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Me niego a ser Lesbiana (Parte 1)

Nuevas sensaciones.

Algunos afirman que las personas nunca cambian, que siempre mantienen la misma esencia interior desde el día que nacen, o desde el día en que forjan su personalidad. No digo que yo me niegue a pensar de esa forma, pero sinceramente tengo mis dudas al respecto.

Me crie en el seno de una familia religiosa conformada por mis ortodoxos padres, Adela y Josué, mi hermana pequeña, Abigail y yo, con el tedioso nombre de Lucrecia. Todos nuestros nombres parecían extraídos de alguna parte de las sagradas escrituras y eso me molestaba, sentía que carecíamos de independencia. No tengo problemas en admitir que siempre fui la menos apegada a la religión. Conservo mis creencias y mi fe intactas, pero no me paso las veinticuatro horas del día pendiente de eso. Esta actitud me generó más de un encontronazo con mis progenitores que se reúsan a pensar por sí mismos. Hay gente que se toma la religión con calma y disfrutan de la iluminación espiritual, pero opino que ellos ya están llegando al punto de perder su libre albedrío.

Los reproches de mis padres hacia mi conducta solían menguar cuando yo los ponía en evidencia haciendo notar que ninguno de los dos era perfecto y que yo también tenía derecho a equivocarme de vez en cuando, además no podían enojarse mucho conmigo ya que yo iba por el camino recto a convertirme en el orgullo de la familia. A mis 21 años me encontraba cursando la carrera de Administración de Empresas y mis calificaciones eran excelentes, tal como lo habían sido durante toda mi etapa escolar. Era aplicada y estudiosa, pero tengo que agradecer que mi capacidad de comprensión facilitara mucho las cosas.

Concurría a una Universidad Católica que estaba pegada a un colegio de la misma índole y ambos compartían una espaciosa capilla. Era común ver monjas y curas concurriendo el lugar, yo solía evitar entablar conversaciones con ellos ya que siempre terminaba discrepando con sus opiniones, prefería juntarme con algunas de mis compañeras de estudio a charlar de temas típicos de nuestra edad. Con ellas sentía un contacto con el mundo real que en mi hogar, donde las limitaciones religiosas eran evidentes, me era negado. Obviamente la universidad era mixta y hasta permitían cursar a gente de diferentes religiones, siempre y cuando cursaran la materia Teología y la aprobaran, como todos los demás alumnos. Esto me permitió hacerme amiga de una chica llamada Lara, de familia judía. Aunque como yo ella era poco apegada a los rituales religiosos. Cuando Lara me visitó en mi casa por primera vez tuve que mentir a mis padres diciéndole que era tan católica como nosotros, no es que mis padres fueran antisemitas, sólo que de saber que ella pensaba diferente, la hubieran bombardeado con preguntas y referencias del Nuevo Testamento hasta que la chica admitiera a Jesús como su salvador. A Lara le importó poco esa mentira piadosa, si fuera por ella podría decir que era agnóstica, que le daba lo mismo.

La mayoría de mis amistades estaba compuesta por mujeres, los hombres me caían súper bien y me agradaba mucho estar con ellos, pero no podía tenerlos como amigo por mucho tiempo ya que mis padres comenzaban a invadir mi privacidad y a hacer demasiado hincapié en las supuestas intenciones de estos muchachos, así que prefería no causarme demasiados dolores de cabeza y me limitaba a conversar con ellos un rato mis tiempos libres en la universidad o en alguna de mis escasas salidas nocturnas, de las cuales tenía que volver absurdamente temprano.

Mi madre sabía muy bien que yo no era virgen. Era el tema tabú en la familia, siquiera mencionarlo bastaba para amargarles el día a todos en mi casa, especialmente a mí. Me desvirgó (y lo digo de esta forma porque yo no hice más que mirar cómo lo hacía) un chico que salía conmigo cuando yo tenía tan sólo 19 años. No quiero dar muchos detalles sobre este asunto ya que fue bastante traumático para mí. No es que el chico me haya violado ni nada, pero se aprovechó de mi tremenda ingenuidad para lograr colocarse entre mis piernas. Le conté a mi madre lo sucedido entre llantos y espasmos nerviosos. Al pobre chico casi lo crucifican como al mismo Cristo. Mi padre armó la de Dios en la casa del muchacho y éste degenerado en potencia se ganó una buena golpiza por parte de su propio padre por haber “abusado” de una dulce e inocente criaturita. Por un milagro no quedé embarazada, ya que él ni siquiera se dignó a usar protección. Desde esa vez nunca volví a acostarme con un hombre… ni con nadie.

Una tarde me encontraba leyendo una novela en mi cuarto cuando mi madre me avisó que tenía visita. El ver a Lara me sorprendió, no la esperaba ni habíamos acordado vernos, pero me alegró mucho que estuviera ahí, así podría salir de mi monótona rutina diaria por un rato. Se podía decir que ella era mi mejor amiga, aunque la había conocido hacía menos de un año. Tengo que admitir que el que ella fuera judía me llevó a acercarme más, era como un pequeño acto de rebeldía contra mis padres, si iba a tener una “mejor amiga” no sería católica, aunque debía admitir que si tenía buenas amigas de la misma religión que yo.

En general sabía poco de la vida de Lara. Ella vivía con sus padres y era hija única, yo la visité solamente una vez en su casa y sus progenitores parecían ser gente muy agradable. Estudiábamos la misma carrera y su nivel era muy similar al mío, se notaba que era una chica inteligente, pero algo retraída. Casi siempre hablaba en voz baja, muy al contrario de mí, que era más extrovertida y segura para hablar con la gente, siempre y cuando les tuviera un mínimo de confianza.

Por lo general nos veíamos en la universidad o en mi casa. Ella estaba asombrada con nuestra residencia, la suya no era una casa fea, en absoluto, pero si era mucho más pequeña que ésta. Nosotros teníamos la suerte de estar muy bien económicamente y mi madre se encargaba que eso se notara en nuestro hogar, donde todo relucía de limpio gracias a un pequeño personal de limpieza. Las habitaciones eran amplias y modernas, el blanco reinaba por doquier, paredes, techos, pisos, hasta en algunos muebles. Su obsesión con el blanco era enfermiza, pero como este color era símbolo de luz y pureza, debíamos tenerlo siempre presente, incluso en nuestra vestimenta.

Fuimos juntas hasta mi cuarto, para estar más cómodas. Yo poseía una cama individual contra un rincón, algunas repisas donde exhibir chucherías sin valor alguno o viejos juguetes de la infancia, un ropero con un amplio espejo en la puerta del centro y una mesita blanca con tres sillas del mismo color. Por lo general dos de esas tres sillas estaban desocupadas. En una época hubo una cuarta silla, pero me molestaba tener tantas así que la saqué. Por lo general usaba esa mesa sólo para estudiar, pero era perfecta cuando recibía visitas en mi cuarto.

– Mauricio sigue invitándome a salir – me contaba Lara. Llevábamos unos minutos conversando.
– ¿Y vos seguís diciéndole que no?
– Así es. Es que él no me gusta, me pone un poquito incómoda tenerlo cerca.

Mauricio era uno de los chicos más lindos de nuestro curso, la mayoría de las chicas se emboban con él y se perdían en sus expresivos ojitos pardos, pero Lara parecía inmune a esos encantos.

– Me molesta un poco que sea tan mujeriego – continuó diciendo – y también me jode que todas estén atrás de él como si fuera el único tipo lindo del mundo, la verdad es que podrá ser muy lindo, pero es bastante estúpido y agrandado.
– En eso tenés razón. Creo que va a la facultad sólo para hacer sociales, porque en el estudio no se destaca para nada.
– Reprobó tres exámenes seguidos – para nosotras eso era un horror, el sólo pensarlo nos ponía la piel de gallina – además a mí me gusta Ariel Martínez.
– ¿Ese de antojitos y pelo rubio? – no veía atractivo alguno en ese chico y tampoco era un gran estudiante, de hecho a veces me olvidaba que existía.
– Si, es muy educado y buenito, siempre me sonríe cuando me ve.
– ¿Y vos por qué no le decís algo? – conocía esa respuesta, pero me vi obligada a preguntar de todas formas.
– Porque me muero de la vergüenza – nos quedamos unos segundos en silencio – ¿che, puedo pasar al baño?

Ni tuve que responder, simplemente señalé la puerta del baño que por suerte estaba dentro de mi habitación y no debía compartirlo con nadie. Eso me brindaba mucha intimidad. Apenas Lara se perdió de mi vista noté que había dejado su teléfono celular sobre la mesa. Lo agarré por mero aburrimiento, como cuando uno se pone a jugar con las llaves sin pensar mucho en lo que hace. Di unas rápidas vueltas por ahí descubriendo qué aplicaciones tenía instaladas, nada fuera de lo común. Llegué a la galería de imágenes. Tenía solamente tres fotos, una de ella sonriendo, que es la que usaba como foto de perfil en las redes sociales, otra de sus padres y la tercera de Puqui, su perrito pequinés, al cual yo odiaba con todo mi ser, a pesar de haberlo visto sólo una vez. “Menuda m… de perro”. Ni con el pensamiento me permitía usar lenguaje vulgar.

Mi interés en el aparato se disipaba rápidamente, pero cuando entré a la galería de videos y vi que había uno guardado, decidí reproducirlo.

Gran error. Tal vez de no haberlo visto mi vida hubiera sido muy diferente. Tal vez sería una vida normal. En un segundo eché mi vida al traste.

Al principio me costó un poco encontrarle forma a la imagen, pero un segundo después supe que se trataba del vientre de una chica y ésta tenía las piernas flexionadas y separadas, se acariciaba suavemente el estómago con una mano y debajo se podía ver una bombachita rosada. De pronto la mano se sumergió dentro de esa bombachita, no pude ver ni rastros de vello púbico, todo era blanco y suave como la porcelana. La mano comenzó a moverse con rapidez y escuché unos leves gemidos, agradecí que el volumen del celular estuviera bajo. Me estaba poniendo sumamente nerviosa, me latía el corazón a ritmo de colibrí. Por la pulsera en la muñeca derecha de la chica no cabían dudas de que se trataba de Lara. Estaba viendo un video de ella masturbándose, aunque sólo veía los movimientos de sus dedos debajo de la bombacha, éstos evidenciaban al máximo sus intenciones.

Pensé rápido y descuidadamente, ni siquiera sé por qué motivo lo hice, supongo que quería analizar ese video con detenimiento. Prendí el sistema bluetooth en mi celular e hice lo mismo con el de mi amiga, tan rápido como pude, con dedos torpes y temblorosos, manteniendo los oídos atentos al menor sonido, especialmente si provenían del cuarto de baño. Conseguí pasar ese video a mi teléfono. Borré el historial de archivos compartidos en ambos celulares, comenzando por el de ella, y aguardé inquieta en mi silla. La excitación me estaba volviendo loca. No era excitación sexual, sino que me la provocaba el hecho de haber visto algo íntimo y prohibido de mi amiga. Algo que pudiera perjudicar nuestra amistad si me descubría, para colmo hasta había robado el archivo.

Cuando Lara salió del baño la quedé mirando de forma extraña, supongo que ella lo notó pero no hizo comentario alguno, no pude evitar mirar sus blancas y delicadas manos, con dedos finos y uñas apenas largas, pero bien cuidadas. De pronto quise que se vaya de mi casa, no porque no la quisiera cerca, sino porque quería mirar ese video otra vez. La curiosidad siempre fue una de mis grandes debilidades y fue lo que me llevó a perder la virginidad. Por suerte los padres de Lara la llamaron apenas 30 minutos más tarde para avisarle que pasaban a buscarla porque debían ir a no sé dónde.

Me despedí de ella de la forma más natural y casual que pude y volví corriendo a mi cuarto. Cerré la puerta con llave, aunque mi madre odiara que lo hiciera y me tendí en la cama con el teléfono en mano. Me coloqué los auriculares para no alertar a nadie con los ruidos.

El video duraba solamente tres minutos. Al comienzo el ritmo de masturbación era lento, pero de a pocos e incrementaba terminando en un acelerado movimiento que castigaba el sexo de mi amiga, el cual me quedaba en incógnita, sólo podía imaginar cómo era. Me sorprendía que tuviera la entrepierna depilada, yo la llevaba prolijamente recortada, pero aún conservaba una buena cantidad de pelitos marrón claro. Mi color natural de cabello era casi rubio y no me agradaba que fuera así, pero mi madre me tenía prohibido teñirlo.

No acostumbraba a masturbarme con frecuencia, lo veía como algo sucio y prohibido. Me quedaba una fuerte sensación de culpa cada vez que lo hacía, pero no podía evitar caer en la tentación de vez en cuando. Los intensos gemidos de mi amiga llegaban directamente hasta mis tímpanos y estaban haciendo mella en mí. Me había desprendido el pantalón y ya acariciaba mi pubis, casi por instinto. Reproduje el video una y otra vez, estaba abstraída. “Tranquilizate Lucrecia” me decía a mí misma, pero me era imposible detener mi mamo. Cuando llegué a mi desatendido clítoris una fría línea vertical de placer cruzó mi cuerpo. Por mímica comencé a tocarlo, tal y como Lara lo hacía en el video. En pocos segundos sentí la humedad de mi sexo, eso me fascinaba en secreto, pocas veces lo admitía, pero me agradaba mucho tenerla mojada y poder tocarla. Me toqué hasta igualar el ritmo de masturbación de mi amiga, era una pena que su video terminara súbitamente vaya uno a saber por qué motivo, pero ya había habilitado la opción de reproducción continua. Sin darme cuenta comencé a imitar sus gemidos, hasta intentaba hacerlos en el mismo tono de voz, suave y sensual, pero muy naturales, se notaba que le salían del alma.

Después cargaría con la culpa, pero ahora mismo sólo me preocupaba darme placer. Forcejeé con el pantalón hasta quitármelo y bajé mi bombacha blanca hasta las rodillas, aprecié mi conejito repleto de pelitos prolijamente cortados, cuando intenté abrir las piernas me di cuenta que debía quitarme la bombacha por completo. Lo hice protestando por no haberme dado cuenta antes. Al fin pude separarlas, las flexioné levantando las rodillas, mi clítoris estaba erecto y mis labios vaginales contrastaban un poco con mi blanca piel ya que éstos eran de un tono más oscuro y estaban arrugados. Los acaricié cubriéndolos con mis flujos y volví a estimular mi clítoris. Una de las reglas que me impuse, por si llegaba a masturbarme, era hacerlo externamente, tocando sólo por fuera. Violé esa regla y de qué forma. Pegué mi índice al dedo mayor, juntos como hermanos los introduje en mi orificio vaginal hasta el nudillo. Los moví un rato hasta que me decidí a meterlos completos, hacía muchísimo tiempo que no sentía algo dentro de mi vagina y el haber metido dos dedos me provocó cierto dolor, pero logré soportarlo.

Ensimismada en la exploración sexual de autosatisfacción, dejé de mirar el video, sólo me bastaba con oír esos profundos gemidos que me transportaban a un mundo de placer sin culpa. Mis pajas, aunque no las llamaba así en ese entonces, solían ser monótonas, con poco movimiento y a veces me detenía antes de alcanzar el orgasmo. Esta vez era todo lo contrario, estaba descontrolada, sacudía mi cuerpo, arqueaba mi espalda levantándola del colchón, quedando sólo apoyada con los pies y la cabeza. Mis dedos entraban y salían con la misma frecuencia con la cual Lara gemía, especialmente en esos últimos segundos frenéticos del video. Llegué al orgasmo sorprendida por la intensidad del placer que inundó todo mi ser. Nunca había sentido algo así en mi vida, pocas veces me había mojado tanto, una gran cantidad de líquido había empapado mis sábanas y me costaba respirar con normalidad.

¿Qué había hecho? Me había masturbado pensando en mi mejor amiga. O mejor dicho, imitándola, si eso era. Una simple imitación. No tenía nada de raro, es como un niño que ve a otra persona jugando al fútbol y lo imita para poder hacerlo igual, nada más. Aprendí a masturbarme mejor, sólo eso. Estaba mal, porque sabía que no debía tocarme, pero tampoco quería decir que yo tuviera pensamientos raros hacia mi amiga.

Me levanté y corrí hasta el baño para lavarme, como si el agua se llevaría toda mi culpa. Tuve que cambiar las sábanas, por suerte siempre guardaba un juego limpio en mi cuarto. Apagué el teléfono y ya no quise tocarlo, lo metí dentro del cajón de mi mesita de luz, como si el aparato fuera la caja de Pandora. Me vestí de la forma más sobria posible y salí de mi cuarto. No quería estar allí sola, pero tampoco sabía dónde ir. La cabeza me daba vueltas, estaba angustiada y asustada a la vez. Decidí caminar a paso ligero hasta la iglesia más cercana y quedarme rezando allí, pidiendo que por favor se me aclararan las ideas. No olvidé pedir perdón por todo lo malo que había hecho, quería confesarme pero no encontré al cura por ninguna parte.

Si era buena en algo era en reprimir mis emociones. A veces me llevaba un par de días lograrlo, pero casi siempre lo conseguía. Tuve la intención de eliminar ese video de mi celular, pero ni siquiera quería ver el archivo. Mi teléfono estaba protegido por contraseña así que solamente yo tenía acceso a su contenido. Estuve evitando a Lara durante esos días pero luego me dije que ella iba a notar algo sospechoso, así que yo misma la busqué.

– Lara, ¿qué tal vas con matemáticas? – el nombre real de la materia era más largo, pero con eso ambas entendíamos de qué hablábamos – falta poco para el examen y a mí todavía me falta un montón – todo eso era cierto.
– Yo voy bastante bien, aunque algunos temas me cuestan bastante – me respondió sin la más mínima sospecha.
– ¿Querés que nos juntemos a estudiar un poco?

Accedió y acordamos reunirnos al otro día en su casa. Yo estaba un poco nerviosa pero no podía ser tan estúpida, debía actuar con toda normalidad frente a ella, después de todo había sido sólo la locura del momento y ya no había vuelto a tocar mi entrepierna, más que para lavarme. Por suerte la sesión de estudio fue ardua, no tuve siquiera tiempo de pensar en otra cosa. Además su perrito Puqui se encargaba de hacerme la vida imposible. El muy desgraciado no tenía mejor idea que morder la parte baja de mi pantalón sin previo aviso, aunque se tratara de un perrito tan pequeño, me asustaba bastante al escucharlo gruñir mientras forcejeaba con mi ropa. Lara se desternillaba de la risa cada vez que esto pasaba, yo me limitaba a darle cortos puntapiés al animalito con la esperanza de matarlo o fracturarle algunas costillas al menos. Por desgracia no ocurrió ni lo uno ni lo otro.

Avanzamos mucho en nuestros estudios, tanto que se nos hizo muy tarde, cuando nos dimos cuenta ya eran pasadas las nueve de la noche. Sus padres fueron muy amables al invitarme a cenar y me dijeron que podía dormir en su casa. Luego de la llamada a mis padres avisando que dormiría en el humilde hogar de una amable familia católica apostólica y romana, procedí a degustar los alimentos kosher. Me sorprendí mucho porque estaba todo muy sabroso, aunque no conocía los nombres de nada de lo que me caía al plato, no rechacé ni una migaja y, a diferencia de lo que mis padres hubieran hecho, los padres de Lara ni siquiera tocaron el tema de la religión. Conocían perfectamente mis creencias religiosas y las respetaron.

Mi primera inquietud llegó cuando ya todos nos disponíamos a dormir. A mí me tocaría compartir el cuarto con Lara… y no sólo su cuarto. Ella contaba con una cama de dos plazas, es decir, la vieja y conocida cama matrimonial. A mí me puso bastante incómoda esto pero era apenas el comienzo. Mientras Lara me hablaba sobre matemáticas y arreglaba su cuarto para que podamos descansar, se quitó el pantalón. Así sin más. Frente a mis propios ojitos de niña inocente. Verla semidesnuda en el video era una cosa, además ni siquiera había visto su rostro así que de a ratos olvidaba que se trataba de ella, pero ahora mismo estaba de cuerpo presente y ¡con la misma bombachita rosa! ¿Acaso no tenía otra? Podría ser pura casualidad.

Sus piernas eran delgadas pero llegando a sus muslos se ensanchaban cada vez más para terminar en una redonda y erguida colita blanca. Debía reaccionar y volver a la relidad, si ella notaba que la estaba mirando seguramente pensaría mal. No podía ser tan ingenua, éramos dos chicas, no había ningún problema. Como si fuera lo más normal del mundo, también me despojé de mi pantalón. Lo terrible era que mi bombachita blanca transparentaba mucho mi vello púbico. Con mucho me refiero a realmente mucho, la tela de era muy delgada, hasta temía que mis labios vaginales se marcaran, pero no me atrevía mirar. Tragué saliva y en cuanto Lara notó mi triangulito de pelos lo miró por un segundo sin el más mínimo interés. Eso me relajó bastante.

