie arriba de una silla y Luci arrodillada empezó a chuparme la verga con una dedicación exquisita, suave se la tragaba toda, la sacaba y con su lengua jugaba con mi cabeza enrojecida. Con sus labios carnosos besaba la cabeza de mi verga, se la volvia a tragar y la mojaba toda con su saliva.
– Te gusta que te chupe la verga? Preguntaba mientras me miraba con una carita de puta que me calentaba más todavía y me pajeaba despacito.
– Me encanta como te queda mi pija en la boca, le dije.
Siguió chupándome las bolas hasta que la separé, ahora me tocaba a mi sacarle la ropa. Primero la remerita entallada, besaba sus hermosas tetas mientas desprendía el corpiño. Sus pezones estaban duros, sus tetas firmes tal cual las imaginaba, lamia esos pezones con un placer increíble mientras iba bajando su calza negra. Hice que ella se apoyara en la mesa mientras le bajaba la calza, yo estaba arrodillado enfrente de ella y empecé a besarle la concha con la tanga puesta. Luci se sentó en el borde de la mesa y subió un pie en cada silla para que me quedara libre su dipilada conchita, ya estaba húmeda, corrí la tanguita para el costado y hundí mi lengua. Estaba en el paraíso, no podía creer estar chupándole la concha a esa hermosura, me dediqué a jugar con mi lengua en su clítoris mientras mis manos apretaban sus tetas. La escuchaba gemir y sentía como se retorcia de placer, apretaba mi cabeza contra su concha con una mano mientras con la otra se apoyaba en la mesa. Me encantaba estar ahí, probando su jugo, quería hacela acabar con la boca, me calienta muchísimo eso pero me paré e hice que se recostara en la mesa, me quedé admirando su cuerpo por un segundo y entré despacio con mi verga en su concha, estaba bien mojada, sentía su calor en la cabeza de mi verga, entré bien profundo hasta que sentí como mis bolas chocaban en su culo. La agarraba de la cintura mientras la cogia con un placer indescriptible, veía como sus tetas se movían con cada encontronazo, sus gemidos me volvían loco. Dejé mi verga adentro moviéndome arriba y abajo mientras le tocaba el clítoris, casi furiosamente, quería hacerla acabar. Ella tenía los brazos hacia atrás agarrándose de la mesa, pidiéndome que siga así, hasta que soltó un grito, vi como su cuerpo se retorcia y empecé a sentir como su concha se contraía apretando mi verga. Delicioso momento, saqué mi verga y le di una rica lamida a su vulva. Me senté y le pedí que se sentara arriba mio dándome la espalda, -dejame ver ese culo- le dije, y se sentó sobre mi verga pajeandome con su culo, -asi te gusta?- me preguntó, -me encanta, ahora cojeme vos- le dije. Inclinó su cuerpo para adelante agarrándose de la mesa con una mano, con la otra acomodó mi verga en su concha y empezó a dar saltos haciendo rebotar su culo en mi abdomen….Increíble!. Con la otra mano me agarraba las bolas y se tocaba el clítoris. No pasó mucho tiempo hasta que sentí que iba a acabar, entonces le dije que se pare y agarrada de la mesa, con su cuerpo bien inclinado, yo le di un par de bombazos y saqué mi verga para llenarle de leche su hermoso culo, acababa a chorros, el primero le llegó casi a la nuca, apoyé la cabeza de mi verga en su ano y segui acabando. Quise meterla por su culo pero estaba muy apretado y le dolia, -vení a chupármela ahora- le dije y me limpió todos los restos de leche de mi verga.
Nos cambiamos y salimos juntos de la oficina. Los dos seguimos con nuestras vidas, ella con su novio, yo con la mia pero desde ese día nos encontramos en la oficina cada 15 días a matarnos y disfrutar del buen sexo….

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Como paso de ser mi puta a ser la de todos – Parte 1

Ya no recuerdo como empezó todo esto. Si fue por propio deseo o si se fue alimentando a través de leer, escuchar sobres el tema, incorporándolo. Seguramente fue una mezcla de los dos, que se fue retroalimentando, y pasando de una mera idea al crudo acto.

Siempre de más pibe pensé que estas cosas solo le pasaban a viejos feos, aburridos y especialmente degenerados, que hacían esto. Con esto, me refiero a sentir placer al saber, ver o escuchar como tu pareja da y recibe placeres de otros. Jamás pensé que llegaría a semejante excitación. Que el simple relato de un hecho te haga llegar a un clímax de orgasmo, que no llegaste de ningún otro modo.

Mi nombre es Juan, estoy llegando a los 30, soy un pibe alto, medianamente flaco, no particularmente ejercitado, pero podría decir que me mantengo bien en forma. Estoy de novio, hace unos 4 años con Laura, de mi misma de edad, menudita de metro 60, morocha con algunos reflejos rubios, un cuerpo delgado, unas tetas medianas tirando a chicas pero muy linda, en forma y aspecto.

Pero lo que más se destaca de todo, es su inmenso culo, no gordo en caderas, sino grande hacia afuera, algo de otra galaxia, algo que me resulta muy dificil encontrar en el común de las mujeres que uno se cruza. Básicamente, cualquiera le pondría un 10 de culo, y principalmente yo.

Nuestra pareja no le escapaba a la normalidad de una pareja estándar y todo lo que llegar a conllevar. Muy buen sexo, pero obviamente con el desgaste de los años de relación, que te obligan a ir indagando en conocer y explorar nuevos caminos en el sexo. A si comenzó, muy tímidamente, muy de abajo hablando en lenguaje sucio, yendo de a poco hacia algo cada vez más fuerte. Desde un simplón: “la quiero adentro”, “dame más” en un principio, pasando a un “quiero toda tu pija”, “te la voy a chupar toda”, siguiendo luego con “quiero que me llenes todo el culo de leche”, “me voy a tragar toda la lechita”. Esto a través de los meses, años, haciéndolo yo primero, también pidiéndole, fue aflojando y dándose cuenta que era algo que a mí me gustaba y mucho, y supongo que a casi todos los hombre también. Hasta acá todo normal, nada fuera de lo convencional. Pero luego dimos un salto de calidad.

