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La excelente amiga de mi mamá

Martes, enero 24th, 2012

Mi nombre es Fernando, tengo 23 años, vivo en Veracruz, México, que es una zona residencial mi familia y yo, somos originarios de México DF, pero desde hacer 4 años vivimos aquí.

El relato que les voy a contar sucedió el año pasado, durante las vacaciones de Verano.

Todo comenzó el año pasado, yo tenía una novia de nombre Cintia, con quien desde 4 meses atrás había planeado salir de vacaciones con sus padres a Monterrey.

Pero unas semanas antes de que comenzaran las vacaciones, tuvimos un mal entendido y terminamos nuestra relación, así que el viaje a Monterrey se suspendió para mí, en ese momento lo que menos me importo fue el viaje, sino el hecho de haber terminado mi relación.

Yo vivo solo con mi mama y mi hermano menor, por que mis papas son divorciados. Un día mientras, comíamos, mi mama nos platico que iba a venir a visitarla una amiga de ella de México DF…

Y nos pregunto, si podía contar con nosotros… por que mi mama trabaja de 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Y no iba a poder estar con ella durante ese tiempo y necesitaba que nosotros la lleváramos a pasear y a que conociera la cuidad.

A Mi no me gusto mucha la idea, por que, el estar con una amiga de mi mama hasta las 6 de la tarde… iba a estropear todas mis vacaciones.

Y antes de que yo pudiera decir algo, mi hermano se adelanto.

Y dijo: Yo no puedo, me voy a ir a Guanajuato con mis amigos, así que no cuentes conmigo.

Yo no tenía mucho que hacer en esos días y mi mama lo sabia, por eso no dije nada. Así que mi mama me pregunto: ¿Y tu Fer? ¿Puedes ayudarme?

Le respondí un poco molesto: Pues si, ya que… Y mi mama me dijo: no te preocupes, te voy a dar dinero, para que salgan y te voy a prestar el coche.

Mi mama estaba muy emocionada con la visita de su amiga, por que limpio muy bien toda la casa, me pidió que limpiara la alberca que tenemos en la casa e incluso arreglo y hasta pinto el cuarto de visitas, que era donde su amiga se iba a quedar.

Unos días antes de que su amiga llegara, le pregunte a mi Mama: ¿Que amiga es la que va a venir? ¿La conozco?

Y me contesto: No… se llama Daphne, es una amiga que trabajaba conmigo en México.

Y le pregunte: ¿Y viene sola… o con su familia?

Mi mama me contesto: No, viene ella sola.

Y después me platico; Que Daphne, era la amante de un político de México y que hace 2 meses el señor la había dejado, por que ya no quería tener problemas con su familia.

Yo le pregunte: ¿Y ella que edad tiene?

Me dijo: Como 32 o 33 años. Era mi mejor Amiga en México.

Unos días antes que Daphne llegara lleve a mi hermano al aeropuerto para que se fuera a Guanajuato y me dijo, en un tono de broma: Luego me cuentas como te fue en tus vacaciones con la amiga de mi Mama.

Yo tampoco estaba muy convencido que fueran a ser unas buenas vacaciones, pero valdría la pena por el dinero y el coche.

Por fin llego el tan esperado día para mi mama, habíamos quedado que ella iría por Daphne al aeropuerto y yo me quedaría en la casa.

Más o menos alas 4 de la tarde llegaron ala casa. Yo estaba en mi cuarto cuando ellas llegaron, escuche cuando se abrió la puerta, y mi mama me hablo y me dijo: Fer… ya llegamos, ven a ayudarnos con las maletas. Baje las escaleras y salí a ayudarlas.

Y cuando baje y la mire, me quede con la boca abierta… me quede inmóvil durante unos segundos, no podía creer la mujer que estaba frene a mi, era una mujerzota con toda la extensión de la palabra.

Era de piel blanca y tenia una cara preciosa, unos ojos café y unos labios carnosos y muy sexys, su cabello era negro largo y lacio y su cuerpo… ¡Guau! Era perfecta… una mujer muy voluptuosa, y muy sexy.

Tenía unas caderas y un trasero grande y sexy muy sexy, unas piernas largas y gruesas y unos senos enormes, eso fue lo que mas me llamo la atención, sus enormes senos. Aparte que era una mujer muy alta. Mide 1.72 cm.

Traía puesto un pantalón de mezclilla y un suéter color rosa, las 2 cosas la estaban muy ajustadas a su cuerpo, así que se veía buenísima. Inmediatamente que la vi., me emocione por la mujerzota que estaría en mi casa.

Les ayude a meter las cosas hasta su cuarto y después mí mama me dijo: Mira, ella es mi amiga Daphne. La salude y le di un beso en la mejilla.

Daphne me pregunto: ¿Tú eres el más grande?

Yo le dije: Si

Mi mama nos dijo: Bueno, los dejo un momentito, para que se conozcan mejor, yo voy al baño, mi mama se fue y Daphne me pregunto: Entonces, ¿Tú me vas a llevar a pasear?

Y yo le dije: Si.

Mi mama regreso y nos dijo: Bueno, yo ya me voy a trabajar, regreso alas 6:30.

Nos pregunto: ¿Van a salir a algún lado?

A lo que Daphne respondió: No, yo creo que hoy no, hoy quiero descansar.

Y mi mama dijo: Bueno, entonces los veo al rato, se despidió y se fue.

Así que nos quedamos solos, ella y yo.

Daphne me dijo: Oye, yo tengo mucha Hambre, ¿Tu, no?

Antes de que ellas llegaran, yo había comprado una pizza así que le dije: Yo tengo pizza, ¿Quieres? Pero esta en mi cuarto.

Ella me dijo: Si, Esta bien.

Así que fui a mi cuarto por ella. Cuando regrese, Daphne ya se había quitado es suéter, traía una blusa rosa que estaba muy escotada, yo la mire y ella me dijo: Aquí hace mucho calor… por eso me quite el suéter.

Creo que no fue una buena idea, por que yo no podía dejar de ver sus enormes senos.

Puse la pizza a calentar y ella me dijo: ¿Me llevas a mi cuarto?, por que tengo mucho calor y quiero ponerme más cómoda.

Yo le conteste: Si, claro, sígame.

A lo que ella me dijo: No quiero que hables de usted, me haces sentir vieja, háblame de tu.

Yo le dije: Bueno.

La llevé a su cuarto y le dije: Este es tu cuarto, yo te hablo cuando este la pizza.

Me dijo: Bueno, pero yo ahorita me cambio y bajo.

Me fui a la cocina a esperar que se terminara de calentar la pizza mientras pensaba en lo sabrosa que estaba la amiga de mi mama… la verdad es que yo adoro a las mujeres con senos grandes. Y Daphne tenía unos muy grandes, firmes y hermosos.

Termino de calentarse la pizza, así que fui a su cuarto y le hable.

Ella me contesto: Ya voy… no tardo.

Me fui ala cocina y la espere, poco tiempo después, ella llego, ¡Guau!, la verdad era una mujer muy sexy, traía puesto un pequeño short blanco que apenas le cubría el trasero.

Me vio y me dijo: Espero que no te incomode que salga así… pero la verdad, tengo mucho calor.

Yo dije: No, no te preocupes.

Estuvimos platicando de muchas cosas mientras ella comía, la escuela, mi vida, mi mama, etc.

Yo no podía dejar de ver sus senos, aunque trataba de no verlos, pero era imposible.

Termino de comer y seguimos platicando durante un largo rato, y fue cuando creo que tomo confianza y me confeso algo…

Primero yo le pregunte: y, ¿Cuánto tiempo te piensas quedar?

A lo que me contesto en tono de broma: ¿Ya me esta corriendo?

Yo me reí y le dije: No, para nada.

Fue cuando ella me platico: Mira, lo que pasa es que tu mama, me dijo que donde ella trabaja están solicitando a alguien y pues quiero ver si me quedo con el trabajo, pero eso lo veré luego, primero quiero conocer la cuidad y divertirme.

Le dije: Ah… OK, pues esta muy bien.

Ella me pregunto: ¿Te molestaría que yo viviera aquí?

Yo le respondí: No, para nada, mejor… así mi mama no estaría tan sola.

Y ella me dijo: Pues si.

Seguimos platicando y al poco tiempo llego mi mama, nos encontró en la cocina, nos saludo y nos dijo: Yo tengo hambre, ¿Quieren ir a cenar?

Yo le respondí: No, yo voy a mi cuarto un rato, y me fui, la verdad a masturbarme, por que estaba muy excitado con la mujer que tuve toda la tarde frente a mí.

Pero ellas si se fueron a cenar.

Cuando se fueron yo fui al cuarto de Daphne a revisar sus cosas, abrí sus maletas, y me excite mas cuando vi la clase de ropa interior que traía en su maleta.

Traía unas tangas muy sexys unos ligeros de encaje color negro y rojo, una ropa para dormir, muy sexy, pero lo que mas me impacto fue la talla de sus brasiers, era 38G.

Seguí viendo su ropa y más me calentaba, hasta que encontré en una maleta pequeña, algo que la verdad no me imaginaba encontrar… era un consolador o dildo, era de color rosa, de los de baterías que vibran…

No podía creer que una mujer así, necesitara usar ese tipo de cosas.

En ese momento, escuche que abrieron la puerta, así que acomode todo y me salí del cuarto.

Como las 11 de la noche, mi Mama entro a mi cuarto y empezó a platicar conmigo de muchas cosas y la final me dijo: Oye, mañana me llevas al trabajo y te traes el carro, para que lleves a pasear a Daphne.

Yo dije: Bueno.

Al siguiente día muy temprano lleve a mi mama a su trabajo y cuando llegamos antes de bajarse, me dijo: Oye, me pidió Daphne que cuando me fuera la despertara, pero la deje dormir más tiempo, cuando tú llegues a la casa la despierta.

Yo respondí: Si, OK

Regrese a la casa y cuando llegue fui a despertarla, toqué la puerta, pero no contesto… así que entre al cuarto, ella estaba acostada en la cama, con un camisón de seda color gris, se veía deliciosa. Me acerque y le hable, pero no me respondió. Así que me acerque un poco mas, y me di cuenta de 2 cosas.
La primera era que como la pijama era tan chica y sus senos tan grandes, uno se su pezones se había salido y como no tenia ninguna sabana o algo con que cubrirse, podía ver todo su trasero.

Y la segunda, que el dildo color rosa, estaba alado de ella, sobre la cama.

¡Guau! Con esa imagen inmediatamente tuve una erección, y al ver que estaba tan dormida toque mi pene y empecé a masturbarme… después de masturbarme, me acerque y le hable, la moví, pero no se despertó, la volví a mover un poco más fuerte y fue cuando despertó.

Me dijo: Buenos días, ¿y tu mama?

Yo le platique lo que mi mama me había dicho.

Y después le dije: Oye, tienes el sueño muy profundo, toque la puerta, pero no contestaste, por eso entre.

Ella me dijo: Si, es que anoche estaba muy cansada.

Le dije: bueno, Voy a hacer el desayuno

Pero ella me dijo: No, ahora yo te voy a hacer a ti, nada mas me arreglo y voy

Le dije: Bueno, entonces te espero, y me salí del cuarto

Minutos después bajo y me dijo: Mejor, después me arreglo, primero desayunamos…

Todavía traía puesto el camisón, solo que ya se había puesto brasiere.

Mientras hacia de desayunar, estábamos platicando y me pregunto: tu, ¿Ya te bañaste?

Y le conteste: No, me levante alas 7 de la mañana

Y me dijo: ¿Me baño yo primero, o tú?

Yo le conteste: Como quieras.

Ella me dijo: Pues, tu primero.

Terminamos de desayunar y me metí a bañar… cuando salí, fui a su cuarto a avisarle que ya se podía meter a bañar y su puerta estaba emparejada, y no toque antes mire por la rendija de la puerta, lo hice con la intención de poder ver algo y ¡Guau! Estaba ella completamente desnuda frotando su senos, yo no entendí lo que estaba haciendo, pero después tomo una crema y se la unto en sus senos y siguió frotándolos, tenia una vagina deliciosa, muy bien depilada, sin ningún bello.

Estuve un rato mirándola y mi pene se puso súper erecto, se veía muy rica, pero después toque la puerta, ella se tapo y dijo: Ya voy.

Mientras se bañaba entre a su cuarto y cheque la crema que se había untado en los senos, y fue cuando me di cuenta que sus senos eran operados y la crema era para que la piel de los senos no se desgarre.

Con razón tenia unos senos tan grandes y firmes, regrese a mi cuarto y empecé a buscar mi ropa… no cerré la puerta por que mi cuarto esta al final del pasillo y no creí que Daphne fuera a ir para halla.

Pero cuando estaba buscando mi ropa ella entro, yo estaba completamente desnudo y con una media erección por haberla visto, ella me miro.

Y muy apenada me dijo: Perdón… y se dio la vuelta, traía enrollada solo una toalla en el cuerpo. Me dijo: Oye ¿tendrás otra toalla para mi cabello?

Yo un poco apenado me tape y le dije: Si.

Ella se salio de mi cuarto y me dijo: ¿Me la puedes llevar a mi cuarto?

Yo le dije: Si, ahorita te la llevo.

Me termine de vestir, fui por la toalla y se la lleve.

Cuando íbamos en el coche ella me dijo: Oye, discúlpame… creí que ya estabas vestido por eso entre así.

Yo le respondí: No te preocupes, fue mi culpa por no cerrar la puerta

Después ella me pregunto: ¿Vamos a pasar por alguien?

Yo le dije: No, solo vamos a salir tú y yo.

Ella me pregunto: ¿Tienes novia?

Yo le platique lo que me había pasado con mi ex-novia, y pues ella también me platico lo que le había pasado con su ex-pareja, era algo que yo ya sabia.

Y al final me dijo: “Así que tú y yo sufrimos el mismo dolor”, pero no te preocupes, vamos a olvidarnos de eso y a divertirnos mucho.

La verdad yo me la estaba pasando muy bien con ella, aparte de ser la mujer de mis sueños, era muy alegre, divertida y muy sexy.

Ella me dijo: Yo pensaba que tenías novia y que íbamos a salir con ella.

Yo le dije: No, para nada…

Entonces hizo algo que no esperaba, quizá en ese momento lo hizo de broma, pero a mí me gusto muchísimo, agarro mi pierna, se acerco a mí y en un tono muy sexy y cachondo, me susurró en el oído: mmm… entonces te tengo para mi solita… y se río.

Yo solo me reí y le dije: Si, soy todo tuyo… y me reí

Ese día fuimos a una plaza comercial y me di cuenta que todos los hombres volteaban a verla, la miraban por que la verdad se veía buenísima, estuvimos ahí hasta que mi Mama salio de trabajar.

Alas 6:15. Ella se dio cuenta de la hora que era y me dijo: ¿Ya viste que hora es?

Yo le dije: Si, perdí la noción del tiempo, vamonos. Y nos fuimos por mi mama a su trabajo.

Ese día era viernes y por lo regular mi mama los viernes sale con su pareja, se llama José Luís.

Ella estaba muy nerviosa por la hora que era.

Así que para tranquilizarla le dije: No te preocupes… de seguro esta con José Luís.

Llegamos y mi mama estaba con el, se acerco al coche y nos dijo: Voy a ir a bailar con José un rato, ¿Quieren venir?

Yo no tenia ganas y le dije: Yo… no

Daphne le dijo: Yo no tengo muchas ganas, estoy muy cansada, mejor te espero en la casa.

Mi mama dijo, OK, no llego muy tarde.

Así que Daphne y yo, nos fuimos a la casa.

Llegamos y Daphne se sentó en la sala y me dijo: Estoy muerta… voy a dormir como piedra.

Yo le pregunte: ¿Quieres cenar algo?

Me respondió: Si, pero no quiero hacer nada, mejor pedimos una Pizza como ayer.

Yo le dije: OK

Llego la pizza y cenamos en la sala mientras veíamos la TV, ella se sentó a lado de mí, y yo no podía evitar el voltear a ver sus deliciosas piernas, su gran trasero y sus enormes senos. Ella se dio cuenta en algunas ocasiones y solo me volteaba a ver y sonreía. Alas 12 aproximadamente llego mi mama… y yo me fui a mi cuarto a dormir, al poco rato ellas también.

Pero antes de acostarse mi Mama entro a mi cuarto y me dijo: Gracias por ayudarme con Daphne, dice que le caíste muy bien, que se ha divertido mucho.
Yo le dije: Por nada.

Me Pregunto: ¿Y como te ha caído?

Yo le conteste: Bien, es muy buena onda.

Mi mama estaba un poco borracha, y por eso me dijo algo de Daphne.

Primero me pregunto: Oye, ¿Ya viste el tamaño de los senos de Daphne?

Le respondí: Si, son muy grandes.

Yo tengo una relación muy buena con mi mama y ella me dijo en tono de broma: Órale, para que te termines de amamantar, y se rió…

También me dijo: Cuando yo trabajaba con ella no las tenias así, Daphne me platico que el señor con el que vivía le pago una operación para que se los aumentara

Yo solo le dije: Ah… OK

Después se despidió y se fue.
Yo trataba de dormir, pero no podía sacar de mi cabeza a Daphne y al hecho de que talvez se estaba masturbando muy cerca de mi cuarto.

Hasta que en un acto de desesperación o talvez de calentura se ocurrió ir a espiarla, pensé, que si me llegaba a descubrir que la estaba espiando se podía molestar, por eso se me ocurrió que si me veía le diría que entre a buscar algo al cuarto.

Eran las 2 de la mañana, mi mama estaba completamente dormida, así que entre con mucho cuidado al cuarto de Daphne.

Abrí la puerta lenta y silenciosamente, entre y me acerque a la orilla de la cama, la luz que entraba por la ventana, me dejaba ver su delicioso cuerpo, estaba acostada de lado con una almohada entre las piernas y los 2 senos descubiertos, pensé que alo mejor fue tanto su sueño que olvido ponerse la pijama, por que solo traía una tanga y no traía brasiere.

Me quede mirándola y empecé a masturbarme, recordé que ella me había dicho que tenia un sueño muy profundo y que estaba muy cansada, por eso me anime a tocar su cuerpo.

Lo primero que toque fueron su brazos, lentamente empecé a deslizar mi mano sobre su piel, tenia una piel muy suave… después puse mi mano en su pierna ala altura de su rodilla, la deslice hasta llegar a su trasero… ella no se movió para nada, así que decidí tocar sus deliciosos senos, me fui al otro lado de la cama y los toque. Nunca en mi vida había tocado unos senos con implantes, pero la textura es muy buena, los senos estaban mas grande que mi mano… después mi calentura me llevo a besar todo su rico cuerpo, primero su trasero y piernas y al final sus senos, tenia un olor delicioso.

Ese momento fue de los más excitantes de mi vida. No resistí mas y que me arrodille delante de la cama, acerque mi cara a sus senos y empecé a chupar sus pezones. No medí el riesgo de despertarla o talvez era que estaba demasiado excitado, pero ella no se movió para nada, me levante y empecé a masturbarme, mi eyaculacion fue tan abundante que le callo en el brazo y en el abdomen.

Así la deje, y me fui a mi cuarto a dormir…
Al siguiente día me sentía un poco apenado, por que a pesar de no haberme descubierto, moralmente yo me senita mal y mientras me dirigía ala cocina, escuche sin querer una conversación entre ella y mi mama, ella le dijo a mi mama que tenia problemas para dormir, que le costaba mucho trabajo dormir desde que ese señor la había dejado, por la depresión y esas cosas, por eso usaba pastillas para dormir. Cuando escuche eso pensé… que era algo dé lo que tenia que sacar provecho.

Ese día era sábado, mi mama no trabajaba, y estarían juntas todo el día, yo me quede todo el día en casa viendo la TV y ellas salieron todo el día y yo las volví a ver hasta las 10 de la noche cuando regresaron, traían muchas cosas que habían comprado, yo estaba en la sala viendo una película y mi mama me pidió de favor que llevara sus cosas a su cuarto.

Y me dijo: También llévate las cosas de Daphne

Las agarre y las lleve a sus cuartos, en el camino, revise la ropa de Daphne, y era ropa interior y unas playeras, las deje en su cuarto y regrese ala sala.

Alas 12 de la noche me fui a dormir con la idea de ir al cuarto de Daphne mas tarde a visitarla, mi Mama y Daphne se quedaron en la sala durante mucho tiempo mas, no me di cuenta hasta que hora, por que me venció el sueño y me quede dormido por que al siguiente día tenia que ir alas 9 de la mañana a jugar fútbol.

Al siguiente día me levante muy temprano y me fui a jugar fútbol.

Cuando regrese, vi en la cochera que no estaba el coche, así que pensé que habían salido, entre directamente a mi cuarto y cuando iba para halla me encontré a Daphne en el pasillo, completamente desnuda, ella iba hacia el baño.

Me vio, se sorprendió y dijo: Ayyy… No te escuche llegar.

Yo la mire y le dije: Perdón, y me di la vuelta.

Ella me dijo: No te preocupes es culpa mía, por salir así.

Y se metió a su cuarto… al poco tiempo salio ya con ropa puesta

Me dijo: Por favor, no le vallas a decir a tu mama, no se valla a enojar.

Yo le dije: No te preocupes, como crees que le voy a decir…

Ella me dijo: Gracias, creí que estaba sola.

Yo le dije: Si, yo vengo llegando.

Y le pregunte: ¿Y mi mama?

Me dijo: Fue a comprar el desayuno

Le dije: OK.

Me dijo: Bueno, me voy a bañar

Esa mujer me tenía muy caliente, así que me empecé a masturbar cuando ella se metió al baño.

De repente escuche que ella me grito desde el baño: Fer… ¿Puedes venir?

Fui al baño y le dije: ¡Que paso!

Me dijo: Oye… me puedes pasar mi toalla… la deje en mi cuarto.

Fui por ella, regrese y toque la puerta, ella me dijo, pásale esta abierto.

Abrí la puerta y solo metí mi mano con la toalla, ella agarro mi mano y abrió toda la puerta y me dijo: Espérate, quiero hablar contigo…

Me pregunto: ¿Por que eres tan penoso? si ya me viste desnuda.

Para mi eso fue súper excitante, pero solo me reí y le dije: Si verdad…

Se termino de secar enfrente de mí y se fue a su cuarto a vestir.

Me dejo más caliente de lo que estaba, y me fui directamente a mi cuarto a masturbarme.

Al poco tiempo llego mi mama.

Desayunamos y ellas se fueron a la playa, yo me quede todo el día solo, así que tuve mucho tiempo para ver la ropa interior que se había comprado Daphne

Ellas regresaron como alas 6 de la tarde.

Yo estaba en mi cuarto, mi mama entro y me pregunto: ¿Ya comiste?

Le respondí: No

Y me dijo: Me voy a bañar y cuando salga hago algo de comer

Yo le dije: Bueno

Mientras mi mama se bañaba, Daphne entro a mi cuarto y me dijo: Oye, tengo ganas de ir al cine. ¿Me acompañas?, por que tú mama ya no quiere salir.

Yo también tenia ganas de ir al cine, así que no dude y le dije: Si, Claro, Vamos

Le dije a mi mama de mis planes con Daphne

Y me respondió: OK, pero yo no voy por que mañana tengo que trabajar.

Yo le dije: Bueno, entonces yo la llevo

Daphne se termino de bañar y nos fuimos.

Yo tenía muchas ganas de ver Spider-Man 3 que era la película del momento, así que le propuse ver esa película.

Ella me dijo: Si, esta bien, pero yo no he visto Spider-Man 2

Yo le dije: No te preocupes si tienes alguna duda me preguntas.

Y entramos al cine…

Compramos palomitas y refrescos, la sala del cine estaba un poco vacía, cerca de nosotros no había gente, Daphne traía una blusa amarilla muy escotada y un pantalón de mezclilla, ella se quedo con las palomitas en sus piernas, eso me favoreció a mi, por que cada que agarraba palomitas aprovechaba y miraba sus senos.

Vimos la película, pero como ella no vio SpiderMan 2 había cosas que me preguntaba, lo que mas me excitaba era tener sus labios carnosos y sexys cerca de mis oídos. Y escuchar las cosas que me susurraba…

Salimos del cine alas 10:30 de la noche. Y ella me dijo: Estoy muy cansada, tengo mucho sueño. Y nos fuimos a la casa.

Cuando íbamos en el carro camino ala casa, iba pensando que en la noche iría a visitarla a su cuarto.

Llegamos ala casa, mi mama ya estaba dormida y le pregunte: ¿Vas a cenar algo?

Ella me dijo: No, estoy llena, me voy a cambiar y horita regreso

Yo me prepare algo cenar, por que tenía hambre, y pocos minutos después ella regreso, traía puesto el camisón gris de seda, y sin brasiere.

Me dijo: Te voy a acompañar con un vaso de agua y vi claramente cuando se tomo una pastilla.

Y le pregunte: ¿Te sientes mal?

Ella respondió: No, son vitaminas para la piel.

Yo de antemano savia que eran sus pastillas para dormir, así que era un hecho que hoy la iría a visitar.

Termine de cenar y le dije: Si quieres ya vete a dormir, yo voy a ver la TV un rato en la sala.

Ella me dijo: Bueno, entonces nos vemos mañana, se acerco a mí, me dio las gracias por acompañarla y me dio un beso en la mejilla.

Ala 1 de la madrugada entre a su cuarto, savia que no iba a despertar, así que me tome mi tiempo, la toque, la bese y me masturbe a mi gusto…

Al siguiente día, todo fue normal, salimos a Pasear, fuimos a la playa por que a pesar de tener una alberca en mi casa, ella quiso salir al mar.

Regresamos a la casa alas 6 y antes pasamos por mi mama, cenamos y vimos la TV un rato en la sala.

Pero alas 9 yo les dije: Voy a mi cuarto, y me fui a ver otro programa, a las 10 mi mama se fue a dormir.

