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En sus brazos senti el amor

Jueves, septiembre 22nd, 2011

Vino María en mi busca a media tarde para irnos al Puerto de Santa María con el fin de pasar la noche en su casa y salir muy temprano para Sevilla, tomaríamos el primer tren Ave con destino a Madrid, así que nos teníamos que levantar muy de madrugada.

La cita con el médico la teníamos ese mismo día a media mañana en un hotel cercano al nuestro ya que la revisión que me tenía que hacer era muy simple y no necesitaba medios especiales, lo principal era ver mi evolución y si el resultado era el previsto.

Dejamos nuestras cosas en el hotel, que por cierto era muy bonito y grande, la habitación muy luminosa a pesar del día gris, con amenaza de lluvia o nieve y muy frio.

Bajamos y nos dimos un buen desayuno, al salir a la calle y para hacer tiempo nos fuimos dando un paseo en dirección al hotel donde estábamos citadas.

Era la primera vez que estaba en Madrid y me pareció una ciudad de locos con coches por todas partes y a toda velocidad, la gente caminando a toda prisa y con caras de pocos amigos, le decía a María que no cambiaba la vida de mi pueblo por la de Madrid por nada del mundo.

Cuando llegamos al hotel, el doctor nos estaba esperando en un gran salón que había a le entrada, me saludo con grandes muestras de afecto y con el cariño que siempre me demostraron mientras estuve en el hospital de Paris.

Nos sentamos y estuvimos hablando un rato, sobre todo ellos dos, de la evolución de mi operación y mi desarrollo que aun que no había terminado del todo pero ya estaba bastante avanzado.

Cuando terminaron de hablar subimos a su habitación para examinarme, me desnude totalmente y me examino de pies a cabeza, durante un buen rato estuvo comprobando cada pliegue y cada rincón de mi sexo, me introdujo con sumo cuidado un tubito con una pequeña luz con el que podía ver el interior de mi vagina, note que bromearon por tener intacto mi himen y me uní a sus bromas con el poquito francés que aprendí durante el mes largo en Paris, él se esforzaba por hablar en un español que resultaba muy divertido, después de hacerme unas pruebas de sensibilidad, dio por terminada la revisión.

Volvimos al salón del hotel y a través de la traducción de María mi doctora, me dijo que todo estaba perfecto y ya podía llevar la actividad sexual que yo creyera oportuna, me miraba atentamente y dijo que en los mese que habían transcurrido desde la última vez que me vio me había convertido en una mujercita preciosa, eso provoco que notara un cierto calor en mi cara.

Nos fuimos a comer a un restaurante muy bonito, donde me dio una foto dedicada de todo el equipo médico tras la comida nos despedimos, él regresaba a Paris esa misma tarde, le pedí diera recuerdos a todos y les dijera que pronto les escribiría con la ayuda de María que haría la traducción.

De camino al hotel María me fue contando, con más detalles, todo lo que el doctor le había comentado, la evolución había sido perfecta y que estaba sorprendido de lo rápido  que había ido todo y de lo bien que me ha encontrado.

De vuelta al hotel estábamos un poco cansadas por lo temprano que nos habíamos levantado así que decidimos quedarnos tranquilas en nuestra habitación.

Nos echamos en la cama y me acurruque cerquita de ella, con la calidez de su cuerpo me quede dormida.

Nos despertamos y decidimos salir a divertirnos María conoce muy bien Madrid por los años que estuvo estudiando medicina, así que nos pusimos guapas y salimos a divertirnos.

Fuimos a muchos sitios y al final terminamos en el pub de nuestro hotel que era muy bonito y acogedor, además el frio que hacía no invitaba a estar en la calle.

Al entrar me pidieron el documento de identidad para comprobar que tenía dieciocho años, cosa que me molesto un poco pero bueno como no represento la edad que tengo es normal que me lo pidan y me tengo que aguantar.

Al ser miércoles no había demasiada gente, así que pudimos sentamos en una mesa donde no paramos de hablar y divertirnos con los intentos que algunos chicos hacían por ligar con nosotras pero preferíamos estar solas, a mi me gusta mucho hablar con María, es una mujer muy culta, me siento muy bien con ella porque además aprendo muchas cosas y me siento especialmente bien con ella.

María es una mujer muy guapa con ojos grandes color miel claros, larga melena de cabellos sedosos, mirada muy dulce, con una esbelta y bonita figura, por lo que no era de extrañar que fuera el centro de todas las miradas de las personas que había, era normal yo no represento la edad que tengo y la verdad que me daba rabia, excepto una chica, que estaba sola, no me quitaba ojo de encima y cuando nuestras miradas coincidían hacia un leve gesto con la boca como si me enviara un beso.

Tanto insistieron que al final permitimos a dos chicos, bastante guapos, se sentaran con nosotras, al principio lo pasamos muy bien porque eran muy alegres divertidos.

Ernesto, que así se llamaba el que estaba conmigo, me doblaba la edad, es un alto cargo de una conocida marca de ropa de chicas y me propuso que posara con la colección de primavera verano como modelo pues andaban buscando una chica como yo para completar el álbum, si las pruebas salían bien me harían un contrato para trabajar con ellos, por supuesto no acepte, trato de deslumbrarme con una cifra muy jugosa pero no me imagino dejar mi pueblo para venir a Madrid y no poder ver el mar todos los días, además seguro que a cambio le tendría que dar algo mas, según me dijo María después.

Como decía antes, al principio fue divertido hasta que empezaron a ponerse pesados, querían que fuéramos a no sé qué sitio a bailar, el caso es que ya no nos gustaba tanta insistencia, así que nos despedimos de ellos con el pretexto de estar cansadas.

Ya en la habitación continuamos hablando de nuestra conquista sin parar de reírnos de las pretensiones de cama que tenían los dos y de la chica que no paraba de mirarme y hacer gestos pretenciosos.

El cuarto de baños era muy grande, con dos lavabos, el vide y la taza separados en un cuartito, de repente veo a María haciendo muecas con la cara como si la duchita que tenía en el centro el vide le estuviera dando gustito en el potorro mientras se lavaba, nos partimos de risa y exageraba sus gestos, cuando llego mi turno abrí tanto el mando que el agua casi me llega a la garganta, la situación era de lo más divertida y María es una mujer tan divertida y alegre que a cualquier cosa le busca motivos para hacer bromas y reírnos, estoy muy contenta que hayamos congeniado y seamos tan buenas amigas, nos tenemos mucho cariño y amistad.

Esa noche en el baño vi a María por primera vez totalmente desnuda, su preciosa figura, con la piel ligeramente bronceada hace destacar la zona más clara y depilada que cubre la braguita lo que la hacía más atractiva, por mi mente se arremolinaron los pensamientos al contemplarla, su piel tersa y fina con un envidiable busto, culito redondo y muy firme, piernas largas y muy bien proporcionadas. Acostumbrada como estaba a verla con su blanca bata de doctora no podía imaginar realmente como es, a pesar que cuando la veía vestida con sus vaqueros y una camisa, las veces que venía al pueblo a verme, se adivinaba su esplendida figura.

Nos metimos en la cama, que estaba un poco fría por habernos dejado una ventana sin cerrar del todo, pedí a María si me dejaba dormir con ella le pareció muy bien y me metí en su cama, pegue mi espalda a su pecho, lo mismo que siempre hago cuando duermo con mi madre. En seguida note el calor de su cuerpo.

Paso su brazo sobre mí con su mano a la altura de mi cintura, vino a mi mete su hermoso cuerpo desnudo y la forma de mirarnos cuando estábamos con los chicos, entonces tome su mano y la pase bajo mi camiseta, la coloque entre mis pechos para sentir su contacto, se quedo inmóvil  pero al poquito comenzó a acariciarlos, notaba con agrado como su suave mano me acariciaba, me apreté contra ella, con la yema de los dedos rozaba mis pezones que comenzaron a ponerse duros y erectos, me excitaba mucho y note como los suyos se endurecían al contacto con mi espalda.

La intensidad de las caricias fue aumentando, sentía su cálida respiración en mi nuca y sus labios en mi cuello, me di la vuelta y quedamos las dos cara a cara mirándonos a la tenue luz que entraba por la gran ventana, sus bonitos ojos llenos de ternura estaban clavados en los míos.

Sin pensarlo dos veces acerque mis labios a los suyos y nos sumergimos en un profundo, largo y tierno beso, no sé el tiempo que nuestras bocas estuvieron unidas, entre miles de sensaciones la pasión comenzó a flotar entre las dos, acaricie, bese y mordí sus duros pezones, sus manos recorrían mi cuerpo y nuevamente nuestros labios se buscaban para unirse en interminables y delicados besos.

Busco con sus boca mis pequeños pezones que por primera vez lo besaban unos labios, succionaba con delicadeza provocándome infinidad de sensaciones nuevas. Su mano bajaba por mi vientre hasta llegar a mi sexo ya inundado. Sus dulces caricias me aturdían provocándome una gran excitación.

Me incorpore para acariciar su sexo inundado, con nuestros mojados dedos nos humedecíamos los labios para besarnos y mezclar nuestros sabores y aromas.

Recorrí su cuerpo besando y lamiendo su perfumada piel al llegar a su sexo me sumergí entre aromas de su esencia de mujer, recorrí con mi lengua cada pliegue, lamí y chupe su erecto clítoris, saboreé la seda de cada gota de su excitación.

Despacito se fue sumergiendo en un profundo y fuerte orgasmo que entre gemidos la estremecía, sin poder parar acariciaba con mi lengua todo su sexo entre espasmos de placer, en ese loco frenesí hubiera estado horas, envuelta entre los aromas y sabores de su rosada fuente de mi deseo.

María acariciaba mi pelo y lo enredaba entre sus dedos hasta que tomo con sus manos mi cara y nuestras bocas se unieron, para lamer mis labios impregnados de su dulce esencia.

Mi excitación era muy grande, despacio busco mis pezones para besarlos y morderlos nuevamente, beso mi vientre hasta llegar a mi sexo y recorrerlo con su lengua, beso y chupo mi clítoris y con la punta de su lengua hacia presión en la entrada de mi vagina y mi clítoris con rápidos movimientos, note desde lo más profundo las más dulces sensaciones que pudiera imaginar.

Una brutal descarga recorrió mi espalda hasta mi nuca, el placer invadía todo mi cuerpo, los orgasmos se encadenaban uno tras otro con enloquecedora intensidad,  mis sentidos me abandonaban y hacían que perdiera la noción de mi ser, en ese estado de locura quería que el tiempo se detuviera para estar más tiempo en ese torbellino de placer.

Tome su linda cara entre mis manos para besar los labios que tantas cosas me habían hecho sentir, las dos estábamos embriagadas por los sabores y aromas de nuestro amor.

Abrazadas y sin parar de besarnos nos fue rindiendo el cansancio, nos quedamos dormidas notando en cada poro de nuestra piel el placer sentido.

En ese punto del sueño en el comienzas a darte cuenta que te estás despertando, note como unos cálidos labios besaban los míos, con la dulzura del momento fui abriendo los ojos y me encontré con los suyos que me miraban con una ternura indescriptible, con un buenos días mi linda niña volvió a besar mis labios y nos unimos en uno de nuestros cálidos y largos besos.

Todavía no había amanecido y a la tenue luz que entraba por la gran ventana podíamos ver nuestros ojos fijos la una en la otra, ellos transmitían todo lo que queríamos decirnos, no hacían falta las palabras.

Decidimos desayunar en la habitación y cuando nos lo trajeron lo comimos sin pronunciar una palabra, estábamos muertas de hambre.

Con nuestros estómagos calentitos y lo temprano que era decidimos quedamos en la cama cloqueando, como dicen en nuestra tierra, entre risas y juegos, María me daba bocados en el culete o hacia pedorretas en mi barriga yo le hacía cosquillas y la dejaba flojita o fingía ser un bebe que mamaba la teta de su mama, las dos como dos niñas chicas que no paran de jugar y reír, sobre todo con nuestra apuesta a ver cuál de las dos tenia mas gordito y grande el chocho, con eso nos partimos de risa al mirarlo con un espejo de mano y comparar su tamaño.

