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Mi relato gay

Miércoles, agosto 15th, 2007

Hola, que puedo decir, pues no diré mi nombre por cuidar mi reputación, pero diré que me llamo Julian, tengo 25 años y por culpa de un computador descubrí que soy bisexual…que por culpa de un computador??…pues así es y por eso quiero contarles mi historia.
 
para comienzos de este año 2007, me toco hacer un sevicio de mantenimiento de computadores de la empresa donde trabajo, en el momento cuando llego a la casa a la cual me asignaron el servicio sale un hombre al cual llamaré José, de 44 años, con un cuerpo muy bien formado y de aspecto amigable.
luego de un rato de haber arreglado elcomputador estubimos probando la conexion a internet y en el transcurso de la conversación me preguntaba cosas extrañas.
– como te llamas?
-bueno pues me llamo Julian
– se ve que eres muy buen muchacho.
luego de una larga conversacion me confeso que eracasado y que tenia una ija pero que el no era totalmente feliz.
viendosu sinceridad pues yo tabien le contaba cosas de mi vida, pero en una interrupcion me dijo que algun dia le gustaria tener sexo conmigo.
yo me sentia raro como extremadamente nervioso a lo cual de los mismos nervios le dije:
– a mi tambien pero me han dicho que la penetración duele mucho.
– para nada si sabes como hacerlo, me respondio el con mucha conviccion.
el me comentaba cosas que se podian hacer durante sexo y bueno tanta conversacion sexual me calento demasiado.
al firmr mi orden de servicio (comprobante de que arregle el computador) me disponia a salir de su casa cuando de un jalon me apreto uerte a su cuerpo y me dio un fuerte beso al cual yo no me resisti, en ese omento me senti el gay mas gay del mundo pero disfrutando de su deliciosa lengua que pasa por la mia.
luego el tomo mi mano sin dejar de besarme y la coloco en su pene, erecto dentro de su pantalon, el cual saque con suavidad para no maltratarlo, me agache y lo introduje en mi boca sin contemplaciones.
ahhhh, si, que buen chupador eres, guau, ahhh, me decia mientras chupaba por primera vez ese delicioso pene que ha de medir como unos 18 cms.
luego nos desnudamos y tomamos nuestros penes y seguimos el sexo oral de una manera como nunca una de mis novias me lo hizo.
me sentia tan exitado, pero en ese momento le agradecia al computador por haberse dañado, jejeje.
el se saco mi pene de su boca y me dijo:
– colocate en cuatro quiero cojerte el culo.
en ese momento me coloque sin mas ni mas y el saco una crema la cual empezó a untar n mi culo…primero un dedo, luego dos, yluegosenti algo tan grande que senti un dolor inmenso.
– ahhhhhhhhhh, esa es tu verga
– si disfrutala
no puedo describirles el placer y eldolorque sentia. era como un morbo increible ue me calentaba mas y mas.
– goza mi verga, desde que llegaste vi que la querias.
– si, dame mas, quiero esa verga.
una y otra vez sus envestidas me hacian sentir el hombre mas cachondo del mundo. luego el me acosto en el piso y mepuso piernas arriba y volvio a penetrarme.
-quiero ver tu caracuando te coja el culo.
– ahhh, si mira mi placer en la cara por tu verga.
luego de muchas envestidas…creo que como 1 hora de sxo sin parar saco su pene de mi culo y derramo toda su caliente y deliciosa leche en mi boca, la ual saboree y trague como si fuera leche condensada o caramelo.
luego de bañarnos, nos cambiamos y me dijo que yo habia sido el mejor seo de su vida. yo le dije que era la primera vez que haia estado con un hombre pero que me habia gustado muchisimo.
 
actualmente tengo una novia muy hermosa, y aun sigo saliendo con el. y seguimos disfrutando del mas delicioso sexo.
 
si quieres ecriirme y te encuentras en colombia hazlo a el_besa_rico@hotmail.com

Así­ le hice la cola a Mary

Jueves, agosto 9th, 2007

Esta historia sucedió hace dos años en el instituto en el que estudiaba…
Mi nombre es Diego y el nombre de la chica en cuestión es Mary, los dos cursábamos el segundo ciclo de nuestra carrera de diseño, debo decir que Mary es muy apetecible a los ojos, aunque es bajita y tiene los pechos pequeños (son naranjas no melones) su culo es extraordinario y la manera como lo mueve al caminar es una invitación más a servirse de ese culito que ella posee.
En cierta ocasión, nos mandaron a realizar un trabajo en otro ambiente del instituto, al llegar había gente por lo que tuvimos que esperar hasta que finalmente nos quedamos solos.
No podía negar que yo también había admirado ese trasero con lujuria ya que cuando Mary venía con minifalda al instituto hacía lo imposible para poder levantársela aunque sea un poco y ver las puntas de esas grandes y redondas nalgas, claro que ella se enojaba a veces pero luego sonreía por que sabía cuanto me excitaba.
Bueno, de vuelta a la historia, Mary y yo estábamos haciendo nuestro trabajo y yo acabé primero (yo ya lo había hecho, pero no podía desaprovechar el quedarme a solas con ella) pero me quedé en el salón sentado en una banca disfrutando el espectáculo que había delante de mi, ella estaba inclinada y aunque estaba con pantalón, le quedaba de maravillas y formaba su trasero de una manera extraordinaria.
Luego de un momento de estarla observando, Mary volteó y me preguntó -¿Qué estás mirando?- a lo que yo respondí -El maravilloso cuadro que tengo en mi delante-, ella sonrío y a la vez se sonrojó, y yo también tuve que reírme, para que no sospechara lo que tenía en mente.
Al poco tiempo se le cayó el lápiz con el que trabajaba, entonces (¿provocándome?), se inclinó para recogerlo, se demoró un buen rato porque no lo alcanzaba, y yo, al verla así no pude contenerme más y la abracé por detrás quedando su culo aunque cubierto todavía expuesto a la dureza de mi verga.
Al sentirme ahí Mary se sobresaltó y me dijo -¿Qué crees que haces?- -¿Qué crees tú?- le dije, Lo que hace mucho quiero hacer, me tienes loco Mary, tu cuerpo, tus pechos, tu culo ¡oh! como me encanta tu culo, toda tú, quiero hacerte mía Mary-, continué.
Mary respondió: -Diego, tu sabes que tengo enamorado y además yo soy, soy…virgen- al oír esa última palabra me quedé aún más encantado de lo que ya estaba, tenía que inaugurar ese culito a como dé lugar, entonces seguí: -Mary, no me importa que tengas enamorado aquí estamos los dos no hay lugar para otro, déjate llevar por lo que estás sintiendo en este momento…- le dije mientras mi mano derecha buscaba sus pechos bajo su blusa, y tocaba su suave piel y mientras mi mando izquierda abría el pantalón de Mary y tocaba su conchita sobre la tanga que usaba.
Mary gemía de placer y me decía -Diego, pero yo estoy con Luis- y yo le respondía: Acaso crees que eso me importa, lo único que me importa en este momento eres tú- mientras le bajaba el brassiere y mis manos se ponían en contacto con sus suaves y ricas tetas acariciándole los pezones que estaban duros de lo excitada que Mary estaba, Déjate llevar, sólo déjate llevar por lo que sientes ahora…- le decía, mientras apartaba su tanguita y comenzara el contacto piel a piel con su conchita, la acariciaba toda al igual que sus labios vaginales, mi verga que estaba como piedra la tenía apoyada en su espectacular trasero, sobándolo, punteándolo, esperando el momento en que Mary me deje entrar en él.
Para convencer a Mary, le besaba el cuello tiernamente, le llamaba amor, hasta que con la mano con la que jugaba con sus pechos, me bajé el zipper del pantalón y saqué mi herramienta que estaba bien parada, cogí la mano de Mary y la conduje hasta mi verga, la hice masturbarme con ayuda de mi mano, mientras ella hacía eso, yo le introducía el dedo a su conchita que ya estaba muy húmeda, -Ahhhhhhhhhhh- gritó Mary, mientras gemía por el placer que le estaba dando, -¿Te gusta lo que hago?¿Te gusta lo que sientes en tu mano?- le pregunté, Mary asintió con la cabeza mientras gemía cada vez con más fuerza.
Le solté la mano pero ella no dejó de hacerme la paja y lo hacía muy bien para ser una inexperta, coloqué mi mano de nuevo sobre sus pechos, y le continuaba besando el cuello, le hice girar la cabeza y la besé en los labios diciéndole –Mary, estamos aquí y ahora, sólo los dos si te gusta como se siente mi verga en tu mano te gustará más dentro de tu culito, déjame entrar…tú sabes que lo quieres – -No sé…uhmmm, ahhhhh…- respondía Mary.
Después que me dijo eso le apoyé la verga en la cola y su culo dio un respingo, y ahí le dije –Lo ves, tu culito también lo quiere, déjate llevar mi amor, así como mi pinga quiere entrar a tu culito, tu culito quiere que le meta mi verga, hazle caso Mary, mi amor- le di otro beso en los labios y cuando terminó el beso por fin Mary me dijo lo que yo quería escuchar: -Diego, hazme tuya, quiero ser tuya méteme esa verga- mientras decía eso continuaba haciéndome la paja, y yo excitado por lo que había escuchado le dije -Pídemelo, pídeme que te meta mi verga, dime que la necesitas dentro de ti- y Mary accediendo a mis deseos me dijo: -Diego… necesito tu verga dentro de mi, por favor métela en mi culito, la necesito mucho…- -Como tú quieras- le dije.
Luego, saqué mis manos de sus partes íntimas, le quité el pantalón y vi esas gordas nalgas, las besé y después le saqué la tanguita que traía, le volví a besar las nalgas, al ver su conchita descubierta la lamí y Mary se estremeció, abrí sus nalgas para verle el ojete, ahí estaba llamando a mi verga, le metí la lengua y Mary gimió aún más fuerte, no podía más así es que me paré y apunté la verga a la entrada de su culo y le dije: -Mary, ahora eres mía, dile adiós a tu virginidad, te voy a hacer la cola-, -Sí, házmela…- respondió Mary, entonces le indiqué que ella empujara hacia atrás mientras yo empujaba hacia adelante y así lo hizo, como su culito recién iba a ser estrenado por mí, no entró sino hasta el quinto intento, entró la cabeza y hasta la mitad, luego con un poco más de fuerza se la enterré toda, Mary soltó un quejido de dolor, al girar su cabeza noté que algunas lágrimas salían de sus ojos, entonces le di un largo beso a la vez que su agujerito se acostumbraba al grosor de mi verga.
Después de un par de minutos comencé a bombear ese culo que tanto había deseado y aunque al principio daba quejidos de dolor, luego se convirtieron en gemidos de placer, y mientras le bombeaba el culo le decía -Ahora yo soy el dueño de tu culote, es mío, me pertenece y eso se va a sellar cuando mi semen entre en ti- -Sí, sí, mi culo es tuyo solamente  tuyo- me decía Mary, -Ahora dime que eres mi puta, mi perra, que necesitas mi verga- le dije -Lo soy, lo soy, soy tu puta tu perra necesito tu verga dentro de mí, mi culo es tuyo Diego- y así después de 20 minutos de bombearle el culo a Mary, la llené de leche -¿te gustó?- le pregunté -Sí, mucho está calentita- respondió, luego de eso se la saqué, sonó como un corcho saliendo de una botella de champagne, al sentir que le caía el semen por las piernas se limpió con la mano el exceso y se lo llevó a la boca, lamiendo sus dedos con emoción, al verla le dije -Mary, ven y pruébalo de la fuente- Mary se acercó, como yo estaba sentado se puso de rodillas y acercó su cara a mi pene la terminé de desnudar y le llevé las manos hasta mi mazorca y luego acerqué más su cabeza y le introduje la pieza a la boca, le indiqué como tenía que chuparla y felizmente aprendió rápido porque lo hacía como una experta, me la chupó hasta que se tomó la última gota de semen que salió por mi verga, yo quedé satisfecho y ella al acabar de chupármela me dijo -Diego, métemela de nuevo por favor- me quedé impresionado por su pedido entonces la volteé, la hice poner en 4 patas y le metí de nuevo la verga a su culo y no paré de bombearla hasta que le llené de leche su culote.
Al sacarla, Mary me dijo -Déjame limpiarte la verga- yo asentí y ella se introdujo mi verga a su boca, cuando terminó de mamármela la ayudé a vestirse, le puse su brassiere no sin antes besarle las tetas, y le puse el calzón luego de besarle las nalgas, lamerle el ojete por última vez y por último besar y acariciar su conchita -Esa conchita también tiene que ser mía- le dije -Sí, mi boca, mi culo, mi cuerpo es todo tuyo, soy toda tuya, así es que tú también estrenarás mi conchita- me dijo Mary -¡Qué rico!- exclamé, ella se terminó de vestir y antes de salir del salón donde nos encontrábamos me dio un beso en los labios y yo aprovechaba para tocar con mis manos ese culo extraordinario que yo había abierto, luego de eso salimos del salón, los dos felices: yo por haber hecho mi deseo realidad y ella por tener su culo abierto.
Repetimos la experiencia muchas más veces antes que me pidiera que también sea yo el primero que le meta la verga a la conchita, y ahora sigo metiendo mi verga en su boca, en su conchita y por supuesto sigo clavando mi estaca en su ojete, ya que aunque ella tenga enamorado, yo soy el único que la folla y el único con el que ella disfruta.
 
 
 
 

 

mi primera vez a la fuerza

Martes, agosto 7th, 2007

hola tengo 18 años y soy de Guadalajara Jalisco mexico y esta es la historia de mi primera vez

esta historia sucedió hace 3 años cuando yo apenas salia de la secundaria

en aquel entonces ya habia tenido mis inicios poniendome medias y los tacones de mi mama como todas ke siempre empezamos con ropita prestada 
bueno por akellos años ni imagina realmente ke alguna vez tendria una verga para mi ni ke estaria con un hombre todo lo mio se resumia a mis sesiones de placer en casa cuando no habia nadie

pero aquel verano cambio todo …..
en aquel verano llegaba a mi casa un primo ke se hiba a quedar en casa durante estudiara la univeridad era hijo de un hermano de mi papa y ke tenia mucho de no ver …

el era muy distino a mi

bueno yo no les he contado como soy ,, pero bueno soy de complexión fina mido 1.60 y en aquel tiempo al salir de la secundaria empeze a dejarme crecer el cabello  y he de decir que mejor rasgo no pude heredar de mi madre sus nalgas mi madre tiene uno de esos traseros envidiables y que levantan las mas bajas pasiones 
y que al hacerme ver tan desproporcionado en toda la secundaria me provoco burlas y demas por ke al ser bajita y delgadita ese culo me hacia ver “rara” para los chicos pero muy atractiva para algunos señores mañosos del barrio 
y de mi primo ke puedo decir era el hijo que mi padre siempre quizo alto deportista varonil bueno el al ser hijo del hermano de mi padre se parecia mas a el que yo y bueno lo llamare Antonio en este relato 
cuando el llego a la casa imagino ke noto de inmediato ke yo no era como todos los chicos

bueno yo segui con mis placeres ocultos y mi vida normal restandole importancia al nuevo inquilino

aun  que he de decir que en un principio estaba molesto por la llegada de el  , ya que no tendria la casa para mi sola como tenia planeado ya que comos mis 2 padres trabajan y al estar de vacaciones pense que me habia arruinado el verano pero me equivocaba
bueno pues Antonio ya habia terminado los tramites para entrar a la facultad y se habia venido a Guadalajara para empezar a adaptarse a la ciudad y pues las primeras 2 semanas pasaron sin ninguna novedad yo vistiendome de nena cuando según yo no habia nadie y el que salia mucho quien sabe a donde

bueno he de decir que siempre me ha gustado vestirme sexy por no decir putita me encantan las tangas diminutas las falditas de colegiala , pantalones blancos casi transparentes las blusitas tacones muy altos ,, y demas cositas lindas ke siempre guardaba como mi mayor tesoro y que coleccione en un par de años ….
 
 
Y paso lo que nunca imagine ,, yo que siempre fui tan cuidadosa para guardar mi secreto ..

Una tarde cualquiera en la ke estuve sola en la casa empeze con mi ritual

Primero poniendome mi tanguita roja ke tanto me gusta bien metida entre mis 2 pedazotes de carne y apretando mi verguita ke apenas mide unos 9 cms en ereccion

Después unas medias de red muy de putita unos tacones altos ,, una falda negra muy cortita que cualquier aire levantaba y deja expuesto mi culo  y una blusita roja a juego , he de decir (que me gustan mucho estos 2 colores puesto ke son los de mi equipo de futbol favorito)ke cuando me vi al espejo me desconoci un poco de lapiz labial rojo de mama un poco de maquillaje mas y listo ,, empeze a caminar por la casa con mucha tranquilidad ya que según sabia nadie llegaria en al menos unas 3 horas ..

