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Consejos para los Amantes de las Niñas

¿Qué tal? ¿Cómo están todos mis amiguis? Espero que muy bien y pasándosela chido igual que yo. Pues como ven que un nuevo amigo me acaba de escribir para que les dé algunos consejos a todos ustedes que les gustamos las chavitas y como se me hacen muy interesantes y calientes pues aquí se los dejo a ver que opinan 😉

“Soy un hombre de negocios, casado, de más de 30 años y me confieso fuertemente atraído por las chiquillas de 9 a 16 años de edad. En un principio, al descubrirme atrapado por el interés de carácter sexual hacia este grupo de niñas me hizo sentir francamente mal moralmente hablando, ello debido a la educación que esta sociedad me ha inculcado. Posteriormente a esto se impuso mi formación universitaria y científica así que luego de analizar mis inclinaciones con total apertura me di cuenta de que no había nada de malo, enfermo o desviado en mis gustos.

Decidí escribir este pequeño ensayo luego de una curiosa experiencia que viví hoy por la mañana. Caminaba por la calle para comprar una tarjeta telefónica para mi celular cuando en sentido contrario se acercaba un hombre de más de 50 años conduciendo uno de esos triciclos de trabajo que tienen una gran canasta frontal para cargar cosas pesadas. En dicha canasta y sobre una caja, venía sentada una linda niña vestida con uniforme escolar de aproximadamente 6 años. Lo que verdaderamente llamó mi atención fue que la niña venía sentada con las piernitas muy abiertas de manera que era imposible no notar esos calzoncitos blancos cubriendo su pequeña partecita íntima.

Su actitud era tan natural y desenfadada que era obvia su inocencia sobre su postura. El abuelo (supongo que lo era) no podía darse cuenta de esto desde la posición que tenía por lo que miré esa “cosita” tanto como pude hasta que me pasaron de largo. En ese momento pensé en mi mala fortuna por no traer una cámara fotográfica para conservar ese instante tan espontáneo pero de inmediato me di cuenta de que en ese caso me podría haber metido en un problema.

Luego de lo sucedido quise escribir esto para compartir mis opiniones y puntos de vista con todos aquellos de ustedes que comparten el mismo gusto por las llamadas “Lolitas”, sobre todo con quienes aún no se atreven a reconocer abiertamente sus deseos o que no han avanzado más allá de la simple contemplación ya sea por miedo, por remordimiento o por alguna otra circunstancia.

En primer lugar es importante hacer una aclaración sobre el término conocido como “Pedofília”. No es mi intención hacer aquí un análisis lingüístico ni psicológico de ello pues quiero enfocarme más en el aspecto práctico que en el académico, así que para los interesados en éste segundo aspecto pueden recurrir a la lectura de libros técnicos sobre el tema aunque personalmente prefiero las publicaciones de tiraje muy alto y accesible para todos que, sin dejar de ser profesionales, presentan estos temas en forma amena y comprensible. Mi favorita en éste género el la revista QUO en su edición de “Sexualidad” y que en México es muy conocida.

Bien, ahora pasemos a lo que quiero comentarles. Si a ti te gustan las niñas en edad infantil y pre-adolescente, es decir menores de 12 años, en ese caso te ubicas en el grupo de los llamados “Pédofilos” pero si las que te quitan el sueño son las niñas de 12 a 16 o 17 años entonces tu definición técnica es la de “Efebófilo”. Ahora que si te gustan las pequeñas de ambos rangos de edad en ese caso puedes considerarte, en mi opinión, como una persona de gustos exquisitos.

¿Es malo o enfermo tener esta clase de gustos? Pues eso es algo que sólo tú y nadie más puede decidir, pero por si no lo sabes el gusto sexual por las niñas menores de edad nos ha acompañado como seres humanos a lo largo de toda nuestra historia y eso es perfectamente comprobable, pero como aclaré antes no es mi intención hacer de éste un tratado “cesudo” al respecto, sólo son mis opiniones personales que quiero compartir con todos ustedes que, como yo, tienen gusto sexual por las menores de edad. Y esto último es lo determinante, lo que llamamos “edad legal”.

Las leyes que nos rigen son muy similares alrededor del mundo pues en todas se utiliza a la edad de las personas como un parámetro para hacerlas sujetos (o no) de diversos derechos y obligaciones y el sexo es parte de ello. Esta forma de asignarnos efectos legales según nuestra edad cumple precisamente con ese fin aunque no necesariamente tenga una justificación de carácter biológico. En los Estados Unidos por ejemplo nos encontramos con la extravagancia legal de que las chicas al cumplir 18 años, por ese solo hecho, adquieren la “capacidad” legal para tener relaciones sexuales ¡pero no pueden tomar bebidas alcohólicas sino hasta los 21 años! ¿Estúpido no les parece? Por eso algunas jovencitas de ese país se burlan de tales leyes diciendo “no puedo beber de tu cerveza pero si puedo tragarme tu semen”.

