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Amo mi hermanita…

Sábado, abril 20th, 2013

Casi siempre antes de dormir converso con mi esposo acerca de temas calientitos, sexo, mujeres, hombres etc, cabe decir que la confianza es mutua y todo nos lo contamos es increíble lo que una buena comunicación logra en el matrimonio ya que eso nos provoca estar siempre buscándonos, inventando cosas, experimentando y explorando todo para que nunca caigamos en la monotonía, imagínate llevo 11 años casada con este maravilloso hombre que siempre me sorprende y veo el también queda fascinado conmigo, muchas veces al despertar lo volvemos a hacer y cuando estamos todo el día en casa prácticamente no salimos de la cama o bueno al menos no dejamos de hacer el amor jejeje, puedo decir que sin importar el tiempo juntos es una satisfacción en todo sentido vivir con el, mas en cierta ocasión….

Me di cuenta siempre lo he sabido que mi hermana siempre le ha gustado y como no iba a gustarle, ella no es flaca ni gorda, bonita de cara, tetas enormes mas que las mías y mira que yo soy talla grande , muy buena nalga grande, firme, agarrable, hmmm solo de pensar en ella hasta mi se me antoja jajaja; en fin el caso es que descubrí que tampoco a ella le era indiferente el, llevaba tiempo sorprendiéndola mirándolo, tocándolo por cualquier pretexto, y el dejándose, y de pronto en plena fiesta la cacho tocándole las nalgas a mi esposo, pensé ahora si la mato, pero me contuve deje que todo pasara;

Unos días después la encontré a solas así que decidí aprovechar para reclamarle: le dije: “¿Que te traes con mi marido? y ni te atrevas a negar nada te vi tocándole su trasero según por accidente, accidente mis calzones y esos los traigo yo, así que exijo me expliques q onda”. A lo cual me dice: ¿AH si? Me viste? bueno entonces ya lo sabes me gusta y quiero experimentar eso que tu sientes cuando estas con el quiero sentir como me penetra y me deja llena de el a ver si es cierto que es tan bueno en la cama como dices tu, y lo voy a hacer y sabes que hermanita no podrás hacer nada por evitarlo sorry es mi deseo y me vale así que ya sabes hazle como quieras.

Me dio tanto coraje que me nuble y cuando me di cuenta ya estaba encima de ella jalándole los pelos y dándole de cachetadas ahora pienso como me atreví de mas jóvenes cuando nos peleábamos yo siempre salía perdiendo ya que ella es mas robusta y fuerte que yo y tiene mas maña en los pleitos yo nunca me había peleado en serio con nadie hasta ese momento al menos, la iba empujando hasta que la hice car en el sillón allí la seguí arremetiendo y no la dejaba reaccionar ella trataba de contestar la agresión pero por algún motivo no podía estaba yo enfurecida en serio…. Así estaban las cosas cuando de pronto sentí como dejo de resistirse y mas bien me abrazo y empezó a acariciar mi espalda y apretarme contra ella y yo seguía igual agrediéndola, luego bajo su mano hacia mi trasero y lo empezó a acariciar, allí me sobresalte ¿que estaba pasando?

Pero antes que pudiera reaccionar ya la estaba besando en su boquita ella correspondiendo, ya le había jaloneado la blusa así que solo el quite el short que traía y le subí el sostén para sentir todo su cuerpo desnudo, ella empezó a desnudarme allí, por un lado pensaba que pasa esto no puede ser yo no soy lesbiana y es mi hermana!!! Pero por otro lado estábamos disfrutando mucho ambas, así que me deje llevar le dije: Ahora si perra me vas a conocer querías que te cogieran verdad? Quieres saber lo que siente el y yo al cogérmelo? pues te lo voy a enseñar y le metí un muslo en medio de su piernas con violencia pegando en su vagina, empujando, queriendo meter la rodilla en su panocha, sintiendo como se mojaba cada vez mas y mas ella empezaba a gemir yo igual, me mamaba las tetas yo a ella me metía un dedo, dos dedos en mi panocha yo en su boca la abrí por completo me baje a mamársela, le metí la lengua le metí los dedos dos , tres, cuatro, uyy que profunda era mi hermanita ella retorciéndose de placer, yo gimiendo y loca de deseo, ella viniéndose en mi boca, que ricas somos las mujeres que privilegio de un hombre poder comerse a una mujer yo no sabia de eso al menos hasta ese momento, ella me pido le diera mi panocha así sin bajarme de ella así que hicimos un rico 69 ella abajo yo arriba yo empujando mi vagina contra su boca, ella tratando de meterse mas y mas dentro de mi, sentí su lengua sus dedos, sentí como mi mano se iba de su vagina a su culo lo abría y le clavaba un dedo de golpe sin consideración, sentí su dolor, su brinco, jamás se lo espero pero yo aun estaba enojada, excitada, furiosa con ganas de cogerla, de que sintiera lo que yo siento día tras día, así que le metí el segundo dedo y empecé a frotarlo a través de su pared anal con los dedos que aun tenia dentro de su panocha empezó a meter sacar ambas manos los 6 dedos dentro de ella 4 en vagina 2 en culo, y poco apoco fui mas profundo mas fuerte mas intenso sin dejar de chuparla y comerme sus jugos, ella pedía que parara que parara, jajaja ¿acaso no quería sentir como me cojian a mi?

Pues allí lo tenia que lo aguantara, que lo disfrutara, porque yo lo estaba haciendo, y al mismo tiempo empujaba mi conchita sobre su cara llenándola de todos los jugos que salina si me estaba viviendo múltiples ocasiones en su cara llenándola por completo ella ya ni se movía se había venido mucho lo podía sentir….. Yo aun quería más así que la puse de perrito y el monte restregando mi panocha contar su culo, moviendo arriba abajo adelante atrás, ella empezó a moverse igual, apretándose contra mí, resistiendo mis embestidas me vine de nuevo inundando sus nalgas su culo escurriendo de mis jugos vaginales, de verdad era cierto que estábamos cogiendo mi hermanita y yo?

NO lo podía creer y ahora ya pasada la calentura no quería ni mirarla a la cara, a ella le pasaba lo mismo, sin embargo no deje de abrazarla seguía pegada a ella, que iba hacer ella fue la que dijo todo: ” Esto no paso nunca nadie debe saberlo y jamás volverá a pasar de acuerdo?”

Yo no dije nada sabia que no podía ocultárselo a mi esposo se que ella también lo sabia pero nos vestimos le preste una blusa y se fue yo salí para relajarme y aun no sabia como reaccionaria Luis de saberlo… En la noche abrazada a el como siempre toda embarrada en el, se lo solté de golpe solo atine a decirle : “tuve sexo con mi hermana” El siempre cariñoso, se empezó a reír me pregunto si era en serio a lo que al ver mi seriedad no fue necesario confirmarlo, así que me abrazo, me apretó y me dijo tu castigo será contármelo todo mientras me coges tu encima de mi y me miras a los ojos sin dejar de contarme cada detalle…. AHHH menos mal eso es mas o menos lo que esperaba vaya que si lo conocía, no me defraudo me comprendió y mi “castigo” seria disfrutar una sesión especial de sexo que con la memoria de lo ocurrido seria aun mas fascinante eso lo se muy bien…. Así a sufrir el castigo me prometí a mi misma jejejejejejejejejejejejejej……

Margarita

Jueves, abril 18th, 2013

Margarita repasaba mentalmente los últimos pasos de la coreografía que esa misma noche iba a bailar en el “Eros”, un antro oscuro y vetusto, cuyas viejas y deterioradas paredes estaban decoradas por fotografías y pinturas donde aparecían reproducidas escenas de sexo en todas sus variantes.

El “Eros” era considerado como un punto de encuentro de gente del espectáculo, quienes acudían en masa, cuando, esporádicamente, algún empresario del porno organizaba algún casting para algunos de sus nuevos proyectos. Los “aspirantes” acudían seducidos con la idea de formar parte del negocio del sexo como actores. Presentándose ilusionados a este tipo de convocatorias, pues para ellos era la oportunidad de convertirse en estrellas del porno.

Margarita presentaba un espíritu de quinceañera, el cual solía transmitir con su forma de vestir, al mismo tiempo, que su corte de pelo a lo “garçon” le hacía parecer una chica rebelde. Actualmente buscaba las caricias de alguna amante que le despertase su capacidad de seducción. Demostrando así que ésta aún permanecía latente. Intentando, a pesar de ser una mujer otoñal no hundirse en la dejadez. Y ante el temor de envejecer, se obsesionaba considerablemente con el culto al cuerpo. Por lo que se sometía a duras sesiones de entrenamiento en el gimnasio.

A raíz de un fracaso sentimental decidió refugiarse en sus libros, su trabajo y, cómo no, sus fantasías sexuales, las cuales la trasladaban a lugares donde el sexo se perdía en su imaginación y que acababa en un orgasmo recibido en soledad.

Pronto se convirtió en una mujer solitaria que intentaba huir de las grandes aglomeraciones de gente. Pero a diferencia de otras amigas no buscó el escape en las drogas, sino en la vida sana. Conservando un cuerpo escultural debido al excesivo esfuerzo físico. Por eso cada mañana al salir del baño le gustaba contemplarlo frente al espejo todavía mojado y suavemente perfumado por las sales.

Era el momento del día más esperado, un tiempo de calidad para ella y su cuerpo. Ya que se solía aislar del “mundanal ruido”. Libre de ensayos y de personas “non gratas”, se olvidaba de todo lo que ocurría fuera de su reducto de intimidad en esos momentos mediante el cierre hermético de puertas y ventanas. Evitando así cualquier tipo de comunicación con el exterior y asegurándose de que no entraría ningún ruido ni rayo de luz por débil que éstos fueran. Así su habitación era absorbida por una deseada oscuridad en ese momento tan significativo de lujuria, la cual se ponía en contacto con su intimidad y con la única compañía de su inseparable gata. Pues ambas se enajenaban sumergidas en un mundo de fantasías sexuales en el que el felino, un hermoso animal de cuidado pelo blanco, contribuía en la consecución del placer de su ama. Así Margarita aprovechaba el silencio de su soledad para entregarse al ritual íntimo y placentero de la masturbación en compañía de su inseparable mascota, A quien oprimía con fuerza contra su pecho desnudo en el momento más álgido de su éxtasis. Siendo la masturbación para Margarita una expresión de amor hacia ella misma, una forma sencilla de aprender cosas de su sexualidad. Víctima de frustradas relaciones, siempre con amantes femeninas, éstas no fueron nunca muy duraderas. Por lo que había optado, hasta el momento de conocer a Venus, por sumergirse en el fondo de sus propias caricias.

Aunque, salía del baño desnuda, le excitaba exhibirse frente al espejo vestida con prendas eróticas. Lubricándose los senos y el sexo con aceite. Gozaba pellizcando y frotándose suavemente los pezones causándole esta caricia una rica sensación de placer que hacía que se mojara toda.. Y así continuaba acariciando su piel por todas partes hasta llegar como ella decía a su “fruta prohibida”. Entonces se tumbaba en la cama junto al felino y utilizaba los dedos de la mano derecha en un movimiento circular sobre su clítoris. Frotando los muslos unos contra otro y centrándose en el orgasmo. En ese momento su respiración se volvía más agitada y abriendo la boca hacía frenéticos movimientos pélvicos…se ponía rígida y después se relajaba suavemente. Sintiéndose en ese momento libre y sin inhibiciones con respecto a su cuerpo y produciéndose un ansioso impulso de sus senos por ser tocados y un deseo enorme de besar…Insistía en retener al animal en esos momentos de gozo, pues la gata era para ella una fuente de excitación. El animal no mostraba la falta de entusiasmo al ser testigo del goce que experimentaba su ama, quién gozaba frotando sus pezones contra la boca y el suave pelo del animal. Es más, parece que también gozaba entre todos esos gemidos que se difundían en la semioscura e insonora habitación.

Todo sucedió una tarde en el gimnasio, como era habitual en ella, procuraba acudir a una hora donde el número de usuarios fuese menor. Sin embargo ese día observó como un grupo de musculosos jóvenes bromeaban alrededor de una chica. Lo primero que llamó la tención de nuestra amiga fue como a través de las estrechas mallas verdes de la chica unas nalgas perfectamente formadas quedaban separadas por el hilo de la tanga. En un principio no le dio mucha importancia hasta que los encuentros se fueron sucediendo con mayor regularidad. Así que la stripper procuraba, en la medida de lo posible, buscar la manera de coincidir con ella y buscar la forma de relacionarse. Paulatinamente se fueron conociendo, aunque una vez fuera del recinto deportivo acababan despidiéndose. Los deseos de estar con ella en la cama aumentaban cada vez más en Margarita, sin embargo un cierto temor la invadió pues la chica tenía 23 años y ella a sus 43 podía ser su madre. Así que en un principio hizo el imposible esfuerzo de considerarla como una amiga y pensar en ella cuando el placer la visitaba en su oscura habitación.

Venus, que así se llamaba su nueva amiga, pertenecía a otro mundo: al de aquellos que se refugiaban en el gueto de la disidencia de la vida, al de los que querían liberarse de los prejuicios en el sexo, al de los que querían seducir, gozar viendo como una persona llega al orgasmo con sus caricias,…. Amando sin ataduras y sin barreras.