Al acostarnos intenté poner la máxima distancia entre ella y yo. Hablamos apenas unos minutos hasta que decidimos dormir. Cerré los ojos y miles de imágenes me sofocaron. Los minutos pasaron y yo deliraba. Me encontraba en esa etapa entre el sueño y la vigilia. Me costaba mucho concentrarme o relajarme. Me dolía la cabeza y la gran mayoría de las visiones tenían que ver con el cuerpo de Lara. No estoy segura de cuánto tiempo pasé así.

Al verla creí que se trataba de un sueño, pero era tan real como la vida misma. La vagina de Lara había quedado expuesta, podía ver el abultado capullo en el cual dormía su clítoris y la división de sus lampiños labios vaginales. La luz de la luna era suficientemente buena como para permitirme ver todo muy bien. Intentando olvidar esto, volví a mi letargo, pero ahora se sumaba un hecho concreto, con sólo mirar hacia abajo podía divisar el fruto prohibido. La manzana de la tentación.

Lara dormía profundamente, lo sabía por lo pausada que era su respiración. En ese momento me dije a mi misma “A ver Lucrecia, si tanto dudás, andá y mirá bien” esa era la única forma de saberlo. Lentamente me deslicé sobre las sábanas hasta lograr ponerme entre las separadas piernas de mi amiga y miré fijamente. Sus labios internos no eran como los míos, apenas podía verlos, eran bien delgados, pero los externos eran voluminosos y marcaban una perfecta línea divisoria. Su monte de venus estaba abultado, aunque apenas podía verlo, su contorno se dibujaba sobre la tela de la bombacha. Tragué saliva, “no es para tanto” me decía sin apartar la mirada. “Es como verme a mí misma sin ropa” pero esas palabras no conseguían tranquilizarme, los latidos del corazón aceleraban con cada segundo y mi traicionera mano derecha ya estaba colándose por mi entrepierna, bajando a hurtadillas dentro de la bombacha. Ni bien hizo contacto con mi sexo quedó en evidencia lo mojada que estaba. ¿Pero por qué?

Tal vez estaba reaccionando como un perro frente a un plato de comida. Si él recordaba haberlo visto lleno de comida, seguramente se babearía aunque estuviera vacío. A mí la vagina de Laura me recordaba mi intensa sesión de masturbación, al relacionarla con el video, que fue el causante de todo, no era porque su sexo me excitara.

Intentando hacer la menor cantidad de movimientos y ruidos posibles fui recorriendo mi vagina con el dedo mayor, me dio un escalofrío cuando lo pasé sobre el punto externo de máximo placer. Me dolía por lo duro que estaba. Con mi mano libre toqué la pierna de mi amiga dos o tres veces, ella no reaccionó para nada, su respiración siguió igual de pausada. Con la curiosidad de un gato me acerqué lentamente a esa vulva y la toqué. Era muy suave y tibia. Dejé mis dedos estáticos por unos segundos para corroborar que no la había alertado y luego comencé a separar los labios vaginales. Pude ver su oscuro agujerito y una gota de líquido resplandeció a la luz de la luna.

Me metí un dedo, no lo pude evitar, mi vagina estaba pidiendo mimos a gritos. Abrí más la intimidad de Lara y su clítoris se asomó como un gusanito acusador. Me sentí culpable, no podía hacerle eso a mi amiga. Era una completa locura y una invasión a su privacidad. Con movimientos rápidos pero cuidadosos volví a acostarme. No dejé de estimular mi zona erógena. Temía que mis gemidos la despertaran, pero extrañamente eso me producía más morbo. Realmente estaba descubriendo cosas en mí que nunca hubiera imaginado.

Por más esfuerzo que hiciese, me costaba muchísimo el apartar de mi mente la imagen de esa vagina, o conchita, como le decían algunas de mis amigas. Me mordí el labio inferior y regresé a mis andanzas. Necesitaba ver más ¿por qué? No tenía idea, pero el cuerpo me lo estaba pidiendo. Me llevó un rato poder posicionarme entre las piernas de Lara una vez más, de verdad me moría de miedo, si ella se despertaba en ese instante estaría perdida. Ni siquiera tenía una estúpida excusa preparada.

Al separar una vez más sus apretados labios, vi que por su agujerito seguía fluyendo líquido. Sin dejar de masturbarme acerqué mi cara, pero me arrepentí y retrocedí. La acerqué una vez más, pero esta vez tenía la lengua afuera. Si parecía un perro frente a un apetitoso plato de comida, pero nuevamente me invadió la culpa y me detuve. Mis dedos jugaban con cada rincón de mi sexo y me estaba empapando toda la bombacha. El olor de la rajita de mi amiga llegaba hasta mi nariz de forma provocativa. No podía quedarme con la duda, tal vez ni siquiera me agradaría, eso resolvería todo. Puse mi mano en su monte de venus y observé una vez más, “Ya fue” me dije y sin pensarlo dos veces pasé la lengua por el centro húmedo de esa vagina. Desde abajo hasta el clítoris. El intenso sabor amargo me disgustó. Eso me tranquilizó mucho, ya sabía que no me había gustado. Por la vagina chorreaban más jugos mezclados con mi saliva. Volví a dar una lamida, como si se tratara de un helado. Confirmado, no era nada sabrosa. Hasta me provocaba ciertas nauseas, a pesar de esto no dejé de mandarme dedo, al menos ahora lo hacía con la certeza de que no me gustaban las vaginas.

Una nueva lamida, mi amiga no se movió siquiera, pero su conejito ya estaba reaccionando, cada vez se mojaba más. En la siguiente vez que pasé la lengua logré recolectar gran cantidad de flujos vaginales, era asqueroso y viscoso, pero no podía dejar de preguntarme una cosa, si me desagradaba tanto ¿por qué no podía parar de chuparla?

“No te despiertes Lara, por favor” rogaba mientras daba un nuevo lengüetazo, esta vez más lento y saboreando a pleno todo lo que tocaba. La respiración de mi amiga se estaba agitando, pero aun parecía estar durmiendo. Llegué al orgasmo con dos dedos metidos bien adentro, tuve que sacarlos rápido para poder estimular mi clítoris mientras los jugos de mi vagina saltaban sobre la cama, lamí una vez más la vagina de Lara y tuve que morder las sábanas para ahogar mis gemidos.

Todo había terminado, estaba agotada y obnubilada. Fui hasta el baño, que por suerte era como el mío, en suite, unido a la misma habitación. Me lavé la entrepierna y me sequé lo mejor que pude rogando que mi bombachita estuviera seca para la mañana.

Cuando regresé a la cama volví a hundirme entre las piernas de la pálida chica, di una última lamida, acomodé su bombacha y me fui a dormir con el intenso sabor a sexo femenino en mi boca.

Al otro día me carcomería la culpa.

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Las braguitas de mi cuñada

Lo que paso a relatarles ocurrio hace años atras, cuando estaba en la universidad. En ese tiempo estaba de novio con una chica de mi edad, que tenia una hermana de 14 años. Aunque la conocia de hace varios años, fue a esa edad en que comence a notarla muy sexy y linda.

Cierta vez que me quede en casa de mi novia, la vi en camisa de dormir, y pude apreciar su hermoso culito. Tambien fue la vez que pude ver sus hermosos senos mirando por sobre su hombro hacia dentro de su camison.

Esa noche cuando ya estaban todos dormidos, me levante y fui a su cama… y suavemente roce sus pezones. La verdad es que no sabia bien que me pasaba, pero me sentia muy caliente con ella y a la vez sentia que era toda mia, que podia tocarla, mirarla, desearla.

A la mañana siguiente, su madre y mi novia se fueron temprano y quedamos en su casa con su abuela. Deje que mi cuñada se fuera a duchar primero pues tenia algo en mente.

Ella estuvo un largo rato en el baño y al rato salio. Luego toco mi turno. Entre al baño muy excitado pues habia estado por primera vez, desde a noche anterior, imaginando el cuerpo y las partes intimas de mi cuñadita.

Cerre la puesta del baño y me desnude, cuando de pronto encontre algo que cambiaria para siempre la forma en que satisfacia mi sexualidad.

Ahi, justo sobre el estanque del excusado, habia unas pequeñas bragas de algodon. Mi cuerpo se estremecio anticipando lo que venia. Dado que no tuve hermanas ni primas, nunca habia tenido la oportunidad de urgar en las bragas de una deliciosa jovencita.

Tome sus breagiutas y comence a examinarlas. Inmediatamente note que en la parte donde seguramente minutos atras estaba su vulva, habia una humedad extraña. Al mirar mejor, me di cuenta que habia una mancha que casi abarcaba de lado a lado el puente de algodon que une ambas partes (delantera y trasera) de su braga. Era de color claro, casi transparente, y muy muy viscosa. No pude detenerme y pase uno o dos dedos sobre la manchita, sintiendo que aun estaba tibia. Casi como un acto reflejo, me lleve la braga a la nariz y… WOWWWW… senti un olor exquisito, excitante, muy muy de hembra virgen.. no se como explicarlo pero para quienes han tenido la oportunidad de oler el aroma de una virgen y comparar, notaran que es un olor mas dulce, mas sensual.

No pude resistirme a posar la punta de la lengua y sentir su sabor… mi verga estaba durisima pues no podia dar credito a lo que ocurria.. estaba saboreando los fluidos vaginales de mi cuñadita… fue tanta la exitacion que me corri ahi mismo, sin siquiera tocarme. Tome un poco de mi semen y lo mezcle con sus jugos sobre el calzon…. y volvi a probar su sabor, mientras mi morbo estaba a mil al saber que mi semen estaba mezclado con su fluido vaginal… y ahi mismo me volvi a correr.

Luego de ducharme sali del baño con sus braguitas en mi mano y en un arranque de lujuria descontrolada fui a su pieza y le dije:

– “Se te quedo esto en el baño” – mientras le pase las bragas un poco enrrolladas – “estaban un poco humedas” – agregue mientras le sonrei en tono molestoso. Lo que prentendia era avergonzarla un poco y asi tener cierto control de la situacion.

Ella desvergonzadamente las desenrrollo y las examino.. mientras yo me ponia un poco nervioso por si notaba que sus jugos estaban mezcladas con mi semen. Nada de ello ocurrio.

Teniendo muy en claro que no era el tiempo apropiado, en lo sucesivo me limite a de vez en cuando, cada vez que me quedaba en casa de mi novia, a masturbarme con sus braguitas, que siempre olvidaba en el baño cuando sabia que yo me ducharia luego.

Cinco años mas tarde, tendria la oportunidad de tocar todo su cuerpo desnudo, pero eso es otro relato, que espero contarles mas adelante.

Por favor envienme sus comentarios a mi mail.

dur1t0@123mail.cl

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Me masturbo para mi suegra

Esta historia sucedio durante el verano de 1996, en ese entonces yo tenia 21 años y estaba de novio con una chica muy linda , la relacion tanto con ella como con su familia era excelente a tal punto que sus padres me invitaron a compartir las vacaciones con ellos y con su otra hija, tres años mayor que ellla.
Como imaginaran , al compartir la casa cinco personas , las oportunidades de tener sexo con mi novia eran escasas y solo habiamos podido hacerlo dos veces en los 14 dias que hasta el momento llevabamos ahi. Yo veia todo el tiempo no solo a mi novia y su hermana en bikini, sino que la playa era un verdadero desfile de bellezas y debo confesar que por primera vez vi a mi suegra con otros ojos y comprobe que a sus 48 años se mantenia muy bien gracias a que dos veces por semana concurria religiosamente al gimnasio.
Esa misma noche decidi masturbarme para calmar un poco mi calentura, pero no queria hacerlo a las apuradas,entonces espere a que todos durmieran y fui hasta el baño sin encender las luces para no despertar a nadie y apenas entorne la puerta para no hacer ruido. Una vez sentado en el inodoro empece con mi tarea pensando en todas las cosas que veia a diario pero de repente vi algo que me llamo la atencion : el cesto de la ropa sucia, de imediato me puse a buscar ahi y lo primero que encontre fua una tanguita blanca muy chiquitita que reconoci en el acto, era de mi novia y al llevarmela a la nariz hizo que se endurezca aun mas mi pija, pero segui buscando y encontre otra tanga, negra que por su tamaño pequeño y al no ser de mi novia supuse que seria de mi cuñadita, repeti la operacion y a esa altura mi calentura era impresionante…Pero segui buscando y vi una bombacha algo mas grande que las otras, de una tela muy delicada , transaparente en la parte delantera, muy linda…
Me la lleve a la nariz senti un olor un poco mas fuerte que en las anteriores y me encanto, a tal punto que le pase la lengua por la parte manchada para sentir un delicioso gusto a concha mientras no dejaba de pajearme.
Hasta que de repente entro al baño mi suegra que venia a mear y me vio en esa situacion y antes de que yo pudiese reaccionar me dijo “anda para el jardin del fondo que vamos a hablar vos y yo “, obviamente acomode todo y sali del baño con toda la verguenza del mundo y dispuesto a pedirle disculpas y que por favor no le cuente nada a mi novia, cuando llegue ella me esperaba sentada en una reposera, intente disculparme y ella me dijo ” no tengo nada que disculparte , masturbarse es lo mas normal del mundo , todos lo hacemos, disculpame vos que te interrumpi” yo realmente no podia creer la situacion que estaba viviendo con mi suegra, hablando de sexo con total naturalidad mientras su esposo , mi novia y mi cuñada dormian.
“con todos nosotros aca te debe costar encontrar el momento para coger, no? te lo digo porque a mi tambien me pasa…” le dije dije que si, que por eso habia decidido masturbarme y me quede helado cuando me dijo ” Y mi bombacha te inspiro? me alegro de que te haya servido para tener un rato de placer…” mientras me guiñaba un ojo. Yo le dije que con la sorpresa, el miedo y la verguenza que me habia generado la situacion no habia podido llegar al final y me dijo ” entonces te quedaste asi….con la leche…? asenti con la cabeza mientras ella se paro y me dijo “esperame aca” , volvio enseguida con esa bombacha que me habia “inspirado” en la mano y me dijo “toma, te molesta si te miro?”
La situacion era increible yo estaba ahi masturbandome oliendo esa prenda usada por mi suegra que me miraba sin decir nada, de mas esta decir que no tarde demasiado en acabar….despues seguimos hablando un ratito y nos fuimos a dormir cada uno por su lado.
Hoy , mas de 10 años despues y aun habiendo cortado mi relacion con su hija nos seguimos viendo con mi suegra cada tanto para repetir ese ritual que nos encanta, ambos nos masturbamos pero sin tener relaciones, esa es la condicion, nos comentamos nuestras experiencias, me muestra toda la ropa interior que se compra y dice que todo esto le sirve para mejorar su vida sexual.

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Hermanas: tangas y bombachas X

Capítulo XIV: Regalo de Navidad

Tras un largo día lleno de placer, llegó el día navideño.

Florencia se despertó a la mañana, y leyó la lista que le dejó escrita su madre en un papel con las cosas que había que comprar para la noche.

Se vistió y salió para el supermercado. Compró todas las cosas que mamá le había dejado dicho, y regresó a casa un rato después del mediodía.

Dejó las compras en la mesa, y notándose ya un poco transpirada por el calor, se desvistió, quedándose en corpiño y tanga.

Se puso a acomodar las cosas mientras Agustina recién se levantaba. Caminó hasta la cocina en bombacha y en tetas, encontrándose con su hermana, aún pasándose la mano por la cara para despertarse bien. Fue hasta ella y la saludó con un beso en el cachete.

-Hola hermanita.
-Buen día Agus… ¿todo bien?
-Sí… ¿saliste a comprar?
-Sí. Mamá dejó una lista con las cosas para ésta noche…
-Ahh.. me hubieras despertado..así íbamos juntas.
-Nah, seguro llegaste tarde.. mejor que hayas dormido.
-Sí… bueno, de eso quería contarte.
-¿Qué pasó?… ¿Lo hicieron?
-¿Eh?
-…Si cogiste con tu novio, boluda…
-Ahhh..jaja.. no!
-¿Y entonces?

Agustina agarró de la mano a su hermana y se la hizo poner sobre sus tetas.

-Tocalas.. no sentís algo raro?

Florencia, sorprendida, empezó a pasarle su manito por las tetas a Agustina, notando la típica sensación de cuando se tocaba la cola y tenía leche ya pegoteada de su hermano.

Inmediatamente la menor se dio cuenta.

-Hija de puta! Te acabó en las tetas!… ¿¿¡¿Lo dejaste?!??
-Si me re calentó boluda… lo dejé y me echó la lechita en las tetas.
-…Y estuvo bueno???
-Siiii. Me encantó. Creo que nunca te conté que jamás me habían acabado en las tetas.
-..No.. nunca me dijiste…

Florcha retiró la mano de las tetas de su hermana, y siguió acomodando las compras en la mesa.

-Me voy a dar una ducha rápida hermanita, hasta la bombacha tengo sucia.
-Ok.
-Después te ayudo con eso.

Agustina se fue a bañar para sacarse esos restos de semen pegajoso de las tetas, y cambiarse de ropa, porque esa bombachita azul ya la había mojado entera la noche anterior. Se la sacó y la dejó tirada en el rincón del baño, y se duchó.

Tras eso, ya limpita, se puso una tanga limpia y un corpiño, y fue a la cocina a ayudar a su hermana.

Ya avanzaba la tarde, y comenzaron a preparar todo para la noche, porque iban a venir algunos familiares como siempre.

Se colocaron ambas en el mesón de la cocina. Sacaron las patas de cordero, el pollo, las papas, las cebollas…

-Bueno. ¿Quién corta ésto?-Preguntó Agustina señalando el pollo.
-Vos. A mí dejame con las papas.
-También hay que traer la mesa del living acá y acomodar los cubiertos.
-De eso se podría ocupar Martín, ¿no?
-Sí… andá a despertarlo así nos ayuda.
-Ok.

Florcha fue hasta la habitación de su hermano, abrió la cortina y la ventana para que entre luz, y lo miró al chico mientras dormía en su cama, completamente destapado, boca arriba y en calzoncillos, se le notaba la pija un poco parada.

Le tocó el hombro al chico varias veces hasta que se despertó.

-Despertate que nos tenés que ayudar a preparar las cosas para ésta noche.. dale!
-…Bueeno! No grites…

Martín ni siquiera abrió los ojos, tenía mucho sueño.. trató de seguir durmiendo!

Florencia se quedó esperando al lado de la cama, al ver que no reaccionaba… le siguió mirando el pito y se acercó, abrió bien su mano y le agarró bien la pija encima del calzoncillo, y se la apretó.

-Auu!!! ¿Qué hiciste?-Dijo Martín abriendo los ojos.
-Nada tonto! Te agarré el pito a ver si así te despertás!
-Ya entendí… ahí voy. Me apretaste fuerte forra.
-Eso te pasa por no obedecerme!.. Encima ya la tenés parada de nuevo!
-Sí.. bueno.. es normal tenerla así cuando me despierto.

El muchacho la miró y lo primero que vió fue la cola de Florcha mientras ella caminaba para volver a la cocina. Estaba en tanga! Motivo suficiente para que se le ponga como una roca.

Inmediatamente se puso de pie, y caminó bostezando hasta el baño, para cepillarse los dientes. Luego de hacerlo, mientras se secaba la boca con una toalla, miró la bombacha sucia color azul de Agustina tirada allí en el baño.

La juntó y no pudo evitar abrirla como siempre, y notarla con el típico olor a concha caliente de adolescente.

Se tentó a pajearse, pero no lo hizo. Dejó la bombacha olorosa tirada y salió del baño. Fue hasta la cocina, mientras sus hermanas preparaban la comida en el mesón, de espaldas a él, mostrándole ambas la cola entangada y la espalda desnuda excepto por la tira del corpiño. Tremendo!

Florcha estaba con un conjunto blanco, y Agustina, color piel…

Se acercó hasta ellas, y se puso detrás… aún estaba sólo en calzoncillos, y con la pija bien parada debajo de la tela, se apoyó en Agustina, poniéndosela en la cola.

-Ya empezamos… -Dijo la chica.

Florencia miró y vió su hermanito la apoyaba a Agus.

-Basta de jugar querido, tenés que traer y acomodar la mesa, buscar todos los cubiertos en el living, y ponerlos..-Le dijo Flor.
-¿Tanto trabajo me dan a mí? Qué tramposas!-Dijo el muchacho, mientras seguía apoyándosela toda a Agus.
– Si no querés hacerlo, entonces vení a cocinar vos!
-…Mejor hago lo que me dijeron!
-Jajaja.
-Jajajaja.

Martín seguía apretándola toda a Agustina, mientras se bajaba el calzoncillo sólo un poco, lo suficiente para que la pija salte afuera.

Trató de ajustar la posición y apuntarle bien entre las nalgas de su hermana, y se la apoyó en el medio, encima de la tanga.

Agustina seguía en lo suyo, cortando el pollo con un cuchillo grande, mientras su hermanito le apoyaba la pija entre los cachetes de la cola.