Dejo a Daphne en la sala, y 30 minutos después tocaron a mí puerta

Yo dije: Adelante.

Era Daphne entro y me pregunto: ¿Que vez?

Yo le dije: Una película…

Cerró la puerta, se acerco a mi cama y me dijo: ¿La puedo ver contigo?, es que no me gusta estar sola.

Yo le dije: Claro… siéntate.

Yo tengo una cama matrimonial en mi cuarto y estaba acostado en medio, así que me hice a un lado y le dije: Acuéstate o siéntate.

Ella se sentó, pero después se acostó.

Yo veía la TV, pero volteaba a hablar con ella y a ver sus senos, ella ya tenia puesto su camisón de seda gris y no traía brassiere y eso me calentaba y veían muy bien, cuando termino la película voltee a verla y estaba completamente dormida. Pensé en despertarla, pero se me ocurrió que se quedara a dormir conmigo, yo me cambie de ropa, apague las luces y me acosté.

Ella estaba acostada boca arriba, yo no podía dormir, estaba muy emocionado con tenerla acostada en mi cama de hecho no podía dejar de verla, era muy sexy hasta cuando dormía, así que me acerque lo mas que pude a ella y le puse un brazo encima y la abrace, si llegaba a despertar me haría el dormido.

Pero no despertó, lo que paso es que al sentir mi brazo se movió y se acomodo entre mis brazos, puso su espalda en mi pecho y su trasero cerca de mi pene… me excite mucho, y con mi mano empecé a acariciar su senos y frote mi pene en su trasero, creo que sintió y le gusto, por que entre sueños susurro algo, lo cual no entendí muy bien, no supe si dijo “cómeme” o “cójeme”… pero eso me excito mas.

Saque mi pene y comencé a masturbarme, levante su camisón ala altura de su cintura y vi que traía puesta una tanga, me moví y sin querer lo frote mi pene en su trasero, mi pene estaba súper mojado por eso sentí un cosquilleo como si me estuviera masturbando, así que lo puse entre su trasero y me empecé a frotarlo mientras acariciaba sus senos. Eso se sitia muy bien y pocos minutos después eyacule en su espalada y en mi pecho… después de eyacular. Guarde mi pene y me dormí abrazándola.

Como alas 4 de la mañana sentí que se movió y me di cuenta que se despertó, yo tengo el sueño muy ligero por eso que sentí cuando ella se movió, aparte la estaba abrazando.

Ella quito mi brazo de encima, se levanto y se fue… yo pensé que se había ido a su cuarto, pero al poco tiempo regreso.

Yo seguía despierto y al escucharla entrar abrí los ojos, ella no me veía por la oscuridad de la noche pero yo vi claramente cuando se paro enfrente de mi cama, se quito la tanga, se sentó en un sillón que tengo en mi cuarto.

Abrió sus piernas y empezó a masturbarse, poco tiempo después utilizó el dildo, me di cuenta por que escuche la vibración y que ella gemía silenciosamente.

Era lo mas excitante que había visto en mi vida, ella tenia las piernas abiertas de frente hacia mi y se masturbaba con una mano y con la otra acariciaba sus senos…

Pensé en despertarme y decirle algo como: “Yo te ayudo si quieres”.

Pero creí que era justo que si yo me masturbaba viéndola ella hiciera lo mismo. Cuando termino de masturbarse… acomodo su vestido se puso su tanga y se fue, pero creo que solo fue a dejar el dildo, por que después regreso y se acostó a lado de mí. Era algo genial, no podía creer que la mujer que tanto deseaba, también me deseaba.

Era fantástico… Al día siguiente escuche que mi mama toco la puerta de mi cuarto y me dijo: Ya levántate… Yo me desperté y le conteste para que no entrara: ¡Ya voy…!

Daphne también se despertó y me dijo: ¿Que paso? Me quede dormida…

Ella se hizo la que no savia nada, así que yo le dije: Quédate aquí… voy a dejar a mi mama y regreso…

Fui a dejar a mi mama a su trabajo y en el camino me dijo: Acuérdate de despertar a Daphne…

Cuando me dijo eso me di cuenta que ella no savia que habíamos pasado la noche juntos.

Así que yo solo le dije: OK

Regrese a la casa y Daphne estaba preparando el desayuno.

Cuando entre me pregunto: ¿Se dio cuenta?

Yo le dije: No, para nada… no te preocupes…

Ella suspiro de alivio y me dijo: Que Bueno…

Y me pregunto: ¿Que crees que piense si se entera?

Yo respondí: No se, pero creo que lo mejor es que no se entere

Y Daphne me dijo: Si, eso es lo mejor… Entonces ese será nuestro secretito…

Cuando ya estábamos sentados desayunando…

Daphne me pregunto: ¿Como dormiste anoche? ¿Te deje dormir?

Le respondí: Si… dormí muy bien.

Yo le pregunte: ¿Y tu?

Ella contesto: Muy bien… no me desperté para nada… tenia mucho que no dormía así.

Yo sabia muy bien lo que había pasado y no pude dejar de pensar en ella masturbándose y en lo rico que fue tenerla en mi cama…

Después me pregunto: ¿Por que no me despertaste?

Yo le conteste: Por que te veías muy cansada…

Después le pregunte: ¿Quieres salir a algún lado?

Y ella me respondió: No… hoy no, mejor hoy nos quedamos en la casa.

Estuvimos toda la mañana viendo películas, hasta a las 2 que mi Mama llego a comer, comimos con ella. Y mientras comíamos paso algo muy excitante.

Mi mama le pregunto a Daphne: ¿Como te has sentido?

Y Daphne respondió: Muy bien… he dormido muy bien.

Yo me quede muy preocupado de que le fuera a decir algo…

Mi mama le respondió: Que bueno, ya es hora que dejes de pensar en ese hombre. Debes de buscarte alguien bueno, que te quiera…

Daphne le dijo: Si, yo no pienso estar siempre sola…

Mi mama le dijo: Pues yo te puedo presentar a alguien… o aquí esta Fer, y se rió

Yo también me reí.

Y Daphne dijo: Si verdad… imagínate que fueras mi suegra.

Yo me volví a reír, pero de emoción, por que savia lo que había hecho Daphne y me moría de ganas de estar con ella.

Esa noche, yo había planeado ir a su cuarto a tocarla y a hacer todo lo que hacia frente a ella mientras dormía.

Yo estaba en mi cuarto esperando que fuera mas tarde y que ella estuviera dormida, pero antes de que yo fuera a su cuarto… vi que se abrió la puerta y Daphne entro, se acerco a mi cama y me hablo.

Me dijo: Fer… ¿Estas despierto?

Yo le respondí: Si, ¿Que paso?

Me dijo: Es que no puedo dormir… ¿Puedo dormir contigo?

Se me hizo algo muy extraño, pero se me hacia una muy buena idea…

Así que le dije: Si, ven acuéstate…

Se acostó a mi lado y me dijo: Si quieres abrázame…

Yo le dije: OK, y la abrace.

Me quede dormido y no me di cuenta de la hora, pero mas tarde, sentí claramente cuando ella se voltio y empezó a acariciar mi pene… esa noche no hizo nada mas.

Yo me quede con las ganas de masturbarme pues ella me había dejado muy caliente y más al tenerla a mi lado, pero no pude.

Esa noche tuve un sueño sexual con ella, soñé que me la cogía

Ese día mi mama no me iba a despertar, por que se iba a llevar el coche por que tenia que hacer unas cosas de su trabajo, así que podíamos dormir mucho mas tiempo.

Y cuando me desperté Daphne no estaba en mi cama, salí a buscarla a la sala y no había nadie, busque por toda la casa y no encontré a nadie.

Yo me levante con el pene muy erecto y muy caliente por mi sueño y fui a su cuarto para ver si ella estaba ahí.

Cuando entre, vi que estaba toda su ropa interior acomodada en su cama, me gusto mucho como se veía eso, eran ligueros, tangas, brassieres, se veía genial…

Así que saque mi pene y me empecé a masturbar…

No me di cuenta que estaba atrás de mi hasta que me dijo: ¡Si quieres te las presto…!

Yo me quede frió y solo dije: Perdón…

Ella se rió y dijo: Esta bien… no te apenes, me siento muy alagada de que hagas algo así con mi ropa.

Se acerco a mí y me dijo: Esta bien, eres hombre y tienes necesidades.

Yo solo me reí y le dije: Si…

También me dijo: No te preocupes… esto solo va a quedar entre tú y yo, me dio un beso en la mejilla y se salio de su cuarto.

Yo fui a mi cuarto, no savia que decirle, así que pensé en actuar natural, pues ella me había dicho que no me preocupara.

Al poco rato ella entro y me dijo: Ya esta el desayuno. Le dije: OK, gracias. Y fuimos a desayunar.

Comenzamos a desayunar, pero yo me sentía muy apenado, así que no le dije nada, ella fue la que me dijo: Ya te dije que no hay problema… no le voy a decir a tu Mama.

Yo solo le respondí: OK, Gracias

Y después me pregunto: ¿En verdad te gusta mi ropa?

Yo estaba apenado y le respondí: Pues si… es muy sexy…

Me dijo: Que bueno que te guste…

Y volvió a insistir: Pero, actúa normal, no paso nada…

Yo le dije: OK, y empecé a actuar normal.

Terminamos de desayunar y me dijo: Oye, tengo ganas de ir al cine, quiero ver la nueva película de Harry Potter, ¿Me acompañas en la tarde?

Yo le dije: Si, Claro…

Después me dijo: oye… tengo ganas de meterme a nadar un rato en la alberca.

Yo le respondí: Bueno, si quieres en un rato nos metemos…

Pasaron un par de horas y nos metimos a la alberca, yo la estaba limpiando cuando ella salio… traía puesto un bikini color rosa, se veía espectacular. Lo recuerdo como si fuera ayer, ella camino hacia una silla de playa y traía una toalla en un hombro… me miro y me pregunto:

Como me veo?

Se veía espectacular, sus enormes senos apenas eran cubiertos por el brassiere del bikini y la parte de abajo del bikini era como una media tanga, ósea, le quedaba a la mitad de la pompa…

Yo la mire y le dije: Muy bien…

Me sonrío y me dijo: Gracias…

Y después se acostó en la silla…

Yo le dije: Esta muy bien el día, ¿No crees?

Y ella me respondió: Si… Oye, ¿Me ayudas a ponerme bronceador?

Yo le dije: Claro…

Me dio el bronceador y se puso boca abajo: le puse en la espalda

Y después me dijo: ¿Puedes ponerme en las piernas?

Le dije: Si… y le puse

Yo paraba cuando iba a llegar a las pompas, pero ella me dijo: No pares… ponme ahí también.

Así que me di gusto tocando su enorme, suave y hermoso trasero.

Después termine de limpiar la alberca mientras que ella se asoleaba un poco.

Me fui a poner traje de baño y cuando regrese ella ya estaba adentro de la alberca y me dijo:

Te estoy esperando…

Me metí y estuvimos durante un rato platicando y nadando en la alberca.

Y después me dijo: Oye… ¿Te incomodaría si me quito el brassiere?

Yo le dije: No… Para nada…

Y ella me dijo: OK. Y se lo quito…

Y me dijo: ¿Puedes ir por el bronceador?

Le dije: Claro, Salí de la alberca y fui por el bronceador y cuando entre no pude dejar de ver sus senos, me quede mirándola y ella se dio cuenta…

Y desde ese momento comenzó un jueguito muy extraño entre ella y yo.

Por que cuando sintió mi mirada me dijo: ¿Quieres ayudarme con el bronceador?

Yo me quede sin palabras y solo tartamudeaba le dije: ¡Ehh…! ¡Este…! ¡Noo…!

Ella me dijo: ¿No quieres…?

Yo le dije: Noo… Bueno si…

No sabía ni que decirle…

Hasta que ella me dijo: Ven…

Me acerque a ella y me dijo: Ponme en los senos…

Yo le dije: Es que me da un poco de pena.

Ella me dijo: Pues que no te de pena…

Yo le dije: ¿En serio, quieres que te ponga bronceador?

Me puse bronceador en las manos y se lo empecé a untar en los senos… mas bien empecé a acariciar todos sus senos… me comencé a excitar y creo que ella sintió por que me dijo: Creo que ya están bien…

Y después me dijo: Ya vez… no pasó nada malo…

Durante todo ese rato que estuvimos en la alberca, no pude dejar de ver sus senos… se me hacían geniales y muy hermosos… eran lo máximo.

Como alas 4 de la tarde nos salimos de la alberca, para que en cuanto llegara mi mama nos fuéramos al cine.

Ella me dijo: Vamos a bañamos…

Yo dije: Si, y le pregunte: ¿Te bañas tu primero o yo?

Ella me dijo: Tú, báñate primero.

Le dije: OK.

Estaba en mi cuarto buscando mi ropa de repente, escuche que se abrió la puerta y entro Daphne enrollada en una toalla y me dijo: ¿Que te parece si nos bañamos juntos?

Yo me quede extrañado: y le dije: ¿Juntos?

Ella contesto: Si, ¿O te da pena?

Le dije: Pues… si un poco.

Ella me dijo: Yo ya te vi desnudo y tú ya me viste desnuda. ¿Que te da pena? Ya hasta dormimos juntos, ¿No crees que ya deberías tener más confianza conmigo?

Yo le dije: Pues si…

Ella insistió y me dijo: Esto va a servir para que se te quite la pena… ¡Vamos! no te va a pasar nada malo.

Yo me moría de ganas por estar con ella, pero la verdad me daba mucha pena, pero le dije: Bueno, vamos…
Fuimos al Baño y Ella entro primero a la regadera, me quite mi ropa y entre con ella. Al verla desnuda me excite y de inmediato tuve una erección, ella lo vio pero no me dijo nada.

Me dijo: Ya vez, no pasa nada…

Yo dije: Si…

Seguimos bañándonos y cuando ella cerró los ojos para lavarse el cabello, yo aproveche para mirar su vagina, se veía deliciosa.

Después Daphne me dijo: Oye… perdóname, pero no puedo dejar de ver tu pene, esta muy erecto.

Y me pregunto: ¿Yo te provoco esa erección?

Yo estaba muy excitado y le conteste: Si, perdón… yo tampoco puedo dejar de verte… me gustas mucho.

Ella me pregunto: ¿Me dejas tocar tu pene?

Yo no sabia que decirle… así que titubeé…

Y ella me dijo: Yo te deje agarrar mis senos… ahora tu déjame… ¿Si?

Le dije: Bueno.

Lo agarro y me dijo: ¡Guau! Esta muy grueso.

Y comenzó a masturbarme, yo me sorprendí por lo que hizo, pero sentía riquísimo.

Ella vio mi cara de sorpresa y me dijo: ¿Te molesta?

Yo le dije: No…

Y dijo: OK. Se acerco a mi, me abrazo y comenzó a besar mi cuello mientras me masturbaba

No quería que parara… pero sentía un poco de pena al venirme

Dejo de masturbarme, agarro mi cara y me dio un beso en la boca pero solo de piquito y me dijo: Espérame tantito, quiero chuparlo.

Sin poder decirle nada.

Se arrodillo enfrente de mi y me empezó a chupar mi pene, lo hacia de una manera genial, lo hacia mucho mejor que todas las mujeres con las que había estado.

Después de un rato. Me dijo: ¿Quieres que te ayude a terminar lo que estabas haciendo en mi cuarto?

Yo le dije: Si…

Ella me dijo: OK, Pero vente en mi boca

Siguió chupándolo y pocos segundos después me estaba viniendo en su boca.

Se trago todo mi semen. Se levanto y me dijo: ¡Guau! Estuvo riquísimo.

Y me pregunto: ¿Te gusto?

Yo le dije: Si… Estuvo muy bien.

Ella dijo: Que bueno que te gusto, yo ya extrañaba este sabor.

Nos terminamos de bañar, nos vestimos, mi Mama llego y Daphne y yo nos fuimos al cine.

Cuando íbamos en el coche hacia el cine, ella me dijo: Te propongo un juego…

Yo dije: ¿Cual?

Me dijo: Pero tienes que decir, si.

Yo estaba muy agradecido por lo que había hecho en la regadera, así que cualquier cosa que me pidiera le iba a decir que, si.

Ella me dijo: ¿Que te parece, si por lo que resta del día, actuamos como si fuéramos novios?

Yo no lo dude, pero le pregunte: ¿Y delante de mi mama?

Ella dijo: No… cuando ella este no.

Yo le pregunte: Pero, Vamos a hacer de todo?

Y ella me dijo: Si, de todo…

No me incomodaba que me vieran en la calle con ella, por que a pesar de ser 10 años mayor que yo, no lo aparenta, y esta buenísima.

Así que le dije: Bueno… acepto tu propuesta.

Ella me dijo: OK, se acerco a mí y me dio un beso en la boca, solo de piquito.

Cuando llegamos al cine estacione el coche y ella abalanzo sobre mi me beso en la boca con todo y lengua, estuvimos en el coche besándonos durante un largo rato, después salimos y me agarro de la mano, cuando entramos a la sala de cine, nos sentamos comenzamos a besarnos y no dejábamos de hacerlo.

Yo la besaba y acariciaba sus piernas y su trasero y ella tocaba mi pene.

Nadie nos veía… por que estábamos sentados hasta atrás y la sala de cine estaba casi vacía, solo habían como 9 personas aproximadamente.

La película no la vimos, solo entramos a besarnos y a acariciarnos, después de un rato de acariciar sus piernas me anime y toque su vagina, ella no dijo nada…

Salimos del cine y yo estaba muy excitado, tenía una erección que ella me había provocado.

Y le dije: Quiero hacerlo contigo…

Me dijo: No, no se puede.

Le pregunte: ¿Por que? Tú eres mi novia

Y contesto: Si, pero apenas llevamos un día de noviazgo, espérate a que pase por lo menos un mes.

Un poco molesto le dije: No se vale… me calientas y ¿me dejas así?

Ella me dijo: Esto es solo un juego y si te vas a enojar, ya no jugamos…

Yo le dije: OK, perdón. Y nos fuimos a la casa…

Cuando llegamos a la casa fui al cuarto de mi mama y estaba dormida así que fui ala cocina y empecé a besarla, le acaricie todo su cuerpo, le quite la blusa y lamí sus senos, pero cuando quise quitarle el pantalón, ella no me dejo

Ella me dijo: Perdóname por no querer hacerlo, si quieres te hago sexo oral como en el baño.

Yo dije: Bueno.

Me acosté en el sillón de la sala y ella empezó a chupar mi pene, cuando estaba súper húmedo, acerco sus senos y puso mi pene entre ellos, me siguió masturbando con sus senos. Me dijo: Quiero que te vengas en mis tetas.

Eyacule en sus senos, después ella se acostó encima de mi y me empezó a besar.

Estuvimos todo el tiempo que pudimos besándonos.

Después nos fuimos a dormir, pero esta vez cada quien en su cuarto, para que mi mama no se fuera a dar cuenta de nuestro jueguito.

El día siguiente era jueves y mi mama ya no iba a trabajar, hasta el lunes de la próxima semana.

En la mañana me desperté y no vi a nadie, creí que estaban dormidas así que fui al cuarto de mi mama, pero no estaba…

Fui ala cochera y el coche tampoco estaba. Así que fui al cuarto de Daphne y ella estaba dormida, pensé en despertarla pero no lo hice, me fui ala sala a ver la TV.

Una hora después llego mi mama pero no venia sola, venia con su novio José Luís.

Resulta que el, la había invitado a salir de viaje a un pueblito que esta cerca de Puerto Vallarta pero iban a regresar hasta el sábado o domingo y nos venían a invitar, la verdad yo no tenía ganas de ir, y les dije: No gracias, yo no voy…
Al poco rato se despertó Daphne y mi mama le platico de los planes que tenia.

Y ella le dijo: Pues suena bien… pero no quiero hacer mal tercio, así que mejor me quedo.

Así que mi mama me insistió y me dijo: Vamos… para que te quedas aquí solo.

Pero yo le dije: No… es que tengo cosas que hacer.

Entonces José Luís le dijo a mi mama: Si no quiere ir, no lo obligues… déjalo.

Mi mama dijo: Bueno, pues entonces quédate

Y le pregunto a Daphne: Pero… ¿Tu si vas a ir?

Daphne le respondió: No, mejor me quedo aquí te espero, y el domingo salimos tú y yo.

Mi mama le dijo: Bueno, entonces nos regresamos el sábado…

Mi mama se fue a su cuarto a arregla sus cosas y José Luís fue con ella.

Daphne se acerco a mí y me pregunto: ¿Te querías quedar solo?

Yo le dije: No… lo que pasa es que me cae mal José Luís.

Ella me dijo: ¿Entonces no te molesta que me quede contigo?

Yo le dije: No… para nada.

Se levanto para ir al cuarto de mi mama y cuando se levanto, me acerque a ella y le acaricie su rico trasero

Daphne sonrió y se fue.

Minutos después José Luís se fue a su casa por unas cosas…

Mi mama y Daphne estuvieron en la sala esperando a José Luís y tomando unas cervezas hasta las 7 de la tarde, que fue la hora en que pasó José Luís y se fueron.

Antes de irse mi mama entro a mi cuarto a despedirse y me dijo: Ya me voy, te encargo a Daphne otra vez… si sales a algún lado le avisas o la invitas…

Yo le dije: Si… OK, no te preocupes

Y me dijo: Regreso el sábado… Se despidió y se fue.

Poco después de que mi mama se fue, Daphne entro a mi cuarto, se acostó alado de mí.

Y me dijo: Quieres continuar con nuestro Juego…

Yo le respondí: Claro… pero que sea por todo el tiempo que mi Mama no este.

Ella me dijo: Si…

Esa noche, mientras cenamos, nos besamos y nos tocamos y Alas 11 de la noche,

Daphne me dijo: Estoy cansada, me voy a dormir…

Le pregunte: ¿Nos vamos a dormir juntos?

Ella me dijo: Si, nos fuimos a mi cuarto, estuvimos besando durante toda la noche.

Aparte de besarnos, solo me hizo sexo oral, pero lo excitante de esa noche fue que estuvimos completamente desnudos en mi cama besándonos y acariciándonos.

En más de una ocasión acerque mi pene a su vagina con la intención de penetrarla.

Pero ella me decía: No… no lo metas y se alejaba de mí.

Después de tanto besarnos, nos quedamos dormidos.

Al siguiente día cuando yo desperté, ella todavía estaba dormida y yo me quede mirándola durante un buen rato.

Al mirarla me di cuenta que era una diosa, tenia un cuerpo fabuloso, un trasero grande y redondo y unos senos muy grandes… era una mujer muy hermosa.

Y no podía creer lo que estaba pasando entre nosotros…

Me quede mirándola durante mucho tiempo y cuando despertó me miro, sonrío

Y me dijo: Buenos Días… ¿En que piensas?

Yo le respondí sin pena: En que estas buenísima y me gustas mucho… y me acerque a darle un beso.

Ese día nos fuimos a pasear y estuvimos casi toda la mañana y parte de la tarde fuera de la casa.

Pero cuando regresamos a la casa ella me dijo: Tengo Hambre, ¿Tu, no?

Yo dije: Si… Mucha

Ella me dijo: ¿Que te parece si te vas por unas Hamburguesas?

Yo le dije: OK, me subí al coche y fui a comprarlas…

Cuando regrese, entre ala casa y no la vi por ningún lado, así que me puse a buscarla…

Busque en la sala, la cocina, en la alberca y cuando entre a mi cuarto la encontré…

Estaba acostada en mi cama, se veía deliciosa. Traía puesto un baby doll de encaje color rosa y unas medias rosas y liguero, aparte se había arreglado muy bien, se alacio el cabello y se maquillo de una manera que se veía mas hermosa de lo que era…

Cuando me vio, me dijo: Hola mi amor… te estaba esperando…

Yo le dije: ¡Guua! Te ves increíble…

Ella me pregunto: ¿Te gusta como me arregle?

Yo le dije: Si, mucho…

Y me dijo: Que bueno, ahora si… soy toda tuya…

Me acerque a la cama y la comencé a besar…

Después me baje y le chupe sus senos, los cuales olían delicioso.

Me acosté en la cama y ella se acostó enzima de mi, mientras la besaba, acaricie su trasero y me di cuenta que traía puesta una tanga, de esas que tienen un hilo muy delgado y entre su gran trasero se perdía.
Ella se levanto de la cama, se quito la tanga y sin dejar que yo me levantara, puso mi cabeza entre sus 2 piernas, yo empecé a lamer su rica y rasurada vagina.

Estaba riquísima, ella gemía y me preguntaba: ¿Te gusta?…

Ella quedo viendo de frete a mi pene y al poco rato se recostó enzima de mí y empezó a chuparlo. Estábamos haciendo un delicioso 69.

Daphne, tenia una deliciosa vagina, rosadita clara y me hacia un excelente sexo oral, yo estaba en la gloria. Estuvimos como 15 minutos.

Poco tiempo después se quito de enzima de mí, pero siguió chupando mi pene.

Me miro y dijo: Me encanta tu pene… esta riquísimo.

Yo le dije: a mi tu vagina… esta deliciosa, ella siguió haciéndome sexo oral.

Después se acostó alado de mí, puso sus senos en mi cara y me dijo: Chúpamelos, me gusta como me los chupas…

Comencé a chupar sus senos ella se acariciaba la vagina y empezó a masturbarse.

Hasta que pocos segundos después me dijo: ¿Me quieres ayudar?

Yo dije: Si… y con mis dedos empecé a masturbarla.

Inmediatamente ella me dijo: ¡NO…! así no… Quiero que me metas tu pene…

Yo me sorprendí y le dije: ¿En serio?

Y me dijo: Si mi amor, ya lo quiero adentro…

No tarde nada… me quite la poca ropa que me quedaba.

