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El Nuevo Jefe del Departamento

Autor: Marita Correa

Ricardo es el nuevo jefe del departamento fiscal de una importante asesoría. Un antiguo compañero suyo de universidad,  directivo de la empresa, pensó en él, para reparar el enorme fiasco que su antecesor ha realizado en este departamento.

Es un hombre atractivo de unos 55 años, para sus empleados un hombre serio y reservado  escondiendo  para sus más allegados,  su lado más afable, extrovertido y su gran sentido del humor.

Entre todos sus subordinados que tiene a su cargo hay una mujer que lo saca de quicio, contestona, orgullosa, cuarenta y tantos, recién divorciada y queriendo recuperar todo el tiempo perdido de su matrimonio, no hay día que llegue tarde,  no la encuentre charloteando con su compañera y siempre tiene una excusa cuando no tiene su trabajo listo.  Muchas veces ha querido presentar una queja sobre ella pero hay algo en esa mujer que le impide hacerlo

Por supuesto, la antipatía es mutua. Ella ya se ha ganado varias broncas por parte de él  y la ha relegado hacer trabajos que no le corresponden, sin embargo lo que menos soporta  es su indiferencia hacia ella, ha intentado ganárselo y llamar su atención de todas las maneras posibles, sin lograr conseguirlo.

Una mañana Natalia no está especialmente de humor, su compañera y mejor amiga Marta se queda extrañada y empieza a interrogarla.

Marta- ¿Qué te pasa? No has abierto la boca en toda la mañana

Natalia- Nada

Ana se levanta y se va a la habitación de las fotocopias, Marta la sigue, no se va a quedar sin enterarse que le pasa a su amiga

M- Venga, no te hagas la interesante, si al final me lo vas a contar, ¿saliste a noche con Jesús?

N– No, lo he dejado con él. Oye Marta, déjame en serio,  Don Estirado quiere que le revise todos esos informes, dice que los datos son erróneos, estoy harta de este tipo, ¡Como echo de menos a Marcos! (antiguo jefe, todos le llamaban Señor Abascal, menos ella,  que era su empleada favorita)

M- ¿Y cómo no lo vas a echar de menos?, si lo tenías comiendo de tu mano

N-  Eso no es verdad, además ¿qué me dices ahora de la nueva?, Pero que pelota que es, no has visto como coquetea con él, y él le corresponde, el único momento del día en que sonríe es cuando habla con ella, seguro que tienen un rollo.

M- ¿Con Lucía? No me he fijado, pero ya veo que tú sí y me da a mí que lo que estás es un poco celosa.

N-  ¿¿Queeeeee?? Por favor, si no lo soporto!!

M- Si claro, por eso vienes todos los días tan arregladita y vas a tomar café justo cuando va él. Lo que te fastidia es que no te haga ni caso.

N-  ¡Oye bonita!,  que yo le doy mil vueltas a esa petarda, cursi e insípida, y si me lo propongo, a él me lo meriendo en un periquete

M- Sí, claro

N- Claro no, clarísimo ¿Qué te apuestas?

M- Lo que quieras, ¡Vas a perder!

N- Una cena en Mateos

M- ¿¿En Mateos, estás loca?? ¡¡Ese sitio cuesta una pasta!!

N- Me da igual, lo vas a pagar tú

M– Hecho

N- Hecho

Las dos mujeres sellan la apuesta con un apretón de manos

M- ¡Pero ya  sabes que quiero todos los detalles!

N-  ¡Si siempre te lo cuento todo! Sé que Don Estirado, suele quedarse en el despacho hasta tarde, así que si quiere que termine estos informes no me va a quedar otra que quedarme a mí también, verás cómo mañana esta rendido a mis pies

Sin ningún cuidado las dos comenzaron a reír a carcajadas y salieron de la sala de fotocopias, Natalia había olvidado su mal humor y empezaba a planear como conquistar al huraño de su jefe

Llegó la hora de salida,  como tenía planeado  se quedó trabajando, a los pocos minutos no pudo aguantar más y se dirigió al despacho de Ricardo, la puerta estaba abierta, él estaba absorto en unos documentos y llamó su atención con unos golpecitos en la puerta

Natalia-  ¿Puedo pasar?

Ricardo-  ¿Qué haces tú aquí todavía? Le preguntó con tono de sorpresa

N- Tengo un poco de trabajo atrasado

R-  ¿Sólo un poco?,  Sonrió  y siguió ojeando sus papeles

A ella le fastidió el tono sarcástico de su jefe, pero hizo ver que no le importaba y siguió a lo suyo.

N-  Verás Ricardo,  hay unos datos de unos clientes que no aparecen  en mi ordenador, me preguntaba si a lo mejor tú los tienes archivados.

R-  Ahora no puedo ocuparme de eso, estoy muy liado, déjalo ahí y ya lo mirare mañana

N-  Lo entiendo, yo también estoy muy liada, Qué  estrés ¿verdad?

Él ni siquiera le contestó

Aunque Ricardo no la miraba,  la mujer se fue acercando de forma coquetona hacia la mesa, se apoyó en el lateral de esta y mirando a su jefe le dijo:

Oye Ricardo, se me ocurre una idea, ¿no te parece que nos merecemos un descanso? Podemos pedir al bar de enfrente que nos suba una botellita de vino, algo de picar, conversamos un ratito, nos conocemos un poco mejor, y bueno… si nos apetece seguimos con el papeleo o no.

Ricardo contemplaba con asombro, el descaro y la insolencia de su empleada, sonrió y levantándose de la silla se fue hacia ella, que lo seguía mirando de una forma atrevida

Yo tengo una idea mejor, dijo él, sus cuerpos estaban casi pegados uno frente a otro y ella notaba como se le cortaba la respiración, le costaba reconocer que ese hombre la ponía a 100, pero por supuesto no iba a dejar que lo notara

N-  Ah sí ¿Qué idea?

R-  He oído hablar de un nuevo restaurante, ¿Cómo se llama? … ah sí,  Mateos, creo que es excelente ¿Lo conoces?

A Natalia se le borro de inmediato la sonrisita de la cara, y notó como se ruborizaba de repente, bajó la cabeza,  intentando que no se notara su sonrojo y  con un hilito de voz contestó que no lo conocía

Él tomó la libertad de coger su barbilla para obligarla a mirarle  a los ojos

Por primera vez ella se quedaba sin palabras y sin saber cómo manejar la situación

R- ¿¿No lo conoces??

N- No

R- ¿¿No es ahí donde vas a ir con Marta, cuando logres seducirme??

Ella lo miraba con los ojos muy abiertos intentando buscar una respuesta ingeniosa, que no encontró

F- Tu amiga y tú, deberíais tener más cuidado con lo que habláis en la sala de fotocopias, nunca sabes si el jefe estará tomando café en la sala de al lado

Ella empezó a balbucear algunas palabras, al final consiguió decir:

Ricardo,  ¿no te lo habrás creído verdad?  Sólo bromeábamos

R-  Me gustaría saber quién te ha dado permiso para tutearme. ¿Crees que tu antigüedad en la empresa te permite reírte de todos nosotros? ¿Sabes porque me tengo que quedar cada noche hasta las tantas?

Natalia lo miro a los ojos y le dijo:

No señor, no lo se

R-  Porque tengo que corregir todos tus errores, esos que nos han hecho perder varios clientes (eso no era verdad, pero claro, ella no lo sabía) En dirección empiezan a estar muy hartos de ti,  así que me han solicitado que haga un informe sobre tu trabajo y todas tus meteduras de pata, para rebajar tu liquidación.

N-  ¿¿Queeee??  ¿Quieren despedirme?  Dijo Natalia con asombro, ¡No pueden hacer eso!, dijo totalmente indignada, no podía creer lo que estaba escuchando. Había olvidado todo su bochorno anterior.

N-  Llevo 20 años en esta empresa, he regalado mucho de mi tiempo, he conseguido muchos clientes, mi trabajo ha sido excelente y en cuanto mi vida personal se complica un poco y afecta mínimamente a mi trabajo, me quieren dar la patada, increíble!!

R- Descontando el tiempo que te pasas en cafetería, el llegar tarde constantemente,  el hacer que tus compañeros hagan tu trabajo, los motes y las burlas para todos nosotros. Este departamento está pagando tu poca profesionalidad

N- ¿¿Me  estas llamando poco profesional?? Natalia volvió a lo del tuteo,  esto sí que no lo aguanto, no merezco este trato, así que sabes lo que te digo: “Que te den a ti y a tu informe” ¡Me largo!

 Como quieras, gritó Ricardo, no hace falta que vengas mañana,  te avisaran cuando tu finiquito esté listo,  además,  Lucia merece un ascenso, ha hecho un excelente trabajo desde que está aquí, se alegrará mucho cuando se entere de que tu puesto está libre

Ella se paró en seco, lentamente se giró hacia su jefe, no podía estar hablando en serio, esa arpía, rastrera y pelota no podía quedarse con su puesto, pero la mirada de él le decía lo contrario.

Se quedó pensativa durante unos instantes, y contestó:

De acuerdo,  tú ganas, le dijo, intentando tragarse su orgullo. Si estoy aquí supongo que todavía no has entregado ese estúpido informe y sabes que necesito el empleo, así que suelta ya tus condiciones

R- Condiciones, esa es la palabra exacta. Para empezar tendrás que demostrar que te lo tomas en serio, hacer muchas horas extras, por supuesto no retribuidas y conseguir que los clientes que hemos perdido vuelvan de nuevo.

N- No tengo elección ¿verdad?

R- Sí que la tienes, pero con tus referencias te será difícil encontrar un empleo de esta categoría

Ella estaba de pie frente a él, con los brazos cruzados, y su cara reflejaba todo la rabia que la comía por dentro. Ricardo la observaba detenidamente

N- Bueno, no querrás que empiece ahora ¿no? Aunque cuanto antes empecemos antes acabaremos con esta mierda.

Ricardo se convencía por momentos,  que era lo que esta mujer  necesitaba  con urgencia y le preguntó:

A ti nunca nadie te ha dado unos buenos azotes ¿¿verdad??

Ella lo miró con cara de espanto

N-  ¿¿Cómo?? Pero ¿de qué coño vas?

R- Mira, lo primero que vas hacer es aprender modales y a tratar a tus superiores y subordinados con el respeto que se merecen

Ricardo se dirigió al aseo de su despacho, saliendo al instante con algo en sus manos

R-  Vamos a comenzar  por tu vocabulario, no pienso consentirte ni una sola grosería más, desenvolvió una pastilla de jabón y le ordeno que abriese la boca

Ella lo miraba con asombro y soltó una carcajada

N- Es broma ¿verdad? No voy hacer eso

R- Metete el jabón en la boca AHORA

Natalia no pudo evitar asustarse ante la orden de su jefe, esto iba en serio, empezó a dudar si quedarse o echarse a correr, pero las piernas le temblaban así que no le  quedaba otra que quedarse,  todo aquello le pareciera surrealista. Tomó la pastilla y se la colocó con suavidad entre los labios

R-  Así no, quiero que la muerdas con fuerza y más vale que no se te caiga

Ella lo hizo, demostrando con el gesto de su cara, lo que le desagradaba el sabor del jabón

R- Ahora te colocaras sobre mis rodillas y recibirás una buena zurra. No pongas esa cara, sabes que te la mereces y que te hará mucho bien.

Sin más la cogió del brazo y la arrastró hacia una silla, se sentó e inmediatamente la colocó sobre su regazo. Subió su falda y cuando ella sintió sus dedos tirando del elástico de sus braguitas, se revolvió de inmediato tirándose al suelo y gritando:

N- ¡¡No puedes hacer esto, no puedes!! Pero ¿en qué época te crees que vives?

Él se levantó muy enfadado de la silla, la levantó del suelo y zarandeándola le gritó:

R- ¡¡Mas te vale obedecerme si quieres volver a sentarte!!

Natalia comenzó a darse cuenta que esto iba muy en serio

Ricardo recogió la pastilla de jabón, se fue al baño de nuevo y regresó con la pastilla enjuagada y llena de espuma, ella seguía en mitad del despacho observando cómo su jefe con el ceño muy fruncido se aproximaba hacia ella, le metió de nuevo la pastilla de jabón en la boca, aghhhh, ahora sí que notaba el repugnante sabor del jabón, y en una fracción de segundo, se encontraba  de nuevo sobre las rodillas de su jefe, con la falda arriba y las bragas abajo.