Dejo de reír y mirándome dulce y fijamente me dijo:

– Alguna vez he pensado como seria el amor con otra mujer, nunca lo he intentado porque nunca me apeteció, jamás pensé que fuera tan tierno y hermoso pero sobre todo lo que más me ha gustado es que esa primera vez fuera con un ser tan especial como tú, contigo he sentido el verdadero significado de la palabra AMOR.

La escuchaba atentamente y comprendí que algo nuevo empezaba abrirse en mi vida, a pesar que en los últimos meses han ocurrido muchísimos cambios, entonces le respondí

– Sabes una cosa María quiero que mi virginidad se tuya y tú seas quien la rompa pero sobre todo quiero, a partir de ahora, formar parte de tu vida y que tú la formes de la mía.

-Gracias mi amor por regalarme tu sagrada pureza, pero quiero que sea en una noche especial en el mar abordo de La Bonita.

Nos abrazamos durante un buen rato, notábamos los latidos de nuestros corazones para a continuación entregarnos en un largo y profundo beso que sello nuestra unión.

Decidimos cortar porque de continuar así nos quedaríamos en la habitación todo el día, el deseo de amarnos era muy intenso y grande.

Después de ducharnos y ponernos ropa cómoda y calentita, ya que el día seria muy frio, salimos de la habitación a caminar por Madrid y que me enseñara todo lo que nos diera tiempo en ese día.

Yo le pedí que me llevara a algún museo, nunca había visto cuadros en la realidad, solo en fotos así que tenía interés en verlos.

No dirigimos al Reina Sofía que en esos días había una exposición del impresionismo francés y las dos teníamos interés en ver en directo los cuadros de esa época, que como decía solo los habíamos podido ver en fotos.

La circulación a esa hora era frenética, el olor a combustible quemado hacia irrespirable el aire, acostumbrada a respirar el aire de mi pueblo con olor a mar no entendía que las gentes puedan vivir en ese ambiente de humos, ante mis protestas me tomo por la cintura para apretarme contra ella para decirme casi al oído: hasta protestando  eres pura corazón mío, no voy a poder resistirme a comerte esos dos ojos azules y esa boquita rosa y jugosa, las dos comenzamos a reírnos y los que venían de frente nos miraban extrañados, parecía que la hora no era propia para reírse pero nosotras íbamos tan felices y contentas.

Me quede alucinada ante la belleza de todos esos cuadros y sobre todo los matices, colores y detalles que parecía se podían tocar, es increíble lo que se puede hacer con unos pinceles, me quede perpleja ante tanta obra de arte y belleza plasmada en un lienzo.

Transcurrió la mañana en el museo ya que vimos con detenimiento cada una de las salas. María me daba todo tipo de explicaciones a las preguntas y comentarios que le hacía, es una mujer muy culta, aclaró un poco mis pobres conocimientos de arte.

Cuando salimos teníamos hambre así que decidimos que había que comer algo antes de seguir andando por Madrid.

Ir con ella es de lo más divertido siempre esta alegre, nos reíamos mucho de las miradas que nos dedicaban y hacíamos comentarios muy picantes sobre sus posibles pensamientos, eso provocaba que estuviéramos continuamente bromeando y riendo.

Entramos en un lugar muy bonito y cálido, según me comento, es donde la gente importante viene a tomar el aperitivo, por cómo iban vestidas me di cuenta enseguida de que lugar se trataba, nosotras a pesar de ir vestidas muy de sport no desentonábamos en lo mas mínimo, así que con aires de suficiencia buscamos una mesita alta con dos taburetes donde nos dispusimos a devorar todo lo que pidiéramos.

La mayoría de las personas eran metiditas en años y unos que había a nuestro lado al oír nuestro acento andaluz aprovecharon para entablar conversación, la verdad que eran muy ambles y simpáticos lo que hizo que pasáramos un rato agradable y entretenido, cuando fuimos a pagar para irnos no nos permitieron hacerlo y tras darles las gracias nos despedimos no sin antes agradecer su cordialidad y el buen rato que pasamos con ellos.

El frio era muy grande y por la hora que era decidimos entrar en una cafetería a esperar que abrieran las tiendas para darnos una vuelta y ver si había algo que se nos antojara.

La cafeterita era pequeña y  muy acogedora, sentadas en una mesa y después de traernos un aromático café, con disimulo toque su rodilla y de inmediato su mano busco la mía, su calidez recorrió mi brazo y sentí como me llegaba al corazón, sus lindos ojos claros me miraban con toda la dulzura que hay dentro de su ser, en silencio las dos, eran nuestros ojos quien gritaban lo que sentían nuestros corazones.

Con suave voz me dijo:

-Anoche cuando pusiste mi mano sobre tu pecho no pude reprimir acariciarlos y al notar su suavidad busque con la yema de mis dedos tus pequeños pezones y me encanto notar como reaccionaron a mis caricias, en ese momento no pude reprimir hundir mi cara en tu pelo y besarlo.

-Cuando puse tu mano sobre mi pecho temí que la quitaras de inmediato pero cuando comenzaste a acariciarlos me entro una sensación de felicidad muy grande, tu aliento en mi nuca, el contacto de tus labios en mi pelo, la dureza de tus pezones en mi espalda, sentí un deseo irrefrenable de girarme para ver tu hermoso rostro tan cerquita del mío, a pesar de la poca luz vi tus luminosos ojos y la expresión de tu cara que parecía decirme: bésame.

 

Recordando esos momentos, nos quedamos en silencio, note que mis ojos se humedecían y ella respondió:

-El primer instante en que note tus labios sobre los míos, fue de sorpresa pero enseguida note como se abría una puerta en mi corazón y entraste como un huracán dentro de él, jamás olvidare tu primer beso ni lo que sentí, nadie me ha hecho sentir tanto con un beso.

Mientras me hablaba sus ojos se llenaron de lagrimas, una resbalo por su mejilla, la tome y la puse en mis labios, después humedecí los suyos.

 

Sin darnos cuenta de lo que ocurría a nuestro alrededor, en una mesa cercana tres chicas estaban pendiente de nosotras, María las miro y  dirigiéndose a ellas les dijo:

-Es que es un ángel que ha bajado del cielo, todas comenzamos a reír, una de ellas dirigiéndose a mi dijo que nunca había visto unos ojos tan azules y transparentes, que era preciosa, sentí el rubor en mi rostro.

Decidimos sentarnos juntas, eran tres chicas muy lidas y muy bien vestidas, nos comentaron que estaban haciendo tiempo antes de entrar a trabajar en una joyería cercana, hablamos y reímos con nuestras cosas, llamando la atención de la gente que había.

Nos pidieron que la acompañáramos y así enseñarnos donde trabajaban.

La joyería era preciosa y con unas cosas de exquisito gusto, una de ellas saco un camafeo pequeñito con una cinta de terciopelo negro lo puso en mi cuello, María de inmediato dijo que me lo regalaba, yo no sabía que decir ante tantos alagos por parte del las chicas y el dueño, me sentía muy abrumada, sentí en la mirada de María toda la ternura y el amor que salía de su corazón que entraba en mi y hacía sentirme la mujer más dichosa del universo.

Nos comentaron que en algunas ocasiones bajaban al sur en busca de sol y playa por lo que les dimos nuestros teléfonos para que nos llamaran, eran realmente encantadoras y hermosas.

 

Salimos de la joyería con la intención de ver los escaparates de las tiendas, caminaba a su lado muy agarradita de su brazo para sentirla muy cerca de mí.

Entramos en algunas boutique y al final no compramos nada, solo compre un detalle para mi madre, lo desapacible de la tarde quitaba las ganas de mirar escaparates en busca de algo que nos interesara.

Decidimos regresar al hotel y con idea de entrar en calor decidimos andar los veinte minutos que nos separaban a paso ligerito.

 

Llegamos muertas de frio, subimos a la habitación, que estaba muy calentita y entre juegos y risas nos desnudamos para darnos una ducha bien caliente que nos entrara en calor, nos metimos las dos a la vez y aguantamos la temperatura del agua hasta que nos quemaba, fue delicioso como nos sentíamos después de secarnos y como era de esperar hicimos el payazo, esta vez con los gorros de ducha, a las dos nos dio un ataque de risa, esta vez ocurrió lo que en raras ocasiones me pasa cuando me rio sin parar, me pongo flojita y me hago pis, gracias que estaba cerca y me senté corriendo y a cada golpe de risa el pis salía a presión.

María se sujetaba el estomago sin poder parar y yo sentada como una tonta soltando chorritos de pis.

Cuando ya nos calmamos un poco María me tomo como si fuera su bebe mientras me decía:

-Esta niña chiquita se ha hecho pis y hay que lavarle, secarle y echarle polvitos de rosas en su chochito para que este fresquito y perfumado, no sea que se le irrite esta cosita tan rosita, linda y gordita.

Yo imitaba los pucheros de un bebe y las risitas por sentir los cuidados de su mama.

Pasamos un rato de lo más alegre y divertido con las ocurrencias de las dos.

 

Como la habitación estaba muy cálida solo estábamos vestidas con una camiseta de algodón larga y las braguitas.

 

La amplia habitación tenía un sofá grande y cómodo con una mesa baja en el centro, encendimos una lámpara de sobre mesa cuya pantalla estaba formada por cristales de colores emplomados, su luz creó un ambiente muy acogedor al mezclarse con el gris que entraba por la gran ventana, del mini bar sacamos unas coca cola y con mucho hielo nos sentamos a beberla tranquilamente, enseguida nuestras manos se buscaron para entrelazarse y sentirnos unidas.

Durante mucho rato estuvimos en silencio, recreándonos de sentirnos una al lado de la otra, de vez en cuando nuestras manos se cerraban fuerte como si quisiéramos comprobar que era real todo aquello.

Suavemente me atrajo hacia ella para acurrucarme entre sus brazos con mi cara apoyada sobre su pecho, con el suave perfume de su piel y la calidez del abrazo, entorne los ojos para sentirme envuelta en el amor que salía de su corazón.

Una mano acariciaba mi pelo y bajito me susurraba:

-Bendigo el día que apareciste por mi consulta con tu carita asustada y ahora te tengo en mis brazos, me haces sentir lo que nunca imagine que existiera, eres tan linda, tan niña, más que una mujercita eres el ángel del amor al que hay que adorar y mimar.

Sus palabras aturdían mi mente y me sentía envuelta en una nube de felicidad que me impedía encontrar las palabras que expresaran lo que yo sentía.

 

El deseo imparable de besar sus labios me saco de ese estado de letargo, me senté frente a ella sobre sus piernas, nos sumergimos en un interminable beso notando como nuestras almas se fundían en una.

Las lágrimas resbalaban por nuestras mejillas y algunas entraban por la comisura de nuestros labios unidos, parecía que querían unirse al festín de amor con su salino sabor.

 

Perdimos la noción del tiempo, entre frases que estremecían el corazón e infinitos besos, la cálida luz de la lámpara hacían brillar nuestros ojos encendidos por el más puro amor que dos seres se pueden dar.

Me tendí sobre el sofá y apoye mi cabeza en su regazo y en seguida se inundaron mis sentidos con los aromas de su esencia de mujer, con una de sus manos acariciaba mi cara y pelo y con la otra recorría mis piernas, mientras yo me recreaba de sus aromas

 

Como no habíamos comido apenas nada por la charla con las personas que nos invitaron, un suave y ronco sonido salió del interior de mi tripa sacándonos del letargo en el que estábamos sumidas, las dos comenzamos a reír por el aviso que daba mi estomago para que le hiciera caso.

Eso fue el detonante para que las dos nuevamente riéramos sin parar entre juegos.

 

Pedimos nos subieran una suculenta cena a base de ensaladas, carne asada, postre y una botellita de vino.

