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Como paso de ser mi puta a ser la de todos – Parte 1

Ya no recuerdo como empezó todo esto. Si fue por propio deseo o si se fue alimentando a través de leer, escuchar sobres el tema, incorporándolo. Seguramente fue una mezcla de los dos, que se fue retroalimentando, y pasando de una mera idea al crudo acto.

Siempre de más pibe pensé que estas cosas solo le pasaban a viejos feos, aburridos y especialmente degenerados, que hacían esto. Con esto, me refiero a sentir placer al saber, ver o escuchar como tu pareja da y recibe placeres de otros. Jamás pensé que llegaría a semejante excitación. Que el simple relato de un hecho te haga llegar a un clímax de orgasmo, que no llegaste de ningún otro modo.

Mi nombre es Juan, estoy llegando a los 30, soy un pibe alto, medianamente flaco, no particularmente ejercitado, pero podría decir que me mantengo bien en forma. Estoy de novio, hace unos 4 años con Laura, de mi misma de edad, menudita de metro 60, morocha con algunos reflejos rubios, un cuerpo delgado, unas tetas medianas tirando a chicas pero muy linda, en forma y aspecto.

Pero lo que más se destaca de todo, es su inmenso culo, no gordo en caderas, sino grande hacia afuera, algo de otra galaxia, algo que me resulta muy dificil encontrar en el común de las mujeres que uno se cruza. Básicamente, cualquiera le pondría un 10 de culo, y principalmente yo.

Nuestra pareja no le escapaba a la normalidad de una pareja estándar y todo lo que llegar a conllevar. Muy buen sexo, pero obviamente con el desgaste de los años de relación, que te obligan a ir indagando en conocer y explorar nuevos caminos en el sexo. A si comenzó, muy tímidamente, muy de abajo hablando en lenguaje sucio, yendo de a poco hacia algo cada vez más fuerte. Desde un simplón: “la quiero adentro”, “dame más” en un principio, pasando a un “quiero toda tu pija”, “te la voy a chupar toda”, siguiendo luego con “quiero que me llenes todo el culo de leche”, “me voy a tragar toda la lechita”. Esto a través de los meses, años, haciéndolo yo primero, también pidiéndole, fue aflojando y dándose cuenta que era algo que a mí me gustaba y mucho, y supongo que a casi todos los hombre también. Hasta acá todo normal, nada fuera de lo convencional. Pero luego dimos un salto de calidad.

Comencé a convencerla a que el pedido pase de “quiero chuparte toda la pija” a “quiero chupar muchas pijas y tragarme toda su leche”, de “este culo es solo tuyo” a “este culo no es tuyo, es de todos, porque soy la más puta”. No fue algo simple pero de a poco lo fui logrando, y haciéndole entender de forma indirecta que era lo que a mí me gustaba, y solo pasaba por un mambo en la cama entre nosotros. En un principio costaba sacarle una oración, tenía que decirle lo que tenía que decir, pero luego fue adoptándolo y haciéndolo solita. Luego pasamos a una tercera etapa, ya no recuerdo como y cuando. Pero recuerdo que ella estaba haciendo toda la previa antes de chuparme la pija. Yo tirado en la cama, ella en cuatro al pie de la cama, besando y lamiéndome la zona de la pelvis, mientras que cada tanto me miraba a los ojos. En un momento le dije:

-¿Me la vas a chupar toda?
-Si, te voy a chupar toda esa pija que tenes y a tomarme toda tu leche
-¿Solo a mí me la vas a chupar?
-No, se la voy a chupar a cualquiera que me la quiera dar
-¿Me la vas a chupar como se la chupaste a todos los pibes con los que estuviste?

Ahí la descoloque, sin dejar de hacer lo que hacía (besando, lamiendo alrededor de mi pija, amagando a chupármela) me miro extrañada, como un ¿Y eso? Pero me siguió el juego.

-Si, te la voy a chupar como se las chupe a todos los pibes con los que estuve.
-¿Te gusta chupar más mi pija que las de ellos?

Ya estaba yendo más lejos, pero consideraba que era mi oportunidad para empezar a romper el hielo por ese lado. Por suerte me siguió la corriente:

-No, a mí me gusta chupar la pija de todos por igual
-Bueno contame cómo se las chupabas entonces
-¿Qué queres saber?

Antes de seguir con todo esto, tengo que aclarar que antes que yo la conozca y me ponga a salir con ella, había estado casi dos años de soltera, se vio 7 meses con un pibe, pero lo re cagaba. Yo sabía que había estado con un par, pero nunca me había contado ningún detalle, ni sabía mucho de lo que había hecho, lo que no con cada uno, cuantos habían sido, en que circunstancia, etc.

-Quiero saber, que hacías con ellos, ¿primero le hacías una paja?, ¿les chupabas la pija?, ¿te los cogías?
– Y depende, pero en general no me cogí a casi ninguno, ya sabes.

Ella dice que salvo a mí, el pibe con el que estuvo 7 meses y su ex novio, no cogió con ningún otro

-¿Y qué hacías?
-Y en general, ellos a mi me metían los dedos, me chupaban las tetitas, a algunos les hacia una paja y a otros también se las chupaba
-¿Cuándo se las chupabas que hacías, que acaben solo, te acaban en la boca?
-Noo, a mí siempre me gusta dejar satisfecho a la persona con la que estoy, casi siempre dejaba que me acaben en la boquita, les decía que se relajen, y les daba a entender que yo me ocupaba de todo.
-¿Después la escupías o la tragabas como conmígo?
-La tragaba siempre, obvio, me gustaba ver como se retorcían de placer cuando acaban

No podía más con la excitación, era tal que temblaba mientras me iba relatando todo. Explotaba de calentura, no podía creer lo que estaba viviendo, nunca había sentido algo igual, es una mezcla de adrenalina con máximo de excitación. No me pude contener y le pedí que me la empiece a chupar, no dure ni 20 segundos y deje que la reciba toda en la boca, mientras le decía:
“Dale trágate la leche como te la tragaste de todos los pibes que le chupaste la pija, puta”

En definitiva, mi novia era una puta, le encantaba satisfacer a todos con los que estaban, y todo eso a mí no me gustaba, ¡me fascinaba!, agradecía al cielo por estar con alguien así y no una santita que no haya hecho nada en toda su historia pasada.

Pero esto tampoco quedo ahí…

A partir de esta oportunidad, no quise desperdiciar seguir sabiendo sobre ella y su pasado, conociendo cada vez más detalles, entonces cada tanto, cuando se va le iba pidiendo que ella me cuenta de experiencias que tuvo con flacos, al principio, temerosa, no quería contar nada por el miedo a que después yo se lo eche en cara. No hay que dejar de lado que vivimos en una cultura machista, donde las mujeres suelen avergonzarse de gozar en la cama con un hombre que no sea su pareja.

Yo empecé a recordar que ella, al separarse de su ex, a los pocos meses se fue de vacaciones a la costa con 4 amigas y que dijo haberlo pasado bien. Me había contado que había hecho varias previas con pibes, tanto en casa de ellas como las de otros. Entonces comencé a indagar por ese lado, siempre en la misma situación, en la previa de chuparme la pija (no me pregunte porque).

-Dale contame alguna, cuando te fuiste con las chicas a la costa.
-Bueno que queres que te cuente
-Quiero saber qué onda, ¿estuviste con alguno en ese viaje?
-Mmmm si

Mi pija empezaba a ponerse muy dura, mientras hablábamos y ella me iba lamiendo el tronco de la pija, pero amagando a metérsela toda adentro de su boca. En seguida, pone cara de recordar y comienza a contarme:
-Te acordas que te conte que mi amiga se había cogido a uno, de unos flacos que nos alcanzaron con su camioneta después de un boliche,
-Sí, me acuerdo
-Bueno, se lo cogió ese mismo día, porque vinieron para nuestra casa después de alcanzarnos. Era medio el final del viaje y las otras dos chicas ya no estaban, se habían tomado el micro de vuelta. Mientras mi amiga se fue al baño con el otro pibe, quede medio de garpe con en otro amigo. Empezamos a charlar,
Lau -¿Qué estudias?
Flaco -Ingeniería mecánica
L -A mira que bueno (bla, bla, bla), justo andábamos necesitando alguien que nos arregle la llave de luz que no funciona jajaja
F -Dale no hay problema,
L -Noo, era una joda, mira si vas a hacer eso
F -No es problema, para mi es una boludes, además nuestros amigos tienen para rato parece

Ahí el pibe fue a la habitación con un cuchillo de la cocina, y arreglo la llave de luz.

L -Que genio, lo arreglaste
F -No hay problema, fue una boludes para mí
L -Bueno de alguna forma te lo tengo que pagar
F -No es nada…

Mientras le decía eso me le acerque en la habitación y empezamos a chapar, no me gustaba mucho el pibe pero había sido muy copado. Nos sentamos en la cama, seguimos chapando y ahí el me empieza a sacar la ropa de a poco, me saco la remera, yo lo seguí, después me desabrocho el corpiño y me empezó a chupar las tetas. Inmediatamente le empecé a tocar la pija por encima del pantalón, tenía una erección importante. Yo tenía una pollera de jean, y me empezó a tocar por debajo de la pollera pero por encima del culot. Me la corrió a un lado y me empezó a colar los dedos. Yo no me quede atrás, le desabroche los pantalones y se la empeze a pajear. Al toque, me dice que quería coger, yo le dije que no daba, y demás.

L -Coger no, perdón, pero te aseguro que el trabajito que hiciste te lo voy a recompensar.

En seguida le saque su mano de encima mío, me arrodille en el piso de la habitación y se la empecé a chupar. El flaco estaba que no podía mas, mientras se la chupaba, cada tanto lo miraba a los ojos para ver como disfrutaba, en una de esas el flaco estaba por acabar.

F -Voy a acabar no puedo mas!!!
Yo con señas le di a entender que tranqui, que lo haga sin problema. El flaco acababa y yo mientras me iba tomando su leche.

Yo volaba de la excitación, ya a esta altura ella me la estaba chupando despacito, mientras iba haciendo pausas en el relato y yo le decía -¿y que paso?, como un niño que le hace una pregunta a sus padres.
-¿Se la tragaste toda?
-Si, ya te dije, a mí me gusta dejar satisfecho al que estoy complaciendo

En esa vez, le dije que se dé vuelta que me la iba a coger, yo estaba para acabarle todo en el momento, pero también la veía excitada a ella y no quería dejarla insatisfecha. Entonces, la puse en cuatro, la bombeee como nunca y le deje todo el culo manchado de leche. No iba a dejar la oportunidad de saber todo sobre ella, lo puta que habia sido y ni me imaginaba lo gran puta que podia llegar a ser…

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Como Desvirgaron a una Mujer

