Infinito placer

diciembre 1st, 2011

Extiendes tu mano y cierras la regadera, te sientes fresco, limpio y deseoso, por un instante quieres tocarte y desahogar el deseo reprimido dentro de ti, pero te calmas, respiras hondo y el corazón late fuerte dentro de ti al pensar en que pronto, pronto me tendrás. Secas tu cuerpo desnudo con especial atención en tu sexo que palpita al tocarte.
Sales del baño con el paño apenas atado a tu cintura, parece caer a cada paso que das, tu sexo se abulta casi descontrolado debajo de el, el paño no te cubre bien, deja ver tu bella nalga puede apreciarse, luego un musculoso muslo, la rodilla y luego una gruesa pantorrilla remata tu varonil pierna ¡!!
Caminas hacia un lado del cuarto, donde la cama esta, puedes escuchar el rumor de las olas al romper sobre la playa allá afuera, y por una de las ventanas puedes ver como ya a caído la noche, algunas estrellas brilla y parte de la luna aparece por la ventana con un suave y prometedor brillo entre las ramas de los arboles sobre la habitación.
En la cama…yo te espero, impaciente, anhelante, inquieto, fingiendo que duermo, te siento llegar, te imagino de pie casi desnudo al borde de la cama y como algunas gotitas de agua resbalan deliciosamente a lo largo de tu cuerpo, imagino como tus ojos me miran, trato de intuir qué ¿? puedes estar pensando al ver mi cuerpo apenas cubierto por una delgada y blanca sabana, Imagino como miras mi espalda descubierta, imagino que te preguntas si en vedad duermo tranquilo o si solo trato de disimular una impaciencia igual a la tuya, si trato de ocultar un deseo mayor o igual al tuyo, imagino preguntándote si visto aquella prenda que me obsequiaste para este día o si te espero totalmente desnudo.
Titubeas, no sabes que sentir ¡!!, si ese inmenso deseo de tenerme y de que yo apasionada y sumisamente me entregue a ti como lo has imaginado una y otra vez o el enojo de pensar que tu ardes de deseo y pasión y yo tan solo duermo sin tenerte en cuenta ¡!!
Me llamas suavemente, pero noto la impaciencia en tu voz, llamas de nuevo pero no es un llamado es una orden, maliciosamente me hago llamar varias veces y finjo que me despierto poco a poco, me vuelvo hacia ti y te veo, una fuerte excitación recorre mi cuerpo ¡!!, apenas si puedo soportar el deseo de pedirte a gritos que entres en la cama ¡!!, pero me gusta ponerte impaciente, me gusta que te quemes en el fuego de tu fuerte pasión, me gusta desesperarte para que tus impulsos te hagan saltar sobre mi ¡!
Me llamas una vez mas, conteniéndote apenas, entonces se que es el momento de gratificarte, que es el momento de entregarte algo de lo que deseas y sin decir palabras, llevo mi manos hasta debajo del paño, acaricio tus firmes muslos y subo un poco mas hasta tocar suavemente la suave bolsa que guarda tu néctar, ese que tanto me gusta beber ¡!!, veo como tiemblas mientras evito tocar tu virilidad, pleno de malicia lo evito para ver como pequeños temblores recorren tu cuerpo y me parece ver como levantas el paño mas y mas, hasta que compasivamente una sonrisa se dibuja en mi boca al ver como te estremeces totalmente cuando mi mano toma firmemente tu sexo fuerte y grueso y me parece tan poderoso ¡!!, siento como la ansiedad baja de mi pecho a mi estomago y como inunda todos los rincones de mi cintura para abajo.
Extasiado das un paso mas y de inmediato se lo que quieres ¡!!, me levanto un poco y me apoyo sobre mi brazo y con mi traviesa mano comienzo a aflojar el paño que te medio cubre, siento tus ansias al tardarme en hacerlo caer, no sabes que estoy jugando contigo de nuevo, que estoy arrojando mas leña al fuego donde quiero arder mas tarde ¡!. Después de lo que te parece una eternidad al fin el paño cae ¡!!, liberando tu atormentado sexo ante mi vista y siento como salta tu fuego a mi cuerpo e inevitablemente siento ese deseo natural en mi…ese deseo de complacerte en todo y con todo ¡!!, como si leyera tu pensamiento que es para mi un mandato, aferro mas fuerte tu sexo y lentamente te atraigo hacia mi, lo tomo con fuerza como si tuviese gran temor de que no quiera hacerme suyo. Lo llevo lentamente hacia mi boca que como una flor en la mañana se abre hambrienta de ti y segundos después como si un mago fuera casi hago desaparecer del todo tu sexo en mi boca ¡!!
Y mientras con toda mi habilidad y conocimiento te hago temblar como nunca, extiendes una mano para sostenerte del respaldar de la cama y con tu otra mano me tomas por el cuello como si tú también sintieras miedo de que yo quiera cortar de súbito el éxtasis que siente tu sexo, me das ordenes a cada momento y yo fiel te obedezco, acato cada mandato y te oído entre quejas y lamentos decirme cuanto te complace mi boca y mi lengua…temeroso de que termines pronto ,libero tu sexo y con mi mano libre te tomo de una de tus hermosas nalgas y te acerco mas, para que mi boca saboree tu suave bolsa de néctar y entre ella y tu virilidad juega mi boca y a los dos los complace como les gusta, después de un rato te sientas en la cama mas impaciente que nunca y yo como un animal al acecho caigo sobre tu fuerte y largo sexo y en el me extasió ¡!!…te oigo jadeante, te quejas suavemente de una forma que me parece tan excitante, siento como sedes a tu curiosidad y corres de un tirón la sabana de mi cuerpo y al ver que visto la prenda que me regalaste, escucho una placentera exclamación de satisfacción.
Siento tu mano fuerte, tan masculina introducirse entre la prenda y mi piel, como me acaricias, como acaricias mis nalgas y mi sexo, provocando en mi estremecimientos como lo que yo provoque en ti, como si tomaras revancha de mis actos pero cada vez que me haces estremecer me desquito provocando mas deseo en tu cuerpo a través de tu largo y delicioso sexo y de pronto siento como no aguantas mas y con fuerza casi arrancas la prenda que visto por ti y para ti, ya ella cumplió su función, ya ella logro lo que tu y yo queríamos, tu, que yo te complaciera en cumplir tus ordenes y deseos y yo en sentir ese deseo constante de complacerte, y nos complacemos de tal forma uno al otro; tu, a dominarme y yo, a someterme ¡!!
Erradicada la prenda de mi cuerpo me acuestas de espalda sobre la cama con una fuerza que me augura la satisfacción plena de saber que estas complacido, me acercas al borde de la cama, te arrodillas en el piso, levantas mis piernas que tanto te gustan y vengativamente tu boca se cobra sobre mi sexo todo lo que la mía provoco en el tuyo y esta vez los quejidos, el jadeo y la quejas son míos al sentir como pones especial atención al espacio que existe para ti entre mis nalgas ¡!!, soy mucho mas débil que tu, soporto menos el delicioso tormento al que me sometes y me agrada saber que tu eres mas fuerte que yo pues puedo provocarte mucho mas y se que tu lo soportas y se que mas tardare en complacerte y eso me complace a mi también ¡!!
Te detienes de pronto ¡!! Y me mandas no bajar mis piernas, porque complace a tu autoridad el que yo te obedezca y a mi me encanta obedecerte por que se que mas te ensañaras conmigo ¡!! Te miro caminar desnudo hacia el equipaje que traíamos los dos y me gusta tanto ver tu trasero al caminar y como tu sexo sube y baja a cada paso y sonrió placenteramente!!!, me gusta tanto mirar tus fuertes piernas porque te dan una fuerza cuando empujas; veo como te desesperas buscando y terminas tirando todo por todos lados, hasta que por fin encuentras lo que buscas, te vuelves y puedo disfrutar al verte todo tu cuerpo, musculoso, fibroso, fuerte y macizo, veo los tonos de tu piel y conozco cada detalle: bellos, lunares y marcas de nacimiento, las conozco todas, las he besado todas y las he acariciado todas mientras tu te complaces en mi y mientras mi cuerpo te entrega todo lo que quieres ¡!!
Se dibuja una sonrisa en tu boca y lentamente regresas evitando llagar pronto porque te gusta verme así, en esa posición como te gusta verme en tantas otras, esperándote, ansioso cansado de la posición pero no abandonándola para nada porque eso me exista tanto y de mi excitación tu te alimentas y de nuevo el circulo se establece entre nosotros. Cuando por fin llegas me entristezco porque parte de mi excitación desaparece, pero cuando veo que con una mano tomas mis tobillos juntos y siento cuando con tu otra manos buscas ese lugar que es mas tuyo que mío ¡!!, ese lugar que te pertenece y lo tomas cada vez que tu quieras y siento el agradable frio y la sensual viscosidad que me trae grandes promesas de placer ilimitado ¡!!
Y te aseguras de cubrir bien ese lugar y mil quejas abandonan mi boca cuando tus traviesos dedos empiezan su trabajo afanoso y me veo reflejado en el amplio espejo de la pared y me veo arregostado en la cama al borde como si quisiera caer de ella y veo mis piernas sostenidas por tu fuerte mano y como primero con un dedo, luego con dos y al final con todos me prepara para ti y siento como un pequeño hilo de placer resbala por mi sexo mientras miro al tuyo también gotear ¡!!, cuando terminas de tu boca dulces ordenes me activan, apenas puedo arrastrarme por la cama del placer que de súbito se apodera de mi, busco mi lugar preferido mirando hacia el rincón de la cama, siento tu sudoroso cuerpo, tenso y dispuesto a desahogarse totalmente en mi y sonrió con un placer tan intenso, cuando siento como tu grueso y largo sexo se coloca entre mis muslos al tiempo que te pegas a todo lo largo de mi cuerpo, siento como pasas tu brazo debajo de mi cuerpo hasta que aprisionas mi húmedo sexo, siento como me besas en el cuello y como tu lengua penetra en mi oído, como premonición de lo que harás con tu sexo y mi cuerpo.
Y miles de suplicas brotan de mis labios como tantas otras veces antes, tantas veces respondo : Si ¡!!, cuantas veces suplico? cuantas veces pido?, cuantas veces el loco deseo me lleva a cometer ese delicioso descuido que tanto te gusta… ese descuido de ir contra todo lo establecido entre tu y yo, contra todo lo que cimenta nuestra relación, posición y lugar, ese descuido que me hace olvidar que solo te debo obedecer y que me lleva a exigir, a mandar que comiences pronto, que no esperes mas, pero ese descuido te complace!!!, esa violación a lo establecido que te gusta tanto, es lo que esperas para comenzar ¡!!, pero primero me haces sufrir un largo rato que me parece casi eterno, mis muslos se humedecen de mis propios líquidos y decenas de quejas, ronroneos y dulces lamentos emito sin percatarme de la intensidad con que los expulso fuera de mi, porque sino puedo morir ahogado con ellos en mi pecho ¡!!
Poco a poco comienzas a acercase el momento por los dos tan esperado, poco a poco acercas el demoledor ariete de tu sexo a las puertas de mi cuerpo que ya con tus artes has abierto de par en par!!!, cuando te siento morder mi hombro siento que el momento ya llego y de mi boca brota un quejido tan fuerte de placer y éxtasis que te motiva a seguir y cada uno de mis quejidos te dicen que un centímetro mas ha entrado en mi ¡!! Y sin piedad sigues sin importar mis quejas y lamentos, pues también sabes que te mataría si te detienes ¡!!, mi ultimo sonido, mescla de delicioso dolor y dulce placer te dicen que entraste todo, que casi la totalidad de tu sexo esta dentro de mi, que vuelvo a ser tuyo, como mil veces antes y como mil veces lo seré después, sabes que me tienes de nuevo, que soy plenamente tuyo, que puedes complacerte en mi todo lo que quieras, el tiempo que te venga en ganas, las veces que tu quieras y de las forma que mas te plazca ¡!!
Fuertes sensaciones me invaden al sentirte entrando y saliendo de mi, que odio siento cuando te retiras y que amor al sentir que entras de nuevo ¡!!, mientras tu lago sexo entra y sale de mi, llevas el brazo que esta debajo de mi cuerpo hasta colocar tu mano en mi cuello, complaciendo así tu deseo de dominarme y el mío de complacerte. con tu mano libre comienza con un suave frotar en mi sexo, que de acelera o se reduce al ritmo de tus embestidas ¡!, tu pericia y conocimientos pueden hacer tan largo e inimaginablemente tan placentero esos momentos que pierdo la noción del tiempo, pero no soy tan fuerte como tu, por mas que lo intento, por mas que me resisto termino sucumbiendo a tus caricias y el aumento de mis quejidos y la fuerza con que los emito te hacen saber que ya es mi momento y vuelves a adivinar, muerdes de nuevo en mi cuello en el preciso instante en que sin poder sostenerme me derramo en tu mano y mientras frotas tu manos entre mis muslos mi pecho y mi cuello te doy la gracias repitiendo tu nombre tantas veces que pierdo la cuenta de las veces que te pronuncio ¡!!!
Pero deseo complacerte mas aun y agradecido contigo me avoco a complacerte hasta en tus mas mínimos deseos y pongo mi almohada debajo de mi para levantar mas tu lugar preferido y repitiendo tu nombre, me muevo hacia arriba y hacia abajo según tus empujes, siento tu sudor caer sobre mi y mezclarse con el mío, siento tu lengua lamer mi espalda mi nuca y mi cuello mientras me dices mil cosas al oído a lo que el placer solo me permite responder con cortos sonidos de aprobación. De pronto pareces perder la cabeza y tus arremetidas se vuelven fuertes, poderosas…salvajes ¡!! Y sin piedad tu perforadora llega a los limites de mi ser, cada vez mas fuerte, cada vez mas dominante, cada vez mas profundo ¡!! Y explotas dentro de mí con tal fuerza y pasión que tu mano en mi cuello parece querer estrangularme y te derramas totalmente dentro de mi, tanto así que a mi paladar parece llegar el sabor tan conocido de tu néctar y tu sexo palpita fuertemente dentro de mi por largos minutos hasta que tu deliciosa bolsita queda tan vacía que te llevara días llenarla de nuevo ¡!! Y caes sobre mi, sudoroso, agotado, relajado expresando tu pasión esta vez en forma de cientos de excitantes y bellas palabras.
Yo… permanezco callado, no quiero ni deseo moverme, siento como poco a poco te duermes sobre mí y me admira que aun mientras duermes tu sexo se mantiene fuerte, pleno y firme dentro como si deseara vivir para siempre ahi, como si me custodiara, como si su misión fuese decirme que soy de tu pertenencia y también posesión suya ¡!!, que tu y el son lo mismo pero a su vez cada uno me disfruta en conjunto y por aparte, y poco a poco también yo comienzo a dormir, mientras me duermo veo la luz de la luna iluminar la estancia, escucho el sonar de los grillo y el sonido del viento entre las ramas de los arboles sobre nuestra habitación y el arrullador rumor de las olas en la playa y ese agradable olor mescla de ti y del mar y me quedo al final dormido, acompañándote en tus sueños, mientras tu sexo aun despierto hace guardia dentro de mi y en medio de mi sueño se que despuntando el día sentiré de nuevo el frio y aromático preparativo de tus dedos en mi cuerpo y yo muerdo las sabanas de nuevo pues se que me despertara no la luz del día, ni en rumor del mar, se que me despertara el embate furioso de tu sexo, que de nuevo en alianza contigo piensan disfrutarme todo el día uno después del otro, una y otra vez, solo deteniéndose para descansar desnudo arre costado sobre nuestras almohadas mientras yo desnudo también beso todo tu cuerpo desde tu boca hasta tus pies ¡!! Esperando el momento en que tu y el me manden de nuevo colocarme de tal forma que ese lugar especial los siga complaciendo a los dos por lo que resta del tiempo. . .