Caminando por la cocina y por la sala por todos lados y entonces procedí  a sacar mi juguete mas preciado un consolador de unos 14 cms de largo por unos 3de diámetro ke me regale en una navidad jeje ..

Lo lubrique y empeze a jugar con mi agujerito un poco ,, mi agujerito respondio enseguida como meriendo morderlo ya que por el uso estaba  dilatado y pues por la calentura no pude mas y lo fui metiendo poco a poco dando pequeños giros y sacandolo y metiendolo con suavidad y observando como me sodomizaba por un espejo ke coloque y entonces empece a meterlo cada vez mas fuerte y mas violentamente y empeze a gemir como la zorra culo roto ke soy ahí a media sala y fue tal mi calentura ahí a gatas que no me percate en que momento entro mi primo y me encontro en esa posición y situación tan comprometedoras 
Cuando voltee a mirarlo tenia una cara de sorpresa que de no ser por esa situación me hubiera muerto de la risa y pues lo unico que se me ocurrio hacer fue correr como pude a mi cuarto ,, imaginan lo difícil ke es correr con tacones y un consolador en el culo jeje.
Me encerre a mi cuarto y no Sali hasta el siguiente dia pensando en si le diria a mis papas , en que pasaria , pense mil cosas ,, fue entonces cuando después de recapacitar pense ke todo pasaria y ke no habria problema ke a lo mucho dejaria de hablarme  ,, pero de nuevo me equivocaba …
Paso semana y media sin que el me dirijiera la palabra y hasta entonces esa situación me convenia pero note un brillo distinto en su mirada cuando me veia o cuando cenabamos 
Hasta que una tarde yo estaba en mi cuarto cuando tocaron muy fuerte la puerta y era

El diciendome :
Ke haces primita?
Un frio me recorrio la espalda ,, ke querria?
Solo atine a contestarle

nada solo viendo la televisión
y el insistio abreme por favor!
 
, yo por supuesto me negaba imaginaba que se hiba a burlar o algo asi y pues esa situación en realidad me incomodaba 
entonces el ya con un tono ke desconocia hasta entonces me dijo 
vamos putita culo roto abreme si no quieres ke cuente lo  mariconcita ke eres!
En ese momento no supe que hacer mi mente daba vueltas sin encontrar una solucion

Lo unico que se me ocurrio fue salir para tratar de convencer al que en el futuro hiba a ser el dueño de mi culo 
Sali fingiendo serenidad

El me dijo es en serio si no accedes a lo ke kiero dire todo y con lujo de detalles
Pense en un momento en imponer mi voluntad pero no me era posible, que podria hacer una mariconcita de 160 contra un chico de 186 y unos 95 kilos???
Fue entonces que el puso las cartas sobre la mesa ,, y dijo vas a ser mi puta cuando yo kiera y durante toda mi estancia aqui haras lo que yo diga y cuando yo lo diga 
Esa actitud realmente me asustaba que seria ahora de mi , si mi secreto ahora solo dependia de cómo me portara con el 
Y entonces se bajo el cierre y saco su herramienta ,, no podia creer lo que veia era un miembro que asi de flacido fácilmente competia y vencia a mi consolador en grueso y largo 
Y me tomo de la nuca y me obligo a mamarselo ,, realmente me parecio desagradable su sabor bueno después de todo era la primera verga que mamaba y sentia como empezaba a crecer en mi boquita ,, y el muy desgraciado me pego un cachetada por ser primeriza 
Dijo :no te preocupes ke conmigo aprenderas eso y mas
Entonces fue cuando me dijo quitate la ropa que te voy a encular aquí mismo ,, de muy mala gana y asustada por imaginar que sentiria al tener todo eso dentro lo obedeci

Y cuando me quite el pantalón solto una sonora carcajada
Jajaja no cabe duda que eres una mariconcita diario con la tanga bien metida entre las nalgas , y que nalgotas las tuyas tal como las recuerdo  
Me tomo muy fuerte de las nalgas y me acerco a el y de forma muy brusca me beso metiendo su lengua casi hasta mi gargante manoseandome vulgarmente yo hasta ahí sentia una sensación muy confusa me sentia asqueada de que fuera asi de tosco y aparte que fuera a la fuerza pero con ese trato y esas caricias hiba despertando la zorra que vivia en mi sigui manoseandome y me metio un dedo en el culo para entonces yo solo me dejaba llevar digo si hiba a tener que hacer esto para guardar mi secreto pense que al menos deberia de disfrutarlo 
Al parecer tenia mucha experiencia en esto por ke en un par de minutos ya me tenia bien dilatada y me ordeno ponerme a gatas para observar mi culo y mi agujero 
Obedeci sin rechistar después de todo ya estaba muy claro quien era el que mandaba me dijo abrete las nalgotas que voy a violarte como nunca nadie lo habia hecho

Cuando hice eso y vi como su miembro estaba en todo su esplendor realmente me lleve el susto de mi vida

Media al menos unos 26 cms de largo como por unos 5 de diámetro era una cosa impresionante le dije que por favor lo hiciera despacio

Pero al parecer mis suplicas lo calentaron mas y me agarro muy fuerte de las nalgas tanto que aun que hubiera querido no pude haber zafado y de un empujo me metio la cabeza

No pude evitar un grito y varias lagrimas pero eso solo lo calentaba mas

Y sonaron 3 , 4 , 5 ,6 nalgadas muy fuertes acompañadas de insultos como perra culo roto callate y obedece a tu macho ,, y entonces me la fue metiendo ,, mis gritos de dolor yo creo que se escuchaban al menos en toda la cuadra 
Yo estaba apunto de desmayarme del dolor y al voltear a verlo me di cuenta ke apenas habia entrado poco mas de la mitad,,, mis piernas temblaban sin control todo mi cuerpo apenas y podia pensar ,, tenia casi toda su verga incrustada en mi culo 
Y el disfrutaba mucho de mis nalgas
Decia : como aprietas ke rico agujerito y ke nalgotas tan sabrosas ay primita eres mia y siempre lo seguiras siendo y me nalgueaba 
De repente me la dejo ir toda , me la enterro hasta el fondo mis lagrimas salieron a borbotones ,,, me sentia sucia , violada ,, como una perra cualquiera ,,, fue ahí que me di cuenta que renuncie totalmente a mi condicion de hombre y ahora solo era una puta maricona pasiva , solo queria que terminara pero esos ,minutos parecieron horas 
 
Me monto asi alrededor de 15 minutos penetrandome con fuerza nalgueandome jalandome los cabellos ,, y de pronto empeze a sentir un calor muy rico en mi verga era como cuando me masturbaba pero lo raro es que mi verga no estaba parada , y eso fue una de las cosas que mas me marco y me quito la benda de los ojos para darme cuenta la puta que realmente era …. Todas las taladradas que me estaba dando me estaban estimulando y después de un rato me vine eso lo excito por que esa era la prueba de la maricona que era

se burlo y me enterro la verga hasta el fondo y se vino dentro de mi llenandome de semen mi culo sentia como ese liquido ardiente me invadia como escurria por ,mis piernas y mis nalgas y su saborya que me hizo probar a lo ke sabia mi semen y mi culo 
pense que ya habia acabado , pero todavía faltaba algo un poco mas desagradable para mi en ese instante y que se ha vuelto un vicio hoy en dia
me obligo a mamarsela para dejarsela limpia y fue como le probe su verga llena de semen sangre de mi culo y un poco de mis residuos

fue algo realmente difícil ya que tenia una vergota ke no alcanza a abarcar con mi boca

al verse satisfecho se vistio y se fue y me dejo tirada ahí a medio patio totalmente violada y emputecida 
pasaron unos veinte minutos y me fui a mi cuarto y cai totalmente exhausta dormi unas 4 horas kiza y cuando desperte no podia dejar de pensar en como me uso en las cosas que me decia en como me manoseaba me di cuenta que me encantaba ser usada y mi culo me pidio nuevamente verga me di cuenta que ya no podria vivir sin ella ,,
 
esa fue la primera de tantas que mi primo Antonio me uso como su hembra personal

si les gusto mi relato y quieren escuchar lo que paso después pueden agregarme a

elhunter20@hotmail.com
 
 

 

Penetrada por dos perros

Lunes, julio 30th, 2007

Hola, de nueva cuenta les relato una de mis travesuras, en esta ocasion fue con un amigo que me presentaron, bueno no fue todo con el, es mas solo fue una parte, lo que quiero decir es que este amigo tiene dos perros y fueron con ellos con quien tube sexo.

todo comenzo con una de mis amigas, la cual me presento a un amigo de la escuela, dejen les digo que mi amiga sabe de mis relaciones con los perros, es una amiga intima, bueno ella me presento a este chico con la unica intencion de que yo fuera follada por los perros de el; ella ya habia visto a estos perros pues ella en una ocasion fue a la casa de el para hacer un trabajo de la escuela y desde ese momento no hacia otra cosa que hablarme de lo que vio en la casa de este chico, me describia como eran los perros, de que tamaño eran, bueno de todo, hasta llegue a pensar que ella era quien iba a ser follada por los perros, pues me hablaba de una forma que parecia que lo gozaba. Bueno entonces en un rato libre nos encontramos a su amigo y me lo presento, ella le hablaba de mi, claro no de mis travesuras, ella le decia que queria conocerlo y llegar a algo mas. El chico me empezaba a buscar y a invitar a salir, yo no queria ni siquiera estar un rato con el, y no es porque estubiera feo o algo asi, solo es porque me siento atraida por los perros y siento que te satisfacen mas que los hombres, nunca lo he hecho con un hombre, desde el dia que me cogio un perro, bueno es por eso que no me siento atraida por un hombre. Una ocasion mi amiga me invito a salir, nunca me imagine que me llevaria a la casa de este chico y dejarme sola ahi, el nos invito a pasar a su casa y ella dijo que si, no podia dejarla sola y pase con ella, al pasar por el patio me señalo a los perros, que dejenme decirles que uno de ellos era  bastante grande y el otro era un perro muy pequeño y lo unico que pensaba era que pasara lo que pasara no podia dejarla sola, pero ella si pudo dejarme sola y lo que hizo fue inventar que se le olvido su celular en su casa y que iba por el, claro solo por dejarme con el, le dije que la acompañaria pero sin darme tiempo de salir ella cerro la puerta, el me tomo de la mano con tal fuerza que no me pude safar y me invito a pasar a su sala, me imagine que no podia estar solo, que estaria algun familiar pero me equivoque, estaba solo, me puse tan nerviosa, pense que abusaria de mi. Me sirvio un poco de refresco y comensamos a platicar, todo estaba bien hasta que me dijo que si yo queria tener relaciones con el, recuerdo lo que me dijo, era algo asi “sabes tu me gustas desde hace tiempo pero no me haces caso, si no quieres ser mi novia quiero tenerte una sola vez en la cama, eres una obsecion y no puedo sacarte de mi cabeza”. Lo que me dijo me puso mas nerviosa, y todo era por la culpa de mi amiga, el me comento que mi amiga le habia dicho que yo queria acostarme con el solo una vez. Para mi suerte, no se si buena o mala, pero al no saber que decir, lo unico que se me ocurrio fue confesarle mi secreto, le dije que ella le habia mentido, le dije que solo lo queria conocer para saber como eran sus perros y crearnos fantasias entre ella y yo, cuando le dije esto el me llevo a donde estaban sus perros y me dijo cual era el que me gustaba, no pense que estubiera mal el decirle cual me gustaba y le dije que los dos me gustaban.

Creo que el se dio cuenta de que no podia haber nada entre los dos y ya resignado me hizo una propuesta,la cual era que me dejaria estar con sus perros con la condicion de que el pudiera ver como seria cogida por ellos, no supe que decir en ese momento, pero los nervios o la exitacion me hicieron decirle que si, salio de mi un si muy suave, casi no abri la voca pàra decirlo, fue mas entre dientes que un si fuerte. Los nervios de miedo pasaron a ser nervios por la exitacion y lo mejor estaria por pasar, o seria lo peor, no se eso lo dejo a criterio de quien lo este leyendo en este momento.

 El sin pensarlo o tal vez para que no me arrepintiera de lo que iba a pasar se dio prisa para llevarme dentro del lugar donde estaban encerrados aquellos perros, me pregunto que tenia que hacer para que los perros se pusieran en estado de animo para poder montarme, le conteste que ellos olfateaban el celo de la hembra y que si una estaba disponible para ser montada era cuestion de tiempo para saber si el perro estaba tambien de acuerdo para hacerlo. Asi que empece a acariciar a uno de ellos con un poco de miedo, pues no sabia si ellos me dejarian tocarlos, todo empezo bien y mas con el perro mas chiquito, resulto mas jugueton que el otro, el chavo nada mas me veia con una exitacion inmensa que pense que se me aventaria a cogerme, pero no lo hacia. Yo me empece a exitar y me atrevi a mas, empece a masturbar al perro mas grande.

Este perro era bastante grande y tenia una verga de un tamaño de acuerdo a la estatura del perro, lo acariciaba pero el no respondia, lo unico que pense era en chuparselo hasta que el sintiera la exitacion que yo le daba, pero aun asi no reaccionaba aquel perro, el chico me pregunto que porque no reaccionaba si lo que yo estaba haciendo era bastante rico, le dije que el no queria montarme y si el no queria no iba a pasar nada, asi que me dispuse a levantarme pero el perro mas pequeño no me dejo, se apoyo sobre mis caderas y hacia un movimiento como si me quisiera cojer, el chico me dijo que me dejara cojer por el perro pequeñito pues se veia decidido a todo. asi que me agache pero el unico inconveniente es que era demasiado bajito el perrito,al ver esto el chico se metio  a su casa y regreso con una manta y la tendio sobre el piso, me dijo que me recostara boca abajo en la manta para que el perro me alcansara, asi lo hice y el perro pudo meterme su verga era diminuta pero lo movia bastante bien, pense que el perrito iva a durar moviendose pero a la primera oportunidad que tubo me trabo, nada mas sentia como su semen escurria de mi cosita, no quiero decir que no me complacio, al contrario se sintio muy agradable pero yo queria mas y estaba dispuesta a que el otro perro me montara, asi que cuando el perrito me dejo le acerque mi cosita al perro mas grande para que lo olfateara.

En eso senti como el chico me tomo por la cintura y me acerco a el como si quisiera cojerme, me le quede viendo y me solto al ver que el perro mas grande me empezo a lamer mi cosita, senti bastante rico como me lamia ese perro y me puse en cuatro patas y me dispuse a pasarla muy bien senti como el perro puso sus patas encima de mi, eran unas patas muy grandes, tenia una fuerza enorme, no me dejaba lebantarme ni moverme solo sentia su respiracion en mis hombros, el perro trato de introducir su pene sobre de mi pero no le atinaba este al contrario del otro perro era muy grande y solo sentia su pene arribita de mis nalgas. se bajo el perro de mi al no sentir que me penetraba y el chico  se metio otra vez a su casa esta vez para sacar un banco, el cual lo puso cerca de mi y me inclino sobre de el quedando a la estatura de el perro, yo le dije quer no era necesari pues yo podia alzar las nalgas para que el me penetrara, pero el insistio y me dijo que el banco lo podia utilizar tambien para estar boca arriba y asi disfrutarlo en otra posicion, el perro me monto y al primer movimiento me penetro sacndome un hay de placaer el perro se movia muy rapido yo solamente gritaba de placer decia “hayyyyy cojeme fuerteee porfabor no te bajes maaaasss mmmmm” el chico empezo a masturbarse y se acerco a mi poniendo su pene en mi cara mientra que el perro seguia moviendose.Nunca lo he hecho con un hombre esta fue la primera vez que le chupe la verga a un hombre, y saben que no me gusto, claro yo con la exitacion que sentia no le di importancia, solo queria que el perro me siguiera cogiendo. El perro se bajo de mi y el chico me dijo que me pusiera boca arriba y asi lo hice al momento que el perro vio esto se subio de nuevo en mi, guauuu que placer pueden darte estos animales, una vez escuche que una al hacer esto con los perros era abusar de ellos, pero dejenme decirles que ellos son los que abusan de mi. El perro seguia cojiendome y el chico seguia masturbandose en mi cara, cuando lanzaba un gemido el chico metia su verga dentro de mi boca y hacia a que lo lamiera asi estuvimos por lo menos unos 20 minutos, cojiendo de las dos formas, hasta que me puse en cuatro patas de nueva cuenta el perro me trabo de una manera brutal, sentia que me partia en dos pero era bastante rico, placentero, yo solamente gritaba, decia “yaaaa no me cojaaas hayyy me dueleeeee, bajalo de miii no dejes que sigaaa” le decia al chico, pero el no hacia nada y el perro seguia moviendose, senti como me jaloneaba con su enorme verga, en una ocacion una de mis amigas me dijo como era que nos entrara tanto por nuestra cosita y yo no se pero esos perros lo tienen muy grande, bueno el perro se bajo de mi quedando de espaldas uno con otro y senti como me salia todo el semen que me dejaba, me sentia llena, mientras que el chico seguia masturbandose en mi cara hasta que senti como me salpicaba la cara con su semen, tenia semen de tres machos dos perros y un hombre, que buena cojida me dieron, cuando el perro se destrabo de mi, me vesti y me fui a mi casa y en el camino me encontre a mi amiga, me pregunto y le conte todo con lujo de detalles.

