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Una madre soltera 2 (almacén)

Miércoles, abril 15th, 2015

Hola mis corazones, amigos y lectores, para los que no leyerón mi post anterior me presento, me llama Juliana, pero mis amigos me dicen Julia, Tengo 42 años y me gusta vivir cada instante de la vida. Esta ocasión les contare otra de mis experiencias posteriores a los acontecimientos que narre en el post pasado, como sabrán llevar muchos años de viudez y después despertar de nuevo tu instinto sexual es una experiencia que te deja con ganas de más y más cada día hasta que se convierte en una adicción.
Esto sucedió hace un mes. Después de liberarme más de tabúes y prejuicios decidí llevar mi vida sexual al máximo siempre y cuando no se involucrara aspectos con mi vida personal, yo no quiero darle una mala imagen a mi hijo así que lo e sabido llevar en discretamente.
Ese día habíamos salido mi hijo y yo a comprar algunos alimentos y yo estaba en busca de trabajo, tomamos un bus urbano ya en la tarde, seguro se había tardado en pasar ya que mucha gente lo esperaba también, ese día me vesti un poco formal por si encontraba alguna oferta de empleo, traía unos jeans con tacones y una blusa abotonada de mangas cortas. Cuando por fin llego el bus la gente se aglomero para subir fue tanta la gente que subio que tuve que subir primero yo y mi hijo pudo subir casi hasta que toda la demás gente ya estaba arriba de tal modo que termine en la parte trasera del bus parada y rodeada de mucha gente y a mi hijo casi no lo alcanzaba a ver ya que se perdia entre la gente del frente.
Era un trayecto muy largo y entre empujones y fuertes jaloneos llego un hombre de unos 38 años y se empezó a acercar disimuladamente a mi, lo vi algo sospechoso y lo primero que pensé fue que me intentaría robar algo de el bolso, asi que cambie mi bolso de mano, no le preste más atención, después de un rato sentí un ligero roce sobre mis nalgas, no le di mucha importancia pensé que se trataba de alguien que pasaba para bajarse, pero enseguida volví a sentir otra vez un toque pero esta vez pude sentir algo extraño, un punta.
Voltee disimuladamente y era el mismo hombre que estaba justo detrás de mi apretados por la demás gente, pude notar que en ocasiones muy discretas empujaba su pene contra mi por detrás, debo reconocer que me pareció un poco excitante eso, pero no pensé en nada más. Supongo que el creía que no me daba cuenta ya que continuo, yo solo volteaba para ver que mi hijo no me viera pero como casi no se alcanzaba a ver me dispuse a seguir dejándolo rozarme. En ese rato el conductor del bus freno repentinamente y el hombre se fue hacia adelante e incrusto su dura erección encima de mis nalgas, wow pude sentir lo duro que estaba y empece a acalorarme, solo voltee y lo mire, parece que su reacción era un poco asustada como esperando que le reclamara o algo así, pero me nació sonreírle y mirarlo con reto a sus ojos. Enseguida me volvi a voltear y el entendio mi mirada, ahora presiono su erección con más fuerza contra mi, me rozaba y se movia de arriba abajo y en medio de toda esa gente era lógico que nadie se daba cuenta, después sentí que me metio un dedo y me acaricio, eso me excito mucho, solo volteaba a verlo sin hablar y le sonreía.
Después de un rato se dispersó un poco la gente y comenzó a vaciarse un poco el bus, vi a mi hijo sentado hasta el frente y parecía dormido, se desocupo un asiento en la parte de atrás y me sente. Al poco rato llego aquel hombre y se sento a mi lado, me tomo la mano y me dio un beso en la mejilla y me dijo:
– Hola, me llamo Omar, es un verdadero placer, sabes creo que nos distrajimos un poco de toda esta gente y el calor no crees.
Yo le respondí:
– Mucho gusto me llamo Juliana, y si vaya que disfrute este trayecto.
Me pregunto que a donde me dirigía y que porque no me tomaba un tiempo para acompañarlo a algún lugar más cómodo y tener un buen rato.
ME encanto que fuera tan directo, yo le respondí:
– Sabes no suena mal pero vengo con mi hijo y nos dirigíamos a comprar algunas cosas al centro comercial, además estoy en busca de alguna oportunidad laboral.
El sonriendo me dijo:
– Mira nada más, que casualidad yo trabajo en un centro comercial cercano, de hecho voy para allá venia de dejar mi auto con el mecánico y debo pasar al centro comercial, soy sobrino del gerente y justo estamos contratando personal para el área de bodegas, si te interesa, acompáñame a mi oficina ahí, así te “entrevisto” y veo tus cualidades y de paso te mostrare las “herramientas” de trabajo……que dices?
Le conteste:
– Es muy tentadora tu oferta pero vengo con mi hijo.
El dijo:
– No importa puedes inventarle algo, dile que necesitas quedarte a una entrevista, mira que te parece si mientras compras lo que necesitas en el centro comercial, yo preparo el lugar, para recibirte mas cómodamente, te parece?.
Mi excitación pudo más que la razón así que con mi cabeza dije que si.
Llegando a la parada del bus, desperté a mi hijo y bajamos el y yo dirigiéndonos hacia el centro comercial, mientras el nos seguía detrás. Al llegar mi hijo y yo fuimos a comprar algunos productos, una vez que nos disponíamos a pagar en la caja sono mi teléfono, era un mensaje de Omar, decía:
– Ven acá por donde están los baños ya estoy listo!
Así que le dije a mi hijo Daniel:
– Hijo te dejo para que pagues mientras voy al baño. El me contesto que estaba bien.
Me maquille un poco y fui al área de los baños del centro comercial, allí lo encontré me dijo que si ya me había desecho de mi hijo, le comente que en eso estaba. Mientras conversábamos llego mi hijo buscándome, me dijo: – Mamá ya podemos irnos, que haces?
Le conteste:
– Mira cariño te presento al Señor Omar, el es encargado de aquí en bodegas de almacén y me comentaba que tiene un puesto vacante, me parece que me quedare a una pequeña entrevista de trabajo, si quieres puedes irte a casa y yo te alcanzo en un rato, si corazón?
Pero el me dijo:
– No te preocupes mamá te puedo acompañar a tu entrevista. Me puedo quedar y así les comento lo responsable que eres. O si quieres te espero hasta que salgas.
Pero Omar se molestó porque mi hijo no quería irse y le dijo con voz algo fuerte:
– Mira jovencito!!, aquí no se van a hacer las cosas a su manera, hay reglas y no puede acceder personal no autorizado a este almacén, yo le estoy dando una oportunidad a su madre y requiero concentración y disposición total de ella, no quiero que la distraiga ya que para el empleo también debemos hacer unas pruebas de aptitud y no queremos que afecte la productividad de su madre en las pruebas, recuerde de esta entrevista depende que le demos el empleo o no, además por lo que comento su madre necesita urgentemente el empleo.
Mi hijo solo se cayó y le pidió disculpas y prometió no entrometerse en la entrevista. Me despedi de el y le dije que llegaría algo tarde a casa, mi hijo pregunto:
– Cuanto tiempo durara la entrevista?
Y Omar respondió:
– Bastante tenemos que hacer diversas actividades por los productos del almacen ya que son muy delicados.
Me despedí de mi hijo y él se regresó a casa.
Entonces el abrió una puerta de metal y me dijo que pasara, era la entrada al almacén y me tomo por la cintura y me condujo dentro, después cerro la puerta con llave y recorrimos un largo pasillo oscuro para llegar a el almacén, yo le dije:
– No tenías que ser tan duro con mi hijo, el solo quería ayudar.
Omar me contesto:
– Si de verdad quieres el trabajo, porque se que lo necesitas, debes de tener en cuenta una cosa, vas a hacer lo que yo te diga y a mi modo, requiero de gente que sepa concentrarse y hacer las cosas bien.
Y si me empezó a asustar un poco su manera tan dura de ser, pero me excitaba que me diera ordenes como todo un hombre firme, al llegar al almacén era un lugar muy grande y silencioso con muchas cajas y una pequeña oficina, me metió a la oficina y el se sentó en su escritorio y me dijo:
– Si quieres ganar bien y tener buenas prestaciones deberás de ser mi asistente, de ahora en adelante ya no soy Omar para ti, me tienes que decir patrón, entendido?
Conteste excitada: Si patrón.
Me dijo:
– Vamos a empezar a hacer unas pruebas para valorar tu desempeño. Para empezar vas a ir donde están aquellas cajas y vas a sacar de ahí una botella de vidrio de soda, un bote de yogurt, un jabón de barra y una botana que tu elijas.
Me pareció extraño, pero le dije:
– Esta bien Omar ya vuelvo
El me grita y me dijo: Se dice patrón!
– Perdón, si patrón.
Me asustaba que pudiera pasar, pero me estaba calentando como antes y recordaba ese pene erecto que sentí en el bus.
Traje todo lo que me pidió y los puso sobre el escritorio y me dijo:
– Cariño quítate tu ropita, toda.
Le respondí:
– Si patrón
Estaba excitándome por tanta intriga de saber que pasaría.
Me desnude, completamente y el me veía con firmeza y excitación sentado sobre el escritorio, luego me dijo que me acercara a el y así lo hice, me pidió que me arrodillara y entonces destapo la soda y la derramo sobre mis pechos y piernas, me excito sentir el burbujeo de esa soda recorriendo mi desnudo cuerpo, quede muy pegosteosa, Después se acercó y me beso mientras estrujaba mis senos, yo le comencé a desabrochar el pantalón pero él me dijo:
– Que haces, yo no te lo ordene.
– Lo siento patrón, contesté.
Mientras me besaba me cargo y me recostó sobre el escritorio que tenía y me dijo que cediera a todo, entonces se desvistió, tenía unos buenos pectorales, era muy fuerte moreno y tenía una inmensa polla peluda, pero aun así suculenta, entonces separo mis piernas y moviendo sus dedos en círculos los introducía poco a poco y abrió mi vagina con sus dedos y tomo el pequeño envase de yogurt y lo empezó a verter dentro de mi vagina
– Uffff (grite), esta algo frio,
El me contesto:
– No te preocupes ya se calentará.
Después de eso comenzó a batirlo dentro de mi con sus dedos mientras recargaba mis piernas sobre sus hombros y besaba los dedos de mis pies y comenzó a masturbarme un poco con el yogurt dentro, después, me dijo:
– Te dare una muestra del sabor tan delicioso de este lácteo,
Entonces metio su polla en el bote de yogurt y lo cubrio completamente. Luego me dijo que no me moviera de la posición en la que estaba para que no se me derramara el yogurt que tenia dentro de mi y el camino hacia donde estaba mi cara, me abrió la boca con sus dedos poco a poco y me dio de probar ese delicioso yogurt con su polla. Empezó a penetrarme la boca y darme más y más yogurt, después de eso lo saco y comenzó a untarlo sobre mis pezones y comenzó a darme unas mordidas
Si me dolieron, pero el me decía: No te quejes, soy tu patrón y no tienes por qué quejarte conmigo, guarda silencio. Comía mis senos como un salvaje pero aunque dolía me gustó mucho sentir sus dientes jalándome mis pezones.
Después de eso Volvió a mi vagina, ese yogurt ya estaba mesclado con mis fluidos, entonces tomo la botella de soda que aún tenía poca y me introdujo el cuello de la botella por mi vagina hundiéndola dentro del yogurt, la botella tenia unas molduras que en cuanto la metió di un gritito de placer, lo que le excito a el y entonces empezó a introducir poco a poco su polla por mi recto, me estaba encantando todo eso, empezaba a penetrar lento mi ano mientras que con una mano me sujetaba de la pierna y con la otra me masturbaba con la botella.
Era increíble esa sensación, cada vez aumentaba más el ritmo y yo me retorcía gritando como loca no resisti más cuando aumento el ritmo y me termine corriendo antes que el, la botella se lleno por dentro como a la mitad del yogurt y mi corrida que había tenido. Después me sentó sobre el escritorio y me dijo que abriera la botana que había escogido, eran unas papás fritas, entonces tomo la bolsa y se masturbo hasta correrse sobre ellas y me las dio a comer, me dijo:
– Ahora te las vas a comer
Yo las tome y las comí, estaban más saladas de lo normal por obvias razones, el me las daba de una por una limpiándose su semen que aun colgaba de su pene en ellas, una vez que termine me dijo:
– Ahora te falta tu bebida.
Me tomo con fuerza de la mandíbula y me abrió la boca y me metio la botella con la que me había masturbado y me hizo tragarme esa mescla de yogurt con mis jugos, yo no quería pero no me dejo opción, después de eso casi me atraganto y tosía mucho.
Luego me tomo y me dio un beso muy rico y me llevo a una regadera que había cerca para lavar algunos productos de ahí, entonces la abrió y nos metimos, tomó el jabón que me había pedido y me dijo:
– Ten enjabóname, después de ensuciarnos tanto merezco un baño,
Comencé a enjabonarlo pero me dijo:
– No pases el jabón sobre mi, enjabónate primero tu y con tus manos y senos enjabona mi cuerpo.
Eso me calentó bastante, me enjabone y comencé a recorrer sus músculos con mis manos, le restregaba mis senos con espuma en su espalda y pecho, cuando baje a su pene primero me arrodille y lo masturbe para enjabonarlo con mis tetas hasta que se le erecto de nuevo y lo enjuague y después comencé a lamerlo para limpiarlo, después el me cargo para enjuagarme mientras nos besábamos y metía agua con sus dedos dentro de mi vagina para limpiarla, y así cargada en la regadera me comenzó a penetrar mientras yo lo abrazaba con mis piernas y brazos y nos besábamos. Comenzó a incrementar el ritmo y estaba por correrse así que la saco y me arrodillo y descargo todo sobre mi cara, fue increíble.
Después de eso ambos nos secamos y me dijo:
– Has probado ser muy apta y competitiva, el trabajo es tuyo, y me beso.
– Se ve que puedes recibir órdenes de tus superiores, pero esto que paso hoy solo pasará los fines de semana o cuando se me antojé a mi, y entre semana laboraras empacando productos en las cajas, además tu paga será bastante buena dependiendo de cuanto te esfuerces como hoy, mañana preséntate temprano para que comiences y te de tu primer adelanto del día de hoy.
Yo le agradecí y lo besé y le dije:
– Me la he pasado de maravilla, me diste una nueva experiencia y estoy segura que no te arrepentirás de mi trabajo patrón, y para que veas que soy una empleada que hace las cosas sin que me las pidán………..
Me incline mostrándole mi trasero y me abrí las nalgas con mis manos, el me dejo muy complacida, el sonrió y de inmediato volvió a follarme hasta correrse dentro.
Ya nos vestíamos para salir del almacén pero el me dijo:
– Julia no te puedes poner tu ropa interior esa se queda conmigo, es como una solicitud, yo me quedo con tu tanga y sostén, solo ponte lo que traías encima… es una orden.
Si patrón conteste, Cuando salimos me daba pena salir ya que al no traer sostén se me marcaba en la blusa mis dilatados pezones y los hombres cercanos se dieron cuenta y me veían, cuando salimos había poca gente, ya habían pasado 3 horas asi que me despedí de Omar y me dio mi hora de entrada para el día siguiente. El se metió mi ropa interior a su bolsa y yo me retire a mi casa.
Al llegar a casa tuve que entrar con los brazos cruzados para que no notara mi hijo que no traía sostén, el estaba despierto muy preocupado y en cuanto llegue me dijo:
– Madre me tenías preocupado, discúlpame no quise hacer enojar a tu jefe, lo lamento mucho, lograron darte ese trabajo?, como estuvo las pruebas?
Le respondí:
– No te preocupes hijo, me desempeñe muy bien y Omar tuvo altas expectativas de mi capacidad así que el trabajo es mío, solo te pediré que en lo posible evites visitarme mucho ya que como viste se enfada mucho.
El me prometió no interferir y le dio mucho gusto que haya conseguido empleo.
Llegue muy fatigada y con un poco de dolor.
Al día siguiente no deje de pensar en lo que había pasado y me levante temprano para llegar a tiempo, después de todo……… no hay que hacer enojar al patrón.
Al llegar exactamente a la hora que me dijo me dirigí al almacen el cual estaba abierto y pase y había varios hombres recogiendo y laborando ahí, uno de ellos se acercó a mí y me dijo:
– Disculpe señora se le ofrece algo?
Le dije:
– Si, vengo porque me acaban de contratar para trabajar aquí en almacén.
Pero entonces todo cambió, el hombre llamo a otros 2 hombres y les comento a lo que venia y uno de ellos me pregunto:
– Parece que hay una equivocación no hemos contratado a alguien nuevo, tenemos todo el personal completo y no tenemos para dar más empleo, quien la contrato?
Le respondí: Un hombre llamado Omar me hizo una entrevista y me dijo que me presentara hoy, me dijo que era sobrino del dueño de este centro comercial.
El hombre me dijo:
– Señora parece que el también le vio la cara, Yo soy el dueño y el no es mi sobrino, era solo un empleado a cargo de este almacén pero lo corrimos hace 2 días porque tuvo problemas con nosotros y le dimos de plazo hasta ayer para que sacara sus cosas y se fuera, además a esta hora el ya se fue del país de donde era.
Omar había aprovechado mi necesidad y aunque me vio la cara y tuve que seguir buscando empleo me dejo una buena experiencia que no olvidaré.

Ya saben corazones si les gusto comenten, sus comentarios me dan más animos para seguirme abriendo con ustedes y de alguna manera es una terapia para sacar esto que no había contado a nadie……..besos. Julia

Mis deliciosas maduritas

Martes, enero 27th, 2015

Me llamo Ruben, tengo 58 años y les voy a contar de mi relación con dos deliciosas maduras, Delia de 70 y Celia de 72.
Enviudé hace 2 años, pero desde siempre, y pese a tener una linda vida sexual con mi mujer, me atrajeron poderosamente las mujeres mayores que yo; hace 5 años conocí a Delia que por entonces estaba separada de su marido y en poco tiempo fuimos amantes. Pasamos deliciosos momentos de lujuria y sexo. Ella era por entonces por decirlo de algun modo, muy señora, muy, formal y cuidadosa de las apariencias, y hace 2 años su marido enfermó y a pedido de su hija, lo recibió de nuevo en su casa, con lo cual tuvimos que dejar de encontrarnos.
Por ese tiempo conocí a Celia, viuda, muy alegre y dispuesta, y de inmediato iniciamos una relación de lo mas ardiente. Debo aclarar que a Celia yo le dije claramente que en cuanto pudiera tambien iba a retomar mi relación con Delia, y ella me sorprendió diciendome que estaba de acuerdo, que en tanto tambien estuviera con ella no haría problemas.. Eso puso en actividad mis ratones… comencé a imaginar como haría para juntarlas a las dos.
A las pocas semanas falleció el marido de Delia, y de inmediato fui a su encuentro y volvimos a nuestra relación, con un agregado: yo tengo un muy buen pasar económico y le propuse alquilarle un departamento mas cómodo, y mientras hablábamos de eso, le dije tambien de la existencia de Celia y de mis intenciones de seguir con ambas.
Dudó un poco y a los dos o tres días me llamó para decirme que primero quería conocerla, lo cual me pareció un buen inicio. Como ya les dije son (o eran entonces) bastante distintas: Delia muy formal para vestirse y si bien teniamos buen sexo, no era muy abierta a juegos o innovaciones.
Celia en cambio era mucho mas jovial, incluso en la forma de vestir, por ejemplo buenos escotes, o calzas ajustadas, y ademas siempre bien dispuesta y fanatica de los videos hot.
Así llegamos al ansiado encuentro: afortunadamente simpatizaron de movida, y a los pocos minutos ya conversaban animadamente, lo cual aproveché para preguntarles si estaban dispuestas a ser ambas mis amantes. Celia no dudó ni un instante, y ante la vacilación de Delia le tomó de la mano y le dijo:
Imaginate que las dos lo queremos, yo nunca hice algo así, pero los tres estamos solos, y si vemos que no va dejamos, pero al menos probemos.
Delia pareció aceptar ese razonamiento, y nos fuimos a cenar los tres juntos.
Por ese día no quise presionar mas y las llevé a cada cual a su casa. Al día siguiente las llamé y Delia dijo estar decidida, por lo que de inmediato las fui a buscar y las llevé a mi casa.
Yo estaba excitadisimo pensando en mi fantasía pronta a cumplirse, Celia se veía de lo mas alegre y Delia que parecia mas tensa en el ascensor se aflojó y me dió un beso de lengua que hizo que Celia la corriera para besarme ella tambien.
Ya en casa las abracé a las dos, empecé a besar a Delia y a jugar con nuestras lenguas, y Celia captó la idea de inmediato y se sumó, primero jugando con mi lengua, pero enseguida comenzo a chuparle la lengua a mi otro amor, lo cual consiguió excitarnos a los tres.
Les pedí que me desvistieran entre las dos, y lo hicieron excitándome mas con sus caricias y sus besos, y el dulce toqueteo a mi miembro que a esa altura ya estaba erguido, hinchado y húmedo.
Después les pregunté quien quería ser la siguiente en perder su ropa, y Celia gritó:
Yooooo
Yo me puse a las espaldas de Delia y mientras ella le quitaba la blusa yo acariciaba los pechos de una y otra para luego agacharme junto a ella y pidiéndole que haga lo mismo, entre los dos bajamos los pantalones de Celia, mientras yo le apoyaba la cara sobre su bombachita y a la vez besaba a Delia, quien se iba a flojando poco a poco. Entonces les dije que cambiáramos, y con Celia empezamos a desnudarla, besando todo su cuerpo, chupándole las hermosas tetas (usa corpiños talle 115) y mientras yo le lamía la vagina, Celia la besó aflojando sus últimas resistencias.
Se separó un poco, y nos dijo que nunca había imaginado calentarse de tal manera, y siguieron besándose entre las dos mientras yo terminaba de desnudarlas y empezaba a masturbarlas.
Nos fuimos a la cama y allí las dos sabedoras de como me gusta que me la chupen, no perdieron un momento en empezar, primero torpemente, molestándose una a la otra , pero enseguida se pusieron de acuerdo y mientras una me chupaba la cabeza la otra me lamía el tronco y los huevos,
Yo mientras tanto tenía la chucha de Delia en mi boca mientras con una mano masturbaba a Celia, lo cual me hizo estar al borde de la eyaculación un par de veces, por lo que les pedí que no fueran tan rápido. Celia recordando alguna peli que habíamos visto juntos propuso hacer un triángulo, ella chupandome el pene a mi, yo chupandole la vagina a Delia y ésta haciendo lo propio con Celia, lo cual no solo resultó delicioso, sino que ademásprovocó el primer orgasmo de ambas, primero un gemido tremendo de Delia que me llenó la boca con sus exquisitos jugos, y de inmediato el grito enloquecido de la otra.
En ese punto las puse las dos tipo perrito y primero las masturbé un buen rato, hasta sentir que estaban empapadas las dos, y ahí empecé a materle un rato a cada una, mientras cojía a una masturbaba a la otra, hasta que sentí que no aguantaba mas y les pregunté como querían que acabara.
Delia no sabía que decir, y volvió a tomar la iniciativa Celia proponiendo que me pajeara hasta acabarle en la boca a las dos, cosa que a ambas le gusta mucho, y grande fue mi sorpresa cuando ya a punto de acabr, arrodillado en la cama y con ellas dos esperando con la boca abierta, veo como Delia masturbaba enloquecidamente a Celia.
Debo decir que hacía mucho no tenía una eyaculación tan abundante y vigorosa, y ellas dos me chuparon y lamieron hasta dejarme la pija totalmente limpia y a mi exhausto.
A los pocos minutos, Delia dijo que era lo mas maravilloso que le había pasado, y propuso vivir los tres juntos, lo cual me llenó de alegría y ayudó a que me recuperara mucho mas rapido, al punto que a los pocos minutos ya estaba otra vez dispuesto a satisfacer a mis dos maduritas deliciosas.
Seguimos cojiendo un buen rato mas, me hicieron acabar una vez mas y despues de una ducha compartida me quedé dormido. No se cuanto tiempo dormí, pero unos movimientos en la cama y unos ruidos me despertaron, y eran ellas dos haciendose un fantástico 69, diciéndome al verme despierto que eso era parte del nuevo universo que estaban dispuestas a descubrir a partir de ahora.
Ahora me están apurando las dos porque dicen que quieren darme un show privado, en los proximos días les cuento como sigue esta relacion.

