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En la oficina con Luci

Esta historia tiene lugar en mi oficina donde a menudo se organizan reuniones de trabajo y pedimos café en un bar que está a la vuelta. Siempre trato de organizar las reuniones en el mismo horario para que venga siempre la misma moza con la que ya tengo un poco de confianza y creo que algo de onda también. Hay miradas que insinúan y comentarios que alimentan mi fantasia de tener sexo con ella en la oficina; o quizás soy yo que me imagino esas cosas por el solo hecho de que me ratoneo mal, no lo se, pero solo hay una forma de averiguarlo y tengo que juntar el coraje para ver si puedo cumplir mi fantasia o seguirá siendo solo eso…
Ella es morocha, con un cuerpo armonioso, 1,65 mts aprox, una cola bien paradita y redonda, sus pechos se notan firmes y serán de un 95 creo yo la medida del corpiño. Siempre usa una calza negra, remerita azul entallada al cuerpo y un delantal negro (es el uniforme del bar).
Este dia, en una reunión mas, hice el pedido al bar y vino ella, abri la puerta de la oficina y la mire directo a sus hermosos ojos color miel de mirada penetrante, saludó sonriente como siempre y pasó a dejar el pedido sobre la mesa de reuniones. Yo iba atrás de ella imnotizado con su cola escultural, tenia una tanguita chiquita que se marcaba en su calza, mis ratones corrian a una velocidad increíble, no podía concentrarme en nada mas que en tratar de tener ese cuerpo para mi. Después de dejar el pedido, la acompañe hasta la puerta y le dije que pasara a buscar las cosas cuando termine su turno. –Bueno dale, asintió con una sonrisa; -nos vemos después, le dije yo.
Esa reunión era interminable para mí, solo quería que se pasara el tiempo y mi fantasia se convirtiera en realidad…. Una vez que terminó la reunión, empezaron a irse todos de la oficina y yo me quedé esperando unos 40 minutos más para que termine el turno de Luci (así se llama) tratando de elaborar una estrategia o frase para encararla. Estaba nervioso ya que no se si Luci tendrá onda conmigo o solo son mis ratones los que me hacen creerlo. Por ahí ella es muy macanuda y soy yo el que la pudre tirándome un lance.
Por fin llegó Luci,
– Pasá Luci, ya te vas? Le pregunté.
– Si, llevo estas cosas y me voy a casa.
La acompañé a la mesa de reuniones y mientras acomodaba las cosas en la bandeja me quedé paralizado, parado cerca de ella mirándola. De todo lo que había pensado decirle no me salía nada (siempre conversábamos mientras Luci levantaba las cosas). Es obvio que ella se dio cuenta que ese día era distinto de las otras veces que fue a la oficina y cuando estaba terminando de juntar las cosas me miró y dijo:
– Que pasa? Te colgaste.
– Si, le dije.
Y solo atiné a agarrarle un brazo, acercarme y con la otra mano agarrarla de la nuca y tirarle la boca. Me encantó chocar sus labios carnosos contra los mios. Su primer reacción fue separarme y decirme:
– Que haces?
Yo sin decir nada solo volvi a la carga con otro beso y esta vez agarrándola de la cintura para traerla en contra mio. Ahí me di cuenta que ella sentía lo mismo que yo, me abrazó y abrió su boca para dejar entrar mi lengua, al principio desaforada, después de unos segundos comprendí que ese momento era quizás único y teníamos que disfrutarlo. Entonces con intensidad pero sin desesperarnos seguimos apretando mal. Mis manos ya estaban en esa cola que tanto deseaba, la acariciaba, la apretaba contra mi verga, que a esa altura ya estaba que explotaba, se sentía tan suave, tan firme… Empecé a besarle el cuello, la oreja y soltó un gemido que lo acompañó llevando su mano a mi verga.
– Que querés? Me preguntó susurrando al oído
– Chupame la verga, le respondí.
Mientras me sacaba la camisa ella se encargaba de desabrochar el cinto y bajarme los pantalones, en un segundo quedé en bolas, sentado en el filo de la mesa con un pie arriba de una silla y Luci arrodillada empezó a chuparme la verga con una dedicación exquisita, suave se la tragaba toda, la sacaba y con su lengua jugaba con mi cabeza enrojecida. Con sus labios carnosos besaba la cabeza de mi verga, se la volvia a tragar y la mojaba toda con su saliva.
– Te gusta que te chupe la verga? Preguntaba mientras me miraba con una carita de puta que me calentaba más todavía y me pajeaba despacito.
– Me encanta como te queda mi pija en la boca, le dije.
Siguió chupándome las bolas hasta que la separé, ahora me tocaba a mi sacarle la ropa. Primero la remerita entallada, besaba sus hermosas tetas mientas desprendía el corpiño. Sus pezones estaban duros, sus tetas firmes tal cual las imaginaba, lamia esos pezones con un placer increíble mientras iba bajando su calza negra. Hice que ella se apoyara en la mesa mientras le bajaba la calza, yo estaba arrodillado enfrente de ella y empecé a besarle la concha con la tanga puesta. Luci se sentó en el borde de la mesa y subió un pie en cada silla para que me quedara libre su dipilada conchita, ya estaba húmeda, corrí la tanguita para el costado y hundí mi lengua. Estaba en el paraíso, no podía creer estar chupándole la concha a esa hermosura, me dediqué a jugar con mi lengua en su clítoris mientras mis manos apretaban sus tetas. La escuchaba gemir y sentía como se retorcia de placer, apretaba mi cabeza contra su concha con una mano mientras con la otra se apoyaba en la mesa. Me encantaba estar ahí, probando su jugo, quería hacela acabar con la boca, me calienta muchísimo eso pero me paré e hice que se recostara en la mesa, me quedé admirando su cuerpo por un segundo y entré despacio con mi verga en su concha, estaba bien mojada, sentía su calor en la cabeza de mi verga, entré bien profundo hasta que sentí como mis bolas chocaban en su culo. La agarraba de la cintura mientras la cogia con un placer indescriptible, veía como sus tetas se movían con cada encontronazo, sus gemidos me volvían loco. Dejé mi verga adentro moviéndome arriba y abajo mientras le tocaba el clítoris, casi furiosamente, quería hacerla acabar. Ella tenía los brazos hacia atrás agarrándose de la mesa, pidiéndome que siga así, hasta que soltó un grito, vi como su cuerpo se retorcia y empecé a sentir como su concha se contraía apretando mi verga. Delicioso momento, saqué mi verga y le di una rica lamida a su vulva. Me senté y le pedí que se sentara arriba mio dándome la espalda, -dejame ver ese culo- le dije, y se sentó sobre mi verga pajeandome con su culo, -asi te gusta?- me preguntó, -me encanta, ahora cojeme vos- le dije. Inclinó su cuerpo para adelante agarrándose de la mesa con una mano, con la otra acomodó mi verga en su concha y empezó a dar saltos haciendo rebotar su culo en mi abdomen….Increíble!. Con la otra mano me agarraba las bolas y se tocaba el clítoris. No pasó mucho tiempo hasta que sentí que iba a acabar, entonces le dije que se pare y agarrada de la mesa, con su cuerpo bien inclinado, yo le di un par de bombazos y saqué mi verga para llenarle de leche su hermoso culo, acababa a chorros, el primero le llegó casi a la nuca, apoyé la cabeza de mi verga en su ano y segui acabando. Quise meterla por su culo pero estaba muy apretado y le dolia, -vení a chupármela ahora- le dije y me limpió todos los restos de leche de mi verga.
Nos cambiamos y salimos juntos de la oficina. Los dos seguimos con nuestras vidas, ella con su novio, yo con la mia pero desde ese día nos encontramos en la oficina cada 15 días a matarnos y disfrutar del buen sexo….

El éxito de una mujer esta en medio de las piernas

Soy Fanny una traviesa niña de 24 años de edad. Blanca, delgada y muy sabrosa, siempre he sido muy loca. A lo largo de mi vida multiples hombres me han hecho el amor… Soy fanatica de las relaciones sin compromiso y se disfrutar de mi cuerpo como no tienen idea. En fin… La presente historia se desarrolla en la empresa donde inicie trabajar luego despues de titularme como administradora de empresas.

No podre olvidar el primer dia de trabajo, yo era una de las chicas más jovenes y antojables de la empresa. Casi a la semana empece a recibir intentos de ligue por varios hombres pero la verdad yo me sentia demasiada mujer para ellos, ademas casi todos estaban casados o tenian pareja. Recuerdo haber batedo todos hasta que llego el unico hombre que logro hacerme suya. ¡Claro! No era exactmente mi tipo pues el era un “Abuelo” en todos los sentidos. Con sus casi 70 años don Ignacio aun le gustaba calentarse y sentirse hombre con las mujeres. El es precisamente el accionista mayoritario del corporativo… Un hombre con bastante dinero y que nunca se caso, aunque no me sorprende porque se que se ha encamado a muchas mujeres en su vida y creo yo fui una de las ultimas que logro fornicarse.

Desde niña habia tenido un frase muy pegada en mi mente:

“El éxito de un mujer esta en medio de las piernas” Esta frase me hizo cometer muchas cosas desde chica; como la vez que me entregue mi profesor de matematicas para pasar la materia, la vez que logre seducir y coger a un oficial para que no me llevara presa por conducir drogada, entre muchas otras. La más reciente, esta presente historia. Don Ignacio me tiro el perro casi tan luego como entre y desde esa vez empece a ser su PUTA personal, la verdad no ignificaba mucho para mi ya que por su edad servia más para dormir que para coger xD. Desde las primeras veces lo unico que hacia era tocarme, meterme dedos en la vagina. El se qudab complacido con que yo le hicera “Trabajitos bucales” como el le llamaba, le gustaba que me comiera su semen y tambien me chupaba la concha. Esto era todo el servicio que le daba a mi querido jefecito antes de terminar el di. Ya sabia que antes de retirarme tenia que pasar a su despacho. El me subia la falda, me quitaba las bragas y perdia su cabez entre mis muslos comiendome el coño, le ponia muy cachondo que le mojara la cara con mi rico squirt. Muchas veces intento penetrarme pero la flacidez de su miembro no lo hacia posible, solo frotaba su verga en mi vagina y al terminar se vaciaba encima de mi.

Nunca logre hacerme el amor en más de cuatro meses siendo su puta privada. Nunca hasta aquella noche que al fin logre metermel muy rico. Ese dia use un sensual vestido blanco de falda corta, yo me encontraba trabajando cuando Ignacio se aproximo a mi, colo su mano bajo el vestido y me apreto la concha sobre las bragas. Me estremeci al momento, estabamos en publico, logre ver como una de mis compañeras observaba discretamente como me apretaba el coño entre mis piernas. ¡Ven a mi despacho zorrita, tengo ganas de cogerte! Me dijo susurrandome al oido. Era casi el final del dia, solo faltaban un par de horas para salir. Pase al baño hacer pipi y me fui hacia donde Ignacio. El me vio entrar, me sorprendi al ver que estaba masturbandose sentando en su silla. Puse seguro a la puerta y fui a él.

