Archive for the ‘Jovencitas’ Category

Cosecharás tu siembra

Lunes, octubre 24th, 2011

- Buenos días Gustavo, fue el saludo cristalino y juguetón que lo recibió al entrar al súper. Mas atrás su padre estaba acomodando algunos productos.
– Buenos días, Luciana, hola Jorge fue la respuesta medida y controlada como siempre, aunque sus ojos se iluminaron al ver la personita que lo saludaba: rubia, 1,70, estilizada, un cuerpo deseable sin ser exuberante, ojos celestes, un rostro que sin ser una belleza perfecta, era muy sensual y atractivo. En fin una hermosa mujer de unos 35 años, que para sus 55 resultaba todo un sueño.
Hacía 25 años que vivía en el barrio, y recordaba cuando en los primeros tiempos al comenzar al ir al negocio la vio jugando a atender a los clientes. Una hermosa nena, alegre y pícara que era mas lo que molestaba que lo que trabajaba.
Cuando llegó a los 16 había explotado, para convertirse en la mujer que hoy era. Se casó y tenía dos hijos. El marido viajaba permanentemente y se dejaba ver poco . Ella pasaba sus días entre su casa con sus hijos y el negocio familiar que cada día estaba más a su cargo. Sus padres, de a poco, se estaban retirando y la dejaban al frente del mismo.
Recorrió las góndolas eligiendo lo que necesitaba, mientras la escuchaba atender a los demás. Su voz era atenta, pero juraría que cuando se dirigía a él adquiría un tono más íntimo, mas de cercanía. Pero seguramente era su imaginación. Tantas veces había soñado con tenerla en sus brazos que su mente le jugaba una mala pasada. Para colmo vivía cerca de su casa, así que era muy habitual que la viera pasar, y en cada oportunidad, los ojos de ella se iluminaban y lo saludaban con mucha simpatía. El debía convencerse que las atenciones que creía recibir tenían más que ver con el tiempo que hacía que se conocían que con otra cosa. Pero, las fantasías no pueden controlarse.
Llegó a la caja y allí Luciana comenzó a sumar las compras, mientras le preguntaba sobre su trabajo, su esposa y sus hijos.
Si. Gustavo estaba casado hacía 30 años y tenía dos hijos, uno de 28 y la niña de 25. Ambos ya independizados y viviendo en otra ciudad, más grande y vital que esta pequeña localidad, donde pasaba sus días. De cualquier manera, apenas 30 km. Lo separaba de la urbe, así que se veían asiduamente.
Por fin, le dio el total y Gustavo pagó.
– Aquí tienes tu vuelto, le dijo tutéandolo como siempre. Espero que vuelvas pronto, le dijo mirándolo a los ojos fijamente.
– Siempre que pueda, Luciana, siempre que pueda, le dijo, dio media vuelta y salió.
Luciana lo vio partir, y se quedó con ese extraño sabor en la boca. Desde niña siempre le había atraído ese hombre, y a pesar de los años transcurridos, seguía provocando en ella la misma sensación, esas mariposas que revoloteaban en su estómago y una plenitud que la llenaba. Luego se había casado, quería a su esposo y a sus hijos , pero ese hombre la seguía provocando como el primer día. Siempre pensó que solo se recibiría de mujer en sus brazos.
Ya camino a su casa, el no podía dejar de pensar en ella. Si, la conocía desde niña, pero ya no era una niña. ¿ Qué pasaría si intentara algo? Era imposible. El único lugar donde la veía era en el negocio y siempre había otras personas. En la calle ni soñar con hablarle porque inmediatamente llamaría la atención de todos los vecinos.
Pero no podía dejar de pensar en ella. Sentía que era una oportunidad que le llegaba para volver a sentirse vivo. Su matrimonio era un espacio de rutina. Quería a su mujer, pero el romanticismo y el sexo ya habían pasado. De pronto con Luciana sentía que volvía a su juventud.
Algo tenía que hacer, pero no imaginaba que.
Esa tarde mientras se bañaba, recordó a Luciana, y como un adolescente se masturbó debajo de la ducha, soñando que la tenía a su merced. Por fin, decidió que esta situación debía tener un corte, para bien o para mal. Ya los dos eran grandecitos y las cosas debían poder hablarse de frente.
En su próxima visita al negocio, mientras pasaba por la caja, y aprovechando que no había ningún familiar cerca, pudo quedarse charlando un rato más. Luciana comenzó a preguntarle por sus hijos.
– Allí andan con sus ocupaciones de siempre, le dijo atento.
– Debe ser lindo vivir en la ciudad, no?, comentó ella
– Pues tiene cosas buenas y malas.
– A mi me encantaría vivir allí, pero mi familia y mi trabajo están aquí.
– Yo pensé que eras feliz en este lugar
– No me quejo,pero la ciudad permite otras cosas. Especialmente no estar siempre observada y vigilada por todos, dijo con desdén.
– Eso es verdad. Nada puede hacerse aquí. Hasta la acción mas inocente se convierte en sospechosa.
Sus ojos se iluminaron.
– Eso es lo que siempre digo. Cuando puedo escaparme a la ciudad, me siento libre.
Una luz de atención brilló en la mente de Gustavo.
– ¿ Y vas seguido?
– No mucho, pero cada 15 días me tomo una mañana para mí.
– Eso está bien. ¿ Y que haces cuando vas?
– Pues nada. Miro vidrieras. Me meto en el shopping del centro. Tomo un café
– Bueno, si alguna vez nos encontramos te voy a invitar ese café, le dijo con toda intención.
Ella lo miró y sonrió.
– Es una promesa que acepto encantada. Pero te aprovechas porque es muy difícil que coincidamos.
– Pues hagamos una cosa. Cuando vayas la próxima vez me llamas. Aquí te dejo mi número. Y si por casualidad viajo, combinamos, te parece?
– Está bien, pero no quiero que te creas obligado, le dijo ella con picardía.
– Por favor. No es una obligación. En realidad sería un soplo de aire fresco dentro de la rutina cotidiana, le dijo.
Salió del negocio, transformado. Se sentía vivo y joven. Nada había pasado y seguramente nada pasaría, pero el rumbo que había tomado la relación, le permitía sentirse satisfecho. Al menos había actuado para que las cosas cambiaran.
Luciana sentía que las piernas le temblaban. Gustavo le había abierto la puerta a una oportunidad. ¿ Se animaría ella a jugarla?
Todo siguió como siempre. Los días pasaron y nada ocurrió. Gustavo no volvió a comentar el tema las veces que fue a hacer las compras. Seguramente ella había sido muy atenta por el tiempo que hacía que se conocían, pero de allí a compartir con él un tiempo fuera de lo estrictamente social, era un salto muy importante. Y por otra parte, debía tener muchos jóvenes de su edad con quienes sentarse a conversar, si realmente quisiera hacerlo.
Una noche, estaba en su habitación mirando televisión. Su esposa estaba en el comedor mirando una novela y él tenía interés en seguir una entrevista que iba por otro canal. De pronto, sonó su celular. Número desconocido. Las 11 de la noche. Pensó en no atender, pensando que era un numero equivocado.
A desgano, atendió.
– Hola
– Hola ¿ Gustavo?
– Si, el habla, ¿ quién es? Preguntó fastidioso
– Perdona que te moleste a esta hora. Soy Luciana
Su corazón se paralizó por un instante. Una escalofrío le corrió por el cuerpo.
– Luciana, que sorpresa. Realmente no pensé que eras tú. Sinceramente pensé que era alguien que quería molestar, dijo apresuradamente.
– Perdona, no quiero molestarte, dijo Luciana disculpándose.
– No me refería a vos. Nunca me molestarías. ¿ Que necesitas?
– Nada. Bueno, en realidad lo que ocurre es que mañana por la mañana voy a la ciudad, y si en una de esas estabas allí, me podías invitar ese café que prometiste.
– De mil amores. Hagamos una cosa. Mañana por la mañana te llamo si viajo y combinamos donde encontrarnos, quieres?
– Perfecto. Yo estoy viajando a primera hora pues tengo que hacer varias compras, pero creo que a media mañana estaré libre. Si tienes un rato nos hablamos.
– Como no. Despreocúpate. Y gracias por llamar, dijo cortésmente.
– No, por favor, y disculpa la molestia. Nos hablamos, dijo Luciana y colgó.
Quedó allí, sin aliento. No podía creer que aquello estuviera pasando. Se quedó recostado pero el informe de la tv, pasó sin que el se diera cuenta. Pensaba en mañana, en como aprovechar esa que sería su única oportunidad.
Cuando su esposa vino a acostarse, lo interrogó.
– Me pareció escuchar el celular. ¿ Te llamaron?
– Si. Un cliente que necesita que mañana por la mañana lo vea en su despacho en la ciudad.
– Que lástima que te avisó tan sobre la hora. Me hubiera gustado ir a pasear un poco, pero mañana ya tengo compromisos, dijo su mujer decepcionada.
– Mira, no se hasta que hora me tendrá ocupado, así que es preferible que organicemos un viaje otro día donde podamos pasear los dos juntos, no te parece?
– Si, tienes razón. No se puede mezclar el trabajo con el placer, porque después el tiempo no alcanza ni para una cosa ni para la otra.
Al día siguiente, se levantó temprano, se bañó, se arregló con mucho detalle. Su mujer dormía, así que no pudo extrañarse de la situación. La besó, subió al auto y partió.
Al llegar, tomó el celular y llamó a Luciana.
– Hola, respondió una voz cristalina
– Hola Luciana, ¿ donde andas?, preguntó
– ¡Gustavo!, pensé que no vendrías, anoche te noté muy ocupado.
– Si realmente, pero adelante algunas cosas que tenía que hacer y de paso cumplo mi promesa.
– ¿ Ya te desocupaste?
– Tengo para media hora, mintió, ¿ donde podemos encontrarnos?
– ¿Conoces el Café de Las Artes?, ante la respuesta afirmativa agregó “ nos vemos allí en 45 minutos, te parece?
– Me parece perfecto. Un beso, contestó Gustavo.
Igual para vos, dijo Luciana.
Gustavo, lentamente condujo hasta cerca del lugar de la cita y estacionó a media cuadra del café. Se quedó dentro del auto haciendo tiempo, y cuando se cumplió el tiempo bajó y se dirigió al lugar de encuentro.
Al entrar, miró a su alrededor. En el fondo, en una mesa, Luciana le hizo señas. Sin apresurarse se dirigió hacia el lugar.
Cuando llegó Luciana se levantó y le acercó su mejilla, la que el besó suavemente.
– ¿ Hace mucho que esperas? Perdona si me demoré pero el tránsito estaba complicado, mintió
– No, llegué hace 5 minutos, además, dijo mirando el reloj, estás justo a tiempo. Yo estuve más impaciente, dijo riendo.
Se sentaron, y comenzaron a hablar de cosas cotidianas del barrio. Una moza se acercó y le pidieron un par de cortados. La charla era muy amena, y los minutos volaban. De las cosas comunes del barrio, pasaron a los temas familiares. El trabajo, los hijos, la familia, y terminaron recalando en el matrimonio.
Gustavo llevaba 25 años de casado y tenía dos hijos ya grandes. Luciana llevaba 12 años de casada y tenía tres hijos de 11, 8 y 5 años.
– Pues siempre me asombró que la maternidad te sentara tan bien. Estás mas bella ahora que cuando recién te casaste, dijo zalamero.
– No te burles, que siento que los años me han pasado por encima. Me siento muuuuy vieja, dijo sonriendo.
– Si tu estás vieja, que me queda a mí. Soy todo un fósil, dijo Gustavo.
– En los hombres es distinto. Con los años a veces se vuelven mas interesante y atractivos. No siempre, pero a veces. En cambio las mujeres con los años nos ponemos viejas y arrugadas.
– Pues en tu caso quédate tranquila que no estás ni vieja ni arrugada. Seguramente eres el sueño de más de un hombre de los que te conoce, le dijo sinceramente.
– Puede ser, pero lo que pasa es que el matrimonio nos condiciona demasiado. Mi marido me ama, estoy segura, pero ya no nos deseamos mutuamente como antes. El tiempo no perdona, dijo con resignación.
Nos pasa a todos, no te preocupes. Pero me intriga el hecho de que te atraigan los señores mayores, dijo volviendo sobre el tema.
– No me atraen todos los señores mayores, tampoco exageres. Simplemente dije que hay hombres que con los años no pierden el atractivo, por el contrario.
Con tranquilidad y lentamente, Gustavo le tomó las manos sobre la mesa.
– Te pregunto porque me sorprende que te fijes en el atractivo de hombres mayores que tu, cuando tienes muchos jóvenes de tu edad para mirar. Si ella notó que el le había tomado las manos, nada dijo, siguió charlando como si nada.
