Madre: primera vez

diciembre 21st, 2011

Hola mi nombre es, no mejor no se los digo, es que uno debe cuidar las “apariencias”, ya que soy de Ecuador para ser mas preciso de Cuenca y si se los digo se arma la grande!
Para empezar a relatarles mi historia empezaré por describirme: tengo 19 años, mido 1.75m, soy de piel canela, ojos cafés oscuros, corpulento (nada del otro mundo pero soy ancho), y mi pene, pues me considero dentro de lo normal, mide 19cm de largo por 5cm de ancho.
Lo que les voy a contar me sucedió el pasado mes de marzo, yo no se como sucedió pero esto es 100% real.
Todo comenzó cuando estaba buscando videos porno sobre mujeres que tenían sexo con sus mascotas, eso realmente me fascina y estaba navegando y navegando pero nada, hasta que vine a parar a esta pagina donde encontré muchos relatos sobre la zoofilia, pero fui mas allá y me halle con amor filial, y eso me excitó mucho más. Jamás había pensado en mi madre como una mujer sino solo como madre, pero luego de algún tiempo de leer relatos me empecé a idear sexo con mi madre y me empezó a excitar la idea. Entonces idee un plan para ver si mi madre se interesaba en mí como un hombre.
Y entonces comencé, cuando me bañaba, procuraba que al salir mi madre me viera desnudo totalmente, varias veces logré mi objetivo, ella miraba disimuladamente mi pene pero no decía nada, entonces supe que debía ser más atrevido.
Un día que estaba por cambiarme de ropa empecé a masturbarme, pero solo hasta que mi pene tomara un tamaño mas grueso y un poco grande, entonces salí de mi cuarto y me dirigí al cuarto donde se encontraba la ropa, y mi madre, entonces me senté le salude y me saque el pantalón, mi madre me quedo mirando y luego bajo la vista a mi pene que estaba gordo y crecido, al verlo mi madre me dijo en tono directo:
que grande lo tienes
Yo sonreí (estaba muy nervioso),
por que me lo dices?
Porque es la verdad, ya has crecido bastante, hacia tiempo que no te veía desnudo
Entonces yo me levante ya decidido (estaba sentado)
En realidad te parece grande?
Pues si, y es bastante grueso también
Te gustaría tocarlo? Le dije yo muy atrevido
Pero que te pasa estas loco!!!! Tenle respeto a tu madre!
Pero mama……
Mejor ándate!
Mi plan había fallado, talvez fui muy directo, pero lo que no sabia era que mi madre estaba muy excitada pero tenia miedo de lo que pudiera pasar (me lo dijo varias semanas después). Entonces yo muy avergonzado salí del cuarto y me dirigí a mi habitación rojo como un tomate, ya en la noche mama me llama a su cuarto y me platica que yo era su hijo y que me quería mucho y que la disculpara por haberme gritado así en la mañana, yo le dije que no se preocupara que yo la ofendí diciéndole eso así que entendía su reacción, pero lo que me dijo me dejo helado:
No hijo yo tuve la culpa porque al ver esa belleza me excite mucho
Ma…ma…mama????
Si hijo es que tu sabes que yo no tengo relaciones desde hace mucho tiempo y no veía un pene así desde tu padre
………………….
Pero vamos hijo no te asustes, es normal que a una mujer de mi edad que no ha tenido sexo al ver ese pene se excite
Si pero…., es que
Hay hijo y no me lo niegues porque a ti te gusto que te lo viera y te lo elogiara
Bueno si pero…
Pero que? a poco no quisieras que te lo toque
Lo harías???
Pues si tu me dejaras!!
Para ese entonces mi pene estaba totalmente erecto y ya me dolía en los pantalones y entonces supe que por fin mi madre tocaría mi pene
Pues si tu quieres aquí lo tienes
Ven acá y ábrete el pantalón
Aquí esta mama
Mmmm… es una belleza, wow que grueso esta y que duro…
Haa te gusta?
Me encanta hijo
Fue en ese momento cuando mi madre sin decirme nada se lo llevo a la boca y me lo recorrió con su lengua de arriba abajo, me lo lamió y chupo con toda su experiencia, hasta tal punto que casi me corro en su boca, pero mama se dio cuenta y me dijo:
espera no te vengas aun que tengo una cosa mas para hacer
Se levanto de la cama y empezó a desvestirse lentamente, yo me quede perplejo ante lo que estaba viendo, mi excitación aumento y sentí mi pene hervir.
te gustan mis tetas hijo?
Pues si mama
Entonces tómalas entre tus labios y chupalas como cuanco eras un bebe
Hmmmm que ricas mama, están deliciosas
Haaa si hijo así, sigue, te gustan??, mmm… ah… entonces te va a fascinar lo que te voy a ofrecer
Si, dámelo que ya lo quiero
Se separo de mi y se saco su pantalón, pude ver su mata abundante de pelo, y sus panties totalmente mojados, enese momento me tumbe sobre ella
vaya hijo si que te gusto verdad?
Si mama me encanta
Pues entonces lámelo y hazme correr en tu boca
Hmmm que delicia mama
Haa, haaa, siii, dale hijo dale , hay que rico, mmm si así
Te gusta??
Si mi amor, te amo hijo mío, ha que me corro dale dale, mas rápido
Apego sus caderas contra mi boca y se corrió de una manera espectacular, yo me tragaba todos sus jugos deliciosos y con mi mano me masturbaba
haaa sii siii ha que delicia mmmm ohhh ohhh grrrr!!……….
Luego de eso mi madre se incorporo y me dijo ahora te toca a ti, pero eso se los contare después si lo desean.

Mi hermana Ana

diciembre 20th, 2011

Esta experiencia se remonta a mis años de juventud, alrededor de 1968, tenía yo por aquel entonces 17 años. Soy el segundo de tres hermanos, Ana era la mayor con 18 años y Roberto, que era el pequeño, contaba con 10 años. Era verano y mis padres habían decidido irse de vacaciones 15 días. Nosotros tres íbamos a quedarnos en casa, porque nos había quedado alguna que otra asignatura para Septiembre y teníamos que estudiar para los exámenes. Cuando digo en casa, no es del todo correcto ya que únicamente acudíamos a ella por la tarde y por la noche. A comer y a cenar íbamos a casa de nuestros abuelos que vivían a unas calles de nuestra casa. Por la mañana teníamos que ir a repaso a una profesora particular y por la tarde, ya en casa, repasábamos lo estudiado por la mañana. Todo empezó la primera tarde.

Estábamos estudiando en casa, Roberto y yo en nuestra habitación y Ana en la suya, cuando mi hermano comenzó a incordiarme. Se puso pesadísimo como solo los hermanos pequeños saben ponerse y comenzamos a discutir, pero pronto la discusión se convirtió en una pelea. Así estábamos cuando Ana entró en la habitación y nos zarandeó a los dos hasta que dejamos de pegarnos. Nos regañó todo lo que quiso y más. Naturalmente, sacó a relucir que nuestros padres la habían dejado a ella como responsable y blablabla… Lo último que dijo nos dejó helados tanto a Roberto como a mí.

– Se lo contaré a papá.

Digo que nos dejó helados porque nuestros padres nos habían prometido que si nos portábamos bien, al regreso de las vacaciones nos comprarían una balsa hinchable para poder ir a la playa. Así que aquello sería para nosotros realmente terrible. Intentaba concentrarme en el estudio pero una y otra vez venía a mi mente la balsa neumática. Me resistía a quedarme sin ella. Durante toda la tarde estuve dándole vueltas al tema.

Cuando después de cenar regresamos a casa, Ana se fue a duchar, mientras nosotros dos nos quedamos viendo la tele. No sé por qué empecé a imaginarme a mi hermana desnuda, duchándose. Tengo que reconocer que en esa época solamente había visto un par de fotos de mujeres desnudas en casa de un amigo y nada más. Como es natural a esa edad, tenía una gran necesidad de masturbarme, incluso lo hacía más de una vez al día, así que cuando ella salió del baño, rápidamente me metí yo y empecé a cascarme una paja antológica. He de reconocer que ya alguna vez me había masturbado pensando en ella, después de haberle visto las bragas o el sujetador, pero nunca lo había hecho de la forma que lo hice ese día.

Cuando salí, ella ya estaba en su habitación, así que me dirigí a la mía. Al entrar, Roberto ya se había metido en la cama. Me miró y sonriendo hizo un expresivo movimiento con la mano dando a entender que sabía que me había estado masturbando. No hice caso y me senté en su cama.

– Deja de hacer el tonto y escúchame -le dije- Si queremos que los papás nos compren la balsa hinchable lo mejor que podemos hacer es ir a pedirle perdón a Ana y hacerle la pelota. A lo mejor así nos perdona y no le cuenta a papá lo de la pelea.

A Roberto le pareció una idea genial, así que nos dirigimos a su habitación. Al entrar en completo silencio nos la encontramos tumbada en la cama con la mano izquierda dentro de las bragas y una foto de Marlon Brando en la derecha. No lo podía creer, mi hermana estaba masturbándose. Yo entonces creía que eso únicamente lo hacíamos los chicos, así que la sorpresa aún fue mayor. Al levantar la vista hacia la foto nos vio y se detuvo en seco. Durante un par de interminables segundos nos quedamos los tres sin decir palabra. Rápidamente, sacó la mano de entre sus piernas y se puso colorada como un tomate, mientras nosotros dos seguíamos allí de pie en la puerta en calzoncillos. –

– Fuera, fuera -gritó Ana mientras señalaba hacia la puerta y se bajaba el camisón de un tirón. Salimos sin decir palabra.

– ¿Qué ha pasado? -preguntó Roberto inocentemente.
– Se estaba haciendo una paja -contesté.
– ¿Estás seguro? -dijo asombrado.
– Para qué crees que tenía la mano dentro de las bragas -le expliqué yo.

Volvimos a nuestra habitación y nos metimos en silencio cada uno en su cama. No podía dormirme, aquella visión me había dejado bastante excitado y me era imposible cerrar siquiera los ojos. De pronto escuché de nuevo la voz de mi hermana desde su habitación. Me estaba llamando, quería que fuese a su cuarto. Me levanté y obedecí como un autómata. Pensé que iba a regañarme por haber entrado en su dormitorio sin llamar, pero no era así…

– ¿Qué habéis visto? -me preguntó nada más entrar.
– Qué tenías una foto de ese actor que te gusta en una mano y la otra… metida dentro de tus bragas -le dije, omitiendo el hecho de que sabíamos que estaba masturbándose.
– Ya… -empezó a decir nerviosa- Es que estaba mirando la foto y al sentarme en la cama se me han metido las bragas por el culo. Ya sabes lo molesto que es eso, así que he tenido que sacármelas y entonces habéis entrado vosotros. Lo entiendes, ¿verdad?
– Yo sí… y Roberto también, pero… -le contesté haciéndome el remolón- No sé qué dirían los papás si se lo dijese, ya sabes cómo son…
– Tienes razón -me cortó- Así que, si tú no les dices nada, yo tampoco les contaré que os habéis peleado. Además, si queréis puedo llevaros una tarde al cine en lugar de quedarnos en casa a estudiar. ¿Qué te parece?

Me di cuenta de lo asustada que estaba y de lo que podía caerle encima si mis padres se enteraban de aquello, así que decidí intentar sacar provecho a la situación. Salí de la habitación dejando a Ana boquiabierta y sin su ansiada respuesta. En menos de un minuto volví con Roberto y los dos nos sentamos en el borde de su cama.

– Mira Roberto -empecé a decir, mirándole a él pero dirigiéndome en realidad a mi hermana- Ana me ha pedido que no le contemos a nadie lo que le hemos visto hacer en la cama. Como muestra de gratitud y hasta que vuelvan los papás va a ayudarnos a hacer los deberes que nos pone la profesora.
– ¿En serio vas a hacer eso? -preguntó asombrado mi hermano y ella asintió en silencio.
– Ya verás, será como una esclava -dije, dirigiéndome abiertamente a ella esta vez- ¿Verdad?
– Sí, haré lo que vosotros digáis -respondió con la mirada baja.

Salimos muy serios y volvimos a la habitación. Al llegar Roberto y yo nos miramos, y empezamos a reír celebrando nuestro triunfo. No nos quedábamos sin la balsa y encima nos harían los deberes.

Al día siguiente, volvimos a casa después de comer y al ir a nuestra habitación para estudiar, llamamos a Ana.

– Acuérdate que tienes que hacernos los deberes -le dijimos cuando entró.
– Os haré los que no sepáis hacer, pero no todos -nos dijo con nerviosismo- Yo también tengo trabajo.
– Está bien, tú verás lo que haces -contesté- Pero ayer no fue ese el trato.
– Oye, el trato fue que os ayudaría en lo que pudiese, pero no cargaré con todo el trabajo. ¿De acuerdo? -nos respondió.
– Tú dijiste que harías lo que quisiéramos, ¿verdad, Roberto? -continué.
– Sí, es verdad, lo dijiste -me ayudó mi hermano.
– Escuchad, tengo mucho trabajo -se defendió- Mirad, haremos una cosa. Haced lo que podáis y el resto os lo hago yo luego. Venga, os lo recompensaré.

Aceptamos el trato y comenzamos a trabajar. Apenas podía estudiar, mi cabeza estaba en otras cosas. Tanto pensaba en el tema que empecé a excitarme, así que me levanté y me fui al baño, necesitaba hacerme una paja. Cuando volví, ya había tomado una decisión. Le haría chantaje. Ya que bajo ningún concepto quería que mi padre se enterase de que la habíamos pillado masturbándose, podría aprovecharme de la situación. Y enseguida pensé una forma. Todas las noches, cuando volvíamos de casa de mis abuelos después de cenar, Ana tenía por costumbre bañarse antes de acostarse. Si no quería que le contase nada a mi padre, tendría que dejar que me bañase con ella.

Estuve toda la tarde ansioso de que llegara el momento. Y llegó. Entramos los tres en casa y Ana se dirigió a su habitación para coger el camisón. Mientras, yo llevé a mi hermano a nuestro cuarto y le acosté. Rápidamente, volví al pasillo y me quedé esperando cerca de la puerta del baño.

– ¿Qué haces ahí parado? -preguntó al pasar por mi lado.
– He decidido que si no quieres que diga nada a los papás, tienes que dejar que me bañe contigo -le dije muy seriamente.
– ¿Qué dices? -respondió sorprendida y levantó la mano para pegarme.

Me protegí la cara con las manos, pero no fui lo bastante rápido y me soltó un tortazo que me hizo ver las estrellas.

– Pero, ¿estás loco? ¿Cómo has podido tener una idea tan retorcida? -dijo dirigiéndose a mí.
– Te prometo que como no me dejes entrar contigo, le contaré a papá que vi cómo te hacías una paja con la foto de Marlon Brando -la amenacé sin ocultar esta vez que sabía lo que había estado haciendo.
– No me lo puedo creer -dijo con incredulidad- Mi propios hermano haciéndome chantaje.

Se dio la vuelta y se metió en su habitación, cerrando la puerta de un portazo. Yo me fui al comedor algo asustado porque nada había salido como yo esperaba. Si le contaba algo a mi padre iba a meterme en un follón bien gordo. Además, ya podía despedirme de la balsa. Absorto como estaba en mis pensamientos, no me di cuenta de que Ana había entrado en el comedor. Se sentó junto a mí.

– Vamos a ver -empezó a decir- Si no entiendo mal, lo que pretendes es que nos bañemos los dos juntos, es decir, desnudos en la bañera, ¿verdad?
– Sí -contesté recobrando algo del coraje perdido- Y si no me dejas, se lo contaré todo a los papás.
– Eres un crío -me dijo, pero sin enfado en la voz- Por eso no quiero tomármelo a mal, así que vamos a olvidarlo como si no hubiera pasado nada y en paz.
– Te repito que o aceptas el trato o ya sabes que van a saber que te haces pajas -repetí, no dispuesto a darme por vencido.

Se quedó pensativa unos instantes. Creo que había pensado que con el tortazo me habría asustado y que lo olvidaríamos todo, pero no había sido así y tenía que tomar una decisión. No tardó en hacerlo.

– Está bien -dijo- Pero debes jurar que jamás en la vida contarás esto a nadie.
– Lo juro -contesté casi sin dejar que acabase.

Mientras íbamos hacia el baño, sentía dentro de mí una alegría como el que ha vencido en una batalla. Me sentía triunfador. Comprendí que Ana estaba en mis manos. Entramos en el baño, enorme como el resto de la casa, con una larga bañera. Ana abrió los grifos para que comenzara a llenarse, se giró y se me quedó mirando. Ninguno de los dos sabíamos qué hacer.

– Bueno, ¿comienzas tú a desnudarte? -preguntó.
– No -respondí- lo haces tu primero.

No protestó. Se sentó en un taburete y se quitó los zapatos. Llevaba minifalda, por lo que al sentarse pude verle los muslos y de refilón las bragas. Se levantó y se quitó la camisa que llevaba. Me recreé en aquellas tetas cubiertas por su sujetador blanco, de esos que llevan unos aros por debajo y que dejan la parte superior al descubierto. Se bajó la falda y al inclinarse para sacársela por los pies las tetas estuvieron a punto de salírsele del sujetador.

– Venga ahora tú- insistió.
– No, antes termina -respondí de nuevo.

Se pasó las manos por la espalda para desabrocharse el sujetador. Mi corazón parecía un caballo desbocado, al fin iba a ver una mujer de carne y hueso totalmente desnuda. Dejó el sujetador en el taburete. ¡Qué tetas tenía la condenada! ¡Qué maravilla! Estaban duras, no excesivamente grandes pero en ningún caso pequeñas, con un precioso par de sonrosados pezones. Estaba tan extasiado contemplando aquel par de tetas que casi no me di cuenta de que sus bragas comenzaban a descender por sus muslos. ¡Madre mía, qué mata de pelo había allí! Negro, rizado, junto a sus muslos, fuertes y morenos.

– Venga ahora te toca a ti -dijo y al mirarla a la cara vi que la tenía totalmente colorada. Cogió una toalla y se la puso delante- Mientras no estés desnudo yo estaré tapada.

La verdad es que en ese momento estuve a punto de salir corriendo. No había pensado que yo también tendría que desnudarme, Ana iba a ver cómo se me había puesto la polla de dura. Comencé a desnudarme y al quitarme los calzoncillos, dejé al descubierto mis atributos, en todo su esplendor en ese momento. Me percaté de la mirada que dirigió Ana a mi sexo. Supongo que era el primero que veía al natural. No es por presumir, pero ya entonces estaba bastante desarrollado. A Ana le encantó.

– Ya está -dije- Ahora tienes que quitarte la toalla.

Así lo hizo, menos nerviosa ya. Sin darnos cuenta la bañera se había llenado casi a tope, así que tuvimos que vaciarla un poco. Ana, al inclinarse para sacar el tapón y dejar salir agua, me ofreció una impresionante vista de su culo. Además, también pude admirar una perfecta panorámica de la que era mi primera raja de mujer. Mi polla estaba en plena erección. Cuando Ana consideró que ya había suficiente agua, puso de nuevo el tapón a la bañera.

– Venga, adentro -dijo mientras se metía.

Aunque ya he dicho que la bañera era grande, al meternos los dos estábamos más que apretados. Yo me puse enfrente de Ana, mirándola fijamente. Comenzamos a lavarnos, pero en una posición realmente incómoda.

– Escucha -me dijo- Vamos a ponernos de pie que así no hay forma de lavarse.

Obedecí y me levanté inmediatamente, chorreando agua.

– ¿Me frotas la espalda? -me preguntó- Luego yo frotaré la tuya.

Se dio la vuelta y se recogió el pelo hacia arriba, mientras yo comenzaba a frotarle la espalda.

– Sigue hacia abajo -me dijo cuando terminé con la espalda- Continúa hasta los tobillos.

Ahora sí que estaba excitado, viendo cómo la esponja se deslizaba por aquel delicioso culo. Tenía ya ganas de masturbarme, mi polla ya no podía más, necesitaba sentir una mano que aliviara aquel sufrimiento. Cuando terminé, Ana se dio la vuelta quedándose frente a mí.

– Date tú también la vuelta -me dijo- Ahora me toca a mí.

Comencé a sentir sus manos por mi espalda, enjabonando y frotando con delicadeza. ¡Dios, cómo estaba mi polla! Me dolía de lo dura que la sentía… y sin podérmela cascar. Sus manos comenzaron a sobarme el culo y los muslos, e hicieron ademán de meterse entre éstos. Separé ligeramente las piernas y sentí cómo una mano se metía entre ellas, con un ligero contacto con mis huevos. Pensé por un momento que no podría aguantar y que iba a correrme, pero de pronto se detuvo.

– Vamos a salir y a secarnos -ordenó Ana- ¿Qué te parece si yo te seco a ti y tú a mí?

