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Compartiendote

Somos un matrimonio bastante grande, abuelos ya. Mi nombre es Rodolfo, tengo 51 años y, pese a cierta barriguilla, me mantengo bastante en estado. Mi mujer se llama Patricia, tiene 49 años, una tetas envidiables ye está más apasionada que nunca.

   Hace un año, nuestro matrimonio no atravesaba el mejor momento. La menopausia de Patri le había hecho perder su natural lubricación y había olvidado, en algún recodo del camino de la vida, su histórica libido. Esto –aunque es ajeno a nuestro asunto- provocó una infidelidad de mi parte, que trajo como consecuencia mi expulsión del hogar y una posterior e inolvidable reconciliación. Hasta ese momento, Patri se resistía bastante a entregarme su cola, alegando un dolor importante , aunque –para ser honesto- debo contar que en varias oportunidades eyacule en sus intestinos. Luego de nuestra traumática separación comenzó a darme su culo más asiduamente, hasta que comenzó a gozar locamente cada penetración anal. Empezamos, además, a gozar de la compañía de algunos aparatitos. Compramos, en primer término, un vibrador de unos 15 cms. , al que llamamos Chiquito y que fue acogido por Patri con gran beneplácito. Se lo devoró de mil formas y por todos sus orificios. Para que se deslice más ágilmente dentro suyo lo vestíamos con un bien lubricado condón. Se hizo habitual que Patri fuera objeto de dobles penetraciones; Chiquito en su concha y mi pija en su cola causaron su delirio en largas noches de múltiples y prolongados orgasmos. Introducimos, luego, una segunda variante: tras ser penetrada por el vibrador y humedecida su concha por los movimientos de “nuestro amigo”, yo  –no sin esfuerzo-, metía también mi miembro en su vagina  poniéndola loca de calentura y sacándole sus gemidos más sonoros.

   Vio la luz, entonces, la época más maravillosa de nuestra sensualidad. Cogíamos a cualquier hora y en cualquier lugar de la casa. Mi pija entraba alternativamente en su concha y en su culo, follando hasta que sus agujeros enrojecían o hasta que el dolor de mi prepucio me dictaba el “basta”.Las tetas de Patri se balanceaban incesantemente ante mis constantes embestidas y su cara iba tomando, cada vez más, el inequívoco aspecto de “cachonda adicta al sexo total”.

   Entre polvo y polvo comenzaron a presentarse grandes ratones. Pensé en lo delicioso que sería ver a mi mujer penetrada por otro hombre, escucharla gemir al ritmo de otra pija . No tardé en hablarle de eso y ella –si bien me trató de loco en un principio- empezó a compartir mis fantasías. Poco a poco, mis imaginarios compañeros de penetración de uno a ser dosy luego varios más.  Patri se acostumbró a gozar de interminables veladas sexuales en las que era repetidamente cogida –frecuentemente sodomizada- por Chiquito, por mi y por un nuevo consolador de grandes dimensiones, al que bautizamos como Papuchi.

   La necesidad de algún encuentro en el que vergas de carne y hueso reemplacen al plástico apareció en nuestras vidas. Muchas veces, mientras nos masturbabamos mutuamente, le relataba como sería una escena en que varios hombres la hicieran suya, ocupando todos sus orificios y bañando de semen todo su cuerpo. Estas narraciones llenaban su sexo de jugos y la transportaban a exquisitas acabadas con solo imaginarse a entera disposición de una serie de machos calientes dispuestos a darle y darle durante horas.

   Así, llegaron nuestras vacaciones en una hermosa isla del sur de Brasil. Allí, en una cabaña alquilada y lejos de las preocupaciones cotidianas, cogimos hasta el hartazgo, con el infaltable aporte de nuestros amigos de siliconas y de nuestros entrañables ratones.

   Un día, tras una no muy larga discusión, decidimos concurrir a un balneario nudista del lugar, Praia Galetha. Era un día algo nublado pero caluroso, cuando llegamos a esa playa sde aguas frías, enmarcada por un acantilado en el que la erosión dibujó algunas cuevas de considerable tamaño.

   Seleccionamos un lugar donde ubicarnos y yo me despojé de toda mi ropa, mostrando un miembro que –por el stress de la nueva situación- no mostraba su aspecto más tentador. Patri, incomoda por los numerosos curiosos vestidos que pasaban permanentemente por el lugar, no se desnudó totalmente y solamente accedió a hacer topless, dejando al aire sus sensacionales senos. Esto bastó como para que los hombres desnudos que pasaban por nuestro lado voltearan para mirarla y mostraran el crecimiento casi instántaneo de sus vergas.

   Luego de permancer un rato tomando mate  y gozando del poco sol que las oscuras nubes dejaban filtrar, notamos que un hombre depositaba sus pertenencias a escasos metros de nuestra posición. Tendió su toallón sobre la arena y se quitó el short, dejando a la vista un maravilloso miembro que, aun en estado de semireposo, se presentaba un fino bocado para cualquier mujer con sangre en las venas. Patri no se mostró ajena a ello y su rostro comenzó a mostrar ese inconfundible rubor típico de las mujeres cuando principian a calentarse. Si bien yo me hice el desentendido, noté que el recién llegado no sacaba sus ojos de las tetas de Patri  y que su pija ya mostraba señas de estar entrando en erección, acusando recibo del atractivo de mi querida esposa. Invité entonces a Patri a meternos en el mar, a lo cual ella accedió sin dudarlo.

   Mientras jugabamos con las primeras olas, Patri me dice: -“Viste el tipo que se acostó a nuestro lado?…me encanta esa pija en reposo sobre sus muslos. En realidad, me estoy mojando bastante”-. La miré a los ojos y le pregunté: -“Te gustaría que te haga el amor?. Creo que este tipo ni se puso allí por casualidad y que el tamaño de su pija indica que no le sos indiferente…es más, creo que tus tetas lo tienen loco”-. Me miró con una amplia sonrisa, como si le estuviera dando la mejor de las noticias y señaló: -“su pija también me pone loca, pero no sé, en realidad no me animo a…”- Un trueno y el inmediato aguacero que se desató le impidieron terminar la frase. Corrimos hacia nuestra ropa, la tomamos y continuamos nuestra carrera hacia una de las cavernas del acantilado para protegernos de la lluvia y…!vaya casualidad!…el motivo de nuestros desvelos era nuestro único compañero en ese improvisado refugio. Era un joven de unos 35 años, de cabello corto castaño claro, estatura media y una considerable dotación que no había perdido su consistencia.

   Tras un primer momento de cierta incomodidad, decidí romper el fuego diciendo: -“Qué mala suerte, qué día del demonio!”-, tras lo cual me persenté: -“Soy Rody y ella es Patricia, somos argentinos”-. El asintió con su cabeza y respondió en un portugués bastante comprensible:-“Eu seu Wilson e moro o Sao Paulo”-. Agregó que pedía disculpas por estar totalmente desnudo. Yo vi allí una luz de esperanza en ver cumplidas mis fantasías y le dije que debíamos ser nosotros quien nos disculparamos ya que no estabamos en sus mismas condiciones pues lo correcto sería que Patri se quite su tanga para quedar todos desnuditos. Mi esposa me fulminó con su mirada, pero luego…sorpresivamente se fue quitando despacito su tanguita sin separa su mirada de los ojos de Wilson. El brasileño se tomó su tiempo para mirar la bien depilada conchita de Patri, luego su vista se detuvo en los erectos pezones de mi mujer para finalmente susurrar: -“Delicia”-.

   La verga de Wilson tornaba a tomar dimensiones más que notables y los ojos de mi mujercita no lograban abstraerse de ella. Pensé entonces en qué podía hacer para ayudarlos a darse todo el placer que parecían reclamar y sólo una c osa se me ocurrió, una excusa que no por obvia y vulgar dejaría de ser eficaz. Dije, entonces: Qué estúpido, olvidé mi reloj tirado en la arena, corro a buscarlo. Ya vuelvo”-.

   Salí de la cueva y caminé un rato por la playa. La furiosa lluvia que se había desatado ya se había transformado en una inofensiva llovizna. Hice tiempo para permitir que algo se iniciara en aquella cueva.

   Pasados 7 minutos, medidos por el reloj que, en realidad, llevaba envuelto en la remera que colgaba de mi brazo, volví a la caverna.

   Cuando puse un pie en ella, no pude más que llevar una mano a mi pija. El espectáculo que se presentaba era hermoso. Patri y Wilson estaban estrechamente abrazados y se besaban apasionadamente. La lengua de él entraba en la boca de ella que la recibía y la retenía entre sus labios y las monumentales tetas de mi amada se refregaban contra el bien formado torso masculino . Las manos de Wilson se hicieron dueñas de las tetazas de Patri y su boca bajo hacia ellas como para querer libar del elixir anhelado. Comenzó entonces a besarlas desesperadamente e introducir los rebozantes pezones en su boca, sin hacerles faltar el suministro de lengua que ella parecía suplicar. Chupaba uno…y después el otro…los amasaba y los sorbía. Mi esposa gemía y gemía, mientras su mano se apoderó del arma letal del paulista y comenzó a mecerlo muy lentamente. Me miró como pidiéndome disculpas, yo le sonreí y la levanté el pulgar en señal de autorización. Se arrodilló entonces y engulló ese magnífico ejemplar de pija. Pasó su lengua, reiteradamente, de la base a la cabeza, lubricando todo el tronco con su espesa saliva. El solo murmuraba: -“shupa tudo…tudo o pau”- Ella acariciaba sus huevos y se tragaba toda la pija haciéndo desfallecer de placer a su ocasional amante.

   De pronto, él la tomó de la mano y la puso de pie. Suavemente, la recostó contra la pared de la caverna y la levantó por las piernas colocando su cabeza entre ellas. Muy tiernamente, comenzó a acariciar con la punta de su lengua el clítoris femenino, mientras los pezones de mi querida Patri eran oprimidos por las manos de su amante. Ella gemía como una loca y gritaba: -·dame toda esa lengua amorcito, chupamela así que soy toda tuya, dame más lengua …damela toda”- El no se hacía rogar y le enterraba la lengua en la concha, mientras sus dedos cambiaban de destino  acariciando y vibrando en las puertitas del culo de mi amada. Ella, sin soltar aquella pija soñada, deliraba de gusto y tenía su primer orgasmo: -“Estoy acabando, guachito mio, no dejes de mover esa lengua, damela toda…si…la quiero”- y apretaba sus piernas como para que la lengua de su machito se le quedara a vivir adentro.

   Cuando las convulsiones de Patri cesaron, se paró y –en gesto de agradecimiento por tan gloriosa mamada- besó tiernamente los labios de Wilson. Luego, se puso de rodillas, tomó la vergota entre sus manos y dijo:-“ Ahora quiero beberme toda tu lechita, hermoso”- y comenzó a pajearlo violentamente. Luego, cesó el fenético movimiento y la introdujo en su boca todo lo que pudo iniciando un tránsito envolvente de su lengua `por el rojo glande. Por momentos detenía el movimiento, por momentos se la comía toda y luego reiniciaba la movida, incrementando los gemidos de su deseada pareja. La verga ya despedía sus primeros jugos. Wilson gritaba: _”Shupame pau..tudo”- y tomaba con sus manos la cabeza de Patri  para hacer llegar su verga hasta la garganta de mi putita hermosa. –“Tuda mi leite para vocé, garotinha”- decía e incrementaba el movimiento de sus caderas, enterrando su garrote en lo más profundo de Patri. De pronto Wilson comenzó a temblar, se escucharon los gemidos de Patri parcialmente disimulados por la tranca que estaba degustando, y torrentes de leche  se vieron asomar de los labios de mi tierno amor. Ella, solícita con su amante, trataba de tragarse toda aquella generosa ración, pero su boca no alcanzaba y el excedente chorreaba por su cuerpo, mientras se veia relamiendose de gusto. Wilson, enarbolando su verga como trofeo de guerra murmuraba: -“ Gustoso…gustoso…tuda mi leite para vocé argentina bela, agora quero sua buceta”-.

   Ambos se pusieron de pie, se abrazaron y comenzaron a comerse la boca. Los labios de Wilson empezaron a teñirse con el blanco de su propio semen, con el color de la leche que aun emanaba de la boca de mi mujercita. Se besaban, se acariciaban, se mimaban como una pareja de tiernos novios. Yo, mientras tanto acariciaba mi verga haciendo grandes esfuerzos para no acabar, ya que presentía que la mejor parte estaba por venir.

   Y la realidad me da la razón una vez más. Wilson toma a Patri por la cintura y monta la pierna derecha de ella sobre una roca, levantando su culo hasta ponerlo a la altura de su verga. Acaricia suavemente las caderas de mi hermosa dama, e introduce dos dedos en su vagina iniciando en exquisito mete y saca. Patri gime…me mira fijamente a los ojos y, a pesar que quiere evitarlo, gime con su mejor cara de puta. El acerca la cabeza de su palpitante animalito a la conchita de mi Patri…la frota contra su clítoris mientras sus manos se aferran fuertemente a las inflamadas tetas de mi dueña. Un grito de ella me lleva a bajar nuevamente la vista hacia su sexo. ¡Cómo la están cogiendo, mi hermosa!…Su concha está totalmente llena. Una verga enorme, lubricada  y palpitante se mueve muy dentro de lla provocandole los mejores suspiros. Patri está a mil, su cabeza gira y sus labios buscan la boca del macho que la enloquece con sus bravías embestidas. Su lengua se encuentra con la del paulista y cintura se mueve frenéticamente hacia atrás obligando a su concha a ir incesantemente en busca de aquella verga que la somete y la subyuga. La siente adentro…mi pobre amor…muy adentro, taladrando sus entrañas, convocando a todos sus zumos, haciendola hembra…más hembra que nunca.

   º”Dame pija, hermoso mio, la quiero, me vuelve loca, me encanta…me estás matando. Cojeme, no dejes de moverte sentime…,mi concha caliente es solo tuya”-. Patri no da más. Quiere acabar temblando sobre la hinchada pija de Wilson. Me mira..ve como me pajeo y abre grande su boca en un gemido interminable. Sus ojos se muestran extraviados, está cabalgando sobre la pija que siempre soñó, está llamado a todos los duendes del orgasmo para que la hagan, al menos por unos segundos, la putita más feliz del universo. Y, finalmente, llega. Y Wilson, llega. Y se abrazan fuerte e intercambian sus liquidos. Y la pija de él se entierra más fuerte que nunca en sus estertores postreros. Y ella delira de lujuria, y eso me encanta. Y la leche de él en se vuelca en sus entrañas y se siente muy mujer, muy de Wilson, muy poseída, muy bien cogida. Y yo me acerco a ellos y descargo mi leche sobre las tetas de mi hermosa. Ella apenas me mira…y lo besa como una novia enamorada, Ellos se abrazan…ellos se besan…ellos se tocan mientras mi semen baja por el cuerpo de mi esposa. El, Wilson , en español le dice:-“Ahora quiero tu culo mi amor, quiero hacerte, cosita, el culo”-. Ella le toma la manos y mirandolo, embobada, a los ojos, le reponde:-“Hoy solo toda tuya mi amor, podés  pedir lo que quieras, podés poseerme de todas las maneras. No quiero que dejes de cojerme…no quiero”-.

