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Doña Eugenia y su familia – Segunda parte

Martes, noviembre 25th, 2014

Como os conté en mi anterior relato mis relaciones con Eugenia eran una maravilla y un día cuando le estaba perforando su hermoso culo apareció su hija mayor de mi misma edad 48 años y un cuerpo semejante al de su madre, la situación fue impactante, ella en la puerta de la habitación viendo como su madre follaba como una loca, ninguno de los dos supimos cómo reaccionar, Eugenia ni se había dado cuenta, se echó las manos a la cara y se marchó, como podéis imaginar mi polla sufrió un bajón, cosa que molesto a mi puta, pero enseguida lo arreglo dándome una buena mamada y así termine descargando toda mi leche dentro de su culo.

Estuve unos días pensativo puesto que ya nuestro secreto se había descubierto y le preguntaba a Eugenia si sabía algo de sus hijas, ella al principio se extrañó de ese interés pero nuestras vidas y nuestra relación siguieron siendo esplendidas pues mi alumna era muy aplicada.

Una buena tarde estaba en casa leyendo relatos eróticos que me encantan cuando llamaron al timbre, sabía que no era Eugenia pues se había marchado de viaje a ver unos familiares, cuando abro era Isabel, la hija que nos había sorprendido mientras culeaba a su madre, me pregunto que si podía pasar para hablar conmigo, la verdad que no quedaba otra que afrontar la situación. La hice pasar y le prepare un café para intentar romper el hielo. Cuando estuvimos sentados comenzó a llorar y no sabía por dónde empezar, después de una café y unas copitas de orujo de hierbas se tranquilizó un poco, me dejo muy sorprendido al darme las gracias por lo mucho que cuidada de su madre, que había cambiado mucho, se arreglaba todos los días, salía más de casa, se mostraba cariñosa y la veía feliz y que ahora se explicaba ese cambio, tan apenas sabía que decirle pero también estaba muy bien con las atenciones que recibía.

De nuevo comenzó a llorar y me comenzó a contar su vida, que era ella quien ahora lo estaba pasando muy mal, su marido se había ido con una jovencita, su hija se había ido de casa con mala gente y también ella se sentía muy sola y que casi tenía envidia de su madre, me recordó la escena que presenció y al principio se enfadó, pero que después por la noche en su cama se imaginaba que era ella y no su madre la que estaba siendo culeada y se hizo una buena paja como nunca.

La mire a los ojos y la bese en la frente, pero ella busco mis labios, nos fundimos en un enorme beso y su lengua sí que sabía actuar y uno con más de una semana sin sexo, estaba bien caliente. Continuamos acariciándonos como locos, que hambre tenía Isabel, quiero que me comas toda, que me folles bien follada que hace mucho que nada entran en mis bajos, así que se quitó la blusa y aparecieron sus tetas al aire con unos pezones desafiantes, los cuales ataque con toda mi ansiedad, los pezones duros me vuelven loco, ella apretaba su cabeza contra sus tetas mientras mis manos entraban entre sus bragas para encontrar una vagina bien mojadita.

Nos desnudamos mutuamente y la cara la tenía como una fiera en celo, la tumbe en el sofá y fue directamente a mi polla, no hubo que darle indicaciones, cómo la comía la muy zorra se la tragaba toda, en unos instantes estábamos haciendo un 69 brutal.Después de mamarnos mutuamente un buen rato tumbado para coger un poco de aire, se puso encima y se clavó mi polla en su coño comenzando a cabalgar moviendo su culo y yo amamantándola como un bebe hambriento, hasta que tuvimos un orgasmo descomunal, que manera de sacar fluidos, hasta que comenzó a besarme mis tetas y nuestras lenguas se fundieron de nuevo.

Estuvimos en rato en silencio recreándonos con el polvo que nos habíamos dado, cuando al oído me dice, quiero que me rompas el culo como a mi madre, la bese y nos fuimos para la cama, chorreando los dos la hice poner a cuatro patas, le metí mis dedos en su rajita para mojarlos y le introduje un dedo por su culo, estaba muy estrecho y me dijo que suavecito que por ahí nadie se lo había metido, así que comencé a acariciar su clítoris mientras lamia su espalda , poco a poco fue entrando un dedo, ella decía que le dolía un poco, le respondía con un buen pollazo en su coño, cosa que agradecía, así que la follaba mientras ya entraba el segundo dedo mojado con sus jugos y los míos, ya tenía huequecito para poner el capullo, ahí lo apunte, lo comencé a meter y grito que le dolía mucho, esperé a que se acomodara y poco a poco fue entrando, pare para que lo sintiera y que se fuera relajando, cuando note que era ella quien apretaba, que ya no le dolía y que estaba sintiendo un gusto especial, eso me animo para seguir bombeando ya entraba con más suavidad, cosa que le encanto, comenzó a gemir a gritar, sigue métela toda hasta los huevos, así que continúe a buen ritmo, mis huevos chocaban en su nalgas y agarrado a su cintura le di bien duro hasta que estuve a punto de venirme, quiero tu leche ahí dentro dámela toda, no pares que yo también me estoy viniendo y note como corrían sus fluidos y explote dentro y así hasta que se desplomo en la cama.

La saque de su culo y me la limpio sin dejar rastro de nada , tenía la misma cara que su madre relajada satisfecha y llena de lujuria, me dijo que no le dijera nada a nadie y menos a su madre, que a partir de ahora vendría a visitarla más, pero que antes pasaría a recoger su regalito.

Así que ahora me tenía que planificar para poder atenderlas a las dos y no sabría decir con cuál de las dos disfrutaba más

 

Acantaros1@hotmail.es

Doña Eugenia y su familia – Primera parte

Martes, noviembre 25th, 2014

Todo comenzó cuando la vecina de arriba Doña Eugenia quedo viuda, era una buena hembra y siempre me había llamado la atención, unos pechos abundantes y un buen culo, sus 60 años los llevaba muy bien, alguna paja ya me había dado pensando en ella, pero nuestra relación era solamente de buenos vecinos. A los pocos meses de la muerte de su marido, tuvo un problema con con las cañerías de su casa y el agua pasaba hasta mi casa, así que subí para ver cuál era el problema, la señora está nerviosa porque no sabía que hacer y se lamentaba de los problemas que me estaba causando, iba con una bata con un buen escote y enseguida mis ojos se fueron a semejantes monumentos, casi no escuchaba sus lamentos solo me imaginaba en comerme esas tetazas una y otra vez, cuando volví en si la abrace tiernamente y le dije que no se preocupara que yo me encargaba de todo, desde allí mismo llame al seguro de la casa y ellos se encargarían de todo. Me lo agradeció mucho y ya más tranquilos me invito a tomar un refresco y comenzó a contarme su vida, que si sus hijas no la visitaban, que se encontraba muy sola que ya era muy vieja. a lo que le conteste que de vieja nada que estaba muy bien y siempre que me necesitara que solo tenía que llamarme, cosa que le hizo que se le iluminara la cara y que me diera un buen abrazo, y note como sus pezones de habían puesto duros y mi pija de comenzaba a empinar, pero por ese día ya tuvimos bastante.

Nada más bajar a casa ya comencé a idear que esa hembra tenía que ser mía, comencé por hacer el encontradizo con ella, y cada día la notaba más contenta, me llamaba con frecuencia con cualquier excusa y cada vez con más familiaridad nos tuteamos y yo más efusivo, le encantaba que le dijera lo bonita que estaba. Llego su cumpleaños que me había anunciado con antelación y me invito a subir allí estaban sus hijas y sus nietas, ellas me agradecieron las atenciones que tenía con su madre, Eugenia estaba preciosa con vestido ajustado que le resaltaba sus lindas tetas y su hermoso culo, yo todo contenido porque estaba para comérsela aguante como pude. Cuando ya se hizo tarde me baje para mi casa más caliente que un mono, con sus hijas las que de nuevo me agradecieron y me pidieron que cuidara de su madre, cosa que en mi mente lo tenía muy claro. Desde mi ventana vi que se iban, puse en marcha todo mi plan. Le había comprado un ramo de rosas rojas que sabían que le gustaban y subí de nuevo. Eugenia se llevó una sorpresa cuando me vio de nuevo y más aún cuando vio el ramo de rosas, no sabía qué hacer ni que decir, yo aproveche para abrazarla bien fuerte e intentar darle un beso en la boca, cosa que rechazo nerviosa, lo siento me dijo suavemente ya sabes que soy muy religiosa y el sexo es casi todo pecado, a lo que le conteste que era una mujer bien linda y que se estaba perdiendo lo mejor de la vida que tenía el derecho de disfrutar de la vida plena, así quedo la cosa, le di un beso en la mejilla y me fui para casa con calentura y enfadado, cosa que ella noto.

Para aliviarme un poco me puse una peli porno de mujeres maduras cuando suena el timbre, abro y allí estaba Eugenia ahora el sorprendido era yo, casi no me salían las palabras, hasta que la invite a entrar, la peli seguía corriendo así que los gemidos se oían desde la puerta y me pregunto que si estaba con alguien no, no balbucee es solo una peli, la hice pasar, seguía con el vestido que tanto me excitaba, nos sentamos en el sofá y quite la peli. Comenzó por pedirme perdón por la brusca que había sido, que así la habían educado, que solo había tenido sexo con su marido y de vez en cuando, le pregunte que si había tenido algún orgasmo en su vida, se puso colorada pero moviendo la cabeza él no era la respuesta. La abrace cariñosamente y hablar de sexo de sus placeres y lo bueno que es para la salud, ella me confeso que no sabía nada solo abrir las piernas y que su marido se la metiera y cuando se corría se quitaba y a dormir, además que ya era vieja para esas cosas, pero que conmigo se sentía que algo le pasaba por su cuerpo, que había notado que su vagina se humedecía cuando yo la tocaba y que ahora estaba así. Puse de nuevo la peli para que viera como mujeres mayores que ella se lo montaban mientras le acariciaba el cuello, ella no perdía detalle de la peli mientras comenzaban unos suaves gemidos , no sabía que se hacían esas cosas me susurro y más le conteste, el sexo es bello, mientras esta vez si que le pude besar los labios suavecito a principio y respondió mientras mis manos ya acariciaban su tetas por encima del vestido y enseguida note como los pezones se le ponían duros, baje mi lengua por su cuello y los gemidos fueron a mas, le puse sus mano en la bragueta para que notara como se había puesto mi pija al principio con miedo pero ya no la soltaba, nos levantamos del sofá y a apreté bien sujeta para que su coñito nota mi polla mientras que nuestras bocas se fundían cada vez más, mis manos en sus nalgas y ella bien abrazada casi ni me dejaba respirar. Le fui bajando el vestido y allí estaba mi diosa con la bragas mojadas y sujetador a punto de estallar, no hablaba solo gemía, me intento quitar la camisa cosa que le tuve que ayudar y me quite los pantalones y mi boca fue directa a sus tetas y mi mano a su coño que estaba empapado ella torpemente busca mi polla hasta que la encontró bien caliente.

La lleve para la habitación y la tumbe cuando me quite el calzoncillo exclamo que nunca había visto una cosa así, le baje sus bragas y tuvo intención de taparse su rajita le sonreí y le quite el sujetador, allí estaba Eugenia desnuda, era como si fuera la primera vez así que actué con mucha delicadeza, primero lamiendo sus tetazas y sus pezones que como me imagine eran tremendos, duros y color café, mientras acariciaba su coño peludo, solo gemía y gemía, ahora vas a saber lo que siente una mujer mientras le abría sus labios vaginales y comencé a darle una buena lamida, tenía un clítoris grueso así que ataque sin piedad los gemidos ya eran gritos ¡ me gusta me gustaaaaa ¡ sigue cabron sigue así, sin dejar de acariciar las tetas note como le venía un flujo delicioso y su cuerpo se arqueaba, follame gritaba como una loca métemela toda yo seguí trabajando el clítoris hasta que saco el ultimo jugo, cayo como desmayada . Me acosté a su lado y me miro complacida, lo que me he perdido dijo y le conteste esto solo acaba de empezar, cogió mi polla y comenzó a pajearla como me imagine no había chupado una polla en su vida, así que se la ofrecí, al principio la rechazaba porque decía que le daba asco, pero la comenzó a besar, luego a pasar la lengua y así hasta se metió el capullo y poco a poco le fue cogiendo gusto, me gusta dijo la muy zorra esta rica mientras volvía a tragársela toda, cuando ya estaba bien armada de nuevo se la saque de la boca y apunte a ese coño tan rico, y de un solo golpe se la metí hasta los huevos, y como se puso se movía, subía su culo para que entrara mejor. dale fuerte cabron dale fuerte y un mete y saca cada vez con más fuerza hasta que de nuevo sentí como se corría y le di una buena ración de mi leche y así nos quedamos un buen rato, Eugenia tenía una cara maravillosa y de sus ojos salieron unas lágrimas de felicidad y yo feliz de darle una gran follada. Estuvimos toda la noche hasta que caímos rendidos de tanto follar.

Desde aquel día, siempre que subía a su casa ya me esperaba solamente con la bata y con una buena mamada es como me recibía, poco a poco la fui introduciendo en más prácticas sexuales hasta convertirla en mi puta, , probo mi leche y le encanta así llevamos varios años.

Un día cuando estábamos en unos de nuestros encuentros sin avisar apareció una de sus hijas pero eso es ya otra historia

Loco por mi tía y su suegra

Domingo, noviembre 23rd, 2014

Mi tía y yo, cuando estábamos solos o no nos veía nadie, teníamos un jueguecito muy interesante: yo la pellizcaba suavemente el coño, con brevedad y como en broma, y ella, haciendo como que huía, me soltaba siempre la misma frase:

No me toques el mochuelo que me pongo muy nerviosa. Un día de estos yo te voy a tocar a tí y verás cómo te pones nervioso.

Así ocurría cuando era posible y había intimidad, algo realmente difícil porque por la casa siempre estaban correteando mis tres primas. Eran hijas de otra tía, la que había emigrado a Canadá. Era enfermera y ese trabajo, allí, aquí o en cualquier parte, exige una dedicación incompatible con la crianza de tres hijas. Por eso estaban aquí, a cargo de mi tía y su suegra. Ambas eran viudas. Sus maridos viajaban en el mismo coche y…..un accidente acabó con ambos. Ya hacía cinco años. Yo llevaba unos meses pellizcando el coño a mi tía, que lo llamaba mochuelo. Siempre que lo citaba había algo especial en la forma de decirlo, como si fuese una cosa………no sé……… ¡mágica o algo parecido!. Mi tía me gustaba con locura. En ella pensaba cada vez que me desahogaba por las noches.

Aquel verano, un poco antes de que la suegra y las niñas se fueran a la casa del pueblo, ocurrió algo……… especial, casi casi milagroso. ¡Se fue la luz cuando mi tía se arreglaba para ir a la oficina. Ella trabajaba por la tarde, yo, por la mañana, en el mismo

ministerio. Sigamos: como consecuencia del apagón, mi tía vino a terminar su arreglo en mi habitación,, que era exterior y la más luminosa. Su suegra y las niñas estaban en el comedor. Mi tía, vistiendo sólo una combinación y el sosten, vino a coger unas bragas a la enorme cómoda que había en mi habitación y que era de uso común. Sacó las bragas de un cajón y me advirtió:

No mires que me voy a poner las bragas y si miras me verás el mochuelo.

Yo, por probar a ver si había suerte, dije:

Si lo escondes tanto es que debe ser muy feo.

¿Feo mi mochuelo?….Lo tengo precioso, para que lo sepas.

Eso quiero, ver si es tan guapo como dices.

Se quedó muda, sin saber que decir, con las bragas en la mano. Yo, que estaba echando la siesta, salté de la cama y me acerqué a ella. Estaba empalmado, con la polla en erección. Estaba así porque unos segundos antes de la escena, me estaba desahogando. Como siempre pensando en ella, en mi tía. Como era verano, sólo llevaba un calzolcillo ligero, que no ocultaba en absoluto mi erección, que había aumentado aún más ante lo que pudiera ocurrir, porque al observar mi visible erección, a mi tía se le había encendido el rostro y no dejaba de mirar el gran bulto del calzoncillo.

Sin dudarlo ni un momento, hice lo de siempre, pero aumentado: la cogí con toda la mano el coño. No fue el habitual pellizco, la cogí el coño por completo. Se estremeció y dijo en voz baja:

No me cojas el mochuelo que me dá mucha…..impresión y me pongo…… muy…….me pongo muy tonta.

Yo ya estoy tonto perdido.

¿Tanto te gusta mi mochuelo?.

Tu me gustas con locura. Y eso que no te he visto aún el…..mochuelo.

Su respiración era agitada, su voz ronca y su mirada no se apartaba del bulto del calzoncillo.

¿Tienes muchas ganas de verlo?

Si, estoy deseando que me lo enseñes.

Bueno, sólo un momento, que pueden entrar.

Comenzó a subirse la combinación. Se detuvo y preguntó:

¿De verdad te gusto?.

Estoy enamorado de tí, desde hace tiempo.

Con voz enronquecida y con los ojos clavados en el bulto de mi polla, que amenazaba reventar el calzoncillo, dijo trabajosamente:

Para que no me de corte tu también me la tienes que enseñar.

Yo, soltando un momento el coño de mi tía, me quité los calzoncillos. Mostré la polla, que estaba enorme, hinchada, ansiosa de coño y la arrimé a la entrepierna de mi tía. Su reacción fue la lógica: la tomó con mano trémula y comenzó a moverla de arriba a abajo, tal como yo me desahogaba por las noches pensando en la que me tenía loco de deseo. Tomando la combinación, mientras me temblaba el cuerpo por la emoción, la subí despacio, recreándome en la certeza de que, ¡al fin, iba a verle el coño, su mochuelo, en el que quería hundir toda mi polla y todas mis insaciables ansias de hacerla mía, de convertirla en mi hembra, en mi querida, en mi novia, en mi mujer……en lo que fuese…¡pero sólo mía!, porque ese mochuelo sólo tenía que recibir mi leche. Creí que era sólo un pensamiento, pero resulta que todo eso lo expresé en voz alta. Eso era lo que dijo mi tía con voz apenas audible por la ronquera, el deseo que se iba a realizar y su repentino despojar se de la combinación. Se quedo desnuda ante mí, retrocedió un paso y, sin soltarme la polla, dijo:

¿Qué, es precioso o no es precioso?.

¿Está o no está para lamerlo todos los días?

Casi sin voz, conmocionado por lo que prometía ese gesto y esas palabras, que incitaban mis ganas de penetrarla y derramar mi leche en sus entrañas, repliqué:

Es la primera vez que veo un chocho, pero este debe ser el más bonito del mundo.

Nuestras bocas se buscaron y jugueteamos con las lenguas, lamiéndonos incansables. Al mismo tiempo, lo que hizo que me temblasen las piernas, arrimó mi polla a su coño, a su precioso y deseable mochuelo y la restregó por la raja. Creí morirme de gusto. Apartando su boca de la mía, dijo con voz rota por la pasión:

Si tu quieres mi mochuelo sólo para tí, yo también quiero que tu polla no entre en otro, que sólo se meta en mi mochuelo. ¿Lo prometes?.

Tu eres la única, no me gusta ningu-na otra, sólo quiero metértela a tí.

Volvió a besarme, a lamerme la cara. Agachándose, se metió la polla en la boca y lamió unos segundos. Sentí que iba a correrme,¡qué gustazo, que cosa tan rica, cómo me ponía! Se incorporó .

No podemos tardar mucho más. Ponte de rodillas y dame un lametón. Yo te hago y tu me haces.

No lo dudé ni un segundo,me arrodillé y, metiendo mi cabeza entre sus separados muslos, lamí goloso, cachondo perdido, el coño por el que tanto había suspirado. Sin ganas de sacar la lengua de las cálidas, húmedas y ardientemente suaves paredes de su coño, fue mi tía la que me hizo levantar.