Por supuesto acepté el ofrecimiento. Cogió una toalla y comenzó a secarme la espalda, luego continuó por el culo y terminó por los pies. Al darme la vuelta me secó pelo, cara, pecho y muslos. Por un momento pensé que ‘esa’ zona la dejaría para que me la secase yo mismo, pero no. Cuando terminó con las piernas comenzó a secarme el vello del pubis. Después me secó lentamente los huevos y finalmente la polla. Lo hacía con suavidad, recreándose en ello. Cuando estuvo seca, dejó la toalla y pasó su mano por mi vello, como para confirmar que estaba bien seco. Después agarró mi miembro con la palma de la mano y utilizando dos dedos tiró la piel hacía abajo haciendo que asomase mi hinchado capullo. Tuvo que notar cómo se encabritaba mi polla en su mano al notar aquel íntimo contacto. Confirmó que aquella zona también estaba seca y se levantó.

– Ahora te toca a ti -dijo- Ya puedes secarme.

Me puse a frotar la espalda de Ana con toda la suavidad de que era capaz dado el nerviosismo que tenía. Casi sin darme cuenta llegué hasta su culo. Quise tocar su piel directamente, sin el estorbo de la toalla, así que hice como que se me escurría la toalla y la palma de mi mano se apoderó de una de sus nalgas. El contacto apenas duró un segundo, pero mi polla reaccionó inmediatamente. Solté. Ella no dijo nada. Continué con los muslos y las pantorrillas.

Se dio la vuelta y continué secando sus hombros, bajando hacia las tetas. Sequé con suavidad cada una de ellas, primero una y luego la otra, dedicándoles toda mi atención. Volví a dejar escurrir la toalla y toqué con mi mano aquel hermosísimo seno. Tampoco dijo nada en esta ocasión, así que al ver que no protestaba, continué tocándoselas ya sin temor. Pasé luego a sobarle los pezones y nada más sentir el contacto de mis dedos, éstos salieron como dos proyectiles, duros como piedras. Al verlos decidí que tenía que comérmelos, como máximo recibiría otro tortazo. Valdría la pena.

Cerré los ojos y mi boca se posó sobre uno de sus pezones. Esperando el inminente golpe, comencé a succionar como si fuera un niño pequeño mamando del pecho de su madre. El tortazo no llegaba, ni siquiera escuchaba la más mínima queja por parte de Ana, así que seguí chupando, como esperando la leche materna. De pronto, sentí cómo una mano comenzaba a tocarme la polla. Me aparté de aquella teta y dirigí la mirada a mi sexo. Contemplé maravillado cómo Ana tenía mi miembro agarrado fuertemente con ambas manos. Dejé de mirar y continué chupando. No tardé mucho en notar cómo mi semen se desbordaba en su mano.

– Vamos, lávate -me dijo- No querrás manchar mi cama con tu leche.

Me limpié rápidamente, asombrado por el curso que estaban tomando los acontecimientos. Después de lavarme, Ana me llevó de la mano a su habitación. Los dos íbamos completamente desnudos por la casa, yo con la polla tiesa.

– Ahora tengo que correrme yo -me dijo al llegar a su cuarto.

Sentándose en el borde de la cama, echó el cuerpo hacia atrás apoyando la espalda en las blancas sábanas, dejando las piernas abiertas ante mí. No hizo falta que me dijese cómo seguir. Me metí entre sus piernas y empecé a lamer aquella húmeda raja como si llevase haciéndolo toda la vida. Me encantaba sentir la fresca piel de su entrepierna con mi cálida lengua. Minutos después se incorporó y me hizo subirme encima de ella, formando un 69. Seguí lamiendo aquella estupenda raja como un perrito hambriento, mientras ella trataba de meterse mi polla en la boca, aunque debido a la postura le era bastante difícil. Sin dejar de chupármela, separó los labios de su coño con los dedos de una mano para que mi lengua lamiera la mayor cantidad de superficie posible. Imagino que se tuvo que correr un montón de veces, hasta que de pronto me detuvo jadeando como una posesa.

– Para… para -dijo con voz entrecortada- No puedo más…

Me aparté de ella, tumbándome quieto a su lado, esperando que diese señales de vida. Ella seguía en la cama con los ojos cerrados, recuperándose poco a poco. Por fin, sonriendo, abrió los ojos y me hizo ponerme de rodillas encima de la cama. Tumbada todavía sobre la cama, agarró mi polla con una mano y empezó a masturbarme. Luego, acercó su boca y la introdujo en ella. Le dio un par de chupaditas y luego se la metió hasta donde pudo. Cambió de posición para estar más cómoda y se dedicó exclusivamente a mamármela con ganas. Estuvo así hasta que volví a correrme, esta vez en su boca, tragándose todo mi semen.

Como podéis suponer, a partir de aquel día y hasta que regresaron nuestros padres las noches fueron una locura de juegos eróticos con nuestros cuerpos. Pienso que debí batir récords de corridas en un solo día ya que Ana me ordeñaba sin piedad. Y aún que no os lo creáis aprobamos las asignaturas pendientes y tuvimos la balsa neumática.

La hermana

diciembre 19th, 2011

Esta historia sucedió ya algunos años atrás, cuando yo tenia 17 años y mi hermana la mayor tenia 18. Ella siempre era una chica con un par de hermosas tetas y un trasero redondito y duro. Una tarde yo disfrutaba de las revistas porno que me había dejado un amigo, y me deleitaba con las hermosas mujeres que en ellas aparecían.
Mujeres con unos pechos grandes y con unas medidas de escándalo, eran perfectas. Cuando de repente entro en mi habitación mi hermana, y yo tímido como era me avergoncé. Ella se dio cuenta de que estaba mirando “Las revistas” como las denominaba ella. Y me pregunto:
– ¿Que has aprendido algo con esas revistas o eres todavía un novato?
Medio avergonzado baje ligeramente la cabeza y asentí, a la vez que intentaba esconderlas de su vista.
– Trae para aquí – me dijo ella.
Acto seguido se abalanzo sobre mí y me intento quitar las revistas que tenia a mis espaldas, pero lo que hizo fue acercarme sus pechos a mi cara.
OH que pechos, su dureza había chocado contra mi cara y enseguida me excite. Ella después de cogerme una de las revistas se separo, y vi. como sus pezones habían empezado a florecer, estaba clavando mi mirada sobre sus pezones, mientras ella pasaba las hojas de la revista alocadamente. Yo abstraído todavía en sus pezones no me di cuenta que ella había acabado, y me miro. Se dio cuenta de que la estaba observando y se miro los pechos, y me dijo:
– Ves mira lo que has conseguido, me he excitado un poco. Que ahora mismo estarás pensando como serán estos pezones ¿verdad?
Yo asentí, y ella se coloco más cerca de mí, dejando de nuevo sus pechos a la altura de mi cara.
– ¿Te gustaría tocarme los pechos? Si – a continuación ella se quito el polo que llevaba, dejando al descubierto su sujetador.
– ¿Bueno dime que te parecen? – inicio el movimiento de desabrocharse el sujetador.
Menudo momento fue aquel, yo sentado en una silla, con la polla mas dura que el acero, y mi hermana delante de mí con los pechos al aire masajeándolos.
– Ven acércate – me dijo mientras ella se acercaba a mi, y me cogia la mano.- Estoy bastante excitada y me gustaría que me besaras los pechos.
Yo sin dudarlo me acerque y empecé a besarle las tetas, mientras una de mis manos se deslizaba hacia una de las tetas, la otra se estaba deslizando hacia su culo. Empecé a chuparle ligeramente los pezones, esos pezones que estaban muy duros. Apretaba mientras tanto con la otra mano el culo. Ella se sentó sobre mí, y note como se colocaba para sentir mi polla sobre su coño. Yo ya no podía más, estaba a punto de explotar. Decidí quitarle el botón del vaquero, y empecé a bajar la cremallera. De repente ella se levanto y dio un salto hacia atrás.
– Tranquilo, poco a poco, bájate los pantalones y échate sobre la cama – me dijo.
No tarde mucho en hacerle caso y cuando me baje los pantalones ella descubrió mi bulto.
Me tumbe boca arriba sobre la cama y ella después de quitarse los vaqueros se coloco encima mió. Solo nos separaba un poco de tela, ella se deslizo hacia atrás y me bajo los calzoncillos. Empezó a besarme la polla poco a poco, yo cerré los ojos y espere. Pronto ella se la introdujo en la boca, y yo estaba que no me aguantaba, la acaricie el culo y a continuación metí mi mano debajo de su braguita.
Ella esta húmeda y apenas había empezado, así que la indique que colocara su coño sobre mi cara, sin que dejara de chuparme la polla, y empecé a besarle el coño y a pegar lametones. A cada lametón mió ella respondía con una presión de sus labios sobre mi polla era algo maravilloso, su manera de chuparme la polla era diferente, Estaba entrando en un estado de desvanecimiento por el exceso de placer, que por unos instantes deje de chuparle el clítoris. Ella se dio cuenta y continúo chupándome la polla. Vd. como me llegaba, y con mi mano le aparte la cara, pero no se retiro, y mi semen broto como un volcán sobre su cara y sus labios. Se giro hacia a mi y relamiéndose me invito a fumarnos un cigarrito a medias.
Ella lo apago sobre el cenicero y a continuación se coloco encima de mí, me pidió que la follara, que quería sentirme dentro. Esas palabras provocaron en mi una nueva erección, mientras ella se tumbaba boca arriba yo me colocaba entre sus piernas, me agarro la cabeza y arrimo sus labios a mis oídos, y entre susurros, me pidió que se la metiera ya. Y así i.e. Mi polla entro en su coño como que estuviera acostumbrada a ese coño. Ella empezó a agarrarme y apretarme contra ella, mientras yo no dejaba de empujar. Sus gemidos empezaron a ser mas audibles, y sus movimientos mas rápidos. Ella estaba entrando en un estado de Soc. como el que había sufrido yo anteriormente.
Después de unos minutos ella había sentido un gran orgasmo y yo me había corrido dos veces dentro de ella. Ella relajadamente se quito de encima de mi, se puso las bragas y se fue a su habitación. Yo me quede tan satisfecho que no podía dejar de pensar en ese polvo que acababa de echar con mi hermana mayor. Desde entonces y cuando no están mis padres procuramos seguir practicando ese sexo que tanto nos gusta a los dos. Algo que aun estando los dos casados seguimos llevando hasta la extenuación. La verdad es que siempre estuve enamorado de mi hermana, pero temía que no fuera correspondido. Continuara…..

Acercamiento a mi hermana mayor

diciembre 18th, 2011

La historia relatada es totalmente verídica y por motivos obvios lo nombres están alterados, lo único no puramente fidedigno del relato. Dicho esto, paso a describiros las personas que forman parte de dicha historia y a poneros en situación.
Yo me llamo Javi y tengo 17 años, y formo parte de una familia donde mi padre es empresario y mi madre es enfermera, por lo que ambos pasan muchas horas fuera de casa. El último componente de la familia es mi hermana, Eva, que tiene 23 años y está en su ultimo año de derecho. Yo soy un chico completamente normal, no destaco por mi físico, ya que mido 1,78 y peso 74 kilos, no soy muy guapo de donde solo destacan mis ojos que son entre verdes y grises. Mi pene también era normal, de 18 cm aproximadamente aunq bastante grueso.
Cuando ocurrieron los hechos, a principios de junio de este año, yo tenia una novia, bastante maja, de mi misma clase que tenia unas tetas no demasiado grandes pero muy apetecibles. El problema es que llevábamos casi dos meses y apenas habíamos pasado de los besuqueos y lo sobamientos por encima de la ropa. No se exactamente porque pero se la veia inseguro, no se sentía cómoda del todo siempre que empezábamos a tontear. La relación con mi hermana era bastante primitiva, compartiamos el mismo techo y poco mas, ella no se metia en mi vida y yo no lo hacia en la suya. A duras penas sabia que tenia novio, mas que nada pq lo habia visto en casa cuando no estaban mis padres, imaginaos para que andaba por mi casa…pero a mi me daba igual lo que hiciera mi hermana. Eva está bastante bastante buena, tiene unas tetas bien prominentes a las que le sacaba buen partido siempre que salia con unos escotes mas que sugerentes y ademas tenia un culito bien redondo y apretadito; su novio era el tipico tio-gymn to cuadrado y fuerte pero increíblemente era un tio inteligente, que tb estaba acabando la misma carrera que mi hermana.
Más de una tarde y mas de dos, y dado que mi habitación esta pegada a la suya, les habia escuchado en la cama…y la verdad es que a mi se ponian un poco los dientes largos, mas aun dada la austeridad a la que me sometia mi novia. Un dia todo esto empezo a cambiar. Una tarde llegue y, con mil cosas en la cabeza, pense que mi hermana estaba sola en casa, en su habitación y entre a pedirle noseque sin avisar y lo que vi o lo que atisbe a ver en el segundo que abri la puerta me dejó de piedra, pq una cosa es escucharles y otra ver un tio encima de tu hermana…por lo que cerre pidiendo disculpas y me baje al comedor a ver la tele, bien alta por cierto. Al cabo del rato se fue Sergio a su casa y mi hermana con una camiseta y unos pantalones de chándal se sento en el sillón….
Q estas viendo?- me preguntó ella
Psé, en realidad no estoy viendo nada.
Oye, Javi, siento lo de antes, no pensé q…
No pasa nada, en realidad fue culpa mia, es mejor olvidarlo
Está bien….(pasaron los minutos)…por cierto, como te va con aquella chica?
Pues mira, no tan bien como a ti, pero a que coño viene eso ahora?
Joder no te pongas asi, solo preguntaba! No hay manera de hablar contigo.
Pues no preguntes- dije, saliendo del comedor
Me puse un poco borde con mi hermana pero es que me fastidiaba que ella pudiera y yo no…o lo que realmente me fastidiaba que aquel tio se tirara a mi hermana? Estaba medio confundido pero entendi que me habia pasado con mi hermana, asi que decidi bajar de nuevo y pedirle disculpas…
Oye, Eva, lo siento, ha sido una rabieta estupida, prueba a preguntarme otra vez..- dije, sonriéndole
Jaja, esta bien, como te va con tu chica…
A ver, me da bastante vergüenza, asi que debes prometerme que si yo te pregunto algo tu lo contestaras
Esta bien, pero a ver que preguntas!
Pues veras, con ella esta muy bien, pero llevamos casi 2 meses y no tenemos prácticamente nada de sexo!
Ala ala! Ya hablaron las hormonas!
Oye no te burles –dije- que ya que me cuesta hablarte de esto..
Vale vale, esta bien, pero exactamente que habeis hecho?
Pues poca cosa aparte de toquetearnos…
Prfff….eso suena a bastante poco…
Dimelo a mi! – la charla cada vez era mas calida y acogedora…ibamos tomando confianza con el paso de las palabras.
Bueno poco a poco….no te preocupes que ya ireis progresando.
En fin…me toca. que se siente al hacerlo, dije bastante ingenuamente
Pues es una sensación increíble, con sergio lo paso realmente bien.
Es el mejor amante que has tenido?
Eh! Eso son 2 preguntas jeje….pues si, chismoso, es mi mejor amante.
Jaja ok, te toca…
Si no haces nada con ella… , cuanto te la meneas?
Vaya! Creo que te pasas…la venganza sera cruel!, dije entre risas. Normalmente unas 2 o 3 veces al dia, pero cuando vengo de estar con ella hasta 4 o 5.
Joder, y no acabas con el pito destrozado? Jaja…
Pues no…hay veces que me pregunto si es normal, pq tengo un deseo sexual dentro q…-vi que me estaba pasando-…, me toca. que es lo que mas te gusta que te haga en la cama?
Jaja, muy bien, luego veras…pues lo que mas me gusta que es me chupen ahí…-dijo poniéndose roja-…
No no, aquí las cosas por su nombre..sino no vale
Joder, esta bien, lo que mas me gusta es que me coman el coño –dijo, cada vez mas colorada.
No podia creer lo que estaba hablando con mi hermana, cada vez la miraba y me fijaba mas en que tenia una tia delante que estaba buenísima y que me estaba contando lo que le gustaba que le hicieran en la cama
Alguna vez se lo he propuesto a mi novia pero nunca ha querido
Pues no sabe lo que se pierde…-dijo Eva, a la vez que se daba cuenta de cómo de lejos estaba llegando…- creo que ya esta bien de charlas por hoy, y se fue…
Yo me quede pensando dos cosas, una en el pedazo de culo que tenia mi hermana…y otra en como habia sonado lo de ya esta bien por HOY….obviamente me marche con celeridad al baño a cascarme una paja que al final fueron tres…
Los dias fueron pasando y notaba como mi hermana estaba mas cercana a mi, incluso una tarde que acabaron de hacer lo suyo en su cuarto salio envuelta en la sabana hacia el baño donde me la encontre y sonriendo me dijo algo asi como ‘vaya, espero que no te hayamos molestado mucho!’ a lo que contesté que no pero que no gritara tanto no por mi, sino por los vecinos, a lo que contestó juguetona sacándome la lengua socarronamente.
Pocos dias después el siguiente acercamiento se produjo en la piscina que tenemos en casa, estaba ella tomando el sol y desde lejos medio aprecio que hacia top less pero al escucharme llegar se tapo rapidamente…
Por mi puedes seguir haciendo top less…
Sí, claro, si tu haces down less…jaja- Y por un segundo estuve a punto de bajarme el bañador, justo lo que tarde en entender que estaba simplemente de cachondeo…pero un cachondeo que nunca antes habia tenido conmigo….
Un fin de semana que estaban mis padres fuera, mas concretamente un viernes por la noche baje al comedor y me encontre a mi hermana, cosa que no esperaba pq solia estar con su novio por ahí…o como mucho en su habitación…
No viene hoy Sergio? – pregunté
No, no puede, tenia un cumple o no seq…
Entonces no hace falta que compre tapones hoy no? –dije bromeando
No…jaja…tanto ruido hacemos?
Uf, un poco, tu bastante pero el…no se que le haras pero vaya!
Eh! Ni un pelo te pases!
Ahora te da vergüenza? Después de lo del otro dia? Venga preguntame lo que quieras y te demuestro como soy menos vergonzoso que tu
Claro, pero es que yo no te puedo preguntar acerca de algunas cosas pq simplemente no las has vivido…
Seguro que encuentras algo sobre que preguntarme…
Mmm vale, jaja a ver…cuanto te mide el pito?
Vale vale….pues mira 18 cms, hay tienes el metro si quieres- dije en cachondeo
Vaya…no esta mal, tu novia no lo sabe no? Jaja
No, no mucho…me toca. Te sueles masturbar?
Q???!!??
Si quieres te lo explico….
Oye Javi, esto esta yendo demasiado lejos…
No contestas? Pues prenda!
Eh eh que es eso de prenda, no contesto ni prenda ni nada, imbecil
Prenda! Prenda! Prenda!-no dejaba de decir yo….-
Vale vale, te contesto, ya te enteraras. Vale, si, me masturbo, contento?
Si? Pensaba que con sergio ya tenias bastante…
Y tengo, pero hay veces que me apetece tocarme un poco….pero me toca a mi! En que o quien piensas cuando te la meneas?
Malo…le decia que me pajeaba con ella? Quiza lo echaba todo a perder….
Pues pienso en tetas y culos que me parezcan sexualmente atractivos….
Como estas? – dijo eva atrapándose las tetas entre las manos y sopensandolas entre risas…
Pues si…no estan mal…
Oye que soy tu hermana…
Q pasa? Como si no supieras que tienes unas tetas excelentes…
Mi trabajo me cuesta, me lo curro en el gimnasio para no se me caigan
Pues con el volumen que tienes…difícil lo veo…
Q no? Ahora veras…-e inicio una maniobra rapida y agil que termino por dejar su sujetador en el sillon sin alterar la camiseta que tenia puesta….- q? Como las ves ahora?
Joder eva…si que se mantienen si- me estaba poniendo malísimo ya….
O sea que te masturbas con tetas como estas..y como lo haces?
Mi hermana me estaba pidiendo que me masturbara delante de ella?
Eva quieres que me masturbe delante de ti? – después de que ella respondiera con un asentimiento puse toda la carne en el asador- vale, pero para que pueda hacerlo de verdad…podrias mostrármelas…
Eres un cabroncete eh? Vale, creo que me vale la pena por ver que tienes ahí abajo.. –con lo que subio su camiseta mostrándome un par de tetas grandes pero para nada caidas con unos pezones que empezaban a mostrarse cada vez mas duros.
Ella cumplio su parte del trato asi q, muerto de vergüenza comence a bajarme un poco los pantalones y los slips sacándome la polla, durísima por entonces…en el momento que cerre los ojos y empece a masturbarme…subia la piel de mi polla delicadamente y la volvia a bajar dejando la descubierto ante mi hermana mayor todo mi capullo…cuando abri los ojos de nuevo me encontre la mirada de mi hermana clavada en mi pene….
Vaya polla te gastas, hermanito…
Después de un rato pajeandome paré, en busca de nuevas cosas….me fui a poner los pantalones de nuevo, pero ella me dijo que si lo hacia ella volveria a ponerse la camiseta, asi que me quede desnudo ante ella con toda mi erección.
– Bueno Javi, te toca de nuevo….joder
Vale, que ropa interior llevas?-dije ingenuamente
No prefieres verla?- dijo ella bajándose un pantaloncito que llevaba, mostrándome un tanga negro precioso y despidiendo un olor a hembra inconfundible….
Joder Eva, estas buenísima!
Si? Dijo, dando una vueltecita y luciendo todos sus encantos….Pues ahora me toca a mi…quiero que me quites el tanga, pero sin tocarme a mi y sin utilizar las manos
Oye Eva, eso es muy complicado…si lo consigo quiero un premio…
Vale…pide por esa boquita….
Si lo consigo quiero que me des un beso
No te voy a dar un beso en la boca…javi…
Quien habla de la boca? – dije envalentonado mostrándole mi polla
Jaja esta bien, pero debes conseguirlo sin error alguno eh?
Increíble, iba a quitarle el tanga a mi hermana y si lo conseguia me iba a besar la polla! Me puse manos a la obra y con mis dientes fui estirando de las cintas hacia abajo, de los laterales..y del centro de donde me venia un olor que uf, por poco pierdo el temple y me lanzo a por él….pero me controlé y poco a poco fui dejando al descubierto un coño depiladito y por lo que veia algo humedo….y al fin acabé completando mi tarea….
Muy bien hermanito….supongo que ahora quieres tu premio no?
Claro, dije mostrándole mi polla….
Se acerco muy lentamente…en los segundos mas largos de mi vida…y me planto un beso en la punta de la polla separando casi inapreciablemente los labios carnosos que coronaban su preciosa boca….
Vale vale, que te me acostumbras jaja –dijo sonriéndome…
Uf! que gustazo!
Pero si eso no es nada…q miras?
La verdad es que estaba embobado admirando su coño…
Tienes un coño precioso, tan bien depilado…
No, no está bien, hace unos dias que no me lo afeito..
Pues ya se que voy a pedirte, aprovechando que me toca a mi…jejej
Vale, acompañame al baño…
Fuimos al baño, ella se sento en el bidet y yo en el vater, desde donde tenia una vista excepcional…ella habia cogido una cuchilla de afeitar y el bote de espuma de afeitar. Se echó agua por todo su coño y luego le paseo espuma por todo él…posteriormente empezo a pasar la cuchilla por su pubis, dejando un fino reguero de pelitos como único rastro de su vello…’¿porqué no lo haces tú?’me espetó….cogi la cuchilla temblorosamente y la pase por su coño con mucho cuidado, al otro lado de los pelitos que restaban sin afeitar…y lo hice bien pq mi hermana me felicitó, justo después de apartar sus labios para pasar al cuchilla por la zona mas delicada; yo me estaba poniendo enfermo y con la polla a mil, hasta que finalmente acabó, después de ponerse algo de loción hidratante para que no se irritara la zona se levantó y me dijo…te gusta? uy espera no juzgues todavía…ven….me cogio de la mano y me llevo al cuarto de nuestros padres y se tiro en la cama….abrio las piernas, separo los labios de su vulva y descaradamente me dijo:
Te gusta mi coño, Javi? –dijo jugando con sus labios
Joder si me gusta…
Pues acercate mas tonto…
Y asi lo hice yo, quedándome a escasos centímetros de un coño, ahora si, perfectamente depilado, muy suave, que cada vez estaba mas humedo y muy rosado, con los labios separados por los dedos de mi hermana enseñándome su agujero del placer y despidiendo un olor muy fuerte…
Oye…yo me he masturbado, creo que lo mas justo es que me enseñes como lo haces….
Tu eres muy listo, no? –dijo, mientras ya estaba pasando la yema de sus dedos por todo su coño, cada vez se le iban mojando mas, los pasaba arriba y abajo, metiendolos parcialmente en su coño, para acabar llevándolos arriba a la zona de su clítoris donde se recreaba acariciándolo muy suavemente, para poco a poco ir aumentando el ritmo, soltando de vez en cuando un gemidito…yo no podia mas, tenia su coño a menos de un palmo de mi cara…no lo pude remediar y me lance a por su coño…ella tenia los ojos cerrados y cuando notó que yo ponia mi boca en contacto con su coño me dijo casi gritando que q coño hacia! que eramos hermanos!…pero yo no estaba muy por la labor y comenzaba a enterarme de cómo debia comerse un un coño…y sus lamentaciones fueron cambiándose poco a poco por gemidos y por s para que siguiera…yo lamia sus labios, metia un poco la lengua en su agujero….y como parecio que le gustaba empece a penetrarla con mi lengua….ella empujaba mi cabeza hacia su coño pidiendo mas y mas…hasta que empezo a agitarse, no respiraba, solo gritaba…hasta que se corrio en mi cara soltando un aullido de placer…
Madre mia, Javi, y es tu primera vez que lo haces? Como me has chupado el coño, eres un hijo de puta, somos hermanos!
Mmm pero te ha gustado o no?
Joder claro que me ha gustado….-dijo, recuperándose-…pero claro, antes me dijiste que no era justo que yo hubiera visto como tu te masturbaras y yo no hacerlo…el caso es que tu me has chupado…y ahora me voy a cobrar lo mio….- dijo mientras se acercaba a gatas a la zona de la cama donde yo estaba sentado…
Mi hermana termino por alcanzarme y empezo a lamerme el pecho….fue bajando hasta el ombligo….y salto hasta la zona de mis huevos, los cuales beso suavemente…y empezo a pasar al punta de la lengua por todo mi tronco mientras no apartaba su mirada de mis ojos…terminando en mi capullo…para volver a bajar, y después de repetir esta operación varias veces….me dijo: “preparado?” y antes de que pudiera decir sí se metio todo mi capullo en la boca y siguió bajando por mi polla hasta meterse mas de la mitad en mi boca para volver a subir….se separo de mi polla para decirme ” te esta gustando?”, y yo apenas pude entredecir un SI! A lo que ella contesto “pues ya veras ahora de lo que es capaz tu hermanita, te voy a enseñar lo que es …” y se metio de nuevo casi toda mi polla en la boca y comenzó a hacer una mamada antológica, mi hermana comiéndome la polla! No para de subir y bajar como una loca a lo largo de mi polla…después de un rato paro un momento para decirme “no piensas correrte nunca, cabron?”, y le dije si podia correrme en su boca y que se lo tragara…por lo que levantó la cabeza y dijo “crees que tu hermana es tan guarra?” y entonces se avalanzó hacia mi polla para metersela entera en la boca y chuparme fuertemente…por lo que no pude mas y estallé en su boca….le llené la boca de leche pero ella se la trago todita….cuando acabe separó su boca de mi polla relamiéndose y diciendo…”no esta mal, nada mal…”…me desplomé sobre la cama y mi hermana acudió a mi lado…
Q tal, hermanito, te ha gustado?
Joder Eva, como la chupas! me has dejao ufff!
Mmm me gusta mucho tu polla Javi, joder no se ha bajado nada!…se me ocurre algo que podriamos hacer, pero te toca pedir a ti….
Está bien…quiero que te pongas a cuatro patas encima de mi….- ya si lo hizo ella, dejando su coño al alcance de mi polla-…ahora te voy a recompensar….
Comencé a pasar la punta de mi polla por su coño, arriba y abajo, cada vez mas rapido, no se cuanto tiempo estuvimos asi, hasta que subi mi polla a la altura de su clítoris y empece a rozarle con ella, haciendo circulos….su respuesta la dio en forma de gemidos y pidiendo mas…mas…mas…mas!! hasta que se corrio agitándose muy fuertemente!
Uf, como has hecho que me corra! Te lo has ganado cabrón, te voy a pegar una follada que no te vas a olvidar en tu vida!!
Eso es lo que estoy deseando, hermanita…pero, y tu novio?
A Sergio que le jodan, me gusta mas tu polla, tu pedazo de polla que grande es joder, y como me folles igual que haces el resto de cosas….ademas, hay que cuidar de la familia no? -dijo mientras se tiro sobre mis labios dandome un beso super humedo y caliente, me encantó que su lengua encontrara la mia…estaba muy muy cachondo.
Mientras, agarro mi polla, la dirigio a su coño y me dijo: “ahora te vas a enterar de lo que sabe hacer tu hermanita”, justo en el momento que se dejo hacer sobre mi polla…y lentamente note como su coño acogia mi polla en su interior….uf era genial! Me estaba tirando a mi hermana! Mejor diicho mi hermana me estaba follando literalmente! Poco a poco ella fue aumentando el ritmo, hasta moverse alocadamente encima de mi, que gustazo sentia, atrape sus tetas con mis manos y me las lleve a mi boca lamiendo sus pezones…hasta que giramos por iniciativa suya quedando yo encima de ella y me dijo “a ver lo que sabes hacer” dándome una palmadita en el culo, a lo que yo reaccioné empezando a mover mis caderas provocando que mi polla entrara y saliera de su coño, arrancandole gemidos cada vez mas profundos…poco a poco impuse un ritmo mas rapido me la estaba follando a lo bestia! “joder javi, que gilipollas es tu novia, no sabe lo que se esta perdiendo!” a lo que yo reaccione follandomela mas fuerte y mas profundo, mientras que ella comenzo a acariciarse el coño frenéticamente, para después de unos segundos comenzar a gritar “me corro!me corro!!” yo hice un amago de parar pq pense que todo habia acabado, pero ella me cogio la cabeza entre sus manos y mirándome fijamente a los ojos me dijo “ni se te ocurra parar de follarme hasta q…”
Hasta qué?,zorra, hasta que me corra dentro?
Yo iba a decirte hasta que me llenaras el coño con tu leche, cabrón
Tus deseos son ordenes –y comence a follarmela fuertemente y a notar como se abrian las paredes de su coño al paso de mi polla, abri los ojos y vi a mi hermana totalmente abierta a mi polla y disfrutando como una zorra, imagen que me hizo correrme y como ella me pidió llenarle el coño de leche, tanto que le empezo a salir a borbotones cuando saque mi polla de su coño, segundos antes de quedar abrazados en la cama
Javi…
que?
Eres un hijo de puta
Gracias

