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La tía

hola, quiero enviarles un saludo, hace tiempo descubri esta pagina, entro a escondidas leo las historias, y quiero contarles algo que estoy viviendo,

mi historia es la siguiente:

quiero contarles algo que cambio mi vida por mucho, sucedió hace 2 años, mi hermana que vive en la provincia enviudo y tuvo que enviar a dos de sus hijos a la ciudad para que estudiaran y trabajaran, uno fue con nuestro hermano al d. f. y chucho vino conmigo, el iba a entrar a la secundaria cuando sucedió todo y ya no pudo hacerlo, a mi me parecio buena idea, sobre todo que mi esposo viaja muy seguido por su trabajo y me quedaba sola con mi hija, a mi marido no le molesto ya que si no somos ricos tampoco habria problema por darle de comer y mandarlo a la escuela. como a los 3 meses empece a notar cosas raras, se encerraba mucho y siempre dejaba cerrado su cuarto, queria preguntar que pasaba pero la verdad respetaba su privacidad, un sabado fue a ayudar a mi esposo y yo me puse a lavar, quise hacerle el favor de lavarle la ropa, con mi copia abri su cuarto, la verdad es muy limpio y ordenado por lo que no tuve objeción al ver sus calzoncillos y calcetines en llevalos tambien, al hecharlos a la lavadora cual fue mi sorpresa al verlos super manchados de semen, senti, un poco de coraje, y con honestidad un leve cosquilleo ahí abajo, estaban tiesos del semen, saque otro y todavía estaba humedo, suspuse se habia masturbado en la mañana, me dio al mismo tiempo un poco de miedo por mi hija y fui a su cuarto,
esculque y vi un monton de revistas porno, vi que tenia una pantaleta mia, no lo podia creer, me moleste mucho, y el acabose fue el ver una foto mia en traje de baño, me intrigo el pensar que se estaba masturbando viendo mi foto y tocando mis calzones, tome las cosas y sali pero cuando iba a cerrar me arrepenti y devolvi las cosas a su lugar tratando que no se diera cuenta que habia estado registrando, cuando estabamos solos le entregue su ropa bien doblada y planchada con los calzoncillos hasta arriba, el se ruborizo mucho y tartamudeando me dijo “gracias tia”, a partir de ahí puse mucha atención
en que hacia, como dije me preocupaba mi hija, pero me di cuenta que realmente me espiaba a mi, a ella no le hacia caso, pense que era por la edad, el me rehuia un poco la mirada pero lo sorprendia espiandome o viéndome las piernas, tal vez por lo descuidada que estaba por mi marido poco a poco fui volviéndome complice de esa perversión, empece a ponerme las blusas un poco mas escotadas y cuando estabamos solos usaba short o me ponia pantalones claros con tangas de color oscuro, incluso alguna vez llegue a andar con una playera que casi se transparenta por lo gastada que esta pero sin bra, una mañana mi hija salio al colegio, desayunamos y me meti a bañar, mi calentura estaba al tope y a propósito deje entreabierta la puerta del baño y por el espejo aunque empañado pude ver que estaba ahí, cuando sali fui de puntitas a su cuarto y lo vi acostado con los pantalones a las rodillas y se mastubaba frenéticamente, hasta que lo vi derramar un chorro de semen sobre su estomago, les juro que muchos dias soñe lo que habia visto, y cada que tenia oportunidad seguia con ese peligroso juego, el a veces me veia los senos ya con descaro, y otras me veia las piernas, que sinceramente si no habia nadie, se las abria descuidadamente para que me viera por lo menos las pantaletas, hasta entonces era un juego, una noche en que mi marido saldria de viaje yo estuve intentando que me hiciera el amor, pero el no quizo según por que tenia que manejar, asi que me quede con mi calentura y mi frustración, tanta que me tome unas copas, a la mañana siguiente despache a mi hija a la escuela y nos quedamos solos, mi calentura iba en aumento y el estar medio cruda me provoco mas aun, asi que decidi seguir con el juego, lo deje desayunando y me meti a bañar no sin antes tomarme otra copa mas, no tarde en sentir su presencia espiandome, y empece a enjabonarme de manera provocativa, sobandome los pechos, subiendo de mas las piernas y tirando a cada rato el jabon, yo sabia que el estaba ahí por momentos alcanzaba a ver su silueta asi que decidi darle un mejor espectáculo y ya para terminar subi una pierna en la taza del baño y me comence a masturbar fingiendo que cerraba los ojos, el no pudo mas, y abiertamente me estaba viendo, yo empece a gemir, para llamar mas su atención, cerre la llave del agua y me enrede una toalla el corrio a su cuarto, descalza y sin secarme fui hasta alla, y ahora yo lo espiaba, se
bajo la trusa, tenia una erección tremenda y se pasaba un dedo sobre su cabececita que estaba mas que escurriendo, el a propósito habia dejado la puerta entreabierta, la abri un poquito mas y ahora yo era la descarada, queria que me viera espiandolo y lo consegui, el discretamente volteaba a la puerta, sabia que yo estaba ahí y lo gozaba, fueron instantes llenos de morbo y lujuria, no pude mas y entre, de inmediato le dije “asi que después de espiarme te vienes a masturbar” el se levanto de golpe no pudo decir nada yo sin control de mi me quite la toalla y le dije “no me espies, mejor veme a tus anchas” de inmediato se le volvio a parar su miembro que con el susto se le habia bajado, ahí delante de el totalmente desnuda y aun mojada me agache y le acaricie la verga sin decirle nada lo acoste en la cama y me subi sobre de el, cuando me entro su pene fue un placer indescriptible, sabia que era prohibido, que estaba cojiendo con otro en mi propia casa y eso lo hacia mas rico, con dos o tres movimientos tuve para tener un orgasmo que casi me desmayo fue el mejor de mi vida, cuando me baje vi que el tambien habia eyaculado, pero yo aun estaba caliente, asi que le empece a chupar el pene, le sabia delicioso el me dijo que era su primera vez y me confeso que siempre se masturbaba imaginado que me hacia el amor, estuvimos toda la mañana juntos le enseñe todas las posiciones que se me vinieron a la mente y el, con mucha disposición, aprendio a chuparme la vagina. fue mi primera vez con el y cambio toda mi vida, ya andaba un poco fodonga, a partir de ese dia hago ejercicio ya baje 9 kilos, y visto un poco mas descubierta, todos me alaban el cambio y me dicen que no se notan mis casi 40 años, incluso hasta ya me atrevo a usar tangas de hilo y bras de media copa, claro que hay muchas otras cosas que ya les contare, por este medio busco amistades pero solo de mujeres, con vivencias afines a la mia, no deseo encuentros ya que mi idea es buscar en este medio un desahogo con personas que esten pasando lo mismo que yo, escribe a:
gabi_segundoaire@hotmail.com
este es mi historia, ojala les parezca interesante.