F I N

Relato de una Aventura Lesbica (Parte 1)

noviembre 26th, 2011

Me llamo Amy tengo 24 años de edad. Actualmente soy pasante en una compañía. Tengo un excelente equipo de gente con la que trabajo y el ambiente es súper positivo. Ayer la empresa para la que trabajo aseguro un cliente importante. Por supuesto eso significa que hay que celebrar. Salimos todos los que trabajamos con esta cuenta en total somos 6. Nuestro jefe nos invito a celebrar a un bar cerca de la oficina, llegamos todos y pidió una botella de vodka. Vino la primera ronda y después la segunda de shots. Disculpenme no me he descrito. No soy muy alta mido 1,65 peso 58 kg, pelo castaño aveces lo llevo corto aveces largo (ahorita lo tengo largo) ojos cafés, piel blanca de bra uso 34b tengo buenas caderas y buena cola o eso dicen jajajajaja. Bueno volviendo a relato. ya llevábamos un ronda de 3 shots de vodka encima y mi jefe y los hombre se fueron a buscar que podían conseguir para la noche. Yo me quede sola con Alexia la otra chica que trabajaba en esta cuenta. Ella era relativamente nueva llevaba como 3 meses en la empresa y no habíamos hablado mucho mas que “Hola” y estado en reuniones y haciendo presentaciones para el cliente. Lo que sabia al momento de ella es que Tenia 30 años, bajita mide 1,60m, y es una mujer hermosa, pelo negro largo una sonrisa divina, dientes perfectamente rectos y blancos y unos ojos azules encantadores. También tiene un cuerpo espectacular, talla de bra 36b, y una cola para y perfectamente formada. El único defecto que yo sabia que tenia era que estaba casada. Nos quedamos solas las dos y estábamos conversando y seguimos bebiendo del vodka que el jefe había dejado, lógicamente nadie en al empresa sabe que yo soy lesbiana y menos Alexia. Desde el primer momento que la vi llegar a le empresa la quise hacer mía pero era mas lo que fantaseaba de lo que deverdad lograba hacer. Hasta esa noche que tuve el placer de hablar con ella. Ya uno poco tomadas estábamos hablando y ella me dijo que si quería ir a bailar. Y sin pensarlo dos veces accedí. Estaban tocando canciones de salsa algo que nos tocaba bailar pegadas, a Alexia le encanta bailar y baila muy bien. Bailamos pegadas algo que me puso un poco nerviosa al principio. Pues estaba a centímetros de una mujer con la que había fantaseado unos 3 meses. Mientras mas bailábamos mas íbamos entrando en confianza yo me iba acercando mas a Alexia y ella a mi. Las canciones se pusieron un poco malas y decidimos volver a la mesa a tomar un poco mas. nos tomamos dos shots seguidos y la música se puso buena otra vez y Alexia me volvió a sacar a bailar. Como a las dos ya se nos había subió el alcohol, decidí que esta noche tenia que hacer algún tipo de movida si quería tener alguna posibilidad con Alexia. Seguimos bailando y estábamos bien pegadas, lógicamente yo ya me había empezado a mojar de la excitación de tener a una mujer tan hermosa tan cerca mío. Decidi que era la hora de hacer mi movida y mientras bailamos la comenze a mirar y si pensarlo de di un beso en los labios a ver cual era su reacción. Me lleve una gran sorpresa por la reacción de Alexia me dijo: “estas loca” y solo se rió de una manera picara que me sorprendió. Por fortuna mía no se asusto ni nada y seguimos bailando. Bailamos un para de canciones mas y Alexia me dijo que ya se tenia que ir que era tarde pero que si quería que ella me podía pasar dejando por mi casa. Fuimos a de regreso a la mesa a donde estaban todo y Alexia les dijo que ya se tenia que ir y que no se preocuparan por mi que ella me llevaba. Nos ofrecieron un ultimo shot. Alexia lo negó porq tenia que manejar pero dijo que yo me lo podía tomar en su nombre y así fue me eche los últimos dos shots de vodka. Nos fuimos de bar y nos subimos al carro, andamos unas dos cuadras y Alexia se metió en un callejón sin salida. Y me pregunto que fue lo que había pasado en el bar: “porq me diste un pico?” Y yo le dije: ” bueno mira te voy a contar la verdad pero no le vallas a decir a nadie de la oficina, soy lesbiana.” Alexia me contesto: “uy nunca me lo hubiera imaginado” le pregunte si le habia molestado que le diera un pic, a lo que respondió: ” no para nada” y ahí en el callejón en su carro nos volvimos a besar esta vez si mas pasionalmente, con lengua y todo fue un beso espectacular. Yo me lleve una gran sopresa pues nunca pensé que me fuera a dar un segundo beso y menos que le fuera a poner los cuernos a su marido. Prendio el carro y le indique como llevarme a mi casa. Cuando llegamos a mi casa nos volvimos a besar intensamente, esta vez nos tocamos mas y yo enseguida me moje. No podía creer lo que había pasado…..Me dijo: “Nos vemos mañana Amy, que descanses.” Y estaba atónita nos dimos un ultimo pico, me baje del carro le agradecí por haberme llevado y que nos veíamos mañana en la oficina!

Continuara……………

Carolina y la lluvia

noviembre 25th, 2011

Carolina es una mujer atractiva.

Carolina es mi jefa, lo que teniendo en cuenta las circunstancias, puede ser un problema.
Bueno, para ser sincero, el problema es que Carolina es casada, igual que yo.
Yo soy discreto. Muy discreto. Ni mis amigos más cercanos conocen lo que llamo “mi segunda vida”.

Esa segunda vida comenzó con Carolina. Huau, cuando pienso en ella me olvido que tiene cuanrenta y tantos años y dos hijos adolescentes. Tengo un fetiche con las mujeres maduras.

Es una mujer fantástica. Mide 1,70, con hermosas formas. Quizá con un par de kilos de más, pero bien llevados. Su cabello es negro azabache, ligeramente enrulado, le llega por debajo de los hombros. Una frente amplia, unos labios jugosos, Ojos café. Manos pequeñas, Un busto pequeño (no me gustan muy pechugonas), unas amplias caderas y barriga firme y delicada.

Un todo que es un paquete de los dioses. Su voz es suave y cantarina. Me gusta su risa. Sus modales te hacen sentir cómodo y cercano. Algunas mujeres dirían que es “toquetona” porque cuando se acerca a tí, busca la forma de tener contacto físico, tocándote con sus hermosas manos.

No me malinterpretes. No es una “buscona” en el sentido normal. Todo esto ha sido una casualidad, una extrañeza. Un destino inexorable.

A veces te sientes impulsado por el viento o la oportunidad. Nada hubiera pasado si no sucedían una sere afortunada de acontencimientos.

Carolina tenía que dar una charla. En su rol de jefa departamental, debía viajar rápidamente a un par de cientos de kilómetros. El problema es que no manejaba con soltura los datos de mi oficina. Es una buena jefa, y sabe delegar. Conocía los datos globales, claro, pero no los detalles mínimos. Y era muy seguro que se los preguntarían en su exposición.

Así, natural y sin medias tintas, me preguntó si podíamos ir juntos ya que yo era el especialista. Le dije que sí, claro está. Sin saber en que ese viaje cambiaría nuestras vidas.

A la mañana del jueves siguiente, viajamos en mi auto. El suyo quedó con su marido para que pudiera llevar los críos a la escuela, así es que me pareció natural compartir el viaje.  A ella no le pareció mal.

Para el mediodía, casi llegando la tarde, y ya almorzados, la charla había sido un éxito. Carolina no sólo es hermosa ¿no te dije que también es brillante? Pues… lo es. Y es un gusto trabajar para ella.

Lo cierto es que llovía copiosamente. Como estábamos en una localidad de montaña, los pasos estaban inundados. La policía lugareña aconsejaba viajar al día siguiente. Mala suerte.
Convinimos en buscar un par de habitaciones en un hotel cercano mientras les avisábamos a nuestras familias.

No quedaron muy contentos su esposo ni mi mujer, pero había que rendirse a lo evidente. No podíamos abandonar la locación.

Llegamos al hotel que resultó ser una posada y quedamos en que iría a buscarla a su habitación después de bañarnos y descansar un rato.

Luego de un par de horas, el cielo seguía cerrado y llovía copiosamente. Descansado, limpio y de buen ánimo, compré en la cocina del hotel un par de cafés (Carolina lo prefiere con crema), algunos trozos de torta de chocolate (¿a quién no le gusta?) y con una bandeja prestada, fui a su habitación a conversar y pasar un rato hasta el anochecer.

Se suponía que cenaríamos en el comedor de la posada.

Cuando Carolina me abrió la puerta, con su amplia sonrisa, tenía el pelo algo mojado. El perfume de su piel me llegó suavemente y una sensación de bienestar me embriagó inmediatamente. Ella tiene ese efecto en mí.

Siempre reacciono así con Carolina. Creo que a un nivel inconsciente yo ya sabía que estaba enamorado. Y creo que a nivel inconsciente también, a ella le pasaba lo mismo.

Se disculpó porque vestía sólo una bata (la ropa se le había mojado), y después de cerrar la puerta, me senté en un pequeño sillón frente al televisor, mientras ella lo hacía en la cama.

Tomando el café comentó lo tensa que estaba luego de la charla, por lo que le propuse darle un masaje en el cuello para relajarla.

Tuve que convencerla, porque al principio dudó un poco.

Creo que cedió por el hecho de conocerme desde varios años atrás, al ingresar a la empresa. Carolina es inteligente y atractiva. Como tal, siempre está a la defensiva porque muchos hombres se le acercan con  dobles intenciones. No era mi caso. Yo realmente me siento cómodo cuando ella está presente.

Me senté a su lado y mientras Carolina inclinaba la cabeza lentamente hacia adelante y giraba suavemente para darme la espalda, comencé a frotar su hermoso cuello al tiempo que acariciaba su cabello y el aroma de su cuerpo me envolvía en la tarde gris y lluviosa.

De su boca salían muy suavemente algunos sonidos de placer inocentes. El ruido de la lluvia susurraba suavemente a través de la ventana mientras la brisa húmeda llegaba hasta nosotros.

Me dejé llevar. Seguí masajeando intentando avanzar a sus hombros. Me dí cuenta que no tenía el corpiño puesto. Seguí deslizando mis manos. Mi mano derecha desnudó finalmente su hombro y la bata se deslizó dejando parte de su torso desnudo. Mientras intentaba adivinar su reacción noté que inclinaba su cabeza suavemente a la izquierda, intentando apretar dulcemente mi mano entre su cuelloy su hombro.

La respuesta no dejaba lugar a dudas. Carolina reaccionaba a mis caricias. Una de sus manos se deslizó por mis brazos. La atraje hacia mí para que su espalda, ahora desnuda, se apoyara sobre mi pecho.

Al mismo tiempo mis labios buscaron su cuello, besándolo suavemente mientras aspiraba el perfume de su piel. Mis brazos la rodearon mientras buscaba la cinta que sostenía la bata para desatarla. Al abrirla, sentí la piel cálida de su abdomen.

