Archive for the 'Lésbicos' Category

La violación de Vicky

Saturday, October 25th, 2008

Hola de nuevo, mi nombre es Roberto, tengo 26 años y vivo en el pequeño país de El Salvador, en Centroamérica. Esta no es la primera vez que escribo para sexy cuentos, y agradezco mucho los comentarios a mis anteriores historias.

Hay tres cosas en este mundo que a me excitan tremendamente: las lesbianas jóvenes, el sexo anal y las violaciones, así que lo más excitante para mí sería contemplar a una nena violando por el culo a otra nena… ¡wow! Solo de pensarlo ya me excité… Bueno, un día se me ocurrió que yo mismo podía hacer una historia sobre eso, así que les he traído esta historia ficticia, espero que disfruten al leerla tanto como yo al escribirla.

Vicky era a muchacha más bonita de primero de preparatoria, a sus 16 años medía 1.60 m de estatura, tenía la piel clara y su pelo lacio y castaño le llegaba hasta los hombros, en marcando una carita preciosa de ojos claros. Era delgada y sus senos redondos y su culito parado y firme hacían babear a todos los muchachos que la veían… y también a una chica.

Teresa era una chica normal de 17 años, tenía el pelo negro. Lacio y bastante largo, sus ojos eran café y sus piel blanca, era ligeramente más alta que Vicky y un poquito más robusta, no tenía un culo tan espectacular como ella, pero sus senos eran más grandes.

Era la nueva del instituto, hasta los 16 había estudiado en una escuela católica para señoritas, pero la expulsaron cuando la encontraros besándose y tocandose con una amiga en los vestidores, eso la hizo perder un año. Sus padres decidieron que la falta de compañía masculina la había inclinado al lesbianismo, y creyeron que enviándola a una escuela mixta la “curarían”; pero ella sabía que no estaba enferma, que simplemente le gustaban las mujeres en lugar de los hombres.

Como Vicky era muy sociable se hicieron amigas muy rápido, a Tere le encantaba verle el culo, y casi se desmaya la primera vez que le vio las bragas en los vestidores, a menudo se masturbaba pensando en estar con ella… Definitivamente quería follársela, pero no sabía como; charlando con Vicky, Teresa se convenció de que era heterosexual, incluso había perdido su virginidad con un ex novio un año atrás y no le atraía para nada una aventura lésbica. No había posibilidades de convencerla de tener sexo, así que una noche, recostada en su cama luego de masturbarse pensando en aquel hermoso culo, Tere tomó una decisión: Iba a follarse a Vicky, de cualquier forma, ¡por la fuerza si era necesario!

Durante una semana pasó convenciendo a sus padres de que salieran a celebrar su aniversario todo el fin de semana en la playa; luego convenció a Vicky de que se quedara a dormir en su casa. “Nos vamos a divertir” le insistió hasta que aceptó.

Vicky llegó pasadas las seis de la tarde, vistiendo una blusa de botones, una falda corta de paletones y unas botas, al verla Tere quiso caerle encima en la misma entrada de la casa, pero se contuvo como pudo.

“¿Y tus papás?” preguntó la visitante al no ver a nadie.

“Ya vendrán salieron a un compromiso” contestó la otra tratando de fingir indiferencia “Iba a ver una peli, ¿te parece?”

“Sí, claro”

Ambas se desparramaron por el sofá a ver la película, cuando habían pasado varios minutos y Vicky parecía sentirse más en confianza, Teresa le ofreció una soda: la chica se tomó su tiempo para ir a la cocina y regresar con las dos bebidas.

“Que raro” dijo Vicky unos minutos después de haber vaciado su vaso, “de pronto me ha dado mucho sueño…” y se tumbó sobre el sillón.

La hermosa chica despertó una hora después y se encontró acostada sobre una cama con las manos atadas a la cabecera y los pies, sin botas, atados a las patas de la cama para que sus piernas quedaran abiertas.

“¿Qué pasa?” dijo asustada “¡Tere! ¡Tere, sueltame! ¡Esto no es gracioso!”

“Tranquila, mi amor” contestó la aludida haciéndose una cola en el pelo “Es mejor que estés relajada”

Vicky se asustó más cuando vió a Teresa parada junto a la cama en ropa interior

“¿Qué vas a hacer Tere? ¿Qué vas a hacer?”

“Me voy a divertir contigo” Contestó ella tumbándose junto a su victima “No te imaginas lo mucho que me he aguantado esperando a que despertaras.”

Vicky entonces comprendió de que se trataba todo eso y comenzó a sollozar

“¡No, Tere, por favor! ¡No me hagas nada! ¡Suéltame, no seas mala!”

Pelo su captora la cayó con un beso, con una mano le apretó las mejillas para que no cerrara la boca y poder meterle la lengua; para Tere fue el mejor beso de su vida, para Vicky fue el peor. Entonces Tere se sentó sobre las caderas de su amiga mientras esta lloraba consciente de que la iba a violar.

“¡Por favor, Tere, te juro que no se lo le diré a nadie!” suplicaba

“Llora todo lo que quieras, Vicky” contestó la otra “Mis papás vendrán hasta mañana y estando en este cuarto los vecinos no te van a escuchar.”

Entonces le abrió la blusa y se la subió hasta las manos, tan rápido que más de un botón salió volando, y casi de inmediato le desabrochó el sostén que convenientemente tenía el broche adelante. Teresa se quedó unos instantes viendo los senos de Vicky, le parecieron deliciosos, blancos, redondos y firmes como eran; sin decir palabra comenzó a acariciarlos con ambas manos.

Vicky soltó un simple “¡NO!” que pareció casi instintivo y se arqueó ligeramente como tratando de escapar, aunque sin éxito. Ese mismo reflejo se hizo más fuerte al sentir una boca de violadora sobre sus rosados pezones; la chica se quedo un buen rato chupando y lamiéndole los senos, hasta dejarles marcas de rojas, a lo que Vicky solo podía responder sollozando más profundamente.

Luego Tere bajó por su delicioso vientre adolescente y le levantó la falda descubriendo unas bragas blancas. “Si supieras lo mucho que me he masturbado imaginando este momento” Le dijo a su amiga y comenzó a comerle el coño por encima de las bragas; Vicky arqueó la espalda, soltó un gemido y comenzó a llorar en serio:

“¡Waaaaaaa!”

Lo que verdaderamente estaba haciendo mella en su psique era el hecho de que era otra chica quien la estaba violando.

Entonces Tere se levantó, cogió unas tijeras de la mesa de noche y le cortó las bragas a Vicky; cegada por las lágrimas la pobre chica no pudo ver los juguetes sexuales que su captora tenía en la mesa, preparados para la ocasión… y quizá fue mejor así.

Tere estaba muy excitada viendo el coño desnudo en el que tanto había pensado, se quitó el sostén si se acarició los senos con una mano mientras con la otra tocada el sexo se su amiga. Finalmente se inclinó y comenzó a lamerlo y chuparlo, haciendo que Vicky se arqueara de nuevo.

“¡No, Tere! ¡Nooo!”

Pero Tere chupaba y lamía con ganas, con ansia; le abrió los labios con los dedos y le metió la lengua lo que hizo respinga a su victima con fuerza. De pronto, en la excitación, la chica le metió un dedo en el coño a Vicky y ella gritó:

“¡AAAHH! ¡Nooo, por favooor!”

Pero la violadora siguió metiendo y sacando el dedo, y al poco rato le metió un segundo dedo, mientras seguía lamiendo y chupando y se metía ella misma dos dedos de la otra mano en su propio coño. Vicky no paraba de llorar, no quería esos dedos invasores en su cuerpo.

Tere entonces se levantó, fue a la mesa de noche y cogió un arnés con un pene de plástico que lubricó debidamente, Vicky se asustó al verla quitarse las bragas y ponérselo.

“¡No, Tere, te lo suplico! ¡No lo hagas! ¡NO!”

Pero las súplicas solo excitaron más a la chica del arnés. Se colocó sobre ella, la besó de nuevo en la boca y le dijo: “Ahora vas a ser mi mujer, Vicky” y comenzó a meterle el pene de plástico, Vicky gritó:

“¡AHHH! ¡AHHH!” El plástico invasor penetró por completo, Tere lo sacó y volvió a meterlo una y otra vez, cada vez que lo hacía el arnés presionaba deliciosamente su clítoris.

“¡AHHH! ¡AHHH! ¡AHHH! ¡AHHH!” gritaba Vicky y su amiga le besaba el cuello y le frotaba los senos contra los suyos. La pobre Vicky estaba roja de tanto llorar, tenía la voz ronca y casi no le quedaba aire, cuando de pronto Tere se arqueó y lanzó un profundo gemido de placer:

“¡GUUUU MMM AHHH!!!”

Se había corrido… y Vicky sintió algo que le pareció horrible, el arnés tenía un conducto especial para fluidos y cuando la chica se corrió todos los fluidos de su orgasmo salieron disparados por la punta del pene de plástico, para Vicky era como si su amiga hubiese eyaculado como un hombre dentro de ella.

La chica violada creyó que todo había terminado, pero se olvidó que era una mujer, no un hombre quien la tenía ahí. Tere le sacó el pene de plástico y, aprovechando que estaba débil, le desató las piernas, le quitó la falda y la volteó poniéndola boca abajo, además metió un par de almohadas bajo su cadera para levantarla.

Vicky no estaba muy consciente y solo reaccionó al sentir una lengua pasando por entre sus nalgas; Tere se las estaba separando con las manos y lamía con pasión su ano.

“¡AH! ¡No! ¡Basta, Tere! ¡Por Dios, basta!” gimió casi sin voz

“Dime, Vicky” preguntó la chica “¿Y tu culo si es virgen?” Vicky se asustó más que antes.

“¡NO! ¡ESO NO! ¡POR EL CULO NO!!!” gritó, pero su amiga le metió un dedo en su agujerito haciéndola casi brincar, lo metió y lo sacó varias veces tratando de abrirlo “Relájate, mi amor” le dijo “O esto te va a doler más de la cuenta”.

Entonces comenzó a meterle unas bolitas anales que cogió de la mesa de noche, Vicky se arqueaba cada vez que una entraba “no…” lloraba, sentía horrible. Cuando la última entró Tere se dirigió a la mesa de noche y tomó un vibrador, era delgado y lizo, especial para culos. Regresó y le sacó despacio las bolas a Vicky, ella respingaba con cada una que salía, sentía como si se estuviera cagando

“mmm… mmm…. mmm”

Cuando la última salió Tere le lamió de nuevo el culo un par de veces, encendió el vibrador he hizo círculos con la punta sobre el ano de su amiga, al sentir la vibración ella lloró; entonces Tere se lo metió y Vicky gritó con una voz ya ronca:

“¡waaaaa! ¡Nooo! ¡Sácamelo! ¡Sácaloooo!”

Las vibraciones dentro de su ano la estremecían, nunca había tenido nada ahí adentro y menos algo que se moviera. Tere entretanto se masturbaba aún con el arnés puesto viendo a Vicky temblar.

Luego de unos momentos, pensando que ya era suficiente, le sacó el vibrador y se puso tras ella con el pene de plástico que aún tenía puesto apuntando hacia el culo de Vicky. Sin decir se puso sobre ella, la cogió de la cintura y le metió el pene.

“¡AAHHH!” lloró la chica con sus últimas fuerza “¡Ya no, por favooor! ¡Mi culo nooo! ¡Por lo que más quiera, Tere! ¡Por el culo ya noooo!”

Pero ya era tarde, Tere sacaba y metía el pene de plástico en su ano como lo había hecho en su coño. Pronto la chica del arnés comenzó a gemir con más fuerza… y se volvió a correr

“¡GUUUU MMMM AAAHHH!”

Y Vicky sintió como se le inyectaban dentro del ano los fluidos de su violadora… Tere le sacó el pene y se tumbó a su lado, ambas se quedaron dormidas, exhaustas.

A la mañana siguiente Vicky estaba todavía atada y claramente afectada por lo de la noche anterior, antes de soltarla Tere le advirtió que no dijera nada a nadie porque de todos modos nadie le creería que la había violado otra chica.

El resto del año Vicky se mostró distante con todos y al año siguiente se cambió de escuela, pero nadie supo nunca porque.