gabriela

Tía Angelina

He escuchado decir que en materia de preferencias e inclinaciones sexuales no existen reglas establecidas, y que por tanto los matices personales deben respetarse y aceptarse en tanto no representen alguna situación en detrimento de la integridad física o emocional de los involucrados; así que desde que en mi adolescencia me di cuenta de la enorme atracción que las mujeres mayores ejercían en mi, y de que esas mujeres eran casi siempre parientes bastante cercanas, con rapidez fui haciendo a un lado la inicial sorpresa e incomodidad que esto me provocó, y con la mayor naturalidad pude ir aceptando esta particularidad de mi persona; de esa forma, durante mis sesiones fantasiosas en materia erótica, cada vez con mas insistencia se fueron haciendo presentes en mi cabeza las imágenes de todas mis Tías, tanto consanguíneas como políticas; como casi todas ellas vivían en la capital de nuestra entidad, en la región central de México, las épocas en las que me deleitaba la vista con ellas coincidía con los periodos vacacionales durante los cuales se reunía el grueso de la familia en nuestra localidad; incluso cuando por motivos de continuar con mi preparación profesional, yo también abandoné temporalmente el terruño, estas atractivas damas continuaron presentes en el mosaico de mis fantasías insatisfechas, y dada la relación de parentesco existente, y lo impensable del asunto, siempre consideré que tales pretensiones se quedarían ahí para siempre, sin sospechar que el futuro me depararía una enorme y agradable sorpresa;
Todo comenzó allá por el año de 1990, cuando yo había concluido mis estudios profesionales y por afortunados azares del destino comencé a trabajar para una empresa del ramo financiero en la ciudad capital de nuestra entidad, nada menos donde vivían, en compañía de sus respectivas familias, tres de mis adorados objetos del deseo; entre ellas, desde un primer momento había yo identificado a mi favorita, y esa no podía ser otra mas que mi Tía Angelina, la mayor entre mis parientes consanguíneas y la que guardaba la personalidad y el atractivo que mas se amoldaba a mis preferencias; ella ha mantenido siempre una imagen de madurez y alto perfil social, pues desde que mis primos, sus hijos, cursaban la educación primaria, recuerdo que dedicaba buena parte de su tiempo en atención de actividades relacionadas con la sociedad de padres de familia de los planteles, así como en el circulo de amistades de su esposo, quien por aquel entonces era un importante funcionario en la banca estatal; estoy seguro que su físico le permitía encajar sin problemas en cualquier situación; desde que recuerdo ella siempre ha recogido sus largos y oscuros cabellos hacia atrás, rematando su peinado en un alto y voluminoso chongo, lo que resalta los maduros rasgos de su bello rostro, el cual adorna con un discreto maquillaje, sabedora de que no necesita mas que eso; el ajuste de sus blusas permite apreciar unos senos de muy buen tamaño, firmes y bien desarrollados, cuyo volumen contrasta agradablemente con su cintura, que aunque lógicamente muestra acumulación de grasa, aun conserva una dimensión apetecible; pero la verdadera fiesta comienza mas abajo en su anatomía, pues sus pantalones vaqueros o sus largas faldas ajustadas encuentran imposible esconder las suaves curvas de sus caderas, deliciosamente amplias que preludian el nacimiento de sus muy bien torneadas piernas, y que son el marco perfecto para su increíblemente llamativo trasero, conteniendo a su espectacular par de voluminosas y antojables nalgas; una cola de ensueño sin duda alguna.
Pues bien, por aquel entonces contaba yo con 23 años de edad, y ella andaría por los 45; dado que ahora vivíamos en la misma ciudad, yo aprovechaba para poder verla, a ella y a mis otras tías, tantas veces como me fuera posible, disfrazando mis intenciones con visitas familiares que ellas siempre recibían de buen grado; sin embargo debido a las obligaciones del trabajo llegó una temporada en la que pude deleitarme con la presencia de ellas en muy pocas ocasiones; sin embargo, un día, cerca de la hora de salida de mi oficina, mi secretaria me pasó una llamada sin avisarme de su procedencia; para mi muy grata sorpresa identifiqué de inmediato la agradable voz de mi Tía Angelina; ella notó mi sorpresa, pero tras los saludos iniciales comenzamos a conversar de cosas intrascendentes, alargando mi curiosidad por el motivo de su llamada; al poco rato me preguntó sobre algo de disponibilidad de tiempo para dedicarle a ella esa misma tarde, lo cual despertó una mayor emoción en mi, y de inmediato me manifesté a su disposición; me pidió que pasara al negocio familiar, mismo que consistía en un establecimiento de abarrotes, frutas y verduras que ella atendía alternándose con mis primos, dos hombres y dos mujeres; por supuesto que acudí con puntualidad a su cita, y para mi suerte la encontré sola en la tienda; disfruté brevemente de su suave beso en mi mejilla como saludo, y ante la afluencia de clientes, ella comenzó rápido a comentarme el motivo de su llamada; como siempre, sus compromisos sociales la tenían atareada y estaba por llevarse a cabo un evento importante en el plantel educativo de la menor de mis primas; de hecho no era en la escuela, sino que la misma había encargado a mi Tía la organización de un evento de celebración de un día que concluiría en algún tipo de cena baile con el fin de recaudar fondos, y en el cual además se estaría realizando una recepción a importantes invitados de otras ciudades; un evento de mucha importancia sin duda, tanto para ella como para la escuela; en virtud de que mis primos se encontraban muy ocupados con sus asuntos personales, había decidido recurrir a mi, dado que a mi tío, su esposo, no le agradaba involucrarse en tales asuntos; según ella misma me contó, era una situación por la que entre ellos se generaban discusiones frecuentes, y el había optado por apartarse de ella en momentos como aquel; ese día debía pues recoger algunos documentos relacionados con los locales en los que se iba a realizar el evento, así como trajes, atuendos diversos para alumnos y maestros, y hacer ordenes de bocadillos; con mucho gusto pasé la tarde con ella llevándola en mi vehiculo a efectuar sus quehaceres, disfrutando de su grata presencia; cuando la dejé en su casa por la noche, mi tía no cabía en agradecimientos, pero quien había pasado el rato mejor era yo mismo, sin duda; al día siguiente seguía recreando los momentos de la tarde noche anterior, cuando recibí de nueva cuenta un telefonazo de su parte; debía otra vez recurrir a mi, en razón de que los múltiples aspectos de la organización a su cargo así la obligaban; pasamos otra tarde de ajetreo por diversos puntos de la ciudad, y estoy seguro que en dos o tres ocasiones ella me sorprendió mientras yo embobado observaba con atención su bella figura; no se si percibió la naturaleza de mi fijación, pero me respondió en cada vez con una de sus amplias sonrisas; cuando, cansados de ir y venir, la estaba dejando frente a su domicilio, y sobreponiéndose a la pena, comenzó a balbucear haciéndome saber de lo mucho que se sentía presionada por el evento, lo que se agravaba debido a que no contaba con quien le apoyara; mirándome con una mezcla de pena y preocupación me pidió que continuara ayudándola durante el resto de la semana, incluido el día sábado en el que se realizaría la festividad; me hizo saber que con el fin de dar seguimiento a los detalles del evento, ella esperaba que me vistiera formal ese día y la acompañara al mismo, pues daba por descontado que nadie en su familia le apoyaría en eso; como hipnotizado le ofrecí mi ayuda para todo lo que hiciera falta, así que a partir del día siguiente me involucré mas en el asunto, llegando incluso a dejar por ratos mis deberes en la oficina para acudir presuroso en respuesta a alguno de sus llamados; la semana se pasó rápido en tan agradable compañía, y a cada momento mi Tía se mostraba mas agradecida y cariñosa conmigo, robusteciéndose de una forma mas madura el lazo afectivo que existía entre ambos; yo seguía viendo como algo fantasioso a la excitación que ella me provocaba con su sola presencia, sin embargo el día jueves, lo recuerdo bien, sucedieron un par de situaciones que comenzaron a calentarme la cabeza mas de la cuenta; mientras esperábamos en la trastienda de un almacén, estando solos, a que nos mostraran el avance de un juego de mantelería, ella aparentemente sin éxito trataba de rascar su espalda contra unos rollos de tela; de pronto tomó mi mano y sonriéndome la dirigió pidiéndome que le ayudara; tuve la gran impresión de que ella intencionalmente me había conducido a recorrer con mis uñas la totalidad de su dorso, incluyendo la cintura y muchas áreas que evidentemente por si misma podía alcanzarse sin dificultad; por supuesto que yo disfruté enormemente del momento, pero mi sorpresa sería mayor, al igual que mi disfrute, cuando mas tarde, ya en su propio negocio y una vez cerrada la cortina cuando estábamos a punto de salir, ella volvió a quejarse de otro ataque de comezón, pero esta vez al pedir que rascara de nueva cuenta su espalda, se levantó el borde inferior trasero de su blusa de tejido de punto; tratando de disimular el emocionado temblor de mis dedos, introduje mi mano y sentí la tersura y tibieza de su piel y comencé a rascarla por donde ella me indicaba; casi dejo escapar un gemido cuando mis dedos tropezaron con los tirantes de su brassiere, mientras ella movía cadenciosamente su dorso; estuve a punto de llevar mi mano mas allá de donde me indicaba, pero repentinamente ella me tomó de la muñeca y se apartó; al día siguiente, el viernes previo al evento solamente pude, para mi pesar, acompañarla durante la tarde, sin embargo sus muestras de acercamiento volvieron a hacerse presentes; constantemente tomaba una de mis manos entre las suyas, aun cuando yo conducía, y la mantenía entre las suyas por largos periodos de tiempo, mientras que por momentos se sentaba en el coche mucho mas cerca de mi que lo que había acostumbrado en días previos; yo trataba de apartar la inverosímil idea de intentar estrechar mas el contacto entre ambos, pero su cercana presencia hacia volar mi imaginación; hasta que esa noche, cuando la llevaba a su casa mas tarde de lo habitual y comentábamos los faltantes para el gran día, sucedió algo impensable que terminó por trastornarme; una vez que dejamos su tienda bien cerrada, al subir a mi vehiculo ella volvió a sentarse muy cerca de mí; comenzó a expresarme lo agradecida que estaba de que le estuviese dedicando tanto tiempo; intencionalmente sujeté el volante con la mano izquierda mientras dejaba mi derecha sobre el asiento junto a ella; el ardid dio resultado y en breve ella volvió a tomarme la mano entre las suyas; con todo tacto le correspondí apretando un poco sus dedos y así trascurrimos buena parte del trayecto, en el que ella me soltaba solo para permitirme cambiar la marcha y de inmediato me volvía a tomar la mano; lo mismo sucedió una vez que dejé el ultimo semáforo y me enfilé por la larga y desierta calzada hacia su casa, y mientras ella seguía dándome indicaciones para el día siguiente, de manera aparentemente impensada jaló mi mano y la depositó sobre su pierna izquierda; la sorpresa y la excitación se apoderaron de mí, y mientras trataba de seguir sus palabras pude percibir en mis dedos la firmeza de su muslo bajo su falda; mientras seguíamos en marcha yo trataba de adivinar las consecuencias de llevar mi mano mas allá, pero ante la perspectiva de un conflicto innecesario me limité a disfrutar de lo que tenia a mi alcance; ella suavemente apartó mi mano llevándola a la palanca de velocidades cuando nos aproximamos a la esquina que marcaba el inicio de la manzana en la que vivía; con el corazón desbocándoseme pude entender las ultimas indicaciones que ella me daba; esa noche tardé en conciliar el sueño debido a la gran excitación que no cedía.
Al día siguiente pasé temprano por ella y en medio de muchas prisas procedimos a finiquitar los últimos preparativos; un poco después de medio día volví a presentarme en su casa para irnos al inicio de los eventos programados, y en todo el trayecto no había podido hacer a un lado los eventos de la noche anterior; al verla salir de su casa el corazón me dio un vuelco, pues si bien ella acostumbraba a vestir con elegancia, ese día había puesto mucha mas atención a su arreglo; su cabello estaba peinado como siempre en su clásico chongo, pero había remarcado mas su maquillaje y ese detalle le venia muy bien a su rostro; pero lo que me dejó mudo fue el resto de su atuendo; ella había elegido un largo vestido de color verde claro de tejido de punto, con botonadura al frente, lo bastante estrecho para resaltar poderosamente las suaves curvas de sus femeninas formas; una mascada blanca como accesorio alrededor de su cuello, y unas botas negras de tubo corto pero de altos tacones resaltaban su figura; con su habitual sonrisa subió al coche y me saludó con un beso; llevaba el nerviosismo y la emoción a flor de piel, así que de inmediato me puse en marcha; la primera parte del día se desarrolló en el auditorio de la escuela, y me hice cargo de algunos detalles mientras ella fungía como maestro de ceremonias durante la entrega de algunos reconocimientos; grande fue mi sorpresa al ver que los alumnos brillaban por su ausencia, salvo los que tenían alguna encomienda directa con el evento, y la mayor parte de los presentes era gente mayor, exalumnos y quienes se relacionaban con aportes económicos a la Institución, así que al igual que mi prima quien cursaba estudios ahí, los jóvenes se encontraban ausentes; la siguiente fase del programa consistió en un recorrido turístico de varias horas por la ciudad, lapso que mi tía y yo aprovechamos para finiquitar los arreglos del salón en el que se culminaría con el día; a ese lugar nos permitieron el acceso hasta muy entrada la tarde, y yo esperé hasta que la gran mayoría de los coches de los numerosos invitados habían llegado; el salón cuenta al lado con un estacionamiento cerrado de tres pisos, y mi tía Angelina me acompañó a acomodar nuestro vehiculo, pocos instantes antes de que diera inicio la velada, con el fin de poder ubicarle en cuanto fuésemos a salir y para bajar todas las cosas que necesitaríamos; al comenzar a subir por la rampa me di cuenta de que el lugar se encontraba prácticamente a su capacidad, y al llegar al primer piso uno de los empleados me detuvo y me explicó que mas arriba no había lugar disponible; acto seguido me condujo hacia el interior de esa primera planta, señalándome un sitio en el que otro coche se disponía a salir; con gusto me di cuenta de que se trataba casi del cajón de estacionamiento mas recóndito de aquel piso, y mientras maniobraba para entrar, mi mente comenzó a sopesar las posibilidades de intimidad que aquel sitio ofrecía; al bajar del coche, el encargado de la planta nos comentó que en la misma se encontraban estacionados vehículos que usaban el lugar como pensión por una o mas noches, y que por lo pronto no se moverían, por lo que no habría tanto problema para salir; con prisa nos dirigimos al salón que ya se encontraba lleno de invitados; de inmediato dio inicio una serie de participaciones por parte de personajes importantes en el grupo, mientras yo ayudaba a mi tía como podía en la atención de requerimientos de la gente que participaba en el evento; durante este lapso me di cuenta de las numerosas miradas masculinas que mi tía atraía por dondequiera que se paseaba, y comprobé que no era el único que estaba gratamente impresionado por esta mujer; un poco mas tarde ella misma me pidió que buscáramos una mesa para poder degustar de la cena; cuando por fin nos habíamos sentado y disfrutábamos de los platillos, ella fue numerosas veces interrumpida por los invitados, quienes se acercaban a felicitarla por la organización de todos los eventos del día, y cuando le permitían sentarse, ella se volvía y se deshacia en agradecimientos hacia mi; y de nueva cuenta comenzó a permitirse acercamientos mas íntimos, pues cuando ya nos retiraban los cubiertos, ella puso sus manos sobre mis rodillas, por debajo de la mesa; yo le correspondí con un fuerte apretón en sus dedos, mientras que ella no dejaba de sonreírme agradecida; posteriormente se le solicitó que pasara al estrado para recibir una ovación emocionada de todos los presentes, y para mi sorpresa me pidió que la acompañara; su emoción era evidente, pues un evento que le había preocupado y hasta quitado el sueño por varios días, estaba teniendo un desarrollo de lo mas afortunado; acto seguido dio comienzo el baile; las luces se hicieron mas tenues en todo el salón, y una orquesta hizo sonar sus instrumentos; nos encaminábamos a nuestra mesa pero ella me tomó otra vez de la mano y sin mediar palabra nos dirigimos hacia la pista; caminando detrás de ella y sabiendo que pronto danzaría con aquella mujer tan especial, sujetándola por su talle, supe que esa noche debía intentar obtener de ella lo que siempre me había ilusionado; nos mezclamos entre la gente y, para mi sorpresa, ella se estrechó íntimamente a mi cuerpo, permitiéndome sentir sus deliciosas formas; comenzamos a bailar siguiendo un ritmo suave, y yo me permití percibir la cercanía de ese monumental cuerpo junto al mío; el aroma de su perfume y su cabello me llenó la nariz y comencé a sentirme como en un sueño; de tanto en tanto ella me soltaba para seguir recibiendo felicitaciones de gente que se acercaba, pero de inmediato ella volvía a acercarse estrechamente y seguíamos bailando; en ningún momento noté alguna mirada indiscreta que nos siguiera mientras bailábamos; al cabo de un rato ella me pidió descansar y nos acercamos a la mesa; de inmediato un mesero se acercó con dos copas que nos llenó con vino; ante una duda inicial de su parte, yo le acerqué la copa y ella bebió de buen grado; antes de volver a la pista nos tomamos otras dos rondas, por lo que yo esperaba que ella perdiera aun mas sus escrúpulos en el resto de la noche; el tiempo pasó con gran rapidez en medio de aquel disfrute, y cuando nos dimos cuenta la gente comenzó a retirarse; alrededor de las 2:00 AM la música concluyó, y mi tía subió de nueva cuenta al estrado para agradecer a todos por su presencia e invitarles para el próximo año; los encargados del salón y de la música se acercaron a mi para comenzar a finiquitar los detalles pendientes, mientras el salón se vaciaba con rapidez; de esa forma estuvimos otro rato ocupados despidiendo a quienes mas se demoraban en salir; al poco tiempo, mientras las puertas principales de acceso se cerraban tras el transporte de la orquesta, el encargado del lugar pasó también a despedirse, indicándonos que en la ultima planta del estacionamiento, que salía hacia una calle mas arriba por la parte de atrás del estacionamiento, quedaría únicamente el velador, quien bajaría para atendernos en alguna necesidad si se lo pedíamos, y que por tanto el mencionado camino de salida quedaría abierto hasta que lo necesitáramos; tras pagar una suma adicional a los últimos dos meseros, y sin perder su bonita pero cansada sonrisa, mi tía me pidió que nos fuéramos, cerca ya de la 3:30; con presteza acudí a nuestra mesa y recogí su bolso y mi chaqueta, la cual coloqué sobre sus hombros; salimos del salón hacia la solitaria rampa de acceso a los cajones de estacionamiento, mientras ella me tomaba del brazo y comenzábamos a subir; yo rezaba por que la planta donde teníamos el coche estuviera vacía de gente, y sabiendo que pronto tendría que proceder a acercarme a ella, mi corazón parecía desbocarse.