R-  Creo que no me comprendiste cuando te pedí que no me tutearas, te lo voy a explicar de otra manera a ver si así lo entiendes.

Sin más miramientos el comenzó a azotarla, Natalia tenía la cabeza casi a la altura del suelo,  por lo que su trasero quedaba muy empinado, subiendo y bajando al compás de las nalgadas, rápidas y enérgicas, ella no dejaba de patalear  y se quejaba como podía, ya que el jabón le impedía gritar.

10 minutos después el jefe de Natalia estaba más calmado y bajó el ritmo de los azotes, observando como la palidez del culo de la empleada se había transformado en un rojo intenso y penetrante,  y que su  rabieta se había convertido en llanto. Se compadeció de ella y pensó que ya era hora de pasar a la segunda parte. La ayudo a ponerse en pie, la falda recuperó su posición original y observo la cara de Natalia, llena de lágrimas, rímel corrido y la pastilla de jabón en la boca, todo esto le daba una imagen muy graciosa, el evitó sonreír porque aunque ella se había ganado con creces ese castigo, en cierto modo le daba un poco de pena.

R- Ve al baño, enjuágate la boca y lávate la cara, le ordenó

N- Si señor, contestó ella y se dirigió al baño

Al fin Natalia había aprendido la manera correcta de dirigirse a su jefe. Ella salió del baño y pensando que todo había terminado se dirigió hacia la puerta

R- ¿Te he dicho yo, que puedes marcharte?

No señor, contestó ella en tono bajito

R- Pues vuelve  aquí, casi hemos terminado

¿Cómo que casi? Preguntó ella entre sollozos

R- Quiero asegurarme que has aprendido la lección

N- Por favor señor Ramos, no podré aguantar más y le aseguro que ya he aprendido.

Él se dio cuenta de que era sincera, pero su comportamiento había sido tan lamentable que no la podía dejar marchar con tanta facilidad.

R- Natalia no voy a discutir, ya sabes cómo funciona esto, quiero que te apoyes sobre la mesa, serán 20 azotes con el cinturón, si te tapas con las manos o te levantas, serán 10 más.

La mujer se dio cuenta de que sus suplicas no funcionarían, así que secó sus lágrimas se llenó de dignidad y se dirigió hacia la mesa, apoyando su tripa en la mesa

Él le ordenó que estirara los brazos,  se agarrara al borde de la mesa y que separara las piernas, ella obedeció a la primera, no pensaba volver a suplicarle a pesar de lo humillante de la situación.  No tardó en sentir el primer lengüetazo del cinturón sobre su ya magullado trasero, lo que le hizo dar un respingo y un leve lamento.

Ricardo sabia como repartir los azotes, abarcando todo el trasero de la mujer y centrándose en la parte inferior de sus nalgas, quería que los recordase durante unos días a la hora de sentarse, y aunque no eran suaves, tampoco eran excesivamente fuertes, ya que con la zurra anterior, ella no resistiría sin perder la postura y no quería castigarla con 10 extras más.

Ella los soportó sin cubrirse, moverse y sin apenas quejarse, su jefe la observaba agarrada al borde de la mesa, contemplando como el cinturón había marcado su piel, en ese momento,  deseaba abrazarla y consolarla, pero no se podía permitir hacerlo, así que le bajo la falda y le dijo que se levantara, así lo hizo ella.

R- Ahora vete a casa, pero mañana te quiero aquí a primera hora, más vale que te pongas al día  con los balances, y no me hagas enfadar de nuevo o ya sabes que te pasará.

Ella con mucha dignidad recogió sus bragas del suelo, se sentía tan avergonzada y humillada… Pero también sentía la humedad de entre sus piernas y rogaba que él no se diera cuenta de ello, o podría pensar que le había gustado ¿o es que le había gustado?

Dedicó una fría mirada a su jefe, le deseó buenas noches y abandonó la habitación.

A él, sin saber muy bien porque, esa mirada de hielo le dolió, no quería que lo odiara, y se quedó largo rato en su despacho pensando en todo lo sucedido

A la mañana siguiente cuando Marta llegó a la oficina, Natalia ya estaba sentada a su mesa pegada al ordenador y tecleando sin parar.

M- ¿Pero qué haces tú aquí a estas horas? Te has caído de la cama, o ¿es que no has dormido en casa? Bromeó Marta.

M- Te dije que mandases un mensaje fuese la hora que fuese,

N- Ahora no puedo hablar Marta, tengo que tener estos balances listos para mañana

M- Madre mía pero que mala cara que tienes, oye vamos a tomar un café ahora mismo y me lo cuentas y ya sabes, ¡quiero todos los  detalles!

En ese momento el señor Ramos entraba en la oficina y después de dar los buenos  días a todos se dirigió a Natalia y le pidió que pasase a su oficina.

Ella saltó de la silla, olvidando que debía levantarse con mucho cuidado, y por un instante llevo sus manos para frotar sus nalgas maltrechas, cuando se dio cuenta de su gesto, en seguida paró y se encaminó al despacho de su jefe.

Marta con cara de asombro, miraba la escena, sin lograr entender nada.

Ricardo estaba apoyado en la parte delantera de su mesa esperando que ella entrara, cuando lo hizo,  él le preguntó ¿Cómo vas?

N-  Bueno acabo de revisar los balances de marzo del año pasado, pero  para mañana estarán todos listos.

R- Me refiero a ti

Por un momento se sintió bloqueada, pero reaccionó y con el mismo aire arrogante con el que se había despedido la noche anterior le contestó que estaba perfectamente.

R- Me alegro por ti, vamos a comprobarlo. Cierra la puerta y ponte sobre la mesa, ya conoces la postura

N- ¿Cómo?

R- Ya me has oído

No es posible que me vaya azotar de nuevo, aquí,  con toda la oficina llena de gente, pensaba para sí, y dudaba si hacerlo o no, por un lado detestaba que el controlase la situación pero por otro,  sentía una irresistible atracción por él, y no podía olvidar como ese hombre,  la había doblegado la noche anterior, y el cúmulo de maravillosas y desconocidas sensaciones que había experimentado, así que se dirigió a la mesa, ella misma se quitó la ropa y se situó de nuevo sobre el escritorio, sin saber cómo a él le fastidiaba su orgullosa actitud.

Sus nalgas presentaban un colorido entre violáceo y azulado que estimuló todos los sentidos de su jefe.

Ella esperaba sentir el calor inmediato del cinturón, sin embargo se sobresaltó al sentir algo frio sobre su delicado trasero.

R– Es crema, he pensado que te sentará bien, ya que te quedan muchas horas que estar sentada.

El extendió  la crema por el trasero de la mujer, suavemente, muy despacio, no tenía ninguna prisa.  Ella empezó a relajarse,  a dejarse llevar por el frescor de la loción y el tacto de la mano de su jefe, que ahora bajaban por el interior de sus muslos,  aproximándose a su zona privada, él sonrió cuando observó que su empleada abría un poco más las piernas para facilitarle su labor.

En ese momento él se detuvo,  agarró las caderas de la mujer, reclinándose  sobre ella,  lo que a Natalia le permitió sentir la bestial erección de su jefe, ella giró su cabeza buscando la boca de Ricardo,  que se aproximaba a la suya, cuando sus labios estaban a punto de tocarse, él le dijo:

Vístete, aún te queda una larga jornada de trabajo

En ese momento  una intensa ira se apoderó de ella, y tuvo que aferrarse aún con más fuerza al borde de la mesa para no saltar en ese momento sobre él, solo le apetecía pegarle, arañarlo, insultarlo, ya ni siquiera le importaba su empleo, pero si le importaba que sus compañeros se enterasen de lo sucedido, por lo que tenía que controlarse, así que se vistió rápidamente, ¡como odiaba a ese hombre!, estaba furiosa y solo quería salir de esa habitación y perderlo de vista.

Cuando estaba a punto de marcharse él le dijo:

R- Por cierto, Natalia

Ella respiró hondo y sin ni siquiera girarse con un tonó repelente y sarcástico contestó:

N- ¿Si señorrr?

R-  Recuérdale a Marta que te debe una cena, pero no esta noche, tú y yo, tenemos que acabar algo que hemos empezado. Si tú quieres, claro

Ella siguió sin girarse, estaba perpleja, ¿había escuchado lo que había escuchado? Se asombró como en solo unos segundos toda su ira desaparecía, y un escalofrío de placer le recorría todo el cuerpo, entonces se volvió hacia él. Pudo comprobar el ahora amable gesto de Ricardo y una mirada picarona, que lo hacían aún más irresistible. Ella le contestó con la enorme sonrisa que ahora se dibujaba en su cara.

Cuando salió del despacho y Marta la vio sonreír de esa forma, supo que su amiga se había salido con la suya, sólo que esta vez, Marta no iba a conocer todos los detalles”

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Una chupadita de tetas de mi amiga del trabajo

Bueno antes que nada es 100% real mi relato y dejen presentarme mi nombre es Jorge y tengo 29 años y mi amiga la del relato se llama Janet y tiene aproximadamente 42 años, ambos trabajamos juntos en una agencia automotriz y aqui es donde empezo todo.
Bueno ya hace algunos meses, que he podido estar con mi compañera de trabajo platicando y de vez en cuando se me ha salido algun chascarrillo con ella, y note que le gusta jugar, le gusta que le vea las pompis y las tetas y mas que nada alagarle su cuerpo ya que apesar de su edad esta muy buena aun.
mi amiga janet, suele siempre llevar tangas al trabajo y es algo que me exita mucho ya que algunas veces he podido verlas saliendo de entre su pantalon y su blusa y son demasiado pequeñas y muy coloridas.
Como pude llegar a que pudiera chuparle sus tetas, todo empezo con una apuesta, era un dia entre semana y se le ocurrio decirme te reto a que me invites un cafe y te regalo un besoen donde quieras, y como tenemos una cafetere a la mano, que se lo invito inmediatamente y que me dice rayos ya perdi, entonces que le digo ahorita me cobro mi beso y ella pensaba que iria luego luego a pedirle un beso en otra parte menos en la boca, que se va y regresa, y que me dicem en ves de que yo te de un beso en donde tu me lo pidas, mejortu me vas a dar un beso, pero que me sañala su vagina, menos aqui y yo amor dudo que te lodiera pero como solo me prohibiste la vagina, descuidaste tus tetas entonces ahi seran, y que no me dice nada.
ya habian pasado dos o tres dias y no tenia la oportunidad de que pudiera cobrarme la apuesta.
asi que el dia de hoy le pedi acompañarme al centro comercial por unas cosas, y fuimos se probo ropa y le dije que si gustaba le podia regalar la lenceria que quisiera, entocnes me dijo no yo me la compro por que ahora vas a querer que me la ponga parati y yo de no pero si tu quieres adelante, que salimos del centro comercial y que le digo voy a pasar a cargar gasolina en una nueva que aperturaron cerca del trabajo y entramos y es una gasolinera larga que sale de ambos lados de la calle, y que me dice te has portado bien conmigo asi que te pagare mi apuesta.
salimos de la gasolinera y que me dice parate aqui y yo pare la caioneta, se quito el cinturon de seguridad y que se sienta en mis piernas y empezo a darme un beso tan rico que hasta la verga me paro, se alejo lentamente de mi y que me dice listo ya te pague, y yo que le digo como crees, era un beso pero yo te lo hiba a dar no tu ami, y que me dice es verdad, y le dije quiero mi beso, pero te lo voy a dar en las tetas, y que me dice ok espera, dejamos pasar algunos autos que se desabrocha su blusa y que me saca sus tetas, eran enormes, sus pezones pequeños rosaditos, y empese a besarlas y a succionar esos pezones hasta dejarlos parados, por la cituacion de la calle donde estabamos, tuvimos que parar, la note sonrojada y si hubiera sido en otro lugar yo creo que no solo en besos se quedara esto.
creanme que a decir verdad tiene unas tetas espectaculares, paraditas y bien bonitas mi compañera de trabajo.
espero esto no se quede asi y pueda ver hastadonde llego con ella, ya que hoy se ve que tanto yo como ella nos picamos con solo este beso de tetas que le di.
esperen mi siguiente relato y espero sea ya cuando pueda follarmela

