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Sofía tomaba el sol

Sofía tomaba el sol como si tal cosa, pero su mente no paraba…

Desde que había llegado aquel hombre a su paraíso privado, estaba un poco alterada. Al principio, se molestó y se preguntó porqué diablos había llegado hasta allí. La verdad es que la calita en cuestión no solo era difícil de localizar por no ser excesivamente conocida, sino que además para acceder a ella por tierra se requería un gran esfuerzo físico incluso sin hacer calor, así que con la que estaba cayendo (35 grados a la sombra), exigía mucho espíritu de sacrificio. No solo había que subir una colina desértica, sino que después había que bajar por una pared de rocas que era prácticamente vertical en algunos tramos.

Sin embargo, después se obtenía una grata recompensa. Era un sitio recóndito y pintoresco, poco conocido y perfecto para tomar el sol a solas en un entorno precioso. La época también era idónea para ese fin: Junio, calor, pero sin gente de vacaciones que irrumpiera para romper la armonía…salvo por aquel extraño.

El hombre se había colocado a unos quince metros de ella, es decir, casi en el extremo opuesto de la calita y se había desnudado completamente. A Sofía después de la incomodidad inicial, la verdad es que le gustó verlo desnudo, y sus sentimientos para con ese desconocido empezaron a cambiar paulatinamente. Era un tipo atlético, como ella, bastante alto, con una media melena morena y ondulada, y lo único que llevaba puesto era varias pulseras en la muñeca derecha, un colgante y algunos tatuajes. Además, por lo que se veía, no estaba mal en ningún aspecto…..

Descansaba después de un baño, sentado sobre la arena blanca de la orilla, disfrutando del frescor del agua, que se colaba entre sus piernas, y de la ligera brisa que agitaba sus cabellos mojados.

La imagen excitaba la imaginación de Sofía, que ya llevaba un rato largo observando al extraño a hurtadillas. Alguna vez le había pillado a él mirando también en su dirección, lo que la excitaba aún más. Pero porqué no iba él a mirarla, se decía a sí misma, solo llevaba un tanguita y sabía que estaba de muy buen ver; con su rizada melena pelirroja, los ojos de un azul casi eléctrico, los pechos naturales muy bien formados y firmes, que no se podía decir que fueran pequeños, si bien estaban lejos de la hinchada tendencia actual. Tenía unos pezones rosados preciosos y muy sexys, un vientre casi plano (con esa ligera curvita que tanto excitaba a los hombres), y un culo que quitaba el hipo, según le decían todos sus amigos.

Tras mucho pensárselo se quitó el tanga, quedándose completamente desnuda….

Sabía que eso llamaría la atención del desconocido. En realidad, aunque habitualmente hacía top-less, nunca antes había practicado nudismo. Pensó que sería una sutil invitación que fomentaría nuevas miradas de aquel del extraño, que sin duda se sentiría atraído por su ligero triangulito de vello púvico, tan pelirrojo como su cabello, y por la piel blanca que lo rodeaba, que delataba que en realidad se había desnudado para él.

Cuando llevaba un rato tumbada, dándole vueltas a su mente lujuriosa, decidió ir a darse un baño tratando de aparentar en sus movimientos toda la naturalidad del mundo, pero lo cierto es que ya estaba muy húmeda y excitada. En realidad anhelaba provocar al extraño las mismas sensaciones que ella estaba teniendo. La táctica funcionó porque el hombre la siguió con la mirada, según pudo observar por el rabillo del ojo.

Sin embargo mientras salía del agua, observó con sorpresa y bastante vergüenza, que el desconocido se acercaba hacia donde ella estaba. Una cosa era imaginar y otra distinta … Los pezones se le endurecieron aun más y no precisamente por efecto del frío, y a duras penas podía desviar la mirada del cuerpo de aquel hombre, una de cuyas partes también parecía que comenzaba a cambiar de textura. El extraño, le mostró la palma de su mano derecha, y sonriendo le dijo:

– Hola perdona, me llamo Héctor, no quiero molestarte pero es que antes mientras buceaba entre las rocas, me he ido a apoyar justo encima de un erizo, que sospecho que me ha clavado todas las púas que ha podido el muy……!!. He conseguido sacarme unas pocas, pero tengo las uñas muy cortas y hay algunas que no salen. He pensado que a lo mejor a ti se te da algo mejor….

Sofía ya no sabía donde mirar. De cerca parecía aún más apetecible, tendría treinta y pocos años, y un aspecto de surfista bohemio, que le volvía loca. Un tatuaje tribal le cubría gran parte del hombro izquierdo y le llegaba casi al antebrazo. Nunca había visto uno así, era como un conjunto de hojas que formaban una intrincada enredadera. Lo cierto es que, a pesar de lo grande que era, le quedaba muy bien. Además, tenía otro cerca del pubis en la parte derecha, que le pareció algo más ‘heavy’ pero muy sexy; eran unas llamas de vivos colores que le subían por el costado.

Sin embargo, todo eso lo observó en apenas un segundo, pues le daba vergüenza mirarle detenidamente, ya que estaba enfrente de ella completamente desnudo… Pero ella….. ella también estaba como Dios la trajo al mundo!!!, pensó azorada. Él notando su incomodidad, la miró con aire compungido:

– No quería molestarte,….. pensé que tal vez podrías…. Bueno es igual, perdona…- y comenzó a darse la vuelta.

Sofía le agarró del brazo del tatuaje, pero de pronto le soltó, al encontrarse con la mirada perpleja del desconocido, sorprendida por su propia reacción. Mirando al suelo, tímidamente le dijo:

– Venga, enséñame esa mano.- La voz le salió en un hilillo.

Héctor se la mostró, y Sofía vio que tenía como de diez a quince púas clavadas.

– En fin, mejor será que nos sentemos- Sentenció la muchacha, cogiendo la mano sana del hombre y dirigiéndolo hacia su toalla.

Se sentaron, y se miraron a los ojos por un momento. Sofía sonrió pero inmediatamente desvió la mirada, al encontrarse de nuevo con unos ojos de color marrón verdoso que le recordaron a los ojos de un tigre o algo así; una mirada felina muy expresiva que denotaba deseo. Héctor pensó que había sido una suerte haberse encontrado con aquel erizo, para tener una excusa para acercarse a aquella chica.

Ella estaba roja como un tomate, su corazón se le salía del pecho, lo que hacía que respirase con cierta dificultad, de un modo casi jadeante, pero el tono de su piel y el color de su pelo contribuían a disimular ese sonrojo, por lo que confiaba que él no notase su excitación. Gracias a Dios!!!, pensó.

Intentando mostrarse confiada le miró directamente a los ojos otra vez y sonriendo le dijo:

– Has tenido suerte chaval, me he traído mis pinzas…

Héctor se moría de deseo, tenía que besarla… La volvió a mirar a los ojos ladeando ligeramente la cabeza hacía el hombro derecho, un gesto que ella ya había detectado que era natural en él, y que le confería mayor intensidad a aquella mirada felina.

Ella se giró con la excusa de buscar las pinzas en su bolsa, pero en realidad intentaba que él no notase su excitación. En ese momento, Héctor le puso la mano en el vientre y girándola suavemente la besó en los labios.

– Todavía no me has dicho como te llamas pelirroja…

– Sofía….- Prácticamente no podía articular palabra, a causa de su respiración entrecortada…

Él la atrajo hacia sí con fuerza. Ya no podía más. Sus bocas volvieron a juntarse, y ella le concedió su lengua sin poner reparos, es más tenía la acuciante necesidad de dársela, y de buscar ávidamente la de él.

Héctor saboreó los carnosos labios de Sofía, tomó con su mano izquierda uno de sus preciosos pechos, y comenzó a jugar con su pezón rosa que se puso duro como una roca. Ella comenzó a jadear. Él bajó besando el cuello de aquella belleza, comiéndosela toda hasta el otro pezón, que mordió muy ligeramente. Su piel sabía a sal. A Sofía se le escapó un grito. Por su mente pasó como un relámpago la posibilidad de que alguien llegara y les viera, pero eso también lo hacía más excitante… casi lo deseaba.

Decidió buscar a tientas la verga del aquel formidable ejemplar de hombre-felino. Lo ansiaba ya dentro. Se esforzó por verla. Al tocarla, se mojo aún más, estaba dura como una piedra y pensó que era de un buen tamaño. Hija mía, se dijo, cada día eres más guarra!. Comenzó a pajearle, y él se arqueó un poco suspirando.
– Sigue…. – dijo.
Casi sin dar crédito a lo que hacía, Sofía empezó a comerse entero al desconocido, desde el cuello hasta el ombligo, sorprendiéndose de no encontrar casi vello, pero no estaba depilado, el chaval era así… perfecto para ella… Pensar en eso hizo que quisiera probar su miembro.

Al fin lo encontró, durísimo y orgullosamente erguido. Lo chupó un poco, amorosamente, paseando la lengua en círculos por el glande, bajando por el tronco, y finalmente subiendo de nuevo, hasta llegar al pequeño orificio justo a tiempo de beberse una gotita de líquido preseminal que le salía en ese momento, lo que le pareció delicioso y excitante.