Bien, pues esta fue la historia… espero que les haya gustado debo confesar que me masturbé mucho mientras la escribía… jejeje… y espero que también ustedes mientras la leían. Aceptaré gustoso sus comentarios en mi correo:

sir.mhytos@gmail.com

En especial si son chicas quienes me escriben XD

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Mi primera ves con una mujer

Wednesday, May 7th, 2008

Bueno paso a mis 14 años, muy pequeña no?, en fin esto m paso con una d mis mejores amigas, q no quiere q ponga su nombre, pero es bonita, bueno a mi sigue m gusta, ese día fue un sábado acabábamos d pasar clases y yo ya tenia mi mentalidad d ya no tener pareja, si no simplemente divertirme con quien sea, ese día fuimos a caminar como 2 amigas haciendo cosas d nuestra edad,  pero yo siempre fui curiosa y siempre quise saber como le hacían entre mujeres alguna ves la vi. a mi prima con su novia pero quería experimentarlo yo misma, así q m aventure un poco con mi amiga, le pregunte si alguna ves se había besado con una mujer ella dijo q nunca y q tampoco pensaba hacerlo, yo haciéndolo parecer un juego le robe un beso como m gusto lo hice un beso muy largo, estaba segura d q le había gustado pero lo hice parecer un juego d niñas así fuimos a su casa saludamos a sus padres y fuimos a su cuarto (quien sospecharía d 2 niñas d 14 años) en su cuarto con la completa seguridad d q le gusto mi beso m atreví a darle otro esta ves mas amoroso q un solo juego, entonces se m ocurrió una idea, le comente lo q le vi. hacer a mi prima con su novia, ella puso su expresión d miedo y desprecio pero a la ves curiosidad, calentándola un poco con otras cosas ( éramos muy despiertas para nuestra edad) llegue a hacerla exitar, como todas saben q cuando se esta excitada se pueden hacer muchas cosas, la convencí d q hagamos esas cosas q le comente y así fue nos desvestimos nos metimos a la cama y nos cobijamos ni una quería empezar tal vez el miedo d la edad y la primera ves, así q yo le dije  - Te parece si comienzo yo.  Ella algo sonrojada m dijo q porq no hace q m metí bajo las cobijas busque su vagina, cuando la encontré no sabia q hacer, así q m acorde q m encantaba masturbarme, así q eso hice comencé a masturbarla como a mi m gustaba hacérmelo, al mover mis dedos dentro su vagina m di cuenta q le gustaba x los pequeños gemidos y sus movimientos q hacia, eso la verdad m éxito mucho, m di cuenta q m gustaban las mujeres, llegue a un orgasmo con solo ver su excitación fue increíble, cuando d repente entra su padre. No se si se dio cuenta xq estábamos bajo las cobijas pero pensándolo bien ver a la amiga d tu hija en medio d las piernas d tu hija desnuda, era para asustarse, así q su padre se fue ese mismo instante, muy asustadas y avergonzadas nos vestimos y nos fuimos ( un secreto mió es q lo mas m exita es tener la sensación d q m descubrieron o d q m ven hacerlo, así q se imaginan como estaba ) insatisfecha quise continuar, fuimos a continuar con el paseo m atreví a tomarla d la mano y a robarle besos contra su voluntad pero a ella no le molestaba, fuimos a ver una película en el cine quise hacerlo nuevamente pero ella dijo q haría mucho ruido mejor no, así pase toda la película con unas ganas increíbles, no aguante y m masturbe a lado d ella  se dio cuenta estoy segura al salir fuimos a comer algo ( x cierto no duermo, si m conocen ya verán xq soy así y mis amigas =, pero odio dormir en la noche) ya era muy tarde seguía deseosa d poner mi boca en su vagina, la lleve a un parq como era muy tarde no había nadie, literalmente la viole ese momento, contra su voluntad la acariciaba, ella ya algo molesta m comenzó a gritar, para hacer q le guste, le metí mis dedos en su vagina d repente, ella soltó un gemido muy fuerte, coloco su mirada d deseosa, y comencé a masturbarla ella no se quedo atrás y lo hizo también, fue increíble 2 niñas d 14 años masturbándose una a la otra, ese momento no se cuantos orgasmos tuve, ella creo q tuvo 4, los conté, recordé lo q hacia mi prima la hice sentar con la piernas abiertas y acerque mi boca a su vagina, ella se dejo muy deseosa, al tenerla en mi boca comencé besarla y a hacer lo q venia a mi mente era muy inexperta en eso, solía meterle mi lengua para probar sus fluidos q no dejaban d salir (por cierto m encanta chuparme mis dedos después d masturbarme es rico probarme a mi misma) pero eso era único tenían otro sabor q m encanto, tomaba todo lo q podía sin descuidarme d hacerla sentir el mejor placer d su corta vida, hasta q m detuvo muy agitada, m dijo q ya no podía mas ya le dolía un poco, estaba muy agitada y sudorosa, x lo visto lo disfruto como nunca ( tal vez grito o algo así yo no pude ver ni escuchar nada en mi mente solo estaba la idea d probarla ) ya casi estaba amaneciendo x la hora creo q lo hicimos mínimo 2 horas q para mi fueron 2 segundos, estaba satisfecha pero con las ganas d q ella m devuelva el favor pero esa es otra historia. Actualmente ella es mi segunda mejor amiga, a veces lo hacemos pero lo hago mas con mi mejor amiga q fue mi novia x gran tiempo, aunq ella no perdió el encanto, las 3 seguimos siendo muy unidas no solo en lo q deben estar pensando si no en la relación q tenemos como amigas, para mi son lo mas importante d mi vida, ah si x cierto si tienen la curiosidad  d conocerme, xq no m describí, pueden visitar mi hi5 - ynaffets.hi.com - ahí están fotos y muchas cosas mas d mi, o tb mi MSN steffany_76246@hotmail.com pero por favor si m agregan al MSN nada d intentos d sexo x cam, ni cosas así, tampoco sean amoros@s odio eso en la gente soy algo diferente a los demás, el MSN es solo para amistad no para q haga sus fantasías, bueno ya m deben conocer much@s q escribí otros 2 relatos, m llamo Steffany (esta muy obvio x el MSN) bueno m despido, haber si luego escribo otra cosa.

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Adolecente precoz

Wednesday, May 7th, 2008

Hola a todos soy una chava mexicana, un amigo me enseño este sitio, claro ademas de otras cosas muy chidas, y despues de ver todo lo que ponen aquí me atrevi a contarles algo de mi. A ver si me hacen favor de subirlo

Tengo 15 años, estudio la secu, soy algo revelde y desmadrosa, pero sobretodo muy precoz, desde los 9 años ando de noviera y desde los 12 me encantan los fajes que me metian dos de mis primos, a mi edad he hecho de todo bueno casi de todo, y si me animo y encuentro amigas que sean como yo tal vez les cuente todos mis desmadres. Lo que les quiero contar ahorita sucedió, en septiembre,  despues del desfile del 16, mis compañeras y yo, nos fuimos a casa de una de ellas a cotorrear y nos tomamos unas chelas, ya mareadas empezamos a hablar de cositas chidas como los novios y el sexo, cuando vi que ya era algo tarde, sofia y yo nos salimos pues mi mama me regañaria, sofia vive a 2 cuadras de mi casa y su mama trabaja en la noche entonces le dije que se quedara en mi casa, hablo con su jefa y nos fuimos para alla, cuando llegamos, mi mama aparte de regañarme, me dijo que se iria con mi papa al hospital pues mi abuelita se habia caido y la iban a operar, mi hermano de inmediato se encerro en su cuarto a oir su musica a todo volumen y se olvido de que existiamos, como aun nos sentiamos mareadas nos tomamos una de tequila que mi papa tiene, y nos encerramos en mi cuarto, nos medio desvestimos para estar mas comodas y empezamos a ver la tele bucando en los canales del cable vimos una pelicula de adultos, y nos pusimos a verla, era de esas donde ves que hacen el amor pero sin los detalles, yo la verdad me puse chinita de las ganas, le comente a sofia y empezamos a cotorrear con eso, no se como pero nos sacamos los brasieres y cuando me di cuenta le estaba acariando las tetas, era una sensacion chidisima, se sentia su piel rica y suavecita, nunca habia tocado a una mujer  les juro que es algo muy padre, sus pezones se pusieron bien duros, y cuando menos lo espere ella me estaba manoseando las mias, y aunque me las apretaba y apachurraba era delicioso, eran caricias muy tiernas, no se, tienen algo que cuando te toca un chavo no sientes,  nos dejamos llevar nos empezamos a besar, fue el beso mas tierno y delicado de toda mi vida, nos dimos lenguita bien rico, y nos chupamos nuestras chichis como locas, nos encueramos todas, y luego nos empezamos a tocar nuestras cositas, nuestras rajitas, como explorandonos como admirandonos una a la otra y me atrevi a darle besitos besitos asi con la boca cerrada y luego le empeze a pasar mi lengua muy rico y delicioso, primero senti algo acidito, pero despues sentia un sabor unico, muy sabroso, no se cuando le estuve chupando pero de pronto se empeso a convulsionar y a gritar lo bueno es que mi hermano seguia con su escandalo y no la oyo, ella dice que se vino muy rico, luego fue mi turno y les cuento que cuando me empezo a chupar solo de la emocion me vine muy rico, buena parte de la noche nos estuvimos tocando fue mi primera vez con una chava, y fue lindísimo yo quisiera encontrar amigas de mi edad que hayan pasado algo parecido o que sean desmadrosas como yo, quiero hacer muchas amigas y contarnos cosas ricas que dicen me escriben??? Soy: alejandrapasten1992@hotmail.com. Chavos no, pues ya tengo muchos amigos, solo chicas como yo sale???

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Violé analmente a Alejandra

Wednesday, February 6th, 2008

Para aquellos lectores que no me conozcan, les sugiero que lean mi relato anterior “Me estoy transformando en lesbiana” que fuera publicado en www.gemidos.com.ar  hace ya varios meses. Creo que leyendo primero ese relato, entenderán mejor el por qué de éste. Allí cuento cómo tuve mi primera experiencia lésbica con dos amigas, Mariana y Alejandra y la manera en que esta última (Ale) me iniciara analmente, con un consolador negro atado a su cintura, no sin hacerme sufrir humillaciones y mucho dolor esa primera vez. Todo ello sin perjuicio que igual disfruté horrores de esa experiencia y la repetí, después,  varias veces. Siempre yo en el rol pasivo y siendo Alejandra muy experimentada, adoptaba ella un rol sumamente activo y posesivo conmigo. No me gastaré en describirme físicamente, ya lo hice en ese primer relato, al igual que describí detalladamente a ambas amigas mías (preciosas las dos y ellas dicen que soy bonita, por mis ojos claros, lindas piernas y una muy buena cola, que fue iniciada por Alejandra). Soy docente, tengo 29 años y vivo en Buenos Aires.

De todos modos, tampoco acepté fácilmente toda esa experiencia casi “forzada”(al menos la primera vez) a la que me había sometido Alejandra y por ello, durante meses, fue rondando en mi cabeza la idea de vengarme de alguna manera y poder recuperar mi autoestima, ya que, por algún tiempo, me transformé en una especie de “juguete sexual de Ale”

Así es como me fui metiendo en este mundo fascinante de la bisexualidad femenina y, tras derribar muchas barreras sicológicas, propias de una educación muy represiva, con el tiempo me  fui comprando todos los juguetes sexuales que se puedan imaginar, los cuales fui probando en persona.

Incluso me compré un consolador gigante, realmente enorme y brutal y creo que lo compré más como todo un símbolo fálico que por otra cosa. El sólo hecho de observarlo me daba escalofríos; me excitaba mirarlo con sus venas perfectamente dibujadas y su enorme cabezota, su cuerpo de goma flexible y el peso que significaba tenerlo entre las manos hacían que me mojara toda. Un pene más de un burro que de un hombre pero absolutamente fascinante. Desde luego que, más allá que me encantan las mujeres, un hombre apuesto y la idea de un buen pene, hoy me vuelven loca…..y pronto volveré, a lo mejor, a tener experiencias con hombres (si bien nunca tuve una experiencia anal con ningún hombre, sólo con mujeres). Tal es el cambio profundo que se operó en mí, tras haber sido una mojigata durante años. Creo que soy una típica bisexual, con cierta preferencia a las mujeres.

Les contaba que probé todos mis juguetes conmigo misma, muy pequeños algunos, otros medianos y un par casi grandes y siempre termino penetrándome la cola. Es una fijación que me ha aparecido, desde que Alejandra me iniciara analmente.  Incluso, en un arranque de coraje y fuertemente excitada, una siesta en mi departamento,  mientras miraba una película porno con mucho sexo anal (unos negros con unas vergas increíbles!!!!) tomé el “monstruo” (mi consolador gigante) y logré, con mucha dificultad, meter la cabeza y un poco más en mi ano…….. y por lo cual estuve caminando con las piernas abiertas y dolor en mi cola por dos días seguidos. El sólo recordarlo me hace sentir un cosquilleo en el vientre. No lo volví a intentar….tal vez algún día lo haga, si me transformo en una experta anal. Lo que sí no puedo negar es mi tremenda atracción por este descubrimiento, que ha sido ser penetrada analmente y los profundos y largos orgasmos que alcanzo (hasta ahora, sólo por consoladores, con mujeres o masturbándome yo misma, nunca con un hombre…pero estoy cerca de ello, ya les contaré)

Del mismo modo, a raíz de mi primer relato, muchos lectores comenzaron a escribirme (hombres y mujeres) y así fue como me puse en contacto con Francisco. Este último me invitó a leer un relato de él sobre sexo anal, que me puso como loca (“Daniela, Diosa Anal”….en esta misma página web ). A mí que tanto me gusta ahora  el sexo anal, honestamente me hizo estallar la cabeza, realmente recomiendo su lectura e incluso consultarlo a Francisco, él es muy cordial y dispuesto a enseñar……cada cual sabrá hasta dónde llegar con él.

De allí saqué varias ideas y técnicas de dilatación, de higiene previa, diferentes posiciones y juegos preliminares, lubricantes, cuales juguetes utilizar para excitar, cuales para dilatar y cuales juguetes y cómo usarlos para provocar orgasmos maravillosos.

Obviamente, este Francisco es un obsesivo divino por el sexo anal, es todo un experto y mediante correos, primero, y Chat después, me fue enseñando muchas cosas que no sabía o que simplemente intuía.