Esta ha sido una historia verdadera, no quiero que alguien lo crea solo lo que quiero es contarla, si alguien quiere opinar sobre esto mandenme un mail a  rockurb_28@yahoo.com gracias bye

 

Pesca de importancia

Viernes, julio 27th, 2007

Desde el primer dia que fui a la casa de Silvana que hoy es mi mujer, conocí
a Gabriela su hermana. Ellas dos son exactamente diferentes, Silvana tiene
33 años al igual que yo, es de estatura mediana, 1.68 m, pelo negro hasta
los hombros cara fina boca pequeña y un cuerpo delgado y mas bien chato sin
muchas protuberancias pero con una conchita enorme que yo mismo me encargue
de desvirgar y enseñar a ella como complacerme y disfrutar de mi verga. En
tanto Gabriela tiene 28 años, es de contextura mas robusta pero delicada
1.75 m al igual que yo, cara ovalada y casi perfecta, piel dorada por el
sol, ya que toma a menudo, y un cuerpo a mi parecer hermoso y enloquecedor;
senos pequeños con pezones rojizos, una fina cadera y una cola grande que
corona unas piernas hermosas y rellenas. Lo unico que restaría seria
describirme yo, contextura media, 1.75 m, 85 kg. cara fina, tez blanca, pelo
castaño oscuro, ojos azules, buena percha, pancita de treintañero,un tipo
común, ah!! y una verga a mi creer normal pero perfecta por su forma (19×4
cms.).

Ahora ya definidas las diferencias entre una y otra paso a relatar lo que
para mi fue la experiencia mas relenvante de mi vida. Desde que estoy de
novio con Silvana comencé a disfrutar de actividades al aire libre, cosa que
con mi familia lo había hecho en algunas oportunidades pero no tan a menudo
como lo realizábamos con su familia. Las salidas eran fines de semana de
pesca en distintos campings.

Silvana y yo tenemos dos hijos de cuatro y ocho años, que por supuesto
vienen con nosotros a todos lados y Gabriela esta de novia hace cuatro años
con Ángel que es medico, el es un chico bien educado trabajador y buen tipo
tal es así que es el padrino de mi hija.

En uno de los viajes a pescar estaba una tarde en la costa pescando cuando
como de costumbre pasa Gabriela con su equipo de pesca, su diminuta bikini y
su hermoso culo para ponerse a pescar a mi lado. Casi de inmediato comenzó
mi cabeza a trabajar a mil como siempre tratando de imaginar cuanta
situación caliente pudiera rescatar de ese momento o de una de las
cuatrocientas mil pajas que le había dedicado, pero ese dia estaba distinta,
siempre tuvimos mucha confianza, estaba rezongando de Angel que se habia ido
a dormir la siesta en vez de pescar. Entre conversaciones me dijo:

-Vamos a pescar en la lancha ya que aquí no sale nada? Total el dormilon no
se va a enojar si sos vos el que maneja.

-Bueno espera que le aviso a Silvana asi no se preocupa y busco algo mas de
carnada!!!!
Nos dirigimos a la lancha con las cañas la ayudé a subir, empuje la lancha
hasta que estuvo en posición de ponerse en marcha, y al momento de subirme
ella me dio la mano para ayudarme e inclinó su cuerpo hacia delante dejando
sus tetitas a mi merced cosa que en un instante me hizo recorrer un
escalofrio por todo el cuerpo que termino en la punta de mi miembro; ya en
la lancha aproveche para pedirle que se pusiera en la proa mirando hacia
atrás por una cuestion de peso y de paso para que quedara a entera vision
todo ese cuarpazo que me enloquecia. Como es de imaginarse a medida que mas
la miraba mas me calentaba. Anduvimos un rato y paramos en una laguna a
pescar, ancle la lancha y comenzamos a tirar las cañas al agua y a
acomodarnos, ella en la proa como estaba pero mas recostada con las piernas
mas bien abiertas como ofreciendo esa conchita que tantas veces me habia
imaginado y yo en la butaca mirando hacia atrás. Al rato comenzo a calentar
el sol nuestros cuerpos ya que, hacia calor, y yo le sumaba a eso una
ereccion infernal ya que a cada rato me daba vuelta para mirarle la
entrepierna a mi acompañante que creo que comenzo a darse cuenta de la
calentura que me estaba provocando.

-Me voy a tirar un chapuzon para refrescarme! Le dije, lo que en realidad le
estaba diciendo era “ voy a tratar de aplacar mi calentura!!! “.

-Ok, si esta linda luego te acompaño!!!

Mi Dios! En vez de aplacar mi calentura casi se me sale la verga de un
espasmo y los huevos casi me explotaron!!!.

Me tire al agua que estaba deliciosa y al instante se lo comenté, ella se
acerco a la borda  y se tiro tal cual una sirena se tiraria, cuando volvio a
flote quedo muy cerca mio con la gran suerte que con su pierna rozo mi verga
por sobre mi short. Se ve que fue una sorpresa ya que abrio grandes los ojos
y se sonrojo. Estuvimos un largo  rato nadando y hablando de cosas sin
importancia, mi ereccion no sesaba por el contrario era cada vez peor. En un
momento ella sugiere que subamos a revisar las cañas y si no habia nada nos
fueramos a probar suerte a otro lado.

-Me ayudas a subir? Dijo con su hermosa vos muy cerca del oido.

Se puso delante de mi, de espaldas a mi y de frente a la lancha, sentia su
culo rozar mi verga creo que ya era casi evidente, la empuje hacia arriba y
subio dejando ver otra vez si hermoso culo. Me ayudo otra vez ella y otra
vez sus tetas a mi merced. Recogimos las cañas, el ancla y salimos de vuelta
esta vez navegando muy despacio; yo iba casi en cuclillas para que no se
notara mi erección, me di vuelta para ubicarme y cuando volvi la mirada
hacia delante me encontre con la sorpresa, se habia levantado el corpiñito
del bikini, tenia las piernas abiertas a 180 grados con su mano izquierda
jugaba con el borde de la tanga, en eso me dice:

-Aprovechamos cuñadito esa empaladura que tenes? Desde hoy espero que se te
salga y ya no aguanto mas!!

Mis dos cabezas casi explotan…. la mujer que mas he deseado en estos
ultimos años estaba como lo hubiese imaginado en una de mis bestiales pajas
en su honor.

-Como no?!!! Dame dos segundos que anclo!

Me acerque a la costa mientras ella seguia jugando con su cosita, me acerque
 a ella para sacar el ancla de debajo de sus pies y de paso pase mi boca
por la suya, nos besamos muy profundamente y tire el ancla sin importarme
donde cayera, acto siguiente me agache y mirándola fijamente a los ojos
comence a besarle los muslos y a pasarle la lengua por su vientre bajando
hacia el contorno de esa concha hermosa prolijamente depilada, ya lo sabia
habia visto el jabon con diminutos pelitos producto de las afeitadas, oli su
perfume fuerte a sexo y undi mi boca en ella tratando de abarcar lo que mas
pude, jugando con mi lengua en sus labios vaginales hasta llegar a su gran
clítoris hinchado por la excitación. Todo eran gemidos y pequeños espasmos,
levante la vista y la vi perfecta desde su entrepierna, se mordia el labio
inferior como apretando y conteniendo lo que sentia tratando de prolongar su
placer. De pronto abrio los ojos y me  miro con una hermosa sonrisa
diciendo:

-Hace años que te queria ahí! No veia el momento de tenerte ahí, pense que
no me ibas a llevar el apunte y me ibas a delatar, pero hoy me di cuenta que
estabas recaliente y me jugue porque si no me iba tener que tocar devuelta
pensando en vos!!

Yo despegue mi boca de su entrepierna y mirándola fijo trepe por su cuerpo
para besarla otra vez, fue un beso intenso con mucha complicidad cuando
separe mi boca de sus perfectos labios le dije:

-No solamente vos te masturbaste pensando en mi sino que yo tambien lo hice
con vos, no  te imaginas cuantas veces entre al baño de tu casa y oliendo
tus tangas me masturbé.

Ella se sonrojo y apoyo su mano en mi cabeza presionando en dirección de su
concha diciendo: “Segui que me encanta como lo haces”, y cerro sus ojitos y
se entrego a mi boca que presurosa capturo nuevamente su clítoris mientras
mis dedos comenzaron a jugar con su agujerito. Al cabo de unos minutos vino
su primer orgasmo tan humedo e intenso que lleno de sus liquidos mi boca, mi
lengua y mis dos dedos que jugaban dentro de su vagina, agradecido llevé
todo hasta mi garganta no sin antes haber saboreado ese manjar. Segui
penetrándola con mis dedos una y otra vez con lentitud y no se hizo esperar
otro orgasmo, arqueo su espalda como ofreciéndome su vientre y sobrevinieron
mas de sus jugos; mirándola a los ojos con mi boca llena de sus liquidos
espere mi trofeo, me miro y se inclino hacia delante besándome y pasando su
lengua limpiando sus jugos esparcidos alrededor de mi boca y undiendo su
lengua en mi boca hasta casi dejarme sin respiración como agradecimiento a
sus orgasmos y compartiendo sus jugos conmigo.

No demoro en incorporarse con sus piernas casi endebles comenzo a
acariciarme la cabeza mientras yo seguia jugando con mis dedos en el borde
de su tanga, me pidio que me incorporara y asi lo hice quedando muy cerca de
su cuerpo casi como si estuviéramos bailando, mis dedos huyeron presurosos
hacia su culo, con mi dedo mayor empece a investigar su raya hacia abajo
cuando siento que su mano empezaba a rozar mi pene con la parte de afuera de
sus dedos muy suavemente a la vez que me decia:
-Cuando termine con vos no me vas a poder olvidar, espero te guste!!.

Me beso levemente y se agachó en un solo movimiento bajo mi short hasta el
piso y cuando volvio su cara a mi pene dijo:”Que hermosa verga, nunca tuve
una de este tamaño, creo que nos vamos a divertir con esto!!!”; yo no salia
de mi asombro. Tomo mi verga con su mano derecha y empezo a masturbarme, la
mire y me sonrió acto seguido abrio su boca y se metio toda mi verga en su
boca, hasta el fondo, su nariz jugaba con mi bello, comenzo a chuparla como
si fuese la ultima vez; la metia y la sacaba como si nada. Me tuve que
contener para no acabar enseguida, de pronto se detuvo, me miro, saco su
mano y la tomo con su boca mientras sus dedos jugaban con mis huevos y de
vez en cuando deslizaba un dedo hacia mi ano, esto me provocaba escalofrios
permanentes. Siguió mamandola unos minutos hasta que alcance el extasis,
ella me miro justo cuando salia el primer chorro hacia su garganta y no
quito mi verga de su boca, al contrario, tomo hasta la ultima gota de mi
semen, notaba que lo saboreaba y lo disfrutaba. Siguió chupandola despacio
durante unos minutos hasta dejarla seca y limpia.

-Te gusto cuñadito?

-Me enloquecio!!! aclame, mientras note que ella empezo a jugar con mis
huevos y empece a tener otra erección.

-Que capacidad de respuesta cuñadito! dijo.

-Te la vas a comer de nuevo??

-No, mi amor!!!!

Se paro nuevamente, se saco la tanga que estaba corrida y mostraba su
conchita toda mojada, retiro el corpiño por encima de su cabeza. Me quede
unos segundos  mirándola, recorriéndola por todo su esplendor. Se acomodo
nuevamente en la proa con las piernas abiertas en su totalidad y con sus
dedos jugando en sus jugos, masturbándose, acariciando su clítoris.

-La queres? Le dije.

-Si, por favor cojéme no aguanto mas la espera, desarmame la concha
cuñado!!.

-A tus ordenes.

Me acerque a ella con la verga en la mano, me agache probe sus jugos con el
consentimiento de su conchita que se acerco un poco mas a mi boca, me ergui
de nuevo, sentia  que si no la cogia ya se me salia la cabeza de mi pene,
estaba morada y me punzaba. Me incline sosteniéndome de la borda y toque sus
labios vaginales con la punta de mi verga, mirándola fijamente a los ojos,
la bese y hundi todo el miembro de un solo golpe. Pego un salto y se
reacomodo, grito y gimio a la vez, “Ahhh cojéeme asi, partime la concha por
favor no pares!!”decia entre sollozos, sentia lo caliente que estaba,
comence un vaiven lento como cuidando que ese polvo durara mil años. Ella
estaba descolocada con la cabeza hacia atrás y sus manos que no sabian mas
donde tocar, recorrian mi verga, mis huevos, mi ano, mi pecho, mi espalda,
sus tetas, sus pezones, su clítoris, su ano, todo lo que pudiera tocaba.
Empezo a gemir mas rapido y acelere el ritmo de mi cojida, eramos uno solo
los dos nos hermanabamos perfectamente de pronto me dijo “ me corro” y fue
como un aviso. Nos corrimos los dos juntos, senti como llenaba su concha de
leche y a la vez estaba chorreando de sus jugos que empapaban mis huevos y
se chorreaban por mis piernas y su culo. Cuando estuvo flacida se salio de
su concha que era una fuente, salian liquidos mezclados de los dos.

Nunca habia tenido un orgasmo semejante hasta ese momento en mi vida, era lo
que soñaba hacia años, años de guardarme ese dia, esa cogida.

Estabamos los dos transpirados y llenos de jugos y saliva asi que nos
tiramos otra vez al agua para refrescarnos y a la vez higienizarnos. No nos
habiamos dado cuenta del tiempo transcurrido, habian pasado por lo menos dos
horas entonces emprendimos la vuelta, yo sentado en butaca y ella en la proa
tal como vinimos, nos esperaban unos treinta minutos de navegación y para
prolongar un poco mas el momento trate de ir mas lento que lo hacia de
costumbre. A los pocos minutos ella se acerco y me pidio que fuera mas lento
pues el viento le molestaba, cuando se reclino denuevo sobre la borda me
miro y me dijo:” y si nos despedimos, ya que tendremos que pasar unos dias
hasta que volvamos a vernos”, se acerco y me beso mordiendo mi labio
inferior. Busque un claro y paramos, ate la lancha mientras ella tiraba una
toalla en la gramilla; de un solo salto estaba detrás de ella rodeandola con
mis brazos y besando su cuello, para ese entonces mi verga estaba que se
salia devuelta, se dio vuelta y me pidio si podia desvirgarla por el culo,
que deseaba que fuera yo quien se lo hiciera por primera vez a lo cual
accedi gustoso.

Previo 69 para ir ablandándonos le fui lubricando su agujerito con sus
propios jugos y de a poco le iba metiendo un dedo y luego otro para que se
fuese acostumbrando, mientras ella con mi verga integramente metida en su
boca se retorcia gimiendo con una mezcla de dolor y placer.

Se levanto, quedando yo en el piso y se subio encima mio con su concha
mirando hacia mi cara. “Deja que yo me la voy a meter,  no quiero que me
duela tanto ”, dijo y comenzó a bajar con su mano agarraba fuertemente mi
verga para darle la dirección correcta, primer intento y fue fallido, veia
su cara de dolor, mordia su labio inferior mostrando sus dientes superiores
alineados y perfectos. Sobrevino el segundo y definitivo intento, mordio aun
mas fuerte sus dientes y entro la cabeza fue un alarido, un gemido, un
grito. Mire su cara que tenia los ojos desorbitados de dolor, expiro de
golpe y tomo aire nuevamente, arremetio otra vez como queriendo metersela
toda de un solo golpe y asi fue pero esta vez no hubo grito sino una fuerte
exhalación de aire. Recien alli me miro a los ojos fijamente como
preguntando algo y a la vez tratando de relajarse para comenzar a culear.
Comence a moverme  poco a poco a sacarla y meterla lentamente, con mi mano
comence a masturbarla a lo que respondio rapidamente emanando jugos con los
cuales empece a lubricarme la verga, fue instantánea la mejoria comenzo a
subir y bajar rapidamente, me miro y me dijo “¿te gusta? Es todo tuyo sos el
primero” mis arremetidas fueron mas profundas y sus quejidos se
transformaron en gemidos

Luego de unos minutos de subir y bajar se detuvo y se saco la verga se
levantó, mientras yo lo unico que atinaba era a mirar ese pedazo de mujer
que actuaba delante mio, solamente para mi, de repente se agacho y se puso
en la posición de perrito, prácticamente apoyando sus hombros en el suelo,
me miro por sobre su hombro y me dijo sencillamente:” metela toda, que me
esta gustando esto del nuevo agujerito!!!”. Como no podia ser de otra
manera, me levanté y agarrando mi verga por su base la meti de un solo
saque. Ella no grito, en cambio gimió y comenzo a mover su culo al ritmo de
mis envestidas. Como describir la sensación era el sueño cumplido.

