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La cocaina del abuelo

Lunes, diciembre 5th, 2011

” El Whisky me gusta igual que las mujeres…de 18 años”.
Los padres de Sofia habían tenido que realizar un viaje de improviso y claro esta que pensaron que lo mejor era dejarla en casa de su abuelo. Así se la quitaban de encima y me cargaban a mi el paquete. Sofia no era ninguna reina de la belleza, pero en conjunto tenía un buen cuerpo: Era morena, con el pelo no muy largo, buenas piernas y buen culo…aunque de tetas no estuviese espectacularmente bien dotada. El culo era lo mejor, sin duda, y de hecho algunas fotos que casualmente lo habian captado de lleno habian servido a mis mejores pajas…La chica tenía bastante fama de putón, lo que envenenaba la sangre de mi hijo, pero que me ponía muy cachondo la verdad. En el fondo por eso la dejaban. Su hermanita pequeña, que era otro bombón si que se fué con ellos. Ella se quedaba atrás como castigo. Por lo que pasó después tuve suerte…aunque en aquel momento me jodió no tener aquellos dos bombones rondando por casa. Mis dos nietecitas siempre me ponían a mil, y no me averguenzo de decirlo…como tampoco me averguenzo del resto de cosas que le hice a Sofia. Eran mis nietas, y estimo totalmente justo que alegrasen un poco la vida de su abuelo, sobre todo cuando alegraban la de cualquier desconocido incapaz de apreciarlas en lo que valian. Si se mira desde el punto de vista correcto ( el mio) era un acto de caridad…a la inversa.
Fuí a recogerla al instituto. Se despidió de su amiguita Laura, a la que había venido a buscar su tía, otro pedazo de hembra de impresión que no me dirigió ni una puta mirada. ¿ Que mujer joven y potente iba a desperdiciar una mirada con un pobre viejo?. Aquello me deprimió, y me llevé a Sofia al coche. La verdad que para no se ninguna maravilla la chica le sacaba partido a lo que tenia. Llevaba uno de esos vestiditos de tenis que dejaban a la vista sus carnosos muslos…muslos que yo, que la había visto tantas veces en bikini, sabía que acababan en un culo grande y redondo. Adoro los culos grandes, y el de mi nieta me ponía a mil.
Pasaron un par de días sin nada relevante que comentar. La puta verdad es que su padre me había dicho que la tuviese controlada…pero como me parecía injusto que nadie en aquella casa follase yo la dejaba hacer, aunque sabía que la muy golfa acabaría resoplando debajo del primer guaperas de pantalones ajustado sque le hiciese el mas mínimo caso. En fin, eso no era problema mio…Sofi no era guapa, no al menos como para conseguir sin dar nada a cambio los tíos que le gustaban. Quería los mejores tíos, y para una chica sin especiales atractivos conseguir esos tios siempre se consigue de la misma forma…horizontalmente y abriendose de patas cada vez que se lo piden…y mucho mejor si no lleva bragas. Mi nieta era la tipica putilla que ha estado jodiendo desde antes de tener tetas, y no con uno, si no con muchos…¿ Habría participado en orgias?.¿ Habría tenido sexo con adultos…con ancianos?. Interesantes preguntas cuyas respuestas era mucho mejor soñar que obtener.
Lo que si era problema mío era colarme en su cuarto en cuanto salía por la puerta para localizar todo lo que pudiese hacer mas satisfactorias mis pajas…sus tangas, sus fotos…y por supuesto su diario. Entre corrida y corrida iba enterandome de lo puta que era mi nieta, y de algo que me sorprendió totalmente. Siempre que la tenía a mano, esnifaba cocaina.
Registré sus cosas con mas cuidado de lo habitual, y por fin encontré un poco de cocaina bien escondida. Y no me costó reconocer aquella mierda. Era coca de la peor, la mayor parte sería harina o glucosa…pero era coca al fin y al cabo, y no se si fué el poco que esnifé o lo que pensaba hacer con ella que me puse a mil. Era el puto bazuko que compran los críos que no tienen dinero…primero lo esnifan y luego joden como monos. Eso era lo que yo pretendía hacer. Solo que no seriamos dos críos en un parque y con prisas…no, seriamos yo y mi nietecita, despacio y con mucho cuidado. La idea era inmejorable.
Sofia llegó a casa tarde, y seguro que bien follada, pero se sorprendió al verme esperandola en la puerta, cuando normalmente yo pasaba de ella y de sus horarios como de la mierda. Me dio un beso y me deseó buenas noches, pero yo le pedí que esperase, y le enseñé aquel poquito de coca.La pobre pretendió hacerse la dura, luego llorarme, y por fin lo que yo quería…Que me suplicase que no se lo contase a su padre. Sabía lo que se jugaba. Si su padre se enteraba lo minimo que la pasaría sería un internado…Mi hijo era un cabrón muy rigido. Tenía a una bomba como su hermana en casa y nunca se le había ocurrido ni mirarla…ni aprovecharse de la putita que tenía por hija. Peor para el. Su papa iba a enmendar su descuido.
Lloró como una descosida, y al final la tranquilicé. La acaricie suavemente. Aunque olía a tabaco, su pelo era suave, tenia el tacto de la seda, y acariciarlo me excitaba. Era mi cachorrita, mi perrita, mi nieta.
- Mira, no le voy a contar nada a tu padre…pero no vas a salir mas de aquí hasta que vuelvan del viaje.-
Su cara de alivio fué evidente, asi que le dí un segundo más y le solté la bomba.
- Pero ya se que te gusta mucho follar con los chicos…y como vas a estar tanto tiempo encerrada en casa no quiero que renuncies a tu vida sexual, con lo sano que es follar cuando se es tan joven…digo yo que no te quedará mas remedio que follar con tu abuelito, por que no creo que a tu padre le gustase que recibieses visitas…aunque , si te portas bien de verdad, igual te dejo subir al cuarto con alguno de tus amiguitos…claro está que solo los días que yo no pueda montarte como la potra salvaje que eres.- Y para remarcar lo que estaba diciendo le apreté el culo con fuerza. Ella retrocedió como si la hubiese quemado, con una cara de asco y desconcierto increible…Yo sonreí. Su culo era tan firme como yo lo había soñado. Había que hacer fuerza para pellizcarlo.
- Mira Sofi, tu veras lo que haces. Yo no te obligo a nada. Puedes contarselo todo a tu papa o darle una alegria a tu abuelito. Vete a tu cuarto y mañana me dices lo que has decidido. Y recuerdalo: Tu solita te has metido en este problema. Tu verás lo que haces para salir, pero no vas a salir limpia de todo esto. Si quieres, toda esta mierda de la coca va a olvidarse…pero a cambio vas a tener que correr el derby de Kentucky…y con tu abuelo resoplando encima-
Y hechó a correr a su cuarto aterrada por mis obscenidades…La verdad es que me pareció muy dramatico dejarla toda la noche para reflexionar, pero yo no podía esperar. Si iba a follarmela, tenía que ser ya. Joder, o eso o la violaba. Ya no aguantaba mas. Así que subí corriendo a su cuarto, y la pille desnudandose para meterse en la cama. Naturalmente se tapó enseguida con las manos. La mire con cara de salido.
- ¿ Que hacemos?.- Pregunté tajante.
- Dijiste que me dejarias hasta mañana para pensar.- Ahora ya no lloraba, ahora estaba enfadada. Mejor, mas excitante.
- Cambio de planes. Tu diras.- Dije mantiendo mi ultimatum.
Empezó a llorar como una niñata, pero agitó la cabeza afirmativamente cuando se dió cuenta de que sus lagrimas de cocodrilo no me iban a ablandar.
- Dilo en alto.- Exigí. Quería que mi victoría fuese total.
-Que si joder, que si.- Dijo con desafio.
- Joder, que ganas te tenia Sofi. Me he estado haciendo pajas pensando en ti desde mas tiempo del que podrias recordar.- En realidad solo desde que tenía tetas, pero me pareció la frase adecuada para el momento.
La empujé encima de la cama y la obligué a apartar las manos de encima de sus tetas. Incluso en aquel momento trataba de proteger su intimidad…la misma intimidad que le regalaba al primero que pasaba. No estaban mal, no muy grandes, pero así me cabían enteras en la boca. Los pezones estaban muy marrones, y tenian el mismo tono que el resto de su piel. Así a la vista, no parecian tan decepcionantes como cuando la veía en camiseta. Las chupé con fuerza y la sentía debajo de mi, calida, muy caliente, y suave…su piel tenia una suavidad que yo ya no recordaba. Nunca había podido soñar con volver a tener una carne tan firme para mi…y mucho menos que se tratase de la putita de mi nieta. Sofi, que feliz me haces. Ojalá tus padres pudieran vernos en este momento, pensaba yo. Su cuerpo se tensaba debajo de mi peso. Era evidente que la molestaba. Tanto mejor asi. No queria follarme un pedazo de hielo.
Levanté la cara y la vi llorando, de rabia y de asco…pobre chica. Pero era puro pedernal, como toda la familia. Estaba aguantando como una campeona para salirse con la suya. Mientras sentía aquel cuerpo maravilloso debajo de mi no pude evitar sentir orgullo por mi nieta. Al fin y al cabo la calentura y el desafio los habria heredado de mi. Eso mejoraba el sabor de sus tetitas.
Para consolarla le metí los dedos en el coño…joder, lo noté tan prieto y tan humedo que no me pude contener. Sin colaboración por su parte le saqué el tanguita y le abrí bien las piernas…debía haber estado jodiendo como una loca toda la tarde, por que todavía tenía el coño humedo y acogedor, seguro que lleno de esperma de hombres jovenes…no era ninguna virgen novata, pero me costaba mucho metersela. Estaba prieta y estrecha, así que me hizo sudar…literalmente…gemia y se mordía los labios por la presión sobre su vientre, pero eso solo me excitaba mas haciendome sentir muy macho. Yo apretaba, apretaba…tuve que levantarle las piernas para facilitar la entrada.
¡ Por fin!. Se la metí hasta el fondo. Joder, la tenía temblando debajo de mi, y yo gemia ahogandome…aquel placer era increible. Empecé a sudar como un cerdo. Estaba empujando contra ella como un puto cerdo. Su coñito me estaba estrujando la polla. Era estrecha y firme, con sus musculos vigorosos y solidos…hacia decadas desde la ultima vez que habia tenido una tía tan joven para tirarmela. Desde que había desvirgado a su tía, aunque esa era otra historía…
Seguía sudando, pero sentía que me iba dentro de ella…mientras sentía que me corría le pregunté si tomaba la pildora. Tenia la cara vuelta hacía un lado para no mirarme, así que le sujeté la mandibula y la obligué a mirarme a los ojos.
- ¿ Estas…afff… tomando…arf,arf… la pildora…ahhh… Sofi?.-
- Si. Puedes correrte si quieres cerdo, ¡correte dentro de tu nieta!. ¿ No te da asco?. Eres un viejo verde y asqueroso-
- No, y por la oferta…ufff….me estoy corriendo sofi…ahhh… ¿ lo sientes?,¿ lo sientes?.Ahhhhh¡¡¡. Joder, eres la bomba sofi, eres la bomba…tu abuelito se está corriendo dentro de ti. No me digas que no te pongo cachonda…ahhh..ahhhhhhh….AHHHHHHHHHHHHH¡¡¡¡¡¡¡ ¡-
Y así terminé de correrme dentro de mi nietecita. Después me dormí como un niño pequeño…como un niño pequeño abrazado a su nuevo juguete favorito.

Cumpleaños sorpresa

Lunes, diciembre 6th, 2010

Hola chicas (os), mi nombre es Fernando-Fernanda y esta historia empieza así:

Esto me sucedió el día que cumplía 19 años, y me habían preparado una fiesta sorpresa mis amigos, éramos un grupo bastante grande, ocho hombres y seis mujeres, la fiesta comenzó a las ocho de la noche, y fue en la casa de una de ellas, de nombre Graciela, estábamos bailando por parejas pero sobraban chicos así que nos alternábamos para bailar con ellas.

Yo ya les ha comentado que soy ligeramente alto, mido 1,65 m. delgada y a base de hormonas tengo un busto pequeño, soy blanca y de piernas largas. Como ya se había corrido la voz de que me gustaba vestirme de mujer, Graciela me sugirió que me vistiera de mujer para así completar las parejas, no me disgustó la idea y fuimos a su recámara a cambiarme, desde hace ya algún tiempo, me depilé definitivamente todo el cuerpo excepto la zona del pubis, y como casi no tengo barba además de que uso el pelo lacio a la altura de la base del cuello, no tengo ningún problema para travestirme, me prestó una tanga rosa, un brasiere rosa, una falda a la rodilla de tela muy ligera que al caminar dejaba ver muy bien mis piernas, una blusa con flores a juego con la falda y unas zapatillas de tacón alto que hacían lucir mis pantorrillas.  Me maquilló muy bien con tonos claros y los labios en un rojo muy intenso, el pelo me lo recogí en dos coletas y la verdad parecía putita, pero arreglada.

Salimos a la sala y algunas parejas ya habían comenzado a tomar el baile con mas cachondeo, también había llegado un chico nuevo invitado por uno de los amigos, y que no sabía que yo era hombre, no le dijeron nada y me lo presentaron, me dijo me llamo Jorge, yo dije que me llamaba Fernanda e inmediatamente comenzamos a bailar, era mas alto que yo y me abrazaba con bastante fuerza, a lo que yo me resistía por temor a lo que pudiera suceder, al cabo de un rato apagaron las luces y solo dejaron una lamparita en un rincón, así que el ambiente estaba bastante romántico, comenzó a acariciarme la espalda y sus manos cada vez bajaban mas hacia mis nalgas, eso me puso muy nerviosa pero a la vez muy caliente, mis amigos y amigas solo sonreían al ver mi apuro, para no tener problemas le dije la verdad, que yo era hombre y que estaba travestido, al principio se asombró pero luego me dijo que no le importaba y que siguiéramos bailando.

Ya en la confianza, me dejé abrazar y sentí como su verga se hacía mas y mas grande, estábamos muy juntos y bajó sus manos hasta mis nalgas y comenzó a acariciármelas, además de intentar meter los dedos entre ellas, le dije que no lo hiciera porque todos se iban a burlar de el, le pedí que se fuera y me esperara en la esquina, y así lo hizo.

Pasó un rato y me despedí de la fiesta agradeciéndoles la atención, Graciela me hizo un gesto de complicidad y me despidió con un beso diciéndome que me podía llevar su ropa, y luego se la devolviera, puso mi ropa de hombre en una bolsa junto con mis zapatos y me fui,   llegué a la esquina y pensé que ya se había ido Jorge, pero no, ahí estaba lo tomé del brazo y comenzamos a caminar hacia el parque, en el parque nos sentamos en una banca e inmediatamente me abrazó y me besó con fuerza, sentí como su lengua recorría toda mi boca a la vez que sentía como una de sus manos buscaba mis pechos, yo le correspondí tocando su pene encima de su bragueta, se separó de mi y me pidió que lo acompañara a su casa, nos fuimos en un taxi, y mientras viajábamos fuimos besándonos y acariciándonos todo.

