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Una china me enamora

Viernes, noviembre 21st, 2014

Madrid, en plena canícula, es un lugar donde el calor aprieta. Hoy, ya mediado Julio, el calor era de los que obligan a buscar la sombra de los árboles o de los edificios. Yo había conseguido aparcar el coche en zona sombreada. Estaba enfrente de la casa que fuera de mi suegra y ahora teníamos en alquiler. Los inquilinos habían avisado de una avería en la conducción de agua, lo que me obligó a llegarme hasta allí y comprobar a quien correspondía la reparación. Hubo suerte y la comunidad se hizo cargo del gasto. Una vez en la calle, decidí esperar a ver si el fontanero, tal como había asegurado, llegaría al momento. Estaba fuera del coche cuando la vi venir. Era una china preciosa, de unos cuarenta años, figura muy agradable y vistiendo una especie de chandal de tela muy ligera que se ceñía a sus muslos. Sus formas eran muy de mi gusto. Aunque iba acompañada por una niña pequeña, al pasar junto a mi, no me pude contener y la piropeé:

¡Guapísima, eres guapísima!.

Volvió la cara hacia mí y me sonrió ampliamente.

Glacias, señol.

Gracias las que tu tienes, cariño, que han hecho que me enamore de ti, ¡preciosa!.

Aunque ya me habían rebasado, se volvió y retrocediendo me dijo:

Agladezco palablas del señol. Mi il a complal pan. Mi vuelvo lápido. ¿Tu espelal a mi?.

Con impaciencia. Te espero impaciente.

Mi no taldal. Señol no ilse sin hablal con Chiu.

¿Cómo me voy a marchar si me gustas con locura, mi amor?. Aquí te espero.

Mi no talda. Me gusta que tu espelal a Chiu. Tu amable con mi. Muchos no tlatal bien como tu. No taldo.

No tardes, mi amor.

No taldo. A mi gusta sel amol tuyo. Tu gustal a Chiu. Mucho gusta, mucho gusta a Chiu. ¿Cómo llama tú?.

Ju ancho, me llamo Ju ancho, Chiu.

Nombre lindo. Gusta a Chiu. Tu gustal mucho, mucho, mucho a Chiu.

Y tu a mí, Chiu. Ha sido verte y enamorarme de ti.

Con los labios imité el darla un beso Se alejaron. El culo de Chiu, amplio sin exagerar y muy respingón, se movía acompasadamente. ¡Qué china tan guapa!. Hacía muchos años, y ya tengo 50, que yo no decía un piropo, ni me lanzaba a conquistar a una mujer con tanto ímpetu. Parece, según lo que estaba ocurriendo, que las cosas estaban saliendo más que bien, porque la preciosa china, detuvo su caminar y volviéndose hacia mi, me dijo sonriente, en tono muy cariñoso:

Chiu contenta de tu sentil. Chiu sentil lindo por Ju ancho. Mucho gustal Juancho, mucho gustal a Chiu. Chiu da beso a Ju ancho, que tlata a Chiu con caliño.

No tardes cariño.

Chiu quiele plisa pol volvel con ti.

Reanudaron camino hacia el Súper del barrio. Salieron antes de un minuto. Cuando llegaron, la sonrisa de Chiu era cautivadora. Sin soltar la mano de la pequeña, se aproximó mucho y me dijo en tono quedo, con la voz ligeramente temblona:

Mi casa celca, taldal poco en vuelta. Tu tilaste beso a Chiu y Chiu tiló beso a Ju ancho.¿Quieles dal beso a Chiu?.

Lo estoy deseando, mi amor.

Juntó sus labios a los míos. La abracé con fuerza. Apretó su cuerpo contra el mío. Sentí intensamente el calor de su entrepierna y, apoyando una mano en su culo la apreté contra mi polla. Colaboró en el apretón. Al separarse, mirándome a los ojos con cariño, me dijo con voz rota:

¿Tu contento, Ju ancho?.

Si, amor mío. Me he enamorado de ti.

Chiu muy contenta de sentil caliño pol ti. Caliño glande, mucho glande, mucho. Ahola voy a casa, dejo hija con madle, abuela y vuelvo coliendo. ¿Tu espelal a Chiu?. ¿Gustal a Ju ancho beso y ablazo a Chiu?

Muchísimo. Me ha gustado con locura.

Chiu también caliño. Mucho gustal beso y ablazo. Sentil mucho caliño. No seguil por vel vecinos. No seguil………ahola. ¿Ju ancho sabe?.

Si, cariño mío, luego tendremos ocasión de hacerlo sin que haya miradas indiscretas. Ve y no tardes.

Chiu no ve hombles. Chiu sólo tlabajo pala vivil familia. Chiu viuda. Cinco años. Malido malo, pegaba a Chiu. Yo feliz sin malido, feliz sin hombles. Ju ancho es difelente, gusta mucho, es homble con caliño, que quiele a Chiu. Yo deseo homble bueno, como Ju ancho. Quelel mucho caliño a Ju ancho.

Yo también soy viudo. Y no tengo novia. Para novia sólo me gustas tu, Chiu. No dudes que voy a quererte muchísimo y que de mí no puedes esperar nada malo.

Chiu feliz, gusta sel novia de Ju ancho. Chiu hacel mucho feliz a Ju ancho. Chiu sel muy feliz. Mucho gustal beso y ablazo de Ju ancho,novio mío. Gusta mucho sel novia de Ju ancho, mi amol de veldad.

¡Anda, vete a casa y no tardes!. ¿Quieres que comamos juntos?. ¿Tienes que regresar pronto?.

Hija con abuela. Chiu no plisa. Chiu cambial lopa. Talda mas.

Te espero, mi amor. No te enfades por lo que te voy a decir. Si lo digo es porque te quiero, porque me he enamorado de tí y deseo tenerte a mi lado de día y de noche. Avisa que es posible que no vuelvas hasta mañana. Si tu quieres, claro.

¿Ju ancho quiere que novia Chiu, duelma en tu casa, contigo?.

Estoy soñando con ello, amor mío.

Tu también amol mío. Volvel lápido. No malchal sin novia.

Se alejaron a buen paso. Yo, abrumado todavía por los acontecimientos, abrí la puerta delantera derecha y me dispuse a esperar. Estuve analizando la situación. Viuda, sin compromiso, ya que sólo estaba comprometida con su familia, me dió por pensar que…….. Bueno, no adelantemos los acontecimientos. Casi sin darme cuenta del tiempo, me encontré con Chiu junto a mí. Salí del coche y la miré largamente.Estaba preciosa. Llevaba un vestido chino, con bordados, de color azul.

Estás preciosa, Chiu. ¡Cuanto me gustas!.

¿Tu no dal beso a tu novia?.

Nos abrazamos y nuestras bocas se unieron ansiosas. Para no dar un espectáculo, el beso fue breve. Entramos al coche. Nos abrazamos con ansia. Yo, tomando a Chiu por el culo, la elevé ligeramente para acercarla más. Conté con toda su colaboración. Mientras nuestras lenguas se enlazaban y lamían, metí la mano bajo la falda, buscando su entrepierna, que abrió para mí. Al sentir mis dedos rozando sus bragas……..tuve …..un estremecimiento. Fue mutuo. Chiu llevó su mano hasta mi entrepierna. Sentir que me tocaba la polla me volvió loco. Separándome un poco pedí muy emocionado:

Déjame que vea tu tesoro, tu chochito. Por favor.

Sin decir palabra, tras mirar si alguien nos veía, se subió la falda, bajó las bragas y me mostró el tesoro de mujer más bello que he visto nunca. Tenía muchísimo vello. Sin rizos, lacio, pero abundantísimo. Me enamoraba Chiu.

Todo lo tuyo me enamora, Chiu.

Contenta de enamolal a Ju ancho. Ju ancho enamola a Chiu. Yo quelel mucho, mucho. Chiu no tenía ganas de homble, pelo vel a Juancho y enamolal, mucho enamolal de Juancho. Sólo tu hacel ganas de homble a Chiu. Sólo tú hacel que Chiu cambie, olvide homble malo y quiela dal su chochito a su novio.

¡Qué alegría oirte decir eso. Tienes un chochito precioso, Chiu.

¿Gusta chochito de Chiu?.

Me vuelve loco. Estoy deseando besarlo, comérmelo. Te quiero.

Chiu quiele también que tu comas chochito de Chiu y quiere comer cosa de Ju ancho. Chiu te da chochito a tí. No besal ahola. Antes bañal en ¿hotel?, ¿tu casa?. ¿Juancho tenel casa?.

Si, mi vida. Y vivo solo.

Yo contenta de il casa de Ju ancho. Tu enseñal a Chiu, tu cosa.

Me desabroché. Como tenía una erección brutal, me costó algo sacarla. Cuando la tuvo ante sí, la miró largamente y, tras acariciarla con verdadero cariño, miró alrededor y se la metió en la boca. Comenzó a hacer círculos con la cabeza y a subir y bajarla. Me volvía loco. ¡Qué gustazo, estaba a punto de correrme!. No quise hacerlo por si la desagradaba y retirándola, la besé en la boca. Se echó un poco hacia atrás y, con voz apenada, preguntó:

¿No gusta cómo hace Chiu?. Chiu sentil pena mucha.

Me gusta con locura. Iba a correrme y no he querido hacerlo en tu boca.

Tu hacel siemple en boca. Yo igual en boca Ju ancho. Chiu quiele mucho a Ju ancho.Mucho caliño, pol eso enseña chochito a Ju ancho. Chiu no sel poca velgüenza, sel mujel buena. Yo enamolal de Ju ancho desde plimera vez que vel. Por eso enseñal chochito a Ju ancho, pol mucho caliño, mucho amol. Pol eso como cosa de Ju ancho. Mucho gusta cosa tuya, mucho gusta. Te quielo. Digo veldad.

Ya lo sé, cariño, ya lo sé. No digas siempre Chiu, puedes decir: yo quiero a Juancho.

Yo quielo mucho a Ju ancho. Mucho.

Buscó mi boca y mi lengua. Excuso decir que se la enteegué gustoso. Nos lamimos ansiosamente, chupando los labios y la lengua. El beso duró varios minutos.

Chiu……Yo quielo a Ju ancho. Quielo dal todo caliño, todo amol. Quielo dal chochito. Muchas ganas de dal chochito a Ju ancho. Yo amal a Ju ancho. Yo ganas muchas, muchas ganas de estal todos días con novio. Días y noches, todas horas. ¿Que decir tu?.

Que te quiero mucho, mi amor. Vamos a comer.Luego a casa. Después hablaremos de eso de vivir juntos.

¿Tu quieres vivir con Chiu?

Creo que…….no sé…….quizás si quiera. No lo sé, Chiu, vas demasiado deprisa. ¿Tan fuerte ha sido el flechazo?.

¿Que ser eso, flechazo?.

Amor a primera vista.

Yo si sentil amol al vel a ti. Enamolal de Ju ancho a plimela vista. Chiu sentía deseo de homble bueno del que enamolal, al que dal chochito con amol glande. ¿Tu miedo de familia mía?.

No, no es eso. Ya hablaremos.

Comimos en un restaunte próximo a mi casa.La comida era excelente y el precio moderado. Durante la comida, Chiu, sentada junto a mí, siempre que no nos veían, se subía la falda para enseñarme la gloria de sus muslos. ¡Cómo me gustaba!. Estaba claro que el flechazo había sido mutuo. La mano de mi novia, de vez en cuando y con discreción, me acariciaba la entrepierna. Los dos estábamos deseando acostarnos, jodernos con locura. En un momento dado, Chiu, como si adivinase mis pensamientos, me dijo al oído:

Tu novia, Chiu, esta loca pol dalte su chochito. ¿Gusta sabel caliño de novia?.

M e encanta, mi amor. ¿Sabes que me has enamorado, que te quiero desde el primer momento que te ví?.

Si, novio. ¿Te gusta yo llamal novio?

Me encanta, no ves que te quiero mucho.

¿Se dice muy?.

Si, se puede decir.

Pues tu novia, Chiu, muy enamolada de ti. Desde plimel momento de velte. Tu tlataste con caliño. Nunca un homble tlató a Chiu con caliño. Tu el plimelo.

Siempre será así, amor mío.

Tu ¿dal cuenta de que tu novia habla mejol desde quelelnos mucho. Yo quielo mucho, Ju ancho, mucho. Tu hacel feliz a novia, volvel a cleel en hombles. Antes sólo vel hombles malos. Tu hacel cambial a novia.

Me alegro, cariño. Todo lo que hago y te digo es sincero, de corazón.

Yo cleo a novio y doy mi colazón. Y mi chochito. Yo muchas ganas de dal chochito a mi novio. Mucho deseal sentil a novio dentlo de chochito.

Yo también, amor mío. Vámonos a casa.

Pocos minutos después llegábamos a la urbanización. Yo vivía en las afueras de Madrid. Cuando dejamos el coche en el garaje, Chiu, me rogó que la enseñase la urbanización. Mostró enorme admiración por la piscina, el tenis, el parque infantil……La urbanización toda. La tomé en brazos para cruzar el umbral de mi casa. Se abrazó a mi cuello y, muy emocionada, lloró durante un par de minutos. Con mis besos conseguí calmarla. Comenzamos a desnudarnos. Las tetas de mi novia eran…….¡preciosas!. Empecé a comerlas con glotonería. Mi bella chinita, besándome la boca con ansia y tras darme numerosos lametones por el cuello y el pecho, me dijo:

Plimelo baño. Novia tuya quiele estal muy limpia pala que tu comel con gusto. Novio también baño. Yo muchas ganas de comel y lamel. ¿Quieles, amol?

Claro que quiero, cariño. ¿Usamos la misma ducha?.

Novios duchal siemple juntos. Yo dal jabón a Ju ancho y tu dal a tu novia. Te amo mucho ,mucho amal a mi glan amol. ¿Tu quieres a novia?.

Con toda mi alma y todo mi cuerpo. Estoy muy enamorado de tí, vida mía. Y quiero darte mi….cosa. ¿Tu sabes cómo la llamamos en España?.

Yo oil muchos nombles.

A mi cosa la llamamos polla.

Polla..polla…polla. Ya sé. ¿Cómo llamal a mi chochito?.

Chochito, almeja, chocho, coño, altramuz…….Tiene muchos nombres. ¿Cuál te gusta más?.

¿Cuál gusta a novio?.

Coño. Coño es el que más me gusta.

A mi también. Mi chochito llamal coño, coño. Yo acoldal, amol mío.

La conversación sirvió de fondo a nuestro mutuo enjabonamiento. Chiu estaba feliz, sonreía continuamente. Tras aclararnos, me arrodillé en la bañera y comencé a lamerle el coño a mi adorable novia. Me interrumpió diciendo:

Secal plimelo, luego cama de novios.

Tumbada en la cama, luciendo su provocadora abundancia capilar en el coño, abrió las piernas y, separando con los dedos los labios de su precioso coño, me mostró el delicioso color rosado de sus entrañas. Noté que me enamoraba aún más, algo casi imposible porque habíamos sentido el flechazo, el rayo, el amor y el deseo a primera vista. Adopté la postura sesenta y nueve y, antes de que la abundante pilosidad de mi novia me llenase la boca, Chiu se metió toda la polla en la boca y comenzó sus hábiles movimientos: su boca abrazaba la polla, subiendo y bajando la piel, lamiendo constante e incansablemente. Su saliba que me lubricaba la polla con deliciosa abundancia, resbalaba y mojaba mis pelos, mi entrepierna. Chiu, se retorcía al sentir la profundidad de mis lametones. Mientras sentía el placer de lamer y ser lamido, comprobé que el coño de mi novia era una delicia carente de olor, con el lógico saborcito del coño que se moja al sentir las lamidas del hombre al que quería y deseaba con locura. Chiu se retorcía, lo que aumentaba mi pasión, las ganas de chupar los labios de su coño. Y así lo hice: tome entre mis labios los del cachondo coño de Chiu y succioné con amor, emoción, loco deseo…….. En fin, que nunca había lamido un coño tan rico como el de mi novia china. Cada vez se retorcía más y gemía más fuerte. Sin previo aviso, solamente anticipado por un grito, sentí que las paredes del coño se mojaban mucho más, humedeciendo mi lengua abundantemente. Se estaba corriendo. Yo, deseando jodernos en carne viva, dejé el sesenta y nueve, colocándome sobre ella. Chiu, todavía jadeante por el gustazo de mis lametones, invirtió la posición, poniéndose encima. Sus manos acariciaron mi polla con cariño y se la metió de golpe. ¡Qué calor!, creí que me asaba la polla. Ardía su coño que, al estar empapado por el reciente orgasmo, se tragó mi polla suavemente. El coño de

Chiu era un horno abrasador, de suaves y húmedas paredes que ceñían mi polla, como si fuese un aro, un anillo que abrazaba con gran fuerza. ¡Qué delicia, qué coño tan estrecho, cómo me gustaba!.

Amor mío, tu coño me mata de gusto, no voy a aguantarte, me voy a correr enseguida. Te quiero, cariño. ¡¡Me abrasa tu coño, me quema la polla!.

Si, eso quielo, que tu volvel loco de gusto . Chiu, adola a Ju ancho. Tu polla también quema coño de Chiu. ¡Gusto glande, como sentil nunca!. Tu dal gusto, mucho gusto, mucho gusto, mucho gusto. Colel con Chiu, tu colel, colel con novia. Yo colel, tu echa mucha leche en mi coño. ¡Te quielo, me colo, no podel lesistil, molil de gusto, molil de gusto tanto, amol mío!.

¡Te quiero, me corro, toma mi leche, te la doy toda a ti, sólo a ti, mi amor!. ¡Toda mi leche, toda!.

¡Dame leche tuya, toda de Chiu, toda sólo de mi!. Me colo, dame leche, toda mía. ¡Me colo, amol mío, me colo, tu colel conmigo!.

Si, si, si,¡toma, te la doy toda, es sólo tuya, mi leche es sólo tuya!. ¡Toma, me corro!

Chiu colel, mojal mucho mojal polla de novio. ¡Te quielo, mi amol, te quielo mucho, mucho amol tuyo y mío!. Doy leche mía!.

¡Qué carrera!, nunca había echado tanta leche en el coño de una mujer.

Ni cuando estaba casado. Chiu era la mujer que más me ha gustado. No era exagerado decir que estábamos enamorados, eso ocurre con cierta frecuencia. A un hombre le gusta una mujer a primera vista, con el primer beso o el primer roce, y de otras, aunque las trate con frecuencia, incluso se acueste con ellas, jamás se enamora. Le gustan para joder, pero como simple desahogo animal. A las mujeres les ocurre los mismo. Los seres humanos somos muy especiales en nuestros afectos y enamoramientos.

Al tiempo que me descabalgaba, recogiendo nuestros líquidos con un paño, me dijo con ternura:

Ju ancho, novio de mi amol, yo quielo estal siemple a tu lado, vivil conti- go. Yo muy enamolada de mi novio. ¿Tu enamolado de Chiu?.

Si, cariño, estoy enamorado de tí.

Entonces ¿ tu quelel vivil juntos?. Decil si y Chiu mujel más feliz del mundo.

Una cosa así no se decide de un día para otro. Te diré lo que vamos a hacer: ¿cuándo tienes vacaciones?.

Un mes y vacación. Casas donde limpial todas vacaciones.

¿Te gusta el mar?.

Mucho, gusta mucho. En China yo vivil junto a playa. ¿Tu lleval a playa?.

Sí. Tengo un apartamento. Era de mi hermano, que murió en un accidente. El sitio es precioso. Y más tranquilo que la mayoría de las playas del Mediterráneo.