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En la oficina con Luci

Esta historia tiene lugar en mi oficina donde a menudo se organizan reuniones de trabajo y pedimos café en un bar que está a la vuelta. Siempre trato de organizar las reuniones en el mismo horario para que venga siempre la misma moza con la que ya tengo un poco de confianza y creo que algo de onda también. Hay miradas que insinúan y comentarios que alimentan mi fantasia de tener sexo con ella en la oficina; o quizás soy yo que me imagino esas cosas por el solo hecho de que me ratoneo mal, no lo se, pero solo hay una forma de averiguarlo y tengo que juntar el coraje para ver si puedo cumplir mi fantasia o seguirá siendo solo eso…
Ella es morocha, con un cuerpo armonioso, 1,65 mts aprox, una cola bien paradita y redonda, sus pechos se notan firmes y serán de un 95 creo yo la medida del corpiño. Siempre usa una calza negra, remerita azul entallada al cuerpo y un delantal negro (es el uniforme del bar).
Este dia, en una reunión mas, hice el pedido al bar y vino ella, abri la puerta de la oficina y la mire directo a sus hermosos ojos color miel de mirada penetrante, saludó sonriente como siempre y pasó a dejar el pedido sobre la mesa de reuniones. Yo iba atrás de ella imnotizado con su cola escultural, tenia una tanguita chiquita que se marcaba en su calza, mis ratones corrian a una velocidad increíble, no podía concentrarme en nada mas que en tratar de tener ese cuerpo para mi. Después de dejar el pedido, la acompañe hasta la puerta y le dije que pasara a buscar las cosas cuando termine su turno. –Bueno dale, asintió con una sonrisa; -nos vemos después, le dije yo.
Esa reunión era interminable para mí, solo quería que se pasara el tiempo y mi fantasia se convirtiera en realidad…. Una vez que terminó la reunión, empezaron a irse todos de la oficina y yo me quedé esperando unos 40 minutos más para que termine el turno de Luci (así se llama) tratando de elaborar una estrategia o frase para encararla. Estaba nervioso ya que no se si Luci tendrá onda conmigo o solo son mis ratones los que me hacen creerlo. Por ahí ella es muy macanuda y soy yo el que la pudre tirándome un lance.
Por fin llegó Luci,
– Pasá Luci, ya te vas? Le pregunté.
– Si, llevo estas cosas y me voy a casa.
La acompañé a la mesa de reuniones y mientras acomodaba las cosas en la bandeja me quedé paralizado, parado cerca de ella mirándola. De todo lo que había pensado decirle no me salía nada (siempre conversábamos mientras Luci levantaba las cosas). Es obvio que ella se dio cuenta que ese día era distinto de las otras veces que fue a la oficina y cuando estaba terminando de juntar las cosas me miró y dijo:
– Que pasa? Te colgaste.
– Si, le dije.
Y solo atiné a agarrarle un brazo, acercarme y con la otra mano agarrarla de la nuca y tirarle la boca. Me encantó chocar sus labios carnosos contra los mios. Su primer reacción fue separarme y decirme:
– Que haces?
Yo sin decir nada solo volvi a la carga con otro beso y esta vez agarrándola de la cintura para traerla en contra mio. Ahí me di cuenta que ella sentía lo mismo que yo, me abrazó y abrió su boca para dejar entrar mi lengua, al principio desaforada, después de unos segundos comprendí que ese momento era quizás único y teníamos que disfrutarlo. Entonces con intensidad pero sin desesperarnos seguimos apretando mal. Mis manos ya estaban en esa cola que tanto deseaba, la acariciaba, la apretaba contra mi verga, que a esa altura ya estaba que explotaba, se sentía tan suave, tan firme… Empecé a besarle el cuello, la oreja y soltó un gemido que lo acompañó llevando su mano a mi verga.
– Que querés? Me preguntó susurrando al oído
– Chupame la verga, le respondí.
Mientras me sacaba la camisa ella se encargaba de desabrochar el cinto y bajarme los pantalones, en un segundo quedé en bolas, sentado en el filo de la mesa con un pie arriba de una silla y Luci arrodillada empezó a chuparme la verga con una dedicación exquisita, suave se la tragaba toda, la sacaba y con su lengua jugaba con mi cabeza enrojecida. Con sus labios carnosos besaba la cabeza de mi verga, se la volvia a tragar y la mojaba toda con su saliva.
– Te gusta que te chupe la verga? Preguntaba mientras me miraba con una carita de puta que me calentaba más todavía y me pajeaba despacito.
– Me encanta como te queda mi pija en la boca, le dije.
Siguió chupándome las bolas hasta que la separé, ahora me tocaba a mi sacarle la ropa. Primero la remerita entallada, besaba sus hermosas tetas mientas desprendía el corpiño. Sus pezones estaban duros, sus tetas firmes tal cual las imaginaba, lamia esos pezones con un placer increíble mientras iba bajando su calza negra. Hice que ella se apoyara en la mesa mientras le bajaba la calza, yo estaba arrodillado enfrente de ella y empecé a besarle la concha con la tanga puesta. Luci se sentó en el borde de la mesa y subió un pie en cada silla para que me quedara libre su dipilada conchita, ya estaba húmeda, corrí la tanguita para el costado y hundí mi lengua. Estaba en el paraíso, no podía creer estar chupándole la concha a esa hermosura, me dediqué a jugar con mi lengua en su clítoris mientras mis manos apretaban sus tetas. La escuchaba gemir y sentía como se retorcia de placer, apretaba mi cabeza contra su concha con una mano mientras con la otra se apoyaba en la mesa. Me encantaba estar ahí, probando su jugo, quería hacela acabar con la boca, me calienta muchísimo eso pero me paré e hice que se recostara en la mesa, me quedé admirando su cuerpo por un segundo y entré despacio con mi verga en su concha, estaba bien mojada, sentía su calor en la cabeza de mi verga, entré bien profundo hasta que sentí como mis bolas chocaban en su culo. La agarraba de la cintura mientras la cogia con un placer indescriptible, veía como sus tetas se movían con cada encontronazo, sus gemidos me volvían loco. Dejé mi verga adentro moviéndome arriba y abajo mientras le tocaba el clítoris, casi furiosamente, quería hacerla acabar. Ella tenía los brazos hacia atrás agarrándose de la mesa, pidiéndome que siga así, hasta que soltó un grito, vi como su cuerpo se retorcia y empecé a sentir como su concha se contraía apretando mi verga. Delicioso momento, saqué mi verga y le di una rica lamida a su vulva. Me senté y le pedí que se sentara arriba mio dándome la espalda, -dejame ver ese culo- le dije, y se sentó sobre mi verga pajeandome con su culo, -asi te gusta?- me preguntó, -me encanta, ahora cojeme vos- le dije. Inclinó su cuerpo para adelante agarrándose de la mesa con una mano, con la otra acomodó mi verga en su concha y empezó a dar saltos haciendo rebotar su culo en mi abdomen….Increíble!. Con la otra mano me agarraba las bolas y se tocaba el clítoris. No pasó mucho tiempo hasta que sentí que iba a acabar, entonces le dije que se pare y agarrada de la mesa, con su cuerpo bien inclinado, yo le di un par de bombazos y saqué mi verga para llenarle de leche su hermoso culo, acababa a chorros, el primero le llegó casi a la nuca, apoyé la cabeza de mi verga en su ano y segui acabando. Quise meterla por su culo pero estaba muy apretado y le dolia, -vení a chupármela ahora- le dije y me limpió todos los restos de leche de mi verga.
Nos cambiamos y salimos juntos de la oficina. Los dos seguimos con nuestras vidas, ella con su novio, yo con la mia pero desde ese día nos encontramos en la oficina cada 15 días a matarnos y disfrutar del buen sexo….

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El éxito de una mujer esta en medio de las piernas

Soy Fanny una traviesa niña de 24 años de edad. Blanca, delgada y muy sabrosa, siempre he sido muy loca. A lo largo de mi vida multiples hombres me han hecho el amor… Soy fanatica de las relaciones sin compromiso y se disfrutar de mi cuerpo como no tienen idea. En fin… La presente historia se desarrolla en la empresa donde inicie trabajar luego despues de titularme como administradora de empresas.

No podre olvidar el primer dia de trabajo, yo era una de las chicas más jovenes y antojables de la empresa. Casi a la semana empece a recibir intentos de ligue por varios hombres pero la verdad yo me sentia demasiada mujer para ellos, ademas casi todos estaban casados o tenian pareja. Recuerdo haber batedo todos hasta que llego el unico hombre que logro hacerme suya. ¡Claro! No era exactmente mi tipo pues el era un “Abuelo” en todos los sentidos. Con sus casi 70 años don Ignacio aun le gustaba calentarse y sentirse hombre con las mujeres. El es precisamente el accionista mayoritario del corporativo… Un hombre con bastante dinero y que nunca se caso, aunque no me sorprende porque se que se ha encamado a muchas mujeres en su vida y creo yo fui una de las ultimas que logro fornicarse.

Desde niña habia tenido un frase muy pegada en mi mente:

“El éxito de un mujer esta en medio de las piernas” Esta frase me hizo cometer muchas cosas desde chica; como la vez que me entregue mi profesor de matematicas para pasar la materia, la vez que logre seducir y coger a un oficial para que no me llevara presa por conducir drogada, entre muchas otras. La más reciente, esta presente historia. Don Ignacio me tiro el perro casi tan luego como entre y desde esa vez empece a ser su PUTA personal, la verdad no ignificaba mucho para mi ya que por su edad servia más para dormir que para coger xD. Desde las primeras veces lo unico que hacia era tocarme, meterme dedos en la vagina. El se qudab complacido con que yo le hicera “Trabajitos bucales” como el le llamaba, le gustaba que me comiera su semen y tambien me chupaba la concha. Esto era todo el servicio que le daba a mi querido jefecito antes de terminar el di. Ya sabia que antes de retirarme tenia que pasar a su despacho. El me subia la falda, me quitaba las bragas y perdia su cabez entre mis muslos comiendome el coño, le ponia muy cachondo que le mojara la cara con mi rico squirt. Muchas veces intento penetrarme pero la flacidez de su miembro no lo hacia posible, solo frotaba su verga en mi vagina y al terminar se vaciaba encima de mi.

Nunca logre hacerme el amor en más de cuatro meses siendo su puta privada. Nunca hasta aquella noche que al fin logre metermel muy rico. Ese dia use un sensual vestido blanco de falda corta, yo me encontraba trabajando cuando Ignacio se aproximo a mi, colo su mano bajo el vestido y me apreto la concha sobre las bragas. Me estremeci al momento, estabamos en publico, logre ver como una de mis compañeras observaba discretamente como me apretaba el coño entre mis piernas. ¡Ven a mi despacho zorrita, tengo ganas de cogerte! Me dijo susurrandome al oido. Era casi el final del dia, solo faltaban un par de horas para salir. Pase al baño hacer pipi y me fui hacia donde Ignacio. El me vio entrar, me sorprendi al ver que estaba masturbandose sentando en su silla. Puse seguro a la puerta y fui a él.

Ignacio se aplico lubricante sabor mango en su miembro y me dijo que se la chupara. Incline mi cabeza hacia su miembro y suvemente inicie masajerselo, el pujaba de placer. Acto seguido me lo introduje en la boca iniciando a comerselo. Suavemente entraba y salia de mi boca, le chupaba hasta los huevos, eso le ponia como lobo feroz, no cabe duda que estaba disfrutando mucho el momento. Ignacio me dordeno:

¡Subete el vestido y bajate las bragas! De inmediato me puse de pie, sensualmente inicie a bailarle un striptease mientras me levantaba las enaguas del vestido. Tome mis bragas y las deje caer por mis piernas hasta el piso. Ignacio me tomo, me quito el vestido totalmente sentandome en su escritorio. El abrio mis muslos e inicio a chuparme la concha, tambien puso un poco de lubricante en mi coño, como siempre yo cerre mis ojos dejandome llevar por el momento. La lengua de Ignacio recorria mis labios vaginales y me la metia un poco.