Ignacio se aplico lubricante sabor mango en su miembro y me dijo que se la chupara. Incline mi cabeza hacia su miembro y suvemente inicie masajerselo, el pujaba de placer. Acto seguido me lo introduje en la boca iniciando a comerselo. Suavemente entraba y salia de mi boca, le chupaba hasta los huevos, eso le ponia como lobo feroz, no cabe duda que estaba disfrutando mucho el momento. Ignacio me dordeno:

¡Subete el vestido y bajate las bragas! De inmediato me puse de pie, sensualmente inicie a bailarle un striptease mientras me levantaba las enaguas del vestido. Tome mis bragas y las deje caer por mis piernas hasta el piso. Ignacio me tomo, me quito el vestido totalmente sentandome en su escritorio. El abrio mis muslos e inicio a chuparme la concha, tambien puso un poco de lubricante en mi coño, como siempre yo cerre mis ojos dejandome llevar por el momento. La lengua de Ignacio recorria mis labios vaginales y me la metia un poco.

No pense que esa noche lograra hacerme el amor. Don Ignacio ya habia tardado frotando su verga en mi raja vaginal, estaba gozando muy rico como siempre, me chupaba los labios de placer mientras conservaba los ojos cerrados. De pronto… Tajante como un rayo sentí algo adentrarse en mi vagina; era su pene que de alguna manera logro una magica ereccion y me la habia metido toda hasta dentro mi coño. Ignacio enloqecio al sentir que logro penetrarme, me apreto las nalgas y con todas sus fuerzas me la metia y sacaba. Yo estaba sorprendida, al fin despues de meses logro hcerme suya y me estaba culeando muy deliciososo, el me mordia los pezones, me meti dedos en el culo. Era su PUTA en esos momentos y ¡Dios! Como lo estab gozando. Fueron minutos de placer para los, mi coño estaaba muy lubricado y resbalaba muy delicioso su verga dentro de mi. Ignacio aun teniendo su verga dentro de mi me volteo detrás contra su escritorio y continuo el vaiven tan placentero, casi podia jurar que el sonido de la penetracion lograba escucharse fuera de su despacho.

Despues de unos minutos Ignacio no aguanto más y dejo soltar cada gota de su leche dentro de mi coño. Senti mi vagina inhundarse con tanto semen caliente que me volvio loca de placer. Inmedito que termino su orgasmo su pene se volvio flacido de nuevo, me la saco y me ordeno que le hiciera un “Trabajito oral” Yo me incline, todo el semen se me escurri por las piernas. Tome el miembro de Ignacio y comence a comerselo como otras veces. Esta vez le sabia diferente, un saborcito rico de la combinacion de su semen y mis fluidos vaginales. Mientras le chupaba nuevamente comenzo a crecer en mi boca, el me halo del cabello como un jinete a una yegua y empujo mi cabeza contra él ocasionando que su verga llegara casi a mi garganta. La calentura se podero de el de nuevo. Ignacio me tomo acostandome boca a a bajo en su alfombra, esta vez me iba hacer anal. Casi grito al sentir su verga intentando entrar en mi cerradito ano que aunque no virgen pero si lo tengo muy estrecho, solo logro metermela un poco, aun así note su verga bien metida entre mis nalgas, el inicio a moverse para metermela totalmente pero no lo logro. Se le puso flacido y termino vacindose sobre mis nalgas.
Nos pusimos de pie, el me beso en la boca mientras introducia sus dedos en mi coño muy mojado de su semen. Casi nos da un infarto cuando alguien toco a la puerta… Eran los de intendencia, de inmedito me puse el vestido, me limpie mi vagina con mis bragas y se las deje manchadas de semen. Yo me acomode el cabello y me retire de su despacho con la concha al aire.

No fue hasta tres semanas más tarde que confirme mi embarazo. Aunque esto en vez de molestarme me alegro pues significaba para mi una gran ventaja de lograr mis objetivos por medio de chantajes. Logre sacarle un buen de dinero, el pago mis tratamientos, le exigi ascenderme en el corporativo y al final lo obligue pagarme el aborto en uno de los mejores hospitales de la ciudad… Obvio no iba tener ese niño, osea no y menos a mi edad.

La hija del jefe

Hace ya algo de tiempo que dejé de trabajar en aquella empresa. La verdad es que nunca he contado esta experiencia tan fuerte porque vivo en un lugar pequeño, y todo esto siempre se llega a saber. Te puedo asegurar que esto es real, y aprovecho el anonimato que me da este relato para contar mi pequeño triunfo. Era una empresa un tanto grande y yo trabajaba como administrativo en el departamento contable. Llevaba trabajando unos dos años cuando destinaron a la hija del jefe en nuestro departamento. Nadie sabia en realidad de que se ocupaba y aunque se suponía que era una curranta cualquiera, pero al ser hija de quien era, la tía tenia un despacho propio mientras nosotros compartíamos un garito para varias personas. Te cuento como era la chica. Debía tener 28 años, bajita, con el pelo teñido ligeramente de rubio, unas buenas tetas, y un culo que sin ser nada especial me gustaba mucho por lo redondo que era. Vamos, seguro que lo has visto de esos que asoman como piedras cuando los miras de perfil. Sus labios tampoco estaban nada mal y siempre que me hablaba me hacían sentir que era una comedora de pollas de primera. La verdad es que hasta aquí quizás puedas pensar que no era nada del otro mundo pero la verdad es que despertaba el morbo en mi y sensaciones muy fuertes. Los motivos eran claros, era la hija del mayor cabrón que he conocido, y además era la típica niña pija con aires de tirarse pedos con olor a violeta. Siempre pensé de alguna manera sacar a la guarra que aquella niña de papa llevaba dentro. Esta vez una de mis fantasías se iba a hacer realidad cuando nunca lo hubiese esperado.