– Si los jóvenes son atractivos los miro, no te creas, dijo sonriendo.
– El problema Luciana, es que tal vez alguien mayor que tú interprete mal tu interés. Sabes, a una cierta edad, uno ya no tiene tanto tiempo para juegos, le dijo en voz baja, sin soltar sus manos.
– No creo que nadie se confunda tanto, dijo pausadamente.
– Luciana, no imaginas lo feliz que estoy de haber podido compartir este rato contigo. Sin embargo hay ciertas cosas que tenemos que aclarar, dijo decidido.
– ¿ Qué cosas? Preguntó ella
– ¿ Cuántas veces nos hemos podido encontrar y charlar así con tanta intimidad?
– Nunca, reconoció
– ¿ Cuántas veces más pensás que vamos a poder volver a encontrarnos?
– Y…. es difícil, dijo ella
– Por un momento te pido que olvidemos la diferencia de edad, si es posible. Me gustás mucho. Siempre me gustaste, en verdad.
– Bueno gracias, pero…..
– Espera, déjame terminar y luego prometo escucharte, si?
– Está bien, aceptó.
– Repito que siempre me gustaste, y durante mucho tiempo he soñado contigo. Soñé en poder encontrarte así, en poder charlar contigo. Soñé con lo feliz que iba a ser, y como me iba a hacer sentir pleno el estar contigo. Y debo decir que la realidad ha superado a mis fantasías.
– Nos conocemos desde hace mucho tiempo, inclusive eres muy amigo de mi padre y mi madre…. dijo ella.
– En este momento no soy amigo de nadie. Soy un hombre encandilado por una mujer hermosa a la que necesita besar y acariciar. Te dije que te olvidaras de todo. No me importa quien eres ni quienes son tus padres. Lo único que me importa es la manera en que haces sentir. Y siento que esta es la única oportunidad que tengo, y no quiero que te enojes, pero no puedo dejarla pasar. Necesito que estemos a solas, en un lugar íntimo y tranquilo, y creo que tú también lo necesitas. Nada de lo que pasó antes tiene importancia. Nada de lo que pase después la tendrá. El aquí y el ahora es lo único que nos tiene que importar. Y eso es lo que te propongo. Que me veas simplemente como un hombre enloquecido por vos. Y que seas una mujer decidida a dar y recibir placer.
El silencio los envolvió. Tomados de la mano se miraban a los ojos.
– Gustavo, realmente me has dejado sorprendida. No pensé que ibas a decir las cosas que dijiste. Nos conocemos desde hace mucho. Conozco a tu familia y tu conoces a la mía. Mentiría si dijera que no me agradas, pero de allí a lo que me propones hay una gran distancia, y me toma realmente de sorpresa. No me malinterpretes, no me enojo, entiendo tu planteo. Entiendo que hayas esperado mucho tiempo para decir esto y que esta haya sido la primera oportunidad, pero lo haces muy difícil para mí. Me estás pidiendo que engañe a mi marido, que tenga una aventura, nada más que por el placer de tenerla, que arriesgue todo por un rato de placer. No creo estar preparada para esto, dijo seria.
Gustavo atrajo las manos hacia él y las besó. El perfume de su piel invadió todos sus sentidos. Esos ojos verdes que lo miraban con curiosidad, lo excitaban y lo hacían sentir como un adolescente.
– Mira Luciana. Somos adultos y creo que los juegos nos roban un tiempo precioso e imposible de recuperar. Hagamos una cosa. No quiero que te ofendas, ni cambies la opinión que tienes de mí. No me gustaría perder tu amistad, ni verme privado de la posibilidad de seguir saludándote todos los días, como siempre. Voy a pagar los cafés, y luego de pagarlos te daré un beso, me levantaré y me iré. Si te quedas aquí sentada, está todo bien. SI sales conmigo, entonces nos iremos a un hotelito muy discreto que conozco, y allí podré besarte y acariciarte con todas las ganas que tengo y te poseeré como siempre lo soñé. Depende de vos, como siempre ocurre en estos casos. Siempre la última palabra la tiene la mujer. Y dicho esto soltó las manos de la mujer y llamó a la moza. Pidió la cuenta, mientras con el rabo del ojo vigilaba las reacciones de ella. Se había puesto colorada, y tomando su cartera, hacía que buscaba algo dentro de ella, para no tener que mirar a nadie. Seguramente sentía que todos la estaban mirando, lo que no era cierto. La gente que había en el café estaba toda entretenida en sus propios asuntos, y el diálogo fue en voz baja, de manera que nadie pudo seguirlo.
Le trajeron la cuenta, pago, y cuando la moza se retiró, se levantó y acercándose a Luciana la besó en la mejilla, para luego dar media vuelta y alejarse hacia la salida. Caminó lentamente, sin mirar atrás. Llegó a la puerta y salió. El aire fresco lo hizo temblar. Recién allí notó lo caliente que estaba. Se imaginó que su rostro debía estar colorado, pero no le importaba. Creía haber actuado como cualquier hombre lo hubiera hecho. Sin suplicas, ni ruegos.
– No seas así, al menos puedes llevarme hasta la parada del bus, dijo una voz a su espalda.
Se dio vuelta y allí estaba Luciana de pie detrás de él. Un vaquero ajustado, una remera blanca y una chaqueta de medio tiempo.
– Voy a llevarte a la parada del bus, no te hagas problema, le dijo tomándola del brazo.
Fueron hasta el estacionamiento y subieron al auto de Gustavo. Antes de arrancar, Gustavo se inclinó sobre ella y sorpresivamente se adueñó de sus labios, besándola profunda y tiernamente. Luciana, sorprendida, no opuso resistencia, y luego de unos segundos respondió su beso de igual manera. Fue un beso largo,prolongado, hasta que ambos necesitaron respirar. Gustavo se retiró, puso en marcha el auto y salió. Luciana quedó sentada inmóvil.
– Mirá Gustavo, me halaga que te guste tanto como dices, dijo Luciana buscando las palabras.
Gustavo manejaba sin decir nada.
– Pero vivimos en una comunidad muy chica. Cualquier cosa que hagamos se van a terminar enterando todos y tendremos muchos problemas, seguía ella. Gustavo seguía en silencio.
– Podemos seguir siendo amigos, no me molesta lo que ocurrió, te lo aseguro
Gustavo dobló en una esquina y como venía ingresó en un hotel para parejas. Luciana no se dio cuenta tal como estaba concentrada tratando de justificar lo que había ocurrido y porqué nada más debía pasar. Gustavo tomó el ticket con el número de habitación e ingresó con el auto hasta la cochera del cuarto que le correspondía. Una vez allí apagó el motor. Fue en ese momento cuando Luciana se dio cuenta de lo que pasaba.
– ¿ Qué estás haciendo?, preguntó sobresaltada.
– Te dije lo que iba a pasar si salías conmigo del café, dijo Gustavo tomándola de la mano.
– Pero Gustavo, pensé que habíamos acordado que me ibas a llevar hasta la parada del bus, dijo seria.
– Y te voy a llevar, después, no te preocupes, dijo mientras volvía a besarla.
– Pero no es así, dijo ella resistiendo al avance de Gustavo, tengo que irme, me esperan
– Y vas a irte pero no sin antes descubrir de que eres capaz, le dijo mientras conseguía besarla, y la tomaba del cuello.
Luciana respondió al beso y se dejó acariciar por esa mano que recorría su cuello y su nuca, obligándola a profundizar el beso. Sus labios se entreabrieron y la lengua de Gustavo la invadió, dando más intimidad al encuentro. Su mano bajó por el pecho de él, y rodeó su cintura, dejando que el tiempo transcurriera. La sensación era muy agradable. Hacía tiempo que no la besaban con tanta ternura, con tanta pasión. Notó que comenzaba a excitarse, que ese hombre al que siempre había considerado atractivo e inteligente la estaba llevando por un camino sin retorno, por un camino nuevo que ella deseaba recorrer. El de la infidelidad. Siempre había sospechado que su esposo tenía alguna aventurita, máxime porque pasaba por razones de trabajo mucho tiempo fuera de su casa, pero nunca pensó ella en verse envuelta en una situación como esa.
Los besos de Gustavo dejaron sus labios para recorrer su cara y su cuello y terminar rozando sus pezones por encima de la ropa. Estaba paralizada. Le parecía que lo que pasaba le pasaba a otra persona y que ella era solo una espectadora. Cuando la mano de Gustavo tomó la suya y la obligó a acariciar su bragueta, se dio cuenta que ya no era un juego y que no era una espectadora. Era la actriz principal de esa escena erótica.
Al principio quiso retirar su mano, pero la presión del macho la obligó a adueñarse de esa vara caliente que se marcaba debajo de la ropa, y en un rato estaba acariciándola arriba y abajo, a pesar de que ya la mano de Gustavo la había dejado en libertad. Su mano ahora tenía vida propia. La mano libre del macho ahora se adueñaba de sus pechos, y recorría uno y el otro, con un roce suave que la enloquecía y la excitaba. Sentía como sus pezones se endurecían y se sensibilizaban. Comenzó a suspirar y a gemir, respondiendo a los avances de Gustavo.
Fue en ese momento que Gustavo se retiró, dejándola caliente y necesitada. Bajó del auto, dio la vuelta y abrió la portezuela de su lado, dándole la mano para que descendiera del vehículo.
Luciana lo miró, y dudó. Sabía que si bajaba con él, no habría retorno. Aún estaba a tiempo de poner punto final a esta situación.
– Por favor, Gustavo, suplicó, pero la mirada de deseo del macho le indicó bien a las claras que si dependía de su sentido común, estaba perdida. Ese hombre estaba decidido a poseerla. La mano de Gustavo insistió, y ella, por fin, tímidamente, le entregó la suya y giró su cuerpo para descender del auto. Gustavo la ayudó a erguirse y cuando estuvo de pie, cerró la portezuela y apoyándola en contra del auto volvió a besarla, esta vez con un beso mas depredador que los anteriores. Había posesión en ese beso. Ya no era algo tierno, era una demostración de dominio del macho que la excitó aún mas. Luego de ese beso, la tomó de la mano y la llevó a la habitación. Abrió la puerta y la hizo pasar. Cerró la puerta y la llevó hasta el borde de la cama.
– ¿ Realmente nunca pensaste que esto iba a pasar? , le preguntó mientras la besaba y la acariciaba por todo el cuerpo.
– Por favor, Gustavo, contrólate. Nos vamos a arrepentir después. No tiremos todo por la borda, decía ella pero sus palabras no tenían nada que ver con su actitud complaciente que disfrutaba las caricias que recorrían todo su cuerpo, y cuando una mano de Gustavo se perdió entre sus piernas y presionó sobre su sexo, inconscientemente separó sus piernas para que el roce fuera mas profundo.
– Me voy a arrepentir si no te poseo, le decía el cuando su boca quedaba libre. Sus manos buscaron el borde de su remera y lentamente la levantó hasta sacarla por su cabeza, dejándola vestida únicamente con su corpiño. Las manos del macho ahora tenían mas libertad para juguetear con sus senos, y los gruñidos de satisfacción mostraba que lo estaba disfrutando a pleno.
– Que lindas tetas que tienes, tal como me las imaginaba, le decía Gustavo, mientras una de sus manos le magreaba los pechos, y la otra regresaba a marcar el surco entre sus piernas. Luciana sentía que la ropa le molestaba, pero no quería ceder y desnudarse. Necesitaba oponerse todo lo posible.
– Basta Gustavo, mira, hagamos una cosa, vamos a besarnos, charlemos un rato y luego nos vamos cada uno por su lado, sin problemas, por favor, suplicaba Luciana , pero por dentro rogaba que el hombre no le hiciera caso. No hacía falta que rogara. Gustavo no estaba dispuesto a detenerse por ninguna razón. Ni un terremoto podía evitar que el siguiera adelante con sus maniobras. Además, el sentir bajo su mano esos pechos, y el acariciar su sexo lo habían puesto a mil. No había nada que evitara lo que iba a pasar.
Y sin embargo, la actitud de Gustavo la sorprendió. De pronto, la soltó, y se alejó unos pasos. Mirándola a los ojos comenzó lentamente a desvestirse. Primero su pullover y su camisa, dejaron a la vista un cuerpo estilizado a pesar de la edad. Luego desabrochó su cinturón, los botones del pantalón, el cierre. Se sentó en la cama, se quitó los zapatos y las medias y poniéndose nuevamente de pie, terminó de quitarse el pantalón. Quedó allí de pie, mostrando un bulto respetable. Lentamente se sentó en la cama, y se desplazó hasta apoyar su cuerpo contra el respaldo.