¡Métela mi vida, que no puedo más!.
Agáchate un poco.

Guió mi polla hasta la gran entrada del caliente coño y metió la punta. Se recostó en la cómoda y abrió aún más las piernas.

¡Toda, métela toda, mi amor!.

Así lo hice. Fui de sorpresa en sorpresa, a cual más agradable y excitante. Nada más meterme en su coño, que estaba muy húmedo y resbaladizo, lo que facilitaba la penetración, sentí que un calor abrasador me quemaba la polla, que un aro de fuego la ceñía y la masajeaba de arriba a abajo. ¡Era la gloria, lo nunca soñado!. mi tía empezó a retorcerse, a acompasar mi entrada con fuertes empujones. ¡Qué fácil fue entrar hasta lo más profundo de sus entrañas!. ¡Cómo me mojaba!. Sus jugos me envolvían la polla, la acariciaban con suavidad nunca sentida, volviéndome loco de pasión, de ganas de vaciarme entero. Era como si algo me apretase con suavidad y quisiera sacaralgo de mis entrañas. No me dió tiempo, mi tía dió un gritito y se corrió.

Respondió la voz de su suegra.

Sara,¿pasa algo?.

No, Patro, no pasa nada, es que me he pinchado con un alfiler.

¿Quieres alguna cosa?.

No, Patro, todo está bien.

Arrimando la boca a mi oído, dijo en un susurro:

Si supiese lo que está pasando, se apuntaba.

Pero si es algo vieja,¿no?.

Sólo tiene sesenta años. A esa edad las mujeres están siempre dispuestas a una juerguecita con un hombre.

Esto último me lo grabé en la mente. Porque…….nunca se sabe.

Mi tía se sacó la polla del mochuelo, cogió de la cómoda un paño, me limpió a conciencia, se lo puso entre las piernas, se ajustó las bragas y haciendo que me acostase otra vez, salió de mi habitación. En eso, volvió la luz. Terminó de arreglarse y salió a la calle. En la tele seguía el serial. Entró la suegra de mi tía, cerró la puerta, olfateó con insistencia y, acercándose, abrió la cama. No reaccioné porque me cogió por sorpresa. Acercó la nariz a la polla, que todavía estaba en tremenda erección, la cogió con ambas manos y susurró:

Habeis estado jodiendo. ¡Y no me digas que no, que yo me las sé todas!. ¿A qué sí, ha que habeis echado un polvo?. Sé sincero, que no pasa nada. ¿A qué lo habeis hecho?.

Yo, algo avergonzado y muy nervioso porque sus manos no soltaban la polla, que parecía reventar la tela del calzoncillo, me quedé mudo, sin atreverme a decir una sóla palabra.

No hace falta que hables, quien calla, otorga. ¿A que es así?. Lo que pasa, viendo como sigues y lo hermosa que se te ha puesto la polla, es que no te has quedado satisfecho. No lo niegues, que de esto yo sé un poco….bastante.

A la vez que hablaba, y como yo no la había retirado la polla de entre las manos, comenzó a moverla de arriba a abajo, como si quisiera que me desahogase manualmente. Yo todavía estaba excitadísimo por el medio polvo con mi tía, que resultó decepcionante para mis irrefrenables ganas de primerizo en el sexo . La polla vengordaba más. Me gustaba el toqueteo de Patro y estaba deseando que continuase. Ella lo notó, me abrió el calzoncillo, me masajeo la polla con gran habilidad y me dió un beso en la punta.

Aunque está seca, todavía huele a otro coño y eso no me gusta. Si estuvieses bien lavado, te la iba a chupar con ganas, dándote un gusto como no te lo volverá a dar ninguna mujer. Te juro que no me resistes un minuto sin correrte.

Los toqueteos de Patro, que sabía menearla muy requetebién y mis ganas de coño no del todo satisfechas, provocaron mi respuesta. La suegra de mi tía ya se la barruntaba, no en vano mi polla, entre sus manos, había engordado más y estaba rígida como un garrote.

¿Qué apostamos a que aguanto más de un minuto?

Abriendo la blusa y bajándose el sostén, se pasó la polla por las tetas, metiéndola en el canal y restregandomela gloriosamente. ¡Qué gustazo me esba dando!.

¿Nos pagas el cine a las niñas y a mí si consigo que te pongas como un toro y acabes pidiéndome que me quite las bragas?.

Comprendí que ya me había ganado, que esa mujer era sabia en esto de la jodienda y que íbamos a pasarlo de muerte. Y decidí entrar en el juego previo al polvazo.

¿Y por qué iba a quitarte las bragas, Patro?.

Hembra vieja, con muchos años de matrimonio, sabía lo que estaba sintiendo y quiso dejarlo todo bien claro, sentenciado.

Porque como sé que te voy a volver loco y vamos a joder muchas veces, me vas a quitar las bragas……para……. ¿Para qué crees?.

¿Para comerte yo el coño?.

Para eso, cielo mío, porque lo tengo muy bonito y te vas a enamorar de mi coño, ¿que te juegas a que, empiezo yo a chupártela y acabamos haciéndonos un sesenta y nueve de locura, cariño mío. ¿Qué te apuestas?.

Jadeando, con la voz algo ronca, porque la buena señora me estaba poniendo como una moto, sólo pude decir:

Nada, no apuesto nada. Me estás poniendo a cien.

Poniéndose de rodillas, su boca buscó la mía y nuestras lenguas se unieron. Así estuvimos varios minutos. Era verdad que Patro sabía poner cachondo perdido a un hombre. Al menos a mi. Me excitó tanto, me puso tan loco, que no tuve más remedio que tocarla el coño. Al notar que mis manos buscaban su entrepierna, se incorporó y se echó a mi lado. Eso me excitó todavía más. Aunque parezca mentira, aquella mujer me excitaba casi tanto como mi tía. Mis manos buscaron su coño. Patro me lo facilitó bajándose las bragas. Sentí la aspereza de su vello. Me sorprendió tanta abundancia. Me incorporé para verla mejor. Comprendió lo que quería y encendió la lamparita de noche. ¡Joder, estaba muy buena!, ¡cómo me gustó!. Me sentí tan atraido, tan emocionado, tan exci tadísimo que, aunque sólo fue un simple beso, rápido, casi fugaz, posé mis labios en su coño.

¿A qué no me huele?, ¿a qué ya sabes que nos vamos a hacer un sesenta y nueve de locura, muy largo, que sólo terminará cuando los dos nos corramos en la boca?. ¿A qué ya no lo dudas, amor mío?. Me gustas con locura. Desde que tenías diez años. Si no te comí la polla fue…por miedo a tu reacción.

Mientras aproximaba mi boca su coño, susurré:

Debiste hacerlo, me habría gustado mucho, pero mucho.

Mi lengua se hundió en el coño. ¡Era verdad, su coño no olía a nada, no sabía a nada!……… ¡¡¡¡¡Y no estaba recién lavada!!!!!. Me dedique con ansia a lamer por dentro sus labios mayores, la zona por donde entra la polla. Me gustó con locura. Patro abrió al máximo las piernas y me apretó la cabeza contra el coño. Mi nariz rozó su clítoris. Sus jadeos eran cada vez más audibles. Se retoricía, subía y bajaba el coño y me decía:

¡Te quiero, mi vida, te quiero, me estás volviendo loca!…..Desde hace años sueño con acostarme contigo. ¡Qué gusto, me voy a correr..!…….. ¡Me corro, amor mío, me corro, qué gustazo, nunca sentí……..nunca sentí
tanto gusto!…..

No siguió hablando, se dió la vuelta y se metió entera la polla. Su cabeza era un torbellino de movimientos. Me mojó la lengua muchísimo, tras varios estremecimientos epilépticos.

Hizo una breve pausa y aunque yo no me había corrido, se levantó, me besó con ardor, lamiéndome la lengua y me dijo quedamente.

Hoy le toca a Constantina llevar al cine a sus hijas y a las niñas. Yo pondré cualquier excusa para quedarme, ¿Lo deseas?.

Estoy que me muero por tí.

Yo también. Verás cuánta felicidad nos vamos a dar. ¿A qué ya no lo dudas, vida mía?.

¿No te irás a marchar?, ¿no irás a hacerme lo que mi tía?.

¿Qué te hizo, mi amor?.

¡Joder!, se fue sin correrme.

¿Con tanto trajín con dos mujeres y todavía no te has corrido?.

Claro, imagína cómo estoy.

Eso no puede ser. Voy a ver si las niñas siguen viendo la tele y vuelvo enseguida. Voy a hacer que te vuelvas loco. Aguanta un poco, cariño mío, que no tardo nada.

Cinco o seis minutos después, completamente desnuda, entró en mi cuarto. ¡Qué muslazos, qué gordísimos!, ¡qué pedazo tetas!, ¡cuánto pelo en el coño, era una selva negra, rizada, que casi llegaba hasta el ombligo!.

¡Me gustas con locura, Patro!.

Y tu a mi, cachondo mío, cariño, que llevo deseándote desde que eras un chaval. He dejado a las niñas en casa de Constan y ya estamos solos. Me he lavado muy bien el coño y te lo voy a poner en la boca, ¡qué tengo unas ganas de un sesenta y nueve contigo!……….

Se acostó a mi lado y comenzamos el ritual de los besos superficiales, primero, húmedos, de lenguas y lametones, después. Yo tenía la polla como un garrote y la acarició con mano trémula. ¡Qué bien la meneaba, qué sabiduría la suya!.
Se puso encima, a gatas, poniendo el coño al alcance de mi boca. Se metió toda la polla en la boca y chupó y lamió con ansiosos chupetones. Luego, volviendome loco, comenzó a chupetear al rededor, arriba y abajo. Eran unos chupetoncitos breves ,rápidos. Los interrumpía para meterse de golpe toda la polla en la boca. Yo, sin poder esperar ni un segundo, abracé su culo para elevarme y alcanzar ese glorioso coño, ese chocho precioso, asombrosamente peludo, libre de olores y sabores. Mi lengua se hundió en su interior y Patro se retorció, exhalando un profundo suspiro.

Tuve varios estremecimientos, preludio de toda una carrera. Patro, lista como pocas, pendiente ahora sólo de mi disfrute, invirtió la postura, asió la polla y, jadeante, emocionada, dominada por un ardor que únicamente se calmaría después de correrse, colocó la polla en la entrada de su coño, cerró ligeramente la entrepierna y se la metió entera en el coño. Sentí el bajar y subir de la piel, que se empapó de la leche de Patro. Era como un torrente, como una lluvia incesante de leche, de su deliciosa leche, cuyo agridulce sabor ya había probado gustoso. Arriba, abajo, humedad abundantísima, suavidad infinita…….¡Qué coño tan maravilloso, como movía
mi polla!.

No resisto más, Patro (dije casi sin voz), no te aguanto, me voy, me corro…..¡qué gusto, qué gustazo me das, mi vida!, ¡Ay, ay, ay, que gusto!.

Yo también me corro contigo, juntos, a la vez, tu leche y mi leche…. ….¡te quiero!….¡toma mi leche, dame la tuya, amor mío!……… ¡Juntos, córrete conmigo, juntos!.

¡Esto es joder, Patro, qué gustazo tan grande, qué gustazo, mi vida!.

¿Te has corrido a gusto, verdad, amor mío?. Yo me…..¡he vaciado por completo, te he echado todo lo que tengo dentro, todo, no me queda nada!…….¡Qué locura, cómo nos hemos comido!….¿Te ha gustado comerme?.

Si, cariño, me he vuelto loco lamiendo tu coño, el más rico del mundo. ¡He disfrutado como un loco sintiendo tu leche en mi lengua!…….. Me ha gustado mucho, ¡pero mucho!, sentir cómo te mojabas más y más a cada lametón mío. ¡Eres toda una hembra, Patro, cachonda mía, te quiero!.

Me descabalgó y tumbándose a mi lado, me secó la polla con un paño. Volvió a tocarme la polla, mientras metía la lengua en mi boca. ¡Qué tía más cachonda, que hembra!.

¿Te enfadas si te hago una pregunta …………comparativa.

No resistes la curiosidad, ¿verdad?.

No, amor mío, necesito saberlo. ¿Cuál te gusta más, Sara o yo?.

¿Por qué los seres humanos siempre estamos compitiendo?. ¿Qué necesidad tienes de saber eso?.

Se volvió a meter la polla en la boca, reanudando sus chupetones.

Dime, cielo, ¿cuál de las dos?.

No sabía que decir. Mi respuesta podía fastidir el gustazo que nos ibamos a dar los tres, porque Patro podía cabrearse si la confesaba que mi amor de siempre era mi tía, aunque no me hubiese corrido hoy con ella. Fue un error, pero podía achacarse a la proximidad de las niñas y Patro. Mi tía y yo íbamos a dormir juntos todas las noches, aunque sólo fuesen unas pocas horas. Las niñas lo condicionaban todo. Habría que arreglarlo. Decidí decirle a Patro que era ella la que me tenía loco perdido. Así lo hice. Y todo ocurrió tal y como había previsto.

¿De verdad, mi vida, cachondo mío?, ¿me quieres más que a Sara?.

Buscó mi boca y nos lamimos durante unos minutos. Después, con la sabiduría que ya conocía, volvió a chuparme la polla. ¡Joder que tía más cachonda, qué bien lo hacía todo!.

A ti es a quien yo quiero, mi amor. Estoy que me muero por tí, Patro.

Y yo por ti, vida mía. Pero tenemos que ser muy prudentes, que Sara no se de cuenta de que nos queremos porque sería capaz de echarme de casa.

¿Tanto puede enfadarse?.

¡Bueno, tu no sabes cómo somos las mujeres!, si un hombre nos gusta, nos enamoramos y nos vuelve locas……¡odiamos a la que intente llevárselo!. Eso siempre ha sido así. No falla, es algo fijo: si pudiese una……..¡la sacaba los ojos con las uñas!.

¡Uff!, habrá que hacer las cosas con habilidad. ¿Cómo notais las mujeres que hay otra por medio?

Es muy fácil: cuánto que el hombre deja de buscar con frecuencia a la que está en casa, es que se está desahogando a modo con otra hembra de fuera……o de dentro, como pasa aquí. ¡Me pone en la calle, seguro!. ¿Y yo qué hago, si no tengo dónde caerme muerta?.

Entonces, Patro…..tu y yo….¿podremos seguir queriéndonos?.

Sí, mi amor, cómo no vamos a disfrutarnos si nos gustamos con locura, ¿o no es así?.

Entonces…….

No podremos jodernos con frecuencia, porque tu perderías apasionamientos y ella….. no olvides que es viuda, como yo y se dará cuenta. Las viudas sabemos mucho de estas cosas.
Si usamos la cabeza, ella no se enterará. Cuando tenga la regla, tu y yo a fiesta completa: sesenta y nueve y polvazo. Los días restantes…….Ella te tendrá mas que satisfecho y no buscarás más. Cuando eso ocurra…pues…¡aquí estoy yo!.

Algunas tardes podremos, cuando las niñas vayan a jugar a casa de sus amiguitas. ¡Bueno!, esperemos que Sara no tenga ganas todos los días. En fin, ya veremos.

Volvió a chuparme un poco más y, levántándonos nos fuimos al baño. Dentro de la ducha, me entraron ganas de orinar. Cuando fuí a salir, Patro me dijo:

¡Méame a mi, amor mío, méame a mi, mi vida!. Y yo te meo a ti. Bueno, si quieres que nos hagamos esta guarrería. ¿Probamos?. Nunca lo he hecho, pero……igual nos gusta, ¿no?.

Me costó lograrlo. Al sentir mi orín en los pelos de su coño, exhalo un gran suspiro y me cogió la polla, me pidió que me agachase un poco y, poniendo mi polla bajo los grandes labios de su coño, …..¡me meó!…..¡Y lo hizo con ganas!….Le salió mucha más cantidad que a mi. ¡Qué caliente estaba su orín!…Me gustaba la gran guarrería que se le había ocurrido a la cachonda Patro, mi segunda novia. El calor de su orín ,me puso cachondo. Patro notó mi paulatina erección y…….abrió el agua de la ducha.

No te emociones que tienes que guardar para Sara, que esta noche, por aquello de la novedad, vendrá como un tren expreso, a toda máquina. Ponte con ella muy loco. Para que…no se imagine que …..como no te has corrido con ella……. pues te has desahogado con otra y acabe….. ……cayendo en la cuenta……. …….Ella sabe que una mujer es siempre……una posibilidad para un hombre. Y yo soy una mujer con ganas de joder. Con ella hay que tener cuidado, porque, como las viudas tenemos buena vista para estas cosas, puede darse cuenta de todo. Y yo no me puedo jugar que me ponga de patitas en la calle. A tí te perdonaría, pero a mi ¡no!. Así que dúchate a fondo, muy enjabonado y no quieras repetir conmigo, guarda para Sara, que, te juego lo que quieras a que viene a ciento por hora. Verás como, si no están las niñas, te come a besos y no le importará que yo lo vea. Al contrario, me advertirá que ni se me ocurra mirarte con buenos ojos, que tu eres para ella.

Sucedió tal como predijo esta cachondísima Patro: la noche con mi tía Sara fue tempestuosa, nos dormimoa a las cuatro de la madrugada. Nos hicimos de todo y me dejó cansadísimo. Llegué al trabajo arrastrándome y hube de aguantar el cachondeo subsiguien-
te, el clásico “¿dónde habrás es- tado tu esta noche, que vienes que no puedes con tu alma?. Lo que menos se podían imaginar que esa noche de locura la había pasado con mi queridísima tía Sara, hermana de mi madre, a cuya muerte asumió dicho papel, transformado ahora en el de querida, amante, novia, esposa sin papeles ni bendiciones, pero haciéndome el hombre más feliz del mundo. Siempre he estado enamoradísimo de mi tía. Y aún lo estoy, como ella de mí. ¡Ah, casi se me olvida!. Lo de mearnos el uno al otro, que presenté como una improvisación personal, la gustó tanto que, cada vez que nos duchábamos después de un polvazo, ese era el obligado colofón. Patro y yo, con cuidado, con mucha prudencia, no dejamos de jodernos con ganas, de lamernos en unos sesenta y nueve de locura, ¡¡¡es que esta Patro era mucha Patro!!!. Mi gran amor por mi tía carnal Sara no era óbice para que me diese mis buenas palizas sexuales con Patro, un mujer ¡¡¡¡tre-
menda!!!.
Sara nunca se enteró de este lío que yo me traía con Patro. Los contactos no eran frecuentes, porque mi tía Sara todas las noches se vestía de amante: medias negras, liguero rojo, bragas blancas, zapatos de tacón, tetas al aire……¡¡¡un juego de colores delicioso!!!. Siempre encontraba respuesta en mi, en su amante, que la quería con locura. Ambos nos queríamos con locura, quede claro.
Al principio de nuestra relación amorosa sólo dormíamos juntos unas pocas horas. Dos meses después, deseando los dos dormir juntos toda la noche, arreglamos una habitación para las niñas y otra para Patro, que era la encargada de ponerse el despertador y avisarnos antes de que se despertasen las niñas. En fin, que les voy a contar que no sepan: nuestra felicidad la debimos a un oportuno corte en el fluido eléctrico.

Gracias por publicarlo y por leerlo.

Juancho.

Mi adorada mulata

Domingo, noviembre 23rd, 2014

Hacía mucho calor y tenía necesidad de cortarme el pelo, era época de piscina y se precisaba pelo cortito. Me acerqué, como siempre, a la peluquería de señoras y caballeros cercana a mi casa. Las oficialas cortaban de maravilla, eran guapas, incluso las menos jóvenes, y……¡vaya, hombre!…para mí es preferible que te toque la cabeza una mujer, ¡vaya que sí!. ¡Qué barbaridad, estaba hasta arriba de clientas!. Me aproximé a Manuela, que era la que me arreglaba habitualmente y, sin llegar a decirle nada,se dirigió hacia Lana, una caribeña, de tez morena, muy buenas tetas y tipo buenísimo.

