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Mi historia y mi fantasia I

Para empezar me describiré soy un chico de 36 años mido 1,80 peso alrededor de 100 kilos y se me ve fuerte aunque estoy algo gordito, soy castaño de ojos claros y mi pene en erección bastante normalito 15 o 16 cm aunque en estado de reposo es de esos que se quedan con 3 cm, es decir, un pene de pena, si no fuese por eso estaría siempre en playas nudistas y me exhibiría siempre que se pudiese pero estoy bastante acomplejado, yo os digo, solo cuando esta relajada luego cuando se anima es suficiente. Os diré que soy muy morboso y me encanta el sexo, pero por la razón que sea tengo infinidad de fantasías pendientes de cumplir, os relatare mi historia de mis experiencias sexuales, de mi visión del sexo y de lo que me falta por descubrir espero que me comentéis que os parece si mi historia es parecida a la vuestra etc… y en su caso si me queréis ayudar a cumplir las fantasías xavibcn70@hotmail.com

Nací en Barcelona hace 30 años en el seno de una familia católica con muchos tabúes en relación al sexo, con la poca información que disponía entre alguna revista de algún quiosco y algún trozo de alguna película sesgado por la censura familiar poco a poco se me iba despertando la libido, cada vez me gustaba mirar mas a las mujeres, un buen día en el colegio empecé a oír a hablar de las pajas que no sabia muy bien que era hasta que un día me encontré en el lavabo del colegio con tres amigotes sacándonos las bergas y sacudiéndonoslas yo iba imitando lo que hacían pero sin mirar demasiado no se fueran a pensar alguna cosa rara, al rato fui el primero en eyacular, fue un placer jamás vivido antes y he de decir, que me encanto, eses día con 14 años fue el inicio de mi vida sexual desde ese día cada día sin faltar uno me masturbo cada mañana, forma parte de mi higiene diaria lavarme los dientes afeitarme paja y ducha, a partir de entonces mi vida sexual estaba al rojo y la paja solo sofocaba mis instintos vespertinos pero yo quería mas empecé a ir a una discoteca “Bacarra” en Barcelona después de varias fiestas una tarde al poner las lentas una chica guapísima se pego a mi y eso si que fueron sensaciones fuertes, para mi ha sido la vez mejor, se llamaba Beti S……, pelo rubio por debajo de los hombros la cara algo redondita, no muy alta, tendría entre 14 y 15 años con unos pechitos duros todavía saliéndole, me acuerdo que llevaba una falda por la rodilla, tenia unas bonitas piernas, no iba demasiado perfumada, desprendía un olor femenino que nunca antes había olido, después de tres horas bailando.., se pego a mi me paso las manos por el cuello y yo la cogi por la cintura, recuerdo ese momento como si hubiese sido ayer, sentía el calo de su mejilla junto a la mía su pecho contra mi pecho y su cadera pegada a mi, por mi cuerpo recorría imparable un a electricidad un cosquilleo un nerviosismo exquisito, la tarde acabo con un beso en la mejilla, me enamore de ella.

Así estuvimos dos o tres semanas mas hasta que también durante una lenta estábamos hablando y me dio un beso en la boca, es indescriptible lo que sentí su labios húmedos sobre los míos y los toquecitos de su lengua abriendo mis labios hasta introducirse en mi boca cuando se acabaron las lentas seguíamos enganchados y una amiga de ella vino a decir que se iba nosotros nos quedamos y nos apalancamos en uno de los sofás de la disco, creo que máximo que toque fue su cintura y al notar el contacto de su pies calentita y suave memoria de placer, que inocencia mas sublime, me encantaría repetir, claro con 14 años tampoco buscaba nada mas, aunque os puedo asegurar que no necesitaba mas esa experiencia fue suficiente y plena para mi todo se fue al traste unas semanas después cuando la vi enrollada con otro, supongo que mas espabilado que yo.

Esa fue mi primera frustración o desengaño amoroso y desde entonces he tenido varios, después de esta „novia‰ tuve a otra esta vez con 15 años se llamaba Rosser M….mas mujer igual de alta que yo guapísima todo fue mas o menos igual pero con ella si me dio la impresión de estar saliendo sobretodo por que se lo pedí , era de pelo largo ondulado la verdad es que guapísima y estuvimos 6 0 7 meses saliendo a ella si que le pedía mas y ella me dosificaba mucho pensábamos bastante igual de casi todo, fue a la primera mujer que le toque los pechos fue maravilloso, íbamos siempre cogidos de la mano y le intentaba tocar el trasero pero no siempre lo conseguía, me tenia muy a raya, creo que podríamos haber llegado a algo pero fui tan estúpido que la deje escapar, en aquella época los dos estudiábamos y en verano ella se fue a veranear no recuerdo donde me escribió una carta diciéndome que iba a dejar de estudiar y se iba ha hacer un curso de peluquería, fui tan gilipollas que mi chulería adolescente, mi pijeria estúpida, me hicieron dejarla, en realidad no se si hubiéramos continuado o no pero todavía hoy me arrepiento de haber sido tan cretino, nunca he sabido conservar la amistad, cuando se acaba se acababa todo, tanto con mis relaciones como con las amistades, soy así.

Tuve varios rollos pero de una tarde durante varios años hasta los 17 que ya iba loco por estrenarme como no encontraba a ninguna ya que durante mi adolescencia fui un capullo y así me fue, me enamoraba de la solo quería rollo, y cuando querían rollo yo me enamoraba, al final me estrene con una profesional, que error, descubrí que existía el sexo fácil, la experiencia estuvo bastante bien ya que ni me la habían chupado ni había follado nunca y la verdad es que la chica se porto perfecto conmigo noto que era la primera vez y lo hizo de cine además de dejarme correr tres veces me enseño un montón, la pena es que ha día de hoy sigo sin estrenar a una chica .

Fantasia 1: no he conseguido estar con una chica virgen o casi no por el hecho de que sea virgen que evidentemente no tiene importancia sino por estar con una chica inexperta e inocente, siempre he soñado con estar con una chica jovencita desnudarla poco a poco besándola llevarla a la ducha lavarla y secarla con mucho cariño y delicadeza para luego una vez estirada boca abajo besarle y lamerle desde los deditos de los pies a la cabeza haciéndole descubrir su cuerpo y Lugo darle la vuelta y volver a empezar y una vez acabado este masaje singular dedicarme a un cunilinguis hasta que llegase al orgasmo para Lugo dejarla que me tocase lo que ella quisiese y acabar haciendo el amor.

En fin cada día que pasa es mas difícil hacer realidad mis sueños, tuve varios ligues mas pero no acabe encamado con ninguno algo de sexo si pero nada mas, a los 20 conocí a mi actual pareja con la que estoy casado y a la que quiero mucho, aunque en el tema sexo no nos llevamos demasiado bien no por falta de ejercicio sino por falta de confianza, ya que alguna vez que le insinuó cosas lo primero que me oigo es que soy un guarro, con lo que al final he acabado por visitar alguna samaritana que aunque de pago apaga mis incendios.

Esta ha sido mi vida digamos social hasta ahora, mi vida oculta, la relato a continuación:

Por todo lo anterior tengo la fantasía de encontrar a una mujer que sin ningún lazo sentimental aunque si de complicidad y amistad desarrolle mis fantasías os la describiré actualmente y solo en mi imaginación tiene alrededor de 30 años es una mujer normal ni gorda ni delgada de una talla 40 ˆ 42 por decir algo, pero muy estilizada, de piel suave muy morbosa y sin tabúes que le gusta hablar de sexo de sus experiencias y de sus fantasías que además le gusta realizarlas, es lanzada y divertida, naturista y desinhibida, esta mujer me ha realizado mis fantasías virtuales en diferentes estilos ya que en cada fantasía me gusta un rol diferente.

Fantasia 2: un dia en el medico.- eran las once de la mañana de un lunes cualquiera cuando llegue a la consulta de una medico para un chequeo medico, era la primera vez que acudía a realizarme un chequeo por lo que no sabia muy bien de que iba. A los diez minutos apareció en la sala de espera una enfermera que pronuncio mi nombre y me pidió que la siguiese hasta una habitación en la que había una camilla tipo ginecólogo ( cosa que me extraño) una bascula un biombo una mesa de despacho y diferente material medico, hasta que no entramos en la habitación no me percaté de los encantos de la enfermera era una jovencita de unos 25 años pelo corto algo rellenita pero con forma de guitarra es decir con pechos generosos y un culo redondito el uniforme le iba algo justo, y de cara muy agradable con una sonrisita muy picara, me dice que me desnude detrás del biombo y mientras ella se sienta en la mesa y empieza a hacerme mi historial medico, empieza por la edad dirección, si me habían operado de algo et… yo mientras me iba desnudando tras el biombo cuando acabe salí de detrás del biombo en ropa interior, al verme me recordó que había dicho desnudo, me pongo rojo como un tomate pero vuelvo al resguardo del biombo y me quito los calzoncillos debido al mal rato y a los nervios mi pene que me imagine iba a ponerse en un estado de semierección que le daría mejor aspecto se encogió, y como ya os he dicho cuando esta relajado da mucha pena, en fin ella era una enfermera y supongo que ha visto de todo así que salí muy avergonzado ella me repaso de arriba abajo sonrió y me cogió una mano, me dice que tranquilo que esta acostumbrada y me guía hasta la bascula me peso y lo anoto en la ficha luego me midió y para medirme se acerco mas de lo que me hubiese gustado (teóricamente iba a un chequeo real), me rozo con su bata ya que al ser mas bajita tuvo que ponerse de puntillas, mi respiración empezó a agitarse aunque mi pene seguía sin reaccionar, luego coloca la camilla en posición horizontal me dice que me tumbe y me pone una tela minúscula encima , me dice que ahora vendrá la doctora, sale de la habitación me deja allí en pelota picada encima de la camilla, al haber dejado el reloj con la ropa no se cuanto tiempo a pasado cuado de repente se abre la puerta y aparece una doctora de mas o menos mi edad también con bata blanca y algo mas delgada que la enfermera aunque con algo mas de pecho y guapísima de cara, me saluda mira la ficha que le ha dejado la enfermera y me pregunta a que se debe mi chequeo ya que todavía soy joven, le digo que nunca esta demás saber si todo esta bien, me explica que existen dos tipos de chequeo uno simple en el que se mira la tensión, reflejos, vista, analítica, y otro mucho mas completo que aparte de lo anterior es realizar una analítica total una y exploración total yo le pregunto cual es mejor y que diferencia hay me contesta que por supuesto el completo y la diferencia es el precio que el completo es el doble. Como ya estoy allí quedamos que el completo veo por el rabillo del ojo que se sonríe y me quedo un poco mosca, me dice que como va un poco mal de tiempo y la revisión completa es algo larga atenderá a otro paciente que iba después mío y que es el ultimo de la mañana y así luego ya puede estar por mi le digo que de acuerdo ella sale y me deja allí tumbado al cabo de calculo unos 20 minutos aparecen la doctora seguida por la enfermera con un bloc de notas y me dicen que ya si están por mi y sin interrupciones me piden que me siente en la camilla me incorporo y como puedo me tapo mis partes con la minúscula tela la doctora me toma la tensión y me osculta, el contacto frío del fonendoscopio me pone la piel de gallina me iba indicando que tosiese que respirase fuerte, flojo etc..y le iba pasando los datos a la enfermera luego me reviso la garganta y la boca con un palito de madera y un espejo de dentista, no se por que pero empecé a sentirme algo humillado delante de aquellas dos mujeres cosa que no facilitaba que me creciese el pene, luego cogió un martillito y me miro los reflejos de las piernas, la doctora revisaba y comentaba y la enfermera iba tomando nota mientras yo permanezco sentado me revisa hasta los dedos de los pies, ante el examen tan exhaustivo me empieza a entrar pánico sobre lo que les va quedando inspeccionar, me hacen volver a tumbarme en la camilla pero esta vez la camilla ya no esta horizontal sino que el respaldo esta medio incorporado y la zona de los pies plegada totalmente hacia el suelo y colocan el reposa piernas, vaya una camilla ginecológica en toda regla, me pongo rojo como un pimiento ya que ahora me va a ser imposible taparme y además con esa posición algo forzada tanto mis partes intimas como mi pene quedan totalmente expuestas, mi pene ahora si empieza a reaccionar, por fin, a pesar de lo violento que estoy me encanta ver mi pene reaccionando, la doctora aprovecha para presionarme en la barriga justo en la zona de la vejiga y veo a la enfermera con sus manos enfundadas en unos guantes de látex que se acerca a mi pene con un pote de plástico diciéndome ahora me lo llenas para la muestra de orina, paso del rojo al blanco, así que voy a tener que mear delante de ellas, en mi vida me he sentido peor, pero no se si por ingenuidad pensando que es normal o por morbo dejo fluir mi orina dentro del pote, no se donde demonios presionaba la doctora pero aunque me hubiese aguantado hubiese acabado meando, luego vi que la doctora también se enfundaba unos guantes de látex y cogia unas servilletas y la secaba con cuidado, yo cierro los ojos e intento relajarme y dejarme hacer, me coge los testículos los sospesa luego los mide me empieza a revisar el pene, me baja el prepucio ya que no estoy operado me la aprieta me la suelta me la gira hacia un lado hacia otro, mi polla a estas alturas ya esta espléndida , ellas comentan que mi polla sorprende lo pequeñita que estaba y lo bonita que se ha quedado que sin ser gran cosa estaba bonita, la doctora le pregunta a la enfermera como si yo no estuviese que si la quería probar y sin contestar la enfermera acerca su boca a mi polla y se la empieza a comer bajo mi atenta mirada y de la doctora, que a parte de mirar con una mano jugaba con mis huevos y con la otra iba alternado entre mis pezones y los de la enfermera por encima de su bata. Cuando ya estaba a punto de llegar vi que la enfermera cogia otro pote de plástico, me corrí en su boca aunque ella siguió absorbiendo mi polla hasta no dejar ni una gota acerco su boca al pote y escupió todo mi semen dentro solo con ver la escena mi pene empezó a crecer de nuevo, tan paradito que había estado, después cerro el pote y me dio un morreo con el que creo que se limpio cualquier resto de semen en mi boca. Durante elk morreo la doctora se había embadurnado su mano enfundada en el guante de látex de una especie de manteca y sin tiempo para protestar me metió un dedo por el culo que la verdad a pesar de ser virgen tengo que decir que no me dolió en absoluto, esto provoco una trempera como nunca, me mira y con una mueca me dice hay que mirar la próstata, estuvo un rato recorriendo mis entrañas con su dedo mientras la enfermera se acercaba con un cubo y una bolsa de agua caliente yo la miro extrañado mientras la doctora dice que tengo el culo muy lleno y hay que vaciarlo yo sin decir palabra pienso que la enfermera debe tener telepatía por haber traído la lavativa tan rápido, no se no se, total que me meten una cánula de unos 10 cm. de largo por 2 de ancho en su parte mas grande y empiezan a vaciarme una lavativa de 2,5 litros de agua templada mientras me la ponen me cogen por sorpresa ya que tenia los ojos cerrados y me atan cada una por un brazo a la camilla pido explicaciones y me dicen que me relaje que todavía no han acabado la revisión me veo indefenso y claudico a sus caprichos, con cara de victoria pienso que cuando acaben la lavativa me soltaran para poder ir al lavabo, pero mi gozo en un pozo y la enfermera me enseña el cubo que había traído diciéndome que para que coño me pensaba que era el cubo las dos empezaron a reírse, me tranquilizo ver que mientras seguía entrando agua en mis intestinos debería llevar un litro y medio ellas se empezaron a desnudar que dándose en ropa interior , cuando llevaban 2 litros de agua creía que iba a reventar así que me quitaron el tubo de la lavativa y me metieron un tapón anal de tamaño considerable embadurnado con manteca por mi ya no tan virginal culo, sentí un dolor horroroso. A los 10 minutos y después de dos o tres retortijones se compadecen de mi y me sustituyen el tapón por una especie de manguera unida al cubo, me vacié entero el placer que sentí no dejo lugar a la vergüenza que tenia al estar con una cosa tan intima delante de dos mujeres, cuando acabe me limpiaron con una esponja y jabón, y decidieron que quedaría mucho mejor rasurado como ellas mientras lo comentaban se quitaron las bragas y yo dije que si que a ellas les quedaba muy bien estar rasuradas oí una carcajada y me dijo la enfermera que iba a quedar como un niño, que trabajar un culo peludo era un asco y que chupar una polla y huevos con pelo era un engorro, este par de guarrillas sádicas lo tenían todo estudiado y además se notaba que no era la primera vez que lo hacían, dicho y hecho me rasuraron el culo, la entrepierna los huevos y la polla luego me pusieron una crema hidratante y me volvieron a dejar trempado, CONTINUARA….