Hemos tenido con Francisco un encuentro formal, no fuimos a la cama todavía….casi; tal vez sí la semana que viene y prometo contarlo en ese caso. Incluso fue él quien me propuso  tomar esta revancha con Ale, que paso ya a contarles y quien después me alentó a volcarlo en un relato, aprovechando mi inclinación y facilidad de redacción.

Muchas de las cosas que le hice a Ale ese sábado por la noche, me inspiré en ese relato y en las sugerencias de Francisco, quien es realmente una persona atrapante, culto, simpático, muy buen mozo y, por las fotos que me ha enviado por mail…..con una dotación maravillosa…pero todo eso lo contaré otro día, si es que termino en la cama con él.

Planeada mi venganza hasta en los más mínimos detalles, llamé a Alejandra un jueves, para que viniese a mi departamento (donde vivo sola) para el sábado siguiente. Desde luego ella se mostró encantada de mi invitación y las propuestas que me sugería por teléfono casi me hacían temblar las piernas…

La cuestión es que Ale se apareció en mi departamento como a las 9 de la noche de ese sábado, muy puntual. La muy yegua se vino con un abrigo largo, negro y debajo le veía las medias negras y tacos aguja altísimos (tras que ella es bien alta). Se había puesto un perfume que me excita mucho (First, riquísimo) y se había maquillado como una verdadera puta. Verla parada en el vano de mi puerta, me cortó la respiración, en ese momento mil cosas se me cruzaron por la cabeza y hasta dudé si había sido una buena idea invitarla…pero el desafío estaba lanzado y ya no podía dar marcha atrás.

Me sonrió con ese gesto entre burlón y lascivo y directamente me tomó la cara con ambas manos besándome como el más fogoso novio.

Yo me había puesto una falda cortita, aprovechando que a ella le gustan mucho mis piernas y mi cola, ex profeso no me había puesto medias y la tanga se me metía toda en la cola y al sentirla así, sobre mi esfínter, ya me excitaba. Una camisa blanca, bastante abierta dejaba ver mis pechos, y más que no me puse corpiño. La calefacción del departamento la había puesto yo bastante alta, bien podría haber estado desnuda en ese momento (era pleno invierno).

Cuando Ale me besó, me metió la lengua en la boca y me tomó la cola con ambas manos, por debajo de la falda; me apretó y estrujó las nalgas, clavándome sus uñas de gata hasta casi hacerme doler, mientras me las abría hacia los costados. Yo en ese momento, me dejé hacer y me entregué mansamente, no debía ella sospechar de mis planes. La dejaba hacer, dejaba que ella tomara la iniciativa y respondí a sus caricias pegándome a su cuerpo y mordisqueándole los labios.

Enseguida Ale se separo de mí y se quitó el abrigo………¡¡¡¡Debajo estaba desnuda!!!! o casi; se había puesto corset  con portaligas que le dejaba los pechos al aire y una tanga minúscula, negra con vivos rojos le daba ese toque de perversión que a ella tanto le gusta. Debe haber visto mi cara de admiración, porque se sonrió malévolamente y se dió la vuelta, mostrándome esa hermosa cola, alta, parada y dura  que tiene, de tanto gimnasio, con la tanga negra (un hilo a decir verdad) totalmente metida entre sus nalgas. Estiré una mano y la acaricié, primero la espalda, luego bajé por sus nalgas y después le metí las manos entre ambas piernas (por detrás) y acaricié su vulva…ya estaba mojada.

Después de esos mimos preliminares, descorché una botella de champagne (de las dos que tenía preparadas) y serví sendas copas; ya había puesto un CD con música muy suave y nos acomodamos en un sofá . Ale tomó casi de un trago la primera copa y me pidió le sirva otra. Aproveché y bajé las luces de las lámparas, quedando casi en penumbras, apenas un par de velas perfumadas, puestas sobre la mesa del living, nos iluminaban.

Así estuvimos tiradas ambas en el sofá, tomando champagne y comiendo bocaditos dulces, mientras ella me iba desvistiendo, hasta dejarme solamente con la tanga mientras ella seguía con su atuendo de prostituta fina que tanto me excita. Muchos besos, caricias en zonas íntimas y promesas de erotismo que me hacía en mi oreja, mientras me mordisqueaba el lóbulo, me lamía el cuello o me mordía la nuca (que me vuelve loca).

Yo seguía sirviéndole champagne y luego abrí la segunda botella…. por mi parte, yo no había terminado aún mi segunda copa.

Viendo que ya Ale estaba bien “alegre” por el champagne y yo me sentía bastante desinhibida, me arrodillé delante de ella (Ale estaba casi tirada sobre el sofá) y le quité la tanga. Como siempre, estaba cuidadosamente depilada ( al igual que yo, costumbre que ya se me hizo constante). Besé su boca, sus pechos y bajé por el vientre plano y gimnástico que tiene. Comencé a besarle el pubis y fui bajando hasta su entrepierna….Ale estaba fascinada, nunca se lo había hecho yo a ella (sí a Mariana) y me tomaba de los cabellos y me acercaba a su vagina.

Comencé a pasarle la lengua muy despacio, primero por sus labios vaginales y luego por toda su vulva, que tiene la particularidad de tener labios pequeños y perfectos, parece casi una nena. Me entretuve en su clítoris, que enseguida se hinchó tremendamente, mientras le metía dos dedos en su canal vaginal, acariciando hacia arriba su punto G.

Ale se mojaba toda y su flujo se mezclaba con mi saliva, me tironeaba de los pelos, me refregaba la cara contra su vagina y me incitaba a que siguiera lamiendo, chupando y mordisqueando, mientras me decía obscenidades terribles. Su perfume de hembra me erotizaba muco, una de sus cualidades distintivas…se moja enseguida y le chorrea flujo de su concha.

No quería que tuviera un orgasmo, buscaba enloquecerla, hacerla desear, hacerla implorar…esta vez me tocaba a mí llevar el control de la situación.

Me aparté de ella y la hice dar vuelta, quedando Alejandra de rodillas en el suelo, con el torso apoyado en el sofá y yo arrodillada detrás suyo. No tuvo necesidad de pedirme que le lamiera la cola, porque ya estaba yo metida de cabeza entre sus nalgas, y le hacía lo que habitualmente me hace ella a mí, las abría con ambas manos mientras le pasaba la lengua por el ano….un ano bellísimo, nunca había reparado en él. Rosado, delicado, más bien abierto, ni un solo pelito, sin pliegues…exquisito.

Ale comenzó a gemir y a decirme barbaridades como “puta, así me querías chupar el culo, No?” y se abría ella misma las nalgas, mientras se inclinaba más hacia adelante y levantaba su cola. Le metí la lengua en su ano, jugué con ella en su interior y luego le metí suavemente el dedo mayor, cuidando de no lastimarla con mis uñas largas. Simplemente lo mojé previamente en su vagina y el dedo entró limpiamente en su recto. Era la primera vez en mi vida que uno de mis dedos, entraba en un orifico anal que no fuera el mío y me resultaba una novedad hermosa. Su recto tibio se abría y cuando mi dedo entraba me lo apretaba y soltaba, realmente Alejandra demostraba tener un control de su esfínter admirable.

Alejandra gimió y comenzó a moverse; ella hacía fuerzas y se metía más profundamente mi dedo hasta el final, así que directamente comencé con dos dedos y ella se volvió loca. Los metía y sacaba, rotándolos lentamente, tal como me enseñó Francisco en sus mail. Me había cuidado de limar las uñas para que no tuvieran aristas y nunca uso anillos en mis manos, así que jugaba alegremente en su recto, entrando y saliendo y yo misma me los metía en la boca para ensalivarlos más aún y saborear ese culo maravilloso.

A su vez, sentía como mi vagina se humedecía y mi propio ano latía ansioso por la excitación del momento, dado lo novedoso de la experiencia que estaba teniendo.

Alejandra me decía,  “putita, te hacías la mosquita muerta, la que tenía vergüenza y flor de turra eras” , después agregó, entre gemidos “yo venía con la idea de romperte el culito y veo que me lo quieres romper Vos a mí” …….me aparté de su cola, toda llena de mi saliva y mientras miraba su esfínter rosado y dilatado ya, le contesté con toda dulzura  “Para nada…no te lo quiero romper..pero sí me gustaría poseerte analmente”. Mentiras…por dentro ardía de deseos de desfondarle el culo con mi juguete gigante y hasta el momento, todo iba de maravillas.

Le quité toda la ropa (medias, zapatos, corset y la dejé totalmente desnuda, jadeante y excitada. Yo me quité la tanga, me paré frente a ella y le pedí que me pase la lengua por mi concha un poco. Su lengua experta enseguida me puso a mil, pero no quería perder el control de la situación. Así que pronto le dije “acompañame al baño” ¿Al baño? preguntó Ale extrañada….sí, le repliqué…te quiero dejar bien limpia por dentro, como Vos me decías que debía hacer conmigo misma…se rió a carcajadas, tomó otro sorbo de champagne y me dió un beso. La ayudé a incorporarse, estaba ya bastante borracha.

Entramos al baño, con ella trastabillando y la hice sentar sobre el borde de la bañera, con las piernas hacia fuera y con su cola hacia adentro. ¿Qué me vas a hacer? Me preguntó…”una enema”, le contesté con total naturalidad  (había tomado la idea de la enema del relato de Francisco y después él me insistió con eso)…”.te quiero bien limpia…profundamente limpia”, le agregué.

Me dijo que ella siempre acostumbraba a hacerse una enema cuando salía con hombres y que si bien esa noche no se la había hecho, estaba muy limpia. No le hice caso y desenrosqué el duchador de mano del flexible (así me las hago yo), enjaboné bien la punta del flexible y abrí suavemente el agua caliente, mezclándola con la fría para que no queme. Me mojé dos dedos, los enjaboné mucho y se los metí en la cola, ella se deleitaba y sacaba más su cola hacia atrás. Le quité los dedos del ano y le metí el flexible….entró fácil, no menos de 15 cm…..le di un poco más de fuerza al agua….¡¡¡Despacio!!!! gritaba Ale y le salían borbotones de agua por los costados del flexible……bajé la presión del agua y se quedó tranquila….sentía cómo le entraba el agua en su vientre y ella se fue relajando.

Así la tuve un rato hasta que no aguantó más y le quité el flexible del recto….de inmediato despidió un largo chorro de agua hacia atrás mientras se reía a carcajadas y, efectivamente, se había lavado internamente muy bien previo a venir, porque el agua salió impecable y se escurrió por el desagote de la bañera. Igual, ese acto de hacerle la enema, además de relajarle y dilatarle más el ano (yo lo había probado conmigo misma) también me dio cierto control sobre ella y era ya la primera perversidad que le hacía, como para comenzar con mi venganza.

Se secó (la ayudé, de la borrachera que tenía no se podía tener en pié) y nos encaminamos a mi cuarto.

Allí vino la segunda sorpresa para Ale….de mi cajonera, saqué varias cintas de raso negro que había comprado…..¿Qué es eso? preguntó entre risas…te voy a vendar los ojos y te voy a atar en la cama, le contesté (otra idea robada a Francisco, mi ídolo total).

Se echó a reir, se sentó al borde de mi cama y me dejó hacer, mientras decía “mirá Vos, la mosquita muerta”

Primero le vendé los ojos….me dijo Francisco que eso genera una gran fantasía y quien está vendado se siente más a merced del otro. Luego la recosté y le até ambas manos a los barrotes del respaldo de mi cama (que es de bronce, al igual que el de los pies, mucho más bajo).

Ale estaba totalmente laxa y entregada, me dejaba hacer a mi antojo, mientras me decía, medio borracha ¿Me vas a romper el culito? Sí mi amor le contestaba yo…y por suerte no podía ver mi expresión de gozo anticipado.

Cuando le hube atado las manos al respaldo, la giré y la dejé boca abajo…..un cuerpo que es una escultura, la muy puta se mata en el gimnasio. Entonces le separé las piernas y comencé a atarla de los tobillos a los pies de la cama, a ambos extremos de los barrotes de bronce…¿También me vas a atar las piernas,? preguntó….quedate tranquila le dije…esto es un juego. Se dejó hacer.

Así la tuve, tendida boca abajo, abierta completamente y, para finalizar, le puse una almohada debajo de su vientre…con lo cual su espectacular cola quedó totalmente abierta y expuesta a mis más perversas intenciones.

“Ya regreso” le dije y salí para el baño (no demores, me decía Ale). Allí había dejado abierta la canilla del agua caliente, salía casi hirviendo. Junté agua en un recipiente grande de plástico y lo llevé al dormitorio. Saqué de la misma cajonera mis juguetes (incluyendo la gran verga de goma), que son macizos, no con vibro y los metí en el agua para que tomen buena temperatura (así lo hago conmigo misma, de lo contrario me resultan un tanto fríos) y dejé todo al lado de la cama, muy a mano.

Me coloqué el arnés de cintura que sujeta a los consoladores y abrí un pote de gel que se llama “´Caricias Íntimas” y tiene la particularidad que aplicado sobre la piel se siente bien caliente…todo esto lo fui descubriendo en el catálogo que me dieran en el sex shop la primera vez que fui.

Me incliné sobre Alejandra, le besé la nuca, la espalda y fui bajando hasta su cola. Le abrí más las nalgas con las manos y le dejé caer un hilo de mi saliva sobre el orificio anal. Su esfínter se veía más rosado aún y más abierto, me excitó mucho esa visión. De nuevo comencé con mi lengua a jugar en su esfínter y éste, probablemente por la excitación de Ale y por la enema previa, estaba tan relajado que prácticamente entró casi toda mi lengua en su recto.