Con movimientos suaves, acaricié su barriguita mientras deslizaba los dedos hacia abajo, hasta llegar al terciopelo de su sexo. Abrí las piernas suavemente y comecé a acariciarle los muslos al tiempo que mis dedos llegaban a la entrepierna.

Parecía un sueño o una fantasía. Mi corazón latía acelerado como el suyo.

Sentíamos la libertad de lo prohibido sin consecuencias.

Lejos de nuestras familias y nuestros hijos, podíamos expresar lo que siempre habíamos sentido el uno por el otro. Nadie podía vernos. Nadie podía acusarnos.

Sólo estábamos ella y yo, mientras la lluvia sonaba cristalina y suave.

El murmullo de un viento ya nocturno, refrescaba nuestros cuerpos desnudos.

Después de un breve descanso, bajamos a cenar.

Como todo esta aventura había sido un accidente que nos había atrapado con nuestras ropas de trabajo, antes de cenar le propuse a Carolina comprarnos una muda de ropa en un local cercano.

Luego de cambiarnos la ropa por una muda más cómoda, fuimos al comedor de la posada.

Al terminar de cenar notamos que sólo una pareja estaba hospedada. Y nosotros.

En realidad ya éramos una pareja, pero no en los términos normales y corrientes. Habíamos llegado por la tarde como una jefa y su empleado, pero con el correr de las horas, nos habíamos entegado el uno al otro, dando rienda suelta a sentimientos atrapados por años dentro de nosotros mismos.

En esa tarde lluviosa en la que por accidente los caminos cerrados habían impedido nuestro regreso, nos habíamos alojado para pasar la noche. Pero en un encuentro previo, a la luz de la primeras estrellas de la noche, habíamos hecho el amor.

Ahora estábamos terminando de cenar en el comedor del hotel, y nos mirábamos intensamente.

Guardábamos cierto arrepentimiento porque Carolina y yo estámos casados, aunque no mutuamente.

Aislados por la tormenta, ambos sabíamos que pasaríamos la noche lejos de nuestros hogares… juntos. Es extraño, pero después de calmar nuestros impulsos nos habíamos dado cuenta que siempre estuvimos enamorados.

La enorme atracción que sentíamos había explotado en ese encuentro de amor y de placer, marcándonos para el resto de nuestras vidas.

Habíamos despertado a un amor dormido, y ahora que lo sabíamos, deberíamos vivir con la clandestinidad de nuestro secreto.

Antes de subir, hablábamos con nuestras parejas. Al colgar, nos miramos intensamente y, tomados de la mano, fuimos a mi habitación.

Nos habíamos cambiado antes de cenar. Carolina lucía su hermoso cabello suelto.

Tiene un cabello algo enrulado y del largo perfecto. Su hermoso rostro tiene unos rasgos finos de princesa con piel clara, una frente amplia y una sonrisa fácil. Se había comprado una blusa tipo camisa de color blanco, entallada a la perfección y con rayas finas azules verticales.

Tenía unos pantalones negros no muy ajustados, pero que marcaban sus muslos y dejaban imaginar su bajo vientre. Ajustados por atrás, resaltaban su cintura y mostraban las suaves curvas de madre que tanto me atraen. Carolina es hermosa.

La blusa dejaba entrever un corpiño negro como su cabello y delineaba sus maravillosos senos, insinuando unos pezones erectos de emoción.

Yo también estaba excitado. No era para menos. Lo que había sucedido ni siquiera habría podido imaginarlo en mis más locas noches de lujuria. Finalmente lo que tanto había soñado secretamente, se había hecho realidad y Carolina se había entregado a mis brazos.

Nos despedimos del posadero y subimos a mi habitación.

Al cerrar y asegurar la puerta, nuestros labios se juntaron, abriéndose y entremezclando nuestras lenguas mientras nos abrazábamos con pasión.

El corazón me latía locamente, igual que a Carolina. Nos desnudamos torpemente entre los dos y finalmente nos deslizamos entre las sábanas.

Yo estaba muy excitado y notaba el pene erguido y erecto como nunca antes lo sentí. Sus delicadas manos acariciaban mis genitales, recorriendo suavemente mis testículos y al llegar  al extremo de mi miembro, cerraba sus dedos mientras el pulgar se movía de un lado al otro estimulando al glande.

Mientras Carolina me acariciaba, su lengua penetraba mi boca mientras gemía en un tono suave y ronco. Yo sentía su respiración y al subir y bajar de su pecho, podía sentir sus pezones acariciar los míos porque yo estaba sobre ella.

Mis piernas estaban abiertas y entre ellas emergía la piel de su muslo. Con mi pierna derecha presionaba suavemente hacia arriba, para rozar su pubis y los labios de su vulva que emergían entre la mata de pelos.

Notaba que estaba excitada porque entre los labios mayores se asomaban limpiamente los labios menores de su sexo, crecidos y turgentes. En algunas pausas, yo separaba mi pierna y deslizaba mi mano derecha para tomar entre mis dedos sus labios menores. Apretaba suavemente y sentía el flujo escurrirse. Carolina estaba muy excitada.

Cuando no podía verme, yo llevaba mi mano derecha a mi boca para sentir el sabor de su sexo y poder oler el aroma de su cuerpo.

Yo había deslizado un poco mi cuerpo hacia abajo. Con mi boca, besaba sus senos y suavemente con mis labios succionaba sus pezones mientras los apretaba ligeramente. Notaba cómo se endurecían y podía sentir la reacción de su cuerpo.

Mi abdomen se apretaba contra su sexo, ya humedecido por el flujo de su excitación. Presionaba contra su entrepierna y Carolina respondía deslizando sus caderas hacia arriba y abajo suavemente, llenándome de fluído, lo que me excitaba todavía más.

Luego de un momento, con sus suaves manos, presionó mis hombros hacia abajo, indicándome que quería sexo oral.

No perdí tiempo. Tomé una de las almohadas y, levantando sólo un poco sus caderas, la deslicé por abajo de su cuerpo. Eso elevó ligeramente su cintura y preparó a su cuerpo en una mejor posición.

Tengo gran experiencia en sexo oral. Me gusta mucho hacerlo a mis mujeres. Carolina no sería la excepción.

Llevé mi boca muy cerca de su sexo y comencé a darle suaves besos. Separaba los cabellos con la lengua, liberando los labios menores y sobre la piel humedecida por el flujo, besaba suavemente su sexo con besos cortos. Podía sentir sus gemidos.

En esa posición podía rodear con mis brazos sus caderas, por debajo de los muslos, haciendo llegar mis manos a su abdomen, su bajo vientre, y sus nalgas. Su piel era suave. No hay piel más suave en una mujer que la del bajo vientre.

En esa posición podía estirar los brazos sobre el cuerpo de Carolina y, mientras acariciaba su sexo con mi boca, con mis brazos podía llegar a acariciar sus pechos, que caben competamente en mis manos. Ella estiraba sus pequeñas manos hacia abajo y acariciaba mis cabellos. A veces presionaba mi cabeza contra su cuerpo para indicarme que necesitaba caricias más intensas. Yo le obedecía mansamente mientras sentía que hablaba en ese tono susurrante que da el placer. Decía mi nombre una y otra vez.

Mientras Carolina gemía y movía sus caderas arriba y abajo, comencé a ser más intenso. Con la lengua recorría sus labios menores, ahora grandes, sabrosos y suaves. Empezaba a deslizarla desde abajo para llegar arriba, allí donde se juntan. En ese punto justo, presionaba suave y firmemente la lengua para encontrar su clítoris y masajearlo intensamente arriba y bajo. Se deslizaba a un costado y al otro sólo algunos milímetros, pero yo notaba cómo Carolina reaccionaba a su estímulo.

Finalmente luego de algunos minutos, la excitación fue muy intensa para ambos. Carolina tomó con sus manos mi cabeza y tiró suavemente de ella para indicarme que quería que deslizara mi cuerpo sobre el de ella y la penetrara.

Así lo hice. En nuestra locura de amor intenso, ya habíamos hecho el amor sin condón antes de cenar. Le pregunté que quería hacer ahora. Si quería un condón, sólo tenía que buscarlo en el bolsillo de mi pantalón, a unos centímetros de mí. Carolina dijo algo intenso. Dijo que no le importaba un embarazo si era mío. Eso terminó de enloquecerme de amor.

Tomé mi pene con mi mano derecha y deslicé el extremo del glande por su coño, buscando su vagina. Cuando llegué a ella, deslicé el pene sólo algunos centímetros hacia adentro, para excitarla aún más y permitir que el flujo la lubricara, dejándola lista para la penetración.

Entré y salí varias veces, hasta que sentí que el fluído le inundaba y el pene deslizaba lubricado. La penetré suave pero firmemente hasta llegar al fondo.

Me detuve unos instantes para sentir cómo los músculos de su vagina se contraían intensamente sobre mi miembro, como si lo rodearan y acariciaran dulcemente. La sensación de una vagina sin condón no tiene igual. Puedes sentir sensaciones únicas y hacer que tu mujer experimente cosas que antes no conocía.

Yo sabía que el esposo de Carolina le hacía gozar, pero al mismo tiempo sé que no hay dos hombres iguales. Y yo amo a Carolina, es por eso que quería que lo nuestro fuera especial.

Mientras estaba dentro de ella, en esos momentos de quietud, cuando su vagina se contraía, sentía como sus brazos me rodeaban y sus manos estrujaban la piel de la cintura baja de mi espalda. En esos momentos, yo contraía mis músculos perineales y agrandaba la erección aún más, por algunos milímetros. Sentía el glande agigantarse y por la piel del extremo de mi miembro, podía acariciar el extremo de su vagina, adonde está el cuello de su útero. Cuando le tocaba en esa zona, podía sentir su cuerpo tensarse aún más mientras estiraba su cuello y llevaba hacia atrás su cabeza.

Cuando me sentía muy excitado, retiraba el pene por algunos segundos para que ambos descansáramos brevemente. Luego volvía a penetrarla y el juego se repetía nuevamente.

A veces retiraba el pene completamente y lo introducía de nuevo. Inmediatamente noté que Carolina es muy sensible a la contracción de los músculos que están a la entrada de la vagina. Esos músculos se estimulan intensamente con la penetración del glande.

Afortunadamente tengo un glande voluminoso y cuando penetro y saco rápidamente estimulo fuertemente la entrada de la vagina. Carolina reaccionaba muy bien a esa estimulación.

Seguimos ese juego por varios minutos, hasta que finalmente Carolina acabó. Apretó intensamente su cuerpo con el mío, con sus manos sujetó mi piel fuertemente y mientras gemía locamente, pude sentir cómo sus músculos vaginales se contraían intensa y fuertemente mientras llegaba al clímax.

Cuando terminó, le pregunté si podía acabar yo. Me dijo que sí susurrandomelo suavemente junto al oído mientras sentía el perfume de su cabello contra mi cara.

Me dispuse a terminar y sucedió algo que me encantó.

Cuando una mujer acaba, puedes sentir cómo se relaja su vagina, que deja de presionar tu pene fuertemente, y el hombre siente que al aflojarse la presión, se pierde parte de la excitación. Cuando una mujer es experimentada, sabe que debe contraer sus músculos perineales para seguir estimulando al hombre. No todas las mujeres tienen esa delicadeza.  porque algunas aflojan y simplemente esperan que termines.

Pero con Carolina fue distinto. Ella lleva años de casada y es una mujer encantadora. Cuando terminó, reaccionó inmediatamente, contrayendo voluntariamente sus músculos. El hombre siente diferente esa contracción porque es diferente la sensación, pero es igual de maravillosa. Distinta, claro está, pero maravillosa. Carolina contraía para seguir estimulándome hasta que después de dos o tres movimientos más, pude sentir la salida del semen que le inundaba por dentro.

Ante la eyaculación, Carolina reaccionó intensamente. Me besó con pasión y con su lengua invadió mi boca larga y dulcemente mientras gemía y seguía moviendo su cadera contra mi pubis.

Al terminar el beso, le dije que le amaba. Ella respondió que también estaba enamorada.

Retiré mi pene húmedo, nos acurrucamos y abrazamos mutuamente y finalmente nos dormimos al ritmo de nuestras respiraciones.

— Dafo 2011 —

Camila – Mi viaje por sudamérica 1

noviembre 24th, 2011

Hola a todos, soy Camila de nuevo con ustedes. Estuve mucho tiempo desconectada ya que a los tres meses que me recibí me fui con una beca de capacitación a Francia y Alemania. Y a la vuelta me di un hermoso paseo bajando desde Venezuela por Colombia, Perú y Bolivia, este fue mi regalo oficial de graduación.

En Europa tuve sexo casual y nada del otro mundo, pero en mi viaje por Sudamérica las cosas se pusieron mucho mejor. Ahora les cuento parte de este viaje.

Nos fuimos 3 amigas (Sandra y Roxana), y en Venezuela nos encontramos con 2 Rosarinos que se unieron con nosotras (Manuel y Ricardo).

La idea era armar un proyecto para trabajar con el estado en base a los tipos de viviendas que hay en Sudamérica (bueno, no viene al caso).

Todos los días salíamos a recorrer las ciudades más importantes y viajábamos preferentemente de noche para no gastar en alojamientos, nos trasladábamos en autobús. La verdad no había en Venezuela transporte de primera y los viajes eran agotadores. Decidimos parar en una ciudad cercana a la frontera con Colombia para por los menos una noche dormir bien.

