La sobrina de mi esposa

enero 11th, 2007

Por razones de mi trabajo, pues soy abogado, monte una pequeña empresa dedicada a las cobranzas. En una oportunidad me llamo la sobrina de mi esposa y me dijo que ella y su familia estaban mal económicamente, que si podía darle trabajo y le conteste que si quería pasara por mi oficina para poder conversar mas tranquilamente y poder contarle que trabajo le podría ofrecer ya que estaba necesitando una persona de mi total y absoluta confianza para que me sirviera de asistente pues dado mi trabajo tenia que contar con alguien que manejara los dineros que se iban recuperando. Se puso muy contenta y esa vez acordamos una cita para el ida siguiente. Desde que ella había cumplido sus 16 años no la había vuelto a ver ya que mi esposa y yo nos habíamos trasladado a otra ciudad para luego querer abrir una sucursal de mi empresa en la ciudad donde ella vivía.

Al otro día muy puntual ella apareció en mi oficina. Nunca pense que ese monumento de mujer que vi al llegar pudiera ser ella. Cuando la anunciaron y entro en mi oficina, me dejo sin respiración pues llevaba puesto una minifalda no muy atrevida pero que dejaba ver un par de hermosas piernas, acompañada por una blusa suelta y una chaqueta a juego con su falda.

Pasada la primera impresión y después de saludarnos, le comente cual era el trabajo, el cual implicaba que de vez en cuando tendría que viajar conmigo a otras ciudades como mi asistente y ella sin pensarlo mucho me dijo que aceptaba el trabajo y que me agradecía mucho el que le hubiera dado la oportunidad de mejorar la situación económica de ella y de su familia.

Empezó a trabajar al otro día siendo muy responsable en todas sus tareas, y ganándose a los demás empleados de la oficina, pues aunque era muy amable con todos supo hacerse respetar y guardar las distancias con los demás, sobre todo con dos hombres que trabajaban para mi y los cuales cuando la vieron quedaron absorbidos por su belleza, juventud y personalidad.

Pasados unos meses se presentó la necesidad de viajar a una ciudad de la costa en la cual tenia yo varios negocios judiciales y le dije que si quería acompañarme a lo que me respondió que si, que cuando partíamos. Le contesté que saldríamos en el ultimo vuelo de ese día y que fuera a su casa para arreglar una pequeña maleta pues nos tocaba quedarnos por lo menos tres días en esa ciudad.

Llegamos a nuestro destino y averigüe por un buen hotel en donde alojarnos y el chofer del taxi nos llevo a uno que quedaba cerca de la playa. Pedí dos habitaciones y nos dieron dos que se comunicaban entre si por medio de una puerta interna. Le dije a ella que tomara la habitación que daba al lado de la puerta por donde se ponía el cerrojo para que estuviera mas tranquila, no porque yo pensara aprovecharme de ella pero si para que se pudiera cambiar tranquila para salir a comer.

Cuando me avisó que estaba lista, salí de mi habitación y la encontré en el pasillo con un vestido blanco de encajes que la hacia lucir preciosa. Fuimos a comer y por donde pasábamos los hombres tenían que voltear a mirarla pues estaba encantadora. Comimos en un restaurante cercano al hotel pues estabamos cansados y queríamos dormir ya que al otro día nos esperaba un día bastante agitado pues tenia una cita en uno de los juzgados de la ciudad y dos o tres citas con unos posibles clientes.

Esa noche me acosté y dormí profundamente, pues como dije al otro día tenia que levantarme temprano y a eso de las seis de la mañana me desperté, me bañe y vestí y salí de mi habitación encontrándome con ella para bajar a desayunar en el restaurante del hotel y luego salir a cumplir nuestros compromisos. Nos fue mejor de lo que esperábamos pues los clientes que visitamos dieron una respuesta positiva a nuestra oferta de servicios legales, firmando unos jugosos contratos. Creo que el hecho de que la sobrina de mi esposa estuviera presente, influyo en la decisión de estas personas.
Para celebrar le propuse ir a un restaurante a la orilla del mar y tomar un almuerzo con todo. Al llegar al restaurante nos dieron una mesa que daba al mar y almorzamos con un exquisito pescado y un buen vino blanco. Al salir del restaurante ella me dijo que como habíamos hecho el trabajo de dos días en medio día que ella quería saber que íbamos a hacer. Creo que fue el vino que había tomado el que me hizo contestarle que podríamos pasar el día y medio que nos quedaba, como si estuviéramos de vacaciones a lo que ella respondió que si con bastante alegría, pues me comento que era la primera vez que veía el mar y que aunque ansiaba meterse en el, no había traído un vestido de baño. Le respondí que eso no era problema y que si quería podríamos comprar uno para ella y otro para mi pues yo tampoco tenia. Me respondió que si y fuimos a un almacén que nos recomendaron y al querer acompañarla a hacer su compra me dijo que prefería hacerlo sola y que quería sorprenderme, le di algún dinero y ella por su lado y yo por el mío cada uno compro su traje de baño.
Por la tarde nos dedicamos a conocer la ciudad que era muy hermosa y terminamos cenando en el restaurante del hotel a eso de las siete de la noche para luego, por insinuación de ella, ir a bailar en la discoteca del hotel que no estaba muy concurrida.

Cuando llegamos a la discoteca nos dieron una mesa un poco apartada y escondida y al preguntarle que quería tomar me contesto que le encantaba la cerveza. Pedí dos cervezas. Cuando trajeron las bebidas, me sorprendió ver la rapidez con que se bebió su cerveza y al hacérselo notar me dijo que lo que pasaba era que tenia mucha sed y que como estaba bien fría se la había tomado así de rápido. Bailamos hasta bien entrada la noche y ella bebió tanta cerveza que me toco ayudarla a llegar a su habitación pues estaba un poco mareada. Se despidió de mi con un beso en la mejilla y sin desnudarse se estiro en su cama y casi inmediatamente se quedo profundamente dormida.
Al día siguiente, fue ella quien me despertó a eso de las diez de la mañana pues quería ir al mar y mostrarme el traje de baño que había comprado. Me levante y salimos hacia el mar donde en un vestier se cambio y cuando salió me dejo con la boca abierta pues el traje que había comprado era un bikini diminuto de color blanco que lo único que hacia era resaltar el color de su piel y su maravillosa figura. Estuvimos nadando como hasta las tres de la tarde, momento en que me dijo que estaba un poco cansada y que quería descansar un poco.

Nos fuimos al hotel y me dijo que le avisara para ir a comer, lo cual hice como a eso de las ocho de la noche, hora en que bajamos al comedor del hotel y comimos una cena ligera para luego salir a caminar por la playa y terminar nuevamente en la famosa discoteca, donde le dije que por favor no fuera a pasar lo de la noche anterior. Me respondió que tranquilo que no me preocupara y cumplió lo prometido pues a las doce de la noche fuimos a dormir.

Me despedí de ella y como hacia tanto calor me puse solamente el pantalón de mi piyama y me acosté si destender la cama cayendo en un sueño profundo casi inmediatamente. A eso de las tres de la mañana me despertó una caricia en mi pene y al hacerlo la vi a ella acariciándome con la lengua mi pene. Llevaba puesto el bikini blanco y cuando se dio cuenta de que había despertado, se acerco a mi y me dio un beso en la boca que corto mi respiración para luego decirme que se moría de ganas por hacer el amor conmigo desde el día en que había llegado a mi oficina en la capital, que no se había insinuado antes porque no tenia la seguridad de cómo iba a reaccionar yo. Por respuesta la tome entre mis brazos y la bese profundamente, encontrándome con que la persona que tenia entre mis brazos hacia bastante rato que había dejado de ser una niña para convertirse en toda una mujer.

Le saque la parte superior del bikini y me encontré con un par de senos espléndidos, perfectamente redondos y coronados por unos pezones de color achocolatado los cuales me lance a besar desesperadamente.
Ella suspiro de placer y me dijo que me recostara y que la dejara hacer a ella que lo único que quería era darme placer para pagar de alguna forma todo lo que hasta ese momento había hecho por ella.
Le hice caso y lo primero que hizo fue quitarme el pantalón del piyama y la ropa interior para quedar totalmente desnudo para ella. Cuando me quito la ropa, mi pene salió disparado hacia arriba debido a la tremenda erección que esta niñita había logrado hacer que sucediera. Empezó a jugar con su lengua en la punta de mi miembro para luego poco a poco irse metiendo mis 17 cts. en su boquilla, tragándoselo todo y empezar con un sube y baja que me enloquecía. Como pude le saque la parte inferior del bikini y ante mi quedo ese maravilloso cuerpo totalmente desnudo me dijo que todo eso era para mi para que la hiciera gozar y que no me preocupara pues la virginidad la había perdido con un antiguo novio y que por eso no me preocupara que lo único que quería era sentirse bien clavada y que mi miembro le parecía adecuado para cumplir esa tarea. Todo esto lo decía mientras me masturbaba con una lentitud y una maestría que al poco rato le dije que me venia y al hacerlo ella se metió mi pene en su boquita y con dos o tres bombeos que me dio le inunde toda su boca con mi semen el cual trago sin dejar que se escapara una sola gota.
Después de esto me dijo que reposara un rato pues la tarea que yo tenia por delante era bastante larga y diciendo esto fue a la nevera de la habitación y saco una botella de vino tinto, trayéndolo con un par de copas y con un queso que había también en la nevera el cual corto en cuadros. Sirvió las dos copas de vino y bebimos, pensando yo en lo que seria poseerla y sentir ese cuerpo bajo el mío gimiendo de placer. No tuve que esperar mucho pues solo con verla mi pene volvió a despertar y a estar listo para la batalla. Quitándole la copa de la mano la recosté en la cama y me dedique a recorrer cada centímetro de ese maravilloso y joven cuerpo, deteniéndome en donde me daba cuenta que le causaba mas placer pero sin llegar a tocar todavía su vagina, la que pense necesitaba un tratamiento mas dedicado de mi parte. Recorrí cada centímetro de su cuerpo, desde la cabeza hasta sus pies, aspirando el aroma dulce y perfumado de su cuerpo, hasta que empece a subir por la cara interna de sus piernas para llegar, por fin, a su vagina que olía deliciosamente a excitación y a deseo. Puse la punta de mi lengua a su entrada y ella dio un brinco al sentir la caricia y empezó a mover lentamente las caderas, acelerando sus movimientos a medida que mi lengua jugaba con su clítoris hasta que con un ¡no puedo mas¡ me inundo la boca y la cara con sus jugos sexuales, los cuales yo saboree con delicia, pues en toda mis aventuras sexuales nunca había encontrado una mujer que se viniera en esa forma.

Después de esa fenomenal venida creí que ella quería descansar un poco, pero para mi sorpresa lo único que me dijo fue ¡por favor penétrame, quiero sentirme llena con tu pene¡ Me subí encima de ella y con una mano acomode mi pene a la entrada de su vagina y de un solo empujón se la clave hasta el fondo a lo que ella respondió con un grito de pasión que creo que se debió de oír en todo el hotel y al mismo tiempo cruzaba sus piernas en torno a mi cintura mientras me decía que quería sentirlo bien adentro. Levante sus piernas y las coloque sobre su pecho y en esa forma la penetración fue tan profunda que lo único me decía era que quería mas y mas, que la penetrara con fuerza y así lo hice, sacándolo casi por completo para luego dejarme ir con fuerza hacia su interior. Así le logre arrancar su segundo orgasmo.

Luego cambiamos de posición ella encima de mí y con su cara hacia mis pies lo cual dejaba todo ese maravilloso trasero a mi vista y no pude resistir la tentación de mojar uno de mis dedos en sus jugos y lentamente introducirlo por el ano a lo cual ella respondió echándose hacia delante y quedándose quieta me decía que estaba disfrutando como nunca lo había hecho antes. Me anime y le pregunte que si alguna vez había tenido sexo anal y me respondió que no, que una vez había tratado de probar pero que no le había gustado. Mientras ella me decía esto mi pene estaba en su interior y mi dedo seguía jugando en su trasero insertado profundamente en su maravilloso ano. Me anime y le introduje un segundo dedo y luego otro mientras lo único que ella decía era que estaba gozando. La desmonte de mi pene y la puse en cuatro patas y empece a meterle los dedos de mi mano por ano y vagina hasta que ella me dijo que si, que quería volver a probar el sexo anal pero que si le llegaba a doler se lo sacara y termináramos por donde lo tenia primero. Le prometí ser cuidadoso y coloque la cabeza de mi pene a la entrada de su virgen ano y empece a empujar poco a poco hasta que la cabeza de mi pene entro dentro de ella. Le pregunte que si le dolía y me contesto que un poco pero que siguiera, que quería saber lo que se sentía al ser clavada por el ano. Metí mis dedos en su vagina y con sus mismos líquidos lubrique mi pene y se lo metí otro poco para que ella se fuera acostumbrando a sentirlo, quedándome quieto mientras le acariciaba la espalda, los senos y la vagina cuando para mi sorpresa ella misma se encargo de acabárselo de meter empezando con un movimiento hacia delante y hacia atrás mientras gritaba ¡rico, ricoooo, no pares¡ entonces llegue como nunca había llegado y descargue todo mi semen en su ano y dejando que la excitación bajara mi pene fue saliendo solo y poco a poco de su ano.