Terminamos ese hermoso polvo anal los dos rendidos en el suelo rendidos por
el cansancio, yo integramente transpirado y ella ademas de sudada untada de
semen en toda su espalda, con cara de felicidad y lujuria; pero con su
agujerito de atrás totalmente irritado y el de adelante todo acabado.

Volvimos a zambullirnos en el agua en medio de besos, nos aseamos y volvimos
al campamento, donde todo fue normal a nuestro regreso, salvo que no
sabiamos como justificar nuestra magra pesca y nuestro evidente cansancio,
reflejado en ojerosas caras.

Vale decir que a pasado un tiempo y con Gaby seguimos teniendo relaciones
cada día mas hermosas, al punto que hemos incorporado a algunas amigas de
ella, pero esa es otra historia !!!!!!

 

Mi fantasia cumplida por mi vecina

Viernes, julio 27th, 2007

Siempre tuve la fantasía de explorar mi lado bisexual. Nunca había tenido la oportunidad de cumplir una fantasía que tenia en mi cabeza hacia mucho tiempo. Hasta que un día, sin buscarlo, apareció la persona indicada.
Esto ocurrió hace ya un poco mas de un año. Tenía 28 años y vivía en un edificio en la zona centro de Santa Fe capital. Una tarde veo que el depto de al lado se estaba ocupando. Hacia unos meses que la pareja de ancianos se había mudado al interior de Sta Fe. Al otro día, por la tarde, al llegar de mi trabajo ya estando en mi depto, escucho que golpean la puerta. Al abrir me encuentro con una mujer de unos 45 años que se presento como Analía, mi nueva vecina, y me pregunto que como ella se quedaba en el depto por dos semanas para dejarlo en condiciones hasta que su hermana y cuñado vengan a instalarse, quería pedirme si podía colgarse de mi conexión de cable así ella podía ver tele esos días. Obviamente le dije que si y arreglamos para al otro día y una vez que compre las cosas que le dije, lo hagamos. De Analía les cuento que era una mujer linda. Nada del otro mundo. Cuerpo normal, linda de cara, pero castaño ondulado, y un físico mantenido por gimnasia. Lolas medias y una cola que parecía estar en su lugar. Al otro día hice la instalación y ella me despidió con un agradecimiento por mi tarea.
Al otro día, sábado, al medio día me golpean la puerta. Era Analía que en forma de agradecimiento por mi trabajo del día anterior, me regalaba una caja de alfajores Havanna. Todo bien hasta ahí. Pasaron un par de días y nuestra relación no pasaba mas allá de un hola y un adiós cuando nos cruzamos en el edificio. Pero una tarde a mitad de semana, me golpean la puerta. Era Analía que se había quedado sin café y me pidió que le preste un poco. Me entrego una tacita la cual se la llene y cuando se la día, me agradeció con un beso que rozó mis labios, acompañado por una sonrisa angelical.
Quedé pensando en ese beso y me dispuse a comprobar hasta donde era esa insinuación. Mas tarde ese día, le golpee la puerta a ella pidiéndole si tenia azúcar, que esta vez era yo el que nesecitaba algo. Me dio una bolsa recién abierta, me dijo que saque lo que necesite y después en otro momento se la devuelva. Nos despedimos nuevamente con agradecimiento y beso, esta vez mas pegado a los labios que la mejilla.
Saque un poco de azúcar de la bolsita, me bañe a mil esperanzado que las insinuaciones se hagan realidad y volví a devolverle la bolsita de azúcar. Esta vez al entregársela y agradecerle, me jugué a todo o nada y fui directo a sus labios, lo cual ella no trato de impedir. Fue un pico de 2 segundo, que pareció eterno, nos miramos y ahí mismo, nos confundimos en un beso largo y sensual. Entré a su depto besándola y abrazándola. Una vez que estábamos parados frente a frente me confeso que le había gustado mucho desde el primer momento que me vio. Lo mismo le dije yo. Seguimos besándonos con delicadeza y ternura, como me gusta a mi y a ella se ve que también le gustaba. Me decía que besaba muy bien.
Le pregunte, susurrando a su oído, que quería hacer, que le gustaría….? A lo que ella contesto también susurrando, – No se,…. Quizás lo que te diga te caiga mal…-. Le dije que me cuente por favor. Y ella abrazándome me susurro al oído. – Me encantaría penetrarte…, que seas mía…, mi mujer,…mi nena…-. Mi corazón empezó a palpitar a mil. No podía creer que lo que estaba dando vueltas por mi cabeza durante mucho tiempo, se estaba por cumplir. Tome coraje y con mucha vergüenza, le dije que si, que aceptaba su propuesta. Me pidió que le de una media hora para que ella se bañara y se preparara. Volví a mi depto con un entusiasmo enorme. Los minutos no se pasaban mas… era increíble. Hasta que después de 45 minutos (le di 15 más por las dudas) me presente en su depto. A todo esto, en ese interin, yo también me prepare un poco. Depile mis zonas genitales y mi cola, que igualmente no tenia nada de pelos, pero por las dudas. Quería tener una pielcita de bebe. Analía me recibió con una bata celeste que le llegaba hasta arriba de las rodillas. Me invito con una copa de vino y me dijo que me quede tranquilo y que no haga nada, que ella se ocuparía de darme una noche inolvidable. Empezamos a besarnos muy delicadamente, con dulzura. Ella acariciaba mi cuerpo y de a poco fue sacándome la ropa hasta que quede totalmente desnudo. Ella no se quitaba la bata pero se veía que no traía nada debajo. Me besaba por todo el cuerpo y me dijo que me arrodille en el sillón dándole la espalda, que me incline y apoye mis brazos en el respaldo. En ese momento sentí como ella empezó a besar mi espalda y llego a mi cola, besaba y a la vez mordía despacio mis cachetes. Con sus manos acariciada mi espalda y piernas. En un momento, con sus manos separo mis nalgas y empezó a besarme y jugar con su lengua en mi ano. Me pasaba la lengua por esa zona lo cual me excitaba enormemente. Separaba bien mis nalgas y metía su lengua en mi ano, tratando de penetrarme. Yo volaba. Acto seguido y mientras seguía jugando con su lengua, sentí como uno de sus dedos se adentraba en mi cola. Lo hacia entrar y salir despacio, lubricado por su saliva. A mi me encantaba. Una vez que mi ano se acostumbro, fueron dos los dedos y hasta tres. En todo ese tiempo, no toco mi pene, para nada. Acto seguido, me invito a su cuarto en donde note un aroma a vainilla y varias velas prendidas, creando un ambiente delicioso. Me hizo recostar en la cama boca abajo y empezó a besar mi espalda mientras apoyaba su pelvis en mi cola. Siguió bajando hasta llegar nuevamente a mi cola. Separo mis piernas, me tomo por debajo de mi panza y me hizo poner en cuatro. En ese momento se sacó la bata. Logre verla de reojo y vi que sus pechos tenían forma de gota y sus tamaños eran medianos y su físico era normal. Lindo a la luz de las velas. Su vagina mostraba una perfecta y completa depilación. Eso me enloqueció. Al ponerme en esa posición, me apoyo con su vagina y empezó a moverse como si me estuviese penetrando. Ella empezó a gemir de placer y sus movimientos se aceleraban. Separó mis nalgas para poder apoyar su vagina ya húmeda de excitación en mi ano. Sentía su calorcito y su vagina en mi ano, lo cual me excitaba con locura. Ella no me tocaba el pene y no dejaba que yo me lo toque. Solo me preguntaba si estaba bien y si me gustaba. Yo le decía que SI!!. Ella se vino por primera vez. En ese momento me pidió que me suba a ella y separe mis nalgas con mis manos y apoye mi ano en su vagina. Comenzó con movimientos de vaivén simulando que me estaba haciendo el amor. Sentía en mi ano el rose de sus vagina húmeda y que a esa altura había incrementado su tamaño. Estaba bien dilatada por la excitación que tenia. En voz baja me decía… – que hermosa cola que tenes mi amor – Me encantaría estar dentro tuya y hacerte el amor toda la noche-  Yo mientras tanto jugaba con sus pechos acariciándolos y entreteniendo mis dedos sus ya totalmente erguidos pezones. Me pidió entonces que le haga sexo oral. Me dispuse a colocarme frente a ella, pero acomodo mi cuerpo para que nos quedemos formando un 69. Ella debajo mío. Mientras yo jugaba con mi lengua en su vagina y clítoris, ella jugaba con la suya en mi ano y a la vez me penetraba con sus dedos. Mi lengua acariciaba sus labios vaginales los cuales tenían un color rosado y estaban totalmente abiertos. Los besaba delicadamente. Con mis dedos separe bien la parte superior de los labios para dejar al descubierto su clítoris que estaba erguido en espera de que mi lengua jugara con él . Uno de mis dedos penetro en su vagina y comencé con movimientos suaves y delicados hasta que sentí que se venia por segunda vez. Después de 5 segundos de su ultimo ahhh…me pidió que me ponga nuevamente en 4 y que no espíe. Escuche que sacaba algo de su mesita de luz. Me pidió que recueste mi cabeza dejando mi cola bien abierta y a la altura de su vagina. Sentí entonces unos besos y luego que con sus dedos, untaba mi cola con un gel lubricante. Preparó mi ano penetrándolo con un par de dedos, moviéndolos despacio y con delicadeza. En eso sentí que algo se apoyaba en el medio de mi ano, me di vuelta y con grata sorpresa ví que Analía llevaba puesto un arnés con un consolador adaptado. Me dijo que no me preocupe que no me iba a doler y si era así que le avise. Sus intentos por adentrarme eran suaves y delicados, intentado penetrar en principio la punta , hasta que de a poco mi ano fue abriéndose y recibiéndolo con amor. En un momento sentí como entro la cabeza y de a poco empezó a entrar todo. Sin darme cuenta y por que Analía me dijo, ya lo tenía todo adentro. Comenzó a hacerme el amor, despacio, con dulzura. Sentía como ese pene artificial entraba y salía de mi cola. Yo gemía de placer y ella de pasión. Me preguntaba. – Te gusta mi amor? – Te gusta que te coja así, mi vida, mi nenita?- Yo le decía que si, que no pare. Dentro mió era todo una mezcla de locura, pasión excitación, deseo, TODO. Empezó a moverse mas rápido y a hacerme preguntas como… queres mas, queres que te coja toda?. – Si Si, le decía, cojeme así mi amor -. Hasta que en un momento ella acabo por tercera vez. A todo esto yo quería acabar y le preguntaba cuando me tocaba a mi. Espera, me decía. Saco su miembro plástico dentro mió y me invito a subirme a ella. Lo cual hice. Ella sujeto firme el consolador, dispuse mi ano para recibirlo, y de una entro todo. Subia y bajaba como cabalgando sobre ella. Ella me pidió que le bese los pechos y muerda despacio sus duros pezones. Después de un rato de esa posición, me dijo que me recostar boca arriba, coloco una almohada debajo mío y dispuso mis piernas en sus hombros. Me penetro y empezó a moverse y a decirme cosas como. – Así me gusta mi amor, mi putita, que goces-… Te gusta…? Queres que siga?- Eso me volvía loco. Yo le pedía por favor que me masturbara para poder acabar. No daba más… – Espera un ratito mas por favor mi amor – me decía. En eso, se saco el arnés y saco del armario un consolador de dos puntas. Ella se metió una y me metió la otra a mí. Estábamos los dos en posición perrito con nuestras colas enfrentadas. Empezamos a movernos y sentir como a los dos nos penetrada tan hermoso juguete. Ella se vino una vez mas y yo que quería venirme. En ese momento, nos dimos vuelta y en la misma posición anterior, yo con mis piernas en sus hombros, me penetro con una punta del doble consolador y ella se penetro con la otra y con su mano movía el juguete para penetrarnos a ambos. Yo no daba mas, le pedía por favor que me haga acabar, necesitaba explotar de pasión y poder descarga ese ansia de poder terminar. Ella se veía muy excitada y con ganas de seguir. Ya hacia como una hora o dos, ya había perdido el tiempo que estábamos disfrutando los dos de tan hermoso momento. Pero comprendió que mi necesidad era tal que me dijo que ahora me tocaba a mi acabar. Volvió a colocarse el arnés, me penetro, se puso un poco de gel lubricante en su mano y mientras me penetraba, me empezó a masturbar muuuuuuuuyyyyyy suavemente. Mi pene erecto estaba a punto de estallar. La sensación de cómo me masturbaba y a la vez me penetraba, era única. No quería que ese momento acabe, pero la naturaleza física pudo mas y en cuestión de unos pocos minutos de tal disfrute, mi pene estallo y acabe en sus manos. Una vez que ya había terminado, sin sacarme el consolador, se inclino para besarme y siguió moviéndose hasta que ella y por cuarta vez acabo también. Nos quedamos recostados un rato comentando lo lindo y espectacular que lo estábamos pasando. Ella me decía que yo era muy dulce y que le encantaría repetir una noche como esa. Le dije que si, que por favor lo hagamos nuevamente antes de que ella se fuera, lo cual era en unos 2 o 3 días, pero con la condición que la próxima vez yo también la penetre con el arnés. Nos levantamos, nos bañamos los dos juntos, tomamos unas copas de vino, me fui a mi casa quedando de vernos a los dos días, uno antes que ella se fuera. Y fue así como esa noche la recuerdo con gran emoción porque fue una o la mejor experiencia de mi vida. Como les comente a los dos días volvimos a encontrarnos y a realizar todo lo que les conté anteriormente y claro, que yo la penetre con el arnés. Analía volvio a Venado Tuerto, estuvimos en contacto vía mail, contándonos de todo hasta que de a poco la relación se fue apagando. Yo me puse de novio y dejamos de mandarnos mail tan seguidos. Pero nuca la voy a olvidar a Analía quien no solo cumplió mi fantasía sino que además fue espectacular.
Disculpen si fue muy largo mi relato, pero me encanta contarlo con lujo de detalles. Espero que les haya gustado y si hay alguna mujer que le guste penetrar a un hombre, con delicadeza y un toque de dulzura, por favor escríbanme. Muchas gracias a las que les guste este relato.
Besos.
Damian.    especialstafe@yahoo.com.ar

Mary

Jueves, julio 26th, 2007

Déjenme  contarles que yo tengo 30 años y de cómo hace poco me lleve la virginidad de Mariana, es una mujer de 23 años blanca mide 1.60 metros y tiene un cuerpo delicioso, cuando la conocí fue algo inesperado y llegamos a salir haciéndonos novios. En nuestros constantes encuentros la convencí de tener nuestra primera experiencia.
Una ocasión que estuvimos solos en la casa de la abuela la comencé a tocar convenciéndola con mis caricias de ceder en pasar a uno de los cuartos, al estar en la cama la bese poco a poco por el cuello de donde emanaba un perfume delicado el cual combinado con su excitación era una delicia a mi olfato, al sentir sus cabellos en mis manos era como acariciar la seda.
Poco a poco fui desprendiendo sus zapatos, su blusa y su bra quedando al descubierto dos pequeños pero fuertes, imponentes y suaves volcanes que poco a poco fueron marcando más su dureza cuando con mi legua los acaricie, fui muy suave y delicado en cada beso que recorrió hasta ese entonces lo que había de su cuerpo desnudo. Como tuvimos el tiempo del mundo lo que en un principio fue por parte de ella tensión, adquirió naturalidad sentí como se fue dejando llevar y viví sus caricias que aunque inexpertas delataban el deseo que comenzaba a arder en ella.
Ella fue quien después de un largo rato de besos y caricias desprendió mi ropa y su pantalón quedando ambos casi desnudos pues ella conservo su bikini, no saben que agradable fue ver lo plano de su vientre y sentir el calor de su cuerpo, lo suave de sus caderas, mismas que bese como loco pero en todo momento tratando de conservar la calma, la llene de caricias yo sabía que Mary sería quien pediría el siguiente paso y así fue, llego el momento en que le besaba la entrepierna cuando me sorprendió diciendo que esperara, yo creí que no quería continuar aunque me sentí frustrado decidí que esto pasaría en el momento que ella lo quisiera. Pero la sorpresa fue tal cuando ella misma se deshizo del resto de ropa y con voz temblorosa me pidió entrara en ella pero que tuviera cuidado debido a que nunca había tenido relaciones, pueden imaginar que sentí, lo que no hice de manera inmediata, quise poner mi suerte a prueba besando su virginidad lo que al momento la enloqueció y sentí su primer orgasmo aun sin haberla penetrado.
Después de eso encendí en ella todo el instinto de mujer que me correspondió de igual manera, me exigió que entrara en ella cosa que hice muy despacio, sintiendo sus jugos como lubricaban, aun así no podía entrar de un golpe sentí  como lo impedía su himen aun intacto, con pequeñas arremetidas fui haciendo que lo tenso de su cuerpo se desvaneciera quedando en su lugar lo placentero de oír y sentir su excitación y aunque torpemente ella comenzó a mover sus caderas donde ella misma quería entregarse. Así fue como logre estar en ella debo aceptar que mi nivel de control estuvo a punto de llegar en algunos instantes a su limité y quería invadirla por mi semen que debía ser liberado, no sin antes llenarla de placer, cosa que logré cuando estuve dentro de ella, no se cuanto tiempo paso en lo que ambos nos entregamos el uno al otro pero si recuerdo cuando oí sus gritos donde me decía que estaba “muriéndose” que no podía describir lo que sentía, por fin mi propósito estaba cumplido el hacerla mía, aun cuando ella se había venido 2 veces de manera intensa yo seguí hasta que logré sacar todo lo que había reservado para ella.
Después de esto hemos tenido largas cesiones de sexo, donde ahora a ella le comienza a inquietar nuevas formas de placer y yo comienzo a jugar con su trasero donde en juegos le digo que la voy a penetrar por detrás, me responde que sus amigas le han dicho que es doloroso a lo que le respondo que también decían que el sexo oral es asqueroso  y ella se ha vuelto una experta y además adicta y lo hace como nunca.
Ya les contaré como hago mía también esa virginidad.
Espero sus comentarios al siguiente correo artificios98@gmail.com

 

Perdi mi virginidad pendejamente

Jueves, julio 26th, 2007

Solo para recordar mi historial histórico, el título general de los relatos es Truenos y Relámpagos. El Capítulo I,  fue UNA NOCHE CON MI ABUELA;  el Capítulo II, con mi COMAPEÑRA DE ESTUDIOS.  Este Capítulo III, es con mi compañera en la fiesta de los Andrade.  Recordarán que Anita fue invitada a una fiesta de cumpleaños y ella a su vez me invitó a mi.
 