Con un brindis por nuestra amistad y el amor que había surgido entre las dos, bebimos un buen sorbo, que rápidamente hizo su efecto porque a pesar del hambre que teníamos parecíamos dos cotorras hablando y riendo mientras nos comíamos la cena.

 

Llamamos para que retiraran las cosas y nos quedamos con nuestras copas para apurar el resto de vino que nos quedaba, sentadas de nuevo en el sofá, le dábamos sorbitos pequeños no sin haber brindado antes por lo que se nos ocurría, pero sobre todo por la oportunidad de habernos conocido.

 

María me tomo en sus brazos y me acuno en su pecho, la calidez de su cuerpo unido a los vapores del vino me hacia flotar en una nube.

Busque bajo su camiseta sus turgentes pechos, las seda de su piel y su entrecortada respiración me provocaban un estado de dulce embriaguez.

Subí la blanca camiseta para contemplar sus firmes y duros pechos, sus rosados pezones respondían a mis caricias poniéndose duros y encendidos.

Era imposible resistirme a tenerlo entre mis labios y después de besarlos una y otra vez, como si fuera un bebe comenzé a mamar uno de sus rosados pezones.

Su respiración era cada vez más agitada, me abrazaba y suavemente me apretaba contra su pecho como si fuera su bebe al que esta amamantando, su agitación era cada vez mayor, de repente un gemido salió de su boca y al instante note algo liquido y tibio en mi boca, aterrorizada pensé que en mi ceguera succionaba demasiado fuerte y le podía haber hecho daño.

Al despegar mi boca y esperando ver lo peor, una inmensa emoción me recorrió de pies a cabeza cuando vi una diminuta gotita de blanca leche prendida de su pezón, la tome entre mis labios y suavemente comencé a mamar su delicado pecho.

Tres chorritos de tibia leche entraron en mi boca, su delicada dulzura y calidez saturo mi paladar, María se estremecía y apretaba su cuerpo contra el mío.

Con mi boca inundada de su exquisito néctar uní mis labios a los suyos para con un tierno beso saborear juntas el sedoso sabor de su leche.

El tiempo pareció detenerse ante nosotras y un inmenso amor nos envolvió mientras entre sollozos tratábamos de comprender todo lo que estaban sintiendo nuestros corazones, no sé qué extraño efecto causaron en mí esas gotas de leche pero sentía que mi pecho iba a explotar de tanto amor como sentía por ella.

 

Cuando las emociones se fueron calmando, decidimos entrar en el baño a refrescarnos un poco, María tocaba su pecho y al presionarlo un poco una tímida gotita apareció en su lindo pezón, la tome con la puntita de mi lengua y la puse en sus labios.

Me explico que en algunas ocasiones y en estado de excitación, si se succiona el pecho en repetidas ocasiones las glándulas reaccionan produciendo una pequeña cantidad de leche.

– Entonces a mi me pasaría igual?

– De momento no, un poquito más adelante, entonces puede ser que si, no a todas  les pasa.

-Me hacía ilusión pensar que yo podría también darle la mía.

 

Las dos desnudas y sentadas sobre la cama me abrazo de espaldas contra su pecho, con su ternura infinita me acariciaba los hombros y me daba besos que me hacían estremecer

Tomo entre sus manos mi cara y nuestros labios se unieron en interminables besos, parecía que el aire que respiraba llegaba a lugares nuevos dentro de mí y trataba de pensar alguna palabra con la que le pudiera expresar lo que sentía, imposible de expresar todo aquello

Bese una y otra vez su lindo rostro, enrede su pelo con mi mano, ahogábamos las dulces palabras con interminables besos que nos hacia estremecer de amor.

Embriagada por el deseo baje hasta sus pechos para acariciarlos, besarlos y con mis labios busque sus delicados y rosados pezones en espera me regalaran alguna gota de su exquisito manjar.

Duros como el hierro los notaba entre mis labios y dientes, María suspiraba de placer y su mano iba de mi sexo a mis pechos con los dedos empapados de mi deseo.

Con su sedosa humedad mojaba mis pezones entre pequeños pellizcos que me provocaban un dulce dolor que me hacia gemir de placer

De su boca salió un gemido y varias gotas de su leche invadieron mi paladar, María busco mi boca para juntas sentir su sabor.

Entre sollozos separe mis labios y mirando su linda carita la dije:

– Gracias por regalarme tu amor con pequeñas gotitas blancas.

Las lágrimas resbalaban por nuestros rostros y nos fundimos en un apretado abrazo hasta notar el latido de nuestros corazones.

En ese estado de emociones indescriptibles María muy bajito dijo:

– Que extraño misterio hay en la sal que solo está en las lagrimas y en el agua del mar.

Me separe de ella y mirando sus inundados ojos sentí desfallecer y solo le pude decir entre sollozos:

– Bésame que quiero morir de amor en tus brazos.

– No mi niña nuestro amor solo acaba de nacer y tiene mucha vida que vivir para las dos.

Los besos y caricias eran in terminables, recorrimos nuestros cuerpos besando y acariciando cada centímetro, nuestra entrega en ese universo de sensaciones era tan grade que un simple beso nos provocaba gemidos de placer.

 

Atraídas por nuestros aromas y el deseo, buscamos nuestros inflamados sexos para ensalzarnos como dos fieras en un combate por la búsqueda del placer mas carnal que existiera.

En ese estado de lujuria y ciegas de deseo, nuestras lenguas acariciaban cada pliegue y cada rincón de nuestros sexos inundándolas de su perfumado y sedoso sabor. Yo introducía mis dedos en su vagina para acariciarla mientras mi lengua buscaba su clítoris para succionarlo y sentirlo entre mis labios.

María se estremecía de placer y notaba como sus orgasmos la hacían enloquecer entre ahogados gemidos.

Ella chupaba, lamia y mordía mi sexo ciega de deseo, notaba como su lengua rozaba mi virginidad y le pedía lo rompiera para que ella fuera quien traspasara por primera vez el umbral de mi pureza, quería sentir sus dedos entrando dentro de mí.

Los orgasmos eran innumerables, mi cuerpo se estremecían de placer y una corriente eléctrica parecía recorrernos de pies a cabeza con descargas continuas que salían de lo más profundo.

Ciegas por la pasión no podíamos parar de lamer, chupar e incluso morder nuestros sexos, éramos insaciables, estábamos fuera de sí y solo buscábamos el placer continuo, en sagrada unión con los aromas y sabores de nuestro deseo, parecía que queríamos sentir dolor de amor.

 

Rendidas y exhausta fuimos recobrando la calma mientras nuestros sentidos seguían saturados de tantas sensaciones.

Con los labios rozando nuestros enrojecidos e inflamados sexos, permanecimos un rato mientras recobrábamos la cordura, de la orgia de placer donde nos habíamos sumergido.

 

Durante la noche era consciente de encontrarme envuelta en un estado de embriaguez infinito e incluso note como los labios de María besaron en alguna ocasión los míos con delicadeza.

 

Al despertar, nuevamente, encontré los claros ojos de María mirándome fijamente, tras unos segundos nuestros doloridos labios se unieron para a continuación decirme:

– Buenos días amor mío.

Lo inmediato fue acurrucarme en sus brazos para sentir la calidez de su piel y besar su carita, todavía podíamos percibir los aromas de la pasión vivida.

 

Nos levantamos para darnos una ducha que restaurara nuestros maltrechos cuerpos, las dos teníamos muy inflamados y rojo nuestros sexos.

 

Desayunamos en la habitación y tras guardar nuestras cosas bajamos para tomar un taxi que nos llevara a la estación.

 

Ya en el AVE de vuelta comenzamos con nuestras bromas, esta vez yo le decía a María que parecía que mi chochito había aumentado de tamaño y no me cavia entre las piernas y muertas de risa me respondía que le pasaba igual.

Así estuvimos durante el trayecto de vuelta, alegres y contentas al recordar todo lo sucedido.

 

Ese fin de semana lo pase con María, paseamos por la playa, hablamos de muchas cosas y sobre todo de nuestro amor.

 

A partir de entonces sucedieron muchas cosas que en otra ocasión contare.

MI “chica hetero” Y YO

Sábado, septiembre 17th, 2011

Holas

Es  la primera vez que escribo acá,pero me gustaria que disfrutaran mi historia,desde ya gracias por los comentarios,empiezo,tengo 24 años,acabe la universidad el año pasado,y desde segundo año de universidad me enamore de una chica que al principio me parecio solo una mas,pero que me enamore locamente(a pesar de que antes pensaba que yo era hetero),pero luego me di cuenta de mi bisexualidad gracias a ella,ella es 2 años mayor,pero su apariencia es de una chica de 21,es de test trigueña,canelita,me encanta su color,es bien falkita(me gusta asi),y tiene senos pequeños,pero me gusta verlos,y un culito,pekeño pero hermoso para mi(Se nota que la quiero?),es bien de casa,cocina,lava,hace toda tarea domestica,aparte de sus labores estudiantiles y ahora laborales,ella normalmente es fria y da un trato igual al resto PERO no conmigo,su trato hacia mi es diferente,gracias a la confianza que cosechamos,ella sabe como pienso(el hecho de que me pueda gustar una chica),salimos las 2 solas a N lados,y bueno nunca me declare ni nada pero creo ser obvia, en fin vayamos al grano…

Una de estas salidas era ver pelas en su casa(solas),en su cuarto,sentadas un lado de su cama,una de las cosas q me agradan es que es cariñosa conmigo(solo conmigo,x eso siempre pense q le gustaba pero x sus prejuicios heteros no decia nada)se echa en mi hombro,y no saben yo como me contengo para no besarla ni nada,hasta q me arme de valor,ps dije ahora o nunca y le robo un beso,ella…al principoio estaba reaccionando mal pero,luego se dejo(como lo pensaba)le gustaba,se dejo,nos besamossi decirnada solo nuestras bocas se unian en un beso profundo,no saben lo feliz que era,por fin luego de mas de 3 años,seria para mi,mi chica,y en eso yo le sujetaba el rostro,cuello,y bajo asu cinturita….hasta ahora pasaba normal,ella no me hacia parar,y acariaba su espalda y bajaba hasta su cintura,de ahi me atrevi y baje sus nalgas,las acariciaba por fuera,yo ya estaba humeda,ella se dejaba llevar por mi,luego meti mis manos bajo su polo,tocaba sus pequeños pechos,y luego le quite el brasier,la recoste en la cama,y le saque todo lo de arriba,la miraba fijamente ,ella tenia una mirada timida,no deciamos nada,pero,recien empezabamos,yo segui besando y mis manos ya queria entrar adentro de su pantalon,asi que la voltee boca abajo,yo miraba y decia por fin mis sueños eroticos se van a cumplir con mi amiga hetero,y le saque el pantalon,seguia acariciando todo su cuerpo desde arriba hasta abajo,notaba q cuando pasaba x abajo de su cintura ella suspiraba,hasta q le baje la ropa interior,la tenia toda desnuda antes mis ojos,acariciaba todo su cuerpo suspiraba asi ahhh….y en eso yo separo sus piernas y meto la mano,yen eso ella dice ahhh!,ahhh,(si era la zona mas sensible,estaba recontra cerca),acariciaba sus labios mayores,le acariciaba el clitoris,la tenia toda excitada,pero ojo no penetraba con mis dedos,todo por fuera,hasta q lo hago,introduzco mi dedo medio en su interiory ella se retorcia de placer diciendo ahhh,sigue,me gusta,no te detengas,en eso,meto otro dedo mas y empiezo un mete y saca,la hacia gemir,hasta q gritoo….y fue su primer orgasmo….con una mujer.