Los pocos momentos en que pensaba en sexo, se cruzaba por mi cabeza mi perro Tato, lo extrañaba mucho. Sabía que mi padre lo llevo varias veces a cruzarse con otras perras por lo que se que no sufrió tanto mi ausencia. Cuando llegué de Europa solo lo hicimos un par de veces y ya partí a Venezuela.

Ya alojados en un motel, y con un día de mucho andar, nos duchamos y salimos a cenar. Manuel y Ricardo eran personas físicamente normales, sin características en particular a simple vista. Esa noche al estar un poco más descansados y relajados pudimos ampliar más nuestros temas de conversación. La mayoría estaban con copas de mas, si bien tomo bebidas alcohólicas, no suelo emborracharme.

Sandra empezó a hacer notar su abstinencia de sexo, por lo que encontró rápidamente respuesta de Ricardo. Y entre bromas y copas decidimos comprar bebidas e ir al motel a seguir la fiesta.

Encaramos a la habitación de los muchachos, Manuel solo prendió un pequeño velador y lo cubrió con una remera roja para ambientar. Giro mi cabeza y veo a Ricardo y Sandra como dos brasas ardiendo quitándose la ropa. Me dirijo hacia la mesa a servir cerveza y Manuel comenzó a acariciar a Roxana mientras se acercaban donde yo me encontraba. A esta altura estábamos todos muy excitados, de pronto siento una mano en mi cola, solo me quedé quieta, siento que me abrazan por detrás y desprenden mi short, luego Roxana se acerca a mí y toca mis senos, besa mis labios y comienza a desprender mi camisa. A todo esto Manuel ya estaba besando mi trasero. Una vez desnuda apoyé mis codos sobre la mesa y Manuel empezó a chuparme mi ano y mi concha, al girar mi cabeza veo que Roxana estaba en el suelo comiéndose la pija de Manuel. Nos incorporamos y nos dirigimos a una de las camas, Roxana se recostó, yo me acerque y le comencé a comer sus pechos, y fui bajando hasta llegar a su raja, Manuel me lamió un poco más y se incorporó para penetrarme. Ahí lo detuve, le pedí que se recostara y con mi compañera lo montamos, ella sobre su boca y yo sobre su pija. Mientras me movía, ella me lamía los pezones provocándome aún más. Me hizo acabar al instante. Le cambiamos el forro y ahora la puso a cuatro a Roxana y la comenzó a clavar. Lograron terminar juntos y se recostaron. Fue como 30 minutos de sexo, en los que mis cuatro compañeros quedaron rendidos.

Yo busque mis cosas y me dirigí a la otra habitación. Iba aún con mi orto en llamas y mi vagina goteando de la calentura, buscaba con mi mirada alguien que fuera de mi agrado para invitarlo a pasar. En eso escucho una puerta que se abre, era el guarda del motel, un enano que con suerte llegaba al metro 20.

Se dirigió hacia la entrada del motel donde tenía una garita. Giré mi cabeza buscando alguien más pero no encontré a nadie. Me quedé un instante pensando que hacer hasta que me animé. Lo busque y puse como excusa que no podia habrir la puerta. Me acompaño, y en un segundo me abrió la puerta, yo fingí que mi cartera se cayo al suelo y me agacho mostrandole bien mi culo al enano, haciendole notar que no tenia ropa interior. El automaticamente leyo mis intensiones y estiro sus manos hacia mi raja empapando sus dedos con mis flujos.
Nos tomamos de la mano y nos dirigimos a la habitación, inmediatamente me desvestí y me recoste en la cama abriendo bien mis piernas, el enano se tiro sobre mí clavando su lengua en mi concha, me la chupaba desesperado y con sus dedos empapados con mis flujos jugaba en mi trasero. Se notaba que era cuarenton, pero este enano pelado tenía mucha energía, se incorporó y se sento sobre mi vientre y comenzó a pajearse con mis pechos. Tenía una pija interesante para ser un enano. Luego comenzó a morder mis pesones haciendome delirar de placer, me besaba todo el cuerpo, me haci girar y besaba mi espalda mientras me frotaba su pija por mis nalgas, yo estaba a punto de acabar, él lo noto por mis gemidos entonces se dirigío a besar mi clítoris mientras introducia sus dedos en mi trasero; mordí la almohada para no gritar de placer. Me coloqué a cuatro pies frente de él y le comencé a mamar la verga con locura, en esa posición me la introducía a toda, el enano gozaba como loco, lo hice recostar y envolví su pija con mis pechos y le mamaba solo su glande. No aguantó mas y se vino en mi boca.
Yo me recoste a su lado y él se incorporó diciendome que tenía mas para mí. Abrió mis piernas y me la introdujo de golpe en mi vagina, bombeaba con fuerza y rapidez, me estaba dando una muy buena cogida. Estaba tan cachonda que no resistí mucho hasta que me vine, pero el enano seguía firme y era hora de hacer la culminación de esta fantastica cogida: se la pedí por atras. Me hizo girar, colocó una almohada bajo mi vientre y me la ensartó con brutalidad, pero mi ano lo estaba esperando ya lubricado por lo que sufrí su embestida. Me sacudió el orto un buen rato y saco su verga para acabar en mi espalda. Luego se recosto a mi lado.
Estuvimos sin hablar como 30 min. yo sentía que me faltaba algo, era la leche dentro de mi culo. El enano comenzó a acariciarme nuevamente, yo gemia y estiraba mi mano hacia su miembro, el cual ya estaba a mil. Estaba boca abajo así que separé mis piernas y el frotaba su pija en mi concha que estaba super lubricada. Me la introdujo despacio, empezó a hacerlo suavemente. Yo estiré mi mano y quité su miembro de mi raja dirigiendolo a mi trasero; entro facilmente en la primera estocada. El seguia con sus movimientos suaves así que cuando la metía a toda yo le señia mi agujero para excitarlo mas. Esto le gusto mucho por lo que empezó a bombear con mas fuerza. No te por su respiración que estaba por venirse así que le pedí que lo hiciera adentro. Esto le encantó mas por que me serrucho el trasero con violencia y se vino dentro haciendome delirar de placer al sentir su leche quemar mis tripas.
Se quito de mí dirigiendose al baño. yo me recoste boca arriba y me quede dormida.
Me desperte a la mañana cuando llegaron mis amigas, las cuales me encontraron desnuda y se dieron cuenta que no pasé la noche sola. Nos dimos una ducha y abandonamos el motel camino a Colombia, donde tengo otra historia para contarles.

Esclava de un desconocido

noviembre 23rd, 2011

Bernardo, mi esposo, nunca se imaginó que la computadora que él usaba para trabajar a mí me servía para serle infiel…. Bueno, al menos cibernéticamente hablando.

Después de unos meses de casados, nuestro matrimonio había caído en cierta monotonía. No es que él me descuidara, no. Pero el sexo se había vuelto algo rutinario, a fuerza de experimentar. Lo habíamos hecho en casi todo lugar imaginable, y eso había hecho que poco a poco la excitación se fuera apagando. Lo amo, sí… Lo deseo, también es cierto… pero yo necesitaba algo más. Sin contar lo que sucedió días antes de mi boda, donde cogí con un compañero de trabajo, y fuera de algunos flirteos sin importancia, nunca me había atrevido a serle infiel después de casados. Por eso es que empecé a frecuentar salas de chat, donde podía dejar salir mis deseos ocultos sin temor de que nadie supiera quién era yo.

Los periodos en que Bernardo tenía que trabajar por las noches habían sido la ocasión perfecta para adentrarme en el mundo del sexo virtual. En la soledad de mi habitación, por las noches dejaba de ser Martha para convertirme en Velia, una ama de casa aburrida que buscaba cibersexo con quien quisiera tenerlo… y vaya que en esas salas abundan los hombres que desean tenerlo.

A escondidas de mi esposo compré una web cam con la que, si el ciberamante en cuestión tenía suerte, me dejaba ver por completo, exceptuando el rostro. Ya si había alguien que me iba a videograbar, al menos que no supiera mi verdadera identidad. No quería hacerme una celebridad en el mundo de la pornografía casera, después de todo…

Durante semanas el cibersexo se me volvió un verdadero vicio. Incluso llegué a disfrutarlo muchísimo más que el sexo con mi propio esposo, en que la mayoría de las veces cerraba los ojos e imaginaba que era uno de mis tantos ciberamantes ocasionales quien me cogía. A final de cuentas, muchos de ellos me habían mostrado sus vergas erectas a través de la cámara y por ello tenía yo amplio repertorio para fantasear…

Sin embargo, ocurrió lo que tenía que ocurrir. Después de un tiempo el cibersexo en esas salas me aburrió. Con frecuencia me topaba con verdaderos idiotas que no sabían nada acerca de coger y en vez de excitarme me hacían salirme de la sala de chat. Y fué entonces cuando me decidí a ir un paso más allá…

Con mi personalidad de Velia, ingresé a un sitio de sadomasoquismo y dominación. Quería probar cosas nuevas en ese mundo. No por nada el ser dominada y humillada siempre me resultó algo particularmente excitante, y pensé que ahí iba a encontrar algo que me ayudara a seguirme masturbando como ya acostumbraba. Después de conocer a algunos “amos” con los que jugué mucho, empecé a cansarme de nuevo. Incluso entré a salas de chat de zonas cercanas a donde vivo, con la esperanza de encontrar algo que mereciera la posibilidad de conocer en persona en un momento dado.

Hasta que lo encontré a Él… o, mejor dicho, hasta que Él me encontró a mí.

Se llama Fernando, pero le gusta que lo llame Señor. Porque desde entonces Él es mi Amo y Señor. Vive a una hora de aquí. Más perfecto, imposible.

Desde el principio Él dejó claro quién mandaba. No Se anduvo con rodeos y me trató como Su esclava. Me proporcionó noches interminables de placer diciéndome qué deseaba Él de mí, siempre con lenguaje autoritario y sin dejar lugar a dudas de cuál era mi lugar. Al principio deseaba con ardor que Bernardo tuviera sus turnos nocturnos para buscar a mi Señor, pero con el paso de los días empecé a inventar pretextos para quedarme tarde en la computadora, buscando alimentar mis fantasías con mi Amo. Después de un día arduo de trabajo y una buena cogida antes de dormir, Bernardo caía muerto de cansancio por las noches y no se daba cuenta de lo que su esposa hacía casi frente a él. En más de una ocasión me mostré completamente desnuda ante mi Señor, y no pude negarme cuando me ordenó que le mostrara mi rostro. Tanto me excitaba, que no me importaron las consecuencias.

Sin embargo, Él no accedía a mostrarse. Yo le rogaba que me dejara verlo, pero Él me ordenaba no insistir. Él se mostraría sólo en persona. Y fué esa noche cuando me ordenó fijar una fecha para encontrarnos. Ansiosa, le dije que el siguiente fin de semana sería perfecto. Estaba ansiosa por, finalmente, dar el paso que apagara el fuego que me consumía a esas alturas. Quería conocerlo… quería verlo para ver si en persona era tan excitante como era con sus palabras. Quería ver si valía la pena el considerar el serle infiel a Bernardo por vez primera desde que nos casamos.

Sólo que las cosas no serían como yo pensaba, oh, no… Mi Señor me dió una descripción detallada de lo que debía hacer y dónde nos veríamos. Leí atenta sus indicaciones y no sin algo de temor y recelo me dije que sería aún más excitante de lo que había pensado… y que por ello bien valdría la pena el arriesgarme. Si las cosas eran como parecían ser, que me perdonara Bernardo, pero bien valdrían la pena…

*******************************************************

Bernardo trabajaria todo el fin de semana fuera, y pude entonces regodearme en la espera de encontrarme con mi Amo. Al atardecer, y después de un baño que no consiguió apaciguar mi calentura, empecé a vestirme para salir al encuentro de quien se había adueñado de mi pensamiento. Todo lo que hice a continuación fué por órdenes expresas de mi Amo.

Tomé un taxi y pedí que me llevara a cierto motel en las afueras de la ciudad. Mi Señor no quiso que yo fuera en mi coche. El chofer me comía con la mirada las piernas y las tetas, que se asomaban a través de generosos escotes. El sentirme observada, y de ser tomada seguramente por una puta pagada, fué un verdadero afrodisíaco para mí. El hombre inició conversación conmigo, y me dije que, de no ser porque ya iba yo al encuentro de mi Señor, le daría oportunidad de darse gusto conmigo. Ya sería en otra ocasión.

Llegando al motel me asignaron una habitación, y fué entonces cuando, armándome de valor, le dije al micrófono que asomaba por la ventanilla:

– Dentro de unos minutos llegará una persona preguntando por Su esclava Velia… Déle por favor el número de mi habitación. Lo estaré esperando.

El taxista apenas podía creer lo que oía. Temblando ligeramente, le sonreí. La excitación me estaba matando. Era la primera vez que me declaraba públicamente esclava de alguien, y aquel hombre se veía con ganas de cogerme ahí mismo.

– ¿Esclava? – me preguntó, mientras conducía hacia mi cuarto.

– Sí – le respondí, mirándolo a los ojos -. Esclava.

Me barrió de pies a cabeza, mirándome descaradamente las piernas y las tetas.

– Qué afortunado es tu amo. ¿Y qué es lo que hace una esclava?

