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Mi historia del cambio de cuerpo de hombre a mujer

Soy hombre de día y  una chica travesti de noche disfrutando de consoladores y vibradores, espiro mucho placer, Me llamo Lola, tengo 45 años y les voy a contar como me inicie en el nuevo mundo que cambiaria mi vida sexual y  pasar a ser una travestí,  cambiando mi forma de vestir de hombre con bóxer  a  linda mujer con hermosas tanguitas,  brasear, ligueros sexis  y ropas de mujer, teniendo nuevos hábitos ahora como femenina empezar a pintarme los labios  de los  color de preferencia. Primero les voy a contar como soy físicamente, tengo 1.75 mts, ojos marrones  claros, tez  morena, delgado (69 kg.), cabello lacio negro, 14 por 5 cm y bien afeitado. Esta fascinación por las ropas interior femenina y la ropas de mujer comenzó cuando tenía 18 años  empezó mi afición  por las mujeres sin saber  que cambiaria mi vida más adelante y hasta ahora no sé porque, pero me encanta y me excita, cuando era chico era muy enamorado, conocí a una mujer muy bonita que actualmente es mi esposa, nos casamos y tuvimos cuatro hijos dos hembras dos varones,   al pasar los años comencé a comprar ropas femeninas excitantes ligueros y conjuntos  de color rosado, negro, rojo, blancosssssssssss,  me las ponía y eso me excitaba mucho.  Me acuerdo de una de ellas que era un a tanga de color roja bien chiquita, iba a mi recamara me la ponía, me acuerdo que me quedaba ajustadito  la parte de atrás me entrada bien en mi  colita. No me bastaba con eso de solamente vestirme muy sensual, si no quería darle placer a mi boquita y a mi floreado culito,  antes me salía normal a la calle…… ahora ya me coloco los hilitos y voy a la calle con el puesto, en una ocasión salí con un conjunto completo puesto,  que se siente diferente para caminar, sentarse y pararse, se siente que tods lo miran a una y  me invadió el placer en mi cuerpo. Un día caminaba por el centro de la ciudad cuando vi una tienda erótica (o sex shop) y me dieron ganas de entrar. Lógico, me daba pena que me vieran y me latió rápido el corazón, pero me animé y terminé entrando. Anaqueles de juguetes eróticos, condones, ya saben todo lo que hay. Con nervios veía los penes de juguete, aunque era un cliente más y no me prestaban atención especial. En una parte de la tienda vi que había películas porno y fui a ver. Hermosas mujeres con hombres, hermosas mujeres con mujeres,  gay, bisexuales, transexuales, guau, había de todo. Me dije que era el momento de comenzar a incursionar en este nuevo y excitante mundo de transexual. Empecé comprando un vibrador  de 16cm, para probar ya que mi culito no había sido perforado nunca, con ese deseo de sentir lo que siente una mujer cuando es penetrada yo quería sentirlo y saber lo que se siente pero ya yo como una travesti salida del closet,  y me imaginaba como iba a ser , mi primera vez, el deseo las ganas  la pasión invadía mi cuerpo, ya quería llegar a la casa  para comenzar a experimentar cosas nuevas, así fue al pasar el tiempo  no conforme con este compre uno de  mas dimensión, de 20 cm color carne, aficionado a los videos pernos de todos tipos transexuales, travesti, bisexuales, gay, y zoofilia empezó a volar mi imaginación y ser creativo con más fuerza, ahora soy más creativa  a la hora de vestirme y pintarme, invento mucho con mas visión de querer cambiar mi vida y mi cuerpo, me depilo todo, mis nalgas, piernas, las axilas, mi pene, me pinto las uñas de los pies y manos, perfeccione la pinta de mis  labios y ojos, uso base en cara, me coloco buenos delineadores en mis ojos, cada día mi cuerpo pide más placer no me imagine lo calentura que se pone, hasta el punto que compre dos vibradores nuevos con los que me hago imaginación de dos vergas de hombres reales. Son los me dan mucho placer por mi boquita y mi trasero,  me pinto muy linda al igual que me visto  muy bonita donde me doy mucho placer, disfruto viendo videos de transexuales que me excitan mucho todo mi ser. Tengo muchos sueños que me poseen dos transexuales, tengo fantasías haciendo sexo en zoofilia, por  mi casa a potreros y se la pasan los caballos corriendo de arriba abajo, yo solo los observo pos las endijas de la ventana de mi recamara,  produciendo demasiado placer en mi cuerpo. Es tanto el placer y el deseo que siento que en el año 2016 le manifesté a mi esposa que en mi cumplamos quería que me complaciera o me hiciera realidad mi fantasía de muchos años que es que me hagan  el amor un bisexual o un transexual. Pero en mi casa y que ella estuviera presente, manifestándome que si yo sabía de alguien pero que en nuestro hogar no, que fuera en otro lugar, esa propuesta siguen en pie solo así  completaría el deseo de ser mujer ya que todos estos años he estado disfrutando es de solo vibradores que me ponen muy caliente y me satisface mucho he perfeccionado las forma de mamar los consoladores y vibradores. Para así algún día cumplir mi fantasía y poner a volar mis deseos reales. Sea con un transexual , bisexual o la zoofilia. Espero les guste mi relato y opinen

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Como me desvirgaron mi culito gracias a mi mamá

Hola me llamo luis,y ahora tengo 20 años esto me ocurrio cuando yo tenia 15 años,y fue una experiencia que nunca olvidare

Todo comenzo el verano que cumpli 15 años,habian terminado ya las clases en el instituto, ami no se me daban muy bien las clases de matematicas,y pues las suspendi,mi madre me busco un profesor particular que ella conocia para que me diese clases en verano,se llamaba Robert era de estados unidos,mulato alto cerca de los dos metros y se veia que bastante fuerte.El se vino con los padre a vivir a España  cuando era joven y habia coincido con mi madre en el instituto y por eso ella lo conocia,el habia estudiado para profesor de matematicas pero por aquella epoca,anda sin empleo.

A principio de julio mi madre lo llamo y robert vino a casa,ella ya habia hablado con el para las clases,y el habia aceptado,en un principio habiamos quedado en que el me impartiria clases en tu propia casa, para asi poder estar mas tranquilos, ya que el vivia solo.

Por aquellos años yo era un chico de contextura normal, ni gordo ni delgado, estaba en mi linea pues hacia normalmente mucho deporte, tenia el pelo un poco rubito como mi madre y media 1.65 aproximadamente, ami siempre me habian gustado las chicas, pero desde lo que me iba a pasar, me di cuenta que mas adelante seria bisexual, bueno vamos al tema.
Las clases las empezabamos a las 4.30 de la tarde casi todos los dias y pues por aquí por donde yo vivo en Sevilla hace bastante calor en verano y mas sobre esa hora, menos mal que robert tenia Aire acondicionado en su casa y siempre lo ponia un ratito antes de las clases. Las primeras que dimos fueron normales, como cualquier otra clase, yo no notaba nada extraño en el, dabamos las clases de 2 horas y yo me iba, pero al poco tiempo ,empece a notar como me miraba de arriba abajo y que siempre se fijaba en mi culito, siempre e tenido un culito respingon y parece muy femenino, cada clase que pasabamos me iba dando cuenta de que me miraba mas y mas y mientras me explicaba pues se acercaba mas ami, cuando el me estaba explicando las lecciones inconcientemente me fijaba en esas manos tan grandes que tenia y de vez en cuando se me iba la mirada para su bulto, habia visto algunas películas porno de chicas con negritos y sabia que ellos la tenian bien grande y pues se me pasaba por la cabeza como al tendria, pero no le prestaba mucha importancia a esos pensamientos y me intentaba centrar en las lecciones, hasta que un dia, al poco tiempo de empezar las clases, me puso unos ejercicios para hacerlos ayi mismo. Yo empece a hacerlos y el se quedo ayi junto ami y me paso un brazo por encima de mi hombro izquierdo, yo no me movi y segui con lo que estaba haciendo, cuando de repente escucho un susurro en mi oido.

-sabes que tienes un culito muy rico?-
Yo me quede quieto no sabia que decirle, y el prosiguió

-Tiene pinta de estar mas rico que el de tu mamá… –
Me quede helado, se me pasaron miles de cosas por la cabeza, ¿Qué robert lo habia hecho con mama? No me lo podia creer, yo seguia ay sin moverme pasandome miles de cosas por la cabeza,pero el siguió hablando

-muchas veces ella viene aquí desde hace muchos años después del trabajo, para que juege un poquito con ella…..,y hace poco me dijo que estaba preocupada por que su niño no aprobaba matematicas, y yo le dije que me lo trajese que yo le daria clases de matematicas a cambio de que yo pudiera cogerte y ella no diria nada, es mas le gusto la idea, me dijo que te encantaria mi pollon, mas aun de lo que le gusta a ella….-

Yo no sabia que decir, estaba mas confuso aun, con lo que me habia dicho se explicaba pork mama a pesar de salir del trabajo a la 1.30 del medio dia, siempre llega sobre las 3.30 de la tarde y siempre nos decia que era porque tenia que comprar las cosas de comer y que siempre habia mucha gente en el super…Nunca me imagine que tardase tanto por lo que me habia dicho robert, entonces se me pasaron imágenes de ella con él pero luego, pensé como es que mama queria que robert me cogiera, ami siempre me habian gustado las chicas y ella lo sabia…..

Mientras que pensaba robert me empezo a besar la oreja derecha, y paso su mano izquierda la que tenia en mi hombro las paso por mi espalda asta llegar a mi culito, metio su mano por el pantalón y empezo a tocarmelo haciendo circulos, yo no me podia mover, no sabia que hacer si gritar empujarlo y salir corriendo, si quedarme quieto,entonces escuche otra vez su voz en mi oido y me decia

-no te preocupes te va a gustar mucho, no te va a doler, y esto no va a hacer que dejen de gustarte las mujeres, sino que apartir de ahora te empezaran a gustar las dos cosas…-

Luego al ver que yo no me movia, empezo a desabrocharse el pantalón y se bajo la cremallera, yo lo miraba de reojo se veia su bulto muy grande y crecia mas y mas por momentos..

-Luis ven mira, acercate y pruébalo es como un chupa chups, te gustara ya lo veras…..-

Y sin saber como lo hice ni por que con mi mano derecha agarre aquel pollon de robert y lo empece a tocar, era grandisimo podia medir cerca de 28 cms aproximadamente y era muy gordo, el me decia, – …sigue asi lo estas haciendo muy bien, acercate mas a él…-

Fui acercandome y toque con mis labios aquel pedazo de carne…era increíble , no me iba a caber en la boca, lo roce con mis labios y vi como robert se estremecia, parecia que desde hace tiempo queria verme asi… luego saque mi lenguita y empece a lamerlo solo la cabeza y luego el resto de ese pollon, lo estaba haciendo como le habia visto a las chicas en las películas porno, segui lamiendo aquel pedazo de carne, cada vez me gustaba mas y mas aquello, me tenia como poseido, ya solo pensaba en agradar a robert, que le gustara lo que le estaba haciendo…intente metermelo en la boca, pero no era muy grande, solo consegui meterme la cabeza y luego un poco mas ,era delicioso ,me encantaba por momentos me imaginaba que me habia convertido en una mujer, cada minuto que pasaba disfrutaba mas y mas …

Cuando ya habia pasado un buen ratito, lamiendole aquel instrumento a mi profesor de matematicas, me cogio por la cabeza y me separo de su miembro… y me dijo – ven, que te quite esa ropita quiero ver ese culito que tienes ay…-poco a poco me fue desnudando asta que me kede desnudito enfrente suya, el se quito tambien la ropa y me dijo -…vente vamos a ir a mi habitación ,en la camita estaremos mas a gusto, me llevo en brazos asta ayi y me tiro en la cama, me sentia nervioso por lo k iba a pasar, entonces se tumbo encima mia y empezo a besarme al cara ,los labios me metia la lengua dentro, y fue bajando asta mis pezoncitos que estaban bien duritos y luego me volteo dejandome boca abajo, empezo a besarme el cuello luego me iba pasando su lengua desde mi cuello asta la rajita de mi culito, asta ahora virgen…. Me lo agarraba con las dos manos mientras me lamia toda la rajita, eso me exitaba mucho, y empezaba a tener un tembliqueo de las exitacion, con sus dos manos me abrio el culito dejando delante suya mi agujerito ,que era chiquitito, no me imaginaba como su pollon podia entrar ay..

Empezo a lamerme mi agujerito, me encantaba eso, era una sensación que nunca habia tenido, mmmm … cada vez me gustaba mas y mas la situación, aunque seguia algo nervioso por si me iba a doler su penetración…cogio su mano y la acerco a mi boca y me pido k escupiera en ella ,eso ice, y luego el llebo su mano asta mi agujerito y la restrego ayi, luego se metio un dedo en su boca, y empezo a introducirmelo en mi culito, yo empece a sentirlo y cada vez iba mas y mas adentro,no me abia dolido y me gustaba…mmmm.. empezo a moverlo en circulos,…mm eso me volvia loco ,me estaba encantando aquello ,luego me metio otro dedo, y luego un tercero… asi estuvimos un buen rato ,asta k se tumbo encima mia,y paso su pollon por mi rajita ,sin penetración ni nada, asi fue poco a poco durante un tiempo calentandome, yo pensaba y deseaba que me la metiera yaaaaaaaaaaa……pero el seguia con su juego ,al poco tiempo me dijo en el oido,-….estas deseando que te la meta verdad, pequeño, dile a papi que la quieres enterita para ti,…-,,-siiii siiiiii, dame por favor, no me hagas sufrir mas..mmm…la quiero enterita dentro de miiiiiiii….,-luego me dijo, -….jejej, sabia que te gustaria pequeño, pero ahora vas a tener que aguantar un poquito porque puede que te duela un poco….- , – …no me importa la quiero dentro profesor, ummm, la quiero toda dentro…no aguanto masss- .

