Dora en el campo

Dora apareció en el campo, en la zona de Corrientes, contra una de las entradas, la encontraron sentada, amamantando una criatura; de raza negra, casi azulada, de unos 15 años y muda, solo se comunicaba por algunas señas.
Se acerco a las cocinas, y al poco tiempo de lavar ollas paso a cocinera de loa peones, cada año tenia un hijo nuevo, nunca supimos de quien, calculamos que de peones temporarios, ya que los normales del lugar tenían mucha edad y notamos que Dora los rechazaba.

Tirársele se le tiraron varios, de buenas piernas, con una pollera media corta que dejaba ver que no sabia lo que seria la ropa interior, y unas tetas siempre rebosantes de leche que presionaban contra la gastada remera mostrando unos pezones gruesos.

Yo siempre pasabas las vacaciones en el campo, mas ese año, que por caer mal de un caballo tuve que quedar en cama con una pierna muy golpeada, y donde cada cierto tiempo tenia que colocarme unos fomentos calientes que consistían en una tela que se calentaba con una plancha y unas fricciones.

Pleno verano, se había hecho de noche y me esposa, mi cuñada y el dueño de la estancia mi concuñado me dicen que tenían ganas de ir al cine, lógicamente con la pierna medio dura les explique que prefería quedar en cama, que pediría a Dora los fomentos y así partieron quedándome solo.

Se desato una tormenta de las normales en la época, me puse a leer y le pedí a Dora los fomentos, apareció al rato sin ningún sonido, pero con la ropa mojada de la lluvia, pude ver realmente que par de tetas y que nalgas que tenia, además su piel azulada brillaba con el agua, con algo de respeto, pero sin poder dejar de mirar semejante paisaje, le pedí que me colocase los trapos calientes en la pierna, me recosté, ya que normalmente esa operación me dolía mucho, y efectivamente sentí una puntada larga que me hizo cerrar los ojos y lagrimear.

Estaba así medio adormecido por el dolor cuando sentí una mano de Dora en mi entrepierna, abrí los ojos, la vi sin la remera con esas tetas impresionantes sueltas, por señas me dijo que se la saco que estaba mojada, le agarre la mano y la afirme en mi entrepiernas, no resistió para nada, al contrario, arrimo a mi otra mano su concha, de inmediato comencé a acariciarla, se notaba mojada y comenzó como a emitir un ronroneo, no podía creer, casi la empiezo a tocar y se me estaba yendo en la mano, me apoderé de uno de los pezones y al chuparlo sentí un chorro de leche en la boca, que comencé a mamar. Con eso su ronroneo y sus contorsiones se acrecentaron, la tome hacia la cama, y me la puse encima, siempre con alguna de sus tetas en la boca, sentí como sola se penetraba con mi pene, y como se desplazaba dentro de ella, casi como si me cubriera un guante ajustado, me volvió loco con sus contorsiones y presiones de de concha, sin poder contenerme me vacié dentro de ella, que seguía montándome y ronroneando. Sentía que seguía acabando interrumpidamente y aprovechándome, la puse de espaldas, y después de morderle las nalgas, enfile un dedo a su ano, sentí que se ponía dura pero al ver que lo hacia despacio fue aflojando, cuando puse un segundo dedo comenzó otra vez a ronronear, así que con cuidado puse la cabeza de mi pija en su ano y presione despacio, sentí que apenas si entraba, pero para mi sorpresa casi se incorpora en cuatro patas y ella comenzó a presionar contra mi hasta que se lo enterró completo, le acaricie el clítoris que era grueso y saliente y comencé a bombear, cuando vote que tenia un orgasmo, trate de sacárselo, pero me lo apretó, y tuve que llenarle el culo de leche, sentía como si me devoraba de la forma que su esfínter me apretaba, se salio de mi, se agacho y se prendió de mi pija chupándola en una forma terrible, la doble y quedamos en un 69, yo estaba cansado, pero me excitaba demasiado, así que comencé a chupar su clítoris y le perdí dos dedos en el ano pajeandola, al rato la sentí correse otra vez y me vine en su boca, me lamió toda la leche, se paro y se fue corriendo. Me quede pensando, la boca no le sirve para decir cosas, pero que bien que la usa.

Tuvimos otras noches así pese a que me quede recaliente por tenerla mas tiempo. Al próximo año al ir al campo vi a Dora con un mocoso rubio, le pregunte a mi concuñado que me dijo no digas nada, no se de quien es pero mi mujer casi me castra ya que los únicos rubios aquí somos yo y vos cuándo estas, pero voltearse a la Dora, lo veo muy difícil, una ves me confeso le hizo unos tiros pero casi lo escupió señalándole su esposa. Guarde silencio, indudablemente Dora elegía a sus machos y yo tuve esa suerte.

La más deseada, Jade

Estaba yo, un poco triste porque mi novia me había cortado en la azotea, un lugar al que íbamos a fajar y a ponernos bien calientes, me dijo que necesitaba tiempo y que Jade, (una amiga de ella que tenia 15 años) quería andar conmigo, y se veía que me quería mucho, yo baje un poco frustrado por no haber podido llegar a nada bueno con ella aquel día.

Me fui a caminar porque me había cortado y no me dí cuenta de que estaba caminando acerca de la casa de Jade, en eso me doy cuenta de que ella y unos amigos se dirigen hacia donde yo estaba, ella llevaba una falda bastante corta arriba de las rodillas y un top bastante provocador ya que transparentaban sus pequeñas pero excitantes tetas, cuando no ellos estaban cerca crucé la mirada con Jade, ella me llamo y me dijo:

-ven Angel, quiero hablar contigo

Yo como normalmente no me junto con ellos le dije que prefería estar solo un rato, pero ella sabía lo que pensaba de sus amigos y me dijo:

-no, yo decía que solo nosotros dos

– OK si vamos solos te acompaño

Curiosamente ella me llevo al depa de uno de sus amigos del cual ella guardaba una copia de llaves y empezó a decirme:

-mira Angel, la neta quiero que sepas que desde que te conozco me gustas mucho pero no me atrevía a confesarlo, pero hoy vas a saber cuanto te quiero

-en serio?

– si, en serio

En silencio me llevo a uno de los cuartos, en donde solo había un colchón tirado y las cortinas cerradas, cerro la puerta, me empujo hacia la pared y empezó a besarme apasionadamente, después de unos minutos yo estaba ya bien caliente y empecé a meter mano, primero bajo la blusa, sobaba sus senos duros, después bajo la falda, note que su tanga estaba húmeda, ella estaba excitada, me quito la camisa y me empujó sobre el colchón, caí tendido a sus pies, mientras contemplaba como se quitaba la blusa y dejaba al descubierto sus pezones, se me lanzo encima para seguir besándonos apasionadamente, ella tomo la iniciativa, empezó acariciando mi pene que ya no aguantaba mas y había permanecido erecto desde que entramos al cuarto, ella lo noto, lo saco del pantalón y me la chupo como nadie lo había hecho antes, enroscando su lengua alo largo de toda mi vara, no pude aguantar mas y le di el premio que tanto se merecía, mojé toda su cara con mi leche y ella lo relamía haciendo soniditos de placer, cuando termino se recostó a descansar un rato.

Decidí que eso no se podía quedar así , la levante y le levante la falda, empecé masturbándola con mis dedos, ella se retorcía respirando agitadamente, pero yo seguí sin inmutarme, después use mi lengua, cuando toque el clítoris con la lengua ella gimió pero sofoque su grito con un beso, comenzando otra vez a usar mis dedos, después de un rato de masturbarla, me decidí, saque los condones de mi pantalón y ella comprendió, me quito un condón, lo abrió y me lo puso delicadamente, luego se tendió en el colchón dispuesta a todo, yo me recosté suavemente encima de ella, antes de penetrarla mi pene rozó con su clítoris y ella casi se orgasmea en ese instante, empecé a meterlo despacio, me di cuenta de que era virgen porque decía:

-mas despacio, duele un poco.