Llegamos a su casa y al llegar a la sala no perdió tiempo, me llevó al sillón y me recostó en el, comenzando a besarme las piernas y tocarme por todos lados, yo recorría todo su cuerpo con mis manos tocando su verga por encima de su pantalón, y comencé a desabrochar su cinturón y abrir su bragueta, esto me pone muy cachonda, tomé su pene desde la base y lo comencé a acariciar y a besar, sintiendo que salían algunas gotas de líquido pre seminal, tenía un pene de muy buen tamaño (18cms) y de buen grosor (5cms) sin mas le empecé a dar una tremenda mamada llegando casi a tragarme toda su verga, me dijo que me volteara y me puse en cuatro patas, levantó mi falda y bajó mi tanga sentí como lamía mis nalgas y metía su lengua en mi ano, yo le pedí que me lo metiera por favor, se acercó a mí y comenzó a empujarme la verga por el ano, de un jalón la metió toda y yo sentía la gloria, empezó el mete y saca dando pequeños gruñidos de placer humm humm, que rico,  me decía “mira que buena putita me resultaste, tienes un culo delicioso y aprietas muy rico” yo solo asentía con la cabeza y dejaba salir pequeños pujidos que parecía que le gustaban, porque me decía “puja putita, puja, que te la estoy metiendo toda, gózala putita” no tardó mucho en venirse, y lo hizo abundantemente al grado que sentía como me escurría su semen entre las piernas, me volteé y lo senté en el sillón al tiempo que me quitaba toda la ropa y le ayudaba con la ropa de el, le comencé a dar otra mamada hasta que se le volvió a parar, entonces me puse de espaldas a el y me senté en su verga, que entró de un solo golpe, empecé a cabalgar encima de su pene apoyando mis manos en sus rodillas, el me tomó por la cintura y me subía y bajaba a su antojo,  yo me inclinaba hacia delante y atrás y volví a sentir como se venía dentro de mi.

Estuvimos un buen rato así, yo sentado encima de el teniendo su verga dentro de mi, y el acariciándome la espalda y dándome besitos y pequeñas nalgaditas yo me encontraba bastante caliente así que bastaron unos cuantos toque a mi pene para que me viniera, con una mano recogí todo mi semen y me lo tragué, luego su pene empezó a estar flácido y se salió de mi ano, me levanté fui al baño, me lavé y me cambié de ropa por la mía  de hombre, salí del baño y le dije que había pasado uno de mis mejores cumpleaños de toda mi vida, me besó y nos despedimos, quedando de vernos alguna otra vez, salí a tomar un taxi para regresar a mi casa muy contenta.

Espero les haya gustado porque fue verdad, besos a todos (as)

Fernando-Fernanda.

Antonio del Mar – Parte 1

Lunes, noviembre 29th, 2010

No me parece descabellado decir que todos los seres humanos admiramos apasionadamente a nuestros semejantes alguna vez. Quizás a nuestro maestro, o a nuestro tutor, incluso a nuestro mejor amigo. Siempre hay algo que buscamos en otros, algo de lo que creemos carecer, y encontrar cualidades de las que quisiéramos hacer gala en otra persona nos atrae hacía ellas, en un intento por sentirnos individuos más “completos”.

Antonio me suscitaba esto y más. Era todo lo que yo hubiese querido ser de haber podido elegir. No hablo ya del panorama físico, porque siendo yo, sería demasiado exigirle a la vida lo mismo que le regaló a él. Una sonrisa perfecta, una tez y cabello tanto suaves como brillantes, un hermoso torso alargado como el de una escultura griega o una voz muy grave y masculina. Nada de esto hubiera pedido, una vez conocida su mejor cualidad: esa increíblemente atrayente personalidad. No pretendo decir que no apreciaba y, sobre todo, deseaba su atractivo físico, pero no era este aspecto perecedero lo que me hacía querer estar cerca de él tanto como me fuera posible. Era su carisma de lo que quería contagiarme. Y aunque al fin obtuve algo bastante diferente a lo que me esperaba, pues en su astucia supo aprovechar mi condición a su antojo, no me arrepiento en lo más mínimo de haber hecho de él mi modelo a seguir. Trataré de ser más directo en los siguientes párrafos para no desalentar a nadie con detalles insignificantes.

Andrés y yo nos habíamos hecho buenos amigos poco después de comenzar la escuela secundaria. Por aquel entonces cada uno contaba con 13 años y eramos compañeros de clases. Él era quizás una réplica exacta del estereotipo del adolescente rebelde y lleno de energía, algo de lo que también buscaba contagiarme, mientras que yo era un tanto más introvertido y tímido. Aún con esto, compartíamos muchas cosas. Era muy común que la gente nos relacionara automáticamente al uno con el otro con sólo mencionarles su nombre o el mío. Gustábamos de las mismas cosas, nos hacíamos las mismas preguntas e incluso vestíamos de la misma forma. Más de una persona nos decía a menudo que guardábamos cierto parecido físico, pues nuestra complexión y altura era (e incluso hasta el día de hoy es) exactamente la misma.

En conclusión, Andrés era el compañero y amigo ideal, alguien irrepetible para mí. Debo muchos momentos gratificantes a él, pero mi mayor adeudo es el haberme hecho llegar al verdadero motivo de este relato: su hermano Antonio.

No llevábamos mucho tiempo de conocernos cuando fui por primera vez a casa de Andrés y conocí a su familia. Aquellas tareas de la secundaria nos parecían tan largas que para hacerlas un poco más llevaderas las hacíamos juntos, y fue una de esas tardes que nuestros profesores atiborraban de trabajo por hacer, que conocí a su hermano 5 años mayor que nosotros: Antonio. Admito que aunque, me llamó poderosamente la atención que un joven de 18 años se presentara y me tratara como alguien de su edad (cabe recordar que en aquel entonces yo aún tenía 13 años), incluso ofreciéndome ayuda en los temas escolares, no me sentí atraído hacia él inmediatamente.

Al ser hermanos, Andrés y Antonio eran bastante parecidos, aunque claro, obviando el tamaño dada la diferencia de edades. Por su parte, Antonio tenía una piel más bronceada y un cabello más obscuro, así como unas facciones menos aniñadas con respecto a su hermano menor, aunque supongo que esto era más que nada un atributo que el tiempo le otorgó. También lucía un lunar muy gracioso en su mejilla, y un vello facial casi tan definido como el de un adulto que en aquel entonces envidiaría cualquier chico menor de 16.

Francamente no recuerdo en que momento empecé a interesarme en él. Cada vez lo buscaba con más frecuencia: fingía que necesitaba ayuda con la escuela, iba a estudiar a casa de Andrés solo para tener un pretexto para poder ver a su hermano y escuchar sus consejos. Hubo ocasiones en las que olvidé mis cuadernos a propósito con el fin de regresar a verlo otra vez.

Eventualmente dejó de ser necesario que estuviese Andrés para que pudiéramos vernos. Congeniábamos bastante bien, con o sin su hermano presente. Incluso en muchas ocasiones iba a visitarlo directamente, y procuraba su compañía al grado que me llegó a considerar, según sus palabras, más “hermano” que su propio hermano. Andrés no parecía tener ningún problema con ello. Durante los siguientes 4 años pocas cosas cambiarían. Si bien, las novias de Antonio iban y venían, y Andrés y yo teníamos el llamado “mal del adolescente” a tope, hostigándonos todo el tiempo, pero nada cambió demasiado. Ni siquiera nuestros aspectos. A grandes rasgos seguíamos siendo: Andrés, atrevido; Guillermo, tímido; Antonio, carismático.

Cursábamos ya la preparatoria, tratando de devorarnos al mundo. Antonio estaba en la universidad, a punto de graduarse. Cabe destacar que fue ahí donde conoció a una chica bastante bonita y agradable de nombre Berenice, con la que mantuvo una larga relación, hasta poco después de los incidentes que estoy por contarles. Y quizás he sido responsable de ello en cierta medida, pero he decidido tomar nota para dejar atrás por mi bienestar esos desastrosos resultados tras este viaje de placer y discordia.

Por aquel entonces Andrés y yo ya habíamos cumplido la peligrosa edad de 17 años, a la vez que Antonio no hacía mucho había cumplido sus 22 en todo su esplendor. No había cambiado gran cosa desde que lo conocí, pero su cuerpo ya se asemejaba más al de un hombre que al de un chico, con sus espaldas y hombros ensanchados. Mejor aún, conservaba su sencillez que le hacía caer bien a todos.

Como ya he dicho, tras conocernos Andrés no demoró en presentarme con su familia. Sus padres eran bastante agradables y constantemente le decían que yo era un ejemplo a seguir para él (ignorando que era a la inversa, pues yo envidiaba en Andrés todo lo que yo no era). Cada que salían de viaje me quedaba en casa de los hermanos, y cuando no era así era porque los padres nos llevaban con ellos.

Un día cerca de la semana santa me comentaron sobre sus intenciones de ir a su casa de playa por unos días, viaje al cual Berenice y yo nos encontrábamos invitados, así que no dudé en asentir y en prepararme para una turbulenta semana en el mar de Cortés (irónicamente “del Mar” es el apellido de estos hermanos).

Aunque no fuera mi objetivo, siempre trataba inconscientemente de atraer la atención de Antonio. Vestía de forma que sabía que a él le agradaría, y muy a menudo recibía elogios de su parte. En este punto de nuestra historia aún no definía claramente lo que sentía, sólo sabía que quería mejorar para ser alguien de su calibre algún día. Así pues, me dispuse a elegir cuidadosamente que bañador, que gafas de sol usaría cuando él me viera o que ropa interior ponerme cuando no estuviese en la playa, sin imaginarme que de poco me iba a servir usarla…

Partimos en mediodía de un martes de abril en la camioneta de los señores del Mar. El camino hacia la playa era, por fortuna, corto, y aún más corto nos pareció a Andrés y a mí que íbamos riéndonos de todo lo que se atravesaba frente a nosotros. Berenice y Antonio hablaban en silencio, seguramente de los temas que a los novios les gusta hablar todo el tiempo. Al cabo de una hora habíamos llegado a la amplia y elegantísima casa a orillas del mar, donde, como en todas las casas bellas, el tiempo parecía dilatarse y los días hacerse más largos.

Los señores del Mar nos sugirieron tomar las dos recámaras con baño propio a Berenice y a mí, mientras Antonio y Andrés compartirían una recámara y ellos compartirían otra. En menos de una hora estábamos todos listos para salir a bañarnos en el sol.

Así se nos fue esa primera tarde: “Andy” y yo jugando bruscamente bajo el agua. Berenice y Antonio, por su lado, se alejaban bastante de nuestra vista. Se veían felices. No entiendo por qué, por unos momentos me sentí triste al ver que Antonio no jugaba con nosotros como las últimas veces.

Unas horas más tarde, cuando el sol estaba poniéndose, los señores del Mar, que habían estado todo este tiempo sentados en la arena ante una palma, nos propusieron alistarnos para salir a hacer una fogata más tarde, y como bien sabíamos todos los presentes: fogata significaba alcohol, al menos para los hermanos. Por raro que fuera, los padres de Andrés le dejaban consumirlo sin reprocharle nada, y vaya que él aprovechaba la situación, pues tanto él como su hermano bebían bastante.

40 minutos más tarde estaba oscuro. Había un poco de luz, pero apenas la suficiente para distinguir las calles detrás de la playa. Antonio y Berenice tomaron la camioneta con el pretexto de ir al expendio más cercano a comprar bebidas, mientras nosotros nos cambiábamos de ropas.

Salimos todos cuando no había un ápice de luz. El señor del Mar ya había dejado todo listo para la fogata que posteriormente encendió. Nos acomodamos como pudimos alrededor de ella y observamos las estrellas durante largo rato. Las recuerdo preciosas. No cabía una más en el cielo. Berenice estaba fascinada, y lo estuvo más aún al ver el tono cobrizo de la luna. Reconozco que no estaba muy centrado en ello esa noche.

Andrés, y en especial, Antonio, bebieron cuanto quisieron y más, como siempre hacían. No pensaban mucho en la belleza del mar ni en nada de lo que los señores del Mar y Berenice discutían. Y yo: al margen, como siempre. Callado y sin saber si prefería ver la perfección del firmamento o a Antonio.

No pasó mucho antes de que Antonio decidiera que el alcohol se le había subido muy pronto a la cabeza, y que quería irse a recostar. Alguien tenía que acompañar a ese hombre, porque quien sabe como hubiese subido las escaleras estando solo. Para asombro mío, Berenice, que no quería dejar de ver el océano, me pidió que yo lo acompañara. En voz baja por supuesto. Antonio es orgulloso y no tolera que nadie cuide de él. Así que lo fui siguiendo hasta llegar a la casa.

-¿Vienes por algo? -me dijo al verme en la puerta junto con él.
-En realidad yo también quiero acostarme ya.
-¡Ja! -dijo en tono burlón- ¿te mandaron para que me ayudaras a subir?
-No, y aunque fuera así, no me ibas a dejar ayudarte -contesté en el mismo tono.

No hablamos más. Abrió la puerta y ambos nos dirigimos a las escaleras. No tuvo problemas en subirlas. Quizás los habría tenido de no haber estado yo ahí, pero en su orgullo él era capaz de haber controlado la borrachera por ese momento sólo para no aceptar la ayuda. Llegamos a la planta alta y nos despedimos.

-Buenas noches.
-Hasta mañana, que descanses Guille. -dijo mientras caminaba desvistiéndose hacia su cuarto.

Entré a mi pieza y me quité la camiseta, las sandalias y los pantalones cortos quedando en la ropa interior que elegí tan cuidadosamente. Retiré las sabanas y me acosté sobre la cama un par de minutos. No tenía sueño, pero tampoco deseaba salir a la fogata otra vez.
Viendo algo de televisión probablemente me entrarían ganas de dormir.

Me vestí de nuevo. Salí de la alcoba con la intención de bajar las escaleras hacia la sala, pero algo llamó poderosamente mi atención. El cuarto de Antonio permanecía abierto, así que probablemente el aún estaría despierto. Me alegré bastante, pues una conversación a solas con él me valía lo que mil horas de televisión, pero no había forma de saber que tan grande sería el salto que daría al entrar a la habitación. Entré apresurado creyendo que iba a encontrarme con mi ídolo tratando de dormir como la estaba haciendo yo, pero no fue así. Y vaya que representó un giro bastante violento…

Apenas permanecí un instante en ese cuarto cuando ya estaba retrocediendo torpemente, pues me encontré con una escena que jamás hubiese esperado presenciar. Ahora caía en cuenta: quizás a causa de su abuso con el alcohol olvidó cerrar la puerta de su alcoba. Estaba tendido completamente desnudo de pies a cabeza sobre la cama aún cubierta por el edredón azul. Para darle un toque aún más dramático al cuadro representado frente a mis incrédulos ojos, su mano se encontraba bien cerrada alrededor de aquel rígido mástil que salía de su entrepierna, subiendo y bajando frenéticamente a la par que su respiración entrecortada resonaba en mis oídos.