Mi hermana me dio la mejor cojida de mi vida.

diciembre 17th, 2011

Ahora voy a contar una historia que le ocurrió a un joven de Madrid, yo solo las cuento, desgraciadamente no me pasaron a mi pero espero que les guste.

Mi nombre es Miguel, tengo 20 años y estoy en segundo año de universidad. Mis padres se han jubilado en septiembre pasado y decidieron volver a su tierra donde tenemos una finca con huerto y eso. Mis hermanos son mayores y cada uno vive en una ciudad. La mayor vive en Barcelona y el segundo en Salamanca. Por tanto yo me iba a quedar durante el curso solo en nuestro piso de Madrid, sin tener unos padres cerca que te controlen. No han sido muy pesados, pero cuanto más lejos mejor. Lo cierto es que este curso pasado pintaba de lo mejor cuando mis padres me comunicaron que se quedaban en la finca y que iba a vivir solo. para ellos fue muy fuerte. su niño se iba a quedar solo en Madrid, pero para mí era la bomba.

Y así fue. Al principio la verdad es que desvarié un poco. Siempre había en mi casa fiesta con bastante alcohol, chicas que enseguida se iban a la cama con uno, o con varios. En ese tiempo por primera vez estuve con tres tías a la vez y lo peor de todo es que ni siquiera sabía como se llamaban dos de ellas. Fue una época especial que me duró hasta el final del año. En Diciembre mis padres habían recibido varias quejas de vecinos sobre mi comportamiento y ellos querían cortar por lo sano. Una solución era volver; descartado por ellos, así que me cortaron las alas. Hablaron con los padres de mis y aunque somos mayores de edad, las familias que influyen imperan el respeto. Ya no pude volver a dar una fiesta porque mis se excusaban por sus padres. Se jodió el chollo. Además, mi hermana mayor, que se llama Marta, se había separado del marido y había pedido el traslado. Y la trasladaron de hospital (es psicóloga) y se vino a Madrid. Por tanto se vino a casa a vivir y a controlarme. Mi hermana tiene 28 años y la verdad es que está muy buena. Tiene buenas tetas y unas curvas de escándalo, pero eso será después.

Lo cierto es que empezamos a vivir con roces, pues yo no quería estar atado, y ella sí me ataba. Poco a poco la cosa se fue normalizando y ya no discutíamos. Todos los días cuando ella llegaba a casa se duchaba y se ponía el pijama. En mi casa tenemos calefacción central, y la verdad es que hace mucho calor. Así que dormimos con pijamas de verano. Siempre se ponía pijamas de tirantes con pantaloncito corto, y cuando veíamos la tele por la noche a la mínima le veía las tetas o el “cachete” del culo. La verdad es que no me importaba porque no me fijaba en ella como una tía, pero ¡joder!, ella era una tía.

Un sábado por la noche en febrero, estaba lloviendo a mares; mis tenían exámenes y decidí quedarme en casa. Mi hermana me dice:

-¿no sales?.

-Pues no. Ninguno sale y además, con el tiempo que hace no me apetece.

-Y tu chica?
-Cortamos hace quince días. Ahora no salgo con nadie.

Ella se metió en la ducha y al rato salió con su pijamita. Yo llevaba un chándal y una camiseta. En la tele estaba un partido del Real Madrid, que estaba a punto de terminar.

-Terminará pronto ¿no?.

-Diez minutos.

-Pedimos una pizza?
-Venga vale.

Pedimos unas pizzas, y nos dispusimos a cenar. Mi hermana como nunca había hecho conmigo empezó a interesarse por mis , con las chicas con las que había salido y todo eso. La verdad es que estaba muy dicharachera para lo que era ella. Seguimos cenando y conversamos. Yo le pregunté acerca de su separación y ella me contó que Gerardo, mi cuñado, era un pendón. A la mínima se liaba con compañeras del hospital (es médico traumatólogo) y encima con amigas suyas. Por eso había pedido el traslado, para no estar cerca de él ni de ellas.

Nos pusimos a ver una película en el sofá y resulta que era una un poquito fuerte. Ahora no recuerdo el título, pero es una en la que la protagonista es Paz V. Había escenas de sexo explícitas, y la verdad, yo estaba un poco excitado.

-¿Parece que se te despierta?

Me puse colorado. Se me había empalmado delante de mi hermana y ella lo sabía. Contraataqué.

-Creo que tú tampoco te quedas corta. Ella se había puesto un cojín encima y los pezones se le marcaban pues los debía tener duro.

-Una no es de piedra, y entre lo que ve en la tele y lo que tiene en casa lo normal es los tenga así. Además, una está un poco desatendida.

La conversación era muy rara en relación a dos hermanos. Si hubiese sido otra chica me hubiese lanzado, pero era mi hermana.

-Además, creo que tú tienes un pene más grande que el de la película. el de la película en cuestión tenía un aparato enorme.

-Pues no. Es más pequeño.

-Déjame ver para comparar……

¿Qué había dicho mi hermana? ¿Qué le enseñara la polla? ¿Empalmada como la tenía? ¿Estaba loca?

Y se acercó a mí.

-Venga, no te de vergüenza. Enséñamela.

Y me bajé el chándal. Mi polla se marcaba por debajo de los boxer, y parecía que iba a estallar. Me hizo un ademán, y me bajé los calzoncillos. Zas. La polla saltó como un resorte. Mi hermana se empezó a reír y dijo:

-Vaya empalmada que tienes chaval, pero no me extraña, con este aparato las tienes que dejar rendidas. La verdad es que la tengo muy normal, pero al parecer mi cuñado tiene una un “poquito” más pequeña.

-Creo que no está mal.

Y se acercó más y me dice:

-¿Cuánto te mide?

Y no me dejó decir nada. La cogió con sus manos, extendió una y dijo:

-Más o menos andas por los 16 cms.

De verdad, me estaba manoseando la polla, jugando con ella como el que hace otra cosa, y yo estaba que no podía más. La erección no bajaba y de repente me dice:

-Uhh, lo que echa de menos una algunas veces.

-Será porque quieres. Porque la verdad, es que estás muy buena.

-Te parece que estoy buena?

-Tienes un tipazo y unas tetas que quitan el hipo.

y la pregunta que hice, no sé por qué la hice.

-¿Qué medidas tienes?

Y se desnudó, quedándose con un tanguita blanco como única prenda.

-Mídeme.

Cogí la cinta métrica de costurera y me dispuse a medir.

Pecho: 92 cms. bastante bien

Estómago: 65 cms. bien conservada

Cintura: 93 cms. bien proporcionada.

-Lo que pasa es que con las bragas no se puede medir bien.

-Tú lo quieres es verme el coño, jodido.

-Pues la verdad, es lo justo (todavía mi polla estaba erecta)

Y se bajó lentamente la tanga tarareando la musiquilla de un streeptease.

Vaya coñito que tenía mi hermana. Lo tenía afeitado por los lados aunque sí tenía una buena mata de pelo.

-Te gusta? Y se dio una vuelta sobre sí misma para deleite mío.

-Uhauuu. Maciza! si no fueras mi hermana te follaba ahora mismo (no sé por qué me salieron esas palabras)

Y ella se acercó a mí, y me dio un morreo de campeonato. Morreo al que correspondí metiéndonos la lengua. Seguidamente me enganchó del culo y empezó a restregarse sobre mí.
Yo estaba como una moto pero pensaba la locura que estaba haciendo. Por otra parte mi hermana mayor estaba como una salida metiéndome mano por todos los lados. Me agarraba del culo, se restregaba, estaba en definitiva muy excitada. De repente me solto:

-ven aquí mi amor.

Y se metió mi polla en su boca. Empezó a hacerme una mamada como ninguna otra mujer me lo había hecho.

Dioooos!. En ese momento tenía una excitación enorme junto con un miedo por lo que estábamos haciendo. No pude aguantar mucho y me corrí en su boca. Ella no paró y se lo tomó todo. Siguió chupando hasta que se me puso blandengue.

Nuestras respiraciones eran altas, sudábamos pero no nos decíamos nada. De repente se tumbó encima de mí en el sofá y empezó otra vez a besarme. Nunca había estado con una chica tan activa. Me sobrepasaba todo. Me cogió de la mano, nos levantamos y nos fuimos a su habitación.

Me dijo en voz baja:

-Disfruta!

Me tumbé en la cama y ella me ofreció su conejo a mi boca. Estaba empapado. Empecé a chupárselo y a meterle la lengua por todos los lados. Yo creo que chorreaba. Me caían jugos por la cara de lo excitaba que estaba. De repente noté como mi polla recibía otra ración de boca. Otra vez estaba a punto. He de decir que si bien no tardo mucho en correrme, puede hacerlo bastantes veces. Mi polla estaba otra vez tiesa (como para no estarlo) y su conejo rebosaba de jugos. De repente paró y me dijo susurrando:

-Ahora vamos a gozar.

Se sentó encima de mí y se la metió de una vez. Entraba de vicio pues estaba muy dilatada. Empezó a follarme y la verdad es que hasta ahora no me había fijado en su cara, más por vergüenza que otra cosa, pero en este momento vi a una mujer que estaba buenísima disfrutando de un polvo como nunca lo había hecho antes. Tenía una expresión de gozo increíble. De repente me iba a correr y sólo acerté a suspirar:

-me corrr…

-Siiiii…

Y me corrí dentro de ella. Ella siguió follando con toda mi leche dentro hasta que se puso morcillona. Se la sacó se agacho, poniendo el culo en pompa y empezó a chuparmela otra vez. Era insaciable.

Descansamos un momento sin decirnos nada. a mí empezó a ponerse la polla en buen estado y en ese momento me dije que ahora me tocaba a mí. La tumbé, ella sonrió y se la metí. Empecé un mete saca muy despacio como a mí me gusta, ya que de esa manera aguanto más, y sé que a las mujeres les gusta esa sensación. Sacaba la polla de vez en cuando y se la restregaba por el clítoris. Se retorcía cada vez que lo hacía. Se volvió y me ofreció su culo en pompa:

-Sigue así. En mi vida he gozado tanto.

Se la metí de nuevo, y empezó a moverse ella. No tardé mucho en correrme. Me empujó, me tumbé boca arriba en la cama, y me dijo:

-Chupa este helado mixto. seguro que te gusta.

Y empecé a chuparle el conejo con una mezcla de sabor impresionante. Por primera vez en mi vida estaba probando mi semen pero mezclado con el sabor de una mujer. Yo la oía a ella jadear. Se cambió de posición y volvimos a hacer un 69. Otra corrida. Ya casi no me salía nada. Nos tumbamos, nos relajamos sin decir nada, hasta que ella cambió de posición y me dijo:

-Tío, me hacía falta uno como este. Muchas .

-para mí ha sido una gozada.

-Pues si quieres podemos seguir haciéndolo todos los días. Ya no necesitas a ninguna pendona para follar. La tienes en casa.

Y desde entonces, follamos como locos. Salimos por ahí los fines de semana y si vamos a sitios que no nos conozcan nos comportamos como novios. Lo hemos hecho en su coche, en casa de algún amigo, y lo hacemos de todas las formas posibles.