– Ven Luciana, dijo llamándola con la mano.
La mujer dudó. Sabía que si obedecía estaría sometiéndose voluntariamente a todo lo que iba a pasar. Pero la visión de ese hombre con el que había soñado desde su adolescencia, allí, desnudo y dispuesto a disfrutar de su cuerpo, era una tentación irresistible. Dio un paso hacia la cama, y un gesto del hombre la detuvo.
– Estás muy vestida para mí. Vamos, muéstrame tu cuerpo, por favor, le dijo cariñosamente.
Luciana lo miró, y una tenue sonrisa enmarcó su rostro. Se quitó los zapatos, desabrochó su vaquero y lo hizo correr hasta sus pies saliendo ágilmente de ellos. Una tanga blanca que hacía juego con el corpiño destacaba la excelencia de sus curvas. Así , se acercó a la cama sentándose en el borde inclinada hacia su lado y dejando al alcance del macho todos sus encantos, allí a la distancia del brazo.
Suavemente Gustavo recorrió con una mano su rostro. Ante el contacto de la mano ella cerró los ojos. Sintió como esa mano corría por su piel, y su respiración se entrecortaba. Cuando los dedos llegaron a sus pechos los pezones estaban duros y sensibilizados . Notó que la otra mano subía por su pierna y lentamente se adueñaba de su sexo.
Luciana , casi instintivamente apoyó su mano en el pecho de Gustavo y acariciándolo fue descendiendo hasta su cintura. Se entretuvo un momento y luego descendió hasta el bulto que la atraía magnéticamente. Un arma dura y caliente la esperaba debajo de la única prenda que conservaba él.
Gustavo, excitado por las caricias que brindaba, se descontroló cuando sintió la dulce mano de Luciana acariciando su lanza. En ese momento, sus dedos hábilmente separaron la tanga y su mano tomó contacto directamente con el sexo de la hembra. Un suspiro señaló el placer de ella, y una lenta separación de las piernas fue el permiso para que los dedos del macho la invadieran íntimamente. Sentir esos dedos pugnando por poseerla, la volvieron loca, y se inclinó sobre Gustavo para comenzar a besarlo.
El dedo medio de la mano del macho se introdujo lentamente por completo en su sexo y ella gemía mientras lo besaba. Descendió por su cuello y se entretuvo en su pecho mordisqueando los pezones del macho, mientras el dedo la masturbaba simulando una posesión fálica. La excitación la hizo seguir descendiendo por el cuerpo de Gustavo, hasta tropezar con su lanza pugnando por salir de su encierro, latiendo y vibrando en forma incontrolable. Hábilmente, mientras descendía con su boca, una de sus manos se adelantó y desplazó el slip, liberando la turgente herramienta, que saltó hacia arriba incontrolable. De inmediato la mano que la había liberado la envolvió y comenzó a masturbarla suavemente, preparando el camino para lo que vendría. Sin abrir los ojos, siguió descendiendo gratamente encantada por la verga que rodeaba su mano. Era gruesa y larga. La sensación era muy satisfactoria.
Cuando su boca llegó a ella, la fue engullendo despacio, hasta un punto donde notó que era imposible tragarla toda y desde allí retrocedió para juguetear con su lengua por toda su extensión.
Gustavo se deslizó hacia abajo, obligándola a descender más para continuar con su fellatio, y las mano de él la ayudaron a girar por completo y colocar una rodilla a cada lado del rostro del macho, el que desplazando su tanga recorre con su lengua su sexo, se adueña de su clítoris dilatado, y comienza a introducir su lengua, provocando espasmos en Luciana que se descarga aumentando la fuerza de su succión en la verga de Gustavo.
Nunca la habían acariciado de esa manera. Ella lo había visto en alguna película porno, pero su esposo no era afecto al cunnilingus, y ella nunca lo había hecho. Se sintió sucia, toda una prostituta, pero por otra parte, le gustaba mucho la atención del macho. También era cierto que su esposo tenía que pedirle que le chupara la verga, y en esta situación ella había actuado por su cuenta tomando la iniciativa. Que distinto que era el sexo clandestino….
Siguieron así por un buen rato. Ella sentía como el líquido preseminal brotaba de la vara de Gustavo y ese sabor la excitaba. Sentía crecer su calentura y esa lengua jugueteando en su sexo la volvía loca. Casi sin darse cuenta, sintió crecer su orgasmo, hasta hacerse incontenible y terminó explotando en un clímax arrasador. Debió soltar la verga de Gustavo para poder gritar a gusto. Fue una liberación. Hacía mucho tiempo que no se sentía así. Creyó que iba a morir de placer.
Gustavo la dejó acabar sin cesar de penetrarla con su dedo, el cual chapoteaba en la humedad que surgía del cuerpo de Luciana. Cuando terminó y se desmoronó ronroneando como una gata, desabrochó su corpiño, con suavidad la dio vuelta, se lo quitó, le sacó la tanga, separó sus piernas, se arrodilló entre ellas y colocándolas sobre sus hombros, apoyó su dilatada verga en la entrada de su vagina haciendo que la cabeza separara los labios de la hembra. Mirándola a los ojos avanzó y la poseyó.
Luciana, aún floja por el orgasmo, no atinó a hacer nada ante las maniobras del macho y recién cuando se sintió penetrada abrió los ojos. Para su sorpresa, la expresión cariñosa de Gustavo había desaparecido. Sobre ella tenía un hombre dispuesto a poseerla con todo, a partirla en cuatro si podía, ha hacerla pedazos con su garrote enfurecido. Y lo que vio le gustó.
En esa posición, el se hundió hasta el fondo, y ella se sintió llena como nunca. No se creía capaz de acomodar tanta verga, pero allí estaban sus dos cuerpos tocándose y demostrando que la conjunción era total. Las pelotas del macho golpeaban contra ella cuando el arremetía hasta el fondo y luego se retiraba.
– Dame mas, dame mas, era lo único que ella atinaba a decir ante el ataque depredador del macho.
– Te la estoy dando toda perra, sentila porque te voy a partir en dos a pura verga, decía Gustavo entre dientes mientras continuaba con el mete y saca.
– Por favor, no me llenes, rogó Luciana
– Todavía no, gruñó Gustavo mientras aceleraba sus arremetidas. De pronto se detuvo y saliendo de ella la giró poniéndola de costado y acostándose detrás de ella. En esa posición levantó su pierna y se metió nuevamente dentro de ella mientras acariciaba sus tetas. Luciana girando la cabeza le ofrecía su boca y el la tomaba y le metía la lengua. Al mismo tiempo ella jugueteaba con sus pelotas que estaban duras, llenas de semen. Sentía como esa verga entraba y salía, como una máquina bien aceitada. Su mano se apoyó en la pierna del macho y pudo sentir la tensión de los músculos cuando empujaba para clavarla hasta el fondo. Esos movimientos la excitaban mucho. Sentía crecer nuevamente su orgasmo, pero a la vez tenía que controlar que Gustavo fuera capaz de sacarla antes de acabar. Ella se cuidaba pero no quería tener problemas.
Cuando sintió que la aceleración aumentaba, sintió que un nuevo orgasmo llegaba, pero a la vez sentía que el del macho también estaba cerca.
– Sácala por favor, rogó, recibiendo solo un gruñido como respuesta.
– Sácala Gustavo, no me llenes, volvió a suplicar, y de pronto sintió al macho hundirse hasta el fondo. Se aferró a su pierna y la noto tensa como un cable de acero, y un calor la quemó. Gustavo se estaba vaciando dentro de ella.
– ¡¡Espera!!! ¡¡¡¡ Te dije que la sacaras!!!, gritó y de inmediato el orgasmo la elevo al séptimo cielo perdiendo el control de lo que estaba pasando. Gustavo se vació dentro de ella chorro tras chorro, gimiendo y suspirando. Parecía a punto de darle un ataque. Hacia mucho tiempo que no tenía un orgasmo tan profundo. Por fin, se quedó quieto, sintiendo como su verga latía y se ablandaba. Los dos quedaron rendidos. Pasaron varios minutos.
– Perdona Luciana, pero no pude sacarla. Hace mucho que deseaba llenarte así, dijo a modo de disculpa.
– Está bien. Yo también necesitaba sentirte dentro mío, dijo ella. Preocupada, se sentó en la cama.
– ¿Qué hora es?, preguntó, tengo que irme, se hace tarde
Gustavo la tomo de la cintura y la obligó a recostarse nuevamente para comenzar a besarla. Ella se entregó totalmente.
Se besaron como adolescentes durante un largo rato.
– Vamos, Luciana, se que eres capaz de levantarla de nuevo le dijo al oído Gustavo, y ella comprendió. Despacio volvió a tomar su miembro con la boca y acariciar sus huevos. El sabor del semen en la boca le gustó. Así arrodillada sobre la cama, mientras lo comía, su trasero levantaba quedaba al alcance del macho. Lentamente metió una mano entre su piernas y tomó la abundante lubricación de la hembra junto al semen de la acabada anterior y le untó el trasero, hasta conseguir que uno de sus dedos perforara su esfínter, lo que sorprendió a Luciana y la excitó. Nunca la habían forzado de esa manera. Cuando dos dedos la penetraron ya gemía de deseo, y para colmo la verga en su boca comenzaba a endurecerse rápidamente. Por fin Gustavo se colocó detrás suyo como un jinete dispuesto a montar una yegua. Hizo que bajara su cabeza hasta apoyarla en la cama, y en esa posición apuntó la verga a su vagina, y se metió como un cuchillo caliente en la mantequilla, tal era la lubricación que había allí abajo. Enseguida comenzó a bombearla. Con una mano la tomaba del cabello como si fueran las riendas de una yegua, y la otra mientras tanto jugueteaba con su culo, acariciando y volviendo a perforarla con los dedos.
Ella no atinaba a reaccionar. Allí estaba siendo penetrada salvajemente, y gozaba como una loca. La penetración anal le estaba gustando, sus pezones se endurecían . De pronto el macho se retiró y ella respiró profundo. Pero de inmediato una sensación extraña la invadió. Algo que nunca había sentido la estaba invadiendo. Le costó unos segundos comprender que la estaban sodomizando.
– ¡¡¡ Por ahí no!!!, gritó, pero la cabeza del miembro ya se había abierto paso.
– Tranquila nena, relájate y goza, fue toda la respuesta de su amante. El dolor era agudo pero el trabajo previo realizado había facilitado la maniobra y cuando la cabeza se abrió paso, el se quedó quieto magreando sus tetas mientras ella se acostumbraba. En un par de minutos sintió nuevos empujones y al rato los cuerpos se chocaron. Se la había tragado toda. El la besaba en la espalda sin apuro, mientras su ano se volviera lo suficientemente complaciente para mantener el encuentro. Despacio el comenzó la tarea de poseerla totalmente y ella comenzó a disfrutarlo como jamás había disfrutado un encuentro físico. Nunca pensó sentir tanto placer y un orgasmo la barrió por completo, mientras el la sodomizaba.
– Es muy bueno, pero no quiero terminar así, dijo Gustavo y se retiró de su culo. La dio vuelta mientras todavía estaba floja por el orgasmo, y poniendo una rodilla a cada lado de su cabeza, le entregó su verga para que se la comiera, cosa que ella hizo sin chistar. Por fin,el macho comenzó a trabajar su boca como si se estuviera masturbando y ella comprendió lo que él quería. Nunca había dejado que su esposo le acabara en la boca, pero estaba dispuesta a satisfacer a ese macho y a darle todo lo que pudiera. Cuando sintió la verga endurecerse y estirarse en su boca se dio cuenta que el momento llegaba y por fin, con un alarido, sintió que el llegaba y un liquido ardiente le llenó la boca. Jugueteó con el y por fin lo fue tragando hasta dejar esa verga limpia y reluciente. En ese momento el se retiró y comenzó a besarla dulcemente.
– Has sido extraordinaria. Eres toda una mujer. Complaciente y puta como nunca tuve ninguna, y esta frase le pareció el mayor elogio que le habían hecho en su vida.