Después de esto nos dimos un baño y nos recostamos desnudos en la cama pues estabamos rendidos de cansancio por la maratonica actividad sexual que habíamos tenido y sin darnos cuenta nos quedamos dormidos. Al despertar quisimos repetir la maratón y luego de besarnos con pasión comencé a acariciar sus senos y ella empezó a responder con suaves quejidos de pasión. Empece a bajar por su cuerpo hasta encontrar su clítoris y comencé a consentirlo con mi lengua hasta que dándome la vuelta le puse mi pene a la altura de su boca para terminar en un maravilloso 69 que nos excito completamente. Como teníamos prisa pues había que regresar a nuestra ciudad de origen, le abrí las piernas y me deje ir con todo a lo que ella respondió con un quejido de pasión y un movimiento de caderas que nos hizo llegar casi al tiempo para luego levantarnos, bañarnos y partir de ese hotel rumbo al aeropuerto para tomar el vuelo que nos conduciría hacia la realidad nuevamente.

Espero que este recuerdo haya quedado grabado en la memoria de ella así como quedo grabado en la mía y que ojalá mas pronto que tarde podamos repetir esta historia.

Relato con mi prima

enero 11th, 2007

Bueno la historia que voy a contarles es 100% real, primero debo decirles que soy un hombre de 20 años de 1.74cm de contextura gruesa y modesto aparte tengo muy buen cuerpo, mis abdominales bien marcadas, espalda ancha, piernas gruesas, pero creo que mi mayor atractivo esta en mi cara pues a todas las mujeres siempre les he gustado es por eso.

Bueno soy de Colombia y siempre he tenido una extraña atracción por mi prima de 21 años que vive a 700km de mi ciudad. Ella siempre viene en vacaciones y desde que eramos muy pequeños siempre fuimos muy unidos, la separación de nosotros se dio cuando mi tio se separo de su esposa y ella se fue a vivir muy lejos.

Pero este año cuando ella volvió nos reunimos la vi mas espectacular que nunca, una super cintura, un culo como el de Jennifer López, unas súper abdominales que sirven para rayar queso, ella es muy delgada, unas tetas no muy grandes pero muy duras, cabello largo .. etc….

Como mi prima había llegado decidimos tomarnos algo.. compramos aguardiente y estábamos viendo la final de fútbol de la copa libertadores de América entre once caldas y boca juniors que por cierto gano el once caldas. Bueno luego de que mi novia se fue asu casa y todos en mi casa decidieron irse a dormir pues ya era hora de descansar, decidimos ira mi habitación a oir música y seguir platicando un rato, seguimos tomando y tomando hasta que nos emborrachamos luego hablamos un rato de sexo, de sus experiencias y de las mías en ese momento mis ganas hacia ella … que siempre las tuve salieron a flote y al oírla hablar de sexo me excitaba mas y mas además usaba una crema de olor spectacular acompañado de un perfume súper sensual . Ya como a la hora después ella decidió cambiarse de ropa, salí de mi habitación y se puso un top verde súper pequeño que el marcaba la punta de sus pezones y un short del mismo color además pude notar que no llevaba ropa interior, luego me dijo “ya estoy como algo loca mejor vamos a dormir” a lo que yo le conteste “si se duerme le gateo por la noche” a lo que ella se mostró un poco contenta pues sonrió, luego ella se recostó en mi cama y yo seguí oyendo música y tomándome el poco de trago que había quedado. Luego vi que ella estaba dormida y aproveche y me quite el jean que tenia puesto y me deje solo short y el boxer debajo. Luego me le recosté al lado y ella despertó me abrazo y yo le dije que le iba a dar un besito en el cuello a lo cual ella accedió, luego del cuello pasé a los labios y empezamos a besarnos como niños de colegio, su respiración se agito y yo estaba muy excitado, luego pase mi mano por su cuquita bien depiladita y se la toque toda. Le introduje un dedo y a ella le gusto, luego ella me cogió la verga por encima de mi ropa y me quito el short y el boxer, al ver yo eso pues hice lo mismo, la desvestí completamente y pude ver ese cuerpo escultural, seguimos besándonos y manoseándonos los genitales estaba muy mojada y yo esta muy lubricado.

Luego me dijo que por favor se la metiera…. cosa que yo ya deseaba hacer hace rato pero como no tenia condones no lo hacia. Luego ella insistió que se la metiera que no pasaba nada, que ella planificaba con su novio, al oír eso sin piedad se la meti cm por cm alo cual ella gemía muy suave pues no podía gritar porque si no se darían cuenta en mi casa, ya si siguió el mete y saca mete y saca y besos por todo el cuerpo y manoseándole las tetas hasta que ella se vino, llego al climax su chochita estaba super mojadita y llena de líquidos por su climax, ella jadeaba como una burra después de correr tanto, pero aun yo estaba vivo y quería mas así que seguí moviéndome pero ella me decía que me detuviera a lo que yo no hacia caso le dije que no lo me detendría hasta que acabar ay así lo hice cuando me vine ella lo disfrutaba todo es poco de leche caliente ! y espesa en su cuquita, luego le pedí que me hiciera una limpieza con su boca, a lo cual ella me respondió que ella era la reina de las mamadas historia que pude corroborar con sus hechos , me proporciono una mamada como nadie me las ha hecho, tiene un estilo unico…

Asi acabamos nuestro primer combate, pero habíamos quedado insatisfechos asi que es anoche luchamos 5 veces mas hasta las 5am probando miles de poses y estilos. Y asi fueron todos los dias de vacaciones hasta que se marcho nuevamente.

Y ahora que se ha ido me dejo un poco de su crema en un frasco para que la recordara cada vez que quisiera.

Cojiendo con mi prima hermana y su hija

enero 11th, 2007

Esta historia que les contare es lo mas caliente que me ha pasado en la vida, estaba de visita de casa de mis padres y por la tarde decidi salir a saludar a mis primos que viven cerca de ahi. Cuando llegue, encontre a mi prima, una hermosa mujer de unos 38 años con unos pechos grandes, duros y bien formados, al verme llegar se alegro mucho pues tenia tiempo que no nos veimos, salio a recibirme con un fuerte abrazo, traia un vestido de gasa muy delgado que dejaba ver sus turgentes nalgas bien formadas, me invito pasar a la sala de su casa y comento que no habia nadie, que su hija de 17 años habia salido con unas amigas y llegria mas tarde; ahi estuvimos conversando un buen rato sobre lo que habia sucedido durante tanto tiempo, me invito un trago el cual acepte de buena gana por que hacia muchisimo calor, sirvio tragos para ambos y se sento muy cerca de mi, desde mi posicion podi verle las tetas a traves del escote de su vestido, lo cual me puso muy caliente, pero pues era mi prima ¡la que me conocia desde que era niño!, asi que decidi concentrarme y tratar de no mirar, sin embargo despues de varios tragos encima ella comento algo acerca de mi edad y agrego que me habia puesto muy guapo, anteriormente era muy delgado pero ahora a los 29 años habia engordado y tenia un aspecto muy atletico. Al calor de las copas ella continuo diciendome cosas agradables sobre mi aspecto y yo le respondi que ella no se quedba atras, que debia tener muchos pretendientes, que su esposo debia tener cuidado por que de lo contrario se la iban robar un dia, entonces ella me comento que se habia separado hacia un tiempo y que no tenia ninguna relacion con nadie, entonces se acerco mas a mi, empezo acariciar mi pierna, subiendo poco a poco y lentamente hacia el muslo, en ese momento yo ya estaba muy caliente, la abrace para besarla, nos dimos un beso muy humedo y caliente, mientras mis manos acariciaban sus preciosas tetas, empeze a desvestirla muy lentamente quedandose unicamente con su misnuscula tanga rosa, tenia un cuerpo exhuberante y deseoso de ser amado, ella estaba desesperada y me saco la verga del pantalon, me dio una tremenda mamada que parecia que se lo queria comer, yo estaba gozando como loco miientras le acaraciaba su precioso culito, despues ella se levanto y me dijo que le mamara las tetas pues eso la ponia muy caliente, para pronto empece a hacerlo, me sente en el sillon, ella se monto sobre la verga mientras le pegaba tremenda mamada de tetas, empece a culearla despacio y suave mientras le acariciaba el culito, entonces me ensalive el dedo medio y se lo incruste en el ojo del culo, ella respingo pero no dijo nada, al contrario se estremecio de placerdiciendo: quiero que me metas la verga por el culo!, la puse en cuatro, unte saliva en el culo y se la meti de un solo golpe, ella chillaba de placer mientras se restregaba las tetas con frenesi, entonces para mi sopresa vi a su hija Marcela parada en la entrada del comedor observando como me cojia a su mama en la sala y ambos nos quedamos paralizados, tratamos de cubrirnos con lo que pudimos pues estabamos muy sorprendidos y austados de la reaccion de Marcela, entonces para nuestra sorpresa ella se empezo a desabrochar la blusa acercandose hacia donde estabamos, su madre no daba credito a lo que sucedia sin embargo de su mente le traicionaba pues empezo a escurrirse como loca, su panocha le palpitaba y estaba viniendose nada mas de pensar que un hombre se cogeria a las dos, yo por mi parte estaba fuera de mi y es que marcela era exactamente igual que su madre fisicamente, su misma cara, su mismo pelo y sus mismo cuerpo solo que mas joven y con medidas menos exhuberantes que las de su madre; cuando termino de quitarse la ropa estaba en un caloncito color crema que hizo que la verga se me pusiera mas dura que un marro, se puso junto a mi y empezo a agarrarmela, empezo a masturbarme lentamente mientras yo le metia el dedo a su panochita, que ya estaba tambien muy humeda debido a que nos estuvo observando un buen rato, asi pues de un lado la madre me besaba y acariciaba mientras por abajo la hija me masturbaba y mamaba la verga, entonces mi prima dijo que nos fueramos a su recamara para estar mas comodos, ya en su cama, que era enorme, ambas se acostaron enotnces empece a cogerme a marcela, mientras su madre le acariaba sus tetitas, despues invertimos, mientras me cogia a mi prima, Marcela le acariaba las tetas, ver como me cogia a dos mujeres casi iguales, solo distintas por la edad me ponia la verga mas dura, asi que cogimos en todas las posiciones imaginables, entonces mi prima saco no se de donde un tremendo consoldaor el cual se ajusto en la panocha mientras veia como yo me cogia a marcela en cuatro, puso sus tetas cerca de mi y yo se las mamaba mientras ella se hacia tremenda paja con el consolador, cuando ya estababamos muy lubricados marcela se vino como dos veces mientras su madre le mamaba las tetitas y le insertba el consoldor en su panochita, y yo hacia venir a su madre pegandole tremenda cogida por atras; cuando ya estaba por venirme puse a las dos acostadas boca arriba sobre la cama y les vacie la leche sobre sus cuerpos. Quedamos los tres ahi acostados totalmente exhaustos y agostados de tremenda cogida,desde entonces cada vez que visito a mis padres no olvido visitar a mi prima y su hija tambien.