Se la metió en la boca, y comenzó a hacerle una mamada que no olvidase fácilmente. La chupaba delicadamente al principio, pero su propia excitación era tal, que enseguida empezó a hacerlo con más fuerza, arriba y abajo, sin parar, masajeándola con la mano, que resbalaba por ese gran pene, y mirándole a la cara de vez en cuando. Él permanecía tumbado completamente estirado en la toalla, en tensión, extático, extasiado mientras esa espectacular belleza pelirroja le devoraba.

Le pidió entre suspiros, que por favor parase, que no podía más, pero ella quería bebérselo entero, y no estaba dispuesta a acceder a esa petición, aunque eso supusiese que después tendría que esperar un poco a la recuperación de ese formidable desconocido.

Comenzó a acariciarle los testículos, y a chuparlos con la misma devoción que hacía con el enhiesto miembro, alternando los lametazos que le suministraba con pasión. Utilizó sus dientes para rozar levemente el glande que estaba a punto de estallar, para después cogiéndole de los huevos tragarse amorosamente toda aquel nabo que le ponía a mil. Pero qué pedazo de tío!. Quiero ser su esclava- pensaba.

Así sintió como llegaba el orgasmo de aquel hombre, al que – aun sorprendida de si misma – estaba subyugando en el sexo.

Él al principio intentó separarla, preocupado por si ella tenía reparos en que se corriese en su boca, pero ella se negó en rotundo resistiéndose denodadamente, y así presa del delirio la tomó por el pelo, para atraerla más hacia sí, viniéndose entre espasmos, a lo que ella respondió succionando y besando con pasión la cabeza púrpura, mientras se bebía mares de una leche, que como la cálida promesa anterior, le supo a gloria.

Sofía siguió limpiando con su boca aquel magnífico miembro, embriagada con la experiencia que acababa de vivir, y tan cachonda que prácticamente no se reconocía a sí misma, mientras besaba con deleite la el nabo de aquel desconocido, y se extasiaba con el sabor de su semen.

Nunca había hecho algo así antes. Todas sus relaciones sexuales habían tenido lugar tras conocer, aunque fuera superficialmente a sus elegidos, y aunque era ardiente y desinhibida nunca lo había demostrado con tanta libertad. Desde luego jamás se había comido tan ferozmente una polla, y menos aún la de un completo extraño con el que apenas había cruzado un par de palabras. De todas formas estaba contenta, aunque ansiosa por sentir dentro de sus entrañas toda la potencia del tal Héctor, pero también de darle placer absoluto e incondicional, atendiendo cualquier petición que pudiera hacerle. Estaba embriagada de su sexo y quería más, aunque por el momento tenía que dejarlo descansar.

– ¿ Tú no estabas mal herido? – preguntó jocosa, mientras acariciaba el pene de Héctor. Desde luego no tenía ya sentido mostrarse tímida.

Él pareció desorientado y confuso. Nada que ver – pensó ella divertida – con el despliegue de seguridad en si mismo del que había hecho gala unos minutos antes, cuando se había acercado desnudo a una completa desconocida con la excusa de las púas del erizo, o cuando sin mediar palabra le cogió por sorpresa y le besó en los labios.

– Lo siento, no he podido…

– No te preocupes.- Le cortó ella.- Ha estado bien…. De todas formas, no creerás realmente que te voy a dejar escapar tan pronto.

Héctor sonrió, mostrando una hilera de dientes blancos y perfectamente alineados. Sofía pensó, que el tío era un cañón. La verdad es que estaba cachondísima. Mientras, Héctor se había perdido en la mirada azul eléctrica de ella…

– ¿Eres de la isla? – Preguntó Héctor.

– No, he venido a pasar una semana, que me he tomado de vacaciones…

– ¿Merecidas?.

– Eso creo.

– ¿ A qué te dedicas?.

– Soy publicista.

– ¿Trabajas para una agencia ?

– Yo soy mi propia agencia….

– ¿Y te va bien ?.

– Pues no va mal… aunque siempre podría ir mejor.

– ¿Siempre preguntas tanto?. – dijo ella sonriendo.

– Perdona.

Ella, se acercó y sin más, comenzó a comerle la boca lujuriosamente. La erección de él, que prácticamente no había menguado después del orgasmo, se hizo sin embargo más patente, y ella la vio.

Fue Sofía quien tomó la iniciativa, y acariciándole la polla mientras le seguía besando con pasión consiguió que él estuviera nuevamente preparado a pesar de lo breve del descanso. Héctor se puso a Sofía a horcajadas sobre él, de manera que su verga rozase su entrada, sin llegar a penetrarla, para frotarle el clítoris con su glande. Ella le tomó la polla con la mano, y empezó a masajear con ella su clítoris. Estaba mojadísima y gemía de placer.

Tenía un coñito precioso, rasurado, hinchado y húmedo por la excitación y con el clítoris de rojo intenso totalmente erecto. Héctor quiso probarlo de inmediato, y así tumbó boca arriba a Sofía, que abrió las piernas totalmente. Estaba flotando….

Comenzó a besar su pubis, con la ligerísima mata rojiza, hasta llegar a su húmeda raja, que se abría ante él por efecto del deseo. Sofía gemía como nunca lo había hecho. Se corría y corría, no podía parar, ni quería que parase. Héctor puso su boca justo sobre la raja, y empezó a besarla como si de otra boca se tratase. Ella deliraba. Le metió suavemente un par de dedos, mientras chupaba y mordisqueaba el clítoris de la preciosa pelirroja que se debatía en éxtasis.

Cuando la marea pasó un poco, ella se incorporó y entre jadeos le dijo:

– ¿ Puedo pedirte algo?.

Él la miró y asintió expectante.

– Me gustaría ver como te masturbas, mientras me lo haces con la boca…

Él enarcó un poco las cejas y sonrió. Sofía casi no daba crédito a lo que acababa de decir. Estaba avergonzada. Parecía que había sido completamente poseída por su yo más morboso, y le había pedido a ese desconocido que hiciese realidad una de sus secretas fantasías.

Héctor incorporó un poco a aquella preciosa ninfa, poniéndola a horcajadas, y se coló por debajo de sus piernas, para seguir chupándola jugando con aquel precioso clítoris con sus labios y su lengua, mientras con la mano derecha cogía su enorme y durísima polla, y comenzaba a pajearse al principio despacio, porque pensó que así le gustaría más a ella, y después con el salvajismo con el que lo hacía habitualmente. Sofía enardeció al verlo y sentir aquella boca en su coñito, y empezó a correrse nuevamente entre combulsiones y gritos:

– Sí…oh sí, sí, oh……. cariño, oh sí cómetela toda…. pajéate bien oh….siiiiií….

Ése orgasmo de Sofía fue el más largo e intenso que podía recordar, creyó que había concatenado varios. Después de recuperar un poco el ritmo de su respiración, se tumbó junto a Héctor y le dijo con devoción:

– Haz conmigo lo que quieras…

– Concedido… – dijo él.

Héctor, dejó que permaneciese tumbada pero le dio suavemente la vuelta hasta ponerla de lado, para meter cuidadosamente su hinchado miembro en esa preciosa conchita desde atrás. Cuando entró, no podía creer lo maravillosamente cálida y húmeda que estaba. Empezó a penetrarla despacio, mientras ella gemía de placer.

– Sí, por favor dámela…..Venga cariño….

No había nada que le diese más morbo que una mujer como aquella le hablase de ese modo, así que la incorporó para ponerla en cuatro, y comenzó a darle poco a poco más fuerte, lo que a ella le enardeció aun más.

Justo en ese momento comenzó a bajar por la pendiente rocosa, otra joven pareja del otro lado de la cala, a unos veinte metros. Sofía y Héctor los podían ver porque estaban colocados justo de cara a ellos. Era evidente que estaban fornicando, pero ninguno de los dos quería parar, y aunque hubieran querido difícilmente habrían podido. Estaban demasiado excitados.

Lo cierto es que a Sofía la presencia de los nuevos le ponía aún más cachonda, y no se cortaba en disimular sus gemidos. De hecho, cuando vio que se desnudaban completamente y que miraban en su dirección, comenzó a correrse de nuevo, sollozando:

– Vamos….vamos…oh…..oh sí……ah, ah, ah………fóllame Héctor, fóllame bien, clávamela toda!!!!.

Héctor incrementó exponencialmente la potencia de sus embestidas, mientras Sofía fuera de sí, miraba a los jóvenes que ahora tenían a unos quince metros de distancia, y entraban en la orilla. Entre sus espasmos de placer pudo ver sin ningún género de dudas que el chico de enfrente se estaba empalmando. La chica que iba con él también miraba en su dirección….

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– Has visto a esos, no chavalín? – Preguntó Marta a Alex, divertida.

Él contestó afirmando con la cabeza, y dijo:

– No te lo vas a creer, pero creo que el tío es el guitarrista de Usurpadores, el grupo de rock.

– Ah sí?.- dijo ella.- pues parece que se lo monta muy bien.- y mientras decía esto, cogió la polla de su compañero, acariciándola suavemente con lo que consiguió una total erección.

Marta era una morena escultural de curvas generosas y pubis rasurado, con unos ojos verdes impresionantes, y una boca de las que hacen soñar a los hombres. Tenía 33 años, aunque era tan lozana que parecía más joven, con sus enormes pechos totalmente erguidos. Tenía un bonito “tatoo” con motivos tribales, que le enmarcaba las lumbares, lo que hacía destacar su orgulloso, enhiesto y precioso culo. Otro pequeño tatuaje enmarcaba la zona superior de su pubis rasurado.