Por otra parte, ese monstruo anónimo de mil cabezas que llamamos “la sociedad” ha cambiado y se ha modificado a lo largo de la historia humana y no precisamente para progresar, como bien sabemos. Nuevamente sin querer realizar aquí un estudio sociológico creo que todos nosotros como ciudadanos de nuestros países y del mundo en general tenemos el derecho natural de cuestionar nuestras formas de gobierno, comenzando por las leyes y prácticas sociales que se nos han impuesto. Por ejemplo, ¿quién o quiénes decidieron que “legalmente” no se puede, o más bien, que no se debe tener sexo con mujeres menores de edad? Obviamente esto es el resultado de un criterio moralista de las sociedades contemporáneas y por ello mismo carece de toda lógica, razonamiento y sustento biológico y psicológico.

Biología sexual de las menores de edad:

Es sabido por todos que una niña comienza a ovular en promedio entre los 10 y los 12 años de edad, con algunas variantes dependiendo de la raza, región geográfica, alimentación, etc. Esto indica que en ese momento dichas jovencitas ya están listas para reproducirse y por supuesto ello sólo se consigue a través de las relaciones sexuales. Incluso el vello púbico llega a aparecer mucho antes de la primera ovulación y ¿cuál es el fin del vello púbico? Pues el único que tiene es el de atraer al sexo opuesto, al macho de la especie.

Lo anterior lo menciono para demostrar que, por ordenes de la sabia madre naturaleza, los cuerpos de las niñas que tienen su primera ovulación y que ya presentan los aspectos sexuales secundarios como el vello corporal ya están fisiológicamente preparadas para iniciarse en las vida sexual. ¿Quién no conoce a niñas de esas edades que ya han tenido sexo (consentido o forzado) y que han quedado embarazadas? Hace muy poco se presentaba en la televisión el caso de una niña de 9 años que había quedado embarazada como consecuencia de sostener relaciones sexuales con un hombre mayor y también se informa del creciente número de madres solteras adolescentes en todo el mundo. La capacidad de embarazo en las niñas de las edades mencionadas es la prueba biológica irrefutable de que sus cuerpos están listos para la actividad sexual.

De hecho, hasta hace relativamente poco en muchas sociedades se acostumbraba y era práctica perfectamente aceptada que las jovencitas recién entradas en la adolescencia ya fueran aptas para contraer matrimonio y de hecho sus familias las alentaban a ello. Incluso actualmente en las comunidades rurales de América Latina, Asia y Este de Europa esta práctica es una costumbre aceptada y fomentada por las familias, de tal suerte que el visitante de tales lugares encontrará infinidad de jóvenes madres de 14 años en adelante. Por lo que se refiere a la vida en las grandes ciudades, las estadísticas públicamente dadas a conocer indican que los jóvenes en general están iniciando su vida sexual activa a edades cada vez más tempranas como los 12 años, lo que ratifica lo que vengo demostrado.

Pero no me malinterpreten, no estoy diciendo que las niñas deban embarazarse sólo porque pueden, lo que afirmo es que si fisiológicamente sus cuerpos están listos para ello, entonces también lo están para iniciarse en la actividad sexual y encontrar placer en ello.

En las primeras etapas de la vida las niñas tienen alta sensibilidad en su clítoris por lo que no es raro que con frecuencia se toquen ya que sus partes íntimas están acondicionadas para proporcionar placer desde muy temprano. No es raro que los padres las lleguen a encontrar en tales momentos y es ahí cuando viene la represión paterna y los estereotipos. Si alguno de los que leen esto es padre de alguna niña saben muy bien de lo que hablo. Con el paso del tiempo, el autoconocimiento de las niñas por su cuerpo se adormece hasta que en la pubertad o pre-adolescencia se despierta nuevamente el interés debido fundamentalmente al aspecto hormonal que dispara el desarrollo fisiológico y sexual de las pequeñas.

Los cuerpos de los seres humanos se desarrollan en forma paulatina y gradual y no porque una ley diga que se puede tener sexo hasta cumplir los 18 años los deseos y hormonas de una mujer se van a despertar justo en ese momento.

Psicología sexual de las menores de edad:

Ahora bien, por lo que se refiere a la capacidad, aptitud o disposición mental de las niñas respecto al sexo, la “vox populi” afirma que una menor de edad no tiene la madurez mental para tener relaciones sexuales. Si por ello se refieren a que no son capaces de entender la “responsabilidad” y las posibles consecuencias que ello puede tener quizá estén en lo cierto, pero quienes afirman esto ¿podrían sostener también que todas las personas de más de 18 años son perfectamente maduros y responsables para ejercitar su vida sexual? Nuevamente nos topamos con el aspecto social.