Quedamos en encontrarnos a las 3 de la tarde y allí estuvimos en la casa de los  amigos Andrade.  Habían acondicionado un salón grande, con mesas pequeñas en diferentes lugares y un buen lugar para bailar.  Allí encontramos a varios compañeros y compañeras de estudios.  Pero habíamos más mujeres que hombres.  Nos dijeron que había una final de campeonato de ligas de fútbol juvenil.  Entonces muchos muchachos fueron para el estadio deportivo.
 
La fiesta se inició con un brindis y unos discursos con ironías, dijeron que faltaban algunas “pelotas” y que los muchachas pueden hacer unos cuantos goles por la ausencia de “palos” y “palos gruesos”. Enseguida de los brindis de rigor vino la música.  Una buen grupo de chicas no teníamos parejas varones, estamos sentaditas en las mesas.  Para alegrarnos comenzaron  a brindar un buen  vino. Poco a poco la gente se iba poniendo en onda. La fiesta se avivó con música salsa, merecumbés, regatón y música pop. Brindaron bastante  ron compuesto que le llamaban cuba libre. Algunas de las chicas que no bailaban se dedicaban a criticas a los bailarines.  Pues habían algunas chicas que movían la cintura y el culo que daba envidia. Algunos muchachos estaban muy alegres y exitados y se les veía como se sacudían sus vergas dentro de los pantalones. Entre estas y las otras. Mi amiga Anita bailaban por un largo rato con un muchacho llamado Ramiro. Estaban muy alegres, pero cuando pusieron unos boleros románticos y estaban apegaditos en un momento se vino de golpe Anita a donde yo estaba sentada, Ramiro trató de seguirla pero le dijo que ya no bailaba más.  A mi me preocupó esta situación.  Habían unos vasos de ron en la mesa, llenó uno y se lo tomó. Le pedí que me contara si algo malo pasó.  Bueno, me dijo Anita,
– Te lo voy a contar pero lo manejas con reserva, tu tienes amistad con varios miembros de mi familia y no quiero que se enteren.. Pero si viene a sacarme a bailar le insulto a Ramiro, o mejor tu vas a bailar con él, no quiero saber nada de este huevón. OK?.
– Sisisi. Le contesté, pero quiero que me cuentes con lujo de detalles, como yo te he contado mis cosas. Somos amigas y el principio de la amistad es saber guardar los secretos o confidencias de las amigas, verdad??.
-Verás Marlene, el tema central es como perdí mi virginidad. Pero en esta parte dame un trago no mucho, un  poquito, lo necesito para tener el coraje de contarte.  Y tráeme un sánduche de jamón de los que están sobre la mesa.
 
 Fui a buscarlos, pues Anita se merecía un buen trato, me iba a contar algo muy serio y difícil, porque la virginidad  es algo muy respetable, un tabú en nuestro medio.
 
-Como tu sabes; Marlene, el problema de la virginidad en medio de nuestra sociedad hipócrita y conservadora es de vida o muerte en el noviazgo. Hay matrimonios que se han roto por eso. Hay unos cuantos desgraciados que le sacan en cara a la mujer si la encuentran que no fue virgen en la noche de luna miel, jajaja.  Tu sabes en sociedades judías o musulmanas como en pueblos primitivos la virginidad se la guarda hasta la noche de “luna de miel”.  Es algo muy sagrado y hay toda una fiesta después del desvirgue..
 
Tomándose un poco de aire y coraje, me dijo.   Hace un año y meses el hermano de Ramiro, que se llama Carlos, fue mi novio, esto lo conocían todos ustedes.  Un día me invitó a su casa, cuando llegué me encontré con la novedad que nadie de la familia se encontraban en la casa.  Pues salieron de la ciudad para atender una invitación. En verdad, los dos estábamos nerviosos y yo quería salir de la casa, pero el me rogó que no.
 
Para superar los nervios trajo una botella de Cognac, que los entendidos lo pronuncian Coñac. Conversa y conversa y escuchándole las lindas cosas que hablaba de mí, nos tomamos unos dos vasitos de coñac, que lo sentía bastante bueno para mis nervios. Ya más tranquilos me dijo que yo era su primer amor y que nunca estuvo antes con una mujer a “solas” y que ese día era uno de los más lindos de su vida.  Entonces brindamos otro vaso de coñac.  Con ese tercero perdí toda noción de recelos y miedos y nos besamos como locos.  Puso una música romántica, bailamos apegaditos, el comenzó a besarme por el cuello, que al comienzo me hacía cosquillas, pero luego me exitó y sentía que me iba humedeciendo el calzoncito.  Hubo un momento en que se me acercó mucho y sentí que su verga se le había parado, estaba dura y apuntaba a mi vagina.  A momentos la cabecita topeteaba con mi clítoris y eso me ponía muy arrecha.  Instintivamente me retiré, aun que por dentro quería sentir más fuerte esa verga virgen, para mi concha virgen y un poco me di la vuelta, como si fuera a bailar pasodoble. Trataba de huir de ese monstrito que intentaba invadir mi cueva. No se cómo fue pero me agarró por detrás,  y se movía.  Yo me sentí más segura, pero sus movimientos y su verga que la tenía en medio de mis nalgas y con el ritmo de la música casi inconscientemente movía rítmicamente el culo contra su vientre y sentía más ese paquetito, eso me producía intensos escalofríos  Ah, me olvidaba de decirte fui con un vestido corto y no con pantalones.  Eso facilitaba para los fines de Carlos.  En un momento me agarró de las tetas, eso no lo tenía en mis planes. Yo moviendo el culo con su verga entre mis nalgas y con las manos que apretaba mis tetas, ya me desmayaba de la arrechez, sentía que los jugos bajaban por mis muelos y como que un orgasmo se venía encima.  El trató de darme la vuelta, pero no me dejé, me gustaba ese juego de sentir la verga por atrás.  Luego y pensé como me libro de ese paquete que me va causar mi rendición?,  Entonces me tomé de valor y le agarré la verga, y le oprimía.  El lanzó un tremendo suspiro.  Con una de las manos sacó su verga, pero yo no regresaba a mirarlo y me pedía que lo acaricie.  Te confieso Marlene, que grata sensación sentir esa salchicha caliente en mi mano, con temor le acariciaba,  él  me pedía que por piedad  le oprima la paloma y le de unos masajes.  Ya para terminar me soltó y bajó  su pantalón y vi esa hermosa verga en todo su esplendor, blanca con una cabecita rosada.  Yo estaba atónita, muda, y de pronto agarró mi mano y puso su verga y eyaculó.  Por primera vez veía como salía la leche por la boquita de esa paloma. Y yo agarrada de su verga le daba los últimos masajes y también tuve mi orgasmo, aunque me reprimí de gritar, para no demostrarle mi tremenda excitación que había logrado.  Luego sacó su pañuelo, se lo quité, limpié la leche que tenía en mis manos y  con mucha ternura le limpié la verga, sus huevitos,  el pantalón había vomitado lava como un volcán.  Eso me excitó tremendamente.  No soltaba su verga de mi mano, tenerla dormidita era una gran sensación de placer.  El notó eso y metió su mano por debajo de mi falda, pero no quería que llegue a mi vagina.
 
El me rogaba que le deje acariciar y que no iba hacer nada.  Le dije que estaba mojada. Fue peor los ruegos y caricias que me dejé tocar, pero metió su mano por debajo de mi calzón. Carlos se emocionó tanto con sus dedos me limpiaba y se los lamía, entre mí dije que puerco, pero el así lo quiere, que lo haga y que no pare de hacerlo.
 
En esos momentos  que Anita me contaba vino un joven a sacarme a bailar, pero me negué un tanto disgustada. Lo mismo hizo Anita, nos dio pena porque el muchacho se fue triste.  Le dijimos que más luego, pues estábamos tratando de resolver una situación especial.  Yo misma estaba excitadísima, que no quería que no pare de conversar su historia.  Estoy segura que si salía bailar terminaba bailando.  Me toqué la cara y tenía las mejillas calientes. Y siguió Anita contándome su historia
 
– Anita continuó.. Descansamos un buen momento  sobre el sofá de la sala,  el me daba de rato en rato besos en los labios, las mejillas, el cuello, parece que descubrió mis zonas erógenas, y en un momento besaba mis senos por encima de la blusa que llevaba puesta.  Entre mi pensaba le dejo o no le dejo, porque para decirte la verdad, como me estaba gustando que masajee mis tetas, oprima mis pezones, los besé aunque por encima de los sostenes,  pero mientras yo pensaba el me agarró de la cuca y claro yo tenía mi conchita muy caliente.  Jugaba con mis pelitos hasta que llegó al clítoris y me acariciaba muy tiernamente, a veces con brusquedad, y yo le respondía sus besos con avidez, abrí más piernas para dejarlo actuar. Allí aprovechó el momento para darme de besos sobre el calzón que me decía olía y tenía un rico sabor.  En esos momentos pensaba en mi hermana Claudia, que  me decía lo mismo cuando hacíamos el amor. Al final logró bajarme el calzón y metía su lengua por mi rajita que me ponía a volar.  Yo comencé a darme convulsiones en el sofá.  Ya estaba a su merced, había perdido mi control.  Le vi se bajó el pantalón y por un lado de su calzón sacó su verga, creo que tendría unos 13 centímetros o algo más, me la hizo acariciar y le di unos cariñosos masajes de sube y baja.  Como me gustaba verle la cabecita de su verga  como salía de su capullito, ver la verga dormida y que poco a poco se iba despertando, me era otro espectáculo.  Trató de que le mame la verga, pero no acepté.  Yo traté de moverme a un lado, mi intención era de que me la meta esa salchicha en el culo, me haga un hot dog,  que me rompa el culo pero no se coma mi conchita, salvar la virginidad para el matrimonio era mi lucha. El pobre Carlos,  un poco desesperado se montó encima mío, yo me sentía incómoda, pretendiendo mejor la postura hice un giro un poco brusco y el pobrecito se cayó al suelo.
Tuve una risa nerviosa, él igual se rió y con su verga en la mano me pidió disculpas. Le acaricié la cabecita y luego le agarré de los huevos, me gustó bastante. Sabía que iba a perder mi virginidad que la había guardado, para el matrimonio, pero ya no aguantaba más.  Mis labios vaginales pedían verga a gritos.   Me acosté en el sofá , él se levantó y conectó su verga en mi raja, no sabía por donde mismo meter y yo le ayudé, con mi mano cogí su verga y le puse sobre lo que debía huequearme .  Presionó, se rompió el himen, me dolió, grité un  poquito, más del susto, me metió la paloma y dos o tres movimientos de mete y saca la verga de mi chucha  y Carlos  terminó encima mío, me lavó de semen por dentro y por fuera de la vagina.  El lo único que me decía era culea mihijita , culea.  Muévete.    Yo no terminé, no tuve ningún orgasmo y la vagina estaba adolorida y sangrosa.  La falda de mi vestido se había manchado. El se fue al suelo, agotado de “tanto trabajo”.  Al final me quedé frustrada. Seguramente el muchacho estuvo muy arrecho y el pobre tuvo lo que llaman eyaculación precoz, eso es lo que deduzco.
 
 Perdí la virginidad pendejamente, sin ningún orgasmo, el placer desapareció de mi cuerpo, fue como una pesadilla.
 
 Me fui al baño,  limpié a la cuca, había leche en mis pelos, le bañé lo mejor que pude, tratando de dejar huellas de sangre en la ropa y toda adolorida, salí de su casa.  El me alcanzó  en la calle, en su moto, y me llevo a mi casa.  Si no habría estado adolorida, frustrada y con iras conmigo misma,  no le había aceptado.
  Esa es, Marlene, mi secreta historia.
 
Yo le agradecí por la confianza de Anita. Por haberme contado su buen y mal momento que pasó.  Pero le pregunté ,
– Por que te resentiste con Ramiro, el no tiene la culpa de nada.  Al comienzo estabas bailando con gusto. Qué pasó?? 
– Lo que pasó es que este huevón del Ramiro, me habló de su hermano. Que el pobre Carlos no sabía de mujeres.  Que Carlos le contó la historia, que el tenía mucha pena y vergüenza de su hermano que no sabia culear.   Pero que él si me iba hacer gozar como yo me merecía y que el sabía muy bien como culear a una mujer, hacerla gritar de placer,  no como el tonto de su hermano.  Yo le seguía escuchando, de pronto tomó mi mano y me la llevó hasta su verga que ya la tenía dura.  En ese momento yo me resentí y le dije si piensas que soy una puta ándate a la mierda a culear con la que te parió.  La verdad, Marlene, que se me salió todo el vocabulario que hablan los muchachos.  Casi le doy un chirlazo al muy sinvergüenza……….. Oye Anita vamos saliendo de la fiestita.  Algunos están saliendo y como hay más mujeres que hombres no les vamos hacer falta………. Marlene, hagamos una cosa por qué no nos llevamos una botella de vino a tu casa.  Alláa en la mesa hay algunas.  Tu me tapas y yo le meto en mi mochila y vamos a tu casa.  Así lo hicimos, salimos con el vino a la espalda. A la salida los padres de una compañera nos llevaron a la casa de mi abuela
 
Ahora lo que pasó en la casa de mi abuela es motivo de otro relato.  De todos modos me gustaría de recibir sus comentarios. marlenemiravalles@yahoo.com   Repito estoy escribiendo no para que les guste ni les disguste, solo son las confesiones de una mujer que se une a todas aquellas que han contado sus verdaderas historias y son a las que yo admiro.
 
Con mucho cariño,  Marlene
marlenemiravalles@yahoo.com

Intento fallido

Jueves, julio 26th, 2007

He leído varios relatos de zoofilia y me he quedado sorprendida de la manera como han gozado de esa buena verga animal.
 
Les cuento desde estoy viviendo en incesto.  Estoy culeando con mi hijo.  Mi esposo estará ausente, esta vez por tres meses en el exterior. Y mi hija está en goce de una beca y regresa en ocho meses.  Si vas a la sección de incesto encontrarás mi relato titulado Y LO HICE CON MI HIJO.  El caso que desde ese tiempo me he vuelto totalmente arrecha, cachonda, caliente  y quiero verga como pan de cada día. Por otro lado quiero dejar de culear con mi hijo, por causa del incesto, tengo ciertos remordimientos.  Quiero dejarle a mi hijo que se enamore y se case con alguna buena chica.  Aunque le amo a mi hijo como hombre pues me ha hecho gozar como mujer, juntos hemos experimentado sexualmente muchas cosas que nunca las había hecho con mi marido; hemos tenido tantas noches y días de placer y lujuria que se me hace duro dejarlo.
 