Se había llevado casi toda su vida oculta entre bibliotecas y pasillos de universidad, pero necesitaba liberarse de sí misma, descubrir su propio yo y encauzar su propia vida. No quería saber nada de amantes perennes ni tenía distinción de sexos. Por eso su espíritu inquieto la inducia a mantener relaciones con hombres y mujeres. Incluso conoció a una pareja madura de la que guardaba un hermoso recuerdo. Pues, a veces le venía con cierta nostalgia a la memoria, como un día en su habitación comenzaron, sin inhibiciones y sin prisas, los tres a desvestirse en el corazón de una perfumada noche estival. Al mismo tiempo que la luz de la luna penetraba por la ventana reflejándose en los cuerpos desnudos de los tres amantes que yacían entregados al trueque de caricias, las cuales se centraban principalmente en la joven y neófita Venus. Quien en ese momento, y durante el tiempo que permaneció con ellos, era introducida en un mundo desconocido y que la emborracharía de placer, como era el del sexo en grupo. Produciéndose una mezcla de abrazos, besos, caricias, y gemidos…procedentes de el frescor de un cuerpo joven e inexperto, pero impaciente por conocer los secretos más profundo del sexo, y la experiencia de esa pareja cuyo espíritu otoñal se desvanecía para regresar a los albores de una nueva juventud.

No era rebelde, ni actuaba contra el sistema. Simplemente quería ejercer el derecho a ser libre respetando a los demás. Así era ella: sensible, bohemia, y sin pertenecer a nadie. No hizo falta que Margarita la sedujera, pues ya la joven se había fijado en ella. Sabía que indirectamente existía un sentimiento mutuo de atracción, de amarse con ternura y libertad…

El cuerpo de Venus era bello, de complexión atlética, cuyos senos estaban perfectamente desarrollados. Los cuales Incitaban a la contemplación y a saborearlos con deleite sintiendo ese sabor a mujer que les caracteriza y se aprecia a través de los sentidos. A menudo se le insinuaba en las duchas sin ningún pudor acercándose desnuda con cualquier escusa manifestando lo dura que había sido la clase de spinning, o lo necesitada que estaba de unas manos que se deslizaran por su cuerpo para darle placer. Comentarios que de alguna manera desconcertaban a Margarita, aunque no la asustaba, pues a su edad venía de vuelta de situaciones como éstas.

Aceptó, pues la invitación de pasar un fin de semana en la playa junto a Margarita. Entró en el juego de la Stripper, pues deseaba correrse con el cuerpo escultural de esa hermosa mujer madura. Ese día llegaron a la playa. Después de un largo viaje estaban acaloradas y en ambas de alguna u otra manera existía hambre de sexo.. .

Éste es lugar, es chiquito pero habitable. Dijo Margarita, excusándose por lo austero del departamento..
No importa – contestó Venus- es limpio, tiene baño, la cama es grande… qué más queremos.
Bueno –afirmó Margarita – Sólo… hay una. Tendremos que compartirla.
¿y eso te incomoda Marga? Le contestó con un tono provocativo.
Hacía años que nadie me llamaba así,. Me gusta, es como volver a mi infancia. Puedo llamarte Magi, si lo deseas.
No, me dará complejo de sopa –y comenzaron a reírse-
Hace calor, porqué no andamos desnudas, yo siempre ando así por mi casa. –propuso Margarita- Venga, no me digas que te da vergüenza, si nos vemos casi a diario así en el gimnasio. A demás somos mujeres ¿no?
Okey,…Porqué no preparas unos refrescos mientras me doy una ducha….
Vale busco el hielo y enseguida estoy contigo. Al cabo de cinco minutos–se escuchaba la voz de Marga- que llegaba desnuda con los refrescos.
-Donde éstas Venus?
Búscame y me encontrarás.
Se quedó petrificada con los vasos en la mano al ver como la joven yacía desnuda sobre la cama.
Hacía tiempo que esperaba este momento
Yo también mi amor.

Las bocas de las dos mujeres se encontraron expresando todo el deseo y la pasión que hasta ese momento se había demorado. Margarita deslizaba su lengua por el cuello, agarrando con fuerza los pechos de Venus para llevarse a la boca los pezones. Los cuales mordía y daba profundas chupadas…

La lengua empezó a deslizarse hasta su sexo a través de besos suaves y tiernos encima del vello de Venus y entre sus mulos. Ruidosos, largos lametazos se deslizaban desde la vagina hasta el ano acompañándolo de una profunda penetración de la lengua momentos antes de que se corriera.

Ohm…! Mami, que delicia… por favor, que manera de correrme tan rica… -dijo plácidamente Venus- gracias mi amor, gracias nadie me había comido el coño ni el culo así…

Le encantaba ser “comida” por una lengua muy rápida, que lamiese y chupara su clítoris acompañada de ruidos de succión. Por eso Venus gritaba de placer con los expertos masajes de la stripper, Frotando su clítoris en su boca mientras lo succionaba y frotaba la lengua alrededor los cuales eran base de lamer o succionar… cada vez que la lengua de Marga tocaba el “coño” de su amor era una nueva y deliciosa sensación que la conducía al orgasmo.

Espera Marga, que voy a por una cosa.
– No cortes ahora cielo,- le protesto Margarita.

En breve llegó Venus con un pene unido a un arnés.

-Quiero que me folles. Venga, amor.

Se lo colocó y empezó a penetrar a la joven. Se ubicó bocarriba y Venus encima de ella con el pene introducido. Sus senos colgaban de tal forma que Marga los pudiera chupar y morder. Mientras sus dedos exploraban el clítoris y una de sus manos le palmeaba las nalgas. Para la joven era un acto especialmente maravilloso. El contacto y la ternura en esos momentos la hacía sentir cálida, segura, íntima. Se sentía unida otra mujer, otro ser humano, otra persona formaba parte de ella. Estaba totalmente excitada cubriéndose su cuerpo de un cálido sudor. Empezó a gemir hasta tal punto de quedarse parada, mientras le decía a Marga que no se parara:

No te pares, me corroo, me corroo…! Me vas a matar de puro gozo puta…
Eso es lo que deseo…

El momento erótico sucedió cuando los pubis de ambas empezaron a frotarse entre sí con las piernas entrelazadas uniendo las caderas. Ocurrió de manera natural: las caderas se contoneaban, las pelvis se buscaban, los pechos se encontraban, las piernas se enlazaban…

-Corrámonos juntas, Oh… por favor, que ricura. Te quiero Venus Te quieeeroooo!

– Me Vengo, Marga ahhhh!….

Margarita se sentía libre y son inhibiciones y muy próxima a Venus, Conforme sentía el orgasmo necesitaba frotarse y hallarse lo más cerca posible de la joven,

Ambas quedaron desfallecidas tras los simultáneos orgasmos que tuvieron. Acabaron unidas abrazadas buscándose sus bocas para tener un contacto cálido con sus labios. A Venus le gustaba sentir todo su cuerpo estimulado por el de su amiga y ésta disfrutaba dándole placer

Te quiero mi niña, -le dijo de forma enternecedora Marga
amor- ¡ojalá esto durase siempre. Pero se que no será así.
Cariño. Vive el presente, disfruta conmigo estos momentos., el mañana no existe. Mira lo positivo, me tienes aquí soy tuya en este instante, me tienes desnuda, me has gozado, te he gozado. Desde que te vi por primera vez quería follarte, abrazarte, beber tus jugos, saborearte amarte.
Es cierto mi niña y la abrazó.

Ambas se quedaron dormidas extenuadas por la pesadez del largo viaje y y por las largas horas dedica das al mor. Sin embargo lo que más placer les causaba a ambas era la ausencia de prisas, la calma, la seguridad de no verse interrumpidas para hacer el amor…

Cuando ya regresaron decidieron encontrarse al día siguiente en el gimnasio, pero la sorpresa de Margarita fue que desde ese momento no volvió a ver más a Venus. Ella lo sabía, al fin y al cabo no era de nadie. Tan sólo conservaba de ella las huellas de los besos que dejó sobre su piel y un lazo, una cinta de seda rosa que dejó entre las páginas de un libro. Nuevamente Marga volvería a sus coreografías y a encontrarse con el orgasmo en compañía de su gata.

Cavil.

encuentroeneltropico@hotmail.com

Con mi patrona

Sábado, marzo 9th, 2013

Soy bisexual. Me gustan más los hombres, pero si se da con una mujer tampoco me disgusta… A mis 19 años aprendí un montón de secretos en el arte de seducir. Tengo carita de ángel y finjo inocencia con mucha calidad… debido a eso mis conquistas son por demás satisfactorias… A veces “me juego” con alguno de esos rompecorazones que se dan corte de importantes… y cuando ya los tengo dominados y les hago comer de mi mano los dejo… Soy de razonamiento muy frío… y de sexo muy caliente… Disfruto en la relación y me entrego a full…

Trabajo como doméstica en casa de un matrimonio joven, él 34 y ella 30; con un elevado nivel económico y me divierto un montón… Estudio, con la aprobación de ambos, y ello me permite mantener una forma de vida un tanto liberal e independiente.

El día en cuestión mi patrona me llamó a su dormitorio para mostrarme un montón de ropa, de confección muy fina, que a ella ya no le resultaba útil ni pensaba usar en el futuro…

– ¿Te ofendería si te regalo esta ropa?

– ¿Ofenderme? ¡¡Qué va!!

– No… te pregunto porque como es usada…

– Anahi… por favor… no me ofende… al contrario me alegra que haya pensado en mi… – y le puse mi cara mas angelical

– Genial… entonces miremos a ver cual te va… ¡Quítate tu ropa así las probamos!

Dudé un instante muy breve. La mire a los ojos y sin demostrar nada raro me fui quitando mi ropa lentamente en tanto observaba su reacción… Sus ojos no perdían detalle de mis movimientos. A propósito fingí que accidentalmente una taza de mi corpiño se corría más de lo adecuado y dejaba liberado el pecho… Sus ojos, con admiración, miraron mi busto descubierto… Lo guarde con lentitud para que ella regodeara su vista… Había descubierto en sus ojos las llamas de la pasión… Luego repetí lo mismo con mi bombachita, la cual “accidentalmente” bajó un chiquitín mas de lo adecuado mostrando el principio de mi plumoncito… Su pecho se agitó…

Iríamos por la tercera o cuarta prenda cuando me mostró una blusa hermosa y delicada…

– Ay… que belleza… – exclamé poniendo un tono de admiración y encanto que la desarmó

– Si… es muy linda…

– A vos te debe quedar de perlas… – acoté como invitándola a mostrarme como la luciría…

– Sabes… ya ni recuerdo como me quedaba…

– Ay… ponétela… y vemos…

Ella se quitó su ropa y, como yo, quedó en tanga y corpiño… y se colocó la blusa…

– Es preciosa… y te queda muy bien…

– No… – me corrigió – Me ajusta un tanto aquí…

– No parece… – argüí – a ver…

Me acerqué más a ella y como al descuido comencé a “acomodarle” la blusa en tanto mis inocentes dedos rozaban sus puntos erógenos… Fue instantánea su reacción… Los pezones se le erizaron… duros… firmes… Su respiración se hizo anhelante…

Cuando le medí el largo de la blusa mis nudillos rozaron su clítoris y sus labios vaginales… Se mordió los labios para no soltar un gemido…

– El largo es perfecto… – le dije en tanto deslizaba la palma de mi mano a lo largo de toda la blusa y rozaba sus pechos, vientre, y vulva… donde deliberadamente apoyé mi mano agregando – Te llega hasta aquí…

– Si… contestó en medio de un suspiro y un estremecimiento…

Sus ojos se extraviaron por un instante…

Mi mano izquierda descendió a lo largo de su espalda provocándole otro estremecimiento al llegar al nacimiento de su raya…

– ¿Te pasa algo? – le pregunte con “toda inocencia” en tanto mi mano, en forma disimulada, “acariciaba” su conchita…

– Es… que…

– Que ¿Qué?… – pregunté acelerando la caricia…

– Es… que… acabooo…

Su cuerpo vibró… sus piernas se abrieron entregándome la vulva a la caricia… sus manos buscaron mi mano y la apretaron con fuerza contra su chocha… y toda ella estalló en un orgasmo intenso y enorme…

– Ahhh… ahhh… ahhh… me voooyyy… uuuhhh… Perdoname – dijo respirando agitadamente – no me pude contener… el roce de tus manos me incendio… Tuve un orgasmo… ufff…

Se sentía culpable ante lo ocurrido y no sabia como disculparse…

Sin decir palabra tome las riendas. Me di cuenta que no iba a tener oposición. Entonces le saque la tanga y hundí mi rostro en su concha iniciando una chupada profunda y golosa…

– Ohhh… ahhh… uhhh… uhhh…

Su cuerpo se desmadejo en mis manos… y en segundos un nuevo orgasmo la terminó de entregar a mis caricias… Si hubiese intentado alguna oposición o resistencia tras esa segunda acabada ya no hubiera prosperado… Quedó a mi merced y me aproveché de ello…

Conocedora de sus secretos más íntimos sabía donde había “juguetitos” y los fui a buscar… Elegí un enorme y poderoso miembro de unos 20 cm de largo por 6 cm de grueso y con él en la mano regresé a su lado…

Ella estaba con los ojos cerrados y respirando agitada. Trataba de recuperarse. No le di espacio ni tiempo… Apoyé el enorme glande del vibrador en la entrada de su vagina y de un empuje lo enterré en su cuerpo en tanto lo encendía… El segundo empuje envió más de la mitad.