La prima (de otra)

En una reunion por motivo de un cumple me presentaron a la prima de una amiga y a la hora ya nos estavamos bessando asi que cuando todos comenesaron a estar un poco mareados nos pusimos de acuerdo para tener un encuentro de esos pero nunca pense que seria en el cuarto de su tia asi que al final no tuve problema la espere y llegocon con una bata huy mal me dije pero me dio la sorpresa al hecharse al lado mioy me comenzo a besrme y poco a poco comenzo a bajar hasta llegar a mi pecho, pero no dejaba que le saque la bata y ni que la toque me beso todo el pecho y recorria con susu manos todo mi cuerpo hasta llegar a desabrocharme la correa , to ya estava a millll me bajo el sierre y metio su mano comenso a acariciarme mi polla y se exitaba me dijo cierra los ojos y lo hice ella se monto ensima mio y puso su vajina PELADITA en mi cara (la muy puta no tenia nada bajo la bata) comense a comerme esa vajina poco apoco para que se exite al maximo le introducia mi lengua y le succionaba el clitoris ahhhh ahhhhh solo gemia y gemia de placer ella bajo todo mi pantalon y agarro mi pija como otra no lo hizo nunca esatvamos en un 69 de lo mejor yo senti que me venia pero ella segia y segia mamandomela yo le chupaba su clitoris y con las manos le peñiscaba sus duros pezones rosaditos que pedian a gritos que los muerda yo le metia mi lengua y ella gemia de placer nos corrimos los dos ella se tomo toda mi leche hasta la ultima gota y yo senti los olores de sus jugos saliendo calientes de su vajina toda abierta

se paro y pude verla toda desnudita ella se dirijio ala puerta y la abrio entrando su TIA la mama de mi amiga no supe que hacer y me pare pero ella estav con una bata transparente y me dijo no te preocupes lo se todo pero no me gusta que me hagan a un lado asi que en castigo te quedas con migo ya les contare en que acaba eso por que sigo con Paty (asi se llama la prima ) y estamos calientes acordandonos de ese dia y bueno ya vuelvo ……..

Lolitas Ignorantes

¿Qué onda? ¿Cómo la ven?, estos días no he tenido mucha tarea y me ha dado tiempo de escribirles mucho 😉 Lo que voy a relatar ahora, aunque es algo muy cortito, creo que les va a gustar mucho y puede que hasta los haga venirse con una sabrosa manuela mmmm!

El otro día que estaba revisando una bodeguita que tenemos en la casa, me encontré escondidas seis cajas llenas de revistas porno. Lo más seguro es que sean de mi daddy y que mi mamá se las haya guardado ahí para que yo no las viera, pero como ven su plan no resultó jijijiji. Las cajas están organizadas por años y vienen desde los años 60’s hasta este 2005, la neta no me imaginé que a mi papi le gustara coleccionar esa clase de revistas porque como es General pues siempre anda muy estricto pero ya me lo caché que también es un viejo cochinote 😉

Saqué solo algunas de ellas, de los años 70’s, porque eran las que estaban más a la mano y me las llevé a mi cuarto y poder verlas a gusto. Estas que saqué eran todas mexicanas y aunque algunas de las chavas de las fotos eran latinas casi todas las demás eran extranjeras, pero a mí me gustó mucho la ropa que usaban en esa época y que creo ya no hay ahora porque nunca he visto a nadie en la calle que se vista así o a lo mejor no me he fijado bien.

La cosa es que todas esas revistas tienen una sección donde publican las cartas de los lectores y muchas de ellas son bastante interesantes. Todos los lectores que escriben ahí para hacer comentarios o preguntas son hombres y mujeres mayores de edad, pero para mi sorpresa había una carta escrita por Viviana, una chavita de 15 años en la que le pedía a la persona de la revista que le aclarara una duda. No les cuento más, aquí está la carta y su respuesta tal y como aparecen en la revista:

SECRETO DE ADOLESCENTES

“Señorita Victoria:

Le escribo porque sé que aunque no le diga mi nombre verdadero usted no me va a aconsejar mal, pero ¿es posible que un perro embarace a una muchacha?
Tengo 15 años y hace unos días una amiga durmió en mi casa y me contó su secreto que prometí no contar, y si se lo digo a usted es porque no nos conoce a ninguna de las dos.
Mi amiga dice que hace el amor con su perro boxer, el “chapulín”, y me dijo que el perro lo hacía antes con la sirvienta que estaba en su casa y ella los vio.
El caso es que como ninguna de las dos somos vírgenes porque hemos estado con muchachos en muchas ocasiones, mi amiga me invita para que me quede un fin de semana con ella y conozca a su perro, claro que nosotras tomamos píldoras anticonceptivas, pero no sabemos si nos protegerán de un embarazo de perro.

Viviana
Monterrey, N.L.

Apreciable Viviana:

A tu primera pregunta respondo que no hay ninguna posibilidad de que una mujer quede embarazada por un animal, pero con esto no te aconsejo que aceptes al perro de tu amiga. El bestialismo está prohibido por la sociedad; y por último, la actividad sexual sin involucración personal no puede ser tan buena como en una en la que hay comunicación y emociones. Recuerda que eres menor de edad y por ahora es preferible que estudies y te prepares para el futuro.”

Publicado en: Cartas a él y a Vicky, “él” la Revista Joven, Año 11, Número 121, Septiembre de 1979, pág. 6, Publicación Mensual Editada por Corporación Editorial, S.A., México.

¿¿¿Como la ven???? Está chida esta onda ¿no? ¡Es la primera vez que leo algo así, no sabía que hay chavitas adolescentes metidas en eso de la zoofilia! Desde ahora me voy a poner a leer la sección de relatos de zoofilia para ver si me encuentro historias escritas por chavitas menores de edad porque la neta ya me entró mucha curiosidad jijijiji 😉

Si me encuentro otra cosa interesante en las revistas de mi daddy también se las cuento en otra ocasión.

Besitos 😉

Susy. susyteen@yahoo.com

Dafne

Hola Buenas Noches me llamo Dafne soy de Guadalajara Jalisco y quiero contarles lo que me paso una noche, de esas que ando muy húmeda y cachonda, pues a continuación les cuento lo que paso Una noche, me coloque mi pijama y me acosté, ya era bastante tarde, todos estaban durmiendo, cuando de repente Arturo entró en mi habitación, me desperté y vi. que traía puesta su pijama, cerro la puerta con seguro y se acercó a mi cama, me dijo que me iba a acompañar un rato para que no sintiera miedo, levanto las cobijas y se acostó a mi lado, de pronto empezó a tocarme, yo le pedí que no lo hiciera, me dijo que quería demostrarme como nunca antes cuanto me quería, yo estaba de espaldas a él, subió mi pijama hasta la cintura, metió sus manos y empezó a acariciar mis Tetis que apenas estaban creciendo, eran muy pequeñas, luego empezó a tocarme la vagina y metió la mano entre mis patíes, me sobaba el clítoris y se dio cuenta que estaba humedeciendo mi vagina, me decía que estaba muy bien, que así me iba a doler menos y que eso lo excitaba más, Arturo empezó a meterme los dedos por detrás, yo estaba muy asustada, se recostó contra mi, yo sentí su polla que estaba grande y dura, se bajo la pijama, abrió mis piernas, levanto una de ellas y por detrás trato de penetrarme, eso me dolía mucho y empecé a quejarme y trate de llorar, pero me amenazo y me dijo que si alguien se daba cuenta me echarían de la casa, entonces empujo duro y no logro meterla toda, eso dolía, entonces me dio la vuelta, quedó encima de mí, abrió mis piernas, subió una a su hombro y volvió a poner su polla en mi vagina, la sobaba contra ella, entonces empezó a meterla poco a poco y de pronto empujo durísimo, yo sentí que me rompía por dentro, todavía era virgen hasta esa noche, me la metía cada vez mas rápido y empujaba muy fuerte, yo apenas sollozaba, hizo que me pusiera en cuatro y me la metió por detrás, me apretaba las Tetis con una mano y con la otra me tocaba el clítoris, entonces saco su polla de mi vagina, yo descanse, pensé que todo había terminado, pero no, metió sus dedos en mi vagina varias veces y los paso por mi culo, luego fue metiéndolos uno a uno, no tenía ni idea de lo que iba a hacer, entonces se cogio su polla y la apunto a mi culo, la coloco ahí y empezó a empujar, dolía como un demonio, yo le pedí que no siguiera, pero él estaba como loco, siguió empujándola, hasta que la metió por completo, yo solté un gemido de dolor, pues también me desvirgo el culo, la metía y la sacaba sin piedad, en eso Arturo me deja ir todo su trozo así como 20 centímetros, así duro dándome en el culo durante unos 15 minutos, en eso siento todo mi culo muy caliente, eso significaba que el se estaba viniendo me la saco y todavía salian a presión chorros y chorros de ricos semen que tuve el gusto de degustar, después de esto me agarro de la cabeza y hizo que se la mamara, y me la metió hasta que casi vomito, en eso siento en mi garganta muy caliente, y empiezo a saborear ese delicioso néctar de un hombre, ese néctar que hace florecer a cualquier mujer, terminamos casi 4 veces tuve muchos orgasmos, en eso de las 6 a.m., fuimos a bañarnos y hicimos un rico 69, me la metió por la vagina, y se vino hay, le dije a gritos que quería quedar embarazada, y dijo que si, me arrojo todo su esperma en mi vaginita, y ahorita estoy en el 3 mes de embarazo., y sigo deseando tener sexo con los amigos de el, MARIO, IVAN, y Con mi Hermoso Perro “El Lobo” pero esa es Otra Historia.