Yo contenta, pero tenel familia que cuidal. ¿Qué pensal mi novio?.

Que si, que es natural que también te acompañen.

No me dejó continuar. Me comió la boca a besos. Su lengua no paraba de lamer la mía.

¡Te quielo, Ju ancho, homble mío, homble bueno!.

Yo también te quiero, Chiu. Asi podemos probar si somos capaces de vivir juntos, de soportarnos.

Yo segula de lleval bien todos juntos. Madle caliñosa y muy buena cocinela, mucho buena, mucho buena, tu chupal dedos.Cocina como España, no como China. Mi hija es la mejol, nunca enfada, muy caliñosa y obedece.

Un mes después, con el maletero casi ocupado por completo, pese a su gran capacidad, llegamos a la playa. El coche se portó de maravilla, como siempre. Al ver la urbanización, que tembién tenía piscina, tenis y un gran garaje, las alabanzas de las tres orientales me colmaron de satisfacción, de cierto orgullo, por qué no decirlo. Tras enseñarles la casa y las habitaciones que íbamos a ocupar, niña y abuela salieron a la terraza, quedándonos solos Chiu y yo.
Seabrazó a mi, apretando su coño contra mi polla. La ayudé tomándola por el culo y apretando. Chiu, cariñosa y afectiva, cerró la puerta y se desabrochó la blusa, quitó el sostén y, sentándose en la cama, me bajó pantalón y calzoncillo. Su boca buscó mi polla y se metió más de la mitad, que chupó y lamió con ansia, con deseo de mujer enamorada. Esas cosas del enamoramiento se sienten y se disfrutan mucho más que las que se realizan con mujeres a las que no amas. Sacandosela de la boca, me miró con ojos cariñosos, enamorados, llenos de deseo y, con voz muy ronca, me dijo:

Todo viaje soñaba con comel polla de novio. Tenel muchas ganas de comel tu polla, mi amol, de sentil dentlo de mi chochito, de mi coño, ¿tu quelel a Chiu?. Yo quielo con mucho amol a mi novio. ¿Quieles vel chochito pala metel polla, amol mío?.

Claro, mi amor, pero la niña….tu madre…..Pueden vernos. Sería violento.

No vel, yo hacel gesto a madle. Ella entendel que quedal en balcón con niña.

Se subió la falda y, bajándose las bragas, me habló con voz desfallecida por la pasión y el deseo imperativo de sentirme dentro de sus entrañas:

Te quielo, amol mío. Mete polla en chochito, en coño de Chiu. Muelo pol ti, muelo de ganas. Todo el viaje queliendo jodelnos tu y yo. Mete polla en coño de novia. Te quielo, Ju ancho.

¡Qué coño tan bonito, qué hermosura de pelambrera lacia, abundantisima. Su excitante visión y los lametones que seguía dándome, me pusieron la polla como un garrote. Me tumbé en la cama. Me cabalgó jadeante de deseo, de abrasador deseo. Se metió la polla despacio. Sentí que su estrecho coño, con su estrecho anilo, su aro de carne ardiente, abrazaba mi polla, echaba hacia tras la piel y poco a poco, mojando más polla y horno de amor, abrasaba, quemaba y empapaba. ¡Qué impresiones nunca sentidas!. Chiu me mataba de gusto. Su cuerpo se retorcía, me mojaba más y más. Me enardecía ese horno de placer que me empapaba la polla. ¡Cómo se corrió!, ¡Qué palabras me decía!, ¡cómo me mojaba la polla, anegada por sus jugos, su deseable leche!.

¡Te quielo!, ¡nunca quelel a otlo!!. ¡Vuelves loca a tu novia!. ¡Gusto enolme, enolme gusto!. Yo quielo tu leche. Mezclal con la mía. ¿Tu quieles a Chiu?.

¡Sí, sí, te quiero!.

¡Colel conmigo, colel conmigo!. ¡Tu dal leche a Chiu, dal leche toda, toda!. ¡Colel conmigo, colel conmigo!. ¡Leche tuya en mi coño, sólo en mi coño!. ¡Te quielo!.

¡Qué bárbaro, qué forma de correrse!. Sentí la polla empapada, era como una inundación. ¡Qué pedazo mujer, que pedazo de hembra, cómo me ponía! ¡Cómo sentí aquel polvo!. Desde el fondo de mis entrañas, fue surgiendo el avasallador sentimiento de la mayor carrera de mi vida. ¡Creí que me desmayaba, qué gustazo, que barbaridad!. Mi cuerpo se vació en el coño de Chiu, que se retorcía encima de mí. De repente se quedó quieta, su coño apretó más mi polla con su aro de fuego y sentí que, a la vez que se vaciaba encima de mí, recibía con ansia mi leche, como si esa fuese la única meta de su vida. Nos quedamos quietos, sin fuerza. No podíamos ni oir. La puerta se entreabrió y la mirada de la abuela, que era joven, de unos cincuenta y cinco años, se quedó fija en mi polla, empapada, erguida, arrogante, que parecía pedir más. Como Chiu se había sacado la polla, pero sin descabalgarme, no se apercibió de la mirada de su madre. Era una mirada de hembra hambrienta de sexo, del que no disfrutaba hacía años.
Utilizando el dedo índice, hizo gestos señalándonos a su hija y a mí. Ante mi asentimiento, se llevó las manos a la cabeza imitando los cuernos de un toro. Señalando a su hija, repitió el gesto de cuernos y luego me apuntó a mí con el dedo índice. Enarqué las cejas. Imitó el gesto de llorar y volvió a señalarme, indicando que no debía llorar. Señalándonos a ella y a mí, movió los labios en repetidos besos. Yo asentí y entonces, subiéndose la falda, me enseñó sus muslos y se relamió los labios mirando la polla. Chiu tenía la cabeza junto a la mía, viendo sólo el colchón. También me relamí y lancé un beso. Me interesaban dos cosas: averiguar lo de los cuernos y no perder la posibilidad que ofrecía la madre de Chiu, que, ante mi clara respuesta, se subió más la falda y lució todos sus preciosos muslos y unas bragas que su coño abultaba. Muchos pelos negros se salían por los lados de las bragas. Volví a relamerme. La madre de Chiu, cerrando la puerta,hizo un gesto con la mano, señalandonos alternativamente. Mi cabeza hizo una inequívoca señal afirmativa.
Sacando mucho la lengua imitó el gesto de lamer. Sonreí. Cerró la puerta con suavidad. Habían quedado sentadas las bases de un entendimiento sexual, que tendría que ser clandestino, secreto y por ello más gustoso. La prohibición siempre es más pasional y gratificante. Tal como ocurre cuando madre e hijo o hermanos se enamoran y se dan al mutuo deseo,a la pasión de los sentidos, que no miran nada, no se frenan ante nada y sólo saben darse gusto, correrse con ardor, inundándose mutuamente. ¡Vaya!, ese amor loco, prohibido, iba a ser, de vez en cuando, mi traición a Chiu. Tenía muy presente el aclarar el delatado engaño de Chiu, los cuernos que me estaba poniendo. ¡Valiente tía!, tendría que hacerme una analítica sobre el sida.

Chiu, interrumpió mis pensamientos.

(A PARTIR DE ESTE MOMENTO, PRESCINDIRÉ DE LA “ R “ SONANDO A “ L”. SERÁ MÁS CÓMODO PARA TODOS).

¡Qué gustazo, das a novia!. Te quiero, mi amor!.

Yo también, cariño.

Me descabalgó y se echó a mi lado, apretando su empapado coño contra mi muslo. ¡Joder, estaba empapada de verdad!.
Nos quedamos quietos, sin movernos y aparentemente sin pensar , porque mi cabeza era un torbellino de encontradas ideas. La mamá de Chiu tenía unos muslos asombrosos: gruesos, fuertes, bonitos hasta decir basta. Sus piernas eran largas, perfectas de forma, preciosas. Su coño, a juzgar por lo visto, prometía una selva de pelos, seguramente lacios, pero excitantes. Los movimientos de su lengua prometían un sesenta y nueve reventón de leche, de gustazo, de excitación.
Yo, tenía mucha imaginación, no paraba de pensar. ¿Es que te gustaba la madre de Chiu?. ¡Hombre!, hasta no haber jodido con ella, hasta no intentar un sesenta y nueve, no era posible establecer comparaciones, pero…. ¡èstaba muy buena la mamá!, ¡¡¡menudos muslazos!!!, ¡cómo abultaban las bragas los pelos del coño!. A mí me gustaban muy peludas de coño, cuanto más, mejor. Y la mamá parecía prometer una gran pelambrera. Y además estaba el asunto de los cuernos.

Entramos en el baño, yo me duché antes y salí ya vestido a la terraza. La niña estaba sentada, leyendo. La voz de la abuela me reclamó:

Ju ancho, yo no puedo levantar tanto peso. Tu ayudar con maletas, por favor.

El armario empotrado tenía unas grandes puertas y la abuela estaba entre ambas, discretacmente semioculta. En voz baja, con gran ronquera, preguntó:

Chiu ¿poder vernos?.

No, Han-Li, está duchándose.

Entonces tu mirar y decir si gusta.

Se subió la falda y bajó las bragas hasta medio muslo.

¿Han-Li gusta a Ju ancho?.

Me gustas mucho, eres preciosa.

¿Tu quiere sesenta y nueva?, ¿tu quiere joder?.

Tengo muchas ganas, pero hay que lavarse muchísimo.

Han-Li chorro de oro, Juancho no sentir olor. Yo muero por comerte todo, por tenerte dentro de coño. ¿Tu quieres meter en coño de Han-Li?.

Estoy deseando correrme en tu coño, Han-Li, me gustas con locura.

Yo, loca por Ju ancho, no haber hombre desde viuda. Ya quince años sola. Ya contaré cómo yo querer mucho, mucho a Ju ancho. Primera vez que dar mano mojar mucho, no poquito, mojar mucho bragas. Por eso saber que yo querer amor con novio de hija. No dar vergüenza, tu también novio mío, sin saber Chiu. Si bajan playa, yo quedo, decir muy cansada. ¿Tu también cansado?.

Muchísimo. Para quedarnos solos, ¿no?.

Quedar solos, joder mucho, mucho. ¿Tu tener ganas?.

Sí, me las estás dando tu.

Yo dar más gusto que nadie, ya verás. Ahora salir, Chiu poder venir. Estoy lavada, ¿tu dar beso en coño?.

Me agaché y, al notar ausencia total de olor alguno, metí mi lengua en su coño. Me apretó la cabeza contra su coño y efectuó tres o cuatro rotaciones muy cachondas. Empezó a mojarse. Hizo que me incorporase y metió su lengua en mi boca. Lamió con ansia desbordada. Me abrió la bragueta, sacó la polla y me la chupó con enorme maestría, metiéndosela toda, tocando con los labios el vello púbico. Se me doblaron las piernas. ¡Joder con Han-Li!…..Era más……más ¡todo! que Chiu: Chupaba…..¡¡cómo chupaba!!…..Su coño no tenía sabor ni olor alguno, era especial para lamer, lamer y requetelamer. Todavía no lo sabía, pero joder con Han-Li debía ser mil veces mejor que con Chiu. Estaba deseando probarlo. Han-Li se incorporó y dándome un breve beso en la boca, me guardó la polla y cerrando la cremallera, dijo en un susurro:

Yo contar verdad sobre Chiu, para que tu no tengas pesar de engañar con madre. Despacio, cuando ser posible. ¿Viene ya Chiu?.

Salí al pasillo y aproximé el oído a la puerta del baño. Seguía duchándose. Regrese junto a Han-Li.

Sigue en la ducha.

La niña, no oye, sólo mira cuento.

Adoptando un aire confidencial, me preguntó:

Si Chiu marchar otra casa, otro hombre, ¿tu quedar con Han-Li?. Yo guisar y querer mucho a Ju ancho. Hacerte feliz, mucho, muy feliz.

Vayamos por partes. ¿Es que tu hija juega conmigo, hay otro hombre y yo soy un…pasatiempo?.

No, tu gustar a hija, pero haber hombre de China que quiere casar con Chiu, cuando quedar viudo. Mujer muy grave, mucho grave. Hija estar con Ju ancho si mujer no muere, si hombre quedar viudo, Chiu casar y marchar a China con hombre. Lleva niña y lleva Han-Li. Yo gusta quedar con Ju ancho, no volver a China con hija y nieta. ¿Tu qué decir?.

Que me dejas de piedra. ¡Cuidado, que sale!. Seguiremos hablando.

Chiu salió completamente arreglada, suponiendo que su hija querría bajar a la playa. Así fue. Ambas se habían puesto el bañador. Han-Li dijo estar agotada. Yo, alegué que, después de seis horas de viaje, lo que quería era echarme un rato y descansar. Madre e hija se fueron a la playa. Desde la terraza las ví dirijirse hacia el mar. Al volverme en busca de Han-Li, escuché cómo se lavaba en el bidé. Lo estaba haciendo a conciencia, a juzgar por el contínuo chapoteo. Me asomé y ví el coño más maravilloso del mundo. Me tiró un beso.

Chiu no mala mujer, no puta de ir con dos hombres. Chiu buscar casar para seguridad niña. Como tu decir que casar no, Chiu empezar a hacer caso a dueño casa trabajar. Mujer muy enferma de cáncer, morir pronto. Hombre prometer boda y llevar China a Chiu y niña, también a mí. A mi no gusta volver China, gusta Madrid, gusta Ju ancho. Yo querer mucho. ¿Guiso bien?.

Si, cariño, lo haces muy bien. Guisar. Lo de joder……..para saber hay que probar.

¿A ti gusta beso en coño de Han Li?. Si, porque tu lamer. Tu más feliz conmigo que con Chiu. Mas gusto, más amor, sesenta y nueve más rico, más gusto, mucho más que con Chiu. Tu ver enseguida.

Terminó de aclararse y, desnuda como estaba, me condujo a su cama. Bajándome pantalón y calzoncillo, comenzó a lamer y chuparme la polla, que ya había empezado a enderezarse. ¡Qué bárbaro, qué bien lo hacía Han-Li! ¡¡¡¡¡Infinitamente mejor que su hija!!!!!, ¡qué gustazo sentir que se la metía toda, que con los labios llegaba hasta el vello púbico. Paró un momento y mirándome largamente, con el rostro encendido por la pasión, preguntó:

¿Tu quieres comer mi coño?. Yo desear mucho Ju ancho lamer coño Han-Li.

Nos pusimos en sesenta y nueve. La cantidad de pelos de Han-Li era una exageración: desde la parte más alta de la pelvis, bajaban en selvática superabundancia hasta las ingles. Cuando separó los muslos para sentir mi lametones, comprobé que los pelos llegaban a los labios. Sentí su aspereza al meter la lengua en el interiorde ese asombroso coño, cuyo sabor era dulce, delicioso, cálido, de respuesta inmediata. Se mojó muchísimo al sentir mi lengus acariciando los adorables labios de su coño. ¡Qué carne tan suave, qué locura de gusto sentir la paulatina humedad vaginal. Se retorcía, subía y bajaba el coño, acompasando sus movimientos con la cadencia de mis lametones.
Simultáneamente, chupando con fuerza, girando la cabeza y con un metisaca genial, que me volvía loco, me hizo la comida de polla más cachonda de mi vida. Mujer experta, ansiosa de sentirse pentrada por mí, no permitió que me corriese en su boca, cambió la postura y, cabalgandome ansiosa, jadeante, se metió la polla. Costó algún esfuerzo adicional, lo tenía estrecho de no usarlo en quice años. Era suave como la seda, húmedo, muy húmedo, confortable. Uno se sentía como en casa, en un lugar conocido, caliente y deliciosamente móvil. Han-Li no paraba, se movía en cinculos y arriba y abajo con una habilidad sabia, de hembra que deseaba sentir dentro al hombre.

Yo quiero tu leche, Ju ancho. ¡¡¡Me corro!!!, ¡no aguantar !!, ¡corro como loca!, ¡dame leche, toda!. ¡¡¡Te quiero, que gusto, locura me das!!.

Esas palabras, a veces inconexas, me volvían loco, haciéndome sentir la suavidad de las paredes de su coño, su enorme humedad, cuya leche me resbalaba por la polla y me mojaba el vello y casi llegaba hasta el culo. ¡Qué coño!, me gustaba tanto o más que el de Chiu. ¡Vaya pareja, qué bien jodían, cómo hacían gozar al que les metía la polla en lo profundo de sus entrañas!. Gritamos ambos, aumentaron nuestros flujos, vaciándonos al fin. ¡Qué barbaridad, cuánta leche nos echamos!, ¡cómo nos inundamos!. Las sábanas se empaparon y nuestros cuerpos no querían separarse, deseaban seguir fundidos en uno solo. Fueron unos minutos de gran quietud. Estábamos saboreando esa calma, cuando, sin previo aviso se abrió la puerta y Chiu ahogó un grito con la mano.

Madre….¿cómo hacer tu amor con mi novio?. Y tú, Ju ancho, ¿cómo joder con Chiu y con madre?.

Serenamente, sin alterarse, Han-Li se hizo cargo de la situación.

¿Dónde está mi nieta?.

En water, ganas de pis, por eso volver rápido. Y yo pillar sinverguenzas.

Nos levantamos. Y, tras secarnos conunos paños, nos vestimos, aprestándonos a enfrentar el lógico cabreo de Chiu. Tenía cara de pocos amigos.

Luego hablar. Mucho hablar, mucho despacio con Madre sinvergüenza y novio malo, que no quiere a Chiu y miente si habla y miente si jode con Chiu. Todo mentir. ¡Mal hombre!.

Eso no, hija, eso no. Ju ancho sabe que tu acuesta con hombre de mujer enferma, que Chiu casa con él y marcha a China con hija. Yo no ir China, yo quedo Madrid. Quedo con Juancho. ¿Tu quieres a Han-Li?.

Sí, quiero que vivas conmigo.

¡Hombre malo, malo con Chiu!. Engaña siempre.

No, hija, tu ser la que engaña con otro hombre. Yo contado a Ju ancho. Poner triste. Yo alegrar con cariño, mucho cariño y muchos besos en cama. Madre y Ju ancho mucho joder. No ser vergüenza engañar a Chiu. Hija pone cuernos a Ju ancho. Es insulto para hombre bueno. Tu, hija, solo pensar tu beneficio, pasar encima de personas. A Chiu nada importa si sacar ventaja. Ju ancho bueno, Chiu mala con Juancho.

Me creí en la necesidad de mediar en la conversación.

Efectivamente es asi, Chiu, te has portado muy mal conmigo, has abusado de mi confianza y me has expuesto a enfermedades mortales como el sida. No eres buena. Chiu, siento haberte conocido y dado cobijo en mi casa. Ahora tendré que hacerme las pruebas del sida. Espero que………¡bueno!…….Mira. Chiu, has obrado muy mal y me has expuesto a morir.

¡No, Ju ancho, no!. Jurar que marido de mujer enferma no tener enfermedad de sida. Hombre ser donante de sangre y le hacen análisis en Cruz Roja cuando dar sangre. El me quiere y enseñar pruebas. No enfermo, hombre sano. Chiu también hacer análisis. Estar sana, limpia, sin enfermedad sida. Juro hablo verdad. Juro.

En fin, ya veremos, Chiu. Lamento que todo esto haya ocurrido. Lo sabré cuando me haga las pruebas.

Han-Li promete a Ju ancho haber visto pruebas. Chiu dice verdad. ¿Tu confía si Han-Li también hacer análisis?.

Pues mira……¡sí, me quedaría más tranquilo!.