Ahora anda con la idea de hacer una fiestecita en casa con nuestros pues se quiere follar a Edu, y ella quiere que me folle a su novia. No sé, tengo dudas de que nos descubran.

Ya veremos.

antebajoes@yahoo.es La historia que voy a contar puede que me haya cambiado la vida para siempre. No lo sé. Ya veremos dentro de algún tiempo. De momento lo estoy disfrutando.

Mi nombre es Miguel, tengo 20 años y estoy en segundo año de universidad. Mis padres se han jubilado en septiembre pasado y decidieron volver a su tierra donde tenemos una finca con huerto y eso. Mis hermanos son mayores y cada uno vive en una ciudad. La mayor vive en Barcelona y el segundo en Salamanca. Por tanto yo me iba a quedar durante el curso solo en nuestro piso de Madrid, sin tener unos padres cerca que te controlen. No han sido muy pesados, pero cuanto más lejos mejor. Lo cierto es que este curso pasado pintaba de lo mejor cuando mis padres me comunicaron que se quedaban en la finca y que iba a vivir solo. para ellos fue muy fuerte. su niño se iba a quedar solo en Madrid, pero para mí era la bomba.

Y así fue. Al principio la verdad es que desvarié un poco. Siempre había en mi casa fiesta con bastante alcohol, chicas que enseguida se iban a la cama con uno, o con varios. En ese tiempo por primera vez estuve con tres tías a la vez y lo peor de todo es que ni siquiera sabía como se llamaban dos de ellas. Fue una época especial que me duró hasta el final del año. En Diciembre mis padres habían recibido varias quejas de vecinos sobre mi comportamiento y ellos querían cortar por lo sano. Una solución era volver; descartado por ellos, así que me cortaron las alas. Hablaron con los padres de mis y aunque somos mayores de edad, las familias que influyen imperan el respeto. Ya no pude volver a dar una fiesta porque mis se excusaban por sus padres. Se jodió el chollo. Además, mi hermana mayor, que se llama Marta, se había separado del marido y había pedido el traslado. Y la trasladaron de hospital (es psicóloga) y se vino a Madrid. Por tanto se vino a casa a vivir y a controlarme. Mi hermana tiene 28 años y la verdad es que está muy buena. Tiene buenas tetas y unas curvas de escándalo, pero eso será después.

Lo cierto es que empezamos a vivir con roces, pues yo no quería estar atado, y ella sí me ataba. Poco a poco la cosa se fue normalizando y ya no discutíamos. Todos los días cuando ella llegaba a casa se duchaba y se ponía el pijama. En mi casa tenemos calefacción central, y la verdad es que hace mucho calor. Así que dormimos con pijamas de verano. Siempre se ponía pijamas de tirantes con pantaloncito corto, y cuando veíamos la tele por la noche a la mínima le veía las tetas o el “cachete” del culo. La verdad es que no me importaba porque no me fijaba en ella como una tía, pero ¡joder!, ella era una tía.

Un sábado por la noche en febrero, estaba lloviendo a mares; mis tenían exámenes y decidí quedarme en casa. Mi hermana me dice:

-¿no sales?.

-Pues no. Ninguno sale y además, con el tiempo que hace no me apetece.

-Y tu chica?
-Cortamos hace quince días. Ahora no salgo con nadie.

Ella se metió en la ducha y al rato salió con su pijamita. Yo llevaba un chándal y una camiseta. En la tele estaba un partido del Real Madrid, que estaba a punto de terminar.

-Terminará pronto ¿no?.

-Diez minutos.

-Pedimos una pizza?
-Venga vale.

Pedimos unas pizzas, y nos dispusimos a cenar. Mi hermana como nunca había hecho conmigo empezó a interesarse por mis , con las chicas con las que había salido y todo eso. La verdad es que estaba muy dicharachera para lo que era ella. Seguimos cenando y conversamos. Yo le pregunté acerca de su separación y ella me contó que Gerardo, mi cuñado, era un pendón. A la mínima se liaba con compañeras del hospital (es médico traumatólogo) y encima con amigas suyas. Por eso había pedido el traslado, para no estar cerca de él ni de ellas.

Nos pusimos a ver una película en el sofá y resulta que era una un poquito fuerte. Ahora no recuerdo el título, pero es una en la que la protagonista es Paz V. Había escenas de sexo explícitas, y la verdad, yo estaba un poco excitado.

-¿Parece que se te despierta?

Me puse colorado. Se me había empalmado delante de mi hermana y ella lo sabía. Contraataqué.

-Creo que tú tampoco te quedas corta. Ella se había puesto un cojín encima y los pezones se le marcaban pues los debía tener duro.

-Una no es de piedra, y entre lo que ve en la tele y lo que tiene en casa lo normal es los tenga así. Además, una está un poco desatendida.

La conversación era muy rara en relación a dos hermanos. Si hubiese sido otra chica me hubiese lanzado, pero era mi hermana.

-Además, creo que tú tienes un pene más grande que el de la película. el de la película en cuestión tenía un aparato enorme.

-Pues no. Es más pequeño.

-Déjame ver para comparar……

¿Qué había dicho mi hermana? ¿Qué le enseñara la polla? ¿Empalmada como la tenía? ¿Estaba loca?

Y se acercó a mí.

-Venga, no te de vergüenza. Enséñamela.

Y me bajé el chándal. Mi polla se marcaba por debajo de los boxer, y parecía que iba a estallar. Me hizo un ademán, y me bajé los calzoncillos. Zas. La polla saltó como un resorte. Mi hermana se empezó a reír y dijo:

-Vaya empalmada que tienes chaval, pero no me extraña, con este aparato las tienes que dejar rendidas. La verdad es que la tengo muy normal, pero al parecer mi cuñado tiene una un “poquito” más pequeña.

-Creo que no está mal.

Y se acercó más y me dice:

-¿Cuánto te mide?

Y no me dejó decir nada. La cogió con sus manos, extendió una y dijo:

-Más o menos andas por los 16 cms.

De verdad, me estaba manoseando la polla, jugando con ella como el que hace otra cosa, y yo estaba que no podía más. La erección no bajaba y de repente me dice:

-Uhh, lo que echa de menos una algunas veces.

-Será porque quieres. Porque la verdad, es que estás muy buena.

-Te parece que estoy buena?

-Tienes un tipazo y unas tetas que quitan el hipo.

y la pregunta que hice, no sé por qué la hice.

-¿Qué medidas tienes?

Y se desnudó, quedándose con un tanguita blanco como única prenda.

-Mídeme.

Cogí la cinta métrica de costurera y me dispuse a medir.

Pecho: 92 cms. bastante bien

Estómago: 65 cms. bien conservada

Cintura: 93 cms. bien proporcionada.

-Lo que pasa es que con las bragas no se puede medir bien.

-Tú lo quieres es verme el coño, jodido.

-Pues la verdad, es lo justo (todavía mi polla estaba erecta)

Y se bajó lentamente la tanga tarareando la musiquilla de un streeptease.

Vaya coñito que tenía mi hermana. Lo tenía afeitado por los lados aunque sí tenía una buena mata de pelo.

-Te gusta? Y se dio una vuelta sobre sí misma para deleite mío.

-Uhauuu. Maciza! si no fueras mi hermana te follaba ahora mismo (no sé por qué me salieron esas palabras)

Y ella se acercó a mí, y me dio un morreo de campeonato. Morreo al que correspondí metiéndonos la lengua. Seguidamente me enganchó del culo y empezó a restregarse sobre mí.
Yo estaba como una moto pero pensaba la locura que estaba haciendo. Por otra parte mi hermana mayor estaba como una salida metiéndome mano por todos los lados. Me agarraba del culo, se restregaba, estaba en definitiva muy excitada. De repente me solto:

-ven aquí mi amor.

Y se metió mi polla en su boca. Empezó a hacerme una mamada como ninguna otra mujer me lo había hecho.

Dioooos!. En ese momento tenía una excitación enorme junto con un miedo por lo que estábamos haciendo. No pude aguantar mucho y me corrí en su boca. Ella no paró y se lo tomó todo. Siguió chupando hasta que se me puso blandengue.

Nuestras respiraciones eran altas, sudábamos pero no nos decíamos nada. De repente se tumbó encima de mí en el sofá y empezó otra vez a besarme. Nunca había estado con una chica tan activa. Me sobrepasaba todo. Me cogió de la mano, nos levantamos y nos fuimos a su habitación.

Me dijo en voz baja:

-Disfruta!

Me tumbé en la cama y ella me ofreció su conejo a mi boca. Estaba empapado. Empecé a chupárselo y a meterle la lengua por todos los lados. Yo creo que chorreaba. Me caían jugos por la cara de lo excitaba que estaba. De repente noté como mi polla recibía otra ración de boca. Otra vez estaba a punto. He de decir que si bien no tardo mucho en correrme, puede hacerlo bastantes veces. Mi polla estaba otra vez tiesa (como para no estarlo) y su conejo rebosaba de jugos. De repente paró y me dijo susurrando:

-Ahora vamos a gozar.

Se sentó encima de mí y se la metió de una vez. Entraba de vicio pues estaba muy dilatada. Empezó a follarme y la verdad es que hasta ahora no me había fijado en su cara, más por vergüenza que otra cosa, pero en este momento vi a una mujer que estaba buenísima disfrutando de un polvo como nunca lo había hecho antes. Tenía una expresión de gozo increíble. De repente me iba a correr y sólo acerté a suspirar:

-me corrr…

-Siiiii…

Y me corrí dentro de ella. Ella siguió follando con toda mi leche dentro hasta que se puso morcillona. Se la sacó se agacho, poniendo el culo en pompa y empezó a chuparmela otra vez. Era insaciable.

Descansamos un momento sin decirnos nada. a mí empezó a ponerse la polla en buen estado y en ese momento me dije que ahora me tocaba a mí. La tumbé, ella sonrió y se la metí. Empecé un mete saca muy despacio como a mí me gusta, ya que de esa manera aguanto más, y sé que a las mujeres les gusta esa sensación. Sacaba la polla de vez en cuando y se la restregaba por el clítoris. Se retorcía cada vez que lo hacía. Se volvió y me ofreció su culo en pompa:

-Sigue así. En mi vida he gozado tanto.

Se la metí de nuevo, y empezó a moverse ella. No tardé mucho en correrme. Me empujó, me tumbé boca arriba en la cama, y me dijo:

-Chupa este helado mixto. seguro que te gusta.

Y empecé a chuparle el conejo con una mezcla de sabor impresionante. Por primera vez en mi vida estaba probando mi semen pero mezclado con el sabor de una mujer. Yo la oía a ella jadear. Se cambió de posición y volvimos a hacer un 69. Otra corrida. Ya casi no me salía nada. Nos tumbamos, nos relajamos sin decir nada, hasta que ella cambió de posición y me dijo:

-Tío, me hacía falta uno como este. Muchas .

-para mí ha sido una gozada.

-Pues si quieres podemos seguir haciéndolo todos los días. Ya no necesitas a ninguna pendona para follar. La tienes en casa.

Y desde entonces, follamos como locos. Salimos por ahí los fines de semana y si vamos a sitios que no nos conozcan nos comportamos como novios. Lo hemos hecho en su coche, en casa de algún amigo, y lo hacemos de todas las formas posibles.

Provocado por mis hermanas

diciembre 16th, 2011

Esta vez les voy a contar una historia que me paso a mi espero que les guste tanto como el anterior.
Soy el menor de tres hermanos, la mayor se llama Beatriz, le sigue Ana y luego voy yo, Fernando. Me sacan seis y cuatro años respectivamente. Bea ya no vive con el resto de la familia, se casó. Pero Ana y yo seguimos en casita de los papis.

Por aquel entonces yo apenas salía de fiesta, mis padres me controlaban mucho. Pero mis hermanas al ser mayores que yo si disfrutaban del fin de semana. No tenía novio ninguna de las dos y compartían grupo de amigas. Las dos se ponían aun más guapas de lo que eran para salir de fiesta. Se parecen bastante, morenas de piel y pelo rizado largo. Bea, la mayor, es también algo más alta y más delgadita aún que Ana, que tiene los pechos más grandes. La verdad es que mis hermanas están muy buenas, y ellas decían lo mismo de mí, que qué guapo era, que dentro de unos años me las ligaría a todas,… lo que le suelen decir a un hermano menor.

Un fin de semana se fueron mis padres al campo, a casa de unos , y nos dejaron solos a los tres. El sábado llamamos a un telepizza para comer y después estuvimos viendo una peli de video que había alquilado Ana. No la recuerdo exactamente, pero cuando la estábamos viendo me fijé en Bea, que estaba en un sofá casi frente al mío. Estaba vestida con una simple camiseta y un pantaloncito corto de deporte mío que muchas veces me quitaba. Algo que me molestaba mucho, por cierto. Ella estaba sentada con los pies sobre el sofá, y al fijarme en los shorts me di cuenta que se le veía el coñito. Rápidamente volví la mirada al televisor, pero una fuerza desconocida me hacía volver a mirarla a ella y a su “cosita”. Me empecé a excitar un montón, era algo tan prohibido y sólo se lo había visto cuando éramos pequeños. Podía observar que lo llevaba rasurado la muy guarrilla de mi hermana. De repente Ana que me estaba viendo desde el otro lado del sofá me dijo:

– ¿Tu qué miras, mocoso?
– Nada, nada.- me había pillado, y me puse un poco nervioso.

– ¿Cómo que nada? ¿Qué estabas mirando?
– Pues, joder, que Bea me ha vuelto a quitar mis pantalones.

– Ya, por eso te has empalmado. Mira Bea, Mira como se la has puesto a Fernando. Jajaja, ponte unas braguitas por que si no….jajaja

Y empezaron a reírse de mí las dos, en mi vida lo he pasado tan mal. Intentaba esconder mi erección, pero con el chándal que llevaba puesto era imposible. Me giré para insultar a Bea (típico entre hermanos cuando no tienes ningún argumento), pero noté una mirada suya que desconocía. Era como una especie de consentimiento y picardía. El resto de la tarde lo pasé callado viendo la tele.

Más tarde ellas se arreglaron para salir, yo me quedaría en casa porque aunque estaba sólo no tenía plan. Aprovecharía para ver una peli porno que tenía ya muy vista pero que salían unas tías estupendas. A las diez se fueron y como cualquier chaval de dieciséis años me hice de la casa. Comí lo que sobró de las pizzas, me tomé un par de cervezas, me hice una paja con la peli y a las dos me fui a la cama.

Serían las cuatro y pico cuando regresaron. Las oí por el portazo que dieron al entrar. Desde mi habitación se oye todo lo que sucede en casa, por lo que las estuve escuchando hasta que se acostaron y aquí viene lo “gordo” de la historia.

Casi una hora después todavía no había conseguido dormir cuando se abrió con sigilo la puerta de mi cuarto, no se sabía si era Bea o Ana, pero no encendió la luz. Supuse que querrían asegurarse de que estaba en casa, pero no era así, porque “ella” se metió en mi cama. Yo no sabía cómo actuar por lo que me hice el dormido. Pasaron unos segundos, para mí eternos, en los que no sucedió nada, pero después “ella” empezó a acariciarme, seguí haciéndome el dormido mientras “ella” me tocaba el torso, los brazos, el vientre, hasta meter la mano por de bajo de mis slips y agarrarme la polla, que ya estaba muy crecida. Se escondió bajo la colcha, y comenzó a chupármela, ¡Dios! ¡Era la primera mamada que me hacían en la vida! Yo no sabía qué hacer, qué decir. ¡Una de mis hermanas estaba comiéndome la polla! Era algo prohibido, pero, me estaba gustando tanto… Supuse que “ella” sabría que yo estaba despierto, pero ahora entiendo que jugábamos con el sobreentendido.
No me atreví a tocarla, me dejé hacer. Cada vez chupaba y me pajeaba con mayor intensidad y notaba sus tetas golpeando y rozando mis piernas. Intenté averiguar por ello cual de mis hermanas era. Ana, ya lo dije, tiene los pechos más grandes, pero en la oscuridad y sin poderla tocar me era imposible descubrirla. Llegó un momento que mi excitación era tal que fui a correr, obviamente no podía avisarla, así que descargué mi leche en su boca. Fue la primera vez que emitió algún sonido: jadeaba mientras chupaba y lamía todo lo que salía por mi polla. Nunca había sentido un placer semejante, creo que me corrí como nunca en toda mi vida. Después, “ella” salió de debajo de la colcha, me besó en la oreja con un lametón y abandonó mi cama y mi cuarto tan sigilosamente como había entrado en él.

Como os podréis imaginar me costó dormirme aquella noche volviendo a disfrutar una y otra vez en mi imaginación lo que había sucedido. También pensando quién de mis hermanas se había atrevido a meterse en mi cama, mis deducciones llegaban más hacia mi hermana mayor Bea después del suceso de la tarde, pero no lo podía saber a ciencia cierta.

A la mañana me daba miedo levantarme, me acojonaba enfrentarme a mis hermanas cara a cara desayunando. Al final me atreví aún sabiendo que ambas estaban despiertas andando por la cocina. Cuando entré allí, os puedo asegurar que era como otro día cualquiera, nada fuera de lo normal, así que desayuné igual que como lo hice el día anterior o cualquier otro de mi vida, eso sí, un poco más callado.

El resto del día y de la semana siguiente fue de lo más común, nada extraño entre mis hermanas y yo. Claro que dentro de mí se acrecentaba la curiosidad y algo nuevo que apareció aquel sábado por la noche: el deseo sexual hacia mis hermanas.

El Jueves por la noche estábamos toda la familia viendo la tele, una película. Era un poco raro, la verdad, que estuviéramos todos juntos, pero la peli era buena. En un momento salió una escena de sexo un poco fuerte y larga que comenzó a excitarme. Yo estaba flanqueado por mis dos hermanas, y de repente, como si nada, Bea se levantó y dándome un golpecito en el pene me dijo: “¡Que te emocionas!”. Hubo alguna sonrisa en casa, pero pasó muy desapercibido aquello, menos para mí. Aquella era la prueba definitiva.

Me acosté esa noche dándole mil vueltas a la cabeza, y por otro lado muy excitado por la proximidad de la tentación a la que le sumaba mi cobardía por intentar nada con ella. Pensaba que quizás ella dio el primer paso y que esperaba de mí dar el segundo. Y a las tres de la mañana lo hice. Salí en silencio de mi habitación y a oscuras crucé todo el pasillo hasta situarme frente a la puerta de la habitación de Bea. Tenía miedo de lo que pudiera pasar porque a cada paso que daba mi certidumbre iba mermando. Pero por otro lado pensaba en lo buena que estaba Bea, una chica cañón que me sacaba seis años. Sólo pensaba en aquella imagen de Bea con mis shorts mostrándome el coñito. Así que entré en su habitación intentando hacer el menor ruido posible, ya tenía pensadas excusas por si se despertaba y me “pillaba”. Me acerqué a la cama no sin dificultad por la oscuridad, ella seguía inmóvil, podía advertir el bulto que hacía ella en la cama. Respiré profundamente y me metí bajo las mismas mantas.
Lo primero que percibí fue su olor y su calor. Me atreví a acercar la mano hacia su cuerpo, me estaba dando la espalda, la toqué, estaba desnuda. Hizo como una pequeña contracción que me asustó y retiré la mano, pero se quedó inmóvil, así que volví a extender mis manos hacia ella. Ronroneaba como en sueños, pero, ¿Podía creer que estaba dormida realmente?. Mis manos fueron cercándola para llegar a sus pechos donde sus pezones me esperaban ya erectos como lo estaba mi polla desde hacía rato. Pegué mi cuerpo al suyo, y estuve un buen rato acariciándole los pechos y arrimándome a su culito. Después de eso me sumergí entre las mantas, y ella simulándose la dormida se giró para quedarse boca arriba y facilitar mi incursión. Nunca antes había estado tan cerca de un coño, y su olor fue para mi toda una novedad. Allí abajo olía a una mujer preciosa y deseada. Le aparté suavemente los muslos, ella me ayudaba, y metí mi cabeza hasta el fondo para con mi lengua lamer aquella vulva que ya estaba húmeda.
Movía la lengua de arriba abajo, chupaba, mordía… hacía todo aquello que había visto en las películas porno, pero esta vez era yo el protagonista del placer. Ella increíblemente seguía haciéndose la dormida, y creo que aquel juego me encantaba. Seguí chupándola y metiéndole mi lengua en el coño hasta que entendí que se corría porque no disimuló ya los movimientos y con contracciones de su cuerpo acabó por inundarme la cara de sus flujos. Estaba tan excitado que no sabía que hacer, si masturbarme allí o intentar follármela. Entonces con decisión me puse sobre ella, busqué con mis dedos la entrada y se la mostré a mi polla para írsela metiendo poco a poco. Entró con suavidad porque ella estaba completamente mojada y muy dilatada. Por aquel entonces no sabía moverme muy bien pero me la estuve follando clavándosela hasta el fondo. En cuanto podía me separaba un poco y bajaba la cabeza para poder chuparle las tetas. En un momento ella, a pesar de mantener el papel de dormida, fue a correrse otra vez y me agarró el culo contra sí de una manera muy fuerte que hizo que yo me corriera dentro de ella. Tuve que darla como unas diez embestidas bien fuertes del placer que me estaba proporcionando aquel orgasmo, y en la última me quedé tumbado sobre ella notando el latir de nuestros corazones exhaustos y nuestra piel sudada. Fue un polvo increíble, casi me quedé dormido sobre ella, por lo que me levanté con sigilo y volví a mi cuarto rápidamente.