No lo soporté. No sabía que debía hacer ni pensar, así que me resultó sencillo huir de allí. Estaba bastante confundido por lo que acababa de suceder, mas me es imposible negar que estaba también terriblemente excitado ¿por qué? ¿ver la expresión de pleno placer en el rostro de Antonio, con su cuerpo totalmente descubierto ante mi vista, con sus ojos cerrados y sus labios ligeramente abiertos mientras su mano estrangulaba con fuerza un pene con una postura muy desafiante era algo excitante?… ¿un pene? ¿de Antonio?

Simplemente era demasiado para mí. Me sentía completamente abrumado por el sentimiento que me ocupaba: era otro al que yo vi plasmado en esa escena, no podía ser el mismo que yo había estado admirando a escondidas desde hacía años ya. Y aún con toda aquella mezcla de emociones, mi curiosidad me pedía regresar. Sin temor a equivocarme puedo decir que fue en este punto donde la bomba de tiempo estalló y me di cuenta de mis deseos hacia él. Al diablo con la admiración y con desear tener todas sus cualidades, era más lo que yo ambiciaba.

Lo medité unos cuantos minutos. Existía el riesgo de que él saliese del estado de euforia en el que estaba y me descubriera espiándolo, y eso destruiría toda visión de “hermano menor” que pudiera tener hacia mí, pero era tal mi curiosidad que no dejé a ese pensamiento ocupar mi mente. Salí de mi habitación caminando sobre las puntas de mis pies, solo para notar que el resto de la familia aún no había vuelto de la playa. Una vez que me di cuenta de esto, y temiendo que el espectáculo de mi estimado se hubiera terminado, apreté el paso y crucé nuevamente la puerta aún abierta hacia el cuarto de Antonio. Y aclaro que con esta acción, no sé si por fortuna o por desgracia, no solo entré allí, sino que entré a una etapa para la cual no estaba preparado psicológicamente.

Ahí estaba, tendido boca arriba como para dejar que el aire acariciara toda la extensión de su piel, aunque desgraciadamente, todo parecía indicarme que el buen Antonio había acabado su faena, pues aunque su pene seguía parcialmente firme, él ya no se encontraba consciente. Se me oprimió el corazón. Esta situación era mucho más ventajosa para mí. Nadie me vería mientras admiraba aquel maravilloso cuerpo desnudo, ni siquiera él. Podía incluso descargar mi excitación ahí mismo enfrente suyo, y lo más seguro sería que ni siquiera se inmutara.

Una idea perversamente atractiva pasó por mi mente: si él estaba profundamente dormido, y no había nadie en la casa que pudiera entrar repentinamente y descubrirme ¿no podría también tocar ese cuerpo que tanto deseaba? a fin de cuentas, Antonio no se quejaría estando en ese estado. Durante un par de minutos más me dediqué únicamente a verlo, debatiéndome entre si era o no correcto hacer lo que estaba a punto de hacer. Y al final no pude más, pues tras estar a muy cerca de acariciar su pecho en varias ocasiones para después arrepentirme, mi erección decidió por mí y dejé caer mi mano sobre la piel tibia y bronceada de mi príncipe.

Era una sensación totalmente sublime. Había “jugado” físicamente con Antonio antes, sobre todo cuando jugábamos en forma brusca como hacen todos los chicos algunas veces, pero esta vez lo estaba tocando a otro nivel completamente nuevo. Comencé a frotar su abdomen, sus brazos, su rostro, sus cabellos. Me parecía hermoso verlo descansar justo como vino al mundo, tan perfecto y tan vulnerable ante mis perversiones. Al llegar a la parte baja de su abdomen me detuve. Lo menos que quería era ser irrespetuoso con su cuerpo, por ello me abstuve de tocar algunas zonas aún prohibidas para mí.

De pronto me percaté de que había pasado casi media hora y la familia aún no volvía. Ya era hora de dejar al pobre Antonio en paz, de lo contrario podría darse cuenta de lo que sucedía y pensaría que mi intención era aprovecharme de él. Quizás esa oportunidad no se volvería a repetir pero no me importaba: mi atracción hacia él era afectiva mucho antes que sexual, y una fantasía no valía el sacrificio de nuestra buena amistad. Justo antes de retirarme, me incliné y besé su mejilla, pasando mis labios muy cerca de su lunar que lo caracterizaba. Eché, pues, una última mirada a su entrepierna antes de irme a dormir. Quedé anonadado: el pene, que ya se encontraba flácido, volvía a tomar fuerzas tras el contacto de mi boca con su cara. Y como por arte de magia, nuevamente estaba yo a mil, así que para no cambiar de opinión abandoné la habitación lo más pronto posible para despejar mis ideas en la tranquilidad de mi almohada.

Arrojé la puerta y sumido en el trance olvidé colocar el seguro. Me desvestí completamente. Quería que Antonio del Mar y yo estuviéramos en igualdad de condiciones sin importarme nada más. No me interesaba si alguien más me veía desnudo, solo quería jugar con la idea en mente de que él y yo estábamos a menos de 4 metros el uno del otro, y ninguno usaba prenda alguna que lo cubriera de la mirada lujuriosa del otro… Sí… ¡qué bueno sería si me deseara como yo a él! ¡si quisiera experimentar el tacto de mi cuerpo como yo lo hice con el suyo! Comencé a masturbarme bajo la sábana antes de terminar de cubrirme con ella. Aún estando desnudo sentía cierto calor, de seguro debido a la “felicidad” de mis hormonas fuera de sus cabales. No era para menos después de haber vivido la experiencia de mi vida, así que traté de ejecutar los movimientos exactos que vi a mi príncipe hacer con su mano sobre su herramienta. Susurré su nombre en voz baja varias veces, y hablé un idioma que ni siquiera conocía, pero a medida que aumentaba el ritmo de mi lasciva tarea me imaginaba que era él quien asumía mi placer.

Es natural, cuando menos, que nadie estuviese preparado de haber estado en mi lugar para lo que ocurrió justo después de esto, pero aseguro al lector que me arrebató de golpe del plácido estado en el que estaba. Noté que alguien irrumpía en la alcoba, y horrorizado pensando que sería Andrés o peor aún, Berenice, que habían entrado tras escucharme exclamar el nombre de su hermano, o bien, de su novio respectivamente, cubrí la totalidad de mi cuerpo con la sábana y di vuelta inmediatamente hacia la ventana para dar la impresión de estar dormido. Y fue más grande mi horror cuando me di cuenta de que, quien quiera que fuese, se había sentado a mi lado. Quizás de haber salido de la sábana habría descubierto más pronto de quien se trataba, pero no quería que ese individuo se enterara de que estaba despierto, menos aún, que me hiciera preguntas sobre el por qué de mi desnudez.

Pasaron unos instantes, y esa persona no hacía más que estar sentada allí, en el borde de la cama. Temí infantilmente que se tratara de un fantasma que venía a espantarme por haber tocado a Antonio sin su consentimiento, y en mi estupidez sentí miedo de ser castigado por lo que había hecho. El “ente” comenzaba a recostarse y a colocarse en una posición idéntica a la mía. Cuando finalmente habló, me quedé más frío de lo que ya de por sí estaba:

-Hey… ¿estás despierto Guille?… -habló una grave voz.

El alcohol presente en su aliento lo delataba. Era él. Había venido a mi habitación, y me asustaba que fuera a enfretarme por mis acciones. Sentí un nudo en la garganta y casi de inmediato la culpabilidad se hizo sentir.

-¿Me escuchas Guille?… -continuaba susurrando aletargado, a la vez que puso su mano en mi hombro.
-Sí… -contesté inmóvil.

Hubo un silencio. Supuse que el no encontraba las palabras para abordar el tema así que para no hacerlo enfadar más comencé con la intención de apagar su supuesto enojo:

–…Yo… sé que me vas a pedir explicaciones.
-¿Por qué?
-¿Estás enojado conmigo?
-Tengo frío.
-¿Frío? Estás mal Toño… -dije aliviado de que no quisiera hablar del tema.
-Dejame acostarme aquí contigo mientras se me pasa… Las cobijas no me calientan nada -dijo mientras asía con su mano la sábana con la que me estaba cubriendo y se cubría con ella también.

Me estremecí de nuevo. No exagero al decir que a poco más que me hubiese exaltado sufriría un colapso nervioso. Eran demasiadas emociones fuertes en menos de una hora. Literalmente estaba temblando cuando noté que no se había vestido antes de la “visita”, y actuaba como si no se diera cuenta de su desnudez ni de la mía ¿qué era lo que quería este muchacho? No sabía si estaba más asustado por él o por mí.

Cualquiera que fuera su objetivo, mi cuerpo reaccionó inmediatamente a la situación: mi cuerpo me hizo una jugada de desesperación y comenzó a temblar como nunca lo habían puesto a temblar los nervios.

-¿Ves que no estoy loco? tú también tiemblas de frío.
-No… no es por frío por lo que tiemblo -dije con la voz entrecortada.
-¿Entonces, pues? -exclamó por primera vez con un tono de molestia.
-Nada Toño, durmámonos ya.

Con esta última frase esperaba que me hiciera caso, pues Berenice y la familia debían estar por llegar y hallarnos desnudos en la cama a los dos no sería en absoluto fácil de explicar. Andrés no me dirigiría la palabra jamás, sus padres quizás hablarían con los míos y Antonio y yo no podríamos vernos más. No. Eso no podía ocurrir. Mi intención era dejar que se durmiera, vestirme y llevarlo como pudiera a su alcoba lo más pronto posible… nada más lejos de la realidad.

Antonio envolvió sus brazos a mi alrededor y pegó la parte frontal de su cuerpo con la parte trasera del mío. Sentí sus brazos largos alrededor de mi abdomen, su vello facial y su aliento alcohólico rozando mi cuello y para rematar, la totalidad de su anatomía masculina frotándose y endureciéndose justo en mi trasero sin experiencia. Sentía claramente como la corona de vellos de su sexo se restregaba en mi cintura…

-¿Qué demonios te pasa? -dije asustado por la forma en que pudiera reaccionar.
-De verdad tengo mucho, mucho frío. -contestó cómo pidiendo condescendencia.
-¡Pues vístete! -dije firmemente- pero no te me pegues así ¿que no te das cuenta de que estás…?
-Escupe -me interrumpió acercando sus dedos medio e índice a mis labios.
-¿Perdón? -contesté sin entender el mensaje que quería darme a captar
-Que escupas -repitió.
-¿y qué pretendes con ello?
-Lo sabrás cuando lo hagas -añadió, adoptando de nuevo ese gesto de molestia.

Obedecí sus instrucciones sin entender, en mi inocencia, que era lo que pretendía. Su voz me dominaba. Tampoco quería escupirle, pero si se lo seguía reprochando quizás se hubiese exaltado. No deseaba sostener una discusión con él en ese estado, pues los demás se hubiesen dado cuenta de lo que estaba sucediendo. Eso me aterrorizaba tanto que no pude oponerme a su extraña petición.

-No entiendo que pretendes -dije después de escupirle abundantemente las yemas de los dedos- pero estás ahogado y deberías vestirte e irte.
-¿Por qué? -exclamó burlescamente mientras, contra todo pronóstico, hurgaba debajo de las sábanas entre mis glúteos con sus dedos ensalivados- quieres lo mismo que yo ¿o no?
-¿Qué… qué haces Toño? -mis palabras se quebraron impidiéndome hablar correctamente en el momento en el que encontró su objetivo
-Shh, shh… -susurró en mi oído- tranquilo, Guillermito, no pasa nada.
-A-ah… no, no, estás borracho Toño, me estás lastimando, no deberíamos estar haciendo esto.
-¿Por qué? ¿te duele lo que estoy haciendo? -dijo, por primera vez de forma preocupada.
-No… pero no quiero hacer esto… por favor. No estoy listo.
-¿Por qué? -insistió.

Ya estaba hartándome de sus preguntas. Esta situación era totalmente surrealista. Definitivamente este no era Antonio del Mar, el que me aconsejaba sobre como relacionarme con las personas, sobre como reaccionar ante las acciones de los demas, incluso sobre sexo. Era un lado de su personalidad que no conocía, y lo peor de todo era que, a pesar de la sensación extraña de sus dedos dento de mí, no me resultaba desagradable la forma en que me frotaba esa zona tan privada y desconocida, así que intenté tranquilizarme. Antonio ya me había alzado la voz en dos ocasiones, y si lo hacía perder la paciencia sabía a que atenerme. Pocas veces lo vi molesto antes, pero sé bien que no es alguien a quien uno quisiera enfrentar estando borracho y furioso.

Capté lo que estaba sucediendo. Si hacía nada me sentía calientísimo de solo verlo tocarse sus partes íntimas, debía sentirme aún más caliente de tenerlo en mi cama, con su cuerpo pegado al mío y acariciándome de forma, aunque no muy normal, si un tanto placentera. Aquella experiencia empezó a volverse más llevadera, incluso a ratos me agradaba la forma en que sus me frotaba lentamente por dentro haciendo círculos. Traté de disimularlo para que Antonio se diese cuenta de que quería que terminara, pero nuevamente su astucia fue superior a mí.

-¿Te das cuenta? si cooperas no hay nada que temer…
-No. Pero ya es… -solo atiné a decir, antes de soltar un suspiro de gusto.
-Creo que ya estás listo Guillermito -dijo retirando su dedo de mi interior.
-¿Para qué debo estar listo? -pregunté, al tiempo que mi diminutivo hacía un eco de forma hipnótica en mi cerebro.

Permaneció en silencio con sus brazos aún a mi alrededor como tratando de aplicarme una llave. Separó una de sus manos y la acercó a mi boca nuevamente.

-¿Qué te parece si te los pones en tu boquita por mí? -dijo acercándome de nuevo sus dedos.

Ensalivé de nuevo temiéndome lo peor. Aunque Antonio estaba siendo menos violento con sus palabras, todo estaba saliéndose de control. Tenía que hacerlo recapacitar de alguna forma. Admito que aunque tenía miedo quería experimentarlo, pero sabía que a partir de ese momento, a menos que tuviera la suerte de que Antonio se olvidara de todo al día siguiente, nuestras vidas cambiarían drásticamente.

-Esto no es correcto… -dije en un último y vano intento de disuadirlo.
-¿Por qué? -dijo, y acto seguido sentí algo caliente y firme en la entrada de mi ano. Era su herramienta que había ensalivado con mi propio flujo.
-Espera… no, no estoy listo ¿qué es eso?
-Adivinalo -respondió sádicamente para después hundir su pene en mí de una forma abruptamente dolorosa que me puso a sollozar al instante. Introdujo profundamente aquel miembro ardiendo y quedamos en esa posición, sintiéndolo más próximo a mí que nunca. No se movía en absoluto, parecía más bien que estaba dejando un espacio para que me acostumbrara a él, aunque sin éxito, pues a pesar de su “consideración”, no dejaba de sentir ese dolor tan agudo en un sitio que apenas había descubierto que podía causar tanta molestia.