Me coloco la almohada debajo de mi vientre para tener mi culito algo levantado para que entrara mejor, entonces empezo a apuntar con su miembro a mi agujerito, yo notaba su punta tocandome justo en la entrada a mi culito, mmmm estaba ya muy caliente, solo pensaba en tenerla dentro de mi, entonces empezo a meterla ,mi culito estaba bien lubricado por el trabajo que el habia hecho antes, me empezo a entrar la cabeza, pero sentia como me rompia mi culito,era muy grande para mi culito, no iba a entrar, consiguió meter la cabeza dentro, y me dolia, intente aguantar como pude, porque ahora venia el resto…. Se kedo un rato con la cabeza dentro, me decia que era para que me acostumbrara para que no me doliese mas, pero de pronto y cuando menos lo esperaba, me la metio de golpe….

-….ahhhhhhh.-pegue un grito de dolor, y el me tapo la boca con su mano, se me habian saltado las lagrimas, pero tenia todo ese pollon dentroooooooooo….. ,al poco tiempo empezo su mete y saca, primero despacio, luego mas y mas fuerte ,me estaba volviendo loco, era increíble todo el placer que me estaba dando ya no me dolia en absoluto, solo sentia placer y mas placer, me di cuenta que tenia mi poya durisima y que me habia corrido en al cama,,mientras el seguia y seguia con su mete y saca, era increíble, lo hacia perfecto, entonces me la saco , y me cojio en brazos y abrazandome a el, me la metio de nuevo, ahora estabamos abrazados el de pie y yo con su poyon en mi culito,mmmm era increíble como me gustaba aquello ni yo podia creermelo, mientras me seguia cojiendo me llevo asta la puerta del armario que tenia un espejo, para que viese como me cogia eso me exitaba aun mas, luego me la sacaba para que viese como tenia mi agujerito de abierto, era increíble de lo chiquitito que era ,se habia puesto muy grande y muy abierto, y luego seguia metiendomela, asi pasamos mucho tiempo, cuando el noto que se iba a correr la saco y se tumbo en la cama y me dijo -…espera no quiero correrme aun quiero disfrutar mas de ese culito de putita que tienes, ahora montate encima mia y cabalga sobre mi polla pequeño..-mmmm ,estaba muy exitado y cada cosa que em decia me ponia aun peor, era su putita mmmm joder estaba muy muy caliente, nada mas que me pidio que cabalgara eso ice, no tarde ni un segundo en tenerla dentro de nuevo..y empece a cabalgar encima suya…me sentia toda una putita, estaba dominado por aquel pollon mmmmm, luego me volteo y me puso boca abajo,me la metio de nuevo cada vez sentia su polla mas caliente dentro de mi, empece a notar como se hinchaba y al poco tiempo se corrio dentro de mi culito…mmmmmmmmm fue increíble sentir esos chorros tan calientes dentro de mi, salio bastante leche de esa manguera, luego se tumbo encima mia sin sacarmela y me susurro al oido,-….pequeño eres bastante bueno, creo que vamos a pasar muy buenos ratos los dos, este verano….-luego me dijo, ahora quiero que hagas una cosita que le gusta mucho hacerla a la putita de tu madre, tapate tu agujerito y ponte de pie, luego ponte en cuclillas y pones tu mano debajo de tu culito para que te caiga toda la leche y luego tomatela….- eso ice cuando la tenia en mi mano, me la lleve a la boca y la empece a lamer, asi asta que me la tome enterita, luego me meti unos dedos en mi culito y saque la poca leche que quedaba y me la termine de tomar, eso le éxito muchisimo, y me dijo, -….cariño ven, vamos a darnos una ducha…-
Me cogio y fuimos a la ducha ,abrio el grifo ,el estaba detrás mia,y cuando caia el agua fresquita empezo a tocarme mi cuerpecito, para limpiarlo, agarro el jabon, y izo como el k se le caia, y me ijo -….pequeño coge el jabon y daselo a papi..-eso ice y cuando estaba agachado ,senti una embestida por detrás ,abriendome de nuevo mi culito, me puso contra la pared y seguia follandome, asta que me la saco y dijo,-…ven ponte de rodillas…- me puse delante suya de rodillas y empezo a masturbarse y me abrio la boca, luego empezo a echar mas chorros de leche, no tantos como antes, pero aun asi,era abundante, luego cogio paso sus dedos por su leche que se me habia quedado en mi carita,y me la metio en la boca, junto con su pollon, que me pidio que se lo limpiara…..

A las 6.30 sono el timbre de su casa, y fue a abrir ,ya estabamos vestidos y recojiendo los cuadernos, para irme, entonces robert abrio la puerta, y era mama, y robert le dijo.

-Ana vas a tener que dejar a luis, a partir de ahora una ora mas todos los dias, por que tenemos poco tiempo para repasar las cosas..-

Mi mama sonrio y me miro, yo estaba colorado, y me pregunto -…que te has portado bien?,as hecho todo lo que robert te a dicho?..-yo afirme con un movimiento de cabeza, luego me fui hacia ella la bese en la mejilla, y sali para el coche, diciendole asta mañana a robert, a los 10 minutos aparecio mama, con la cara un poco colorada, y se metio en el coche, se pinto los labios y se arreglo un poco el pelo, luego me dijo -…es bueno a aque si?…- a lo que le conteste, -…es el mejor, muchas gracias mama..-ella sonrrio arranco el coche y nos fuimos.

Este iba ser nuestro secreto de ahora en adelante.

Espero que les haya gustado y DE VERDAD por mi estraño que le parezca, ocurrio de verdad, otro dia les contare mas cosas que icimos ayi en el domicilio de robert…..

Si quieren escribirme aquí tienen mi direccion luistrix_1985@hotmail.com ,los espero bye

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El profe me hizo la cola

Lo esperé en el departamento, me pidió que me vista bien puta.

Baje a abrirle sin la ropa para la ocasión. Subimos en el ascensor, me agarro fuerte, me levanto y me pego contra el espejo. Me beso siete pisos y con eso solo ya me hizo mojar.

Entramos al departamento, me llevó a la habitación, me pregunto donde estaba la ropa. Jugamos un rato, me toco la cola, la concha, me desabrochó la camisa, el pantalón y me mandó a cambiar. Fui al baño, me saqué el pantalón, me puse las medias de red y el portaligas. Me até el pelo y me deje la camisa abierta. Me volví a poner los zapatos.

Salí, entré a la habitación y estaba acostado. Se sentó, me miró. Lo besé, quería que me sacara todo y me cogiera en ese momento. El me quería mirar, quería que me haga la sexy. Me paré delante de él, me di vuelta, me hizo abrirme la cola, me tocó. Me corrió el corpiño, me apretó las tetas. Me pidió que me corriera la bombacha, lo hice y me chupo toda la cola. Me saque la bombacha. Estaba muy caliente, nos besamos, le saque la remera y les desabroche el pantalón, le toque esa pija que me encanta, grande y dura.

Me puso en cuatro al borde de la cama y me empezó a jugar con la pija. Me pidió el teléfono para sacar fotos y se lo dí. Me pedía que me abriera la cola y yo lo único que quería era que me metiera toda la pija en la concha. En el medio del juego finalmente entró, mientras tanto me tocaba la cola, me agarraba la mano y hacía que me metiera un dedo en la cola.

 

Me cogió en cuatro, bien fuerte, me la metió toda.  Me puso muy loquita. Agarró su cinturón del pantalón, y me jugaba con la punta en la cola, me pego con el cinturón. Me puso contra el placar, me pegaba y quería que le pidiera más. Yo quería que me siga cogiendo, pero me calentaba que me pegará. Si le pedía mas, me daba mas fuerte.

Seguimos cogiendo en la cama. Yo arriba de él, estaba por acabar, y me ataba las manos con el cinturón, y me ahorcaba y me dejaba sin aire. Y me gustaba. Me metía los dedos en la cola, cada vez un poco más y un poco más. Mientras tenia su pija en mi concha, y me hizo acabar y gritar.

Se me salio una mano del cinturón y me lo saque, no le gusto. Le chupe la pija, le puse vaselina y empezó de a poco, a metermela por la cola. Me dolía. Me tocaba la concha y me relajaba. De a poco fue entrando. Me dolía pero me calentaba. De mientras me chupaba la tetas, como me calentaba verlo chuparme las tetas, me encantaba, me chorreaba toda de lo mojada que estaba.

De a poco entro toda y se empezó a mover, yo me tocaba la concha, estaba boca abajo y el arriba mio. Se movía y me dolía, pero me gustaba, me calentaba. Y me hablaba, me decía que le calentaba y me calentaba mas, que me acabaría en la cola. Y yo me tocaba la concha, y me dolía un poco  menos y me gusta cada vez más. Y estaba tan caliente que iba a volver a acabar. Y le pedía que fuera más despacio, que me dolía. Pero quería que siguiera. Y me dijo que esta  vez me había entrado toda, que me había roto la cola y me re calentaba que me hablará. Que me dijera que estaba caliente. Y cada vez me tocaba más la concha y acabé, y se siguió moviendo con la pija en mi cola un poco más, hasta que no aguante mas y me saco la pija de la cola, le empecé a hacer la paja, y la terminó el. Acabó encima de suyo y le pase la lengua juntando toda la leche.

Como siempre mi profe, me cogió muy bien.

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La amiga de mi vieja

Hey, qué tal? Este es mi primer relato y vengo a contarles todos los relatos de este ser tan pajero que aquí les escribe.

Antes que todo, “digamos” que mi nombre es Mike y tengo 27 años. No tengo un gran físico ni altura importante pero sí facha y buena onda, y por sobre todo una buena pija que la naturaleza me dio. Por otro lado soy biólogo, botánico y cheff, les cuento estos últimos detalles porque más adelante en mis futuros relatos tendrá importancia.

Hoy les vengo a contar lo qué pasó en el último cumpleaños de mi vieja y que cómo suele ser costumbre, lo festeja en la casa de unos amigos de mis padres. Mas que costumbre es comodidad ya que tienen tremendo rancho con terraza, jardín y todos los chiches en pleno San Isidro.

Los dueños de casa son una pareja (tan cheta que da asco), llamada Pedro de 45 y Sabrina de 40, ella todo un camión: rubia, flaquita, tetas chicas pero perfectas, una concha que siempre se le marca y una cola que te deja vizco si la miras demasiado. Y él, bueno, un boludo con plata y nada más.

No sé por por qué pero Sabri siempre tuvo una onda rara conmigo, y rara me refiero a demasiada buena onda desde que, no sé.. tenía 14-15 años. En esa época era tremendo pajero y ya le miraba las tetas y el papo sin tapujo alguno, imagínense que si yo tenía esa edad ella tenía 27-28, toda una bomba. Yo creo que la flaca se daba cuenta y le calentaba, porque siempre que me lanzaba a clavarle miradas indiscriminadas ponía cara de puta, incluso cuando hablábamos cara a cara.

Cada vez que los visitábamos siempre se aparecía con ropa liviana, sin corpiño, provocativa, sexy. Cualquier jean que se ponía le resaltaba el culo hermoso que portaba. Volvía loco a mi casa, el ratón más chico que tenía era del tamaño de un Mickey Mouse y las ganas de cogermela me enfermaban la cabeza.. pero claro, me ponía a pensar en la relación que tenía con mis viejos y pum: Mickey se suicidaba.

Los años pasaron y ya casi ni nos veíamos pero siempre me llegaba algun saludo de Pedrito y sobre todo de Sabri, volviéndose a instalar en mi cabeza.

Hace unos meses, estaba fumando un porro tranquilo en el balcón y me suena el celular. Me había olvidado del cumple y me estaban llamando que más tarde me pasaban a buscar.

Me perfume y salí re loco para allá, hacía tiempo no la veía y ya me estaba calentando antes de tiempo. Al llegar, todos nos saludamos pero faltaba ella.. inmediatamente la vi caminando por el pasillo en nuestra dirección, creo que todos nos quedamos idiotas con su look, tenía esos vestidos blancos ajustados que te dan ganas de arrancarlos con los dientes y el pelo suelto flotando en el aire.

Al instante me saludó con un énfasis terrible y me apoyó sus tetas puntiagudas en el pecho, acompañado de un: “Neneeee, cómo creciste!” y yo respondiendo un “Y vos estás como la última vez que te ví!” haciéndome el sutil, completamente fumado.

Pedro miraba la secuencia con una cara rara y yo pensaba: o este tipo es un pelotudo o se hace el boludo para safar la vergüenza. Porque vamos, si tu mujer está tan buena y la ves tan feliz y tan suelta, es inevitable que te pique el bicho de la duda y te muerda el dragón de los celos.