Sus ojos se abrieron como platos… sus labios dibujaron una O de sorpresa y de su garganta broto un largo y angustioso gemido…

– Eseee… nooo… esss… muuuyyy grandeee

– Si mamita… es enorme… – le susurré al oído en tanto daba un tercer empuje enterrándole casi el total del vibrador…

Su cuerpo se estremeció… y comenzó a danzar al compás de las vibraciones y movimientos… Ya no pudo hacer nada más… solo gozar… gozar y gozar…

La dominé totalmente… y cuando me di cuenta que no se opondría a nada de lo que le hiciera la fui acomodando y en tanto le masajeaba la argolla con el “aparato” inicié una chupada de culo y ablande con los dedos… Vaselina de por medio fui hundiendo mis dedos en su culo… primero uno, luego dos… un estremecimiento, tres… un gemido, cuatro… un lamento ahogado cuando llegué a los nudillos… Le hice masajes de ida y vuelta. Al notar que la lubricación estaba en condiciones le saqué el vibrador de la concha y de una se lo enterré hasta la mitad en el orto…

– ¡¡¡Ahhh!!! – gritó

Su cuerpo vibró… se contorsionó… Un estremecimiento lo recorrió por completo y luego sumisamente se entregó… sus nalgas se abrieron y el agujero anal fue entregado a la total penetración del enorme vibrador. No la hice esperar. Lentamente se lo fui hundiendo hasta que el total del mismo estuvo en su cuerpo… Luego fue cuestión de tiempo, caricias y besos para que terminara de capitular y se entregara totalmente…

A partir de ese momento nos revolcamos y prodigamos un sin fin de besos, chupones y caricias… Ella se dejó poseer totalmente…

Casi dos horas después ambas acostadas en su cama nos mirábamos en silencio… Una sonrisa tierna apareció en sus labios… Se inclinó sobre mí, sus labios buscaron los míos y nos unimos en un profundo, largo y sensual beso…

– Te amo… – me susurró dulcemente – soy tuya… totalmente tuya… sos mi dueña… Nunca antes había gozado como me has hecho gozar hoy… Sos hermosa…

– Hummm… que lindo piropo…

– Es lo que siento… pedime lo que quieras… en serio…

– ¿Me chupas la conchita…? – le dije medio en broma… Su mirada se clavo en mis ojos… y un extraño brillo apareció por un instante…

Su rostro descendió hasta mi entrepierna, sus labios y lengua se apoderaron de mi cuevita iniciando una mamada impresionante. Hasta ese momento pude mantener el control… pero duró unos instantes… el tiempo en que llegó el orgasmo brutal, conmovedor…

A partir de ese instante fue ella la que manejo todo… Veinte minutos más tarde el enorme consolador salía de mi concha con dirección a mi culo, me destrozaba la entrada y se hundía profundamente en mi cuerpo… No pude oponer resistencia… y como ella abrí mis nalgas y entregué mi agujerito al enorme aparato. En ese instante supe lo que era el brillo en sus ojos… se tomo revancha…

Desde ese momento somos amantes… y el enorme aparato nos pone muy cachondas.

Mi nuera y yo

Miércoles, marzo 6th, 2013

Tengo 46 años. Soy viuda desde hace 10 años. Tengo un hijo, Leonardo; oficial de las FF.AA., de 26 años… El esta casado con Naomi de 23 una pizpireta, firme y resuelta jovencita muy liberal de carácter jovial y alegre… Mi hijo por razones de servicio hace tres meses se encuentra en comisión en otro país motivo por el cual ambas nos servimos de compañía y soporte… Aclaro que desde que se casaron viven en mi casa… El día en cuestión salimos, como dos buenas mujeres, de compras y disfrutamos de una tarde de paseo espectacular… Compramos de todo y regresamos tipo 20.00 horas… Tras tomar un café nos dispusimos a contemplar y probar aquello que nos habíamos comprado, motivo por el cual nos dirigimos a mi dormitorio con todas las bolsas de las tiendas y lencerías… Una a una las prendas; polleras, vestidos, etc., fueron desfilando por nuestros cuerpos y llegó el turno de la ropa intima… Ella había insistido en que cambiara mi looks y tanto lo hizo que terminé comprando unas tangas y corpiños que jamás habría comprado… Soy muy conservadora al respecto… Pero su argumentación me hizo sentir ”vergüenza” de ser yo y accedí. Y bueno… el momento llegó. Ella sin ningún tipo de prurito ni inhibición se quitó toda su ropa quedando su hermoso y escultural cuerpo a mi vista… Unos pechos medianos, firmes, con pezones de enormes aureolas; una cola paradita, llamativa, provocativa; unas caderas sensuales, armoniosas; con piernas largas, muy bien formadas; una piel que se notaba fresca, tersa, suave; toda esa belleza se unía y completaba en una conchita acicalada, depilada dando forma a un dibujo en corazón…

– ¿Y eso? – pregunte sorprendida…

– ¿Qué? ¿Nunca viste algo así? – se sorprendió…

– ¡No! ¡No sabia que se hacían dibujos ahí! Ja ja ja

– ¡Andá! ¿En serio me decís?

– En serio mujer…

– ¿Qué? ¿Vos no te depilas?

– No… nunca lo hice…

– Me estas jodiendo…

Quitándome la bombacha le mostré mi vagina con abundante selva de vello…

– ¡Eso es horrible! – exclamó asustada… – ¿Como podes tenerla así de abandonada…?

– ¿Abandonada? – exclamé en el colmo de la sorpresa – ¿Qué querés decir?

– Ay mamita… ya no se usa así… tenés que arreglarla, podarle los “yuyos” – dijo jovialmente

– ¡Estás loca!

– Anda… No me vas a decir que tenés vergüenza de ir a una depiladora y que te arregle…

– Pues si… me da mucha vergüenza andar mostrando mis partes…

– Ja ja ja ¡esa es mi suegra! Ja ja ja…

– Claro… reíte… como si fuera gracioso ¿No?

– ¡Y lo es viejita! ¡Te quedaste en el túnel del tiempo!

Sentí que los colores me subían a la cara… Sentí vergüenza… Me sentí chiquita…

– ¿Querés que te arregle yo?

– ¿Cómo?

– ¿Si querés que te depile y te arregle ese berenjenal?

La miré a los ojos… Una sonrisa pícara brillaba en ellos y sus labios carnosos hacían juego… Dudé… ¿Qué hacer?… Al fin tomando coraje de mi flaqueza accedí…

– ¿Te animás? – pregunté indecisa

– ¡Por supuesto! ¿Quién crees que dibujo esto aquí? – preguntó señalándose el corazón de vello en su conchita… – Recostate ahí… y señaló mi cama – mientras voy por las cosas…

Sin saber aún como proceder, con cierto pudor y vergüenza me acosté de través en mi cama dejando mis piernas colgando y los pies en el piso… Instantes después regresó trayendo un estuche tipo cartera con un montón de adminículos…

– Te voy a poner un gel en la zona para que no te duela tanto…

– Dale… dije ya resignada

Durante unos instantes estuvo “podando el grueso” de los “arbustos” según dijo con gracia… y luego inicio la colocación de la crema que “dormiría” la zona a depilar…

Sentía el frío del gel sobre mi piel a medida que lo colocaba… Pero en uno de esos momentos uno de los dedos con crema rozó mi clítoris… Una inmensa onda de calor intenso se desparramó por todo el lugar y se fue incrementando al contacto con la crema… Un nuevo roce de un dedo con crema en los labios vaginales incendió prácticamente mi vagina… Intenso el calor fue trepando por todo mi cuerpo… El vibrar de la maquina depiladota sobre mi monte de Venus se transmitía a todo el lugar… Sentía como que me faltaba el aire… Nuevamente un dedo recorrió mis labios vaginales depositando crema e incendiando la zona de calor. Me estaba excitando a full y me ponía aun más caliente ante la vibración… Quería decirle a Naomi lo que me ocurría, pero la vergüenza me lo impedía… La vibración era tan intensa que la sentía sobre la parte superior y al mismo tiempo me vibraba el orificio de la vagina. Esta última vibración se iba internando lenta e imperceptible hacia el interior de mi cuerpo… La sentía cada vez más adentro… Mi concha hervía… Mis fluidos brotaban como ríos incontrolables. La crema depositada en la misma elevaba su temperatura. Y no aguanté más…

Un orgasmo terrible me desparramó en la cama con un grito enorme de placer…

– ¡¡¡Me vooooyyyyyy!!! ¡¡¡Ahhhhhhhhhh!!! – y acabé en forma terrible sacudiendo todo mi cuerpo….

La vibración que sentía sobre mi pelvis cesó… Pero la que sentía dentro de mi vagina me penetró profundamente e incrementó su ritmo en tanto entraba y salía de la concha empapada… Recién ahí me di cuenta de lo que estaba ocurriendo… Mi nuera me estaba poseyendo… me tenía acorralada y me había enterrado un vibrador en la concha quitándome toda posibilidad de rechazo… No me podía controlar… y ella lo sabía…

Por eso se aprovecho de mi debilidad… pasó una almohada por debajo de mi cintura… elevó mis piernas sobre sus hombros… todo sin dejar de moverme el consolador en la concha… y cuando vio que no tenía oposición alguna comenzó a chuparme la concha…

Fue mi total perdición… Caí en un lago de placer y me hundí… Cuando un segundo consolador impacto contra mi agujero anal y se fue para adentro ya estaba incondicionalmente entregada…

Los sucesivos orgasmos fueron minando mis resistencias… Como dopada la dejaba hacer a su antojo e hizo lo que quiso… Tan rendida estaba que cuando comenzó a sacarme fotos con los dos consoladores enterrados en mi cuerpo solo atiné a mirarla… Ella me acomodaba y chic (foto) volvía a acomodarme y chic (foto) No se cuantas fueron, pero fueron muchas…

Los vibradores me seguían “matando”… y mi cuerpo ansioso por años de sentir ese placer no escatimó nada. Se entregó por completo. Cuando Naomi terminó conmigo y me sacó los aparatos no sabía ni como me llamaba… Me pesaban los parpados y el sueño se apoderó de mí. El cansancio me termino de batir y el sopor me poseyó por completo…

Me desperté bien entrada la mañana… Los recuerdos vagos de lo ocurrido comenzaron a fluir a mi mente… Angustiada me levanté y me dirigí hacia la cocina, donde escuchaba cantar a mi nuera…

– Naomi – dije al ingresar y me quedé petrificada…

Allí estaba ella totalmente desnuda.

– Hola mamacita… ¿Dormiste bien?

– Naomi… quiero decirte que…

– Shhh… No digas nada… me susurró acercándose hasta pegarse a mi cuerpo…

– Naomi… yo… – No pude decir más… Sus carnosos labios se apoderaron de los míos, su brazo me rodeó y abrazó por la cintura y su otra mano descendió hasta mi entrepierna y dos de sus dedos hurgaron en mi anhelante vagina… Como obedeciendo ordenes mis muslos se abrieron y entregaron mi concha a la caricia…

Instantes después, como dos golfas, nos revolcábamos sobre mi cama prodigándonos un sin fin de placeres hasta entonces desconocidos por mi… Su juventud me arrastró y su conocimiento de todo cuanto era el sexo me apabulló… Yo fui una amante esposa y nada mas… todo el sexo que había tenido a lo largo y ancho de mi vida fue con mi difunto esposo… no sabía nada más… La muchacha me dio vuelta como a un trapo… e hizo todo cuanto se le ocurrió conmigo y mi cuerpo… Cuando al fin descansamos estaba apabullada… feliz… alegre… y muy cansada… me dolía todo el cuerpo principalmente el orificio anal… La muy turrita en un momento dado se había colocado un aparato infernal atado a modo de cinturón. Enorme… duro… Grueso… muy grueso… y colocando mi cuerpo en posición de cuatro patas me destrozo, con gran placer de su parte, el culo…

– ¡¡Toma viejita!! – Me decía en tanto me enterraba semejante pija en el orto – Sentí lo mismo que sentí yo cuando tu hijo me partía el mío… – Gozalo viejita…

Y bueno… demás esta decir que desde entonces mi nuera y yo somos amantes… A veces me detengo a mirar las fotos de cada una de nuestras relaciones y no doy crédito por lo que veo… Me parece mentira que sea yo… Ella ahora esta maquinando como hacer para que mi hijo se integre y gocemos todos de buen sexo… Yo le dije que eso no iba a ser posible, es mi hijo… En cuanto se lo propusiera mi hijo la iba a tomar por loca… y a mi me da no se que pensar que puedo tener sexo con mi hijo… pero bueno… el tiempo dirá… Antes de esto jamás se me habría cruzado por la mente que me acostaría y disfrutaría del sexo con una mujer… y ahora estoy feliz de hacerlo…

Mi sueño hecho realidad

Miércoles, marzo 6th, 2013

Tal ves soy lesbiana, pero no estoy segura. Esta fantasía empezó la primera vez que vi a mi mejor amiga besarse con una mujer, no es lesbiana ni nada parecido o no se pero tiene algo en ella, en su ser que te hace pensar en querer cogértela.

Es por eso que un día estábamos en mi casa después de una fiesta y la vi besarse con dos hombres diferentes y eso me excito y es que existe confianza entre las dos que cuando estaba en pleno faje con un tipo me invito para que viera, supongo que pensó que me calentaría con el tipo, pero fue ella la que asía que estuviera mas y mas excitada. Cuando ya paso la fiebre de la fiesta fuimos a mi recamara me dijo préstame un piyama y yo acepte pero le una de mis camisetas de las pequeñas para que al hacer movimientos se levantaran.