Se despide de ustedes su Cachonda amiga.

DAFNE

Me niego a ser Lesbiana (Parte 2)

El experimento – Primera Fase.

Al despertarme ni siquiera recordaba que estaba en casa de mi amiga Lara. La encontré acostada a mi lado en cuanto giré sobre la cama. Lo más extraño fue ver que dormía sobre una mancha de humedad justo debajo de su trasero. Su ropa interior estaba completamente empapada, la chica había tenido sueños húmedos y al parecer habían sido bastante intensos. La cubrí con la sábana procurando no despertarla. Al menos le ahorraría la vergüenza.

Lo cierto es que yo estaba aterrada, si Lara sospechaba algo de lo que ocurrió durante la noche, estaba muerta y lo peor de todo era que me odiaba a mí misma por eso. ¿Cómo se me había ocurrido? ¿En qué pensaba? Me repugnaba el haber llegado a ese punto. ¡Lamer una vagina! ¡Por Dios! Y lo peor de todo, ¡Ultrajar de esa manera a mi amiga! No pude contener las lágrimas, comenzaron a rodar por mi mejilla. Justo en ese momento Lara despertó, tuve que clavar mi cara contra la almohada para disimular.

– Buen día – me dijo somnolienta.

La miré de reojo y saludé de forma inteligible. Ella notó algo extraño y levantó un poco la sábana para luego bajarla rápidamente. Su pálido rostro se puso rojo como la túnica de un Cardenal. Fue gracioso verla de ese modo, hasta me hizo sonreír a pesar de que quería llorar y saltar de un décimo piso. A veces Lara podía ser muy cómica, a pesar de ser calladita y taciturna, su rostro era sumamente expresivo.

– Voy al baño – le avisé y giré sobre la almohada sin mirarla.

Eso nos daría tiempo a ambas. Ella podría disimular su entrepierna mojada y yo podría llorar un poco en el baño.

Sentada sobre el inodoro pensé en todo lo malo que había hecho ¿Por qué, por qué? No me lo podía explicar, yo que siempre había sido tan correcta, ¿cómo fue que llegué a actuar como una maniática sexual? Una violadora, porque eso mismo era. Me temblaba todo el cuerpo y no podía parar de llorar.

“¡Basta Lucrecia!” Me grité mentalmente. No podía sucumbir, me daría una crisis nerviosa. No era para tanto. El problema era mío, por ser tan ingenua. Debía lavarme la cara y afrontar las consecuencias, Dios me ayudaría a salir adelante, a pesar de que yo lo tuviera bastante olvidado y descuidado al pobre. Luego tendría más tiempo para pensar con claridad. Enjuagué mis lágrimas con abundante agua y chequeé mi apariencia en el espejo, por suerte no era tan grave, como mucho parecería que estaba un poco congestionada o que había dormido mucho tiempo con la cara pegada a la almohada.

Abrí la puerta del baño intentando dejar mis pensamientos encerrados en él. Lara ya llevaba puesto un bonito pantalón tres cuartos color rosa y blanco. Sonreía alegremente, lo que me tranquilizó bastante. Intenté imitar su sonrisa y mostrarme casual.

– No sabés lo que soñé anoche – me dijo haciéndome detener en seco.
– ¿Qué soñaste? – cada uno de mis músculos se tensó.
– Algo muy… erótico – nunca había utilizado esa palabra frente a mí – un sueño bastante raro.
– ¿Segura que fue un sueño? – bien Lucrecia, bien. Ahora solamente te falta decirle que le lamiste la vagina mientras dormía. ¿Y qué tal si también le contás cómo te masturbaste?
– Si obvio – me miró un tanto confundida – ¿Vos nunca tuviste un sueño erótico?
– Emmm, sí. A veces sí – era cierto, aunque los reprimía mucho. Estaba intentando mostrarme divertida como una amiga normal, como una chica normal – ¿Cómo fue tu sueño?
– Fue raro – repitió – soñé que… que lo hacía con una chica.
– ¿Con una chica? ¡Qué locura! – me reí nerviosa “¿De casualidad esa chica no era una maniática sexual de pelo casi rubio, llamada Lucrecia?” pensaba.

Vi tristeza en el rostro de Lara. Giró sobre sus talones y continuó acomodando su cuarto, miré la cama, la sábana superior se encargaba de ocultar la mancha de humedad, en eso recordé mi propia bombachita. Al mirar hacia abajo me quise morir, había una aureola empapando la parte baja, lo peor de todo era que se me transparentaba muchísimo. Podía ver mis labios vaginales pegados a la tela, hasta mi clítoris quedaba en evidencia ¡y Lara lo había visto! A pesar de eso no dijo nada. Ella era discreta y yo la había ofendido con mi estúpido comentario. Debía ser valiente por una vez en mi puta vida… si eso mismo, dije “puta”… bueno en realidad sólo lo pensé.

– Al parecer yo también tuve sueños húmedos – esperé a que volteara para señalar la evidencia. Ella sonrió una vez más – pero no me acuerdo de nada, ¡qué lástima! – esta vez se quedó mirando fijamente mi entrepierna, me moría de la vergüenza, tuve que esforzarme para no salir corriendo del cuarto – yo también soñé un par de veces con mujeres – no sé por qué confesé eso, tal vez era para que mi amiga no se sintiera tan mal – una vez soñé que me daba un beso con una chica – “¡Uy si, un beso! Qué fuerte” pensaba, qué tonta e ingenua era – y… hacíamos el amor – eso era mentira, “Hacíamos el amor” me escuchaba hablando y tenía ganas de darme una patada, no podía ser tan mojigata.
– Yo soñé que tenía sexo con una chica – dijo Lara ¡Esa era la palabra que yo debí usar! – aunque sólo recuerdo algunas partes. Sé que fue muy intenso, nunca me había pasado algo así, fue un lindo sueño – volvió a mirar mi bombachita – ¿Querés que te preste una limpia?
– Bueno dale, eso sería genial – no quería quedar como una sucia rechazando su oferta y la verdad que me incomodaba mucho tenerla así de mojada.

Buscó en su cajón de ropa interior y sacó una que aún estaba en su paquete sin abrir, me la alcanzó junto con una pequeña toalla blanca. ¿Qué debía hacer? Si me iba al baño pensaría que soy una pudorosa y si me desnudaba frente a ella… no sé qué pensaría. Medité unos segundos y de pronto me dieron unas ganas tremendas de que ella me vea desnuda. Otro de mis actos irracionales. Bajé mi bombachita mojada hasta los tobillos de un tirón mostrando mi prolijo triangulito de pelos castaños. Lara siguió hablando como si nada, como si simplemente se hubiera visto desnuda al espejo.

– Creo que soñé eso por la apuesta que me hizo Tatiana, que tenía que ver con besar chicas
– no presté mucha atención a sus palabras, estaba concentrada en secar mi entrepierna y en no morirme de la vergüenza – a veces el inconsciente te hace bromas pesadas. Hey, que lindo tenés eso – señaló mi conejito peludo – yo no sé cómo cortarlo así de bien, por eso lo saco todo.
– ¿Todo? – ya sabía muy bien como la tenía pero debía disimular.
– Si mirá.

Así sin más, como si estuviéramos en el jardín del edén y fuera normal andar sin ropa, se bajó el pantalón junto con la bombachita. Mis palpitaciones aumentaron considerablemente al ver otra vez el cuerpo del delito. El tenerla desnuda delante por voluntad propia era muy diferente, además me permitía admirar sus curvas y la forma de sus labios vaginales.

– Ah, pero también queda muy bien así – dije acercándome a ella un par de pasos.
– Si, a mí me gusta porque queda bien suave. Vení fíjate.

¿Me invitaba a mirar o a qué? Me acerqué más, de hecho me acerqué demasiado, tanto que nuestras cabezas casi se tocaron cuando miramos hacia abajo al unísono. Tomó mi mano derecha y la apoyó sobre su pubis. Sentí suavidad, tibieza, delicadeza y también sentí que el corazón se me estaba saliendo por la boca, apreté los dientes para impedírselo. Acaricié su monte de venus con la yema de mis dedos y algo me atacó sin previo aviso. Fue Lara, que se lanzó contra mi boca. ¡Me estaba besando! Mi reacción fue tan rápida como la de una tortuga paralítica, me quedé petrificada. Sus cálidos y tiernos labios se pegaron a los míos, cerré los ojos por acto reflejo y siguiendo el mismo instinto fui deslizando mi mano derecha hacia abajo. ¡Ella sabía todo, todo lo que había pasado durante la noche! Toqué su clítoris, estaba duro y húmedo, como seguramente lo estaría el mío. En ese instante ella apartó mi mano.

– ¡Hey! ¿Qué hacés? – me miró sorprendida, me sentí humillada.
– ¿Qué hacés vos? ¿Por qué me besaste?
– Por la apuesta.
– ¿Qué apuesta? – no sabía nada de ninguna apuesta.
– La que te conté recién. La apuesta que me hizo Tatiana, de besar una chica.
– ¿Recién? – estaba confundida como un caballo arriba de un techo – ¿Y por qué a mí?
– Porque vos eras la más difícil. Tatiana dice que vos nunca aceptarías besar a una mujer.
– ¡Y tiene razón! – ¿La tenía?
– Puede ser, pero ahora tengo una prueba.

Me enseñó su teléfono celular. ¿En qué momento lo agarró? En pantalla pude ver una foto nuestra besándonos, estaba muy bien centrada a pesar de que la había tomado con los ojos cerrados.

– ¿Vos pensás mostrarle eso a las chicas? ¡Yo te mato!
– No, a las chicas no. Solamente a Tatiana, y después la borro. Te lo prometo.
– ¿Y qué gano yo con esa apuesta? – ella pensó unos segundos.
– La verdad no sé. Pero te voy a deber un gran favor, si se te ocurre algo, pedímelo – Se me ocurría crucificarla si esa foto caía en manos de mis padres – ¿Y qué fue eso del toqueteo?

¿De verdad ella no se había enterado de nada de lo que había ocurrido durante la noche? ¿Tan profundamente dormida estaba? No pensaba responder a esa respuesta ni con cien latigazos en la espalda.

– ¿Qué toqueteo? – me hice la ingenua, algo que me salía sorprendentemente bien.

Me puse rápido la bombacha y busqué mi pantalón. Ella también se vistió y creyó prudente no seguir cuestionándome. Sus padres nos llamaron a desayunar, comimos tranquilas y en paz mientras charlábamos de cualquier cosa que no tuviera nada que ver con sexo lésbico. La madre de Lara le pidió a su hija que comprara algo en el almacén, me ofrecí a acompañarla pero ella dijo que iba y venía rápido, que yo siguiera alimentándome. Insistí pero rechazó mi propuesta una vez más.

Cuando se marchó me quedé sola en la cocina y allí estaba la versión original de la caja de Pandora. El celular de Lara. De pronto supe que debía aprovechar ese momento para borrar la foto del beso. Entré directamente a la galería, no sé por qué quise chequear la carpeta de videos, pero por suerte la encontré vacía. Suspiré y fui hasta la de imágenes. Había tres fotos que nunca había visto. En ellas se veía la entrepierna desnuda de Lara. ¿Qué le pasaba a esta chica? ¿Por qué tanta obsesión con fotografiar y filmar su sexo? Maldita tentación que es fuerte y maldita yo, por ser débil. Hice lo que no debí hacer… una vez más. Empleando el mismo método que la vez anterior, robé sus fotos, aunque esta vez tenía más tiempo e hice todo con mayor cuidado. Al final no me animé a borrar la foto del beso, eso la alertaría. Sabría que vi sus fotos desnuda. Me había convertido en toda una delincuente sexual. Robaba, violaba, tocaba, lamía… ¿y quién sabe qué otras cosas estarían por venir?