-No tuviste suficiente con las cuatro pajas de ayer que ya la tenés paradita de nuevo?
-Sí Agus.. ustedes me ponen así.

Las dos se reían.

-Recién agarré tu bombacha en el baño y la dejaste con un olor muy rico.. te excitaste anoche?
-Sí hermanito…

La conversación estaba calentando a los tres. Agustina ya se estaba humedeciendo mientras notaba el duro miembro de su hermano golpearle la cola.

Mientras continuaba con eso, llevó ambas manos hacia delante para agarrarle las tetas a Agustina, por encima del corpiño, con las manos abiertas y apretándoselas.

La chica dejó el cuchillo y cerró los ojos disfrutando de su hermanito manoseando y apretando sus tetas, poniéndole el pito en la cola, jugando.

Ya la había excitado… Florencia los miraba, dijo:

-Dejen de jugar que tenemos que hacer las cosas.. delen!

Martín soltó las tetas de Agus, y se separó de ella. La chica volvió a abrir los ojos, ya toda excitada. El chico se movió al costado, colocándose detrás de Florcha, y con sus dedos, llevó su pija dura a la enorme cola de su otra hermana.

Se la pasó por los cachetes gordos y luego se la clavó entre las nalgas como siempre.

Florencia suspiró.

Martín llevó las dos manos hacia delante y ahora le agarró las tetas sobre el corpiño a Flor, mientras se movía hacia atrás y adelante empujando con su pija en la cola de su hermana, metiéndole la tanga bien adentro.

Florcha continuaba pelando las papas como podía, mientras su hermanito le hacía de todo. Ella también comenzó a notar el placer, y como su cuerpo se iba calentando más y más.

Martín le manoseaba las tetas y las apretaba, metía las manos adentro del corpiño y le rozaba los pezones rosaditos, ya bien duritos.

Dejó una mano en una teta, y la otra la llevó atrás y le empezó a manosear la cola, le acariciaba un cachete… tan suave y caliente.

A Florencia sentir a su hermanito tocándole las tetas, la cola, y la pija dura haciendo contacto con su cola y su tanga… fue suficiente para que se empiece a mojar.

Aunque se estaba excitando mucho, se hacía la que no quería.

-…Basta.. hermanito.. tengo que cocinar.. en serio…
-Dejate Flor… ¿No te gusta?-Dijo Martín apretándole el pezón bajo el corpiño, y clavándole la pija en el medio de la cola sobre la tanga, hundiéndola.
-…Sí… sí me gusta pendejo… pero ahora estoy cocinando!-Respondió Florcha, ya notando la tanga húmeda por su conchita.

Martín retiró la mano de esa teta, acomodándole el corpiño, y sacó su pija de la cola de su hermana, que seguía pelando las papas, ahora bien caliente y con la cara colorada.

Volvió a ponerse detrás de Agustina. Le hizo lo mismo a ella, agarrándole las tetas y metiéndole el pito entre los cachetes…ella se dejaba, le encantaba… dejó el asunto de cocinar a un lado, mientras se le babeaba toda la concha y se mordía los labios, apoyando las manos en el mesón.

El muchacho le pasaba la pija por toda la cola, hasta que, sin querer, la cabecita se le metió por debajo de la tanga, en el medio de los cachetes.

A la chica le encantó… ya estaba tan caliente que no le dijo nada.

Martín empujó un poco, enterrándosela ahora ya debajo de la tanga..

Él ya estaba muy muy excitado… si se tocaba un poco, inmediatamente acabaría.

Continuó jugando ahí, manoseándole las tetas, cuando de pronto empujó un poco más, y ya el glande chocó contra el agujerito de la cola de su hermana!

-Mmm…¿Te gusta hermanita?
-Dios… pendejo calentón!… Metémela más adentro!

Ella se estremeció al sentir el pito de su hermano rozándole su ano… se estaba derritiendo más abajo en su vagina. Quería sentirla bien en el culo.

Florencia dejó las papas por un momento, y se centró en ver a sus hermanos.. esa frase de Agustina la sorprendió. Miró bien y se fijó como el pito de su hermanito estaba bajo la tanga de Agus.

-¡¿Te la metió?! ¿¿¿¡¿Están cogiendo?!???
-..No!… me la está apoyando en la cola! Pero no me la metas pendejito!

El chico empujó más hacia delante, con la tanga algo corrida, y logró clavarle la cabeza de la pija toda hinchadita, en el medio del culo de Agustina… no podía creerlo. ¿Y si se le metía adentro? Estaría culeándosela! Estaría cogiéndosela por la cola a su hermana mayor.!!

-Mmmmmhhhhh… ahí hermanito…-Dijo Agustina totalmente excitada, sintiendo la pija de su hermano en el agujerito de la cola.

Martín trató de clavársela más, haciendo presión contra la delicada colita de Agustina… verla así de excitada, contra el mesón de la cocina.. fue demasiado, sintió que ya se venía. Inmediatamente la sacó de ahí y se movió hacia atrás, para no acabar… casi!

-¿Qué pasa?-Preguntó Agustina con los ojos cerrados, con la necesidad urgente de tener la pija otra vez rozándole la entrada de su cola.
-…Es que casi acabo hermanita!
-…Metémela de nuevo… dale!

Agustina ya estaba súper caliente… deseaba ser cogida allí mismo, de parada… deseaba que le corran la tanguita al costado y se la metan hasta el fondo de su conchita mojada… pero era su hermano… no podía hacerlo.

Con su hermana mayor rogándole que le meta el pito en la cola, el chico no podía aguantar tanta calentura… respiró hondo, y se acercó a ella de nuevo, agarró la tanga de su hermana con un par de dedos, y la movió levemente, no podía verle el agujero del culo porque tenía los cachetes cerrados y eso lo impedía, pero metió su miembro duro y palpitante otra vez ahí… era increíble lo caliente que sentía esa parte del cuerpo de Agustina.. y ella sentía súper caliente la pija de su hermanito.

Todos estaban transpirando… Florencia ya se dedicaba a mirar… y a ella también le chorreaba la concha…

Mientras Agustina disfrutaba de tener la cabecita gordita e hinchada del pito de su hermano en la cola, sintiendo como le humedecía su agujerito con líquido pre seminal… abrió los ojos y miró a su hermana.. le sonrió, mientras Florcha se estaba acariciando el pubis por encima de la tanga, mirándolos.

Martín ya tenía el instinto animal de acabar con todo y reventarle el culo a su hermosa hermana… otra vez estaba muy cerca de dejar de ser virgen… pero se contenía como podía, empujando, mientras su miembro chocaba contra el orificio de la cola de Agus.. y sus piernas chocaban contra las de su hermana… a ella la estaba matando sentir la pija tocarle ahí.. era tremendo…

-¿Te puedo bajar la tanga Agus? Quiero verte la concha!
-…No!.. eso no pendejo…

El chico salió de ella, porque otra vez sentía que le llegaba el orgasmo.. mientras se calmaba un poco, miró a su otra hermana, y fue el turno de ella.

Volvió a colocarse detrás de Florencia, la agarró de las caderas y le apoyó bien la pija parada en la cola… mientras jugaba pasándosela por la tanga chiquita…

Se movía como si se la estuviese cogiendo así paradita… mientras Florcha suspiraba, notando la tanga empapada y la conchita virgen caliente.

Agustina estaba como una perrita en celo… los miraba mientras se acariciaba una teta por encima del corpiño y se chupaba un dedo.

Martín estaba como loco… se agachó, y metió su cara entre las piernas de Florencia, se acercó hasta la entrepierna, allí debajo de la cola, y le sintió el típico olor a concha excitada…

La chica lo notó.

-¿Qué haces nene?
-Te estaba sintiendo el olor Flor.. ¿estás muy excitada?
-Sí…pero no seas así.. me da vergüenza!
-Es que me encanta tu olor a concha hermanita…

Esto no hizo más que calentar al extremo al chico… ya el corazón le latía a mil…Volvió a ponerse de pie, y le dio una palmada en el cachete de la enorme cola.

-Auuu!!!!
-¿Qué? Si te re gusta…

Le dio otra cachetada en el culo.

-No lo hagas más! –Exclamó Florencia.
-Si te encanta chanchita… ¿estás muy mojada?-Le preguntó Martín al darle otra cachetada en la cola.
-Ahhh!! Sí…
-Si qué?
-Siiii estoy mojadaa!

Tras escucharla así, Martín trató de calmarse porque iba a llenar la casa entera de leche…

Las dos chicas no paraban de chorrear flujos con la situación…

-Pegale vos también Agus! Mirá como le gusta!-Dijo Martín palmeándole la cola a Flor.

Agustina aceptó y le dio una palmada en el otro cachete de la cola de Florcha.

-Mmhhhh aaaahh.-Gemía Florcha, inclinada en el mesón, con las papas delante a medio pelar.

Martín y Agustina continuaron dándole cachetadas uno en cada cachete gordo del culo de Florencia…que se iba poniendo cada vez más colorado y rojizo.

-¿Te gusta Flor?-Le preguntó Agustina, mientras le palmeaba el ojete.
-Aaaaia… bastaa…sí… me gusta.. pero esto está mal!
-Nena mala! Te gusta que te den chachás en la cola!-Dijo Agustina.

Martín no se tocaba la pija… si se la tocaba, o si se la metía otra vez en la cola a alguna de sus hermanas, iba a acabar.. estaba en extremo caliente.. mientras seguía dándole cachetadas en la cola a Florcha, junto con Agustina… ya tenía los cachetes rojos! A cada palmada, se le movía toda la cola… era tremendamente excitante!

Florencia estaba a punto también de llegar al orgasmo.. sin tocarse siquiera… pero ahora con cada cachetada en su cola… era mucho placer.. se sentía tan chancha y sucia que le encantaba. Cada roce de su clítoris en la tela de la tanga era mortal… lo tenía húmedo e hinchadito.

Trató de volver a la realidad, de bajar a tierra tras toda esta locura…

-Basta… basta Agus… basta hermanito… en serio… tenemos que cocinar y preparar todo… y todavía no hicimos nada!

Agustina pareció entenderlo, y dejó de pegarle en la cola…

-..Dentro de un rato va a venir mamá y nos va a matar…-Volvió a decir Florcha.

Martín trató de resistirse, no podía parar. Estaba demasiado caliente, en extremo excitado. La palmeó otra vez, y luego con ambas manos abiertas en los cachetes de la cola, se la manoseó entera.

-Te estás pasando pendejo!!!!

Florencia le quitó las manos de ahí, y el chico al fin se detuvo…

-Me dejaron la cola roja! Me arde un poco…-Dijo Florcha acariciándose la cola, como dándose mimos.

El chico se quedó así… se metió la pija paradísima adentro del calzoncillo, notándose a lo bestia la erección…hizo caso a su hermana, y empezó a acomodar las mesas, los manteles, y los cubiertos…

Qué decir de Agustina… tragó saliva mientras se calmaba… agarró de nuevo el cuchillo para cortar el pollo… estaba con la concha bien calentita y mojada… toda viscosa, con la tanga bien húmeda… y tenía el agujerito rosado del culo lleno de babita de la pija de su hermano.

Florencia se acomodó el pelo un poco… estaba re transpirada y colorada… quedó con la cola toda roja y caliente.. y la chochita babeada e hinchada. Su tanga directamente estaba mojadísima… la tela casi no alcanzaba para absorber tanta excitación que chorreaba de esa concha.

Ambas chicas podían sentir el olor de lo excitadas que estaban… ese característico olor estaba en el ambiente…en el aire de la cocina… ese aroma a concha caliente, excitada y mojada…se miraron entre ellas disimuladamente y se sonreían…

Se quedaron cocinando las dos en el mesón… y se quedaron bien calientes y excitaditas… ambas con la conchita mojada y chorreando, listas para ser cogidas.

Prepararon la comida en ese estado… ya era la media tarde. Dejaron todo listo, encendieron el horno, y esperaron a que llegue mamá y luego los familiares para la cena de nochebuena…

Martín preparó todo y se fue a bañar… abrió directamente el agua fría, bien fría, para refrescarse del intenso calor y de la intensa calentura que se había agarrado con sus hermanitas calentonas…

Las chicas dejaron todo listo y se fueron a su pieza, para ya elegir qué ropa se iban a poner, y eso…

Apenas entraron ambas a su habitación, Agustina la miró a Florencia desde atrás, viéndole la cola toda marcada y colorada.

-¿Te sigue ardiendo?
-¿Qué cosa?-Preguntó Florcha volteándose.
-La cola!
-Ahh… no, ya estoy bien… aunque sigo excitada!
-Yo igual… ¿querés tocarme para ver como tengo la chuchi?
-Dale.. a ver.

Agustina se quedó parada y se abrió un poco de piernas. Su hermana Florcha se acercó, y le metió su manito en la entrepierna.

Con dos dedos, le tocó la concha por encima de la tanga, notándola bien húmeda y suave.

-Tocame vos a mí ahora.-Dijo Florencia.

Florcha retiró su mano de ahí, y ahora fue Agustina quien llevó un par de dedos a la concha de su hermanita menor. Le tocó toda la zona de la vagina y la notó muy muy mojada.

-Te mojaste mucho hermanita!
-Sí…
-Te gusta que te den palmadas en la cola zorrita! Jaja…
-Ya te voy a agarrar!

Agustina colocó ambas manos en las caderas de su hermana, agarró el elástico de la tanguita y se la bajó hasta los muslos… viéndole el pubis pobladito de pelos.

Le pasó la mano por ahí, agarrándole esos pelitos, jugando mientras se miraban…

-Qué ganas de coger que tengo!-Dijo Agustina.

Luego, Florencia se sacó ella misma la tanga por completo, bajándosela por las piernas hasta dejarla tirada en el suelo. Se giró y se tumbó en su cama… algo cansada. Se le ocurrió una idea.

Se arrodilló en la cama, y movió la almohada, hasta ponerla debajo de ella… la acomodó y se sentó encima de la almohada.

-Awww… ¿vas a cogerte la almohada como cuando éramos chicas?
-Sí! Necesito pajearme Agus… y los dedos no me alcanzan hoy!
-Que buena idea! ¿Querés que lo hagamos juntas?
-Dale.. pero cerrá la puerta!

Agustina cerró la puerta de la pieza, y aprovechando que el chico se estaba bañando y mamá aún no llegaba, las hermanas querían sacarse la calentura.

Enseguida ella también se quitó la tanga arrojándola al piso, y se metió en su cama, acomodando su almohada y sentándose encima.

-Hace años que no lo hacemos!

Ambas estaban cada una en sus camas, en corpiño, pero sin tanga, sentadas encima de sus almohadas… y comenzaron a cabalgarlas!

Estaban tan calientes que tenían que masturbarse… se frotaban la concha contra las almohadas, ensuciándolas con sus flujos… rozando los clítoris contra las telas…

Florencia en poco tiempo se estaba viniendo… se movía encima de la almohada bien fuerte como si estuviera cogiendo… y se frotaba la conchita caliente por toda la almohada.

-Ahhhhhh… dios!

Agustina lo hacía más lento, disfrutándolo más…mojando su almohadita… dándose placer, con su clítoris hinchado rozando la tela, era terriblemente satisfactorio…

-Mmmmhhhh ayy ya casi estoy Agus!- Dijo Florcha ya casi en el clímax.
-Yo también hermanita… uhmmm… tengo muchas ganas de que me cojan! dios…¿vamos a coger rápido?
-Siii.. quiero coger rápido!
-Mmmmhhh… vamos a coger rápido Flor…

Aumentaron la velocidad ambas, rozándose y apretando la concha contra la almohada, tensándose y viniéndose ambas en un orgasmo simultaneo…

-Ahhhhhhhhhhhhhhh… siiiiiiiiiiiiii

Se agarraron fuerte de la almohada con las manos, mientras todo su cuerpo se derretía tras el orgasmo… se quedaron quietas, acostándose derrumbadas en la cama.

-Uff… ¿Cómo estuvo?-Le preguntó Agustina.
-…No me quedan ganas ni de hablar.. dios que bueno!

Tras unos minutos descansando así, Agustina se levantó y preparó una toalla para ducharse…se fue a bañar… y luego fue Florencia.

Ya bañadas, estaban las dos en la habitación, desnudas, con la puerta cerrada.

Florencia abrió el cajón, agarró la primera bombacha que vió, y le tiró otra a su hermana… se vistieron casual… una faldita negra ambas, y remera ajustada con detalles.

Mientras estaban charlando de alguna tontería, mientras se vestían… ambas todavía estaban excitadas… a pesar del orgasmo sobre la almohada… las dos seguían calientes… lo que había pasado esa tarde con su hermanito, había sido demasiado.

A todo esto, llegó mamá.. ya a la tardecita, empezaron a caer los familiares que venían a cenar esa noche… algunos tíos que siempre veían sólo una vez al año… al primo.. a la prima…

Saludaron a todos, poniendo sus mejores caras, y luego de un rato cenaron todos juntos.

Cada tanto Agustina se mensajeaba con el novio, mientras Florcha se ponía al tanto de la vida de su prima… Martín ahí estaba calladito, aburrido… aunque con la pija a medio despertar, cualquier mínimo estímulo y se le pararía de inmediato… no había acabado a la tarde.

Ya avanzando la noche, luego de la cena… el muchacho se cansó del aburrimiento… como al lado de él, a su derecha, estaba sentada su hermana Florcha, estiró la mano, hasta ponérsela sobre las rodillas descubiertas de la chica… todo esto bajo la mesa, donde estaban todos cenando, hablando de las típicas tonterías familiares de siempre.

Florencia lo notó.. y lo miró de reojo. Martín empezó a subir la mano por la pierna… por los muslos, deslizando sus deditos… hasta que llegó a la falda.

La acarició levemente, y le metió la mano bajo la falda a su hermana… mientras miraba a los demás en la mesa que nadie se de cuenta. Al otro lado, a la izquierda, tenía a su tía… por suerte el mantel era largo y tapada todo.

Martín le empezó a acariciar la parte interna de los muslos a su hermana… que al recibir esas caricias, como ya venía caliente, empezó a mojar la bombacha otra vez… que remedio.

Por el momento no le dijo nada… hasta que el muchacho subió más… y más… hasta estar al borde de tocarle la bombacha.

En ese instante, Florencia le agarró la mano disimuladamente, y se la apretó…clara indicación de que de ahí no podía subir más.

Se quedó jugando entonces en esa zona… tocándole el interior de los muslos a su hermana… los notaba calientes, mientras la chica se humedecía.

Florcha agarró su celu y empezó a escribir por el whatsapp…

“Tu hermanito me está tocando…”

Presionó enviar. Se lo mandó a Agustina, que estaba sentada en frente.

Agus miró su celu.. le sorprendió ver que le mandó un msje su hermana. Lo abrió y lo leyó… sintió un escalofrío por todo el cuerpo… dejó de hablar con el novio, para escribirle a su hermana.

“¿En serio?… ¿Cómo? Contame!”

Florencia escribió:

“Me está acariciando… me quiere tocar la concha!”

Agustina apenas lo leyó, se atragantó con la bebida…

“Qué envidia! ¿Lo dejaste que te la toque?”

“No.! Me toca los muslos… casi tocándome la concha!”

Las dos ni se miraban para no levantar sospechas.. simplemente escribían en el whatsapp.

“¿Te estás mojando?” –Le escribió Agus.

“Siiiii”. -Respondió Florcha sonriendo.

“Hdp. Vas a hacer que me moje!”

A todo el asunto, el muchacho continuaba con sus roces… en uno de esos movimientos, sin querer uno de sus deditos rozó la bombacha de la chica… ella ni se dio cuenta.. pero él ya estaba con el pito haciendo presión en el jean… se puso el mantel encima para que por las dudas nadie le viera la erección.

Tíos, abuelos, primos…todos hablando normalmente ahí… quien se iba a imaginar que las chicas tenían la chochita chorreando bajo la mesa… y que hacían cosas tan chanchas con su hermanito menor…

La tía le preguntó a Florencia sobre el colegio, ésta le respondió las muy buenas notas que sacó al final, y la tía le dijo “Qué responsable! Siempre fuiste muy estudiosa.. ven? Ella es un ejemplo! Deberían aprender ustedes!” dijo refiriéndose a sus hijas, o sea las primas de Florencia.. mientras le sonreía… lo que no sabía la tía era que la nena estudiosa y responsable en este mismo momento tenía la bombacha toda mojada.. mientras su hermanito menor le metía mano y casi le estaba tocando la concha!

Después de eso, trajeron la típica comida como los turrones y esas cosas, y ‘festejaron’ la navidad a medianoche.

Un rato después, se retiraron los demás familiares.. algunos algo pasados de copas ya.

Volvió el silencio a la casa. Mamá limpió un poco y se acostó enseguida, acusando mucho sueño.

Los tres chicos se quedaron un rato viendo tv… cuando su madre se fue a su cuarto y cerró la habitación, empezaron a hablar en la cocina, de pie mientras levantaban la mesa. Hablaban en voz baja.