Cuando por fin lo tuvo dentro, comencé el mete saca, cada empujón era asombroso, a ella después de un rato a ella ya no le dolía y gemía de placer, ella comenzó respirar más profundamente, en ese momento me vine, y me iba a detener pero ella gritó:

-No te pares, que te mato!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

-sigue, si, si, si, no pares.

Yo casi reventaba, no podía más, pero seguía empujando mi pelvis contra la suya, mientras lamía sus senos o la besaba y mis manos acariciaban cada parte de su piel.

Ahí me dejo saber de su orgasmo con un súbito y largo suspiro

-aahhhhhhhhh

Saque mi pene de su concha y avente el condón por ahí, ella relamió lo que quedaba del semen en mi pene y se recostó en mi pecho.

Reyna

Hola nuevamente amigos lectores, soy José de la Cd. De México, hoy les voy a relatar algo que me sucedió hace no mas de dos años, para los que vivan en la Cd. De México o la conozcan sabrán de las bondades de nuestro sistema de transporte colectivo “Metro” a las 9 de mañana en una de las líneas que mas se atiborran de gente a esa hora la línea 2, esta corre de Taxqueña al Toreo de 4 caminos, pues bueno voy a los detalles:

Como les comente eran alrededor de las nueve de la mañana, yo estaba en búsqueda de trabajo pues me encontraba desempleado y me dirigía al centro de la capital a registrarme en una bolsa de trabajo, me subí en la estación Ermita, el vagón del tren iba verdaderamente hasta la madre no cabía un alma mas, como pude me hice de un espacio junto a la puerta y cerrar esta quede como muñeco de peluche con gomas pegado al medallón de cualquier coche, afortunadamente en la siguiente estación bajaron algunas personas y pudimos estar un poco mas “cómodos”, solo un poco, en esa misma estación subió una jovencita de mas de 18 años de tez y piel morena clara, cabello negro lacio y negro y toda la pinta de una chica que va al bachillerato, con mochila y todo eso, lo que verdaderamente me llamo la atención fue su vestimenta, falda y blusa de lycra color negra ajustadísima al talle y encima una chamarra de mezclilla un poco fuera de lugar, mallas negras y unos zapatos tenis, que ni son zapatos ni son tenis, no se si ha visto este tipo de calzado un poco raro. Lo que hay que hacer notar eran unas tetas del tamaño de una naranja que se veían que sufrían de su encarcelamiento, pues la lycra se veía demasiado apretada pero esa visión hizo que me pusiera erecto de inmediato, como llevaba traje el saco me disimulaba el bulto, y señores en una de las ocasiones que quiso acomodarse me dejo ver un culito verdaderamente hermoso, dos nalguitas de regular tamaño bien formaditas y levantaditas y como era de esperarse mi verga respondió poniéndose mas dura, el destino quiso que esto no quedara en una chaqueta mental y en uno de tanto empellones por acomodarse esta niña termino de espaldas frente a este su servidor, al sentir sus duras nalgas contra mi verga, que acusaba una dureza que era mas que evidente no pude mas que dejar salir un pequeño gemido pues me había cogido por sorpresa y la verdad fue delicioso, ella al sentir a mi fiel compañero ante la imposibilidad de moverse lo único que acertó a hacer fue a recarga su espalda en mi pecho y tratar de retirar sus nalguitas de mi pelvis y todavía me dijo —disculpa- ja, ja como si hubiera hecho algo malo, la verdad me dio risa, y acercándome a su oído lo dije —no hay problema la verdad fue todo un placer-, y en verdad lo fue, ella voltio y me respondió con una sonrisa muy picara y acto seguido me volvió a colocar sus nalguitas en mi verga esta vez recargando todo su peso en mi, yo estaba de frente a una de las puertas que no abren en esa parte de la línea así que no había hacia donde hacerme y continuo recargándose mas y mas, una y otra vez haciendo movimientos circulares de vez en cuando, ¡¡estaba haciéndome una paja con sus nalgas!!! Y pues ella se veía que lo disfrutaba pues me volteaba a ver de vez en cuando sonriendo y mordiéndose los labios las cosas estaban subiendo el calor que ya se sentía dentro del vagón. Yo metí por debajo de su chamarra mis manos hasta que estuvieron en sus tetas y empecé a acariciarlos y apretujarlos, era como lo supuse bastante duritos sus pezones eran chiquitos y se sentían muy bien debajo de esa blusita, metiendo por debajo de la blusa mis manos las libere y los acaricie con mas celeridad ella estaba que se derretía y los recargotes se habían convertido en verdaderos choques contra mi, la gente solo se nos quedaba viendo pero poco nos importaba, estábamos gozando de lo lindo, baje una de mis manos le levante la faldita por la parte atrás y le baje las mallas y su tanguita la hice a un lado esta empapada de sus jugos hasta media pierna me saque la verga y le penetre su coñito desde atrás ella voltio y me movió la cabeza como diciendo que no lo hiciera le susurre al oído -como no, te la vas a acabar toda- y la empecé a penetrar una y otra vez la zorrita ya no era virgen pero su coñito estaba muy apretadito y me daba un placer sin igual, pero no quise vaciarme allí, se la saque y la enfile hacia su culito ella al sentir la maniobra, solo me dijo, -despacito por favor, que no he hecho un anal todavía- y eso me encendió, la iba a desvirgar su culito y poniendo un poco de saliva en mi verga y en su anito, penetrándola un poco con mis dedos, le puse mi escroto en su anito y en dos empujones jalándola de la cintura su esfínter cedió a mi verga, ella dejo salir de su boca unos gemidos que apagaba intentando apretar sus labios, estaba tan estrecho si agujerito que bastaron pocas penetraciones para vaciarme dentro de ella, ella llegaba a su tercer orgasmo pues sentí muy bien los dos anteriores, en este de plano tuve que soportar su peso entre muy brazos y mi verga que seguía clavada en su ano, le saque mi pene que ya regresaba a su estado de reposo y nos acomodamos un poco la ropa, la gente que estaba a nuestro alrededor que eran prácticamente puros hombres y solo una mujer nos veían con cara de asombro, incredulidad y excitación, nos bajamos en la estación “Pino Suárez” y uno de nuestros espectadores nos dijo al salir —vaya par de calientes, me han dejado con ganas de empalarme a la primera que se me cruce- y los dos viéndonos nos empezamos a reír, la mujer que estaba viéndonos, me dio su teléfono y haciendo una seña con la manos con la que me invito a llamarla, cosa que hice pero después le platicare de ello.

Reyna, que así se llama la niña que me folle, me dio sus datos y su teléfono y todavía de vez en cuando nos aventamos un buen polvazo pero ya en lugares menos públicos, pero esa ocasión fue memorable, pues fue mi primer y único palo en el “metro”.

Saludos a todos, si tienes algún comentario házmelo saber.