¿Quieres mañana?.

Si, iremos a la capital y procuraremos que lo vean.

Mira, Chiu, lo único bueno de todo este lío de los cuernos, es que he saboreado a tu madre, he jodido con ella y me gusta con locura.

¿Gusta más que Chiu?.

Si. Bueno, a tí no creo que te importe, ya tienes tu futuro marido.

Si importa. Yo quiero a Ju ancho. Sólo busco futuro niña. Juro ser así. Yo no mala mujer, yo quiero a Ju ancho. Pero futuro niña más importante que yo, que nadie. Solo eso empuja a buscar marido.

Bien, ya no tiene remedio. Debes llamar a ese señor y ver que pasa con su mujer. ¿Cuánto hace que no le ves, cuánto hace que no jodes con él?.

Juancho no decir eso.

¿Cuánto?.

No ver en veinte días. Mujer muriendo.

Toma mi móvil y llámale.

Se retiró a otra habitación y volvió al cabo de un par de minutos. Tenía cara de preocupación.

Mujer ha muerto. Enterrada hace horas. Marido no cree que tu ser amor de Ju ancho. Tu explicar, madre, toma teléfono.

Se retiró ligeramente. Vió que la nieta estaba en la terraza viendo unos tebeos y habló con el fututo marido de Chiu. Fue terminante. Hizo constar que era ella, Han-Li mi novia. Que el motivo de venir a vivir con nosotros dos Chiu y la niña se debía a que, como en verano flojeaba el trabajo, no tenían dinero para el alquiler. Afirmó que su novio, que la quería mucho, aceptó acoger a su hija y a su nieta. Juancho es muy buen hombre y buen novio, dijo.
Han-Li me miró con cariño y me tiró un beso con los labios. Aseguró formalmente al futuro marido de Chiu que ella, Han -Li jamás aceptaría que yo estuviese acostándome tambien con su hija. Debió notar ciertas dudas en el viudo y acabó convenciéndole con esta explicación.

Yo quiero mucho a novio y él quiere mucho a Han-Li. Yo no ir con vd., la niña y Chiu a China. Yo quedo aquí, con Ju ancho, mi novio. Yo seguir viviendo con él. Digo verdad. Si, ahora se pone Chiu.

Tras hablar con su futuro marido, avisó que dentro de una semana vendría a por Chiu y la niña para regresar a Madrid, a su casa. Chiu advirtió que se casarían en la Embajada de China en Madrid y marcharían a su pais pocos días después. Dijo que la explicación de Han-Li había despejado sus dudas.

Bien, hija, madre alegrar. Ju ancho y yo quedamos aquí, en playa. ¿Tu quieres, mi amor?.

Si, cariño, tenemos todo un mes por delante para disfrutar del mar y de nosotros. Chiu te deseo que seas muy feliz. Como tienes mi número, esperamos que nos llames para contarnos cómo os va.

Yo …contenta no mucho. Querer estar con Ju ancho, pero tu no casar y yo pienso futuro de hija, ¿entender tú?.

Entendemos, hija, entendemos, pero Juancho es para Han-Li.

Me acerqué y tomándola por la cintura la di un largo beso en la boca.

Han-Li y Ju ancho querer acostar. Tu ir a playa con nieta.

¿No cansar de…….joder, tanto joder?.

No, hija, ser muy felices. No venir antes de una hora. Ju ancho y Han-Li comer sesenta y nueve, luego joder mucho. Mucho cariño los dos, mucho cariño. Tu casas, no enfadar con madre.

No, no enfadar. Vamos a playa.

Cuando cerraron la puerta, nos metimos en la ducha. Dedicamos diez minutos a dejar perfectamente aseados nuestros cuerpos, especialmente lo que nos íbamos a devorar.
Ya en mi cama, que era de matrimonio, nos pusimos en sesenta y nueve y comenzamos a lamernos despacio, sin prisas, pensando sólo en complacer al otro, a la otra. Han-Li suspiraba, jadeaba, se retorcía y me chupaba avarienta, sabedora de que ya no nos íbamos a separar. Gritamos, sentimos la explosión del mutuo placer, de un gustazo intenso, extenuante. Nos derramamos en las bocas, ¡¡¡qué gustazo!!!, ¡qué bárbaro!. Nos quedamos quietos, saboreando el goteo de leche y nos dormimos. Nos despertó la presencia de Chiu, que debía llevar mucho rato observando y recordando momentos vividos recientemente. Avisó que la cena estaba dispuesta. Ya era de noche.

Gracias por publicarlo y leerlo.

Ju ancho.

La acomodadora del cine

Viernes, abril 26th, 2013

Autor: Ju ancho.

Había un cine en mi barrio cuyos acomodadores eran mujeres. Ninguna joven. Entendámonos : para mis dieciocho años, cualquier persona de cuarenta era un viejo o una vieja. Ese extraviado sentido de la edad ajena lo hemos tenido todos. El cine era un “sesión contínua” y el precio de las localidades era muy razonable. Las acomodadoras no atendían el entresuelo, solo se ocupaban del patio de butacas.

A mí, que a esa edad estaba siempre con las hormonas revolucionadas y no paraba de “aliviarme” en la cama, las acomodadoras me parecían guapísimas. Sobre todo una, que siempre me sorprendía mirándola. Cuando era más chaval, nunca se había fijado en mí, pero ahora lo hacía. Nuestras miradas se cruzaban insistentemente ven su ir y venir por el patio de butacas. Nos sonreíamos al mirarnos. Debía tener ……unos cuarenta y cinco años, pelo negrísimo y muy abundante, ojos bonitos, de mirada algo triste; tetas generosas, pantorrillas gruesas, que hacían pensar en unos muslos poderosos. Tenía un culo abundante,sin exagerar y cintura que los años habían redondeado. También tenía tripita, lo que me hacía pensar que, debajo de ese montículo, habría otro más bonito y acogedor, cubierto de pelo negro muy abundante. Esto lo suponía por lo que oía hablar a mis tíos y a los chicos mayores del barrio,a los que nuestra presencia no impedía hablar de las cosas del sexo. Los mayores afirmaban que había una gran correspondencia entre el pelo de la cabeza y el del “chichi”, según aseguraba la frase popular: “si así está el llano ,calcula cómo estará la montaña”. Por los mayores sabíamos que la acomodadora que a mí me gustaba no le hacía caso a ningún hombre de los muchos que intentaban ligar con ella. Decían que estaba muy buena, que era viuda sin hijos y que tenía a su cargo a su madre, que era portera de una casa en la calle Montesa. Por supuesto, estoy hablando de Madrid. En cierta ocasión, sin estar yo presente, uno de los mayores dijo que había observado que la acomodadora y yo nos mirábamos frecuentemente e intercambiábamos sonrisas. Afirmó que, estando cerrada a ligues y no permitiendole a nadie confianzas, era claro que le gustaban los chavales, especialmente yo, que era al único al que miraba y sonreía. Dijo a los otros chicos que me lo contasen y que siguiese al pié de la letra sus consejos. Me lo contaron y, a partir de ese momento, fingiendo molestias oculares por la excesiva proximidad de la pantalla, comencé a pedir que me dejase sentarme en la última fila, segunda butaca de la derecha. Ella, mi guapísima acomodadora, cuando ya no entraban espectadores, se sentaba en la primera butaca. Es decir, a mi lado. Así lo hice durante varios sábados. Y aunque no pasó nada, noté que, al volver a sentarse tras acomodar a algún rezagado, su pierna, como al descuido, se apretaba contra la mía.
Comentado el caso con los mayores, me aconsejaron ir al último pase, hacerme el encontradizo en alguna de las calles por las que iba a su casa y….esperar acontecimientos.
Cierto jueves, en Agosto, el de los mayores que había observado las miradas y las sonrisas, llegó al banco donde nos sentábamos y me soltó:

Mañana tienes que ir de entierro. Se ha muerto la madre de la acomodadora. Si la das el pésame y vas al entierro, te ganarás su afecto. Ese es un gran comienzo.

Siguió diciéndome, punto por punto, todo lo que debería hacer para conseguir mis propósitos. Me recomendó sobre todo paciencia.

Hazme caso. Si haces con habilidad lo que te he dicho, darás el paso definitivo. ¿Tu has hablado con ella cuando estabas sentado a su lado?.

Si, mucho. Es muy simpática.

Será contigo. ¡Ah!, otra cosa: Si, como es costumbre en las mujeres, no fuese al entierro, ofrécete a recoger los papeles y llevárselos a casa después del entierro y a acompañarla cuando quiera ir al cementerio, para evitar que no encuentre la sepultura. Vaya, en pocas palabras, ofrécete para todo lo que necesite. vTe aseguro que, si haces lo que digo al pie de la letra, eres su novio antes de un par de meses y te metes en su cama. Te aseguro que, cuando las mujeres se sienten solas y aparece un amigo que la ayuda en lo que haga falta, sin buscar nada, sólo queriendo ayudar, ese se lleva el gato al agua. ¿Me has entendido?.

Si, perfectamente. Y muchas gracias, Pepe, eres un amigo.

De nada,hombre, para eso están los amigos del barrio. Si eres listo y la haces como te he dicho, te metes en su cama. Imagino que es lo que buscas,¿no?.

Claro.

Pues….suerte, vista y al toro. Vete mejor a las diez, así tienes más tiempo de ayudarla en las muchas cosas que hay que hacer. ¿Lo harás?. ¡Ah!, se me olvidaba: si te presenta como su primo o sobrino, ya está todo hecho. Con eso, justifica tus futuras visitas sin que levanten sospechas entre las vecindonas, que todo lo cotillean. Sólo hay que dejar que pase el tiempo, sin prisas, con paciencia. Mañana por la noche nos cuentas cómo ha ido todo. ¿Sabeis vuestros nombres?.

Si.

Vale. Bueno, mañana hablamos.

Para sorpresa de la familia, me levanté a las siete de la mañana. Como hacía
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calor, me duché con agua fría. Después de desayunar y tras lavarme a conciencía la boca, usé un elixir. Había observado que en entierros y funerales abundaban las alitosis (mal olor de boca). Supuse que daría algún que otro beso y era imprescindible evitar mal aliento. Me vestí con pantalón gris y cazadora y corbata negras. A las nueve estaba cogiendo en Lista el trolebús hasta Montesa. Al llegar a la casa, me adentré hacia el fondo del piso bajo. La puerta estaba abierta y se oía el murmullo de oraciones. Nada más entrar, Amparo salió a mi encuentro. Al verla venir hacia mí, recordé haber leído en alguna parte que, ante la muerte, se hace más presente el deseo de vivir, de sentir la vida y que no es extraño que se refuercen la sexualidad, las ansias de amar y ser amado. Me besó ambas mejillas. Yo correspondí buscando la comisura de sus labios. Al darme ella el segundo beso, (¡oh, maravilla de las maravillas!), hizo lo mismo y nuestras comisuras se unieron. Nos abrazamos con fuerza. Sentí el calor de sus gruesos muslos y el corazón se me desbocó. Me tomó ambas manos.

Ju ancho, cómo te agradezco que hayas venido. No sabes el bien que me hace tu presencia. Sólo me acompañan las vecinas de la casa. ¡Me siento tan sola, tan sin amigos!

Eso no, Amparo, yo estoy aquí para acompañarte, intentar consolarte, servirte de ayuda….en lo que yo pueda hacer. Me ofrezco de corazón.

Se abrazó a mí sollozando y agradeciendo mi compañía.

¿Quieres verla, Ju ancho?. No impresiona, pobrecita mía, está como dormida.

Claro, vamos.

La tomé por la cintura y fuimos hacia donde estaba su madre. No impresionaba la pobre señora. Amparo, a la que, protector, seguía rodeando su cintura, se giró un poco, me abrazó de nuevo y sollozando con fuerza, reiteró su agradecimiento. La conduje a la cocina y pregunté:

¿Dónde tienes la tila, Amparo?.

Ahí, en ese armarito. Pero no te molestes, Juancho.

No es molestia alguna, he venido para ser útil. Mientras yo preparo la tila, sal al comedor y reza con las señoras.

Como estaba acostumbrado a preparar infusiones en mi casa, la tuve lista en un periquete y se la llevé al comedor.

Toma, aunque la he enfriado un poquito, bebe despacio, no te quemes.

Gracias, Ju ancho, eres muy bueno. Dirigiéndose a las vecinas, dijo: Es mi sobrino, hijo de una prima, ¿saben?.

Tras esta significativa presentación, me senté a su lado y la animé a tomarse toda la infusión. Entre sorbo y sorbo, fui enterándome de lo que tenía que hacer en su nombre.

¿Qué más puedo hacer, tía?.

Rezar conmigo, ¿quieres?.

Claro que si. Por su eterno descanso.

Me uní al rezo común. Mientras, observé que no estaba ninguna de las otras acomodadoras.

Y tus compañeras, ¿no han venido?.

Han llamado excusándose. Sólo son cuatro y como ya no voy a volver al cine………

¿Y eso?….. ¿Es que los dueños quieren reducir plantilla?…¿Has discutido con….alguien?.

No, cielo, es que el casero me ha ofrecido la portería. Ya te contaré cuando vuelvas otro día. Porque…….tu…volverás a verme, ¿verdad?. Te necesito, Juancho, me he quedado muy sola, muy abandonada. Mi mamá se ha ido y………¡no tengo a nadie!.

Sollozando, inclinó la cabeza sobre mi hombro. Yo, perfecto en mi papel de sobrino protector y cariñoso, la abracé por los hombros y besé su frente.

Volveré después del……entierro.

Volvía a sollozar con fuerza. La abracé por debajo de los brazos. Sin querer, palabra que fue sin querer, mi manov se apoyó en uno de sus pechos. La retiré al instante, ese momento era inoportuno y contraproducente. Me llevé una gran sorpresa: se cumplió al pie de la letra lo que había leído sobre las reacciones que la presencia de la Parca podía provocar entre los vivos.

Perdona, no he querido……..Perdona, ha sido sin intención.

No tengo nada que perdonar. Te estoy profundamente agradecida, Ju ancho, tu compañía es un gran consuelo para mí. Y si, en tus muestras de…..afecto…

De cariño, tía Amparo, de un cariño muy profundo y verdadero, te lo juro. ¿Me crees?.

No sólo te creo sino que …..te….aseguro ….que haces que aumente el consuelo que me das. Yo también te tengo mucho cariño, querido Ju ancho. Ese roce, ese tocamiento…

¡Te juro que ha sido sin intención!. Tienes que creerme, Amparo.

Te creo, Ju ancho, te creo. Se que eres muy buen chico. Por eso me atrevo a decirte que……..no es el momento de hablar de esto….pero…… Verás, no me ha molestado en absoluto, al contrario. Si hubiese sido intencionado……..quiero que lo sepas, para hoy y para el futuro, que tampoco me habría molestado. ¿Comprendes lo que te quiero decir, Ju ancho?.

Creo que sí, que cuando la vida siga su curso y a pesar de este dolor, quieras volver a rutinas, afectos, a……cariños verdaderos, Amparo, cariños sinceros……..

Te lo haré saber para…….

Ya sé, no hay prisa alguna, las cosas deben producirse de un modo natural.

Así es. Pero quiero que sepas, deseo que sepas, sin dudarlo, cielo, que este gran cariño que noto en tí es… correspondido. Pero, como bien dices, el tiempo nos llevará a donde debamos ir. ¿Me comprendes?.

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Si, Amparo. Oigo ruidos, deben ser los funerarios. Ven que yo te sugete, tía Amparo.

Volví a este tratamiento familiar porque dos vecinas estaban a punto de entrar en la cocina.

Amparo, ya están aquí (dijo una de ellas). Este momento es muy malo, debes tener valor. Cógete a tu sobrino y ven a decir adios tu madre.

Despedido el duelo parroquial, que recorrió unas pocas calles del barrio, la mayoría de las personas, sin medio de transporte, se marcharon a sus quehaceres.
Aceptado por todos como sobrino, subí al coche de duelo e invité a cuatro personas mayores. Cumplido todo el ritual mortuorio, que ahora sólo subsiste en pequeñas localidades, regresamos a casa de Amparo. Entramos los cinco a consolarla. Estaba abatida, con los ojos enrojecidos, carente de ánimo. Las señoras la besaron con afecto y alabaron mi actuación como representante de la familia. Cuando quedamos solos, tras darle los papeles de entierro y sepultura, la forcé a borrar las huellas de tanta lágrima, arreglarse mejor y salir conmigo a tomar el aire.

Soy consciente de que los lectores esperaban otra cosa, no este detallado relato del ceremonial mortuorio español del año 1953, pero entiendo que saber del pasado no estorba. No duden que lo sexual estará muy presente. Y no tardando.

Ya en la calle, tiramos hacia el bulevar del Paseo de Ronda. vAllí, con el poco tráfico rodado de la época y los muchos árboles, sentí que dejaba atrás el triste y algo depresivo ambiente funerario. Noté también que Amparo, que se aferraba a mi brazo como un náufrago a una tabla, respiraba a borbotones el aire del paseo, el aire del diario vivir. Notaba apretado contra mi brazo,la amorosa dureza de sus pechos. Sentí que ese deseado roce me emocionaba, me hacía sentir algo más que lo puramente sexual, que tanto deseaba.
Caminábamos por el bulevar, sintiendo el sol del verano, el calor de la vida. Amparo me miró con cariño, tomó mi brazo con ambas manos y lo apretó más fuertementew contra sus pechos. Sentí un enorme deseo de poseerla, de meter mi cuerpo en el suyo, de volverme loco con su amor. Sentí el comienzo de una erección. Inclinando la cabeza, besé la comisura de sus labios. Su reacción me sorprendió, emocionándome.Sus labios buscaron los míos y su lengua los rozó ligeramente. Me volví hacia ella y la abracé. Sintió mi erección y se apretó contra mi. Todo en cuatro o cinco segundos, aprovechando que el fuerte calor de las dos de la tarde hacía que la gente huyese de la calle. Volvió a cogerme del brazo con ambas manos, apretándolo con fuerza contra sus pechos. La vida siempre se abre paso.

Amparo lo había sentido al abrazarnos y notar mi erección, mi deseo de meter mi cuerpo en sus entrañas y disfrutar de su amor, de su pasión. Se sintió deseada, más mujer, más apasionada, más viva. Todo eso y mucho más lo expresaba su sonrisa. Apoyó la cabeza en mi hombro y continuamos nuestro paseo.

Amparo……yo……no quiero que pienses……No te enfades conmigo…te tengo mucho cariño y…. ese beso…….ese beso ha despertado todo mi sentimiento de hombre encariñado con una mujer.

Ya se que la culpa ha sido mía, cariño, pero es que, en medio de tanta tristeza, tu…….me has hecho………….

¿Qué te he hecho, Amparo?.

Pues….que me sienta de nuevo viva, más mujer que nunca. Y muy contenta de sentirme muy mujer por ser tu el hombre que está a mi lado. Puede que te parezca una atrevida, pero es…..

La interrumpí, besándola la mejilla.

Todo eso que me dices, Amparo, me hace pensar que…….

¿Qué, cariño?.

¿De verdad soy tu cariño?. Cuando me llamas cariño, ¿sientes lo que dices?.

Con todo mi corazón, cariño mío.

Me haces muy feliz, Amparo.

Ju ancho, ¿tu sientes lo que yo siento por tí?.

Si, mi amor.

Dímelo otra vez, cariño mío, ¿soy tu amor, tu amor de verdad?.

Si, cariño, eres mi amor verdadero, no una amor pasajero, una bonita aventura. Siento amor por tí desde que iba al cine. Iba sólo por verte, que conste, por sentarme a tu lado, por sentir que tu pierna presionaba la mía. Ya se que era una cosa casual, sin intención…….