Teníamos una relación un tanto superficial y la verdad es que nunca se me hubiese ocurrido haberme insinuado. Si que me había fijado que muchas veces al girarme al pasar ella me estaba mirando mientras paseaba aquel culo. Algo me decía que mi persona no le pasaba desapercibida. Un día su padre vino y me pidió que realizase un trabajo en el archivo que estaba situado en la planta superior, un sitio polvoriento y lleno de trastos. Tenia que pasar por la trituradora de papel unos documentos viejos, y hacer espacio para meter más cosas. Nada una mierda de trabajo que me iba a ocupar varios días cuando era el mes de Mayo y el calor ya iba a hacer más insoportable el encargo. Nada empecé el día indicado y estaba media mañana trabajando lleno de mierda como no te puedes imaginar cuando me paré a tomarme una coca-cola fumarme un cigarro, y desabrocharme la camisa para refrescarme un poco. Allí arriba no iba a subir nadie porque era el culo de las oficinas y me podía escaquear un rato. Cuando estaba unos minutos la vi aparecer por la puerta y pegué un salto del susto, más que nada porque sabia que aquella puta me iba a tirar una bulla. Cuando ya estaba poniendo cara de cordero degollado dispuesto a recibir el puro cuando, me empezó a pedir unos documentos. Me quedé muy sorprendido por su reacción y me fijé que iba bastante más provocativa que lo normal. Recuerdo que llevaba una muy falda muy cortita y un top de lycra que le sostenía a duras penas aquellas dos tetas, y aquellas plataformas que hacían que su culo mirase muy alto. Le dije donde podía encontrar lo que buscaba y que yo mismo se lo bajaba porque estaba en lo alto de una estante-ría. Ella sorprendentemente me dijo que ella mismo los cogería aunque yo me presté a ayudarla a subir. Al verla encima de la escalera la muy guarra me dejó ver las minúsculas braguitas que llevaba y que dejaban salir los mofletes de aquel culo. La polla se me puso al mil, y se me marcaba descara-damente en el fino pantalón. La tía lo hizo increíblemente largo para asegurarse que no me perdía nada y la verdad es que no la defraudé. Cuando bajó se arrimó demasiado cerca y notó el pollón que tenia. Me puso una mirada de perra en celo y me pregunto que pasaba, a lo que le contesté que me había puesto muy caliente. No me dejó acabar la frase porque se me abalanzó me cogió del culo y se apretó contra mi cuerpo para sentir mi barra de fuego. Le empecé a besar por el cuello y empezó a suspirar como un fuelle cuando le sobé las tetas. La pija me apartó y se fue hacia unas cajas que estaban unos metros atrás. Se subió encima y me miró con ojos de loba y las piernas abiertas. No pude aguantar más y me lancé hacia ella y le arranqué de un tirón las bragas y me bajé los pantalones. Ella ya estaba como una moto porque se ve que le iba el rollo violento. La verdad es que a mi no me va ese rollo aunque dada la situación y por ser ella el objeto del cariño que sentía por su papá, y con ganas de domar a una niña pija, me porté como un verdadero bestia. Empecé por lo que más me gusta de una mujer: su coñito. Al principio no pude verlo bien porque empecé a chuparlo como si me fuese la vida en ello y pudiéndolo sentir todo en la boca con un sabor y un olor que me volvía loco. Estuve un rato haciéndole este trabajo y ella suspiraba y se retorcía, aunque me dediqué a hacer mejor mi chupada y le abrí al máximo las piernas apoyándolas en las cajas. Aquella hembra me ofrecía ahora su chocho en todo su esplendor y podía ver sus labios entreabiertos y muy rosados por la excitación. Me dediqué a recorrer los pliegues de aquel aromático coño con mi lengua de arriba a bajo una y otra vez. Me paraba en clítoris y ella gemía de manera un poco exagerada y cerraba algo las piernas para que no me despegase de allí. Me estaba poniendo las botas y tenia que hacer esfuerzos para que mi polla al máximo de su tamaño no tocase con nada porque me podía correr de la excitación. Lo mejor iba a llegar entonces porque cuando no lo esperaba baje mi lengua llena de su flujo hasta su agujerito del culo. No se esperaba esa caricia y se corrió al introducir mi dura lengua en su ano y presionar toda mi cara en su coño. Fue una buena corrida porque ella se cogió a mi cabeza como si estuviese al borde de un precipicio. Ahora era mi turno y me incorporé yo para dejarla buena. La verdad es que entonces la picha me dolía de la excitación pero cuando la vi abierta de piernas, sudorosa, su faldita remangada, y con todo aquel coño dilatado delante mío me llegaron a temblar las piernas. Su gesto de perra viciosa, mordiendose el labio, sudorosa y despeinada me incitó a una penetrada total. Se la metí de un golpe con mucha facilidad porque estaba mojadísima, y fui yo quien soltó ahora un gemido porque aquel coño era una delicia. Estrechito y muy mojado, y lo que más me gustaba, era que parecía que había metido la polla en el mismo infierno. No te puedes imaginar lo caliente que estaba el coño aquel. Empecé a empujar y ella se movía como una marioneta porque las cajas se movían bastante con mis embestidas. Le levanté las piernas todo lo que pude para sentir aun más su coño, mire hacia abajo y vi mi reluciente picha mojada por su flujo y me corrí solo con verlo. Ella se dio cuenta y me apretó contra ella para que no escapase ni una gota de mi leche. Fue una corrida brutal y nos quedamos un rato parados recuperando el aire pero a los pocos minutos ella todavía quería más. Saqué la polla y de su coño salió un borbotón de mi semen ella se levantó se quitó la falda y se fue hacia su bolso. Sacó un paquete de pañuelos y algo más que no vi lo que era. Se limpió el coño de mi semen y vino hacia mí, se agachó y también me dejó la picha limpia. Entonces me demostró que aun tenia más ganas de guerra, porque empezó a besuquear mi polla. Me lo hacia como a mí me gustaba chupadas lentas, y húmedas a la punta de mi pene. Costó un poco ponerme en forma porque la excitación anterior había sido muy fuerte y larga. De todas maneras ver aquellos morritos que tanto me gustaban trabajar con tanta voluntad me pusieron a cien. La incorporé para colocarla encima de las cajas otra vez para perforarla cuando me pidió que quería jugar a algo. Me dijo que le había gustado porque tenia una cara de vicioso total y que quería que le hiciese una cosita especial. La muy zorrona me pidió al oído que utilizase su juguetito y dándome un lametazo en la oreja eliminó cualquier posibilidad de que yo dijera que no. Me enseñó entonces aquello que había extraído de su bolso y que tenia escondido, un estrecho y pequeño vibrador de látex. Me dispuse a no defraudar a aquella zorra de primera y me dediqué a admirar aquel culete redondo cuando ella se puso a cuatro patas. Me arrimé y le comencé a chupar el ojo del culo, mientras ella me lo agradecía con grandes suspiros. Pasaba mi lengua por los alrededores del agujero donde la zona es tan sensible, y luego lentamente introducía mi lengua todo lo que podía en aquella cueva. Cuando hacia eso la muy zorra hacia fuerza para ayudarme y decía entre susurros cochinadas que no llegaba a entender del todo. Me chupé un dedo lo pasé por su coño mojado y se lo metí en el culo. Joder no había visto a una tía tan encendida y se mordía la mano para no gritar. Le dije que si quería que utilizase su vibrador lo que tenia que chupar muy bien. Se lo puse en la boca y lo succionó como una niña un polo mientras mi dedo hacia movimientos para dilatar aquel agujero. Cuando ya la vi bastante excitada me puse detrás puse en marcha el vibrador y se introduje con delicadeza. Le hice algo de daño porque la lubricación no era la perfecta pero una vez se había acoplado al esfínter lo pude meter y sacar con más facilidad. Aquel culito se movía de manera muy sugerente y me cambié de postura para encañonarla por detrás. Esta vez se la metí más despacio para disfrutar aún más del calor de aquella cueva. Quería sentir cada centímetro de su coño y que mi polla la llenaba por completo. Ella comenzó a mover su culito en lentos movimientos circulares y yo cogí su ritmo acompañando sus movimientos. No le hice el típico mete y saca porque me excitaba sentirla mía al llenarla al completo con mi polla. Por supuesto mi mano derecha no paraba con aquel consolador en su culo aunque ahora lo movía de manera circular para que las paredes de su culo sintiesen las vibraciones del juguete. Ella se puso muy cachonda con esa sensación en su culo y aceleró su respiración. Cuando noté que estaba a punto de venirse le introduje el vibrador en toda su extensión y empecé a meter y sacar mi polla de su coño con verdadera furia. Ella se corrió entre estertores y gruñidos. Yo al comprobar su orgasmo me puse ya demasiado excitado y después de penetrarla durante unos minutos me corrí apretando con fuerza mi polla dentro de su coño para llenarla de leche hasta el útero. Ella se limpió de nuevo y se puso la ropa que había quedado desperdigada por varios rincones. Se arregló el pelo en una coleta me dijo que había estado muy bien y se marchó sin decir nada más. Yo mientras también me había vestido y la verdad es que la situación era un poco violenta y yo no sabia donde mirar. Yo comprendí que aquello no volvería a repetirse y que ella se avergonzaba un poco de mostrarse tan puta. Pasaron tres días y aunque me obsesionaba la idea de aquel polvazo y no podía evitar recordarlo a todas horas. De todas maneras durante esos días ella me esquivaba completamente y cuando se dirigía a mí era con una indiferencia total y con muy mala leche. Hasta los compañeros se dieron cuenta de esto y me preguntaban que le había hecho para que me tratase de aquella manera. Yo capté el mensaje e intenté apartarla de mi cabeza, y pensar en que me había vengado en su cuerpo de su papi. Que equivocado estaba porque era entonces cuando iba a venir lo mejor, algo que yo nunca hubiese esperado en aquellas circunstancias.
Habían pasado ya cinco días de aquel encuentro en el archivo cuando salió como una furia de su despacho y diciendo mi nombre con un grito. Me empezó a tirar una bulla tremenda y me di cuenta de cómo mis compañeros agachaban la cabeza pero no perdían nada de lo que me estaba diciendo. Me decía no sé que sobre unas gestiones que no se habían hecho y que iban a suponer un pastón para la empresa. Yo me sentí tremendamente humillado al ser reñido de aquella manera delante de todos mis compañeros y me hubiese levantado para pegarle un puñetazo a aquella niñata. Me contuve y me fui con ella a su despacho cuando me lo ordenó. Ella entró primero y yo la seguí cerrando la puerta una vez pasé. Cual fue mi sorpresa al girarme para tomar asiento que se abalanzó sobre mí dándome un abrazo. Me dio un morreo con su húmeda lengua y me pidió que la follase. Yo me puse bastante caliente porque con el cabreo que había pillado después de la bulla delante de toda la gente quería portarme como un animal con ella. Sin embargo el poco sentido común que me quedaba en aquellos momentos, me decía que no debía hacerlo porque su despacho estaba pegado a la oficina y allí fuera estaban mis compañeros que podían perfectamente todo lo que pasase allí dentro. La puerta no se podía cerrar por dentro y era muy fácil que alguien entrase en la habitación sin llamar. Además en aquel despacho había una ventana que daba a la oficina y solo estaba pasada por una cortina. Yo le dije que no podía ser, y que hiciésemos algo para irnos al servicio y hacer allí guarradas. Ella estaba encendida a tope y me dijo que no, que lo quería allí y en ese momento. Se separó de mí, se fue hacia la ventana y pasó la cortina, se colocó encima de la mesa, se subió la falda y abrió
completamente sus piernas. No llevaba bragas la muy guarra y pude ver la misma y excitante imagen de aquel coñito tierno y carnoso de excitación. Desde donde estaba podía ver su humedad y me dejé llevar cuando me susurró que fuese. Nos dimos unos ardientes besos y me bajó la cabeza hacia aquel coñito. Aspiré aquel olor a hembra de verdad que tanto me había gustado la otra vez y me dispuse a hacerle otra vez una comida de primera. Le abrí las piernas por completo para ver aquellos labios y su clítoris en toda su belleza y me llevé una gran sorpresa. De su vulva salía un cordel y de ano otro, yo tonto de mí le pregunté si tenia la regla y se había puesto un tampón. Ella con aquella mirada de perra en celo me dijo que lo averiguase yo mismo. Comencé a estira del cordel del coño y note como sus labios se iban abriendo y por su vagina aparecía algo blanco. Al estirar por completo salió una bola del tamaño de una pelota de ping pong. Ella dio un profundo suspiro cuando hice esto y entonces lo comprendí, llevaba un buen rato unas bolas chinas en su coño de esas que estimulan tanto a una mujer. Saqué la segunda bola y volvió a pegar un pequeño grito y yo levanté aquel juguete a la altura de mi cabeza para que ella lo viese también. Lo chupé sin pensarlo dos veces dejándolo bien limpio porque debía haberlo llevado durante toda la mañana y estaba embadurnado de flujo, y melo guardé. A ella le gustó ese gesto que aumentó más su excitación. Ahora iba a buscar que sorpresa se escondía en su culo, y al tirar de la cuerdecilla también salió una bola pero de un tamaño mucho menor. Eran una ristra de unas bolas del tamaño de una canica que se introducen en el ano. Viendo aquello le hice un trabajo del cual me siento orgulloso. Le paseé mi lengua por su coño con mucho cuidado de no tocar su clítoris, y cuando menos lo esperaba presionaba mi lengua en aquel botoncito con mucha fuerza mientras que mi mano tiraba del cordel y sacaba bruscamente una bola de su ano. Ella acompañaba cada uno de estos movimientos con un grito y se mordía el dorso de la mano para que no nos escuchasen fuera. Su excitación era total porque recuerdo que mi cara estaba toda mojada de su flujo. Cuando acabé este juego me levanté con las piernas temblando de excitación y con mi polla dispuesta a romper aquella zorra. Me desabroché el pantalón y allí mismo, subida cara a mí encima de la mesa, la penetré sin emplear ni las manos de lo mojada que estaba. De nuevo el meter bruscamente mi polla en aquella vagina que era un horno, y el sentir las paredes de su coño que me aprisionaban me hizo soltar un profundo gemido de placer. Ella me tapó la boca para evitar que nos oyesen fuera, y empecé a bombear con furia. No te puedes imaginar el clímax que se alcanza tirándote a la zorra del cabrón de tu jefe, en un sitio que te pueden ver desde fuera o cualquiera puede entrar en el momento más inesperado. Una fuerza diabólica se apropió de mi persona y en muy poco tiempo se me nubló la vista y apreté aquel cuerpo descargando mi leche hasta en el último rincón de su coño. Tardé un minuto en recuperar el aliento, quedando como muerto encima de ella, pero ella pronto me movió porque no se había corrido y quería recibir su parte. Le dije que no podía echarle otro polvo en tan poco tiempo. Ella no se cortó ni un pelo y me hizo sentar en un sillón, se puso medio desnuda delante mío, levantó una pierna y la puso entre mis piernas. A continuación tomo las bolas pequeñas y se las introdujo con furia en el culo. Cuando las tuvo todas dentro se monto a horcajadas sobre mi pierna y empezó a restregar y apretar su coño en mi muslo. Yo mientras ella hacia ese movimiento de masturbación le había subido la blusa y le chupaba los pezones, mientras mis dedos cogían su culo y acariciaban su ano. Esto le gustaba mucho porque esa zona debía ser muy sensible para ella. Busqué el extremo de del cordel y lo tomé con fuerza, ella me cogía la cabeza para hacer mas fuerza en su movimiento y suspiraba como una loca en mi oreja. Cuando por su respiración noté que se corría estiré con fuerza el cordel y saqué las bolas de su culo. Ella tuvo un orgasmo con una furia increíble y me marcó sus uñas en mis hombros semidesnudos. Recobramos el aliento y nos arreglamos la ropa, aunque se volvió a repetir lo mismo de la anterior vez. A ella le gustaba como le follaba pero era claro que entre nosotros había un mundo y yo no era el tipo que le convenía. Salí de allí sin decir nada pero contento porque había descargado mi cabreo con ella. Entonces vino lo peor, salir fuera sin que mis compañeros notasen el tomate que había tenido en esa habitación. Puse lo mejor que pude cara de cordero degollado y dando a entender que estaba derrumbado por la supuesta bulla que había recibido. Por suerte nadie pareció notar nada y en cuanto pude me escapé al lavabo para limpiarme y comprobar que mi aspecto no delatase mi gloriosa follada. Aquellos encuentros no se volvieron a repetir nunca más pero guardo muy buenos recuerdos de ellos. Al par de meses, por varios motivos, me marché de aquella empresa para entrar en otra. Todavía conservo las bolas que le robé a aquella zorra y alguna vez oliéndolas me he vuelto a excitar recordando aquello y me he masturbado. No las pienso lavar nunca porque todavía guardan el aroma. En la empresa que trabajo ahora, también hay una chica que es la hija del jefe. Éste es muy majo y agradable pero su hija es una cabrona de primera, y tiene un orgullo increíble. Esta chica tiene un cuerpo de verdadero infarto y es verdaderamente guapa, aunque estoy planeando algo para poder domarla como a la otra. Espero pronto te pueda contar otra experiencia como esta.