Hombre_d_gris@hotmail.com

Alumna

Tengo 25 años y soy profesor de un instituto. Este fue mi primer año como profesor y la verdad es que el curso mereció la pena. Antes de todo querría describirme. 1,80, moreno, ojos oscuros, bastante musculado y de piel bronceada. Pues bien, soy tutor de los mayores. Tienen entre 17 y 18 años y son 7 chicos y 9 chicas. La verdad es que las chicas son todas bastante lindas y para tener apenas 18 añitos alguna ya es toda una mujer. La más rica de todas mis alumnas se llama Cristina. Mide 1,70, delgada, buenos pechos, trasero redondito y respingón, ojos verdes, larga melena castaña y labios bastante gruesos. El primer día que la vi además llevaba puesto un vestidito tan corto que cuando salió al encerado mi verja empezó a despertar. No es muy buena estudiante pero me pone muy cachondo. Incluso algunas veces cuando me folla a mi mujer me imagino que es ella. Era a finales del curso pasado cuando le dije que a mi pesar, tenía que suspenderla. Ella se lo tomó bastante bien y se fue sin decir nada. Pero ese mismo día por la tarde, yo tenia que terminar unas cosas y estaba solo en mi departamento. Llamaron a la puerta y a mi grata sorpresa apareció Cristina, llevaba una minifalda blanca cortísima, un top también blanco que a duras penas le cubria esos pechos tan lindos que tiene, por dejabo la falda salía un fino tangua de hilo pero no había ni rastro de sujetador alguno. La hice pasar y empezó a contarme que no quería suspender y que estava dispuesta a hacer lo que fuese para aprobar. Yo empecé a imaginarme como podía abusar de ella y empecé a calentarme y mi palo empezó a crecer. Ella se dio cuenta y se acercó a mí. Me empezó a acariciar y a besar. Sin pensarlo le devolví los besos y le agarré su trasero. Su faldita, aunque pequeña, me molestaba así que se la quité y así pude agarrale el trasero con más libertad. Ella
restregaba sus pechos con mi torso mientras metia la lengua hasta llegar a mi garganta. Mientras jugueteaba con su suculenta lengua le quité el top. Ya la tenía desnuda. Ella entonces decidió desnudarme a mi y mientras lo hacía disfrutaba de una de las mejores vistas que e tenido jamás. Desnuda mejoraba muchísimo. Ella solo llevaba el tanguita, todo mojadito, y yo tenia puestos mis boxers. Terminó bajandome los boxers y yo le arranqué el tanguita. Ella me agarró mi verja y después de masajearla un poco se la introdujo en su rajita. Como estaba disfrutando. La empujé contra la pared i alí me la empecé a follar con ganas. Ella parecía desearme más que yo a ella y esto aun me calentaba más. Al final me corrí dentro su rajita y ella se ofreció a limpiarme los restos de leche. Cuando terminó me dijo que ya no deseaba ese aprobado. Solo quería volver a tenerme de profesor. Y así fue, este es mi segundo año y vuelvo a tenerla de alumna. Es mi alumna y mi esclava. Un par
de veces por semana quedo con ella y me la follo.

Si quieren comentarme algo del relato o mejor aún, compartir experiencias.
Escribanme a f19856920@hotmail.com

Mi amiga Lily

En el principio, estaba solamente viéndola, como se movía de un lado al otro de la habitación, de pronto soltó un suspiro y me dijo, por favor solamente quiero que lo hagas de la forma que me lo has pedido desde hace tiempo, pues dentro de mi solamente imaginaba su cuerpo desnudo desde que una noche por error nos quedamos dormidos en el sofá de su casa, su nombre era lilian, era una virgen hermosa, con protuberantes seños cubiertos siempre por un sostén sensual y excitante, cada vez que tenia la oportunidad de estar con ella solamente pensaba en lo suaves que debían ser y en lo excitante que era verlos, bueno en fin esa noche mientras hablábamos, y veíamos televisión, pasamos un canal con películas un tanto provocadoras, sobre todo para un par de jóvenes un tanto atraídos sexualmente uno por el otro, ella solamente paso el canal y sin dudarlo viéndome de reojo, lo volvió a sintonizar, lentamente empezó a acariciar sus muslos, cubiertos con un pantalón de tela un tanto suave, empezó a excitarme el hecho que lo hiciera como si tuviera mucha experiencia y sobre todo como si yo no estuviese allí, en fin ella empezó a desabrochar su blusa, mirándome de reojo, me pregunto si me atraía y si quería saciar todos mis deseos en ella, a lo que ni siquiera respondí, solamente empecé a acariciar sus muslos, poco poco empecé a subir mis caricias por sus caderas y acariciando su vientre, empezó con sus manitas a desabotonarme la camisa, estaba con una sudoración leve en su frente, lo cual me hacia imaginar que su vulva estaría tan húmeda por las secreciones vaginales que emanaban de ella, mientras ella desabotonaba mi camisa, yo estaba ya quitando su blusa, casi transparente que permitía ver su sostén color piel, que se confundía con sus senos, pero que marcaban sus pezones, hinchados y duros detrás del mismo, lentamente empezó a acariciar mi pecho y solamente podía escuchar como susurraba a mi oído, hazme tulla una y otra vez, mientras desabotonaba mi pantalón, y me acariciaba el pene, haciéndome fantasear con penetrarla.

Me pregunto que pensaba, y le respondí un poco apenado, que solo deseaba penetrar en su vagina virgen, introducir mi miembro de forma tal que solamente deseara mas y mas, mientras decía esto, ella se levanto del sofá, se quito el pantalón, ella estaba dándome la espalda y crean si les digo que jamás había visto una tanga tan húmeda como la de lily, terminando de remover su pantalón procedió con el mío, al ver mi pene erecto detrás de mis interiores, empezó a acariciarlo de forma extraordinaria, me veía mientras sus deditos pe tocaban los testículos y subían lenta pero firmemente hasta llegar a la punta de mi glande, ella solamente me miro y me dijo con voz sensual “dame tu leche” a lo que inmediatamente me quito los interiores, tomo mi pene con una mano y empezó a lamer delicadamente todo mi miembro, empezando desde la base de mis testículos, parecía que estuviera comiéndose un helado, su forma de lamer y de morder con sus labios, me izo tener la erección mas grande de mi vida hasta ese entonces, lentamente empezó a acariciar con la mano que tenia libre la base de mi pene y con la otra, en un movimiento al unísono con sus labios a introducir y sacar mi glande de su boquita, sentía como se excitaba cada vez mas, hasta que en un movimiento que hizo con su lengua, me llevo a darle todos mis fluidos, ella no supo que hacer con mi semen que solamente siguió lamiendo mi glande y chupando hasta que termine de expulsar hasta la ultima gotita de semen dentro de su boca, ella lo trago no antes de jugarlo dentro de su boca, allí en esa posición solamente abrió su boca y al ver su interior blanco por mi eyaculación, se levanto y mientras se levantaba, lo tragaba con aparente satisfacción.

Esto sabe algo raro pero esta rico, nunca pensé que me lo fuera a tragar exclamo mientras se limpiaba los labios y me daba el beso mas apasionante de mi vida, lily nunca había estado con alguien antes que yo y siendo sincero, era también mi primera vez, es por eso que ese preámbulo me pareció tan exquisito.

Bueno sin hacerme esperar, la tome por detrás y la abrase, estaba ardiendo y sudando, ella olía a mi pero también emanaba un aroma mágico y muy particular, la habitación al no ser tan grande creo que adquirió un aroma muy concentrado y excitante, locuaz me inspiro a abrazarla y quitar lentamente el sostén que detenía a sus pechos, sus pezones estaban hinchados y duros, sus senos igualmente firmes, solamente me excitaban aun mas, lentamente empecé a tener otra erección, lentamente empecé a besar su cuello, so espalda, sus nalgas y sus muslos, mientras la volteaba para tenerla totalmente de frente, empecé a acariciar sus piernas y a subir tocándola suavemente, repase cada línea de su cuerpo, desde sus dedos hasta la hendidura mas profunda de su cuerpo, antes de tocar su vagina, solamente acaricie su ingle, a lo cual respondió con un suspiro y un escalofrió leve muy visible, acaricie su cuerpo y lo bese, lentamente, con mis labios empecé a remover su tanguita, con mis dientes quite esa prenda humedecida y aromática de su cuerpo, recuerdo que cuando mi nariz acaricio su vulva y su clítoris, aparentemente húmedo solamente se rió y note como segrego mas fluidos, era increíble como una mujer podía llegar a tener tanto para ofrecer, solamente lamí sus labios lentamente, en movimiento circular y es que yo sabia pues en un par de ocasiones había visto un par de películas muy educativas a ese respecto.