Me besó la mejilla, apretó más aún mi brazo contra sus pechos y deteniendo nuestro caminar, soltandome el brazo y tomándome ambas manos, me dijo, mirándome a los ojos:

Si yo apretaba mi pierna contra la tu vya no era por casualidad, lo hacía a propósito, para que te dieses cuenta de que me gustabas. Yo sabía que te gustaba a tí y quería demostrártelo. vAl llegar hoy a mi casa, (no esperaba que vinieses), he sentido que llegaba el hombre de mi vida, que venía a consolarme, a hacerme sentir que no estaba sola, que había alguien que me quería y que me lo estaba demostrando. Por eso, al sentir que íbamos a vernos con mucha frecuencia, me inventé lo del sobrino. Las vecinas son muy cotillas y así se justificaba el venir a verme. Tu me seguiste la corriente enseguida, amorcito. Ya que estoy contando todo lo que siento, déjame hablar sin interrumpirme. Mira, yo soy viuda, por lo tanto, lo que ocurre entre un hombre y una mujer no es una novedad para mí. Yo sé, amor mío, lo que estás sintiendo por mi, lo que deseas que nos hagamos…..con mucho cariño. Lo he sentido al abrazarnos. Y me ha gustado darme cuenta de lo mucho que deseas que nos queramos con…….locura, sí, con locura. ¿Tu lo deseas o me equivoco?.

No, no te equivocas, me muero por ti, por tu amor de mujer, por tu cariño. Eres preciosa y te quiero.

Y yo a tí, amor mío. Se que vas a ser el amor de mi vida. Se que me quieres no sólo por eso que tu y yo sabemos y que tu cuerpo me ha hecho notar, se que hay entre los dos un gran cariño. Por eso, no dudo en pedirte que tengas paciencia, que me dejes salir de tanto dolor. ¿Lo haras, mi vida?.

Si, mi amor, sin ningún esfuerzo. Miento, con mucho esfuerzo, pero aceptándolo como algo natural entre tu y yo, que nos queremos de verdad. ¿Será por mucho tiempo, cariño?.

No, mi amor, porque yo tampoco podré esperar demasiado. Pero hay cosas que obligan. ¿Lo entiendes,b mi via, lo aceptas?.

De corazón, cariño mío. ¿Sabes que me has hecho muy feliz?.

Me alegro, cariño, tu a mi también.

Mira, vamos a ir a comer a una casa de comidas que yo conozco. Lo hacen muy bien y muy barato. No admito negativas.

Después de comer, cuando regresamos a su casa, la cara de Amparo cambió, tornando a sus ojos la tristeza y el desaliento. Tras cerrar la puerta, se abrazó a mi con fuerza.

Ju ancho, amor mío, dame tu fortaleza, tus ganas de vivir……¡Dame todo tu amor!.

Mis manos hicieron lo que siempre desearon hacer: desabrochar el cinturón, subir la camisa, quitársela, desabotonar el sostén y acariciar sus pechos.v Mis dedos pellizcaron suavemente los pezones. Mi boca chupó ansiosa sus vtetas. Amparo suspiró, su respiración se hizo entrecortada, jadeante. Aflojé un botón lateral y la falda cayó al suelo. Me separé ligeramente de ella para ver sus muslos, sus bragas, su vientre, los pelillos que escapaban rebeldes del borde de las bragas. Era preciosa, ¡cómo me gustaba, cómo la deseaba!. Nuestras bocas y lenguas se unieron para chuparse, lamerse incansablemente y provocarnos más jadeos, más ansias de fundirnos en un sólo cuerpo. Amparo, abrazándome más fuertemente, me pidió, con infinito cariño:

Hoy, no, vida mía. Ya ves que te quiero con toda mi alma y que estoy deseando que entres dentro de mí, de tu novia. Te ruego, vida mía que tengas un poquitín de paciencia. ¿La tendrás?. Yo,si lo haces, te querré más y sólo estaré pensando en ser tuya. Si tu deseas otra cosa, si no puedes esperar, nos acostamos ahora mismo y nos fundimos en un sólo cuerpo. Luego, cuando te vayas, me sentiré mal. No necesito decirte por qué. ¿Qué deseas hacer, amor mío?. Yo haré lo que tu quieras.

Mira, cariño, eres mi novia y te respeto muchísimo. No voy a negarte que sólo sueño con sentir que mi cuerpo entra despacio y profundamente en el tuyo, que me mojas al sentirme dentro de ti, que te corres y que yo me corro contigo, inundándote, dándote todo mi amor de hombre. Te quiero mucho, Amparo y me cuesta esperar, pero sabré hacerlo, sabré complacerte.

Gracias, amor mío.

Se abrazó a mí y su lengua se metió hambrienta en mi boca. Yo no pude resistirlo y la bajé las bragas. Sentí sus pelos entre los dedos. Tenía una selva en la entrepierna. Dí un paso atrás para verla a placer. Entendió lo que quería y se quitó las bragas, dejándome ver la gloria de su coño, el más bonito y con más pelo que nunca había visto. Lo acaricié con la emoción del que acaricia algo sagrado. Porque sagrado es para el hombre enamorado el coño, el cuerpo todo de la mujer amada. Su coño echaba fuego. Y así se lo dije.

Claro, mi amor, porque estoy loca por tí y mi único deseo es que me entres, que me entres hasta lo más profundo de mis entrañas. Sólo me siento mujer contigo, por tí, para tí, Ju ancho mío, que has entrado en mi vida y has hecho que me sienta más mujer.

Tu coño es precioso, Amparo.

¿Te gusta?, ¿te gusta mucho?.

El que más me gusta del mundo. Estoy deseando comérmelo.

Si,vida mía, yo estoy deseando que me lo hagas. Y yo comerme tu…..tu cosa.

¿Te da vergüenza decir el nombre?.

Un poco, pero por tí…..lo que sea. Estoy deseando comerme tu polla, mi amor.

Como sigamos diciéndonos estas cosas tan cariñosas, vamos a acabar metiéndonos en la cama. Y yo quiero esperar hasta que tu te sientas dispuesta.

Lo estoy, amor mío, estoy dispuesta para que nos lo hagamos ahora mismo, pero me enamora más de tí el que seas capaz de esperar. Sólo unos dias, amor mío, que yo estoy loca perdida por tí. Ya tendrás ocasión de comprobarlo.

Vamos a vestirnos, porque cómo sigamos así…….Mira, tu necesitas distraerte y luego nos vamos a ir al cine. Si, si, ya sé que te parece………que te parece que está mal, pero necesitas volver a la rutina diaria y a cambiar la expresión de tus ojos.

Lo que tu digas, amor mío. Si quieres que vayamos la cine cogidos del brazo como ……como lo que somos, dos novios….. pues……haremos lo que tu quieras.

Estupendo. Yo me voy a casa, me ducho y cambio de ropa. Y vengo a por tí a las nueve. En casa deben estar preocupados. Te recojo, cenamos unos bocadillos y al cine. Luego te dejo en el portal y cada uno a su cama. ¿De acuerdo, cariñín?

Me abrazó y besó con ansia. Las lenguas se unieron con ansia, deseando comerse la una a la otra.

Gracias, cariño. Eres muy bueno. Cada minuto que pasa te quiero más.

Nuestra relación, nuestro noviazgo se mantuvo estable y afianzándose durante las dos semanas siguientes. Un sábado-noche fui a buscarla para ir al cine, como hacíamos todos los sábados. Amparo me esperaba en bata. Cuando cerré la puerta se la quitó y quedó ante mí sólo con una combinación muy corta, tres dedos por debajo de las bragas. Sus muslos eran gruesos, espléndidos, de los que enamoran perdidamente. No pude resistir la tentación y la abracé y, buscando la humedad de su boca, hice que cayera al suelo su combinación. ¡Madre mía!….¡Estaba desnuda, sin sosten y sin bragas!. Su coño era una selva de pelos ensortijados que me encendían la sangre. Me quedé sin aliento, apenas podía respirar y mucho menos hablar. Haciendo un esfuerzo logré decir:

Amparo, amor mío, no me hagas esto, no lo puedo resistir.

Yo tampoco, cariño de mi vida, yo tampoco quiero esperar más, quiero ser tu mujer.

Desabrochándome el cinturón, me bajó pantalones y calzoncillos. Su boca, ansiosa de mí, de nuestro amor, buscó mi polla y comenzó a lamerla. Jamás pensé que aquello pudiera hacer sentir tantas cosas. Las piernas me temblaban cuando me desembaracé del pantalón y los calzoncillos. Amparo, con infinita suavidad, despacio, recreándose en ello, fue metiendo mi polla en su boca. La pedí que nos fuésemos a la cama, que se me doblaban las piernas. Fuimos hacia su dormitorio. Lo hicimos muy despacio porque Amparo, la locura de mi vida, no se sacó la polla de la boca. Agachada , sin dejar de mover en círculos la boca, llegamos a la cama, yo me di la vuelta y me dispuse a comerla el coño, algo de lo que tanto hablaban los mayores del barrio y que yo nunca había probado. Cuando sentí que mi boca se llenaba de rizos, de los rizos del adorable coño de Amparo, la mujer que me enamoraba, creí que ya había logrado lo que en sueños había intuido.

Juancho, te quiero, amor de mi vida, te quiero muchísimo.

No pude contestar, tenía la lengua ocupada en lamer su adorable coño, tomando entre mis labios los de su coño, que succioné con infinito cariño. Debió sentirlo profundamente porque sacándose la polla de la boca, me dijo con voz ronca:

Te quiero, ¡ay como te quiero, vida mía!.

Siguió chupándome con ansía metiéndose toda la polla en la boca, chupando y lamiendo incansable. Yo, habiendo sentido que succionando con mis labios los de su coño se volvía loca de gusto, seguí gozando del más fabuloso sesenta y nueve. ¡Cómo me gustaba chupar y lamer su coño!, ¡qué delicía, cuánto gusto me daba sentir sus chupetones mientras mi lengua se metía en su coño. Gritó levemente y separándose dijo con voz entrecortada:

¡Me corro, mi vida, me corro, nunca he sentido tanto gusto!. ¡Te quiero, Ju ancho mío!.

¿Por qué te has quitado?. Yo quería sentir tu leche en mi boca.

Ha sido por si te desagradaba. Otro día. Ahora te vas a meter dentro de mí.

Dándose la vuelta, me cabalgó y, de un sólo empujón, se metió toda la polla en su abrasador coño. ¡Cómo quemaba ese coño!, ¡cómo destiliba jugos, leche de hembra cachonda, enamorada, que me volvía loco metiendo y medio sacando mi polla de sus entrañas!. ¡Qué coño tan suave, cómo me envolvía la polla en un abrazo ardiente, apretado y lleno de jugos que me llegaban al vientre y me empapaban el vello!.
¡Qué maravilla de mujer, cuánto la quería, qué enamorado me tenía!. Mi amadísima Amparo inició un jadeo más fuerte. Sentí que ahogaba los gritos que pugnaban por salir de su garganta, que habrían escandalizado a las vecinas de la casa. Creí necesario advertirla:

No grites, vida mía, que yo tembién me estoy muriendo de gusto.

¡Es que me matas, Ju ancho, me matas de gusto, nunca he sentido este gustazo!. ¡Me he corrido cuatro veces, amor de mi vida y me voy a volver a correr!. ¡Te quiero, te quiero…..!. ¡Ay, aaaaayyyyy, me corro otra vez, aaaaayyyyyyyy!.

¡Yo también me corro, mi vida, te quiero!….¡Aaaaahhhhh, me viene, qué gustazo!. ¡Toma, toma mi leche, tomaaaaa!.

¡Sí, vida mía, dámela, es mía, de tu Amparo, de tu novia, dáme tu leche!.

¡Toma, mujer mía, mujer de mi vida, me corro, te quiero!.

¡Marido, esposo de mi alma, me vuelvo a correr……..dos veces….. dos veces seguidas …… me vas a embarazar……marido mío, marido de mi alma!.

Sí, esposa mía, sí…….me corro, quédate embarazada, ¿me corro, aaayyyy.

Una niña, una niña, Ju ancho, mi amor, una niña.

¡Ah!, ¡ya , ya, qué gustazo, cuánto te quiero!.

Me descabalgó y permanecimos abrazados, besándonos y lamiendo nuestras lenguas un largo rato. Fuimos al baño y nos duchamos, saboreando el inmenso placer de enjabonarnos mutuamente. Al volver a la cama, Amparo cambió la sabana , que estaba muy empapada. Nos besamos de nuevo. Amparo, separándose un poco, me miró largamente a los ojos y, acariciando con infinita suavidad mi polla, me preguntó:

Todo lo que me has dicho, amor mío, ¿ha sido por apasionamiento o lo sentías realmente?. Me gustaría que, por encima de cualquier consideración, fueses muy muy sincero. ¿De verdad quieres que tengamos un hijo?.

Tu has dicho una niña, cariño, una niña. Aunque estaba muriéndome de gusto contigo, amor mío, mujer de mi vida, he oído perfectamente que decías una niña.

Ju ancho, no confundas el juego amoroso con la realidad de los sentimientos …….permanentes. ¿Me consideras tu mujer, tu esposa?

Sí, amor mío, sin papeles, sin bendiciones, sin …..nada de lo acostumbrado, yo te consi- dero mi esposa, mi mujer queridísima, la que quiero que esté conmigo toda la vida, ¿sa…

Me interrumpió con un beso húmedo, lleno de pasión, de profundo amor.

Yo me siento tu esposa y quiero darte un hijo, una hija, marido mío.¿De verdad quieres dejarme embarazada, mi vida?.

Sí, si quiero, amor mío. Y ojalá sea pronto.

Rió con ganas y dijo:

Si existe una relación entre la cantidad de leche recibida en el coño y la maternidad, te puedo asegurar, vida mía, que ya me has embarazado.

Ojalá sea así.

Puede que ocurra así. Nunca he sentido con con tanta fuerza el amor de un hombre. Te quiero y estoy deseando hacerte papá. Piénsalo bien, amor mío, que una vez que se pone en marcha ya no se puede parar. ¿Estás seguro, pero seguro, seguro?.

La aguadora de las ventas

Sábado, abril 20th, 2013

Autor: Juancho.

Como todos los sábados-noche, acudí a las taquillas de la Plaza de Toros para presenciar una de las frecuentes veladas veraniegas de boxeo. Como estábamos en el año 1953 y en España la vida era realmente exigente en materia económica, yo acostumbraba a comprar una andanada, la entrada más alta y barata del coso. Desde esa altura los boxeadores se veían muy pequeños, pero para eso teníamos en casa unos potentes prismáticos de campaña, reliquia de la no lejana Guerra Civil. Antes de entrar en la Plaza de Toros, hice lo de costumbre: buscar a la Sra. Pepa, la aguadora. Sus dos botijos hacían un agua muy fresquita. Y élla, la Sra. Pepa era……¡bueno!… era….., sí, era una sesentona guapa, con buenas tetas, buen culo y mejores piernas. Me gustaba. Y, dicha sea la verdad, a ella no le caían mal mis disimulados intentos de ligue. Estaba en el sitio de siempre y hacia allí me encaminé. Sonrió ampliamente al verme llegar.

Buenas noches, Sra. Pepa.

Muy buenas las tenga vd, Juancho. Aunque no se las merece por……veleta.

¿Yo veleta, Sra. Pepa?. ¿A qué se debe el calificativo, qué es lo que he hecho de malo?.

Pues verá vd., el sábado pasado,Ju ancho, hubo un momentito que dejé este sitio para rellenar un botijo, y vd. se fue en busca de Doro por lo que ……¡no quiera vd. ver lo que estuvo presumiendo la dichosa Doro!.

¿Y de qué presumía, Sra Pepa?. Si se puede saber, claro.

Me da un poco de corte decirlo……..pero… allá va. Yo no sé de donde se ha sacado esta señora todo lo que dijo, pero….¡no viene desperdicio la cosa!. Cuando regresé de rellenar el botijo, se acercó a mí y, en tono alto, muy guasón y ufano, se atrevió a decirme que vd. la prefería a ella y que yo……me había quedado sin el ligue porque vd. había cambiado de gusto.

Pero que……¡qué desfachatez!…¿Cómo es posible?……

¡Bueno!…..no lo sabe vd. bien .Y porque no repito lo que dijo sobre…..sobre el gusto……No lo digo porque yo soy una mujer formal y no una descarada como ella. Y además se iba vd, a enfadar mucho. Y todo esto a voces, para que se enterasen las otras.

Creame que lo siento, lo siento mucho, Sra. Pepa. Y todo porque llegué con el tiempo justo y no podía esperar a que vd. volviese. ¿Esta loca esa mujer?.

Claro que está loca, pero loca por tener con vd. un…….¡unos amores, ea!. Las cosas claras y el chocolate espeso.

Ahora si tiene vd. que decirme eso del gusto.

No me haga decírselo, Ju ancho, que me da algo de fatiga repetir las groserías de esa descarada.

Se lo ruego…..Pepa.

Bueno, se lo diré. Sobre todo porque me ha apeado vd. el tratamiento, que, aunque vd. sea más joven, yo no soy tan vieja. ¿O se lo parezo a vd, Juancho?.

Para mí, si tuviese confianza con vd, le diría que está vd. en la mejor edad, la que a mí me gusta en la mujer. Y que, además, es vd. muy guapa.

Se agradece.¿Me permite que le hable de tu?.

Encantado. Y si yo también puedo…

De mil amores. Bueno, pues mira, así, con la confianza que da el tuteo, me atrevo a contarte sus groserías. Me dijo que poco…..gusto debía darte yo para haber cambiado tan pronto de dirección y buscarla a ella para saber lo que es gusto de mujer, de una hembra de verdad. Mira…¡te juro que casi de muero de vergüenza, que yo también soy mujer y tengo mi prurito, mi amor propio. ¡Bien, ahí está lo que dijo esa tía descarada por haber ido a beber de sus botijos!. ¿Qué opinas de todo esto?.

Es tan de locos que….la verdad, no sé que decir. Te habrás dado cuenta que no nos quita ojo. Tampoco las otras. Estoy pensando…….Verás: si tu me dejas, te doy un beso y se acaba toda esta historia, que es una auténtica locura. ¿Qué te parece mi idea?.

Bien, me parce bien, pero hay un pequeño problema y si….me gusta tu beso y a ti…..a ti te deja indiferente, ¿qué?.

Aclaro tus dudas en un instante: si me ofreciesen …..joder con Doro mil veces…..¿te ofende mi forma de expresarme?.

En absoluto, Ju ancho, es una palabra bonita.

Pues si, repito, me ofreciesen poder jo-
der con Doro mil veces y contigo sólo una, elegiría jodernos tu y yo una vez en carne viva.

Eso es lo más bonito que me han dicho nunca. Te lo agradezco de corazón.

Bien, Pepi, sabiendo que me gustas, ¿te puedo dar un beso, para que lo vean todas y se acabe el invento de esa loca?.

Cuando quieras.

Me acerqué a Pepa y, como ya había entrado a la Plaza la mayoría de los aficionados y poca gente se iba a fijar en lo que hacíamos, la abracé y uní mi boca a la suya. Su lengua se metió en mi boca y nos lamimos con ganas, saboreando nuestro primer momento de intimidad. Al separarnos, Pepa me acarició discretamente la entrepierna. Correspondí a su caricia y volvimos a besarnos con brevedad. Todas las aguadoras lo vieron y sonaron risas y chuflas dirigidas a Doro.