Como Lara ya me había prestado una bombacha y hacía mucho calor, me atreví a pedirle prestada una pollera, ella me ofreció varias encantada. Me decidí por una blanca con flores amarillas bastante bonita, me llegaba hasta las rodillas, por lo cual tenía el nivel de discreción justo y necesario, pero no podía andar en zapatillas con eso, por lo que ella misma me prestó unas chatitas. No solía intercambiar ropa con mis amigas pero me parecía divertido. Le prometí que luego le prestaría lo que ella quisiera.

Su padre nos llevó en auto hasta la Universidad. Sentía que me estaba volviendo loca por todo lo que había hecho, tenía la tremenda necesidad de confesarme, pero no me sentiría nada cómoda hablando de esto con un cura, él era hombre y no entendería estos asuntos femeninos. Me separé de mi amiga y di unas vueltas por la capilla conectada a la Universidad. Si tomábamos en cuenta el total de los tres edificios, se cubría un área muy grande, sabía que las hermanas y el cura vivían allí mismo y que contaban con amplias habitaciones. Por suerte me crucé con la madre superiora, una ancianita súper bondadosa llamada Francisca. Me le acerqué con aire de niña inocente, ella estaba encantada conmigo ya que conocía muy bien a mi familia. Donde había iglesia de por medio, mis padres se daban a conocer.

– Buen día Francisca – saludé, a ella le gustaba que la llamaran simplemente por su nombre – ¿Le puedo hacer una pregunta? – sostuve mis carpetas con apuntes con ambas manos frente a mi pollera aumentando la ilusión de niña buena.
– Claro que sí hijita, ¿qué es lo que te preocupa? – su sonrisa era amplia, maternal y sincera.
– ¿Usted cree que las relaciones sexuales entre mujeres son algo normal?

A la pobre ancianita casi le da un infarto, sus ojos quedaron como los de un cordero degollado, tuvo que aferrarse a un banco de la capilla para no derrumbarse, las piernas le temblaron y me miró como si yo fuera le mismo anticristo enfundado en un traje de niña ingenua. ¡Excelente Lucrecia!, esta vez sí que la hiciste bien. Ya me podía imaginar los titulares del diario de mañana “Mojigata asesina a dulce monjita con indagaciones lésbicas”

– Ay, perdón. Me olvidé de decirle que estoy haciendo una encuesta sobre temas de actualidad – mentí descaradamente y tuve la sensación de que Jesús, desde la cruz, me miraba con ojos acusadores.
– Está bien hija – la pobre no sabía cómo reponerse a tremendo disgusto – pero yo ya estoy vieja para temas de actualidad, especialmente temas tan delicados como ese. Deberías preguntarle a alguna de las hermanas más jóvenes. Como a la hermana Anabella, por ejemplo. Ella es la más jovencita. Seguramente está más actualizada que yo.

Agradecí su generosidad y prometí reunirme con la hermana Anabella en cuanto me fuera posible. Salí caminando a paso ligero sin levantar la mirada. Algunos autos surcaban la calle a gran velocidad, debía tirarme debajo de alguno de ellos y poner fin a toda esta tortura, pero luego recordé que todavía no me había confesado y me iría directo al infierno. No era buen momento. Además el suicidio de por sí era pecado.

Estaba ensimismada en mis pensamientos cuando Tatiana pasó caminando a mi lado sin prestarme atención, allí di un paso más hacia el barranco de la perdición. La saludé. Ella era una chica morena, de cabello negro y algo gordita. Había que reconocer que su rostro, con esos ojitos achinados, era muy hermoso, pero su cara tal vez era demasiado redonda, podía ser producto de esos kilitos de más.

– Lara te ganó la apuesta – le dije, por un segundo pensé en que mi amiga me había inventado esa excusa para besarme y que no existía ninguna apuesta.
– ¿Te besó? – me miró sorprendida.
– Si, y tiene una foto para demostrarlo. Pero no pienses nada raro, fue sólo por la apuesta – eso lo dije más para mí que para ella.
– Si ya sé. Maldita, ahora le voy a tener que contar…
– ¿Contar qué cosa?
– Secreto.

Yo que ya sentía hervir en mí la curiosidad de Pandora no dejaría pasar esta oportunidad. Si mi madre se enteraba que hacía tantas referencias a la mitología griega, me asesinaría. Pero no podía evitarlo, siempre me habían fascinado esas historias, aún más que las de la biblia.

– Si vamos al caso yo también te gané la apuesta, porque fui yo quien tuvo que poner la cara. Deberías contarme a mí también.
– Sos mala – no lo dijo enojada – te contaría, pero ahora no hay tiempo, estamos por entrar a clases.
– La clase de inglés, la más fácil y aburrida de todas. Ninguna de las dos va a tener problemas por ausentarse una vez – de hecho ni siquiera tenía ganas de estudiar ese día.
– Tenés razón, es re aburrida y a mí nunca me costó el “inglish”. Espero que después no te arrepientas de lo que te voy a contar. Vení, acompañame.

La seguí por los pasillos de la Universidad adentrándome tanto que ya ni sabía dónde estaba. El edificio era realmente inmenso y me di cuenta de que yo siempre me movía por los mismos sectores, como si temiera perderme, ahora estaba siendo guiada quién sabe a dónde por una chica a la que conocía poco y nada. Estaba nerviosa por tanto secretismo. Por fin llegamos destino. Tatiana se detuvo delante de una puerta doble, buscó una llave en su bolsillo y la abrió. Entramos a lo que parecía ser un vestuario deportivo, tenía lógica ya que desde el otro extremo del mismo se podía acceder a los campos de juego.

– ¿Cómo conseguiste esta llave? – pregunté recorriendo el lugar con la mirada, había casilleros, bancos de madera y algunos lavamanos, más allá se podía ver el ingreso a las duchas.
– Ayudo con tareas de conserjería en mis tiempos libres. Gracias a eso la cuota mensual de la Universidad se me hace un poco más baja. Estos cobran lo que quieren – se quejó – y para colmo cada mes la aumentan más.
– Ah sí, es cierto.

Me sentía avergonzada, yo no tenía ni idea de cuánto era el monto de la cuota, mis padres se encargaban de pagarla cada mes. Sabía que Tatiana no estaba tan bien económicamente como nosotros, pero sólo me hacía una ligera idea, en realidad conocía muy poco de su vida fuera de la Universidad, para colmo a muchas de mis amigas la repudiaban, no sé por qué motivo, y eso hacía más difícil compartir tiempo con ella. Con la única que se llevaba bien era con Lara y yo me mantenía neutral, porque la verdad no tenía nada en contra de la chica.

Me senté en un banco de madera verde agua y Tatiana acercó el que estaba paralelo al mío. Quedamos muy cerca una de la otra, como si pretendiéramos hablar sin que nadie escuche. No pude evitar reparar en sus pechos que sobresalían de la blusa negra sin mangas que llevaba puesta. No es que tuviera mucho escote, pero si tenía senos bastante grandes. Al igual que yo, vestía una pollera, aunque la de ella era bastante más corta y ajustada, cuando se sentó se le levantó un poco y pude ver sus piernas. A pesar de ser una chica rellenita, contaba con piernas firmes y torneadas.

– Lo que te voy a contar es verídico – comenzó diciendo – si te molesta lo que vas a escuchar es tu culpa, por estar insistiendo – asentí con la cabeza, no tenía idea de qué me diría – Vos conocés bien a Cintia.
– Sí, es mi amiga – Cintia era una chica rubia, no era la más hermosa del grupo pero sus sugerentes atuendos y el color de su cabello la hacían bastante llamativa.
– ¿Alguna vez ella te contó por qué me odia tanto?
– No, de hecho no sabía que ella te odiara… o sea, sé que no le caes bien. Nada más.
– Me odia – sus ojos chispearon – antes ella era mi amiga, pero un día pasó algo que tiró la amistad por la borda… no sé cómo contarte esto.
– Podés intentar contarme desde el principio y con palabras claras – tragué saliva.
– Bueno está bien. Ella y yo éramos muy unidas desde la secundaria, pasábamos mucho tiempo juntas y nos teníamos mucha confianza. Esto pasó una noche en que estábamos en su casa. En su cuarto, para ser más precisa. Cintia empezó un jueguito peligrosos, y fue ella quien comenzó, yo solamente le seguí la corriente. El jueguito consistía en toquetear a la otra de forma aparentemente divertida e inocente – “¡Ay mi Dios, otra historia sobre lesbianas no!” me dije a mi misma, pero no la interrumpí – la cosa es que ella comenzó a pasarse un poco con los toqueteos. Llegó a meterme un dedo en la vagina, yo le respondí haciendo lo mismo, al rato me lo vuelve a meter. Dedo va, dedo viene, nos fuimos poniendo cachondas. Especialmente ella, que se mojó toda – yo estaba petrificada escuchando ese relato – la cosa empeoró cuando a mí se me ocurre chupársela, tengo que admitir que siempre tuve mucha inclinación por las mujeres y ella lo sabía. Por eso mismo conocía los riesgos de jugar de esa forma conmigo. Cuando me metí entre sus piernas pensé que se iba a negar, pero no, al contrario. Abrió las piernas y me dejó comerla toda. Para que entiendas que no fue una simple lamida te cuento que ella se movía para todos lados y no paraba de jadear. Estuve casi media hora chupándola. No te miento. Después de tanto tiempo ella no podía decir que fue algo que yo hice sin su consentimiento. Hasta tuvo un orgasmo. Yo estaba re contenta, poder hacerlo con mi amiga era como un sueño hecho realidad. Ahí nomás me acosté en la cama y le pedí que me la chupara – se quedó en silencio, parecía muy triste.
– ¿Y qué pasó?
– La muy hija de puta empezó a gritarme de todo “¡Lesbiana de mierda!” “Gorda puta” y cosas por el estilo. Me insultó y me humilló sin razón alguna. Hasta me echó de su casa en mitad de la noche y yo ni siquiera tenía plata para un taxi. Tuve que ir caminando hasta mi casa, fue horrible, no podía parar de llorar, no entendía nada – la bella carita de Tatiana se llenó de lágrimas.
– ¡Pero que hija de puta! – me sorprendí a mí misma al decir semejantes palabrotas, pero estaba indignada. Muy indignada. De pronto supe que había encontrado la persona indicada para plantearle mis dudas – no te pongas mal Tati. La estúpida es ella, que no supo admitir que le gustó y peor aún, que por orgullosa ni siquiera te pidió disculpas – asintió lentamente con la cabeza limpiando las lágrimas con el dorso de la mano – Te cuento una cosa. Hace unos días que me está pasando algo raro – me temblaban las manos, por primera vez hablaría de mi problema – algo raro con las mujeres – me miró a los ojos – tengo miedo de pensar que pueda estar volviéndome lesbiana. No sé qué hacer, es todo muy confuso.
– Yo soy lesbiana, no lo niego. Nunca estuve con un hombre ni quiero estarlo, pero sé cómo te sentís. A mí también se me hizo un poco difícil al principio. Me costaba asimilarlo, es más, ni siquiera sabía si era alguna locura pasajera o realmente estaba sintiendo atracción por el sexo femenino.
– A mí me pasa exactamente lo mismo. Pero no sé cómo hacer para estar segura de lo que siento.
– Podrías hacer una serie de pruebas, por ahí sólo estás atravesando un momento de curiosidad, puede pasar. ¿Vos sentís que te excitan la mayoría de las mujeres o sólo una en particular? – esa pregunta fue como un baldazo de agua helada, nunca había pensado en eso, lo cierto es que sólo me volvía loca cuando veía a Lara.
– Con una sola me pasa – contesté agachando la cabeza.
– Entonces puede ser que te guste esa persona en particular, aunque sea de tu mismo sexo. Tal vez te estás enamorando de su forma de ser… o puede ser simple calentura. Primero deberías comprobar si te pasa eso con otras mujeres.
– Si tal vez es sólo con ella – dije con la vista fija en ninguna parte.
– Hagamos una cosa – me sobresalté al sentir que algo me tocaba la pierna, era la mano de Tatiana – vos decime si esto te agrada o te molesta, sin miedo. Si te molesta saco la mano – estaba aterrada, sus dedos se deslizaban suavemente por la cara interna de mis muslos, perdiéndose bajo la pollera – ¿te molesta? – tuve que negar con la cabeza, ella continuó su viaje, ya estaba peligrosamente cerca de mi entrepierna, no podía dejar de mirarla a los ojos – pensá en que es una mujer la que toca – me decía justo cuando llegó a la bombachita que Lara me había prestado.

La detuve agarrándole el brazo, la verdad es que no me molestaba, sólo me ponía increíblemente nerviosa.

– ¿Esto es solamente una prueba cierto? – pregunté con la boca seca.
– Si Lucre, nada más. Te repito, si te desagrada avísame, tal vez eso quiera decir que no te gusta que otra mujer te toque.