Ella se acostó boca arriba… me acosté enzima de ella y le metí mi pene, se resbalo muy fácil debido a que su vagina estaba muy lubricada. Cuando lo metí gimió un poco.

Y dijo: ¡mmm…! que rico…

Yo le dije: Si… y empecé a cogerla

Mientras la cogía le dije: Ya te traía muchas ganas…

Ella me dijo: Si… Se nota…

Y si, mi pene estaba muy erecto y eso a ella le gustaba y a mi también.

Le di con todas las fuerzas que tenia, pues, toda la energía que tenia acumulada era precisamente para ese momento…

Después levante sus piernas las puse sobre mis hombros y la seguí cogiendo.

A Daphne le gusto mucho esa posición por que me dijo: ¡Ohhh!! Así… ¡No pares…!

Seguí dándole con muchas fuerza y pocos segundos despues ella hizo un gemido muy fuerte que por un momento me extraño y hasta me asuste un poco.

Pero después ella dijo: ¡¡¡¡Me Estoy Viniendo… No Pares!!!!

Yo no me detuve, seguí dándole con más fuerza, ella gemía de una manera que nunca había escuchado a una mujer gemir así…

Cuando paso su Orgasmo, Me dijo: ¡¡Uuuuyyyy! que rico… Ahora yo te voy a coger a ti mi amor…

Me acosté boca arriba y ella se sentó arriba de mi pene, y comenzó a moverse, lo hacia muy bien… yo solo la veía como se movía y se acariciaba sus senos…

Después me senté para poder chupar sus senos mientras ella me cogía.

Yo le besaba los senos y con mis manos acariciaba su deliciosos y suave trasero…

Era tanta mi emoción que estaba a punto de venirme y le dije: Me voy a Venir…

Y ella me contesto: No te preocupes mi amor… vente adentro de mí…

Pocos segundos después me estaba viniendo y ella sintió y me dijo: ¡¡¡Otra vez me estoy viniendo!!!!

Yo le dije: ¡¡¡Yo También!!!

Así que cuando ella gemía por segunda vez, yo no pude evitarlo y también explote adentro de ella…

Después de Coger tan rico, nos besamos y estuvimos un rato en mi cuarto besándonos y acariciándonos…

Esos días sin mi mama tuvimos muchos encuentros sexuales, de hecho, nos la pasamos cogiendo todo el tiempo y todos fueron igual de intensos que el primero.

Tiempo después ella se vino nos mudamos a México y al principio estuvo viviendo una en mi casa. Actualmente tiene un departamento en Lindavista al cual voy a visitarla todos los días. Daphne y yo tenemos una relación de noviazgo real, aunque mi mama no lo sabe… Pero algún día se enterara…

snake_mgss@yahoo.com.mx

Carolina y la lluvia

Viernes, noviembre 25th, 2011

Carolina es una mujer atractiva.

Carolina es mi jefa, lo que teniendo en cuenta las circunstancias, puede ser un problema.
Bueno, para ser sincero, el problema es que Carolina es casada, igual que yo.
Yo soy discreto. Muy discreto. Ni mis amigos más cercanos conocen lo que llamo “mi segunda vida”.

Esa segunda vida comenzó con Carolina. Huau, cuando pienso en ella me olvido que tiene cuanrenta y tantos años y dos hijos adolescentes. Tengo un fetiche con las mujeres maduras.

Es una mujer fantástica. Mide 1,70, con hermosas formas. Quizá con un par de kilos de más, pero bien llevados. Su cabello es negro azabache, ligeramente enrulado, le llega por debajo de los hombros. Una frente amplia, unos labios jugosos, Ojos café. Manos pequeñas, Un busto pequeño (no me gustan muy pechugonas), unas amplias caderas y barriga firme y delicada.

Un todo que es un paquete de los dioses. Su voz es suave y cantarina. Me gusta su risa. Sus modales te hacen sentir cómodo y cercano. Algunas mujeres dirían que es “toquetona” porque cuando se acerca a tí, busca la forma de tener contacto físico, tocándote con sus hermosas manos.

No me malinterpretes. No es una “buscona” en el sentido normal. Todo esto ha sido una casualidad, una extrañeza. Un destino inexorable.

A veces te sientes impulsado por el viento o la oportunidad. Nada hubiera pasado si no sucedían una sere afortunada de acontencimientos.

Carolina tenía que dar una charla. En su rol de jefa departamental, debía viajar rápidamente a un par de cientos de kilómetros. El problema es que no manejaba con soltura los datos de mi oficina. Es una buena jefa, y sabe delegar. Conocía los datos globales, claro, pero no los detalles mínimos. Y era muy seguro que se los preguntarían en su exposición.

Así, natural y sin medias tintas, me preguntó si podíamos ir juntos ya que yo era el especialista. Le dije que sí, claro está. Sin saber en que ese viaje cambiaría nuestras vidas.

A la mañana del jueves siguiente, viajamos en mi auto. El suyo quedó con su marido para que pudiera llevar los críos a la escuela, así es que me pareció natural compartir el viaje.  A ella no le pareció mal.

Para el mediodía, casi llegando la tarde, y ya almorzados, la charla había sido un éxito. Carolina no sólo es hermosa ¿no te dije que también es brillante? Pues… lo es. Y es un gusto trabajar para ella.

Lo cierto es que llovía copiosamente. Como estábamos en una localidad de montaña, los pasos estaban inundados. La policía lugareña aconsejaba viajar al día siguiente. Mala suerte.
Convinimos en buscar un par de habitaciones en un hotel cercano mientras les avisábamos a nuestras familias.

No quedaron muy contentos su esposo ni mi mujer, pero había que rendirse a lo evidente. No podíamos abandonar la locación.

Llegamos al hotel que resultó ser una posada y quedamos en que iría a buscarla a su habitación después de bañarnos y descansar un rato.

Luego de un par de horas, el cielo seguía cerrado y llovía copiosamente. Descansado, limpio y de buen ánimo, compré en la cocina del hotel un par de cafés (Carolina lo prefiere con crema), algunos trozos de torta de chocolate (¿a quién no le gusta?) y con una bandeja prestada, fui a su habitación a conversar y pasar un rato hasta el anochecer.

Se suponía que cenaríamos en el comedor de la posada.

Cuando Carolina me abrió la puerta, con su amplia sonrisa, tenía el pelo algo mojado. El perfume de su piel me llegó suavemente y una sensación de bienestar me embriagó inmediatamente. Ella tiene ese efecto en mí.

Siempre reacciono así con Carolina. Creo que a un nivel inconsciente yo ya sabía que estaba enamorado. Y creo que a nivel inconsciente también, a ella le pasaba lo mismo.

Se disculpó porque vestía sólo una bata (la ropa se le había mojado), y después de cerrar la puerta, me senté en un pequeño sillón frente al televisor, mientras ella lo hacía en la cama.

Tomando el café comentó lo tensa que estaba luego de la charla, por lo que le propuse darle un masaje en el cuello para relajarla.

Tuve que convencerla, porque al principio dudó un poco.

Creo que cedió por el hecho de conocerme desde varios años atrás, al ingresar a la empresa. Carolina es inteligente y atractiva. Como tal, siempre está a la defensiva porque muchos hombres se le acercan con  dobles intenciones. No era mi caso. Yo realmente me siento cómodo cuando ella está presente.

Me senté a su lado y mientras Carolina inclinaba la cabeza lentamente hacia adelante y giraba suavemente para darme la espalda, comencé a frotar su hermoso cuello al tiempo que acariciaba su cabello y el aroma de su cuerpo me envolvía en la tarde gris y lluviosa.

De su boca salían muy suavemente algunos sonidos de placer inocentes. El ruido de la lluvia susurraba suavemente a través de la ventana mientras la brisa húmeda llegaba hasta nosotros.

Me dejé llevar. Seguí masajeando intentando avanzar a sus hombros. Me dí cuenta que no tenía el corpiño puesto. Seguí deslizando mis manos. Mi mano derecha desnudó finalmente su hombro y la bata se deslizó dejando parte de su torso desnudo. Mientras intentaba adivinar su reacción noté que inclinaba su cabeza suavemente a la izquierda, intentando apretar dulcemente mi mano entre su cuelloy su hombro.

La respuesta no dejaba lugar a dudas. Carolina reaccionaba a mis caricias. Una de sus manos se deslizó por mis brazos. La atraje hacia mí para que su espalda, ahora desnuda, se apoyara sobre mi pecho.

Al mismo tiempo mis labios buscaron su cuello, besándolo suavemente mientras aspiraba el perfume de su piel. Mis brazos la rodearon mientras buscaba la cinta que sostenía la bata para desatarla. Al abrirla, sentí la piel cálida de su abdomen.

Con movimientos suaves, acaricié su barriguita mientras deslizaba los dedos hacia abajo, hasta llegar al terciopelo de su sexo. Abrí las piernas suavemente y comecé a acariciarle los muslos al tiempo que mis dedos llegaban a la entrepierna.

Parecía un sueño o una fantasía. Mi corazón latía acelerado como el suyo.

Sentíamos la libertad de lo prohibido sin consecuencias.

Lejos de nuestras familias y nuestros hijos, podíamos expresar lo que siempre habíamos sentido el uno por el otro. Nadie podía vernos. Nadie podía acusarnos.

Sólo estábamos ella y yo, mientras la lluvia sonaba cristalina y suave.

El murmullo de un viento ya nocturno, refrescaba nuestros cuerpos desnudos.

Después de un breve descanso, bajamos a cenar.

Como todo esta aventura había sido un accidente que nos había atrapado con nuestras ropas de trabajo, antes de cenar le propuse a Carolina comprarnos una muda de ropa en un local cercano.

Luego de cambiarnos la ropa por una muda más cómoda, fuimos al comedor de la posada.

Al terminar de cenar notamos que sólo una pareja estaba hospedada. Y nosotros.

En realidad ya éramos una pareja, pero no en los términos normales y corrientes. Habíamos llegado por la tarde como una jefa y su empleado, pero con el correr de las horas, nos habíamos entegado el uno al otro, dando rienda suelta a sentimientos atrapados por años dentro de nosotros mismos.

En esa tarde lluviosa en la que por accidente los caminos cerrados habían impedido nuestro regreso, nos habíamos alojado para pasar la noche. Pero en un encuentro previo, a la luz de la primeras estrellas de la noche, habíamos hecho el amor.

Ahora estábamos terminando de cenar en el comedor del hotel, y nos mirábamos intensamente.

Guardábamos cierto arrepentimiento porque Carolina y yo estámos casados, aunque no mutuamente.

Aislados por la tormenta, ambos sabíamos que pasaríamos la noche lejos de nuestros hogares… juntos. Es extraño, pero después de calmar nuestros impulsos nos habíamos dado cuenta que siempre estuvimos enamorados.

La enorme atracción que sentíamos había explotado en ese encuentro de amor y de placer, marcándonos para el resto de nuestras vidas.

Habíamos despertado a un amor dormido, y ahora que lo sabíamos, deberíamos vivir con la clandestinidad de nuestro secreto.

Antes de subir, hablábamos con nuestras parejas. Al colgar, nos miramos intensamente y, tomados de la mano, fuimos a mi habitación.

Nos habíamos cambiado antes de cenar. Carolina lucía su hermoso cabello suelto.

Tiene un cabello algo enrulado y del largo perfecto. Su hermoso rostro tiene unos rasgos finos de princesa con piel clara, una frente amplia y una sonrisa fácil. Se había comprado una blusa tipo camisa de color blanco, entallada a la perfección y con rayas finas azules verticales.

Tenía unos pantalones negros no muy ajustados, pero que marcaban sus muslos y dejaban imaginar su bajo vientre. Ajustados por atrás, resaltaban su cintura y mostraban las suaves curvas de madre que tanto me atraen. Carolina es hermosa.

La blusa dejaba entrever un corpiño negro como su cabello y delineaba sus maravillosos senos, insinuando unos pezones erectos de emoción.

Yo también estaba excitado. No era para menos. Lo que había sucedido ni siquiera habría podido imaginarlo en mis más locas noches de lujuria. Finalmente lo que tanto había soñado secretamente, se había hecho realidad y Carolina se había entregado a mis brazos.

Nos despedimos del posadero y subimos a mi habitación.

Al cerrar y asegurar la puerta, nuestros labios se juntaron, abriéndose y entremezclando nuestras lenguas mientras nos abrazábamos con pasión.

El corazón me latía locamente, igual que a Carolina. Nos desnudamos torpemente entre los dos y finalmente nos deslizamos entre las sábanas.

Yo estaba muy excitado y notaba el pene erguido y erecto como nunca antes lo sentí. Sus delicadas manos acariciaban mis genitales, recorriendo suavemente mis testículos y al llegar  al extremo de mi miembro, cerraba sus dedos mientras el pulgar se movía de un lado al otro estimulando al glande.

Mientras Carolina me acariciaba, su lengua penetraba mi boca mientras gemía en un tono suave y ronco. Yo sentía su respiración y al subir y bajar de su pecho, podía sentir sus pezones acariciar los míos porque yo estaba sobre ella.

Mis piernas estaban abiertas y entre ellas emergía la piel de su muslo. Con mi pierna derecha presionaba suavemente hacia arriba, para rozar su pubis y los labios de su vulva que emergían entre la mata de pelos.

Notaba que estaba excitada porque entre los labios mayores se asomaban limpiamente los labios menores de su sexo, crecidos y turgentes. En algunas pausas, yo separaba mi pierna y deslizaba mi mano derecha para tomar entre mis dedos sus labios menores. Apretaba suavemente y sentía el flujo escurrirse. Carolina estaba muy excitada.

Cuando no podía verme, yo llevaba mi mano derecha a mi boca para sentir el sabor de su sexo y poder oler el aroma de su cuerpo.

Yo había deslizado un poco mi cuerpo hacia abajo. Con mi boca, besaba sus senos y suavemente con mis labios succionaba sus pezones mientras los apretaba ligeramente. Notaba cómo se endurecían y podía sentir la reacción de su cuerpo.

Mi abdomen se apretaba contra su sexo, ya humedecido por el flujo de su excitación. Presionaba contra su entrepierna y Carolina respondía deslizando sus caderas hacia arriba y abajo suavemente, llenándome de fluído, lo que me excitaba todavía más.

Luego de un momento, con sus suaves manos, presionó mis hombros hacia abajo, indicándome que quería sexo oral.

No perdí tiempo. Tomé una de las almohadas y, levantando sólo un poco sus caderas, la deslicé por abajo de su cuerpo. Eso elevó ligeramente su cintura y preparó a su cuerpo en una mejor posición.

Tengo gran experiencia en sexo oral. Me gusta mucho hacerlo a mis mujeres. Carolina no sería la excepción.

Llevé mi boca muy cerca de su sexo y comencé a darle suaves besos. Separaba los cabellos con la lengua, liberando los labios menores y sobre la piel humedecida por el flujo, besaba suavemente su sexo con besos cortos. Podía sentir sus gemidos.

En esa posición podía rodear con mis brazos sus caderas, por debajo de los muslos, haciendo llegar mis manos a su abdomen, su bajo vientre, y sus nalgas. Su piel era suave. No hay piel más suave en una mujer que la del bajo vientre.

En esa posición podía estirar los brazos sobre el cuerpo de Carolina y, mientras acariciaba su sexo con mi boca, con mis brazos podía llegar a acariciar sus pechos, que caben competamente en mis manos. Ella estiraba sus pequeñas manos hacia abajo y acariciaba mis cabellos. A veces presionaba mi cabeza contra su cuerpo para indicarme que necesitaba caricias más intensas. Yo le obedecía mansamente mientras sentía que hablaba en ese tono susurrante que da el placer. Decía mi nombre una y otra vez.

Mientras Carolina gemía y movía sus caderas arriba y abajo, comencé a ser más intenso. Con la lengua recorría sus labios menores, ahora grandes, sabrosos y suaves. Empezaba a deslizarla desde abajo para llegar arriba, allí donde se juntan. En ese punto justo, presionaba suave y firmemente la lengua para encontrar su clítoris y masajearlo intensamente arriba y bajo. Se deslizaba a un costado y al otro sólo algunos milímetros, pero yo notaba cómo Carolina reaccionaba a su estímulo.

Finalmente luego de algunos minutos, la excitación fue muy intensa para ambos. Carolina tomó con sus manos mi cabeza y tiró suavemente de ella para indicarme que quería que deslizara mi cuerpo sobre el de ella y la penetrara.

Así lo hice. En nuestra locura de amor intenso, ya habíamos hecho el amor sin condón antes de cenar. Le pregunté que quería hacer ahora. Si quería un condón, sólo tenía que buscarlo en el bolsillo de mi pantalón, a unos centímetros de mí. Carolina dijo algo intenso. Dijo que no le importaba un embarazo si era mío. Eso terminó de enloquecerme de amor.

Tomé mi pene con mi mano derecha y deslicé el extremo del glande por su coño, buscando su vagina. Cuando llegué a ella, deslicé el pene sólo algunos centímetros hacia adentro, para excitarla aún más y permitir que el flujo la lubricara, dejándola lista para la penetración.

Entré y salí varias veces, hasta que sentí que el fluído le inundaba y el pene deslizaba lubricado. La penetré suave pero firmemente hasta llegar al fondo.

Me detuve unos instantes para sentir cómo los músculos de su vagina se contraían intensamente sobre mi miembro, como si lo rodearan y acariciaran dulcemente. La sensación de una vagina sin condón no tiene igual. Puedes sentir sensaciones únicas y hacer que tu mujer experimente cosas que antes no conocía.

Yo sabía que el esposo de Carolina le hacía gozar, pero al mismo tiempo sé que no hay dos hombres iguales. Y yo amo a Carolina, es por eso que quería que lo nuestro fuera especial.

Mientras estaba dentro de ella, en esos momentos de quietud, cuando su vagina se contraía, sentía como sus brazos me rodeaban y sus manos estrujaban la piel de la cintura baja de mi espalda. En esos momentos, yo contraía mis músculos perineales y agrandaba la erección aún más, por algunos milímetros. Sentía el glande agigantarse y por la piel del extremo de mi miembro, podía acariciar el extremo de su vagina, adonde está el cuello de su útero. Cuando le tocaba en esa zona, podía sentir su cuerpo tensarse aún más mientras estiraba su cuello y llevaba hacia atrás su cabeza.

Cuando me sentía muy excitado, retiraba el pene por algunos segundos para que ambos descansáramos brevemente. Luego volvía a penetrarla y el juego se repetía nuevamente.

A veces retiraba el pene completamente y lo introducía de nuevo. Inmediatamente noté que Carolina es muy sensible a la contracción de los músculos que están a la entrada de la vagina. Esos músculos se estimulan intensamente con la penetración del glande.

Afortunadamente tengo un glande voluminoso y cuando penetro y saco rápidamente estimulo fuertemente la entrada de la vagina. Carolina reaccionaba muy bien a esa estimulación.

Seguimos ese juego por varios minutos, hasta que finalmente Carolina acabó. Apretó intensamente su cuerpo con el mío, con sus manos sujetó mi piel fuertemente y mientras gemía locamente, pude sentir cómo sus músculos vaginales se contraían intensa y fuertemente mientras llegaba al clímax.

Cuando terminó, le pregunté si podía acabar yo. Me dijo que sí susurrandomelo suavemente junto al oído mientras sentía el perfume de su cabello contra mi cara.

Me dispuse a terminar y sucedió algo que me encantó.

Cuando una mujer acaba, puedes sentir cómo se relaja su vagina, que deja de presionar tu pene fuertemente, y el hombre siente que al aflojarse la presión, se pierde parte de la excitación. Cuando una mujer es experimentada, sabe que debe contraer sus músculos perineales para seguir estimulando al hombre. No todas las mujeres tienen esa delicadeza.  porque algunas aflojan y simplemente esperan que termines.

Pero con Carolina fue distinto. Ella lleva años de casada y es una mujer encantadora. Cuando terminó, reaccionó inmediatamente, contrayendo voluntariamente sus músculos. El hombre siente diferente esa contracción porque es diferente la sensación, pero es igual de maravillosa. Distinta, claro está, pero maravillosa. Carolina contraía para seguir estimulándome hasta que después de dos o tres movimientos más, pude sentir la salida del semen que le inundaba por dentro.

Ante la eyaculación, Carolina reaccionó intensamente. Me besó con pasión y con su lengua invadió mi boca larga y dulcemente mientras gemía y seguía moviendo su cadera contra mi pubis.

Al terminar el beso, le dije que le amaba. Ella respondió que también estaba enamorada.

Retiré mi pene húmedo, nos acurrucamos y abrazamos mutuamente y finalmente nos dormimos al ritmo de nuestras respiraciones.

— Dafo 2011 —

Los amigos de su hijo

Sábado, octubre 22nd, 2011

- Uff, que calor, dijo el esposo al entrar a la casa.

Había estado trabajando en su taller, reparando unas luces, y realmente la primavera venía con todo. Dentro de nuestro hogar, el clima estaba agradable, pero fuera era un horno

Rebeca le sirvió el almuerzo, y Juan preguntó por su hijo. Y es que Raimundo estaba en su habitación estudiando y no había bajado a almorzar

- Querida, dile que venga, sabes que no me gusta almorzar sin él. Y allá fue Rebeca, escaleras arriba a buscar al joven.

Ella tenía 22 años cuando nació su hijo, que hoy tenía 18 y que estaba terminando su secundaria. Golpeó la puerta y cuando respondió le dijo que el almuerzo estaba servido. Regresó al comedor y apenas entró su hijo también lo hizo.

El esposo tenía 10 años mas que Rebeca. Era gordito, semicalvo, y bonachón. Un buen padre de familia, y un esposo cariñoso, aunque últimamente la vida sexual era bastante intrascendente. Muy de vez en cuando tenían sexo, y cuando lo tenían era un sexo rutinario, casi fisiológico.

A Rebeca, en cambio, los años le habían sentado. Si de joven era preciosa, ahora, entrando en la madurez, se había convertido en una mujer muy sensual y atractiva. Ella lo sabía. Los hombres en la calle se daban vuelta a mirarla, Y hasta los compañeros de escuela de sus hijos preferían reunirse en su casa, para estar cerca suyo. Ella se daba cuenta, y afortunadamente ni su hijo ni su esposo lo notaban. El contacto con esos jovencitos llenos de testosterona siempre la motivaba y la rejuvenecía. Por momentos conversar con ellos le hacía volver a sus 18 años.

- Ma, esta tarde vienen los chicos, dijo su hijo entre bocado y bocado. ¿ Puedes preparar algo?

- Raimundo, que tú y tus amigos se encarguen de traer algo. Tu madre no está para atenderlos a Uds., dijo el padre.

- No hay problemas querido, yo me encargo, dijo Rebeca complaciente.

- Carlos y Sebastián tal vez se queden a dormir, completó Raimundo.

- Lo único que falta. Sabes que esta noche no voy a estar, dijo el padre.

- Por eso mismo los invité. Podemos charlar y escuchar música sin molestarte

- Pero van a molestar a tu madre.

- A ella no le molesta. Le gusta estar con nosotros, dijo el joven defendiéndose

Luego del almuerzo Rebeca preparó unas galletas, para los jóvenes, luego se dio una ducha y poniéndose un solero liviano, siguió con las tareas de la casa.

A eso de las 4 sonó el timbre y su hijo bajó a abrir la puerta. Sus amigos estaban allí. Carlos era un joven alto y rubio, atlético que integraba el equipo de volley de la escuela. Sebastián era mas bajo, pero más morrudo, y su debilidad era la gimnasia con aparatos. Junto a ellos había dos muchachos mas, compañeros también pero menos conocidos.

- Hola señora, dijo Carlos una vez dentro de la casa, se la ve tan bonita como siempre, dijo sonriente.

- Gracias por el halago para esta anciana, contestó Rebeca

- ¿ Anciana? Vamos que no tiene nada que envidiarle a ninguna, dijo Sebastián adelantándose a besarla en la mejilla

- Basta con las bromas, dijo Raimundo, que se los va a terminar creyendo.

- No te preocupes, hijo que se ubicarme , dijo Rebeca sonriendo.

Los otros saludaron al pasar y todos fueron a la habitación de Raimundo.

Al rato bajó su esposo, con un bolso y cambiado.

- Por suerte, ya me voy. El escándalo que hacen estos muchachos no lo soporto.

- No te preocupes querido, son jóvenes nada más. Y prefiero que estén aquí a quien sabe donde y con quien.

- En eso tienes razón, además sus amigos parecen muy educados y correctos, reconoció Juan. Por fin saludo a su esposa y se fue, para regresar al día siguiente sobre el mediodía.

Rebeca quedó sola y aprovechó la tranquilidad para sentarse a mirar televisión. Desde arriba llegaba el sonido de la música y las carcajadas de los jóvenes.

Al rato bajó Sebastián.

- Señora, su hijo me manda a buscar una galletas, dijo parándose al costado de su sillón. Ella se levantó y al girar para ir a la cocina lo llevó por delante, no pudiendo evitar que sus pechos se aplastaran contra el joven

- Perdona Seba, estaba entretenida con la película y no ví donde estabas, dijo ruborizándose.

- No hay problema señora, espero no haberla lastimado, dijo el joven separándola suavemente. Rebeca de reojo lo miró y un sutil movimiento en el pantalón del muchacho, le indicó que él se había dado cuenta de las partes que habían chocado.

- No, Seba no ha pasado nada, le dijo alejándose hacia la cocina. El joven la siguió. Cuando iba a ingresar a la cocina, recordó que sus lentes de leer estaban en el comedor y se detuvo bruscamente. Este movimiento inesperado hizo que el joven que venía detrás de ella, la chocara, y ahora ella pudo sentir algo duro que golpeó su trasero. Este joven estaba totalmente empalmado, con una erección como hacía tiempo no sentía.

- Perdón señora, se apresuró a disculparse el joven, no me di cuenta que iba a detenerse.

- No hay problemas. Espera que traigo mis lentes, y dándose vuelta se dirigió de nuevo al comedor, los tomó de sobre la mesa, y volvió a la cocina.