-No podés ser tan pervertido! Me tocás en cualquier lado ya!-Dijo Florencia tratando de ‘retar’ de alguna manera a su hermano…
-No fue nada!… Aparte seguro te gustó…
-..Bueno.. sí me gustó.. pero no es motivo para que me metas la mano en la concha en cualquier momento!

Los tres se rieron en voz baja…

-Si ni me dejaste tocártela!-Respondió el chico.

Martín le volvió a meter la mano entre las piernas, ahora estaban parados frente a frente, y se la metió debajo de la falda. Le acarició la parte interna de los muslos con los dedos otra vez, bien cerca de la bombacha…

-Así te toqué… no te toqué la concha hermanita!
-Me da vergüenza que me toques ahí!

Florcha le sacó la mano de su entrepierna, mientras no paraba de humedecerse.

-¿A vos te da vergüenza Agus?-Preguntó el chico.

Llevó su mano a Agustina… sin decirle nada, se la metió bajo la faldita, subiendo la mano, rozándole la piel de los muslos con sus deditos… jugó con ellos en el interior de los muslos de su hermana mayor…

La chica lo miraba mientras el muchacho continuaba jugando…la acariciaba toda ahí…sintiendo el calorcito… se la subió aún más… ya rozándole la bombachita… el chico podía sentir la tela… ¿ella sentía que ya casi se la estaba tocando?

Al ver que su hermana no le decía nada, siguió rozándole la entrepierna… le pasaba los dedos lo más ligero posible por sobre los bordes de la bombacha… tocaba la tela… y la chica lo sentía, pero se dejaba.

-¿Ves Flor? No pasa nada… mirá cómo la estoy tocando…

Mientras se miraban a los ojos, Martín le apoyó un dedito en la concha, sobre la tela… enseguida lo quitó.. le pareció húmeda.

Volvió a acariciar los muslos, bien arriba…y otra vez le apoyó el dedo en la chochita. Como su hermana se dejaba, subió bien su mano en la entrepierna de Agus, y le empezó a acariciar con dos dedos sobre la concha por encima de la bombacha… sin dudas la sentía bien húmeda!

Florencia los miraba.

-¿Te está tocando la concha?-Preguntó.

Agustina se agarró la falda y la levantó, para mostrarle a su hermana. Ahora con Agus sosteniéndose la faldita arriba, podía vérsele toda la bombacha, y las piernas. Y por supuesto, ahora Florencia podía ver bien como Martín tenía sus dedos sobre la conchita de su hermana.

Se excitó tremendamente al ver esa imagen.

El chico mantenía sus dedos acariciando la vagina sobre la bombachita blanca de su hermana… presionó más, hundiendo un poco sus dedos junto con la tela, dentro de los labios vaginales.

Inmediatamente Agustina sintió el placer, y se estremeció, cerrando los ojos. Martín no podía creer que le estaba tocando la concha a su hermana.

Retiró la mano de ahí por un momento. Rápidamente se desabrochó el jean y sacó la pija parada afuera, mostrándosela a sus hermanitas.

Una vez que estaba la pija al aire, volvió a meterle la mano en la entrepierna a Agustina. Mientras le rozaba la conchita…

-Quiero verlas… quiero que me muestren la concha… ¿te puedo bajar la bombacha Agus?

La chica no respondió.. ya estaba tan mojadita que no pudo contenerse al verle la pija tan parada, y llevó una mano para tocársela.

La agarró con un par de dedos, levemente… mientras ambos se tocaban, Florcha los miraba… y ella también se empezó a tocar por encima de la bombacha.

Agustina se la dejó de tocar, y se dio la vuelta, para mostrarle bien la cola… la bombacha blanca se le metía entre las nalgas…

-Poneme el pito en la cola hermanito… pero no me bajes la bombacha!

La chica se inclinó, poniéndose casi en cuatro, apoyándose las manos en la mesa. De esa manera, su hermano se agarró el pene y se acercó, hasta clavárselo entre los cachetes, haciendo presión en la tela de la bombachita… estaba tan excitado que se la manchó con la babita de la pija.

Se la pasó por ahí, pero luego la bajó un poco, pasándosela por la concha, sobre la tela. Su hermana no le dijo nada.

Le apoyó la punta de la pija entre los labios vaginales y trató de empujar, cuando su hermana mayor soltó un leve gemido.

Al ver todo esto, Florencia ya se estaba tocando el clítoris por encima de la bombacha. Ella también se puso inclinada sobre la mesa, incitando a su hermanito a que le haga lo mismo.

-Me toca!-Dijo Florcha.

El chico la obedeció, y salió de Agustina para poner atrás de su otra hermana. Le subió la falda, viéndole toda la cola, y le puso ambas manos a los costados de los cachetes. Se los abrió un poco, le abrió un poquito la cola para meterle la pija… se la puso bien abajo, mientras la agarraba de las caderas. Trató de hacer lo mismo, flexionó un poquitín las rodillas para ponerle la pija en la concha. Lo logró.

Apenas sintió su tronco apoyarse y deslizarse por los labios de la concha de su hermana, casi acaba. Le apoyaba la cabecita de la pija en la conchita, haciendo presión para metérsela.. mientras Florcha suspiraba y jadeaba. Ya estaba chorreando mucho, y su hermano lo notaba.

Mientras se la pasaba por la chocha, le agarró el elástico de la bombacha, y quería bajársela.

-Quiero que me muestres la concha hermanita… dejame bajarte la bombacha!

Permaneció callada, gimiendo en voz baja, sintiendo la pija de su hermano chocar en su conchita virgen…

-Me da vergüenza!…

Martín llevó una de sus manos abajo, y la metió entre las piernas de su hermana. Le tocó entera la concha encima de la bombacha… estaba empapada!

Florcha estaba ya muy caliente y llena de flujos… por primera vez su hermano le estaba tocando bien la concha, sintiendo sus labios gordos a través de la tela húmeda!

-Mmmm… estas re mojada hermanita… mirá Agus.. tocale la concha.. mirá lo mojada que está.

Agustina estiró su brazo y metió su mano en la entrepierna de Florcha… le tocó el clítoris y la conchita, su hermana se retorció y gimió.

-Uhhhhh…-Gimió Florencia.

El chico volvió a meterle la pija ahí, y se la pasó bien a lo largo de la chochita… ya el tronco se le humedecía con los flujos de su hermana, que la tela de la bombacha no podía absorber ya.

-¿Te gusta que te pase la pija por ahí hermanita?
-…Sii… ahhhh
-Cómo te gusta Flor…dale mostrame la concha… mostrame cómo tenés la concha mojada porfa…
-…Ahhhh… te la muestro si Agus también te la muestra…

Florencia ya no daba más. Tenía que tocarse para tener el orgasmo.. y uno sólo no sería suficiente. La pobre ya sentía que se le caían gotas de su concha por los muslos…

Martín se detuvo por un momento. La miró a Agustina.

-…Ok.. te la vamos a mostrar… pero antes meteme de nuevo el pito en la cola… que me gusta mucho…-Dijo Agustina.

El muchacho hizo caso a la tremenda puta de su hermana mayor, ella se abrió la cola con sus manos, y él le metió la pija dura en la cola otra vez, a ella eso le encantaba.. le encantaba sentirla ahí.

-Metémela por abajo de la bombacha hermanito… ponémela bien en la cola!

Hizo caso, y le movió un poquito, levemente la bombachita para meterle la pija bien adentro. Empujó, y volvió a sentir el cálido agujerito del orto de Agustina, chocar contra su glande gordo e hinchadísimo.

-Uhhh… esoo… ahí pendejo…
-Ahh.. hermanita… no aguanto más!…
-Dale chanchito… dejamela un ratito más en la cola.. dejamela así clavadita que me encanta…
-Me voy a venir Agus.. voy a acabar…!

Agustina ya estaba como una perrita en celo…y Martín peor… tras todas esas cosas que le pedía su hermosísima hermana.. era casi inhumano seguir resistiendo… tenía la pija bien clavada en el agujerito de la cola de Agustina, y ya no daba mas… el líquido pre-seminal brotaba bestialmente, manchándole todo el culo a su hermana. Por algunas fracciones de segundo, se le cruzaba por la cabeza tratar de metérsela por la cola, que excitada como estaba su hermana, se dejaría… pero no lo hizo. Estaba al borde de acabar.

Se despegó de su hermana. Ya no podía resistir más. Agustina lo entendió, mientras se mordía los labios, más caliente y puta que nunca. La chica se inclinó aún más, hasta quedar completamente en cuatro, paradita apoyada sobre la mesa.

-Bueno… bajame la bombacha hermanito… dale bajame la bombachita y mirame la concha!

El chico se bloqueó por unos instantes. Entre la extrema calentura, la leche que le estaba a punto de salir, la pija que le estaba por estallar, y lo que le pedía su hermana mayor… pensaba que ella se bajaría la bombacha.

-¿Qué esperás pendejo? ¿Querés verme la chocha mojada o no?

Continuará…

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Hermanas: tangas y bombachas IX

Agustina se sacó el shortcito, quedándose en corpiño y bombacha. Salió de la habitación, camino a la cocina…

Llegó, y estaba mirando a su hermanito, sentado mirando la tele. La chica se quedó mirándolo con los brazos en jarra. El muchacho se volteó a verla, y Agustina inmediatamente se inclinó, quedándose paradita mostrándole la cola en bombachita.

-Me dijo Flor que querías hacerme lo mismo… o ya no querés?

A Martín se le puso la chota dura instantáneamente, mientras miraba como la puta de su hermana mayor se le ofrecía de esa manera. Se puso de pie, y se sacó la pija dura afuera, aún húmeda por la acabada de hace minutos. Fue hasta ella, y la miró…

Agustina le sonrió, entonces el chico se puso detrás de ella.

-Estás segura? Lo dije un poco en broma.. es que estaba muy caliente!
-No importa… yo también quiero que me acabes en la cola… podés? Te queda leche?
-…Creo que sí…

Claro que le quedaba leche, y más con su hermana calentándolo así… se empezó a pajear, esta vez en el culo de Agustina. Se la apoyó sobre la bombacha, mientras se pajeaba fuerte.

Agustina disfrutaba… sintiendo los movimientos de su hermanito en los cachetes de su cola. Se inclinó un poco más, apoyando las manos en la mesa, ofreciéndole una mejor visión de su ojete.

-Te puedo tocar la cola Agus?
-Mmm… bueno.. pero un poquito eh! No te pases…

Ahora le acariciaba la cola con una mano, mientras con la otra se pajeaba rápido, sintiendo la piel de su hermana bien caliente. Le miró más abajo, y quiso llevar su mano a la zona de la concha de la chica. Fue bajando, hasta tocarle los muslos, acercándose peligrosamente a esa zona. Agustina se dio cuenta.

-…Cuidado con lo que vas a hacer!
-Me dejás?-Le preguntó Martín a su hermana, acariciándole el borde de la bombacha bien cerquita de la concha.
-No! La chocha no pendejo!

El muchacho retiró la mano de ahí, y mientras se pajeaba en el culo de su hermana, le empezó a venir el orgasmo.

Apuró los movimientos, y las reservas de semen que le quedaban, comenzaron a salpicar la cola de Agustina, en menor cantidad que a Florencia.

La leche que caía del glande, caía sobre los cachetes y la tela de la bombacha de Agustina… a la chica le encantó sentir semen calentito caer en su cola. Se le estaba haciendo agua la boca por probarlo. Hacía tiempo que no lo hacía con su novio… y era su hermanito, mucho más morbo!

Martín volvió a sacudirse la pija, esta vez apretándola para que salga toda la leche, y se la pasó por toda la bombacha y el culo para limpiársela bien.

-Gracias hermanito!

Agustina ya estaba contenta por recibir lechita en la cola como su hermana. Se puso bien de pie, y se tocó toda la cola, notando el semen espeso y caliente.

Chapoteó con sus dedos en el medio del ojete, juntando leche de la bombachita, y se lo metió en la boca… se chupó los dedos mientras su hermano la miraba.

-Lástima que Flor te sacó casi toda la lechita.. me acabaste poca!
-..Sí.. Florencia tiene la culpa!

Los dos se rieron.

-La próxima vez quiero que me des la leche a mi primero! ¿Entendiste?
-Sí Agus.

Agustina terminó de tragarse el poco semen que su hermanito le había acabado en la cola, y se retiró a su habitación… el chico se guardó el miembro, totalmente satisfecho tras dos pajas, una en el culo de cada hermana, con los huevos completamente vacíos. Ahora podía ver el partido muy tranquilo.

Una vez que Agus llegó a la pieza, se encontró con su hermana ya dormida… estaba con las tetas afuera, la bombacha en los muslos, y toda enchastrada. La tapó con una sábana, no sea cosa que mamá cuando vuelva, le dé por entrar a la pieza, y encontrarla así, como si se la hubiesen cogido entera.

La mayor se dedicó a sacarse la bombacha sucia, y se fue a bañar para limpiarse los restos pegajosos de semen ya seco en su cola.

Más tarde se bañó Florencia también, cuando se despertó, y notó como estaba, se sintió la chica más sucia del mundo.

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Capítulo XIII: Ventajas de la juventud

Al día siguiente, apenas amanecía, el chico era despertado por su madre, había cita con el dentista.

Medio dormido, con los ojos aún cerrados, y queriendo volver a dormirse…

-No quiero ir ma!
-Hay que ir hijo, es un chequeo de 5 minutos nomás.. dale que se me hace tarde.
-Ufa… ¿justo me tenían que dar el primer turno?

Se maldijo por tener que ir del dentista a primera hora de la mañana. Se levantó, se vistió rápido y se subió al coche en el asiento del acompañante, mientras su madre conducía. Lo llevó de la dentista. El muchacho ingresó, y por suerte la vieja gorda y fea de la dentista le revisó los dientes unos minutos.

-Todo bien Martincito.

Martín odiaba que lo llamen así. Tras darle un beso de saludo a la señora, se retiró enseguida del lugar y regresó al auto. Mamá lo llevó de vuelta a casa, y ella se fue al trabajo.

El chico abrió la puerta y entró a la casa, 8 de la mañana, sin mamá que ya se había ido al trabajo, todo en silencio, sus hermanas durmiendo… ¿qué hacer ahora, con toda la mañana por delante? No se podía volver a dormir…al parecer iba a ser una mañana muy aburrida. Iba a encender la consola para jugar a la play, pero se le ocurrió una idea.

Recordó lo que le había dicho Agustina el día anterior. “La próxima vez quiero que me des la leche a mi primero! ¿Entendiste?”

Se le paró la pija, ya con energías recargadas.

Primero desayunó. Calentó agua en la pava, y se tomó un té. Unos minutos después, caminó despacito y sin hacer ruido, hasta la habitación de sus hermanas. Abrió la puerta muy lentamente, sin hacer ruido. La ventana estaba con la cortina abierta, por lo cual entraba un poco de luz del sol, y podía ver bien. Sólo se escuchaba el ligero ruido del ventilador.

Se fijó que ambas chicas estaban dormidas… ambas tapadas sólo con una sábana, cada una en su cama.

Caminó hasta la cama de Agustina, y ella estaba acostada de costado, dándole la espalda al muchacho. Martín le tocó el hombro, tratando de despertarla.

Se lo tocó dos o tres veces, cuando la chica reaccionó. Giró solo la cabeza, y lo miró, con los ojos entrecerrados, re dormida.

-…Mmmmhh…qué pasa?
-Quiero darte la leche como me pediste.

La chica casi suelta una carcajada.

-¿Tan temprano? ¿Qué hora es? ¿Mami ya se fue?
-Sí, ya se fue… querés que te de la leche hermanita?
-…Bueno… pero.. ¿ahora? Esperá un rato.. dejame dormir un poco más.

Agustina trató de seguir durmiendo, pero Martín ya estaba caliente. En esa posición, podía tocarle la espalda y la cola a través de la sábana a su hermana. Puso una mano sobre los cachetes del culo, y se sacó la pija afuera del short.

Agustina se dio cuenta, pero estaba media dormida… lo dejó hacer por el momento. Aparte le agradaban esas caricias en la cola.

El chico se empezó a pajear bien lento, mientras le tocaba el culo a su hermana. Se agachó, y metió la mano debajo de la sábana, y ahora le tocó el culo directamente piel a piel, debajo de la sábana.

La chica se dio cuenta y ahí sí le paró el carro, porque estaba durmiendo completamente desnuda bajo la sábana!

-Pará hermanito…pará. Estoy en bolas…

Esto no hizo más que calentar al muchacho, ya con la pija saltando de excitación. Sacó la mano de ahí abajo, y como Agus estaba acostada cerca del borde de la cama, el chico podía llegar a apoyarle la pija parada en la cola. Lo hizo.

Se empezó a pajear ahora con la chota rozando el culo de Agustina, pero a través de la sábana.

-¿Puedo correr la sábana? Te quiero llenar la cola de leche Agus.
-..NO! Estoy desnuda…

Agustina permanecía acostada en esa posición, ahora sujetando fuerte la sábana para que su hermano no la corra. El chico seguía pajeándose en su cola, si seguía así iba a manchar toda la sábana, y ella tendría que limpiarla…

-A ver pendejo… tráeme una bombacha del cajón…

Martín obedeció a su hermana mayor, y buscó en el cajón donde ya sabía que sus hermanas guardaban las bombachas y tangas… agarró una bombacha azul, con bordes blancos… y se la dio a la chica.

Agustina metió sus manos debajo de la sábana y se puso la bombachita subiéndosela por los muslos sin que el chico pueda ver. Una vez que ya se la había puesto, ella misma corrió la sábana y le dejó el culo para que se lo llene de lechita.

-Ahora sí hermanito… acabame toda la cola…pero tené cuidado de no manchar las sábanas, ¿entendiste?
-Sí.

Martín observó la cola de Agus ahora con la bombachita azul recién puesta, y se acercó a ella. Le puso la pija en el culo, y siguió pajeándose, mientras su hermana cerraba los ojos con sueño, dejando a su hermanito hacer eso.

Se pajeaba fuerte, mientras a cada movimiento su manito chocaba contra el culo de su hermana, manchándole toda la cola con la babita de la pija excitadísima.

Agustina no se movía, seguía acostada de costadito, con los ojos cerrados, casi durmiéndose, mientras sentía la pija dura de su hermano en su ojete.

Martín agarró la sábana, y la destapó entera a su hermana, ahora viéndole la espalda.

-Hey… me vas a ver las tetas pendejito…-Reclamó Agustina sin mucha fuerza, bostezando.

Eso era justamente lo que quería el muchacho. Ante la pasividad de su hermana, estiró un brazo hasta adelante, y le agarró entera una teta con toda la mano.

Ahora le agarraba y manoseaba una teta mientras con la otra mano se pajeaba en la cola de la chica, con ella casi desnuda en la cama, sólo con la bombacha azul puesta.

Así no aguantaría demasiado. Le apretó un poco, sintiendo esa enorme y firme teta en su mano, mientras empezaba a chorrearle la leche de la pija. Como su hermana le había dicho que tenga cuidado de no manchar las sábanas, le clavó bien la pija en el culo, en el medio de los cachetes, y acabó todo, manchándole toda la pobre bombachita, y llenándole toda la cola de leche…

Agustina la sintió bien metida y dura entre sus nalgas, mientras sentía también todo el líquido bien caliente chorreando en su ojete.. mientras su hermano todavía le tenía agarrada una teta.

El pendejo se retiró, ya satisfecho, y como empezaba a ver que se le iba a caer la leche por la cola para abajo e iba a ensuciar la sábana, agarró una toalla que estaba en la habitación y la puso abajo del muslo de su hermana, para que cuando caiga la lechita, caiga en la toalla y no en las sábanas.

Se quedó un minuto viendo como le chorreaba la leche en la cola a su hermana mayor, y se fue a jugar a la consola.

Agustina se quedó así, ni se movió, enseguida se volvió a dormir, con el culo chorreando lleno de leche de su hermano.

Al rato, unas horas después, con el sol ya más cerca del medio del cielo, la primera en despertarse fue Florencia. Se quedó acostada en la cama antes de levantarse… se quedó mirando a su hermana, que estaba con la cola destapada, al borde de la cama… se extrañó un poco, viendo esa toalla.

Unos minutos más tarde, finalmente despertó Agustina. Enseguida recordó lo que había pasado hacía algunas horas, y se dio cuenta de que sentía toda la cola pegoteada…

-¿Pasó algo boluda? ¿Porque pusiste esa toalla?…

Agustina se dio la vuelta, y agarró la toalla, tirándola al suelo.

-…Es que vino tu hermanito y se hizo la paja en mi cola…
-Mentira!
-En serio tonta… vení a verme la cola… la tengo toda pegoteada!

Florencia se empezó a reír. Se levantó de la cama y fue hasta la de su hermana.. se acercó para mirarle bien la cola… le pudo ver todo enchastrado con semen.. y la bombacha manchada.