Comencé a convencerla a que el pedido pase de “quiero chuparte toda la pija” a “quiero chupar muchas pijas y tragarme toda su leche”, de “este culo es solo tuyo” a “este culo no es tuyo, es de todos, porque soy la más puta”. No fue algo simple pero de a poco lo fui logrando, y haciéndole entender de forma indirecta que era lo que a mí me gustaba, y solo pasaba por un mambo en la cama entre nosotros. En un principio costaba sacarle una oración, tenía que decirle lo que tenía que decir, pero luego fue adoptándolo y haciéndolo solita. Luego pasamos a una tercera etapa, ya no recuerdo como y cuando. Pero recuerdo que ella estaba haciendo toda la previa antes de chuparme la pija. Yo tirado en la cama, ella en cuatro al pie de la cama, besando y lamiéndome la zona de la pelvis, mientras que cada tanto me miraba a los ojos. En un momento le dije:

-¿Me la vas a chupar toda?
-Si, te voy a chupar toda esa pija que tenes y a tomarme toda tu leche
-¿Solo a mí me la vas a chupar?
-No, se la voy a chupar a cualquiera que me la quiera dar
-¿Me la vas a chupar como se la chupaste a todos los pibes con los que estuviste?

Ahí la descoloque, sin dejar de hacer lo que hacía (besando, lamiendo alrededor de mi pija, amagando a chupármela) me miro extrañada, como un ¿Y eso? Pero me siguió el juego.

-Si, te la voy a chupar como se las chupe a todos los pibes con los que estuve.
-¿Te gusta chupar más mi pija que las de ellos?

Ya estaba yendo más lejos, pero consideraba que era mi oportunidad para empezar a romper el hielo por ese lado. Por suerte me siguió la corriente:

-No, a mí me gusta chupar la pija de todos por igual
-Bueno contame cómo se las chupabas entonces
-¿Qué queres saber?

Antes de seguir con todo esto, tengo que aclarar que antes que yo la conozca y me ponga a salir con ella, había estado casi dos años de soltera, se vio 7 meses con un pibe, pero lo re cagaba. Yo sabía que había estado con un par, pero nunca me había contado ningún detalle, ni sabía mucho de lo que había hecho, lo que no con cada uno, cuantos habían sido, en que circunstancia, etc.

-Quiero saber, que hacías con ellos, ¿primero le hacías una paja?, ¿les chupabas la pija?, ¿te los cogías?
– Y depende, pero en general no me cogí a casi ninguno, ya sabes.

Ella dice que salvo a mí, el pibe con el que estuvo 7 meses y su ex novio, no cogió con ningún otro

-¿Y qué hacías?
-Y en general, ellos a mi me metían los dedos, me chupaban las tetitas, a algunos les hacia una paja y a otros también se las chupaba
-¿Cuándo se las chupabas que hacías, que acaben solo, te acaban en la boca?
-Noo, a mí siempre me gusta dejar satisfecho a la persona con la que estoy, casi siempre dejaba que me acaben en la boquita, les decía que se relajen, y les daba a entender que yo me ocupaba de todo.
-¿Después la escupías o la tragabas como conmígo?
-La tragaba siempre, obvio, me gustaba ver como se retorcían de placer cuando acaban

No podía más con la excitación, era tal que temblaba mientras me iba relatando todo. Explotaba de calentura, no podía creer lo que estaba viviendo, nunca había sentido algo igual, es una mezcla de adrenalina con máximo de excitación. No me pude contener y le pedí que me la empiece a chupar, no dure ni 20 segundos y deje que la reciba toda en la boca, mientras le decía:
“Dale trágate la leche como te la tragaste de todos los pibes que le chupaste la pija, puta”

En definitiva, mi novia era una puta, le encantaba satisfacer a todos con los que estaban, y todo eso a mí no me gustaba, ¡me fascinaba!, agradecía al cielo por estar con alguien así y no una santita que no haya hecho nada en toda su historia pasada.

Pero esto tampoco quedo ahí…

A partir de esta oportunidad, no quise desperdiciar seguir sabiendo sobre ella y su pasado, conociendo cada vez más detalles, entonces cada tanto, cuando se va le iba pidiendo que ella me cuenta de experiencias que tuvo con flacos, al principio, temerosa, no quería contar nada por el miedo a que después yo se lo eche en cara. No hay que dejar de lado que vivimos en una cultura machista, donde las mujeres suelen avergonzarse de gozar en la cama con un hombre que no sea su pareja.

Yo empecé a recordar que ella, al separarse de su ex, a los pocos meses se fue de vacaciones a la costa con 4 amigas y que dijo haberlo pasado bien. Me había contado que había hecho varias previas con pibes, tanto en casa de ellas como las de otros. Entonces comencé a indagar por ese lado, siempre en la misma situación, en la previa de chuparme la pija (no me pregunte porque).

-Dale contame alguna, cuando te fuiste con las chicas a la costa.
-Bueno que queres que te cuente
-Quiero saber qué onda, ¿estuviste con alguno en ese viaje?
-Mmmm si

Mi pija empezaba a ponerse muy dura, mientras hablábamos y ella me iba lamiendo el tronco de la pija, pero amagando a metérsela toda adentro de su boca. En seguida, pone cara de recordar y comienza a contarme:
-Te acordas que te conte que mi amiga se había cogido a uno, de unos flacos que nos alcanzaron con su camioneta después de un boliche,
-Sí, me acuerdo
-Bueno, se lo cogió ese mismo día, porque vinieron para nuestra casa después de alcanzarnos. Era medio el final del viaje y las otras dos chicas ya no estaban, se habían tomado el micro de vuelta. Mientras mi amiga se fue al baño con el otro pibe, quede medio de garpe con en otro amigo. Empezamos a charlar,
Lau -¿Qué estudias?
Flaco -Ingeniería mecánica
L -A mira que bueno (bla, bla, bla), justo andábamos necesitando alguien que nos arregle la llave de luz que no funciona jajaja
F -Dale no hay problema,
L -Noo, era una joda, mira si vas a hacer eso
F -No es problema, para mi es una boludes, además nuestros amigos tienen para rato parece

Ahí el pibe fue a la habitación con un cuchillo de la cocina, y arreglo la llave de luz.