Liberé su brazo y me acarició suavemente la entrepierna por arriba de la tela, con su mano libre sujetó una de las mías y la colocó entre sus voluminosas piernas, mi corazón latía deprisa y la tensión en el ambiente era tanta que un simple ruido me hubiera ocasionado un infarto

– ¿Te gusta?

Ahora la pregunta era inversa, era más fácil responder que no me molesta que afirmar que me gustaba. No dije nada pero subí mi mano hasta dar con su zona íntima. Ella también llevaba una bombacha, pero no podía verla. Tati encontró mi abultado clítoris y lo masajeó con gran delicadeza sin apartar la tela, intenté dar con el suyo, separó un poco las piernas para facilitarme la tarea. De entrada supe que ella lo tenía más grande y grueso, era agradable tocarlo. Me estaba mojando, temía que ella lo notara, pero tampoco me animaba a pedirle que se detuviera. Sus ojos eran preciosos y podía sentir su suave aliento chocando contra mi mejilla derecha.

– Si pensás que estoy yendo muy lejos, avisame.

Acto seguido apartó mi bombacha hacia un lado y sentí la tibieza de sus dedos justo sobre la zona más húmeda de mi vagina. Sabía que tenía el poder detener todo esto cuando quisiera, pero una fuerza en mi interior me impedía hacerlo. Torpemente hice a un lado su ropa interior y apreté mis dedos contra su clítoris.

– ¡Auch! Despacito – se quejó.
– Perdón es que… – lo cierto es que era muy torpe en prácticas sexuales, una completa novata.
– Todo bien, no pasa nada – sus dedos me estaban revisando los genitales con maestría, me costaba mantenerme serena, mi respiración se estaba agitando – ¿Te gusta? – volvió a preguntar.
– Si, me gusta – no pude mentir, esa vez no.
– ¿Vos sos virgen? – negué con la cabeza.

Tendría que haber adivinado por qué lo preguntaba, pero lo cierto es que me impactó mucho sentir uno de sus dedos entrando. En lugar de quejarme, quise hacer lo mismo con ella, busqué a tientas su agujerito y cuando lo hallé ella me dijo:

– Todavía no, esperá a que lubrique – me sonrió como si fuera una dulce maestra enseñando a su joven alumna. Me hizo sonreír involuntariamente.

Moví los dedos sobre su sexo imitando lo que ella había hecho, de a poco fui sintiendo la zona cada vez más mojada. De verdad estaba excitando a una mujer… y ella me estaba haciendo lo mismo. Su dedito entraba y salía suavemente, no me dolía para nada, a pesar de tener las piernas apenas separadas. Cuando me metió un segundo dedo se me escapó un gemido.

– Metelo ahora – me pidió.

Hice exactamente eso. Hundí mi dedo mayor en su vagina, nunca había tocado por dentro una que no fuera la mía, se sentía diferente. Como más espaciosa, por no decir abierta. Me animé a meter un segundo dedo y al parecer fue una decisión acertada.

– Mmmm, eso me gustó – dijo apoyando la cabeza contra mi hombro derecho.

El movimiento de sus dedos se hizo cada vez más intenso y no sólo los movía por dentro, eventualmente los sacaba y frotaba mi clítoris, al estar tan bien lubricada se sentía todo de maravilla. La imité con cada paso que dio, intentando hacerlo lo mejor posible. También apoyé la frente en su hombro y allí estábamos las dos, masturbándonos mutuamente. Se acercó más a mí y me rodeó con su brazo libre. Fue un cálido abrazo, debía hacer lo mismo, lo necesitaba. Me conmovió bastante, no sólo por el placer que estaba recibiendo de forma directa sino también porque hacía muchísimo tiempo que no abrazaba a alguien de esa forma. Estaba muy pero muy excitada. Era mil veces mejor que masturbarse sola, además recibía la satisfacción extra de estar brindándole el mismo placer a otra persona.

Recordé los suaves labios de Lara, ese lindo beso que me había dado esa misma mañana. Giré mi cara hacia la derecha, mi nariz y mi boca pasaron sobre la mejilla de Tatiana, me moví insegura pero ella adivinó mis intenciones y medio segundo después ya estábamos besándonos. Sus dedos escarbaron más profundo y su lengua hizo lo mismo dentro de mi boca. Nunca había recibido un beso así, los pocos que había dado en mi vida fueron con la boca cerrada, pero este era muy diferente. Podía sentir cómo mi saliva humedecía sus labios y ella los míos. Su vagina era suave y acolchonada, me encantaba esa sensación al tacto, además el olor a sexo femenino ya estaba llegando hasta mis fosas nasales.

Pocas veces en mi vida había sentido tanta lujuria y una de esas veces fue justamente la noche anterior, con Lara. Ahí supe que mi vida estaba cambiando drásticamente, pero no por eso me detuve, al contrario, me esforcé el doble por satisfacer a Tatiana, toqué su clítoris ya con más suavidad pero ejerciendo un poco de presión, metí los dedos y los saqué cubiertos de viscoso fluido vaginal, ella tenía la mano aún peor que la mía. Nuestra emoción iba en aumento, su boca bajó hasta mi cuello. Comenzó a empujarme suavemente hacia mi izquierda con el peso de su cuerpo, no dejamos de meternos los dedos hasta que yo quedé acostada boca arriba sobre el banco de madera. Vi que ella se estaba quitando la bombacha y rápidamente pasó una pierna por arriba mío. Ahí fue cuando la vi.

Su vagina era regordeta, tenía labios voluminosos. Estaba cubierta por algunos hilos de flujo, podía ver su orificio abierto, la tenía justo sobre mi cara y cada vez se acercaba más.

– ¡No, eso no! – grité, sentía que era un monstruo de pesadillas que venía a comerme.
– Está bien, no hay problema – me dijo quitándose – ves, tenés tus límites. Eso es bueno… al menos para vos.

Me puse de pie y acomodé mi ropa. Me di cuenta de que estaba temblando como una hoja en otoño.

– ¿Querés seguir? – me preguntó haciéndome retroceder hasta quedar contra un casillero.

Cuando asentí con la cabeza ella metió otra vez sus habilidosos dedos bajo mi pollera. Nos besamos y continué masturbándola. Ahora la intención era hacer acabar a la otra, se notaba en nuestros intensos y rápidos movimientos. La primera en llegar al orgasmo fui yo, era obvio. Ella sabía muy bien lo que hacía. No dejó de tocarme ni por un segundo mientras mi sexo se inundaba con el líquido lujurioso del placer. Justo cuando sus toqueteos estaban por parecerme incómodos, apartó la mano. Me sorprendió que midiera tan bien el tiempo de mi orgasmo. El cual fue delicioso. Tuve que seguir tocándola como un minuto y medio más, ya me estaba preocupando, me creía una inútil incapaz de generar un orgasmo, pero éste llegó y sus gemidos me lo hicieron saber. Me besó con fuerza y lo toqué mientras me mojaba todavía más la mano. Ella intentaba respirar por la nariz mientras yo presionaba su clítoris con el pulgar, no me quedé allí eternamente, sino que aparté la mano cuando lo creí apropiado.

Al separarnos quedamos mirándonos a los ojos. Me puse incómoda, la cabeza me daba vueltas con mil ideas y todas estaban relacionadas con mujeres. Fui hasta el lavamanos y me lavé bien, también enjuagué mi entrepierna. Ella hizo lo mismo a mi lado.

– Estuvo muy bueno, no me lo esperaba – me dijo mientras se lavaba.
– Esteeee, Tati… yo, lo del beso… no pienses que… me pasa algo con vos, o sea, fue lindo… pero yo… no estoy lista para que seamos…
– ¿Para que seamos qué? – empezó a reírse a carcajadas, yo me puse roja de la vergüenza – vení Lucre, sentate. Te voy a decir algo – Tomé asiento y aguardé – no te tomes todo tan en serio chiquita, mucho menos un beso. No pienses que porque nos besamos y nos tocamos un poquito ya vamos a casarnos. ¿Nunca besaste a un chico en un boliche? – nunca lo había hecho pero ella no esperó mi respuesta – bueno, esto es lo mismo. Te besás con alguien que no conocés, la pasas bien y después no lo ves nunca más. No pasa nada. Además te dije que todo esto era un experimento, la verdad es que ahora estás un poquito más comprometida que antes, pero tampoco es el fin del mundo nena. Todavía ni siquiera podes asegurar que te gusten las mujeres, si supieras la cantidad de chicas que hay por ahí, o acá mismo en la Universidad, que probaron con mujeres y no les gustó – eso fue una revelación total, no me imaginaba a ninguna de las chicas de la facultad acostándose con mujeres – vos todavía estás un poquito verde en la materia lésbica. Te falta mucho por aprender y por experimentar antes de que asegures algo.
– ¿Qué más tendría que experimentar? – a mí ya me había parecido un exceso enorme lo que habíamos hecho.
– Por ahí estás en una etapa de calentura, puede que sea sólo un gustito momentáneo. Hasta no probar una concha no podés asegurarte – la palabra “concha” siempre me molestó, pero no dije nada – pero bueno, ese sería el último paso. ¿Nunca miraste porno? – si me lo preguntó es porque sabía la respuesta.
– No, nunca miré esas cosas, en mi casa esas páginas están todas bloqueadas.
– ¿Dónde vivís amiga? ¿En Guantánamo? – ni siquiera sabía qué era eso – acá a dos cuadras hay un cibercafé muy discreto. Nadie ve lo que estás haciendo, si querés podés ir y sacarte la duda. Mirá fotos de lo que se te ocurra, por ahí si ves un par de hombres desnudos te das cuenta que eso es lo que te gusta.
– Está bien, cuando pueda lo voy a hacer.
– Me entristece un poco todo esto Lucre, siento que no te dejaron vivir.
– A veces yo pienso lo mismo – el mundo me estaba abrumando con información nueva que no podía controlar.
– Si llegás a darte cuenta que sos lesbiana, prometeme que vas a salir conmigo, al menos una noche.
– ¿De verdad querés salir conmigo? – tengo que admitir que eso levantó un poco mi pisoteado ego.
– Obvio, si sos hermosa y una mina muy buena. Además besás muy bien – eso sí me sorprendió, era mi primer beso con lengua, ni siquiera sabía si lo había hecho bien.
– Está bien, te lo prometo – le dediqué la mejor de mis sonrisas.

Salimos a hurtadillas del vestuario e intercambiamos números de teléfono, había ganado una nueva amiga y además sumé una excitante experiencia a mi vida, ahora yo también hacía “maldades” por los pasillos de la Universidad, me sentía culpable pero a la vez me agradaba mucho todo esto. Pero aún me quedaba un largo camino por recorrer. Ni me imaginaba las cosas que vendrían después.

Viaje de estudios

Fue durante el año 2004, cuando me encontraba cursando estudios de postgrado… En ese curso había conocido a una hermosa mujer (rubia, alta, muy buen cuerpo, una carita que es una delicia) con la que empeze a noviar…

Compartía con ella la cursada, por lo que compartíamos amigos… así fue que, en el marco de una materia, nos fuimos de viaje junto a una amiga para hacer un trabajo a puerto madryn…

Marcela es chilena, morocha, bonita, muy buenas tetas y un físico atletico…

Ibamos juntos a casi todos lados, aunque de vez en cuando nos escapabamos con mi chica para hacer el amor… No obstante esos escapes, una noche en que pensamos que Marce dormia (compartíamos la habitacion del hostel), Cin se paso a mi cama y empezamos a hacernos mimos… la temperatura fue subiendo y, con mucho cuidado, comenzamos a hacer el amor… en eso estabamos cuando note que, en la cama de junto, nuestra amiga nos miraba y, bastante excitada, se tocaba…

Se lo dije en secreto a cin quien, sin pensarlo dos veces, se cambio de cama y empezo a besarse y acariciarse con marce… mientras yo, sorprendido y caliente, me empece a pajear… cuando senti que acababa las separe acabando en las tetas de marce… cin se puso celosa y le empezo a chupar mi leche de las tetas y, despues, la compartio con nuestra amiga en un beso…

siguieron besandose y terminaron haciendo un hermoso 69… ahi intente participar, y asi las besaba y juntos le besabamos la concha a la otra…

no podia creer lo que estaba viviendo y mi pija se puso durisima… ahi mismo me la empezaron a chupar las dos y, enseguida, cintu me tiro a la cama y se monto sobre mi verga… mientras cogiamos marce nos chupaba… y como a cin le gusto, se corrio y le pidio que siga, asi, mientras marce le chupaba la concha cin yo le entre desde atras a marce… y asi, mirando el bellisimo culo y la espalda negra de mi amiga y a mi hermosa novia con las piernas abiertas al frente explote como creo que nunca lo habia hecho…

cada vez que recuerdo ese momento parece que lo vuelvo a vivir… no lo repetimos y nunca hablamos de esa noche… pero la verdad es que fue inolvidable…

¡Que vacaciones!