Una vez allí, abrió el horno para sacar las galletas, y ahora, con toda la intención, Sebastián se paró detrás suyo, con la excusa de ayudarla y le apoyó su verga en el culo. La sentía latir mientras extraía la bandeja, y a propósito, demoró unos segundos más de los necesarios. Ese objeto duro y caliente contra su cuerpo, le daba mucho placer.

- Dejeme que la ayude, dijo Sebastián mientras la apoyaba descaradamente.

- Gracias, pero puedo sola, no te apures, le dijo para disimular, mientras con la excusa de hacer su trabajo, movía el culo suavemente acariciando esa lanza.

El joven la tomó de la cintura, acomodando su pedazo bien en el medio de sus piernas.

- Tenga cuidado, no me gustaría que se quemara, le dijo disimuladamente.

Rebeca sentía como se mojaba ante este tratamiento.

- Tengo mucha experiencia, no es tan facil hacer que me queme, le dijo con toda intención, y ahora córrete así puedo apoyar la bandeja en la mesa, le dijo con decisión, obligando al joven a retirarse de tan placentera posición.

Mientras pasaba las galletas a una fuente podía ver por encima de la mesa la brutal erección del muchacho. Estaba colorado y se lo notaba agitado. Evidentemente hacía mucho que venía soñando con esa escena, porque estaba totalmente sacado. Por fin, le entregó la fuente, y le dio una palmadita en la cabeza.

- Vamos, lleva las galletas y tranquilízate, le dijo sonriendo

El joven se dio vuelta y se fue hacia el cuarto.

Rebeca se sintió complacida por el hecho de sentirse deseada por este muchacho que seguramente era el sueño de mas de una de las niñas de su edad. Y a la vez se sorprendió de sentirse excitada y mojada por lo que había pasado. Debía tener cuidado con sus sensaciones, aunque seguramente le sobraba experiencia para manejar a estos mocosos. Se divirtió pensando en la manera en que esta noche el muchacho se iba a masturbar recordando lo ocurrido.

Sebastián llegó arriba transfigurado. Raimundo estaba eligiendo unos cd y la música estaba a todo volumen. Se acercó a Carlos con la excusa de darle una galleta.

- Carlos, no vas a creer lo que pasó, le dijo

- Cuenta, cuenta.

Sebastián vigilaba mientras hablaba que Raimundo no prestara atención.

- Pues que baje y con toda intención la apoyé a la Sra. y no dijo nada. Por el contrario, te diría que le gustó.

- Tu estás loco,dijo Carlos relamieńdose

- Pues la próxima bajas tú y me cuentas.

Rebeca siguió mirando televisión, y luego de un buen rato fue Carlos el que bajó.

- Sra. ¿ tiene algo para tomar? Estamos todos ahogados

- Cierto, Carlos perdona que no tuve en cuenta las bebidas, y levantándose rápidamente se dirigió a la cocina. Abrió la heladera y al inclinarse a buscar las bebidas, sintió que un cuerpo se pegaba al suyo, y otra vez una dureza reconocible se apoyaba en su trasero.

- ¿ Que bebidas tiene? Preguntó una voz inocente a su espalda,mientras se refregaba contra su culo.

- Pues hay gasesosas comunes y diet, dijo ella aferrándose a la puerta y escondiendo su cabeza dentro de la heladera, disfrutando del magreo.

- Pues prefiero diet, si es lo mismo, dijo Carlos tomándola de las caderas para asegurar el roce.

- No hay problema, ahora apártate un poco así puedo trabajar, le dijo con inocencia.

Lentamente Carlos se retiró y la soltó. Ella entonces sacó un par de gaseosas y se las entregó.

- Vas a necesitar copas, dijo y estirándose abrió la alacena que estaba detrás de Carlos y con esa excusa le apoyó sus tetas en el pecho. Carlos con una gaseosa en cada mano, nada podía hacer, solo disfrutar del roce y el aroma del perfume de la hembra que lo envolvía al quedar su cara pegada al cuello de ella. A través del escote, podía ver el nacimiento del valle de las tetas. Si la erección antes era importante, el bulto que ahora se apoyaba contra el vientre de la mujer era terrorífico. Lentamente tomó los vasos y se separó, mirando de reojo el bulto que se marcaba en los vaqueros del joven.

- Espera, que así no los podrás llevar, y dándose vuelta abrió la puerta de la alacena, y apoyándole descaradamente el culo contra la verga distendida, tomó una bolsa de nylon y se volvió, tomando las gaseosas y colocándolas en la bolsa, para luego entregarle las copas.

- Así está mejor, ahora vete, le dijo mirándolo con lascivia.

- Gracias señora, dijo Carlos totalmente sofocado, y partió hacia arriba.

Si antes se había sentido complacida, ahora se sentía confusa.

Evidentemente los jovenes habían hablado entre ellos, porque Carlos había venido directamente a apoyarla. ¿ Su hijo habrá entendido algo? Esto la asustó, pero bueno, nada había pasado.

Por otra parte, recordó que los muchachos se iban a quedar a dormir allí. Tuvo la sensación de que sería una noche muy larga.

La tarde transcurrió tranquila. Los dos muchachos que habían venido se habían ido ya, y quedaron solamente su hijo y los dos que iban a pasar la noche allí.

- Mamá, Vamos a buscar unas pizzas, ¿ Qué te parece?, preguntó su hijo asomándose por la escalera.

- Me parece perfecto. La verdad que no tenía muchas ganas de cocinar, ya que tu padre no estaba.

- Perfecto, ya vamos entonces

Un tropel bajó por la escalera. Los tres jovenes entraron al living.

- Voy a ir con Carlos a comprar la comida,mientras Sebastián y tú preparan la mesa, quieres?

- No hay problema dijo Rebeca, mirando de reojo a Sebastián. Una luz de alarma se encendió. Iban a quedar solos.

Rapidamente los jovenes salieron.

- Bueno, le ayudo con la mesa, dijo Sebastián acercándose a ella.

Rebeca se levantó y se dirigió a la cocina.

Una vez allí comenzó a buscar los utensilios, y comenzó a lavar platos y copas. Cuando estaba en la pileta, sintió que Sebastián se acoplaba detrás suyo.

- Realmente es muy atractiva, ¿ no se lo dicen en la calle?

- En la calle se dicen muchas cosas, Sebastián, contestó mientras sentía como la verga del joven latía desenfrenadamente.

- Es que además de atractiva, emana de Ud. una imagen de experiencia que seguramente debe enloquecer a los hombres, dijo el joven bajando sus manos por los costados del cuerpo de la mujer.

- Seba, tranquilizate, mira que soy una mujer muy mayor para tí. Puedo ser tu madre.

- Ese es el problema, tengo el edipo mal resuelto, dijo el joven tomándola de las caderas, y refregándose contra su cuerpo.

Rebeca cerró el grifo, se secó las manos, y se dio vuelta para detener al muchacho, pero esta acción fue un error. Cuando se dio vuelta, el joven rapidamente la apretó contra la mesada y se adueñó de su boca con desesperación, mientras sus manos se adueñaban de sus tetas.

Rebeca quedó aplastada por la virilidad del joven, y no pudo reaccionar. Le llevó unos minutos conseguir que aflojara la presión.

- ¿ estás loco?, le dijo al joven mientras intentaba alejarlo con sus manos.

Sebastián, rápidamente tomó sus manos y las dirigió hacia su verga, obligándola a acariciarla.

- Si, estoy loco por vos. Me tenés recaliente y no me voy a quedar así, le dijo, comenzando a besar su cuello.

- Pero, soy la madre de tu amigo, por favor, déjame, dijo Rebeca sin demasiada convicción. Se daba cuenta de dos cosas: primero que no conseguiría que el muchacho la dejara, y segundo, que ella tampoco quería que la dejara. Estaba excitada como hacía mucho que no lo estaba.

Sebastián tomó posesión de su boca para silenciarla. Su lengua la invadió. Sintió como una mano se metía debajo de su vestido y llegaba a su entrepierna. Subió hasta que encontró el elástico de su ropa interior y descendió por su monte de venus, hasta posarse sobre su sexo. Trató de rechazar el ataque, pero el joven no cejaba y claramente a pesar de su edad, era mas fuerte y decidido que ella.

La mano que atacaba su sexo la obligó a separar las piernas y allí se dio cuenta que estaba perdida. Cuando un dedo separó sus labios vaginales, era inocultable su excitación. Estaba toda mojada. Un gruñido de satisfacción fue la respuesta de Sebastián.

- Estás caliente como yo, Rebeca, no lo puedes negar.

- Ya basta que pueden volver en cualquier momento, dijo tratando de terminar con el momento.

- Tranquila, que cuando salgan de la pizzería Carlos me va a mandar un mensaje, le dijo el joven mientras su dedo medio se enterraba en su vagina, y su boca recorría su cuello.

- ¿ Qué? ¿ Están de acuerdo?, dijo Rebeca sobresaltada.

- ¿ Creíste que ibamos a quedarnos calientes? Vamos Rebeca, somos grandecitos para conformarnos con una paja, habiendo una mujer como tú disponible, le dijo el muchacho volviendo a besarla con lujuria.

Rebeca, por fin, se entregó ante el ataque. Sus brazos envolvieron la espalda del muchacho, y comenzó a responder a los besos.

Ese era el momento que esperaba Sebastián.

La tomó de la cintura y la sentó sobre la mesada, colocándose entre sus piernas mientras seguía besándola y bajaba los breteles del solero dejándola solo con el corpiño. Sus manos habilmente lo desprendieron y se lo quitaron, arrojándolo al suelo de la cocina. Así, con medio cuerpo desnuda no pudo evitar que las manos del joven se adueñaran de sus pechos, y luego la boca los recorrió uno por uno, deteniéndose unos minutos en cada pezón, que se endurecieron al contacto de los labios. Mientras Rebeca, con los ojos cerrados arañaba la espalda de Sebastián, dejándose llevar por las sensaciones.

De pronto, el muchacho se retiró y metiendo las manos por debajo del vestido y tomando su bombacha la bajó hasta hacerla caer al piso. Antes que Rebeca reaccionara avanzó nuevamente y ahora pudo sentir el bulto apoyado directamente contra su sexo. Solo la ropa del joven los separaba. Con mucha decisión Sebastián siguió atacando su boca, su cuello, sus pechos, hasta conseguir convertir a Rebeca en una pila de nervios sensibilizados al extremo. Se estaba garantizando la entrega total para lo que vendría a continuación.

Rebeca sintió que mientras su lengua jugaba en su boca, la cremallera de un cierre se abría. Sintió correr el jean de Sebastián, y de pronto, sintió la punta caliente y húmeda de una verga apoyarse contra la entrada de su vagina. Trató de reaccionar, de hacer que el joven se retirara, pero este con decisión la tomó de la cintura, y separó su rostro del de ella.

- ¡¡¡Detente!!!!, le dijo abriendo los ojos con desesperación, y mirando al joven, pero su grito quedó congelado ante la imagen del rostro del joven. Sus ojos eran ardientes. Reflejaban una determinación que nada podía frenar. Lentamente Sebastián se afirmó en sus caderas y mirándola fijamente avanzó, hasta conseguir que la cabeza de su lanza entrara en su cuerpo.

Sus piernas se tensaron alrededor del cuerpo del muchacho. Esta acción inconsciente fue interpretada como sumisión, y sin más, el joven le hundió el garrote hasta las cachas. El vuelo del vestido no le había permitido ver la herramienta del joven, pero la forma en que la dilataba le daba la pauta clara de que era mucho más grande que la de su esposo, y además mucho más dura y caliente, aunque esto debía tener más que ver con la edad y la excitación. Y de pronto, allí estaba ella, sobre la mesada de su cocina, engañando a su esposo con un muchacho que podía ser su hijo.

Sebastián volvió a comerle la boca, mientras comenzaba a bombearla pausadamente y con largas arremetidas que la hacían gemir aunque por la posición la penetración no era total. Así siguieron durante un largo rato. Ella gozaba tremendamente y sentía crecer dentro suyo un orgasmo bestial. En ese momento sonó el móvil de Sebastián, lo que la paralizó.

- ¡¡¡Dejame que ya vuelven!!!! dijo tratando de despegarse del joven.

- Tenemos todavía un rato. Ni sueñes que te voy a descabalgar sin completar la tarea, le dijo, mientras comenzaba a acelerar.

- ¡¡¡ Espera!!! ¡¡¡ No me llenes!!!, dijo desesperada. Pero ya era tarde. Un líquido caliente la invadió. La expresión del rostro de Sebastián no dejaba dudas de que estaba gozando como un marrano.

- Ahhhh, que polvo, que polvo, ahí va otro chorro, come puta come, decía mientras se vaciaba en cada arremetida.

Rebeca solo pudo aguantar la acabada. El teléfono le había cortado su clímax pero así y todo disfrutó del polvo que le estaban echando. Hacía rato que tanta leche no la inundaba.

Por fin, el joven se tranquilizó y se quedó un minuto dentro de ella, para luego sacar su verga fláccida y vestirse rápidamente.

- Vamos Rebeca vístete rápido que no queremos que te encuentren desnuda sobre la mesada, y vamos a poner la mesa.

- No estuvo bien lo que hicimos, dijo Rebeca mientras se vestía,y con un repasador limpiaba el semen que chorreaba por sus piernas.

- No, por eso más tarde lo vamos a hacer mejor. No te preocupes. Se que no acabaste, pero te aseguro que esta noche te vas a poner al día, le dijo mientras comenzaba a llevar platos y copas, y además voy a hacer que la sientas toda.

Rebeca quedó paralizada por lo que escuchó, y tembló de pensar como iba a hacer para pasar una noche en esa casa con esos niñatos que le habían tomado el tiempo. Se asustó por lo que su hijo pudiera descubrir, y decididamente debía ponerle un límite. Lo que pasó no debía volver a ocurrir.

Al rato llegaron los demás, trayendo las pizzas para cenar. Se sentaron a la mesa y comieron sin mayores novedades.

- Menos mal que no se enfriaron, dijo su hijo, porque a Carlos se le ocurrió para por el camino a ver una vidriera de instrumentos musicales. Perdimos como 10 minutos., comentó

Carlos miró a Sebastián con complicidad.

- Lo que pasa que no había apuro, y estaba seguro de que no se iba a enfriar nada. Por el contrario, iban a tener más gusto., dijo mirando a Rebeca. Ella hizo de cuenta que no escuchaba nada, y siguió comiendo.

- Igual aquí estuvimos entretenidos poniendo la mesa, así que no nos molestó la demora, no Rebeca?, dijo Sebastián, obligándola a entrar en el juego.

- Si, Sebastián, no hubo problemas con que demoraran.

- Por el contrario, nos dio tiempo para conocernos un poco más. Realmente, tienes una madre muy comprensiva, Ramundo.

- No te creas, será comprensiva contigo, porque lo que es conmigo, nunca me entiende.

- Tal vez no te esmeras en hacer lo que ella desea. Yo en cambio me anticipé a todo lo que ella quería y si bien no quedó satisfecha, no se quejó, dijo el muchacho con doble sentido, pero estoy seguro que la próxima vez todo andará mejor.

- Estuvo bien, Sebastián. La próxima vez será mi hijo quien me ayude a preparar la mesa, dijo ella tratando de marcar el límite.

- Ahh, no mamá, no cuentes conmigo. Si a Sebastián le gusta que el te siga ayudando.

- De última yo también puedo colaborar, dijo Carlos terciando en la charla.

Rebeca miró a los tres jóvenes, y sonrió.

- No se preocupen que lo de hoy no se va a repetir tan seguido, dijo con firmeza

Carlos y Sebastián se miraron desconcertados. La situación no iba a ser tan fácil como pensaban.

Terminada la cena, los muchachos pusieron una peli en la tele, y ella se fue a su dormitorio con su notebook. Se puso su pijama y se entretuvo un buen rato. El volumen del televisor bajó, seguramente para no molestarla, pensó ella.

Luego de un rato, decidió bajar a tomar algo, y cuando llegó a la mitad de la escalera observó con sorpresa que los muchachos habían cambiado el programa.

En el televisor se veía una escena porno, donde dos muchachos estaba retozando con una mujer madura, mientras la penetraban por todos los agujeros. Se quedó paralizada. Dos muchachos jovenes y robustos, con su virilidad a pleno, elevaban al séptimo cielo a una mujer madura, que sin falsa modestia, no estaba ni la mitad de lo que estaba ella, pero no pudo menos que verse a ella misma en esa situación, y su imaginación la excitó.

- Este es el sueño de todos los jovenes, decía Carlos, riendo.

- Si, debe ser extraordinario tumbarse una madurita, decía su hijo, con una voz que denotaba su excitación.

Sebastián, en el reflejo del televisor vio a Rebeca en la escalera

- Imagínate tener una madurita atractiva e insatisfecha y poder clavarla así, dijo con intención.

- ¿ Qué le harías tu ? Preguntó Raimundo sin sacar los ojos del film.

- Pues depende de la situación. Veamos. Supongamos que sea una amiga de mi mamá. Pues primero trataría de ver si acepta el juego.

- ¿ Y como haces eso sin que te insulte?

- Pues se nota cuando a una mujer le va la marcha. Aparte como te ven como un niño, tienen las defensas bajas. Lo mejor es arrimarte y rozarla disimuladamente, y si puedes hacerle sentir tu verga. Y luego esperas la reacción. Normalmente no se enojan, porque les gusta sentirse deseadas, y además en sus fantasías, sueñan con tener un pedazo de carne joven y caliente con ellas, así que si perseveras te la montas.

- Parece que ya lo hubieras hecho, comentó Raimundo

- No todavía, pero tengo un prospecto en la mira.

- ¿La conozco?

- No, no la conoces

- En fin, espero que tengas suerte, comentó, mientras en la pantalla, la madurita se sentaba sobre la verga del joven tragándosela hasta el fondo y gozando como una perra.

- ¿Quieren tomar algo mas fuerte? Preguntó, se donde mi padre tiene algunas bebidas.

- Pero si tú nunca tomas, le dijo Carlos

- Pero hoy, y con esta peli, me entraron ganas. , y se levantó y fue hasta la oficina de su padre. Volvió con una botella de whisky y tres vasos. Los llenó a tope, y hundiéndose en el silló siguió mirando la peli mientras tomaba a grandes sorbos.

- Despacio Raimundo, que te vas a emborrachar, le dijo Carlos, quien apenas mojó sus labios en el vaso, ante el gesto de Sebastián de que se midiera.

Seguí mirando las reacciones de Rebeca, que no podía sacar sus ojos de la pantalla. Se notaba que le gustaba lo que veía. Tal era su interés que no notó lo de las bebidas hasta que su hijo ya había terminado una copa entera. Se volvió a servir y ya se notó que le costaba dominar su cuerpo.

Sebastián y Carlos, tranquilos miraban la peli, y estaban empalmados. En un momento Sebastián le comentó que la madre del amigo estaba mirando el video, y los dos, entonces decidieron dejar a Raimundo que tomara todo lo que quisiera. Esa noche lo necesitaban inconsciente.

La pelí terminó con un brutal orgasmo del joven que le bañó la cara y las tetas de semen, no dando a vasto para tragar todo lo que recibía. A esa altura ya Raimundo estaba casi inconsciente. Aún tenía los ojos abiertos, pero ya no entendía nada.

Rebeca, al terminar el video rápidamente subió la escalera y se metió en su dormitorio. Temblaba de pensar en la trampa que los amigos de su hijo le habían tendido. Lo habían dejado emborracharse y ahora quedarían los tres solos toda la noche en la casa. Trató de pensar como zafar de esta situación, pero no se le ocurría nada que no pusiera sobre el tapete lo que ya había ocurrido , y de solo pensar que su hijo se enterara le corría un escalofrío por todo el cuerpo.

Por otra parte, le daba mucho placer que alguien ideara todo ese plan para disfrutarla. Pero ella pensaba que como mujer madura, iba a poder controlar a esos mocosos.

Los escuchó entrar al dormitorio, llevando a su hijo totalmente borracho. Se hizo un silencio profundo. Se acostó y apagó la luz, pero no podía dormir. Estaba con los nervios a flor de piel. Por un lado el morbo de la situación la ponía a mil. Por otro lado, pensar en como podía manejar la situación para que no se desmadrara no la dejaba descansar. Sabía que en cualquier momento, los muchachos harían su jugada. Y no se equivocó.

En la oscuridad, con los ojos cerrados, sintió que el picaporte giraba. Se quedó quieta. Tal vez si pensaban que estaba dormida la dejarían en paz. Hizo como que dormía. Unos pasos se acercaron furtivamente a su cama. Sentía la presencia de alguien parado al lado de la cama, pero no se atrevía a abrir los ojos, para no darle ánimos. Sintió una mano que corría la ropa de cama, hasta dejar la mitad de su cuerpo libre. Luego sintió como suavemente los botones de su camisa eran desabrochados uno por uno. Imaginó la cara del depredador cuando a través de la camisa abierta, asomaron sus pechos desnudos, pero decidió mantener su estrategia.

Unos labios capturaron uno de sus pezones suavemente. La lengua jugaba con él haciendo que una corriente sexual le recorriera el cuerpo. Luego de un minuto, el otro pezón recibió el mismo tratamiento. Le costaba mucho no reaccionar, pero aguantó. Lo que ella no podía evitar era que sus pezones se endurecieran con el tratamiento, y el invasor lo notó.

Una de sus manos entró bajo las sábanas y acarició sus piernas, para luego subir lentamente hasta instalarse entre ellas. Un dedo comenzó a presionar sobre su sexo a través de su pijama, y el roce de las prendas en lugar de protegerla de la intromisión, la calentaban aún mas. Se dio cuenta que si no actuaba todo iba a estar perdido y entonces simuló despertarse. Se movió, abrió los ojos y se encontró con Carlos arrodillado en la cama a su lado. Estaba totalmente desnudo y mostraba una erección importante. No era una verga grande, era mas o menos como la de su esposo, pero la dureza era propia de un adolescente calentón.

- ¿ Qué crees que estás haciendo? Le dijo mientras le obligaba a retirar las manos. Iba a sentarse en la cama, cuando sintió que desde atrás, alguien la tomaba de los hombros y la obligaba a quedarse acostada.

- Tranquila Rebeca, que te debemos una y queremos complacerte, le dijo Sebastián, mientras la sostenía horizontal.

- ¡ Sueltenme, degenerados! Alcanzó a gritar, antes de que la boca de Sebastián silenciara la suya. Con una pierna aplastaba uno de sus brazos, con una mano, sostenía el otro y con el otro brazo sostenía su cabeza mientras le metía la lengua hasta el fondo. La fuerza del joven la dominó por completo. Luchó para poder respirar y cuando lo consiguió se quedó quieta. Sintió como la ropa de cama volaba y un frío en sus piernas le indicó que estaba desnuda. El ataque de Sebastián le había hecho perder el control de lo que pasaba más abajo. Cuando quiso juntar las piernas, se encontró conque un cuerpo estaba ubicado entre ellas. Trató de cerrar sus piernas pero era imposible. Quiso quejarse, pero Sebastián no cejaba en su presión. Por fin, sintió que Carlos se deslizaba hacia abajo, que unas manos separaban totalmente sus piernas y notó a la lengua de Carlos recorriendo su sexo. La sensación era fabulosa. Se aflojó y lo dejó hacer, mientras seguía besándose con Sebastián. En un rato sintió como Carlos se deslizaba nuevamente hacia arriba y algo duro se apoyaba en su sexo, y momentos después su vagina comenzó a distenderse ante el ataque de Carlos. En unos segundos, el macho había entrado en ella por completo. La situación la había excitado, por suerte, y entonces la penetración no fue tan desagradable ni dolorosa, y luego de unos minutos, el placer ganó la batalla. Carlos empezó a bombearla con ganas. Luego de un rato, Rebeca envolvió al muchacho con sus piernas facilitando la penetración. En ese momento Sebastián fue aflojando su presión, liberando su boca, y dejando lugar para que Carlos la disfrutara plenamente. El que la penetraba comenzó a besarla con desesperación, comiéndole toda la cara y el cuello.

- Así está mejor, Beca, sabíamos que te iba a gustar. Máxime despues de haber disfrutado de la peli que mirábamos. Te digo que la miraba y me imaginaba dentro tuyo.

- Ustedes son dos delincuentes. No pueden aprovecharse así de una mujer, decía Rebeca cuando Carlos le dejaba la boca libre.

Sebastián le tomó la mano y la obligó a toquetear su verga. La sorpresa la paralizó. El muchacho tenía una verga de cuidado. Antes, en la cocina, le había parecido que era grande, pero en realidad era monstruosa. Su mano se aferró de la lanza y comenzó a masturbarla. El muchacho giró para ofrecersela y la puso al costado de su cara. Ella se dio vuelta y se encontró de frente con el monstruo. Gruesa, nervuda, con una cabeza como un durazno, y debajo de ella dos huevos enormes y duros que mostraban la calentura del macho, a pesar de que esa tarde ya se había vaciado.

- Chupala vamos, que te mueres de ganas le dijo Sebastián tomándola del cuello, y ella abrió la boca y comenzó a succionarla. No podía sorberla toda, pero hizo su mejor intento. Fue en ese momento que Carlos comenzó a acelerar, y ella, entre lo que había pasado y lo que estaba pasando, se corrió sorpresivamente, con un orgasmo largo y profundo que la dejó casi inconsciente. En ese estado de semiinconsciencia alcanzó a sentir los golpes de Carlos en el fondo de su cuerpo, seguidos de un líquido caliente que la inundaba chorro tras chorro. Soltó la verga de Sebastian y comenzó a llorar de placer. Hacía mucho tiempo que no tenía un orgasmo tan profundo.

