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Sala de espera.

Entro en la sala de espera del consultorio médico. Una señora, cuarentona y bonita hojea una revista Hola bastante ajada por años de manoseos. Me siento en frente de ella y finjo leer una Autoclub vaya uno a saber de qué año.
No estamos sin compañía: a mi lado está sentada mi imaginación, que, rápidamente pone manos a la obra.

Pienso:
¡Qué pedazo de mujer!!
¡Qué ojazos y que pestañas! ¿Qué labios carnosos! ¡Qué tetas fenomenales! Para que no afecten su columna vertebral, la naturaleza, la debe haber dotado con un culito redondo y respingón, para equilibrar cargas y mantener, en buen lugar, el centro de gravedad .
¡Y que piernas! Raro ver piernas hoy en día. Las mujeres andan todas con pantalones.
Soy, desde siempre, hombre de piernas. Para más datos: de piernas con medias de seda o nylon.
Ya sé, soy antiguo. Pero ellas cruzaban las piernas y hacían un barullito: “suishh-suishh”. Yo me volvía loco por un “suishh-suishh.”.

Realidad, lo que ocurre verdaderamente:
Me doy cuenta que tengo la revista “cabeza para abajo” y que ella lo advirtió. Se le dibujó una sonrisa burlona en la boca y tiene un brillo ídem en sus ojos.

Imagino que ella piensa:
¡Qué tipo divertido! ¡Leyendo la revista “pata para arriba”!
Él está mirando mis piernas, por debajo de la revista.
Voy descruzar las piernas e cruzarlas de nuevo. ¡Para que él aprenda!
Imagino que yo pienso:
¡Ella descruzó y volvió cruzarlas! ¡Mi Dios! Fue para matarme, para verduguearme. Sabe que yo se las estoy mirando.
Imagino que ella piensa:
Me cae simpático. ¡Pobreee, canoso, serio pero se está calentado! ¿Tendrá resto?
Imagino que yo le digo:
Te arranco la ropa, te dejo encuero y te beso toda comenzando por el dedo meñique de tu pie derecho!!
Imagino que yo pienso:
Que escena si la asistente abre la puerta e nos encuentra desnudos sobre la alfombra, con mi cabeza hundida en su vello púbico.
La asistente: ¿Qué es esooooo?
Yo: No es lo que usted está pensando. Entró una basurita en el ojo de la señora y yo estoy tratando de sacársela.
La asistente: ¡No me diga! ¿No cree usted que el ojo está bien lejos de ahí?
Yo: Es lo que recomienda el Instituto de Ojos Santa Lucia, para no dañar la pupila: soplar allí, no directamente.

Realidad:
Pienso: ¿Cómo salgo de este berenjenal? Tengo que hacer alguna referencia a la revista invertida. No soy un pendejo adolescente.

Imagino que yo pienso:
Ya sé: Finjo que examino la revista desde más cerca y comento en voz alta: “Pensé que era rusa”
Ahí ella se ríe y yo digo: “¿Y esa su revista Hola? Creo que es tan antigua que está impresa en pergamino en lugar de papel.”
Ahí reímos los dos, civilizadamente, como dos personas normales. Luego conversaremos cordialmente. En cuanto se distrae un instante, le salto encima y le arranco la ropa exterior y la interior y no le dejo un centímetro de su piel sin lamer.
Imagino que ella piensa:
Se me hace que es del tipo tímido. Distinguido, Respetuoso. Debe ser del tipo que pregunta: ¿Señora o Señorita? Hoy en día la mayoría entra con “los tapones de punta…. “ Sí, Este es diferente.
Imagino que yo pienso:
¿Qué le digo? Hay algo que se cae de maduro: el médico.

Variante1:
Imagino que yo le digo: ¿Es su primera consulta?
Ella: No, el doctor me trata desde años. ¿Y usted, viene por su check-up anual?
Yo: No, tengo un problema de garganta.
Variante 1-A. Imagino que yo digo: ¿Quiere ver? Es aquí bien atrás. Pero con esta luz, no creo que usted pueda …..Tengo una idea: vamos para mi casa. Queda a menos de 200 metros. La luz es mucho mejor y … mi preferida es la pose misionero pero me adecuo a cualquier otra que usted elija. ¡Ahhh! Le aseguro que no me molesta si usted, después, cuelga su bombachita en la canilla de la ducha.
Variante 1-B. Imagino que ella dice: ¡Pobrecito, cómo debe estar sufriendo! Venga le doy un besito y apoye su cabecita en mi pecho y se le pasa.
Imagino que yo replico: Apoyar la cabeza en ese par de “limones” que tiene, no cabe duda que debe ser muyyyyy confortable, pero un besito por fuera no creo que sea suficiente. Tal vez si su lengua …… “¡Qué calor! Claro es verano y la ropa incomoda. Vamos para mi casa. Podemos ponernos cómodos, beber refrescos, y ….. hacer lo que usted está pensando.

Variante2:
Imagino que yo pienso: Ella está llegando al final de su revista. Me dio una mirada. Tiene que ser ahora o nunca.
Variante2-A. Yo: ¿Usted está aquí para …. una limpieza de piernas? ¿O para algo más?
Ella: Le voy a confiar algo personal, estoy necesitando de alguien en mi vida, alguien canoso, serio y distinguido.
Yo: Ha dado con la persona indicada. Te arranco la ropa, te dejo encuero y te beso toda comenzando por el dedo meñique de tu pie derecho!!
Variante2-B. Yo: ¡Mejor no digo nada! ¡Qué pedazo de mujer! ¿Quién soy yo? Esas dos piernas son más de lo que puedo manejar. ¡Si fuese una sola, pero las dos!! Olvidate de esas dos “gambas”, pensá en tu salud, que es mejor. Claro que ….. tal vez decirle alguito no dañe. Ella parece del tipo del si a flor de labios. Le digo algo como “¿usted siempre viene aquí? “ “¿Le gustan los Beattles?” “¿Qué opina del cometa Haley?”

Realidad, lo que ocurre verdaderamente:
Pienso: ¡Mi Dios, ella va a hablar!!
-Señor, podría ….-
-¡Nooo! …¡Quiero decir si!-
-¿ … alcanzarme, por favor, otra revista?-
-¡Ufffff! … ¿Gente o Semana?-
-Gente, muchas gracias. –
-No hay de que. –

Instantes después la asistente abre la puerta de la sala de espera:
-Próximo, por favor-

Nuestra primera vez como Swingers Mirones

Como empezó todo
Mi esposa como ya les he comentado es una hembra imponente, con un cabello rojo y unas tetas grandes y deliciosas, que junto a su culo firme, hacen la delicia de cualquier palo, es increíble lo sabroso que me masturba entre sus tetas, mientras me chupa la pingona, tiene una cintura deliciosa, una piel de bebe en el bollo, con unos bembos deliciosos que se empapan de nada, es de las que se encharcan hasta chorrear cuando se excita y le gusta todo, absolutamente todo, es total y absolutamente increíble, como le digo yo, totalmente chingable.
Siempre mi esposa y yo hemos sido muy eróticos al chingar, hablando vulgarmente o contándole yo fantasías que parecían imposibles a su oído mientras jadeaba, esto la ponía a mil en un instante y sus orgasmos son casi frenéticos, de lo fuerte que se excita. Una fantasía recurrente en mis historias, siempre era la de verla besándose con otra chica, o como otra le lamia el culo mientras yo la penetraba… Pero la que mas le gustaban siempre eran en las que había otro hombre mirándonos y masturbándose mientras lo hacíamos o chupar dos pingas y luego metérselas por el bollo…
Todo esto no eran mas que fantasías muy recurrentes y excitantes, hasta un día… Llegaron unos vecinos nuevos al barrio, contemporáneos nuestros y muy pronto congeniamos, el era pintor y le encantaba pintar desnudos y pronto descubrimos con morbo, que tenia la casa llena de cuadros con desnudos de su esposa. Comenzamos a compartir mas tiempo con ellos, sin malicia, pero poco a poco fuimos empezando a fantasear con ellos mientras templábamos, ya le poníamos rostro al hombre que la penetraba junto a mi y a la mujer que le lamia el bollo.
Una noche salimos a ver un show de modelos, y perdimos rápidamente la cuenta de la cantidad de cervezas que nos tomamos. Comenzamos a hablar sobre la libertad de la mujer, y de cómo debía de aprender a gozar el sexo sin tabúes, y de lo fuerte que es la pareja cuando no tiene ataduras. Al regresar a casa, inventamos cualquier excusa tonta, con tal de seguir la conversación, que ya a esa hora eran sobre las fantasías que teníamos, y si teníamos o no valor de hacerlas realidad. Cuando de improviso Julian, que asi se llama nuestro vecino le dijo a Lola, su esposa:
-Sácate el brasier y enséñanos tus tetas.
-Hay, papi- le dijo Lola.- estate tranquilo que vas a molestarlos.
– Eso te molesta? -le pregunto a mi esposa.
Inmediatamente nos miramos y conteste yo en su lugar:
-Enséñale tu tetona mami!
Mi mujer, sin mucho remilgo y con mucho morbo, se saco una sola por encima de la blusa, luego Lola hizo lo mismo y nosotros parecíamos un abanico, mirando atónitos de una a otra, ya puesta a enseñar, mi mujer saco la otra y comenzó a moverlas y a sobárselas con las manos mientras miraba descaradamente como Julian se sobaba la pinga por encima del pantalón. Luego continuamos conversando ya ellas con las tetas afuera y nosotros con las pinga en la mano masturbándonos.
Ellas se quitaron las bragas y con las piernas abiertas nos enseñaban su chocha empapada. Con miedo a continuar mas lejos, comenzamos a comernos cada uno el bollo de nuestras esposas allí en la oficina, sin parar le lamiamos el bollo simultanéate, mirándonos y sin soltar la pinga y acariciándole las tetas con la otra mano pero sin tocar a nuestros vecinos, pero yo quería ver mejor, así que me levante :
-Chúpame la pinga, mi puta, chúpamela rico mientras miras como se la folla….
– Ayyy si papi, si, dámela- y comenzó a lamerme las bolsas desde abajo sin prisas, mirándolos y buscando que la miraran, su lengua subía y baja entre mi glande y las bolsa, repetidamente, hasta que me comenzó a chupar de costado la pinga, yo estaba gozando en la gloria y le apartaba el pelo, para que Julian y Lola la pudieran ver mejor. En eso mi vecino se desnudo completo y recostó a Lola de espalda contra la pared totalmente encuera. Entonces se acostó sobre la mesa y se abrió las piernas dejándoles ver su precioso bollo con pelos rojizos empapados, luego me halo y se metió su pingona, yo ni presto ni perezoso, la agarre por la cintura y comencé a follarla hasta lo profundo de su bollo, con fuerza y persistencia, haciéndola arquearse de placer y locura, su orgasmo llego rápido, con fuerza, haciéndome escurrir al mismo tiempo mi leche en ella y cesar de gemir junto a su boca. Fue tan rico nuestro orgasmo que los vecinos se vinieron junto a nosotros oyéndonos.
Luego ella se paro de la mesa y escurriéndose la leche se la mostro a Julia, con las caras de ambas rojas de lujuria…
Bien hasta aquí esta historia real, que debería de haber sido la primera que publicara, luego les iré contando en otras como poco a poco fui volviendo mas PUTA a mi esposa, hasta convertirla en la Vorágine Masturbadora que es hoy, alternare esta trama principal, con los relatos que me hace todos los días de sus proezas con increíbles juguetes que inventa para llenarse el bollo mientras se masturba.
Las parejas swinger que quieran saber mas de nosotros, que nos escriban a freeview1976@gmail.com, si continúan leyéndonos, verán que aun no somos expertos, pero si muy aventureros y quisiéramos conocer a otras parejas que compartan experiencias reales iguales a las nuestras. Les esperamos

Mi Madre y Mi Amigo

Este es un relato real y me sucedió hace como cuatro meses. Me presento, mi nombre es Jorge soy un joven de 20 años que sólo vive con su madre, ya que mis padres abandonó a mi madre hace más o menos cinco años, pero este relato no se trata de mi, es sobre un amigo y sus fantasías con mi madre, las cuales finalmente cumplió y con creces.