Alex, era un chico de 24 años no muy alto, pero sí fibroso, rubio y con los ojos azules que solía tener bastante éxito con las mujeres, por no decir que siempre lo tenía.

Marta se arrodilló dentro del agua y empezó chupar la durísima polla de de su joven compañero con deleite. Sofía y Héctor seguían en lo suyo, pero él al ver lo que sucedía en frente, quiso que su pareja le hiciese otra felación, de rodillas como estaba Marta, mientras él veía como lo hacía ésta que lo estaba poniendo cachondísimo, con las miraditas que le dedicaba mientras se comía el pene a su compañero. Así se lo pidió a Sofía, quien al oír la petición se sacó el miembro del coñito, y dándose la vuelta empezó a darle placer oral.

Alex, le dijo a Marta que parase un momento, y le preguntó que si alguna vez había probado el sexo en grupo. Ella contestó que no, pero que no le importaría probar con aquellos dos. Así comenzaron a acercarse a la otra pareja.

Sofía seguía chupando la polla a Héctor con total abnegación sin saber que se acercaban, pues estaba de espaldas y muy concentrada en lo que hacía. Mientras con la mano izquierda se masturbaba, lo que excitaba aun más a Héctor que no sabía cuanto podría aguantar.

Ello unido al hecho de ver acercarse a la otra pareja provocó que Héctor, a pesar de sus denodados esfuerzos por aguantar, al ver a la espectacular morena que ya tenía delante, se corriese abundantemente en la cara de su preciosa pelirroja. Pero Sofía estaba excitadísima, con el coño hinchadísimo y le encantó jugar con el semen de él en su cara restregándose aquel estupendo pene, y metiéndose hasta tres dedos en su almejita.

Marta y Alex, ya habían llegado. Saludaron, y tras unos segundos de desconcierto Marta besó sin ningún recato a Héctor en la boca, que tras la sorpresa inicial, la cogió por la cintura y devolvió con total soltura ese cariñoso saludo. Sofía, entró en el agua y se lavó la cara. Por un momento se quedó Alex empalmado y solo, pensando que su invasión había molestado a la pelirroja.

Sin embargo, ella volvió inmediatamente, echó una mirada a la apasionada presentación entre Marta y Héctor, el cual volvía a estar completamente empalmado, lo que le hizo pensar que aquel hombre no era de este mundo, y mirando al nuevo compañero, decidió que convenía darle igual bienvenida. Dejaría que la morena disfrutase un poco de aquel semental, mientras ella probaba al chico rubio, ¡que demonios!.

Sofía cogió suavemtente a Alex, lo tumbó en la arena, y empezó a morrearle, para un momento después, mientras le mordía el lóbulo de la oreja, susurrarle:

– Soy Sofía. ¿ Quien eres tú ?. Me gusta saber a quien me follo.

– Soy Alex- suspiro él, con una notable excitación.

A Sofía ya no le sorprendía nada de lo que estaba siendo capaz de hacer ese día, así que sin cortarse un pelo, se sentó sobre la verga de Alex y empezó a cabalgar. Miró a Héctor y a la morena, que ya estaba arrodilla frente al él comiéndole la polla, y dijo entre suspiros:

– ¿Te gusta que te la chupen, eh hombretón!?. Pues ven si quieres que te la chupemos las dos….

Marta sonrió y se acercó a Sofía, cogiendo a Héctor de la polla, como si lo llevase de la mano. El chico rubio estaba alucinado, le excitaba muchísimo la fiera pelirroja que tenía encima, pero ver a Marta comérsela a otro hombre casi le ponía más aún.

Así empezaron las dos mujeres una felación a dúo de la dolorida e hinchada polla de Héctor, que no podía disimular el gusto que sentía a pesar de los dos orgasmos que ya llevaba. Sofía gemía con la boca llena, puesto que además cabalgaba a Alex, quien, desde abajo, la embestía con la misma pasión con la que ella recibía su miembro.

Marta nunca había tenido una experiencia bisexual, pero le estaba apeteciendo muchísimo probar. Así que aprovechando la felación en equipo, no solo chupaba la polla y los huevos de Héctor, sino que además de vez en cuando metía la lengua en la boca de Sofía.

La pelirroja al principio se sorprendió un poco, pensaba que había sido accidental, pero no le había desagradado en absoluto, y a pesar del torbellino de sensaciones que en ese momento la arrastraba, en su mente también se estaba empezando a forjar la idea de probar a otra mujer.

Marta fue la primera que se decidió a ir más allá. Dejó por un momento toda la polla de Héctor a su compañera y mientras Sofía se la comía, comenzó a acariciarle los pechos, para empezar después a besarle los pezones con fruición. En ese momento Sofía se sacó la polla de Héctor de la boca manteniéndola en la mano, y al ver lo que estaba pasando su excitación fue tal que empezó a correrse otra vez, mientras cabalgaba furiosamente a Alex, y suplicaba a Marta que siguiese. Alex a duras penas podía aguantar más pero quería correrse en la boca de una de las chicas, preferiblemente en la de Sofía, pues eso realmente le estaba volviendo loco y se lo estaba imaginando desde que llegó a la playa y vió como ella se la comía a Héctor.

Héctor estaba de pie expectante, con su polla en la mano de Sofía, alucinado con el espectáculo, y deseando clavársela a Marta, a quien miraba desde arriba y que le parecía una diosa. Sofía fue frenando paulatinamente a medida que descendía de las nubes del climax, de manera que Alex se la pudo sacar y saliendo del abrazo de sus piernas, le pidió que favor se la chupara que quería llenarle la boca de semen.

Una petición así probablemente hubiera estado fuera de lugar en cualquier otra parte y en cualquier otro momento, pero allí y entonces a Sofía le pareció encantadora, y deseó darle placer a ese chico, que a pesar de lo que le excitaba, curiosamente le recordaba a su hermano pequeño.

Así, comenzó a lamer el miembro considerablemente duro de Alex, que en un segundo se estaba corriendo abundantemente en su boca y su cara. Mientras tanto Marta se puso a cuatro patas, y miró hacia atrás invitando con la mirada a Héctor para que la penetrara. Él no se hizo esperar, y acercándose por detrás se la clavó a la impresionante morena con tal fuerza, que ésta no pudo reprimir un grito al sentir entrar toda esa verga.

Sofía que había terminado con Alex, se giró para ver a como Héctor se la metía a Marta. Tenía aun la cara cubierta por el semen de Alex. Se le ocurrió que ni siquiera sabía el nombre de la otra chica, pero quería que le limpiase la cara con la boca y la lengua.

– ¿Y tú como te llamas preciosa?.

– Marta….- respondió ésta entre jadeos.

– Yo me llamo Sofía, y mira como me ha puesto tu chico…

Así se acercó poco a poco a la espectacular morena, a la que comenzó besar con pasión, mientras Héctor la taladraba. Marta bebió los restos de semen de Alex que tenía Sofía en la cara y siguió besándola, mientras ésta última le acariciaba sus enormes tetas.

Entonces mientras Marta disfrutaba de las potentes embestidas de Héctor, Sofía se coló debajo de ella para probar sus pezones, y acariciar su clítoris que se veía perfectamente, en su coñito rasurado. Un segundo después Marta estaba corriéndose por primera vez, y aullaba su placer

– ¡¡¡ Sí, sí, sí, fóllame!!!, oh, oh, oh, oh!, ah!. Chúpamelo Sofía, por favor, ah, ah!!…. cómeme el clítoris.

Sofía, no podía creer lo que le excitaba esa petición, así que, desde abajo, buscó sitio, y se apresuró a cumplirla. Su lengua se movía alrededor del clítoris de la espectacular morena, de pubis completamente rasurado, cuyas generosas tetas, rozaban su vientre.
Marta se corría otra vez….

– Sí, ah, ah, ah. Dame, dame más Héctor. Chúpame…chúpame, cómemelo todo Sofía!!!.

La pelirroja estaba mojadísima, y realmente se sentía como una guarra, pero una guarra feliz. Empezó entonces a masturbarse, pero Alex que estaba delante, le hizo el favor de comerle el coño, que en ese momento era lo que más le apetecía que le hicieran.

– Sí Alex…. Ah, ah, ah…. Es todo tu tuyo. Sí, sí, muérdelo!!!. Solo oír los gemidos y gritos que las chicas emitían hubiera provocado el orgasmo de cualquiera. Pero Alex y Héctor ya habían descargado y podían aguantar un poco más. Marta no podía más:

– Sí, sí…Vamos tío clávamela… ah, ah, ah sí, soy tuya, soy tu putita…ah, ah, ah…. me corro otra vez, ah, ah, ah…. Oh Dios!!!

– Córrete!- ordenó Héctor y susurrándole al oído le dijo– Quiero metértela por detrás. Tienes un culo increíble!.