Empecé a acariciar su vagina y su clítoris, lentamente empecé a rozar mi pene erecto en su trasero y como si nada se tiro al sofá, con sus piernas totalmente abiertas y una vagina que segregaba un liquido excitante, sin mas le cogi las piernas y lentamente con su ayuda introduje mi pene en su agujerito, estaba tan excitada que después de gemir un rato, solamente empezó a respirar tan fuerte que un suspiro profundo la llevo a un orgasmo, nunca había sentido el palpitar de una vagina en pleno orgasmo ni la humedad de la misma, pues expulsaba liquido en fuente, por lo que eyacule por segunda vez, ella solamente me pidió que no dejara de tocarla de besarla y de penetrarla, solamente recuerdo quedar totalmente bañados en semen, sudor y fluidos vaginales.

Lujuria

Hola, este es mi relato, sucedio hace unos pocos meses, cuando yo tenia 16 años.
Yo siempre habia notado cierta atraccion entre mi profesor de musica y yo. Desde el primer dia que me vio, me miraba durante largos minutos embelesadamente. En un principio, yo no le hacia caso, pero poco a poco, fue sacando ese sentimiento en mi de lujuria.
Entonces para comprobar si era verdad todo lo que yo creia, le puse a prueba, me pasaba clases y clases coqueteando sin que mis compañeros se diesen cuenta. El se ponia nervioso y tiraba todo sin querer, o de repente me evitaba y no me miraba.
Él, al comprobar esto, se alejó de mi. Entonces, decidi pasar a la accion. No podia dejar pasar esa oportunidad, y poco a poco se acercaba otra vez mas a mi. Todo esto lo hacia no por amor, sino por lujuria.
Un dia, en un examen, se acercó, y en mi examen habia algo escrito. Estaba con lapiz, asi que lo borre sin leerlo, ni tan siquiera me molesté.
Poco a poco, me fui enamorando de él, hasta que un dia, al final de la clase, me quede y se lo dije. En me dijo que me marchara, que el era muy mayor para mi, que era un capricho. Entonces si que lo habia perdio.
Pasaban los dias y se acercaba el final de las clases, y no aguantaba mas. PEro un dia iba por la calle con mi mejor amiga, simplemente me cogio de la mano y me llevo lejos, de mi amiga y me preguntoq ue si estaba segura de loq ue habia dicho meses atras. Yo le dije que si, y entonces me llevó a su casa. Me sentia muy incomoda viendo ls fotos de su bebe y su mujer, pero era el el responsable no yo.
Me llevó hasta una habitacion, donde me tumbó en una cama, y beasandome poco a poco, fue bajando por mi cuello, mi tripa, mi vagina,… todo esto sin dejarse ningun hueco de mi piel sin besar. Su miembro ya estaba bien duro, pero aun asi siguio conmigo, me quitó mi blusa, se quedo mirandome embelesado, poco a poco fue bajado…

La hermanita de mi novia Ceci

Estaba de novio con una hermosa chica de casi mi edad, los dos estábamos en los 26 años, mi novia tenia una hermana mayor y una menor a la que mis supuestos suegros se referían como la del descuido, ya que contra la edad de sus hermanas no tenia mas de 12 años, como toda hija en esas condiciones era una mal criada total, y mas de una vez me arruinaba los momentos con mi novia al sentarse a mirarnos solamente.

Yo le tenía poca paciencia, pero como con mi novia nos acostábamos a veces en su casa aprovechando que no estaban sus padres tenía que aguantármela, una tarde acabábamos de coger con mi novia y ella tubo de salir a hacer una diligencia, quede solo tirado en una alfombra mirando una película, apareció la pequeña que teóricamente estaba a esa hora en la escuela y sin decir nada se me tiro encima, creí que quería jorobar un poco así que la sujete y con poca paciencia la coloque a un costado, volvió a tirárseme encima y comenzó a decirme que quería hacer lo que yo hacia con su hermana, que ella nos vio que le contaría a sus padres y otras tantas cosas mas, seguí sin darle mucho hilo, pero con una mano me manoteo la pija, por sobre el pantalón, me puse mal, la di vuelta la deje abajo mió y le dije sos muy chica, dentro de unos años hacemos lo que quieras, fue mi error, se pegaba a mi, seguía sobando mi pija, me decía con mis amigas nos acariciamos a ver acaríciame vos, empecé a deslizar los dedos sobre su calzón, ya que tenia la falda corta de la escuela, para mi sorpresa sentí su calzón majado, así que lo aparte y deslice uno de mis dedos en su conchita, era todo jugo, seguimos apretándonos hasta que empezó a sacar mi pija del pantalón, la trate de frenar, pero yo no tenia ya muchas ganas de frenarla, cuando mi pija se apoyo en su rajita, empezó a refregarse fuertemente, estábamos así cuando en un mal movimiento senti que mi pija se perdía en su interior que cedía, grito y pataleo, me partís, me matas, lloro, pero ya era tarde casi por instinto comencé a bombear, entre sus llantos y lamentos, me corrí en su interior, se la saque y note que le salía de la concha semen con sangre, la lleve al baño, y la lave, mientas la consolaba, diciéndole que ella me busco, que yo no quería, que me amenazo, etc. Salio corriendo a su pieza y cerro la puerta, volví a esperar a mi novia y volvimos a coger ya que la mocosa me dejo todavía con calentura, me acordaba al lavarla su conchita sin pelos, y sus labios vaginales hinchados por la cogida.

Por unos días no la vi, pero casi a la semana estaba saliendo con mi auto a la madrugada, cuando note que estaba escondida en el asiento de atrás, le pedí que bajase, se negó, seguí unas cuadras y estacione en un lugar oscuro, la pase adelante y le explique que todo ya había pasado, que no quería saber mas nada, se hecho en mi regazo y con la boca empezó a morder mi pija por sobre el pantalón, me decía mi hermana lo hace así; entendí que nos había estado espiando, le dije no y ya caliente le mostré como, me recalentó su pequeña boca chupando mi pija, pase una mano a su espalda y perdí un dedo en su conchita comenzando a masturbarla, para mi sorpresa me di cuenta que se corría. La acote sobre el asiento, busque sus tetitas, las comencé a chupar, casi no se notaban, pero al chuparlas las puntas de los pezones se hincharon, seguí con mi cuerpo el suyo y esta ves despacio haciéndola gozar le coloque la pija en esa conchita sin pelos y tan ajustada, la goce un rato, y después le dije no tenes miedo que te preñe, mira si quedas preñada vas a tener un bebe, se asusto, me pidió que no me corra en su interior, le dije que si pero que yo estaba muy caliente y necesitaba irme, y que solo en su interior yo gozaría, me pregunto como, la hice colocar de espaldas a lo perrito, y enterré mi lengua en su culito lampiño, le pregunte si le gustaba, me dijo que si, puse un dedo en su concha y con el otro empecé a colocarlo en su culito, lo sentí muy ajustado, pero al final se amoldo, coloque otro dedo lubricándolos con sus jugos y empecé a colocar la cabeza de la pija, le dije te va a doler como la otra ves, pero después, viste que es lindo, esta bien dijo, así que empecé a empujar, se estremeció y trato de escapar, la sujete y de un empujón metí toda mi pija en ese culito virgen bien ajustado, la sentí llorar, gritar, gemía a los gritos, me pedía que se la saque, que la lastimaba, no hice caso, me quede quieto fui bombeando muy despacio, se fue tranquilizando y luego de un rato note que acompañaba mis movimientos, la masturbe en su conchita, y cuando me corría comenzó a gritar y llorar le dije si le dolía, no me dijo me gusta, y tubo creo su primer orgasmo verdadero, quedamos así un rato ella con la pija sepultada en su culito que se estremecía y palpitaba, la di vuelta y esta vez sin miramientos la cogi por su conchita, descargándome en su interior, me dijo me mentiste, querías hacerme lo otro, le base, no sabia responder un beso, me dio lastima, así que le hice algunos cariños y acerque el auto a su casa, bajo corriendo y entro. Al otro día estaba con su hermana cuando bajo la escalera, note que caminaba rengueando, mi novia le pregunto que le pasaba, contesto me caí de cola en el colegio y me duele, ya me va a pasar.