Luego lo que hize fue agarrar un colchon y ponerlo para levantarle el culito y tenerlo amis anchas,ella boca abajo,hize lo mismo labesaba le acariciaba el cuerpo mis manos,lo recorrian,de ahi le di unas naldagas,lo cula le gusto ps decia mmmmmmm ahhhh,separe sus nalgasy meti mi boca para lamerlela vagina y el ano,la hcia gritar…ella ahhhh,ahhhh,eso me ponia  full,le introducia 2 dedos,de ahi mi boca y de nuevo otro orgasmo….de ahi podriamos seguir pero,yo no queria que vinieran su padre o hermano,asi q me eche adescansar con ella un rato,la abraze le dije,estuve enamorada de ti hace tiempo,me gusta todo de ti,te amo…alo cual ella me miro tiernamente y me dijo que tambien me queria y que la paso muy bien.

Bueno de ahi,eramos pareja pero nadie lo sabia solo nosotras,asi que en una de las salidas,nos fuimos a tomarnos unos tragos,y ps ya la tenia cachonda,se notaba que ella queria que me la llevara ala cama(y bueno yo antes teniaen mi cartera un arnes ydildo,el cual compre,ps siempre soñe con meterle un pene,y hacerla mi mujer como si fuera un varon)claro ella no sabia,solo la lleve de la cintura aun hotel,yo pague y ps nos besamos apasionadamente,como me encantaba le acariciaba todo,de ahi apague la luz y nos echamos en la cama jeje,era una sorpresa lo de juguetito jeje,bueno para que repetir,le hize lo mismo de la vez anterior,le hize tener varios orgasmos,en una de esas descansadas me voy al baño,ella me dice q regrese pronto ps aun la noche era larga….jeje yo le dije si mi amor,ya vengo,tengo una sorpresita,asi que,en el baño me puse el dildo y el arnes,era como un hombre,ahora,entonces voy ala cama la beso y separo suspiernas,antesle dije,amor,tengo algo,espero te guste,queria que disfrutaras de todas las maneras posibles,ella solo respondia besandome fuertemente y peñizcandome…asiqeu primero la calente manoseandola toda,los senos,clitoris,hasta que ella solo dijera,amor te necesitooo tus dedos,yo le dije,mi amor no te asustes esta es mi sorprensa,asi que con el pene le empeze a frotar….ella obvio se dio cuenta de que se trataba y solo gemia,ps estaba muy caliente,el pene la golpeaba fuera de la vagina,excitandola mas,asi que ella solo me decia,METEMELO!,y yo atus ordenes mi vida…y ya lubricada por toda la excitacion,le meti el pene ,ella grito ahhhhhh(ella nunca habia tenido sexo con un xico,asi que siempre lo meti suavemente),de ahi dentro,la beso y empeze a moverme,despacio entre y saca,y luego poco a poco aumente velocidad,y ella noparaba de gemir,le gustaba,eso,hastaque las dos,tuvimos un orgasmo,bueno aun habian muchas cosas que queria hacerlas con ella,luego la puse en posicion perrito en la cama,y le comenze a dar me gusta verle el culo y meterselo,ella gemia,de ahi,la eche en la cama de costado le alze una pierna y meti el pene,acariciaba sus pechos,besaba,y se lo metia,ella gozaba de felicidad,tuvimos otro orgasmo,descansamos un momento y por ultimo,le hize que me hiciera un “oral”pero al pene falso,esa situacion me excitaba a full,vaya,lo hacia muy bien,y aun queria que le dieraun poco mas,asi que,me sente aun filo de la cama y ella se sento encima entrando todo el pene….y luego ella subia y bajaba,despacio a rapído,yo mordiendola,y acariciando su cuerpo,de ahi le hize algo que vi en las peliculas,la levante de la cama le puse contra la pared pero con su culito hacia mi,y le comenze a dar,como gritaba,hasta q tuvimos un orgasmo mas y dormimos juntas,ah pero,le deje el pene dentro,el cual no dijo nada,ella de costado y yo asu lado,abrazandola,esa noche fue muy intensa,quede supercansada,y bueno aun tenemos mas encuentros,pero que tal les parecio,una chica que era “hetero”con solo atreverme logre hacer realidad mi sueño que sea mi pareja,la amo tanto,y me amo hacerla mia,solo mia.

Saludos.

Mi gran jefa

Viernes, mayo 27th, 2011

Bueno mi relato empieza así tenía alrededor de 6 meses trabajando en una empresa y mi jefa
sabia q estaba muy urgida por el empleo ya que las deudas me estaban arropando, dure unos
días llegando a la oficina muy tarde por el trafico y mi jefa que se llama Rosa me llama a la
oficina pensé q m llamaría la atención pero no solo me dijo

• Vicky ya que tienes varios días llegando tarde me parece si me pagaras las horas de

trabajo que me debes después de la salida de todos.

me pareció bien y yo con la cabeza asenté que sí.

Así fue pasando el día pro a eso de las 2 de la tarde entre a la oficina de mi jefa sin tocar la
puerta y la conseguí tocándose las tetas ella se exalto un poco pero yo me quede normal solo
q en ese momento me entro un frio por la cuca que no me explique, solo deje el documentó y
salí de la oficina.

Al llegar las 6 todo el personal se fue y yo me quede con ella tengo q decirles que es una mujer
morena alta como de 40 años y algo grande,

Ella me llamo por el telf. Interno y me dijo Vicky vente para mi oficina, y yo normal agarre ni
cartera y mis papeles y me fui para allá. Me dijo la noche es larga pero hay q trabajar y yo me
eche a reír, saco de su nevera de la oficina una botella de vino rosado y me dijo

• quieres un poquito
• le dije bueno para que no se haga tan larga la noche

Me llamo a su lado y mientras me explicaba en lo q la iba a ayudar muy levemente se rosaba
los pezones y sin saber por q mi cuca se empezó a mojar, luego solo me fui al escritorio q ella
me había puesto enfrente y empecé a trabajar.

Al pasar como 1 hora q ya teníamos como 3 copas cada una encima ella me llama y me dice:

• Vicky hazme el favor y recógeme el bolígrafo que se me callo debajo del escritorio por

q no me puedo agachar.
Y yo no puse objeción solo me pare a recogerlo y cuando alce la mirada vi su cuca
completamente pelada ya que en una de sus paradas al baño se había quitado la ropa
interior. Me volvió a entrar esa sensación de humedad en mi cuca
Me pare y le entregue el bolígrafo y fui a sentarme pero luego no podía concentrarme
en el trabajo, como a los 10 minutos ella se me para junto y me dice:
Vicky sabes q le compre a julia un brasier nuevo pero quiero una opinión de cómo se
me ve lo voy a traer para q me digas.
Yo sin emitir una palabra senté q sí.
Llego entro con el brasier y de quito la blusa y el sostén que cargaba se me puso
de frente con las tetas al aire y se quedo leyendo uno de mis papeles y se agacho
lentamente e iba pasándome sus tremendas tetas por la cara y yo me pude contener
y busque la manera de que me las pasara por la boca y saque la punta de la lengua, en

eso ella se alzo y nos miramos a los ojos y sin emitir una palabra le empecé a mamar
esas tetas tan grandes que la aureola no me cabía en la boca y ella solo me miraba
como me las comía como un becerro alimentándose, se las chupe y mordí tanto que
el pezón estaba súper duro, y en eso me recordé q no cargaba ropa interior y le metí
la mano bajo la falda y ya su cuca estaba súper mojada ella solo se quito la falda y se
sentó en el orillo de si escritorio y me llamo y con voz de mandato me dijo.
Vamos mi niña aliméntate que todavía no sabes q sabroso es.
Solo me agache sin pensar nada y empecé con algo de pena y de vergüenza a pasarle
el dedo a esa tremenda cuca negra, y ella me dijo con voz de mandato.
Bueno q esperas no dejes perder este néctar tan rico.
Sin decir nada abrí la boca y empecé a pasar la lengua con los dedos le abrí los labios
internos de la cuca y puse a flor de piel su gran clítoris que me decía chúpame y
empecé a chuparlo y a mordisquearlo y darle pequeños golpecitos, ella ya había
bajado la guardia y se estremecía agarrándose sus grandes tetas hasta que tuvo un
orgasmo tremendo que me lleno la boca de su dulce néctar.
Luego ella me dijo ven para q veas lo que es rico me quito la blusa del uniforme y con
su lengua empezó a lamerme las tetas como una perra luego me las empezó chupar y
a morderlas mientras que me sobaba la cuca sobre mi panti, no paso mucho tiempo q
tocaron la puerta y me asuste y dije
Hay dios quien es y ahora
Ella solo me contesto tranquila
Y cuando abrieron la puerta era la administradora yo pele los ojos mientras buscaba
de taparme de la vergüenza Rosa solo se recostó de su escritorio con las piernas
abiertas y dijo Lola ven a comer y la administradora se agacho y empezó a mamarle la
cuca y me dijo:
Ven mi niña chúpame las tetas q se que te encantaron.
Me acerque y empecé de nuevo a comerle esas tetas ricas
Mientras la administradora me metía la mano por la falda y corrió mi hilo y me
metía el dedo, me aleje de las 2 y me desnude completamente y me senté sobre mi
escritorio y dije:
Bueno y a mí no me toca
Las 2 se echaron a reír y se me acercaron mi jefa dijo
Esta cuca es mía
Yo le dije a la administradora:
Lola dame una teta que tengo hambre ella no lo pensó 2 veces y se desnudo toda y
me metió en la boca su gran teta con una aureola rosadita y un pezón chiquitico pero
duro.
Luego rosa me hizo acabar con mi clítoris entre sus dientes como si hubiera abierto
un gran chorro mientras me alimentaba de las ricas y dulces tetas de lola luego rosa y
yo procedimos a acostar a lola en el escritorio de rosa y sin pensar 2 veces empecé a
mamarle la cuca a lola mientras q rosa la alimentaba con sus grande ubres así llegaron
las 11 de la noche y ya venía el cambio de guardia nos vestimos con una cara de
satisfacción las 3 y mi jefa me dijo:
Vicky te has ganado el asenso vas a ser mi asistente personal desde mañana te mudas
a mi oficina lola se echo a reír y dijo chao chicas que ya viene llegando mi taxi me dio

un beso me saco la teta rápidamente y me echo una chupadita y se fue eso me puso
muy caliente y rosa me dijo
Para dónde vas
Le dije
A mi casa
Y me dijo ven que yo te llevo
Bajamos hasta el estacionamiento nos montamos en el carro arrancamos y en la vía
no me resistí y empecé a comerme esas ubres que me encantan, hasta que llegue a mi
casa le di un cuponcito en su rica teta me despedí de ella con un beso en la mejilla y le
dije:
Chao jefa nos vemos mañana
Espero que les haya gustado pronto llegaran mas historias la gatta

… Y despertaron mis vicios

Lunes, marzo 28th, 2011

Me resultaba difícil seguir relatando mi experiencia en el convento ahora que estaba abrazada a un amor verdadero, pero el me incentivaba y seguí contando:

Al otro día se la llevaron a Lourdes, y estuvimos algo asustadas con Natalia. Sabíamos que era por lo que había visto la preceptora Mabel, pero fue esta misma quien nos tranquilizo explicándonos que aquello era normal y era de rutina que las jefas de preceptoras tomaran medidas sabiendo el verdadero alcance de las cuestiones. Pero no teman, no será nada más que un interrogatorio.

Esa noche dormimos cada una es su cama.

Fue pasados dos días que volvió Lourdes, pero inmediatamente se llevaron a Natalia.

Lourdes se puso muy mal, cuando vio que a ella la dejaban y se llevaban a nuestra amiga, y muy nerviosa comenzó a putear…. Que pedazo de hijas de puta…. Por que se la llevan….

– A interrogarla, dije

– No, no solo eso…. Se la van a cojer bien cojida.

– Como?

– Allá están la directora de preceptoras, Lucrecia, la profe de música, Cristina y la monja Perales. Te revisan toda y si no sos virgen te hacen de todo y es muy probable que se propasen con Natalia.

Dos días interminables, pensando en Natalia y que era posible me llevaran también a mi.