Y así siguió bombeando, hasta que Marta alcanzó el cenit de su tercer orgasmo. Después sacó su poderosa verga del coñito rasurado de la morena, completamente empapada por sus flujos y lo puso delicadamente en la entrada de su ano. Suavemente lo restregó y frotó para humedecer, ese precioso culito limpio de vello. Lo vió tan limpio y bonito, que por primera vez en su vida le apeteció comerse un culo. Dicho y hecho, Héctor empezó a chupar con pasión el culo de la preciosa morena, que por sus gemidos parecía que fuera a correrse otra vez. Antes de que ello sucediera, Héctor volvió a poner la punta de su polla en el culito de aquella ninfa, y con un leve empujoncito entró toda su cabeza. Mientras, Sofía seguía repartiendo amorosos lenguetazos por su clítoris.
Marta deliraba:

– Sí, sí, ah, ah, ah, seguid, por favor. Oh, oh, oh, Sofía …. Métemela bien hijo puta. Clávamela toda!!. Oh, oh, oh, oh, ah, ah…. Fóllame el culo!!!!

Héctor empujó más fuerte y metió toda su polla en aquel culo tan espectacular. Entonces Sofía metiendo tres dedos en el coño de Marta y acariciando su clítoris con el pulgar, empezó a chuparle los huevos a Héctor, que ya estaba a punto de correrse. Marta ya lo estaba haciendo de nuevo.

Alex estaba que otra vez durísimo quiso follarse el culito de Sofía, pero su posición actual no era la más adecuada para ese fin si no quería fastidiar a los demás, así que, pensó que ya le daría luego y se conformó a penetrar su preciosa conchita pelirroja mientras besaba a Marta en la boca. Al notar como el pene de Alex volvía a taladrarla, comenzaron nuevamente los espasmos de Sofía, pero a pesar de ello no quería renunciar a los trabajos en el coñito de la morena y los huevos de Héctor.

Héctor no podía más. Era demasiado sentir en su polla el apretado culito de la morena, y la humeda boca de la pelirroja recorriendo sus testículos. gimió:

– ¿Quieres mi leche Marta?.

Repentinamente sacó su miembro del ano de la chica , y una sorprendentemente copiosa lluvia de lefa, mojó la cara de Sofía, tan abundante fue, que incluso dio tiempo a que Marta se girase, y pudiese metérselo en la boca para seguir bebiendo la esencia de ese semental.

Héctor cayó hacia atrás, no había forma de aguantar más. Marta siguió limpiándole bien la polla con abnegación, como si fuera su dios, mientras éste descansaba exhausto tumbado en el suelo.

Era la oportunidad que Alex estaba esperando… (Continuará)

Primitive

hola me llamo juan soy de el salvador, y esta es la historia de como coji a mi primita.

todo comenzo una tarde, llegue de la escuela muy enojado pues tuve una discusion con mi novia entre a mi cuarto y me acoste. luego mi madre me dijo que saldria y que me quedara con mi primita. luego que ella se fue, me fui para la sala a ver television junto a mi prima, ella es morenita,cabello negro y con un culito bien rico. todo iba con normalidad hasta que me aburri de ver la television y la apague, despues de eso decidi darme un baño. entre al baño me quite la ropa quedandome en cueros y disfrutaba de el baño cuando escuhe la puerta que se abria lentamente y vi a mi prima entrar con cautela y
silenciosamente, yo la miraba con disimulo atravez de la cortina. decidi seguir con el baño para saber que haria.
para mi sorpresa ella abrio con mucho cuidado la cortina a modo que pudiera observarme sin que yo la descubriera, eso me sorprendio pues ella es la mas bien portada y nunca se mete en problemas. en fin abri la cortina y le pregunte que hacia y no
me contesto, yo le dije que le diria a mama que me espiaba en el baño y que la castigaria por eso, pero luego se puso a llorar y me dijo que no le dijera pues sabia que mi madre es muy dura para castigar pues mi tia le da mucha autoridad.
luego le dije que se fuera para la sala mientras terminaba de bañarme. cuando sali me suplico que no la fuera a acusar con mama que haria lo que yo quisiera pero que no la acusara, entonces le dije que entrara a mi cuarto y que se quitara la ropa pues siempre habia querido tocarle ese culito bien formadito. ella al principio no queria pero lentamente se quito la ropa y me miraba a los ojos como preguntandome que le iba a hacer, luego le dije que se acostara y le dije que me la mamara,que si me espiaba en el baño ahora tendria que dejarse cojer, ella con un poco de asco me mamaba el glande y yo disfrutaba tener a mi primita mamandomela, luego de un rato le dije que se detuviera, la comense a besar su culito y a ella le gustaba, la acoste boca arriba le abri las piernas y con mi verga bien dura la quise penetrar pero aun no le entraba, yo se la queria meter pero no podia mientras ella pujuba y se le secapaban algunas lagrimas de sus ojos. como no pude la puse en cuatro y se la meti en el ano com mucha fuerza, ella empezo a llorar y a gritar de el dolor pero no me importo, yo la embestia con fuerza y me suplicaba que la dejara. entonces nuevamente la puse boca arriba y medio logre penetrar su vagina y empece a cojerla con gusto y fuerza pues yo queria metersela toda lo cual no logre. ella loraba de dolor pero asi me vine en su pequeña vagina y desde entonces la cojo cada vez que nos quedamos solos en casa.

Mi cuñada

Mi esposa en la menor de un grupo de cuatro hermanas, la mayor, que le lleva unos 10 años, es una mujer morena, que muy buen cuerpo, bastante generoso, cosa extraña, todas las otras hermanas son rubias y de cuerpo estilizado. Nunca me dio mucha bola, y mi trato con ella rozaba lo formal, no teníamos temas en común, ya que ella vivía con su esposo en el campo y yo trabajaba en la ciudad. Una tarde de verano en que la familia completa se encontraba en la pileta tomando sol, la vi acostada de espaldas y pude observar que tenia un soberano culo, además de unas piernas gruesas pero muy bien torneadas, se dio vuelta tenia unas tetas muy bien desarrolladas con pezones marcados bajo la malla y que la malla ajustaba su entrepierna dejando marcados unos labios bien notables, estaba en esa contemplación cuando me di cuenta que me miraba, me prepare para algún reproche pero en vez de eso me saco la lengua, desplazándola provocativamente por su boca.

Pasaron unos días, y toda la familia viajo al campo a pasar las fiestas, no me dio ninguna seña de nada, pero una noche estábamos cerca del fuego mientras una gaipiriña corría generosamente y nos tenia a casi todos mareados, yo miraba su espectacular culo en unos short minúsculos, así que en un momento con ganas de orinar me encamine al baño, el de la planta baja estaba ocupado, con pocas ganas subí la escalera de la planta alta, abrí la puerta del baño, y para mi sorpresa encuentro a mi cuñada sentada en el bidet, cerré la puerta en forma precipitada disculpándome, y quede esperando afuera, salio, me encaro y me dijo caradura, que calentón que no te da vergüenza mirar así a tu cuñada, un poco cortado dije, bueno, pero con lo que vos mostras …, vení dijo, salgamos del pasillo y discutamos esto; me vi venir un escándalo familiar, muy preocupado la seguí a un escritorio, se dio vuelta de golpe, y dijo, y aparte de mirar que mas sabes hacer, respondí puedo tocar y alargue una mano a su pelo, me dejo hacer, seguí por su cuello, y baje a sus tetas, aparte la remera, tome una en la mano y puse en pezón en mi boca empecé a chuparlo, note su mano en mi cierre apretando mi pija debajo del short, guié su mano y sentí como empezaba a masturbarme, deje de lado todo y la empuje hacia un sofá, la tire sobre el y me puse encima, ya con la pija afuera, trate de bajar su short, no podía, por un costado comencé a pasarla contra los labios de su concha, empezó a estremecerse y grito despacio, me di cuenta que tenia un orgasmo, pensé mansa calentona, así que ya mas calmo la pare, baje su short, no tenia calzón, y sepulte mi boca en su concha perfectamente depilada, casi me deja sin pelos, tomo mi cabeza y comenzó a apretarme contra su raja en forma desesperada, no quise esperar mas y volví a ponerme sobre ella esta vez mi pija encontró el camino sola y se deslizo hasta el fondo, abrió sus piernas y con ellas abrazo mi espalda, mientras le mordía las tetas, fue un intercambio lleno de violencia, hasta que sentí que me corría y ella comenzaba a gritar despacio y profundamente, quede echado a su lado, me levanto la boca y introdujo su lengua comenzando una larga serie de besos; no aguante y empecé a besar su cuerpo, la puse de espaldas y mientras la besaba, ponía mis dedos en su concha que escurría leche, saque los dedos y los puse en su boca, chupo mis dedos, estando de espaldas encamine mi pija a su concha, la penetre, fue levantando de a poco su culo para sentir la pija mas adentro, puse un dedo en su ano, sentí ajustado, pero no protesto, acaricie despacio y metí un segundo dedo, mientras mordía su cuello y sus orejas, me dijo, sos un degenerado completo, aproveche y sacando la pija de su concha empecé a estimular con la punta su culito, empujaba y sacaba, hasta que sentí que se abría, la punta estaba adentro, me araño los brazos, así que empuje, lanzo un grito que creí que tendría toda la familia, pero no paso nada, empecé a jugar en su interior sintiendo como cada vez que tratada de rechazarla mi pija se abría camino, con mis dedos tome su clítoris y empecé a frotarlo, comenzó a irse, pero fueron casi tres minutos de orgasmos en orgasmos, hasta que lance la leche en su interior. Nos limpiamos, besamos y arreglamos nuestra ropa, al descuido me dijo que poco respeto a la madre de tus sobrinos, no dije nada. Pasada la noche al otro día pidió ir al pueblo a hacer compras, me ofrecí a llevarla, lógicamente encare para el primer hotel, se puso seria y me dijo si no estaba un poco pasado, que lo de la otra noche estaba olvidado, que ella estaba en copas, era mi cuñada, y quería a su marido; no hice mucho caso, estacione y baje entrando a la pieza, me sorprendió encontrarla detrás mío; allí pasamos casi dos horas, verdaderamente era una maquina de coger, se quejaba que su marido venia todos los días cansado, con olor a ganado, o medio borracho y tenia que masturbarse ya que se sentía muy mujer, seguimos conversando y como ya me había volcado en su interior dos veces, fuera de lo de la noche anterior, como al descuido le pregunte, – te cuidas- me dijo, para que si total el pendejó igual va a tener aires de familia, así pasamos casi cuatro años, mi cuñada quedo embarazada dos veces y mi mujer una, es increíble el “aire de familia” de mis hijos y mis sobrinos.-

