Cómo conquisté a mi hombre

mayo 8th, 2012

Lo vi por vez primera en el vestuario del gimnasio. Tenía unos cuarenta años y era un hombre fornido, de pecho amplio e hirsuto, brazos robustos y mandíbulas marcadas. Me enamoré de sus ademanes y de la mirada oscura y dulce que contradecía la hosquedad de su rostro.

En los días posteriores empecé a mostrar mis armas. Lo miraba como tímidamente y cuando estaba desnudo, me agachaba para que viera en primera línea todo mi misterio. Sabía que no era homosexual, pero mi juventud de veintidós años y mi cuerpo endeble y lampiño, con hombros caídos, pecho hundido, extremidades delgadas y culito respingón, junto mi rostro aniñado, me hacían muy femenino, y en varias ocasiones lo descubrí mirándome de soslayo.

Cuatro semanas después de insinuaciones calladas y miradas furtivas, aprovechando que había poca gente en el vestuario, me decidí. Con una toalla envolviendo mi cintura y ocultando lo que él odiaba, entré en la ducha donde se había metido, y lo miré a los ojos. Él vaciló asombrado y antes que reaccionara, me arrodillé frente él.

– No soy como tú – espetó.

– Yo tampoco soy como las demás – dije – Cierra los ojos.

No sé si lo hizo. Cogí su miembro y lo lamí suavemente para después metérmelo en la boca. Él no intentó zafarse, ni tampoco me dijo nada y ante la ausencia de rechazo, continué chupando, fascinado como su verga se hacía cada vez más grande dentro de mi boca. Luego me llené la boca con sus testículos, y con una astucia comedida, recorrí mi dedito entre sus nalgas, para que aprendiera la diferencia entre un mujer común y una persona como yo.

Finalmente me agarró la cabeza y con bruscos empellones me folló la boca salvajemente. Cuando noté que estaba a punto de venirse, me saqué la verga de la boca y la pajeé mientras le estrujaba y le lamía los huevos. Él me tiró del pelo, fuera de sí, y finalmente, soltando lengüetazos de leche, se vino sobre mi cara.

Lamí su leche de mis dedos y me levanté. Me acerqué a su oído, sin tocarle, pues no quería despertarlo de su momento mágico al verme como un hombre.

– Mañana por la mañana estaré solita en casa. – le susurré al oído – Y vestida como a ti te gusta. Si quieres, tienes mi dirección en el bolsillo de tus pantalones.

Entonces me fui y entré en otra de las duchas. Allí me metí tres dedos en el culito y soñé con él mientras jugaba con mi pollita tiesa y maliciosa. Me vine como nunca y me duché con calma, enjabonándome cada centímetro de mi piel y dándole tiempo a mi hombre de secarse, vestirse e irse. Pues no quería que me viera como un hombre. Él anhelaba a una mujer y yo le otorgaría más que eso.

A la mañana siguiente me duché y me limpié el culito por dentro y por fuera. Me apuré la barba, me afeité los testículos y el culito y me dejé un pubis hermoso. Quería ser una mujer limpia, pulcra y bien depilada para mi hombre. Después me pinté las uñas, me maquillé y me coloreé los labios. Utilicé mi peluca lila, que resaltaba mis ojos azules y me hacía más atrevida. Me vestí un corsé con ligas que estrechaba mi vientre plano, marcaba mis caderas y sin que tuviera pechos, me hacía ostentar unas tetas tímidas y respingonas. Me enfundé en un vestidito negro muy ajustado y me calcé unas botas de tacón hasta parecer una buena zorra, a la par lúbrica y tímida. Era mucho mejor que cualquier otra mujer.

Esperé con impaciencia a mi hombre. Los minutos pasaron muy lentos. Me sentaba en el sofá y me levantaba continuamente. Mi pollita latía de impaciencia. Esperaba no erectarme muy ostentosamente mientras lo tuviera entre mis brazos. A mi hombre no le gustaría sentir mi erección. Era mejor simular, de momento, mi clítoris superlativo.

Sonó el interfono y los nervios se agolparon en mi garganta. Respiré profundo y respondí con voz femenina. Era él. Irrumpió en el piso a pasos vivos, pero con la cabeza gacha. Sabía que la excitación lo había llevado hasta aquí, pero que la vergüenza de fornicar con un hombre, lo aniquilaba por dentro. Sin embargo, al levantar la mirada, no tropezó con un chico. Enfrente se encontró conmigo, una chica maravillosa y prendida de él, deseosa de su deseo. Pude notar el fascinante asombro en sus ojos. Algo cambió en su interior. Todo el arrepentimiento que predecía sentir se desvaneció en un abrir y cerrar de ojos.

– ¿Quieres tomar algo, cariño? – le pregunté.

– Una cola, gracias.

– Siéntate en el sofá, ahora te la traigo.

Hablamos muy poco. Era hombre taciturno, de pocas palabras y ojos deslumbrantes. Me comía con la mirada, y no se atrevía a empezar a poseerme. Le hablé con suavidad, y con voz muy femenina, para que se relajara.

– No sé tu nombre todavía – le indiqué.

– Julián.

– Yo me llamo Azahar – le dije.

Adiviné que era un hombre de acción y pocas palabras, así que sin más dilación, deslicé mi mano por su vientre y le apreté el bulto. La tenía dura y gruesa. Me puse caliente al instante. Sin decirle nada, me arrodillé en el suelo y mirándole a los ojos, le bajé la cremallera y los calzoncillos. Asomó su glande, rojo y robusto, y me lo metí en la boca. Me llené al sentir su sabor. Jugué con mi lengua y le bajé los pantalones hasta los tobillos. Él se espatarró en el sofá, relajado, saboreando mi juego. Le lamí los huevos, los muslos, el vientre peludo, su polla de arriba abajo y de abajo a arriba. Julián me acariciaba la cabeza suavemente, sin decir nada, satisfecho. Los nervios y las dudas habían desaparecido. Tenía a una hembra entre sus piernas que se la chupaba como ninguna.

Le quité los zapatos y me desprendí de sus pantalones y sus calzoncillos. Sus piernas robustas y firmes, llenas de vello, quedaron a la vista. Me puse una por encima de mi hombro, sin dejar de juguetear con su polla y entonces, como por descuido, le pasé mi lengua por su culito. Se estremeció. Pasé otra vez, empezando por su agujerito, cruzando sus huevos, ascendiendo por su verga y llegando hasta su glande. Lo hice de nuevo. Por sus gemidos supe que nunca se lo habían hecho. Me demoré en el agujero de su culo, peludo, caliente y suave. Mi hombre gimió. Le encantaba. Me revolvía el pelo, me estrechaba los hombros, se agitaba en el sofá.

Loco de excitación se agarró la polla y empezó a masturbarse ferozmente. Yo le lamía su raja, demorándome en su agujero, cada vez más fuerte. Empezó a jadear con intensidad y le metí la puntita de mi lengua, y entonces, entre gritos ahogados, salió un largo chorro de leche de su verga, y después otro y otro.

Todo su semen quedó esparcido por su vientre. No dudé un momento en pasar la lengua por su barriguita. Me tragué toda su leche mientras Julián recobraba la respiración. Sus pelos quedaron húmedos y apelmazados, pero no se veía una sola perla de leche marfil.

No le dije nada. Cualquier palabra es incómoda para un hombre después de correrse. Me levanté y contorneando mucho mi culo, me fui al baño. Me saqué los pelos de la boca, me metí lubricante en el agujerito y alrededores y luego volví con un poco de papel de baño y acabé de limpiarle el vientre. Julián me miraba sin decirme nada. Intuí que un dejo de arrepentimiento le pujaba del alma. Después del orgasmo, todo se ve con más claridad, y para no estropear la magia, sin mediar palabra, empecé a bailar para él. Movía mis caderas y mi culo y me acaricia el vientre y el pecho. Aprovechaba el baile para subirme la minifalda y mostrar las ligas e insinuar mi culito respingón, blanquito y lampiño. Le acaricié un par de veces su polla flácida y sus testículos. Julián me miraba, muy quieto. Sus ojos parecían disfrutar otra vez. No podía creer que bajo ese vestidito negro se escondiera una pollita. Procuraba que olvidara ese detalle con mis movimientos y mis curvas. Cada vez lo amaba más. Era mi hombre y quería que me quisiera por lo que era.

Cuando vi el primer latido en su polla, empecé a deslizar mi vestido. Me quedé con el corpiño, las ligas y las bragas. Julián se asentó, sonriendo. Le devolví la sonrisa sin dejar de contornearme. Me acerqué a sus genitales y los besé. La polla latió de nuevo. Los tacones resonaban en el piso y mi cuerpo se curvaba y se excitaba. Me sentía muy puta y me encantaba. Me guardaba los genitales entre las piernas y bajo las bragas y procuraba que no me erectara demasiado, para que Julián no notara el bulto.

Me puse a cuatro patas y gateé hacia él, mirándolo a los ojos. Me metí su polla en mi boca y sentí como empezaba a crecer de nuevo. Le lamí los huevos y el escroto. Me levanté de nuevo y dejé que me chupara un dedo, después me mordió un hombro. Me alejé de nuevo y volví a bailar. Mi hombre se erectó nuevamente. Su polla latía al ritmo de mi baile. Me acerqué de espaldas, me agaché y dejé que la polla acariciara mi culo con bragas. Me moví y me apreté a él. Me besó un hombro y yo le acaricié los huevos.

Me levanté, me di la vuelta y bailé de nuevo. Me sentía una reina, una princesa muy puta, me sentí su mujer preferida, me sentí el mejor polvo de su vida. Me acaricié los muslos y el culo con su polla. Me removí y restregué encima suyo y Julián me empezó a acariciar la espalda, el culo, el vientre. Me ponía a mil por hora. Me sentía pequeña y agradablemente vulnerable en los brazos de mi hombretón.

Me levanté, le cogí de una mano y tiré de él para que se levantara. Le di un besito en la mejilla mientras le alargué un preservativo con malicia, después me arrodillé encima del sofá y poniendo el culo en pompa, me aparté un poquito las bragas para dejar ver mi agujerito lascivo.

– Metemela, cariño – dije.

No dudó un momento. Se puso el condón y me la endiñó lentamente, sintiendo cada centímetro, cada pulgada, cada superficie de piel. No me dolió, simplemente, sentí un gran placer. Me agarró férreamente por la cintura y empezó a bombear, calmosamente y sin prisas. De vez en cuando me agarraba de las nalgas, clavándome las uñas.

Jadeé y gemí como una grandísima zorra. Mi Julián me estaba jodiendo y me sentía en el paraíso. Estiré el brazo por debajo de mi cuerpo para acariciarle los testículos y él, tremendamente excitado, aceleró los movimientos.

– No te vengas así, cariño – le dije – Quiero verte los ojos.

Le saqué la polla suavemente, se la besé y me levanté para estirarme panza arriba sobre la mesa. Abrí bien las piernas y me metí dentro de las bragas un cojoncito malicioso que había salido de ellas. Gracias al grosor de la polla de Julián, no me había erectado al penetrarme y podía disimular mi bulto. Estaba caliente como nunca.

– Tómame – le dije.