La profesora Celeste… Salvaje tentación

¿Cómo estan? Estimados lectores del morbo. A continuacion les comparto mi experiencia que tuve en mis buenos años de estudiante, en esos tiempos era un inexperto joven de 18 años, estaba en el ultimo año del bachillerato. Debo decir que siempre he sido un chico muy caliente aunque no muy exitoso con las mujeres, en esos tiempos solo logre cogerme a una chica del colegio y a Celeste, la hermosa mujer que es la privilegiada protagonista de mi breve historia. Celeste era profesora de idiomas del colegio, una monumental mujer que era el antojo de muchoos en la escuela, tanto de alumnos como de maestros y despues de lo que vi esa noche supe que más de uno logro cogersela, ella era muy liberal y aventurera, ademas estaba soltero así que disfrutaba a diestra y siniestra del placer. Claro que no era exactamente una mujer a mi alcance, ella era casi diez años mayor a mí, tenia 27 años. Cuerpo delgado, cabello largo y unas delciosas piernas que por mucho tiempo se me antojaron.

Yo era uno de los chicos más pervertidos del colegio. Sin que nadie se enterara andaba espiando a las chicas y profesoras en los vestidores y baños de la escuela. Me encantaba espiar y grabar a las chicas mientras hacian pipi o se cambiaban de ropa en el baño, recuerdo que coleccione muchos videos en estas andadas, siempre me colaba de puntillas para espiar en los baños. Un par de veces logre espiar a Celeste que era mi mayor antojo por sobre todas, ame ver su deliciosa vagina bien afeitada. ¡Puta madre! Algun dia tendra que ser mia siempre lo pense, de esta manera logre ver lo que aquella noche vi y que cambio mi opinion de Celeste pues hasta ese momento pense que era una chica decente. Celeste terminaba de impartir su ultima clase a las 6:00 pm y se quedaba un tiempo en el aula trabajando. A diario la iba espiar escondido muy sigilosamente detrás de unos casilleros dentro del aula, desde ahí la miraba sentada en su escritorio, a veces sin saber que estaba ahí ella abria las piernas dejandome ver de bajo su falda ¡Demonios! Como me calentaban sus hilos dentalas que se metian dentro su raja.

Pero lo mejor fue esa noche. Sin duda no era la primera vez que el director se le culeaba pero esa vez por alguna razon quiso hacerselo ahí mismo. Estando escondido vi al director entrar en el salon, nada estraño excepto porque el le puso seguro a la puerta, esto me extraño mucho hasta que por fin etendi que eran amantes. Se dijeron solo un ¡HOLA! Y el se la beso tan intensamente que yo me quede congelado, no podia creer lo que estaban viendo mis ojos. Celeste se arodillo ante el y bajo su cremallera liberando su verga que estaba bien recia y lsita para todo, lentamente comenzo a comersela, chupando, pasando su lengua por todo su platano macizo, yo estaba congelando viendo como se deboraba todo el platanote del director y le le gustaba mucho. Despues de chuparle la verga a su amante ella misma enfundo su miembro con un condón, acto seguido el la tomo. Le alzo su pequeña falda, removio sus pantis y logre ver como le clavo cada centimetro de su verga. Celeste se lamia los labios, su cara de placer era enorme, yo desde donde estaba podia escuchar sus gemidos suaves; Mientras se le culeaban muy fuerte detrás, el le pegaba nalgadas y continuaba haciendola suya. ¡No tienen idea! como disfrute verla coger con el director, en ese momento me di cuenta que era su puta privada, el coninuo comiendosela unos momentos más y luego se la saco, se quito el condon tirandolo al piso e hizo que Celeste se tragara cada gota de su leche. La beso en la boca y se retiro del aula dejandola bien cogida, ella se acomodo las pantis, desde donde estaba escondido pude ver como su entrepierna estaba muy mojada, se arreglo y salio tambien del aula. En ese momento no se que me me dio pero tome el condon que dejo tirado su amante, si se que fue asqueroso pero al imaginar que ese trozo de hule estuvo dentro su vagina y que estaba impregnado de sus flujos vaginales me excito mucho.

Yo pense que ninguno de los dos se habian dado cuenta que los espie pero Celeste siempre supó qu la espiaba y sabia que vi y grabe aquel momento. Esto sin duda hizo que ella se entregara a mí, aunque debo dejar en claro que yo nunca le amenaze de ninguna manera ni intentente extorcionarla. Esto sucedió casi un mes despues durante una fiesta en la escuela.

Celeste fue vestida con una muy sexual minifalda roja, blusa escotada negra y tacones altos. Yo estaba hechando desmadre con mis amigos cuando veo a Celeste venir a nosotros, nos hizo platica como si fueramos chicos de su edad y ella fuera de nuestra amiga. Todos nos qeudamos con cara de ¿Qué le pasa? Ella nos bromeaba con tono de relajo, al ver que seguiamos serios nos dijos -¡No sean tontos, en el aula soy su profesora pero aquí afuera solo soy una chica, pueden tratarme como a una de sus amigas!- PERO QUE NO SE ENTERE NADIE, nos guiño el ojo. Todos mis amigos la desnudaban con la mirada pero solo yo era el Centro de atencion de Celeste, ella miro mi paquete, lo tenia un tanto parada y sonrio maliciosamente. Poco despues mis amigos se fueron a sus asuntos y yo quede solo con mi amada Celeste. Estaba nervioso pero no podia quedarme así, porque si en verdad deseaba que pasara algo con ella tenia que estar a la altura de aquellos hombres a quienes abre las piernas con gusto. Le invite a tomar una copa, ella acepto pero no me dijo ¡NO AQUÍ! Así que los dos salimos rumbo a un bar cercano, al subirme a su auto la tension sexual aumento, su falda se habia subido bastante, ella continuo conduciendo hasta que llegamos a una zona solitaria de la ciudad, detuvo el vehiculo en la obscuridad. Los dos nos miramos a lo ojos y Celeste se abalanzo sobre mi sentandose en mi verga. Sentí como mi verga hizo friccion contra su concha.

-¡Muchacho lindo! ¿Me vas a violar? O solo seguiras viendome las piernas toda la noche. Yo que se me deseas, se que dia con dia me espias. Y ¿Sabes algo? Es tu dia de suerte, hazme el amor-

Yo no sabia que hacer, ella fue la que condujo todo el momento. Celeste se subio la falda, empujo mi cabeza entre sus piernas y me hizo comerme su concha. -¡Vamos chupamela, quiero ver si eres hombre para mi!- Solo torpemente incie a masajar sus labios vaginales con mi lengua, ella se convulciono de placer. ¡No podia crerlo! Al fin tenia la concha de mi deseada profesora en mi cara y estaba muy cerca de poseerla. Mientras continuaba comiendome su raja ella libero mi pene y senti sus manos iniciar a masturbarme, segundo a segundo que le hacia oral note como se mojaba más y más. Le olia delicioso, era un aroma que me embriagaba de lujuria. Celeste se quito de mi y me dijo -¡Nada mal pequeño aunque aun te falta mucha experencia con muejeres, ya iras aprendiendo!-

Celeste enfundo mi pene con el condon, se puso un poco de lubricante en la vagina y suavemente inicio a meterse mi verga, Senti como lentamente iba entrando hasta llegar al fondo de ella, estaba muy apretadita y al fin tenia toda mi verga bien adentro su raja vaginal. ¡Hazme gozar bebe, hazme el amor! Me grito con una voz muy sensual. Tenia un cuerpo muy ligero por lo que no me costo maniobrar, inicie a al mete y saca con todas mis fuerzas. Celeste me clavaba sus besos mojados en mi boca mientras se lo hacia. Los dos nos estabamos entregando al placer intensamente. Yo sin pensar aprete sus pezones y me agarre de ellos para bombearla mas fuerte. El lubricante hacia que mi verga resbalara muy rico dentro su vagina, era un placer sin limite. Celeste se daba sentones muy fuertes y apretaba mucho para que entrara aun más. Los vidrios del auto se habian empeñado de nuestro sudor y yo continuaba moviendome dentro de ella, me decia cositas ricas al oido y yo tambien. Le hice el amor hasta donde aguante y el placer fue tanto que me vine en poco menos de veinte minutos.

Celeste se saco mi verga de su vagina, me quito el condon bien lleno de semen y nuevamente se lo llevo a la boca. Sin duda logro probarse mi lechita.

-Bien niño lindo ya has acabado de disfrutarme, es hora de que me des algo que es mio. Se que la otra tarde me grabaste mientras el director me hacia el amor. ¡Se niño bueno y dame la memoria de tu telefono!-
En ese momento entendi el motivo principal por el que se entrego a mi. Pero no me importaba… A fin de cuentas cumplí mi sueño y me la goce como no se imaginan. No dude en cederle lo que me pidio, ella guardo la memoria, se vistio y continuo manejando de regreso a la fiesta. Volvimos a entrar por separado, Una felicidad inmensa me desbordaba al saber que aunque sea brevemente pero fue mia esa noche. Queria presumirselo a mis amigos pero no pense que era el momento prodente. Ademas yo aun tenia ganas de más, mucho más esa noche.

Mis amigos me interrogaron donde habia ido por lo que les invente una historia y evadi la conversacion. Estaba con ellos pero la seguia viendo. Celeste estaba conversando con el director nuevamente, se que no tenia derecho pero unos diabolicos celos se apoderaron de mi al pensar que esa noche tambien se la iba a follar, no podia dejar las cosas así. Sin dudarlo me aparte de mis amigos y la seguí rumbo al baño. Ella noto mi presencia ahí dentro.
-¡Quje demonios haces aquí!, yo deje que me cogieras porque tenias algo que podia arruinar mi reputacion, ahora ya no quiero nada contigo insecto-

-¡No tan rapido putita, las cosas no quedan aquí y seras mia de nuevo!- Con fuerza la empuje contra la tasa del baño, levante su falda y al instante se la metí. Aun estaba mojada del lubricante. Ella forcejeba pero yo soy mas fuerte que ella. Me valio verga que alguien entrara y me encerraran por violacion, se lo hice aun más fuerte que mis heuvos chocaban en sus nalgas. Celeste sintio cuando tense mi miembro ¡Estupido! no te vayas a… y antes que terminara de hablar me vacie totalmente dentro de ella. Cada gota de mi leche entro en su raja de mujer. Al momento, reaccione, me acomode el pantalon y corrí tan rapido como pude lejos de ahí. No me despedi de nadie, ahora tenia miedo al pensar que podria acusarme de violacion. Recuerdo que no fui a la escuela una semana completa. Mis amigos me preguntaban donde estaba yo. Les pregunte si no habia ningun rumor en la escuela. Todo estaba normal aparentemente. Al regresar me encontre cara a cara con Celeste, ella parecia muy natural aunque no me hablo más, cosa que no me importo ya que mis verdaderas intenciones con ellas las logre. El habermela culeado fue el logro más excitante que como hombre tuve en mi vida, eso fue hace ocho años atrás.

Mi cita odontologica

El era un doctor moreno,alto,y yo su joven paciente, ya era el fin del tratamiento, nunca sospeche,el tan apuesto,tan en su sitio. Yo por eso dias, no pasaba de ser un@ pajeadora, me masturbaba por todo, al levantarme, me pajeaba y dejaba ese semen derramado sobre la sabana, mi mama siempre me preguntaba que porque me sonaba (la verga) en la sabana. Tenia un amiguito iba a su casa, nos encerrabamos,acostados en su cama juntos leiamos libros,yo lubricaba mi pija de lo lindo,hasta que su mama nos llamaba,y parado vestido con su suavidad me hacia venir,con solo verla. El doctor me puso cita a las 6 de la tarde, fui, y me hizo sentar, algo de la boca me miro, y me dijo ” levantate, ven al baño y sacate la pija ” lo hice, en silencio, pero estaba esa pija mia empequeñecida,el la tomo en sus manos y la sacudió sin pronunciar palabra. Yo nervios@, por respeto seguia con curiosidad sus indicaciones,me hizo subir a la camilla ,mi bragueta abierta,mi pija inerte y flacida, yo acostad@,el bajo su lujoso pantalon y saca tremendo palo,una súper pija morena,dura,y montado sobre mi,me la frota primero suave, después con intensa pasion, mi doctor gozandome,y yo por primera vez con un hermoso señor haciendome entre feliz ,e indignado ,pues nunca me la pensé. Así tome gusto por las pijas, y aprendí, a tener sexo con las pijas,ay…como quisiera una pija lechuda…entre mi culito….lastima doctor, que no volví a su consultorio, pero siempre recuerdo mi primera vez.