Tras eso, Florcha se puso ropa interior, y fue a preparar el almuerzo, mientras que Agustina salió para el baño así, en bombacha y en tetas, total su hermanito ya se las había visto, tocado, y manoseado… no le preocupaba mucho ya.

Florencia terminó preparando la comida y lo llamó a su hermano que estaba en el living, mientras Agustina se bañaba.

-Nene… a comer!
-Ok!!!

Mientras ambos almorzaban, salió Agustina de la ducha, ahora con una tanga limpia, sin corpiño, y se sentó así directamente a comer algo.

Martín se la quedó mirando… y obviamente no sacaba la vista de esos melones. Mientras comía, debajo de la mesa se le paró la pija otra vez.

Agustina estiraba la mano para agarrar el vaso, o la sal, y a cada movimiento se le movían de un lado a otro las tetas…

-¿Qué tanto mirás pendejo?-Preguntó Agustina, sabiendo que lo excitaba con sus enormes gomas.
-..Nada…

Ambas chicas se reían. Agus se agachó sobre la mesa, y le miró el bulto a su hermanito.

-La tenés paradita!

Florencia quiso mirar, e hizo lo mismo.

-Es verdad! ¿Por qué la tenés así?-Le preguntó Florcha.
-A que es por mis tetas! La tenés parada por verme las tetas, o no hermanito?
-Sí Agus!
-Que pendejo sucio… te calentás con las tetas de tu hermana!-Dijo Agustina riéndose, cargándolo.

Los tres en la mesa se rieron, mientras terminaban del almorzar.

Martín recogió los platos, y los llevó al lavavajillas… con el bulto aprisionándole en el pantalón corto.

-Después de la paja que te hiciste en mi cola ya estás así de nuevo?-Le preguntó Agustina mirándole el pito.
-…Es culpa de tus tetas! Y por mostrármelas.. se me paró por eso.
-Sí… seguro… igual aunque ahora estuviera con corpiño, seguro la tendrías parada igual.
-Bueno… puede ser! Jajaja.
-Jajajaja.

El chico lavó los platos en unos minutos y se secó las manos con un repasador. Se dio vuelta para volver a la mesa, y sacó la pija dura en frente de sus hermanas.

-¿Quién me hace la paja? Porfa porfa!

Las chicas se quedaron ambas mudas viéndole la pija saltando de excitación.

-¿Agus?..¿Flor?…¿Ambas?
-¿Ambas? ¿Querés que las dos te hagamos la paja juntas? Jajaja seguí soñando pendejo!
-Jajaja bueno… si no me quieren hacer la paja… me dejan a mí pajearme en sus colas? Eso sí!
-…Ok…
-¿Quién pone la cola?-Preguntó Martín sujetando su pija dura.
-¿Ahora?
-Sí! Quiero pajearme ya! Tus tetas me re calentaron Agus!
-Bueno, te toca a vos Flor… yo recién me bañé!-Respondió Agustina.
-Jaja que tramposa que sos hermanita! Vos lo calentás mostrándole las tetas y yo tengo que poner la cola para que me la llene de leche!-Dijo Florcha riéndose.

Florencia se puse de pie, y se apoyó en la mesa de la cocina, donde hacía unos minutos había almorzado. Se inclinó un poco para mostrarle todo el orto a su hermano, que ya estaba detrás de ella.

Martín no perdió tiempo, y le metió la punta de la pija entre las nalgas, encima de la bombacha. Comenzó a pajearse, mirando al costado, a Agustina, para verle bien las tetas.

Que su hermana se siente a comer en tetas, lo había puesto muy muy caliente… encima se estaba pajeando otra vez en el enorme y gordo ojete de Florencia. De a ratos se pajeaba, y de a ratos se la agarraba del tronco con un par de dedos, y se la pasaba toda por los cachetes del culo, sacudiéndosela.

Se apoyó con la mano izquierda en la cadera de Florencia, y con la derecha se pajeaba rozándole la pija y la mano por el culo.

-Flor…te la puedo pasar por la concha?
-…No!

Siguió con eso, ahora la mano izquierda la sacó de la cadera de Florencia, y la movió hacia el costado, hasta tocarle una teta a Agustina. La hermana mayor lo dejaba, mientras miraba todo, calentándose. Martín le agarró un pezón con los dedos, apretándolo… ahí Agustina recibió una ‘descarga eléctrica’ y notó como se le calentaba la concha.

Gracias a la estupenda acabada de la mañana sobre el culo de Agustina, ahora el muchacho podía aguantar un poco más de tiempo.

Detuvo la paja. Se agarró con ambas manos en las caderas de Florencia, y ahora se movía como si se la estuviera cogiendo. Se movía hacia atrás y adelante, y con la cabeza de la pija le punteaba el orto, encima de la bombacha.

Florcha se mojó toda al sentir tanto… ya tenía los pezones duros, la piel erizada y la vagina húmeda, mientras su hermanito le metía la pija entre los cachetes del culo.

Ahora sí, era mucha la calentura, se le agitó la respiración y cuando sintió que se venía, el chico se agarró la pija y se pajeó fuerte en el ojete de su hermana para sacar toda la leche.

El semen fue cayendo sobre los cachetes del culo, un chorro saltó hasta la espalda, y los demás fueron bajando por el medio de la colita de Florcha. Mientras acababa, el muchacho volvió a apoyar la otra mano sobre las tetas de Agustina. Terminó sacudiéndose la chota y limpiándosela con la bombacha de Florencia, dejando toda sucia a su hermana.

Sin decir nada, Florencia se tocó con los dedos todo el culo, y los restos de leche que tenía ahí, se los metió en la boca… la había dejado muy excitada. Lo propio hizo Agustina… metió un par de dedos en los cachetes del culo de su hermana, y se tragó un poco de semen calentito y recién ordeñado.

-¿Satisfecho? Espero que no se te pare hasta mañana pendejito!-Le dijo Agustina mirándolo mientras le sonreía.

El chico se fue directamente a dormir una siesta.. estaba agotado.

Se quedaron las chicas solas en la cocina.

-Como me calentó boluda…-Dijo Florcha tocándose un poquito la concha sobre la bombacha, parada al lado de su hermana.
-¿Mucho?
-Sí… como ayer. ¿Querés ver?
-Dale! A mi también me excitó! Encima me tocó las tetas…

Florcha, muy excitada, así parada en la cocina, se bajó la bombacha mojada hasta los muslos, mostrándole de frente el pubis lleno de pelos oscuros a su hermana, y la conchita que se notaba hinchada. Llevó su mano ahí abajo, y con dos deditos, se abrió los labios de la concha todos babeados para mostrarle a Agus.

-¿Ves? Me pone así este pendejo!
-Sí… estás muy mojada.

Agustina le miró bien la conchita a su hermana, notando los labios mayores, los de afuera, bien hinchados y gorditos, con la rajita en el medio… el clítoris sobresalía un poquito, pero no alcanzaba a verle los labios de adentro. Parecía la concha de una nena todavía, con los labios mayores bien abultaditos y la raja en el medio.

-Todavía tenés conchita de bebe hermanita.!
-..No te burles! No tengo la culpa de que sea así…jaja.

Florencia se tocó ahora el clítoris, ya excitándose cada vez más.

Agustina se puso de pie, viendo como se tocaba su hermana menor. Tras calentar a su hermano mostrándole las tetas, después de que se las haya tocado, recordar como le llenó la cola de leche en la mañana, y como se pajeó en el culo de Flor… más ahora ver a su hermana tocarse, todo eso la había puesto también muy caliente a Agus.

Florencia se masturbó fuerte el clítoris, cuando ya sintió el orgasmo. Su conchita desprendió más humedad, mientras terminaba de pasarse los deditos por los labios… se los limpió con los pelitos del pubis. Se subió la bombacha… estaba toda mojada y sucia con leche.

-Uff…
-¿Bueno?
-Muy.
-Me toca!-Dijo Agustina.

La mayor se bajó la tanga húmeda también hasta los muslos.

-Que enchastre! Ya tengo que cambiar la tanga otra vez…-Dijo Agus.

Así parada en tetas y con la tanga bajada, ahora ella le mostraba la concha a su hermanita menor. Tenía el pubis completamente depilado, y la concha era bien rosada. Tenía los labios mayores no tan abultados, y los labios menores sí más sobresalientes… de ese característico color rosa fuerte, todos brillosos por la humedad.

Florencia la miraba, mientras Agustina se chupó los deditos y se los llevó al clítoris. Comenzó a tocarse, mojándose los dedos entre baba y flujo vaginal…

De pronto, dejó de jugar con el clítoris, y se metió un dedito en la concha. Florencia como era virgen, nunca lo había hecho, y quería ver. Se le acercó un poco.

-¿Cómo se siente meterse el dedo?-Le preguntó Flor a Agus.
-Mmmm es hermoso boluda…

Agustina se metía y sacaba uno de sus deditos en la conchita, mientras lo notaba todo mojadito por sus jugos.

-¿Querés probar?-Le preguntó a Florcha.
-…¿Cómo?
-Si querés probar como se siente meter un dedito en la concha.
-…Si, pero… me va a doler.
-No, tonta!… te digo que vos me metas un dedito a mí!
-Ahhh.. ¿En serio?.. Sí quiero!
-Ok… esperá.

Agus acomodó una silla, y se sentó en ella. Se sacó la tanga, mientras la agarraba en un puño de la mano, y abrió sus piernas para su hermana. Ahora estaba completamente desnuda en la cocina!

Florencia le veía bien la concha a su hermana, con las piernas abiertas. Se arrodilló en el suelo, y se puso entre las piernas de Agustina.

-Enseñame.. no te quiero hacer mal.
-No es difícil hermanita. Primero chupate el dedo que me vas a meter!

La chica hizo caso, y se metió el dedo del medio en la boca. Lo chupó y lo llenó de babita.

-Eso!… ahora nada más metémelo…

Agustina se abrió la concha con sus dedos, para hacerlo más fácil. Florencia acercó su dedo hasta la concha húmeda de su hermana, y lo metió levemente por el orificio vaginal.. lo introdujo más adentro… con suavidad… mientras su dedo se abría paso entre los sonrosados labios… increíblemente le estaba metiendo un dedo en la concha a su hermana! Parecía loco, pero…

Tras tener medio dedo adentro, Agustina le indicó que lo empiece a mover, y metérselo hasta el fondo. Ahora metía y sacaba su dedo enterito de la conchita de su hermana mayor, notando como estaba todo tan viscoso, apretado y mojado.

-¿Te gusta?-Le preguntó a Agustina.
-Sí!…mmm.. ya voy a acabar hermanita… ¿te animás a tocarme el clítoris mientras me metes el dedo?
-…Bueno!

Así entonces Florencia con un dedo le empezó a masturbar el clítoris, moviéndolo en círculos como se lo hacía ella, y con otro dedo le cogía la conchita, la sentía muy apretadita y empapada. ¡Estaba masturbando a su hermana!

Se envalentonó con lo que estaba haciendo, mientras Agustina gemía bien despacito, para que su hermano no escuche nada desde su habitación.

Florencia la estaba masturbando más que bien… le tocaba el clítoris mientras le metía el dedo, ya suspiraba de placer.

-Voy a terminar Flor… más rápido!

Obedeció la orden, y la pajeó más rápido, hasta que Agustina se vino, el orgasmo fue tremendo, la vagina explotó de placer, mientras se contorneaba toda en la silla!

Hacía demasiado tiempo que otros dedos no la pajeaban… y encima era la primera vez que la tocaba una chica, y nada más ni nada menos que su hermanita virgen! Eso sin dudas la calentó más…

-Uff…

Florencia sacó el dedo de la concha, todo babeado, y lo chupó para saborear la conchita de su hermana mayor.

-Chanchita!
-¿Te gustó?
-Que te parece!… aprendes rápido pendeja!…
-Jaja.. a mi también me gustó hacértelo!

Agustina cerró las piernas y se quedó descansando unos segundos tras el intenso orgasmo, mientras se acariciaba el pubis…

-Ya estamos a mano.. por como me pajeaste ayer! Te la debía jaja.
-Sí.
-…Y no te duele cuando te meten… la pija? Porque te metí un solo dedito y estaba re apretadita tu chochita!
-…No… cuando estas muy lubricada no duele, al contrario!..
-Es que cuando le miro el pito a nuestro hermanito.. un poco me asusta! No sé si me entra todo eso a mí.
-Jaja.. quédate tranquila.. si estás bien mojadita y excitada te entra! Nada más te va a doler un poco la primera vez.
-Entiendo…bueno Agus.. me voy a bañar. Tengo leche y flujo por todos lados!
-Dale.. bañate rápido que después voy yo.

Florcha se fue a bañar, mientras Agustina se volvía a poner de pie, y se colocaba la tanguita de nuevo, sólo por si Martín se despertaba… luego se bañó también.

Ese día se amontonaron las tangas y bombachas en el rincón de la ropa sucia…todas mojadas por sus conchas calientes, y llenas de leche… Agustina las juntó y metió en el lavarropas, y lo encendió. No sea cosa que mamá vea todo eso y se de cuenta de algo.

“Ya… al fin todo en orden!” Pensó Agustina.

Ya a la tardecita, Florcha se fue de sus amigas, y Agustina aún estaba en casa, vistiéndose para ir un rato a casa de su novio. La había invitado a cenar con los padres.

Se puso un vestidito elegante que le llegaba a los muslos, pero medio informal, blanco con detalles azules… también se maquilló un poquito, se pasó el labial, y esperó la llamada de su novio que la iba a pasar a buscar en el auto. Si ya naturalmente estaba tremenda, un poco maquillada y parecía una princesa.

Mamá llegó del trabajo, mientras Martín se despertaba recién de la siesta.

-¿Estuviste durmiendo vos?-Le preguntó mamá al chico.
-Sí… tenía mucho sueño ma, es que a la mañana no me dormí.

Mamá se fue al baño, mientras se quedaron Agustina en la cocina esperando al novio, y Martín recién levantado, en cuero, sólo con un pantaloncito.

-¿A dónde vas?
-A comer con mi novio nene…
-¿Van a algún lado?
-No, a su casa.. ¿por?
-Ahh.. porque estás tan bien vestida!
-Jaja.. no, es que vamos a comer con los padres de él…

Martín se la quedó mirando, notando lo bella que era su hermana mayor. De sólo pensar en que otro la podía poseer, le daban celos y bronca. Ni hablar si se la cogían… se le cruzaba ese pensamiento por la cabeza y se ponía gallito.

-Comés y te volvés me imagino…
-¿Perdón?
-O van a hacer otra cosa después..?
-¿A qué te referís con ‘otra cosa’ querido?
-Ya sabes a que me refiero… no quiero que cojas con él.
-SHHHHHHH. Te va a escuchar mamá tarado!! ¿Qué decís pendejo? ¿Ahora me controlás?… No me digas que estás celoso de tu hermana!
-No.. no es eso…
-Jajaja… sí, claro… igual quedate tranqui que hace mucho que no cogemos… no creo que eso cambie hoy…
-Puff.. que estúpido que es tu novio hermanita! Si me dejaras, yo te cogería todos los días…
-…Me imagino! Pero olvidate de esas ideas porque nunca va a pasar pendejito!…
-Ya sé… sólo decía!…
-¿Si?..Bueno.. más te vale.. por eso te digo mejor sacate eso de la cabeza porque no va a pasar.

Con esa acalorada conversación, al chico se le puso dura.. así de fácil se calentaba con sus hermanas, y obviamente por su corta edad, que por casi nada ya se le ponía erecta… Agustina miró como empezaba a actuar extraño.. y se dio cuenta de la erección en su entrepierna.

-¿Otra vez?
-Sí… -Respondió el chico sonriendo.
-Te dije que esperaba que no se te pare hasta mañana hermanito!

Martín se acercó a ella, y le metió la mano atrás, para tocarle la cola encima del vestido ajustado.

-Pará! –Dijo Agustina en voz baja.
-Un poquito…
-¿Vos querés que nos vea mami? Sacame la mano!

Martín sacó la mano de ahí, pero le agarró una mano a Agustina, y se la llevó a su paquete, para que la chica le toque bien la verga a través del pantaloncito.

-Basta hermanito en serio… me tengo que ir.

Mientras Agustina le sobaba la chota, la madre salió del baño. Inmediatamente Agustina sacó la mano de ahí, y ambos hicieron como que nada pasaba… qué actores!

-Nene.. ¿no me regás un poco las plantas?
-Ok mamá…

Martín se fue al patio a regar las plantas…

Mamá se puso a limpiar unas verduras en la cocina para después cocinarlas… y mientras se puso a hablar con su hija.

-Todavía casi no lo conozco a este chico…¿cuándo me lo vas a presentar?
-Sí mamá.. pero no sé.. no estoy muy bien con él ahora mismo…
-¿Por qué?
-No sé… muchas cosas. Me llama Martín.. ya vengo.

El chico llamaba a su hermana desde el patio… ¿para qué?

Apenas llegó su hermana, Martín cerró la canilla y dejó la mänguera tirada en el piso.

-Estoy muy caliente Agus.
-¿Y yo que culpa tengo? No me digas que me llamaste para esto…
-Sí! Dejame tocarte la cola mientras me hago la paja!
-No seas idiota! Ya me tengo que ir..
-Dale.. encima del vestidito.. o dejame tocarte las tetas!
-…Bueno pero acabá rápido pendejo!
-Si…

Se escondieron los dos atrás de la pared del patio para que mamá no los viera desde la ventana de la cocina, y Martín se sacó la pija afuera. Estaba parada y dura como siempre.

-Apurate que me van a picar los mosquitos!

El muchacho se empezó a pajear, mientras ponía una mano encima de las tetas de su hermana, a través de la tela del vestido.

-Mmmm… no tenés corpiño!
-Shh… no sé como se te para tanto el pito… y eso que hoy te hiciste dos pajas!

Martín siguió pajeándose, bien rápido, no quería que su novio llegue a buscarla y desperdiciar la chance de hacerse la paja con ella. Le manoseaba ambas tetas, pasando de una a otra, tocándole ambas, sintiendo levemente los pezones bajo la tela.

-¿Me mostrás la bombacha hermanita?

La pregunta la sorprendió a su hermana.

-¿Estás loco?
-No!… O es porque no tenés nada debajo de ese vestido?-Dijo Martín riéndose.
-No seas tonto… sí tengo bombacha.. pero no te la puedo mostrar ahora!
-Sí.. levántate el vestido un minuto… dale hermanita, si podes.. así voy a acabar más rápido!
-Dios me libre… que hermano pervertido. Pero fijate que no venga mamá.

Martín, con la verga en la mano, se asomó por el borde de la pared, y vió a su madre aún en la cocina, por la ventana.

Le hizo la seña a su hermana y volvió con ella. Agustina se dio vuelta, dándole la espalda, y se agarró el vestido blanco que le llegaba a los muslos, y se lo levantó con ambas manos hasta las caderas, para mostrarle la bombachita azul que traía.. mostrándole con ello todo el culo.

Martín sintió que ya se venía, mientras se pajeaba viéndole la cola y la bombacha a su hermana en el patio a escondidas de su madre.

Se le arrimó a la chica, y sin que ella se de cuenta, le clavó la pija entre los cachetes del ojete, manchándole la bombachita con su pija excitada y babosa.

-¿Qué mierda hacés? Me ensucias toda!

Pero no se detuvo. Se la pasó por el culo mientras ella trataba de pararlo.

Estiró su mano nuevamente a las tetas de la chica… se las volvió a manosear, esas tetas grandes y suaves… Agustina se estaba calentando otra vez.

Mientras le ensuciaba toda la cola a su hermana con su pija, ya iba a venirse.

-¿Te puedo acabar en la cola Agus?
-NO! Me vas a ensuciar entera!! No no no…Salí de ahí!

Martín aceptó y salió del culo de Agustina, que se lo dejó lleno de líquido pre-seminal. La chica se bajó el vestido, acomodándoselo bien.

El chico miró como se le movían las tetas a su hermana mientras se acomodaba el vestidito.

-¿Entonces me dejás acabarte en las tetas?
-Jaa… seguí soñando cochino!

La pija le iba a estallar… la tenía tan parada, se le notaban un poquito las venas, a esa joven verga, toda húmeda por la excitación, con el glande rojo y bien gordito.

-Mirá como la tengo Agus… tocámela aunque sea.. para acabar…
-..Está bien… pero lo hago nomás porque me estás sacando tiempo… así acabás de una buena vez!!!

Agustina se la agarró con un par de dedos solamente, en el tronco, cuando lo empezó a pajear, mirándolo a los ojos a su hermano. Lo calentó con la mirada, poniendo su mirada de puta… con solo dos, tres sacudidas, y ya le empezó a sacar la leche a su hermano… los primeros chorros de leche se estrellaron en la pared del patio… por suerte era blanca… los demás y los últimos se chorrearon al piso.

A Agustina se le ensució un poco la mano con semen.. se la sacó de ahí y se lamió un poco la manito para tragarse la leche caliente de su hermano recién ordeñada, con cuidado de no ensuciarse la boca pintada.