Se acercó con resolución, lleno de placer y excitación, con el miembro izado y cubierto por los pliegues del condón, se acercó y, para mi sorpresa, hundió su cara en mi culo. Me lamió la raja bestialmente y mi agujerito latía de gusto. Me metió la lengua con ferocidad y me folló con ella. Era maravilloso, fascinante. Era la mejor follada de mi vida. Nunca hubiera pensado eso de mi hombre. Me apretaba las nalgas con sus enormes manos y me comía el culo. Mi polla latió y se erectó saliéndose de las bragas. Era imposible disimular el bulto y me preocupé un poco, pero Julián parecía concentrado en mi culo que lamía arriba y abajo, demorándose en mi lindo agujerito y soslayando mis genitales.

Repentinamente se levantó y me penetró con fuerza. Sentí su polla enorme de sopetón y lancé un grito de placer. Empezó a bombear brutalmente. La mesa se tambaleaba y chirriaba. Ávida de gusto y loca de amor, me agarré la polla y empecé a pajearme. Sabía que no era conveniente hacerlo, pero no pude evitarlo. Lo miré a los ojos y al momento estallé y mi semen se desparramó por mi vientre. Julián, ajeno a mi corrida de macho, me endiñaba su polla sin compasión, hasta que en un instante la sacó, se desprendió del condón y se corrió encima de su putita, regándola con su delicioso néctar.

Quedé vacía, complacida y cerca de la nada. Había sido tanto el gusto que me quedé quieta, con las braguitas apartadas y mostrando mis genitales flácidos. Fue entonces cuando Julián despertó y me vio como no quería verme. Al momento me cubrí pero fue demasiado tarde, algo había cambiado en su semblante.

Me miró un momento con rabia y después se giró para recoger sus pantalones.

– Si quieres puedes ducharte, mi amor – le dije.

– No hace falta – espetó él.

Se vistió y sin despedirse ni dirigirme una sola mirada, se largó, dejándome desesperada de amor y de placer.

Creí que lo había perdido. A los dos días, al coincidir en la sala de máquinas, no nos dirigimos la palabra y Julián me evitó. Pero una vez en el vestidor, al comprobar que nadie lo podía ver, me hizo señas para follar de nuevo en la ducha. Me negué, como zorra altiva. Prefería ser un sueño latente que una realidad mediocre, y me largué lo más rápido posible. Julián corrió tras de mí y ya en la calle me atrapó.

– Quiero verte otra vez – dijo sin súplica.

– Pensé que no te había gustado.

Bajó la mirada, conmovido y avergonzado.

– Sí me gustó – confesó.

– Si quieres esta tarde volveré a ser tu amante – dije como enfadada – Vente a las seis.

Me marché, contoneando el culo para que mi hombre soñara en él las próximas horas. Por dentro estaba eufórica y excitadísima. Mi Julián quería repetir. Era algo fabuloso.

Lo recibí con mi peluca de cabellera rubia, con bragas de encaje negras, sostenes negros, medias blancas hasta el muslo, minifalda escolar y camiseta fina y suave.

Quedó maravillado de nuevo. Lo dijo con sus ojos, por que su boca se tornó taciturna de nuevo. Se la chupé como la primera vez, en el sofá, sin embargo, en esta ocasión, Julián me indicaba con gestos como quería y me guiaba la cabeza. No parecía tan vergonzoso y tomaba el mando. Empezaba a ser mi macho de veras.

De repente, me retiró la cabeza y me hizo levantar. Con lentitud me desabrochó la camiseta para acariciarme el vientre y lo besó. Luego me bajó la falda y me besó los glúteos.

– Eres maravillosa – se le escapó.

– Gracias, mi amor – le dije.

– Siéntate.

Me senté sobre su falda y sentí su erección en mi rajita. Me moví lentamente, sintiendo el férreo agarre de mi hombre. Me mordisqueó los hombros y me besó la nuca. Acariciaba mis tetas por encima de los sostenes, mi vientre y mis piernas. Lo sentía por todas partes y no paraba de moverme. No pude evitar erectarme y mi pollita asomó por un lado de las bragas.

– Métetela – me ordenó.

Le coloqué el condón con la boca y me senté de nuevo encima de él, dándole la espalda y metiéndome su trabuco lentamente.

Me sentí llena y plena, y empecé a menearme mansamente mientras él me acariciaba sin parar. Mi pollita latía delante, ávida de una caricia, pero no me la toqué. Me amparaba a las recias piernas de Julián y movía mi culito sintiendo el gusto dentro de mí.

Julián se iba excitando. Le encantaba ese baile. Y entonces, de repente, me acarició los testículos por un instante. Sentí un estremecimiento que me recorrió la espalda. Gemí sonoramente y entonces, viendo que me encantaba aquello, envolvió mi pollita con su enorme mano y me la meneó. Casi me corrí en aquel instante.

¡Mi hombre aceptaba cada rincón de su mujer!

Me moví más rápido, excitándolo, haciéndolo placer intenso, gusto abismal. No podía más. Me moría de gusto y entonces me levanté, me giré y caí encima de él. Le saqué el condón y agarrando las dos pollas, empecé a pajearnos a la vez, una polla junto la otra. Julián me mordía el cuello y yo estaba en las nubes. Pellizcaba su pezón y él me estrujaba el culo metiéndome uno de sus dedos por el ano. Jadeamos los dos con locura y al momento sentí su lechita caliente salir y salpicar mi vientre y caer sobre mi polla, que ávida de ese tremendo placer, estalló a la vez en un chorro cálido y abundante.

Nuestras pollas quedaron pringosas. No reímos y lo besé en los labios. Él correspondió con deseo, invadiendo mi boca con su lengua cálida, húmeda y sabrosa. Era nuestro primer beso y lo abracé como nunca he abrazado a nadie.

Lo llevé a la cama y le lamí entero. De la punta de los pies a los ojos, una y otra vez. Él reía distendido y risueño. Me demoré en su culo, lamiendo su agujero. Me encantaba su olor. Se erectó de nuevo y se la empecé a chupar, estirado a su lado.

Sin que nada le insinuara, me acarició los genitales y mi polla no tardó en responder.

– ¿Puedo? – me preguntó.

– Claro, mi amor. Mi clítoris es todo tuyo.

Se metió mi pollita en la boca y toqué el cielo. No era muy diestro, pero su calor bucal era suficiente para llegar al éxtasis. Nos perdimos en el sesenta y nueve y antes de corrernos me monté en él y me introduje su polla sin condón. Sentí su chorro dentro de mi culo, caliente y abundante, y yo me corrí fuera, sobre su vientre. Después de limpiarlo con mi lengua, me estiré a su lado, exhausta, y apoyé mi cabeza sobre su pecho.

– Eres la mejor mujer que he conocido – confesó con voz queda.

Emocionada, agradecida y eufórica no pude ocultarlo por más tiempo.

– Te quiero – le dije avergonzada.

Él me estrechó entre sus brazos y, cariñosamente, me besó en la frente.

Agradeceré vuestros comentarios en:

kafkax@hotmail.es

Yo travesti… Mi mamá lesbiana

mayo 8th, 2012

Las imprecisas sensaciones percibidas desde mis primeras masturbadas, rápidamente quedarían esclarecidas un día de pajas reiteradas en qué, concretamente deseando verga, sin más trámites ensarté mi culo con las modestas dimensiones de una vela que inesperadamente me hicieron doler. Pero la inserción sacando a luz la hembra existente en algún lugar mío me obligaba continuar, alcanzando un orgasmo singular eyaculando verdadero semen por primera vez…

¡Ya nada volvería a ser igual! Disfrutando diariamente esa revelada inclinación, descubriría también la intensa sensación de sentirme penetrada por cosas más grandes, probando una infinidad de objetos y hortalizas para calmar mis crecientes ansiedades… Pero la carne es la carne, y una verga entrando y saliendo de mi culo, gobernada por otra voluntad sería mi obsesión, meditando largamente cómo hacer para vencer ignorancias, vergüenzas e indecisiones y lograr la tan ansiada iniciación.

Afortunadamente todo llega, una mañana saliendo de la ducha preparándome para la escuela, casualmente pasaría desnuda frente al espejo, deteniéndome intrigada observando cuál sería mi apariencia escondiéndome la verga entre las piernas entrecruzadas. El shock emocional fue impresionante, el espejo reflejó exactamente una nenita exacerbando mi alma de hembra caliente dominando por completo mi ser, incluyendo mi obnubilada voluntad con la busqué desesperadamente el consolador circunstancial de mi última pajeada: Una zanahoria que por su grosor exagerado, solo había utilizado la puntita, y lubricándola convenientemente sin notar dolor alguno totalmente me ensarté semejante vegetal, momentos en que mi madre extrañada por la tardanza, golpeándome la puerta me sacaría de semejante abstracción.

En realidad se hacía tarde, y vistiéndome con premura me crucé con ella a la salida tratando ocultar la turbación, mi culo dolorido que recién entonces percibí, eludiendo cualquier interrogatorio que no sabría responder cuidando no delatar mi situación.

Ese día concurriría a la escuela como si nada me estuviera sucediendo, pero lejos estaría de ser así; la paja inconclusa, y las sensaciones de culo palpitante provocando repetidas erecciones, me tenían totalmente alterada.

Promediando la jornada pensé en la paja aliviadora, y con esas intenciones me dirigí a los baños sin saber que mis movimientos estaban siendo escudriñados por el compañerito que sin ninguna otra expresión, muchas veces con “accidentales roces involuntarios” (como otros), vagamente demostraba no serle sexualmente indiferente. Pero en esta ocasión percibiendo mi estado delirante, había decidido seguirme y simulando utilizar los mingitorios se colocó al lado mío exhibiendo como al descuido su verga totalmente erguida. Inmediatamente sometida a un rapto de total excitación anulando toda prevención, en acto compulsivo tomándosela entre mis manos con un hilillo de temblorosa voz exclamé “¡qué verga deliciosa! ¿Te gustaría dármela por el culo?” confesándome entonces el malicioso murmullo general ignorado por mí, donde mencionaban “al putito de maneras femeninas, al parecer con ganas de coger” pero mi timidez y fingida indolencia ante “los casuales toqueteos” impedía que alguien me encarara…Ya no serían necesarias más palabras, en rápido entendimiento acordamos encontrarnos después de clase en un

cuartucho, depósito de trastos viejos casi abandonado en los fondos de la escuela.

Y allí fue, totalmente desnuda evitando la paja por largas horas contenida, impaciente esperé a mi amigo que inopinadamente se presentó con otro más, y lejos de amedrentarme o disgustarme, anhelante me entregué a lo que surgiera, recibiendo un inolvidable polvo por el culo, mientras pajeándome locamente surgía el deseo imperioso de tragar golosamente todo el semen de la otra verga que mamaba.

La noticia de aquel acontecer, expandiéndose como reguero alentaría a los que hacía rato me tenían ganas terminando cogida por todos ellos, donde algunos tomando fuertemente mi cintura tratando llegar a lo más profundo dejaban allí sus jugos, sin importar a nadie pegotearnos con el semen escurriéndose por mis piernas, mientras otros dándome de mamar me atoraban con su leche descargada directamente en mi garganta.

Después de ese diario regodear, transformada en la puta de la escuela, con el culo rebosando leche protegido por un paño para no gotear, y en la boca todavía el salobre de las múltiples mamadas, llegaba a mi casa excitándome pensar que por algunas horas estaría sola pudiéndome entregar en mi dormitorio a juegos solitarios hasta quedarme extenuada. Travestida con la excitante lencería sustraída a mi mamá, una hembra de formas armoniosas que apenas la sabía en la ducha, espiaba a escondidas pajeándome con el culo penetrado mientras fantaseaba que esa exuberante anatomía era la mía.