Comenzaban mis vacaciones y no podia esperar ese agradable sentir de no tener responsabilidades. Me levante temprano y prepare los autos para nuestras vacaciones.

Con nosotros (mi mujer e hijo), iban mis cuñadas, mi hermana y una amiga de ella.

Todo bien, comenzamos el recorrido sin problemas, y yo, solo con la mente en la playa. Una vez instalados en la cabaña, nos fuimos de inmediato a la playa. En eso, llegan frente a nosotros tres mujeres mayores, con unos cuerpos realmente cuidados, unas hermosas y largas piernas, que fue lo primero que divise, cuando se desprendieron de sus vestidos, mi polla se puso a mil al ver esos impactantes traseros… deliciosos, no podia dejar de mirarlos y para rematar al recostarse sobre sus toallas, me mostraron lo poderoso de su delantera, era como las tres chicas superpoderosas… toda esa tarde no pude moverme de mi toalla porque no podia bajar la ereccion que tenia.

Al llegar a casa, me meti al baño, pero sin darme cuenta, no puse llave. Como seguia a mil, comenze a hacerme un “trabajito”, en eso estaba cuando entra mi cuñada… no sabia que hacer… ella dentro del baño y yo con mi polla en mi mano… que haces, me grito… por lo menos cierra la puerta, o qurias ayuda?… mi hermana salio, pero si te puedo ayudar…

No alcanzo a terminar su frase cuando se me avalanzo sobre mi y con su boca atrapo toda mi verga, lustrandola como nunca… yo estaba inmovil, no sabia que hacer… de verdad que me “corte” sin saber que mas hacer… solo atine a dejarme hacer. En eso siento que me vengo e intento apartarla para no mojarla entera, pero con un “NO” que me dejo mas revolucionado, siguio chupando hasta que comenze a descargar… tragandose todo lo que tenia… imaginen con una ereccion de toda una tarde y con una mamada de antologia, bien podria haberme hecho rico en un banco de semen.
Mis piernas temblaban y el placer no paraba de emanar… sin decir nada, se paró, se beso un dedo, el que puso en mi boca y, tal como entro se fue.

Yo con mi verga mas relajada, y mis pantalones abajo solo atine a darme una ducha fria.

Esa noche tome a mi señora como poseso y gritamos como hace mucho no lo haciamos.

Arrende tres cabañas, una de nosotros, la otra para mis cuñadas y la otra para mi hermana y su amiga.

A la mañana siguiente, mi cuñada me saludo como si nada habia pasado, solo el comentario que me hizo en los jardines me volvio a revolucionar… que noche le hiciste pasar a mi hermana y, todo gracias a mi…

Cierto, absolutamente cierto y es que la descargada que me dio, hizo que mis mas ocultos deseos sexuales salieran a flote.

En eso llega mi hermana y su amiga y estando solos, mi hermana me dice lo mismo… tremenda noche ehhh… trata de gritar menos… asumo que me sonroje por la precencia de su amiga, pero ella parecia no importarle.

Al acercarnos a la alberca, nos sacamos la ropa quedando en trajes de baño. Yo aun “exaltado” me tire rapidamente a la piscina para ocultar mi verga que ya empezaba a asomar.

Desde el agua vi las tremendas tetas de la amiga de mi hermana, si bien era algo gordita sin mayores curvas, tenia unas tetas de antologia que me pusieron a mil otra vez…

Trajeron las tipicas pelotas de piscinas y comenzamos a jugar, cuando perseguia a la amiga de mi hermana para quitarle la pelota, se me puso de espalda, tomando la pelota entre sus brazos y apretandola contra sus tetas y, yo atras… se hecho para atras y comenzo a sentir mi verga que ya no estaba tan inchada pero que obviamente en traje de baño se siente igual… entre forzejeos, comenzo a ponerse dura y entre los manoseos y tocadas de tetas termino por estar una vez mas lista para la accion.

Al sentirla punzar sobre su revozada raja, me dijo en voz baja, te espero en la piscina a las 00:00…

Seguimos el juego y nada… Yo, ansioso por que fuera media noche, al estar cerca de la hora, mi señora estaba a punto de dormirse y le dije que me iria a la piscina a relajarme un rato y, que relajacion me esperaba…

Al llegar a la piscina estaba mi cuñada y la amiga de mi hermana en la orilla… ninguna en traje de baño, si no que una con vestido y la otra con pantalones… las salude como se nada tramase… me quite la polera y me tire a la piscina, obviamente haciendo un pequeño paseo frente a ellas para mostrarle lo que podiamos hacer, ya que mi verga comenzaba a aparecer sobre el traje de baño.

¿y no se bañan?, pregunte, es que no estamos con traje de baño, me contestaron.

Pero cual es el problema, a esta hora no hay nadie y si quieren, apaguen las luces y pueden meterse, el agua esta deliciosa. Sin mas, apagaron las luces y vi sus siluetas despojarce de sus ropas y sumergirse suavemente en el agua… se acercaron a unos dos metros mios, como con verguenza de que las viera. En lo que me dicen que no es justo que esten desnudas y yo no. Antes de terminar de recriminarme, ya habia tirado mi traje de baño fuera de la piscina.
Comenzamos a conversar, “boludeces”, pero que se hacian entretenidas al estar los tres en pelotas y deseosos de sexo, que era lo que al menos yo deseaba.

Cuando mi cuñada deja caer, porque estoy seguro que fue adrede, su reloj y me pide sacarlo de abajo del agua, al sumergirme, con la oscuridad que habia, me costo trabajo divisarlo, pero, estaba justo a tres milimetros de sus pies, me acerque, tome el reloj y decidi salir frente a ella, lo mas cerca posible, sabiendo que junto a ella estaba la amiga de mi hermana. Al emerger, lo hice despacio, pero muy cerca a ella y que con la ereccion que tenia, quede con mi polla incrustada entre sus piernas, a lo que respondio con un suave quejido… quedamos inmoviles mirandonos de frente, sin hacer nada, a lo que deje caer el reloj nuevamente y amparado en la oscuridad comenze a devolver el favor que me habia hecho en el baño, no habia lamido una concha bajo el agua, pero me resulto excepcional… obviamente no fue mucho el rato que me pude mantener bajo el agua, pero al salir, lo hice mas cerca, volviendo a dejar mi verga entre sus piernas… su mirada arrojaba fuego, y me habia olvidado completamente de la otra niña, a lo que escucho que dice, “… y yo, me van a dejar de lado?…” acercandose a nosotros, en lo que comenzamos un “pulpeo” de manos que tocaban de tod… fue alucinante, de tan solo recordarlo, se me pone dura.

Las invite a la parte baja de la piscina, la parte de los niños… al llegar ahi, aprecie en toda su magnitud lo “impactante de las tetas” de la amiguita. Si hasta mi cuñada las miraba con cara de apetito. me avalance sobre ella, chupando sus tremendas tetas, deliciosas ocasionando unos quejidos deliciosos de parte de “la amiga”, mi cuñada para no quedarse atras, agarro mi verga, que si bien es cierto es de un tamaño normal, pero muy gruesa, 19 centimetros de largo y 18 centimetros de contorno, metiendola entera en su boca… jamas me la habian comido por completo, ocasionando un gran placer que junto a las tetas que me comia, estuvieron a punto de hacerme explotar, cosa que aun no queria.
Me tomaron de la mano y me llevaron a las reposaderas qe habian en la piscina, me recostaron sobre ella y se miraron en complicidad para determinar quien cabalgaria primero, mi cuñada se puso a orcajadas y trago toda mi verga de una sentada, con el grito que dio, pense que despertaria a todo el mundo, pero siguio moviendose y gimiendo sin importarle nada. La “amiga”, se me monto en la cara y me “obligo” a probar sus jugos, yo he comido varios coños, pero de verdad es que primera vez que encontraba un coño tan dulce era maravilloso el sabor que tenian sus jugos, no deben haber pasado cinco minutos cuando la “amiga” se corrio en mi cara, me dejo realmente mojado de sus jugos y con sus gemidos se fue mi cuñada, arañandome el pecho y gritando como posesa… la amiga la bajo y quizo tener su segundo orgasmo en el acto, y sin mas se sento mas fuerte que me cuñada, tragandose absolutamente toda mi verga que seguia totalmente cargada… mi cuñada al verme el rostro mojado de los jugos de la “amiga”, y al haber escuchado lo dulce de sus jugos, quizo probarlos y me lamio la cara, en lo que me reprimio diciendo que los de ella eran mas dulces, poniendome toda su concha en mi cara… de verdad eran dulces, pero eran de mejor sabor los de la “amiga”. Mi cuñada tuvo su segundo y tercer orgasmo en mi cara y la “amiga” estaba llegando al segundo… lo tuvo y fue una explosion de jugos… me chorreaba entre mis piernas… y como yo aun no me iba, se bajo y puso sus poderosas tetas alrededor de sus tetas, a lo que se sumo mi cuñada a darle languetasos, pero me fije que langueteaba mas las tetas de la “amiga” que mi verga… cuando estaba listo a acabar, ellas se dieron cuenta por mis gemidos y se agacharon las dos sobre mi verga y comenzaron a chupar, parecian dos animales salvajes pelenandose la comida… comence a descargar y los primeros chorros fueron a vorbotones, pero no dejaron escapar una sola gota… se lo peleaban incluso lemiendose la cara y con besos entre ellas continuaban pelenadose toda mi leche… quede con los huevos adoloridos de tan brutal descarga, ellas se dieron cuenta y mientras una me chupaba la evrga para secarla absolutamente, la otra me chupaba los huevos… mi cuñada que estaba con mis huevos, me abrio las piernas para poder recostarse y poder chupar mejor, pero en una posicion en que alcanzaba a languetear mi culo, jamas me lo habian lamido y realmente es maravilloso… con cada languetazo que me daba sentia como mi verga se ponia en guardia nuevamente y de verdad que la veia como crecia mas de lo normal… asi pasamos cerca de cuatro horas de sexo increible, acabando una y otra vez y cada vez mas fuerte que la anterior…

Yo acabe tres veces, quedando casi inconciente, pero mi cuñada, al menos termino 12 veces, y la “amiga” unas 8. por lo que el cansancio nos dejo totalmente agotados y nos dormimos entre lazados en la orilla de la piscina.
Lo que paso cuando despertamos, se los contare en otra ocasion.

Christian.

Mi sueño hecho realidad

Tal ves soy lesbiana, pero no estoy segura. Esta fantasía empezó la primera vez que vi a mi mejor amiga besarse con una mujer, no es lesbiana ni nada parecido o no se pero tiene algo en ella, en su ser que te hace pensar en querer cogértela.

Es por eso que un día estábamos en mi casa después de una fiesta y la vi besarse con dos hombres diferentes y eso me excito y es que existe confianza entre las dos que cuando estaba en pleno faje con un tipo me invito para que viera, supongo que pensó que me calentaría con el tipo, pero fue ella la que asía que estuviera mas y mas excitada. Cuando ya paso la fiebre de la fiesta fuimos a mi recamara me dijo préstame un piyama y yo acepte pero le una de mis camisetas de las pequeñas para que al hacer movimientos se levantaran.

Y a si fue se acostó en mi cama y me dijo mmm viste como me toco Carlos, a lo que conteste que si que no había manera de que me concentrara en una cosa, – y te gusto ver como me calentaba- me dijo y yo – gemías rico- le conteste, no estaba preparada para lo que hizo de echo pensé que ella jamás intentaría algo como lo que hizo, abrió las piernas me dejo ver su panty blanco estaba algo mojadito, empezó a pasarse los dedos de arriba abajo y a cerrar los ojos, morderse los labios – Y ahora te gusta lo que estoy haciendo, te gusta ver como me toco, ver como mis dedos hacen contacto con mi clítoris, como salen mis jugos y mis pechos se levantan y piden que alguien los mames- trague saliva mi sueño estaba a punto de hacerse – si – le conteste – me encanta como te tocas como tus pelitos salen por fuera de tu panty, como tus pechos se pegan a mi blusa y sabes una cosa estoy mojada- ella me dijo – ven y tócame juega conmigo que ya no aguanto y tal vez mañana no quiera- se que hablaba el alcohol por ella pero no iba a desperdiciar tan interesante oportunidad.