L -Que genio, lo arreglaste
F -No hay problema, fue una boludes para mí
L -Bueno de alguna forma te lo tengo que pagar
F -No es nada…

Mientras le decía eso me le acerque en la habitación y empezamos a chapar, no me gustaba mucho el pibe pero había sido muy copado. Nos sentamos en la cama, seguimos chapando y ahí el me empieza a sacar la ropa de a poco, me saco la remera, yo lo seguí, después me desabrocho el corpiño y me empezó a chupar las tetas. Inmediatamente le empecé a tocar la pija por encima del pantalón, tenía una erección importante. Yo tenía una pollera de jean, y me empezó a tocar por debajo de la pollera pero por encima del culot. Me la corrió a un lado y me empezó a colar los dedos. Yo no me quede atrás, le desabroche los pantalones y se la empeze a pajear. Al toque, me dice que quería coger, yo le dije que no daba, y demás.

L -Coger no, perdón, pero te aseguro que el trabajito que hiciste te lo voy a recompensar.

En seguida le saque su mano de encima mío, me arrodille en el piso de la habitación y se la empecé a chupar. El flaco estaba que no podía mas, mientras se la chupaba, cada tanto lo miraba a los ojos para ver como disfrutaba, en una de esas el flaco estaba por acabar.

F -Voy a acabar no puedo mas!!!
Yo con señas le di a entender que tranqui, que lo haga sin problema. El flaco acababa y yo mientras me iba tomando su leche.

Yo volaba de la excitación, ya a esta altura ella me la estaba chupando despacito, mientras iba haciendo pausas en el relato y yo le decía -¿y que paso?, como un niño que le hace una pregunta a sus padres.
-¿Se la tragaste toda?
-Si, ya te dije, a mí me gusta dejar satisfecho al que estoy complaciendo

En esa vez, le dije que se dé vuelta que me la iba a coger, yo estaba para acabarle todo en el momento, pero también la veía excitada a ella y no quería dejarla insatisfecha. Entonces, la puse en cuatro, la bombeee como nunca y le deje todo el culo manchado de leche. No iba a dejar la oportunidad de saber todo sobre ella, lo puta que habia sido y ni me imaginaba lo gran puta que podia llegar a ser…

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Revisación médica????

Era el 2010, me habia recibido de Tripulante de Cabina de pasajeros, mas comunmente de Azafata de Avion. Era el turno de pasar el psicofísico para obtener la licencia para volar… Me dirijo a la Fuerza Aérea de mi provincia… Ver a todos los hombres con el uniforme camuflado me hacia sentir un aire de atraccion increible…
Pasé varios exámenes, psiquiátrico, psicológico,vista,audiometría, electro etc etc… Llegué a las 7 am y eran las 13 hs y seguía con la revisación, el último control era con el médico clínico que te hacía un chequeo general….
Entré al consultorio al escuchar mi nombre y apellido, me saluda muy amablemente el médico y cierra la puerta con llave, afuera en la puerta decía bien grande “NO GOLPEE ESPERE A SER LLAMADO”…
Tenia puesta una chaqueta blanca, tendría unos 38 años, canoso ,eso le daba un aire de maduro espectacular, ojos verdes y estatura mas bien bajo que alto, esa altura justa que me gustaba…
Me pregunta edad, estado civil, si tuve operaciones etc etc… Me miraba con esos ojitos picarones mientras dejaba escapar una sonrisita a cada respuesta….
Me hace sentar en la camilla, me revisa los ojos, los oidos, y me pide que me saque la camisa… Yo iba con una camisa medianamente holgada de animal print, calzas negras ajustadas y zapatos altos, era la revisacipon de mi vida y había que ir bien vestidos…
Me empiezo a desabrochar la camisa y vi como me sonreía, queria descubrir lo que llevaba oculto el muy putito…Tenía puesto un conjunto de encaje negro que realzaba aun mis tetas con un moñito rosa en el medio…
Apoya el estetoscopio en mi espalda y hace que respire hondo,muy bien me dice… Ahora rescostate boca arriba en la camilla, se inclina y me lo pone en mi pecho, “te tengo que correr el corpiño un poco para escuchar mejor”… A esa altura ya tenia el ritmo cardiaco a 200 ppm…
Era exitante ver con qué picardía exploraba las partes de mi cuerpo, me dice excelente,…
“Ahora parate y sacate las calzas, tengo que ver si tenes cicatrices”… Así lo hice… Me quedé en mi conjunto de ropa interior sexy y zapatos altos, era un culotte de encaje que se traslucía parte de mi conchita, me ruboricé entera, nunca pensé que me tenia que desnudar toda…
Me rodeó mirando cada parte, mi colita grande pero siempre parada, derechita como para marchar… “PERFECTO” exclamo…
SentÍ que me agarro por detrás mis tetas y me apoyó con una erección increíble en mi colita, no me lo esperaba… Asi deje salir un suspiro de sorpresa y placer a la vez… El sabia con quien si y con quien no, llevar la revisacion a comun a una mas profunda…
Me bajó el culotte lentamente y me dijo que no me sacara los zapatos, yo parada y con las piernas abiertas me dijo que me quedara asi que me tenia que examinar la conchita…
Arrodillado en el piso empezó a lamer mi conchita depilada, lentamente ,saborándome, me separó los labios con una mano y encontró mi clítoris, le dió movimientos circulares rápidos llenandolo de saliva… Aunque a esa altura mi lubricación vaginal era óptima, su saliva y mis jugos se mezclaron… Mientras se agarraba de mis firmes piernas…
Empezó a meter los dedos por la colita, siempre me dolió esa zona pero como buen médico sabía como hacerlo…Me exitó tanto su lengua que estaba a punto de acabar arriba de ese doctor que ni siquiera sabía el nombre…
Empecé a temblar y gemir y él muy putito sabia que me iba a correr, “me dijo dale azafata putita correte para mi” quiero saber si todo está bien con tu acabada… Me recorrio un calor impresionante en todo el cuerpo, era una sensacion de ardor, calor, placer, agitacion, en todo el cuerpo…Acabé tanto que no pudo tragarse todo,el doctorcito putito… Me dijo delicioso estas perfecta, pero tengo ahora tengo que ver tu colita …
Me puso en cuatro en la camilla, aún con los zapatos puestos, tenía una vista espectacular de mi concha y mi colita…
Se puso un forro y antes de envestirme ,me lamió el culo, entre que teminaba de correrme y me savoreaba el culo mi cuerpo era puro temblores… Me metió su pija despacito por mi cola, ya que era lógico que no la había entregado varias veces por su tamaño…
“Que cerradita estas putita!” pero me encanta, empezó los movimentos suaves , a medida que me cojia fue aumentando el ritmo, mas y mas, yo gemía de placer, y el muy putito también, difrutaba de mi orto grande redondo y blanco…
Como me gustás trolita desde que pasaste esa puerta! Mi cabeza iba mil mientras me cojia, me folló tanto el culo que ya me dolía, sacó rápido la pija y el preservativo, me giró y acabó en todas mis tetas…
Esa lechita calentita de un doctor en mis tetas mmmm me volvió loca…
Quedate en la camilla boca arriba, tomó un rollo de papel que tenía y empezó a limpiar todo mi cuerpo, “las azafatas siempre tienen que estar impecables no importa las circunstancias”