Con un breve baby doll semi-transparente de nylon negro, dejando traslucir los encajes del liguero también negro sosteniendo medias de igual color y material, me deleitaba frente al espejo mirando enajenada esa deliciosa conversión, aumentando mi lascivia viendo cuándo a horcajadas sobre grosores cada vez más audaces parados en el suelo, derramando leche, en oportunidades trabajosamente finalmente me quedaban totalmente introducidos. Luego, los movimientos alternativos de arriba abajo propinándome la soberana paja por los dos lados.

Ya ninfómana irreversible, siempre caliente cogiendo incondicionalmente con cualquiera en la escuela que se propusiese, más los cotidianos juegos solitarios en mí casa, muchas veces antes de dormir regresaban mis ganas de coger, especialmente si en la paja solitaria había tragado un nuevo grosor, teniendo que esperar altas horas de la noche tratando evitar que alguna exclamación involuntaria fuera escuchada.

Así, mi rutina se hubiese mantenido inalterable indefinidamente, de no ser por la oportunidad en qué, esperando el momento propicio para lo mío, escuché los gemidos indudables del placer sexual provenientes del dormitorio de mi madre, que divorciada mucho tiempo y sin pareja conocida, la supuse otra pajera en soledad … Excitadísima ensartándome lo más grueso que me entró, sigilosamente me levanto para espiar cómo se lo hacía, fantaseando que mirado copiaría sus maniobras y las dos estaríamos en la misma cumbre del erotismo femenino.

Pero mi sorpresa fue mayúscula, en los momentos culminantes, echada en la cama haciendo “tijeritas” mi madre se encontraba enredada entre las piernas de otra mujer, luego incorporándose cuidadosamente se abrazaron besándose furiosamente entre los estertores del placer que se estaban prodigando. Luego dejándose caer rendidas en lados opuestos, respirando profundamente gimiendo de placer, desapareció dentro de ellas el consolador que en todo momento las mantuvo unidas, y calmosamente se quedaron dormidas.

… Ya en mi cama todavía conmovida por tal manifestación, bebiendo mi propio semen expulsado en cantidad excepcional, me reponía de la casi anoxia que me produjo tanta excitación, y como ellas, con todo colocado también quedé dormida.

Al día siguiente preparándonos el desayuno, saludé a mamá como si nada, cuándo aparece su joven parejita envuelta en el kimono que mi madre tenía antes de acostarse, justificando su presencia con el violento temporal desatado en la víspera “estando ella casualmente de visita”.

En casa no teníamos comodidades para huéspedes por lo que obligaría a las mujeres pernoctar en la misma cama, despertando tal vez en prolongadas abstinencias por lo menos en la que suponía yo, eróticas tentaciones. Esas serían mis íntimas razones para justificar una eventual irreflexión de mi mamá, de no ser por el refinado y seductor perfume que mi madre exhalaba desde su evidente desnudes bajo el kimono que ahora cubría a su amiguita; Ese par de magníficas tortilleras ya lo tenían todo preparado.

Pensando en eso, sentí mi verga humedecer las intimidades de mi penda femenina, y sin aguantar más el lejano y formal trato entre las mujeres, exploté exasperada declarando lo presenciado entre ellas, agregando además morbosamente detallas, todas mis experiencias de putona ante la turbada visitante. Mi madre, solo tardó segundos en rehacer su compostura reseñando que hacía tiempo suponía mis inclinaciones, sospechas confirmadas plenamente un día que accidentalmente descubriera entre mis cajones su erótica lencería, un gran pote conteniendo vaselina, y una variedad de objetos con tamaños diferentes para usos indiscutibles, y por pruritos incomprensibles prefirió callar. Pero ahora “con todo aclarado entre nosotras” podríamos continuar cada una atendiendo lo suyo siendo solamente necesario guardar las apariencias ante los demás, pues ella era catedrática en un exclusivo colegio religioso, con fuertes restricciones ideológicas especialmente sexuales, y su portentosa amiguita una colega.

Sabiéndome liberada en mi casa de cualquier censura, poblé mi armario con lencería para mi talla incluyendo zapatos de tacones aguja, y travestida levemente maquillada con afeites de mi propiedad, peinando el pelo enmarcando mi rostro de manera particular, era realmente una excepcional putita gozando un consolador caminando penetrada frente a los espejos, avivando mi lujuria hasta terminar en la consabida paja aniquiladora.

Sin que nadie todavía me hubiese visto travestida, excitadísima pensé lo bueno que sería agregar ese nuevo elemento a mi disfrute, por lo que propuse a mis amigos para el próximo encuentro, que esperaran mi señal dándome tiempo para prepararles una sorpresa…

Nunca imaginé que gozaría tanto vistiendo el recatado uniforme de las chicas, y que mis amigos no reconocerían en mí a la que diariamente tenían disponible, sumándome a la demencia general cuando en lencería y tacones, la mayoría encontró razones más que suficientes para tenerme por donde sea las veces que aguantaran, haciendo resonar en mis oídos susurros agitados ensalzando mis dotes de mujer. Ese día sin saber cuántos serían, sin parar ni siquiera para un resuello recibía enloquecida verga por todos lados, creándose tal alboroto alrededor del escondrijo que no tardó en ser notado por el portero de la escuela, un tipo de unos 40 años que vivía solo y nos sorprendió en plena actividad.

El desbande general fue inmediato, quedando sola y paralizada frente aquél hombre sin saber qué hacer, pero al ver sobar su enorme bulto en la entrepierna me tranquilizó un poco, más, cuando ordenó que vistiendo el uniforme colegial cambiando por mesura pública solamente los tacones, de inmediato lo acompañara a su casa, de lo contrario las autoridades del colegio conocerían mis andanzas.

No era necesario aquel chantaje, “abierta” a nuevas experiencias con solo pedírmelo ya era su esclava, así se lo hice saber, y superando lógicos temores iníciales a ser reconocida, finalmente travestida fuera de mi casa, anduve por esas calles como cualquier otra pupila que saliendo de la escuela iba en compañía de su padre, sin que nadie advirtiera mi verdadera condición, mucho menos suponer lo que ni yo misma sospechaba era capaz de hacer.

Apenas traspasada la puerta de su dormitorio liberándome de la ropa de calle, respirándose una atmosfera de puro sexo exaltado empezó mi instintiva actuación. Desfilando frente al macho acentuando el balanceo de mis caderas caminando sobre mis tacones, el hombre salta sobre mí cuál fiera sobre su presa arrojándome sobre la cama besándome por todos lados con desesperación, pero percibiendo con su lengua introducida el sabor de mi boca mamadora, gritándome “¡putaaa!” levantó mi lábil camisón descubriendo los pálidos y minúsculos pezones para retorcerlos entre sus dedos estirándolos como queriéndolos arrancar para luego mordisquéalos y succionarlos dejando erecciones evidentes rodeadas por cárdenos chupones, mientras yo arqueada me dejaba hacer retorciéndome de placer.

Luego, bajando por mi vientre con sus besos, se enloquece ante la extrema suavidad de un pubis angelical cuidadosamente depilado, según técnicas espiadas en mi casa.

Ya totalmente transfigurado por su calentura, me tumbó boca arriba en el borde de la cama, acomodándome una almohada bajo mis nalgas levantó mis piernas exponiendo mi agujero colocándolo en ángulo perfecto para penetrar, pero cuándo solícito trató lubricar mi entrada con vaselina en la punta de su verga, el semen que empezó a brotar de mi culo relajado, fue demasiado y de un zaque me ensartó todo lo que tenía.

Mi alarido fue desgarrador, un dolor quemante taladraba mis entrañas y llorando pedí perdón implorando que cesara esa tortura, pero el macho lejos de escucharme, parecían ser mis gritos un acicate para darme con mayor furor, cuando de repente aparecieron sentimientos masoquistas, los mismos que gozaba en algunas inserciones, pero este dolor multiplicándose en cada movimiento, me eleva a la exquisitez sexual que jamás había experimentado.

Ya consciente de lo que más me seducía abracé a mi macho, atenazando fuertemente con mis piernas su cintura emprendiendo un endemoniado movimiento a mis caderas, y el cálido torrente que en ruidosos borbotones inundaba mis más profundas intimidades no tardaría en llegar, mientras yo me desarmaba en el orgasmo provocado por tanto desenfreno y mi verga adrede friccionada por el macho contra su vientre…

Después de un largo e indeterminado tiempo de pacífico sopor, percibí a mi hombre masturbando levemente mi verga adormecida que inmediatamente reaccionó, pidiendo que hiciera lo mismo con la de él, pero yo lo quise mamar, y recién entonces caí en la cuenta de semejante monstruosidad, jamás imaginé ni en mis más calenturientas fantasías que algo así podría existir, mucho menos que era tan puta capaz de tragar semejantes dimensiones, instintivamente palpé mi culo, siendo perceptible un reborde alargado semiabierto quedando en mi mano un coloreado flujo seminal…¡Estaba rota… desgarrada! …¡Por fin realmente desvirgada! Me calentó ese pensamiento y empecé a pajearme nuevamente… Mi hombre al ver que todavía tenía ganas, poniéndome en cuatro apoyada en los codos, “mi concha” tremendamente dolorida abrió espontáneamente “sus labios” y nuevamente fui cogida, llegando ambos a otro final glorioso quedándome inmóvil, totalmente quebrantada…

De regreso a mi casa con las piernas temblorosas casi negándose sostener mi peso, y los labios de mi concha inflamada que dolía al caminar, satisfecha recordaba lo realizado: A los 13 años de edad estaba totalmente rota, y a pesar de tenerla tremendamente dolorida, esa noche, muy viciosa, no pude contener la tentación de brindarle una pajeada, abriéndola nuevamente hasta dónde sabía podía llegar.

Hoy a los 20 años de edad, mis tetitas y pezones naturalmente resaltados utilizando un juguete de succión casi permanente, y el culo una vulva alargada que a todos enloquece y a mí también, aprovecho mi cuerpito de jovencita bien formada sin hormonas, para hacerlo muy rentable, pero más porque me gusta el sexo con locura en cualquier forma que me lo propongan, incluyendo el fisting que gozando me hace morder almohada, pero ejercitando aún más el control de mis esfínteres para poder coger después, haciendo que los machos acaben dentro mío efectuándoles un suave movimiento de succión con mi vagina como si de otra boca se tratara…

carlitadilatada@hotmail.com

El hermoso Dogo Argentino

mayo 8th, 2012

La gran, enorme y bella mascota de una amiga, se convierte en mi nuevo macho cogelón…

Mi fascinación hacia los perros es algo indescriptible, quizás mis narraciones describan mucho de ello, pero lo que siento o vivo con el sexo animal al follar con un can es más allá de lo explicable con palabras… Claro, no puede una revolcarse con cuanto ‘cuatro-patas’ se encuentre y guste, jaja, pero si se tiene una buena oportunidad hay que tomarla, disfrutarla!! Mi última experiencia con el perro del taller fue genial, mas no había podido volver a llevarme a mi amante a casa ya que era difícil encontrarlo sólo debido a la zona donde se encuentra. Cargaba muchas ganas de ser montadita, imaginaba y pensaba en los otros chuchos que me habían hecho suya y eso me ponía a mil, evocando candentes recuerdos…. Así que me urgía ser la hembra de un perro prontito, y como la vida es generosa conmigo, ese chance llegó!!