Hola a todos mi nombre es Ana Karen y este es mi primer relato, en el cual les voy a relatar como perdí mi virginidad hace 20 días; empezaré por contarles un poco de mi, tengo 15 años, soy trigueña de ojos color miel, mido 1,65, cabello negro y me dicen que tengo un rostro angelical; con respecto a mi cuerpo se que es espectacular, no vallan a pensar que soy convencida o algo así, lo que pasa es que a mi edad ya estoy bien desarrollada, tengo muy bonitas las nalgas redondas y bien paraditas, al igual que mis senos que son de tamaño mediano, tengo buenas piernas cadera ancha y una cinturita de avispa; es por eso que en el colegio los chicos me molestan y me cortejan frecuentemente, yo no les presto mayor atención ya que tengo novio hace 11 meses y no soy cachonda ni nada por el estilo, además estoy muy contenta con mi relación ya que nos la llevamos excelente, tanto él como yo somos extrovertidos y disfrutamos de nuestra mutua compañía, claro que en lo que a sexo se refiere ni con el ni con nadie nunca había tenido nada de nada ya que en mi familia mis padres son algo estrictos y siempre me han inculcado buenos valores, siempre me daban a entender que se debía llegar virgen al matrimonio y que uno solo debía tener un solo hombre en la vida sexualmente hablando, mi novio tenia eso claro y por eso nunca me a presionado ni propuesto nada al respecto.
En la prepa 7 de guadalajara como es costumbre tengo una grupo de amigas con las cuales mantengo para arriba y para abajo, ellas son Andrea y Mónica; Andrea tiene mi misma edad o sea 15 y también es muy bonita, es blanca de ojos cafés, cabello largo y negro, de muy bonito rostro es un poco mas alta que yo mide como 1.70, es delgada de bonito cuerpo aunque tiene menos cola que yo, ella no tiene novio ya que sus papas son muy jodidos y no la dejan ni asomarse a la esquina, lógicamente también era virgen hace 20 días, antes de que sucediera lo que les relatare; como les dije mi otra amiga es Mónica es la menos bonita de las tres ya que es algo gordita, aunque tiene bonito rostro, también es la mayor tiene casi 17 años, es blanca, rubia y algo bajita, ella es por decirlo así la lanzada del grupo, cambia de novio frecuentemente y con la mayoría ha tenido relaciones, por lo menos cuatro que yo sepa; es decir es la experimentada, la que nos cuenta cosas y detalles o sea la única que nos cuenta sobre el sexo, en especial a Andrea que le gusta oír sus experiencias, además Mónica es la que le hace cuartos a Andrea para que vacile con algunos compañeros del salón, es por ella que almenos en ese tiempo sabia lo que era besar a un hombre.
Y se llego el día viernes, salimos a un viaje de la escuela y bien de mañana en un bus que nos traslado a un centro vacacional a unas 3 horas para estar allí hasta el día domingo, llegamos como a eso de las 10 de la mañana, el centro vacacional era muy bonito y amplio, tenia dos alas de habitaciones a cada extremo, en una de ellas acomodaron todos los hombres y en la otra las mujeres por razones obvias, las habitaciones igual eran espectaculares de acomodación múltiple, nos toco una para las tres Mónica, Andrea y Yo, las habitaciones tenían una cama doble donde se acomodaron Mónica y Andrea, y otra sencilla donde me acomode yo, tenia televisor, calefacción y el baño era espectacular, amplio y tenia una tina, en general todo de lujo.
Luego de acomodarnos salimos a conocer el lugar a recorrer las instalaciones y como siempre Mónica a ver que tipo bueno había por hay, quedo encantada con los celadores del lugar, nos decía que tenían muy buen cuerpo que les quedaba muy bien el uniforme, en especial uno que era un negro fornido de unos 23 años, y como siempre ella tan lanzada se le acerco y entablo conversa con él, le empezamos preguntar cosas del lugar, y Mónica empezó a coquetearle a hacerle ojitos y demás, luego de un rato Carlos así se llamaba guardia, le dijo a Mónica que en horas de la noche iban a llevar al grupo a la discoteca, que la estaban arreglando y que él salía de turno a las 6 de la tarde que si quería se quedaba para bailar un rato y que también si quería le decía a otros dos compañeros guardias que se quedaran para que bailaran con nosotras, Mónica como era de esperarse acepto sin ni siquiera voltearnos a mirarnos.
Nosotras luego de despedirnos de Carlos le recriminamos, pero igual ya no había nada que hacer, el resto de la tarde la pasamos haciendo actividades de integración con el grupo, cuando termino nos dijeron que fuéramos una rato a descansar y que nos arregláramos por que nos iban a llevar a la discoteca del centro vacacional cosa que nosotras ya sabíamos, allá estaba Mónica y Andrea arreglándose, Mónica no asía si no hablar de Carlos que se lo iba a rumbear, y le decía a Andrea que aprovechara y disfrutara con los compañeros de él, que lograra que no estaba su papá por hay fiscalizándola, a mi no me decía nada por que sabe que yo no le jalo a esas cosas, igual terminamos de arreglarnos, Andrea y Mónica con vestido y Yo me puse pantalón y blusa, y nos dirigimos hacia la discoteca.
Llegamos y en la entrada estaba Carlos con los dos compañeros, Mónica de inmediato saludo a Carlos quien nos presento con sus amigos, el primero se llamaba Alberto, tenia unos 21 años era alto, blanco, de pelo negro, facciones finas y de buen cuerpo; el segundo era Gustavo, era mayor que todos tendría unos 27 años, era negro mas alto que Carlos y bien acuerpado, entramos en la disco y tomamos una mesa de las atrás, nos dieron una breves recomendaciones por el micrófono, apagaron las luces y pusieron la música, yo permanecí mas bien callada, mientras Mónica y Carlos hablaban y se reían copiosamente por otro lado Andrea hablaba fluidamente con Alberto y Gustavo.
Como dije yo permanecía mas bien callada, pidieron una botella de aguardiente y gaseosas, y empezaron a salir a bailar, lo que era Mónica y Carlos, y Andrea y Alberto no se perdían una sola pieza, yo mientras mas o menos le seguía la conversa a Gustavo el negro mayor y salía a bailar una que otra pieza de baile con él, así prosiguió la noche mas o menos por la misma tónica, Mónica y Andrea recibían una que otra copa, Yo no, ya que no me gusta. Como a eso de la media noche Mónica ya se estaba besando con Carlos mientras Andrea y Alberto bailaban bien juntitos, en uno de los discos salimos a bailar las tres parejas y empecé a notar como mis dos amigas se dejaban meter mano, se dejaban rozar las nalgas y los senos disimuladamente, eso no me extrañó de Mónica, pero de Andrea si me extrañó, Gustavo que bailaba con migo también lo noto y trato de hacer lo mismo, pero yo si me hice respetar y le puse distancia, así siguieron, bailando bien apretaditos, hasta que como a eso de la 1 de la madrugada prendieron las luces y anunciaron que era hora de ir a los dormitorios
Empezamos a evacuar la disco acompañadas de ellos, quienes nos dijeron que nos fuéramos por un camino alterno, y lógicamente la razón era que por hay no había nadie, cosa que aprovecharon mis amigas y sus parejas para besarse, en especial ellos para medio sobarle las nalgas y senos a mis amigas, yo mientras me hacia la que no veía e iba adelante con Gustavo que iba calmadito pues yo no le daba chance de nada, por fin llegamos a la entrada del ala de habitaciones donde nos despedimos y nos fuimos al cuarto a dormir, pero eso si, antes de eso me acerque a Andrea y le dije que me extrañaba su comportamiento y que no se dejara influenciar por Mónica que ella no era así.
El día sábado nos levantamos a eso de las 10 de las mañana y eso por que nos pasaron tocando las puertas, salimos desayunamos, e hicimos dinámicas de integración con el grupo y los profesores, de vez en cuando nos cruzábamos con los celadores de la noche anterior y claro Mónica y Andrea eran risitas van risitas vienen y miraditas etc, yo los saludaba normalmente, en la tarde seguimos en lo mismo, cenamos y como la noche anterior nos reunieron para la misa, luego nos dijeron que podíamos ir a los cuartos a descansar, Mónica y Andrea se fueron inmediatamente Yo pues me quede a recoger y organizar, no veía sino la hora de irme para el cuarto, ya que el día había estado bastante pesado, me demore como media hora.
Al terminar me dirigí a los dormitorios, al entrar me dio mucha rabia ya que mis amigas estaban allí con Carlos, Alberto y Gustavo, inmediatamente les dije que me parecía el colmo, que ellas sabían el problema en que nos podíamos meter si nos pillaban estando con hombres en el cuarto, a lo que Carlos me respondió que me tranquilizara que solo estaban hablando y tomando unas cervezas, que nadie los había visto entrar y que ya había hablado al respecto con sus compañeros que estaban de guardia, que no me enojara con mis amigas que por eso y solo por eso ellas los habían dejado entrar, Yo le dije que de todas maneras no estaba de acuerdo y que esperaba que se fueran rápido ya que me encontraba muy cansada y me quería acostar, acabando de decir esto me encerré en el baño y me puse a darme una ducha en la tina para relajarme y pasar el tiempo mientras se iban, estaba tan cansada que se me cerraban los ojos hay metida..
Al cabo de un rato note que ya habían apagado la luz por lo que deduje que ya se habían ido los “visitantes”, me salí de la tina, me seque, me puse mi tanguita me envolví en mi toballon y me dispuse a salir del baño para ir a buscar mi pijama, como dije el cuarto estaba a oscuras por lo que fui hacia el interruptor para prender la luz.
La luz se encendió, y la escena que vi en ese momento yo creo que me marcara para toda la vida, me dejo hay, quieta, estupefacta, como hipnotizada, viendo ese cuadro que mi mente no podía procesar…
En la cama sencilla se encontraban Mónica, Carlos y el mayor Gustavo totalmente desnudos, Mónica sentada enzima de Carlos, ensartada en una verga impresionantemente grande, que ni siquiera le podía entrar toda y lamiendo otro vergon el de Gustavo, que se veía brillar en toda su dimensión creo que era hasta mas grande que la tranca en la que estaba sentada, media como 25 cm, era contrastante, hasta extraño ver esos tres cuerpos uno blanco, el de mi amiga, otros dos negros, brillantes por el sudor.
Y para completar el cuadro, en la otra cama la doble se encontraba Alberto sentado en la orilla totalmente desnudo y a sus pies mi amiga Andrea, solo traía puesta su tanguita, estaba arrodillada entre sus piernas mamándole la verga, que aunque no era como la de sus amigos negros, se veía grande, Yo seguía hay inmóvil viendo la escena y observando la cara de placer que tenían todos en el cuarto, tanto es así que ni se inmutaron con mi presencia ni con la luz.
Yo estaba quieta observando envuelta en mi toalla, sin hacer nada, inmóvil solo observando, de pronto Gustavo el negro mayor saco su cosa de la boca de Mónica escurriendole un hilote de saliva, se quedo observándome un momento, detectando mi turbación y yo me le quede viendo a su enorme, largo… largísisimo y grueso pene negro nunca había visto uno y menos de ese tamaño, empezó a venir hacia mi, con su tranca apuntándome y sobandose la saliva de mi amiga en ella, observándome de arriba abajo me rodeo y se situó atrás, creo que observando como se marcaban mis nalgas respingonas en la toalla, Yo no me moví en lo absoluto en todo ese rato seguía fija mirando la escena, viendo a Mónica como cambiaba poses con Carlos, como ya él le metía toda su verga sin ningún problema, viendo a Andrea ya sin su tanguita, Alberto la tenia recostada en la cama y con su cara metida en medio de las piernas comiéndole su coño virgen, ella se movía de lo cachonda y emitía pequeños quejidos que demostraban el placer que estaba recibiendo, tengo que aceptar que a mi pesar a esas alturas respiraba agitadamente, que sentía mi coño mojado e hirviendo y que oía un zumbido en mis oídos que no me dejaba mover ni pensar.
Tanto es así que no me había dado cuenta que Alberto me abrasaba desde atrás sobando su vergota en mi espalda, masajeando mis senos, mis nalgas y mi coñito virgen por enzima de la toalla, que intentaba desatar el nudo que tenia arriba de mis senos para que cayera mi toalla que era la ultima barrera que había entre su corpulento cuerpo negro, su verga enorme y el mió, cosa que yo no pude detener por mucho tiempo dejando a la vista de todos, mis juveniles encantos ahora directamente en las manos de ese negro que me chuzaba la espalda, Yo no ice nada seguí inmóvil sin musitar palabra dejándome sobar por toda parte, menos ahora que puse toda mi atención viendo como Alberto se incorporaba apuntando su verga hacia el coño virgen de mi amiga Andrea, empezó a restregárselo de arriba a abajo por su rajita en medio de sus pequeños gemidos, comenzó a penetrarla un poco en primera instancia y luego de un solo empujón la ensarto por completa, Andrea pego un pequeño grito que aplaco con sus manos, mientras Alberto empezó a bombearla lentamente, pero eso si metiéndosela siempre hasta el fondo, hasta que mi amiga empezó a gemir ya no de dolor sino de placer, a moverse a su ritmo y a pedirle más velocidad en sus envestidas.
Para esas alturas Gustavo se había pasado al frente mió, estaba arrodillado, con una mano mantenía corrida mi tanguita para poder darme lengüetazos en mi coñito, Yo ya resignada le facilitaba la tarea abriendo lo que podía mis piernas para no caer, apoyando mis manos en su cabeza a la vez la hundía más y más en mi coñito buscando que su lengua entrara lo mas profundo posible, moviendo mi cadera a su ritmo y emitiendo pequeños gemidos provocados por el placer que me estaba dando ese negro allí abajo y por la excitación que generaba en mi ver a mis amigas cabalgando encima de esos hombres a un ritmo desenfrenado, de repente Gustavo se levanto me cargo fácilmente en sus brazos, Yo no me resistí, solo quería disfrutar como lo hacían en ese instante mis amigas, me llevo hacia la cama doble y me deposito a un lado de mi amiga Andrea y empezó a quitarme mi tanguita, que era lo único que llevaba, yo no solo me deje y mas aún, apenas terminaron de rodar por mis tobillos abrí mis piernas lo más que pude, en señal de entrega y resignación, él se levantó totalmente y empezó a caminar arrodillado en sima de la cama hacia mis piernas abiertas.
Fue ahí que recordé que aquel negro tenia la verga más grande de todos en el cuarto, que media como 25 cm y que Mónica ni se la podía meter a la boca de lo ancha que era, eso me produjo un escalofrió, producido por una mezcla de miedo y excitación, apenas -el se detuvo ya en medio de mis piernas, abrí mi boca para pronunciar las primeras palabras desde que salí del baño, le dije que Yo era virgen que no me fuera a desgarrar, él solo abrió los ojos más todavía enseño una media sonrisa y empezó a sobarme su vergota por mi rajita que a duras penas le estaban saliendo bellitos, la sobaba de arriba abajo, yo incorpore mi cabeza para ver que pasaba allá abajo, él se detuvo un momento, la centro y empezó a empujar lentamente, algo tranco su paso, él levanto su mirada, me miro fijamente y envistió decididamente, Yo sentí como si un hierro gigante y caliente me partiera en dos, me izo pegar una grito que a duras penas pude medio acallar, él sin darme respiro volvió a investir con fuerza, me izo gritar de nuevo me dolió en el alma, lo sentia tan adentro que pense que me iba a desmayar ahí, yo de inmediato me incorpore un poco sosteniendo mi cuerpo con una mano atrás y la otra se la puse en su estomago para detenerlo, mire hacia mi coñito y solo la había metido hasta la mitad, entonces le dije que parara, que ya no entraba más, que le hiciera pero solo asta ahí, entonces él empezó a meter y sacar lentamente la mitad de su verga.
Yo lo controlaba con mi mano en el estomago, al poco tiempo empecé a sentir placer, me sentía llena, totalmente copada y no podía dejar de gemir y mover mi cintura al compás de sus envestidas que cada vez eran más veloces, entonces quite mi mano de su estomago, me recosté y cerré mis ojos concentrándome solo en el gusto y el placer que me producía aquel aparato monstruoso dentro de mi, el me la metía y sacaba rápidamente, con cada envestida suya sentía un poco de dolor muy dentro, pero no era comparable con el pacer que me brindaba, movía mis caderas como loca, mi cara cerrada se movía de lado a lado, mientras con mis manos apretaba la sabana de la cama, era increíble lo que sentía.
Abrí mis ojos mire para el lado y vi que Andrea estaba en cuatro con los ojos cerrados siendo penetrada, entonces mire para el otro y vi los cuerpos abrasados, inmóviles y sudorosos de Mónica y Carlos que denotaban agotamiento, solo se dedicaban a observar el espectáculo que les estábamos dando en la otra cama, entonces poco a poco sentia como me iba ensartando su verga más y más adentro y mire hacía abajo y note como ya increíblemente en cada envestida de Gustavo su verga desaparecía completamente en mi coñito asta golpear sus testículo con mis nalgas haciendo un sonido de puc, puc, puc… me parecía increíble que ese instrumento gigantesco cupiera todo dentro de mi.
De pronto el negro que me tenia ensartada me abrazo y volteó haciendo que yo quedara encima de él, Yo espesé a subir y bajar, metiéndomela asta el fondo, aumentando mi ritmo y veia como miraba el su verga penetrar en mi tan profundo no lo podia creer, y me daba todo el placer que podía, cerrando mis ojos y levantando mi cabeza sintiendo que mi cabello rozaba mi espalda, experimentando repentinamente el primer orgasmo de vida, algo que casi me hace desmayar de placer, en medio de mi excitante trance oí la voz de Mónica diciendo que se iba a dar una baño, y escuche que habría y cerraba la puerta, abrí mis ojos haber que se había echo Carlos, él estaba sentado en la otra cama mirándome fijamente y sobandoce su negro pene, Yo no le preste importancia y cerré mis ojos de nuevo y seguí cabalgando al otro negro que tenia debajo.
Seguí así por un rato concentrada en le placer, solo en el placer, asta que un movimiento rompió mi estado, abrí mis ojos y volteé mi mirada y era Carlos que se dirigía hacia nosotros luciendo su enorme verga negra de nuevo parada, él miro el rostro del negro que estaba debajo mió y le dijo, esta preciosura tiene el culo más lindo y paradito que allá visto en mi vida, esta oportunidad no se puede dejar pasar, además me lo debes yo te la presente, Gustavo solo le sonrió creo que en señal de aprobación.
Entonces se puso a los pies de su amigo justo atrás mío, me empujó un poco por la espalda obligándome a adoptar casi una posición en cuatro, empezó a estrujarme mis nalgas y besarlas mientras Yo seguía subiendo y bajando, eso me daba aun más placer, aunque me hacia sentir como una puta con dos hombres gozando de mi al tiempo, igual no icé nada y seguí gimiendo de lo cachonda que estaba, él empezó a meterme un dedo ensalivado por mi ano, lo hacia lentamente moviéndolo en círculos, eso me enloquecía y me hacia proferir un gemido con cada movimiento.
Levanté mi cabeza hacia atrás y vi de reojo a ese otro negro con su vergota parada trabajando en mi ano, también vi que Andrea y Alberto se habían pasado para la otra cama y descansaban, solo observaban atentamente el espectáculo, eso me excitaba también, no me pregunten la razón que no la se, poco a poco Carlos fue metiendo dos y luego tres dedos en mi ano, dilatándolo al máximo, ya sabia Yo lo que se venia.
Había oído algo sobre el sexo anal y de la doble penetración de boca de Mónica, y la idea me producía terror y al mismo tiempo una enorme excitación, entonces Carlos saco sus dedos de mi ano, para colocar la cabeza de su enorme instrumento, empezando a empujar con pequeñas y no muy fuertes envestidas, igual que antes Yo sentía mucho dolor, que me hacían pronunciar pequeños gritos, pero soportaba sabiendo que pronto pasaría el dolor para dar paso al placer, Carlos siguió con sus envestidas por un rato, buscando que su enorme tranca entrara por completo en mi asta hace un rato virgen culito, entonces empezó a aumentar la velocidad de sus envestida y yo empecé e oír ese característico sonido de antes, puc, puc, puc… señal indiscutible que ya había metido toda su vergota en mi ano y que sus testículos estaban pegando con mi concha o con la verga de su amigo que seguía aun dentro, sentí como mi cuerpo en su interior se acostumbraba a ese par de instrumentos extraños separados solo por mis paredes interiores, me sentía rellena en mis dos agujeros, mientras ellos me envestían con toda su fuerza destrozándome mis anteriores tesoros vírgenes, eso me enloqueció, me izo gemir con más fuerza experimentando mi segundo orgasmo que fue un poco mas largo.
De pronto los dos negros se hicieron señas, entonces Carlos saco la verga de mi ano y Gustavo me hizo señas que me desmontara de la suya también, Yo obedecí y empecé a subir para que saliera, esa verga que parecía no tener fin, me toco pararme para que saliera toda, entonces lo mire parada en la cama con las piernas abiertas y me izo señas para que me volteara dándole la espalda lo icé y voltee mi rostro haber que quería que hiciera, él estaba con la mirada fija en mi trasero, me izó señas que me sentara dándole la espalda otra vez en su vergota, yo obedecí y empecé a bajar cogiendo su instrumento y dirigiéndolo a mi coñito que a esas alturas ya era coñote, pero el me corrigió, cogió su pene y lo coloco en la entrada de mi dilatado ano yo seguí bajando y con mucho miedo por que sabia que su verga era mas grande que la de Carlos y me costaba trabajo hacerla entrar, la pura cabeza de su pene hacia que me dilatara al maximo y comenze a llorar un poco del dolor.
Hasta que en medio de mis movimientos resbale cayendo sentada en ella, y ahí si sentí un dolor tan intenso que me desgarraba por dentro, y comence a llorar como una niña pero esto parecio exitarlos más y entonces me eche hacia atrás apoyando mis manos en la cama para así poder empezar a subir y bajar, esto izo que poco a poco fuera cediendo el dolor.
Carlos aprovecho mi posición acercándoseme de frente y recostándome un poco más para meter su verga en mi coñito, empezando de nuevo un mete y saca mucho más fuerte y rapido, yo les pedia que pararan que no tan rapido, pero parecia que les decia lo contrario pues me daban mas duro sin importar mis lagrimas y gritos que los exitaban más y esto no se por que me izo subir al cielo, que me izo gemir como loca, provocándome un tercer orgasmo al sentir como un liquido hirviente rellenaba las profundidades de mi ano, una ves pararon mis espasmos le dije a Carlos que no me lo echara adentro, que no quería quedar embarazada, a lo que él me respondió que si pero solo si me lo echaba entonces en la boca.
Yo baje mi mirada y asentí con la cabeza, entonces él me la saco dirigiéndola hacia mi rostro, poniéndomela en la boca, Yo la abrí, y el me dijo que la mamara o si no, no se vendría, yo le dije que no sabia como y entonces empecé me tomo del cabello y me la metio en la boca y torpemente con mi inexperiencia comence a chuparla y a sobarsela con mis manitas. él respondió con pequeñas envestidas hasta mi garganta en el único agujero que me quedaba virgen, de pronto su verga empezó a dar saltitos en mi garganta y yo no sabia lo que pasaba y entonces empecé a sentir su semen que me ahogaba, no quedándome otra opción que tragar lo mas rápido posible, pero era tanto lo que le salía que me salpico mi cara, y me escurria por la boca, la nariz y mi cabello. Carlos la dejo un momento dentro para luego sacarla y retirarse de mi lado, Yo me quede mirando hacia el techo, hay descansando, sentada aun en la fláccida verga de Gustavo que reposaba en el interior de mi ano, estaba exhausta, suspire por ultima vez y me levanté, observando la cara de asombro que tenían mis amigas y Alberto sentados en la otra cama, esas caras me hicieron reflexionar y recordar que un rato atrás Yo era la que miraba asombrada la escena, y de cómo resultado de los acontecimientos Yo había terminado siendo la estrella final, esas miradas me avergonzaban me hacían volver en si de mi trance provocado por la lujuria y la excitación, asiéndome pensar en mis actos, Yo solo atine a correr asía el baño encerrándome en el.
Allí adentro me senté en el inodoro y empecé, a llorar tomando conciencia de lo que había hecho, de cómo acababa de defraudar a personas que me querían y confiaban en mi, mi padre, mi madre y mi novio, mi pobre novio que tanto me había respetado y comprendido, a esta tristeza se sumaba el echo de que me sentía lastimada por dentro, me ardía mucho mi coñito y mi ano, solo me quede hay sentada llorando y meditando, estando hay escuche como se despedían y se iban Alberto y ese par de negros a los cuales no sabia si tenerles rabia, pena, deseo o agradecimiento, Yo seguí por otros diez minutos mas en el baño, tiempo en el cual mis amigas apagaron la luz y se acostaron, tome fuerzas y busque en la oscuridad mi pijama y me acosté sin decir una sola palabra, me mantuve solo pensando por unos minutos, hasta que en un ataque de rabia y de desespero le hable a Mónica recriminándole por su coqueteo, sus jueguitos y en como había terminado todo, alo que ella respondió tranquilamente, pero mira quien habla preciso la que dejo que le dieran por todos lados, Yo no respondí nada, simplemente me volteé hacia el rincón, y seguí pensando, no por mucho tiempo ya que estaba recansada, me sentía como si me hubieran dado una paliza, me dormí.
Al otro día nos levantaron, Yo ni cruzaba palabra con ellas en parte por rabia y en parte por vergüenza, ni siquiera las miraba, mantenía con mi cabeza baja, caminado con dificultad ya que me dolían todas mis partes intimas, igual afuera en las canchas y al Pasar al lado de los celadores, los mismos de la noche anterior, solo esperaba que nos fuéramos rápido y llegar a mi casa, se me izó eterno el día, pero por fin salió el bus y al llegar al paradero cerca de mi casa escasamente dije adiós.
Y eso fue todo, esa es mi historia, espero que no me juzguen, ni me recriminen por lo que ice, espero que lleguen a la misma conclusión que me consuela, que todo paso por la lujuria y la excitación de lo que me toco ver y sentir, que era mas fuerte que Yo y era imposible no flaquear.