   Para mi, ya era demasiado. Para un solo día. Me interpuse entre ellos y dije:-“Si quieren seguir disfrutandose pueden hacerlo, pero no ahora, en otro momento. Mañana podemos reunirnos en nuestra cabaña y vivir toda una noche de sexo. Esta vez también yo voy a participar. Mañana, Patri, vas a tener dos vergas de carne y hueso muy adentro. Vas a gozar como la hermosa puta que sos. Mañana va a ser un día inolvidable.

   Nos fuimos entonces. Pero antes, ellos se abrazaron y se besaron. Primero tiernamente y luego enredando sus lenguas. Ella dijo: -“Hasta mañana, te espero”-. El le respondió: -“Adios, te deseo:”-. Nosotros, nos tomamos de la mano y caminamos por la arena rumbos a la salida con la alegría de una fantasía cumplida y la perspectiva de nuevas delicias para los sentidos.

 

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Mi tia Paola

Soy Martin, vivo en Buenos Aires, y esta historia ocurrio ya hace un

par de años. Mi tia Paola vive en la localidad de Glew, al sur  de la

provincia de Buenos Aires. Y durante años ella fue mi mas inalcansable fantasia…Esta es nuestra historia.
   Solia ir a visitar a mis primos,a pesar de lo largo del viaje,  solo como una excusa. Recuerdo ver siempre a mi tia en fiestas familiares, con esos vestidos de generoso escote, y esas caderas sensuales que hacian las delicias y el deseo de mas de uno en cada evento. Yo era el consentido de mi tia Paola, siempre me subia a su regazo, me apoyaba la cabeza contra sus pechos y me acariciaba el pelo con cariño. A partir de los 12 años, esa costumbre comenzo a excitarme, a hacerme sentir deseos de lamer esa piel y probar ese perfume que me volvia completamente loco…

Y fue a esa corta edad que comenzaron mis visitas, cada vez mas asiduas, solo para estar

cerca de esos sensacionales pechos y ese culo fantastico. Esta

situacion

se dio por años, desde mis 12 años hasta los 23 fantasee con mi tia y

me

entregue a desenfrenadas masturbaciones imaginando todo lo que seria

capaz de hacerle de tenerla una noche para mi.

Recuerdo en especial una tarde de octubre, en la que me dio fiebre estando de visita en su casa. Ella me dio los cuidados de rigor, una píldora antifebril, reposo y paños humedos en la frente.

Tenia yo 16 años y mi tio no estaba en casa. Mis primos dormian arriba y yo en el sofa de la sala en la planta baja.

Tia Paola paso la noche atendiendome. Yo miraba su camisón semi transparente, a traves del cual se mecian un precioso par de tetas con pezones de enormes aureolas oscuras.

La erección debió durarme toda la noche.

Ella me cambiaba los paños y me daba besitos en la frente, mientras sus pechos se bamboleaban ante mi cara…era una sensacional y muy caliente situación.

En un momento mi tia, mientras me ponia un paño humedo en la frente y tomaba mi temperatura con un termómetro, apoyo al descuido su mano cerca de mi muy erecto miembro. Creo que contuve la respiración esos celestiales momentos en que duró aquella escena. Tia Paola debio darse cuenta de mi ereccion pues retiro su mano de inmediato y me sonrio algo nerviosa. Se levanto y me dijo

-te traere algo fresco martu…debes hidratarte…

La vi irse con esa tanguita enterrada en su hermoso culito y casi acabo alli mismo.

Volvio con jugo de naranjas y para darme de beber, se sento a mi lado y me ayudo a incorporarme abrazandome con dulzura.

Bebe todo mi martu, ya la fiebre esta cediendo…

Poco a poco bebí todo el vaso , al terminarlo Tia me apoyo en su regazo y me pidió que tratara de dormir un poco.

Apoyado en esos pechos di rienda suelta a mis mas oscuros deseos y la imagine teniendo sexo conmigo, pidendome mas, poseida de deseo, chupando mi pija con voracidad…

Pero solo soñaba por la fiebre y al despertar mi tia dormia a mi lado, con su boca pegada a mi cara.

No resisti la tentacion y la bese, lo cual la desperto inmediatamente, sobresaltada me miro y me dijo:

-Martu! Estas mucho mejor veo…!

-Perdon Tia – respondi

-es que soñaba… -trate de justificar mi proceder.

-No hay problema Martu…estas en la edad de la revolución de las hormonas y lo entiendo. Pero no lo digamos a nadie si? Será nuestro secretito.

Y sonriendome me besó nuevamente y se fue a preparar el desayuno.

Pasaron años de aquel hecho y no volvimos a estar en otra situación igual, pero nunca olvide ese beso.

Y estaba seguro que ella tampoco.

Paola era una mujer tranquila, exhuberante, simpatica, a la que mi

tio, por su adiccion al alcohol, no atendia como ella merecia.

  Pasabamos tardes tomando mates los dos sentaditos uno frente al otro

en el patio trasero de su casa, yo comiendole los pechos con la mirada

y saboreando su saliva de la bombilla. Ella me retaba porque queria que

yo llevara una novia y se la presentara, me decia:

   -sobrino cuando vas a venir con una chica? me imagino que a tus años

debes andar rasguñando las paredes no?

  Yo la miraba y le contestaba

  – Y si tia…a veces ando re caliente…que se le va a hacer!

  Ella sonreia y lo dejaba alli, pero un dia, una tarde en la cual mi

tio estaba de viaje y mis primos en un campamento, la historia, por fin, cambio.

  Ella me recibio con una remerita corta que dejaba ver su ombligo y

sus pezones duros asomaban pidiendo guerra, tenia un short de jean

ajustado por el cual escapaban sus nalgas …

  -Tia estas para el infarto !!!-le dije mientras nos saludábamos

  -Si no fueras mi tia…-exclame mirándola con picardía.

  Ella se sonrojo y me dijo

  -Hay Martin!!! las cosas que decis che…si soy una vieja

  Yo me hice el enojado y mientras ella terminaba de cerrar la puerta,

la abrace y le dije

  – Vos no sos una vieja Paola, sos una hermosa mujer, no vuelvas a

decir eso por que me enojare!

  Ella sonrio y me abrazo con fuerza y me susurro al oido

  -te gustan las maduritas sobrino?

Recorde el beso que años atrás nos dimos. Mi pija se endureció inmediatamente.

  Pero solo sonrei y le guiñé un ojo, luego le pregunté

  -Que raro vos vestida asi !!! esperabas a alguien?

  -A vos te esperaba Martu-me dijo sonriendo y tomando mi mano

Me sonrojé. La miré bastante nervioso.

  -Vamos a tomar algo fresco-agrego y me llevo a la cocina.

  Alli me conto del viaje del Tio y el campamento de mis 2 primos, y me

confesó que tenia ganas de que yo fuera a visitarla para acompañarla

esos dias.

  -Entonces me esperabas de verdad!!! Que bueno Paola! Yo también tenia

ganas de verte!- le dije entusiasmado

  -Seguro la vamos a pasar muy bien..-dijo con voz sugerente

  -Queres que vayamos de compras asi tenemos provisiones para el fin de

semana?- me pregunto.

  -Si claro, te acompaño, pero dejame darme una ducha antes

  -okey, vaya y apurese que me voy a cambiar este disfraz de

gata!!!-exclamo a pura carcajada

  Ella fue hacia el dormitorio, yo hacia la ducha, entré al baño, me

saque toda la ropa y me di cuenta que no habia toalla disponible, solo

una bastante humeda; me envolvi en ella de la cintura para abajo y fui

a

pedirle una a mi tia.

  Entre al dormitorio y la encontré en tanguita y con los pechos al

aire, ella se sobresaltó y se cubrió con las manos, sonrojándose levemente.

  -Perdoname Paola…es que no habia toalla seca y yo…-dije sin

sacarle los ojos de encima.

  -Hay Martin…pareciera que nunca viste a una mujer medio

desnuda…me pones nerviosa!!!

  -Y vos a mi ni te cuento-respondi y me mordi la lengua…pense que me

habia propasado en mi comentario, pero Paola se acerco a mi y dandome

un beso en la mejilla me dijo:

  -Martu…te gusto?

Nunca habia logrado olvidar aquel beso, y alli estaba frente a mi, casi desnuda e insinuandose…

-Toda la vida me has gustado Pao…nunca olvide nuestro beso…

Respondí nervioso y excitado.
  No se si para ese entonces ella ya habia notado la erección

descomunal que yo tenia, o si mis nervios la llevaron a deducir mis

deseos, lo

unico cierto es que no pude decirle mas, solo me limite a tomarla del cuello

con

suavidad y besarla en la boca; que me recibió abierta, con su lengüa

jugueteando con la mia afiebradamente y apretando su cuerpo contra el

mio

con fuerza. Mis manos volaban por su cuerpo, que se estremecia ante mis caricias. Visitaron su espalda, sus nalgas, escalaron sus pechos y buscaron su ya humeda conchita…

  Fue un beso maravilloso, y duro varios minutos, al cabo de los cuales

ella comenzo a jadear y me pidio:

  -Llevame a la cama y haceme tuya Martu

  La levante en brazos sin separar sus labios de los mios, y caimos

juntos en la cama.

  -Hace tiempo que fantaseo con esto- me dijo entre lengüetazos…

  -Yo hace años sueño con hacerte el amor Paola-le respondi mientras

apoyaba mi miembro, aun con la toalla encima, sobre su conchita, que

todavia escondia su pequeña tanga.

-ay Martu…la tenes grande y dura – murmuró mientras la tanteaba con sus manos a traves de la tela.

-Damela Martin…La quiero toda!!!

  Ella me acarició el pecho, me fue besando las tetillas, y me susurró

  -Por fin esta Verga es mia!!! Hace rato que no tengo una como la

gente!!!

  me saco la toalla a los tirones, desesperada…

  Y se la metió lentamente en la boca…

  Ahhhhhh fue sensacional, yo miraba mi miembro perderse en esa boquita

carnosa y me estremecia de placer, ella clavo sus ojos en los mios

mientras me fellaba como una verdadera PUTA, y eso me enloquecia…Su

boquita se cerraba sobre el glande con suavidad, mientras retorcía la

lengüa como una serpiente acorralada en su cubil.

  Sus jadeos, su cabello desordenado, su culo en esa diminuta tanga (

que se notaba empapada) y su mirada me harian perder la razón. Debia

darle a mi tia Paola un poco de su propia medicina…

  -AHHHH lauraaaaaa….yo tambien quiero chupartelaaaaa-le rogué.

  Sin soltar mi pija se dio vuelta ofreciendome la vulva en mi cara.

Practicamente le arranque la tanguita en tres zarpazos, y disfrute la

vista solo unos pocos segundos antes de comerme la concha que mas habia

deseado en mi vida. Hasta ese momento me habia encamado con tres

boluditas que mucho no sabian. Un olvidable Pete ( asi llamamos a la

mamada en argentina), y una vez un culo

(casi bah, porque se la enterre y me obligo a sacarla a los gritos), lo

demas habia sido

siempre ponerla y chau.

Pero mi tia Paola era una mina hecha y derecha,

que sabia bastante, no porque mi tio la supiera satisfacer o coger muy

bien, sino porque ( como ella misma me contaria mas adelante ) leia muchas historias eroticas y ( a escondidas )

miraba peliculas pornográficas.

  Era mi primer 69, y fue espectacular, le enterre la lengüa entre los

labios mayores y subi hacia el clitoris, al sentir sus temblores y

alaridos cuando masajeaba con la punta de mi lengüa ese botoncito,

acelere

mis lamidas, lo cual la puso totalmente loca, gemia, jadeaba, gritaba,

se encorvava,temblaba, estaba gozando de manera desenfrenada, y en eso,

yo, que con sus alaridos me calente aun mas, senti que ya no podia mas

retener esa leche que durante años espero por mi tia.

  -Paolaaaaa voy a acabar-grite

  Ella me clavo las uñas en las nalgas y aceleró sus movimientos al

mismo tiempo que gritaba:

  -ahhhhh….ahhhhhhh….yo…tambien…ahhhhhhhhh ….siiiii…dame

toda …ahhhhh ….toda tu lechita….ahhhh

  y con un estremecimiento que nunca olvidare, mi poronga, endurecida y

fuera de control, lanzó largos chorros de caliente semen en su garganta

casi en simultaneo con su acabada, que hacia temblar su vagina en mi

boca. Lami su culo que, casi imperceptiblemente, se abria y cerraba en

sintonia con sus violentos espasmos. Ella gemía descontrolada,

  Sentia su lengua saborearme y chupar con fuerza, mientras decia:

  -MMMMMM….siiiiiiiii…que rico!!!! ahhhhhhh

  yo la escuchaba y sentia desmayarme ante tanto placer, mi lengüa se

hundia en su culito cada vez mas, dilatandolo y ensalivandolo con

insistencia..

  -ayyy Martu!!! me queres hacer el orto tambien?! me gritó empujandome

cada vez mas el culo en mi cara

  -Paola, a partir de ahora soy tu dueño, y vos mi dueña-conteste con

la voz enronquecida…

  -Siiii papito…haceme lo que quieras mi amor- me grito lamiendome

los

huevos y aun temblando

  -Me trague toda tu leche, y jamas habia hecho algo asi…-confeso

lamiéndose los labios con satisfacción

  estábamos re-calientes y todo el tiempo que demoramos en concretar

nuestras fantasías estaba siendo recuperado con creces. La lechada que

añeje por tantos años recién asomaba a lo que seria el mas salvaje fin

de

semana de nuestras vidas.

  Mi lengua no dejaba de perforar su culito con ansias y ella me

limpiaba la Pija con una dedicacion alucinante.