– Lo que Él me ordene hacer – dije, sintiendo cómo mi sexo se humedecía rápidamente. Aquel juego era en verdad excitante. Llegamos al estacionamiento de mi habitación. Le pagué y, mientras me bajaba y sin darle tiempo a nada más, me despedí diciéndole:

– Si no fuera yo a encontrarme con mi Amo, te pagaría de la manera que tú quisieras – y lo dejé con la palabra en la boca. Me rogaba que regresara, pero lo ignoré sonriendo discretamente y subí al cuarto. Entonces le mandé un mensaje de texto a mi Señor avisándole que ya estaba lista.

Al poco rato de estar istalada en la habitación, tocaron a la ventanilla y pagué el costo del cuarto. Ahora sí, había que prepararme para recibir a mi Amo. Me desnudé por completo, dejándome sólo los zapatos de tacón alto, y extraje de mi bolso dos cosas que mi Señor me había ordenado usar: unas esposas y unas antiparras. Dejé la puerta entreabierta para que mi Amo pudiera entrar cuando llegara y coloqué la llave de las esposas en un rincón de la mesita de noche. Apagué el aire acondicionado. Pronto el cuarto sería un verdadero horno, pero así eran Sus deseos. Me coloqué las antiparras, asegurándome de no poder ver absolutamete nada y sólo entonces me coloqué con algo de trabajo las esposas en las muñecas, tras mi espalda. La suerte estaba echada. Sólo restaba esperar.

Me situé a lo que consideré centro de la habitación, de cara a la puerta, y me arrodillé sobre el piso alfombrado, sentándome sobre mis talones. Si alguien entraba en esos momentos me encontraría en una situación bastante comprometedora. Prácticamente quien entrara podría hacer conmigo lo que quisiera.

Los minutos de espera siguientes fueron desesperantemente lentos y excitantes. El ambiente en la habitación se calentaba cada vez más, en todos los sentidos, y podía sentir mi cuerpo perlado de gotas de sudor, producto de mi ansiedad. Lo necesitaba… lo deseaba…

Entonces oí unos pasos subiendo las escaleras. Mi corazón se aceleró al escuchar que giraba la perilla de la puerta y la abría, para entrar al cuarto e inmediatamente cerrarla tras de sí. Arrodillada como estaba, me erguí y pude sentir cómo resbalaban unas gotas de sudor entre mis tetas, bajando por mi estómago y perdiéndose entre mis muslos. Mis pezones se endurecieron al máximo al escuchar… al sentir que Él se aproximaba a mí. Completamentre en silencio, se situó frente a mí y escuché el leve sonido del cierre de Su pantalón al bajarlo. El saber que ahí estaba yo, desnuda, esposada y completamente a su merced, elevó mi excitación al máximo. Ni siquiera Lo conocía. Nunca había visto Su rostro. Jamás había escuchado Su voz. Y ahí estaba yo, arrodillada ante a un completo extraño y ofreciéndome como Su esclava.

Pude escuchar cómo Él extraía Su verga del pantalón y yo, obedeciendo las órdenes recibidas días antes, abrí mis labios y saqué ligeramente la lengua. El primer contacto físico que habría entre los dos sería el de Su Verga y mi lengua… Y entonces la sentí: suave, firme, babeante. Casi experimenté un orgasmo ante esa sensación. Si alguna duda respecto a mi fidelidad hacia mi esposo quedaba, desapareció en ese momento. Enloquecida por lo caliente estaba, me abandoné a mis deseos. Jugué con Su glande, acariciándolo con mi lengua lentamente, y Lo metí despacio en mi boca, aprisionándolo con mis labios y chupándolo con deleite, disfrutando segundo a segundo Su sabor a macho dominante… Mamadas cortas, pero firmes y que le dejaban sentir que esa mujer que tenía ante él era incondicionalmente Suya . Rendida ante Él, jadeando recorrí con mi lengua todo el largo de Su verga hasta llegar a sus huevos, los cuales lamí y chupé con placer… Para mí el mamar la verga de un hombre siempre ha sido el signo de máxima sumisión. Es algo a lo que no se puede obligar a nadie. Es algo que se hace por voluntad propia. Y a mí simplemente me fascina…

Tras unos minutos de jugueteo lento que poco a poco subía de intensidad, de saborear aquel enloquecedor aroma y sabor a verga, perdí el control de mí misma y, abriendo al máximo mi boca, intenté tragarla entera. No era particularmente grande, pero sí era de buen tamaño y Su dureza me asombró, además de que pronto descubriría que Sus características principales estaban lejos de ser el tamaño o el grosor… Lo que hacía de aquella verga algo enviciante era la cantidad de leche que arrojaba, así como Su capacidad de volver a ponerse dura casi de inmediato.

Empecé a mamarla con auténtico frenesí, como una becerra hambrienta de leche. La chupaba como si en ello me fuera la vida, con fuerza, casi con violencia. El saber que se la estaba mamando a un completo desconocido, de quien no conocía ni su voz, y que podría ser cualquier hombre del mundo, me hizo sentir como la peor de las putas, dispuesta a chupar cualquier verga que se le pusiera enfrente. Podía sentir el sudor de mi excitación cayendo a chorros por mi cuerpo, y luchaba frenéticamente por liberarme de las esposas para poder acariciar ese cuerpo ante el que me estaba rindiendo.

Pronto sentí Sus manos tomar mi cabeza y atraerla hacia Sí, metiendo Su miembro hasta lo más profundo de mi garganta. Sentía ahogarme, pero no podía dejar de mamar. Quería Su leche. La necesitaba. Con mi propia saliva resbalando por mi mentón, Le apliqué las mamadas más intensas que jamás había dado en mi vida, y pude sentirlo estremecerse ante ellas. Pronto Lo sentí tensarse. Sostuvo mi cabeza firmemente, de manera que Su semen descargara en mi lengua… y en seguida pude sentir cómo Se venía en mi boca, con un gemir apagado. Mantenía con Sus manos mi cabeza fuertemente contra Sí, para obligarme a no desperdiciar ni una gota. Grandes y espesos chorros de leche me inundaron lengua y garganta y pude sentir Su sabor glorioso en mi boca, así como Su bajar en mi garganta. Me estaba tragando el semen de un perfecto desconocido, de quien me había convertido en Su esclava. Adivinando que Él me veía, tragué lentamente y con deleite Su leche, mostrándole y dándole a entender que lo haría siempre que a Él se le antojara. Que para mí mi mayor placer sería el hacer lo que Él deseara…

Mientras Su pene perdía rigidez, yo continuaba chupándolo como una becerra, y Él empezaba a despojarse de Su ropa. Pronto pude adivinar que se había quedado completamete desnudo, al igual que yo.

Aún con su verga en mi boca, mi Señor me tomó violentamente de los cabellos y me obligó a ponerme de pie y a darle la espalda. Me atrajo hacia Sí, de manera que mi espalda rozaba Su pecho y mis manos podían tomar Su divino miembro. Me tomó las tetas con ambas manos y las apretó con fuerza, amasándolas con rudeza, mientras me besaba y me lamía el cuello y las orejas. No pronunció ni una sola palabra, pero Su aliento en mi oído y Sus violentas caricias me tenían en el límite de la calentura. Sus manos se deslizaban con facilidad por mi cuerpo desnudo y sudoroso; yo jugaba con Su semierecto pene, que conservaba rastros de Su leche y de mi saliva y me ayudaban a masturbarlo con fuerza y torpeza, dada mi limitación por las esposas.

Sintiéndolo besarme el cuello y los hombros, y Sus manos amasando mis tetas, y yo aún sintiendo en mi boca el sabor de Su semen, no conteniéndome más, le rogué:

– Cógeme, mi Señor… por favor, cógeme… méteme Tu verga… métemela toda… cógeme… destrózame…

Entonces me lanzó con fuerza sobre la cama y caí sobre mi espalda, en una posición incómoda por la posición de mis manos esposadas. Sin embargo, me acomodé rápidamente y abrí mis piernas, ofreciéndole mi empapado sexo para que me penetrara a su antojo. Era completamente Suya, y Él lo sabía.

Se avalanzó sobre mí y empezó a besarme las tetas… mordía y chupaba mis pezones con una rudeza calculada, de maestro. Lo suficiente para producirme dolor, pero sin dejar de sentir placer. Él lamió, besó, mordió y chupó cada centímetro de mi piel. No me importaba que me dejara marcas. Lo único que quería era que hiciera conmigo lo que quisiera. Que me usara. Que desahogara en mi cuerpo todas las bajas pasiones que sintiera y quisiera. Sentir Sus dientes mordiendo mis pezones y mis tetas era la gloria. De vez en vez su verga rozaba mis muslos y era una sensación maravillosa. Él me besaba y lamía las tetas, me mordía el cuello y las orejas… Y bajaba hasta mi sexo, donde Su lengua me arrancó gritos de dolor y placer intensos… y yo jadeaba, extasiada por aquel macho que sabía bien cómo tratar a una puta como yo…

Se situó entre mis muslos y colocó Su aún semierecto pene en mi raja, deslizándolo a todo lo largo de ella, jugueteando y encendiéndome aún más. Pronto Su verga recuperó Su dureza y empezó a amagar con metérmela una y otra vez.

– Por favor, Amo… tómame ya… dámela… la necesito dentro de mí… cógeme… úsame… hazme tuya… métemela…

Jugueteó unos segundos más, metiendo apenas la cabeza de Su verga dentro de mí, para inmediatamente retirarla. De pronto embistió con fuerza. De un firme empujón me la metió hasta el fondo, haciendo que en un acto reflejo yo arqueara mi espalda y lo aprisionara con mis piernas. Mis manos se crisparon y lancé sin querer un grito por el dolor y la sorpresa, pero éste sólo fué durante unos segundos, porque pronto el dolor se tornó en un intenso placer, y el grito en estridentes gemidos de excitación. Era el placer de ser poseída por alguien que no era mi marido. El placer de saberme la esclava sexual de alguien de quien no le conocía la cara, ni la voz. El placer de saberme cogida por un desconocido de Internet a quien me había sometido, dominada por mis bajos instintos.

Mi Amo inició un violento movimiento de cintura, metiéndome y sacándome Su verga una y otra vez, Podía sentir que ya no sólo yo sudaba, sino Él también. Mis muñecas estaban entumecidas por las esposas, y deseaba poder librarme de ellas para acariciar ese cuerpo firme y resbaloso. Las embestidas eran cada vez más violentas, como si deseara acabar conmigo, y sentí que Se vendría dentro de mí. En esos momentos mi mente no se preocupaba por cosas como el estarle siendo infiel de la peor manera a mi esposo, ni por estar siendo cogida sin protección, ni por estar a merced de alguien que podría ser un maniático sexual que podría hacerme lo que se le antojara… Mi mente estaba, precisamente, enloquecida por el placer de estarle siendo infiel a mi esposo de la peor manera, por ser cogida por un extraño, sin protección, y que podría ser un maniático sexual que podría hacer conmigo lo que se le antojara…

Y lo hizo. Acompañando Sus brutales embestidas, me besaba en la boca con fuerza de manera deliberadamente prolongada para forzar un abundante intercambio de saliva, que acepté gustosa, y acallando mis gemidos de placer. Sus manos recorrían mi cuerpo arriba y abajo, deteniéndose por momentos en mis tetas para retorcer con fuerza mis pétreos pezones. Luego bajaba por mi cuello, lamiéndolo, hasta llegar a mis senos y chuparlos y morderlos con violencia, causándome un placer que rayaba en el masoquismo.

– ¡¡Aaaaaahhhh!! ¡¡Sí… así, mi Señor!! ¡¡Cógeme, muérdeme, mátame!! ¡¡Soy tuya, Señor, sólo tuya!! ¡¡Así, así!! ¡¡Destrózame!! ¡¡Acábame!! ¡¡Úsame!!

No me importaba que todo el motel se enterara de lo que estaba sucediendo ahí. Lo mío eran auténticos gritos ya. Los gritos de la peor de las putas, que se entregaba sin pedir a cambio nada más que una verga dentro de su cuerpo.

Pronto Él se vino dentro de mí, lanzando un prolongado gemido de placer. Su cuerpo firme se tensó y me abrazó con fuerza, embistiéndome a cada chorro que descargaba en mi interior. Yo lo aprisionaba con mis piernas, deseando que no me sacara Su verga de dentro de mí… quería tenerla adentro siempre…

Estaba yo en éxtasis. Con el cuerpo bañado en sudor, sintiendo el peso de mi Amo sobre mí, aprisionándolo con mis piernas para que no me abandonara nunca, sometida a Su voluntad… me tomó por sopresa el que de pronto Se retirara de mí, sacándome de golpe Su pene. Desconcertada, pensé que todo había terminado, y estaba por suplicarle que no me dejara todavía, cuando lo sentí montarse sobre mí, sentándose en mis tetas y poniéndome en los labios su verga, aún chorreante de semen y de mis propios jugos. Me tomó de los cabellos de manera violenta y me la restregó en los labios. Hambrienta de sexo, abrí mi boca y la recibí con gula, saboreando una vez más Su semen delicioso. Podría pasarme la vida mamando aquella verga maravillosa. Incluso llegué a pensar que podría ser esclava de Su verga, como si ésta tuviera vida y voluntad propias…

Unos minutos después, y ante el ímpetu de mi lengua y boca, Su miembro endureció una vez más, y pude sentir a mi Señor apoyarse sobre sus manos, para luego empezar a cogerme con fuerza por la boca. Sentí que me ahogaba, y de repente las arcadas me traicionaron, pero estaba tan caliente que me dije que morir ahogada por aquella verga sería lo mejor que me podría pasar. El aire me faltaba, pero sentir aquel cuerpo firme embistiendo mi boca era enloquecedor.