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La venganza de la putita!!!

Había pasado una semana desde el cumple de Ariel.. Uno de mis machitos que me había entregado al sucio de su amigo para que me garche como él quiso de forma obligada..
Me había quedado mucha bronca por lo que hizo y me tenía que vengar de alguna forma! No podía quedarme sin hacer nada
Era un domingo al mediodía, y de la nada me llega un mensaje de Ariel.. como si dios me hubiera dejado la oportunidad en bandeja. El mensaje decía que iba a estar solo todo el día y que estaba aburrido, y obviamente yo le dije que si, que no se preocupe que le iba a hacer compañía . No tarde mucho en estar lista y salir para su casa. Lleve puesto una pollerita negra que apenas cubría mi cola y una musculosa blanca que marcaba mi corpiño y como sabía que iba directo a coger me puse una tanguita que se divide justo en la parte de la conchita para que no haga falta ni siquiera correrla para el costado. Además aproveche y en el bolso lleve algo para sorprender..
En el camino aproveche y le mande un whatsapp a Julio, el tío de Ariel que me había hecho cosas en el baño durante el cumple, y que cuando tuve la oportunidad le saque el número para cualquier cosa que necesite, y esta vez lo necesitaba

Apenas llegue a la casa me recibió Ariel con una gran sonrisa

Ariel: Holaaaaaa hermosa como estas??
Yo: no me ves como estoy? Con unas ganas de coger que ni te cuento!!
Ariel: no cambias mas ehh! Jajaa
Yo: jaja te sorprendería si lo hiciera! Aguántame un toque que voy al baño! Vos si queres anda a tu pieza
Ariel: dale hermosa te espero!!

Fui al baño, me saque la musculosa y la pollerita quede con el corpiño solo y la tanguita, saque del bolso un trajesito de mucamita hot cuando subo, abro la puerta lo veo acostado en la cama mirando la tele.

Ariel: Ahhhh buenooooo ahora las trolas vienen a domicilio, eso me encanta
Yo: Disculpe paso a limpiar.

Tome el envase del blem y comencé a agitarlo mientras fregaba con la mano, dejando caer parte de la espuma blanca sobre mi muslo, me agache quedando en cuatro mientras movía el culo fregando la mesa del televisor.

Ariel: (apareciendo detrás mío) No se puede creer eh! Tan desvergonzada de andar en bolas calentando hija de puta!
Yo: es mi uniforme.. aparte me mandaron a limpiar cada cosa con polvo que encuentre…(Fregandole el culo) y vos tenes acumulado de sobra…..
Ariel: Que puta que sos…..

Me hizo doblar la cintura quedando con el abdomen sobre la mesita, me separó las piernas y agachándose me levanto el culo. Con su lengua comenzó acariciar mi entrepierna hasta llegar a mi tanguita, comenzó a lamer sobre la tela mientras yo jadeaba.

Yo: mmmmmmmmmm ayyyyyyyyy!!
Ariel: Que olorcito a puta pendeja … vivis mojando la tanga pensando en las chotas que te queres coger!

Metió la lengua debajo del hilito de la tanga y comenzó a correrlo de costado mientras con la puntita se metía entre los labios.

Yo: ayyyyyyyy Ariii…
Ariel: mmmmm te encanta cuando te chupo la concha putita….

Abrió con dos dedos de par en par la concha y comenzó a lamer de arriba abajo escupiendo saliva que juntaba con los dedos y volvía a enterrármelo. Con sus labios carnosos chupaba la pielcita que la recubre mientras su lengua se introducía como una pija garchándome sin parar.
Separo las nalguitas y se metió entre medio de ellas chupando el agujerito del culo, metía y sacaba la lengua innumerables veces, escupía y juntaba la saliva lamiendo toda la raya profunda del orto.

Se levantó y se sentó en el borde de la cama, sacudió su pija en la mano y yo como la puta petera que soy me puse en cuatro agachada hasta su pija. Lamí los huevos desde donde comienzan arrugando la pielcita hacia arriba, me los lleve a la boca y comencé a succionarlo una y otra vez primero el derecho y luego el izquierdo. Sentía como la piel que los contenía se iba entibiando y los huevos agrandándose en ellas.
Saque la lengua dejando caer saliva para que vea lo húmeda que la tenía, lamí todo su largo tranco, envolviendo la pija en la mitad para presionarla. Continúe con el recorrido dejando hilos de saliva que chorreaba en sus huevos, abrí la boca bien grande como si fuera a tragármela entera, pero volví a cerrarla para morderme los labios amagándole que me la iba a meter toda y que se muera de ganas. Me encantaba hacerlo desear mi boquita de chupa pija.
Con dos dedos abrí el agujerito de la cabecita mientras lo golpeaba de atrás para que saliera el preseminal, mmmmmmmmmmmmmmm bien blanquito y salado como me gustaba….!!!
Unte con mis labios el líquido que desprendía mientras mi boca se abria deslizando hacia un costado su carne venosa.

Ariel: (cerrando los ojos) uuuuufffffffff pendejaaaaa
Yo: (sacándome la pija de la boca un segundo) te gusta el pete que te estoy haciendo???
Ariel: siempre te dije que sos la mejor petera que conoci!! No se como la chupas tan bien!!!
Yo: y bueno me gusta chupar cualquier pija que tengo cerca!!
Ariel: cállate ahora esa boca es mia y te tenes que comer mi pija!!
Yo: ( sonriendo por dentro) ahh sii????? Vamos a ver!!
Ariel: que???
Yo: nada nada!! (metiéndomela de nuevo en la boca)

Introduje la mitad de la pija y comencé a succionar largo y profundo, apretaba fuerte la chota mientras lo miraba a los ojos con cara de deseo. Con una mano apretaba la base de la pija y mientras lo pajeaba suavemente dentro de mi boca, lo golpeaba con la lengua y con toda la saliva acumulada lo mandaba al fondo de la garganta hundiendo mi cara en sus huevos. Con la otra mano me acariciaba la raya del culo, presionando mi dedo pulgar dentro del agujerito, esto me hacía morir de la calentura.

Ariel: Mmmmmmmm putita!!!!! Como te gusta colarte el orto!!!

Me levantó de los brazos y me puso en cuatro arriba de la cama.

Ariel: levantame bien el culo conchudita!

No paraba de gemir, sentía el culito que me latía y la concha chorreaba humedad.
Me calentaba demasiado lo que estaba pasando y lo que estaba por pasar. No daba mas de las ganas!!!!

Se corrió un poco de la cama y acercándose a la tele agarró el control de directv que es bastante grande y tiene forma de pija, escupió un poco sobre la punta y me lo metió en la conchita

Yo: AHHHHHHHHHHHHHHH SIIIIIIIIIIIII!!!!!!!
Ariel: mmmmmm mira como se te dilato la conchita tan morbosa vas a ser??? Te gusta pajearte con lo que sea no trolita?? Te gusta que te entierre un control remoto hija de puta????
Yo: siiiiiiiii siiiiiiiiiiii ayyyyyyyyyyy mas fuerteeeeeeee por favooooorr!!!!!!

Comenzó a sacar y meter en forma alucinante el control, parecía comenzar a calentarse en sus manos y mi concha a agrandarse cada vez mas, porque cada vez su mano se metía mas y más adentro junto al control.
Yo subia y bajaba mi cadera, me rasguñaba el culo abriendo mas las paredes de la concha. Sentia la pija dura de Ariel rozando mi pierna mientras me colaba el control remoto. Estaba tan mojada que ya casi ni se sentían los botones del control que al tocarme las paredes de la concha me hacían gozar el doble. En ese momento, saca el control y me lo pasa por el culo haciendo presión en el agujero y apenas sintió que se dilato el culo me metió dos dedos de una.

Yo: Noooooooooooo ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh no seas hija de putaaaaaaa!!!!!

Se montó sobre mi, una rodilla presionándome la espalda para que no me moviera y su mano culeando el culo. Mmmmmmmmmmmmm sentia como mi culito se contraía tragando sus dedos más adentro. Y en ese momento llego lo mas esperado, dejó de lado el control remoto que se veía todo mojado sobre la cama y me encajó la pija de una en la concha!!

Yo: Ayyyyyyyyyyyyyy siiii por diooooooooos!!!! Como me gusta la pija!!!!!!!!!!

Su pija bombeaba con brutalidad mi concha que le daba todo el mojado que bajaba.

Ariel: uuuuuuufffffffff que conchita por favoooooorrrr!!!!!!!

Estaba totalmente entregada a ese macho y su pija me estaba embistiendo desenfrenadamente por ser tan puta de mierda. Me corrí a un costado dejándolo sentarse en la cama, sin que me retirara su mano del culo me subí arriba de su pija de espalda para que viera como su pija y su mano se iban perdiendo entre las carnes y como salían nuevamente envueltas en flujo. Giraba para mirarlo mientras escupía sobre mis tetas y manoseaba mis pezones, el abría y cerraba mi culito viendo cómo se dilataba. La piel de mi conchita se estiraba envolviendo su tronco, mostrando el rose de su vena sobre ella.

Estaba hecha una perra, gemía saltaba presionaba la concha me chupaba los dedos bajando al clítoris. Me sentía todo una hembra pero necesitaba vengarme. No me podía ganar la calentura, ese hijo de puta que me había dejado garchar por el amigo la tenia que pagar y justo llego lo que estaba esperando. La mesita de al lado de la cama se escuchó como vibró mi celular.
Arriba de el siendo garchada le dije:

Yo: ahhhhhh mmmm Me pasas mi….. celuu…
Ariel: (dándome el celu) Para que lo queres trolita?? Queres que te saque una foto de como te estas morfando mi chota??
Yo: mmmmm mejor todavia…. sacame foto cuando tu tio me esta rompiendo el culo….
Ariel: (con cara de sorprendido) ehhhhhhhh???

Sin darle tiempo a hablar llame por telefono.

Yo: Hola.. soy ani..
Tio: Uuhh bonitaa ya estas?
Yo: ummmm sisi dale veni… mmmmmmm… estoy solita y mi conchita necesita una manito….
Tio: Ayyyyyy putitaaaa (susurrando) tu concha necesita una chota bien dura…
Yo: Te espero en la camita ayyyyyyyyy siiiiii (saltando sobre la pija de Ariel) mmmmmm no te demores que no doy maasss!!
Tio: Uuuhhhh como me pones pendejaa, ya casi llego!!

Corté la llamada mientras me daba vuelta y lo empujaba hacia atrás, me subí arriba de el apretando mis muslos en sus caderas comencé a cogerlo rápidamente girando mi cadera ,embistiendo duro, mientras manoseaba sus huevos por debajo.

Ariel: Que haces hija de puta?? Es mi tio!! Como te lo vas a garchar?? Encima en mi casa!!!! Te lo vas a garchar mientras estoy yo encima puta del orto???
Yo: uuufffff obviooooo que me lo voy a coger pero vos te vas a esconder y te vas a pajear pero sin acabar que quiero sentir ese gustito a leche de pajero que tenes….
Ariel: Nahhh no podes ser tan puta!! Como te da la cara???
Yo: me da la cara y mas me da la concha!!! Además a tu querido tio ya le hice flor de pete y se quedó con ganas de cogerme asi que tengo que terminar mi trabajito!!
Asi que dale movete que ahí viene y no quiero que te vea!!!

Me apretó fuerte la espalda como con bronca clavándome la pija bien adentro de la concha.

Ariel: te vas al carajo hija de puta, esto ya es demasiado!!
Yo: (mientras se escuchaba que abrían la puerta de la casa) te gustó que me coja tu amiguito?? Ahora te va a tener que gustar que me coja tu tio y todo aquel que tenga pija y te conozca!!
Ariel: ( con cara de entender todo) ya vas a ver..

Estaba subiendo las escaleras, asi que acomode las sabanas asi nomas y vi como Ariel se escondía en la pieza de al lado.
Cuando estaba levantando una ropa que se había caído al suelo sentí que alguien se paró en la puerta de la pieza.

Tio: Ayyyyyyyyy rubiaaaaa!! Que lindo te queda el delantal!!
Yo: si? Pero de atrás no tapa… (dándome vuelta)
Tio: como si alguien te quisiera tapar ese orto rubia hermosa ….

Cuando quiso cerrar la puerta de la pieza..

Yo: Nooono!! No cierres!! Dejala asi nomas!!
Tio: y si alguien nos ve??
Yo: No hay nadie veni dale que no doy mas!!

Se acercó a mí y me alzó en su cadera, sentí como se desprendía el cinto y dejaba caer los pantalones al suelo. Me arrinconó contra el ropero mientras hundía su pija en mi conchita sin siquiera perder el tiempo.