Hace aproximadamente seis meses llegó un joven nuevo a vivir a mi edificio, un joven moreno de mi misma edad y en general con una buena pinta, su nombre es Carlos, con el paso del tiempo yo comencé a hacerme amigo de él, ya que teníamos los mismos gustos musicales y nos juntábamos regularmente a escuchar música, tomarnos una cerveza o salir con alguna chica. En un principio nuestras reuniones siempre eran alternadas, es decir un día en mi casa y otro día en la casa de Carlos, pero como al mes de conocernos comencé a notar que mi amigo siempre buscaba reunirse en mi casa, para lo cual inventaba cualquier excusa como por ejemplo que yo tenia más música o que su mamá estaba enojada y no podíamos estar en su casa. A mi esto me parecía extraño, pero más extraño aún era que cuando estábamos en mi casa, Carlos salía de la pieza cada 5 ó 10 minutos diciendo que quería ir al baño o que quería tomar alguna bebida, etc, pero a veces yo salía de mi pieza también y lo descubría observando a mi madre, tengo que reconocer que cuando me di cuenta me dio un poco de rabia, pero extrañamente también me daba mucho morbo saber que un amigo se calentaba con mi madre, la cual podría ser considerada una mujer bastante deseable. Su nombre es Sofía, tiene 39 años, es flaca, siempre lo ha sido, tiene una cintura bastante moldeada que provocaría la envidia de cualquier veintiañera, sus caderas, sin embargo son anchas y terminan en un culo (por lejos su mejor atributo) de buen tamaño y bien parado, tiene la piel bronceada con sus constantes idas al solarium y a esto se suma un par de tetas que, luego de operárselas se han convertido en uno de sus mayores orgullos, junto a su culo obviamente. La operación agrandó un poco sus pechos  que deben medir algo así como 95 cm e hizo que sus tetas se mantengan bien paradas y redondas, lo cual se había visto afectado después de dos embarazos (mi hermano menor vive con mi padre). Además, tengo que reconocer que tiene una cara de gozadora que calienta a cualquiera, aparte su vida había cambiado mucho desde que mi padre la había dejado, ya que desde ese momento comenzó a salir a discos con amigas y se empezó a vestir mucho más sexy con ropa más apretada, cuando no tenía que trabajar por lo general vestía jeans, y su prenda preferida eran las poleritas o blusas ajustadas con mucho escotes y ¡vaya que escotes! (al ponerse esta ropa ella siempre me decía: “tengo que aprovechar la inversión…jajajaja). Yo la entendía e incluso la apoyaba, sabía que era una mujer atractiva y que después que mi padre la dejara por otra su autoestima había bajado mucho. Además, mi madre nunca había tenido un comportamiento de prostituta, es decir, se vestía sexy, le gustaba provocar, pero nunca había llevado una gran cantidad de hombres a la casa, es más después de mi padre yo sólo le había conocido una pareja, su pareja actual, Ricardo, un tipo bastante tonto, que a mi no me caía nada de bien, ya que siempre trataba de controlar a Sofía y era muy aburrido. En realidad creo que mi madre sólo salía con él para no estar sola. Debido a todas estás razones, también comprendía perfectamente que todo esto provocara calentura en mi amigo, el cual no era el único conocido que miraba de forma lasciva a Sofía

Un día Carlos llego a mi casa, traía una camara digital que había comprado recién, empezamos a sacar unas fotos para probar la cámara, le pedimos a mi madre que las tomara, estábamos en eso cuando de repente mi amigo quiso tomarse una foto con mi madre, ella accedió sin ningún problema y se acercó a él, Carlos tomó a Sofía de la cintura y yo me demoré intencionalmente en tomar la fotografía, ya que sabía que mi amigo había esperado mucho este momento. Al día siguiente fui a su casa, Andrea, su mamá, me abrió la puerta y me señaló que Carlos estaba en su pieza que pasara, yo entré a la pieza de mi amigo, quien tenía la música muy fuerte y se estaba masturbando concentradamente, al darme cuenta de esto me reí, bajé la música y lo saludé. Carlos se  levantó de la cama muy nervioso y pude notar que tenía algo en su mano, ¡era la foto que se había tomado con mi madre!, en ese momento volví a sentir lo mismo, es decir un poco de molestia, pero un morbo increíble, además extrañamente no sentía sorpresa. Él me pidió disculpas inmediatamente y no hablamos más del tema, por lo menos durante esa tarde, pasaron algunos días y yo no podía dejar de pensar en la imagen de mi amigo masturbándose con la foto de mi madre, y en el morbo que me daba que un amigo se follara a mi madre, después de tanto pensar, me decidí, aunque me costó mucho, a hacerle una oferta a Carlos. Llegué a su casa y luego de conversar bastante rato, volví a sacar el tema y le dije:

–          ¿Carlos, a ti te gustaría acostarte con mi mamá, cierto?

Él se rió con nerviosismo y me pidió nuevamente disculpas, yo lo interrumpí y con voz serie le repetí:

–     No, en serio, es sólo una pregunta, respóndeme, no me voy a enojar.

Después de un rato en el que mi amigo, me miraba extrañado sin poder creer lo que le decía, respondió muy nervioso.

–          No, o sea si, si me gusta, la encuentro una mujer muy atractiva, pero nunca haría algo así, es tu mamá, sé que seguramente te molestó lo del otro día, pero te aseguro que no se va a volver a repetir. Perdóname, no sé por qué lo hice.

–          ¿O sea que no te meterías con mi madre? respondí yo.

–          No, no, para nada, yo no haría algo así.

–          Qué lástima, te iba a ofrecer que hiciéramos un plan para que pudieras cumplir con tu fantasía, pero si no…

–          ¿Qué? me interrumpió mi amigo. Su tono de voz había cambiado… ¿Qué dijiste?

–          Eso, que debo reconocer que a mi me da mucho morbo pensar en eso. Además, tú eres un muy buen amigo y creo que a mi madre le haría bien.

–          ¿Le haría bien qué? decía Carlos con incredulidad.

–          Le haría bien eso.

–          ¿Eso qué? insistía mi amigo.

–          Eso, bueno, eso… una buena follada.

–          Tú estás realmente loco, ¿tanto te molestó lo del otro día? Que ahora te estás burlando de mí, ya te pedí perdón. Carlos no podía creer lo que escuchaba.

–          Jajajaja, tranquilo, te estoy hablando en serio, ¿qué te parece?, ¿te animas?

Luego de un largo rato de conversación e incredulidad por parte de mi amigo, Carlos finalmente aceptó, haciéndome jurar que yo no me molestaría y que después seguiríamos siendo tan amigos como antes, yo lo único que le pedí era que tenía que contarme con lujo de detalles todo lo que sucediera.

Comenzamos a trazar un plan y tras debatir durante horas llegamos a lo siguiente: él iría a mi casa cuando yo no estuviera, le pediría a mi madre unos cds y luego le buscaría conversación, de la vida, del futuro, de cualquier cosa, luego tendría que lanzarse, ya eso dependía de él.

Estaba todo listo, quedo todo arreglado para ese día domingo, Carlos estaba muy nervioso, su preocupación se centraba en qué sucedería si mi madre lo rechazaba, yo trataba de tranquilizarlo, a pesar de no tener la certeza, creía que Sofía tenía cierto  interés en mi amigo, ya que como dije él es bastante simpático y tiene muy buena facha, además físicamente, es el tipo de hombre que le podría gustar a mi madre, alto, morenoy de músculos bien formados. Obviamente, ella siempre había intentado ocultar su interés y nunca se le había siquiera insinuado, por razones obvias, sin embargo, yo la conocía y menos mal que no me equivoqué.

El sábado comencé a tantear el terreno y hablé con Sofía y le dije a modo de humorada que creía que Carlos se sentía atraído por ella, su reacción me sorprendió ya que empezó a preguntarme cosas, demostrando un interés real, como: ¿y por qué crees eso?, ¿él te lo dijo?, ¿y cómo lo notaste?. Yo traté de inventarle la mejor historia que pude, mi madre sólo reía muy emocionada y coqueta y terminó diciéndome que cuando viera a Carlos le preguntaría.

Llego el domingo y mi amigo llegó a mi casa exactamente a las tres de la tarde, como estaba planeado, lo que Carlos no sabía era que yo me iba a esconder en mi casa y no iba a salir, como le había dicho, así que busqué mi escondite. Mi madre le abrió la puerta, Carlos preguntó por mi, Sofía le respondió que yo no estaba, él le pidió si podía sacar unos cds de mi pieza, a lo que mi madre accedió, mi amigo entró y se dirigió a mi morada, buscó los cds, y salió. Aquel día mi madre andaba vestida para matar con uno de sus mejores escotes que dejaba ver casi la mitad de sus grandes tetas y un blue jeans que resaltaba mejor su hermoso culo. Carlos volvió al comedor y casi cuando ya se iba, comenzó a preguntarle a mi madre por su salud y cosas por el estilo, Sofía respondía a las preguntas y se armó una conversación, ella trajo unas bebidas y se sentaron en el sofá, la conversación continuó normal por unos momentos hasta que mi madre atacó y dijo:

–          ¿Sabes lo que me dijo mi hijo ayer?

–          No. Respondió Carlos, acomodándose en el sofá

–          Jorge cree que tú te sientes atraído por mí. ¿Qué estupidez verdad?

Mi amigo se armó de valor e inició la contraofensiva, se acercó a mi madre la miró a la cara y le dijo:

–          ¿Por qué sería una estupidez?, ¿No crees que yo te pueda encontrar una mujer atractiva?

–          Pero, tú eres joven, yo soy una mujer mayor, los jovencitos como tú no se fijan en vejestorios como nosotras. Decía Sofía haciéndose la víctima.

–          Jajajajajaja, pero si tú eres muy atractiva, tienes un muy buen cuerpo, además, eres simpática.

–          Ahhh, entonces era verdad. Respondió mi madre

–          Si, es verdad, creo que eres muy atractiva. Mientras Carlos hablaba no dejaba de mirarle las tetas a mi madre por sobre el escote.

–          ¿Te gustan…jajajaja? Sofía se había dado cuenta y por eso preguntó eso en directa alusión a sus melones.

–          Ahhhh, si, son bo… son bonitas. Carlos rió, señal que se había vuelto a poner nervioso.

–          No te pongas nervioso, está bien no me molesta. Respondió mi madre, tomando la mano de mi amigo.

–          Oye, ¿y tú le contaste a Jorge que te sentías atraído por mí?, ¿y él no se enojó?

–          No, en realidad no, él me descubrió. Contestó Carlos recuperando nuevamente la confianza.

–          ¿Y cómo? Insistió Sofía.

–          Bueno, ehhhh, emmmmm, ehhhhhh. Balbuceaba Carlos sin saber que decir.

–          ¿Cómo te descubrió? Insistió Sofía

–          Emmmmm, me descubrió masturbándome con la foto que nos habíamos tomado juntos.

–          ¿De verdad?, jajajajaja, si me hubiese dicho antes que te sentías atraído por mi, que tenía tan buen físico y todas esas cosas, quizás… te habrías masturbado menos.

Que Carlos le contara el episodio con la fotografía parece que volvió loca a Sofía, quién se abalanzó sobre mi amigo para besarlo apasionadamente. Mi amigo respondió sobándole las tetas y el culo, todo había comenzado. Estuvieron besándose un rato en el sofá del salón cada vez con más pasión. Mi madre emitía unos pequeños gemidos, a la vez que acariciaba la nuca y el pecho de Carlos, mientras él le besaba el cuello y los pechos desesperadamente y con la otra mano le sobajaba el culote por sobre los jeans.

Después de un rato así, mi madre comenzó a sobarle el miembro a mi amigo por sobre el pantalón hasta que se decidió y con la ayuda de Carlos  bajó un poco el pantalón de este, desde donde saltó una verga completamente erecta. Sofía, primero empezó a masturbarlo de arriba abajo sin dejar de besarlo hasta que dirigió su mirada al vergón de mi amigo, se sacó la polerita que llevaba junto con su brasier rojo quedando solamente con los jeans y sus zapatitos de tacón negros. Él también se quitó la polera.

Luego de sacarse parte de su ropa, bajó hacia el miembro de Carlos, que medía como 20 cm) y se lo introdujo en la boca hasta casi la mitad, después se la comenzó a chupar y lamer como loca, parecía una verdadera puta, nunca me imaginé que mi madre podía comportarse de esa manera. Sofía succionaba con pasión y mi amigo estaba en el séptimo cielo, sólo atinaba a tomarle la cabeza a mi madre y emitir pequeños gemidos y frases de goce.

–          Ohhhh, eres fantástica, que bien lo haces, sigue por favor no paresssss. Nunca me lo había chupado así, eres una maestra, la mejor de todas. Siiiiii que bien lo hacesssss, me encanta, ohhhhhh

–          ¿De verdad te gusta?, ¿no lo hacen así tus noviecitas?

–          Noooo, no tan bien como tú, no paresss, eres la mejor, la mejor!!!!

Carlos le volvió a tomar la cabeza con fuerza para meterle la verga en la boca lo más profundo posible, parece que las palabras de mi amigo excitaban más a mi madre quien intentaba tragarse el miembro sin lograrlo, después lo lamía en toda su extensión, para luego intentar de nuevo hasta la garganta.

Luego de aquella mamada épica, en la que Sofía casi había logrado que Carlos acabara en su boca, mi amigo la levantó y volvió a comerle las tetonas desesperadamente. Mi madre sólo respondía con gemidos y más gemidos, mientras hacía esto mi amigo empezó a meterle mano bajo los jeans metiéndole los dedos en su coñito, esto volvía loca a mi madre, quien lo besaba cada vez con más pasión rasguñándole la espalda. El muchacho desabotonó el pantalón de mamá y se lo quitó dejando al descubierto las tangita rojas que traía, luego la acostó en el sofá y comenzó a comerle el coñito rápidamente. A esa altura la excitación de Sofía era máxima, sólo gemía cada vez más fuerte y le tomaba la cabeza  con una mezcla de fuerza y desesperación. Carlos realizó esa labor por casi 10 minutos, donde creo logró el primer orgasmo de mi madre.

Sin embargo, esto era sólo el comienzo. Sofía se reintegró a las acciones, le terminó de quitar los pantalones a Carlos y agarrándolo de la verga erecta lo llevó a su pieza, en ese momento tuve que cambiar mi posición para observar que pasaba. Ya en su pieza, mi madre volvió a comerle la verga un rato, chupándole las bolas y lamiéndolo como si fuera un helado. Luego, Carlos tomó a mi madre y se ubicó sobre ella, penetrándola lentamente, esto provocó un gemido de alivio en Sofía, quien echó su cabeza hacía atrás y le clavó las uñas en la espalda. Mi amigo comenzó el mete y saca en esa posición, cada vez más rápido, comiéndole la boca, besándole el cuello y observando fijamente el rostro gozador de mi madre, sintiéndose orgullo de su faena. Mi amigo se la clavaba hasta el fondo, levantándole las piernas para penetrarla mejor.

Después de unos momentos, mi madre se ubicó sobre Carlos y comenzó a cabalgarlo. Mi amigo ya había perdido toda la vergüenza y el pudor y empezaron a tener un diálogo que nunca olvidaré:

–          ¿Qué diría tu hijo si te viera así follando con uno de sus amigos?