No pense que esa noche lograra hacerme el amor. Don Ignacio ya habia tardado frotando su verga en mi raja vaginal, estaba gozando muy rico como siempre, me chupaba los labios de placer mientras conservaba los ojos cerrados. De pronto… Tajante como un rayo sentí algo adentrarse en mi vagina; era su pene que de alguna manera logro una magica ereccion y me la habia metido toda hasta dentro mi coño. Ignacio enloqecio al sentir que logro penetrarme, me apreto las nalgas y con todas sus fuerzas me la metia y sacaba. Yo estaba sorprendida, al fin despues de meses logro hcerme suya y me estaba culeando muy deliciososo, el me mordia los pezones, me meti dedos en el culo. Era su PUTA en esos momentos y ¡Dios! Como lo estab gozando. Fueron minutos de placer para los, mi coño estaaba muy lubricado y resbalaba muy delicioso su verga dentro de mi. Ignacio aun teniendo su verga dentro de mi me volteo detrás contra su escritorio y continuo el vaiven tan placentero, casi podia jurar que el sonido de la penetracion lograba escucharse fuera de su despacho.

Despues de unos minutos Ignacio no aguanto más y dejo soltar cada gota de su leche dentro de mi coño. Senti mi vagina inhundarse con tanto semen caliente que me volvio loca de placer. Inmedito que termino su orgasmo su pene se volvio flacido de nuevo, me la saco y me ordeno que le hiciera un “Trabajito oral” Yo me incline, todo el semen se me escurri por las piernas. Tome el miembro de Ignacio y comence a comerselo como otras veces. Esta vez le sabia diferente, un saborcito rico de la combinacion de su semen y mis fluidos vaginales. Mientras le chupaba nuevamente comenzo a crecer en mi boca, el me halo del cabello como un jinete a una yegua y empujo mi cabeza contra él ocasionando que su verga llegara casi a mi garganta. La calentura se podero de el de nuevo. Ignacio me tomo acostandome boca a a bajo en su alfombra, esta vez me iba hacer anal. Casi grito al sentir su verga intentando entrar en mi cerradito ano que aunque no virgen pero si lo tengo muy estrecho, solo logro metermela un poco, aun así note su verga bien metida entre mis nalgas, el inicio a moverse para metermela totalmente pero no lo logro. Se le puso flacido y termino vacindose sobre mis nalgas.
Nos pusimos de pie, el me beso en la boca mientras introducia sus dedos en mi coño muy mojado de su semen. Casi nos da un infarto cuando alguien toco a la puerta… Eran los de intendencia, de inmedito me puse el vestido, me limpie mi vagina con mis bragas y se las deje manchadas de semen. Yo me acomode el cabello y me retire de su despacho con la concha al aire.

No fue hasta tres semanas más tarde que confirme mi embarazo. Aunque esto en vez de molestarme me alegro pues significaba para mi una gran ventaja de lograr mis objetivos por medio de chantajes. Logre sacarle un buen de dinero, el pago mis tratamientos, le exigi ascenderme en el corporativo y al final lo obligue pagarme el aborto en uno de los mejores hospitales de la ciudad… Obvio no iba tener ese niño, osea no y menos a mi edad.

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La hija del jefe

Hace ya algo de tiempo que dejé de trabajar en aquella empresa. La verdad es que nunca he contado esta experiencia tan fuerte porque vivo en un lugar pequeño, y todo esto siempre se llega a saber. Te puedo asegurar que esto es real, y aprovecho el anonimato que me da este relato para contar mi pequeño triunfo. Era una empresa un tanto grande y yo trabajaba como administrativo en el departamento contable. Llevaba trabajando unos dos años cuando destinaron a la hija del jefe en nuestro departamento. Nadie sabia en realidad de que se ocupaba y aunque se suponía que era una curranta cualquiera, pero al ser hija de quien era, la tía tenia un despacho propio mientras nosotros compartíamos un garito para varias personas. Te cuento como era la chica. Debía tener 28 años, bajita, con el pelo teñido ligeramente de rubio, unas buenas tetas, y un culo que sin ser nada especial me gustaba mucho por lo redondo que era. Vamos, seguro que lo has visto de esos que asoman como piedras cuando los miras de perfil. Sus labios tampoco estaban nada mal y siempre que me hablaba me hacían sentir que era una comedora de pollas de primera. La verdad es que hasta aquí quizás puedas pensar que no era nada del otro mundo pero la verdad es que despertaba el morbo en mi y sensaciones muy fuertes. Los motivos eran claros, era la hija del mayor cabrón que he conocido, y además era la típica niña pija con aires de tirarse pedos con olor a violeta. Siempre pensé de alguna manera sacar a la guarra que aquella niña de papa llevaba dentro. Esta vez una de mis fantasías se iba a hacer realidad cuando nunca lo hubiese esperado.