-¿Contento?
-Muy!! Gracias hermanita… te quiero!
-Ya.. basta… me voy a limpiar la mano.

Finalmente Agustina entró directo al baño y se limpió.. la vino a buscar su novio… se fue a cenar con él, con el culo todo manchado con la babita de la pija de su hermano… ella misma pensaba que no podía ser tan puta, pero le encantaba.

Martín se guardó el pene.. y limpió los restos de leche en la pared y en el piso con el agua de la ***…

Más tarde llegó Florencia, cenaron junto a su hermano y su madre.

Obviamente, mamá estaba muy cansada, y apagó la tele para irse a descansar esa noche.

Ya habían pasado algunas horas desde la paja con Agus en el patio…

El muchacho se iba a ir a dormir.. pero todavía no le daba sueño. Se quedó hablando con Florencia un rato en el sillón del living, a oscuras, mientras su hermana veía una película.

Florcha bostezó, cuando terminó la peli.

-Bueno hermanito.. me voy a dormir.
-Ok.. que descanses.

Florencia le dio un beso en el cachete a su hermano, que se quedó viendo lo que había en la tv, hasta que le agarrara sueño.

Se recostó en el sillón.. tan cómodo que casi se duerme. Tenía los ojos entrecerrados viendo algo en la tele, cuando a eso de las 1:30 escuchó el ruido de la puerta.

Se despertó bien, y escuchó a Agustina entrar a casa, saludando al novio, que se iba en su auto. La adolescente pasó por el living y lo vió a su hermanito ahí.

-¿Todavía no te dormiste?
-..Ya estaba por ir…¿vos.. como la pasaste?
-Puf, aburridísima. Encima esos viejos me hicieron mil preguntas… ya conocen toda mi vida.
-Me imagino… y con tu novio.. no hiciste nada?
-No.. no hice nada!

Agustina se quitó los zapatos allí en el living, cuando casi se cae por el equilibrio.

-Jaja.. ¿estás media borracha?
-No!… bueno.. algo mareada.. me dieron unas copas de champagne… al menos la comida estuvo buena.

Martín se la quedó mirando mientras tiraba los zapatos a un costado.

-¿Qué mirás?
-Nada!.. ¿No puedo mirarte? Si sos re linda…
-Ja.. gracias.. aunque si me mirás tanto, tené cuidado de que no se te pare el pito de nuevo.
-Que soberbia! Aunque si sigo viéndote, se me va a parar…
-Jajaja… después de tres pajas? Lo dudo muchiiiisimo.
-¿Querés probar? Si te levantas un poco el vestido y me mostrás la bombacha, se me para!

Agustina solo se rió, y se subió el vestido con sus manos, mostrándole la bombachita azul de frente.

A Martín le volvió a crecer el pene viendo eso… increíblemente ya estaba otra vez casi listo. Se la tocó un poco para que se le pare por completo. Se puso de pie, y se la sacó afuera, enseñándosela otra vez a su hermana, bien paradita, aunque le dolía un poco.

-¿Ves? Se me para viéndote en bombacha hermanita.
-¿Pero cómo se te para tanto? Jajaja.

Martín llevó otra vez su mano, y comenzó a pajearse mirando el pubis de su hermana mayor.

Se acercó hasta ella, y se puso detrás. Agustina lo dejó hacer. Le metió la pija en la cola y se pajeaba ahí, cada tanto se la pasaba por todo el orto.

La chica estaba sorprendida… no lo podía creer. Martín ahora se la agarró con los dedos, y se la pasó de arriba abajo por toda la raja del culo, tocándole la bombacha con su glande…

Martín se calentaba pensando que el novio no le hacía esto… que era re cornudo… mientras a su novia le pasaban la pija por la cola y ella se dejaba.

De pronto, con todos esos movimientos, se le escapó la pija un poco y se le fue para abajo, rozándole la concha a su hermana por encima de la bombacha.

-¡Hey! ¡¡Sácala de ahí ya!!
-Fue sin querer!!

Martín se la volvió a agarrar y siguió pajeándose en el culo de Agus… empujó hacia delante y se la clavó bien adentro, haciendo presión con la bombacha en el culo…

A todo esto, con Agustina media ebria, se calentó también ella… mientras sentía ese pedazo de carne jugar en su cola.

El pendejo dirigió su pija hacia abajo, y se la pasó por la zona de la conchita, sin importarle las advertencias que le había dado su hermana mayor.

-¿Otra vez fue sin querer?
-…Esta vez no!
-Pervertido! No me la pases por ahí…

Agustina se inclinó, apoyando las manos en la pared, mostrándole bien el culo a su hermano, mientras se agarraba el vestido para mantenerlo arriba.

Ahora Martín podía verle la concha abultada en la bombacha. Lo excitó mucho esa imagen, apuntó bien la cabeza de la pija ahí, y le clavó la chota en la bombachita, en la concha.

Agustina lo sintió y casi se muere.. la chocha se le empezó a calentar y humedecerse.

Martín ahora le pasaba toda la pija a lo largo de la conchita, encima de la tela.. se sentía muy suave… se estaba por venir.

La chica, a pesar de estar muy caliente ya, en un acto de cordura, lo detuvo.

-Basta.. basta hermanito… la chocha no.
-Porqueeee?!? No te gusta en la chocha?
-…Sí… si me gusta.. pero eso está prohibido!
-..Ufaa…

El muchacho la sacó de ahí, mientras ya estaba por terminar… seguía masturbándose en el ojete de la chica.

-No me acabes en la cola!
-¿Por?
-No quiero que me ensucies otra bombacha! Me voy a quedar sin!..

Martín tuvo que salirse de atrás de ella, con la verga en la mano, a punto de terminar.

-Entonces dejame acabar en tus tetas.. si.. si? Porfi.. porfi hermanita! Quiero acabarte las tetas…
-No… ya te dije que no!
-Daaale…¿qué tiene de diferente acabarte en la cola o en las tetas?

Agustina se quedó pensando.

-Aparte esta va a ser la cuarta paja hoy.. me va a salir poca leche!
-Cuatro pajas! ¿Estas seguro? Tengo miedo que te dé algo…
-Tranquila.. si me cuesta respirar, paro!! Jaja dale… me va a salir poca lechita.. dejame acabarte en las tetas hermanita…

La chica estaba muy excitada… y quería.

Mientras pensaba en la decisión, su hermano se agarraba la pija, y con la otra mano le tocaba las tetas encima del vestido… se las manoseaba.. se las tocaba.. mientras se miraban a los ojos los dos. Martín le metió la mano adentro del vestido, ahora acariciando una teta directamente.. tocándole todo el pezón duro…mientras no paraban de mirarse. A Agus esas caricias en las lolas la estaba matando… tenía la conchita bien mojada y viscosa.

-…Bueno.. pero cómo hacemos?

Enseguida el chico se puso re feliz.

-No sé…

Agustina miró el sillón, y se sentó en él. Martín fue hasta ella, parándose en frente. Ahora le quedaba la pija a la altura de las tetas de su hermana, sentada en el sillón.

-Apurate!

Martín se pajeó fuerte, mientras tenía el escote de su hermana en frente.

-Mostrame las tetas hermanita!

Agustina se bajó un poco el vestido, cuando ambas tetas salieron afuera.

-No me vayas a ensuciar el vestido porque te mato! Apuntá bien con tu pito.

Al escuchar eso, el chico se calentó mucho, y sentía que le llegaba el orgasmo. Con tantas pajas ese día, ya le dolía bastante la pija. Se inclinó más hacia delante, hasta rozarle la pija en el escote de las tetas, y empezó a salir leche! Los primeros chorros cayeron en la parte de arriba de las lolas y el resto más abajo, cerca de los pezones.

Agustina miraba bien como la pija de su hermano le acababa en las tetas! No podía creer como había llegado a tanto.. encima que estaba toda mojada. Le encantó sentir la leche calentita…

Martín se sacudió más, notando como el semen caía sobre las tetas de la chica, sin ensuciarle el vestido… se la sacudió golpeando la pija en la parte de arriba de las tetas de su hermana.. cuando hizo eso, Agustina lo empujó para sacarlo.

Obviamente había salido poca leche respecto a las anteriores acabadas.. pero aún así.. Agus tenía las tetas bien enlechadas.

Sin decir nada, se puso de pie, mirando a su hermanito. Caminó hasta la cocina, con las tetas llenas de leche, cortó papel de cocina y se lo pasó por las tetas, limpiándose bien toda la lechita caliente de su hermano.. cómo le había gustado!

Esto nunca lo había hecho con sus anteriores novios.. mientras se pasaba el papel de cocina por las tetas, su hermano también fue a la cocina, con la verga ya guardada.

-¿Te gustó Agus?-Preguntó el chico.
-…Sí… me gustó!… Nunca me habían acabado en las tetas..
-¿¡En serio!?
-Sí pendejo cochino!..

Una vez limpita, tiró el papel a la basura, y se miró de no tener sucio el vestido con semen. Todo bien.

-Me voy a dormir… -Dijo Agustina.

Martín también se fue a dormir, después de un día en el cual se había hecho cuatro pajas… todas con sus hermanas. Estaba totalmente destrozado. La chota le dolía un poco y la notaba muy sensible… mejor descansar…

Agustina fue directo a su habitación… se sacó el vestido y se metió a la cama en bombacha.

Se tapó con una ligera sábana y se empezó a acariciar las tetas, a acariciar el pubis, y la conchita…

Luego metió una mano en la bombachita, y se clavó dos dedos de una, sintiendo su concha bien babeada y con hambre. La chica se hizo la paja pensando en su hermanito acabándole las tetas.. que caliente había sido! Mientras tenía el orgasmo, se lamía las tetas con la lengua ella misma, tratando de saborear algo de la leche de su hermano menor.

Tras unos minutos, se quedó dormida con la concha y la bombacha toda mojada.

Continuará…

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Hermanas: tangas y bombachas IV

Capítulo VIII: Pacto secreto

Florencia comenzó a llorar, mientras Agustina la miraba con cara de sorprendida. Reconoció la tanga como una de las prendas que habitualmente usaba, e intuía –pero sin poder creérselo- que estaba bañada en semen. “¿De quién?”

-Hey… Flor, porqué llorás? Pará!…- Le dijo Agustina, tratando de tranquilizarla.

Florcha dio unos pasos hacia delante y se sentó en su cama, llevándose ambas manos a la cara para sacarse las lágrimas.

-Florencia… qué te pasa? Ésta es una de nuestras tangas, no?-Repitió Agustina, estirando la tanga y viéndola completa.
-Perdóname…-Dijo Florcha entre lágrimas.
-Qué?… De dónde sacaste esto?..Está toda pegajosa…Parece… como si fuera semen de un chico… qué es?
-….Es eso! –Respondió Florencia sollozando.
-QUÉ? Esto es semen???!!! De dónde lo sacaste??…..¿Tenés novio y no me contaste?! Quién es???
-No tengo novio boluda….
-Así que esto es semen!!!!…..ayyyyy que asco lo estoy tocando y esto todavía está tibio… trajiste a un chico acá?!?!?!?
-Nooo…. No entendés… -Florencia seguía llorando.
-Bueno, explícame entonces, dejá de llorar.
-Me da vergüenza!
-Soy tu hermana boluda… como te va a dar vergüenza???
-Bueno… pero prométeme que no le vas a decir a nadie… ni a mamá, por favor…
-Sí, tonta, qué te pasa? Como le voy a decir a alguien? Te repito.. soy tu hermana, podes contarme lo que sea.

Agustina dejó la tanga tirada en el suelo y se limpió los dedos con una toalla, los tenía un poco pegajosos por haber tocado el esperma directamente.

Se sentó en la cama, al lado de Florencia, pasándole un brazo por el hombro y abrazándola, tratando de calmarla.

-No le cuentes a nadie… Bueno… esa tanga es nuestra.. sí… la usé hoy… ese semen es de nuestro hermano… Martín…..

Agustina abrió los ojos, por un momento creyó que era una broma.

-Te gustan las bromas eh??? Jajaja, dale…
-No… es en serio…

Agustina se dio cuenta que le hablaba de verdad.

-Pará pará pará. Esto… es semen de Martín??? Nuestro hermano???!!!
-Sí…
-CÓMO???!!!!??!
-Shhhhh. Te puede escuchar alguien. Sí… te voy a explicar bien, no te enojes.
-A ver… esto no puede ser.

Florencia volvía a recaer en el llanto y las lágrimas. Empezó a explicar con la voz entre cortada mientras lloraba.

-Todo empezó porque un día entré al baño, así de repente… y estaba Martín bañándose… o eso creía yo, porque entré,…y lo ví haciéndose una paja… y tenía… se estaba masturbando con una de mis tangas…
-Ah bueno… miralo al pendejo. Y qué pasó?????
-Bueno… me contó que le gusta… oler nuestras tangas… y bombachas, cuando las dejamos en el baño…

Agustina no se lo podía creer.

-Olerlas? Las mías también????!!!!
-Sí…
-O sea que se hace pajas oliendo mis tangas también???
-Sí…a mi también me parecio asqueroso… al principio… lo quise retar…y decirle que no lo haga más… pero no sé, de alguna manera me convenció de que no era algo malo… perdóname…
-No, pero… que más?? Que hiciste después?
-Una vez me ayudo con mi tarea…y me ofreció hacerla siempre, y ayudarme a estudiar con matemática… viste que te conté que se me hacía difícil…bueno, y acordamos a que yo le seguía dando las bombachas antes de bañarme para que él se haga pajas… y él me hacia la tarea y me ayudaba a estudiar… sé que estuve muy mal…
-No lo puedo creer. Cómo no me dijiste????
-Me daba vergüenza! Entendeme…
-Ya… tranquila, dejá de llorar.
-Y cuando estudiamos, me pedía que le muestre un poquito… yo le dije que no… pero después me ofreció también hacer las tareas de la casa… y yo accedí…
-Cómo que le muestres un poquito?
-Me pedía que le muestre un ratito la bombacha, a cambio de hacerme las tareas de la casa… ya sé que me pasé…pero cuando lo hacía… hasta yo me excitaba, entiendo que pienses que soy una puta… por favor no le digas a mamá… porfa….
-Shh…. Tranquila…. Calmate…¿Cómo voy a pensar eso? No seas boba…

Agustina estaba descolocada y estupefacta. Lo que había escuchado era demasiado… ¿sus propios hermanos? ¡Si parecían tan inocentes!

Florencia amagaba con seguir llorando, pero Agustina trató de calmarla y decirle que estaba todo bien, que no pasaba nada, que no era grave lo que había pasado, etc. Quería que dejara de llorar ya.

-Flor, no llores mi vida. Lo tomaron todo como un juego inocente… y está bien. Hey… no hicieron nada malo…
-En serio pensás eso? –Preguntó Florcha mirándola con los ojos lagrimosos.
-Sí, boluda… dejá de llorar. Creo que nos debemos una charla con nuestro hermanito, los tres juntos.
-Nooo… no quiero que se entere!!!
-Dale… va a ser divertido. Hace mucho que no hablamos. Me conocés… soy muy curiosa y necesito saber hasta donde llegan sus conocimientos sexuales jaja…
-Divertido? Pensé que me ibas a matar….
-Pfff porqué? La sexualidad no es un pecado, y ustedes recién estan aprendiendo…No hicieron nada malo… necesito saber más de todo esto, dale contame con lujo de detalles todo lo que pasó.

Agustina animaba a su hermana. Florencia ya había dejado de llorar.

La menor le contó todo, hasta el último detalle de todos los incidentes sexuales con su hermanito. Hasta le contó lo caliente que se ponía haciéndolo, y las ganas que le daban de verle la pija a su hermano. Le contó cómo mojaba las tangas para él.

Agustina ya llevaba varios años teniendo sexo con chicos, hacía tiempo que había dejado de ser virgen. Su hermana y su hermano todavía lo eran. Agustina tenía algunos años de experiencia con el sexo, ya lo había hecho de muchas formas… y por todos los orificios. Escuchar a su hermana contarle todo lo que había hecho con Martín la había puesto un poco morbosa, le encantó lo que hacían. Se sintió un poco rara, pero escuchar todo eso, tan prohibido… le despertó el morbo sexual que llevaba dentro.

Cada situación que Florencia le comentaba con lujo de detalles, Agustina escuchaba más que atenta, estaba disfrutando de la charla. Hacía varias semanas que con su novio las cosas no iban de la mejor manera, y el sexo era una de ellas, ya habían pasado varias semanas desde la última vez que había tenido relaciones.

Se empezó a excitar con las cosas que le contaba su hermana.

-Woooow. Le mostraste la cola con esa tanguita?
-Sí.
-Y él estaba muy excitado?
-Sí… me dijo que estaba muy caliente. Le pregunté si quería que le diera la tanga ahí, y me la baje con la pollera puesta. La dejé re mojada… no sabés lo excitada que estaba.
-Jajaja! Y así fue como la llenó de semen…
-Sí… después viniste vos…la descubriste, y bueno, historia conocida.
-Puf hermanita… ! Hasta creo que me calenté un poco con todo lo que me contaste!
-En serio?
-Jaja sí, me siento un poco húmeda.
-Bueno, así dejás la bombacha lista para Martín, jajaja.
-Callate que ahora que me contaste lo que hace, me voy a excitar más, jajajaja. A vos no te da un poquito de vergüenza? –Preguntó Agustina.
-Qué cosa?
-Que te sienta el olor a concha, boluda.
-Ahh jajaja. Sí, al principio me dio vergüenza… pero después se me fue… no sé. Me dijo que le encanta.
-Bueno, si te contó que también se hace pajas con mis bombachas, entonces le debe gustar el olor de la mía también.
-Hay que preguntarle cual le gusta más, jaja.
-Jajaja. Te imaginás? Que enfermas estamos.

Las hermanas se estaban divirtiendo como hacía bastante tiempo que no lo hacían.

-Tendrá alguna noviecita por ahí que no sepamos? –Preguntó Agustina.
-Nah, él me dijo que no. Sino no se andaría pajeando con nuestras tangas. ¿A parte, que nos importa a nosotras? jajaja –Florcha.
-Ya… pero me conocés, soy curiosa… igual, sí, que haga de su pito lo que quiera. Hablando de pito… como lo tendrá?-Le preguntó Agustina a su hermana.
-Yo que sé, vos sos la experta en sexo, no yo.
-Jajaja, cierto que todavía no viste ni una, no?
-No, y gracias por recordármelo, siempre tan amable.
-Jajaja no es para que te pongas mal, ya vas a conocer una. Quizás la de tu hermano, ¿quién sabe? Jajaja.
-No seas tonta. El día que le vi el bulto en el pantalón cuando me bajé la calza, me puse como loca.
-Cómo la tendrá? La tendrá grandecita ya? Me diste ganas de vérsela a mi hermanito, hdp.
-Jajaja, a mi también me dieron ganas de vérsela.
-Boluda, me estoy mojando mal. –Dijo Agustina, mirándose la entrepierna, sintiendo la bombacha ya mojada, algo que hacía bastante no sentía.
-¿La mojaste? Le va a encantar al pendejo.-Dijo Florencia.
-Igual, con toda la leche que te dejó en la tanga… no creo que pueda hacerse otra paja, el pobre.
-Para mí sí puede…-Afirmó desafiante Florcha, riéndose con su hermana.
-Segura? Mmmmm.
-Querés probar?
-Cómo?
-Sácate la bombacha y dásela.
-Paraaa boluda… Así nomás?
-¿Cómo entonces?
-Se la dejo en el baño como siempre.
-Ok.
-Me voy a bañar ahora. –Agustina.

Agustina se puso de pie, se sacó el jean, se volvió a sentar con su hermana en el borde de la cama pero esta vez con las piernas un poco abiertas. Mientras Agustina buscaba en el cajón ropa limpia, Florencia le miraba la entrepierna, cubierta por la bombacha blanca.

-Pasate la bombacha bien por la concha, así la mojas toda, y va a tener más olor.

Agustina sin decir nada hizo caso. Se llevó una mano a su entrepierna, y se restregó la bombacha por toda la concha, de arriba abajo, de lado a lado, por todos los labios vaginales que desprendían humedad. La tela estaba tan húmeda que se le notaba todo el contorno de su vagina. Los labios mayores abultados y la rajita en el medio. Apretó un dedo por encima de la bombacha para metérsela ligeramente en la concha, y embardunarla aún más en sus flujos.

-Qué chancha, hacer esto me puso a mil. –Agustina excitada.

Agustina ya estaba lista para el orgasmo…. aún así sentada en el borde de la cama, se bajó la bombacha hasta los pies y se la sacó.

La abrió bien y le sintió el olor. No le agradó demasiado. Se la dio a su hermana Florencia para que sienta el olor.

Florcha la agarró y se llevó a su olfato la parte donde estaba toda mojadita.

-Sentí. Como me huele? -Le preguntó Agustina a su hermana Florencia.
-Normal. Olor a concha, boluda. –Respondió Florencia.