Mi primer trabajo

Aún recuerdo cuando fui a trabajar a aquel pueblo perdido entre los montes. Yo había obtenido mi título de medicina el mes de junio y, en agosto, surgió mi primer trabajo. Se trataba de sustituir en sus funciones al médico titular de aquella localidad de la que tantas cosas tengo guardadas para el resto de mis días. El autobús de línea bordeaba aquellos cerros dorados por el pasto y el aire tórrido del verano mientras yo sentía como me embargaba una mezcla de sopor y nerviosismo. Me iba a enfrentar a mis primeros pacientes, tenía que pasar entre aquellas casas ya visibles a lo lejos un mes completo, sin poderme mover del lugar ( en aquella época el servicio era continuado). Cunas (ese era el nombre del pueblo) apenas sí llegaba al millar de habitantes. La noche de mi llegada mantuve una entrevista con el alcalde quién me mostró el consultorio y me acompañó e intercedió por mí en todo lo referente al hospedaje. De esa forma terminé en aquella casa, que, sin ser posada de forma establecida, había pertenecido a una señora la cual daba hospedaje a médicos, veterinarios, músicos de fiestas, y todo tipo de transeúntes y trabajadores temporales que tuviesen que pernoctar por alguna circunstancia. La propietaria había fallecido en el último año y la casa pertenecía a su hijo, el cual se dedicaba al comercio y la representación de comestibles por lo que pasaba la práctica totalidad del tiempo fuera del pueblo, dejando las labores de la casa a Luisa, su joven esposa y madre de una criatura de poco menos de un año.

Cada día, terminaba la consulta tarde, siempre después de las dos del mediodía. Luisa tenía la deferencia de esperarme para almorzar juntos. Procedente de un patio con abundantes flores, a través de una cortina la luz implacable de agosto penetraba en visillos a aquella estancia impregnada por el frescor y la textura que el aire adquiere en las casas antiguas. La joven dueña era una mujer afable, servicial, educada y bastante sensual. Tenía los ojos grandes, realzados por un tenue contorno de lápiz. Sus iris eran de color miel y parecían que te iban a tragar cuando te miraban fijamente. Para estar en casa recogía sus cabellos teñidos de un rubio ya suplantado por vetas de su oscuro color natural en un moño que coronaba graciosamente el vértex de su cabeza, y que junto con el resto de sus rasgos y sus ademanes la dotaba de una vistosidad especial. Vestía un vestido blanco de lino, extremadamente delicado y transparente que permitía al contraluz de la puerta del jardín adivinar la suavidad del contorno de sus muslos, su cintura y cuando se ponía de perfil, también sus pechitos. Como era consciente de lo que mostraba al trasluz, solía levantarse de la mesa con frecuencia e ir a la cocina pasando por delante de aquellos haces de luz, dándose perfecta cuenta que atraía mi mirada como un imán en cada uno de sus pasos. A la hora de la cena, ya con su marido presente, solía cuidar mucho más su atuendo y esos ademanes que transportaban la imaginación de cualquiera a delirios furtivos y exquisitos. Cada día, con el sopor del almuerzo a cuestas, me retiraba a mi dormitorio y me gustaba fantasear con aquella mujer acariciando mi pene poquita a poco hasta que daba espasmos con mi pelvis y mi semen afloraba a presión para quedarme dormido después con el gusto apacible de haber tenido un orgasmo a su salud.

Cierto día el trabajo de la mañana fue agotador, cuando llegué a la casa Luisa había almorzado ya, teniendo en cuenta que era las cuatro de la tarde.

Un calor abrasador se descolgaba del cielo agosteño mientras en la penumbra de aquella sala Luisa platicaba conmigo recostada en un aparador. Se mantuvo de pie, con sus piernas cruzadas y apoyada en el mueble cuya arista se hundía en su culo y resaltaba por arriba sus exquisitas nalgas. Vestía un bata muy fina y escasa que abrochaba por delante y dejaba ver su piel entre un botón y otro, porque ella se las ingeniaba para arquear su cuerpo y que resultase la tela ajustada; a nivel de la cintura, entre dos botones vislumbré el triángulo blanco de su braguita, oscurecido tal vez por la mata de pelos que albergaba entre sus piernas; ella era una pura sonrisa mientras hablaba. Yo me estaba parando de verdad, no podía dejar de pensar en lo riquísimo que sería hacerlo con ella, Luisa se daba perfecta cuenta y adoptaba posturas cada vez más insinuantes, más provocativas. Decidió sentarse y al hacerlo cruzó las piernas de manera que dejaba ver toda la cara posterior de su muslo derecho, terso, con una sutilísima irregularidad de su piel por la celulitis incipiente que más que afearla la hacía aún más apetecible. A mí me caían gotas de sudor por la frente, mientras mi paquete se abultaba de forma tan brutal que tenía serias dificultades para disimularlo. Notando mi nerviosismo, hizo un movimiento con las piernas disimulando adoptar una postura natural pero el resultado fue darme a ver otra parte de la piel de sus muslos que antes estaba oculta. Yo estaba deseando de terminar mi comida ante la idea de masturbarme antes de dormir la siesta. Ella calló por unos momentos y me miró fijamente devorándome con sus ojos hasta que emitió un suspiro angustioso, para decir

– Hoy estoy regular sólo, no parece que me encuentro yo muy bien

-¿Qué le pasa? interrogué simulando interés científico

– Pues no sé, hace tiempo tengo trastornos con el periodo, lo mismo se me adelanta que se me atrasa, y a veces siento a especie de punzada en una ingle, pero muy leve. Mi marido me dice que vaya al médico pero yo no creo que sea para tanto.

Aquellas palabras sonaron como un redoble en todo mi cuerpo, cuando me percaté que se me estaba ofreciendo la oportunidad de ver y palpar el cuerpo de aquella mujer, semidesnuda, una especie de hormigueo me recorría de la entrepierna y los testículos y me subía por el abdomen hasta oprimirme el pecho. Casi con voz temblorosa ante la incertidumbre de la respuesta sugerí:

– Si le parece bien, puedo echarle un vistazo, al menos las causas más graves de dolor abdominal puedo descartarlas con una exploración cuidadosa

– Pues mira, no sería mala idea, ahora que el niño está echado a la siesta, así me quedo al menos más tranquila. Por cierto, deja de tratarme de usted, somos muy jóvenes los dos como para andar con esos respetos

– Claro, perdona Luisa. Cuando termine de almorzar y lavarme los dientes si quieres vamos a una habitación donde pueda explorarte

– Sí, vamos a mi habitación, ni siquiera he tenido tiempo de hacer mi cama aún pero no pasa nada, me perdonas el desorden.

Yo ya no veía la hora de terminar de comer, se me atragantaba cada trozo de carne que ingería. Mi hambre desapareció como por ensalmo. Tuve una descarga de adrenalina de tal índole que mi apetito quedó suprimido ( el apetito por los alimentos claro) y mi muñeca temblaba cada vez que sostenía el tenedor para llevarlo a mi boca. Era más bien otro tipo de carne lo que mi boca ansiaba ya.

Ella se percató al momento de mi nerviosismo y comenzó a sonreír de forma socarrona y a mofarse de mí con su mirada, mientras me decía cosas totalmente serias, incongruentes con sus gestos, que ya adivinaban todo lo que estaba pasando en mi interior.

Finalizado el almuerzo a trancas y barrancas, llevé a cabo un rapidísimo lavado de dientes e hice un ademán de disponibilidad. Ella, de nuevo, bajo su pícara sonrisa, dijo.

-Ven

La seguí por pasillos que desconocía, iba delante de mí moviendo su culito con una gracia y sensualidad apasionante. Yo creo que estaba asegurando al máximo la probabilidad de que me lanzara, de que le metiera mano, estaba haciendo todos los méritos a su alcance habidos y por haber, me estaba condicionando con toda su conducta a ser el único culpable si la cosa no salía bien.

Subió la escalera delante de mí, y mis ojos se clavaron en sus corvas y lo que se podía ver por encima de ellas. Un calor se me subía a la cara de pensar la enorme decisión que debía tomar sólo unos minutos después: lanzarme o no lanzarme. Por supuesto un rechazo podía traer consecuencias graves para mí en aquellas circunstancias de mi vida, pero pensar el gusto que debía dar tener la verga entre aquellas piernas me hacía olvidarme de todas las contrariedades posibles.

Salió de su habitación con el pequeño dormido en brazos y después de acostarlo en otra cama me hizo pasar. Se desabrochaba el vestido comenzando por el botón inferior y rápidamente éste se descolgó de su cuerpo. No llevaba sujetador, sus pechos me parecieron una aparición, grandes, enhiestos, con sus bodes perfectamente curvados y simétricos y sus pezones rosados, centrados en una areola no demasiado amplia, dóciles, tiernos, susceptibles de ser lamidos, mordidos hasta la saciedad. Su braguita era finísima, apenas sí dejaba un triángulo por delante y detrás por el lado del cual salían algunos vellos cortitos y caracoleados. No recuerdo una sensación de fuego como la que me invadió en aquellos instantes, con la escasa voz que me salía del cuerpo le dije,

– Échate sobre la cama por favor

Ella dejó el vestido sobre la silla y se acomodó tendida, algo incorporada, separó sus piernas a ambos lados y mi vista se clavó en ese momento en lo que guardaba en su entrepierna. A ambos lados de la braguita sobresalían los pliegues de su conchita. Aposenté sobre su abdomen la palma de mis manos húmedas por el sudor, y el calor de su cuerpo fue una auténtica transferencia.

– ¿Te molesta algún punto de dónde te estoy tocando?

– No, no, para nada

Traté de palpar de forma profunda y superficial todo su abdomen, le interrogué si tenía molestias en las mamas y aproveché para palparlas también, rozando intencionadamente como quién no quiere hacerlo el índice por sus pezones para sacárselos y sentirlos duritos. Mi polla estaba a punto de estallar.

– ¿Puedes tumbarte boca abajo por favor?

– Claro

Mi exploración había terminado, ahora me veía en la situación más crítica, tenía que lanzarme y no sabía cómo. No podía dejar de intentar algo, aquello prometía ser uno de los polvos que jamás olvidaría nunca. Lo mejor era no andarse por las ramas y pasara lo que pasara, a estas alturas de las circunstancias sobraban los pretextos y el arte de la seducción. Así me mojé el dedo índice en saliva y lo pasé por dentro de sus nalguitas, sentí como tuvo un leve estremecimiento, y comenzó con una risita provocativa.

– jajajajajajaja-.¿qué haces?

La volví boca arriba y me lancé sobre su cuerpo besando su boca, ella abarcó
mi nuca y comenzó a acariciar mi cabeza.