Mi prima del campo

enero 11th, 2007

Hola soy Javier y decidí contarles mi historia, después de haber leído algunos relatos, de esta exelente pagina. Lo que me sucedió empezó con que mi abuela me invitó al campo de su hermano, el cual yo no conocía. El tenia una hija, mayor y ella tenia 2 hijas, una de 13 y otra de 15. Se suponía que iba a ser todo muy aburrido allí, ya que no sabia que personas vivían allí, ya que por esa parte de la familia no conocía mucho. Ibamos a estar en el campo aproximadamente un mes, según mi abuela. Nunca imaginé lo que les voy a contar. Al llegar, después de 3 largas horas de viaje, vi la sencilla, pero bonita casa de campo, muy hermosa con un inmenso sauce (árbol) que la sombreaba, y un inmenso campo que me brindaría distintas frutas y exquisiteces por el estilo. Bueno, cuando empecé a saludar conocí a mi tía, la mamá de la Andrea de 13 años y la Maribel de 15 años, en ese tiempo yo tenia 15 años igual, pero Maribel representaba la edad de unos 18 años tal vez. Al verla, contemple su hermoso cuerpo y nos miramos a los ojos por un momento, la saludé timidamente y ella muy alegre y contenta me dió un beso en la mejilla. Tenía unos hermosos ojos color celestes, el pelo castaño, y la tez entre blanca y morena, era perfecta y de buen porte, o sea alta, parecía una modelo. Al pasar el día, nos conocimos todos en la familia y compartimos una cena. Después la Mamá de Maribel me invitó a ver una película junto a ella y Maribel. La película estaba entretenida, pero yo no podía dejar de pensar en lo hermosa que podía llegar a ser Maribel ( prima lejana). Al otro día, junto a mi tío, fabricamos un hermoso balancín o columpio, como le llaman en mi país, Chile, bajo el sauce. El aire y el paisaje eran muy agradables y hermosos, pero yo no podía dejar de pensar en Maribel ( mi prima). Poco después llego la hora del almuerzo y nos fuimos todos a sentar a la mesa, Maribel me miraba mucho pero yo siempre tímido no la miraba mucho, después me invitó a columpiarnos. Y yo por supuesto acepté. Nos pusimos a conversar sobre nuestras vidas, ella me sacó de pronto el tema de a caso tenia novia o cosas así. Yo le respondí que no, la cual era la verdad, ella me dijo a caso yo alguna vez le había dado un beso con lengua, por más de 1 minuto a una mujer. Yo le dije que no, y le hice la misma pregunta, ella me dijo que tampoco, mirándome con una leve sonrisa pervertida y diciéndome como ¡podríamos hacerlo!… Ese fue el pensamiento que yo tuve, me siguió observando, como si yo le hubiera gustado, después yo igual empecé a hacer lo mismo. Poco después ella, me tomó una mano y me dijo.. —¡Primito tengo las manos super heladas y me esta dando un poquito de frío, porque mejor no nos vamos a ver una pelicula!. Yo le acepte y fuimos, me abrazo y me dijo. —Pucha que eres tierno y lindo… Yo muy contento y ya con confianza, entre con ella a la casa y luego a su pieza en donde tenia su televisión. Entramos y me dijo. —Ven… tírate aquí al ladito mío.. Yo me tiré al lado, o sea me recosté al lado de ella, y cuando empezamos a verla ella me paso su larga cabellera por mi cara y luego me dió un leve beso en la mejilla, me empezó a hacer cariño y yo me empecé a relajar. Luego me invitó a afuerita a observar las estrelllas, yo sin ningún temor ni nada por el estilo, fuí con ella sintiéndome como su protector, me tomo del brazo y me dijo sentémonos aquí, en estos asientitos de madera, yo me senté junto a ella , pero luego me miró y me besó mis labios de una manera muy furiosa.. yo la besé también, y luego ella se sentó en mis piernas. Por primera vez sentía algo tan rico y placentero. Nos seguimos besando y ella me agarró mi mando derecha y la puso en uno de sus redondos y grandes senos, luego se saco la blusa y me dijo : ¿Quieres pasarme tu lengua por entremedio de mis senos y chuparlos si quieres?, yo le dije, ¡prima, eres una verdadera diosa! y le pase la lengua por todo su cuerpo. Después se bajo los jeans y me bajo la cremallera de mi pantalón, y la puso en su grande y hermosa vagina, primero costo un poco que entrara, pero igual fue fácil. Cuando se la puse empezó a menearse y a mecerse lentamente, moviendo su cabello, y exigiendo que le tocara sus senos y su hermosas nalgas, me botó en el suelo y se subió encima mío, siempre suavemente y eróticamente, parecía una experta. Esa noche la repetimos 3 veces mas durante ese mes, fue el mejor verano que he tenido hasta ahora. Ahora Maribel me llama siempre y me ruega que valla cada verano, para que nos divirtamos, cada vez mejor y mas calurosamente.

Una noche poco corriente

enero 11th, 2007

Era una noche, normal y corriente. Estábamos mi hermana Ana y yo. Yo, Juan, estaba realmente caliente aquella noche. Nunca jamás me había fijado en mi querida hermana. De repente, empieza una película porno en la televisión, eran las dos de la mañana, mis padres se habían ido de vacaciones a pasar unos días en la playa, estábamos mi hermana y yo solitos en casa. Ella se quedó mirando la televisión fijamente, yo, me estaba sentando en el sofá, para ver la película.Mi hermana, que tiene un año más que yo, tiene 18. Yo la empezaba a notar un poco caliente, empezó a respirar fuerte. Ella se dio cuenta de que yo la estaba mirando e intentó dejar de respirar pero estaba realmente excitada. Me dijo que porque no nos quitábamos la ropa, afirmó que tenía mucho calor. Procedimos a quitarnos la ropa. A mi se me empezó a poner dura. Ella lo notó y sonrió. Dijo: —Acércate, Juan— yo empecé a excitarme. Tenía los calzones empapados. Ella tenía un tanga rojo. Aquel tanga cada vez que lo miraba me ponía más y más cachondo. Ella me preguntó:

—Juan, quiero correrme, estoy muy cachonda.

Yo no podía rechazar aquello, aunque fuese mi hermana, lo reconozco, yo estaba loco por ella. Alguna vez nos bañábamos juntos. Recuerdo una vez, aquel día en la ducha, se excitó tanto que no se pudo aguantar. Se empezó a jabonar todo el cuerpo, y me pidió que le frotara la espalda y que fuera bajando poco a poco. Llegué a su culo, y le metí la esponja por el año, ella excitada se tumbó en la bañera. Seguí bajando hasta llegar a su coño, allí le empecé a masajear las nalgas y froté su pubis lleno de vello y empapado, no solo de agua, acerqué mi lengua y empecé a chupar su conejito. Ella empezó a mover la cadera al ritmo de mi lengua, ella me pidió que le chupara los pezones, subí por el ombligo hasta llegar a ellos. Les tenía duritos. Empezó a chillar locamente. Muerta de placer, hasta que se corrió. Fue la primera vez que se corrió delante de mí, desde entonces nos hemos llevado muy bien en cuanto a sexo se refiere.

Sigamos, como os estaba contando, los dos estábamos cachondos, mirándonos el uno al otro como un fiel perro mira a su amo. Con cariño, con ternura, con todo el afecto que se puede tener entre hermanos. Yo empecé a chuparle el conejito, esta vez mucho más rico que la otra vez, yo le chupaba los pezones y ella no paraba de chuparme la polla, mi hermana es un poco zorrita, le empecé a meter mi polla por su agujerito, como si una perra se tratara, con fuerza y pasión, hasta que surgió, me corrí y ella también, después de eso descansamos en el sofá otro rato y luego nos fuimos a la cama, al día siguiente, ella fue a hacerse unos análisis a ver si se había quedado embarazada y justo. Entonces se disgustó mucho y así pasó una semana. Llegaron mis padres. Se lo contamos todo y ellos nos dijeron el sabio dicho: MÁS VALE NO ANDAR CON FUEGO PORQUE AL FINAL… UNO SE TERMINA QUEMANDO. Ella tuvo el bebe y ahora somos felices, los tres, espero que os haya gustado.

Sexo con papá y sus amigos

enero 11th, 2007

Soy una hermosa rubia,de tetas grandes,culo paradito y piernas largas y bien formadas.Hace dos meses regresé a casa de mi Padre (después de separarme de mi novioy quien a su vez se habia separado de su esposa) y me encontré a mi Padre y sus amigos viendo el futbol y tomando muy divertidos…
Al entrar,yo vestida de corta falda y bustier con tacones altos,todos los amigos de papá no disimularon en desvestirme con sus ojos,incluso Papá no apartaba sus ojos de mis tetas que casi salían de mi bustier…
En seguida me les uní y me acomodé en el sofá en medio de dos de los muchachos.
Como quedabamos bastante apretados ,y luego de varias cervezas decidí abrir un poco mis piernas y treparlas en los muslos de dos de los muchachos para estar mas comoda,ellos a su vez aprovecharon para colocar sus manos sobre ellas y sin mucho disimulo manosearme…
Papá miraba algo extrañado pero a su vez excitado,a juzgar por el bulto en su pantalón.Terminado el partido uno de los chicos sintonizó el canal adulto y en la pantalla aparece una película en donde una chica esta siendo penetrada por tres hombres a la vez ,y todos comentaban lo excitante que resultaria eso,y comienzan las bromas y las preguntas de quienes habia hecho algo asi y si estarian dispuestos a ello…
El primero en decir fue David(45 años,alto,rubio,fisiculturista,seductor por excelencia),y según el ,los grupos sexuales son muy divertidos pues a la vez que la mujer recibe toda la satisfacción sexual posible,los hombres se excitan entre si al verla disfrutando y/o sufriendo tal ataque sexual,es algo muy animal según el.
Luego Javier,(el mas joven de los muchachos,de 35 años,alto.pelo castaño,tambien fisiculturista) dice que no lo habia hecho antes pero que hoy seria una buena oportunidad para hacerlo conmigo…
A lo que para mi sorpresa Papá (46 años,Rubio,fuerte,muy varonil,de brazos y piernas muy fuertes,belludo)comenta que sería interesante verme en tal juerga!Que mi ex le habia comentado en alguna ocasión de mis fantasías de orgías y lesbianismo y que sabia de lo cachonda que yo era …que ademas me habia visto follar varias veces en la casa de campo con mis primos y con mi tio cuando era yo una adolescente..
Todo eso era cierto,lo que desconocia Yo era que Papá lo supiera…
Entonces les dije que si,que siempre habia sido muy sexual y que yo habia hecho y seguiria haciendo ese tipo de actividad sexual…
A esto ya Javier me bajaba el bustier y apretaba mis tetas,yo trato de incorporarme y apartarme pero Papá le dice a David: Vamos ,ayuda a Javi,que quiere brindarle placer a Vannessa…
Y David metió su mano en mi falda y arrancó mi tanga de un sólo tiro y se lo entregó a Papá quien de inmediato se lo llevó a su cara y lo olió y lamió …
Eso me puso muy cachonda y me recordó la vez en que mi Tio ,hermano de papa ,me folló cuando tenía yo 15 años y lo rico que fue,ademas del enorme aparato que tenia…
David entonces pregunto: Bueno esto va en serio o se queda aquí?
Papá se levanta y dice :P or mi seguimos la fiesta pero todo depende de que Vannessa de verdad quiera…
Yo no contesté con palabras,sólo me acerqué a Papá y le acaricié el enorme bulto que presionaba su pantalón…
La fiesta comenzó,ya todos desnudos;en el cuarto de Papá,todos frente a mi,me hicieron mamar sus vergas una por una y a veces de dos …
el primero en penetrarme fue papá,su verga mide alrededor de 25 cms y es muy gruesa,justo como su hermano y sus sobrinos,,mientras el me follaba yo mamaba las vergas de sus amigos…
Al rato me voltea le dice a David que se acueste boca arriba,me pone encima de el para que me penetre por la vagina y papá me penetro en el culo muy fuertemente ,haciendome gritar de dolor ,mientras golpeaba mis nalgas y Javi pellizcaba mis tetas…
Estaba yo siendo violada por estos dos ,cuando se corrieron,Javi tomó su lugar en mi vagina y mientras me jodía me insultaba y me pegaba ,halaba mi cabello y me mordia las tetas…
Papá entonces sacaba la camara de video y filmaba…Entonces David dice que desea penetrarme junto con Javi,ambos en mi vagina y Papá vuelve a penetrar mi culo.
Por horas fui follada por ellos y aún hoy dia sigo vivendo con papá.Sus amigos nos siguen visitando de vez en cuando.
Se que esto no es normal pero soy su puta y me gusta…Me encanta
Vannessa

Sexo / Capítulo 3

enero 11th, 2007

Como recordarán conforme ha avanzado mi historia, les he contado de Marifer y de su hermana Laura, haciendo una breve reseña, primero tuve relaciones con Marifer y luego de dos años con Laura, Marifer era muy apasionada, sensual y entregada, y Laura, bueno que les puedo decir, es una Puta de lujo.

Después de cogerme a Laura, la deje en su casa, no nos vimos sino hasta el lunes, cuando fui a ver a Marifer. Todo transcurrió normal, de hecho durante mucho tiempo no pasó nada entre Laura y yo, pero con Marifer era otra cosa. Como se habrán dado cuenta soy un hombre muy caliente y Marifer también, aunque sus principios son más centrados que los míos.

El lunes no paso nada, pero el martes fue temprano y cogimos de lo lindo, como ya habrán leído en mis anteriores relatos. Pero aquí pasaremos un año, donde hubo mucho sexo con Marifer y yo, pero lo único novedoso era el lugar.

Con su hermana Laura, no había tenido ningún otro encuentro, de hecho nos tratábamos como si nada hubiera pasado, Laura tuvo nuevamente un novio y todo fue normal. Pero con el tiempo Laura volvió a terminar con su novio y se deprimió mucho, así que un día salimos a bailar, de hecho nos quedaríamos en mi casa. Como recordaran yo vivo sólo en el D.F.. Los papás de Marifer estuvieron de acuerdo, ya que veían a Laura deprimida. Además ese fin ellos saldrían, así que me pidieron si me podía quedar con Marifer y Laura, ya fuera en mi casa en la de ellos, pero que nos comportáramos y que todo lo compartiéramos los tres, pero no creo que se refirieran a lo que paso después.