– Hola Gustavo, ¿ Como está?
– Bien Luciana, haciendo las compras.
– ¿ Y su esposa?, preguntó diligente.
– Bien Luciana, en casa, ¿ Cómo está tu esposo?
– De viaje, como siempre, lo que es una suerte porque me permite ir de compras a la ciudad, en los próximos días.
– Me alegro Luciana, espero que disfrutes el viaje.
– Yo espero disfrutarlo tanto como la última vez, le dijo sonriendo mientras le cobraba.
– ¿ Y por qué no? Contesto Gustavo mientras salía.

 

Mi segunda relacion sexual

Viernes, octubre 21st, 2011

En esta ocacion contare de mi segunda vez que a diferencia de la primera fue mas placentera y mas genial. Bueno todo enpeso con un dia normal como cualquiera donde me levanto me doy un baño y me preparo para el colegio unas medias blancas que hacen un juego perfecto con mi tanga del mismo color, unos jeans ajustados y una camisa blanca es mi vestimenta para ir a un dia genial aun sin saberlo. Tomo el colectivo al centro siento como mi culo atree la mirada de los muchos tipos que asisten a su trabajo muy temprano debo confesar que es la parte de mi cuerpo que mas atree a los hombres y es un honor portar ese culo con orgullo como lo hago yo.llego a la escuela que por cierto solo estoy 2 horas diarias ya que me rateo siempre, es una clase normal si pregunta solo un profesor algo guapo pero no del todo ya que es un poco canoso y eso lo hace ver mas viejo de lo que es, suena el ansiado timbre de salida todos salimos al recreo cuando escucho decir : -ana espera un momento. Se que se avecinan problemas ya que en mis ultimos examenes no me fue del todo bien, regreso al escritorio del profesor y noto en el una mirada mas lujuriosa que normal, me dice que en mis ultimos 2 examenes eh tenido un promedio de 5.4 y que ya que ese es mi resultado final deberia repetir el curso que dura aproximadamente 6 meses a lo que solo digo “y no se puede hacer nada profe” el me vuelve a mira y noto como su bulto empieza a crecer solo digo dentro de mi “todo sea por evitar un regaño” el responde que pasaria si tomo un curso personal o hago un trabajo para entregar y asi ganar puntos extras a lo que decido la segunda opcion. El pregunta de que me gustaria exponer a lo que respondo que no se que lo que el me indique esta bien.se queda pensando un momento y responde: ¿qué tal sexo? La verdad me sorprendio `porque la carrera que hacia no exije ninguna materia de biologia o alguna otra materia referente al sexo a lo que le respondi esta bien asi lo lo voya hacer. Me disponia a salir cuando el profesor me detiene y me comenta que si quiero el me puede indicar como hacer mi resumen , la verdad me extraño todo eso porque ya era demasiado obvio lo que el buscaba para pasarme asi que me voltee pense unos segundos y tomando aire regrese a mi posicion de frente y dije Que quiere con tal de pasarme y no se enteren en mi casa solo eso basto para que se me lanzara en un beso profundo y largo sentia como su lengua recorria lo largo de mi boca como en busca de algo la verdad eso me prendio y pues si queria pasar y evitar una regañada de aquellas tendria que hacerlo lo bese apasionadamente el me separo y me dijo espera deja cerrar la puerta asi lo hizo como sabia que tendriamos poco tiempo en el trayecto de la puerta a su escritorio donde yo aguardaba se despojo de su camisa y desabrocho su pantalon, llego a mi me beso mientras sus manos jugaban y buscaban mis grandes Tetas y un pezon rosadito que a los hombres les encanta me quito mi remera dejando solo el corpiño me desabrocho el pantalon mientras salian de su boca frases como: Ahora si mi anita vas a ver lo que es un hombre de verdad, Te voy a dar verga hasta que ya no aguantes esas palabras me excitaron a mas no poder y me abalance sobre su entre pierna besando todo lo que se interponia entre mi manjar y mi boca el dijo asi baja a mi pene y cometelo todo asi mami al llegar al pantalon ya desabrochado lo baje dejandolo solo en boxers y con una ereccion tremenda, de un solo golpe la meto a mi boca no tarda mucho en tomarme de los pelos y hacer que me la meta casi hasta tocar mi garganta siento ahogarme pero el no entiende un no como respuesta asi se la pasa un buen rato hasta que se viene en mi, debore cada gota que salio de ese pene caliente y humedo, el despues de eso pense que habia terminado mi experiencia con mi profesor porque ya habian pasado mas de 30 minutos y yo tendria que estar ya de camino a mi casa le comente que si podriamos continuar despues a lo que el respondio, no pendeja aca vas a hacer mia y te aguantas todo esto cuando bajaba mi pantalon y mi Tanga en un movimiento rapido y presiso me ordeno date la vuelta te quiero penetrar desde atrás a lo que accedi sin mas explicaciones el metio un dedo por mi vagina unas dos o tres veces despues de eso eran 2 y 3 consecutivamente los dedos que estaban dentro de mi vagina el me pidio que me sujetara fuerte de su escritorio ya que iba a recibir toda su verga en mi, la apunto a la entrada de mi vagina y sin mas aviso la clavo toda sentia como si me partiera en dos poco a poco sus arremetidas arrancaban de mis labios unos gemidos de dolor aaaaaahhhhh me duele es enorme ooohhh ya no soporto porfavor profe el solo responde callate nena esto es ser realmente una mujer, aaaahhhhhhh ooooohhhhhhhhhh mas de sus ensartadas en mi no muy bien lubricada vagina es un dolor feroz pero tengo que compraserlo en lo que pida si no me iria mal en casa.luego Terminamos y volvi a mi casa.

Pendeja colegiala y albañiles

Viernes, octubre 21st, 2011

Estaba saliendo del cole y estaba con la ropa de gimnasia, una chomba blanca y un pantalon celeste que me quedaba chico lo cual hacia que se me marque la cola. Caminando hacia mi casa veo un grupo de albañiles trabajando, y habia un chico que estaba re fuerte, y estaba en cuero y uff tenia unos abdominales… unos brazos, y si hay algo que me excita son los albañiles bien fornidos.
Cuando paso por al lado siento que me miran, y alcanzo a oir que uno me grita “mira la cola que tiene esa nena” y como soy muy culona es costumbre que en la calle me digan cosas asi.
Entro a mi casa y estaba algo excitada, luego de lo que me gritaron y de haber visto esos machos tan fuertes trabajando. Entro al baño abro la ducha y siento muchas ganas de tocarme toda, asi que me siento en el inodoro abro las piernas y comienzo a tocarme el clitoris, lo masajeo de forma muy excitada mientras que con la mano desocupada me tocaba los pechos y me imaginaba la pija gruesa que podrian tener esos hombres tan fuertes. Suspirando y gimiendo de placer tras masajearme la conchita finalmente llego al orgasmo, se me habian aflojado las piernas habia sentido un placer enorme tras acabar.
Salgo desnuda del baño y empiezo a buscar la ropa para cambiarme, me pongo una tanga blanca que se me mete adentro de la cola y una calza gris apretadisima para que se me marque bien el culo. Siempre me gusta salir provocativa, me encanta cuando los hombres me miran atras y se babean por mi colita.

salgo a la vereda y me quedo viendo como trabajan. De repente uno de ellos se me acerca y me pongo nerviosa sin saber que iba a hacer, pero el buen hombre solo me pedia agua, queria que le llene la botella de agua, y como soy muy solidaria les traje un bidon de agua potable y se lo di. El señor albañil que masomenos tenia unos 35 años muy agradecido me responde: “muchas gracias nena”. Le pregunto que obra estaban haciendo y responde que estan arreglando el pavimento.
Estaba muy caliente y con la conchita mojada, necesitaba una buena pija parada y durita dentro de mi concha, asi que en un acto de inconciencia y calentura le digo que pase si queria mas agua y el hombre no se nego, lo hago pasar a mi casa ya que mis papas hasta la noche no llegaban y cuando entramos le digo que hacia mucho calor, el hombre tenia unos 34 años, y si hay algo que me hace excitar son hombres muchos mayores que yo. Estaba decidida a cojer con el, y que me meta con fuerza su tremenda pija.

Sin vueltas y ya siendo obvias mis intenciones el tipo me dice que linda que soy, y me empieza a tocar, me manosea el culo y agitado por la excitacion me dice “mi amor que colita tenes”. Me baja la calza y la tanga y me apoya contra la pared, siento como su pija gruesa y caliente me la refriega por la cola y me la mete por el agujerito pero sin penetrar, frotandomela. Que pedazo de pija pensaba por dentro, me va a doler mucho si me la mete por el culo. En un juego previo el hombre me habre la cola y me la empieza a chupar, le daba mucho morbo eso al parecer, y a mi me encantaba sentir como su humeda lengua se metia por dentro del agujero de la cola, hacia que mi conchita se me humedeciera mas.

Ya con la pija toda dura me coje de parado sosteniendo mis pechos, me la daba con fuerza estaba muy caliente el albañil, no paraba de decirme “mi amor que pedazo de culo tenes”. Sientiendo un orgasmo detras de otro dejo que el señor meta su pedazo enorme en mi cola, pero a penas le entraba la cabeza, asi que se pajeaba mientras tenia el glande dentro del culo.

Luego de media hora intensa de cojer le chupo la pija y uf parecia que le iba a dar un infarto, seguramente no podia creer que se este cojiendo a una pendeja colegiala, asi que con mucho pasion le chupo la verga, estaba muy rica y grandota, le daba muchos besos en la cabezita mientras lo pajeaba, hasta que finalmente le empieza a salir la lechita.. y uff le salia cantidad de leche que me daba sed y para tomarmela toda.

Mi encuentro con Esteban

Viernes, octubre 7th, 2011

Hola amigos, soy Camila nuevamente. Hoy les quiero contar lo que me paso hace como 4 meses. Para los que no leyeron mis relatos anteriores les cuento que tengo en la actualidad 25 años, mido 1.77 de altura, ojos color miel. Mantengo muy bien mi figura, mas bien la que la naturaleza me brindo, soy delgada pero de buenas cuervas, tengo 105 de pechos (naturales) y muy fina cintura y un culo bien parado. Ademas mi vida sexual se resume a coger con mi perro y rara vez con otro animal que se me cruce, prefiero las vergas de hombres por mi culo y me gustan los mayores, de tamaño grande preferentemente y con buenas pijas.

No voy a mentir y decirles que cojo todos los días o muy seguido, pero siempre trato de pasarla bien cuando tengo sexo. Lo primero es coger con mi perro Tato, es un mastín, y de vez en cuando mi trasero pide verga así que me hago coger bien el horto con un vegete, y no es que salgo a buscar y hacerlo con cualquiera, ya tengo los mios en mi barrio.

 

Bueno, les cuento que estoy a punto de recibirme de arquitecta. Estoy trabajando en una empresa desde el año pasado donde su dueño es mi profesor en la universidad. Ahí trabaja un abogado de unos 50 años, ex jugador de rugby, aún mantiene bastante bien su cuerpo.

Él es uno de los candidatos a ser mi macho, ya que 2 los tuve que dar de baja, Jaime (48) mi vecino de departamento fallecio hace 2 meses en un accidente de tránsito y mi profesor Javier (55) dejó de verme por que creyo que lo nuestro era en serio y cuando me lo dijo le aclaré las cosas rompiendo su corazón.

Cuando voy a mi ciudad natal don Carlos sigue cogiendome rico, y Miguelito su hijo con mucha suerte liga algo.

Esteban, así se llama este abogado, me busca desde que entre en la empresa, me prometía de todo, quería que me presentara en una agencia de modelos, el se encargaría del negocio, me ofreció un departamento gratis, y ¡hasta un auto! Yo siempre le dije que no a todo esto, le dejaba claro que no me interesaba, pero el insistía, sabia que no tenia novio. Yo no tengo necesidades económicas, aunque las propuestas de Esteban eran muy buenas, no me interesaban, estaba a punto de recibirme, ya trabajaba bien y lo mas importante tenia el sexo que necesitaba y sin compromiso.

Ya habian pasado como 2 meses desde mi última cogida anal, que fué con mi perro Tato. Mi culo empezó a pedir pija, yo no tenia intención de viajar a mi hogar por que tenía mucho que estudiar, por lo que don Carlos quedaba descartado.

Cuando llego al trabajo, Esteban ya habia llegado, tendría un día agitado por lo que decidio llegar temprano para poder terminar con todo. Estaba alterado, no podia encontrar una documentación. Salió volando a tribunales, regreso como a las 12. Estaba cara larga. Tuvo que pedir unas prórrogas para la presentación pero por lo visto algo le costo.

Me dirijo a la cocina para prepararme un té, entra él y cuando me vé cambió un poquito su cara:

–          por fin algo lindo en este día de mierda.

–          Que sucede Esteban, te note alterado esta mañana

–          Y aún lo sigo, el día se me hace largo y no me salen las cosas, tengo varios inútiles que no hicieron lo que tenian que hacer y ahora estoy envuelto en quilombos.

–          Debes relajarte un poco, de lo contrario no podras pensar claramente, le dije preocupada.

El se tomo de la cara y se inclino hacia atras, ahí fué cuando note un paquete bastante interesante entre sus piernas. Se incorporó nuevamente, se sirvío un cafe y cuando se hiba dijo necesito un cable a tierra urgente, me voy a seguir en mi oficina. Al rato veo que pasan todas las personas a su cargo con caras largas; le pregunto a una de ellas, Romina que es lo que pasa que se van todos con esas caras? Esteban no dijo que nos retiraramos, mañana cuando nos incorporemos vamos a tener novedades por todo el lio que se armó.

Ya eran las 13hs. y todos salieron a almorzar, Esteban no paso, por lo que me dirigí a su oficina. El estaba tomando una vaso de agua cuando llegue, entre sin golpear, ni siquiera giro su cabeza para ver quien era, miraba al techo y estaba serio. Por lo que decidí acercarme:

–          que sucede Esteban, ahora te noto peor que hace un rato (en ese momento se incorporó por que reconocio mi vos).

–          Estoy muy enojado con mi gente, cada uno de ellos cuando me necesito estuve a su lado y sin compromisos, hoy necesitaba simplemente que hicieran su trabajo y no cumplieron.

–          Relajate un poco, lo tome de sus hombros y comencé a masajearlo.

–          No sabes lo bien que me viene esto.

–          Si, estas muy tenso, necesitas descansar un momento para que puedas seguir. Me dirigi hacia las cortinas y las cerré, luego apague la luz, solo deje la de un velador prendida. Así vas a poder relajarte mejor le exprese.

–          Gracias Cami, eres muy amable.

–          Quitate el saco, así te voy a poder masajear mejor.

Cuando lo hizo, comencé nuevamente, luego me puse frente de él y le daba masaje en sus cuello y su rostro. Yo estaba bien pasada y habia desprendido un poco mi camisa para que resalten aún mas mis pechos, le pregunte si estaba mejor, me dijo que sí. Como será que estaba de tenso que el cerro sus ojos y no miro mis pechos, yo ya estaba excitada por que me imaginaba como este hombre de 1.90 de altura me cogería. Solo atiné a llevar su cabeza contra mis pechos, suspiré cuando sentí su respiración entre ellos. El automáticamente llevo sus manos hacia mi trasero y comenzó a acariciarlos. Con una mano me desprendí la camisa y el sosten llevando mis pesones a su boca. Los chupaba y mordía lentamente excitandome mas aún, luego lo empuje para que se recostara sobre su sillon, en noto mis intensiones así que se relajo, me arrodille frente a él y sobaba su pija por sobre el pantalon, ya comenzaba a reaccionar, le baje el pantalon y ví su tremenda pija, era gorda pero no muy larga ( me recordo a la de mi primo Mario aunque no tan grande). Se la comencé a chupar despacio, de a poco hiba aumentando su tamaño, cuando estuvo a punto intente meterla a toda y chupar con fuerza, pero como era muy gruesa solo llegue hasta la mitad. Estuve chupandole tambien los huevos como por 5 minutos, me incorporé y levante mi pollera recostandome sobre su escritorio, levante mis piernas y se acerco al instante comenzandome a lamer la concha y el culo, no hizo por quitarme el calzón, simplemente tiro del pequeño hilo y lo rompio. Mi intensión era que me coja por el culo así que lo deje que me la chupara, introduciera sus dedos, y me metiera cosas que habia sobre su escritorio, cuando estaba por acabar le pedí que me la metiera, se incorporó y empesó a meterla despacio pero como noto que mi concha no le costaba recibirla la introdujo de golpe. Solo basto un par de minutos para que me viniera. El noto cuando acabé y seguía moviendose freneticamente. Estiré mi mano hacia mi cartera, saque el pomo de gel intimo y le dije que la quiero por el culo. Saco su tranca y gire poniendome boca abajo en su escritorio y el puso la punta del pomo en mi horto, lo introdujo un poco y presiono, luego se tiro un poco en su pija. De inmediato me  la comezó a meter, noto la resistencia, yo solo gemia, la seguia introduciendo hasta que entro toda. Se detuvo un momento.