Y a si fue se acostó en mi cama y me dijo mmm viste como me toco Carlos, a lo que conteste que si que no había manera de que me concentrara en una cosa, – y te gusto ver como me calentaba- me dijo y yo – gemías rico- le conteste, no estaba preparada para lo que hizo de echo pensé que ella jamás intentaría algo como lo que hizo, abrió las piernas me dejo ver su panty blanco estaba algo mojadito, empezó a pasarse los dedos de arriba abajo y a cerrar los ojos, morderse los labios – Y ahora te gusta lo que estoy haciendo, te gusta ver como me toco, ver como mis dedos hacen contacto con mi clítoris, como salen mis jugos y mis pechos se levantan y piden que alguien los mames- trague saliva mi sueño estaba a punto de hacerse – si – le conteste – me encanta como te tocas como tus pelitos salen por fuera de tu panty, como tus pechos se pegan a mi blusa y sabes una cosa estoy mojada- ella me dijo – ven y tócame juega conmigo que ya no aguanto y tal vez mañana no quiera- se que hablaba el alcohol por ella pero no iba a desperdiciar tan interesante oportunidad.

Sin pensarla dos veces me acerque a ella y subí hasta su boca para besarla pero saco su lengua y toco la mía fuera de nuestras bocas, estaba caliente pero sabia rico después jugo con mi boca y besaba y luego se alejaba hasta que me arte y sostuve su cara en mis manos y la bese profundamente, luego me fui a sus orejas y las lamí, y todo el entero cuello olía a vainilla y eso me gustaba le quite la camisa al tiempo que le abría las piernas para tener acceso rápido. Lamí, mordí, mame, chupe sus pezones prietos, estaban duritos y parados, luego baje por toda su panza, le quite el panty y empecé a besar sus piernas por dentro suavemente mientras las chupo poco a poco hasta llegar a su vagina, esta completamente húmeda y me dice ya no aguanto chúpame ahí, donde tu sabes. No me dijo dos veces mientras pasaba toda mi lengua desde su hoyito hasta el clítoris, salían mas juguitos deliciosos y ella me decía – dale mas rápido mámame mas chupamee chupamee,, sii ah ah ah ah siiiiii – y fue cuando empeze a meter mis dedos primero uno, luego dos y empeze a sacarlos y meterlos era delicioso ver como ella empezaba a tener su orgasmo pero me detuve y le dije- voltéate quiero ver tu culo mientras meto mis dedos y te corres- se voltio tenia un culo delicioso bese sus nalgas y las estruje y la abrí toda para ver mejor y a si fue me la cogí un buen rato hasta que fue mi turno, aunque ella dijo que lo mio iba a durar menos por que ella quería que mis dedos estuvieran en ella todo el tiempo logre correrme dos veces, después juntamos nuestras conchas y las frotamos mmm fue lo mas delicioso que nunca hubiera hecho y me encanto.

Después de esa noche, nada se ha vuelto a repetir pero creo que ella lo desea y yo mas que nada seguimos siendo las mejores amigas pero yo siento todavía dentro de mi el deseo de volver a probar su concha.

Relato de una Aventura Lesbica (Parte 1)

Sábado, noviembre 26th, 2011

Me llamo Amy tengo 24 años de edad. Actualmente soy pasante en una compañía. Tengo un excelente equipo de gente con la que trabajo y el ambiente es súper positivo. Ayer la empresa para la que trabajo aseguro un cliente importante. Por supuesto eso significa que hay que celebrar. Salimos todos los que trabajamos con esta cuenta en total somos 6. Nuestro jefe nos invito a celebrar a un bar cerca de la oficina, llegamos todos y pidió una botella de vodka. Vino la primera ronda y después la segunda de shots. Disculpenme no me he descrito. No soy muy alta mido 1,65 peso 58 kg, pelo castaño aveces lo llevo corto aveces largo (ahorita lo tengo largo) ojos cafés, piel blanca de bra uso 34b tengo buenas caderas y buena cola o eso dicen jajajajaja. Bueno volviendo a relato. ya llevábamos un ronda de 3 shots de vodka encima y mi jefe y los hombre se fueron a buscar que podían conseguir para la noche. Yo me quede sola con Alexia la otra chica que trabajaba en esta cuenta. Ella era relativamente nueva llevaba como 3 meses en la empresa y no habíamos hablado mucho mas que “Hola” y estado en reuniones y haciendo presentaciones para el cliente. Lo que sabia al momento de ella es que Tenia 30 años, bajita mide 1,60m, y es una mujer hermosa, pelo negro largo una sonrisa divina, dientes perfectamente rectos y blancos y unos ojos azules encantadores. También tiene un cuerpo espectacular, talla de bra 36b, y una cola para y perfectamente formada. El único defecto que yo sabia que tenia era que estaba casada. Nos quedamos solas las dos y estábamos conversando y seguimos bebiendo del vodka que el jefe había dejado, lógicamente nadie en al empresa sabe que yo soy lesbiana y menos Alexia. Desde el primer momento que la vi llegar a le empresa la quise hacer mía pero era mas lo que fantaseaba de lo que deverdad lograba hacer. Hasta esa noche que tuve el placer de hablar con ella. Ya uno poco tomadas estábamos hablando y ella me dijo que si quería ir a bailar. Y sin pensarlo dos veces accedí. Estaban tocando canciones de salsa algo que nos tocaba bailar pegadas, a Alexia le encanta bailar y baila muy bien. Bailamos pegadas algo que me puso un poco nerviosa al principio. Pues estaba a centímetros de una mujer con la que había fantaseado unos 3 meses. Mientras mas bailábamos mas íbamos entrando en confianza yo me iba acercando mas a Alexia y ella a mi. Las canciones se pusieron un poco malas y decidimos volver a la mesa a tomar un poco mas. nos tomamos dos shots seguidos y la música se puso buena otra vez y Alexia me volvió a sacar a bailar. Como a las dos ya se nos había subió el alcohol, decidí que esta noche tenia que hacer algún tipo de movida si quería tener alguna posibilidad con Alexia. Seguimos bailando y estábamos bien pegadas, lógicamente yo ya me había empezado a mojar de la excitación de tener a una mujer tan hermosa tan cerca mío. Decidi que era la hora de hacer mi movida y mientras bailamos la comenze a mirar y si pensarlo de di un beso en los labios a ver cual era su reacción. Me lleve una gran sorpresa por la reacción de Alexia me dijo: “estas loca” y solo se rió de una manera picara que me sorprendió. Por fortuna mía no se asusto ni nada y seguimos bailando. Bailamos un para de canciones mas y Alexia me dijo que ya se tenia que ir que era tarde pero que si quería que ella me podía pasar dejando por mi casa. Fuimos a de regreso a la mesa a donde estaban todo y Alexia les dijo que ya se tenia que ir y que no se preocuparan por mi que ella me llevaba. Nos ofrecieron un ultimo shot. Alexia lo negó porq tenia que manejar pero dijo que yo me lo podía tomar en su nombre y así fue me eche los últimos dos shots de vodka. Nos fuimos de bar y nos subimos al carro, andamos unas dos cuadras y Alexia se metió en un callejón sin salida. Y me pregunto que fue lo que había pasado en el bar: “porq me diste un pico?” Y yo le dije: ” bueno mira te voy a contar la verdad pero no le vallas a decir a nadie de la oficina, soy lesbiana.” Alexia me contesto: “uy nunca me lo hubiera imaginado” le pregunte si le habia molestado que le diera un pic, a lo que respondió: ” no para nada” y ahí en el callejón en su carro nos volvimos a besar esta vez si mas pasionalmente, con lengua y todo fue un beso espectacular. Yo me lleve una gran sopresa pues nunca pensé que me fuera a dar un segundo beso y menos que le fuera a poner los cuernos a su marido. Prendio el carro y le indique como llevarme a mi casa. Cuando llegamos a mi casa nos volvimos a besar intensamente, esta vez nos tocamos mas y yo enseguida me moje. No podía creer lo que había pasado…..Me dijo: “Nos vemos mañana Amy, que descanses.” Y estaba atónita nos dimos un ultimo pico, me baje del carro le agradecí por haberme llevado y que nos veíamos mañana en la oficina!

Continuara……………

Sorpresa Lésbica en el apartamento

Martes, octubre 4th, 2011

Mi nombre es Carmen.  Mi relato lésbico inicia en la época que compartía un apartamento con una amiga de clases en la Universidad llamada: Erika.

La dueña de lugar era una mujer llamada Paola, a quien dicho sea de paso, le encantaba usar minifalda, vestir camisetas delgadas y escotadas y calzar tacones altos. Ella, en sí, era un monumento de sensualidad.

Erika y yo, compartiendo aquel apartamento, teníamos que coordinarnos para dividir el lugar con nuestros cuartos accesibles, faenas domésticas y otros deberes.

Si bien parte de mi tiempo lo dedicaba a mis tareas, Erika en cambio se dedicaba más a relajarse y escuchar su música favorita.

Por su fuera poco, Paola siempre aparecía para charlar con Erika en el momento menos oportuno, por lo que en ocasiones me veía obligada a interrumpir mis quehaceres. A mí me desagradaba la idea, pues quería un poco más de privacidad en mi ámbito, pero como aquella tía era la dueña del alquiler tenía que soportar sus interrupciones cotidianas.

Apenas entraba Paola, se tomaba de la mano con Erika para entrar a solas a la alcoba de esta. Sospechosamente se encerraban hasta salir un par de horas más tarde, mientras yo, por mi lado, me entretenía leyendo un libro o viendo la televisión. Tantas fueron las ocasiones de su aislamiento que con prontitud la curiosidad comenzó a devorarme y preguntarme que tanto hacían las dos en la recámara.

Un día casualmente llegué entrada la noche, abrí la puerta y me dirigí hasta mi cuarto buscando reposar en mi cama después de la jornada del día. Al dar los primeros pasos escuché un ruido que me alertó de sobremanera. Se trataba de un par de risas que provenían del cuarto de mi amiga. Motivada por la curiosidad caminé hasta su puerta y pensé en llamar alertándome de la presencia de Erika y no de alguna otra persona, más un par de nuevas carcajadas me alarmaron de nuevo y pronto, en lugar de llamar, me dediqué a escuchar cautelosa para cerciorarme.

Parecía que tenían una fiesta privada al otro lado. Caí en la cuenta que la puerta no estaba del todo cerrada pues la luz del interior asomaba por el resquicio.

La curiosidad resultó ser tan grande en mi interior que acabé por empujar lentamente la portezuela para intentar descubrir la treta de aquellas risas asomando mis ojos de forma discreta.

La  sorpresa que me llevé al instante fue tan grande que terminó por pararme la respiración.

Asomada desde la rendija descubrí a ambas chicas, Erika y Paola, completamente desnudas, una encima de la otra, arrojadas sobre la cama lamiéndose una a otra sus vulvas en un acto puramente lésbico.

Atónita por la contemplación de la inesperada escena entre las dos mujeres, inmediatamente llevé una de mis manos hasta mi pecho y luego, con celeridad, hasta mi boca, sin poder salir del completo asombro.

Estupefacta, avisté que ambas, al fondo de la habitación, disfrutaban de forma irrebatible el momento con el jugueteo de sus lenguas sobre sus coños.

—¡Ughh! ¡Mmmhhh! ¡Vámos Erika! ¡Ahhh!… — repetía Paola abrumadoramente, lo que desencadenó un desfile de gemidos entre las dos.

Petrificada no supe que hacer. Mis ojos estaban puestos en sus cuerpos. Contemplando el gozo de ambas, no pude retirar la vista del deleitable momento que padecían, y sin saber exactamente las razones, y sin apartar la vista, llevé inconcientemente mis dedos a uno de mis pezones, tocándolo delicadamente como respuesta al espectáculo orgásmico de las mujeres.

En verdad noté que disfrutaban de su momento entre sollozos de placer.

Las sorpresas no terminaron para mi vista. Luego, al revolcarse las dos en la cama, pude ver a Paola coger un vibrador desde algún remoto lugar de la cama e insertárselo por la vagina de mi amiga. Erika, dócil, con las piernas abiertas, se dejó guiar por Paola, quien le introdujo el falo a través de su vulva, lo que le obligó a sollozar al recibir el vibrador en su entraña, al mismo tiempo que manoseaba sus senos y Paola se hincaba más para introducirle el falo con mayor entusiasmo.

Aquella última acción me llevó a tocar con mis dedos mi entrepierna para acariciarme con suavidad el chocho.

El acto de lucidez me vino a la mente, recuperé la cordura y lentamente me alejé de la puerta.

Rápido me retiré directo a mi cuarto.

Apagué las luces y me lancé sobre la cama queriendo olvidar por medio del sueño aquella escena entre las dos mujeres.

Sin embargo la almohada no fue reconfortante.

No lograba olvidar las imágenes de ellas fornicando de forma estremecedora, especialmente el momento cuando Erika recibía el vibrador en su entrepierna.

Lentamente bajé mi ropa interior y comencé a masturbarme a solas hasta entrada la noche pensando en el disfrute de ambas.

Al siguiente día desperté y me dirigí a darme un baño para ir al trabajo olvidándome momentáneamente del asunto.

El día fue ajetreado. Regresé hasta el anochecer.

Al entrar al apartamento encontré las luces apagadas y comprendí que Erika no estaba.

Decidí darme otra ducha antes de acostarme. Al terminar de bañarme me quedé un rato desnuda con la toalla encima.

El lugar seguía desolado y aprovechando la situación de calma, me senté a ver la televisión por un momento. Al recostarme en el sofá sentí de inmediato algo entre los cojines que apuntalaba mi trasero. Introduje mi mano y descubrí un vibrador de color plateado tirado por alguna razón en el mueble.

Hice memoria y supe que era el mismo vibrador que habían usado Erika y Paola en su candente momento la noche anterior.