-¿Estás bien Guille? -preguntó en voz baja.
-No Toño, me duele, te juro que no me lo estoy inventando, de verdad me duele… -atiné a decir, y aseguro que estaba siendo más que honesto.
-No te preocupes. Sé cómo se hace.
-Por favor, yo no puedo… -y dicho esto tomó mi rostro, lo volteó hacia el suyo y ahogó mis quejidos antes de que terminara con un beso muy fuerte que no supe corresponder. Solo dejé que su lengua con gusto a cerveza hiciera lo que quisiera: llegaba hasta mi garganta  y se enroscaba alrededor de mi lengua, haciéndola moverse instintivamente. Al menos eso me servía como distracción y alivio.
-¿Qué pasa? ¿no te habían besado así antes? -me susurró mientras se incorporaba, dándose cuenta de mi evidente falta de experiencia.
-N-no…
-Tranquilo, todo esto es normal. No debes de estar nervioso -me tranquilizó.

Hoy que pienso en ello, no comprendo como un hombre borracho podía tranquilizarme en medio de una experiencia tan bizarra, pero sólo él lo hubiese logrado. Tomó, pues, mi mano e iniciamos un beso aún más intenso. Había besado a mujeres un par de veces, pero esto no podía desde ningún punto de vista asemejarse a mis anteriores experiencias. El roce de su barba de 3 días era un tanto incómodo, pero teniendo un problema mayor como el de su miembro viril abriéndose paso en mi trasero hacía que me importara más bien poco. Hasta este momento Antonio se había limitado a besarme y a acariciar mi torso con sus manos, acciones que yo no podía corresponder como me hubiese gustado. No había hecho ningún movimiento con sus caderas para evitar lastimarme.

-¿Ya?
-No sé, sólo hazlo rápido -contesté resignado.

Dicho esto comenzó a ejecutar un vaivén hacia adentro y hacia afuera que me obligaba a apretar mi esfínter alrededor de su pene contra mi voluntad. El dolor que se había estado apaciguando volvió a encenderse. Antonio se dió cuenta de esto y no me permitió quejarme, pues colocando sus dedos en mi boca por tercera vez, acerco sus labios a mi cuello y al dorso de mi cara y comenzó a besarlos. Desde ahí lo único que escuchaba era su respiración enloquecida y el sonido típico de los besos sobre la piel. No dijimos una sola palabra hasta que él terminó. Pude notar que tan próxima estaba su venida porque el cálido aire que arrojaba sobre mi rostro fue acelerándose cada vez más hasta que lanzó un suspiro silencioso y muy prolongado. Había acabado y juro que estaba agradecido. No iba a hacer eso nunca más, simplemente no era para mí, no quería experimentar algo tan doloroso otra vez.

-Muchas gracias Guillecito, esto quedará entre nosotros ¿sí? no podemos decírselo a nadie o no nos podremos ver más. Que descanses -dijo retirando su pene de mí interior para después pasar su mano cariñosamente por mis cabellos y levantarse de la cama. Se marchó de la habitación dejándola impregnada de un aroma a sexo y alcohol, mostrándome la, hasta ahora desconocida, parte trasera de su desnudo y bien formado cuerpo. Recuerdo que se notaba cierto descaro en su voz cuando se despidió.

No contesté nada. Mi pene estaba durísimo pero yo estaba cansado y molesto. Era como sí mi moral me dijera que acababa de ser usado tras cometer un error irreparable, pero mi líbido me indicara que todo estaba bien y que había que disfrutar de ello. Me levanté, tomé mi ropa interior y me dirigí al baño. Por fortuna mi alcoba, al igual que la de Berenice, contaba con baño propio. Justo frente a la entrada había un espejo que me permitía verme de cuerpo completo, pero avergonzado de mí mismo por lo que acababa de suceder evité verme reflejado en él. Mientras me enjuagaba la cara me di cuenta de que tenía muy húmeda la zona baja de mi trasero y además la sentía tan caliente como una brasa de carbón al rojo vivo, y no era para menos, el pene de Antonio, sin ser enorme, era el más grande que había visto (quizás porque había sido el único) y por ello la fricción que hacía con mi culito era tremenda, además había eyaculado en mi interior sin avisarme nada ni ofrecerme ninguna disculpa, solo un descarado “gracias Guillecito”…

Y entonces me pregunté ¿no había sido mi culpa todo esto? lo más seguro era que yo lo hubiera despertado, y al estar tan alcoholizado él no podría controlar al 100% sus acciones. Dios… yo era el responsable de lo que acababa de sucederme y seguro que si Antonio recordaba que había pasado al día siguiente podía irme olvidando de él, pues yo sería el único culpable.

Me puse los calzoncillos llorando y salí del baño. Eché un vistazo a la sala desde la planta alta y vi que los focos de abajo estaban encendidos. Andrés y los demás ya habían llegado así que puse el seguro a la puerta y me tumbé boca arriba sobre la cama. Nunca había estado tan triste, molesto y excitado al mismo tiempo. Mi pene seguía inconforme, no le importaba un carajo como me sentía: deseaba satisfacción y punto. Y se la di. Me masturbé como lo había estado haciendo antes de que Antonio llegara a mi habitación. Me maldije a mí mismo mientras tiraba con coraje de mi miembro. Menos mal que no tardé nada en terminar, y así, agotado de llorar con el vientre ensopado en mi propio semen, y escurriendo entre mis piernas el de mi ídolo, me dejé vencer por el sueño.

El chequeo

Viernes, noviembre 19th, 2010

Como todos los años, concurríamos con mi mujer a hacernos un chequeo para nuestro seguro de vida. Un Dr. algo maduro nos invito a pasar al consultorio. Luego de los sociales habituales comenzó la tarea con mi esposa y para nuestra sorpresa,  en vez de realizar las rutinas menores que habitualmente correspondían a estos exámenes, le ordeno que se quitase la ropa completamente. Mi mujer, que estaba distraída viendo la calle a través de  la ventana,  dudó y me miró  como solicitando una ayuda que yo no supe darle.  Ante nuestra obvia sorpresa, el doctor aguardo parado junto a su escritorio  y con su mirada fija supo presionar para que nos convenciéramos de que iba en serio.  Como resignada, se quito la camisa y el pantalón, e ingenua y avergonzadamente,  pretendió quedarse cubierta por su bombachita y su soutien. Aunque era suficientemente obscena esta imagen de sus abundantes carnes apenas cubiertas por unos trapitos blancos que revelaban con certeza los grandes pechos y redondas  nalgas que pretendían tapar, no iba a lograr satisfacer al galeno.  Luego de subirla a la balanza y observar como sus espaldas terminaban en un triangulo blanco que se escondía entre la raya de sus cachetes dejando su blancura al descubierto,  la hizo bajar,  girar,  y de pie frente a el le hizo quitarse el corpiño liberando sus grandes y preciosas  tetas.

En principio la situación me incomodó notablemente. Ver a mi mujer desnuda frente a otro hombre me turbaba. Pero a medida que el medico la revisaba, palpaba y miraba me fue surgiendo un placer morboso. Creo que empezaba a calentarme ver a mi hermosa mujer en bolas siendo tocada y mirada por otro macho. Aunque era medico y en vez de tetas y concha,  se refería a “las mamas y vientre”, yo sólo veía a otro hombre tocándole los pechos,  la entrepierna y haciéndole tactos varios. Su trato afectivo con ella mientras la tocaba  me enojaba y excitaba simultáneamente, y me obligaba a reconocer que el macho dominante era otro y que ese macho me había obligado a  entregarle a mi hembra, para que frente a mis ojos la gozara mientras yo me mantenía como un testigo obediente y pasivo.  Y cuando aun parada frente a el,  la ayudo a  bajarse su bombachita hasta media pierna, para tocarla aun mas,  la situación de humillación y dominación  me desbordo  y de  tan erecto y caliente  que estaba  sentí como un gran chorro de esperma se derramaba  en mi ropa interior, confirmando que mi posición de vergüenza, sumisión y humillación me desbordaba de excitación.

Termino con mi esposa, le dio una palmadita cariñosa en la cola y la invito a vestirse y a retirarse. Yo tendría que haberlo acogotado, pero  estaba inmóvil.
Y comenzó conmigo. La misma historia. Intente lo mismo, pero no había caso. Me saque la remera pero insistió. Mi vergüenza estaba por llegar al quitarme el pantalón y evidenciar mi muy mojado slip. Me observo sin hablar y me hizo recostar en la camilla. Con falso tono de duda me pregunto al respecto y ante mi balbuceo incompresible,  me dijo que no me preocupara. Me pidió que me quitara el slip y obedecí.,  Yo había perdido mi erección pero aún estaba con un volumen importante y completamente pegajoso por el semen. Al notarlo y para intentar tranquilizarme, según sus palabras, comenzó a contarme que en otras ocasiones ya le había sucedido la experiencia de ver que algunos maridos se excitaban en el consultorio al ver a su mujer desnuda y siendo revisada por el doctor, comentario que lejos de serenarme me hundía en la mayor  humillación que otro me hombre pudiese hacerme.

Sostuvo que no tenia de que preocuparme porque la revisación que había presenciado era una situación profesional, idéntica a la que comenzaba a hacer  conmigo. Luego de auscultarme y tomarme la presión comenzó a revisarme el abdomen con mucha suavidad  y me palpaba el vientre cada vez más cerca de  mi pubis,  sin dejar de insistir acerca de que no le diese importancia a la situación vivida, y de que revisarle los pechos era rutina, etc. etc. Mientras sus manos ya palpaban mi pegajoso pubis,  mi pene comenzaba a pararse nuevamente, aunque  yo no podía,  ni quería creer que me estuviese excitando con esa situación. Me revisó el pene como nunca lo habían hecho y  los testículos con total dedicación. A esta altura estaba absolutamente excitado y erecto y lo mas grave era que el Dr. estaba con total y morboso control de la situación. Me hizo poner boca abajo en la camilla y textualmente me dijo que al igual que a mi mujer iba a revisarme “la colita” y que abriera bien “las piernitas”. Este lenguaje en diminutivo y femenino me calentaba completamente. Apoyo su dedo en mi culo, y mientras me pedía que aflojase la colita,  casi sin darme cuenta en un instante tenía su dedo absolutamente dentó de mió. Estaba confundido. Era la primera vez que me pasaba, era con un hombre y lo peor era que me calentaba a full. Su dedo entro y salió varias veces y yo cada vez mejor. Poco a poco me decía que me estaba portando bárbaro, que era más dócil que mi esposa, que tenía una colita divina etc. etc. y  empezaba a rozar contra mis muslos su bragueta que denotaba una erección potente. Sentía rozarme con su verga y me calentaba. Manejando perfectamente la situación vino por delante de la camilla, tomo mi mano y la apoyo en su bragueta. Yo lo apreté con desesperación. Se bajo los pantalones velozmente emergiendo una importante pija absolutamente morada. Sin dudar un instante de mi respuesta me la metió en la boca mientras me decía severamente que se la chupara, cosa que obedecía con sumo placer. Le chupe la pija y los huevos con unas ganas increíbles. Sentí unas gotitas de semen y me detuvo, me tomó  y me hizo poner en cuatro,  se puso un preservativo y me la apoyo en el culo. Yo estaba tan caliente y perturbado que me quede quieto y manso sabiendo que me iba a coger. Aunque con cierto dolor su pija me penetraba lentamente  una y otra vez y la verdad es que me gustaba mucho. A esta altura ya me trataba como quería,  y se despachaba a gusto mientras me  decía que era buenito y más obediente  que mi mujer,  y que a el le encantaba  cogerse a los maridos putitos como yo,  que se excitaban de ver a su mujer manoseada por otro y que se la trajera de nuevo para seguir y un montón de   cosas así,  que me calentaban a full. Sentir mi culo invadido de tal manera era precioso y volví a sentir como me corría nuevamente.   Mientras me afirmaba que era una gran putita,  me cabalgo intensamente hasta derramarse dentro mio. Extenuados ambos me hizo vestir y me fui. Nunca más lo quise ver. Nunca volví a repetir la experiencia, pero aun me excito cuando lo recuerdo. Eso si,  no pierdo oportunidad de acompañar a mi mujer al medico.

Mi gran polla desvirgada

Miércoles, noviembre 17th, 2010

Hola, estos relatos son imaginaciones y no tienen nada que ver con la realidad, VA

Me llamos Alberto, mi vida sentimental y sexual esta bastante bien. Tengo unos 20-25 cm de polla,
-Que grande!- os direis.
Pero desde pequeño me masturbaba y mi polla fue creciendo. Os voy a contar el dia (o mejor dicho la noche) en que perdi la virginidad.

“Elena me ha dejado, que hago? No se si podre seguir aguantando sin ella. Me dejó por otro.”

Por su puesto no me peleé con el chico ni nada, es mas, ni tuve la desgracia de conocerle.  Al grano: un tiempo despues me fui a la discoteca (yo tenia unos 17 años) y conoci a una chica de mi barrio buenisima. Os la describo: 1,70 de estatura, morena, pelo ligeramente rizado, unas tetas bastante grandes y unas lineas de impacto. El caso es que me enamore de ella y me llevo un fin de semana a su casa en el que sus padres estaban de viaje. Por cierto ella se llamba Paula. Nada mas entramos me empieza a besar hasta la garganta, me dejo impreionado, a la media hora estabamos viendo una peli de suspense, aunque mas bien no estabamos sobando en el sofá. Termina la peli, tomamos algo, charla, cháchara y de repente, la pregunta del siglo:
-Has hecho alguna vez el amor?

Me quede de piedra durante unos instantes, tenia la mente en blanco. Entonces me armé de valor y dije:

- NO

Asi, de seco, ella no dijo nada. Pero me miraba con una cara de diablo.

Me ataco a besos y a los pocos minutos me estaba bajando los vaqueros. Cuando me vio la polla, que entonces estaba bastante crecida, me miro sorprendida, y dijo.

-Tengo que chuparte esa.. bestia que llevas contigo. Puedo?

Yo asenti. Me estaba haciendo una mamada que me dejo flipado. Se notaba que ya se habia follado a otros.

Le acariciaba las tetas y pose levemente mi mano en su cabeza (sin empujar, ya que imagine que me podria clavar los dientes)

Me corri, se lo tragó, y me dijo:

-Te toca a ti.

Y sin mediar palabra me coloco si sexo en cara. Le empecé a meter mi lengua, torpemente. Ella empezó a gemir y gritaba que queria mas.

Al rato ya le había dado tres orgasmos. Nos quedamos tumbado en el suelo acaricandonos.

Me dijo que queria mas y nos fuimos a la habitacion de sus padres. Sin decir nada se metio mi polla flacida entre sus labios vaginales habilmente. Ya. Estaba dentro de ella besandola mientras mi polla se empezaba a endurecer.

Descendió lentamente, primero entro la punta, y comenzó a meterla y sacarla de su Concha, luego en un movimiento brusco se sentó de golpe, lo cual provoco que se le metiera hasta el fondo, siguió moviéndose, adelante, atrás, adelante, atrás… cada vez mas rápido y mas salvaje, arqueaba la espalda y tiraba su cabeza hacia atrás mientras gemía.

Acabe dentro de ella, para entonces ella ya había tenido dos orgasmos más.

Le dije que se puiera en cuatro, (todo esto lo sabia porque leia realtos) y ella accedio.

me coloque atrás y comencé a besarle las nalgas, se las acariciaba y amasaba, introduje mi dedo medio en su concha mientras le amasaba las tetas con la otra mano, luego penetre su ano con el dedo húmedo de fluidos y sentía como el esfínter se estrechaba presionándolo, luego se relajaba.