Una vez vestida y sentada como una señorita vi como ponia “APROVADO” en mi legajo…

Espero que les haya gustado!
Espero puntos comentarios

Curvilinea86

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Extraña atracción

Esto es veridico. Hace unos años tuve un accidente y me rompi una vertebra. Estoy en una silla de ruedas, no tengo sensibilidad ni movilidad. Soy independiente y no necesita ayuda del terceros. Tengo una discapacidad y eso no me acompleja en absoluto.

Pero me sigue gustando el sexo, y cómo no me corro, duro un montón de tiempo, dale que te pego, en la lesión medular es muy corriente la espasticidad, qué es un daño en el sistema nervioso central, esos son los síntomas, las pierna se mueven como si tuvieras un ataque epiléptico de cintura para abajo, con convulsiones y la polla en cuánto la toco un poco, se pone dura como una piedra. A todo esto.

Tuve una relación con una mujer de lo mas flipante. Parecia una mosquita muerta y agüita.

Su aspecto era normalito, no era fea, ni guapa tampoco. Pero tenía un buen culo y un buen par de tetas, tenía un cuerpo para comérsello. De comploxion delgada

Al principio normal, un buen polvo, pero segun la fui conociendo y en especial sus puntos erógenos. La cosa ya fue a mayores, descubrí que le gustaban los juguetitos caseros, en especial los calabacineses. no solo eso, también tenía orgasmos vaginales y clitorianos, ademas, cuando le comía el cuello se corría como una loca, multiorgasmica y cada vez que se corría le daban convulsiones (Hay que ver, voy a omitir mas detalles que no vienen al caso e ir al grano).

Recuerdo una noche que no olvidaré jamás, empezamos charlando y bebiendo una botellita de vino, al rato entre una cosa y otra, terminemos hiper-cachondos. Y empecemos con el ritual, yo me fui a la cama, y ella a la nevera a por el juguete, lo peló y lo calento en el microondas y vino conmigo. Empece comiendole la boca, y cuando llegue al cuello se fue como una loca, yo aún disfrutaba acariciándole y viendo como convulsionaba de lo sensible que tenía el cuerpo reaccionaba aún más cuando la tocaba jejjejej.

Luego me metí entre sus piernas, .le comía la cara interior de los muslos y la hacía sufrir pasando mi lengua cerca de donde ella quería jajajaj al final le daba lo suyo, la recompensa óooooooooooh My God!!! ( así suena mejor ).

Seguíamos echando un polvito, yo abajo y ella cabalgando, y segun se corría, la convencía para que volviese, una y otra vez, para que no parará, terminó esplotando de placern. Hasta cinco lo conté una vez.

Terminemos con el calabacín, pero en esta primera ocasión, todo cambio. Ya había notado que le gustaba el sexo anal y como estaba como estaba, la convencdiciéndole que se metiera el calabacín en el coño y que se metiera mi polla poco a poco en el culo, cuando la tuvo dentro y bien encajada empezamos el trote, fue como estar en el cielo.aAntes de acabar le dije que me cogiera la pierna y la echara fuera de la cama, que la dejara en el aire vamos, claro la pierna empezó a moverse arriba y abajo, de un lado a otro y a temblar de tal manera que eramos los dos dando botes sobre la cama. Claro no duró mucho la cosa y plaff, tanto fue el gusto que tuvo que arquearse bastante, para salir del temblequeo y de mi polla en su culo. De tal manera que mostró al amiguito olvidado y salió disparado hacia mi cara con tanta fuerza que me dejo un chichón en la frente.
Alguna pensará que me lo he inventado. Me da igual pero mucha imaginación tendría que tener para inventarme algo así, el caso es que nos seguimos viendo y las cosas fueron fueron a mayores, pero para bien, aún sigo pensando en ese día. Donde el sexo se convirtió en culto y ella en mi altar. Con el tiempo, no sé porque dejó de verme sin mediar palabra, pero creo que llego a un límite, en el que cogió miedo.
Después de eso no he encontrado nada, solo sexo tradicional. Y aun sigo buscando algo que me saque de esta rutina sexual . No dudéis en mandarme un correo electrónico, acompañada de una foto si me queréis conocer en persona, claro.
Pues estaría muy agradecido si queréis hacer un comentario Gracias a todos.