A la mañana siguiente estábamos desayunando los tres hermanos a la mesa solos, porque mis padres trabajan en el centro y han de salir temprano por los atascos. En vez de estar acobardado, esta vez me sentía mucho mejor, alegre y descansado. Así que con toda la frialdad del mundo miré a mi hermana Bea y le dije:

– Bueno, ya te devolví la visita

Fue entonces cuando mis hermanas me miraron, se miraron entre ellas y empezaron a reírse de mí, y me dijo Ana:

– Perdona, me la debías a mí. Para cuando lo hagas estaré dormida esperándote.

En ese momento me quede boquiabierto, callado, no sabia que decir. Ellas se rieron mientras seguían haciendo lo suyo. De repente se me acerca Ana y me pone la mano en el pene mientras me dice:
No lo olvides eh, te espero!- voltee a verla y los dos sonreímos. Todo continuo normal en el día por que yo no me animaba a decirles nada para no perder el sabor de la acción el la noche.
Por la noche me levante con dirección al cuarto de Ana me fui despacio como si ella no lo supiera, no quería que se perdiera la emoción, entré despacio y me fui a la cama, seguí la misma estrategia que use con Bea. Levante la sabana y me metí debajo de ella, avance un poco y comencé a besarla desde la pantorrilla hasta su coño comencé a rodearlo con la lengua y de pronto sentí que alguien se metía debajo de las sabanas al igual que yo enseguida supe que se trataba de Bea y la deje hacer lo que intentaba. Se acostó por un lado de mi, yo me acosté de lado ofreciéndole la polla, la cual tomo gustosa. Ana se levanto y quito las sabanas que ya habían comenzado a estorbar. Me voltee hacia arriba y entre las dos comenzaron a chuparme la polla que ya se encontraba lo suficientemente erecta como para alcanzar para las dos. Ellas se turnaban para lamerla y comérsela entera. Todo era fabuloso, si con solo una de ellas se sentía bien, con las dos disputándose mi pija ya era algo que me tenia al borde del desmayo. Ana se levanto y se sentó sobre mi cara ofreciéndome esa delicia que momentos antes yo había saboreado. Bea se levantó y lentamente se sento en mi polla, yo no podia verla por que tenia el coño de Ana en mi boca, pero sentí perfectamente como se fue comiendo mi pene desde la cabeza, todo lo largo hasta los huevos. Comenzo a cabalgarme lentamente mientras yo metia la lengua lo mas que podia en el coño de mi hermana mayor. Ana se levanto y le dijo a Bea:
-Oye, sos una golosa.¿por que no te levantas un poco para disfrutarlo yo también?- y Bea le contestó-Es que tiene una polla tan deliciosa que si no me la pides me la como toda la noche!.
Ana se arrodillo en la cama y luego puso las manos para acomodarse en cuatro- anda tio, ven y cojéeme así para que entre toda, no quiero que la primera vez mela des a medias ehh, dame fuerte que esta noche somos tus putas- para entonces yo ya había perdido todo pudor y me acomode detrás de ella y se la metí fuerte como me la pidio- asi… asi… maaas… no importa que me hagas daño- no podia creer lo guarra que habia salido mi hermana estaba irreconocible pero no puedo negar que me gusto eso. Bea no podia quedarse mirando y se acomodo debajo de Ana formando un 69, Ana le mamaba el coño a Bea y Bea el clítoris de Ana sintiendo la entrada de mi polla. No pude resistir mucho mas y termine dentro de mi hermana mayor, no lo podia creer estaba cojiendo con mis hermanas pero tampoco podía dejar de hacerlo era como las pelis pornos que miro en las noches…fabulosoo. Bea probaba mi leche de el coño de Ana y todos quedamos acostados en la cama, uno encima de otro.
No había pasado ni 1 min cuando siento una mano pajeandome, abrí los ojos y era Bea que no se había quedado conforme ya que no la había penetrado, mi pene se paro casi inmediatamente y Bea comenzó a lamerlo le daba unas lamidas fabulosas. Poco a poco se lo fue metiendo todo a la boca hasta que lo comió todo. Ana no quiso quedarse atrás y se acomodó atrás de Bea para lamerle la rajita. Ana se levantó y se sento en mi pene pero ella lo hizo lentamente mientras Bea le sobaba el clítoris, y yo le sobaba esas deliciosas tetas. Asi estuvo moviéndose unos momentos pero de pronto Ana se levanta y me dice:
Oye hermanito, este momento es muy especial…¿por qué no me estrenas el chiquito?-al momento que se acomodaba la punta en su hoyito virgen. Costo trabajo entrar, lo hicimos lentamente ya que no quería lastimarla. Entró la mitad y espere un momento para que se acostumbrara, y mientras tanto me entretenía con sus tetas que me tenian maravillado, eran fabulosas. Ana comenzó a moverse lentamente aunque aun no se reponia del dolor que le estaba causando mi polla. Bea se sentó en mi boca como lo había hecho Ana y me dedique a lamer.Hicieron unos cuantos movimientos y mi corrida se aproximaba:
-Me corro, me corroooo…
-yo tambien vamos siii…quiero sentirlaa…
-aaahhhh… tienes un ano fabuloso hermanita!-De pronto sentí que tambien –Bea se nos unia en esa cadena de orgasmos que tambien estaba teniendo Ana. Ana se saco mi polla y me dijo:
-sería imperdonable dejar que se desperdicie esta leche hermanito.- Acercó su boca a mi pija y Bea hizo lo mismo, no se le separaron hasta dejar seco ese instrumento de placer que las dos habían sentido. Después de eso nos quedamos tirados sin fuerzas y nos dormimos abrazados. No desperté hasta el otro día, estaba solo en la cama… asi desnudo sali del cuarto y escuche ruido de la cocina y me diriji hacía aya. Al entrar me recibió una vista preciosa estaban mis dos hermanas de espaldas a la puerta, desnudas pero con solo un delantal, al voltear me dijo Ana:
-el desayuno esta listo hermanito. Debes retomar fuerza por que de ahora en adelante tendras mucho trabajo en casa- desayunamos los tres sin hablar para nada pero yo tenia una erección que no podia evitar, la cual habia provocado que ellas dos sintieran lo mismo. Al terminar de cenar me preguntó Bea que si deseaba algun postre mientras se sobaba la rajita con dos dedos. Esa mañana volvimos a tener sexo y muchas veces mas, pero hasta ahora no hemos sentido lo que sentimos la primera noche de orgía.