Pasaban los minutos y llegaban más invitados, pero notaba cómo Sabri se quedaba en mi grupo, pegada a mi lado a cada momento y tocándome el brazo cada vez que podía. A su vez, le relojeaba el culo cuando se daba vuelta y sus pezones marcados en la tela me robaban la atención todo el tiempo.

La fiesta seguía y entre champagne y otras cosas más, ya estaba medio entonado y distraído. Hacía rato no veía a la rubia despampanante y me estaba quedando sin bat, así que entre a la casa a buscar un cargador.

Abri la puerta que daba a la cocina y escuché justo una voz femenina: “… y vos viste lo que esta ese pendejo, lo dejo sin aire si lo agarro”.

Carraspie un “ejem” y me acerqué, dándome cuenta que eran la rubia y una amiga de ella cotorreando sin parar. La rubia se puso roja, dejó de hablar y le dijo a la otra: “Anda anda, busco una botella de vino y voy”.

Haciendome el boludo le pregunto que pasaba, me dijo que nada que eran cosas de viejas.
Le digo: “Que vieja? Si vos estás mejor que mi última ex”
“Callate nene, yo ya soy grande”
”No Sabri, vos estás perfecta”
”Jaja bueno bueno, vos que querías acá?”
”Un cargador, no tengo batería”
”Dame, yo te lo pongo” dijo sonriendo y acercándose como una leona. Agarró el celular y me pasó todo el culo por la pija, un movimiento totalmente descarado que me generó una erección como nunca antes.
”Necesitas algo más?”
”Si, a vos!” y le clave un beso desubicado, agarrándole bien fuerte el culo con las dos manos.
”Pará, acá no, después” y salió para el jardín como si nada.

Amigos míos, no lo podía creer, me había dejado con la verga durísima y lleno de incertidumbre. Me tomé un vaso de agua para enfriarme y salí a seguirla, mirando sin parar el culo de la rubia que se alejaba como desfilando. Se los describo: ni grande ni chico, tamaño pendeja de 20. Redondito y firme, mezcla de gimnasia y buena genética. Una locura para una cuarentona. Ella lo sabía y lo movía con orgullo. De un momento para el otro la había perdido entre la gente, intenté buscarla sin resultados y terminé bailando medio en pedo.

Sonaba la música al palo, giraba el alcohol por todos lados y mis ganas de mear aumentaban así que me acerqué al baño y justo la crucé saliendo apurada. Me manoteó la pija y dijo: “Cuando tomo no puedo parar de hacer pis…. y de calentarme” seguido de una risa muy cómplice.
”Sabri, no juegues con fuego” le dije con cara de sexopata.
”Tranquilo que no me voy a quemar, jajaja, venite en 5’ a la terraza bebé”
Ufff, no les puedo explicar las ganas de violarla ahí mismo. Incontenibles. Pero pensé bueno, unos minutos más y sueño cumplido, me acomodé la verga y entre al baño como pude.

Fueron los minutos más largos de mi vida, el tiempo se había detenido en mi contra y yo explotaba de leche. Subí desesperado a la terraza y la vi apoyada en la baranda, mirando la fiesta como una lady fumando un pucho. Me acerqué por detrás y sin dudar la apoyé fuerte mientras le tocaba las tetas jugando con sus pezones súper duros por el frío.
”Bésame el cuello” dijo entrecortada, soltando un suspiro y el cigarrillo.

No le hice caso y le levanté el vestido, bajando mi mano por sus nalgas hasta pasar los dedos por su tanga. Su lencería era tan fina que se le notaban los labios depilados, finitos y suaves por sobre la tela. La muy hijadeputa estaba completamente mojada y sólo con rozarla me había parado la pija nuevamente. Ya no me podía contener más.
Se dió vuelta, se agachó y me dijo: “Como te voy a comer la pija, pendejo”.

Abrió el cierre, me sacó el botón del Jean, bajo el bóxer y soltó la pija que salió empujada pegándole en la cara. Me miró con los ojos bien abiertos y sorprendida me dijo: “Que buena pija, es re grande”. No terminó la frase que ya se la estaba metiendo entera en la boca, sin raspar, haciendo succión y moviendo la lengüita en la punta de la cabeza como toda una profesional. Agarraba la pija con las dos manos y me pajeaba con furia, me estaba exprimiendo en un pete espectacular.

”Pará, me vas a sacar la leche” le dije como pude.
”Cogeme, dámela toda” me retrucó.

La di vuelta, le corrí la tanga al costado, le apoye la verga en la punta de la conchita y agarrándola de la cintura se la enterré como si fuese mi última cogida. Nunca había sentido una concha tan estrecha como la de Sabri, parecía la de una pendeja. A cada centímetro me apretaba y me mojaba más la pija, me volvía loco esa sensación de abrirla de a poco y sentir cómo me llenaba de flujo hasta las bolas.

”Ah ah ah, me duele me duele, cogeme, dale dale. No, pará. No. Si. Seguí seguí” la muy puta se contradecía de la calentura que tenía y a mi me volvía loco con su voz de pajera.
”Voy a acabar Sabri”
”Acabame adentro, llename la concha de leche”

No podía creer lo que estaba escuchando.. no solo me estaba re cogiendo a la amiga de mi vieja en su terraza frente a todos (que desde abajo no tenían ni idea de lo que pasaba) sino que la muy putita me pedía que la acabe toda.

Le separé las piernas, me paró el culo y me acerqué lo mas posible enterrándola hasta el fondo y tirándole del pelo como un salvaje. Con la mano derecha le empecé a pajear el clitoris y a respirarle en la nuca endemoniado. Con la izquierda le separaba una nalga para penetrarla mejor. Aceleraba con fuerza, cada vez más violento. Ella gemía quejosa de la cogida que le estaba pegando.
No aguanté más y acabé varios chorros de leche dentro suyo. Me apretaba con fuerza la pija y sentía que me la iba a arrancar de un tirón.
Nos fundimos en un pequeño gemido y un gran orgasmo. Se acomodó la tanga y el vestido, me besó agitada y me obligó a bajar para que nadie sospeche de lo que había pasado.

Con las piernas casi temblando bajamos las escaleras y nos cruzamos al marido.
”Qué hacen?” Soltó con cara de póker.
”Subimos a sacar una foto desde la terraza, una panorámica de la fiesta” contestó Sabri rápidamente. La flaca hablaba con Pedro como si nada y tenía la concha llena de leche. Mi leche. Cuanto morbo.

La fiesta siguió hasta la madrugada, cruzando miradas cada dos por tres.. al terminar me saludó con un beso en la mejilla, bien cercano a la boca y por lo bajo me dijo: “Quiero repetir”.

Y así fue.
Repetimos varias veces más.
La próxima les cuento.

Saludos!

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Cosa de minas

Hola soy Florencia, Flochu, Flor, Florcita… la sin tetas. Tengo 16 años y vivo en Argentina, y tengo a mi mejor amiga Romina, que tambien tiene mi edad, y es com´pañera mia del colegio, que tiene unas tetas enormes, ENORMES, desde los 12 años que se le desarrollaron y nosotras somos amigas desde que teniamos 6, en fin, se imaginaran, todos los chicos la miran a ella y a mi ni pelota.

El otro dia estabamos en mi casa, yo soy hija unica, mis papas trabajan, y hago lo que quiero, sin ire al carajo claro. Y viene Romina, y bueno, estabamos boludeando en la pieza, charlando, y otra vez me le quejo de que no me salen las tetas.

Romina: y que boluda, igual sos re linda, a los tipos les gustan las minas flacas, como vos, boluda yo estoy re gorda, no puedo bajar el culo…

Yo: bueno pero por algo ya debutaste forra. Yo sigo virga y con unas ganas…

Romina: ya te dije que fue un garrón, los tipos son re torpes

Yo sabia que ya hace rato veniamos boludeando, piquitos, abrazos, todo con cariño. Pero yo ya tenia ganas de que me chupe la concha. Y le dije

Yo: sabes que me estoy depilado la concha? ayer me hice dos pajas, de lo que me calienta estar sin un pelito.

Romina: toda toda?

Yo: hasta el culo

Romina: ajjaja que hija de puta

Yo:  me quedo re lindo

Romina: y dos pajas te hiciste? que pajera jajaj

Yo:  si, esta barbaro. Vos esta toda peluda?

Romina: que forra que sos

Yo:  para que te copes, capaz te gusta

Romina:

Yo:  te muestro?

Romina: dale

Yo que estaba descalza y con joggins y remera, en vez de bajarme los joggins me los saque x completo, igual que la bombacha. Y tirada en la cama me abri de piernas y le mostre, toda mi concha bien depiladita.

Yo: mira que linda esta. Tocala, vas a ver q suave

Romina: que torta que sos

Yo:  y? un cachito, no pasa nada

Romina acerco la mano y me la puso sobre la vagina

Yo:  dale un besito, no seas mala

Romina: estas segura?

Yo:  por favor, pasale la lengua

Romina se acosto, acerco los labios dando un piquito en la pelvis, y luego saco la lengua y la metio entre mis labios vaginales, llegando a abrirse camino y lamer suavemente mi clitoris. Ahi le agarre la cabeza y la hice seguir lamiendo, hasta que en unos minutos llegué al orgasmo…

Yo:  ahora te toca a vos, gorda puta

Romina: para tarada, no me hables asi…

Me acerque y le dije

Yo:  sos hermosa, y te quiero. Pero me re caliento puteandote un poco…

Romina: bueno, por hoy nomas

Yo:  asi me gusta… putita sumisa…

Continuara

 

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Polvo diabólico

Javier llevaba varios días mosqueado con su chavala Azucena, le pasaba 2 años, él tenía 23 y ella 21, la encontraba fría y distanciada, aún recordaba la última vez que hicieron el amor y ella estaba como ida como si no estaría con él.

Así pues sospechando de ella se fue a una agencia de detectives privados y contrato los servicios de dos, a los cuales informó del comportamiento de Azucena durante sus últimas semanas.

Azucena era una chica alegre y divertida quizás demasiado aventurera, sus relaciones con Javier habían sido siempre buenas y la forma de hacer el amor estupenda, pero como ella era muy inquieta, un día por probar de todo en esta vida, una amiga le dio unas rayitas de coca junto con un libro de brujería, está le explico que mediante un rito, siguiendo unas cláusulas que vienen en el libro, podía invocar al diablo cuando quisiera ella, Azucena se reía incrédula, pero como la curiosidad era mayor que el temor se decidió a probarlo. Al día siguiente estando sola en casa, se decidió por preparar el ritual, lo primero era acomodarse en una habitación a oscuras solo iluminada por ocho velas, lo segundo estar vestida solo con combinación, bragas y sujetador.

Azucena estaba ya en la habitación con las ocho velas, el camisón dejaba entrever  unas pequeñas braguitas que apenas tapaban el conejito, el sujetador a juego protegía dos hermosos pechos palpitantes de juventud. Con toda la ceremonia del mundo extendió cuatro rayitas en una mesa baja, se sentó en el suelo y valiéndose de una pajita empezó a esnifar la primera raya de coca.

Luego abrió el libro de brujería leyendo: Oh Satán Rey de las Tinieblas, manifiesta tus poderes ante esta pobre esclava (nueva esnifada a la segunda rayita de coca), asciende de las tinieblas y únete a mi cuerpo carnal, lleno de lujuria y deseo, estando en trance ya, la habitación tembló y como por arte de magia las ocho velas se apagaron y de la nada ¡ZAS! Apareció  Satanás, vestía capa roja, pantalones a juego, gastando dos tridentes uno de tres pinchos que llevaba en la mano y el otro entre las piernas, cuernos no llevaba pero su mujer seguro que se los pondrá en cuanto pueda, de su cuerpo salía una especie de humo que reflejaba lo quemado que estaba, y dijo: Azucena ¿por qué me invocas? Ella medio colocada esnifo  otra raya diciendo: anda si es el diablo en persona, así es respondió Satanás y he venido del más allá a joderte más aquí, dicho y hecho se acercó de una zancada clavando su mirada en el cuerpo fresco y hermoso de la muchacha, con la mano derecha guió el tridente hasta el suelo para luego romper el camisón de Azucena al subirlo, Azucena decía: pues sí que coloca esta coca voy a seguir este espejismo, arrodillándose para desabotonar los pantalones rojos de Satanás sacándole su instrumento rojo también, empezó a lamerlo con fruición como si fuera un caramelo  con recelo de acabar con aquella golosina, los dientes presionaban suavemente el miembro del demonio, el cual preferiría estar en el mismísimo infierno que seguir con  aquel tormento que le prodigaba Azucena. Satanás caliente le quitó a aquella ninfómana su “caramelo” diciéndole: ponte a cuatro patas, ella se arrodilló y su pompis con las braguitas quedaron a merced del diablo, este con sus dedos largo y uñas a juego, rompió la tela que escondía la gruta del placer, al aire quedo el chumino y los pelos del culo de Azucena, Satanás se acercó lamiéndole el ano y la vagina, alternándolo también con la introducción de dos dedos en su esfínter y en su coño.

Azucena suspiraba y jadeaba como una posesa, cuando el miembro se hizo paso por su esfínter unas lágrimas rodaron por su mejilla, pero luego paulatinamente, el dolor se fue transformando en una agradable sensación de placer, sus senos y su pubis no paraban de ser sabiamente excitados por Satanás.