La vendedora de tabaco

Miércoles, diciembre 10th, 2014

Hacía mucho frío, me apetecía fumar y me había quedado sin tabaco. Al salir de la redacción, alre-dedor de las dos de la madrugada, me dirigí, como de costumbre, a la puerta de la sala de fiestas que estaba un edificio más abajo del Palacio de la Prensa. Salí del coche bien abrigado y me fui derecho hacia la señora que vendía tabaco a la puerta del cabaret, sentada como siempre en su sillita de tijera y aguantando el vientecillo del Guadarrama como buenamente podía. Era una mujer de unos cincuenta años, facciones agradables y tipo……¡Vaya vd. a saber!….Cualquiera lo adivinaba bajo el abrigo y la manta con la que se protegía del crudo invierno madrileño. Parece que tenía tetas de buen tamaño, caderas amplias y muslos gruesos. Tenía, eso sí, carácter amable y sonriente. Parece que me miraba con buenos ojos. Esto no era nada raro, porque yo era resultón y mis treinta y cinco años tenían éxito entre las mujeres.
Buenas noches, señora. ¡Vaya frío!. Deme un paquete de Chester. ¿Hasta qué hora está vd. aquí?.
Pues hasta que cierre el cabaret. Ya sólo queda por salir la orquesta.
La vendrá a buscar alguien, ¿no?, porque a estas horas y con este frío………
Yo estoy solita en el mundo, nadie se preocupa de mi. Soy………. viuda…………….., ¿sabe?.
Había cierta segunda intención en la puntualización de su estado civil. Yo decidí probar.
Mujer….., me da cargo de conciencia que vaya sola a estas horas. Yo……si llevase vd. mi camino……… Bueno, mi coche no es un Mercedes, pero…..no se pasa frío.
¡Bien bonito que es. Y no sabe vd. el gusto que me daría que me llevase vd. a casa. Vamos, que hasta le invitaría a subir a tomar un cafecito. Lo hago muy rico, ¿sabe?.
Yo imagino que vd. todo lo hace rico.
Yo diría que si, que……todo….lo hago…rico. Vamos, aunque no soy yo la que tiene que juzgar si las cosas las hago bien o mal, ¿no le parece?.
Me di cuenta de que, en su tono y en su forma de remarcar las palabras, había una clara intención de abrir una puerta al ligue, a dejar claro que llevarla en el coche podía tener contraprestación. Decidí lanzarme.
Como ha preguntado, le respondo: creo que vd. lo hace todo muy bien……muy…rico, muy gustoso.
De eso no le quepa la menor duda: todo muy gustoso. Y no me tome vd. por una desahogada, que no lo soy, se lo juro por la gloria de mi madre.
Te creo y me gustaría comprobarlo. ¿Te importa que te hable de tu?.
¡Qué dices, me encanta que nos tengamos confianza!. Eso ayuda a…….a todo, ¿no?.
Al menos a lo que me gusta ……..y quiero.
O queremos, ¿no?.
Eso me daría mucho mas gusto, ¿no?.
Te dará gusto, mucho gusto, garantizado.
¿Tienes algún enamorado celoso, que me pueda dar un garrotazo si me ve contigo?.
No hay ninguno. No lo ha habido desde que me quedé viuda. Pero……no sé…..tengo esperanza de que esto cambie. ¿Tú crees que puedo tener algu- na esperanza?.
Seguro, completamente seguro.
Me das una gran alegría……..cielo.
Eso de cielo me ha gustado mucho, me ha dado mucho gusto.
Eso es lo que yo más deseo: darte mucho gusto, pero mucho, mucho gusto.
Me estás poniendo nervioso perdido.
Yo también estoy muy…..no sé, como con ….no sé.
¿Cómo te llamas, cariño?.
Juancho. Tú te llamas Lola, según he oído.
Van a salir los de la orquesta. Lleva el coche, si quieres, a la vuelta de la esquina. No te vayas, espérame, cariño. No te arrepentirás te lo juro. No me des plantón, ¿eh?.
¿Qué dices, cielo?, si me tienes muy ilusionado.
Y tú a mí, mi vida. Mira, ya están saliendo.
Me fui al coche y lo moví hasta la esquina. Desde allí no me veía nadie. Antes de cinco minutos, apa-reció Lola portando sillita y canasta de tabacos.
Lola, cielo, coloca todo en el asiento trasero.
Así lo hizo. Se sentó a mi lado, sin abrigo y manta. Al echar el seguro de su puerta, la besé. Rodeó con sus brazos mi cuello y correspondió a mi beso me- tiéndome la lengua. Nos lamimos ansiosos, con ganas de mejores caricias. Comencé a subirle las faldas y reaccionó con presteza: se las subió hasta el vientre.
¿Te gustan mis muslos?.
Muchísimo, cariño. Los tienes gruesos, como a mí me gustan. Las medias y el liguero los hacen más bonitos, cariño. Tengo ganas de verte la entrepier-na. Estoy deseándolo.
En casa, mi amor, cuando me haya lavado. ¿Sabes que me gustas desde que empezaste a comprarme tabaco?. Me gustaste mucho. Desde que te vi, se me ocurrió que me gustaría ser tu novia.
Volvimos besarnos. Mi mano acarició su braga, justo encima del coño. Sentí cómo se estremecía, al tiempo que su nerviosa mano acariciaba mi entrepierna, presionando con ansia. Las lenguas no paraban de lamerse. Estábamos muy excitados.
Vámonos, amor mío, que a esta hora suele pasar una pareja de policías para ver si todo está en orden en el cabaret, vigilar que no haya peleas….esas cosas.
Arranqué el coche.
¿Dónde, cariño?.
Hacia Cuatro Caminos, amor mío. Ya te indicaré, porque es una calle pequeña.
No había tráfico y en diez minutos llegamos detrás de las cocheras de autobuses. Me indicó con precisión y paramos ante su portal. Había hueco para aparcar. Nada más bajarnos, una vecina se asomó a la ventana y la abrió un poco.
Bien acompañada vienes, Lola.
Si, es mi novio. ¿A que es guapo?.
Guapo es poco, está para comérselo enterito.
¿Y qué te crees que va a hacer una servidora, Ma-nuela?.
Lo que está mandao, Lola, lo que está mandao. ¡Que lo paséis bien, guapos!.
Hasta luego, Manuela.
Adiós, Lola…….y la compaña.
Cuando cerramos la puerta de su casa, Lola salió disparada hacia el baño.
Enseguida vuelvo, mi amor. Tómate algo, si quieres.
Eché una ojeada a la casa. En una sola habitación estaban el comedor-salita, la cocina y la cama. La otra habitación era el baño. Se abrió la puerta al cabo de diez minutos y apareció Lola. Venía vestida para joder: blusa corta, que no tapaba la entre- pierna, medias grises sujetas por ligas y zapatos de tacón. Toda mi atención se centraba en el coño de Lola: era muy peludo, como a mí me gustaba y me lo mostraba sin pudor alguno, deseando enseñármelo. Se acercó y comenzó a comerme la boca. Me gustaba el sabor de su lengua, que parecía una serpiente incansable, que lamía mi lengua sin parar ni un segundo. Se apartó un momento.
Entra al baño y lávate para mí. Lávate todo, hasta el culo, mi amor, que lo debes tener precioso. No tardes, mi vida. Mientras te aseas, voy a encender la cocina. En diez minutos caldea la casa. Así estaremos más a gusto. Yo te espero en la cama.
Cuando salí del baño, diez minutos después, comenté algo sorprendido:
Tienes un baño muy completo, no le falta ni el bidé.
Mi marido (q e p d) era fontanero y albañil. Muy habilidoso, ¿sabes?. Y como le volvía loco el sesenta y nueve…….pues lo puso todo…de lujo. El casero no se ocupa de nada y como Manuela, la portera, es amiga, pues……..lo cambió todo.
Se acostó a mi lado. Nos besamos de lengua. ¡Vaya lametones que nos dimos!. Su boca sabía a dentífrico. De repente, cuando más estaba saboreando su lengua, Lola se puso en sesenta y nueve y comenzó a chuparme la polla. ¡Con razón decía que su marido era un apasionado del sesenta y nueve!, Lola sabía chupar, comer una polla y volver loco al comido. ¡Qué bárbaro, qué gustazo!. Sabía apretar la boca hasta convertirla en un aro que masajeaba el glande, toda la polla, derritiéndote de gusto. ¡No pude más, me volvía loco de gusto, me dí la vuelta y mi boca busco su coño. No había olores, para lo que soy, lo reconozco , un tanto rarito. Por ello, metí mi lengua en sus labios mayores y lamí con ansia, chupando con ganas de darla gusto. ¡Vaya si lo conseguí!….Se retorció de gusto y se metió más la polla en la boca. ¡Qué chupetones, qué lamidas, qué gustazo!. Lola no pudo aguantar más y dando un discreto grito, se dio la vuelta y, cabalgándome ansiosa, se metió de golpe toda la polla. Entró fácil, tenía el coño empapado de su leche y mi saliba, Despacito, suave, evitando que me corriese enseguida, comenzó un sube y baja delicioso. Su coño no dejaba de destilar jugos, su rica leche, que iba escurriendo despacio por mi polla, mojándome todo: pelos, huevos, culo……Era de un gusto tremendo su humedad, que me hacía sentir todo lo que experimentaba, toda la pasión que se centraba en la suavidad de su coño, una maravilla de calor, de leche que me empapaba. Gritó en voz baja, se estremeció como una epiléptica y, comiéndome la boca, chupando mi lengua con pasión, me dijo:
Me matas mi rey, ¡cómo te quiero, mi vida!, ¡qué gustazo, que cosa tan rica me das!……¡Qué bien sabes entrarme en el coño!. Ya no te aguanto, me voy a correr, vente conmigo, mi amor, córrete conmigo, échame toda tu leche. No tengas miedo, no hay peligro. ¡Vente, quiero tu leche, me voy, no aguanto, no te aguanto, amor mío, ……..¡Ay,…….ay….qué gustazo, qué gustazo!.
Descansó un momento y besándome mimosa, pre-guntó:
¿Es que no te gusto?…..¿Por qué no te has vaciado en mi coño?…….¿No te doy gusto, mi cielo?.
Claro que si, vida mía, es que quiero que te corras dos veces. Así querrás que venga más días.
Al escucharme comenzó a moverse en círculos y de un lado a otro. Su arriba y abajo, su metisaca fue mucho más rápido y fuerte, su coño chocaba contra mis pelos y comencé a sentir que me venía el gustazo de joder con una mujer tan cachonda, tan húmeda, que empapaba a su macho con la le-che de su precioso coño. Era un coño muy bonito, muy peludo y ¡cachondísimo!. La avisé de que me corría y comenzó a gemir, a retorcerse más a sacar y meter con más fuerza. Gritamos los dos, mezclamos nuestras leches, nos inundamos. Yo, sabiendo ya que no había peligro de embarazo, inicié el juego de los niños y la preñez.
Lola, mi amor, te acabo de dejar mucha leche en el coño, ¿qué me vas a dar, un niño o una niña?. Dime, mi amor, que te quiero con locura.
¡Ay, vida mía, locura de mi coño, que me lo pones loco del gustazo que me das, mi amor!. ¿Qué prefieres, papá, un niño o una niña?.
Entró en el juego con alegría, buscando complacer-nos más.
Me conformo con lo que tú me des, amor mío, con lo que tú quieras.
Yo quiero una nenita, vida de……¡Ay, cachondo mío, que no se te baja la polla, la tienes dentro de mi coño!……¡Qué gusto, parece una garrota!. Me voy a correr otra vez, ¿sabes vida de mi corazón?. Muévete un poco y me corro por tercera vez.
Yo también novia mía de mi alma, que te quiero con locura. Cuando dices que te corres, yo te sigo, me voy contigo, mi cielo, novia mía.
Ponte encima, aplástame con tu peso, marido. Esto que hacemos es de marido y mujer. ¿Te molesta que te lo diga, maridito?
No, que por eso me vas a dar una niña, mujer mía, hembra de mi vida, que nunca he sentido tanto gusto con una mujer.
Natural, alma mía, marido de mi corazón, que para eso te empapo la polla y tú me inundas el coño, amor de mi vida, para darnos un hijo.
Has dicho una nena, esposa mía.
¡Cómo siento tu peso, marido mío, cómo me aplastas, que gustazo sentirte así, entrándome hasta lo más hondo. ¡Vente conmigo, que me corro, alma mía, marido de mi vida, córrete conmigo!.
Si, esposa mía, si, te doy mi leche, me quedo va-cío, te la doy toda.
Yo también me vacío, alma mía, marido de mi amor……¡Toma mi leche, dame la tuya, marido!. Vamos a tener gemelos………..gemelos….Me corro, mi vida, me corro……¡Cómo siento tu leche, vida mía, cómo me inundas!.
¡Ay, Lola, te quiero, ¡qué gustazo!.
Para descansar un rato y por si nos quedábamos dormidos, puso el despertador para que sonase en media hora. Cumplió con su obligación: su campanilleo nos despertó. Tras las despedidas, los últimos besos, etc., salí de su casa, que no daba a la calle y me llevé la sorpresa de ver que Manuela, la vecina, estaba esperando con la puerta abierta y haciéndome señas de silencio con el dedo. Se acercó a mí y me susurro:
Oye, si quieres un cafecito para reponer fuerzas, abre y cierra el portal, para que Lola pienses que te vas y entra en casa. Bueno, si es que te apetece tomarte un cafecito con una servidora.
Hice lo indicado y entré en su casa. Cerró la puerta sigilosamente y se entretuvo un momento de espaldas. Cuando se volvió, pude ver que la bata la tenía abierta hasta más de la mitad de los muslos. Estaba apetitosa la veterana. Para otro momento, claro, porque Lola me había dejado para el arrastre. Se fue hacia la cocinilla y echó dos tacitas de café. La casa era igual que la de Lola, sólo que exterior. Como había encendido el fogón, hacía calor.
Quítate el abrigo y la chaqueta, así disfrutarás mas del cafecito. Te va a gustar. ¿Qué tal con Lola?.
Bien, es una buena hembra.
No es la única. Aquí, donde me ves, con mis sesen-ta años, yo lo soy tanto como la que más. Siéntate, hombre, que no te voy a cobrar nada.
Se sentó frente a mí y la bata se abrió más, casi se la veía la entrepierna. Tomamos un sorbo.
¡Buen café!, me gusta, lo haces muy bien.
El café y …….otras…….cosas…¿sabes?.
Eso está bien, Manuela.
Me alegra que recuerdes mi nombre. ¿Cuál es el tuyo?.
Juancho.
Si me prometes no considerarme una descarada,
me atrevo a confesarte un secreto.
Prometido.
Pues verás……Eres tan guapo que…….sentí envidia de Lola. Por eso te estaba esperando. ¿He he-cho mal?.
¡Que va!, al contrario , has hecho muy bien. Lo que que pasa es que hoy…..ahora……después de…..es- toy cansado, ¿comprendes?.
Claro que sí, faltaría más. Pero, a pesar de lo de Lola, yo había pensado que…….¿No te gustaría que te hiciese un trabajito fino……sin esfuerzo para tí…..Y así saber si te puede apetecer volver otro día……más despacio y con más ganas. ¡Te juro que no te vas a arrepentir!. Vamos, si te parezco muy fea….pues…..no he dicho nada, termínate el café y perdona la molestia.
Mientras hablaba, exponiéndome tan a las claras sus intenciones, se abrió un poco más la bata y pu-de ver por completo sus muslos, cubiertos por unas medias altas, de las llamadas de Tolosa, “que llegan hasta la cosa”. Me pareció bien lo que ví, estaba deseable la sesentona, se podría pasar un buen rato con ella, que parecía tener hambre de hombre desde hacía bastante tiempo. Decidí de- jarla hacer. En las cosas de la jodienda ,nunca se sabe, donde menos se espera…..
Está bien, Manuela, como tú quieras. Pero no nos podemos entretener demasiado….Tengo que lle- gar a casa antes de una hora, Soy casado,¿sabes?.
Se levantó y ,tomándome de la mano, me llevó al baño.
Oye, es igualito que el de Lola. ¿También tu marido tenía ganas de sesenta y nueves muy limpios?.
No, no es eso. Yo me quedé viuda más tarde que Lola, lo que pasa es que decidí sacarle partido a mi silencio y que me hiciese a mí lo mismo. Ya sabes que para hacer una reforma así en una casa de alquiler, el casero te puede obligar a subirte el precio del alquiler. Yo soy la portera y la única que sabe esas cosas.
Tomó un buche de un elixir dental y se enjuagó la boca. La imité. Después de eso nos besamos. Yo no tenía muchas ganas, todo hay que decirlo, pero la lengua de Manuela me fue poniendo a tono. Aca- bé besándola con ganas y tocándola el chocho. Me lavó la polla con habilidad, mucha habilidad. ¡Joder con las viudas!, estaban todas cachondas perdidas. Sin soltarme la polla, que ya había empezado a engordar, me condujo a la cama, me hizo tumbar y echándose a mi lado comenzó el ritual del sesenta y nueve. ¡Joder, que bien lo hacía la tía!, me estaba dando mucho gusto, tanto como Lola, ¡que ya es decir!. Me mordía ligeramente, me masajeaba con ansia y me puso como un tren. Tanto que, sin dudarlo, me monté sobre Manuela y comencé a intentar metérsela. Me guió con mano experta y la metí la polla poco a poco, con esfuerzo, porque se notaba que no había jodido en bastantes años.
Al tercer o cuarto metisaca, se le humedeció el coño y comenzó a jadear con fuerza, retorciendo la entrepierna y acompasando sus movimientos con los míos. Era una tía cachonda perdida y se corrió con verdaderas ganas, gritando y agitando la entrepierna lateralmente. Todo esto y la tremenda humedad de su coño, que me había mojado hasta el culo, me puso como loco y empecé un fuerte metisaca, duro, violento, que hacía chocar mi pelvis con la suya. Los gemidos de Manuela eran para hacer que cualquiera se corriese en el acto. Yo, que le había dado toda mi leche a Lola, tardé un poco en correrme. Manuela lo hizo dos veces más, chupándome la boca, los labios, la lengua, los dientes. Todo me chupaba. No resistí más y me vacié en sus entrañas. Dio un gritito y volvió a correr-se.
¡Ay, mi amor!….¡Cuatro veces, me he corrido cua-tro veces!………¡Me tienes loca, cómo te quiero, mi amor!……….¡Cuatro veces!……..¡Me tienes lo-ca, macho mío, loca por ti.
Después de lamerme la lengua, me hizo descabalgarla y me preguntó:
No seas soso, dime si te he dado mucho gusto. Yo sé que sí, porque te has corrido en cantidad.
Claro que me has dado gusto, cachonda, que eres una cachonda, una súper cachonda. ¿Cuánto hacía que no jodías con un tío?.
Cuatro años, desde que enviudé. ¡Y tenía unas ganas!….. Anda que tú tampoco te has quedado atrás: me has echado mucha leche en el coño, me lo has inundado, cachondo de mi vida, que me tienes enamorada perdida de ti, cariño mío, que sabes darme más gusto que nadie en este mundo. ¿Quién te ha dado más, Lola o yo?. Digas lo que digas, te prometo que no me enfado. Anda, dime.
Las dos sois dos fieras.
¿A quién prefieres?
A las dos, que me ponéis echo un toro. Yo espero que no seas celosa y podamos……
Si, cariño, podemos arreglarnos……discretamente, eso sí. ¿Qué opinas tú?.
Mujer…, que Lola no lo sepa….de momento. Lue- go, si tenemos habilidad y salero en los pactos, pues……¡hasta podemos hacer un mènage a trois!.
Yo nunca lo he hecho ¿y tú?.
Tampoco, pero…….Bueno, ya veremos.
Lo más fácil es que una de nosotras te guste más que la otra y sólo quieras joder con ella. Si pasa eso……espero ser yo la elegida. Anda, ven al baño que te lave la polla y vete que vas a mosquear a tu mujer.
Nunca llegamos a encamarnos los tres juntos. Con- tinuamos jodiéndonos con ganas, en carne viva y fuimos felices. No comimos perdices, a mí no me gustan.

Gracias por publicarlo y por leerlo.

JUANCHO.

Empezó con un beso

Sábado, noviembre 29th, 2014

Cierta mañana, por estirar un poco las piernas, mientras mi mujer hacía la compra en el súper, caminé despacio por una calle peatonal. Como no era larga, paseé de arriba abajo varias veces. Llevaría ya cuatro recorridos cuando vi a una señora mayor, de andar lento, algo dificultoso, que eligió el peor sitio para moverse por esa calle: la zona ajardinada que la bordeaba por un lado. Para regar esa estrecha parcela, los jardineros habían instalado una serie de tubos de goma que permitían el riego por goteo. Poco antes había caído de la bici un chavalín que se aventuró por la zona. Considerando que la señora, de setenta y tantos años, más o menos, se iba a dar un gran trompazo, me aproximé a ella y quitándome el sombrero, la advertí cortesmente:

Mucho me temo, Sra. que se va a caer.

Sonrió con particular encanto.

Tiene vd. razón, no sé por qué me he metido por aquí.

Deme la mano, Sra. y la ayudaré a salir.

Cogió mi mano y, despacio, vacilante, pero sonriéndome de forma simpática, especial, afectiva, salió a la acera. Nos miramos largamente todavía teníamos las manos cogidas.

Debe tener cuidado, Sra., es vd. demasiado bonita para lastimarse.

Es vd. un verdadero caballero, hay pocos como vd.

Lo que no hay, querida señora, es mujeres tan encantadoras y adorables como vd.

Amplió su sonrisa y aproximando su cara, quiso despedirse con un beso. Había gente paseando, sentados en las terrazas, mi mujer podía salir en cualquier momento del supermercado, pero, pese a todo, no vacilé en besarla en la comisura de los labios en ambos besos, que amplié a un tercero en plena boca. Hizo un ligero amago de retirar sus labios, pero…………..¡qué delicia de beso!, volvió a unirlos a los míos. Nos separamos y yo volví a besarla. Respondió al beso, entregándome sus labios. No pudo ser todo lo largo que deseaba, tal vez deseábamos, pero sentí una emoción
especial y capté la suya.

Es vd. preciosa, Sra. y me ha gustado mucho besarla.

A mí también. Espero que volvamos a vernos. Yo suelo pasear por aquí. Adios.

Adios, Sra. gracias por esos regalos tan maravillosos.

Al separarnos, me saludó un vecino. Por su sem- blante no pude deducir si me había visto o el ala de mi sombrero y mi estatura superior le impidieron ver los emocionados besos que acababa de protagonizar.

Caminamos en la misma dirección que la señora, aunque un poco más despacio porque este vecino usaba bastón y avanzaba con dificultad. Me despedí alegando ir a comprar el periódico y seguí los pasos de la señora, que se había internado en el parque.La alcancé y volvió a sonreirme de un modo que me fascinaba. Tenía mucho atractivo para mi: cara realmente guapa, muy bien maquillada, labios gorditos, cara preciosa. Sus piernas parecían bonitas, aunque sólo se veían de media pantorrilla para abajo. El abrigo disimulaba el pecho, cuyo tamaño parecía adecuado al resto. Peinado de peluquería y un cierto aire…….¿mediterráneo?…….su aspecto parecía……. valenciano.