Lana, ¿te falta mucho?.

Cinco minutos.

Pues cuando acabes coges a Juancho. Se le puede hacer en un periquete.

Ante la risita de Lana, Manuela, algo amoscada, le espetó:

Bueno, ya sé. Lo otro es cosa tuya, pero no vamos a hacerle esperar dos horas cuando se le arregla en dos minutos. Así que…….en cuando puedas le coges.

Hubo algunas risitas. Yo, que ya sabía por donde iban los tiros, me hice el tonto, como si no supiera nada de nada. Yo conocía perfectamente que, en la América de habla hispana, coger es la equivalencia de joder. Mucha guasa se traían estas peluqueras. Y la que más la morena caribeña, que estaba muy buena. En vista del cachondeo existente, decidí, haciéndome el ignorante, contribuir al jolgorio con mi aparente despiste. Me lo facilitó Manuela.

¿Te importa que te coja Lana, Juancho.

Más risitas generalizadas, por lo bajo y disimulando. ¡Qué tías como se cachondeaban de lo habido y por haber!. Pues…¡se iban a enterar!.

No, Manuela, me es igual. Como si me coge otra cualquiera. A mi me es lo mismo, con tal de que me cojais pronto.

Las sonrisas se acentuaron y sonó alguna discreta carcajada. Procuré que fuese a más.

Aunque estoy acostumbrado a que me cojas tu, Manuela, no me importa que me lo haga Lana. Seguro que lo hace de maravilla.

Alguna carcajada sonó con fuerza, dentro de una risita generalizada.

Procuraré no defraudarte, Juancho.

Estoy seguro de que me lo vas a hacer como a mi me gusta.

Aumentaron las risitas y alguna ahogó la carcajada con la mano.

Manuela me indicará cómo te lo hago.

No hace falta, Lana, tu me lo harás igual de bien que Manuela.

Otra oficiala, que se moría de risa, le dijo a Manuela:

Con clientes como Juancho da gusto,¿no, Manuela?. Contentos de cómo les has cogido siempre.

Más risas. El que de verdad se divertía, aunque no riese, era yo, convertido en un super-cachondo. A estas iba yo a hacerlas mearse de risa. Me quedé con las ganas. Manuela, sacando voz de encargada, dijo a todas que menos diversión y a trabajar. La espera, superior a los optimistas cinco minutos, la entretuve mirando, ¡admirando! el gran cuerpazo de Lana, que no debía tener más de cuarenta años. Ella, mirando de reojo, observaba mis admirativas miradas y …..¡qué bien!…..sonreía levemente. Me sorprendió relamiéndome al mirarla. Me la devolvió envuelta en una cálida sonrisa. La guiñé un ojo. Sonrió más ampliamente y me devolvió el guiño, disimulándolo. ¡Bueno, bueno, bueno, mira tu por dónde las bromitas del coger iban a tener consecuencias!.
Pasaron varios minutos, seguimos mirándonos y sonriéndonos abiertamente.

Ya puedes pasar al sillón, Juancho, que enseguida me pongo contigo.

Se fue al aseo de empleadas. Regresó a los cinco minutos.

Ya soy contigo, Juancho. ¿Te han molestado las risitas?.

En absoluto, yo he sido el que más ha provocado.

Así que……¿tu sabías?…..

Claro, he tenido varios amigos sudamericanos. Sé el significado de coger.

Habló mientras me colocaba alrededor del cuello el habitual salva-pelos.

Autor: JUANCHO

Una china me enamora

Viernes, noviembre 21st, 2014

Madrid, en plena canícula, es un lugar donde el calor aprieta. Hoy, ya mediado Julio, el calor era de los que obligan a buscar la sombra de los árboles o de los edificios. Yo había conseguido aparcar el coche en zona sombreada. Estaba enfrente de la casa que fuera de mi suegra y ahora teníamos en alquiler. Los inquilinos habían avisado de una avería en la conducción de agua, lo que me obligó a llegarme hasta allí y comprobar a quien correspondía la reparación. Hubo suerte y la comunidad se hizo cargo del gasto. Una vez en la calle, decidí esperar a ver si el fontanero, tal como había asegurado, llegaría al momento. Estaba fuera del coche cuando la vi venir. Era una china preciosa, de unos cuarenta años, figura muy agradable y vistiendo una especie de chandal de tela muy ligera que se ceñía a sus muslos. Sus formas eran muy de mi gusto. Aunque iba acompañada por una niña pequeña, al pasar junto a mi, no me pude contener y la piropeé:

¡Guapísima, eres guapísima!.

Volvió la cara hacia mí y me sonrió ampliamente.

Glacias, señol.

Gracias las que tu tienes, cariño, que han hecho que me enamore de ti, ¡preciosa!.

Aunque ya me habían rebasado, se volvió y retrocediendo me dijo:

Agladezco palablas del señol. Mi il a complal pan. Mi vuelvo lápido. ¿Tu espelal a mi?.

Con impaciencia. Te espero impaciente.

Mi no taldal. Señol no ilse sin hablal con Chiu.

¿Cómo me voy a marchar si me gustas con locura, mi amor?. Aquí te espero.

Mi no talda. Me gusta que tu espelal a Chiu. Tu amable con mi. Muchos no tlatal bien como tu. No taldo.

No tardes, mi amor.

No taldo. A mi gusta sel amol tuyo. Tu gustal a Chiu. Mucho gusta, mucho gusta a Chiu. ¿Cómo llama tú?.

Ju ancho, me llamo Ju ancho, Chiu.

Nombre lindo. Gusta a Chiu. Tu gustal mucho, mucho, mucho a Chiu.

Y tu a mí, Chiu. Ha sido verte y enamorarme de ti.

Con los labios imité el darla un beso Se alejaron. El culo de Chiu, amplio sin exagerar y muy respingón, se movía acompasadamente. ¡Qué china tan guapa!. Hacía muchos años, y ya tengo 50, que yo no decía un piropo, ni me lanzaba a conquistar a una mujer con tanto ímpetu. Parece, según lo que estaba ocurriendo, que las cosas estaban saliendo más que bien, porque la preciosa china, detuvo su caminar y volviéndose hacia mi, me dijo sonriente, en tono muy cariñoso:

Chiu contenta de tu sentil. Chiu sentil lindo por Ju ancho. Mucho gustal Juancho, mucho gustal a Chiu. Chiu da beso a Ju ancho, que tlata a Chiu con caliño.

No tardes cariño.

Chiu quiele plisa pol volvel con ti.

Reanudaron camino hacia el Súper del barrio. Salieron antes de un minuto. Cuando llegaron, la sonrisa de Chiu era cautivadora. Sin soltar la mano de la pequeña, se aproximó mucho y me dijo en tono quedo, con la voz ligeramente temblona:

Mi casa celca, taldal poco en vuelta. Tu tilaste beso a Chiu y Chiu tiló beso a Ju ancho.¿Quieles dal beso a Chiu?.

Lo estoy deseando, mi amor.

Juntó sus labios a los míos. La abracé con fuerza. Apretó su cuerpo contra el mío. Sentí intensamente el calor de su entrepierna y, apoyando una mano en su culo la apreté contra mi polla. Colaboró en el apretón. Al separarse, mirándome a los ojos con cariño, me dijo con voz rota:

¿Tu contento, Ju ancho?.

Si, amor mío. Me he enamorado de ti.

Chiu muy contenta de sentil caliño pol ti. Caliño glande, mucho glande, mucho. Ahola voy a casa, dejo hija con madle, abuela y vuelvo coliendo. ¿Tu espelal a Chiu?. ¿Gustal a Ju ancho beso y ablazo a Chiu?

Muchísimo. Me ha gustado con locura.

Chiu también caliño. Mucho gustal beso y ablazo. Sentil mucho caliño. No seguil por vel vecinos. No seguil………ahola. ¿Ju ancho sabe?.

Si, cariño mío, luego tendremos ocasión de hacerlo sin que haya miradas indiscretas. Ve y no tardes.

Chiu no ve hombles. Chiu sólo tlabajo pala vivil familia. Chiu viuda. Cinco años. Malido malo, pegaba a Chiu. Yo feliz sin malido, feliz sin hombles. Ju ancho es difelente, gusta mucho, es homble con caliño, que quiele a Chiu. Yo deseo homble bueno, como Ju ancho. Quelel mucho caliño a Ju ancho.

Yo también soy viudo. Y no tengo novia. Para novia sólo me gustas tu, Chiu. No dudes que voy a quererte muchísimo y que de mí no puedes esperar nada malo.

Chiu feliz, gusta sel novia de Ju ancho. Chiu hacel mucho feliz a Ju ancho. Chiu sel muy feliz. Mucho gustal beso y ablazo de Ju ancho,novio mío. Gusta mucho sel novia de Ju ancho, mi amol de veldad.

¡Anda, vete a casa y no tardes!. ¿Quieres que comamos juntos?. ¿Tienes que regresar pronto?.

Hija con abuela. Chiu no plisa. Chiu cambial lopa. Talda mas.

Te espero, mi amor. No te enfades por lo que te voy a decir. Si lo digo es porque te quiero, porque me he enamorado de tí y deseo tenerte a mi lado de día y de noche. Avisa que es posible que no vuelvas hasta mañana. Si tu quieres, claro.

¿Ju ancho quiere que novia Chiu, duelma en tu casa, contigo?.

Estoy soñando con ello, amor mío.

Tu también amol mío. Volvel lápido. No malchal sin novia.

Se alejaron a buen paso. Yo, abrumado todavía por los acontecimientos, abrí la puerta delantera derecha y me dispuse a esperar. Estuve analizando la situación. Viuda, sin compromiso, ya que sólo estaba comprometida con su familia, me dió por pensar que…….. Bueno, no adelantemos los acontecimientos. Casi sin darme cuenta del tiempo, me encontré con Chiu junto a mí. Salí del coche y la miré largamente.Estaba preciosa. Llevaba un vestido chino, con bordados, de color azul.

Estás preciosa, Chiu. ¡Cuanto me gustas!.

¿Tu no dal beso a tu novia?.

Nos abrazamos y nuestras bocas se unieron ansiosas. Para no dar un espectáculo, el beso fue breve. Entramos al coche. Nos abrazamos con ansia. Yo, tomando a Chiu por el culo, la elevé ligeramente para acercarla más. Conté con toda su colaboración. Mientras nuestras lenguas se enlazaban y lamían, metí la mano bajo la falda, buscando su entrepierna, que abrió para mí. Al sentir mis dedos rozando sus bragas……..tuve …..un estremecimiento. Fue mutuo. Chiu llevó su mano hasta mi entrepierna. Sentir que me tocaba la polla me volvió loco. Separándome un poco pedí muy emocionado:

Déjame que vea tu tesoro, tu chochito. Por favor.

Sin decir palabra, tras mirar si alguien nos veía, se subió la falda, bajó las bragas y me mostró el tesoro de mujer más bello que he visto nunca. Tenía muchísimo vello. Sin rizos, lacio, pero abundantísimo. Me enamoraba Chiu.

Todo lo tuyo me enamora, Chiu.

Contenta de enamolal a Ju ancho. Ju ancho enamola a Chiu. Yo quelel mucho, mucho. Chiu no tenía ganas de homble, pelo vel a Juancho y enamolal, mucho enamolal de Juancho. Sólo tu hacel ganas de homble a Chiu. Sólo tú hacel que Chiu cambie, olvide homble malo y quiela dal su chochito a su novio.

¡Qué alegría oirte decir eso. Tienes un chochito precioso, Chiu.

¿Gusta chochito de Chiu?.

Me vuelve loco. Estoy deseando besarlo, comérmelo. Te quiero.

Chiu quiele también que tu comas chochito de Chiu y quiere comer cosa de Ju ancho. Chiu te da chochito a tí. No besal ahola. Antes bañal en ¿hotel?, ¿tu casa?. ¿Juancho tenel casa?.

Si, mi vida. Y vivo solo.

Yo contenta de il casa de Ju ancho. Tu enseñal a Chiu, tu cosa.

Me desabroché. Como tenía una erección brutal, me costó algo sacarla. Cuando la tuvo ante sí, la miró largamente y, tras acariciarla con verdadero cariño, miró alrededor y se la metió en la boca. Comenzó a hacer círculos con la cabeza y a subir y bajarla. Me volvía loco. ¡Qué gustazo, estaba a punto de correrme!. No quise hacerlo por si la desagradaba y retirándola, la besé en la boca. Se echó un poco hacia atrás y, con voz apenada, preguntó:

¿No gusta cómo hace Chiu?. Chiu sentil pena mucha.

Me gusta con locura. Iba a correrme y no he querido hacerlo en tu boca.

Tu hacel siemple en boca. Yo igual en boca Ju ancho. Chiu quiele mucho a Ju ancho.Mucho caliño, pol eso enseña chochito a Ju ancho. Chiu no sel poca velgüenza, sel mujel buena. Yo enamolal de Ju ancho desde plimera vez que vel. Por eso enseñal chochito a Ju ancho, pol mucho caliño, mucho amol. Pol eso como cosa de Ju ancho. Mucho gusta cosa tuya, mucho gusta. Te quielo. Digo veldad.

Ya lo sé, cariño, ya lo sé. No digas siempre Chiu, puedes decir: yo quiero a Juancho.

Yo quielo mucho a Ju ancho. Mucho.

Buscó mi boca y mi lengua. Excuso decir que se la enteegué gustoso. Nos lamimos ansiosamente, chupando los labios y la lengua. El beso duró varios minutos.

Chiu……Yo quielo a Ju ancho. Quielo dal todo caliño, todo amol. Quielo dal chochito. Muchas ganas de dal chochito a Ju ancho. Yo amal a Ju ancho. Yo ganas muchas, muchas ganas de estal todos días con novio. Días y noches, todas horas. ¿Que decir tu?.

Que te quiero mucho, mi amor. Vamos a comer.Luego a casa. Después hablaremos de eso de vivir juntos.

¿Tu quieres vivir con Chiu?

Creo que…….no sé…….quizás si quiera. No lo sé, Chiu, vas demasiado deprisa. ¿Tan fuerte ha sido el flechazo?.

¿Que ser eso, flechazo?.

Amor a primera vista.

Yo si sentil amol al vel a ti. Enamolal de Ju ancho a plimela vista. Chiu sentía deseo de homble bueno del que enamolal, al que dal chochito con amol glande. ¿Tu miedo de familia mía?.

No, no es eso. Ya hablaremos.

Comimos en un restaunte próximo a mi casa.La comida era excelente y el precio moderado. Durante la comida, Chiu, sentada junto a mí, siempre que no nos veían, se subía la falda para enseñarme la gloria de sus muslos. ¡Cómo me gustaba!. Estaba claro que el flechazo había sido mutuo. La mano de mi novia, de vez en cuando y con discreción, me acariciaba la entrepierna. Los dos estábamos deseando acostarnos, jodernos con locura. En un momento dado, Chiu, como si adivinase mis pensamientos, me dijo al oído:

Tu novia, Chiu, esta loca pol dalte su chochito. ¿Gusta sabel caliño de novia?.

M e encanta, mi amor. ¿Sabes que me has enamorado, que te quiero desde el primer momento que te ví?.

Si, novio. ¿Te gusta yo llamal novio?

Me encanta, no ves que te quiero mucho.

¿Se dice muy?.

Si, se puede decir.

Pues tu novia, Chiu, muy enamolada de ti. Desde plimel momento de velte. Tu tlataste con caliño. Nunca un homble tlató a Chiu con caliño. Tu el plimelo.

Siempre será así, amor mío.

Tu ¿dal cuenta de que tu novia habla mejol desde quelelnos mucho. Yo quielo mucho, Ju ancho, mucho. Tu hacel feliz a novia, volvel a cleel en hombles. Antes sólo vel hombles malos. Tu hacel cambial a novia.

Me alegro, cariño. Todo lo que hago y te digo es sincero, de corazón.

Yo cleo a novio y doy mi colazón. Y mi chochito. Yo muchas ganas de dal chochito a mi novio. Mucho deseal sentil a novio dentlo de chochito.

Yo también, amor mío. Vámonos a casa.

Pocos minutos después llegábamos a la urbanización. Yo vivía en las afueras de Madrid. Cuando dejamos el coche en el garaje, Chiu, me rogó que la enseñase la urbanización. Mostró enorme admiración por la piscina, el tenis, el parque infantil……La urbanización toda. La tomé en brazos para cruzar el umbral de mi casa. Se abrazó a mi cuello y, muy emocionada, lloró durante un par de minutos. Con mis besos conseguí calmarla. Comenzamos a desnudarnos. Las tetas de mi novia eran…….¡preciosas!. Empecé a comerlas con glotonería. Mi bella chinita, besándome la boca con ansia y tras darme numerosos lametones por el cuello y el pecho, me dijo:

Plimelo baño. Novia tuya quiele estal muy limpia pala que tu comel con gusto. Novio también baño. Yo muchas ganas de comel y lamel. ¿Quieles, amol?

Claro que quiero, cariño. ¿Usamos la misma ducha?.

Novios duchal siemple juntos. Yo dal jabón a Ju ancho y tu dal a tu novia. Te amo mucho ,mucho amal a mi glan amol. ¿Tu quieres a novia?.

Con toda mi alma y todo mi cuerpo. Estoy muy enamorado de tí, vida mía. Y quiero darte mi….cosa. ¿Tu sabes cómo la llamamos en España?.

Yo oil muchos nombles.

A mi cosa la llamamos polla.

Polla..polla…polla. Ya sé. ¿Cómo llamal a mi chochito?.

Chochito, almeja, chocho, coño, altramuz…….Tiene muchos nombres. ¿Cuál te gusta más?.

¿Cuál gusta a novio?.

Coño. Coño es el que más me gusta.

A mi también. Mi chochito llamal coño, coño. Yo acoldal, amol mío.

La conversación sirvió de fondo a nuestro mutuo enjabonamiento. Chiu estaba feliz, sonreía continuamente. Tras aclararnos, me arrodillé en la bañera y comencé a lamerle el coño a mi adorable novia. Me interrumpió diciendo:

Secal plimelo, luego cama de novios.

Tumbada en la cama, luciendo su provocadora abundancia capilar en el coño, abrió las piernas y, separando con los dedos los labios de su precioso coño, me mostró el delicioso color rosado de sus entrañas. Noté que me enamoraba aún más, algo casi imposible porque habíamos sentido el flechazo, el rayo, el amor y el deseo a primera vista. Adopté la postura sesenta y nueve y, antes de que la abundante pilosidad de mi novia me llenase la boca, Chiu se metió toda la polla en la boca y comenzó sus hábiles movimientos: su boca abrazaba la polla, subiendo y bajando la piel, lamiendo constante e incansablemente. Su saliba que me lubricaba la polla con deliciosa abundancia, resbalaba y mojaba mis pelos, mi entrepierna. Chiu, se retorcía al sentir la profundidad de mis lametones. Mientras sentía el placer de lamer y ser lamido, comprobé que el coño de mi novia era una delicia carente de olor, con el lógico saborcito del coño que se moja al sentir las lamidas del hombre al que quería y deseaba con locura. Chiu se retorcía, lo que aumentaba mi pasión, las ganas de chupar los labios de su coño. Y así lo hice: tome entre mis labios los del cachondo coño de Chiu y succioné con amor, emoción, loco deseo…….. En fin, que nunca había lamido un coño tan rico como el de mi novia china. Cada vez se retorcía más y gemía más fuerte. Sin previo aviso, solamente anticipado por un grito, sentí que las paredes del coño se mojaban mucho más, humedeciendo mi lengua abundantemente. Se estaba corriendo. Yo, deseando jodernos en carne viva, dejé el sesenta y nueve, colocándome sobre ella. Chiu, todavía jadeante por el gustazo de mis lametones, invirtió la posición, poniéndose encima. Sus manos acariciaron mi polla con cariño y se la metió de golpe. ¡Qué calor!, creí que me asaba la polla. Ardía su coño que, al estar empapado por el reciente orgasmo, se tragó mi polla suavemente. El coño de

Chiu era un horno abrasador, de suaves y húmedas paredes que ceñían mi polla, como si fuese un aro, un anillo que abrazaba con gran fuerza. ¡Qué delicia, qué coño tan estrecho, cómo me gustaba!.