Yo: ayyyyyy siiiii! ( hablando fuerte) Vos si sos un macho de verdad!!! Hay que meterla de una y coger con ganas a una puta!!
Tio: a esta concha se la tenia jurada nena!!
Yo: ayyy siii dale cógeme como no me coge nadie!!!!
Tio: uuuufffffff que mojada y anchita estas!!!!
Yo: antes que venga me tuve que. Ahhhhhhhhh ahhhhhhh entretener un poco …

Una mano me apretaba el culo subiéndome y bajándome en su pija, mientras que la otra me apretaba la nuca devorándome la boca, me metió su lengua en lo profundo de mi garganta lamiéndome cada rincón. Mientras chupaba su lengua me calentaba pensando que me había chupado la pija de su sobrino diez minutos antes y que seguro estaba mirando desde la otra pieza como su tio me estaba culeando.

Me mordía los labios, me ensalivaba toda la lengua, su chota dura y larga me hacía gemir como condenada. Sus huevos hinchados rebotaban chasqueando en sus piernas. Que bien que cogen los maduros, es algo que no tiene comparación.

Mientras me cogía metía sus dedos en la raya de mi culito que para su sorpresa lo tenia bien abierto.

Tio: apaaa….. anduviste regalando el orto que lo tenes tan dilatadito??
Yo: Para que tener este orto si no lo uso?

Me bajó de arriba suyo y me puso las rodillas en el colchón, me separó las nalguitas y abriéndome el agujero escupía dentro de el.

Yo: Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!
Tio: Mmmmmmmm que sensible lo tenes muñeca!!!

Se puso bien pegado a mi y golpeando fuerte en la entrepierna para que las separe me metió la cabeza de la pija en el culo.

Yo: mmmmmmmmmmmmmmm ahhhhhhhhhhhhh uuuuuuuufffffff !!!!
Tio: Siiiiiii asi gemime pendejaaa…. (insertandola por la mitad) ayyyyyyy que apretado tenes el ortoooooo!! Ayyyyyyyy no voy aguantar tantoooo que ricooooooo pendejaaaa
Yo: mmmmmmmm siiiiisiiiiiiiiiii ayyyyyy rompeme el culoooooooo!!! (gritando para que me escuche lo mejor posible Ariel)

Sentía mi culito apretándose ante su pija, latía en lo profundo queriendo expulsarlo pero mis movimientos solo hacían que se hunda mas y mas…..
Su jadeo humedecía mi espalda que al estar desesperado por cogerme me escupía toda y sus dedos gruesos y ásperos me ensanchaban la concha, sentía el frio del viento que se colaba cuando sus dedos salían refrescando la calentura que llevaba encima. El choque de sus huevos retumbaban en mi conchita, tome uno de ellos y agachándome aun mas logre meter uno de ellos dentro de mi concha que estaba realmente agrandada por meterme dos pijas y un control remoto.
Comencé a rozarlo por todos lados mientras el me clavaba las uñas en los hombros. Se sentía como la pielcita de su pija parecía cada vez más fina y estirada.

Tio: Ayyyyyy pendejaaaa mal paridaaaa!!!
Yo: mmmmm te gusta culear a esta rubia putita????
Tio: me encantaaa cogerte y llenarte de leche!! si sos una trola y eso buscas!!! ayyyyyyyy puta de mierda.

Rozaba mi culo en sus huevos, el ritmo de mis embestidas se chocaban con su vaivén haciéndonos gritar. Apreté el colchón fuerte cuando sentí que el orgasmo se apoderaba de mi, una electricidad recorría desde mi concha hasta la punta de los pies endureciendo mi culito que apretó su pija.

Yo: ahhhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhh ahhhhhhhhh….. mmmmmmmmmmmmmmmmm!!!!!
Tio: ayyyyyy despacio mmmmm no aguantoooooooo!!!!!!

Me tomó de las caderas y cogiendo velozmente termino golpeando su pelvis en mi espalda cuando acabó dejando mi orto lechoso.

Tio: uuuuuffffff (apoyando su cabeza en mi espalda) no doy maaaaas …
Yo: ayyyyy siiii (siempre hablando fuerte) como me acabaste el culoooo!! Mira como me dejaste el orto por favooor!!!

Se recostó en la cama agarrándose de la cabeza, yo me deslice hasta su pija y presione la puntita que largo un chorrito más corto en mi lengua lo junte con lamidas largas mientras chupaba presionando su cabecita.

Tio: ayyyy paraaaa pendeja!!!! no seas putaaaa.
Yo: Mmmm es que me encanta chupar pijas acabadas!!

Después de unos minutos se levantó y se vistió mientras veía como yo acomodaba la cama moviendo mi culito que desprendía aun lechita.

Tio: (palmeándome el culo) te veo después bonita…
Yo: ya te vas?? Asi de una?? Jaja
Tio: Solo me quería sacar las ganas pendeja!!si queres mimos búscate un novio!
Yo: jaja no gracias! Con tu leche me alcanza y sobra Beso

Ariel dejó pasar unos segundos asegurándose que su tio ya había bajado y cerrado la puerta para salir de la habitación

Ariel: (con la pija en la mano) Puta putaaaaa hija de mil putaaaaaa (presionando mi cabeza hacia su pija)
Yo: mmmmmmmm como tenes la chotaaa!!!! Te clavaste duro una paja ahi noo??
Ariel: Viendote como mi tio te llenaba el culo de leche hija de puta….

Apoye mis labios en su pija y uuuuffffffffffff ardiaaaaaaaa estaba bien dura y calentita como me mataba esooooo!!!!!!
Cuando estaba por metermela en la boca me sostuvo del pelo hacia atras y me dijo:

Ariel: sacate la leche que te dejó en el culo y colate la concha daleeee pendeja….
Yo: si señor!!

Levanté un poco el culo, y aun lo tenía sensible y ardía, metí dos dedos y los envolví en la leche que se encontraba en la entrada. Tirándome un poco hacia atrás para que vea, me abrí la concha y me lo enterré .

Me volvió a tirar hacia adelante regulando su ritmo, estirándome el pelo. Me aferre a su cadera y presionando su culo con mis manos comencé a sacar y meter su pija de mi boca, la saliva caía en el suelo de lo húmeda que se lo dejaba. Lamia sus huevos detrás de la pija, succionaba la cabecita y me la volvía a meter hasta el fondo conteniendo el aire mientras mi cabeza se tiraba hacia un costado para meterla entera. Sentía como puteaba y jadeaba en cada clavada que le daba.

Ariel: Ayyyyyyyyyyy chupa pija de mierdaaaaa

Se sostenía de mis hombros para no moverse, mis embestidas dentro de mi boca se volvieron feroces y chupaba sin piedad hasta que su mano empujando mi nuca hacia el era la muestra que no daba más. Y cuando parecía que estaba por acabar saque mi boca y lo dejé con la pija bien dura frente a mi cara.

Ariel: Pero.. que haces???
Yo: decile a tu amiguito el villero que te ayude a acabar, yo con la leche de tu tio me conformo!!
Ariel: No pendeja puta vos no te vas a de aca hasta que me saques toda la leche!!
Yo: ahh no?? Mírame!!!

Agarre mis cosas y me fui al baño a cambiarme, y cuando estaba pensando en irme me ganó el alma de puta que tengo y no me pude contener asi que abri la puerta del baño y me empecé a vestir despacio con la puerta abierta mientras Ariel bajaba las escaleras con la pija en la mano y cuando se acercaba le dije:

Yo: aca le chupe la pija a tu tio el dia de tu cumple mientras nadie se daba cuenta!!
Ariel: mas puta imposible
Yo: ( mirándolo con cara de puta insaciable) acabame la concha que el culo solo no me alcanza!

Ni bien terminé de decir eso ya tenia su pija en mi concha bombeándome con desesperación..
No pasaron ni cinco segundos y toda su leche desbordaba de mi concha como si no hubiera cogido en años!!

Ariel: Ahhhhhhhhhhhhhh la puta madreeeee!!!
Yo: ayyyy siii que rica acabada!!!!!

Apenas acabó, sacó su pija dejando caer toda su leche sobre el piso del baño diciendo:

Ariel: (con cara de satisfecho) Cerrá bien la puerta cuando te vayas!!
Yo: Dale no hay problema

Terminé de cambiarme y espere a que me deje de chorrear la leche y me fui para mi casa con una sonrisa de oreja a oreja, por ser una puta que sabe lo que quiere y se hace respetar

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La despedida de Santiago

Dos veces por semana nos encontrábamos con Santiago para coger súper rico por lo menos tres polvos. Pero llego el día de la despedida y yo le tenía una sorpresa. Como Santiago era muy confidente con Pascual, le conto lo que pasaba conmigo, así que Pascual me aviso de eso. Le aclare que como ya se iba no me preocupaba, y le propuse un trio de despedida para Santiago. En realidad, yo quería cumplir mi sueño de estar con esas dos hermosas vergas a la vez.
Santiago creía que él había organizado todo y el lugar de encuentro era en lo de Pascual. Cuando él llega no podía creer lo que estaba viendo, yo montada sobre el viejo haciéndolo acabar. Lo llamo, y le digo que yo aún no había llegado mientras me arrodillo frente de él y le desabrocho el pantalón para saborear su verga que se puso dura al instante. Nuevamente me dirigí a la cama y me puse a cuatro frente de la verga de Pascual para limpiársela con mi lengua. Santiago para que recién reacciono y se terminó de quitar la ropa para ponerse detrás de mí y empezar a clavarme con sus fuertes estocadas habituales. Logramos venirnos juntos, pero su verga seguía firme y mi boca ya había puesto dura la de Pascual, quien directamente me pregunto cuál de las dos la quería por detrás, les pedí medirlas así que me senté en la cama y ellos se pusieron delante de mí para que se las mamara a ambas. Estaba claro que Santiago estaba mejor dotado así que esa sería la que se llevaría mi culo de premio. Nos ubicamos y empezaron a introducir sus cañones dentro de mí para que gimiera con loca, y empezaron a darme tan duro como podían haciendo que mi cuerpo se desvanezca ante una acabada larga. Luego siguió Pascual y por último Santiago. Nos higienizamos un poco y como Pascual necesitaba recuperarse, Santiago me tuvo por dos polvos solo para él. Cuando el viejo estuvo listo sacó un juguete que tenía guardado para mí para otra ocasión pero le dieron ganas de jugar ahora. De un cajón saco un consolador más grueso que sus vergas, y tenía un agarre para su cintura, se lo colocó y lubrico para metérmelo por el culo mientras a la vez me clavaba la concha con su verga. Santiago trajo su verga a mi boca y estuvimos así hasta que acabamos. Fue mi primer gran orgía con tan solo 16 años.

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Con el peón de la finca

Estuve por 4 días en cama por una fuerte angina, esto después de que me vino la regla así que llevaba más de una semana sin sexo y estaba ya necesitando. Con Pascual ya llevábamos casi medio año cogiendo, pero también tenía un amigo con derecho y él lo sabía. Este fin de semana Pascual se iba a visitar su familia así que tampoco estaría.
Como les conté anteriormente, había también 2 hombres más en la finca que también me interesaban por su lindas vergas, así que ese sábado por la mañana me fui hasta el establo a buscar a uno de ellos. Ahí encuentro a Santiago, un chico de 18 años recién cumplidos que estaba por irse a estudiar en otra provincia dentro de un par de meses y estaba trabajando horas extras para juntar algo más de plata. Así que para mí era un buen macho que no me comprometería. Además sabía que él me observaba cuando tenía oportunidad, ya que por lo general trabajaba en el mantenimiento del jardín, piscina, etc. y yo me exponía desde mi ventana cuando recién salía de la ducha para que él disfrutara.
Brillaron sus ojos al verme llegar, conversamos mientras ambos nos desvestíamos con la mirada, él estaba con su torso desnudo y sudado. Cuando noté que mi padre estaba dando vueltas por ahí, me retire no sin antes invitarlo a la piscina para la hora de la siesta.
Si bien también había dejado listo un par de caballos para salir a cabalgar, mis padres se acercan a la piscina y nos avisan que se irían a la ciudad por un par de horas (que por lo general es el doble de tiempo), así que nos quedamos quietos un rato observando cómo se marchaban, Santiago se acercó a mí por atrás mí me abrazo pegándome a su cuerpo, yo gire y nos besamos apasionadamente. De inmediato nos dirigimos a mi habitación donde nos desnudamos en un segundo. Dejaba que él tomara las riendas, me recostó y comenzó a besarme todo el cuerpo demostrándome que si tenía experiencia. Luego se cargó sobre mí y me introdujo su verga de una sola estocada sacándome un alarido de placer. Me cogió tan rico y duro que nos vinimos juntos. Luego me fui a la ducha y él llego por detrás. Después que me limpié mi vagina, se arrodillo de frente y me la comenzó a comer de nuevo, pero le pedí que me dejara devolverle el favor, así que se incorporó, yo tome su lugar y pude apreciar su hermosa herramienta que aún estaba a medio esplendor. Me la empecé a engullir como una golosa mientras masajeaba sus testículos y mientras más crecía menos entraba en mi boca. Le hice una mamada bestial hasta que le succioné la última gota de semen de su nueva acabada.
Nos recostamos en la cama mientras nos acariciábamos y besábamos profundamente, mi culo ya quería tener protagonismo y estaba listo para ser perforado por esa vergota. Me volvió a besar todo el cuerpo dejando muy caliente, subió mis piernas a sus hombros y me clavo de nuevo hasta el fondo dándome una cogida fenomenal para que me viniera al momento. Me seguía bombeando sacando alaridos de placer así que le pedí que me la diera por atrás. En esa misma posición, quitó su verga y la guió a mi ano que lo esperaba con ansias dejándolo ingresar todo ese pedazo de carne súper lubricado por mis jugos hasta el fondo. De a poco fue dándole más ritmo y velocidad a su cogida mientras yo gemía como loca. Le pedí que me dejara montarlo así que intercambiamos los roles para que también pueda disfrutar de mis tetas que estaban ardiendo y deseosas de ser succionadas, mordidas, apretadas, etc. Este macho me volvió a hacer acabar mientras comía mis pechos, y cuando notó esto se incorporó y me puso con el culo bien en pompa ensartando con toda bestialidad su verga en mi culo hasta el fondo y con mucha fuerza mientras yo buscaba de donde sostenerme por las brutales y hermosas estocadas hasta que se vino bien dentro de mí. Quedamos rendidos, había sido una sesión de sexo salvaje, fuerte, duro, así que descansamos un rato abrazados.
Al despertar después de una media hora, nos fuimos a duchar, donde volvimos a hacerlo bajo el agua. Cuando regresamos a la cama tuvimos energía para un par de polvos más por mi culo, que quedó muy agradecido. A todo esto ya eran como las 19 hs. así que no fuimos a merendar, y cuando llegaron mis padres nos encontraron en la cocina charlando y riéndonos. Este fue el primer encuentro de muchos que vendrían después, pero dejamos bien el claro que esto era casual para ambos y sin compromisos.