Disculpe la molestía, pero no quisiera que nos separásemos sin decirla que sus besos me han……( palabra que no exagero), me han enamorado, nunca he sentido tanto ni tan intensamente como con sus besos.

Tomó mis manos, aproximó su rostro, ofreciéndome sus labios, sus gordezuelos y sabrosos labios.
En ese momento no pasaba nadie por esa vereda del parque y fue un beso largo. Su mano buscó la mía y la apretó fuertemente. Nos costó separarnos.

Eres preciosa, una de las mujeres más bonitas y elegantes que he visto nunca.

Gracias, eres muy amable. Tengo una hija bellísima y mucho más joven.

Lo ha heredado de tí, porque eres un encanto y me gustas mucho.

Tu también me gustas, por eso te he dejado besarme y por eso te he besado yo. No soy ninguna jovencita.

Yo tampoco, cielo, pero estamos sintiendo los dos como jovencitos. Has hecho que me tiemblen las piernas de la emoción. ¿Estás casada?, ¡qué pregunta tan tonta!, una mujer como tu siempre tiene marido.

Hizo un gesto ambiguo.

¡Bueno!…..si……y no…..

Varias horas después, pensando en la delicia de su boca, en esos besos brujos que me hicieron desafiar hasta la posible presencia de vecinos, no fui capaz de interpretar su dubitativo gesto y desconcertante respuesta. Tampoco me quedó claro el mezclar a su hija en la conversación

¿Tienes teléfono?

¿Quieres que te lo de y así nos hablamos?.

Si, pero no tengo bolígrafo, ¿tienes tu?.

Rebuscó en su bolso infructuosamente.

No se, no lo encuentro.

No importa,¡que poco moderno soy!, lo meto en el móvil y resuelto.

Tras anotar el número, que era de los de la zona, volvi a tomar sus manos, que apretó cariñosa.

¿Cómo te llamas?.

Ana María.

Nombre precioso, que te va de maravilla, porque tu eres una verdadera preciosidad. Si te digo una cosa que has provocado en mi, ¿no te enfadarás?.

Apretó más fuerte mis manos y sonriendo con los ojos y con la boca, me dijo en tono quedo, íntimo:

No, Y además, como se lo que me vas a decir, yo te diré lo que me ocurre a mi. Ojalá no me equivoque.

Ana María, me he enamorado de ti. Ya sé que parece una locura…pero……

Esas cosas pasan, a veces, con tan sólo un beso. El amor es así. Yo también me he enamorado de ti.

No pasaba nadie y acercó su rostro al mío. De nuevo me invitaba a besarla. Sentir sus labios me produjo una revolución interna, la abracé y me apreté contra ella, uniendo mi entrepierna a la suya. Llevábamos abrigo y aun sin sentir el calor del contacto, el simple hecho de demostrar nuestros deseos, provocó que Ana María hiciese lo que yo no me hubiese atrevido: su lengua acarició mis labios. Yo llevé la mía hasta el interior de su boca y nos lamimos ansiosos, olvidados de que podía pasar gente. Ocurrió así, pero sólo nos enteramos cuando oímos sus risas. Era una pareja de chicos jóvenes que pensarían: ¡mira como están esos viejos!

No he debido hacer esto, ser tan lanzada, pero es que……¡no sé que me está sucediendo!…te beso y pierdo la cabeza, no soy capaz de apartar mi boca de la tuya. No me has dicho cómo te llamas.

Juancho.

Me gusta. El nombre y tu. ¿De veras ta has enamorado de mí, Juancho?. Se sincero, no me engañes, ni exageres tus sentimientos. ¿Lo harás?.

Como no pasaba nadie, volví a besarla. Abrió muchísimo la boca y metí mis labios dentro. Las lenguas…….¡ah!…..¡cómo se lamieron!. Nos separamos. Lo hicimos muy a tiempo porque por un recodo aparecieron varios niños jugando con un perro. Detrás sus papás. Cuando pasaron, tras un breve beso, la dije:

Ana María, es la primera vez que me ocurre una cosa así, pero te aseguro formalmente que estoy enamorado de tí, que nunca he sentido algo tan dulce, tan excitante, tan arrebatador como nuestros besos. Te estaría besando horas.

Acercó su rostro y me volvió a besar rápidamente. Venía gente, pero mi mayor envergadura la tapaba.

Me dices unas cosas que me vuelves loca, lo mismo que me ponen tus besos. No viene nadie, dame un beso, cariño.

Ya le habíamos cogido el gusto a los besos de lengua y así tenían que ser: lenguas enlazadas como serpientes, que preparaban a los amantes para el acto final, el gran acontecimiento, la unión de hombre y mujer, la fusión de dos cuerpos que se humedecen mutuamente.

¿Cuando volveré a verte?.

Llámame el jueves, mi hija los jueves trabaja por la mañana, hasta las tres. Tendremos tiempo para estar juntos. Llámame todos los días. Para que sepas que soy yo, siempre diré dos veces diga. ¿Vale?.

Ahora me voy. Dame un beso pequeñito que viene mucha gente.

Adios, amor mío.

Adios Juancho, cariño mío, te quiero. No dejes de llamarme.

Nos besamos brevemente, pero juntando nuestras lenguas.

Nos separamos. ¡Qué ha tiempo lo hice. Vi a mi mujer doblar la esquina del supermercado. Salí a su encuentro. Me pasé toda la tarde deseando llamar a Ana María, aunque sólo fuese para decirla que me había hecho muy feliz, pero mi mujer no se puso a ver la tele, sólo estuvo leyendo el periódico, unos de sus ritos diarios. Se me ocurrió súbitamente: decir que me había dejado las gafas en el coche. Bajé al garaje y marqué el número de Ana María.

Diga, diga.

Hola, cariño, soy Juancho, te llamo desde el garaje.

¡Qué alegría, cielo mío!. Podemos hablar muy poquito, mi hija está en el baño. Sabía que me ibas a llamar. No he dejado de pensar en ti. ¿Piensas tu en mi?. ¿piensas en nuestros besos?.

Como no la tenía delante, me atreví a decir:

Continuamente, no hago más que desear comerte a besos. Toda
entera.

¡Bueno, ya estaba dicho!, oigamos lo que tenga que decir.

Eres muy malo, malísimo, ¿has dicho toda entera?.

Si, cariño.

Pero, amor mío, ¿tu sabes lo que eso significa?.

Claro.

Toda entera quiere decir sin dejar ni un trocito. ¿Te das cuenta de lo que has dicho, de lo qué significa?.

Si. Perdona, no quería ofenderte.

No me ofendes, amor mío, to-do………lo…….con-tra-rio. ¿Comprendes lo que te digo?.

¿Quieres decir que te gusta pensar que te bese toda entera, te coma toda entera?.

Si, lo pienso, lo deseo y te recordaré que lo has prometido.

¿Y tu?.

Esto siempre es cosa…..de ……dos. Somos dos locos,¿verdad’.

Dos enamorados, cielo mío.

Si, amor mío. ¿Lo deseas mucho, pero mucho, mucho?.

Con toda mi alma, con todo mi corazón y todo mi cuerpo.

Igual que yo, amor mío, cariño mío. ¿Podrás esperar?.

Me costará un gran esfuerzo.

Pues entonces………ven el lunes, a las once y media.

¿Y tu hija?

Hace un rato me ha dicho que tiene que ir a cubrir a una compañera que debe ir a……Burgos, creo. Así que…….Oigo la cadena del water, va a salir. Hasta el lunes, amor mío, piensa en mi. Yo me dormiré pensando en ti. Estoy oyendo la ducha. Podemos seguir hablando. ¿Pensarás en mi?. ¡Qué tonta soy, tu tienes a tu lado a una mujer, no pensarás en mi!.

Si, pensaré. Y te lo digo porque quiero que nos hablemos siempre sinceramente: a mi mujer, desde hace varios años, no le interesan el……..amor.

¿Es verdad o me engañas?.

Te lo juro. Somos dos buenos amigos que viven juntos.

Me hace feliz saberlo.¿Entonces tu vas a ser sólo mío?. ¡No me engañes, amor mío!.

Es la pura verdad, vida mía, sólo tuyo. ¿Y tu?.

Sólo de ti, amor de mi vida, que te quiero mucho.

¿Y tu marido?.

Hace seis años que se fue con viento fresco. Pero no se ha divorciado. Como no tenemos noticias suyas, hemos presentado en el juzgado la petición de fallecimiento. Ya sabes, para poder vender las dos casa y otras cosillas. Ya ha parado la ducha. Pasado mañana te espero, amor mío, vida mía. Te quiero.Vivo en la calle tal , nº tal. ¿Sabes dónde es?.

Claro, en la calle de la parroquia. Te envío un beso muy fuerte.

¿Hacia dónde lo dirijo?.

A donde quieras.

Pues como has dicho……toda entera……pues ahí, donde estás pensando.

¿Como lo llamas tu?

Prefiero que lo digas tu.

¿Chochito?.

¡Ay!, si, amor mío. ¡Somos muy descarados!, dos sinvergonzones.

No, mi vida, estábamos faltos de amor y nos hemos encontrado.

Creo que nos vamos a alegrar los tres.

¿Cómo tres?, a quién…….

Verás, mi amor, creo que debo explicarte algo que me preocupa de mi pobre hija. Mariana, mi hija, y su marido, sufrieron un accidente gravisimo con el coche. El murió y mi hija….quedó….deforme, con la espalda, la columna……arqueada, ya sabes……

Con chepa. Una palabra asquerosa.

Si, cariño, ya lo sé, pero, como se trata de mi hija, pues………Me da apuro…..decírtelo.

Debes tenerme confianza, dímelo.

Bien……..Desde entonces, esa…….espalda, su deformidad, han alejado a los hombres. Mi hija es muy…..cariñosa……muy…temperamental, mucho más que yo y……..¡no sé cómo decirlo, Juancho!.

Necesita, como cualquier persona, mantener relaciones sexuales, calmar sus deseos. desahogarse con cierta frecuencia. ¿Y por qué no lo hace?.

Porque no puede, porque ningún hombre busca eso en ella. Mira, Juancho, ni a tomar un café la invita algún compañero.

¿Tiene problemas en el trabajo?.

No, ninguno, es funcionaria, de muy buena categoría. Lo que la amarga, lo que la desespera es que…….el accidente, aunque no muriese, la mató, la………no sé. Tengo miedo de que cometa algún disparate.

Destruyó todas sus expectativas. Vamos, que vive sin esperanza alguna.

Así es, Juancho.

Veamos, Ana María, tu…..¿para qué me cuentas todo esto?, porque seguro que hay una razón y es hora de que me la digas. Lo primero, ¿ya no te preocupa que te oiga tu hija……Mariana, ¿no?.

Sí. Mi hija está frente a mí, ha oído nuestra conversación por el supletorio. Ella es la que me ha dicho que te cuente todo……lo suyo.

Todo eso está muy bien, pero ahora toca que te sinceres conmigo. Adelante.

Pues…..¡me da vergüenza!…….No sé si voy a poder…..

Debes. A lo mejor…….¿quién sabe?…..a lo mejor yo tengo la solución a ese problema, que es muy grave para cualquier persona, sobre todo si es joven y sana.

Mi hija está sanísima y es muy guapa, preciosa y tiene un cuerpo……¡perfecto!. Bueno, salvo ese…….inconveniente que te he dicho.

Puntualicemos. ¿Tu crees que yo le podré gustar a Mariana?

Sí, le gustas. Nos vió besándonos en el parque y luego me dijo que ojalá la hubieses besado a ella.

Pues mira, la puedes decir que a mí no me preocupa en absoluto lo de su espalda. Y puedes añadir que he tenido relaciones con varias mujeres que sufrían ese…..ese problema. Díselo, por favor.

No es necesario, está oyéndote por el supletorio.

Ya. Bien, pues entonces quiero decirte, Mariana, que estoy deseando conocerte y darte un beso, muchos besos. Si tu quieres, claro.

Sí, Juancho, sí, mil veces sí. Me gustaría verte ahora mismo, ¿es posible?.

No, ya has oido que estoy casado y también que, aunque a mi mujer no le interesa ya el sexo, me merece todo el respeto del mundo y no deseo que sepa que……….tengo una……novia. O dos.

Dos, Juancho, dos. Yo soy la que te ha conocido y no voy a renunciar a tí.

Está bien, mamá. Si se enterasen los vecinos dirían que somos dos personas un tanto raras, ¿no?.

Quizás, hija, pero eso no varía mis sentimientos.¿Los tuyos han cambiado, Juancho?

En absoluto. Cada vez tengo más deseos de……..de las dos. Voy a colgar. Nos vemos mañana a las once y media.

El lunes, a las once en punto estaba caminando hacia su casa. A las once y diez estaba para llamar al portero automático. Una mujer de cuarenta años, guapísima, con unas piernas de escándalo y un cuerpazo de primera, me franqueó la puerta. Iba elegante, con el abrigo plegado y echado sobre un hombro.

Iba a salir y te he reconocido. Te vi el sábado con mi madre.

¡Claro!, si eres igualita. Más joven y más guapa.

Acercó la cara para darme un beso. Yo, como siempre hacía con las mujeres que me gustaban procuré juntar ambas comisuras. No hubo resistencia por su parte. Y no fue rápido, mas bien lento.El acostumbrado segundo beso tuvo mucha más entidad: se centraron las comisuras y poco a poco, recreándonos, juntamos los labios plenamente y rozamos levemente las lenguas. ¡Joder!, ¿pero que estaba pasando?. ¿Les gustaba a la madre y a la hija?.Mis pensamientos se cortaron, me olvidé de todo y disfruté de ese inesperado beso, ¡un señor beso! Se oyeron pasos por la escalera. Nos separamos jadeantes, mirándonos a los ojos. En los de ella y en los míos, había deseo de más, mucho más, muchísimo más. ¡Qué bárbaro, qué mujer tan guapa y con que ganas me había besado!. Y yo a ella, claro está. Intercambió saludos con los vecinos y ladeamos el cuerpo para dejarles salir. Y ahí, ¡justo!, es cuando vi su defecto físico: la columna vertebral arqueada, tenía chepa, como vulgarmente se dice. Tengo muchos años y mucha experiencia. Y una profesión que me había hecho conocer a toda clase de gentes. Había entrevistado ampliamente a personas que hacían de sus deformidades físicas un medio de vida. Incluso llegué a tener relaciones con una enana. Me estuve metiendo en su cama, en el carro de las tres enanas de un circo ambulante, los dos meses que permaneció en la ciudad. Y disfruté mucho, mucho. Aquella pequeña era una fiera jodiendo, una cosa tremenda. Pequeña de cuerpo y coño,pero grande a la hora de recibir a un hombre.Todavía recuerdo cómo se abría de piernas, doblando las rodillas y levantándolas, mientras decía con voz ronca, aguardentosa (era viciosa del anis del mono): La tienes muy grande para mi coño, Juancho, pero me gusta que me lo abras de par en par con ese pedazo de polla que tanto gusto me da.¡Lo que me hizo disfrutar esa hembra de poca estatura!. Cuando era un muchacho de quince años, con las hormonas que se me salían del cuerpo, una costurera que venía a casa de mis padres, me llevó al huerto durante un par de años. ¡Y tan feliz!.Tenía una gran chepa. No me importó nunca, ¡era tan hembra!, ¡jodía con tantas ganas!. No fue la única vez que me metí en la cama con mujeres que tenían chepa. ¿Los humanos no jodíamos cara a cara?, ¿nuestros órganos sexuales no estaban enfrentados?…….Pues entonces, ¿cuál era el problema que una chepa podía producir?. Para mí, ninguno. Como consecuencia de este entrenamiento mi expresión no cambió, la seguí mirando con deseo de comerme otra vez su boca. Sonrió…….. ¿esperanzada?, ¿ilusionada?……¿Era como si se confirmase lo previamente tratado?. Esta madre y esta hija…..¡eran muy peculiares!.

¿No te importa lo que has visto?.

Aparte de tu belleza, por la que me puedo volver loco, no he visto nada que me preocupe, que, para mí, tenga importancia. Me gustas. Y estoy deseando repetir ese beso tan riquísimo.

Entonces, ¿quieres subir conmigo?.

Estoy deseándolo, preciosa mía.

Suspiró profundamente y, ante la puerta del ascensor, me echó los brazos al cuello y su boca buscó la mía. Fue un beso de bocas muy abiertas, de lenguas despiertas, lamedoras de cada boca. ¡Qué beso tan cachondo!. Mis brazos ciñeron con fuerza sus cintura, luego descendieron hasta sus muslos y subieron la falda. Me retiré un poco para verla. ¡Estaba tremenda, que muslazos, que entrepierna tan ….tan….¡enloquecedora!….. Presté atención. No bajaba nadie. Me arrodillé ante aquella diosa de la belleza y del deseo y echando hacia un lado sus bragas, metí la lengua en su velludo coño. Sin olor, sin sabor, ¡qué rico!. Lo lamí con loco deseo. ¡Joder, parecía un chaval y no un maduro de cincuenta y muchos!…..Pero es que…….¡Jo, joder, joder, tías como aquella, qué poquitas había disfrutado!. Ella, entregada a mí, había abierto sus piernas de par en par. Estábamos en ese disfrute tan descomunal, cuando oímos bajar el ascensor. Tomándome por la cabeza delicadamente, me hizo levantar, buscó mi boca y su lengua entró toda, lamiendo ansiosa. La que bajaba en el ascensor era Ana María, la madre de Mariana. Nos miró detenidamente y leyó en nuestra expresión.

Os lo noto, os habeis besado, ¿a que sí?.

Jadeante, casi sin voz, respondió:

Si, mamá, si. Ha sido maravilloso. Le gusto, no le importa mi….cosa

Me alegro. ¿Te gusta mi hija?. Ya te dije que era muy bonita. ¿No hay un beso para mí?.

Aproximó su cara en busca de un beso. Lo deseaba apasionado porque sus labios estaban muy separados y la lengua asomaba entre ellos. La abracé y nos besamos y lengüeteamos con más ardor que en nuestro primer encuentro. La hija nos separó.

¿No tendrás celos, cariño?. Le conocí primero, ¿recuerdas?. Subamos.

Dentro de la casa, me condujeron a una habitación con cama de matrimonio.

Me voy a lavar, Juancho. Me quiero lavar muy bien para tí. Otra vez, ¿sabes?,

Si, Mariana, cariño. Ana María, debes explicarme algo más de todo esto.

¿Recuerdas que el sábado te hablé de lo guapa, de lo preciosa que es mi hija?. ¿Recuerdas que ayer, cuando me dijiste que me ibas a comer el chochito, te dije que los tres íbamos a ser muy felices?. Mi hija nos vió besarnos. Cuando me lo dijo se echó a llorar amargamente. Después del accidente de coche, la espalda comenzó a deformarse, los médicos no pudieron evitarlo. Fue un accidente muy malo. Bueno, pues esa deformidad, la chepa, ha alejado siempre a los hombres. Y Mariana,¡pobre mía!, tiene sentimientos y deseos muy fuertes. En eso también se parece a mí, sólo que en ella es más fuerte por ser más joven. Lleva siete años sin saber lo que es un hombre y es …..muy apasionada, más que yo. Nos oyó hablar por el teléfono supletorio, se lo había metido en el baño y se puso muy nerviosa cuando me dijiste que me ibas a comer el chochito. Salió del baño llorando como una Magdalena, desesperada, diciendo que así no quería seguir viviendo……En fin, que se me ocurrió este plan, le pareció bien. Su compañera la llamó para decirla que no viajaba a Burgos y……Hoy te hemos visto venir y como Mariana me dijo que le pareciste atractivo, la empujé a bajar, advirtiéndola que eras muy golferas y a las mujeres las besabas en la comisura de los labios. Bueno, todo ha salido como yo pensaba.

Mariana salió del baño. Estaba bellísima, para enloquecer a cualquiera: su cuerpo, visto de frente, rozaba la perfección. ¡Qué muslazos, qué bonitos con las medias y el liguero, qué tetas tan para chupar con lujuria. Las bragas, negras, con muchos bordados, anticipaban que su coño tenía mucho vello. Se giró para que viese su abultada chepa. Y me miró, buscando en el fondo de mis ojos, la repuganancia que despertaba. ¡Que tontería!, si yo estaba acostumbrado a joder mujeres con chepa. Tenían un condicionamiento: ponerse encima para no hacerlas daño en la espalda. El peso de un hombre………puede hacerlas daño. Bueno, les voy a confesar algo: con dos de ellas y con la pequeña (odio la palabra enana), llegué a hacer unos sesenta y nueve de…….¡jo, qué buenos, que sabrosos!. ¡Y qué limpísimas las tres!, jamás capté olores o sabores desagradables para mí, que soy muy especial para esas cosas. Vi en la mirada de Mariana el temor a lo ya sabido, el rechazo que su chepa producía. Comprendí y calmé su inquietud lanzándola un beso dirigido a sus bragas. Suspiró aliviada.

Eres preciosa, Mariana, me gustas con locura. Estoy deseando volver a comerme tu tesoro.

La madre, quiso dejar bien sentado que, sin celos, podíamos arreglar la situación.

Yo fui la primera, hija, eso me da algún derecho, ¿no?.

Muy de vez en cuando, mamá, porque Juancho no es un chaval. Yo también tendré mucho tiento, porque esa forma de lamerme el coño…….¡Me has vuelto loca, cariño mío.

Pero, ¿como?, ¿ahí?, ¿a pie de ascensor, la has…….la has ……

Me ha comido, mamá, me lo ha comido. Me lo ha hecho de locura, yo ya no creí volver a……..volver a sentir…..¡Se me doblaban las piernas de gusto!.

Entonces, hija……….

Estoy loca porque nos lo hagamos. Los dos. ¿Vamos a la cama, cariño?.

Vamos, tesoro, que nos vamos a hacer un sesenta y nueve de locura.

¡Ay!, fue una locura. Mariana, puesta de lado, comenzó a lamerme la polla con una suavidad asombrosa, la lengua parecía………¡sí, parecía lamer un helado de cucurucho!. ¡Qué ganas ponía!, sobre todo cuando sintió mi lengua lamiendo las paredes de sus labios vaginales. Me supieron a gloria y, tras varios minutos de lamer con fruición, hundí la lengua en su gran agujero. ¡Se estremeció y comenzó a humedecerse más, mucho más!. Se tragó toda mi polla. Se la sacaba deprisa y se la metía muy, muy despacio, moviendo los labios como los peces mueven la boca.¡Me tamblaban las piernas! y sentí que la leche pugnaba por salir al exterior. Aguanté como buenamente pude y la pedí que me cabalgase. Lo hizo y ¡cómo lo hizo!, metiéndose la polla poco a poco, disfrutando de cada centímetro que introducía. A la vez, su coño se movía en círculos y lateralmente, con lo que me dejaba sin vista, ciego por las mil sensaciones que su empapado coño me producía, que no paró hasta meterse toda la polla en ese horno de mil delicias que tienen las mujeres entre sus muslos. Lanzó un grito lleno de emoción:

¡Me corro, me voy, me corro!…….¡no te resisto!…..te voy a inundar, mi vida!…..¡Me voy!…..

¡Bueno!, ¡vaya si se corrió!…….¡me empapó la polla y los genitales, los huevos!…. Esta chica era una fuente, un caño sin fin, una máquina de empapar. Yo, que estaba encendido desde el ascensor, y también por el cuerpazo en el que tenía metida la polla, no me pude contener y me derramé en sus entrañas.

¡Si, cariño, tu leche, toda, toda…..!

Toma, Mariana es tuya, te la doy!.