Ale bramaba de excitación y me pedía que no la haga desear más, que hacía una hora estaba esperando para que la penetre analmente; ella decía…”que le rompa el culo”…y efectivamente..eso era lo que pensaba hacerle…rompérselo en el más preciso sentido del término.

Me incorporé un poco en la cama, estiré una mano y tomé el consolador “normal”, si bien es grande, dentro de los que se pueden llamar “normales” Uno de color carne, macizo, de unos 20 cm x 4,5 cm,  lo sequé con las sábanas (estaba bien caliente el látex), lo fijé en el arnés de cintura, le pasé abundante gel y también le metí mucho gel en la cola a Alejandra. Su ano brillaba, abierto y ya rojo. Le apoyé la cabeza del pene de goma y empujé hacia adentro…cuando hubo entrado la cabeza y un poco más y Alejandra comenzaba a deleitarse con esta penetración, gimiendo como una gata en celos…..me dejé caer con todo el peso de mi cuerpo sobre ella. El consolador entró hasta la base, donde se ensancha y se adhiere en el arnés…sentía las nalgas de Ale y el calor de su ano en mi vientre.

Ale dió un grito y me dijo “despacio, bruta, me lastimas y además eso quema” . En ese momento me acordé cuando Alejandra desfloró mi ano y la manera en que ella se había puesto boca arriba, haciéndome sentar sobre ella, dándole yo la espalda. Y recordé la manera en que me tomó del cabello y me dio un tirón hacia atrás y hacia abajo para hacerme caer sentada y cómo se incrustó en mi recto, hasta la base, ese consolador negro que tenía ella puesto y la forma en que se reía de mis gritos de dolor y mis pedidos de que cesara porque me hacía doler muchísimo, mientras ella empujaba para arriba y me penetraba salvajemente.

Entonces me clavé más contra su cola, tan profundamente como pude, quería que le entrara hasta el fondo ese pene de goma, de apreciable tamaño.

Alejandra gritaba y me insultaba, así que le puse una almohada debajo de su cara y ella comenzó a morderla desesperada, mientras yo entraba y salía de su ano de una manera brutal…en ningún momento quise ser suave y delicada…quería hacerla sufrir y esto recién comenzaba….lo mejor estaba aún por venir. Alejandra aullaba y yo me retiraba un poco y castigaba sus nalgas con tremendos cachetazos…ya tenía la cola toda roja. Le apoyaba otra vez el consolador en su ano y la penetraba con rudeza, bombeando rápido y profundo, quería que gozara, pero también quería que le doliera mucho; deseaba verla sufrir un poco, por todo lo que me había hecho sufrir ella a mí la primera vez y, encima, se reía a carcajadas y se burlaba de mis lamentos.

Me di cuenta que Ale, a pesar de todo, estaba comenzando a gozar y ahora se movía conmigo, mientras sus gritos habían pasado a ser gemidos de gran placer…así que paré con mi sodomización y le saqué el consolador de la cola…..¡¡¡No pares gritaba Ale!!! tranquila, le contesté…esto recién comienza…y una sonrisa se dibujó en mis labios…vaya si lo estaba disfrutando….

Hija de puta, gimoteaba Alejandra, me haces doler, me maltratas y encima me quieres dejar con las ganas………no mi amor, le dije al oído, no te vas a quedar con las ganas, te lo prometo…

Le desaté ambos tobillos (no así las manos) y la hice arrodillar en la cama, quedando en cuatro patas y con la cabeza apoyada en la almohada (siempre sin quitarle la venda de los ojos). Los pies bien abiertos, las rodillas separadas, la cintura arqueada, las tetas casi rozando la cama y su culo muy abierto y expuesto, hacia atrás y hacia arriba…era una visión de una lujuria total. Su esfínter ya estaba muy abierto y rojo, todo brillante por la cantidad de gel que le había puesto y su vulva chorreaba un líquido viscoso.

Entonces volví a atarle los tobillos (así arrodillada) y los amarré a ambos costados de la cama…necesitaba inmovilizarla completamente y a su vez dejarla muy abierta para lo que venía. Ale me dejaba hacer y estaba absolutamente entregada, clamando por más verga de goma en su ano.

Cuando la tuve así, en cuatro patas y bien atada a mi cama, cambié rápidamente el consolador mediano por “El Monstruo” como yo le digo, que estaba también muy caliente por haber estado en el agua casi hirviendo largo rato. Lo sopesé con las manos y miré su tamaño atemorizante…..35 cm de látex flexible pero macizo, sus venas bien marcadas, la cabeza ancha y claramente diferenciada del tronco y muy grueso cuerpo, de 7cm de ancho en la parte de adelante y 8 atrás (lo he medido cuidadosamente) Lo fijé en el mismo arnés y debí tensar las correas, porque el peso lo hacía colgar hacia abajo….un monstruo enorme, cabezón, con las venas totalmente dibujadas, una réplica más digna de un burro que de un hombre. Color rosado claro y con la cabeza hermosa; dan ganas de metértelo en la boca y tenerlo horas; , es como un monumento al pene. Lo tomé con ambas manos (mis dedos no lo abarcan con una sola mano) y se lo arrimé al ano, ya muy abierto de Ale. Todavía estaba bien caliente el látex, por haber estado casi una hora en el agua y no iba a esperar que se enfríe. Cuando Alejandra sintió eso, se puso como loca e intuyó que algo muy fuerte venía..pero la había atado muy bien. ¿Qué me vas hacer, hija de puta? gritaba Ale y se revolvía en la cama, tratando de zafar de sus ataduras.

Así que no tuve más remedio que darle una soberana paliza, con muchas cachetadas en su cola, que se enrojeció más aún y, como seguía gritando, la amordazé con una remera mía….A través de la venda de los ojos, comenzaron a salirle las primeras lágrimas y yo, lejos de conmoverme, me ensañaba más aún.

Le pasé gel al monstruo que colgaba entre mis piernas; mucho gel, no porque temiera hacerle doler (esa era mi idea), sino porque quería asegurarme que entrase lo máximo posible en su ano. Después casi le metí el pomo de gel en el recto a Alejandra y lo apreté como si fuera una enema. El gel le salía por el esfinter y corría por la piernas, y ella seguía allí, en cuatro patas, con sus nalgas abiertas, atada, vendada y amordazada, vociferando a través de su mordaza no sé qué cosas inentendibles.

Le apoyé el consolador en el ano y comencé a hacer fuerzas…no entraba toda la cabeza y Ale se revolvía de dolor…en ese momento se iluminó mi mente con un idea. Me paré al lado de ella y le quité la venda de los ojos para que vea qué era lo que le iba a meter en su cola (quería asustarla). Alejandra abrió los ojos enormemente y casi como suplicando (imagino, porque no entendía lo que me decía, al estar amordazada), con los ojos llenos de lágrimas movía la cabeza como diciendo NO.

No le hice caso, me ubiqué detrás de ella y sin el menor miramiento, le apoyé la cabeza del monstruo en su cola y empujé con fuerzas para adentro. Entró raudamente la parte de el glande  y Ale gritó como loca, aún amordazada se la podía escuchar, si bien bastante apagada.

Comencé a moverme despacio tratando de hacer entrar un poco más de ese tremendo consolador en su recto. Metía un centímetro y lo sacaba, lo metía de nuevo y empujaba un poco más. A cada empujón mío, Alejandra me correspondía con un aullido; yo estaba muy excitada y había entrado en un frenesí de erotismo, lujuria y perversión. No me importaba nada en ese momento….estaba violándola analmente….lo había deseado eso desde la primera vez que ella me desflorara el ano, había soñado con, literalmente, romperle el culo a Alejandra y verla llorar, sufrir e implorar, como le había implorado yo a ella, vanamente, mi primera vez.

Finalmente decidí completar mi faena y llevar mi esperada venganza hasta el extremo. Comencé a hacer más fuerza y ya no me importaba el evidente dolor de Alejandra, debía hacerle sentir “mi juguete” muy adentro suyo. Poco a poco fui metiéndome más, ya tenía casi la mitad adentro. Su esfínter estaba estirado, casi blanco y yo me regocijaba mirando hacia abajo, mientras la sostenía firmemente de las caderas y bombeaba despacio pero implacable. Finalmente y viendo ya que su ano parecía de goma y se adaptaba también a este monstruo, me retiré un poco, casi hasta dejar solamente la cabeza dentro de su cola y empujé con todo mi cuerpo; esa tremenda verga de goma entró hasta el fondo. Los 35 cm x 8 cm se deslizaron dentro del recto de Alejandra, haciendo un ruido sordo, por el lubricante que desbordaba de su esfínter mientras Alejandra profería gritos desesperados, aún amordazada.

Ya no eran gritos apagados, eran aullidos y eso me excitaba más aún. Comencé a bombear suave, lento pero profundamente. Sacaba casi todo el consolador de su cola y lo metía nuevamente de un solo movimiento, ya esta vez sintiendo que llegaba a sus entrañas y que hacía tope contra mi bajo vientre.  Así estuve un largo rato, disfrutando, deleitándome, ensañándome con la cola de Alejandra, hasta que me di cuenta que esta puta malvada estaba gozando de semejante sodomización!!!!

Ella comenzó a tener espasmos tan fuertes, que casi parecían convulsiones. Su vientre se contraía y movía espasmódicamente, su esfínter apretaba al consolador y yo estaba pegada a sus nalgas, no me retiraba de ellas, al contrario, seguía empujando como si pudiera enterrarle más aún mi monstruo de goma.

No sé cómo, pero Ale se quitó de la boca la remera que la amordazaba y en lugar de gritar, gemía como una loca, mientras apretaba con sus manos los barrotes de la cama y mordía la almohada; parecía que la había poseído un demonio…y me di cuenta que estaba acabando como una tremenda puta…le chorreaba de su vagina un líquido viscoso y con fuerte olor. Su esfínter se movía hacia fuera y hacia adentro y con él  tenía el consolador atrapado como una garra, yo no podía moverlo. Sus espasmos se sucedieron durante más de dos minutos, incluso despidió de su concha un chorro que parecía orín o algo por el estilo, hasta que por fin se fue calmando.

Giró su cabeza con la cara empapada en lágrimas y sollozando me pidió que se la saque….así lo hice…..se la saqué de un tirón y volvió a gritar y llorar…tal vez esa era la última perrada que le hacía.

Alejandra se dejó caer, como estaba, en cuatro patas, con la cabeza sobre la almohada y yo me tiré para atrás. El consolador colgaba de mis piernas, todo manchado en gel y algo de sangre. El esfínter de Alejandra estaba abierto de tal manera que parecía un oscuro orifico, un túnel herido, que se seguía abriendo y cerrando en espasmos.

De su orificio anal le caía gel mezclado con sangre…..efectivamente, le había dado con el gusto..le había roto el culo, para usar sus mismas palabras..o, como una amiga lectora me insinuara…le había partido el orto.

Me quité el arnés con el consolador gigante, me recosté de costado en la cama, flexioné una pierna, me lubriqué la cola con gel y me metí en mi propio ano el otro consolador más normal, el que usara primero, hasta el fondo del recto y casi de un golpe, mientras gritaba y gemía como loca, estaba con un nivel de excitación extremo. También yo quería hacerme doler un poco, estaba descontrolada. Me masturbé frenéticamente, casi me arañaba el clítoris con una mano, me metía tres dedos en la concha y con la otra metía y sacaba el consolador de mi propio culo, con tal fuerza como no había hecho nunca antes, hasta que tuve mi propio y violentísimo orgasmo. Mordí fuertemente el colchón para que mis gritos no se escucharan por todo el edificio y comencé a lamer el Monstruo de Látex que acababa de sacar del culo de Alejandra. Lo chupé, como si chupara la verga de mi amante, mientras mi ano se abría y cerraba en espasmos y sentía en mi vientre fuertes convulsiones.

Esa noche había alcanzado un nivel de terrible excitación y creo que fue más por toda la faena anterior,  con la lujuria, lascivia y perversión manifestada que por mi posterior masturbación.

Así nos quedamos ambas, tendidas en la cama, una a un costado de la otra, jadeando aún, suspirando y gimiendo suavemente. De a poco nos fuimos relajando y volviendo a la normalidad.

La cama quedó hecha un desastre, si hasta debí cambiar el colchón. Se había manchado con gel, con flujo, con sangre, y hasta un poco de agua de la enema que a Alejandra le salió del culo, después de mi brutal cogida, más todo el orín o flujo no lo sé, que largó como un chorro a último momento, esta yegua de Ale.

Me quité el consolador que había quedado en mi recto, apretado contra el colchón y acaricié la espalda a Alejandra…….”puta pervertida” , me dijo y yo me reí largamente

Ambas habíamos quedado a la miseria, con los cabellos revueltos y mojados de la transpiración, igual que nuestros cuerpos húmedos, pegajosos, nuestros culos abiertos y ardiendo, largando gel  y las conchas y piernas todas mojadas de flujo………había sido una verdadera orgía.

En todo el dormitorio flotaba ese olor a sexo tan particular.

La desaté y ella se volcó de costado, como en posición fetal, tenía evidentes signos de dolor, pero creo que le dolía más su ego que el ano. Le alcancé una toalla para que fuera a bañarse, me puse mi bata  y fui a calentarme un café. Estaba paladeando, disfrutando mi dulce y largamente esperada venganza.