Visité a una amiga a quien tenía tiempo que no veía. Pero al llegar a su casa mi sorpresa fue mayúscula, había comprado un perro Dogo Argentino que era una preciosidad, un animal imponente, de color blanquecino, bello, divino…. Me quedé impactada, hasta las pulsaciones se me pusieron a millón al observar ese macho tan espectacular. Dentro de la charla con mi amiga, busqué hacer hincapié en que me hablase de su nueva mascota, así que me contó que era un buen perro guardián y compañero, obediente, manso, etc. Hasta que ‘bingooo’, jajaja, me dijo que debía irse de viaje en unos días y le preocupaba dejar al perrazo sólo, que buscaba quién pudiese cuidarlo, alimentarlo, mientras retornaba. Internamente me decía a mí misma: ‘Diosss, que suerte tengo’, por lo que le propuse a mi buena amiga hacerme cargo de su mascota mientras estaba ella ausente. Luego de un rato de plática, tomar té y galletitas me despedí quedando en que me avisaba antes de irse para dejarme las llaves y las instrucciones respectivas.

Así pasaron los días hasta que me llamó mi amiga para decirme que se iba al día siguiente de viaje. Por ello, me fui rauda hasta su lar donde me dejó la guarda y custodia de sus cosas, mascotota incluida, y cosillas que debía hacer en su hogar!! Mi alegría y emoción eran supremas, me brillaban los ojitos, jajaja. Un vez ida mi amiguita, pues empecé mis visitas frecuentes a su casa y a ganarme la confianza y cariño del animalote. Lo acariciaba, alimentaba, le hablaba tiernamente…. En eso estuve como 3 días hasta que decidí avanzar un poco más!! Luego de alimentarlo, lo dejé entrar a casa, fuimos a la sala-comedor y entonces lo acaricié siendo esta vez más generosa en mis toques, jaja. Llegué hasta su funda con cuidado mientras estaba acostado panza arriba, se la froté tantito que la punta de su pene asomó ligeramente, lo cual me hizo relamerme de ganitas. Decidí también darle a probar mis esencias femeninas, aclaro que ese día en particular fui vestidita de faldita y franelilla y, cual putita, sin nada debajitoooo, jajaja. Por ello, pasé mis manitas por mi siempre húmeda rajita y mi anito acaramelado, dándole luego a probar al Dogo de aquel elixir de mi cuerpo. Su legua rugosa lamió con ánimos aquellos fluidos ante lo cual las cosquillas y la excitación en mí fueron inmediatas y ricas. Así estuve dándole a probar mis juguitos hasta que traje su gran cabezota hasta el medio de mis piernas, su hocico mojadito me producía escalofríos y entonces sus lengüeteos empezaron a recorrer desde mi culo hasta mi botoncito, logrando estremecerme de manera majestuosa:

-Aaahhhh nene, mmmm… así, sigue, dale placer a mami, qué ricoooo!! – Y pum, un orgasmo de esos que ciegan me sobrevino regio.

Quise seguir pero preferí esperar al día siguiente para arriesgarme más con mi nuevo ‘chico pulgoso’…. Aunque me moría de ganas, me fui a mi casita encendida, teniendo esa noche un sesión de sexo desenfrenado con mi maridito amado. Y llegó el nuevo amanecer!! Desayuné, me vestí de la misma forma que ayer y ya lanzada, llegué al hogar de mi precioso Dogo con los pezones bien duritos que se remarcaban en la camiseta, y ni cuento como iba mi cuevita, mmm, empapaditaaa!! Alimenté al perro, jugué con él un buen rato y entramos despues bajo techo. Me senté en el sillón principal, prodigando al chucho mi mejor repertorio de caricias sobre aquel cuerpazo fuerte que poseía mi adorado tormento. Bobita y enamorada, me desnudé por completo, manoseaba al portentoso perrazo ya con mucho morbo, con deseos de ser suya, de entregarme a él, era mi delirio….

-Mmmm, amor, qué fuertote y lindo eres, me encantas!! Me tienes malita, sabes? Eres todo un galán grandulón hermoso!! -Le hablaba mientras chorreaban por mis muslos líquidos vaginales, rozaba mis pechos contra su ser, le daba besos hasta que busqué magrearme con mi boquita y su hocico…. Era tan exquisito sentir sus besos que me dejaba hurgar por su gran lengua, me dejaba lamer toda mi carita en señal de agrado, uuyyyy!! Unté mis tetas con mi acuosidad íntima y el muy ricote me obsequió lameduras fantásticas, uaoooo…. También me rocié muslos, nalgas, pies, de mis fuídos y aquello era navegar en el mar del goce máximo, me sentía tan pero tan bien que pude explotar en un nuevo orgasmo pronto. Ya muy alocadita, busqué frotar la verga oculta de mi nene lindo, ante ello, el instinto dejó salir aquel palo rojizo y venudito que miraba extasiadita. Lo tomé con la otra manita y ya ambas manos lo pajeaban, lo que provocó en él una acabada que traté de dirigir a mi humanidad lo más que pude. El fuertote se alejó para limpiar su ‘cosota’, yo lo observaba cual fiera queriendo estar allí en esa labor, pero sé que hay que tener cuidado y paciencia. Ya más calmado el chucho, me aproximé para continuar provocándolo y dándole cariñitos, él se retorcía, gemía, se notaba que estábamos muy conectados. Me puse de espaldas y apreté mis posaderas contra su verga, luego las movía hacia su bocaza…. Ipso facto, el Dogo se paró y buscó montarme, me puse en 4 patas para recibirlo animadita, su peso y su pene me hicieron estremecer de nuevo, la punta de su falo buscaba entrar por donde fuese en mí, me daba picotadas deliciosas, jaja. Lo guié cual experta que ya soy con una de mis manos y ‘pa’ dentroooo’, ummmmm:

-Aaagghh, aayy, amor, siii…. dale a mamita duuuro, vamos, cógeme papito ricooooo, tu vergota está regia, gruesaaa, aagghh, agghhhh….

Me penetraba rapidito una y otra vez, sentía los chorros de leche inundarme, aquello estaba siendo una mega cogida sin par!! Sus patas se aferraban afanosas a mí, me daba y daba leña y yo gritaba, me divertía con lujuria extrema, tuve cadenas de orgasmos, uuuuuyyyy!! Se bajó, yo caminé apenas con fuerzas así, en cuatro patas, me volvió a montar, me ensartó él solito esta vez, volvió a penetrarme deliciosamente pero esta vez duró más, esta vez metió su bola para abotonar a su hembra que, enajenada de placer, lo disfrutaba mucho…. Abotonada ya, me quedé reposadita hasta sentir una nueva acabada mía y las constantes expulsiones de semen de aquel trozo de carne trabado en mis entrañas!! me tuvo así varios minutos, me dominaba y eso me gustaba demasiado, era una perra sumisa ante su semental. Ya luego, se despegó de mí imponente, como diciendo ‘te poseí y me perteneces’. Yo, con los ojitos entrecerrados le sonreía con picardía. me acosté a su lado, seguí manoseando a mi galanzote…. Pues el muy bandido volvió a reclamar a su consorte ante lo cual, yo obediente, pues lo recibí en correcta posición para que me volviese a poseer. Ese animal era una bestia increíble, me cogió como quiso, muchas veces, me movía por la sala, cocina, y el bicho pa’ encima…. Nunca otro perro me folló como aquel!! Yo estaba en el clímax del deleite, innumerables acabadas tuvimos mi amante y yo…. En ciertos momentos, cuando me desmontaba, le chupaba el gustoso pene, lo hacía por unos segundos y ya el musculado cuadrúpedo me volvía a exigir auparse sobre mí. Fueron cogida tras cogida, le mamaba la verga y así transcurrieron horas…. Me dolían las piernas, rodillas, bracitos, jajaja, pero el disfrute superior de ser tantas veces fornicada me hacían aguantar con firmeza las embestidas del perro:

-Vamos mi amor, aagghh, aagghh…. eres lo mejor que me ha pasadoo, qué aguante, qué divino eres…. aagghh, aaggghhhh, uuuyy, uuyyyy!! Cómo montas a tu perra, ah? Eso es, dame todo tu ímpetu, arráncame espasmos, orgasmo…. aggghhh, aayyyy…. mi macho adorado, seré tuya siempreeeee!!

Busqué ser penetrada sentada en sillones, en las camas, en las escalinatas…. En toda forma ese fornido y vigoroso bárbaro me poseía…. Ya desfallecía ese día, hasta que el gran y enorme can buscó salir de la casa. Allí aproveché ducharme e irme. Pero por supuesto, al día siguiente y otros 5 más seguidos fui a visitarlo y entregarme todita a mi ‘novio’ nuevo…. Era algo fuera de serie ese Dogo, cómo me montaba y me hacía su perra a gusto, yo en mi vida había acabado tantas y tantas veces como con él. le di mi anito, me lo enterró haciéndome gritar y llorar casi todas las veces…. Logró empalarme de tal forma, que me abotonó un par de veces por el culo:

-Ayyyy noooo, aaghhhh…. eres un locooo, aaghhhh, me rompes el trasero pero me gusta demasiadoooo, aaaayyy, aayyyy…. mi ano te ama, yo te amoooo, soy toda tuyaa, aaayyyy, auuuu, auuuuu….. aúllo para ti, soy de tu pertenencia, soy tu zorra mi vidaaa, aagghh, aagghhh, cómo puedes ser tan magnífico? Auuu, auuuuu…. eres mi dueño y señor, aaayyyyy, ayyyy….

Mi anito roto sentía la gloria de ser complacido terriblemente bien, jajaja, apretaba aquella verga perruna como para hacerle sentir que me gustaba y lo deseaba, que me daba un gusto único y maravilloso. Así pasaron esos días de sexo total, entrega, sorpresa, lujuria, chupadas y placer. Hasta el arribo de mi amiga a la ciudad, dando por finalizada mi hyper fusión con aquel ejemplar que, más adelante, volvería a tenerme como su meretriz !!

Besos para todos.

HOLA SOY MARIA LAURA, DESPUES DE MUCHO VUELVO A ESCRIBIR ALGO ESPERO LES HAYA GUSTADO.

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El mastin

mayo 8th, 2012

Mi primer encuentro con el perro de mi amiga

Tengo 38 años, y me llamo Mercedes. Mujer soltera por vocación, he vivido plenamente mi libertad, sin complejos ni tabúes. Disfrutando del hecho de ser mujer, he conocido hombres de todo tipo, la mayoría de mi edad, no ha faltado tampoco algún jovencito al que le hecho el favor de estrenarse en el amor, y también algunos maduros.

Una de mis mejores amigas es Rocío, también soltera como yo. A Rocío le va un poco de todo, prefiere los hombres pero no le hace asco a alguna mujer si llegado el caso se presta. Yo siempre le dejé bien claro que no soy lesbiana ni bisexual y que no lo intentara conmigo, cosa que ha cumplido siempre y ha sido respetuosa. Pero pasamos buenos ratos en mutua compañía, alguna vez vamos de vacaciones juntas y es normal que si hay suerte y encontrábamos a algún chico de nuestro gusto, apenas nos vemos en esos días, cada una acaba en su habitación del hotel follando a tope.