Permaneció unos minutos quieta, encima de mí, sintiendo como se desinflaba poco a poco la polla que había regado sus entrañas. Entretanto, Ana María se había situado al pie de la cama y se subió las faldas. Me enseñó las bragas y me lanzó besos y se relamió los labios. Su hija no podía verla y aprovechó que yo respondí a sus besos, para quitarse las bragas. Tenía mucho pelo, un chocho bonito, que no iba a dudar en lamer y joder con muchas ganas. Me lanzó un par de besos, volvió a relamerse los labios y dejó caer la falda. Salió de la habitación. Después de ducharnos, salimos al salón. Ana María estaba seria.

¿Te ocurre algo, mamá?.

Nada, hija, estoy contenta de que al fin…….Pero yo también tengo mi corazoncito y……..¡caramba, hija, que gritos, qué jadeos, que barbaridad!…….Me habeis puesto muy nerviosa, muy nerviosa…….No te enfades, hija, que ya sabes que yo por tí hago lo que sea, pero es que este hombre me ha besado tanto el sábado, que tengo ganas de estar con él en la cama. Ya sé que no hay que agotarle, pero estar un ratito……sólo un ratito.

No, mamaíta, si yo no me opongo. Tu, Juancho, ¿tienes ganas de …..más ….

Sí…….., un rato en la cama con mi adorada Ana María siempre será una delicia.
Conste, Mariana queridísima que….

Dímelo otra vez.

¿El qué, cariño?.

Eso de queridísima.

Ven aquí, queridísima, amor mío.

¡Ay!, mi vida, ¡cuénto te quiero!. Lávate otra vez, mamá. Por si acaso……, que Juancho es muy especial para olores y sabores, ¿sabes?.

Espérame en la cama, Juancho.

Cuando entró en el baño, Mariana se vino hacia mí y me chupó la polla con ese especial sentimiento de la que ya no creía volver a disfrutar con un hombre. Sabía transmitirme ese sentimiento, me volvía loco. ¡Qué pedazo mujer!, qué guapísima, qué belleza!. Bueno ya sé que para muchos soy un tipo raro, pero es que……yo no veía la chepa, sólo lo guapa que era y lo mucho que me gustaba. Dejó de lamerme cuando escuchó el desagüe del bidé. Se levantó y salió al salón. Ana María me habló desde el baño.

Juancho, amor mío, ven que te lave.

Cuando me tuvo a su lado, me acarició la polla con delicadeza, con un cariño infinito. Me lavó profusamente y, para completar tanto toqueteo, se sentó en el taburete y comenzó a lamerme.

Espera, Ana Mary, espera. Quiero que nos comamos los dos a la vez.

¿Te ha gustado cómo te he comido?.

Mucho. Vamos a la cama, que estoy deseando lamerte el chochito.

¡Sí, amor mío, qué rico!.

En la puerta del baño, esperando para lavarse, estaba Mariana. Al pasar junto a ella me acarició la polla y me besó brevemente en la boca. Respondí con entusiasmo y el beso se prolongó más de lo esperado. Ana María se volvió.

Mira, hija, ahora nos toca a Juancho y a mí, así que quédate en el salón y deja que nos comamos a gusto. Ven a la cama, Juancho, amor mío.

Mas que acostarnos….¡nos tiramos en la cama!. Lo hicimos en posición invertida, en sesenta y nueve. Comenzamos a chuparnos, a lamernos………¡Qué barbaridad!, no sé cual de las dos daba más gusto. La madre y la hija eran……¡dos fieras!.

Gracias por llerlo y publicarlo.
JUANCHO.

Doña Eugenia y su familia – Segunda parte

Martes, noviembre 25th, 2014

Como os conté en mi anterior relato mis relaciones con Eugenia eran una maravilla y un día cuando le estaba perforando su hermoso culo apareció su hija mayor de mi misma edad 48 años y un cuerpo semejante al de su madre, la situación fue impactante, ella en la puerta de la habitación viendo como su madre follaba como una loca, ninguno de los dos supimos cómo reaccionar, Eugenia ni se había dado cuenta, se echó las manos a la cara y se marchó, como podéis imaginar mi polla sufrió un bajón, cosa que molesto a mi puta, pero enseguida lo arreglo dándome una buena mamada y así termine descargando toda mi leche dentro de su culo.

Estuve unos días pensativo puesto que ya nuestro secreto se había descubierto y le preguntaba a Eugenia si sabía algo de sus hijas, ella al principio se extrañó de ese interés pero nuestras vidas y nuestra relación siguieron siendo esplendidas pues mi alumna era muy aplicada.

Una buena tarde estaba en casa leyendo relatos eróticos que me encantan cuando llamaron al timbre, sabía que no era Eugenia pues se había marchado de viaje a ver unos familiares, cuando abro era Isabel, la hija que nos había sorprendido mientras culeaba a su madre, me pregunto que si podía pasar para hablar conmigo, la verdad que no quedaba otra que afrontar la situación. La hice pasar y le prepare un café para intentar romper el hielo. Cuando estuvimos sentados comenzó a llorar y no sabía por dónde empezar, después de una café y unas copitas de orujo de hierbas se tranquilizó un poco, me dejo muy sorprendido al darme las gracias por lo mucho que cuidada de su madre, que había cambiado mucho, se arreglaba todos los días, salía más de casa, se mostraba cariñosa y la veía feliz y que ahora se explicaba ese cambio, tan apenas sabía que decirle pero también estaba muy bien con las atenciones que recibía.

De nuevo comenzó a llorar y me comenzó a contar su vida, que era ella quien ahora lo estaba pasando muy mal, su marido se había ido con una jovencita, su hija se había ido de casa con mala gente y también ella se sentía muy sola y que casi tenía envidia de su madre, me recordó la escena que presenció y al principio se enfadó, pero que después por la noche en su cama se imaginaba que era ella y no su madre la que estaba siendo culeada y se hizo una buena paja como nunca.

La mire a los ojos y la bese en la frente, pero ella busco mis labios, nos fundimos en un enorme beso y su lengua sí que sabía actuar y uno con más de una semana sin sexo, estaba bien caliente. Continuamos acariciándonos como locos, que hambre tenía Isabel, quiero que me comas toda, que me folles bien follada que hace mucho que nada entran en mis bajos, así que se quitó la blusa y aparecieron sus tetas al aire con unos pezones desafiantes, los cuales ataque con toda mi ansiedad, los pezones duros me vuelven loco, ella apretaba su cabeza contra sus tetas mientras mis manos entraban entre sus bragas para encontrar una vagina bien mojadita.

Nos desnudamos mutuamente y la cara la tenía como una fiera en celo, la tumbe en el sofá y fue directamente a mi polla, no hubo que darle indicaciones, cómo la comía la muy zorra se la tragaba toda, en unos instantes estábamos haciendo un 69 brutal.Después de mamarnos mutuamente un buen rato tumbado para coger un poco de aire, se puso encima y se clavó mi polla en su coño comenzando a cabalgar moviendo su culo y yo amamantándola como un bebe hambriento, hasta que tuvimos un orgasmo descomunal, que manera de sacar fluidos, hasta que comenzó a besarme mis tetas y nuestras lenguas se fundieron de nuevo.

Estuvimos en rato en silencio recreándonos con el polvo que nos habíamos dado, cuando al oído me dice, quiero que me rompas el culo como a mi madre, la bese y nos fuimos para la cama, chorreando los dos la hice poner a cuatro patas, le metí mis dedos en su rajita para mojarlos y le introduje un dedo por su culo, estaba muy estrecho y me dijo que suavecito que por ahí nadie se lo había metido, así que comencé a acariciar su clítoris mientras lamia su espalda , poco a poco fue entrando un dedo, ella decía que le dolía un poco, le respondía con un buen pollazo en su coño, cosa que agradecía, así que la follaba mientras ya entraba el segundo dedo mojado con sus jugos y los míos, ya tenía huequecito para poner el capullo, ahí lo apunte, lo comencé a meter y grito que le dolía mucho, esperé a que se acomodara y poco a poco fue entrando, pare para que lo sintiera y que se fuera relajando, cuando note que era ella quien apretaba, que ya no le dolía y que estaba sintiendo un gusto especial, eso me animo para seguir bombeando ya entraba con más suavidad, cosa que le encanto, comenzó a gemir a gritar, sigue métela toda hasta los huevos, así que continúe a buen ritmo, mis huevos chocaban en su nalgas y agarrado a su cintura le di bien duro hasta que estuve a punto de venirme, quiero tu leche ahí dentro dámela toda, no pares que yo también me estoy viniendo y note como corrían sus fluidos y explote dentro y así hasta que se desplomo en la cama.

La saque de su culo y me la limpio sin dejar rastro de nada , tenía la misma cara que su madre relajada satisfecha y llena de lujuria, me dijo que no le dijera nada a nadie y menos a su madre, que a partir de ahora vendría a visitarla más, pero que antes pasaría a recoger su regalito.

Así que ahora me tenía que planificar para poder atenderlas a las dos y no sabría decir con cuál de las dos disfrutaba más

 

Acantaros1@hotmail.es

Doña Eugenia y su familia – Primera parte

Martes, noviembre 25th, 2014

Todo comenzó cuando la vecina de arriba Doña Eugenia quedo viuda, era una buena hembra y siempre me había llamado la atención, unos pechos abundantes y un buen culo, sus 60 años los llevaba muy bien, alguna paja ya me había dado pensando en ella, pero nuestra relación era solamente de buenos vecinos. A los pocos meses de la muerte de su marido, tuvo un problema con con las cañerías de su casa y el agua pasaba hasta mi casa, así que subí para ver cuál era el problema, la señora está nerviosa porque no sabía que hacer y se lamentaba de los problemas que me estaba causando, iba con una bata con un buen escote y enseguida mis ojos se fueron a semejantes monumentos, casi no escuchaba sus lamentos solo me imaginaba en comerme esas tetazas una y otra vez, cuando volví en si la abrace tiernamente y le dije que no se preocupara que yo me encargaba de todo, desde allí mismo llame al seguro de la casa y ellos se encargarían de todo. Me lo agradeció mucho y ya más tranquilos me invito a tomar un refresco y comenzó a contarme su vida, que si sus hijas no la visitaban, que se encontraba muy sola que ya era muy vieja. a lo que le conteste que de vieja nada que estaba muy bien y siempre que me necesitara que solo tenía que llamarme, cosa que le hizo que se le iluminara la cara y que me diera un buen abrazo, y note como sus pezones de habían puesto duros y mi pija de comenzaba a empinar, pero por ese día ya tuvimos bastante.

Nada más bajar a casa ya comencé a idear que esa hembra tenía que ser mía, comencé por hacer el encontradizo con ella, y cada día la notaba más contenta, me llamaba con frecuencia con cualquier excusa y cada vez con más familiaridad nos tuteamos y yo más efusivo, le encantaba que le dijera lo bonita que estaba. Llego su cumpleaños que me había anunciado con antelación y me invito a subir allí estaban sus hijas y sus nietas, ellas me agradecieron las atenciones que tenía con su madre, Eugenia estaba preciosa con vestido ajustado que le resaltaba sus lindas tetas y su hermoso culo, yo todo contenido porque estaba para comérsela aguante como pude. Cuando ya se hizo tarde me baje para mi casa más caliente que un mono, con sus hijas las que de nuevo me agradecieron y me pidieron que cuidara de su madre, cosa que en mi mente lo tenía muy claro. Desde mi ventana vi que se iban, puse en marcha todo mi plan. Le había comprado un ramo de rosas rojas que sabían que le gustaban y subí de nuevo. Eugenia se llevó una sorpresa cuando me vio de nuevo y más aún cuando vio el ramo de rosas, no sabía qué hacer ni que decir, yo aproveche para abrazarla bien fuerte e intentar darle un beso en la boca, cosa que rechazo nerviosa, lo siento me dijo suavemente ya sabes que soy muy religiosa y el sexo es casi todo pecado, a lo que le conteste que era una mujer bien linda y que se estaba perdiendo lo mejor de la vida que tenía el derecho de disfrutar de la vida plena, así quedo la cosa, le di un beso en la mejilla y me fui para casa con calentura y enfadado, cosa que ella noto.

Para aliviarme un poco me puse una peli porno de mujeres maduras cuando suena el timbre, abro y allí estaba Eugenia ahora el sorprendido era yo, casi no me salían las palabras, hasta que la invite a entrar, la peli seguía corriendo así que los gemidos se oían desde la puerta y me pregunto que si estaba con alguien no, no balbucee es solo una peli, la hice pasar, seguía con el vestido que tanto me excitaba, nos sentamos en el sofá y quite la peli. Comenzó por pedirme perdón por la brusca que había sido, que así la habían educado, que solo había tenido sexo con su marido y de vez en cuando, le pregunte que si había tenido algún orgasmo en su vida, se puso colorada pero moviendo la cabeza él no era la respuesta. La abrace cariñosamente y hablar de sexo de sus placeres y lo bueno que es para la salud, ella me confeso que no sabía nada solo abrir las piernas y que su marido se la metiera y cuando se corría se quitaba y a dormir, además que ya era vieja para esas cosas, pero que conmigo se sentía que algo le pasaba por su cuerpo, que había notado que su vagina se humedecía cuando yo la tocaba y que ahora estaba así. Puse de nuevo la peli para que viera como mujeres mayores que ella se lo montaban mientras le acariciaba el cuello, ella no perdía detalle de la peli mientras comenzaban unos suaves gemidos , no sabía que se hacían esas cosas me susurro y más le conteste, el sexo es bello, mientras esta vez si que le pude besar los labios suavecito a principio y respondió mientras mis manos ya acariciaban su tetas por encima del vestido y enseguida note como los pezones se le ponían duros, baje mi lengua por su cuello y los gemidos fueron a mas, le puse sus mano en la bragueta para que notara como se había puesto mi pija al principio con miedo pero ya no la soltaba, nos levantamos del sofá y a apreté bien sujeta para que su coñito nota mi polla mientras que nuestras bocas se fundían cada vez más, mis manos en sus nalgas y ella bien abrazada casi ni me dejaba respirar. Le fui bajando el vestido y allí estaba mi diosa con la bragas mojadas y sujetador a punto de estallar, no hablaba solo gemía, me intento quitar la camisa cosa que le tuve que ayudar y me quite los pantalones y mi boca fue directa a sus tetas y mi mano a su coño que estaba empapado ella torpemente busca mi polla hasta que la encontró bien caliente.

La lleve para la habitación y la tumbe cuando me quite el calzoncillo exclamo que nunca había visto una cosa así, le baje sus bragas y tuvo intención de taparse su rajita le sonreí y le quite el sujetador, allí estaba Eugenia desnuda, era como si fuera la primera vez así que actué con mucha delicadeza, primero lamiendo sus tetazas y sus pezones que como me imagine eran tremendos, duros y color café, mientras acariciaba su coño peludo, solo gemía y gemía, ahora vas a saber lo que siente una mujer mientras le abría sus labios vaginales y comencé a darle una buena lamida, tenía un clítoris grueso así que ataque sin piedad los gemidos ya eran gritos ¡ me gusta me gustaaaaa ¡ sigue cabron sigue así, sin dejar de acariciar las tetas note como le venía un flujo delicioso y su cuerpo se arqueaba, follame gritaba como una loca métemela toda yo seguí trabajando el clítoris hasta que saco el ultimo jugo, cayo como desmayada . Me acosté a su lado y me miro complacida, lo que me he perdido dijo y le conteste esto solo acaba de empezar, cogió mi polla y comenzó a pajearla como me imagine no había chupado una polla en su vida, así que se la ofrecí, al principio la rechazaba porque decía que le daba asco, pero la comenzó a besar, luego a pasar la lengua y así hasta se metió el capullo y poco a poco le fue cogiendo gusto, me gusta dijo la muy zorra esta rica mientras volvía a tragársela toda, cuando ya estaba bien armada de nuevo se la saque de la boca y apunte a ese coño tan rico, y de un solo golpe se la metí hasta los huevos, y como se puso se movía, subía su culo para que entrara mejor. dale fuerte cabron dale fuerte y un mete y saca cada vez con más fuerza hasta que de nuevo sentí como se corría y le di una buena ración de mi leche y así nos quedamos un buen rato, Eugenia tenía una cara maravillosa y de sus ojos salieron unas lágrimas de felicidad y yo feliz de darle una gran follada. Estuvimos toda la noche hasta que caímos rendidos de tanto follar.

Desde aquel día, siempre que subía a su casa ya me esperaba solamente con la bata y con una buena mamada es como me recibía, poco a poco la fui introduciendo en más prácticas sexuales hasta convertirla en mi puta, , probo mi leche y le encanta así llevamos varios años.

Un día cuando estábamos en unos de nuestros encuentros sin avisar apareció una de sus hijas pero eso es ya otra historia

Loco por mi tía y su suegra

Domingo, noviembre 23rd, 2014

Mi tía y yo, cuando estábamos solos o no nos veía nadie, teníamos un jueguecito muy interesante: yo la pellizcaba suavemente el coño, con brevedad y como en broma, y ella, haciendo como que huía, me soltaba siempre la misma frase:

No me toques el mochuelo que me pongo muy nerviosa. Un día de estos yo te voy a tocar a tí y verás cómo te pones nervioso.

Así ocurría cuando era posible y había intimidad, algo realmente difícil porque por la casa siempre estaban correteando mis tres primas. Eran hijas de otra tía, la que había emigrado a Canadá. Era enfermera y ese trabajo, allí, aquí o en cualquier parte, exige una dedicación incompatible con la crianza de tres hijas. Por eso estaban aquí, a cargo de mi tía y su suegra. Ambas eran viudas. Sus maridos viajaban en el mismo coche y…..un accidente acabó con ambos. Ya hacía cinco años. Yo llevaba unos meses pellizcando el coño a mi tía, que lo llamaba mochuelo. Siempre que lo citaba había algo especial en la forma de decirlo, como si fuese una cosa………no sé……… ¡mágica o algo parecido!. Mi tía me gustaba con locura. En ella pensaba cada vez que me desahogaba por las noches.

Aquel verano, un poco antes de que la suegra y las niñas se fueran a la casa del pueblo, ocurrió algo……… especial, casi casi milagroso. ¡Se fue la luz cuando mi tía se arreglaba para ir a la oficina. Ella trabajaba por la tarde, yo, por la mañana, en el mismo

ministerio. Sigamos: como consecuencia del apagón, mi tía vino a terminar su arreglo en mi habitación,, que era exterior y la más luminosa. Su suegra y las niñas estaban en el comedor. Mi tía, vistiendo sólo una combinación y el sosten, vino a coger unas bragas a la enorme cómoda que había en mi habitación y que era de uso común. Sacó las bragas de un cajón y me advirtió:

No mires que me voy a poner las bragas y si miras me verás el mochuelo.

Yo, por probar a ver si había suerte, dije:

Si lo escondes tanto es que debe ser muy feo.

¿Feo mi mochuelo?….Lo tengo precioso, para que lo sepas.

Eso quiero, ver si es tan guapo como dices.

Se quedó muda, sin saber que decir, con las bragas en la mano. Yo, que estaba echando la siesta, salté de la cama y me acerqué a ella. Estaba empalmado, con la polla en erección. Estaba así porque unos segundos antes de la escena, me estaba desahogando. Como siempre pensando en ella, en mi tía. Como era verano, sólo llevaba un calzolcillo ligero, que no ocultaba en absoluto mi erección, que había aumentado aún más ante lo que pudiera ocurrir, porque al observar mi visible erección, a mi tía se le había encendido el rostro y no dejaba de mirar el gran bulto del calzoncillo.

Sin dudarlo ni un momento, hice lo de siempre, pero aumentado: la cogí con toda la mano el coño. No fue el habitual pellizco, la cogí el coño por completo. Se estremeció y dijo en voz baja:

No me cojas el mochuelo que me dá mucha…..impresión y me pongo…… muy…….me pongo muy tonta.

Yo ya estoy tonto perdido.

¿Tanto te gusta mi mochuelo?.

Tu me gustas con locura. Y eso que no te he visto aún el…..mochuelo.

Su respiración era agitada, su voz ronca y su mirada no se apartaba del bulto del calzoncillo.

¿Tienes muchas ganas de verlo?

Si, estoy deseando que me lo enseñes.

Bueno, sólo un momento, que pueden entrar.

Comenzó a subirse la combinación. Se detuvo y preguntó:

¿De verdad te gusto?.

Estoy enamorado de tí, desde hace tiempo.

Con voz enronquecida y con los ojos clavados en el bulto de mi polla, que amenazaba reventar el calzoncillo, dijo trabajosamente:

Para que no me de corte tu también me la tienes que enseñar.

Yo, soltando un momento el coño de mi tía, me quité los calzoncillos. Mostré la polla, que estaba enorme, hinchada, ansiosa de coño y la arrimé a la entrepierna de mi tía. Su reacción fue la lógica: la tomó con mano trémula y comenzó a moverla de arriba a abajo, tal como yo me desahogaba por las noches pensando en la que me tenía loco de deseo. Tomando la combinación, mientras me temblaba el cuerpo por la emoción, la subí despacio, recreándome en la certeza de que, ¡al fin, iba a verle el coño, su mochuelo, en el que quería hundir toda mi polla y todas mis insaciables ansias de hacerla mía, de convertirla en mi hembra, en mi querida, en mi novia, en mi mujer……en lo que fuese…¡pero sólo mía!, porque ese mochuelo sólo tenía que recibir mi leche. Creí que era sólo un pensamiento, pero resulta que todo eso lo expresé en voz alta. Eso era lo que dijo mi tía con voz apenas audible por la ronquera, el deseo que se iba a realizar y su repentino despojar se de la combinación. Se quedo desnuda ante mí, retrocedió un paso y, sin soltarme la polla, dijo:

¿Qué, es precioso o no es precioso?.

¿Está o no está para lamerlo todos los días?

Casi sin voz, conmocionado por lo que prometía ese gesto y esas palabras, que incitaban mis ganas de penetrarla y derramar mi leche en sus entrañas, repliqué:

Es la primera vez que veo un chocho, pero este debe ser el más bonito del mundo.

Nuestras bocas se buscaron y jugueteamos con las lenguas, lamiéndonos incansables. Al mismo tiempo, lo que hizo que me temblasen las piernas, arrimó mi polla a su coño, a su precioso y deseable mochuelo y la restregó por la raja. Creí morirme de gusto. Apartando su boca de la mía, dijo con voz rota por la pasión:

Si tu quieres mi mochuelo sólo para tí, yo también quiero que tu polla no entre en otro, que sólo se meta en mi mochuelo. ¿Lo prometes?.

Tu eres la única, no me gusta ningu-na otra, sólo quiero metértela a tí.

Volvió a besarme, a lamerme la cara. Agachándose, se metió la polla en la boca y lamió unos segundos. Sentí que iba a correrme,¡qué gustazo, que cosa tan rica, cómo me ponía! Se incorporó .

No podemos tardar mucho más. Ponte de rodillas y dame un lametón. Yo te hago y tu me haces.

No lo dudé ni un segundo,me arrodillé y, metiendo mi cabeza entre sus separados muslos, lamí goloso, cachondo perdido, el coño por el que tanto había suspirado. Sin ganas de sacar la lengua de las cálidas, húmedas y ardientemente suaves paredes de su coño, fue mi tía la que me hizo levantar.

¡Métela mi vida, que no puedo más!.
Agáchate un poco.

Guió mi polla hasta la gran entrada del caliente coño y metió la punta. Se recostó en la cómoda y abrió aún más las piernas.

¡Toda, métela toda, mi amor!.

Así lo hice. Fui de sorpresa en sorpresa, a cual más agradable y excitante. Nada más meterme en su coño, que estaba muy húmedo y resbaladizo, lo que facilitaba la penetración, sentí que un calor abrasador me quemaba la polla, que un aro de fuego la ceñía y la masajeaba de arriba a abajo. ¡Era la gloria, lo nunca soñado!. mi tía empezó a retorcerse, a acompasar mi entrada con fuertes empujones. ¡Qué fácil fue entrar hasta lo más profundo de sus entrañas!. ¡Cómo me mojaba!. Sus jugos me envolvían la polla, la acariciaban con suavidad nunca sentida, volviéndome loco de pasión, de ganas de vaciarme entero. Era como si algo me apretase con suavidad y quisiera sacaralgo de mis entrañas. No me dió tiempo, mi tía dió un gritito y se corrió.