¿Te interesa mucho la velada,Juancho?.

No, es muy floja. Si he venido ha sido porque en casa me aburro más y por verte a tí, Pepa. Me han gustado mucho los besos y………las caricias. Estoy deseando repetirlas sin miedo a que nos vean.

Pues mira, cielo, eso es muy fácil. Yo vengo a sacar aquí un par de duros que me ayuden a vivir. ¿Cuánto cuesta tu entrada? Seis pesetas. Es una andanada.

Pues si quieres que estemos a solas, en mi casa……..

Estoy deseándolo, guapísima, ¡que te tengo unas ganas!…..

Y yo a tí, cielo. Bueno, pues si quieres que nos vayamos a mi casa a……disfrutarnos, sólo tienes que hacer una cosa: vendes la entrada, me das el dinero y eso me compensa dejar por hoy los botijos.

Espérame, que vuelvo ahora mismo.

Me dirigí hacia la zona de taquillas, donde se veía a un policía armado, le pedí permiso para vender la entrada a su precio, por no poder ver la velada. Me dijo que sí, me acerqué a otro joven que estaba en la escasa fila ante taquillas y le vendí la entrada. Regresé donde Pepa, la dí el dinero y, tras vaciar sus botijos, se cogió a mi brazo y despiediéndose con la mano de las otras señoras, incluida Doro, nos fuimos caminando hacia la acera de enfrente. No tardamos mucho en llegar. Una vez en su casa, llenó de agua un pequeño barreño y se metió en el retrete, compuesto de taza de water y un lavabo. Salió al cabo de unos minutos. Iba sólo vestida con la blusa, las bragas, que entonces eran muy grandes, las medias negras y los zapatos.

¡Qué guapa estás, Pepa!, ¡cuánto me gustas!.

Y tu a mí, mi vida. Ven conmigo, que te voy a lavar esa cosita que tienes y que me va a volver loca.

Tras quitarme pantalones y calzoncillos, Pepa, despues de mirarme la polla largamente, me la besó y dijo.

Te la quiero lavar muy bien, cariño mío, porque……..porque me la voy a comer.

Al sentir que me tocaba la polla, empecé a tener el comienzo de una erección. Pepa, con gran sabiduría, la maravillosa sabiduría de las viudas que llevan tiempo sin estar en la cama con un hombre, me la lavó haciéndome una paja. La erección fué total. Nos fuimos a la cama. Me pidió que la quitase las bragas y se tiró, hambrienta de mí y de mi polla, a chupármela con ansia, con una deliciosa habilidad y una lengua que lamía incansable.¡Era una viuda de una vez!. Se la metía mucho en la boca, casi entera y, mientras subía y bajaba la cabeza imprimía una lenta rotación que me enardecía. Sintió mi tensión y dejándo de lamerme, se tumbó boca arriba.

¡Métemela, mi amor, que noto que te vas a correr y quiero que los hagas en mi coño!.

Condujo mi polla hasta la entrada de su coño y, metiendo la punta, me dijo muy excitada.

¡Toda, amor mío, métela toda, que estoy a puntito!……..

Me hundí en sus entrañas con cierta dificultad, no en vano llevaba varios años sin tener dentro una polla. Estaba muy mojada, por lo que, tras algunos esfuerzos y muestras de dolor, acabó recibiendome entero.

¡La tengo toda dentro, en todo el coño, mi vida!…..¡Qué gustazo!. Despacito, mi amor, despacito me da más gusto.

Así, despacito, yo tardo mucho en correrme. Tanto que, en cuatro ocasiones, se vació entre gritos de ¡te quiiero!, ¡qué gustazo, mi amor!, ¡me muero de gusto, vida mía!. En fin, que disfrutó de mi polla sintiéndola en carne viva, disfrutando de su humedad, que hacía que la fricción de polla y coño, el meti-saca, fuese una locura de gusto.Cuando iba a correrse por quinta vez entre gemidos, decidí vaciarme en sus entrañas. Para ello, imprimí más ritmo a mis movimientos. Se volvió loca gritando de placer y nos corrimos juntos. Yo tenía la polla empapada de su leche y, como es natural,la inundé con la mía. ¡Madre mía, cómo me vacié en sus entrañas.

¡Juancho, amor mío, qué lechazo, qué lechazo tan grande!……¡Me has llenado el coño de leche, vida mía!. ¡Qué gustazo, cómo me he corrido!. ¡Qué suave es tu polla, mi vida, cómo me gusta!. Tiene que ser mía, ¿eh, mi amor?. Sólo mía. ¡Ay, vida mía, lo que me has hecho sentir!. Qué suave se ha movido tu polla dentro de mi coño, Te he dado gusto, ¿verdad, amor mío?.

Mucho, cariño. Y como te gusta que me mueva despacito pues….tardo más y tu te corres cinco veces. ¿No has sentido cómo me vaciaba en tus entrañas, mi amor?.

¡Qué dices, mi vida, si me has inundado!. Ha sido una locura, una locura maravillosa. ¡Qué polla más hermosa!.

Seguimos así, diciéndonos cosas entrañables, hasta que, otra vez, mi polla reclamó su protagonismo poniéndose dura como un garrote. Pepa, sintiendo que quería más, me advirtió.

Mira, mi vida, como no estoy acostumbrada a tanto meneo y nos hemos lavado, te voy a chupar la polla porque estoy algo escocida. ¡La tienes tan hermosa y nos hemos jodido tantísimo, que siento que el coño me arde. ¿Te importa que, en vez de joder, te la chupe?.

No, cariño, loq ue tu prefieras.

Dicho y hecho. Comenzó sus chupetones con gran habilidad, metiéndose toda la polla en la boca. Cada cinco o seis rotaciones y meti-sacas llegaba con sus labios hasta mis pelos. Su lengua era incansable. No tardé en sentir tanto que me vacié en su boca. Noté cómo se tragaba toda mi leche. Continuó lamiendo y recogiendo los restos de leche que, gota a gota, salía de mi polla. Gemía de gusto. Y a mí me dió tantísimo que decidí verla dos veces por semana. Cuando regresó de lavarse la boca, así se lo dije. Su respuesta fue instantánea:

Sí, amor de mi vida, que me tienes loca por tí, enamorada que no se puede más. Saca tu lengua, vioda mía, que te la voy a chupar como si fuese la polla. Te va a gustar mucho. Luego me lo haces tú.

Me hizo sentir sensaciones inenarrables. ¡Cuánto gusto!. Me puso cachondo perdido. Yo se lo hice a ella. Se retorció de gusto. Me excitó tanto ese chupeteo de lenguas que, sin pensar en su escozor, me puse sobre ella. Estaba tan cachonda como yo y me colocó la polla entre sus grandes labios, en el hueco donde las pollas entran y se vacían. Y así ocurrió, tras dos ardientes carreras de mi amorosa Pepa. ¡Qué viuda tan rica, qué gusto me daba y cómo se corría conmigo!. Comenzó así una relación larga y gustosa. Durante diez años, Pepa, mi cachonda Pepa, fue la envidia de Doro y alguna otra aguadora de Las Ventas. Gracias por leerlo. Es auténtico, ocurrió así, cuando yo tenía diecisiete vigorosísimos años y mi polla parecía incansablemente insaciable.

Juancho.

Una vieja en el año nuevo

Miércoles, abril 17th, 2013

Aquella Nochevieja estaba resultando un verdadero petardo: pocas chicas habían acudido a la fiestecita organizada en casa de Prados, un compañero del instituto. Yo había aportado, como siempre, discos y gramófono. Era de cuerda, lo que es molesto, aun cuando, en este caso, la cuerda daba de sí para dos discos.
Algunas chicas habían acudido acompañadas de sus madres, tías o primas mayores. En aquellos años, los cincuenta, había que ser muy mirado para ciertas cosas: por ejemplo, chicas bailando de noche sin carabina, que se decía entonces, era algo muy mal visto. Como consecuencia de esto, había tres mujeres cincuentonas, dos sesentonas y una setentona, abuela de una de las chavalas.Miraban con curiosidad y algo de envidia las evoluciones de los que bailaban. Para complicar la cosa, aparecieron más chicos. Eran del barrio, conocidos y de confianza, pero eran más a intentar bailar.
Al cabo de una hora de aburrimiento, en la que no hice otra cosa que poner discos y en vista de que había cola para bailar con las chicas, me decidí a sacar a bailar a la señora de setenta años, suponiendo que las de cincuenta y sesenta estarían casadas y no aceptarían.Me planté delante de ella.

Buenas noches, Sra.

Buenas noches, joven. ¿Desea alguna cosa?.

Si, deseo bailar con vd. Si no me considera un fresco o si está vd. casada y…….

Soy viuda, joven. Y sí, quiero bailar con vd.

Se levantó y nos dirigimos al pasillo, donde varias parejas bailaban. Yo había puesto una pieza pausada, un fox-slow.Juntamos nuestros cuerpos. La señora se apretó contra mí de cintura para abajo, muy apretada, conservando distancia de cintura para arriba. Cuidaba las apariencias ante las otras señoras, que no dejaban de mirarnos y cuchichear entre ellas.

¿Tu eres de los que, cuando bailan, no abren la boca?.

A mí me gusta conversar, Sra. ¿Y a vd.?.

También. Lo que no me gusta es que me llames de vd.,¿estamos?. Te llamas Juancho, ¿verdad?.

Si,¿cómo lo sabe?.

Te he dicho que me llames de tu. Se tu nombre por oir cómo te llamaban tus amigos. Yo me llamo Benedicta, pero todos me dicen Bene.

Mucho gusto, Bene.

El gusto es mío, Juancho.

Bueno, no discutamos por eso: el gusto es de los dos.

Como está mandado, que en eso no debemos ser egoistas, ¿no te parece?.

Totalmente de acuerdo, el gusto debe compartirse, Bene.

Me apreté más contra su coño. No sólo no se apartó sino que se movió hacia su derecha para enfrentarse más a mi entrepierna. Como era invierno, y la ropa era gruesa, el calor de las ingles no podía sentirse. Pero sí mi comienzo de erección, que ella notó en el acto y se apretó aún más.

¿Cómo se llaman mis amigos. ¿Sabe sus nombres?.

Te he dicho que me tutees. No, sólo sé tu nombre. El de los demás no me importa.

¿Es que yo te importo algo?.

A esas alturas de la conversación y dándome cuenta de que la viuda iba a ponerse propicia, apreté a golpecitos mi polla contra su coño. Su respuesta, en forma de rotación, me dió a entender que allí, con la vieja, había un polvazo. Vieja, no, a partir de ese momento, decidí que iba a pensar en ella sólo como viuda o señora mayor. Insistí en apretar mi polla contra su entrepierna a golpecitos, como si se la estuviera metiendo. Su mano apretó la mía, mientras volvía a rotar su entrepierna contra mi polla, que estaba cada vez más dura y grande.

Todavía no me has contestado, Bene.

Si te dijese que si, ¿tú que me dirías?.

Te contesto cuando lleguemos más al fondo del pasillo. Las otras señoras no nos quitan ojo.

Es pura envidia, ¿sabes?. Se dan cuenta de que hay algo entre nosotros dos. Si me equivoco…….

No, no te equivocas, me gustas.

Su rotación se hizo más fuerte y rotunda. Aunque era casi imposible, apreté más mi polla contra su coño. En ese momento llegamos al final del pasillo, que tenía un breve recodo hacia la puerta del piso. Allí estábamos solos, a salvo de miradas. Bene retorció contra mi polla su entrepierna.

Tu también me gustas, Juancho.

Nuestras bocas se unieron y las lenguas jugaron el delicioso cometido que les corresponde: se lamieron incansables, apasionadas, ansiosas de la humedad de la pareja y de los grandes chupetonos que daban y recibían Fue breve el beso, pero intenso,anticipode lo que iba a ocurrir dentro de poco tiempo. Mis manos acariciaron su culo, empujándolo hacia mí, hacía mi polla, que para entonces tenía una erección tremenda, entusiasta, ansiosa de coño, del coño de mi deseable Bene. Con voz algo ronca, pregunté:

Bene, cielo, ¿vives sola?.

La viuda de setenta años, a la que tanto deseaba, me contestó acariciando levemente mi erguida polla. Su voz, también había enronquecido.

Vivo sola, cariño, para que nos disfrutemos con locura esta noche…………y…….cuando tu quieras, mi vida.

Pues te aseguro, cariño, que voy a ir a visitarte y…a quererte muchas veces.

Eso es lo que quiero, amor mío. Anda cariño, tenemos que salir de este rincón, que se van a dar cuenta de lo que nos pasa.

Ya se han dado cuenta.

Salimos del ameno rincón donde nos habíamos sincerado y bailamos a lo largo del pasillo. El recodo lo ocupó otra pareja. Las otras señoras cuchicheaban incansables y nos miraban con frecuencia. Seguimos bailando más de una hora. De vez en cuando, como al descuido, nos refugiábamos en el rincón. En una de esas huidas, aprovechado que las otras parejas estaban algo alejadas, subí las faldas a Bene y echándome ligeramente hacia atrás, miré la gloria de sus muslos y las bragas rojas. Me gustó muicho lo que ví.

Déjame verte el coño, mi amor.

No se hizo rogar y ,tomando con su mano un lateral de las bragas, lo corrió hacia el centro. Tenía pelo. No demasiado. Me gustó su coño. Yo, en justa correspondencia, saqué mi polla. Su reacción fue deliciosa. Se agachó y se metió mi polla en la boca. Sentí que me moría de gusto cuando comenzó a lamérmela, subiendo y bajando la cabeza. Irguiéndose y guardándome la polla dentro del pantalón, me besó ansiosa, metiendo la lengua en mi boca. Lamí esa lengua que me prometía tanto gustazo, tanta y tan desbocada pasión. Salimos del rincón. Y lo hicimos muy a tiempo, porque su nieta apareció cojeando ligeramente.

Abuela: son las cuatro y desde la una de la madrugada no he parado de bailar. Tengo los pies deshechos. Vámonos a casa.

Como quieras, nena. Llama a tu hermano. A estas horas no podemos ir sólas. No sé si Juancho querrá………

Pues que nos acompañe Juancho, ¿no?. Es lo menos que puedes hacer después de estar bailando con mi abuela toda la noche,¿no?. ¿O quieres quedarte?.

No,no, Pepi, os acompaño encantado. El ambiente de hoy no es para tirar cohetes. Vámonos cuando quieras.

Nos pusimos los abrigos y salimos al frío de la calle. Soplaba un vientecillo helador, que hacía honor a la frase dedicada al viento del Guadarrama: esa brisa sutil, que mata a un cristiano y no apaga un candil. Me puse en medio de las dos y echamos a andar. ¡Hacía un frío que pelaba!. Bene se quejó de que el vientecillo le helaba el cuello. Yo, siempre caballeroso, me quité la bufanda y se la ofrecí galante.

Pues mira, Juancho, te la voy a aceptar. Tengo el cuello congelado. Ayúdame a ponérmela, por favor.

Pepi se refugió en el hueco de un portal. Mientras, mi querida Bene, se desabrochó el abrigo y……¡algo más!. Cuando introducía mis manos por debajo de las solapas, la mano de Bene guió las mías hasta sus tetas.
Se había abierto rebeca y blusa. La piel de sus tetas, muy firmes para su edad, era suave, caliente y prometedora de próximos besos, mordidas y lametones. Se lo dije en voz baja. Apretó mis manos contra su pecho y susurró:

Te quiero, amor mío.

Seguimos caminando cinco o seis calles más y llegamos a la casa de Pepita.

¿Acompañas a mi abuela, Juancho?.

Claro, mujer, cómo la voy a dejar sola.

Gracias. Un beso, abuela, que estoy helada y me muero de ganas de meterme en la cama.

Yo también, cariño. Que descanses.

Mira, Pepi, vamos a ponernos enfrente y te asomas a la ventana. Cuando te veamos, nos vamos, ¿vale?.

Gracias, Juancho. Mi abuela no vive lejos, no te causará muchas molestias el acompañarla. ¿Se reunirá mañana la pandilla, Juancho?.

Yo no he quedado con nadie.

Si os reunías, llamarme alguno,¿vale?.

Los demás no sé, pero yo me voy a quedar en casita. Llama a ……..Miguel. Estaba algo resfriado y no ha salido hoy.

Bueno. Adios, abuela, que descanses. Gracias,Juancho.

No las merece, Pepi, lo hago encantado.

Se metió en el portal y al poco se asomó al balcón. Nos fuimos cogidos del brazo, como dos novios que iban a darse una paliza en la cama.

Si la niña supiese……Tenía muchas ganas de que nos quedásemos solos. ¿Y tú?.

Yo estoy soñando con meterme contigo en la cama.

Bene.

Mira, cielo mío, ahí delante hay un portal algo profundo.

Pues no lo podemos desaprovechar. Estoy que me muero de ganas de rozarme contigo.

Y yo de comerte.

Llegamos y el abrazo fue de auténtica ansia, de deseo no satisfecho. Bene se desabotonó el abrigo y subió sus faldas. Yo, con una erección que amenazaba romperme el pantalón, saqué la polla y bajándome un poco, la arrimé a sus bragas, mientras hundía mi lengua en su boca. Bene, que respondió a mi beso con pasión, tomó mi polla y, tras acariciarla con inmenso mimo, corrió sus bragas con la otra mano y colocó mi caliente polla entre los labios de su coño. Echaba fuego. Me dijo, con voz entrecortada por la emoción del momento, que me bajase un poco más. Así lo hice y colocó la polla en la entrada de su ardiente coño. Estaba húmedo. Intenté meterla. Se dolió.

Aquí, no, vida mía, que me vas a hacer daño. En casa te doy crema y todo será más fácil, ya veras. Hace doce años, desde que me quedé viuda, que no entra un hombre en mi coño.

No te creo. Eres muy guapa y…..

Te lo juro.

Entonces te creo.

Restregó la polla entre los labios de su caliente coño. Nos besamos otra vez con ansia, chupándonos las lenguas y, tras un par de minutos, volvimos a poner la ropa en su sitio y seguimos camino.

Falta poco para casa, mi amor. Estoy deseando tenerte entre los muslos. ¿Te gusto un poquito, Juancho?.

Me gustas tantísimo, Bene, que es posible que me enamore de tí y no quiera ver a ninguna otra mujer.

Yo ya te quiero mucho, Juancho. Dame un beso mi amor.

Buscamos de nuevo la protección de un portal y nos chupamos las lenguas. Era delicioso. Y nuevo para mí. Bene me lo enseñó: me pidió que sacara mucho la lengua y me la chupó como si de la polla se tratase. Yo, como alumno aplicado, estuve lamiendo su lengua unos minutos. Nos alternábamos.

Vamos a casa,Juancho, estoy que me muero por tí, mi amor.

Yo también. Caminemos más deprisa, cariño.

Una vez en su casa, que era de las típicas del Barrio de Salamanca, con baño completo y calefacción central, esa noche encendida, se metió en el baño. La oí orinar. Yo también tenía ganas. Sus chapoteos con el agua eran fácilmente audibles y sonaban a coño y culo profusamente lavados. Salió sin bragas, con una blusa corta y con medias y liguero. En aquellos años, las mujeres tenían ese buen gusto. Su coño era peludo sin exagerar, sus muslos gruesos, sus tetas, aprisionadas por el sujetador, tenían un tamaño generoso. Hice intención de ir a abrazarla, pero me dijo que primero pasara al baño. Así lo hice, me lavé con abundancia de agua y jabón. Salí desnudo. Bene, también desnuda, me esperaba en la cama. Nos abrazamos y de nuevo nos chupamos las lenguas. Era una delicia. Bene, bajando lentamente,me besó el cuello, el pecho, el vientre, la polla, los huevos….. Sus labios y lengua eran sabios e incansables. La polla se me puso a reventar. Estaba tan excitado que, aunque nunca le había lamido el coño a una mujer (yo tenía sólo dieciocho años), decidí probar. Me dí la vuelta.Bene, al darse cuenta, dejó de chuparme la polla.