Un niño dotado

diciembre 15th, 2011

Hacía ya más de cinco años que mis padres se habían separado. Yo vivía entonces con mi madre solo, ya que mi padre se había largado y no quería saber nada de custodias ni de nada de eso. A mí me había herido un poco al principio, pero al poco tiempo todas las heridas se curan, y ésta no fue una excepción.
La vida no era nada mala de todas formas con mi madre. Ella tenía por entonces 42 años y tan sólo se dedicaba a ir a trabajar a la oficina por la mañana y a ocuparse de la casa por las tardes. No había querido rehacer su vida con ningún hombre, ya que decía que bastante había tenido ya con mi padre, así que vivía sólo para su ocio y para mi comodidad.
Los dos nos llevábamos muy bien, tal vez porque nos parecíamos mucho en carácter y nos entreteníamos y divertíamos juntos no pocas veces. Solíamos ir al cine una vez por semana y a veces pedíamos unas pizzas a casa y nos la comíamos viendo una peli alquilada, generalmente elegida por mí. Otras veces, nos íbamos a un local de fuera y nos la tomábamos por ahí.
Mi madre era realmente buena y comprensiva conmigo y yo la quería mucho. Los dos nos comprendíamos mutuamente y sabíamos lo que nos gustaba. Estábamos realmente muy unidos y lo pasábamos bien juntos, mejor de lo que lo pasaba con mis , mucho mejor. Teníamos plena confianza el uno en el otro y pasábamos gran parte del día juntos.
Estábamos tan unidos que la mayoría de las noche dormíamos juntos. Ella me decía que le daba miedo dormir sola, y que desde que era una niña le había pasado, de modo que la gran mayoría de las noches los dos compartíamos cama. A mí desde luego no me importaba, ya que no era tampoco un ejemplo vivo de valentía en la oscuridad.
Pero todavía nos os he descrito a mi madre. Como he dicho era entonces una mujer de 42 años, de pelo oscuro, ojos marrones y piel bastante blanca. Medía 1’64 y estaba bastante rellenita, pero sin llegar a ser gorda. Sus pechos necesitaban la talla 100 de sujetador y sus caderas eran anchas, pero no en demasía, dando forma a un culo ancho, pero muy bien hecho y bastante firme. Sus piernas estaban muy bien hechas y sus muslos eran gordos y bien proporcionados. En cuanto a sus pies, estaban muy bien hechos y eran bastante pequeños, de la talla 35. Solía llevar las uñas pintadas de rojo o morado, ya que le gustaba lucir sus pies y, a veces, que se los acariciara yo cuando estábamos en el sofá viendo la tele.
En cuanto a mí, yo era entonces un adolescente normal. Medía 1’59, tenía el pelo negro y era algo flaco, todavía sin desarrollar. No había tenido novias ni nada de eso, pero cada vez me interesaban más y tenía más necesidad de algo que no sabía cómo definir.
Una noche, después de cenar, mi madre y yo veíamos un programa en la tele como de costumbre. Ella estaba tumbada en el sofá y yo estaba en el otro extremo con sus pies sobre mí, acariciándoselos. Ella llevaba puesto un camisón blanco que se transparentaba bastante y no le llegaba ni a la rodilla, cubriendo sólo tres cuartas partes de sus muslos. Como he dicho, yo tenía las hormonas por aquella época algo alteradas y al más mínimo estímulo me ponía erecto. Yo no sabía qué era aquello ( sí, ya sé, era un poco retrasadillo en eso ) y algunas veces me llegaba a asustar.
Aquella noche, como iba diciendo, mi madre tenía sus pies sobre mi regazo y yo se los acariciaba, ya que esa era una de sus mayores debilidades. Tenía las uñas pintadas en negro aquel día y sin darse cuenta de vez en cuando rozaba con sus pies mi entrepierna. Yo llevaba puestos sólo unos calzoncillos pequeños y ajustados, ya que era verano y mi madre había puesto sus pies varias veces sobre mi bulto. Alguna vez incluso lo apretó y lo acarició intencionadamente con sus cinco dedos, tal vez sin ser muy consciente de ello, ya que estaba ensimismada viendo la tele.
Yo me puse totalmente erecto y mi bulto se hizo obscenamente grande bajo la tela de mis calzoncillos. Afortunadamente a mi madre no le dio por tocarme en ese momento. Yo aproveché, algo preocupado, para ir al baño a ver qué me pasaba. Cuando volví, me dirigí muy tenso por los nervios de no saber qué tenía hacia mi madre. Antes de llegar al sofá ( que me daba la espalda al estar la puerta del pasillo justo opuesta a él ) paré un momento para reunir el valor suficiente. Respiré hondo y me dirigí hacia el sofá. Me quedé justo detrás de éste y le dije en un tono nervioso:
-Mamá…me pasa algo en mi…en mi colita…No sé qué tengo…
-¿Qué…? ¿Qué te pasa, cariño…? -me preguntó mi madre muy alarmada sentándose sobre el sofá de un respingo.
-No lo sé…Es algo raro que me viene pasando mucho últimamente…No sé qué es… -le respondí aún más nervioso y tenso.
-Tranquilo, cariño…Ven, acércate y déjame ver…
Yo le di la vuelta al sofá y me dirigí con sólo los calzoncillos puestos hacia mi madre. Ésta estaba mirándome todo el rato algo asustada y yo me coloqué a unos treinta centímetros de ella.
-Bájate los calzoncillos para que te pueda ver la colita, cariño… -me dijo dulcemente.
Yo deslicé despacio la exigua prenda hacia abajo, primero por detrás y luego poco a poco por delante. Al principio se me quedaron los calzoncillos “enganchados” en mi erecto pene, pero finalmente salieron y mi pene surgió violentamente de detrás de la prenda. Era un pene enorme. Yo no lo sabía, pero 20 cm era mucho. Además, me medía 5 cm de diámetro y tenía el glande completamente fuera, de color violáceo y húmedo.
La cara de mi madre expresó claramente la sorpresa que se había llevado al ver lo bien dotado que estaba. Al principio no dijo nada, completamente alucinada, pero luego reaccionó y me preguntó:
-Bu……¿Qué es lo que te pasa en la colita…?
-Que…que se me ha puesto dura y grande…y no sé por qué…Cr…creo que fue cuando pusiste tus pies sobre mí… -dije todavía tenso-. ¿Qué será lo que me pasa…?
Mi madre se quedó de piedra, tal vez porque había supuesto que yo me enteraría de las cosas referentes al sexo por medio de los o en el colegio. Luego dijo:
-No pasa nada por eso, cariño…Es normal que te pase eso algunas veces…Les pasa a todos los chicos y hombres…
-Pero…¿por qué…? ¿Por qué se pone tan dura y larga? -pregunté inocentemente.
-Pero, ¿es que no te han enseñado eso en el cole…? -me preguntó mi madre extrañada.
-No…Por lo menos yo no me he enterado…
-Ah…Bueno, pues verás…. Se… se pone así cuando ves a una mujer o a una chica que te gusta o que te toca o algo así…¿Tú sabes ya bien cómo se hacen los niños? – me preguntó.
-No…Creo que es cuando un hombre y una mujer se dan besos o algo así…
-Bueno, no exactamente…Verás…La colita se les pone así a los chicos para poder meterla dentro de una mujer y dejarla embarazada…¿entiendes? -me dijo mi madre-. Y no se puede meter si no está larga y dura.
-Y…¿por dónde se les mete…? -pregunté yo inocentemente, aunque ya tenía cierta idea sobre esto.
-Pues…por…el chocho…
-¿Por la raja que tienen las chicas ahí…?
-Sí…Hay un agujerito y por ahí se mete… -me explicó mi madre.
-Ah…Ya…Bueno, ¿y qué pasa cuando se mete…?
-Pues…hay que…hay que…. meterla y sacarla rápidamente hasta que sale un chorro de líquido blanco de la colita que se llama semen…Todo el proceso de meterla y sacarla y de echar semen da mucho gustirrinín a los dos y por eso es por lo que se hace…
-Ah…Ya lo entiendo…
-Me alegro…Tú no te asustes porque se te ponga dura, es normal y no pasa nada… -me tranquilizó.
Yo me senté todavía desnudo en el sofá al lado de mi madre y ella me dio un cariñoso y tranquilizador abrazo para luego separarse y echarse hacia atrás en el sofá. Yo me quedé sentado donde estaba y también me eché hacia atrás.
-Mamá… -dije
-¿Qué, cariño…?
-¿Me puedo quedar sin calzoncillos…?
-Claro que sí, cariño… -me respondió dulcemente mi madre.
-Gracias…
Los dos nos quedamos allí viendo la tele otro rato. Mi madre me miraba de vez en cuando a mi pene, que ahora estaba semierecto haciendo una especie de arco en el aire. Más o menos tenía el mismo diámetro, pero estaba más flácido. Entonces se me ocurrió otra cosa. Estaba claro que mi mente preadolescente no pensaba parar.
-Mamá… -dije
-¿Sí, cariño. . ?
-¿Me enseñas tu…tu…chocho…para que pueda ver por dónde se mete la colita…?
-Pero Luis…es que…es que eso no está bien… -dijo mi madre tensa.
-Es que quiero vértelo y verte también las tetas para saber cómo es una mujer…
Un largo silencio se apoderó de la situación hasta que mi madre dijo:
-Bueno, vale…Pero no se lo puedes decir a nadie…¿vale?
-No, claro que no…¡Gracias, mamá…!
Mi madre se puso de pie descalza sobre la alfombra y llevó sus manos a la parte inferior de su camisón. Lo fue levantando hacia arriba y se lo sacó por la cabeza. Entonces quedó allí delante de mí en sólo ropa interior. Llevaba puestas unas pequeñas bragas blancas y un exiguo sujetador que apenas podía contener sus enormes tetas.
Entonces, mi madre se acercó a mí y se dio la vuelta delante mía.
-Desabróchame el sujetador, cariño… -me dijo dulcemente.
-Vale, mamá…
Yo me puse de pie y empecé a tocar la prenda por detrás. Mi pene estaba de nuevo completamente erecto y mi glande relucía a causa de los fluidos preeyaculatorios. Me costó un poco desbabrochar el sostén, pero por fin pude y mi madre lo sostuvo un momento por delante. Luego lo dejó caer y sus tetas quedaron libres, balanceándose un poco. Seguidamente, mi madre llevó sus manos a sus braguitas pequeñas y se las fue bajando poco a poco hasta que, al pasar por sus rodillas, cayeron al suelo súbitamente.
-Ahora me voy a dar la vuelta, Luis…¿Estás preparado para ver a mamá…? -me preguntó.
-¡Sí! -dije entusiasmado.
En ese momento se fue dando la vuelta. Al principio vi solo el perfil de sus tetas, con sus gordos y rojizos pezones coronándolas y luego fui viendo las dos. Finalmente mi madre me enseñó todo su cuerpo desnudo y mi vista bajó rápidamente hacia su entrepierna. La tenía completamente cubierta por su espeso vello púbico, pero no de forma desordenada, sino bien cuidado y con los pelos bien ordenados.
-¿Qué te perece…? -me preguntó mi madre sonriendo pícaramente.
-Eh…yo…Me…me encanta… -le dije sintiéndome extraño.
-Ven, cariño…Siéntate aquí en el sofá con mamá…
Los dos nos sentamos el uno junto al otro en el cómodo sofá de tres plazas. Mi enorme pene erecto apuntaba hacia arriba con mucha fuerza y realmente quedaba un tanto extraño en un cuerpo aún sin desarrollar como el mío. Mi madre me lo miraba visiblemente sorprendida y yo la miraba a ella. Sus enormes tetas se balanceaban y movían con cada movimiento, pero aún así daban la sensación de ser bastante firmes.
-Bueno, ahora te voy a explicar un poco cómo funciona lo de hacer los niños -empezó a decirme mi madre-. Mira…ponte de rodillas delante de mí para ver mejor.
Yo me levanté y me puse enfrente de ella. Mi madres separó sus piernas y las levantó con las rodillas flexionadas. Yo alucinaba al ver su oscuro sexo tan cerca y con su raja semiabierta debido a una excitación que yo no sabía que existía en ella. Me encantaba su forma y el suave aroma que emanaba de él. Su piel rosa interna también me llamó la atención.
Debido a esta vista que estaba teniendo mi pene se puso aún más erecto si cabe y mi glande más morado y húmedo. Mi madre empezó a explicarme un poco lo que estaba viendo.
-Bueno, cariño, mira… -dijo llevando una de sus manos a su vulva-. Esta es la raja por donde el chico debe meter su colita. Exactamente es por aquí… -dijo llevando dos dedos a la entrada de su vagina-. Ahí hay un agujerito por donde se mete y donde se deja el semen para hacer un niño. Y aquí, entre los labios por aquí por la parte de arriba hay una especie de órgano que se llama clítoris. Ese órgano pequeño es el que hace que a las chicas les dé gustito cuando lo hacen con los chicos.
-Ah… -fue lo único que pude decir.
-Entonces, ¿lo has entendido mejor ahora? -me preguntó mi madre.
-Sí, pero…Si ese órgano, el clítoris, es el que da gusto, ¿por qué no se lo tocan las chicas solas…? -pregunté.
-Ah……Pero es que lo hacen en realidad…
-¿De verdad…? -dije yo mientras me volvía a sentar al lado de mi madre y ésta volvía a poner sus piernas juntas abajo.
-Claro…Casi todas o prácticamente todas lo hacen, sobre todo cuando no tienen a un hombre cerca… -me explicó.
-Qué suerte tenéis las chicas…Los chicos nos tenemos que aguantar… -dice decepcionado.
-Oh, no…cariño…Los chicos también podéis hacerlo solos…
-¿De verdad…? -dice entusiasmado
-Claro…Mira, pon tu mano alrededor de tu colita.
Y así lo hice.
-¿Y ahora…? -pregunté.
-Pues ahora mueve la mano de arriba abajo y verás cómo te gusta… -me dijo.
Yo lo hice así y empecé a sentir algo que jamás había sentido antes. La sensación de frustración que tenía al tener el pene erecto y no poder hacer nada desapareció, siendo sustituida por una sensación de placer que iba en aumento. Yo seguí masturbándome por primera vez mientras mi madre me miraba y eso me daba más morbo casi si lo hubiera hecho solo. Entonces, le dije:
-Mamá…¿Puedes hacérmelo tú…?
Mi madre se quedó un poco sorprendida al principio, pero luego dijo:
-¿Quieres que mamá te dé gustito en la colita…?
-Sí…
Entonces mi madre llevó su mano derecha a mi enorme pene y empezó a masturbarme. Ella lo hacía de otra forma, de una forma mucho mejor. Lo hacía suavemente y de vez en cuando paraba para acariciar mis testículos o para hacer círculos con un dedo sobre mi glande.
-Ahhh…Qué gusto da, mamá… -dije yo.
Ella entonces empezó a deslizar su mano con más rapidez por mi pene, hasta que yo empecé a sentir el clímax acercarse. Entonces, sin que mi madre retirara su mano, un enorme chorro de semen salió disparado de mi pene, llegó a más de medio metro de altura ( sin exagerar ) y cayó en su mayoría sobre la barriga de mi madre. Al estar mi miembro orientado hacia mi madre, la segunda descarga de semen cayó sobre una de sus tetas y la siguiente ya cayó sobre mi cuerpo. El resto se lo llevó la mano de mi madre, que se puso toda llena del líquido blanco transparente.
-¿Ves, cariño…? Este es el líquido blanco que te dije… -me dijo mi madre con una voz algo ronca que me extraño un poco.
-Sí, ya veo…Pero te he manchado…Perdona, mamá… -me disculpé.
-Oh, no importa, cariño…Ahora me limpio…
Mi madre se acercó y me dio un suave beso en la mejilla y me dijo:
-¿Te ha gustado…?
-¡Sí!, mucho, muchísimo… -le respondí sin ocultar mis sentimientos.
-Me alegro…¿Sabes…? A mí también me ha gustado…
-¿De verdad…?
-Sí… -respondió mi madre.
-¿Y qué les pasa a las mujeres cuando les gusta un chico o quieren que les metan una colita…? -pregunté
-Bueno…pues…Los pezones se ponen empinados y duros y el chocho húmedo…
-¿Y te ha pasado…?
-Sí…
-¿Quieres que yo te toque el…clítoris para que te dé gusto a ti también…? -le sugerí.
-Me encantaría, sí…Pero no le puedes decir a nadie que nos hemos tocado, eh…
-No, no…
Inmediatamente, puse mi mano sobre el sexo de mi madre y lo empecé a tocar por todas partes. Primero simplemente acaricié el vello, pero luego toqué la raja con un dedo y fui recorriéndola en toda su longitud con él. Mi madre empezaba a suspirar. Echó la cabeza hacia atrás y empezó a tocarse los pezones y a estrujarse las tetas. Entonces yo llegué a donde me había dicho que estaba su clítoris. Empecé a describir círculos alrededor de él y mi madre empezó a gemir.
-Ahhhh…. ahhhhh…. así, cariño…. así…. -decía gimiendo.
Yo seguí haciéndolo, suavemente todo el tiempo. Ella se retorcía de placer en el sofá, y yo no la dejaba ni un solo instante. Dejé su clítoris y recorrí su raja de nuevo, esta vez con dos dedos. Estaba mucho más húmeda que antes, y mis dedos se deslizaban con suma facilidad por entre sus labios. Paré un poco y acaricié sus pelos pasando la palma de mi mano con ellos. Era como un sueño estar haciendo aquello, pero yo no perdí los nervios demasiado, simplemente seguí curioseando su vulva, algo que yo jamás había visto antes.
De nuevo toqué su clítoris y describí círculos alrededor de él. Mi madre seguía gimiendo y soltando gritos ahogados mientras se estrujaba las tetas y los pezones, aún humedos por mi semen. Unos minutos después de empezar mis caricias, mi madre se retorció violentamente y gimió atropelladamente. Había llegado al orgasmo. Llevó una de sus manos a donde estaba la mía y la puso encima acariciándomela.
-Gracias, cariño…le has dado mucho gusto a mamá… -me dijo dándome otro beso en la mejilla.
-¿Te ha gustado de verdad…? -le pregunté algo incrédulo.
-Sí, mi amor…lo has hecho muy bien…
Los dos nos quedamos el uno junto al otro un rato. Era ya casi medianoche, así que nos estaba entrando sueño.
-Bueno, nene…Vámonos a la cama… -dijo mi madre levantándose.
-¿Puedo dormir contigo esta noche, mamá…? -le pregunté
-Claro que sí…Además, sabes que me gusta dormir contigo…
-No, pero yo me refiero a si podemos…si podemos dormir sin ropa… -le dije habiendo reunido todo el valor necesario.
-¿Por qué…?
-Pues…porque quiero…quiero poder acurrucarme a ti sin ropa y darte besos y eso como hacen los mayores en la cama…
-Pero, Luis… -dijo mi madre con mirada pícara
-Bueno, si no quieres, no… -le dije
-Que sí, nene…Que lo podemos hacer…Podemos jugar un rato en la cama si quieres…
-¡Gracias, mamá…! -grité lleno de júbilo
Los dos nos fuimos a su habitación. Ella se detuvo un rato en el cuarto de baño para lavarse los dientes y todo eso, cosa que yo ya había hecho antes. Luego, vino sin ropa y con el pelo ( que normalmente le llegaba a la base del cuello ) en una coleta detrás. Yo estaba sentado en la cama de matrimonio con la espalda sobre el cabecero y el pene semiflácido haciendo el arco que antes he descrito.
-Bueno, ¿ya estás preparado para jugar con mami, cariño…? -me preguntó amorosamente mi madre.
-Sí, mamá…
Me madre se sentó a mi lado en la cama y se acercó a mi cara. Con sus labios me dio un beso breve en los míos. Luego llevó su mano a mi pene y comenzó a acariciármelo y sobármelo hasta que de nuevo lo puso erecto. Entonces paró y me dijo:
-¿Qué te parece si los dos nos acariciamos ahí…? Yo juego con tu colita y tú con mi chocho, ¿vale?
-Vale, mamá… -le dije.
Los dos empezamos a tocarnos nuestros genitales. Yo deslizaba mis dedos por entre su raja, la cual estaba de nuevo húmeda y ella me masturbaba lentamente. Mis dedos se centraron de nuevo en su clítoris y ella empezó a gemir más fuerte ahora. Con la otra mano yo empecé a acariciar sus tetas y a pellizcar sus duros pezones, jugueteando con ellos. Ella seguía mientras tanto tocando cada rincón de mi sexo, acariciando mis testículos o simplemente deslizando su mano de arriba abajo. Estuvimos así un rato, hasta que mi madre llegó a un segundo orgasmo, retorciéndose y casi chillando de placer. Yo aún no había eyaculado, y ella me soltó. Pensé que todo había acabado ahí y que iba a pasar de mí, pero me equivocaba.
Mi madre se levantó un momento y fue al cuarto de baño. Yo miré hacia donde había estado sentada y descubrí una mancha amarillenta, provocada por sus fluidos vaginales. Al poco, mi madre volvía del baño con un bote de algo en la mano. La sustancia que había dentro parecía ser amarillenta, pero no lo vi bien. Lo dejó encima de la mesilla de noche y me dijo que volvería enseguida. Yo miré el bote y vi que era vaselina. Mi madre volvió después de cinco minutos y se sentó donde había estado antes. Me empezó a acariciar el pene de nuevo, el cual pasó otra vez de un estado de semierección a erección completa.
-Luis… -me dijo
-¿Qué mamá…? -le pregunté yo
-¿Quieres que mamá te chupe la colita en vez de tocártela…?
Yo me quedé pasmado. Jamás había oído que eso se hiciera, pero respondí:
-Sí, mamá… Pero, ¿no estará sucia o algo…?
-No, cariño…
-Es que como antes eché semen y después hice pis también, pues… -expliqué
-No importa, cariño…A mamá le gustará el sabor de la colita de su nene…
-Vale…
Mi madre se puso de rodillas a mis pies y separó mis piernas metiéndose entre ellas. Poco a poco se fue agachando hasta que su cara quedó a unos diez centímetros de mi glande. Mi madre pasó su nariz olfateándolo y luego también todo el pene.
-Mmm, me encanta cómo te huele, nene… -dijo-. Ahora te la voy a chupar un ratito y verás cómo te gusta.
Entonces empezó a lamer con la punta de su lengua mi glande y luego recorrió el pene en toda su extensión, lamiendo aquí y allá…Luego metió todo el glande en su boca y finalmente la mitad de mi pene. Entonces empezó a subir y a bajar con sus labios apretados contra mi miembro, prestando especial atención a la base de mi glande.
Mi madre gemía y decía muchos “mmm” mientras me chupaba, y yo sentía cómo la punta de su lengua rodeaba mi glande por todo su contorno. Daba un placer indescriptible y yo me sentía al borde del clímax ya. Mi madre no paraba y yo temía que fuera malo lanzar el semen en su boca así que le dije:
-Mam…mamá…. creo que voy a…que voy a…
En ese mismo momento exploté. No había podido remediarlo y me había corrido en su boca. Lo que me extrañó fue que mi madre no se detuvo, es más, gimió con más fuerza y yo la sentí lamer mi glande y tragar mi semen. Cayeron dos chorros de mi esperma por los lados de mi pene, pero mi madre los lamió y se los tragó saboreándolos un rato en su boca.
Había sido algo increíble y los dos nos quedamos el uno junto al otro en la cama tocándonos y acariciándonos. Ella me tocaba el pecho y yo a ella las tetas y los pezones. Los dos nos fuimos quedando más y más quietos hasta que el sueño nos venció y los dos nos quedamos dormidos. Había sido un día que no olvidaría fácilmente, en el que había aprendido cosas que casi no sabía que existían.
A la mañana siguiente, los dos nos despertamos a la misma hora. Estábamos aún medio dormidos, pero mi madre me acariciaba un brazo dulcemente con su mano. Yo a ella le hice lo mismo lentamente y me sonrió cariñosamente con sus rojos labios. Luego me acarició el pecho con su mano vuelta del revés pasando sus uñas por mi piel. Eso me hacía un poco de cosquillas, pero aguanté y le sonreí cariñosamente también. Mi madre se acercó a mí con su cara y me dio un pequeño beso en los labios.
-Te quiero, cariño… -me dijo con la voz más dulce que jamás he oído.
-Yo también a ti, mamá… -le dije yo.
Entonces los dos nos levantamos, desayunamos y nos fuimos de compras a un hipermercado cercano. Mi madre me llevó gran parte del tiempo cogido de la mano, apretándomela fuerte y acariciándomela con el dedo gordo. Todo el tiempo me estuvo llamando “cariño mío” y cosas por el estilo de una forma muy llena de amor. Me dijo que me llevara todo lo que quisiera, que comprara chucherías, galletas, refrescos, y todo lo que se me antojase. Me dijo que es que no quería salir mucho en los próximos días, ya que el calor empezaba a ser insoportable y que por eso quería llevarse de todo. Yo no era muy caprichoso, pero me llevé algunas cosas que vi.
Cuando pagamos la cuenta, mi madre dijo que se lo enviaran todo a casa, así que los dos nos fuimos al coche de nuevo y nos dirigimos a casa. Por el camino, mi madre paró un momento en la farmacia. Me dijo que me quedara en el coche, así que allí me quedé esperando. Cuando volvió traía una bolsita con algo dentro. Me la dio y vi que eran unas pastillas extrañas y aspirinas. Visto esto, los dos seguimos nuestro camino hasta llegar a casa.
Entramos en casa y nos relajamos un poco con el aire acondicionado puesto al máximo. Mi madre fue a su habitación a cambiarse y yo me fui a la mía. Me puse sólo un bañador y me fui a ver la tele al salón. Una vez allí, me senté en uno de los sillones individuales y lo recliné un poco para estar más cómodo. Pensaba mucho en lo que había pasado la noche anterior. Había aprendido en una hora lo que no había aprendido en años y sentía unas ganas terribles de volver a hacer esas cosas con mi madre.
Ésta apareció pronto con una bata de estar por casa puesta. Estaba descalza como de costumbre y caminaba sobre la moqueta hacia mí. Pero en el último momento se desvió y se sentó en el sofá. No estaban poniendo nada interesante en la tele, así que pronto estábamos los dos s. Mi madre me miró sonriendo y me dijo:
-¿Por qué no te vienes aquí con mamá, cariño…?
-Voy, mamá -le respondí.
Me senté a su lado y ella me rodeó los hombros y empezó a acariciarme el pecho de nuevo con sus uñas y el brazo con su mano. Yo me sentía en el paraíso sintiendo la suavidad y el amor de mi madre en mi cuerpo y no quería que acabara ese momento. Ella siguió acariciándome mientras veíamos la tele y yo le respondí cogiéndole su mano libre y acariciándosela.
-Mamá…te quiero…Te quiero mucho… -le dije
Ella me sonrió cariñosamente y me dijo que también me quería. Luego siguió tocándome, esta vez pasando la palma de su mano por mis brazos, por mi pecho y por mi barriga plana y algo musculosa.
-Nene… -me dijo mi madre
-¿Qué, mamá…?
-¿Te gustó de verdad lo que hicimos ayer…? -me preguntó algo seria.
-Pues claro que sí, mamá…Me encantó…Nunca me había sentido tan bien… -le aseguré yo.
-¿No lo hiciste obligado…?
-Claro que no, mamá… Tú me dijiste lo que le pasaba a mi colita y por qué y me ayudaste a quitarme la sensación tan rara que tenía…Lo que pasa es que ahora siento algo distinto…algo un poco extraño… -le expliqué.
-¿Qué, amor mío…? -me preguntó
-Pues…es como si te quisiera mucho más de lo que te quería antes…o de una forma diferente, no sé…Quiero estar contigo todo el tiempo y acariciarte y darte besos…
-Oh, cariño…a mí también me pasa eso…Necesito tenerte a mi lado todo el tiempo y tenerte cogido de la mano y acariciarte…
-¿Y por qué nos pasa…?
-Pues…verás…Es porque hemos empezado a querernos como hombre y mujer, y no como madre e hijo…Son dos formas de amor distintas… -me explicó mi madre.
-¿Y cómo puede aliviarse esa sensación…? -le pregunté
-Sólo como lo estamos haciendo…Tocándonos y besándonos…
-Pero eso no llega a ser suficiente me parece…
-No lo es…es verdad…Hay que llegar hasta el final… -me dijo.
-¿Haciendo el amor…?
-Sí…Sólo así se cura…pero en realidad sólo se alivia…La verdad es que el amor no tiene cura…es como una necesidad continua de la persona a quien amas y de la que no puedes escapar…
-¿Y vamos a hacerlo nosotros, mamá…? -le pregunté preocupado por su respuesta.
-Sólo si tú quieres cariño…Yo no te puedo forzar a hacerlo…
-¿Tú quieres hacerlo conmigo…?
-Cariño…Yo te amo…te amo y te necesito como nunca he necesitado a nadie y quiero hacer el amor contigo…No hay otra cosa en el mundo que yo quiera más que sentir tu piel y tu cuerpo junto al mío y que nos demos gusto los dos… Pero lo que no sé es si tú me querrás tanto como para llegar a eso…-me dijo con tono triste.
-Mamá…yo te quiero más que a nada en el mundo… -dije, y de pronto rompí a llorar no sé por qué y dije lo siguiente entre sollozos-. Quiero que estés conmigo todo el tiempo y quiero tocarte y amarte todo el tiempo…No quiero que te vayas nunca…
-Ven aquí, amor mío… -me dijo cariñosa y maternalmente
Mi madre apoyó mi cabeza sobre su pecho y acarició mi nuca mientras yo lloraba sobre ella. Me acarició el pelo delicadamente y yo me fui calmando poco a poco hasta dejar de llorar. Entonces levanté la mirada y vi que mi madre tenía también dos lágrimas cayendo por sus mejillas.
-No llores, mamá…por favor…No quiero verte triste… -le dije.
-Cariño, es sólo que soy feliz porque me quieres tanto…Yo no te voy a dejar nunca, porque quiero estar contigo todo el tiempo, para siempre…
Creo que fue en este momento cuando más me di cuenta de lo guapa que era mi madre. Su rostro me miraba con una expresión enamorada que lo realzaba. Su flequillo castaño oscuro, sus brillantes ojos marrones, sus mejillas sonrojadas sobre un cutis muy blanco, sus rellenos y rojos labios, la curva que hacían éstos…Todo daba como resultado un rostro de una belleza como jamás he visto y creo que fue por el amor tan increíblemente profundo que sentía por ella, que me hacía verla como la persona más atractiva del mundo.
Yo acerqué mis labios a los suyos y la besé suave y lentamente en ellos. Mi madre suspiró y empezó a mordisquear mis labios con los suyos. Después, metió la lengua en mi boca y yo me sentí extraño ante la nueva sensación. Mi madre movió su lengua dentro de mí y lamió la mía. Entonces yo empecé a mover la mía también y las dos se entrelazaron y se lamieron mutuamente. Yo experimenté una sensación de auténtica satisfacción al poder dar salida a mi amor de esta forma y, poco a poco, la delicadeza y lentitud iniciales dieron paso a un beso más rápido y apasionado durante el cual los dos estuvimos abrazados y tocándonos nuestros cuerpos.
Estuvimos dándonos el beso más de diez minutos. Sí, parecerá un poco increíble, pero así fue, y habríamos seguido de no ser por el timbre, que sonó en ese momento. Era el repartidor que traía la compra. La pusimos en la cocina y mi madre y yo nos besamos otro poco. Me dijo que comiéramos en ese momento y que así disfrutaríamos más al tener que esperar, de modo que nos sentamos en la mesa de la cocina uno enfrente del otro. Mientras comíamos estuvimos acariciándonos los pies y rozando nuestras piernas. Hablamos de lo mucho que nos queríamos y los dos nos mirábamos como dos adolescentes que han descubierto el amor, admirándonos mutuamente.
Cuando acabamos, mi madre se levantó y me cogió de la mano y me dijo:
-Vámonos al sofá a hacer la digestión un poco, ¿vale?
-Sí, mamá -le dije yo.
Los dos nos fuimos al sofá y nos sentamos muy juntos, con nuestros cuerpos pegados el uno al otro bajo el frío del aire acondicionado. Mi madre me abrazó por encima del hombro como antes y me acercó más a ella. Hizo que apoyara mi cabeza sobre su hombro y me acarició el pelo durante un largo rato. También mi brazo derecho y mi pecho como lo había hecho antes.
Vimos una película durante más de una hora y, cuando empezamos a cansarnos de ésta, las caricias de mi madre empezaron a llegar cada vez más abajo hasta que llegaron al bulto de mi bañador. Era uno de esos bañadores largos tipo bermuda, es decir, los más normales. Mi madre abarcó todo mi bulto con su mano y me lo estrujó un poco. Inmediatamente, mi pene comenzó a crecer. Había estado en semierección casi todo el día cuando nos besábamos y tocábamos, pero ahora la estimulación era directamente sobre él y reaccionó. Mi madre se dio cuenta de ello e introdujo su mano por debajo del bañador para agarrarlo mejor. Cuando lo tuvo en su mano lo apretó y luego acarició mis testículos.
-¿Por qué no te bajas el bañador y me dejas ver tu colita otra vez, cariño…? -me pidió mi madre.
Yo agarré ambos lados del bañador con mis manos y me resarcí de él haciendo un poco de contorsionismo sobre el sofá. Mi pene enorme quedó libre y mi madre se volvió a asombrar de su tamaño.
-La tienes muy grande, nene… -me dijo mirándomela fijamente.
-Gracias, mamá…
-¿Quieres que nos vayamos a la cama…? -me preguntó mi madre
-Sí…¿Vamos a jugar un rato…?
-Sí, cariño…
Mi madre me cogió la mano y me la acarició un poco. Luego se lavantó y se puso frente a mí. Muy despacio fue abriendo su bata de estar por casa hasta dejarla con una raja en medio. Entonces, muy despacio fue abriéndola hasta que la dejó caer al suelo. Sus enormes y balanceantes tetas quedaron libres. Llevaba puestas unas braguitas muy pequeñas que no se transparentaban. Eran blancas y llevaban un lazo rosa pequeño cosido en la parte de arriba. Entonces, mi madre llevó sus manos a ambos lados de éstas y las fue deslizando hacia abajo dejándome ver su poblado y negro sexo. Sus braguitas cayeron sobre sus pies y ella hizo un sexy movimiento de tobillos para sacárselas.
Mi madre me miraba sonriendo y me tendió un brazo diciendo:
-Vamos, cariño…
Yo me levanté del sofá con mi pene a punto de explotar y ella me cogió de la mano. Nos encaminamos lentamente hacia su dormitorio, ella con sus tetas balanceándose al aire y yo con mi pene moviéndose de aquí para allá completamente erecto y con todo el glande fuera. Mi madre me detuvo en el pasillo y me echó contra una de sus paredes. Yo me extrañé de su forma de actuar, pero ella se acercó inmediatamente a mí y empezó a acariciarme el pecho con sus dos manos. Luego acercó sus labios a los míos y los besó suave y lentamente mordisqueándolos de vez en cuando con los suyos. Pegó su cuerpo contra el mío y sus tetas rozaron y se apoyaron contra mi pecho. Mi pene hizo de pronto contacto con su vello púbico y un escalofrío recorrió mi cuerpo debido al cosquilleó que me produjo. Luego el roce se repitió y finalmente mi miembro quedó entre sus pelos.
Mi madre introdujo su lengua dentro de mi boca y nuestras lenguas se encontraron y empezaron a entrelazarse y lamerse. Los dos nos exploramos las bocas muy despacio. Mi madre puso sus manos alrededor de mi cuello y yo alrededor de su espalda, acariciándola cariñosamente. Luego, mi madre y yo paramos de besarnos y ella me dio un beso en la mejilla y dio andó unos pasos ligeramente invitándome a seguirla hacia su dormitorio. Era preciosa hasta vista desde atrás. Su firme culo tenía una forma perfecta, aunque ella creía que era demasiado ancho y sus blancas y esbeltas piernas eran preciosas.
Yo la seguí de inmediato hacia su habitación y ella se dirigió hacia su lado habitual de la cama. Miré a mi alrededor mientras ella se sentaba sobre el filo de la cama y vi que había varias cajas de colores distintos cada una. Mi madre cogió una y la abrió. Luego sacó una tira de plástico blanca dividida en tres y arrancó una.
-¿Qué son esas cosas, mamá…? -le pregunté mientras me acercaba a ella de rodillas por encima de la cama desde el otro lado de ésta.
-Son preservativos, cariño… -me respondió dulcemente.
-¿Preservativos…?
-Sí, también se les llama condones…
-¿Para qué son…? -pregunté
-Pues verás, son unos trozos de un material que se parece al plástico que se llama látex. Son como globos desinflados y se mete la colita dentro de ellos antes de meterla en el chocho de una chica…Así, el semen se queda en ellos y la chica no se queda embarazada… -me explicó
-Ah…Y… ¿me vas a dejar que meta mi colita en tu chocho…?
-Sí, nene…quiero que me la metas en mi agujerito -me dijo mi madre cogiéndome de la mano de nuevo y acariciándomela nuevamente.
Mi madre dejó el preservativo y la caja sobre la mesilla de noche junto a las otras cajas sin estrenar y me empujó sobre la cama. Yo caí de espaldas sobre ésta con mi pene aún erecto y con el glande violáceo y húmedo. Mi madre rió como una niña y se sentó a horcajadas sobre mis muslos. Entonces recorrió mi abdomen y mi pecho con sus manos para luego echarse hacia delante y besarme de nuevo en la boca. Sus tetas se echaron hacia delante también y presionaron contra mi pecho. Mi pene quedó bajo su barriga, horizontalmente sobre mi abdomen.
Nos estuvimos besando durante unos cinco minutos. Mi madre se puso de rodillas y me dijo que colocara la cabeza sobre la almohada. Yo lo hice así y ella se acercó a mi desde un lado y me empezó a masturbar lentamente. Luego bajó su cabeza y lamió muy despacio u minuciosamente mi glande. Luego recorrió todo mi pene hasta abajo y finalmente se retiró y se tumbó a mi lado. Entonces los dos comenzamos a magrearnos. Yo estrujaba sus tetas y ella mi pene y mis bolas, pero sin masturbarme. Luego yo bajé mi mano hasta su vulva y descubrí lo húmeda que estaba. Ella gimió ahogadamente cuando recorrí su raja con uno de mis dedos y luego toqué ligeramente su clítoris. Entonces se me ocurrió la idea de probar a qué sabía mi dedo y me lo llevé a la boca, descubriendo un sabor nuevo y estimulante que me hizo perder todo control de mi mismo.
-Mamá… -dije
-¿Qué, cariño…?
-¿Puedo chuparte el chocho como tú me has chupado la colita…?
-S…sí, cariño…Si tú quieres…
Yo no lo dudé ni un segundo y fui de rodillas entre sus piernas. Ella separó sus piernas todo lo que pudo y yo me fui acercando a su raja. Su aroma de mujer me llegó inmediatemente y me impulso a dar el siguiente paso. Saqué la lengua de mi boca y la pasé por el interior de sus muslos. Poco a poco fui llegando a su zona más femenina. Mi lengua pasaba por los alrededores de su vulva, por el exterior de sus labios. Luego la fui acercando cada vez más a su raja y finalmente la coloqué en la entrada de su vagina, en la parte más baja de su raja. Estaba segregando sus fluidos vaginales y yo los lamí y los saboreé en mi boca antes de tragarlos. Luego recorrí despacio su raja hacia arriba, apretando fuerte entre sus labios.
Mi madre gemía cada vez más mientras yo deslizaba mi boca por su vulva. Por fin, llegué a su clítoris y empecé a mover la lengua en forma circular alrededor de él. Mi madre jadeaba y gemía cada vez más fuerte y puso sus piernas sobre mi espalda, apretándome más contra ella. Yo lamía su clítoris más y más fuerte y ella jadeaba casi chillando. De pronto, se retorció agarrando las sábanas con sus manos fuertemente y gritando “ahhhhhhhhhhhhhhh”. Había llegado al orgasmo, pero yo no me detuve, me encantaba el sabor de su sexo y no iba a parar. Bajé mi lengua por su raja de nuevo y descubrí lo mojada que estaba de nuevo. Sus jugos vaginales no paraban de rezumar y yo los tragué sin más dilación. Describí círculos alrededor de la entrada a su agujero del amor y chupé la parte interior con golpes de lengua, sacándola de mi boca como si tratara de beber en un sitio al que no se alcanzase con los labios.
-Sigue, cariño…sigue así…Por favor… no pares… -me suplicaba mi madre jadeando enloquecida.
Yo continué golpeteando esa zona un rato y luego lamí rápido y de una vez toda la longitud de su raja, degustando su maravilloso sabor a mujer. Después continué describiéndo círculos alrededor de su clítoris, jugueteando con él de todas las formas posibles, incluyendo los golpes de lengua. Las piernas de mi madre me apretaron más fuerte contra ella mientras alcanzaba un segundo clímax. Volvió a gritar jadeando y a retorcerse como loca sobre la cama, agarrando la parte posterior de mi cuello con sus manos y levantando sus piernas en el aire. Entonces yo paré y me tumbé de nuevo junto a ella.
Mi madre aún trataba de recuperar el aliento, pero volvió a besarme suavemente en los labios y acarició mi cuerpo una vez más. Acarició mi pelo y mis mejillas y rozó mis piernas y pies con los suyos. Era tan suave y dulce…Luego se subió encima de mí a horcajadas sobre mis muslos con mi pene haciendo contacto con la parte inferior de su barriga. Estaba de nuevo erecto y a mi madre parecía entusiasmarle. Me sonreía mientras pasaba sus manos por mi pecho y abdomen apretando un poco. Se movía de detrás hacia delante y sus tetas se balanceaban de la misma forma enfrente mía.
-¿Quieres que lo hagamos ya, cariño…? -me preguntó.
-Sí, mamá…
Mi madre alcanzó con su brazo el condón que había dejado sobre la mesilla de noche y se lo llevó a la boca para sacarlo del plástico. Cuando hizo un pequeño corte en éste, desgarró totalmente el plástico con sus manos y sacó un trozo de goma o algo así amarillo. Yo nunca había visto uno, pero confiaba en mi madre y sabía que no me haría daño con aquello. Muy despacio lo colocó sobre mi glande y fue deslizándolo hacia abajo por mi pene. Cuando llegó casi abajo, mi madre me dijo que ya estaba y yo vi una especie de apéndice que sobresalía del preservativo por la parte de arriba. Mi madre me dijo que era el depósito y yo no pregunté más, simplemente me dejé llevar por ella.
Mi madre se puso de rodillas con sus piernas a los lados de mis muslos por fuera. Se acercó más a mí hasta que su vello púbico estaba justo encima de mi glande cubierto de látex. Poco a poco se fue bajando hasta que mi pene tocó la entrada a su vagina. Entonces se dejó caer poco a poco y mi pene comenzó a entrar dentro de mi madre. Era una sensación nueva y extraña, sentirse dentro de otra persona. Su agujero daba la impresión de estar húmedo y muy resbaladizo, ya que mi pene entró con suma facilidad hasta que llegó al fondo. Había tocado su cérvix y eso me dijo que dolía un poco. En ese momento comenzó a subir y a bajar sobre mi miembro despacio.
Yo no podía aguantar durante mucho tiempo aquel placer intenso y mi madre se veía completamente satisfecha al tener su agujero tan lleno como lo tenía. Le costaba cierto trabajo poder “saltar” encima de mí, porque la longitud de mi pene era tal que al menos seis o siete centímetros debían permanecer fuera. Yo veía la base del condón desde donde estaba, y veía mi pene hundirse y volver a surgir de su vulva. Mi madre gemía y jadeaba cada vez más fuerte, llena de placer al tener un pene que tocaba cada una de sus terminaciones nerviosas.
Cada vez saltaba con más fuerza y sus tetas subían y bajaban botando sobre su pecho delante de mí. Ella se inclinó hacia mí y apoyó sus manos sobre mi pecho mientras sus caderas subían y bajaban introduciéndose mi enorme falo. Yo agarré sus tetas, que se balanceaban delante de mí muy cerca. Las estrujé y pellizqué sus pezones erectos. Ella casi chilló ante mi estimulación y llevó una de sus manos a su clítoris, empezando a acariciárselo. Luego se irguió de nuevo y yo solté sus tetas. Ella siguio acariciándose la vulva mientras su vagina era penetrada cada vez más rápido.
La escena tenía que haber parecido rocambolesca. Yo, un chico con cuerpo flaco, con una mujer madura y rellenita saltando sobre mi pene con sus grandes tetas balanceándose de aquí para allá y su cabeza hacia atrás mientras gemía de placer. Habría sido verdaderamente excitante poder vernos desde todos los ángulos mientras lo hacíamos, pero por desgracia no contábamos con tantos adelantos y tuvimos bastante con nuestras propias sensaciones.
Mi madre llegó al orgasmo y echó la cabeza aún más hacia atrás mientras gemía enloquecida y se estrujaba las tetas aún saltando sobre mí. Entonces, yo reaccioné y empecé a mover mi pelvis hacia arriba hundiéndome más deprisa en ella mientras le duraba el clímax. Mi orgasmo no tardó en aparecer y sin más contemplaciones se apoderó de todo mi cuerpo llenando de esperma el preservativo. Mi madre seguía saltando, incluso con más fuerza y empezó a hacerme daño cuando yo acabé de correrme. Estaba más flácido, pero ella seguía botando sobre mí. Entonces ella se dio cuenta y se levantó rápidamente.
Mi pene había llenado el condón de arriba abajo de esperma y éste llegaba casi hasta abajo. Entonces mi madre me lo quitó cuidadosamente y lo echó al suelo. Luego se acercó a mí y se tumbó a mi lado. Me cogió por detrás del cuello y me acercó a sus labios. Los dos nos besamos apasionadamente durante un largo rato. Ella me acarició el pelo y la cara y me dijo que había sido maravilloso y que me quería. Yo le pregunté si lo haríamos alguna vez más y ella me dijo que para qué había comprado todos esos preservativos si no…