Después de haber leído varios de los relatos, unos más calientes y convincentes que otros, me ha estado rondando en la cabeza la posibilidad de culear con un perro.  Hasta soñé una vez.. Ayer fui a casa de mis padres. Me pidieron que les cuidara la casa por unas horas. Ellos fueron a una invitación de amigos y me quedé en su casa.  Tienen un pastor alemán.  Ilusionada por los relatos le llevé al perro hasta la sala le di un platito de leche, luego me puse un poco de leche en la vagina me lamió, que me hizo terminar con gritos, pues su lengua larga y carrasposa me hizo loca en pocos segundos. Toni, el perro fue una maravilla.  También  es que ahora se me ha hecho un clítoris super sensible. Hay veces que el roce de mi bombacha, de mi tanguita me produce unas arrecheras que termino cayendo en unos grandes orgasmos, por supuesto estirando mi calzón y friccionándolo dura contra la vagina y penetrándolo en mi rajita
 
Siguiendo la historia fui hacia la verga de Toni, en principio estuvo quieto, pero jadeante, comencé a masturbarle, cuando comenzó a salir la verga de su estuche era  roja, sanguinolenta me emocioné…..Era una verga diferente a toda vergas conociida  Ganas me daba de mamarle la verga como lo hago con mi hijo, pero me dio repugnancia y no lo hice.  Tu, amiga me dirás si me he perdido algo bueno. Me enseñarán como hacerlo. Es sabrosa su leche??.   Espero me cuenten. …..
 
 Me puse a cuatro patas y al perro  traté de ayudarle para que me monte pero me lastimó un poco la espalda, pero se bajó.  Luego le di un poco mas de leche y me puse leche en el culo abrí mis nalgas para que le quede claro el hueco, me lamió el culo que fue otro escándalo, pensé que ya estaría el perro listo para culearme y como me había salido muchos jugos de la vagina, esta vez me acosté en un pequeño diván con la vagina en su cara, me lamió que fue otra terminada con todos los ayes, creo que me mi vino unos tres escandalosos orgasmos. Traté de montarlo sobre mi, para que me culee de frente ya que por atrás falló, por el culo o la vagina, pero el muy desgraciado casi me mordió y gruñía y se volvió amenazante, agresivo, sus dientes caninos me dieron miedo..
 
El desgraciado había ya recogido su verga que por ratos la tuvo afuera Me asusté tremendamente que terminé la sesión tremendamente frustrada, gritándole al perro que era un hijo de puta y maricón y el muy desgraciado se fue.  De las iras ya no tuve ni ganas de una masturbación para aplacar mi arrechera y todas las ganas de verga que tenía.
 
Así terminó la tarde, toda frustrada y lastimada.
Quiero que me ayuden a cumplir con mi propósito. Que debo hacer??.  Espero que las amigas lectoras como los lectores de buena voluntad me ayuden y me digan con  sinceridad cómo hacerlo, que tácticas usar.  Les anticipo mis gracias y por favor escríbanme lo más pronto.  Que pueda.  Les  mando un beso grandote.
 
Mi nombre es Margot, comparto el email con mi hijo, por eso  pero les pido me escriban al email de una amiga y compinche que espero se cumplan otras realidades, quiero que ella se entere de lo que estoy haciendo y quiero hacer. Su email es isabelanaper@hotmail.com.
 
Con mucho amor y un gran beso
 
Margot
 

Coronación de la Pasífae de las Pampas

Sábado, julio 21st, 2007

En el atardecer de la víspera del ya designado día del acto de apareamiento de la bella y el toro, la princesa y el capataz debieron realizar la importante tarea de transportar al novio al corral chico. Debido a la docilidad que el animal invariablemente manifestaba hacia Marcia Paula, contrarrestada por una verdadera inquina hacia el capataz, fue necesaria su presencia para colaborar en tal operación. Se dieron, pues, a la tarea en medio del mayor sigilo y aprovechando el vespertino retraimiento de las actividades.

     Con la mayor tranquilidad, tomado de una muy elemental soga al cuello, siguió Mimoso a la patrona hasta que lograron acomodarlo en el interior de una jaula de madera montada en una vieja camioneta Ford, dispuesta para estos fines. Cubrieron la caja de la chata con una lona, de tal suerte no era dable observar su contenido.

     Al llegar al sitio previsto tomó Marcia Paula nuevamente al toro del cordel y hablándole con afectuoso tono lo hizo descender por el plano inclinado colocado al efecto. El animal, como era ya de notoriedad, obedeció con total complacencia, hecho que no dejaba de sorprender al receloso capataz. Finalmente, el toro quedó ubicado en el corral vecino al principal y convenientemente separado de éste; el que, al día siguiente, muy en la madrugada, se convertiría, según los planes, en la liza del sin igual combate.

     Como el capataz no podía desasirse de la idea de contar con una adecuada iluminación general, apuntó:

     ––Ya está cerrando la noche, niña. Esperemos un poco más para que podamos comprobar el grado de luminosidad que nos va a proporcionar el foco del poste. Quizá resulte conveniente sustituirlo por uno de mayor potencia.

     ––¡Dale con la luz!… ––contestó, algo fastidiada, Marcia Paula––. ¿Es que no te ha entrado en la mollera que podremos complementar fácilmente cualquier carencia de iluminación de ese bendito poste?… Pero…bueno, ¡esperemos un rato más!… si ello satisface a mi amado capataz.

     Poco después, aún en la penumbra de la oración, Ramón accionó la llave de la luz y pudo comprobar que, al fin de cuentas, la iluminación general en la zona del anclaje, aunque parca, era razonable. Ante al insistencia de Marcia Paula, que estaba ansiosa por partir, se conformó con el resultado, refunfuños de por medio. Era obvio que para las operaciones más finas requeriría del auxilio de una buena linterna.

     —¿Pregunto, amita? —dijo Ramón mientras regresaban—: ¿no correrá usted el riesgo de quedar embarazada de semejante bicho?

     —No, Ramón, no… No existe la más mínima posibilidad que tal ocurra, aunque en la leyenda griega se consigne que la reina Pasífae haya concebido un verdadero engendro del toro que la poseyó y que se convirtió en otra leyenda con el nombre de Minotauro. De hecho, tengo entendido que hay mucha gente que ha franqueado la barrera de las especies desde el punto de vista físico, tanto de un lado, como del otro; ya te he mencionado que en nuestras narices se halla instalada la cuestión, según es notorio, de El Taba y la Lucinda. Tal hecho mereció el poco edificante (al menos para mí) mote de «bestialismo». Pero las restricciones biológicas de la concepción son cosas mucho más específicas y no se puede pensar que sean susceptibles de ser infringidas. A lo sumo llegamos a tener el mulo, del apareamiento de burros y caballos, pero la cosa queda ahí nomás, pues se dice que el mulo no puede tener descendencia.

     —¡Pero es que yo tengo tanto miedo a todo esto!… Tiemblo de pensar que algo pueda pasarle a usted y no me canso de recomendarle mucho cuidado.

     —También yo estoy temerosa, mi querido Ramón, pero he llegado a la convicción que un sino inescrutable me ha empujado a todo esto. No sé por qué causa… pero es obvio que todos los acontecimientos se encadenaron de manera tal, que no pudieron sino desembocar en la forma que estamos viendo. Y, en primerísimo lugar, está la presencia de esta profunda perturbación de lo que siento como mi «vacío», que es un ente abstracto, pero que se manifiesta con una potencialidad muy concreta; y luego, el misterioso desarrollo de todos esos hechos que poco a poco fueron incrustando en mis meninges los pensamientos que hasta aquí me condujeron: el presenciar aquel apareamiento del overo, muchas ideas obsesivas sobre la verga de él, la leyenda sobre la reina y el toro, el caballo de Troya del gallego del almacén, la notoria aquiescencia y aceptación por parte de Mimoso y, lo que es de la mayor importancia, la habilidad de don Otto Salinger (verdadero y oportunísimo Dédalo) y el hecho de que se cruzara tan a propósito en mi camino. Y por si esto fuera poco, estás vos, mi querido Ramón, sin cuya conspicua voluntad y lealtad nada hubiera sido dable hacer.

     »¡No, mi querido Ramón!, no es posible sino imaginar que un destino inexorable, convertido en desatino, me ha empujado a este acto de cruzar la frontera de las especies, y en el que vos has quedado también entrampado, mi fiel amigo. Pero no te preocupés, ya que el corazón me dice que todo irá bien.

     Siguiendo el mismo derrotero de esas razones, pero ya para sus adentros, se dijo: «A todo aquello debo agregar la rauda desaparición del enanito, cuya ‘protuberancia de abajo’ con su increíble ‘cabeza de pera’ iba en camino de constituirse en la opción a la verga taurina. No en balde hizo que por momentos olvidara toda la operación del Vacuno de Soya, pues ya tocaba el cielo con las manos después de aquellas dos únicas sesiones. Nunca estuve tan segura de la presencia de mi ‘vacío’ como en aquella circunstancia, y tan en la convicción de que por tal vía lograría destruirlo… Pero… por desgracia… el indescifrable hado acabó por poner su rúbrica… Y el corcovado personaje del enorme miembro muy pronto se me esfumó del camino.»

     Al regresar se dirigieron directamente al taller principal y se introdujeron en él junto con la camioneta de la jaula. Allí se hallaba un segundo vehículo, el furgón, que sería utilizado para transportar a la vaquilla y para todo otro requerimiento durante la operatoria.

     ––Dentro del furgón se encuentra ya la vaquilla de don Otto con el montaje totalmente realizado y descansando sobre un pequeño acoplado de ruedas de bicicleta ––dijo Ramón––. Tan sólo queda por proceder a su transporte, a su encastre sobre los anclajes y al ulterior ajuste de sus patas sobre los mismos… A los elementos de índole personal que Ud. quiera llevar al corral chico los pondremos también en el furgón, junto a la escultura.

     ––Sí, sí, ––replicó la patrona–– mañana, cuando partamos, traeremos un bolso en el que se halla todo lo que pienso que necesitaré. Ahí mismo, dentro del habitáculo, se harán todas las operaciones previas y posteriores… Ahora, quiero ver al Vacuno de Soya. Abrí, pues, el furgón.

     Así lo hizo Ramón y Marcia Paula se extasió en la contemplación de la maravillosa pieza escultórica, que resultó fruto de su iniciativa, de la gestión del bueno de Ramón y de la artesanía del genial Otto Salinger.

     ––¡Es realmente bella! ––Exclamó la princesa––. Me siento muy orgullosa de haber conseguido realizarla y espero que en un futuro pueda servir de emblema a la Estancia La Soya… ¿Está bien afirmada para el transporte?

     ––No lo ponga en duda… ¿Le parece, amita, que ahora vayamos a la mansión directamente por el túnel? El tramo es un poquitín largo, pero estaremos al abrigo de cualquier mirada.

     ––Sí, por supuesto… Me parece la mejor idea. Iremos, descansaremos un poco en el departamento y luego volveremos aquí por el mismo camino.

     Salieron del taller y en contados minutos se hallaron en el granero viejo, desde el cual accedieron a la mansión a través de la larga galería subterránea. Ambos pasaron el tramo de noche, previo a aquel tan crucial encuentro, como apacibles y quedos esposos. Sabían de los agitados momentos que les esperaban y de la necesidad de calcular con exactitud los tiempos a utilizar en aquel particularísimo quehacer, pues al iniciarse las tareas rutinarias de la estancia, todo debía haber concluido.

     Así, pues, comieron frugalmente y durmieron un par de horas. Luego, casi despidiendo la medianoche que acababa de transcurrir, mucho antes de la madrugada, iniciaron la marcha. Por el túnel se dirigieron al granero viejo, de allí al taller, y, luego de realizar los últimos aprontes en la camioneta-furgón, en la oscuridad de la noche, nuevamente pusieron rumbo hacia el corral chico.

     La princesa cerró los ojos y, en medio de la ensoñación, oyó el majestuoso himno del Parnaso:
     ¡Oh, Marcia Paula, rediviva y preclara versión de la cretense reina en las australes tierras del planeta!…

     ¡Oh, lejana encarnación de la hija del rey Agenor, no ingenua y candorosa, sino astuta y pletórica de salacidad!…

     Repican a vuelo las heráldicas campanas anunciadoras del arribo de la suprema hora de la verdad…

     Ha de despuntar la mañana, y antes que el inmutable carro de Febo inicie su comba, proverbial y rutinaria carrera, esparciendo en chispeantes raudales el aura de su esplendente rosicler por el perezoso cielo, todo habrá sido consumado para ti…

     Tu voraz apetencia de la desmesura habrá de trabarse en recia lucha ante la embestida del fiero marido taurino…

     Después de tantos preparativos y desvelos, has de bajar a la liza a disputar, por imperio del caprichoso hado que puso en ti el desaforado anhelo, este balsámico y asaz hechizante combate de amor…

     Con el despuntar del alba saludarán tu solemne paso los bulliciosos pajarillos del despertar. ¡Congratúlate, entonces, con sus laudatorios trinos, con su grácil cortesía y con su policroma entonación!

     Tú vas, anhelosa y solemne, rumbo al vientre del exótico artificio vacuno con el majestuoso porte de una María Antonieta…

     Mas, en tu caso, este destino no te condena a letal cadalso, sino que viene a consagrar la corona de la Pasífae de las argentinas pampas… Trofeo que deviene, por ende, en el conspicuo trono del Nuevo Imperio de las Profundidades.

     µ µ µ

     En contados minutos más, la operación Vacuno de Soya quedaría absolutamente lista para iniciar ese viaje a una verdadera dimensión desconocida, en lo que se convertiría en una paráfrasis de la historia de aquel notable caballo de los griegos que, transportando en su interior un belicoso grupo guerrero, permitió la entrada de las furias del sitiador de la ciudad. Así, nuestro vacuno, llevará en su vientre a una también gallarda y belicosa amazona, ávida de acción guerrera, que abrirá sus propias puertas a las furias de un extraño y poderoso invasor.

     Envueltos en la cerrada noche llegaron a aquella liza. Tal como lo supusiera el perspicaz Ramón, el sencillo poste de iluminación procuraba algunos valetudinarios aunque suficientes destellos de luz en el lugar donde se hallaban los anclajes. «La niña tiene razón —pensó—; hay claridad suficiente para los desplazamientos y las operaciones de mayor lastre.» Finalmente se tranquilizó y quedó conforme con esa suerte de clara penumbra que reinaba alrededor del corral chico, pues, lo que menos interesaba en tan especial ocasión, era una brillante iluminación… ¡Nada de eso!… Nunca podría tener la certidumbre de que no existan ocultos ojos indiscretos atisbando los hechos.

     Ramón Zamorano despejó con una pala lineman la tierra que cubría los anclajes; los limpió meticulosamente con una escobilla, y luego procedió a extraer las tapas de acero. Inspeccionó el interior de esos dispositivos, pues el alemán le había recomendado la mayor limpieza en el momento del encastre de las patas de la vaquilla; con un pincel en seco procedió a realizar una más prolija pasada y, finalmente, dirigió un chorro de aire comprimido de un pequeño depósito cilíndrico que había portado al efecto. Luego, mediante una rampa, descendió de la caja del furgón la pieza escultórica (convenientemente cubierta por una lona) que se hallaba sobre el carrito de ruedas y la ubicó junto a los anclajes; era el momento en que quizá requeriría la ayuda de la dama. Pero pronto advirtió que tomando por sí solo aquella pieza alternativamente por cada uno de sus extremos, ello no sería necesario. No obstante la princesa estaba presta a la colaboración en las tareas.

     Antes de ubicar la vaquilla en su sitio, untó adecuadamente con aceite mineral el interior de los anclajes y luego se las arregló muy bien para colocar las patas en ellos sin, casi, ayuda de la bella. Vio que encastraban perfectamente, sonando en cada caso el clack correspondiente; ajustó las tuercas y, en cuestión de media hora, ambos dejaron localizada la escultórica imagen vacuna en el sitio previsto, habiendo quedado completamente firme y sin posibilidad de que fuerza alguna la pueda tumbar.

     Ramón aplicó con su recio cuerpo una serie de empujones a aquella pieza para comprobar, en alguna medida, el funcionamiento de las articulaciones de las patas, pudiendo notar sus oscilaciones y su rápida amortiguación.

     —Creo que las rótulas han de trabajar a la perfección —sentenció––. Y el gringo tenía razón en cuanto a que ni un elefante habría de voltear la vaquilla.

     —Lo que no me agrada —protestó la princesa— es este particular olor que tiene el aceite mineral que metiste en los encastres. ¿No podrías haberlo evitado?… Temo que interfiera con el olfato de Mimoso.

     —Bueno, lo hecho… ¡hecho está! —replicó él—. En realidad no se me pasó por el pensamiento tal idea. Mi magín se hallaba totalmente ocupado por las recomendaciones del gringo de procurar que el encastre sea tan dulce como se pueda… Quizá debí usar alguna vaselina inodora.

     Mimoso se hallaba bastante nervioso y la patrona se aproximó entonces a él. Comenzó a acariciarlo y de nuevo le habló al oído con sus acostumbrados susurros, tratamiento que, al parecer, el toro tan bien comprendía, según se comportaba:

     —Mi querido Mimoso, ha llegado la hora de la prueba. Es el momento de nuestro himeneo. Compórtate como el enamorado y todopoderoso Jove, que yo seré tu dulce Europa. No repares en que en aquel caso el inductor fue el poderoso dios del Olimpo y la bella doncella, la hija del rey Agenor, fue la inducida por el porte y la belleza del camuflado animal. Claro está, en nuestro caso se han permutado los papeles… Pues yo, Marcia Paula, soy el fabricante del ardid y tú… quizá seas un vicario de aquel dios.