Yo movía mi dedo dentro de su ano y realizaba círculos, preparando la entrada para la penetración.

Me coloque en posición, puse la punta en la entrada y embestí, esta ves no lo contuvo, exhalo un grito y un gemido que creí que despertaría a todos en el barrio. Era algo estrecha, en tres envestidas la penetre por completo, luego seguí con mis movimientos a la vez que ella me acompañaba con los suyos, comencé a embestir con más fuerza, tuvo que sostenerse con una mano de la pared del camarote para evitar que la estrellara contra ella por la fuerza de mi envestida.

Acabamos juntos, ambos exhalamos un gemido y caímos sobre la cama, completamente transpirados, nos besamos, y nos quedamos así un rato largo, luego ella se levanto y se dirigió al baño, verla caminar completamente desnuda era un espectáculo maravilloso.

Escuché la ducha y a los cinco minutos estaba empalmado de nuevo, corri hasta el baño y me la folle otra vez, ya casi un experto.

No os podrei imaginar lo que paso a la noche. Pero es otra historia y la contare mas adelante.

ZEON

Piquete en la ruta

Sábado, noviembre 13th, 2010

Hace unos días íbamos por la ruta, cuando nos detuvieron en un corte de ruta. Unos agricultores y paisanos, no nos dejarían pasar hasta el otro día.
Mi marido converso largo rato con uno de ellos, mientras yo me paseaba bajo la atenta y caliente mirada de esos chacareros.
Nos invitan a un asado, con buenos jugos, me dijo mi esposo, y ya he aceptado, porque entiendo que es una buena oportunidad de repetir aquella fiesta que te dimos con tu sobrino y que tantas veces pensamos que podiamos repetír.
Me quede en una pieza, sorprendida, pero viendo a los dos paisanos que se ofrecieron para el asado, no pude mas que exclamar….. te parece?

Poniendo en duda a mi misma de que yo tuviera dudas de intentarlo. Esa pregunta estaba diciendo que podía ser,….. y si que podía ser…… porque aquellos hombres jóvenes tenían buena pinta.

Así nos pusimos en marcha.
Unos 5 kilómetros mas delante nos salimos de la carretera y fuimos por un camino lleno de árboles, al principio si me dio cierto miedo, pues no sabia a donde nos llevarían, pero pronto se detuvieron en una arboleda junto a un puente.

Es un buen lugar para un asadito, verdad patrón—-

Parece ideal dijo mi marido—

Así fue que reunieron leña, armaron el fuego y pusieron la parrilla, vinito de por medio… charlaban y se contaban sus historias.

Yo me tendí al sol para aprovechar aquel tiempo hermoso.

La conversación de ellos, a toda vista de lo que paso luego, fue sobre mi, sobre lo que les propuso mi esposo y cuando ellos quisieron comenzaron….

Dijeron de pronto….. ahora podemos tener el aperitivo, mientras se hace el asado, probemos a la pechugona..…. yo no sabia si hacerlo o no, pero luego que el paisano se comenzó a desabrochar su camisa y a quitar el cinturón, me di cuenta que la cosas iban a suceder según lo hablado con mi esposo, y que yo ya no tenia nada mas que opinar. Haríamos la fantasía otra fantasía tantas veces ratoneada por ambos, esta vez con dos hombres y mi marido como tercero.

El mas joven se iba acercando a mi , me dijo que si estaba dispuesta a jugar con ellos. Me pareció educado su actitud. Mire a Jorge y este abrió los brazos como diciendo, evidente…. Así que respondi con una sonrisa, una lamida de labios y un… Si, seguro y conforme. Sentí como su mano recorrió mi cabeza y me soltó el cabello, mientras el otro ya había extendido una colchoneta amplia y mullida. Me acercaron ambos a ella, y nos pusimos los tres muy cerca, tanto que sentia la fuerte respiración de ambos.

Evidentemente, estaban dispuestos, aunque yo no sabia a que cosa, y yo que ya había hecho algo similar, encontraba aquello novedoso, a pesar de que ya había roto los tabúes con mi esposo estaba igual algo tensa.

Hacerlo con dos hombres, mientras mi marido miraba ataba a punto de suceder. Uno me besaba en la boca y recorría mi cuello, el otro comenzó a tocarme las nalgas debajo de mi pollera, luego sentí como metía tus manos bajo mi tanga y como rozaba sus dedos con mis labios vaginales… mas luego aaahh metió dos de sus dedos en mi vagina , yo comencé a excitarme mucho con el solo hecho de ser follada por dos hombres me volvía loca Luego me fueron quitando la ropa y acostando, sin dejar de besar todo mi cuerpo.

Cuando ellos se desnudaron por completo observe que el paisano joven tenia un cuerpo escultural, sus músculos muy marcados y fuertes, con un pene grande, fuerte y rico. El otro tenia mas cuerpo de hombre maduro algo de panza y con un pene también igual de rico y madurito Luego me acariciaron todo el cuerpo teniendo ahí acostada, pellizcando mis pezones ya liberados y poco a poco fueron poniéndome cachonda y a punto de caramelo. Ya húmeda con sus salivas y mi jugos vaginales mmm …. me sentía en el cielo, con dos lenguas jugando en mi vagina, Yo quería ser penetrada en ese momento, pero ellos me hacia desear mas ese momento, siguieron mucho rato asi, metiendo una a una sus lenguas, busque con la mirada a mi esposo, y llegue a pensar que solo eso era lo permitido. Lo vi rojizo, caliente y al palo. Me hizo señas de que todo estaba bien. El mas maduro se subió sobre mi y me acerco su verga grande y gorda, yo la comencé a besar, a chupar y luego a mamar delicadamente. La engullí muchas veces, ya el estaba muy caliente y casi se corre en mi boca, baje la velocidad aunque me enloquecía el roce de la verga del otro sobre mi conchita lista y deseosa,. Seguí haciendo un rico trabajo en su polla mientras el sobaba mis senos, y el paisano seguía haciéndome explotar de placer con su lengua o su pene. Luego sentí como uno de sus dedos se fue a mi ano, y poco a poco quiso dilatarme , hasta que lo logro, yo sabia, o mas bien quería que sucediera que alguno de ellos terminaría en mi ano, pero antes de eso, ellos me hicieron gritar muchas veces de placer, una la tenia en la boca y la otra ya me entraba deliciosamente en mi conchita caliente. Me corrí 4 veces en lo que ellos cambiaban de papeles, uno en mi vajina y el otro en mi boca, fue una delicia jamás antes vivida. Los tres nos jadeábamos al unísono y a mi marido se le desorbitaban los ojos. Me dieron el gusto de estar penetrada en cuatro y recostada semisentada y de costado- Lo inesperado (pero deseado) fue cuando me dejaron motar al joven. Sentí como su verga grande y dura entraba en mi, y casi me corro en ese acto, pero luego el otro se puso detrás y me penetro por ano,.… fue ese el momento en que alcance la locura, dos penes me penetraban al mismo tiempo, sentía como sus vergas entraban y salían …..aaahhh en ese momento me acabé dos o tres veces mas, sentí como mi culito se mojo por dentro cuando el viejo se corrió dentro de el. Se retiro y yo seguí con mi paisano que una y otra vez entraba y salía con su verga así grande y rica y luego mmmm los dos de nuevo al mismo tiempo nos corrimos sentí como me mojaba mas y mas.
Me levante mareada, abrazada ya a mi esposo, que me besaba frenéticamente.

Eso casi me pone mas caliente para seguir, pero tenia miedo de desmayarme y supuse que el no me quisiera poseer así recién cogida.  Fue al contrario. Fue de lo mejor. Hasta ese momento mi Jorge no había intervenido se convirtió en  un volcán, me la dio de frente y de reversa ahora todo, todito solo con el.. Nos sonreímos y ahora fue él el que me atendió cortando ricos pedazos de asado.
Nos despedimos de nuestros amigos y regresamos por donde vinimos sin atravesar el piquete…… porque ya el viaje había concluido con algo mas osado y fantástico que la vez anterior, habíamos realizado un avance que pronosticaba buen tiempo venidero.

marianellametter@gmail.com
siempre compartiendo

Los grandes almacenes

Martes, noviembre 9th, 2010
Aquel dia, recibí una llamada perdida de mi ama. Yo estaba trabajando, pero busqué un momento para devolverle la llamada y ver que solicitaba mi señora. La llamé, y despues de presentarle mis respetos y mostrarle mi sumisión y obediencia, esperé sus ordenes. Sin apenas pausa,mi ama me dijo que tenia ganas de ir de tiendas, quizas a comprarse algo de ropa para la temporada de otoño, y necesitaba un esclavo para llevar los paquetes. Que me esperaba mañana a las 6 de la tarde en las puertas del Corte Ingles.
-Como ordene sra, allí estaré puntualmente- le respondí sin rechistar. Tras lo cual colgó, dejandome un poco preocupado, que deseaba mi ama? iriamos a un lugar público…..
Al dia siguiente antes de las 6 yo ya estaba en la puertaq del Corte Ingles, esperando, algo inquieto. A les 6 y 5, aparecció mi ama, descendió de un taxi, y se acercó hacia mi. Elegante como siempre, llevaba unos zapatos con un alto tacón de aguja que me hizo suspirar. Se acercó a mi, y sin decir palabra me tendió la mano, que bese sumisamente, y me entregó la bolsa que llevaba para que la cargara. Tras lo cual, siguió adelante, entrando en los almacenes. Yo la seguí a solo un paso de distancia.

Subimos por las escaleras mecanicas, hasta que ante mi sorpresa nos detuvimos en la planta de caballeros. En esa planta aunque mayoritariamente habia hombres vendiendo y comprando, tambien vimos muchas mujeres buscando ropa y algunas dependientas.

Mi ama entonces mi dijo -vamos a ver si encontramos algo para ti perro- y fuimos hasta la seccion de deportes, y mi ama empezó a buscar un par de bañadores para mi. Ante mi sorpresa, vi que cogia tallas pequeñas.- Vamos entra en el probador , sacate los pantalones y el slip y ponte este bañador-
Obedecí. Y entré, me desnudé …..y entonces mi ama entreabrió la cortina, de manera que las personas que pasaban por delante podian ver sin esfuerzo como yo intentaba ponerme un bañador demasiado pequeño para mi talla.
Mi ama sonreia perversamente ante mis dificultades y mi turbación al ser observado por la gente que pasaba.
Cuando por fin conseguí meterme dentro de aquel bañador, que dejaba notar el bulto de mi polla semierecta por la situación, mi ama llamó a una de las dependientas para que se acercará y le diera su opinión sobre el bañador y como me quedaba. Cuando las vi a las dos abriendo la cortina y mirandome, casi me caigo del susto. La dependienta, casi sin quererlo bajo su mirada a mi entrepierna y enrojeció, balbuceó algunas palabras sobre la talla, y se fue a por un bañador mas grande.
-Sacate ese bañador ahora- me ordenó mi ama,-para que cuando vuelva la chica te encuentre desnudo-
Y asi fué cuando la chica volvió, con el bañador y se acercó al probador, yo estaba toitalmente desnudo. Ella sonrió con complicidad a mi ama, le entregó la prenda y se marchó sin dejar de sonreir.
Tras ese episodio, me volví a vestir y salimos de esa sección. Pensé que ya habiamos terminado, pero no, aun faltaba lo mejor…..
Subimos a la planta de moda femenina. Allí si que habia mujeres, muchas mujeres, buscando entre las ropas, probandose, dependientas atendiendo a las clientes, etc.
Mi ama,buscó una falda y una blusa para ella, y seguida por mi se dirijió a un probador.Entró, y me hizo entrar con ella. Era un probador amplio, de esos que tienen como un pequeño banco dentro para sentarse o para dejar las prendas que se llevan.
Allí empezó otra historia. Primero mi ama me hizo arrodillar y besarle los pies. Lo hicé, esperando que en aquel momento no entrara nadie….
Luego me ordenó que le desabrochara la blusa que llevaba y se la sacara, para ponerse la nueva, que tambien debia poner y abrochar yo.
Cuando la tuvo puesta, llamo a una dependienta, una mujer madura, con una mirada de morbosa que la delataba. Entró y sin asombrarse de encontrarme allí, comentó con mi ama que le quedaba bien aqauella blusa. Mi ama le mostró la falda, y le pidió su opinión sobre el conjunto. La dependienta le dijo que le caeria muy bien ya que la combinación de los colores era muy lograda. Que se la pusiera y entonces veriamos el efecto con el conjunto puesto.
Mi ama, entonces, dirigiendose a mi me ordenó -vamos perro! ya has oido a la señora dependienta, sacame esa falda y ponme la otra. La mujer sonrió con un brillo de morbo y malicia en sus ojos, sin moverse del sitio, mientras yo terriblemente humillado, empezé a desabrochar la falda. Tambien tuve que arrodillarme para sacar sus zapatos de tacón para poder bajar y sacar la falda, despues de eso, cogí la nueva se la pusé y otra vez de rodillas para ponerle de nuevo los zapatos.
MI ama se contempló en el espejo, mientras la dependienta no dejaba de mirarme a mi.
Mi ama entonces le dijo- que le parece? me queda bien?-y luego, como ella no dejaba de mirarme- le comentó, si ya ve, es mi mayordomo, mi esclavo, vaya. Lo uso para todo, me lleva los paquetes, me sirve, etc, etc….y pobre de el si no obedece o se porta mal.
Mi ama que aquel dia estaba generosa, le dijo -si quiere de lo puedo prestar un ratito; ya verá, sientese aqui, y descanse. Supongo que despues de todo el dia de trabajo, yendo para arriba y para abajo , atendiendo a la gente, estará cansada…tendrá los pies destrozados…verdad?
-La verdad, es que si, acabo el dia con los pies hinchados, hechos polvo, y con estos zapatos….-
-Juper, ya sabes lo que tienes que hacer, complace a esta señora con uno de tus masajes-
Yo no podia creer lo que mi amame ordenaba, pero sabia que debia obedecer. Me arrodillé ante la dependienta, y empeze a besar sus zapatos. Luego le cogi un pie, le saqué el zapato,y empecé a besarle el pie. Estaba sudado y olia un poco, pero seguí besando. Empecé a lamerlo de arriba a abajo. Y luego a chuparlo, la planta, el empeine…y los dedos, uno y otro, mas y mas, chupando y lamiendo…….
Luego cogi el otro pie, y lo mismo. Le saqué el zapato y empece a besar, lamer y chupar…los dedos..uno a uno…todos a la vez…..me ponia casi todo el pie dentro de la boca y lo humedecia con mi saliva…..
Ella empezó a suspirar…a gemir……cerró los ojos…..y se relamió los labios con la lengua. Mi ama miraba  tranquilamente, consciente de su poder sobre la situación y sobre mi.
Segui lamiendo, mientras la dependiente deslizó su mano por debajo de su falda, y empezó a tocarse por encima de las bragas…..empezó a masturbarse…..mientras yo le chupaba los pies y mi ama la miraba. Parecia que llevaba mucho tiempo sin esa experiencia por que al poco rato estalló en un gran orgasmo que la sacudió de arriba a abajo.
Entonces mi ama me separó de sus pies, y le dio un papel con su numero de telefono. -nos volveremos a ver- le dijo. y cogiendo los paquetes salimos del probador.
Fuimos a la caja, donde mi señora pagó, y en voz alta dijo -lleva las bolsas esclavo- y asi salimos de los grandes almacenes. Ella delante….y yo detras con las bolsas encima y la lengua y la boca secas de tanto lamer los pies de la dependienta.
Juper

Hallé mi tranquilidad

Jueves, noviembre 4th, 2010

Hacía ya unos meses que me había separado después de unos años de matrimonial infierno. Todo lo que deseaba en aquellos momentos era comenzar una nueva vida y dejar atrás todo lo que me recordara mi anterior etapa de casado. Es por ello por lo que, en el banco que trabajaba pedí el traslado a otra capital, lo más alejada posible de la que hasta entonces había residido. Aceptada mi petición fui trasladado a la sucursal de una capital de provincia pequeña y tranquila. Justo lo que yo necesitaba. Nada más llegar, me instalé en una pensión y me presenté en el banco, haciéndome cargo de mi puesto de Jefe de Departamento. Fui bien recibido por todos, pero uno en particular, Alex, se encargó de ponerme al corriente de todas las costumbres del banco así como de los hábitos particulares que a diario teníamos (hora del café, dónde lo tomábamos, etc.). Yo se lo agradecí, pues en aquella capital y sin conocer a nadie, estaba completamente perdido. Un día y mientras tomábamos el café de la mañana me preguntó que dónde me alojaba; le respondí que en una pensión.