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María

Levanté la sábana con mucho cuidado y metí mi mano lentamente hasta que rocé aquel montículo cubierto apenas por una diminuta pantaleta, me aventuré a tocar con mayor firmeza; María separó sus piernas y comenzó a gemir profundamente por lo que supe que estaba disfrutando mi caricia. De pronto su mano aferró la mía y la apretó fuerte contra su sexo; yo me quedé petrificado, hacía tres noches que había estado haciendo lo mismo, pero apenas la tocaba me iba directo al baño y me masturbaba furiosamente; yo apenas tenía once años y no me atrevía a ir mas lejos, incluso creo que lo hacía por el constante bombardeo que me tenían mi hermano mayor y un primo que estaba de vacaciones en mi casa. Que si yo no era capaz de cogerme a la cachifa, que si su cuarto quedaba al lado de mi cama y no tenía puerta, en fin, que al final terminé gateando hasta la cama de María y esa noche me capturó…

“Esta noche no te vas de aquí hasta que no me cojas bien cogida carajito, llevo tres noches haciéndome la paja porque tu llegas, me tocas, y me dejas con la cuca ardiendo, entonces me tengo que coger con los dedos y eso no es igual a un güevo ven, mámame las tetas gran carajo que esta noche te desvirgo!!”

Me hizo mamarle las tetas hasta que se sintió bien excitada, entonces me colocó sobre ella entre sus macizos muslos y tomando mi verga con una de sus manos la guió hasta su húmeda y caliente cueva, me agarró con ambas manos por la cintura y halándome hacia ella dejó que mi lanza se clavara hasta el final de aquel rugoso, estrecho y caliente pasaje; fue la sensación mas deliciosa que jamás he experimentado en mi vida, era la primera vez que mi verga se abría paso entre los pliegues de una vagina y como es lógico, es una experiencia que jamás se olvida; lo malo fue que apenas me moví dentro de ella y acabé como lo que era, un carajito sin experiencia que no sabía controlarse.

María río bajito y me dijo en un susurro: “esta vez te la paso porque es tu primera vez, pero hoy mismo vas a aprender a controlarte para que sepas como hacer gozar a una mujer; así como tu acabaste bien rico, las mujeres acabamos igual, no lo olvides nunca, cuando te cojas una mujer, deja que acabe cuantas veces quiera antes de acabar tú; y si esperas que ella te lo pida es mejor, así querrá repetirlo contigo. Al principio es difícil, yo lo sé, pero ya verás que antes que yo me vaya de esta casa te habrás convertido en un amante perfecto…”Acarició nuevamente mi miembro que enseguida se puso rígido… “coño carajito!!, no solo lo tienes grande para tu edad, lo mejor es que se te para con solo tocártelo, que arrecho eres!!”; me guió nuevamente hasta su vagina y me recibió entusiasmada; “no te muevas!, deja que yo te goce hasta que acabe y luego tu podrás acabar de nuevo…”; se movió con fuerza hasta que sentí que se puso rígida y comenzó a temblar mientras su respiración se agitaba y sentía como su rugosa vagina me apretaba una y otra vez; descansó un rato inmóvil hasta que su respiración volvió a la normalidad y comenzó a moverse de nuevo hasta que me dijo… “muévete ahora que yo sé que estás desesperado por acabar de nuevo!!”; lo hice tal como ella me dijo y casi enseguida descargué una nueva porción de semen en su ardiente vagina que me recibió con un segundo orgasmo mas intenso que el anterior.

Aquellas excursiones nocturnas se volvieron algo cotidiano; todas las noches gateaba hasta la cama de María que me esperaba ansiosa y hacíamos el amor siguiendo sus instrucciones; tan pronto me mamaba sin dejarme acabar, como me hacía mamarle la cuca hasta que ella acababa en mi boca; aprendí como estimular su clítoris mediante suaves mordiscos o chupones intensos o lamidas muy suaves y rápidas. También me enseñó a usar manos y dedos en todo su cuerpo; amasaba y besaba sus duras tetas o aplicaba labios, lengua y dientes en sus pezones o en sus nalgas y aún en su trasero. Igual se me ofrecía en la posición tradicional, como se colocaba en cuatro para que yo la cogiera desde atrás o me cabalgaba de frente o de espaldas mientras me decía como amasar sus tetas o meterle un dedo en el culo mientras me la cogía. Lo cierto es que al cabo de un mes, yo era capaz de aguantar hasta que ella me pedía que le diera mi orgasmo y ella agradecida me felicitaba haciendo que yo me sintiera mas seguro cada vez.

Un sábado nos quedamos solos en casa pues todos habían salido; María estaba planchando ropa en el lavadero, yo pasé por detrás de ella a dejar una ropa sucia en el canasto y al hacerlo no pude resistir la tentación de rozar sus hermosas nalgas con mi verga; “si vuelves a hacer eso me vas a tener que coger aquí mismo desgraciado…!!”; aquellas palabras me provocaron una erección inmediata, al pasar de regreso la tomé desde atrás por las tetas y le dejé sentir mi dureza entre sus nalgas. Debo decir que María tenía una carne muy firme; tanto que era difícil hundir los dedos en sus tetas o nalgas cuando la manipulaba. Además su temperamento era muy ardiente, apenas la rozaba y ya estaba excitada y dispuesta a ofrecérseme. Empinó el culo hacia arriba y lo restregó con fuerza contra mi verga… “eres ocioso carajito, pero me encanta; hoy vas a saber lo que es un culo estrecho y gozón, vente, vamos a la cama!!…”.