Respondió la voz de su suegra.

Sara,¿pasa algo?.

No, Patro, no pasa nada, es que me he pinchado con un alfiler.

¿Quieres alguna cosa?.

No, Patro, todo está bien.

Arrimando la boca a mi oído, dijo en un susurro:

Si supiese lo que está pasando, se apuntaba.

Pero si es algo vieja,¿no?.

Sólo tiene sesenta años. A esa edad las mujeres están siempre dispuestas a una juerguecita con un hombre.

Esto último me lo grabé en la mente. Porque…….nunca se sabe.

Mi tía se sacó la polla del mochuelo, cogió de la cómoda un paño, me limpió a conciencia, se lo puso entre las piernas, se ajustó las bragas y haciendo que me acostase otra vez, salió de mi habitación. En eso, volvió la luz. Terminó de arreglarse y salió a la calle. En la tele seguía el serial. Entró la suegra de mi tía, cerró la puerta, olfateó con insistencia y, acercándose, abrió la cama. No reaccioné porque me cogió por sorpresa. Acercó la nariz a la polla, que todavía estaba en tremenda erección, la cogió con ambas manos y susurró:

Habeis estado jodiendo. ¡Y no me digas que no, que yo me las sé todas!. ¿A qué sí, ha que habeis echado un polvo?. Sé sincero, que no pasa nada. ¿A qué lo habeis hecho?.

Yo, algo avergonzado y muy nervioso porque sus manos no soltaban la polla, que parecía reventar la tela del calzoncillo, me quedé mudo, sin atreverme a decir una sóla palabra.

No hace falta que hables, quien calla, otorga. ¿A que es así?. Lo que pasa, viendo como sigues y lo hermosa que se te ha puesto la polla, es que no te has quedado satisfecho. No lo niegues, que de esto yo sé un poco….bastante.

A la vez que hablaba, y como yo no la había retirado la polla de entre las manos, comenzó a moverla de arriba a abajo, como si quisiera que me desahogase manualmente. Yo todavía estaba excitadísimo por el medio polvo con mi tía, que resultó decepcionante para mis irrefrenables ganas de primerizo en el sexo . La polla vengordaba más. Me gustaba el toqueteo de Patro y estaba deseando que continuase. Ella lo notó, me abrió el calzoncillo, me masajeo la polla con gran habilidad y me dió un beso en la punta.

Aunque está seca, todavía huele a otro coño y eso no me gusta. Si estuvieses bien lavado, te la iba a chupar con ganas, dándote un gusto como no te lo volverá a dar ninguna mujer. Te juro que no me resistes un minuto sin correrte.

Los toqueteos de Patro, que sabía menearla muy requetebién y mis ganas de coño no del todo satisfechas, provocaron mi respuesta. La suegra de mi tía ya se la barruntaba, no en vano mi polla, entre sus manos, había engordado más y estaba rígida como un garrote.

¿Qué apostamos a que aguanto más de un minuto?

Abriendo la blusa y bajándose el sostén, se pasó la polla por las tetas, metiéndola en el canal y restregandomela gloriosamente. ¡Qué gustazo me esba dando!.

¿Nos pagas el cine a las niñas y a mí si consigo que te pongas como un toro y acabes pidiéndome que me quite las bragas?.

Comprendí que ya me había ganado, que esa mujer era sabia en esto de la jodienda y que íbamos a pasarlo de muerte. Y decidí entrar en el juego previo al polvazo.

¿Y por qué iba a quitarte las bragas, Patro?.

Hembra vieja, con muchos años de matrimonio, sabía lo que estaba sintiendo y quiso dejarlo todo bien claro, sentenciado.

Porque como sé que te voy a volver loco y vamos a joder muchas veces, me vas a quitar las bragas……para……. ¿Para qué crees?.

¿Para comerte yo el coño?.

Para eso, cielo mío, porque lo tengo muy bonito y te vas a enamorar de mi coño, ¿que te juegas a que, empiezo yo a chupártela y acabamos haciéndonos un sesenta y nueve de locura, cariño mío. ¿Qué te apuestas?.

Jadeando, con la voz algo ronca, porque la buena señora me estaba poniendo como una moto, sólo pude decir:

Nada, no apuesto nada. Me estás poniendo a cien.

Poniéndose de rodillas, su boca buscó la mía y nuestras lenguas se unieron. Así estuvimos varios minutos. Era verdad que Patro sabía poner cachondo perdido a un hombre. Al menos a mi. Me excitó tanto, me puso tan loco, que no tuve más remedio que tocarla el coño. Al notar que mis manos buscaban su entrepierna, se incorporó y se echó a mi lado. Eso me excitó todavía más. Aunque parezca mentira, aquella mujer me excitaba casi tanto como mi tía. Mis manos buscaron su coño. Patro me lo facilitó bajándose las bragas. Sentí la aspereza de su vello. Me sorprendió tanta abundancia. Me incorporé para verla mejor. Comprendió lo que quería y encendió la lamparita de noche. ¡Joder, estaba muy buena!, ¡cómo me gustó!. Me sentí tan atraido, tan emocionado, tan exci tadísimo que, aunque sólo fue un simple beso, rápido, casi fugaz, posé mis labios en su coño.

¿A qué no me huele?, ¿a qué ya sabes que nos vamos a hacer un sesenta y nueve de locura, muy largo, que sólo terminará cuando los dos nos corramos en la boca?. ¿A qué ya no lo dudas, amor mío?. Me gustas con locura. Desde que tenías diez años. Si no te comí la polla fue…por miedo a tu reacción.

Mientras aproximaba mi boca su coño, susurré:

Debiste hacerlo, me habría gustado mucho, pero mucho.

Mi lengua se hundió en el coño. ¡Era verdad, su coño no olía a nada, no sabía a nada!……… ¡¡¡¡¡Y no estaba recién lavada!!!!!. Me dedique con ansia a lamer por dentro sus labios mayores, la zona por donde entra la polla. Me gustó con locura. Patro abrió al máximo las piernas y me apretó la cabeza contra el coño. Mi nariz rozó su clítoris. Sus jadeos eran cada vez más audibles. Se retoricía, subía y bajaba el coño y me decía:

¡Te quiero, mi vida, te quiero, me estás volviendo loca!…..Desde hace años sueño con acostarme contigo. ¡Qué gusto, me voy a correr..!…….. ¡Me corro, amor mío, me corro, qué gustazo, nunca sentí……..nunca sentí
tanto gusto!…..

No siguió hablando, se dió la vuelta y se metió entera la polla. Su cabeza era un torbellino de movimientos. Me mojó la lengua muchísimo, tras varios estremecimientos epilépticos.

Hizo una breve pausa y aunque yo no me había corrido, se levantó, me besó con ardor, lamiéndome la lengua y me dijo quedamente.

Hoy le toca a Constantina llevar al cine a sus hijas y a las niñas. Yo pondré cualquier excusa para quedarme, ¿Lo deseas?.

Estoy que me muero por tí.

Yo también. Verás cuánta felicidad nos vamos a dar. ¿A qué ya no lo dudas, vida mía?.

¿No te irás a marchar?, ¿no irás a hacerme lo que mi tía?.

¿Qué te hizo, mi amor?.

¡Joder!, se fue sin correrme.

¿Con tanto trajín con dos mujeres y todavía no te has corrido?.

Claro, imagína cómo estoy.

Eso no puede ser. Voy a ver si las niñas siguen viendo la tele y vuelvo enseguida. Voy a hacer que te vuelvas loco. Aguanta un poco, cariño mío, que no tardo nada.

Cinco o seis minutos después, completamente desnuda, entró en mi cuarto. ¡Qué muslazos, qué gordísimos!, ¡qué pedazo tetas!, ¡cuánto pelo en el coño, era una selva negra, rizada, que casi llegaba hasta el ombligo!.

¡Me gustas con locura, Patro!.

Y tu a mi, cachondo mío, cariño, que llevo deseándote desde que eras un chaval. He dejado a las niñas en casa de Constan y ya estamos solos. Me he lavado muy bien el coño y te lo voy a poner en la boca, ¡qué tengo unas ganas de un sesenta y nueve contigo!……….

Se acostó a mi lado y comenzamos el ritual de los besos superficiales, primero, húmedos, de lenguas y lametones, después. Yo tenía la polla como un garrote y la acarició con mano trémula. ¡Qué bien la meneaba, qué sabiduría la suya!.
Se puso encima, a gatas, poniendo el coño al alcance de mi boca. Se metió toda la polla en la boca y chupó y lamió con ansiosos chupetones. Luego, volviendome loco, comenzó a chupetear al rededor, arriba y abajo. Eran unos chupetoncitos breves ,rápidos. Los interrumpía para meterse de golpe toda la polla en la boca. Yo, sin poder esperar ni un segundo, abracé su culo para elevarme y alcanzar ese glorioso coño, ese chocho precioso, asombrosamente peludo, libre de olores y sabores. Mi lengua se hundió en su interior y Patro se retorció, exhalando un profundo suspiro.

Tuve varios estremecimientos, preludio de toda una carrera. Patro, lista como pocas, pendiente ahora sólo de mi disfrute, invirtió la postura, asió la polla y, jadeante, emocionada, dominada por un ardor que únicamente se calmaría después de correrse, colocó la polla en la entrada de su coño, cerró ligeramente la entrepierna y se la metió entera en el coño. Sentí el bajar y subir de la piel, que se empapó de la leche de Patro. Era como un torrente, como una lluvia incesante de leche, de su deliciosa leche, cuyo agridulce sabor ya había probado gustoso. Arriba, abajo, humedad abundantísima, suavidad infinita…….¡Qué coño tan maravilloso, como movía
mi polla!.

No resisto más, Patro (dije casi sin voz), no te aguanto, me voy, me corro…..¡qué gusto, qué gustazo me das, mi vida!, ¡Ay, ay, ay, que gusto!.

Yo también me corro contigo, juntos, a la vez, tu leche y mi leche…. ….¡te quiero!….¡toma mi leche, dame la tuya, amor mío!……… ¡Juntos, córrete conmigo, juntos!.

¡Esto es joder, Patro, qué gustazo tan grande, qué gustazo, mi vida!.

¿Te has corrido a gusto, verdad, amor mío?. Yo me…..¡he vaciado por completo, te he echado todo lo que tengo dentro, todo, no me queda nada!…….¡Qué locura, cómo nos hemos comido!….¿Te ha gustado comerme?.

Si, cariño, me he vuelto loco lamiendo tu coño, el más rico del mundo. ¡He disfrutado como un loco sintiendo tu leche en mi lengua!…….. Me ha gustado mucho, ¡pero mucho!, sentir cómo te mojabas más y más a cada lametón mío. ¡Eres toda una hembra, Patro, cachonda mía, te quiero!.

Me descabalgó y tumbándose a mi lado, me secó la polla con un paño. Volvió a tocarme la polla, mientras metía la lengua en mi boca. ¡Qué tía más cachonda, que hembra!.

¿Te enfadas si te hago una pregunta …………comparativa.

No resistes la curiosidad, ¿verdad?.

No, amor mío, necesito saberlo. ¿Cuál te gusta más, Sara o yo?.

¿Por qué los seres humanos siempre estamos compitiendo?. ¿Qué necesidad tienes de saber eso?.

Se volvió a meter la polla en la boca, reanudando sus chupetones.

Dime, cielo, ¿cuál de las dos?.

No sabía que decir. Mi respuesta podía fastidir el gustazo que nos ibamos a dar los tres, porque Patro podía cabrearse si la confesaba que mi amor de siempre era mi tía, aunque no me hubiese corrido hoy con ella. Fue un error, pero podía achacarse a la proximidad de las niñas y Patro. Mi tía y yo íbamos a dormir juntos todas las noches, aunque sólo fuesen unas pocas horas. Las niñas lo condicionaban todo. Habría que arreglarlo. Decidí decirle a Patro que era ella la que me tenía loco perdido. Así lo hice. Y todo ocurrió tal y como había previsto.

¿De verdad, mi vida, cachondo mío?, ¿me quieres más que a Sara?.

Buscó mi boca y nos lamimos durante unos minutos. Después, con la sabiduría que ya conocía, volvió a chuparme la polla. ¡Joder que tía más cachonda, qué bien lo hacía todo!.

A ti es a quien yo quiero, mi amor. Estoy que me muero por tí, Patro.

Y yo por ti, vida mía. Pero tenemos que ser muy prudentes, que Sara no se de cuenta de que nos queremos porque sería capaz de echarme de casa.

¿Tanto puede enfadarse?.

¡Bueno, tu no sabes cómo somos las mujeres!, si un hombre nos gusta, nos enamoramos y nos vuelve locas……¡odiamos a la que intente llevárselo!. Eso siempre ha sido así. No falla, es algo fijo: si pudiese una……..¡la sacaba los ojos con las uñas!.

¡Uff!, habrá que hacer las cosas con habilidad. ¿Cómo notais las mujeres que hay otra por medio?

Es muy fácil: cuánto que el hombre deja de buscar con frecuencia a la que está en casa, es que se está desahogando a modo con otra hembra de fuera……o de dentro, como pasa aquí. ¡Me pone en la calle, seguro!. ¿Y yo qué hago, si no tengo dónde caerme muerta?.

Entonces, Patro…..tu y yo….¿podremos seguir queriéndonos?.

Sí, mi amor, cómo no vamos a disfrutarnos si nos gustamos con locura, ¿o no es así?.

Entonces…….

No podremos jodernos con frecuencia, porque tu perderías apasionamientos y ella….. no olvides que es viuda, como yo y se dará cuenta. Las viudas sabemos mucho de estas cosas.
Si usamos la cabeza, ella no se enterará. Cuando tenga la regla, tu y yo a fiesta completa: sesenta y nueve y polvazo. Los días restantes…….Ella te tendrá mas que satisfecho y no buscarás más. Cuando eso ocurra…pues…¡aquí estoy yo!.

Algunas tardes podremos, cuando las niñas vayan a jugar a casa de sus amiguitas. ¡Bueno!, esperemos que Sara no tenga ganas todos los días. En fin, ya veremos.

Volvió a chuparme un poco más y, levántándonos nos fuimos al baño. Dentro de la ducha, me entraron ganas de orinar. Cuando fuí a salir, Patro me dijo:

¡Méame a mi, amor mío, méame a mi, mi vida!. Y yo te meo a ti. Bueno, si quieres que nos hagamos esta guarrería. ¿Probamos?. Nunca lo he hecho, pero……igual nos gusta, ¿no?.

Me costó lograrlo. Al sentir mi orín en los pelos de su coño, exhalo un gran suspiro y me cogió la polla, me pidió que me agachase un poco y, poniendo mi polla bajo los grandes labios de su coño, …..¡me meó!…..¡Y lo hizo con ganas!….Le salió mucha más cantidad que a mi. ¡Qué caliente estaba su orín!…Me gustaba la gran guarrería que se le había ocurrido a la cachonda Patro, mi segunda novia. El calor de su orín ,me puso cachondo. Patro notó mi paulatina erección y…….abrió el agua de la ducha.

No te emociones que tienes que guardar para Sara, que esta noche, por aquello de la novedad, vendrá como un tren expreso, a toda máquina. Ponte con ella muy loco. Para que…no se imagine que …..como no te has corrido con ella……. pues te has desahogado con otra y acabe….. ……cayendo en la cuenta……. …….Ella sabe que una mujer es siempre……una posibilidad para un hombre. Y yo soy una mujer con ganas de joder. Con ella hay que tener cuidado, porque, como las viudas tenemos buena vista para estas cosas, puede darse cuenta de todo. Y yo no me puedo jugar que me ponga de patitas en la calle. A tí te perdonaría, pero a mi ¡no!. Así que dúchate a fondo, muy enjabonado y no quieras repetir conmigo, guarda para Sara, que, te juego lo que quieras a que viene a ciento por hora. Verás como, si no están las niñas, te come a besos y no le importará que yo lo vea. Al contrario, me advertirá que ni se me ocurra mirarte con buenos ojos, que tu eres para ella.

Sucedió tal como predijo esta cachondísima Patro: la noche con mi tía Sara fue tempestuosa, nos dormimoa a las cuatro de la madrugada. Nos hicimos de todo y me dejó cansadísimo. Llegué al trabajo arrastrándome y hube de aguantar el cachondeo subsiguien-
te, el clásico “¿dónde habrás es- tado tu esta noche, que vienes que no puedes con tu alma?. Lo que menos se podían imaginar que esa noche de locura la había pasado con mi queridísima tía Sara, hermana de mi madre, a cuya muerte asumió dicho papel, transformado ahora en el de querida, amante, novia, esposa sin papeles ni bendiciones, pero haciéndome el hombre más feliz del mundo. Siempre he estado enamoradísimo de mi tía. Y aún lo estoy, como ella de mí. ¡Ah, casi se me olvida!. Lo de mearnos el uno al otro, que presenté como una improvisación personal, la gustó tanto que, cada vez que nos duchábamos después de un polvazo, ese era el obligado colofón. Patro y yo, con cuidado, con mucha prudencia, no dejamos de jodernos con ganas, de lamernos en unos sesenta y nueve de locura, ¡¡¡es que esta Patro era mucha Patro!!!. Mi gran amor por mi tía carnal Sara no era óbice para que me diese mis buenas palizas sexuales con Patro, un mujer ¡¡¡¡tre-
menda!!!.
Sara nunca se enteró de este lío que yo me traía con Patro. Los contactos no eran frecuentes, porque mi tía Sara todas las noches se vestía de amante: medias negras, liguero rojo, bragas blancas, zapatos de tacón, tetas al aire……¡¡¡un juego de colores delicioso!!!. Siempre encontraba respuesta en mi, en su amante, que la quería con locura. Ambos nos queríamos con locura, quede claro.
Al principio de nuestra relación amorosa sólo dormíamos juntos unas pocas horas. Dos meses después, deseando los dos dormir juntos toda la noche, arreglamos una habitación para las niñas y otra para Patro, que era la encargada de ponerse el despertador y avisarnos antes de que se despertasen las niñas. En fin, que les voy a contar que no sepan: nuestra felicidad la debimos a un oportuno corte en el fluido eléctrico.

Gracias por publicarlo y por leerlo.

Juancho.

Mi adorada mulata

Domingo, noviembre 23rd, 2014

Hacía mucho calor y tenía necesidad de cortarme el pelo, era época de piscina y se precisaba pelo cortito. Me acerqué, como siempre, a la peluquería de señoras y caballeros cercana a mi casa. Las oficialas cortaban de maravilla, eran guapas, incluso las menos jóvenes, y……¡vaya, hombre!…para mí es preferible que te toque la cabeza una mujer, ¡vaya que sí!. ¡Qué barbaridad, estaba hasta arriba de clientas!. Me aproximé a Manuela, que era la que me arreglaba habitualmente y, sin llegar a decirle nada,se dirigió hacia Lana, una caribeña, de tez morena, muy buenas tetas y tipo buenísimo.

Lana, ¿te falta mucho?.

Cinco minutos.

Pues cuando acabes coges a Juancho. Se le puede hacer en un periquete.

Ante la risita de Lana, Manuela, algo amoscada, le espetó:

Bueno, ya sé. Lo otro es cosa tuya, pero no vamos a hacerle esperar dos horas cuando se le arregla en dos minutos. Así que…….en cuando puedas le coges.

Hubo algunas risitas. Yo, que ya sabía por donde iban los tiros, me hice el tonto, como si no supiera nada de nada. Yo conocía perfectamente que, en la América de habla hispana, coger es la equivalencia de joder. Mucha guasa se traían estas peluqueras. Y la que más la morena caribeña, que estaba muy buena. En vista del cachondeo existente, decidí, haciéndome el ignorante, contribuir al jolgorio con mi aparente despiste. Me lo facilitó Manuela.

¿Te importa que te coja Lana, Juancho.

Más risitas generalizadas, por lo bajo y disimulando. ¡Qué tías como se cachondeaban de lo habido y por haber!. Pues…¡se iban a enterar!.

No, Manuela, me es igual. Como si me coge otra cualquiera. A mi me es lo mismo, con tal de que me cojais pronto.

Las sonrisas se acentuaron y sonó alguna discreta carcajada. Procuré que fuese a más.

Aunque estoy acostumbrado a que me cojas tu, Manuela, no me importa que me lo haga Lana. Seguro que lo hace de maravilla.

Alguna carcajada sonó con fuerza, dentro de una risita generalizada.

Procuraré no defraudarte, Juancho.

Estoy seguro de que me lo vas a hacer como a mi me gusta.

Aumentaron las risitas y alguna ahogó la carcajada con la mano.

Manuela me indicará cómo te lo hago.

No hace falta, Lana, tu me lo harás igual de bien que Manuela.

Otra oficiala, que se moría de risa, le dijo a Manuela:

Con clientes como Juancho da gusto,¿no, Manuela?. Contentos de cómo les has cogido siempre.

Más risas. El que de verdad se divertía, aunque no riese, era yo, convertido en un super-cachondo. A estas iba yo a hacerlas mearse de risa. Me quedé con las ganas. Manuela, sacando voz de encargada, dijo a todas que menos diversión y a trabajar. La espera, superior a los optimistas cinco minutos, la entretuve mirando, ¡admirando! el gran cuerpazo de Lana, que no debía tener más de cuarenta años. Ella, mirando de reojo, observaba mis admirativas miradas y …..¡qué bien!…..sonreía levemente. Me sorprendió relamiéndome al mirarla. Me la devolvió envuelta en una cálida sonrisa. La guiñé un ojo. Sonrió más ampliamente y me devolvió el guiño, disimulándolo. ¡Bueno, bueno, bueno, mira tu por dónde las bromitas del coger iban a tener consecuencias!.
Pasaron varios minutos, seguimos mirándonos y sonriéndonos abiertamente.

Ya puedes pasar al sillón, Juancho, que enseguida me pongo contigo.

Se fue al aseo de empleadas. Regresó a los cinco minutos.

Ya soy contigo, Juancho. ¿Te han molestado las risitas?.

En absoluto, yo he sido el que más ha provocado.

Así que……¿tu sabías?…..

Claro, he tenido varios amigos sudamericanos. Sé el significado de coger.

Habló mientras me colocaba alrededor del cuello el habitual salva-pelos.

Autor: JUANCHO

Una china me enamora

Viernes, noviembre 21st, 2014

Madrid, en plena canícula, es un lugar donde el calor aprieta. Hoy, ya mediado Julio, el calor era de los que obligan a buscar la sombra de los árboles o de los edificios. Yo había conseguido aparcar el coche en zona sombreada. Estaba enfrente de la casa que fuera de mi suegra y ahora teníamos en alquiler. Los inquilinos habían avisado de una avería en la conducción de agua, lo que me obligó a llegarme hasta allí y comprobar a quien correspondía la reparación. Hubo suerte y la comunidad se hizo cargo del gasto. Una vez en la calle, decidí esperar a ver si el fontanero, tal como había asegurado, llegaría al momento. Estaba fuera del coche cuando la vi venir. Era una china preciosa, de unos cuarenta años, figura muy agradable y vistiendo una especie de chandal de tela muy ligera que se ceñía a sus muslos. Sus formas eran muy de mi gusto. Aunque iba acompañada por una niña pequeña, al pasar junto a mi, no me pude contener y la piropeé:

¡Guapísima, eres guapísima!.

Volvió la cara hacia mí y me sonrió ampliamente.

Glacias, señol.

Gracias las que tu tienes, cariño, que han hecho que me enamore de ti, ¡preciosa!.