Mi aventura con Miguelito

Viernes, octubre 7th, 2011

Hola, Camila nuevamente con ustedes. Ya les conte como fué mi inicio a los 14 años, mi gusto por los mayores y una de mis aventuras con mi perro. Se que todas estas vivencias me marcaron en mi vida sexual. Tengo 25 años y no tengo (y no me interesa) novio.

La mayoría de mis relaciones sexuales sigue siendo con perros, de vez en cuando con algún caballo ya que no tengo mucha experiencia con ellos. Lo que me sigue gustando con los hombres es el sexo anal. Lo disfruto mucho, me gusta por ahí mas que la de un perro, y como les comente anteriormente, pijas grandes y de hombres grandes tanto de edad como de cuerpos.

 

Pero esta vez le voy a contar cuando me cogí a mi vecinito Miguel, el hido de don Carlos, mi vecino de 45 que me cogía.

 

Ya tenia 15 años, Miguel solo 13. Si hay una forma de describirlo es decir que era todo un Ners, petiso, super flaco, lentes inmensos, caminaba curvado, etc. Etc. Siempre lo pescaba espiandome cuando yo salia del baño. Mi ventana estaba ubicada justo frente a la puerta del baño y de la mano izquierda tenia el placard, por lo que yo salia desnuda y me quedaba alli un rato buscando que ponerme. Me gustaba provocarlo, por lo que me agachaba para mostrar bien mis atributos, que como comenté anteriormente estoy bien equipada. A Miguel le gustaba muchos mis pechos así que cuando hiba a su casa con la excusa de pedir algo a don Carlos (en realidad coordinábamos el horario en que nos juntariamos para que me diera por atras), buscaba de ponerme remeras ajustadas o blusas que mostraran mucho mis escote. Pasaba a saludar a Miguel antes de ir con don Carlos.

Una tarde de invierno, ya estaba oscureciendo, salí del baño desnuda ya que tengo mi habitación bien calefaccionada, y note que Miguel no estaba solo, yo seguí como si nada pasara, me cambié lentamente, pero una vez lista fuí de inmediato a la casa de don Carlos. Yo ya entraba como dueña de casa, así que me dirigí hacia la habitación de Miguel; sabia que don Carlos estaba en la ducha en ese momento ya que siempre que regresaba de su trabajo lo hacia. Cuando habro la puerta lo encuentro con su mano pajeandose, asustado se quiso subir el pantalon de golpe y termino enredado en el suelo. Me acerque y le puse el píe sobre su pecho y en forma directa le pregunte con quien estaba espiandome. Me respondio que estuvo solo todo el tiempo. Le dije:

–          Miguel siempre supe que me espiabas y como te veia solo no me importaba. Pero no es lo mismo que me deje ver por vos que por todo el barrio.

Esta bien contesto, estaba con un compañero de clases, lo hice venir ya que no me creía lo que contaba de vos. Yo con malas intenciones le pregunte que era lo que les conto, él me relato todo lo que dijo, en la forma que caminaba, la forma de mi cuerpo, etc. Entonces le pregunte insinuandole que me gustaba lo que dijo de mí, realmente piensas eso de mí? Así es como me ves? Me respondió que sí. Le dije, que mañana vendría a charlar con él ya que escuche que don Carlos salio del baño.

Le dije a don Carlos que en los proximos 3 días no podria visitarlo por que tenia mucho que estudiar, que luego le avisaria, en realidad tenía otro en mente.

Al dia siguiente, espere que Miguel regresara del colegio, inmediatamente me fuí a su casa. Cuando entro el estaba entrando a la ducha, le dio verguenza cuando lo ví. Lo salude para ver si se tranquilizaba, hola, recuerdas que te dije que hoy vendría para charlar, – si, si, esperame en la habitación que ya voy.

Me fuí a su habitación y lo esperé. Me fijé en su espejo si estaba vestida para la ocación, me quite el abrigo, desprendí un poco la blusa para que se notaran mis pechos y revisé que se notara que no tenia puesta mi ropa interior. Cuando llego miguel ya estaba vestido, se sento en su cama y yo me coloque a su lado.

– Miguel, necesito saber por que haces esto.

– Es que me pareces muy linda

– desde cuando lo haces?

– Ya hace mas de un año

– Ayer te ví pajeandote? Acaso no tienes donde ponerla y descargar?

– No… todavía no lo hice con ninguna mujer

– Que raro, tenes pinta… y una linda verga (en realidad era normal para su edad)

– en serio?

– si. Y alguna vez pensaste que me arías si estuvieras conmigo?

– si. Varias veces.

– Y como que?

– Te besaría los pechos por ejemplo

– Te parecen lindos?

– si. Son muy grandes y se notan muchos tus pesones… como ahora

– entonces… como lo arias?

El se acerco y comenzo a sobarlos sobre mi blusa, yo directamente me la desprendí dejando mis tetas al aire. Le tome la cabeza y lo guié hacia ellas, comenzo a mamar con fuerza, me estaba exitando mucho. Lo quite y le dije que se levantara, lo comencé a desnudar, el quería ayudarme pero me estorbaba, le pedí que se quedara quieto, que yo lo aría. Le saque toda la ropa y lo recoste sobre su cama, practicamente lo trataba como a un niño, era mucho mas pequeño que yo. Una vez recostado empecé a besarle el cuerpo hasta llegar a su pija, empece dandole pequeños vesos, luego me introduje la cabecita y en cuanto quise comenzar a moverme se vino en mi boca. Yo me la tragué toda y continué besandola, empecé a hacerlo con mas fuerza, el se animo y me pillo de la cabeza para meterla toda. Así lo hice, bien profundo hasta hacerlo venir nuevamente.

Le dije te voy a dejar descansar pero no mucho ya que debes tener mucho que largar. Me recoste y comenzo con mis pechos nuevamente, con una de sus manos me urgaba la concha, me metia un dedo, lo hacia en forma torpe por su inexperiencia.

Me incorpore y lo coloque voca arriba nuevamente, me sente de inmediato sobre el. Comence a cabalgar y de laexitación que tenia me vine rápido, le dije ahora quiero que me lo metas por atras, me recoste boca abajo y coloque una almohada bajo mi vientre. El se acomodó y me ensarto de una. Menos mal que era chica por que me dolio en la forma que la introdujo, de apoco me fui relajando y empece a gozar. Lo hacia muy rapido, la verdad estaba bueno, y estaba durando. Cuando note que lo hacia bien, de apoco me fuí poniendo a 4 patas y bien abierta, el se ubico de rodillas, me pillo de mis caderas y lo empeso a meter con fuerza, y tome sus manos y las guié a mis pechos, en esa posición sentía como chocaban su huevos en mi concha, empezó a acelerar y se vino en mi culo. Me tire hacia delante y le pedí que no la sacara, me quede un rato así y luego me levante. Despues de cambiarme le dije: Si te portas bien y haces lo que te digo nos vamos a volver a encontrar, este es nuestro secreto. Le dí un beso y me retiré antes que llegue su padre. Llegue a mi habitación y me desnude colocandome frente a la ventana, él ya estaba nuevamente posicionado espiandome, me acaricié un rato mis pechos y me fuí a bañar. Sabia que cuando saliera el me estaría esperando.

 

Mi profesor me trato como una putita.. y me gusto

Jueves, octubre 6th, 2011

Al fin habia llegado el viernes.. uff! No habia tenido un buen dia.. desde que me levante hasta ese momento no habian parado de ocurrirme cosas malas. Lo mas grave de todo fue que mi profesor me vio fumando un porro en el bano, concretamente el profesor de filosofia. Habia amenazado con despachar el asunto con mis padres, y yo estaba tremendamente asustada, pues mis padres son bastante conservadores y ven lo de los porros como cualquier otra droga, como la heroina o cocaina, debido mayormente al desconocimiento (aunque no les culpo)

Llegue a casa hecha polvo, en el trayecto del autobus habia estado llorando todo el trayecto sin que nadie me viera, en una esquina. Entre por la puerta y me dirigi a mi cuarto, casi no podia andar: estaba destrozada. Me sente en la cama dispuesta a llorar otra vez, y permaneci asi cosa de diez minutos. Despues de darle muchas vueltas, pense que lo mejor seria buscar una solucion y, cuanto antes, mejor.

Yo habia notado numerosas veces la forma en la que me miraba el profesor. De hecho, ese mismo dia, cuando habia ocurrido lo del porro, antes de decirme nada, Don Gregorio (el profesor), me habia dirigido una mirada de arriba a abajo follandome con los ojos, aunque yo no le habia dado importancia. Me dije a mi misma: “Aun estas a tiempo, maria”, y sin pensarlo dos veces, abri mi armario dispuesta a buscar la ropa mas sexy que tenia. Hacia cosa de un ano me habia comprado un vestido de colegiala, que debido a mi discreta timidez, nunca me habia puesto. Sin temor, me vesti: consistia en una mini-minifalda escocesa, que me llegaba bastante mas arriba que las rodillas; una camisa blanca, unos calcetines blancos altos y unos tacones rojos bastante atrevidos, que no vulgares. Debajo de la falda decidi no ponerme nada. En el ultimo instante, decidi hacerme tambien dos trencitas.

Marche de casa intentando que nadie de mi familia me viera, aunque no lo consegui: mi hermano se cruzo conmigo cuando estaba saliendo de casa y nos paramos los dos en seco.
“Menuda calientapollas eres, maria” Al decir eso me recordo tiempos pasados, pero fui bastante borde con el. “Callate, idiota” le dije, mientras me metia en el ascensor.

Una vez en la calle senti bastante verguenza, pero debia no perder mi objetivo, asi que me deje observar por todo el mundo que me miraba.. y me gusto. Poco a poco fui perdiendo la verguenza y ganando confianza: mis andares poco a poco iban convirtiendose mas sexys.

Llegue al colegio, atemorizada por si me veia algun companero de clase.. pero fui con la cabeza baja y creo que no me vio nadie. Fui directamente al despacho de mi profesor. Llame a la puerta y, asomando la cabeza, pregunte: “Don Gregorio.. se puede?” “Adelante.”, contesto. Entre, e intente moverme lo mas despacio y sensualmente posible, girandome para cerrar la puerta y que asi pudiera verme por detras, de arriba a bajo, durante unos segundos.

“Venia a hablarle de lo que sucedio esta manana” le dije, ya frente a el, aun en la puerta. “Sien.. sientate.” tartamudeo.

Me sente en la silla y, sin dejar de mirarle a los ojos con la cara mas dulce e inocente que puedo poner, le expuse mi problema. “Queria saber, Don Gregorio, si hay alguna solucion razonable para que no tenga que decir nada a mis padres” Me sentia confiada; a el, en cambio, se le notaba nervioso. “ehh…” Permanecio callado unos segundos. Parecio empezar a comprender lo que yo pretendia, y se volvio mas duro. “Mira, maria.. lo de esta manana ha sido demasiado grave.. no se me ocurre nada.. y a ti?” No era tonto, el profesor. Deje de mirarle y me puse a mirar a mi alrededor.. era un despacho enorme, no entiendo como a un profesor de filosofia le pueden ceder semejante habitaculo. Mis ojos cayeron en su mesa.. “Son esos nuestros examenes?” Pregunte entusiasmada. “Si” dijo el, ordenandolos para que no los viera.

Este era mi momento, pense. Me levante.. y me dirigi hacia el. “Puedo verlos?” Hice un gesto como queriendo sentarme encima de el. En un principio, reculo.. pero pasados unos segundos.. se lo penso mejor y me dijo: “Claro maria”

Uff.. Me sente encima de el.. y me puse a buscar mi examen.. Tenia mi culito justo encima de su entrepierna.. y a los pocos momentos note como empezaba a crecer. Yo segui con lo mio haciendome la tonta. Di con mi examen, y vi que estaba lleno de tachones.. “Me parece que hoy voy a solucionar mas de un problema”, pense. “Vaya pifia de examen.. no?” le dije, girandome hacia el, y me di cuenta que en todo el rato no habia dejado de mirar mis preciosas piernas. “Eh?? … Ah si, la verdad esque te ha salido bastante mal, maria.” Movi el culito, acoplando su entrepierna entre mis nalgas. “Jo..” conteste.