Si, amor de mi vida, cómeme el coño. No me huele a nada, te va a gustar. Nos vamos a volver locos los dos. Te quiero, vida mía.

Mientras entraban en mi boca los pelos de Bene, la dije, sinceramente apasionado:

Yo también te quiero, Bene. Me gusta tu coño. Voy a lamértelo.

Hundí mi lengua en el interior de sus labios mayores, en el lugar por donde entran las pollas y………..me gustáron sus estremecimientos, su sabor, su ausencia de olor. Me gustó todo. Hasta el claro aumento de su humedad.

Juancho, amor, ¡qué gustazo, me corro, amor mío, me corro!……..¡Qué locura de gusto!. Te quiero, vida mía.

Yo, enardecido por sus palabras, por sus chupetones y caricias, por estar lamiendo su delicioso coño, sentí que iba a correrme y se lo advertí.

Méteme la polla en el coño, amor mío, la primera vez quiero que te corras en mi coño.

Fuí obediente. Estaba tan empapada por su leche y mi saliba que la polla entró fácil hasta el fondo de su ardoroso coño. Sentí que me abrasaba.

¡Ay, Juancho, amor mío, tu polla me quema el coño, dame tu leche, mi vida, dame tu leche!. Yo me voy a correr, vida mía, córrete conmigo, córrete, córrete conmigo. ¡Soy tuya, soy tuya!……¡Sé tu mío, sé tu mío, alma mía, sé tu mío, que yo soy enteramente tuya!.

Nuestros jugos, nuestras leches, se mezclaron, fundiéndose en un sólo líquido. Lo mismo que nuestros cuerpos, convertidos en un sólo ser ansioso de darse al otro, a la otra, con todo el ardor de un polvazo inmenso, uno de los más gratificantes que habíamos sentido. Mi polla, que unicamente había conocido otro coño, permanenció dura, orgullosa, entusiasmada con el coño de Bene, y decidió no aflojar su dureza, permanecer dentro de ese coño tan rico y volver a joder en ese horno de placer.

¿Quieres más, amor de mi vida, Juancho mío?.

Si, quiero volver a joder contigo.

A jodernos, mi amor, a jodernos. Nos lo hacemos muy bien, ¿verdad, cariño de mi alma’. Te quiero, volvamos a jodernos.

Subiéndose encima, se metió la polla con gran facilidad, ¡estaba tan empapada, tan inundada!. A mí me volvía loco esa mujer, mi querida Bene, que se humedecía con sólo apretarse vestida contra mi entrepierna. Era verdad lo que decía: me quería, se estaba enamorando de mí. Y eso me complacía, me enardecía. ¡Qué maravilloso era joder con una mujer enamorada, deseosa de que tu polla llenase por completo su coño!. Joder así era lo más delicioso del mundo. Se lo dije y se corrió de nuevo, sentí cómo su leche se deslizaba por mi polla, mojándome todo, humedeciendo la cama. ¡Cómo se retorcía, qué cosas tan ricas me decía!.

Te siento muy dentro Juancho mío, muy dentro…. ¡En todo el coño, estás metido en todo el coño, me lo llena tu polla!……Te quiero, mi vida, nunca había sentido tanto gusto. ¡Dame tu leche, mi vida, que me vuelvo a correr!. ¡Me pones loca, vida mía, loca perdida!. ¡Ay, ay, qué gustazo, me corro, me voy, ay, ay, me vacío!….Dame tu leche, que me corro, no aguanto más.

¡Toma, amor mío, toma!.

Si, si, tu leche……quiero tu leche. ¡Lléname el coño, amor mío, lléname el coño!.

¡Me corro, toma toda mi leche, Bene, toda mi leche, me vacío en tu coño, me vacío..!.

Nos vacíamos por completo. Yo me quedé exhausto, sintiendo que los jugos de Bene me llegaban hasta los huevos, hasta el culo. ¡Qué bárbaro, eso era correrse, vaciarse!. Me descabalgó despacio, recreándose en el amoroso gesto de sacar la polla de su coño. Bene era una maravilla, toda una mujer. Sabía cómo encender a un hombre, hacer notar que se entregaba a su pareja en cuerpo y alma, que, en esos momentos era absolutamente suya, esclava de su polla, de sus beses, de su amor, de su pasión, que la llenaba por completo. ¡Qué mujer!. Pocas veces llegué a joder con otra mujer tan mujer, ¡tan mujer, tan gloriosamente mujer como Bene!. Nos abrazamos y, cansados por el baile, la excitación que provocó en ambos y el agotamiento de tanta lamida de coño y polla, de tan rico y repetido joder, nos quedamos dormidos.

Asi, de modo tan sencillo, tan sentido, tan gozado, ¡tan enamorador!, nació mi matronolagnia, que no es ninguna aberración, aunque el nombrecito pueda sugerirlo. La matronolagnia es el deseo carnal por mujeres mayores del hombre joven que las desea, que quiere acostarse con ellas, joderlas en carne viva, correrse, vaciarse en su coño, sentir su amor de hembra. Y eso no tiene nada deraro, es, simple y llanamente, una peculiaridad amatoria. No hay límites en la edad de la hembra que se busca con pasión. De cuarenta a setenta y tan tos, y aún más, todas las mujeres son válidas para el amor, para derramarse en sus entrañas. ¿Si tiene cuarenta es normal y si ha cumplido setenta, anormal?. ¿Por qué?, ¿Donde está la diferencia?. Yo, que he jodido con mujeres de todas las edades: desde mucho más jóvenes a casi ancianas, reconozco que, salvo excepciones, han sido más gratificantes mis amoríos con mayores, las lladas viejas, que con jovencitas que no sabían saborear lo que se le metía entre los muslos y hacían ascos (¡qué guarrería!) a un inconmensurable sesenta y nueva, ¡gloria de la relación entre hombre y mujer!.

Explicada la matronolagnia, afición sexual mucho mas abundante de lo que alguno o alguna pueda pensar, sólo me resta decir que, con Bene, mi Bene, mi locura en la cama, estuve jodiendo en carne viva y gozando de maravillosos sesenta y nueve durante siete años. Gracias por publicarlo en estas importantes páginas. Gracias también por leerlo. Si alguna señora, quiere que hablemos de estas cosas, deje constancia de su e-mail en los comentarios. Contestaré encantado.

JUANCHO.

Una preceptora re puta

Lunes, abril 15th, 2013

Yo estaba en la secundaria, un día voy a la escuela a las 07.45 y no había nadie de mi curso, le pregunte
a mi preceptora porque no había nadie y ella me dice porque una profesora no viene y todos vienen a las 09.00, le pregunte si me podía ir y me dice que no porque ya había entrado a la escuela, me fui a mi aula. Al rato entra al aula la preceptora y me dice que se tiene que quedar conmigo porque no puedo estar solo en el aula. Ahora
les voy a describir a mi preceptora, tendría unos 50 años, era media petisa, era rubia, tenía unas tetas no tan grandes y un buen culo que se le notaba por el jean que usaba.

Ella se sentó en la silla de los profesores que adelante había un escritorio, y me pregunto porque no sabia que había que entrar mas tarde, yo le conteste que porque ayer falte y nadie me aviso que había que entrar mas tarde. Ella se puso a leer unos papeles que trajo, yo estaba re aburrido y como no sabía que hacer me puse a mirar a mi preceptora de pies a cabeza, primero le mire los pies porque usaba sandalias, después le mire las tetas y por ultimo le mire la linda cara que tenia, yo estaba re excitado y como no sabia su nombre le pregunte ¿Cómo te llamas?, me mira y me dice me llamo Graciela, yo le dije ah te tuve todo el año de preceptora y nunca supe tu nombre, Graciela siguió leyendo.

Yo la seguí mirando, estaba re excitado, en un momento ella levanta la vista y me ve que la estoy mirando y me pregunta ¿Por qué me miras tanto?, yo no sabia que decirle y así que le dije porque sos muy linda, ella me pregunto ¿Estas aburrido? Yo le conteste que si, ella siguió con lo que estaba haciendo, yo la seguí mirándola, pero no mirándole la cara ni las tetas, para que no se diera cuenta le miraba los lindos pies que tenia (yo soy fetichista de pies).

Pasaron como diez minutos y me pregunta ¿Por qué miras abajo del escritorio? Yo no sabía que decirle, entonces le dije porque tenes unos lindos pies, ella me mira con cara de sorprendida y me pregunta ¿Te gustan mis pies? Yo le dije si, porque soy fetichista de pies, ella se levanta, cierra la puerta del aula y viene hacia mí y me dice ya que te gustan mis pies masajéalos y chúpalos, yo no entendía nada y me sorprendí, entonces me dice ¡Dale chúpalos! Yo me agache y le pase la lengua por los dos pies. Cuando pare de chupárselos me dijo vayamos a otro lugar que acá nos pueden ver, yo le pregunte ¿A dónde vamos a ir? Y ella me dice al baño de arriba que casi nadie va, salimos del aula y fuimos al baño de arriba tratando que no nos vieran. Apenas entramos me dijo ¡Seguí chupándomelos! Yo se los seguí chupando y masajeándolos, le chupe dedo por dedo de los pies, en un momento ella me dice ¡Abróchame las sandalias! Yo le abróchelas sandalias, me pare y me abraso y me beso. Cuando terminamos de besarnos me dijo que quería tener sexo, yo le dije esta bien. Nos sacamos los dos la ropa, yo quede en bóxers y ella con la bombacha. Le chupe les tetas y los pezones, después ella me dijo saquete los bóxers, yo me los saque, ella se agacho y me la empezó a chupar la pija.

Me la chupo por un rato hasta que me dijo que le chupe la concha, Graciela se sentó en el inodoro y yo me arrodille y le chupe los labios de la vagina, le metí la lengua y los dedos en su concha, cuando termine de chuparle la concha nos paramos y me dijo que me sentara en el inodoro. Me sente en el inodoro y ella se arrodillo y me la chupo un poco mas, después se paro y se subió arriba de mi pija, cogimos así un largo rato, tratábamos de no gemir mucho para que no nos escucharan, en un momento yo no aguantaba mas y le dije que no aguantaba mas, ella me dijo ¡No acabes adentro! Se levanto y me chupo la pija hasta que eyacule en su boca. Ella se trago el semen y me dijo que podia llegar a quedar embarazada.

Nos vestimos y antes de salir nos besamos un poco más, ella me dijo que lo que paso no se lo contara a nadie, yo le dije que esta bien. Salimos sin que nadie nos viera.

Mis nietos… 2da parte

Lunes, marzo 18th, 2013

Ya no regresó hasta el fin de semana siguiente.

– Pablo… tengo que hablar seriamente con vos… – lo encaré en cuanto llegó.

– Si… me imagino porqué… Buscas esto acaso… – contestó mostrándome la filmadora

– Si…

– Ya no tiene nada en la memoria… Todo lo baje a un dvd. Y solo las escenas en las que tenés sexo con mis amigas a otro…

– No comprendo… – estaba confundida. Creí que era la que manejaba la situación y esa simple respuesta me descolocó…

– Simple… Tengo una hermosa película de mi abuelita querida arrastrándose como una vulgar lesbiana con dos menores…

– Pero… eso no es cierto… Ellas me obligaron…

– Eso no creo que sea creíble… ¿o pensás que si?

– Pero… vos…

– Yo… voy a mostrarla en la familia…

– ¡Estás loco!

– Ja ja ja…

– ¡No podés hacerme eso!

– ¿No?… ¿Por? – Su cara de degenerado me dijo que si era capaz de eso y mucho más…

– Es… soy… no… – aterrada no sabía que decir.

– Bueno… hagamos un trato entonces…

– ¿Un trato?

– Si…

– ¿Cuál?

– 1ro. Vas a ser mi hembra tantas veces como yo lo desee… ¿De acuerdo?

– De acuerdo – contesté sumisa tras meditarlo durante un buen rato. Sabía que estaba perdida…

– 2do. Vas a hacer que mi hermanita querida se me entregue…

– ¿Querés cogerte a tu hermana? – exclamé horrorizada…- ¡Sos un degenerado!

– Llamame como quieras… pero ¿aceptas o no?

– Si… – apenas pude contestar…

– Bueno… entonces… todos felices…

No sabía como hacer para lograr lo imposible… que mi nieta se acostara con su hermano… Al fin tras muchas idas y venidas decidí ponerle fin al chantaje. Esperé la llegada de mi nieta y resuelta le conté todo cuanto ocurrió y lo que tramaba ahora su hermano… Me miraba horrorizada…

– No puedo creer lo que me contás, abuela…

– ¿No? Mira si miento… – le dije en tanto ponía el dvd donde él me garchaba a full junto con sus amigas… y cuando ese terminó le puse los editados por él… – ¿notas la diferencia?

– Si, Abu… la veo… ¡que pedazo de pija tiene el hijo de puta!

– ¿Qué? – Exclamé asombrada…

– ¡que pedazo de verga que te comiste abuela! ¡es terroríficamente hermosa! ¡Se me hace agua la conchita! – La vi entusiasmada, enloquecida y me di cuenta que sin quererlo había encontrado la fórmula… – Me va a romper toda la conchita… -seguía hablando – uuuyyyy que grandota…

– Si… es enorme… larga y gruesa… – acoté poniéndole énfasis – Te va a dejar el culo como una flor…

– Uuuyyy… si… me lo va a romper todo…

Lo demás fue un paseo… Acomodamos la fecha y cuando ese fin de semana llegó Mis nietos y yo nos fuimos juntos a mi cama a ver una película… En el medio de la misma inicie el franeleo y terminamos garchando a full…

Cuando Pablo le enterró la verga a su hermana Eliana los ojos de esta se abrieron como platos…

– ¡¡Abuuu!! Meee rompe tooodaaa… uuuyyy…

Le duró poco al pendejo. En cuatro bombazos la piba estaba destruida. Cuando la dio vuelta y le partió el culo gritaba como un animal herido…

– ¡¡Miii cuuulooo!!! ¡¡¡Meee destrooozaaayyyy!!!

Fue una cogida brutal. El terrible pedazo se abrió camino en el interior de Eliana haciéndola vibrar… Cuando acabo y lo sacó el agujero se inflamó y salio para afuera dado vuelta. Eliana gritó y cayó semi desvanecida por el dolor…

Todo el sábado y el domingo mi nieto nos dio verga al por mayor. Eliana llevó la peor parte. No regresó a su casa por cuatro días… Tuvo el culo dado vuelta e inflamado todo ese tiempo…

Esa circunstancia me llevó a tener que cuidar de ella. Le ponía una crema desinflamatoria en su agujero anal y en su abierta conchita… Mis dedos al principio le provocaban el clásico dolor pero lentamente se fue calmando y mitigando. Hasta que dejaron de molestarle. Pero ese tiempo sirvió para que mis ratones se pusieran a dar vueltas en mi cabeza… Cuando noté que ya no le provocaba dolor alguno me dedique a masajearle las zonas erógenas. La primera vez que esto ocurrió estalló violenta e incontrolable…

– ¡Abuelaaa! ¡Me haces acabar! ¡¡Aaahhh!!

– Si mi amor… acaba… acaba mi cielo… – e incremente las caricias a su conchita…

– Siii…

Ante lo hermoso de su explosión llevé mi rostro a su entrepierna y la mamé… Su cuerpo vibró y saltó hasta que llegó el nuevo orgasmo… Ahí se desmadejó y cayó cuan larga es entregándose por completo a cuanto quisiera hacerle… Entonces me aproveché de ella y juntas nos prodigamos un sin fin de caricias hasta que exhaustas nos quedamos dormidas.

Paso el tiempo. El sexo entre mis nietos y yo se hizo habito. Todos los fines de semana Pablo nos daba vuelta a vergazos… el resto de la semana la disfrutábamos Eliana y yo.

La bomba estallo un fin de semana…

– ¿saben algo? – Preguntó Pablo tras una fuertisima batalla sexual…

– ¿Qué? – preguntó Eliana…

– Hoy vi a mamá saliendo en calzones después de bañarse…

– ¿Y?

– ¡Se me paró la verga cuando vi que hermoso orto tiene!

– ¡¿?!

– Se me prendió fuego la verga… me tuve que pajear…

– ¡¿qué?!

– Hermanita… me tuve que masturbar pensando en ese culo…

– ¡Vos estas loco de remate!

– Puede…

– Se te descolocó una chaveta…

– Puede ser… pero tengo ganas de hacerle el hoyo a mamá…

– ¡¿Cómo?! ¡Es mamá! – exclamó horrorizada

– Si… y vos sos mi hermana y ella es mi abuela… la mamá de mamá… y me las garcho también y no se quejan…

– No puede estar pasando… – dijo Eliana bajito – No. Debe ser una pesadilla…

– No nena… es lo que deseo y lo voy a cumplir… y ustedes dos me van a ayudar…

Nos miramos con Eliana. Sabíamos que hablaba en serio. Y que nada podríamos acotar para hacerlo desistir. También sabíamos que lo íbamos a ayudar a cumplir su deseo…

El pervertido llevaba las de ganar.

Mis nietos…

Lunes, marzo 18th, 2013

Soy una abuela normal que recibe todos los fines de semana a sus nietos en su casa y les da alojamiento por el sábado y el domingo… Pablo es un tanto díscolo, pero Eliana, su hermana es más tranquila y sosegada… Cada uno tiene su propia habitación… Todo discurría con total normalidad hasta que me llamó la atención un hecho… Dos “amiguitas” de Pablo entraron con él a la casa y fueron a su habitación como siempre lo hacían… pero esta vez salieron cansadas, agotadas… A una de ellas se le notaba los ojos cargados como si hubiera llorado… Esa circunstancia llamó mi atención. Y lo volvió a hacer a la semana siguiente. Entraron lozanas; rozagantes y se fueron aplastadas, cansadas, agotadas… Entonces decidí investigar que ocurría en esa habitación…

Me fui a una casa de fotografía y adquirí una filmadora con una memoria que grabaría 6 horas corridas antes de agotar su batería… Durante los días previos aprendí su manejo y el sábado antes de la llegada de mi nieto la instalé en forma oculta esperando el momento de encenderla…

Cuando llegó Pablo ingresé a la habitación y la encendí antes de que ellos se encerraran en la misma… Durante todo el sábado viví en ascuas… esperaba que se fuera para correr a su habitación y tomar la video… Cuando alrededor de las 23 decidió salir a bailar entre a la pieza y me apoderé de la maquina. Entre casi volando a mi habitación y la conecte al CPU dándole paso a lo grabado… Cuando al fin las imágenes corrieron ante mis ojos quedé perpleja… Durante quince o veinte minutos charlaron en forma tranquila. De repente una de ellas se inclinó sobre la entrepierna de mi nieto, destrabó su pantalón y sacó a relucir el miembro del muchacho… Un enorme, gordo y largo pene quedo expuesto por unos segundos. La boca de la chica fue a su encuentro y el gordo glande fue succionado por entero… Mi nieto se dejó caer de espaldas sobre la cama y fue entonces cuando la otra chica, quitándose la bombachita, se alzó sobre su cara y le puso la concha en la boca… Las escenas de sexo fueron corriendo. Mi nieto se levantó y de una le enterró la verga en la concha a una de las chicas… luego a la otra… Mas tarde ambos culos se devoraban la enormidad de pija como si nada les costara… Vino un impasse y reanudaron la sesión… Tras la cual se levantaron higienizaron y se fueron…

Un suspiro, un gemido y una vibración de mi cuerpo me llamaron a la realidad… Inconcientemente me había estado masturbando y el orgasmo me había sorprendido… Tras la sorpresa, la confusión… ¿masturbarme ante lo visto? ¿Qué me paso? ¿Cómo me calenté de esa manera?… Pero estaba muy caliente… tan caliente, que tuve que masturbarme nuevamente para a medias calmarme…

En el transcurso de la semana miré repetidamente el video… y tantas veces como lo miré me tuve que masturbar… Me ponía de la nuca… Ver ese semejante pedazo de verga… Saberla ahí cerca y no poder hacer nada…

Decidí ponerle fin a esas orgías… Me trastornaba el pensar que a metros se estaba llevando a cabo un acto sexual…

Cuando llegó el sábado y mi nieto se encerró en su habitación con las chicas esperé un rato y cuando arrimé mí oído a la puerta y escuche y los inequívocos murmullos del sexo entre de sorpresa en la habitación…

– Pablito… – dije como para dar a entender que no sabia lo que ocurría…

Mi nieto y las dos chicas totalmente desnudos me miraron sorprendidos…

– ¿Qué están haciendo? – pregunté haciéndome la sorprendida…

– ¡Abuela!