Azucena dijo Satanás ya has satisfecho parte de mis instintos carnales pero esto es tan solo el principio de la orgía, Satanás acercó su enorme miembro a la cara de Azucena que yacía tumbada boca arriba en el suelo y descendiéndolo suavemente lo colocó entre los pechos de está, la cual empezó a hacerle una estupenda cubana, con sus dos manos Azucena friccionaba sus dos pechos por el pene de Satanás hasta que le hizo eyacular salpicándole la cara y su rostro de un cálido esperma.

El diablo que no paraba de hacer diabluras se acercó hasta la cocina y cogió un plátano y un pepino llevándolos hasta la habitación donde se encontraba Azucena, cogió el pepino y lo empezó a restregar por todo el cuerpo de la muchacha, cuando llego a su culo el diablo se acercó lubrificándole la entrada con la lengua a base de saliva para a  continuación introducirle el pepino suavemente hasta hacerlo casi desaparecer.  Repitió la operación con el plátano, hasta que llego a su coño, allí introdujo dos y tres dedos para a continuación meterle el plátano.

Azucena yacía sobre la cama emparedada por ambos vegetales, cuando una agradable sensación de ser poseída la embargo plenamente. Satanás besaba la chica en los labios, mientras que con la mano meneaba el plátano y el pepino, los cuales chorreaban de caldos lujuriosos sigue, sigue, gritaba Azucena, a punto de alcanzar el orgasmo, Satanás le quito el plátano y lo sustituyó por el suyo y en unos cuantos vaivenes que parecían siglos, Azucena  estalló en un gran orgasmo que le quemaba las entrañas, clavando las uñas en la espalda del pobre diablo, el cual grito de gusto y de dolor a la vez.

Una vez pasados los efectos de la coca Azucena se despertó y se encontró desnuda, fatigada, pringosa con un pepino en el culo y un plátano a los pies de la cama, preguntándose qué demonios había pasado (los demonios no era, sino solamente uno Satanás) pero claro ella no se acordaba de nada.

Javier al cabo de una semana fue informado por los dos detectives sobre su novia. Verás Javier, tu novia no te engaña, lo que ocurre es que le pega a los alucinógenos en cantidad y claro hace que se monte unas orgías sexuales ella sola de película. Así que mira muchacho le dijo uno de los detectives, convéncela  para que deje el mundo de las drogas y satisface sus deseos sexuales más a menudo, con estos consejos solucionarás tus problemas. Javier agradecido les preguntó que cuales eran sus honorarios a lo cual los detectives respondieron:  200 € como lo quiere con IVA o sin IVA , Javier dijo: mejor sin IVA , lo que ocurre que ahora no tengo dinero en metálico, es lo mismo dijo uno de los dos detectives, aquí traigo la minuta de nuestros servicios, nos lo firma y ya pagará, pues muy agradecido dijo Javier y firmó los papeles.

Nada más salir a la calle, los dos detectives, le dice uno al otro oye Lucifer qué Belcebú, como lo hemos engañado al pobre y pensar que nuestro amo y señor Satanás se tira a su novia, ya que cada vez que le invoca se le aparece de verdad ja ja  ja  ja  ja y encima los papeles que le hemos hecho firmar no eran la minuta de servicios sino la venta de su alma al diablo.

Y Lucifer y Belcebú se fueron riendo por las calles oscuras de la ciudad.

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El Nuevo Jefe del Departamento

Autor: Marita Correa

Ricardo es el nuevo jefe del departamento fiscal de una importante asesoría. Un antiguo compañero suyo de universidad,  directivo de la empresa, pensó en él, para reparar el enorme fiasco que su antecesor ha realizado en este departamento.

Es un hombre atractivo de unos 55 años, para sus empleados un hombre serio y reservado  escondiendo  para sus más allegados,  su lado más afable, extrovertido y su gran sentido del humor.

Entre todos sus subordinados que tiene a su cargo hay una mujer que lo saca de quicio, contestona, orgullosa, cuarenta y tantos, recién divorciada y queriendo recuperar todo el tiempo perdido de su matrimonio, no hay día que llegue tarde,  no la encuentre charloteando con su compañera y siempre tiene una excusa cuando no tiene su trabajo listo.  Muchas veces ha querido presentar una queja sobre ella pero hay algo en esa mujer que le impide hacerlo

Por supuesto, la antipatía es mutua. Ella ya se ha ganado varias broncas por parte de él  y la ha relegado hacer trabajos que no le corresponden, sin embargo lo que menos soporta  es su indiferencia hacia ella, ha intentado ganárselo y llamar su atención de todas las maneras posibles, sin lograr conseguirlo.

Una mañana Natalia no está especialmente de humor, su compañera y mejor amiga Marta se queda extrañada y empieza a interrogarla.

Marta- ¿Qué te pasa? No has abierto la boca en toda la mañana

Natalia- Nada

Ana se levanta y se va a la habitación de las fotocopias, Marta la sigue, no se va a quedar sin enterarse que le pasa a su amiga

M- Venga, no te hagas la interesante, si al final me lo vas a contar, ¿saliste a noche con Jesús?

N– No, lo he dejado con él. Oye Marta, déjame en serio,  Don Estirado quiere que le revise todos esos informes, dice que los datos son erróneos, estoy harta de este tipo, ¡Como echo de menos a Marcos! (antiguo jefe, todos le llamaban Señor Abascal, menos ella,  que era su empleada favorita)

M- ¿Y cómo no lo vas a echar de menos?, si lo tenías comiendo de tu mano

N-  Eso no es verdad, además ¿qué me dices ahora de la nueva?, Pero que pelota que es, no has visto como coquetea con él, y él le corresponde, el único momento del día en que sonríe es cuando habla con ella, seguro que tienen un rollo.

M- ¿Con Lucía? No me he fijado, pero ya veo que tú sí y me da a mí que lo que estás es un poco celosa.

N-  ¿¿Queeeeee?? Por favor, si no lo soporto!!

M- Si claro, por eso vienes todos los días tan arregladita y vas a tomar café justo cuando va él. Lo que te fastidia es que no te haga ni caso.

N-  ¡Oye bonita!,  que yo le doy mil vueltas a esa petarda, cursi e insípida, y si me lo propongo, a él me lo meriendo en un periquete

M- Sí, claro

N- Claro no, clarísimo ¿Qué te apuestas?

M- Lo que quieras, ¡Vas a perder!

N- Una cena en Mateos

M- ¿¿En Mateos, estás loca?? ¡¡Ese sitio cuesta una pasta!!

N- Me da igual, lo vas a pagar tú

M– Hecho

N- Hecho

Las dos mujeres sellan la apuesta con un apretón de manos

M- ¡Pero ya  sabes que quiero todos los detalles!

N-  ¡Si siempre te lo cuento todo! Sé que Don Estirado, suele quedarse en el despacho hasta tarde, así que si quiere que termine estos informes no me va a quedar otra que quedarme a mí también, verás cómo mañana esta rendido a mis pies

Sin ningún cuidado las dos comenzaron a reír a carcajadas y salieron de la sala de fotocopias, Natalia había olvidado su mal humor y empezaba a planear como conquistar al huraño de su jefe

Llegó la hora de salida,  como tenía planeado  se quedó trabajando, a los pocos minutos no pudo aguantar más y se dirigió al despacho de Ricardo, la puerta estaba abierta, él estaba absorto en unos documentos y llamó su atención con unos golpecitos en la puerta

Natalia-  ¿Puedo pasar?

Ricardo-  ¿Qué haces tú aquí todavía? Le preguntó con tono de sorpresa

N- Tengo un poco de trabajo atrasado

R-  ¿Sólo un poco?,  Sonrió  y siguió ojeando sus papeles

A ella le fastidió el tono sarcástico de su jefe, pero hizo ver que no le importaba y siguió a lo suyo.

N-  Verás Ricardo,  hay unos datos de unos clientes que no aparecen  en mi ordenador, me preguntaba si a lo mejor tú los tienes archivados.

R-  Ahora no puedo ocuparme de eso, estoy muy liado, déjalo ahí y ya lo mirare mañana

N-  Lo entiendo, yo también estoy muy liada, Qué  estrés ¿verdad?

Él ni siquiera le contestó

Aunque Ricardo no la miraba,  la mujer se fue acercando de forma coquetona hacia la mesa, se apoyó en el lateral de esta y mirando a su jefe le dijo:

Oye Ricardo, se me ocurre una idea, ¿no te parece que nos merecemos un descanso? Podemos pedir al bar de enfrente que nos suba una botellita de vino, algo de picar, conversamos un ratito, nos conocemos un poco mejor, y bueno… si nos apetece seguimos con el papeleo o no.

Ricardo contemplaba con asombro, el descaro y la insolencia de su empleada, sonrió y levantándose de la silla se fue hacia ella, que lo seguía mirando de una forma atrevida

Yo tengo una idea mejor, dijo él, sus cuerpos estaban casi pegados uno frente a otro y ella notaba como se le cortaba la respiración, le costaba reconocer que ese hombre la ponía a 100, pero por supuesto no iba a dejar que lo notara

N-  Ah sí ¿Qué idea?

R-  He oído hablar de un nuevo restaurante, ¿Cómo se llama? … ah sí,  Mateos, creo que es excelente ¿Lo conoces?

A Natalia se le borro de inmediato la sonrisita de la cara, y notó como se ruborizaba de repente, bajó la cabeza,  intentando que no se notara su sonrojo y  con un hilito de voz contestó que no lo conocía

Él tomó la libertad de coger su barbilla para obligarla a mirarle  a los ojos

Por primera vez ella se quedaba sin palabras y sin saber cómo manejar la situación

R- ¿¿No lo conoces??

N- No

R- ¿¿No es ahí donde vas a ir con Marta, cuando logres seducirme??

Ella lo miraba con los ojos muy abiertos intentando buscar una respuesta ingeniosa, que no encontró

F- Tu amiga y tú, deberíais tener más cuidado con lo que habláis en la sala de fotocopias, nunca sabes si el jefe estará tomando café en la sala de al lado

Ella empezó a balbucear algunas palabras, al final consiguió decir:

Ricardo,  ¿no te lo habrás creído verdad?  Sólo bromeábamos

R-  Me gustaría saber quién te ha dado permiso para tutearme. ¿Crees que tu antigüedad en la empresa te permite reírte de todos nosotros? ¿Sabes porque me tengo que quedar cada noche hasta las tantas?

Natalia lo miro a los ojos y le dijo:

No señor, no lo se

R-  Porque tengo que corregir todos tus errores, esos que nos han hecho perder varios clientes (eso no era verdad, pero claro, ella no lo sabía) En dirección empiezan a estar muy hartos de ti,  así que me han solicitado que haga un informe sobre tu trabajo y todas tus meteduras de pata, para rebajar tu liquidación.

N-  ¿¿Queeee??  ¿Quieren despedirme?  Dijo Natalia con asombro, ¡No pueden hacer eso!, dijo totalmente indignada, no podía creer lo que estaba escuchando. Había olvidado todo su bochorno anterior.

N-  Llevo 20 años en esta empresa, he regalado mucho de mi tiempo, he conseguido muchos clientes, mi trabajo ha sido excelente y en cuanto mi vida personal se complica un poco y afecta mínimamente a mi trabajo, me quieren dar la patada, increíble!!

R- Descontando el tiempo que te pasas en cafetería, el llegar tarde constantemente,  el hacer que tus compañeros hagan tu trabajo, los motes y las burlas para todos nosotros. Este departamento está pagando tu poca profesionalidad

N- ¿¿Me  estas llamando poco profesional?? Natalia volvió a lo del tuteo,  esto sí que no lo aguanto, no merezco este trato, así que sabes lo que te digo: “Que te den a ti y a tu informe” ¡Me largo!

 Como quieras, gritó Ricardo, no hace falta que vengas mañana,  te avisaran cuando tu finiquito esté listo,  además,  Lucia merece un ascenso, ha hecho un excelente trabajo desde que está aquí, se alegrará mucho cuando se entere de que tu puesto está libre

Ella se paró en seco, lentamente se giró hacia su jefe, no podía estar hablando en serio, esa arpía, rastrera y pelota no podía quedarse con su puesto, pero la mirada de él le decía lo contrario.

Se quedó pensativa durante unos instantes, y contestó:

De acuerdo,  tú ganas, le dijo, intentando tragarse su orgullo. Si estoy aquí supongo que todavía no has entregado ese estúpido informe y sabes que necesito el empleo, así que suelta ya tus condiciones

R- Condiciones, esa es la palabra exacta. Para empezar tendrás que demostrar que te lo tomas en serio, hacer muchas horas extras, por supuesto no retribuidas y conseguir que los clientes que hemos perdido vuelvan de nuevo.

N- No tengo elección ¿verdad?

R- Sí que la tienes, pero con tus referencias te será difícil encontrar un empleo de esta categoría

Ella estaba de pie frente a él, con los brazos cruzados, y su cara reflejaba todo la rabia que la comía por dentro. Ricardo la observaba detenidamente

N- Bueno, no querrás que empiece ahora ¿no? Aunque cuanto antes empecemos antes acabaremos con esta mierda.

Ricardo se convencía por momentos,  que era lo que esta mujer  necesitaba  con urgencia y le preguntó:

A ti nunca nadie te ha dado unos buenos azotes ¿¿verdad??

Ella lo miró con cara de espanto

N-  ¿¿Cómo?? Pero ¿de qué coño vas?