Relato de cuando tenía 18 y tuve mi primera vez con una tv

Siempre de muy chico fui muy calenton, me fascinaba mirar pornografìa y ver como las mujeres eran cogidas, sobre todo los videos de sexo anal, me encantaba y calentaba ver como esas enormes pijas entraban en esos culos hermosos y como las putas gemìan al tener esas hermosas vergas bien adentro, saliendo y entrando en esos culos bien abiertos y dilatados.
Era tanto lo que me calentaba, que eso me llevò a preguntarme porque a esas mujeres les gustaba tanto que les rompan el culo, y porque a varios hombres y a las travestis les fascina eso, que se sentiria poder chupar una pija y sentirla adentro del culo. Esa idea me empezò a merodear por la cabeza y cada vez que me exitaba y masturbaba mas se me daba por saber, pero no me animaba porque si bien la curiosidad era muy fuerte, sinceramente los hombres no me calentaban. no sabìa como hacer para matar mi curiosidad, hasta que encontrè la respuesta un dìa mirando porno: travestis. me puse a mirar porno entre travestis y sinceramente eso me calentò mucho, 2 travestis pijones cogièndose entre ellos logrò que me super exitara y me dieran ganas de chupar una buena pija, y fue entonces cuando me decidì.

Tenìa yo 18 años en ese momento(2008), cuando decidì tener sexo con una trans, asì que busque en los clasificados y me decidì a ir(en esos momentos era la manera màs ràpida ya que no existìan las redes sociales como ahora ) Se llamaba Andrea, muy linda y muy femenina, me hizo pasar y me notò nervioso, por lo que supuso era mi primera vez. Me tranquilizò diciendo que me relaje y que sino me gustaba lo que ìbamos a hacer, que ella iba a parar para que yo no me sienta mal ni pase un mal momento.

Me acostè en la cama y me saque toda la ropa, lo cual ella hizo lo mismo, primero el corpiño y luego la tanga, lo que quedò completamente desnuda y pude ver la hermosa pija que tenìa, la cual empecè a acariciar despacio, y de a poco a pajearla, hasta que creciò un poco y me decidì a metèrmela en la boca y chuparla de manera muy suave………. que rica pija tenìa en la boca, que hermoso se sentìa tener una pija bien dura en la boca, como me gustaba chuparla, me sentìa tan nena y tan puta mamando una hermosa pija como esa, estaba super caliente, chupaba esa pija cada vez con mas desesperaciòn, no podìa parar, y ella me preguntaba si me gustaba la pija y yo le decìa que si, que me encantaba. Mas la chupaba y mas me calentaba, y ella me agarraba de los pelos y me empujaba hacia abajo, y despuès me acomodò en posiciòn 69, para que le siga chupando la pija mientras ella me chupaba el culo, cosa que me super exitaba, me daban ganas de tener la pija adentro del culo, cosa que despuès de unos minutos le pedì que hiciera, no aguantaba mas las ganas de que me rompan el culo, por lo que me puse en 4 bien putita, y jugando con su lengua y sus dedos y ponièndome gel para dilatarme el culito, empezò a meter su hermosa pija en mi culo, bien despacito…..ay me re dolìa mucho, le pedi que me la saque y me dijo que respire tranqui y me rejale que era hasta que entre toda, cosa que pasò, y empezò a cogerme lentamente, hasta tener el culo bien dilatado y ahì es donde empezò a cogerme con mas fuerza, a mi me dolìa mucho pero me gustaba a la vez, gritaba como la mas puta de todas, disfrutaba mucho sentir una pija en el culo, ella me cogìa y me nalgueaba y me gritaba que era una puta, y yo le decìa que si, que era re puta, y que me diera mas y mas pija porque me encantaba, lo cual siguiò dàndome bien duro por mi culito desvirgado hasta que me la sacò, se sacò el preservativo, se hizo la paja y me tiro toda esa leche calentita en mis nalgas, asì bien rico sentìa como esa echita me chorreaba en el culo………. ella me mirò despuès de eso y me dijo: “que hermosa putita me acabo de coger”.

A partir de ese momento, fueron mas seguidas mis relaciones con travestis, siempre que puedo aprovecho aunque sea para tener sexo oral, me fascina chuparles la pija a las traviesas, es lo que mas me gusta hacer, hasta lo he hecho en ocasiones dobles, pero esas historias algunos las conoces si siguieron mis relatos

Los pies de mi amado periodista

Nunca pensé que una aventura me convertiría en esclavo de sus pies hasta el día de hoy. Hola me llamo Rafael y soy de Panamá. Esta es mi historia. Tenía en aquel entonces 20 años de edad. Comenzaba a salir del “cascarón”, es decir, que empezaba a explorar el mundo gay. Comencé a frecuentar los bares de ambiente y las discotecas. Era para mí una experiencia diferente. Tenía la noción del sexo pero no con hombres. El sólo pensar en eso me ponía sumamente arrecho. Hasta que lo hice por primera vez con mi pareja.

Ahora bien, mi relato no es con mi pareja. Sino más bien con un periodista que conocí en el bar. Uno de esos día cualquiera me escapé de mi pareja y me fui solo al bar. Claro aunque eso representaba problemas después, pero qué carajo me armé de valor y me fui.

Llegué al bar y me senté solo y pedí una jarra de cerveza. Noté que en la barra había un man que me estaba observando con mucha frecuencia y su mirada me ponía muy nervioso. Cuando me levanté para ir al baño él se fue detrás de mí y me preguntó si estaba solo. Le contesté que sí. Me invitó una cerveza lo cual accedí. Pasando las horas me estaba entonando. Para disimular el mareo de las cervezas me puse a bailar. Bailé varias piezas luego me senté muy exhausto.

Él se acercó y me dijo que bailaba muy bien. Luego me dijo que se llamaba Johny y que estaba encantado conmigo, que quería meterme la verga en ese culo. Lo cual solté una carcajada. Me dijo que no me riera “que el que ríe de último ríe mejor”. No sé cuando en unos de esos momentos accedí ir con él ir al apartamento. Estando allí él se desnudo y sacó su gran verga de cómo 20 centímetros. Estaba totalmente dura. Claro está se la mamé con mucha lujuria de arriba a bajo como si eso fuera toda mía y que nadie tenía derecho a poseerla nunca. Gemía con gran placer.

Poco a poco fui deslizando mi lengua por sus guevos y luego por su piernas hasta llegar al empeine de los pies. Él trataba de quitarme de allí, pero me así firmemente de sus pies apoderándome de cada uno de sus dedos largos y bellos. Era para mí como un caramelo que un niño desea con tanto gusto, pero en mi caso lo hacía con tanto placer. El olor de sus pies era indescriptible, puedo decir que era un olor de pies sudado con cuero del calzado. Él solo obedecía lo que hacía mi terrible lengua. Abría los dedos de los pies para que mi lengua entrara en cada unos de ellos y yo lo hacía como si fuera un sueño. Estuve buen rato en ese pies hasta que él me quitó ese para ponerme el otro. Solo escuchaba susurrar diciendo “eso perra, nadie en mi puta vida me había echo eso. Sigue, sigue así. Que rico se siente.” Mientras que con la mano se masturbaba fuertemente. En uno de esos sentí un gemido
fuerte. Se había venido, pero su leche se lo echó en la mano. Me dice: “¿quieres mi lechita?” . Le dije que sí. Solo vi cuando unto su leche en unos de sus pies como si fuera una crema. Me dijo: “es toda tuya”. Como un buen esclavo comencé nuevamente a lamer sus pies.

Mientras lamía con tanto placer sus pies. Buscó sus zapatos zapatos y me dijo que lo oliera. Lo hice tal como me dijo, luego sacó sus medias que y me la colocó en mi nariz para que aspirara ese olor tan agradable. “Huelen ricos ¿verdad?. Son medias que tengo de esta mañana cuando fui al trabajo y hasta ahora es que me lo quito. “¿Qué tal te parece?”. Solo yo decía: “están ricos mi amor. Ese olor me encanta, por que antes no te había conocido.” Me dijo que era el destino y que en ese día había llegado. Ese olor me ponía más arrecho y lo que él me decía aún más. Tomé mi pene y mientras olía y hacia de todo un poco, me pajeaba con gran placer.