Amor mío, tu coño me mata de gusto, no voy a aguantarte, me voy a correr enseguida. Te quiero, cariño. ¡¡Me abrasa tu coño, me quema la polla!.

Si, eso quielo, que tu volvel loco de gusto . Chiu, adola a Ju ancho. Tu polla también quema coño de Chiu. ¡Gusto glande, como sentil nunca!. Tu dal gusto, mucho gusto, mucho gusto, mucho gusto. Colel con Chiu, tu colel, colel con novia. Yo colel, tu echa mucha leche en mi coño. ¡Te quielo, me colo, no podel lesistil, molil de gusto, molil de gusto tanto, amol mío!.

¡Te quiero, me corro, toma mi leche, te la doy toda a ti, sólo a ti, mi amor!. ¡Toda mi leche, toda!.

¡Dame leche tuya, toda de Chiu, toda sólo de mi!. Me colo, dame leche, toda mía. ¡Me colo, amol mío, me colo, tu colel conmigo!.

Si, si, si,¡toma, te la doy toda, es sólo tuya, mi leche es sólo tuya!. ¡Toma, me corro!

Chiu colel, mojal mucho mojal polla de novio. ¡Te quielo, mi amol, te quielo mucho, mucho amol tuyo y mío!. Doy leche mía!.

¡Qué carrera!, nunca había echado tanta leche en el coño de una mujer.

Ni cuando estaba casado. Chiu era la mujer que más me ha gustado. No era exagerado decir que estábamos enamorados, eso ocurre con cierta frecuencia. A un hombre le gusta una mujer a primera vista, con el primer beso o el primer roce, y de otras, aunque las trate con frecuencia, incluso se acueste con ellas, jamás se enamora. Le gustan para joder, pero como simple desahogo animal. A las mujeres les ocurre los mismo. Los seres humanos somos muy especiales en nuestros afectos y enamoramientos.

Al tiempo que me descabalgaba, recogiendo nuestros líquidos con un paño, me dijo con ternura:

Ju ancho, novio de mi amol, yo quielo estal siemple a tu lado, vivil conti- go. Yo muy enamolada de mi novio. ¿Tu enamolado de Chiu?.

Si, cariño, estoy enamorado de tí.

Entonces ¿ tu quelel vivil juntos?. Decil si y Chiu mujel más feliz del mundo.

Una cosa así no se decide de un día para otro. Te diré lo que vamos a hacer: ¿cuándo tienes vacaciones?.

Un mes y vacación. Casas donde limpial todas vacaciones.

¿Te gusta el mar?.

Mucho, gusta mucho. En China yo vivil junto a playa. ¿Tu lleval a playa?.

Sí. Tengo un apartamento. Era de mi hermano, que murió en un accidente. El sitio es precioso. Y más tranquilo que la mayoría de las playas del Mediterráneo.

Yo contenta, pero tenel familia que cuidal. ¿Qué pensal mi novio?.

Que si, que es natural que también te acompañen.

No me dejó continuar. Me comió la boca a besos. Su lengua no paraba de lamer la mía.

¡Te quielo, Ju ancho, homble mío, homble bueno!.

Yo también te quiero, Chiu. Asi podemos probar si somos capaces de vivir juntos, de soportarnos.

Yo segula de lleval bien todos juntos. Madle caliñosa y muy buena cocinela, mucho buena, mucho buena, tu chupal dedos.Cocina como España, no como China. Mi hija es la mejol, nunca enfada, muy caliñosa y obedece.

Un mes después, con el maletero casi ocupado por completo, pese a su gran capacidad, llegamos a la playa. El coche se portó de maravilla, como siempre. Al ver la urbanización, que tembién tenía piscina, tenis y un gran garaje, las alabanzas de las tres orientales me colmaron de satisfacción, de cierto orgullo, por qué no decirlo. Tras enseñarles la casa y las habitaciones que íbamos a ocupar, niña y abuela salieron a la terraza, quedándonos solos Chiu y yo.
Seabrazó a mi, apretando su coño contra mi polla. La ayudé tomándola por el culo y apretando. Chiu, cariñosa y afectiva, cerró la puerta y se desabrochó la blusa, quitó el sostén y, sentándose en la cama, me bajó pantalón y calzoncillo. Su boca buscó mi polla y se metió más de la mitad, que chupó y lamió con ansia, con deseo de mujer enamorada. Esas cosas del enamoramiento se sienten y se disfrutan mucho más que las que se realizan con mujeres a las que no amas. Sacandosela de la boca, me miró con ojos cariñosos, enamorados, llenos de deseo y, con voz muy ronca, me dijo:

Todo viaje soñaba con comel polla de novio. Tenel muchas ganas de comel tu polla, mi amol, de sentil dentlo de mi chochito, de mi coño, ¿tu quelel a Chiu?. Yo quielo con mucho amol a mi novio. ¿Quieles vel chochito pala metel polla, amol mío?.

Claro, mi amor, pero la niña….tu madre…..Pueden vernos. Sería violento.

No vel, yo hacel gesto a madle. Ella entendel que quedal en balcón con niña.

Se subió la falda y, bajándose las bragas, me habló con voz desfallecida por la pasión y el deseo imperativo de sentirme dentro de sus entrañas:

Te quielo, amol mío. Mete polla en chochito, en coño de Chiu. Muelo pol ti, muelo de ganas. Todo el viaje queliendo jodelnos tu y yo. Mete polla en coño de novia. Te quielo, Ju ancho.

¡Qué coño tan bonito, qué hermosura de pelambrera lacia, abundantisima. Su excitante visión y los lametones que seguía dándome, me pusieron la polla como un garrote. Me tumbé en la cama. Me cabalgó jadeante de deseo, de abrasador deseo. Se metió la polla despacio. Sentí que su estrecho coño, con su estrecho anilo, su aro de carne ardiente, abrazaba mi polla, echaba hacia tras la piel y poco a poco, mojando más polla y horno de amor, abrasaba, quemaba y empapaba. ¡Qué impresiones nunca sentidas!. Chiu me mataba de gusto. Su cuerpo se retorcía, me mojaba más y más. Me enardecía ese horno de placer que me empapaba la polla. ¡Cómo se corrió!, ¡Qué palabras me decía!, ¡cómo me mojaba la polla, anegada por sus jugos, su deseable leche!.

¡Te quielo!, ¡nunca quelel a otlo!!. ¡Vuelves loca a tu novia!. ¡Gusto enolme, enolme gusto!. Yo quielo tu leche. Mezclal con la mía. ¿Tu quieles a Chiu?.

¡Sí, sí, te quiero!.

¡Colel conmigo, colel conmigo!. ¡Tu dal leche a Chiu, dal leche toda, toda!. ¡Colel conmigo, colel conmigo!. ¡Leche tuya en mi coño, sólo en mi coño!. ¡Te quielo!.

¡Qué bárbaro, qué forma de correrse!. Sentí la polla empapada, era como una inundación. ¡Qué pedazo mujer, que pedazo de hembra, cómo me ponía! ¡Cómo sentí aquel polvo!. Desde el fondo de mis entrañas, fue surgiendo el avasallador sentimiento de la mayor carrera de mi vida. ¡Creí que me desmayaba, qué gustazo, que barbaridad!. Mi cuerpo se vació en el coño de Chiu, que se retorcía encima de mí. De repente se quedó quieta, su coño apretó más mi polla con su aro de fuego y sentí que, a la vez que se vaciaba encima de mí, recibía con ansia mi leche, como si esa fuese la única meta de su vida. Nos quedamos quietos, sin fuerza. No podíamos ni oir. La puerta se entreabrió y la mirada de la abuela, que era joven, de unos cincuenta y cinco años, se quedó fija en mi polla, empapada, erguida, arrogante, que parecía pedir más. Como Chiu se había sacado la polla, pero sin descabalgarme, no se apercibió de la mirada de su madre. Era una mirada de hembra hambrienta de sexo, del que no disfrutaba hacía años.
Utilizando el dedo índice, hizo gestos señalándonos a su hija y a mí. Ante mi asentimiento, se llevó las manos a la cabeza imitando los cuernos de un toro. Señalando a su hija, repitió el gesto de cuernos y luego me apuntó a mí con el dedo índice. Enarqué las cejas. Imitó el gesto de llorar y volvió a señalarme, indicando que no debía llorar. Señalándonos a ella y a mí, movió los labios en repetidos besos. Yo asentí y entonces, subiéndose la falda, me enseñó sus muslos y se relamió los labios mirando la polla. Chiu tenía la cabeza junto a la mía, viendo sólo el colchón. También me relamí y lancé un beso. Me interesaban dos cosas: averiguar lo de los cuernos y no perder la posibilidad que ofrecía la madre de Chiu, que, ante mi clara respuesta, se subió más la falda y lució todos sus preciosos muslos y unas bragas que su coño abultaba. Muchos pelos negros se salían por los lados de las bragas. Volví a relamerme. La madre de Chiu, cerrando la puerta,hizo un gesto con la mano, señalandonos alternativamente. Mi cabeza hizo una inequívoca señal afirmativa.
Sacando mucho la lengua imitó el gesto de lamer. Sonreí. Cerró la puerta con suavidad. Habían quedado sentadas las bases de un entendimiento sexual, que tendría que ser clandestino, secreto y por ello más gustoso. La prohibición siempre es más pasional y gratificante. Tal como ocurre cuando madre e hijo o hermanos se enamoran y se dan al mutuo deseo,a la pasión de los sentidos, que no miran nada, no se frenan ante nada y sólo saben darse gusto, correrse con ardor, inundándose mutuamente. ¡Vaya!, ese amor loco, prohibido, iba a ser, de vez en cuando, mi traición a Chiu. Tenía muy presente el aclarar el delatado engaño de Chiu, los cuernos que me estaba poniendo. ¡Valiente tía!, tendría que hacerme una analítica sobre el sida.

Chiu, interrumpió mis pensamientos.

(A PARTIR DE ESTE MOMENTO, PRESCINDIRÉ DE LA “ R “ SONANDO A “ L”. SERÁ MÁS CÓMODO PARA TODOS).

¡Qué gustazo, das a novia!. Te quiero, mi amor!.

Yo también, cariño.

Me descabalgó y se echó a mi lado, apretando su empapado coño contra mi muslo. ¡Joder, estaba empapada de verdad!.
Nos quedamos quietos, sin movernos y aparentemente sin pensar , porque mi cabeza era un torbellino de encontradas ideas. La mamá de Chiu tenía unos muslos asombrosos: gruesos, fuertes, bonitos hasta decir basta. Sus piernas eran largas, perfectas de forma, preciosas. Su coño, a juzgar por lo visto, prometía una selva de pelos, seguramente lacios, pero excitantes. Los movimientos de su lengua prometían un sesenta y nueve reventón de leche, de gustazo, de excitación.
Yo, tenía mucha imaginación, no paraba de pensar. ¿Es que te gustaba la madre de Chiu?. ¡Hombre!, hasta no haber jodido con ella, hasta no intentar un sesenta y nueve, no era posible establecer comparaciones, pero…. ¡èstaba muy buena la mamá!, ¡¡¡menudos muslazos!!!, ¡cómo abultaban las bragas los pelos del coño!. A mí me gustaban muy peludas de coño, cuanto más, mejor. Y la mamá parecía prometer una gran pelambrera. Y además estaba el asunto de los cuernos.

Entramos en el baño, yo me duché antes y salí ya vestido a la terraza. La niña estaba sentada, leyendo. La voz de la abuela me reclamó:

Ju ancho, yo no puedo levantar tanto peso. Tu ayudar con maletas, por favor.

El armario empotrado tenía unas grandes puertas y la abuela estaba entre ambas, discretacmente semioculta. En voz baja, con gran ronquera, preguntó:

Chiu ¿poder vernos?.

No, Han-Li, está duchándose.

Entonces tu mirar y decir si gusta.

Se subió la falda y bajó las bragas hasta medio muslo.

¿Han-Li gusta a Ju ancho?.

Me gustas mucho, eres preciosa.

¿Tu quiere sesenta y nueva?, ¿tu quiere joder?.

Tengo muchas ganas, pero hay que lavarse muchísimo.

Han-Li chorro de oro, Juancho no sentir olor. Yo muero por comerte todo, por tenerte dentro de coño. ¿Tu quieres meter en coño de Han-Li?.

Estoy deseando correrme en tu coño, Han-Li, me gustas con locura.

Yo, loca por Ju ancho, no haber hombre desde viuda. Ya quince años sola. Ya contaré cómo yo querer mucho, mucho a Ju ancho. Primera vez que dar mano mojar mucho, no poquito, mojar mucho bragas. Por eso saber que yo querer amor con novio de hija. No dar vergüenza, tu también novio mío, sin saber Chiu. Si bajan playa, yo quedo, decir muy cansada. ¿Tu también cansado?.

Muchísimo. Para quedarnos solos, ¿no?.

Quedar solos, joder mucho, mucho. ¿Tu tener ganas?.

Sí, me las estás dando tu.

Yo dar más gusto que nadie, ya verás. Ahora salir, Chiu poder venir. Estoy lavada, ¿tu dar beso en coño?.

Me agaché y, al notar ausencia total de olor alguno, metí mi lengua en su coño. Me apretó la cabeza contra su coño y efectuó tres o cuatro rotaciones muy cachondas. Empezó a mojarse. Hizo que me incorporase y metió su lengua en mi boca. Lamió con ansia desbordada. Me abrió la bragueta, sacó la polla y me la chupó con enorme maestría, metiéndosela toda, tocando con los labios el vello púbico. Se me doblaron las piernas. ¡Joder con Han-Li!…..Era más……más ¡todo! que Chiu: Chupaba…..¡¡cómo chupaba!!…..Su coño no tenía sabor ni olor alguno, era especial para lamer, lamer y requetelamer. Todavía no lo sabía, pero joder con Han-Li debía ser mil veces mejor que con Chiu. Estaba deseando probarlo. Han-Li se incorporó y dándome un breve beso en la boca, me guardó la polla y cerrando la cremallera, dijo en un susurro:

Yo contar verdad sobre Chiu, para que tu no tengas pesar de engañar con madre. Despacio, cuando ser posible. ¿Viene ya Chiu?.

Salí al pasillo y aproximé el oído a la puerta del baño. Seguía duchándose. Regrese junto a Han-Li.

Sigue en la ducha.

La niña, no oye, sólo mira cuento.

Adoptando un aire confidencial, me preguntó:

Si Chiu marchar otra casa, otro hombre, ¿tu quedar con Han-Li?. Yo guisar y querer mucho a Ju ancho. Hacerte feliz, mucho, muy feliz.

Vayamos por partes. ¿Es que tu hija juega conmigo, hay otro hombre y yo soy un…pasatiempo?.

No, tu gustar a hija, pero haber hombre de China que quiere casar con Chiu, cuando quedar viudo. Mujer muy grave, mucho grave. Hija estar con Ju ancho si mujer no muere, si hombre quedar viudo, Chiu casar y marchar a China con hombre. Lleva niña y lleva Han-Li. Yo gusta quedar con Ju ancho, no volver a China con hija y nieta. ¿Tu qué decir?.

Que me dejas de piedra. ¡Cuidado, que sale!. Seguiremos hablando.

Chiu salió completamente arreglada, suponiendo que su hija querría bajar a la playa. Así fue. Ambas se habían puesto el bañador. Han-Li dijo estar agotada. Yo, alegué que, después de seis horas de viaje, lo que quería era echarme un rato y descansar. Madre e hija se fueron a la playa. Desde la terraza las ví dirijirse hacia el mar. Al volverme en busca de Han-Li, escuché cómo se lavaba en el bidé. Lo estaba haciendo a conciencia, a juzgar por el contínuo chapoteo. Me asomé y ví el coño más maravilloso del mundo. Me tiró un beso.

Chiu no mala mujer, no puta de ir con dos hombres. Chiu buscar casar para seguridad niña. Como tu decir que casar no, Chiu empezar a hacer caso a dueño casa trabajar. Mujer muy enferma de cáncer, morir pronto. Hombre prometer boda y llevar China a Chiu y niña, también a mí. A mi no gusta volver China, gusta Madrid, gusta Ju ancho. Yo querer mucho. ¿Guiso bien?.

Si, cariño, lo haces muy bien. Guisar. Lo de joder……..para saber hay que probar.

¿A ti gusta beso en coño de Han Li?. Si, porque tu lamer. Tu más feliz conmigo que con Chiu. Mas gusto, más amor, sesenta y nueve más rico, más gusto, mucho más que con Chiu. Tu ver enseguida.

Terminó de aclararse y, desnuda como estaba, me condujo a su cama. Bajándome pantalón y calzoncillo, comenzó a lamer y chuparme la polla, que ya había empezado a enderezarse. ¡Qué bárbaro, qué bien lo hacía Han-Li! ¡¡¡¡¡Infinitamente mejor que su hija!!!!!, ¡qué gustazo sentir que se la metía toda, que con los labios llegaba hasta el vello púbico. Paró un momento y mirándome largamente, con el rostro encendido por la pasión, preguntó:

¿Tu quieres comer mi coño?. Yo desear mucho Ju ancho lamer coño Han-Li.

Nos pusimos en sesenta y nueve. La cantidad de pelos de Han-Li era una exageración: desde la parte más alta de la pelvis, bajaban en selvática superabundancia hasta las ingles. Cuando separó los muslos para sentir mi lametones, comprobé que los pelos llegaban a los labios. Sentí su aspereza al meter la lengua en el interiorde ese asombroso coño, cuyo sabor era dulce, delicioso, cálido, de respuesta inmediata. Se mojó muchísimo al sentir mi lengus acariciando los adorables labios de su coño. ¡Qué carne tan suave, qué locura de gusto sentir la paulatina humedad vaginal. Se retorcía, subía y bajaba el coño, acompasando sus movimientos con la cadencia de mis lametones.
Simultáneamente, chupando con fuerza, girando la cabeza y con un metisaca genial, que me volvía loco, me hizo la comida de polla más cachonda de mi vida. Mujer experta, ansiosa de sentirse pentrada por mí, no permitió que me corriese en su boca, cambió la postura y, cabalgandome ansiosa, jadeante, se metió la polla. Costó algún esfuerzo adicional, lo tenía estrecho de no usarlo en quice años. Era suave como la seda, húmedo, muy húmedo, confortable. Uno se sentía como en casa, en un lugar conocido, caliente y deliciosamente móvil. Han-Li no paraba, se movía en cinculos y arriba y abajo con una habilidad sabia, de hembra que deseaba sentir dentro al hombre.

Yo quiero tu leche, Ju ancho. ¡¡¡Me corro!!!, ¡no aguantar !!, ¡corro como loca!, ¡dame leche, toda!. ¡¡¡Te quiero, que gusto, locura me das!!.