Sin pensarla dos veces me acerque a ella y subí hasta su boca para besarla pero saco su lengua y toco la mía fuera de nuestras bocas, estaba caliente pero sabia rico después jugo con mi boca y besaba y luego se alejaba hasta que me arte y sostuve su cara en mis manos y la bese profundamente, luego me fui a sus orejas y las lamí, y todo el entero cuello olía a vainilla y eso me gustaba le quite la camisa al tiempo que le abría las piernas para tener acceso rápido. Lamí, mordí, mame, chupe sus pezones prietos, estaban duritos y parados, luego baje por toda su panza, le quite el panty y empecé a besar sus piernas por dentro suavemente mientras las chupo poco a poco hasta llegar a su vagina, esta completamente húmeda y me dice ya no aguanto chúpame ahí, donde tu sabes. No me dijo dos veces mientras pasaba toda mi lengua desde su hoyito hasta el clítoris, salían mas juguitos deliciosos y ella me decía – dale mas rápido mámame mas chupamee chupamee,, sii ah ah ah ah siiiiii – y fue cuando empeze a meter mis dedos primero uno, luego dos y empeze a sacarlos y meterlos era delicioso ver como ella empezaba a tener su orgasmo pero me detuve y le dije- voltéate quiero ver tu culo mientras meto mis dedos y te corres- se voltio tenia un culo delicioso bese sus nalgas y las estruje y la abrí toda para ver mejor y a si fue me la cogí un buen rato hasta que fue mi turno, aunque ella dijo que lo mio iba a durar menos por que ella quería que mis dedos estuvieran en ella todo el tiempo logre correrme dos veces, después juntamos nuestras conchas y las frotamos mmm fue lo mas delicioso que nunca hubiera hecho y me encanto.

Después de esa noche, nada se ha vuelto a repetir pero creo que ella lo desea y yo mas que nada seguimos siendo las mejores amigas pero yo siento todavía dentro de mi el deseo de volver a probar su concha.

Figuras Recortadas contra el alba

Ah, mi amiga, que tú no quieras creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.

Lezama

1
Abrí los ojos y por unos breves instantes no tuve conciencia del sitio dónde me encontraba. Todo eran imágenes ambiguas e incompletas. La confusa luminosidad parecía señalarme que afuera, entre la lluvia y agosto, amanecía. Dentro, en una habitación desconocida yo estaba despertando abrazada a un cuerpo, y mi mano sostenía la ajena placidez de un seno tibio. Una piel húmeda me deslizaba con suavidad a la vigilia.

Tenía mis muslos enlazados a los de la mujer que respiraba pausadamente, desnuda contra el sueño y en paz consigo. Carmen. Era Carmen. Aquel era su aroma y ese su cuarto, al que llegué ayer por la tarde después de un vuelo de varias horas. Le avisé que estaría en su ciudad, en una convención que prometía ser mortalmente aburrida, como todas, que me gustaría volver a verla, y quedarme en su departamento una semana.

En el aeropuerto ella se distinguía entre la multitud que aguardaba con impaciencia la llegada de los viajeros. Vestida impecable con un pantalón de piel color agapanto y una blusa blanca también ajustada, y con el cabello a la altura de las perlas del cuello, su figura era resplandeciente. Después de tantos años continuaba siendo un primor. Sus ojos brillaban, y como siempre, las lágrimas de su alegría los ensalzaban.

En el auto nos besamos mientras nuestras manos buscaban ansiosas la suavidad más allá de las hebillas, las cremalleras y el encaje. Yo tenía un par de kilos extra, pero ella se mantenía en su mismo peso. Carmen aún era magnética al hablar, y seductora. El timbre de su voz había adquirido una sensualidad distinta; sus palabras y ademanes, ahora más mesurados aunque inquietos y vivaces, evocaban el afecto que en nosotras perduraba.

Cenamos e hicimos el amor en la terraza, bajo las burbujas de la tina de baño y en la cama entre corolas, con nueva pasión y desenfreno. Por los viejos tiempos, nos dijimos, como si nada en realidad hubiese cambiado y todavía fuéramos las mismas que gustaban de escandalizar a los amigos y a los íntimos desconocidos, metiéndose mano bajo las blusas y las faldas en cualquier borrachera de la facultad. Teníamos el color de las manzanas y un lazo de walkirias en el sexo. Los dorados ochenta, pese a todo, llevarán en su piel nuestra mordida, era nuestro vital y pretencioso lema de batalla.

Quién iba a pensar entonces que iríamos a volvernos tan formales y sobre todo, tan distantes; quien nos hubiera profetizado que la vida se encargaría de encauzarnos por senderos divergentes, y que al paso evaporado de los años nos reencontraríamos para moldearnos en nombre de aquellos hermosos sobrecogimientos que, para nuestro recíproco deleite, las dos nos inventamos en otra ciudad, en otra edad y en otro tiempo.
Quién diría, cuál de nosotras hubiese dicho o vislumbrado que cuando volviésemos a estar juntas nuestros cuerpos iban a abrir, como si nada, sus cálidas esclusas para dar rienda suelta a sus deseos en la vorágine de las lenguas y los labios, de los brazos y los dedos, y que ambas responderíamos de aquella misma forma al tacto y al embate.
Entre los suaves pliegues de la frazada y varios pétalos, podía distinguir su nuca y la parte posterior de un hombro, y en el hombro el tatuaje de una estrella. Años atrás, cuando no estaban de moda los tatuajes en los cuerpos femeninos, la había acompañado a que se lo hiciera. Fue un día antes de que se fuese a Londres a terminar su doctorado y, con él, su primera juventud. Aquella marca puso punto final a nuestra convivencia, y brillaba espejeante después de más de una década, como un rastro difuso de memoria.
En doce años cruzamos algunas cartas, nos enviamos mensajes más bien fríos, y salvo algunos encuentros fortuitos prácticamente no volvimos a vernos, ni lo intentamos. Hace algunas navidades coincidimos en Guadalajara, en casa de unos amigos comunes; yo entonces tenía como pareja a la intransigente María José, quien en el nombre llevaba su doble penitencia. Las dos se aborrecieron en cuanto cada cual se enteró de quién era la otra.
De Carmen supe entonces que había concluido sus estudios post doctorales con las máximas calificaciones y con honores, que tenía un muy buen trabajo, que estaba llena de ambiciones y proyectos. Que había vivido con varias chicas, que se había enamorado y que incluso llegó a casarse con Pedro, a quien yo le había presentado en una fiesta, muy al principio de nuestra relación, cuando ambas vivíamos en el piso de Reforma.
Antes de Carmen, él había sido mi amante y algunas veces, no tantas como lo hubiéramos querido, los tres juntos nos corrimos unas juergas memorables. Pedro tenía el don de aparecer en nuestras vidas de forma imprevista; Pedro, nuestro grato confidente y fotógrafo, nuestro objeto sexual, el que reforzaba la agitada pasión entre nosotras. Con certeza era él quien me había sacado del sueño; si no, a quién tenía abrazándome tan dulce y cariñoso por la espalda, hurgando entre mis muslos el calor de la nostalgia.
Semi despierta doblé y subí mi pierna a la dulce cadera de mi amiga, y oprimí con delicadeza la punta de sus pechos; la dura verga entró deliciosa y por completo, y empecé a menearme, rezumante y jadeando a la primera como antaño, como hacía pocas horas me moví sobre y debajo de mi querida Carmen en la hamaca, en el jacuzzi, entre acuarelas de pétalos y lino. Lenta, la claridad se pobló de sólidos fantasmas, y mordí aquel hombro del alba entre temblores. Al derramarme, también lo humedecieron mis lágrimas de júbilo.
Estábamos ahí ciñéndonos la nueva madrugada sin paisaje. El deseo o el tiempo quizá, tal vez el destino que jamás para nosotras fue importante, nos fundió en el abrazo, abriéndonos la piel del corazón desde el pasado, con la misma calidez que yo me abría contra el cuerpo de ella y del que me empujaba de atrás hacia el delirio. Carmen –le susurré pegándome a su cuello– seguimos siendo las hermosas walkirias. Ella buscó mi sonrisa con su lengua y apretó a sus nalgas el hueco fulgente de mi pelvis. Ondulamos los tres como solíamos hacerlo, despacio y rápido, poco a poco, en lentos intervalos, saboreando cada pausa, volumen y cadencia, variando de postura y dejándonos tan sólo el trecho necesario para que cada cuerpo pudiera expandir con espontánea libertad su regocijo.
Los tres intentamos regresar al sueño con la albada, trenzados brazos y piernas, tenue vellosidad a su abandono. Mientras la lluvia persistía sobre los cristales de agosto, en mis labios la estrella en duerme vela iba borrándose, abriéndose hacia adentro, remojada.

2
Se ha soltado la lluvia con más fuerza. Es frágil y silenciosa, como el amanecer que asciende sobre el valle y que desde mi cama se contempla. La brisa agita las cortinas y palpa mi piel con su blandura. A pesar de la fatiga, casi no he dormido. He permanecido toda la noche despierta, escuchando a Rowena describirme las grandes pasiones de su vida, evocando nuestro pasado en común, reconociendo su sabor a cerezas y nuez de la India, encendiéndonos en la hamaca de la terraza, luego en la tina y finalmente en la habitación.
Por los incontables orgasmos que nos hemos prodigado a manos llenas, por la sensación de estar otra vez juntas, aún estoy excitada. Debería sucederme lo contrario, pero no he conseguido conciliar el sueño como ella, que dormita abrazada a mi. Cuando me telefoneó para decirme que iba a venir y que si podía pasar una semana conmigo no dudé en decirle que sí. También yo tenía muchas ganas de verla. A fin de cuentas, éramos amigas y nos unen los mismos sentimientos, si bien en todos estos años, por un tácito acuerdo entre nosotras, no hubiésemos procurado volver a reunirnos.
Desde que recibí su llamada arreglé pendientes en la agenda para dedicarle cada minuto de esta semana. Además, me hice un nuevo corte de pelo y me he comprado algunas prendas. También recorté el vello del pubis, dándole forma de plumita de paloma. Y me afeité los labios, que lucen sedosos como a ella le gustaba. Para nuestra primera cena le preparé ensalada de berros con albahaca y piñones, filetes de huachinango en salsa de arándanos y cacahuate, postre de higos y un par de botellas de Barolo. También tapicé el lecho de agua con docenas de pétalos de rosas amarillas, sus preferidas.
Rowena sigue igual, mejor que cuando la vi la última vez. Los años la han embellecido más y su cuerpo mantiene su elástica flexibilidad. Su energía sigue siendo expansiva y contagiosa, le sale por los poros, la irradia por la mirada. En la superficie, su apariencia apenas ha cambiado. Los espejuelos de carey, su atuendo de exitosa ejecutiva y las pequeñas arrugas en los ojos le han conferido un aire de coqueta y fresca madurez.
Me emociona su presencia y se lo dije entre beso y beso al salir del aeropuerto. No sabe cuánto la he echado de menos. Cuando nos separamos puse un mar de distancia entre las dos, pero no dejé de buscarla en las mujeres con las que viví, ni conseguí olvidarla.
La fotografía en la que estamos en la playa de Puerto Angel ha permanecido en mi mesa de noche desde entonces, y quienes la han visto se han admirado de su espléndida desnudez apiñonada. Ahí aparecemos llevando tan sólo bronceador y gafas oscuras, sobre una toalla turquesa, tomadas de la mano. Con cierta frecuencia ojeo el álbum de nuestras fotos (muchas de las cuales nos tomó Pedro, por quien no me ha preguntado), y el abultado cuaderno lúdico al que denominábamos “Que el karma sufra por las walkirias”. En él anotamos y describimos al detalle las mejores posiciones en que hacíamos el amor, y a las que dimos título y calificación según la intensidad de placer que nos producían.
Cuando nos despedimos, hace doce años, quiso que me quedara con el álbum y el cuaderno, y los metió en mi maleta. En la tapa de éste último trazó con su fina caligrafía las líneas un poema que escuchamos en el primer recital al que acudimos juntas: “Ah, que tú te escapes en el instante/ en el que ya habías alcanzado tu definición mejor”. No deja de conmoverme cada vez que lo leo. Ella debe saber que los conservo como un tesoro.
Sabe también que conservo, y no podría ser de otro modo, el tatuaje de la estrellita, mi citlali del alba. Me lo hice no únicamente para marcar el fin de una etapa, sino para recordarla siempre, para llevarla bajo la epidermis como su huella en tinta vegetal. Fue lo último que al irme vio de mí, y lo primero que anoche contempló cuando nos desvestíamos. Lo mordisqueó, y por un momento ambas tuvimos sensaciones fugaces y encontradas, pero no hicimos al respecto ningún comentario.
Nos dedicamos a besarnos, abrazarnos y acariciarnos, recreando la liviandad y la temperatura de los cuerpos, frotándonos los montes anhelados, absorbiéndonos dedos, vulvas, labios, aureolas y pezones, cambiando de postura continuamente, procurando prolongar la excitación y el goce como sólo nosotras sabíamos y sabemos hacerlo.
Nos acostamos a dormir como antes, como cucharitas acopladas, y ella cayó rendida. Hacia las cinco llegó Pedro y me dio un beso. Él también estaba muy excitado. Me preguntó cómo la habíamos pasado y charlamos en voz baja, para no despertarla. Comentó que yo lucía radiante, que mi rostro denotaba una felicidad que hacía mucho no me veía. Lo invité a acostarse con nosotras, con Rowena, le dije y deslizándose en la cama, sin apenas hacer ruido, se acomodó a su espalda. Desde ahí acarició por largo tiempo mi clítoris inflamado y luego penetró lentamente a nuestra amiga. Sin despertar del todo ella se apretó más a mi cuerpo, pellizcándome un pezón y admitiendo su dureza con un hondo gemido, al tiempo que pasaba una pierna sobre mí, envolviéndome, llamándome walkiria.
Más cerca del orgasmo, me puse boca arriba y subí las piernas para que Rowena clavara entre mis muslos empapados sus caderas mientras él nos dejaba ir su peso encima. Recordé, no se por qué, que a esa posición la llamábamos “Los tulipanes”. Se salía de ella sólo para metérmela y regresar después al fondo de los pliegues jugosos de Rowena, quien al igual que yo gemía y junto a Pedro me aplastaba contra los almohadones revestidos de flores, me mordía el cuello, los lóbulos y los ardorosos labios. Con los párpados apenas entreabiertos, yo admiraba y besaba con pasión a los seres a quienes más he querido y deseado, sintiéndolos sobre mí, cogiéndome y cogiéndose, y mi alegría era inmensa. Bajo el rítmico vaivén de Pedro, nos venimos las dos, dando de gritos, explosivas, varias veces.
Pedro se derramó resollando, a borbotones, en mi boca, cuando ella le acariciaba el culo con la exquisita punta de su lengua. Tengo el sabor espeso de ambos mezclado con el mío. Él ya casi se ha dormido. A la vez que rodeo sus huevos con la mano, su verga sigue dentro de mis labios. Mi amiga continúa aún semi despierta, besándome el hombro donde tengo la estrella, como si quisiera hacerla desaparecer o abrillantar con su saliva.