Aunque ya me habían rebasado, se volvió y retrocediendo me dijo:

Agladezco palablas del señol. Mi il a complal pan. Mi vuelvo lápido. ¿Tu espelal a mi?.

Con impaciencia. Te espero impaciente.

Mi no taldal. Señol no ilse sin hablal con Chiu.

¿Cómo me voy a marchar si me gustas con locura, mi amor?. Aquí te espero.

Mi no talda. Me gusta que tu espelal a Chiu. Tu amable con mi. Muchos no tlatal bien como tu. No taldo.

No tardes, mi amor.

No taldo. A mi gusta sel amol tuyo. Tu gustal a Chiu. Mucho gusta, mucho gusta a Chiu. ¿Cómo llama tú?.

Ju ancho, me llamo Ju ancho, Chiu.

Nombre lindo. Gusta a Chiu. Tu gustal mucho, mucho, mucho a Chiu.

Y tu a mí, Chiu. Ha sido verte y enamorarme de ti.

Con los labios imité el darla un beso Se alejaron. El culo de Chiu, amplio sin exagerar y muy respingón, se movía acompasadamente. ¡Qué china tan guapa!. Hacía muchos años, y ya tengo 50, que yo no decía un piropo, ni me lanzaba a conquistar a una mujer con tanto ímpetu. Parece, según lo que estaba ocurriendo, que las cosas estaban saliendo más que bien, porque la preciosa china, detuvo su caminar y volviéndose hacia mi, me dijo sonriente, en tono muy cariñoso:

Chiu contenta de tu sentil. Chiu sentil lindo por Ju ancho. Mucho gustal Juancho, mucho gustal a Chiu. Chiu da beso a Ju ancho, que tlata a Chiu con caliño.

No tardes cariño.

Chiu quiele plisa pol volvel con ti.

Reanudaron camino hacia el Súper del barrio. Salieron antes de un minuto. Cuando llegaron, la sonrisa de Chiu era cautivadora. Sin soltar la mano de la pequeña, se aproximó mucho y me dijo en tono quedo, con la voz ligeramente temblona:

Mi casa celca, taldal poco en vuelta. Tu tilaste beso a Chiu y Chiu tiló beso a Ju ancho.¿Quieles dal beso a Chiu?.

Lo estoy deseando, mi amor.

Juntó sus labios a los míos. La abracé con fuerza. Apretó su cuerpo contra el mío. Sentí intensamente el calor de su entrepierna y, apoyando una mano en su culo la apreté contra mi polla. Colaboró en el apretón. Al separarse, mirándome a los ojos con cariño, me dijo con voz rota:

¿Tu contento, Ju ancho?.

Si, amor mío. Me he enamorado de ti.

Chiu muy contenta de sentil caliño pol ti. Caliño glande, mucho glande, mucho. Ahola voy a casa, dejo hija con madle, abuela y vuelvo coliendo. ¿Tu espelal a Chiu?. ¿Gustal a Ju ancho beso y ablazo a Chiu?

Muchísimo. Me ha gustado con locura.

Chiu también caliño. Mucho gustal beso y ablazo. Sentil mucho caliño. No seguil por vel vecinos. No seguil………ahola. ¿Ju ancho sabe?.

Si, cariño mío, luego tendremos ocasión de hacerlo sin que haya miradas indiscretas. Ve y no tardes.

Chiu no ve hombles. Chiu sólo tlabajo pala vivil familia. Chiu viuda. Cinco años. Malido malo, pegaba a Chiu. Yo feliz sin malido, feliz sin hombles. Ju ancho es difelente, gusta mucho, es homble con caliño, que quiele a Chiu. Yo deseo homble bueno, como Ju ancho. Quelel mucho caliño a Ju ancho.

Yo también soy viudo. Y no tengo novia. Para novia sólo me gustas tu, Chiu. No dudes que voy a quererte muchísimo y que de mí no puedes esperar nada malo.

Chiu feliz, gusta sel novia de Ju ancho. Chiu hacel mucho feliz a Ju ancho. Chiu sel muy feliz. Mucho gustal beso y ablazo de Ju ancho,novio mío. Gusta mucho sel novia de Ju ancho, mi amol de veldad.

¡Anda, vete a casa y no tardes!. ¿Quieres que comamos juntos?. ¿Tienes que regresar pronto?.

Hija con abuela. Chiu no plisa. Chiu cambial lopa. Talda mas.

Te espero, mi amor. No te enfades por lo que te voy a decir. Si lo digo es porque te quiero, porque me he enamorado de tí y deseo tenerte a mi lado de día y de noche. Avisa que es posible que no vuelvas hasta mañana. Si tu quieres, claro.

¿Ju ancho quiere que novia Chiu, duelma en tu casa, contigo?.

Estoy soñando con ello, amor mío.

Tu también amol mío. Volvel lápido. No malchal sin novia.

Se alejaron a buen paso. Yo, abrumado todavía por los acontecimientos, abrí la puerta delantera derecha y me dispuse a esperar. Estuve analizando la situación. Viuda, sin compromiso, ya que sólo estaba comprometida con su familia, me dió por pensar que…….. Bueno, no adelantemos los acontecimientos. Casi sin darme cuenta del tiempo, me encontré con Chiu junto a mí. Salí del coche y la miré largamente.Estaba preciosa. Llevaba un vestido chino, con bordados, de color azul.

Estás preciosa, Chiu. ¡Cuanto me gustas!.

¿Tu no dal beso a tu novia?.

Nos abrazamos y nuestras bocas se unieron ansiosas. Para no dar un espectáculo, el beso fue breve. Entramos al coche. Nos abrazamos con ansia. Yo, tomando a Chiu por el culo, la elevé ligeramente para acercarla más. Conté con toda su colaboración. Mientras nuestras lenguas se enlazaban y lamían, metí la mano bajo la falda, buscando su entrepierna, que abrió para mí. Al sentir mis dedos rozando sus bragas……..tuve …..un estremecimiento. Fue mutuo. Chiu llevó su mano hasta mi entrepierna. Sentir que me tocaba la polla me volvió loco. Separándome un poco pedí muy emocionado:

Déjame que vea tu tesoro, tu chochito. Por favor.

Sin decir palabra, tras mirar si alguien nos veía, se subió la falda, bajó las bragas y me mostró el tesoro de mujer más bello que he visto nunca. Tenía muchísimo vello. Sin rizos, lacio, pero abundantísimo. Me enamoraba Chiu.

Todo lo tuyo me enamora, Chiu.

Contenta de enamolal a Ju ancho. Ju ancho enamola a Chiu. Yo quelel mucho, mucho. Chiu no tenía ganas de homble, pelo vel a Juancho y enamolal, mucho enamolal de Juancho. Sólo tu hacel ganas de homble a Chiu. Sólo tú hacel que Chiu cambie, olvide homble malo y quiela dal su chochito a su novio.

¡Qué alegría oirte decir eso. Tienes un chochito precioso, Chiu.

¿Gusta chochito de Chiu?.

Me vuelve loco. Estoy deseando besarlo, comérmelo. Te quiero.

Chiu quiele también que tu comas chochito de Chiu y quiere comer cosa de Ju ancho. Chiu te da chochito a tí. No besal ahola. Antes bañal en ¿hotel?, ¿tu casa?. ¿Juancho tenel casa?.

Si, mi vida. Y vivo solo.

Yo contenta de il casa de Ju ancho. Tu enseñal a Chiu, tu cosa.

Me desabroché. Como tenía una erección brutal, me costó algo sacarla. Cuando la tuvo ante sí, la miró largamente y, tras acariciarla con verdadero cariño, miró alrededor y se la metió en la boca. Comenzó a hacer círculos con la cabeza y a subir y bajarla. Me volvía loco. ¡Qué gustazo, estaba a punto de correrme!. No quise hacerlo por si la desagradaba y retirándola, la besé en la boca. Se echó un poco hacia atrás y, con voz apenada, preguntó:

¿No gusta cómo hace Chiu?. Chiu sentil pena mucha.

Me gusta con locura. Iba a correrme y no he querido hacerlo en tu boca.

Tu hacel siemple en boca. Yo igual en boca Ju ancho. Chiu quiele mucho a Ju ancho.Mucho caliño, pol eso enseña chochito a Ju ancho. Chiu no sel poca velgüenza, sel mujel buena. Yo enamolal de Ju ancho desde plimera vez que vel. Por eso enseñal chochito a Ju ancho, pol mucho caliño, mucho amol. Pol eso como cosa de Ju ancho. Mucho gusta cosa tuya, mucho gusta. Te quielo. Digo veldad.

Ya lo sé, cariño, ya lo sé. No digas siempre Chiu, puedes decir: yo quiero a Juancho.

Yo quielo mucho a Ju ancho. Mucho.

Buscó mi boca y mi lengua. Excuso decir que se la enteegué gustoso. Nos lamimos ansiosamente, chupando los labios y la lengua. El beso duró varios minutos.

Chiu……Yo quielo a Ju ancho. Quielo dal todo caliño, todo amol. Quielo dal chochito. Muchas ganas de dal chochito a Ju ancho. Yo amal a Ju ancho. Yo ganas muchas, muchas ganas de estal todos días con novio. Días y noches, todas horas. ¿Que decir tu?.

Que te quiero mucho, mi amor. Vamos a comer.Luego a casa. Después hablaremos de eso de vivir juntos.

¿Tu quieres vivir con Chiu?

Creo que…….no sé…….quizás si quiera. No lo sé, Chiu, vas demasiado deprisa. ¿Tan fuerte ha sido el flechazo?.

¿Que ser eso, flechazo?.

Amor a primera vista.

Yo si sentil amol al vel a ti. Enamolal de Ju ancho a plimela vista. Chiu sentía deseo de homble bueno del que enamolal, al que dal chochito con amol glande. ¿Tu miedo de familia mía?.

No, no es eso. Ya hablaremos.

Comimos en un restaunte próximo a mi casa.La comida era excelente y el precio moderado. Durante la comida, Chiu, sentada junto a mí, siempre que no nos veían, se subía la falda para enseñarme la gloria de sus muslos. ¡Cómo me gustaba!. Estaba claro que el flechazo había sido mutuo. La mano de mi novia, de vez en cuando y con discreción, me acariciaba la entrepierna. Los dos estábamos deseando acostarnos, jodernos con locura. En un momento dado, Chiu, como si adivinase mis pensamientos, me dijo al oído:

Tu novia, Chiu, esta loca pol dalte su chochito. ¿Gusta sabel caliño de novia?.

M e encanta, mi amor. ¿Sabes que me has enamorado, que te quiero desde el primer momento que te ví?.

Si, novio. ¿Te gusta yo llamal novio?

Me encanta, no ves que te quiero mucho.

¿Se dice muy?.

Si, se puede decir.

Pues tu novia, Chiu, muy enamolada de ti. Desde plimel momento de velte. Tu tlataste con caliño. Nunca un homble tlató a Chiu con caliño. Tu el plimelo.

Siempre será así, amor mío.

Tu ¿dal cuenta de que tu novia habla mejol desde quelelnos mucho. Yo quielo mucho, Ju ancho, mucho. Tu hacel feliz a novia, volvel a cleel en hombles. Antes sólo vel hombles malos. Tu hacel cambial a novia.

Me alegro, cariño. Todo lo que hago y te digo es sincero, de corazón.

Yo cleo a novio y doy mi colazón. Y mi chochito. Yo muchas ganas de dal chochito a mi novio. Mucho deseal sentil a novio dentlo de chochito.

Yo también, amor mío. Vámonos a casa.

Pocos minutos después llegábamos a la urbanización. Yo vivía en las afueras de Madrid. Cuando dejamos el coche en el garaje, Chiu, me rogó que la enseñase la urbanización. Mostró enorme admiración por la piscina, el tenis, el parque infantil……La urbanización toda. La tomé en brazos para cruzar el umbral de mi casa. Se abrazó a mi cuello y, muy emocionada, lloró durante un par de minutos. Con mis besos conseguí calmarla. Comenzamos a desnudarnos. Las tetas de mi novia eran…….¡preciosas!. Empecé a comerlas con glotonería. Mi bella chinita, besándome la boca con ansia y tras darme numerosos lametones por el cuello y el pecho, me dijo:

Plimelo baño. Novia tuya quiele estal muy limpia pala que tu comel con gusto. Novio también baño. Yo muchas ganas de comel y lamel. ¿Quieles, amol?

Claro que quiero, cariño. ¿Usamos la misma ducha?.

Novios duchal siemple juntos. Yo dal jabón a Ju ancho y tu dal a tu novia. Te amo mucho ,mucho amal a mi glan amol. ¿Tu quieres a novia?.

Con toda mi alma y todo mi cuerpo. Estoy muy enamorado de tí, vida mía. Y quiero darte mi….cosa. ¿Tu sabes cómo la llamamos en España?.

Yo oil muchos nombles.

A mi cosa la llamamos polla.

Polla..polla…polla. Ya sé. ¿Cómo llamal a mi chochito?.

Chochito, almeja, chocho, coño, altramuz…….Tiene muchos nombres. ¿Cuál te gusta más?.

¿Cuál gusta a novio?.

Coño. Coño es el que más me gusta.

A mi también. Mi chochito llamal coño, coño. Yo acoldal, amol mío.

La conversación sirvió de fondo a nuestro mutuo enjabonamiento. Chiu estaba feliz, sonreía continuamente. Tras aclararnos, me arrodillé en la bañera y comencé a lamerle el coño a mi adorable novia. Me interrumpió diciendo:

Secal plimelo, luego cama de novios.

Tumbada en la cama, luciendo su provocadora abundancia capilar en el coño, abrió las piernas y, separando con los dedos los labios de su precioso coño, me mostró el delicioso color rosado de sus entrañas. Noté que me enamoraba aún más, algo casi imposible porque habíamos sentido el flechazo, el rayo, el amor y el deseo a primera vista. Adopté la postura sesenta y nueve y, antes de que la abundante pilosidad de mi novia me llenase la boca, Chiu se metió toda la polla en la boca y comenzó sus hábiles movimientos: su boca abrazaba la polla, subiendo y bajando la piel, lamiendo constante e incansablemente. Su saliba que me lubricaba la polla con deliciosa abundancia, resbalaba y mojaba mis pelos, mi entrepierna. Chiu, se retorcía al sentir la profundidad de mis lametones. Mientras sentía el placer de lamer y ser lamido, comprobé que el coño de mi novia era una delicia carente de olor, con el lógico saborcito del coño que se moja al sentir las lamidas del hombre al que quería y deseaba con locura. Chiu se retorcía, lo que aumentaba mi pasión, las ganas de chupar los labios de su coño. Y así lo hice: tome entre mis labios los del cachondo coño de Chiu y succioné con amor, emoción, loco deseo…….. En fin, que nunca había lamido un coño tan rico como el de mi novia china. Cada vez se retorcía más y gemía más fuerte. Sin previo aviso, solamente anticipado por un grito, sentí que las paredes del coño se mojaban mucho más, humedeciendo mi lengua abundantemente. Se estaba corriendo. Yo, deseando jodernos en carne viva, dejé el sesenta y nueve, colocándome sobre ella. Chiu, todavía jadeante por el gustazo de mis lametones, invirtió la posición, poniéndose encima. Sus manos acariciaron mi polla con cariño y se la metió de golpe. ¡Qué calor!, creí que me asaba la polla. Ardía su coño que, al estar empapado por el reciente orgasmo, se tragó mi polla suavemente. El coño de

Chiu era un horno abrasador, de suaves y húmedas paredes que ceñían mi polla, como si fuese un aro, un anillo que abrazaba con gran fuerza. ¡Qué delicia, qué coño tan estrecho, cómo me gustaba!.

Amor mío, tu coño me mata de gusto, no voy a aguantarte, me voy a correr enseguida. Te quiero, cariño. ¡¡Me abrasa tu coño, me quema la polla!.

Si, eso quielo, que tu volvel loco de gusto . Chiu, adola a Ju ancho. Tu polla también quema coño de Chiu. ¡Gusto glande, como sentil nunca!. Tu dal gusto, mucho gusto, mucho gusto, mucho gusto. Colel con Chiu, tu colel, colel con novia. Yo colel, tu echa mucha leche en mi coño. ¡Te quielo, me colo, no podel lesistil, molil de gusto, molil de gusto tanto, amol mío!.

¡Te quiero, me corro, toma mi leche, te la doy toda a ti, sólo a ti, mi amor!. ¡Toda mi leche, toda!.

¡Dame leche tuya, toda de Chiu, toda sólo de mi!. Me colo, dame leche, toda mía. ¡Me colo, amol mío, me colo, tu colel conmigo!.

Si, si, si,¡toma, te la doy toda, es sólo tuya, mi leche es sólo tuya!. ¡Toma, me corro!

Chiu colel, mojal mucho mojal polla de novio. ¡Te quielo, mi amol, te quielo mucho, mucho amol tuyo y mío!. Doy leche mía!.

¡Qué carrera!, nunca había echado tanta leche en el coño de una mujer.

Ni cuando estaba casado. Chiu era la mujer que más me ha gustado. No era exagerado decir que estábamos enamorados, eso ocurre con cierta frecuencia. A un hombre le gusta una mujer a primera vista, con el primer beso o el primer roce, y de otras, aunque las trate con frecuencia, incluso se acueste con ellas, jamás se enamora. Le gustan para joder, pero como simple desahogo animal. A las mujeres les ocurre los mismo. Los seres humanos somos muy especiales en nuestros afectos y enamoramientos.

Al tiempo que me descabalgaba, recogiendo nuestros líquidos con un paño, me dijo con ternura:

Ju ancho, novio de mi amol, yo quielo estal siemple a tu lado, vivil conti- go. Yo muy enamolada de mi novio. ¿Tu enamolado de Chiu?.

Si, cariño, estoy enamorado de tí.

Entonces ¿ tu quelel vivil juntos?. Decil si y Chiu mujel más feliz del mundo.

Una cosa así no se decide de un día para otro. Te diré lo que vamos a hacer: ¿cuándo tienes vacaciones?.

Un mes y vacación. Casas donde limpial todas vacaciones.

¿Te gusta el mar?.

Mucho, gusta mucho. En China yo vivil junto a playa. ¿Tu lleval a playa?.

Sí. Tengo un apartamento. Era de mi hermano, que murió en un accidente. El sitio es precioso. Y más tranquilo que la mayoría de las playas del Mediterráneo.

Yo contenta, pero tenel familia que cuidal. ¿Qué pensal mi novio?.

Que si, que es natural que también te acompañen.

No me dejó continuar. Me comió la boca a besos. Su lengua no paraba de lamer la mía.

¡Te quielo, Ju ancho, homble mío, homble bueno!.

Yo también te quiero, Chiu. Asi podemos probar si somos capaces de vivir juntos, de soportarnos.

Yo segula de lleval bien todos juntos. Madle caliñosa y muy buena cocinela, mucho buena, mucho buena, tu chupal dedos.Cocina como España, no como China. Mi hija es la mejol, nunca enfada, muy caliñosa y obedece.

Un mes después, con el maletero casi ocupado por completo, pese a su gran capacidad, llegamos a la playa. El coche se portó de maravilla, como siempre. Al ver la urbanización, que tembién tenía piscina, tenis y un gran garaje, las alabanzas de las tres orientales me colmaron de satisfacción, de cierto orgullo, por qué no decirlo. Tras enseñarles la casa y las habitaciones que íbamos a ocupar, niña y abuela salieron a la terraza, quedándonos solos Chiu y yo.
Seabrazó a mi, apretando su coño contra mi polla. La ayudé tomándola por el culo y apretando. Chiu, cariñosa y afectiva, cerró la puerta y se desabrochó la blusa, quitó el sostén y, sentándose en la cama, me bajó pantalón y calzoncillo. Su boca buscó mi polla y se metió más de la mitad, que chupó y lamió con ansia, con deseo de mujer enamorada. Esas cosas del enamoramiento se sienten y se disfrutan mucho más que las que se realizan con mujeres a las que no amas. Sacandosela de la boca, me miró con ojos cariñosos, enamorados, llenos de deseo y, con voz muy ronca, me dijo:

Todo viaje soñaba con comel polla de novio. Tenel muchas ganas de comel tu polla, mi amol, de sentil dentlo de mi chochito, de mi coño, ¿tu quelel a Chiu?. Yo quielo con mucho amol a mi novio. ¿Quieles vel chochito pala metel polla, amol mío?.

Claro, mi amor, pero la niña….tu madre…..Pueden vernos. Sería violento.

No vel, yo hacel gesto a madle. Ella entendel que quedal en balcón con niña.

Se subió la falda y, bajándose las bragas, me habló con voz desfallecida por la pasión y el deseo imperativo de sentirme dentro de sus entrañas:

Te quielo, amol mío. Mete polla en chochito, en coño de Chiu. Muelo pol ti, muelo de ganas. Todo el viaje queliendo jodelnos tu y yo. Mete polla en coño de novia. Te quielo, Ju ancho.

¡Qué coño tan bonito, qué hermosura de pelambrera lacia, abundantisima. Su excitante visión y los lametones que seguía dándome, me pusieron la polla como un garrote. Me tumbé en la cama. Me cabalgó jadeante de deseo, de abrasador deseo. Se metió la polla despacio. Sentí que su estrecho coño, con su estrecho anilo, su aro de carne ardiente, abrazaba mi polla, echaba hacia tras la piel y poco a poco, mojando más polla y horno de amor, abrasaba, quemaba y empapaba. ¡Qué impresiones nunca sentidas!. Chiu me mataba de gusto. Su cuerpo se retorcía, me mojaba más y más. Me enardecía ese horno de placer que me empapaba la polla. ¡Cómo se corrió!, ¡Qué palabras me decía!, ¡cómo me mojaba la polla, anegada por sus jugos, su deseable leche!.

¡Te quielo!, ¡nunca quelel a otlo!!. ¡Vuelves loca a tu novia!. ¡Gusto enolme, enolme gusto!. Yo quielo tu leche. Mezclal con la mía. ¿Tu quieles a Chiu?.

¡Sí, sí, te quiero!.

¡Colel conmigo, colel conmigo!. ¡Tu dal leche a Chiu, dal leche toda, toda!. ¡Colel conmigo, colel conmigo!. ¡Leche tuya en mi coño, sólo en mi coño!. ¡Te quielo!.

¡Qué bárbaro, qué forma de correrse!. Sentí la polla empapada, era como una inundación. ¡Qué pedazo mujer, que pedazo de hembra, cómo me ponía! ¡Cómo sentí aquel polvo!. Desde el fondo de mis entrañas, fue surgiendo el avasallador sentimiento de la mayor carrera de mi vida. ¡Creí que me desmayaba, qué gustazo, que barbaridad!. Mi cuerpo se vació en el coño de Chiu, que se retorcía encima de mí. De repente se quedó quieta, su coño apretó más mi polla con su aro de fuego y sentí que, a la vez que se vaciaba encima de mí, recibía con ansia mi leche, como si esa fuese la única meta de su vida. Nos quedamos quietos, sin fuerza. No podíamos ni oir. La puerta se entreabrió y la mirada de la abuela, que era joven, de unos cincuenta y cinco años, se quedó fija en mi polla, empapada, erguida, arrogante, que parecía pedir más. Como Chiu se había sacado la polla, pero sin descabalgarme, no se apercibió de la mirada de su madre. Era una mirada de hembra hambrienta de sexo, del que no disfrutaba hacía años.
Utilizando el dedo índice, hizo gestos señalándonos a su hija y a mí. Ante mi asentimiento, se llevó las manos a la cabeza imitando los cuernos de un toro. Señalando a su hija, repitió el gesto de cuernos y luego me apuntó a mí con el dedo índice. Enarqué las cejas. Imitó el gesto de llorar y volvió a señalarme, indicando que no debía llorar. Señalándonos a ella y a mí, movió los labios en repetidos besos. Yo asentí y entonces, subiéndose la falda, me enseñó sus muslos y se relamió los labios mirando la polla. Chiu tenía la cabeza junto a la mía, viendo sólo el colchón. También me relamí y lancé un beso. Me interesaban dos cosas: averiguar lo de los cuernos y no perder la posibilidad que ofrecía la madre de Chiu, que, ante mi clara respuesta, se subió más la falda y lució todos sus preciosos muslos y unas bragas que su coño abultaba. Muchos pelos negros se salían por los lados de las bragas. Volví a relamerme. La madre de Chiu, cerrando la puerta,hizo un gesto con la mano, señalandonos alternativamente. Mi cabeza hizo una inequívoca señal afirmativa.
Sacando mucho la lengua imitó el gesto de lamer. Sonreí. Cerró la puerta con suavidad. Habían quedado sentadas las bases de un entendimiento sexual, que tendría que ser clandestino, secreto y por ello más gustoso. La prohibición siempre es más pasional y gratificante. Tal como ocurre cuando madre e hijo o hermanos se enamoran y se dan al mutuo deseo,a la pasión de los sentidos, que no miran nada, no se frenan ante nada y sólo saben darse gusto, correrse con ardor, inundándose mutuamente. ¡Vaya!, ese amor loco, prohibido, iba a ser, de vez en cuando, mi traición a Chiu. Tenía muy presente el aclarar el delatado engaño de Chiu, los cuernos que me estaba poniendo. ¡Valiente tía!, tendría que hacerme una analítica sobre el sida.