A partir de ahora, Alejandra habría de respetarme, de eso ya no me cabían dudas.

Al rato salió Alejandra del baño con el pelo mojado, me dijo “pedime un taxi” y así lo hice. Se vistió y como toda despedida, desde la puerta de mi casa, me dijo “sos una guacha hija de puta, sos más degenerada que yo”

Le tiré un besito mientras le sonreía y le guiñaba un ojo y ví cómo se encaminaba hacia el ascensor, caminando con dificultad, con las piernas abiertas y con visible dolor.

No la volví a ver y tampoco me llamó por mucho tiempo; pero sí le contó a Mariana lo que le hice, porque Mari me llamó a los dos días y me dijo….” Celi, no puedo creer que seas tan perversa, pero me encanta que le hayas dado una lección a Alejandra” y se reía como loca….me preguntaba..¿Gritó mucho? ¿No me lo pensarás hacer a mí? Me decía bromeando. Pero me había ganado el respeto de ambas, ya no seria su conejito de indias.

Al mes nos amigamos con Alejandra y ahora nuestros encuentros entre las tres son más “equilibrados” y ya no soy yo quien solamente recibe un consolador en el ano pidiendo clemencia, sino que todo lo hacemos con mucha delicadeza, cariño y amistad. Por supuesto hay un pacto de no atar a nadie en la cama, de no lastimarnos y ni hablar del “monstruo” con el cual Alejandra no quiso saber nada más.

Sí está interesada Mariana en El Monumento a la Verga (me lo ha contado como una confidencia), pero con mi firme promesa de ser muy suave, delicada y sólo si yo también me presto a ello. Digamos que vamos a intentar rompernos mutuamente nuestras colas. Cuando lo logremos será otro relato más.

La última confesión para mis amigas lectoras…..escribiendo esto me he mojado toda y más sabiendo que lo van a leer y excitarse, como ya me confesaran con el relato anterior. Comencé a escribir en tanga y con una remera y, en medio de la escritura, busqué mi consolador “normal” y hace horas que lo tengo muy metido en mi ano. Cada tanto me muevo en la silla para mantener mi colita “feliz” No veo la hora de completar el relato y quitármelo, ya tuve dos orgasmos tremendos…no aguanto más. Creo que esta noche la llamo a Mariana o a Alejandra…..o a las dos, no sé

Ahora sé que soy una degenerada completa y capaz también de la mayor perversión. Mentiría si no admitiese que en este momento y ahora, no he fantaseado con poseer así, con ese consolador gigante, a otra mujer pero sin hacerle daño y sin violencia….no para verla sufrir sino para verla gozar como la buena puta que seguramente somos todas en el fondo…y para que también me lo hagan a mí, con maestría y paciencia…..realmente, un día quiero saber qué se siente al tener el monstruo empujándote las entrañas y abriéndote el ano salvajemente.

Pero primero debo tener más experiencias anales, de lo contrario no lo lograré.

Lo que le hice a Ale, fue literalmente una violación anal…así me sentí y así quería que fuera. Las siguientes serán distintas……..

La semana que viene iré a tomar un café…y tal vez algo más, con Francisco…..por ahora no lo sé. Me ha convencido, parece todo un caballero y a él le debo gran parte de la consumación de mi venganza y mi autoestima muy mejorada. Tal vez adquiera con él la maestría anal que necesito.

Espero que a mis amigas lectoras les haya gustado. Besitos.

Celina

celina-arismendi@hotmail.com

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Mi primera y unica vez

Monday, May 14th, 2007

Somos una pareja muy enamorada con suficientes años de casados, siempre hemos hecho locuras y nos encanta innovar, el tiene 45 y yo 40 años.

Siempre hemos fantaseado con hacer un trío, pero nos daba miedo….uno no sabe que puede encontrar en ese camino….,pero un día nos resolvimos y entonces nos fuimos para una playa nudista, y al llegar vimos una pareja muy sexy tomando el sol, ella era rubia y hermosa, tenia unos senos grandes con pezones que invitaban a darle besos y mordisquearlos………el era moreno y con un gran cuerpo…fue atracción  a primera vista !!!

Nos quedamos tirados en la playa tomando unos cócteles deliciosos y embriagantes, los observábamos  y estábamos conversando que bonito seria tener algo con ellos pues sus físicos nos llamaban mucho la atención…se veían jóvenes, traviesos, hermosos y con clase, con mucha clase…

Creo que se dieron cuenta de que estábamos hablando de ellos por que nos miraron fijamente y sonrieron. Ella me miró por largo rato a los ojos y sentí un fuerte corrientazo que me hizo sonrojar y humedecer mi vagina….

Le comenté a mi esposo que estaba un poco mareada con el  licor y además estaba muy excitada viendo a esa hermosa mujer…..

Mi esposo me pregunto que si me gustaba y yo le dije que si….pero que yo no era capaz de decirle nada, mi esposo me dijo que el  era capaz de acercarse y ponerles conversación, así lo hizo y comenzamos a conversar, de donde éramos, que hacíamos, que nos gustaba y de nuestras fantasías….

Imagínense hablando a calzón quitao de nuestras fantasías… Nos contamos que era lo mas atrevido que cada una había hecho, nosotros les contamos que lo nuestro era habernos masturbado mutuamente en un avión  durante un hermoso viaje nocturno muy largo pero que nosotros hicimos muy agradable, y ellos nos contaron que haberse masturbado con otra pareja de amigos….

Así mi coño se humedecía cada vez mas y notaba las miradas picaras de ella, que como dicen los hombres estaba muy buena, y yo no me quedaba atrás, porque se que ella me miraba con excitación…..y muchos deseos por tenerme.

ellos nos propusieron que si nos íbamos juntos a su  habitación, a mi me daba miedo y volteé a mirar a mi esposo, el me guiño el ojo  y me dijo……vamos mi amor.

Yo dije que bueno, pero que solo quería estar con ella y que los maridos solo miraran….les juro que nunca pensé que seria capaz  de hacer todo lo que hice, todavía me pongo muy caliente cuando lo recuerdo……

Llegamos al cuarto de ellos, estaba preciosamente decorado, con velas, pétalos de rosas, sabanas de seda, música suave…………..todo incitaba al amor y se veía que nos tenían todo preparado.

Servimos unas copas de vino para cada uno y cuando menos lo pensé ella se abalanzó sobre mi, dándome un beso muy largo, tierno y apasionado. Sentía sus labios suaves y sus manos deslizando mi panties y desabrochando el brasier de mi bikini hasta quedar completamente desnuda…ella me llevo hacia su cama y allí me recostó dándome besos en mi cuello, que es donde mas me gusta………

Quede sorprendida y asustada, pero en el fondo también me gustaba decidí dejarme llevar, ya que estaba tan excitada, que era imposible pensar y parar…

Yo respondía a sus besos, y fueron los mas suaves y tiernos que yo jamás había recibido, y eso que mi esposo y yo alguna vez bromeábamos diciendo que nosotros habíamos inventado los besos…..

Yo le dije que quería que fuera muy especial y suave, ella me dijo que no me preocupara, que me trataría como una princesa y así lo estaba haciendo hasta ahora.

Ya estaba supercaliente, y volteé a mirar donde estaban nuestros esposos y ambos se habían desvestido y estaban todos parolos y extasiados mirándonos.

Ella siguió acariciando mi conchita y yo la de ella, en ese momento se giró quedando de frente su coño en  mi cara, nunca había visto tan de cerca y olido los jugos de otra mujer, inicialmente no supe que hacer, pero ella comenzó a lamer la mía y bueno, creo que yo debía corresponder y comencé a hacer lo mismo, su sabor era distinto al mío, pero era muy excitante tener su clítoris en mi boca…..

Cuantas veces había fantaseado con eso…. Y ahora lo tenia en mi boca !!!!

Nos hicimos un 69 espectacular, creo que subí al cielo y volví….mi pelvis subía y bajaba, mientras ella chupaba y chupaba y yo le correspondía, en un momento de tanta excitación, le metí un dedo en el culito y ella grito de placer, le chupaba ese capullito hermoso y dulce y con mi mano izquierda le metía el dedo corazón al culito, y pude darme cuenta que esto la enloquecía cada vez más…

Ella estaba encima de mi, dimos una voltereta y yo quede encima, cada vez se mojaba mas, no se si eran sus jugos o mi saliva y a mi me gustaba cada vez más esa sensación de producirle tanto placer…

Lentamente comencé a ascender hasta su vientre…besé su ombligo y al llegar a sus hermosos senos mordisqueé sus pezones que se encontraban erectos y duros..ella gritaba de placer y gemía como una gata en celo, se los chupe deliciosamente.

Me acosté sobre ella para sentir sus senos junto a los míos y mi pelvis contra la suya…la abrace por largo rato besando su boca suave y tierna..me encantaba oler su pelo que estaba suelto y emanaba un perfume delicioso…

Me propuso que hiciéramos la tijereta pero como esta era mi primera vez yo no sabia que significaba…ella muy dulcemente me fue llevando y me recostó sobre la cama entrelazando nuestras piernas de tal manera que su clítoris quedó contra el mío y empezó a frotarse contra mi pelvis produciéndome la más grata sensación de placer hasta lograr el más formidable orgasmo que en mi vida había sentido el cual  me arrancaba unos gritos desesperados.

Mientras tanto  ellos continuaban extasiados, muy excitados mirándonos al pie de la cama, ella les propuso que se subieran y se colocaran encima de cada una y se nos masturbaran encima, y así lo hicieron.

Fue muy hermoso ver desde abajo la polla de mi marido totalmente parada gracias a nosotras, fue increíble cuando gimiendo me comenzó a echar encima toda su leche calientita y rica, fue una sensación  increíble para ambas; cada una  de nosotras  lamió su pene recogiendo el semen que brotaba aun de su polla.

Ahora creo que esto es algo que toda mujer debería experimentar por lo menos una vez, estoy contando la historia y me estoy excitando tanto que creo que si mi marido se demora, me voy a masturbar….

Me gustaría recibir sus comentarios y/o sus historias, que me excita mucho leer.

Mi e-mail es: luisaferoz@hotmail.com

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Un Hogar Completo (XI).. La asistenta de Rosy, Intento 2: Rosaura. (Primera vez)

Monday, May 7th, 2007

Continua la historia, con la contratación de la nueva asistente para Rosy.

A las siete de la mañana me levanté ese lunes debía entrevistar a la nueva asistente de Rosa.  Me levanté con una gran erección, y me encaminé a la cocina donde tuve que hacerme yo mismo el café, porque Rosy no llegaba hasta las ocho, y ese era trabajo de la segunda criada, la cual apenas iba a entrevistar.

Me asomé al portón de la entrada, y vi a una muchacha sentada en una de las piedras que “adornaban� la entrada a la casa.  “¿Usted venía a la entrevista?�. “si señor�.  Le abrí el portón y volví adentro, porque amenazaba lluvia.  Decidí que ya que era tan bruta de quedarse afuera hasta que la llamaran talvez quisiera, de veras, tan ingrato trabajo.

El resumen de la entrevista fue que la chica  se llamaba Rosaura, que tenía 15 años, nunca había trabajado en otra cosa, era de campo, pelirroja, pecosa, joven, ni fea ni bonita, buenas piernas, esos si; callada pero no estúpida, parecía trabajadora y honesta, de maneras campesinas.  Al final de la entrevista yo solo le dije: “Mire, esta es su habitación, desde hoy empieza, cuando venga Rosa se pone de acuerdo con ella para todo�.

A mediodía, cuando llegué a almorzar y hacer siesta Rosy me informó que todo iba de maravillas con la chica, que era como un tren para trabajar, y que era muy simpática, media campirana, pero simpática.  “No jodas, si vos sos del culo del mundo de un pueblo que nadie conoce ni en Cartago!!!�;  “Ah, pero eso fue hace años, Mario�.  Total pasaron las semanas, y la chica funcionaba a la perfección, de hecho hasta habíamos hecho migas en mi hora del desayuno, que yo insistía en que me acompañara aunque sea con un café para no quedarme solo a tan aburrida hora mañanera, aunque ella hubiera desayunado desde las 6am.  Un día, se puso seria y me preguntó por los ruidos que se escuchaban en mi habitación varios días a la semana en mi hora de almuerzo (ratos fijos para coger con Rosa), yo simplemente le dije, sin levantar la vista del diario, como quitándole importancia:

“esa es Rosy, que a veces tenemos sexo a mediodía; a veces lo hago también con su hija, y antes que vos vinieras también lo hacía los sábados con la criada anteriorâ€?.  Ante su mirada de sorpresa, simplemente le dije…  “En esta casa la vida sexual de los que la comparten es bastante abierta, no te preocupes, nadie te molestará si eso es lo que quieres, pero si deseas participar eres bienvenidaâ€?.  Ella respondió serenamente… “Ay don Mario, gracias pero no, yo soy niña todavía (niña = virgen, en el campo)â€?, “ok, tu te lo pierdes, pero recuerda que acá no juzgamos a nadie, así que si sos virgen o puta, da igual, te trataremos igual, no es como en el campo que te echarían de la casa, jaja, si no me crees pregúntale a Rosyâ€?

Varios días después me encontré el concilio de brujas (Rosy y su hija Mayra) en casa, un viernes en la tarde seriamente enredadas en un problema, y yo cometí el error de meter mis narices.  Resulta que las gemelas estaban por cumplir quince años, y ellas quería hacerles una fiesta conjunta;  después de todo el enredo, se resolvió que la fiesta después de la misa de quinceaños sería en la casa, un sábado, y que yo correría con gran parte de los gastos…  ya lo dije, nadie me tiene metiendo las narices donde no me llaman; sin embargo, el asunto probaría ser de gran beneficio a finales cuentas.