–          No sé, nada, me encantaaaa, eres exquisito. Eran las únicas palabras que podía distinguir entre el mar de gemidos que emitía mi madre.

–          ¿Te gusta?, ¿Te gusta? Ohhhhh, como cabalgas, lo haces genial, sigue montando, sigue montando. Reiteraba una y otra vez Carlos.

–          Si, mi amor, me encanta, me encantaaaaa, no pares, no pares, ahhhh que goce, me encanta tu verga, clávame más fuerte, más fuerteee. Mi madre ya había olvidado todo y sólo se dejaba llevar por su pasión incontrolable.

–          Siii, Sofía, estás buenísima. Te voy a hacer gozar como nunca, Te voy a venir a follar todos los días, no me importa si está Jorge. Incluso mejor para que sepa lo buena que es su madre follando.

–          Como tú quieres, mi amor, como quieras, soy tuya, haz lo que quieras conmigo, házmelo todos los días, no puedo parar de gozaaaaaaar, siiiiiiiiiii. Creo que en ese momento mi madre tuvo su segundo orgasmo.

En el escondite que yo estaba podía ver claramente el rostro de Sofía, la cual parecía una potra en celo, con el pelo suelto, cabalgando velozmente, mirando hacia el techo y gimiendo como una posesa, mi amigo no se dejaba estar y sobaba fuertemente las tetas de mi madre para luego agarrarle el culo con las dos manos y penetrarla brutalmente, provocando la excitación de Sofía.

No obstante, aún faltaba algo. Luego de un rato haciéndolo en esa posición, Carlos le indicó a mi madre que se levantara y la ubicó en cuatro patas sobre la cama. Mi amigo se puso detrás de ella y la penetró fácilmente comenzando así con el mete-saca a gran velocidad. El muchacho agarraba a mi madre de las caderas y cintura para penetrarla más profundamente. Estuvieron un rato así, después Carlos disminuyó el ritmo y empezó a clavársela lentamente, metiéndole todo su miembro para luego sacárselo completamente y volver a metérselo. Esto generaba gran goce en Sofía, quien con cada clavaba profunda emitía un gemido de desesperación. Mi amigo comenzó a acelerar de nuevo tomando a mi madre de los hombros y dándole pequeños golpes en el trasero, el cual no había dejado de mirar desde que se la estaba follando en esa posición.

–          Que lindo culito que tienes, me encanta. Decía Carlos, mientras le sobajaba el culote

–          ¿Si?, es mi orgullo. Respondía mi madre entre gemidos.

–          Lo sé, te encanta mostrarlo. A mi me vuelve loco como lo meneas y como se te ve con esa faldita apretada cuando te vas al trabajo.

–          Me encanta que los hombres me miren mi traserito y que se den vuelta para observarlo. Los gemidos de mi madre poco a poco aumentaban su intensidad.

–          ¿De verdad?, ahora te lo estoy mirando, hay tantos que lo desean, pero ahora es mío, sólo mío, ¿verdad?

–          Siiii, mi amor, es tuyo, completito, es todo tuyoooo.

–          Así me gusta. Y te gusta que te lo hagan por acá. Carlos decía esto mientras le metía un dedo en el culo.

–          Siiii, me fascinaaaa que me lo hagan por atrás. Las palabras de Sofía eran cada vez más entrecortadas.

–          ¿Y a mi me vas a dejaaaar? Mi amigo estaba excitadísimo, aceleró sus movimientos y comenzó con embestidas brutales, tirando fuertemente del pelo a mi madre.

–          Siiii, mi vida, es tuyo cuando quieraaaaaassss. Los gemidos de mi madre ya se habían convertido en gritos de pasión.

–          Ohhhhh, Sofía  eres la mejoooor. Me corroooooo, me corroooo.

–          Hazlo adentro, hazlo adentro. Decía mi madre desesperada.

–          No te preocupes tomo pastillas, quiero sentir tu lechecita dentro mio, acaba dentroooooooo, esoooooooo, siiiiiiii, la sientooooo. Creo que ese fue el tercer orgasmo de mi madre.

–          ¿Quieres sentirla?, entonces toma, tomaaaaa, tómala toda, ohhhhh me estás dejando seco, ohhhhh como traga tu coñito, es magnifico. Según me contó después, Carlos había dejado ir el semen de una semana dentro de mi madre.

Ambos quedaron agostados tendidos en la cama. Luego de unos minutos mi madre miró el reloj, creo que tenía algo que hacer así que le dijo a Carlos que tenia que salir, a lo que mi amigo respondió:

–          Todavía me debes, tú sabes. Decía esto, sobando suavemente el trasero.

–          Lo sé, pero va a tener que ser otro día, Jorge ya está por llegar, te prometo que va a ser tuyo. Sofía lo besó apasionadamente y se levantó.

Intercambiaron sus números de celulares y mi madre le dijo que cuando yo no estuviera ella lo contactaría y que lo de hoy había sido fantástico, Carlos se fue, y Sofía entró a la ducha. Mientras ella estaba allí, yo salí de mi escondite y simulé que había llegado recién a la casa, mi madre me dijo que había venido Carlos y que se había llevado unos

Cds. Esa noche hable con mi amigo, el cual me contó casi todo excepto lo del intercambio de números de celulares y de las futuras citas, desde ese día hasta hoy Carlos se ha follado a mi madre reiteradas veces en las cuales he estado presente. Debo reconocer que esta situación me da mucho morbo, además mi madre ha cambiado bastante desde que comenzó a verse con mi amigo, pero eso quedará para más adelante.

Me excitan las miradas

Hola mi nombre es nancy y lo que les voy a contar me sucedió hace apenas unos dias cerca de mi casa.

Primero me describire, soy una chica de tez blanca, un excelente cuerpo y sobre todo muy cachonda, me encanta que me miren.

En una ocasión estaba sola en mi casa y decidi salir de compras asi que me bañe y me vesti con una licras ajustadisimas dejando ver mi super gran traserito, y un top muy pequeño.

Como mis licras eran blancas dejaban ver tambien mi tanguita color rosa, (cabe señalar que me encantan las tangas, entre mas chicas mejor), llevaba tambien unas zapatillas color blancas y por consecuencia me veia exquiisita.

Todos los hombres me decian de cosas y me chuleaban, me excitaba, hasta que paso un chavo y me dijo una serie de cosas muy excitantes, me fue siguiendo muy cerca a donde iba yo, hasta que decidi meterme por unas calles medio solidas y fue cuando me alcanzo y me dijo que que hora tenia yo, se me quedo viendo todo mi cuerpo y termino diciendome, gracias ricura, eso me super mojo mi entrepierna.

Llegue a mi casa y me meti a bañar y me toque por un buen rato.

Me gustaria platicarles mas cosas pero mejor contactenme por mi msn nena_nancy_20@hotmail.com

El placer de la vista: Una ducha caliente

Autor: Alex

Email: d3m1p4r4t1@hotmail.com

Llegue a casa sobre las 8, con la mente aun nublada de las horas pasadas en el trabajo, entre tantas cifras y números, una termina pensando que se va a transformar en una maquina como el propio ordenador, pero ya daba igual estaba en casa y hasta mañana, el resto de la noche era mía. Agotada, necesitaba relajar mi cuerpo, disfrutar de mí y de mí tiempo. Tras dar un par de vueltas por al casa, cerveza recién sacada de la nevera en mano, decidí que lo mejor seria deshacerme en un largo y calido baño. Retire la sombra de ojos y el rimel mi clave mi propia mirada verdosa en el espejo. Si no fuese casi por obligación del trabajo, me gustaría poder disfrutar de mi cara y rostro limpio y sin pintar…

Lleve un par de toallas y alguna vela aromática al baño, y tras dejar las cosas preparadas cuidadosamente, me desnude para darme una ducha caliente, podía notar los nudos de mi espalda cada vez que me agachaba a colocar las cosas, estaba tensa y necesitaba relajar mis músculos. Salí una ultima vez para tirar la lata vacía de cerveza a la basura y regrese al cuarto de baño, cerré la puerta y mire agradecida el ambiente que acababa de crear en este pequeño santuario. Las velas desplegaban su perfume por toda la estancia, cerré los ojos y fui oliendo una a una sus fragancias para después sentir como se mezclaban entre ellas. El cuarto de baño donde estaba la bañera tiene una ventana que conduce a un patio interior. Recuerdo como en verano me quedaba horas dentro del agua sin volver a poner agua caliente, solo con la luz del Sol entrando por el cristal. Lastima que ahora sea invierno, pensé.
Vivo en una cuarta planta y encima de mi piso no tengo a nadie, pero si frente a el, y sinceramente al estar en el ultimo piso, nunca me había preocupado de que con ese Sol que me gustaba sentir en la bañera, entrasen otras cosas… Hasta hoy.

Me adentre en el cuarto de baño, abrí el grifo y lo deje correr. Mientras comencé a desnudarme, dejando los vaqueros tirados en el suelo para no pisar con los pies descalzos los fríos baldosines, acompañada del ronroneo del agua caer dentro de la bañera, aproveche en cuanto se lleno un poco para poner un poco de aceite, no quería burbujas, pero si un poco de aroma. Tenía la ventana entreabierta, lo note en cuanto el vapor comenzó a moverse hacia ella. Cuando me acerque para cerrarla, me pareció ver de refilón una especie de sombra quieta en la ventana que tenía frente a mí. Por un instante me extrañe y mire mas fijamente para saber de que se trataba.
Una luz calida, como de una lámpara de lectura o de sobremesa, dejaba salir un poco de claridad a través de un visillo por cortina de color beige y detrás lo que sin duda era la forma de un cuerpo. Me quede pensativa. Por un momento quise pensar que era casualidad. Era casualidad que mi vecino estuviera detrás de la cortina mientras yo me metía en la bañera, lo mas posible es que únicamente este leyendo en la sala, junto a la lámpara, aprovechando la tranquilidad de la noche… Pero no se muy bien porque, un par de pensamientos tan traviesos como morbosos se pasaron por mi mente… Y decidí dejar la ventana tal y como estaba, entreabierta y ver si era casualidad o si mi vecino era un mirón como los de las películas.
Algo sobresaltada, por mis propias ideas, salí del baño y volví a la cocina, saque otra cerveza fría y espumosa y mientras le daba un largo trago pensé sobre lo que creí haber visto… Apure la cerveza tan rápido como mis primeras inhibiciones desaparecían. Sonreí divertida y marche de nuevo hasta el cuarto de baño, volví a cerrar la puerta y continué todo donde lo había dejado.
Me metí en la bañera, comprobando lo calentita y agradable que estaba el agua. Agarré el mango de la ducha y comencé a regar mi cuerpo con un agua tan caliente que de la impresión inicial, se me estaba poniendo los vellos de punta. Notar como con la misma velocidad con la que el agua se evaporaba sobre mi piel, se marchaban mis molestias musculares, mis problemas… Y mis inhibiciones, era algo excitante. El agua se deslizaba por cada centímetro de mi piel, mi pelo, mis pechos… De vez en cuando no podía evitar deslizar la mirada con los ojos entornados de malicia hacia la ventana, imaginándome el poder saber si mi vecino seguía ahí, disfrutando del espectáculo.

Me moví dentro de la bañera, para alcanzar un bote de gel… Y allí estaba. Su figura se dibujaba a través del visillo. El solamente podía apreciar a través de mi ventana mi cara y mis hombros… Pero parecía que le era suficiente, pues no se movía ni un centímetro de su posición. Mientras me enjabonaba comencé a fantasear… Fantasear con bailar envuelta en jabón para el dentro de la bañera, con la idea de que un repentino golpe de viento abriese de par en par mi ventana, incluso…
Con la posibilidad de masturbarme en mi dormitorio para que el me viera… Fue algo que me vino a la mente de forma completamente repentina, como una idea mas, pero extrañamente esta se quedo mas tiempo grabada en mi mente… Y a cada movimiento que hacia con mis manos, deslizándolas por mis ahora resbaladizos senos, cubiertos de espuma, mi vientre, brillante mientras el agua corría por el… Mmmmm…
La idea me fascino. Me fascino imaginar a mi vecino en su sala, sudando por la fabulosa visión que yo le ofrecía… Masturbándose mientras su vecina incauta y sedienta de placer, se lo daba a solas y sin ninguna prisa en su dormitorio, pero sobretodo, incapaz de dejar mi vena mas divertida, me fascino imaginar la cara que el pondría cada vez que me cruzara con el en las escaleras. A medida que mi cabeza fantaseaba, mis manos, como si no tuviese ningún control sobre ellas, se habían deslizado hacia debajo de forma instintiva, ante el constante reclaro de mi sexo palpitante que se adelantaba a los futuros acontecimientos.
Con mis dedos jugando alrededor de mis labios carnosos e hinchados, mi respiración se agitaba, haciéndome tomar más aire, llenando mis pulmones de un aire denso que parecía nublar mi vista, como una droga. Cuando por fin la yema de uno de mis dedos rozo mi clítoris por un instante, mientras continuaba su avance para abrir mi hambrienta gruta, mi mente se disparo.