– Uyy – dijo una de las chicas… En tanto la otra en silencio me observaba…

– ¡¿Qué están haciendo?! – repetí poniendo voz y tono de indignación…

– Cogiendo viejita… – dijo la que me miraba, mientras caminaba hacia mí…

La respuesta directa me tomó desprevenida… Me descolocó… Y verla acercarse desafiante me anuló… Quedé parada en medio de la habitación sin reacción… No esperaba la respuesta y menos que se me viniera encima…

Mirándome a los ojos fijamente llegó a mi lado.

– ¿Entendiste la respuesta, viejita? – preguntó arrimando su rostro a mi cara… – ¡Cogiendo!

– ¿Y les parece bien?

– ¡Genial, mamita!

Y su segundo movimiento me terminó de desarmar… Su boca fue a mi rostro y su lengua recorrió mi mejilla… Quedé dura. Sorprendida. Y más aún cuando su mano se apretó contra mi entrepierna y uno de sus dedos hurgo mi entrada vaginal…

– Oh… – exclamé sorprendida

No me dio tregua. Su otra mano se apoderaba de uno de mis senos y estrujaba mi pezón provocándome una onda de debilidad…

– Ooohhh…- Gemí ante la agresión

Fue entonces que la otra chica, viéndose dominadoras de la situación, se abalanzó sobre mí por la espalda… Por sobre la ropa un dedo se hundió en mi agujero anal y su otra mano recorrió mi cuerpo… Instintivamente tiré mi bajo vientre hacia delante para esquivar el dedo en mi trasero…

– ¿Qué hacen? – alcance a preguntar en un hilo de voz…

La mano de mi entrepierna se movió velozmente ingresando por debajo de mi ropa. Dos dedos entraron en mi mojada vagina hundiéndose profundamente en mi cuerpo… De mi garganta broto incontenible un gemido…

– ¡Te vamos a garchar viejita!

Quise esquivar la penetración pero fue imposible porque la que estaba a mi espalda aprovechó mi desconcierto e hizo lo mismo que su amiga. Su mano ingresó por debajo de mi bombachita y un dedo se hundió largo y profundo en mi culo…

– ¿Qué? – La sorpresa me anuló…

No pude seguir hablando… Los carnosos labios de una de ellas se apoderaron de los míos… la lengua de la otra entró en contacto con mi vulva… Mis piernas temblaron… Mis muslos se abrieron… Me llevaron a la cama y ahí caí totalmente entregada… indefensa… sorprendida por las dos chicas… No tuve tiempo de reaccionar.

La calentura mantenida durante toda la semana estalló violentamente en mi interior y me hizo sucumbir rápidamente… No llegue a darme cuenta de que me ocurría cuando ambas mujeres me poseían, sus labios, sus lenguas y sus dedos impertinentes no dejaron lugar libre de recorrido. Mi vulva y mi culo fueron amasados a conciencia. Pero ese fue tan solo el principio. Pablo, mi nieto, al verme gozar entre los brazos de sus amantes se me vino encima. Lo vi y sentí llegar. Un escalofrío me recorrió cuando recordé lo enorme de su falo… Sin dudar, de una, me enterró su vigoroso y enorme miembro en la argolla. La sorpresa del tamaño me terminó de desarmar y me hizo claudicar. La entrada del grueso y largo pene en mi ansiosa concha me llevó a una serie de enormes y profundos orgasmos… Grite estruendosamente con cada acabada… mis muslos se abrían y mi vulva se devoraba por completo la verga ante cada final… Desorientada, confundida, no pude oponerme a que me dieran vuelta, me pusieran en la posición del perrito. Mi nieto me quería partir el hoyito sin ningún tipo de reparo… Traté de negarme…

Recuerdo que grite e insulté. Pero la rotura de mi agujero fue inevitable. Mis gritos aumentaron cuando la enorme pija se hundió hasta sus raíces en mis profundidades… abriéndose paso y abriéndome el culo desmesuradamente…También recuerdo que gemí de placer al sentir el calor de su semen inundar mi abierto y destrozado pozo… y a partir de ahí todo fue una mezcla de emociones y placeres…

La orgia de los jóvenes duró mucho tiempo. Cuando al fin terminaron conmigo y me dejaron en libertad estaba al borde de la inconciencia. Agotadas mis fuerzas, embotado mi cerebro, no podía pensar. Me dolía todo el cuerpo. Principalmente las partes que habían sido penetradas por el monstruoso pedazo de carne de mi nieto…

Tras haber abusado de mí se higienizaron, se vistieron y salieron como si nada hubiera pasado. Quedé tirada en la cama totalmente desnuda. El semen de mi nieto salía de mi culo y su sabor estaba en mi boca… Tardé en recuperarme.

Cuando al fin lo hice me dirigí al lugar donde se suponía estaba la filmadora… y ya no estaba en el lugar.

Nerviosa esperé el regreso de mi nieto.

El hijo de mi amiga

Sábado, marzo 16th, 2013

Desde que éramos chicas tengo una amiga. Con ella nos contamos y vivimos todas las experiencias. Ella se caso y tuvo un hijo antes de divorciarse. El hijo creció y con él compartí muchos momentos. Me encantaba hacerle los ratones al pendejo, tenía 19 años, y cada vez que lo veía le hacia entrever mis tetas o le movía el culo provocativamente o le dejaba mirar entre mis piernas; todo eso sin que él se diera cuenta que era deliberado y por supuesto sin que mi amiga se enterase… Un sábado me encontraba en casa de mi amiga cuando le mencione que al día siguiente tenia que correr unos muebles y que iba a quedar deslomada… ella muy solicita me ofreció a su hijo como ayudante y sin dudar un instante acepte.

Al otro día bien temprano José llego a mi casa a darme una mano con los muebles… Yo le había sugerido a mi amiga que le hiciera poner unos short para evitar ensuciarse la ropa y para poder trabajar mas cómodo. A mi vez me había puesto un traje de baño bikini que dejaba ver mas de lo necesario. El pendejo estaba alzado mal mirándome. Pero no decía nada. Tipo once de la mañana en el momento de bajar un mueble que habíamos cambiado de lugar, el corpiño de la bikini se enredo y el tirón del mueble hizo que se desprendiera, se saliera de su lugar y dejara mis tetas al aire… Los ojos del muchacho se abrieron como platos… No supe que hacer. Me quede helada con mis senos al aire. El quito el corpiño del enganche y mirándome socarronamente me dijo…

– ¿Que me das por el corpiño?

– ¡¡Nada!! ¿Qué te voy a dar?… ¡¡nada!! Repetí no muy convencida…

– Entonces no te lo devuelvo y te quedas en pelotas todo el día…

– No podes hacer eso…

– ¿Queres ver como si puedo?

– ¡¡No!! ¡¡Devolvemelo!! Rogué…

– Hummm…… no… me gustan mucho esas tetas…

– Dale… se buenito… – instintivamente cubrí mis pezones con las manos…

– ¿Qué me das?

– Está bien… vos ganas… ¿Qué queres?

– Un beso de lengua…

– ¡¡Vos estas loco!!

– Entonces…

– Bueno… Esta bien… pero uno solo ¿eh?

– Uno… Pero bien dado… sino no hay trato…

– Esta bien…

El se acerco me tomo entre sus brazos y busco mi boca… Al instante de iniciar el beso su mano acaricio mi pezón produciéndome un shock eléctrico en todo el cuerpo…Su lengua entro a mi boca ahogando el gemido que brotaba de mi garganta… Mientras apretaba su cuerpo contra mis pechos y me transmitía su calor… Su mano derecha soltó mi pezón y bajo a lo largo de mi cuerpo introduciéndose por debajo de la bombachita de la bikini y acariciando mi vulva… Un nuevo gemido quiso salir y no pudo… Intente apartarme pero me tenia sujeta con firmeza y en tanto me besaba me acariciaba. Sin proponérmelo comencé a devolverle el beso…

Sentí cuando mi bombachita caía a lo largo de mis piernas y como el short de él iba en su compañía. Me di cuenta que intentaba “clavarme” cuando me levantó, y ayudándole rodee su cintura con mis piernas en tanto buscaba su verga con mi concha…

Sentí el calor de su miembro llegar a la puerta de mi vagina. Algo “enorme” me abrió la argolla y me obligó a soltar el aire de los pulmones en un angustioso quejido…

– ¡¡Aaahhh!! ¡¡Uuuhhh!! – Su verga de dimensiones colosales me “partía” y se iba para adentro haciéndome vibrar y saltar incontrolablemente. El me sujetaba con fuerza y me hacia subir y bajar a lo largo del inmenso falo. Enorme “pedazo” de carne que me dejaba sin aire y sin fuerzas provocándome extrañas ondas de placer y lujuria… Alzada me transporto hasta la cama y me termino de “destrozar”. Una hora después estaba despatarrada en la cama con mi concha llena de su esperma… Se levanto y fue al baño… Yo no podía moverme. Estaba exhausta. Agotada. Mi respiración era agitada.

– ¿Vamos de nuevo… preciosa? – Me dijo cuando regreso a mi lado…

No tuve fuerzas para contestarle. El me abrazo y me hizo girar colocándome boca abajo… Gemí… Mi imaginación me dijo lo que se avecinaba y ya lo sufría por adelantado…

– Hermoso culo… Siempre me gusto tu culo y siempre soñé con rompértelo… y hoy se me da esa oportunidad…

– Nooo… por favor… por el culo nooo…

– Si mi cielito este culito tuyo esta para “romper” y no me voy a quedar con las ganas… – y dicho eso lubrico dos de sus dos y de una me los enterró en el orto haciéndome sentir una vibración de placer nunca imaginada…

– ¡¡Uuuhhh!!

Unos minutos después sentía el enorme glande apoyarse a la entrada de mi ano. Cerré los ojos y apreté con fuerzas los dientes, pero no pude evitar lanzar un chillido de dolor cuando la cabeza me “rompió” el culo y se fue velozmente para adentro seguida del enorme y grueso pedazo…

Y comenzó a sacudirme como a un trapo. Entraba y salía de mi agujero provocándome ondas tan fuertes que me hacia castañetear los dientes…

Fue entonces cuando sonó mi celular. Era su madre. Mi amiga. Sin que él dejara de cogerme atendí la llamada…

– Hola flaca… ¿Mi nene esta por ahí? – pregunto mi amiga…

– Hooo…laaa… tuuu nene me estaaa regarchaaando… me acabaaa de romper el

Culooo…

– ¿Queee?

– ¡¡Que me estaaa recogiendooo!! ¡¡Que enormeee pedazo de pija tieneee!! No puedo maaas… – dicho eso corte la comunicación, apague el celular y me termine de entregar por completo a esa monumental verga… El pendejo me regarcho durante todo el día… y cuando se canso me dejo y se fue.

Quede como trapo de piso, pero alegre y satisfecha. ¡¡Que cogida me pego!!

El novio de mi hija

Lunes, marzo 11th, 2013

Javier, el novio de Susana, mi hija, es un chico muy afable y cariñoso. Es muy atento y solícito. Y siempre está dispuesto a colaborar. Todos en la familia nos encariñamos con él. Se supo hacer querer. Y pronto disfrutó de nuestra total y entera confianza. Más que el novio de la nena parecía el marido. En más de una oportunidad se quedó a dormir en casa y lo hizo en la cama de la nena. Así que todos sabíamos de su relación total y completa como pareja.

A lo largo del tiempo y en diferentes oportunidades había salido la comparación entre mi hija y yo. Y siempre se recalcó lo mismo. Tenía sin dudas mis genes. Éramos gemelas. Los mismos gustos. Los mismos gestos. El mismo carácter. Etc. Éramos un calco una de la otra.

El día que ocupa este relato se dio porque mi nena tenía que rendir una materia en facultad y se fue a estudiar a lo de una compañera…

– Cuando venga Javier decile que me espere. Vuelvo como a las 10 de la noche mas o menos…

– Dale… Cuidate…

– Si mami… besos…

Y salió. Javier llegó una hora después…

– Hola suegrita…

– Hola nene… la nena fue a estudiar a lo de Claudia…

– Ah… bueno…

– Estoy preparando milanesas… las voy a hacer como a vos te gustan… – A las 10 de la mañana ya empezaba a trajinar con la comida del mediodía.

– ¡Esa es mi suegrita! – dijo abrazándome desde atrás cariñosamente…

– Anda zalamero… – le dije mientras aceptaba con gusto sus mimos… me hacían sentir bien…

– ¿Y el suegrito?

– En los burros… hasta la noche no vuelve…

– Me la dejaron solita… pobrecita… – y repitió el abrazo y los mimos… y nuevamente los acepté y me acomodé contra su cuerpo…

– Andá… ¿a quien querés convencer con tus mimos?

– A usted, preciosa… ¿Dónde voy a conseguir otra igual? – me inflé como pan en leche ante la adulación… y adherí aún más mi cuerpo al suyo. Me sentía protegida en sus brazos… querida… mimada…

Con suavidad y ternura me hacía mimos mientras me decía cosas lindas al oído…

– Es una dulce mujercita mi suegrita… – y un tierno beso en la nuca, que yo aceptaba gustosa, rubricaba el dicho.

– No hay otra tan hermosa como usted suegra… – el beso en el cuello corría hacía detrás de mi oreja provocándome cosquillas… y los deseaba más y más

– Anda… meloso… – frotaba mi cuerpo contra el de él tan zalamera como él.

– Tan cariñosa… tan mimosa… – una de sus manos en tanto me mimaba bajo a mi pancita en forma acariciadora… tierna…

– Le gusta que la acaricie ¿eh? Mimosona…

– Si… me encanta…

Un chispazo recorrió mi cuerpo. No solo no esquivé la caricia ni hice mención al hecho, sino que por el contrario quería, deseaba, más.

– Usted es única… – Sus labios suaves, cariñosos, se posaron en mi mejilla.

– Y vos también… – contesté en un suspiro. Me hundí lentamente en esas caricias y esos mimos. Sin percatarme de que las buscaba y provocaba frotándome contra el cuerpo del muchacho cada vez más voluptuosamente…

– Y me la han dejado abandonada… – dijo en un susurro a mi oído.

– Si… – alcancé a contestar en un nuevo suspiro – todos… se… fueron…

– Pero estoy yo para mimarla, suegrita…

– Gracias…nene… me hacen bien tus… mimos…Me… gustan… tus mimos y tus caricias… – Era suspiro tras suspiro… – me enloqueces con tus caricias y me aflojas toda…

– ¿Querés más?

– Si… dame más…

Bajé la guardia y lo dejé hacer. A medias mi rostro giró y los carnosos labios del muchacho que se apoyaban en un dulce beso en mi mejilla corrieron por ella y se apretaron con fuerza contra los míos… La mano que paseaba acariciadora por mi pancita descendió lentamente sin dejar de acariciarme y llegó a la entrepierna, mis muslos se abrieron sin objeción entregándole la vagina a la caricia… y dos dedos impertinentes se enterraron en mi mojada concha. Mis labios permitieron la entrada de su lengua a mi boca… Mi camisa se desabotonó dando paso a la mano exploradora que se apoderó de un pezón y acariciaba mis senos por debajo del corpiño… Todo fue ocurriendo naturalmente. Entregada a los mimos no opuse resistencia a su avance… Al contrario… Estaba necesitada de caricias y las recibía… Ni cuenta me di cuando quedé desnuda. Ni me enteré como llegué a la cama. La reacción apenas llegó cuando sentí un enorme y grueso pedazo de carne enterrarse profundo en mi concha… Recién ahí regresé al presente… Pero ya era tarde. Estaba toda su verga adentro, muy adentro, y me hacía vibrar todo el cuerpo en su vaivén… de mi garganta brotaban murmullos y gritos de placer incontenibles… Era enorme. El glande, muy grueso, me abría de tal manera la vagina que no podía controlar el estremecimiento que me recorría y me llevaba a los orgasmos violentamente… Con mi rostro apretado contra las sábanas, mis manos estrujando la tela con cada empellón, y con dos dedos abriéndome el agujero del culo lubricándolo, me fui hundiendo sin remedio… Respiraba ya con dificultad. Agitada. Cansada… El novio de mi hija me estaba garchando… y yo no me opuse… Me fue sacando lentamente la pija de la concha. Me conmovía esa salida centímetro a centímetro… Al terminar de salir recorrió la pequeña distancia hasta el agujero anal, se posó en él y presionó hasta que lo atravesó y se hundió total en mi interior. Instintivamente mi mano se dirigió a la panza que era donde la sentía… Me destrozó el culo. Entró y salió durante un largo rato. Me hizo sentar sobre él y me hacia subir y bajar a lo largo de esa barra. Mis gritos de placer inundaban el dormitorio. Me sentía en las nubes. Sus dedos jugaban a masajearme el clítoris y los pechos provocándome unas terribles vibraciones de placer y gusto. Repentinamente giró, me puso debajo y abrazándome se dejó caer con todo su peso sobre mí y me la enterró totalmente. Gemí. Un calor intenso invadió mis entrañas y supe que me había acabado dentro del culo. Nos quedamos quietos. Luego se levantó y se fue al baño. Sentí correr el agua de la ducha, pero no podía moverme. Estaba agotada. Me costaba recuperarme y coordinar mis pensamientos. Mis pechos subían y bajaban descontrolados al ritmo de la respiración. Me ardía el culo. Y tenía la extraña sensación de tener algo dentro de la concha. Cesó el ruido del agua. El muchacho salió del baño. Mi vista buscó en su entrepierna. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal al ver el terrible monstruo que acababa de destrozarme… Llegó a mi lado. El enorme y grueso glande hizo contacto con mis labios. Abrí lo más que pude la boca y lo mamé… golosa, me apoderé de ese enorme y hermoso miembro de macho y lo chupé y chupé hasta que un río de esperma atravesó mi garganta… Lo limpié y me dejé caer de espaldas en la cama. Estaba fundida. Sin fuerzas.

– Que buena cogedora suegrita… y como la mama… – Se recostó sobre mi colocando su miembro entre mis piernas, ronronee de placer al sentirlo; y así nos dormimos un par de horas. Luego se levantó y salió de la habitación y lo sentí trajinar en la cocina con el almuerzo. Miré el reloj. Las cuatro de la tarde. Me levanté, me dirigí al baño y me di una ducha. Fui a la cocina y preparé el café.