Y mi temor se cumplió, porque trajeron a Nati y me dijeron, vamos nena tenés que acompañarnos. Nati me miro, y con una sonrisa me dijo, todo bien, no te preocupes.

La habitación de las juezas era grande confortable y muy bien calefaccionada. Cuando entre percibí una aroma agradable de perfume de buena calidad. Era evidente que la pasaban muy bien.

-Hola Yamila, dijo Lucrecia, sabes que estas acá para colaborar con una investigación?

– No señora, respondí, a aquella rubia grandota, a la que muchas llamaban La polaca o La Alemana.

– Si y es de esperar que colabores, porque tu estabas junto a las otras en actitudes que debemos esclarecer.

– Yo, dije…. Y me interrumpió al momento….

-Tú hablaras cuando te lo indique…. Ahora súbete a esa banqueta.

La banqueta de madera era bastante baja, grande y parecía segura, y de un solo envión me subí y quede quietita.

Ella dio varios giros a mí alrededor con postura de sargento. Al tiempo entraron las otras damas.

– Aun no han comenzado, dijo la monja Perales, una monja bajita pero de muy dulce mirada.

-Hola Yamilita, dijo Cristina, una profesora que las alumnas adorábamos. Todas teníamos un especial interés en sus clases, por ser ella muy agradable, joven y guapa además de ser efectiva en su tarea siempre nos provocaba dándonos incentivos muy especiales, montando escenarios para hablarnos de sexo sano, explicito y de buen resultado.

Lucrecia seguía dando vueltas y comenzó a mover mi ropa y mi cuerpo con una larga regla, se movía con criterio logrando abrir mis piernas de par en par, con ello mi corta pollerita se subió dejando a la vista mi pequeña tanguita.

– Mira lo que usa, dijo la Perales, eso y nada es lo mismo, así que sácasela Cristina.

Cristina se acerco a mi, con su atractiva presencia y comenzó a bajar mi tanguita cosa que yo facilite levantando levemente una pierna, cosa que esta aprovecho para depositarla sobre otra banquetita algo más alta, dejándome con las piernas bien abiertas y exponiendo mi trasero.

Lucrecia con una especie de plumerillo en la punta de la regla, hurgaba entre mis nalgas produciéndome un intenso cosquilleo.

La Perales comenzó a desprender los botones de mi blusita que pronto quedo colgada en el respaldo de una silla. Y ella saco todo el resto dejando mis tetas al aire….y fue tal su premura que mi pollerita quito por encima.

Allí desnuda delante de ellas no comprendía cual era el cometido de esa investigación.

El plumerillo de Lucrecia hizo notoria influencia en mis tetitas comenzando a impacientarme pues me estaba naciendo una calentura no esperada.

– Hermosas tetas tiene esta niña.

– Y una rajita peludita pero agradable…. Ves.

– Pues a mi me atrae su formidable culito…. Mira que carnesillas, que nalguitas, que redondeaditos tiene ese trasero….

– Pues revísalo entonces Maria Perales……

La Perales lentamente comenzó a abrir y cerrar los cachetes de mi trasero…. Mirando indagando. El roce de su mano me hacia mas notoria mi calentura…. Para cuando comenzó a besar mi ano, sentí miedo un poquito, pero pronto comencé a gozar con su lengua. Cada beso que me daba, iba acompañado de una metidita de lengua, cada vez mas profundo… Nunca me habían hecho eso y mi excitación esta siendo bien vista por las otras dos, que con sus caras no disimulaban la expresión de deseo. El morbo de la situación era norme.

Aquella lengua de la monja Maria Perales me gustaba, me gustaba lo que me estaba haciendo y el calor que nacía en el centro de mi orificio se expandía por todo mi cuerpo.

Lucrecia cambio el plumerillo por su boca, y lamió mis tetas, buscando hacer mella en mis redondeados limones.

La profe Cristina, se lanzo directamente a mi ya ofrecido coño, cuyos labios yo mismo le abr con mis dedos para que esa cachonda perdida me comiera la cuevita de los deseos.

Mi excitación y deseo se pusieron al rojo vivo. Estaba probando algo totalmente nuevo y que no me desagradaba en absoluto…. Al contrario…. Estaba disfrutando del interrogatorio.

No pude soportarlo, ni quise aguantarlo…. Abría mis piernas de par en par empujando hacia delante para sentir bien fuerte que Cristina me comía el coñito e iba hacia atrás para que la monja me metiera su degenerada lengua en el culo…. Así, hasta abrace a la polaca Lucrecia, con la que termine dándome besos de lengua.

Ellas disfrutaron sacarme ese impresionante orgasmo que fue el primero de aquella jornada.

Pronto me vi en un gran sillón de ese tipo psicólogo, con las piernas abiertas por la Perales, que apoyaba sus gordas tetas sobre mis piernas… y de cabeza bajaba a hurgar en mi aun palpitante almejita.

– Si tienes razón, Cris, aun conserva la telita….. de virgen. Pero te aseguro que el culito se le abre de par en par.

Yo había oído hablar de esos aparatitos, pero nunca había visto alguno directamente….. Y fui presa de una vibración impresionante que en pocos minutos me estaba haciendo gritar de placer….Cristina lo manipulaba recorriendo mi raja desde arriba hacia abajo y volvía a subir para sentir mis grititos cuando entraba en contacto con mi clítoris.

La polaca se había puesto un arnés con una enorme tripa, y ya también desnuda empalaba a la profe de música que abría la boca boqueando una calentura armoniosa y musical. Se acabo a toda orquesta. Yo la acompañe haciéndole coros y bailando a ritmo.

Me pusieron de espalda. Y ya estaba yo para cualquier faena. Si venia un macho y me culeaba, yo lo dejaba hacer.

Pero lo que vi a nuestro lado me puso cachondo en serio…. Lucrecia ahora fondeaba la cuca de la monja Perales con ese vergon de plástico….. La monjita se bamboleaba con una vela de fragata en plena tormenta.

Allí de espaldas fui sometida sexualmente por el ano con aquel pequeño consolador que me había sacado tan grande orgasmo…. Mi culito se abrió y abrió para recibirlo una y otra vez, hasta que lo encendió y comencé a volverme loquita, loquita….a tal punto que cuando Lucrecia se despojo del pijon de plástico se acerco y le comí su conchota de labios gruesos y carnosos.

Me encontraba allí a pleno goce, entregada a la lujuria de esas tres mujeres, mi coneja no podía ya retener humedad y chorreaba jugos a más no poder…. Mi hasta ayer cerrado culito estaba siendo abierto para ser deseado y desear recibir pollas con agrado por toda una eternidad.

Ya en la cama con mi querida profesora de música, acaricie sus pechos, de una perfección maravillosa, ella se fue animando, tanto por mi calentura como por su propia entrega, se los lamí, se los mamé hasta que ella busco con su mano mi sexo y llevo las mías al suyo.

De pronto tomadas ambas de las caderas unimos nuestros sexos abriendo nuestras piernas al máximo y nos refregamos las cuquitas con fuerza y cariño. Me gusto oír sus gemidos de placer, notar que su cuerpo se ponía en tensión, como se entregaba a mi del mismo modo de cómo yo me entregaba a ella. Esa noche así quede dormida.

Al otro día, fui pasto de comentarios morbosos, como que era una insaciable, que tenia genes de yegua mezclada con perra y gata alzada.

Fue ese día, que otra vez me pusieron en la cima de un volcán y quise tener más y mas rogándole que me desfloraran allí mismo.

Cristina me mimaba, La godita Perales manoseaba mis limoncitos hinchados como peras grandes….Lucrecia me tomo de los tobillos, abrio al máximo mis muslos y entro en mis entrañas con aquel aparato fálico, lo hizo lento, lento…. Lentamente.

Me sentí llena de vergas y aunque algo se rompía en mis entrañas, gozaba sin remedio, totalmente entregada, totalmente poseída por mi desfloración eterna. Ella me penetraba entrando y sacando sin descanso, con una lacerante lentitud que hacia que continuaran mis orgasmos sin encontrar un final. Me corría como loca.

Yo había encontrado una veta de placer, ellas también, había descubierto mi vocación de bisexual bien definida y a partir de aquel día, todas las semanas pasaba una tarde noche con ellas, y el resto del tiempo lo ocupábamos en jadear con Natalia, Lourdes y Mabel que resulto ser una putita encantadora.

Mi inicio en el convento

Lunes, marzo 28th, 2011

Bueno te cuento mis comienzos le dije:

Los dormitorios del colegio eran grandes y fríos.

Ya era una costumbre dormir bien arropada y con calcetas. Fue por puro instinto que me acurrucaba en posición fetal y metía las manos entre mis piernas.

No puedo precisar cuando ni como fue que comencé a tocarme al sentir cosquilleos en mi rajita.

Que fue primero, si los pensamientos o el calorcito, el calorcito o los pensamientos, lo resolverán los psicólogos, yo solo se que comencé a acariciarme, tocarme y frotarme la cuquita por puro placer y encanto.

Mamá estaba intentando rehacer su vida . Papá venia poco a visitarme. Las únicas que venían mas seguido eran unas tías, pero no podía yo contarles lo que me pasaba y preguntarles que debía hacer.

No se me ocurrió mezclar eso con la religión, ni pensar que era pecado o cosas por el estilo, y quizás si me lo hubieran dicho mas pronto hubiera roto con todo ese tabulerismo que querían imponer las monjas de mi colegio.

Aquel placer que me daban mis dedos, tuvo una explosión una tardecita mientras me bañaba, ya que al pasar el jabón, descubrí que tenia un punto rojizo, como un botoncito hinchado en la parte superior de mi cuquita, que al sacudirlo y apretarlo me daban tanto placer que jugué y jugué hasta que me encontré temblando inesperadamente, sin intenciones, sacudiéndome y vibrando como una pava de agua hirviendo.

Fue una pupila de mi cuarto, vecina de cama, que me pregunto que me pasaba al sentir mis gemidos….. Yo disimule, pero la muy tonta le dijo a una preceptora.

Esa noche me cambiaron de dormitorio. Como si tuviera yo algún virus o algo parecido.

La nueva pieza era mucho más chica y solo había 4 camas, tres chicas pupilas y una preceptora, que además era practicante a ingresar de monja, o monja novicia.

Las compañeras de dormitorio eran algo mayores que yo, mucho más amigables que las otras niñas que había dejado.

La monja novicia, en la mayoría de las noches, casi todas, no dormía en su lugar, y supe que iba a hacer rancho aparte con las de su clase en otro lugar.

Eso permitía que pudiéramos hablar aun después de que las luces se apagaran, y contarnos cosas.

Que cosas que aprendí en tan poco tiempo ¡!!

Pronto supe que lo que me pasaba era normal en ellas, también se “pajeaban” regularmente.

Había tanta afinidad entre ellas que se lo hacían mutuamente y hasta dormían algunas veces juntas.

Yo intentaba hacerlo silenciosamente para que no me volvieran a cambiar de dormitorio, pero ellas no disimulaban sus jadeos.

Mi vecina de cama era una morochita hermosa, con unos ojazos tremendos que repartía una dulzura con mezcla de melancolía infinita. Nos hicimos amigas.

Fue con ella que nos tocamos una tardecita en la ducha. Yo me le acerque como para ayudarla a enjabonar y ella también recorrió mi cuerpo. Nos besamos con ternura.

Sus dedos hicieron estragos en mi clítoris y yo sacudí el suyo hasta hacerla estallar en mil orgasmos. A partir de ese día, siempre intentamos bañarnos en el mismo regadera, apretaditas, bien juntitas y dándonos enorme placer. Y ella invito a la otra chica, mas seria, más mandona, más exigente.

Aprendimos a acariciarnos y darnos placer con lo que nos gustaba, y siendo ella muy besuquera, me daba tanto chupetes en mis tetas, que me hacia recalentar…. Y cuando probó mi cuevita, bueno….. Me saco de la realidad haciéndome volar en cincuenta mil pedazos.