Tenía un deseo animal, carnal, la idea de ser poseída por aquel vecino mirón hizo que mi sexo comenzase a rezumar sus propios jugos, mezclados con el agua que chorreaba entre mis piernas separadas, la sensación contraria del ardiente calor de mi interior, con el agua que ahora me parecía casi helada en comparación me hizo temblar de un extraño placer.
Me imagine por un momento follando con el, nada de amor, nada de sentimientos externos al goce y placer, lo imagine de forma brusca y rápida, como me latía el corazón ahora, imitando las contracciones que sentía en lo mas profundo de mi ahora que el mas valiente y explorador de mis dedos, jugaba por dentro de mi. Lo imagine diciéndome que podría hacerle todo lo que una mujer sin nada mas que instintos le haría a un hombre, lo imagine diciéndome que me deseaba por encima de ninguna otra cosa, que deseaba poseerme, y que me poseía, mi boca, mi rajita completamente abierta, mi trasero…
Me poseía por completo y yo era lo único que deseaba.
Imaginaba su miembro duro y reluciente por la excitación, y mis labios lamiéndola de arriba a abajo, lo imagine dentro de mi, empujándome con sus caderas de una forma bestial, alocada. Lo imagine chupando mis tetas, lamiendo mis pezones, con ligeros mordiscos según se endurecían presa del gozo, tirando de ellos, asfixiando su verga entre mis tetas, lo imagine recorriendo cada centímetro de mi cuerpo con sus labios y con sus manos, con su lengua, con sus dedos… Ya era demasiado, y mi clítoris hinchado y tembloroso me pedía mucha atención. Toda mi atención. Ya no era dueña de mis ideas, solo sabia que estaba demasiado caliente como para escoger ninguna otra opción, así que en una fracción de segundo, lo decidí. Decidí masturbarme para el.

Me enjuague a toda prisa, me seque con la toalla, peine mi pelo rubio, pero lo deje mojado y me fui corriendo para mi cuarto. Tenia la persiana abierta, pero la cortina echada, así que sin demasiado disimulo, la corrí por completo, como sino supiera que el estaba ahí mirándome.
Me senté en el borde de la cama, tome unos de los taburetes que tenia en mi habitación para alcanzar a los altillos de los armarios, y sentándome sobre la cama, apoye mis pies en ellos. Solo por un instante llego a mí ser una imagen de claridad. Me veía a mi misma haciendo lo que estaba haciendo…
Y me gusto, me gusto y me excito terriblemente. Allí estaba yo, completamente desnuda y con mis piernas especialmente abiertas para que mi vecino pudiera contemplar todo mi cuerpo y mi sexo…
Mi coño húmedo.
Mi coño húmedo… Mmm, trataba de pensar como estaría el describiéndome, con ese lenguaje sucio del pervertido mirón, que en esta ocasión, era ideal para este morboso juego.
Comencé a tocar mis pechos, rodeaba mis pezones con mis dedos, los pellizcaba y después abría la mano para rodear mis senos por completo y acariciarlos a placer. Estaban duros, erectos, quizás por la idea de que eran sus dedos los que lo hacían, quizás por la idea de que estaba mirándome… Pero lo importante es que sensaciones de cierto dolor, pero sobretodo de tremendo placer estaban ahogando mi cuerpo.

Tome uno de ellos con mi mano y mientras lo acariciaba de forma delicada, repentinamente cambie el ritmo y me lo lleve hasta mi boca… Deslice mi lengua húmeda por mi pezón, lo mordí, mis pezones para este momento ya estaban duros como piedras, estaban mojados por mi saliva, y mis dientes sobre ellos eran como millones de descargas eléctricas que recorrían mi cuerpo en apenas segundos. Mi respiración comenzó a acelerarse mas, mientras sentía como me subía el color rojo, rojo de sangre, rojo de pasión, por toda mi piel.

No pude hacer más esfuerzos y me rendí a todos mis impulsos. Mientras que con una mano tocaba mis pechos, me lleve la otra hasta los pegajosos labios de mi sexo. Comencé a frotar mi clítoris con dos dedos, juntos y completamente tensos, lubricados en parte por mi propia saliva, y el resto de el roció de excitación que poblaba esa sonrosada zona, aprovechando esa fluidez de movimientos para imaginar que era su lengua la que por el se deslizaba… Más y más deprisa, en apenas un par de minutos me vi. Hablando para nadie, en mi habitación vacía, o quizás para el, desde el otro edificio, pero lo que empezaron siendo gritos en mi mente que me espoleaban a continuar, pronto se entremezclaron con gemidos, para ser verdaderas ordenes que yo misma me daba, quizás el desearía decirme lo mismo…
Y hacerme lo mismo.
Mi espalda se arqueaba, mi cabeza se echaba hacia atrás, todo mi cuerpo ahora funcionaba bajo la necesidad de mi sexo, mis gemidos se hacían mas intensos, mis labios, enrojecidos y abiertos al encontrarse completamente hinchados, se lubricaban mas y mas, mis dedos se deslizaban divinamente por ellos de forma descontrolada, no era capaz de sostener las caricias sobre mi excitadísimo clítoris, y eso era como tener un amante juguetón que quería verme suplicar y retorcerme de placer en lugar de hacerme acabar antes de disfrutar lo suficiente de este juego.

Levante la cabeza con mis mejillas completamente encendidas y mis ojos vidriosos, y desplace mi mirada hacia la ventana de mi vecino. El también era presa del deseo… Era presa de mí. Había corrido el visillo y estaba desnudo, frente a mí, podía ver perfectamente el movimiento de su brazo derecho, sonreí de forma lasciva mientras no detenía ni uno de mis movimientos para el. El me correspondió casi de forma sorprendente, retirándose un poco de la ventana y dejándome ver ese tieso miembro que estaba acariciándose machaconamente de arriba abajo. No podía ver con demasiada claridad, pero me la imagine enorme, con una cabeza brillante y muy roja… Dios como me puso verlo así, tan excitado, con la cara desencajada, mirándome como un obseso, acompañando su paja con la mía.

Cuando ni siquiera frotándome con varios dedos de una de las manos me era suficiente, baje la otra que aun masajeaba mis pechos para que colaborase en mis mas primarias necesidades. Metí dos de mis dedos dentro de mi, comencé a moverlos como si fuera su… POLLA. Si era su polla en mi coño… quería que estuviese ahí dentro, moviéndose a la velocidad endiablada con la que giraba yo mi muñeca para hacer bailar mis dedos. Comencé a retorcerme, a jadear porque los gemidos eran demasiado altos y me ahogaban, dejándome sin aire para respirar, a morder mis labios, a recorrerlos con mi lengua, lentamente y mirándole fijamente a el, mí pervertido, para excitarlo aun mas…
Le hacia gestos con mi lengua, con mis ojos, mientras mantenía mis piernas lo mas separadas que podía, con mis muslos tensos y duros como piedras por la tensión que estaba acumulándose en mi, anunciándome que pronto tendría un orgasmo, un orgasmo que se avecinaba tremendo por las sensaciones que tenia hasta ahora.
Comencé a darme prisa, a mover mis dedos mas rápido, era increíble como se deslizaban, de mi sexo fluían hilos brillantes y transparentes de mi lujuria en esencia pura, pequeñas contracciones se convertían en grandes oleadas de placer, cada vez que rozaba en mi interior ese pequeño lugar que era la cúspide de todos mis gozos, y mas de verlo a el tocándose ese pedazo de carne, nervuda y tensa, caliente y palpitante, un enorme falo que ahora por encima de todo desearía que mi cueva inundada se comiese, de ver como ese maldito obseso no paraba de pajearse y mirarme con ojos casi salidos de sus orbitas, pues ya no dudaba que lo estaba haciendo para el. Solo para el.
Empecé a jadear con más fuerza, mi orgasmo se acercaba, notaba algo dentro de mí que me iba a llevar al séptimo cielo. Un río de gozo que nublo mis ojos y comenzó a marearme invadió mi cuerpo, empezando por mis muslos mientras mis dedos hacían las ultimas penetraciones, ascendiendo hasta mi coño donde se me clavaban centenares de agujas haciéndome apretar y apretar, hasta llegar a mis pechos, poniéndome la piel de gallina, y finalmente llegar a mi boca, con los labios secos de no poder cerrarla desde hacia rato, y dejar escapar mis últimos y profundos gemidos, casi gritos mientras mi orgasmo daba sus últimos coletazos. Mi cuerpo cayo rendido hacia atrás, en la cama.

Necesitaba recuperarme, necesitaba controlar mi respiración, estaba mareada, me sentía como sobre un barco, en esa cama todo se movía a mí alrededor sin ningún control. Cuando pude me incorpore, y mi primera y turbia mirada fue hacia la ventana.

Mi vecino aun seguía, seguía moviendo su mano, sus movimientos eran muy rápidos, debía estar a punto de llegar a su orgasmo… Estaba apunto de correrse… Mis pensamientos eran mas palabras entre susurros, como queriendo que le llegasen hasta sus oídos. Yo mientras estaba sentada en mi cama, mirándolo, ahora era yo la mirona, la pervertida que iba a contemplar como descargaba ese chorro de esperma caliente, era yo la que iba a imaginar que ese chorro descargaba en mi interior aun palpitante… En mi cuerpo aun ardiente… En mi boca aun sedienta.

Pero aun no había acabado el show, la diversión y la malicia volvieron a mí y pensé que quizás debía darle un empujoncito… Me lleve de nuevo una de mis manos hasta mi rajita, aun extremadamente sensible y completamente cubierta por mis zumos de pasión, mirando fijamente a mi vecino, deslice uno de mis dedos de arriba abajo, muy lentamente, le enseñe ese brillante dedo a mi vecino y lo acerque hasta mi boca, dejando asomar mi lengua hasta casi tocarlo, el ya no podía verlo tan claramente….
Pase mi lengua por su alrededor, como si estuviese saboreando los restos de mi fuerte orgasmo, entonces fue cuando pude ver la corrida de mi vecino, que no pensó ni en las cortinas ni en la pared ni en nada… Excepto en mi, mientras el apretaba su miembro para aumentar las contracciones a cada una de las cuales eyaculaba, solo podía pensar en mi…

Me levante de la cama, baje la persiana y me fui de nuevo al cuarto de baño a tomar una ducha, pero esta vez de agua fría.

Carlita, mi sobrina

Hola amigos lectores les voy a narrar una historia que sucedió hace un par de años. Mi nombre es Juan tengo 27 años, estoy casado desde hace 4 años.

Todo comenzó cuando una hermana de mi esposa nos visito recién nos habíamos casado, a la casa llegaron mi cuñada su marido y sus dos hijas, la mayor tenia en ese entonces 13 años y la otra como 9.

Yo ya conocía a todos y a mis nuevas sobrinitas; pero tanto mi esposa y yo nos percatamos que Carla (mi sobrina de 13 años) estaba muy desarrollada, le había llegado la pubertad, estaba mucho mas alta, sus senos ya eran redondos y las caderas se le empezaban a anchar.

Después de 4 años ya veía a toda la familia de mi esposa como mía también. Pero un día mi cuñada y sus hijas nos visitaron nuevamente. Para entonces Carla ya era toda una mujer, su cara era preciosa, sus tetas eran muy grandes, su pequeña cintura y sus bien paradas nalgotas eran evidentes del ejercicio que hacia, además de sus bien torneadas piernas.

Recuerdo que los días que se quedaron en nuestra casa, Carla siempre usaba un escotazo de miedo, parecía que se le saldría una de sus niñotas, unos jeans súper ajustados realzando sus nalgas, en las mañanas traía un pans también ajustado que dejaba marcarse el encaje de sus calzones, mmmmmm, era una delicia.

Pero lo verdaderamente interesante comenzó un fin de semana, en el que nos invitaron a una boda de unos amigos cercanos, yo debía ir a trabajar pero llegaría a casa a tiempo para bañarme e irnos; pero todos conocemos el trafico en la ciudad de México, así que me retrase mas de una hora, al llegar les dije que mejor se adelantaran a la misa y yo las alcanzaba en el salón, pero había otro problema Carla aun no se bañaba, ellas también se atrasaron, aun así me dijeron que si se iban a adelantar y que Carla y yo las alcanzáramos en mi coche.

Mi esposa, mi cuñada y pequeña sobrina se fueron; Carla me dijo: -solo voy por mi toalla y me baño rápido tío.-

Al verla entrar al baño, me dirigí a mi cuarto por mi ropa, pero antes de entrar me di cuenta que la puerta del baño no estaba completamente cerrada, creí que ella la cerraria luego. Me quede mirando un rato y la puerta seguía ligeramente abierta solo uno o dos centímetros, aun no escuchaba el sonido de la regadera, el libido y morbosismo me inundaron mi mente y cuerpo y poco a poco me fui acercando al baño.

Al asomarme alcance a ver su silueta, apenas se estaba desvistiendo, ya estaba solo con brasiere y desabotonando sus jeans, giro un poco y quedo de perfil hacia donde yo estaba, y sus enormes chichis se veían tan lindas tan redondas, su brasiere blanco de encaje era muy sexy, al irse quitando su pantalón, se inclino un poco y me dejo ver sus panties rosas de encaje, con esas nalgas tan perfectas, sus increíbles piernas quedaron al descubierto.

Mi pene ya estaba reaccionando a lo que mis ojos veían, creí que primero se quitaría el brasiere pero no fue así, quedando casi de frente hacia mi, empezó a bajarse el calzón, y mi corazón latía muy rápido, así de rápido termino de levantarse mi verga al ver los pelitos de su hermosa concha, era claro que se los recortaba dejando solo una hilera de pelitos en el centro, dejando a la vista su deliciosa puchita, pero para mi sorpresa no termino de quitarse sus panties, los dejo en sus rodillas, no sabia por que hasta que dio un paso atrás y se sentó en la taza, y empezó a soltar su chorro amarillo, mientras sin darme cuenta mi mano ya estaba dentro de mi bóxer acariciando mi pitote, no soy muy aficionado a la lluvia dorada, pero espiar a mi sobrina echar su orina me calentó muchísimo, al terminar de mear, tomo un pedazo de papel, se limpio su pucha, se levanto y giro para jalar la manija, justo ahí fue cuando pude ver sus hermosas nalgas, solo de acordarme mi pene se para de nuevo, se alcanzaban a ver unos cuantos pelitos y también algo su delicioso y apretado culito, dejo se cayera su calzón cuando empieza a desabrocharse su brasiere, quedando de espaldas hacia mi, se lo quito por completo pero cuando se metía a la regadera volteo y por fin vi aquellos monumentos tan perfectos tan grandes tan jugosos, mmmmm, sus pezones eran grandes color café claro.