Con Rocío he llegado a conocer lo que nunca había pasado ni siquiera por mi cabeza, practicar la zoofilia. Como digo, he sido liberal, pero eso no me lo había planteado y surgió un día, sin esperarlo, en su casa.

Hacía ya algunas semanas que Rocío y yo no coincidíamos. Yo había estado fuera, por motivos de trabajo. La llamé al llegar y me dijo que fuera al día siguiente a pasar la tarde a su casa. Tenía que contarme algo.

Rocío vive en las afueras, una pequeña casa en una urbanización. Le gusta la naturaleza y la libertad que proporciona poder salir de casa a pasear, montar en bicicleta, en pleno campo.

Cuando llegué, me encontré a un inquino nueva en la casa, que desde el jardín me saludaba alegremente. Un perro grande, raza mastín, color blanco, de unos tres o cuatro años. Bien cuidado, juguetón, inteligente animal, nada más traspasar la verja se puso de pie sobre sus patas traseras, echándome las delanteras en los hombros, para saludarme.

– Quieto, quieto…¡ -le decía Rocío al animal-. Quieto, que vas a caer a Mercedes…¡

El perro no dejaba de correr alegremente de un lado a otro.

– ¿Cómo se llama?

– Norton…

– Ven, Norton, ven…

El perro, llamado por su nombre, se dejó acariciar, sin dejar de mover la cola.

– Es precioso.. Desde cuándo lo tienes?

– Hace unos quince días. Mi amigo Ernesto, que te acordarás de él, se ha ido una temporada al extranjero. No se lo podía llevar y me ha encargado que lo tenga.

Pasamos al interior para charlar de nuestras cosas. Comimos algo, nos servimos unas copas y ya un poco entonadas, comenzamos como siempre a hablar de nuestro tema preferido, el sexo y los hombres que íbamos conquistando. Rocío ya animada, me encontró sus últimos encuentros. Le gustaba recrearse en detalles íntimos, muy escabrosos, subidos de tono. Le gustaba practicar de todo con los hombres.

Nos fuimos calentando sin darnos cuenta. Hacía algo de calor y estábamos ligeras de ropa. Noté que Rocío me miraba con descaro:

– Que lástima que no te gusten las mujeres..jaajaa. Te follaría ahora sin control.

– Ni se te ocurra -le dije- , ya sabes que no soy bollera.

– Ya, ya. Pero te lo digo, que te follaba, además estás caliente.

– Por supuesto que lo estoy, pero eso no supone que nos metamos mano.

Norton andaba por la casa, salía y entraba del jardín. Yo estaba sentada con todos los muslos al descubierto, para estar cómoda me había quitado la ropa de calle y Rocío me había prestado un camión corto, blanco y muy bonito. El perro sentado sobre la alfombra me miraba como curioso.

– Parece que le gustan las mujeres…jaajaa.

– Pues puede ser, puede ser… se rió también Rocío.

Ella lo decía con fundamento, aunque yo no capté en aquel momento su comentario. Pero véia que el perro se acercaba a mi y olía entre mis muslos, al tiempo que me daba algún lametón.

– Estás caliente, -dijo Rocío- y el perro capta tu olor.

– Anda ya, no puede ser… Al perro le gustarán las hembras perrunas, no las mujeres.

– Si están entrenados, también las mujeres.

– Y este, está entrenado?.- Pregunté ya algo asustada-.

Rocío no contestó, se limitó a sonreír. Seguimos charlando y seguimos poniéndonos más cachondas. Me entraron ganas de masturbarme, ya alguna vez lo habíamos hecho juntas. Metí la mano bajo la braguita y acaricié un poco mi pubis, ya húmedo. Rocío se relamió los labios.

El perro no se movía de mi lado y gemía algo nervioso.

– Se está poniendo también caliente, decía Rocío. No ves, como va asomando el pene?

Era cierto. Bajo la piel del animal asomaba la punta del miembro, roja, goteando algún líquido.

Yo estaba cada vez más sofocada. La presencia del animal, mirándome y relamiéndose, me ponía más a tono. Abrí más las piernas y mi mano entró más en mi sexo. Estaba ya chorreando.

– No te corras -me pidió Rocío-, es mejor que pruebes algo nuevo.

– Que es eso nuevo?

– Al perro…

– Joder…¡¡ Qué dices…? Al perro…? Tú te follas al perro?

Nueva sonrisa de Rocío, sin negar ni afirmar.

– Sabes por que se está excitando Norton?.

– No tengo ni idea, le contesté.

– Pues porque llevas puesto el camisón que me pongo yo cuando me monta. Cuando me pongo ese camisón el sabe ya lo que quiero.

Di un respingo, aparté la mano de mi coño y al sacarla el perro comenzó a lamerla con desesperación.

– Ves?… Le gustas, le gusta tu sabor y tu olor. Si te dejas te follará como una máquina, tendrás el mayor placer que hayas imaginado.

– Y no me dolerá?. He oído que tienen un miembro grande y una bola en la parte trasera, que es lo que le hacen engancharse.

– Cierto, pero tu vagina se adaptará perfectamente, no te preocupes. Además al ser la primera vez, lo controlaré y no dejaré que te meta la bola.

Me estaba ya poniendo en duda, y si yo dudo, es para caer en la tentación. Para mí era probar algo distinto, y la novedad me estaba haciendo casi correrme de gusto.

– Y como me pongo?

– Ven, -dijo Rocío- , yo te coloco.

Me hizo dar la vuelta y ponerme de rodillas sobre la alfombra, y apoyada en el asiento del sofá. Me ayudó a quitarme las braguitas. Me subió el camisón hasta la cintura. Quedé con el culo expuesto. Miré hacia atrás, para ver al mastín totalmente nervioso, gruñendo excitado. Rocío me daba consejos:

– Relájate totalmente. Sentirás primero un gran empujón, el animal, siguiendo su instinto la mete de golpe, con fuertes empujones. Luego ya se empieza a tranquilizar. Sentirás que te llena de líquidos, estos animales se corren mucho, antes y durante el coito. Al penetrarte puedes sentir algo de dolor, pero es solo un momento hasta que se te dilata el coño. Yo te lo abriré un poco para ayudarte.

Me echó mano descaradamente al coño, con la excusa de comprobar como estaba. La dejé hacer, justificándome también que era necesario para prepararme. Pasó los dedos, comprobó mi humedad, me abrió el sexo estirando los labios, metió dos dedos dentro agitándolos en círculos.

– Estás en tu punto. Norton está oliendo tus flujos y no puede más.

Rocío pasó su mano derecha por debajo de mi vientre, dejándola cerca de mi sexo. Se colocó de rodillas a mi lado. Con la mano izquierda agarró una de mis nalgas y tiró de ella para abrirme. En esa posición hizo un gesto y una llamada al mastín.

– Vamos, Norton, vamos, móntala….

No se hizo esperar el can. Noté como saltaba sobre mí, con toda su corpulencia. Era enorme. Sentí su pelaje suave en mi espalda y sus patas delanteras agarrándome fuerte por la cintura, sujetándose a mis caderas. Su respiración agitada en mi nuca.

Y entonces unos golpes fuertes del falo en mi zona trasera. Fuertes empujones, rápidos, constantes. Frenético. No acertaba. Sentí un chorro de líquido preseminal entre mis nalgas. Los puntazos del mastín me daban en el clítoris, a ambos lados de la vulva, por el ano.

La mano que tenía Rocío por debajo mío, actuó en el momento justo. Colocó la palma de forma adecuada para que el miembro del animal resbalara sobre ella y fuera directa a mi entrada.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhhh……………¡

No lo pude evitar. Gemí como una quinceña virgen a la que acaban de desflorar. Había tenido a lo largo de mis años muchos miembros dentro, grades o pequeños, pero nada igual a esto. Me pareció que me desgarraba entera, a pesar de estar lubricada. Fue además una penetración brutal, de golpe, hasta el fondo. Atravesada sin piedad y el mastín no dejaba de moverse.

Entonces me acordé de la dichosa bola.

– Rocíoooo… sujétalo, por favor, que no me la meta toda, que no me meta el bulbo.

– Tranquila, cielo, ya lo hago…

El animal ahora ya con casi todo su tranca dentro de mi, aflojó algo el movimiento de mete y saca y se quedó más relajado. Ahora solo empujaba, apoyado en sus patas traseras y agarrándome bien por la cintura.

Fue disminuyendo la sensación de dolor, me iba dilatando y mi coño se adaptaba a aquella tremenda estaca como un guante. Empecé a sentir los primeros placeres.

– Te gusta, eh….que guarrona eres… -me decía Rocío, son sorna–.

– Me gusta, sí..-le contestaba yo entre jadeos-. Ya sé que soy muy puta, pero no hace falta que me lo recuerdes.

Rocío seguía con la mano colocada adecuadamente sobre mi coño, con los dedos abiertos y el falo del animal entre ellos. De esa forma evitaba que me entrara el bulbo, pero la puñetera me estaba engañando, lo que hacía era esperar que me relajara.

Había pasado ya un largo rato. El perro apenas se movía ya. Estaba tranquilo, reposando sobre mi espalda, la respiración ya más lenta. Me gustaba. Y le gustaba al animal, sin duda. Comencé a sentirme muy a gusto. Tanto que me permití el lujo de putear con el perro, como buena golfa que soy. Así que inicié unos movimientos de los músculos vaginales, contrayéndolos y comprimiendo la polla del perro.

Me quedé realmente sorprendida de la inteligencia del animal. Captó perfectamente las sensaciones, emitía unos gruñidos cada vez que yo apretaba el coño y a la vez me daba unos lametones cariñosos en la nuca.

Rocío se reía.

– Está encantado contigo, Mercedes, al final no me va a querer a mí…ajajaa

No contesté. No podía. Ahora sentí algo distinto dentro de mí. El perro ya no se movía, como dije, pero parecía que me seguía metiendo más. Era sencillamente la bola, el bulbo, que dentro de mí se estaba ya ensanchando. Noté perfectamente la gruesa patata, como crecía en mi coño. Me lo abría sin compasión. Rocío seguía con los dedos en mi coño y rodeando la polla de Norton, pero lo que hacía en realidad no era impedir que entrara, ya había entrado todo, lo que hacía ahora era impedir que se saliera, hasta que hubiese engordado toda la bola.

Protesté, pero sin convicción.

– Mira que eres puta, Rocío, joder… Has dejado que me meta la bola. Me va a reventar.

El mastín es la raza de perro que tiene quizás la polla más grande. Menos mal que soy también mujer grandona, de chocho grande, de lo contrario no sé lo que hubiese pasado.

El animal hizo ya algún movimiento para intentar descabalgarme y quedar con su culo pegado al mío, pero Rocío, experta, lo sujetó un poco. Quería que el bulbo creciera totalmente dentro de mí para evitar que se saliese.

El animal volvió a gruñir, nervioso. Jadeó, con espasmos. Y en aquel momento sentí el primer chorro de esperma. Las mujeres apenas sentimos la eyaculación de los hombres en nuestro interior, salvo que estemos atentas, pero aquello no tenía nada que ver con una corrida de un macho humano. Sentí que se me llenaba todo, el impacto del semen contra el útero, ya que la tenía clavada hasta el fondo. Un chorro largo, caliente. Apreté otra vez los músculos vaginales y mientras el macho se corría lo hice yo también, explotando en un orgasmo profundo, tremendo, como no recordaba haberse sentido.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy, Rocío, Rocío, ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy.