Supe ser comida por ambas, y eso también comenzó a repetirse en nuestro dormitorio.

Una noche, Natalia me pidió que entre ambas comiéramos a Lourdes.

Ella lo hizo, pero yo no me anime…. Y eso enojó a la Lourdes. A mi no me importó.

Pero comenzaron a pasar los días, y ellas no coincidían en sus horarios con mi baño diario. He intente esperarlas para estar juntas.

Cuando lo hice, vi como ellas se daban lo que yo quería, placer, pero solo entre ellas.

No dije nada y espere a la noche…. mas lo que logré fue solo que me explicaran que yo no era una buena amiga, que no era como ellas, que era una egoísta. Me apeno eso.

Como pasaban los días, mi desesperación aumento y ya no me conformaba con mis dedos….. Así que las busque en la ducha…… me acerque mientras ellas jugueteaban y comencé a acariciarlas, poniéndome de rodillas…. Lourdes abrió sus piernas sostenida por nuestra amiga en común y clave mi cara en su peludita cueva….. Y la lamí tal ellas me lo habían enseñado pero que yo solo quería recibir….. Me encanto sentirla gritar y apretar mi cabeza contra su sexo….. Y fue mas rico aun comenzar la faena con mi querida Natalia…. que recibió un buen rato mis lengüetazas mientras yo gozaba con lo que Lourdes me devolvía…..

Esa noche, se turnaron en mi cama, y probé dos estupendos 69.

Pronto ellas inventaron el triangulito…. Que era armar un triangulo entre las tres churreteándonos los coñitos al mismo tiempo.

Fueron días de goce y goce….. Hasta que cuando estábamos en una faena triangular entro la preceptora y nos pesco en pleno desparrame de orgasmos compartidos.

Con razón sos tan querendona Yamilita…..me encanta que seas así.

Dicho esto me subió, sobre su falo endurecido por su imaginación, pensando en como debute con mis amigas y me metió a fondo aquello que ahora mi mejor pasar….

Se acabo pronto y me pidió que le siguiera relatando.

Simpre dispuesta a compartir

En el baño de mujeres

Lunes, diciembre 6th, 2010

Hola mi nombre es Karla tengo 17 años yo siempre eh sido atraida por las mujeres desde que recuerdo.

Lo que les voy a contar a continuación me sucedió en la escuela en la cual tengo una amiga que es muy guapa y ella no sabia que a mi me excitan las mujeres mas no los hombres.

Esto sucedió un día en el que a primera hora nos tocaba la clase de deportes, así que al terminar la clase nos dirigimos al baño, donde siempre tenemos la costumbre de cambiarnos de ropa ya que el uniforme para la clase de deportes es muy feo y no deja lucir nuestra figura, así que allí nos encontrábamos.

Ella es una niña muy guap,a la cual tiene el pelo corto, es de la misma estatura que yo y tiene unos grandes y redondos senos, los cuales cada vez que la miré durante todo el año me hacían mojar mis pantaletas. Ella tiene un novio que se llama Alejandro, y como ese día nos habían dado un espacio de la clase como tiempo libre ello se retiraron a la cancha de Squash donde muchas parejas de la escuela lo utilizan para darse un faje, así que ella estaba un tanto caliente y aunque no es lesbiana seguía muy excitada en el vestidor.

Bueno comenzare a contarles estabamos las 2 solas en el vestidor y ella comenzó a quitarse la ropa frente a mi y pues yo comencé a excitarme primero comenzó con la sudadera con lo cual pude ver mejor sus senos en los cuales sus pezones e encontraban totalmente erectos lo cual me excitó mas después de eso continuo con su pantalón lo cual dejo al descubierto su hermoso trasero en el cual vestía una tanga blanca la cual al estar mojada por el faje con su novio se alcanzaban a ver sus labio que en ese momento estaban hinchados. Yo no pude hacer otra cosa mas que quedarme atónita viéndola desde los pies a la cabeza.

Ella me preguntó

— ¿que tienes estas bien?

y yo me quede muda

— ¿Que? ¿te gusta como me veo?

— Claro que si, eres hermosa

— ¿Quieres tocarme?—y yo contesté—claro que si.

Así que el calor del momento nos llevo a…

Comencé robándole un beso, a lo cual no se opuso y estudié por completo su boca con mi lengua y ella la mía y en ese momento nos separamos y me dirigí a cerrar con seguro la puerta de los vestidores para tener privacía.

Nos volvimos a besar y en ese momento comencé a tocarle sus hermosos senos que seguían completamente excitados lo cual me hizo esta completamente mojada ella comenzó a tocar los míos que no son tan grandes como los de ella. seguí besándola bajando por su cuello sus hermosos senos lo comencé a comer con una gran pasión lo cual hizo que ella me regresara hasta su cara y me besara; volví a bajar ahora hasta su vientre e donde comencé a lamer su ombligo lo cual hizo que ella comenzara a excitarse realmente, ya en esa posición comencé a tocar su clítoris por encima de su tanga, la cual ya estaba totalmente húmeda, después de un tiempo de estar tocándola decidí quitarle su tanga con lo cual descubrí un pubis finamente depilado dejando solo una pequeña rayita de vello lo cual lo hacía lucir hermoso.

Continué, besé su pubis y me dirigí hacia su clítoris, tomé sus rodillas con mis manos y abrí sus piernas, las cuales comencé a lamer desde la rodilla hasta llegar a su clítoris, que en ese momento estaba totalmente húmedo con un olor exquisito. Comencé a lamer y después de menos de 3 minutos ella se vino en mi boca lo cual me hizo excitar mucho guarde un poco de sus jugos en mi boca para darle a probar de ella misma desde mi boca con un beso.Después de eso me dijo “continua, hazme tuya” lo cual me volvió a excitar y me fui directo a su clítoris y lo lamí hasta que se vino nuevamente.

Después de eso me dijo ahora me toca hacerlo a mi y comenzó a tocarme muy rico y siguió así hasta llegar a mi pubis, el cual besó exquisitamente, y comenzó a lamer mi clítoris, para lo cual yo de la misma excitación de estarle haciendo el amor a ella, ya me había venido un orgasmo, y ella me lamió hasta hacerme venir otros 2 orgasmos.

Después decidimos ponernos en 69. Al ver ese hermoso trasero sobre mi comencé a penetrar su ano con uno de mis dedos, mientras ella metía en mi vagina no se si 2 o 3 dedos, lo cual nos hizo venirnos nuevamente a las 2. Me dijo “me gusta lo que me estas haciendo (penetrar su ano) pero necesito algo mayor que solo tu dedo” busque en mi bolso si tenía algo, vi un lápiz labial y con ese la comencé a penetrar, después de un rato me dijo “algo mas”. Saqué un cepillo de pelo el cual metí por el mango en su ano y así seguimos hasta que estuvimos aprox dos horas encerradas en los vestidores en las cuales tuve alrededor de 7 orgasmos, lo cual nunca había logrado ni masturbándome en casa, lo cual me dió gusto.

Ella también lo disfruto mucho, tanto que dos semanas después corto a su novio y nos volvimos pareja y desde ese día nos juntamos mínimo 2 veces al mes y nos dejamos llevar por la pasión (cada vez es mejor).

Después les contaré una de nuestras mejores noches…

Adios

Mi primera experiencia

Lunes, diciembre 6th, 2010

Mi primer encuentro sexual a pura conciencia fue a los 12 años. Luego de un año de noviazgo, mi novio de 15 años quería conocerme interiormente y hacerme mujer… Sólo que yo era una niña todavía.

Siempre creí tener muy en claro mi orientación sexual, sabía conseguir las miradas de ellos y despertar sus más profundos deseos. No sabía si ellas me miraban porque yo no las miraba pero el 31 de julio del 2002, a un día de cumplir 18 años, por primera vez miré a una mujer y deseé tocarla…

Para mis 18 años yo ya había estado con muchos hombres, grandes, chicos y algunos me propusiero armar un trío, aunque la gran mayoría estaban muy satisfechos con mi peformance en la cama, a algunos les excitaba pensar a una mujer besándome lentamente los pezones y todo mi cuerpo. Para mi no era necesario, tengo todo lo que un hombre busca en una mujer: buenos pechos, cintura y una cola paradita, puedo ser muy rápida en la cama para satisfacer le penes desesperados de mis novios, tengo ojos verdes y cabello rubio largo donde una vez se entrelazaron los más femeninos dedos. Pero pronto descubrí que para atraer a una mujer se necesita mucho más y eso comenzó a excitarme.

La primera vez que la ví estaba parada entremedio de dos hermanos muy atractivos. Ella destellaba alegría y audacia, pero por sobretodas las cosas su altura y sensualidad despertaron en mi un fuego que nunca había probado. Estabamos en una convención y cuando repartieron los asientos deseé con todas mis fuerzas que se sentara al lado mío; para mi desgracia estuvo muy lejos de mis temblorosas manos…

Entrada la tarde del segundo día de convención me animé a hablarle y resultó ser una chica muy divertida y alocada, con sus ojos marrones penetraba en mi como buscando mi alma peor sin incurcionar con seriedad. Pasada una semana no dejabamos de hablarnos y llegué a conocerla muy bien. Era, es, modelo, estudiando para ser actriz, esbelta y agraciada, con unos pechos fuertes y bien definidos, no muy grandes. La cola con la más bella forma de pera como una Venus. Peor lo que más me gustaban, a parte de su personalidad, eran sus manos.

Ya para septiembre, el mes de la primavera empezaba a surgir efecto: mostrar la carne nos abrió puertas para temas más calientes y descubrí que ella solo había tenido relaciones con un hombre y que lo dejó penetrarla a los 6 meses de estar de novios pero que ya habían tenido jueguitos con la lengua. Me contó que la penetración la asustaba peor que en realidad le daba asco, para ese momento mi condición de amiga me avergonzó porque lo que yo quería era tocarla y todas estas sensaciones eran muy nuevas.

Aunque mi cerebro decía “no lo hagas”, “a vos no te gustan las chicas” mi corazón se debatía como nunca!! Rápidamente me retiré del living y me dirigía la cocina para evitar que viera el rubor de mis mejillas que yo sentía debían estar moradas de la vergüenza. Tomé un vaso de agua y me acerqué hasta la puerta para preguntarle si quería un vaso de agua o un té, la vi recostada en el piso, boca abajo, jugueteando con sus pies y buscando un CD; sin mucho interés me contestó que no.
Pensando como hacer para controlarme escucho como la suave voz de Celine Dione y Barbara Straisen comienzan a arrullar la hermosa canción de Titanic. Tomé el vaso, di un gran sorbo y me dirigí al sillón, cuando estaba llegando la vi arrodillada en un cojín con e invitándome a sentarme en el suelo; tomé uno del sillón y sin vacilar como una niña de 13 años nuevamente me arrodillé.

A ambas nos gustaba cantar y estábamos practicando en una banda así que pensé debe ser una excusa para cantar más cómodas, esta chica no debe desearme, no creo que tenga otras intenciones. Dejé fluir mis dudas y me dejé seducir por su mirada que me incitaba a cantar. Hacía mucho calor y corría a penas una brisa por el ventanal del balcón. Cerré mis ojos y con la pasión que me caracteriza canté, luego me acerqué como inclinada por la canción y sentí como en el climax de la canción ella se acercaba hacia mí. Ah! Mi deseo de tocarla fue incontenible, pero aguanté y al instante siento sus manos en mis mejillas abrí los ojos y vi como su frente se inclinaba sobre la mía; cerré mis ojos nuevamente y sin proponérnoslo nuestras bocas se fueron acercando muy lentamente desde la frente, el roce de su tierna nariz, sentí su respiración muy cerca de mi boca y finalmente la besé. Fue el beso más tierno, más excitante, largo y mojado que jamás una persona me hubiera dado. El solo recordarlo hace mi corazón palpitar.