En ese momento ya me había desabrochado el pantalón y sacado mi miembro para masturbarme.

Ella se metió a bañar y mientras enjabonaba sus curvas perfectas yo me pajeaba observando a mi querida sobrina tocar su cuerpo. Jamás olvidare a sus tetotas enjabonadas la forma en que se inclinaba y me dejaba ver su precioso culo, sus nalgas y por supuesto ver el jabón en su conchita me volvía loco.

Al estarse enjuagando yo seguía pajeandome, ella se veía tan sensual tan tierna y lo mejor es que ella no sabia que yo la observaba, cuando vi. que ya iba a salir de la regadera creí que me vería y me fui a mi cuarto sin poder venirme, pasaron unos minutos y me verga seguía bien parada.

Luego escuche la voz de Carla: – ya termine tío!-

Espere unos minutos y le dije, que fuera a revisar lo que nos llevaríamos y lo echara al auto; en cuanto lo hizo me deslice a su cuarto y robe sus braguitas, las tome y en seguida me dirigí al baño , en cuanto llegue me acerque su calzonzote a mi nariz  y aspire profundamente, era un olor algo amargo supongo de su culito pero con un toque de flores, mmmmmm, delicioso, decidí bañarme y recordando esas imágenes de mi sobrina encuerada y con sus panties en mi mano termine de masturbarme y me vine pensando en que eyaculaba en su apretado culito.

Fin

Ver a dos hermanos haciéndolo

Yo tengo un amigo, con el que siempre vas a jugar y esas cosas, de esos amigos de clase vamos, y ya desde pequeños nos conocemos, salíamos de clase e íbamos a jugar a casa de uno a la de otro. Ya entonces yo me había fijado en su hermana, mayor que él y, la verdad sea dicha, fuente principal de muchas de mis pajas y más cuando la veía con faldas, o en casa de mi amigo encontraba ropa interior suya… puf, era algo bestial, me ponía solo con verla, la pena es que tenía novio, y bastante formal era la relación así que poca cosa tenía que hacer aparte de que era un mocoso. Pero los años pasan.
Al cabo de varios años, la hermana de mi amigo se iba a casar, y como es frecuente iban a celebrar una despedida de soltero por separado, mi amigo se fue a celebrar la de su futuro cuñado, así que ese día yo quedé con otros amigos para salir.
Casualmente acabamos en el mismo local donde se celebraba la despedida de soltera de la hermana de mi amigo, en un lugar bastante apartado del local y completamente reservado, pero no había que ser un lince para ver que allí las chicas que había se estaban desmadrando más de la cuenta, al pasar cerca para ir al lavabo pude ver que las chicas tenían una compañía no femenina y ese era uno de los motivos de tanta exaltación, a parte del montón de botellas que había encima de la mesa.
Al salir del lavabo una de las chicas, casualmente vecina mía (con la que también tuve bastantes pajas en mi juventud), y muy amiga de la hermana de mi amigo, me vio y me llamó para que me acercara, yo me acerqué, saludé a la hermana de mi amigo (la llamaremos Mónica para abreviar) y me puse a charlar rato tendido con mi vecina, el Boy hacia tiempo que había terminado que cuando se disponía a irse se le echaron encima dos chicas, una era precisamente Mónica, el hombre se desembarazo de ellas con toda la cortesía posible y se marchó, a mi me llamaron los colegas para ver si me iba con ellos a otro antro, les dije que fueran yendo que luego les alcanzaba.
La verdad es que no tenía ganas de alcanzarlos, tenía a punto de caramelo a mi vecina y no iba a desperdiciar la oportunidad, así que fue charlando un rato más, cuando ya la tenía convencida para irnos a otro lado más íntimo nos interrumpió una chica con una cámara de fotos, cosa que cortó el rollo a mi vecina, ya que tenía novio y el ver la cámara de fotos parecía despejarle las copas de más que llevaba, yo viendo los resultados decidí irme, pero al ir a despedirme se me echó encima Mónica, con unas confianzas nunca vistas antes, me abrazaba, me susurraba al oído… intentándome convencer para que me quedara para animar la fiesta, cosa que no hacía falta, ya que ella y sus amigas con las copas que llevaban lo hacían suficientemente bien, yo accedí, la verdad es que me estaba poniendo bastante a tono con ellas, y mis pantalones empezaban a apretar…
Después de mucha juerga, juegos eróticos lights de todas clases tocó una chorrada de juego de hacer lo que una diga, fuese lo que fuese, una cosa era desnudar a una chica que estaba grogui, pero lo que realmente fue brutal fue cuando le dijeron a Mónica que me tenía que lamer todo el cuerpo, y yo que no podía ofrecer resistencia (en eso mismo estaba pensando yo en ese momento), así que empezó a hacer su faena, de una forma bastante apasionada, pero tampoco sin excederse mucho.
Después de un rato jugando a esto, el dueño del Pub nos fue echando poco a poco, y ya en la calle las chicas se fueron despejando, y mantenían otra vez la compostura, mientras que poco a poco se iban despidiendo. La chica que hizo fotos fue dando las fotos a sus propietarios de imagen y cuando me dio una par a mi me quedé alucinado, en una salía casi morreándome con mi vecina, y en la otra tenía a Mónica encima mío desabrochándome los pantalones, las guardé en el bolsillo de la chaqueta y me quedé algo flipado, cuando llamé a mis colegas me dijeron que ya se habían ido, así que me tocaba esperar al tren, que no saldría hasta dentro de 3 horas, pero mi vecina se ofreció a llevarme, así de paso le ayudaba con otra que estaba bastante mal, Mónica se venía también con nosotros.
Ya llegando a nuestro pueblo, al ir bajar a la chica en mal estado en su casa me quité la chaqueta y la dejé al lado de la puerta, Mónica se puso a mirar las fotos que tenía y se quedó muy parada cuando vio la foto donde salía ella con unas pintas de puta que no veas, al volver al coche, mi vecina llevó a Mónica a su casa y al bajar esta me pidió que la acompañara pues tenía que hablar conmigo, yo bajé, me despedí de mi vecina y nada mas girarme me dijo que no dijera nada de lo que había visto, yo asentí en seguida y ella me dijo que por si acaso le diera la foto, yo dudé, pero dije que no, que prefería quedármela, y al ver su nerviosismo se me encendieron todos los sentidos, era mi oportunidad, podía chantajearla, y al momento le dije, “¿que me das a cambio?” ella enseguida comprendió y se giró indignada y se largó diciendo que me la podía quedar, yo dije adiós y me fui unos pasos, al momento ella me dijo que la siguiera.
Estaba claro iba a tirármela, al fin, después de tantos años iba a poder hacerle lo que quisiera, ya en el ascensor le metí mano y la besé todo lo que quise, pero nada más entrar en su casa fue un desenfreno, sus padres estaban de vacaciones en la costa, su hermano de juerga… puf, íbamos a follar como posesos, o por lo menos yo iba a hacerlo. Le pedí que me la chupara, para empezar a cumplir mis fantasías y así fué, lo hizo como si tal cosa, como si fuera un helado, se notaba el grado de experiencia que tenía, yo desfallecía de placer y el morbo me mataba de gusto, así que no tardé en levantarla, y destrozarle la falda en busca del hueco para entrar. Así lo hice, con su ayuda, entré y sentí morir, me quedé estático durante un rato, mientras le desabrochaba el sujetador, y le quitaba la camisa, cuando vi sus tetas tuve que sacar la polla de dentro suyo porque me corría, le llené todo el sofá y parte de la camisa de semen, pero en seguida me puse otra vez, esta vez me tumbé en el sofá a lo largo y la hice sentarse encima mio, empezó a cabalgar, pero poco a poco yo fui pillando el ritmo con un movimiento pélvico suave, hasta ir forzando su voluntad, haciéndola gemir.
Después de un rato así yo me quedé de piedra, por detrás de Mónica salía la silueta de su hermano, medio dormido, que al vernos se quedó aún más alucinado, pero al encontrar mi mirada me hizo un guiño, se le veían los ojos desencajados, como si fuera drogado o bebido, al momento se sacó la polla y se colocó detrás de su hermana, esta al notar algo fue a apartarse pero mi amigo la agarró bastante bien, yo saqué la polla y no sabía que hacer, pero al ver como mi amigo se la metía a su hermana en contra de su voluntad me excité muchísimo, la sacudida inicial fue alucinante, la cara de Mónica a escasos centímetros de mi era un poema, desencajada, dolida por la metida bruta de su hermano y como ida, sin saber que estaba pasando, era como si fuese un shock, yo me puse delante suyo y me dispuse a introducírsela por la boca, ella reaccionó y apartó la cara e intentó zafarse de su hermano, mi amigo le cogió por los pelos de un tirón y ella dejó de resistirse y ante la proximidad de su cara volví a ofrecerle la polla, otro tirón de pelo hizo que ella la aceptara.
Ahí estábamos los tres, mi colega enculándola, y ella comiéndomela, estuvimos en esa postura un rato, después cambiamos y mi colega se corrió en la cara de su propia hermana, mientras que yo lo hacía en su espalda.
Después de un momento, Mónica me pidió la foto, mi colega se quedó dormido en el sofá y yo me fui a mi casa.
Esa semana Mónica se casó y ahora casi no la veo nunca, mi colega y yo nos reunimos y hablamos bastantes veces de lo ocurrido poniéndonos cachondos, y yo salgo con mi vecinita, la cual, hay que decirlo, es un clon de Mónica, me pone igual o más excitado, haciendo que la folle gritando el nombre de Mónica.
Espero que les excite como a mi, y recuerden, mi amigo estaba bebido, no se lo pidan a amistades si no quieren malos rollos, jejeje…

Papá voyeur

Me llamo Loreto, tengo 13 años de edad, soy una estudiante normal, asisto cada día al colegio y practico voleybol, lo que me ha otorgado una hermosa figura. Mi mama fallecio hace tres meses y fue un dolor muy grande para mi y para mi papa. Su enfermedad fue larga y con su penoso fallecimiento quedamos desolados y nuestra casa se sentia muy sola. Mi papa andaba como un sonambulo, mirando al suelo, triste, silencioso. Fue una etapa dificil. Hace una semana descubri que papa era “voyeur“.
Yo no sabia que era eso. Pero una tarde, cuando regrese del colegio, lo encontre ya en casa, con su mirada perdida ante el televisor que, claramente, no estaba mirando. Lo salude con un beso y me sente a su lado, venia con mi uniforme de colegio y, aunque estabamos en otoño, era un día caluroso. El es muy cariñoso conmigo y, la verdad, yo queria ayudarlo a salir de su gran depresion.