Teníamos una relación un tanto superficial y la verdad es que nunca se me hubiese ocurrido haberme insinuado. Si que me había fijado que muchas veces al girarme al pasar ella me estaba mirando mientras paseaba aquel culo. Algo me decía que mi persona no le pasaba desapercibida. Un día su padre vino y me pidió que realizase un trabajo en el archivo que estaba situado en la planta superior, un sitio polvoriento y lleno de trastos. Tenia que pasar por la trituradora de papel unos documentos viejos, y hacer espacio para meter más cosas. Nada una mierda de trabajo que me iba a ocupar varios días cuando era el mes de Mayo y el calor ya iba a hacer más insoportable el encargo. Nada empecé el día indicado y estaba media mañana trabajando lleno de mierda como no te puedes imaginar cuando me paré a tomarme una coca-cola fumarme un cigarro, y desabrocharme la camisa para refrescarme un poco. Allí arriba no iba a subir nadie porque era el culo de las oficinas y me podía escaquear un rato. Cuando estaba unos minutos la vi aparecer por la puerta y pegué un salto del susto, más que nada porque sabia que aquella puta me iba a tirar una bulla. Cuando ya estaba poniendo cara de cordero degollado dispuesto a recibir el puro cuando, me empezó a pedir unos documentos. Me quedé muy sorprendido por su reacción y me fijé que iba bastante más provocativa que lo normal. Recuerdo que llevaba una muy falda muy cortita y un top de lycra que le sostenía a duras penas aquellas dos tetas, y aquellas plataformas que hacían que su culo mirase muy alto. Le dije donde podía encontrar lo que buscaba y que yo mismo se lo bajaba porque estaba en lo alto de una estante-ría. Ella sorprendentemente me dijo que ella mismo los cogería aunque yo me presté a ayudarla a subir. Al verla encima de la escalera la muy guarra me dejó ver las minúsculas braguitas que llevaba y que dejaban salir los mofletes de aquel culo. La polla se me puso al mil, y se me marcaba descara-damente en el fino pantalón. La tía lo hizo increíblemente largo para asegurarse que no me perdía nada y la verdad es que no la defraudé. Cuando bajó se arrimó demasiado cerca y notó el pollón que tenia. Me puso una mirada de perra en celo y me pregunto que pasaba, a lo que le contesté que me había puesto muy caliente. No me dejó acabar la frase porque se me abalanzó me cogió del culo y se apretó contra mi cuerpo para sentir mi barra de fuego. Le empecé a besar por el cuello y empezó a suspirar como un fuelle cuando le sobé las tetas. La pija me apartó y se fue hacia unas cajas que estaban unos metros atrás. Se subió encima y me miró con ojos de loba y las piernas abiertas. No pude aguantar más y me lancé hacia ella y le arranqué de un tirón las bragas y me bajé los pantalones. Ella ya estaba como una moto porque se ve que le iba el rollo violento. La verdad es que a mi no me va ese rollo aunque dada la situación y por ser ella el objeto del cariño que sentía por su papá, y con ganas de domar a una niña pija, me porté como un verdadero bestia. Empecé por lo que más me gusta de una mujer: su coñito. Al principio no pude verlo bien porque empecé a chuparlo como si me fuese la vida en ello y pudiéndolo sentir todo en la boca con un sabor y un olor que me volvía loco. Estuve un rato haciéndole este trabajo y ella suspiraba y se retorcía, aunque me dediqué a hacer mejor mi chupada y le abrí al máximo las piernas apoyándolas en las cajas. Aquella hembra me ofrecía ahora su chocho en todo su esplendor y podía ver sus labios entreabiertos y muy rosados por la excitación. Me dediqué a recorrer los pliegues de aquel aromático coño con mi lengua de arriba a bajo una y otra vez. Me paraba en clítoris y ella gemía de manera un poco exagerada y cerraba algo las piernas para que no me despegase de allí. Me estaba poniendo las botas y tenia que hacer esfuerzos para que mi polla al máximo de su tamaño no tocase con nada porque me podía correr de la excitación. Lo mejor iba a llegar entonces porque cuando no lo esperaba baje mi lengua llena de su flujo hasta su agujerito del culo. No se esperaba esa caricia y se corrió al introducir mi dura lengua en su ano y presionar toda mi cara en su coño. Fue una buena corrida porque ella se cogió a mi cabeza como si estuviese al borde de un precipicio. Ahora era mi turno y me incorporé yo para dejarla buena. La verdad es que entonces la picha me dolía de la excitación pero cuando la vi abierta de piernas, sudorosa, su faldita remangada, y con todo aquel coño dilatado delante mío me llegaron a temblar las piernas. Su gesto de perra viciosa, mordiendose el labio, sudorosa y despeinada me incitó a una penetrada total. Se la metí de un golpe con mucha facilidad porque estaba mojadísima, y fui yo quien soltó ahora un gemido porque aquel coño era una delicia. Estrechito y muy mojado, y lo que más me gustaba, era que parecía que había metido la polla en el mismo infierno. No te puedes imaginar lo caliente que estaba el coño aquel. Empecé a empujar y ella se movía como una marioneta porque las cajas se movían bastante con mis embestidas. Le levanté las piernas todo lo que pude para sentir aun más su coño, mire hacia abajo y vi mi reluciente picha mojada por su flujo y me corrí solo con verlo. Ella se dio cuenta y me apretó contra ella para que no escapase ni una gota de mi leche. Fue una corrida brutal y nos quedamos un rato parados recuperando el aire pero a los pocos minutos ella todavía quería más. Saqué la polla y de su coño salió un borbotón de mi semen ella se levantó se quitó la falda y se fue hacia su bolso. Sacó un paquete de pañuelos y algo más que no vi lo que era. Se limpió el coño de mi semen y vino hacia mí, se agachó y también me dejó la picha limpia. Entonces me demostró que aun tenia más ganas de guerra, porque empezó a besuquear mi polla. Me lo hacia como a mí me gustaba chupadas lentas, y húmedas a la punta de mi pene. Costó un poco ponerme en forma porque la excitación anterior había sido muy fuerte y larga. De todas maneras ver aquellos morritos que tanto me gustaban trabajar con tanta voluntad me pusieron a cien. La incorporé para colocarla encima de las cajas otra vez para perforarla cuando me pidió que quería jugar a algo. Me dijo que le había gustado porque tenia una cara de vicioso total y que quería que le hiciese una cosita especial. La muy zorrona me pidió al oído que utilizase su juguetito y dándome un lametazo en la oreja eliminó cualquier posibilidad de que yo dijera que no. Me enseñó entonces aquello que había extraído de su bolso y que tenia escondido, un estrecho y pequeño vibrador de látex. Me dispuse a no defraudar a aquella zorra de primera y me dediqué a admirar aquel culete redondo cuando ella se puso a cuatro patas. Me arrimé y le comencé a chupar el ojo del culo, mientras ella me lo agradecía con grandes suspiros. Pasaba mi lengua por los alrededores del agujero donde la zona es tan sensible, y luego lentamente introducía mi lengua todo lo que podía en aquella cueva. Cuando hacia eso la muy zorra hacia fuerza para ayudarme y decía entre susurros cochinadas que no llegaba a entender del todo. Me chupé un dedo lo pasé por su coño mojado y se lo metí en el culo. Joder no había visto a una tía tan encendida y se mordía la mano para no gritar. Le dije que si quería que utilizase su vibrador lo que tenia que chupar muy bien. Se lo puse en la boca y lo succionó como una niña un polo mientras mi dedo hacia movimientos para dilatar aquel agujero. Cuando ya la vi bastante excitada me puse detrás puse en marcha el vibrador y se introduje con delicadeza. Le hice algo de daño porque la lubricación no era la perfecta pero una vez se había acoplado al esfínter lo pude meter y sacar con más facilidad. Aquel culito se movía de manera muy sugerente y me cambié de postura para encañonarla por detrás. Esta vez se la metí más despacio para disfrutar aún más del calor de aquella cueva. Quería sentir cada centímetro de su coño y que mi polla la llenaba por completo. Ella comenzó a mover su culito en lentos movimientos circulares y yo cogí su ritmo acompañando sus movimientos. No le hice el típico mete y saca porque me excitaba sentirla mía al llenarla al completo con mi polla. Por supuesto mi mano derecha no paraba con aquel consolador en su culo aunque ahora lo movía de manera circular para que las paredes de su culo sintiesen las vibraciones del juguete. Ella se puso muy cachonda con esa sensación en su culo y aceleró su respiración. Cuando noté que estaba a punto de venirse le introduje el vibrador en toda su extensión y empecé a meter y sacar mi polla de su coño con verdadera furia. Ella se corrió entre estertores y gruñidos. Yo al comprobar su orgasmo me puse ya demasiado excitado y después de penetrarla durante unos minutos me corrí apretando con fuerza mi polla dentro de su coño para llenarla de leche hasta el útero. Ella se limpió de nuevo y se puso la ropa que había quedado desperdigada por varios rincones. Se arregló el pelo en una coleta me dijo que había estado muy bien y se marchó sin decir nada más. Yo mientras también me había vestido y la verdad es que la situación era un poco violenta y yo no sabia donde mirar. Yo comprendí que aquello no volvería a repetirse y que ella se avergonzaba un poco de mostrarse tan puta. Pasaron tres días y aunque me obsesionaba la idea de aquel polvazo y no podía evitar recordarlo a todas horas. De todas maneras durante esos días ella me esquivaba completamente y cuando se dirigía a mí era con una indiferencia total y con muy mala leche. Hasta los compañeros se dieron cuenta de esto y me preguntaban que le había hecho para que me tratase de aquella manera. Yo capté el mensaje e intenté apartarla de mi cabeza, y pensar en que me había vengado en su cuerpo de su papi. Que equivocado estaba porque era entonces cuando iba a venir lo mejor, algo que yo nunca hubiese esperado en aquellas circunstancias.
Habían pasado ya cinco días de aquel encuentro en el archivo cuando salió como una furia de su despacho y diciendo mi nombre con un grito. Me empezó a tirar una bulla tremenda y me di cuenta de cómo mis compañeros agachaban la cabeza pero no perdían nada de lo que me estaba diciendo. Me decía no sé que sobre unas gestiones que no se habían hecho y que iban a suponer un pastón para la empresa. Yo me sentí tremendamente humillado al ser reñido de aquella manera delante de todos mis compañeros y me hubiese levantado para pegarle un puñetazo a aquella niñata. Me contuve y me fui con ella a su despacho cuando me lo ordenó. Ella entró primero y yo la seguí cerrando la puerta una vez pasé. Cual fue mi sorpresa al girarme para tomar asiento que se abalanzó sobre mí dándome un abrazo. Me dio un morreo con su húmeda lengua y me pidió que la follase. Yo me puse bastante caliente porque con el cabreo que había pillado después de la bulla delante de toda la gente quería portarme como un animal con ella. Sin embargo el poco sentido común que me quedaba en aquellos momentos, me decía que no debía hacerlo porque su despacho estaba pegado a la oficina y allí fuera estaban mis compañeros que podían perfectamente todo lo que pasase allí dentro. La puerta no se podía cerrar por dentro y era muy fácil que alguien entrase en la habitación sin llamar. Además en aquel despacho había una ventana que daba a la oficina y solo estaba pasada por una cortina. Yo le dije que no podía ser, y que hiciésemos algo para irnos al servicio y hacer allí guarradas. Ella estaba encendida a tope y me dijo que no, que lo quería allí y en ese momento. Se separó de mí, se fue hacia la ventana y pasó la cortina, se colocó encima de la mesa, se subió la falda y abrió
completamente sus piernas. No llevaba bragas la muy guarra y pude ver la misma y excitante imagen de aquel coñito tierno y carnoso de excitación. Desde donde estaba podía ver su humedad y me dejé llevar cuando me susurró que fuese. Nos dimos unos ardientes besos y me bajó la cabeza hacia aquel coñito. Aspiré aquel olor a hembra de verdad que tanto me había gustado la otra vez y me dispuse a hacerle otra vez una comida de primera. Le abrí las piernas por completo para ver aquellos labios y su clítoris en toda su belleza y me llevé una gran sorpresa. De su vulva salía un cordel y de ano otro, yo tonto de mí le pregunté si tenia la regla y se había puesto un tampón. Ella con aquella mirada de perra en celo me dijo que lo averiguase yo mismo. Comencé a estira del cordel del coño y note como sus labios se iban abriendo y por su vagina aparecía algo blanco. Al estirar por completo salió una bola del tamaño de una pelota de ping pong. Ella dio un profundo suspiro cuando hice esto y entonces lo comprendí, llevaba un buen rato unas bolas chinas en su coño de esas que estimulan tanto a una mujer. Saqué la segunda bola y volvió a pegar un pequeño grito y yo levanté aquel juguete a la altura de mi cabeza para que ella lo viese también. Lo chupé sin pensarlo dos veces dejándolo bien limpio porque debía haberlo llevado durante toda la mañana y estaba embadurnado de flujo, y melo guardé. A ella le gustó ese gesto que aumentó más su excitación. Ahora iba a buscar que sorpresa se escondía en su culo, y al tirar de la cuerdecilla también salió una bola pero de un tamaño mucho menor. Eran una ristra de unas bolas del tamaño de una canica que se introducen en el ano. Viendo aquello le hice un trabajo del cual me siento orgulloso. Le paseé mi lengua por su coño con mucho cuidado de no tocar su clítoris, y cuando menos lo esperaba presionaba mi lengua en aquel botoncito con mucha fuerza mientras que mi mano tiraba del cordel y sacaba bruscamente una bola de su ano. Ella acompañaba cada uno de estos movimientos con un grito y se mordía el dorso de la mano para que no nos escuchasen fuera. Su excitación era total porque recuerdo que mi cara estaba toda mojada de su flujo. Cuando acabé este juego me levanté con las piernas temblando de excitación y con mi polla dispuesta a romper aquella zorra. Me desabroché el pantalón y allí mismo, subida cara a mí encima de la mesa, la penetré sin emplear ni las manos de lo mojada que estaba. De nuevo el meter bruscamente mi polla en aquella vagina que era un horno, y el sentir las paredes de su coño que me aprisionaban me hizo soltar un profundo gemido de placer. Ella me tapó la boca para evitar que nos oyesen fuera, y empecé a bombear con furia. No te puedes imaginar el clímax que se alcanza tirándote a la zorra del cabrón de tu jefe, en un sitio que te pueden ver desde fuera o cualquiera puede entrar en el momento más inesperado. Una fuerza diabólica se apropió de mi persona y en muy poco tiempo se me nubló la vista y apreté aquel cuerpo descargando mi leche hasta en el último rincón de su coño. Tardé un minuto en recuperar el aliento, quedando como muerto encima de ella, pero ella pronto me movió porque no se había corrido y quería recibir su parte. Le dije que no podía echarle otro polvo en tan poco tiempo. Ella no se cortó ni un pelo y me hizo sentar en un sillón, se puso medio desnuda delante mío, levantó una pierna y la puso entre mis piernas. A continuación tomo las bolas pequeñas y se las introdujo con furia en el culo. Cuando las tuvo todas dentro se monto a horcajadas sobre mi pierna y empezó a restregar y apretar su coño en mi muslo. Yo mientras ella hacia ese movimiento de masturbación le había subido la blusa y le chupaba los pezones, mientras mis dedos cogían su culo y acariciaban su ano. Esto le gustaba mucho porque esa zona debía ser muy sensible para ella. Busqué el extremo de del cordel y lo tomé con fuerza, ella me cogía la cabeza para hacer mas fuerza en su movimiento y suspiraba como una loca en mi oreja. Cuando por su respiración noté que se corría estiré con fuerza el cordel y saqué las bolas de su culo. Ella tuvo un orgasmo con una furia increíble y me marcó sus uñas en mis hombros semidesnudos. Recobramos el aliento y nos arreglamos la ropa, aunque se volvió a repetir lo mismo de la anterior vez. A ella le gustaba como le follaba pero era claro que entre nosotros había un mundo y yo no era el tipo que le convenía. Salí de allí sin decir nada pero contento porque había descargado mi cabreo con ella. Entonces vino lo peor, salir fuera sin que mis compañeros notasen el tomate que había tenido en esa habitación. Puse lo mejor que pude cara de cordero degollado y dando a entender que estaba derrumbado por la supuesta bulla que había recibido. Por suerte nadie pareció notar nada y en cuanto pude me escapé al lavabo para limpiarme y comprobar que mi aspecto no delatase mi gloriosa follada. Aquellos encuentros no se volvieron a repetir nunca más pero guardo muy buenos recuerdos de ellos. Al par de meses, por varios motivos, me marché de aquella empresa para entrar en otra. Todavía conservo las bolas que le robé a aquella zorra y alguna vez oliéndolas me he vuelto a excitar recordando aquello y me he masturbado. No las pienso lavar nunca porque todavía guardan el aroma. En la empresa que trabajo ahora, también hay una chica que es la hija del jefe. Éste es muy majo y agradable pero su hija es una cabrona de primera, y tiene un orgullo increíble. Esta chica tiene un cuerpo de verdadero infarto y es verdaderamente guapa, aunque estoy planeando algo para poder domarla como a la otra. Espero pronto te pueda contar otra experiencia como esta.

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La profesora Celeste… Salvaje tentación

¿Cómo estan? Estimados lectores del morbo. A continuacion les comparto mi experiencia que tuve en mis buenos años de estudiante, en esos tiempos era un inexperto joven de 18 años, estaba en el ultimo año del bachillerato. Debo decir que siempre he sido un chico muy caliente aunque no muy exitoso con las mujeres, en esos tiempos solo logre cogerme a una chica del colegio y a Celeste, la hermosa mujer que es la privilegiada protagonista de mi breve historia. Celeste era profesora de idiomas del colegio, una monumental mujer que era el antojo de muchoos en la escuela, tanto de alumnos como de maestros y despues de lo que vi esa noche supe que más de uno logro cogersela, ella era muy liberal y aventurera, ademas estaba soltero así que disfrutaba a diestra y siniestra del placer. Claro que no era exactamente una mujer a mi alcance, ella era casi diez años mayor a mí, tenia 27 años. Cuerpo delgado, cabello largo y unas delciosas piernas que por mucho tiempo se me antojaron.

Yo era uno de los chicos más pervertidos del colegio. Sin que nadie se enterara andaba espiando a las chicas y profesoras en los vestidores y baños de la escuela. Me encantaba espiar y grabar a las chicas mientras hacian pipi o se cambiaban de ropa en el baño, recuerdo que coleccione muchos videos en estas andadas, siempre me colaba de puntillas para espiar en los baños. Un par de veces logre espiar a Celeste que era mi mayor antojo por sobre todas, ame ver su deliciosa vagina bien afeitada. ¡Puta madre! Algun dia tendra que ser mia siempre lo pense, de esta manera logre ver lo que aquella noche vi y que cambio mi opinion de Celeste pues hasta ese momento pense que era una chica decente. Celeste terminaba de impartir su ultima clase a las 6:00 pm y se quedaba un tiempo en el aula trabajando. A diario la iba espiar escondido muy sigilosamente detrás de unos casilleros dentro del aula, desde ahí la miraba sentada en su escritorio, a veces sin saber que estaba ahí ella abria las piernas dejandome ver de bajo su falda ¡Demonios! Como me calentaban sus hilos dentalas que se metian dentro su raja.