Quise hacerlo a un lado mas la idea de usarlo me invadió.

Tenía cierto pavor, mas tomé en cuenta todas las posibilidades. Me encontraba sola, desnuda, con las imágenes de las dos mujeres follándose entre sí todavía en mi mente.

Decidí entonces divertirme un rato con el falo entre mis manos.

“Supongo que Erika y Paola no se darán cuenta” me dije.

Me levanté, apagué el televisor y me despojé de la toalla lanzándola por otro lado.

Desnuda me senté en el sofá y abriendo mis piernas comencé a introducirme el vibrador por la vulva.

—¡Ummhhh! —  dije al sentir las vibraciones en mi vagina.

Con lentitud me incliné todavía más, abriendo mis piernas y llevando las rodillas casi hasta mis hombros, sacando e introduciendo a través de mi vulva el vibrador de forma lenta y rítmica.

— ¡Ummhhh!… — gemía con cada segundo mientras la sensación del dildo me hacía entrar en éxtasis.

En un par de minutos toda mi vulva estaba húmeda. La sensación de meter y sacar el vibrador me encantaba haciéndome sentir maravillosos estímulos en mi entrepierna.

—¡Ahhh!  ¡Se siente bien!…— susurraba a mí misma en medio de aquel juego placentero.

En el jaleo de mi coño regresaron a mi mente Erika y Paola masturbándose, tal y como las había pillado de escondidas, lo que me hizo excitarme todavía más al pensar en ellas, quedando abstraída de todo lo acontecido a mi alrededor.

Acariciaba mis senos y mis muslos en aquel instante placentero hasta que me llevé la sorpresa de mi vida.

Inesperadamente, en medio de mi juego, la puerta del apartamento se abrió.

Súbitamente me llené de pánico por la sorpresa.

Se trataba de Erika y Paola quienes entraban de improvisto mientras me masturbaba en medio de la sala.

No voy a mentir al decir que quedé congelada y llena de vergüenza por aquel instante insospechado.

Por un lado no podía soltar aquel falo metido en mi vagina pues estaba atada a él en un punto satisfactorio, por otro, aterrada por mi completa desnudez apenas pude señalar mi toalla fuera del alcance de mis manos.

Inevitable las mujeres ingresaron y al dar los primeros pasos en la sala quedaron por unos instantes paralizadas al descubrirme desnuda y tirada sobre el sofá con el dildo introducido en mi coño y con las piernas abiertas.

Tan nerviosa me puse que la vergüenza me dominó por completo sin poder reaccionar.

Para mayor sorpresa ellas rieron.

En un principio no le vi gracioso pues lo embarazoso del momento me embargaba.

Lentamente logré recuperarme y deponiendo el vibrador a un costado me encogí sin deshacerme de la vergüenza en mi interior.

Ellas entonces se acercaron a mí tomando asiento cada una a mi lado.

Tímida, sin saber que hacer y dominada aún por la vergüenza,  cerré mis piernas y  cubrí con mis manos mis senos y mi vulva mientras ellas me observaban de pies a cabeza.

Luego alargaron sus manos sobre mi cuerpo y empezaron a acariciarme con suavidad.

Erika acercó su rostro al mío mientras que Paola tomó el falo.

Yo tenía la vista puesta hacia el piso en aquel instante pudoroso permitiendo inocentemente que ellas me acariciaran.

—¿Qué pasa, Carmen? — preguntó Erika —no sabíamos que te gustaba masturbarte a solas…—.

—Es que yo…— mencioné titubeando llena de retraimiento.

—Parece que alguein descubrió nuestro olvidado vibrador… Más no importa…— aseguró Paola dirigiendo sus dedos hasta mi entrepierna haciendo a un lado mi mano.

— ¿Quieres que juguemos juntas?— preguntó maliciosamente, mirándome a mí y luego a Erika, a lo que esta última respondió alzando las cejas: —pues déjanos enseñarte, preciosa…—.

Inmediatamente mi amiga adelantó su rostro al mío, tomando con una de sus manos mi mentón y dándome inesperadamente un beso apasionado.

De repente quise huir, más sus labios se sentían tan suaves y relajantes que quedé petrificada.

Las manos de Erika me rodearon luego dándome suaves masajes.

Erika se retiró dando paso a la boca de Paola quien me besó de igual manera que mi compañera.

Las dos entonces me condujeron a recostarme de largo sobre el sofá y abriéndome las piernas Paola acercó su boca hasta mi vulva para chuparla.

Desde el momento en que puso su lengua en mi entrepierna comenzó a lamer mi clítoris y los labios vulvares de forma reconfortante.

Emití un leve quejido y pronto entré en un éxtasis que no puedo describir más que como una formidable sensación. Erika se acercó a mí para besarme al mismo tiempo que acariciaba mis pechos, de tal forma que una lamía mi coño y la otra rozaba mis labios.

Pasó un minuto y luego las dos se incorporaron para desnudarse frente a mis ojos.

Al estar por entero desnudas nuevamente se acercaron hacia mí.

—Bien, Carmen— destacó Paola habiendo cogido el vibrador en sus manos y alzándolo con fuerza —hoy serás nuestra…—.

Ella se adelantó para abrirme con delicadeza mis piernas y lograr meterme el vibrador.

—¡Ummmm! — gemí con mis jugos saliendo de mi vulva de manera acelerada.

Por un lado trataba de impedir discretamente aquel atrevimiento conciliador de Paola con débiles movimientos de mis manos, pero Erika se había aproximado para sujetarme y besarme.

—Siempre quise decirte que me gustabas, preciosa…— me dijo aprisionándome con sus labios, cosa que no pude más que dejarme llevar.

Pronto, al sentir el aparato cavando mi vulva por Paola, Erika tomó una de mis manos guiándola hasta su concha y obligándome a introducir mis dedos en su vagina humedecida.

Al instante que palpaba el coño de mi amiga, haciendo que le introdujera mis dedos, su maravillosa lengua jugaba en mi  boca descaradamente.

Paola retiró el vibrador y entró al sofá.

—Vamos…— agregó hacia Erika —ahora deja un poco para mí— e inmediatamente la besó.

Yo, estupefacta, comencé a observarlas y a acariciar mi vulva hipnotizada en un frenesí lésbico.

—Es mi turno— señalo Erika.

Me levantaron del sofá y mi amiga tomó asiento abriendo las piernas. Paola me sostenía por los brazos y me obligó con delicadeza a arrodillarme frente a Erika.

—¡Chúpala! — dijo ésta mientras Paola me empujó discretamente hasta encarar el coño de mi amiga. Apenas había lanzado mi lengua a la entrepierna de Erika cuando ésta me sujetó sutilmente de la nuca para acercarme a su gatito todavía más. Con lentitud empecé a chuparle la concha. Debo admitir que sentía delicioso absorber de su entrepierna y pronto la hice gemir de placer.

—¡Ummm!¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Carmen… Eres maravillosa!… —.

Yo ya no podía pensar y solo me dedicaba a lamerle su coño delicioso.

Más las sorpresas estaban a disposición.

Paola cogió  mis nalgas hasta el filo del mueble. Sujetó todo mi culo y de improvisto acercó su lengua para comenzar a chupar de mi coño al mismo tiempo que acariciaba mis glúteos, de tal forma que así como yo chupaba el coño de Erika pronto elevaba mi culo para que Paola succionara de mi vulva.

Erika clamó , socavada por el placer, por Paola.

—¡Paola… Ven! —.

Paola abordó el sofá abriendo las piernas. Erika acercó su rostro a su coño para acariciarlo con su boca y así, juntas las tres formamos un círculo donde chupábamos a consideración nuestros coños.

Los gemidos comenzaron a dejarse escuchar en la habitación.

—¡Ahh! ¡Mhmmm! —.

—¡Erika…! ¡Sigue…! ¡No te detengas mi amor!… —

—¡Sí!… ¡Mmmm! ¡Mhmmm! ¡Ayyy!… ¡Ay!… —.

—¡Me vengo… Me vengo…!—.

—¡Ahhh! ¡Vamos tú, mi linda zorra! — me dijo Erika al devorarle la vulva —¡no te detengas!… —.

Erika no esperó a que acabara.

Estuvimos así un par de minutos hasta que Paola me tomó desprevenida incorporándome, pues yo estaba tan excitada que, dócil como una gatita, permitía que ellas me cogieran e hicieran conmigo lo que quisieran.

Las dos me introdujeron en el sofá nuevamente. Yo me acosté y extendí mis piernas al aire.

Paola abrió las suyas y ambas nos entrelazamos hasta que nuestras vulvas se juntaron así como también fusionamos nuestros labios. La sensación era maravillosa. Me venía.

No estuve mucho tiempo así cuando Erika me cogió para hacerme lo mismo. Nuestras vulvas se juntaron irreversiblemente.

De esta manera Paola me tomó por detrás y en esa posición nos entrelazamos en medio de movimientos sensuales. Era increíble el sentir aquel par de tetas y vulvas sobre mí junto a la suavidad de sus miembros femeninos.

Ambas me habían llevado sin desenfreno a un lado lésbico en mi interior que desconocía.

Con prontitud acabamos juntas con nuestras vulvas húmedas en medio de las caricias placenteras.

En el frenesí recuerdo haber sonreído cuando me encontraba en medio de ellas mientras sus besos me hacían enloquecer.

Al final caímos rendidas, mordidas por el placer, con nuestras vulvas chorreando abundante.

Desperté por la mañana con Paola en mi espalda y aferrada a Erika por el frente.

Como era de esperarse desde aquel día formamos un trío lésbico.

¡Apenas imagino lo bien que nos llevamos juntas que mojo mis pantaletas…! ¡Y es que lo seguimos haciendo juntas!…

Con amor: lesbiana consumada.

Hasta la próxima.

Dos primas solas en casa

Viernes, septiembre 30th, 2011

Esta historia esta basada en un hecho real que me confeso una prima. Los nombres los he cambiado y la historia adaptado, para hacerla más interesante para el lector.

Ana había quedado en visitar a su prima Sonia ese sábado y acompañarla, ya que sus tíos estarían todo el día fuera en una convención de trabajo.

Sonia de mediana estatura, delgada, piel trigueña, cabello y ojos negros contaba para ese momento con diecinueve años de edad. Ana por el contrario de piel blanca, un pocomás alta que su prima Sonia, de cabellos castaño claro y ojos color caramelo con dieciocho añitos, se encontraban sentadas en el sofá de la sala, tomando unas sodas, comiendo frituras y conversando de sexo y de sus experiencias.

Sonia recibió una llamada a su celular y estuvo un buen rato conversando, al terminar de hablar, su prima le pregunto de quien se trataba, ya que la noto contenta.

–       Era Manuel, ya te conté de él, quiere que nos veamos esta noche… ¿Sabes?, estaba muy excitado.

–       ¡Ah! y ¿Qué te dijo?

–       Me dijo que esta deseoso de besar de nuevo mis tetas y chupar mis pezones… de solo pensarlo… bueno, me pone excitada también.

–       ¿Si?… ¿ y qué se siente? dime

–       Si quieres te puedo mostrar, más que explicar… ¿Te asustas?

Ana pensó por unos segundos para luego contestarle de manera segura, como si tratara de algo de lo más normal, aunque por dentro sintió como se turbaba un poco, por lo que Sonia le acababa de proponer y porlo que podría llevar su respuesta, además de que no quería reusar al reto implícito de la pregunta.

–       No, para nada… para que veas, me voy a quitar la blusa y así me podrás mostrar.

–       De acuerdo… y después tú me podrás decir a mí que sentiste.

Ana se quito la blusa de tirantes que traía puesta, no llevaba sujetador, para mostrar unos pechos pequeños, blancos, con unos pezones color marrones claros de unas aureolas medianas. Se recostó en el sofá de la sala, donde se hallaban sentadas y con una miranda expectante, tratando de controlar su voz, le dijo:

–       Okey muéstrame

Sonia de manera decidida se sentó a su lado e inclinándose sobre sus pechos, comenzó a pasar la punta de su lengua sobre su pezón derecho, suavemente.

–       Ya veras como se ponen duros tus pezones. Le dijo.

Ana no respondió, cerro los ojos y se dejo llevar por la sensación que sentía. Sonia luego se puso a besar el pezón que lamia, chuparlo, mientras colocaba su mano izquierda sobre el otro pecho de Ana, tomo el pezón con sus dedos índice y pulgar,iniciando un masaje como si tratara de darle forma a una bolita de pan. La respiración de Ana se hizo entrecortada, sintiendo cada vez que su prima le chupaba el pezón con esa lenguahúmeda, tibia y le apretaba el otro, oledas de calor que bajaban hasta su entrepierna, como corrientazos, no sabia como explicarlo, mientras que su mente se nublaba con una sensación nueva de placer. Sonia interumpio por unos segundos para pasar su boca al otro pezón y continuar con la misma labor que hacia, susurrándole antes:

–       Después me lo puedes hacer a mi, si quieres

Ana seguía sin decir nada, mordiéndose el labio inferior para que no se le escaba ningún gemido por el placer que sentía, hasta que Sonia mordió su pezón de manera muy delicada, tirando de el.

–       ¡Huf! Que rico prima, ¿Por qué no me lo habías hecho antes?