Esas palabras, a veces inconexas, me volvían loco, haciéndome sentir la suavidad de las paredes de su coño, su enorme humedad, cuya leche me resbalaba por la polla y me mojaba el vello y casi llegaba hasta el culo. ¡Qué coño!, me gustaba tanto o más que el de Chiu. ¡Vaya pareja, qué bien jodían, cómo hacían gozar al que les metía la polla en lo profundo de sus entrañas!. Gritamos ambos, aumentaron nuestros flujos, vaciándonos al fin. ¡Qué barbaridad, cuánta leche nos echamos!, ¡cómo nos inundamos!. Las sábanas se empaparon y nuestros cuerpos no querían separarse, deseaban seguir fundidos en uno solo. Fueron unos minutos de gran quietud. Estábamos saboreando esa calma, cuando, sin previo aviso se abrió la puerta y Chiu ahogó un grito con la mano.

Madre….¿cómo hacer tu amor con mi novio?. Y tú, Ju ancho, ¿cómo joder con Chiu y con madre?.

Serenamente, sin alterarse, Han-Li se hizo cargo de la situación.

¿Dónde está mi nieta?.

En water, ganas de pis, por eso volver rápido. Y yo pillar sinverguenzas.

Nos levantamos. Y, tras secarnos conunos paños, nos vestimos, aprestándonos a enfrentar el lógico cabreo de Chiu. Tenía cara de pocos amigos.

Luego hablar. Mucho hablar, mucho despacio con Madre sinvergüenza y novio malo, que no quiere a Chiu y miente si habla y miente si jode con Chiu. Todo mentir. ¡Mal hombre!.

Eso no, hija, eso no. Ju ancho sabe que tu acuesta con hombre de mujer enferma, que Chiu casa con él y marcha a China con hija. Yo no ir China, yo quedo Madrid. Quedo con Juancho. ¿Tu quieres a Han-Li?.

Sí, quiero que vivas conmigo.

¡Hombre malo, malo con Chiu!. Engaña siempre.

No, hija, tu ser la que engaña con otro hombre. Yo contado a Ju ancho. Poner triste. Yo alegrar con cariño, mucho cariño y muchos besos en cama. Madre y Ju ancho mucho joder. No ser vergüenza engañar a Chiu. Hija pone cuernos a Ju ancho. Es insulto para hombre bueno. Tu, hija, solo pensar tu beneficio, pasar encima de personas. A Chiu nada importa si sacar ventaja. Ju ancho bueno, Chiu mala con Juancho.

Me creí en la necesidad de mediar en la conversación.

Efectivamente es asi, Chiu, te has portado muy mal conmigo, has abusado de mi confianza y me has expuesto a enfermedades mortales como el sida. No eres buena. Chiu, siento haberte conocido y dado cobijo en mi casa. Ahora tendré que hacerme las pruebas del sida. Espero que………¡bueno!…….Mira. Chiu, has obrado muy mal y me has expuesto a morir.

¡No, Ju ancho, no!. Jurar que marido de mujer enferma no tener enfermedad de sida. Hombre ser donante de sangre y le hacen análisis en Cruz Roja cuando dar sangre. El me quiere y enseñar pruebas. No enfermo, hombre sano. Chiu también hacer análisis. Estar sana, limpia, sin enfermedad sida. Juro hablo verdad. Juro.

En fin, ya veremos, Chiu. Lamento que todo esto haya ocurrido. Lo sabré cuando me haga las pruebas.

Han-Li promete a Ju ancho haber visto pruebas. Chiu dice verdad. ¿Tu confía si Han-Li también hacer análisis?.

Pues mira……¡sí, me quedaría más tranquilo!.

¿Quieres mañana?.

Si, iremos a la capital y procuraremos que lo vean.

Mira, Chiu, lo único bueno de todo este lío de los cuernos, es que he saboreado a tu madre, he jodido con ella y me gusta con locura.

¿Gusta más que Chiu?.

Si. Bueno, a tí no creo que te importe, ya tienes tu futuro marido.

Si importa. Yo quiero a Ju ancho. Sólo busco futuro niña. Juro ser así. Yo no mala mujer, yo quiero a Ju ancho. Pero futuro niña más importante que yo, que nadie. Solo eso empuja a buscar marido.

Bien, ya no tiene remedio. Debes llamar a ese señor y ver que pasa con su mujer. ¿Cuánto hace que no le ves, cuánto hace que no jodes con él?.

Juancho no decir eso.

¿Cuánto?.

No ver en veinte días. Mujer muriendo.

Toma mi móvil y llámale.

Se retiró a otra habitación y volvió al cabo de un par de minutos. Tenía cara de preocupación.

Mujer ha muerto. Enterrada hace horas. Marido no cree que tu ser amor de Ju ancho. Tu explicar, madre, toma teléfono.

Se retiró ligeramente. Vió que la nieta estaba en la terraza viendo unos tebeos y habló con el fututo marido de Chiu. Fue terminante. Hizo constar que era ella, Han-Li mi novia. Que el motivo de venir a vivir con nosotros dos Chiu y la niña se debía a que, como en verano flojeaba el trabajo, no tenían dinero para el alquiler. Afirmó que su novio, que la quería mucho, aceptó acoger a su hija y a su nieta. Juancho es muy buen hombre y buen novio, dijo.
Han-Li me miró con cariño y me tiró un beso con los labios. Aseguró formalmente al futuro marido de Chiu que ella, Han -Li jamás aceptaría que yo estuviese acostándome tambien con su hija. Debió notar ciertas dudas en el viudo y acabó convenciéndole con esta explicación.

Yo quiero mucho a novio y él quiere mucho a Han-Li. Yo no ir con vd., la niña y Chiu a China. Yo quedo aquí, con Ju ancho, mi novio. Yo seguir viviendo con él. Digo verdad. Si, ahora se pone Chiu.

Tras hablar con su futuro marido, avisó que dentro de una semana vendría a por Chiu y la niña para regresar a Madrid, a su casa. Chiu advirtió que se casarían en la Embajada de China en Madrid y marcharían a su pais pocos días después. Dijo que la explicación de Han-Li había despejado sus dudas.

Bien, hija, madre alegrar. Ju ancho y yo quedamos aquí, en playa. ¿Tu quieres, mi amor?.

Si, cariño, tenemos todo un mes por delante para disfrutar del mar y de nosotros. Chiu te deseo que seas muy feliz. Como tienes mi número, esperamos que nos llames para contarnos cómo os va.

Yo …contenta no mucho. Querer estar con Ju ancho, pero tu no casar y yo pienso futuro de hija, ¿entender tú?.

Entendemos, hija, entendemos, pero Juancho es para Han-Li.

Me acerqué y tomándola por la cintura la di un largo beso en la boca.

Han-Li y Ju ancho querer acostar. Tu ir a playa con nieta.

¿No cansar de…….joder, tanto joder?.

No, hija, ser muy felices. No venir antes de una hora. Ju ancho y Han-Li comer sesenta y nueve, luego joder mucho. Mucho cariño los dos, mucho cariño. Tu casas, no enfadar con madre.

No, no enfadar. Vamos a playa.

Cuando cerraron la puerta, nos metimos en la ducha. Dedicamos diez minutos a dejar perfectamente aseados nuestros cuerpos, especialmente lo que nos íbamos a devorar.
Ya en mi cama, que era de matrimonio, nos pusimos en sesenta y nueve y comenzamos a lamernos despacio, sin prisas, pensando sólo en complacer al otro, a la otra. Han-Li suspiraba, jadeaba, se retorcía y me chupaba avarienta, sabedora de que ya no nos íbamos a separar. Gritamos, sentimos la explosión del mutuo placer, de un gustazo intenso, extenuante. Nos derramamos en las bocas, ¡¡¡qué gustazo!!!, ¡qué bárbaro!. Nos quedamos quietos, saboreando el goteo de leche y nos dormimos. Nos despertó la presencia de Chiu, que debía llevar mucho rato observando y recordando momentos vividos recientemente. Avisó que la cena estaba dispuesta. Ya era de noche.

Gracias por publicarlo y leerlo.

Ju ancho.

La acomodadora del cine

Viernes, abril 26th, 2013

Autor: Ju ancho.

Había un cine en mi barrio cuyos acomodadores eran mujeres. Ninguna joven. Entendámonos : para mis dieciocho años, cualquier persona de cuarenta era un viejo o una vieja. Ese extraviado sentido de la edad ajena lo hemos tenido todos. El cine era un “sesión contínua” y el precio de las localidades era muy razonable. Las acomodadoras no atendían el entresuelo, solo se ocupaban del patio de butacas.

A mí, que a esa edad estaba siempre con las hormonas revolucionadas y no paraba de “aliviarme” en la cama, las acomodadoras me parecían guapísimas. Sobre todo una, que siempre me sorprendía mirándola. Cuando era más chaval, nunca se había fijado en mí, pero ahora lo hacía. Nuestras miradas se cruzaban insistentemente ven su ir y venir por el patio de butacas. Nos sonreíamos al mirarnos. Debía tener ……unos cuarenta y cinco años, pelo negrísimo y muy abundante, ojos bonitos, de mirada algo triste; tetas generosas, pantorrillas gruesas, que hacían pensar en unos muslos poderosos. Tenía un culo abundante,sin exagerar y cintura que los años habían redondeado. También tenía tripita, lo que me hacía pensar que, debajo de ese montículo, habría otro más bonito y acogedor, cubierto de pelo negro muy abundante. Esto lo suponía por lo que oía hablar a mis tíos y a los chicos mayores del barrio,a los que nuestra presencia no impedía hablar de las cosas del sexo. Los mayores afirmaban que había una gran correspondencia entre el pelo de la cabeza y el del “chichi”, según aseguraba la frase popular: “si así está el llano ,calcula cómo estará la montaña”. Por los mayores sabíamos que la acomodadora que a mí me gustaba no le hacía caso a ningún hombre de los muchos que intentaban ligar con ella. Decían que estaba muy buena, que era viuda sin hijos y que tenía a su cargo a su madre, que era portera de una casa en la calle Montesa. Por supuesto, estoy hablando de Madrid. En cierta ocasión, sin estar yo presente, uno de los mayores dijo que había observado que la acomodadora y yo nos mirábamos frecuentemente e intercambiábamos sonrisas. Afirmó que, estando cerrada a ligues y no permitiendole a nadie confianzas, era claro que le gustaban los chavales, especialmente yo, que era al único al que miraba y sonreía. Dijo a los otros chicos que me lo contasen y que siguiese al pié de la letra sus consejos. Me lo contaron y, a partir de ese momento, fingiendo molestias oculares por la excesiva proximidad de la pantalla, comencé a pedir que me dejase sentarme en la última fila, segunda butaca de la derecha. Ella, mi guapísima acomodadora, cuando ya no entraban espectadores, se sentaba en la primera butaca. Es decir, a mi lado. Así lo hice durante varios sábados. Y aunque no pasó nada, noté que, al volver a sentarse tras acomodar a algún rezagado, su pierna, como al descuido, se apretaba contra la mía.
Comentado el caso con los mayores, me aconsejaron ir al último pase, hacerme el encontradizo en alguna de las calles por las que iba a su casa y….esperar acontecimientos.
Cierto jueves, en Agosto, el de los mayores que había observado las miradas y las sonrisas, llegó al banco donde nos sentábamos y me soltó:

Mañana tienes que ir de entierro. Se ha muerto la madre de la acomodadora. Si la das el pésame y vas al entierro, te ganarás su afecto. Ese es un gran comienzo.

Siguió diciéndome, punto por punto, todo lo que debería hacer para conseguir mis propósitos. Me recomendó sobre todo paciencia.

Hazme caso. Si haces con habilidad lo que te he dicho, darás el paso definitivo. ¿Tu has hablado con ella cuando estabas sentado a su lado?.

Si, mucho. Es muy simpática.

Será contigo. ¡Ah!, otra cosa: Si, como es costumbre en las mujeres, no fuese al entierro, ofrécete a recoger los papeles y llevárselos a casa después del entierro y a acompañarla cuando quiera ir al cementerio, para evitar que no encuentre la sepultura. Vaya, en pocas palabras, ofrécete para todo lo que necesite. vTe aseguro que, si haces lo que digo al pie de la letra, eres su novio antes de un par de meses y te metes en su cama. Te aseguro que, cuando las mujeres se sienten solas y aparece un amigo que la ayuda en lo que haga falta, sin buscar nada, sólo queriendo ayudar, ese se lleva el gato al agua. ¿Me has entendido?.

Si, perfectamente. Y muchas gracias, Pepe, eres un amigo.

De nada,hombre, para eso están los amigos del barrio. Si eres listo y la haces como te he dicho, te metes en su cama. Imagino que es lo que buscas,¿no?.

Claro.

Pues….suerte, vista y al toro. Vete mejor a las diez, así tienes más tiempo de ayudarla en las muchas cosas que hay que hacer. ¿Lo harás?. ¡Ah!, se me olvidaba: si te presenta como su primo o sobrino, ya está todo hecho. Con eso, justifica tus futuras visitas sin que levanten sospechas entre las vecindonas, que todo lo cotillean. Sólo hay que dejar que pase el tiempo, sin prisas, con paciencia. Mañana por la noche nos cuentas cómo ha ido todo. ¿Sabeis vuestros nombres?.

Si.

Vale. Bueno, mañana hablamos.

Para sorpresa de la familia, me levanté a las siete de la mañana. Como hacía
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calor, me duché con agua fría. Después de desayunar y tras lavarme a conciencía la boca, usé un elixir. Había observado que en entierros y funerales abundaban las alitosis (mal olor de boca). Supuse que daría algún que otro beso y era imprescindible evitar mal aliento. Me vestí con pantalón gris y cazadora y corbata negras. A las nueve estaba cogiendo en Lista el trolebús hasta Montesa. Al llegar a la casa, me adentré hacia el fondo del piso bajo. La puerta estaba abierta y se oía el murmullo de oraciones. Nada más entrar, Amparo salió a mi encuentro. Al verla venir hacia mí, recordé haber leído en alguna parte que, ante la muerte, se hace más presente el deseo de vivir, de sentir la vida y que no es extraño que se refuercen la sexualidad, las ansias de amar y ser amado. Me besó ambas mejillas. Yo correspondí buscando la comisura de sus labios. Al darme ella el segundo beso, (¡oh, maravilla de las maravillas!), hizo lo mismo y nuestras comisuras se unieron. Nos abrazamos con fuerza. Sentí el calor de sus gruesos muslos y el corazón se me desbocó. Me tomó ambas manos.

Ju ancho, cómo te agradezco que hayas venido. No sabes el bien que me hace tu presencia. Sólo me acompañan las vecinas de la casa. ¡Me siento tan sola, tan sin amigos!

Eso no, Amparo, yo estoy aquí para acompañarte, intentar consolarte, servirte de ayuda….en lo que yo pueda hacer. Me ofrezco de corazón.

Se abrazó a mí sollozando y agradeciendo mi compañía.

¿Quieres verla, Ju ancho?. No impresiona, pobrecita mía, está como dormida.

Claro, vamos.

La tomé por la cintura y fuimos hacia donde estaba su madre. No impresionaba la pobre señora. Amparo, a la que, protector, seguía rodeando su cintura, se giró un poco, me abrazó de nuevo y sollozando con fuerza, reiteró su agradecimiento. La conduje a la cocina y pregunté:

¿Dónde tienes la tila, Amparo?.

Ahí, en ese armarito. Pero no te molestes, Juancho.

No es molestia alguna, he venido para ser útil. Mientras yo preparo la tila, sal al comedor y reza con las señoras.

Como estaba acostumbrado a preparar infusiones en mi casa, la tuve lista en un periquete y se la llevé al comedor.

Toma, aunque la he enfriado un poquito, bebe despacio, no te quemes.

Gracias, Ju ancho, eres muy bueno. Dirigiéndose a las vecinas, dijo: Es mi sobrino, hijo de una prima, ¿saben?.

Tras esta significativa presentación, me senté a su lado y la animé a tomarse toda la infusión. Entre sorbo y sorbo, fui enterándome de lo que tenía que hacer en su nombre.

¿Qué más puedo hacer, tía?.

Rezar conmigo, ¿quieres?.

Claro que si. Por su eterno descanso.

Me uní al rezo común. Mientras, observé que no estaba ninguna de las otras acomodadoras.

Y tus compañeras, ¿no han venido?.

Han llamado excusándose. Sólo son cuatro y como ya no voy a volver al cine………

¿Y eso?….. ¿Es que los dueños quieren reducir plantilla?…¿Has discutido con….alguien?.

No, cielo, es que el casero me ha ofrecido la portería. Ya te contaré cuando vuelvas otro día. Porque…….tu…volverás a verme, ¿verdad?. Te necesito, Juancho, me he quedado muy sola, muy abandonada. Mi mamá se ha ido y………¡no tengo a nadie!.

Sollozando, inclinó la cabeza sobre mi hombro. Yo, perfecto en mi papel de sobrino protector y cariñoso, la abracé por los hombros y besé su frente.

Volveré después del……entierro.

Volvía a sollozar con fuerza. La abracé por debajo de los brazos. Sin querer, palabra que fue sin querer, mi manov se apoyó en uno de sus pechos. La retiré al instante, ese momento era inoportuno y contraproducente. Me llevé una gran sorpresa: se cumplió al pie de la letra lo que había leído sobre las reacciones que la presencia de la Parca podía provocar entre los vivos.

Perdona, no he querido……..Perdona, ha sido sin intención.

No tengo nada que perdonar. Te estoy profundamente agradecida, Ju ancho, tu compañía es un gran consuelo para mí. Y si, en tus muestras de…..afecto…

De cariño, tía Amparo, de un cariño muy profundo y verdadero, te lo juro. ¿Me crees?.

No sólo te creo sino que …..te….aseguro ….que haces que aumente el consuelo que me das. Yo también te tengo mucho cariño, querido Ju ancho. Ese roce, ese tocamiento…

¡Te juro que ha sido sin intención!. Tienes que creerme, Amparo.

Te creo, Ju ancho, te creo. Se que eres muy buen chico. Por eso me atrevo a decirte que……..no es el momento de hablar de esto….pero…… Verás, no me ha molestado en absoluto, al contrario. Si hubiese sido intencionado……..quiero que lo sepas, para hoy y para el futuro, que tampoco me habría molestado. ¿Comprendes lo que te quiero decir, Ju ancho?.

Creo que sí, que cuando la vida siga su curso y a pesar de este dolor, quieras volver a rutinas, afectos, a……cariños verdaderos, Amparo, cariños sinceros……..

Te lo haré saber para…….

Ya sé, no hay prisa alguna, las cosas deben producirse de un modo natural.

Así es. Pero quiero que sepas, deseo que sepas, sin dudarlo, cielo, que este gran cariño que noto en tí es… correspondido. Pero, como bien dices, el tiempo nos llevará a donde debamos ir. ¿Me comprendes?.

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Si, Amparo. Oigo ruidos, deben ser los funerarios. Ven que yo te sugete, tía Amparo.

Volví a este tratamiento familiar porque dos vecinas estaban a punto de entrar en la cocina.

Amparo, ya están aquí (dijo una de ellas). Este momento es muy malo, debes tener valor. Cógete a tu sobrino y ven a decir adios tu madre.

Despedido el duelo parroquial, que recorrió unas pocas calles del barrio, la mayoría de las personas, sin medio de transporte, se marcharon a sus quehaceres.
Aceptado por todos como sobrino, subí al coche de duelo e invité a cuatro personas mayores. Cumplido todo el ritual mortuorio, que ahora sólo subsiste en pequeñas localidades, regresamos a casa de Amparo. Entramos los cinco a consolarla. Estaba abatida, con los ojos enrojecidos, carente de ánimo. Las señoras la besaron con afecto y alabaron mi actuación como representante de la familia. Cuando quedamos solos, tras darle los papeles de entierro y sepultura, la forcé a borrar las huellas de tanta lágrima, arreglarse mejor y salir conmigo a tomar el aire.

Soy consciente de que los lectores esperaban otra cosa, no este detallado relato del ceremonial mortuorio español del año 1953, pero entiendo que saber del pasado no estorba. No duden que lo sexual estará muy presente. Y no tardando.