Después de varias semanas de barullo en los que todos estuvimos involucrados en el asunto, hasta Rosaura terminó en carreras por la fiesta; en todo caso había entablado una estrecha amistad con las gemelas. Asi, llegó el famoso día de la celebración, en la mañana todos los muchachos invitados pasaron a dejas sus mochilas con la ropa de baño (porque iba a ser una fiesta con piscina), luego a la hora de la misa solo estábamos en casa Rosaura y yo, yo porque nadie me hace entrar a una iglesia, y ella porque es de esas religiones protestantes superconservadoras, hablando de todo un poco me dice la muchacha “Don Mario, total, ¿qué son ese montón de películas que tiene usted en la biblioteca de su habitación?â€?,  “Ahh esa es mi colección de películas de adultos, hay de todo lo que se te ocurraâ€?; y luego de ver su mirada de curiosidad le añadí… “claro, como vos sos virgen no deberías ver eso, jajaâ€?, a lo cual ella se puso muy roja.  Yo me levanté y fui a checar los regalos, entre todos los regalos para las gemelas habían cuatro regalos míos, para Raquel un DVD player y para Denis un pequeño televisor, así podrían compartirlos en su habitación (ellos compartían habitación); además había un regalo para cada uno, sin nombre de procedencia, solo con una nota de “Abrirlo con cuidado y en privadoâ€?, ambos regalos eran sendos paquetes de dvd para adultos.  Para Raquel películas de contenido lesbo y de sexo de jovencitas con hombres mayores; y para Denis, pues simplemente sexo gay y trans, que presumí yo era lo que le gustaba, al obviamente gay, muchacho.  Algunas de las películas tenían un fuerte contenido incestuoso; para que se fueran acostumbrando al tema.

Al rato llegó todo mundo, el catering y los invitados, y ya ni siquiera me metí en el evento, solo esperé a que los jóvenes se tiraran a la piscina, para subir yo mismo y ponerme ropa más adecuada al entorno (Slip speedo como todo mundo, y camiseta de mangas, aunque con el short a mano.  Jalé una tumbona de la piscina y me recosté a la sombra de un árbol, como a ocho metros del tumulto de 40 muchachos, madres, padres y demás bombetas, a degustar la comida, las cervezas y la vista;  no tardó mucho tiempo para darme cuenta que entre Rosa, Rosaura y Mayra tenían todo bajo control.  Vino el brindis y luego los regalos.  A distancia pude observar la reacción de los gemelos a mis regalos, Denis inmediatamente se puso rojo al ver el regalo secreto, pero no lo abrió, solo lo puso en su mochila; Raquel se quedó mirándolo con curiosidad y se lo dio a Rosaura para que esta lo sostuviera mientras se terminaba el asunto de los regalos.  Luego de el desorden de los regalos, la fiesta tomó su propia vida ante mis ojos;  Mayra decidió que ya no la necesitaban como madre/organizadora y se fue a cambiar, llegando a sentarse junto a mi al árbol.  Venía con un par de cervezas en la mano y un bikini que de seguro iba a provocar las pajas de algunos de los chicos de la fiesta; se dejó caer y empezamos a hablar tonteras, mientras me mostraba algunos de los más cercanos amigos de sus hijos; al rato pude darme cuenta que una de las muchachas, sentada en la mesa de Denis, nos miraba con cierta insistencia y curiosidad, ella tenía la misma edad de los gemelos, unos quince añitos, probablemente era compañera de alguno de ellos, delgada, blanca, de cabello largo y oscuro, 1.55 mts, de senos tal vez pequeños para esa edad, pero con la cintura y caderas bien definidas, usaba un vestido de baño de dos piezas verde fosforecente cuya parte baja era de talle bajo, o sea que dejaba ver el inicio de la división de sus nalgas; no podría decir que era bonita, tampoco fea, una chica agraciada, normal, que nos miraba con insistencia; al consultarle a Mayra, esta se sonrió y me dijo: “esa es amiga de Denis, creo que le gustaâ€?… “¿Nooo, no me digas que a Denis le gustan las chicas?â€? “Nooo baboso, a ella le gusta él, pero él ni se da cuenta, míralo…â€? me dijo señalando a su hijo, el cual, como era de esperarse, ni se daba cuenta de la chiquilla que lo miraba con cara de boba; mientras él centraba su mirada en algunos de sus compañeros (o en sus paquetes) que estaban al otro lado de la piscina, el equipo masculino de natación, por lo que supe.

En medio del alboroto, pude ver un gesto de Raquel hacia Rosaura, luego del cual tomaron mi regalo anónimo y se desaparecieron de vista.  Así, luego de un rato, Mayra decidió ir a buscar a su hija; mientras estuvo ausente la chica de mirada insistente paso un momento a saludar, y a agradecerme el haber hecho la fiesta para los gemelos, “cuya condición socioeconómica nunca les hubiera permitido tales lujos�, en sus propias palabras; resulta que la chica era una rata de biblioteca definitivamente, en todo caso se presentó a si misma, extendiendo su mano con formalidad “perdone, no me presenté, me llamo Gladys, mi papá es aquel señor, el fue el carpintero que contrataron para hacer los toldos; soy compañera de Denis�; me acompañó unos momentos, mientras hablábamos de todo un poco, pero se alejó disculpándose al momento de regresar Mayra. 

Algo extraño había pasado, yo a Mayra la conozco, y venía con la misma mirada perdida y cara de zopenca que pone después de tener un orgasmo; lo que despertó seriamente mi curiosidad, por lo que me levanté y en un gesto gracioso le dí un beso en la mejilla, ayudándola a sentarse.  Muchos años de fumado no han logrado que mi sentido del olfato desaparezca,… y a esta mujer la mejilla le olía a jugos vaginales!!!.  Sabiendo que si no pregunto no me dicen nada, simplemente le dije: “oiga Mayra, vaya lávese la jeta mae, que ese olor a panocho llega desde a metro!!â€?; la otra se ruborizó y dijo… “Ya vengo…â€?, levantándose y entrando a la casa mientras yo le recordara que tenía que venir después.

Cinco minutos después se sentó y me dijo… “Luego le cuento…â€?, “noooo ni mierda, usted me cuenta ya, venga, acérquese y me lo cuenta así cerquita, que con el escándalo que se tienen allá no va a escucharla ni un murciélagoâ€?.

“Bueno usted vió que hace rato salí a buscar a Raquel, la busqué por todo lado y no la encontré abajo, así que subí arriba, yo se que usted pidió que nadie subiera a la segunda planta, pero esa mujer es una atrevida, usted la conoce…

La cuestión es que subí a tu habitación, y entré a ver si veía a la colocha esa; cuál fue mi sorpresa cuando me encontré a la colorada Rosaura, toda colorada.  Digo, estaba ida, viendo una cinta porno!!!  ¿Haz de creer?, ni siquiera notó que yo estaba ahí parada en la puerta, estaba sentada en el respaldo de la cama, desnuda y masturbándose.  Por cierto, Mario, esa hembra se tiene un cuerpazo, pero no parece.  Yo cerré la puerta por miedo a que alguien entrara y la viera en esas poses; puse el seguro de la puerta y le hablé, a ver si reaccionaba…  Me miró con una cara de susto que no tiene idea usted… miraba para todo lado como buscando ayuda.  Cerró la piernas y puso la cabeza entre las rodillas de la vergüenza.  Pobre chica, se puso a balbucear disculpas y demás cosas, pero sin levantar la cabeza, creo que hasta estaba llorando, no se, me decía… “Ay doña Mayra, que vergüenza!!, que vergüenza!!, va usted a pensar que soy una perdida…â€?.  oiga Mario, esta chica de veras que es de esas religiones bravas, porque se puso cada vez peor y peor; que el pecado, que la lujuria, que el lesbianismo, etcétera y demás mierdas que habla esa gente; pero en serio, ya me estaba asustando cuando decidí consolarla, le dije “Tranquila Rosaura, las mujeres hacemos eso y más, y eso no nos hace sucias corrompidas como usted dice, es más yo lo hago todo el tiempo y no soy una de esas que usted dice ¿no?â€?, “Nooo señora, jamás usted es una persona preciosa!!â€? me respondió, y levantando la cabeza me dijo “Usted lo hace también?â€?…  no pude contenerme, Mario, créeme que traté, le solté la carcajada y le mentí descaradamente para hacerla sentirse mejor… “Si, claro, de hecho le pedí a don Mario la habitación para venir a hacer lo mismo que usted estaba haciendo, no ve que una tiene necesidades y con tanto muchacho semidesnudo ahí abajo me calentéâ€?.  Y sin pensarlo, le juro Mario, sin dobles intenciones, le quité el control remoto le dije “¿seguimos juntas?, ¿no te molesta?, así puedes continuar vos y yo hago lo mío, acá cada una a cada lado de la camaâ€?, luego de decirlo me puse de pie nuevamente, me quité la ropa sensualmente, porque de veras ya me estaba calentando y ya desnuda adopté la misma posición de ella, con las piernas abiertas masturbándome.  Así estuvimos viendo a un tipo veterano cogiendose a dos chicas jóvenes, mientras ella continuó, un poco recatada, pero más suelta después; la verdad es que yo estaba muy caliente.  Como a los cinco minutos cambian la escena y aparecen dos mujeres,  una joven y otra mayor, se suponía que eran madre e hija.  Al ver esa escena Mario, me calenté montones, y por lo visto a Rosaura también, porque no paraba de tocarse, Mario, que buenas tetas tiene esa pelirroja, pequeñitas pero bien paradas, y los pezones son como botoncito de rosa, y la panocha, llena de pelitos rojos rojos, viera como me calentó eso, y a los cinco minutos de estarnos viendo de reojo y de ver la escena, ya cuando en la pantalla la chica se dejaba chupar el mico por su madre, se me salió una yeguada, te lo juro que se me salió desde el fondo del alma… “Uyyy que chiquilla más rica, por Dios!!!â€?.  Rosaura se detuvo inmediatamente y me miró fijamente a la cara y me preguntó “Mayra, usted también lo hace con mujeres???â€?, “Si, claro, de hecho soy conocida por ser una experta haciendo eso mismoâ€?, dije señalando a la mujer que estaba mamando vagina en la pantalla.  “Ahh, que dichosaâ€?, dijo ella y siguió en lo suyo, como por dos minutos.

Repentinamente se volvió hacia mí, y me dijo, con una inocencia en la cara y una lujuria en los ojos, que no tienes ni idea de lo que me calentó: “Mayra, ¿me enseña? Quiero aprender, ¿Me enseña, si?�.

Mario, no pude aguantar la tentación, la chica esa está deliciosa, y es virgen, para colmo, a mi me matan las chicas vírgenes; así que me acomodé entre sus piernas y sin decirle nada empecé a besarle la parte interna de los muslos, mientras con los brazos le abría aún más las piernas.  “Claro que si�, le decía, mientras le daba besos en las piernas, “Vas a ver que el placer es la gloria, no la culpa!!�

Mientras Mayra me seguía contando tan asombrosos suceso, yo ya estaba seriamente erecto, tanto que ya se me notaba, y no hallaba cómo colocarme la pinga (a mi se me había olvidado el short en la cocina),  la cabrona se reía, pero a mi me daba pena de que me viera alguno de los de la fiesta; de hecho estaba seguro que Gladys, que seguía mirándonos desde el otro lado de la fiesta, se había dado cuenta de mi estado.

“Viera usted Mario,  es una fiera!!!�, y continuó su relato:

Cuando ya estaba super excitada de los besos en la piernas que le estaba dando, me levanté sobre ella y empecé a besarla en la boca, mhmh.  Delicioso besa esa chica, no es tan inexperta no creas, cuando la besaba, ella agarró mis pechos y me decía…  “Uy Mayra, que tetas más ricas, hace rato tengo ganas de agarrarlas… sobarlas…. mhmhm besarlas…  ¿me deja?â€?, “No tan rápido mi chiquita, primero usted para que vaya agarrando volados (aprendiendo), y después me lo hace a miâ€?. Y me agache a darle una buena chupada de tetas…  “Uyy  si, que rico Mayra siga, siiii  uy si suavecito más Dios más Diosito mío más, deme más por dios,  se siente tan deliciosos, uy sii chupe…â€?  decía mientras yo le mordisqueaba suavecito los pezones rosados como manzana, se le notaba lo religiosa, ¿no?.  Así la tuve como cinco minutos, yo sabía que la güila estaba por regarse, pero quería que aguantara más, así que bajé el ritmo y la empecé a besar en el estómago y en el vientre, tratando de bajarle un poco la calentura.  Pero cuando bajé a su vagina, no hubo forma de detenerla…

Empecé a chuparle de arriba abajo los labios vaginales, que estaban super mojados, y a jugar con su clítoris suavemente.  De pronto me levanté y saqué de tu gaveta de juguetes el dildo pequeño (pequeño, realmente, tiene como 1.5 cm de diámetro, como por 13 centímetros, es para principiantes, de hecho parece más un lápiz labial que un dildo), el del culo, yo a esta carajilla le iba a enseñar lo que era regarse, lo encendí y se lo empecé a pasar por fuera de la vagina, mientras le chupaba el clítoris; esa enana se movía como culebra macheteada, parecía que la iban a violar, y gritaba como loca “Si.. por dios que rico, ricoooo mamemela… uyyyy que sabrosera mas rica…..   más Dios más Dios más por amor de dios, deme más hágale por favor no pare, no pare… más más más, deme másâ€?, luego de un momento, le levanté aún más las piernas y le di el dildo, le dije “ahora póngaselo usted en el pipirigallo, solita, yo voy a seguir mamándolaâ€?, y me puse a cuparle el culito, viera Mario, que culito más lindo, uno de los más lindos que he visto, rosadito y sin un solo pelito, una delicia.  Claro, cuando sintió el efecto combinado del vibrador en el clítoris y la lengua en el culo se volvió loca, fue delicioso verla disfrutando tanto.  Cuando me cansé, porque esa posición es incomodísima, le quité el vibrador, lo chupé y seguí lamiéndole la vagina, mientras lo ponía en la puerta del culito, inmediatamente me dijo…  “Uyyy si, que rico ya he escuchado a su madre decir que eso es riquísimo, métamelo, por favor…  que me tiene loca, métame algo yaaaa….!!!â€?.