Como dije salimos a bailar, cuando estaba bailando con Marifer intenté acariciarla un poco, pero ella no se dejó, dijo que se sentía incómoda de ver a su hermana triste mientras ella disfrutaba, por lo que pensé que esa noche y la siguiente serían normales, pero estaba muy equivocado. Laura actúo muy triste, yo baile varias piezas con ella, pero aún así estuvo apagada. Así que nos fuimos temprano a mi casa. Llegamos y vimos la tele un poco, eran como las once de la noche, Marifer me pidió de favor que fuera a comprar algo para comer, que ella aprovecharía para hablar con su hermana. Marifer y Laura, son las típicas hermanas que se quieren mucho y que cuando una se siente mal la otra también se encuentra de mal ánimo. Yo salí desganado a comprar algo de comida china, me quedaba como a unos veinte minutos de la casa, pero me fui despacio para tomar tiempo. Regrese como a la hora. Cuando abría la puerta, oí como Marifer y Laura reían, por lo que supuse que las cosas mejorarían. Entre y Marifer me pregunto que por que me tarde tanto, le dije que había hecho tiempo. Luego vimos un rato de una película cómica, yo no soy de mucho reí, por lo que Marifer me intentó hacer cosquillas, cosa que no me gusta, por lo que empecé a forcejear – claro sin poner toda mi fuerza- y tumbé a Marifer y yo comencé a hacerle cosquillas, Laura se levantó y comenzó a ayudar a su hermana, por lo que tuve que tirarlas a las dos y ponerme encima de ellas, como haciendo una plancha de lucha libre, mis piernas hasta mi cintura, quedaba sobre Laura y mi tronco sobre Marifer, de repente sentí que alguien tocaba mis testículos, masajeándolos, cuando volteé un poco me di cuenta de que era Laura, por lo que me levante y les pedí tregua. No quería causar problemas entre Marifer y Laura, le sonreí a Laura y ella se chupó los dedos de una manera sensual y provocativa, pero me hice el desentendido. Ambas traían vestido y con el forcejeo se les había subido. Laura y Marifer se acomodaron su vestido y luego Laura dijo.
Veo que aún tienes buena figura hermanita, pero te veo algo grande las pompas, se ve que no te ha tratado mal- Yo me quede callado, Marifer me volteo a ver y luego a su hermana y jalándose el vestido para pegárselo a las nalgas le contestó

Pues sí, me han tratado bien y me ha gustado, ¿Qué te da envidia?
Un poco, como te dije desde que conocí a Lalo, ese manjar es para saborear más de una vez. – contestó Laura y me volteó a ver lamiéndose los labios, luego Marifer me dijo.
Lo que pasa es que te falta alguien que te culeé como es debido. – Se rieron y luego ambas, yo sólo las veía, ya que me voltearon a ver con ojos de malicia y luego Marifer terminó por decir- Oye Lalo, podrías preparar una palomitas, para seguir viendo películas.
Yo en ese momento di por terminada esa conversación tan excitante y extraña, me pare y me fui a la cocina o poner la palomitas en el microondas. Marifer subió a mi cuarto y bajo segundos después, pero no le di importancia, luego oí un cuchicheo entre ella y su hermana, pero sólo distinguía las risas y algo de preocupación en las voces.

Preparé cuatro bolsas para evitar que me hicieran para más veces y fui a la sala. Deje las palomitas y acercamos la mesa a los sillones, luego Marifer tomó el control de la video, dijo que veríamos una de las películas que tenía yo en casa. Vi encima de la video un estuche de la película de “La Boda de Mi Mejor Amigo”, sabía que a Marifer le gustaba mucho. Pero cuando empezó la película me di cuenta de que el DVD no era de esa película, era una película porno, sin duda me había confundido y había guardado la película en el estuche diferente. Me intenté levantar para quitarla, pero Marifer me detuvo y me dijo.

A pillo, no te conocía esas mañas.
Lo lamento, no sé como… – contesté pero me sentía invadido en mi privacidad y desarmado.
Bueno déjala – dijo Marifer- ya todos estamos bastante grandecitos aquí para ver una película así.
Además así mi hermana conocerá tus perversiones ¡Descarado! – agrego Laura, yo me quede callado, pues no tenía otra alternativa y me senté, como no dando importancia al asunto, pero por dentro me moría de pena.

La película yo la conocía muy bien, ya que trata de un tipo que mantiene relaciones sexuales con tres mujeres, engañando a ellas, pero al final las tres mujeres se conocen y en lugar de mandar al diablo al tipo deciden compartirlo las tres como hasta ese tiempo lo hacía, pero ahora lo haría todas juntas y luego se unen amigos del tipo a la fiesta con sus respectivas mujeres y se convierte en una verdadera orgía, bueno ese es el resumen de la película. Cuando iba por la mitad, Marifer me comenzó a besar el cuello y puso su mano sobre mi paquete. Yo volteé a ver a Laura y vi que había tomado un cojín del sillón – estábamos sentados en dos piezas de la sala diferente, Laura en el sillón individual y Marifer y yo en el familiar- Noté como Laura había escondido una mano bajo el cojín e imagine que se estaba masturbando. Así que comencé a acariciar a Marifer y al poco rato, le estaba besando las tetas que ella misma se había sacado, yo ya ni recordaba que Laura se encontraba ahí. Marifer me sacó la playera y abrió mis pantalones, ella ya tenía el vestido en la cintura, ya que cuando yo besaba sus tetas, le había comenzado a acariciar la rajita y le había subido el vestido. Ella me bajó con el fin de que le mamara la panocha y ya baje a hacerlo, en ese momento vi pasar una sombra a mi lado y vi de reojo a Laura, parada a lado de su hermana Marifer, tocándole los senos. Marifer me alejó y vi como comenzaba a besar a su hermana y sacarle el vestido, dejando sus tetas al aire, luego hizo que Laura bajara a continuar con el trabajo que yo había comenzado y me hizo una seña para que me acercará yo tenía una cara de asombrado, pero me acerqué y Marifer sacó mi verga de su prisión y comenzó a mamarla, mientras que Laura le comía su puchita, volteé hacía abajo y vi como Laura le daba dedo a Marifer, tanto por la vagina como por el culo. Yo estaba excitadísimo y muy sorprendido, luego Marifer sacó mi pene de su boca y jaló a Laura poniéndose las dos en rodillas y le entregó mi pene a Laura para que lo chupara y luego ella se lo pasaba a Marifer y así continuaron un buen rato. Luego Marifer se acostó en el suelo con las piernas abiertas y yo me acerqué a ella y comencé a metérsela de una forma salvaje y apasionada, tomándole la cintura y los pechos. Mientras tanto Laura se sentó sobre el rostro de Marifer para que ella le lamiera la concha, ya en esa posición yo tocaba tanto las tetas de Marifer como las de Laura y besaba a ésta última. Marifer gemía como desesperada y veía como le metía los dedos a su hermana. Luego Marifer me detuvo y quitó a su hermana de encima í, le vi la cara llena de jugos de Laura y luego me detuvo, se sacó mi verga y luego tumbó a su hermana en el suelo y me tomó la verga dirigiéndomela hacia la cueva de Laura y luego puso mi verga en la entrada de la raja de su hermana, yo la volteé a ver y ella me sonrío y me empujo e la cadera y luego Laura dijo.

Cógeme, por favor culéame, necesito una buena cogida.
Lalo, hazlo de favor – me dijo Marifer.
Yo comencé a meter mi palo en la cueva de Laura nuevamente y comencé a menearme. Marifer se subió ahora en su hermana y ésta comenzó a lamerle su rajita. Marifer me acercaba a ella y me besaba con ternura. Luego se bajo hacia dónde el cuerpo de Laura y el mío se conectaban y comenzó a lamer tanto mi verga como la puchita de su hermana.
Laura llegó a su orgasmo y también Marifer. Yo me salí de Laura y volteé a Marifer para que se pusiera en cuatro. Iba a lamer su ano, pero vi que estaba bastante ensalivado, sin duda por Laura, así que apunté directamente mi verga a su culito y se la metí, Laura se puso a lamer, tanto mis huevos, como la rajita de su hermana durante un buen rato, luego se puso con la piernas abiertas a la altura de la cara de Marifer, la cuál le chupó la rajita y el culito a su hermana.

Marifer llegó a un gran orgasmo y luego me dijo.

Anda Lalo, rómpele al culo a Laura, hazle sentir lo que en verdad es que se cojan a una hasta las entrañas.
Sí Lalo, Culeame como sólo tú sabes hacerlo- esas palabras tenían doble significado, ya que como recordaran ya había desvirgado a Laura del culito.
Yo me puse detrás de Laura y comencé a metérsela poco a poco, Laura se quejaba poco, ya que desde la ocasión en que los dos lo habíamos hecho, no había vuelto a culearla nadie. Marifer nos veía y luego se puso también a lamernos a Laura y a mi, chupando mi verga y la cuevita de su hermana menor., Laura aprovecho y comenzó a chuparle también la puchita a su hermana. Yo seguí buen tiempo culeando a Laura y cuando iba a terminar saqué mi verga de su culito y Marifer comenzó a mamarme la verga hasta que termine en su boca, luego se levantó y beso apasionadamente a Laura compartiendo mi lechita.
Luego nos vestimos todos ya cansados y Laura se fue a dormir diciendo.
Gracias Marifer y gracias Lalo, ya me siento mucho mejor.

Cuando Laura se fue, Marifer y yo nos fuimos a mi cuarto y nos acostamos abrazándonos. Luego Marifer me agradeció por comprenderla, cosa que en realidad no entendí y dije.

Más o menos, yo en realidad lo hice por que vi en tu mirada que me pedías que lo hiciera pero no supe bien la razón – dije tanteando la situación.
Bueno, lo que pasa es que sabes que mi hermanita estaba muy triste, varias veces me había comentado que no había podido tener relaciones placenteras, más que una vez, pero dijo que ese hombre estaba apartado ya, por lo que se sentía algo frustrada. De hecho se interesó mucho en la forma en que yo me sentía contigo al respecto y le dije que todo iba muy bien y ella se mostraba celosa. Por eso cuando fuiste por la comida le propuse a Laura bajarle la calentura y te compartí con ella, con la promesa de que nunca más se repetiría.
Esta bien, acepto lo que dices, pero lo que no entiendo es la razón de por que tú participaste en esto.
Para darle confianza a mi hermana y a ti.
Y ¿Lo disfrutaste?
Para ser sincera sí, Laura como es mujer sabe donde tocar exactamente, por ello me corrí e hice que se corriera varias veces.
Bueno, pero ya termino y como dijiste no volverá a ocurrir.
Bueno a menos que yo lo desee y también ustedes dos- al decir esto sonrío y me volvió a besar.

Esa noche tuvimos relaciones sexuales como locos, cogimos por todos lados. A la mañana siguiente todo fue muy normal, salimos al cine los tres, fuimos a una fiesta con unos amigos, de hecho ahí le presenté a Laura a uno de mis amigos, Rubén, que ya llevaba bastante sin una novia y los dos congeniaron muy bien. Nos retiramos de la fiesta como a la una de la mañana y regresamos a mi casa, ahí nadamos un rato en la piscina y luego nos fuimos a dormir. Marifer y yo comenzamos a tener relaciones de nuevo, cuando Laura entró en la habitación y Marifer la invitó a que se uniera a notros. Esta vez Marifer y Laura comenzaron con un juego lésbico entre ellas.

Empezaron besándose en un principio y acariciándose, luego cambiaron a un 69 y luego unieron sus puchitas simulando la cópula. Luego intervine yo, metiéndosela a Marifer por la panocha, mientras Laura devoraba las tetas de su hermana. Luego me cogí a Laura que gritaba como loca.

Sí Cógeme, cógeme como lo puta que soy. Si dame verga como a mi hermana.- Marifer no se enojaba y en cambio le comenzó a dar dedo por el culito y dijo.
Si Lalo, cógete a está puta, esta puta de mi sangre. – Y empezó a meterse los dedos en su puchita.
Yo mientras tanto seguía cogiéndome a Laura, luego me salí y me la cogí por el culito un buen rato, luego Marifer dijo
Apúrate, que aún falta que me culeés a mí.- cosa que me excitó mucho y cuando Laura tuvo su orgasmo me salí y comencé a cogerme a Marifer por su culito.
Así estuvimos hasta que Marifer terminó y yo acabe dentro de sus entrañas. Luego nos quedamos dormidos los tres en la cama, a la mañana siguiente, me desperté sintiendo que alguien me mamaba la verga, era Laura. Marifer dormía aún por lo que acerqué una silla y cogimos sobre ella. Marifer se despertó por los gemidos de Laura y se acercó a participar. Volvimos a coger de lo lindo y luego nos volvimos a quedar dormidos hasta pasadas las seis de la tarde, cuando habló su mamá diciéndonos que ya habían regresado. Desperté a Marifer y a Laura, nos bañamos rápido, debido que su mamá me dijo que nos apuráramos para que ella y sus hijas fueran a comprar unas cosas que necesitaban. Así que no hubo tiempo de nada más. Nos apuramos y las lleve a su casa. Al legar la mamá dijo.
¿Cómo se portaron?, ¿Compartieron todo como les dije?
Sí mamá, compartimos ¡TODO! – contestó Laura y Marifer y ella se rieron. La mamá no le dio importancia y dijo.
Gracias Lalo, espero que las hayas tratado bien.
Excepto por la desvelada, creo que todos nos la pasamos de lujo señora- contesté y Marifer y Laura se volvieron a reír.