Ya en la calle, tiramos hacia el bulevar del Paseo de Ronda. vAllí, con el poco tráfico rodado de la época y los muchos árboles, sentí que dejaba atrás el triste y algo depresivo ambiente funerario. Noté también que Amparo, que se aferraba a mi brazo como un náufrago a una tabla, respiraba a borbotones el aire del paseo, el aire del diario vivir. Notaba apretado contra mi brazo,la amorosa dureza de sus pechos. Sentí que ese deseado roce me emocionaba, me hacía sentir algo más que lo puramente sexual, que tanto deseaba.
Caminábamos por el bulevar, sintiendo el sol del verano, el calor de la vida. Amparo me miró con cariño, tomó mi brazo con ambas manos y lo apretó más fuertementew contra sus pechos. Sentí un enorme deseo de poseerla, de meter mi cuerpo en el suyo, de volverme loco con su amor. Sentí el comienzo de una erección. Inclinando la cabeza, besé la comisura de sus labios. Su reacción me sorprendió, emocionándome.Sus labios buscaron los míos y su lengua los rozó ligeramente. Me volví hacia ella y la abracé. Sintió mi erección y se apretó contra mi. Todo en cuatro o cinco segundos, aprovechando que el fuerte calor de las dos de la tarde hacía que la gente huyese de la calle. Volvió a cogerme del brazo con ambas manos, apretándolo con fuerza contra sus pechos. La vida siempre se abre paso.

Amparo lo había sentido al abrazarnos y notar mi erección, mi deseo de meter mi cuerpo en sus entrañas y disfrutar de su amor, de su pasión. Se sintió deseada, más mujer, más apasionada, más viva. Todo eso y mucho más lo expresaba su sonrisa. Apoyó la cabeza en mi hombro y continuamos nuestro paseo.

Amparo……yo……no quiero que pienses……No te enfades conmigo…te tengo mucho cariño y…. ese beso…….ese beso ha despertado todo mi sentimiento de hombre encariñado con una mujer.

Ya se que la culpa ha sido mía, cariño, pero es que, en medio de tanta tristeza, tu…….me has hecho………….

¿Qué te he hecho, Amparo?.

Pues….que me sienta de nuevo viva, más mujer que nunca. Y muy contenta de sentirme muy mujer por ser tu el hombre que está a mi lado. Puede que te parezca una atrevida, pero es…..

La interrumpí, besándola la mejilla.

Todo eso que me dices, Amparo, me hace pensar que…….

¿Qué, cariño?.

¿De verdad soy tu cariño?. Cuando me llamas cariño, ¿sientes lo que dices?.

Con todo mi corazón, cariño mío.

Me haces muy feliz, Amparo.

Ju ancho, ¿tu sientes lo que yo siento por tí?.

Si, mi amor.

Dímelo otra vez, cariño mío, ¿soy tu amor, tu amor de verdad?.

Si, cariño, eres mi amor verdadero, no una amor pasajero, una bonita aventura. Siento amor por tí desde que iba al cine. Iba sólo por verte, que conste, por sentarme a tu lado, por sentir que tu pierna presionaba la mía. Ya se que era una cosa casual, sin intención…….

Me besó la mejilla, apretó más aún mi brazo contra sus pechos y deteniendo nuestro caminar, soltandome el brazo y tomándome ambas manos, me dijo, mirándome a los ojos:

Si yo apretaba mi pierna contra la tu vya no era por casualidad, lo hacía a propósito, para que te dieses cuenta de que me gustabas. Yo sabía que te gustaba a tí y quería demostrártelo. vAl llegar hoy a mi casa, (no esperaba que vinieses), he sentido que llegaba el hombre de mi vida, que venía a consolarme, a hacerme sentir que no estaba sola, que había alguien que me quería y que me lo estaba demostrando. Por eso, al sentir que íbamos a vernos con mucha frecuencia, me inventé lo del sobrino. Las vecinas son muy cotillas y así se justificaba el venir a verme. Tu me seguiste la corriente enseguida, amorcito. Ya que estoy contando todo lo que siento, déjame hablar sin interrumpirme. Mira, yo soy viuda, por lo tanto, lo que ocurre entre un hombre y una mujer no es una novedad para mí. Yo sé, amor mío, lo que estás sintiendo por mi, lo que deseas que nos hagamos…..con mucho cariño. Lo he sentido al abrazarnos. Y me ha gustado darme cuenta de lo mucho que deseas que nos queramos con…….locura, sí, con locura. ¿Tu lo deseas o me equivoco?.

No, no te equivocas, me muero por ti, por tu amor de mujer, por tu cariño. Eres preciosa y te quiero.

Y yo a tí, amor mío. Se que vas a ser el amor de mi vida. Se que me quieres no sólo por eso que tu y yo sabemos y que tu cuerpo me ha hecho notar, se que hay entre los dos un gran cariño. Por eso, no dudo en pedirte que tengas paciencia, que me dejes salir de tanto dolor. ¿Lo haras, mi vida?.

Si, mi amor, sin ningún esfuerzo. Miento, con mucho esfuerzo, pero aceptándolo como algo natural entre tu y yo, que nos queremos de verdad. ¿Será por mucho tiempo, cariño?.

No, mi amor, porque yo tampoco podré esperar demasiado. Pero hay cosas que obligan. ¿Lo entiendes,b mi via, lo aceptas?.

De corazón, cariño mío. ¿Sabes que me has hecho muy feliz?.

Me alegro, cariño, tu a mi también.

Mira, vamos a ir a comer a una casa de comidas que yo conozco. Lo hacen muy bien y muy barato. No admito negativas.

Después de comer, cuando regresamos a su casa, la cara de Amparo cambió, tornando a sus ojos la tristeza y el desaliento. Tras cerrar la puerta, se abrazó a mi con fuerza.

Ju ancho, amor mío, dame tu fortaleza, tus ganas de vivir……¡Dame todo tu amor!.

Mis manos hicieron lo que siempre desearon hacer: desabrochar el cinturón, subir la camisa, quitársela, desabotonar el sostén y acariciar sus pechos.v Mis dedos pellizcaron suavemente los pezones. Mi boca chupó ansiosa sus vtetas. Amparo suspiró, su respiración se hizo entrecortada, jadeante. Aflojé un botón lateral y la falda cayó al suelo. Me separé ligeramente de ella para ver sus muslos, sus bragas, su vientre, los pelillos que escapaban rebeldes del borde de las bragas. Era preciosa, ¡cómo me gustaba, cómo la deseaba!. Nuestras bocas y lenguas se unieron para chuparse, lamerse incansablemente y provocarnos más jadeos, más ansias de fundirnos en un sólo cuerpo. Amparo, abrazándome más fuertemente, me pidió, con infinito cariño:

Hoy, no, vida mía. Ya ves que te quiero con toda mi alma y que estoy deseando que entres dentro de mí, de tu novia. Te ruego, vida mía que tengas un poquitín de paciencia. ¿La tendrás?. Yo,si lo haces, te querré más y sólo estaré pensando en ser tuya. Si tu deseas otra cosa, si no puedes esperar, nos acostamos ahora mismo y nos fundimos en un sólo cuerpo. Luego, cuando te vayas, me sentiré mal. No necesito decirte por qué. ¿Qué deseas hacer, amor mío?. Yo haré lo que tu quieras.

Mira, cariño, eres mi novia y te respeto muchísimo. No voy a negarte que sólo sueño con sentir que mi cuerpo entra despacio y profundamente en el tuyo, que me mojas al sentirme dentro de ti, que te corres y que yo me corro contigo, inundándote, dándote todo mi amor de hombre. Te quiero mucho, Amparo y me cuesta esperar, pero sabré hacerlo, sabré complacerte.

Gracias, amor mío.

Se abrazó a mí y su lengua se metió hambrienta en mi boca. Yo no pude resistirlo y la bajé las bragas. Sentí sus pelos entre los dedos. Tenía una selva en la entrepierna. Dí un paso atrás para verla a placer. Entendió lo que quería y se quitó las bragas, dejándome ver la gloria de su coño, el más bonito y con más pelo que nunca había visto. Lo acaricié con la emoción del que acaricia algo sagrado. Porque sagrado es para el hombre enamorado el coño, el cuerpo todo de la mujer amada. Su coño echaba fuego. Y así se lo dije.

Claro, mi amor, porque estoy loca por tí y mi único deseo es que me entres, que me entres hasta lo más profundo de mis entrañas. Sólo me siento mujer contigo, por tí, para tí, Ju ancho mío, que has entrado en mi vida y has hecho que me sienta más mujer.

Tu coño es precioso, Amparo.

¿Te gusta?, ¿te gusta mucho?.

El que más me gusta del mundo. Estoy deseando comérmelo.

Si,vida mía, yo estoy deseando que me lo hagas. Y yo comerme tu…..tu cosa.

¿Te da vergüenza decir el nombre?.

Un poco, pero por tí…..lo que sea. Estoy deseando comerme tu polla, mi amor.

Como sigamos diciéndonos estas cosas tan cariñosas, vamos a acabar metiéndonos en la cama. Y yo quiero esperar hasta que tu te sientas dispuesta.

Lo estoy, amor mío, estoy dispuesta para que nos lo hagamos ahora mismo, pero me enamora más de tí el que seas capaz de esperar. Sólo unos dias, amor mío, que yo estoy loca perdida por tí. Ya tendrás ocasión de comprobarlo.

Vamos a vestirnos, porque cómo sigamos así…….Mira, tu necesitas distraerte y luego nos vamos a ir al cine. Si, si, ya sé que te parece………que te parece que está mal, pero necesitas volver a la rutina diaria y a cambiar la expresión de tus ojos.

Lo que tu digas, amor mío. Si quieres que vayamos la cine cogidos del brazo como ……como lo que somos, dos novios….. pues……haremos lo que tu quieras.

Estupendo. Yo me voy a casa, me ducho y cambio de ropa. Y vengo a por tí a las nueve. En casa deben estar preocupados. Te recojo, cenamos unos bocadillos y al cine. Luego te dejo en el portal y cada uno a su cama. ¿De acuerdo, cariñín?

Me abrazó y besó con ansia. Las lenguas se unieron con ansia, deseando comerse la una a la otra.

Gracias, cariño. Eres muy bueno. Cada minuto que pasa te quiero más.

Nuestra relación, nuestro noviazgo se mantuvo estable y afianzándose durante las dos semanas siguientes. Un sábado-noche fui a buscarla para ir al cine, como hacíamos todos los sábados. Amparo me esperaba en bata. Cuando cerré la puerta se la quitó y quedó ante mí sólo con una combinación muy corta, tres dedos por debajo de las bragas. Sus muslos eran gruesos, espléndidos, de los que enamoran perdidamente. No pude resistir la tentación y la abracé y, buscando la humedad de su boca, hice que cayera al suelo su combinación. ¡Madre mía!….¡Estaba desnuda, sin sosten y sin bragas!. Su coño era una selva de pelos ensortijados que me encendían la sangre. Me quedé sin aliento, apenas podía respirar y mucho menos hablar. Haciendo un esfuerzo logré decir:

Amparo, amor mío, no me hagas esto, no lo puedo resistir.

Yo tampoco, cariño de mi vida, yo tampoco quiero esperar más, quiero ser tu mujer.

Desabrochándome el cinturón, me bajó pantalones y calzoncillos. Su boca, ansiosa de mí, de nuestro amor, buscó mi polla y comenzó a lamerla. Jamás pensé que aquello pudiera hacer sentir tantas cosas. Las piernas me temblaban cuando me desembaracé del pantalón y los calzoncillos. Amparo, con infinita suavidad, despacio, recreándose en ello, fue metiendo mi polla en su boca. La pedí que nos fuésemos a la cama, que se me doblaban las piernas. Fuimos hacia su dormitorio. Lo hicimos muy despacio porque Amparo, la locura de mi vida, no se sacó la polla de la boca. Agachada , sin dejar de mover en círculos la boca, llegamos a la cama, yo me di la vuelta y me dispuse a comerla el coño, algo de lo que tanto hablaban los mayores del barrio y que yo nunca había probado. Cuando sentí que mi boca se llenaba de rizos, de los rizos del adorable coño de Amparo, la mujer que me enamoraba, creí que ya había logrado lo que en sueños había intuido.

Juancho, te quiero, amor de mi vida, te quiero muchísimo.

No pude contestar, tenía la lengua ocupada en lamer su adorable coño, tomando entre mis labios los de su coño, que succioné con infinito cariño. Debió sentirlo profundamente porque sacándose la polla de la boca, me dijo con voz ronca:

Te quiero, ¡ay como te quiero, vida mía!.

Siguió chupándome con ansía metiéndose toda la polla en la boca, chupando y lamiendo incansable. Yo, habiendo sentido que succionando con mis labios los de su coño se volvía loca de gusto, seguí gozando del más fabuloso sesenta y nueve. ¡Cómo me gustaba chupar y lamer su coño!, ¡qué delicía, cuánto gusto me daba sentir sus chupetones mientras mi lengua se metía en su coño. Gritó levemente y separándose dijo con voz entrecortada:

¡Me corro, mi vida, me corro, nunca he sentido tanto gusto!. ¡Te quiero, Ju ancho mío!.

¿Por qué te has quitado?. Yo quería sentir tu leche en mi boca.

Ha sido por si te desagradaba. Otro día. Ahora te vas a meter dentro de mí.

Dándose la vuelta, me cabalgó y, de un sólo empujón, se metió toda la polla en su abrasador coño. ¡Cómo quemaba ese coño!, ¡cómo destiliba jugos, leche de hembra cachonda, enamorada, que me volvía loco metiendo y medio sacando mi polla de sus entrañas!. ¡Qué coño tan suave, cómo me envolvía la polla en un abrazo ardiente, apretado y lleno de jugos que me llegaban al vientre y me empapaban el vello!.
¡Qué maravilla de mujer, cuánto la quería, qué enamorado me tenía!. Mi amadísima Amparo inició un jadeo más fuerte. Sentí que ahogaba los gritos que pugnaban por salir de su garganta, que habrían escandalizado a las vecinas de la casa. Creí necesario advertirla:

No grites, vida mía, que yo tembién me estoy muriendo de gusto.

¡Es que me matas, Ju ancho, me matas de gusto, nunca he sentido este gustazo!. ¡Me he corrido cuatro veces, amor de mi vida y me voy a volver a correr!. ¡Te quiero, te quiero…..!. ¡Ay, aaaaayyyyy, me corro otra vez, aaaaayyyyyyyy!.

¡Yo también me corro, mi vida, te quiero!….¡Aaaaahhhhh, me viene, qué gustazo!. ¡Toma, toma mi leche, tomaaaaa!.

¡Sí, vida mía, dámela, es mía, de tu Amparo, de tu novia, dáme tu leche!.

¡Toma, mujer mía, mujer de mi vida, me corro, te quiero!.

¡Marido, esposo de mi alma, me vuelvo a correr……..dos veces….. dos veces seguidas …… me vas a embarazar……marido mío, marido de mi alma!.

Sí, esposa mía, sí…….me corro, quédate embarazada, ¿me corro, aaayyyy.

Una niña, una niña, Ju ancho, mi amor, una niña.

¡Ah!, ¡ya , ya, qué gustazo, cuánto te quiero!.

Me descabalgó y permanecimos abrazados, besándonos y lamiendo nuestras lenguas un largo rato. Fuimos al baño y nos duchamos, saboreando el inmenso placer de enjabonarnos mutuamente. Al volver a la cama, Amparo cambió la sabana , que estaba muy empapada. Nos besamos de nuevo. Amparo, separándose un poco, me miró largamente a los ojos y, acariciando con infinita suavidad mi polla, me preguntó:

Todo lo que me has dicho, amor mío, ¿ha sido por apasionamiento o lo sentías realmente?. Me gustaría que, por encima de cualquier consideración, fueses muy muy sincero. ¿De verdad quieres que tengamos un hijo?.

Tu has dicho una niña, cariño, una niña. Aunque estaba muriéndome de gusto contigo, amor mío, mujer de mi vida, he oído perfectamente que decías una niña.

Ju ancho, no confundas el juego amoroso con la realidad de los sentimientos …….permanentes. ¿Me consideras tu mujer, tu esposa?

Sí, amor mío, sin papeles, sin bendiciones, sin …..nada de lo acostumbrado, yo te consi- dero mi esposa, mi mujer queridísima, la que quiero que esté conmigo toda la vida, ¿sa…

Me interrumpió con un beso húmedo, lleno de pasión, de profundo amor.

Yo me siento tu esposa y quiero darte un hijo, una hija, marido mío.¿De verdad quieres dejarme embarazada, mi vida?.

Sí, si quiero, amor mío. Y ojalá sea pronto.

Rió con ganas y dijo:

Si existe una relación entre la cantidad de leche recibida en el coño y la maternidad, te puedo asegurar, vida mía, que ya me has embarazado.

Ojalá sea así.

Puede que ocurra así. Nunca he sentido con con tanta fuerza el amor de un hombre. Te quiero y estoy deseando hacerte papá. Piénsalo bien, amor mío, que una vez que se pone en marcha ya no se puede parar. ¿Estás seguro, pero seguro, seguro?.

La aguadora de las ventas

Sábado, abril 20th, 2013

Autor: Juancho.

Como todos los sábados-noche, acudí a las taquillas de la Plaza de Toros para presenciar una de las frecuentes veladas veraniegas de boxeo. Como estábamos en el año 1953 y en España la vida era realmente exigente en materia económica, yo acostumbraba a comprar una andanada, la entrada más alta y barata del coso. Desde esa altura los boxeadores se veían muy pequeños, pero para eso teníamos en casa unos potentes prismáticos de campaña, reliquia de la no lejana Guerra Civil. Antes de entrar en la Plaza de Toros, hice lo de costumbre: buscar a la Sra. Pepa, la aguadora. Sus dos botijos hacían un agua muy fresquita. Y élla, la Sra. Pepa era……¡bueno!… era….., sí, era una sesentona guapa, con buenas tetas, buen culo y mejores piernas. Me gustaba. Y, dicha sea la verdad, a ella no le caían mal mis disimulados intentos de ligue. Estaba en el sitio de siempre y hacia allí me encaminé. Sonrió ampliamente al verme llegar.

Buenas noches, Sra. Pepa.

Muy buenas las tenga vd, Juancho. Aunque no se las merece por……veleta.

¿Yo veleta, Sra. Pepa?. ¿A qué se debe el calificativo, qué es lo que he hecho de malo?.

Pues verá vd., el sábado pasado,Ju ancho, hubo un momentito que dejé este sitio para rellenar un botijo, y vd. se fue en busca de Doro por lo que ……¡no quiera vd. ver lo que estuvo presumiendo la dichosa Doro!.

¿Y de qué presumía, Sra Pepa?. Si se puede saber, claro.

Me da un poco de corte decirlo……..pero… allá va. Yo no sé de donde se ha sacado esta señora todo lo que dijo, pero….¡no viene desperdicio la cosa!. Cuando regresé de rellenar el botijo, se acercó a mí y, en tono alto, muy guasón y ufano, se atrevió a decirme que vd. la prefería a ella y que yo……me había quedado sin el ligue porque vd. había cambiado de gusto.

Pero que……¡qué desfachatez!…¿Cómo es posible?……

¡Bueno!…..no lo sabe vd. bien .Y porque no repito lo que dijo sobre…..sobre el gusto……No lo digo porque yo soy una mujer formal y no una descarada como ella. Y además se iba vd, a enfadar mucho. Y todo esto a voces, para que se enterasen las otras.

Creame que lo siento, lo siento mucho, Sra. Pepa. Y todo porque llegué con el tiempo justo y no podía esperar a que vd. volviese. ¿Esta loca esa mujer?.

Claro que está loca, pero loca por tener con vd. un…….¡unos amores, ea!. Las cosas claras y el chocolate espeso.

Ahora si tiene vd. que decirme eso del gusto.