Pase la siguiente semana sin verla, como al descuido la encontré al salir del colegio, me ofrecí a acercarla a su casa, subió al auto y casi delante de todos se me tiro encima, apure y entre directamente a un hotel, la baje y desvestí por completo, yo también quede desnudo, la puse en la cama y empecé a besarla, perdí mi cara en su conchita, y la penetre con la lengua, ella mamaba mi pija ya como una experta, la obligue a correrse, luego le coloque la pija despacio, mientras la cogia, metí un dedo en su culito, ya lubricado por mi saliva, me dejo hacer, así la tuve un largo rato, después la puse de espalda y con mucho cuidado comencé a lubricar con una crema su culito, puse la punta de la pija y le pedí que ella se enculara sola así media si le dolía, para mi sorpresa empujo y gimiendo quedo con la pija toda en su culito, me pidió que sea suave, así fue, la cogi muy despacio y masturbe su conchita, le llene el culito de leche, mientras se contraía en un orgasmo espectacular, me tire boca arriba cansado, se prendió de mi pija y la mamo hasta ponerme al palo, se sentó sobre mi pija abriendo sus piernas y me cabalgo salvajemente hasta que comenzó a gritar y se corrió cuando yo explote mi leche en su interior.

Durante algún tiempo tuve remordimiento, me había cogido una criatura, pero las relación siguió, verdaderamente ahora no se con cual me quedo, mi novia esta bien, nos entendemos en la cama, pero con los años la mocosa se transformo en una hermosa jovencita que coje como nadie sin ningún pudor se entrega toda y que me brinda todo su cuerpo con todos sus orificios que dejaron de ser vírgenes conmigo.-

Una amistad excitante / Parte 3

Al fin, lo tan esperado…

Esta noche íbamos a terminar lo que había quedado inconcluso.

Llego el fin de semana, yo sabia que sus padres se iban para afuera. Su hermano tenía fiesta toda la noche, estaba todo arreglado. Esta noche íbamos a terminar lo que había quedado inconcluso.

Yo, había dicho que iba al cine con la barra y que nos encontrábamos en su casa. A los chicos les dijimos que nos veíamos en el cine, pero obviamente la intención no era llegar.

Las excusas estaban prontas, las ganas sobraban, yo sabía que esta me tocaba a mí. Traía puesto una camisa blanca, debajo ni sostén negro muerte que se trasparentaba, una pollera corta en tablas. Sabia que eso lo calentaba, una tanga negra muy cavada, medias a medio muslo y zapatos altos. Estaba hecha una calentona, pero me cubría un sobretodo que no dejaba que mis ropas se vieran.

Toque timbre en su casa, nadie abría, insistí y nada. Pensé que se había ido, empuje la puerta y esta se abrió, entre y la cerré. Intente sacarme el saco, pero él me tomó por la cintura y comenzó a besar mi cuello a acariciarme, con una mano recorría mi vientre. Nuevamente en busca de mis senos, la otra en busca de mi pelvis. Me excitaba mucho que hiciera eso, pero recordé que me tocaba a mí y le dije. ..

-Basta-, el muy sorprendido me soltó. – ¿Estas bien?, ¿que pasa?- pregunto consternado. – ¿Te hice daño?- yo sonreí, lo mire a los ojos y le dije con mirada sensual – ¿jugamos?-.

Eso no lo esperaba ya que contesto –OK ¿pero de nuevo?-. –No, esta ves me toca a mí- estaba sorprendido pero accedió. Me quite el saco mientras entramos en su cuarto, le dije al oído –debes confiar en mi, no haré nada que no quieras- él sonrió.

Cerré la puerta, apague la luz, lo coloque de pie en el medio de la habitación. Estaba nerviosa, nunca había hecho nada semejante, pero no me iba a achicar. Me pare delante de él y lo bese, lentamente, fue un beso sin lengua, pero era calentón. Le mordía muy lenta y suavemente los labios. Luego su cuello, él quería tocarme pero con mis manos se lo impedí. Traía puesto una camisa, que yo comencé a besar, mientras desabrochonaba.

La temperatura en el cuarto comenzaba a subir. Luego se la quite con mucha delicadeza, me separe de él y comencé a caminar a su alrededor mirándolo, deseándolo, tocando penas con mis dedos su tórax, su brazo, su espalda. Me coloque detrás de él y comencé a besar esa espalda que me enloquecía, acariciando con mis manos su tórax.

Empecé a bajar, lamiendo, besando, la temperatura subía, la tensión también. Llegue al cinturón, con mis manos comencé a acariciar su pené por en cima del pantalón, con mis labios besaba y mordía lentamente su trasero. La excitación aumentaba, su pené estaba firme, grande, intentando salirse del pantalón.

Seguí besando y mordiendo su trasero, mientras con mis manos bajaba a la entre pierna, justamente debajo del pené. Comencé a presionar en ese lugar con mi dedo mientras, con la palma de la mano amasijaba sus testículos. Él estaba cada vez mas excitado, yo me fascinaba con su excitación, tenerlo así me calentaba cada vez más.

Con estos movimientos comencé a abrirle las piernas lentamente. Se dejaba, estaba encantado. Volví a subir, tocando y apretando su pené, este quería salir. El no sabía que hacer con sus manos, comenzó a moverlas a tocarme, me aleje. Salió en mi búsqueda pero lo detuve, seguía detrás de él, tome sus manos y un hilo de seda; lo amarre, fuerte pero con mucha dulzura. Bese sus dedos, uno por uno. Luego me pare y volví al cinturón, lentamente lo desabroche, su excitación aumentaba y yo me calentaba mas con esto. Desprendí el botón de su pantalón, luego baje su bragueta, su pené peleaba por salir del bóxer.

Lo toque, lo acaricie, el se excitaba. Me acerque aun más a él, mi cuerpo pegado al suyo, sus manos en mi pelvis, me rozaba, me excitaba. Metí las mías por dentro de su bóxer, comencé a tocar su pené. Estaba grande firme, luchaba por liberarse, toque sus testículos, estaban calientes.

Comencé a pasar mis manos por este, liberándolo de su prisión. Estaba erguido, firme era enorme, lo tocaba mas y más, él se excitaba, su pené se volvía mas firme, mas erguido, hinchado, caliente, comenzó a jadear, a pedirme más, sus manos, tocaban mi pelvis por encima de mis ropas, el me acariciaba, buscando mi clítoris, era sensual, excitante, el calor subía, el gemía, imploraba, me gritaba, que siguiera, yo seguía más, más, más fuerte, de pronto un liquido salió de dentro de él, era espeso, pegajoso, caliente, quede cubierta por el y lo solté.