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Orgia anal

Hola amigos, soy Camila nuevamente. Esta vez les quiero contar mis aventuras en viaje a Cuba. Resulta que hace como un año y medio atras conocí a una chica que de a poco fuimos formando una amistad. Ella también es bastante liberal, sin novio a quien responderle, le enseñe la zoofilia, y siempre esta ligando como yo. O sea igual de puta que yo. Es una morocha con un cuerpazo, no tan alta como yo y todo natural. Fué en un gym que nos conocimos en invierno, ella me ubicaba de una disco a la que frecuentamos ambas. De la zoofilia se dió cuenta una noche que se quedó a dormir en mi casa al ver como se ponía mi perro. Pasaron como 2 meses hasta que se atrevió a preguntarme sobre eso, y luego otro mas hasta que se animó a probar.
Viajamos juntas a Cuba, ya para esa altura nos conocíamos todos nuestros secretos, incluso la llevé a la finca de mis abuelos a jugar con sus animales y el viejo sereno.
Los dos primeros días fueron agotadores por que queríamos conocer todo a la vez y llegabamos rendidas a la noche. Pero la tercer noche, nos fuimos a bailar y conocimos a mucha gente, entre ellos a un par de viejos alemanes donde supuestamente eran pareja. Pero mas tarde, ya con varios alcoholizados, el activo, por así llamarlo ya que no recuerdo su nombre, empezó a seducir a mi amiga y nos invitó a unas cabañas que quedaban como a 500 mts. de ahí. Nos dijo que ahí la fiesta estaba mas acorde a nosotras. Y cuando llegamos nos dimos con una sorpresa: era el lugar para las orgías de los turistas. Pasamos por un sector de tragos con 4 barman que estaban ordenando todo, luego una pista de baile ya vacía y al final un sector con muchos sillones de diferentes tipos donde estaban todos. Jamas pensé en encontrar algo así por este pais, me parecía algo mas europeo este tipo de prácticas.
Había gente de todos lados, parejas swinger, infieles, solteros, gay… de todo. Estimo como unas 30 personas, de las cuales solo quedaban despiertas unas 10, 3 mujeres y el resto hombres que se las estaban cogiendo a su antojo mientras ellas pedian mas. La escena era provocadora, así que este aleman empezo a desnudarse y nos invito a hacer lo mismo, que al ver su cuerpo todo fornido para este gigante cincuenton con una pija de sueños no demoramos en hacerlo.
Lo primero fué comerle la pija como los dioses, la compartíamos entre las dos, luego sentimos manos que empezaron a acariciar nuestros cuerpos, tres hombres se acercaron a nosotras así que nos pusimos mas comodos todos para disfrutar chupando vergas y que nos coman la concha con lujuria. Pero hubo un problema. Estos hombres de tanto coger con otras mujeres solo descargaron una vez cada uno y nos dejaron queriendo a nosotras, y sabíamos que el alemán no podría con ambas. Así que cuando estabamos limpiando sus vergas y notamos que ya no levantaban, reaccionamos automáticamente levantandonos a buscar a los barman.
Estaba claro que estos también se enfiestaban con los clientes, ya que todos eran morenos de hermosos cuerpos que estaban con el torso desnudo y solo un moño en el cuello. Los tomamos de las manos y los llevamos al salon, tenían puestos pantalones como los de stripers, asi que de un tiron quedaron desnudos demostrandonos que no habian tenido fiesta todabía esa noche ya que sus trancas estaban firmes.
Tomamos a dos cada una y empezamos a jugar, el aleman estaba muy entusiasmado con mi amiga por que hizo sentar a los barman para que ella les mamara bien la verga mientras el se la cogía con su gran cañon superior al de estos morenos. La tenía tan gruesa que no lograba levantarse del todo, pero tenia la firmeza para taladrarte sin piedad. Yo la miraba de reojo y me imaginaba rompiendome el culo, eso me exitaba mas aún así que hice que me montaran los dos agujeros a la vez. Mi amiga se copó al verme y ella quizo lo mismo así que ubicó para hacerlo, pero el alemán quería ser el que le rompiera el culo. Lo intentaban y no había forma de que entrara en su culo, así que de inmediato le ofrecí un cambio de machos así que el alemán solo tuvo que acomodar su gran tranca y empujar dentro de mí.
Fué hermoso sentir como se expandían mis tripas al entrar semejante tranca. Todos se sorprendieron al ver que no me quejé para nada y lo disfrutaba a mil. Mientras tanto yo seguia engulliendo un verga en mi boca y presionaba para que esta gigantesca tranca me entrara toda. De a poco empezaron a llenarme por todos mis agujeros. Luego descansamos un momento mientras tomabamos unos tragos, los negros empezaron a tocarnos nuevamente, esta vez cambiamos de machos, y al notar nuestras conchas lubricadas nos colocaron a cuatro y nos penetraron por ambos agujeros nuevamente sacandonos gemidos de placer a pesar de que esta vez fueron con las embestidas mas brutales. A todo esto el aleman se tomó una pastilla de viagra para seguir participando de la fiesta, así que cuando terminaron el resto, recoste al viejo y me clave su verga en el culo cabalgandola lo mas profundo posible. Estuve sobre él hasta que me vino un orgasmo espectacular dejandome rendida, así que el viejo me colocó boca abajo y me monto para penetrarme de forma bestial por un rato largo hasta que se vino. Con las pocas fuerzas que nos quedaban, tomamos nuestras pertenencias y nos retiramos viendo como el resto descansaba y hasta se dormia en el lugar. Fué una experiencia maravillosa que espero pronto se repita.

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Enfiestada con viejos

Hola amigos, soy Camila con una de mis historias de sexo.
Esta vez les quiero contar una aventura que tuve con unos españoles a quienes conocí de casualidad en el parque de mi ciudad, y que luego terminó en otra fiesta. Dentro de mi recorrido cuando salgo en bicicleta está el parque, donde realizo mis rutinas gimnasia y de elongación por que vivo muy cerca del parque.
Eran 3 hombres que estaban como auditores de una empresa multinacional. Se instalaron en el hotel por la mañana y estaban buscando un gimnasio. Todos cincuentones y no parecian ser del tipo que hace mucha actividad física. Como me quedaba de paso los lleve hasta el frente de un gym y durante el camino aprovechamos de charlar un poco. En todo momento noté como me desvistieron con sus miradas, algo que me gusto mucho, ya que los veteranos son mi debilidad. Este parque lo cruzo todos los día ya que me queda muy cerca para ir a mi trabajo, así que por la tarde del día siguiente los encontre nuevamente así que charlamos otro rato y acordamos salir a que conozcan la ciudad por la noche, la pasamos bien pero tranquilos tambien.
Al día siguiente me acompañaron en mis ejercicios físicos en el parque, estaba claro que estaban cachondos conmigo y por mi parte ya empezaba a soñar con ellos y de como me cogerían estos viejos. Ya en este tercer encuentro no paramos de coquetearnos todos.
Ya sabía que el domingo por la mañana regresaban a su pais, así que el jueves no me junte con ellos pero les propuse preparar una cena de despedida en su apart, ya que era un lugar muy reservado. La programamos para el viernes por la noche.
LLegué temprano, con un vestido muy provocativo, ellos me recibieron muy ansiosos y el mas viejo de todos (y mas picaro) no paraba de alabarme por mi figura, por lo apretado de mi vestido que marcaba muy bien mis curvas, pero me preguntaron si ellos se habían equivocados y tendríamos que salir ya que ellos estaban con unas simples bermudas y camisas; Les respondí que nó, que simplemente fueron una muy grata compañia estos día que los quería despedir de la mejor manera. Se quedaron si palabras, uno solo hizo por acercarme un trago y de inmediato terminaron de preparar la cena.
La ansiedad nos tenía a todos algo nerviosos, así que comenzamos a relajarnos con varios tragos, luego me turnaba para bailar con ellos… bachata. Estabamos ya todos exitados, mi calentura no daba mas así que en uno de los movimientos le comí la boca a uno desencadenando la lujuria que vendría.
Bajé mi mano para tocar su rabo, que empezó a reaccionar de inmediato, lo tome de la mano y lo lleve al sillon, luego les indique a los otros dos que se ubicaran ahí mismo. Eran mi público para mi baile sensual mientras de a poco quitaba mi ropa quedando totalmente desnuda luego tome a uno de ellos y lo desvestí mientras le bailaba frotandolo con mis pechos y nalgas, repetí la operación con los otros dos. Ya todos de pié me rodearon y empezaron a acariciar mi cuerpo y a besarlo por todos lados. Uno me levanto en sus brazos y nos dirigimos a una habitación donde me recostaron para continuar con sus besos y empezar a jugar con mis agujeros. Les pedí que me dejaran besar sus vergas que estaban tiesas como un mastil, así que me arrodille en la cama y ellos de pie frente de mí para chuparselas a los tres a la vez, así que jugué con sus vergas un rato pero ya necesitaba sentir algo adentro. Por lo visto todos sabíamos como seguir que sin decir nada nos ubicamos para que me llenaran mis dos agujeros dejando una para mamarla.
Me cogieron lentamente haciendo que tenga varios orgasmos hasta que recién ellos empezaron a venirse dentro de mí. Tuvieron que descanzar un momento así que aproveche para ir a higienizarme en el baño, luego entro uno de ellos a lavarse la verga así que me encargué de hacerlo yo para continuar mamandosela de nuevo. Los otros escucharon los gemidos de su compañero así que se dirigieron al baño, se limpiaron sus vergas y volvimos a la cama a seguir con nuestra fiesta cambiando ellos el agujero que les tocaba penetrar.
Lo hicimos 2 veces mas para que todos disfrutaran de mis agujeros, pero yo seguía caliente y ellos estaban rendidos. Así que decidí retirarme a mi casa para que mi perro me cogiera el culo que no había recibido una verga grande como me gusta. Mi casa estaba muy cerca de donde estaba así que regresé caminando pero sin entrar al parque por seguridad. Pasando frente al casino escucho que alguien dice mi nombre, giro y veo a mi jefe Esteban, con quien ya venía cogiendo hacía como dos años. Se acerca, nos saludamos y me invita a pasar, pero mi calentura era tanta que le digo que realmente lo que quería era coger. Él estaba con Ruben, quien tambien ya me cogió y otros 2 viejos mas. Así que los llamo y nos fuimos todos al departamento de piratas que tienen estos señores. Manejaba Ruben con Esteban a su lado, así que yo quedé entre estos dos viejos desconocidos, tambien abogados pero mucho mayores que Esteban, quien ya rondaba los 55 años pero muy bien mantenido. Durante el viaje de tan solo 10 minutos aproveché de mamarle la verga a los viejos y dejar que jugaran con mis pechos. En cuanto entramos me desnude por completo para que estos viejos gozaran de mi cuerpo, desesperada por sentir las vergas de Esteban y Ruben que eran verdaderamente grandes. Ellos como ya me conocían me dejaron actuar a mí, les mame bien la verga a los viejos y cuando estuvieron duras puse a uno bajo de mí y al otro detras para que me clavaran ambos agujeros a la vez y les pedí a los otros dos que trajeran sus vergotas a mi boca. El que me clavaba la concha fué el primero en venirse y se quedó quieto con su verga dentro de mí mientras succionaba mis pechos a la espera de que el mas viejo de todos, que estaba disfrutando de mi culo acabe. El pobre viejo termino a duras penas ya que era un setentón bastante flojo por lo visto (estuve con otros mas viriles de esa edad) así que se quitó recostandose a mi lado en el sofá. Al otro viejo se le paró de nuevo la pija y quiso seguir pero lo hice levantar y que trajera su verga para que yo se la limpiace a mamadas. Esteban y Ruben tomaron sus posiciónes, Ruben sabiendo de mis gustos y por tenerla mas grande se ubico en mi culo. Me penetraron practicamente a la misma vez y con fuerza ya que mis agujeros estaban bien abiertos esperando estas trancas gigantes, dandome duro desde el inicio sacandome el primer orgasmo al instante. Esto llevo a que se la mamara al otro viejo con locura y metiendome toda su verga hasta mi garganta.
Esteban tomo uno de mis pechos y lo succionaba con fuerza, y del otro se prendió el otro viejo. Estaba en la gloria gozando como loca por la cogida brutal que estaba recibiendo. Note que me estaban apretando con mas fuerza así que me tome del culo del viejo para que me la metiera bien por la boca al ritmo de las estocadas de los pollones. Me calentó tanto esto que fuí la primera en venirme de una cadena de acabadas. Siguió Esteban en mi concha, Ruben en mi culo y por último el viejo en mi boca. Se quedaron quietos todos con sus pijas dentro de mí mientras yo succionaba para tomar toda la leche y dejar limpia esta tranca.
De a uno empezaron a quitarse y yo caí rendida a la par del otro viejo quien ya se estaba pajeando de nuevo, me quedé boca abajo ya que mis piernas no respondían. Mientras me decia cosas sucias acariciaba mi culo y se acomodó de rodillas detras de mí para introducirmela de nuevo por mi culo que lo recibió con ansias. Mientras este viejo me seguía cogiendo, los otros fueron a limpiarse sus vergas y relajarse un poco con bebidas. El viejo me tuvo un buen rato pero se cansó y no pudo venirse quitandose de mí. Aún con las piernas temblorosas, me fuí al baño y me duche para limpiarme un poco, de ahí me dirigí a la habitación y me recoste para relajarme y recuperar fuerzas. Al rato entro Ruben, quien seguía cargado de energías. Me empezó a comer la concha y lamer mi culo que de a poco había tomado forma nuevamente, para luego subir y empezar a disfrutar de mis pechos mientras acercaba su glande para empezar a penetrarme nuevamente. Empezó a darme de nuevo con fuerza, yo tomaba su culo para apretarlo hacia mí, luego me giro y me puso en 4 clavandome nuevamente la concha hasta que se vino dentro de mí. Me dieron ganas de mamarsela así que se recostó y le empecé a limpiar la tranca que no perdía tamaño. En este momento entra el mas viejo nuevamente y dijo que solo venía a mirar ya que estaba cansado. Yo seguí con lo mio y ví como se pajeaba, Ruben tuvo otra acabada ahora en mi boca. Llame al viejo y lo hice recostar, se la empecé a mamar suavemente hasta que empezó a tomar fuerza, calculo que ya se había recuperado por lo que no pude acabarme hacía un rato así que lo monte y me encargué de cabalgarlo con mi culo logrando que el viejo se pueda venir nuevamente. Necesitaba un último polvo, sentía que tenia aún ganas, así que estos toros viejos, Esteban y Ruben, se encargaron de darme los últimos orgasmos ya de la mañana por que estaba amaneciendo.
Luego de esto me quedé dormida, al despertar como a las 10 am, veo que no estaba sola. Esteban y Ruben también se quedaron a dormir dandome los buenos días con mi ración de leche en mi boca. Nos fuimos de ahí recien como a las 12 despues de un par de cogidas mas. Tenia mi cuota de sexo cubierta por el fin de semana. Me fuí a descansar todo el fin de semana para recuperarme de una noche a full.

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Once A

Malena mira en el recuerdo la boca que mueve la lengua. Aun estando sola baja la vista, evitando encontrar esos ojos que se abren y la ven. No la miran porque son ojos que no invitan. La ven porque en una fracción invaden hasta lo más sólido de su vergüenza. Pero los ojos lo saben y ella lo intuye, entonces la mirada se cierra mojada y en ese simulado descuido protege sus ganas de volver a mirar.

Es increíble que mi mamá, de alguna forma, ojalá supiese cual, también intuya desde la nada cuando estoy así, cuando llego así. Se me pone a hablar o me pregunta estupideces, como si quisiera sujetar mi cabeza y ocuparla con toda su voz.

– ¡Malena, tenías que sacar!…-
-¡Sí!… ¡sí!… ¿Qué?.-

Las palabras no suenan en la boca de su madre pero en la sordera de Malena arrancan el olor de esos ojos, que llegan primero a la nariz para secarse después en toda su cara. Se levanta y camina frotándose la mejilla en el hombro, como reteniendo en el olor la claridad de la imagen. Un reojo vuela hacia la cocina. La madre la mira. Ella no. Piensa: quiero estar sola.

– Voy a dormir un rato. –
– Bueno. Te levanto cuando… –

Pone llave, deja la luz apagada, su cuerpo vuelve al once; enciende el ventilador y se tira en su viejo silloncito de infancia. El tapizado proyecta una fila de animalitos que se miman y se besan. Siempre en pareja, macho y hembra, siempre de a dos.

– Te pasaste un piso Male. ¿Venís de tu clase de armónica?.
– No, tendría que haber ido. Bah … estar ahora allá, no sé.
– Estábamos durmiendo una siesta. A esta hora nos podemos tirar un rato. Ya sabías, ¿no?.-
– Sí.-
– Pasa, dame la mano. ¡Mambrú!.

Las pupilas se adaptan a su nueva luz ocre y en el disfrute de ese período ella reconoce lentamente su cuarto. No se detiene en el bruto desnudo de los objetos sino en la vulgaridad cotidiana que los cubre. Podría cerrar los ojos y enumerar cada línea que atraviesa el colorido cuadrille de su acolchado, cuantos muñecos de madera flotan en su repisita de libros pardos, el orden idílico de las fotos que fueron empapelando el placard, las carpetas y las paredes de su nido; cual remera cuelga hoy de la butaca y que bombacha se enrolla en los bordes para llenarse de polvo en el suelo, a los pies de la cama. Sabe que descansa sobre las jirafas que se aman por el cuello, los hipopótamos echados trompa con trompa y los monos que sonríen abiertos bajo la casta melancolía de los elefantes. Encoge una pierna apoyando el pie en el sillón y con la rodilla de base al mentón logra distinguir el abrazo de los delfines.

Me gusta adivinar arriba de quien estoy sentada. Apuesto cosas, no sé; hoy me llama, mañana no me toman. Después me asomo para saber si gané, si perdí o empaté. Por lo general gano. Me corro sin darme cuenta y ya está, gané. A veces es muy obvio ya que no adiviné ninguno, entonces me hago bien la boluda y enojada me dejo empatar. Esta bien me digo a mi misma… listo tenés razón, eran pajaritos y no vaquitas. Igual nunca pierdo. Al menos sola y a oscuras, nunca pierdo.