Comence a contarle de mi día escolar mientras empezaba a quitarme el chaleco del uniforme, me quite los zapatos y el me observaba con su mirada triste, saque mis calcetas azules y comence a desabrochar mi falda sin dejar de conversar., me di cuenta que debia llevar mi ropa a mi pieza y me levante.
Loretito- dijo papa- continua hijita- sus ojos estaban brillantes y, por primera vez en dias, lo veia atento a algo.
Sonrei y me dirigi a mi dormitorio haciendo una broma ,ya en mi pieza me quite la falda, mi blusa blanca, mi sosten, quedando solamente con mi pequeño calzon y comence a buscar en un mueble mi ropa de casa. Algo llamo mi atención y mire hacia la puerta y vi desaparecer la cabeza de papa que estaba observando. Lo llame :
Papa.. ¿que pasa ?- No me contesto y no le di importancia, así que continue. Elegi un pantalón deportivo y una polera liviana y cuando regresaba hacia el centro de la habitacion, nuevamente vi parte del rostro de papa que observaba desde la puerta entreabierta.
Algo sucedió en mi interior. Por primera vez supe lo que es estar exitada. Mi papa me miraba escondido y yo estaba casi desnuda. Estaba siendo apreciada por un hombre, aunque este fuera mi padre. Decidi continuar con mi rutina, pero llevarla un poco mas lejos..Lentamente me quite el pequeño calzon blanco alargando mis movimientos. Lo lleve a mi nariz para olerlo y verificar si estaba sucio, me mantuve completamente desnuda de espaldas a la puerta desde donde sabia que papa me observaba. Gire mi cuerpo para que viera de frente mi pequeño sexo en el que asomaban los primeros pelitos, estaba muy humeda producto de la exitante situacion. Cuando volvi mi cuerpo hacia la puerta, mis ojos no miraron hacia alla, desvie la mirada hacia otro lado para no dejar en evidencia la observacion de mi padre. Continue moviendome desnuda haciendo movimientos largos que no se de donde invente. Camine un poco hacia el centro de la pieza y por un costado de mis ojos vi la mitad de la cabeza de papa mirandome. Mi exitacion subio al maximo y no sabia hasta cuando debia mantenerme así. Me agache a ponerme mi calzoncito limpio mostrando deliberadamente mi trasero y la linea de mi vagina a la mirada de papa. Hice todo lentamente.
De pronto senti movimientos rapidos en la puerta. Mi papa se sacudia como en un ataque, me asuste, y, desnuda como estaba, me acerque rapìdamente a el. No pudo evitarlo. Estaba arrimado al lado de la puerta con su pene en su mano agitandolo violentamente y con un gruñido lanzo una gran cantidad de semen hacia el piso. Me miro con los ojos dilatados, su mirada demostraba un profundo temor. Siempre me he considerado mas madura que mi edad y si bien mi menudo y hermoso cuerpo no habia experimentado el sexo, conocia teoricamente todos los aspectos de la sexualidad.
Me acerque a papa y lo abrace con ternura. El estaba llorando. Me abrazo muy fuerte y entre sollozos me pidio perdon.
– Perdoname Loretito, esto no deberia haber sucedido amor, me siento muy mal- Su voz quebrada por la emocion me causo una profunda pena, lo abrace mas fuerte y senti como su pene, que aun permanecia fuera del pantalón, se refregaba en mi vientre dejandome untada con restos de semen.
– Mi vida, yo nunca te haria daño- Mi papa continuaba sus explicaciones. Decidi superar la situacion de manera divertida.
– Mira como me dejaste – Le dije sonriendo, mostrandole los restos de semen sobre mi estomago.
-Ahora tendre que bañarme- Todo esto lo dije con un tono muy liviano y festivo.
Papa me miro y sonrio agradecido, dandome un beso en la mejilla, y deslizando sus labios deposito un suave beso en mi boca. Sus labios suaves, su aroma a tabaco, me embriagaron y devolvi su beso con dulzura.
-Eres tan hermosa hijita-murmuro abrazandome. Senti que su pene apoyado contra mi cuerpo comenzaba a endurecerse. Aunque nunca habia visto un pene en directo, pude apreciar que no era muy grande, era mas bien pequeño y delgado. La verdad es que no me causaba temor, era muy tierno.
Me desprendi suavemente de su abrazo y sonriendo le dije :- Voy a bañarme papi -y completamente desnuda , como estaba, me dirigi al baño.
– Loreto- me dijo- ¿ te puedo mirar ?- La mirada de mi padre era intensa y tierna, en realidad era una suplica. Pense en todo el dolor por el que habia pasado y en la posibilidad que tenia de reconfortarlo y entretenerlo un rato.
– Claro papi, ven- le respondi sonriendo.
Ya en el baño abri las llaves de la regadera y espere que el agua se entibiara. Papa estaba apoyado de pie en el marco de la puerta. Ingrese bajo en agua y con la esponja enjabonada comence a refregar mi cuerpo. Papa me observaba con los ojos un poco dilatados. La enorme exitacion que sentia hacia que mis movimientos adquirieran un erotismo desconocido para mi.
Papa habia deslizado sus pantalones y calzoncillos hasta los tobillos y su pene estaba nuevamente erecto. Se masturbaba lentamente y con suavidad. Yo ardia de exitacion. Con la esponja recorri mis pequeños senos, ( siempre ha sido una especie de complejo para mi tener los senos tan pequeños), y descendi hacia el vientre con movimientos circulares de mi mano. Mantenia mis ojos cerrados por el agua de la ducha.
– Mas abajo , mi amor- Escuche la voz de papa que sonaba profunda y sensual.
M mano descendio y comence a refregar mi pequeña vagina y con mi otra mano acariciaba mi redondo trasero. Mi calor iba en aumento. Continue acariciando mi conchita y por primera vez senti la llegada violenta del orgasmo. Mi cuerpo se agito con violencia, mis labios dijeron palabras que no recuerdo y mis musculos se tensaron completamente y se desarticularon en la relajacion del placer. Abri mis ojos sorprendida por tan deliciosa experiencia y vi a papa que se habia desnudado completamente y habia ingresado a la ducha abrazandome.
Permanecimos abrazados bajo el agua tibia disfrutando ese momento. Sus manos recorrian mis espaldas y acariciaban mis senos y mi trasero. Levante mi cara buscando sus labios y por segunda vez me beso, esta vez con mas fuerza, metiendo su lengua en mi boca. Mi cuerpo nuevamente dominado por la exitacion comenzo a moverse en una cadencia muy erotica. Ninguno de los dos decia nada.
Mi padre era de contextura delgada, lo mismo que yo. Su piel era suave y no tenia muchos vellos en su cuerpo.
Mi exitacion me habia vuelto audaz. Aprovechando que nuevamente me beso, extendi mi mano y tome delicadamente su pene deslizando mi mano arriba y abajo como lo habia visto hacer a el. Su cuerpo se puso rigido y su mano descendio con mucha ternura abriendo los labios de mi vagina estimulandome suavemente.Esas caricias superaron todas mis barreras y mi exitacion era violenta, como una locura, alce mis pies tratando que mi conchita se juntara con su pene, instintivamente buscaba el acoplamiento.
Papa, abrazandome fuerte, me deslizo fuera de la ducha y se sento en la taza de baño cerrada, abriendo mis piernas me deslice sobre el, quedando nuestros rostros a la misma altura, comenzo a chupar mis senos con suavidad. Yo ya explotaba, no aguantaba mas, me deslice y deje que mi vagina sintiera el roce de un pene por primera vez.
Senti a papa acomodar su verga en mi conchita colocandola en la entrada de mi vagina. El no se movio, fui yo quien me deje caer lentamente sobre su pene. El interior completamente mojado de mi sexo sintio deslizarse los primeros centimetros de ese intruso, practicamente sin molestias, mi papa comenzo a mover su cuerpo, haciendo que su pene entrara y saliera suavemente. Era una sensacion indescriptible . De pronto presiono con mas fuerza, senti un desgarro, un pequeño dolor, pero estaba tan caliente por sentir mi interior completamente lleno por ese ariete, que en realidad no le di importancia al percance. Me movi freneticamente sintiendo como el pene de papa entraba profundamente y nuestros cuerpos se juntaron quedando como soldados por la nueva pasion.
Papa se movio mas rapidamente y yo senti que explotaba mi interior, todo mi cuerpo temblaba en un intenso orgasmo, senti el pene de papa palpitar dentro de mi y por primera vez recibi el semen de un hombre en mis entrañas. Papa me abrazo muy fuerte y jadeando por la agitacion me miro a los ojos con infinito cariño. Le sonrei y dandole un beso rápido me incorpore y regrese a la ducha dejando deslizarse el agua tibia sobre mi cuerpo.
-Loretito, ¿estas bien mi amor ?- papa se acerco mientras yo terminaba de bañarme.
– Si papa- Lo mire sonriendo- Me arde un poco aca abajo- Dije deslizando mis dedos en mi vagina y haciendo que el agua se llevara los restos de semen y jugos de mi interior. Tiempo después supe que debi haber sangrado, pero si fue así no lo note, sangre no vi.
Papa se baño rapidamente y ambos desnudos salimos del baño y nos pusimos nuestras batas de baño. Fuimos a la cocina y papa me sirvio una exquisita taza de café. Nos miramos directamente a los ojos y ambos estallamos en una carcajada. Para mi fue muy emocionante ver a mi padre reir nuevamente.
-Loretito, mi vida, perdoname- comenzo. Yo negue con la cabeza demostrandole que la experiencia habia sido compartida y que no debia sentirse culpable.
-La verdad, hijita, es que toda mi vida he sido un voyeur.
-Que es eso papa ?- pregunte
-Me gusta mirar hija, me exito ver tu cuerpecito perfecto- explico
– Ah, bueno, mirar no es malo- comente
-Me gustaria mirarte todo el día- me dijo con ternura- Eres tan hermosa.
-Papa-pregunte- ¿ Pero mirar te gusta mas que hacerlo ?- Quize llegar al fondo de ese tema que desconocia.
– Si hija, me encanta mirar, ¿ Sabes cual es mi sueño ?
-¿ Cual papa ?
-Ver a una pareja haciendo el amor- dijo.
– Si- conteste- Debe ser lindo.- Y quede pensando.

Desheredado 2003.

Desnuda en la Escalera

Vicky se plantó frente al número diez de la calle Viernes Santo. Llevaba toda la mañana deseando acudir a su cita, y sin embargo aún no estaba decidida a entrar. Cuando su pié izquierdo se adelantó para cruzar el portal, se supo perdida. Una vez más había sucumbido y era tarde para rectificar.

Con la cabeza agachada de vergüenza, la joven se dirigió al ascensor. Jugueteó nerviosamente con su bolsito mientras esperaba que las puertas se abrieran. No sabía de qué humor encontraría a su chico. Podría estar calmado, después de haber fumado alguna hierba, o violento tras perder alguna apuesta. De algo podía estar segura: Ronny se alegraría de verla.

Vicky era una joven arrebatadoramente bella. No en vano, era la estudiante más popular de la facultad de Derecho. Por si fuera poco, aquella mañana se había arreglado con esmero. Su melena azabache, de naturaleza lacia y brillante, caía grácil sobre sus hombros y sus ojos de indígena estaban perfilados de negro. El perfume más caro, el carmín más provocador; todo era poco para la ocasión. Los encuentros con Ronny eran muy importantes para ella.

Vicky entró en el ascensor con paso firme y se contempló en el espejo. Se miró a los ojos y se preguntó lo mismo que se había preguntado en todas y cada una de las anteriores citas con Ronny:

“Imbécil, ¿qué haces aquí?”

Su admirado Ronny no era más que un borracho de edad incierta, desaseado, con un pasado lleno de delitos y un futuro tan negro como sus dientes. Un tipo así no era el adecuado para una jovencita tan hermosa y brillante como Vicky. Ella era un manjar digno de un rey, no las migajas de un miserable.

Pese a todo, la joven pulsó el tres y puso rumbo a la pocilga de su amante. Ella era consciente de que no pasaría el resto de su vida junto a semejante holgazán. Era un ser repulsivo. Cada caricia de sus manos grasientas, cada gota de su saliva que ella debía beber, le provocaba arcadas. Pero Ronny poseía un tesoro al que Vicky era incapaz de renunciar.

Mientras Ronny quisiera, ella le pertenecía.

El ascensor se detuvo en el primer piso. Una figura extremadamente delgada llegó corriendo desde el final del pasillo. Vicky lo reconoció al instante, y resopló contrariada. No movió un dedo para evitar que la puerta se cerrara, sin embargo el individuo llegó a tiempo, y pulsó el siete.

– ¡Hola, Vicky! – le saludó resoplando.

– Hola, Andrés – respondió la chica sin mucho afán.

Andrés y ella compartían varias asignaturas de la carrera. Ella no lo conocía bien, de hecho, rara vez habían cruzado algo más que un saludo. Andrés no encajaba en ningún lado, siempre estaba solo, enfrascado en sus libros. Su aspecto físico no ayudaba a su inclusión social. Era tan alto como Vicky, delgado como un alambre, de facciones famélicas, tez pálida y pómulos angulosos. Sus ojos se veían deformados bajo el grueso cristal de sus gafas y su cara estaba salpicada por un acné adolescente peligrosamente duradero.

Debido a su incapacidad para relacionarse, Andrés solía mirar a sus compañeras con descaro y lascivia, granjeándose una justificada fama de pervertido. Sin embargo Vicky no se sentía incómoda por eso, pues estaba acostumbrada a ser el centro de todas las miradas. Odiaba a Andrés porque él conocía su relación con Ronny.

Andrés vivía cuatro plantas más arriba que Ronny. Conocía sus escándalos, sus gritos y sus borracheras, y sabía que su hermosa compañera se acostaba con él. Para Vicky, encontrarse con Andrés suponía un verdadero bochorno.

El ascensor se paró en el tercero. Vicky se despidió con un gesto y se dirigió a casa de Ronny. Andrés pudo contemplar su trasero antes de que el ascensor volviera a cerrarse. Sin duda era lo mejor de su anatomía. Aquella colita redonda, moldeada y equilibrada compensaba con creces la nimiedad de sus pechos. Vicky dejó escapar una sonrisa maliciosa, pues se sabía observada.

Vicky suspiró antes de tocar el timbre de Ronny. No obtuvo respuesta, así que aporreó la puerta. Odiaba hacer tanto ruido al llamar, y ponerse así en el punto de mira de los vecinos más curiosos. Casi podía oírlos, agolpándose tras sus mirillas, y murmurando: “Aquí está esa zorra de nuevo” o “¡Si yo fuera su padre! ¡Educar a una hija para que luego se la folle un sucio drogadicto!”. Por fortuna, Ronny tardó sólo un par de minutos en abrirle.

– Pasa y estate quietecita hasta que termine el partido.

Vicky no le vio la cara, así que no pudo comprobar si sus ojos estaban enrojecidos por el consumo de alcohol o se mantenía sobrio. Ella se fijó en su espalda; la sudorosa y roída camisilla de tiros que vestía no lograba ocultar todos sus tatuajes. Aquel cuerpo hinchado y curtido en distintas penitenciarías le atemorizaba, y sin embargo no podía alejarse de él.

Ronny se sentó en el mugriento sofá, y Vicky no sabía si permanecer de pié o sentarse a su lado.

– ¿Quién juega? – preguntó inocentemente.

– ¡¿No te he dicho que te calles?! – exclamó el indeseable.

La joven agachó la cabeza como una corderita asustada, y se sentó en una silla. Un fuerte olor a podrido anuló su olfato; había un cartón de leche cortada sobre la mesilla del salón. En los meses que llevaba viéndose con Ronny había aprendido a distinguir el olor a comida podrida de la peste que emanaba del lavabo.

El resultado del partido debió serle favorable, pues Ronny abrió su enésima botella de cerveza, y la empinó complacido. Bebió la mitad de un trago y se recostó en el descorchado sofá. Vicky apartó una bolsa de papas fritas, y se sentó a su lado.

– Ven aquí putita, ¿cómo te llamabas? – preguntó mientras la miraba de arriba abajo.

Le gustaba presumir de “macho”, de frecuentar a varias chicas a la vez, y por esa razón fingía no acordarse de sus nombres. Sin embargo conocía bien a Vicky; nadie olvidaría una figura como la suya.

La joven cruzó sus largas piernas, mientras él se desabrochaba los vaqueros. Ronny no perdía el tiempo en preliminares. Sólo tenía en mente un objetivo a la hora de practicar el sexo: descargarse en la boca de su fulana de turno.

– ¿Sabes a lo que has venido? Voy a follarme a mi putita estudiante…

Ronny escupió un cisco que aún tenía enredado entre sus dientes, y levantó la blusa de Vicky. Sus supuestos pechitos eran poco más que dos pezones oscuros, más morenos que el resto de su piel. La joven había prescindido del sujetador, y eso excitó a su amante.