Entonces ya comence con el paso definitivo.. “Sabe, Don Gregorio, la verdad esque si que me he portado mal”. “Ah si?” pregunto. “Si. Aparte de lo sucedido esta manana, y lo del examen, mi hermano siempre me dice que soy una calientapollas.” Entonces levanto un poco su entrepierna, dandome un pequeno empujon y clavandome el rabo en mi culito. “Y la verdad es que tiene razon”, continue. “Creo que merezco un castigo, por calientapollas”

“La verdad es que creo que si lo mereces, putita” Me sorprendio muchisimo su contestacion, aunque le deje continuar. “Siempre estas calentandome, y despues de clase siempre me masturbo pensando en tu carita.” Permanecio callado unos segundos, y empezo a sujetarme por la cintura apretandome contra su polla, y yo me restregaba lentamente “Desde luego, hoy en dia sois todas unas calientapollas, y creo que voy a pagarlo todo contigo, zorrita” Sonrei. Seguia cogiendome de la cintura, y me levanto con fuerza. “Ahora tumbate en mi regazo, maria, que te voy a dar unos azotes.”. “Si, profe” Y asi hice: me tumbe sobre el, con mi cintura encima de su rabo, mirando hacia abajo.

Empezo a acariciarme el culo. “Esta usted hecho un pervertido, profe”. “Callate, zorra” me dijo. Me metio la mano por debajo de la falda y observo que no llevaba ropa interior. “Desde luego”-dijo-“las ninas de hoy en dia sois unas autenticas guarras” Me levanto la falda y me dio el primer azote. Zas! “Esta, por lo del porro” Zas! Zas!Zas! “Y estas tres, tambien” Me dio con decision, aunque tampoco muy fuerte. Entonces me cogio del cuello, y me levanto bruscamente, dejando mi cara justo delante de la suya. Tenia cara de pervertido, nunca habria imaginado que esto llegaria hasta este extremo. “Te gusta esto.. eh putita?” Y me lamio la cara. Que asco, pense. Poniendo cara de preocupacion, le dije “Profe.. no se pase.. porfavor”. “Quieres que le diga a tus padres que, aparte de fumar porros en el bano, eres una calientapollas y que vas calentando a todos tus profesores?”
“No porfavor, no les diga nada”. “Entonces calla, putita” y, despues de lamerme otra vez, me bajo hasta la antigua posicion.

Zas! “Esta te la doy por calientpollas” Zas!Zas!Zas!.. perdi la cuenta. “Esta por zorrita” Ahora ya me pegaba mas fuerte, y yo soltaba algun gemido/grito. Entonces, mientras seguia azotandome, pense para mi misma “maria.. donde te has metido. Siempre te pasa lo mismo, ahora ya no puedes dar marcha atras. Decidi, pues, dejarme llevar, para hacer de esta experiencia lo mejor posible.”

“La verdad es que me lo merezco, profe”. “Lo se” contesto el. “Ya no rechistare mas, Don Gregorio, pero por favor no diga nada a mis padres”. “Asi me gusta, perrita: ahora, callate y ponte de rodillas” Alejo un poco la silla de ruedas, para dejarme sitio, y yo me puse de rodillas. Antes de empezar a desabrochar su cremayera, me arranco la camisa y me toco los pechos sin ningun tipo de tacto. Baje la cremayera y el se acomodo en la silla, apoyando las espalda en el respaldo. “Ya sabes lo que toca, putita” Le baje los pantalones y calzoncillos y su rabo salio disparado, apuntando hacia mi cara. Era jodidamente grande, mas de lo que habia presentido cuando me habia sentado encima de el. Le mire y, metiendome un dedo en la boca, y poniendo cara de zorrita, le dije: “No se a que se refiere, profe”. “No te hagas la tonta y come” dijo medio sonriendo. Entonces saque la lengua y empece a comerle los huevos, sin dejar de mirarle a la cara. Los lami al prinncipio: sus huevos botaban sobre mi lengua. Luego empece metiendome uno dentro de la boca, y despues, el otro. El empezo a golpearme la cara con su rabo, sin piedad. Entonces, se acerco a su mesa y dijo “Espera un segundo, putita.” Saco una cuerda del cajon, se puso depie y fue hacia mi espalda. “Sigue de rodillas, puta.” Se agacho, me cogio las dos manos con violencia y las puso en mi espalda, y comenzo a atarlas. “Profe, que hace?!!” Apoyo su cabeza en mi hombro y me dijo al oido “A ver, zorrita, no habiamos quedado en que no te quejarias?” Asenti con la cabeza. Volvio a sentarse en la silla y, mirandome a los ojos, me dijo: “Empieza a tragar guarrilla.. no tengo todo el dia” Con las manos en la espalda empece lamiendo su enorme polla, de abajo a arriba, y empece a introducirla en mi boca. “A ver si te la puedes tragar entera” Empece a tragar todo lo que pude, pero no podia con ella entera, casi me llegaba hasta la garganta. La saque y le dije: “No puedo, profe, es demasiado grande”. “Intentalo de nuevo” contesto.

Volvi a meterla en la boca.Entonces, sin previo aviso, me agarro de las trenzas y me apreto la cabeza contra su rabo, con fuerza. “Ves como si que podias, puta” Me dijo riendo mientras estiraba. Me ahogaba, cuando creia que no podia mas, me solto. Tosi un poco. “Ves, zorrita, por eso suspendes mis examenes, no te esfuerzas lo suficiente.” Se puso depie rapidamente, y le mire a los ojos. “Ahora pideme que te folle la boquita” Quede cavilando unos instantes, y mirando hacia arriba, al final me decidi.

“Violeme la boquita, Don Gregorio” Se rio. Me agarro de las trenzas y, metiendome la polla en la boca, empezo a follarme los labios. No me dejaba descansar, y dado que tenia las manos atadas a la espalda, no podia hacer nada. Volvio a aguantar mi cabeza cuando tenia toda su polla en la boca, ahora hasta el fondo, y con mi lengua por fuera, lamiendo sus huevos. Hice fuerza hacia atras, pero el pelo me estiraba. Al cabo de unos segundos me solto. “Ahhhh…” Cogi aire. Se agacho, cogiendome de la nuca, y empezo a decirme “Te gusta esto eh puta? Se que te gusta.” Y me azoto con fuerza en la cara, con la otra mano. Me dio dos azotes mas y me escupio en la cara. Se agacho un poco mas, me bajo la falda hasta las rodillas mientras me besaba y, cogiendome de una mano por el conito, me puso depie.
“Estas hecha toda una guarra, maria”
“Lo se” le dije sonriendo.
Rio. “Aun tienes ganas de mas, eh putita?” Segui sonriendo. Me volvio a coger del cuello y me puso, con violencia, la cabeza sobre su mesa, con mi culito apuntando hacia el. Me agarro de la cintura, dispuesto a meterme su rabo. “Por favor, vaya despacio, lo tiene muy grande y va a hacerme dano” Parecio hacerme caso al principio, pues empezo a introducirme el rabo por el conito suavemente, pero, al instante, la metio de un solo golpe, y yo solte un gemido/grito bastante alto. “No grites tanto, putita, nos van a oir.” Menos mal que ya estaba mojadita, sino me hubiera dolido bastante mas. Empezo a follarme suave, dandome azotes en el culo mientras seguia humillandome. “Te gusta esto eh puta?” Empezo a coger velocidad, hasta que llego al ritmo mas rapido posible. Yo ya gemia como una perra (para que voy a enganaros ), y la mesa empezaba a desplazarme de lo rapido que me follaba.
Paro, ya que creo q iba a correrse, y ese corto instante fue suficiente como para que le surgiera otra idea. Girada hacia el, vi como se le iluminaba la cara.

“Te han follado alguna vez el culito, zorrita?”

“No.. profe. Pero porfavor.. no me la meta por detras.” intente resistirme otra vez, pero seguia con las manos atadas a la espalda, y estaba a su merced. “Tranquila perrita, intentare no hacerte dano” Me acerco sus dos dedos para que los lamiera, y asi hice, mientras le miraba a los ojos con cara de zorrita. Entonces empezo a meterme los dos deditos por el culito, para abrirmelo. Era una sensacion extrana. Entonces, se impaciento, y empezo a introducirme la verga por el culito, la punta. “Profe, no.. porfavor!! va a hacerme dano”

“Lo estas deseando, perrita” Me dijo. Al instante, me la clavo. Que dolor!! Grite incluso mas que la ultima vez. “Pare.. me duele! Pare!” Ni caso. Me metia la polla entera en el culito, sin piedad, pero paro enseguida otra vez. “Al suelo, putita”, me ordeno. Al ver que no le hacia caso (todavia sentia el dolor en mi culito) me agarro, y me lanzo contra el suelo. Cai de rodillas, sin hacerme dano. Me cogio de la cabeza y me la aplasto contra el suelo, dejando mi culito totalmente en pompa. “Te voy a reventar ese culito de colegiala que tienes, perrita” me dijo. Me lamio, me dio un azote en la cara y me escupio. No podia hacer nada.. seguia con las manos atadas. Se puso detras de mi, y antes de comenzar, le dije: “violale el culito a esta zorrita, se lo merece”. Echo una carcajada, y sin cavilar, empezo a follarme el culito como si se acabara el mundo. Ahora me azotaba lo mas fuerte que podia, mientras seguia diciendome cosas. Yo, con la cabeza contra el suelo, ponia cara de dolor y de placer mientras gemia como una perrita. Me empezo a masturbar con una mano, mientras seguia reventandome por atras. Tuve el mejor orgasmo que he tenido nunca. “Te gusta eh puta?”. “Sii” dije como pude, pues no tenia casi voz.

Me ordeno que me tumabara bocarriba, en una mesa de menos altura que tenia alado de su escritorio. Yo le hice caso y me tumbe, con la cabeza algo salida de la mesa. No sabia que iba a hacer ahora.Se puso depie, detras de mi cabeza, flexiono algo con las rodillas “Quiero que saborees tu culito ” me dijo. Me metio la polla en la boca antes de yo poder decir nada, y estuvo follandome la boquita hasta la garganta. A veces no podia mas, pero a el no le importaba y no paraba de follarme. “Tragatela puta, estabas deseando esto incluso antes de lo del porro” Me cogio de la cabeza otra vez, y me la metio hasta el fondo, volviendo a aguantarla sin yo poder oponer resistencia. La unica diferencia con antes es que ahora sus huevos me tapaban la nariz, y no podia ni respirar por ningun lado. La saco, acerco su cara contra la mia, y me lamio otra vez la cara, abofeteandome mientras me insultaba, me humillaba. Y volvia a hacer lo mismo, otra vez me metia la polla en la boca hasta el fondo, con sus huevos tapandome la nariz. “Hueleme los huevos putita, te pasa por calientapollas” Casi me ahogaba cuando me soltaba, y volvia a coger aire. Estuvo haciendo lo mismo hasta que se aburrio.

“Ponte de rodillas, puta zorra” Me ordeno esta vez. Esta vez hice caso a la primera. Se acerco a mi cara y me dijo con cara amenazante: ahora sonrie hasta el final, sino quieres que le diga nada a tus padres”. “Lo que usted quiera, con tal de qe no diga nada” y sonrei. Me abofeteo la cara, ahora mas suave, y me escupio. Empezo a masturbarse. “Comeme los huevos mirandome a los ojos, putita” Empece a lamerselos, como mejor sabia, mientras le miraba a los ojos. Se masturbaba y me daba golpes, a veces, con el rabo. Empezo a masturbarse con mas fuerza. “Me voy a correr zorrita..” Yo seguia comiendole los huevos/

“Me voy a correr,zorrita.. para” Pare y me quede mirando hacia arriba, a sus ojos, esperando. “Sonrie, puta” Sonrei, y se corrio, gimiendo como nunca habia visto gemir a un hombre. Me lleno la carita de su leche: las mejillas, las cejas, los labios, la boca, los ojos. Cuando paro restrego su polla por mi cara, recogiendo la leche, y metiendomela en la boca. “Ahora limpiamela enterita, putita de mierda” Sin para de sonreir, segui sus ordenes, succionando y tragando cada gota hasta que no quedo nada.

Entonces no dijimos nada durante un rato. En el bolso llevaba ropa de recambio: menos mal, pense: mi camisa habia quedado rota y mi falda llena de semen. Me cambie, y sin mediar palabra, me dirigi a la puerta, para irme. Abri la puerta, y justo antes de salir, oi detras: “maria” me gire, “no le dire nada a tus padres sobre lo del porro”. “Gracias” le dije. “Pasate la semana que viene y hablamos sobre el examen..”

Yo, sorprendida.. dije “pero.. yo creia que con lo de hoy..”

“Callate, putita” Me fui y cerre la puerta y, antes de alejarme, oi como se reia.

Eso es todo, espero que les guste.. cada dia estoy mas salida, la verdad.. pero esto es solo la imaginacion, todavia no lo he puesto en practica Creo q me voy al bano que me he puesto super caliente escribiendo esto, y no quiero que me pille mi hermano metiendome un dedito..

Mi gusto por los mayores

Martes, octubre 4th, 2011

Hola, soy Camila nuevamente, este es mi segundo relato. En el primero les conte como me inicié sexualmente. Ahora quiero contar una de mis tantas experiencias.

 

La verdad no soy de acerlo seguido, pero cuando tengo sexo trato de que sea el mejor. Mayormente lo tengo con mi perro, en raras ocaciones con un hombre. Busco un hombre cuando ya deseo mucho que me lo metan por detrás, como dije en mi relato anterior me encanta que me cojan el culo aunque con mi perro tarde mas de 3 años en probar. Como les conte soporte bien grandes pijas pero al ver la de mi perro con esa bola detrás dudaba mucho.