  Mi miembro que no se habia ablandado del todo se estaba endureciendo

otra vez y entonces…

  FIN DE LA PRIMERA PARTE

  MARTIN

  ESCRIBIME!

   martinxy@yahoo.com.ar tengo una historia que

podemos protagonizar juntos

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Sexo en gimnasia

Esta es una historia real, tan real que me pasó a mí en persona luego de una clase de educación física en uno de los más importantes y prestigiosos colegios de la República Argentina…

  Todo comenzó un viernes a la mañana, eran las 8 cuando sonó el despertador, me levanté de un salto, me fui a duchar y tomar mi desayuno para irme a gimnasia

   El profesor era Mauricio Ricco, y como su apellido lo indicaba estaba riquísimo, era un hombre de unos 41 años de edad, pelo corto tipo militar, de imagen ruda y masculina, 1.80 de altura, con carácter bastante estricto, pero eso si… con un cuerpazo que los de 20 quisieran tener… unos pectorales que parecían inflados, unos brazos sólidos como el acero y unas nalgas paraditas, en el punto justo. Eran el objeto mas codiciados por varias jóvenes y uno que otro hombre…

  Generalmente en sus clase nos mataba, no literalmente, de cansancio, nos hacia correr mucho, practicar mucho deporte, era mas que nada dictadura estar en ellas…pero por ver ese culo y ese pecho velludo a través de su camisa ajustada y desprendida lo que me pidiera…

  Después de las clases nos retirábamos e íbamos a las duchas para cambiarnos e irnos a clases… mientras él se encargaba de llevar todo el material utilizado al sótano del colegio… Tenia que bajar 2 escaleras, pasar tres puertas y finalmente depositar todo en un cuarto húmedo al que todos llamábamos ‘’La Madriguera’’…

   Un viernes por la tarde, luego de la clase de gimnasia me ofrecí a ayudarlo a cargar todo el material, la verdad que era pesado, pero con ese físico que cosas no habrá levantado…Mientras el iba delante mío marcándome el lugar donde dejar las cosas, yo iba detrás suyo sin perder detalle de ese culito que me tentaba cada vez mas… era un manjar pocas o, creo, nunca antes devorado…

   Mientras dejaba las cosas una pila de elementos se me cayó encima, lo que me llenó de polvo el rostro. Ricco solo atinó a limpiarme la cara con sus grandes y monumentales manos, me estremecía cada vez que sus dedos, sus manos, su respiración entraban en contacto con mis sentidos…

   Terminada la labor subimos de nuevo y mientras lo hacíamos hablábamos un poco, como si empezáramos una amistad…Durante la semana no hice mas que pensar en su cuerpo, en su mirada, en la forma en que me trataba, en él…

  Llegado el viernes nuevamente, me ofrecí a ayudarle y cada vez era más el deseo que tenia que comenzaba a desearlo como si fuera mi última comida en mucho tiempo…fue cuando sucedió…

  Mientras dejaba las cosas debajo de una pequeña mesa antigua me daba conversación, hasta que al agacharme mucho silenció todo por completo, no dijo una sola palabra, solo ví su sombra acercándose cada vez más hacia mí, tanto que sentí una mano sobre mi nalga derecha…

  Me levanté de golpe y sin mediar palabra alguna me di vuelta y me topé con su cara, sus ojos iban hacia los míos, su respiración a mi pecho y yo cada vez estaba más nervioso y excitado, era una sensación demasiado rara…  

  Puso sus manos sobre mi culo y agarrándolo fuerte me dijo al oído – se ve que las clases te han servido de mucho, tenés una colita preciosa – 

   La frotaba, la tocaba, la hacia suya, y mientras lo hacia me lo decía con tono bastante erótico,  muy provocativo, como insinuando algo que era obvio que yo ya sentía, faltaba saber que le pasaba a él…

   – ¿Que? ¿Querés que te lo haga ahora mismo y acá? quiero comerme tu culo – me lo dijo sin mas que responderle que un gesto de obviedad…

  Me bajó los pantalones hasta el suelo, me sacó el bóxer, me levantó en sus hombros y  comenzó a atracarme contra la pared, aun sin bajarse él los pantalones, se le notaba un gran bulto y bastante grueso…

   Comenzó a meterla y a sacarla por completo, realmente era un experto en la materia, lo hacia despacio al principio y luego lo hacía cada vez mas fuerte hasta finalmente levantarme con las embestidas que me daba…yo solo miraba en un espejo como me culiaba…

   No dejaba de gemir, tenía la pija muy grande, yo nunca había tenido algo así dentro, “no voy a parar Chabón aunque te reviente el ano”…, decía entre gemido y gemido. Era tal la fuerza con la que me lo hacia que hasta me llegaron a saltar lagrimas de la agonía sexual a la que estaba expuesto, y eso que era solo el comienzo…

   Me puso en cuatro sobre la mesa, y empezó a cogerme como un animal. Primero me la puso despacito y luego con un ritmo violento me la entró toda hasta el fondo. Yo gritaba de dolor y de placer. Sentía como sus huevos golpeaban los cachetes de mi culo y me excitaba más.

   Había que admitir que para tener más de 40 realmente culiaba como los dioses…

   Instantes después me dijo con toda perversión ‘’si querés aprobar la materia me la vas a tener que probar, chupámela pibe y tenés un 10, ya en la lección anal tenés 10, ganáte otro’’

   Se tiro sobre unas colchonetas, llevó sus manos hasta su cabeza y se limitaba a testear la labor oral que salía de mi boca hacia su pene, el cual ya estaba bastante largo, muy grueso y poco peludo…

  Subía, bajaba, subía y volvía a bajar, era una rutina a la que pareciera él le gustaba acostumbrarse, parecía una maquina de coser subiendo y bajando o una explotadora de petróleo tratando de obtener el blanco recurso que permita concluir con mi trabajo…

 – Que buenos petes que sabes hacer pendejito, chupas como todo un experto, sos un experto con la boca, la prueba oral la estas aprobando… – luego de haber dicho eso se acabó en mi boca, manchándola por completo de blanco lujuria…

   Estuvimos por más de 4 horas sacando afuera nuestros instintos más salvajes y desenfrenados, no podía creer que un musculoso hombre de 41 años me hubiera hecho todo suyo y más si esa persona era el profesor con el cual tuve más de mil fantasías complejas…

   Pero no finalizó ahí, todos los viernes después de clases era lo mismo y siempre delante de mis compañeros me retenía diciendo ‘’Estas castigado por… por… estas castigado’’  no importaba el lugar, la hora ni la circunstancia, era un lobo hambriento que me quería devorar a toda costa…

   Un día me invitó a su casa, era obvio para qué, pero me invitó y fui… Nos saludamos, me invitó a pasar y me llevó directamente a la cama… tardamos 10 segundos hasta volver a tener sexo… Me cabalgaba con toda rudeza, violencia, sadismo, me hacia su esclavo sexual personal… filmaba mientras cogiamos, hacia caras, gestos, todo era valido en un carnaval de carne estremeciéndose sobre la desecha cama matrimonial…

  Fue hacia la cocina y trajo manteca, me dijo ‘’ponéte en 4, abríme la piernitas, respirá hondo que papi te va a dar de comer un chorizo enorme y leche de hombre’’ me frotó el grasiento producto comestible en el ano y lo utilizo para lubricar y dilatar mi ano, que a ésta altura mas que rojo estaba morado…

  Con sus gruesas manos de gorila me abrió las nalgas de palmo a palmo y me entró como a la sidra en navidad, tratando embriagarse de placer, satisfaciendo sus necesidades más primitivas…

  Me sentía cautivo de esos encantos y esclavo de sus atributos, mientras me daba algo que me encantaba pensaba por dentro: ”que bien que lo hace, que bien que me coge, que larga que la tiene, que duro que se siente, lo amo”

   Me cogió de todas las maneras posibles, despacio, fuerte, dejándola adentro, sacándola y volviendo con fuerza, sentado, acostado, perrito, ya había dejado más de 3 veces su marca personal en mi interior, era de su propiedad, según él.

 – Dale, gozá puto, gozá, dale ahhhh – era la frase que mas repetía, Estaba tan extasiado que no paraba de gemir, era prisionero de esa pija en mi culo. Todo iba bien hasta que, cuando estábamos en lo mejor de lo mejor, sentimos una presencia. Paró de cogerme y fue cuando vimos una sombra de algo por la ventana. Ni aun así se detuvo, es mas, cada vez me lo hacia mas fuerte, parecía una locomotora ansiosa por llegar a su destino, esperó el momento oportuno para tirarme todo su blanco salitre caliente…

   Luego de 4 horas de enérgicas y violentas penetraciones salvajes, con un suspiro largo, se deshizo de los últimos restos de testosterona blanca, se quitó el preservativo y se tiró, ya sin fuerzas, sobre la cama deshecha…

   Me recosté sobre su sudado y velludo pecho y con las mas inocentes y honestas palabras le dije: ‘’Te amo’’…

   Él solo emitió una carcajada burlesca y respondió: ‘’Amor?? Que es eso?? Solo los maricas creen en eso…’’

   En ese momento mis ojos se llenaron de lágrimas agrias, de dolor, agonía y desilusión. ‘’Pensé que te importaba, o que al menos sentías algo por mi’’ dije con palabras entrecortadas por el llanto…

 – Sé realista, nos echamos unas cogidas increíbles y me hiciste gozar como pocos, y me imagino que yo fui toda una bestia sexual, pero nunca tendría nada con un pendejito como vos…’’

   Levanté mis cosas, me vestí y bajo la lluvia emprendí mi regreso a casa, con la cabeza abajo y con total dolor en mi cuerpo, tanto en lo sexual como en lo moral. Le había dado algo más que mi cuerpo aquella tarde en el colegio después de gimnasia, cuando tuvimos nuestro primer encuentro, le dí mi virginidad…

   Cuando llegué a mi casa fui directo a mi cama a secarme mis lagrimas y a pensar en lo que había pasado, como un simple e inocente niño de 16 años se había entregado a un adulto pederasta con el único fin de enamorarse de quien no merecía ser amado…

   Hoy eso quedo atrás, con el paso del tiempo dejo pasar lo pasado y vivo la vida como debe ser, tengo amigos, una familia, pero a veces pensaba que distinta que es la vida cuando en vez de coger hacemos el amor…

   Y como toda historia, llega a su fin…

   Y me gustaría rescatar una frase que dice ‘’ Para odiar hay que querer, para destruir hay que hacer, y estoy orgulloso de quererte romper la cabeza contra la pared…’’

      Si te gusto esta historia, me gustaría que me lo hicieras saber, te doy mi mail y me escribís que tal te pareció la historia, quisiera recibir tus críticas y consejos e intercambiemos experiencias, Mi mail es Valdenvolten_len1733@hotmail.com.

 

  

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Psicología sexual

Esta es una historia real, tan real que me paso a mi en persona, hace no mucho tiempo, pero que la verdad me gusto bastante y espero que también a ustedes…

  Ramiro González, 35 años, soltero, morocho, ojos negros, un muy buen culo y ni les cuento como venia su armamento: todo terreno.

 ¿Quién es? Mi psicólogo, o al menos lo fue en su momento de gloria.

 ¿Para que iba a un psicólogo que además de escuchar mis problemas era integrante fundamental de mis más eróticas e inimaginables aventuras sexuales? Emmm… ya como que se me olvido pero el punto es… también se me olvido, jajja…

 Naaa, porque digamos que en una ciudad tan grande como Buenos Aires, las visitas al psicólogo son moneda corriente…

  Una tarde llegue completamente eufórico, tenia mucho de que hablar, me sentía solo y esa era la ocasión perfecta para que alguien escuchara mis múltiples problemas. Es bastante feo notar que a nadie le importa lo que te pasa o lo que sentís, pero ya me iba acostumbrando a esa etapa…

  Hablamos de muchas cosas, desde mi infancia, mi adolezca… mi actualidad, ojo parezco viejo, pero soy un nene todavía… mmm… seee… me… volvamos a la historia…

 Hasta que me hizo un cuestionario que jamás me imagine que me iban a hacer, y mucho menos un medico tan respetado como era González, es mas, me estremeció:

 – ¿Sos muy ardiente cuando tenés sexo con alguien? ¿Te gusta mamar mucho? ¿Es tu cola por donde mas placer sentís? ¿Lo sentís rico al ser penetrado? ¿Gemís mucho? ¿Te gustan largas, gruesas, duras, peludas, peladas, cómo? ¿En 4, 69 o patitas al hombro?

 A cada una de sus preguntas respondí – Sí –

Cada vez que el preguntaba notaba como se le inflaba mas y mas su miembro, que desde el diván en que yo estaba recostado tenia un Angulo privilegiado. No podía creer que mi porno star intimo me estuviera preguntando temas que tendría que hablar a los 16… Bue… en la sociedad actual, cada vez somos mas jóvenes los que nos iniciamos…

  Y cada vez que obtenía mi respuesta, su cara me demostraba fehacientemente cuales eran sus objetivos con ello, pero me gustaba, así que le seguí el juego un rato…

  Pero cuando le respondí que era virgen comenzó a balbucear internamente ideas que, en ese momento, no supe de que se trataban, pero que su mirada dispersa, el movimiento espontáneo de sus cejas y el surgimiento del nerviosismo me di cuenta…

  Mientras me miraba, yo lo miraba fijo a los ojos, me relamía y jugaba con mis encantos de nene inocente frente a un macho dominante, fortachón, rudo, viril, que a simple vista se notaba que le encantaba gozar del sexo hasta el último instante…

 Y justo cuando el tema comenzaba a ponerse interesante, se termino la sesión…

– La próxima sesión vamos a retomar muy seriamente este tema, porque… creo… que… tenemmm…os mucho de que hablar – se re notaba que con ese tartamudeo común y corriente quería esconder la gran calentura que le produjo hablar de sexo y fantasías con un adolescente de 16 años. Teníamos mucho para enseñar, tanto el como yo…

  Durante toda la semana estuve esperando con ansias el momento de verle la cara y poder comprobar en sus ojos si mi teoría era realmente cierta o simple imaginación de un adolescente caliente que soñaba con tener a un hombre maduro, robusto, dotado, bien a lo macho pero ciertas imprecisiones típicas de un homosexual reprimido…

  Cuando por fin llego el día sucedió algo bastante raro, al menos a mi parecer y digamos que muy poco ortodoxo. Sonó el teléfono, mi madre contesto y me comunico, de parte de su secretaria, que el consultorio estaba bajo limpieza, así que la sesión cambiaria de sitio. Su casa…

  Mucho como que no entendí, en su momento, a que se debía, ya que era uno d los sitios mas limpios y ordenados en los que había estado. ¿Pero que fuera a su casa? Que yo supiera ningún medico hace eso. Aunque bue… que más daba…

  Llegue como a eso de las 7 de la tarde, en el horario que me correspondía la sesión en su consultorio, no podía creer que tuviera una casa tan hermosa. Era digna de un rey. O de un gay…

 Abrió la puerta como si nada, me invito a pasar y me llevo directamente hacia su estudio. Tenía un diván enorme de cuero negro, iluminado por candelabros antiguos, alfombras de lujo y ni hablar del resto de la casa…

  – Bien, comencemos a mamar… digo… a… charlar… – si comenzamos así, creo que mi tesis acerca de su reprimenda sexual estaba comprobada…

 Le conté lo que hice el fin de semana y estos días que no nos habíamos visto:

– Doc, estuve en el Chat, con un tal Jorge, 32 añitos, bastante lindo, charlamos de cosas sucias – cada vez se agitaba mas, dejaba volar su imaginación, aparentemente y a todo respondía con un simple ‘’ajá’’. Seguí contándole, no me quede ahí…

 – Me decía cosas como ‘si te agarro te parto al medio’  o ‘Debes de ser todo un experto para mamar’ ‘Te paso fotos mías cogiendo con mis amigos’ – era mas que obvio que nunca había hablado con ese tal Jorge, ni tuve cibersexo y ni siquiera tengo Internet en casa,. Pero quería poner a prueba al Doc…

– Después vino a casa Pablo y como no había nadie nos pusimos a ver un peliculita porno, bah… en realidad fueron 3… que calientes que estábamos, nos re masturbamos esa tarde – mi doctorcito no daba mas…

– Bien, emmm… yooo pienso… queee… uffff – ni media expresión tenia, estaba a mis pies…

 Se puso frente a mí, me jalo del brazo, me puso cara a cara y me besó. Me quede completamente sorprendido con la situación, ya que, si bien intentaba saber si yo le gustaba o no, nunca espere que reaccionara de tal manera…

 Era todo un experto para besar, era un verdadero maestro ¿Seria un experto para el sexo también? Chaaan! 