R- Mira, lo primero que vas hacer es aprender modales y a tratar a tus superiores y subordinados con el respeto que se merecen

Ricardo se dirigió al aseo de su despacho, saliendo al instante con algo en sus manos

R-  Vamos a comenzar  por tu vocabulario, no pienso consentirte ni una sola grosería más, desenvolvió una pastilla de jabón y le ordeno que abriese la boca

Ella lo miraba con asombro y soltó una carcajada

N- Es broma ¿verdad? No voy hacer eso

R- Metete el jabón en la boca AHORA

Natalia no pudo evitar asustarse ante la orden de su jefe, esto iba en serio, empezó a dudar si quedarse o echarse a correr, pero las piernas le temblaban así que no le  quedaba otra que quedarse,  todo aquello le pareciera surrealista. Tomó la pastilla y se la colocó con suavidad entre los labios

R-  Así no, quiero que la muerdas con fuerza y más vale que no se te caiga

Ella lo hizo, demostrando con el gesto de su cara, lo que le desagradaba el sabor del jabón

R- Ahora te colocaras sobre mis rodillas y recibirás una buena zurra. No pongas esa cara, sabes que te la mereces y que te hará mucho bien.

Sin más la cogió del brazo y la arrastró hacia una silla, se sentó e inmediatamente la colocó sobre su regazo. Subió su falda y cuando ella sintió sus dedos tirando del elástico de sus braguitas, se revolvió de inmediato tirándose al suelo y gritando:

N- ¡¡No puedes hacer esto, no puedes!! Pero ¿en qué época te crees que vives?

Él se levantó muy enfadado de la silla, la levantó del suelo y zarandeándola le gritó:

R- ¡¡Mas te vale obedecerme si quieres volver a sentarte!!

Natalia comenzó a darse cuenta que esto iba muy en serio

Ricardo recogió la pastilla de jabón, se fue al baño de nuevo y regresó con la pastilla enjuagada y llena de espuma, ella seguía en mitad del despacho observando cómo su jefe con el ceño muy fruncido se aproximaba hacia ella, le metió de nuevo la pastilla de jabón en la boca, aghhhh, ahora sí que notaba el repugnante sabor del jabón, y en una fracción de segundo, se encontraba  de nuevo sobre las rodillas de su jefe, con la falda arriba y las bragas abajo.

R-  Creo que no me comprendiste cuando te pedí que no me tutearas, te lo voy a explicar de otra manera a ver si así lo entiendes.

Sin más miramientos el comenzó a azotarla, Natalia tenía la cabeza casi a la altura del suelo,  por lo que su trasero quedaba muy empinado, subiendo y bajando al compás de las nalgadas, rápidas y enérgicas, ella no dejaba de patalear  y se quejaba como podía, ya que el jabón le impedía gritar.

10 minutos después el jefe de Natalia estaba más calmado y bajó el ritmo de los azotes, observando como la palidez del culo de la empleada se había transformado en un rojo intenso y penetrante,  y que su  rabieta se había convertido en llanto. Se compadeció de ella y pensó que ya era hora de pasar a la segunda parte. La ayudo a ponerse en pie, la falda recuperó su posición original y observo la cara de Natalia, llena de lágrimas, rímel corrido y la pastilla de jabón en la boca, todo esto le daba una imagen muy graciosa, el evitó sonreír porque aunque ella se había ganado con creces ese castigo, en cierto modo le daba un poco de pena.

R- Ve al baño, enjuágate la boca y lávate la cara, le ordenó

N- Si señor, contestó ella y se dirigió al baño

Al fin Natalia había aprendido la manera correcta de dirigirse a su jefe. Ella salió del baño y pensando que todo había terminado se dirigió hacia la puerta

R- ¿Te he dicho yo, que puedes marcharte?

No señor, contestó ella en tono bajito

R- Pues vuelve  aquí, casi hemos terminado

¿Cómo que casi? Preguntó ella entre sollozos

R- Quiero asegurarme que has aprendido la lección

N- Por favor señor Ramos, no podré aguantar más y le aseguro que ya he aprendido.

Él se dio cuenta de que era sincera, pero su comportamiento había sido tan lamentable que no la podía dejar marchar con tanta facilidad.

R- Natalia no voy a discutir, ya sabes cómo funciona esto, quiero que te apoyes sobre la mesa, serán 20 azotes con el cinturón, si te tapas con las manos o te levantas, serán 10 más.

La mujer se dio cuenta de que sus suplicas no funcionarían, así que secó sus lágrimas se llenó de dignidad y se dirigió hacia la mesa, apoyando su tripa en la mesa

Él le ordenó que estirara los brazos,  se agarrara al borde de la mesa y que separara las piernas, ella obedeció a la primera, no pensaba volver a suplicarle a pesar de lo humillante de la situación.  No tardó en sentir el primer lengüetazo del cinturón sobre su ya magullado trasero, lo que le hizo dar un respingo y un leve lamento.

Ricardo sabia como repartir los azotes, abarcando todo el trasero de la mujer y centrándose en la parte inferior de sus nalgas, quería que los recordase durante unos días a la hora de sentarse, y aunque no eran suaves, tampoco eran excesivamente fuertes, ya que con la zurra anterior, ella no resistiría sin perder la postura y no quería castigarla con 10 extras más.

Ella los soportó sin cubrirse, moverse y sin apenas quejarse, su jefe la observaba agarrada al borde de la mesa, contemplando como el cinturón había marcado su piel, en ese momento,  deseaba abrazarla y consolarla, pero no se podía permitir hacerlo, así que le bajo la falda y le dijo que se levantara, así lo hizo ella.

R- Ahora vete a casa, pero mañana te quiero aquí a primera hora, más vale que te pongas al día  con los balances, y no me hagas enfadar de nuevo o ya sabes que te pasará.

Ella con mucha dignidad recogió sus bragas del suelo, se sentía tan avergonzada y humillada… Pero también sentía la humedad de entre sus piernas y rogaba que él no se diera cuenta de ello, o podría pensar que le había gustado ¿o es que le había gustado?

Dedicó una fría mirada a su jefe, le deseó buenas noches y abandonó la habitación.

A él, sin saber muy bien porque, esa mirada de hielo le dolió, no quería que lo odiara, y se quedó largo rato en su despacho pensando en todo lo sucedido

A la mañana siguiente cuando Marta llegó a la oficina, Natalia ya estaba sentada a su mesa pegada al ordenador y tecleando sin parar.

M- ¿Pero qué haces tú aquí a estas horas? Te has caído de la cama, o ¿es que no has dormido en casa? Bromeó Marta.

M- Te dije que mandases un mensaje fuese la hora que fuese,

N- Ahora no puedo hablar Marta, tengo que tener estos balances listos para mañana

M- Madre mía pero que mala cara que tienes, oye vamos a tomar un café ahora mismo y me lo cuentas y ya sabes, ¡quiero todos los  detalles!

En ese momento el señor Ramos entraba en la oficina y después de dar los buenos  días a todos se dirigió a Natalia y le pidió que pasase a su oficina.

Ella saltó de la silla, olvidando que debía levantarse con mucho cuidado, y por un instante llevo sus manos para frotar sus nalgas maltrechas, cuando se dio cuenta de su gesto, en seguida paró y se encaminó al despacho de su jefe.

Marta con cara de asombro, miraba la escena, sin lograr entender nada.

Ricardo estaba apoyado en la parte delantera de su mesa esperando que ella entrara, cuando lo hizo,  él le preguntó ¿Cómo vas?

N-  Bueno acabo de revisar los balances de marzo del año pasado, pero  para mañana estarán todos listos.

R- Me refiero a ti

Por un momento se sintió bloqueada, pero reaccionó y con el mismo aire arrogante con el que se había despedido la noche anterior le contestó que estaba perfectamente.

R- Me alegro por ti, vamos a comprobarlo. Cierra la puerta y ponte sobre la mesa, ya conoces la postura

N- ¿Cómo?

R- Ya me has oído

No es posible que me vaya azotar de nuevo, aquí,  con toda la oficina llena de gente, pensaba para sí, y dudaba si hacerlo o no, por un lado detestaba que el controlase la situación pero por otro,  sentía una irresistible atracción por él, y no podía olvidar como ese hombre,  la había doblegado la noche anterior, y el cúmulo de maravillosas y desconocidas sensaciones que había experimentado, así que se dirigió a la mesa, ella misma se quitó la ropa y se situó de nuevo sobre el escritorio, sin saber cómo a él le fastidiaba su orgullosa actitud.

Sus nalgas presentaban un colorido entre violáceo y azulado que estimuló todos los sentidos de su jefe.

Ella esperaba sentir el calor inmediato del cinturón, sin embargo se sobresaltó al sentir algo frio sobre su delicado trasero.

R– Es crema, he pensado que te sentará bien, ya que te quedan muchas horas que estar sentada.

El extendió  la crema por el trasero de la mujer, suavemente, muy despacio, no tenía ninguna prisa.  Ella empezó a relajarse,  a dejarse llevar por el frescor de la loción y el tacto de la mano de su jefe, que ahora bajaban por el interior de sus muslos,  aproximándose a su zona privada, él sonrió cuando observó que su empleada abría un poco más las piernas para facilitarle su labor.

En ese momento él se detuvo,  agarró las caderas de la mujer, reclinándose  sobre ella,  lo que a Natalia le permitió sentir la bestial erección de su jefe, ella giró su cabeza buscando la boca de Ricardo,  que se aproximaba a la suya, cuando sus labios estaban a punto de tocarse, él le dijo:

Vístete, aún te queda una larga jornada de trabajo

En ese momento  una intensa ira se apoderó de ella, y tuvo que aferrarse aún con más fuerza al borde de la mesa para no saltar en ese momento sobre él, solo le apetecía pegarle, arañarlo, insultarlo, ya ni siquiera le importaba su empleo, pero si le importaba que sus compañeros se enterasen de lo sucedido, por lo que tenía que controlarse, así que se vistió rápidamente, ¡como odiaba a ese hombre!, estaba furiosa y solo quería salir de esa habitación y perderlo de vista.

Cuando estaba a punto de marcharse él le dijo:

R- Por cierto, Natalia

Ella respiró hondo y sin ni siquiera girarse con un tonó repelente y sarcástico contestó:

N- ¿Si señorrr?

R-  Recuérdale a Marta que te debe una cena, pero no esta noche, tú y yo, tenemos que acabar algo que hemos empezado. Si tú quieres, claro

Ella siguió sin girarse, estaba perpleja, ¿había escuchado lo que había escuchado? Se asombró como en solo unos segundos toda su ira desaparecía, y un escalofrío de placer le recorría todo el cuerpo, entonces se volvió hacia él. Pudo comprobar el ahora amable gesto de Ricardo y una mirada picarona, que lo hacían aún más irresistible. Ella le contestó con la enorme sonrisa que ahora se dibujaba en su cara.

Cuando salió del despacho y Marta la vio sonreír de esa forma, supo que su amiga se había salido con la suya, sólo que esta vez, Marta no iba a conocer todos los detalles”

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Confieso

Autor: Lucia

Deseaba que llegase este momento. Y al tiempo, lo temía.

-Cuéntame- me preguntas- ¿Te has portado bien desde nuestro último encuentro?

Me había hecho el firme propósito de no mentir. Pero noto un vuelco en el estómago. Estoy nerviosa. Y no puedo evitarlo. Trato de maquillar la verdad. Sí, por supuesto. Me he portado super, super, super bien. Bueno, tal vez algún detallito sin importancia.

Me recuerdas que mentir es una falta especialmente grave. Y me animas a confesar. Me conoces bien, y sabes que mi comportamiento no habrá sido ejemplar, ni mucho menos.

_Estoy seguro de que hay alguna pequeña falta sobre la que hay que trabajar un poco. Pero pienso que será lo mejor que me lo cuentes todo. Yo sabré entender, y ya sabes que suelo ser justo.

Pienso que sí, que puede que sea comprensivo. Pero que eso de ser justo, equivale a ponerme en sus rodillas darme tantos azotes como él considere que merezco. Y aún no estoy preparada para dejarle decidir. Para dar el paso y entregarme al castigo.

Obviamente no va a colar lo del buen comportamiento. ¿Tal vez una confesión parcial?

-En realidad, fue una tontería, no tiene importancia. ¿Te acuerdas de aquello que te conté sobre la vecina?

Se acuerda. Es una de las cosas que me gustan de él, presta atención a lo que le cuento . Mi vecina es una imbécil de primera, y me critica.

-¿Qué le has hecho?

-Nada… bueno, le eché un poco de lejía en el buzón. Como es tan bajita, y su buzón es de los altos, tiene que meter el brazo sin mirar. Y suele ir con blusitas de esas caras, de colores vivos, además. Y de manga larga, como si fuera una monja, que habrase visto, con este tiempo, la muy cursi….

Me haces un gesto para que me calle. Noto que te aguantas una sonrisa. Pero disimulas rápido y me sueltas un rollo sobre las buenas relaciones con los vecinos, las cosas que una señora no tiene que hacer y todo eso…

-Sigue contando. Seguro que hay algo más.

Niego, Creo que ya tenemos materia suficiente que tratar hoy, la verdad. Pero insistes, insistes. Acabo por confesarte que he anulado dos citas con el dentista. Otra bronca

-Pero…¡es que me da mucho miedo!