Luego me despedí de ellas y quedamos de vernos Marifer y yo en la escuela, me despedí de Laura y me pidió el teléfono de Rubén, así que di por terminado el asunto de un trío entre ella y nosotros, pero no fue así. Luego se subieron a cambiar por algo más cómodo y yo me despedí de mi suegra, pero algo extraño pasó cuando me acerqué para darle el beso en la mejilla ella se ladeo y casi nos besamos en la boca.

Yo no le di importancia, ya que lo tomé como un error y luego me fui a mi casa a gozar de un merecido descanso.

Continuará…

alarido@yahoo.com

Ojitos verdes / parte 4 (volviendo a casa)

enero 11th, 2007

En el viaje de regreso, Ojitos Verdes se durmió recostada en el asiento trasero del vehículo. La camioneta se tambaleaba hacia sus costados. La ruta de tierra se hizo fatigosa por sus desniveles y lo poceado dejados por las profundas huellas, además del calor y la polvareda por lo seco de sus calles, hacían irrespirable su interior. Los dos hombres iban comentando que los sembradíos clamaban por una buena lluvia. De pronto sonó el celular de Alejandro:- ¿Sí?… ¡Oh, amor… estamos regresando!… ¿cómo? ¡¡Sí, mujer está bien, tengo que pasar por casa del compadre para bajar las cosas y dejarlo a él y la niña!!… Está, Bien, nos encontramos allí… como lo dispongas….Nos vemos…- y cerró el celular -… Es mi esposa… dice que está saliendo ya hacia tu casa para ayudar a tu mujer con los preparativos de la fiesta de mañana…
- ¡Siempre tan guapa y servicial, tu Mariana!…
- Es que al no estar yo en la hacienda, se aburre…seguro que ella llamó a mi comadre para tener una excusa y salir a despejarse…
- Se llevan muy bien ambas mujeres…
- ¡Creo que demasiado bien!…
-¡Epa!… – levanto la voz Rodrigo
- y, claro, hombre, si apenas abro la boca para decir algo de tu esposa, ya esta la mía, diciendo “¡CUIDADO CON LO QUE VAS A DECIR DE AMALITA!”… – y soltaron una carcajada – … yo pagaría por saber de qué hablan cuando no estamos nosotros…
- ¡Cosas de mujeres!… aparte de todo, tienen casi la misma edad, Amalia me lleva 3 años a mí, tiene 35, es mayor que yo y tu Mariana no creo que llegue a los 40…
- ¡Qué sutileza para averiguar la edad de una mujer, Rodrigo…- hizo una pausa- …Ella es demasiado joven para mí… Soy mayor… quince años mayor que ella… Tenía quince años cuando nos casamos… ¡bueno, es un decir… cuando la traje a la estancia, a vivir conmigo… con sus padres no podía estar, no tenían ni para comer… Me la traje desde la Patagonia, le hice terminar los estudios, estaba cursando el secundario… ¡Desde entonces que sus padres reciben todo los meses un giro para vivir decentemente!…
- ¿Por qué me contás éstas cosas Alejandro?… – se preocupó Rodrigo, al notar algo en la voz de compadre:
- ¡Después de lo de hoy, no debemos tener secreto entre los dos!… Marianita, se acostó conmigo recién dos años después. Tenía 17, cuando la desfloré… Sentía terror al sexo… Estuvo traumatizada, mucho tiempo hasta que comprendió que todo era normal… que la vida entre un hombre y una mujer, era eso… gozar uno de otro….
- ¿Y por que esa fobia?…
- ¡Tuvo un intento de violación a los 13 años… nunca me quiso decir quien fue!…
- Pero te lo imaginás, ¿no?…
- ¡Sí, su padre!… ¡ Para que comprenda qué tan natural era el sexo, le prometí que le iba a hacer tener sexo con otro hombre, para que vea que todos los hacían de igual manera… – y se contuvo. Rodrigo lo observó y con la mirada insistió:
- ¿Y?… ¿lo hiciste?… ¿la entregaste?…
- ¡no!… no hizo falta. Además, las mujeres que trabajan en casa, le hicieron entender cómo era la cosa…
- ¿Y?…
-¿Y, qué?…
- ¿Como se las arreglaron las empleadas de la estancia, para demostrarle y convencerla?… – y allí Alejandro, lanzó una carcajada que despertó a Ojitos Verdes, que simuló que seguía durmiendo pero escuchó la historia:
- La muy pilla, les preguntó a las mujeres empleadas – eran tres – que ya que ellas la aconsejaban que era normal “TODO ESO”, si se animarían a demostrárselo…
- ¿a demostrárselo? … – se interesó Rodrigo – … ¿y cómo era eso?…
- ¡Muy sencillo!… las quería ver a ellas, haciendo el amor… – Rodrigo rió con ganas -… quería que primero lo hicieran las empleadas y recién después, lo haría ella. Eran una señora de unos 35 años la cocinara, de mi edad entonces, casada por supuesto, una hija de 18 y una sobrina de 15… – Alejandro se sintió atosigado por las preguntas de su acompañante, lo notó que estaba nervioso, como excitado -… ¡por favor, compadre, no te estarás calentando con mi mujer,¿no?… – rieron los dos:
- Por favor… a las esposas de los parientes el respeto es lo primero… – volvieron a reír:
- Bueno, la señora mayor, le dijo, venga esta noche a mi cuarto y escóndase tras la puerta y verá a mi marido tener sexo conmigo….
- ¿Y?…
- ¡Ah, no! – Les dijo Marianita– yo las quiero ver con Alejandro…- hubo un silencio – … sí, así se despacho mi mujer, para ver y creer, tenía que ser con Alejandro…
- ¡Entonces no pasó nada!… – dijo decepcionado Rodrigo -… y, ¿cómo la convenciste al final?… – ante el silencio capcioso de Alejandro, insistió- … no me vas a decir que las mujeres aceptaron….
- Primero la mayor dijo, poniendo el grito en el cielo… haciéndose la estrecha… “No, ¿cómo voy a hacer eso?”… – pero supuestamente la idea no era tan mala, porque pensó diez segundo y se terminó el disgusto y lanzo con su voz tímida, un desafío: “¡DESPUÉS DE TODO, HABRÍA QUE VER SI EL SEÑOR ESTÁ DE ACUERDO… POR USTED SEÑORA MARIANA, HARÍA UN SACRIFICIO, PERO LAS CHICAS NO”… y fueron entonces las chicas las que pusieron el grito en el cielo…
- ¡Se aterraron, seguramente, temiendo ser obligada y violadas!…
- ¡No!… Se enojaron con la viejita…. ellas también querían… ¡Pasé una noche! ¡¡ Jamás las he podido olvidar!!…
- ¿a las chicas? ¿O jamás pudiste olvidar esa noche?…
- No, ni a las chicas, ni todas las que vinieron después… – rieron – ¡Qué manera de tener sexo al por mayor! Eso sí, una por noche… todas juntas Marianita no quería. Después que vio cómo gritaban y se retorcían de placer, la mamá de las chicas era una fiera… ¡¡una máquina!!…
- ¿Era? o es…
- No, ya no…
- ¿y las chicas?
- Se casaron… y se han ido…- carcajada:
-¿De qué te reís, compadre?…
- Que de vez en cuando vienen… y ya no son tan chicas… tienen la edad de mi mujer…
- Pero… – se miraron y volvió a reírse – … ahora traen a dos bellas cachorritas… a los 15 años me pidieron por favor que les enseñara a sus hijas lo que era el sexo….
- ¿¿QUEEEE??… – gritó Rodrigo -… ¿Eso también?… ¿Cómo has logrado esa atracción irresistible con las adolescentes?…
- ¡No te rías!… Se lo debo a mi desgracia de no poder embarazar a nadie. Las mamá, preocupadas por el sexo creciente de sus hijas y conociendo mi incapacidad, han decidido traérmelas con la anuencia de Mariana, obviamente, y me sentí “obligado” a iniciarlas…
- ¿Y?…
- Y, ¿qué?… – lo miró. Demostró sentirse apenado:
- ¿qué pasó? …¿Fue mal?…
- Y claro… – volvió reír con ganas -… me exigieron más de lo que pude… quedé “grogui”… se quedaron todo un fin de semana en casa… ¿te imaginás? La pobre Marianita se puso tan ardiente que se metió en la cama cuando estaba con una de las virginianas totalmente desnuda y me la sacó de encima – cabalgaba COMO UNA POSEÍDA la niña – que cayó al piso y continuó con masajes íntimos, llamando a su primita la que vino urgente y se revolcaron enloquecidas en la alfombra del dormitorio, mientras mi mujer gozó de tal manera, como nunca lo había hecho antes… y fue allí donde me volvió a recordar la antigua promesa de llevarle otro hombre…
- ¿Eso?… – quedó impávido Rodrigo -… ¡no, no lo puedo creer! ¿Qué le dijiste?…
- No pude responder… porque aceleró su galope… Yo, gritando mis eyaculaciones… y ella, gritando un nombre… creo que no tuvo orgasmos conmigo, sino con el tipo que eligió para tener sexo y que me obliga a llevárselo… y no me pidas que te diga quién es porque eso sí, nunca lo diré…
- ¡Compadre!… – se ofendió Rodrigo -… ¿tu palabra de que a partir de ahora no hay secretos entre nosotros?…
- ¡Sí, tenés razón… pero ésto es demasiado! ¿Cómo decirte a vos, mi pariente, con quien me quiere cornear mi mujer? ¡Debo soportarlo sólo!… lo único que le pedí a Mariana, que cuando lo esté gozando le saque la promesa de que él me entregue a su mujer…
- ¡La pucha, qué problema, compadre!… ¡Flor de triangulo se está armando mi amigo! Qué lío, ¿no?… ¿ y si el hombre se niega a entregar a su mujer?
- ¡No lo creo! ¡En ese momento, a punto de correrte con la furia de la situación, decís cualquier cosa… aceptás hasta que te apoyen a vos con una verga descomunal por el trasero!…
- ¡Epa, amigo! ¿Qué te anda pasando?…
- No sabés Compadre, cómo te excita imaginarte a tu mujer follando con un otro hombre y más mamando una enorme poronga… ¡Es enloquecedor!… Ahhh, ya me estoy poniendo más duro que un fierro… y me parece que usted también compadre…
- ¡¡La pucha!!… con lo que has pintado, estoy para llenar veinte bocas… Apurá Alejandro, a ver si llego a tiempo a casa… ¡Mirá!… – Y Rodrigo se desabraguetó y saltó su miembro como un resorte, totalmente morado y palpitante a punto de regurgitar líquidos a chorros. Inesperadamente Alejandro, frenó la 4 x 4 y se detuvo a la vera del ancho camino de tierra, y haciendo gala de gran porongudo, desató una batalla de vergas con fuerte olor, diciéndole a Rodrigo:
- ¿Probamos quien la tiene más larga?… – y se estiró en el respaldo del asiento mostrando cuan larga era su máquina, abrió la guantera y sacó una cinta para tomar medidas en el campo y estirándola colocó la punta sobre sus pelos, como la cinta es a resorte y no podía hacerlo sólo, le pidió al compadre que la sostuviera sobre su pelvis, mientras medía, pero al sentir el calor de la mano del amigo que rozó su prepucio tuvo una convulsión y él, le manoteó el sexo del joven compadre y con la otra mano apreta la mano de su amigo, sobre su verga y lo obliga a masturbarlo. Una sesión formidable de masturbación entre dos hombres que gustan de las mujeres, que no pudieron soportar tanta excitación. Se olvidaron de Ojitos verdes, que se acodó sobre el respaldo delantero, justo en medio de los dos y se quedó mirando la escena. La calentura era tal que no advirtieron la presencia de la niña viciosa, que comenzó a frotarse su rajita hasta que le vino un orgasmo que no pudo callar un grito de placer, y antes que ellos pudieran reaccionar, dando un salto, pasó a la parte delantera y se metió entre los dos hombres quitando sus manos de ambos miembros a punto de eyacular, comenzando ella con el sube y baja ante la desesperada calentura de Alejandro y su padre. Ojitos Verdes, se arrodilló en el piso, entre las piernas de los dos apuntando con sus manos ambos troncos a su boca. Sacó su lengüita y comenzó una riquísima lección de pajeo lingual sobre ambas cabezotas que vomitaron casi juntas fuertes chorros de leche hirviendo en su cara, en su boca y otra parte logró atraparla con su lengua y tragar todo lo que pudo. Luego beso en la boca al Padrino y al padre. Con éste último lo hizo con mucha fruición… porque él se negaba a separar sus dientes, hasta que accedió y se enroscaron ambas lenguas en una lucha a muerte, al tiempo que Alejandro, comenzó a meter la suya en el ano de la “inocente” muchachita, que se retorcía como una yarará, mientras que con la mano libre buscó la verga del papi y se la metió en la puerta de su cachucha que estaba totalmente lubricada y permitió que su padre la penetrara por primera vez. La niña ninfómana, lo cabalgó a su progenitor entrando ambos en convulsiones desenfrenadas, mientras Alejandro acomodaba su enorme verga en la puerta del recto de la jovencito que al sentir su entrada, lloró cada orgasmos al sentirse penetrada por ambos lados:
- ¡Hija, déjame salir… no puedo acabarte adentro…
- ¡Hazlo papi… es lo mejor que te puedo ofrecer… no te salgas, por favor…
-¡Es que te voy a embarazar….
- ¡No, noooo!… papá…. dale más fuerte… siempre tomo pastillas… por favor, lléname con tu leche… por favor… que tu primera vez sea total… – y se prendió de la boca de Rodrigo, mordiendo la lengua del padre hasta sangrarla, mientras Alejandro le llenaba las tripas con una acabada que lo dejó sin poder moverse, mientras la niña le pedía que no se retire, que le gustaba sentir las dos vergas más hermosas del mundo, dentro suyo… y ahí, el padre, le mordió la lengua a la hija, los labios, mientras eyaculaba junto con ella torrentes de esperma gritándolo enloquecido de placer.