Esperaba yo Su descarga de leche de un momento a otro, cuando súbitamente se detuvo y se sentó nuevamente en mi pecho. Yo podía imaginarlo, observándome, con Su verga apuntando firme a mi barbilla. Abrí de nuevo mi boca, mostrándole que necesitaba su sexo en ella… que deseaba que me siguiera cogiendo… que podía pasarme la vida mamándosela, aunque me ahogara y me matara con ella… Entonces Él se inclinó hacia mí y me susurró:

– Eres una puta, Velia. La puta más puta que he conocido. Lo supe desde que te encontré en el chat. Lo supe también cuando te encontré en este motel, arrodillada, con los ojos vendados y esposada. Y eres mía… sólo mía… ¿entendiste? ¡Sólo mía, y voy a hacer contigo lo que se me antoje!

Escuchar Su voz fué cómo si me hubieran dado un afrodisiaco… ¡era tan firme, tan autoritaria! Imposible negarme a lo que me pidiera. Él bien sabía que era mi dueño ya.

– Sí, mi señor… soy tuya, sólo tuya… úsame como mejor te parezca… mi cuerpo te pertenece por completo… sígueme cogiendo, por favor… te necesito… métemela otra vez… déjame seguirte mamando la verga… necesito tu leche… la necesito…

Entonces se levantó y a los segundos regresó. Me hizo incorporarme y, dándome vuelta para darle la espalda, me quitó las esposas de las manos y luego me volvió hacia Él. Mi impulso fué el de quitarme la venda de los ojos para verlo… cuando entonces me aplicó una fuerte bofetada que me cruzó el rostro y me impidió hacerlo.

– No, estúpida… las cosas no son así. Entiende: tú eres mía y vas a hacer sólo lo que yo te ordene hacer. Tu cuerpo y tu vida me pertenecen. Yo soy tu único Amo, Señor y Dueño. Tu voluntad no significa nada. Si yo te digo “ven”, tú vienes. Si yo te digo “lárgate”, tú te largas. Si yo te digo “mámamela”, tú me la mamas. Las cosas se hacen cuando yo te lo diga, en donde yo te lo diga, de la manera que yo te lo diga y las veces que yo te lodiga. Sin preguntar. Sin protestar. Y no te he ordenado que te descubras los ojos… ¿o sí?

Confundida por la bofetada, no supe qué decir…

– ¡Contéstame, perra! ¿Estás sorda, o qué? – y me abofeteó otra vez-. ¿Acaso te ordené que te descubrieras los ojos?

– N-no, señor… No me lo ordenaste… perdóname, soy una idiota…

De manera extraña, el ser maltratada y humillada de esa manera, e incluso el humillarme a mí misma, provocaba que mi excitación aumentara. Ese tipo de violencia que combinaba lo verbal con lo físico era algo nuevo para mí, y descubrí que me gustaba. Muchísimo.

– Por supuesto que eres una idiota. Una pinche puta imbécil que no piensa. Una puta que sólo sabe mamar vergas y tragar leche. Una puta que no respeta a su maridito, y que coge con el primer desconocido que encuentre. Eso eres, ¿verdad?

– Sí, Señor. Soy una puta de lo peor.

– No, estúpida. No eres una puta. Eres MI puta, ¿lo sabes?

– Sí, Señor. Soy tu puta particular. Tuya y de nadie más. Mi cuerpo te pertenece.

– Y voy a hacer contigo lo que se me dé la gana. Tu cuerpo y tu voluntad son míos y sólo míos. Repítelo, pendeja chupavergas.

– Mi cuerpo, mi voluntad y mi vida te pertenecen, Señor. Tú puedes hacer conmigo lo que se te antoje.

– Por supuesto, imbécil. Ven acá…

Y entonces me tomó con rudeza por los cabellos y me quitó las antiparras de un golpe. No supe si abrir los ojos o mantenerlos cerrados. Preferí hacer esto último.

– Mírame, pinche estúpida. Dime qué ves.

Entonces abrí los ojos y pude verlo…

¡Dios mío, qué hombre!

No sabía si me impresionaba y excitaba más el hecho de que era mucho menor que yo, ya que no tenía más de 26 ó 27 años y yo ya pasaba de los 35… o Su cuerpo firme, esbelto, marcado, brillante y perlado de gotas de sudor, tal como estaba el mío… Era un cuerpo sin duda forjado no por el gimnasio, sino por el trabajo duro, físico, como de peón de albañil, en el que no había un gramo de grasa, pero que no era tampoco excesivamente musculoso… Un cuerpo joven, de los que enloquecen a las señoras mayores… y a las putas esposas infieles como yo… Su rostro no era muy agraciado, pero Su expresión era dura, autoritaria, que no dejaba lugar a dudas de que con Él no se jugaba y que a Él se le obedecía o se pagaban las consecuencias. Mis ojos inmediatamente encontraron Su verga… Su deliciosa y divina verga… erecta, dura, desafiante… la deliciosa arma con la que podría matarme de placer y de dolor cuando Él quisiera… una verga de la que, como había pensado antes, podría ser esclava toda la vida, sin importar cómo fuera el resto del cuerpo… Un portentoso par de huevos gordos y grandes colgaban bajo ella, invitando a ser lamidos y chupados una y otra vez…

– ¡Dime que ves, idiota! – me gritó y me plantó una nueva bofetada, que me sacó de mi abstracción.

– Veo el cuerpo de mi Señor… el cuerpo perfecto… excitante… delicioso de mi Amo y Señor… – y, sin pensarlo, caí de rodillas ante Él sin dejar de mirarle, demostrándole que en todos los sentidos estaba a sus pies. Que era suya.

– Así me gusta, Velia estúpida… vaya nombre de puta que elegiste… Nombre de señora vieja que busca jóvenes que la cojan una y otra vez… Por cierto… ¿Velia es tu nombre real, perra?

– No, Señor… mi nombre real es Martha.

– Martha… puros nombres de putas mamavergas tienes.

Como para probarme, se acercó a mí, colocándome Su pene a tan sólo un par de centímetros de mi boca, que al tenerla tan cerca inmediatamente se me hizo agua, pero ya había aprendido que no debía hacer nada que Él no me ordenara. Él se dió cuenta y sonrió, complacido, pero sólo durante un segundo. Inmediatamente recuperó su aspecto frío y autoritario. Me tocó con ella mis labios y la frotó en mis mejillas. Entonces me escupió en la cara. Y mientras su saliva resbalaba por mi nariz y mejillas, me arriesgué a que me regañara, pero saqué la punta de mi lengua para tomar un poco de ella y saborearla… Entonces me tomó nuevamente de los cabellos y, agitando con violencia mi cabeza, me preguntó:

– Eres una puta. Te mueres por mamarla, ¿verdad, Marthita? Se te ve en los ojos tu vicio por las vergas… ¿Quieres seguirla chupando, perra estúpida?

Aguantando el dolor, pero disfrutando la humillación, lo miré a los ojos, que destellaban furia. Sus manos fuertes parecían no querer dejar de zarandearme y de abofetearme.

– Sí, mi Señor… Quiero chupártela… me muero por tenerla en mi boca otra vez…

Entonces me agitó aún más violentamente por los cabellos y me hizo ponerme de pie, para lanzarme sin consideraciones, como un muñeco de trapo, a la cama.

– Pues la vas a mamar, pero cuando yo te lo ordene, pinche zorra. Ahora quiero seguirte cogiendo. Abre las piernas.

Me acomodé rápidamente, recostándome sobre mi espalda y alzando y separando lentamente mis piernas, con las rodillas flexionadas, para recibirlo. Mientras Él se acercaba a mí para poseerme de nuevo, pude admirar Su cuerpo brillante, sudoroso, excitante… tal como estaba el mío. Disfruté por anticipado la cogida, saboreando desde ya en mi mente el sudor de Sus hombros y anticipando el contacto caliente y resbaloso de nuestros cuerpos. Mientras Él se echaba sobre mí, me mordió y chupó el cuello, seguramente dejando marcas… Seguramente una manera de marcar el que desde ese día era Su territorio, Su propiedad… pero no me importaba. Él era mi dueño y podía hacerme lo que se le antojara. Me susurró al oído…

– Estás buenísima, pinche Martha puta, y te voy a coger hasta que me harte de tí. Quiero que me saques hasta la última gota de leche. – me puso una mano en la boca y, presionando con fuerza a los costados de mi quijada, me obligó a abrir la boca. Entonces me escupió dentro de ella y me soltó. Sin esperar orden suya, yo me tragué su saliva… Incluso abrí de nuevo la boca, ofreciéndosela para que escupiera en ella cuanto quisiera. Yo me tragaría todo lo que él arrojara en ella. Pero no me escupió, sino que me besó con fuerza, metiendo su deliciosa lengua hasta lo más profundo. Yo le correspondí con la mía y, mientras nuestras lenguas se acariciaban frenéticamente, Él me acariciaba las tetas y me colocaba Su verga en la entrada de mi sexo, que lo esperaba hambriento…

Y, mientras yo rodeaba con mis pienas su cintura y Él me penetraba de nuevo, invadiendo el cuerpo que él sabía ya era suyo incondicionalmente, me dijo:

– El idiota de tu maridito ni se imagina dónde está la mamavergas que tiene por esposa en estos momentos, ¿verdad? Si supiera que a su mujercita le está metiendo la verga alguien que ella acaba de conocer… el que desde hoy es su Dueño, no le gustaría mucho que digamos, ¿no? De seguro ni sabe la clase de puta con la que se casó… Si tan sólo te viera la cara ahora, y viera cómo estás disfrutando siendo cogida por otro, se moriría el desgraciado…

Yo lo escuchaba, pero sólo jadeaba ante sus embestidas, extasiada… Gemía cada vez que Él me penetraba violenta y profundamente, como buscando desgarrarme en lo más profundo, mientras Sus palabras eran una especie de pecaminoso afrodisiaco. Aquello era una violación consentida. Sabía que cada palabra que Él decía era verdad, y no sólo no me importaba… sino que me gustaba Estaba yo disfrutando todo aquello a un nivel que ni yo misma había imaginado tan sólo unas horas antes.

Durante la noche y la madrugada siguió cogiéndome, abofeteándome, escupiéndome, haciendo que me tragara Su esperma, insultándome, humillándome… y dándome con todo ello un placer que hasta entonces no había imaginado. Había llegado yo a mi punto más bajo… me revolcaba en mi inmoralidad y descubrí que me gustaba… que me gustaba muchísimo.

No me importaba en esos momentos nada… ni mi esposo, ni las marcas que dejaría mi Amo en mi cuerpo y que serían más que evidentes, ni las consecuencias que podría traer el que eyaculara dentro de mí, ni lo que habría d evenir en el futuro. No, no me importaba nada, excepto el embriagarme de esa sensación de ser la propiedad de alguien que no era mi esposo. De alguien que podía disponer de mí como se le antojara, sin importarle mis deseos, cuando, donde, como y las veces que se le diera la gana.

Fernando, mi Amo, Dueño y Señor, tenía ya en mí a Su más fiel esclava.

Mi diario mas intimo Soy Ana

noviembre 22nd, 2011

Lo que hoy les voy a contar me paso hace como una semana, la verdad es q tengo un nuevo trabajo en una empresa como digitadora (hago cartas y boletines….todo lo q tiene q ser pasado a computadora), mi jefe es un hombre sumamente atractivo es un moreno, alto, fuerte , todo un galán y muy simpático, siempre esta saludando y bromeando.

Un martes temprano había quedado en entregarle unos memorandos q el me solicito para algunos empleados, llegue a su oficina temprano prácticamente el entrando cuando pase estaba sentado en su oficina hablando por su cel., así q con gesto me invito ha sentarme para q lo esperara, me senté así q revise algunos de los memos en lo q el terminaba, al terminar me solicito q se lom dirá para el seguir chequeando (es decir para corregirlo) pero en lo q tenia mi cabeza así abajo revisando también note q el no miraba los papeles si no así mi lo mire y me pude dar cuenta q miraba mis senos q a pesar de q no son tan grande se habían salido de mi blusa ya q esta se desabrocho, al ver q me di cuenta este se sonrojo mucho, así q para no asustarlo me sonreí (no valla hacer q se me espantara el galán), y como para romper el hilo el me invito un tra, me brindo un whisky de un pequeño mini bar q tiene en su oficina, pensé q al servir volvería a su asiento de tras de el escritorio pero no fue así, se paro frente a mi delante de su escritorio y vi como se acariciaba la parte de alante de su pantalón donde se podía notar como crecía un pequeño bulto, así q tome la iniciativa de lo q seria obvio me pare vde mi silla me incline asía a el y lo bese el me tomo de la cintura me levanto asia su escritorio situándome en sima del escritorio, podía sentir el palpitar de su pecho , pero le aseguro q no latiamas q el mo por los nervios q tenia.

me arrebato la copa q aun sostenía en la mano, para así poderme acostar en su escritorio q fue lo q el hiso me lanzo hay, me termino de quitar la blusa y luego soltó mi sujetador, yo estaba tan caliente q solo podía dar pequeños gemido y a todo asistir con la cabeza, porque solo quería q me tocara q me produjera placer como o hacia, con sus dedos tocaba mis pezones como un vil juego para desesperarme, y sostenía la copa vertiendo en mis pezones whisky el cual lamia con delicadeza, eso me hiso emanar una gran cantidad de mi juguito sentía como choreaba mis tangas ya casi no aguantaba, así q se lo pedí le dije q mi huequito que sia q lo llenara q lo penetrara ya no podía soltar mas q iba a estallar si no me lo metía, así q procedió se de abotonar el pantalón y lo saco de su bóxer, mis ojos se engrandeciera al ver lo enorme q era esa cosa y como o sostenía, lo golpeo contra mi clítoris anchado como tres veces y lo inundo en mi jugo, así introduciéndolo de una sola envestida estaba tan dilatada q sentí como entr y me gusto pero no me molesto porq mis jugos los hiciera fluir con facilidad, era unan de las tantas sensaciones ricas q he tenido en mi vida, en peso el juego del entra y saca y el con su mano tapaba mi boca para q no pudiera la oficina escuchar todos mis gritos porq no me podía contener solo reaccionaba como una loca, hasta q por fin explote y sentí como su lechita se corría en mi era calmante sentir q ya estaba totalmente relajada.jejeje

así q me arregle la blusa y la falda y así como sin nada hubiese pasado allí, claro q nerviosa sentía q alguien, nos pudo haber escuchado, después me invito almorzar hablamos un rato y me propuso q me mudara con el, así sola mente con solo un revolcón y 1mes de conocernos, le pedí tiempo para pensarlo pero la verdad no quería dejar adri sola, así q a los dos días le conteste q no, le conté nada de esto adri claro q se va a enterar al verlo publicado pero ella me atenderá.