Si bien cogí con lindos hombres, tengo una atracción hacia los hombres mayores, me gusta sentir cuando estoy a 4, el peso de mi macho ensima. Les cuento como lo descubri:

 

Pasaron como 3 meses desde la regrese de mis fantasticas vacaciones en la finca de mi abuelo, en ese lapso solo lo hice unas 4 veces con mi perro.

Habia un chico llamado Esteban en mi colegio que tenia 17 años y siempre me buscaba. Lo que no les conte es que tambien tengo lindro rostro y unos ojos color miel. Un día acepté encontrarme con Esteban en una fiesta organizada por un hermado de mi compañera Andrea. Fui, nos encontramos, compartimos pero no paso mas que un beso, durante 2 semanas mas solo fueron encuentros esporádicos pero que elevaron cada vez mas la temperatura.

Nos encontramos por última vez un viernes, me dejo muy caliente así que el sabado por la siesta me cogio mi perro, pero aún quede con ganas y extrañaba una verga en mi culo. Por la noche él me llamo y me invito al parque al día siguiente lo cual acepte ya que estaba decidida a entregarme a él.

Cuando nos encontramos, caminamos por un rato hasta que me invito a subir a un bote alquilandolo por 1 hora. Mientras paseabamos nos acariciabamos, ya estabamos excitados, él por lo visto tenia todo planeado por que guio el bote hacia la pequeña isla artificial que habia en el lago. Nos bajamos y nos dirijimos hacia una construcción de piedra, me apoyo contra la pared y empezo a besarme el cuerpo, estuvo mas de 5 minutos con mis pechos solamente, lo detuve y le baje el pantalón, ya de rodillas frente a él, le demostre lo mucho que habia aprendido con mis primos y animales con tan solo 14 años. Se la chupe tanto que lo hice acabar, pero su verga seguía dura así que giré y le pedi que me penetrara por atrás, le dije que no traje protección y tenia miedo de quedar embaradaza. El de inmediato se posiciono y me bombeo terminando al instante. Nos incorporamos y nos fuimos.

Tuvimos tres encuentros mas pero no me satisfacia, terminaba rápido y me dejaba con las ganas, tambien me di cuenta que solo me buscaba para coger, no tenia otra intencion como para aferrarme de eso e insisrtirle a mejorar, asi que dicidí no darle mas bola y corte con él. De todos modos yo seguía lo mio con mi perro.

Pasaron 2 meses desde que lo deje y ya tenia el culo ardiendo de la calentura, no sabia quien podría saciar mis deseos. Una noche calurosa salí al fondo de casa cuando me encuentro con un hermoso espectáculo, don Carlos mi vecino, un hombre de 45 años tenia mucama cama adentro; y se la estaba cogiendo apoyada sobre unos juegos que le habia hecho a sus hijos. Don Carlos tenia una pija muy interesante, no tan grande como la de mi primo Mario que era descomunal. Cuando termino de cogerla, ella le pidio que mañana se repitiera, que le debía varias cogidas, él le dijo que no se preocupe, llegaba el fin de semana y estarian solos, su esposa viajaba el jueves con sus hijos.

Ella se retiro primero, cuando quiso entrar él me levante de golpe de donde me escondí para que me viera. El se sorprendio mucho, quedo quieto y callado; asi que le dije:

–       no sabia de sus mañas don Carlos.

–       Por favor nena, no vallas a decir nada

–       Eso va a depender de ud.

Ingrese a mi casa y lo vi por la ventana que estaba pensativo,  se quedo como 5 minutos e ingreso.

Al amanecer, lo vi cuando yo salia para el colegio y el hacia su trabajo, simplente le hice una mirada insinuante y una sonriza deslizando mi lengua por mis labios. Me dirigí hacia la parada de colectivo y el se acerco, me hizo seña que subiera a su auto y lo hice.

En el camino por un momento no digimos nada, hasta que dijo: por la tarde sale mi señora de viajes y voy a estar solo. Me gustaría que te llegues por casa así veo como compensarte. Le pregunte por su empleada, me respondió que al medio día se marchaba a su pueblo, decidio a “ultimo momento” darle un buen descanso.

Llegada la noche, mis padres se acostaron temprano, como a las 12 de la noche me cruce por el fondo, le golpié la puerta, él ya me estaba esperando, cuando ingrese veo que estaba con el torso desnudo, solo tenia una short.

Es un hombre de estatura media, creo que yo soy un par de centímetros mas alta, morrudo y con una prominente panza.

En cuanto ingresé solo camine 2 pasos y el me tomo desde atrás con sus manos directamente en mis pechos. Me decía al oido que hace rato me deseaba, que era muy hermosa, que se le estaba cumpliendo un sueño, luego se puso de rodillas y comenzo a besar mi trasero por sobre mi short. Se incorporó me tomo de la mano y subiendo las escaleras llegamos a su habitación, a todo esto yo ya estaba muy mojada y caliente. Apenas entramos se quito el short, me recosto y comenzo a desvestirme mientras besaba mi cuerpo. Me giro y comenzo a morderme el culo, pasarme la lengua y apretarme con sus manos. Lo estaba pasando bomba, era lo que quería, que me cogieran el culo, luego me giro nuevamente comenzó con mi concha. Tenia mucha cancha, lo hacia muy bien y con ritmo, luego se monto sobre mi y puso su pija entre mis pechos y comenzo a pajearse con ellos y me dijo que abriera la boca, asi que cuando venia su verga me tragaba la cabeza y se la chupaba un poco. Asi jugamos un buen rato hasta que se incorporó y busco en un cajon un pote que contenia vaselina, le dije espera, lo recoste y me comí la pija como corresponde. Me pidio que parara por que estaba por acabar pero cuando me dijo esto se lo chupe con mas fuerzas para que se viniera en mi boca. Le estruje la pija, luego me quede besandole el cuerpo para permitir que se reponga, continue besandole los huevos mientras le acariciba la pija. Cuando note que quizo reaccionar de nuevo gire mi cuerpo y empezamos con un hermoso 69 (eso lo aprendi de internet), el me la chupaba de forma espectacular, me introducia sus dedos, primero uno, luego dos hasta que me metio toda su mano. Ahí me incorporé por que esta muy caliente y me sente sobre la verga de un solo golpe, cabalgaba como loca hasta que termine. Me baje, tome el pote y bañe en vaselina su verga e introducí con mis dedos un poco en mi ano, pregunto si estaba lista y me acomodé parando bien mi culo y apoyando mi cabeza sobre una almoada, ahora sí respondí. Se incorporó y me la introdujo lentamente, me cuidaba, empujo hasta que entro toda, yo me abrí mas para que él estuviera bien cómodo ya que como soy alta al principio estaba parado con las rodillas flexionadas para llegar a mi horto. Logro ponerse de rodillas pero en esta posición no entraba toda por su tremenda panza, yo le pedia que la metiera mas así que colocó un almohadón bajo mi vientre para que me habra totalmente, pillo su panza, la levanto y la afirmo sobre mis caderas, de esa manera entro toda. Tiraba todo su peso encima, me encanto la posición, me sentia dominada y era placentero. Comenzo a bombear bien fuerte para asegurarse que entre toda, empecé a gemir de placer, el me pillaba del cabello para que no me valla hacia delante en cada embestida, me estaba rompiendo el horto con fuerza, yo no podia moverme por todo su peso. Yo de la excitación comencé a gritar, esto lo provocó mucho y comenzó a venirse dentro mio, tuvo una acabada larga, le pedi que no parara que me faltaba poco para volver a terminar, el se bajo y se puso boca arriba y yo me monte nuevamente mirando asi sus pies y me movia locamente mientras el me nalgueaba. Di un grito cuando terminé y me tire hacia atrás. El me recibio y comenzo a apretar mis pechos suavemente. Nos quedamos así hasta casi el amanecer. Cuando me di cuenta de la hora Sali disparando hacia mi casa. Por suerte nadie se dio cuenta.

Cuando fue hora de ir al colegio lo salude ya que estaba subiendo a su auto y le dije:

–       espero me vuelva a recibir cuando le pueda hacer una visita.

–       Niña, siempre eres bienvenida.

 

Pasaron solo 2 días cuando lo volví a visitar. Pero esa es otra historia. Que les contaré junto con la historia donde hice debutar a su hijo miguelito de 12 años.

 

El cuerpo de Ninoska

Viernes, septiembre 30th, 2011

Bueno quiero expresar mi agradecimiento a todos quienes leyeron mi relato titulado   Lourdes mi madura inolvidable.

Una tarde en el Chat conversando con un amigo nos contamos anécdotas y pasajes de la vida que a uno le sucede, aun recuerdo mi vivencia con una amiga llamada Ninoska y no, no nada de que por caballero no diré su nombre verdadero, si lo diré porque hay miles de mujeres con este nombre.

Ella era Ninoska una cochabambina de alrededor unos 19 años yo contaba en aquel entonces con 17, como todo muchacho inquieto curioso con todo lo referente al sexo, las primeras pajas como llaman los changos (muchachos) o ver tus primeras películas xxx caray re contra anécdotas, mi tio Torquemada tenia una pequeña empresa de confección siempre en este rubro se requiere mano de obra, y había un puesto vacante alguien para la sección de almacenes y parte de acabado.

Llego una muchacha de piel morena pelo negro alta de aproximadamente 1.58 mt., de buen busto pero tenia un trasero tremendo, desde que la conocí hasta el ultimo momento, utilizó unos jeans bien ajustados con una cadera que debió oscilar entre los 100cm.

-Uffff que hembrón, de verla ahí tan apetecible y de imaginar teniendo sexo con ella al mejor estilo de las películas porno hacían que mi corazón se acelerara mis manos se pongan húmedas y frías del asombro y excitación, y claro una erección que ponía de manifiesto dicha impresión, siempre existía entre nosotros mucho respeto con un saludo buen día joven?, etc.

Pero era muy complicado mantener la compostura con ese delicioso trasero, en mi mente la imaginaba poseyéndola, paso bastante tiempo para que aquello tome cuerpo, una tarde sin querer entre bromas ella se paso de viva minimizando mi hombría y esa broma me molesto un poco, trate de amedrentarla, pero ella solo se rió con mas ganas se dio la vuelta y sin vergüenza decidí apretarle un glúteo ella ni se inmuto y con mas descaro se lo agarre se veía que le gustaba(ese instante fue glorioso, excitante quería poseerla).

Pero no paso a mayores aquella imagen me tenia desorbitado, quería estar a cada instante con ella para tocarla, pero que iban a pensar de mi en casa, si me veían flirtear con la chica de acabado, en otra oportunidad entre al cuarto donde ella trabajaba y la encontré sobre una banqueta acomodando productos -que trasero joder!!

Tome otra banqueta me puse tras de ella acerque mi pecho a su espalda y mis manos empezaron  amasar su cola mientras ella trabajaba no se inmutaba no decía nada mi sangre subía a la cabeza mi corazón latía a mil, mi pene estaba muy parado, estaba un buen rato allí, pero podría encontrarnos alguien así que decidí irme y ella no argumento palabra alguna.

Me fui, ese fue el inicio para otros osados acercamientos, por que me sentía mas descarado cada vez, era un sábado por la tarde entre y estaba muy excitado había visto una película fuerte y cuando entre la vi ella trabajando muy lejana de la realidad me acerque me miro y no dijo nada de pronto y muy lentamente empecé amasar sus tetas escuche –un joven?.

No me haga eso, tranquila -le dije, que ricas tetas tienes…. se las empecé amasar debió tener unas tetas de 98 cm., mi respiración era corta esta vez y sobre su suéter ya no solo la amase me acerque tanto que se los mordí su suéter se quedaba mojado solo ese lugar, y en varias oportunidades lo hice pero un momento decidí que ya estaba bueno de hacer simplemente aquello.

Le pedí que se sacara su suéter, dudaba su mirada era de tímida y lujuriosa, al hacerlo me quede piedra ella tenia unas bonitas tetas tome uno y se los chupe, solo sentía su mano en mi pelo y después me fui muy excitado y con la verga a mil.

Me quede pensativo en mi habitación recreando aquella imagen de su mirada de su cuerpo de sus ricas tetas de ese trasero tan apetecido

En otra oportunidad que estuvimos totalmente solos mi tío se fue a realizar algunas diligencias y nadie iba a molestarnos la llame a mi cuarto ayúdame a recoger.

Si bien estaba ayudándome, cuando de pronto al ver ese rico trasero (que como siempre usaba jeans aprietos) la tome de la cintura le manosee y amase sus ricas  tetas nos miramos.

Tome su mano la dirigí hacia mi bulto sobre mi pantalón (estaba sumisa) ella lo apretó lo sostenía un momento y lo soltaba, hacia esa operación a cada instante me excitó y me molesto a la vez, la tome del pelo, pero no con mucha brusquedad o violencia le dije –

Tómalo, ella lo volvió a volver mi picardía como chispazo me dio una idea.

Lo volvió a soltar ella me miraba a los ojos mientras mis manos la tocaban.

Sin que se diera cuenta y con mi mano izquierda me saque el pene y cuando ella lo quiso agarrar y volver a ese juego de tomarlo y soltarlo.

Toco mi pene erecto en carne  propia, se asusto y lo soltó… y le dije tómalo

Lo cojio, sin mirarlo pero intentaba a toda costa verlo, no la dejaba..Sentí sus manos suaves  no me percate pero me estaba masturbando suavemente que rico se sentía esa sensación, era notorio que le encantaba sentir mi palo en sus manos.