Fue ahí, en ese momento cuando sintió como su vagina se humedecía. Sonia estuvo trabajándola de ese modo tan especial por unos diez minutos aproximadamente, mordiendo sus pechos, besándolos, acariciándolos, estrujándolos con las manos, para luego decirle:

–       ¿Por qué no me lo haces a mí ahora?… Ya veras como se ponen duros mis pezones

–       Okey… quítate la playera

Sonia rápidamente se saco la prenda, tampoco llevaba sujetador, dejándole ver a su prima unos pechos medianos, con unos pezones grandes, muy obscuros, que contrastaban con el color de su piel morena clara, casi sin aureolas. Se sentó al otro extremo del sofá y elevando su busto con una voz en un tono de orden le dijo:

–       Ven aquí y chúpamelas

Ana trato de hacer lo mismo que le habían acabado de hacer, se sintió bien al sentir la forma de los pezones de Sonia y de como realmente se endurecían y aumentaban su tamaño, se sorprendió, casi alcanzaban el tamaño de la primera falange de su dedo meñique. Se entretuvo un buen rato con ellos, chupándolos suavemente al comienzo, para luego hacerlo más fuertemente, según aumentaba su deseo y el gusto que le daba oír gemir a su adorada prima.

–       ¡Humm!… lo haces muy bien para ser tu primera vez

Esto lo dijo Sonia mientras acariciaba su vulva sobre la tela del corto short que llevaba puesto.

–       Se siente rico cuando me acaricio entre las piernas… ¿Quieres que lo hagamos una a la otra?

–       Esta bien.RespondióAna como saliendo de un trance.

Se pusieron de pie ambas, Sonia para quitarse el pequeño short y braga tipo tanga de color azul y Ana que llevaba una falda corta hasta medio muslo de pliegues, para quitarse la prenda tipo cachetero blanco que llevaba. Sonia mostraba una frondosa mata de vellos púbicos negros que le cubría todo el sexo, mientras que Ana mostraba una pequeña pelusilla de vellos rubios que apenas cubría unos labios gruesos de donde apenas se asomaba un clítoris color rosado pálido.

–       Vaya… si que eres peluda ahí abajo.

–       A los chicos les llama la atención las chicas velludas y Manuel me ha dicho que le gusta mucho, por eso no me he preocupado en depilarme.

Se sentaron una al lado de la otra, abrieron sus piernas para colocar sus manos, cada una en el sexo de la otra. Ana trataba de imitar a Sonia en todo cuanto ella le hacia, pues quería aprender todo de ella. Sonia pasaba toda su mano sobre el sexo de Ana, quería sentir su forma, el tamaño de esos labios gordos, humedecidos por el liquido caliente que chorreaba de su vulva y que la enardecía, paso su dedo medio entre ambos labios, de arriba hacia abajo con un movimiento acompasado, casi al mismo ritmo como Ana subía y bajaba su pelvis, quizá queriendo seguir el mismo ritmo del dedo de Sonia.

–       ¡Hay!  prima… que rico se siente ¡hum! pásame tu dedo mas fuerte, anda

Ambas aumentaron el ritmo de sus caricias al mismo tiempo,mientras que Sonia acariciaba sus propios senos con su mano libre, estrujándolos, pellizcando sus pezones, halándolos como si quisiera arrancarlos de puro placer. En un momento dado, Sonia se inclino de nuevo sobre los pechos de Ana, sin dejar de torturar con su dedo el clítoris hinchado a su prima, para seguir chupando y mordiendo a placer esos botones cuyas aureolas mostraban ahora unos pequeñas granos, como cuando se tiene mucho frio y se pone la piel de gallina. Ana también sentía el gusto de tocar ese sexo velludo y húmedo que goteaba de placer, del mismo placer que sentía ella y que nunca se pudo imaginar que sería de esa forma, y aun faltaba más.

De pronto y sin que Ana lo esperase, Sonia introdujo suavemente pero de manera decidida el dedo índice dentro de su vagina, hasta donde alcanzaba el largo del mismo, para luego sacarlo del mismo modo. Ana sintió en esos breves segundos como un latigazo que le recorrió toda la espalda y que la obligo a arquearse para luego dejar escapar de su garganta un largo gemido.

–       ¡Aaaaaah! … eso también es rico, no pares, sigue, sigue, mételo de nuevo

–       Te gusta, ¿Verdad?… te voy a dar mas preciosa

Sonia volvió a hundir el dedo en la cavidad apretada de Ana, sintiendo como el calor de esa vagina apretada le quemaba, bien adentro, empujando su mano también para llegar lo más profundo posible. Comenzó a mover su mano de derecha a izquierda para que su dedo dentro de ella girara y rozara cada espacio de su pared vaginal, mientras movíatambién su dedo y chupaba sus pechos. Que sensación la que sentía Ana, no paraba de gemir.

–       ¡Huuum!… ¡Aaaaah!…¡Aaaaah!…

De pronto, con una mirada maliciosa y con una voz que noocultaba el deseo que sentía, en voz baja Sonia le dijo a su prima:

–       He visto lo que papa le hace a mi mama…

–       ¿Si?… Debe ser rico también

–       ¿Quieres que te lo haga?

–       Si hazme lo que tu quieras

–       Yo nunca lo he hecho

–       No importa, yo tampoco… todo esto es nuevo para mi y quiero probar todo lo que me quieras hacer prima

Sonia entonces poniéndose de rodillas delante de ella, separo aun más sus piernas y con los dedos pulgares de sus manos aparto los gruesos labios de la prima, para comenzar a lamer enérgicamente la conchita caliente de Ana.

–       Sabes delicioso Ana… tu cuca es medio dulzona

–       No pares por favor Sonia… ¡chúpamelaaa!

Sonia siguió chupando, tal como su prima le pidió, apretando con la punta de su lengua la pepa endurecida de su clítoris mientras la masajeaba a la vez con la yema del dedo. Ana ya no podía más, se apretaba sus pechos, los acariciaba con fuerza, con deseo, sintiendo como todo su cuerpo se estremecía con cada toque que le daba Sonia de esa boca maravillosa y esos dedos tan hábiles. Y cuando creía que el mundo le daba vueltas de tanto placer, Sonia comenzó a penetrar con la punta de su lengua su pequeño agujero, metiéndolo, sacándolo, al tiempo que seguía apretando su botón del placer con mucha más fuerza.

–       ¡Aaaaah! … Sonia siento que me ¡mueero!… Hay… sigue… sigue… ¡matameee!… ¡Coñoo!

Ana sintió que se desvanecía, que se hundía como en un mar espeso que la tragaba lentamente, oleadas de placer que iban desde su cabeza hasta el mismo centro de su vulva, ahí donde su prima la penetraba con su lengua y le torturaba con su dedo, la paralizaban y volvían a su cabeza, confundiéndose todo, y así, como estaba, con esas sensaciones, en esos breves segundos que le parecieron una eternidad y que deseó que durara para siempre, sintió se derramaba desde lo más profundo de su úteroen líquidos que no podía detener, como si su esfínter no respondiera y mojaba la cara de Sonia, en un chorro corto como si orinase para pasar en otros que simplemente se escurrían entre sus piernas.

–       Terminaste bien delicioso… ahora me toca a mí.

Continuara…

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Joseladino66@hotmail.com

Mis Super 15

Martes, septiembre 27th, 2011

Bueno esto me paso hace 2 años en mi fiesta de quinceaños, yo estaba muy emocionada por que llegara ese dia, elegi mi vestido morado ya que conbina con mi piel blanca y mis ojos negros, estando en mi fiesta el ultimo vals note que llego mi prima a la que no habia visto en muchisimo tiempo llore de algria ya que la queria mucho.
Esa noche despues de la fiesta se quedo a dormir en mi casa la invite a que se quedara en mi cuarto , platicamos reimos y jugamos por horas hasta al fin llego llego la hora de dormir nos dimos la buenas noches y apague la luz.
De repente me desperte y vi en mi celular que eran las 4 de la mañana en eso note que mi primaestava asiendo ruidos extraños bajo su sabana yo pense que estava soñando asi que silenciosamente fui hacia su cama y le quite la sabana de jalon ohhh!!!!! para mi sorpresa ella manipulava un juguete sexual completamente desnuda y extitada a, al verme ella quedo inmovil se me quedo viendo sin decir una palabra hahahahahaha ¡¡Que estavas haciendo cochinota le dije.. hahaha Nada !! exclamo!! en eso le pregunte si podi provar ella dijo si claro me kite la ropa y empese a gozar aquel consolador me exite tanto que obtuve mi primer orgasmo  y siguio ella mietas lentamente me aserque para poder chupar sus cenos ella no dijo nada asi que segui recorriendo hasta llegar a su concha la cual chupe hasta dejarla seca ella dejo el consolador a un lado y se acosto a mi lado opuesto para hacer el 69 aaaaaaaaahhhh!!!! lo goze tanto que pense que gritaria de la emocion al final terminamos besandonos todo el cuerpo y despues de tantos orgasmos nos dimos un beso en la boca y nos fuimos a dormir.
Esta no fue la unica vez que hice esto pero decidi escribirla por que es como vivirla de nuevo.

Y gracias por publicar mi relato besos!!!!

En sus brazos senti el amor

Jueves, septiembre 22nd, 2011

Vino María en mi busca a media tarde para irnos al Puerto de Santa María con el fin de pasar la noche en su casa y salir muy temprano para Sevilla, tomaríamos el primer tren Ave con destino a Madrid, así que nos teníamos que levantar muy de madrugada.

La cita con el médico la teníamos ese mismo día a media mañana en un hotel cercano al nuestro ya que la revisión que me tenía que hacer era muy simple y no necesitaba medios especiales, lo principal era ver mi evolución y si el resultado era el previsto.

Dejamos nuestras cosas en el hotel, que por cierto era muy bonito y grande, la habitación muy luminosa a pesar del día gris, con amenaza de lluvia o nieve y muy frio.

Bajamos y nos dimos un buen desayuno, al salir a la calle y para hacer tiempo nos fuimos dando un paseo en dirección al hotel donde estábamos citadas.

Era la primera vez que estaba en Madrid y me pareció una ciudad de locos con coches por todas partes y a toda velocidad, la gente caminando a toda prisa y con caras de pocos amigos, le decía a María que no cambiaba la vida de mi pueblo por la de Madrid por nada del mundo.

Cuando llegamos al hotel, el doctor nos estaba esperando en un gran salón que había a le entrada, me saludo con grandes muestras de afecto y con el cariño que siempre me demostraron mientras estuve en el hospital de Paris.

Nos sentamos y estuvimos hablando un rato, sobre todo ellos dos, de la evolución de mi operación y mi desarrollo que aun que no había terminado del todo pero ya estaba bastante avanzado.

Cuando terminaron de hablar subimos a su habitación para examinarme, me desnude totalmente y me examino de pies a cabeza, durante un buen rato estuvo comprobando cada pliegue y cada rincón de mi sexo, me introdujo con sumo cuidado un tubito con una pequeña luz con el que podía ver el interior de mi vagina, note que bromearon por tener intacto mi himen y me uní a sus bromas con el poquito francés que aprendí durante el mes largo en Paris, él se esforzaba por hablar en un español que resultaba muy divertido, después de hacerme unas pruebas de sensibilidad, dio por terminada la revisión.

Volvimos al salón del hotel y a través de la traducción de María mi doctora, me dijo que todo estaba perfecto y ya podía llevar la actividad sexual que yo creyera oportuna, me miraba atentamente y dijo que en los mese que habían transcurrido desde la última vez que me vio me había convertido en una mujercita preciosa, eso provoco que notara un cierto calor en mi cara.

Nos fuimos a comer a un restaurante muy bonito, donde me dio una foto dedicada de todo el equipo médico tras la comida nos despedimos, él regresaba a Paris esa misma tarde, le pedí diera recuerdos a todos y les dijera que pronto les escribiría con la ayuda de María que haría la traducción.

De camino al hotel María me fue contando, con más detalles, todo lo que el doctor le había comentado, la evolución había sido perfecta y que estaba sorprendido de lo rápido  que había ido todo y de lo bien que me ha encontrado.

De vuelta al hotel estábamos un poco cansadas por lo temprano que nos habíamos levantado así que decidimos quedarnos tranquilas en nuestra habitación.

Nos echamos en la cama y me acurruque cerquita de ella, con la calidez de su cuerpo me quede dormida.

Nos despertamos y decidimos salir a divertirnos María conoce muy bien Madrid por los años que estuvo estudiando medicina, así que nos pusimos guapas y salimos a divertirnos.

Fuimos a muchos sitios y al final terminamos en el pub de nuestro hotel que era muy bonito y acogedor, además el frio que hacía no invitaba a estar en la calle.

Al entrar me pidieron el documento de identidad para comprobar que tenía dieciocho años, cosa que me molesto un poco pero bueno como no represento la edad que tengo es normal que me lo pidan y me tengo que aguantar.

Al ser miércoles no había demasiada gente, así que pudimos sentamos en una mesa donde no paramos de hablar y divertirnos con los intentos que algunos chicos hacían por ligar con nosotras pero preferíamos estar solas, a mi me gusta mucho hablar con María, es una mujer muy culta, me siento muy bien con ella porque además aprendo muchas cosas y me siento especialmente bien con ella.

María es una mujer muy guapa con ojos grandes color miel claros, larga melena de cabellos sedosos, mirada muy dulce, con una esbelta y bonita figura, por lo que no era de extrañar que fuera el centro de todas las miradas de las personas que había, era normal yo no represento la edad que tengo y la verdad que me daba rabia, excepto una chica, que estaba sola, no me quitaba ojo de encima y cuando nuestras miradas coincidían hacia un leve gesto con la boca como si me enviara un beso.

Tanto insistieron que al final permitimos a dos chicos, bastante guapos, se sentaran con nosotras, al principio lo pasamos muy bien porque eran muy alegres divertidos.