Hermanita tiene orgasmo anal en el cine viendo amanecer

noviembre 21st, 2011

hola amigos como estan, les quiero comentar lo que me paso la noche del miercoles en el cine. hermanito se porto bello conmigo y me llevo a la premier de la pelicula AMANECER, ya saben, de la saga de CREPUSCULO, pues bueno, yo estaba recaliente en mi negocio, cuando hermanito llego cerca de las 8 de la noche con 2 boletos, diciendome que me llevaria al cine y que mi mama ya me habia dado el permiso (aun vivo con mis 2 padres y mis hermanas) asi que me cita a las 10 de la noche en el cine mientras el se fue con unos amigos a beber, como es de costumbre llegue tarde pensando que el no iba a cumplir con la hora de llegada y en efecto, eran las 11 de la noche y el cabron seguia de borracho con sus amigos. Le marco encabronadisima y le hago un show por telefono que despues me arrepentí por las cosas que le dije, aunque dio resultado ya que el muy cabron llego a los 15 minutos con una michelada en cada mano (sabe que me matan las micheladas) lo mas chistoso fue que las traia en vasos de los actores de crepusculo que venden en Cinepolis jajajaja. bueno, despues de 5 min logro medio hacerme sentir a gusto y comenzamos a platicar, yo traia un vestido color blanco que me llega por debajo de las rodillas, muy amplio y coqueto, traia puesto un brasier color negro de encaje como los que le gustan a hermanito, porque ese dia yo me queria ir a coger con el, pero como el cabron me llevo al cine, ni modo, crei que no le daria el uso adecuado, y por ultimo traia unos calzones rositas con lunares negros y un moñito coqueto a un costado, a todo esto traia puestas unas zapatillas que haciean que mis piernas lucieran mas de lo normal y que el culito se me para gruesisimo, tanto que no fue raro que mas de 3 hombres me voltearan a ver cuando paso frente a ellos. Total, entramos a las 12 de la noche a la sala, estaba a reventar y decidimos irnos hasta la ultima fila, ya saben donde puedes fajar, y porque no, dar una mamadita de vez en cuando, si la audiencia lo permite. la sala estaba a reventar, en nuestra fila si habia mas de 2 o 3 asientos libres y para nuestra fortuna, nos toco libre la orilla, por lo cual no habia mucha gente por ahi ni teniamos gente por todas partes, solo de un lado y abajo. Ya en la pelicula, hermanito se encargo como siempre de calentarme full!! me daba besos, me tocaba las tetas y de vez en cuando me metia la mano por debajo del vestido para solo jugar con mi pantaleta, mojandome a mas no poder, inclusive hasta chorreando. Y continuo tocandome cuanto quiso y cuanto se le antojo, me recosto sobre el, dejando mi cuerpo sobre sus piernas y mis piernas en otro asieto, me subio el vestido dejando mis nalgas al aire, y valiendole madre que nos vieran, se puso a darme unas nalgaditas, que cuando el sonido de la sala bajaba, se podían escuhar, me abria la nalgas me provocaba censaciones que no habia sentido nunca, tal vez porque me la pase todo el dia queriendo tener sexo y no lo tuve, tal vez porque me estaban tocando y sabia que me iba a adejar recaliente, tal vez porque el muchacho que estaba a tres asientos de nosotros no dejaba de verme y sobarse la verga. Mientras hermanito hacia de mi panocha un mar de fluidos, mi mente ya no estaba conciente de lo que era correcto e incorrecto, y mientras hermanito me jugaba la vagina y el clítoris con sus dedos sobre mi calzon, comense a frotarle el pito, ese pito que no es tan grande ni tan chico apenas 16 cm de deliciosa carne, pero eso si, esta tan grueso que no alcanzo a cerrar mi mano cuando lo masturbo, y lo que note fue imprsionante, jamas habia sentido el pito de mi novio tan grande y tan grueso como esa noche, estaba durisimo, tal vez por el pantalon de mezclilla es que se sentia así, pero puedo asegurar que no, que la verga la tenia hinchadisima por la exitacion y el morbo que no se aguantaba ni el solo, ese morbo que hacia que yo vomitara flujo por mi vagina que a estas alturas podia meterme un burro entero y apenas sentir su rose. De repente las cosas cambiaron, no se si hermanito lo tenia planeado o simplemente surgio, hubo una escena donde los lobos estaban peleando y gritandose entre ellos, el ruido en la sala era muy alto cuando su abraso me tomo desprevenida, con un agil movimiento me giro haciendo que quedara frente a el, con el culo de frente a la pantalla y comenzo a besarme y comerme la boca, puedo jurar que la sensacion que senti es igual a la que me hace sentir cuando me chupa toda la pepita, no aguante mas, comenze a gemir como loca, un orgasmo se cocinaba dentro de mi, las piernas me temblablan, mis nalgas pedian a gritos se apretadas por manos varoniles, mis tetas querian sentir las mordidas de un macho, de mi macho, mi macho… que se encontraba besandome con inmensa lujuria me ofrecia una danza divina con sus dedos en mi vagina, en mi clitoris, pero nunca, jamas lo hizo en carne viva, siempre fue con mi pantaleta de por medio, cuando se dio cuenta de que estaba a punto de venirme a chorros y a gritos, se dirijio al espacio intermedio de mis grandes nalgas, y sin saliba ni nada, empezo a jugarme mi culito, ese culito que nunca ha sido penetrado por un hombre, mi culito, que lo estoy guardando para el hombre con el que me case, y que solamente por error en el sexo se me la han metido 2 o 3 veces causando un tremendo dolor, por eso, es que mi culito se lo voy a regalar a mi marido la noche de bodas, o al cabron que logre dormirme en una fiesta y me la meta sin que me de cuenta jajajajaja. Y bueno, despues de comenzar a jugar con su dedo medio mi ano y seguir comiendome la boca, y mi orgasmo que se mantuvo dentro de mi, logro meterme el dedo completo en mi interior, de un solo empujon, lo que facilito su entrada fueron los chorros de fluidos que por mi salian y haciendo un movimiento circular en mi, y un mete y saca que solo el puede lograr, logro ir aumentando mi placeres y mis fluidos salian casi a presion de mi, el orgasmo se intensifico, llego el punto en el que mi orgasmo ya habia crecido en mi mas de lo necesario para salir, yo grite, los lobos gritaban, hermanito sonreía, el hombre a tres acientos de nosotros se sobaba la verga y no dejaba de verme, y de pronto… todo paso en un abrir y cerrar de ojos, mi vagina comenzo a temblar rapidamente, mis pezones que ya estaban duros comenzaron a volverse rocas calientes apuntando a mi macho, mi ano, que hasta minutos antes pensé nadie iba a penetrar me exigia seguir sintiendo las embestidas dedales de mi dueño, mi mente queria irse a otra dimension y mi boca; que ya no sabia si era deborada para darme mas placer o para que mis intensos gemidos no fueran escuchados por la audiencia vecina, necesitaba sentirse segura con mi novia Pasaron menos de 10 segundos y al fin sucedió, el orgasmo que durante todo el dia habia estado pidiendo a gritos salir de mi cuerpo, exploto, provocando en mi otro grito, que esta vez no pudo ser tan discreto como el grito anterior, mis piernas se cruzaron con el brazo de mi amante, mi vagina exploto, así tan literal, senti como algo en ella exploto y provoco la salida de mas fluidos, chorros que corrian por mis piernas, mis nalgas, la mano de hermanito, mi ano tambien resulto humedo ante tal orgasmo. Mi amante solo atino al darme un beso en mi frente lo que significo algo muy dulce, acomodo mi pantaleta ya que yo no tenia ni fuerzas ni ganas de arreglarme, solo queria pertenecer en esa posicion y dormir, mi cabello que se encontraba amarrado termino hecho un nido de pajaros, y me derrembe en sus piernas, quedando exausta. cerre mis ojos y cuando los volvi a abrir la sala estaba medio vacia, ya habia terminado la peli, el vecino que se encontraba a 3 acientos se habia ido y nii siquiera pude verle bien su rostro, hermanito me ayudo a ponerme de pie y me llevo hasta el estacionamiento y de ahi a mi casa, todo el trayecto fue en silencio escuchando musica que a el le gusta escuchar, no hablamos mucho sobre el mejor orgasmo que he sentido en mis cortos 20 añitos, ni hemos hablado de que permiti que me metiera el dedo por atras, lo que si se, es que no fui la unica en tener un orgasmo esa noche, solo que mi orgasmo fue porque a mi me metieron un dedo en el culo y no por ver a taylor lautner sin playera. Ya se acerca un espectaculo de aviones en la ciudad, creo que es hora de regresarle el favor que me hizo, tengo pensado darle una muy buena mamada de verga y dejar que se venga dentro de mi boca, me gustaria hacercerlo en pleno show de aviones, que dicen?? en la bahia de santa lucia a las 12 del día?? pues ya lo saben, los que vivan en acapulco, y vean a una mujer dandole una mamada a su novio, que no les extrañe que soy yo.. SU HERMANITA algo putita. les agradesco a todos y todas los comentarios de post anterior, me recalentaron grueso, les prometi coger con algunos y lo cumplire, solo que ahora vivo en acapulco, el siguiente post van las dedicadas para todos. besos y chupadas Ya por ultimo, les digo, hermanito no sabe que le escribi este post, asi que imaginense la cogida que me va a pegar en cuanto lo lea y se entere que hoy viernes, siendo las 2:30 de la tarde, estoy calientisima y mojadisima por andar viendo videos porno en mi oficina. te amo hermanito COGEME!! agradezco comentario

Dennise ardiente

noviembre 21st, 2011

Este es mi relato desde los 12 años me gustaba vestirme de mujer hoy tengo 30 y me decidí a buscar alguien qué me cojiera consegui una tanguita y un babydoll de encaje y brasier negro y contacte aún hombre de esos qué se anuncian en el periódico rente un cuarto de hotel me bañe y me vesti y me sentí toda una mujer esperando su macho estaba a punto de salir pero mi calentura hizo quedarme cuando llego y me vio me dijo qué linda eres muñeca me abrazóy me llevo asta el espejo y me acariciaba todo mi cuerpo apretaba mis nalgas y me hacia sentirme una puta luego me empezó a besar la espalda asta llegar a mi culito q para ese momento ya pedía ser penetrado luego de darme placer con su traviesa lengua introdujo un dedo después dos hasta q al verme éxitadisima paso su pene varias veces sin meterlo yo me moría de ganas de sentir ese trozo de carne dentro de mi y al fin comenzó a meterlo lentamente asta qué sentí como entro todo se empezó a mover en momentos pausadamente y a veces rápido cuando sentí qué se venía y toda esa leche era para mi aprete mi culito y me esarte toda esa carne deliciosa al fin se levanto y se fue ahora ando buscando un nuevo amante para seguir sintiendo esa delicia alguien se anima?

Viaje con mi esposo III

noviembre 21st, 2011

Aquel día como les comenté, Carlos tenía muchos compromisos laborales. Temprano en la mañana salió hacia esos quehaceres. Había dormido como una bebé. No por gusto había pasado todo lo del día anterior. Esa mañana me sentía mejor que nunca: Como una dama porque podía y sabía comportarme como tal en la oficina, en una reunión social o de trabajo y aún en el hogar. Y me sentía como una auténtica mujer… como nunca antes había podido sentirme; Mujer realizada, segura que podía tener orgasmos múltiples como mis amigas y compañeras, y que disfrutaba el sexo como cualquiera… si a ésto es llamarle puta… que me llamen puta. De aquí en adelante, habrá en mí, mujer de entrega total en cuanto a sexo se refiere… y no solo aquí en éste viaje. Veremos en mi País quién es el que me hará vibrar…

Embelesada en mis pensamientos estaba, cuando fueron interrumpidos por el timbre del teléfono:

Aló, respondí.

Hablo con mi perrita preciosa… dijo

Jajajaja, Melky eres tú papito?… Eres mi… mi…mi… cachorro divino… mi perrote?