-Te voy a ayudar con eso. Después de la azotaina que vas a recibir por esto, no le tendrás miedo al dentista, le tendrás miedo a anular las citas.

Protesto, claro. Y además, sin cuidar las formas.

-¿y tú dices que eres comprensivo? Lo que eres es un …

-Un ¿qué?

-Nada- retrocedo, justo a tiempo.

-Mejor, pero la intención es lo que cuenta. Así que añado esto a la lista.

No confieso nada más. Me callo lo de los tres días que he llegado tarde al trabajo porque no me puse el despertador a tiempo. Y no digo nada de los dos cestos de ropa pendiente de lavar, ni de los tres días seguidos cenando pizza porque estaba un poquitín perezosa y no me apeteció hacer la compra. Ni cuento que he descubierto el genial truco de cambiar la voz cuando llama mi suegra y decir que no es aquí, se ha confundido de número.

Aún así, empiezas a darme la charla sobre las faltas cometidas, y me preguntas si estoy de acuerdo contigo en que merezco unos buenos azotes.

La negociación. Siempre tan inútil. Digo que sí, que me he portado mal, pero que con unos cuantos azotes y no muy fuertes, sin duda será suficiente. Pero no funciona así. Lo sé de sobra.

Enseguida estoy sobre tus rodillas. No sé cuánto tiempo voy a estar allí. Cuando empiezan los azotes, no me importa si el castigo va a ser largo. Lo estoy pasando bien. Una vez va desapareciendo la ropa, me resulta un poquitín más duro. Siento vergüenza cuando me bajas las braguitas, pero la dureza de los azotes directamente sobre la piel, hace que la vergüenza pase a un segundo plano. Al principio, estaba protestando, diciéndote que eras injusto, que no era para tanto .Pero ahora, que duelen más, cambio el discurso. Y el tono. No lloro, pero casi. Y afirmo categóricamente que no lo volveré a hacer. Que voy a ser buena.

Y es lo que siento, de verdad. Voy a ser la mejor spankee del mundo, con tal de que la azotaina termine. Pero de pronto, ya no quiero que termine. Y ya no protesto, ni hago promesas. Sigo decidida a ser buena, pero empiezo ahora mismo. Empiezo por aceptar mi castigo, y me quedo calladita mientras continúan los azotes. No calladita exactamente, algún gimoteo se me escapa.

Sé que aun durará bastante. Me enviarás al rincón, y después, seguiremos. Pero ya no habrá resistencia.

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Vacaciones en Valencia

Autor: Patty

Aquí estoy de nuevo para contaros mis últimas aventuras. Como bien sabéis, me gusta que éstas se correspondan con la realidad, así que para no ser menos, esta también está basada en hechos reales.

Bueno, empiezo por el comienzo de los tiempos. Érase una vez que los planetas parecían que se había alineado, y, puesto que estaba de oferta el billete de avión hacia Valencia y el piso de mi spanker y amigo, Iván, se quedaba vacío, decidí pillarme un vuelo para hacerle una visita turístico-sexual. Esa misma semana del viaje, en mi ciudad estábamos de feria y a pesar de todas las obligaciones estudiantiles que tenía (a principios de septiembre tendría el último examen de la carrera que de aprobarlo ya la terminaría), pues decidí salir de fiesta. Sólo se tiene 27 años una vez así que había que aprovechar!!. Salí el día a festejar y a darlo todo dos días antes del viaje. Como hacía algunos meses que no bebía, pues digamos que igual se me subió un poco la cabeza… bueno vale, igual influyó que cayeron un mojito de sandía, una botella entera de Cartojal, tres chupitos de tequila y un par de vasos de tinto de verano, pero bueno, que sí que se me subió un poco… o bastante. ¿Qué pasó? Pues que hay gente que le da por llorar con las borracheras y otras que se ponen muy cariñosas; pues bien, yo soy de las segundas que con el alcohol me pongo calentilla y muy empalagosa. La música estaba muy alta, hacía calor y tenía un amigo en la discoteca con un piso al lado de la fiesta, así que lo localicé por whatsapp y quedamos para tener un coito alcohólico (es decir, es como un coito “normal”, pero se diferencian, que con cada penetración, la cabeza te da bastante más vueltas por el efecto del alcohol).

En fin, toda la fiesta genial hasta ahí hasta que me di cuenta que no llevaba mi bolso. Sí. Ese mismo bolso en el que estaba toda mi documentación (DNI, tarjeta sanitaria, carnet de conducir y de la universidad, etc.…hasta la de la BP con los puntos de la gasolina!!), las llaves de mi casa, de mi coche, maquillaje, dinero, mp4 y un largo etcétera. Llamé a mis amigas, porque el móvil si lo llevaba encima con unos cuantos € que me había sobrado de las bebidas, y se habían ido ya para sus casas. En medio de la desorientación por el alcohol, conseguí coger el bus que iba para mi casa y llegar hacia allí. Por el camino, decidí parar para comer algo para que la comida rebajara los efectos del alcohol, ya que yo vivo con mis padres y no es muy grato que vean a su hija de 27 años en tal estado de embriaguez. Cuando llegué a mi casa, toqué al portero (ya que yo no tenía mis llaves) y nadie me abría la puerta, así que en un acto de valentía y desesperación, me fui a casa de mi abuela para que me acogiera mientras llegaba alguien a mi casa para que me abrieran. Tengo que decir, que fue muy humillante y penoso visitar a mi abuela a las 12 de la noche estando borracha y que ella intente mantener una conversación y tú no puedas seguirla porque se te trabe la lengua. A las 4 de la mañana apareció mi familia, que por lo visto también estuvieron en la feria. Como me acosté muy tarde, me levanté casi a las 5 de la tarde del día siguiente con la preocupación de que no tenía mi bolso con mi documentación y sin DNI no me dejarían coger el avión.

Me pasé toda la tarde-noche buscando el bolso como una loca, junto con mis amigas, hasta que decidí darle la noticia a Iván, que no sabría si iba a poder visitarle porque no me dejarían viajar. Yo, para quitarle hierro al asunto, intentaba hacer bromas, ya que él estaba muy serio y enfadado pero sólo conseguía enfadarlo aún más. Tenía todos los planes hechos y la comida casi preparada para mi estancia en su casa para que ahora todo se fuera al traste por mi mala cabeza. Sólo me dijo: que sepas que te espera un spanking por perder tu documentación y por los nervios que estoy pasando. Prepárate porque va a ser el castigo real que siempre has esperado y sin palabra de seguridad. Tengo que reconocer, que me asusté, ya que siendo racionales y sinceros, me lo merecía, pero también sabía que estaba muy enfadado por un motivo real. A ver qué planes tenía reservados y a saber si lo iba a poder aguantar.

Por la mañana, a las 8 de la mañana me presenté a comisaría para suplicarle al policía que me hiciera un duplicado del DNI ya que en pocas horas tenía que viajar y cuál fue mi sorpresa al ver que había casi 30 personas más en mi misma cola que también se les había perdido el DNI en la feria. Me reconfortó ver que también hay gente inútil como yo que va perdiendo su documentación por ahí, aunque probablemente ellos no fueran a tener las mismas consecuencias que iba a tener yo en pocas horas.

Llegué a Valencia y antes de ver a Iván, hice una parada para cenar con mi amiga del alma valenciana. Fue todo genial y a las 12 y media de la noche me fui a casa de mi amigo. Los dos estuvimos contentos por vernos, aunque yo estaba super nerviosa por dentro. Para calmar un poco los nervios, nos bebimos una botella de vino mientras charlábamos de cosas banales como la temperatura que hacía, el viaje, cumpleaños, familia… Hacía muchísima calor, así que decidimos darnos una ducha juntos y así calmábamos los nervios y como no, podría persuadirlo para librarme de mi castigo… por lo menos esa noche.

Allá en la ducha, nos besamos, nos acariciamos y le enjaboné con sumo cuidado todas las partes de su cuerpo. Puesto que de su entrepierna nació una prominente erección, le empecé a masturbar mientras le besaba, para que finalmente me agachara para hacerle una felación. Pude notar en mi lengua, como iba brotando el líquido preseminal. Me levanté, nos liamos y le pregunté si podía hacerle un beso negro. Era una práctica que nunca había realizado anteriormente y me llamaba la atención hacerla y qué mejor forma que desvirgarse con esta práctica que en la ducha, en la que todo está limpito. Aceptó la propuesta, le di la vuelta, me agaché, abrí ambas nalgas con mis manos y empecé a lamer. Tengo que reconocer que me excitó hacerlo y que me atreví a darle un pequeño mordisco a uno de los glúteos e intentar meter la puntita de uno de mis dedos en su ano. Me encantó ver como su pene se iba poniendo más erecto y más duro, así que terminé de hacerle sexo oral y eyaculó en mi cara. Nos terminamos de duchar rápido y medio mojados y desnudos nos fuimos a su cama. De repente, se levantó y fue a la cocina. Cuando volvió, tenía en su mano un tarro de Nutella (me encanta mezclar el placer del sexo con el placer del chocolate). Le empecé a lamer los pies con mucho detenimiento, sin dejarme ningún rincón sin lamer: tobillos, planta, dedos… Fui recorriendo mi lengua de nuevo hasta llegar a su polla y volví a ponerla a tono, con la felación. Cogí un poco de Nutella y le eché por la barriga y en el pene para lamerlo con mucho gusto después. A continuación, se dio la vuelta y le puse un poco de chocolate también en el ano y terminé de hacerle el beso negro que me había dejado a medias en la ducha, pero esta vez con mucha más intensidad, ya que la postura facilitaba la labor. Después, él me tumbó en la cama, me besó y me proporcionó un sexo oral fantástico, después se puso a mi lado y me estuvo masturbando con un pequeño vibrador rosa para clítoris, que me había traído de mi casa. Estremecí de placer, ya que las vibraciones de esa pequeña maravilla, me ponían a mil porque sabía muy bien hacer su trabajo. Le pedí a Iván que se pusiera un condón, necesitaba que me penetrase. Me metió su polla en diversas posturas en mi vagina hasta que acabamos en el consabido misionero (es la postura que más me excita para alcanzar el orgasmo). Empecé a hacer movimientos vaginales para excitarle más y se acabó corriendo. Me encantó escucharle gemir. Me penetró un poco más para que yo también alcanzase el orgasmo y a los pocos segundos tuve una gran explosión, gracias también a la ayuda externa del vibrador.

Después del orgasmo, me dio media vuelta y me dijo que quería hacer “un test” sobre los nuevos instrumentos que tenía, que quería que le diese mi opinión para el castigo del día siguiente. Me propinó tres azotes con cada instrumento que tenía, entre los que se encontraban los siguientes: tres tipos de cinturones, de diferente anchura y material, una regla de madera, una vara de madera también y su vara de plástico. Me di la vuelta, le miré con cara de odio y le dije que tenía prohibido utilizar el cinturón más grueso, la regla y las varas porque picaban un montón. Se echó a reír y me dijo que eso ya lo decidiría él, que tenía motivos de sobra para usar eso y mucho más.

Tuve suerte, porque con la relación sexual que tuvimos, acabamos agotados y era bastante tarde, así que nos fuimos a dormir. ¡Me había librado del castigo esa noche!

Nos levantamos bastante tarde, desayunamos y estuvimos un rato charlando en la habitación (yo, tenía que ser cauta, así que procuraba sentarme lejos de él, ya que en cualquier momento podría pasar lo inevitable), cuando me dijo que me sentara más cerca de él que quería hablarme más cerca. Respiré hondo, porque sabía que todo iba a comenzar y le dije que no, que estaba bien cómoda dónde estaba y que le escuchaba perfectamente desde ahí. Se levantó, me cogió de las manos y me sentó a su lado, en la cama. Me dijo que estaba enfadado conmigo, por ser tan irresponsable, que casi me pierdo el viaje por mis descuidos, que no se podía creer que con mi edad bebiera tanto hasta perder el control y además me preguntó por mis estudios. Antes de ir a visitarle, acordamos que tenía que tener estudiado la mitad del temario y no fue así, me faltaban 2 temas para llegar a la mitad. Por primera vez en mi vida, le dije que tenía razón y que si servía para algo que lo sentía pero que pensara también (todo esto con una sonrisa, para ver si colaba), que lo había solucionado ya que había conseguido volar… y que con respecto a los estudios, que tenía tiempo, que no se preocupara que había sido muy exagerado al exigirme la mitad del temario. Me volvió a regañar y de un tirón, me tumbó sobre sus rodillas. El castigo acababa de comenzar.

Me dio pocos azotes pero enérgicos con su mano y rápidamente me bajó el pantalón y las bragas de un tirón. No me atrevía a decirle nada, porque sinceramente y vuelvo a repetir, que por primera vez en la vida, sentía que él tenía razón. Me azotó con la mano en mi trasero hasta que se me puso colorado y me dijo que me levantara. Me levanté de sus rodillas y fui a subirme el pantalón pero me lo negó porque aún el castigo estaba empezando.

Se dio media vuelta, encendió la televisión para enmascarar el sonido a los vecinos de lo que iba a venir, cogió la regla de madera y me hizo que apoyara mis manos en la cama, dejando mi trasero a su total disposición. Estúpida y condenada regla!! Dolía muchísimo y más que golpeaba con mucha fuerza, porque se notaba que estaba enfadado de verdad y quería que la lección quedase bien grabada. En un par de ocasiones, puse las manos en mi trasero y la respuesta fue la esperada, me golpeó la palma de las manos con la regla tanda de diez azotes en cada palma. No sé cuántos azotes cayeron, pero se me hizo eterno.