Ernesto, que así se llamaba el que estaba conmigo, me doblaba la edad, es un alto cargo de una conocida marca de ropa de chicas y me propuso que posara con la colección de primavera verano como modelo pues andaban buscando una chica como yo para completar el álbum, si las pruebas salían bien me harían un contrato para trabajar con ellos, por supuesto no acepte, trato de deslumbrarme con una cifra muy jugosa pero no me imagino dejar mi pueblo para venir a Madrid y no poder ver el mar todos los días, además seguro que a cambio le tendría que dar algo mas, según me dijo María después.

Como decía antes, al principio fue divertido hasta que empezaron a ponerse pesados, querían que fuéramos a no sé qué sitio a bailar, el caso es que ya no nos gustaba tanta insistencia, así que nos despedimos de ellos con el pretexto de estar cansadas.

Ya en la habitación continuamos hablando de nuestra conquista sin parar de reírnos de las pretensiones de cama que tenían los dos y de la chica que no paraba de mirarme y hacer gestos pretenciosos.

El cuarto de baños era muy grande, con dos lavabos, el vide y la taza separados en un cuartito, de repente veo a María haciendo muecas con la cara como si la duchita que tenía en el centro el vide le estuviera dando gustito en el potorro mientras se lavaba, nos partimos de risa y exageraba sus gestos, cuando llego mi turno abrí tanto el mando que el agua casi me llega a la garganta, la situación era de lo más divertida y María es una mujer tan divertida y alegre que a cualquier cosa le busca motivos para hacer bromas y reírnos, estoy muy contenta que hayamos congeniado y seamos tan buenas amigas, nos tenemos mucho cariño y amistad.

Esa noche en el baño vi a María por primera vez totalmente desnuda, su preciosa figura, con la piel ligeramente bronceada hace destacar la zona más clara y depilada que cubre la braguita lo que la hacía más atractiva, por mi mente se arremolinaron los pensamientos al contemplarla, su piel tersa y fina con un envidiable busto, culito redondo y muy firme, piernas largas y muy bien proporcionadas. Acostumbrada como estaba a verla con su blanca bata de doctora no podía imaginar realmente como es, a pesar que cuando la veía vestida con sus vaqueros y una camisa, las veces que venía al pueblo a verme, se adivinaba su esplendida figura.

Nos metimos en la cama, que estaba un poco fría por habernos dejado una ventana sin cerrar del todo, pedí a María si me dejaba dormir con ella le pareció muy bien y me metí en su cama, pegue mi espalda a su pecho, lo mismo que siempre hago cuando duermo con mi madre. En seguida note el calor de su cuerpo.

Paso su brazo sobre mí con su mano a la altura de mi cintura, vino a mi mete su hermoso cuerpo desnudo y la forma de mirarnos cuando estábamos con los chicos, entonces tome su mano y la pase bajo mi camiseta, la coloque entre mis pechos para sentir su contacto, se quedo inmóvil  pero al poquito comenzó a acariciarlos, notaba con agrado como su suave mano me acariciaba, me apreté contra ella, con la yema de los dedos rozaba mis pezones que comenzaron a ponerse duros y erectos, me excitaba mucho y note como los suyos se endurecían al contacto con mi espalda.

La intensidad de las caricias fue aumentando, sentía su cálida respiración en mi nuca y sus labios en mi cuello, me di la vuelta y quedamos las dos cara a cara mirándonos a la tenue luz que entraba por la gran ventana, sus bonitos ojos llenos de ternura estaban clavados en los míos.

Sin pensarlo dos veces acerque mis labios a los suyos y nos sumergimos en un profundo, largo y tierno beso, no sé el tiempo que nuestras bocas estuvieron unidas, entre miles de sensaciones la pasión comenzó a flotar entre las dos, acaricie, bese y mordí sus duros pezones, sus manos recorrían mi cuerpo y nuevamente nuestros labios se buscaban para unirse en interminables y delicados besos.

Busco con sus boca mis pequeños pezones que por primera vez lo besaban unos labios, succionaba con delicadeza provocándome infinidad de sensaciones nuevas. Su mano bajaba por mi vientre hasta llegar a mi sexo ya inundado. Sus dulces caricias me aturdían provocándome una gran excitación.

Me incorpore para acariciar su sexo inundado, con nuestros mojados dedos nos humedecíamos los labios para besarnos y mezclar nuestros sabores y aromas.

Recorrí su cuerpo besando y lamiendo su perfumada piel al llegar a su sexo me sumergí entre aromas de su esencia de mujer, recorrí con mi lengua cada pliegue, lamí y chupe su erecto clítoris, saboreé la seda de cada gota de su excitación.

Despacito se fue sumergiendo en un profundo y fuerte orgasmo que entre gemidos la estremecía, sin poder parar acariciaba con mi lengua todo su sexo entre espasmos de placer, en ese loco frenesí hubiera estado horas, envuelta entre los aromas y sabores de su rosada fuente de mi deseo.

María acariciaba mi pelo y lo enredaba entre sus dedos hasta que tomo con sus manos mi cara y nuestras bocas se unieron, para lamer mis labios impregnados de su dulce esencia.

Mi excitación era muy grande, despacio busco mis pezones para besarlos y morderlos nuevamente, beso mi vientre hasta llegar a mi sexo y recorrerlo con su lengua, beso y chupo mi clítoris y con la punta de su lengua hacia presión en la entrada de mi vagina y mi clítoris con rápidos movimientos, note desde lo más profundo las más dulces sensaciones que pudiera imaginar.

Una brutal descarga recorrió mi espalda hasta mi nuca, el placer invadía todo mi cuerpo, los orgasmos se encadenaban uno tras otro con enloquecedora intensidad,  mis sentidos me abandonaban y hacían que perdiera la noción de mi ser, en ese estado de locura quería que el tiempo se detuviera para estar más tiempo en ese torbellino de placer.

Tome su linda cara entre mis manos para besar los labios que tantas cosas me habían hecho sentir, las dos estábamos embriagadas por los sabores y aromas de nuestro amor.

Abrazadas y sin parar de besarnos nos fue rindiendo el cansancio, nos quedamos dormidas notando en cada poro de nuestra piel el placer sentido.

En ese punto del sueño en el comienzas a darte cuenta que te estás despertando, note como unos cálidos labios besaban los míos, con la dulzura del momento fui abriendo los ojos y me encontré con los suyos que me miraban con una ternura indescriptible, con un buenos días mi linda niña volvió a besar mis labios y nos unimos en uno de nuestros cálidos y largos besos.

Todavía no había amanecido y a la tenue luz que entraba por la gran ventana podíamos ver nuestros ojos fijos la una en la otra, ellos transmitían todo lo que queríamos decirnos, no hacían falta las palabras.

Decidimos desayunar en la habitación y cuando nos lo trajeron lo comimos sin pronunciar una palabra, estábamos muertas de hambre.

Con nuestros estómagos calentitos y lo temprano que era decidimos quedamos en la cama cloqueando, como dicen en nuestra tierra, entre risas y juegos, María me daba bocados en el culete o hacia pedorretas en mi barriga yo le hacía cosquillas y la dejaba flojita o fingía ser un bebe que mamaba la teta de su mama, las dos como dos niñas chicas que no paran de jugar y reír, sobre todo con nuestra apuesta a ver cuál de las dos tenia mas gordito y grande el chocho, con eso nos partimos de risa al mirarlo con un espejo de mano y comparar su tamaño.

Dejo de reír y mirándome dulce y fijamente me dijo:

– Alguna vez he pensado como seria el amor con otra mujer, nunca lo he intentado porque nunca me apeteció, jamás pensé que fuera tan tierno y hermoso pero sobre todo lo que más me ha gustado es que esa primera vez fuera con un ser tan especial como tú, contigo he sentido el verdadero significado de la palabra AMOR.

La escuchaba atentamente y comprendí que algo nuevo empezaba abrirse en mi vida, a pesar que en los últimos meses han ocurrido muchísimos cambios, entonces le respondí

– Sabes una cosa María quiero que mi virginidad se tuya y tú seas quien la rompa pero sobre todo quiero, a partir de ahora, formar parte de tu vida y que tú la formes de la mía.

-Gracias mi amor por regalarme tu sagrada pureza, pero quiero que sea en una noche especial en el mar abordo de La Bonita.

Nos abrazamos durante un buen rato, notábamos los latidos de nuestros corazones para a continuación entregarnos en un largo y profundo beso que sello nuestra unión.

Decidimos cortar porque de continuar así nos quedaríamos en la habitación todo el día, el deseo de amarnos era muy intenso y grande.

Después de ducharnos y ponernos ropa cómoda y calentita, ya que el día seria muy frio, salimos de la habitación a caminar por Madrid y que me enseñara todo lo que nos diera tiempo en ese día.

Yo le pedí que me llevara a algún museo, nunca había visto cuadros en la realidad, solo en fotos así que tenía interés en verlos.

No dirigimos al Reina Sofía que en esos días había una exposición del impresionismo francés y las dos teníamos interés en ver en directo los cuadros de esa época, que como decía solo los habíamos podido ver en fotos.

La circulación a esa hora era frenética, el olor a combustible quemado hacia irrespirable el aire, acostumbrada a respirar el aire de mi pueblo con olor a mar no entendía que las gentes puedan vivir en ese ambiente de humos, ante mis protestas me tomo por la cintura para apretarme contra ella para decirme casi al oído: hasta protestando  eres pura corazón mío, no voy a poder resistirme a comerte esos dos ojos azules y esa boquita rosa y jugosa, las dos comenzamos a reírnos y los que venían de frente nos miraban extrañados, parecía que la hora no era propia para reírse pero nosotras íbamos tan felices y contentas.

Me quede alucinada ante la belleza de todos esos cuadros y sobre todo los matices, colores y detalles que parecía se podían tocar, es increíble lo que se puede hacer con unos pinceles, me quede perpleja ante tanta obra de arte y belleza plasmada en un lienzo.

Transcurrió la mañana en el museo ya que vimos con detenimiento cada una de las salas. María me daba todo tipo de explicaciones a las preguntas y comentarios que le hacía, es una mujer muy culta, aclaró un poco mis pobres conocimientos de arte.

Cuando salimos teníamos hambre así que decidimos que había que comer algo antes de seguir andando por Madrid.

Ir con ella es de lo más divertido siempre esta alegre, nos reíamos mucho de las miradas que nos dedicaban y hacíamos comentarios muy picantes sobre sus posibles pensamientos, eso provocaba que estuviéramos continuamente bromeando y riendo.

Entramos en un lugar muy bonito y cálido, según me comento, es donde la gente importante viene a tomar el aperitivo, por cómo iban vestidas me di cuenta enseguida de que lugar se trataba, nosotras a pesar de ir vestidas muy de sport no desentonábamos en lo mas mínimo, así que con aires de suficiencia buscamos una mesita alta con dos taburetes donde nos dispusimos a devorar todo lo que pidiéramos.

La mayoría de las personas eran metiditas en años y unos que había a nuestro lado al oír nuestro acento andaluz aprovecharon para entablar conversación, la verdad que eran muy ambles y simpáticos lo que hizo que pasáramos un rato agradable y entretenido, cuando fuimos a pagar para irnos no nos permitieron hacerlo y tras darles las gracias nos despedimos no sin antes agradecer su cordialidad y el buen rato que pasamos con ellos.

El frio era muy grande y por la hora que era decidimos entrar en una cafetería a esperar que abrieran las tiendas para darnos una vuelta y ver si había algo que se nos antojara.

La cafeterita era pequeña y  muy acogedora, sentadas en una mesa y después de traernos un aromático café, con disimulo toque su rodilla y de inmediato su mano busco la mía, su calidez recorrió mi brazo y sentí como me llegaba al corazón, sus lindos ojos claros me miraban con toda la dulzura que hay dentro de su ser, en silencio las dos, eran nuestros ojos quien gritaban lo que sentían nuestros corazones.

Con suave voz me dijo:

-Anoche cuando pusiste mi mano sobre tu pecho no pude reprimir acariciarlos y al notar su suavidad busque con la yema de mis dedos tus pequeños pezones y me encanto notar como reaccionaron a mis caricias, en ese momento no pude reprimir hundir mi cara en tu pelo y besarlo.

-Cuando puse tu mano sobre mi pecho temí que la quitaras de inmediato pero cuando comenzaste a acariciarlos me entro una sensación de felicidad muy grande, tu aliento en mi nuca, el contacto de tus labios en mi pelo, la dureza de tus pezones en mi espalda, sentí un deseo irrefrenable de girarme para ver tu hermoso rostro tan cerquita del mío, a pesar de la poca luz vi tus luminosos ojos y la expresión de tu cara que parecía decirme: bésame.

 

Recordando esos momentos, nos quedamos en silencio, note que mis ojos se humedecían y ella respondió:

-El primer instante en que note tus labios sobre los míos, fue de sorpresa pero enseguida note como se abría una puerta en mi corazón y entraste como un huracán dentro de él, jamás olvidare tu primer beso ni lo que sentí, nadie me ha hecho sentir tanto con un beso.

Mientras me hablaba sus ojos se llenaron de lagrimas, una resbalo por su mejilla, la tome y la puse en mis labios, después humedecí los suyos.

 

Sin darnos cuenta de lo que ocurría a nuestro alrededor, en una mesa cercana tres chicas estaban pendiente de nosotras, María las miro y  dirigiéndose a ellas les dijo:

-Es que es un ángel que ha bajado del cielo, todas comenzamos a reír, una de ellas dirigiéndose a mi dijo que nunca había visto unos ojos tan azules y transparentes, que era preciosa, sentí el rubor en mi rostro.