Pero lo mejor fue esa noche. Sin duda no era la primera vez que el director se le culeaba pero esa vez por alguna razon quiso hacerselo ahí mismo. Estando escondido vi al director entrar en el salon, nada estraño excepto porque el le puso seguro a la puerta, esto me extraño mucho hasta que por fin etendi que eran amantes. Se dijeron solo un ¡HOLA! Y el se la beso tan intensamente que yo me quede congelado, no podia creer lo que estaban viendo mis ojos. Celeste se arodillo ante el y bajo su cremallera liberando su verga que estaba bien recia y lsita para todo, lentamente comenzo a comersela, chupando, pasando su lengua por todo su platano macizo, yo estaba congelando viendo como se deboraba todo el platanote del director y le le gustaba mucho. Despues de chuparle la verga a su amante ella misma enfundo su miembro con un condón, acto seguido el la tomo. Le alzo su pequeña falda, removio sus pantis y logre ver como le clavo cada centimetro de su verga. Celeste se lamia los labios, su cara de placer era enorme, yo desde donde estaba podia escuchar sus gemidos suaves; Mientras se le culeaban muy fuerte detrás, el le pegaba nalgadas y continuaba haciendola suya. ¡No tienen idea! como disfrute verla coger con el director, en ese momento me di cuenta que era su puta privada, el coninuo comiendosela unos momentos más y luego se la saco, se quito el condon tirandolo al piso e hizo que Celeste se tragara cada gota de su leche. La beso en la boca y se retiro del aula dejandola bien cogida, ella se acomodo las pantis, desde donde estaba escondido pude ver como su entrepierna estaba muy mojada, se arreglo y salio tambien del aula. En ese momento no se que me me dio pero tome el condon que dejo tirado su amante, si se que fue asqueroso pero al imaginar que ese trozo de hule estuvo dentro su vagina y que estaba impregnado de sus flujos vaginales me excito mucho.

Yo pense que ninguno de los dos se habian dado cuenta que los espie pero Celeste siempre supó qu la espiaba y sabia que vi y grabe aquel momento. Esto sin duda hizo que ella se entregara a mí, aunque debo dejar en claro que yo nunca le amenaze de ninguna manera ni intentente extorcionarla. Esto sucedió casi un mes despues durante una fiesta en la escuela.

Celeste fue vestida con una muy sexual minifalda roja, blusa escotada negra y tacones altos. Yo estaba hechando desmadre con mis amigos cuando veo a Celeste venir a nosotros, nos hizo platica como si fueramos chicos de su edad y ella fuera de nuestra amiga. Todos nos qeudamos con cara de ¿Qué le pasa? Ella nos bromeaba con tono de relajo, al ver que seguiamos serios nos dijos -¡No sean tontos, en el aula soy su profesora pero aquí afuera solo soy una chica, pueden tratarme como a una de sus amigas!- PERO QUE NO SE ENTERE NADIE, nos guiño el ojo. Todos mis amigos la desnudaban con la mirada pero solo yo era el Centro de atencion de Celeste, ella miro mi paquete, lo tenia un tanto parada y sonrio maliciosamente. Poco despues mis amigos se fueron a sus asuntos y yo quede solo con mi amada Celeste. Estaba nervioso pero no podia quedarme así, porque si en verdad deseaba que pasara algo con ella tenia que estar a la altura de aquellos hombres a quienes abre las piernas con gusto. Le invite a tomar una copa, ella acepto pero no me dijo ¡NO AQUÍ! Así que los dos salimos rumbo a un bar cercano, al subirme a su auto la tension sexual aumento, su falda se habia subido bastante, ella continuo conduciendo hasta que llegamos a una zona solitaria de la ciudad, detuvo el vehiculo en la obscuridad. Los dos nos miramos a lo ojos y Celeste se abalanzo sobre mi sentandose en mi verga. Sentí como mi verga hizo friccion contra su concha.

-¡Muchacho lindo! ¿Me vas a violar? O solo seguiras viendome las piernas toda la noche. Yo que se me deseas, se que dia con dia me espias. Y ¿Sabes algo? Es tu dia de suerte, hazme el amor-

Yo no sabia que hacer, ella fue la que condujo todo el momento. Celeste se subio la falda, empujo mi cabeza entre sus piernas y me hizo comerme su concha. -¡Vamos chupamela, quiero ver si eres hombre para mi!- Solo torpemente incie a masajar sus labios vaginales con mi lengua, ella se convulciono de placer. ¡No podia crerlo! Al fin tenia la concha de mi deseada profesora en mi cara y estaba muy cerca de poseerla. Mientras continuaba comiendome su raja ella libero mi pene y senti sus manos iniciar a masturbarme, segundo a segundo que le hacia oral note como se mojaba más y más. Le olia delicioso, era un aroma que me embriagaba de lujuria. Celeste se quito de mi y me dijo -¡Nada mal pequeño aunque aun te falta mucha experencia con muejeres, ya iras aprendiendo!-

Celeste enfundo mi pene con el condon, se puso un poco de lubricante en la vagina y suavemente inicio a meterse mi verga, Senti como lentamente iba entrando hasta llegar al fondo de ella, estaba muy apretadita y al fin tenia toda mi verga bien adentro su raja vaginal. ¡Hazme gozar bebe, hazme el amor! Me grito con una voz muy sensual. Tenia un cuerpo muy ligero por lo que no me costo maniobrar, inicie a al mete y saca con todas mis fuerzas. Celeste me clavaba sus besos mojados en mi boca mientras se lo hacia. Los dos nos estabamos entregando al placer intensamente. Yo sin pensar aprete sus pezones y me agarre de ellos para bombearla mas fuerte. El lubricante hacia que mi verga resbalara muy rico dentro su vagina, era un placer sin limite. Celeste se daba sentones muy fuertes y apretaba mucho para que entrara aun más. Los vidrios del auto se habian empeñado de nuestro sudor y yo continuaba moviendome dentro de ella, me decia cositas ricas al oido y yo tambien. Le hice el amor hasta donde aguante y el placer fue tanto que me vine en poco menos de veinte minutos.

Celeste se saco mi verga de su vagina, me quito el condon bien lleno de semen y nuevamente se lo llevo a la boca. Sin duda logro probarse mi lechita.

-Bien niño lindo ya has acabado de disfrutarme, es hora de que me des algo que es mio. Se que la otra tarde me grabaste mientras el director me hacia el amor. ¡Se niño bueno y dame la memoria de tu telefono!-
En ese momento entendi el motivo principal por el que se entrego a mi. Pero no me importaba… A fin de cuentas cumplí mi sueño y me la goce como no se imaginan. No dude en cederle lo que me pidio, ella guardo la memoria, se vistio y continuo manejando de regreso a la fiesta. Volvimos a entrar por separado, Una felicidad inmensa me desbordaba al saber que aunque sea brevemente pero fue mia esa noche. Queria presumirselo a mis amigos pero no pense que era el momento prodente. Ademas yo aun tenia ganas de más, mucho más esa noche.

Mis amigos me interrogaron donde habia ido por lo que les invente una historia y evadi la conversacion. Estaba con ellos pero la seguia viendo. Celeste estaba conversando con el director nuevamente, se que no tenia derecho pero unos diabolicos celos se apoderaron de mi al pensar que esa noche tambien se la iba a follar, no podia dejar las cosas así. Sin dudarlo me aparte de mis amigos y la seguí rumbo al baño. Ella noto mi presencia ahí dentro.
-¡Quje demonios haces aquí!, yo deje que me cogieras porque tenias algo que podia arruinar mi reputacion, ahora ya no quiero nada contigo insecto-

-¡No tan rapido putita, las cosas no quedan aquí y seras mia de nuevo!- Con fuerza la empuje contra la tasa del baño, levante su falda y al instante se la metí. Aun estaba mojada del lubricante. Ella forcejeba pero yo soy mas fuerte que ella. Me valio verga que alguien entrara y me encerraran por violacion, se lo hice aun más fuerte que mis heuvos chocaban en sus nalgas. Celeste sintio cuando tense mi miembro ¡Estupido! no te vayas a… y antes que terminara de hablar me vacie totalmente dentro de ella. Cada gota de mi leche entro en su raja de mujer. Al momento, reaccione, me acomode el pantalon y corrí tan rapido como pude lejos de ahí. No me despedi de nadie, ahora tenia miedo al pensar que podria acusarme de violacion. Recuerdo que no fui a la escuela una semana completa. Mis amigos me preguntaban donde estaba yo. Les pregunte si no habia ningun rumor en la escuela. Todo estaba normal aparentemente. Al regresar me encontre cara a cara con Celeste, ella parecia muy natural aunque no me hablo más, cosa que no me importo ya que mis verdaderas intenciones con ellas las logre. El habermela culeado fue el logro más excitante que como hombre tuve en mi vida, eso fue hace ocho años atrás.

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Mi cita odontologica

El era un doctor moreno,alto,y yo su joven paciente, ya era el fin del tratamiento, nunca sospeche,el tan apuesto,tan en su sitio. Yo por eso dias, no pasaba de ser un@ pajeadora, me masturbaba por todo, al levantarme, me pajeaba y dejaba ese semen derramado sobre la sabana, mi mama siempre me preguntaba que porque me sonaba (la verga) en la sabana. Tenia un amiguito iba a su casa, nos encerrabamos,acostados en su cama juntos leiamos libros,yo lubricaba mi pija de lo lindo,hasta que su mama nos llamaba,y parado vestido con su suavidad me hacia venir,con solo verla. El doctor me puso cita a las 6 de la tarde, fui, y me hizo sentar, algo de la boca me miro, y me dijo ” levantate, ven al baño y sacate la pija ” lo hice, en silencio, pero estaba esa pija mia empequeñecida,el la tomo en sus manos y la sacudió sin pronunciar palabra. Yo nervios@, por respeto seguia con curiosidad sus indicaciones,me hizo subir a la camilla ,mi bragueta abierta,mi pija inerte y flacida, yo acostad@,el bajo su lujoso pantalon y saca tremendo palo,una súper pija morena,dura,y montado sobre mi,me la frota primero suave, después con intensa pasion, mi doctor gozandome,y yo por primera vez con un hermoso señor haciendome entre feliz ,e indignado ,pues nunca me la pensé. Así tome gusto por las pijas, y aprendí, a tener sexo con las pijas,ay…como quisiera una pija lechuda…entre mi culito….lastima doctor, que no volví a su consultorio, pero siempre recuerdo mi primera vez.

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Mi primer trabajo

Aún recuerdo cuando fui a trabajar a aquel pueblo perdido entre los montes. Yo había obtenido mi título de medicina el mes de junio y, en agosto, surgió mi primer trabajo. Se trataba de sustituir en sus funciones al médico titular de aquella localidad de la que tantas cosas tengo guardadas para el resto de mis días. El autobús de línea bordeaba aquellos cerros dorados por el pasto y el aire tórrido del verano mientras yo sentía como me embargaba una mezcla de sopor y nerviosismo. Me iba a enfrentar a mis primeros pacientes, tenía que pasar entre aquellas casas ya visibles a lo lejos un mes completo, sin poderme mover del lugar ( en aquella época el servicio era continuado). Cunas (ese era el nombre del pueblo) apenas sí llegaba al millar de habitantes. La noche de mi llegada mantuve una entrevista con el alcalde quién me mostró el consultorio y me acompañó e intercedió por mí en todo lo referente al hospedaje. De esa forma terminé en aquella casa, que, sin ser posada de forma establecida, había pertenecido a una señora la cual daba hospedaje a médicos, veterinarios, músicos de fiestas, y todo tipo de transeúntes y trabajadores temporales que tuviesen que pernoctar por alguna circunstancia. La propietaria había fallecido en el último año y la casa pertenecía a su hijo, el cual se dedicaba al comercio y la representación de comestibles por lo que pasaba la práctica totalidad del tiempo fuera del pueblo, dejando las labores de la casa a Luisa, su joven esposa y madre de una criatura de poco menos de un año.

Cada día, terminaba la consulta tarde, siempre después de las dos del mediodía. Luisa tenía la deferencia de esperarme para almorzar juntos. Procedente de un patio con abundantes flores, a través de una cortina la luz implacable de agosto penetraba en visillos a aquella estancia impregnada por el frescor y la textura que el aire adquiere en las casas antiguas. La joven dueña era una mujer afable, servicial, educada y bastante sensual. Tenía los ojos grandes, realzados por un tenue contorno de lápiz. Sus iris eran de color miel y parecían que te iban a tragar cuando te miraban fijamente. Para estar en casa recogía sus cabellos teñidos de un rubio ya suplantado por vetas de su oscuro color natural en un moño que coronaba graciosamente el vértex de su cabeza, y que junto con el resto de sus rasgos y sus ademanes la dotaba de una vistosidad especial. Vestía un vestido blanco de lino, extremadamente delicado y transparente que permitía al contraluz de la puerta del jardín adivinar la suavidad del contorno de sus muslos, su cintura y cuando se ponía de perfil, también sus pechitos. Como era consciente de lo que mostraba al trasluz, solía levantarse de la mesa con frecuencia e ir a la cocina pasando por delante de aquellos haces de luz, dándose perfecta cuenta que atraía mi mirada como un imán en cada uno de sus pasos. A la hora de la cena, ya con su marido presente, solía cuidar mucho más su atuendo y esos ademanes que transportaban la imaginación de cualquiera a delirios furtivos y exquisitos. Cada día, con el sopor del almuerzo a cuestas, me retiraba a mi dormitorio y me gustaba fantasear con aquella mujer acariciando mi pene poquita a poco hasta que daba espasmos con mi pelvis y mi semen afloraba a presión para quedarme dormido después con el gusto apacible de haber tenido un orgasmo a su salud.