     »Sólo te pido que te conduzcas como en aquella ocasión te vi hacerlo con tu vaca de verdad. Quizá no vaya a ser lo mismo para ti, pero lo cierto es que, ante el vital impulso de tu sexo, recibirás al menos otro impulso de igual naturaleza, que no del mismo calibre. No te sientas engañado, como no lo está mi querido y fiel capataz… Nos veremos, pues, en la amorosa contienda…

     A continuación Marcia Paula se despojó de su ropa en el interior del furgón, al que había acondicionado convenientemente y dotado de todos los menesteres que consideraba habría de necesitar; se calzó un par de sencillas zapatillas de color lila y echó sobre sus hombros un simple batón destinado a permanecer sobre ellos tan sólo en el corto trayecto que la separaba del habitáculo vacuno. La madrugada era fresca, pero ninguna consideración térmica pasó por su mente. Sólo llevaba entre sus manos una toalla y el preciado frasco bermellón que el enano le había regalado, precaución que, desde que las propiedades de la sustancia contenida en él entraron en su conocimiento, consideró oportuno tomar en la emergencia.

     Al llegar frente a la cabeza de la vaquilla, la que se hallaba rebatida hacia un costado, procedió a descalzarse y a despojarse de aquella última prenda que portaba, depositando todo ello, junto con la toalla, en el piso. Subió sobre el banco que Ramón había colocado a propósito y luego pasó su cuerpo -primero sus piernas- a través de la entrada a la cámara, tal como lo hiciera en la prueba, dejando afuera, por unos instantes, tan sólo su cabeza. Dio las últimas instrucciones a su capataz, y ambos se besaron largamente. Después, temblando de emoción y con el corazón fuertemente retumbando en su pecho, se introdujo al interior de aquella maravillosa pieza, encendió la rosada luz e hizo señas a su ayudante para que procediera a cerrar la puerta. Tras oír el seco golpe de su cerradura, la princesa se dirigió a colocar la pelvis a la altura del orificio de la ficticia vulva. Realizó un par de movimientos de ajuste de la plataforma de base para acomodarse al citado orificio, de suerte tal de asegurarse la mayor facilidad de operación. Dio dos golpecitos con los nudillos sobre su plafond, de acuerdo a la señal convenida, y Ramón, después de retirar la lona que cubría a la vaquilla, abrió entonces la puerta del corral que retenía al ya cuasi furioso toro y de inmediato se puso a buen recaudo.

     A Marcia Paula se le apuró nuevamente el corazón al percibir el retemblar del piso por las correteadas del animal, que iba de aquí para allá. Sintió asimismo los mugidos del amor que Mimoso lanzaba y cómo, por momentos, se rozaba sobre el firme casco de la vaca artificial. Tal como ella lo había deseado, se produjeron voluptuosas oscilaciones de aquel hábitat, las cuales denunciaban las pasionales y grotescas caricias taurinas. Así, el overo daba inequívocas muestras de su favorable predisposición para el himeneo. Ella ya se encontraba muy ‘mojada’ por la excitación, y cuando percibió los resoplidos del toro en la vulva de la vaca, adosó su genital a la parte interna del orificio… y comenzó a sentir las ardientes ráfagas de su aliento.

     —¡Huele, Mimoso, huele!… ¡Huele la fragancia del sexo que tú ya conoces y que te sirva para expoliar tus ancestrales energías de macho!… Huele y haz pasar desapercibidos los matices de aromas que no se avienen por completo con tus instintos, que, después de todo, la oferta lo es también de una hembra bravía que el destino ha dictaminado en adaptar a tu gusto.

     Luego comprobó que su temperamental novio volvía a sus pesados trotes, a sus vivas patadas en el suelo y a sus clamorosos bufidos… y nuevamente al olfateo genital. La princesa se cuidaba muy bien de no dejar pasar esta particular manifestación de la taurina filia.

     Finalmente sintió una suerte de blando impacto en su plafond y el hábitat sufrió un desplazamiento hacia abajo y adelante, lo que a ciencia cierta le estaba indicando que el animal se había montado. Se produjo en ella una eclosión de voluptuosidad.

     Entretanto, el alicaído capataz no podía dar crédito a lo que estaban viendo sus ojos. En rigor de verdad, siempre había mantenido la alentadora sospecha de la imposibilidad de engañar al toro de tal modo y creía que ese singular apareamiento, por cuenta del animal, jamás llegaría a consumarse… Al menos era su más recóndita esperanza, pese a cuanto se le había advertido en contrario.

     Casi se diría que la princesa, por su parte, percibió el peso del toro como sobre su propio lomo; tanto era el grado de compenetración a que había arribado. Prestamente, con un movimiento minuciosamente proyectado ab initio, levantó su pelvis por encima del nivel del orificio para dejarlo expedito… y, casi de inmediato, vio pasar entre sus piernas con la celeridad de un sablazo, al enorme miembro taurino que con extraordinaria rigidez iba en busca de su placentero destino. Su glande describía en el ventral vacío, singulares, nerviosos e invisibles contornos.

     Lo primero que hizo fue cerrar sus piernas alrededor de él para sentir su contacto y para aquietar aquellos movimientos que, según ella entendía, debían causar perplejidad en el animal: era uno de los puntos críticos y de los momentos más débiles del proyecto. Luego, vertiginosamente, pese a que temblaba toda de emoción, tentó aquella verga y la ungió con el oleoso y perfumado elixir que portaba, dejándola totalmente cubierta de una membrana untuosa… Todo el habitáculo quedó de inmediato gratamente aromatizado.

     Usando sus rodillas y sus manos, gateando, y con aquel vástago entre sus piernas acariciándole el vientre, comenzó a adelantarse como para dar inicio a la penetración. Mas de improviso, también con la velocidad del rayo, vio Marcia Paula que la resbalosa verga se deslizó hacía atrás de entre sus piernas y desapareció del hábitat. Simultáneamente percibió que éste se desplazaba nuevamente a su posición inicial de equilibrio… Sencillamente que el toro se había desmontado… Casi en el paroxismo de la desesperación exclamó la princesa:

     —¡Maldito sea!… ¡El tan temido punto crítico!… ¡Vamos, Mimoso, vamos!… ¿Qué te pasa?… ¡No quieras abandonar este combate en hora tan temprana!… ¡Vuelve… vuelve… por favor!…

     —¡Ya me parecía!… ¡Ya me parecía!… —exclamó, por su parte, el despechado capataz—. ¡El overo se ha percatado de la engañifa!…

     No lo dijo tan despacio que, desde el interior de la vaquilla, no lo haya oído la princesa, si bien a nivel de monocorde y no entendible rumor. Pero, conociendo el sentir de su amante en la cuestión, no le cupo mayor duda de cuál debía ser el tenor de sus expresiones.

     ––¡Y maldito sea también este Ramón!… Se debe estar regocijando de la desmontada de Mimoso. Cuando salga de aquí me va a tener que oír… y si esto fracasa, ¡peor!

     Pero el toro no había abandonado su impulso. Marcia Paula apreció nuevamente el retemblar del piso originado por nuevas y violentas correteadas y con ello tuvo las pruebas de que aquél seguía activo en sus juegos preliminares. Se alivió, dejó de pensar en su venganza a Ramón y, en unos segundos más, nuevamente percibió los furibundos resoplidos por el orificio de atrás: tuvo buen cuidado de aproximarle su vulva… la última esperanza que le quedaba.

     La expectante Marcia Paula notó la reiteración de las muestras que indicaban que el overo volvía a montarse sobre la vaca artificial: en este caso hubo un seco y sordo sonido en el plafond, seguido de inmediato por el desplazamiento del hábitat bajo el efecto del gran peso. La princesa, habiendo ganado ya el conocimiento del sitio en que podría comenzar el acoplamiento, se adelantó rápidamente hasta donde había comprobado la llegada del extremo de la verga en su anterior embate.

     Pero muy pronto hubo de advertir que se trataba de una maniobra equivocada, pues ahora la verga se introdujo al interior de la vaquilla en dos o tres breves etapas; mas esta vez parecía haber perdido parte de la rigidez de la erección, de tal modo que, solicitada por la gravedad, presentaba una cierta curvatura hacia abajo; por ello no llegó a tocar la ansiosa carne de Marcia Paula. Vio claramente que era uno de los efectos iniciales de la carencia de la vagina de la vaca, efecto que no había sido tomado en consideración en todas las lucubraciones del proyecto; habían preferido pensar (inadvertidamente) en la rigidez cuasi absoluta, en todo momento, de la verga del toro. Consideró, pues, que al adelantarse había equivocado el modus operandi y que más le hubiera valido una posición de espera similar a la primera, es decir, muy próxima al orificio de ingreso y dejando deslizar el órgano del toro por entre sus piernas hacia delante.

     Pese a que la nueva presencia le había hecho retornar su alma al cuerpo, no le cupo duda que le era indispensable actuar con la máxima celeridad, antes que el ocasional amante eche de menos el abrigo interior de su arqueado miembro. Y así, pasando su brazo hacia atrás por entre sus piernas, lo tomó con la mano y lo enderezó en un santiamén, colocando el tumefacto extremo en contacto con el vestíbulo de su rezumante sexo…

     —¡Ahora no te vas a escapar! —fustigó.

     Lo notó muy tibio, casi caliente… y se tomó unos escasos segundos para emitir un demoledor suspiro…

     —¡Madre!… ¡Qué grueso que es!… ¡Oh, mi inexorable «vacio» vuelve por sus fueros!… Siento su efecto etéreo… ¡Nuevamente ha invadido mis entrañas!… ¡Así está bien!… ¡Así está bien!… ¡Él es quien debe sostener esta lucha en su propia ciudadela!

     Tras haber logrado que aquel miembro penetrara un par de centímetros más allá del introitus, manteniéndole de tal guisa sujeto por su extremo a las puertas de sus entrañas, lo tentó hacia atrás percatándose, en virtud de la curvatura que presentaba que, en efecto, había perdido algo de su erección. Notó que se desarrollaba una típica catenaria entre el orificio vulvar de la vaquilla y su propio sexo… Lo levantó para restituirle su linealidad y no dejó de apercibirse, deleitosamente, de su significativo peso. Sin embargo confió en que con el avance de la operación habría de recuperar totalmente su rigidez.

     Vio que era conveniente levantar un poco el nivel de su cuerpo y sin más pérdida de tiempo liberó provisoriamente su mano de aquella operación de sostén, a fin de maniobrar la plataforma del vientre… Había tomado conciencia de la necesidad de proceder con la mayor premura para ceñir con su propio conducto aquella desconfiada verga.

     Rápidamente volvió a sostener la voluminosa catenaria con su diestra e inició la incitante, exótica y peligrosa carrera hacia el retroceso… y hacia el corazón mismo del infinito arcano… La nunca vista confabulación de dos instrumentos diseñados para un mismo fin, pero con actores en muy diferentes escalas.

     Marcia Paula reculaba con un suave meneo de caderas y con acendrada precaución, pero no con menos gusto…

     ¡Qué al dedillo había resultado el diseño de la plataforma del germano!

     Comenzó entonces a tener la sensación de distensión y de plenitud…

     Sus ojos permanecían entrecerrados por la ensoñación y pecho y garganta se habían convertido en permanentes focos emisores de suspiros de placer…

     Molestia, por la evidente distensión de su conducto vaginal, ¡ninguna!…

     Por otra parte, la lubricación que había proporcionado el viscoso néctar del frasco bermellón operaba a las mil maravillas y, por añadidura, mantenía todo el ambiente inmerso en su especialísimo aroma de incitación.

     Su preocupación por la erección del animal no la abandonaba, por lo que tentó nuevamente la porción remanente del miembro por detrás de ella. Verificó así, con evidente satisfacción, que el tramo era tanto más rígido cuanto más corto. A ojos vista, la curvatura de la catenaria se estaba disipando.

     Se sintió transportada a los confines del embeleso mágico por acción de aquel perfume; sabía, con ardiente convicción, que tales efectos actuarían, asimismo, en su bestial marido.

     Se daba en recordar las palabras del enano: «Es obvio que la señora Carla es profundamente entendida en estos avatares de amores; pues sabe muy bien calificar el valor de los instrumentos y sustancias que la naturaleza prodiga para el mayor beneplácito de los hombres.»

     Y Marcia Paula proseguía, con sublime regodeo, aquella mágica penetración… Ella sabía que su «vacío» tenía la taumatúrgica facultad de convertirla en ancha y profunda… como un lago de montañas… Ya lo había comprobado el jorobadito… Pero, como éste lo había aseverado, el aromático elixir traería una significativa colaboración.

     ¿Acaso habría algo de aberrante en todo esto?… ¡No!, la flagrante inmersión no daba lugar a queja alguna. Antes por el contrario, tan prodigiosa posesión taurina le procuraba pura delectación… ¡Se estaba consumando el anhelo de tanto tiempo!… Ella no se sentía culpable de su pasión. Aquello era, sin duda, el ukase del hado.

     Ahora percibió mucho calor y notó que diminutos regueros de transpiración le recorrían diversos sectores del cuerpo. De su perlada frente se descolgaron un par de gotas que rápidamente se embebieron en el tapiz de la plataforma del vientre.

     Con gesto maquinal, abandonó por unos instantes el sostenimiento de la porción externa de la verga para utilizar su mano en el accionamiento del sistema de ventilación, pues para nada podía contar con su brazo izquierdo que tenía la función de único soporte de su torso. Manipuló, pues, la llave correspondiente y puso en funcionamiento los pequeños rotores de aspas ubicados en las orejas de la escultura vacuna… De inmediato, se oyó un sutil zumbido y se produjo en el interior de aquel particular hábitat una vivificante corriente de aire.

     —¡Ah!… ¡Qué refrescante brisa circula desde abajo!…

     Rápidamente volvió a retomar el monitoreo de la ya casi insignificante catenaria por detrás de sus nalgas. Nunca dejaba de menear sus caderas y de presionar en su retro avance.

     Por momentos pensaba en su vivencia junto al jorobadito; si bien en este caso pudo engullir su órgano casi de un bocado. «Era también una verga monstruosa… pero humana», pensó.

     Milímetro tras milímetro proseguía deglutiendo el colosal ariete…

     —¡Así está bien, mi Mimoso!… Mi querido novio de esta hechizante jornada… Te estás comportando a las mil maravillas… Espero que no te canses demasiado pronto, que esta particular cura ha menester de su tiempo… A las conspicuas virtudes prolongadoras del elixir, me remito.

     Un nuevo avance… Dureza… Más rigidez… ¡Ah, qué bien!…

     Mas ahora vio que se fatigaba en mantener el equilibrio de la parte anterior de su cuerpo en tanto que seguía utilizando su diestra en la operación de palpación del miembro. Optó entonces por levantar un poco el borde anterior de la plataforma del vientre; quizá pueda apoyar en ella directamente su torso…

     Tentó el botón de comando pertinente; de inmediato percibió el aceitoso zumbido del sistema y la arista superior de la plataforma comenzó a elevarse. Después de un par de ajustes comprobó que el apoyo que ahora le brindaban sus rodillas y su torso redundaba en una mayor comodidad. Literalmente tenía las manos libres para colaborar en las restantes operaciones de la increíble cópula. Sintió un gran alivio en sus brazos.

     ––¡Qué gran idea la de dotar de rotación a esta bendita base de apoyo!

     Y la adecuación que la cómoda inclinación de la plataforma le había prodigado, le dio motivo a reiterar sus agradecimientos al inefable maestro alemán…

     Siguió reptando con su pelvis… y reculando… sin prisa y sin pausa… Siempre a la conquista de nuevas porciones de aquella gratificante presa… ahora convertida en sutil espada canalizada tan sólo por su vaina.

     Suspiraba a mares y emitía gozosas quejas…

     Con su diestra tentó nuevamente la porción de miembro que gastaba entre sus nalgas y el orificio de entrada de la vaca…

     —Casi toda ella está alojada en mi seno y ya no necesito que me preocupe por su dureza… ¿Dónde estás?… ¡Oh, lampalagua colosal! ¡Oh, súper-giba taurina!… ¡Oh, pantagruélica bracamarte!… ¿Quién te contiene?…

     —¡Ah, mi maldito «vacío»!… ¡Sempiterno Moloch de voracidad inaudita!… Presiento tu retirada… Ya está casi destruida tu ciudadela… No podrás resistir el ímpetu y magnitud del enemigo con quien pugnas…

     —¡Ah, cómo me siento de colmada!… Pudiera ser que este bestial marido tenga la sutileza del jorobadito de concentrar la suficiente potencia como para expandir el tiempo. Lo que confío que ocurrirá por efecto de aquel prodigioso elixir que el enanito usara y que parecía dotarlo de extraordinario vigor y aguante.