Retrocedí, me coloque frente él comencé al limpiarme sus líquidos en mi ropa, recorriendo lentamente todo mi cuerpo. Mi camisa, me tocaba los senos por encima de ella mi vientre, mi cadera, mi trasero, el se volvía a excitar. – Me vas a matar- dijo, -shhh- respondí. Prendí la radio y puse una música muy sensual.

Me acerque a él, rozaba mi boca sobre la de él, intento besarme se lo impedí. Quería liberarse no podía, estaba muy bien atado. Me di vuelta y coloque todo mi cuerpo sobre el suyo, mi trasero sobre su pené, lo tome con mis manos, este se estaba endureciendo nuevamente, lo coloque dentro del bóxer. Quería verlo sufrir mas, apreté con mi trasero su pené en el bóxer, mientras me movía suavemente masajeándolo. Mis manos las coloque sobre su trasero y lo apretaba, lo estrujaba mientras me movía sobre él.

Estaba excitado, su cuerpo estaba caliente. Tome el cinturón y comencé a bajar su pantalón lentamente. Necesitaba un espejo quería verle su cara. Quería ver su expresión de excitación, le quite el pantalón y me levante, lo deje solo en el medio de su cuarto. Con la misma sensación que yo había tenido antes, estaba parado y atado, pero él si podía verme.

Me recosté en la pared frente a él y lo observe mientras chupaba uno de mis dedos, tenia gusta a sus jugos. Me excitaba verlo así, solo, desprotegido, en esos bóxer negros, sin saber que hacer. Comencé a desprender mi camisa lentamente, botón a botón, él se excitaba, no lo desprendí todo deje dos. Toque mis senos, mis pezones, por encima del sostén, estos estaban firmes.

Comencé a bailar de modo muy sensual, alrededor de él. Lo miraba fijo, lo provocaba, intentaba tocarme pero me alejaba. Al compás de la música fui quitándome la camisa se la tire en la cara, no veía. Me acerqué a él, le quite la camisa de la cara, lo tocaba apenas con la yema de los dedos, bailaba a su alrededor, coloque mis senos en su espalda y me acariciaba con esta.

Él estaba muy excitado, yo cachonda, caliente, pero lo iba hacer sufrir más. Tome una silla y lo senté, él intenta besarme pero yo no lo dejaba. Seguía bailado y tocándome, eso lo calentaba más, con mis manos recorrí mis piernas, quitándome las medias muy lentamente, luego subí lentamente hacia la entre pierna, por debajo de la pollera, comencé a tocarme la pelvis, se excita más, eso me calentaba mucho. Me detuve camine hacia él me abrí de piernas y me senté en su falda, lo bese, lo necesitaba, él se notaba caliente. Su beso fue intenso apasionado, en esos besos me perdía, quería liberarse y yo quería que me tocara, pero aún no, podía resistir más.

Lo detuve, él quería más, me aleje, me pare de espaldas a él pero muy cerca. Quite mi pollera lentamente bajando por mis piernas de espaldas, de manera tal que mi trasero estaba casi en su rostro. Me quería besar y no lo dejaba. Luego lo mire, me recosté en su cama; lo observaba, miraba cada parte de su cuerpo, estaba excitado, quería liberarse, quería tocarme pero no lo dejaba.

Comencé a tocarme nuevamente, pero esta ves una de mis manos fue directo a mi clítoris, movía mi dedo en forma circular, como él hacia conmigo, nunca me había masturbado, menos enfrente de alguien; pero verlo de esa manera me excitaba necesitaba tocarme. Mi otra mano tocaba mis senos, estaban muy firmes mis pezones, más aún querían salirse de mi sostén. Con mi dedo tocaba más y más mi clítoris, estaba muy excitada, él con mi excitación se calentaba más. Mirándolo a los ojos metí mis dedos en la vagina, metiéndolos y sacándolos. Mis manos mas fuerte sobre mis senos, gemía, era incontrolable, él estaba muy caliente su pene parecía que iba a estallar en el bóxer, yo jadeaba gritaba, me tocaba. Ahí tuve otro orgasmo, no tan intenso como los anteriores, pero esta ves delante de él, y por mi propia cuenta.

Me fatigue, respire hondo y lo miraba él estaba caliente, hervía me quería y no podía tocarme, su desesperación aumentaba. Me pare y me acerque a él. Puse en su boca el dedo con que acababa de masturbar, lo chupo con intensidad. Lo levante de su silla y comencé a besarlo, fue un beso profundo, caliente, su temperatura estaba muy alta. Seguí besando su cuello, baje por su tórax, su ombligo, su pelvis. Bese por encima del bóxer su pené. Seguía hinchado, lentamente comencé a bajar su bóxer, se lo quite quedando al descubierto, esa hermosa verga, la tenia firme, grande, caliente.

La bese, el se estremeció, seguí besándola, lento pero apasionadamente, sus testículos, su pene, era enorme, llegue hasta su punta. Comencé a chuparlo, era algo que nunca había pensado que haría, pero era rico, con mi legua jugaba con el. Él gemía, jadeaba, estaba caliente, quemaba mis labios. Gemía, yo no podía creer lo que estaba haciendo, gemía, pedía más, más.

Pero mi boca se lleno de sus jugos, lo solté, lo escupí, me dio un poco de asco. –Perdón- dije, el encanto se había roto. Me invadió nuevamente esa sensación de vergüenza, espantosa. –No, no te pongas así- dijo; -ven desátame- agrego. Le desate diciendo –perdón soy una estúpida-. – No, lo estabas haciendo excelente, no pensé que te animarías a tanto- dijo tomándome entre sus brazos, me beso, me beso suavemente al principio pero con intensidad luego. Era un beso consolador.

Debió durar horas, eso es lo que yo sentí, mi vergüenza se desvanecía, en el placer de su beso, era apasionado, era increíble. Continuo besándome el cuello, con sus manos me saco un bretel, luego el otro. La temperatura nuevamente subía, me quito completamente el sostén, dejando totalmente descubiertos mis senos. Los beso uno, luego el otro mis pezones, se endurecían. Yo con mis manos buscaba su trasero, que tanto me gustaba.

Pero no pude él siguió bajando, besándome excitándome, con cada beso. Me quito con los dientes la braga. Eso me hacia aumentar aun más la temperatura, la tensión subía pero lentamente. Luego volvió a mi boca a besarme, intensamente. Nuestros cuerpos estaban desnudos, pegados uno al otro, sus manos me recorrían. Yo en su trasero, hacia lo mío. Él, tomo el mío y comenzó a apretarlo con sus manos, a tocarlo era excitante.

Rozo mi entre pierna, me estremecí. Metió sus dedos buscado mi vagina, me excitaba, la temperatura subía y con esta la tensión. Me besaba el cuello, me excitaba. Mi vagina estaba dilatada y húmeda, sentía como chorreaba entre mis piernas. –No me lastimes- susurre. –Lo sé- contesto. Me volvió a besar profundamente, pero este fue muy corto. Ya que me subió a su cintura y me recostó en su cama.

Seguía besándome, pero sus manos estaban agarradas de las mías, sosteniéndome. Siguió besándome, beso mi cuello, mis pechos, mis pezones, estaba excitado, siguió hasta mi ombligo, lo beso, lo lamió. Me excitaba más, más, era increíble eran sensaciones muy fuertes. Soltó mis manos y tomo mis piernas, las abrió, las beso, beso mi pelvis, con su lengua rozo mi clítoris me estremecí. Jugaba en él, con sus manos tocaba mis senos. Estaba muy excitada, mi vagina se dilataba más, estaba húmeda, él subió besándome por el vientre, los senos, los chupo.