Cierto día el trabajo de la mañana fue agotador, cuando llegué a la casa Luisa había almorzado ya, teniendo en cuenta que era las cuatro de la tarde.

Un calor abrasador se descolgaba del cielo agosteño mientras en la penumbra de aquella sala Luisa platicaba conmigo recostada en un aparador. Se mantuvo de pie, con sus piernas cruzadas y apoyada en el mueble cuya arista se hundía en su culo y resaltaba por arriba sus exquisitas nalgas. Vestía un bata muy fina y escasa que abrochaba por delante y dejaba ver su piel entre un botón y otro, porque ella se las ingeniaba para arquear su cuerpo y que resultase la tela ajustada; a nivel de la cintura, entre dos botones vislumbré el triángulo blanco de su braguita, oscurecido tal vez por la mata de pelos que albergaba entre sus piernas; ella era una pura sonrisa mientras hablaba. Yo me estaba parando de verdad, no podía dejar de pensar en lo riquísimo que sería hacerlo con ella, Luisa se daba perfecta cuenta y adoptaba posturas cada vez más insinuantes, más provocativas. Decidió sentarse y al hacerlo cruzó las piernas de manera que dejaba ver toda la cara posterior de su muslo derecho, terso, con una sutilísima irregularidad de su piel por la celulitis incipiente que más que afearla la hacía aún más apetecible. A mí me caían gotas de sudor por la frente, mientras mi paquete se abultaba de forma tan brutal que tenía serias dificultades para disimularlo. Notando mi nerviosismo, hizo un movimiento con las piernas disimulando adoptar una postura natural pero el resultado fue darme a ver otra parte de la piel de sus muslos que antes estaba oculta. Yo estaba deseando de terminar mi comida ante la idea de masturbarme antes de dormir la siesta. Ella calló por unos momentos y me miró fijamente devorándome con sus ojos hasta que emitió un suspiro angustioso, para decir

– Hoy estoy regular sólo, no parece que me encuentro yo muy bien

-¿Qué le pasa? interrogué simulando interés científico

– Pues no sé, hace tiempo tengo trastornos con el periodo, lo mismo se me adelanta que se me atrasa, y a veces siento a especie de punzada en una ingle, pero muy leve. Mi marido me dice que vaya al médico pero yo no creo que sea para tanto.

Aquellas palabras sonaron como un redoble en todo mi cuerpo, cuando me percaté que se me estaba ofreciendo la oportunidad de ver y palpar el cuerpo de aquella mujer, semidesnuda, una especie de hormigueo me recorría de la entrepierna y los testículos y me subía por el abdomen hasta oprimirme el pecho. Casi con voz temblorosa ante la incertidumbre de la respuesta sugerí:

– Si le parece bien, puedo echarle un vistazo, al menos las causas más graves de dolor abdominal puedo descartarlas con una exploración cuidadosa

– Pues mira, no sería mala idea, ahora que el niño está echado a la siesta, así me quedo al menos más tranquila. Por cierto, deja de tratarme de usted, somos muy jóvenes los dos como para andar con esos respetos

– Claro, perdona Luisa. Cuando termine de almorzar y lavarme los dientes si quieres vamos a una habitación donde pueda explorarte

– Sí, vamos a mi habitación, ni siquiera he tenido tiempo de hacer mi cama aún pero no pasa nada, me perdonas el desorden.

Yo ya no veía la hora de terminar de comer, se me atragantaba cada trozo de carne que ingería. Mi hambre desapareció como por ensalmo. Tuve una descarga de adrenalina de tal índole que mi apetito quedó suprimido ( el apetito por los alimentos claro) y mi muñeca temblaba cada vez que sostenía el tenedor para llevarlo a mi boca. Era más bien otro tipo de carne lo que mi boca ansiaba ya.

Ella se percató al momento de mi nerviosismo y comenzó a sonreír de forma socarrona y a mofarse de mí con su mirada, mientras me decía cosas totalmente serias, incongruentes con sus gestos, que ya adivinaban todo lo que estaba pasando en mi interior.

Finalizado el almuerzo a trancas y barrancas, llevé a cabo un rapidísimo lavado de dientes e hice un ademán de disponibilidad. Ella, de nuevo, bajo su pícara sonrisa, dijo.

-Ven

La seguí por pasillos que desconocía, iba delante de mí moviendo su culito con una gracia y sensualidad apasionante. Yo creo que estaba asegurando al máximo la probabilidad de que me lanzara, de que le metiera mano, estaba haciendo todos los méritos a su alcance habidos y por haber, me estaba condicionando con toda su conducta a ser el único culpable si la cosa no salía bien.

Subió la escalera delante de mí, y mis ojos se clavaron en sus corvas y lo que se podía ver por encima de ellas. Un calor se me subía a la cara de pensar la enorme decisión que debía tomar sólo unos minutos después: lanzarme o no lanzarme. Por supuesto un rechazo podía traer consecuencias graves para mí en aquellas circunstancias de mi vida, pero pensar el gusto que debía dar tener la verga entre aquellas piernas me hacía olvidarme de todas las contrariedades posibles.

Salió de su habitación con el pequeño dormido en brazos y después de acostarlo en otra cama me hizo pasar. Se desabrochaba el vestido comenzando por el botón inferior y rápidamente éste se descolgó de su cuerpo. No llevaba sujetador, sus pechos me parecieron una aparición, grandes, enhiestos, con sus bodes perfectamente curvados y simétricos y sus pezones rosados, centrados en una areola no demasiado amplia, dóciles, tiernos, susceptibles de ser lamidos, mordidos hasta la saciedad. Su braguita era finísima, apenas sí dejaba un triángulo por delante y detrás por el lado del cual salían algunos vellos cortitos y caracoleados. No recuerdo una sensación de fuego como la que me invadió en aquellos instantes, con la escasa voz que me salía del cuerpo le dije,

– Échate sobre la cama por favor

Ella dejó el vestido sobre la silla y se acomodó tendida, algo incorporada, separó sus piernas a ambos lados y mi vista se clavó en ese momento en lo que guardaba en su entrepierna. A ambos lados de la braguita sobresalían los pliegues de su conchita. Aposenté sobre su abdomen la palma de mis manos húmedas por el sudor, y el calor de su cuerpo fue una auténtica transferencia.

– ¿Te molesta algún punto de dónde te estoy tocando?

– No, no, para nada

Traté de palpar de forma profunda y superficial todo su abdomen, le interrogué si tenía molestias en las mamas y aproveché para palparlas también, rozando intencionadamente como quién no quiere hacerlo el índice por sus pezones para sacárselos y sentirlos duritos. Mi polla estaba a punto de estallar.

– ¿Puedes tumbarte boca abajo por favor?

– Claro

Mi exploración había terminado, ahora me veía en la situación más crítica, tenía que lanzarme y no sabía cómo. No podía dejar de intentar algo, aquello prometía ser uno de los polvos que jamás olvidaría nunca. Lo mejor era no andarse por las ramas y pasara lo que pasara, a estas alturas de las circunstancias sobraban los pretextos y el arte de la seducción. Así me mojé el dedo índice en saliva y lo pasé por dentro de sus nalguitas, sentí como tuvo un leve estremecimiento, y comenzó con una risita provocativa.

– jajajajajajaja-.¿qué haces?

La volví boca arriba y me lancé sobre su cuerpo besando su boca, ella abarcó
mi nuca y comenzó a acariciar mi cabeza.

– Creí que no te ibas a atrever cariño -Me dijo-

– Me tienes loco Luisa, quiero fornicar contigo hasta quedarme hecho polvo,

Ella puso su dedo índice en mi boca y me insinuó que me callase mientras desabrochaba poco a poco mi camisa y hundía su barbilla en mi pecho buscando con sus labios mis pezones. Empezó a succionármelos mientras su mano, que descansaba en mi rodilla ascendía lentamente por mi muslo hasta mi bragueta. Facilité lo que intentaba y mi polla salió como liberada de una opresión.

Comenzó a masajearla deslizando la piel atrás y a delante y yo sentía algo riquísimo que me llegaba de mis genitales a mi cerebro, pero mi obsesión en aquel momento era degustar su cuerpo, lamerlo, morderlo, succionarlo todo, así que inmovilicé su muñeca que había iniciado una masturbación deliciosa sobre mi polla, le saqué sus braguitas y me bajé a su pubis, recortadito, perfectamente triangularÝhurgué con mis dedos entre sus vellos hasta tocar su rajita rosada, húmeda y caliente, bajé mis labios hasta allí y comencé con una suave presión de ellos contra aquella delicia. Una vez que tenía mis labios empapado de aquel jugo mi lengua salió entre ellos buscando avanzar hasta aquel huequito derretido de excitación y tras traerme con una suave presión sus pliegues carnosos y devorarlos con todo el inimaginable juego de tactos que se puede llevar a cabo entre dos mucosas, mi lengua entró en su coño. La sentí rodeada de la presión de sus paredes y me costaba mantenerla erguida, fuera, noté su clítoris tenso en la punta de mi nariz. Como me costaba mantener un movimiento de mi lengua dentro de una cavidad que tendía a cerrarse sobre ella, me limité a sostenerla fuera con una tensión que me nacía del mismo cuello y a empujar y sacar mi cara de aquel tesoro, de forma que literalmente la estaba follando con la lengua. Ojalá pudiese oir de nuevo la variedad de sonidos que aquella mujer emitía en esos momentos: daba chasquidos con su boca, suspiros entrecortados, gemidos dulces y prolongados, todo eso en la posibilidad que daba una respiración dificultada y espasmódica. Intentaba decir algo pero nada le salíaÝsólo le entendí una vez:

– Qué rico, por favor, sigue amor mío, sigue no pares, mmmmmmmmm

Fui testigo de las sacudidas que daba su pelvis. Inundaba mi boca un jugo ligeramente ácido que le chorreaba a ambos lados de mi lengua, la cual estaba literalmente tragada por su coño.

Cuando ya no pude soportar más aquella tensión que invadía toda mi boca esperé un momento de relajación de Luisa – porque así entendía que había tenido un orgasmo- para retirar mi cara de sus riquísimos y mullidos muslos

– Ven cielo – Fueron sus palabras mientras sus piernas comenzaron a rodear mi cintura y apretarme contra ella. Con su mano cogió mi sexo y lo pasaba suavemente por su vulva, estaba dándose un masaje previo, como para ir tomando gusto al asunto. Yo sentía en mi glande el riquísimo calor que se desprendía de aquel coñito. Con su mano derecha dio las últimas pasada de mi capullo por su rajita, lo detuvo para asegurar la posición y adelantó sus caderas en ese momento para aferrarlo y tragárselo entero. Yo sentí cómo algo delicioso iba engullendo mi polla mientras ella lanzó otro sonido ininteligible. Me abarcó con sus piernas y comenzó a facilitar el bombeo, al principio despacito pero que poco a poco fue incrementado el ritmo y ambos nos quedamos sumisos en el mayor éxtasis imaginable. Sólo se escuchaba nuestras exhalaciones ruidosas, el choque de mis ingles con las suyas y los sonidos que mi polla generaba en la humedad de su vagina.

– Mi vida, nunca creí que me lo harías, lo deseaba desde el primer día que te vi

– Yo también Luisa, cielo, me fascinas mmmmmmmm

De esa postura se corrió varias veces. Después se levantó y se colocó sobre mí cabalgada cuando comenzó a mover su cintura en círculos con mi polla secuestrada entre sus paredes naturales. Yo veía en un espejo que había frente a la cama como sus labios menores se replegaba en cada movimiento, en cada ascenso y cada descenso. En esos momentos metí la mano entre tanto movimiento por debajo de su abdomen y alcancé su clítoris. Yo mismo tocaba el tronco de mi polla que totalmente lubricada entraba y salía de allí y también su clítoris, carnoso, erecto, rojísimo, elástico y gomoso, ofrecido y alerta como sensor de todos los placeres posibles. Con los mismos jugos que nacían de su petaquita acerqué mis dedos a su ano para masajearlo; sentía en la yema la presión de su esfínter y lo lubricaba con sus propias secreciones. Con esas manipulaciones llegamos al climax, ella tuvo orgasmos potentísimos en auténticas sacudidas, con toda la violencia que un cuerpo es capaz de experimentar en un campo de batalla por el placer. Yo aguardaba para correrme, con auténticos esfuerzos mentales retenía mi orgasmo y con él todo el semen que llamaba a las puertas de mi polla.