No me haga decírselo, Ju ancho, que me da algo de fatiga repetir las groserías de esa descarada.

Se lo ruego…..Pepa.

Bueno, se lo diré. Sobre todo porque me ha apeado vd. el tratamiento, que, aunque vd. sea más joven, yo no soy tan vieja. ¿O se lo parezo a vd, Juancho?.

Para mí, si tuviese confianza con vd, le diría que está vd. en la mejor edad, la que a mí me gusta en la mujer. Y que, además, es vd. muy guapa.

Se agradece.¿Me permite que le hable de tu?.

Encantado. Y si yo también puedo…

De mil amores. Bueno, pues mira, así, con la confianza que da el tuteo, me atrevo a contarte sus groserías. Me dijo que poco…..gusto debía darte yo para haber cambiado tan pronto de dirección y buscarla a ella para saber lo que es gusto de mujer, de una hembra de verdad. Mira…¡te juro que casi de muero de vergüenza, que yo también soy mujer y tengo mi prurito, mi amor propio. ¡Bien, ahí está lo que dijo esa tía descarada por haber ido a beber de sus botijos!. ¿Qué opinas de todo esto?.

Es tan de locos que….la verdad, no sé que decir. Te habrás dado cuenta que no nos quita ojo. Tampoco las otras. Estoy pensando…….Verás: si tu me dejas, te doy un beso y se acaba toda esta historia, que es una auténtica locura. ¿Qué te parece mi idea?.

Bien, me parce bien, pero hay un pequeño problema y si….me gusta tu beso y a ti…..a ti te deja indiferente, ¿qué?.

Aclaro tus dudas en un instante: si me ofreciesen …..joder con Doro mil veces…..¿te ofende mi forma de expresarme?.

En absoluto, Ju ancho, es una palabra bonita.

Pues si, repito, me ofreciesen poder jo-
der con Doro mil veces y contigo sólo una, elegiría jodernos tu y yo una vez en carne viva.

Eso es lo más bonito que me han dicho nunca. Te lo agradezco de corazón.

Bien, Pepi, sabiendo que me gustas, ¿te puedo dar un beso, para que lo vean todas y se acabe el invento de esa loca?.

Cuando quieras.

Me acerqué a Pepa y, como ya había entrado a la Plaza la mayoría de los aficionados y poca gente se iba a fijar en lo que hacíamos, la abracé y uní mi boca a la suya. Su lengua se metió en mi boca y nos lamimos con ganas, saboreando nuestro primer momento de intimidad. Al separarnos, Pepa me acarició discretamente la entrepierna. Correspondí a su caricia y volvimos a besarnos con brevedad. Todas las aguadoras lo vieron y sonaron risas y chuflas dirigidas a Doro.

¿Te interesa mucho la velada,Juancho?.

No, es muy floja. Si he venido ha sido porque en casa me aburro más y por verte a tí, Pepa. Me han gustado mucho los besos y………las caricias. Estoy deseando repetirlas sin miedo a que nos vean.

Pues mira, cielo, eso es muy fácil. Yo vengo a sacar aquí un par de duros que me ayuden a vivir. ¿Cuánto cuesta tu entrada? Seis pesetas. Es una andanada.

Pues si quieres que estemos a solas, en mi casa……..

Estoy deseándolo, guapísima, ¡que te tengo unas ganas!…..

Y yo a tí, cielo. Bueno, pues si quieres que nos vayamos a mi casa a……disfrutarnos, sólo tienes que hacer una cosa: vendes la entrada, me das el dinero y eso me compensa dejar por hoy los botijos.

Espérame, que vuelvo ahora mismo.

Me dirigí hacia la zona de taquillas, donde se veía a un policía armado, le pedí permiso para vender la entrada a su precio, por no poder ver la velada. Me dijo que sí, me acerqué a otro joven que estaba en la escasa fila ante taquillas y le vendí la entrada. Regresé donde Pepa, la dí el dinero y, tras vaciar sus botijos, se cogió a mi brazo y despiediéndose con la mano de las otras señoras, incluida Doro, nos fuimos caminando hacia la acera de enfrente. No tardamos mucho en llegar. Una vez en su casa, llenó de agua un pequeño barreño y se metió en el retrete, compuesto de taza de water y un lavabo. Salió al cabo de unos minutos. Iba sólo vestida con la blusa, las bragas, que entonces eran muy grandes, las medias negras y los zapatos.

¡Qué guapa estás, Pepa!, ¡cuánto me gustas!.

Y tu a mí, mi vida. Ven conmigo, que te voy a lavar esa cosita que tienes y que me va a volver loca.

Tras quitarme pantalones y calzoncillos, Pepa, despues de mirarme la polla largamente, me la besó y dijo.

Te la quiero lavar muy bien, cariño mío, porque……..porque me la voy a comer.

Al sentir que me tocaba la polla, empecé a tener el comienzo de una erección. Pepa, con gran sabiduría, la maravillosa sabiduría de las viudas que llevan tiempo sin estar en la cama con un hombre, me la lavó haciéndome una paja. La erección fué total. Nos fuimos a la cama. Me pidió que la quitase las bragas y se tiró, hambrienta de mí y de mi polla, a chupármela con ansia, con una deliciosa habilidad y una lengua que lamía incansable.¡Era una viuda de una vez!. Se la metía mucho en la boca, casi entera y, mientras subía y bajaba la cabeza imprimía una lenta rotación que me enardecía. Sintió mi tensión y dejándo de lamerme, se tumbó boca arriba.

¡Métemela, mi amor, que noto que te vas a correr y quiero que los hagas en mi coño!.

Condujo mi polla hasta la entrada de su coño y, metiendo la punta, me dijo muy excitada.

¡Toda, amor mío, métela toda, que estoy a puntito!……..

Me hundí en sus entrañas con cierta dificultad, no en vano llevaba varios años sin tener dentro una polla. Estaba muy mojada, por lo que, tras algunos esfuerzos y muestras de dolor, acabó recibiendome entero.

¡La tengo toda dentro, en todo el coño, mi vida!…..¡Qué gustazo!. Despacito, mi amor, despacito me da más gusto.

Así, despacito, yo tardo mucho en correrme. Tanto que, en cuatro ocasiones, se vació entre gritos de ¡te quiiero!, ¡qué gustazo, mi amor!, ¡me muero de gusto, vida mía!. En fin, que disfrutó de mi polla sintiéndola en carne viva, disfrutando de su humedad, que hacía que la fricción de polla y coño, el meti-saca, fuese una locura de gusto.Cuando iba a correrse por quinta vez entre gemidos, decidí vaciarme en sus entrañas. Para ello, imprimí más ritmo a mis movimientos. Se volvió loca gritando de placer y nos corrimos juntos. Yo tenía la polla empapada de su leche y, como es natural,la inundé con la mía. ¡Madre mía, cómo me vacié en sus entrañas.

¡Juancho, amor mío, qué lechazo, qué lechazo tan grande!……¡Me has llenado el coño de leche, vida mía!. ¡Qué gustazo, cómo me he corrido!. ¡Qué suave es tu polla, mi vida, cómo me gusta!. Tiene que ser mía, ¿eh, mi amor?. Sólo mía. ¡Ay, vida mía, lo que me has hecho sentir!. Qué suave se ha movido tu polla dentro de mi coño, Te he dado gusto, ¿verdad, amor mío?.

Mucho, cariño. Y como te gusta que me mueva despacito pues….tardo más y tu te corres cinco veces. ¿No has sentido cómo me vaciaba en tus entrañas, mi amor?.

¡Qué dices, mi vida, si me has inundado!. Ha sido una locura, una locura maravillosa. ¡Qué polla más hermosa!.

Seguimos así, diciéndonos cosas entrañables, hasta que, otra vez, mi polla reclamó su protagonismo poniéndose dura como un garrote. Pepa, sintiendo que quería más, me advirtió.

Mira, mi vida, como no estoy acostumbrada a tanto meneo y nos hemos lavado, te voy a chupar la polla porque estoy algo escocida. ¡La tienes tan hermosa y nos hemos jodido tantísimo, que siento que el coño me arde. ¿Te importa que, en vez de joder, te la chupe?.

No, cariño, loq ue tu prefieras.

Dicho y hecho. Comenzó sus chupetones con gran habilidad, metiéndose toda la polla en la boca. Cada cinco o seis rotaciones y meti-sacas llegaba con sus labios hasta mis pelos. Su lengua era incansable. No tardé en sentir tanto que me vacié en su boca. Noté cómo se tragaba toda mi leche. Continuó lamiendo y recogiendo los restos de leche que, gota a gota, salía de mi polla. Gemía de gusto. Y a mí me dió tantísimo que decidí verla dos veces por semana. Cuando regresó de lavarse la boca, así se lo dije. Su respuesta fue instantánea:

Sí, amor de mi vida, que me tienes loca por tí, enamorada que no se puede más. Saca tu lengua, vioda mía, que te la voy a chupar como si fuese la polla. Te va a gustar mucho. Luego me lo haces tú.

Me hizo sentir sensaciones inenarrables. ¡Cuánto gusto!. Me puso cachondo perdido. Yo se lo hice a ella. Se retorció de gusto. Me excitó tanto ese chupeteo de lenguas que, sin pensar en su escozor, me puse sobre ella. Estaba tan cachonda como yo y me colocó la polla entre sus grandes labios, en el hueco donde las pollas entran y se vacían. Y así ocurrió, tras dos ardientes carreras de mi amorosa Pepa. ¡Qué viuda tan rica, qué gusto me daba y cómo se corría conmigo!. Comenzó así una relación larga y gustosa. Durante diez años, Pepa, mi cachonda Pepa, fue la envidia de Doro y alguna otra aguadora de Las Ventas. Gracias por leerlo. Es auténtico, ocurrió así, cuando yo tenía diecisiete vigorosísimos años y mi polla parecía incansablemente insaciable.

Juancho.

Una vieja en el año nuevo

Miércoles, abril 17th, 2013

Aquella Nochevieja estaba resultando un verdadero petardo: pocas chicas habían acudido a la fiestecita organizada en casa de Prados, un compañero del instituto. Yo había aportado, como siempre, discos y gramófono. Era de cuerda, lo que es molesto, aun cuando, en este caso, la cuerda daba de sí para dos discos.
Algunas chicas habían acudido acompañadas de sus madres, tías o primas mayores. En aquellos años, los cincuenta, había que ser muy mirado para ciertas cosas: por ejemplo, chicas bailando de noche sin carabina, que se decía entonces, era algo muy mal visto. Como consecuencia de esto, había tres mujeres cincuentonas, dos sesentonas y una setentona, abuela de una de las chavalas.Miraban con curiosidad y algo de envidia las evoluciones de los que bailaban. Para complicar la cosa, aparecieron más chicos. Eran del barrio, conocidos y de confianza, pero eran más a intentar bailar.
Al cabo de una hora de aburrimiento, en la que no hice otra cosa que poner discos y en vista de que había cola para bailar con las chicas, me decidí a sacar a bailar a la señora de setenta años, suponiendo que las de cincuenta y sesenta estarían casadas y no aceptarían.Me planté delante de ella.

Buenas noches, Sra.

Buenas noches, joven. ¿Desea alguna cosa?.

Si, deseo bailar con vd. Si no me considera un fresco o si está vd. casada y…….

Soy viuda, joven. Y sí, quiero bailar con vd.

Se levantó y nos dirigimos al pasillo, donde varias parejas bailaban. Yo había puesto una pieza pausada, un fox-slow.Juntamos nuestros cuerpos. La señora se apretó contra mí de cintura para abajo, muy apretada, conservando distancia de cintura para arriba. Cuidaba las apariencias ante las otras señoras, que no dejaban de mirarnos y cuchichear entre ellas.

¿Tu eres de los que, cuando bailan, no abren la boca?.

A mí me gusta conversar, Sra. ¿Y a vd.?.

También. Lo que no me gusta es que me llames de vd.,¿estamos?. Te llamas Juancho, ¿verdad?.

Si,¿cómo lo sabe?.

Te he dicho que me llames de tu. Se tu nombre por oir cómo te llamaban tus amigos. Yo me llamo Benedicta, pero todos me dicen Bene.

Mucho gusto, Bene.

El gusto es mío, Juancho.

Bueno, no discutamos por eso: el gusto es de los dos.

Como está mandado, que en eso no debemos ser egoistas, ¿no te parece?.

Totalmente de acuerdo, el gusto debe compartirse, Bene.

Me apreté más contra su coño. No sólo no se apartó sino que se movió hacia su derecha para enfrentarse más a mi entrepierna. Como era invierno, y la ropa era gruesa, el calor de las ingles no podía sentirse. Pero sí mi comienzo de erección, que ella notó en el acto y se apretó aún más.

¿Cómo se llaman mis amigos. ¿Sabe sus nombres?.

Te he dicho que me tutees. No, sólo sé tu nombre. El de los demás no me importa.

¿Es que yo te importo algo?.

A esas alturas de la conversación y dándome cuenta de que la viuda iba a ponerse propicia, apreté a golpecitos mi polla contra su coño. Su respuesta, en forma de rotación, me dió a entender que allí, con la vieja, había un polvazo. Vieja, no, a partir de ese momento, decidí que iba a pensar en ella sólo como viuda o señora mayor. Insistí en apretar mi polla contra su entrepierna a golpecitos, como si se la estuviera metiendo. Su mano apretó la mía, mientras volvía a rotar su entrepierna contra mi polla, que estaba cada vez más dura y grande.

Todavía no me has contestado, Bene.

Si te dijese que si, ¿tú que me dirías?.

Te contesto cuando lleguemos más al fondo del pasillo. Las otras señoras no nos quitan ojo.

Es pura envidia, ¿sabes?. Se dan cuenta de que hay algo entre nosotros dos. Si me equivoco…….

No, no te equivocas, me gustas.

Su rotación se hizo más fuerte y rotunda. Aunque era casi imposible, apreté más mi polla contra su coño. En ese momento llegamos al final del pasillo, que tenía un breve recodo hacia la puerta del piso. Allí estábamos solos, a salvo de miradas. Bene retorció contra mi polla su entrepierna.

Tu también me gustas, Juancho.

Nuestras bocas se unieron y las lenguas jugaron el delicioso cometido que les corresponde: se lamieron incansables, apasionadas, ansiosas de la humedad de la pareja y de los grandes chupetonos que daban y recibían Fue breve el beso, pero intenso,anticipode lo que iba a ocurrir dentro de poco tiempo. Mis manos acariciaron su culo, empujándolo hacia mí, hacía mi polla, que para entonces tenía una erección tremenda, entusiasta, ansiosa de coño, del coño de mi deseable Bene. Con voz algo ronca, pregunté:

Bene, cielo, ¿vives sola?.

La viuda de setenta años, a la que tanto deseaba, me contestó acariciando levemente mi erguida polla. Su voz, también había enronquecido.

Vivo sola, cariño, para que nos disfrutemos con locura esta noche…………y…….cuando tu quieras, mi vida.

Pues te aseguro, cariño, que voy a ir a visitarte y…a quererte muchas veces.

Eso es lo que quiero, amor mío. Anda cariño, tenemos que salir de este rincón, que se van a dar cuenta de lo que nos pasa.

Ya se han dado cuenta.

Salimos del ameno rincón donde nos habíamos sincerado y bailamos a lo largo del pasillo. El recodo lo ocupó otra pareja. Las otras señoras cuchicheaban incansables y nos miraban con frecuencia. Seguimos bailando más de una hora. De vez en cuando, como al descuido, nos refugiábamos en el rincón. En una de esas huidas, aprovechado que las otras parejas estaban algo alejadas, subí las faldas a Bene y echándome ligeramente hacia atrás, miré la gloria de sus muslos y las bragas rojas. Me gustó muicho lo que ví.

Déjame verte el coño, mi amor.

No se hizo rogar y ,tomando con su mano un lateral de las bragas, lo corrió hacia el centro. Tenía pelo. No demasiado. Me gustó su coño. Yo, en justa correspondencia, saqué mi polla. Su reacción fue deliciosa. Se agachó y se metió mi polla en la boca. Sentí que me moría de gusto cuando comenzó a lamérmela, subiendo y bajando la cabeza. Irguiéndose y guardándome la polla dentro del pantalón, me besó ansiosa, metiendo la lengua en mi boca. Lamí esa lengua que me prometía tanto gustazo, tanta y tan desbocada pasión. Salimos del rincón. Y lo hicimos muy a tiempo, porque su nieta apareció cojeando ligeramente.

Abuela: son las cuatro y desde la una de la madrugada no he parado de bailar. Tengo los pies deshechos. Vámonos a casa.

Como quieras, nena. Llama a tu hermano. A estas horas no podemos ir sólas. No sé si Juancho querrá………

Pues que nos acompañe Juancho, ¿no?. Es lo menos que puedes hacer después de estar bailando con mi abuela toda la noche,¿no?. ¿O quieres quedarte?.

No,no, Pepi, os acompaño encantado. El ambiente de hoy no es para tirar cohetes. Vámonos cuando quieras.

Nos pusimos los abrigos y salimos al frío de la calle. Soplaba un vientecillo helador, que hacía honor a la frase dedicada al viento del Guadarrama: esa brisa sutil, que mata a un cristiano y no apaga un candil. Me puse en medio de las dos y echamos a andar. ¡Hacía un frío que pelaba!. Bene se quejó de que el vientecillo le helaba el cuello. Yo, siempre caballeroso, me quité la bufanda y se la ofrecí galante.

Pues mira, Juancho, te la voy a aceptar. Tengo el cuello congelado. Ayúdame a ponérmela, por favor.

Pepi se refugió en el hueco de un portal. Mientras, mi querida Bene, se desabrochó el abrigo y……¡algo más!. Cuando introducía mis manos por debajo de las solapas, la mano de Bene guió las mías hasta sus tetas.
Se había abierto rebeca y blusa. La piel de sus tetas, muy firmes para su edad, era suave, caliente y prometedora de próximos besos, mordidas y lametones. Se lo dije en voz baja. Apretó mis manos contra su pecho y susurró:

Te quiero, amor mío.

Seguimos caminando cinco o seis calles más y llegamos a la casa de Pepita.

¿Acompañas a mi abuela, Juancho?.

Claro, mujer, cómo la voy a dejar sola.

Gracias. Un beso, abuela, que estoy helada y me muero de ganas de meterme en la cama.

Yo también, cariño. Que descanses.

Mira, Pepi, vamos a ponernos enfrente y te asomas a la ventana. Cuando te veamos, nos vamos, ¿vale?.

Gracias, Juancho. Mi abuela no vive lejos, no te causará muchas molestias el acompañarla. ¿Se reunirá mañana la pandilla, Juancho?.

Yo no he quedado con nadie.

Si os reunías, llamarme alguno,¿vale?.

Los demás no sé, pero yo me voy a quedar en casita. Llama a ……..Miguel. Estaba algo resfriado y no ha salido hoy.

Bueno. Adios, abuela, que descanses. Gracias,Juancho.

No las merece, Pepi, lo hago encantado.

Se metió en el portal y al poco se asomó al balcón. Nos fuimos cogidos del brazo, como dos novios que iban a darse una paliza en la cama.

Si la niña supiese……Tenía muchas ganas de que nos quedásemos solos. ¿Y tú?.

Yo estoy soñando con meterme contigo en la cama.

Bene.

Mira, cielo mío, ahí delante hay un portal algo profundo.

Pues no lo podemos desaprovechar. Estoy que me muero de ganas de rozarme contigo.

Y yo de comerte.