Yo sabía que la tenía lista, así que nada más se lo empujé un poquito y la lengua hizo lo demás…  Se vino en una regada asombrosa, nunca había visto a alguien chorrear tantos jugos como esa muchacha, solo decía…  “Siiii..  me vieneeeeee… me vieeeeeeeeeeeeene…â€?, y terminó en un temblor.  Yo me levanté, me levanté a sacar los juguetes de verdad, y me recosté junto a ella, a seguir masturbándome, quería ver qué tan agradecida era la chavala.

Ni tiempo me dio, inmediatamente se volvió y empezó a hacerme lo mismo.  Te cuento Mario, esta mae, tiene pasta, porque me pegó una mamada que te juro no parecía novata, y mucho menos cuando me metió los juguetes, primero jugó con el chiquitito, metiéndomelo en el chocho y en el culo después, después agarró el doble y me lo hizo empujado en ambos lados…  Vos sabes que a mi la doble penetración con juguetes me mata…  y me regué como cerda en menos de 5 minutos.  Te digo, fue un polvazo. 

Y Mayra terminó de contar su suceso del día recostándose, mientras se empinaba una cerveza desde la botella y encendía un cigarrillo, en medio de una sonrisa de lujuria y con los ojos cerrados.

La historia la seguiré en el siguiente capítulo, les parece?

Saludos, si quieren me pueden escribir a Cotico: tico6013@yahoo.com

Paraíso e infierno!, continuacion

Monday, April 16th, 2007

Karina Otilia Mercader se hallaba recogiendo unas hojas secas en el jardín del coqueto chalet de los Roger, cuando arribó la patrona de la casa en su automóvil, procedente de la escuela a la que acababa de llevar a sus hijos. El ama había salido muy temprano en la mañana, antes que aquélla llegara al domicilio a cumplir con sus diarias tareas del servicio doméstico.

––Buen día Karina ––saludó, cortés la dueña de casa––. Hoy espero una jornada muy fatigosa en la puesta en orden de gran cantidad de cosas. Por suerte Rolando no va a estar en todo el día, ya que debe visitar algunas de sus obras que se hallan bastantes retiradas de aquí; lo espero hacia bien entrada la tarde. Los niños tampoco vendrán a almorzar, pues han de pasar derecho a sus clases de gimnasia; de todas formas se han llevado una buena provisión para comer en la hora del descanso; a esta edad comen como peones de campo.

––Tendrá que armarse de paciencia antes de iniciar cualquier puesta en orden ––replicó la empleada, con expresión enigmática y señalando hacia la casa con la cabeza––, pues antes que nada parece que deberá atender visitas. Hay una señora, muy bonita ella, que le está esperando desde hace más de media hora.

––¿Una visita?… ¿Una señora? Realmente no esperaba a nadie… ¿Quién puede ser en la mañana de un día de semana?… ¿Y sin anuncio previo? ¿Cómo es su nombre?

––En realidad no tuve la precaución de retenerlo; creo que lo pronunció demasiado por lo bajo. Pero lo que sí recuerdo es que dijo ser su amiga y que estaba dispuesta a esperar que Ud. regrese. Se puso de inmediato a mirar con especial interés todas las fotografías de la familia; estuvo largo rato tomando los retratos y, olfato femenino de mi parte, me parece que ponía ternura en su rostro.

––Bueno ––prosiguió Salomé––, ¡ahora sí que estoy intrigada! Espero que no se trate de alguna ex novia de mi marido con un pleito en ciernes; a lo mejor alguien que viene a echarle en cara una supuesta o real paternidad.

Karina se echó a reír más de la cuenta.

––¿Una ex novia de don Rolando? ¿Una escondida paternidad? ––dijo, con lágrimas de hilaridad en los ojos–– ¡Sí, tal vez se trate de algún reclamo de extra paternidad de D. Rolando!… Pero mi querida Salomé, ¿cree vd., por ventura, que su marido haya puesto sus ojos o sus manos en otra mujer que no haya sido Ud. misma?… ¡Por favor, no me haga reír más que va a hacer estallar mi diafragma!

––Agradezco la confianza que tienes en los antecedentes de mi marido y, por adición, en su fidelidad. Pero nunca una ha de estar segura en estas cosas. Yo te llevo varios años, Karina, y sé por qué te lo digo. Nunca más cierto es en los hombres aquello de que la ocasión hace al ladrón…

––Lo cual ha de valer también para nosotras, las mujeres.

Salomé se quedó algo pensativa ante la simplicidad y validez del aserto y luego penetró resuelta al interior de la vivienda. Al llegar a la sala del estar se quedó petrificada. Un pequeño paquete con unos repasadores que había adquirido de paso en el supermercado se deslizó de entre sus dedos y fue a parar al piso.

Parada junto al arquitrabe de la chimenea de leña, con un portarretrato entre sus manos en el que aparecía el rostro de la dueña de la morada, retratada unos cuantos años atrás, se hallaba su amiga de la adolescencia: Melisa Wanda Sotomayor. Había en su rostro una sonrisa, mezcla de nostalgia y alegría, y… estaba bellísima.

Salomé abrió desmesuradamente los ojos, la boca… y luego los brazos en toda su envergadura. Ambas corrieron, la una hacia la otra, y se confundieron en un apretadísimo abrazo. De inmediato rompieron a llorar y mucho tiempo pasaron contemplándose, suspirando, riendo, nuevamente lagrimeando, volviéndose a abrazar… y acariciándose sus cabellos, antes de que palabra alguna fuese parida al aire.

Finalmente la dueña de casa abrió el diálogo:

––¡Lisita!… ¡Cuánto tiempo que no nos veíamos! ¡Nunca creí que llegaría el día en que pudiera disfrutar nuevamente de tu presencia! La mucama me dijo al entrar que una hermosa señora me esperaba; pero jamás pasó por mi cabeza el que fueras tú. Estás… ¡bellísima!

––Sí… ¡Cuánto tiempo, Saly!…No falta mucho para que se cumplan tres lustros de nuestra separación. En realidad ésta parece ser la ley inexorable relativa a la conclusión del ciclo de estudios, el cual une y mantiene juntos a los compañeros del colegio secundario por mucho tiempo… Y en una época de la vida en que tanto valoramos la amistad… A ti también se te ve hermosa…

––Pero, cuéntame, ¿qué fue de tu vida cuando terminamos el secundario?… No te vi nunca más… y tampoco has dado señales de tu existencia. Mucho te busqué en los primeros tiempos pero me dijeron que junto a tus padres te habías trasladado a Europa. Quedé esperando por muchos días tus noticias y tu residencia… pero.

––En realidad mis padres fueron los que se mudaron a Europa, a España más precisamente. Yo, querida Salomé, inicié una suerte de vida trashumante. Viví en varios pueblos y ciudades. Luego estuve establecida durante bastante tiempo en Montreal en donde formé la más duradera de mis parejas. Ahora, cuando hubo arribado la hora de desmontarla, he resuelto regresar a estos lares. Como ves, no me fue difícil encontrarte… Yo sabía desde mucho tiempo atrás que habías contraído matrimonio; y, por lo que veo, tienes dos bellos chicos.

––Pues sí, hace varios años ya. Éste es Diego, de diez años y ésta es Carla de siete; aquí ves a mi marido, el ingeniero Rolando Elvio Roger.

––¡Ah, sí!… ¡Rolando Roger!… Lo he sentido nombrar mucho por los medios. No se habla de otra cosa que del discurso que ha pronunciado en la sala de conferencias del Hotel Parque. Creo que se ha ganado el alias de «Señor Transparencia».

Salomé sonrió, no sin cierto amargo orgullo. Melisa prosiguió:

––Tus chicos son muy lindos y al parecer muy vivaces. Creo que debes haber encontrado el gran sentido de la vida en la crianza de tus hijos que, después de todo, por más vueltas que le den, está en los tuétanos de toda mujer. Yo no he tenido la suerte de tener hijos…

––Pero has vivido en pareja ––replicó vivamente Salomé.

Y aproximándose al oído de su amiga y casi como un bisbiseo, agregó:

––¿Siempre… con hombres?…

––Así es, en efecto. Aunque debo reconocer que fueron varios… más de los que hubiera deseado. ¿Y tú, querida Salomé, siempre has pertenecido a tu marido? ¿Has estado con otros… hombres?

––Bueno… en realidad… antes de casarme… Pero dime: ¿por qué razón has tenido varias parejas? ¿Acaso ninguno logró satisfacer tus requerimientos?

Melisa entró en un cono de sugerente silencio en tanto que acompasadamente caminaba de aquí para allá. Simultáneamente efectuaba una serie de gestos y muecas demostrativos de que aquello tocaba una parte nerviosa de la cuestión.

––Para serte sincera, mi querida ex camarada de secundario, esto forma parte del intríngulis de mi vida. Después de aquellas… de aquellas… vivencias que tuvimos en nuestra extrema juventud, nada volvió a ser igual para mí. Por lo que veo, tú conseguiste casarte y presumo que estás haciendo una vida absolutamente normal. Eres señora casada, con el estatus que le corresponde a tal estado, esposa de un buen marido (que figura como político en el florilegio de los escasos reconocidos como honestos) y madre de un par de preciosas criaturas.

––¿Has… has… compartido cariños con otra mujer? ––reiteró, insistente, Salomé.

––No, para nada.

––Pues, yo tampoco ––remarcó rápidamente Salomé––. Por lo que veo sólo hombres han existido en nuestras vidas después de… aquellos momentos tan preciosos de nuestra juventud. Lo cual significa -en sentido estricto- que nuestra común fidelidad permanece indemne.

––Pero el hecho es que yo he tomado bastante gusto por los hombres; muchas veces pienso que me he vuelto excesivamente pasional. No estoy segura si lo que nos ocurrió aquella nefasta noche en Arroyo Manso no ha dejado su impronta sobre mí y en lugar de provocarme repugnancia la presencia de cualquier hombre, pues…

Salomé, al recordar la desgraciada circunstancia, se tomó la cabeza con ambas manos. Ella tampoco olvidaría jamás la noche de la violación y había escondido el secreto bajo bóveda de siete llaves. En realidad, después de largos años, era la primera vez que se hallaba comentando sobre el asunto; y precisamente con su compañera en la desgracia. Ambas estaban convencidas que sólo ellas y los tres malhechores eran los conocedores del hecho.

––Algo se ha desatado dentro de mí ––prosiguió Melisa–– a partir de aquella circunstancia que me ha convertido en una voraz buscadora de hombres. Pero no creas que se trata de ninfomanía; es un algo más profundo; quizá, una suerte de sed de venganza. A veces lo percibo, querida amiga, como algo malévolo, perverso.

Rápidamente cayó en la cuenta Salomé del especial humor que se había apropiado de su antigua amante. Recordó que en los últimos tiempos de su relación con ella hacía frecuentes referencias a la curiosa figura de la medialuna que viera estampada en el miembro del violador, y a la que consideraba como mancha de nacimiento. Restablecidos ya, en todo su esplendor, los lazos que, etéreos, enredan las almas amantes, le vino a quedar en claro que Melisa se hallaba en la inconsciente búsqueda de aquel órgano criminal que mancillara tan brutalmente su fresca carne de primavera.

––Creo, querida Lisa, que se hace necesario echar un saludable manto de olvido acerca de aquella noche. Considera que eres joven y muy buena moza, como lo fuiste siempre.

Y aproximándose a ella púsole sus manos sobre los hombros y con sugestivo y amoroso tono susurró:

––Mucho debe complacernos el que ambas hayamos seguido siéndonos fieles. Ni tú ni yo hemos conocido otras mujeres, con lo que nuestro amor de la juventud sigue siendo prístino. En cuanto a los hombres que pudieron haber pasado por nuestras vidas: ¡eso no tiene la menor importancia! Ni la tiene el que yo haya alumbrado hijos al mundo… Lo nuestro es como un universo paralelo, con sus propias leyes, con sus particulares consignas, con sus paradisíacas sutilezas. ¿Serás capaz de separar las cosas de tal manera, querida Lisa?

Por toda contestación Melisa, arrobada, pasó las palmas de sus manos por detrás de la cabeza de su antigua amante y buscó ansiosamente sus labios. Se besaron largamente como lo solían hacer en las noches de sus tempranos amores… ¡Ah, la mutua frescura de ambos labios de mujer!