Yo sabia que no tendría mejor oportunidad que la que me propiciaba la penumbra e intimidad de aquel estacionamiento, así como el ambiente de comunión y cercanía que en ese momento se daba entre mi Tía Angelina y yo; mientras caminábamos ella permanecía bastante cerca de mi, bien sujeta a mi brazo, así que su cadencioso andar me permitía sentir las deliciosas formas de su cuerpo en un continuo roce con el mío; mientras la tensión del momento aumentaba en mi interior, mi Tía seguía hablando, quedo pero entusiastamente, de los pormenores en el desarrollo de la fiesta y de lo bien que había salido todo; avanzamos por el piso en penumbras, hacia el cajón del fondo mientras yo atisbaba en los vehículos estacionados tratando de comprobar que éramos a esa hora los únicos presentes en ese lugar; divisé nuestro coche y supe que el desenlace estaba cerca; la llevé hasta la puerta del pasajero de la camioneta que yo conducía en ese entonces, y que quedaba hacia el rincón mas oculto de la planta, a un lado de un ultimo coche que no parecía tener a nadie en su interior; quité el seguro de su puerta y mañosamente tomé mi chaqueta de sus hombros y su bolso y los arrojé hacia el asiento; antes de que ella intentara subir al vehiculo, la tomé de sus hombros y la jalé hacia mi con la mayor naturalidad posible; al principio ella cedió a mi movimiento, un poco azorada quizás, por lo que sin dejar pasar un instante con presteza busqué besarla; los primeros roces de mis labios con su boca parecieron no causarle mayor reacción, pero pronto percibí que la tensión se apoderaba de su cuerpo, aunque por unos instantes me dejó apretar sus labios entre los míos; de pronto ella intentó con brusquedad apartarse, pero ya había ido yo demasiado lejos, así que bajé mis manos a su cintura y de nuevo la acerqué a mi; otra vez pude llegar a su boca, sin embargo sentí como sus manos se posaban en mis hombros e intentaban apartarme; quedamos ahí en la oscuridad buscando nuestras miradas, y solo acerté a decir ,__ Por favor Tía, es solo un Beso !__; aparentemente su confusión aumentó, y esta vez me permitió un contacto mas largo con su boca; aunque aun me daba cuenta de la tensión en sus músculos, me dejó hacer mas con sus labios, y por momentos me pareció que iniciaba a corresponderme; pero volvió a apartarse de nueva cuenta y el asombro era lo único que salía por sus ojos; permanecimos unos interminables segundos en esa posición, yo tan cerca de ella pero sin saber que hacer; __ estos son besos sensuales ___, me dijo ___ y tu y yo somos Tía y sobrino; esto no está bien __ concluyó; __ Tía, yo lo sé, y espero que me perdones __ le respondí, pensando que mi acometida llegaba a su fin, y le espeté __ sucede que durante todos estos días me he sentido bastante apegado a ti, al grado de comenzar a verte con otros ojos ___; pero no está bien! __ volvió a decirme; sin embargo me daba cuenta de que ella no armaría un escándalo, y de que se lo estaba tomando con mucha calma, y eso me envalentonó al darme cuenta de que mi atrevimiento difícilmente terminaría en un problema familiar; ___ Por favor Tía, te lo suplico, toda la tarde he tenido la ilusión de que me dejes acercarme a ti —; ella me miraba con una mezcla de asombro y curiosidad, y finalmente comenzó a mover su cabeza en señal de desaprobación; me sentí perdido, pero tan cerca de ella no iba a retirarme sin hacer otro intento; con cuidado acerqué mi rostro al suyo, y me sorprendió que ella no hizo el intento por retirarse; permanecí muy cerca de ella unos instantes, tratando de adivinar sus pensamientos a través de sus ojos; nuestro aliento comenzaba a mezclarse y ella no daba señales de huida, así que terminé mi recorrido y me apoderé de sus labios; esta vez sentí casi de inmediato como ella tímidamente correspondía a mi boca, entreabriendo sus labios y permitiendo una leve entrada de mi lengua; sentí como sus dientes se cerraban apenas sobre mi labio inferior, y al cabo de un rato ella trataba de seguir el ritmo de mi vehemencia; sus manos seguían en mis hombros pero ya no me empujaban, y sintiendo aumentar mi emoción nos entregamos en un intercambio de besos que se fueron haciendo cada vez mas apasionados; mientras yo buscaba y llegaba a su cuello perfumado, noté como ella se giraba para atisbar a la entrada a la planta del estacionamiento previendo la llegada de alguien; con mas fuerza la tomé por su cintura y mi lengua recorrió su cuello hasta sus oídos; por momentos ella hacia un pequeño intento por zafarse de mi abrazo, pero al instante cejaba y seguía dejándome hacer; eché un vistazo al acceso y entendí que por un buen rato ella y yo estaríamos solos en aquel recinto, así que me decidí a ir por todo; mientras volvía a encontrar su deliciosa boca, localicé con mis dedos la botonadura frontal de su vestido, y cuando su mano me tomó para detenerme, ya había yo zafado dos botones; sin dejar de besarla regresé al resto de los mismos y mientras intentaba zafarlos ella volvió a hablarme, __ No, por favor, no; esto es demasiado__; sin hacer caso a sus ruegos y eludiendo su mano, el resto de sus botones fueron cediendo, y su vestido quedó abierto hasta su cintura; __ No, alguien puede venir; Por favor, esto no está bien; No, déjame, no quiero hacer esto__; estos y otros varios débiles ruegos no fueron suficientes para persuadirme; abrí las solapas de su vestido y lo bajé por sus hombros, aunque dejando sus brazos aun dentro de las mangas en previsión de necesitar acomodarlo nuevamente con rapidez; de inmediato resaltaron sus redondas chichotas retenidas apenas por un sostén cuyas breves copas color amarillo se veían rebosantes de piel; sin perder tiempo y pasando por alto su evidente nerviosismo, me abalancé sobre aquel tesoro, besando y lamiendo sus hombros, su pecho y el nacimiento de sus senos, aspirando su aroma y percibiendo la suavidad de su piel mientras la sujetaba con desesperación rodeándola por su cintura; ella poco a poco fue aceptando mi vehemencia, tratando de dominar su tensión, y quizás comenzando a tener algún disfrute de nuestro contacto; en cuestión de segundos mis dedos se deslizaron por debajo de las copas de su brassiere, y pude por fin tener acceso directo con aquellas deseables chichonas; con inmenso placer sentí como mis manos se llenaban de su redonda carnosidad, y como sus pezones se ponían erectos con gran rapidez, al tiempo de que la respuesta de su boca se traducía en un claro apasionamiento al corresponder a mis alocados besos; en seguida me asaltó la impaciencia por comerme sus senos, pero ella estaba rápidamente entrando en el juego, aunque de tanto en tanto volvía la vista sobre su hombro para seguir vigilando lo que hubiera sido una inoportunisima entrada de quienes aun se mantenían en el edificio, así que con un rápido movimiento ella misma deslizó los tirantes de su sostén y a su vestido hasta sus codos, doblando las copas de su prenda hacia abajo y permitiendo escapar a sus aprisionados pechos; anonadado contemplé por unos instantes la forma de sus antojables senos, con una redondez rayando en lo artístico, grandes, un poco colgados en virtud de su edad paro bien plantados, coronados por unos antojables pezones de amplias aureolas color café claro, que se mostraban erectos y absolutamente apetecibles; por un instante continué con las caricias de mis manos sobre aquel tesoro, pero no pude resistirme mas y con mis labios busqué aquellas delicias; mis sentidos se embotaron cuando por fin pude meterme sus tetas en mi boca, y comencé a besarlas, a lamerlas, a chupar sus pezones alternándome de un biberón al otro, mientras mi Tía Angelina me ayudaba ofreciéndome una y luego la otra, dejando escapar suspiros y suaves ronroneos, mostrando lo que disfrutaba de mis caricias; una vez que sus tetas estaban al alcance de mi boca mis manos estaban libres para continuar con la conquista de mas terreno, así que de inmediato fui en pos del que para mi es la mayor tentación que atesora esta mujer; recorriendo su cintura dejé que mis manos bajaran por las amplias curvas de sus caderas, acariciando un poco la parte superior de sus muslos, para luego encontrar su increíble trasero; por sobre su falda pude percibir entre mis dedos el sabroso volumen de sus grandes, redondas y firmes nalgas, y me di cuenta además, al sentir los bordes de la prenda, que llevaba puesta una pantaleta exquisitamente breve que debía dejar al descubierto la mayor parte de su maravilloso trasero; es sorprendente a veces ver los matices en las reacciones de las mujeres, pues extrañamente aun cuando yo tenia a mi completo alcance sus senos desnudos, las caricias por debajo de su cintura volvieron a ponerla nerviosa; tomándome de las muñecas intentó detener mi acometida sobre sus pompas mientras miraba con nerviosismo hacia la entrada del piso; __ Nos van ver, alguien puede venir __, me dijo, al tiempo que cubriéndose un poco los senos con sus manos iniciábamos un breve forcejeo que no hacia mas que aumentar mi deseo de tenerla; __ Por favor Tía, déjame llevarte a otro sitio; si aquí te pone nerviosa, vamos a donde tu me digas, pero por favor, déjame tenerte esta noche __; ella se quedó mirándome por unos instantes, sorprendida con lo que me había escuchado; temeroso de que su reacción fuese la de detener todo ahí, con prisa busqué otra vez sus labios, y ella correspondió con calidez a mi beso; se apartó un poco de mí y me espetó __ ¿Crees que alguien pueda entrar? __; aun sin estar totalmente seguro de mis palabras mi único camino era tranquilizarla, __ Tía, los coches que iban a salir de esta planta ya se han ido, nadie mas vendrá a entrar aquí, y el velador solo bajará si le llamamos __; continuamos mirándonos por unos segundos, mientras me daba cuenta de que ella trataba de creer en lo que le decía; sin perder mas tiempo volví a abalanzarme sobre ella; en un instante sentí su cálido abrazo envolviéndome el cuello mientras me besaba con un apasionamiento que no me había mostrado hasta ese momento, y de nueva cuenta me agaché un poco y proseguí mamando sus deliciosas tetas; sabia que cualquier ruido extraño iba a echar a perder mi aventura, así que con prisa volví a bajar mis manos y a sujetar otra vez su suculento trasero, pero ahora tomé el borde inferior de su vestido y con un rápido movimiento se lo levanté dejando al descubierto la parte un inferior de su cuerpo; mi Tía Angelina se estremeció al verse en situación tan vulnerable, pero no hizo intento alguno por hacerme retroceder; descubrí que bajo su vestido no llevaba fondo, y que sus piernas se adornaban con un par de largas medias de color oscuro que llegaban hasta muy arriba en sus muslos, y que se sostenían en su sitio mediante unos aditamentos de elástico con broche; y como punto final pude ver que remataba su atuendo con una breve pantaleta de color también amarillo que completaba el juego con su brassiere, y cuyo liso diseño se estrechaba mucho en la parte de atrás, dejando apreciar casi la totalidad de la piel de sus nalgas al descubierto; recorrí con mis manos sus preciosos muslos, sintiendo la textura de sus medias y la firmeza de su piel; con desesperación me apoderé de su trasero y jugué a estrujar sus calzones tratando de romperlos; metí mis dedos por debajo de su prenda y pude al fin tocar su velludo monte de Venus, pudiendo percibir una abundante humedad en los pliegues de sus labios vulvares, algo que me sorprendió dada su edad; en ese punto ambos sabíamos que seriamos uno del otro, así que con prisa y estorbándonos, nuestras cuatro manos jalaron su pantaleta hacia abajo, y yo terminé quitándosela por completo cuando ella levantó sus pies alternadamente para que saliera, y la arrojé al interior del vehículo; con presteza me arrodillé en el suelo y ella entendió lo que iba a hacer, pues con sus manos mantuvo levantado su vestido, mostrándome de frente su monte de Venus; la empujé hacia atrás hasta recargarla contra el costado de la camioneta, y cuando acerqué mi rostro a su entrepierna el aroma de su maduro sexo me inundó la nariz; con gran desesperación abrí mi boca y comencé a besar su pubis, bajando lentamente hacia los pliegues de su vulva, mientras su abundante mata de pelos se desperdigaba por mi cara; nunca había percibido una pucha con un aroma tan delicioso como la suya, y una urgencia por comerme aquel manjar me invadió; mi Tía Angelina comenzó a disfrutar de la sesión de sexo oral que yo le prodigaba, y un leve temblor en sus piernas y su zona púbica se fue haciendo cada vez mas evidente; una de sus manos se posó en mi cabeza y me sujetaba contra su entrepierna, mientras yo alternaba mis labios y mi lengua a lo largo de su raja, sintiendo la erecta protuberancia de su clítoris, por el que comencé a pasar mi lengua con toda la suavidad que me era posible; mi Tía Angelina comenzó a dejar escapar algunos gemidos entrecortados que de pronto aumentaban en sonoridad, pero era evidente que hacía un esfuerzo por no hacer ruido excesivo; la lengua y la quijada comenzaban a dolerme cuando el temblor de sus caderas fue haciéndose mas fuerte, hasta que de pronto su cuerpo entero comenzó a sacudirse en medio de violentos espasmos; ella emitió un largo gemido en medio de la explosión de su clímax, el primero de muchos mas que desde entonces ha tenido conmigo, y me percaté de como sus piernas perdían fuerza, al punto que comenzaban a doblársele, por lo que aun de rodillas y con mi cara en su vulva, la sujeté por su trasero y la sostuve; una serie de orgasmos siguieron sacudiendo su cuerpo; cuando recuperaba un poco el control, mi Tía se deslizó hacia la puerta de la camioneta aun abierta y se dejó caer en el asiento, recargándose en sus codos y echando la cabeza hacia atrás; solo se enderezó un poco para verme cuando escuchó el ruido de mi cinturón y el ziper de mi pantalón cuando yo al fin liberaba mi pene erecto y babeante; __ ¿Vas a penetrarme? __, me preguntó, como si aun tuviera dudas sobre el desenlace del rato que pasábamos juntos, pero al mismo tiempo fijando su mirada en mi tranca erecta y palpitante, una costumbre muy arraigada en ella, como disfrutando de antemano del trozo de carne que la va a empalar; jugué un poco con mi verga y luego me acerqué a ella; mi Tía Angelina clavó una firme mirada en mis ojos, al tiempo que levantaba y separaba sus piernas; yo aparté su vestido levantándolo y descubrí ante mi su fabulosa raja semiabierta; con prisa toqué con mi falo su clítoris y lo hice recorrer sus labios y entre su monte de Venus, mientras ella permanecía expectante; me coloqué finalmente en la entrada de su orificio del amor, y con un suave movimiento empujé hacia delante; mi endurecida verga se deslizó por el interior de su vagina, y mi Tía Angelina emitió un sonoro gemido, mientras yo percibía la tibieza y la abundante humedad de las paredes de aquel agujero delicioso, y todo mi palo se perdía en el interior de aquella cueva; después de bombear suavemente dentro de ella por unos instantes, con cuidado levanté mas sus piernas y coloqué sus chamorros sobre mis hombros; ella se acomodó mas a su gusto y sentí como sus caderas iniciaban con un movimiento mas enérgico; en mi nueva posición podía, por encima del toldo del vehiculo, vigilar la entrada al piso del estacionamiento, y este lucía tan desierto como al principio; nuestros movimientos se hicieron cada vez mas fuertes y pronto me encontraba bombeando con frenesí dentro de ella, mientras mi Tía solo atinaba a proferir gemidos que denotaban la intensidad del placer que sentía; un penetrante e inconfundible olor a sexo comenzó a emanar en el ambiente, y cuando trataba de aspirarlo con apetito voraz, percibí un movimiento cerca del acceso al piso; sabía que no debía asustar a mi Tía Angelina, sopena de que se molestara conmigo, amen de concluir precipitadamente nuestra sesión, así que solamente reduje el movimiento de mis caderas; alguien se encontraba parado como a 30 metros de nuestra posición, pero tras unos breves instantes dio media vuelta y se alejó; sabía que no íbamos a tener mucho tiempo mas, así que en cuanto desapareció yo reinicié con mas intensidad mis acometidas dentro de mi Tía; sin embargo la presencia de alguien en las cercanías, el velador probablemente, me había quitado concentración y ahora no dejaba de prestar atención en dirección de la entrada a esa planta; mi Tía Angelina comenzaba a dar señales de cansancio y pronto comenzó a pedirme, __ vamos, termina, alguien puede venir; estoy empezando a ponerme nerviosa __; mi placer subía en oleadas y volvía a bajar sin poder permitirme culminar con el clímax, y yo sabia que ella tenia razón, sin embargo mis acometidas volvieron a rendir el fruto esperado, y esta vez en medio de un espasmo su espalda se arqueó levantándose del asiento de la camioneta, mientras sus dedos se clavaban en mis hombros anunciando la llegada de otra serie de estremecedores orgasmos que hacían sacudirse a todo su cuerpo; sus convulsiones me quitaban ritmo y por un momento empecé a temer que no pudiera yo alcanzar a venirme; sin embargo cuando ella se tranquilizó un poco tomó una rápida decisión; con aparente brusquedad se levantó en el asiento y empujándome un poco me dijo ___ ¡Ahora te vienes por que te vienes!, vamos a cambiar la posición__; de inmediato plantó sus pies otra vez en el suelo, y dándose la vuelta se inclinó por delante del asiento sobre el piso de la camioneta, en cuyo borde apoyó sus rodillas; de esa forma quedaba empinada, ofreciéndome así un acceso si restricciones a su espectacular par de sabrosas nalgas, y a penetrarla en mi favorita posición de “perrito”; con presteza me acerqué por su retaguardia, observando como su vulva sobresalía entre su enormes y estéticas nalgonas, y sin perder tiempo apunté a la entrada de su vagina; introduje mí ansiosa verga con un movimiento rápido y mi pelvis hizo un chasquido cuando choqué con su trasero; con ansias acariciaba sus nalgas mientras la cogía por detrás, masajeándolas, apretándolas, pellizcándolas, dándole suaves nalgadas, tanto como me lo permitía el estrecho espacio en el que nos habíamos acomodado; tener a mi Tía Angelina, la mujer de mis sueños eróticos, a mi merced en esa posición tan deliciosa, poseyéndola, haciéndola mía sin restricción alguna, por fin llevó mi placer a las alturas que esperaba; en medio de sacudidas en mi espina dorsal mi pene arrojó con violencia mi semen hacia los ovarios de mi sensual Tía, mientras la sujetaba con brusquedad por sus caderas y arremetía sin miramientos contra sus nalgas, pero ella no me dijo nada, y se limitaba a mirarme por sobre su hombro, sonriéndome evidentemente feliz ante la intensidad del orgasmo que me había provocado; tras unos instantes mas, mi pene casi flácido salio del paraíso, y con premura nos dedicamos a arreglar nuestros atuendos; tras limpiarse y sacar mis mecos de su vagina, mi tía solamente se acomodó y abrochó su vestido, el cual lucía bastante arrugado, y procediendo no a ponerse sus pantaletas, sino a guardarlas en su bolso; yo acomodé mi atuendo mientras ella intentaba recomponer un poco su peinado; en ese momento no sabía cual sería su reacción después de la lujuria que habíamos experimentado, pero cuando puse el motor en marcha mis temores se disiparon; sin asomo de pena, mi Tía Angelina se acomodó muy junto de mi en el asiento, rodeándome la cintura con su brazo y recargando su cabeza en mi hombro; con prisa subí por la rampa hacia los otros dos pisos, y ante la mirada desconcertada del vigilante nocturno del lugar, salimos hacia la calle de mas arriba; las calles estaban desiertas como es natural a tales horas, pasadas las 4:00 am, y eso agregado a los momentos de plena comunión que habíamos pasado mi Tía y yo, propiciaron un ambiente de gran intimidad; recorrimos el camino a su casa con mucha calma, despacio y prácticamente sin hablar mientras ella seguía acurrucada a mi lado; ya sobre la calzada que conduce a la entrada de la colonia en la que vive, ella me pidió que saliera del camino, señalando una bien cuidada y abundante arboleda que limita un parque publico y el área de una escuela universitaria; busqué y encontré un espacio junto a unas bancas, cerca del camino principal, y aparqué; sabia que algo teníamos que hablar sobre lo sucedido antes de que nos despidiéramos esa madrugada, pero no adivinaba a ciencia cierta que era ni en que términos; una vez detenido el coche permanecimos unos instantes en silencio, hasta que me aventuré a decir, __ ¿estuve bien? __; ella pareció sorprenderse y divertirse un poco con mi pregunta, y comenzó a reír despacio; __ quiero que entiendas __, me dijo__, la gravedad de lo que acabamos de hacer __; __ si mi marido se entera que he sido de otro hombre me mata__, prosiguió__, y si se sabe que ese hombre eres tu, mi sobrino, nos mata toda la familia__; procedí a tranquilizarla, haciéndole saber que a mi vez entendía cabalmente la situación en la que nos habíamos involucrado, y que lo que menos debía temer era que alguien aparte de nosotros pudiese enterarse; __ es mas Tía__, le dije__, quiero que sepas que deseo a partir de ahora que me consideres tu amante__; un amante__, respondió__, es lo que he considerado tener desde hace algún tiempo, pero para mi es difícil relacionarme con plena confianza con alguien ajeno a mi familia__; por supuesto que ella se mostraba reticente a aceptar mi propuesta, y yo esgrimía lo mejor posible el argumento de que alguien tan cercano a ella como yo podía brindarle la seguridad del anonimato y la total discreción necesaria, mas aun cuando entre nosotros ya había ocurrido una aventura inicial; ella no dejaba de manifestar que dado nuestro parentesco la situación se tornaría mucho mas peligrosa y comprometida; yo la volvía a abrazar y a besar, pero en ella no desaparecía la sombra de duda natural en su sentir; después de un largo rato, ella me tomó de las manos y a su vez me cuestionó sobre el hecho de que la hubiera buscado esa noche, aduciendo que a mi edad yo bien podría encontrar a una chica mucho mas joven que ella, y que por supuesto, no guardase alguna relación de parentesco conmigo; de inmediato pasé a contarle sobre mis secretos sentimientos hacia ella, y pasé a dejarle bien claro que yo la veía como una deliciosa mujer, y no como parte de mi parentela; seguimos conversando por un rato mas, hasta que por fin, después de las 5:00 am, logré que mi Tía Angelina por fin aceptara el establecimiento de nuestra relación como amantes; la llevé a su casa con prisa, justo antes del amanecer, y prometí buscarla mas tarde; esa misma noche volví a hacerla mía, cuando la visité en su negocio comercial a la hora en la que ella, sola de nuevo, procedía a cerrar las cortinas metálicas del local; recuerdo que aproveché la estiba de unos costales con granos en la trastienda, para recostarla y cogerla un par de ocasiones luego de bajar lo suficiente sus ajustados pantalones; de hecho a partir de esa fecha y por un lapso de algunos tres meses pude verla por dos o tres veces a la semana, pero durante ese periodo ella todavía tardó en aceptar sin cortapisas nuestra relación, y seguramente en respuesta a sus sentimientos encontrados, únicamente me permitía cogerla en rápidas sesiones, para lo cual aprovechábamos la trastienda de su negocio, o bien salíamos en vehiculo a suburbios apartados en las orillas de la ciudad, quedándonos en el interior del coche, o al aire libre entre las altas hierbas de algunos arroyos, pero yo me moría de ganas de desnudarla por completo y meterla en una cama; esto ocurrió como ya dije, al cabo de varios meses, cuando ella seguramente adquirió la suficiente confianza y apego a la relación como para aceptar acompañarme a un motel; a partir de ahí mi Tía Angelina y yo fuimos amantes por un lapso de casi siete años; pero mas que amantes nuestra situación derivó en una estrecha comunión, ya que en muchas ocasiones era yo la única persona en la que podía confiar sus situaciones familiares y personales, y a quien podía pedir ayuda; de esta forma, incontables veces durante nuestros encuentros yo solamente la abrazaba y la escuchaba con absoluta atención para que se desahogara.
Hasta que un día ella me hizo saber que en aras de revivir su matrimonio y recomponer a su familia mas cercana, debía terminar lo que existía entre nosotros; desde entonces no hemos vuelto a tener mas aventuras sexuales, pero hasta la fecha nos une un gran sentimiento de comunión y un gran apego mutuo. Nunca nadie, estamos bien seguros, ha podido darse cuenta del gran secreto que compartimos mi Tía Angelina y yo. Desde luego que por siempre estaré agradecido con el destino, pero sobre todo con esta maravillosa y asombrosa mujer, gracias a quien pude conocer la plenitud en una relación amorosa y sensual, aunque debo agregar que esta historia la cuento sin que ella lo sepa; Angelina es su nombre verdadero, ella sigue unida al hombre con el que se casó, que es el padre de mis primos, y espero se me disculpe por no mencionar sus apellidos ni mi identidad.