- Así me gusta, que goces. Lo único que queremos es que la pases bien, te lo mereces Rebeca. No sabes como te queremos y como te deseamos. Hace años que me pajeo pensando en vos y en este momento. Por suerte todo llega, dijo Sebastián tiernamente mientras le acariciaba el rostro. Esa ternura terminó por doblegarla por completo. Estaba totalmente a las órdenes de estos muchachos. Haría lo que ellos quisieran.

- Ahhh, que placer, decía Carlos mientras desmontaba, nunca disfruté tanto un polvo, creí que me quedaba seco.

- No te preocupes que una mujer de verdad siempre puede exprimirte un poco más, y me parece que encontramos a La Mujer, dijo Sebastián mientras comenzaba a besarla por todo el cuerpo. Recorrió con su boca toda su piel, la hizo girar para besar su espalda, hasta tenerla boca abajo en la cama, y fue descendiendo por su cuerpo hasta sus nalgas.

- Que hermoso culo que tenés, mamita hmmmm, siempre soñé con montarte como una yegua, dijo, mientras la levantaba de las caderas y la obligaba a arrodillarse. La tomó de los hombros y se acercó, haciendo que sintiera la rigidez de su vara. Y luego, despacio fue haciendo que inclinara su cuerpo hasta apoyarse en las manos. Así en esa posición, como si fuera realmente una yegua, se acercó e introdujo la punta de su verga entre sus labios vaginales. Le masajeaba los hombros mientras la acomodaba con su cadera, trazando círculos con la cabeza de su miembro en la puerta de su sexo. Por fin, sus manos bajaron hasta tomar posesión de sus pechos, y como si fueran las riendas de esa cabalgata erótica, se afirmó en ellas para, despacio, empezar a empujar, hasta conseguir luego de varios intentos, ir penetrándola con su poderosa lanza. Rebeca flipaba de placer, gemía y suspiraba aferrándose a las sábanas con sus manos e inclinando su cuerpo para brindar el mejor ángulo posible para el empalamiento.

- Despacio, por favor, por favor, me matas, despacio, me partes animal, decía entre dientes de manera inconsciente, sacudida por las sensaciones de sometimiento y posesión que nunca había sentido de manera tan violenta. Esa verga era demasiado, y si mas temprano en la cocina la había tolerado, era porque en la posición en que la poseían no podía entrar toda, pero ahora, tan accesible como estaba, sentía los huevos del macho pegar contra su cuerpo. Estaba toda adentro y se sentía llena como nunca. Parecía que realmente iban a partirla en dos pedazos. Y a esta sensación ayudaba Sebastiań, cuando una vez sumergido por completo en su cuerpo comenzó un mete y saca con enviones largos que hacían que la sacara casi por completo para volver a martillarla de regreso e introducirla mas y mas en cada arremetida, lo cual era una sensación, porque en cada empalada sus cuerpos se fundían en uno solo. No tenía más para darle, y ella se la estaba comiendo toda.

- Te dije que te la iba a dar toda y que te iba a gustar. ¿ No es cierto que es grande?, decía mientras la sacudía con violencia.

Ahora fue el turno de Carlos de acercarse y ponerle la verga en la boca para que se la chupara. Floja al principio, luego de unos minutos fue creciendo dentro de su boca, para terminar dura como una barra de hierro y tan caliente como si recien saliera de la fragua.

- Ay, Rebeca, Rebeca, no sabes durante cuanto tiempo soñamos con Carlos en tenerte así, abierta de patas. Eres muy atractiva y sensual, ¿ sabes? Y nos calentabas con solo verte caminar. Costó trabajo tenerte, pero ahora vamos a disfrutarte a tope, siempre que podamos ¿ verdad?, dime, ¿ nos darás el gusto siempre que queramos?

- No, por favor. Mi hijo va a enterarse, contestó Rebeca como entre sueños, obnubilada por la excitación.

- No se va a enterar, no tengas miedo. Dime que serás nuestra putita, dale

- Si, sere vuestra putita, pero nadie tiene que enterarse, dijo ella rendida por completo.

- Ahhh, no aguanto mas, toma tu lechita , dijo Carlos mientras empezaba a eyacular en su boca. Nunca había tragado la leche de un macho. Siempre se lo había negado a su esposo, pero estos muchachos no pedían permiso. Cuando se dio cuenta, tenía su boca llena de semen y sin querer comenzó a tragar. Lo violento del acto, en lugar de asquearla como siempre pensó que pasaría, la llevó a un orgasmo violento. La situación no pasó desapercibida para Sebastián.

- Ahhh, perra me aprietas la verga como si tu sexo fuera una mano, me sacas, puta, me sacas, y sin más comenzó a correrse en el fondo de su cuerpo. 6 ó 7 chorros de semen copiosos y espesos, quedaron depositados en ella, mientras sus orgasmos se encadenaban uno con otro. Sebastián agotado por el orgasmo cayó sobre ella y la aplastó sobre la cama.

Allí quedaron los tres boqueando ante la violencia del encuentro. Sebastián desensilló y le ordenó a Carlos que se vistiera por las dudas que reaccionara Raimundo, a pesar de que iba a llamar cuando llegara. Carlos se levantó y rápidamente se fue al otro dormitorio.

- Bueno Rebeca, has estado maravillosa, le dijo a la mujer acariciándole el cabello

- No se que me pasó, no soy así, decía ella tratando de justificarse.

- Ya lo se, nena, ya lo sé. Simplemente necesitas atenciones que no te ofrecen muy a menudo, pero a partir de ahora nos tendrás a tu entera disposición. Cada vez que necesites te daremos verga hasta que te canses.

Se deslizó hasta apoyarse en la cabecera de la cama.

- Ven aquí, le dijo tiernamente.

Rebeca obedeció. Se arrodilló frente a él y el la acercó y comenzó a besarla tiernamente.

Estuvieron así un buen rato.

- Ahora Rebeca, quiero que hagas algo por mí, le dijo suavemente.

- ¿ Que quieres? Preguntó ella.

- Quiero que me la chupes hasta que se levante y que luego te tomes la poca leche que me queda, recién allí te voy a sentir totalmente mía, dijo mientras le acariciaba la cabeza y la miraba con dulzura. Ella lo miró y sin más se agachó y capturó esa verga que estaba morcillona con su boca y comenzó a chuparla con fruición. Notó como iba poniéndose dura, mientras el joven jugaba con sus tetas.

- Así, así, buena chica, eso, así me gusta, dale que ya lo consigues, la alentaba el joven con los ojos cerrados.

En 10 minutos estaba otra vez dura como una piedra. Al principio podía tenerla casi toda en la boca , pero ahora ya era imposible. La tomaba con las dos manos y todavía sobresalía la cabeza y un buen pedazo de verga por encima de sus manos. Era realmente una pieza de colección. Seguramente sus amigas nunca habían tenido algo así. Siguió chupando y lamiendo, dejó la verga y se dedicó a chuparle también los huevos y les pasó la lengua para volver a trepar por la vara y capturar nuevamente esa cabeza que estaba ya morada de la distensión y la sangre acumulada.

- Ahhm ya me viene, ya me viene, chupa chupa, comenzó a gemir Sebastián, y ella se afirmó se metió todo lo que pudo en la boca y comenzó a apretarle los huevos como si lo estuviera ordeñando. El tratamiento hizo efecto, porque de pronto el joven se tensó, tiró la cabeza hacia atrás como si le hubiera pegado un rayo, apretó su cabeza contra su verga obligandola a tragar mas de lo que tenía pensado y comenzó a correrse. El primer chorro fue suave, salió lentamente, el segundo fue un poco mas copioso, pero el tercero fue un verdadero sablazo de semen que llegó hasta su garganta para luego agotarse rápidamente. Lo había dejado seco, literalmente.

- Seba, Raimundo quiere reaccionar, termina de una vez, dijo Carlos desde el pasillo. Con desgano Sebastián se levantó de la cama, y luego de besarla se retiró.

Rebeca fue rápidamente al baño del dormitorio y dejó que el semen terminara de brotar de su sexo. Se lavó los dientes para sacarse el gusto a macho de la boca, y se acostó agotada por todo lo vivido. Nunca había gozado tanto. Y soñó toda la noche con lo que había pasado, mojándose como una colegiala.

Soñó que la acariciaban y las desnudaban, que la ponían de costado y un macho se ponía detrás de ella, levantaba una de sus piernas sobre su cuerpo, y comenzaba a frotarle la verga en su concha. Se excitó como si fuera real, y hasta sentía como una verga luchaba por penetrarla. Se despertó caliente y descubrió con horror que no era un sueño. Sebastián la estaba clavando sin miramientos.

- ¿ Qué haces? ¿ Estás loco? Está mi hijo, vete de aquí.

- Tu hijo fue con Carlos a comprar facturas y yo te voy a dar tu embutido para que desayunes, así que goza, dijo mientras con un empujón le endiñaba media verga.

- Ufff, despacio, dijo dejándose poseer,

- Lo lamento, no tenemos mucho tiempo, así que solo quiero vaciarme dentro tuyo, dijo terminando de enterrarle su aparato hasta el fondo, para luego comenzar con frenesí a bombearla.

- Ayym, me matas, me matas, atinó a proferir Rebeca ante ese tratamiento tan brutal, pero ni modo de que el joven aflojara. Siguió sacudiendola hasta que la sometió por completo, y consiguió que ella explotara en un furioso orgasmo.

- estas rapida putita para acabar. Ya te di tu embutido ahora te vas a tomar la leche, y sacándola, la hizo acostarse boca arriba y trepó hasta colocar sus piernas una a cada lado y le dio su verga caliente para que se la chupe. Fue ponersela en la boca para que comenzara a eyacular. Evidentemente se había recuperado. Los tres chorros tiernos de la noche anterior se convirtieron en 6 chorros espesos y calientes que rebalsaron de su boca ante la imposibilidad de tragarlos tan rápido. Casi se ahogó en su desesperación por tomarse todo. Cuando terminó, él la sacó y con sus dedos dirigió a su boca el semen que se había derramado.

- Ahora no hace falta que bajes a desayunar. Ya tienes suficiente leche en el estómago. Y ahora sí, en un rato nos vamos y te vamos a extrañar, pero ya combinaremos la manera de volver a encontrarnos, ¿ no te parece?

- Es dificil, además ya te sacaste las ganas. Tienes muchas jovencitas a quienes atender, así que olvídate de mí.

- ¿ Olvidarme? ¿ Crees que has vivido lo suficiente si no sientes mi verga bien enterrada en tu culo? Porqué ese va a ser el paso siguiente. Te voy a encular y vas a gozar como nunca soñaste que ibas a gozar, zorrona, le dijo pellizcándole un pezón.

Rebeca quedó sola. Su vida se había trastocado. ¿ Cómo explicar lo ocurrido? Ella no tenía ningún interés en estos jovencitos y sin embargo la habían dominado y la habían usado sin miramientos vaciándose varias veces en su cuerpo.

Esto no podía seguir. Tenía que darle un corte. Y esto era definitivo. La próxima vez les iba a poner los puntos. Tenían que olvidarse de ella. Eso si. Despues que la encularan, por supuesto…..

 

De cómo me pusieron los cachos

Jueves, octubre 6th, 2011

Este relato es 100% verídico, de cómo le pedí a mi mujer que me ponga los cachos, ya hace dos anos atrás en realidad siempre ha sido un deseo que tuve siempre, me gustan las mujeres vividas con experiencia y en mi segundo matrimonio encontré a esa mujer que buscaba.

 

Ahora bien debo indicar que mi mujer es de 1,65 cm. de altura y con senos bastante grandes de buen cuerpo un culito deseable por cualquier hombre, muy buena cadera.

El sábado pasado tomamos unos tragos en casa y posteriormente salimos a un bar. Donde el propietario ya nos conoce bastante bien y ya hubo unos besos entre el y mi mujer.

 

Esa noche llegamos entramos al bar. Yo disimuladamente me pare de la mesa para que venga el hombre y hable con ella, ella estaba vestida con una calza y una blusa apretada que dejaba muy poco a la imaginación, y bueno comenzó la velada y comenzaron los besos de ambos en la mesa mientras yo estaba o en el baño o hablando con otras personas del bar. para dejarlos en la intimidad y comenzaron a besarse.

 

Después de un rato y bastantes besos ya comenzaron a irse los otros parroquianos hasta quedarnos solos los tres.

 

Comenzaron a bailar metiéndose mano, a ratos mi mujer bailaba con migo y me metía mano me acariciaba y yo la acariciaba  a ella a modo de excitarla le tocaba su poto, de pronto me dijo que quería bailar con el dueño del local y este la manoseo en el baile a tal extremo que un rato de esos apareció con su sostén a un lado lo que da cuenta de las metidas de mano que ya había recibido.

 

Posteriormente y bueno apostamos con el tipo si mi mujer estaba depilada de sus partes intimas o tenia todo el vello, luego del baile me dijo que estaba afeitada lo que nuevamente como imaginaran era la prueba fehaciente que ya había sido tocada en su vagina.

 

Seguimos con los juegos incluso ya mi mujer se le montaba al hombre y se veía que necesitaba ya una verga entonces un rato de esos se le monto encima y bueno el peso y movimientos hizo que se rompa la silla donde estaban, se pararon ambos como si nada hubiera pasado.

 

Posteriormente se sentaron lado a lado y el comenzó a chuparle una teta, chupada que duro por lo menos unos cinco minutos, luego ella abrió la bragueta del hombre saco el pene del mismo que por suerte no era de gran tamaño y comenzó a darle una chupada que lo hizo gemir esta chupada fue bastante  larga, pues el hombre no dejaba de gemir y a la vez el tocaba su vagina y sus tetas, me vieron yo me hice el que iba al baño y siguió mamándole el pene hasta que este eyaculo por primera vez en la boca de mi mujer, pues ella estaba con su boca llena de semen, se paro y se tomo un trago de whisky.

 

Se pararon de esa posición y la hizo sentar en otra silla bajándole antes su calza y le comenzó a chupar su vagina, y metiéndole los dedos hasta hacerle llegar a su orgasmo es en este momento que mi mujer como siempre le gusta se paro de la silla y se puso de cuatro patas pues luego de tener un orgasmo esta  lista para recibir el pene de un hombre y se la metió a la vagina moviéndose el mismo como loco en una esquina del bar, supongo que hasta que eyaculo en la vagina de mi mujer, acto seguido nos fuimos a la casa dejando el bar y al propietario, y cínicamente en la casa me dijo si no hice nada el hombre ni siquiera me beso.

 

Pero muy excitante y 100% real, comentarios a albertolove@hotmail.com .

Me converti en amante de mi suegra

Martes, octubre 4th, 2011

Cuando me casé cuando tenía una situación económica bastante estable, me alcanzaba perfectamente para arrendar un departamento y vivir más o menos cómodo. Sin embargo el destino me dio una mala jugada y por obligación tuve que irme a vivir a la casa de mi suegra.

En el departamento nuestra vida sexual era bastante activa, con mi mujer podíamos hacerlo varias veces al día, incluso en lugares interesantes como en el balcón donde cualquier persona que pasara por la calle si hubiese levantado la vista hasta el 5° piso, podría haber visto las tremendas tetas de mi mujer mirando a la calle, mientras yo se la introducía por detrás.

Pero como ya les conté, tuve que irme a vivir donde mi suegra y para colmo, dormir en la misma pieza de ella, ya que la casa solo tenía dos habitaciones, la de ella y la de mi cuñado con su señora e hijo. Pasaron tres semanas y no podíamos hacer nada, mi mujer se negaba rotundamente a ser penetrada mientras su mamá dormía en la cama del lado. Lo único que podía hacer bajo las sábanas, era agarrarle las tetas o el culo, pero ni chupárselas me dejaba, a sí que para desahogarme, mi único consuelo era colocarme de espaldas a mi mujer mientras ella me abrazaba por detrás y me corría una paja.

La verdad que yo sin trabajo y esta situación me tenía de muy mal carácter. Diariamente peleaba con mi mujer por cualquier cosa. Hasta llegó el punto que dejamos de hablarnos un par de días. Fue hay donde intervino mi suegra. Un día que estábamos los dos solos viendo televisión (mi suegra y yo), me preguntó como seguían las cosas con su hija.

Yo le expliqué que la situación que estábamos pasando era bastante incómoda, ya que, aunque no tengo nada que quejarme con la atención que usted nos da suegrita, – Ud. comprenderá que necesitamos nuestro espacio y que ni siquiera pelear tranquilo podíamos. – Lo comprendo perfectamente hijo – me dijo, sé que ustedes como recién casados necesitan estar solos, pero lamentablemente no se como podemos solucionarlo, ya que mi casa es tan chica. Yo en mi interior pensaba – Ud. suegrita podría solucionarlo en este mismo instante abriéndose de piernas y dejándome enterrársela hasta el fondo.

La verdad es que nunca me había sido indiferente mi suegra. Cuando íbamos a la playa, siempre me excitó el tremendo culo que se gasta mi suegra y que decir de las gigantescas tetas, por que si algo tenía mi suegra eran un hermoso par de tetas. – Ud. Debe conversar con Carlita y tratar de solucionar su problema, es más, ayer estuve hablando con mi hermana y me invitó a pasar unos días a su casa, y pienso ir, así que les dejaré la pieza para Uds. solitos para que se pongan al día con las tareas.- yo me reí – No se ría, si yo también fui joven y se como es estar recién casados

Me calentó imaginarme como sería culeando mi suegra. ¿Le puedo hacer una pregunta indiscreta suegrita? ¿Hace cuanto tiempo que Ud. no hace las tareas? – Bbbbbbuuuuu, hace tiempo, después que me separé de mi marido, tuve un solo hombre, pero era casado, así que no duramos más de un par de meses, y eso fue hace como 10 años, después de eso nada, hasta creo que volví a ser virgen… – Ambos nos reímos a carcajadas – En eso llega mi mujer y hasta ahí quedó la conversación.

A la semana siguiente, justamente como lo había dicho mi suegra, partió al sur a la casa de su hermana por una semana, con mi mujer nos arreglamos inmediatamente y recuperamos todo el tiempo perdido, era increíble, yo despertaba en la noche y la veía durmiendo desnuda a mi lado, le habría las piernas y le empezaba a chupar su conchita hasta que se despertaba y nos poníamos a follar como locos. Yo también me despertaba con la verga metida en la boca de Carmen, era fantástico. Es más la convencí que cuando llegara su mamá, me dejara hacerle el amor despacio y en silencio.

Pasó la semana, y volvió mi suegra. Las primeras noches no fue problema contenerme, me dormía acariciando sus tetas, o con la masturbada que mi señora me daba para relajarme. Sin embargo pasada una semana nuevamente empecé a andar caliente y en la noche me quedaba despierto hasta que escuchaba roncar a mi suegra, y me ponía a culear con Carmen lentamente y sin meter ruido. Mi boca tenía que morder la almohada y tenía que tratar de no respirar tan fuerte. Así lo seguimos haciendo durante un mes aproximadamente, con la variante que entramos más en confianza y nos “duchábamos” juntos, pero igual tenía que ser rápido y en silencio. Fue así como una noche en que estaba sobre mi mujer, miré a la cama del lado y vi como mi suegra nos estaba mirando y por el movimiento que tenía bajo la sábana me percaté que se estaba masturbando mientras yo me culeaba a su hija. Eso me calentó aun más y empecé a moverme más rápido y a emitir pequeños sonidos para calentar más aun a mi suegra. Mi mujer se ponía nerviosa pero yo ya estaba dentro y encima de ella y no tenía más remedio que retarme en silencio. Por la silueta que podía ver en la oscuridad me pude dar cuenta que mi suegra estaba acabando al mismo momento que yo, así que mis movimientos fueron más notorios para que notara que yo estaba llegando al orgasmo. Ella también acabó en silencio, pero después podía escuchar su respiración agitada.

Desde ese día mis atenciones y amistad con mi suegra cambiaron, trataba de conversar más con ella y ella también cambió. Su mirada era distinta.

En la mañana me levanté, me puse unos short y una polera, fui al baño y me toqué un poco la verga a modo que esta creciera, pero no demasiado, si no lo suficiente para que resaltara. Entré a la cocina, estaba mi suegra preparando el desayuno, me serví un jugo y me paré frente a ella tratando de llamar su atención. Vi como sus ojos disimuladamente se dirigieron a mi verga. Siguió haciendo sus cosas, su mirada me excitó y se me puso dura. Ella se puso a lavar unas tazas…me cerco por detrás y le pido que me lave el vaso en que estaba tomando el jugo. Al acercarme apoyé mi verga en su culo, moviéndola al momento del contacto. Al salir vi su mirada.

Las noches posteriores, luego de apagar la TV, mi suegra empezaba a mostrar que ya estaba dormida, pero yo sabía que no. Nos daba la espalda y emitía sonidos indicándonos que dormía. Cuando sentía el momento en que yo me subía a Carmen, lentamente se daba vuelta y empezaba a tocarse.

Cada vez que podía rozaba mi verga en su culo con cualquier excusa, cuando estaba cocinando me acercaba por detrás y le quitaba la cuchara para probar lo que estaba cocinando o cuando se estaba peinando en el baño, entraba a lavarme los dientes o a afeitarme, pero siempre tratando de rozarla. Pasó un mes, noté como ella le gustaba sentir mi cuerpo. Ella misma me llamaba a probar lo que estaba cocinando y empezó a cambiarse de ropa (solo la parte de arriba), delante de mí. La primera vez estaba con mi mujer, ella le reclamó por que estaba yo, pero ella dijo que el baño estaba ocupado y que a las finales era lo mismo que verla con traje de baño, además ya había confianza. Yo también la apoyé, y me burlé de Carmen por ser tan mojigata. Trataba de verla disimuladamente sin quitar los ojos del TV, sus tremendas tetas apenas cabían en sus sostenes.

Al fin conseguí un trabajo de medio tiempo, con un turno solo en las tardes. Carmen por su parte también encontró un trabajo, por lo cual en la mañana quedábamos los dos solos con mi suegra.

En la mañana mi mujer se levantaba temprano y se iba a trabajar, yo quedaba acostado con mi suegra en la cama de al lado. La verdad que la obsesión con ella ya era insoportable. Cuando Carmen se iba, yo calculaba la hora en que mi suegra se levantaba, y poco antes haciéndome el dormido, me destapaba y mostraba como se encontraba mi verga completamente parada dentro de mi bóxer. Ella se levanta, se pone su bata y se va a duchar, pero esa vez se demoró en salir de la pieza. Al otro día hice lo mismo, pero estratégicamente había puesto un espejo chico escondido entre las ropas que estaban en la cómoda, mostrando la cama de mi suegra. Al despertar ella, yo me encontraba de espalda, destapado y con la verga apuntando al techo, pero con mi cara mirando hacia la pared. Ella se sentó en el borde de su cama, y viendo el tremendo bulto que tenía en mi bóxer, se aseguró que yo estaba durmiendo y la muy zorra se metió sus manos en su entrepierna y empezó a masturbarse. Yo con los ojos medios cerrados veía a través del espejito como no despegaba su mirada de mi verga mientras se masturbaba. Hice que mi pene se moviera un poco. Eso la excitó más, ya que a los pocos segundos vi como se corría. Se levantó y se fue al baño.

Yo le daba el mismo show todas las mañanas e incluso en una, ella lentamente me corrió la sábana que me tapaba.

Tenía que jugármela, un día no se la mostré, esperé sentir cuando entraba a la ducha, y le pedí permiso para entrar al baño con la excusa que ya me hacía. ¡Pasa!, entré, y vi su silueta a través de la cortina…pensar que al otro lado de esa cortina mi suegra estaba desnuda. Me acerqué al excusado y me puse a orinar, me costó porque estaba al 100%. Al salir dejé la puerta entre semiabierta, y me puse a esperar que saliera. Se siente que el agua deja de correr, se abre la cortina y aparece ella completamente desnuda, que delicia ver el cuerpo de esa mujer madura…sus tremendas tetas colgaban por el peso haciéndolas notar más grandes que cuando las veía dentro de su brasier…su culo exquisito, grande y blanquito…que ganas de enterrarle mis dientes a ese culazo, sus piernas gorditas…se empezó a secar, se secaba su pelo, sus tetazas, levantándolas…de repente se da cuenta que la puerta no estaba bien cerrada y al cerrarla, no estoy muy seguro pero me pareció que me vio. Quedé con la duda, me fui al dormitorio y me acosté. Al poco rato entra ella cubierta solo con la toalla a buscar la ropa que se pondría. Nos miramos pero ninguno dijo nada, abrió su cajón sacó su ropa y se fue al baño a terminar de vestirse.

Una mañana me desperté y ella ya estaba en la ducha, prendí el TV…Cuando entra a la pieza tapada solo con una toalla rosada, al estar buscando su ropa, le da un calambre en el pie, yo me levanto, hago que se siente en la cama y tomando su pie entre mis manos empiezo a frotarlo para que pase el dolor. Al levantar su pierna, puedo ver donde empezaba su concha, toda peluda, ella estaba recostada y no veía lo que yo estaba haciendo…le levanté más su pierna y la pude ver completa…mi verga se levantó…mientras masajeaba su pie, lo llevé hasta mi entrepierna y lo hice rozar con mi verga… ella aun se quejaba del dolor, pero ya no tanto…por favor no pares, mira que me duele mucho y ya se me está pasando.

Sus dedos de los pies hicieron un movimiento como tocándome, pensé que había sido mi imaginación, pero nuevamente lo hicieron, ya estaba seguro, mi suegra estaba tocándome. – ¿Le gusta lo que le hago? – Le pregunté – Si, ya se me esta pasando…gracias. Yo tenía mi verga completamente parada, el masaje estaba terminando, mi suegra se levantaría y si no me acostaba se encontraría con un tremendo pedazo de carne queriendo escapar de mi bóxer, -¿ Que hacía?, era ahora o nunca, así que no me moví y cuando ella se sentó en la cama, se encontró con mi paquete a pocos centímetros de su cara. Nadie dijo nada, nos quedamos en esa posición, unos segundos mi suegra no levantaba su mirada ni yo dejaba de mirar su cara… pensé, los dados ya están echados…así que suavemente la tomé de la cabeza, acariciando su pelo, la acerqué a mi bóxer. Ella corrió la cara, pero con su mejilla quedó junto a mi verga, me frotaba lentamente…cada vez su mejilla se aprisionaba más y más, mis manos jugaban con su pelo, acercándola cada vez más hasta donde yo quería que ella llegara.