– Creí que no te ibas a atrever cariño -Me dijo-

– Me tienes loco Luisa, quiero fornicar contigo hasta quedarme hecho polvo,

Ella puso su dedo índice en mi boca y me insinuó que me callase mientras desabrochaba poco a poco mi camisa y hundía su barbilla en mi pecho buscando con sus labios mis pezones. Empezó a succionármelos mientras su mano, que descansaba en mi rodilla ascendía lentamente por mi muslo hasta mi bragueta. Facilité lo que intentaba y mi polla salió como liberada de una opresión.

Comenzó a masajearla deslizando la piel atrás y a delante y yo sentía algo riquísimo que me llegaba de mis genitales a mi cerebro, pero mi obsesión en aquel momento era degustar su cuerpo, lamerlo, morderlo, succionarlo todo, así que inmovilicé su muñeca que había iniciado una masturbación deliciosa sobre mi polla, le saqué sus braguitas y me bajé a su pubis, recortadito, perfectamente triangularÝhurgué con mis dedos entre sus vellos hasta tocar su rajita rosada, húmeda y caliente, bajé mis labios hasta allí y comencé con una suave presión de ellos contra aquella delicia. Una vez que tenía mis labios empapado de aquel jugo mi lengua salió entre ellos buscando avanzar hasta aquel huequito derretido de excitación y tras traerme con una suave presión sus pliegues carnosos y devorarlos con todo el inimaginable juego de tactos que se puede llevar a cabo entre dos mucosas, mi lengua entró en su coño. La sentí rodeada de la presión de sus paredes y me costaba mantenerla erguida, fuera, noté su clítoris tenso en la punta de mi nariz. Como me costaba mantener un movimiento de mi lengua dentro de una cavidad que tendía a cerrarse sobre ella, me limité a sostenerla fuera con una tensión que me nacía del mismo cuello y a empujar y sacar mi cara de aquel tesoro, de forma que literalmente la estaba follando con la lengua. Ojalá pudiese oir de nuevo la variedad de sonidos que aquella mujer emitía en esos momentos: daba chasquidos con su boca, suspiros entrecortados, gemidos dulces y prolongados, todo eso en la posibilidad que daba una respiración dificultada y espasmódica. Intentaba decir algo pero nada le salíaÝsólo le entendí una vez:

– Qué rico, por favor, sigue amor mío, sigue no pares, mmmmmmmmm

Fui testigo de las sacudidas que daba su pelvis. Inundaba mi boca un jugo ligeramente ácido que le chorreaba a ambos lados de mi lengua, la cual estaba literalmente tragada por su coño.

Cuando ya no pude soportar más aquella tensión que invadía toda mi boca esperé un momento de relajación de Luisa – porque así entendía que había tenido un orgasmo- para retirar mi cara de sus riquísimos y mullidos muslos

– Ven cielo – Fueron sus palabras mientras sus piernas comenzaron a rodear mi cintura y apretarme contra ella. Con su mano cogió mi sexo y lo pasaba suavemente por su vulva, estaba dándose un masaje previo, como para ir tomando gusto al asunto. Yo sentía en mi glande el riquísimo calor que se desprendía de aquel coñito. Con su mano derecha dio las últimas pasada de mi capullo por su rajita, lo detuvo para asegurar la posición y adelantó sus caderas en ese momento para aferrarlo y tragárselo entero. Yo sentí cómo algo delicioso iba engullendo mi polla mientras ella lanzó otro sonido ininteligible. Me abarcó con sus piernas y comenzó a facilitar el bombeo, al principio despacito pero que poco a poco fue incrementado el ritmo y ambos nos quedamos sumisos en el mayor éxtasis imaginable. Sólo se escuchaba nuestras exhalaciones ruidosas, el choque de mis ingles con las suyas y los sonidos que mi polla generaba en la humedad de su vagina.

– Mi vida, nunca creí que me lo harías, lo deseaba desde el primer día que te vi

– Yo también Luisa, cielo, me fascinas mmmmmmmm

De esa postura se corrió varias veces. Después se levantó y se colocó sobre mí cabalgada cuando comenzó a mover su cintura en círculos con mi polla secuestrada entre sus paredes naturales. Yo veía en un espejo que había frente a la cama como sus labios menores se replegaba en cada movimiento, en cada ascenso y cada descenso. En esos momentos metí la mano entre tanto movimiento por debajo de su abdomen y alcancé su clítoris. Yo mismo tocaba el tronco de mi polla que totalmente lubricada entraba y salía de allí y también su clítoris, carnoso, erecto, rojísimo, elástico y gomoso, ofrecido y alerta como sensor de todos los placeres posibles. Con los mismos jugos que nacían de su petaquita acerqué mis dedos a su ano para masajearlo; sentía en la yema la presión de su esfínter y lo lubricaba con sus propias secreciones. Con esas manipulaciones llegamos al climax, ella tuvo orgasmos potentísimos en auténticas sacudidas, con toda la violencia que un cuerpo es capaz de experimentar en un campo de batalla por el placer. Yo aguardaba para correrme, con auténticos esfuerzos mentales retenía mi orgasmo y con él todo el semen que llamaba a las puertas de mi polla.

Ella sacó un bote de crema hidratante y la aplicó en mi glande al mismo tiempo que con la otra mano se ponía un poquito en su ano. Se puso a cuatro patas y fijó el extremo de mi verga en su culito, se relajó e hizo fuerza para dilatar su anillo al mismo tiempo que me pedía que empujase muy poquito a poco, cuando sentí que había entrado algo de mi miembro me pedía que me detuviera para adaptar su orificio a la situación, después otro poquito más, y así acabó mi verga por inundar su recto. Ella lo apretaba y lo aflojaba al mismo tiempo que le entraba y salía, impregnándome de un tacto absolutamente delicioso e irrepetible. En ese trance le metí dos dedos en su vagina y fue muy agradable sentir como palpaba desde su oquedad, el bulto que sobre ella producía mi polla desde atrás en cada embestida.

Se corrió de nuevo con ese tipo de penetración. Hicimos una pausa porque dijo que me quería chupar todo y debía lavarme bien antes.

Metió mi capullo en su boca, lo hundía hasta su garganta, sin que sintiera la más mínima náusea misteriosamente. Sus labios se aferraban sobre mi polla, que era en esos momentos un cilindro largo, duro, surcado de venas a punto de reventar. Se deslizaban por ella y la recorrían en toda su longitud, se la sacaba y la metía en la boca, besaba la punta, daba con la lengua unos toquecitos en los testículos. Finalmente me dio con mi punto de máxima sensibilidad. Fijó su lengua en la parte inferior del extremo de mi verga y allí comenzó a vibrarla con toda la rapidez que pudo, yo sentía un gusto creciente que ya no podía detener, era autónomo a mi voluntad, no sé qué pasó después, sólo sentí que me vaciaba en su boca, que mi leche salía por sus comisuras a presión, que ella sacaba mi pito de su boca y recibía los borbotones en su frente, en tus nariz, sus ojos, y chorreaba por su cuello hasta sus pechos.

Nos quedamos dormidos en la apacible habitación hasta que sentimos el llanto del niño que se había despertado.

Aquella tarde visité mis enfermos y por la noche, bajo el aroma de los jazmines y la albahaca en el patio, el marido de Luisa me invitó a degustar un vino de reserva que había guardado para ocasiones especiales.

el_zagal_@hotmail.com

Mi compañera de trabajo

Llevabamos ya trabajando dos años, y poco a poco empezabamos a entablar una amistad mas que con cualquier otra compañera de trabajo,esto nos llevo a que siempre nos jugabamos con cualquier cosa, nos bromeabamos y hasta aveces nos ibamos a las manos. Fue que en una de esas veces como jugando le tome el trasero con mis dedos y ella se volteo y se comenzo a reir dicendo que se iba a vengar y asi fue al rato ella hizo lo mismo y asi comenzo nuestro juego.Un dia le dije que un amigo me habia prestado un video xxx y ella me dijo para verlo, y que lo podiamos ver juntos, asi que acepte la invitacion y comenzamos a verla juntos al comienzo hubo un poco de nerviosismo pero despues comenze a tocar sus piernas y como no dijo nada comenze a tocarle el trasero que aproposito lo tenia bien redondo y parado, como eso parecio gustarle meti mi mano dentro de su pantalon y empece a sobarle el trasero llegue a tocarle hasta la raya y senti todo lo redondeado que tenia el trasero. Conforme pasaba los dias este tipo de juegos fue mas seguido, cuando nos comunicabamos por msn ya que estabamos en el trabajo ella me avisaba cuando no estaba su jefe para que yo fuera a su sitio para ver peliculas.En una de esas tantas ella ya no solo se dejaba agarrar el trasero si no que un dia me comenzo agarrar el pene con los pantalones puestos pero no se atrevio a mas.Otro dia como nos habia gustado lo que habiamos hecho quedamos en ir a unas cabinas de internet que alquilan en la ciudad, asi fuimos y entramos los dos en una sola cabina fue ahi que entramos a ver unas peliculas porno y ella comenzo agarramelo de nuevo, en ese momento me baje los pantalones y ella comenzo a masturbarme y de pronto agacho la cabeza y metio toda su boca en mi pene y comenzo a chuparmelo como nadie antes me la habia chupado hacia todos los movimientos posibles con la lengua, bajaba hasta mis testiculos y luego subia para meterselo todo a mi boca, como es suponerse yo ya no aguante mas y se me vino todo y ella no dejaba de parar de chuparlo, descanso un rato y me dijo que si estaba listo para hacerlo de nuevo, a loq ue yo dije que si por que me habia gustado y comenzo hacerlo de nuevo con mas intensidad que la primera, tenia ganas de comermela pero en ese momento no podiamos y ese es otro relato que ya les contare…

Tres secretarias calientes y buenas para el sexo en grupo

¡Hola!

Bueno, esta historia sucede hacia un año.-

Yo recién empezaba a trabajar, la verdad que con el cargo que tenia en una empresa de seguridad debía asistir de etiqueta, con corbata, camisa, tela, etc., y sinceramente la pinta era la mejor, en la primera semana, converse mucho, con la secretaria de gerencia, un mujer, mucho menor de edad que yo, (bueno 4 años menor, yo tengo 21) era hermosísima, unas nalgas redonditas, paraditas, una tetas gigantes acompañadas de un escote formal insinuante a muerte, era hermosa. conversaremos mucho, eran varias horas del turno que conversábamos. Una noche que terminábamos de trabajar, estábamos solos en la oficina, gerencia, y administración se habían retirado, quedaba la secretaria de gerencia y yo administrador jefe, ambos, antes de salir, le invite a tomar un café en la misma oficina, y a seguir conversando, en ese momento entró al baño a retocarse un rato, y cuando salió se dio un tropezón que casi se va de cabeza al suelo, en ese tropezón, la alcancé a agarrar, pero ese agarron fue mas de los ambos esperábamos, en mi intento desesperado por evitar que se cayera, lo primero que agarré fue una de sus tetas, y en el forcejeo, esa misma teta salió del scote, dejándola al aire, o a vista y paciencia del mas caliente con ella. ella no atinó a nada, y yo por evitar algo (no se que) me acerqué y le acomodé la teta que estaba afuera, ella solo mira como yo le tocaba su pecho y lo acomodaba, según ella caballerosamente, y al fin le digo, “vamos a mi oficina, que esta listo el café que quedamos”, fuimos ala oficina servimos el café, y me da por encender el televisor, en un canal X donde estaban dando un programa de educación sexual y placer sexual, sin tomar “mucho” en cuenta la televisión, conversamos y luego de harto rato de conversar, se me ocurre decirle que “tenia unas tetas increíbles, y que tenia ganas de tocarlas hace rato”, ella se sonroja, y su mano trata de acomodar algo debajo de su falda a la altura de su entrepierna, y por ultimo se acomoda las tetas. Seguimos conversando, deja luego su taza, en el escritorio, se pone detrás de mi y me dice al oído “así es que te gustaron mis tetas, y hace rato querías tocarlas” si le digo, muy confiado, y creyendo que me estaba molestando, cuando sale de atrás, se pone en frente y a sabiendas de que ya no vendría nadie mas a la empresa, se saca la blusa, con ese scote que me volvió loco todo el día, y dejó sus tetas a mi vista, y se puso en frente y me pidió que se las tocara, que eran mías.