Los Encantos de Papi (Parte 7)

Eran casi las 8 de la mañana. Para Anne era algo difícil contestarle a Estela su segunda llamada conteniendo su molestia. Le extrañó que no estuviera molestándolos más seguido con más llamadas, hasta eso.

“¡Hola sis, buenos días!”, dijo Anne, con cierta reserva en su tono de voz. “¡Ah sí, bien a gusto! Me voy levantando. Ya sabes…papi y sus ruidos me despertaron. Me dijo que habías llamado hace rato”, dijo, quedando en silencio algunos segundos que aprovechó Tomás para levantarla con su pene metido en la vagina, arrancándole un leve suspiro que tuvo que disimular con un bostezo.

“Nosotros tampoco. Nos morimos de hambre. Papi ya está casi listo. Yo en menos de media hora, en lo que me seco el pelo y me arreglo. ¿Nos vemos en el buffet?”, continuó Anne, al tiempo que ponía su dedo índice en la boca de Tomás.

“Si, bajen en unos 15 o 20 minutos. Papi llegará antes que yo. Los alcanzo. ¡chao!”, concluyó, al tiempo que se bajó a besar la boca de Tomás, dejando caer el auricular por un lado de ellos, al tiempo que él empezaba de nueva a levantarla rítmicamente, haciendo más fácil que sus bocas se unieran. Tomás tuvo la precaución de colgar bien el teléfono.

“¿Habrán encontrado misa?”, preguntó Anne. Ambos se rieron del fanatismo de su hermana y su cuñado.

“Amor, me tienes que dar más aprisa. Nos esperan a desayunar”, dijo Anne entre suspiros al estar alcanzando su clímax.

Tomás aseguró a Anne de las caderas, mientras ella se frotaba sobre él,  haciendo todo el movimiento, gritando de placer. En segundos, papi eyaculó, estremeciéndola, al coincidir con su orgasmo.

Anne se levantó y quitó el condón saturado del pene. Lo inspeccionó, y al ver que no tenía fugas, lo tiró al suelo y limpió perfectamente el embarrado tronco  con la lengua, devorando golosamente los restos de semen.

“Mm-mmh…, necesitaba comer algo, aunque fueran semillas de hermanitos-hijitos-nietecitos”, dijo Anne. Ambos se carcajearon

“Papi, tengo que contarte algo”, dijo Anne. Tomás volteó a verla mientras se vestía.

“Estela me dijo ayer que estaba segura que tú y yo traíamos algo”, comenzó. “No me lo dijo directamente,  pero cree que estamos teniendo una relación más que de padre e hija. O sea, que estamos cogiendo”

La expresión de Tomás cambió al escuchar las palabras de su hija.

“Y… ¿Qué pasó?”, preguntó, con tono de preocupación con el rostro, caminando hacia ella.

“Tuvimos una discusión… fuerte, mientras tú y Mark estaban en la recepción del hotel”.

“Ella alega que te ve muy bien y que yo me arreglo demasiado y muy provocativa cuando estoy contigo y que me maquillo de más”, continuó Anne. “Imagínate por donde nos pescó”.

“Eres muy elegante y bella y cuidas tu imagen tal como tu madre lo hacía, eso es todo”, dijo Tomás.

“¿Aunque tenga razón Estela?”, preguntó Anne, “¿se nos nota tanto?”

Tomás se sentó junto a ella. Los ojos de Anne se llenaron de lágrimas, mientras él la acariciaba y besaba en el húmedo pelo, esta vez como hija, no como su amante.

“La confronté, pero nos reconciliamos y me pidió perdón”, dijo Anne ya más tranquila. “Es insoportable, intrusa, inquisidora”, continuó.

“Te lo comento para que tomes precauciones cuando estemos con ellos, y en la boda, ¿OK?”, continuó. “No renunciaré a ti. Me encantas como hombre y como amante. Nos complementamos. Nos necesitamos. Te deseo, y estoy segura que tú también”, dijo Anne.

Sus bocas se unieron una vez más. “Te amo”, dijo ella. “Por más anormal y pecaminosa que sea nuestra relación, jamás te dejaría”, reiteró Anne.

“Yo te amo más, Anne hermosa”, contestó su padre.

Tomás terminó de alistarse, mientras Anne permanecía en su diminuta y provocativa ropa interior sentada en la cama, observándolo. Se paró junto a él a revisar su barba.

“Que guapo estás. Si no fuera por el par de mojigatos, te pediría que me cogieras otra vez ahorita mismo”, dijo calmadamente Anne.

Tomás le dio un beso en la boca, y salió. Bajó al desayuno, donde ya estaban su otra hija y su yerno.

Anne llegó 15 minutos después que Tomás, luciendo radiante y fresca. Ya habían comenzado a desayunar. Estela no dejó de sentir su frustración y avivar de nuevo sus sospechas, preguntándose qué habría pasado la noche anterior. El plato de Anne estaba lleno de frutas, mientras que el de Estela de un pesado y grasoso desayuno y mucho pan con mantequilla, no muy distinto al de papi o de Mark.

Tomás miraba cuando podía a su bella hija mayor mientras desayunaba, reviviendo cada momento de su inolvidable primera noche juntos. Estela no perdía detalle de su padre, y se percató de sus miradas hacia su hermana, alimentando aun mas sus sospechas.

*********************

El frío casi los hacía devolverse al hotel cuando salieron casi una hora después. Había restos de nieve en la calle y banqueta, pero el deseo de Anne y Estela de ir a visitar tiendas o simplemente pararse en aparadores, pudo más.

No había muchas abiertas a esa hora aquella helada mañana de enero.  A un par de cuadras del hotel, Mark y don Tomás les propusieron que continuaran solas, mientras ellos se irían de regreso al hotel, cosa que gustosas aceptaron.

Por fin, las hermanas encontraron una tienda elegante abierta. No se separaron, se fueron a ver vestidos, aunque ya venían preparadas para el elegante evento de esa noche.

Estela no aguantaba las ganas de comenzar con sus interrogatorios y señalamientos, a pesar de la supuesta reconciliación de la noche anterior.

Anne recordó que papi le debía un negligé al verlos y lo ubicó para volver más tarde con él a que se lo comprara.  Comprarlo frente a  su hermana sería una declaración de guerra.

“Y… ¿cómo durmieron anoche Anne?”, preguntó finalmente Estela, mientras hurgaba la ropa. “Se quedaron la suite para enamorados. Estaba muy elegante y bonito nuestro cuarto, pero nada que sugiriera que era para lunamieleros”, prosiguió, iniciando de nuevo su ataque. “La vi en los catálogos del hotel. Parece que todo el piso 20 son puras suites de esas”, dijo.

“No te hagas la mártir, Estela. Papi te puso la tarjeta en la mano y tu saliste con la pendejada de que te daba flojera, ¿te acuerdas? Me decepcionaste. A Mark y papi también los sacaste de onda”.

Estela sonrió, como si se tratase de no haber sucumbido a una tentación, con ganas de lanzarle la pregunta si papi se la había cogido.

“Muy, muy a gusto sis”, continuó Anne. “Me la pasé toda la noche pensando en Raúl”, continuó mintiendo. “Tuve que mover a papi algunas veces en el sofá-cama, porque roncaba como camión. Luego, le cambié y me fui yo al sofá, y santo remedio, pude dormir como nunca de a gusto”.

“Ronca como loco”, insistió Anne en algo completamente falso, para desviar su atención del tema.

“Tiene un jacuzzi en forma de corazón y está lleno de detalles propios de los recién casados”, describió Anne. “¿Te gustaría cambiar? Les caería bien a ti y a Mark una noche de locura”, sugirió.

“No sis, disfrútenla ustedes. Métanse al jacuzzi”, contestó Estela, evidenciando su monótona y tediosa relación. “Además que flojera cambiar el tilichero”, agregó.

“Y vaya que han de disfrutarla, zorra”, pensó Estela

“¿Cuál tilichero?”, contestó Anne. “¡dos putas maletas sis!”.

Anne dijo “te estas quemando por hacerme la pregunta. Te conozco”.

“¡Ay Anne, Anne…ay, ay, ay!, exhaló Estela. “¡Ay sis!”.

“No te miento, y discúlpame”, prosiguió Estela, “me pasé buen rato pensando en ustedes dos y no me podía dormir. Me ponía a rezar y rezar porqué nomas fueran cosas mías. Los imaginaba haciendo el amor en todas partes. Nunca debería haberlos dejado ocupar esa suite, es tentar al demonio”, prosiguió.

“Deberías de haberte puesto a coger y coger mejor, querida, que desperdicio de tiempo”, contestó Anne en tono despreocupado. Ambas sonrieron. Estela un poco menos. Seguramente se sintió algo molesta anteponer el coito al rezo. “Mark se quedó dormido en la tele. Por allá como a las 4 se fue a la cama”, agregó Estela. “Antes de las 6, ya estábamos con el ojo pelón”

“Y ¿sabes otra cosa Anne?”. Preguntó.

“Ahorita que llegó al desayuno papi venía guapísimo, lleno de vida, erguido y sonriente”, dijo.

“Hermana, tienes problemas y serios”, dijo Anne sonriendo. “¿Te perturba que papi esté así?”

“Lo que me preocupa Anne”, comenzó de nuevo Estela, “lo que me preocupa es que tiene poco tiempo así. En el verano lo veía más amoladón y deprimido, hasta pensaba que se nos iba a morir.

“¿Le estas dando algo? ¡Dime la verdad, sis!”, dijo Estela.

A Anne le hubiera gustado contestarle que el secreto estaba en las cogidas que le daba papi, recordando los ardientes momentos de la madrugada. Le fascinaría que no se escandalizara y poder ser abierta con su santurrona hermana y contarle la clase de garañón que era su padre, estando muy consciente que se trataba de un romance enfermizo y pecaminoso.

Ambas de vieron y se rieron, reflejando algo de picardía en sus sonrisas. “¿Lo hicieron, sis?”, preguntó Estela.

Anne sabía que venía de lo mas profundo a atacarla de nuevo cuando le preguntó eso.

“¡Eres una pendeja, Estela!, pero me encantaría que fueras la misma de antes, como cuando éramos jóvenes y solteras, antes de que te volvieras tan mocha. ¿Cuándo te perdí, cabrona?” dijo Anne, dándole un beso en la mejilla.

“No está feo el tipo, te diré”, dijo Anne, avivando en Estela su morbosidad y empezando a disfrutarlo.

“¿De dónde sacas que papi y yo somos amantes? ¿Solo por estar muy bien físicamente? ¿No crees en una vida sana y ordenada tiene resultados? El sexo no es indispensable para estar bien, sis, tu bien lo sabes. Quizá se masturbe o tenga alguna novia secreta, cosa que no creo porque estoy sobre él todo el día. Lo sabría, créemelo”, dijo Anne.

“Nomás no me quieras ver la cara, sis”, di Estela. “Si son amantes, me lo puedes decir. No tendré ningún problema, y no me digas que se masturba. Es pecado”.

“¡Y dale!”, dijo Anne, comenzando a molestarse.

¿Serán pecado las puñetas que yo le hago?, pensó Anne.

“Lo tomé bajo el ala”, continuó Anne.  “Le puse unas inyecciones de Bedoyecta y unas vitaminas múltiples muy buenas que me recomendó el doctor Luis, cuando lo revisó. Le recomendó un régimen de dieta y ejercicio. Ha sido un éxito. Si, lo veíamos jodidón. Raúl me comentaba que también se le hacía muy apagado.  Nomás velo ahora. Llegó un domingo a la casa y era otro, como por arte de magia”.

Después de haberme dado un cogidón el sábado, desde luego, recordó Anne.

“Ay Anne, pero ¿cómo anda de sus análisis? Siempre ha sido medio descuidadón con eso. ¿Su próstata? Me preocupa. Y luego nunca ha sido muy de la iglesia, nomas cumple con lo básico y a veces” continuó Estela en tono preocupado.

“El doctor ese no me cae bien. Es divorciado”, continuó Estela en tono recatado.

“¡Ay como eres mamona, sis!”, dijo Anne en tono de fastidio. “¡Qué molestas son tus mojigaterías!”

“Será lo que quieras, pero es un excelente médico”, continuó Anne. “Es una eminencia y muy atinado, además se conocen de toda la vida”.

“Veré como le hago para convencerlo que se cheque y que se meta más a la iglesia para que estés tranquila”, dijo Anne, dándole por el lado a su  hermana, denotando con su expresión que jamás lo iba a hacer.

Tras varios minutos de silencio y de ver vestidos, Anne por fin habló, rompiendo la inesperada tensión.

“Hice cita en el salón de belleza del hotel para las dos, sis”, dijo Anne. “Es a las 2 de la tarde”.

“¿Estás loca o qué?”, contestó Estela de inmediato. “¡No pienso pagar 300 dólares porque me peinen y me pinten!”.

“Sis, vas a quedar muy bien, papi nos lo dispara. Te vendría bien una arreglada y una pintadita de canas, no seas así. ¡Quiero que te veas guapísima a la noche!”, insistió, pero fue inútil. Estela le aseguró que traía todo lo necesario consigo y que jamás caería en el juego de los carísimos salones de belleza de Nueva York. “Si papi quiere gastar 300 dólares o más, mejor que me los regale”.

“Bueno, pues allá tú”, dijo Anne. “Yo si iré. Quiero lucir bien para la boda y causar una buena impresión. Papi quería que fueras tú también”.

Estela hubiera querido decirle que la impresión de puta de su papi que tenía de ella era lo que debiera cambiar. No soportaba que todo el maquillaje y la ropa le quedara bien y siempre echaba su imaginación a volar.

“Creo que debemos regresar al hotel y comenzarnos a alistar”, dijo Anne, al ver que era casi medio día. No compraron nada al final.  “Tenemos tiempo de salir a comer algo rico. ¿Qué tal unos hot-dogs de la calle de Nueva York?”, propuso Anne.

“Me parece perfecto. Vamos por papi y Mark. ¡Les encantará!”, contestó Estela. Se abrazaron y caminaron hacia el hotel a unas cuantas cuadras de distancia, aguantando el intenso frío neoyorquino.

En congruencia con su tamaño, Tomás pidió un hot-dog enorme, con salchicha polaca. Cuando lo abrió para ponerle los aderezos, Anne notó que Estela no quitaba la vista de la gigantesca salchicha y miraba alternadamente la cara de su padre.

 “Más grande la tiene sis, y mil veces más sabrosa”, hubiera querido decirle.

Cuando salieron del lugar, Anne le dijo a Estela con voz apenas perceptible, cerca de su oído “¿por qué no dejas de estar pensando chingaderas querida?”. Estela se volteó a mirarla, fingiendo extrañeza. Anne sabía bien que traía puros pensamientos sucios en la cabeza. “La salchicha, no te hagas pendeja”, aclaró Anne.

“Eres una pendeja”, dijo Estela a su hermana, riéndose. “No me imagino como papi puede comer tanto y no tener barriga”.

Las dos parejas se dirigieron a sus respectivos cuartos, y descansaron un rato. Anne le contó a papi que le había propuesto a Estela cambiar de habitación y de que la atacó de nuevo con sus sospechas.

Anne ya tenía listo el vestido. Seguramente Estela también. Se lo midió frente a Tomás, sin ropa interior, desde luego, obteniendo una rotunda aprobación. Se cambió de nuevo.

“Vamos a que me compres el negligé. Ya lo tengo ubicado. Te va a encantar”, dijo Anne, extendiendo su mano a su padre que estaba recostado, pero él tiró de ella, cayendo sobre su gran humanidad para besarse con pasión.

“No empieces, novio”, dijo Anne al ponerse de pie. “Apenas tenemos tiempo”.

Al regreso de la tienda, Anne y Tomás entraron al salón de belleza del hotel. Cuando la sentaron en el sillón, Tomás le dio un beso en la mejilla y regresó al cuarto, no sin antes encargarle al estilista que se la dejara guapísima, quien debe haber supuesto que se trataba de su esposa o su novia.

Casi dos horas después, salió del salón. Decidió hacer escala en el cuarto de Estela y Mark para impresionarla, en primer lugar, y para ver como se estaba arreglando.

Al abrir la puerta, Mark quedó boquiabierto por la despampanante estampa de su cuñada. Pasó y Estela volteó a verla, quedando impresionada por el perfecto maquillaje y su estilo de peinado. Solo le faltaba el atuendo para la boda. Le causó envidia indudablemente.

“¿A poco no valieron la pena los 300 dólares y 50 de propina, sis?”, dijo Anne, sin que Estela pudiera dejar de apreciar la exquisitez del maquillaje y las ondas de su rubia cabellera, pasando una de ellas sensualmente sobre su ojo izquierdo. Se veía provocativa, muy sensual, más que lista para una boda, para hacer que papi explotara de deseo al verla. Al fin y al cabo, era al único que deseaba impresionar.