Siempre atenta tanto a mí como al animal, Rocío sujetaba al mastín apretándolo contra mí, para que ambos disfrutáramos más. Dí dos o tres golpes con el culo hacia atrás, ya totalmente relajada, solo sentía placer, a pesar de tener dentro un falo de unos30 cmde largo y una patata en su base tan grande como el puño de un hombre adulto.

Me dejé caer con la cabeza sobre el asiento, agotada. Rocío fue ahora sujetando al animal, despacio, ayudándolo a darse la vuelta, mientras se bajaba de mí. En la operación sentí dos o tres tirones fuertes, estábamos bien enganchados, y me dolió un poco.

Me quejé con dos o tres gemidos.

– Uffff, ahhh, cuidado, cuidado…….

– Tranquila, Mercedes, ya lo coloco bien, espera, eso es…….

El animal me daba ahora el trasero. Su polla pasando por debajo de los testículos, como retorcida, seguía totalmente dentro de mí, sin poder separarnos.

Yo estaba a gustísimo.

– Cuánto dura esto, Rocío?

– Unos veinte minutos, luego se volverá a correr y después se le irá enfriando, hasta que te la saque. Espera voy a colocar una sábana vieja.

Debajo de uno de los cojines tenía una sábana preparada para estos asuntos. La extendió entre mis piernas.

– Eso, para qué es?

– Cuando te la saque saldrá fuera una gran cantidad de líquidos, que lo manchan todo. Hay que proteger la alfombra.

– Ah, bien, bien..

Iba yo aprendiendo mucho.

– Rocío…-dije con voz melosa y de golfa total-.

– Dime, cariño…

– Tú dejas que te meta también todo el bulbo?

– Pues no, si te soy sincera. No me he atrevido nunca del todo. Me lo ha metido una vez, pero hice que lo sacara enseguida porque me asusté cuando comenzó a engordarle.

– Serás puta… Y yo soy el conejillo de Indias, verdad?.

– Tu coño es de primera clase, puedes bien. Yo soy más estrecha. Pero en compensación estás gozando mucho más, lo noto.

– No te lo niego, cariño. Estoy a gusto de verdad. Sabes?. Es una sensación extraña. Es un goce continuo al estar tan apretada y tan llena. Delicioso. Y siento que estoy totalmente llena también de liquido, eso me excita aún más.

Yo sentía una especie de orgasmo continuado. Riquísimo. Seguía apretando de vez en cuando el coño, para gozar más de la enorme patata que estaba incrustada en mi entrada. El mastín seguía gimiendo también de placer cuando lo hacía.

Perdí la noción del tiempo. Sudaba.

– Levántame el camisón, cariño, le dije a Rocío.

Ella me subió el camisón hasta los hombros. Me incorporé un poco y me lo sacó. Yo estaba apoyada con los brazos cruzados en el borde del sofá. Me desabrochó ahora el sujetador y también lo retiró. Mis pechos colgaban, grandes, sudorosos.

Rocío no pudo evitarlo y comenzó a meterme mano. La dejé, era una situación excepcional. El animal penetrándome, y Rocío acariciándome, besándome la espalda. Pasó ahora la mano bajo mi cuerpo, aprisionando mis pechos, bamboleándolos a un lado y a otro. Me chupó el cuello y las orejas. Puse los ojos en blanco, sin poder decir nada. Giré la cabeza hacia arriba, de lado, todo lo que pude, con la boca abierta.

Rocío entendió bien lo que quería.

Nos besamos largamente, usando nuestras lenguas. Rocío ya se había desnudado también. Me pasaba los pechos por la cara, por la espalda. Una mano la tenía en el coño, masturbándose como una loca. Me venía el orgasmo definitivo, el orgasmo con mayúsculas. Apreté brutalmente de nuevo los músculos del coño y forcé la segunda eyaculación del perro, que soltó un pequeño aullido de placer. Otra vez el tremendo chorro de esperma. Este segundo orgasmo, con los besos de Rocío, el manoseo de mis pechos, fue mucho más fuerte.

Y Rocío se corrió también como una auténtica guarra. Se dejó de caer un poco sobre mí, gimiendo también acelerada. Un triple orgasmo, el mío, el de mi amiga y el de Norton. Perfecto, maravilloso.

Tanto nosotras como el perro nos quedamos unos largos minutos quietos. Había que recuperar el aliento y la consciencia. Poco a poco note como se aflojaba el miembro de Norton, se le estaba encogiendo. Al rato oí un claro “plop” al salirse la bola de mi sexo y seguidamente un largo chorro de esperma fue destilando desde mi vagina hasta la sábana que había colocado Rocío. Era tremenda la cantidad, no había visto nada igual. Ahora el mastín se lamía el pene para relajarlo. Yo me dejé caer sobre el sofá, Rocío colocó la sabana bajo mi culo para evitar manchas y se acomodó a mi lado abrazándome. La dejé hacer, me daba besos tiernos y me susurraba cosas lindas. Me quedé dormida.

Desde entonces, mis visitas a la casa de Rocío son mucho mas frecuentes.

Besos para todos.

HOLA SOY MARIA LAURA, DESPUES DE MUCHO VUELVO A ESCRIBIR ALGO ESPERO LES HAYA GUSTADO.

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FIDO!

mayo 8th, 2012

Hola me llamo Lorena. Soy de Argentina

Mi msn es lorena_lorena91@hotmail.com SOLO ACEPTO CHICAS CON WEBCAM!! SI NO ERES MUJER NI TIENES WEBCAM PUES NI INTENTES AGREGARME!!

Eran como las 10 de la noche, mi novio ya se había ido porque trabajaba en la noche.

Yo, estaba algo deprimida, que no tenía un orgasmo, mi novio seguía igual, lo veía llegar al clímax y me excitaba, pero no alcanzaba un orgasmo (y miren que mi novio sabia muchas tegnicas)

Bueno, asi triste, me dispuse a ver la tele con mi perro fido, desde que era un cachorro lo he tenido, y ya era una costumbre que cuando me sentaba a relajarme el se echaba a mi lado.

Entonces, lo llame y el se acomodo como de costumbre. Mientras le cambiaba a la tele encontré una película porno y decidí verla (excelente película) entonces, agarre mi travieso vibrador, me quite la tanga y el bra para quedarme con el camisón y comencé a masturbarme… uhhh….a si ….., mis pechos estaban duros como rocas, y mis pezones erguidos, yo estaba totalmente excitada, pero por mas que movia mis dedos y frotaba mis labios vajinales no llegaba al orgasmo, mi camizon ya estaba empapado con mis jugos pero nada.

De pronto, algo frio rozo mi panocha Fido!!! Me exalte demasiado, pero mmm….. eso me gusto, pero fido??

Quize detenerlo,(porque por lo que dice la gente eso está mal)pero haaa…… me encantaba esa sensación, parecía que intentaba penetrarme con su lengua, así que , mientras el lamia yo reuní todas mis fuerzas para quitarme el camisón, no fue fácil, fido metía cada vez más su lengua.

Cuando ya estuve desnúdame acosté en el enorme sillón y subí a fido para que siguiera con su magia, en eso, se me ocurrió acariciar su barriga como acostumbraba. Valla, era maravilloso, me recorrían unos violentos escalofríos por todo el cuerpo, magnifico, de pronto, mientas yo enterraba muy fuerte las uñas en el sillón, fido se detuvo, yo tarde un momento en reaccionar, pero me saco bruscamente de mi trance un piquete, algo que picaba muy fuerte mi panocha.

FIDO!!!…. GRITE y trate de aventarlo, estaba asustada, su pene había emergido y era enorme y muy rojo FIDO!!! NO!!! Le gritaba.

¿Con un perro? no podía imaginarlo, pero fido, mi gran danés es muy grande y fuerte, sujetaba muy fuerte mis caderas con sus patas y seguía remitiendo. FIDO!!! NO!!! , en eso, fido le atino a mi panocha y entro muy ondo………… fido…… haaa…. Solo salió un hilo de voz de mis labios, mis piernas colgaban del sillón mientras fido entraba y salía violentamente, una ola de orgasmos recorría todo mi cuerpo mientras que de mis labios solo brotaba la palabra MAS FIDO ¡!!!! RAPIDO ¡!! FUERTE ¡!!, yo parecía arco, y fido como todo un semental sobre mi………..haaaaa fido……. Sigue, sigue, ho no dente Haaaaa…………… fido, le enterré las uñas a mi sillón y grite como puta, me frotaba como loca los pechos y comenzó a arremeter contra sus embestidas, no podía parar de gritar (ho dios mío de acordarme me éxito) seguimos así por un rato, de pronto, una bola luchaba por introducirse en mi FIDO!!! , pero ya no tenía fuerzas, dolió, si, pero cuando paso, sentí como su semen estaba dentro de mí, era muy caliente y tuve otro orgasmo, después, yo me quede tumbada con las piernas abiertas.

Haaa…. Gracias fido, mi amor, ben fido, lo acurruque sobre mi y nos quedamos asi un rato, entonces fido comenzó a lamer el sudor de mi cuerpo FIDO no por favor….pero el siguió, supongo que estaba tan caliente como yo, entonces yo empecé a mover mis caderas en círculos, al principio dolió un poco, pero valió la pena, de mi salían unos bramidos como de animal.

Después, la verdad no se cuanto tiempo, fido intento zafarse así que lo ayude a separarse , de mi salieron unos fluidos, supongo era su semen así que me cubrí rápido la panocha con el forro del sillón para que a fido no se le ocurriera hacerlo de nuevo, el se fue a un rincón y comenzó a lamer su pene, tenía mi panocha dolorida y muy caliente pero bueno. Yo nunca había hecho el sexo oral, pero sentí que se lo debía a fido, así que me agache y acaricie su panza un momento, después algo cohibida, introduje su pene en mi boca, tenía un sabor algo extraño pero seguí (muy excitante) hasta que fido se aparto lentamente.

Fui a revisarme, tenía mi panocha hinchada irritada y muy roja, parecía un agujero, y llego a mi mete lo que acababa de pasar intente sentirme sucia, depravada, malvada pero no pude, al contrario me sentí totalmente satisfecha. ( eso está mal? )

Asi me bañe y pasado dos días lo hice de nuevo con mi novio, sin orgasmo, pero ya no estaba triste, en cuanto el se fue lo hice de nuevo con fido haaaa….. siiiii….. fido fido , haaa…..bramaba como perra, y su bola ya no dolió tanto esta vez.

Después me informe mejor y supe que esto se llamaba zoofilia, que no era la única y que no solo es con perros.

Así llevo ya tres años, con el más salvaje amante. No me animo a hacerlo con un caballo, suena excitante, pero no soy tan valiente, además, fido es excelente.

Mis aventuras con mi amante rey, mi perro y mi amor

mayo 8th, 2012

Hola me llamo Lorena. Este relato lo escribi en base a lo que me conto una amiga hace un tiempo. Asi que va dedicado para ti Melissa!!

Mi msn es lorena_lorena91@hotmail.com SOLO ACEPTO CHICAS CON WEBCAM!! SI NO ERES MUJER NI TIENES WEBCAM PUES NI INTENTES AGREGARME!!