No sé cuantas veces acabé ese día; nos hicimos de todo, nos mamamos mutuamente aunque ella nunca me dejaba acabarle en la boca, asumimos cualquier cantidad de posiciones y en cada una María logró un orgasmo; yo mismo logré cuatro. Estábamos fumando mientras descansábamos del último encuentro cuando María comenzó a excitarme con su boca; no usaba sus manos, solo tomó mi dormido miembro entre sus labios y comenzó a succionar con fuerza hasta que mi erección tocó su garganta; hizo arcadas pero no me soltó, me azotaba con la lengua mientras sus ojos buscaban los míos. Al rato me soltó y se puso boca abajo apoyada en sus rodillas con el trasero empinado… “llegó el momento!, usa un poco de vaselina, pon un poco en mi culo y comienza a meter tu dedo lentamente y hacia abajo hasta que Aaaaahhh!, así coño!, suavecito papi!!, métemelo hasta el fondo mi amor y luego gíralo despacio mientras me das hacia atrás y hacia delante mi vida, ay coño que rápido aprendes coño de madre!!, eres lo máximo David!!, me vas a hacer acabar papito!!, méteme un dedo en la cuca y sigue dándome así hasta que acabe que estoy al borde!!; ay coño!, ssssss! Assssíiiiiiii coooñooooooooo!, que rico mi viidaaaaaa!!, dame seguido mi amor que estoy acabando hijo de puta! Ay mi madre que vaina tan riicaaaa nojoodaaaaaa!!!, sssssssss!!!! Ya!, ya! Ya! Ya!!!, ahora saca tus dedos muy suavemente para que no me duela!, ajá!, ahora si David! Cógeme por el culo con ese güevote rico que te gastas mi macho!!, métemelo despacio para que me acople a tu tamaño y cuando me tengas bien clavada entonces me das con fuerza mi cielo que quiero sentir que me rompes el culo con esa vaina!!!”.

Me arrodillé colocando mi verga justo frente a su orificio posterior; lo presenté contra su entrada ayudándome con la mano y lenta pero firmemente lo fui enterrando en su estrecho pasaje hasta que su esfínter se cerró alrededor de mi glande… “ay coño que riiicooo!!, no te muevas papi!, no te muevas David!, deja que mi culito se adapte a tu tamañote mi macho!! Luego sigues cuando yo te avise!, sssss! Que grueso lo tienes papi!!, Ay coño!, ahora si!, mételo despacito mi rey hasta la pata muchachito divino!!, déjame sentir esa verga rica en mi culito papiiitooooo!!; ay coño!, que rápido aprendes carajito!, vas a ser una maravilla con las mujeres mi cielo!!!; dame despacio hasta que te avise y entonces me das bien duro ricura, hasta que me destroces!!!, quiero que me hagas acabar bien rico por detrás!!!.

María acabó tres veces por el culo mientras yo amasaba sus nalgas y apretaba sus tetas con furia o halaba sus cabellos según lo que ella me pidiera. Yo estaba al borde y ella debió notarlo pues cuando se aproximaba el cuarto orgasmo me pidió que le acabara en el culo…, “dame duro mi amor!!, dame tu leche David!!, lléname el culo con esa leche caliente mi cielo!!, ay si!, ay si!, ay coooññoooo siiiiiiii!!.

Todavía lo hicimos una vez mas en la cual María se sentó sobre mí y se clavó ella misma por el culo mientras se amasaba las tetas y gritaba como una endemoniada aprovechando la soledad en la que nos encontrábamos.

A los tres meses de estar en casa, ella me decía que estaba listo para complacer a cualquier mujer; me agarró una noche y me hizo acabar en su boca como jamás me había permitido; tres veces me recibió en su boca y tres veces acabó mientras se acariciaba con los dedos; al final de esa noche me ofreció su trasero pidiéndome que se lo metiera seco hasta que la hiciera llorar de dolor. Tuvo que morder la almohada para no gritar pues mis padres se hubieran dado cuenta; al día siguiente se marchó y nunca mas supe de ella. Debo confesar que a esa edad ella fue quien me cogió a mí, pero igual le doy gracias por todo lo que me enseñó pues luego me fue muy útil con otras mujeres. Gracias María!, donde quiera que estés…

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La profe y yo

hola, mi nombre es Jesus, esta historia me paso en el año 2004, entonces yo tenía 15 años, y me llevaba muy bien con una prefesora que estaba muy bien dotada; ella tenía muy be¡unas bubis, unas muy sabrozas nalgas, etc… era una mujer muy perfecta.

Un día, salí fui al cuarto donde se quedaba (iba a dejarle un encargo) cuando toque la puerta, salió a atenderme y me dijo ke pasara a su cuarto a charlar, yo accedí a eso, pero, ya se hacía era un poco tarde y yo salia de su cuarto para ir a mi casa cuando me dijo que me quedara en su cuarto a dormir porque era un pcco tarde, y yo accedía quedarme. Estavamos viendo su televisión, cuando, me dijo que si no me quería dar un baño, y yo le dije, pues no sé, y ella me contesto que mientras lo decidía, ella se iba a bañar, entonces, se empezo a quitar la ropa poco a poco, y se le vió su hilo dental y su hermoso brazier que me dejaba ver un poco de su increible pezón, y, sin pensarlo, le dije que me iba a bañar con ella, ella dijo que si, entonces me quite mi ropa, ella me ayudo, y cuando me saque mi pantalón, mi verga esta bien parada, y ella se empezó a reir.

Cuando nos bañamos, me dijo que le ayudara a tallarse y empezé con sus piernas, cuando llegue con su culo, mi verga se paró mas y al subir a su espalda, mi verga le rozaba el culo y eso le gustaba mucho, cuando le talle sus senos, con mucho cuidado, le acaricié los pezones, y esto hizo que se le pararan aún mas y entonces le empezé a frotar poco a poco mi verga en si panocha, entonces , me dijó, vamonos a la cama.
Salimos del baño, la seque y ella me secó, pero, cuando me secó, me empezó a besar la verga, y yo empezé a disfrutar ella me besaba super rico, sacaba y metía la lengua, y, con su lengua, me taññaba mi cabez del pene, y, de repente, empezó a frotar un poco de leche, eso le gusto mucho; cuando me tocó besar su panocha, mi lengua se la metía lo más que podia, y salian sus hermosas secreciones ue sabían super rico, acabando de meterle mi legndua en su panocha, me fuí poco a poco a lamer sus pezones, estos ya estaban muy duros, después me fui con su boca, y entonces le metí mi verga poco a poco, y ella empezó a sacar unos pugidos que eran muy sensuales, poco a pòco le fuí aumentando la velocidad has ta que empeze a sacar toda la leche que tenía y los dos llegamaos a un super orgasmos, entonces ella daba unos super pugidos que poco a poco fueron acabando a medida de que iba disminuyendo mi velocidad; pero ella no estaba satisfecha, asi es que cuando mi verga se hacía chiquita, ella (la profesora), me la empezó a mamar, y recuperó su forma, entonces, saco mi verga de su boca, y, la puso en medio de sus senos, fue ahi donde empezo a bajarme el cuero apretando mi verga en medio de sus dos grandes senos, yo disfrutaba tanto como ella, pero, eso fué lo ultimo, ya que salió otro poco de semen pero los dos estabamos cansados y nos quedamos drmidos.
Altoro día, me fuí a mi casa y de vez en cuando voy a su cuarto a platicar con ella.