La zarpa derecha de Ronny pellizcó los pezones de Vicky hasta erizarlos. Con la otra mano agarró la cabeza de la joven y la llevó ante su cremallera. Había llegado el momento que Vicky tanto ansiaba, el motivo de su degradación moral. Olfateó el intenso olor a sudor que siempre le precedía, y, como un gigante dormido, emergió de entre los pantalones de Ronny.

Los ojos rasgados de Vicky se abrieron hasta dibujar un círculo. La había visto en innumerables ocasiones, la había acariciado, saboreado y sentido en su interior, y aún así, no dejaba de asombrarle. Aquella trompa de elefante era casi tan grande como su antebrazo.

– ¿A qué esperas, pedazo de zorra? – protestó Ronny.

Los dedos de Vicky rozaron el miembro tiernamente, estimulándolo con sus yemas. Sin embargo la serena dedicación de la chica exasperaba a su amante.

– ¡Cómetela de una puta vez, joder!

Haciendo presión sobre la cabeza de la chica, Ronny le clavó su inflamado glande en la boca, estrellándola contra su paladar. La joven sintió como el bulldozer de Ronny ocupaba por completo su garganta.

Se maldijo por encontrarse en aquel lugar, en aquel instante. No había tenido tiempo para acostumbrarse al penetrante olor que el miembro despedía, y le resultó muy difícil contener las náuseas. Aunque el falo de Ronny sabía a sudor y a otros fluidos más desagradables, Vicky no cejó de succionar.

La repulsión era mínima al compararse con el placer que Ronny le proporcionaba. ¡Aquel pedazo de carne la saciaba a la vez que incrementaba su sed! Cada día anhelaba recorrerlo con sus labios, alojarlo en su boca húmeda y entregarle su garganta.

– ¡Cómetela toda, puta! – Le increpaba Ronny.

Para Vicky, aquel pene no tenía dueño, no pertenecía a nadie. Sólo era una golosina interminable que ansiaba lamer y lamer. Estaba tan enajenada que apenas escuchaba las zafiedades que Ronny le dedicaba. Si Vicky estaba en aquel piso, mamando el apestoso miembro de Ronny, era para sentir placer, para complacerse.

Ronny extrajo su pene de un tirón, y un hilillo de saliva escapó por las comisuras de la joven.

– ¡En pelotas! –gritó mientras se levantaba –. Voy a partirte en dos.

Ella también se incorporó, apresurándose en cumplir los deseos de Ronny. Su amante era muy impaciente, y por esa razón Vicky había pasado todo el día en la universidad sin sujetador ni braguitas. Le había resultado muy incómodo pasearse entre sus compañeros sin más ropa que la visible, más aún cuando sus ceñidos pantalones de lycra dibujaban perfectamente los recovecos de su entrepierna.

El pantalón y la blusa fueron a parar sobre el televisor, el único lugar de la casa limpio de toda basura. Vicky estaba totalmente desnuda ante el borracho, esperando a que él se deshiciera de sus calzoncillos. Su cuerpo femenino, moreno, esbelto y lozano contrastaba con la corpulencia violenta, tatuada y mugrienta de Ronny.

La chica se fijó fugazmente en su pareja. Ronny no poseía un mal físico, pero la suciedad oscurecía cualquiera de sus atractivos. El vello salvaje brotaba por todo su cuerpo, y se enredaba en los rincones más oscuros, como las axilas, los pezones y los testículos. Por el contrario Vicky, temiendo que su amante le contagiara cualquier parásito, se había rasurado el pubis.

Cuando ambos estuvieron completamente desnudos, Ronny la obligó a tumbarse boca arriba sobre la hedionda alfombra del salón. La joven se vio rodeada de polvo, pelos, envases usados y restos pringosos, pero no protestó. Esperó a su amante con las piernas impúdicamente separadas

Ronny se recostó sobre ella, colocó su miembro en la entrada de la rezumante vagina, y la atravesó en tres golpes. No hubo caricias, ni atenciones. Ronny, enfrascado en saciar sus apetencias fisiológicas, era incapaz de valorar a la chica que yacía bajo él. Apenas se fijó en el prieto y terso trasero de la joven; en sus largas, delgadas y bien formadas piernas; en sus pechitos deliciosos y erizados. Ronny se limitaba a bombear compulsivamente.

Las paredes vaginales de Vicky se estiraban para acomodarse al enorme falo que la penetraba, sin embargo todo fue más fácil gracias a la desproporcionada lubricación que su cuerpo había segregado. Ella cerró los ojos, dispuesta a disfrutar de aquello que tanto había anhelado.

La bestia cargaba con todas sus fuerzas contra la muchacha, y ella abría aún más las piernas para gozar al máximo de la penetración. Ronny comenzó a gritar obscenidades, sin medir que los vecinos seguramente estarían escuchándole.

– ¡Ábrete puta de mierda! ¡Te voy a destrozar el coño y mañana vendrás por más! – aullaba el borracho, destrozándose la voz.

Vicky apenas suspiraba, pues tenía miedo de exteriorizar el inmenso placer que la embargaba. No reparó en que debía salir del edificio a escondidas, ni en la vergüenza que sentiría al cruzarse de nuevo con su compañero Andrés, ni en las lágrimas que derramaría al mirarse al espejo esa misma noche. Sólo saboreaba el instante, como si cada segundo que pasara ensartada por el monstruo durara una vida entera.

Ronny aceleró el ritmo de sus acometidas, penetrándola con el mismo ímpetu que un leñador al abatir un árbol. Sintió como sus testículos se endurecían, retrayéndose, y llegaba al borde del orgasmo. Extrajo el miembro y lo llevó hasta la cara de la joven.

– ¡Abre esa boquita, comepollas! ¡Te la voy a llenar de queso!

Ella cerró los ojos para evitar que el infecto líquido seminal los irritara, y separó tímidamente los labios. Odiaba el semen en general, y el de Ronny en particular. Algunas veces él se empeñaba en eyacular sobre ella, como en las películas porno, y no le quedaba más remedio que acceder. Ronny se correría en su boca, quisiera ella o no, así que no había motivo para hacerlo enfadar.

Aquella tarde tuvo suerte, ya que Ronny no andaba bien de puntería. El semen del borracho era muy espeso y emitía un olor pérfido. Las primeras gotas se desperdigaron por toda su cara, quedándose adheridas a su piel; sólo las más pequeñas fueron a parar al interior de su boca. El pene de Ronny se mantuvo firme hasta que ella lo dejó bien limpio.

Suciedad, placer ilimitado, dolor intenso, lágrimas y semen. Vicky había pasado otra tarde a manos de Ronny.

* * *

Ronny se pasó un buen rato en el sofá, viendo un concurso de la tele. Seguía desnudo y apuraba su doceava cerveza. Vicky permanecía sentada en el suelo, acariciando el miembro fláccido del borracho.

La chica se sentía incómoda. Su vagina descansaba sobre el vertedero que era la alfombra, y pronto se vería asaltada por la culpabilidad. Así que reunió fuerzas para levantarse y agarrar sus pantalones.

– Ronny, tengo que marcharme, ¿no te importa verdad? – susurró.

Él contestó al ver que Vicky se agachaba para subirse los pantalones.

– Espera un segundo nenita…

Vicky lo miró sorprendida, pues Ronny solía despreocuparse de ella una vez quedaba saciado.

– No traje dinero, Ronny, vengo de la universidad.

– No es eso – agregó mientras la atraía hacia a él.

Los pantalones de la chica quedaron en el suelo, y la morena volvió a estar desnuda, tan cerca de Ronny como para oler su pestilente aliento.

– Vas a ser buena chica ¿verdad?, y harás lo que yo te diga.

– Claro Ronny…

Por segunda vez en la tarde, Ronny acarició los oscuros pezones de Vicky.

– Eres una putilla… – comentó mientras pellizcaba el pecho de Vicky y sonreía –. Esperarás a dos colegas míos que quieren pasar un buen rato contigo.

Vicky pestañeó incrédula. No era capaz de aceptar que aquella bajeza humana se creyera con el derecho de pasarla entre sus amigos como un canuto de hierba. Ella se humillaba a cambio de disfrutar del incomparable miembro de Ronny, pero no estaba dispuesta a que su degeneración tocara fondo.

La dependencia de Vicky tenía un límite, y aquellas palabras de Ronny acababan de traspasarlo.

– No, lo siento Ronny… – masculló mientras recogía su pantalón – tengo que irme, maña…

Ronny le arrebató los pantalones antes de que se los pusiera.

– ¿No quieres obedecerme? – le preguntó con ojos inyectados en sangre – ¡Yo te voy a enseñar, puta de los cojones!.

Ronny empujó a la chica con fuerza, obligándola a recorrer el pasillo.

– ¡Ninguna zorra me toca los huevos! – bramaba, mientras Vicky lloraba angustiosamente –. ¡No debiste jugar conmigo, niñita de papá!.

Un último empujón y el cuerpo de Vicky se estrelló contra la puerta de entrada. Ronny caminó lentamente hacia ella.

– ¿Sabes lo que más me divierte? –preguntó mientras la levantaba, tirando de su brazo –. Que tu coño mojado te traerá de vuelta, y me pedirás perdón para que me digne a follarte.

Acto seguido, abrió la puerta y la arrojó con violencia a la galería comunitaria.

De repente, Vicky se vio totalmente desnuda en el pasillo y sufrió un ataque de pánico. Se apresuró a entrar de nuevo en el domicilio de Ronny pero no llegó a tiempo. Pudo ver su cara sádica y sonriente antes de que la puerta se cerrara estrepitosamente.

Vicky lloró como una hiestérica. No era la primera vez que Ronny la había insultado, maniatado, golpeado e incluso forzado, pero jamás se había sentido tan herida y humillada. Estaba a punto de desmayarse.

– ¡Déjame entrar, por favor! – vociferaba en medio del llanto.

– ¡No te agites, que te chorrea el coño! – se oyó responder tras la puerta.

Los nervios no le dejaban pensar. Los minutos pasaban, ella seguía gritando, y la puerta no se abría. Poco a poco su ánimo se fue desinflando y acabó sentada en el suelo, con la espalda apoyada en la puerta, y el mentón sobre sus rodillas.

– ¡Eres un miserable!

– Quédate ahí hasta que vengan mis colegas y podrás recuperar tu ropa – se jactaba Ronny – ¡Y si sigues gritando, todos los vecinos saldrán y te verán en pelotas!

Vicky rebajó el volumen de sus protestas hasta quedar totalmente callada. Pensó en lo último que Ronny le había advertido y, para su desesperación, comprendió que estaba en lo cierto.

El descansillo conectaba cuatro viviendas con el ascensor. Si algunas de esas puertas se abría… prefería no imaginárselo, no podría soportar ese castigo. Sus mejillas se inflamaron tan sólo de pensar en ello, y un escalofrío recorrió su cuerpo. Estaba desnuda… ¡desnuda en una escalera pública!

Tenía que salir de allí. Descartó el pedir ayuda a algún vecino. Por otra parte, tampoco le seducía la idea de recibir de esa guisa a los compinches de Ronny, y entregarse a ellos. Hizo una valoración mental en segundos, sopesando qué alternativa resultaba menos ignominiosa, y acabó convencida de que al final se sometería a los deseos de su amante.

Le pareció escuchar el sonido de un picaporte, y su corazón bombeó con virulencia. El ruido provenía de la puerta contigua a la de Ronny. Sus preciosos ojos verdes casi saltaron de sus cuencas.

Se mantuvo en alerta, hasta que por fin resopló aliviada. Había sido una falsa alarma.

Pensó en subir a la azotea y robar alguna prenda, pero cinco pisos eran demasiados cuando no se lleva nada de ropa encima. Entonces se le ocurrió una idea. Cogió el único felpudo que había en el piso y se cubrió con él. Estaba sucio y lleno de polvo, pero a Vicky le pareció el manto de una reina. La prenda era tan escueta que al taparse los pechos, su vagina quedaba desnuda, y viceversa.

Entonces escuchó unos pasos en la escalera y no tuvo tiempo de reaccionar. Al darse la vuelta se topó con un señor mayor, de poblado bigote y oronda barriga, que regresaba de pasear a su perrito. Aquel desconocido estaba a veinte centímetros de su cuerpo casi desnudo. En aquellos momento, el felpudo le pareció más pequeño.

El hombre permaneció quieto, con los ojos abiertos de par en par.

– Disculpe, señorita – musitó con voz grave –, pero ese felpudo es mío.

Sin mediar otra palabra, el desconocido la despojó de la única prenda que llevaba encima. Luego examinó su anatomía de arriba a abajo, sonriente.

Vicky quería taparse su pubis depilado, ocultar sus pezones con la palmas de sus manos, pero era incapaz de moverse. Estaba totalmente paralizada. Durante un segundo, los ojos de la universitaria y los del señor mayor se cruzaron. Fue el peor momento de su vida.

El hombre tiró de la correa de su fox-terrier, y entró en su casa. La morena se quedó tan quieta como una estatua de bronce, con los ojos desbordados de lágrimas y el orgullo partido en mil pedazos.

Unos gritos que provenían del ascensor la devolvieron al mundo real. El sonido comenzó como un murmullo inclasificable, pero fue subiendo en intensidad. Parecían dos varones, y no paraban de carcajearse. Debían ser los amigos de Ronny.

El elevador se acercaba poco a poco, y era el momento de decidir. ¿Se entregaría a los amigos de Ronny o continuaría con su incierta odisea?.

Cuando la puerta del ascensor estaba a punto de abrirse, Vicky saltó a la boca de las escaleras. Se agazapó tras una enorme maceta de barro, quedando a cuatro patas. Agachó la cabeza y reculó unos pasos, levantando el trasero. Desde allí escuchó a Ronny saludando a sus camaradas.