Todo ocurrió a finales del verano de hace 2 años, un domingo caluroso en que me levanté extraña y un poco anormalmente excitada. Rey dormía y duerme casi siempre conmigo, en mi habitación, acostado en la alfombra, aunque a veces le permito dormir conmigo en mi cama y ocurrió así: Al notarme despierta, Rey se subió a mi cama y se recostó conmigo, yo aun estaba medio adormilada y como dije extrañamente excitada, por decirlo así y por lo que sea no puede evitar fijarse en su pene, en el que salía la punta del capullín, notaba calor en mi cuerpo y empecé a tocarme el clítoris y de vez en cuando no podía evitar echar una mirada a su capullín, entonces fue cuando me empezaron a pasar pensamientos extraños por la cabeza, hasta que , casi sin darme cuenta, alargue la mano hacia su pene. Le subí un poco la piel que le recubre sus partes y pude vérselo mejor, y tontamente empecé a masajearle,masturbándolo despacio y al notar la humedad de su “glande” empecé a sentirme mas excitada y curiosa y me pregunte que pasaría si se lo chupaba. Poco a poco vencí mis reticencia y me decidí, baje mi cabeza hacia su pene y empecé a hacerle una suave felación y mi excitación iba en aumento, para entonces ya me notaba muy húmeda y me masturbaba con mayor intensidad, casi hasta alcanzar el clímax, su pene ya estaba muy grande y me sorprendía su piel suave. Entonces sentí que deseaba ser penetrada y esto me costo más, pero a pesar de todo decidí seguir hasta el final.

Me quite las braguitas, suelo dormir con braguitas y sujetador, me incorporé y trate de atraer su hocico hasta mi vagina, pero apenas conseguí que me diera un par de lametazos en el coñito y el culo, que a pesar de todo me excitaron enormemente y decidí a ir a todo por el todo. Bajé de la cama, lo arrastre conmigo hacia la alfombra y seguí haciéndole una pajita-felación. Cuando note que se movía nervioso y excitado decidí que era el momento de intentarlo, lo dejé y me puse a cuatro patas en posición perrito, en ese momento, creo que atraído por mis fluidos empezó a lamerme nuevamente y con demasiada intensidad, no se que decir de eso, en parte me excitaba y en parte no, sin duda Rey no tenía practica con perritas humanas y de repente, se decidido a montarme el, puso sus patas sobre mi espalda e intentó penetrarme, a pesar de sus intentos no conseguía introducírmela, pero eché mano a su pene y lo guié hasta la entada de mi vagina. Entonces entró, al principio muy poquito, pero cuando conseguimos coger la postura entró profundamente. Empezó a embestirme con fuerza, cada vez mas fuerte y mas rápido, yo ardía y me desbordaba la humedad y según me lo hacia cada vez me acercaba mas al clímax y me masturbaba mientras sentía su pene dentro de mí hasta que llegue al orgasmo, mientras el empujaba mas y mas, fue de los orgasmos mas fuertes, largos y intensos que he tenido y además fue muy rápido, no sé aun porqué, tal vez en el fondo de mí siempre lo he deseado de alguna manera. Aún me sentía muy excitada y agradecía sus embestidas y quería más y lo recibía encantado, hasta que se aceleró del todo y se corrió y note su semen caliente chorreando, lo que me excito aún más, se quedo quieto dentro de mí con su hinchado pene y yo seguí masturbándome como una loca hasta alcanzar otro orgasmo semejante y brutal. Luego seguimos un buen rato en la misma posición hasta que le bajó y salió de mí. Yo estaba un poco exhausta, feliz, satisfecha y avergonzada a la vez. Por suerte no duró mucho esa sensación, pues no tardemos en repetir sesiones amatorias igual de placenteras o incluso mejores, desde entonces los dos hemos aprendido mucho, a practicar otras posturas, incluso anales, su cunnilingus es ahora maravilloso y mis felaciones le encantan, hasta que siento su lechecita calentita en mi boca, pero esto ya son otras historias. Internet y páginas de zoofilia desde entonces me han ayudado mucho a aprender a hacer feliz a mi Rey y a mi misma.

Aquel día Rey me provocó tres orgasmos, cosa que pocos hombres han conseguido porque por la noche volvía a masturbarme pensando en lo que había pasado por la mañana, el tercer orgasmo también fue intenso y brutal, y volví a sentirme avergonzada hasta unos pocos días después… que volvimos a repetir. Desde entonces los dos somos amantes, he dejado de tener relaciones con hombres y creo que en paz interior he salido ganando y sexualmente con él y mi colección de juguetitos me siento realizada. Ahora puedo decir que soy bisexual, aunque no en el sentido ordinario, me gustan hombres, perros, y después de ver videos como estos me calientan muchísimo los caballos y fantaseo con hacerlo algún día con uno (aunque llevando yo el ritmo, mi vagina no creo que soportara sus empujones y temo meterme algo tan tremendo) y también tengo que reconocer que a veces me han atraído sexualmente algunas mujeres, aunque sexo lésbico nunca he practicado, pero tal vez…. Tal vez sea trisexual…

Tengo que reconocer que al principio me preocupaba mucho la higiene, he probado con condones femeninos por un tiempo aunque he llegado a la conclusión de que prefiero sin y es más cómodo, y aún me preocupa a veces, pero el amor y deseo que he desarrollado por él son mas fuertes que yo. Siempre le lavo bien antes de hacer el amor y usar lubricante siempre ayuda, especialmente en ciertas prácticas. Otra práctica es vendar las manos a tu amante perruno, en esta mi primera vez recibí algunos arañazos que me causaron a la vez cierta excitación y dolor, pero ahora siempre le vendo, es un rito que ya ha aprendido, como palmearme los glúteos cuando deseo que me penetre a perrillo, pero ya nos vamos conociendo y sabe lo que quiero cada vez y solo con lavarle el pene o tocárselo sé que ya sabe lo que deseo y lo que se avecina. Incluso a menudo es el de quien parte la iniciativa hasta el punto de que podría decir que prácticamente me ha violado, jeje J. Tal vez sea la pervertida perfecta, pero no me arrepiento.

El Reino de Atolon IV

mayo 8th, 2012

Los viajeros del valle al legado al reino de Atolón con toda su comitiva. Han venido jefes y una guardia real de unos veinte hombres armados, más que nada para evitar a los asaltantes de los caminos alejados.

El príncipe de los visitantes es un joven de unos veinte años, que ha venido sobretodo para sellar el compromiso con la princesa Yasi . Hacer una gran unión con el reino de Atolón y pacificar todas esas tierras.

El príncipe de nombre Toclec está destinado a ser un gran conductor, un líder, con su alta figura , musculosos y de brillante cabellera al viento, de pómulos salientes y dentadura blanquísima. Con toda la potencia de la juventud.

Sus padres han quedado en su imperio, para venir a la tierra de Atolón, una vez que se haya decidido la suerte de los jóvenes. En realidad el príncipe, es una especie de diplomático.

Los soldados de Toclec han sido ubicados en cómodos aposentos y viviendas, allí serán servidos por hermosas esclavas en todos sus deseos.

El príncipe ha traído de regalo a la princesa un hermoso corcel negro como la noche. La princesa ha recibido el obsequio de buena gana. Ella al pasar por el lado de su padre el Rey, le recuerda en voz tenue__Padre, no olvides lo prometido__ a lo que el Rey solo asiente con la cabeza y sonríe en una mueca.

__¡Majestad, espero no tome a mal mi atrevimiento!__ dice Toclec.

__Desde luego que no noble príncipe. Lo veré mas tarde así descansa__ el Rey se retira de la presencia del príncipe y éste se recuesta tranquilo en su amplio aposento, bordado de hermosas telas y figuras.

Las horas en la pasividad del palacio, donde reina el silencio y la calma. El príncipe descansa sin tribulaciones. Jornadas previas a la llegada han sido agotadoras y Toclec duerme apacible, hasta que al fin despierta. Cuando ello ocurre se encuentra con exquisitos manjares. El esclavo que se encuentra parado al pie de la enorme cama, sugiere al príncipe un baño reparador, en una pieza labrada en oro y piedras preciosas, en ese lugar entrarían fácilmente tres personas, así que Toclec se desparrama y se toma su tiempo. Luego bebe y come con ganas.

En ese menester está cuando ingresa a la recamara el Rey Mucachi.

__Espero se sienta a gusto príncipe__ dice el Rey

__¡Oh! Claro su majestad__ contesta el príncipe poniéndose de pie.

__¡Siéntate! Eres casi de la familia

__¡Bueno me halaga mi señor!

__¿No has venido acaso a eso?

__Sí claro mi señor

__Bebe conmigo…¡salud!__ chocan las copas de bronce y beben riéndose.

__Tu comitiva es realmente grande

__Es que de hace un tiempo atraviesan los caminos muchos bandidos, no debemos descuidarnos

__No claro y dime ¿Cual es tu idea sobre tu unión con la princesa?

__¿Cómo Señor?

__Tu idea es llevártela de aquí

__Es que mis progenitores ya están grandes y…

__Pero podrías manejar todo desde aquí

__No lo sé , mi Señor

__Podrías traerlos aquí, No te arrepentirás

__¡Uhmmm!

__Aquí tendrás placeres que no vivirás en otra parte

__¿Si?

__Eso te lo puedo asegurar

__No sé Señor

__Te lo puedo demostrar

__Creo en su palabra mi Rey

__De todas formas

__No

__Ya veras__ El Rey Mucachi dice esto y se incorpora, se acerca a Lamir que escuchaba todo desde la puerta, el Rey le dice algo al oído y el esclavo se va y en pocos instantes está de regreso. Ha vuelto con dos jóvenes, una muchachita de tez morena, casi negra y un joven un poco más grande, tal vez dos años, trigueño y de ojos azules muy profundos.

__Muchachos han sido llamados para complacer al príncipe Toclec

__¡Sí Majestad!__contestan a coro

__Pero mi Rey…

__Calla buen Toclec, disfruta

El Rey señala al príncipe que se recueste en la cama enorme. La joven y el muchacho se acercan al príncipe y le quitan lentamente la poca ropa que llevaba puesta. El príncipe mira sorprendido y deja hacer. En cuanto se descuida siente las manos de la chica que acaricia su palo aún confuso, entre erguirse o no. Pero bastan unas caricias más para que el mástil se levante y la sangre comience a fluir por venas infinitas. El joven con sus manos acaricia las bolas de Toclec. La boca de la chica apresa la cabeza del mástil y lame, sin abrir mucho la boca, el príncipe gime y se retuerce, el Rey Mucachi observa.

__¡Goza muchacho, goza!__ dice el Rey y ve como el príncipe pone los ojos en blanco. La joven se ha despojado de la túnica y es una cachorra de pantera con formas voluptuosas. Su rajita se ve con algunas gotitas de humedad, ella también la pasa bien.

Los muchachos se alternan la pija del príncipe, las lenguas saborean el gigante miembro y sus lengüitas juguetonas hacen delirar a Toclec. El Rey Mucachi come frutas y sigue bebiendo con una sonrisa de éxtasis en su boca.

El príncipe está saboreando la conchita de la mujercita. Sin vellos es una deliciosa almeja que el príncipe no quiere perderse. La verga ahora es propiedad exclusiva del muchacho de ojos azules, quien la recorre a placer, busca los huevos redondos y llenos, baja un poco más hasta la entrada oscura, Toclec, gime __¡Ahhhh, siii, come de ahí, come!!__ a lo que el joven profundiza aún más su exploración trasera.