Después de esa sesión de pies. Me colocó el culo en el aire y me comenzó a meter esa grandota verga en mi culito. Solo me decía que ahora a él le tocaba gozar, por que ya yo había gozado. Poco a poco fue entrando ese vergón y sus movimientos comenzaron a intensificarse cada vez más hasta que de un suspiro fuerte se vino. Para mí eso fue unas de las grandes experiencias que tuve, por que ese fue mi primer pies que lamía. Ahora han pasado siete años y todavía cuando él quiere nos culiamos, pero siempre me hace sufrir antes de lamerle u olerle sus pies. Es decir, que me pone a que me gane sus pies si obedezco lo que él me dice. Cada vez que lo hacemos es algo diferente y placentero.

Ahora tengo el número de su celular y cuando quiero tener sexo con él, solo lo llamo y nos ponemos de acuerdo para fantasear y desbordarnos de placer. Me da risa cuando lo veo dando sus reportajes de televisión y solo digo en mis adentros que ese hombre es mío cuando quiero también. Y que solo sus pies es para mío.

En el vestidor después de nadar

Hola, mi nombre es Eduardo, en mi relato anterior les conté un encuentro entre Carlos, mi instructor de natación y yo, en su departamento, en este relato les cuento como empezó todo. Ya hacía un tiempo que notaba que Carlos me miraba de reojo, cuando salía de la alberca, en los vestidores, y a veces había roces y caricias en el agua, sin que él dijera el típico ¿Qué pasó?; pero no había tenido la oportunidad de quedarnos a solas. Un viernes por la noche, se nos había hecho tarde nadando y ya se habían casi todos, el ultimo hombre de la clase salió del vestidor y se despidió de nosotros. Carlos salió de la piscina, yo admiraba como el bañador se le pegaba al cuerpo por el agua, y lo tenía un poco metido entre las nalgas,
pero esta vez no se lo acomodó como hacía casi por reflejo. Me miro y me dijo que ya me saliera, que ya era tarde.
Yo lo seguí, hasta los vestidores y entrando se quitó el bañador, mostrandome sus nalgas rosaditas, el unico lugar donde no le da el sol. Yo hice lo mismo y nos dirigimos a las duchas, tomé el jabón primero y me empecé a duchar, y jalarme el palo pensando en Carlos. ¡Eduardo!, me habló, ¿me pasas el jabón?, fui hacía su ducha, con la verga semierecta y le dí el
jabón, el se me quedó viendo un par de segundos, le guiñé el ojo y el se dió vuelta. Me dirigí a mi ducha. Mientras lo hacía lo escuché salir, pensé que se había ofendido o algo, pero después escuché que ponía seguro a la puerta del vestidor. El se dirigió a mí por detras y me acercó su verga ya bien dura, poniendomela entre las nalgas mientras me besaba el cuello y con sus manos jugueteaba con mi paquete. Me dio vuelta para besarme, fue un beso ardiente, su barba me raspaba deliciosamente, mientras cuerpo a cuerpo nuestros paquetes se tocaban y nuestras manos recorrían nuestros cuerpos.
Cerró la llave del agua y fue bajando poco a poco, besandome, se detuvo en mis pezones, los lamía, los tocaba, los chupaba hasta que, bien erectos, los mordisqueaba, mientras sus manos no perdían tiempo y sus dedos se perdían en
mi raja, siguió bajando y se metió mi polla de un golpe, sus labios envolvían mi palo, iba y venía, su lengua jugueteaba con mi cabeza, era tan delicioso que apenas podía mantener las piernas derechas, tenía experiencia en lo que hacía. Bajó y se metió mis bolas en la boca. Se levantó para seguir besandonos. Después fui yo el que se aplicó en chuparsela. Mientras
el marcaba el ritmo acariciandome la cabeza, era delicioso chupar ese miembro, firme, venoso, lamer su cabeza, fui bajando, le chupé sus bolas peludas, flojas, era un placer tener sus huevos en la boca. Mientras tanto mis manos jugueteaban con sus nalgas, firmes y redondas y mis dedos encontraron su culito. Un dedo se deslizó en él facilmente, así es que continué el solo se contraía de placer y gemía, ronco, como un macho. Tenía tres dedos en su hoyo cuando el me detuvo y me hizo señas de ir hacía las bancas. Yo lo seguí. Me senté y el se sentó encima de mí, metiendo mi verga en su culo. El se movía lentamente mientras nos besabamos y el acariciaba mi espalda. El gemía de placer, su respiración era fuerte y me calentaba de
oirlo, de saber que este macho era mío. Lo tomé de las caderas para moverlo, me recosté y el me cabalgaba, yo tomé su verga para masturbarlo, mi mano iba arriba y abajo mientras con la otra acariciaba sus muslos, sus nalgas, su
delicioso cuerpo, el gemía cada vez más. Ahhh, me vengo papá!! mientras su semen caía en mi cara y en mi pecho, el lo limpió con la mano y se la llevó a la boca, yo lo acerqué a mí para besarnos y compartir su leche. Mientras el seguía bombeando, cada vez más rapido le pedía, y así siguió hasta que no pude más y exploté dentro de él, él solo respiró profundamente y me miró llenó de lujuría, nos besamos una vez más y nos dirigimos a ducharnos. Ya duchados, nos vestimos, él se puso un pequeño bikini estampado, algo que me excita. Yo me puse una tanga y me tomé mi tiempo en vestirme solo para calentarlo aun más, me puse mis pantalones, ajustados como siempre y terminamos de vestirnos, en la puerta él me tomó para besarnos una última vez mientras ambos nos tocabamos los paquetes. Espero que esta no sea la
ultima vez, papacito, me dijo. Claro que no. Después nos fuimos. Y claro que no fue la última vez.
Espero que les haya gustado mi relato. Si quieren contactarme escribanme a hobby2424@hotmail.com

Mi cita odontologica

El era un doctor moreno,alto,y yo su joven paciente, ya era el fin del tratamiento, nunca sospeche,el tan apuesto,tan en su sitio. Yo por eso dias, no pasaba de ser un@ pajeadora, me masturbaba por todo, al levantarme, me pajeaba y dejaba ese semen derramado sobre la sabana, mi mama siempre me preguntaba que porque me sonaba (la verga) en la sabana. Tenia un amiguito iba a su casa, nos encerrabamos,acostados en su cama juntos leiamos libros,yo lubricaba mi pija de lo lindo,hasta que su mama nos llamaba,y parado vestido con su suavidad me hacia venir,con solo verla. El doctor me puso cita a las 6 de la tarde, fui, y me hizo sentar, algo de la boca me miro, y me dijo ” levantate, ven al baño y sacate la pija ” lo hice, en silencio, pero estaba esa pija mia empequeñecida,el la tomo en sus manos y la sacudió sin pronunciar palabra. Yo nervios@, por respeto seguia con curiosidad sus indicaciones,me hizo subir a la camilla ,mi bragueta abierta,mi pija inerte y flacida, yo acostad@,el bajo su lujoso pantalon y saca tremendo palo,una súper pija morena,dura,y montado sobre mi,me la frota primero suave, después con intensa pasion, mi doctor gozandome,y yo por primera vez con un hermoso señor haciendome entre feliz ,e indignado ,pues nunca me la pensé. Así tome gusto por las pijas, y aprendí, a tener sexo con las pijas,ay…como quisiera una pija lechuda…entre mi culito….lastima doctor, que no volví a su consultorio, pero siempre recuerdo mi primera vez.

María

Levanté la sábana con mucho cuidado y metí mi mano lentamente hasta que rocé aquel montículo cubierto apenas por una diminuta pantaleta, me aventuré a tocar con mayor firmeza; María separó sus piernas y comenzó a gemir profundamente por lo que supe que estaba disfrutando mi caricia. De pronto su mano aferró la mía y la apretó fuerte contra su sexo; yo me quedé petrificado, hacía tres noches que había estado haciendo lo mismo, pero apenas la tocaba me iba directo al baño y me masturbaba furiosamente; yo apenas tenía once años y no me atrevía a ir mas lejos, incluso creo que lo hacía por el constante bombardeo que me tenían mi hermano mayor y un primo que estaba de vacaciones en mi casa. Que si yo no era capaz de cogerme a la cachifa, que si su cuarto quedaba al lado de mi cama y no tenía puerta, en fin, que al final terminé gateando hasta la cama de María y esa noche me capturó…

“Esta noche no te vas de aquí hasta que no me cojas bien cogida carajito, llevo tres noches haciéndome la paja porque tu llegas, me tocas, y me dejas con la cuca ardiendo, entonces me tengo que coger con los dedos y eso no es igual a un güevo ven, mámame las tetas gran carajo que esta noche te desvirgo!!”

Me hizo mamarle las tetas hasta que se sintió bien excitada, entonces me colocó sobre ella entre sus macizos muslos y tomando mi verga con una de sus manos la guió hasta su húmeda y caliente cueva, me agarró con ambas manos por la cintura y halándome hacia ella dejó que mi lanza se clavara hasta el final de aquel rugoso, estrecho y caliente pasaje; fue la sensación mas deliciosa que jamás he experimentado en mi vida, era la primera vez que mi verga se abría paso entre los pliegues de una vagina y como es lógico, es una experiencia que jamás se olvida; lo malo fue que apenas me moví dentro de ella y acabé como lo que era, un carajito sin experiencia que no sabía controlarse.