– ¿Tomás café? – le pregunté desde la cocina…

– Si suegrita, gracias… es adorable…

– Bueno… ya voy…

Entré al comedor con la bandeja y los cafés. Dejé todo en la mesita ratona, y me senté a su lado. Quería decirle que lo ocurrido era un hecho aislado y que no debería repetirse…

Que era un error producto de un momento y una circunstancia especial…

Terminamos de tomar el café. Iba a iniciar el dialogó cuando él llevó su mano a la bragueta del pantalón, bajo la cremallera y sacó a relucir su enorme e hinchado miembro… duro como una barra de hierro…

– Chupame la verga viejita… – me dijo en un susurro.

Toda mi voluntad desapareció como por encanto. Todo lo que pensaba decir se borró de mi mente a la vista de esa hermosa pija. Mi cuerpo se arqueó. Mi cabeza descendió en busca de su entrepierna. Mi boca se abrió y me tragué el pene. Lo mamé hasta que su jugo atravesó mi garganta… Ni una palabra. Su verga imponente me dominaba…

A partir de ese instante mi futuro yerno es mi amante. Y no puedo evitarlo. Me muestra la pija y caigo rendida a sus pies. Me entrego sin objeción alguna. Donde y cuando sea que él lo dispone… En la cocina, en el galpón, en el garaje, donde me encuentre… soy suya. Hago lo que me pide. A tal punto que un día estaba pasando la aspiradora al baúl del auto en tanto mi marido le arreglaba un tema de mecánica en el motor a escasos metros, cuando él llegó me levantó la ropa y me enterró de una la verga en la vulva para dejarme su semen en minutos dentro de mi concha, tras provocarme dos orgasmos reprimidos… Estoy gozosa, pero me asusta pensar que nos van a descubrir; al mismo tiempo que esa situación me pone más caliente por el riesgo que implica… Cada vez juega más al filio de la navaja… y yo me enloquezco de placer…

El alumno de secundaria

Miércoles, marzo 6th, 2013

¿Qué me paso? ¿Cómo pude perder así la cabeza? Esa y mil preguntas más quedaron sin respuesta… y aún siguen sin respuesta…

Soy profesora de matemáticas en un colegio secundario. Doy clases en el horario nocturno. En tal turno se juntan los que trabajan y no pueden estudiar de día por tal razón y los jóvenes que en el turno de la tarde o mañana ya no tienen cabida… por diferentes razones…

Mi materia es un tanto complicada y para muchos de los alumnos es engorrosa. Pero tratan de cumplir y por mi parte colaboro con ellos lo más que puedo… Dos de los muchachitos “remaban” la materia. Pero repentinamente comenzaron a dar mejores resultados… al principio creí que se copiaban, pero no… lo hacían solos… eso me intrigó… Al salir del colegio era normal por mi parte ir a un café en la esquina y sentarme a conversar con algunos alumnos que precisaban alguna explicación más…

Intrigada ante la evolución de estos dos con disimulo los invité a sentarse esa noche en el café junto a los demás… Transcurrido un buen rato y como al pasar dije…

– Los que mejoraron mucho son ellos… Se ve que ahora les prestan más atención a las matemáticas… ¿O se copian? – pregunté en son evidente de broma… Todos soltaron la risa acompañando el chiste… y uno de ellos contestó…

– No, profe… Cuando salimos nos encontramos con el “viejo” de 2do. 5ta. Y el nos explica con su santa paciencia lo que no entendimos… y nos despeja todas las dudas… ¡sabe un montón!

– ¿Qué viejo de 2do. 5ta? ¿Hay un viejo en 2do. 5ta?

– Le decimos “el viejo” porque tiene como 30 años…

– Ah… ya me parecía… el único viejo que conozco en el colegio es Simón y ese va para atrás en todas las materias…

– Ja ja ja… no Profe… Con Simón nos vamos a julio sin pasar por marzo… ja ja ja

La risa fue general… Pero ahí me picó el bichito… ¿Quién era el “viejo”?

Apenas llegué a la Sala de Profesores al día siguiente y en forma disimulada indagué con una de mis colegas…

– ¿Te puedo hacer una pregunta?

– Si, por supuesto…

– Te explico… Dos de mis alumnos de 1ro. 1ra. Me dijeron como respuesta que ellos consultaban de mi materia a un “viejo” de 2do. 5ta.… ¿Vos tenés algún viejo en esa clase?

– Ja ja ja… No… todos le dicen “el viejo” a un muchacho de unos 30 años… y es un tipo muy instruido… Mi materia la lleva como si fuera agua… y por lo que hablé con los demás profesores todas van igual… Tiene promedio general 9.85 Hable con el rector y me dijo que si… que es así… Ya el año pasado terminó con un promedio general de 9.95 y este año es el cuadro de honor del colegio… Yo me paré a hablar de distintos temas con él y se maneja muy bien… sabe… no es un improvisado. Es un tipo interesante… Lástima que yo soy muy vieja… sino…

– Sino ¿Qué?

– Y… aunque te suene chabacano… me lo levantó… Está muy bien el pendejo…

Tras esta conversación con mi colega, 10 años mayor que yo, me quedó encendida la lucecita de la intriga… y cuando algo me intriga me gusta descubrirle sus secretos…

A la clase siguiente… como quien no quiere la cosa busqué quedarme “pegada” con los alumnos “amigos” del “viejo”… y con disimulo casi los obligué a que me invitaran a participar de la mesa de café que mantenían ellos con el susodicho “viejo”…

– Profe… disculpe ¿no?… pero nos tenemos que encontrar con el “viejo” para que nos saque un par de dudas en otra materia…

– Ah también es asesor de otras materias aparte de matemáticas…

– Si… es un capo… sabe cualquier cantidad… ¿Quiere venir a conocerlo?

– ¿Yo?…

– Si profe… Déle… véngase con nosotros y se lo presentamos…

– Pero… por ahí le molesta… soy una profesora…

– No… que le va a molestar… Al contrario… Mientras nosotros “resolvemos” los problemas que él nos da, puede charlar con Ud.…

– ¿Seguro, no?

– Si profe… Venga… Vamos que es allá en la Avenida.

Y fuimos.

– Hola viejo… – saludó el que me había invitado – trajimos a la profe porque no nos cree que vos nos enseñas después de clases… ja ja ja

– Es lógico… yo tampoco les creería… ja ja ja

– Hola – le dije mirándolo a los ojos. Dicen que los ojos son el reflejo de la persona…

– Hola… – contestó mirándome a los ojos tan fijos y dominantes que me obligó a bajar la mirada… Sentí que los colores me subían a las mejillas… El seguía “investigándome” con la mirada y yo me comencé a sentir “desnuda”… – Son buenos chicos… – continuó – Algo duros de entendederas, pero buenos…

– Si… – contesté con un hilo de voz – les cuesta horrores mi materia…

– Y ¿Cuál es su materia?

– Matemáticas…

– Ah… si… Es un una materia muy complicada… – sus ojos no perdían detalle

– Y… más que complicada es para pensar… – traté de disimular que me cohibía su presencia y su mirada…

Cuando los “chicos” se apartaron a otra mesa para hacer las tareas que él les dio nosotros quedamos hablando de distintos temas… No pude manejar la situación en ningún momento… “el pendejo” (yo tengo 40) me inhibía… y su mirada me dominaba. Su voz suave, profunda, convencía… Me di cuenta que lo que había dicho mi colega era cierto… “el pendejo” estaba para el levante… Su rostro, su forma de hablar… en verdad me taladraba, me subyugaba… Perdida en la inmensidad de su mirada no di pie con bola en todo ese momento… Y cuando llegó la hora de separarnos y me subí al taxi rumbo a mi departamento; llevaba un torbellino de sensaciones en la cabeza… Esa noche la pasé pensando en “el pendejo” al que llamaban “el viejo”… y en como haría para volver a verlo…

Pasó una semana. No encontré la forma o la excusa para volver al café donde “el viejo” ayudaba a mis alumnos… Me desesperé. No sabía porqué pero quería volver a encontrarme con él… Necesitaba hablarle y escucharlo… Y se dio…

– Profe… ¿va apurada? – el “amigo del viejo me interrogó a la salida del colegio…

– No… ¿Por?

– ¿Va al café de la esquina, como siempre?

– No… hoy no… Los chicos tienen cosas que hacer… ¿por qué?

– ¿No quiere venir a tomar un café con nosotros y “el viejo”…?

– ¿Te parece? – me hice la interesante…

– ¡Déle! ¡Anímese! ¡Venga a tomar un café de los buenos en buena compañía!

– Lo de café del bueno…

– Si ya se… y lo de buena compañía…

– No… ja ja ja Está bien… Los acompaño…

– ¡Bien profe!

No se enteró que yo ardía en deseos de volverme a encontrar con su amigo “el viejo” y que su invitación me abría el camino para ello…

Llegamos a la confitería y ahí estaba él… mientras nos acercábamos a la mesa aproveché para inspeccionar su presencia…

– Hola – dije en cuanto llegamos… – ¡Él me invitó! ¿eh?

– Si… yo le pedí que venga… ¿no te molesta verdad? – dijo el muchachito

– No… Por supuesto… ¿Por qué me ha de molestar? Siempre es bienvenida a nuestra humilde mesa de estudio…

– Gracias… es usted muy amable…

– Por nada, señora…

Lo miré… me pareció notar una especie de interrogación en la afirmación “señora”… Y me percaté por su mirada que así era… ¿Quería conocer mi estado civil? ¿O si tenía pareja? ¿Sería eso o me parecía?

– Fui señora… ahora estoy divorciada… -contesté en voz baja apenas audible…

– Pero no deja de ser señora, por no tener marido… – me contestó en tanto les daba las tareas a “sus amigos, mis alumnos” haciendo que se marcharan a otra mesa – Pregúntele a su pareja que opina al respecto y le va a decir lo mismo que yo… Uno nace con cierto don de gente… El casamiento es un mero formalismo…

Me sonreí… estaba tratando de sonsacarme… de averiguar sobre mi…

– No tengo pareja… – repliqué dándole un sentido de pesar y necesidad a lo manifestado, que él captó inmediatamente…

– Ah… No sabía que los hombres estaban ciegos…

– ¿Ciegos? ¿Por?

– No tiene pareja… deben ser ciegos los hombres que la rodean para no intentar conquistarla…

– Gracias por el piropo… sentí que mis mejillas se arrebolaban, el calor me subió desde dentro y estalló en mi cara… Me ardieron las mejillas…

El mantenía firme su mirada en mi rostro… y estúpidamente y con un hilo de voz muy suave solo atiné a completar…

– Hace ya dos años que no salgo con alguien de su sexo… – Inconcientemente le estaba tirando el anzuelo…

– Mucho tiempo… ¿y vive sola o con sus hijos?

Seguía interrogándome disimuladamente y yo me hice la tonta siguiéndole la corriente…

– No… vivo sola, en mi departamento… tengo un hijo, pero esta casado y vive con su familia… – me apresuré a dejarle en claro.

– Ah…

– ¿Y vos sos casado, soltero…? – me lancé a fondo con el tuteo…

– Separado…

– Ah… No te divorciaste…

– No… Me separé hace un año… y bueno… todo está muy confuso todavía…

– ¿Y tenés pareja o alguien con quien salir? – interrogatorio deschavado al ciento por ciento. Devolvía con la misma moneda.

– No… Para nada… No quiero complicarme la vida de nuevo…

– ¿Complicarte?

– Y si… viste como son ustedes… Conocen a un tipo y ya quieren adueñarse de él… lo quieren “amoldar” a su gusto… y bueno… eso te complica ¿no?

Al devolverme el tuteo en forma tan natural me dejó en suspenso…

– Depende de la mujer… En mi caso particular, de salir con algún hombre, intentaría que cada uno vaya por su lado… Libres… Sin ataduras… – mensaje subliminal de “si salís conmigo no hay enganche”

– Así debe ser… ¿pero cuantas piensan como vos?

– Debe haber… – Su voz tuteándome me desarmaba… Tenía ganas de gritarle yo soy una…

Los pibes terminaron la tarea y se acercaron a la mesa…

– Disculpen que los interrumpa… Terminamos… “Viejo”, es tarde, me voy a casa… te veo mañana ¿Si?…

– Si, dale… No hay problema…

– Yo también me voy…

– Hasta mañana profe…

– Chau… cuídense…

Los pibes se fueron y yo quedé a solas con el “viejo”… ¿y ahora? ¿Qué hacia?

– Bueno… – dije tratando de disimular mi desorientación – es tarde… va siendo hora de que también me vaya…

– ¿Tomás colectivo?

– No… Me voy en taxi…

– ¿Puedo preguntar para donde vas? Si vas para el mismo lado que yo, te alcanzo…

– ¿Tenés coche?

– Si…

– Voy a Boedo y Rivadavia…

– Te llevó entonces, me queda de pasada…

– Dale… – y me llevó…

Durante una semana seguida nos encontramos en el café… Se marchaban los “amigos” y él me alcanzaba hasta Boedo y Rivadavia…

Las charlas e interrogatorios por ambas partes eran constantes… Nos íbamos conociendo… Pero la diferencia de edad y el hecho de que yo fuera profesora del colegio, hacían que él se comportara “demasiado prudente”… y yo me daba manija mal con el pendejo… Y llegué al límite… La “calentura” me brotaba por los poros. Esa noche al salir del café me jugué a cara o cruz…

– ¿Querés subir a mi departamento a tomar un café y seguir la charla? – le pregunté en tanto íbamos en camino…

– ¿No es molestia la hora?

– ¡No! ¡Para nada!

– ¿Seguro? No me gustaría complicarte…

– Si me complicaras no te invitaría…

– Bueno… Una invitación de una dama nunca se rechaza…

– Bien… la dirección es…

Llegamos. Estacionó a pocos metros de la entrada. Cuando ingresamos al departamento en segundos él había hecho una inspección ocular… Su vista no dejó espacio por escudriñar…

– Lindo… coqueto… acogedor…

– Gracias…

– Por nada… el lugar demuestra el tipo de persona que eres…

– ¿Y soy? – Lancé el dardo y esperé ansiosa la respuesta… jugada entera…

– Inteligente, linda, coqueta, acogedora… dulce, simpática, tierna… – en tanto hablaba me miraba a los ojos y su vista poderosa me desarmaba…

– ¿Todo eso? – alcancé a preguntar con voz entrecortada… me di cuenta que acababa de darle pie para que él maneje la situación a su antojo… yo levantaba la bandera blanca… estaba desarmada…

– Eso… y más… – dijo acercándose adonde me hallaba parada… No me moví. Me sentía clavada al piso… El se acercaba con manifiestas intenciones de tomarme y yo me entregaba sin resistencia… Me ardía el rostro… la piel era como un volcán en erupción…

– ¿Y… que más? – fue mas un suspiro que una pregunta… el se encontraba a un metro escaso… dio el paso adelante…

– Ardiente… – Sus manos rodearon mi cintura. Sus labios se apretaron contra los míos… Mi boca anhelante se abrió para darle paso a su lengua y me prendí frenéticamente de su cuerpo devolviendo una por una las caricias y los besos… Perdí el control… Me entregué sin reticencias y me hundí en el pozo del placer que sus manos y labios me estaban brindando… No opuse reparo alguno cuando una de sus manos hurgó impertinente entre mis piernas, ni cuando sus dedos iniciaron el avance hacia el interior de mi vulva… Solo me entregué… Abrí mis piernas y lo dejé entrar y avanzar… Su boca en tanto ya jugaba con uno de mis pezones… mis pechos desnudos estaban siendo besados, lamidos, mordisqueados… y yo me sentí gritar de placer… de lujuria… No opuse resistencia cuando terminó de desvestirme y sin más me llevó a la cama… Ni cuando su boca se apoderó de mi concha y la deshizo a besos y caricias… Solo gritaba de placer… gozaba como hacia muchísimo tiempo no gozaba… y luego de muchísimos minutos el alzó su desnudo cuerpo sobre el mío… su verga buscó la entrada de mi concha… Abrí mis piernas para darle paso… La sentí llegar a la entrada de la vagina… Caliente el glande se apoyó contra la entrada… pero no entró sino hasta que presionó… Un gemido nació en mi garganta… El glande era enorme… Muy grueso… Acababa de entrar estirándome los labios y forzando la entrada… Volví a gemir cuando su grosor inesperado se fue internando en mi cuerpo… Vibraba toda sin control… gorgoritos de placer salían incontrolables de mi garganta… El roce de semejante pedazo de carne me hacia castañetear los dientes y corcovear el cuerpo… el mete y saca me terminó de hacer sucumbir… ya si control alguno los orgasmos me sacudieron sucesivamente… no podía evitarlos… no lograba desconcentrar mi atención… La cogida que estaba recibiendo era de campeonato… Me estaba demoliendo a pijazos y yo no podía hacer nada… nada… solo acabar… gozar… acabar… gozar… y vuelta a acabar…

Abrí mis ojos y contemplé su rostro… Reflejaba la satisfacción del placer que me brindaba…

– Me estás demoliendo…

– Si… Te voy a hacer gozar como nunca antes gozaste…

– Ya me estas haciendo gozar así…

– Más vas gozar cuando te la ponga atrás…

Un escalofrío recorrió mi espina dorsal…

– El culo no… – dije temerosa… desfalleciente… Me di cuenta que en cuanto se lo propusiera me daría vuelta y me rompería el agujero sin oposición alguna por mi parte…

– Si preciosa… estás deseando sentirla entrar en el culo…

– Me vas… a matar… me lo vas a destrozar… – pero era cierto deseaba sentirlo en el culo… experimentar… saber que se sentía…

– Te lo voy a abrir como nadie nunca te lo abrió…

No se como ocurrió… El me sacó la verga de la concha y yo sin decir nada y sin que me lo pida, me di vuelta, me puse en cuatro y le entregué sin tapujos el culo sabiendo que me lo iba a romper… pero lo hice… y le dije al mismo tiempo…

– Tenés razón… Quiero sentirte cuando me rompas bien el culo… Quiero que me la entierres bien adentro… Quiero morir con tu pija en el culooo… aaaggghhhyyy…

El enorme y grueso glande acababa de romperme el agujero anal y se fue para adentro. El resto de pija igualmente grueso le siguió… y ahí me percaté de que aparte de gruesa era descomunalmente larga… Prudentemente el pendejo no me la había mandado a guardar por completo en la argolla… Pero si lo estaba haciendo en el orto… Cuando me hizo girar y sentarme sobre la verga, creí que me salía por la garganta… Enorme. Veinte y tantos centímetros de grueso miembro alojados en mi indefenso, entregado y destrozado culo… y segundos después me obligaba a subir y bajar a lo largo de semejante mástil duro, grueso, fibroso… terriblemente largo… hasta que el calor de un río de esperma inundó mis tripas y grité… grité de placer al sentirlo llenarme el culo… y me dejé caer desfalleciente sobre ella hasta que hice tope con el cuerpo del muchacho. Estaba rendida, sin fuerzas…

Toda esa noche y parte del día siguiente “el viejo” me sacudió como a un trapo… A la noche siguiente no fui al colegio… Avisé que no me sentía bien…

– No me siento bien – le dije al “viejo” tratando de hacerle ver lo cansada que estaba… y me contestó jocoso…

– Es porque te rompí el orto… en cuanto pase el dolor te vas a poder sentar bien…

Lo miré… y le dije…

– No creo. Quiero que me sigas rompiendo el culo…

Y lo siguió haciendo… me lo dejó abierto como un florero… Pero que placer…