     Y más que enfrascada en sus goces y reflexiones concomitantes, no dejaba por ello de menearse y… de retroceder…

     Y en aquel momento percibió que las plantas de sus pies daban con las cortinitas de la cubierta de cuero de la vaquilla, e iban en demanda de la apertura de los orificios dispuestos para sacar sus extremidades inferiores al exterior.

     Casi sin darse cuenta presionó y saltaron sus broches; pronto emergieron sus diminutos pies al exterior del habitáculo.

     Así como Ramón los vio aparecer, quedó atónito. Además, comprobaba que la bestia se hallaba más que eufórica en su función… Se tapó los ojos con las manos.

     Entretanto, sumida en el más profundo éxtasis, Marcia Paula proseguía maquinalmente meneando sus caderas… y retrocediendo.

     —¡Ah, qué delicia!… ¡qué sensación!… ¡qué falta que hacía a mi «vacío» la contundencia de este remedio!

     —Estoy siendo totalmente colmada… ¡Ah, Pasífae, Pasífae!, sólo yo, desde el confín de estas dilatadas llanuras australes, podré comprenderte por siempre jamás…

     Y de pronto: ¡lo increíble!, ¡lo colosal! ¡lo maravilloso!… ¡la cristalización del encanto!…

     Pues percibió que sus nalgas se adosaron tiernamente a la rugosa superficie interna de la pared posterior de la vaquilla… Con superlativo deleite cayó entonces en la cuenta de que albergaba en su hechizado seno toda la dimensión del órgano taurino…

     ¡Tal como ocurriera con el ahora desdibujado miembro del Gobbino Kokó!… ¡Tal como penetrara el de El Tala en el interior de la Lucinda!… Su «vacío» lo devoró sin más trámite…

     Las partes salientes de sus extremidades inferiores, notoriamente divergentes, iban más allá de la mitad de sus pantorrillas…

     En verdad: ¡se hallaba mágicamente poseída en su totalidad por su descomunal novio!…

     Se veía saturada en su salacidad… y su dicha era inenarrable…

     ¡Habíase consumado, integralmente, el taumatúrgico acople gino-taurino! Y ella lo sentía como algo maravilloso y hechizante… como si al fin hubiesen resultado satisfechos los requerimientos de su singular fatum.

     De vez en vez, el bestial novio propinaba violentas embestidas a su engañadora amante bovina, la que se agitaba cadenciosamente al influjo de tales enviones, dando pruebas así del perfecto funcionamiento del dispositivo de amortiguación preparado por el alemán. El conjunto de la acción ofrecía tales visos de realidad al concordar con los impulsos del toro, que difícilmente pudiera pensarse que la hembra de aquel apareamiento era de artificio.

     La princesa, por su parte, recibía aquellos impactos con enorme beneplácito, pues, convenientemente defendida por la carcasa de la vaquilla de los efectos brutales del animal, sólo llegaban a su entraña como una serie de mitigados impulsos que le agitaban gustosa y profundamente su cuerpo entero y le provocaban intensos quejidos de placer.

     ––¡Ah!… Me felicito una y mil veces por haber insistido frente a Ramón para que el maestro Otto instalara estos dispositivos de amortiguación… ¡Qué gran goce me propinan las controladas furias de mi bestial marido!… Por otra parte, estoy segura de que los movimientos de la vaquilla ayudan a mantener los necesarios estímulos del overito, quien debe estar en la cuenta de que se aparea con una vaquita muy bella… ¡y muy real!

     Después de arribar a la posición extrema, tuvo clara consciencia de que no le sería dable poner su mente, como estaba acostumbrada a hacerlo, en la sublimación de la acción. Seguramente su compañero, que tan cabalmente había aceptado el reto biológico, no entendería nada de tales exquisiteces.

     —¡Ay, torito de mi alma!… ¡Compórtate, por favor, en algo, como lo hace mi Ramón, como lo hizo tan complacientemente el jorobadito!… ¡Quédate quieto un rato!…

     Intentó aprovechar al efecto uno de esos momentos de relativa calma que el vehemente dinamismo imponía a su compañero. Quiso entonces encapsular el instante que vivía y detener el tiempo.

     El inmenso placer que la embargaba le hacía percibir un electrizante cosquilleo en todo su ser… No dejaba de albergar la convicción profunda de que alojaba al descomunal miembro taurino en sus entrañas por una suerte de hechizante influjo.

     Se sentía rebosante… pletórica… Como le ocurría frecuentemente con lampalagua y como le acaeció en la circunstancia de su aventura con el Gobbino Kokó, percibió a aquel intruso como volátil… etéreo… difuso… indefinido… la quintaesencia de lo incorpóreo… Le prodigaba un cosquilleo hechizante.

     Por todo lo cual vino a calibrar la feroz contienda que su «vacío» presentaba.

     Cual famélico Moloch, también pretendía devorar esta inusitada presa.

     —¡Carpe diem!… ¡Carpe diem!… —se repetía incansablemente, en su afán por captar en el finito instante lo que se transformaría en la vivencia capital de toda su existencia.

     Mas pronto advirtió que la pasividad por ella deseada no cuadraba con el astado marido y percibió que se hallaba en puertas el instante del fin de aquel acto.

     Así que resolvió que debía acompañarle y, con gran fruición comenzó gustosamente a frotar sus nalgas contra las paredes interiores del artificial vacuno y a ejecutar alternadamente especiosos movimientos de vaivén.

     Con ello, sentía por instantes la pesadez de la carne que había engullido.

     Aún contó con el tiempo suficiente, aunque breve, para menearse a su sabor antes de la inexorable crisis taurina.

     Y, como ya estaba descontado, la novísima Pasífae de las pampas no pudo pasar más allá…

     Pues de repente sintió en su vientre, casi con la fuerza de un haz de saetas, los impactos de las violentas venas del seminal néctar bovino…

     Lanzado como caliente flujo que le embriagaba las entrañas, le sentía golpear como chorro, desplazarse cual torrentoso venero, refluir cual descarga de colmado vertedero…

     —¡Ah, tú, nutritiva corriente de la vida!… ¡Te presentas cual hirviente lava que viene a ocupar el vacío cuenco, al pie del eruptivo orificio!… ¡Te escurres, generoso, cual agua milagrosa que lava las espurias incrustaciones de mi «vacío»!… ¡Tú, divino néctar, eres digno colofón de tan mágica restauración!…

     Aquel miembro hechizado vomitaba su seminal licor en efusiones espasmódicas, a las que acompañaban sus propias embestidas y agitaciones.

     En tal situación la princesa permaneció enajenada, gozando las últimas y más sublimes cuotas del placer.

     Ahora, sobre el final, la frenética dama del vientre de la artificial vaca restregó fuertemente su clítoris sobre las paredes de la verga y presto fue acometida por las deliciosas sinrazones del orgasmo…

     No pasó desapercibida para el único y atribulado espectador, la gozosa manifestación de la crisis taurina, declarada sin misericordia ante sus ojos por los temblorosos espasmos de las ancas y patas posteriores de la bestia. Oía, con destemplada grima, los bufidos de placer que el toro emitía y veía, asimismo, tamborilear sobre el suelo a sus extremidades posteriores en erráticos pataleos.

     Tampoco pasaron desapercibidas las inenarrables pruebas del goce de la princesa. En un primer momento Ramón quedó absolutamente pasmado al comprobar que la patroncita de su alma ponía tal porción de sus pantorrillas en el exterior… Contrariamente a lo que había sido su opinión (y sus deseos), eso hablaba a las claras de que por aquellos instantes la inserción del descomunal monstruo en las entrañas de la niña, era total; lo cual había dejado impregnada su alma de un manto de tristeza infinita.

     Sus lejanas expectativas de que el montaje de todo aquel artificio sólo sirviera para desalentar de entrada las apetencias de la patrona, se habían desvanecido. En gran medida, desde el fondo de su alma, había apostado al fracaso de aquella misión, esperando que se limitara exclusivamente a una única y fallida función. Ahora… para nada estaba seguro; sólo parecía sentir el feo regusto del amante engañado.

     «No hay dudas -pensaba- que tal como lo decía la vieja ladina de la Ña Flora, aquí hay cosas de Mandinga. Al principio el overo ya había desestimado la oferta mentirosa de la vaca artificial… ¿Qué diablos fue aquello que lo hizo volver?…

     Pero el colmo de su desazón y vergüenza fue asistir a los síntomas evidentes del orgasmo de la princesa. Así, pudo observar cómo las extremidades que emergían por la parte posterior de la vaquilla artificial entraban en un frenético bailoteo; cómo los adorados y níveos pies se extendían y contraían al influjo de los prodigiosos estertores de la crisis…

     Vio cómo sus dedos se elongaban y distendían, buscando poner la máxima separación entre sí… Cómo luego tremolaban sobre sus nacientes, agitándose en nervioso abanico… Y cómo, en mudo tamborileo, se sacudían secuencialmente al socaire de las inescrutables ondas del deleite…

     Vio cómo dichos dedos se arqueaban hacia arriba en prolongación de la extrema concavidad que, cual acusador valle, habían tomado los empeines…

     Vio cómo se sacudían pies, tobillos y pantorrillas al compás del espasmódico ritmo del demonio del placer…

     Y vio cómo, en definitiva, se manifestaban en todo su esplendor los desgarradores estertores de la crisis final… sus exasperantes claroscuros… sus flujos y reflujos… sus recurrentes y alternados desperezos.

     Y no menos punzantes resultaron a sus oídos los ardientes suspiros, los salaces quejidos, los voluptuosos lloriqueos y demás exclamaciones que estallaban en el corazón mismo de la vaquilla, en consonancia con tan notables agitaciones…

     Después de haber desaguado su viscosa semilla, Mimoso, siguiendo los dictados de sus instintos, se desmontó de la vaquilla. Ramón pudo observar, al brillo de la tenue luz que al lugar llegaba y no sin muestras de fastidiosos recelos, la enorme verga, relumbrante y untuosa aún, que comenzaba a entrar en retirada. Un plateado hilo de remanente baba se prolongaba más allá de su extremo y, sin decidirse a cortarse, oscilaba en juegos de trapecio.

     «Después de esto -se dijo con pesadumbre-, no hay lampalagua que valga. Si mis amores han de perseverar en el tiempo, es obvio que deberé aprender a mugir. Al ‘mal de la matriz de vaca’ habrá que responder con la ‘terapia de la verga de toro’»…

     Concluido el himeneo, el satisfecho marido se dirigió a tranco lento hacia el corral vecino y se introdujo en él. Ramón corrió prestamente a cerrar la puerta tranquera para aislarlo del centro de la escena y evitar todo ocasional peligro. «Estas bestias son malhumoradas e imprevisibles -se dijo-; es mejor mantenerlas aisladas… Sólo, al parecer, la patroncita ha logrado simpatizar con el overo y, según veo, ¡por muy buenas razones! Espero que este animal no se aficione sólo al vientre de esta maldita vaca artificial y que siga siendo tan buen semental como lo es hasta la fecha.»

     Comenzó a inquietarse por el tiempo que estaba transcurriendo luego que el toro se llamara a sosiego, pues la patrona no salía de su nupcial recámara. No sabía Ramón si ir en su búsqueda, pues temía interferir en vaya a saber qué especulación de Marcia Paula; tenía consciencia que la situación era extremadamente delicada y recelaba de ganarse una reprimenda, pues albergaba la sensación de que ahora su obligado testimonio debía fastidiar a la patrona.

     Ella, entretanto, estaba esperando que mermara el abundante reflujo del esperma taurino, que había bañado totalmente sus piernas y encharcado parte de la plataforma; asimismo una cantidad ponderable había escapado hacia abajo por las vacías patas posteriores de la vaquilla. Al fin, accionó el cerrojo de la puerta y salió mostrándose muy seria y sin efectuar mayores comentarios. Ramón corroboró su anterior pálpito de que tan mustia actitud no era otra cosa que la expresión de la vergüenza que suele seguir al pecado.

     El capataz pretendió tomarla en vilo para hacerla descender de la abertura de la vaquilla, pero ella le hizo desistir con un elocuente gesto y le indicó que bajaría por sus propios medios. Y ágilmente, luego de utilizar el banco como intermediario, se halló pisando el suelo.

     —No me toqués pues estoy todo chorreada… Por favor, quisiera que me llevaras en forma urgente al casco, que tengo necesidad de un baño —fue todo lo que dijo, en tanto que secaba sus piernas con la toalla, operación que, a todas luces, le provocaba particular fastidio.

     —Patroncita, ¿se halla Ud. bien? ¿No tiene ningún daño? —Inquirió Ramón, con un hilillo de voz.

     —¡Me hallo perfectamente bien! No me ha lastimado, no he sufrido dolores… Sólo deseo un buen baño.

     —Está bien, niña, me alegro que hayamos salido con felicidad de esta circunstancia… Esta tarde, en la oración, vendremos a buscar al overo con la camioneta y su jaula.

     »Ahora tendrá que tener un poco de paciencia antes de regresar mientras desmonto la vaquilla. No quedará tiempo para hacer dos viajes al casco. Entre en el furgón y relájese mientras yo termino esta tarea.

     Luego el sufrido Ramón volvió a la liza donde demoró alrededor de treinta minutos para desmontar y transportar el Vacuno de Soya. Al notar el encharcamiento de que daba muestras la parte posterior e interior de la vaquilla, y reflexionando acerca de la ardua tarea a que le habría de dar lugar su aseo, se dijo mientras trabajaba denodadamente:

     —Mi querido amigo Salinger: he aquí la más notable falla de tus completas previsiones: no has caído en la cuenta de colocar algún pequeño grifo de drenaje en la parte inferior de la vaca.

     »En cuanto a la patroncita… ¡Ah!, está claro que tiene vergüenza de narrarme su experiencia y es por ello que me arisquea toda conversación sobre el asunto. Pero, por lo que mis ojos pudieron ver en aquellas agitadas piernas y por los suspiros que llegaron a mis oídos, pocas dudas me caben que ha gozado como una loca la enorme verga del overo. ¿Cómo no pensar que debe estarse inmensamente feliz?… ¡Ay, amita, amita!, creo que de aquí en más ya no habrá más lampalagua que te satisfaga… ahora será del caso pasar a una anaconda… Espero que esta espantable escena se restrinja a lo de esta noche, pero… ¡Mmmm!… Algo me dice que no habrá de ser así.

     Luego de colocadas las tapas de acero sobre los anclajes y de esparcir unas paladas de tierra sobre ellos, emprendieron el viaje de regreso en la atmósfera de un embarazoso silencio inicial. Finalmente la princesa le puso coto:

     ––¡Es inútil!… ¡Siempre han de faltar diez centavos para el peso!… No hay proyecto en el que todo pueda preverse.

     ––¡Pero niña, no entiendo de qué se lamenta! ¿No cree que todo le ha salido de mil maravillas?

     ––No nos alcanzó el tiempo para cumplir todas las etapas del caso, Ramón. ¿Cómo vamos a dejar a Mimoso en solitario durante un día completo en ese corral? Ni siquiera sabemos si tiene comida y agua… ¿Cómo diablos no pensamos en regresar al toro en esta misma madrugada?… Y, sin embargo, tenés razón: nos sorprendería la labor de la mañana en tal tarea, cosa que es harto imprudente. Pero es lamentable que, así como tomamos todas las providencias para llevar al toro al corral chico en la tarde del día anterior, no hubiéramos tenido la suficiencia de pensar en la operación de su retorno al campo principal.

     ––En verdad que, atosigados por la inminencia de los próximos acontecimientos y las grandes precauciones que debíamos tomar, no pensamos en ello. Era enorme el cúmulo de tareas y el tiempo, en rigor, resultó muy escaso…

     ––Y no nos preocupamos de considerar las necesidades ulteriores de Mimoso.

     ––Pasto no le ha de faltar, niña… quizá el agua. Tampoco le escaseará la sombra en caso de que el sol caliente por demás, pues hay un grupo de árboles dentro del corral en que se halla.

     ––¿Cómo diablos decís que no le va a faltar pasto si dentro del corral no hay ni trazas de él? Debimos, al menos, abrirle la otra tranquera para que se vaya al prado circundante… Quizá podría hallar agua también.

     ––¡No se preocupe, amita!… El Mimoso ése no se va a morir por estarse unas cuantas horas sin pasto y sin agua. Después, podrá hartar su hambre como supongo que habrá hartado su otro apetito…

     Marcia Paula sintió el pinchazo de lo que consideró una insolente pulla de su capataz, pero optó por el silencio.

     ––Una pregunta ––agregó Ramón––: ¿procedo a desarmar la vaquilla en sus partes?

     ––Aún no ––fue la réplica tajante.

     A partir de ese momento hubo un silencio de tumba en el resto del viaje de retorno.

     Con la llegada de la madrugada y cuando ya afloraban señales del inicio de las típicas actividades matutinas de la estancia, había quedado totalmente finiquitada la espectacular operación «Vacuno de Soya»…

     Y había hecho definitivamente irrupción en la Historia, la moderna versión de una singular Pasífae de las Pampas.