–00–

Nuevamente en marcha, una hora después arribaban al portón de la Estancia de Rodrigo. Se preocuparon por el estado en que se encontraba la niña, casi sin ropas y sucia de semen, al igual que ellos, pero era más soportable. Ojitos Verde, venía en brazos del padrino, reaccionó rápidamente:

- ¡Papi…que Padrino me baje en brazos, diciendo que estoy dormida y me lleva directamente al baño y me deja allí… y vos te vas a llevar sus cosas a casa de él …
- Tiene razón… porque si Amelita te ve así… puede pensar muchas cosas…
- ¡Si pero en tu casa… no hay nadie!… ¿quien me va a atender?…
- Siempre están las empleadas… Ahora yo bajo con la niña y sales urgente, que no te vea nadie… ¡Si tu mujer pregunta le digo que fuiste a casa… ¡ ya lo dijo tu hija… es más inteligente que nosotros dos… – Y Rodrigo detuvo la camioneta a unos cien metros de la casa. Alejandro bajó con Ojitos Verdes envuelta en una frazada, toda cubierta y las jaulas. La madre se asustó y le dijo:
- ¡No es nada, está dormida y nos dio lástima despertarla! Además jugó como una chiva todo el día. Quédese tranquila, Comadre, yo la llevo, usted traiga las jaulas con los bichos esos que le hemos comprado….
- ¿Y Rodrigo?… – se preocupó la mamá de Ojitos verdes.
- ¡Fue a casa a llevar las cosas que compré yo!… – gritó Alejandro al tiempo que se alejaba apresurado con la preciosa carga hasta perderse por la puerta de el enorme Chalet central, de la Hacienda de su compadre. Amelia se quedó mirando cómo se perdía en el camino la 4 x 4, rumbo a la Estancia del Compadre. Cuando reaccionó, ya Alejandro retornaba de dejar a la jovencita.
- ¡Ya se despertó!… La dejé en la puerta del baño Amalita, quería darse una ducha… el cansancio, la tierra y el calor la han dejado un asco…
- ¿Tiene para mucho, Rodrigo?…
- Todo depende…
- ¿De qué?…
- Del tiempo que lo requiera Marianita para acomodar las cosas que he comprado… ¡Ah, mi mujer es muy detallista… y hasta que no ve un cuadro bien colocado, no se deja de jorobar….
- ¿Y trajo muchos cuadros, compadre?… – lo preguntó con cierta ironía:
- Unos diez, más o menos… – mintió Alejandro. Iba a decir algo Amalita, cuando estuchó la voz de Ojitos Verdes que la llamaba – … ¡la llama su hija, comadre!… – trató de sacársela de encima. La mujer de Rodrigo lo miró con picardía en los ojos, y se alejó. Él, se fue a un espejo de la sala y se vio muy mal. Huele su ropa y apestaba a esperma- … ¡Hummm!… Creo que no se tragó nada de lo dicho con respeto a su marido… – tomó su celular y salió al enorme patio, se sentó en un banco de madera- … ¡Hola, mi amor!… ahí va… Ya sabes, cuando lo tengas listo… apreta los tres números que te indiqué, de tu celular y deja que él hable… sabes cuál es el pedido… ¡chau mi amor! ¡¡Portate bien!!… – cerró el celular, pero sin apagarlo y se fue a unos de los baños de la peonada, donde se refrescó y se lavó las manos y la boca. Cuando volvió hacia la casa grande, ojitos verdes lo llamaba a comer algo.

–00—

Llegó la 4 x 4, hasta las puertas de la casa central de la hacienda de Alejandro. Bajó. Se sacudió la ropa. No se preocupó por la facha, sabía que no había nadie. Bajó unos paquetes. No eran cuadros, eran planas de flores y facturas de cerdo. Tomó el picaporte de la puerta. Estaba abierta. Se extrañó. Entró. Fue derecho a la cocina, dejando los comestibles y luego cuando iba a salir hacía el jardín de invierno a dejar las plantas, sintió unos gemidos que provenían del lavadero, se acercó, escuchó. Los suspirados eran de una mujer. Se excitó, no se animó a entrar y decidió dejar las plantas para retirarse a su casa, De pronto sintió ruidos en la planta alta, subió lentamente, sabía que no había nadie en la casa. Temió a que hubiera ladrones. Sabía que Alejandro tenía en su dormitorio su caja fuerte. Se acercó y abrió de golpe la puerta:
- ¿Quién… está?… – quedó estático. Intentó cerrar la puerta y retirarse, pero una voz ardiente le ordenó desde la penumbra de la habitación:
- ¡Pasá, Rodrigo… te estoy esperando!… – increíble. Rodrigo no pudo emitir palabras. Era la voz de Marianita, que tuteándolo, cosa que nunca había hecho, lo invitaba a pasar. Estaba recostada en la cama matrimonial, con la ropa subida hasta la cintura, las piernas abiertas y sus manos entre sus pantaletas acariciándose la vulva. Sus ojos tremendamente abiertos cargados de deseo:
- ¡Comadre… ¿ qué pasa… está … enferma?… – titubeó. Dejó caer al piso lo que traía en sus manos:
- ¡Síiiii!… y sos el único que puede curarme… ¡ Pasá… – le gritó – ¡Pasá, que no aguanto más!…

-00—

Rodrigo, creyó que soñaba. Él era el elegido. Se acercó a Marianita que descaradamente, lo tomó de las manos y lo tiró sobre la cama junto a ella . Desabotonó el pantalón, quedando desbraguetado. Tomó el miembro del hombre deseado, lo sacó afuera y furiosamente se lo llevó a la boca para mamarlo frenéticamente, mientras Rodrigo acariciaba sus senos, pellizcaba sus morados y duros pezones, los que entró a saborearlo, al tiempo que corría su mano hacia atrás, metiéndose en el tanga negro y transparente hasta alcanzar el enervado “pijito” femenino, haciendo una vigorosa masturbación a ese regalo caído del cielo. Marianita gritaba sus orgasmos. Tomo el celular sin que Rodrigo se diera cuenta y apretó los botones que le indicara Alejandro y lo dejó bajo la almohada. Rodrigo también grita su eyaculación:

- ¡Te acabo en la boca, comadre!…
- ¡sí, amor… haz lo que quieras…

–00—

Sonó el celular en el momento en que Alejandro conversaba con Amalita, su comadre, se lo llevó al oído, y escuchó con claridad la voz de su mujer teniendo un profundo orgasmo….

- ¡Aaaagggg… Rodrigo, qué bien lo haces… más por favor… es rico… es ricoooo….
- ¿Si?…. ¿te gusta?…
- Sí…. siiiiii….. Sigue… sigue… – Alejandro, solamente imaginó. El solo hecho de escuchar esas voces, hizo que su enorme verga se levantara y le alcanzó el auricular a Amalita:
- ¿Es para mí?…- fue la inocente pregunta tomando el tubo. Se sorprendió. Alejandro no respondió, pero vio como el rostro de la comadre iba cambiando y clavando sus ojos en los del hombre se acercó a él, para poner el auricular junto a sus oídos y escuchar los dos, en el preciso momento en que Mariana gritaba otro tremendo orgasmo:
- ¡Ahhhhhhh…. queee ricoooo… penetrame Rodrigo…. ´¿si?… – y gemía enloquecida.
- ¡SI, MI VIDA!…. Jamás pensé que me iba a echar un polvo con vos… ¡qué hembra que resultaste ser, comadre!… Dejame que te lleno la boca con mi caliente lechita…. Ahoraaaaa….
- Si… no te detengas mi macho…. ¿sabés lo que quiero?…
-¡Noooo… dímelo…
- Ver hacer el amor a Alejandro con Amalita…. ¿la dejarías?…
- Siiiii… que la reviente… pero nosotros seguimos gozando hasta morirnos…. ahora… yaasaaaa…. yaaaaaa Marianita….-

–00–

Alejandro notó la respiración jadeante de Amalita, le sacó el teléfono de las manos, la alzó con sus fuertes brazos y la sentó cobre la mesa del comedor, mientras sus bocas se enfrentaron a muerte. Se mordían furiosamente y sus lenguas gustaban los líquidos de ambos. Ella no pronunciaba palabra alguna. Abrió bien sus piernas. Alejandro, se arrodilló, quitó la tanga blanca y mojada que ya despedía un fuerte olor a los flujos de la mujer que le demostraba que su calentura con él, venía desde mucho tiempo atrás. Alejandro, dueño de una tremenda lengua, le acarició las gruesas paredes de la peluda vulva que fue mordiéndolas con sus labios y penetrándola lentamente a medida que la mujer perdía toda compostura y poseída por la locura del sexo le gritaba palabras obscenas, que lo calentaban más hombre. Se retorció como una víbora cuando él alcanzó a tomarle el clítoris con sus dientes y comenzó a morderlos. De pronto notó que su verga se estaba humediendo y vio de reojos a la insaciable Ojitos Verdes, queriendo meterse semejante cosa en su pequeña boca, mientras su madre – que no podía verla, le gritaba a Alejandro:

- Penetrame, Alejandro… por favor, penetrame…. ¡¡ no sabes cuantos años hace que espero éste momento!!…

Si te gustó o no, dímelo a analbo@uolsinectis.com.ar

Ojitos verdes / Tres

enero 11th, 2007

Llegaron a media tarde a la estancia de los Arévalo.

Los Arévalo se dedicaban a la cría de distintas razas de animales pura sangre y venta de pájaros exóticos.

Karina le había pedido para su cumpleaños un papagayo de hermosos colores para el enorme comedor de la casa, y un loro hablador. En la entrada, que era enorme, los invitaban a recorrer los distintos stands donde se exhibían todo lo que ellos vendían. Rodrigo y Alejandro fueron hacía el interior donde había gente conversando para hacer las averiguaciones del caso…

Ojitos Verdes se quedó en la 4×4. De pronto vio a unos doscientos metros del lugar, en medio del campo, una pequeña tropilla de Pony, pequeños caballitos de no más de setenta centímetros de alzada, fuertes, de crin largo y hermosas colas. Ella sabía conducir, de chica su papi le había enseñado; puso la camioneta y fue a detenerse frente a los caballitos. Los vio nerviosos, se tiraban coces entre ellos, se mordían y relinchaban mientras trotaban como jugando a algo desconocido; después se enteraría que era una ceremonia muy especial, donde el macho trata de excitar a la hembra.

Bajó del vehículo y se acercó al grupo de caballitos, apoyándose sobre los alambres que cercaban el campo, justo en el momento en que uno de los animales intentó subir sobre otro, siendo rechazado, hasta que el caballito macho, el semental, desenvainó una larga verga oscura y gruesa, cuya cabezota encajó justamente en la raja de la hembra, que dio un relincho, pero no pudo escapar por más que lo intentó, pues el potro la tenía agarrada de tal forma que ya no podía huir.

Ojitos Verdes observó todo muy atentamente quedando asombrada ante semejante “cosa” del caballito, que comenzó a moverse haciendo entrar y salir de la vaina jugosa de la hembra que comenzó a acompañarlo con su cuerpo y relinchos. Karina se sintió convulsionada, volvió sobre sus pasos, se introdujo en la camioneta y empezó a jugar con sus dedos en su sexo; estaba sin su tanguita y recordó que el padrino se la había sacado.

Alejandro y Rodrigo se acercaron por el lado opuesto a la puerta de la camioneta, extrañados, pues no veían a la jovencita. Desde afuera era imposible, tenían vidrios polarizados. Miraron hacía el lugar donde se oían los relinchos de los Pony, se miraron y sonrieron. Se imaginaron qué podría haber pasado. Fueron hasta el alambrado saltando una zanja, se acercaron cuanto más pudieron a los caballitos, llevando cada uno una jaula con los pájaros adquiridos.