Llegamos y el abrazo fue de auténtica ansia, de deseo no satisfecho. Bene se desabotonó el abrigo y subió sus faldas. Yo, con una erección que amenazaba romperme el pantalón, saqué la polla y bajándome un poco, la arrimé a sus bragas, mientras hundía mi lengua en su boca. Bene, que respondió a mi beso con pasión, tomó mi polla y, tras acariciarla con inmenso mimo, corrió sus bragas con la otra mano y colocó mi caliente polla entre los labios de su coño. Echaba fuego. Me dijo, con voz entrecortada por la emoción del momento, que me bajase un poco más. Así lo hice y colocó la polla en la entrada de su ardiente coño. Estaba húmedo. Intenté meterla. Se dolió.

Aquí, no, vida mía, que me vas a hacer daño. En casa te doy crema y todo será más fácil, ya veras. Hace doce años, desde que me quedé viuda, que no entra un hombre en mi coño.

No te creo. Eres muy guapa y…..

Te lo juro.

Entonces te creo.

Restregó la polla entre los labios de su caliente coño. Nos besamos otra vez con ansia, chupándonos las lenguas y, tras un par de minutos, volvimos a poner la ropa en su sitio y seguimos camino.

Falta poco para casa, mi amor. Estoy deseando tenerte entre los muslos. ¿Te gusto un poquito, Juancho?.

Me gustas tantísimo, Bene, que es posible que me enamore de tí y no quiera ver a ninguna otra mujer.

Yo ya te quiero mucho, Juancho. Dame un beso mi amor.

Buscamos de nuevo la protección de un portal y nos chupamos las lenguas. Era delicioso. Y nuevo para mí. Bene me lo enseñó: me pidió que sacara mucho la lengua y me la chupó como si de la polla se tratase. Yo, como alumno aplicado, estuve lamiendo su lengua unos minutos. Nos alternábamos.

Vamos a casa,Juancho, estoy que me muero por tí, mi amor.

Yo también. Caminemos más deprisa, cariño.

Una vez en su casa, que era de las típicas del Barrio de Salamanca, con baño completo y calefacción central, esa noche encendida, se metió en el baño. La oí orinar. Yo también tenía ganas. Sus chapoteos con el agua eran fácilmente audibles y sonaban a coño y culo profusamente lavados. Salió sin bragas, con una blusa corta y con medias y liguero. En aquellos años, las mujeres tenían ese buen gusto. Su coño era peludo sin exagerar, sus muslos gruesos, sus tetas, aprisionadas por el sujetador, tenían un tamaño generoso. Hice intención de ir a abrazarla, pero me dijo que primero pasara al baño. Así lo hice, me lavé con abundancia de agua y jabón. Salí desnudo. Bene, también desnuda, me esperaba en la cama. Nos abrazamos y de nuevo nos chupamos las lenguas. Era una delicia. Bene, bajando lentamente,me besó el cuello, el pecho, el vientre, la polla, los huevos….. Sus labios y lengua eran sabios e incansables. La polla se me puso a reventar. Estaba tan excitado que, aunque nunca le había lamido el coño a una mujer (yo tenía sólo dieciocho años), decidí probar. Me dí la vuelta.Bene, al darse cuenta, dejó de chuparme la polla.

Si, amor de mi vida, cómeme el coño. No me huele a nada, te va a gustar. Nos vamos a volver locos los dos. Te quiero, vida mía.

Mientras entraban en mi boca los pelos de Bene, la dije, sinceramente apasionado:

Yo también te quiero, Bene. Me gusta tu coño. Voy a lamértelo.

Hundí mi lengua en el interior de sus labios mayores, en el lugar por donde entran las pollas y………..me gustáron sus estremecimientos, su sabor, su ausencia de olor. Me gustó todo. Hasta el claro aumento de su humedad.

Juancho, amor, ¡qué gustazo, me corro, amor mío, me corro!……..¡Qué locura de gusto!. Te quiero, vida mía.

Yo, enardecido por sus palabras, por sus chupetones y caricias, por estar lamiendo su delicioso coño, sentí que iba a correrme y se lo advertí.

Méteme la polla en el coño, amor mío, la primera vez quiero que te corras en mi coño.

Fuí obediente. Estaba tan empapada por su leche y mi saliba que la polla entró fácil hasta el fondo de su ardoroso coño. Sentí que me abrasaba.

¡Ay, Juancho, amor mío, tu polla me quema el coño, dame tu leche, mi vida, dame tu leche!. Yo me voy a correr, vida mía, córrete conmigo, córrete, córrete conmigo. ¡Soy tuya, soy tuya!……¡Sé tu mío, sé tu mío, alma mía, sé tu mío, que yo soy enteramente tuya!.

Nuestros jugos, nuestras leches, se mezclaron, fundiéndose en un sólo líquido. Lo mismo que nuestros cuerpos, convertidos en un sólo ser ansioso de darse al otro, a la otra, con todo el ardor de un polvazo inmenso, uno de los más gratificantes que habíamos sentido. Mi polla, que unicamente había conocido otro coño, permanenció dura, orgullosa, entusiasmada con el coño de Bene, y decidió no aflojar su dureza, permanecer dentro de ese coño tan rico y volver a joder en ese horno de placer.

¿Quieres más, amor de mi vida, Juancho mío?.

Si, quiero volver a joder contigo.

A jodernos, mi amor, a jodernos. Nos lo hacemos muy bien, ¿verdad, cariño de mi alma’. Te quiero, volvamos a jodernos.

Subiéndose encima, se metió la polla con gran facilidad, ¡estaba tan empapada, tan inundada!. A mí me volvía loco esa mujer, mi querida Bene, que se humedecía con sólo apretarse vestida contra mi entrepierna. Era verdad lo que decía: me quería, se estaba enamorando de mí. Y eso me complacía, me enardecía. ¡Qué maravilloso era joder con una mujer enamorada, deseosa de que tu polla llenase por completo su coño!. Joder así era lo más delicioso del mundo. Se lo dije y se corrió de nuevo, sentí cómo su leche se deslizaba por mi polla, mojándome todo, humedeciendo la cama. ¡Cómo se retorcía, qué cosas tan ricas me decía!.

Te siento muy dentro Juancho mío, muy dentro…. ¡En todo el coño, estás metido en todo el coño, me lo llena tu polla!……Te quiero, mi vida, nunca había sentido tanto gusto. ¡Dame tu leche, mi vida, que me vuelvo a correr!. ¡Me pones loca, vida mía, loca perdida!. ¡Ay, ay, qué gustazo, me corro, me voy, ay, ay, me vacío!….Dame tu leche, que me corro, no aguanto más.

¡Toma, amor mío, toma!.

Si, si, tu leche……quiero tu leche. ¡Lléname el coño, amor mío, lléname el coño!.

¡Me corro, toma toda mi leche, Bene, toda mi leche, me vacío en tu coño, me vacío..!.

Nos vacíamos por completo. Yo me quedé exhausto, sintiendo que los jugos de Bene me llegaban hasta los huevos, hasta el culo. ¡Qué bárbaro, eso era correrse, vaciarse!. Me descabalgó despacio, recreándose en el amoroso gesto de sacar la polla de su coño. Bene era una maravilla, toda una mujer. Sabía cómo encender a un hombre, hacer notar que se entregaba a su pareja en cuerpo y alma, que, en esos momentos era absolutamente suya, esclava de su polla, de sus beses, de su amor, de su pasión, que la llenaba por completo. ¡Qué mujer!. Pocas veces llegué a joder con otra mujer tan mujer, ¡tan mujer, tan gloriosamente mujer como Bene!. Nos abrazamos y, cansados por el baile, la excitación que provocó en ambos y el agotamiento de tanta lamida de coño y polla, de tan rico y repetido joder, nos quedamos dormidos.

Asi, de modo tan sencillo, tan sentido, tan gozado, ¡tan enamorador!, nació mi matronolagnia, que no es ninguna aberración, aunque el nombrecito pueda sugerirlo. La matronolagnia es el deseo carnal por mujeres mayores del hombre joven que las desea, que quiere acostarse con ellas, joderlas en carne viva, correrse, vaciarse en su coño, sentir su amor de hembra. Y eso no tiene nada deraro, es, simple y llanamente, una peculiaridad amatoria. No hay límites en la edad de la hembra que se busca con pasión. De cuarenta a setenta y tan tos, y aún más, todas las mujeres son válidas para el amor, para derramarse en sus entrañas. ¿Si tiene cuarenta es normal y si ha cumplido setenta, anormal?. ¿Por qué?, ¿Donde está la diferencia?. Yo, que he jodido con mujeres de todas las edades: desde mucho más jóvenes a casi ancianas, reconozco que, salvo excepciones, han sido más gratificantes mis amoríos con mayores, las lladas viejas, que con jovencitas que no sabían saborear lo que se le metía entre los muslos y hacían ascos (¡qué guarrería!) a un inconmensurable sesenta y nueva, ¡gloria de la relación entre hombre y mujer!.

Explicada la matronolagnia, afición sexual mucho mas abundante de lo que alguno o alguna pueda pensar, sólo me resta decir que, con Bene, mi Bene, mi locura en la cama, estuve jodiendo en carne viva y gozando de maravillosos sesenta y nueve durante siete años. Gracias por publicarlo en estas importantes páginas. Gracias también por leerlo. Si alguna señora, quiere que hablemos de estas cosas, deje constancia de su e-mail en los comentarios. Contestaré encantado.

JUANCHO.

Una preceptora re puta

Lunes, abril 15th, 2013

Yo estaba en la secundaria, un día voy a la escuela a las 07.45 y no había nadie de mi curso, le pregunte
a mi preceptora porque no había nadie y ella me dice porque una profesora no viene y todos vienen a las 09.00, le pregunte si me podía ir y me dice que no porque ya había entrado a la escuela, me fui a mi aula. Al rato entra al aula la preceptora y me dice que se tiene que quedar conmigo porque no puedo estar solo en el aula. Ahora
les voy a describir a mi preceptora, tendría unos 50 años, era media petisa, era rubia, tenía unas tetas no tan grandes y un buen culo que se le notaba por el jean que usaba.

Ella se sentó en la silla de los profesores que adelante había un escritorio, y me pregunto porque no sabia que había que entrar mas tarde, yo le conteste que porque ayer falte y nadie me aviso que había que entrar mas tarde. Ella se puso a leer unos papeles que trajo, yo estaba re aburrido y como no sabía que hacer me puse a mirar a mi preceptora de pies a cabeza, primero le mire los pies porque usaba sandalias, después le mire las tetas y por ultimo le mire la linda cara que tenia, yo estaba re excitado y como no sabia su nombre le pregunte ¿Cómo te llamas?, me mira y me dice me llamo Graciela, yo le dije ah te tuve todo el año de preceptora y nunca supe tu nombre, Graciela siguió leyendo.

Yo la seguí mirando, estaba re excitado, en un momento ella levanta la vista y me ve que la estoy mirando y me pregunta ¿Por qué me miras tanto?, yo no sabia que decirle y así que le dije porque sos muy linda, ella me pregunto ¿Estas aburrido? Yo le conteste que si, ella siguió con lo que estaba haciendo, yo la seguí mirándola, pero no mirándole la cara ni las tetas, para que no se diera cuenta le miraba los lindos pies que tenia (yo soy fetichista de pies).

Pasaron como diez minutos y me pregunta ¿Por qué miras abajo del escritorio? Yo no sabía que decirle, entonces le dije porque tenes unos lindos pies, ella me mira con cara de sorprendida y me pregunta ¿Te gustan mis pies? Yo le dije si, porque soy fetichista de pies, ella se levanta, cierra la puerta del aula y viene hacia mí y me dice ya que te gustan mis pies masajéalos y chúpalos, yo no entendía nada y me sorprendí, entonces me dice ¡Dale chúpalos! Yo me agache y le pase la lengua por los dos pies. Cuando pare de chupárselos me dijo vayamos a otro lugar que acá nos pueden ver, yo le pregunte ¿A dónde vamos a ir? Y ella me dice al baño de arriba que casi nadie va, salimos del aula y fuimos al baño de arriba tratando que no nos vieran. Apenas entramos me dijo ¡Seguí chupándomelos! Yo se los seguí chupando y masajeándolos, le chupe dedo por dedo de los pies, en un momento ella me dice ¡Abróchame las sandalias! Yo le abróchelas sandalias, me pare y me abraso y me beso. Cuando terminamos de besarnos me dijo que quería tener sexo, yo le dije esta bien. Nos sacamos los dos la ropa, yo quede en bóxers y ella con la bombacha. Le chupe les tetas y los pezones, después ella me dijo saquete los bóxers, yo me los saque, ella se agacho y me la empezó a chupar la pija.

Me la chupo por un rato hasta que me dijo que le chupe la concha, Graciela se sentó en el inodoro y yo me arrodille y le chupe los labios de la vagina, le metí la lengua y los dedos en su concha, cuando termine de chuparle la concha nos paramos y me dijo que me sentara en el inodoro. Me sente en el inodoro y ella se arrodillo y me la chupo un poco mas, después se paro y se subió arriba de mi pija, cogimos así un largo rato, tratábamos de no gemir mucho para que no nos escucharan, en un momento yo no aguantaba mas y le dije que no aguantaba mas, ella me dijo ¡No acabes adentro! Se levanto y me chupo la pija hasta que eyacule en su boca. Ella se trago el semen y me dijo que podia llegar a quedar embarazada.

Nos vestimos y antes de salir nos besamos un poco más, ella me dijo que lo que paso no se lo contara a nadie, yo le dije que esta bien. Salimos sin que nadie nos viera.

Mis nietos… 2da parte

Lunes, marzo 18th, 2013

Ya no regresó hasta el fin de semana siguiente.

– Pablo… tengo que hablar seriamente con vos… – lo encaré en cuanto llegó.

– Si… me imagino porqué… Buscas esto acaso… – contestó mostrándome la filmadora

– Si…

– Ya no tiene nada en la memoria… Todo lo baje a un dvd. Y solo las escenas en las que tenés sexo con mis amigas a otro…

– No comprendo… – estaba confundida. Creí que era la que manejaba la situación y esa simple respuesta me descolocó…

– Simple… Tengo una hermosa película de mi abuelita querida arrastrándose como una vulgar lesbiana con dos menores…

– Pero… eso no es cierto… Ellas me obligaron…

– Eso no creo que sea creíble… ¿o pensás que si?

– Pero… vos…

– Yo… voy a mostrarla en la familia…

– ¡Estás loco!

– Ja ja ja…

– ¡No podés hacerme eso!

– ¿No?… ¿Por? – Su cara de degenerado me dijo que si era capaz de eso y mucho más…

– Es… soy… no… – aterrada no sabía que decir.

– Bueno… hagamos un trato entonces…

– ¿Un trato?

– Si…

– ¿Cuál?

– 1ro. Vas a ser mi hembra tantas veces como yo lo desee… ¿De acuerdo?

– De acuerdo – contesté sumisa tras meditarlo durante un buen rato. Sabía que estaba perdida…

– 2do. Vas a hacer que mi hermanita querida se me entregue…

– ¿Querés cogerte a tu hermana? – exclamé horrorizada…- ¡Sos un degenerado!

– Llamame como quieras… pero ¿aceptas o no?

– Si… – apenas pude contestar…

– Bueno… entonces… todos felices…

No sabía como hacer para lograr lo imposible… que mi nieta se acostara con su hermano… Al fin tras muchas idas y venidas decidí ponerle fin al chantaje. Esperé la llegada de mi nieta y resuelta le conté todo cuanto ocurrió y lo que tramaba ahora su hermano… Me miraba horrorizada…

– No puedo creer lo que me contás, abuela…

– ¿No? Mira si miento… – le dije en tanto ponía el dvd donde él me garchaba a full junto con sus amigas… y cuando ese terminó le puse los editados por él… – ¿notas la diferencia?

– Si, Abu… la veo… ¡que pedazo de pija tiene el hijo de puta!

– ¿Qué? – Exclamé asombrada…

– ¡que pedazo de verga que te comiste abuela! ¡es terroríficamente hermosa! ¡Se me hace agua la conchita! – La vi entusiasmada, enloquecida y me di cuenta que sin quererlo había encontrado la fórmula… – Me va a romper toda la conchita… -seguía hablando – uuuyyyy que grandota…

– Si… es enorme… larga y gruesa… – acoté poniéndole énfasis – Te va a dejar el culo como una flor…

– Uuuyyy… si… me lo va a romper todo…

Lo demás fue un paseo… Acomodamos la fecha y cuando ese fin de semana llegó Mis nietos y yo nos fuimos juntos a mi cama a ver una película… En el medio de la misma inicie el franeleo y terminamos garchando a full…

Cuando Pablo le enterró la verga a su hermana Eliana los ojos de esta se abrieron como platos…

– ¡¡Abuuu!! Meee rompe tooodaaa… uuuyyy…

Le duró poco al pendejo. En cuatro bombazos la piba estaba destruida. Cuando la dio vuelta y le partió el culo gritaba como un animal herido…

– ¡¡Miii cuuulooo!!! ¡¡¡Meee destrooozaaayyyy!!!

Fue una cogida brutal. El terrible pedazo se abrió camino en el interior de Eliana haciéndola vibrar… Cuando acabo y lo sacó el agujero se inflamó y salio para afuera dado vuelta. Eliana gritó y cayó semi desvanecida por el dolor…

Todo el sábado y el domingo mi nieto nos dio verga al por mayor. Eliana llevó la peor parte. No regresó a su casa por cuatro días… Tuvo el culo dado vuelta e inflamado todo ese tiempo…

Esa circunstancia me llevó a tener que cuidar de ella. Le ponía una crema desinflamatoria en su agujero anal y en su abierta conchita… Mis dedos al principio le provocaban el clásico dolor pero lentamente se fue calmando y mitigando. Hasta que dejaron de molestarle. Pero ese tiempo sirvió para que mis ratones se pusieran a dar vueltas en mi cabeza… Cuando noté que ya no le provocaba dolor alguno me dedique a masajearle las zonas erógenas. La primera vez que esto ocurrió estalló violenta e incontrolable…

– ¡Abuelaaa! ¡Me haces acabar! ¡¡Aaahhh!!

– Si mi amor… acaba… acaba mi cielo… – e incremente las caricias a su conchita…

– Siii…

Ante lo hermoso de su explosión llevé mi rostro a su entrepierna y la mamé… Su cuerpo vibró y saltó hasta que llegó el nuevo orgasmo… Ahí se desmadejó y cayó cuan larga es entregándose por completo a cuanto quisiera hacerle… Entonces me aproveché de ella y juntas nos prodigamos un sin fin de caricias hasta que exhaustas nos quedamos dormidas.

Paso el tiempo. El sexo entre mis nietos y yo se hizo habito. Todos los fines de semana Pablo nos daba vuelta a vergazos… el resto de la semana la disfrutábamos Eliana y yo.

La bomba estallo un fin de semana…

– ¿saben algo? – Preguntó Pablo tras una fuertisima batalla sexual…

– ¿Qué? – preguntó Eliana…

– Hoy vi a mamá saliendo en calzones después de bañarse…

– ¿Y?

– ¡Se me paró la verga cuando vi que hermoso orto tiene!

– ¡¿?!

– Se me prendió fuego la verga… me tuve que pajear…

– ¡¿qué?!

– Hermanita… me tuve que masturbar pensando en ese culo…

– ¡Vos estas loco de remate!

– Puede…

– Se te descolocó una chaveta…

– Puede ser… pero tengo ganas de hacerle el hoyo a mamá…

– ¡¿Cómo?! ¡Es mamá! – exclamó horrorizada

– Si… y vos sos mi hermana y ella es mi abuela… la mamá de mamá… y me las garcho también y no se quejan…

– No puede estar pasando… – dijo Eliana bajito – No. Debe ser una pesadilla…

– No nena… es lo que deseo y lo voy a cumplir… y ustedes dos me van a ayudar…

Nos miramos con Eliana. Sabíamos que hablaba en serio. Y que nada podríamos acotar para hacerlo desistir. También sabíamos que lo íbamos a ayudar a cumplir su deseo…

El pervertido llevaba las de ganar.