Anne se quedó un rato, ayudándola a arreglarse, aunque para ésta era difícil disimular su frustración. Le ayudó lo mejor que pudo. Batalló un poco con el vestido, el cuál había comprado haría cosa de tres años y lo había utilizado ya algunas veces. Aunque aún elegante y aún de moda, los kilos de más de Estela dificultaron la labor.

Cuando llegó a su suite, Tomás estaba dormido. Se puso su atuendo. Parecía salida de un cuento de hadas.

Tomás despertó minutos después de su arribo, pero se hizo el dormido, hasta que Anne se paró frente a él: “¿Novio?”, dijo suavemente, “¿Qué tal quedé?”.

Tomás se incorporó, y se dirigió a ella.  “¡Epale! ¡Alto! ¡Solo me puedes ver!”.

Mark y don Tomás se quedaron boquiabiertos al ver a la despampanante hija mayor salir del ascensor. Tendrían unos 10 minutos esperándola.

Basándose en lo que Anne le había comentado sobre las sospechas de Estela y la envidiable estampa de su hija mayor, Tomás sintió que habría problemas con Estela.

Estela se encendió por dentro de coraje. No era posible que un hombre con tantos años sin sexo resistiera la monumental presencia, aunque fuera su propia hija. Le fue muy difícil aceptar que Anne estaba simplemente soñada y jamás podría verse como ella.

Cuando llegó su auto a la entrada, Tomás abrió la puerta para que Anne subiera. Estela abrió la suya cuando Mark pasó por alto el acto de cortesía para darle propina al valet. En el interior sintió furia y frustración, siéndole difícil ocultarlo.

Anne hubiera querido recorrerse hacia su padre en el asiento trasero, pero tenía que guardar las apariencias. Le hubiera encantado que metiera su mano debajo del vestido y se diera cuenta que no traía calzón y estaba algo mojada.

 

CONTINUARÁ.

Niños insatisfechos

Hola amigos de Sexycuentos. Tengo 25 años y voy al gimnasio desde los 14. tengo 1.88 mts y segun me dicen un cuerpo para chuparmelo. Peso 75 kg, tez blanca, ojos claros y un cuerpo donde se me notan todos los musculos. La semana pasada me paso esto y quiero contarselo a mis lectores. En mi edificio, vive una mujer de como 45 años que habia abierto un local de ropa. Vende jean, remeras, slip, etc. Como todos los vecinos lo sabiamos, decidimos ayudarla e ir a ver como estaba el local y si habia algo lindo, comprar para ayuda a Carmen. Como es separada,necesitaba el dinero. Por la mañana atendia el local y estaba siempre acompañada de su hijo Federico ya que el iba a la atrde al colegio. Federico tiene 13 años, es bajto mide como 1.60 y pesa unos 55 kilos. Es morocho, de ojos claros y muy timido. Por la mañana, me decidi ir al local para ver que onda. Me pongo mis jean desteñidos, ajustados. Como tengo una buena pija, de 23cm por 6cm, se me nota un cosiderable bulto en el pantalon asi que me pongo siempre una camisa afuera para que me tape dicha parte. Me etendio Carmen y le pedi un jean y algunos slip para verlos. Como habia mucha concurrencia, me dejo en manos de Federico, ya que me conocia y me podia mostrar lo que yo queria.
Me alcanza un jean de tela suave para verano y me meto al probador. Me saco el jean y me lo calzo pera estaba demasiodo justo, me lo ponia pero me andaba muy apretado. Para eso, Federico entra y me pregunta por el vaquero. Yo estaba con el vauqero en las rodillas y se me veia el slip pero por mis movimientos, me tapaba la camisa. Federico se agacho para subirme el jean que me habia dado y se puso con la cara mirando mi estomago y me pide que me saque la camisa para que no molestara cuando me ayudaba a pnermelo. Le hago caso y me quedo en cuero, cosa que Federico se sorprendio y se quedo mudo. No sabia lo que estaba pasando pero de inmediato se puso a trabajar y no paraba de querer subirmelo pero no me entraba. Se levanto y con sus brazos rozaba mi slip. Sus movimientos se debian a que intentaba pero no podia. Me lo saco y le pido uno como el que tenia, de la misma marca y del mismo talle pero de color azul oscuro. Se fijo el numero del pantalon y se fue a buscar otro. Este nuevo era muy grande y me quedaba superholgado y no me gustaba. Le dije que me gustaba ajustado.
Entonces, federico me pide que me pusiera el mio para ver el calce. A esto yo seguia sin mi camisa y se me notaba todo mis musculos y Federico me pregunto desde cuando hacia gimnasia ya que, segun sus palabras, mis musculos estaban pr reventar de tan grandes que los tenia. Me calzo mi jean desteñidos y me subo el cierre sin abrocharme le boton. se arrodilla y queda otra vez a la altura de mi bulto. Se me queda mirando varios segundos. Yo empezaba a notar la mirada libidinosa de Federico por ver siempre mi bulto pero no creia que fuera homosexual y como era el hijo de una conocida del edificio, pense que solo hacia su trabajo.. Me voy del probador y le digo a carmen que no habia encontrado uno que me entrara y le pido que me muestre los slip. A los 15 minutos viene federico y me trae varios pero como era la hora de ir a cursar, le digo que ya era tarde.
-Que lastima que no pueda quedarme Carmen… Mi madre acaba de tirarme varios slip que ya se habian roto el elastico o estaban viejos y tengo muy pocos. Como mi madre se fue a visitar a mi tia, me quede sin slip pero no te hagas problema, le dije.
Carmen se quedo preocupada y me dijo que me mandaria a federico con varias muestras para que las viera en mi departamento.
A la mañana siguiente, me estaba bañando cuando escucho el timbre. Me pongo una toalla chica ya que era lo unico que tenia porque todo estaba sucio y voy a abrir. era Federico que venia con una bolsa grande con muestars de slip. Se me quedo viendo varios segundos y paso.
-mamá me dijo que querias slip asi que te traje algunos para que los vieras, me dijo con una vocecita de niño asustado y timido.
-Perdona que te reciba asi pero estaba en le baño, le dije.
Saco de la bolsa todos los slip y me los mostró. Probate algunos haber sis te gustan.
-Vamos a mi dormitorio asi me veo en mi espejo contesté.
Me acompañó y tiro los slip en mi cama. Yo aun seguia en toalla y mojado. Agarre uno blanco, como a mi me gustan y lo miraba.
-Probate aca, total estoy acostumbrado a observar cuando me preguntan si les queda bien en el negocio.
Me sorprendio su acotacion pero me saque la toalla y me acerque al espejo. Estaba totalmente desnudo al frente de Federico y por el espejo veia cómo me miraba Federico. Me puse el slip y me quedaba justo como a mi me gusta. Apretado. Los preferia asi para cuando se me paraba porque veia una chica buenisisma, no se me notara tanto el bulto. Le digo que me gustaba pero que sentia que me raspaba la zona de la cola. Se acerca y se arrodilla de nuevo. Pero con sus cara a la altuta de mi culo. Extendie su mano y me toca la cola.
-Quiero ver por donde esta la aspereza, me dice.
Mientras, yo observaba por el espejo que su manito recorria mi trasero. Me encantaba que estuviera recorriendo mi culo. A eso, se me comenzaba a parar la pija.
Introduce su mano en mi slip por atras y saca algo.
-Ya está. era un hilo duro que estaba mal cosido. ?Y como te queda de adelante?, me pregunta y se levanta y se pòne frente de mi y se arrodilla de nuevo quedando su carita a la altura de mi bulto.
-Veo que bien. Te calza perfecto. y se rie…
-Por que te reis? le pregunté.
-Tenes conq ue rellenar el slip. MUchos me pedin que los vea y no pueden rellenar un slip. Pero vos si… ¿Te molesta de adelante? me dijo, y comenzo a pasar su manito por la tela del slip. Me toco desde los huevos y llego hasta mi tronco, suavemente mientras me estremecia de placer.
Luego, estando arrodillado, levanta su carita y me mira. Te gusta?, me pregunta.
-Que?, le digo.
-Tu slip! pavo.
-Ah,, si, si,,, me encanta.
-Bueno, probate este que em encanta.
era un slip mas pequeño y celeste. Con una tira muy pequeña en el culo.
-No me gusta… federico. Lo veo muy de maricon, muy de mujer.
-No, si yo tengo uno puesto. son supercomodos me dijo. Y se bajo el pantalon y me mostro su slip apretadisimo, chiquito y con diminuto bulto.
-Lastima que no lo puedo rellenar como vos, me dijo sonriendo.
-Ya te va a llegar el estiron le dije y nos reimos.
-No te creas, mi mamá le conto a mi tia que mi papa no servia ni para la cama. jajja y se quedo riendo.
-Me puedo sacar el pantalon. Hace mucho calor aqui.
-Si como quieras le respondi. Y Federico se saco el pantalon quedando en slip estilo bombachita colaless.
-Bueno, fede, me quedo con el primero. Te lo compro. Mañana le pago a tu mama, le dije con una mirada cariñosa pidiendo que se quedara mas tiempo.
-Me puedoq uedar aqui? Es que mama no viene hasta la noche y son recien las 11 de la mañana. No me quiero quedar solo.
-COmo quieras, le respondi. Yo ya estaba caliente ya que Federico muchas veces se me quedaba mirando en el ascensor cuando la saludaba a su mama.
Me fui hasta el baño porque queria orinar y ademas porque mi pija estaba por explotar y se notaba una tremenda ereccion. Me veo y el slip estaba soportando que mi pija se levantara. Regreso y Federico estaba tendido de espaldas arriba en mi cama. Cuando llego, me dice si me molestaba y le dije que no. Me sente el en borde, cerca de federico. Tenia las piernas abiertas y su cara en mi almohada.
-Las cosa que diria si la cama hablara, no federico? me dijo y me quede obnubilado, sin saber que responder.
-Y si…. debo aprovechar que soy joven le conteste.
-Desde que estoy atendiendo el negocio y voy a la escuela, me empezó a doler la espalda. Mi mama me dijo que debe ser el estres.
Yo le pongo mi mano en su hombro izquierdo y le pregunto si era ahi dodne le dolia.
-No, mas abajo. Podes hacerme un masajito ya que mi mama no puede?
Entonces, empecé a recorrer su espalda con mis dos manos. Federico se estremecia de placer y sus jemidos eran cada vez mas altos. Le masajeo la esplada y llego hasta el nacimiento de su culito. Su cola era lampiña, sin pelitos y era muy dura. perfecta. Le masajeo hasta el fin de su espalda y con mis dedos los estiraba de tal modo que llegara a su culito.
-te gusta Federico.
-Siiiiiii. me encanta. Que bien das los masajes… Me podes dar unos masajes en la panza. Me duele tambien…
Entoces se da vuelta y queda mirando arriba. Le digo que se corra y me quedo en la cabezera de la cama con mis rodillas sobre la cama y la cabeza de Fede debajo de mi slip. Cava vez que lo masajeba, me iba acrecando mas a su estomago y cuando me estiraba, mi slip rozaba su carita.
-Te gusta como te doy el masaje, fede? le pregunto.
Federico tenia una vista perfecta de mi bulto y caba vez que me estiraba para masajear sus piernas debia estirar mi cuerpo y mi slip comenzo a tocar con mayor fuerza su cara. Estiraba su cara para que mi bulto rozara su boca y eso me encantaba pero no sabia que hacer ya que el no estaba dando ninguna indicacion que queria mas.
-Bueno fede. ya esta.
Me levanto y noto que mi bulto estaba en todo su esplendor. Mi pija queria salir a toda costa de su encierro. Me siento cerca de el y me masajea mi pecho. Luego comienza a recorrer mi estomago y otra vez recorre mis tetillas.
Me queda mirando y luego me mira mi bulto.
-parece que queire explotar, no.. me dijo el muy puto..
No sabia que hacer
-mejor me doy una ducha para enfriarme le dije.
No espera, quedate. asi te doy un masaje.
Me acuesto boca arriba y puse mi cuerpo a su total disposicion.
-MMM, parece que otra vez se esta parando… ¿Cuanto mide tu pija? me pregunta… Desde que te via en el probador, no podia creer en ese bulto del pantalon. Nadie hsta ahora la tiene como la tuya…
-Nadie… le digo… Pero para que queres tener otra si aca tenes una muy buena le conteste y se me quedo mirando Pense que se habia ofendido pero se levanta, se arrodilla dodne yo estaba a la orilla de la cama y me toca el bulto.
-que lindoque lo tenes… Me dejas sacarla para mirarla me pregunto.
Sin decirle ninguna palabra, me acoste otra vez en la cama y estire mis piernas y el de a poco me fue sacando el slip. Cuando me lo saco del todo, mi pija quedo parada y la agarro y comenzo a lamerla, despacio, todo el tronco…
Una vez que la tenia toda ensalibada, comenzo a chuparla y s ela metio en la boca y desde ahi, no paro de chuaprla y meterla y sacarla de su boca. Mi pja estaba por reventar. Me encantaba federico y su carita de nene timido, inocente.
Me lamio los huevos, intento meterse uno en su boca pero no pudo… Me quedo ensalibado todos los huevos. No podia mas´Queria acabar pero el muy puto cuandoescuchaba mis jadeos paraba y me interrumpia mi acabada hasta que despues comenzo a chuapr como una aspiradora y acabe dentor de el
Se trago toda mi leche, caliente…
Saque vaselina de mi mesa de luz y le unte con dos dedos en su ojete.
Le dolia pero yo queri sentir romper su culito virgen y el tambien queria sentor mi verga de 23 cm por 6cm dentro suyo. Como era virgen, el se subio en mi pija y cuandoya habia entrado la cabeza, se sento y el mismo se la metia. Se quejaba pero el mismo se la estaba metiendo. Cuando ya habia entrado por la mitad, me dijo que no podia mas pero yo me levante y lo agarre de su cintura y lo subi a mi. El apriosono sus piernas elarededor de mi cintura y yo lo estaba cabalgando. Miraba desde mi espejo como entraba y salia de su ojete mi pija. Su culo hacia fuerza para resistir mis embestidas pero eso me agradaba mucho ya que me gustaba sentir como le estaba rompiendo el orto a ese pendejo.
-Dale, mas mas mas me decia y yo se la metia hasta el fondo.
Despues de varios minutos, acabe dentro de el y me tire en mi cama quedado todavia ensartada mi pija en su culo. Cuando se me baja la pija, se la saco y sale restos de semen y tambien de sangre que mancho mis sabanas.
-Ahora sos completamente mio, le dije. Y de nadie mas. Te quiero cojer todos los dias, fede. Me encanto como te coji.
-Desde que te veia por los pasillos y te miraba el bulto, siempre quise chuparte la pija pero nunca pese que me cojerias tambien, me dijo Federico.
Nos bañamos y me la chupo en la bañera. Luego, seguimos todo la tarde cojiendo. ya sin vaselino sino con mi propio semen que servia de vaselina ya que siempre me la chupaba y luego yo se la ensartaba en su culo. Desde ahora estoy cojiendo con federico pero no es el unico ya que despues de una semana vino con un amigo para darme un pantalon que habia comprado en su tienda. se quedaron com media hora conversando de boludeces pero de a ratos, cuando fede iba al baño o a la cocina para tomar algo El amigo que se llama Marcos se me quedaba mirando el bulto de reojo. se le notaba n la cara que era reputo. tenia la misma edad de fede ya que iban al mismo año en la escuela. pero yo no hacia nada por las dudas. Un dia me lo encuentro en el centro y me dijoq ue se habia rateado del colegio y que a fede lo habian atrapado. estaba dando vueltas para luego regresar a su casa. Eran como la una de la tarde y debia vover a su casa a las seis. me pregunto a dodne iba y le conteste que a mi casa. me dijo que si podia acompañarme y le dije que si. llegamos y nos sentamos en el sofa. como venia de hacer ejercicios en el gym venia de remera larga y un pantalon de licra ajusatdo. me saco la remera y me quedo en pantaloncitos cortos superajusatdos. le invito agua y acepta. se la doy y nos volvemosa sentar. prendo tv y se notaba que de reojo me miraba el bulto. no se si fede le habia contado de nosostros. luego supe que no. Ciomo estaba transpirado, me doy una ducha y vuelvo solo con una toalla chica. me siento y le digo que si estaba aburriod y me dice un poco pero que queria estar en mi casa hasta que sea las seis y el digo que no habia problemas. al sentarme, la toalla deja ver casi todo. de a pco se fue tirando en e sofa y me dice que le estaba dando sueño pero igual queria ver de terminar la pelicula que estabamos viendo. se fue acercando a mi vientre. yo me estire un poco para que su cara asentara bien en mi estomago y tuviera una vista previlegiada de mi bulto que ya a esa altura estaba parada y solo impedia que se levantara del todo la toalla. su cara se acerca mas a mi bulto. marcos estaba caliente y yo tambien. pone una mamito en mi pierna y empieza a recorrerme con las yemas de sus deditos y me agarraba mis pelitos de mi pierna y jugaba con ellos.
-te gusta, me pregunto y le digo que si. y siguio asi hasta llegar a la altura de mi bulto y lo empieza a tocar. le digo que era suficviente pr las dudas y siguio asi hasta que me saco la toalla y me la agarro. me levanto y le digo que era muy chico para esto pero se sento ene sofa frente de mi y me la agarro y me la expezo a chupar. me dijo que desde que vino a acompañar a fede siempre se hacia pajas pensando en mi.
me la chupo como una aspiradora y siempre se tragaba mis acabadas. y asi seguimos toda la tarde siempre me la chupaba, pero no quise cojerlo por las dudas.
el sabado llegaron a mi depto fede y marcos luego de un castigo por sus padres por haber recibido amonestaciones por fugarse de la escuerla.
yo estaba de slip y les abro la puerta. me dices que estaban aburridos y me preguntaron si podian ver tv. les digo que si y nos acostamos en mi cama. yo estaba con las piernas abiertas y ellos uno de cada lado de mi. los brazos estirados y ellos tenian sus cabezas apoyados en mis musculos de mis brazos. de a poco se fueron soltando y empezaron a jugar con mis pechos. y agarraban mis tetitas y las oprimian. les digo que me dolia y elos seguian. dejan de hacerlo y empiezan a recorrer mi estomago y agarraban los pelos de mis piernas y jugaban con ellos. mi pija se fue despertando de apoco y mi slip ya era una carpa y ambos sse rieron y me dijheron que la tenia parada. les digo que era por culpa de ellos ya que me estaban calentando y los dos agarran mi bulto y lo masajean.
me sacan el slip y al unisono fede se traga mi pija y marcos chupa mis huevos. yo los agarrro de la cabeza y los empujo para que siguieran asi. era increibe tener a dos pendejitos que me hicieran lo que querian. los dos me lamian el tronco d ela pija y luego agarro a fede y lo beso de mil formas y marcos seguia chupandome los huevos luego agarro a marcos y lo beso y fede segia chupandome la pija. superlubricada mi pija le meto la cabeza a marcos en su culo y se la meto sin vaselina y pega un grito pero no podia mas y coeminzo a metersela toda mientras fede me chupaba el ojete de culo. cojimos asi toda la tarde hasta que me sacaron toda la leche que tenia y la pija me dolia a mil.
son mis novios y hasta ahora los cojo cuando me vistan.
Estebanahora@hotmail.com