Yo ni corto ni perezoso, me agarre de sus tetas, las tomé, las agarre, las chupe, y mientras las chupaba, le agarraba las nalgas, le bajé el cierre de la falda, la despojé de ella, le saque la tanga, ella me desnudaba también, al final terminamos ambos denudas, ahí, me di cuenta de que tenia a la mujer mas bella y caliente de la empresa a mi entera disposición, lista para abrir sus piernas tomar su clitoris, y guardar mi verga dentro del jugoso sexo de la secretaria de gerencia.

En el mete y saca de la verga dentro de la vagina de Catalina, escuchamos a alguien que estaba en el star de la oficina, yo me despego de mi sexo, me pongo algo del pantalon, y salgo y veo, a un secretaria del administrador de contratos, Daniela, hermosa, con menos culo, pero hermosa. Le pregunte, que hacia ahí, y me responde que se había devuelto al baño, y le pregunto para callado, si había escuchado algo de lo que había pasado allá adentro, ella me responde ” no se preocupe jefe, si o conozco a la Cata, yo me quedo callada”, esta bien, le dije en todo caso ya terminamos luego de la interrupción, y le dije si quería un café, mas que mal estaba fría la noche, ella aceptó, entro a mi oficina, y se da cuenta que Catalina estaba con solo una taza en las manos y nada mas, su ropa esta esparcida en mi oficina, además de estar de piernas abiertas, y con la entrepierna mojada, y yo con el puro pantalón, sin ropa interior, y se notó por sus pezones erectos, que también le gustaría estar debajo mío, con mi verga dentro de su culo. Yo le digo, ponte cómoda, ella se sienta, ¡no! le digo mas cómoda, y le acaricio las tetas y comienzo a desabrocharle la blusa, dejándola solo con sostenes, luego sin mas ella me besa, y empieza sacarse la falda, y queda en las mismas condiciones que Catalina, desnudas para mi solito, listas para seguir teniendo sexo, penetrándolas hasta mas no poder, y hacer lo que quiera con ellas.

El sexo fue lo mejor, dos mujeres a cuestas, esperando que se la meta o en el culo o en la vagina o en la boca, a Catalina la tenia boca arriba, con las piernas abiertas, y atravesada por el culo, con una verga grandota, mojada y jugosa.

Daniela de pie me acariciaba la cabeza y me entrega su vagina para que se la chupe, para que mi lengua juega desesperada en su vagina, y con una mano, jugaba con sus tetas, nos turnábamos en el sexo oral, las turnaba en las penetraciones, pero sin que les faltara a una de ellas, después con las cabezas juntas en una silla acariciándose las paginas, y jugando con su culo y ambas como podían chupando mi verga esperando uno de tantas eyaculaciones, que les di tanto en su culo, su vagina, su ombligo, espalda, esta vez fue en la boca de ambas.

Esa noche, Daniela se quedo en la oficina, al igual que yo y Catalina, bueno para cuando terminábamos, teníamos que ducharnos, y salir del turno, solo bastaba marcar tarjeta y retíranos.-

Pero de una vez, cada vez que nos quedábamos solos en la empresa, donde quedábamos, en el hall, en mi oficina, o en la oficina de quien queramos tener sexo, nos quedábamos.-

En la tercera vez que estuvimos en sexo en la oficina, se nos agregaron dos personas mas, una niña de 18 años, y una joven, pololo o novio de Valentina, ella delgadita, buenas tetas, buen culo, lo chupaba como diosa (comprobado esa noche), así empezamos a tener sexo entre 5, dos varones, tres mujeres que les gusta el sexo, que se te desnudan cuando quieren a la hora que quieren o quieres, derrepente en horario de trabajo, en medio turno de día, llegaban de a una a la oficina, se desnudaban, y se la metia, la follaba, le agarraba las tetas, se las chupabas, le chupabas la vagina, la culeabas, de todo, después se vestían, y salían como si nada, esperaban un rato, y llegaba la otra y lo mismo disfrutas, todo el día teniendo relaciones, sexo, calentura de la que quieras, con tres de las mujeres, mas lindas de la empresa, mas cuando Carlos tenias que hacer consultas sobre personal y las calentonas van llegando de a una, nuevamente y la orgía se arma. Nuevamente.
Bueno de mas esta decirles que mas de una vez nos descubrieron teniendo sexo en las oficinas y en orgías.-

Pero mientras mas nos pillaban, mas mujeres y hombres se unían a las orgías.-

Bueno.-

Esa es la historia, espero les guste.-

Adiós.-

En la oficina tuve mi segundo encuentro

Hola como les va a todos los lectores, les quiero agradecer a todas las que me mandaron mail porque les había gustado el relato anterior de que le puedo enseñar yo?, bueno esta es la segunda parte o el segundo encuentro que tuve con ella, esta vez fue en la oficina del trabajo, como se acordaran trabajábamos en el mismo lugar y también somos vecinos, se dirán que es poco creible pero no porque son dptos. que financia el trabajo, ( yo creo que si ella lee esto se va a dar cuenta que soy yo, jajaja, pero no importa, se que le va a gustar).
Después del 1° encuentro que tuvimos, nos cruzamos un par de veces en el trabajo y en el ascensor y solo cruzabamos una que otra mirada complice, pero nada mas, la verdad para serle sinceros el encuentro que tuve con ella fue el mejor sexo que tuve en mi vida, pero no me volvía loco con volver a repetir, si se daba bienvenido sea, pero me sentía como que ya me había sacado las ganas, y no lo digo en una forma despectiva para nada, no quiero que se mal interprete saben lo que significan las mujeres para mi, pero como que había cumplido mi objetivo, retomando nuestro nuevo relato, pasaron unos meses yo seguía y sigo de novio, y mi vecina me enteré que empezó unas clases de TANGO, cuando me lo contó no saben la calentura que me agarro, de solo imaginármela, bailando, y haciendo esos movientos seductores que tiene el TANGO, con esas medias y esas polleras, no se imaginan como empezó a carburarme los ratones y con eso las pajas que le empecé a dedicar nuevamente, y entonces comencé a tratar de provocar que se dé otro encuentro con ella, por medio de mails, llamadas telefónicas, encuentros casuales en el ascensor, en la oficina etc, a todo esto ella siempre con una miradita y una sonrisita picara que me calentaba solo de verla, un día recibo un mail de ella que trabaja en el piso de arriba de donde estoy yo, donde me decía: “Hola como andas? Que es de tu vida? Tu novia? Etc”. Y así ese día fuimos cambiando mail, y subiendo un poco la temperatura hablando de nuestro encuentro y las ganas que teníamos los dos de tener otro encuentro, y fue como acordamos repetir nuestra experiencia pero esta vez en la oficina donde trabajo yo, y esa misma tarde…, no lo podía creer, a eso de las 17:00 hs. la mayoría sale para volver a sus casas, yo hago extras como hasta las 19:00 hs., y ella lo sabia, me dijo tipo 17:30hs. paso por tu oficina” preparate” me dijo en el ultimo mail que me había mandado, y así uno a uno mis compañeros se fueron marchando y yo ya estaba ansioso y excitado de tan solo pensar que se acercaba la hora de que llegue, comencé a preparar la oficina, les cuento que tenemos 3 oficinas una al lado de la otra y se comunican entre si con dos puertas hacia fuera, entonces salí, cerré una puerta con llave y la otra la deje abierta pensando en que lugar haríamos el amor en forma desenfrenada, y vi el escritorio del jefe con su sillón y dije listo ya se…..
Llegó la hora indicada y apareció ella, no se si era la calentura que tenía encima o la forma en que me había quemado la cabeza que la vi y me pareció hermosa, con una falda como hasta la cintura, una camisa blanca ajustada y el pelo recogido, le dije :
Pasa, ponéte cómoda, mientras la devoraba con la mirada.
Ella se sentó cruzó las hermosas piernas que tiene delante de mí, yo estaba en mi escritorio terminando de preparar unos trabajos, en cuanto se levanto y se poso detrás de mio y me comenzó a hacer masajes en la espalda y me susurraba al oído :”Porque no pones algunos de esos videos pornos que tenes?” y no dejaba de acariciarme y rozarme sus prominentes senos en mi espalda, puse unas películas que tenemos en el trabajo, mientras yo empezaba a acariciarle las piernas por detrás de la silla sin dejar de mirar el monitor y teniendo el escritorio de frente, apenas le puse la peli, comenzó a acariciarme en forma mas desenfrenada, a lo que le pregunte : “Linda estás muy calentita parece, hace cuanto que no te comen esa hermosa concha que tenés?”, a lo que me dijo:”La última vez fuiste vos, y solo me mantuve a pajas”
– Como que fui yo? Y tu novio? No volviste? A todo esto ya estaba agarrandome la pija que a este momento la tenía a 1000, pero siempre ella ubicada en mi espalda.
– No tengo novio, la corte, y no quiero hablar del tema, en este instante solo quiero tenerte a vos adentro y mi cabeza en blanco para disfrutar nada más.
– Como quieras, le dije y me di vuelta y la empecé a acariciar.
Primero le acaricie la espalda, después la cola (siempre x encima de la pollera), después baje hasta las piernas, y luego empecé a subir lentamente pero esta vez ya por dejajo de su falda, a todo esto ella me acariciaba la cabeza y me besaba el cuello y las orejas, hasta que nuestras bocas se encontraron, como describir ese beso? Era una danza que tenían nuestras lenguas, era estar en la boca del otro hasta casi perder la respiración, nuestras bocas se encontraron y no se querían separar, mientras mis manos ya jugaban con el borde de una exquisita tanga, acariciando su cola ( no era espectacular, pero bien), ella se quería sentar en mi, y le dije: “ Espera, no seas ansiosa, tiempo es lo que nos sobra “ , y ella me contesto: “ Esta bien, lo que pasa es que te deseo ya¡¡¡¡¡”, se imaginaran mi calentura, le baje la bombachita y la deje con la falda puesta eso me calienta sobre manera y le empecé a acariciar su jugoso coño, que en este momento era ya una inundación, a todo esto yo permanecia sentado en mi silla de espaldas al escritorio, le subí muy lentamente la falda y besé primero sus piernas, luego sus pechos que la blusa había dejado al aire, siempre acariciando aquella concha con escaso bello que tenía, empecé a bajar con besos hasta llegar a la parte pubica, a lo que le pedí que se diera vuelta y se diera vuelta y se agachara para poder tener a mi alcance aquellos soberanos labios y hermoso agujero anal, de esta forma comencé a deleitarme con sus jugos recorriendo desde su culo hasta casi el final de sus muslos, arrancandole así el primer orgasmo que lo sentí con mi lengua introducida en sus paredes vaginales, era increíble la cantidad que había acabado aquella ardiente y exquisita mujer, que solamente la escuchaba gemir:
“Aaaaaggggg que hermoso la chupas, quiero que me cojas toda, pero primero yo te quiero sacar toda la leche con mi boca”, entonces se dio vuelta me comió la boca de un beso, probando sus propios jugos y deleitándose como si fuese el mejor de los manjares, luego me bajo el cierre del pantalón, saco mi verga que a esta altura explotaba y brillaba por lo excitado que me sentía y se arrodillo delante de mí mirándome fijamente a los ojos como solo las expertas saben hacer comenzó a pasarme una y otra vez la lengua a lo largo de mi pene, sin dejar de acariciar los huevos, luego se lo introducía todo y le pasaba su lengua por toda la cabeza, una y otra vez hizo esto hasta que le dije “Para Para que te voy a acabar la cara”, a lo que ella se sonrió y me dijo: “Eso es lo que quiero papito”y de esta forma me llevo al orgasmo mas largo que recuerde, tomándose toda mi leche y limpiando mi miembro de todo resto que hubiere, paso seguido nos levantamos y nos empezamos a besar y yo siempre tocándole su cola por debajo de la falda, ella logrando que mi pija vuelva tomar su esplendor, la tome de la mano y la dirigí a la oficina contigua (jefe) a lo que ella me miró sorprendida pero aceptando adonde nos dirigíamos, nos seguimos besando y acariciando por un rato hasta estar otra vez totalmente excitados ambos, se sentó sobre el escritorio y se subió la falda y me miro en forma picara diciéndome: “Quiero que me cojas como vos sabes hacerlo y después te dejo que me llenes de leche mi culo como la otra vez”, la muy turra sabia que no me iva a poder resistir a semejante propuesta, la abri de piernas, le acaricie la concha con mi pija varias veces ( me encantaba hacer aquello, la forma en que se deleitaba me excitaba un monton), la hice recostar sobre el escritorio le di un par de lenguetazos en su coño y cuando la note totalmente mojada la penetre en forma muy despacio pero sin pausa, sintiendo con mi pene la forma como se habría camino en aquella húmeda cueva, y empecé a menearme en forma lenta y en círculos sin dejar de estimular con mi dedos su botoncito de placer y aplicarle pequeños mordiscos a sus erectos y rosados pezones que me parecian mas grande que lo habitual, enseguida empecé a notar como ella se empezaba a agitar y a gemir lo que me anunciaba un inminente orgasmo a lo que me detenía subitamente cuando se le pasaba volvía a repetir esto una y otra vez enloqueciendo a esa mujer, que me pedía que no pare, que la deje acabar hasta que empezó a moverse ella de una forma increíble y yo me quede quieto, amigas no tardo ni tres minutos en acabar de una forma que aun ahora recuerdo, parecía que tenía espasmos y la forma en que gritaba, tuve que taparle la boca para que no nos descubran, la cantidad de liquido que salío de su hermosa vagina fue inmensa y la forma en que latían las paredes de aquella concha hermosa con mi verga adentro era algo jamás visto ni sentido por quien les cuenta esto. Así nos quedamos, yo adentro de ella y ella recuperando el aire un largo rato, cuando retire mi pija de ella me miró y me dijo: “Ahora yo te voy a sacar todo el semen que tengas con mi culo”, a tales palabras se imaginan que yo ya estaba al palo de nuevo, y me dispuse a disfrutar de aquel apretado y sabroso ano, ni lo pensé y me acomodé en la silla de mi jefe, ella se arrodillo me dio unos besos en la cabeza de mi polla, la ayude a lubricarse con mis dedos y con mi pija, resfregandosela de un lado hacia otro hasta lograr una inundación total de sus partes y con lo mismo mojar su hermoso ano, una vez que lo consiguió me hizo sentar muy comodamente y se dispuso de una forma que quedaba sentada arriba de mi dándome la espalda, de esta forma levanto sus caderas y se colocó la cabeza de mi pija en su exquisito agujerito, se sentó y comenzó a bajar muy lentamente yo creo que con palabras no se puede describir o no se si existirán las palabras exactas para hacerlo, porque el placer y el calor que sentía yo en ese momento eran lo máximo, una vez que logro introducir mi cabeza y mi miembro se hacia presa de un fuego increíble comenzó con un sube y baja de caderas que me llevaron al cielo mismo, y yo ni siquiera me movía todo lo hacia ella como maestra que era, en un momento al notar mi respiración mas agitada intensificó sus movimientos y dándose vuelta me dice: “ Te gusta papito? Quiero toda tu leche en mi cola, todo esto es para vos, por darme tanto placer, Dame todo, dame todo “ Uds. Se imaginan cuanto tiempo pude tardar en inundar ese hermoso orto a ese ritmo y con todas esas palabras, ni dos movimientos mas aguante y me vacié en ella, pegando un alarido de placer y satisfacción increíbles, luego se levantó tratando de no derramar ni una gota, se limpio, me limpio a mi, se puso la tanguita porque la falda nunca se la saco (esos detalles me encantan, al igual que correr la tanga no sacarla) nos dimos un gran beso nos agradecimos y nos felicitamos por el excelente sexo que habíamos tenido y se marcho, siempre y cuando antes nos prometimos hacer estos encuentros mas seguidos.
Acomode la oficina de mi jefe, encendí un cigarrillo, y me dispuse a trabajar el resto de la hora extra que me quedaba, pero yo creo que de esta manera se hace mucho mas llevadero el trabajo.
Me despido y esperando que les agrade y si les excita el relato mejor, me gustaría que me hagan comentarios del mismo sobre todo mujeres con ganas de cambiar historias y experiencias me escriban a locoamante28@yahoo.com.ar, que prometo contestarles a todas, les dejo un gran beso y hasta la proxima.