Decidimos sentarnos juntas, eran tres chicas muy lidas y muy bien vestidas, nos comentaron que estaban haciendo tiempo antes de entrar a trabajar en una joyería cercana, hablamos y reímos con nuestras cosas, llamando la atención de la gente que había.

Nos pidieron que la acompañáramos y así enseñarnos donde trabajaban.

La joyería era preciosa y con unas cosas de exquisito gusto, una de ellas saco un camafeo pequeñito con una cinta de terciopelo negro lo puso en mi cuello, María de inmediato dijo que me lo regalaba, yo no sabía que decir ante tantos alagos por parte del las chicas y el dueño, me sentía muy abrumada, sentí en la mirada de María toda la ternura y el amor que salía de su corazón que entraba en mi y hacía sentirme la mujer más dichosa del universo.

Nos comentaron que en algunas ocasiones bajaban al sur en busca de sol y playa por lo que les dimos nuestros teléfonos para que nos llamaran, eran realmente encantadoras y hermosas.

 

Salimos de la joyería con la intención de ver los escaparates de las tiendas, caminaba a su lado muy agarradita de su brazo para sentirla muy cerca de mí.

Entramos en algunas boutique y al final no compramos nada, solo compre un detalle para mi madre, lo desapacible de la tarde quitaba las ganas de mirar escaparates en busca de algo que nos interesara.

Decidimos regresar al hotel y con idea de entrar en calor decidimos andar los veinte minutos que nos separaban a paso ligerito.

 

Llegamos muertas de frio, subimos a la habitación, que estaba muy calentita y entre juegos y risas nos desnudamos para darnos una ducha bien caliente que nos entrara en calor, nos metimos las dos a la vez y aguantamos la temperatura del agua hasta que nos quemaba, fue delicioso como nos sentíamos después de secarnos y como era de esperar hicimos el payazo, esta vez con los gorros de ducha, a las dos nos dio un ataque de risa, esta vez ocurrió lo que en raras ocasiones me pasa cuando me rio sin parar, me pongo flojita y me hago pis, gracias que estaba cerca y me senté corriendo y a cada golpe de risa el pis salía a presión.

María se sujetaba el estomago sin poder parar y yo sentada como una tonta soltando chorritos de pis.

Cuando ya nos calmamos un poco María me tomo como si fuera su bebe mientras me decía:

-Esta niña chiquita se ha hecho pis y hay que lavarle, secarle y echarle polvitos de rosas en su chochito para que este fresquito y perfumado, no sea que se le irrite esta cosita tan rosita, linda y gordita.

Yo imitaba los pucheros de un bebe y las risitas por sentir los cuidados de su mama.

Pasamos un rato de lo más alegre y divertido con las ocurrencias de las dos.

 

Como la habitación estaba muy cálida solo estábamos vestidas con una camiseta de algodón larga y las braguitas.

 

La amplia habitación tenía un sofá grande y cómodo con una mesa baja en el centro, encendimos una lámpara de sobre mesa cuya pantalla estaba formada por cristales de colores emplomados, su luz creó un ambiente muy acogedor al mezclarse con el gris que entraba por la gran ventana, del mini bar sacamos unas coca cola y con mucho hielo nos sentamos a beberla tranquilamente, enseguida nuestras manos se buscaron para entrelazarse y sentirnos unidas.

Durante mucho rato estuvimos en silencio, recreándonos de sentirnos una al lado de la otra, de vez en cuando nuestras manos se cerraban fuerte como si quisiéramos comprobar que era real todo aquello.

Suavemente me atrajo hacia ella para acurrucarme entre sus brazos con mi cara apoyada sobre su pecho, con el suave perfume de su piel y la calidez del abrazo, entorne los ojos para sentirme envuelta en el amor que salía de su corazón.

Una mano acariciaba mi pelo y bajito me susurraba:

-Bendigo el día que apareciste por mi consulta con tu carita asustada y ahora te tengo en mis brazos, me haces sentir lo que nunca imagine que existiera, eres tan linda, tan niña, más que una mujercita eres el ángel del amor al que hay que adorar y mimar.

Sus palabras aturdían mi mente y me sentía envuelta en una nube de felicidad que me impedía encontrar las palabras que expresaran lo que yo sentía.

 

El deseo imparable de besar sus labios me saco de ese estado de letargo, me senté frente a ella sobre sus piernas, nos sumergimos en un interminable beso notando como nuestras almas se fundían en una.

Las lágrimas resbalaban por nuestras mejillas y algunas entraban por la comisura de nuestros labios unidos, parecía que querían unirse al festín de amor con su salino sabor.

 

Perdimos la noción del tiempo, entre frases que estremecían el corazón e infinitos besos, la cálida luz de la lámpara hacían brillar nuestros ojos encendidos por el más puro amor que dos seres se pueden dar.

Me tendí sobre el sofá y apoye mi cabeza en su regazo y en seguida se inundaron mis sentidos con los aromas de su esencia de mujer, con una de sus manos acariciaba mi cara y pelo y con la otra recorría mis piernas, mientras yo me recreaba de sus aromas

 

Como no habíamos comido apenas nada por la charla con las personas que nos invitaron, un suave y ronco sonido salió del interior de mi tripa sacándonos del letargo en el que estábamos sumidas, las dos comenzamos a reír por el aviso que daba mi estomago para que le hiciera caso.

Eso fue el detonante para que las dos nuevamente riéramos sin parar entre juegos.

 

Pedimos nos subieran una suculenta cena a base de ensaladas, carne asada, postre y una botellita de vino.

Con un brindis por nuestra amistad y el amor que había surgido entre las dos, bebimos un buen sorbo, que rápidamente hizo su efecto porque a pesar del hambre que teníamos parecíamos dos cotorras hablando y riendo mientras nos comíamos la cena.

 

Llamamos para que retiraran las cosas y nos quedamos con nuestras copas para apurar el resto de vino que nos quedaba, sentadas de nuevo en el sofá, le dábamos sorbitos pequeños no sin haber brindado antes por lo que se nos ocurría, pero sobre todo por la oportunidad de habernos conocido.

 

María me tomo en sus brazos y me acuno en su pecho, la calidez de su cuerpo unido a los vapores del vino me hacia flotar en una nube.

Busque bajo su camiseta sus turgentes pechos, las seda de su piel y su entrecortada respiración me provocaban un estado de dulce embriaguez.

Subí la blanca camiseta para contemplar sus firmes y duros pechos, sus rosados pezones respondían a mis caricias poniéndose duros y encendidos.

Era imposible resistirme a tenerlo entre mis labios y después de besarlos una y otra vez, como si fuera un bebe comenzé a mamar uno de sus rosados pezones.

Su respiración era cada vez más agitada, me abrazaba y suavemente me apretaba contra su pecho como si fuera su bebe al que esta amamantando, su agitación era cada vez mayor, de repente un gemido salió de su boca y al instante note algo liquido y tibio en mi boca, aterrorizada pensé que en mi ceguera succionaba demasiado fuerte y le podía haber hecho daño.

Al despegar mi boca y esperando ver lo peor, una inmensa emoción me recorrió de pies a cabeza cuando vi una diminuta gotita de blanca leche prendida de su pezón, la tome entre mis labios y suavemente comencé a mamar su delicado pecho.

Tres chorritos de tibia leche entraron en mi boca, su delicada dulzura y calidez saturo mi paladar, María se estremecía y apretaba su cuerpo contra el mío.

Con mi boca inundada de su exquisito néctar uní mis labios a los suyos para con un tierno beso saborear juntas el sedoso sabor de su leche.

El tiempo pareció detenerse ante nosotras y un inmenso amor nos envolvió mientras entre sollozos tratábamos de comprender todo lo que estaban sintiendo nuestros corazones, no sé qué extraño efecto causaron en mí esas gotas de leche pero sentía que mi pecho iba a explotar de tanto amor como sentía por ella.

 

Cuando las emociones se fueron calmando, decidimos entrar en el baño a refrescarnos un poco, María tocaba su pecho y al presionarlo un poco una tímida gotita apareció en su lindo pezón, la tome con la puntita de mi lengua y la puse en sus labios.

Me explico que en algunas ocasiones y en estado de excitación, si se succiona el pecho en repetidas ocasiones las glándulas reaccionan produciendo una pequeña cantidad de leche.

– Entonces a mi me pasaría igual?

– De momento no, un poquito más adelante, entonces puede ser que si, no a todas  les pasa.

-Me hacía ilusión pensar que yo podría también darle la mía.

 

Las dos desnudas y sentadas sobre la cama me abrazo de espaldas contra su pecho, con su ternura infinita me acariciaba los hombros y me daba besos que me hacían estremecer

Tomo entre sus manos mi cara y nuestros labios se unieron en interminables besos, parecía que el aire que respiraba llegaba a lugares nuevos dentro de mí y trataba de pensar alguna palabra con la que le pudiera expresar lo que sentía, imposible de expresar todo aquello

Bese una y otra vez su lindo rostro, enrede su pelo con mi mano, ahogábamos las dulces palabras con interminables besos que nos hacia estremecer de amor.

Embriagada por el deseo baje hasta sus pechos para acariciarlos, besarlos y con mis labios busque sus delicados y rosados pezones en espera me regalaran alguna gota de su exquisito manjar.

Duros como el hierro los notaba entre mis labios y dientes, María suspiraba de placer y su mano iba de mi sexo a mis pechos con los dedos empapados de mi deseo.

Con su sedosa humedad mojaba mis pezones entre pequeños pellizcos que me provocaban un dulce dolor que me hacia gemir de placer

De su boca salió un gemido y varias gotas de su leche invadieron mi paladar, María busco mi boca para juntas sentir su sabor.

Entre sollozos separe mis labios y mirando su linda carita la dije:

– Gracias por regalarme tu amor con pequeñas gotitas blancas.

Las lágrimas resbalaban por nuestros rostros y nos fundimos en un apretado abrazo hasta notar el latido de nuestros corazones.

En ese estado de emociones indescriptibles María muy bajito dijo:

– Que extraño misterio hay en la sal que solo está en las lagrimas y en el agua del mar.

Me separe de ella y mirando sus inundados ojos sentí desfallecer y solo le pude decir entre sollozos:

– Bésame que quiero morir de amor en tus brazos.

– No mi niña nuestro amor solo acaba de nacer y tiene mucha vida que vivir para las dos.

Los besos y caricias eran in terminables, recorrimos nuestros cuerpos besando y acariciando cada centímetro, nuestra entrega en ese universo de sensaciones era tan grade que un simple beso nos provocaba gemidos de placer.

 

Atraídas por nuestros aromas y el deseo, buscamos nuestros inflamados sexos para ensalzarnos como dos fieras en un combate por la búsqueda del placer mas carnal que existiera.

En ese estado de lujuria y ciegas de deseo, nuestras lenguas acariciaban cada pliegue y cada rincón de nuestros sexos inundándolas de su perfumado y sedoso sabor. Yo introducía mis dedos en su vagina para acariciarla mientras mi lengua buscaba su clítoris para succionarlo y sentirlo entre mis labios.

María se estremecía de placer y notaba como sus orgasmos la hacían enloquecer entre ahogados gemidos.

Ella chupaba, lamia y mordía mi sexo ciega de deseo, notaba como su lengua rozaba mi virginidad y le pedía lo rompiera para que ella fuera quien traspasara por primera vez el umbral de mi pureza, quería sentir sus dedos entrando dentro de mí.

Los orgasmos eran innumerables, mi cuerpo se estremecían de placer y una corriente eléctrica parecía recorrernos de pies a cabeza con descargas continuas que salían de lo más profundo.

Ciegas por la pasión no podíamos parar de lamer, chupar e incluso morder nuestros sexos, éramos insaciables, estábamos fuera de sí y solo buscábamos el placer continuo, en sagrada unión con los aromas y sabores de nuestro deseo, parecía que queríamos sentir dolor de amor.

 

Rendidas y exhausta fuimos recobrando la calma mientras nuestros sentidos seguían saturados de tantas sensaciones.

Con los labios rozando nuestros enrojecidos e inflamados sexos, permanecimos un rato mientras recobrábamos la cordura, de la orgia de placer donde nos habíamos sumergido.

 

Durante la noche era consciente de encontrarme envuelta en un estado de embriaguez infinito e incluso note como los labios de María besaron en alguna ocasión los míos con delicadeza.

 

Al despertar, nuevamente, encontré los claros ojos de María mirándome fijamente, tras unos segundos nuestros doloridos labios se unieron para a continuación decirme:

– Buenos días amor mío.

Lo inmediato fue acurrucarme en sus brazos para sentir la calidez de su piel y besar su carita, todavía podíamos percibir los aromas de la pasión vivida.

 

Nos levantamos para darnos una ducha que restaurara nuestros maltrechos cuerpos, las dos teníamos muy inflamados y rojo nuestros sexos.

 

Desayunamos en la habitación y tras guardar nuestras cosas bajamos para tomar un taxi que nos llevara a la estación.

 

Ya en el AVE de vuelta comenzamos con nuestras bromas, esta vez yo le decía a María que parecía que mi chochito había aumentado de tamaño y no me cavia entre las piernas y muertas de risa me respondía que le pasaba igual.

Así estuvimos durante el trayecto de vuelta, alegres y contentas al recordar todo lo sucedido.

 

Ese fin de semana lo pase con María, paseamos por la playa, hablamos de muchas cosas y sobre todo de nuestro amor.

 

A partir de entonces sucedieron muchas cosas que en otra ocasión contare.