Feliz cumpleaños

Bueno este el primer relato que escribo asi que espero que les guste…

Me llamo Ivan tengo 18 años y vivo en Mexico…soy de piel blanca, delgado y con ojos verdes, mi primera experiencia fue con mi mejor amigo de la prepa se llama Manuel, el es moreno claro, delgado (pero de buen cuerpo), muy guapo y con un buen trasero.

En fin, Manuel solia ser diferente conmigo, de alguna forma es como mas cariñoso (aunque sabemos que esa palabra no se usa en relaciones amistosas entre chavos), que con los demas cuates con los que siempre saliamos a parrandear…para esto yo ya habia empezado la universidad, por lo que nos alejamos considerablemente porque gran parte de mis mejores amigos se fueron a estudiar a distintos lados del pais (el a otra escuela)…sin embargo esto no me impedia disfrutar las pocas veces que saliamos en grupo, principalmente porque lo veia a él.

El dia de su cumpleaños , que afortunadamente cae en vacaciones de verano, salimos a pasaear (ellos a beber por supuesto, porque yo no tengo vicios) al malecon despues de haber comido en la casa de su tia…pero como anfitrion tenia que atender a todos sus invitados, asi que la parte que conformabamos sus amigos de prepa nos despedimos de el y nos fuimos a otra parte. Recuerdo que al abrazarlo para despedirme me dio las gracias con un largo y fuerte abrazo (lo que por supuesto me encanto, pues por cuestion de segundos tardo mas conmigo jeje). El caso es que mis amigos y yo nos fuimos a un antro a
bailar y a seguir bebiendo mientras el se quedol en el malecon con sus cuates…ya llegada la madrugada nos empezamos a despedir para irnos a nuestras casas…de repente sono mi cel y era Manuel, me dijo que si ya estaba en mi casa a lo que le conteste que ya iba a salir para alla que estaba en un antro, me dijo que si se quedaba en mi casa a dormir que me pasaba a buscar…obvio le conteste que si porque mis padres habian salido de vacaciones desde hacia 4 dias y no regresarian en toda una semana.

Como a los 15 minutos llego Manuel en su carro y nos fuimos a mi casa…por supuesto que el estaba medio tomado, pero tambien lúcido como para manejar jeje…llegamos a mi casa y me dijo que no tenia sueño que iba a ver TV pero como solo hay en un cuarto (en el de mis padres) nos encerramos con el clima y nos acostamos a ver TV, despues claro de habernos puesto shorts (mios porque el obvio no tenia) yo le dije que ya me iba a dormir y el se quedo viendo una peli porno…me dijo que me agradecia por ir (de alguna manera pensaba que varios habian ido porque les dije que lo hicieran, que de cierta
forma era cierto porque soy segun algunos lo que vendria siendo el lidercillo) me dijo que ya tenia sueño y me abrazo estando los dos acostados…le dije entre risas que estaba ebrio, pero el no me soltaba y las reacciones de la pelicula no se podian esperar (su verga estaba tiesa y larga, en pocas palabras exquisita y deliciosa) y en lo que yo “forcejeaba”
para que me soltara su verga se movia al compas en mi trasero y justo cuando voltee para decirle que me soltara me dio un beso en la boca que jamas podre olvidar, metio su lengua en mi boca mientras yo meti la mia en la suya, para despues subirse encima de mi y como no teniamos camisas se quito el short y el boxer apretado que tenia mientras yo hice lo mismo con mi ropa y asi desnudos nos seguiamos besando.

Manuel me besaba el cuello y me decia al oido que me queria mucho y que deseaba esto desde que me habia visto por primera vez, despues fue bajando por mi estomago haciendome cosquillas hasta llegar a mi mata de bellos pubicos…mi verga estaba mas dura que cualquier otra ocasion en mi vida, mas que despues de haber visto fotos y videos porno en internet mientras me masturbaba, se la metio en la boca y trato de metersela todo, preo como era nuestra primera vez para ambos se dificultaba, me chupo los huevos y le daba pequeños mordiscos, para despues seguir chupandomela…apunto de correrme le
dije que queria que me la metiera y lo tome de la cabeza para seguir besandolo mientras me metia los dedos para dilatarme…como en todo cuarto, siempre hay cremas, tomo la mas cercana y me unto en el ano asi como en su deliciosa verga, puso mis piernas sobre sus hombros y me metio su falo delicadamente y cuando ya estaba toda adentro se recosto sobre mi pecho y me beso al ver mi cara de dolor, me dijo que me queria y que me la iba a meter despacio, que yo era su hombre…una vez acostumbrado mi ano a su verga se empezo a mover metiendo y sacandola casi toda y gimiendo los dos del placer, yo por supuesto me excitaba mas al ver su cara y su cuerpo sudoroso junto al mio como nunca antes habia pasado.

Como a los 20 minutos Me dijo entre suspiros y tartamudeando que se venia y que queria hacerlo dentro de mi, lo cual acepte solo meneando la cabeza, pues no tenia, ni tengo palabras para describir lo que estaba sintiendo en ese instante, solo placer, puro placer…senti 3 largos chorros que me inundaban mientras el gritaba del orgasmo que acababa de tener, despues se avento a mi lado cansado y con una sonrisa, y era mi turno de subirme encima de el y besarlo para agradecerle, asi que poco a poco fui bajando hasta llegar a su pene ya flacido y limpiarle los restos de semen, justo en ese instante hice lo que en otra ocasion el solo pensarlo me daba asco (hacerlo yo, no que me lo hicieran aclaro) abri su ano e introduje me lengua hasta donde podia y la movia para excitarlo mas…cosa que funciono porque lo escuchaba gemir de placer ademas de que su pene ya estaba erecto de nuevo asi que se puso en cuatro y me dijo que me tocaba, decia cosas como-rompeme o hazme tuyo-asi que me puse crema en la verga y con mis manos la conduci hasta su hueco y se la meti con cuidado y tratando de no lastimarlo, Manuel como buen hombre no dijo ni una palabra, solo se limitaba a masturbarse mientras yo arremetia contra el, la metia hasta al fondo y se la sacaba toda para volver a repetir el movimiento hasta que ya no pude mas y me corri
dentro de el al mismo tiempo que el lo hacia en la cama…me quede dentro hasta que mi pene salio de su ano automaticamente.

Nos quedamos toda la noche desnudos y abrazados (mi pene tocaba sus hermosas nalgas redondas) hasta el dia siguiente que nos levantamos cerca de las 10 am y nos dimos el beso mañanero…despues se fue a su casa con mi ropa interior, pues no habia avisado que se quedaba en la mia…yo solo quite la sobrecama y la lleve a la lavanderia para que limpiaran los restos de semen y el olor a sexo que tenia jaja…Despues de eso seguimos como amigos aprovechando los ratos libres que nos daba la universidad para frecuentarnos…a Manuel le gustaba besarme cada ocasion que podia (en los baños de restaurantes, cines, o en casa de amigos cuando estabamos solos) porque decia que lo excitaba mas…

Espero que les haya agradado si quieren escribir
comentarios…leiru22@hotmail.com

En fin

En fin, esta es mi historia.

Me llamo Alex, tengo treinta y pocos años y soy soltero. Mido 170 y soy muy velludo, aunque curiosamente, tengo poco pelo en la cabeza. No soy un hombre feo pero físicamente no valgo mucho, ya que sobrepaso holgadamente mi peso ideal, aunque si soy bastante fuerte y ancho de espaldas. Dicen que mi mayor atractivo es mi conversación y mi voz, que es profunda y agradable.

El caso es que desde siempre me ha gustado la educación, pero no la que se da en la escuela, sino la que ayuda a los muchachos a madurar como personas. Por ello, desde hace años, utilizo mi tiempo libre a éste fin, colaborando en diversas asociaciones juveniles no lucrativas.

En cierta ocasión, y con motivo de una acampada, me asignaron un grupo de 6 chicos y 2 chicas de entre 15 y 16 años. Como os podéis imaginar, todos ellos en plenitud de la edad del pavo: Ellos haciendo alarde de su hombría y ellas luciendo su feminidad.

Todo marchaba bien y conectaba muy bien con ellos. Me trataban con amistad pero respetuosamente y por que no decirlo, incluso creo que sentían cierta devoción por mi, ya que en sus ratos libres me buscaban para hablar de algún tema, al contrario que a otros monitores.

Una tarde, Juan, uno de los “lideres” del grupo, admirado por ellos y deseado por ellas, me llamó aparte.

-Tengo que hablar contigo.
-Tu dirás.
-No. Ahora no. Es algo muy personal y no quiero que nadie se entere.
-Esta bien. Quedate levantado esta noche. Yo, tan pronto termine mi reunión diaria con los monitores, pasaré a buscarte.
-Vale, pero no se lo digas a nadie.

Le sonreí y asentí. Inmediatamente se dio la vuelta y se marchó.

Sinceramente no le di gran importancia. Supuse que tendría algún problema de faldas y quería consultarme algo. No es de extrañar que quisiera hablar conmigo ya que teníamos bastante confianza.

Tal y como convinimos, pase a buscarle por la noche.

Al acercarme puede ver, ya que era una noche muy clara, que paseaba nervioso entre las tiendas de campaña. Al verme, me miró con cara casi de susto. Lo que quería decirme debía ser muy serio, a juzgar por su expresión.

Se acerco a mi y sin mediar palabra caminamos hasta el bosquecillo que rodeaba el campamento. Al llegar a un sitio que juzgué suficientemente apartado nos detuvimos.

-Dime ¿qué ocurre?- El comenzó a pasear nuevamente de forma nerviosa ante mis ojos.
-Veras…es que yo…no se…yo…
-Venga. Tranquilizate. Aquí no nos oye nadie.

En ese momento le pasé mi brazo derecho por los hombros, pera detenerlo, porque ya me estaba poniendo de los nervios, y para confortarlo. Al sentir mi brazo se estremeció, soltándose de inmediato.

-Prometeme que no se lo dirás a nadie.
-Te lo prometo. Sabes que puedes confiar en mi.
-Y prometeme que no te enfadaras conmigo.
-Procurare no hacerlo, pero entiende que si has hecho algo malo yo…
-No, si aun no he hecho nada.

Esa respuesta me confundió totalmente. Tras una pequeña pausa, le dije en el tono mas comprensivo que pude:

-Venga, dispara. Desahogate.

Me miró. Tenia los ojos llorosos, lo que me dejo aun mas perplejo. Se arrepentía de algo que ni siquiera había hecho… Bajo la vista, suspiró, y dijo con voz entrecortada:

-Creo que soy marica – y empezó a llorar en silencio.

Me quede congelado. Soy muy progresista. Tengo varios amigos gay y nunca me pareció mal. Pero me sorprendió. Juan es un chico realmente atractivo. Delgado, rubio, ojos claros, muy simpático, y diría que con un físico bastante agraciado. Le había visto filtear con muchas chicas y me habían contado algún que otro cotilleo sobre sus encuentros con ellas. Quizás por eso me dejó tan pasmado.

De todos modos me repuse y rodeando con mis manos su cara, le hice que alzara la mirada, diciéndole:

-Eh. No te agobies. No es el fin del mundo.¿qué pasa si eres gay? ¿por eso me iba a enfadar?

Se abalanzó sobre mi apretándome con todas sus fuerzas y apoyando su cara contra mi pecho, lloró a moco tendido. Mientras tanto le acariciaba el cabello para reconfortarlo, haciéndole ver que no me importaba en absoluto.

Cuando ya se hubo calmado le dije con total suavidad, ya que no sabía como reaccionaria:

-¿Has estado con algún hombre?

Se aparto un poco y me dijo con cara de espanto:

-No, que va. Yo nunca…de verdad…yo no…
-Vale vale. Pero supongo que si me has hecho precisamente ahora ésta confesión será por algún motivo.
-Si. Es que, desde que estamos aquí no puedo evitar mirar a los demás cuando se duchan, ya sabes…
-Y…
-Pues que creo que además me estoy enamorando.
-Y temes que si le propones algo…
-Me parta la cara-dijo sin dejarme terminar.
-Ya. Pues en eso creo que poco te puedo ayudar.¿Sois muy amigos?
-Yo diría que si. Hay confianza. Pero si le propongo…algo, no se si querrá, incluso igual pasa del todo de mi y eso es lo que no quiero.
-Mira Juan. A tu edad es normal tener conflictos así. Igual lo tienes perfectamente claro, pero planteate que a lo mejor es algo pasajero. ¿Has tenido relaciones con chicas?
-Bueno, algunas.
-Me refiero a intimas…
-Tu sabes…Morreos, manoseos… Cosas así.
-¿Y te gustaba?
-Si, bueno…no del todo.
-¿No del todo?
-No. En realidad no. Nunca he querido salir con ninguna, pero es que los demás…
-Ya. No hace falta que me expliques mas. Mira Juan: Lo suyo es que se lo dijeras abiertamente, pero entiendo que será difícil. Lo único que puedo aconsejarte es que intentes “forzar” un poco la situación. Quizás si te muestras cariñoso con el te puede dar alguna pista. Siento no poder ayudarte mucho mas, ya que es una situación extraña para mi…

Sonrió levemente y me volvió a abrazar.

-Gracias-me dijo-Sabia que podía contar contigo. Ya estoy mas aliviado.¡Menudo peso me he quitado de encima!
-Me alegro que hayas confiado en mi. Espero que tengas suerte y puedas estar con la persona que amas.

Ya mas tranquilos, volvimos al campamento. Por el camino íbamos hablando de cosas triviales, mientras el seguía sorbiéndose la nariz. Yo le cubría con mi brazo sobre sus hombros para que no le quedase duda de que le comprendía y le apoyaba.

A partir de ese día, las cosas entre el y yo cambiaron mucho. Se mostraba muy alegre y procuraba estar conmigo todo el tiempo. Yo comencé a sentir un gran afecto por ese niño que se estaba haciendo hombre y que intentaba encontrar su identidad.

Desde ese día me pedía que fuésemos a la ducha juntos, ya que yo solía hacerlo cuando todos terminaban. El argumentaba que se sentía avergonzado con los demás, ya que eran duchas comunes. Yo accedí sin reparos. No veía nada malo en ello. Mientras nos duchábamos hablábamos animadamente, pero yo notaba que el me echaba furtivas miradas. Yo por mi parte, no pude contener la curiosidad y también le miraba. Tenia un bonito cuerpo. Era prácticamente lampiño, a excepción de sus antebrazos las piernas y el pubis, a pesar de que no destacaban mucho por lo claro de su color. Su cintura pequeña y sus nalgas apretaditas me hacían recordar a la de alguna novia de hace algún tiempo. No obstante, a pesar de reconocer que su cuerpo era realmente bonito, no alcanzaba a pensar en “algo mas”.
El campamento acabó y seguimos viéndonos. Se mostraba cordial y se ofrecía a acompañarme a menudo hasta el coche cuando me iba del local de la asociación.