Si, soy tu perro. Te llamo porque sé que estás solita. Pasé por el Salón de Convenciones y está, creo, el grupo completo. Interpreto entonces que tu esposo está en reunión.

Cierto mulato divino… pero… tengo miedo le dije

Por qué bonita? Te pasa algo? Puedo hacer algo por tí?

Sí , respondí… puedes hacer muchas cosas por mí. Qué haces en éste momento?

Estoy libre por un rato me dijo. Si algo se te ofrece… cuenta conmigo bonita

Si. Puedes venir a mi habitación en éste momento para yo ya no tener miedo?

En verdad quieres que vaya perrita?

Si… ven… quiero… no…necesito verte. Te espero. Entra por favor por el balcón que da a la playa. Te dejo abierta la puerta corrediza y colgué. No le dí tiempo a responder más.

Me cepillé los dientes, me duché rápidamente y me cubrí con uno de los albornoces que el resort dá a las habitaciones para la comodidad de los huéspedes. Abrí la puerta principal de la habitación, coloqué el rótulo “please do not disturb”, y puse el seguro. Inmediatamente fui a la puerta corrediza que da a la playa y al balcón, dejándola entreabierta.

Pasarían unos pocos minutos cuando ví a Melky a través de la cortina casi transparente que tenía la habitación. Pantalón blanco, zapatos blancos, camisa estampada. Corrió la puerta y entró, cerrándola tras de sí. Yo había cuidado que el albornoz no me cubriera mucho de mis senos. Tenía los hombros al descubierto y mostrando las piernas que, al estar cruzadas, solo ellas se podían ver. Estaba sentada en una silla. Se dirijió a mí sin preámbulos y me jaló de una mano obligando a ponerme de pié. Inmediatamente desató el albornoz por la cintura, lo “corrió” hacia la espalda y éste cayó. Mi desnudez se manifestó al instante, empezando aquel macho a tocar y chupar las tetas. Destrabé la correa de su pantalón y bajé el cierre… su verga ya estaba crecida… se la acaricié sobre su ropa interior. Terminó él de quitarse el pantalón y quitó de una vez su ropa interior. Yo, quité su camisa…

Busqué sus labios ( me encantaba besarlo, lo hacía tan bien ) succionó mi boca y puso sus manos en mis nalgas apretándome contra su cuerpo. Su verga parecía que me perforaría el vientre. Gemidos, besos, respiración eufórica delataban el estado en el que ambos estábamos. Me recosté en la cama. Él puso dos o tres almohadas bajo mis nalgas, quedando entonces mi chochito más elevado. Fue hacia allí, y pasó su mano por toda la rajita. Espasmos inmediatos y gemidos de placer. Empezó a besar los contornos de mi afeitado chochito sin dejar de acariciarlo con su mano que, el momento, lo penetró con sus dedos… otra vez aquel increible masaje interno a mi punto G… los orgasmos fuertes y constantes mojaban su mano, la sacaba solo para beberse todos los fluidos que en ella habían, y volvía. Sentía casi ganas de orinar, cosquilleo infinito, espasmos corporales muy intensos y gritos, que ya no gemidos, me producía aquel mulato que me hacía tan feliz. Cansado de aquellas caricias, puso su boca en mi cuevita y la succionó para no perderse nada de mis fluidos… sentí que mis órganos internos se saldrían… tal fue la fuerza con que lo hizo. Metió su cuerpo entre mis piernas y me penetró… fuerte y salvajemente. Aquella verga casi me parte en dos. Con aquellas almohadas bajo mi culo, no sé la profundidad a que llegó… sus arremetidas eran bestiales, mis gritos, seguro podían escucharse desde lejos, sus gemidos parecidos a los de un búfalo, invadían el ambiente. Más y más orgasmos de mi parte y aquel energúmeno seguía. Cuando podía hablar, me decía cosas que ya antes me había dicho: Rrricaa, ya sabés todooo, sos mi perrita rica, y si… sos mi putía… verdad? … Verdad?   VERDAD? Si le respondía… soy todo lo que querrás pero dámelo toodoo, mulato desgraciado, rrricoo, y así, entre frases sueltas, violentas embestidas, gemidos, gritos y orgasmos severos, llegamos al final. Sudados y cansados como estábamos, pero disfrutando del momento, nos quedamos recostados en la cama tratando que nuestras respiraciones volvieran a su estado normal.

Cogida yo? NOOOO… SUPERCOGIDA. En apenas dos días, estaba mejor cogida que en casi seis años anteriores. Mi esposo en su oportunidad, me quitó la virginidad. Melky en dos días, me condujo por el camino del sexo auténtico, delicioso… me hizo mujer… me hizo sentir, me hizo desear y me he convencido que he perdido tiempo valioso. Quiero vivir plenamente con sexo pleno. Como dije antes, si eso es ser puta… pues digan que soy puta. Qué mujer esatría libre de serlo?

Vio su reloj y me dijo que se ducharía porque tenía que presentarse al trabajo. Le pedí un momento y con mi boca, labios y lengua procedí a limpiar su verga. No quería desperdiciar aquellos adictivos néctares cuyo sabor no conocía antes de aquel viaje. Hecho ésto, fuimos a la ducha, nos lavamos, enjabonamos, se secó, vistió y se marchó, no sin antes invitarlo a que regresara a las dos de la tarde, hora que tenía libre. Aceptó, me besó y se marchó por la puerta corrediza de la playa.

Salí de la habitación. Las personas que hacían la limpieza en las habitaciones vecinas, me veían y sonreían a la vez que saludaban… habrán oído lo sucedido en la habitación… seguro. Fui al front desk a encargar una botella de vino y quesos surtidos para que fueran llevados a la habitación a la una y treinta. Pidiendo que éste cargo no apareciera en el estado de cuenta de la habitación. Para el efecto, opté por pagar en efectivo. Fui a un almacén cercano al front desk para curiosear… había tatuajes temporales. Nunca había usado uno. Compré uno en forma de flecha de color rojo. Desayuné y fui a la playa. Melky no estaría en aquel sector, así pues, me deleité haciendo aeróbicos en la playa. Mi tanga aquel día, era tan pequeña como la del día anterior de color negro.

Regresé a la habitación a la una y quince para esperar el vino y los quesos. Me daba tiempo también para colocar mi tatuaje… si ahí cerca… muy cerca de mi cuevita. La flecha la señalaba… esperaba agradar a mi mulato precioso. Recibo el vino y los quesos, el chico que lo llevaba se ofrece a destapar la botella, cosa que le agradecí. Me quedé con la tanga negra, que al igual que la verde, era atada por el cuella y la espalda el top, y la tanga atada por los lados.

Melky llegó de nuevo por el lado de la playa, entró y lo recibí con un beso largo y profundo a la vez que él me apretaba conrtra su cuerpo. Vio el vino y los quesos y le invité a que fuéramos al jacussi a beberla y comerlos. Así lo hicimos y ya dentro del jacussi, yo me desnudé… él también después de mí. Las copas, el vino y los quesos los colocamos alrededor del jacussi. Le serví en su copa y le puse en su boca, un queso. En plan de “jueguito”, empezamos a ponernos quesos en determinadas partes de nuestros cuerpos, para que él o yo según fuera el caso, los tomáramos con la boca. Optamos entonces por salir del jacussi por que no era muy apto para seguir con el jueguito. Trasladamos todo hacia dentro de la habitación. Coloqué las toallas sobre la cama para no mojarla, me recosté en ella y puse un queso en mi rajita… eso quería hacía rato. Rió aquel mulato hermoso y se lanzó tras aquel queso… lo comió y me comió el coño. Él, de su copa, dejó caer un poco de vino en su vientre… lo tomé y le comí su verga. El jueguito no daba para más… ambos estábamos listos para la acción. Su lengua desapareció entre mi cuevita produciendo nuevamente las contracciones características del pre orgasmo, sus manos en mis tetas, jugaban y apretaban los saltados pezones, provocando hasta dolor por lo fuerte que sus dedos lo hacían. Me liberé, y me fui hacia su verga para hacerla desaparecer en mi boca… la metí hasta mi garganta y con acometidas fuertes y frenéticas, la chupaba con gran placer, provocándoselo también a aquel espécimen. Gemidos, respiración y casi gritos nuevamente. Nos chupábamos ambos los pezones con fuerza… se sentía delicioso… nos comíamos nuestros órganos distintivos con frenesí y placer, pero ambos queríamos más… Colocó mis rodillas en el borde de la cama y echó mi cuerpo hacia adelante. Mis orificios estaban a su disposición… su verga estaba húmeda y a punto de estallar… la metió en mi coño lentamente… si, estaba nuevamente como perrita, pero… subió su pié a la cama cuando ya me tenía empalada y empezó a brindarme una acometidas tan profundas, que por momentos dolía… no dije nada… quería disfrutar aquello… Mi cuevita tal vez fue adaptándose… ya no dolía, solo placer producía… se soltó de aquella posición, me pidió que me diera vuelta y me recostara en la cama. Así lo hice… subió mi pierna derecha a su hombro izquierdo y me volvió a penetrar. Bestiales acometidas acompañaron aquella posición hasta que ya no pudimos más… entre exclamasiones de gusto y placer, terminamos aquel nuevo encuentro.

Terminamos el vino y los quesos mientras charlamos y descansábamos. Limpié aquella deliciosa verga una vez más con mi boca y lengua, y fui al baño a limpiarme los ríos de semen que aquel fabricante me introducía por medio de su virilidad. Delicioso… sencillamente delicioso.

Todavía quedaba el resto de ésa tarde y todo el día siguiente para disfrutar a Melky. Las siguientes cogidas fueron tan buenas o mejores que les que he descrito. Fue un viaje fantástico… no lo cambiaría por nada. Ahora mismo, Sé de lo que puedo ser capaz de hacer en una cama con un buen amante… CON UN BUEN AMANTE. Con Carlos mi esposo? Lo mismo de siempre… beso, tetas, toques en la cuevita, penetración, cuatro o cinco bombazos y… ya. Qué puedo sentir con esa forma de coger?

Tendré un amante? No lo sé. Hoy, aún no he sido infiel nuevamente. Sin embargo, hay un conocido que anda haciendo tiros… ya veremos… de darse algo, lo sabrán.

El escribir sobre éste viaje, créanme, me produce cosquillas en el vientre al recordar y volver a vivir todo aquello. Gracias por leerme… y hasta una próxima

Denise

Mi novia calentona en el GYM

noviembre 20th, 2011

Buenas, como les va tanto tiempo, por diferentes motivos no pudimos escribir, pero tenemos ganas de arrancar de nuevo, asique ahora les vamos a contar una linda historia que nos paso hace poquito…

Hace poquito mi novia cambio de gym… ella va todas las mañanas solita, se levanta bien tempranito, se pone su calcita, carga su botellita de agua y sale caminando mientras yo me levanto para ir al trabajo.
Los dias fueron pasando y fui viendo como se iba poniendo cada vez mas putita para ir al gym, empezo llevando remeritas largas que le taparan la cola pero cuando pasaron unas semanitas empezar a aparecer las musculosas cortitas y calzas cada vez mas claritas…. obviamente esto me re calento, entonces empece a jugar al gym en la camita a ver que me contaba, ya que mientras garchamos se le sale la cadena y me confiesa todo…

Una mañana la desperte tocandole toda la conchita y la colita, empezamos a jugar y cuando estaba bien calentita le propuse un jueguito…le pedi que fuera al gym con una calcita gris clarita que tiene que se trasparenta toda y con una tanguita bien chiquita negrita…cuando le dije eso la conchita se le empapo mal y me empezo a besar re calentita,me agarraba la pija con desesperacion y me decia “queres que le muestre la colita a todos los chicos?” y me pajeaba con fuera… le cole los dedos un ratito y la deje bien calentita para que fuera toda empapada al gym… se puso la tanguita, la calcita, nos dimos un beso y cada uno fue para su lado. Durante todo el dia en el laburo me comia la cabeza imaginando como les deberian estar viendo la cola, como lo deberia estar mostrando, y sabia que cuando llegara a nuestra casa le iba a pegar una garchada increible…

Cuando llegue a casa estaba tirada en la camita mirando tele…. me acerque y le pregunte como le habia ido en el gym y me dijo “re bien, hoy no se porque pero todos los chicos me re ayudaron”… eso ya hizo que se me parara la pija, enotnces le pregunte como la ayudaron y se puso en 4 patitas sacando bien la cola y me mostro como la ayudaban a hacer trabajos para la colita….me le puse al costado como me contaba ella y me decia “asi esta bien profe??”.. entonces ahi me di cuenta que el profe le calienta mal, le empece a tocar la conchita por arriba de la tanguita y le preguntaba “te gusta como te toca la conchita el profe??”, y me decia “hay si profe, que ganas que tengo de que me coja toda!!!”

Le corri la tanguita para el costado y asi en 4 patitas le empece a chupar la concha y me gritaba “hay profe como me chupa la conchita, que lindo…. podemos invitar a Martin tambien??” y eso me calento sobremanera, mi morbo fue demasiado, le dije q obvio lo podiamos invitar y le empece a hacer sentir la fiestita del gym… agarre el consolador y mientras me la cogia en 4 le hacia chupar el consolador como si se la estubiera chupando a martin y el profe se la estubiera cogiendo desde atras…. estaba como loca, movia la cola desesperadamente y chupaba el conosolador tragandoselo todo…

Acabo de una forma increible y me propuso que fuera al gym con ella asi me presentaba a sus compañeros asi podiamos salir a comer todos juntos… pero eso es parte para otra historia….