3
Carmen y Rowena. Rowena y Carmen. Las dos dormidas, estrechadas de nuevo las walkirias. La imagen es conmovedora y me retrotrae a una época gloriosa. Rowena abierta a la deriva de un verano sobre la colcha tamarindo, en cuatro patas. Rowena hablándome de la Sontang o de Visconti, de Camus, de Kundera o de Kandisnky. Rowena acariciándose, caliente, sentada olorosa bahía sobre mi boca. Rowena mamándome hasta ahogarse de pelos y suspiros. Su culo y su pubis depilado eran una fiesta, y ella lo sabía muy bien. Yo le decía que era mujer de sonrisa franca y se reía, dándome la vulva para que se la afeitara o le lubricara su clítoris pulposo con las gotas que resbalaban por la cabeza de mi verga.
Duramos poco y no atinamos a mantener aquella relación en armonía. En buena medida, a causa de la pelirroja (Amarilis se llamaba, creo y era guapísima) con la que tuvo un largo romance y por cuya compañía terminó por decidirse y definirse, dejándome en el puro mármol de los adioses. Si mal no recuerdo, esas fueron sus palabras finales que sacó de un poema y que sin embargo fueron preámbulo de otro tipo de proximidad.
Esporádicamente seguimos frecuentándonos para ir al cine o al teatro, o a alguna celebración. Fue en una de aquellas bacanales tumultuosas donde me presentó a Carmen, su pareja de esa época, mi esposa, la mujer con la que ella vivió mas tiempo. Estaban en la universidad y se amaron por años, hasta que tuvieron que seguir direcciones opuestas. Carmen continuó sus estudios fuera del país y Rowena comenzó a trabajar en un despacho.
Los tres salimos juntos en varias oportunidades y casi siempre terminábamos en la cama. Ahí gracias a ellas y a sus juegos, aprendí una enciclopedia práctica acerca del placer, acompañándolas y sumándome a la manera espectacular con la que se hacían el amor y en la que me incluían, para mi deleite y fortuna. Llegamos a vacionar juntos, y en esos años además les hice muchas fotos, vestidas y desnudas. Las mejores eran cuando estaban acariciándose una encima de otra en un 69 prodigioso. Había un close up de una lengua y un clítoris en la que nunca pudimos descifrar a cual pertenecía cada parte.
Llegué a enamorarme de las dos, y mi afecto era tan enorme como profundo mi deseo de estar con ambas. Una de las razones por las cuales no seguí con ellas, la más poderosa, fue que no quise perturbar el equilibrio que entre las dos establecieron, aunque me abrieron sin reparos la puerta de su amistad, de su compañía y de sus cuerpos. La otra causa era que Carmen y Rowena me gustaban por igual intensamente.
Eran tan distintas y tan parecidas a la vez: Rowena, de senos breves de aureolas ovaladas, morena cimbreante y cáustica, desinhibida hasta la exasperación. Carmen, blanca y trigueña, pragmática de hablar atropellado, erectos pechos amplios y nalgas respingadas. Juntas o por separado, desprendían una sensualidad felina; hacían gala de un ingenio demoledor y una sensibilidad sin paralelos. En singular o plural ambas eran adorables.
Volví a encontrarme con la bella Carmen hace algunos años. Se mudó a vivir conmigo y al poco tiempo decidimos casarnos. Hemos sido felices. A veces rememoramos las ocasiones en que yo, como invitado, hice el amor con ella y con Rowena, a la que ninguno de los dos ha pretendido olvidar. Cuando incluimos a alguna otra amiga en nuestra intimidad, siempre al final ambos hacemos la inevitable comparación con la walkiria.
Al llegar las dos a casa las vi desde mi estudio de trabajo y apagué la lámpara. Rowena está hermosa. Mi primer impulso fue correr a abrazarlas, levantarlas en vilo. Pero tal y como acordamos Carmen y yo, no interrumpiría su primer encuentro, y me contuve.
Las estuve oyendo charlar animadamente cuando cenaban, poniéndose al día de sus respectivas existencias, y luego pude oírlas gemir durante horas. Oí cada uno de sus gritos y sus risas, sentí en carne propia cada uno de sus orgasmos, tan distintos a los que Carmen ha gozado conmigo o con alguna mujer que no fuese Rowena, tan llenos de electricidad y de ternura. Las walkirias, años después, con la misma entrega total, me hicieron eyacular sin siquiera tocarme, tan sólo de escucharlas vaciarse una en la otra entre gemidos.
Entré al cuarto cuando se hicieron el silencio y la lluvia. La imagen de las dos, acurrucadas contra el alba, era las más plena que yo hubiera contemplado. Más plena que las que de ellas guardaba con celo mi memoria. El aire olía a rumor de flores y a hembra satisfecha. Ya tenía el miembro erecto cuando me aproximé a Carmen. Su hermoso rostro amado destilaba alegría y euforia. Hablamos quedamente por unos minutos. Al besar su boca paladeé también el delicado sabor de nuestra Rowena, y me acosté atrás de la amiga tan querida. Metí una mano entre sus nalgas y di masaje a su culo con mis yemas, sosteniendo la punta de la verga entre sus labios; con la otra acaricié suavemente el terso y pegajoso pubis de Carmen. Sin voltear a mirarme Rowena alzó una pierna. Mi verga entró con un fuerte chasquido, y empezó a latir al límite de su calor apretado y jugoso.
Más tarde Carmen se puso boca arriba y Rowena se subió entre sus piernas, acariciando las desnudas aberturas. Hincado, me coloqué encima y tras de Rowena. Los pies de Carmen flotaban oscilando sobre sus finos hombros, y en esa postura pude penetrar a una y a otra, escurrir en la profundidad atrayente de sus sexos y acariciarlas, besarlas y lamerlas. Los tres ardíamos como flamas de un mismo candelabro. Las dos se vinieron temblando repetidas veces, restregándose ansiosas clítoris y senos. Luego me dedicaron la enroscada sapiencia de sus lenguas, hasta hacerme derramar hasta la última gota. Carmen sigue chúpándome, amorosa, tratando de dormirse.
En la terraza, la lluvia inventa sonoras estrellas contra el mármol. Y se extienden y definen encima del agua suntuosa, discursivas.

Rowena Citali >>> excalibur132@hotmail.com

Otra mujer

A continuación voy a contarles mi primera experiencia con otra mujer. Como se que algunas personas leen estos relatos por el simple placer de imaginarse quien los escribe voy a describirme. Soy bajita, melena larga y rubia, pechos no muy grandes pero no tengo ninguna queja de quienes lo han visto, culito muy firme y redondito, labios finos y nariz respingona (no es
muy grande pero es quizás una de las partes de mi que menos me gusta). Estoy bastante delgada porque me gusta comer pero hago mucho ejercicio. Hará un año yo estaba saliendo con un chico que ahora también describiré:
rubio, musculado, bastante alto, ojos claros y besaba bastante mal, jejeje. Pues llevaba un par de semanas saliendo con él y quería darle una sorpresa. Así que me presenté a su casa con unas llaves que me había dejado su hermana. La sorpresa me la llevé yo cuando entré a su habitación y me lo encontré con una amiga. No hubiese pasado nada sino fuese porqué estaban los dos desnudos y la “amiga” estaba cabalgando encima de ese desgraciado. Cuando se detuvieron para inventarse alguna ridícula excusa yo empecé a correr y a llorar hasta llegar a casa de mi mejor amiga. No sabía qué hacer pero sabía que en su casa estaría bien. Ella estaba sola y al verme enseguida me hizo entrar y quiso conocer todos los detalles. Yo le conté lo
que había visto y ella me consoló tan bien como supo. Me invitó a quedarme a dormir, no habrá nadie en casa, me dijo. Cenamos y decidimos irnos a la cama. Yo ya me encontraba mucho mejor pero tampoco era como para irnos de fiesta. Cuando llegamos a su habitación me dio uno de sus camisones para dormir y mientras ella ordenaba un poco la habitación yo me empecé a desnudar. Había mucha confianza así que no me preocupó que ella me viese desnuda. Cuando yo ya estaba con solo mis braguitas y un pequeño sujetador. Me había comprado ese conjunto para él, ella se me acercó diciendo:
– No entiendo como el capullo ese te ha podido hacer esto con lo linda que eres (yo me reí un poco, por primera vez desde lo ocurrido)
– Gracias, eres un cielo, no se que hubiera hecho sin ti.
Ella se me acercó un poco más y me abrazó. Yo la apreté un poco más, supongo que necesitaba cariño. Pero entonces ella empezó a besarme en el cuello, pero ya no parecía una amiga. Yo estaba confusa. Ella seguía con sus besos y finalmente llegó a mis labios. La verdad es que era muy agradable. Cuando finalmente nuestros labios llegaron a frotarse ya éramos las dos que nos estábamos besando. Poco a poco nuestras lenguas empezaron a juguetear mientras ella me desabrochaba el sujetador y yo la desvestía a ella. Ya estábamos las dos con solamente las braguitas y nuestros pechos se frotaban.
Sus pechitos eran un poco más grandes que los míos, igual que su culo. Siempre había creído que era muy atractiva. Besaba muy bien. Yo me estaba empezando a calentar y le acaricié sus pechos, ella me imitó y lentamente nos tumbamos en la cama. Ella estaba encima mío y mientras yo me dejaba hacer, ella me besaba, ya había dejado mis labios y se acercaba a los
pechos. Con su lengua me lamió suavemente los pezones. Yo me estremecí y ella siguió bajando. Ya estaba en el ombligo y yo seguía sin moverme. Finalmente sus labios rozaron la parte delantera de mis braguitas que ya estaban levemente húmedas. Sin quitarme las braguitas estuvo besándome un buen rato hasta que decidió tocarme mi rajita sin el impedimento de la ropa.
Así que terminó de desvestirme y siguió besándome, esta vez notaba totalmente sus labios. Luego, empezó a juguetear con su lengua dentro de mi rajita y yo volví a estremecerme, pero mucho más que antes. Creo que tuve uno de los orgasmos más ricos de mi vida y al cabo de unos segundos ella volvió a tumbarse a la misma altura que yo y nos abrazamos. Estuvimos toda la noche besándonos y hablando, hablando y acariciándonos, acariciándonos y besándonos.

Escríbanme a Rubita_caliente-69otmail.com

Quien quiera comentar el relato o escribirme lo que quiera le estaré muy agradecida. Pero no agrego a chicos (sino es que son realmente amables y graciosos con lo que me escriban) y me gustan las mujeres pero creo que con la gente que se conoce por Internet antes que nada se tiene que buscar amistad. Dicho esto espero que les haya gustado mi relato tanto como me gusto lo que me hizo mi amiga y que nunca se encuentren con alguien a quien quieren con otra persona.

Besos para todos