Un día, la asociación organizó un torneo de fútbol. A mi no me apasiona precisamente éste deporte, pero ante la insistencia de los chavales, accedí a ir a verlos.

Durante uno de los partidos, un contrincante le propinó una tremenda patada en el muslo izquierdo a Juan. Cayo al suelo retorciéndose de dolor, por lo que fui de inmediato a ver que sucedía. Al llegar vi que tenia la cara desencajada, por lo que sin mas, comencé a palparle la pierna hasta llegar a su brevísimo pantalón. Yo veía que se le ponía dura por momentos, pero seguía tocándole su suave muslo mientras le preguntaba: “te duele aquí…”

Al ver que tenia una pequeña contractura, le dije que el fútbol había acabado por hoy y si quería que lo acercase a casa. Me respondió que si, así que con ayuda de otro monitor lo lleve hasta el coche.

Al llegar a su casa, lo subí por las escaleras como si fuese un saco. Me dijo:

-Quedate un rato. Mis padres estarán el fin de semana fuera y no quiero estar solo tanto tiempo.

Sin decir gran cosa, entramos en su casa y me indicó donde se encontraba su cuarto. Al llegar, se tiró en la cama cuan largo era y dio un suspiro de alivio.

-¿Te sigue doliendo?
-Bastante.
-¿No tendrás alguna pomada antinflamatoria?
-No se. Mira en el mueble del baño. Ahí guarda mi madre las medicinas.

Me dirigí al baño y encontré una crema adecuada. Al volver, lo encontré tumbado sin camiseta y sin botas. Me senté en el borde de la cama y le dije:

-Voy a darte un masaje para relajarte el músculo. Date la vuelta.

Giró sobre si mismo poniéndose boca abajo. Puse un poco de crema en la mano y comencé a masajearlo, desde la parte posterior de la rodilla hasta el mismo comienzo de su culo, al que yo podía llegar perfectamente a través de la pernera de su pantalón.

-¿Aquí te duele?
-Si-contestó-y por aquí también-dijo mientras se giraba levemente para señalar su ingle y su entrepierna.

Mas descaradamente metí mi mano para tocar su entrepierna, por lo que tuve que rozarle ampliamente sus huevos. El jadeaba disimuladamente y yo trataba de apartar lo que se me empezaba a cruzar por la cabeza: Aquel chico tan hermoso estaba disfrutando de mis manos. Y yo conocía su secreto. Yo no era gay, pero el contacto con su piel me estaba poniendo a mil. Dios, que situación.

Trataba de tocarle con el mayor descaro posible para que no notase mi excitación. Pero sus indicaciones me iban llevando a explorar con mis manos lugares cada vez mas íntimos de su anatomía. De pronto paré y le dije secamente:

-Con el pantalón puesto no llego a mas-a lo que Juan, sin mediar palabra se incorporó levemente para dejar su culo al descubierto. La vista de su culo al alcance de mi mano esperando a que lo acariciase me empezó a nublar la mente. Me repetía una y otra vez: “¿Qué haces? Es un menor y además un tío.”

Comencé a acariciar su glúteo izquierdo para continuar con el masaje, pero el pantalón, totalmente arrollado en su culo, me impedía mover las manos con libertad. Lo agarré y de un tirón se lo quité del todo junto a su ropa interior, mientras le decía:

-Te voy a quitar esto para trabajar mejor.
-Si, claro-respondió.

Esto se estaba caldeando por momentos. Con mis manos tomé ambas piernas y las separé para trabajar mejor la entrepierna. Por un segundo me quedé absorto mirando su culo con el agujero abierto y los lampiños huevos que descansaban en el colchón.

Dando un suspiro, metí mi mano en su raja para hacer presión hacia un lado. Estaba suave y caliente.

-¿Mejor?
-Si-respondió, dejando escapar un pequeño jadeo-pero donde me duele un montón es aquí-dijo señalando su ingle apretada contra el colchón, por lo que empecé a tocar por esa zona.

Exploraba con mi mano apretada entre su cuerpo y la cama, acariciando con mis dedos la base de su pene.

De pronto saque mi mano y le dije:

-Date la vuelta, así no puedo.
-No, dejalo. Es igual-dijo mirándome sobre su hombro. Estaba colorado como un tomate.
-¿A estas alturas va a darte vergüenza?-dije mientras le daba un cachete en el culo.

Se incorporó poniéndose boca arriba. No me miraba a la cara y pronto comprendí por que. Estaba totalmente empalmado. Es mas, diría que a punto de correrse. Podía ver la vergüenza en su cara. Sonreí y el también lo hizo de una forma un tanto forzada.

Y empecé nuevamente a masajearlo. Yo metía mi mano en su ingle, rozando sus huevos descaradamente con el dorso de la mano. El miraba al techo con cara de preocupación.

Cogí su pierna izquierda y se la levanté, apoyando su pié en mi hombro.

Mientras le tocaba, podía ver su agujerito que palpitaba. Su piel estaba suave y caliente. A mi ya me dolía la polla de la brutal erección que tenia bajo mis pantalones.

No lo podía creer. Me había puesto a mil tocando a ese chico y casi era peor saber que a el le gustaba que lo hiciese. De pronto, mientras le tocaba, vi como su pene, que no era especialmente grande y sin circuncidar, pero muy agradable a la vista, se ponía mas duro llegando a rozarle el estomago. Se incorporó poniendo sus manos cubriendo sus partes y comenzó a llorar.

Me dejó paralizado. Titubeando le dije:

-Perdona, no quería hacerte daño
-Dejalo. Vete-me dijo secamente entre sollozos.
-Yo…Lo siento-Dije totalmente confundido.
-Lo sientes-dijo enfurecido-¿tu no te enteras de nada, verdad?

Ahora si que estaba confundido. No tenia ni idea de que venia eso, pero empezaba a vislumbrarlo.

Me senté en la cama junto a el y lo rodee con el brazo. El se incorporó un poco y pude ver que estaba mojado. Se había corrido. Ahora dudaba menos de que era lo que pasaba, pero aun así, mi instinto me decía que era el quien debía arrancarse.

-Venga-dije-¿ya no confiás en mi?. Dime que te pasa.

Me miró con un poco de rabia y me dijo:

-¿Qué que me pasa?¿Qué que me pasa? ¡Que eres tu!

Ahora no me quedaba duda alguna. No podía creerlo.

-¡Que te quiero, eso pasa! Y tu no te enteras-Volvió a mirar hacia abajo y empezó a sollozar sin control.

Estaba aturdido. Ese hermoso chico se había enamorado de mi. Me lo quiso dar a entender meses antes y yo no me enteraba. Por otro lado me sentía alagado y emocionado. Nunca me había planteado tener relaciones con otro hombre y menos que alguien tan joven y hermoso se pudiese encaprichar de mi.

Decidí tomar cartas en el asunto. Realmente me había calentado en extremo y podía ser una buena ocasión para saber si era capaz de estar con un hombre.

Levanté su rostro y si mediar palabra besé tiernamente sus labios. Eran unos labios pequeños, delicados, suaves. Me retiré un poco y vi como sus ojos brillaban.

Volví a besarlo ahora con pasión, explorando su boca con mi lengua mientras el me acariciaba con la suya.

Sin dejar de besarnos nos tumbamos. Yo acariciaba su muslo y su culo mientras el tocaba mi espalda. Nos separamos y el se lanzo sobre mi camisa, quitándomela sobre la cabeza. Yo acariciaba su pecho y estomago mientras besaba su cuello o mordisqueaba su oreja. El jadeaba.

De pronto hizo presión sobre mi tumbándome en la cama. Ahora le tocaba el turno a mis pantalones. Con gran nerviosismo me los quitó y se colocó encima de mi, besándome furiosamente. Mientras sobaba su pene contra mi peluda barriga mientras yo le removía el pelo. Dejó de besarme y lascivamente dijo:

-Quiero comértela

Yo no podía articular palabra. Fue bajando por mi torso besando cada uno de sus rincones. Me arrancó los calzoncillos y se quedó mirando fijamente mi pene.

Al notar que paraba, me incorpore sobre mis codos y le miré. Estaba de rodillas en el suelo con el culito en pompa. Me miró con una sonrisa socarrona y se metió todo lo que pudo de mi pene en la boca.

Yo estaba en el cielo. Me deje caer y lo deje hacer. Sentía su lengua jugar con mi frenillo, acariciar mi glande mientras sus labios presionaban el tronco. Se la sacó de la boca y comenzó a recorrerla con su lengua de arriba abajo mientras me sujetaba los huevos. Cogí su cabeza y lo subí hasta mi boca. Me estremecía el tacto de su suave piel en mi pene mientras se deslizaba hacia arriba. Nos besamos apasionadamente. Separó sus labios y preguntó en tono divertido:

-¿Te gusta?
-¿Tu que crees? Y nos revolcamos hasta quedar parcialmente encima suya.

Yo le besaba con furia y mientras el se agarraba fuertemente a mi espalda.

Comencé a bajar por su anatomía besando su cuello, su pecho. Me entretuve en sus tetillas, lo que le hizo gemir de placer. Jugué con mi lengua en su ombligo. Se retorcía. Cuando llegue a su pene, ni me lo pensé. De un bocado lo metí en mi boca, a lo que el respondió con un profundo suspiro. Su sabor era ligeramente salado, producto de su anterior corrida, pero sentir la suavidad de su piel en mi boca era adictivo. Jadeaba como un poseso.

Como no quería que se corriese, deje su polla y me concentré en sus huevos, suaves, lampiños.

Levanté sus piernas y vi como su culo palpitaba. Me lancé sobre el y dio un respingo, a lo que siguió unos gemidos entrecortados. Con mi lengua describía círculos entorno a su ano, incluso introduciéndola ligeramente.

Comencé nuevamente a subir, besando su cuerpo por cada rincón que pasaba hasta que llegué nuevamente a su boca. El me abrazaba con sus piernas, por lo que al llegar, la punta de mi pene estaba rozando su agujero.

De repente dejó de jadear. Me agarró fuertemente del pelo y levantó mi cabeza. Mirando fijamente a mis ojos dijo lascivamente:

-Follame.
-¿Estas seguro?
-Follame ahora. Párteme el culo.
-Espera, voy a coger la crema para…
-¡No!. Quiero que me partas. Quiero que me jodas vivo…
-Juan, no quiero hacerte daño…
-¡Y yo quiero que me lo hagas!

Me quedé perplejo, pero estaba tan cachondo que no pensaba regatear. Me incorporé y bruscamente le di la vuelta. Me puse detrás de el e hice que se pusiera en cuatro. El estaba totalmente ido y solamente susurraba:

-Siiii, follame, párteme en dos. Metémela entera en el culo.

Yo no podía mas. Me puse de rodillas, apunté mi polla a su culo y se la ensarté hasta la mitad de un tirón. El dio un alarido desde lo mas profundo de su estomago. No me sorprende, porque a mi me dolió también una barbaridad. Me recosté sobre el abrazándolo sobre su estomago y esperé a que el dolor de ambos remitiese un poco.

Su respiración fue relajándose y le dije al oído:

-Ya paso lo peor. Relajate y disfruta.

Empecé a bombear suavemente. Cada embestida metía un poco mas, mientras notaba que su respiración volvía a acelerarse nuevamente. Sin avisar metí el resto hasta el fondo, a lo que el lanzó un ahogado suspiro.

Entonces empecé a bombearlo, sacando mi polla casi entera para volver a enterrársela nuevamente hasta las entrañas. Cada vez iba mas rápido y sabia que estaba por venirme hasta que noté como su esfínter se contraía lo, que hizo que me corriese irremediablemente. El por su parte se había corrido sin ni tan siquiera tocársela y dio un suspiro.

Lentamente me retiré de su interior y caí bocarriba exhausto. Mientras, sus brazos habían cedido y se encontraba con la cabeza en el colchón, mientras continuaba de rodillas con el culo en pompa, que segregaba mi leche y su sangre, corriendo hacia sus piernas.

Se incorporó y se hecho de lado junto a mi, pasando una de sus piernas sobre las mías y apoyando su cabeza y su brazo en mi pecho.

Yo le acariciaba el pelo, intentando hacerme a la idea de lo que acababa de suceder. Suavemente, casi en un susurro dijo: Te quiero.

Apuesta lésbica

Ana era una joven estudiante de medicina de veintidós años recién cumplidos, media 1.70 de estatura, su cabello era largo, lacio y color castaño claro, sus tetas eran grandes y bien formadas, sus pompas eran grandes, paraditas y duritas, y sus piernas eran bien formadas Ana estudiaba medicina y estaba por acabar la universidad a Ana le encantaba apostar pues le encantaban los juegos de azar e incluso le gustaba el futbol y llegaba a apostar, una vez aposto con su amiga Lorena en un partido de futbol donde iban a jugar los equipos favoritos de ambas y Ana gano alrededor de 2000 pesos. Lorena era una chica de diecinueve años de edad, media 1.75 de estatura, su piel era trigueña, sus tetas eran grandes y bien formadas, sus pompas eran grandes, paraditas, duritas y bien formadas, su cabello era largo, ondulado y color negro azabache. Lorena era lesbiana y su amiga Ana era la única que lo sabía entonces ambas chicas se enteraron de que los equipos de futbol favoritos de ellas jugarían nuevamente enfrentándose Ana no lo pensó dos veces y decidió apostar con Lorena –Acepto la apuesta pero ya no quiero dinero-dijo Ana –Si no quieres dinero amiga ¿Qué es lo que quieres apostar?-le pregunto Lorena a su amiga –Bueno tú me has dicho que eres lesbiana no–dijo Ana –Si yo gano me dejaras verte encuerada es más yo misma te encuero y quiero también que me regales la tanga que lleves puesta ese día-contesto Lorena –Acepto pero si yo llegase a ganar harás lo que te pida-le dijo Ana Lorena sin pensarlo acepto. El día del partido llego el juego al principio fue muy reñido pero entonces la ventaja la empezó a llevar el equipo de Ana y eso le disgusto mucho a Lorena quien en ese momento pensó que no podría ver desnuda a Ana finalmente el equipo de Ana gano el juego y Lorena se disgustó más –Lore  espérame-le dijo Ana a su amiga Lorena se detuvo para que Ana la alcanzara entonces el celular de Ana sonó –Diga-contesto Ana –Ana hija vente para la casa porque yo voy a salir con tu padre y tu hermana y la casa no puede estar sola-le contesto la madre de Ana por el otro lado de la línea –Si mami no te preocupes ya voy para allá-le contesto Ana y su madre le colgó –Lore acompáñame a mi casa es que voy a estar sola durante unas horas y me encantaría tu compañía-le dijo Ana a Lorena –Va te acompaño-le contesto Lorena después ambas partieron a la casa de Ana en el auto de Lorena después ambas entraron a la casa –Bienvenida a mi casa Lore-dijo Ana después ambas se sentaron en el sillón de la sala –Dime ¿Quieres algo de tomar? Tengo agua, refresco, agua mineral-le pregunto Ana a Lorena – ¿Tienes cerveza?-le contesto Lorena –Claro. Ahorita las traigo-dijo Ana y después se marchó a la cocina Lorena le veía las pompas a su amiga cuando caminaba a la cocina. Mientras tanto Ana preparo dos vasos con hielo y en ellos vertió dos cervezas después volvió a la sala con su amiga –Toma amiga-dijo Ana –Gracias-le contesto Lorena –Lore ¿Aun quieres seguir con la apuesta?-le pregunto Ana a Lorena –Bueno una apuesta es una apuesta así que si dime ¿Qué es lo que deseas?-le contesto Lorena entonces Ana se puso de pie tomo a Lorena de ambas manos y también la puso de pie –Dime ¿Aún deseas verme desnuda?-dijo Ana con tono seductor Lorena solamente asintió con la cabeza –Encuérame-dijo Ana entonces Lorena comenzó a besarle el cuello a Ana mientras sus manos recorrían su cuerpo haciendo que Ana se encendiera luego ambas comenzaron a besarse en la boca entonces Lorena le quito la blusa a Ana dejando al descubierto un brasier morado con rayas negras luego el quito el pantalón de mezclilla dejando al descubierto una tanga de hilo morada con rayas negras –Me gustas Ana. Me gustas desde que te conocí-dijo Lorena para luego volver a besar a Ana –Tú también me gustas Lore y mucho. Eres la primera mujer que me gusta. Tú has despertado mi curiosidad y mi lado lésbico-le contesto Ana después ambas comenzaron a besarse con pasión Ana comenzó a masajearle las tetas a Lorena quien se excito más luego Lorena le quito el brasier a Ana y comenzó a chuparle, lamberle y a morderle los pezones a Ana mientras su mano la metió dentro de la tanga y comenzó a masturbar a Ana excitándola más Ana comenzaba a gemir de placer luego de estar un buen rato en las tetas de Ana Lorena comenzó a besarla desde en medio de las tetas hasta el ombligo y Lorena estando de rodillas le quito la tanga a su amiga con la boca para después olerla Lorena arrogo la tanga al suelo y comenzó a lamber la vagina de Ana primero de arriba abajo para después hacerlo a los lados –Oohhh-gemía Ana de placer después Lorena comenzó a meter y a sacar su lengua de la vagina y el clítoris de Ana quien ya estaba gritando y gimiendo de placer -¡Loreeeeeeeee! ¡Siguee! ¡Sigueeeeeeeeeeeee!-gemía Ana luego la joven tuvo cuatro orgasmos intensos y se vino en la boca de su amiga luego Lorena puso a Ana a cuatro patas en el suelo y comenzó a lamber su ano hasta dejarlo húmedo para después comenzar a meter y a sacar sus dedos del ano de Ana y de la vagina de Ana quien era penetrada, doblemente Ana gritaba de placer y al ser su primera experiencia lésbica estaba fascinada gozándolo bastante Ana ya había tenido otros seis orgasmos intensos luego ambas volvieron a besarse en la boca Ana le quito la blusa a Lorena dejando al descubierto un brasier rojo de encaje luego el quito el pantalón de vestir dejando al descubierto una tanga de hilo roja de encaje Ana metió su mano en la tanga de Lorena para comenzar a masturbarla mientras le besaba el lóbulo de la oreja y con su otra mano nalgueaba a Lorena la joven lesbiana estaba ya bastante excitada luego Ana junto con la ayuda de Lorena le quito el brasier a Lorena para después comenzar a lamberle a chuparle y a morderle los pezones a Lorena y mientras la joven heterosexual hacia esto Lorena le acariciaba el cabello y la cabeza una vez que Ana acabo con las tetas de Lorena le beso desde el cuello hasta el ombligo para después quitarle la tanga con la boca y dejarla caer al suelo después Lorena se acostó en el sillón y Ana comenzó lentamente a lamber la vagina a los lados y hacia arriba y hacia abajo a Lorena pues era la primera vez que Ana probaba la vagina de otra chica después Ana empezó a meter y a sacar su lengua de la vagina de Lorena –Aana sigueeeeeeee no pareeeeeeees-gimío Lorena luego Lorena tuvo seis orgasmos intensos y se vino en la boca de su amiga quien disfruto los jugos de Lorena luego Ana comenzó a meter y a sacar sus dedos de la vagina de Lorena le estaba masajeando el clítoris Lorena gemía de placer y estaba gritando también de placer Lorena tuvo otros dos orgasmos y se vino en los dedos de Ana quien los chupo y le encanto el sabor de los jugos de Lorena después Lorena se acostó boca abajo y Ana comenzó a lamberle el ano hasta dejarlo súper húmedo después comenzó a meter y a sacar sus dedos del ano de Lorena y con su otra mano las masturbaba Lorena gozaba el sexo con Ana después de un largo rato Lorena alcanzo más orgasmos después ambas hicieron las tijeras y mientras lo hacían ambas se agarraban las tetas después Ana y Lorena comenzaron a hacer el 69 Ana estaba acostada sobre Lorena ambas gemían de placer hasta que ambas alcanzaron más orgasmos intensos después de esta sección de sexo ambas volvieron a besarse en la boca –Te quiero mucho Lore-dijo Ana –Y yo a ti Ana-contesto Lorena entonces Ana tomo la tanga que traía puesta y se la entregó a Lorena –Toma. Es tuya-le dijo Ana con la tanga en la mano y Lorena la acepto para después olerla y guardarla en su mochila –Ana ¿Quieres ser mi novia?-le pregunto Lorena a Ana –Si Lore, me encantaría ser tu novia-le contesto Ana después ambas volvieron a besarse después ambas se metieron a bañar juntas y tuvieron más sexo durante unas horas más. La relación marcha excelente para ambas ya llevan tres años juntas y las familias de ambas las apoyan.