Con una de mis manos traté de bajar mi bóxer, pero ella me detuvo…solo frotaba su cara, tomé una de sus manos y se las acerqué a mi entrepierna, pero también se negó. – No está bien lo que estamos haciendo – me dijo- déjese llevar suegrita.- ¿Y mi hija? – esto queda solo entre nosotros dos, le juro que nunca ella lo sabrá – Nuevamente baje mi bóxer, esta vez no me detuvo, mi verga quedó apoyada en su mejilla, mi suegra empezó a restregarse contra ella. – ¿Porqué no la prueba? Suavemente se fue introduciendo centímetro a centímetro hasta meterla casi entera en su boca y cuando llegó al final, me chupó con tanta fuerza que sus mejillas se hundían. Tomé sus manos y las puse en mi trasero, ella cada vez me apretaba, me enterraba sus uñas empujándome hacia ella.

Luego de unos minutos yo estaba por acabar, pero tenía que hacerlo durar lo más que se pudiera. Con mis manos saqué su toalla, su cabeza no me dejaba ver sus tetas, a si que se la saqué de su boca y la recosté. Como desesperado me puse a chupar sus tetas…ummmmmmmm…tenía unos pezones grandes y duros, muy negros en relación a su color de piel, enterraba mi cabeza entre sus tetas, las levantaba y las dejaba caer. – ¡Chúpalas fuerte, más fuerte! Me decía mientras sus manos acariciaban mi pelo, con mis manos las apretaba fuerte, pero parecía que para ella no era suficiente…empecé a darle pequeñas mordidas, eso la excitó aun más.- Dame más, quiero que me lo des todo, haceme el amor con toda tu juventud! Hacé que esta vieja se corra como hace mucho tiempo no lo hacía, mis manos bajaron hasta su culo, que tremendo culo se gastaba mi suegra, también lo apreté fuertemente, sin dejar de chupar sus tetas…- ¡Tócame…tócame entera…soy toda tuya!

Con mis dedos separaba sus nalgas y le tocaba su hoyito, ella me agarró la verga fuerte con su mano y me la tiraba hacia su coño. – ¡Métemela, por favor metemela! Yo estaba a punto de correrme y si se la hubiese metido, hubiese acabado inmediatamente, así que me agarré la base de mi pene bien fuerte para perder sensibilidad en la punta y se la empecé a frotar contra su coño. Con esto mi suegra empezó a gritar que se corría y que quería que termináramos juntos pero dentro de ella. Me solté la verga y se la metí hasta el fondo, ella dio un grito de placer, estaba tan mojada que ni sentí cuando entró. Nos besamos apasionadamente, la lengua de mi suegra se metió en mi boca, fue un beso completamente mojado, nuestras lenguas se enredaban mientras yo no paraba de ensartarle la verga en el coño.

Me hubiese gustado haber acabado un poco más tarde, pero el hecho de estar comiéndome esa vieja, era tal mi calentura que no aguantaba más. ¡Me voy a correr! Mi suegra me aprieta con sus piernas y con su concha me aprieta fuerte mi verga que no dejaba de entrar y salir.- Lléname con tu leche mi niño… Yo empiezo a botar litros y litros de semen en la concha de mi suegra, casi ni se sentía de lo mojada que estaba ella. Ella gritaba de placer y un poco de dolor, ya que las metidas eran muy fuertes.

Los dos acabamos rendidos, me recosté a su lado. Ninguno de los dos dijo nada por algunos minutos. Ella se dio vuelta dándome la espalda. La abracé por detrás colocando mi pene ya sin fuerzas en su culazo. Ella me toma las manos y me dice que fue mejor que como se lo había imaginado. Permanecimos así un rato. Mis manos jugaban con sus tetas y con su culo. Ella metió la mano en su entrepierna y con sus dedos empezó a masajearme la cabeza del pene. Cuando este recobró fuerzas, ella misma se lo introdujo nuevamente en su concha, mientras yo suavemente empecé a moverme. Ella echaba el culo para atrás y con sus manos acariciaba mis cabellos, mientras la mías no soltaban sus tetas. La puse boca abajo, le abrí las nalgas, coloqué mi verga, y le junté sus nalgas.

Mi verga se perdió entre esos tremendos pedazos de carne. A ella le gustaba sentir eso, incluso ella misma se juntaba las nalgas para poder moverme con mayor comodidad. En uno de esos movimientos mi verga rozó la entrada de culito. Ella dio un pequeño grito, y me dijo que por ningún motivo se la fuera a meter por ahí. Insistí un poco – ¡Mire yerno, en mi cosita y en mi boca puede meter todo lo que quiera, pero por detrás ni pensarlo! – Ok – le dije, entonces puedo meterle esta cosita en su cosita hasta donde Ud. quiera.

Saqué mi verga de sus nalgas y se lo metí en su cosita, pero como tenía un culo tan grande, no me dejaba entrar mucho.- ¿Por que no se pone en otra posición para poder meterlo mejor? – ¿Está bien así? – mi suegra se colocó en “cuatro patas” mostrándome en todo su esplendor su tremendo culo y sus tremendas tetas colgando parecían más grandes aun. Colocando mis manos en su cintura de un solo golpe se la metí hasta que mis bolas tocaron sus carnes. – Ayyyyy, parece que me va a salir tu cosa por la boca. ¡Que tremenda la tienes! – Es toda suya suegrita, cuando la quiera estará allí para usted… – No te preocupes porque desde ahora esa verga será atendida como se merece, y esta vieja será tuya cada vez que tú quieras… ¡eres todo un macho! ¡Me tienes loca!

Su culo chocaba con mi cuerpo… ella gemía de placer. – ¡Dame más!…!Déjame abierta!, mis manos buscaron sus tetas pero eran tan grandes que se me escapaban sin poderla abarcar, solo podía pellizcar sus pezones y esto más la calentaba. Estaba tan mojada y abierta que podría haber entrado fácilmente otra verga más. Así que le metí dos dedos junto a mi verga y aun quedaba espacio, con el tercer dedo ella se quedó quieta para sentir, le gustaba. Saqué mis dedos, abrí su cosita con una mano y con la otra acomodé mis bolas dentro de su concha….realmente le tenía metido todo. Ella gritaba de placer, como suaves movimientos para que no se saliera, llegó a tener un orgasmo, dejándome todas las bolas mojadas…luego la di vuelta, le puse un cojín en su espalda, tomé sus piernas por sobre mis hombros y se lo mandé a guardar otra vez. Ella se dejaba hacer todo lo que yo quería. – ¡Me encanta que me hagas hacer poses distintas! – Lo que tú quieras lo haré – Quiero que te agarres tus tetas…

Mi suegra empezó a tomar sus tetas acariciándolas, las juntaba y las apretaba, pellizcaba sus pezones mirándome con una cara de caliente… – ¿Te gustan las tetas de tu suegra? – ¡Me encantan! – ¿Te gusta chuparle las tetas a tu suegrita? – ¡Si, quiero que ella misma se las chupe!… ¿Quieres que me las chupe, igual como lo haces tú?

Su voz realmente me calentaba…- ¡Vamos suegra chúpese las tetas! – ¿Te gusta como lo hago? Mi suegra se pasaba la lengua por las tetas y mientras lo hacía se quejaba…yo no paraba de metérsela, mientras más rápido lo hacía y ella más fuerte se chupaba y apretaba las tetas…con mis dedos empecé a tocarle rápidamente el clítoris, eso la volvió loca, estaba tan caliente que dándole fuertes chupadas a sus pezones llegó a su segundo orgasmo, yo todo traspirado, le saqué la verga y bajando sus piernas terminé con una masturbada tirándole todo el semen a mi suegra en sus tetas y cara.

- ¡Que delicia! – me decía mientras recogía el semen de sus tetas y se lo llevaba a su boca… – La próxima vez no lo desperdiciemos y dámelo en mi boca ¿Ok? – Aquí me queda un poco más…
Me senté entre sus tetas y le puse mi verga en su boca, ella me lo chupó hasta dejármelo bien limpio.

Desde ese día, una vez que mi señora se iba a trabajar, mi suegra se pasa a mi cama y como ella lo dijo “mi verga era bien atendida”

Lourdes mi madura inolvidable

Viernes, septiembre 30th, 2011

Mi nombre es Orlando, he leído muchas historias de está página, algunas dignas de un premio a la mejor narración, otras invitan a salir rápidamente de ellas. No divagaré con mucha cháchara o preámbulos. Soy de ciudad de La Paz, país Bolivia, una ciudad a más de 3600mt sobre el nivel del mar, en esta parte del mundo las mujeres no son de aspecto excitante como lo son las del oriente, mujeres que con tanta curva (lo mas destacable son sus colas anchas y paraditas ñame) te hacen que tu mente sea pecaminosa.

Llevo bastante tiempo navegando en el Internet en especial en el Chat conociendo muchas mujeres, reconozco que las mujeres mayores son escasas en este medio si bien un alto porcentaje de mujeres que entran al Chat con chiquillas que oscilan los 18 a los 24 muchas son tímidas introvertidas y que encuentran en el Chat esa manera de ser lo que en verdad son. Las mujeres de mi país son así cerradas y desconfiadas claro a no ser que tengas buen billete jaja….

Se asemeja más a un carnaval donde los disfraces permiten mostrar tu verdadera forma de ser,  pero bueno sin salirme de mi propósito quiero contarles que siempre me agradaron las mujeres mayores, más que las chiquillas que a mi gusto son sinónimo de inseguridad, fue una tarde de marzo de 2005 en el Chat conocí a Lourdes una mujer mayor de 43 años(su nick decía Luly4) de entrada, congeniamos bastante pensé que mi edad le incomodaría, yo en aquel entonces contaba con 25, al contrario a ella le agradó.

Conversamos bastante para conocernos y saber detalles de cada uno de nosotros, ella me contó que era separada con 2 hijos, desocupada. Me dio su número de celular fueron varias las oportunidades que conversé con ella, en algunas ocasiones coqueteaba con ella y ella correspondía, ambos en muchas oportunidades yo me sentía en muchas ocasiones osado y le decía que en algún momento le haría el amor, ella echaba carcajadas retándome con un ¿será?? ¿Y si no te gusto? decidí tomar la iniciativa y conocerla. El que no arriesga no gana verdad?

Un martes 11:00 am. La cité en la pichincha un lugar céntrico de una calle muy concurrida en esta ciudad, me dio una pauta de cómo iba a estar, una polera blanca y un buzo azul, y yo una chamarra café y un jeans, me sentía algo tenso por conocer a la persona que me caía tan bien, estuve esperando alrededor de 10 minutos y apareció.

Nos saludamos y nos fuimos a beber unas cervezas, créanme no era una mujer espectacular era mayor si, se notaban sus años por la vida, muchos sueños frustrados en su mirada, pedimos un par de cervezas conversamos de nuestras vidas, cada cerveza me hacia sentir mucho más envalentonado (aunque soy de la política, que para decir las cosas no requieres trago)con mucho tino lo tomaba la mano o le acariciaba la mejilla entre que nos sentíamos cariñosos le dije veámonos, ella tomó sus cosas, pagamos la cuenta y al salir le dije ¿eres una mujer de palabra?

Ella me miró, sonrió y me dijo claro que si, le dije hace tiempo te dije que te haría el amor y tú no me creías, ¿crees que solo fue una manera de decirlo? No lo se, me dijo, insistí y le dije, vamos no te corras, me agradas y quiero hacerlo contigo, ella entre que titubeaba me dijo mira, no soy una mujer de palabras sueltas, muy decidida me dijo – vamos.

Era la primera vez que lo iba hacer con una mujer mayor, mis experiencias con muchachas de mi edad o menores a mi, no pasaban de ser normales como tantos relatos con los que alguna vez me identifiqué, nos dirigimos a una calle denominada chuquisaca, en lo posible traté de ser un caballero y pagar todo yo, entramos a un alojamiento muy bonito, cuya fachada yacían colores folclóricos y un nombre grande que decía los girasoles, antes de entrar nos miramos a los ojos y ella me tomó del brazo, pedí un cuarto, ya en la habitación, el silencio se hizo eterno, la luz tenue y el aroma a pecado se dibujaba en el cuarto.

Ya dentro de la habitación a oscuras nos acariciamos era como ver su alma a oscuras la belleza se hizo unísona, ella tuvo toda la iniciativa me dijo: -¿sabes que eres el primer joven que me hará el amor? Mi esposo era mayor me llevaba por 12 años pero era muy duro, frío, para hacer el amor, era que yo abría las piernas, él me penetraba, eyaculaba al poco rato sin un solo beso siquiera.

Le dije: no digas más,……. callé sus palabras con mi dedo índice, con mi mano derecha tomé su pelo cogiendo su nuca y la besé, su beso era de pasión de excitación, sentía su lengua juguetona, las caricias a mi nuca, en su abrazo fuerte sentí un refugio en mi, su soledad se apagaba en mis brazos y lo expresaba a cada instante, sus manos buscaban deshacerse de mis ropas, su mano derecha rápidamente buscó el puño de mi suéter siendo colaborado por la mano izquierda.

En menos de lo que me diera cuenta me encontraba con el dorso desnudo, nuestras palabras mudas, con fuerza y ternura me empujó sobre la cama besando mi pecho acariciándome como un cediendo que busca agua en el desierto, mis impulsos no me dejaban quieto, sobre sus prendas acariciaba sus pechos que por cierto eran no tan voluminosos pero normales aún así apetitosos.

La diferencia de estaturas no fue un impedimento (que por cierto mido algo más que el promedio) para dar rienda suelta a nuestras locuras, tenia muchas ganas de besar sus pechos, mientras ella me besaba mi pecho, mis labios y cuello, mis manos no dejaban de tocar sus pechos, ella se detuvo, se alzó sobre si misma y me dijo: ¿te gustan mis pechos?

A lo que conteste si- pero tan solo puedo tocar sobre tus prendas, – quieres que me quite estas prendas – ¡siiii!- ella se quitaba su polera de manera presurosa, le ayudé a quitarse esa prenda, llevaba un sostén muy oscuro, apreté su seno izquierdo, solo su cuerpo me hablaba, notaba como se mordía el labio, me dije esta mujer hace rato que no tiene acción, ¿te gusta? Le pregunté, – si papi sigue, tomé uno a uno esos senos, los lamí, mordí esos pezones.

Me deleité con ellos, en un hipnotismo perdí la noción del tiempo y del espacio, solo escuchaba como esta mujer gemía con cada deleite, en un momento me dijo -ya lo tienes dura?, acariciando sobre mi pantalón, solo alcancé a murmurar -mmmmmm, se alzó nuevamente y me dijo quítate todo, con mayor osadía respondí -tú también hazlo que quiero verte entera, con picardía me regaló una sonrisa.

Ya desnuda sobre la cama me dijo ven aquí papi, me acerqué, nos besamos, su mano bajó a tocar mi pene. – ¡esto ya está!, métemelo ¿si? Abrí sus piernas me acomodé, apunté mi pene sobre su vagina, una de sus manos facilitó la penetración, poco a poco se fue entrando sintiendo la tibieza de sus adentros me abrazó -¡Ssssssiiiii bombéame, bombéame, que rico!, la penetré una y otra vez.

No se que tiempo pasó, sentía sus uñas sobre mi espalda eso aumentaba mi excitación hacia lo imposible por controlar la eyaculación, notaba que su cuerpo iba a mi ritmo, nuestras respiraciones eran palabras confusas, a momentos gritaba: ¡siiiiii que rico, dame másssss! No pares, eso me descontrolaba, sentí que me venia – me vengo estoy acabando le dije, -acaba dentro, dame tu leche caliente, sentí que sus uñas se clavaban con más fuerza, fue del detonante para que mi leche salga con fuerza, -ahhhh si nuestros gritos parecían eternos, era como la llovizna después de la tormenta, fue agotador.
Me quedé rendido sobre ella, besándole el cuello, -estuvo rico me dijo, me acosté a su lado y conversamos, me habló de su ex, como era con ella, como lo había conocido, que problemas tuvieron, los excesos que pasaron, que en muchas oportunidades la golpeaba, -pero tú eres cariñoso, hace mucho que no disfruto el hacer el amor, he vivido tan reprimida.

-¿te puedo hacer una pregunta? Le dije con una picara mirada, -¡claro! ¿A tu marido se la chupaste? – ¡no! ¿Y alguna vez lo chupaste? -no jamás. ¿Por qué? -no se nunca se dio la oportunidad. ¿Me lo chuparías?-nunca lo hice, ¡no sabría como hacerlo!, tan solo debes imaginar que es un helado, pásale la lengua sobre la cabecita muérdelo de vez en cuando sin poner mucha fuerza en él.

Mientras le iba explicando como debía hacerlo, su mano acariciaba mi pene que aún estaba flácido poco a poco se iba calentando y me dijo – ¿puedo practicarlo con vos? Pero claro mi amor, me encontraba recostado ella se puso sobre mi, me empezó a besar los labios, fue bajando cual fuere un caminito, mi pecho mi abdomen y cuando llegó a mi pene se lo introdujo en su boca.

Fue agradable lo empezó a lamer, lo tomó con la mano, jugaba con el glande, le dije ¿te gusta el sabor?- asintió y murmuró, ummmmmm, y lo siguió chupando, que rico se sentía eso, sus tetas reposaban sobre mis muslos sin decirle mas ella me estaba dando una mamada de lujo.

Ya estaba más duro mi pene, ella gozaba, sus manos amasaban mis testículos como si se tratara de una ubre, era la mejor mamada que me dieron jamás, sacó mi pene de su boca y ya la tenía parada, con un sonido esplaf, se relamió y comentó: -nunca chupé un pene, pero sabe bien, ahora métemelo.

Puse sus piernas en mi hombro la enculé, estaba muy húmeda, ella cerraba los ojos y yo la iba bombeando bastante. Ella perdida me repitió esa operación de enterrarme sus uñas y decir cosas sin sentido, a momentos me lamía el cuello -si papito, sii, dame más, que rico está esto decía, era muy agradable sentir ese calor de su vagina en mi pene.

Estuvimos un buen rato y terminé dentro de ella, sentía como mi leche se perdía dentro de ella y caía rendida sobre la cama y yo agotado sobre ella, me acariciaba el pelo diciéndome -¡papi que rico me hiciste!

Nos dimos cuenta que ya era tarde.

Nos vestimos y nos fuimos, tuvimos varios encuentros más, pero ella tuvo que irse a trabajar a España.

Espero les haya gustado mi relato me encantaría conocer a mujeres mi correo es:  encendido_1000@hotmail.com

Noemí… Historia de una sola noche

Martes, septiembre 27th, 2011

Con Noemí, nos conocemos desde hace más de 25 años. Nuestra relación siempre fue muy buena, al punto de ser confidentes de nuestros éxitos y fracasos laborales o personales.  Durante un par de años fuimos compañeros de trabajo y esta historia ocurrió precisamente durante una fiesta por un aniversario de la empresa en la que trabajábamos.

En aquel momento, Noemí contaba con 43 años, un físico menudo, chiquito y delgado (apenas 1,55 mts. de estatura), lo que comparado a mis 1,75mts. y físico fornido, la hacían aún más pequeña de lo que era; ahora bien, todo en tamaño pequeño pero con buenas formas.

Cuando pasé por su casa para llevarla a la fiesta salió cubierta con un tapado que le llegaba bastante más debajo de las rodillas; al subirse en el auto y desabrocharse el tapado tuve lo que sería la primera sorpresa de la noche, llevaba una chaqueta y una blusa blanca de finos breteles y una minifalda al tono que, al sentarse, descubrió casi a pleno sus piernas enfundadas en medias color piel, sandalias con taco aguja, en fin.. Decididamente, estaba hermosa !!..

Ya en la fiesta, en la que la bebida corría sin límite, Noemí no se despegó de mi lado, durante y después de la cena compartimos la velada con el resto de la gente y, por momentos, la charla era solo entre nosotros dos. Concluido el brindis y palabras de rigor llegó el momento de bailar, y así lo hicimos juntos y también con los demás. La broma generalizada de los varones era pedir los “lentos” (música romántica) para bailar apretaditos, cosa que obviamente no sucedió.

Varias cosas llamaron mi atención: Lo contenta y alegre que estaba, el hecho que al bailar conmigo lo hacía en forma muy sensual y por sobre todo que al sentarnos juntos, cruzaba y descruzaba sus piernas brindándome una tan inesperada como grata visión de sus piernas; supuse que sería por la bebida que, insisto, circulaba libremente y de la que Noemí no se privaba, aunque empecé a mirarla con otros ojos, o sea no ya como amiga sino como mujer.

Cerca de las tres de la mañana terminó la reunión, cuando nos dirigíamos al auto siento que se toma de mi brazo y dice “Uuuyyhh, qué frío hace !!”; abrí la puerta, Noemí casi saltando se ubicó sobre el asiento y..  Tapado que se abre, minifalda que se sube por completo y mis ojos viendo no solo sus piernas sino también su tanga.

“Hacía mucho que no la pasaba tan bien !!”.. Me alegro, también la pasé muy lindo, le contesté.. “Qué pena que termine” dijo con tristeza.

Llegamos a su casa, nos quedamos charlando en el auto con la calefacción encendida, afuera hacía un frío de mil demonios.. “Necesito un café, te invito” dijo sin esperar respuesta; entramos, ella se puso a preparar el café y yo sentado en el living encendí el equipo de música y empezó a sonar un tema hermoso: Eclipse total del corazón; Noemí, asomándose desde la cocina, dice:

“Justo ése tenías que elegir ??”.. Qué pasa ??.. “Es que ese tema me encanta !!”.. Es uno de mis preferidos.. “No me canso de escucharlo”.. Mas vale tarde que nunca, llegaron los lentos, si tanto te gusta, bailamos ?? le propuse ya con una intención manifiesta..

Mientras ella se acercaba me quité el saco, abrí mis brazos y ella se pegó a mí, sus manos sobre mis hombros y su cabeza apoyada en mi pecho, bailábamos lentamente, tomándola de su cintura la atraje aún más hacia mí, levantó su cabeza y yo bajé la mía para poder quedar mejilla a mejilla.

En silencio bailamos, terminó el tema y seguimos con otro, bajé aún más mi cabeza para que mi boca llegue a su hombro semidesnudo, lo besé delicadamente y sentí vibrar su cuerpo pero nada dijo, seguimos bailando aunque esto de bailar ya era una forma de decir, una baldosa nos sobraba.

Mis labios dejaron su hombro y empezaron a besar su cuello, Noemí dejó escapar un apagado “Aahh” que solo por la cercanía pude percibir; mis tiernos besos ya estaban en su mejilla y mi mano subía por su cintura cuando la siento decir “Si seguís me vas a poner un poco loquita”.. Me encantaría verte loquita !! retruqué metiendo mi lengua en su oreja y apretando su pequeño pecho..

“Aaaaaahhh !!” suspiró. A partir de ese momento, las palabras estaban de más, Noemí se desató, fue ella quien buscó mi boca para besarme, no ya esos besos tiernos que yo le daba, los suyos eran fuertes, calientes, chupaba mi lengua de una forma maravillosa; simultáneamente luchaba por quitarme la corbata en tanto yo le amasaba sus tetas, pequeñas pero duras, de pezones puntudos que ya estaban duros..

A la corbata le siguió mi camisa, Noemí estaba descontrolada, o “loquita” como ella dijo. Le ayudé a quitarse por sobre los hombros su blusa y volvió a pegarse a mí, chupaba mis tetillas, la tomé de la cola (una de mis manos bastaban para cubrirla casi por completo), levanté su mini y corrí su tanga acariciándole el agujero del culo.. “Oommmhh, oommmhh!!” exclamó..

Si la petisa estaba caliente, yo estaba en efervescencia, algo de cuidada violencia hubo cuando prácticamente le arranqué el corpiño y le quité la minifalda.. “Vos también, vos también” imploraba mimosa. Tomándola de la cintura la levanté y la acosté sobre la mesa, le quité la tanga y recostado sobre ella le besé los pechos “Mmmmhh, mmmmhh” ronroneaba, seguí bajando, levantó y abrió sus piernas a sabiendas de donde me dirigía, llegué, me encontré con una concha carnosa (raro, siendo tan delgada !!), y depilada, cuando mi lengua buscó y encontró su clítoris y se apoyó en él, Noemí gritó “Síííííííííííí !!”.

Le hice un trabajo a conciencia durante un rato.. Su respiración se agitaba cada vez más, se pellizcaba los pezones.. “Me volvés loca !!”.. Todo su cuerpo se tensó, su concha empezó a chorrear flujos y.. “Nó, no me hagás acabar todavía !!” rogó separándome. En un rápido movimiento se sentó sobre la mesa y me abrazó buscando normalizar su respiración.. “Vamos al dormitorio” dijo y hacia allí fuimos.

En lo que yo me quitaba la ropa ella abrió las sábanas y se quitó las sandalias.. Así desnuda y descalza era más chiquita de lo que pensaba, pero en ese momento de terrible calentura poco me importó. Nos acostamos, de costado se abrazó a mí.. “Acariciame, besame” susurró; en un rápido movimiento la acosté encima mío (no pesaba nada !!), besos, caricias, mis manos que después de recorrer su cuerpo casi por entero se detuvieron en su cola, mis dedos recorrieron desde su cocha hasta su culo; Noemí refregaba su cuerpo al mío aprisionándome la pija entre sus piernas.. “La quiero chupar” dijo sin tapujos y sin más giró su cuerpo acomodándolo para un 69 glorioso.