LOCOAMANTE

Alexa en la oficina

Hola ke tal mi nombre es Alexa tengo 18 años, mi hermano es abogado y tiene su propio despacho, yo trabajo de secretaria en el mismo, todo empezo un dia ke llego un chico nuevo a trabajar en el despacho de mi hermano, Jesus es tambien abogado tiene 23 años y es super guapo, desde ke mi hermano me lo presento diciendome ke a partir de ese dia iba a trabajar con nosotros me enamore de el.

Todo pasaba normalmente dia con dia me iba enamorando mas de el por ke aparte de guapo era muy buena onda lo unico malo era ke tenia novia por lo cual nunca me atrevi sikiera a coketearle.

Paso el tiempo y yo le hablaba muy bien nos llevavamos muy bien y hasta algo pesado, un dia me decidi a dar el primer paso y le dije ke me gustaba mucho, a lo ke me contesto muy apenado ke el keria mucho a su novia y ke a mi me estimaba tambien mucho por lo ke no me podria hacer algo asi ademas ke el era bastante mujeriego y ke el creia ke yo no me merecia ke se burlara de mi. Asi paso un tiempo mas hasta un ke un dia el paso al lado mio y a mi se me ocurrio darle una nalgada, el volteo y me dijo ke no lo volviera a hacer por ke si no me la iba a regresar y ke yo tenia mas donde me pegara, a lo ke
no hice caso y segui haciendolo obvio siempre ke no estaba mi hermano en la oficina hasta ke un dia se decidio y me planto una nalgada,yo tengo el trasero muy bien formado y mis nalguitas grandes y paraditas, me exito mucho ke lo hiciera.

Un dia ke me estaba explicando unas cosas sentado en su escritorio se me ocurrio hacerle coskillas en la oreja y ahi me di cuenta ke el era muy coskilludo lo cual obviamente tambien le provocaba exitacion me dijo ke me calmara pero no le hice caso segui en lo ke estaba haciendo el levanto su mano e intento hacerme coskillas tambien pero no atino a lo ke yo me movi e intencionalmente logre ke me tocara un seno con su mano el la bajo inmediatamente y le dije ahh eso no se vale tu ya me tocaste ahora me toca a mi. Empece a bajar mi mano por su pecho el ya estaba muy caliente paso una mano por detras de la silla y empezo a tocarme el clitoris por encima de mi pantalon, lo cual me exito mas, entonces baje mas mi mano y senti por encima de su pantalon un bulto enorme el cual empece a acariciar en eso sono el telefono y el rapido contesto, era mi hermano diciendole ke ya no iba a poder regresar a la oficina ke si por favor a la hora de la salida cerraba bien el despacho el le dijo ke si y enseguida colgo, me dijo ke ya me calmara ke eso no estaba bien pero yo ya estaba bastante exitada y segui y como el no hizo nada para detenerme abri su bragueta y acaricie su pene por encima de su boxer, el no aguanto mas y metio una mano en mi blusa por debajo de mi sosten y acaricio mis senos me dijo ke me esperara tantito ke iba a cerrar bien el despacho para ke no fuera a entrar nadie.

Cuando regreso me comenzo a besar y a acariciar mi trasero pero ahora lo hacia con mucha lujuria ya no resisti mas y me puse de rodillas le desabroche el cinturon y baje su pantalon junto con el boxer, al alzar la vista me encontre de frente de su enorme pene erecto lo tome con mis dos manos y me lo meti a la boca se lo empece a chupar desesperada y con mucho
gusto, de repente el me levanto y me llevo a la sala de juntas donde hay un sillon bastante comfortable donde me acosto bajo el pantaloncito de tela ke traia yo y despues mi tanguita y empezo a lamer mi clitoris metiendo un dedo por mi vagina, me desabroche la blusa y me la kite despues mi brasiere y el empezo a tocar mis senos con la otra mano, de repente le dije ke se detuviera me levante y me kite el pantalon el lo entendio muy bien y tambien se kito el suyo se sento en el sofa y me jalo pero en eso le dije ke yo era virgen y ke nada me gustaria mas ke el me desvirgara pero ke lo hiciera delicandamente por ke yo era un poco estrecha y lo keria disfrutar al maximo sin ke me lastimara, el me dijo ke no me preocupara ke iba a poner su pene en la entrada de mi vagina y ke yo me fuera dejando caer como lo fuera sintiendo, lo cual hice senti como su pene iba abriendo mis labios e iba entrando en mi vagina la cual estaba ya bastante lubricada con mis jugos lo ke hizo mas facil ke entrara su pene y asi estuvimos por un rato de repente me levanto he hizo ke me recargara con los brazos en la mesa y de repente senti como su pene entraba de nuevo en mi vagina pero ahora con mucha fuerza empece a gemir de placer ahhh ke ricoooo siii asiiiii hazme tuya el siguio metiendola y sacandola con ritmo de repente senti el mejor orgasmo ke he tenido en mi vida y me dijo ke si me gustaria hacerlo por el ano por ke se le antojaba meter su pito entre mis nalgotas yo acepte nunca pense ke me fuera a doler tanto y a la vez gustarme tambien senti como su enorme verga desvirgaba tambien mi ano me dijo ke se sentia bien apretadito ke nunca lo habia hecho con una mujer como yo asi de apretada, siguio el mete y saca de
repente lo saco por completo y me volteo me puso de rodillas y me puso su pene en la boca me dijo ke se la chupara lo cual hice gustosa de repente senti como bañaba toda mi boca con su semen el cual trgue sabia delicioso, nos levantamos y nos vestimos me dijo ke cada vez ke yo kisiera podiamos repetir lo ke ese dia vivimos.

Despues les platicare mas aventuras ya ke una vez llevo a otro chavo y a otra chava y nos metimos en un hotel… pero esa es otra historia

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