El Rey nota que se ha hecho noche, una luna redonda brilla en el ancho e infinito cielo, y lo embarga el deseo salvaje y los gemidos de divino placer que emiten los amantes.

La chica ha montado al príncipe, la verga penetró profundamente la deliciosa abertura, ella cabalga, sube y baja, y los gemidos del príncipe se confunden con los grititos de la jovencita penetrada. La lengua del muchacho roza los huevos y lame el ano de uno en uno, viene y va, va y viene, el Rey ha sufrida una tremenda erección. Su pija está volando. Se acerca al joven que sigue chupando al príncipe, quita la túnica del muchacho. Aparece ante el un blanco y redondo culo. Pasa sus manos, acaricia, aprieta un dedo en el agujero del joven que gime sin dejar de hacer lo que hace. El Rey ha bajado y besa la entrada, come con la lengua la raja, hace un alto en el rosado hueco, el chico da un grito y la verga del Rey se empina aún más, continua con la lengua en el príncipe que ha empezado a soltar su leche en la cuevita de la muchacha que se sacude y besa a Toclec buscando la lengua de este, y se aprietan en gemidos salvajes.

El Rey entra un dedo en el culito del muchacho que empieza a mover su cola adelante y atrás, adelante y atrás. __¡Oh! Mi muchacho que bien lo haces!__ el joven está de rodillas y es el mismo quien se va hundiendo todo el dedo del Rey. La muchacha llega presta al sable del Rey y allí mismo se sienta sobre la vara caliente. Los brazos de la muchacha rodean el cuello de Mucachi y lo cabalga, suave, con tiempo, el príncipe descansa y observa feliz, el joven sigue moviéndose con el dedo calvado en su entrada apretada, la chica se siente clavada y no pierde un minuto de gozar. Toclec se arrima al muchacho de ojos azules, le ofrece nuevamente su culo y el chico busca con su lengua el ano del príncipe y lo degusta, saborea, chupa, besa el culo de su príncipe y lo lleva al paroxismo. Mucachi, observa como el príncipe se retuerce con aquellas lamidas.

Saca su garrote de la cueva negra, se pone de pie. Se acerca por detrás al joven Toclec que está con su culo parado, esperando. Apoya la cabeza enorme en la entrada.

__¡Ah! mi Rey!…¡que esperas, soy todo suyo Señor!

La cabeza de la verga entra, despacio, se detiene, empuja un poco, y el aparato se pierde en la profundidad. El príncipe mueve su cola completamente atravesado, lleno, el Rey acaricia los muslos de Toclec firmes como una doncella y muerde el cuello. Los jóvenes aprovechan y se apoderan, ella, del sable aún semiduro de Toclec y el joven se adentra en el deseoso y firme trasero del Rey. Así en unas cuantas idas y venidas el Rey Mucachi descarga toda su potente semilla dentro del príncipe que aulla y se retuerce sintiendo el líquido que lo penetra, luego de un momento el semen chorrea por su cola ardiente. El muchacho suelta su leche dentro de Mucachi, mientras Toclec descarga y llena la boca de la chica, en una danza de cuerpos que se retuercen, se mueven, se contraen deseándose.

El Rey sale de Toclec y el príncipe se arrodilla ante su majestad y come la espada real, limpiándola y no dejando que se duerma.

__Te quedaras en este reino te lo aseguro__ dice el Rey, pero Toclec no puede contestarle atragantado con la portentosa verga.-

Mi amante Andrés

mayo 8th, 2012

Todo comenzó cuando andrés se quedó sin donde vivir y decidí alquilarle una habitación en mi casa,todo esa normal hasta que mi madre enfermo y murió.El se volvió una gran compañía y aunque sabía que le gustaba nunca le dí largas,una noche yo tenía miedo y le pedí que se quedara conmigo en mi cuarto y él accedió.Todo iba bien hasta que sentí sus manos tocarme las piernas y su boca posarse en la mía, besaba delicioso y no pude contenerme a responder ese beso, cuando reaccióne estaba desnuda y entregada a la situación ,beso mi cuello y bajó lentamente a mis senos los cuales beso y mordió suavemente y su mano tocaba mis piernas y de pronto se posó en mi sexo y hábilmente abrió mis labios y empezó a tocar mi clitoris el cual a esas alturas estaba hinchado de la excitación .Bajó a mi ombligo y con su lengua llegó a mi sexo chupandolo y besándolo hasta hacerme acabar en su boca,luego de eso pidió ponerme en cuatro y me penetro de tal modo que mi cuerpo se contraía con cada movimiento de su pene dentro de mí.Llegué de un modo increíble y cuando siento su lengua juguetiando alrededor de mi ano y dándome un delicioso beso negro y poco a poco penetró uno de sus dedos y luego dos hasta sentir mi esfinter dura,y penetró su pene de tal modo que no me dio tiempo solamente de gemir por ese gran placer que sentía,por sentir su pene en mi ano y sus dedos en mi vagina,tuve un gran orgasmo y èl también.Caímos tumbados en la cama besándonos y alegres por lo que pasó,sobra decir que tenemos un año juntos y diariamente la pasamos mejor que esa noche

Mi primera Transexual “Nina”

mayo 8th, 2012

Hola, esta es una historia real que me paso hace unos años,
Ese día era muy tarde, era viernes, salia de la universidad donde estudiaba , iba en mi coche por la calle mas ardiente de la ciudad, donde están todos los bares, table dance,etc…. que es la zona roja de donde yo vivo, volite hacia una esquina y estaba una chica muy guapa, alta, con un cuerpo muy rico(tenia unas tetas super grandes y un culo gigantesco), me pare en la esquina de la calle y le hable,se veía muy rica la puta y le dije que si quería ir a un hotel , ella contesto que si con una voz muy sensual.

Le abrí la puerta del coche y nos fuimos……..

Llegamos a un Motel y nos fuimos directo a la cama, pero primero me dijo: yo cobro antes de follar cobro 500 pesos, saque mi billetera y se los di, después, pedimos unas cervezas a la habitación, estuvimos tomando por mucho rato y después vino la acción ella se espeso a desnudar y su cuerpo estaba esquisto después apago el foco de la habitación , se puso abajo de mi y me dijo: “cojeme duro” y me la espese a tirar, la folle muy duro por mas de 30 minutos seguidos y luego me la empeso a chupar como una profesional, me la mamo por mucho tiempo y yo estaba muy caliente, me corrí en su boca y luego nos besamos apasionadamente.

Después dijo algo que me dejo boquiabierto, me empujo y me puso boca abajo y ella me dijo:”tu sigues” y y yo le conteste “yo sigo de que”.La chica me contesto tu sigues de mamar, y puso en mi boca una polla muy grande , y le dije “yo no are eso yo soy heterosexual” a lo que ella me respondió; no me importa yo ya te la mame a ti ahora es tu turno.

Ella agarro mi cabesa y me puso a chuparle su polla, estaba muy grande su polla y muy caliente, no me saco la polla de su boca hasta que me trague su semen, me tenia sometido y yo no podía hacer nada, ella tenia mas fuerza que yo, de repente me dijo: “todavía no terminamos, voltéate” y yo le pregunte: para que?

Ella me respondió: es mi turno de follarte como tu lo hiciste con migo.De un jalón me volteo y me dejo en cuatro piernas, me acerco su polla a mi boca y me dijo : lubricala para que no te duela, yo se la chupe y de repente se puso atrás de mi abrió mis piernas y me la metio de un jalón, y empezó a meterla y a sacarla muy rápidamente y muy duro.Yo grite mas recio que una puta, me dolió mucho solo aguante 15 minutos de polla de lo demás no recuero quede desmayado.

Cuando me desperté al día siguiente , ella no estaba en la cama, se había ido y me dejo una nota que decía “Fue muy rico lo de anoche, me encantaste, te espero en 1 mes…… Atentamente Nina”

Esa noche fue la mas excitante de mi vida, yo cuando la vi en la esquina pensé que era mujer por el cuerpaso que tenia y unas horas después me doy cuenta que había sido una transexual, no sabia que había pasado, yo la contrate para follarla y ella me follo a mi, creo que eso fue una violación , prácticamente Nina me violo, pero lo mas extraño fue que me gusto….. Me encanto y desde esa noche, cada día 16 del mes voy a verla, paso por ella en la calle Reforma donde trabaja de puta la subo a mi coche y nos vamos al mismo hotel……

Mi esposa y un amigo en el baño del gimnasio

mayo 8th, 2012

Mi esposa y yo vamos todos los días al gimnasio, un día estábamos en las duchas, ella ya había terminado de ducharse y se estaba vistiendo, yo aún estaba en la ducha secándome, ella se había puesto su pantaleta y se coloco una toalla, luego entro un tipo en toalla a la sala de duchas y la saluda, a ella se le cae la toalla por accidente el se la recoge pudiendo ver sus tetas y el hilo que llevaba puesto, luego el le dice si le gustaría que le diera un masaje, ella acepta, ella se acuesta boca abajo en una camilla que estaba allí, se quita la toalla y se queda en pantaletas solamente, el comienza a masajearla por la espalda, al rato comienza a bajar sus manos hasta las nalgas manoseándola hasta la vagina, ella empieza a hacer movimientos y el comienza a meterle los dedos, luego le baja el hilo y comienza a besarle las nalgas y a meter la lengua por su cuquita rasuradita, pude ver desde la ducha como mordía sus labios y se saboreaba de placer, luego el la voltea y comienza chuparle los pezones y a mamar sus grandes tetas subiendo hasta sus labios y metiendo la lengua en la boca de mi esposa besándose por un rato, eso me provoco una gran erección y comencé a masturbarme, luego el se quitó la toalla y ya con su verga erecta se la puso en la cara y ella comenzó a chapárselo por un rato y a masturbarlo, luego el buscó en su bolso, sacó un preservativo y se lo colocó, la bajó de la camilla y la colocó de espalda apoyándola sobre la misma, ella abrió sus piernas y el le metió la verga que medía como de 18cm en la cuquita y comenzó a cogerla, ella gemía, luego el se sentó en la camilla y ella se sentó sobre su verga y comenzó a cogerla en esa posición, desde la ducha donde estaba pude ver como entraba y salía la verga del tipo de la cuquita de mi esposa, ella miró para donde yo estaba y pudo ver como me hacía una rica paja, luego el la acostó de nuevo en la camilla, le abrió las piernas y ella misma le agarró la verga y se la metió en su cuca, el comenzó a besarla y a cogerla, yo no aguante mas y descargué mi leche en el piso de las duchas, el seguía cogiendola hasta que el le dijo que iba a llegar, ella le dijo que quería la leche en las tetas, el se quitó rápidamente el condón y descargó toda su leche en sus tetas, el la escurrió toda y ella le agarro la verga y la chupo un poco todavía con algo de semen raro en ella, ya que no le gusta probarla, luego el la abrazó se besaron y se paró, se metió en una de las duchas y ella se metió en la ducha donde yo estaba, me beso y agarró mi mano y la paso por sus tetas que aún estaban llenas de leche para que viera que fue real y me dijo que quería repetirlo ya que la había cogido rico, ella se cambió y Salió primero, luego salí yo y nos fuimos sin comentar nada hasta que llegamos a nuestra casa. Al cabo de un rato sonó el despertador y me di cuenta que lamentablemente todo era un sueño, pero esperando que algún día se pueda convertir en realidad. Comentarios a nuestro email paige40000arrobahotmail.com