En esa posición, pasaba la endurecida pija por sus mejillas dándole rápidos besos, luego la lamió, siguió pajeándola hasta que al fin se la metió en la boca iniciando una serie de deliciosos movimientos de sube y baja. Por mi parte, empecé a trabajarle concha y culo a la vez, lengua primero, lengua y dedo después.. Noemí empezó a disfrutarlo, otra vez su cuerpo tensionándose, aplastaba la concha en mi cara, un par de chirlos en su nalga hacían que levantara el pubis.. “Aaaaahh, aaaaahh !!” sollozaba interrumpiendo la chupada que me hacía, por suerte, porque me daba un respiro y así no deslecharme.. Le dí descanso a mi lengua metiéndole dos dedos en la pulposa concha..“Aggghh, aggghh !!” gritó, mas como muestra de gozo que de dolor.

Su cuerpo entró a tener algo muy parecido a convulsiones, se olvidó que me estaba chupando la pija y se concentró en su orgasmo que llegó casi de inmediato con unos “Síííííííííííííííííííííí, síííííííííííííííííííi !!” larguísimos. En esa posición le dí un momento para que se relajara, no duró mucho, la acosté de panza en la cama, ubicándome entre sus piernas levanté sus caderas y al fin la penetré.

No tuve inconvenientes en metérsela toda, su concha ya totalmente dilatada y lubricada me lo permitió. Empecé con los movimientos de vaivén, suavecito al comienzo para pasar luego a estocadas fuertes que sacudían violentamente todo su cuerpo; en verdad temí hacerle doler.. Error !!.. No le dolía, no sufría, por el contrario, en los momentos en que yo hacía una pausa era ella quien tomaba la iniciativa..

“Dame, dame, dámela toda !!”.. Tomá, tomá !!.. ”Sí, sí, dame, así !!”.. Acabamos juntos ??”.. ”Sí, pero todavía nó !!”..

Al escuchar esto, bajé la intensidad de la serruchada, cosa que Noemí aprovechó para sacársela y pararse en la cama. Bien suele decirse que cuando hay piel las palabras son innecesarias, digo esto porque en un movimiento que ninguno indicó, me recosté apoyando mi espalda en el respaldo de la cama y ella, poniéndose en cuclillas sobre mí y se la fue metiendo, regulando la penetración hasta tenerla toda adentro.

Sus movimientos eran de una deliciosa cadencia, sin prisa, sin pausa, el justo vaivén para que ambos disfrutemos..

“Así te gusta ??”.. Sí, chiquita !!.. ”Cómo.. aaahh, cómo te siento !!”.. Seguí así, me encanta !!.. ”A mi también.. Qué rico es !!”..

A esta altura de los acontecimientos, yo me sentía volar, cerré mis ojos.. Noemí hizo que los abriera al refregarme sus pezones por la boca, se los chupé con ganas y fuerza, su cogida se aceleró, el delicado vaivén pasó a ser un desesperado entrechocar de pubis que desencadenó mi dedo hurgando su ano. El momento del no retorno, llegó..

“Sí, sí, me viene !!”.. Juntos, juntos !!.. “Así, vamos, vamos !!”.. La leche, me viene, me viene !!.. ”Dámela, dámela !!”.. Aaagggghh, tomá, tomá, aaaaggghh !!.. ”Sí, sí, dame, síííííííííiííííííí !!”..

Fueron nuestros gritos al unísono cuando compartimos una acabada genial. Un largo momento quedamos abrazados y en silencio que se interrumpió cuando ella se levanta con dirección al baño para traer una toalla húmeda con la que me limpié toda seña de haber estado cogiendo.

Me vestí para irme.. Al salir, ella que seguía desnuda, me besó profundamente y así terminó esta historia de una noche.

Y fue historia de una noche porque después no hubo otra noche, ni día, ni nada.. Nuestra amistad, aún al día de hoy sigue intacta, pero de coger, lamentablemente para mí.. NUNCA MÁS !!..

 

Lotamoel

La madre de un amigo

Martes, septiembre 27th, 2011

La pandilla tenía la buena, saludable y ahorradora costumbre de hacer guateques los domingos, algo habitual en la decada de los 50. Yo tenía entonces 18 años, les gustaba a las chicas y ellas a mí. Ocurría, para mi desgracia y la de tantos otros jóvenes de entonces, que las chicas solían “estrenarse” en la noche de bodas. Ya habrán comprendido vds. que yo, que besaba y metía mano con frecuencia, no conseguía “pasar a mayores”, es decir, que era virgen. Y eso que buscaba tener algún ligue con alguna madura, viuda o soltera, llegando incluso a intentarlo con muy maduras. Todo era inútil. En fin, paso a contarles este relato, que ocurrió así.
Cierto domingo,  fuimos a bailar a casa de un amigo. Su madre era viuda de guerra y era hijo único.
El guateque discurría como tantos otros, ni aburrido ni divertido, pasable. Las chicas se arrimaban, algunas y otras, se separaban de tí como si fueras un apestado. Yo, que no lograba un buen apretón, preludio de posterior besuqueo y toqueteo, me dediqué a poner los discos y bailar de vez en cuando.
Hacia el final del guateque, a eso de las 20,30 hs., observé que otra vez se había vaciado la jarra de la sangría y, a falta de cosa mejor que hacer, me encaminé a la cocina a rellenarla. Allí estaba la madre de Ramón, el organizador del guateque.

¡Hola!, Sra. Carmen, vengo a llenar la jarra.

¡Hola!, Juancho. Ya veo que hoy no te diviertes demasiado.

Es lo habitual, Sra. Carmen. Retírese un poco porque tengo miedo de derramar la sangría y mancharla a vd.

No te preocupes, estoy segura de que tienes buen pulso.

Me aproximé a la silla en la que estaba sentada. Nuestras rodillas se juntaron. No se separó. Mientras llenaba la jarra, apreté ligeramente mi pierna. Tampoco se retiró. Aquello me dió que pensar. La madre de Ramón era una mujer corriente: cuarenta y tantos años, gorda sin exagerar, con tetas y culo generosos, una cara muy agradable y ojos muy grandes y bonitos. Siempre creí notar que me miraba con mucha atención. Decidí probar suerte, si se presentaba la ocasión. Esta parecía propicia.

Desde la puerta, te he estado observando y he visto que bailas muy poco y te dedicas a poner los discos. ¿Es que no te gusta ninguna de las chicas?.

No, Sra. Carmen, ninguna. Si me sincerase con vd……………..Pero…no, no lo entendería. Me tomaría vd. por un chico…..raro.

Te aseguro que soy capaz de comprender tu problema. Dime qué te pasa.

Ahora vuelvo, voy a llevar la jarra y otros vasos de papel. Tardaré un poco.

No tengo prisa. ¡Ah!, una cosa: háblame de tu, porque eso te ayudará a contarme tu secreto.

No es un secreto, Sra. Carmen, es……..

¿No te he dicho que me tutees?.

Descuida. Ahora vuelvo.

Mientras llenaba los nuevos vasos, le daba vueltas a cómo abordar a esta señora, que estaba dispuesta a convertirse en mi confidente. ¿Por qué esto?. ¿Quería iniciar algo?. Viuda desde hace años…….es posible que busque un romance. Por si acaso, cargaré tintas en eso de que no me gustan las chicas de mi edad, que me gustan las mujeres de cuarenta o cincuenta años y que, como no consigo interesarlas, estoy sin estrenar y buscando un gran amor. Eso es lo que le diré. Y a ver por dónde sale.
Vaciada de nuevo la jarra, volví a la cocina a llenarla otra vez. Dª Carmen estaba en el umbral de la puerta de la cocina. Me miraba intensamente. Así lo entendí yo.
Yo me quedo aquí, Juancho, por si viene alguien. Ahora, tienes que contarme qué es lo que te preocupa. Tenme confianza, yo soy muy comprensiva.

Bien, Sra. Carmen, ocurre que……….

No te he dicho que me hables de tu, que así la cosas son más fáciles. Anda, cuéntame lo que te pasa.¿Por qué apenas bailas con las chicas?.

Porque no me gustan.

Es que tu…..no se…….eres…..no se cómo decirlo…..Eres….¿Te gustan las mujeres, Juancho?.

Mucho, lo que más me gusta del mundo son las mujeres. ¡Ah!, ya caigo,
vd……tu…..pensabas que yo era…….mariquita. Pues no, las mujeres me gustan con locura. Pero tengo la desgracia de que no me gustan las de mi edad, me gustan las de cuarenta o cincuenta años.

Entiendo y luego te diré lo que pienso. Sigue contándome, Ju ancho.

¿Te parezco un chico raro, verdad?.  No debería haberme sincerado contigo, Carmen, pero es que…..no se…..contigo me siento a gusto charlando y ……Bueno, ya lo has visto, aquí estoy contándote cosas que nunca he contado a nadie.

Y yo me alegro de que sea así, que me tengas confianza, mucha confianza.
Además, te aseguro que no me pareces nada raro porque te gusten las mujeres de cuarenta o cincuenta. Me siento halagada, Juancho, no olvides que yo tengo cincuenta y dos. Y aunque no sea guapa, me siento halagada y me gusta saber que a lo mejor te……caigo bien.

Me alegro, Carmen. Si no te enfadas te digo una cosa.

Prometido. Vuelve a llevar la jarra porque ya se han bebido los vasos. Parecen esponjas. Luego vienes y continuamos hablando de estas cosas, que son muy interesantes. A mi me lo parecen ¿y a tí?.

Me gusta muchísimo estar hablando contigo de cosas tan íntimas.

Pues no tardes, que me tienes que decir esa cosa. Me parece que me va a gustar mucho oírtela decir.

Volví al comedor donde estaban bailando y dejé nuevos vasos y la jarra. Esta vez no escancié yo la bebida. Estaba deseando seguir hablando con Carmen. Tenía la sensación de que las cosas iban bien encaminadas e íbamos a llegar a algo interesante. La miré con disimulo. Ella no me quitaba ojo y se acariciaba uno de sus muslos. Con gran disimulo, pero lo hacía. Me sonrió mientras me miraba intensamente. Recogí los vasos de papel usados y volví a la cocina. Ella seguía apoyada en el quicio, vigilando que nadie se enterase de nuestra conversación. Había complicidad. Pasé a su lado muy despacio y rozando con el codo sus pechos. No se retiró, al contrario, sentí que, con gran disimulo, se apretaba ligeramente. Cuando entré su sonrisa era mucho más amplia. Algo pícaro brillaba en su ojos.

Bueno, ahora tienes que decirme esa cosa por la que temes que me enfade. Yo te aseguro que no me voy a enfadar contigo me digas lo que me digas, ya lo sabes. Así que…..con confianza, Juancho.

Es sobre eso de que no eres guapa. Pero..verás…no me atrevo.

No me tengas en ascuas, te lo ruego, dímelo, que estoy deseando oir lo que tengas que decirme sobre ese tema. ¿No te parezco fea?.

Para mí, desde que te conozco, eres una de las mujeres más guapas.

No te creo, cielo. ¿Vas a decirme que…..te gusto?.

Si no te enfadas….

Dímelo ya, Juancho, dímelo, que estoy deseando oírtelo decir.

¿De verdad?.

Si, de verdad.

Me da algo de corte, al fin y al cabo eres la madre de Ramón y somos amigos.

En las cosas entre un hombe y una mujer eso no debe tenerse en cuenta, lo único que importan son los sentimientos. Te repito la pregunta: ¿Te gusto?.

Con locura, Carmen, ninguna mujer me ha gustado tanto como me gustas tu. Sólo sueño con darte…….No….me atrevo a……..

Por Dios, dímelo, cielo, que estoy que no vivo de ansiedad. Dímelo, cielo.

Con darte un……beso que no se acabe nunca.

Y yo estoy deseando que lo hagas. Tu también me gustas. Con locura.
Ramón se va luego al teatro con una chica. He visto las entradas. Comienza a las once y termina a la una. Yo te espero a las once. Si es que quieres venir a….verme, a…….estar conmigo.

Me muero de ganas.

Yo también, cielo.

Podría darte un beso ahora. Un beso rápido.

Espera. Ve a recoger la jarra. Cuando vuelvas………..

Salí disparado. Estaba como loco. Esa noche, por fin, iba a mojar, iba a acostarme con una mujer. Y para colmo con una de cincuenta y tantos. Era la gloria. La jarra estaba casi vacía. Cuando recogía los vasos, uno de los chicos me preguntó que qué me pasaba, si estaba enfadado con alguna chica. Le aseguré que no, que me dolia horriblemente la cabeza y que  la Sra. Carmen me iba a dar una aspirina. No preguntó mas. Con los vasos y la jarra en la mano, volví a pasar al lado de Carmen. La rocé las tetas con más fuerza. Me acarició un muslo. Acaba de comenzar una de las piezas favoritas de la panda, con la que las chicas solían aceptar mejor el apretón. Era “Cabaretera”, por Lorenzo González. Carmen entró detras de mi. Dejé en la mesa vasos y jarra y al volverme a mirarla estaba pegada a mi cuerpo. Nos abrazamos, apretando con fuerza la entrepierna y besándonos con ansia, lamiéndose con pasión nuestras lenguas. Fue un beso breve, pero intenso, prometedor de un encuentro sexual loco y apasionado. Nos separamos. Ella volvió a ocupar el umbral y yo, muy emocionado, hube de sentarme porque las piernas no me sostenían.

¿Vendrás luego, cariño?.

No ves que me muero por tí. Claro que vendré, si estoy loco por ti. Fíjate que no me sostenían las piernas.

Me ocurre lo mismo que a ti. Te aseguro que vamos a ser muy felices.

Eso es lo que deseo, Carmen. Me estoy enamorando de ti.

Y yo de ti, vida mía. Hasta que te vea luego, el tiempo se me va a hacer interminable. Mira lo que vamos a hacer: mi hermana, Beatriz, vive dos manzanas más abajo. Vive sola, iremos a su casa. No la importa, porque lleva años animándome a tener un novio. Antes de que se casase su hija, venía aquí con su pareja. Ya ves que no hay problema.

Mejor, así no nos exponemos a que regrese Ramón y…. Bueno, ya sabes.

Por eso te he dicho que vayamos a casa de mi hermana.

Terminó “Cabaretera” y apareció en la puerta una de las chicas.

Me ha dicho Luis que te dolía la cabeza, Ju ancho y le iba a dar vd.  Sra. Carmen, una aspirina.

Ya me la he tomado. Anda siéntate que la Sra. Carmen tiene en ese armario una farmacia.

Me fuí al salón. Al pasar al lado de la que iba a ser mi amante, la rocé las tetas.

Cuando nos fuimos a cenar eran las nueve de la noche. Yo llegué a casa en un periquete y cené a toda prisa. Como era invierno y la cocina estaba encendida, había agua caliente para una ducha rápida. Así lo hice. Mi madre se extrañó.

Pero si te has duchado esta mañana.

Si, mamá, pero es que hoy he sudado en el guateque. La casa de Ramón es interior y la calefacción estaba fuerte. Así ya estoy duchado para mañana
antes de ir al curro.

Salí deprisa. Ya eran las diez y veinte. Quería llegar pronto, por si Carmen estuviese esperando en el portal de su hermana. Pasé ante la casa de Ramón cuando salía su madre. Me vió, volvió la cara y me dedicó su mejor sonrisa. Comenzó a caminar con rapidez, volviendo la cara de vez en cuando por ver si la seguía. Como yo caminaba por la acera de enfrente, acompasando mi paso al suyo, me veía perfectamente. Llegó al portal, lo abrió y esperó mi llegada. Estaba lloviznando y había poca gente por la calle. Nada más entrar nos abrazamos. Su hermana vivía en el bajo y llamamos al timbre. Entramos. Encendió la luz al cerrar la puerta. Se asombró al verme.

¡Anda, si eres tu!. ¡Menuda sorpresa!.

Hola, Beatriz.

Se volvió a Carmen y le dijo:

¿A qué esperas?, cuanto antes entres al baño, antes ………Bueno, ya sabes.

Si, tienes razón.

Se acercó a mi, me abrazó y nos besamos con ansia.

Enseguida salgo, cariño.

No tardes.

Cuando cerró la puerta del baño, Beatriz me dió un pellizquito en la cara.

Vaya, vaya, ¿así que eres tú el que va a sacar a mi hermana de su aislamiento?. Lo que menos me esperaba era que tú……¡Anda que si mi alma llega a saberlo…!

¿Qué habrías hecho?

Pues lo mismo que Carmen: llevarte al terreno que élla te ha llevado.

¿Estás diciéndome que tu y yo….?

¿Tan raro te parece?. Yo soy, sin ser una belleza, más vistosa que mi hermana. ¿O no te lo parece a ti?.Contesta porque está punto de salir.

Me pareces mucho más guapa. Y siento no haberte tirado lo tejos.

Acabas de hacerlo. Si quieres, si no te agotas con mi hermana, pues…..

Luego vendré a verte. Si quieres, claro.

Con toda mi alma. ¡Chitón!, que ya sale.

Apareció Carmen en combinación, con ropa en la mano, las medias en los tobillos y una sonrisa amplísima, como de chica joven enamorada. Me dió un beso, se colgó de mi brazo y nos encaminamos a la habitación que su hermana había preparado para nosotros. Yo, parándome, le dije:

Oye, Carmen, aunque me he duchado en casa, yo quisiera pasar al cuarto de baño.

Claro. Anda y no tardes, que te espero.

Beatriz dijo a su hermana:
Cierra la puerta y así te preparas para….para él, ¿no?.

Claro, tienes razón, Beatriz.

Mientras Carmen cerraba, yo me dirigí al baño. En la puerta esperé a Beatriz, que se acercó a mí rápidamente y nos abrazamos y besamos con ansia. Nuestras lenguas se enlazaron apasionadamente, mientras nos acariciábamos la entrepierna.

Ven que te la lave, cariño, que te voy a querer con locura.

Mas que hablar, susurrábamos.

¿Qué me quieres lavar,cielo?.

La polla, mi amor. No dejes de venir, cariño mío, que te voy a querer con locura.

Y yo a ti, mi amor. Descuida que vengo a acostarme contigo.

Mientras hablábamos en susurros, lo que añadía morbo a la escena, Beatriz me había abierto la bragueta y me acariciaba la polla. Me la lavó con gran habilidad y cariño, lo que provocó una buena erección.
Me chupó la polla breve y apasionadamente. Sentí que me moría de gusto.
Volvió a mojármela.

No dejes de venir. Yo, mientras estés con élla, me voy a lavar muy bien, para que me…lo comas. ¿Lo has hecho alguna vez?.

No. Pero el olor….

Conmigo no notarás nada. Anda, vete con élla. Y luego conmigo. No soy celosa.

Entré en la habitación. Olía a  “Embrujo de Sevilla”, perfume de moda en aquellos años. Me acerqué a la cama. Estaba desnuda, comiéndome con la mirada. La luz era tenue. Yo, pensando en lo que Beatriz acababa de decirme, después de besarla con ansia en los labios, bajé la cara hasta su entrepierna. Sus pelos, negrísimos, me llenaron la boca y yo sentí que algo me empujaba a meter mi lengua entre los suaves y carnosos labios de su coño. ¡Me sentí tan a gusto oyéndola suspirar mientras todo su cuerpo se relajaba!. Lamí con suavidad el botoncito de carne, como un ombligo crecido, situado en la parta alta de su adorable coño. Gimió con más fuerza, se retorció y levantándose, adoptó la postura del 69. Se metió mi polla en la boca y creí volverme loco. Profundamente excitados, comenzamos a lamernos con ansia. Carmen suspiraba cada vez con más fuerza. Yo creí que iba a correrme y, temiendo que la disgustase sentir mi leche en su boca, cambié  la postura, me puse sobre ella e intenté meterle la polla hasta lo más profundo de su coño. No acerté, pero Carmen lo remedió de inmediato, conduciendome hasta su maravillosa oquedad. Me metí dentro de su cuerpo de golpe, con ansia. Su coño echaba fuego y creí que iba a quemarme. Inicié el sube y baja, el meti-saca que me habían dicho los chicos mayores del barrio y Carmen comenzó a gritar en tono quedo. Sentí que me empapaba. Su lengua buscó con ansia la mía y, al encontrase, se enlazaron, se anudaron y lamieron enfebrecidas. Carmen gritó más fuerte y Beatriz, la hermana, golpeó discretamente la puerta.

Ten cuidado que te va a oir todo el barrio, Carmen.

Fue oportuno el aviso porque se repitieron sus jadeos, sus besos ansiosos, sus frases enamoradas y locas y volví a sentir que me volvía a mojar toda la entrepierna. Aquello fue como un clarinazo y apretándome contra ella, me derramé en su coño. Fue un chorro enorme.

¡Ay, Juancho, me has llenado de leche, que gustazo tan grande!. ¿Te he dado gusto yo, amor mío, vida mía?.

Mi voz, fatigada, entrocortada, casi tartajeante, sólo fue capaz de decir:

¡Me has matado, Carmen, me has matado!.

¡Qué alegría, Ju ancho, que feliz me haces!. Te quiero mucho, sabes, mi amor. ¿Me quieres tu un poquito?.

Con locura, mi vida, con toda mi alma.

Yo también a tí, Ju ancho, yo también a tí. Me has hecho la mujer más feliz del mundo. ¿Eres feliz conmigo, amor mío?.

El más feliz del mundo, mi amor, el más feliz. Tenemos que vernos a diario, ¿quieres?.

Si, mi vida, si. Anda vamos a ducharnos que quiero estar en casa para cuando vuelva José Ramón.

Me besó con ansia, hundiendo su lengua en mi boca. Estuvimos lamiéndonos mas de dos minutos. Después nos levantamos y fuimos al baño. Quince minutos después salíamos.

Abandonamos la casa separados. Carmen caminó deprisa hacia su portal. Yo, mirando por su seguridad, iba tras ella. Continué andando hasta la esquina y dí la vuelta a la manzana. Había que guardar las apariencias y evitar enfados, porque yo pensaba enredarme con las dos hermanas. Esperaba que todo saliese bien. Beatriz, hacia cuya casa me dirigía, parecía aceptar la situación.
Beatriz me estaba esperando dentro del portal y me abrió de inmediato, en evitación de que acudiese el sereno. Iba vestida con una bata larga.
Nada más entrar en su casa, se quitó la bata y me mostró la maravilla de su cuerpo. Era guapa, no preciosa; pero una mujer desnuda será siempre el más bello espectáculo del mundo. Se había vestido para el amor: medias y liguero negros, zapatos de tacón, sostén también negro. Sin bragas, mostrando la selva de su maravilloso coño. ¡Cuánto pelo!. Tenía una selva entre sus muslos. Estaba contenta de ver cómo admiraba su cuerpo. Se acercó a mí y empezó a quitarme la corbata. Besé su boca y me metió la lengua hasta dentro. A la vez, me acarició la polla. Yo no pude esperar y me arrodillé para besar su selvático coño. Abrazó mi cabeza por detrás y la apretó contra su entrepierna. Yo estaba ya ansiando meter mi cuerpo en el suyo, que debía ser cálido y adorable.
Juancho.

Mi adorada bibliotecaria

Lunes, septiembre 26th, 2011

Mi compañera, encargada de la biblioteca del Organismo en el que yo trabajaba, se traía un gran cachondeo con sus constantes puyas, risitas y bromitas. Yo, siempre hambriento de mujeres mayores, las aceptaba de buen grado y, con exquisita habilidad y prudencia, procuraba que se encaminasen hacia el terreno en el que deseaba situarlas.
Mi compañera (voy a presentársela a vds.), tenía unos cincuenta años, muslos muy gruesos, tetas abundantes y firmes, culo y caderas grandes, una cara preciosa, labios gruesos y ojos muy pícaros. Yo todavía no había logrado captar hasta que punto sus miradas buscaban algo serio conmigo. Yo, hora es de decirlo, tenía en aquel entonces 30 años. Los hechos que voy a relatarles ocurrieron en 1.970.
Cierto día, acudí a buscar y llevarme prestada una novela. Yo era cliente habitual. Faltaba media hora para que Lucía cerrase hasta el lunes la biblioteca. Me recibió con una amplia sonrisa.

¡Hola!, Lucia, ¿cómo estás?.

Pues ya puedes verlo tu mismo, con ganas de irme a casa y descansar el fin de semana.

Te voy a echar de menos.

Siempre me dices lo mismo…., canturreó con música zarzuelera. Pero,Juancho, cielo, si soy mucho mayor que tú.

A mí me gustan las mujeres mayores que yo.

Y yo me lo creo, sobre todo, teniendo en cuenta que nuestra joven telefonista está que bebe los vientos por ti. Y otras muchas, que tú eres muy resultón.

¿Te parezco algo guapo, Lucía?.

A ti te lo voy a decir. Vamos a ver: ¿qué te parezco yo a ti?.

La mujer más bonita y deseable de todo el organismo.

Vamos que estás deseando tener conmigo un romance, ¿no?. No me tomes el pelo, Juancho, que tienes a muchas chicas de las oficinas que se mueren de ganas de salir contigo. ¿Me equivoco?.

Mira, Lucía, cariño, no lo sé. Ni me importa.

Oye, Juancho, no está bien que lleves la broma hasta el extremo de llamarme cariño. Tu eres una persona de buen gusto y eso no…..está bien.

Pero si es la verdad, cariño: me gustas con locura. Eres la única que me gusta de todo el organismo y con la única que quiero salir o…….entrar, lo que tu me dejes.

¡Eres un fresco y un…..un bicho, Juancho!.

¿Por qué?.

Por decirme lo que me has dicho.

Es que tenía ganas de hacerlo. El que yo no te guste a ti o no quieras tener un romance conmigo, no quita para que yo sienta lo que siento por ti, Lucy.