Mi historia del cambio de cuerpo de hombre a mujer

Soy hombre de día y  una chica travesti de noche disfrutando de consoladores y vibradores, espiro mucho placer, Me llamo Lola, tengo 45 años y les voy a contar como me inicie en el nuevo mundo que cambiaria mi vida sexual y  pasar a ser una travestí,  cambiando mi forma de vestir de hombre con bóxer  a  linda mujer con hermosas tanguitas,  brasear, ligueros sexis  y ropas de mujer, teniendo nuevos hábitos ahora como femenina empezar a pintarme los labios  de los  color de preferencia. Primero les voy a contar como soy físicamente, tengo 1.75 mts, ojos marrones  claros, tez  morena, delgado (69 kg.), cabello lacio negro, 14 por 5 cm y bien afeitado. Esta fascinación por las ropas interior femenina y la ropas de mujer comenzó cuando tenía 18 años  empezó mi afición  por las mujeres sin saber  que cambiaria mi vida más adelante y hasta ahora no sé porque, pero me encanta y me excita, cuando era chico era muy enamorado, conocí a una mujer muy bonita que actualmente es mi esposa, nos casamos y tuvimos cuatro hijos dos hembras dos varones,   al pasar los años comencé a comprar ropas femeninas excitantes ligueros y conjuntos  de color rosado, negro, rojo, blancosssssssssss,  me las ponía y eso me excitaba mucho.  Me acuerdo de una de ellas que era un a tanga de color roja bien chiquita, iba a mi recamara me la ponía, me acuerdo que me quedaba ajustadito  la parte de atrás me entrada bien en mi  colita. No me bastaba con eso de solamente vestirme muy sensual, si no quería darle placer a mi boquita y a mi floreado culito,  antes me salía normal a la calle…… ahora ya me coloco los hilitos y voy a la calle con el puesto, en una ocasión salí con un conjunto completo puesto,  que se siente diferente para caminar, sentarse y pararse, se siente que tods lo miran a una y  me invadió el placer en mi cuerpo. Un día caminaba por el centro de la ciudad cuando vi una tienda erótica (o sex shop) y me dieron ganas de entrar. Lógico, me daba pena que me vieran y me latió rápido el corazón, pero me animé y terminé entrando. Anaqueles de juguetes eróticos, condones, ya saben todo lo que hay. Con nervios veía los penes de juguete, aunque era un cliente más y no me prestaban atención especial. En una parte de la tienda vi que había películas porno y fui a ver. Hermosas mujeres con hombres, hermosas mujeres con mujeres,  gay, bisexuales, transexuales, guau, había de todo. Me dije que era el momento de comenzar a incursionar en este nuevo y excitante mundo de transexual. Empecé comprando un vibrador  de 16cm, para probar ya que mi culito no había sido perforado nunca, con ese deseo de sentir lo que siente una mujer cuando es penetrada yo quería sentirlo y saber lo que se siente pero ya yo como una travesti salida del closet,  y me imaginaba como iba a ser , mi primera vez, el deseo las ganas  la pasión invadía mi cuerpo, ya quería llegar a la casa  para comenzar a experimentar cosas nuevas, así fue al pasar el tiempo  no conforme con este compre uno de  mas dimensión, de 20 cm color carne, aficionado a los videos pernos de todos tipos transexuales, travesti, bisexuales, gay, y zoofilia empezó a volar mi imaginación y ser creativo con más fuerza, ahora soy más creativa  a la hora de vestirme y pintarme, invento mucho con mas visión de querer cambiar mi vida y mi cuerpo, me depilo todo, mis nalgas, piernas, las axilas, mi pene, me pinto las uñas de los pies y manos, perfeccione la pinta de mis  labios y ojos, uso base en cara, me coloco buenos delineadores en mis ojos, cada día mi cuerpo pide más placer no me imagine lo calentura que se pone, hasta el punto que compre dos vibradores nuevos con los que me hago imaginación de dos vergas de hombres reales. Son los me dan mucho placer por mi boquita y mi trasero,  me pinto muy linda al igual que me visto  muy bonita donde me doy mucho placer, disfruto viendo videos de transexuales que me excitan mucho todo mi ser. Tengo muchos sueños que me poseen dos transexuales, tengo fantasías haciendo sexo en zoofilia, por  mi casa a potreros y se la pasan los caballos corriendo de arriba abajo, yo solo los observo pos las endijas de la ventana de mi recamara,  produciendo demasiado placer en mi cuerpo. Es tanto el placer y el deseo que siento que en el año 2016 le manifesté a mi esposa que en mi cumplamos quería que me complaciera o me hiciera realidad mi fantasía de muchos años que es que me hagan  el amor un bisexual o un transexual. Pero en mi casa y que ella estuviera presente, manifestándome que si yo sabía de alguien pero que en nuestro hogar no, que fuera en otro lugar, esa propuesta siguen en pie solo así  completaría el deseo de ser mujer ya que todos estos años he estado disfrutando es de solo vibradores que me ponen muy caliente y me satisface mucho he perfeccionado las forma de mamar los consoladores y vibradores. Para así algún día cumplir mi fantasía y poner a volar mis deseos reales. Sea con un transexual , bisexual o la zoofilia. Espero les guste mi relato y opinen

La mujer de mi padre

Hola: Después del verano con mi hermanita pili (media hermana), jodimos hasta mas no poder, un día sin darme cuenta, al despertar estaba july la segunda esposa de mi padre allí mirándome, sin ponerle mas reparo seguí en la cama retozando un rato, ya era casi medio DIA, y el llamado a comer se hacia incesante.,
Las cosas se hacían cada vez mas extrañas, por un lado mi hermanita y por otro lado la extraña mirada de la pareja de mi padre, un día jueves que mi hermana tenia hora al medico por un tratamiento ( no sé de que), mi papa me encargo a july y a la bebe, por supuesto no me negué, luego de irse me fui a acostar otro rato, cuando en un momento entre dormido y despierto sentí una mano recorrer mis piernas, preferí hacerme el dormido y dejarla hacer, recorrió hasta la ingle y se detuvo en mi entrepierna sovandola con suavidad, lo que me provoco una erección de padre y señor, entre ojos miraba su rostro al tocarme, en un momento súbito cogí su mano y me incorpore mirándola a los ojos, “ Eres la mujer de mi padre” le dije, a lo que respondió con una mirada baja y con un dejo de vergüenza,, “ lo sé”, me dijo no pude resistirlo perdona, esta bien le dije……….siguió acariciando aquel lugar que sé hacia cada vez mas abultado, como por inercia le toque sus tetas, firmes y grandes… esquicitas, metió su mano bajo el slip, y encontró lo que buscaba mi falo ya estaba a punto, comenzó a masturbarme suave y despacio, mientras me miraba fijo a los ojos bajo el pantalón y el slip, y me miro con pasión luego bajo la cabeza hasta tocar mi pene con los labios, cerré los ojos y sentí su boca abarcar mi pene, sentí el calor de su boca y su lengua recorrer mi palo ya endurecido por sus caricias, una y otra vez, abajo y arriba, fueron segundos calientes y tuve que luchar para no llenar su boca con mi semen, la retire un poco y le acaricie las tetas otra vez, ella cerro los ojos y suspiro largamente, lo que aproveche para meter mi mano entre sus piernas bajo la falda que llevaba puesta, sus suspiros se hicieron mas intensos, separo mi mano y se paro junto a mi, se quito la polera luego la falda y luego el calzón que llevaba puesto, su cuerpo bien cuidado sus nalgas de diosa su pubis depilado mas sus tetas hacían un panorama espectacular
¡Chupamela! Me dijo, a lo que accedí de inmediato, lamí con frenesí su conchita, baje mi lengua hasta su ano a lo que respondió con un suspiro largo y entrecortado, luego en un movimiento rápido me echo sobre la cama y me dijo veamos si de tal palo tal astilla, luego se subió sobre mí, guiando mi pene hacia su interior; la penetración la hizo suave y lenta, después comenzo a cabalgar primero lento y después con mas rapidez, gemia estrujaba mis tetillas yo acariciaba su culo hermozo y sus tetas, hasta que termino en un orgasmo largo y frenetico, yo me mantuve sereno, luego de que acabara, tome la batuta y la puse de espaldas
besando su espalda y su ano, metemelo ahí me pidió, lo hice y cabalgue él el culo de la mujer de mi padre tan rico como el de mi hermanita pili, hasta que terminamos en un orgasmo animal, frenético, como si jamás se hubiese inventado uno igual,
descansamos unos momentos y volvió a la carga bajando a mis morros chupando como si su vida dependiera de ello, beso mi glande, bajo hasta los huevos, se lo trago literalmente entero una y otra vez hasta que me arranco un orgasmo fenomenal, luego fue mi turno desde sus tetas baje por su vientre hasta su conchita de diosa lamí, bese y chupe, metí mi lengua en su ano repetidas veces hasta sentir sus espasmos avisando un orgasmo, el que recibí en mi cara con sus jugos los que lamí y bebí con deseo,
Luego de una sección de sexo larga y tendida, cuando nos dimos cuenta ya estaba anocheciendo, y mi padre podía llegar en cualquier momento, por ello nos apresuramos a ducharnos sin antes hacerlo en la ducha, luego al secarnos y una antes de que llegara mi padre, demás esta decir que ese verano me dividí entre mi hermanita y su mama cada vez que podía, por mi padre…… creo que lo supo siempre, jamás dijo ¡NO! Y jamás se opuso a que saliera solo con alguna de las dos, eso me dejo tranquilo por que creo que el siempre lo supo……………………!!!!

Una chupadita de tetas de mi amiga del trabajo

Bueno antes que nada es 100% real mi relato y dejen presentarme mi nombre es Jorge y tengo 29 años y mi amiga la del relato se llama Janet y tiene aproximadamente 42 años, ambos trabajamos juntos en una agencia automotriz y aqui es donde empezo todo.
Bueno ya hace algunos meses, que he podido estar con mi compañera de trabajo platicando y de vez en cuando se me ha salido algun chascarrillo con ella, y note que le gusta jugar, le gusta que le vea las pompis y las tetas y mas que nada alagarle su cuerpo ya que apesar de su edad esta muy buena aun.
mi amiga janet, suele siempre llevar tangas al trabajo y es algo que me exita mucho ya que algunas veces he podido verlas saliendo de entre su pantalon y su blusa y son demasiado pequeñas y muy coloridas.
Como pude llegar a que pudiera chuparle sus tetas, todo empezo con una apuesta, era un dia entre semana y se le ocurrio decirme te reto a que me invites un cafe y te regalo un besoen donde quieras, y como tenemos una cafetere a la mano, que se lo invito inmediatamente y que me dice rayos ya perdi, entonces que le digo ahorita me cobro mi beso y ella pensaba que iria luego luego a pedirle un beso en otra parte menos en la boca, que se va y regresa, y que me dicem en ves de que yo te de un beso en donde tu me lo pidas, mejortu me vas a dar un beso, pero que me sañala su vagina, menos aqui y yo amor dudo que te lodiera pero como solo me prohibiste la vagina, descuidaste tus tetas entonces ahi seran, y que no me dice nada.
ya habian pasado dos o tres dias y no tenia la oportunidad de que pudiera cobrarme la apuesta.
asi que el dia de hoy le pedi acompañarme al centro comercial por unas cosas, y fuimos se probo ropa y le dije que si gustaba le podia regalar la lenceria que quisiera, entocnes me dijo no yo me la compro por que ahora vas a querer que me la ponga parati y yo de no pero si tu quieres adelante, que salimos del centro comercial y que le digo voy a pasar a cargar gasolina en una nueva que aperturaron cerca del trabajo y entramos y es una gasolinera larga que sale de ambos lados de la calle, y que me dice te has portado bien conmigo asi que te pagare mi apuesta.
salimos de la gasolinera y que me dice parate aqui y yo pare la caioneta, se quito el cinturon de seguridad y que se sienta en mis piernas y empezo a darme un beso tan rico que hasta la verga me paro, se alejo lentamente de mi y que me dice listo ya te pague, y yo que le digo como crees, era un beso pero yo te lo hiba a dar no tu ami, y que me dice es verdad, y le dije quiero mi beso, pero te lo voy a dar en las tetas, y que me dice ok espera, dejamos pasar algunos autos que se desabrocha su blusa y que me saca sus tetas, eran enormes, sus pezones pequeños rosaditos, y empese a besarlas y a succionar esos pezones hasta dejarlos parados, por la cituacion de la calle donde estabamos, tuvimos que parar, la note sonrojada y si hubiera sido en otro lugar yo creo que no solo en besos se quedara esto.
creanme que a decir verdad tiene unas tetas espectaculares, paraditas y bien bonitas mi compañera de trabajo.
espero esto no se quede asi y pueda ver hastadonde llego con ella, ya que hoy se ve que tanto yo como ella nos picamos con solo este beso de tetas que le di.
esperen mi siguiente relato y espero sea ya cuando pueda follarmela