Agustina volvió a agarrar la bombacha y la olió de nuevo.

-No es muy fuerte? Seguro que le gusta? Le dejé un olor a concha sucia que me da vergüenza Flor. –Dijo Agustina.
-Jajaja dejá de hablar, y andá a bañarte… te aseguro que esa bombacha te la va a llenar de leche oliéndote la concha.

Tras la larga charla, se les pasó el tiempo volando. Su madre les gritó desde la cocina que ya estaba la cena, que vayan a comer.

Agustina se quitó toda la ropa en la habitación, se enrolló una toalla en su cuerpo, y se fue directamente a bañar. Llevaba la ropa limpia en una mano, y la sucia en la otra. Cuando ingresó al baño, tiró toda la ropa sucia al rincón, dejando la bombacha mojada y olorosa arriba de todo. La ropa limpia en el mueble.

Se metió a la ducha, agua calentita. Calentita como ella. Se acostó en la bañera, disfrutó de acariciarse levemente los pezones duros, de pasarse la mano por las tetas grandes… mientras el agua le caía encima. Se pasó jabón… y se rozó con la yema de los dedos, el clítoris inflamado.

“Mmmmm… cuanto hacía que no me tocaba en la ducha….”

Cada vez más rápido, se tocaba a círculos el clítoris, mientras que con los dedos de la otra mano, se abría un poco los cachetes de la cola, y jugaba con el agujerito de atrás. Estuvo pensando en todo el asunto con sus hermanos menores, y como mojó la bombacha para su hermano… acabó en la bañera, jugueteando con el clítoris.

Cerró el grifo, se secó y se vistió rápidamente, para comer algo.

Tras la cena, Martín se fue a bañar, antes de ir a dormir. Se desvistió en el baño, y se acercó a la ropa de Agustina. No tenía muchas ganas de hacerse una paja, después de haber acabado sobre la tanga de Florcha, pero por mera curiosidad, se acercó a revisar.

Encontró a simple vista la bombacha blanca mojada. No se lo esperaba. Inmediatamente se le paró la pija.

Ahora no sólo las bombachas de Florcha estaban empapadas, sino que las de Agustina también????

Le sintió el olor y casi acaba sin tocarse. Que locura. Se imaginó la concha de Agustina mojando la bombacha y casi se muere. Esto era nuevo.

Siguió sintiéndole el olor a concha sucia a esa bombacha, mientras se pajeaba bien lento. De solo imaginarle la conchita a Agustina… “seguro la tiene depilada… como tendrá los labios?”

Se la imaginó tocándose la chocha, metiéndose un dedo… lo que no sabía es que era justo lo que había echo la chica hacía un rato!

Le pasó la lengua y lamió toda la parte brillosa, mojada y pegajosa de los flujos de su hermana…y no pudo contenerse: inmediatamente cuando sintió el semen salir, llevó la bombacha a su pija y la acabó toda. Increíblemente no paraba de escupir leche… se la llenó por completo de semen caliente y espeso… igual que la tanga de Florencia. Se apretó la pija para sacar hasta la última gota y se limpió el glande con lo que quedaba de aquella bombacha de su hermana mayor Agustina.

La dejó allí… y se metió a bañar. Estaba tan relajado que casi se duerme en la bañera. Después, tiró la bombacha al lavarropas.

:::

Tras todo aquello, el muchacho se fue a dormir más placido que nunca. Las cosas no podían ir mejor.

Agustina estaba en el living repasando unos apuntes, cuando todos estaban ya en sus habitaciones. Cerró el cuaderno, y se fue a dormir también.

Pero antes, pasó por el lavadero. Se fijó que nadie la viera… y entró. Enseguida, abrió la tapa del lavarropas, y de inmediato se encontró con lo que parecía su bombacha.

Al verla ahí, casi le da un vuelco al corazón. La agarró, e inminentemente sintió los dedos llenos de algo inconfundible: semen pegajoso y espeso.

La sacó afuera del lavarropas, y la miró. Estaba arrugada, llena de leche de su hermano. La abrió y le sorprendió ver lo manchada que estaba. Repleta de semen.

Obviamente, fue hasta su habitación sigilosamente, y la encontró a Florcha acostada en su cama, pero aún despierta.

-Mirá lo que hizo tu hermanito. –Dijo Agustina sonriendo mientras le enseñaba la bombacha a su hermana.
-A ver… viste? Te la lleno de leche el pendejo. Yo te dije.
-Boluda… tremenda paja se tuvo que haber hecho. Y eso que ya se había hecho una con tu tanga. Tiene más potencia que mi novio.
-¡Jajaja!

Le encantó lo que había hecho su hermano… volvió al lavadero a meter la bombacha en el lavarropas y se limpió los dedos llevándoselos a la boca, lamiéndolos uno por uno, pasándoles la lengua y chupándose los dedos con los labios.

“Que gusto tendrá la leche de mi hermanito?”

Le pareció un sabor muy suave y algo dulzón. No le desagradó. Ya había probado la leche de sus novios anteriores, y generalmente no le agradaba, pero ésta no le desagradó en absoluto.

La muy zorra, volvió a tocar la bombacha sin sacarla del lavarropas, con un dedo, sacando un poco más de semen, y se lo metió en la boca de nuevo. Le estaba gustando, y ya estaba nuevamente excitada.

Se fue a dormir con una sonrisa en la cara, y con el gustito a semen de su hermano en la boca.

:::

El día posterior, después de la mañana, cuando Florencia y Martín regresaron de la escuela, y Agustina regresó de la universidad, esa tarde Florcha le dijo a su hermano que lo esperaba en su habitación para estudiar como siempre.

En la habitación, Florcha le dijo a Agustina:

-Rápido y sencillo, ¿sí?
-Sí.

Martín ingresó al cuarto, cuando vio a Florcha en su cama, y a Agustina en la suya. Florencia estaba ya abriendo sus apuntes, acostada boca abajo en la cama, y Agustina también acostada en su cama pero boca arriba leyendo un libro.

El muchacho se sorprendió un poco. Se sentó al lado de Florencia, expectante.

Antes de que empezaran a estudiar, Florencia le dio un beso en el cachete y le habló:

-Hermanito, no tenemos que disimular más porque Agustina ya sabe todo.
-……Cómo? -Martín no entendía.
-Ya le conté a Agus nuestro secreto… nuestros ‘arreglos’, entendés?

Martín se giró y la miró a Agustina, sorprendido.

-Es que me descubrió ayer… la tanga con la que te hiciste una paja…me descubrió y bueno, le tuve que contar todo jaja. Pero no te asustes… lo tomó más que bien…-Dijo Florcha.
-En serio sabe todo?
-Sí. Hasta le gustó nuestro secreto.
-¿Te gustó la bombacha que te dejé ayer?-Le preguntó Agustina a Martín, sonriendo.
-……. –Martín no sabía que responder!
-Si querés que te las siga dando, solo tenes que decírmelo hermanito.
-…Bu…bueno.
-No seas tan tímido! Ahora en vez de tener un secreto entre dos, vamos a ser tres –Dijo Agustina tratando de tomar la situación de manera normal.
-..O…Ok.-Atinó a decir el muchacho más que sorprendido.
-Para no aburrirte… una vez que me descubrió, hablamos de lo que hacíamos y a ella le agradó… hasta te dejó la bombacha para que te hagas una paja.-Le explicó Florencia.
-Gracias Agus.
-De nada tontito. ¿Te gustó mucho?-Preguntó Agustina.
-Muchísimo. Perdón si algo te molestó…
-No hay nada que perdonar.-Volvió a sonreír Agustina.
-Bueno.. situación aclarada ya?-Preguntó Florencia.
-Sí.-Agustina.
-Sí.-Martín.
-Otra cosa… esto NO SALE DE ACÁ. Ninguno de nosotros va a revelar NADA de esto, eh? Ni a mamá, ni a nuestras mejores amigas o amigos, ni a futuras parejas… esto es un secreto sagrado de nosotros tres.-Florcha.
-De acuerdo.-Martín
-Totalmente.. top secret. -Agustina.
-Bueno… estudiamos un rato hermanito?
-Dale!

Martín ayudó a su hermana con la tarea y el estudio, mientras en la otra cama Agustina estaba con la notebook haciendo un trabajo de la universidad. Mamá estaba en el trabajo, así que estaban solos.

Tras la fructuosa jornada de estudio, Florencia cerró la carpeta, y Martín se preparaba para irse del cuarto.

-Hey! No querés verme la bombachita hoy?-Le dijo Florcha.
-Sí.. pero.. está…-Martín miraba a Agustina.
-Qué tiene? Cuantas veces crees que nos vimos desnudas con mi hermana?-Dijo Florencia.
-Casi todos los días.-Respondió Agustina en su cama.
-Exacto. Querés verme la cola hermanito?
-Sí.

Florencia se desabrochó el jean y se lo bajó hasta los muslos. Apareció una bombacha roja estilo cola less. Se arrodilló a cuatro patas en el borde de la cama, mostrándole todo el culo gordo y grande a su hermano en la cara.

El chico miraba embelezado… su hermana a cuatro patas en la cama, con la bombacha roja comida por el ojete, metidita. Y él a pocos centímetros. Ya la pija la tenía re dura. Marcaba bulto en el short.

-Te gusta mi cola? –Preguntaba Florcha.
-Sí, Flor… me encanta!!!!

La chica permaneció así, mientras Martín le miraba más abajo, donde la conchita formaba un bulto en la bombacha. Se le notaban los labios mayores bien abultaditos, y una ligera marca de la rajita. Puf. Estaba claro que quería verle la concha que tantas veces le había sentido el olor.

-Que cola enorme que tenés hermanita. No te molesta que se te meta tanto la bombacha?
-No, ya estoy acostumbrada.

El agujero del culo lo tenía apenas tapado por esa bombachita, por una delgada línea. Alcanzaba a verle como cerca de esa zona la tenía más rosadita.

El muchacho ya se tocaba el bulto por encima del short… era demasiado.

Agustina observaba todo con atención. Podía verle de costado la pija parada haciendo presión, y le pareció de buen tamaño.. se le estaba haciendo agua la boca –y la concha-.

Florcha terminó con la sesión, y se subió el jean.

-La vas a querer? –Dijo Florencia, señalándose la bombacha-
-Sí!
-Ok, te la dejo en el baño.
-Y a mí, no me la vas a pedir?-Dijo Agustina, poniendo cara triste.
-…Puedo?-Preguntó el muchacho.
-Sí! Mirá que te la mojé para vos…pedímelaa! porfii !
-Me das tu bombacha Agus? Porfa!
-Qué querés hacer con mi bombacha?
-Quiero hacerme una paja…y llenártela de leche…si vos me dejás.
-La vas a oler también?
-Siiii.
-Ok hermanito… tomá:

Agustina así acostada como estaba, metió las manos bajo su falda, y se bajó la bombacha azul mojada que traía, manchada por los flujos vaginales debido a su excitación. Se la tiró a su hermano que la cazó.

-Gracias a las dos!
-De nada.
-De nada .

Martín salió corriendo con la bombacha de Agustina en la mano… llegó al baño, se bajo el pantalón, aspiró el olor a concha excitada de Agustina, y se la llenó de lechita caliente.

Más tarde hizo lo mismo con la bombacha roja de Florencia.

A Agustina le encantaba revisar luego las bombachas enlechadas… sobretodo para probar el semen de su hermano… por el momento no pasaba de una ligera probadita con el dedo… pero la excitaba todo el asunto.

:::

Los siguientes días fueron parecidos… Martín ayudaba a Florencia con el estudio… y sus hermanas le entregaban las tangas en su propia cara, o alguna que otra vez se paseaban en tanga por la casa, cuando no estaba mamá en el hogar.

Las dos hermanas estaban súper calientes, y el chico aún más.

Martín a veces se sorprendía…un día de mucho calor, estaba merendando en la cocina. Agustina llegó de la universidad, y se fue directo a su habitación. De pronto, ella sale del dormitorio y va al living, pasando por la cocina en frente de su hermano. Agustina con una remera y en tanga, enseñando casi todo el culo, haciéndose la distraída. El ojete de Agustina si bien no era tan gordo, grande y perfecto como el de Florcha, tenía lo suyo, era sexy, “un buen culo” como decían los vecinos, y más con la tanguita toda metida. El muchacho miraba cuanto podía, y vivía al límite de la calentura.

Cuando Martín la miró, ella se dio vuelta y lo cazó de lleno.

-Qué mirás? –Agustina.
-Na..nada. –Dijo Martín casi escupiendo el té.
-No me estabas mirando la cola, no? –Dijo Agustina irónicamente y sonriéndole, sabiendo perfectamente que lo estaba haciendo.
-Me cazaste. Nada para decir. Igual vos tenés la culpa eh!-Martín sonriendo.
-Ah si? Y porqué? –Contestó ella también riéndose.
-Porque estás re buena con esa tanga hermana… aparte estás re sexy así.
-Aww gracias…

Agustina se detuvo a ordenar sus carpetas en el mesón, dándole completamente la espalda a su hermano, que le seguía mirando el orto entangado ya sin disimular. Parecía ser una tanguita blanca, no se distinguía mucho porque estaba toda metida y tenía a la vista toda la raya del ojete la zorra, que se dejaba mirar. Casi le estaba viendo la cola desnuda.

Terminó con sus cosas, y se giró para mirarlo a su hermano. Ahora sí pudo confirmar que era una tanga blanca, bastante chiquita, viéndosela de frente, cubriéndole el pubis.

-Me voy a bañar hermanito, tengo que irmeeee.
-Ok…me la das?… -Dijo Martín, señalándole la tanga a su hermana.
-La querés ahora?

Martín hizo el gesto afirmativo con la cabeza. Agustina se fue hasta el baño, se bajó la tanga y se la tiró desde allí a su hermano en la cocina.

Mientras Agustina se duchaba, Martín se entretuvo con la tanguita en la cocina. La desdobló y no la notó tan mojada como anteriores veces. Estaba húmeda, brillosa y calentita por el uso de su dueña hacia pocos segundos. Se sacó la pija del short y se empezó a pajear oliendo la parte húmeda, que tan solo 30 segundos antes estaba metida en la concha de su hermana mayor Agustina. Se fijó también en la tanga, la parte de la cola, que ni se la veía cuando la tenía puesta. La tenía toda enterrada entre las nalgas rozándole el agujerito del culo. Que placer se daba. Siguió sintiéndole el olor de la concha hasta que se vino, y puso la tanga en su glande para acabarla todita. Una vez repleta, la metió en el lavarropas.

Tras el baño, Agustina ya vestida y peinada, con el pelo casi rubio mojado y arreglado, agarró las otras prendas sucias –la remera y el corpiño- y fue al lavadero para meterlas en el lavarropas. Se fijó que dentro estaba su tanga.

“Ya la usó este pendejo?”

Volvió hasta la puerta del lavadero, y se fijó que su hermano seguía en la cocina. Una vez que se aseguró que nadie la veía, mientras que en una mano tenía la remera y el corpiño, con la otra que le quedaba libre, la metió en el lavarropas y tocó su tanga llena de semen. La palpó con dos dedos, notándola bañadita en esperma. Trató de juntar un poquito de leche con los dedos, y se llevó los dedos a la boca para chuparlos.

Lastima que ya estaba frío. Le hubiera encantado sentirlo tibio. Se limpió los dedos con la remera sucia y la metió en el lavarropas con el corpiño, cerró la tapa y lo prendió.

:::

Llegó el viernes. En la noche del viernes, Agustina y su hermana invitaron a algunas amigas a la casa, porque mamá no iba a estar, ya que se iría a visitar a unos parientes a un pueblo cercano, y se quedaba a dormir allá. Los chicos tenían la casa sola hasta el sábado al mediodía.

Florencia, Agustina, y sus amigas, cenaron, y luego se quedaron bebiendo cerveza. Más de lo recomendado.

Martín se encerró en su cuarto con la notebook. Le molestaban los ruidos provenientes de la cocina, con tantas mujeres hablando.

Las chicas bebieron un poco más de la cuenta, cuando a eso de las 3 AM se terminó la joda, y las amigas poco a poco abandonaron el hogar y se volvieron a sus casas…Agustina y Florencia limpiaron como pudieron toda la cocina, pidieron ayuda a su hermanito… algún favor les debía devolver después de ofrecerle las tangas para que se masturbe.

Entre los tres dejaron la cocina reluciente.. ni rastro de algún desorden.

Martín notaba como las dos estaban medias raras… obviamente estaban algo alcoholizadas. Ambas estaban más habladoras, alegres, y jodonas de lo normal.

Ya con el reloj marcando las 3:30 AM, se sentaron en la mesa a beber las últimas tres botellas pequeñas de cerveza, jugando a las cartas.

Agustina bebió un trago de cerveza de la botella y la volvió a apoyar en la mesa. Estaba siendo vapuleada por sus hermanos en el juego de naipes.

-Ustedes me están haciendo trampa…-Agustina.
-Jaja, si sos mala jugando no es nuestra culpa. –Florcha.
-Bueeeno, mirá quien habla… es la primera vez en tu vida que me ganás en algo.
-Segura? Si no sabes jugar, no llores hermanita jajaja.-Florencia.

Agustina tiró las cartas contra la mesa, cuando recibió un mensaje de whatsapp de su novio. Se fijó su teléfono y le empezó a escribir para responderle.

-Quién es?- Martín.
-Que te importa pendejo, dedicate a jugar vos.-Agustina mientras seguía escribiendo.
-Es el novio.-Florcha.
-Sí.. algún problema?-Agustina.
-A ésta hora? Medio desubicado eh…-Dijo Florcha mirando a su hermano para reírse.
-Es verdad. Cómo sabe que estas despierta? Siempre te habla a esta hora? –Martín.
-No jodan… ¿no me puede mandar un msje? Metidos!-Agustina.
-¿Para qué te enviaría un mensaje a ésta hora? –Martín.
-No creo que sea para desearle las buenas noches. –Florcha.

Ambos se reían tratando de molestar a Agustina.

-Jajaja cállense. Vos sos una pendeja virgen, y vos sos un pendejito pajero y virgen. Consíganse un novio y una novia y después hablamos.-Agustina riéndose mientras seguía mensajeandose con el novio.
-Ah bueno, habló la experta del sexo.-Florcha.
-Jajaja no experta, pero más que ustedes sé, así que más respeto cuando hablan con una adulta.-Agustina.
-Jajaja ni vos te la crees hermanita.-Florencia.
-Ah sí? Habló la que todavía no vio ni un miembro masculino. Hermanito, sabías que Florencia todavía nunca se la vio a un chico?-Dijo Agustina entre risas.
-¡Hey! No seas forra.-Florencia.
-Jaaa ¿viste? Eso te pasa por molestarme.
-Sí, claro… no te hagas la superada, porque vos ¿cuántas viste? Dos o tres nomás…
-Sí, y?
-Y bueno, que no sos una… ‘woow experta del sexo’, ni estás como para burlarte tanto de nosotros.-Dijo Florcha mirando a su hermano, riéndose.
-Jajaja. Sí pero me burlé porque vos querías joder. Aparte, a ustedes si quisiera, les podría dar una clase de sexo.-Agustina.
-Que soberbia eh. Dale entonces, enseñanos tanto que sabes.-Dijo Florcha desafiante y divertida.
-Jajaja que querés que te enseñe?
-No sé, digo, tanto que te haces la que sabés de sexo y nosotros no, podrías darnos una clase, no?
-Qué querés, que te enseñe a coger boluda?
-Jajaja sí, dale.. a ver como nos enseñas.-Dijo Florcha, desafiando a su hermana.

El alcohol ya surtía efecto en ambas. Martín observada todo, callado, bebiendo el último trago de cerveza. Sus hermanas se picaron entre ellas divirtiéndose, inducidas mediante la ligera ebriedad que llevaban.

Estaba claro que una conversación así nunca hubiera sucedido sin estar bajo los efectos del alcohol.

Agustina estaba con una falda de jean algo corta, que le tapaba la cola y un poquito de los muslos, no más. También llevaba unas botas de cuero negras con taco, y una remera algo escotada azul a rayas con los hombros descubiertos. Se le notaban el comienzo de sus grandes y redondas tetas debido al escote, parecía que no tenía corpiño porque estaban muya apretadas bajo la remera.

Se puso de pie, dejó el teléfono en la mesa, y se acomodó el pelo atrás de las orejas.

-Mirá bien Flor. –Dijo Agustina.

Envalentonada por el alcohol, Agustina, así parada, apoyó ambas manos y brazos sobre la mesa, se inclinó un poco hacia delante, dejando la cola paradita.

-Vení hermanito, ponete acá atrás.-Le ordenó Agustina.

Martín se paró e hizo lo que ella le pedía. Se colocó detrás de su hermana mayor, viendo como la faldita se le levantaba un poquito debido a la posición, alcanzándole a ver los muslos y el comienzo de la cola. La chica estaba parada, casi en cuatro, apoyándose en la mesa.