Por un instante endurece la frente evitando que se la trague el hueco que succiona desde la nuca. Inclina la cabeza hacia un costado y el hoyo arrastra una carpa donde las cosas se entorpecen con la tela. Pasan tan rápido que no las puede ni ver. Solo cuando la pieza queda pelada alcanza a distinguir un trapecio que le sirve de tapón. Lo introduce raspando la cervical y cuando el bastón llega al límite la succión se corta. Junta saliva y se lame la rodilla. Se moja la cara con la piel y se huele y se seca… y se vuelve a lamer… y se huele y se seca. El cuarto se le hace tan chico que lo atraviesa por la ventana de sus dedos. Es ella quien ahora busca en el vacío los ojos que la ven. A la mujer que hace algunas horas le besaba el cuello dejando en su nuca un pozo agujereado y hueco.

– ¡Malena!. Que sorpresa, hoy te vimos a la mañana y como no saludaste pensamos que estabas enojada, que te había caído mal la invitación de la otra vez.-
– No, es que venía con mi vieja y me puse nerviosa.-
– Sabes que este guacho me hacía mimitos y hablaba de vos, y justo tocaste el timbre.-
– Dame un beso pitonisa… vení.

Me desespera no ver, pero también me gusta por eso lo hago. Me gusta sentirme la rodilla mojada y el airecito del ventilador cuando pasa. Me gusta tener puesta la bermuda de mi hermano, es ancha y mi mano pasa cómoda y siento como si no fuese yo la que me tocase. Pienso en los dedos de alguien, no hay caras ni cuerpos. Una vez escuche a Fico decirle a mi hermano que se pintaba las uñas de rojo para hacerse una paja. Me gusta empezar así, con mi mano de otro acariciándome el flejecito entre la pierna y mi concha.

Durante cinco mil minutos no paran de besarse. Malena no mira, quiere pero no puede. Escucha como si procurasen despegarse una bola de caramelos masticables del paladar. Ha perdido la sensibilidad del tiempo y asimila la geografía cuando se cubre de ella; sin embargo la esencia penetra con la misma destilación que suponía: tardar en descubrir su proyección al borde de la cama y no controlar sus pies, que intentan abrir en el golpeteo del piso el techo de su cuarto.

– ¿Estas bien Male?. Sabés que de chica cuando rompía algo, o se me caía algo, o hacía cosas que creía que estaban mal, me ponía a mover todos los dedos hasta darme cuenta de que no tenía ganas de hacer eso. Yo había tenido ganas de romper, de patear a la vieja que manoseaba mi cara, de tocar a mi prima, no sé… sí sé, tenía muchas ganas.-
– Yo tengo ganas de estar acá.-

La mujer le besa el hombro. Son besos cerraditos pero gruesos como si mimase la espaldita de un bebé. La mujer tiene pelo corto, teñido de un caoba extrañamente chisposo, su nariz tironea de la boca levantando apenas el labio superior. En la siesta viste siempre de camisones color lagarto; todos y todo esconde en ella un barroco ilustrado. Sus pómulos se tallan por vida y flacura mientras que su mirada ancha rejuvenece la lenta erección de su marido. Para él estos ojos esconden el sentido de olvidarla por un rato. Llega la hora de su patoncita, su brotecito de arvejas, su palomita de cornisa, su iguanita afiebrada de ojos dulce de leche. Llega la hora de jugar.

Malena progresa en rigidez, acaso la inmovilidad le sugiere un tráfico sexual distinto. La mujer repliega la cara y en un movimiento brusco se llena la boca con los dedos curtidos de su Mambrú. Mambrú es casi un anciano de cincuenta y tantos para Malena. Es extremadamente rollizo y aunque la barba aliviane sus rasgos, los pliegues que brotan del cuerpo le endurecen por completo el visaje. Ahora la mira y con la palabra arrastrada se dirige a su copita de curacao. Malena no alcanza a escuchar. Siente un desequilibrio visual casi imperceptible para el oído. El viejo enloquece con la postal: su mujer besando a una nena. La retiene una y otra vez, las cejas se le fruncen hasta casi taparle los ojos. No quiere aligerar el placer del paisaje: es casi inevitable.

– ¿Por qué no le sacas la ropita mi amor?…me parece que le raspa un poquito… ¿no Malenita?.-
– ¿La ropa?-
-No le hagas caso Male. ¿Querés sacarme el camisón?. Tengo los pezones reduros. ¿Me los querés ver?. Si siguen creciendo me van a romper el corpiño.-

Los latidos carretean hasta el cuello y la presión es tan fuerte que los labios se muerden para camuflar el sismo. Una humedad de pecho embarrado y un nudo seco en la concha. La garganta áspera no le permite decir palabra. Tampoco lo intenta. Cabecea en círculo pidiendo. Se muere de ganas y de miedo. Una sorda taquicardia anula el cuerpo que no encaja en su mirada. La precaria y novedosa sensación de ser una masa de bloques, cada uno con autonomía propia, apilados pero sin integridad. Un zumbido le quema el tímpano; piensa: estarán hablando mal de mi… estarán hablando mal de mi… estarán hablan… el eco se le hace insoportable y trata de pensar en cosas desconocidas, que no se llamen, que no pueda nombrar. Una carilla del diccionario se le clava en la M y las palabras le taladran el cerebro. Aprieta las sienes buscando cesar en una foto: una obra de Chagall, un monotipo, “Desnudo, amarillo y fauno”. La tiene, la despliega como una sábana cubriendo los temblores del primer plano. Es el mayor y mejor esfuerzo que hizo en toda su vida. Allá atrás, flotan en un susurro las definiciones: montacargas… aparato que transporta verticalmente… monte… tierra sin roturar…, se pierden suaves, sin rencores desaparecen por la rejilla del oído. Malena se relaja y en la dulzura del desconcierto quiebra los dedos para desabrochar el corpiño.

-Mira como están estos pezones Male, me van a explotar. Los tengo un poquito secos… ¿sabés?. ¿Querés que los mojemos juntas?-

Me acuerdo y me da miedo. ¿Cómo pude tocarles el timbre?. ¿Qué cara voy a poner cuando me los encuentre con mis papás?. Cuando me los cruce en el ascensor. Me quiero matar. Cuando bajen un rato a tomar algo y el viejo hable del trabajo con papá, y la mujer se ría con esas tetas; y yo que no voy a poder dejar de mirárselas. ¿Qué hago?. No salgo del cuarto. No, es cualquiera. No estoy, me voy… no sé. ¿Ellos no estarán pensando lo mismo?. Con las guasadas que dijo el viejo no tendrían ni que salir de la casa. Que pija que tiene. La cabeza es enorme, se estiraba la pielcita y me apuntaba agitando cada vez más rápido. Si me la metía me partía. ¿Fico la tendrá chica?, no sé, es la única que conozco. Curtimos una vez sola, vino a buscar a mi hermano que no estaba, él sabía que no estaba, yo sabía que iba a venir. Estábamos mirando tele y nos reíamos no sé de que boludez; empezamos a transar mal, así de la nada. Después nunca más, le hice un par de pajas pero apurados y a escondidas, una vez arrinconados en el balcón, mi hermano se había quedado dormido escuchando el partido, hacía un frío horrible. La segunda en un baño, era una fiesta en una casa y yo estaba reborracha, me acuerdo de los dos acostados en el inodoro, no sé como, es imposible pero tengo el recuerdo de estar acostada. Estoy remojada, ¡puta madre! ahora estoy recaliente. Al viejo se la agarré y era como un garrote, hirviendo, tenía un olor tan fuerte que la boca se me iba sola. A Fico le quiero ver la cara cuando acaba, quiero mirar como le salta la leche. Nunca pude ni puedo, siempre me mete la lengua hasta la campanilla y la deja paralizada mientras gime sacudiéndose todo. El airecito del ventilador me vuelve loca. Me gusta ponerlo cerquita y sentir que me sopla cuando pasa. La cara del viejo se transformaba, decía cosas todo el tiempo, me dan ganas de tocarme, de mostrarle como sé tocarme. Hay viene el vientito de nuevo. Soplame así Fico, dale… dejáme verte esa carita.

Sola en la pieza Malena se saca la bermuda y la huele. Siente su concha confundida en los olores de su hermano. Arquea la espalda y se baja la bombacha a la altura de los tobillos, apoya una mano en la panza y con la otra se sube la remera sin descubrirse los pezones. Levanta una pierna y la cuelga en el apoya brazos del sillón. Sacude la otra dejando caer la bombacha y con la planta del pie la arroja sin fuerza hacia donde vaya. Prende su velador mandarina y se reconoce en el largo y angosto espejo que cubre la vejez del empapelado. Se mira sin mirarse a los ojos, la sombra se dilata creciendo en luz por la curva final de sus tetas; las acaricia como si apenas le picasen. En la cocina unos platos chocan y la madre carajea. El sonido es tan lejano que Malena baja la mano y en un respiro largo empieza a tocarse.

Me calienta mirarme las tetas en el espejo. Me gustan así, como si se escapasen de la remera sin que yo me de cuenta. Cuando vienen los amigos de mi hermano y se ponen a hablar en el comedor, fumados y chupados como bestias antes de salir, yo dejo entornada la puerta de mi pieza, primero para saber lo que dicen y segundo para escuchar cuando alguno de ellos viene al baño. Me hago la tonta y salgo con la remerita ajustada, los pezones se me renotan, me pinchan por el amarillito de la remera. Saludo y me meto en el cuarto de mi vieja como buscando algo. Me encanta imaginar que mientras mean están pensando en mi con unas ganas terribles de ponérmela. Fico es divino, se hace el duro pero es retímido, vive poniéndose colorado, cuando estamos juntos tiene más vergüenza él que yo. El vikingo es el más guaso de todos, mide como dos metros y se acomoda los huevos todo el día. El hijo de puta se mete la mano por adentro del pantalón y después se filtra los dedos en la nariz con un placer terrible. Siempre lo escucho decir que se quiere garchar una pendejita con tetas grandes y duras. Como tu hermanita le dice el grasa a mi hermano.
-Como me gustaría verle esos ojitos azules con todo este caño en la boca.-

– ¡Callate gordo!. Porque no te comés esta y te llenas de merengue toda esa cara de torta que tenés.- le grita mi hermano reloco.
– ¡Uy!…sii… sentadita acá arriba y yo amarrándole la colita con una mano y la guacha que me dice: me duele un poquito Viko… ¡ay!… me gusta igual… la tenes redura. Sí bebé, ¡sí!.-

Todos se ríen y yo me imagino abajo del vikingo, mojándome las dos manos con la cola transpirada, empujando, me mira y empujo y siento que me abre, la panza cerosa que se aprieta contra mí clavándome como un animal. ¿La tendrá grande como el viejo?. No creo. Además el viejo es un señor degenerado, no se rasca los huevos, se manosea la pija tan bien que me da ganas de tener una para poder tocármela así. Así… así Vikingo… agarrame la cola… estás todo saladito… así.

Sobre la cabecera de la cama el viejo juega con los dedos en la boca de la pitonisa hasta sentir la palma de la mano empapada en saliva. Espera impaciente la mirada de Malena y en el instante en que la encuentra la devuelve enteramente vacía. Ella mantiene fija la invitación de esos ojos que no la ven. Entonces el viejo se agarra la pija y se la moja de arriba hacia abajo, se pajea con una belicosidad tan desagradable que a Malena le tienta.

– ¡Te encanta patoncita eh!… te encanta chuparme la mano con todo este gusto a pija… –
-Es que se te pega toda a los dedos… ¡ay!… ¡mm!… te la voy a comer toda.-
-¿Querés que la nena te vea con toda la pija en la lengua?… ¡eh!… mira como te mira.-

La pitonisa se acerca al viejo y le pasa el pezón desde los huevos hasta la punta de la pija. Lo frota suave y se lo muestra, después lo lleva tibio a la boca y lo babea para volver a pasarlo. El viejo holgado murmura como con arena entre las muelas. La patona sonríe con los dientes calientes. Malena queda por un momento excluida del código interno, duerme la vista y se hace tan chiquitita que ni ella puede verse. Un llanto le camina por el cuerpo y se monta sin resistencia a cualquier despedida. Cuando despierta la mirada, las tetas de la pitonisa rozan el aire que se fastidia contaminado por el olor que derraman sus pezones. Malena abre la boca hasta donde su libertad lo permite.

– ¡Uy!… que besito me estás dando. ¿Te querés quedar un ratito ahí?, como cuando eras más chiquita y se las comías llenas de leche a mamá… ¿eh?… sí… viste que grande que son mis tetas… ¡aay!… mirame… quiero verte con todo el pezón en la boca. Viste que los tengo como bañaditos en aceite. ¡Uy!… le pasas la lengüita toda tímida… ¿tengo mucho gusto a pija no?.-
– ¿Te gusta?.-
– Así me gusta más, mirame la lengua… así, vení a chuparla conmigo.-
– ¿Así por abajo?… besitos por acá.-
– Sí… ¡ay! sí, ¿querés venir acá Mambrú?.-
Malena escucha el elástico de la cama y toma distancia repentinamente.
– ¿Querés que sigamos nosotras dos nada más?. Vení… volvé que estoy solita jugando con mis tetas. Vení… ¡ay mojame!… mojame que se la paso por toda la pija. Mirale la carita, mira como se la esta tocando solito. ¿Querés que te ayudemos?.-
– Por favor.-
– ¡Espera!… ¡ay!, ¡ay! que hermosa… no sabés que bien me está chupando esta nena las tetas.-
– Vengan acá.-
-Te voy a sacar esta remerita Male… ¿querés?… la tenés toda pegada al cuerpo, estás toda transpiradita. Te va hacer mal quedarte así. Te podes resfriar, después te doy un bañito sabés.

Me daba un poco de asco sentirla tan melosa; me agarraba la cintura con un amor tan vicioso que me causaba rechazo. Tenía las uñas comidas y los dedos bien flaquitos. La mesita de luz era una montaña de aros, pulseras y anillos. Igual me encantan las uñas comidas. El Vikingo también se come las uñas, esa mano mocha apretándome la espalda, me lo imagino con la cara desorbitada… me calienta esas ganas que tiene de darme. El viejo estaba desesperado por cogerme, cuando la pitonisa me sacó la remera empezó a tocarse con todo mientras me decía que se la mire. La mujer me acariciaba las axilas y los dos me fulminaban con la vista las tetas. Yo no hablaba nada, ellos no paraban de murmurar cosas. Era como escuchar lo que jamás iba a decir. Escuchar en ellos lo que yo también pensaba. No me gustó porque no sonaba como en mi cabeza, toda palabra estaba poseída por la misma entonación grasa del Vikingo. Puedo oírlo sin que hable, puedo sentirlo abotonado sin querer despegarme de su pija ni por un minuto.

El viejo sacude una pierna al ritmo discontinuo de la mano. La aprieta fuerte y soplando en una especie de quejido se la mira: dura, gorda y venosa. Malena vuelve a cerrar los ojos perdiendo en los besos de la pitonisa la identidad del goce.

-Te puedo lavar así la carita. Tenés todo el pecho mojadito. Acá en medio de las tetas… dejame darte unos besitos. Sabés que sos una nena con las tetas muy grandes. ¿Querés que sea la amiguita envidiosa que te las toca?.-
-¿Me las vas a chupar?…-
-Si no querés no, me muero de ganas pero si no querés muevo los dedos hasta que me dejes.-
– Me da un poco de cosa, no sé… puedo darte besos yo… tengo ganas.-
-Sí mi bomboncito. Ya me comiste todas las tetas, tenés ganas de seguir por acá… toda la pancita. Me voy a poner así… vení, vení.-

La mujer se tira hacia atrás apoyando la cabeza sobre la pija del gordo. Se abre de piernas y con las dos manos se golpea el pubis incitando a Malena, como si fuese un perrito que va a sacar con su lengua todo el gusto que guarda en la concha.

– ¡Estoy empapada Male!, me siento como una nenita con mucha vergüenza. ¿Querés ver como me hacés tocar?… mira… ¡ay mira!, mira como la haces tocar a esta nenita… ¡ay! tengo los dedos regomosos.-

Detrás de Malena una pintura descentrada ocupa el centro de la pared. La mano de la pitonisa resbala por su cara cercando con su olor el pequeño territorio. La boca se fertiliza y Malena deja crecer la lengua que lava de saliva los dedos untados en flujo. Un flujo contagiado de sexo y de sexos, una distancia irreconocible para una nena que aun moja sus labios con una impersonal transparencia.