María río bajito y me dijo en un susurro: “esta vez te la paso porque es tu primera vez, pero hoy mismo vas a aprender a controlarte para que sepas como hacer gozar a una mujer; así como tu acabaste bien rico, las mujeres acabamos igual, no lo olvides nunca, cuando te cojas una mujer, deja que acabe cuantas veces quiera antes de acabar tú; y si esperas que ella te lo pida es mejor, así querrá repetirlo contigo. Al principio es difícil, yo lo sé, pero ya verás que antes que yo me vaya de esta casa te habrás convertido en un amante perfecto…”Acarició nuevamente mi miembro que enseguida se puso rígido… “coño carajito!!, no solo lo tienes grande para tu edad, lo mejor es que se te para con solo tocártelo, que arrecho eres!!”; me guió nuevamente hasta su vagina y me recibió entusiasmada; “no te muevas!, deja que yo te goce hasta que acabe y luego tu podrás acabar de nuevo…”; se movió con fuerza hasta que sentí que se puso rígida y comenzó a temblar mientras su respiración se agitaba y sentía como su rugosa vagina me apretaba una y otra vez; descansó un rato inmóvil hasta que su respiración volvió a la normalidad y comenzó a moverse de nuevo hasta que me dijo… “muévete ahora que yo sé que estás desesperado por acabar de nuevo!!”; lo hice tal como ella me dijo y casi enseguida descargué una nueva porción de semen en su ardiente vagina que me recibió con un segundo orgasmo mas intenso que el anterior.

Aquellas excursiones nocturnas se volvieron algo cotidiano; todas las noches gateaba hasta la cama de María que me esperaba ansiosa y hacíamos el amor siguiendo sus instrucciones; tan pronto me mamaba sin dejarme acabar, como me hacía mamarle la cuca hasta que ella acababa en mi boca; aprendí como estimular su clítoris mediante suaves mordiscos o chupones intensos o lamidas muy suaves y rápidas. También me enseñó a usar manos y dedos en todo su cuerpo; amasaba y besaba sus duras tetas o aplicaba labios, lengua y dientes en sus pezones o en sus nalgas y aún en su trasero. Igual se me ofrecía en la posición tradicional, como se colocaba en cuatro para que yo la cogiera desde atrás o me cabalgaba de frente o de espaldas mientras me decía como amasar sus tetas o meterle un dedo en el culo mientras me la cogía. Lo cierto es que al cabo de un mes, yo era capaz de aguantar hasta que ella me pedía que le diera mi orgasmo y ella agradecida me felicitaba haciendo que yo me sintiera mas seguro cada vez.

Un sábado nos quedamos solos en casa pues todos habían salido; María estaba planchando ropa en el lavadero, yo pasé por detrás de ella a dejar una ropa sucia en el canasto y al hacerlo no pude resistir la tentación de rozar sus hermosas nalgas con mi verga; “si vuelves a hacer eso me vas a tener que coger aquí mismo desgraciado…!!”; aquellas palabras me provocaron una erección inmediata, al pasar de regreso la tomé desde atrás por las tetas y le dejé sentir mi dureza entre sus nalgas. Debo decir que María tenía una carne muy firme; tanto que era difícil hundir los dedos en sus tetas o nalgas cuando la manipulaba. Además su temperamento era muy ardiente, apenas la rozaba y ya estaba excitada y dispuesta a ofrecérseme. Empinó el culo hacia arriba y lo restregó con fuerza contra mi verga… “eres ocioso carajito, pero me encanta; hoy vas a saber lo que es un culo estrecho y gozón, vente, vamos a la cama!!…”.

No sé cuantas veces acabé ese día; nos hicimos de todo, nos mamamos mutuamente aunque ella nunca me dejaba acabarle en la boca, asumimos cualquier cantidad de posiciones y en cada una María logró un orgasmo; yo mismo logré cuatro. Estábamos fumando mientras descansábamos del último encuentro cuando María comenzó a excitarme con su boca; no usaba sus manos, solo tomó mi dormido miembro entre sus labios y comenzó a succionar con fuerza hasta que mi erección tocó su garganta; hizo arcadas pero no me soltó, me azotaba con la lengua mientras sus ojos buscaban los míos. Al rato me soltó y se puso boca abajo apoyada en sus rodillas con el trasero empinado… “llegó el momento!, usa un poco de vaselina, pon un poco en mi culo y comienza a meter tu dedo lentamente y hacia abajo hasta que Aaaaahhh!, así coño!, suavecito papi!!, métemelo hasta el fondo mi amor y luego gíralo despacio mientras me das hacia atrás y hacia delante mi vida, ay coño que rápido aprendes coño de madre!!, eres lo máximo David!!, me vas a hacer acabar papito!!, méteme un dedo en la cuca y sigue dándome así hasta que acabe que estoy al borde!!; ay coño!, ssssss! Assssíiiiiiii coooñooooooooo!, que rico mi viidaaaaaa!!, dame seguido mi amor que estoy acabando hijo de puta! Ay mi madre que vaina tan riicaaaa nojoodaaaaaa!!!, sssssssss!!!! Ya!, ya! Ya! Ya!!!, ahora saca tus dedos muy suavemente para que no me duela!, ajá!, ahora si David! Cógeme por el culo con ese güevote rico que te gastas mi macho!!, métemelo despacio para que me acople a tu tamaño y cuando me tengas bien clavada entonces me das con fuerza mi cielo que quiero sentir que me rompes el culo con esa vaina!!!”.

Me arrodillé colocando mi verga justo frente a su orificio posterior; lo presenté contra su entrada ayudándome con la mano y lenta pero firmemente lo fui enterrando en su estrecho pasaje hasta que su esfínter se cerró alrededor de mi glande… “ay coño que riiicooo!!, no te muevas papi!, no te muevas David!, deja que mi culito se adapte a tu tamañote mi macho!! Luego sigues cuando yo te avise!, sssss! Que grueso lo tienes papi!!, Ay coño!, ahora si!, mételo despacito mi rey hasta la pata muchachito divino!!, déjame sentir esa verga rica en mi culito papiiitooooo!!; ay coño!, que rápido aprendes carajito!, vas a ser una maravilla con las mujeres mi cielo!!!; dame despacio hasta que te avise y entonces me das bien duro ricura, hasta que me destroces!!!, quiero que me hagas acabar bien rico por detrás!!!.

María acabó tres veces por el culo mientras yo amasaba sus nalgas y apretaba sus tetas con furia o halaba sus cabellos según lo que ella me pidiera. Yo estaba al borde y ella debió notarlo pues cuando se aproximaba el cuarto orgasmo me pidió que le acabara en el culo…, “dame duro mi amor!!, dame tu leche David!!, lléname el culo con esa leche caliente mi cielo!!, ay si!, ay si!, ay coooññoooo siiiiiiii!!.

Todavía lo hicimos una vez mas en la cual María se sentó sobre mí y se clavó ella misma por el culo mientras se amasaba las tetas y gritaba como una endemoniada aprovechando la soledad en la que nos encontrábamos.

A los tres meses de estar en casa, ella me decía que estaba listo para complacer a cualquier mujer; me agarró una noche y me hizo acabar en su boca como jamás me había permitido; tres veces me recibió en su boca y tres veces acabó mientras se acariciaba con los dedos; al final de esa noche me ofreció su trasero pidiéndome que se lo metiera seco hasta que la hiciera llorar de dolor. Tuvo que morder la almohada para no gritar pues mis padres se hubieran dado cuenta; al día siguiente se marchó y nunca mas supe de ella. Debo confesar que a esa edad ella fue quien me cogió a mí, pero igual le doy gracias por todo lo que me enseñó pues luego me fue muy útil con otras mujeres. Gracias María!, donde quiera que estés…

Regalo de cumpleaños

Hace mucho que no escribo, pero como el último tiempo ha sido bastante especial ansió contárselo a alguien, eso si sin que sepa quien soy yo porque me moriría de vergüenza.

Me llamo Marcia, tengo 29 años, morena pelo negro, un metro sesenta y dos, llevo 5 años de matrimonio con Juan, no tenemos hijos, he engordado un poco desde que me casé pero gracias a la madre naturaleza, esos kilitos se han ido donde más le gustan a mi marido, tengo un lindo par de senos, bien llenitos y 100% naturales y unas caderas anchas, voluptuosas como le dice Juan, “que invitan a afirmarse mientras te lo meto bien adentro”.

Juan mide 1.78 metros, moreno, cuerpo firme, juega al fútbol todos los fines de semana, yo diría que es un hombre normal salvo por dos cosas, la primera es que es gemelo de José, son como dos gotas de agua, lo segundo es que ambos tienen muy buen carácter, son muy juguetones pero sobre todos hermanables, se van juntos al trabajo, llegan juntos, se cuentan todos, no hay fiesta donde este uno si no va el otro, etc. Incluso se casaron con muy poca diferencia de meses, con María
la señora de José nos parecemos físicamente, incluso vivimos en el mismo edificio pero claro, cada uno en su departamento.