Continuará…

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Mi primera experiencia zoo

He tenido muchas experiencias en mi vida, dado que siempre he sido una chica curiosa y dispuesta a practicar cosas nuevas. Este relato se trata de mi primera experiencia en el sexo, me llamo Mili, contaba en esa época unos 15 años de edad, era de contextura chica, delgada, medía 1,52m mis pechos estaban desarrollándose, aunque eran algo pequeños aun.
Después de terminadas las clases, solía ir a un campo que tenían unos tíos en la provincia de Buenos Aires, lo pasaba bien, aunque había momentos en que me aburría un poco. Tenía unas amigas que vivían en el pueblo, a unos 15 km de la estancia, a las que veía en escasas oportunidades, por consiguiente me la pasaba sola la gran parte del tiempo, a pesar de usar la pileta, andar a caballo y entretenerme con los quehaceres del campo.
En mis cabalgatas, me acompañaba una perra de raza pastor alemán, después de una media hora llegábamos a un pequeño bosquecito, muy cerca de un arroyo poco caudaloso, donde descansábamos un rato dormitábamos y finalmente regresábamos a la finca. Así lo repetíamos casi todos los días, hasta que en una de esas incursiones, aconteció un hecho, que de buena forma me llevó a descubrir algo, que jamás me hubiese imaginado llegar a efectuarlo. Habíamos arribado al bosquecito, nos preparábamos para nuestro habitual descanso, ya me había quitado las zapatillas, cuando de pronto surgieron varios perros, que supongo eran de algún vecino cercano.
Me llamo la atención y a su vez algo de temor, dado su tamaño y su aspecto, mientras nos observaban, se fueron acercando, fundamentalmente a Lady, que así se llamaba la perra, comenzándola a oler, hasta iniciar lamidas en su sexo, estaba sorprendida por lo que pasaba, y algo aterrada, cuando unos de ellos trato de montarla, intente espantarlos, pero no me hicieron demasiado caso, en poco segundos uno de ellos ya estaba bombeándola, y Lady muy tranquila lo consentía. Nunca había visto un acople entre perros, a lo que me atrajo, lo que estaba observando, sentí algo extraño en mi ser, se me alteraron las hormonas, produciéndoseme una cierta excitación. Estaba tan concentrada en lo sucedido, que no preste atención, cuando uno de los animales se me acercó, lamiéndome los dedos de los pies, me estremecí al sentir su contacto, al que quité inmediatamente. Apenas Lady, termino su acople, regresamos a la casa, aunque mi mente estaba sumida en lo ocurrido. Esa noche, tuve un sueño bastante voluptuoso, donde había perros y cosas extrañas, difícil de describir, aunque mi pequeña vagina estaba completamente acuosa.
Esa mañana decidí volver al bosquecito para poder repetir lo del día anterior, llegamos con Lady, y después de una larga espera, llegaron dos perros al lugar. El acople fue casi inmediato, contemplarlos volvió a excitarme, así que me desprendí el pantalón, y comencé a masturbarme suavemente, rozando mis jugosos labios vaginales y mi clítoris, hasta producir un fabuloso orgasmo.
En un momento mi vejiga parecía estallar, así que me baje los pantalones y mi bragas, y en cuclillas comencé a evacuar mi orín, sentía un alivio al descargar mi órgano, cuando uno de los perros se me acerco, trate de levantarme, pero termine cayéndome, como consecuencia del poco equilibrio que conservaba, al desplomarme, me moje las piernas, y quedé con el culo para un costado, en el momento que la lengua del animal, comenzó a olfatearme y a lamer en mi raja, un escalofrió recorrió mi cuerpo, trate de levantarme apresuradamente, para evitar que continuase, aunque no puedo negar que me agrado lo que me había hecho.
Volví a colocarme los jeans, aunque me atraía la idea de de ver que sucedería, dado que nunca había sentido algo similar. Dado que estaba sola, protegida por la espesa arbolada, mi loca cabeza comenzó a funcionar a mil. Me quité las zapatillas y me baje un poco el jeans, dejando mi braga a la vista. Su hocico se arrimo mas a mi vagina, ya bastante más acuosa, así que la desplace para liberarla de mi intima prenda. Fue en ese instante que sentí como un golpe eléctrico al percibir su lengua áspera en mi sexo. Baje todo lo que pude mis pantalones tratando de no perder su contacto y disfrutar ese delicioso lamido. Parecía entender a la perfección, lo que esperaba, porque ni lo pensó dos veces, acercando su frio hocico a mi sexo, percibiendo, como su larga lengua entrar en mi vagina, directo hasta el fondo, lamiendo mi parte intima, desde mi ano hasta mi clítoris, parecía ser que mi sabor le encantó, porque cada vez lo hacía con mayor intensidad, como queriéndome devorar, tratando de comerme, como si fuese un trozo de carne, para un depredador hambriento.
Levante mi cola, para ofrecer más libremente mi raja, y disfrutar ampliamente de lo que me proporcionaba esa lengua, gemía mientras su rugosidad recorría mi intimidad, hasta llevarme al éxtasis total. Mis extremidades templaban, y mi cuerpo parecía recibir impulsos eléctricos, sentía hincharse mis pequeños senos. Era el primer sexo oral que recibía en mi vida, su gran lengua le permitía, tocar puntos que jamás me había palpado, así que estaba teniendo uno de mis mejores orgasmos en mi corta y escasa vida sexual, al venirme me desplomé sobre la hierba, donde permanecí varios minutos intentando recuperarme de la maravillosa sensación que acaba de experimentar, mientras Lady continuaba acoplada con su amante temporario.
Una vez que finalizó, decidí regresar a la casa, pensando en volver al día siguiente pero más temprano. Esa noche, mientras intentaba conciliar el sueño, mi mente se lleno de fantasías, a las que no sabía si llegaría a cumplirlas, solo logré excitarme de sobremanera, para finalizar volviendo a llevar mis manos a mi sexo, ya húmedo, producto de mis flujos emanados.
Me desperté bastante temprano, desayuné, y aproveche para llevarme algo de provisiones y una manta para disponer de mayor tiempo y comodidad. Cerca de las 9 de la mañana llegamos al bosquecito, inquietas esperando la llegada de nuestros nuevos amiguitos. Como a la hora llegaron, eran otros, uno de ellos algo bastante grande, de pelo negro que realmente me producía algo de temor. Los llame, para que se aproximaran, y les di algo de comer de mi merienda, eso pareció tranquilizarlos y familiarizarnos. No sabía si estos harían lo mismo que el anterior, pero tenía la esperanza que sí. Me había puesto una pollera algo corta, para que no fuese tan complicado si deseaba lamerme, el hecho de pensarlo hacia que mi temperatura aumentase progresivamente.
Extendí la manta, me quite las zapatillas y las bragas, acostando con mi pollera levantada y mis piernas abiertas, estaba más liberada y dispuesta a recibir esas lenguas. Lamentablemente estaban más entusiasmados por el celo de Lady que conmigo, hasta que uno de ellos la montó, aprovechando para llamar al otro conmigo. Apenas se acerco, comencé a acariciarlo, rascándole su cabeza, así buen rato, hasta que fue entrando en confianza, le fui llevando su cabeza a mi intimidad para ver que hacía, y por supuesto comenzó a olfatear, seguramente percibiendo mi olor a sexualidad.
Mis piernas temblaban, al sentir su hocico, buscar entre mis piernas, las abrí al máximo, cuando su lengua comenzó a frotarse a través de mi abertura, me enloquecía, al sentir su rugosidad y rapidez desplazarse por mi vagina, me llevaba las manos a mis pequeños senos, algo recargados por la excitación que me embargaba.
Estaba sacada en ese momento, me giré para sentir su lengua mejor, levantando mi trasero para ofrecerlo mejor y disfrutar ampliamente, pero sucedió algo no previsto, me monto intentando meter su verga en mi virgen tesoro. Me espanté bastante, así que le grite y se bajo de mí. Era indiscutible que estaba dispuesto a penetrarme, cosa que me deba algo de miedo, ya que a excepción de mis dedos, otra cosa no había incursionado en mi interior.
Me atraía la idea de ser cogida por uno de esos perros, pero temía que me doliese, o tuviese algún problema, me mantuve quieta, recapacitando, qué decisión tomar. Después de varios minutos, el perro negro se me acerco, lo acaricia, aunque sentía cierto reparo en el, tenía un aspecto algo agresivo, pero a pesar de eso le ofrecí mi pulpa, para sentir sus lamidas. No tardó en hacerlo, una nueva lengua friccionaba mi vagina, y otro espasmo cubrió mi cuerpo, al percibir su áspero contacto, eso me transportó. La excitación me dominaba, aunque el temor me paralizaba.
No paso más nada aquella tarde, pero a la mañana siguiente regresamos con Lady, repetí lo del día anterior y lo disfrute ampliamente. La idea de que me montara uno de ellos, me daba vueltas en la cabeza, así que me puse las bragas, metida entre mis nalgas, y me coloque en posición de perrita, después de un rato uno de ellos me monto, apresándome con sus patas, bombeando, intentando introducir su verga, sintiendo una serie de impactos contra mis nalgas, me excitaba al concebirlo, mientras mis dedos friccionaba mi carnosa y excitada vulva, así continúe, hasta que un profundo orgasmo ahogó mi ser.
Pasaron un par de días, hasta que una tarde regresé al lugar, lamentablemente ninguno de los animales llegó al bosque. Decepcionada y malhumorada, retorné a la finca. Creo que eso me incitó a que me decidiese a experimentarlo. Mis fantasías iban y venían de mi mente, creo que hasta tuve unas líneas de fiebre, cuando desperté por la mañana mi cuerpo estaba empapado de sudor. Me duche y después de desayunar temprano enfilé con mi compañera hacia mi bosquecito.
Acomodé la manta, y me senté en ella, a la espera de mi posible amador, estaba impaciente como si se tratase de mi primera cita con alguien. Después de más de una hora, vi acercarse a dos de ellos, mi corazón comenzó a acelerar su ritmo.
El nerviosismo me dominaba, temblaba, los atraje hacia mí, para juguetear con ellos, estaba arrodillada, mientras sus hocicos trataban de hurguetear bajo mi falda, me quité mi calzón, dejando mi sexo liberado, mientras sus lenguas lamian mi órgano, mis flujos vaginales comenzaron a mezclarse con las babas de estos golosos caninos. Consideraba que me estaban preparando para el festín final.
Me coloque en cuatro, para esperar el acontecimiento, las lenguas continuaban lubricando mi sexo, hasta Lady participaba en esa ceremonia previa, mientras mis aberturas intimas estaban cada vez mas bañadas por esos efusiones.
En unos minutos uno de ellos me monto, para sentí su punta golpetear en mis nalgas, en la búsqueda de mi orificio. Estaba inquieta, levantando mi culito, a los efectos de facilitarle la entrada a ese órgano canino.
Un dolor intenso, sacudió mi cuerpo, estremeciéndome por el efecto que me produzco, mientras algo húmedo y pegajoso desfilaba en mi entrepierna, en la posición que estaba, observé que era sangre, por supuesto mi virginidad había sido profanada.
El miedo me invadió, así que intente suspender lo programado, mientras el animal incitado, trataba de continuar con su objetivo. Me giré y cerré mis piernas para dar por terminado, mientras mi mano pasaba por mi vagina manchada por la sangre emanada. Resumiendo, emprendí el regreso a la estancia, algo asustada y con cierto resquemor por lo ocurrido. No podía comentar a mi tía lo sucedido, así que me lo tuve que sobrellevar sola.
Al llegar a la casa, me bañe, y después de cenar me fui a la cama, haciéndome la promesa que ya no repetiría ese tipo de experiencia. Al día siguiente me quedé en la finca tratando de disfrutar de la piscina y otras cosas.
Esa noche me enteré que mis padres querían que regresase a casa, no recuerdo porque motivo, no me alegraba demasiado la idea, aunque ya había estado el tiempo suficiente. Pero la idea de estar con esos perros no dejaba de cautivarme, era esa la oportunidad o quien sabe cuando se podría repetir. Así que resolví regresar al lugar a la mañana siguiente.
Preparé mi manta, comida, agua y cosas que podría llegar a necesitar, pero no llevaría a Lady, para evitar posible competencia, me coloque una camisola larga, cosa de estar más libre para la acción.
Llegué como a media mañana, y había solo un perro, me alegré al verlo, parecía esperarme porque se acerco rápidamente a saltarme moviendo su cola. Me quité las bragas, dispuesta a entregarme a él, quien moviendo la cola comenzó a lamer mi cosita, aproveché para palpar su bulto, que comenzó a surgir una punta roja. El descubrir que llegaba a producirle estímulos carnales, hacia que mis fluidos corporales comenzaban a revolucionarse.
En el ínterin que estaba con mi posible amante canino, dos o tres perros más llegaron al lugar, posiblemente en búsqueda de Lady, aunque esta vez la perrita podría ser yo, me complació la idea de que estuviesen en ese sitio, pero permanecería con el primero. Volví a colocarme en posición de perrita, dispuesta a entregarle mi sexo, que como sabiendo lo que pretendía, rápidamente se acopló a mis muslos, para iniciar un vigoroso bombeo, intentando penetrarme con su pujante miembro. Después de una serie de sacudidas su verga, comenzaba a ser cobijada por mi interior, friccionando las paredes de mi vulva. Un grito escapo de mis labios, a lo que el animal parecía que eso lo estimulaba, porque me apresaba con mayor fuerza.
Acogía esa verga con una fuerte fogosidad, mientras sus potentes patas apresaban mi cuerpo, impidiéndome escapar de su impetuosa exaltación, sentía como me bombeaba sin ningún tipo de censura, ni delicadeza, era indiscutiblemente, su puta perrita, ya no era una niña, era una mujer. Mientras mis gemidos y los jadeos del perro se aunaban en un sonido lleno de apetito sensual.
No dejaba de tener miedo, temblaba por los nervios, era un conglomerado de cosas que me sucedían simultáneamente, veía al resto de los perros observar el espectáculo que brindábamos. Al tratar alguno de ellos acercarse, lo sentía gruñir al que me estaba penetrando, eso me asustaba, pensando que podrían morderme u otra cosa, evidentemente me había convertido en su perra- hembra. Apreciaba como sus uñas se aferraban a mis nalgas, efectuándome rasguños superficiales, era una mixtura de sufrimiento y placer. Mi abertura comenzaba a inflamarse, como consecuencia de ese impetuoso y feroz bombeo que me estaba encajando. Su duro instrumento golpeaba sin perdón, el interior de mi sexo, me sentía extraña ante esta situación, llena de morbosidad. En un momento sentía que su verga crecía en mi cándido íntimo, apropiándose de mi casta cavidad, mientras su jadeo muy cerca de mi cabeza se hacía sentir cada vez más intenso.
Llegó un momento que creía que dividiría mi pequeño cuerpo, al sentir como su bola aumentaba su volumen, para trabarse en mi vagina. Los bombeos fueron disminuyendo, llegando a percibir claramente las palpitaciones de su miembro. Eso me excito muchísimo, produciéndome un fabuloso orgasmo, algo que nunca lo había experimentado, hasta ese momento. Como punto final, sentí algo caliente que regaba mi interior, llevándome a producir una serie de gemidos y gritos de desesperación por lo que estaba percibiendo.
Sentía mi cuerpo explotar, mis pequeños senos parecían estallar ante esa fogosa y insaciable cogida que estaba recibiendo de ese desconocido animal. Al haber finalizado con su objetivo, se desprendió de mi ardida y ultrajada grieta sin ningún tipo de delicadeza, parecía que me removían las entrañas, grite al momento de oír un plof, como el destape de una botella.
Su esperma comenzó a evacuarse de mi cavidad, desplazándose por mis entrepiernas, impregnándomelas con su leche. Lo que me llamo poderosamente la atención, fue el tamaño de la verga de mi amante, no podía creer que eso lo había tenido albergado en mi vagina.
Estaba muy exhausta, por la violencia de esa fabulosa cogida, me derrumbé sobre la manta. Lentamente con algo de temor se fueron acercando el resto de los perros, me aterro un poco lo que estaba ocurriendo, así que opte por quedarme quieta, dejando que hiciesen lo que apetecían. Varias lenguas comenzaron a lamer mi cuerpo, principalmente en las partes que se encontraban impregnadas por los líquidos de mi entusiasta perro. Sus lenguas eran como un bálsamo, sobre mi mal tratada vagina. Algunos comenzaron a tratar de montarse sobre mi cuerpo, intentando de penetrarme nuevamente, realmente no sabía qué actitud tomar, tenía miedo, a pesar que no parecían demasiados peligrosos.
Los comencé a acariciar para familiarizarme con ellos, aunque confieso que no dejaba de atraerme la situación. Vi en uno de ellos, como le brotaba parte de su verga roja. Sentí nuevamente una excitación extraña, al presentir que esos animales parecían desearme.
Después de casi media hora, sin recapacitar demasiado, resolví quitarme el resto de mis prendas, y desnuda, entregarme nuevamente a jugar con ellos, me tiré sobre la manta, abriendo mis piernas para dejar al libre capricho, de esos animales. Sentí sus lenguas lamer mi vagina, ya húmeda nuevamente por mis flujos y sus babas, percibiendo su pelaje acariciar mi epidermis. Mis tetas comenzaron a arrebatarse nuevamente, erizándose mis pezones, a la vez que mí cuerpo se conmovía, por la alteración que me producía las condiciones de ese entorno lleno de erotismo.
Con algo de temor, mi mano tomo uno los bultos de uno de ellos, hasta que surgió de a poco su verga, comencé a masturbarlo, mientras el resto continuaban olfateándome. Concebía una emoción, nunca apreciada, así que continúe friccionando su miembro, hasta que surgió la totalidad del mismo, era una verga roja y grande, a la que había provocado esa erección. Era mi primera vez que tenía algo así tan cerca a mi disposición, mi exaltación iba en aumento, y con algo de aprensión, resolví besarla. El contacto de mis labios con ese miembro, hizo que mi boca se apoyase en el extremo de ese vigoroso instrumento. Que lentamente fui introduciendo en mi viciosa boca, mientras mi lengua palpaba su roja cabeza.
El lamido de mi vagina por una de las lenguas, hacían que mi excitación creciese rápidamente, y mi boca se apoderaba cada vez con mayor desesperación de esa verga, llegándome a atragantar. Comencé a chupar con mayor ahínco y perseverancia, esa vigorosa verga, mientras mi pequeña vagina supuraba cada vez mas mi flujo. A la vez que mi corazón palpitaba cada vez mas aceleradamente, por el emocionante momento que estaba disfrutando.
De vez en cuando alguno de esos perros me pisaba, transportándome a la realidad, mi olor a hembra en celo parecía atraerlos cada vez más, no sé si por la novedad de tener a un humano a su disponibilidad que les producía una atracción sexual o qué, pero el hecho era que continuaban buscándome.
Deje de mamar, con el que lo realizaba para incitarlo a otro de ellos, mi lasciva boca se fue confiriendo a otras vergas, me apasione con una de ellas, sorbiéndosela con devoción, deseaba sentir su sabor, y lo logre hasta que una fuerte eyaculación inundo mi pequeña boca, su flujo me baño, desparramándose por mi cuerpo desnudo, cuando dos o tres lenguas, comenzaron a lamer mi cuerpo, mi piel se lleno de un cosquilleo, alterando mi libido, era algo apasionado. Instintivamente me gire y me coloque en posición de perrita, cuando uno de ellos me monto, agitándose sobre mi intentando penetrar su riguroso pene, el que casi inmediatamente se introducía en mi útero, revolucionando mis estrógenos, mi intimidad había sido nuevamente violentada. Aprisionada por sus fuertes patas, me bombeo sin compasión, hasta sentir su bola dilatarse, en mi interior, haciéndose poseedora de mi concavidad vaginal, quedando totalmente aprisionada.
No tarde en sentir sus infusiones ser expulsadas con fuerza en mi interior, mientras sus fuertes patas me apresaban fuertemente. Así me mantuvo un buen rato, manteniendo una serie de orgasmos increíbles. Cuando se salió de mi cuerpo parecía desfallecer, me desplomé sobre la manta, para recuperarme, mientras veía como uno de los perros desgarraba mi bombacha.
Después de un rato, me levante tenia semen de estos animales por todas partes, trate de limpiarme para vestirme e irnos, ya que estaba anocheciendo.
Así que, sin mi prenda íntima, cansada, pegajosa por los flujos caninos, mi vagina inflamada, con un desgarro en el vestido y mis muslos arañados, emprendí el regreso a la estancia, era casi imposible mantenerme en la silla del caballo, por el dolor, pero a pesar de todos esos inconvenientes, retorne a la casa, deseosa de bañarme y dormir, y dispuesta a repetir esta inolvidable experiencia.

ESPERO LES HAYA GUSTADO. CHICAS INTERESADAS AGREGUEN LORENA_LORENA91@HOTMAIL.COM SOLO CHICAS SOLO CHICAS. CON WEBCAM!!

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