– ¡Como me calentás pendeja!. Te puedo llevar con los dedos así. Vení, querés jugar con mi clítoris un poquito, ¡vení!… vení.-

Malena se deja traer como perforada por un anzuelo, la imagen de la concha a medio centímetro de su ojo le produce una repulsión irresistible, tan irremplazable que la lengua se deshace de la mano y se hunde en la lascivia del gusto. Malena tiene rulos hasta la mitad de la espalda, el azul de su mirada no despide la rabiosa espuma de la ola; un antojo de ciruelas oscurece parte de su brazo, es bajita y camina como si una estaca atravesara sin dolor su cadera. Las amigas le dicen Carlita porque se parece a la chica que se tatúa el ombligo en una publicidad de toallitas femeninas. Ahora en su cuarto los ojos excitados se le atan a la nuca, resbala por el sillón acercándose en diagonal al ventilador, la pierna continúa trepada del apoya brazos, no apuesta nada pero tiene la certeza de estar humedeciendo el noviazgo de los caracoles. Deja por un momento de tocarse apaciguando la velocidad a la que corren sus diapositivas; se huele la mano reconociendo su calentura. Vuelve a tocarse: esta vez los dedos son más agresivos y las imágenes ya no golpean como destellos, sino que se hacen pasivas, se quedan, se desarrollan logrando una consistencia mucho más activa. Su cabeza viaja lenta en el gesto de la patona: una mueca velada por el placer. Estaciona su paja en esa cara, le regala la totalidad del frote; ningún Vikingo, ningún Fico, ningún pasaje de ningún pasajero se estrella en la escena para sumarse a un repertorio enriquecido. La mujer nenita se abre con los dedos y pega el clítoris a la lengua de Malena. Un almíbar tibio baja por la garganta. Traga… Malena por primera vez, traga.

– ¡Mira como me come la concha!. Te gusta mi juguito, somos dos amiguitas que nos gustamos mucho… ¡ay! ¿querés que te la abra un poquito más?.-
– Por favor vení, quiero que me chupes la pija.-
– ¿No podes más mi amor?…ay… ¡ay! ¿esta tan rica Male que me la comés así?.-
– ¡Estoy recaliente!, le preguntás a tu amiga si no quiere cogerme.-
– ¡Malena para… eh!, ¡ay! para un poquito… por favor me vas hacer acabar si me la seguís chupando así.-
– ¡Le vas a llenar de lechita la boca!… sí, ¡sii!…así con toda mi pija en tu cara.-
– ¡Te voy acabar Male!, ¡decile a mi amiguita que me deje!…¡ay, ay te voy a bañar por favor!…¡ay!, ¡ay! querés escuchar a tu compañerita acabar… ¡eh!, decime ¿querés que te acabe toda la lengua?.-
-Acabame.-
– Acaba mi amor, dale… dale llenala de airecito, te quiero escuchar.-
– Me dejas, sii… ay, ¡ay! ¡uh!, ay ¡uh!… ¡te voy a entregar la concha nena!… ¿la querés?…¡ay! toma… así… toma mi concha… toma, ¡uh!, ¡uh!, ¡ay!, ¡ay!.
– Como le apretás la lengua… la vas a ahogar, querés que no se te escape… movete así… dale… ¡así!… ¡dale mi amor!.
– ¡¿Puedo?!, ¡¿Me dejas?!… ¡ay!… ¡¡no aguanto más!!… ¡ah!, ¡ah!, ¡¡ay!!, ¡¡ay!!, ¡¡ah!!… ¡te estoy acabando toda la boca pendeja!… ¡ah!, ¡uh!, ¡ay!, ¡ah!… ¡oh!, ¡oh!… ¡umm!, ¡oh!, ¡uff!, uf, uf…

La patona cierra los ojos y con los pies en punta se deja alisar por un instante la sangre. Malena arrodillada al borde de la cama y con los labios abultados, observa la aspereza del viejo que agita en su propio manoseo el letargo de su mujer. El gordo estira la mano con la que se toca dejando caer la pija sobre el pelo de su mujer. Malena también estira su mano pero sin ganas de ser llevada, simplemente quiere sentir al tacto el extracto de esos dedos. Se quedan un rato así, en el aire, se tironean pero no se nota. La pitonisa abre los ojos como si estuviese sola, no mira nada, parece como si se ojease el cuerpo. No mira nada. Malena la busca desconfiada, con la mano libre le acaricia como equivocada el tobillo. La mujer reacciona bajo la inercia maternal que derrapan sus orgasmos. La anarquía del intervalo canaliza un soplo donde ninguno se responsabiliza del tiempo. El viejo toma el liderazgo y la trae hasta la boca de la patona; queda una encima de la otra, se besan como por primera vez, como hace media hora. Una de las dos larga un gemido corto; atrás el gordo se pajea ensordecido por el ruido de su pija. Las tetas de la pitonisa se abren suaves por el peso leve de Malena, se escabulle en el pantalón y con las dos manos le aprieta fuerte la cola; la adhiere y la mece en circulo.

– Así… despacito. ¿No te querés sacar el pantalón?.
– No sé… aparte no me bañe y me siento incómoda.
– Mi chiquita. ¿Tenés miedo de ensuciarte o de lavarte?. Ya te dije, después nos bañamos.

El viejo sonríe y fuera de todo contexto besa la mejilla de su mujer. A Malena le brota la urgencia de salir corriendo. Voltea en un rayo la posición quedando boca arriba, hace un puente con la espalda y en la agilidad novata de la torpeza saca en una sola maniobra pantalón y bombacha. Se trepa a la pitonisa y mientras le lame el cuello combina un forzado roce corporal. El viejo abandona la prolijidad del manoseo y ensaya un comprensivo puchero que nadie alcanza a ver. Piensa como no piensa en años. Lo piensa sin ordenador de memoria:

El dulce no tiene lugar, y no puedo más con tu camino. ¿Acaso el color es lo que adivinas?. Quizás tus pies no demuestran que van. Miedo a una cama grande o grande a una cama de miedo; y sequita, sequita estás, no te toco que te vas. Nada hay arriba, nada hay abajo. Alguna línea hablará por vos. Tengo amor hasta en los codos, ¿vos te seguís viendo los bracitos?. ¡Te asusté!. ¿Me estás viendo?, ¿sí o no?. Todo igual.

Por un instante sujeta una añeja carta en la mano. Mira agradecido los pies de su mujer. Sabe que ese arco aplasta la incertidumbre de lo que nunca leyó. El cuerpo de Malena lo regresa a donde siempre estuvo. Una nena capaz de hacer recordar a un niño toda su veteada longevidad. La pitonisa acerca la boca al oído de Malena.

– Mi nenita, que lindos besitos. Male… sabés que acá no tenés que demostrar nada. A nosotros nos gusta que te guste, no nos importa si lo haces bien o mal, porque cuanto más te guste mejor lo vas a hacer.-
– A mi me gustas vos.-
– A mi me gustaría que me la chupen. Por favor, me estoy volviendo loco, se están dando unos besos muy ricos.-

El viejo intenta filtrarse por las bocas que se besan, los labios se separan de a ratos, las lenguas no se despegan ni por un segundo. Las observa deleitado y en el éter de la unión asoma el filo de la pija. La saliva tibia sutilmente brilla cuando apenas toca su cabeza. La pitonisa la agarra y le pincela la cara a Malena sin dejar de besarla. El techo apunta en la memoria la mejor cola que ha visto en esa cama.

– Meteme en tu boca, dale mi amor.-

La pitonisa se la pasa por la nariz y después juega como si fuese la puntita del helado.

– ¿Así está bien?… ¿o así?.-

Ahora se lo coge con la boca que entra y sale en un sonido de galope mojado. El viejo arruga el pecho como si la lengua le llegase al estómago. Malena al fin baja el latido de su garganta, la pija le maquilla los labios cerrados, la pitonisa lo pajea manteniendo la dureza que estalla en forma de anillos circulando por sus manos. Haciendo palanca abre despacio la boca de la nena y con delicados mimos en la nuca empuja, empuja suave hasta desfigurarle el gesto. Malena quiere pero no puede permanecer con la boca llena y los ojos abiertos. Malena quiere tantas cosas que no puede. Y aunque no quiera enterarse, siempre decide lo que puede. La pitonisa se lleva el índice al clítoris y lo trae empapado hasta el culo del viejo, el dedo penetra primero por la yema y ocultándose lerdo comienza a escarbar, como sondeando el relleno de un flan.

-¿Podés sola con mi pija Malenita?. Que ruidito estas haciendo… ¡oh!, ¡ay!…-
– Que blandita tenés la cola mi amor. Tengo todo el dedito adentro, ¿sabés?.-
– ¡Ah!, ¡ay! no vas ayudar a tu amiguita. Se la está comiendo toda solita.-
– Vení un ratito a bucear mi amor, no me dejes así que la quiero apretar un poquito. Dale vení, estoy reabierta. Subís Male acá… pasame la concha por las tetas.-
– ¡Ay!, ¡que concha que tenés!… me voy a quedar así pegadito.-

El viejo gordo entra y sale de su mujer con las manos sobre los hombros de Malena. Arrodillado siente el calor de lijar las rodillas, hace años que no raspa meniscos y combina ese ardor con la rutinaria sensación de estar cogiendo. La pitonisa mira como sus tetas endurecen al contacto de la nena. El pezón roza el clítoris y llega empalagado hasta la sensibilidad que divide la concha del culo. El hormigueo no tiene costumbre en el vientre de Malena, burbujas que trepan y mueren sopladas por el estómago antes de llegar al diafragma.

– ¡Subí!… ¡ay! como me estás cogiendo hijo de puta… subí Male que te quiero chupar toda la concha.-
– No, dejála así que le quiero ver toda la cola mientras te cojo.-

Malena se muere por sentarse en la boca de la pitonisa. Quizás sin entenderlo se estira sobre ella, sintiendo los golpecitos cortos que rascan la panza del viejo entre sus piernas. Malena quiere tantas cosas que no puede.

Me hubiese gustado que la patona me chupe toda; no sé, siempre digo que no cuando quiero algo, y cuanto más es eso lo que quiero más rápido digo que no. Soy una tarada. Estoy recaliente. Toda esa lengua en mi concha. Quiero acabarte toda la boca. Sí, quiero que me la comas… así como se mueve mi dedito, así, así quiero que se te mueva la lengua.

– ¡Baja la mano mi amor!… tocame, dale por favor tocame la concha…¡ay!, tocame mientras me cogés, ¡ah!, ¡ah!. ¡Te gusta apretarle toda la colita a la nena eh!… ¡ah! tocame, dale.-

El viejo sale y rodea su pija con los pies de Malena, pasa la lengua por la concha de su mujer, una vez sola, como si secase el chorro que cae por los muslos. Le chupa los pies a la nena, las piernas, la cola, la espalda, la cola. La lengua del viejo es tan gorda y ancha como su panza. Es una vaca pastando a una liebre de ojos mal abiertos.

– La cola no… besitos no. Quiero que te la vuelva a meter.-
– Mi amiguita quiere que me cojas. Dale, ponemela.-

El gordo la caza de la cintura y la trae sin mucha resistencia. La pija es un ladrillo pegada al clítoris de Malena. Hace fuerza pero no entra. Malena quiere tantas cosas que no puede.

– Quiero que te coja a vos.-
– Dale, volvé… dale que mi amiguita me quiere ver con toda la pija adentro.-

La pitonisa enrosca al rinoceronte marcando con los talones el paso. El viejo rollizo escucha allá arriba el sonido esponjoso de los besos, los dedos se agarran a la cola de Malena descargando toda la dureza del cuerpo.

– ¡Ahh!, ¡ay!, si sigo moviéndome así voy a acabar.-
– ¿Te gusta Male ver como me coge?.-
– Tengo la pija que me estalla… ¡ah!, ¡ah! les voy acabar a las dos. Les puedo tirar toda la leche en la cara… ¡eh!, ¿me dejan?.-
– ¿Querés sacarla y hacerte la paja en la cola de ella?… ¿querés juntarle los cachetitos y apretarte toda la pija dura?… ¿lo dejamos Male meterse en el medio de tu cola?.-
– ¿Puedo así?… ¡oh!, ¡oh!, ¿puedo pajearme así en tu cola?… ¡oh!, ¡oh! ¡oh!…-
– ¿ Sí dejamos que te la meta un poquito?… dale, un poquito en la concha.-
– ¡Ah!… me están dejando entrar.-

Malena clava los dedos en la muñeca de la mujer, el viejo casi ni se mueve, se deja coger por la nena que sube y baja con las manos de la pitonisa en la cintura.

– ¿Te gusta como estamos cogiendo?… ¡ay!, ¿te gusta verte penetrando a mi amiguita?.-
– ¡Ay!, ¡no puedo más! ¿quieren darse vuelta?… ¡ah!, ¡oh!, les voy a tirar toda la leche en la cara.-
– Sí, dale… así, dale pajeate más fuerte… ¡ah!, así, dale así más fuerte.-
– ¡Ah!, ¡oh!, ¡oh!, ¡oh!, hay viene… ¡hay viene toda la leche!, ¡ah!, ¡oh!, ¡ooh!, ¡ooh!….-
– Sí, sí, ¡ay!, ¡ay!, ¡umm!… ¡que manera de largar!… ¡ay! por favor seguí acabando, no pares, ¡por favor no pares!.-

La cama es tan grande como un río. La pitonisa continua desparramando la leche por el cuello de Malena, baja hasta las tetas y con la boca empastada se las chupa hasta dejarle cascaritas de semen. No hay lugar para pensar nada, el viejo gordo y acabado mira las manijitas del ropero y descubre la mala combinación que hacen con la mesita de luz; la patona medita sobre las azaleas y si en realidad nacen lilas o cambian de color con el tiempo. Malena piensa en nada, no puede pensar, no quiere pensar. Siempre decide lo que puede y entonces quiere sentir sin pensar:

Cuando me senté en esa piedra y se te mojaron las pestañas, goteabas. Y cinco dedos en cada mano y cinco cadáveres en los pies. Agito la melena y doy giros con mi cabeza, te veo rapidito y entonces pedí un deseo. ¿Acaso se cumplió?. Soy más grande que tu mano, pero ella me sabe guardar. Y se apoyo en mi hombro y no quería volar. Beso de a uno sus ojos, seco sus pestañas mojadas, enrojeció sus labios. La mosca voló y dijo: chau che, nos vemos.

No puedo sacarme ese olor de la nariz, cada vez que respiro o me muevo es peor. El ventilador me revuelve la piel y siento el olor de los dos como si estuvieran todavía conmigo, en mi cuarto, acá en mi chocita mirándome la concha, abierta de piernas diciendo las cosas que no escucharon. Me muero por acabarte toda la panza Mambrú. Yo también tengo un olor ahora… ¿me lo quieren sentir?. Vení metémela mientras ella me chupa. Vengan… quiero hacerle toda la paja a esa pija. Dale, ¿quieren escucharme acabar o no?.¿Siguen ahí parados con ese olorcito que tienen?. Estoy a punto de lavar a las jirafitas, ¿me quieren mirar?. Creo que voy a mojarte toda la boca patona, ¿querés?, ¿les gusta mirar la paja que me estoy haciendo?. A mi me gustaría que me chupen los dos las tetas hasta que me saquen leche de los pezones. Me están haciendo tocar mucho, mucho. Miren mi mano en el espejo como no puede parar de abrirme toda, está yendo muy rapidito, así muy rapidito. Quiero aguantar un poquito más, despacito, que lindo, un poquito más. Por favor la jalea que tengo en los dedos, ¿me dejan limpiarlos con la lengua así?. ¡Estoy muy caliente!, no puedo dejar de tocarme y mirarme y sentir todo este olor a sexo que me pusieron encima; no puedo, no puedo, ay ¡estoy super caliente!, me veo todo el clítoris salidito y duro, parece un tomatito que no terminó de crecer. ¡Estoy tan mojada!,tan empapada que el ventilador pasa y me da chuchos de frío. Me entro una cosquilla por la concha y ahora la tengo acá en la pancita, me está dando cada vez más vueltas, me hace temblar las piernas, las voy a estirar todas así me ven bien la concha acabando en el espejo… así, así con todo el silloncito húmedo, así de chiquitita, les gusta, les gusta, sí… ¡les gusta!, ¡¡les gusta!!, ¡te amo!, ¡te amo!, ¡te amo!, ¡te amo!, ¡te amo!, te amo… te amo… te amo.

lapeceraetero@hotmail.com

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La casa en la playa

Cierto día recibí un llamado de Yajaira, mi querida amiga, para avisarme que con, sus amigos Javier, Pablo y Marcela planearon un fin de semana en la playa y todos concordaron en invitarme a mí también. Me alegré por tener la oportunidad de compartir un paseo con Yajaira y sus amigos.
Viajamos los cinco en el auto de Javier. En el camino la pasamos bárbaro, entre chistes y risas. Finalmente llegamos a la casa donde nos alojaríamos el fin de semana. Era un chalet que los amigos de Yajaira alquilaron entre todos. El lugar era muy lindo y acogedor, y había habitaciones para todos, así que descargué mis bolsos en mi habitación y en seguida ya estaba listo para ir a la playa. Yo fui primero y di un paseo por la orilla. A la vuelta, los encontré a Pablo y Marcela, que también estaban dando un paseo, y como queríamos prepararnos para la noche, decidimos volver a la casa.