-    Pues eso te tiene que salir muy caro- me contesto Alex.

-         Ya, pero es que es la única forma que tengo de alojamiento.

-         Oye, ¿y por qué no te vienes a vivir conmigo? – me propuso Alex- Te saldría más barato, ya que solamente tendrías que compartir los gastos.

-         Sí – repuse yo -, pero es que se da la circunstancia de que yo en la cocina soy una nulidad y si a eso le añadimos que no sé poner una lavadora ni planchar un pañuelo, más que compartir gastos lo único que íbamos a compartir iban a ser trabajos, sobre todo tú, porque yo, lo único que sé hacer es fregar.

-         Ya es suficiente –exclamó Alex- Mañana mismo recogemos tus cosas de la pensión y te instalas en mi casa.

Dicho y hecho. Al día siguiente recogí mis escasas pertenencias de la pensión y las depositaba en una confortable habitación en que Alex me había instalado. Después de ordenadas mis cosas en la habitación, Alex preparó una apetecible cena, cenamos juntos viendo la televisión y después de charlar un rato, nos marchamos a la cama. Cuando me tumbé en la cama, lo hice completamente desnudo, pues hacía calor y tenía ganas de relajarme. No sabía bien por qué pero me estaba empezando a encontrar a gusto después de tantos años de intranquilidad. En la penumbra de mi habitación, rota únicamente por la luz que de las farolas de la calle, dejaba entrar la persiana algo levantada, mi naturaleza comenzó a exigir aquello que hacía tiempo no le daba y como si de una señal se tratase, la polla se me fue poniendo dura; morcillona al principio y dura y tiesa por completo al final. Tengo una polla de 18 cms. de largo y calculo que de unos 6 cms. de diámetro; digo que calculo el diámetro porque no me da la mano para cerrarla sobre la polla cuando me la meneo. Cuando estuvo totalmente tiesa, cerré los ojos y me la empecé a menear lentamente, pero cuando nuevamente abrí los ojos me quedé helado: Alex estaba al lado de mi cama, viendo cómo me pajeaba y solamente dijo:

-         ¿Me dejas que te ayude?

Y uniendo la acción a la palabra se inclinó sobre la cama y se metió la cabeza de mi polla en su boca. Cuando yo sentí el calor y la viscosidad de su boca en mi polla, cerré los ojos y me abandoné a él por completo; yo ya no tenía voluntad. ¡Qué placer me estaba dando! No obstante comprendí que, si él me estaba dando tanto placer a mí, no era justo que él se quedase sin recibir placer, por lo que, incorporándome, le proporcioné a él la misma caricia que Alex me estaba dando a mí, es decir, comencé a mamársela. Para mí fue algo totalmente nuevo; su polla era casi tan larga como la mía pero más fina y plana por la parte de arriba y mientras la cabeza de mi polla es como en punta de flecha, la cabeza de su cipote semejaba un enorme garbanzo. Pero yo me metí su verga en la boca y le dí el mismo placer que Alex me daba. En un determinado momento, lo tumbé boca arriba y me fui frotando contra él imitando el movimiento de una follada, esto es, me estaba follando su polla, mientras Alex me besaba en la boca y me ofrecía su lengua, lengua que yo no rechazaba. Nos levantamos y él siguió chupándome la polla; yo estaba fuera de mí. Le agarré la cabeza con las dos manos y comencé a follarle la cara. Mi polla entraba y salía de su boca por entero y yo veía cómo sus dientes chocaban en la raíz de mi polla Pasado un tiempo, Alex se levantó y volvió con un condón y un tubo que, luego supe, era de aceite.

-         Esto – dijo enseñándome el condón- es para que no me dejes preñada y esto –añadió enseñandome el tubo- es para que no le hagas daño a mi chochito.

Aquellos comentarios por parte de Alex tuvieron la virtud de ponerme más excitado todavía, si ello era posible. Alex, desenfundó el condón y me lo colocó en la polla. Seguidamente,se tumbó en la cama con las piernas bien abiertas y sujetándose los muslos me pidió que lo follase. Yo me puse de rodillas entre sus abiertos muslos, me agarré el enfundado cipote, apunté hacia al apetecible agujero del culo de Alex y cuando noté que la punta de la polla estaba apollada en el agujero, la metí por completo.

En ese momento, el rostro de Alex se contrajo en una mueca de dolor al tiempo que lanzaba una exclamación dolorida, su cabeza se levantó de la almohada hacía mí y cayó pesadamente sobre la almohada de nuevo. Me asusté. Le pregunté qué le sucedía; pasados unos segundos, me dijo:

-         Nada; que tienes la polla muy grande y yo no te he dicho cómo había que meterla. Ahora no la saques y vete moviendo como te diga yo.

Teniéndolo agarrado por los muslos, me fui moviendo según él me decía y terminé moviendo mi polla dentro de aquél culo que tanto gusto me estaba dando a un ritmo de follada normal. Alex jadeaba, se agarraba su endurecida polla y antes de que yo me corriese me regaló con la visión de ver cómo su cipote se corría, llenando su estómago de leche, leche que hasta le llenó el ombligo. No sé si sería por ver aquello, pero lo cierto es que, nada más correrse él, noté cómo mi polla comenzaba a echar leche dentro de su culo en sucesivas andanadas y él me apretaba la polla con el culo mientras me estaba corriendo.

Cuando saqué la polla de su culo, le besé sinceramente en la boca por todo el placer que me había dado y juntos nos marchamos a la ducha para, una vez duchados, volver a dormir, pero esta vez juntos y abrazados. Estaba claro que sobraba una habitación…

Alofra

Justiciera Argentina: La superheroina nalgueada

Miércoles, noviembre 3rd, 2010

Ivana estaba preparando el desayuno para su hijo Matias, que debia ir a la escuela al mediodia. Aquella mañana se presento soleada y calurosa, pero con la humedad tipica de Buenos Aires. Todo marchaba como un lunes comun y corriente: su marido en el trabajo, su hijo jugando al futbol con un amigo en el patio, y ella preparando el desayuno para luego ir a dar sus clases de aerobics en el gimnasio de su barrio.
De repente, su pequeño hijo entra sobresaltado a la casa, junto con su amigo:

-Maty, que te pasa? Pregunto la joven madre.

-Mama, estabamos jugando a la pelota y sin querer se nos cayo en el patio de al lado,donde vive don Ramirez y doña Doris, agarraron el balon y se lo llevaron adentro, y luego nos amenazaron diciendo que si volviamos a arrojar otra cosa en su casa, nos iban a dar una paliza.Los ojos del niño de 10 años permanecian abiertos mientras relataba lo ocurrido.La madre intento calmarlo:-Bueno hijo,no te preocupes.Yo voy a hablar con ellos,o en todo caso te compro otra pelota de futbol.
Ivana no podia dejar pasar esto: tenia que recuperar la pelota.Don Ramirez y Doña Doris son una pareja de ancianos que viven en ese barrio practicamente desde que se creo:Don Ramirez es un viejo que odia a los chicos:antipatico, malhumorado, anticuado,siempre encuentra algo para quejarse; a sus 80 años discutio con muchos vecinos,pero aun asi respetan enormemente a este hombre calvo,de estatura mediana,y de poblados bigotes blancos.

Doña Doris es practicamente la version femenina de Ramirez:sus caracteristicas fisicas son tipicas de una señora de barrio:cabello canoso,recogido con un rodete, el rostro provisto de arrugas,delgada, algo encorvada, y siempre se la ve con el mismo vestido largo adornado de lunares blancos;octogenaria igual que su marido, es una mujer de mucho caracter,quizas mas temperamental que don Ramirez.

-Estos viejos creen que pueden hacer lo que quieren-penso Ivana.Pero aquel dia iba a ser diferente.Ivana siempre tuvo admiracion por superheroinas de los comics, como Wonder Woman, y Supergirl.Estas justicieras eran portadoras de fisicos perfectos, y es por eso que, intentando emular los cuerpos de sus idolas de la infancia, se convirtio en profesora de aerobics entrenando duramente su cuerpo desde hace años,combinando el ejercicio fisico con dietas estrictas, y vaya que logro grandes resultados.

Ivana debia hacer algo:el vecindario necesita una heroina, y ella es la indicada;espero a que su hijo se vaya a la escuela, y dijo: estos vecinos van a pagar lo que hicieron…pero no responeran a Ivana Gonzalez sino a…Justiciera Argentina!!!

Tomo una ducha rapida,y comenzo a diseñar su disfraz de superheroina basado en su propia imaginacion:consistia en un antifaz celeste,con forma triangular en las puntas, el cabello largo y rubio atado con una cola que descendia sensualmente hasta la cintura, guantes blancos que le tapaban los antebrazos, costosas botas blancas bucaneras de tacos altos que le llegaban hasta la rodilla, una pequeña minifalda blanca y una ajustado top deportivo celeste, que dejaba al descubierto su abdomen plano y fibroso:lo unico que llevaba debajo era una diminuta tanga blanca.El cuerpo de Justiciera Argentina era perfecto:el cabello rubio despedia un hermoso aroma, su piel tostada por años de tomar sol, senos sugerentes y bien levantados,el abdomen marcado, las piernas duras y torneadas, y unos gluteos firmes que cualquier supermodelo envidiaria.
El plan de Justiciera Argentina consisita en entrar a la casa de sus vecinos, intimidarlos y asi recuperar la pelota de su hijo. -No sera muy dificil.-Penso la superheroina, solo debia darles un susto a los villanos.

La curvilinea justiciera salio de la ventana de su habitacion, y de un salto logro inmiscuirse en el patio de los ancianos vecinos.Evitando que nadie la vea,intento entrar por la puerta que afortunadamente estaba abierta.La puerta hizo un leve chirrido, pero los viejos no lo oyeron:Justiciera Argentina alzo la mirada y vio a don Ramirez y doña Doris sentados en el comedor, bebiendo tranquilamente un te…

-Señores, disculpen la molestia…vine a recuperar alg que ustedes tienen y no les pertenece!-La superheroina interrumpio abruptamente con un tono firme que dejo boquiabiertos a los dos viejos, a lo que don Ramirez llego a preguntar:-¿!Se puede saber quien es usted, y que hace en nuestra propiedad!?

La profesora de aerobics se acerco, coloco sus manos a ambos lados de la cintura, y dijo: -Soy Justiciera Argentina, la superheroina del vecindario.- Al oir eso, el viejo lanzo una carcajada escupiendo el te, Ivana prosiguio:-Vine a buscar una pelota de futbol perteneciente a su vecino, quiero que se la devuelvan inmediatamente…de lo contrario, se las van a ver con Justiciera Argentina.

En ese momento, Ivana advierte que doña Doris se levanta lentamente de su silla:-Finalmente lo logre.-penso la joven superheroina.-Se dispone a entregarme el balon.-

Pero don Ramirez interrumpio sus pensamientos:-Si, ya se de quien me hablas, le sacamos la pelota a ese mocoso de al lado, para que aprenda, y no se la voy a devolver, señorita. Y ahora vas a pagar un precio muy caro por haber entrado a nuestro domicilio de esa manera.De repente, Justiciera Argentina siente un fuerte golpe en la zona de sus nalgas que la hace perder el equilibrio:-Oooofff!!!-Exclama Ivana,cayendo boca abajo en la mesa que tenia enfrente, para luego sentir otro golpe mas en el mismo lugar, la justiciera nuevamente vuleve a quejarse. La habian golpeado con algo duro, aun encima de la mesa, intenta girar su cuello y distingue justo detras suyo a doña Doris con una escoba en su poder, a punto de efectuar otro golpe mas con el palo de esa escoba:TOC!!!-AAAYYYY!!!!-El palo de la escoba emitia un sonido seco al chocar con las duras nalgas de Justiciera Argentina.La heroina se encontraba dolorida y asombrada, esto no estaba resultando como ella creia: intentando recobrar un poco de dignidad, la profe de aerobics intenta reincorporarse tratando de escpara de esa posicion tan lamentable en la que se encontraba, tan expuesta para seguir recibiendo escobazos por parte de doña Doris: Entonces Justiciera Argentina da un giro brusco apartandose de la mesa, pero los tacones altos patinaron en el resbaloso piso,dejando caer de culo a la rubia heroina:-OOOOWWW!!-Grito Ivana, pues su parte traser aya estaba dolorida.Los viejos reian con sus escasos dientes al ver su infortunio,pero doña Doris no pierde tiempo, y antes que Justiciera Argentina pueda recomponerse, le conecta un severo puntapie en la entrepierna de la superheroina, que emitio un rugido de dolor: -YYYIIIIIIIIIIEEEEEEEEEEEEWW!!!!!!!!-Justiciera Argentina se retorcia en el suelo,tomandose la castigada vagina con ambas manos. Entre gritos y gemidos, oia a la vieja decirle:_¿Quien te pensas que sos,entrando asi a la casa de dos personas mayores, maleducada? Ya vas a ver lo que hacemos con irrespetuosas como vos!!!