 Se bajo el pantalón, saco su miembro ya erecto y lo introdujo en mi boca

 – Sabes que es lo que quiero y como me gusta, hacelo, hacelooooo  – el de pie, yo de rodillas, tarde 4 seg en pensarlo y 10 min. en hacerlo gemir como pocos lo habrán hecho…

  Su pene no era grande, era enorme, parecía una morcilla alemana, lista para ser degustada. Era el platillo principal de un almuerzo que se pasaba de convalezco, era sádico, era perverso, completamente irreal. Pero ¿qué importaba? Era todo mío y no habían reglas en un juego que se valía de sacar afuera la bestia salvaje que llevamos dentro…

  Mientras se la chupaba, él comenzaba a masturbarse y que rico sabor que tenia, era un alimento nunca antes experimentado por mis papilas gustativas, hasta ese momento. El objetivo era triple: satisfacer sus deseos sexuales, convertirme en su esclavo y acabarse en mi boca. Eso último era lo que esperaba ansiosamente…

  Me di un gusto que hacia rato tenia ganas: mientras mamaba furiosa y rápidamente, sin darle descanso al deseo ni al desenfreno, masajeaba suavemente sus bolas, para sentirlas como mías, para hacer posesión de tan bruto botín. Se re notaba que disfrutaba lo que hacíamos, sobre todo yo. Y pensar que era solo el comienzo…

  Finalmente, luego de 3 lujuriosos minutos, un ardiente liquido blanco, se hizo presente en mi boca. Era tan dulce, tan deseado, era un néctar producto del deseo y la pasión. Se acabo en mi boca, y que manera de acabarse, era tanta la cantidad de semen que me cubrió la cara. Como se notaba, que hacía rato el psicólogo no había pasado una noche como conmigo…

  – Nene, ahora te voy a hacer algo que te va a gustar mucho, te vas a acordar de mí para siempre y me lo vas a agradecer. Sobre todo tu culito…- 

  Me puso con las manos sobre el escritorio, separo mis nalgas con sus manos de gorila congoleño, y de repente sentí como un inmigrante ilegal se apropiaba de mi ano convirtiéndolo en su alojamiento temporáneo.  Era el comienzo de algo fabuloso…

  Me hacia estremecer por completo, la punta de su miembro era sumamente gorda, lo que provocaba una amplitud anal y por consiguiente arrancarme a pedazos fuertes gemidos de placer incontenible e inmensurables…

  Si con solo sentir la punta de su pene me hizo gemir fuertemente imagínense cuando me introdujo por completo sus 25 x 6 cm. de pura virilidad contenida en mi culito, virgen, santo, puro, casto y… y ahora no le quedaba ni el titulo…

  Comenzó a hacérmelo bastante lento, suavecito, tratando de adecuar y moldear mi culo a la forma y textura de su miembrote. Se sentía tan rico como me cogia sádicamente sin recordar, siquiera, que era un simple nene inocente de 16 años deseoso de que le rompieran el culo a pijazos.

  Era realmente una tortura dolorosamente agradable a la que estaba dispuesto a exponerme, cada vez me lo hacia mas rápido hasta alcanzar velocidades que me superaban. Su pene era más rápido que mi mente. Estaba casi en blanco, al igual que mi culo lo estaría en unos instantes. Reaccionar ante semejante monstruo era imposible y negarme a lo que tan brutalmente me ofrecía,  aun menos…

  Él no penetraba, embestía y conspiraba posesionándose de mi ignorancia sexual, porque si bien ambos éramos conscientes de lo que estábamos haciendo esa tarde desnudos en su estudio, por otro lado, nunca antes lo había hecho y no sabía tanto como creí saber. Había perdido, además de mi virginidad, mi inocencia…

  – Vos gemí que del resto me encargo yo. Te voy a hacer gritar como nunca lo has hecho antes. No voy a parar ni aunque te reviente el culo, después de esto vas a tener que usa silla de ruedas porque pienso masacrarte el ano – dijo con una risa bastante tétrica, digna de las mejores películas de terror, e introduciendo sus gemidos y gritos típicos. Yo solo me limitaba a disfrutar de la satisfacción que mi  ano experimentaba. Lo peor estaría por llegar con el correr de los días…

  Llevó sus manos hasta mis hombros y con fuertes impulsos me incrustaba en su pija ardiente, la cual cada vez tomaba mayores dimensiones, como la ampliación de mi ano ante semejante extraño que entraba y salía arrancándome gemidos a la fuerza con toda la violencia que solo una bestia caliente aporta a su victima…

  Solo podía ver ambas caras lujuriosas por un espejo enorme frente a nosotros. Mis ojos estaban casi blancos, su cuerpo cada vez más rojo y sin deseo alguno de detenerse sin piedad ante la persona que se estaba cogiendo…

  Realmente era una maquina de coger, una bestia para meterla y un genio para hacerme gemir de esa manera. Fue muy ruda la manera en que me despojaba de mis últimos segundos de virginidad. Solo imaginen lo que tener su primera relación sexual con un hombre cuya pija es de 25 x 6 cm. Un gorila era chico para el y un pitón no enfrentaba competencia. Puedo decir que fui cogido por un burro rabioso, caliente, dotado y desesperado de sexo…

   Nuevamente se acabo en mi ano, liberando consigo una relajante y caliente excusa para continuar con lo que hacíamos. Mi cola goteaba su lujuria y su pene reclamaba por mis glúteos golosos…

  Para cuando desistió de tan carnal juego de cuerpos salía humo de mi ano, es más, era tal el calor que emanaba que para cuando la saco la extrañaba, porque era la única manguera gruesa y tiesa que pudo apagar mi fuego interno…

  Me presto su baño y mientras me duchaba para sacar de mi interior esa nueva sensación de molestias y dolores, pensaba en lo que había pasado y no voy a negar que me gustó y mucho, pero no era como lo había soñado. Siempre imagine que la primera vez de un HOMBRE debía ser lo mejor que te haya pasado en la vida, algo para presumir de lo bien que te hace sentir. Algo… algo que no obtuve esa tarde…

 A la siguiente sesión di por finalizado lo sucedido y puse muy en claro algunas cosas que pasaron por mi cabeza esa semana. El lunes 7 de junio, fue la última vez que lo vi y fue mas que suficiente para darme cuenta que era lo que realmente quería hacer de mi vida…

  Esa tarde no obtuve ni una mirada de ternura para sus caballadas, fue cuando me di cuenta que el sexo no es un acto sino una pasión y solo se hace cuando ambos saben lo que están haciendo. Uno de nosotros no lo sabia y ese era yo…

  No soy un escritor obstinado, simplemente soy un adolescente común y corriente con una idea, un mensaje que transmitir y un secreto que contar. Eso y nada mas…

 

 Espero tus comentarios a Valdenvolten_len1733@hotmail.com


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Pasión terminal

Esta es una historia real, tan real que me pasó a mí en persona… y fue así:

  Hace poco que me mudaba a un nuevo barrio en las afueras, lleno de arboledas, fuera del ruido y la contaminación de la ciudad.  Por consiguiente no conocía a nadie y es realmente una sensación bastante fea…

 Ni bien descargamos las cosas de la casa del camión de mudanzas se acerco una de las vecinas, Gloria, era bastante latosa, curiosa y a simple vista era la típica chusma de barrio…

  Mientras mi hermana entablaba conversaciones con la loreta de la vecina, yo me fui al jardín con mi discman, para escuchar algo de música y estar un rato bajo el sol…

  No había nada ni nadie interesante en la calles, solo niños jugando, gritando y corriendo de un lado al otro. Fue justo ahí cuando lo vi., era mi vecino de enfrente…

  Su nombre era Tony, castaño claro, era alto de más o menos 1.80, tenía el pecho formado, a diferencia de sus brazos que eran más delgados, pero tenia un culo redondito que era un molde de la perfección. Una sonrisa que derretía hasta al más duro y unas piernas de atleta que pocas veces en mi vida había visto…

  Se acerco a Gloria, la molesta vecina, y la abrazo mientras saludaba a mi hermana. Un gesto de duda se asomo a mi cara y fue cuando me di cuenta que era su hijo. Fue cuando mi sister me llamo y nos presento, el me saludo con cierta timidez y yo con nerviosismo. Solo miraba sus ojos verdes como brillaban con el reflejo del sol…

   Lo invite a pasar y charlar. Por obvias razones no tenia mucho para ofrecerle de su comodidad, fuimos al patio y nos sentamos bajo la sombra de un roble… 

 – ¿Así que te gusta mucho el reggaeton? Digo, por la música que tenés, esta zona es zona de reggaeton, así que nos vamos a llevar bastante bien…creo – dijo que cierta confianza y amabilidad…

  Ya por lo menos teníamos un gusto en común, y debo decir que amo el reggaeton no solo para escucharlo sino también para bailarlo. En fin… charlamos casi 1 hora hasta la hora del almuerzo…

  Por la tarde volvió por mi casa y me invito a una fiesta. Según él, estaría genial y la pasaríamos espectacular, además seria mi oportunidad de conocer gente nueva y hacerme amigo de los amigos de Tony…

  Una vez en la fiesta el aspecto a simple vista era bastante positivo, mejor de lo que me imaginaba. Era en una gran casa, junto a la piscina, gente charlando, bailando, música al máximo, jóvenes divirtiéndose y uno que otro bombón que se me antojaba bastante…

  Me presento un grupo bastante singular de personas, eran súper divertidas y alegres. La verdad que hacia mucho tiempo que no me sentía tan bien con un grupo de personas que, hasta ese momento, eran extraños…

  Luego tocó el momento del baile y no me quedé atrás. Junto a un rubio y una mulata les enseñamos a esos niños como se baila. Esa noche enseñe y me enseñaron nuevos pasos y la verdad que por la cara de Tony había quedado bastante sorprendido por mi manera de bailar…

  La fiesta continuó como hasta las 6 am, momento en que regresó cada uno a su casa y me tire a dormir como hasta las 4…

  Luego llegó Tony y me invitó a su casa. Por alguna extraña razón no había nadie en la casa y tenia una pinta de no volver en un buen tiempo…

  Me invito a su cuarto y descubrí algo bastante llamativo, al menos en ese momento. Sobre la ventana había un telescopio y un largavistas, cuya ventana daba a mi cuarto. En su momento no entendí bien eso, pero luego lo entendería…

  Mientras miraba por la ventana, él aparecía por la puerta con el whisky irlandés del padre. Y justo en ese momento fue cuando entendí perfectamente lo que sucedía, o lo que iba a suceder…

  – Hay algo que quiero decir pero no me animo a decirlo, entendéme por favor – dijo con cierto nerviosismo. Luego de ello se mandó un vaso hasta el tope de whisky…

  – Quería decirte que me gustas y no me anime a decírtelo antes por miedo, es muy difícil para mi verte a los ojos sin que te vea el culo antes – dijo con cierto bochorno y a la vez que algo de humor. Luego se tomó otro vaso. Era como si quisiera tomar coraje con el alcohol…

  – Basta, primero: dejá la botella, porque te esta pegando fuerte. Dos: vos también me gustas y mucho y el solo hecho de tenerte cerca me pone nervioso y tercero: ¿qué esperas para tocarme, besarme y demostrarme cuánto te importo? – al decir eso me descargue completamente y me sinceré completamente…

  Me acerque a sus labios y antes que pudiera, siquiera, reaccionar le partí la boca de un beso que le llego hasta el alma. Lentamente comenzamos a quitarnos la ropa, bah… lentamente, lo que se dice lento pues no, a los 2 segundos ya estábamos sobre la cama desnudos. Lo que demuestra cuanto habíamos esperado ese momento…

 Me tiró sobre la cama y se monto en mi pene, era una sensación hermosa, pese a que ambos teníamos mas nervios que sangre era algo que ya era tarde para detener…

 – Quiero hacerte algo que hace tiempo quería hacer con alguien – mientras decía eso, subía y bajaba en una deliciosa rutina llena de lujuria y desenfreno. Me calentaba mucho el solo hecho de sentir su culo prieto y macizo abriendo camino a mi deseo mas profundo, romperle el culo a pijazos y acabarme en él…

  Éste juego era cada vez mas rudo, violento y cada vez nos gustaba mas. Comencé a cogérmelo con toda violencia, sin tener lastima alguna de que su ano pudiera, siquiera, estallar de tanta fricción. Me había endemoniado con su culo y solo quería poseerlo, que fuera únicamente mío, solo yo era su dueño y tenia derecho para cogerlo a cualquier hora…

 – Ahhh!!! Seeee, seeee mas duro, la quiero toda, no pares, hacéme tuyo, soy tu putito personal, rompémelo, seeeee, seeee, ayyyy que rico!! – eran las cosas que mas repetía y lo que yo mas le hacia. Era un pendejito insaciable y yo estaba dispuesto a saciarlo…

  En mi mente se cruzaban sucias ideas bastante sexuales. Nunca había sospechado que esa tarde lo haría mi esclavo y que ese verano sería el más activo de mi vida.