La mama que no resistio a su hijo

diciembre 14th, 2011

Esta historia esta contada en primera por una mujer casada con su hijo.
Al gunas noches entre semana solia estar en el salon de casa con una camiseta que me llega un poco por encima de las rodillas, al sentarme se me subia y dejaba gran cantidad de muslos a la vista, yo no lo hacia con intencion alguna, solo por estar mas comoda y no daba ninguna importancia al hecho de que tambien estuviera mi hijo sentado a mi lado. Pero me parecio que me miraba demasiado como de pasada, yo lo vine observando unos dias y notaba como despues de mirarame furtivamente se levantaba y se iba al cuarto de baño.
Algunos dias despuesde soñar que mi hijo se iba al cuarto de baño para pajearse pensando en mi, eso me ponia tan caliente que me tenia que masturbar pensando en el. Estando las cosas asi, y yo con mi excitacion cada vez mas palpable, decidi ponerle a pruebas para descubrir si de verdad mi hijo me deseaba como yo deseaba. De esta forma, poco a poco, me fui disimuladamente volviendo mas atrevida. El juego, al menos el mio me provocaba un morbo increible, asi que, me arreglaba un poco mas cada noche antes de que llegara para que me encontrara atractiva, pero mi hijo no se comportaba de manera diferente, solo esas miradas furtivas, o al menos a mi me parecian que lo eran. yo que queria soñar que el me dedicaba sus masturbaciones, me sentia cada dia una hembra mas deseosa, y me ponia cada vez ropas de estar por casa mas corta.
Estuve pensando unos dias y me decidi una noche por no ponerme bragas. Me diò mucho pudor el dia que decidi de enseñar mas alla de lo de todos los dias, es decir, no me atrevi a ser mas explicita, la falta de seguridad mia me producia frustacion y calentura, asi que me marche a la cama y me masturbe, tuve un orgasmo que casi no pude contener, los suspiros, sin querer, fueron las altos de los deseados. Mi hijo no tomaba nada de iniciativa, yo era incapaz, me parecia que lo que yo intuia de que me deseaba era una quimera de una cuarentona calentorra y aburrida, asi que decidi olvidar mis provocaciones a mi propio hijo. La vergüenza que sentìa nunca antes la habìa experimentado. Los dias posteriores dejè de provocar, como lo habia hecho los dias inmediatos y quise olvidarme del asunto. Sin embargo, un dia de una tormenta grande de truenos, le dije a mi hijo que no me acostaria hasta que pasara, de verdad que me da panico y allì fue cuando mi hijo me contestò : -vamos mami, ¿como vas a estar aqui hasta que termine la tormenta?, si quieres yo me quedo contigo en la cama. Al escuchar eso me estremeci, tenia tanto miedo que no me pare a pensar y le dije que si. Yo en ese momento, lo juro, no pensaba en sexo, vuelvo a decir que solo tenia panico, en mi casa cuando habia tormentas, como no estuviese mi esposo
Yo me quedaba en el sofa, me sentìa mas protegida. Luego nos dirigimos a mi habitacion, fui al cuarto de baño y me puse un pijama. Cuando llegue mi hijo ya estaba acostado, me meti en la cama y allì el me preguntò- ¿estas ya nas tranquila? – Sii hijito mio contestè
-No te preocupes que estando conmigo no te pasara nada, me dijo. Yo estaba vuleta de espalda a el y me tomo por la cintura. Asi estuvimos un rato, yo no me atrevia ni a respirar y menos a moverme, sentia sus asperas manos en mi cintura y me reconfortaba Pasadas unas dos horas la tormmenta amaino, le di las y le dije que si queria que podia volver a su habiatacion.
no mami. me respondio, aqui estoy muy bien. ¿TE MOLESTA? -no, le respondi. mi hijo subio las manos, y se arrimo a mi, me dijo: -no te pasara nada. Sus manos rozaban mis pechos, y empeze a sentir la calor de una hembra en celo, pero no me queria ni mover su cuerpo. El se apreto mas a mi y senti la dureza de su miembro en mi trasero. Estaba que no podia mas. En ese momento sus manos estaban debajo de la camisola del pijama y me tocaba suavemente los pechos y luego a tocarme los pezones con dos dedos. Yo no podia mas, estaba caliente como una perra !Y CON MI PROPIO HIJO! las caricias en mis pechos me tenian al borde del extasis, y empeze suavemente a empujar mi pompis hacia atras, no me podia contener. Mi hijo me dijo suavemente al oido:
-mami que buena estas. Yo queria decirle que aquello no estaba bien, pero era incapaz, mi calentura tantos dias controlada me lo impedian. Y no dije nada, simplemente me dejaba hacer. me tomo la mano izquierda y me la llevo a su sexo, al principio queria soltarla, pero no podia, asi que se la aprete con fuerza, era una verga enorme, dura y caliente de alrededor de 18 a 20 centimetros. La tenia tomada con mi mano extendida hacia atras, no podia soltarla. Espera mami, me dijo, y volviendome hacia el, me levanto y me bajo la parte baja del pijama, le ayude y me desvesti por completo, quedè totalmente desnuda y excitada para el. Ahora los dos estabamos como dios nos trajo al mundo.
Alli èl no dudo un instante y empezo a empujar sobre mi vulva caliente, y le dije que parara que todavia podia quedarme preñada Yo no tomo nada para evitar el embarazo asi que le pedì precaucion. -Espera. le dije mientras me dirigi a un cajon del ropero, alli debajo de la ropa camuflado, tenia una caja de condones de su padre, tome uno y se lo puse muy despacio.
Ahora puedes tomarme le dije. _ no mami tomarte no. Dime que te folle. me daba verguenza utilizar con el esas palabras, insistia una vez y otra y tuve que decirle: SI FOLLAME. Me empezò a bombear salvajemnte con esa pija tan dura que no tarde en correrme a las dos o tres embestidas. Pero, deseaba mas y yo tambien. Me puse a cuatro patas y le dije:FOLLAME. Se puso detras y me la metio con unas ganas que asombraba.
Nunca lo habia visto a mi hijo asi. Gritaba desaforadamente. me llamaba -puta calentona ¿te gusta que te diga esto mami? – si cariño soy tu putita calentona y te dera todo el placer que quieras. No me queria perder su lechita por lo que le dije que no se corriera – Mama te la va chupar todita hijito. Me incorpore y le chupe su enorme verga -no te corras, le dije, dejandole de mamar, correte en mi boca, me puse tumbada en la cama se lo toque dos o tres veces y un chorro caliente como una fuente salio llenandome la boca y rebosando hasta mi cuello. Aquella noche y las sigueintes dormimos como dos amantes.