Lo dices tan serio que………bueno, hasta pareces sincero. ¿Eres sincero, Juancho?.

Completamente sincero, Lucy. Es más, estoy soñando con poder decir…mi Lucy.

Eres muy bicho, muy malo, malísimo.

Y tu eres preciosa y me gustas como no me ha gustado ninguna mujer.

No te creo.

Te lo juro.

¡Calla, bicho, mas que bicho!.

En ese momento, tal  vez por los nervios que le producía la conversación, se le cayó de las manos su bolígrafo. Se inclinó para recogerlo. Yo aproveché la ocasión para poner mi mano sobre sus muslos. Encima de la falda, claro. Su reacción fue fulminante, incorporándose a toda velocidad y volviendo el rostro para mirarme.

Eres un……..

No la dejé continuar. Sus labios estaban tan cerca de los míos que la besé con suave firmeza. Esperaba su rechazo en forma de bofetada pero……¡la vida es tan sorprendente!…….Correspondió a mi beso sin intentar separarse. Mi lengua buscó su boca y rocé sus labios. Respondió sacando la suya. Nos lamimos con ansia. Se separó bruscamente.

¡Eres un loco, Juancho!…En la sala de lectura hay todavía un becario. ¡Sepárate!.

¿Te he molestado, cariño?.

No, cielo….Digo…sí……no……No sé lo que me digo, me has puesto muy nerviosa. Anda, apártate, que puede salir el becario.

Lo hice y muy a tiempo: el becario salió en ese momento de la sala de lectura.

Bueno días.

Tardes, dije yo, que ya es hora de irnos a comer.

Entregó dos libros y se encaminó hacia la puerta.

Adiós, hasta el lunes.

Que lo pases bien, adiós.

Apenas cerró la puerta, volví a besarla. Me respondió con mucha pasión. Fueron unos segundos asombrosos, de intensos contactos y lametones de lengua. Volvió a separarse.

¡Apártate, loco, que nos van a pillar.

Con una condición.

Mi mano se apoyó en uno de sus muslos, en zona algo próxima a la entrepierna. No me retiró la mano. Tuvo un leve estremecimiento.

Si alguien abre la puerta……

Descuida, cariño, me aparto de inmediato.

¿Cuál es la condición, cielo?.

Que nos vayamos a aquel rincón para poder darte un beso interminable.

¿Y si entra alguien?…..

Abriendo la puerta del armario no se nos  ve.

Eres muy bicho, muy bicho, estás consiguiendo todo lo que quieres. Y yo soy una tonta del bote que te lo deja hacer.

¿Me quieres un poquito?.

De eso te vales tú, bicho, más que bicho.

¿Vamos?…

Pero sólo un momento, que todavía no puedo cerrar la biblioteca,¿eh?.

Lo que tu digas, cariño.

Su boca buscó la mía. Fue un segundo, pero…….¡caray, cómo me gustaba! Fuimos hacia el fondo de la sala y abrí la puerta del armario. Nuestros cuerpos se unieron con ansia, buscando el contacto fuerte, directo, apasionado, de nuestro bajo vientre. Nos apretamos con ansia y yo tuve una erección. Al notarla, Lucia comenzó a hacer rotaciones con su coño. Ambos estábamos ansiosos de fundir nuestros cuerpos en uno solo. Los besos eran…….¡una delicia!, las lenguas se enlazaban y lamían las bocas con una pasión desbordada, que hacía que Lucía olvidase sus temores anteriores.
Súbitamente se separó de mí y con voz enronquecida por la pasión y el deseo desbordados, me dijo:

Juancho, mi amor, vámonos de este rincón. Si entra alguien…..

A esta hora ya no viene nadie a la biblioteca.

Anda, déjame ir a mi mesa, cariño.

Con una condición, mi amor.

¿De verdad me quieres, cariño mío?.

Con toda mi alma.

Me abrazó con fuerza, besándome ansiosa.

Yo también te quiero. Con locura, vida mía. Desde el primer día que te vi.
Eres muy malo, ¿qué condición es esa?.

Que me dejes ver tus muslos, que deben ser una maravilla, algo enamorador.

No, que puede entrar alguien.

Aquí no nos ven. Y además no te suelto.

¡Ojalá no me soltases nunca!.

Se buena, amor mío, que te quiero mucho, súbete la falda.

Su mirada acarició amorosa mi rostro durante unos segundos. Se subió despacio la falda, recreándose en mi mirada expectante. Sus muslos eran gruesos y perfectamente formados, preciosos.

¿Te gustan?.

Con locura, mi amor, con locura, estoy deseando mordértelos. Sube más la falda, cariño mío.

¡Qué malo eres mi amor!. ¿Y si entra alguien?.

Pues…sueltas la falda y te tapas. Fácil, ¿no?.

Eres muy bicho, muy bicho, el mayor bicho del mundo.

Pero te quiero. Y tu a mí, no lo niegues.

De eso te vales tú para conseguir de mí lo que quieras. Ya te he dicho que eres muy bicho.

De nuevo la besé. Se entregó al beso con verdadera pasión. ¡Qué bien me sabía su boca!.

Lucy, cariño, ¿no le vas a dar ese capricho a …….a tu novio.

¿Somos novios, amor mío?. ¿Te sientes mi novio, cielo?.

De todo corazón. Soy tu novio y me siento tu novio. ¿Y tú?.

Yo siento dentro de mí que soy tu novia. Bueno….no te digo lo que de verdad me siento.

Ya me lo dirás. Cuando estemos en tu casa, amorcito. Porque…..pasaremos juntos el fin de semana, ¿no?.

¡Qué ganas tenía de oírte decir eso, mi amor!. Juntos, muy juntos. Te quiero, Juancho, cariño mío.

¿Me vas a dar ese capricho que te he pedido.

Yo te doy lo que quieras, amor mío. ¿Qué quieres que te dé, qué quieres que te enseñe?.

Tu tesoro, mi amor, tu chochito, que debe ser el más bonito del mundo.

Mira que eres malo, bicho mío. Aquí, no, cielo, pueden vernos. Figurate lo que dirían: el sábado sorprendí en la biblioteca a Lucía enseñándole a Juancho el……..¿cómo lo llamas tú, mi amor?.

A lo mejor te enfadas y me llamas grosero. La palabra tiene una “ñ”.

¡Lo sabía, lo sabía!. Por algo te llamo bicho, mi vida.

No, cielo. Y…a lo mío, que desde hoy es tuyo, ¿cómo lo llamas tu?.

Me da ….algo de corte. Cuando tengamos más confianza….

Yo te digo que a tu tesoro lo llamo coño. El tuyo debe ser precioso. Y quiero que sea sólo para mí.

Claro, amor mío, sólo tuyo, completamente tuyo. Eres su dueño.
Pues déjame verlo. No me has dicho como llamas…..

Polla, a tu cosa la llamo polla.

¿Quieres verla?.

Si, mi vida, pero nos pueden ver.

Es sólo un momento. Por favor, cariño.

Está bien.

Metió las manos debajo de su falda, tiró de las bragas y se subió completamente la falda.

Mira,  espero que te guste muchísimo.

Ante mí apareció la cosa más bonita del mundo. Tenía mucho vello, muchísimo. Era un coño precioso. Me quedé mudo, sin saber cómo expresar mi admiración.

¿Te parece muy peludo, Juancho?.

Hizo ademán de subirse las bragas. Mi voz detuvo su movimiento.

No, vida mía, déjame seguir admirando tu preciosidad.

¿Te gusta?, ¿soy muy velluda?.

Adoro todo lo tuyo. Me ha enamorado tu coño. Le voy a dar un beso, ¿sabes?.

En casa, vida mía, mi amor. Cuando estemos solos, sin temor a que nos vean.
Juancho, enséñame tu polla.

Antes te doy un beso, sólo un beso.

Bueno.

Apoyó la espalda en al armario y separó las piernas. Yo me arrodillé, abracé su culo, lo que me produjo una aceleración tremenda y posé mis labios en su coño. No tenía olor alguno. Era limpísima mi novia. La besé largamente y  metí mi lengua entre los labios de su coño, buscando el clítoris. Lo lamí con pasión, con un cariño inmenso. Tuvo varios estremecimientos y me hizo levantar. Me dió un largo beso en los labios, metiendo su lengua en mi boca. Estuvimos así unos segundos. Yo me bajé la cremallera y saqué mi polla, que después de los lametones a su coño se había puesto como un palo. Me miró con amor, me la acarició con sabiduría y cariño e inclinándose, me chupó la polla con enorme pasión. Yo, consciente de que podíamos ser la comidilla de toda la oficina, la levanté y, mientras nos besábamos con pasión, rocé mi polla contra su coño. Su mano acudió a ayudarme y, abriendo algo más las piernas, me colocó la polla entre los labios de su coño. Su respiración era agitada. La mía también. Me agaché algo y, con gran habilidad, mi novia colocó mi polla en la entrada de su deliciosa vagina. Empujé y, como estaba empapada, entré hasta el fondo del coño que tan enamorado me tenía. Se estremeció epilepticamente y, al cabo de unos segundos, exhaló un breve suspiro, se abrazó fuertemente contra mí y se sacó la polla. Se subió las bragas, dejó caer la falda, me guardó la polla y volvió a su escritorio.

Yo también me acerqué a su mesa y la miré con cariño. Por encima del pantalón, me acarició y besó la polla.

Me he corrido,¿sabes, amor mío?.

¿Te he dado gusto, cariño?.

Ha sido tremendo, mi vida, tremendo. Como hacía tantos años que no….Desde que me quedé viuda…pues…..Ya ves, entras dentro de mí unos segundos y…me corro como una loca. ¿Te gusta saberlo, mi amor?.

Mucho, vida mía, mucho, me hace feliz saberlo.

Ya es la hora. Voy a cerrar. Anda recoge tu despacho y vámonos a mi casa, a casa, a nuestra casa. ¿Quieres que sea nuestra casa?, ¿te gustaría que fuese nuestra casa, ca-
riño?.  Ya sabes que de estas cosas se da cuenta todo el mundo enseguida, ¿te importaría?.

Yo estoy encantado de que así sea, porque estoy harto de estar en pensión. Y no me importa que lo sepan todos
los compañeros.
Por cierto, tienes que decirme que es lo que te sientes de mí.

A lo mejor no te gusta.

Viniendo de ti, amor mío, me gustará mucho.

Verás…..me da no se qué, te puede molestar……Puedes pensar que deseo que lo seamos de verdad y tenemos una gran diferencia de años…..En fin, que no es momento.

Si que lo es, quiero que me lo digas.

Está bien. Te siento mi……..marido.

Me inundó una enorme sensación de cariño  compartido, de amor sincero, de sentimientos más allá del sexo. Me gustó oírselo decir.

Yo te siento mi mujer, mi esposa.

Se levantó rápidamente y cerró la puerta de acceso a la biblioteca. Me tomó de la mano y me condujo a la sala de lectura, apagó las luces y, quitándose las bragas, se tumbó en la alfombra y subió la falda hasta la cintura, mostrándome la preciosidad de coño que tenía la mujer con la que iba a compartir mi vida por…….no sé cuántos años. Me bajé pantalón y calzoncillo y me situé encima de mi querida novia. Invirtió las posiciones y, colocada sobre mí, se metió de golpe en el coño toda mi polla. Comenzó un sube y baja maravilloso. Yo procuré no concentrarme en el calor abrasador que me daba su coño. Deseaba con toda mi alma aguantar sin correrme hasta que ella lo hiciera dos ves o más.
Mi Lucy comenzó a jadear y a suspirar. Me inundó con sus jugos, lo que me volvió loco de pasión. Sentí que me corría y se lo dije. Su respuesta fue  correrse conmigo. Y siempre sería así, en perfecta  coordinación, increíblemente emparejados en el amor (estábamos muy enamorados) y en lo sexual. Siempre que la avisaba que me iba a correr, élla, mi adorada Lucy, se corría conmigo. Nuestra relación todavía dura y somos muy felices. No tenemos hijos, no estamos casados y Lucy se ha jubilado. Se encarga de la casa. Y lo tiene todo admirablemente organizado. Nos administramos muy bien y estamos desahogadísimos con los dos sueldos. Tenemos un apartamento en   una playa andaluza, que heredé de un hermano soltero, y también un coche estupendo, grande, un rutero. Con el nos vamos todos los fines de semana a la casa de la playa. Pero lo más importante es que nos queremos con locura y nos gustamos con mayor locura y vehemencia.

JUANCHO

Viejo amor

Jueves, septiembre 22nd, 2011

Un viejo amor. En cuanto se piense un par de veces , se relacionará con una canción nostálgica, de los tiempos del bolero; pero en este caso me refiero a mi vieja amante. Ha cumplido ochenta años y……estoy muy enamorado de ella. No soy un pervertido, se lo aseguro, soy……un hombre que ha tardado demasiado tiempo en encontrar…..¿cómo decirlo?…….la entrepierna que buscó durante toda su vida. Y, cuando la encontré, yo tenía sesenta y tres años y ella, mi coño al fin encontrado, setenta y ocho. Y estaba y está muy buena, así me lo parece y así me pone de cachondo. Con ella, con Pilar, mi Pili, he conocido lo que es estar encoñado, que ya tenía ganas de saberlo, hombre. Todo comenzó con una foto y con mi ya conocida matronolagnia, amor sexual por las viejas, una de las variantes de la gerontofilia (deseo sexual por personas de mucha mayor edad).

 

 Yo, cuando tenía dieciocho años, tuve amores con la suegra de mi tía Lola, una señora de setenta y dos años. La relación con esta señora, que fue…¡gustosísima!, duró cinco años. Desde entonces y hasta mi boda, siempre que me era posible, me acostaba con mujeres mucho más mayores, incluso viejas. Un día, hablando con un amigo médico, le consulté sobre esta predilección mía por las mayores, por las viejas. Su respuesta me tranquilizó. Me aseguró que ya no se la consideraba una parafilia en Canadá, USA, Méjico y otros países. Me dijo que antiguamente, en Grecia y la India, era de uso común. Esto reforzó mi predilección y, salvo contadas ocasiones, mis deseos me llevaban a las mujeres mayores, a veces de ochenta años. Y el gusto que sentíamos era especialísimo, delicioso.

   

Me he desviado un poco de mi historia con la madre de mi ex . Ordeno un poco mis pensamientos y se lo cuento a vds.

 

Pilar es la madre de mi antigua ex – mujer. Cuando nos divorciamos ya estábamos los dos talluditos: yo, sesenta y dos tacos y mi ex sesenta y uno. Y no había una tercera persona entre medias, no, sólo hubo un gran aburrimiento, una falta de deseo sexual por ambas partes y desde años antes y mi total resistencia a vivir en puerto de mar, donde mi ex quería pasar sus años de jubilada. Total, que vendimos el piso, nos repartimos todos los gananciales, cada uno se quedó con sus cosas más personales y…..¡hasta luego, Lucas!.

 

Cuando mi ex se fue hacia la playa elegida, yo, que tenía cosas personales que abultaban (ordenador, equipo de música, discos de vinilo, etc), no sabía dónde meter tanta cosa. Todavía estaba de pensión. Se me ocurrió que mi suegra, viuda desde hacía varios años, quizás se prestase a sacarme del apuro hasta que encontrase donde meter tantos bultos. No lo pensé dos veces y me encaminé a su casa, que era grande y tenía un par de habitaciones vacías.

 

Cuando llamé al portero automático y me identifiqué, su voz reveló auténtica alegría y, tras abrir la puerta del piso, me dio un fuerte abrazo y un beso. El beso tuvo su miga, porque uno de los dos, movió la cabeza a destiempo y nos besamos en la boca. Y…….bueno, se lo pueden imaginar: yo llevaba varios meses, demasiados, sin catar una mujer y ella, mi suegra, la madre de mi ex, llevaba años sin acostarse con un hombre. Yo no sé si fue la falta de sexo por ambas partes, la casualidad, hormonas afines……….no sé. Lo cierto es que nuestras bocas se quedaron enganchadas y tardamos unos segundos en separarnos. Nos quedamos cerca, mirándonos a los ojos y ……..¿sorprendidos?………¿descubriendo al fin lo que significaba de verdad nuestra gran y mutua simpatía y afecto?………Debió ser esto último, porque nuestras manos continuaron unidas un buen rato. Pili rompió el largo silencio. Su voz, ligeramente ronca, mostraba una………como una pequeña confusión, duda……no sé, algo distinto a lo habitual.

 

¡Qué sorpresa, Juancho!, ¿cómo por aquí?……Desde vuestra separación……has venido poco por casa. ¿Cómo te encuentras?.

 

Bien, Pili, y tú, ¿qué tal vas?.

 

Bien, gracias. Aburrida, sola…..¿Qué te voy a contar que no sepas?. Desesperada por tanta soledad. Bueno, dejemos eso. ¿A qué debo esta visita?.

 

Pues…..verás, Pili.

 

¿Sabes que eres el único hombre que me llama Pili?.

 

A mí (ya les he dicho que estaba ansioso de hembra y las mayores que yo eran mi debilidad), el reciente beso en la boca y las subsiguientes miradas, me tenían medio encendido. Pili estaba preciosa: sus gruesas piernas prometían un chochito apretado por los muslos, digno de un buen lametón, de muchos lametones. Sus tetas, no demasiado gruesas, estaba deseando chuparlas…..Su boca, comerla, sintiendo su lengua en la mía. En fin, que sus años, muchos años, si ella quería tener un romance conmigo, no serían un obstáculo para quererla mucho,  al contrario

 

¿Sólo yo te llamo Pili?…..¿Cómo te llaman los otros, los que zangolotean a tu alrededor?.

 

No hay ninguno, deberías saberlo. ¿O es que no te has dado cuenta que yo soy mujer de un solo hombre.

 

Vale, sí, pero ahora eres viuda desde hace muchos años y……no sé. Perdona la confianza.

 

No hay nada que perdonar. ¿En que te puede ser útil?.

 

Pues..verás….voy a abusar de ti…..

 

¡Hombre, ya era hora que un caballero se decidiese a abusar de mí!.

 

Reímos ambos de buena gana.

 

Bueno, Juancho, ¿en qué puedo servirte?.

 

Veras, Pili, como vives sola y …..

 

Me interrumpió reanudando las risas.

 

Y bien que lo siento, no creas…..Ya me gustaría a mí, ya me gustaría.

 

Empecé a sentir que todo aquello iba a conducir a alguna parte sexualmente interesante.

 

¿Qué es lo que te gustaría, Pili?. Sincérate conmigo.

 

Pues que va a ser, tener compañía para mi soledad. Estoy muy sola, Juancho y…….aunque vieja, tengo mis deseos.

 

Pero si tu eres muy guapa, Pili. Si de verdad deseas una relación…..

 

Un amor, Juancho, un amor. Nunca lo he tenido. Ya ves si soy sincera.

 

Pero tu…durante muchos años…..has estado casada.

 

Mira Juancho, voy a decirte algo que nunca he confesado a nadie: una cosa es estar casada y otra muy diferente tener un gran amor, una gran pasión. No todo el mundo lo tiene. ¿Tú lo has tenido?.

 

No, Pili, no lo he tenido, me he pasado la vida buscando el co…..No te digo esa palabra porque te enfadarás conmigo.

 

¿Yo enfadarme contigo?….¡Jamás!.

 

Me cogió ambas manos y se acercó más. Casi nos rozábamos.

 

Dímelo. Estoy deseando oírtelo decir. Por favor.

 

Está bien. Llevo toda la vida buscando el coño que me enamore, que me dé un gusto de locura, que me haga sentir eso de estar encoñado, que no sé lo que es. Y no quiero morirme sin saberlo.

 

Mientras hablábamos, de modo instintivo, Pili se había aproximado más y ya nuestros vientres se rozaban. Sus manos apretaban las mías con fuerza. Yo correspondía a su presión, a la vez que apretaba ligeramente mi entrepierna contra la suya, de manera que se notase que buscaba el contacto, pero dejándome una vía de escape si las cosas no iban como yo quería.

 

Yo también, Juancho, busco la……me da un poco de vergüenza decirlo….

 

Yo no me he cortado. Dímelo.

 

Bueno, allá va: llevo toda la vida buscando la polla que me vuelva loca, que me haga como a ti: empollarme, morirme de gusto con esa polla. Aunque, por mi edad, me temo que me voy a quedar con las ganas, Juancho. Y lo siento con toda mi alma, te lo juro.

 

A mí me  ocurre lo mismo, Pili. Y que sepas que tú sigues estando preciosa, como para encoñar a cualquiera. Y perdona         que sea tan sincero. Después de decirte esto, seguro que ya no me dejas meter en una de tus habitaciones mis trastos, porque en la pensión me piden una fortuna por llenarles el trastero.

 

Aquí hay sitio de sobra para tus cosas y……para ti, si estás harto de pensión, que debe ser algo muy poco hogareño.

 

No me digas eso, Pili, que te toma la palabra.

 

Pues dicho está.

 

Mira que me planto aquí mañana.

 

Esta noche, si así lo deseas. Yo te arreglo la habitación en un periquete. Por cierto que, con esto de la pensión y el venirte aquí, a vivir conmigo, no te he dado las gracias por eso de que todavía estoy guapa. Preciosa, has dicho.

 

Yo comencé a sentir el calor de su entrepierna y la polla empezó a empinarse. Pili lo notó, me sonrió ampliamente y me dijo, con la voz ligeramente enronquecida:

 

Te voy a enseñar una foto de la playa. Es de hace unas semanas. Así verás si sigo estando guapa o son……exageraciones tuyas.

 

Antes de separarse, apretó su bajo vientre ligeramente y marchó en busca de la foto. Tras revolver en uno de los cajones de una cómoda, regreso con una gran ampliación.

 

Aquí estoy, en bañador.. A ver si te gusta la foto. Una servidora.

 

Era una foto magnífica. Estaba buenísima: muslos gruesos, de los que aprietan el chocho, pecho alto, no grande….En fin, que me gustaba para quererla con locura. Decidí decírselo.

 

Estás preciosa, como para jo…….

 

No te cortes, cielo, por favor, dímelo, que estoy deseandito oirlo.

 

¿No te vas a enfadar?.

 

Te lo juro.

 

Estás para…….No, no me atrevo, Pili.

 

Dímelo, por favor. Te lo suplico.

 

Volvió a aproximarse y me tomó ambas manos, apretándolas con fuerza.

 

Si te miro no me atrevo, Pili.

 

Pero cielo, qué tímido eres. Anda, dímelo al oído.

 

Me apreté contra ella, que, al sentir mi comienzo de erección, unió con fuerza su coño contra mi polla y dándome un beso junto a la boca, me dijo, con la voz completamente ronca:

 

Cielo, dímelo, que quiero saberlo, lo necesito.

 

Arrimé mi boca a su oído, la dí un beso en el lóbulo y susurrante la dije:

 

Estás para …….

 

Sí, dímelo.

 

Para joderte en carne viva, para correrse en tu coño, para comértelo.

 

Sí, sí, sí, eso quería oírte decir.

 

Yo llevo años deseando decírtelo, cariño.

 

Amor mío.

 

Nuestras lenguas se unieron con ansia. Besándonos nos fuimos hacia su habitación.

 

Espera, amor mío, que voy a lavarme muy bien para ti, para que me comas, como has dicho.

Tu puedes usar el otro baño.

 

Mientras nos aseábamos, me dijo, con voz tierna:

 

No tengo que preparar un dormitorio, ¿verdad, mi amor?.

 

No, vida mía, a partir de ahora dormiremos juntos todas las noches.

 

Cuando nos vimos desnudos, comprobé que todavía tenía mucho vello en el coño. Nos besamos con ansia, lamiéndonos la boca y, poniéndonos en posición sesenta y nueve, comenzamos a lamernos. Me sabía a gloria su coño. Y así se lo dije:

 

Me gusta tu coño, nunca he sentido estas sensaciones, cariño.

 

Yo tampoco, amor mío. Tu polla va a ser la que siempre he buscado, mi vida.

 

Me puse encima de ella.

 

Dame tu coño, amor mío, que estoy seguro que es el que siempre……

 

Si, amor de mi vida, sí. Te llevo deseando años.

 

Yo también, mi amor.

 

Colocó mi polla en la entrada de su coño, apreté con fuerza y, aunque costó un poco, la metí toda. Sentí que me abrasaba.

 

Sí, vida mía, esto es lo que siempre busqué. Te quiero.

 

Yo también. Es esta la polla que quiero. Es…como si fuese la primera vez, como la noche de bodas.

 

Mientras me dedicaba a un delicioso mete-saca, la pregunté.

 

¿Es como si fuese tu marido?.

 

Si, amor mío de mi vida, mi marido de mi alma. El primero, el único. …..¡Ay, ay, ay!, me corro, mi amor, me corro.

 

Y yo contigo, vida mía, me corro, te echo toda mi leche.

 

Si, quédate vacío, dámela toda.

 

Empápame tú también, amor mío.

 

Si, toma, me mojo….me mojo mucho……toma mi leche……toma.

 

Toma, Pili, me corro.

 

Tu leche, toda tu leche.

 

Fue una explosión, un torrente. Nos creímos morir, ¡qué gustazo!, nunca lo habíamos sentido así.

 

¡Ay, Pili, vida mía, esposa mía!.

 

Marido mío, esposo de mi alma, nunca había sentido esto. Ya estoy empollada contigo, marido mío.

 

Si, mi amor. Yo también me he encoñado contigo, vida mía, mi esposa querida.

 

Me estás poniendo loca otra vez, maridito. ¿Quieres que nos lavemos y volvamos a chuparnos todo?.

 

Si, mujercita, vamos a ducharnos.

 

Así ocurrió y así siguió ocurriendo cuando nuestros cuerpos nos lo pedían. Han pasado dos años y nos jodemos y lamemos con un gustazo tremendo.

 

Gracias por publicar este relato auténtico. Y por leerlo. Saludos.         JUANCHO.