  Lo puse en cuatro patas, separé sus piernas y comencé a darle al nene su carne, la cual cada vez se estremecía y endurecía cada vez más. Gozábamos como dos pendejos de 17 años sedientos de placer y hambrientos de deseos que cada vez salían más fuertes a la luz. Y en parte porque realmente teníamos 17 y dimos todo aquella tarde en aquella cama…

   Lo hicimos en la cama, en el suelo, contra la pared, sobre la silla, ya nuestro desenfreno no tenia limitaciones para tanto despliegue pasional…

  Terminamos a las 4 horas, pero teníamos ganas y fuerzas como para otras 10 mas, él era una hiena que atacaba a su presa y yo un burro que satisfacía cuanto deseo se presentara…

   Ésa misma noche, como a eso de las 2 am, escuche ruidos en mi patio y decidí asomarme por la terraza a ver. Era él.

  – Ya tengo todo lo que necesitábamos en mi mochila, ahora hacéme tuyo nuevamente, me encanta tu manera de coger, sentáme en la pija nuevamente –

  Abrí la mochila y deje caer el contenido sobre la cama. Había 6 cajas de preservativos, vaselina, un vibrador, un cinturón de cuero y un par de esposas de policía. Se venia fetichista el tema. Aprovechando que mi hermana había salido a bailar hacía media hora, y mi madre estaba trabajando como medica y ambas no regresaban hasta las 7 de la mañana aproveche la oportunidad…

  – Te molesta si me pongo cómodo? – se saco los pantalones y quedo desnudo, técnicamente, no traía ropa interior, o sea, ya tenia re claro a lo que venia…

  – Me voy poniendo en posición para ahorrar tiempo, pero quiero que me hagas gritar como una perra, ¿OK? –

  No tardo ni 10 segundos en ponerse en cuatro patas ni yo en estar encima suyo. Como me iba a gustar vivir en ese barrio…

   Separe suavemente sus nalgas, que en guarecían un tesoro al cual ya había accedido antes, pero que volvería para viajar por los pasajes de su interior. Por un lado estaba súper excitado por el hecho de descargarme sexualmente con él, ya que me encantaba y me encanta el sexo. Pero por otro lado me estaba compenetrando demasiado con Tony, es más, estaba enamorando cada vez más de él…

  Se la puse de tal manera que el barrio completo tuvo un testimonio de nuestro deseo, se estremecía cada vez mas y con ello venían gemidos cada vez mas agitados y acelerados que eran eco en mi cabeza.

 Podía sentir mi pene bailando mambo en su ano, dejando desierta la hipótesis de que le quedara algo de virginidad, era un hecho, fue mío mientras duro.

  Me quite de encima suyo, se paro y se lleno las manos de vaselina, chorreaba por sus dedos, me lo puso en mi latentemente rojo miembro y comenzó a subir y bajar con un brío impresionante, digno de los máximos expertos del cine porno…

– No pares, nooo, que quiero más de vos, me encanta como lo haces, en serio, dame más rápidooooo – dicho y hecho…

 Le di como nunca antes lo había hecho con nadie, en ocasiones me faltaba el aire, en otras mi corazón latía demasiado rápido. Disfrutaba mucho de su presencia, no solo para el sexo, estaba loco por él…

–  ¿Que te parece si cambiamos de roles? – él acepto de inmediato, ni bien me acabe en su cola accedió de inmediato…

 Se tumbo sobre la cama, dejando separadas sus atléticas y firmes piernas, llevando su pija a mi boca, indicándome como lamer un pedazo gran y duro de carne para obtener su aprobación sexual. Que bien que se sentía hacerlo…

  Esta vez seria yo el encargado de darle el mejor orgasmo que jamás le haya hecho antes. Me prendí de su miembro como un naufrago a una madera en medio del mar. No lo dejaba por nada, yo se lo hacia tan rápida y enérgicamente que sus gemidos no se hicieron esperar…

  Mi lengua recorría hasta el último centímetro de su pubis, anteriormente virginal. Desde la punta del pene hasta sus bolas mi lengua arrasaba con todo a su paso y no dejaba un solo sitio sin provocar en mi victima una sensación de placer sexual espontáneo que se incrementaba cada vez más con el correr de los segundos. Y de mi boquita petera que no iba a dejar al muñeco con cabeza…

– Ahora te toca demostrarme de que estas hecho papi – dije esperando a que de una vez por todas me demostrara que tan lujuriosos podíamos ser aquella noche, en mi cama y con mi enorme ventanal que daba a la calle completamente abierto…

  Me puso en cuatro patas, con las nalgas mirando a su cara y me hizo algo que realmente me encanta: me lamió el ano…

  Prácticamente se había abrazado a mi cola, por fuera sus manos sujetaban fuertemente mi culo, evitando poder escapar de sus garras y por dentro una lengüita que daba sus manjares más sabrosos en una revolución sexual sin precedente alguno…

  Me estaba cabeceando el culo, literalmente, y me encantaba. Gozaba como nunca, es mas, era tal el éxtasis que tenia, que podía flotar de lo libre que me sentía…

  Hasta que llego el tan esperado momento: me la puso definitivamente y me hizo sentir su presa, indefenso de sus ataques más brutos, más sádicos, más explícitos. Tanto que pedía a gritos que nunca más la sacara, quería que viviera en mi interior por siempre…

  La ponía desesperadamente, gritábamos al unísono. Éramos una sola persona, su cuerpo y mi mente formaban al ser más lujurioso que pudo vivir. Solamente me faltaba relinchar, yo era su caballo del sexo, él era mi jockey ansioso por descargar en mi interior toda su virilidad contenida…

– Maaaasssss, maaaassss, quiero maaaassss – eran mis suplicas y su contestación fue mejor: me la enterró a más no poder.

  Me coloco de costado y me puso todo su armamento sexual, nuevamente adentro, como tanto quería, como tanto me gustaba. Me la mando a guardar nuevamente, no me dio ni un solo descanso para reponerme de tanta violencia anal, o un respiro. Como me calentaba que fuera tan insaciable…

  Era una maquina de coger y una bestia para meterla. Era muy ruda la manera con que me despojaba de mis últimos segundos de virginidad. Estaba siendo fornicado por un burro rabioso y hambriento de orgasmos…

  La metía toda, hasta el fondo, la sacaba por completo y la volvía a meter. Era demasiado fuerte como me lo hacia, era una delicia y todo un manjar la sensación de esa penetración ultra satánica que hacia estragos en mis entrañas…

  Hasta que me dijo con sus últimos sentimientos de claridad – me estoy por acabar – Me quite de encima y me la lleve a la boca, se acabo en mi boca mientras mamaba los últimos restos de un sexo que se aprovecho de principio a fin de mi cuerpo…

  Al terminar definitivamente con un acto de apareamiento sin precedentes, me recosté sobre su húmedo y sudado pecho, contenido por sus brazos mientras me besaba la cabeza…

– Te molesta si te digo que te quiero mucho?- Pregunto

– Te molesta si te digo que te amo demasiado? – Respondí

Nos besamos apasionadamente hasta quedarnos completamente dormidos. Pero aun en mis sueños podía sentir la textura de su piel, el olor de sus cabellos, la calidez de su mirada y el placer obtenido al fusionarnos aquella noche…

  A partir de ahí se convirtió en el amor de mi vida. Dimos todo por nuestro amor, pero hubo algo que nos separo para siempre…

  Como a los 5 meses de estar de novios, comencé a notarlo mal, enfermo, como si algo me ocultara, y cada vez que le preguntaba que era me cambiaba de tema…

  Una noche nos juntamos en mi casa, hablamos y me contó toda la verdad. Luego de llorar, contenernos y besarnos despojadamente, hicimos el amor por última vez… Jamás me imagine que lo que me ocultaba era algo tan grave. Me dolió en el alma…

Tony murió el 7 de noviembre de 2004 a los 19 años de edad, producto de un cáncer terminar que se llevo no solo su alma, sino también la mía. Hoy a mas de 3 años de esa fecha, lo recuerdo con mi corazón, esperando poder llenar el vació que dejo en mi interior y sin olvidar que fue mi único verdadero amor…

Espero tus comentarios a Valdenvolten_len1733@hotmail.com

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El payaso Pijalarga

Esta es una historia real, tan real que me paso a mí en persona… Todo ocurrió en el cumpleaños de uno de mis sobrinos, Kevin, el cual iba a cumplir 5 años de edad, mi corazón latía de felicidad porque mi pequeño cumplía un año mas de vida y mi cuerpo por haber tenido un ano mas en mi vida…

   Con mi cuñado le habíamos organizado lo mejor posible la fiesta al pequeño de la familia, ya el simple hecho de verlo sonreír y pasar un buen rato agradable junto a sus amiguitos era una gran satisfacción.

  Como hacia ya un tiempo el niño quería una fiesta en un pelotero y castillos inflables decidimos cumplirle su deseo, todo era por el mas dulce y joven de la familia, la cual estaba completamente feliz por el nuevo año que estaba por recibirlo…

   Había torta, invitados, globos, comida, música, juegos pero hacia falta algo de lo cual no habíamos planeado… el payaso.

   Por suerte la casa de juegos donde decidimos hacer el cumpleaños contaba con la posibilidad de añadir al payaso a la fiesta, lo cual sin dudar aceptamos, esta fiesta tenia que ser la mejor que hubiera tenido el pequeñín, o al menos hasta que cumpliera 18, quisiera un auto, se mudara solo y viviera de fiesta en fiesta y de cama en cama, pero ahora partamos de la idea que tenia 5, vivía con nosotros y faltaría muchísimo para que huyera de nuestros brazos y dejarlo experimentar el mundo por si mismo…

   La fiesta estaba transcurriendo con toda normalidad, lentamente comenzaban a caer los invitados y en menos de 1hr la fiesta había dado inicio con toda la fuerza y energía que esta amerita…

    Llego el momento de la torta y todos reunidos a la mesa para cantar el feliz cumpleaños a una pequeña y maravillosa persona, creo que estaba por llorar al ver en su carita dulce y angelical la emoción y la sensibilidad con que recibía su nuevo año de vida…

    Luego llego el payaso, persona que no conocía personalmente hasta que lo vi ante los niños… tenia mucha gracia y simpatía, talento, hacia reír bastante a grandes y chicos con sus bromas y juegos y tenia un culo precioso…

   Terminado su acto mi cuñado actuó como un mago con trucos de los más diversos, sabia como entretener a los niños y le faltaban dos materias para recibirse de David Cooperfield…

   Pero mi vejiga no daba mas y decidí ir directamente al baño a vaciar mis 5 gaseosas y mis 2 cervezas, las luces estaban apagadas, al encenderlas descubrí al payaso cambiándose con los pantalones por el suelo, sin ropa interior y dándome la espalda, mostrando ese precioso culo macizo apuntándome con ansias…

– Perdón, no sabia que estaba ocupado – dije con toda vergüenza y sonrojado

– No hay problema, ya estaba por terminar de vestirme – me dijo con toda tranquilidad, me dio la mano y se presento, su nombre era Ezequiel…

Yo aun así conservaba cierto nerviosismo luego de haber tenido el placer de ver ese culo respingón al natural, como esperando que alguien le diera una mordida y se lo acabara todo…

  Fui directamente al urinal que estaba junto a el, me descargue como nunca, pero puede observar por un espejo que el payaso miraba por encima de mi hombro, como intentando llegar a un punto determinado, como si su vista quisiera posarse sola y exclusivamente en mi pene…

  Hasta que uno de sus comentarios me hizo estremecer y excitar hasta el ultimo de mis pelos…

– Que larga que la tenes, esta durita y todo, se ve re gruesa –    

Era mas que obvio que el payaso era de los míos, y tenia que aprovechar esta oportunidad que se me había presentado…

  Sin subirme siquiera el cierre ni haber guardado mi miembro dentro del pantalón me di vuelta hacia él y la masajeaba como haciéndome una paja…

   El solo se relamía y la miraba, hasta que le dije:

– Por que la miras tanto?? Que?? Acaso te gusta?? – con tono irónico

– Puedo?? – fue lo único que respondió, luego de eso se arrodillo y comenzó a pasar la lengua por la cabeza de mi pene como una serpiente enroscada en un palo, un palo de 19 x 5…

  A medida que pasaba su lengua empezaba como a soltarme un poco, a dejar salir mis ganas de cogérmelo como una bestia salvaje y convertirlo en mi presa, me lo iba a comer en breve…

  Fue en ese momento que empezó lo verdaderamente bueno, cabeceaba con mayor rapidez y agresividad, parecía una maquina de coser que subía y bajaba sin descanso alguno, su intención era conseguir mi aceite espeso, mi gasolina blanca, en castellano, me mamaba con el único fin de ensuciarse con mi semen caliente…

  No aguante mas las ganas de estar lejos de su hoyo, así que lo agarre, lo puse de espaldas y contra el espejo, le empecé a dar bomba de una manera salvaje, zamarreaba su culo como hice con pocos, le di para que tuviera al payaso mal cogido ese, pero en esta oportunidad iba a estar mas que bien cogido, cogidísimo, iba a toser semen durante días de tanto que le iba a dar…

   Su cara estaba contra el espejo y me veía como le daba masa incesantemente hasta dejarlo casi por completo sin hablar y sin respiración, mi satisfacción estaba en uno de sus niveles más altos, al igual que mi miembro.