Tierna como una flor, sensual como una gacela y ardiente como el fuego me acarició lentamente un hombro y se inclinó para besarme el cuello, el placer hizo que un suspiro la frenaran y me mirara a los ojos; estaba llorando. Le sequé sus lágrimas de placer con mis labios y besé los ojos, luego su frente, la tomé gentilmente y de la mano la llevé a la habitación.

Sin parar de besar cada destello de su piel le saqué su musculosa y la rodeé con mis brazos, me puse detrás de ella y dejé al descubierto su bombachita blanca. La di vuelta y ella con su más tierna cara me dijo “seguí, no pares”. La invité a recostarse en la cama que estaba en el medio de la habitación y mi inexperta mano la acarició, le saqué su mojada bombacha y el olor de ésta me excitó tanto que de un arrebato me saqué mi top y me recosté junto ella para besarla. Muchas noches había deseado verla así entregada, vulnerable, llena de goce…

Junto a la mesa habían velas, unos jazmines y un pedacito de chocolate, lo tomé y lo introduje en mi boca, luego comencé a deslizarme por su cuerpo besándola con el chocolate y al llegar a su vientre me incorporé y se lo di en la boca, si más volví chupando el sendero del chocolate y tragué todo ese dulce sabor. Me puse entre sus piernas y las abrí suavemente, mi lengua recorrió sus piernas y el deseo me incitaba a tocar ese pubis expuesto todo para mi pero sabía que este juego le estaba gustando. Al llegar a sus pies lamí cada uno de sus dedos y esto la estremeció profundamente hasta un primer orgasmo. Volví por sus piernas y me encantó el olor que emanaba su vagina mojada y toda hinchadita. Con un poco de miedo de no hacerlo bien le levanté un poco su pelvis y me dediqué a lamer cada parte de so dulce pero saladita vagina. El primer contacto de mi lengua la hizo suspirar de placer y tomó mi cabellera como ordenándome a más placer. Me paseé por su clítoris y escuché que un murmullo agotado de éxtasis me decía “no me metas el dedo, hacéme llegar así”, accedía complacida y dejé sin descanso mi lengua en su clítoris y la chupé durante largo rato; mientras mi mano jugaba con mi clítoris. Sin un solo roce de mis dedos la hice acabar y vi la maravilla de ver acabar a una mujer. Su flujo estalló por su vagina y me mojó mis ya exhaustos labios. Me divirtió esa inspección que realicé por solo unos segundos, como tratando de no perderme ni un momento.

Luego la besé y probó su salado gusto a mar de mi propia boca.

Estabamos exhaustas por completo todo el espectáculo me hizo llegar 3 veces e infinidades de veces tuve picos de desesperación por su lengua invadiendo mi sexo; pero me di cuenta que esa tarde de primavera era de ella.

La tomé en mis brazos y nos abrazamos, nos besamos y en ese último instante se quedó dormida. No puedo expresar la sensación de paz, placer y felicidad que emanaba su rostro, así dormida y en mis brazos me entregué al sueño más profundo de mi vida. Nuestras piernas entrecruzadas, nuestros cuerpos llenos de sudor y nuestras respiraciones que se cruzaban como si fuéramos parte de una cadena indestructible.

Dormimos hasta la madrugada y para mi sorpresa ella se despertó antes que yo, me miraba y con una sonrisa tentadora me dijo “vamos a darnos un ducha, ahora te toca a vos”

Esos momentos siguen excitándome y recordar sus pezones descansar toda la noche en los míos me estremece. Ahora comparto mucho con ella, de vez en cuando vamos a su casa para acariciarnos. Estuve con otras mujeres y con chicos también, pero nadie me hizo sentir tan feliz como verla a ella feliz en mis brazos.

Gracias por escucharme y les deseo estos momentos a todas ustedes, porque el amor no tiene ni sexo ni edad ni descripción posible

Paz, amor y felicidad en el mundo,

Sakmeth

Sakmeth@hotmail.com

Mi compañera de trabajo

Lunes, diciembre 6th, 2010

Ana es mi compañera de trabajo, desde hace solo un mes. Ella es rubia, ojos verdes y físicamente muy atractiva, desde el primer día que la vi entrar por aquella puerta, vestida con un traje de chaqueta super ceñido me gusto.

Os tengo que decir que yo no soy lesbiana, o por lo menos eso pensaba hasta que conocí a Ana, antes me atraían mucho los chicos, y nunca antes me había gustado ninguna chica. Pero no sé, Ana era especial.

Una noche, cuando todos se habían ido mi jefa llamo a Ana y le comento que se tenia que quedar mas tarde porque le urgía unas facturas, y yo para que Ana no se quedara sola le comente a mi jefa que tenia que hacer unos cuantos presupuestos que sino le importaba que me quedara un par de horas y mi jefa ascedió.

Pues mi jefa se despido de nosotras y le dio las llaves a Ana para que cerrara la oficina.

Ana se sentó justo al lado de mi mesa y me comento que estaba un poco agobiada porque era su primera semana y ya le estaban obligando a hacer horas extras, y yo para consolarla le dije que era normal que de vez en cuando alguien se quedara a terminar cosas pendientes. Y le comenté que a mi también me había dicho la jefa que me tenía que quedar a terminar los presupuestos. Ella me sonrió y me dijo que se sentía aliviada, porque pensaba que por ser su primera semana la jefa la estaba poniendo a prueba.

Ana se sentó en su mesa y empezó a terminar sus facturas pendientes, yo desde la mía solo podía mirar esas largas piernas que se veían debajo de su falda. La verdad es que me estaba sorprendiendo a mi misma, ya que pensaba como seria Ana sin toda aquella ropa, Ana acalorada se quito la chaqueta y se le vio un busto precioso por el escote tan pronunciado que llevaba, cada vez me notaba mas excitada, pero intentaba disimular lo que estaba sintiendo, Ana se quito los zapatos y dejo al desnudo sus preciosos pies.

Entonces me acerque y le pregunte que si tenia calor, ella me contesto que si y yo le dije que iría a poner el aire acondicionado y ya me contesto que no, que estaba acalorada por otro motivo.

En ese momento un pellizco recorrió mi estomago, parecía que Ana se estaba insinuando. Pues yo no aguantaba mas y me acerqué a ella, y la besé, Ana me respondió metiéndome hasta el fondo su jugosa lengua muy juguetona. Le fui quitando uno a uno los botones de su blusa, y para mi sorpresa Ana no llevaba sujetador, la blusa cayo al suelo y quedaron totalmente al descubierto sus pechos enormes, le toqué suavemente los pezones y Ana gremio, estaba mas excitada de lo que yo pensaba, lentamente le fui lamiendo su dulce cuello y bajando hasta llegar a esas montañas tan lindas que ansiaban ser lamidas.
Le chupé todo su pecho y fui bajando lentamente hacia el volcán caliente , a punto de entrar en erupción, le baje la falda, lentamente le quité sus medias, y que rico que lo tenia, bien depilado, y que jugoso que estaba… Le lamí todo su coño y Ana me decía loca mas, mas, chúpamelo mas, que rico, como me gusta tu lengua, Ana se corrió varias veces y empezó a besarme ansiosamente, me besó, me acarició y succionó todos mis jugos y me metió la lengua hasta llegar a hacerme correr varias veces, me metió un dedo, luego dos, y a continuación me volvió a meter la lengua en el coño, haciéndome correr otra vez.

Escuchamos un ruido nos vestimos rápidamente y cada una volvió a su mesa, para nuestra sorpresa era la jefa, que se le habían olvidado unos papeles para una reunión que tenía, nos comento que se había tenido que volver justo antes de entrar en la reunión y nosotras con risa picarona nos miramos y pensamos que hubiera pasado si hubiera entrado antes.

Actualmente Ana y yo hacemos el amor, casi cada día.

Mas, en otra ocasión.

La maestra de biología

Lunes, diciembre 6th, 2010

Esto es algo que me sucedió hace unos meses, mi nombre es Astrid, tengo 18 años, estoy en el ultimo año de escuela, me considero una persona muy abierta en lo que a lo sexual se refiere, he tenido experiencias con chicos y chicas por igual, no me encasillo en heterosexual o lesbiana, me gusta disfrutar del sexo, para que se hagan una idea de mi me describiré, soy de piel morena-clara, mi pelo es negro, me gusta mucho hacer ejercicio, mi medidas son 91, 62, 92, no son las medidas perfectas, pero me considero bastante bien.

Estudio en un colegio privado, exclusivo para “señoritas”, dirigido por religiosas, es bastante estricto, pero muy bueno, soy una estudiante de regular a buena, no me gusta estudiar en vacaciones, por eso siempre he tratado de ganar todos los cursos en el ciclo regular, pero el año pasado, tuve mucho problemas en el curso de biología, la verdad es que no me podía concentrar en clase, pues la maestra es una mujer de 28 años, un poquito mas alta que yo, mi estatura es de 1.68 m aproximadamente, su nombre es Elena, su cabello es castaño claro, largo, tiene un cuerpo hermoso, unos senos no muy grandes, pero si muy hermosos, redondos, con unos pezones rozados bastante grandes, unas piernas largas, muy bien torneadas, un abdomen espectacular, ojos color miel, una carita preciosa, pero lo mejor es su hermoso trasero, firme, redondo y paradito, a la clase siempre llegaba muy elegante, por lo general en falda, un poquito arriba de la rodilla, pero muy pegada, con lo que su hermoso trasero se resaltaba perfectamente, siempre en clase me quedaba viéndola sin prestar atención a lo que decía, y cuando estudiaba en casa, siempre me recordad de ella, y mi cabeza empezaba a divagar, a imaginarme a mi con mi maestra, en todas las cosas que le haría, y en lo rica que debería de ser en la cama, en fin perdí el curso, nos habíamos hecho buenas amigas, por lo que le preocupo en especial, el que yo hubiera perdido, mis padres esta divorciados, mi papa trabaja fuera de mi ciudad, y mi mama, también maestra, aprovecha el descanso de clases para irse con mis abuelos a su casa, cerca del mar, a donde yo también siempre voy.

Mi mama fue a platicar con mi maestra, porque debido a que perdí, yo me tenia que quedar, y como mi abuela estaba enferma, ella tenía que ir a cuidarla, Elena, a pesar de ser una mujer sumamente hermosa, aun estaba soltera, vive en un apartamento en una zona residencial, mi madre no me quería dejar sola, entre Elena y yo existía confianza y una amistad, siempre con la distancia alumna maestra, discutiendo al respecto, Elena le dijo mi mama que si yo quería, me podía quedar con ella, en su apartamento, y que ella se encargaría de mi, y de que estudiara, yo me emocione demasiado, no habían terminado de discutirlo cuando yo ya había aceptado.

Mi mama se tenía que ira a los pocos días, así que me mude a casa de Elena, su apartamento no era muy grande, dos habitaciones, cocina, sala, comedor, baño, pero si muy bonito y bien decorado.

Elena era muy amable, nos hicimos verdaderas amigas, por la noches hablamos de todo, pero nunca tocamos el tema del sexo, en fin, el curso duraba tres semanas, las cuales se pasaron volando, y con mi maestra particular, no tuve problemas en ganar, pero no tenia ganas de irme, mi madre me llamo para decirme que me esperaba, Elena tampoco tenía muchas ganas de que me fuera, pues la pasábamos bien juntas, y le pidió a mi madre que si me podía quedar con ella el resto de las vacaciones, a lo que mi mama accedió. Yo no sabia cuanto más iba a aguantar, me masturbaba casi todas las noches pensando en Elena, pero ella no daba pie a proponerle algo, yo me sentía muy frustrada.

Una noche de viernes, después de suplicarle salimos a bailar, ella no quería porque decía que yo era menor, que era su responsabilidad, pero al final accedió.

En el lugar, conocí a otra Elena, al llegar, todos la saludaban, era muy popular en aquel lugar, era muy amiga del dueño del lugar, nos sentamos en una mesa, y pedimos dos gaseosa, pero al llegar, le llevaban gratis una botella de ron, Elena pidió que la devolvieran inmediatamente, pero el mesero le dijo que era cortesía de la casa.