El sexo con Juan siempre fue rico y divertido, como les decía es muy juguetón y le encanta hacer cosas nuevas, le gusta mucho que nos pongamos como perritos y mientras el me penetra, se agarra con ambas manos de mis tetitas y me dice cochinadas la oído, “me encanta culiarte, , estas muy rica, te la voy a llenar de leche puta, quiero verte chupándosela a mi hermano mientras te culeo, que te llene la boquita de su leche mientras yo te lleno la conchita, después que sea el que te lo meta y te llene de leche la conchita mientras yo te beso esa boquita glotona”

El me dice glotona porque me encanta acariciar su pene con mi lengua chupárselo, mirarlo a los ojos cuando lo está disfrutando, acariciar sus coquitos con mi mano y sentir su peso, sentir como se vuelve loco cuando está por terminar y me permite meterle el dedo por el culito para atráelo hacia mi boca, sentir como la cabeza del pene se pone bien dura y caliente, como sin darse cuenta mueve las caderas para culiarse mi boca, hasta que me llena la boquita con su leche caliente.

Me encanta, lo único malo es que después de ese tratamiento cuesta mucho que se vuelva a parar, así que para no quedarme con las ganas el me pone como perrito y me lo mete todo lo que quiero hasta hacerme terminar, luego el se pone delante mío para que se lo chupe, así sin moverme de posición, como se perrita que soy, así todo mi culito y vagina se refleja en el espejo que Juan hizo poner en nuestra habitación.

Mientras yo gozo y lo hago gozar chupándoselo y pasando mi lengüita por sus cocos y por ese pedacito de piel que queda entre sus cocos y el ano, el disfruta diciéndome cochinadas ricas; “así te quería tener puta, chupándomelo mientras mi hermano te culea, sácame lechecita y llénate la boca, que buena puta que eres, con una cuñada así no tenía para que casarme”

A pesar de lo fuerte que suena al escribirlo ambos los disfrutamos muchos y claro nunca fue más que una fantasía.

A los pocos meses del matrimonio de José mi cuñado, las cosas comenzaron a ir mal con su señora, por lo que me contaba Juan mi marido, ella era o le gustaba hacerse la estrecha, nunca lo hacían con la luz prendida, no le gusta que la vea desnuda, la frecuencia se fue distanciando, ni hablar de palabras cochinas o sexo anal u oral, después del coito ella iba al baño a lavarse, solo gemidos nunca una palabra más fuerte o por último un me gusta, se pone el pijama después de tener sexo, etc.

Yo en cambio soy bastante demostrativa, disfruto el sexo con Juan y me gusta decírselo y que me lo diga, calentarlo y que me caliente, que me llame en la mañana para decirme; “ponte ese colales rojo que me calienta tanto, te quiero encontrar bien mojadita para culiarte como a mí me gusta, ven a verme a la oficina para que veas lo rico y paradito que está para ti”. Bueno yo voy, entro a su privado para besarnos, le tomo la mano y la paso por mi conchita para que vea que me mojo al estar cerca de él, que juegue al mete y saca con su dedito en mi conchita y que después se chupe el dedo con gusto”

Respecto al sexo oral ya les dije que me encanta, el sexo anal me vuelve loca pero Juan me enseño a hacerlo y cuando me tiene bien caliente lo dejo darse un gusto y si quiere metérmelo por allí, que lo haga, eso si sin terminar adentro, esa lechecita es sólo mía, creo que no me podría dormir sin sentir el gusto de su lechecita en mi boca.

En la mañana siguiente me siento súper sexy oliendo a él, con el pelo o la cara tiesa con su leche seca y sentir como me corre lentamente por las piernas cuando me paro y como tengo la conchita bien mojada por él. Me gusta mirarlo desnudo, con su típica erección de las mañanas, despertarlo y que me mire con ganas, me monto sobre Juan y me lo meto sin su ayuda, le digo: “te gusta culiarme huevón, ahora vas a ver como te culeo yo, pobre de ti que termines antes que yo, te voy a meter una vela en el culo si eso pasa”. Soy yo la que me muevo, la que me lo meto y saco a mí gusto, a mí velocidad para sentirlo como yo quiero, mientras le digo “así papito, aguanta, mira como me lo meto, me gusta tu pichula, me encanta tu pico, métemela bien adentro, mira mi conchita como esta llenita de ti, me gusta, me gusta mucho, rico, haa haaa, haaaaaaaa,
dame, dame tu lechecita huevón, haaaaaa, así, rico, lléname mi amor” me encanta sentir mi orgasmo mientras lo beso y me llena con su lechecita. Que sepa que soy SU mujer y que disfruto siéndolo.

Opsss, parece que he escrito con mucho detalle y me estoy alargando, Juan ya me llamó, hoy quiere que vaya con una falda ancha tipo gitana y sin calzones a verlo, bueno, el deber me llama, mañana les explico lo del regalo de cumpleaños.

Marcia

marperu@yahoo.com

Acabame en la boca

Hola que tal, bueno la historia que le voy a contar primero es totalmente sierta y luego muchos la ubieran querido vivir por suerte se me dio a mi, todo comenzo un dia navengando por internet, conoci a alguien de otro pais, mpezamos a chatear, y como todo eso de mandar fotos y vernos en camara, cada vez que nos veiamos yo queria descubrir algo de aquella hermosa mujerde cabellos rojisos, pelo largo, con un buen par de senos nunca visto y una figura hermosa , que ni yo podia creer lo que estaba pasando, asi pasaron los dias un dia pude ver parte de su ropa interor, partes de esos senos hermosos, y imaginaba lo que seria poseer tan bello cuerpo entre mis manos,parecian solo sueños, hasta que un dia me dijo quiero conocerte personalmente yo no sabia que decir no entendia nada la distancia entre miles de kilometros y otro, dijo ire yo puedo ir,asi sucedio llego el gran dia me moria de nrevios pero al imaginar que podia tenre aquella mujer solo para mi, era unico, al vernos por primera vez solo un beso suave y tierno, llegamos al lugar donde nos quedariamos por varios diaz, era la primera noche,entramos en aquel cuerto que sigilosamiente estaba guardando tantos deseos para nosotros, nos besamos por largo rato, comenzando a acariciar aquel cuerpo suave tierno, su frangacia ya te hacia desear aquel ser, su lengua jugaba a cada beso pequeños gemidos se escapaban en cada beso, llebe mis manos suavemente a sus pechos tocando sus pezones por ensima de su bluza, ella sin tituvear llebo su mano a mi entre pierna comenzando a acariciar mi pene que ya estaba totalmente duro, quite su bluza, besando aquellos duros pezonez pasando mi lengua por ellos,ella se retorsia apenas comenzaba a sentir placer,segui besandola hasta llegar a su hingle baje su falta quedando al descubierto tan grande belleza, una pequeñisima biquini,que dejaba escapar los labios que una casi mojada bajina,recorri los bordes de al pequeño biquini con mi lengua miestra ella acariciaba mi pene con pasion, sus respiracion se ajitaba sus gemidos brotanabn solos, quite tan diminuta ropa lamiendo aquella hermosura de concha nunca vista suave dilisiosa mi lenguna jugo por ratos cuando comenzaba a fluir un jugo ermos de dentro de ella, ella tocaba sus pechos con sus manos apretando sus pezones,sin darme casi cuenta me dio vuelta sacandome el pantalon de un tiron junto a mi boxer,quedando mi pene a sus dispocision lo tomo entre sus manos y comenzo a lamerlo, su lengua su forma de hacerlo era casi inresistible parecia que acabaria en un instante pero ella no lo dejaba como con una esperiencia unica, mis manos no daban a basto a tocar sus pechos su concha, que fluia dejando caer su miel ,hasta que se paro ensima mio yo acostado en la cama bajo lentamente penetrandose todo mi pene esclamando un genido de placer, sus movimientos eran unicos , mi pene ya casi no aguantaba queria acabar en aquel hermoso cuerpo, la tome de la sintura entrelaze mis piernas a sus espalda con movimientos suaves, dandola buelta quedando ella de espaldas en la cama, levante sus piernas hacia sus pechos quedando aquella humeda concha totalmente habierta y despejadapara mi duro pene, pase mi lengua por toda su concha llegando a su culito , penetrandola nuevamente genia se quejaba, hasta esclamar un grito de sastifacion habia llegado a otro orgasmos, me quito rapidamente de ensima de ella y comenzo a chuparmi pene, con mas fuerzas que hantes, pronunciandome acabame ya acabame quiero tragar toda tu leche,aquello nunca oido por mi,era unico hasta que no pude aguantar mas, entre gemidos acaba en su boca, viendo como disfrutaba ella tragar mi leche, sacandoselo de su boca poniendose de espalda,para que asi la penetrara asi lo hize, hasta que saco mi pene de su contra y con sus manos lo intrudujo en su culito, habriendo paso mi pene por aquel hermoso lugar,y asi mientras mi pene penetraba su culo sus propias manos lo hacian en su concha llegando asi a nuevos orgasmos, y haciendome llegar a uno mas ami.
Asi acabo aquella noche, y asi y con mas deseo fueron los dias siguientes, nunca antes habia visto una mujer asi.- Luego regreso a su pais, aun nos hablamos, claro hasta el dia que regrese,cuando lo haga les cuento la otra