– ¿Han visto a una tía desnuda, andando por ahí? – les preguntó.

–¿Estás colgado, tío? – respondió uno de ellos.

– Bueno, andará por ahí, no tiene salida – pensó Ronny en voz alta –. Nos tomaremos una birra y esperaremos a que vuelva. ¡Hoy pienso follármela por el culo de una puta vez!.

Ronny cerró la puerta. Vicky comprendió que aquello era una amenaza real. Estaba desnuda, ultrajada, y caer en manos de Ronny era la peor de las opciones. Apretó las nalgas instintivamente, ¡Ronny pretendía sodomizarla! Se le erizaba la piel sólo de imaginarlo.

De repente, los ojos de Vicky se abrieron como platos. Había alguien a su espalda.

– Yo creo que está buscando algo… – dijo uno.

– ¡A lo mejor está jugando al escondite! – añadió otro.

– ¡Que va! Esta buscando emociones fuertes… – apreció un tercero.

Vicky tragó saliva, y deseó caer fulminada por un rayo. Sus tres inesperados admiradores se la habían encontrado a cuatro patas, con el trasero alzado y las piernas ligeramente separadas. Naturalmente no quitaban ojo a su vagina desnuda, perfectamente expuesta y entregada.

La joven se giró lentamente, cubriéndose con las manos. Eran tres chavales de unos doce o catorce años. Sus rostros estaban salpicados de granos, y sonreían con lujuria. Era la primera vez que veían a una mujer completamente desnuda.

– No van a creernos… – suspiró uno –. Nos tomaran por locos…

Vicky intentó tranquilizarse, ¡sólo eran unos críos! Ella podría manejarlos. Pensó que, si les seguía la corriente, evitaría el escándalo y la vergüenza. Manteniendo la calma, quizá saliera airosa del trance.

– He perdido una lentilla… ¿Pueden ayudarme, por favor?. Tengo que encontrarla, porque si no…

La joven se colocó de nuevo a cuatro patas, pero esta vez frente a los muchachos. De esa manera podría ocultar sus encantos mientras fingía buscar la inexistente lentilla.

– ¿Una lentilla? Yo no veo ninguna lentilla por aquí… – se burló uno de ellos –. ¿Alguno ha visto una lentilla?

– No, pero estoy viendo otras cosas que… ¡joder!

Vicky se sentó sobre sus piernas, tapándose los pechitos con los brazos.

– ¡No se burlen, por favor! – les rogó –. Necesito su ayuda…

– ¡Joder, tíos, no se rían, que esto va en serio! ¡Parece mentira! – rió el más bromista –. Ella es una chica seria, ¡y si va con el coño al aire será porque su coño también es serio!

Los tres rompieron a carcajadas. Vicky apretó los puños para contener las lágrimas. ¡Nunca, jamás en la vida, se había sentido tan ultrajada!

Mantuvo la calma. Debía seguirles la corriente. No quería formar un bullicio que atrajera la atención de toda la comunidad.

Uno de los jóvenes, el mayor, la agarró de los brazos e intentó levantarla.

– Vamos putita… ven con nosotros…

– ¿Y mi lentilla? – preguntó Vicky asustada.

Los niños la obligaron a incorporarse y la acorralaron contra la pared. Vicky era una cabeza más alta que ellos. El más bromista, que llevaba la voz cantante, la abrazó por la cintura, y se pegó a su cuerpo.

– Olvídate de la lentilla, yo te daré algo mejor…

– Sean buenos… – susurró ella, forcejeando levemente –. Compórtense…

Pero los niños estaban lanzados.

– Déjame tocarte el coñito…

Alguien apretó su vagina, y Vicky cruzó las piernas.

– Eso no se toca, por favor…

– ¿Te molesta si toco aquí?

– ¿Y aquí?

Vicky pronto se vio rodeada de manos traviesas que acariciaban y pellizcaban cada palmo de cuerpo. Palmeaban su trasero, apretaban sus pechitos y tiraban de sus pezones. Sintió algo húmedo acercándose a su vagina; uno de ellos se había untado los dedos con saliva, y pretendía introducirlos. No pudo soportarlo más. Comenzó a llorar histéricamente, y a gritar:

– ¡Ronny! ¡Ronny, abre la puerta, por favor! ¡Haré lo que me pidas! ¡Lo que me pidas!

Los muchachos salieron despavoridos, y Ronny no tardó en aparecer. La joven levantó su mirada nublada por el llanto y escapó escaleras arriba. No volvería a caer en manos de ese indeseable, aunque tuviera que pagar un alto precio para ello.

Vicky corrió hasta la séptima planta, donde supuestamente vivía Andrés, su compañero de facultad. No estaba del todo segura, pero creyó recordar que el muchacho tenía escrito “7º D” en su grueso llavero. Quizá Ronny había salido en su persecución, así que no tenía un segundo que perder. Tomó aire y llamó al timbre.

Cuando Andrés abrió la puerta, se llevó una impresión de muerte. Su diosa inalcanzable, la mujer que protagonizaba sus fantasías cada noche, estaba completamente desnuda ante él. Los ojos del muchacho saltaron de sus cuencas.

– Andrés, necesito tu ayuda… – susurró ella con voz incitante y seductora.

Andrés abrió la boca, como si intentara decir algo, pero sólo emitió un débil balbuceo. Sus ojos se quedaron en blanco, y segundos después se desplomó en el suelo.

– Oh, no, lo que me faltaba… – suspiró Vicky – el muy imbécil se ha desmayado.

* * *

En realidad no esperaba tener tan buena fortuna. Tiró del cuerpo de Andrés hasta entrarlo en la casa y cerró la puerta. Tardó unos instantes en recuperar el resuello, y luego sonrió ¡Por fin estaba a salvo!

Andrés seguía inconsciente. Vicky tuvo que sortear sus extremidades inertes para llegar hasta el salón de la casa. Todo estaba metódicamente ordenado: los cuadros derechos y el suelo brillante. La diferencia era notable respecto al corral donde vivía Ronny.

El dormitorio estaba aún más limpio que el salón. La cama sin una arruga, ni una prenda de ropa fuera del ropero y lo más sorprendente, en la mesa de estudio no había ni un lápiz fuera del lapicero, ni un papel fuera de su carpeta.

La joven abrió el ropero en busca de un pantalón. Escogió unos jeans bastante gastados, los miró un instante, y calculó que le iban bien de cadera. Andrés era un tipo muy delgado.

De repente, algo rozó su pubis. Eran las manos de Andrés, acercándose a su jugosa vagina. El asalto cogió desprevenida a la morena, y casi se golpeó con la puerta del armario.

– ¿Qué haces, desgraciado? – bramó la chica, intentando esquivar a un pulpo de cien tentáculos – ¡No me toques, asqueroso! ¡Qué asco!

El tipo decidió ignorarla, e intensificó el ritmo de sus caricias. La chica intentó defenderse, pero nada podía hacer frente a los ágiles dedos de su compañero.

– No te entiendo, princesa… ¿no quieres que te toque? ¿Entonces por qué estás desnuda? – masculló Andrés con la boca llena de saliva –. ¡La tía más buena de la facultad entra en mi casa desnuda, y pretende que ni la toque!

El muchacho soltó a su presa amargado, a punto de llorar. Vicky reconoció que Andrés tenía razón. Aquella piltrafa humana había llegado a conmoverle. Al fin y al cabo, ella había comenzado el juego.

– De acuerdo, anormal – le dijo mientras se sentaba en la cama, cruzando púdicamente las piernas –, te haré pasar un buen rato, siempre que cumplas dos condiciones…

– ¿Qué tengo que hacer? – preguntó animado.

– Prométeme que guardarás todo en secreto – le ordenó sin mirarle a la cara –, aunque a fin de cuentas, ¿a quién se lo vas a contar, si no conoces a nadie?

El chico no contestó, pues Vicky estaba en lo cierto.

– Y segundo: te haré una mamada, pero tú no podrás tocarme. Te correrás en un pañuelo de papel. Cuando termine, me darás algo de ropa y me iré.

El tono de Vicky no restó un ápice de ilusión a Andrés, que estaba viviendo un sueño, y no quería despertar.

– ¡Trato hecho! – gritó el afortunado don nadie.

Andrés se acercó radiante a la cama donde Vicky le esperaba sentada. La chica, algo más relajada, metió su mano derecha en los calzoncillos del muchacho.

– Bueno, trae tu polla aquí, y acabemos con esto de una vez.

Vicky se sobresaltó al comprobar que el miembro de Andrés no cabía en su mano. Lo sacó del pantalón con singular apetito. ¡No podía creer lo que estaba viendo! ¡Era gigantesco!. Las dimensiones de Andrés eran parecidas a las de Ronny, pero su pene estaba mucho más limpio. Se veía rosadito, suave al tacto, y bien duro.

Abrió la boca y se lo tragó entero. Sintió el insuperable miembro de Andrés adentrándose en su garganta. Lo chupó como una poseída, con voracidad y esmero.

El muchacho volvió a verse superado. Sus huesudas rodillas comenzaron a temblar y a ceder, el aire abandonó sus pulmones y poco a poco fue perdiendo el control de sí mismo. Después se desmayó.

El grueso pene de Andrés salió como un rayo de la boca de Vicky. La joven tardó en darse cuenta de que su extraordinaria felación había acabado con el muchacho. Para ella no fue ningún contratiempo. Vicky se abalanzó sobre Andrés, dispuesta a seguir mamando mientras el pene siguiera erecto.

Andrés tuvo la fortuna de despertarse justo a tiempo para ver a la hermosa Vicky enjuagándose la cara con su esperma. Entre sueños, y con la vista nublada, el afortunado muchacho vivió un momento mágico, a caballo entre el sueño y la realidad.

* * *

Aquella noche Vicky colmó a su nuevo amigo de mimos y atenciones. Cuando conoció al muchacho con detalle, se dio cuenta de lo dulce y encantador que era, y decidieron seguir quedando.

Vicky sigue visitando a menudo el diez de la calle Viernes Santo, pero no ha vuelto a pisar la planta tercera.

Angelo Baseri

6 de noviembre del 2006

Mi vecino

La otra noche,noche calurosa ,asficciante,me acoste tarde,muy de madrugada,puse el ventilador en su maxima velocidad y quede profundamente dormida.
Me desperte en medio de mi patio en una radiante tarde de sol,acalorada,casi completamente despojada de ropas,con una diminuta bikini,sobre mi reposera recibiendo los ardientes rayos del sol.
Por momentos sentia que la intensidad de aquellos rayos podia perforarme, derretirme,entonces decidí meterne en la amplia piscina que me esperaba con las aguas serenas y dispuestas a besarme con su frescura.
Siempre me gusto nadar desnuda sintiendo la caricia del agua por cada rincon,me quite la bikini y me dispuse a tirarme por el trampolin cuando mi celular empeso a cantar una canción de moda muy pegajoso,era mi novio ,quien cuando le conte la situación en la que me encontraba se excitó mucho y comenzo un erotico juego telefónico.Comensé a acariciarme imaginando su cuerpo tambien despojado de ropas;fue en ese momento que vi un par de ojos mirandome,mi desnudez, mi lujuria,era mi vecino un joven de veinti tantos años, atlético,de tremendos ojos verdes,jamás se habia percatado de mi precencia a una pared de su casa,jamás,hasta ese momento.Estaba pintando la medianera y se habia encontrado con tal show erotico.
Disimule como si no lo hubiese visto y proseguí con mis caricias aun más ardiente sintiendo un par de bellos ojos siguiendo el recorrido de mis manos.Del otro lado del celular mi novio jadeando,descrbiendo una situación perfectamente deseable.Levante la vista y mi vecino habia desaparecido,pense que tal espectaculo no era de su agrado y un poo desulucionada pero no menos caliente proseguí con mi jueguito,me interrumpio el timbre,me coloque una remera que flameaba en el tendal y atendi,gran sorpresa me emvolvio,era mi vecino,ignorando que lo había descubierto sin aguantar la tentación de especular con mi excitacion.Su cuerpo solo cubierto por un mini short de jean desvordaba.
M e pidió si no podia quitar unas ramas que le impedian pintar la medianera que provenian de mi patio,le dije que si,que me disculpara que estaba hablando por telefono; a mi novio le dije que era un vendedor y le propuse seguir el juego. Subi a mi cuarto y ose dejar la puerta entreabierta,sabia que el subiría.
Pasaron unos minutos y yo ya colocando varios dedos en mi vagina recostada sobre mi cama gemia,gemia,como llamando a aquel muchacho.
El confundio mis gemidos, fingio confundirlos,y entropara ver si me pasaba algo,sus ojos se clavaron en mi,en mi cuerpo,en mis dedos,en mis dilatadas pupilas.
Lo mire complice y segui la conversación,pero lo invité,a el ,a mi vecino,tomame besame cada rincón,reclame,mi novio del otro lado se moria de placer y el se acercaba para acatar mi orden.
Me tomo me dio vuleta y empeso a lamer mi espalda hasta bajar a mi cola y lamer mi augerito con total lujuria.yYo gritaba y desesperada y excitada abri un cajon de la mesita de luz y saque un juguetito,se lo di,lo hice dueño d emi intimidad y el me lo metio previamente lubricado por mis fluidos en mi ano aun virgen y dispuesto a dejar de serlo,mientras que con su pene me penetrabba la vagina,empapada y sedienta.Mis gritos hicieron que mi novio no aguantara y acabara desenfrenadamente.Corte y apague el celular.
Mi vecino siguio dandome lijuria toda la noche,cambiando posiciones, y regalandome infinidad de orgasmos.
Desde ese día cada tarde me despojo de ropas frente al sol y me entrego a los ojos de mi vecino,para luego de unos minutos entregarme a su tremendo cuerpo.

“Amapola”