  Parecíamos animales salvajes fornicando sin asco, vergüenza o localización, solo estábamos haciendo lo que nuestros instintos pedían hacer y con la intensidad que ambos requeríamos, el deseo era mucho y el tiempo poco, así que con cada penetrada aprovechábamos como si fuera la ultima y la gozábamos como la primera…

  Era una bestialidad la manera en que le daba sin egoísmo alguno mi pija para salir como un libro abierto y pelado su culo casi virgen, era el payaso mas afortunado que conozco, obtuvo mi paquete sorpresa sin siquiera ser su cumpleaños, y encima le hice la fiestita gratis…

  Mientras los niños afuera disfrutaban de la actuación de un mago, yo disfrutaba de la participación del payaso en el baño, yo era un mago… se la hice aparecer y desaparecer en el acto, era una rutina sin descanso…

   Gemía como un animal en celo, como una perra insaciable, prácticamente gritaba del dolor y la desesperación y disfrutaba del gozo y la satisfacción de tener mi carne en cuerpo, en época de guerra cualquier hoyo es trinchera… y estábamos a mitad de un bombardeo seminal en la que el era Japón y yo tenia la bomba de Hiroshima en mis manos,  o más bien, entre mis piernas…

   Luego de unos instantes empezó a fluir una deliciosa sensación por la punta de mi pene, como si algo quisiera salir a la luz luego de un largo aprisionamiento… lo regué con la crema que el tanto quería, que tanto esperaba, que tanto deseaba…

   Yo solo vi mi cara frente al espejo al expulsar mi alivio salado, sentía como una lagrima escurría mi ojo derecho, era demasiada de golpe, creo que ni con 20 pajas habré eliminado lo que elimine en esa ocasión…

   Sin mas que esperar fuimos hasta uno de los baños y cerro la puerta de golpe dejando oír un estruendo fuerte, lo que creí que llamaría la atención de alguno de los presentes. Por suerte el baño estaba bajando una escalera hacia un subsuelo y entre la música, los gritos de los niños y su euforia podríamos estar 10 horas sin que nadie no escuchara siquiera gritar…

   Me sentó sobre el inodoro y se monto nuevamente en mi pene como si fuera su único medio de transporte que lo llevaría a ver las estrellas, aun, con el techo sobre nosotros…

   Gemía, pedía y exigía, cada vez se volvía mas rudo, mas violento, mas excitante y comenzaba a tomar el color de una película pornográfica, todo sucedía de una manera en la que nunca antes eme encontré, cogiendo con un payaso

   Saltaba prácticamente sobre mi miembro, lo hacia suyo como solo pocos lo habían hecho hasta ese momento, su ano estaba cada vez mas dilatado y empezaba a tomar dimensiones bastante amplias, eso me excitaba mas todavía…

   Luego de 4 largas y bien aprovechadas horas mi pija latía como un corazón extremadamente agitado, la cabeza de la misma estaba roja por no decir morada, y las piernas me temblaban como si hubiera caminado 200 Km a mitad de la montaña, pero el montado fue otro…

   Nos vestimos, nos besamos unos minutos, nos tocamos por ultima vez< y tuve que decir adiós a ese insaciable y goloso ano que pedía por mas de mi espesa crema blanca para sabor izar sus noches de soledad…

   Luego de eso volví a la fiesta con mi familia, mientras le payaso se despedía por la puerta de atrás y caminando chueco luego de tan tremenda arremetida, luego de eso no volví a verlo, pero cada vez que alguno de mis sobrinos cumplía años yo quería hacerlo en el lugar donde conocí al payaso mas frenético y sediento de sexo que haya conocido en mucho tiempo…

   Ya su mirada con la mía estaba saciándose, su piel rozando con mi piel y sofocándose y en la noche lo imaginaba devorándome, atrapándome, provocándome, era lo que noche tras noche recoraba con melancolia al pensar que esa noche fue una noce en la que todos fuimos felices

 

MI MAIL ES VALDENVOLTEN_LEN1733@HOTMAIL.COM

 

 

 

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Colegio Santa Fe de Lopilato

Esta es una historia real, tan real que me pasó a mí en uno de los colegios más prestigiosos de Latinoamérica y me produjo una variedad de sentimientos. Aun hoy los recuerdos como si hubiera sido hace unos instantes…

   Desde chico siempre fui bastante rebelde, es mas, casi podríamos decir que era indomable, no hacia mis tareas, no me importaban las responsabilidades y en la adolescencia continuó con el mismo frenesí. Lo único que me interesaba era ir al gym, escuchar música y estar con mis ‘’amigos’’…

   Hasta que a mis padres, no se les ocurrió mejor idea que meterme en un colegio internado y religioso, peor todavía,  en España, para ‘’aprender una nueva cultura y modificar mis actos violentos…’’

  Obviamente no estaba ni ahí con  la idea de ‘’internarme’’ en un colegio las 24 hrs. sin música, Internet y menos aun en un ambiente de religión concentrada. Seria un homicidio social, pero alguien tenia que hacerlo. Además, no soportaba mas estar con mi familia con sermones todo el día…

Acepté pero de mala gana, y ya estaba listo para ir al aeropuerto a tomar un vuelo de 19 horas que me llevaría al ¡¡¡lugar mas maravilloso de la tierra!!! ¿Alguien se lo creyó? Yo no, pero bue… por 950 euros por mes que esperaban, Disney?? Jajaj

   Para cuando llegue a mi destino no podía creer lo que estaba viendo, enormes jardines llenos de arboledas, prados verdes, aire puro, una capilla que parecía competir con la del Vaticano,  y una colegio del mejor estilo Harvard…

  Me recibió el padre Álvaro, un hombre de unos 80 años, bastante gentil pero que tenia la fama de ser bastante duro a la hora emitir una sanción contra alguno de los alumnos……

 Una vez empezadas las clases, el padre Álvaro me presentó frente a mi clase y la verdad que se notaba que la mayoría venia de familias bastante adineradas de la burguesía española…

  Fue justo cuando entró él, su nombre era Santiago Villalba, 27 años, morocho, ojos marrones y un cuerpazo que me dejaba perplejo. Sería mi nuevo profesor asignado…

  Luego de cada clase, los alumnos se retiraban a sus dormitorios para cambiarse y completar las tareas diarias…

  Mi compañero de cuarto era Federico, 16 años, rubio, ojos verdes y una anatomía que pocas veces había visto en personas mayores…

  Una noche, como a eso de las 4 am, mientras el resto dormía, escuché como quejidos viniendo de la cama de Federico. Me levanté y me di cuenta que se estaba masturbando con una revista porno…

  – Era eso, pensé que seria algo raro – pensé y fue cuando, en un ángulo, con la luz que provenía de la ventana vi que era una revista homosexual, no cualquier revista como había pensado…

  – Ahhh, ahhh, que rico que se siente – decía casi susurrando y pensando que yo permanecía en mi cama completamente dormido, el hecho de pensar en sus sensaciones me provocaba una excitación indescriptible. Por debajo de las sábanas ya hacia visto el tamaño de su pene y la verdad que era bastante largo, flaco, pero largo…

   A la mañana siguiente, en clase no podía quitarle la mirada de encima al culo del profe, era tan perfecto que me costaba trabajo dejar de mirarlo y en ocasiones me llamaba la atención porque supuestamente estaba ‘’con la mente volando’’. Si supiera en las cosas que estaba pensando…

  Al volver al dormitorio, Federico entró detrás mío y cerró la puerta con llave. Me sentó en la cama y me dijo con cierto nerviosismo:

 – Yo sé que viste lo que hice en la noche, y lo de la revista, te voy a decir la verdad pero por favor no se lo digas a nadie, OK? Soy gay, al igual que también sé que vos lo sos, pero  por favor no le digas a nadie, soy capaz de hacer cualquier cosa a cambio de tu silencio, lo que sea… –

  – ¿Cómo pensás que puedo decirle a alguien que sos gay si yo también lo soy, supuestamente? – Al finalizar mi respuesta me abrazó con fuerza tirándome sobre la cama, teniéndolo encima cara a cara…

  Se notaba cierta excitación de ambas partes, es mas, por una cosa u otra comenzamos a besarnos con fuerza y desnudándonos rápidamente, dejando fluir de nuestro cuerpos la respuesta a un interrogante sexual mutuo…

 – Quiero chupártela toda hasta dejarte la pija deshidratada como una pasa, el nene quiere la leche –

  Cabeceaba y cabeceaba con rudeza y violencia, estaba frenético, se posesionó de mi palpitante pene como un niño de un dulce. Me hacia gozar como nunca, se la llevaba hasta la garganta, la sacaba y se la introducía nuevamente en la boca. Podía sentir la punta de mi pija rozando su paladar…

  Cada vez estaba mas cerca de acabarme en su boquita petera y sus dientes blancos, ahora le quedarían más blancos que antes. Era un karma saber que algo tan sabroso como una mamada tendría que finalizar cuando me acabara en su boca, pero no serían la última, de eso estaba más que seguro…

  Mientras él me mamaba, yo con ambas manos lo llevaba hasta su destino para que no olvidara jamás el camino: la punta de mi pija. Para tener 16 era todo un maestro en el arte del sexo oral, me fascinaba como me lo hacía. Lo mejor fue cuando, durante la mamada, me masajeaba las bolas con ambas manos y no quitaba su boquita de vampiro lechero de mi miembro, se sentía deliciosamente fantástico y era solo el principio…

 Luego de acabarme casi 4 veces en su boca, entre gemidos y expresiones que mezclaban la satisfacción recibida con desenfreno, de un quejido dijo:

 – Cogeeeeeeme!!! Rompeme el culooooo!!! –  me costaba rehusarme a un petición tan fogosa como la del compañero con la boca llena de un liquido blanco…

  Debo decir que se ofreció ante mi como una hembra ante su macho dominante, tardo 4 segundos en poner en 4 patas sobre la cama con el culo mirando mi cara…

  Aprovechando tal ofrecimiento, le separé las nalgas y con mi lengua comencé a recorrer el contorno externo de su ano. Cada vez era más dócil, no ofrecía resistencia alguna y cada vez lo hacia gozar mas que antes. Se había convertido en mi perra personal, a partir de ahora cogeríamos cada noche…

 Le introduje dos dedos en medio del culo, para abrirle paso a la última y mejor parte de ésta fase sexual que tanto placer lujurioso nos había dado. Le abrí las nalgas y sin siquiera pedir permiso se las mandé a guardar una sola vez. Solo un fuerte respiro fue la respuesta a mi penetración…

  Comencé suave y cariñoso con su culo, para que se fuera acostumbrando a una faena salvaje que lo dejaría sin aliento por completo y sin poder sentarse cómodamente durante un largo tiempo. Mientras más me lo cogía mas le gustaba y mas gemía de dolor y pasión a la vez…

 – Seee, seee papi, dámela toda, soy tu nene malo y merezco tu violencia, merezco que me la des sin piedad, merezco ser cogido por gran pija hasta el amanecer de la semana que viene sin descanso – Fue todo lo que necesitaba saber, instantáneamente comencé a cogerlo con mayor brío y rudeza…

  Le empecé a dar para que tuviera, nada era suficiente para mi pendejito especial, sobre todo cuando le estaba dando sin asco ni lastima alguna. Comencé a sudar demasiado de tanto cogérmelo, me recosté en la cama y dejé que el nene me monte la pija un rato… Casi 4 horas estuvimos cogiéndo, me dejó la punta de la pija roja como un tomate y su culo quedo blanco como la nieve… Finalmente vi como le dejé el culo: Entraba mi puño entero dentro de él…

   Me vestí y fui a tomar una ducha. Para cuando volví al cuarto me causó mucha gracia, según él, no podía sentarse por lo morado que le quedó el ano… como me excitó esa respuesta, pero estaba cansado para volver a intentarlo, así que me fui a dormir…

  A la mañana siguiente, tendríamos un día libre, ya que era día de padres, pero como yo era el único extranjero y mis padres estaban a más de 10 mil kms tendría que estar en el colegio y como Federico se fue con su familia no tendría con quien coger. Eso creía…

   Mientras me bañaba en las oscuros baños del colegio, detrás mío apareció el profe sexy y me dijo:

 – No tendrías que estar con tus padres en vez de estar solito en un colegio como este? – Le explique la razón y me dijo:

 – Te molesta si tomo un baño también?? Es que tengo mucho calor – No me molestaba en lo mas mínimo, es mas moría por verlo desnudo…

  Mientras no duchábamos charlamos y me dijo algo que jamás me imagine que podría decirme o al menos saberlo:

– Te vi como te cogiste a Ledesma anoche, cogés bastante bien. Tal vez te preguntes como lo se, es que me gusta observar el comportamiento de mis alumnos y la verdad, tenés un culito privilegiado – me sentí bastante incomodo y solo puede responderle:

 – Me tengo que ir ahora – me agarro del brazo y me dijo: – Te digo dos cosas: La primera, ese jueguito de nene inocente y católico conmigo no funciona, dejálo para alguien que te crea. Y la segunda, no hay nadie en el colegio, estamos vos y yo y si no querés que le diga al padre Álvaro, te conviene darme lo que quiero…

  Me acorraló contra la pared, puso sus brazos entre mis hombros impidiendo mi salida y me pasó la lengua por los labios. Me besó en la boca y dijo:

– Tus labios saben mejor de lo que me imaginé desde que te vi cogerte sin piedad al rubiecito petero ése – y susurrando dijo – Te gusta punchi punchi? Ahora te lo voy a dar –

  Me dio media, me puso con la cara contra la pared, separó mis piernas y sin escatimar energía me penetró rudamente, tanto que sentía como un fierro hirviendo entre las nalgas que entraba, salía indeciso y optaba por ingresar nuevamente…

   En mi interior sabia que me gustaba, y mucho, lo que estaba haciendo el profe, pero por otro lado tenia miedo, nunca antes había sido cogido y para ser la primera vez se sentía bastante rico…

– Te voy a hacer vivir, dale gracias al señor por este regalo, nunca mas a volver a ser quien eras, te estoy haciendo hombre, carajo, un día me vas a agradecer esto y cuando te acuerdes vas a pedir que te cojan mas – Me lo decía al oído mientras me penetraba violentamente, sacudiéndome para todas direcciones, su miembro me bailaba en mis partes mas internas, como si quisiera establecerse ahí y no quisiera salir jamás.

 – Seee, me gusta, así, rompe fuerte sobre mi, quema y moja por igual, eso me gusta profe, que delicia – Dicho ésto, su pene comenzó a tomar dimensiones extraordinarias, como si al excitarlo con mis dichos se le parara el bicho, jjaa…

  Era un toro embravecido y ensañado con mi ano, se desquitaba violentamente contra mi, era una tortura indescriptible, pero convengamos que podria acostumbrarme a ese tipo de torturas. Además, mi ano estaba hambriento y estaba digiriendo un enorme pedazo de carne de 24 x 5. ¿Qué más se podía pedir…?