Al volver a la 4 x 4 se encontraron con un cuadro que conmovió a los dos hombres. Ojitos Verdes estaba desvanecida, totalmente desnuda sobre el asiento trasero, sosteniendo en su mano derecha una enorme banana penetrada hasta la mitad en sus genitales. Alejandro y Rodrigo dejaron las Jaulas en el suelo y corrieron a sacar a la pequeña del trance. La cubrieron con unas mantas que había en el vehículo y con el toallón mojado la limpiaron, le mojaron el rostro y le hicieron beber agua. La niña abrió los ojos dulcemente y con una sonrisa encantadora dijo con una enorme carga de placidez:

—¡Papi… tengo sueño. Tenía hambre, tomé dos bananas —mintió—, pero al ver a esos caballitos haciendo cosas… no sé qué me pasó… mientras comía una se me dio por jugar con mi mano… luego sentí necesidad de algo más grande… ¡¡Oh, padrino!!… papito… no fue mi intención… —y se echó a los brazos de los dos hombres llorando zalameramente mientras, con perversidad, sus dos manitas entraron a recorrer sus piernas hacia las pelvis.

Al solo contacto de esas traviesas manos con sus respectivos sexos, Alejandro y Rodrigo reactivaron su lujuria. Ojitos Verdes fue más rápida que los dos, quienes, cuando intentaron reaccionar, ya la niña ninfómana tenía en sus manitas, apretando con fuerza ambas vergas, que crecieron desvergonzadamente en tamaño y grosor. La excitación envolvió la mente de los hombres que volvieron a olvidarse de quien era la ardiente viciosa y no comprendieron más allá de su sicalíptico estado.

Ojitos Verdes estiró la piel que cubría cada glande, el prepucio corrió hacia atrás dejando a su disposición las dos enormes extremidades de esos penes. Los miró con picardía y, desoyendo sus quejas, acercó las dos cabezotas a sus labios pasándoles su caliente y suave lengüita, logrando convulsiones con gemidos que provenían de sus inmoderaciones sexuales. Ojitos Verdes miró de reojo al padre y con picardía y una sonrisa siniestra le dijo:

—¡Papi!… —Rodrigo se estaba retorciendo en el asiento del vehículo por efectos de las caricias de la pequeña, ella lo notó y maliciosamente le comentó—… estuve pensando, ¿sabes?… ¿me escuchas?…
—Sí, ¿qué?… —y se mordía los labios del placer incestuoso que le proporcionaba la hija.
—¡Que sería mejor que yo le cuente a mami todo… todo, todo…
—Todo, ¿qué? … —y sintió las manos de Karina subir y bajar desde la cabeza a su pelvis con rapidez, masturbándolo, igual que al padrino…
—Todo lo que me hicieron tú y el padrino… ah, pero eso sí, le digo que yo tuve la culpa… que yo comencé todo… —Rodrigo, vencido por el enorme goce por el que estaba pasando, le dijo casi sin fuerza:
—¡No, hija!… no puedes decirle eso a mamita… ¡porque nos manda presos a tu padrino y a mí, y a ti te deja encerrada en el convento para no salir nunca más…

Ella rió con ganas mientras fuertes chorros de esperma vomitaban esas oscuras cabezas; veía a los dos hombres cómo se retorcían de placer en sus respectivos asientos. Puso, una vez cada una, las enormes vergas en su boca, llenándosela del viscoso líquido hasta que quedaron laxas en sus manitas.

La reacción del padrino y el padre no se hicieron esperar. Alejandro trató de convencerla para que no contara lo que había sucedido porque les acarrearía muchos problemas a él y a su padre. Rodrigo le imploró, pero ella siguió insistiendo ante la desesperación de los dos hombres:

—Bueno… está bien… yo no digo… —los rostros de ambos responsables cambiaron radicalmente, pero notaron una intención en esos ojitos verdes, entre tristes y crueles—, ¡yo… no hablo!… —los dos sonrieron aflojando sus tensiones—. Pero quiero “eso”… —y con su mano señaló por la ventanilla del vehículo sin mirar. Alejandro giró su cabeza y no vio nada. Rodrigo se atrevió a preguntar:
—¿Qué, hija?…
—¡Pide lo que quieras, Ojito Verdes… que si papi no quiere yo te lo consigo!… ¿qué es lo que quieres, muñeca?…
—Eso… —cerró los ojos nuevamente con fuerza y volvió a señalar sin mirar—, ¡un pony!…
—¿Un pony? ¿Para qué un pony?… ¿ acaso no tenemos tu alazán de montar en la Hacienda?… —comentó el padre e insistió—, ¿ para qué un petiso?
—¡Para montarlo más tranquila!… para jugar… Hay compañeras del Convento que lo tienen… El padrino me lo cuida durante la semana, le hace un establo a su medida… me consiguen las monturas y cuando yo estoy en casa, paseo en él… ¿Les parece mal?…. —y entró a lloriquear—. ¡¡Sí, papito… quiero un pony… y quiero ese blanco de crines largas y la cola hasta el piso… ¡Anda, papito… cómpramelo!…

Puso cara de capricho y volvió a amenazar:

—¡Mira, que si no… ¡hablo!… —Rodrigo bajó la cabeza, descendió de la pick–up y se alejó lentamente hacia la entrada de los Arévalo. Su compadre quiso acompañarlo y ella le dijo que no, que se quedara allí, y le gritó al padre:
—¡Papi, el blanco ese que está allí!… ¡¡ese!! Otro no…

Cerró la puerta del vehículo y tomó de la mano al padrino pidiéndole que se sentara junto a ella. Alejandro estaba aturdido por el proceder de la niña y se dejó arrastrar; le pidió que la ayudara a vestirse y se quitó la frazada que la cubría, dejándola caer al piso del vehículo en el asiento trasero quedando delante del hombre totalmente desnuda preguntándole:

—¿Te gusta, padrino?… ¿qué te pasa, padrinito? ¿Por qué esa mirada?…

El hombre, a pesar de su edad, no pudo desechar la malsana idea de engullir ese apetitoso plato. Nunca había visto a su ahijada así, paradita, con los senos duros que podían entrar en su boca, sus piernas de mujercita, bien torneadas, las caderas como para soportar muchas, pero muchas cosas más, y una incipiente y oscura pelusita sobre su rajita; la acarició, se obnubiló su mente y por fin sus ojos se detuvieron en los bellísimos ojitos verdes, ¿de la ahijada… o los de una hembra? Nunca los había visto como un hombre.

Siempre fue el padrino que veía a la niña ahijada crecer. Pero en este momento fue distinto. En esos ojos vio a una mujer que despertaba al sexo con una carga de erotismo inconmensurable que pedía a gritos que la satisficiera.

Bajó su mirada a la boca de la pequeña, cuyos labios vio por primera vez como los de una hembra, mojados por la saliva de ella que lo desafiaba descaradamente y la atrapó con sus fuertes brazos, la atrajo hacia su cuerpo apretándola con furia y por primera vez acercó sus labios a la boca de Ojitos Verdes y la besó con suavidad, por miedo a despertar de ese sueño imposible de creer, y fue ella la que lo invitó a pasar abriendo su boca y sacando su lengua para penetrarla en la boca del padrino mientras con sus manos traviesas le bajaba los pantalones para tomarle la verga con desesperación.

Alejandro removió su lengua en la boca de la niña que siempre creyó virgen, y ésta, saboreando los jugos del padrino, le mordía los labios hasta sangrarlos. Luego, él besó su cuello pasando su lengua húmeda por toda su ardiente piel al tiempo que la insaciable doncella lo masturbaba y con sus pequeños dientes seguía masticando las carnes del semental que le estaba dando placer. Cuando el hombre mayor lamió los pezones casi morados de Karina, ella se retorció y llevó su mano izquierda a frotarse el clítoris que pugnaba por salirse de la vagina. Los pequeños pechos, pero grandes para tan corta edad, fueron engullidos por la boca de Alejandro ante los gemidos de placer de la pequeña y viciosa ahijada.

La recostó toda a lo largo del asiento, él se arrodilló en el piso de la parte de atrás de la 4 x 4 y metió su cabeza entre las piernas que ella abrió más y más. La lengua gruesa, áspera y larga del padrino recorrió la hendidura vaginal mientras Ojitos Verdes se retorcía de placer y gritaba cada orgasmo. Se encontró con un clítoris demasiado desarrollado, lo saboreó con sus labios ante los gemidos de la púber ninfómana que gritaba insatifecha:

—¡Máaass… másssss, padrino!… ¡oh, mi Dios!… padrinito… muérdeme el pijito, como dice el padre Ramón en el convento… arráncamelo… ayyyyyy… agggggg…

Exacerbado por la lujuria el hombre mayor se sentó, tomó a la niña como si fuera un objeto y la colocó frente a su boca mientras intentaba penetrarla ante los gritos excitados de la jovencita. Alejandro la apretó hacia abajo y la verga penetró hasta sus testículos cayendo desvanecida Ojitos Verdes sin emitir un grito de dolor. Alejandro la comió a besos en su rostro, en sus ojos, en su cuello, succionó su lengüita dormida y así derrumbada siguió un movimiento de saca y pone, la ayudaba, alzándola –era una plumita entre sus brazos– y la volvía a bajar hasta chocar pelvis contra pelvis, hasta que Ojitos Verdes abrió sus ojos y giró su mirada hacía su padrino con una sonrisa de placer que asustaba:

—¡¡Ah, padrinito!!… ¡qué bueno… esto es maravilloso… —y se retorcía hasta que tomó ritmo y entró a cabalgarlo de una forma que Alejandro jamás había sentido, y murmuró en los oídos de la pequeña mientras su lengua los penetraba:
—Chiquita mía… ¿dónde aprendiste a hacer esto?… Muñeca malcriada, jamás una mujer me ha hecho gozar de ésta manera… ¿quién te enseñó a hacerlo así?… —la pequeña viciosa volvió a sonreír ya totalmente desquiciada y le respondió al padrino:
—¡Allá, padrinito!… —y seguía jineteando sobre la verga de ese hombre cincuentón, al que jamás nadie le había sacado más de dos o tres acabadas, pero en su juventud, y ésta diablilla sexual le seguía quitando, absorbiendo su líquidos seminales:
—¿Dónde allá?… ¿tu papi?…
—¡¡Nooo!!… padrinito… ¡máaaassss, por favor… mássss!… por el amor de mi ángel de la guarda… ¡sigue…. sigue… sigueee… padrino!… ¡¡¡siiiii!!!… ¡¡¡Ahggggg!!!… —y volvió a desplomarse sobre su padrino que seguía sus movimientos casi desenfrenadamente. Le estaba costando su cuarta eyaculación en horas.
—¡Mi muñeca traviesa… cuánto haces gozar a tu padrino!… —y apuró el sube y baja; se sintió con algo de fatiga, su corazón estaba demasiado acelerado, pero estaba a punto de acabar en la oscura cavidad de la mujercita libidinosa cuando ella volvió a tener otro orgasmo, desgarrador, como si le hubieran arrancado el útero y le pidió al hombre bestia que la seguía poseyendo, ya fuera de sí:

—¡Alejandro… por favor!…
—¿Qué, Ojitos Verdes, qué?…
—¡¡¡Penétrame… por atrás!!!… por favor, te lo pido… ¡por atrás!… como lo hace el padre Ramón…

De un salto la fierecilla montaraz, con una agilidad casi eléctrica, sacó la verga del padrino de su vagina y, dirigiéndola con su propia manita, se la insertó solita en el ano; a pesar de que estaba lubricada por sus jugos, la dureza del grueso miembro le entró forzándose, pero gustándole como una posesa.

El enorme placer que sintió Alejandro renovó sus bríos y la apretó con fuerza, casi con furiosa lujuria, sin compasión, hasta sentir sus nalgas apretarle los testículos y volvió a arremeter como si fuera la primera vez hasta que inundó las entrañas de la pequeña y ella se retorcía del placer que le daba su padrino lanzando orgasmo tras orgasmo terminando en un llanto incomprensible.

Quedaron así los dos. Ella, la perversa adolescente, sentada sobre el cincuentón padrino que recibía de la ahijada largos y mojados besos como queriéndole succionar su lengua, mientras la verga comenzaba a achicarse entrando en un estado laxo imposible de rehabilitarla. Con la toalla, aún húmeda, limpió a la pequeña cuyo rostro no podía disimular ni esconder su cansancio, al igual que él; se sentía exhausto y fatigado. Arregló lo que más pudo las cosas para que Rodrigo no se diera cuenta.