Después llegó el turno de la vara de madera, esta era hermana gemela que la regla, porque picaba muchísimo también la condenada. En uno de los azotes, le dije que por favor que no pegara tan fuerte, que me dolía mucho, que sentía todo lo que había hecho, pero que bajara la intensidad. ¿A vosotros os hizo caso? Porque a mí, no.

Cuando vi que volvió a parar, supe que iba a cambiar de nuevo de instrumento, así que aproveché para tocarme el trasero y estaba muy hinchado ya. Aquí aprovechó para volverme a golpear en las palmas de las manos, porque no me había dado permiso para tocarme. Cogió la temida vara de plástico (temida sobretodo porque la última vez que la utilizó en mi cumpleaños, la recordaba con temor) y que volvía a doler muchísimo. Con cada azote, saltaba y me costaba mucho mantener la posición, con las manos apoyadas en la cama. Le volví a suplicar que parara o que lo hiciera más flojito, pero le daba igual, tenía en mente que aprendiera esa lección y lo iba a hacer. En unas de las ocasiones que dejé de guardar mi posición por los azotes, aproveché para darme la vuelta, mirarle a los ojos (intentando poner mi máxima cara de niña buena mezclada con cara de cachorrito abandonada) y le dije que tuviera más cuidado que me estaba doliendo muchísimo. Me volvió a obligar que adoptara de mi posición y siguió dando azotes a diestro y siniestro.

De repente, paró y me preguntó que dónde estaba mi cepillo de madera. Le dije que no era necesario que lo utilizara que ya había sido suficiente y me volvió a preguntar muy serio y borde, así que con resignación le dije que estaba en el cuarto de baño. Odiaba el cepillo. De todos los instrumentos hasta ese momento para mí era uno de los peores… que equivocada estaba. Tras ese día, cambié de opinión totalmente. Cuando volvió, me dijo que el cepillo era más pequeño que la última vez, que si lo había cambiado por uno más pequeño para que me doliese menos. Como no estaba en predisposición de vacilarle más, porque tenía el culo muy dolorido ya, le juré que no, que era el mismo. Así pues, me tumbó de nuevo sobre sus rodillas, apoyados en la cama y me dio muchos azotes muy enérgicos y con un buen ritmo. Tengo que reconocer, que después del dolor de la regla y las varas, más el culo tan hinchado, no me dolió tantísimo el cepillo como solía recordar, pero eso no significa que no pataleara y me moviera, porque ya no sabía cómo ponerme para que me doliera menos. Da igual cuanto me moviera, que siempre acertaba en golpear las nalgas. Y cuando ponía la mano, golpeaba con más fuerza de nuevo para que no las pusiera más.

Posteriormente, llegó el turno del cinturón, que afortunadamente es un tipo de dolor diferente y después de haber probado la regla, parecía no doler tantísimo, aunque picaba también lo suyo. A estas alturas, ya no distinguía los azotes, simplemente me dolía todo el culo entero y más que varios azotes se escaparon hacia la parte baja de las nalgas y las piernas y otros a la parte alta y triplicaban el dolor obtenido ya. Los saltos que di, fueron innumerables, junto con las pertinentes súplicas. Le dije que por favor, que parara, que ya había pillado el mensaje, que me estaba haciendo daño de verdad y que le prometía portarme bien y no beber más alcohol.

Finalmente, los azotes cesaron y me dijo que me pusiera de rodillas mirando al rincón con las manos en la cabeza. Se me hizo eterno ese momento, me dolían los brazos de tenerlos en alto y más que me tuvo en esa postura casi 20 condenados minutos. Cuando se fue a la cocina a preparar la comida, aproveché para tocarme el culo y estaba más hinchado que nunca. Para intentar distraerme un poco (en lugar de pensar en mis fechorías para no hacerlas más), me puse a escuchar a “Los Simpsons”, que estaba echando un capítulo en ese momento. El tiempo tan largo de espera que a mí se me hizo eterno, me dijo que ya podía levantarme. Me levanté, me fui a la cocina y le dije que me perdonara, que sentía mucho todo lo sucedido. Me dijo que sí, que me perdonaba y nos dimos un beso. Le dije que me dolía mucho el culo y accedió a echarme crema hidrante, para mimarme un poco y como gesto de que me había perdonado ya.

Comimos una deliciosa comida preparada por Iván, ya que es un gran cocinero. Todo fue genial, aunque me sentía bastante dolorida al tener que permanecer sentada comiendo. Después de comer, decidimos echarnos una siesta y allí tirados en la cama y abrazados, pude notar su erección en mi culo, así que decidí complacerle. Nos besamos, nos acariciamos y como hacía muchísima calor, le desnudé. Yo me quedé en sujetador y en ropa interior. Tiré un cojín al suelo y me puse de rodillas frente a él, mientras Iván permanecía sentado en la cama con su pene erecto. Mientras me miraba con ojos deseosos, le empecé a masturbar con una mano y me metí su polla en mi boca. Humedecí mis labios y recorrí mi lengua por su glande, por el tronco llegando hasta sus testículos. Le vi muy excitado, así que le dije que quería que se corriese en mi boca. Me quitó el sujetador para no marcharlo de semen, aumenté la velocidad de la mamada y se acabó corriendo encima de mí, mientras yo seguía de rodillas.

Después de este encuentro sexual, estuvimos haciendo turismo por Valencia. Vimos la ciudad de las ciencias y dimos un largo paseo por la ciudad hasta que se nos hizo de noche. Estuvimos cenando en casa, nos duchamos y mientras Iván estaba sentado leyendo las noticias en el ordenador, le abracé por detrás y le pregunté si le apetecía que yo fuera su sumisa mientras le iba besando el cuello. Meses antes, habíamos estado hablando sobre la posibilidad de jugar y establecimos nuestros límites infranqueables así como la palabra de seguridad. Sus ojos brillaron tras la proposición, ya que él se considera más amo que spanker y aceptó el trato. Me ordenó que le lavase sus pies cansados, después de haberle hecho andar durante toda la tarde, después me hizo que se los lamiera con mucho cuidado, sin dejar un solo centímetro sin lamer, chupando dedo por dedo, las plantas, entre los dedos, todo esto mientras yo permanecía de rodillas en el suelo y él estaba sentado en la cama. Seguidamente, me ordenó que me desnudara, y que me tumbara en el suelo, con la cabeza apoyada en el suelo, mientras él ponía los pies sobre mi cara. Me levanté sin permiso y fui a beber agua de un vaso, y como castigo, Iván me ordenó que fuera a por un plato con agua, lo pusiera en el suelo y bebiera agua, como los perros, utilizando solo la lengua. Después de beber agua, metió uno de sus pies en el plato para que lo siguiera lamiendo de nuevo. Esto me pareció super humillante y tanto asqueroso, pero decidí aceptar lo que me propusiera durante el juego y no quería romper el encanto. Cuando terminamos, me puso a cuatro patas en el suelo y me utilizó para poner sus pies en mi espalda, como si fuera una mesita. Acto seguido, sacó de su armario unas cuerdas de Bondage y me ató de pies y manos, mientras yo estaba boca abajo. Una vez bien atada, cogió la vara de madera y me empezó a azotarme con ella por todo el cuerpo: pecho, brazos, abdominales, piernas, espalda, trasero y pies (debo reconocer que dónde más me dolió fue en las plantas de los pies). Después me metió su polla erecta en mi boca hasta la garganta para que le chupara bien. Después me soltó de los pies, dejándome las manos atadas a la espalda y me obligó a que le lamiera de nuevo el ano otra vez. Con todo esto, no bajó en ningún momento la erección de Iván. Después me puso de rodillas, me ordenó que sujetara con los dientes la vara y me hizo una foto en esa posición. Me soltó la cuerda de las manos, que parecerá una tontería, pero lo agradecí muchísimo ya que no era nada cómodo para los hombros tener las manos atadas en la espalda. Cogió la regla de madera y me dio 150 azotes en las manos. Me dijo que pusiera la mano para que me pegara con la regla y que si quería más, que la volviese a poner y cuando llevábamos 150, ya no podía más, ya que las manos me ardían, pero fue una experiencia agradable, saber que le estaba complaciendo y además estaba descubriendo hasta dónde llegaban mis límites. Después me volvió a poner las manos encima de la cama y me volvió a azotar bien fuerte en el culo con la regla (a pesar de que ya tenía las marcas del castigo que había tenido esa mañana). La verdad es que dolían muchos esos azotes, porque eran fuertes y porque era la segunda tanda en ese día, pero los intenté aguantar lo mejor que pude. Cuando los azotes terminaron, decidí poner un DVD del Kama Sutra en 3-D que me traje de mi ciudad y mientras lo veíamos tumbados en la cama, ambos empezamos a tocarnos. Cuando el tema subió de tono, Iván, me puso unos videos de Nacho Vidal y en la postura del perrito, me cogió fuerte del pelo y me empezó a penetrar de forma violenta. Me encantó notar como chocaban sus testículos contra mi vagina, tan fuerte, tan dominante. Le dije que me penetrara en el misionero, que quería correrme, y así lo hicimos y ambos nos corrimos con mucho gusto, mientras seguía sonando Nacho Vidal de fondo. Nuevamente, se nos hizo muy tarde y acabamos durmiendo plácidamente, a pesar del calor, pero antes de dormir, me volvió a echar crema hidrante en el culo que para entonces ya tenía bastantes marcas.

La mañana siguiente, la dedicamos a hacer turismo, subidos en el autobús turístico típicos de los guiris, tomamos horchata de chufa y paella valenciana, además aproveché para comprar un par de souvenirs. Volvimos a casa, terminé de hacer la maleta ya que en pocas horas me volvería a mi ciudad y nos dormimos una siesta, por el agotamiento de toda la mañana haciendo turismo. Faltaba media hora para irnos a coger el metro de camino hacia el aeropuerto y yo no me quería despertar de la siesta. Iván, intentó despertarme por las buenas y como no le hacía caso y además estaba boca abajo durmiendo (obvio, teniendo en cuenta el estado de mi trasero), me amenazó con coger la regla si no me levantaba. No le hice caso a su amenaza y dos minutos más tarde, me subió el camisón del pijama y me empezó a azotar de nuevo. Al quinto azote, ya estaba despierta y de pie fuera de la cama. Decidimos tener un spanking de despedida y de recordatorio para que me portase bien y estudiara en serio para el examen, pero este sería especial. Cogió el cinturón, me puso las manos en el borde de la cama, me bajó el tanga y empezó a azotar tan fuerte y rápido como pudo durante 20 minutos. El trato era que me estaría pegando con el cinturón hasta que dijese la palabra de seguridad y así fue. Lo cierto, que este castigo de recordatorio fue idea mía, que se la comenté antes de quedarnos dormidos en la siesta, así que cuando el castigo comenzó tuve que hacerme la valiente. Quería saber dónde estaban mis límites y siendo este es el tercer castigo en dos días, podría comprobarlo. Cayeron muchos azotes, más de 300, ya que fueron muy rápidos y no puse la mano para que parase. Hubo un momento, de que a pesar de que dolían muchísimo, pude concentrarme en mi respiración y los azotes se hicieron mucho más llevaderos, a pesar del dolor. Iván, tras ver el estado de mi culo, me advirtió de que dijera la palabra de seguridad, que después me iba a arrepentir en el avión, así que, le dije la palabra, además de que iba subiendo en intensidad la fuerza de los azotes y me estaba costando muchísimo ya aguantarlos sin llorar. Me puso más crema y me hizo un par de fotos de mi trasero, para recordar lo vivido y nos abrazamos. Me vestí rápidamente y nos fuimos hacia el aeropuerto. Nos despedimos con un beso ante el control policial del aeropuerto valenciano y me volví a mi ciudad. El camino de vuelta, sentada, se me hizo bastante largo por el dolor del trasero, pero muy gratificante al recordar todo el fin de semana tan fantástico que había pasado.

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Otra vez la he vuelto a liar ¿Cuándo aprenderé?

Autor: Patty

Dedico esta historia basada en hechos reales, a Ivan80. Gracias por guiarme, regañarme y e intentar hacerme más responsable. Sé que es un trabajo muy duro lo que te ha tocado pero espero que te esté mereciendo la pena tanto como a mí. Gracias por dejarme entrar en tu mundo.

Llevaba un par de meses de bajón, un poco tristona. En mi vida laboral había cometido dos errores bastantes importantes y me estaban haciendo sentir muy culpable. Varias noches por semana hablaba con Iván y desde hacía un tiempo me notaba muy seria. Le dije que estaba estresada y que no se preocupara pero no se lo terminaba de creer del todo. Además del trabajo, también estaba haciendo un curso online muy importante y que me había costado muy caro y gracias al malestar laboral que tenía, junto a mi pereza interior, estaba perdiendo el tiempo y no lo estaba haciendo, por lo que Iván ya estaba bastante mosqueado y decepcionado por eludir mis responsabilidades.