Chiu, interrumpió mis pensamientos.

(A PARTIR DE ESTE MOMENTO, PRESCINDIRÉ DE LA “ R “ SONANDO A “ L”. SERÁ MÁS CÓMODO PARA TODOS).

¡Qué gustazo, das a novia!. Te quiero, mi amor!.

Yo también, cariño.

Me descabalgó y se echó a mi lado, apretando su empapado coño contra mi muslo. ¡Joder, estaba empapada de verdad!.
Nos quedamos quietos, sin movernos y aparentemente sin pensar , porque mi cabeza era un torbellino de encontradas ideas. La mamá de Chiu tenía unos muslos asombrosos: gruesos, fuertes, bonitos hasta decir basta. Sus piernas eran largas, perfectas de forma, preciosas. Su coño, a juzgar por lo visto, prometía una selva de pelos, seguramente lacios, pero excitantes. Los movimientos de su lengua prometían un sesenta y nueve reventón de leche, de gustazo, de excitación.
Yo, tenía mucha imaginación, no paraba de pensar. ¿Es que te gustaba la madre de Chiu?. ¡Hombre!, hasta no haber jodido con ella, hasta no intentar un sesenta y nueve, no era posible establecer comparaciones, pero…. ¡èstaba muy buena la mamá!, ¡¡¡menudos muslazos!!!, ¡cómo abultaban las bragas los pelos del coño!. A mí me gustaban muy peludas de coño, cuanto más, mejor. Y la mamá parecía prometer una gran pelambrera. Y además estaba el asunto de los cuernos.

Entramos en el baño, yo me duché antes y salí ya vestido a la terraza. La niña estaba sentada, leyendo. La voz de la abuela me reclamó:

Ju ancho, yo no puedo levantar tanto peso. Tu ayudar con maletas, por favor.

El armario empotrado tenía unas grandes puertas y la abuela estaba entre ambas, discretacmente semioculta. En voz baja, con gran ronquera, preguntó:

Chiu ¿poder vernos?.

No, Han-Li, está duchándose.

Entonces tu mirar y decir si gusta.

Se subió la falda y bajó las bragas hasta medio muslo.

¿Han-Li gusta a Ju ancho?.

Me gustas mucho, eres preciosa.

¿Tu quiere sesenta y nueva?, ¿tu quiere joder?.

Tengo muchas ganas, pero hay que lavarse muchísimo.

Han-Li chorro de oro, Juancho no sentir olor. Yo muero por comerte todo, por tenerte dentro de coño. ¿Tu quieres meter en coño de Han-Li?.

Estoy deseando correrme en tu coño, Han-Li, me gustas con locura.

Yo, loca por Ju ancho, no haber hombre desde viuda. Ya quince años sola. Ya contaré cómo yo querer mucho, mucho a Ju ancho. Primera vez que dar mano mojar mucho, no poquito, mojar mucho bragas. Por eso saber que yo querer amor con novio de hija. No dar vergüenza, tu también novio mío, sin saber Chiu. Si bajan playa, yo quedo, decir muy cansada. ¿Tu también cansado?.

Muchísimo. Para quedarnos solos, ¿no?.

Quedar solos, joder mucho, mucho. ¿Tu tener ganas?.

Sí, me las estás dando tu.

Yo dar más gusto que nadie, ya verás. Ahora salir, Chiu poder venir. Estoy lavada, ¿tu dar beso en coño?.

Me agaché y, al notar ausencia total de olor alguno, metí mi lengua en su coño. Me apretó la cabeza contra su coño y efectuó tres o cuatro rotaciones muy cachondas. Empezó a mojarse. Hizo que me incorporase y metió su lengua en mi boca. Lamió con ansia desbordada. Me abrió la bragueta, sacó la polla y me la chupó con enorme maestría, metiéndosela toda, tocando con los labios el vello púbico. Se me doblaron las piernas. ¡Joder con Han-Li!…..Era más……más ¡todo! que Chiu: Chupaba…..¡¡cómo chupaba!!…..Su coño no tenía sabor ni olor alguno, era especial para lamer, lamer y requetelamer. Todavía no lo sabía, pero joder con Han-Li debía ser mil veces mejor que con Chiu. Estaba deseando probarlo. Han-Li se incorporó y dándome un breve beso en la boca, me guardó la polla y cerrando la cremallera, dijo en un susurro:

Yo contar verdad sobre Chiu, para que tu no tengas pesar de engañar con madre. Despacio, cuando ser posible. ¿Viene ya Chiu?.

Salí al pasillo y aproximé el oído a la puerta del baño. Seguía duchándose. Regrese junto a Han-Li.

Sigue en la ducha.

La niña, no oye, sólo mira cuento.

Adoptando un aire confidencial, me preguntó:

Si Chiu marchar otra casa, otro hombre, ¿tu quedar con Han-Li?. Yo guisar y querer mucho a Ju ancho. Hacerte feliz, mucho, muy feliz.

Vayamos por partes. ¿Es que tu hija juega conmigo, hay otro hombre y yo soy un…pasatiempo?.

No, tu gustar a hija, pero haber hombre de China que quiere casar con Chiu, cuando quedar viudo. Mujer muy grave, mucho grave. Hija estar con Ju ancho si mujer no muere, si hombre quedar viudo, Chiu casar y marchar a China con hombre. Lleva niña y lleva Han-Li. Yo gusta quedar con Ju ancho, no volver a China con hija y nieta. ¿Tu qué decir?.

Que me dejas de piedra. ¡Cuidado, que sale!. Seguiremos hablando.

Chiu salió completamente arreglada, suponiendo que su hija querría bajar a la playa. Así fue. Ambas se habían puesto el bañador. Han-Li dijo estar agotada. Yo, alegué que, después de seis horas de viaje, lo que quería era echarme un rato y descansar. Madre e hija se fueron a la playa. Desde la terraza las ví dirijirse hacia el mar. Al volverme en busca de Han-Li, escuché cómo se lavaba en el bidé. Lo estaba haciendo a conciencia, a juzgar por el contínuo chapoteo. Me asomé y ví el coño más maravilloso del mundo. Me tiró un beso.

Chiu no mala mujer, no puta de ir con dos hombres. Chiu buscar casar para seguridad niña. Como tu decir que casar no, Chiu empezar a hacer caso a dueño casa trabajar. Mujer muy enferma de cáncer, morir pronto. Hombre prometer boda y llevar China a Chiu y niña, también a mí. A mi no gusta volver China, gusta Madrid, gusta Ju ancho. Yo querer mucho. ¿Guiso bien?.

Si, cariño, lo haces muy bien. Guisar. Lo de joder……..para saber hay que probar.

¿A ti gusta beso en coño de Han Li?. Si, porque tu lamer. Tu más feliz conmigo que con Chiu. Mas gusto, más amor, sesenta y nueve más rico, más gusto, mucho más que con Chiu. Tu ver enseguida.

Terminó de aclararse y, desnuda como estaba, me condujo a su cama. Bajándome pantalón y calzoncillo, comenzó a lamer y chuparme la polla, que ya había empezado a enderezarse. ¡Qué bárbaro, qué bien lo hacía Han-Li! ¡¡¡¡¡Infinitamente mejor que su hija!!!!!, ¡qué gustazo sentir que se la metía toda, que con los labios llegaba hasta el vello púbico. Paró un momento y mirándome largamente, con el rostro encendido por la pasión, preguntó:

¿Tu quieres comer mi coño?. Yo desear mucho Ju ancho lamer coño Han-Li.

Nos pusimos en sesenta y nueve. La cantidad de pelos de Han-Li era una exageración: desde la parte más alta de la pelvis, bajaban en selvática superabundancia hasta las ingles. Cuando separó los muslos para sentir mi lametones, comprobé que los pelos llegaban a los labios. Sentí su aspereza al meter la lengua en el interiorde ese asombroso coño, cuyo sabor era dulce, delicioso, cálido, de respuesta inmediata. Se mojó muchísimo al sentir mi lengus acariciando los adorables labios de su coño. ¡Qué carne tan suave, qué locura de gusto sentir la paulatina humedad vaginal. Se retorcía, subía y bajaba el coño, acompasando sus movimientos con la cadencia de mis lametones.
Simultáneamente, chupando con fuerza, girando la cabeza y con un metisaca genial, que me volvía loco, me hizo la comida de polla más cachonda de mi vida. Mujer experta, ansiosa de sentirse pentrada por mí, no permitió que me corriese en su boca, cambió la postura y, cabalgandome ansiosa, jadeante, se metió la polla. Costó algún esfuerzo adicional, lo tenía estrecho de no usarlo en quice años. Era suave como la seda, húmedo, muy húmedo, confortable. Uno se sentía como en casa, en un lugar conocido, caliente y deliciosamente móvil. Han-Li no paraba, se movía en cinculos y arriba y abajo con una habilidad sabia, de hembra que deseaba sentir dentro al hombre.

Yo quiero tu leche, Ju ancho. ¡¡¡Me corro!!!, ¡no aguantar !!, ¡corro como loca!, ¡dame leche, toda!. ¡¡¡Te quiero, que gusto, locura me das!!.

Esas palabras, a veces inconexas, me volvían loco, haciéndome sentir la suavidad de las paredes de su coño, su enorme humedad, cuya leche me resbalaba por la polla y me mojaba el vello y casi llegaba hasta el culo. ¡Qué coño!, me gustaba tanto o más que el de Chiu. ¡Vaya pareja, qué bien jodían, cómo hacían gozar al que les metía la polla en lo profundo de sus entrañas!. Gritamos ambos, aumentaron nuestros flujos, vaciándonos al fin. ¡Qué barbaridad, cuánta leche nos echamos!, ¡cómo nos inundamos!. Las sábanas se empaparon y nuestros cuerpos no querían separarse, deseaban seguir fundidos en uno solo. Fueron unos minutos de gran quietud. Estábamos saboreando esa calma, cuando, sin previo aviso se abrió la puerta y Chiu ahogó un grito con la mano.

Madre….¿cómo hacer tu amor con mi novio?. Y tú, Ju ancho, ¿cómo joder con Chiu y con madre?.

Serenamente, sin alterarse, Han-Li se hizo cargo de la situación.

¿Dónde está mi nieta?.

En water, ganas de pis, por eso volver rápido. Y yo pillar sinverguenzas.

Nos levantamos. Y, tras secarnos conunos paños, nos vestimos, aprestándonos a enfrentar el lógico cabreo de Chiu. Tenía cara de pocos amigos.

Luego hablar. Mucho hablar, mucho despacio con Madre sinvergüenza y novio malo, que no quiere a Chiu y miente si habla y miente si jode con Chiu. Todo mentir. ¡Mal hombre!.

Eso no, hija, eso no. Ju ancho sabe que tu acuesta con hombre de mujer enferma, que Chiu casa con él y marcha a China con hija. Yo no ir China, yo quedo Madrid. Quedo con Juancho. ¿Tu quieres a Han-Li?.

Sí, quiero que vivas conmigo.

¡Hombre malo, malo con Chiu!. Engaña siempre.

No, hija, tu ser la que engaña con otro hombre. Yo contado a Ju ancho. Poner triste. Yo alegrar con cariño, mucho cariño y muchos besos en cama. Madre y Ju ancho mucho joder. No ser vergüenza engañar a Chiu. Hija pone cuernos a Ju ancho. Es insulto para hombre bueno. Tu, hija, solo pensar tu beneficio, pasar encima de personas. A Chiu nada importa si sacar ventaja. Ju ancho bueno, Chiu mala con Juancho.

Me creí en la necesidad de mediar en la conversación.

Efectivamente es asi, Chiu, te has portado muy mal conmigo, has abusado de mi confianza y me has expuesto a enfermedades mortales como el sida. No eres buena. Chiu, siento haberte conocido y dado cobijo en mi casa. Ahora tendré que hacerme las pruebas del sida. Espero que………¡bueno!…….Mira. Chiu, has obrado muy mal y me has expuesto a morir.

¡No, Ju ancho, no!. Jurar que marido de mujer enferma no tener enfermedad de sida. Hombre ser donante de sangre y le hacen análisis en Cruz Roja cuando dar sangre. El me quiere y enseñar pruebas. No enfermo, hombre sano. Chiu también hacer análisis. Estar sana, limpia, sin enfermedad sida. Juro hablo verdad. Juro.

En fin, ya veremos, Chiu. Lamento que todo esto haya ocurrido. Lo sabré cuando me haga las pruebas.

Han-Li promete a Ju ancho haber visto pruebas. Chiu dice verdad. ¿Tu confía si Han-Li también hacer análisis?.

Pues mira……¡sí, me quedaría más tranquilo!.

¿Quieres mañana?.

Si, iremos a la capital y procuraremos que lo vean.

Mira, Chiu, lo único bueno de todo este lío de los cuernos, es que he saboreado a tu madre, he jodido con ella y me gusta con locura.

¿Gusta más que Chiu?.

Si. Bueno, a tí no creo que te importe, ya tienes tu futuro marido.

Si importa. Yo quiero a Ju ancho. Sólo busco futuro niña. Juro ser así. Yo no mala mujer, yo quiero a Ju ancho. Pero futuro niña más importante que yo, que nadie. Solo eso empuja a buscar marido.

Bien, ya no tiene remedio. Debes llamar a ese señor y ver que pasa con su mujer. ¿Cuánto hace que no le ves, cuánto hace que no jodes con él?.

Juancho no decir eso.

¿Cuánto?.

No ver en veinte días. Mujer muriendo.

Toma mi móvil y llámale.

Se retiró a otra habitación y volvió al cabo de un par de minutos. Tenía cara de preocupación.

Mujer ha muerto. Enterrada hace horas. Marido no cree que tu ser amor de Ju ancho. Tu explicar, madre, toma teléfono.

Se retiró ligeramente. Vió que la nieta estaba en la terraza viendo unos tebeos y habló con el fututo marido de Chiu. Fue terminante. Hizo constar que era ella, Han-Li mi novia. Que el motivo de venir a vivir con nosotros dos Chiu y la niña se debía a que, como en verano flojeaba el trabajo, no tenían dinero para el alquiler. Afirmó que su novio, que la quería mucho, aceptó acoger a su hija y a su nieta. Juancho es muy buen hombre y buen novio, dijo.
Han-Li me miró con cariño y me tiró un beso con los labios. Aseguró formalmente al futuro marido de Chiu que ella, Han -Li jamás aceptaría que yo estuviese acostándome tambien con su hija. Debió notar ciertas dudas en el viudo y acabó convenciéndole con esta explicación.

Yo quiero mucho a novio y él quiere mucho a Han-Li. Yo no ir con vd., la niña y Chiu a China. Yo quedo aquí, con Ju ancho, mi novio. Yo seguir viviendo con él. Digo verdad. Si, ahora se pone Chiu.

Tras hablar con su futuro marido, avisó que dentro de una semana vendría a por Chiu y la niña para regresar a Madrid, a su casa. Chiu advirtió que se casarían en la Embajada de China en Madrid y marcharían a su pais pocos días después. Dijo que la explicación de Han-Li había despejado sus dudas.

Bien, hija, madre alegrar. Ju ancho y yo quedamos aquí, en playa. ¿Tu quieres, mi amor?.

Si, cariño, tenemos todo un mes por delante para disfrutar del mar y de nosotros. Chiu te deseo que seas muy feliz. Como tienes mi número, esperamos que nos llames para contarnos cómo os va.

Yo …contenta no mucho. Querer estar con Ju ancho, pero tu no casar y yo pienso futuro de hija, ¿entender tú?.

Entendemos, hija, entendemos, pero Juancho es para Han-Li.

Me acerqué y tomándola por la cintura la di un largo beso en la boca.

Han-Li y Ju ancho querer acostar. Tu ir a playa con nieta.

¿No cansar de…….joder, tanto joder?.

No, hija, ser muy felices. No venir antes de una hora. Ju ancho y Han-Li comer sesenta y nueve, luego joder mucho. Mucho cariño los dos, mucho cariño. Tu casas, no enfadar con madre.

No, no enfadar. Vamos a playa.

Cuando cerraron la puerta, nos metimos en la ducha. Dedicamos diez minutos a dejar perfectamente aseados nuestros cuerpos, especialmente lo que nos íbamos a devorar.
Ya en mi cama, que era de matrimonio, nos pusimos en sesenta y nueve y comenzamos a lamernos despacio, sin prisas, pensando sólo en complacer al otro, a la otra. Han-Li suspiraba, jadeaba, se retorcía y me chupaba avarienta, sabedora de que ya no nos íbamos a separar. Gritamos, sentimos la explosión del mutuo placer, de un gustazo intenso, extenuante. Nos derramamos en las bocas, ¡¡¡qué gustazo!!!, ¡qué bárbaro!. Nos quedamos quietos, saboreando el goteo de leche y nos dormimos. Nos despertó la presencia de Chiu, que debía llevar mucho rato observando y recordando momentos vividos recientemente. Avisó que la cena estaba dispuesta. Ya era de noche.

Gracias por publicarlo y leerlo.

Ju ancho.

La acomodadora del cine

Viernes, abril 26th, 2013

Autor: Ju ancho.

Había un cine en mi barrio cuyos acomodadores eran mujeres. Ninguna joven. Entendámonos : para mis dieciocho años, cualquier persona de cuarenta era un viejo o una vieja. Ese extraviado sentido de la edad ajena lo hemos tenido todos. El cine era un “sesión contínua” y el precio de las localidades era muy razonable. Las acomodadoras no atendían el entresuelo, solo se ocupaban del patio de butacas.

A mí, que a esa edad estaba siempre con las hormonas revolucionadas y no paraba de “aliviarme” en la cama, las acomodadoras me parecían guapísimas. Sobre todo una, que siempre me sorprendía mirándola. Cuando era más chaval, nunca se había fijado en mí, pero ahora lo hacía. Nuestras miradas se cruzaban insistentemente ven su ir y venir por el patio de butacas. Nos sonreíamos al mirarnos. Debía tener ……unos cuarenta y cinco años, pelo negrísimo y muy abundante, ojos bonitos, de mirada algo triste; tetas generosas, pantorrillas gruesas, que hacían pensar en unos muslos poderosos. Tenía un culo abundante,sin exagerar y cintura que los años habían redondeado. También tenía tripita, lo que me hacía pensar que, debajo de ese montículo, habría otro más bonito y acogedor, cubierto de pelo negro muy abundante. Esto lo suponía por lo que oía hablar a mis tíos y a los chicos mayores del barrio,a los que nuestra presencia no impedía hablar de las cosas del sexo. Los mayores afirmaban que había una gran correspondencia entre el pelo de la cabeza y el del “chichi”, según aseguraba la frase popular: “si así está el llano ,calcula cómo estará la montaña”. Por los mayores sabíamos que la acomodadora que a mí me gustaba no le hacía caso a ningún hombre de los muchos que intentaban ligar con ella. Decían que estaba muy buena, que era viuda sin hijos y que tenía a su cargo a su madre, que era portera de una casa en la calle Montesa. Por supuesto, estoy hablando de Madrid. En cierta ocasión, sin estar yo presente, uno de los mayores dijo que había observado que la acomodadora y yo nos mirábamos frecuentemente e intercambiábamos sonrisas. Afirmó que, estando cerrada a ligues y no permitiendole a nadie confianzas, era claro que le gustaban los chavales, especialmente yo, que era al único al que miraba y sonreía. Dijo a los otros chicos que me lo contasen y que siguiese al pié de la letra sus consejos. Me lo contaron y, a partir de ese momento, fingiendo molestias oculares por la excesiva proximidad de la pantalla, comencé a pedir que me dejase sentarme en la última fila, segunda butaca de la derecha. Ella, mi guapísima acomodadora, cuando ya no entraban espectadores, se sentaba en la primera butaca. Es decir, a mi lado. Así lo hice durante varios sábados. Y aunque no pasó nada, noté que, al volver a sentarse tras acomodar a algún rezagado, su pierna, como al descuido, se apretaba contra la mía.
Comentado el caso con los mayores, me aconsejaron ir al último pase, hacerme el encontradizo en alguna de las calles por las que iba a su casa y….esperar acontecimientos.
Cierto jueves, en Agosto, el de los mayores que había observado las miradas y las sonrisas, llegó al banco donde nos sentábamos y me soltó:

Mañana tienes que ir de entierro. Se ha muerto la madre de la acomodadora. Si la das el pésame y vas al entierro, te ganarás su afecto. Ese es un gran comienzo.

Siguió diciéndome, punto por punto, todo lo que debería hacer para conseguir mis propósitos. Me recomendó sobre todo paciencia.

Hazme caso. Si haces con habilidad lo que te he dicho, darás el paso definitivo. ¿Tu has hablado con ella cuando estabas sentado a su lado?.

Si, mucho. Es muy simpática.

Será contigo. ¡Ah!, otra cosa: Si, como es costumbre en las mujeres, no fuese al entierro, ofrécete a recoger los papeles y llevárselos a casa después del entierro y a acompañarla cuando quiera ir al cementerio, para evitar que no encuentre la sepultura. Vaya, en pocas palabras, ofrécete para todo lo que necesite. vTe aseguro que, si haces lo que digo al pie de la letra, eres su novio antes de un par de meses y te metes en su cama. Te aseguro que, cuando las mujeres se sienten solas y aparece un amigo que la ayuda en lo que haga falta, sin buscar nada, sólo queriendo ayudar, ese se lleva el gato al agua. ¿Me has entendido?.

Si, perfectamente. Y muchas gracias, Pepe, eres un amigo.

De nada,hombre, para eso están los amigos del barrio. Si eres listo y la haces como te he dicho, te metes en su cama. Imagino que es lo que buscas,¿no?.

Claro.

Pues….suerte, vista y al toro. Vete mejor a las diez, así tienes más tiempo de ayudarla en las muchas cosas que hay que hacer. ¿Lo harás?. ¡Ah!, se me olvidaba: si te presenta como su primo o sobrino, ya está todo hecho. Con eso, justifica tus futuras visitas sin que levanten sospechas entre las vecindonas, que todo lo cotillean. Sólo hay que dejar que pase el tiempo, sin prisas, con paciencia. Mañana por la noche nos cuentas cómo ha ido todo. ¿Sabeis vuestros nombres?.

Si.

Vale. Bueno, mañana hablamos.