  Finalmente me alzo en sus hombros, contra la pared y me cogia en el aire, para estar sobre un columpio y me hamacaba con brío, podía ver las estrellas, aun estando en el sótano de un edificio de 4 pisos…

-Vení conmigo, te voy a hacer sentir tan bien que me lo vas a agradecer muchísimo- me levanto en sus brazos como una pareja de recién casados y a toda velocidad me llevó a su oficina. Tiró todo elemento que se encontrara sobre el escritorio, se acostó sobre él y con un tono provocativo, insinuativo y bastante erótico dijo:

 – Sentáte, toma asiento, que es para vos solamente, se que te gusta, dale, no me obligues a que te lo haga a la fuerza, hacé lo que tengas que hacer para hacer gozar como solo vos sabes hacer –

  Me subí sobre él, me introduje su verga jugosa en el ano y lo empecé a cabalgar, primero suave, para adaptar mi ano a tan tremenda situación y una vez que se acostumbro empecé a recibir demasiada satisfacción violentamente, tanto que en ocasiones llegaba a arrancarle fuerte orgasmos que por poco no lo escuchaban en Japón…

  Me lo hacia con mucha rudeza, su rugoso y grueso pene me llego hasta las entrañas, sentía como resbalaba en mi interior, chocando con cuando objetivo se encontrara en su camino. Era imposible resistirse a mi mayor debilidad, su pija gorda como anaconda del Amazonas…

  Con un tono bastante provocativo le dije:

– Estoy haciéndote bien la mamada papito? A lo que respondió con un gran gemido y signos de placer:

  – Seee, seee, sos un experto, sos fantástico. No pares porque te cago cogiendo y esta vez te lo hago re fuerte hasta dejarte sin aliento. Ya me voy a acabar en tu boca y vas a ver… –

  Terminamos luego de casi 3 horas y media de una misma rutina que se repetía sin cesar, y dejamos de lado lo sucedido haciendo como que esto jamás había pasado, hasta el día siguiente…

  Para cuando Federico regresó de la casa de sus padres nos armamos una fiestita erótica increíble, desde las 8 de la mañana a las 12 del mediodía, hora en que entrábamos a clases… Le conté lo sucedido con el profesor y me dijo que era muy habitual que pase, es mas, que ya había tenido sexo con 12 de los 15 profesores varones del colegio y que son uno mas morboso y pervertido que el otro, pero también que eran bastante dotados. De eso ultimo no que cabía duda alguna…

  Toco el timbre de salida y el profe hot, por no decirle maestro del sexo anal, me detuvo y dijo en voz alta que quería hablar conmigo. Espero a que todos salieran del salón, cerró las persianas, y ya la situación me la veía venir, pero me hice el desentido, cosa que a esta altura no me costaba mucho…

  – Mirá, estuve toda la noche pensando en vos, en tu cola, en tu boquita, y quiero recordar lo que tanto nos gusta, así que chuparme la pija como solo vos sabes hacérmelo –  Me lo decía mientras dejaba caer estrepitosamente sus pantalones contra el suelo y se subía en el escritorio para tomar comodidad al momento de ser succionado como solo yo, y un par de expertos, pero en este caso yo, sabia hacer…

   Me arrodille y comencé a darle al hombre lo que quería, él simplemente se dedicaba a gemir y a recibir placer, gozaba como pocos en tan poco tiempo. Suspiraba rápidamente, se notaba que no había tenido sexo antes con alguien tan joven como yo, y como lo hacia disfrutar de mi lengua, era mi peón en momento y en otros yo era su perra furiosa por lujuria y desenfreno sexual…

  Mientras le aplicaba una brutal mamada que le llegaba al centro de su miembrote viril, lo masturbaba a velocidades incalculable, digamos que faltaba poco para hacerle salir humo de su erguida chimenea…

  Me monté sobre él y comencé a cabalgarlo con toda la fuerza física posible. Subía, bajaba, subía de nuevo y volvía a bajar. Era una rutina que además de excitante y fogosa del punto de vista anal, era divertido, entretenido y a su ejercitaba mis glúteos…

  Era demasiado sabroso lo que estaba experimentado dentro de mí, se sentía tan bien, sus bolas completamente velludas, su miembro erguido como un obelisco, la punta gorda y robusta como pocas y juntos formaban un semental dispuesto a descargar toda su virilidad en el masacrado ano de su joven victima…

  Mis ojos estaban casi blancos, él cada vez mas rojo y sin deseo alguno de detenerse sin siquiera dar señales de piedad ante la persona que se estaba cogiendo. Sin saber que era simplemente un adolescente de 16 años…

  Luego, me quité de encima y fue cuando me dijo:

  – Ahora vas a ver de lo que tengo dentro que quiero sacar afuera, te voy a hacer mío y vas a acordarte de mí para siempre –

   Puso mis manos sobre el escritorio, separó mis piernas, abrió mis glúteos y retornó, nuevamente, en una salvaje faena sexual en la que la victima, como era de esperarse, era yo…

  Sin pensarlo dos veces me introdujo su virilidad por el culo, 2 cm. más y me salía por la garganta. Se sentía tan dura, tan tiesa, tan viva, tan… mía. Para cuando me di cuenta de lo que me estaba pasando, su grueso pene ya estaba bailando rumba en mi cola sedienta y hambrienta de lujuria mágica…

  – Ayyyy, como me gusssta tu colaaaaa!!! Sos mío, sos mío, sos míooooooo – gritaba a todas voces, definitivamente logré ubicarlo en el clímax adecuado, tanto que podía leer sus pensamientos mas sucios con solo sentir como se movía en mi interior…

   Desde su inconsciente más consciente dijo con todo dominante:

– Te voy hacer llorar el ano leche hirviendo, te vas a acordar por siempre del tamaño de mi pija y de mis múltiples acabadas – acto seguido: se acabo por 5* vez en mi ano, que a esta altura parecía un soldado herido en una guerra nuclear…

– Es un pecado lo que estamos haciendo, pero más pecador me parece el hecho de  negar al poder hipnótico que tiene tu cola firme y carnosa en mi sentido común. Date vuelta que papi te va a enseñar a ser cogido como se debe…

   Me subió al escritorio, nuevamente, llevó mi pierna derecha hasta su hombro y me la puso por cúa trigésimo sexta vez a las quincuagésima se ganaba un auto nuevo. Se ve que no tenía televisión en su cuarto, porque vivía cogiendo para entretenerse. ¿Quien no se divertiría así…?

– Cómo me calientan los pendejos putitos como vos, fuiste el primer al que le masacré el culo en esta escuelita de ‘’hombrecitos’’ de mierda, pero no el ultimo – Luego de decir eso, me lo quité de encima, me vestí y me fui a tomar una ducha a sacarme de encima el asqueroso hedor de la vergüenza de haber sido posesionado por un pederasta importante…

 – Si sabés lo que te conviene, te vas callar la boca y no decir nada, como ya sabrás, tengo una reputación intachable en el colegio y nadie te va a creer nada de lo que digas – fue cuando el padre Álvaro entró y vio semejante escena…

  – ¿Qué es lo que ‘’supuestamente’’ nadie le va a creer al joven? Muchas gracias joven, usted tenia razón, me doy cuenta que no es mas que un sádico e impío el profesor Villalba – Luego de ello le pidió que se vistiese y se retirara…

 – Era todo un plan? Pero… si no te da la cabeza para algo que no sea sexo a vos –

– Puede ser, pero sabes que? Nunca subestimes la capacidad de un adolescente enamorado, somos capaces de cualquier cosa, y si, estuve enamorado de vos, pero me di cuenta tarde de la clase de persona que sos –

  Las clases continuaron normalmente, con un profesor nuevo, mas bueno que el anterior, parecía un desfile de modelos, pero no iba a cometer nuevamente el mismo error en el mismo lugar…

  En Diciembre, junto a mis padres nos mudamos a Londres y comencé a relatar, desde el exilio, el recuerdo de los días más activos en mi estadía en la hermosa ciudad de Madrid y mi testimonio de uno de los colegios mas peculiares que hayan existido jamás…

 

Si te gusto mi historia házmelo saber ¿sí?, bueno gracias, mi mail es VALDENVOLTEN_LEN1733@HOTMAIL.COM, por cualquier consejo o sugerencia no tenés mas que escribir. Nos Vemos…

 

 

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Mi ex

No se que me pasa, pero mi ex me pone como un burro, no hago mas que verla y se me para, y a veces hasta eyaculo sin más. 
Lo curioso es que no es una mujer increiblemene bella ni super sexy, mas bien es gordita, no muy alta pero con unas nalgas redonditas y riquisimas, y unos pechos, aunque no muy grandes, que me fascinan.
El asunto, me separe de ella hace casi un año, ya que las peleasse habian vuelto insoportables, y solo en la cama estabamos bien. pero ese dia en especial, ella llegó a mi casa a busca a nuesto hijo.  Cenamos y conversamos como amigos, que definitivamente no somos, y en el interin comienzo a verla con sus piernas descubietas y su chochito rasurado en diamante, que me enseñaba al sentarse sobre uno de sus tobillos.  Ya teia una hora con esa ereccón, no pude mas, me disculpé y fiu al baño, con la escusa de no estar muy bien del estómago, tome un cigarrillo y me meti en la ducha, a jalarmela como adolecente en celo, no tardé mucho en eyacular, pero me seguí masturbado, queria que ese deseo desapareciera, pero fue una mala idea, solo podia pensar en esa estupendisima amante que habia tenido por mujer hasta hace un tiempo, y la ereción regresó como si nada, y sin pensarlo, volvía la carga de nuevo.  Despues de eyacular por egunda vez y dehaber tenido un orgasmo conmigo mismo (cosa que muy pocas veces logro) pensé que seria suficiente.
Me puse ropa lijera y salí del cuarto, al verme en sorpresa, recostada boca abajo en un sofá cama que habia servido de escenario para las cochinadas que pondrian roja hasta a la mismisima Jenna Jameson, y dejando ver su riquisimo diamante entre sus piernas, y ahora con el plus de esas hermosisimas nalgas.  No pude más, y comence a sentir como mi amiguito se ponia de en firmes, listo a la batalla.  Me senté detras de ella y comencé a acariciarle los pies, ella, aunque de apariencia apática, no dijo nada y me dejo seguir por sus pantorrillas y por sus muslos.  Me hice pendejo y comencé a levantarle la falda paratener una mejor vista.  Mi pene comenzaba a latir, no podia creer que despues de dos veces todavia él queria más, y yo definitivamente tambien queria, vamos, esta mujer me pone como un niñato virgen con sobredosis de pornografia y guantes de box, desde el mismisimo dia que la conocí, pero ese es otro rollo.
Al ver su diamante hermoso me acerqué y me di cuenta que ella estaba mojada, tambien queria, pero como nuestra situación personal va de mal en peor, se hacia pendeja, aunque a veces me pedia que me detuviera, cosa que hacia.  En una de esas pausas se dio la vuelta, abriendo en el acto las piernas de par en par, y cerrandolas para acomodarse mejor ante mis ojos llenos de deseo.  Segua acostada, pero ahora le veia, y a sus pechos, como se ponian duros y sus pezones eran prueba de ello.
Nuestro retoño jugaba placidamente en su cuarto, asi que nos olvidamos de él en el momento.  Ahora jugueteaba con su ombligo y poco a poca me fui acercando a sus increiblemente hermosos pechos.  Yo sentía sus latidos cada vez más fuertes, mientras ella me acariciaba el falo con la parte trasera de la rodilla.  Ya estaba como cañon, pero mi orgullo, digo yo, me impidió cojermela como solo Dios sabe que queria, de una forma salvaje y desmedida. Me levanté, con mi pantalón mojado y mi trozo duro como un tronco, sin importarme ya que ella se diera cuenta.
Me fui a la ducha otra vez, por otra secion de amor propio pero no cerr bien la puerta y me di cuenta que ella me obserbaba mientras me la sacudia con úna fuerza incontrolable, ahora acostado en el piso de la regadera, con mi falo en la mano y una ducha de masajes en la otra.  La estaba pasando bien solito, ¿que podria faltarme?  Error mio, esa maldita erección no sólo no se fué, sino que se hizo más fuerte, yo ya estaba que no podia más.  asi que me puse unos baqueros y me estruje mi, no muy querid en ese momento, amiguito contra una pierna.  Ya me dolia, nunca habia tenido una erección tan larga y fuerte, y dudo que se repita con tanta facilidad.  Me dolia, y mucho. 
Vi que mi hijo ya estaba dormdo.
Regrsé al estudio y me di cuenta que ella tambien habia estado haciendo la tarea, el cuarto olia a ella, lo que me exitó aun más,   La vi parada ante un librero, viendo titulos, con cara de interes ante Shakespeare y Tolkien.  Me invadió un no se qué, y sin avisarle, le jalé la falda a los tobillos de un tirón y se lo enterre por el culo en una sola estacada, ella grito, fue algo entre dolor y placer, pero definitivamete más placer, ella se apolló en uno de las columbas de teca, como una stripdancer y comenzo a apretar y soltar las nalgas, una y otra vez.  Mi semen caliente, de mi ultima manuela habia dejado residuos que sirvieron de lubricante mientras comenzaba a escupir de nuevo, cosa que no tardó mucho, entre toqueteos, arrumacos, envestidas bestia, mordiscos, susurros, caricias, pellizcos… ella no tardó en tener un orgasmito simultaneo al mio, que ya habia eyaculado como si nada, con na fuerza que solo los vientos monzones podrian describir.
Tratamos de no gritar, y eso subió la temperatura aunque al final sucumbimos al escandalo.
Mientras ella se empezaba a recuperar de ese pequeño orgasmo, me abofeteó,
pero suavemente la empuje a sentarse en el sofá, me metí en su riquisima entrepierna, aun latiendo y le metí la lengua entre sus labios, llegando a su esquisita vagina y sintiendo esa mezcla de semen y jugos vaginales que sabian a gloria.  El orgasmito se convirtió en orgasmo y de ahi a orgasmon, ayudado por mi indice y mi dedo medio, recorria su interior buscando el famoso G, y encontrandolo.  Mientras ella me gruñia, “sal de ahi malnacido” mientras apretaba mi cara contra su entrepierna con una fuerza asombrosa.  Cuando senti que ya la tenia como un tren, se la volví a meter, esta vez por delante, no tardó en eyacular, mojando tanto mi sofacama como su hermosisimo culo.  Sintiendo eso, me salí y comencé a chuparle todo el malpa que habia salido de su mota, pasando la lengua por sus muslos, nalgas y por ese par de orificios tan rico, ahora más. le mordisquie trabajosamente el perineo, y le encantó, pero todavia mi pico estaba parado y yo seguia cachondidisimisimo, asi que se lo volvi a enterrar en el diamante, estaba logrando un orgasmo nuevo en ella, uno grande, y uno grande en mi, sentía todas esa cosquillas y convulsiones tan ricas, y comenzamos a hacer ese sonido caracteristico en nos que dice “la estoy pasando de reputisima madre!” ella se lo saco, y se lo metió en su boca, ya no tan duro, y lo lamió dulcemente, en ese momento vi algo lindo y dulce en ella, de nuevo, en su mirada…  Hasta que me agarró los huevos y me los apretó muy duro, pero con lacalentur q cargaba, me fascinó y mi manguera se volvió a convertir en garrote.  En ese momento regresamos a la realidad, no se por qué.  Ella se levantó, me besó sin soltarme el paquete, mas bien masturbandome.  Despues me abofeteó muy fuerte, se puso la falda, si pantaletas, tal como habia venido, tomó a mi hijo de la cama de su cuarto, y me dijo q hace rato no la pasaba tan bien, su mejor amante hasta la fecha, acto suguido, pense que me besaria de nuevo, pero se me acerco solo para susurrarme que no queria que volviera a pasar de nuevo, con un todo más bien de ira.
Pero yo seguia calientisimo, con una senseción agridulce en mi alma, asi que llamé a una amiga de toda la vida.  (pensando que esta calentura me la distraeria ella) para salir a tomarnos algo, pero me dijo que no, pero que pasara por su casa.  A ella nunca la habia visto como mujer, ya que la conocia desde que eramos muy niños, hasta esa tarde.  Nos sentamos en un sofá y ella me puso los pies en mis muslos, sé que noto el paquete, pero ella nunca le habia puesto atención, ni siquiera en ese momento. Comncé a acariciarle los pies, y la miraba a los ojos, como hace un buen conversador, entonces me dí cuenta, estaba ante una mujer extremadamente hermosa, que habia hecho fantasear a muchos hobres y ahora yo me sumaba a la lista.  Quice besarla, pero sólo me dediqué a sus pies en mis manos.  Ya no podia más, le conté lo que habia pasado y que estaba super caliente, no podia pasar un minuto más en su casa, Le confesé lo mucho que la quiero y que no queria que nada dañara nuestra amistad y que me acababa de dar cuenta que estar frente a la reencarnación de Venus (no exagero, en serio) no me ayudaria en esa tarea en ese momento.  Asi que salí, acompañado por ella a la puerta, me despidió con un beso muy dulce, en mis labios temblorosos, y la imagen de mi recien roto matrimonio pasaron por mi mente durante ese beso, me retiré y la abracé con tanta fuerza como amor sentía hacia ella, rozando com mi erección, sin darme cuenta, su entrepierna, a ella no pareció molestarle y no dejó de abrazarme, mientras no dejaba de sollozar ella se estrechó más a mi entrepierna y me pidió que me quedará, que no me dejaria manejar en ese estado. 
Me armó una cama en la sala y me acariciaba la cabeza para que me durmiera, entre caricias, tan dulces y palabras tan dulces, comence a exitarme de nuevo, pero ahora era distinto, no queria cojer, queria amar, me senté y le pedí que hiciera lo mismo, junto a mi.  Me preguntó por mi líbido, yo le dije que ya no estaba, pero ahora sentia algo distinto, igual de fuerte, pero mas dulce y limpio, la mire en esos ojos que emanaban dulzura, le besé la cara, ambas mejillas, la barbilla y los labios, con una terunra que rozaba lo ridiculo, pero no ahi, no le use atención, mientras mis manos acariciaban su delgada cintura y sus perfectos muslos, nos hundimos en un besó que duró mucho en el tiempo, pero muy poco en nuestrs almas, nuetros labios no se separaban sino para mordisquearnos o dejar que la lengua del otro jugueteara en el paladar ya no tan ajeno, sin saber como nos unimos en ese sofá, en su sala, hicimos el amor de una forma que nunca habia hecho, y sentí cosas que nunca habia sentido, al cuarto lo invadia un olor a jazmin fresco, ella me comentó que no era jazmin, era algo mas lindo, recostada sobre mi pecho, totalmete llevados por el momento, le dije Ana me estaré enamorando de tí?  Sólo sonrió muy dulce y linda, murmur´un “no sé, quizá, te molestaría?” Me besó el pecho y se quedó dormida.
Nunca comentamos lo sucedido, pero ahora no sé como mirarla, y me tiene confundido, porque no sé cómo la quiero ahora, lo que si se, es que cada dia la quiero más.