Luego se sentaron. Previamente Salomé se asomó al amplio ventanal del estar para localizar a Karina, su mucama; pues de inmediato tomó conciencia de la necesidad de mantener en el más absoluto secreto la relación que la ligaba a su amiga del alma y nada sería más contraproducente que el hecho de que su empleada haya andado atisbando y pudiera haber observado la escena del beso. Se arrepintió rápidamente de no haber logrado dominarse y tomar los recaudos del caso. Por suerte Karina se hallaba trabajando en la esquina más alejada del enorme jardín, regando unas flores y mostrando una actitud de total despreocupación; no era, pues, pensable que escasos segundos antes pudiera haber estado en las proximidades de la escena. Al comprobar tal hecho Salomé suspiró aliviada.

––¿Ya estás establecida aquí? ––preguntó–– ¿Cuándo regresaste de Canadá?

––Hace escasamente una semana y me quedaré a vivir aquí. Tengo en el medio algunas rentas que me han dejado mis padres, los cuales murieron en España en un accidente de automóvil hace casi un año. Así que me he quedado huérfana, por decirlo de una manera llana.

––¡Caramba!… ¿Murieron en un accidente de tráfico?… Como sabes, yo adoraba a tus padres tanto como conocía que ellos me querían a mí… Mas, ¿cómo ocurrió tal hecho?

─Y… bueno, tú sabes. Mi querido padre siempre fue un tanto imprudente como automovilista; digamos que conducía «a lo argentino». Fue en una de las autopistas de acceso a Madrid y quedó involucrado en una muy violenta colisión múltiple en la que murieron varias personas. Él falleció instantáneamente y mi madre, unos días después en el nosocomio.

—¡Caramba!… ¡Qué fatalidad! Y tú, ¿cuándo decidiste regresar?

––Hace un mes atrás ––siguió Melisa–– tomé la decisión de abandonar Montreal y al estúpido que tenía a mi lado; así que sin decirle «agua va» me largué para estos lares no bien conseguí completar algunos trámites. Ahora estoy viviendo en la antigua casa de mis padres, que tú tan bien conoces.

––Te presentaré a mi marido como mi antigua amiga de la secundaria. Muchas veces le hablé de ti; así que haz de cuenta de que Rolo te conoce. En realidad me gustaría que te quedaras unos días en esta casa. ¡Es tan grande y me hallo tanto tiempo sola!…

––Hoy no ha de ser pues tengo varias cosas que hacer durante un par de días. ¿Cómo te llevas con tu marido?

––¡Qué quieres que te diga!… Es un hombre extraordinario, marido respetuoso, padre amante, jefe de familia cuidadoso; en fin, un espécimen no muy alejado de lo tradicional apetecible a cualquier mujer que se precie. Pero… bueno: es posible que el tiempo transcurrido en nuestro matrimonio haya dejado ya secuelas de rutina. Él cumple con sus ritos maritales con cierta parsimonia y no más allá de una tibia ambición pasional. Por ahora estamos conservando las posiciones; ni yo no le he sido infiel, ni creo que él se fije en otra pollera.

––¿Me… recuerdas a mí cuando estás haciendo el amor con él?

Salomé guardó un sugestivo silencio, se levantó del sillón en que se hallaba sentada y se dirigió, con solemne parsimonia, hasta el amplio ventanal.

––Karina tiene verdadera obsesión por las flores y el jardín ––esquivó––; muchas veces pienso que es en detrimento de la prolijidad en la atención del interior de la casa. Pero parece ser leal y buena con los chicos y también es algo susceptible, razón por la cual debo actuar con diplomacia para encargarle los distintos quehaceres.

––No has contestado mi pregunta. Si tu respuesta fuera negativa te diré, querida Salomé, que quedó establecida una asimetría entre nosotras; pues yo no he hecho sino pensar en ti, en tu piel, en tus cabellos, en tus caricias y en los inefables instantes que vivimos en los últimos años de nuestro bachillerato, especialmente las noches de Arroyo Manso.… No puedo escuchar aquel feeling sin que lágrimas de profunda nostalgia se despeguen de mis ojos.

Salomé seguía estática de pie frente al ventanal dando la espalda a su amiga. Los regueros del dulce recuerdo de la juventud corrían por sus mejillas. Luego se volvió a su amiga y con una triste sonrisa murmuró:

––Te he extrañado más de lo que considero lícito manifestar. Ésa es la cruda verdad. El varón que hay a mi lado no ha conseguido arrancar a mi cuerpo sino una débil proporción del placer que tú fuiste capaz de prodigarle. Me alegro mucho de volverte a ver pero… tu inesperada presencia no deja de provocarme una fuerte inquietud.

––¡Oh, Saly!… ¡Espolvoréala!… No tiene sentido tener miedo. En el esquema social en que nos desenvolvemos no hay mayores dudas acerca de la amistad de dos mujeres; verás tú: eso no se considera infidelidad. ¿Quién te dice que no podamos rehacer nuestra maravillosa relación por estos días conservando nuestras respectivas situaciones? Tú no tienes que abjurar de tu familia… ¡para nada! Y yo podré seguir con mis amantes… Todo lo que debemos hacer es adoptar una actitud adulta de no celarnos mutuamente por esas cosas. ¡Somos mujeres jóvenes, Salomé! Y es seguro que podremos aún explotar vetas de exquisito placer en las ricas minas, de que nuestra femineidad es portadora.

Tales palabras cubrieron con el dulce manto de la reminiscencia el espíritu de Salomé y, habiendo caído en terreno sumamente abonado, la convencieron definitivamente.

––Pese a todo, Lisita, será menester guardar muy bien las apariencias y tomar todos los recaudos y cuidados del caso para que no se filtre absolutamente nada. Habrás de comprender que las responsabilidades de la familia que tengo sobre las espaldas así lo exigen.

––Desde luego que sí. Tenemos varios lugares en donde podamos reunirnos a nuestro gusto al abrigo de cualquier indiscreta mirada: mi casa, por ejemplo, ya que vivo sola… A propósito: ¿Qué es del chalet de Arroyo Manso, ese verdadero paraíso de tu familia?

––Aún está allí. Mis padres lo siguen usando con frecuencia. Nosotros, es decir, mi propia familia, de vez en cuando pasamos algunas temporadas. Los chicos gozan sobremanera el paraje. La diferencia que podrás observar allí es que hemos introducido importantes reformas y, en la medida en que intuimos (como todo el mundo) que el grado de delincuencia se está escapando de madre en los últimos años, hemos incrementado de manera notable las condiciones de seguridad del predio.

––¿Y a tu marido le agrada el paraje?

––Parece que lo hubieras olfateado, querida Lisa, porque la verdad es que a los dos o tres días de hallarse allí, disfrutando de vacaciones, comienza a fastidiarse y no ve la hora de volver a la ciudad. Si bien una se siente reverdecer por eso del cambio de aire y por el relajamiento general que experimenta en la quietud de la serranía, a él no parece agradarle. Aunque es muy adicto a la vida campestre, su espíritu sólo goza en el aspecto trashumante. A decir verdad, cuando se halla en las sierras él sólo anhela ir de aquí para allá y dormir en una carpa; ver un paisaje distinto cada día.

––Tu marido está ganando rápidamente gran nombradía por el nivel de sus ideas y por la lucha político-social que está emprendiendo.

––Él es realmente una gran persona ––apuntó Salomé–– pero debo advertirte que lo que aparece como una acción nimbada de santidad en el nivel colectivo es una carga a veces muy difícil de soportar en el ambiente familiar. Muy otra cosa le apasiona, que no es precisamente el sexo. Su encendida preocupación por la corrupción de los dirigentes políticos raya en la obsesión; así por lo menos lo percibo como esposa. Tal pasión se ha aposentado de tal manera en sus cascos que prácticamente no existe actividad de la vida que no acabe por vincularla al latrocinio de los políticos. Es como una manía que le persigue a todos lados y siempre anda pensando en tribunales, jueces, cámaras, comisiones juzgadoras y hasta ejecuciones para poner coto a la corruptela que nos caracteriza… ¡Cómo si todos los encargados de proveer justicia fueran nenes de leche!

––¡Ahá!… ¡No en balde le dicen el «transparente». Tengo entendido que en la conferencia del Hotel Parque de hace unos días ha sentado una serie de bases para atacar la corrupción.

––Así es, está trabajando con un nutrido conjunto de importantes personalidades para el Grupo Transparencia que tendrá por objetivo dar las bases de un sistema simplificado de la función pública y muy controlable. Ellos están persuadidos de que si se puede enfocar la escrutadora mirada en pocos y responsables funcionarios y gobernantes, puede lograrse un gran avance en la honestidad general. Quieren, sobre todo, facilitar los trámites de las revocatorias para hacer valer el compromiso que asume todo funcionario al jurar por la constitución y sus deberes.

»Pero como ya te dije, esta manía le provee de un humor muy especial, bastante ácido y sobre todo perdurable; de tal manera que los restantes miembros de la familia, chicos incluidos, nos debemos cuidar de mencionar ciertas palabras clave que suelen actuar como detonadores… y para las que, luego de cometer la estupidez de pronunciarlas, ya no es posible detener la explosión. Por ejemplo, nunca debemos hacer referencia a una «partida presupuestaria agotada», ni a una «licitación privada», ni «concurso de precios»… ¡Y qué decir si se menciona la palabra «cohecho»! Si a alguien se le resbala algunas de estas expresiones o las que las sugieran, todo el entorno, sin excluir a la sufrida familia, deberá cargar con el fastidioso costo de una filípica de varias horas… quizá, de días.

»Claro que muchos años atrás él vivió su propia experiencia en la materia y hay que decir, en prez de su proverbial honestidad, que en sus manos estuvo el compartir el fruto de un cohecho, a lo que él se negó en redondo. Con ello al parecer incineró el negociado que varios habían preparado y que había menester de su aquiescencia para llevarlo a la práctica; de manera que fácil es imaginar que ha dejado un reguero de vituperios y muchos juanetes pisados. Pienso que por ese costado se ha fabricado muchos enemigos, a la mayoría de los cuales ni siquiera conoce. Incluso no dejó de tener ácidos críticos entre sus propios socios, que lo tildaron de incauto.

––No puede negarse, Salomé, que te ha tocado en suerte un tipo interesante de marido. Pienso que, por ese lado, no has de tener tiempo de aburrirte. Se trata, evidentemente, de un hombre que ha tomado estado público y… ¡con qué causa noble entre sus manos!

Salomé volvió a aproximarse al ventanal y pudo verificar que aún su empleada se hallaba abstraída en la atención del jardín. Luego, sin dirigir la mirada a Melisa, dijo:

––No dudo de lo que dices; la causa es noble, mas no exenta de un matiz utópico. Pero la verdad es que la veta pasional conyugal de mi Rolando se halla siempre presta a agotarse raudamente y es del caso pensar que la causa tenga mucho que ver. Por ello… he procurado una eficaz «complementación» recurriendo a los auxilios del arte y, en verdad, que me he asegurado no escasas satisfacciones.

––¿Complementación?… ¿A… qué te refieres?

––¡Ah, Lisita! Se trata de la utilización de los más sofisticados adelantos de la industriosa artesanía en materia del sexo… del sexo en solitario. Me estoy refiriendo al uso de consoladores y de sus más avanzadas versiones de vibradores íntimos.

Y haciendo un pícaro guiño a su amiga y desplegando y contrayendo alternativamente las tres falanges de su dedo índice, articulando así el consabido gesto para que la siguiese, Salomé la condujo a una suerte de bohardilla, atestada de bultos y trastos, en una de cuyas paredes se destacaba un pequeño placard. En el interior del mismo había un compartimiento personal, un volumen con puerta cerrada con llave (de esos que suelen denominarse «secrétaire») que la dueña de casa abrió luego de accionar su cerradura con una llave que tomó de entre los vericuetos de un escondrijo. Del interior del citado «secrétaire» extrajo una caja de plástico duro cuyas caras presentaban sofisticados matices artesanales, tomada al azar de las varias que contenía. Allí descubrió Melisa varios cuerpos en forma de barra que ostentaban un maravilloso parecido con el órgano viril masculino, ya sea por su conformación, ya por los detalles de sus superficies, ya por las coloraciones y tonalidades. Quedó sorprendida y no pudo sino mirar inquisitivamente a su amiga.

––Sabía de la existencia de estos aditamentos ––dijo–– pero en verdad que hasta la fecha no he hecho uso de ellos y nunca sospeché que a ti te interesarían. Además, algunos presentan dimensiones un tanto exageradas, ¿no te parece?

––Los que aquí ves, tomados al azar, ––aclaró Salomé –– ya no los uso; forman parte de mi algo dilatada colección. Su acción es meramente estática y, si bien queda bajo tu total monitoreo, a la fecha resultan obsoletos.

Y mientras iba diciendo destapó otra caja, esta vez convenientemente escogida.

––Mira ––prosiguió––, éste, en cambio, es un vibrador y ¡rotacional!… Puro jelly dice el prospecto (aunque conozco que su traducción del inglés es «jalea», no me preguntes cómo encaja esto en el material de que está hecho)… Pero mira, ¡es una verdadera maravilla!, Lisita. Actualmente es el encargado de complementar el llenado de la copa que el marido, con sus apuros y estrés, tan avaramente logra escanciar.

Melisa tomó aquel objeto entre sus manos, tentándolo y apretándolo con sus dedos en diferente