Para sorpresa de la familia, me levanté a las siete de la mañana. Como hacía
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calor, me duché con agua fría. Después de desayunar y tras lavarme a conciencía la boca, usé un elixir. Había observado que en entierros y funerales abundaban las alitosis (mal olor de boca). Supuse que daría algún que otro beso y era imprescindible evitar mal aliento. Me vestí con pantalón gris y cazadora y corbata negras. A las nueve estaba cogiendo en Lista el trolebús hasta Montesa. Al llegar a la casa, me adentré hacia el fondo del piso bajo. La puerta estaba abierta y se oía el murmullo de oraciones. Nada más entrar, Amparo salió a mi encuentro. Al verla venir hacia mí, recordé haber leído en alguna parte que, ante la muerte, se hace más presente el deseo de vivir, de sentir la vida y que no es extraño que se refuercen la sexualidad, las ansias de amar y ser amado. Me besó ambas mejillas. Yo correspondí buscando la comisura de sus labios. Al darme ella el segundo beso, (¡oh, maravilla de las maravillas!), hizo lo mismo y nuestras comisuras se unieron. Nos abrazamos con fuerza. Sentí el calor de sus gruesos muslos y el corazón se me desbocó. Me tomó ambas manos.

Ju ancho, cómo te agradezco que hayas venido. No sabes el bien que me hace tu presencia. Sólo me acompañan las vecinas de la casa. ¡Me siento tan sola, tan sin amigos!

Eso no, Amparo, yo estoy aquí para acompañarte, intentar consolarte, servirte de ayuda….en lo que yo pueda hacer. Me ofrezco de corazón.

Se abrazó a mí sollozando y agradeciendo mi compañía.

¿Quieres verla, Ju ancho?. No impresiona, pobrecita mía, está como dormida.

Claro, vamos.

La tomé por la cintura y fuimos hacia donde estaba su madre. No impresionaba la pobre señora. Amparo, a la que, protector, seguía rodeando su cintura, se giró un poco, me abrazó de nuevo y sollozando con fuerza, reiteró su agradecimiento. La conduje a la cocina y pregunté:

¿Dónde tienes la tila, Amparo?.

Ahí, en ese armarito. Pero no te molestes, Juancho.

No es molestia alguna, he venido para ser útil. Mientras yo preparo la tila, sal al comedor y reza con las señoras.

Como estaba acostumbrado a preparar infusiones en mi casa, la tuve lista en un periquete y se la llevé al comedor.

Toma, aunque la he enfriado un poquito, bebe despacio, no te quemes.

Gracias, Ju ancho, eres muy bueno. Dirigiéndose a las vecinas, dijo: Es mi sobrino, hijo de una prima, ¿saben?.

Tras esta significativa presentación, me senté a su lado y la animé a tomarse toda la infusión. Entre sorbo y sorbo, fui enterándome de lo que tenía que hacer en su nombre.

¿Qué más puedo hacer, tía?.

Rezar conmigo, ¿quieres?.

Claro que si. Por su eterno descanso.

Me uní al rezo común. Mientras, observé que no estaba ninguna de las otras acomodadoras.

Y tus compañeras, ¿no han venido?.

Han llamado excusándose. Sólo son cuatro y como ya no voy a volver al cine………

¿Y eso?….. ¿Es que los dueños quieren reducir plantilla?…¿Has discutido con….alguien?.

No, cielo, es que el casero me ha ofrecido la portería. Ya te contaré cuando vuelvas otro día. Porque…….tu…volverás a verme, ¿verdad?. Te necesito, Juancho, me he quedado muy sola, muy abandonada. Mi mamá se ha ido y………¡no tengo a nadie!.

Sollozando, inclinó la cabeza sobre mi hombro. Yo, perfecto en mi papel de sobrino protector y cariñoso, la abracé por los hombros y besé su frente.

Volveré después del……entierro.

Volvía a sollozar con fuerza. La abracé por debajo de los brazos. Sin querer, palabra que fue sin querer, mi manov se apoyó en uno de sus pechos. La retiré al instante, ese momento era inoportuno y contraproducente. Me llevé una gran sorpresa: se cumplió al pie de la letra lo que había leído sobre las reacciones que la presencia de la Parca podía provocar entre los vivos.

Perdona, no he querido……..Perdona, ha sido sin intención.

No tengo nada que perdonar. Te estoy profundamente agradecida, Ju ancho, tu compañía es un gran consuelo para mí. Y si, en tus muestras de…..afecto…

De cariño, tía Amparo, de un cariño muy profundo y verdadero, te lo juro. ¿Me crees?.

No sólo te creo sino que …..te….aseguro ….que haces que aumente el consuelo que me das. Yo también te tengo mucho cariño, querido Ju ancho. Ese roce, ese tocamiento…

¡Te juro que ha sido sin intención!. Tienes que creerme, Amparo.

Te creo, Ju ancho, te creo. Se que eres muy buen chico. Por eso me atrevo a decirte que……..no es el momento de hablar de esto….pero…… Verás, no me ha molestado en absoluto, al contrario. Si hubiese sido intencionado……..quiero que lo sepas, para hoy y para el futuro, que tampoco me habría molestado. ¿Comprendes lo que te quiero decir, Ju ancho?.

Creo que sí, que cuando la vida siga su curso y a pesar de este dolor, quieras volver a rutinas, afectos, a……cariños verdaderos, Amparo, cariños sinceros……..

Te lo haré saber para…….

Ya sé, no hay prisa alguna, las cosas deben producirse de un modo natural.

Así es. Pero quiero que sepas, deseo que sepas, sin dudarlo, cielo, que este gran cariño que noto en tí es… correspondido. Pero, como bien dices, el tiempo nos llevará a donde debamos ir. ¿Me comprendes?.

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Si, Amparo. Oigo ruidos, deben ser los funerarios. Ven que yo te sugete, tía Amparo.

Volví a este tratamiento familiar porque dos vecinas estaban a punto de entrar en la cocina.

Amparo, ya están aquí (dijo una de ellas). Este momento es muy malo, debes tener valor. Cógete a tu sobrino y ven a decir adios tu madre.

Despedido el duelo parroquial, que recorrió unas pocas calles del barrio, la mayoría de las personas, sin medio de transporte, se marcharon a sus quehaceres.
Aceptado por todos como sobrino, subí al coche de duelo e invité a cuatro personas mayores. Cumplido todo el ritual mortuorio, que ahora sólo subsiste en pequeñas localidades, regresamos a casa de Amparo. Entramos los cinco a consolarla. Estaba abatida, con los ojos enrojecidos, carente de ánimo. Las señoras la besaron con afecto y alabaron mi actuación como representante de la familia. Cuando quedamos solos, tras darle los papeles de entierro y sepultura, la forcé a borrar las huellas de tanta lágrima, arreglarse mejor y salir conmigo a tomar el aire.

Soy consciente de que los lectores esperaban otra cosa, no este detallado relato del ceremonial mortuorio español del año 1953, pero entiendo que saber del pasado no estorba. No duden que lo sexual estará muy presente. Y no tardando.

Ya en la calle, tiramos hacia el bulevar del Paseo de Ronda. vAllí, con el poco tráfico rodado de la época y los muchos árboles, sentí que dejaba atrás el triste y algo depresivo ambiente funerario. Noté también que Amparo, que se aferraba a mi brazo como un náufrago a una tabla, respiraba a borbotones el aire del paseo, el aire del diario vivir. Notaba apretado contra mi brazo,la amorosa dureza de sus pechos. Sentí que ese deseado roce me emocionaba, me hacía sentir algo más que lo puramente sexual, que tanto deseaba.
Caminábamos por el bulevar, sintiendo el sol del verano, el calor de la vida. Amparo me miró con cariño, tomó mi brazo con ambas manos y lo apretó más fuertementew contra sus pechos. Sentí un enorme deseo de poseerla, de meter mi cuerpo en el suyo, de volverme loco con su amor. Sentí el comienzo de una erección. Inclinando la cabeza, besé la comisura de sus labios. Su reacción me sorprendió, emocionándome.Sus labios buscaron los míos y su lengua los rozó ligeramente. Me volví hacia ella y la abracé. Sintió mi erección y se apretó contra mi. Todo en cuatro o cinco segundos, aprovechando que el fuerte calor de las dos de la tarde hacía que la gente huyese de la calle. Volvió a cogerme del brazo con ambas manos, apretándolo con fuerza contra sus pechos. La vida siempre se abre paso.

Amparo lo había sentido al abrazarnos y notar mi erección, mi deseo de meter mi cuerpo en sus entrañas y disfrutar de su amor, de su pasión. Se sintió deseada, más mujer, más apasionada, más viva. Todo eso y mucho más lo expresaba su sonrisa. Apoyó la cabeza en mi hombro y continuamos nuestro paseo.

Amparo……yo……no quiero que pienses……No te enfades conmigo…te tengo mucho cariño y…. ese beso…….ese beso ha despertado todo mi sentimiento de hombre encariñado con una mujer.

Ya se que la culpa ha sido mía, cariño, pero es que, en medio de tanta tristeza, tu…….me has hecho………….

¿Qué te he hecho, Amparo?.

Pues….que me sienta de nuevo viva, más mujer que nunca. Y muy contenta de sentirme muy mujer por ser tu el hombre que está a mi lado. Puede que te parezca una atrevida, pero es…..

La interrumpí, besándola la mejilla.

Todo eso que me dices, Amparo, me hace pensar que…….

¿Qué, cariño?.

¿De verdad soy tu cariño?. Cuando me llamas cariño, ¿sientes lo que dices?.

Con todo mi corazón, cariño mío.

Me haces muy feliz, Amparo.

Ju ancho, ¿tu sientes lo que yo siento por tí?.

Si, mi amor.

Dímelo otra vez, cariño mío, ¿soy tu amor, tu amor de verdad?.

Si, cariño, eres mi amor verdadero, no una amor pasajero, una bonita aventura. Siento amor por tí desde que iba al cine. Iba sólo por verte, que conste, por sentarme a tu lado, por sentir que tu pierna presionaba la mía. Ya se que era una cosa casual, sin intención…….

Me besó la mejilla, apretó más aún mi brazo contra sus pechos y deteniendo nuestro caminar, soltandome el brazo y tomándome ambas manos, me dijo, mirándome a los ojos:

Si yo apretaba mi pierna contra la tu vya no era por casualidad, lo hacía a propósito, para que te dieses cuenta de que me gustabas. Yo sabía que te gustaba a tí y quería demostrártelo. vAl llegar hoy a mi casa, (no esperaba que vinieses), he sentido que llegaba el hombre de mi vida, que venía a consolarme, a hacerme sentir que no estaba sola, que había alguien que me quería y que me lo estaba demostrando. Por eso, al sentir que íbamos a vernos con mucha frecuencia, me inventé lo del sobrino. Las vecinas son muy cotillas y así se justificaba el venir a verme. Tu me seguiste la corriente enseguida, amorcito. Ya que estoy contando todo lo que siento, déjame hablar sin interrumpirme. Mira, yo soy viuda, por lo tanto, lo que ocurre entre un hombre y una mujer no es una novedad para mí. Yo sé, amor mío, lo que estás sintiendo por mi, lo que deseas que nos hagamos…..con mucho cariño. Lo he sentido al abrazarnos. Y me ha gustado darme cuenta de lo mucho que deseas que nos queramos con…….locura, sí, con locura. ¿Tu lo deseas o me equivoco?.

No, no te equivocas, me muero por ti, por tu amor de mujer, por tu cariño. Eres preciosa y te quiero.

Y yo a tí, amor mío. Se que vas a ser el amor de mi vida. Se que me quieres no sólo por eso que tu y yo sabemos y que tu cuerpo me ha hecho notar, se que hay entre los dos un gran cariño. Por eso, no dudo en pedirte que tengas paciencia, que me dejes salir de tanto dolor. ¿Lo haras, mi vida?.

Si, mi amor, sin ningún esfuerzo. Miento, con mucho esfuerzo, pero aceptándolo como algo natural entre tu y yo, que nos queremos de verdad. ¿Será por mucho tiempo, cariño?.

No, mi amor, porque yo tampoco podré esperar demasiado. Pero hay cosas que obligan. ¿Lo entiendes,b mi via, lo aceptas?.

De corazón, cariño mío. ¿Sabes que me has hecho muy feliz?.

Me alegro, cariño, tu a mi también.

Mira, vamos a ir a comer a una casa de comidas que yo conozco. Lo hacen muy bien y muy barato. No admito negativas.

Después de comer, cuando regresamos a su casa, la cara de Amparo cambió, tornando a sus ojos la tristeza y el desaliento. Tras cerrar la puerta, se abrazó a mi con fuerza.

Ju ancho, amor mío, dame tu fortaleza, tus ganas de vivir……¡Dame todo tu amor!.

Mis manos hicieron lo que siempre desearon hacer: desabrochar el cinturón, subir la camisa, quitársela, desabotonar el sostén y acariciar sus pechos.v Mis dedos pellizcaron suavemente los pezones. Mi boca chupó ansiosa sus vtetas. Amparo suspiró, su respiración se hizo entrecortada, jadeante. Aflojé un botón lateral y la falda cayó al suelo. Me separé ligeramente de ella para ver sus muslos, sus bragas, su vientre, los pelillos que escapaban rebeldes del borde de las bragas. Era preciosa, ¡cómo me gustaba, cómo la deseaba!. Nuestras bocas y lenguas se unieron para chuparse, lamerse incansablemente y provocarnos más jadeos, más ansias de fundirnos en un sólo cuerpo. Amparo, abrazándome más fuertemente, me pidió, con infinito cariño:

Hoy, no, vida mía. Ya ves que te quiero con toda mi alma y que estoy deseando que entres dentro de mí, de tu novia. Te ruego, vida mía que tengas un poquitín de paciencia. ¿La tendrás?. Yo,si lo haces, te querré más y sólo estaré pensando en ser tuya. Si tu deseas otra cosa, si no puedes esperar, nos acostamos ahora mismo y nos fundimos en un sólo cuerpo. Luego, cuando te vayas, me sentiré mal. No necesito decirte por qué. ¿Qué deseas hacer, amor mío?. Yo haré lo que tu quieras.

Mira, cariño, eres mi novia y te respeto muchísimo. No voy a negarte que sólo sueño con sentir que mi cuerpo entra despacio y profundamente en el tuyo, que me mojas al sentirme dentro de ti, que te corres y que yo me corro contigo, inundándote, dándote todo mi amor de hombre. Te quiero mucho, Amparo y me cuesta esperar, pero sabré hacerlo, sabré complacerte.

Gracias, amor mío.

Se abrazó a mí y su lengua se metió hambrienta en mi boca. Yo no pude resistirlo y la bajé las bragas. Sentí sus pelos entre los dedos. Tenía una selva en la entrepierna. Dí un paso atrás para verla a placer. Entendió lo que quería y se quitó las bragas, dejándome ver la gloria de su coño, el más bonito y con más pelo que nunca había visto. Lo acaricié con la emoción del que acaricia algo sagrado. Porque sagrado es para el hombre enamorado el coño, el cuerpo todo de la mujer amada. Su coño echaba fuego. Y así se lo dije.

Claro, mi amor, porque estoy loca por tí y mi único deseo es que me entres, que me entres hasta lo más profundo de mis entrañas. Sólo me siento mujer contigo, por tí, para tí, Ju ancho mío, que has entrado en mi vida y has hecho que me sienta más mujer.

Tu coño es precioso, Amparo.

¿Te gusta?, ¿te gusta mucho?.

El que más me gusta del mundo. Estoy deseando comérmelo.

Si,vida mía, yo estoy deseando que me lo hagas. Y yo comerme tu…..tu cosa.

¿Te da vergüenza decir el nombre?.

Un poco, pero por tí…..lo que sea. Estoy deseando comerme tu polla, mi amor.

Como sigamos diciéndonos estas cosas tan cariñosas, vamos a acabar metiéndonos en la cama. Y yo quiero esperar hasta que tu te sientas dispuesta.

Lo estoy, amor mío, estoy dispuesta para que nos lo hagamos ahora mismo, pero me enamora más de tí el que seas capaz de esperar. Sólo unos dias, amor mío, que yo estoy loca perdida por tí. Ya tendrás ocasión de comprobarlo.

Vamos a vestirnos, porque cómo sigamos así…….Mira, tu necesitas distraerte y luego nos vamos a ir al cine. Si, si, ya sé que te parece………que te parece que está mal, pero necesitas volver a la rutina diaria y a cambiar la expresión de tus ojos.

Lo que tu digas, amor mío. Si quieres que vayamos la cine cogidos del brazo como ……como lo que somos, dos novios….. pues……haremos lo que tu quieras.

Estupendo. Yo me voy a casa, me ducho y cambio de ropa. Y vengo a por tí a las nueve. En casa deben estar preocupados. Te recojo, cenamos unos bocadillos y al cine. Luego te dejo en el portal y cada uno a su cama. ¿De acuerdo, cariñín?

Me abrazó y besó con ansia. Las lenguas se unieron con ansia, deseando comerse la una a la otra.

Gracias, cariño. Eres muy bueno. Cada minuto que pasa te quiero más.

Nuestra relación, nuestro noviazgo se mantuvo estable y afianzándose durante las dos semanas siguientes. Un sábado-noche fui a buscarla para ir al cine, como hacíamos todos los sábados. Amparo me esperaba en bata. Cuando cerré la puerta se la quitó y quedó ante mí sólo con una combinación muy corta, tres dedos por debajo de las bragas. Sus muslos eran gruesos, espléndidos, de los que enamoran perdidamente. No pude resistir la tentación y la abracé y, buscando la humedad de su boca, hice que cayera al suelo su combinación. ¡Madre mía!….¡Estaba desnuda, sin sosten y sin bragas!. Su coño era una selva de pelos ensortijados que me encendían la sangre. Me quedé sin aliento, apenas podía respirar y mucho menos hablar. Haciendo un esfuerzo logré decir:

Amparo, amor mío, no me hagas esto, no lo puedo resistir.

Yo tampoco, cariño de mi vida, yo tampoco quiero esperar más, quiero ser tu mujer.

Desabrochándome el cinturón, me bajó pantalones y calzoncillos. Su boca, ansiosa de mí, de nuestro amor, buscó mi polla y comenzó a lamerla. Jamás pensé que aquello pudiera hacer sentir tantas cosas. Las piernas me temblaban cuando me desembaracé del pantalón y los calzoncillos. Amparo, con infinita suavidad, despacio, recreándose en ello, fue metiendo mi polla en su boca. La pedí que nos fuésemos a la cama, que se me doblaban las piernas. Fuimos hacia su dormitorio. Lo hicimos muy despacio porque Amparo, la locura de mi vida, no se sacó la polla de la boca. Agachada , sin dejar de mover en círculos la boca, llegamos a la cama, yo me di la vuelta y me dispuse a comerla el coño, algo de lo que tanto hablaban los mayores del barrio y que yo nunca había probado. Cuando sentí que mi boca se llenaba de rizos, de los rizos del adorable coño de Amparo, la mujer que me enamoraba, creí que ya había logrado lo que en sueños había intuido.

Juancho, te quiero, amor de mi vida, te quiero muchísimo.

No pude contestar, tenía la lengua ocupada en lamer su adorable coño, tomando entre mis labios los de su coño, que succioné con infinito cariño. Debió sentirlo profundamente porque sacándose la polla de la boca, me dijo con voz ronca:

Te quiero, ¡ay como te quiero, vida mía!.

Siguió chupándome con ansía metiéndose toda la polla en la boca, chupando y lamiendo incansable. Yo, habiendo sentido que succionando con mis labios los de su coño se volvía loca de gusto, seguí gozando del más fabuloso sesenta y nueve. ¡Cómo me gustaba chupar y lamer su coño!, ¡qué delicía, cuánto gusto me daba sentir sus chupetones mientras mi lengua se metía en su coño. Gritó levemente y separándose dijo con voz entrecortada:

¡Me corro, mi vida, me corro, nunca he sentido tanto gusto!. ¡Te quiero, Ju ancho mío!.

¿Por qué te has quitado?. Yo quería sentir tu leche en mi boca.

Ha sido por si te desagradaba. Otro día. Ahora te vas a meter dentro de mí.

Dándose la vuelta, me cabalgó y, de un sólo empujón, se metió toda la polla en su abrasador coño. ¡Cómo quemaba ese coño!, ¡cómo destiliba jugos, leche de hembra cachonda, enamorada, que me volvía loco metiendo y medio sacando mi polla de sus entrañas!. ¡Qué coño tan suave, cómo me envolvía la polla en un abrazo ardiente, apretado y lleno de jugos que me llegaban al vientre y me empapaban el vello!.
¡Qué maravilla de mujer, cuánto la quería, qué enamorado me tenía!. Mi amadísima Amparo inició un jadeo más fuerte. Sentí que ahogaba los gritos que pugnaban por salir de su garganta, que habrían escandalizado a las vecinas de la casa. Creí necesario advertirla:

No grites, vida mía, que yo tembién me estoy muriendo de gusto.

¡Es que me matas, Ju ancho, me matas de gusto, nunca he sentido este gustazo!. ¡Me he corrido cuatro veces, amor de mi vida y me voy a volver a correr!. ¡Te quiero, te quiero…..!. ¡Ay, aaaaayyyyy, me corro otra vez, aaaaayyyyyyyy!.

¡Yo también me corro, mi vida, te quiero!….¡Aaaaahhhhh, me viene, qué gustazo!. ¡Toma, toma mi leche, tomaaaaa!.

¡Sí, vida mía, dámela, es mía, de tu Amparo, de tu novia, dáme tu leche!.

¡Toma, mujer mía, mujer de mi vida, me corro, te quiero!.

¡Marido, esposo de mi alma, me vuelvo a correr……..dos veces….. dos veces seguidas …… me vas a embarazar……marido mío, marido de mi alma!.

Sí, esposa mía, sí…….me corro, quédate embarazada, ¿me corro, aaayyyy.

Una niña, una niña, Ju ancho, mi amor, una niña.

¡Ah!, ¡ya , ya, qué gustazo, cuánto te quiero!.

Me descabalgó y permanecimos abrazados, besándonos y lamiendo nuestras lenguas un largo rato. Fuimos al baño y nos duchamos, saboreando el inmenso placer de enjabonarnos mutuamente. Al volver a la cama, Amparo cambió la sabana , que estaba muy empapada. Nos besamos de nuevo. Amparo, separándose un poco, me miró largamente a los ojos y, acariciando con infinita suavidad mi polla, me preguntó:

Todo lo que me has dicho, amor mío, ¿ha sido por apasionamiento o lo sentías realmente?. Me gustaría que, por encima de cualquier consideración, fueses muy muy sincero. ¿De verdad quieres que tengamos un hijo?.

Tu has dicho una niña, cariño, una niña. Aunque estaba muriéndome de gusto contigo, amor mío, mujer de mi vida, he oído perfectamente que decías una niña.

Ju ancho, no confundas el juego amoroso con la realidad de los sentimientos …….permanentes. ¿Me consideras tu mujer, tu esposa?

Sí, amor mío, sin papeles, sin bendiciones, sin …..nada de lo acostumbrado, yo te consi- dero mi esposa, mi mujer queridísima, la que quiero que esté conmigo toda la vida, ¿sa…

Me interrumpió con un beso húmedo, lleno de pasión, de profundo amor.

Yo me siento tu esposa y quiero darte un hijo, una hija, marido mío.¿De verdad quieres dejarme embarazada, mi vida?.

Sí, si quiero, amor mío. Y ojalá sea pronto.

Rió con ganas y dijo:

Si existe una relación entre la cantidad de leche recibida en el coño y la maternidad, te puedo asegurar, vida mía, que ya me has embarazado.

Ojalá sea así.

Puede que ocurra así. Nunca he sentido con con tanta fuerza el amor de un hombre. Te quiero y estoy deseando hacerte papá. Piénsalo bien, amor mío, que una vez que se pone en marcha ya no se puede parar. ¿Estás seguro, pero seguro, seguro?.