La dolorida superheroina se encontraba fuera de combate, esa patada en la zona genital la habia dejado sin respiracion, y no podia levantarse,mas lo peor era estar siendo sermoneada por su vecina como si fuese una chiquilla traviesa,obviando su rol de superheroina.Pero repentinamente sus esperanzas volvieron: Delante suyo, a escasos metros de distancia, se encontraba la preciada pelota de futbol de su hijo.Tomandose la entrepierna con una mano, Justiciera Argentina comenzo a gatear rapidamente ayudandose con su otro brazo para alcanzar el balon secuestrado, pero detras suyo era inminente el ataque de la pareja de abuelos.En una hazaña muy inteligente, don Ramirez, aprovechando la postura de Justiciera Argentina, y evitando que ella logre recuperarse, se sienta encima de su espalda, colocando todo su peso en el cuerpo de la desventurada heroina, reduciendola completamente: -Vos no te vas a ningun lado, oiste?.- Le dice don Ramirez. Ivana intenta desesperadamente quitarselo de encima,pero es inutil, y poco a poco se hunde en la impotencia de ver frente a sus ojos aquella pelota de futbol que la metio en este problema, y no poder acercarse y tomarla;al mismo tiempo, el peso del viejo sobre sus espaldas la estaba dejando sin respiracion.La joven superheroina siente que don Ramirez le levanta la pequeña minifalda hasta la cintura, y junto con doña Doris, comienzan a nalguearla:_OOWOWOOWWWWOWWOWW OWW!!_ Las manos de doña Doris y don Ramirez golpeaban sin clemencia la exhuberante cola de Justiciera Argentina, apenas cubierta por una diminuta tanga, que no protegia en absoluto sus nalgas.Sus botas bucaneras pataleaban sin cesar al ritmo de los terribles chirlos que los viejos le estaban propinanado: la joven heroina sentia un dolor y una humillacion nunca antes jamas sentida: se encontraba en el suelo, atrapada entre las piernas de un abuelo de 80 años que le daba nalgadas junto con su mujer…

_Aaayyy!!!! Basta, por favor!!!AAWWW!!! No pueden hacerme esto!!!!_ Justiciera Argentina no podia creer que aquellos viejos golpearan con tanta fuerza, aunque los maleficos vecinos hacian oidos sordos de sus suplicas, hasta que Don Ramirez dijo a su mujer:_Vieja,  traeme el cucharon de madera.Al oir estas palabras, la desventurada heroina evoco un grito ensordecedor:-NOOOO!!!!.

_Te quiero bien calladita, o el castigo puede ser peor todavia_ Le murmuro el anciano, mientras acariciaba suavemente las redondas nalgas de Justiciera Argentina:_Esto te va a doler mucho, pero vas a terminar aprendiendo que con nosotros no tendrias que haberte metido_

Finalmente, Doña Doris se acerca con el cucharon en la mano, a la vieja le genero mucha bronca ver a su esposo tocandole la cola fraternalmente a la intrusa, y decidio interrumpir el momento dandole el primer azote con la cuchara en los grandes y enrojecidos cachetes de Ivana, que la hizo aullar.

_Aca tenes lo que me pediste_ Dijo secamente la vieja, como si nada hubiera ocurrido.El viejo comenzo a repartir impiadosamente una serie de azotes, mientras Justiciera Argentina se movia y se contorsionaba freneticamente, pero era inutil: estaba atrapada y ya sin fuerzas para intentar quitarselo de encima.La madera de la cuchara le estaba dejando marcas muy visibles en el culo de Ivana, debia hacer algo urgente;Don Ramirez se veia muy entusiasmado castigando sus nalgas, y algo le decia que no iba a detenerse. Justiciera Argentina, en un intento desesperado por escapar de tremendo castigo fisico, tomo del cuello a Don Ramirez usando sus largas y esbeltas piernas, y tomando impulso intento quitarselo de encima, pero lo que logro fue meter la cabeza del viejo en el medio de sus gluteos.Aunque esa no fue su intencion, logor su cometido que era ganar tiempo y huir. Don Ramirez quedo con su cabeza en la raya del trasero de la superheroina, que impulsando su cintura hacia atras, logro deshacerse de el; los reflejos y la velocidad de Don Ramirez hicieron que se demore en incorporarse y Justiciera Argentina aprovecho la oportunidad: era ahora o nunca; Comenzo a correr, atraveso el living, la puerta de entrada, y se encontraba en el patio: debia olvidarse de la pelota de su hijo y pensar en la salud de sus nalgas, la joven heroina habia llegado a la conclusion que su mision fue un fracaso y su plan de ataque fue un desastre. La castigada heroina sentia la voz de los viejos que la perseguian: _veni para aca!!!_. Si bien sus piernas eran mas largas y agiles, los tacones altos de sus botas bucaneras y el tremendo dolor en sus nalgas le impedian correr rapidamente y sus temibles villanos estaban a unos pasos de acercarse a su presa. Justiciera Argentina se encontro frente al enrejado que rodeaba la casa de los ancianos, y opto por pasar a traves de las rejas, pero fue lo mas erroneo que podria haber hecho:milagrosamente su cabeza y sus enormes pechos atravesaron el enrejado, pero su cintura quedo atascada: Justiciera Argentina intentaba impulsarse con las piernas, pero era imposible, y lo peor de todo es que un numeroso grupo de curiosos vecinos se acerco a ver el espectaculo, incluyendo su marido, Pedro.
_No se queden ahi mirando!!! Saquenme de aca!!!!_ Gritaba histericamente la humillada superheroina, pero don Ramirez le retruco: _ No la ayuden. Esta señorita  se metio en nuestra casa sin permiso, y ahora vamos a enseñarle que tiene que respetar a sus mayores._ Los vecinos asinetieron, y la heroina se encontraba perdida:_No señor, por lo que mas quiera, ya aprendi la leccion! La nalgueada superheroina rogaba desconsoladamente, mientras veia la expresion atonita de su marido al ver esa situacion tan peculiar: La humillacion de Justiciera Argentina era completa, pero al menos se sintio aliviada al saber que su antifaz cubria su rostro y su esposo no sabia que era ella.Doña Doris, en tanto, le levata la faldita exhibiendo su preciosa cola en forma de manzana frente a toda la multitud, las nalgas maltratadisimas rebotaban y se movian deseperadamente, intentando evitar lo inevitable. La vieja, obviando sus suplicas, toma con su arrugada mano la parte de atras de la pequeña tanga blanca de la superheroina, y la jala fuertemente para arriba, dejando aun mas al descubierto su culo:_ OOOHH!!!_ Se quejo la rubia justiciera, y Don Ramirez retomo el castigo pendiente con el cucharon de madera, mientras decia entre dientes:_Esto es por querer escapar…CRACK! CRACK!

Justiciera Argentina lloraba sin cesar. Las lagrimas recorrian  su antifaz mientras la muchedumebre alli reunida observaba aquel extraño espectaculo: Justiciera Argentina podia ver como su marido se descomponia de la risa, mientras gritaba:_ Mas fuerte, don Ramirez, mas fuerte!_ El castigador vecino propino unos 30 azotes, que fueron suficientes para que las nalgas de Ivana le qumen como el fuego mismo: La nalgueada superheroina aullaba como una gata en celo, su cabeza colgaba inerte del otro lado de la reja, con su largo cabello rubio que tapaba su llanto.

_Ya no hay nada mas que ver aca, mudense todos para su casa!_ Ordeno Doña Doris con su manera tosca de decir las cosas. Los vecinos, incluso el esposo de Justiciera Argentina, obedecieron a la anciana. Haciendo un poco de fuerza, don Ramirez logro separar un poco las rejas que aprisionaban a la nalgueada heroina; finalmente estaba libre, al menos eso penso ella…
Al liberarse de las rejas, Ivana cayo desplomada en el piso, tomandose las nalgas y refregandoselas freneticamente.Sin ningun tipo de piedad, doña Doris la tomo de la oreja como si fuera una niña traviesa:_ Veni para aca_

_AAAYY!! No por dios, señora, no me quedan fuerzas para nada, mi culo esta en llamas, apenas puedo caminar!ay!Mi oreja!! Me duele!!!. Justiciera Argentina estaba siendo honesta, pero la anciana no le prestaba atencion. Finalmente la pareja de castigadores y nuestra heroina se adentran nuevamente a la casa, entonces el viejo la toma fuertemente de ambos brazos y le dice a su mujer: _Doris, sacel la pollera_ La vieja le quita la falda facilmente._La braguita tambien._ Ordena don Ramirez. La pobre heroina sentia escalofrios mientras sentia los dedos de la anciana bajarle la tanga lentamente; Justiciera Argentina ya no podia defenderse, habia perdido todo su orgullo, y los viejos lo sabian. Don Ramirez deposita a la nalgueada joven sobre las rodillas de doña Doris, mientras el sostiene sus manos.La vieja empezo a nalguear a Ivana con dureza, y al unisono ,la regañaba como si de una niña se tratase:_Toma esto…SPANK!!y esto!! PAF!!!Te crees que vas  ahcer lo que queres…SPANK!!! Ahora vas a aprender a comportarte con las personas mayores…toma!!SPANK!!!
Ivana gritaba, rogaba, lloraba a mares, hasta que afortunadamente para ella, el castigo llego a su fin.Ivana estaba agotadisima luego de la terrible tortura a la que fue sometida, sus lagrimas caian a traves d esu antifaz para mojer los pantalones del viejo, que seguia sosteniendole los brazos. Ivana, aun en las rodillas de doña Doris, empezo a sentir que la mano de su castigadora vecina comenzo a masajearle suevamente el dolorido culo, haciendo movimientos circulares todo alrededor de los gluteos que si bien no calmaban el terrible dolor, eran muy relajantes. Justiciera Argentina sollozaba cada vez menos,mientras Doris proseguia con aquellas caricias tan suavizantes alrededor de toda la zona afectada, que a pesar de verse visiblemente lesionada, conservaba esa forma perfecta. Ivana entrecerro los ojos con su cabeza apoyada en las rodillas de don Ramirez que comenzo a acariciarle la cabeza mientras la mano de la ancianahacia lo propio con su trasero. Asi estuvo unos quince minutos, por un momento se durmio profundamente debido a las suaves caricias de la vecina y el agotamiento fisico que sufrio aquella tarde, hasta que oyo la voz de doña Doris que le ordeno ponerse de pie, y saliendo de la tranquilidad que le proporcionaron los masajes, se dio cuenta que estaba casi desnuda:habia sido despojada de su minifalda y su ropa interior. Totalmente avergonzada, se tapo su parte mas intima, y dijo: por favor señora, puede darme la ropa?_

_Nada de eso, querida. La falda y las bragas se quedan aca, y no quiero escuchar una sola queja, o te voy a dar tal paliza que no vas a poder caminar por semanas.

_Exacto. La pelota y tu ropa se quedan aca._ Interumpio el viejo.

Justiciera Argentina se moria de verguenza:el balon, su minifalda y su tanga eran trofeos de guerra , la vieja se llevo las prendas de la superheroina mientras ella miraba sin poder hacer nada, lo unico que llevaba puesto eran los guantes largos, el antifaz, el top, y debajo las costosisimas botas bucaneras.Lo peor de todo es que su marido ya estaba en su casa, y no podia entrar por la puerta, pues la descubriria.

La dolorida superheroina, nalgueada a base d emanos, un palo de escoba, y una cuchara de madera, les imploraba con la mirada, sin poder soltar una palabra, a la par que se tapaba su vagina con ambas manos, pero los vecinos permanecia inmutables, hasta que doña Doris le clavo una mirada intimidante a Ivana y le dijo:_Ah, no te vas a ir?? No fue suficiente? Ya vas a ver…_ La vieja arremango su anticuado vestido, y tomo un rebenque que colgaba de la pared. Justiciera Argentina sabia muy bien que la malvada vecina no dudaria en usar ese rebenque contra sus enrojecidas nalgas. No lo dudo mas: La derrotada y humillada superheroina opto por salir corriendo de esa casa del infierno en la que no solo quedo secuestrado el balon de su hijo, sino tambien la minifalda y la tanga….la semidesnuda heroina corrio atravesando el patio de la casa de sus castigadores vecinos, hasta que logro alejarse de los inminentes fustazos: Detras de ella oia las risotadas de los viejos que la veian huir disparada, con el culo al aire.Justiciera Argentina entonces, entro por la parte trasera de su casa, la unica entrada que tenia era la ventana de su habitacion.Evitando hacer ruido, la joven logro meterse en su cuarto. Rapidamente se quito el antifaz, las botas, y los guantes, y se puso su ropa deportiva que usa para dar sus clases de aerobics: una musculosa negra,una vincha para sostener el cabello, zapatillas blancas y unas apretadisimas calzas negras: Ivana rechinaba los dientes, evitando dar un alarido de dolor provocado por el simple roce de la calza contra su culo, hasta que con muchisimo esfuerzo,  logro meter su trasero en ellas.

_Ivana, no sabia que estabas en casa_ Pedro, el marido de la nalgueada heroina estaba frente a ella.

_AY! Amor…si…no, ya me iba al gym, se me hizo un poco tarde._ Contesto nerviosamente Ivana, casi balbuceando._ Que raro, yo estoy aca desde hace una hora, me entretuve viendo lo que ocurrio en la casa de don Ramirez, te enteraste?_

_No, no me entere de nada…_Ivana baja la mirada y pretende retirarse evitando aquel momento tan incomodo, pero repentinamente, el esposo la toma del brazo y la pone sobre sus rodillas.

_Pedro…que estas haciendo, estupido??? Soltame!!! Soltame inmediatamente, carajo! Sacame las manos de encima, te voy a matar!!!!_ Ivana, sobre las rodillas de su marido, pataleaba, intentaba salir de esa penosa posicion que ella ya conocia…El hombre le quito las calzas, y sin apiadarse de sus castigadas nalgas, comenzo a darle unas buenas nalgadas.

_Sabia que eras vos, pude reconocerte, y dejame decirte algo: Te tenes bien merecido lo que nuestro vecinos te hicieron, eso quiza te enseñe a que los problemas se resuelven de otra manera…toma!!! PLAS!!!PLAS!!!! Ivana gritaba y lloraba, mientras a lo lejos, doña Doris y don Ramirez oian su llanto y sus quejidos que les resultaron muy familiares: El viejo miro a su mujer y sonrieron al darse cuenta que la heroina que tan mal la habia pasado en su casa era nada menos que la joven y atractiva vecina de al lado, que ahora seguia sufriendo un castigo en su propio hogar. Al otro dia, Ivana opto por comprarle una pelota a su hijo…y es algo que deberia haber hecho desde el principio. Aun asi, ella sabe muy bien que Justiciera Argentina volvera a las andanzas…
FIN

Roberto

Sábado, octubre 16th, 2010

Por diferentes motivos me fui a vivir con mi tía, hermana mayor de mi mama, que vivía en una ciudad diferente a la de mis padres. Mi tía era viuda y vivía sola en una casona antigua. Sus hijos, mis primos, se habían ido hace ya algún tiempo a vivir a Estados Unidos y quedaban muchas habitaciones vacías. Mi tía me dio una habitación que quedaba estaba aislada de la casa, era la única habitación en el segundo piso, estaba en la parte trasera de la casona, desde la ventana podía ver algunas de las casas de los vecinos, la habitación de mi tía estaba en la entrada de la casona entre una salita de visitas y el comedor.

Además de nosotras dos que éramos las que vivíamos allí, venían la señora de la limpieza, el chofer de mi tía y Roberto, el novio de ella. Durante los días de semana casi no me veía con la tía por que yo salía temprano a mis clases y ella regresaba tarde de la tienda que tenia en el centro de la ciudad. Los sábados la acompañaba a la tienda para ayudarla un poco y luego los domingos cada una hacia lo que quería. Yo habia dejado mi novio en mi pueblo y usualmente aprovechaba los fines de semana para irme a conversar con el en el Chat.