— No podemos beber, estas bajo mi responsabilidad— me dijo

— Por favor, por favor— le suplique,

— Claro que no, no y no, además eres menor de edad (en ese entonces tenía 17 años). Ya es ilegal que estés aquí

— Pero si quiero beber, lo voy a hacer, y es mejor que lo haga con alguien responsable como tu

— Bueno, pero solo uno

— Pero no quiero tomar sola, vamos, acompáñame— yo sabía que tal vez con licor podía seducirla

Seguimos bebiendo, platicando, bailando, hasta que se hizo tarde, llegamos a casa medio borrachas, riéndonos por todo, entramos a su cuarto y nos caímos a la cama, yo encima de ella, estuvimos así un instante, pero no se si por el alcohol, pero me decidí ha hacerlo, y la besé en la boca, ella se quedo quieta, luego me empujo hacia un lado.
— ¿Qué crees que haces? ¿por que clase de persona me tomas? — se paró y se puso viendo hacia fuera por la ventana de su habitación.

— Perdona, pero es que no podía aguantar mas, desde que te vi en clase me gustas demasiado,

— Estás loca

— Si estoy loca por ti— me paré, me acerqué a ella, y la abracé por la cintura

— Estás borracha,

— No es el alcohol, eres tu— y le metí las manos por debajo de la blusa

— Suéltame, es una locura— me quitó las manos y se sentó en la cama, viendo para otro lado

— ¿Qué? ¿acaso no te gusto? ¿acaso soy fea? — dije mientras ponía una cara de niña triste

— No eres parada nada fea, pero eres solo una niña, y además mi alumna

— Pero soy una niña que te gusta, si me dejas te puedo demostrar que no soy tan niña, que me puedo comportar como una verdadera mujer— le dije esto mientras me quitaba la blusa

— ¿Qué haces? vístete y vete a dormir— se paro de nuevo y volvió a irse junto a la ventana, pude notar que estaba bastante nerviosa, y que si realmente hubiera querido que me fuera, ella misma me tomaría del brazo y me sacaría

Me quité el pantalón, y el brassiere, quedando únicamente con una pequeña tanguita, me acerqué a ella, le desabotoné la falda, y esta callo al suelo, me agache y empecé a besarle los pies, las piernas, hasta llegar su trasero, donde me detuve, ella llevaba un calzoncito rozado muy lindo, se lo corrí un poquito a lado, y le besaba las nalgas, con una mano me tocaba mi chochita, y con la otra trataba de llegar a la de Elena, al ver para arriba, vi como ella se apoyaba en el balcón.

Se volteo, yo me quite la tanga, luego hice lo mismo con su calzoncito, puede ver esa hermosa chochita que por tanto tiempo solo pude imaginar, estaba perfectamente depiladita, con solo una línea de bello sobre ella, empecé a lamerla, comerla besarla, jugueteaba su clítoris con mi lengua, y le daba leves mordisco a sus labios, ella se quito la blusa y el brassiere, y empezó a juguetear con su senos, emitía pequeños gemidos que a mi me ponían a mil, con mi otra mano me masturba, estaba por correrme, ella me paró, quedamos frente a frente.

— Estas loca mi niña— me dijo, luego de esto nos dimos un largo y apasionado beso, su lengua recorría toda mi boca, yo trataba de hacer lo mismo, luego me tomo de la mano y me llevo a la cama, me empujo, yo abrí las piernas, ella se hincó en el suelo y comenzó a hacerme uno de las mejores chupadas de mi vida, en verdad sabia como hacerlo, no pude resistir mas y exploté en un orgasmo, ella trato de no desperdiciar nada, se acercó a mi y me dió a beber de mis propios jugos.

— Compórtate como mujer, como lo prometiste y hazme acabar

Estaba totalmente sorprendida, esta era otra Elena, era una verdadera leona en la cama, ni en mis fantasías era tan delicioso, puse mi cabeza entre sus muslos, y empecé mi trabajo, ella tampoco tardó mucho en acabar, sus fluidos salían a montones, empapando toda mi cara, luego ella lamió toda mi cara, nos besamos y nos quedamos dormidas.

Al siguiente día, me desperté antes que Elena, y me fui a duchar, tenia poco tiempo en la ducha, cuando sentí entrar a Elena, se metió ala ducha, y me abrazo por la espalda, no cruzamos palabra, me beso el cuello, la espalda, hasta llegar a mi trasero, separo mis nalgas y empezó a lamerme el ano, su lengua recorría todo mi orificio trasero, se paró y se alejó.

Yo voltee y vi como se metía dos dedos en su vagina, luego se me pegó, me volvió a separar las nalgas, y comenzó a meterme primero un dedo, luego dos entre el ano, esto realmente me gustaba mucho, yo no era virgen del ano, pero al ver a Elena cogerme por detrás, realmente me excitaba. Pasamos así un ratito, luego saco los dedos y los lamió, me los dio a lamer a mí.

Salimos de la ducha, fuimos al cuarto, ella saco un par de consoladores, yo me acosté boca arriba y ella encima de mi, en posición de 69, ella me comenzó a lamer, y luego me metió el consolador en mi chochita, era riquísimo, mientras me cogía me lamía, yo por mi parte hacía lo mismo, le empecé a hacer sexo oral, y a meterle el consolador, pero mi excitación era mucha y terminé mucho mas rápido que ella.

Ella se levantó, yo me paré, se puso en cuatro, me puse detrás de ella, le comencé a lamer la vagina, llegando hasta el ano, y le metí el consolador en la vagina, Elena gemía y se retorcía de placer, luego lo saque y lo puse en la entrada de su culo, me pidió que le pusiera un poco de crema, porque no era tan experimentada en el sexo anal, le puse un poco de crema en el ano, y al consolador, luego lo introduje, ella grito, lo saque despacio, y lo volví a meter, cada vez aumentando un poco la velocidad, hasta que la estaba penetrando con todo, ella apretaba y mordía las sabana, emitía gemidos súper excitantes, yo estaba mil, al ver ese hermosos trasero, siendo penetrado, y totalmente a mi disposición, Elena callo en la cama, aún gimiendo, estaba teniendo un gran orgasmo.

Se dio vuelta, me acosté sobre ella. Y nos besamos por un largo rato

Aun nos quedaban un par de semanas, las cuales aprovechamos al máximo, teníamos sexo día y noche, fueron de los mejores días de mi vida, los que compartí con mi maestra de biología.

Ella aún da clases en el colegio, pero no me da a mí, todavía tenemos encuentros, ya quedamos que para estas vacaciones nos iremos de viaje juntas.

Descubrí que era lesbiana, una noche…

Lunes, diciembre 6th, 2010

Hola, me llamo Alyssa, tengo 20 años y voy a contar la relación esporádica que tuve con una chica que no conocía de nada.
Un día del mes pasado (julio), estaba con unos amigos, en Benidorm, en una de las discotecas bailando y bebiendo.

Les dije que me esperaran que iba a ir al aseo un momento, que no se moviesen de allí.
Fui al aseo, para mi sorpresa estaba vacío (jamas lo había visto con menos de 3 o 4 metros de cola), y entré.

Me puse a mirar para ver cual estaba limpio para entrar, y al asomarme a uno, vi a una chica preciosa, morena de ojos claros, y morenita de piel, de unos 22 o 23 años haciéndose un dedo.

Me quede de piedra, y me subí con mis amigos otra vez a seguir bebiendo y bailando.
Pero pasada como media hora, decido bajar otra vez, no sabia muy bien por qué, porque hasta ese momento no creía ser lesbiana, pero el caso es que bajé al aseo y entré.

La chica estaba allí, y me dijo:

— Hola, te estaba esperando…
— ¿A mi? — Dije yo
— Si, sabia que volverías a bajar.

Le dije la verdad, que no sabia ni porque había bajado, que supongo que sería curiosidad.
Me dijo si la acompañaba un momento a su casa, que vivía cerca, en unos apartamentos a 5 minutos de allí, dije que si, y salimos hacia allá.
Por el camino no dijimos palabra.

Cuando llegamos a su casa, me dijo que si yo era lesbiana, le contesté que creía que no, pero que desde que la vi en el aseo, no estaba segura.
Nada mas decir esto, me besó, y fue un beso dulce y apasionado, el mas apasionado que jamas me habían dado.

Me besó el cuello, la cara, los labios, me quitó la camisa, y me besó los pechos, los chupó, los lamió, los rozó, los acarició, me dijo que eran los pechos mas bonitos que había visto nunca.Cuando termino con mi tetas, me tumbó en el sofá, me quito el pantalón, me bajó las braguitas y empezó a acariciarme el coño, tan suavemente q me estremecía aun mas.

Después empezó a lamérmelo, a chuparlo, yo estaba que me retorcía de gusto, me encantaba aquello, ningún chico me había comido tan bien como aquella chica preciosa.

Me siguió chupando el coño, y me dijo:

— Cuando te falte poquito para correrte me avisas.
— Vale

Cuando note q me llegaba el orgasmo, la avisé y ella paro en seco de chuparme.

Le dije: ¿que pasa?

Me contesto que no era nada, que me tumbase.

Cogió un consolador y empezó a pasarme la punta por mi coño, y a la vez volvió a lamerme las tetas, al final no puede mas, y le dije:

— Por favor cielo, no me hagas esperar mas, ¡métemelo yaaaaa!

No se hizo esperar mas, me besó en los labios, y me metió el consolador lentamente, muy, muy despacito, muy suave.

Poco a poco empezó a moverlo mas rápido, cada vez mas y mas rápido a la vez que besaba mis pezones de punta.

Al cabo de un ratito, le dije “que llega”, y ella aparto el consolador y empezó a lamerme el coño, quería q me corriese en su boca y así paso, me corrí en su boca y eso me encantó.

Me quede alucinada, no sabía que hacer ni que decir, hasta hacia a penas una hora no tenia ni idea de que me atrayeran las mujeres, y ya acababa de tener un orgasmo maravilloso.

Cuando por fin pude reaccionar, me levanté y la besé, estuvimos besándonos mucho tiempo, jamas nadie me había besado así, tan dulcemente, estaba increíblemente enganchada por esa mujer… y ella de mi.

Me levanté cuando quede saciada de su boca y le acaricié el coño, estaba muy húmedo, estaba muy excitada, y por la curiosidad y porque me gustaba esa chica, empece a lamérselo, despacito, pues no lo había hecho nunca, era la 1 vez que lo hacia con una mujer.

Estuve largo rato así chupándole, metiéndole la lengua todo lo que podía.

Pare y le dije:

— Dame el consolador.
— No. Te voy a dar uno mejor que este.

Me dio un consolador que iba atado a la cintura, me até las correas, y muy despacito, empecé a metérselo, pero ella gritó:

— ¡¡¡Métemelo hasta el fondo!!!.

Y eso hice, empujé el consolador atado a mi cintura y se lo hinqué hasta el fondo, y empecé a moverme como una loca, metiéndoselo y sacándoselo, muy rápido, y cuando vi en su cara que iba a correrse hice lo mismo que ella hizo conmigo, puse la boca para que se corriese con mi legua, y así lo hizo.
Nos quedamos las 2 tumbadas en el sofá, llamé a mis amigos diciendo que estaba bien y que se fuesen sin mi, y nos quedamos toda la noche abrazadas y besándonos, acariciándonos el pelo, y le dije:

— Creo que me has aclarado que si soy lesbiana. Por cierto… ¿como te llamas?
— Olga ¿y tu?
— Alyssa.
— Que nombre tan bonito, me gusta igual que me gustas tu.

Al día siguiente me levanté, la besé, y me fui a mi casa.
Ella vive en Benidorm y de vez en cuando quedamos para vernos y disfrutar mas veces de la experiencia sexual mas maravillosa e inesperada de mi vida.

Un beso amigos