Si alguna chava quisiera tener sexo virtual, mi correo es: espermatoloco_007@hotmail.com

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El obstetra

Soy médico obstetra y ginecólogo y un día concurrió a la consulta una hermosa mujer joven recién casada que presentaba su primer embarazo. Sus facciones delicadas, su manera sensual de expresarse me impactaron desde su primera consulta.

Era trigueña, de ojos oscuros y mirada insinuante. Su cuerpo armonioso de caderas estrechas y pechos generosos rematados por pezones oscuros, la mostraban magnífica. Su vientre plano y las piernas torneadas, de rodillas y tobillos finos, despertaron una atracción hacia esa mujer como jamás me había pasado antes en mi profesión. Traté de abstraerme a sus encantos pero me fue imposible.

Sus visitas periódicas no hacían más que aumentar el atractivo por esa hembra a punto de ser madre por primera vez. Al revisarla no dejaba de sentir esa piel tersa y joven que se preparaba para su primer parto. Palpar, contemplar y oler su pelvis y la vulva siempre prolijamente depilada para cada encuentro y el perfume de esa hembra en celo me embriagaba y no tarde en encontrar el momento propicio para insinuarle las sensaciones que despertaban en mi su físico y su figura, cuando concurrió sin su esposo. Observé como se sonrojaba y la noté incómoda, por lo que le pedí disculpas por mi sinceridad, pero Marta con un mohín, le resto importancia a mis palabras.

Todo transcurrió normal hasta el parto que se produjo sin contratiempos del que nació una hermosa niña. Los controles seguidos a los que cité a la madre, fueron cumplidos con estricta rigurosidad hasta su alta definitiva. Ese día, para festejar la invité a tomar un copetín en el bar de la esquina, pero Ella se excusó y adujo un compromiso previo con su esposo que la esperaba a la salida, comprometiéndose para otra oportunidad.

No creí que tendría más noticias de Marta, pero me equivoqué. Llamó a mi consultorio antes del mes y pidió un turno con mi secretaria.

Ese día llegó y al encontrarnos solos me solicitó un examen ginecológico para saber si tenía algún impedimento pues sus relaciones sexuales no eran como antes de su embarazo. Era una excusa, pues mientras le palpaba los senos, sentí como se agitaba y aceleraba su respiración, y al practicarle el tacto vaginal comprobé la humedad que fluía de su vagina y observé como entrecerraba sus ojos y movía sus piernas sujetas a la camilla. La desaté y me pidió pasar al baño. Cuando retornó, le expliqué que todo estaba en orden y que lo único que le faltaba era un estímulo adecuado. Era lo que esperaba, me dijo.

Sin darle tiempo a defenderse la abracé y busqué su boca sensual que se abrió generosa para recibirme. Nuestras lenguas se fundieron y yo la atraje hacia mi cuerpo. Me rogó de no continuar allí pues mi secretaria podía sospechar. Entonces la invité a un hotel alojamiento cercano. Se negó al principio pero al ver mi decisión, finalmente aceptó. Lo deseaba. En camino al hotel me confesó que se había enamorado desde que me conoció y que jamás había estado con otro hombre excepto su marido, que desde los quince años la había poseído. Yo iba a ser su primer amante.

Ese día comprobé que tenía mucho que aprender y yo sería su instructor. Era dócil y generosa, podría disfrutar de los placeres sexuales como nunca antes. Le encantaba entregarse y gozar con ese cuerpo bello ardiente de deseo.

La poseía cada vez que podía escapar de mis obligaciones. Marta siempre encontraba la excusa adecuada para tener relaciones y yo generalmente con la complicidad de mi secretaria hallaba el hueco para gozar de esa madre magnífica. Practicábamos el amor en mi consultorio en los hoteles hasta que alquilé un departamento en el barrio norte.

Me encantaba jugar y fantasear con Ella, cada vez la conocía más y sabía de sus preferencias sexuales. A veces la depilaba en la bañera y le suavizaba la piel con cremas aromáticas. Le introducía el pene por la vagina y el ano que fue haciéndose más y más complaciente. Me encantaba sacarle fotos en distintas posturas y situaciones, hasta que decidí filmarla utilizando varios consoladores de gran tamaño. No se opuso, yo ejercía sobre Marta un gran poder de sumisión de su parte y siempre lograba mis deseos, pero cuando los vio se asustó y me suplicó que no los utilizara pues no los soportaría. La tranquilicé diciéndole que la conocía muy bien como ginecólogo y que iba a disfrutarlo y asombrarse de la capacidad de su concha y su culo al ver las fotos y la filmación. Acaso no había fantaseado, como me había confiado, ser una actriz porno alguna vez.

Finalmente la convencí y me puse manos a la obra. La induje a comportarse como tal y le acerqué los consoladores para que los utilizase.

Me asombró la inspiración para mostrarse ante la cámara. Se movía voluptuosamente y abría sus glúteos con sabiduría. Cubrió los consoladores de vaselina y comenzó con un juego rotatorio sobre la vulva que complaciente y húmeda se fue abriendo. Primero se introdujo uno normal pero luego uno enorme que yo había comprado de gran grosor. Luego fue otro que llevó a su boca y mamó, mientras jadeaba de placer. Luego el orificio anal abierto y filmado a corta distancia hizo que no aguantara más y la cogiera como nunca llenándola de semen por todos sus orificios y esparciéndole el resto en su cara para terminar limpiándome el miembro con pasión y deleite como Marta tan bien sabía hacer.