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Tio y Sobrina

Una siesta de verano yo me fui a acostar como siempre, prendi el ventilador que hace un ruidaso terrible. En el comedor estaba mi cobrina viendo dibujitos hasta que todos se fueron a dormir.
Escuche abrirse la puerta, era ella, entro se saco su vestido y se acosto al lado mio y me pidio que le hiciera masajes. Dirigi mis manos sobre su espalda y empece a frotarle, lo hice por un buen timpo hasta que mi mano llego y toco la suave bombachita rosa con ositos y se la saque.
Vi sus hermosas nalgas y mi miembro se empezo a levantarse y cuando intente sacar mi mano ella la debolvio y la pyso mas abajo; llege a su cloris y estaba humedo, me agache y lo llene de vesos.
La di vuelta, se puso voca arriva la bese en su delicada boca y senti que lo disfrutaba en ese momento me posecione arriba de ella mi pene estaba que esplotaba y de un solo golpe se lo meti hasta el fondo y segui afura y adentro ella gemia de gozo no queria que pare. Senti su concha bien calentita fue como penetrar un pai y acabe…..Ella se deslizo asia bajo y tomo en su boca di duro miembro lo acaricio con su tierna lengua como un chupetin yo no tube mas remedio que derramar mi fluido en ella. Cuando terminamos ella se vistio y salio como si nada.
De vez en cuando ella entra a mi alcoba para seguir con la lujuria.
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La psicologa

Alejandra era una Psicóloga recién recibida. Tenía unos 23 años y hacía dos que había terminado la facultad. Pese a ser una flamante graduada, dada la buena posición económica de su familiar y los ahorros que había juntado desde su niñez, pudo enseguida de graduada, instalar su propio consultorio. El mismo estaba en una zona casi céntrica de Buenos Aires, en Palermo. Alejandra iba a trabajar todos los días y siempre pasaba por el kiosco antes de subir a su oficina. Todos los vecinos del consultorio, la tenían bien vista, ya que los ajustaditos trajes que usaba difícilmente podían pasar inadvertidos para cualquier hombre heterosexual. Por lo general eran de colores oscuros o tranquilos (pasteles), pero las camisas blancas, que usaba a veces insinuaban, a veces dejaban entrever y a veces mostraban algo de sus generosos pechos. Por otro lado las faldas que usaba eran más bien cortas y muy, pero muy ajustadas. Esto le marcaba bien la bombacha y hacía que todos aquellos que se imaginaran el tercer componente, su vagina, la imaginaran deliciosa. Y así era.

Además Alejandra siempre estaba de buen humor y era muy simpática, con lo cuál esto aumentaba las fantasías de los hombres, que por lo general no saben diferenciar cuando una mujer está siendo amable, de cuando quiere algo más con ellos.
Luego de dos años de ejercicio de profesión, Alejandra vió muchos casos y aprendió también mucho, pero nunca había tenido un paciente “especial”. Hasta que apareció el primero. El paciente no era síndrome de down, simplemente tenía un problema de aprendizaje y de relacionarse socialmente. Las patologías que presentaba no encuadraban en nada de lo conocido y Alejandra no podía encontrarle solución al problema. No podía curar al paciente.
Luego de varios meses de tratamiento, y haber consultado incluso, a otros psicólogos y médicos de más experiencia y años de carrera que ella, la cabeza le hizo click y entendió cuál era la solución. Entendió como habría de curar a Federico, su “paciente especial” (de 18 años). 
Como todos los martes a las 17 hs., ese martes Federico fue traído por su madre al consultorio. Pero esta vez el tratamiento iba a ser muy distinto. La sesión Alejandra la inició con algunos juegos didácticos, para que el paciente se distendiera, entrara en confianza con el profesional. Hizo todo tal cuál le habían enseñado en la Facultad, hasta el momento de probar su nuevo método. Se paró de su silla y fue caminando hasta al lado de Federico. Ahí continuando con el juego al que estaban jugando le dijo: “C”. El juego consistía en: por turnos, uno de los dos decía una letra y el otro tomada el primer objeto cuyo nombre comenzara con esa letra. Instintivamente Federico llevó sus dos manos al Culo de Alejandra en menos de un segundo. Alejandra se quedó mirándolo fijamente, analizándolo, sacando conclusiones. Federico, vaya a saber uno si por susto o porque motivo, parecía que se hubiera quedado inmóvil. Sus manos permanecían en el lindo culo de la psicóloga. Alejandra prosiguió su idea de “tratamiento especial” para un “paciente especial”. “Hace lo primero que te venga a la mente” le dijo, y esto fue para Federico subirle la falda, dejando su culo con tanga al aire. Otra profesional hubiera terminado todo ahí mismo, pero Julieta estaba dispuesta a llegar hasta el fin, a hacer lo que hiciera falta para curar a su paciente. No iba a aceptar un fracaso. Alejandra le volvió a decir: “Hace lo primero que te venga a la mente” una y otra vez luego de cada acción de Fede. Lo primero que hizo Fede luego de que Alejandra quedara en tanga, fue tocarle el culo bien tocado, masajearlo, apretarlo. La vez siguiente que Alejandra le dio la misma instrucción, jugó con su tanga, lo tomó entre sus dedos, incluso lo corrió de su culo, dejando su ano al aire. Desde el punto de vista profesional, desconcertaba a Alejandra, el cero interés por sus tetas de Federico, cuando los hombres “normales” era lo primero que le miraban (incluso antes de saludarla).

Alejandra por su propia cuenta, se sacó el saco del trajecito quedándo en camisa blanca. Camisa escotada de la que sus senos, empujaban por salir. Se desprendió muy despacio los dos botones superiores de la camisa y los pechos salieron a escena. Federico los miró maravillado. E inconcientemente metió su cara en ellos y empezó a chuparlos como un recién nacido. Ahora sí, se ajustaba un poco más a las reacciones normales de los hombres. Alejandra lo dejó bucear entre sus tetas. El chupaba, lamía, a veces mordía, sin parar. Con cuidado, para no desconcentrarlo y cortar el efecto de catarsis que se estaba generando en Federico, Ale se desabrochó el corpiño y lo fue deslizando para sacarselo quedando completamente con sus pechos al aire. Las manos de Fede, seguían firmes en su culo. Que ahora tenía la tanga corrida. Ale tomó las dos manos de Fede, las sacó de su culo y las pusó en sus pechos. Fede comenzó a apretar muy fuerte, con una fuerza propia de quiénes no tienen todas sus facultades mentales al 100 % y esto parecía excitar a Alejandra. Pero en realidad lo que ella quería era que el retirara un poco las manos de su culo para poder sacarse la falda que tenía en la cintura. Luego de un largo rato, en que Fede estuvo apretando y chupando. Lamiendo y toqueteando, Alejandra se apartó hacia atrás semi-desnuda, en tanguita solamente. Fede en cuanto a ropa, estaba todo vestido. El tratamiento en lo físico, terminaba ahí. Luego lo que seguía y Alejandra tenía programado era hablar con Fede acerca de la experiencia vivida. Pero las cosas pronto se saldrían de control.

Ella dijo: “Bueno Fede, vamos a hablar de lo sucedido”. Ella quería reflexionar con él. Pero que siguiera teniendo presente la situación, por se quedó en su tanguita rosa. “¿Que sentiste?” le preguntó. Fede no contestó nada. Se paró, se le acercó, tomó su tanga con sus dos manos y la rompió de un tirón dejandola a Alejandra completamente desnuda en su consultorio. Fede, se agachó y comenzó a lamerle la vagina. Alejandra intentó resistirse primero, pero luego al ver como esa lengua, inexperta, entraba con potencia y alocadamente por toda su vagina, no pudo evitar dejarse llevar y correrse al rato. La situación se le había ido de las manos. Se sentía algo más puta, y menos profesional.

Cuando se dispuso a frenar el sexo, y continuar con la segunda parte de el tratamiento (la reflexión) Federico que estaba fuera de sí, como loco, la dio vuelta, se bajó rápidamente sus pantalones y demás y tomandola de la cintura le metió su pija en el culo. Ambos estaban parados y Alejandra que vió que ya no podría parar esto tampoco, puso sus manos en la mesa y se dispuso a gozar. Se imaginaba algo de la fuerza y potencia que tendría Federico y no se equivocó. Federico la penetró por el culo como un loco. Empujando, penetrándola muy rápidamente, sin parar. Era como una máquina. Alejandra empezó a gemir, a gritar, a pegar alaridos de placer. Y Fede seguía, como un robot. Pum Pum Pum. Lo cuál despertaba en Alejandra “Aaaaa, Aaaaa!, Aaaaaa”. Ale gozaba como Fede le penetraba su culito este que ya estaba más “suelto” la tomaba de la cintura y cada tanto le pegaba una palmadita en la cola, o bien le ponía manos en las tetas. Alejandra estaba muy caliente y Fede no paraba un minuto. Además su verga era grande y la metía bien hasta el fondo. Alejandra la sentía entrar bien por su culito. Hasta que Fede que no dominaba bien su cuerpo en general le acabó dentro. Tenía tanta leche, que luego sacó su miembro y lo que continuaba saliendo como eyaculación lo echó en el culo de Alejandra.
El tratamiento había cambiado de rumbo y tomado uno muy diferente. Mientras descansaban, Alejandra abrió un caro champagne que tenía guardado para alguna ocasión especial y ambos se tiraron en unos almohadones que Alejandra tenía ahí para hacer juegos cuando trataba a pacientes mucho más chicos. Los dos estaban acostados, tomando champagne. Alejandra no lo podía creer al tiempo que pensaba, son gajes del oficio. Fede cada tanto le hacía una caricia en el culo, del cuál había quedado enamorado y Alejandra se reía. Cuando Fede se “recuperó” un poco, Alejandra lo masturbó con sus manos, para aplacar un poco su instinto sexual y poder ella descansar un rato más. 
Luego de cómo una hora, ambos se recuperaron plenamente y tenían ganas de volver a la acción por más. Fede quedó recostado sobre los almahodones y Alejandra se sentó encima de su pija. Sintiéndola entrar bien hasta el fondo. Subía y bajaba. Subía y bajaba. Una y otra vez. Fede le tocaba y acariciaba el culo y cada tanto Alejandra bajaba su torso para que Fede tuviera que poner su cara sí o sí entre sus tetas. Ale seguía bajando y subiendo. Recibiendo pija en cada momento. Le encantaba la pureza con la que Fede la tocaba. Le encantaba su torpeza, que era también dulzura, y seguía subiendo y bajando para claversele la verga de Fede hasta el fondo. Cuando Fede se vino en semen dentro de ella, justo sonó el timbre. Eran sus padres que lo venían a buscar. Ambos se vistieron muy rápido, se saludaron y Fede se fue. Alejandra saludó muy sonriente a los padres de este.
Sus padres no podían creerlo. Luego de varios meses de tratamiento, su hijo se había curado, era normal. Nunca dejaron de agradecerle a Alejandra lo que hizo por su hijo.
ME ENCANTARÍA RECIBIR SUS “CALIENTES” COMENTARIOS A:
julieta_s24@hotmail.com

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