Creo que antes de seguir con el relato debería de contarles un poco de mí. Yo tengo 24 años, y el relato es de cuando yo tenia 18. Sobre mi físico, soy una chica con buen cuerpo, delgada, cabello negro largo y ojos negros. La verdad que mi vida era muy normal.

Yo ya estaba como dos meses viviendo con mi tía. Una noche no se porque no podía dormir, estaba en cama y no podía conciliar el sueño, estaba dando vueltas en la cama pero nada. Me levante para tomarme un vaso de leche, me puse las pantuflas y salí de la habitación, entre a la cocina y me serví la leche. Me acerque a una ventana que daba al patio mientras tomaba la leche y me puse a mirar hacia la calle, todo estaba silencioso, no había ninguna persona en la calle y solo escuchaba el motor de algunos autos que pasaban por la avenida que estaba cerca de la casa. Estaba así cuando de repente escuche unos sonidos que venían de la parte anterior de la casa, m quede calladita y me puse a escuchar mejor, no podía reconocer las voces ni os sonidos, pensé por un momento que podían ser ladrones y por un momento pensé en esconderme pero luego pensé que no podían ser ladrones porque los sonidos no eran de pasos ni de objetos chocando entre si. Decidí averiguar, deje las pantuflas en la cocina y me quede en medias. Vi que las luces del comedor estaban apagadas pero había una luz que venia de la habitación de mi tía. Me acerque más y pude reconocer los sonidos: se escuchaban gemidos y algunas palabras de Roberto, además del chirrido de la cama. En ese momento me di cuenta que mi tía estaba teniendo sexo con su novio; mierda!!! que hago ahora, me dije para mi misma. Una parte de mi decía que era mejor regresara mi habitación, pero otra parte decía que podía tratar de ver que hacían. La indecisión me mataba, sin embargo no tuve que decidir mucho por que unos instantes después el sonido ceso, las luces de la habitación se apagaron y todo quedo en silencio nuevamente.

Mierda, mierda!!! me dije otra vez a mi misma, no podía hacer ningún ruido sino podía despertar a mi tía y su novio. Me deslice, muy despacio a mi habitación y me metí a la cama; estaba excitada, puse mis manos entre mis piernas, estaba húmeda, pase mis dedos muy suavemente sobre mi calzón, sentí como mi conchita estaba húmeda; pase mi dedo muy despacio por mi raja, que estaba caliente, no sabia que hacer. Siento el calor de mi concha, otra vez paso mis dedos sobre mi calzón, llego a donde empieza mi raja, me siento nerviosa, pero igual decido bajar mis dedos un poco mas, al inicio paso cuatro dedos pero me doy cuenta que usando el índice y el medio me siento mejor, no se si quitarme el calzón o no, porque poco a poco se vuelve una barreras, decido no quitármelo pero meto mi mano bajo el, rozo mis vellos, sigo bajando muy despacio, toco mis labios de abajo y siento escalofríos, abro mis piernas un poco mas mientras dudo entre seguir tocándome o no, siento que estoy mas mojada. Uno de mis dedos encuentra mi clítoris y cuando lo toco mis piernas se tensan, es una sensación que nunca antes había sentido, aumento la frecuencia del movimiento de mis dedos poniendo un poco mas de presión en mi clítoris, me doy cuenta que cuando aumento la frecuencia de mis movimientos doy pequeños gemidos y pienso si mi tía sentía lo mismo que yo siento ahora mientras estaba con su novio. Cierro mis ojos y aumento los movimientos de mis dedos, doy pequeños gemidos y mi respiración se hace mes fuerte, de repente siento que mi cuerpo se contrae, siento que voy a explotar de placer, y me vienen contracciones por todo el cuerpo, es una sensación de éxtasis completa, me quedo media desnuda cansada pero feliz.

Durante la semana estuve muy impaciente, quería ver como mi tía tenia sexo. Durante el día trataba de encontrar cual seria el mejor sitio para verla y en las noches estaba atenta por si ella regresaba a casa con el novio. En las noches mientras esperaba sentía como mi conchita se humedecía de solo pensar en poder verlos. A veces tenía que auto satisfacerme para calmar mis ansias. Finalmente llego el día en que mi tía vino con su novio a la casa. Yo me hice como que me iba a dormir y los deje solos en el comedor. Me quede sentada en el borde de la cama, esperando a que ellos empiecen sus cosas. Pasó como media hora y fui ir a la cocina, total si me encontraban podía decir que quería tomar algo antes de dormir. Una vez allí espere a ver si escuchaba algo, me pareció oír unos ruidos, me acerque muy despacio hacia la habitación donde estaba ellos. Ya había escogido desde donde los vería, me apoye muy despacio a la pared y vi a través de la cerradura, era muy difícil poder ver algo. Solo veía las piernas de ellos y escuchaba claramente los gemidos de mi tía así como los de su novio. Quede un poco desilusionada por lo poco que vi,  antes que acabaran regrese a mi habitación, a pesar de no ver mucho estaba excitada y tuve que masturbarme nuevamente.

Habían pasado algunos días, yo aun seguía pensando en con hacer para poder ver a mi tía teniendo sexo cuando de la nada un día se me acerca Roberto, y me comienza a hablar de varias cosas, yo la verdad no estaba prestando mucha atención. De repente el de la anda me preguntó si pude ver algo la noche que me puse a espiarlos, yo obviamente negué, el solo se rió y me dijo que iba a ayudarme para que viera mejor. Yo estaba preocupada por si el le había dicho algo a mi tía pero al parecer no por que ella me trataba igual.

Paso una semana nuevamente, y mi tía llevo a la casa a Roberto, ellos se fueron a su habitación y luego de esperar un momento en la mía me fui a verlos, esta vez los sonidos se escuchaban mas claramente y cuando llegue al comedor pude ver que la puerta de la habitación de mi tía estaba medio abierta. Me acerque muy despacio y pude ver clarito como ella y Roberto estaban desnudos en la cama, me acerque un poquito mas y vi que mi tía llevaba una venda sobre sus ojos, Roberto me hizo una seña para que me acercara un poco mas pero no le hice caso. El como que se olvido que yo estaba viéndolos y se dedico a satisfacer a mi tía que empezaba a gemir mas y mas fuerte, mientras que Roberto se movía mas y mas sobre ella. Se detuvieron un momento pero solo para cambiar de posición, sin decir ninguna palabra el hizo que se volteara y luego que se pusiera como un perrito, el se puso detrás de ella y se puso a cabalgarla, mi tía le pedía que le de mas, el se movía dentro de ella cogiendo las caderas con las manos, le daba a mi tía cada vez mas rápido hasta que mi tía emitió un gemido largo. Roberto saco su pija de mi tía y los dos se recostaron sobre la cama, luego de unos minutos él se levanto, cerró la puerta de la habitación y apagó la luz.

Al día siguiente Roberto me estaba esperando, me pregunto si me había gustado lo que vi la noche anterior, yo le dije que no sabia de que estaba hablando, el se rió y me dijo que no tenia por que ocultar nada por que el no iba a decirle nada a mi tía, y además el no tenia problema en que yo los viera cogiendo.

A pesar que no conversábamos mucho, como que nos llevábamos bien, sin embargo no siempre podía verlo a él y a mi tía cogiendo, a veces la puerta si estaba cerrada y yo me tenia que quedar con gansa de ver algo, el me dijo que cuando la puerta estaba cerrada era cuando mi tía no quería usar las vendas en sus ojos y pues el no podía dejar la puerta entre abierta.

Deje de verlos cuando mi tía empezó a trabajar en armar una segunda tienda, estaba completamente concentrada en sacar la segunda tienda lo más rápido posible y las sesiones de sexo se terminaron para mi pena. Pasaron dos meses hasta que llego el día de la inauguración. Mi tía preparo una gran fiesta en el local de la nueva tienda, había mucha comida y licor también, yo invite a un par de amigos y con ellos estuve tomando algunos vasos de vino.

Mis amigos se fueron a eso de las 3 de la mañana, ya nos habíamos tomado mas de una botella de vino. Yo obviamente me quede hasta el final de la fiesta. Una vez acabada regrese a casa con mi tía y su novio. Mi tía también había tomado bastante y estaba muy alegre, mientras íbamos en el auto mi tía se quedo dormida.

Llegamos a la casa y entre los dos tuvimos que sacarla del auto, luego mientras yo abría las puertas. La metimos a la casa, era pesada y yo quede algo cansada con el trabajito de cargarla; cuando la pusimos en la cama deje que Roberto se encargara de desnudarla y ponerla dentro de la cama. Yo mientras fui a tomar un vaso de agua, estaba sentada en la cocina cuando Roberto apareció, el también quería tomar algo pero no agua, me pidió que lo acompañara a la sala porqué el quería tomar vino. os sentamos y el estuvo conversando un poco de la gente que fue y de la nueva tienda, mientras conversábamos mi vaso de agua se convirtió en un vaso de vino y ya no nos sentábamos frente a frente sino que ahora estamos sentados en el mismo sofá.

De repente la conversación también cambio y no se como pero el comenzó a hablar de lo bien que se llevaba con mi tía en la cama y que era una pena que no pudieran tener sexo ahora por que ella estaba completamente dormida, el fue a verla por un momento y cuando regreso me dijo que mi tia estaba inconciente. El puso un pooc de musica y se sentó nuevamente a mi lado. Comenzó a preguntar sobre mí, que me gustaba, que tal eran mis clases, amigos y otras cosas. Nos pusimos a reír de varias cosas y luego me invitó a bailar. Bailábamos pegados, yo me dejaba llevar por sus moviéndoos suaves, el puso sus dos manos detrás mío y de vez en cuando las bajaba para rozarme el culo, bailaba bien, yo me dejaba llevar por el. A veces me apretaba contra el y otras me volteaba poniéndose detrás mío. Sentía muy rico bailando junto a el, me gustaba como me llevaba. El empezó a acariciar mi cara, yo me apoyé en su hombro y el muy espacio fue acercando su cara a mi, sentí su respiración muy cerca mío, y luego sentí que me besaba el cuello. Me separé, pero el me dijo que no me preocupara que no me iba a hacer nada malo, despacio me acerco una vez mas hacia él y nuevamente empezó a besarme el cuello, yo lo deje hacer, era una sensación muy rica, sentía como un escalofrío por todo mi cuerpo, yo estaba casi en el cielo con sus besos; mientras me besaba el empezó a pasear su manos por mi cuerpo, inicialmente las pasaba por mi cintura y cadera, pero luego fue bajándolas a mi culo, comenzó a tocarme con mas insistencia, me fue subiendo la falda del vestido hasta llegar a tocar mi piel.

Yo estaba como paralizada, la verdad que me gustaba como el se comía a besos mi cuello y también como paseaba sus manos por mi culo, lo único que hice fue abrazarlo para sostenerme.

Él tenia sus dos manos tocando mi culo, con una de ella me mantenía pegada a él y con la otra empezó a jugar con mi calzón. Primero metiendo un par de dedos entre mi piel y mi calzón y luego poniendo toda la mano debajo de él. Movía sus dedos por debajo bajándolos poco a poco. Yo tenia mis manos alrededor de su cuerpo, podía haber tratado de subirlos nuevamente pero no podía. el me sujetaba de tal forma que no podía hacer mucho.

sus manos se paseaban por mi culo sin problema, por momentos apretaba mi nalga o hacia como que se acercaba a mi vagina, en uno de sus movimientos sentí que rozaba mis vellos, eso nuevamente hizo que me separara de él. no por que no quisiera sino que simplemente fue una reacción, esta vez él no me dijo anda y más bien volvió a poner su mano sobre mis vellos, yo me pegué un poco más a él. Sin apurarse, el empezó jugar con sus dedos y mis vellos, finalmente llego a mi clítoris, cuando lo toco por primera vez sentí una sensación de placer que recorría todo mi cuerpo, solté un gemido corto, el como que no se dio cuenta de lo que me pasaba o en todo caso si se dio cuenta decidió seguir con su juego. Sus dedos llegaron a mi conchita, que estaba ya húmeda, el metió un dedo muy suavemente, mi cuerpo se estremecía, me abrace muy fuerte de él. Mi conchita estaba mojada, el ya metía dos dentro mío, moviéndolos lentamente. Yo cerré los ojos y me deje llevar por el increíble placer.

El me dijo algo pero yo no entendí nada; e parece que esperaba que le respondiera por que por un momento dejo de tocarme y se quedo mirándome como esperando una respuesta. Luego repitió la pregunta: “¿tienes condones?”, yo ni pensé en responderle la verdad que no tenia, pero igual me quede callada sin saber que decir, estaba mas pensando en que esa pregunta significaba que íbamos a tener sexo. El se quedó esperando mi respuesta por un instante, me recuperé y le dije que no. El con un poco de pena dijo que tampoco tenia.

Nos separamos por un momento. Yo estaba caliente, nunca antes había tomado la iniciativa pero no se porque esta vez tuve el valor y le dije “si quieres te la chupo”. No me dijo ni si ni no, pero obviamente le gusto la idea, me hizo sentar y se puso delante mío, el cierre de su pantalón estaba delante de mi cara, yo mire hacia arriba y mientras le sonreía, desabroché su cinturón, luego el pantalón y luego llegué al cierre, mientras lo bajaba veía como sus calzoncillos aparecían frente a mi, y debajo de ellos se marcaba su pene, estaba paradito, mientras bajaba el cierre roce su pija, estaba completamente dura, se me hacia agua la boca, quería tenerla dentro de mi boca. Me apuré en bajarle el pantalón y luego tire de los calzoncillos para liberar la hermosa pieza que me iba a comer. Finalmente la tenia frente a mi, durita como me gusta. La mire por un momento, pase mis dedos por la cabecita, me acomode un poco y luego me la puse frente a mi boca, le pase le lengua como si fuera un chupetín, comencé a lamerla pero sin metérmela a la boca, paseaba mi lengua por todo el pene, desde la base hasta el glande, y luego la volvía a bajar, a él le gustaba, me decía algo pero yo no lo escuchaba bien, estaba concentrada en darle la mamada de su vida. decidí empezar a chupársela toda, a mi me gusta metérmela lo más que pueda por que se que eso vuelve locos a los hombres, empecé poco a poco, mientras la chupaba trataba de mover la lengua alrededor de la cabeza, avanzaba poco a poco, me encantaba ver como poco a poco la pija desaparecía dentro de mi boca, finalmente lo conseguí, la tenia todita dentro mío, empecé a mover mi cabeza cada vez mas rápido, el puso una mano sobre mi cabeza y empezó a ayudarme. Yo cerré los ojos y seguí lo mas rápido que pude, estaba así cuando sentí como el semen salía disparado dentro de mi boca, yo me detuvo pero el siguió moviendo mi cabeza, el semen seguía saliendo, estaba calientito, y tenía ese saborcito especial, trate de retenerlo en mi boca pero al final me tragué un poco, el sacó la pinga de mi boca y se echo en el sofá, yo escupí su lechita en mi boca y luego fui al baño a botarla.

Regrese a la sala y el estaba alli, su miembro ya estaba chiquito, se acercó me dio un besito en la boca y me dio las buenas noches.

Si quieren conocer mas escríbanme a sexy-konejita@hotmail.com