Me excita más, más, me beso en la boca, fuerte, con ganas en ese momento, me estaba penetrando. Lo sentía, era grande, firme, caliente, más grande que dos dedos, al principio dolió un poco. Luego fue placer, subía y bajaba, comencé a gemir, el también, jadeaba, gritaba, más, más.

Sus manos estaba sobre las mías, apretando fuerte. Gemíamos juntos, era muy fuerte. En ese instante tuvimos ambos un orgasmo simultáneo, fue fuerte, intenso, largo, todo lo anterior lo había merecido. Fue sabroso, su semen me bañaba, su cuerpo me cubría. Caímos los dos rendidos, en su cama cansados, excitados, pero satisfechos.
Fue mi primera vez completa, pero su espera había valido la pena. Quedamos dormidos…

Annkaxia
annkaxia_92@yahoo.com

Una amistad excitante / Parte 2

Me gustaba provocarlo…
Pero siempre en el contraataqué, la que perdía era yo.
Aunque, no se si en realidad perdía o encontraba lo que buscaba.

Luego de esa noche, nuestra relación cambia radicalmente, el solo hecho de pensar en él, hacia estremecerme. Cuando nos veíamos, la tensión entre nosotros era increíble. Pasamos una semana sin acercarnos más de unos metros, viéndonos con los amigos o juntándonos en algún lugar público, siempre con gente alrededor.

Toda la semana estuve provocándolo, me encantaba y lo mejor es que se quedaba con las ganas y eso me excitaba. El martes yo estaba hablando con un chico que conocía hacia un tiempo. Este era sexy pero nada comparado con él. Hablábamos de cosas sin relevancia cuando lo vi pasar, él estaba del otro lado del aparador, mirando hacia dentro, con el rostro fijo, como con celos.

Al notarlo, intente provocarlo acercándome más a este chico, hablándole al oído, mientras a él, lo miraba fijo. Me miraba desafiante, yo me acerqué aun más a este chico y coloque mis pechos muy cerca de su brazo rozándolo. A su vez este, pensaba que me le estaba tirando, eso ayudo más a la situación. Mientras más me acercaba, mas provocativamente lo miraba. Él sin poderlo resistir mas entro a la tienda. Justo en ese instante, su amigo lo empuja hacia fuera diciéndole que siguieran su camino sino llegarían tarde a clase. Se fue y de golpe mi interés en este nuevo muchacho desapareció, me aleje, lo salude y seguí con mis cosas, pobre lo debo de haber desconcertado bastante.

Viendo como se ponía por semejante estupidez, el jueves me propuse provocarlo aun más. Estábamos en una reunión con amigos. Él muy sexy, tenia puesto ese vaquero que tanto me excita y una remera con cuellito; traía alpargatas porque hacia calor. Yo, en cambio, me había vestido provocativamente, me propuse incomodarlo a distancia.

Traía puesto unos pantalones bajos bien ajustados, una remera con un pronunciado escote, que resaltaba mis senos de manera llamativa, y mi amado saco largo. Cuando llegue salude como es normal, pero a él lo salude como si nada muy rápidamente, apenas. Quedo de nuevo desconcertado. Había comenzado a gustarme esa expresión en su rostro.

Me senté en la mesa justo delante de él, durante un rato largo no lo mire, ni siquiera de reojo; pero sabia que él si me miraba, sentía sus ojos sobre mi. En determinado momento, se puso a discutir con otro chico de manera muy acalorada. Dejándome así, fuera de su foco de atención, fue ahí cuando di el primer paso. Me quite el zapato y por debajo de la mesa comencé a tocarle la pierna, él dándose cuenta de lo que yo hacía, intentaba disimular y seguir el hilo de la discusión. Yo seguí subiendo hasta su entre pierna, mientras lo miraba fijo. Comencé con movimientos delicados y circulares en esta cosa que sin duda lo altero porque perdió completamente el hilo de la conversación.

De repente se armo discusión entre los demás chicos que había en la reunión, pero él se había callado y aproveche para el siguiente paso.
Puse mi brazo izquierdo como tapándome y mi dedo índice delicadamente en mi boca, mientras seguí jugando con mi pie en su entre pierna. Nadie notaba lo que estaba haciendo, a excepción de él.

Aumente la fuerza y la cantidad de movimiento con el pie. Mientras con mi mano derecha disimuladamente recorría con los dedos el escote de mi remera, estirándolo hasta ver la hendidura entre mis senos. Esto realmente lo estaba excitando y lo alteraba por que no sabía como disimularlo y a mí me encantaba. En eso dirigieron la conversación a mí, yo me incorpore enseguida -¿Qué?, ¿de que hablan?- pregunte. – ¿En que planeta estas? Te hablábamos de…- -Disculpen- interrumpí -voy al baño porque me siento mal- dije para salir del paso.
– ¿Que le pasa?- le preguntaron a él, -ni idea- oí que contestaba mientras yo cerraba la puerta.

Entre al baño muerta de risa por lo que había pasado, me quede sentada en el inodoro para tranquilizarme. Minutos mas tarde, golpean la puerta, – ¿estas bien?- era él. – ¿Estas solo?- pregunte en vos baja – si, ¡ábreme!- contesto. Le abrí lentamente y él de un sopetón se metió para adentro trancando. – ¿Que haces?- pregunte, -¡se van a dar cuenta!-. -No creo, pero el peligro me excita- dijo empujándome contra la pared.

Comenzó a besarme apasionadamente, se notaba que lo de recién había surtido su efecto yo obviamente me deje llevar por las circunstancias. Sus manos estaban en mi cabeza agarrandome, para que no me escapara; las mías comenzaron al tocar su espalda. Iba directamente hacia ese culito que tanto me gustaba tocar, cuando de repente él, las toma con fuerza y las apretá contra la pared, sobre mi cabeza, mientras seguía besándome. La sensación era muy excitante, sus besos me volvían loca, pero que me aprisionara y encima en un lugar que se podían dar cuenta, era excitante.

La temperatura me subía y la tensión también, con mi rodilla comencé a rozar su pené, volvía a estar hinchado quería liberarme, pero él hacia cada vez mas fuerza. Luego dejo de besar mi boca y siguió así por mi cuello, del lado de afuera del baño se escuchaban voces, voces conocidas. Eran ellos, y estaba a distancia de una puerta. Pero el continuo, bajo por mi escote buscando mis pechos besándome con intensidad.

Mi temperatura era cada vez más alta, cuanto más besaba mí busto, más firme se ponía y más nerviosa me ponía yo, tal vez los otros escucharían algo. Trataba de no emitir sonido, mientras él había logrado liberar mis pezones y los estaba chupando con entusiasmo, eso me ponía más cliente. La excitación de ambos aumentaba, cuando de pronto escuchamos –voy a preguntarle ¿sí está bien si le pasa algo?-. En ese momento se detuvo, me miro a los ojos y dijo muy suavemente –sigue la corriente-.

Rápidamente me dio vuelta y me puso contra su cuerpo, inmovilizándome con sus brazos, mi trasero estaba sobre su pené, grande, excitado, queriendo salirse del pantalón. No tuve tiempo de protestar ya que, – ¿estás bien?- era mi amiga preguntando. -Si, si- respondí, mientras él me tocaba con una de su mano la entrepierna.
-¿Necesitas algo?- pregunto, él moviendo sus dedos apretaba el vaquero contra mi clítoris, con movimientos mas que excitantes. Yo me volvía a calentar y la situación me ponía más nerviosa aún; si abría la puerta me iba a encontrar, excitada en sus brazos, con mis senos fuera de la remera y su mano en mi pelvis.

– ¿Esta segura, que no té pasa nada? – volvió a preguntar, -si, si ya salgo- respondí. Yo estaba demasiado excitada para salir, esa conversación no la podía seguir, sus dedos hacían maravillas sobre el vaquero, yo quería gritar pero no podía hacerlo.