Ella sacó un bote de crema hidratante y la aplicó en mi glande al mismo tiempo que con la otra mano se ponía un poquito en su ano. Se puso a cuatro patas y fijó el extremo de mi verga en su culito, se relajó e hizo fuerza para dilatar su anillo al mismo tiempo que me pedía que empujase muy poquito a poco, cuando sentí que había entrado algo de mi miembro me pedía que me detuviera para adaptar su orificio a la situación, después otro poquito más, y así acabó mi verga por inundar su recto. Ella lo apretaba y lo aflojaba al mismo tiempo que le entraba y salía, impregnándome de un tacto absolutamente delicioso e irrepetible. En ese trance le metí dos dedos en su vagina y fue muy agradable sentir como palpaba desde su oquedad, el bulto que sobre ella producía mi polla desde atrás en cada embestida.

Se corrió de nuevo con ese tipo de penetración. Hicimos una pausa porque dijo que me quería chupar todo y debía lavarme bien antes.

Metió mi capullo en su boca, lo hundía hasta su garganta, sin que sintiera la más mínima náusea misteriosamente. Sus labios se aferraban sobre mi polla, que era en esos momentos un cilindro largo, duro, surcado de venas a punto de reventar. Se deslizaban por ella y la recorrían en toda su longitud, se la sacaba y la metía en la boca, besaba la punta, daba con la lengua unos toquecitos en los testículos. Finalmente me dio con mi punto de máxima sensibilidad. Fijó su lengua en la parte inferior del extremo de mi verga y allí comenzó a vibrarla con toda la rapidez que pudo, yo sentía un gusto creciente que ya no podía detener, era autónomo a mi voluntad, no sé qué pasó después, sólo sentí que me vaciaba en su boca, que mi leche salía por sus comisuras a presión, que ella sacaba mi pito de su boca y recibía los borbotones en su frente, en tus nariz, sus ojos, y chorreaba por su cuello hasta sus pechos.

Nos quedamos dormidos en la apacible habitación hasta que sentimos el llanto del niño que se había despertado.

Aquella tarde visité mis enfermos y por la noche, bajo el aroma de los jazmines y la albahaca en el patio, el marido de Luisa me invitó a degustar un vino de reserva que había guardado para ocasiones especiales.

el_zagal_@hotmail.com

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Mi compañera de trabajo

Llevabamos ya trabajando dos años, y poco a poco empezabamos a entablar una amistad mas que con cualquier otra compañera de trabajo,esto nos llevo a que siempre nos jugabamos con cualquier cosa, nos bromeabamos y hasta aveces nos ibamos a las manos. Fue que en una de esas veces como jugando le tome el trasero con mis dedos y ella se volteo y se comenzo a reir dicendo que se iba a vengar y asi fue al rato ella hizo lo mismo y asi comenzo nuestro juego.Un dia le dije que un amigo me habia prestado un video xxx y ella me dijo para verlo, y que lo podiamos ver juntos, asi que acepte la invitacion y comenzamos a verla juntos al comienzo hubo un poco de nerviosismo pero despues comenze a tocar sus piernas y como no dijo nada comenze a tocarle el trasero que aproposito lo tenia bien redondo y parado, como eso parecio gustarle meti mi mano dentro de su pantalon y empece a sobarle el trasero llegue a tocarle hasta la raya y senti todo lo redondeado que tenia el trasero. Conforme pasaba los dias este tipo de juegos fue mas seguido, cuando nos comunicabamos por msn ya que estabamos en el trabajo ella me avisaba cuando no estaba su jefe para que yo fuera a su sitio para ver peliculas.En una de esas tantas ella ya no solo se dejaba agarrar el trasero si no que un dia me comenzo agarrar el pene con los pantalones puestos pero no se atrevio a mas.Otro dia como nos habia gustado lo que habiamos hecho quedamos en ir a unas cabinas de internet que alquilan en la ciudad, asi fuimos y entramos los dos en una sola cabina fue ahi que entramos a ver unas peliculas porno y ella comenzo agarramelo de nuevo, en ese momento me baje los pantalones y ella comenzo a masturbarme y de pronto agacho la cabeza y metio toda su boca en mi pene y comenzo a chuparmelo como nadie antes me la habia chupado hacia todos los movimientos posibles con la lengua, bajaba hasta mis testiculos y luego subia para meterselo todo a mi boca, como es suponerse yo ya no aguante mas y se me vino todo y ella no dejaba de parar de chuparlo, descanso un rato y me dijo que si estaba listo para hacerlo de nuevo, a loq ue yo dije que si por que me habia gustado y comenzo hacerlo de nuevo con mas intensidad que la primera, tenia ganas de comermela pero en ese momento no podiamos y ese es otro relato que ya les contare…

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Tres secretarias calientes y buenas para el sexo en grupo

¡Hola!

Bueno, esta historia sucede hacia un año.-

Yo recién empezaba a trabajar, la verdad que con el cargo que tenia en una empresa de seguridad debía asistir de etiqueta, con corbata, camisa, tela, etc., y sinceramente la pinta era la mejor, en la primera semana, converse mucho, con la secretaria de gerencia, un mujer, mucho menor de edad que yo, (bueno 4 años menor, yo tengo 21) era hermosísima, unas nalgas redonditas, paraditas, una tetas gigantes acompañadas de un escote formal insinuante a muerte, era hermosa. conversaremos mucho, eran varias horas del turno que conversábamos. Una noche que terminábamos de trabajar, estábamos solos en la oficina, gerencia, y administración se habían retirado, quedaba la secretaria de gerencia y yo administrador jefe, ambos, antes de salir, le invite a tomar un café en la misma oficina, y a seguir conversando, en ese momento entró al baño a retocarse un rato, y cuando salió se dio un tropezón que casi se va de cabeza al suelo, en ese tropezón, la alcancé a agarrar, pero ese agarron fue mas de los ambos esperábamos, en mi intento desesperado por evitar que se cayera, lo primero que agarré fue una de sus tetas, y en el forcejeo, esa misma teta salió del scote, dejándola al aire, o a vista y paciencia del mas caliente con ella. ella no atinó a nada, y yo por evitar algo (no se que) me acerqué y le acomodé la teta que estaba afuera, ella solo mira como yo le tocaba su pecho y lo acomodaba, según ella caballerosamente, y al fin le digo, “vamos a mi oficina, que esta listo el café que quedamos”, fuimos ala oficina servimos el café, y me da por encender el televisor, en un canal X donde estaban dando un programa de educación sexual y placer sexual, sin tomar “mucho” en cuenta la televisión, conversamos y luego de harto rato de conversar, se me ocurre decirle que “tenia unas tetas increíbles, y que tenia ganas de tocarlas hace rato”, ella se sonroja, y su mano trata de acomodar algo debajo de su falda a la altura de su entrepierna, y por ultimo se acomoda las tetas. Seguimos conversando, deja luego su taza, en el escritorio, se pone detrás de mi y me dice al oído “así es que te gustaron mis tetas, y hace rato querías tocarlas” si le digo, muy confiado, y creyendo que me estaba molestando, cuando sale de atrás, se pone en frente y a sabiendas de que ya no vendría nadie mas a la empresa, se saca la blusa, con ese scote que me volvió loco todo el día, y dejó sus tetas a mi vista, y se puso en frente y me pidió que se las tocara, que eran mías.

Yo ni corto ni perezoso, me agarre de sus tetas, las tomé, las agarre, las chupe, y mientras las chupaba, le agarraba las nalgas, le bajé el cierre de la falda, la despojé de ella, le saque la tanga, ella me desnudaba también, al final terminamos ambos denudas, ahí, me di cuenta de que tenia a la mujer mas bella y caliente de la empresa a mi entera disposición, lista para abrir sus piernas tomar su clitoris, y guardar mi verga dentro del jugoso sexo de la secretaria de gerencia.

En el mete y saca de la verga dentro de la vagina de Catalina, escuchamos a alguien que estaba en el star de la oficina, yo me despego de mi sexo, me pongo algo del pantalon, y salgo y veo, a un secretaria del administrador de contratos, Daniela, hermosa, con menos culo, pero hermosa. Le pregunte, que hacia ahí, y me responde que se había devuelto al baño, y le pregunto para callado, si había escuchado algo de lo que había pasado allá adentro, ella me responde ” no se preocupe jefe, si o conozco a la Cata, yo me quedo callada”, esta bien, le dije en todo caso ya terminamos luego de la interrupción, y le dije si quería un café, mas que mal estaba fría la noche, ella aceptó, entro a mi oficina, y se da cuenta que Catalina estaba con solo una taza en las manos y nada mas, su ropa esta esparcida en mi oficina, además de estar de piernas abiertas, y con la entrepierna mojada, y yo con el puro pantalón, sin ropa interior, y se notó por sus pezones erectos, que también le gustaría estar debajo mío, con mi verga dentro de su culo. Yo le digo, ponte cómoda, ella se sienta, ¡no! le digo mas cómoda, y le acaricio las tetas y comienzo a desabrocharle la blusa, dejándola solo con sostenes, luego sin mas ella me besa, y empieza sacarse la falda, y queda en las mismas condiciones que Catalina, desnudas para mi solito, listas para seguir teniendo sexo, penetrándolas hasta mas no poder, y hacer lo que quiera con ellas.

El sexo fue lo mejor, dos mujeres a cuestas, esperando que se la meta o en el culo o en la vagina o en la boca, a Catalina la tenia boca arriba, con las piernas abiertas, y atravesada por el culo, con una verga grandota, mojada y jugosa.

Daniela de pie me acariciaba la cabeza y me entrega su vagina para que se la chupe, para que mi lengua juega desesperada en su vagina, y con una mano, jugaba con sus tetas, nos turnábamos en el sexo oral, las turnaba en las penetraciones, pero sin que les faltara a una de ellas, después con las cabezas juntas en una silla acariciándose las paginas, y jugando con su culo y ambas como podían chupando mi verga esperando uno de tantas eyaculaciones, que les di tanto en su culo, su vagina, su ombligo, espalda, esta vez fue en la boca de ambas.

Esa noche, Daniela se quedo en la oficina, al igual que yo y Catalina, bueno para cuando terminábamos, teníamos que ducharnos, y salir del turno, solo bastaba marcar tarjeta y retíranos.-

Pero de una vez, cada vez que nos quedábamos solos en la empresa, donde quedábamos, en el hall, en mi oficina, o en la oficina de quien queramos tener sexo, nos quedábamos.-

En la tercera vez que estuvimos en sexo en la oficina, se nos agregaron dos personas mas, una niña de 18 años, y una joven, pololo o novio de Valentina, ella delgadita, buenas tetas, buen culo, lo chupaba como diosa (comprobado esa noche), así empezamos a tener sexo entre 5, dos varones, tres mujeres que les gusta el sexo, que se te desnudan cuando quieren a la hora que quieren o quieres, derrepente en horario de trabajo, en medio turno de día, llegaban de a una a la oficina, se desnudaban, y se la metia, la follaba, le agarraba las tetas, se las chupabas, le chupabas la vagina, la culeabas, de todo, después se vestían, y salían como si nada, esperaban un rato, y llegaba la otra y lo mismo disfrutas, todo el día teniendo relaciones, sexo, calentura de la que quieras, con tres de las mujeres, mas lindas de la empresa, mas cuando Carlos tenias que hacer consultas sobre personal y las calentonas van llegando de a una, nuevamente y la orgía se arma. Nuevamente.
Bueno de mas esta decirles que mas de una vez nos descubrieron teniendo sexo en las oficinas y en orgías.-

Pero mientras mas nos pillaban, mas mujeres y hombres se unían a las orgías.-

Bueno.-

Esa es la historia, espero les guste.-

Adiós.-

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