Cogida y embarazo para mi cuñadita

diciembre 13th, 2011

Desde que tengo memoria mi cuñada me odia por ser un pervertido. Pero hoy en día me odia mucho más debido a que ya no puede usar sus coquetas minifaldas estando embarazada… que como sucedió todo? Enseguida les cuento:
A mi cuñada Natalia siempre le ha gustado vestir con minifalda. Es una chica de esas que despiertan pasiones al por mayor y creo que, aunque siempre lo supo, nunca hizo nada por evitar despertar la mía. Es más, estoy casi seguro que disfrutaba mucho de tentarme a pesar de saber que yo no era nada tímido ni abstraído como mi hermano.
Actualmente tiene 22 años, es morena clara, rostro fino y bonito y un cuerpo descomunal que pone de pie hasta a la verga más cansada. No sé cómo el tonto de mi hermano se fue a agarrar un pedazo de bombón como ella pero hoy en día estoy más que agradecido con él pues me puso en bandeja al mejor polvo de mi vida.
Ernesto, mi hermano, siempre ha tenido problemas con la bebida y fue precisamente un viernes por la noche que salió con mi cuñada a celebrar su ascenso laboral que todo sucedió.
Él y Natalia habían ido a un casino y como siempre a mi hermano se le habían ido las patas apostando y bebiendo toda la noche. Alrededor de las 2 de la madrugada, sonó el teléfono de mi departamento y, como pude, tratando de no tropezar con nada, atendí al llamado:
-Hola?
-Hola Carlos soy Natalia…
-Natalia… a que se debe ese encanto? Es que acaso se te ha ofrecido algo que mi hermano no pueda darte?
-Déjate de tonterías Carlos… si te llamo es porque tu hermano nuevamente se ha pasado con la bebida y estamos encerrados en el casino sin poder salir… se le ha ocurrido apostar con unos tipos y ahora que ha perdido no puede pagarles porque tiene vacío el bolsillo. Podrías ayudarnos?
-A que te refieres con ayudarnos? Me estas pidiendo prestado?
-Si… es tu hermano quien lo pide solo que esta tan borracho que ni siquiera puede atender la llamada…
-A mi hermano no pienso prestarle un centavo más, en caso de que suelte dinero tendría que ser a ti a quien se lo preste… en mi hermano no puedo confiar, no tiene forma de pagarme pero tu si…
Mi cuñada guardó silencio, estoy seguro que en ese momento sentía unas enormes ganas de colgarme y sacudirme con alguna grosería pero sabía que aquello no era sabio debido a su condición.
-Necesitamos 3 mil pesos, puedes prestarnos o no?- preguntó sin más detalles y en ese momento supe que la tenía en mis garras.
-Sí, pero debes venir por el dinero pues no tengo forma de ir al casino. Me han dejado cuidando a mi primo el más chico y no puedo dejarle solo…-Mentí al respecto a sabiendas que, con la creencia de que estaba mi primo el más chico en mi departamento, Natalia ganaría confianza y accedería a venir sola.- Qué te parece si dejas en garantía a mi hermano y tomas un taxi para venir por el dinero? Anda, anímate que no tardarás mucho…
Natalia guardó silencio nuevamente. Seguramente estaba pensándolo seriamente pero finalmente accedió a venir.
-Espera Natalia… como vienes vestida?- le pregunté antes de colgar y en ese mismo instante terminó la llamada.
Mi corazón dio un vuelco y comenzó a latir aceleradamente. De inmediato tomé una ducha y me asee lo mejor posible para recibir al encanto de mujer que estaba por llegar a mi domicilio.
Justo 25 minutos después llamaron a la puerta, abrí y frente a mí apareció aquella hermosa criatura luciendo una minifalda y una blusa escotada que la hacía parecer una escort de primera clase.
La invite a pasar y me la saboree en el camino.
-Te ves hermosa Natalia…
-Tienes el dinero?- preguntó directamente.
-Sí, en la habitación tengo los 3 mil que me pediste…
-Entonces… me los puedes prestar?
-Depende…
-Depende de que…?
-Si me los vas a pagar…
-Ya te he dicho que si… tan pronto tu hermano cobre te traemos el dinero…
-No quiero que mi hermano me los pague… quiero que tú lo hagas….
-Sabes muy bien que no trabajo…
-Y tú sabes muy bien que dinero no necesito…
Natalia me miró fijamente a los ojos. En ese momento tenía 2 opciones: mentarme la madre y salir por la puerta sin dinero y sin una solución para sus problemas o portarse bien conmigo y conseguir lo que quería a cambio de un simple favor para su cuñadito. Y, afortunadamente, escogió el mejor camino…
-Que es lo que quieres Carlos… me quieres ver las tetas? Tocármelas? Si eso te hace feliz pues adelante maldito pervertido… por lo que veo te preocupan más tus perversiones que tu hermano y sus adicciones…
-Por 3 mil pesos tendrás que hacer algo más que enseñarme las tetas y dejar que las toque Natalia…
Natalia guardó silencio y me miró con un odio puro.
-Que tienes en mente? Es que acaso no está aquí tu primito?
-Aquí solo estamos tú y yo… y entre más pronto arreglemos este asunto más pronto sacarás a mi hermano del casino… acompáñame a mi habitación, quiero enseñarte algo…
-Eres un bastardo…- me dijo mientras comenzaba a seguirme rumbo a mi cuarto.
-Si no estas agusto puedes irte… yo no voy a forzarte pero como están las cosas dudo que mi hermano salga fácilmente del casino sin pagar.
Al llegar a mi habitación le pedí que se sentara en la cama, así lo hizo y enseguida su minifalda se corrió lo suficiente como para dejar ver sus encantadoras piernas gruesas y bien torneadas.
Sin más ceremonia saqué la faja de billetes y la puse sobre la cómoda. Luego, me abalancé sobre ella y comencé a besar sus labios ante los pequeños intentos de lucha que mi cuñadita hacía sin estar del todo convencida.
-Déjame Carlos…- decía mientras recibía mis primeras caricias en sus piernas y mis besos en sus labios.
Seguí insistiendo en los besos hasta que ella comenzó a mostrarse más complaciente y me permitió incluso que le metiera la lengua.
Luego de 5 o 6 minutos de besos y caricias comencé a sacarme la ropa. Mi pene largo y erecto quedo frente a ella y enseguida abrió mucho más los ojos en una especie de encanto combinado con sorpresa.
-Que estás haciendo???- preguntó inmediatamente.
-Sacándome la verga… que creías que haríamos?
-Supuse que solamente serían besos…
-Por 3 mil pesos tengo derecho a hacerte lo que se me dé la gana Natalia… deja de resistirte y mejor comienza a disfrutar porque de aquí ya no sales si no eres mía…
Natalia estaba completamente consciente de la situación así que cerrando sus ojos se recostó boca arriba y completamente quieta aguardó a que le quitara cada una de sus prendas hasta dejarla desnuda sobre mi cama.
-Ponte condón que no estoy en la píldora…- me suplicó justo antes de que con mi verga comenzara a rosar su vagina desnuda.
Pronto, de una sola estocada, le hundí más de la mitad de mi pija arrancándole un intenso gemido de placer o dolor que se yo pero que me excitó hasta el alma:
-AAAAHHHHHHHHHH… Que estás haciendo… aun no te has puesto el condón… sácamelo!!!
Ante eso, comencé a embestirla cambiando de ritmo constantemente.
-OHHHH Sácamelo Carlos… Hazlo… AAHHHHHHHHHHHH
Era una sensación sumamente increíble. Al fin la estaba haciendo mía!!!! Saber que me estaba follando a la mujer de mi hermano me hacía sentir un placer inmenso.
-Sácamelo Carlos!!! Por favorrr… AAHHHHHHH….
-Escúchame bien Natalia… HMMMMM…- Comencé a decirle entre gemidos y sin dejar de cogerla.- Acaso creías que nunca haría nada luego de andarme tentando durante años con ese culo tan divino que te cargas y que luces a cada que puedes con minifalda??? Créeme, tentarme tiene un precio muy alto y estas a punto de averiguarlo… HMMMMMMMMMM
-Por favor Carlos… sácamelo… podría quedar embarazada…!!! –Aquello no hizo más que excitarme aún más y, en cuestión de segundos, mi pene explotó adentro suyo llenándola de tanta leche como pude soltar.
-AAAHHHHHHHHHH HMMMMMMMMMMMMM…- Ambos gemimos frenéticamente, aguardamos unos segundos recostados y luego, poniéndonos de pie y comenzando a vestirnos, me dijo:
-Ya tienes lo que querías ahora quiero el dinero…
-Le entregue los 3 mil y luego de eso yo mismo la lleve al casino a que pagara. Luego le ayude a llevar a mi hermano a su casa, como pudimos lo recostamos y, antes de irme, nuevamente la volví a follar en la sala de su casa.
Hoy en día está embarazada y espera un hijo que ambos sabemos es mío. A mi hermano lo han corrido de su trabajo y por lo que he oído están seriamente necesitados de dinero por lo que creo que es hora de que me vuelva a pedir prestado…

Mamá, los chicos se quedan a dormir

diciembre 12th, 2011

“Por Dios, Gabriel…, ver así a tu mamá hizo que me parara!!!!”.
Recostada sobre la alfombra del piso superior, con el oído pegado a la rejilla de la ventilación para poder escuchar la conversación que el grupo de adolescentes mantenía en la sala de la planta baja, el corazón de Jimena Rossi experimentó un sobresalto cuando oyó las palabras de Lucas.
“Estará hablando de mí?…”, se preguntaba.
Ella esperaba oír a uno o más de los chicos hablar “sucio”, pero realmente no se imaginaba una charla tan franca y que encima la tuviera a ella de protagonista.
Entonces, su mano se movió bajo su pequeño camisón hasta encontrar su bombacha, y comenzó a acariciar su entrepierna mientras continuaba oyendo…
“Si…, apostaría que no estaba usando corpiño…”, exclamó Diego.
“Ese camisón era tan corto…, estaría usando bombacha debajo…?”, preguntó Lucas, buscando una rápida respuesta…
“Sí…, pude ver las marcas de la bombacha bajo el camisón…”, aseguró Pablo.
“Ella siempre usa eso cuando se va a acostar”, dijo Gabriel. “Es simplemente una camiseta más larga que lo habitual, pero me encanta ver como se mueven sus tetas tras ella. La otra noche lo estaba usando mientras me ayudaba con la tarea del colegio, y en varias ocasiones me rozó el hombro con sus tetas…”
Cuando Jimena Rossi comenzó a experimentar lo que ella consideró “inocentes fantasías” respecto de su hijo Gabriel y sus del colegio secundario, sintió un leve sentimiento de culpa que sucedía a sus repetidos orgasmos.
Pero con el tiempo, esos sentimientos de culpabilidad fueron desapareciendo, a medida que las fantasías se hacían más frecuentes y las escenas que ella imaginaba en su mente se volvían más interesantes.
Últimamente, el pensar en los chicos prácticamente le ocupaba todo el tiempo que le dejara libre su trabajo, su matrimonio, las tareas del hogar, y cualquier otra ocupación.
Quizás, si sus compañeros de trabajo fuesen más atractivos, si su esposo pasara más tiempo en casa, si tuviera algún hobbie interesante para matar el tiempo, jamás sus pensamientos se hubieran detenido en un grupo de colegiales…
Pero así fue, y ahora la fantasía de verse involucrada con su hijo, e incluso con sus , se transformó en la esperada vía de escape de una vida aburrida…
Jimena había estado muy ansiosa esperando lo que los chicos dieron en llamar “el viernes de pizza y videos”. Lógicamente, no esperaba que nada extraño sucediera, pero tenía la pequeña esperanza de que el más mínimo detalle le sirviese para echar más leña a esas fantasías: un leve flirteo de su parte, quizás el que alguno de los chicos le dedique alguna mirada más allá de lo normal a su cuerpo, la lógica curiosidad sexual de ellos a esa edad, el poder llegar a ver a alguno de ellos en su ropa de dormir o incluso en ropa interior…
Pequeñas pruebas, inocentes juegos…, como los que Jimena venía desarrollando con Gabriel.
Cuando ella comenzó a sentirse sexualmente interesada en su hijo, se dedicó a darle unos maternales abrazos, que duraban más de la cuenta. Esto, de a poco, fue avanzando hacia besitos en la mejilla y, muy recientemente, en un pequeño piquito en los labios.
Al mismo tiempo, la habitualmente tímida y conservadora mamá empezó a mostrarle más de ella a su hijo. Dejarlo ver más de lo normal, poniéndose un corto camisón, por ejemplo.
Cuando la alta y morena Jimena logró captar la atención de Gabriel, que no dejaba de admirar los pechos de su madre moviéndose libremente bajo el camisón, entonces llevó las cosas un poco más lejos, permitiendo que él entrara en su cuarto cuando ella estaba en ropa interior, o elogiando el cuerpo de su hijo que estaba en pleno desarrollo, y también, por que no, presionando sus pechos contra la espalda de él cuando lo abrazaba.
Nada grave, en un principio, pero la tensión sexual entre ellos había llegado a un punto muy álgido…
Y las cosas parecían ir por buen carril con los de Gabriel, también. Jimena notó a un par de ellos dedicándole algunas miradas más largas que lo habitual a sus pechos en éste último tiempo, tanto como admiraban sus largas y torneadas piernas cada vez que usaba shorts.
Ella siempre recordaba la ocasión en la que Pablo llamó a su casa mientras Gabriel no se encontraba, y se quedaron hablando un buen rato sobre la vida personal de Pablo.
O aquella otra en su casa, en la que llegó a comentarle a Rafa que se había convertido en un chico muy atractivo, lo que provocó un suspiro mezcla de halago y vergüenza en él…
En realidad, ninguno de los chicos podría ser considerado como muy atractivo. Eran más bien del tipo normal, más cercano al tipo “estudioso” que al galán del colegio.
Y más allá de todo lo que se dice hoy en día sobre el prematuro despertar sexual de la juventud, Jimena estaba prácticamente segura que ninguno de ellos había estado íntimamente con alguna chica.
Pero aún a sus 37 años, Jimena no se cortaría un pelo en poder acostarse con cualquiera de ellos…
Además de su hijo Gabriel, estaba el rubio Pablo, quien era el mejor amigo de su hijo y el más extrovertido del grupo. Jimena lo conoce casi desde bebé…
Diego, con ese rostro tan perfecto, casi femenino, que vivía a dos casas de la suya desde hacía un par de años…
Lucas, el moreno de ojos claros, que había sido alumno de Jimena cuando ella daba clases de inglés en la Parroquia los sábados por la mañana.
Y Rafa era más bien gordito, con gafas, aunque muy educado…
El “viernes de pizza y videos” estaba siendo un éxito en varios aspectos. Su marido estaba fuera de la ciudad por negocios hasta dentro de un par de días, y su hijo más pequeño se había marchado de campamento con su compañía de boy scouts…
Estaba comenzando a llover de manera casi torrencial, lo que hacía prácticamente improbable que cualquier visita indeseada llegara hasta allí…
Todo esto le quitó de la cabeza a Jimena cualquier preocupación, por lo cual procedió a ducharse y a vestirse con su pequeño camisón negro a un horario más temprano que el usual.
Ella ya había pensado de antemano en que debía quedarse un rato en la cocina con esa vestimenta, para que cuando alguno de los chicos fuera en busca de refrescos, pudiera verla así, lo cual salió como había planeado, ya que todos ellos le dedicaron unas miradas muy fuertes. Y también ella pudo darse un pequeño regalo, viendo a Pablo y a Diego en shorts, y con camisetas ajustadas.
Y ahora esos comentarios sobre sus pechos…
“Sus piernas son interminables…”, dijo Diego. Escuchando por el ducto de ventilación, Jimena introdujo su mano bajo su bombacha…
“Diego…, trajiste el video porno de tu hermano?”, preguntó Gabriel…
“Sí…, quieren verlo ahora?”.
“Esperemos un rato, hasta asegurarnos que mi mamá esté dormida. También podemos navegar por Internet y buscar algunos sitios porno más tarde”.
“Qué chicos tan calientes…”, pensó Jimena, cuando su costado maternal le insinuaba que le pusiera un punto final al espectáculo porno que pensaban montar. Pero prefirió no meterse…
Tras esto, se levantó del piso y se dejó caer sobre su cama.
Se dio cuenta que no tenía ninguna otra excusa para bajar nuevamente, por lo cual se dio por vencida…, y se puso a imaginar una nueva fantasía, que pudiese llevarla hasta ese ansiado orgasmo.
Bajo las sábanas, Jimena se bajó la bombachita casi hasta sus tobillos, y comenzó a dibujar círculos con uno de sus dedos alrededor de su clítoris. “Veamos…, con cuál de los chicos quiero fantasear hoy…?”
De repente, la luz de la pequeña lámpara de su habitación se apagó, y sólo se percibía un silencio alarmante. Los voces de desconcierto de los chicos dieron la pauta a Jimena de que se había cortado el suministro de corriente.
Jimena encontró como pudo su bombacha, y volvió a calzársela en la oscuridad. Con pasos temerosos, se las ingenió para llegar al corredor, y bajar las escaleras hasta la cocina, donde guardaba la linterna. Una vez que la encontró, fue hacia donde estaban los chicos, que miraban por la ventana el maravilloso espectáculo de la lluvia sobre el jardín.
“Miren que belleza”, dijo Lucas, a lo que Jimena se acercó por detrás para observar, quedando rápidamente sus rostros muy cerca, tanto que ella podía sentir la respiración del chico.
Se sintió bien, tanto que no dudó en presionar disimuladamente uno de sus pechos sobre el hombro de Lucas, que no hizo movimiento alguno por separarse…
De otro sector de la casa, alguien gritó que la luz se había cortado en todo el vecindario, cosa que Jimena comprobó de inmediato.
Pero lo que comprobó mejor, fue que Lucas parecía estar rozando intencionadamente su pecho con la espalda, lo que hizo que la adrenalina fluyera a mares en el cuerpo de la atractiva y madura madre…
Cuando notó que el resto de los chicos entraban a la sala, Jimena se separó de Lucas y fue a buscar otra linterna y una lámpara a batería, de esas que se usan en los campamentos.
Afortunadamente, su marido era muy previsor, y la batería funcionaba perfectamente, lo que les permitiría tener suficiente luz como para pasar el rato.
Los chicos estaban nuevamente en la sala de estar, y Jimena no dejaba de preguntarse cuanto podrían verle a través de su camisón, con una luz tan tenue…
De lo que sí estaba segura, era que podía ver perfectamente a Pablo y Diego enfundados en sus shorts deportivos.
“Chicos…, creo que ya es muy tarde como para que se vayan, y la calle además está completamente a oscuras, lo que no hace para nada aconsejable que intenten manejar de regreso. Por qué no nos sentamos y esperamos a que vuelva la electricidad…?”, explicó Jimena, asumiendo nuevamente el rol maternal y protector.
Más tarde, encontró una vieja y desusada radio a batería que apenas si funcionaba…, pero al menos a ella pudieron enterarse que el corte duraría toda la noche.
Estaba empezando a sentirse el frío, y Jimena supuso acertadamente que sus pezones se estarían poniendo como un iceberg…, frente a los chicos. Y las miradas que ella recibía de ellos los ponía todavía más duros…
“Vamos a poner algo de leña en la salamandra…” dijo…, y Gabriel comenzó a ayudarla a hacerlo. Mientras Jimena se movía buscando leña y periódicos viejos, se dio cuenta que sus tetas, al estar sin sujetador, bailaban juguetonamente, y no tenía dudas de que los adolescentes estarían mirando desprejuiciadamente.
Tan pronto se agachó para acomodar la leña, notó como su corto camisón se levantó, lo suficiente como para que tomase noción de que su blanca bombacha estaba quedando a la vista de los chicos. Excitada de solo pensarlo, se agachó aún más, provocando que se viera una buena parte de su bombacha clavada en su culito…
Pronto el fuego estaba encendido, y quedaban aún dos problemitas: uno era que, sin electricidad, no había TV, ni radio, ni PC…, los chicos se aburrirían pronto. Y la segunda, era que hacía bastante frío como para que ella volviera a su habitación…
“Chicos…, adivinen qué?. Esta es la única habitación con calefacción en toda la casa, por lo cual tendrán que aguantarme esta noche con ustedes…”
Jimena estaba de pie en medio de los chicos, y rogaba porque la silueta de sus tetas pudiera verse a través del fino camisón.
Los chicos no le quitaban la vista de encima…
A pesar de que no lo dijeran, ella esta segura, después de haber oído aquella conversación, de que a ellos no les importaba en lo más mínimo tenerla cerca, y menos vestida con ese camisón…
Mientras los chicos discutían sobre que hacer, Jimena se sentó a un costado del fuego, disfrutando de su buena suerte por tener a “sus” chicos esa noche…
Todo se estaba dando en forma perfecta para ella…
La lujuria de Jimena se incrementaba cada vez más, hasta llegar al punto en que decidió tirar al viento sus miedos, y disfrutar de la situación…
Mientras los chicos se quedaban sin ideas, Jimena intentaba recordar algún juego de los de su época.
“Alguna vez jugaron a Pasar la Fruta…?”…
La mayoría de los chicos miró con cara de no entender, pero Pablo asintió: “Sí…, es ese juego en el que tenés que ponerte una fruta entre la quijada, y tenés que pasársela a otro sin usar las manos…, cierto?”….
“Exacto”, dijo Jimena. “Se supone que es un juego de Chico/Chica, cada uno de ustedes jugará conmigo”.
Jimena se puso de pie, se colocó la pelota de tenis en su quijada y se acercó a Pablo, quedando a unos centímetros de él. Pablo se inclinó, y presionó su cuerpo contra el de la madre de su amigo. Mientras Pablo y Jimena intentaban pasarse la pelota, sus cuerpos se rozaban completamente…, lo que daba al resto de los chicos una idea clara de los beneficios extras de este juego.
Observaban encantados como Jimena rozaba sus pechos contra el torso de Pablo, como sus mejillas se tocaban…
Cuando Pablo logró finalmente colocarse la pelota en su quijada, repitió al proceso, sólo que a la inversa…
Jimena se dirigió entonces a Lucas, quien ansiosamente esperaba ser el próximo. Como la mayoría de los chicos a su edad, Lucas era más bajo que Jimena, por lo cual ella debió inclinarse para encontrarlo.
Los chicos miraban mientras los torsos de Jimena y Lucas se tocaban…
Jimena sentía sus pechos hundirse en el de Lucas…, y no dejó pasar la oportunidad de rozar uno de sus muslos en la entrepierna del chico.
Cuando lograron su propósito, Jimena no pudo dejar de sorprenderse por la forma en que Lucas pasó su erecto pene disimuladamente sobre los muslos de ella, y como “grande finale”, abrazó al chico fuertemente…
Tras Lucas, cada uno de los chicos que faltaban tuvieron su oportunidad de apoyar sus miembros sobre la madre de su amigo, tanto como ella de rozar sus pechos sobre los de los chicos…
De pronto, el juego casi había perdido su esencia, transformándose en una excusa para abrazarse y rozarse abiertamente…
Gabriel fue el último de los chicos en tener su turno. Jimena no quería parecer excesivamente ansiosa por tener un contacto directo con su propio hijo, especialmente delante de sus amiguitos. Ella percibió su erección, y lo atrajo hacia ella, quedando su miembro casi a la altura del monte de venus de su madre. Gabriel era el más alto de los chicos…
Jimena no pude evitar soltar un casi inaudible suspiro, y recorrió con sus manos la espalda de su hijo…, que respondió repitiendo la acción…
Cuando cada uno de los chicos había tenido dos turnos, una Jimena entusiasmada cortó el juego contra su voluntad, sentándose nuevamente al costado del fuego, sobre un almohadón gigante. Los chicos se sentaron en el sofá y en algunas sillas…
“Qué hacemos ahora…?”, preguntó Jimena…
Continuará…