Debe estar descompuesta- se escucho de afuera, ella se había retirado. – ¡Basta!- le dije bajito pero con firmeza, él me soltó, sin dudarlo. Lo mire con una mirada desafiante, él respondió –yo dije que no iba a hacer nada que no quisieras- con cara de pícaro. –Pero la venganza ¡me la debías!- remato –.

Me incorpore, lave mi cara, intente poner cara de yo no fui. Pero él seguía tocándome, -¡basta!- dije, – eres sexy hasta enojada- replico.
-Bien escóndete y sal dentro de un rato. Aquí no ha pasado nada-. Salí busque a mi amiga y le dije que me iba, que estaba muy descompuesta. Nadie había notado nuestra ausencia, con lo que me tranquilice y me fui. Caminado a casa, sola, imaginaba la cara de él al salir y no verme.

Había sido una experiencia peligrosa y excitante, me lo merecía por haberlo provocado. Igualmente no me iba a quedar de brazos cruzados el próximo movimiento seguía siendo mío.

Annkaxia
Annkaxia_92@yahoo.com

Desvirgando a mi lolita

Hola, yo soy Javier, tengo 54 años, y voy a contarles algo que es demasiado bueno como para callármelo. Hace ocho meses conocí a una madre soltera que se llama Diana. Está pasada de peso, pero tiene unas tremendas chiches y un culazo capaz de soportar las salvajes embestidas a que a veces la someto. Además, es joven, tiene 35 años. Lo mejor de todo, es que tiene una hijita de 14, y esa niña sí esta buenísima. Se llama Ingrid. Desde que la conocí, supe que me la iba a coger, que ella iba a ser mi lolita.

Hace dos meses Diana y yo acordamos vivir juntos. Una tarde, regresé temprano del trabajo y Diana no llegaría sino hasta mucho más tarde e Ingrid estaba viendo tele en el primer piso, así que yo decidí subir al cuarto de mi lolita para husmear entre sus cosas y oler sus calzoncitos, pero me pegué una tremenda sorpresa cuando en la gaveta de su ropa interior encontré un condón. Me enojé mucho, y pegué un grito lleno de rabia para llamarla. Ella subió muy obediente y asustada. Como nunca tuvo un padre, se porta muy sumisa con cualquier hombre mayor. Le dije que se parara en el centro de su habitación, y yo me senté en la silla que está frente a su escritorio. “¿Sabes qué es esto?” pregunté, y no hubo respuesta. “¿Para qué putas tienes esto guardado en tu cuarto?”. De nuevo, no dijo nada, y bajó los ojos al suelo. Le dije: “Ingrid, mi amor, yo me siento como tu papá, y por eso es que me preocupo por ti, estaba registrando tu cuarto porque me preocupo por ti, y ya ves lo que encuentro. Si se entera tu mamá, con lo religiosa que es, te saca de la casa y te manda a un internado.” “No, por favor, Javier, no se lo digas a mamá, tú no eres mi papá y esto no es asunto tuyo”, me contestó. Entonces empecé a gritarle, y le dije que sí era mi deber, y que iba a decírselo todo a su mamá si no hacía lo que yo le dijera, además, le ordené que me dijera papá al final de cada frase, o le iba a pegar una nalgueada cada vez que no lo dijera. Ella volvió a adoptar una actitud sumisa. Le dije que se quitara la blusa y la falda del uniforme de colegio que llevaba. Al principio no quiso, pero luego le grité muy fuerte, y le dije que le diría a su madre lo del preservativo, así que lentamente obedeció, con mucho pudor. Cuando quedó en ropa interior, le pregunté si pensaba usar ese condón para que se la cogiera algún mocoso del colegio, y ella dijo “No.” “Se dice No, papá”, grité, y le ordené que se pusiera en cuatro, en el suelo, me levanté de la silla en que estaba sentado, y le pegué dos nalgadas durísimas, que le sacaron las lágrimas. Luego le ordené que se volviera a parar, lo que hizo con dificultad, y le pregunté si ya no era virgen, me dijo que todavía era, pero no dijo papá, así que la volví a nalguear duro. A este punto yo ya estaba estallando de caliente, y la nalgueaba para que ella también se calentara, y para que aceptara mejor la idea de que yo estaba al mando y que ese condón iba a ser usado para que yo la desvirgara. Le ordené entonces que se quitara el corpiño y el calzoncito, que estaba algo mojadito, pero no le dije que se quitara ni las largas medias blancas que llevaba puestas (así me gusta más). El blanco de las medias contrastaba con el rojo de sus nalgas hinchadas por los golpes y de su cara hinchada por el llanto. Ante el temor de una nueva golpiza, obedeció mientras su carita se llenaba de lágrimas. La tuve así, de pie y desnuda, frente a mí, como unos cinco minutos, sin decir nada. Sólo la contemplé. Pensé que sería un desperdicio dejar ese cuerpecito para ser estrenado por un mocoso sin experiencia. Le dije que yo tenía un método para probar si ella era virgen o no, y que se lo iba a practicar. “Si eres virgen, no le digo nada a tu mamá sobre esto, pero si no lo eres, se lo digo todo, ¿entiendes?” “Sí”, dijo ella. “Sí, papá”, grité mientras la ponía otra vez en cuatro para pegarle una buena nalgueada. Le ordené que se pusiera en cuatro sobre la cama, y como no lo hizo, la levanté y la tiré allá yo mismo. Luego me lubriqué el dedo con saliva y con él acaricié la pusita de mi nena, que tan sólo tenía unos pocos pelos y olía delicioso. Ella trató de impedirlo, pero la detuve y volví a pegarle unas nalgadas, con lo que se quedó quieta, pero lloriqueando mucho. Estaba muy excitado, así que no me di cuenta de cuándo le metí dos dedos en su vaginita, que ya estaba sacando bastante jugo. Lentamente, el lloriqueo cesó, y comenzaron los gemidos. Le ordené me pusiera el condón. Cuando ella se volteó a ver mi verga por primera vez, se quedó más asombrada que asustada. Ya sabía muy bien lo que le iba a pasar, y aceptó su destino como toda una mujer. Me puso torpemente el condón con sus dos manitas temblorosas. Luego agachó la cabeza y se quedó en cuatro, con el culito bien levantado, esperando su estreno. Me costó que entrara. Sangró mucho. Lloró mucho. Cuando ya su pusita recién desvirgada se habia acostumbrado a mi pija de macho, le pregunté “¿Te gusta, mija?” “Sí, papá”, “ay, sí me gusta”. Ya no lloraba, ahora sólo gemía de placer, tan recio que me inquietó que tal vez lo vecinos oyeran algo. Cuando ella ya había acabado dos o tres veces, saqué la pija de su pusa, le ordené que me quitara el condón, lo que hizo diligentemente, y se la metí entre la boca. No sabía mamarla, así que mejor la saqué y se la volví a meter en la pusa, ésta vez sin condón, mientras le masajeaba violentamente sus chichitas y la veía retorcerse de placer, gozando por primera vez del sexo… conmigo. “¿Eres mi niña puta, verdad?” Sí, papá, sí, sí, sí, aaaaay, aaaaaaay” No pude aguantarme más y le acabé adentro. Cuando sintió mi leche, ella pegó un grito que casi me deja sordo. Cuando ya todo había pasado me asusté, le dije que de esto ni una palabra a su mamá, que sería nuestro secreto, y que si volvía yo a encontrar algo así en su cuarto, lo iba a hacer de nuevo. Eso fue hace una semana. Espero no haberla embarazado. A la próxima, mejor le desvirgo el culito, vamos a ver qué tal me va con eso.