Esa noche, fuimos a cenar todos a un pequeño restaurante de la avenida costanera a saborear algunos frutos del mar, pero no salimos a ningún otro lado, ya que estábamos algo cansados del viaje y preferimos guardar energías para la playa al día siguiente.

Al otro día, nos levantamos a horas diferentes cada uno. Yo, por supuesto, fui uno de los últimos; me levanté un poco antes que Pablo, que era más dormilón que yo. Uno a uno, fueron a la playa. Yo fui ya por la tarde y me uní al grupo, que ya estaba disfrutando del hermoso día de sol.
Decidí tomar sol y me acosté sobre la lona boca abajo. Desde que llegué, no pude quitar los ojos de Yajaira; ella estaba hermosa. Vestía una tanga blanca diminuta, de hilo dental, que dejaba ver todas las formas de su cuerpo. El hilo de su tanga se metía bien adentro de su cola, dejando afuera sus redondas y carnosas nalgas. Miré a Pablo y Javier, y pude notar que ellos también observaban de reojo a Yajaira, admirándola. Pablo jugaba al voley con Marcela y, a veces, perdía puntos por tener los ojos en Yajaira, en vez de en el juego.

Vi que Yajaira iba en dirección a la orilla, moviendo su hermoso culo en un andar sensual. Javier, sentado a un lado, también la veía alejarase embelesado.

Javier también era muy amigo de Yajaira; hasta tuve la sospecha de que entre ellos dos alguna vez había pasado algo. Ellos dos se conocían desde antes de que yo la conociera a ella.

Yajaira se metió en el mar, entre las olas que acariciaban su cuerpo de diosa. Parecía una Venus emergiendo del mar; incluso me ponía celoso del mar, que se adueñaba de su cuerpo.

Para ser discreto, esperé unos cinco minutos, hasta que me levanté y me fui hacia la orilla como quien quiere darse un baño; aunque lo que en realidad quería era estar cerca de Yajaira. Me metí en las primeras olas, que estaban frías, mientras Yajaira ya estaba nandando en lo más profundo. Me acerqué a ella, y cuando me vio, me sonrió. Comenzamos a jugar juntos. Hacíamos carreras de nado hasta la orilla. Empecé a preguntarme si ella ya habría adivinado mis intenciones. De pronto, vi que Javier también entró al agua, pero él no participaba de nuestros juegos, se quedó nadando a un lado, y de cuando en cuando, miraba hacia nosotros, especialmente a Yajaira, incluso creo que miraba sus tetas.

De repente, Pablo nos llamó proponiéndonos ir todos a tomar algo al parador. Pero Yajaira quería quedarse un rato más; y Javier también se quedaba un rato más. Yo percibí una situación en que ellos dos tenían que charlar sobre algo, así que traté de calmar mis ansias de estar cerca de Yajaira y me fui con Pablo y Marcela.

Cuando estábamos llegand al parador, veo que atrás, a pocos metros, venían Yajaira y Javier. Venían con cara de que habían estado conversando. Nos sentamos en una mesa Pablo, Marcela y yo, y nos pusimos a conversar y hacer bromas. Yo trataba de olvidarme del cuerpo de Yajaira mirando a Marcela. Marcela no es tan bonita, ni tiene tanta teta, pero me gustaban sus piernas; no era como Yajaira, cuyo cuerpo entero es espectacular.

Marcela estaba sentada de piernas cruzadas al lado mío, por lo que tenía una vista privilegiada de ella. Al poco rato, llegaron Yajaira y Javier y se sentaron. Pablo bromeó diciéndoles:

– ¿Ya terminaron de cojer uds. dos?
– ¡Qué estúpido eres! – le respondió Yajaira.

A mí me pasó por la cabeza la idea de que Javier y Yajaira habían estado cojiendo efectivamente, pero de cualquier manera, estaba caliente con ella.
Después de un rato de charla, decidimos volver a casa.

Una vez en casa, nos duchamos por turno. En el momento en que yo me estaba bañando, me dieron ganas de masturbarme con el recuerdo del cuerpo de Yajaira, pero me contuve. Preferí guardarme; al fin y al cabo, la noche estaba comenzando y no sabía qué podría pasar.

El último en bañarse fue Pablo. Los otros cuatro ya estábamos en la sala tomando unos tragos, escuchando música y esperando que el bromista estúpido del grupo terminara de bañarse. Pablo, desde el baño, hacía bromas como: “¡Yajaira, ven a enjabonarme la espalda!”, o: “¿Marcela, me aceitas la chaucha?” Él siempre hacía esa clase de bromas. Con Marcela se zarpaba más; en cambio, con Yajaira no hacía bromas tan subidas de tono, porque ella se mostraba más seria, o con Marcela parecía tener más confianza.

En determinado momento, Javier y Yajaira estaban en la cocina. Me asomé y vi que él le estaba haciendo unos masajes a ella. Comencé a arder de celos, volví a la sala y vi a Marcela frente al equipo de música bailando sensualmente. Me uní a ella y los dos comenzamos a bailar. Ella aceptó la propuesta y nos pusimos a bailar los dos muy sensuales, primero separados, después la tomé de la mano e hicimos algunos pasos juntos. Ella me lanzaba una mirada de loba y yo le pasé los brazos por la cintura. Ella me pasó las manos por el cuello y la cabeza y me excité; tuve una erección. Justo en ese momento, Pablo salió del baño. Nos ve bailando y larga otra de sus estupideces:

– ¿Otra vez comenzó la cojedera?
– ¡Idiota! – le respondió Marcela, y siguió bailando.

Pablo se unió al baile. Yo estaba delante de Marcela y el detrás. A Marcela parecía gustarle la situación, sonreía y se ponía cada vez más sensual. Pablo, desde atrás, abrió su toalla. Marcela no lo veía porque estaba de espaldas. Él apuntó su verga erecta hacia el culo de Marcela, que estaba vestida con un short bastante corto y una camiseta sin mangas. Pablo me lanzó una mirada cómplice riéndose de su gracia y yo me reí con él. En eso, entraron en la sala Javier y Yajaira.

Al ver la escena, Yajaira abrió los ojos bien grandes.

– ¿Y esta farrita? – preguntó Javier entre risas.

Pablo se apresuró a cerrarse la toalla.

– ¿Qué estabas haciendo, degenerado? – le dijo Marcela.

Pablo se rió y Javier dijo que Yajaira y él van a salir un momento.

– Dale duro a Yajaira, que nosotros nos encargamos de Marcela – le respondió Pablo.
– Siempre el mismo idiota – dijo Marcela.

Javier y Yajaira salieron; yo contemplé el cuerpo de ella al irse. Antes de salir, Yajaira volteó la cabeza, me miró, me sonrió y me quedé petrificado. Yajaira me estaba dando a entender cuánto yo le gustaba.

Pablo, Marcela y yo nos quedamos solos. Pablo puso música sensual, aún estando sólo con la toalla en la cintura. Le propuso a Marcela hacer un strip-tease para nosotros dos. Ella se rió y aceptó. Yo me sorprendí; me iba dando cuenta de que a Marcela, a quien hacía poco tiempo que conocía, era bastante ligerita. Ella comenzó a sacarse el short, mostrando su tanguita de encaje blanca diminuta de hilo dental. Sabía moverse la perra; se ve que sabía de strip-tease. Después se sacó la camiseta, mostrando un sutién del mismo conjunto. Yo estaba excitado. Pablo estaba como loco bailando al lado de ella, mientras en la toalla le hacía bulto la pija parada.

– Mira cómo me tienes – le decía a Marcela.

Marcela me tomó de la mano y me invitó a bailar con ella. Me dijo que me quitara la ropa. Comencé a sacarse prenda tras prenda, y ella me miraba a medida que desnudaba. Finalmente me quedé en slips, con el bulto a la vista.

– Tienes dos pedazos para elegir – le decía Pablo a Marcela. Se abrió la toalla y agregó: – Acá tienes uno ya pelado.

Marcela lo miraba y se reía. También me miraba a mí como preguntándome si yo también me enganchaba en esa onda. Yo bailaba en calzoncillos al lado. Pablo comenzó a apoyarle la pija en la cola. Marcela movía la cola mirándome. En eso, oímos que se abría la puerta de entrada y los tres corrimos a sentarnos y disimular. Pablo se puso la toalla de nuevo.

Eran Javier y Yajaira. Al vernos en ropa interior nos preguntan qué pasó.

– ¿Nos perdimos la fiesta? – bromeó Yajaira mirándome a los ojos.
– No, recién empieza – respondió Pablo. Los dos estábamos en erección todavía.
– Recién están izando las banderas – agregó Javier.
– Estábamos haciendo strip-tease – aclaró Marcela.

Entre risas, nos pusimos a conversar y a reírnos entre los cinco. Los que estábamos en ropa interior nos quedamos así, hasta que Marcela les propuso a Javier y Yajaira que también hicieran strip-tease.

Yo me preguntaba qué fueron a hacer Yajaira y Javier. Después ella me diría que fueron a discutir porque ellos dos habían salido juntos un tiempo y él quería volver con ella, pero ella no quería, y me confesaría que era porque yo le gustaba mucho.

Yajaira estaba con una minifalda que dejaba ver sus muslos morenos, y un top que marcaba sus deliciosas tetas. Se sacó la falda y el top, y se quedó en ropa interior. Yo me sentí en la gloria al contemplarla. Ella me miraba mucho mientras se desvestía. Javier se quedó también en calzoncillos.

Decidimos continuar con el juego del strip-tease y propusimos que las chicas se quiten los corpiños. Marcela se lo quitó primero, muy sensualmente. Mostró sus tetas lindas y redonditas, pero a mí me enloquecían las de Yajaira, grandes y carnosas. Todos querían que Yajaira mostrara sus tetas, pero a ella se la notaba con vergüenza y no se quitaba el corpiño. Marcela pareció haberse dado cuenta y quiso ayudarla. Se paró y se fue en dirección a la cocina con la excusa de buscar una botella, y le pidió a Javier que la acompañara para bajar unas cajas de vino que había allí. Ella se dio vuelta para preguntarle a Yajaira si quería que trajera una botella ó dos. En realidad, le estaba preguntando en código si quería quedarse con uno o con dos, como me enteraría después. Yajaira respondió que una, así que Marcela le pidió a Pablo que también la acompañara. Pablo se imaginó una festichola en la cocina y se fue derechito con ellos. Mientras, Yajaira y yo nos quedamos conversando y tomando lo que quedaba.

De pronto, oímos gemidos en la cocina. Me levanté, me asomé y vi a Marcela de rodillas haciéndole una mamada a Javier, mientras, desde el suelo, Pablo se la cojía por detrás. Volví caliente con la imagen. Yajaira me preguntó qué pasaba.

– La Marce está gozando con los dos machos – le respondí.

Nos reímos al unísono. Me senté al lado de Yajaira en el sofá y le acaricié la cabeza. Ella me miró fijo y le di un beso en la boca, mientras dio un suspiro. La besé con pasión; nos dimos un beso largo, metiéndonos mutuamente las lenguas en nuestras bocas. Nos abrazamos. Su cuerpo estaba caliente; su piel me excitaba más. La recosté sobre el sillón y me puse encima de ella. La besaba, le acariciaba las piernas, estaba como loco. La abracé y le desabroché el corpiño. Mientras, oíamos como Marcela seguía gimiendo; se la oía gritar; la perra estaba teniendo unos buenos orgasmos; me excitaba oírla. Le desabroché el corpiño a Yajaira y vi sus grandes tetas, se las estrujaba, se las chupaba, se las mordía. Metí la mano debajo de su tanga, le toqué la puchita y la sentí húmeda. Pasé mi dedo por su clítoris y se lo acaricié. Ella comenzó a dar gemidos de excitación más fuertes; sus senos estaban parados. Fui lambiéndole el abdomen, bajando hasta su entrepierna. Cuando llegué, corrí un poco su tanga y le empecé a lamer la conchita. Vi su rico chochito y se lo comí. Seguí comiéndole la concha y sentí como Yajaira tuvo un rico orgasmo. Me saqué el slip y le mostré mi verga ofreciéndosela. Le abrí las piernas y se la metí; primero la puntita, y después hasta el fondo. Nos pusimos a cojer sobre el sofá. Nos dábamos una buena cojida mientras nos besábamos con locura. Nos mordíamos los labios el uno al otro y, de a ratos, m

e comía sus tetas. Ella me chupaba las tetillas y me mordía el cuello.

En eso, entró Javier, que volvía de la cocina, extasiado y desnudo, y nos vio cojiendo. Yajaira no se dio cuenta, pero yo lo vi. A Javier se le paró la pija y se empezó a pajear. Finalmente, Yajaira lo vio y le pidió que se acercara. Javier se acercó con su pija hasta la boca de ella. Yajaira empezó a chupársela muy golosa, mientras yo seguía cojiéndomela.

En eso, entran en la sala Pablo y Marcela desnudos. Estaban exhaustos. Se quedaron viendo la escena. A Pablo se le paró, Marcela se arrodilló y empezó a chupársela, mientras, sobre el sofá, Yajaira seguía siendo penetrada por mí y chupándole la pija a Javier.

Marcela se sacó la pija de Pablo de la boca y se la ofreció a Yajaira. Pablo se acercó y se paró frente a ella. Saqué mi verga de la concha de Yajaira, ella se sentó en el sofá y empezó a comerse la pija de Pablo, mientras nos pajeaba a Javier y a mí.
De repente, Pablo descargó su leche en la boca de Yajaira, y Javier y yo largamos nuestros chorros sobre su cara y sus tetas. Yajaira tomó mi pija y me la limpió toda con la boca, después hizo lo propio con Javier.

Nos quedamos los cinco tendidos por toda la sala, exhaustos. Yajaira y yo nos quedamos en el sofá abrazados. Decidimos juntar los colchones en el suelo para dormir todos juntos desnudos esa noche, y así fue que dormimos todos. Por la madrugada nos despertamos y nos echamos un polvo más en grupo.

A los amigos de Yajaira, después los vi en algunas ocasiones, pero no volvimos a estar todos juntos ni a cojer; pero cuando la veo a Yajaira, siempre recordamos ese fin de semana en la playa y nos excitamos juntos.

Esa fue la primera orgía que compartí con mi gran amiga Yajaira, a quien quiero cada vez más.gatosalvaje04@yahoo.com.ar
yajairatovar_75@hotmail.com

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Mi primer trío

Todos los veranos tengo por costumbre a irme de vacaciones a la isla de Fuerteventura con familiares y amigos pero lo que me paso el año pasado fue algo para no olvidar.

El primer dia nada mas llegar mi amiga eva mis primas y yo nos fuimos a la playa a lucir nuestros tanguitas nuevos y a ponernos todo lo morenas que podiamos.

Mientras cojiamos el sol, pudimos comprobar como un grupo de chicos se acercaban a nosotras, se pusieron a unos metros de donde estabamos nosotras y empesaron a flirtear tirandonos piropos e insinuandose.Al principio pasabamos un poco de ellos pero al final acabamos todos juntos jugando a las cartas.

A mi desde el principio empezo a interesarme un chico Jonay se llamaba, poco a poco fuimos entrando en confianza y al final acabamos por salir juntos todos de marcha.

Una noche en una de estas borracheras locas que todo el mundo se coje acabe liandome con este chico en su apartamento, empezamos a desnudarnos mientras yo iba bajando le iba asiendo sexo oral nos sentamos en un sofa que tenia y el comenzo a asermelo ami,derrepente se oyo un ruido, el coleguita del chico habia entrado y nos pillo! pero cual fue mi sorpresa vermelo encima mia besandome por todas partes, el cuello los pechos por todas partes, al principio me choco pero al final me deje llebar aunque estaba bastante nerviosa aunque cada vez me exitaba mas.

Una vez ya terminado el chico empezo a metermela mientras el otro pibillo no paraba de besarme y lamerme los pezones.
Estaba tan exitada que enseguida me corri y me puse encima del Jonay mientras se la chupaba al amigo que por cierto tambien se corrio enseguida.

Jonay empezo a penetrarme mucho mas fuerte tanto que me dolia un poco pero no dije nada para no cortarle el rollo y se corrio tambien al cabo de algunos minutos.

Al acabar nos fuimos los tres a la cama y comenzaron a besarme por todas partes hasiendome de nuevo sexo oral donde acabe de nuevo corriendome hasta que finalmente cai rendida y me quede dormida al lado de esos dos extraños.

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