Ella ya no soltaba mi pene jamás había sentido las manos femeninas en mi pene.

Mi corazón latía tan fuerte de pronto sentí salir de mis adentros mi leche eyaculando en su mano, me quito toda fuerza dejándome tambaleante me miro a los ojos, no decía nada, después de eyacular y le dije sal por favor me quede sin fuerzas apoyado sobre un mueble el piso con  manchas de mi semen, y la imagen de su mano con mi leche, desde ese día ella era la que me trataba de buscar la que quería cooperar y ser amable conmigo, entonces pase a la fase dos, que me de sexo oral.

A partir de ese día ya se vestía más bonita, usaba incluso jeans de colores claros hasta uno de color blanco, era cada vez más y más apetecible.

Y ella sabia que me ponía mas y mas caliente trataba de no hacérsela fácil y que sienta aun mas el deseo de sentir el sabroso deseo y lujuria en su cuerpo.

Aquella tarde era inevitable el encuentro vino a pedirme un favor un permiso para salir a realizar una llamada, pero era una excusa, pues como dije anteriormente siempre estaba pendiente de mi.

Al acercarse hasta me sonreía bastante hasta me miraba el paquete descaradamente obvio que me encantaba pero hacia de que no.

Le dije quien mira caja de cigarrillos es por que quiere cigarrillo no?

Sonrió y dijo talvez? Tenía una cara lujuriosa y hasta me pareció notar sus pezones duros

Ella sabia que ya era algo tarde y de que mi tío había salido Nino había cambiado totalmente de actitud y era mas calculadora llena de fuego en su ser, y no me incomodaba me gustaba pero me hacia sentir intimidado.

Era una situación extraña su mirada había cambiado de un momento a otro, ya no era mas esa ratoncita a la que yo poseía con tanto ímpetu, y es mas, lo papeles se habían cambiado ahora que quería que las cosas vayan lentas.

Ella trataba ahora de todas maneras de llegar a mi, de sentir mis manos en su cuerpo, mis labios en su voluptuosidad.

Se acerco a mi, cuando estuvo lo bastante cerca de mi pecho me dio un beso en el mentón y mirando hacia mi paquete dijo, ya esta listo esto jefecito?…….

Estaba hipnotizado atontado si así lo quieren su mano derecha apretó una vez mas como tantas mi pene, sonriendo dijo

Alguna vez vi en una de las revistas de mi hermano unas chicas que no solo lo agarraban si no lo chupaban (uyyyy ahora si que mis nervios y mi excitación estaban al máximo).

No me dio tiempo a decirle algo pues me faltaban fuerza solo que me llevar.

En un parpadeo las manos de Nino estaban trabajando en bajarme los pantalones y diciéndome y ahora quien se sorprende? Sonriendo!

Con más fuerza comenzó a quitarme las prendas dejando mi miembro expuesto a su merced, no sabia si estaba algo incomodo por el lugar donde estábamos pero mi motivación y fuego estaba apagado.

Inmediatamente sentí sus manos masturbándome o mas aun, su mirada a mi pene.

Cogió con su mano derecha mi pene semi duro lo miro le dio un beso en la cabecita abrió su boca y en el poco a poco se fue perdiendo mi miembro era morir en ese instante con sensaciones pocas veces percibidas en mi cuerpo.

Había dejado al descubierto mi miembro bajando el prepucio besaba relamía y a momentos mordía mi muñeco del placer.

Apretaba mis testículos, a momentos oía mmmmmm esta bueno.

Era incontenible tanto placer tanto goce

Le dije para por favor para pero se negaba quería hacerme pagar todas esas veces que yo había disfrutado de sus curvas esa era su venganza.

Quise quitarla pues sentía que me venia ella no me dejo en el forcejeo mi pene salio un poco, y me vine dentro de su boca la muy golosa se lo trago toda.

Sin fuerzas me quede rendido mirándola ella solo sonreía feliz de su victoria desde aquel día lo hicimos en todos los lugares habidos

Tenía una vagina estrecha y rica estuvimos juntos buen tiempo.

Fue hasta que su padre falleció y su madre y hermanas se fueron al interior del país, no la volví haber más.

Y es que aun guardo en el recuerdo los momentos mas felices en la desnudes de nuestra lujuria.

Con cariño para Nino donde quiera que estés se te extraña y espero algún día volverte haber.

Espero haya gustado mi relato agradecería sus comentarios y lo que se pueda con afecto
Valvenis                      mi correo es: encendido_1000@hotmail.com espero puedan opinar y si gustan algunas damas sin importar su edad condición física o económica espero me contacten saludos

Mi amigo de estudio: Pato

Sábado, septiembre 24th, 2011

Soy Estefania, empezare esta historia por describirme, tengo 19 años, soy delgadita de 1,75 mts., cabello negro y piel morena, ojos verdes, tetas muy grandes para mi tipo de cuerpo y una cola grande, redonda y parada; en resumen estoy buena para cualquiera.
Esta historia que les contare paso ya un año, pero tengo que aceptar que aun me prende. Cursaba el ultimo año del bachiller, siempre he sido de ese tipo de chicas que prefiere amistades con hombres, lo cual aclaro que no es por puta, siempre me encontraban con tres, cuatro amigos; los cuales estaban buenisimos. Pero uno de los tres, era el que mas llamaba mi atencion, al cual llamare Pato, aunque eramos amigos siempre hay personas con las que fantaseas y te exitas al instante.
Pato y yo, teniamos muy buenas notas, el mejores que yo, como iban a ser los examenes con los que termina el semestre le pedi que me ayudara a estudiar sobre la quimica, el rapidamente accedio, simplemente pregunto: -¿En mi casa o en la tuya?- yo sonrei y le dije que en mi casa, pues soy hija unica y mis papas trabajan todos el dia, asi que sin distracciones para estudiar.
Al dia siguiente acordamos vernos a las 4 p.m., el dia, yo me bañe, me perfume todo el cuerpo, me alise el cabello, me cambie con un short cortito, una ramerita al ombligo y sandalias; la verdad mi objetivo no era seducirlo, hasta el momento, pero asi solia vertirmes y el me habia visro asi millones de veces; al sonar el timbre fui a abrir y era el nos saludamos como de costumbre.
Vale la pena describir a Pato, alto 1,80, musculoso, muy nalgon, tenia un trabajado cuerpo de gym, era blanco con cabello claro y ojos miel. Ese dia llevaba un jean apretado que marcaba su bien trabajado trasero, una playerita ligera azul que le quedaba perfecta y unos tenis “vans”, es sensual para cualquier chica.
Comenzamos estudiando como si nada en la sala, tirados en la alfombra, le ofeci algo de beber y me dijo que estaba bien. Pero le insisti porque yo si queria algo asi que fui a la nevera y me encontre con una fria botella de Vodka, la cual a los dos nos encanta, asi que la lleve a la mesa junto con dos vasos. Al ver la botella el sonrio y dijo sensualmente -Quieres divertirte mientras estudias- yo asenti abriendo la botella. El sirvio los dos vasos, brindamos y seguimos estudiando.
El alcohol nos hizo entrar en calor, Pato se quito los tenis y calcetines, pero ya no estabamos estudiando, sino riendonos y haciendo toda una fiestesilla, cerramos los libros y prendi el estereo con musica, nos pusimos a bailar, a decir verdad yo no estaba borracha sino exitada, comence a seducir a Pato, el cual claro que se dejo, empece a bailarle sensualente a mi amigo y pude sentir que su verga reaccione esta dura y grande.
Pato empezo a besarme los hombros y me saco la ramera, quedando en brassier el poso sus manos en mis tetas y las masajeaba sensualmente, me volvio para quedar frente a frente, y nos besamos intensamente en los labios, nuestras lenguas estaban mas que enganchadas, fue genial. Se saco su playera, mientras yo me quite el short, quedando en ropa interior. Al ver esto Pato sonrio (lo cual me exito) y dijo -¿y si me quitas el pantalon?- yo no iba a enojarme asi que sensualmente me acerque a el abri el boton y el ziper, tocando su verga sin pena alguna, le termine de sacar el pantalon, me recosto en la alfombra, me quito el brassier y se prendio de mis tetas, me estaba dando un placer inimaginable, oviamente yo soltaba gemidos, sigui bajando hasta llegar a mi tanga, me la quito y se deboro mi capullo, este Pato hace milagros con su boca, no podia dejar de gemir, me vine entregandole todos mis jugos en su boca, los cuales bebio sin ningun problema, subio a mi boca, lo hice girar para yo quedar sobre el, le baje el boxor, agarre su pija, la masaje y comence lentamente a mamarsela, empezando por el glande hasta la base, meti todo su gorda y grande verga en mi boca, lo cual le saco unos gemidos exitantes, me dijo que si estaba bien que se viniera en mi boca, le dije que si que me tomaria toda su lechita, tarda un poco mas en venirce, ya que se le exprimi, volvi a ponerla dura y grande. Se puso sobre mi y me penetro placenteramente, primero lento, dandonos besos apasionados en los labios, despues comenzo rapido y jugaba con mis pezones, estuvimos asi un rato, hasta que me vine, el tardo un poco mas pero termino dentro de mi, quedo recostado sobre mi por un tiempo, y me beso en los labios.
Juntamos todo y nos fuimos a mi habitacion, ahi lo hicimos tres veces mas, nos bañamos y lo volvimos a hacer. Pato se cambio nos besamos y bebimos mas. Aun tenemos esos encuentros de “estudio”. La proxima semana nos veremos les subire lo que pase.
Si alguien quiere agregarme estef_jimenez@hotmail.com podemos platicar, ponernos cachondos, igual y te regalo una jalada.

Jovencitas!

Jueves, septiembre 22nd, 2011

Hola amigos de sexycuentos! he leido relatos eroticos aqui desde muy joven! siempre fui super exitado y me encantaban las Mujeres! ahora tengo 19 anos! la historia q les voy a contar paso hace 3 anos! cuando estaba en 5to curso de secundaria. Soyy un chico super simpatico y eso me a ayudado a conseguir mujeres durante mi vida! YO conoci a maria jose en el colegio, pues sabia quien era ella y ella sabia quien era yo pero nunca habiamos hablado. Ella era un ano menor que yo (osea tenis 15 anos), le conoci en un fiesta y empezamos a hablar desde entonces. Rapidamente me di cuenta que yo le gustaba a ella y mucho! ella me gustaba a mi pero no para enamorarme. Ya nos habiamos besado algunas veces y siempre nos mandabamos mensajes de texto super calientes. Un dia mientras nos mandabamos mensajes calientes se me ocurrio la idea de hacer cositas cn ella durante el colegio, (osea en el recreo) pero el problema era q no habia donde, hasta q se me ocurrio la idea de ir al estadio de futbol donde no hay nadie casi nunca. Pues quedamos en eso con ella y estaba planeado vernos en los camerinos del estadio en el segundo recreo. Yo estaba nervioso porque sabia que hiba a hacer cosas q no habia hecho. Apenas se acabo el recreo fui al estadio y la espere ahi, despues de unos minuots ella bajo y nos encontramos! Ahi es donde todo empezo. Para q se imaginen bien les describo a maria jose! es pequena debe medir 160! tiene un culo bien redondito y sabroso y una tetas un tanto pequenas pero bien puestas y de cara era muy simpatica. Los dos estabamos nerviosos porque eramos chamos, pero bueno cuando ella llego obviamente nos empezamos a besar y pues le empeze a tocar primero el culo, luego las tetas y por ultimo la vagina, ella me tocaba mi verga por encima del pantalon y la sentia bien dura! de repente le saque la camiseta y el sosten y le empeze a chupar las tetas! fue algo delicioso senti como sus pezones virgenes se endurecian y a ella le encantaba, luego de estar en las tetas por un buen tiempo le baje el pantalon y le vi en una tangita rosadaa! fue algo muy exitanteeee! luego le empeze a masturbar y le meti el dedo! le fingerie por un buen rato pa q se exitara mas! senti toda su vagina caliente y mojadita! mientras le masturbaja ella gemia y eso me prendia a mi! luego de masturbarle ella me desabrocho el pantalon y saco mi vergaa! y me empezo a masturbar a mi! mientras ella me masturbaba yo seguia jugando cn sus tetas y tocando lo q mas podia! Se me ocurrio la idea de tener sexo oral! le pregunte y ella acepto! entonces empeze a chuparle su vagina virgen! fue algo delicioso! solo sentia sus labios vaginales en mi lengua y ella disfrutaba muchisimo! Despues yo ya no aguantaba mas y le preguntee “quieres mi leche” y me respondio “si tu me la quieres dar”, jamas olvidare esas palabras. Entonces ella empezo a mamarme la verga y fue el pracer mas grande de mi vida! me la chupo por unos 5 minutoss hasta que no aguante mas y le acabe en su boca! despues de acabarle en la boca ella queria escupir! y le dije que noo, que despues del sexo oral ella se tenia q tragar la leche, entre risas ella acepto y se trago la leche alfrente mio! fue algo demasiado exitante, y mas poruqe lo hicimos en el colegio! esta historia lamentablemente no se pudo volver a repetir porque   ella queria algo serio y yo no andaba en esas entonces peliamos! pero fue una de las mejores experiencias sexuales de mi vida porque ella tenis 15 anos y pude sabrear cada centimetro de su bello cuerpo!

Espero que les haya gustado el relato!
Un saludo muy grande