A pesar de tener 27 años, el arte de mentir no se me da nada bien, así que saqué toda mi valentía (junto con su presión constante para que le contara qué estaba pasando, ya que, como habíamos acordado en el pasado, yo le había pedido ayuda para ser mejor persona) y se lo conté una noche. A medida que se lo iba relatando, me sentía supermal, pero creo que no tanto como él, ya que no daba crédito a lo que estaba escuchando. Las amenazas se sucedían, unas tras otras y yo pensaba que las decía en broma, para tratar de asustarme, pero resulta que no era así. No paraba de decirme que estaba cansado de mi actitud tan irresponsable, que pensaba que los otros dos castigos anteriores habían servido para cambiarme aunque fuera un poco, pero que veía que no, por lo que esta vez iba a necesitar algo mucho más duro. Intenté calmarlo, prometiéndole que iba a solucionar mi error, pero no servía para nada, había llenado ya el vaso. Pasaron los días y seguía igual de enfadado. No importaba si me mostraba cariñosa con él, bromista, divertida e incluso rebelde y enfadada!! Que no funcionaba nada. Para final de esa semana, yo había pillado un vuelo para ir a ver a una amiga y de camino poder hacerle una visita a Iván (vivimos en distintas ciudades de España), aunque puestos en el plan que estábamos, no sabía si era buena idea visitarle.

Vino a recogerme al aeropuerto y parecía que todo estaba bien: cariñoso, atento, amable… (después me di cuenta, que estaba disimulando delante de la gente, para no formar un espectáculo), así que me calmé un poco. Llegamos a su casa, a su habitación y todo cambió completamente. Solté la maleta y le tumbé en la cama, para comérmelo a besos y le cambió la cara. Me dijo que estaba muy enfadado con mi actitud, que no se esperaba que fuera tan irresponsable y más teniendo en cuenta cómo estaba la situación laboral del país actualmente para poder hacer lo que me diera la gana… Después de 10 minutos “de charla”, que ya me conocía perfectamente, puesto que llevaba casi una semana regañándome, decidí apelar una vez más a su piedad, disculpándome y diciéndole que llevaba razón pero que ya lo había solucionado y todo estaba bien. A ver, yo sabía de sobra que lo que había hecho no estaba bien y que me merecía todo lo que estaba liando y mucho más, pero tenía que intentar ablandarle un poquito antes del castigo. Como última opción y ya desesperada, le dije que ya había aprendido la lección con todo lo que me había regañado y que por favor, no me castigara. Se puso muy serio y me dijo en tono autoritario: lo único que te voy a dar a elegir, es cuándo quieres que te castigue: “¿ahora mismo o después de cenar?”. Le contesté: “mañana… o mejor, nunca” con la mejor de mis sonrisas. Se puso aún más serio y borde y me dijo que no estaba para bromas, que dejara de hacer el tonto y eligiera, ya que el castigo iba a ser mucho peor. Tomé aire y en vista de que había jugado todas mis cartas ya y había perdido, le dije que prefería que fuese en ese mismo momento, ya que no podía más con los nervios que me estaban acompañando toda la semana.

Cerró la puerta de su habitación y me ordenó que me bajara los leotardos y la falda vaquera y que apoyara las manos encima de la cama. Me sentí super nerviosa. No sabía cómo me las había vuelto a apañar, que otra vez estaba en su dichosa camita, con las manos apoyadas, con el culo al aire, esperando mi castigo, como si fuera una adolescente. Mientras me los bajaba, me dijo que rezara a quién quisiera para soportar el dolor, porque este era un castigo real que yo me había buscado y que lo pararía cuando él lo viese conveniente. Joder, seguía enfadadísimo.

Volví a tomar aire, cuando él, sin más dilación, empezó a darme una tanda de azotes con la mano, para ir “calentando el terreno”. Fueron alrededor de 20 azotes, no muy fuertes que me dio. Paró en seco, me giré un poco, intentando que no se diera cuenta, puesto que no lo quería hacer enfadar más y vi lo que más me temía: la vara. Si no fuera atea, hubiera rezado todo lo que se me hubiera ocurrido en ese momento. Me asustó muchísimo el hecho de ver que no había sacado más instrumentos, sólo la vara. No me podía creer que tenía pensado el castigo entero sólo con eso!!! Tragué saliva, intentando que no se me notara lo mucho más nerviosa que me había puesto, al ver lo que me esperaba. Empezó el verdadero castigo. Los azotes eran muy rápidos y muy fuertes. Nunca me había pegado con tanta intensidad. Aguanté los 7 primeros con bastante entereza, ya que aguanto bastante bien el dolor, o eso pensaba yo hasta ese día. Al octavo azote me quería morir ya. Joder, como me dolía. Sólo se escuchaba en la habitación mis quejidos y mis “ayyy”.

Cuando llevábamos alrededor de 30 azotes, le supliqué que no pegara tan fuerte. En ese instante paró y me dijo que había tenido una idea: para recordarme que debía tener un buen comportamiento en el futuro, grabaría el castigo en video, para que cuando se me hubiera pasado el dolor del trasero y se me ocurriera faltar a mis responsabilidades, le diera a “play” y recordara las consecuencias. No le puse pegas a la objeción, porque mientras preparaba la cámara de video, era tiempo que me estaba dejando descansar de los azotes. Aunque después me arrepentí, ya que cuando reanudó el castigo, empezó a golpear mucho más fuerte y rápido, ya que tenía que ser un castigo ejemplar, puesto que salía en el video y el muchacho quería lucirse.

En un principio, soporté la tanda de 6 azotes seguidos, pero a medida que seguía azotando, cada vez me costaba mucho más aguantar los azotes. No podía aguantar la posición de tener las manos apoyadas en la cama, me levantaba muchísimo y eso le hacía enfadar más. En un par de ocasiones, a pesar de que sabía las consecuencias por castigos anteriores, puse las manos en el culo para que parara y la respuesta fue la esperada. Me pegó con la vara en las manos fuertemente para que no lo volviera a repetir. Sólo quería que el castigo terminase de una vez. Le supliqué que parara de nuevo, le pedí perdón, le dije que de verdad había aprendido la lección, que por favor no pegara tan fuerte que no podía más… En una ocasión, pegué un grito de dolor y se acercó a mi oído y me dijo que no volviera a gritar más si no quería que los vecinos se enterasen de lo que estaba pasando (aunque por un lado, sabía que los vecinos le iban a dar la razón a él y probablemente se unieran al castigo), por lo que agarré la manta de su cama con todas mis fuerzas con las manos y la boca y la mordí fuertemente para intentar aguantar más el dolor sin chillar. El castigo era una agonía. En una de las miles de veces que me levanté de mi puesto, porque no podía aguantar más, me prometió que a la próxima me ataría para que no me moviera… y así lo hizo. Me ató las manos a la espalda con una cuerda, por lo que dificultaba el moverme. En uno de los movimientos para intentar evitar los azotes, acabé de rodillas en el suelo y continuó los azotes sin piedad y más fuerza si podía. Volví a suplicar clemencia, una vez más, ya que la cifra de azotes recibidos con la vara, rondaban los 400 y mis resistencias estaban vencidas ya (aunque curiosamente, había aguantado el tirón sin llorar). Apagó la cámara y me desató.

Le di las gracias porque el castigo se había terminado ya, cuando me dijo que estaba muy equivocada. Me informó de que lo había parado porque estaban quedando marcas muy feas y moradas y que por seguridad, decidió parar, pero que al día siguiente, el castigo se reanudaría, que sólo me había dado la mitad de lo que me merecía, así que, que no me hiciera ilusiones. Me llevó hasta el rincón y me dijo que tendría que estar allí durante 20 minutos. Él se iba a preparar la cena. Si cuando volviese de la cocina, yo no estaba en el rincón, el castigo empezaría de cero otra vez. Después de tal amenaza, no quería ni respirar allí en el rincón. Me toqué el culo, cuando Iván salió por la puerta y estaba hinchadísimo. Me merecía estar en esta situación sin duda, así que no tenía el derecho a quejarme. Pensé que tenía bastante suerte de tener un amigo que se preocupa por mi crecimiento personal y se encarga de corregirme cuando me desviaba. También se me pasó por la cabeza que al día siguiente el castigo tenía que continuar. Qué horror!!

Volvió de la cocina para comprobar que seguía en mi posición y claro obviamente seguía ahí, en ningún momento se me pasaría por la cabeza despegar mi nariz de la pared por aquello de la supervivencia y eso… Me dijo que ya podía dejar de mirar a la pared. Con toda la vergüenza del mundo, le miré a los ojos y le dije que lo sentía muchísimo que no volvería a ocurrir lo de mi trabajo. Nos besamos, mientras yo no dejaba de frotarme el culo porque me dolía montón y me sonrío. Le dije que en mi opinión, no necesitaba un segundo castigo, ya que con este ya había aprendido la lección (tenía que volver a intentarlo por si colaba…) y se limitó a decir que la cena se estaba enfriando y que nos fuéramos a comer.

Por fin, después de comer llegó la tregua y tuvimos una relación sexual increíble. Al terminar, nos tumbamos en su cama, yo boca abajo por supuesto y me quedé dormida mientras Iván me acariciaba el culo y veíamos unos capítulos de la sexta temporada de la serie “The Big Bang Theory”.

A la mañana siguiente, yo había quedado con mi amiga para pasar el día entero juntas, desde el desayuno y para variar, me costó mucho despertarme. Pero no pasaba nada, allí tenía a mi lado a Iván, que me hacía de despertador con la regla! ¡Qué forma más bonita de empezar el día, con el culo dolorido una vez más! ¡Sí, señor! Al tercer azote con la regla, ya estaba de pie, buscando mi ropa como una loca. El día lo pasé genial, estuvimos comiendo, de compras, en la playa y mi amiga se había percatado de la dificultad que tenía para sentarme con comodidad, así que se lo conté (ella ya sabía el pacto que tenía con Iván con respecto a mi educación), se echó a reír y me dijo que me lo merecía. Al llegar la noche, le confesé que tenía miedo de volver a su casa ya que no sabía si iba a estar preparada para un segundo castigo. Ella intentó consolarme y me dio ánimos, así que aparecí en su casa casi a las 11 de la noche. Por lo visto Iván me había estado escribiendo por el whatsapp por si me había pasado algo y yo no lo había visto, así que otro motivo para tenerlo “contento”.

Al llegar a su piso y vi que había visita, sentí mucho alivio, ya que sabía que delante de ellos no me iba a castigar (yuju!!!!). Estuvimos cenando y de forma muy cariñosa, le persuadí argumentándole que el castigo ya no tenía sentido, que nos podían escuchar, que ya estaba todo zanjado entre nosotros… y me dijo que me había librado por esa noche, pero que al día siguiente, antes de coger el avión, recibiría mi merecido para que fuera con el culo calentito todo el viaje.

A la mañana siguiente me levanté a la primera vez que sonó el despertador (no quería seguir ganándome más puntos), me vestí, desayunamos y me puse a hacer mi maleta. Había quedado con mi amiga para despedirme y para darle un regalo que yo había comprado y no me cabía en la maleta. Cuando le avisé a Iván de que iba a bajar, me dijo que en cuánto subiera, tendría la segunda parte del castigo, así que, no debía tardar mucho. Llegué abajo, me abracé a mi amiga y lo primero que me dijo es que si me podía tocar el culo!! Nos echamos a reír y le conté que al final me había librado del castigo de anoche pero que lo iba a tener en cuánto subiera. Charlamos un rato más, me deseó suerte y nos despedimos. Aproveché en la calle para llamar a mis padres, a mi abuela… para hacer tiempo, por si se pasaba la hora y no le daba tiempo castigarme. Subí a su casa una hora más tarde. Me disculpé por la tardanza (falsamente, ya que había tardado a propósito) y le dije que ya no daba tiempo el castigo, ya que en 30 minutos tendríamos que salir de allí, porque si no, perdería el avión.

Me condujo de nuevo hasta su cama, me volvió a apoyar las manos y de un tirón me bajó el pantalón y el tanga. Empezó de nuevo el ritual. Me dio unos cuantos azotes con la mano para preparar los glúteos a la vara y comenzó el segundo castigo. Puesto que tenía el culo totalmente morado y dolorido del día anterior (podéis ver las fotos de fetlife que lo confirman: patry_look), era mucho más difícil soportar el dolor de los azotes esta vez. Volvía a golpear rápido y fuerte otra vez. Lo único que se me pasaba por la cabeza era que para la próxima vez, cuando estuviera dormido, tenía que prenderle fuego a esa vara o tirarla “accidentalmente” por la ventana, así seguro que me libraría de ese sufrimiento. Como era de esperar, me costaba mucho acatar la posición con las manos apoyadas en la cama, así que me levantaba en varias ocasiones para que me diera un respiro. Pero le daba igual, incluso estando de pie, me seguía azotando. Volvieron a caer casi 200 azotes con la vara. Yo sólo pedía clemencia e intentaba decirle que parara ya que iba a perder el avión (mentira, no sabía ni la hora que era, simplemente lo decía para que parase). Golpeó los 10 últimos azotes muy fuertes y me dijo que ya había terminado el castigo. Menos mal, porque no aguantaba ni un solo azote más. Le tuve que dar las gracias por el castigo y besarle y no sé qué pasó que de repente nos encontramos “haciendo las paces” de nuevo. Echamos un polvo exprés, porque realmente ya iba tarde para el aeropuerto, aunque fue uno de los más placenteros que he echado en mi vida.

Espero que os haya gustado la historia y recordad la moraleja: cada irresponsabilidad tiene sus consecuencias…

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