Se calmaron. Bebieron café caliente de un termo. La chiquilina comió un trozo de torta que le había puesto su mamá y Alejandro terminó una longaniza napolitana producto de su última elaboración a base de carne de cerdo. Luego miró fijamente a la jovencita y le preguntó:

—¿Cómo es eso del padre Ramón, princesa?… —la niña, con cara de picardía extrema, repreguntó:
—¿Qué Ramón?…
—No te hagas la tonta con tu padrino… ¿cómo es eso que todo te lo ha enseñado el padre Ramón?…

Ojitos Verdes lanzó una carcajada, se recostó sobre sus piernas (estaban sentados en el asiento delantero), y mientras terminaba de engullir la torta, sacando sus piernas por la ventanilla derecha, comenzó a relatar una historia:

—El padre Ramón, un cura que se hizo viejo diciendo misa para las alumnas del convento, dentro de la institución, tenía un estilo muy sabio para ganarse la voluntad de las niñas. Él sabía con quienes podía hacerlo luego de una serie de charlas en el confesionario, cuando cada mujercita iba a confesarse los domingos.

—Yo era nueva, mamá me inscribió a los doce años en el Convento, con residencia, me lleva los lunes y me busca los viernes por la tarde, para estar aquí sábado y domingo. Cuando la hermana maestra de alguna de las materias no asiste a dictar su curso, por estar enferma, o por cualquier otra cosa, nos avisan que tenemos las próximas dos horas para hacer lo que nosotras queremos. En una oportunidad, una de mis compañeras me invitó a ir al confesionario a charlar con el padre Ramón y así lo conocí. Ella tenía un problema y quería consultarlo. La acompañé. No quiso hablar a solas con el cura y le pidió que me quedara con ella. El padre Ramón, con cara de bueno, gordito, brazos cortos y fuertes, manos con dedos largos y gruesos, tocaba el órgano en misa. Lo encontramos algo alterado, «¿qué le pasa, Padre?»… le preguntó Alicia, mi amiga, y él, dirigiéndose hacia una alumna que acababa de salir, dejó entrever su estado de ánimo: «¡ésta, chica, la Matilde!… se viene a quejar que siente una comezón, como cosquillas, en su vertical… le doy un remedio ¡y lo rechaza!… ¡bueno, allá ella, que la cure Sor Natalia!». Me miró y me preguntó con voz gruesa, de mal tono: «Y tú, pequeña, ¿qué haces con la vertical cuando pica?».

—Lo miré sin saber qué me estaba diciendo, se rió y dijo: «¡que Alicia te lo explique!». No presté atención a la conversación de Alicia con el cura, sólo recordé las palabras del cura y la sonrisa pícara de Alicia cuando él dijo que ella me lo explicara. A partir de ese día, teniendo doce años, comencé a escuchar muchas historias de las cosas que ocurrían en el convento. Primero no les di importancia, hasta que después de medio año de estar yo allí de pupila, una noche me sentí mal y llamé a mi compañera de celda y le dije que me sentía mal, que me estaba mojando toda… me había bajado por primera vez la menstruación. Mi compañera, mayor que yo, de 16 años, me dijo que no era nada y me ayudó a asearme y cambiarme de ropa, me aclaró que mi organismo estaba transformándose, que las hormonas y qué sé cuantas cosas, pero yo sentía fuertes dolores por lo que le rogué que buscara a una hermana para que me diera algún calmante. Alicia llamó a la celadora, era Sor Natalia; ésta vino urgente, vio el caso, me consoló con masajes, me dio calmantes y todas las explicaciones del caso, hasta que me dormí.

—Muchas palabras… que no responden a mi pregunta… —inquirió Alejandro.

Ojitos verdes estiró su cabeza hacia atrás para mirar con ojos pícaros al padrino que estaba fumando en pipa, dejando un rico olor a tabaco rubio importado, con cuyo aroma había logrado eliminar el exacerbante y penetrante olor al sexo reciente. La pequeña, al mover su cabeza, notó que el miembro del padrino había vuelto a endurecerse, cuyo glande apuntaba a sus labios desde atrás de la tela de pantalón y amagó con un mordisco.

Alejandro le retuvo la cabeza pero ella se forzó, sacó su lengua y se la mostró lasciva, libidinosa, eternamente lúbrica y la dejó hacer… y así, en esa posición, le sacó la enorme verga desabotonando el pantalón. El miembro nuevamente se metió en la boca de la desenfrenada niña, la que solamente giró su cabeza y tomándola con ambas manos se la metió hasta la garganta, degustando ese enorme pedazo como si fuera la primera vez. El padrino se acomodó en el asiento mientras Ojitos Verdes succionaba cada vez con mayor fuerza gozando con los gestos del padrino que se moría de placer.

De pronto, escucharon la voz de Rodrigo que se acercaba, llamando a Alejandro. La niña soltó el “juguete” y siguió devorando el resto de torta; con tranquilidad el padrino guardó lo que no debía verse y continuó fumando echando mucho humo en la cabina.
Rodrigo abrió la puerta y lo invadió una oleada de humo:

—¿Cómo pueden soportar tanto humo?…
—¡Estoy comiendo, papi!… ¿Y?…
—¡Ya está!… Alejandro, necesito un cheque en dólares, y como tú tienes cuenta en dólares, después te los doy para cubrir…
—¡Sí, sí… ¿de cuánto?…
—¡Mil quinientos!… —Alejandro lo miró sorprendido mientras Ojitos Verdes sonreía malignamente.
—¿Tanto cuesta?… —preguntó el compadre.
—¡No, más aún! Anticipé dos mil en pesos…
—¿Lo trajiste, papi?… quiero verlo…
—No, hijita… pero cuando vuelvas del colegio la semana que viene lo tendrás aquí… el que tú pediste, mansito, listo para montarlo…
Alejandro le dio el cheque y Rodrigo salió apresurado hacia la estancia de los Arévalo a terminar la operación.

La insaciable Karina, apenas se alejó el padre, se apretó contra la pelvis de Alejandro desprendiendo nuevamente la botonera y sacando la fláccida polla del nido; así, blandita, y con la boca llena de crema de la torta, comenzó a jugarla en su boca hasta que de pronto el enorme falo, que ahora parecía mas enorme y grueso, se hinchó de tal manera que la ardiente boca de la chiquita no pudo retenerla. Entonces la tomó con ambas manos y empezó a sobarla maravillosamente tirando su prepucio hacia atrás y lo volvía hacia adelante cada vez más rápido.

Alejandro, totalmente excitado, furioso, tomó la cabeza de la pequeña y le metió todo su miembro hasta el fondo, exigiéndole que chupara con fuerza antes que regresara su padre mientras él la masturbaba con sus dedos suavemente sobre su clítoris.

Alejandro, el cincuentón padrino de la incontrolable niña de apenas 14 años, se sintió vencido por la púber y contabilizó con su mente enardecida, en el mismo momento en que por séptima vez eyaculaba en menos de seis horas, que tuvo la sensación de que su secreción, su mucosidad seminal, era extraída, succionada por la habilidad de la precoz y ardiente muchachita que absorbía el esperma con maravillosa lujuria…

Analbo

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Ojitos verdes / Dos

enero 11th, 2007

Y la camioneta arrancó con fuerza, saltando más que antes. Rodrigo tenía intención de llegar lo antes posible, aunque estaban a mitad de camino, con el propósito de neutralizar las intenciones que había leído en los ojos del Compadre. El padrino se había excitado. Fue testigo de un hecho repudiado por la sociedad, pero era más fuerte que cualquier sentimiento. Él tampoco lo soportaba.

Hombre más robusto que Rodrigo, para evitar que la niña se golpeara contra la consola del vehículo, la tomó con sus fuertes brazos, la tapó con el toallón y la apretó contra su rodilla derecha, la que había dejado liberada de sus pantalones antes de entrar a la cabina. Su botamanga se encontraba arremangada sobre su nalga. Se excitó al máximo cuando sus carnes tocaron la humedad de la pequeña tanguita de Ojitos Verdes.

Su miembro saltó de su bragueta, ya que la había desabotonado, dura como un madero y enorme. Él mismo provocaba el vaivén sobre su falo apretando y llevándola hacia adelante y volviéndola a traer hacia su pelvis. Sentía las carnes calientes de la carnosa nalga de Ojitos Verdes, mordiendo sus labios por la tremenda excitación. La niña se dio cuenta, giró su cabeza y con picardía lo miró regalándole una sonrisa; bajó su mano y le tomó descaradamente la verga, enorme, se sonrió nuevamente, la notó mucho más grande que la del padre. La apretó con fuerza mientras fregaba su vulvita contra la rodilla del padrino…

El vehículo seguía su carrera enloquecida por ese camino sinuoso y poceado. Rodrigo miraba de reojo al compadre y observaba sus gestos de placer que le daba su pequeña hija. No podía, no debía decir nada. Imposible pelear con aquel hombre. Tal vez se matarían. No podía hacerlo. Peor sería que todo se supiera. Observó el lento movimiento del bracito derecho de Karina y comprendió lo que estaba pasando.

Se sintió obnubilado por un golpe de sangre a su cabeza cuando vio al compadre cerrar los ojos y morderse lo labios, conteniendo un grito de placer, en señal de estar eyaculando. El aroma llegó a su olfato mientras Ojitos Verdes se enloquecía, cabalgando la rodilla del padrino, y ya no disimulaba ni sus gestos, ni sus gemidos de goce inmenso, delectación de una chiquilina despertando al sexo.

Rodrigo, no soportó aquello, y comenzó a friccionar su verga por sobre el pantalón mientras trataba de conducir el 4 x 4 que se le escapaba de la ruta internándose en la banquina.

Los movimientos de la camioneta, merced a la velocidad que le había impuesto Rodrigo y las carnes calientes de la piernita izquierda de la niña, totalmente bañada de semen, volvían a jugar con el trozo enorme de Alejandro.

Las miradas de los dos hombres se enfrentaron. Rodrigo, en desesperada embestida con su polla, puso los ojos en blanco al tiempo que volvía a terminar enloquecido de goce, al tiempo que Alejandro, quitándose algunos pensamientos de culpa, le bajaba la tanguita a la nena hasta tenerla en sus manos y guardarla en el bolsillo de su pantalón.

Acomodó a la niña sobre la punta de su miembro y Rodrigo, con gestos desesperados, sin emitir sonidos, moviendo su cabeza, le pedía que no lo hiciera. El padrino le suplicó perdón con sus ojos y apretó con todas su fuerzas a Ojitos Verdes sobre su verga, penetrándola sin compasión, quedando la mocosita semidesvanecida, sin articular una palabra.

Alejandro le acarició el cuello y lentamente comenzó a moverla, subiendo y bajándola, haciendo que su pene, totalmente lubricado con flujos vaginales y sangre de la pequeña, removiera las profundidades de Ojitos Verdes que, abriendo lentamente sus ojos, mirando a su padre, le sonrió con placer y satisfacción, apoyó sus dos manos en la consola de la 4 x 4 y se recostó hacia donde estaba su padre, gimiendo, dando esténtores de lujuria.

La excitación de Ojitos Verdes era tal, que Rodrigo frenó el vehículo sobre la banquina, se corrió hacia donde estaba su compadre, sacó su roja verga y la acomodó en la boquita de la niña, quien la abrió desaforadamente hasta que logró introducir el enorme glande del papi, casi todo, en su ardiente boca.

Rodrigo soportó la situación 20 segundos y acabó, eyaculó de tal forma que la niña casi se ahoga con tanto semen junto al tiempo que Alejandro también acababa llenando la lastimada cavidad vaginal de la jovencita, que mostraba un rostro angelical y lujuriante, por momentos vicioso y depravado. Una mirada profunda y perversa les regaló a los dos, como sellando un siniestro pacto de silencio.

Quedaron los tres enrollados y encharcados de jugos seminales de una jornada de orgía impensada. El padrino fue el primero en reestablecerse. Ojitos Verdes se había dormido, la tomó en sus brazos y la cruzó al asiento trasero mientras limpiaba los restos de semen en todo su cuerpo. Miró por la ventana del vehículo, observó una entrada a un campo y a un centenar de metros una limpia laguna. Despabiló a Rodrigo, y le señaló hacia el lugar donde se veía agua. Este entendió el mensaje; se puso en marcha y allá fueron para refrescarse y asearse. Ojitos Verdes fue introducida en las aguas tibias y transparentes de la laguna, despertándose. Pidió que los dos hombres se volvieran para ella poder lavar su cuerpo y sus partes pudendas.

Los dos hombres subieron al vehículo y conversaron entre ellos, pactando el mayor de los secretos, pero había que hacer algo para evitar el embarazo de la niña, le sugirió Rodrigo. Alejandro, entonces, le reveló:

—Nunca serví como reproductor, por eso no tenemos hijos en mi matrimonio. Tuve un accidente de joven, en una cuadrera, y quedé imposibilitado para procrear… por eso no tomé precauciones con la chiquita.

Desde ese día fueron más unidos, Alejandro, un cincuentón, vecino de su campo, padrino de Ojitos Verdes y Rodrigo, que con treinta y dos años recién cumplidos tiene ahora que convivir con malsano secreto con su hija de 14 años, que está escapándole a la niñez muy aceleradamente…

Analbo

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