Fue una velada inolvidable que repetimos muchas veces por el placer que nos proporcionaba, el vernos en las fotos y la pantalla remedando a lo que veíamos en los filmes pornográficos que varias veces alquilamos. No teníamos motivos para envidiarlos.

Fue una hermosa y generosa amante hasta que todo terminó años más tarde cuando conoció a otro hombre que le ofreció lo que yo no podía pues no estaba dispuesto a concluir mi matrimonio.

MUNJOL hjlmmo@ubbi.com.

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Que bueno es ser entrenador

Bueno, aquí os mando mi segundo relato erótico, esta vez refleja mi heterosexualidad, por si alguien dudaba tras mi otro relato llamado “Mi amigo gay”.

Tengo unos veinte años y desde hace más de dos, soy entrenador de un club deportivo de mi ciudad. La historia que voy a contaros ocurrió aproximadamente hace un año. El caso es que desde que comencé a entrenar al baloncesto, me dediqué al equipo que ya estaba formado, de niños entre ocho y diez años, otro chico llevaba uno de más mayores, de entre once y trece, y el director del centro llevaba a los que tenían entre catorce y dieciséis. Todos estos equipos eran masculinos, pues siempre había sido muy difícil enganchar a niñas para que jugasen. Yo, después de mi entrenamiento me quedaba a ver a los mayores, pues quería aprender del director sobre como se llevaba un equipo (yo era nuevo). Así pues, tras los meses de invierno, empezaron a ir amigos y amigas de los jugadores entre catorce y dieciséis a verles entrenar, y puesto que no había mucha más gente, empecé a hablar con ellos, y poco a poco fuimos cogiendo confianza. De esta manera, cuando comenzó un nuevo año, logré que esas chicas que iban a verles hicieran un equipo, y como no, yo fui su entrenador. Las chicas tenían entre doce y quince añitos, es decir, justo la edad en que su cuerpo empieza a madurar, ya me entendéis. Normalmente, en el vestuario, ellas se vestían primero y luego yo entraba a decir la alineación y demás consejos.

El caso es que llegó un día en que tras el partido yo me quedé, como de costumbre, un poco más tarde de lo normal en el vestuario para recoger los balones y toda la basura que pudiéramos haber dejado por ahí tirada. Iba con los pantalones de árbitro (pues también soy árbitro y me tocaba pitar un partido después) y para quien no lo sepa, resulta que son bastante ajustados y de una tela muy fina. Así, mientras guardaba todo, encontré un sostén tirado en el suelo y lo guardé para después preguntar de quien era, en ese momento, entró Laura, una chica de mi equipo, rubia y delgada de tan sólo trece años, y me dijo que si había visto su sostén. Le respondí que sí y se lo dí e inmediatamente empezó a ponerselo sin quitarse la camiseta, sin embargo, yo me fijé en sus pechos (lo cual nunca había hecho), y me sorprendió ver que ya estaban bastante desarrollados, así que mi verga se estiró un poco. Laura se dió cuenta de que la miraba pero disimuló. Así, a medias de ponerse el sugetador, se abrió la puerta del baño, era la señora de la limpieza, y ambos nos asustamos de lo que pudiera pensar al verla poniéndose el sostén conmigo, por lo que en lo que entró el cubo y la fregona nos metimos los dos en la ducha para escondernos. Como apenas cabíamos ahí, yo estaba pegado a la pared y Laura delante mía con su culo tocando mi picha, con lo que esta se estíró hasta que Laura pudo sentirla. Para que la señora de la limpieza se fuera, encendimos el grifo, con lo que supo que estaba ocupado el vestuario y se marchó.

Tras esto, comenzamos a jugar con el agua, mojándonos el uno al otro, hasta que ella se acerca a mi, con toda la camiseta empapada de forma que los pezones se la trasparentaban y me dice, “anda, échate un poco de agua fría ahí abajo… que la tienes ardiendo”, esto me dejó quieto, pero acto seguido noté como dirigía su mano a mi polla y tras desabrochar el pantalón la introducía bajo mis calzones, en ese momento comencé a besarla y abrazarla. Continuamos así un tiempo, en el cuál yo empecé a dirigir mis manos hacia sus pechos, por debajo de la camiseta. Me desabrochó la camisa y la retiró, empezando a chupar y besar mi pecho, mis pezones, la barriga… siguió así un rato mientras yo la acariciaba el pelo, finalmente decidió sacar mi pene del calzoncillo y comenzo a acariciarlo con las dos manos mientras lo miraba, como dudando, tras unos segundos, comenzó a pasarle la lengua, despacio, como si estuviera degustando un plato nuevo que no sabe si le va a gustar, después se introdujo la polla en su boca, se la sacó, volvió a metersela, me estaba encantando, llegado un momento me miró como preguntando algo, “ya falta poco”, la respondí, y siguió más rápido, sin parar, hasta que toda mi leche se introdujo en su boca, “está rica”, me dijo.

Tras esto volvimos a besarnos y después la recosté sobre el banco que había y la bajé sus pantalones, el chochete era lindísimo, apenas tenía pelo, y el que había era rubio, empecé a lamerlo, oí sus gemidos, empecé a sobarla el clítorix, la chupaba el coño a la vez que la introducía el dedo, era magnífico, para ella también, sus gritos me lo decían, así subí mi cabeza poco a poco, lamiendo su ombligo, sus pechos, sus pezones, su cuello… en ese momento cogí mi pene y lo dirigía hacia su vagina, entró rápidamente, estaba muy lubricada, sin embargo la dolió, y sangró un poco, pero ninguno nos dimos cuenta, era un momento demasiado bueno como para reparar en ello. La metí repetidas veces el pene mientras nos besábamos, así hasta que los dos nos volvimos a correr. Después de esto, ambos nos metimos a la ducha, juntos, y seguimos acariciándonos y demás. Tras no demasiado tiempo, entró su padre al vestuario y la llamó, ella la dijo que ya salía. “Ya nos veremos otra vez” me guiñó un ojo y se fue.

Aquella fue su primera vez pero volvimos a repetirlo varias veces.

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