Durante siglos y hasta hace muy poco la infancia era algo que duraba muy poco pues los niños de ambos sexos tenían que asumir roles de adultos desde muy pronto tanto en el orden familiar como en el social, de hecho muchas niñas debían ayudar a las labores del hogar como si fueran pequeñas madres mientras que los niños ya se ganaban la vida trabajando e incluso eran viables para acudir a la guerra. Sólo recientemente, en nuestra era moderna, se ha considerado que el ambiente y la mentalidad infantil de los niños debe perdurar tanto como sea posible, cosa que va en contra de su desarrollo fisiológico pues no por seguir vistiendo a una joven de 13 años como niña y comprándole muñecas se evitará que se masturbe por las noches o se deje “meter mano” por el novio.

Si aún no te convences de lo que digo trata de contestar las siguientes preguntas: ¿En verdad crees que esas niñas de 10 u 11 años que se cruzan contigo en la calle no tienen deseos o pensamientos de índole sexual? ¿Estas seguro que tu hija de 12 años no se ha masturbado aún o siquiera pensado hacerlo? ¿De qué crees que hablan las niñas de esas edades cuando están solas? ¿Te has puesto a observar con atención la forma como empiezan a vestirse y las actitudes que adoptan? ¿Las has visto cómo se comportan y todo lo que hacen cuando están con sus amigos y novios?

Pero más aún ¿ya se te olvidó cuando tenías 12, 13, 14 años y te gustaban tus compañeras y vecinas? ¿jamás tuviste una novia a esa edad? ¿nunca besaste a una de tus amiguitas? ¿no tuviste sexo con ninguna de tus amigas o novias? ¿Tus amigos no lo hicieron? ¿No te enteraste de alguna de tus compañeras que tuvo que dejar la escuela porque quedó embarazada? A menos que hayas sido un completo “nerd” a esa edad ya me habrás dado la razón y eso que nosotros no éramos tan despiertos y precoces como lo son los jovencitos de ahora.

Trata de acercarte y de poner atención a lo que se dicen las jovencitas entre sí, te encontrarás con una gran sorpresa. Hace poco mi esposa y yo esperábamos nuestro turno para comprar unos boletos de cine en una plaza comercial, cuando un grupo de 3 niñas de no más de 12 años se pararon muy cerca para hacer lo mismo. La conversación alegre (y muy escandalosa por cierto) se centró en el tema de los muchachos, de sus novios y de las cosas que les gustan de ellos, de manera que el “amor” y el “atractivo” físico de los chicos era el tema preponderante y hablaban de ello con tanta vehemencia y pasión como si se tratase de mujeres de 25 o 30 años, cosa que incluso a mi esposa llegó a sorprender.

Un año atrás mi esposa platicaba con una amiga cuya hija de 11 años está por terminar la educación primaria. Interesado como estoy en todo lo relacionado con las niñas, me puse a escuchar la conversación desde una habitación contigua y así me enteré del escándalo que se armó en la escuela a la que asiste su hija. Resulta que un grupo de 6 “niños y niñas” de entre 11 y 12 años se habían reunido en la casa de uno de ellos para realizar un trabajo escolar y esa actividad tan inocente se convirtió en una verdadera orgía de la que una de las niñas resultó embarazada, razón por la que se descubrió su “travesura”.

Relato lo anterior para que en la primera oportunidad que tengas observes con atención el comportamiento de las niñas tanto cuando están a solas y creen que nadie las observa como cuando estén acompañadas, sobre todo por amigos y novios, y verás de lo que son capaces esas “niñas inocentes”, especialmente cuando están con sus novios en lugares obscuros. Existe un dicho popular que dice “si tiene 40 kilos ya la aguanta”.

Sexo entre niñas y hombres mayores:

Un “tabú” muy arraigado en la sociedad occidental actual es el que se refiere a condenar las relaciones sexuales entre hombres mayores y niñas. Se supone que el hombre de cierta edad que se acerca a una menor con la intención de tener sexo con ella es un pervertido, un enfermo, un desquiciado pero ¿qué de enfermo hay en ello? Ya establecimos que las niñas de cierta edad están capacitadas física y emocionalmente para sostener relaciones sexuales y, aunque comúnmente realicen actos de esa naturaleza con jóvenes de su edad o cercana a ella, eso no quiere decir que deban limitarse sólo a ellos. Es algo parecido a lo que sucede con el sexo interracial pues aunque muchos aún lo condenan ahora ya se reconoce abiertamente que es algo muy natural y cuestión de gustos.

Por otra parte, es muy frecuente que las niñas se lleguen a enamorar de sus maestros en el sentido puramente romántico y platónico del asunto, pero ahora con más frecuencia nos encontramos con que las pequeñas están satisfaciendo la parte sexual del asunto.

Tengo un amigo que es maestro de secundaria y cuando tenía 29 años me platicó que una de sus alumnas de 12 años era particularmente inquieta pues casi todos los días le enseñaba los calzones desde su pupitre y cada que podía lo acosaba cuando estaban a solas. Él por supuesto no estaba dispuesto a comprometerse aunque cada vez le costaba más trabajo resistirse al asedio de ese “angelito”. El caso es que tiempo después cuando ella acababa de cumplir 14 años y justo el día de fin de cursos cuando habría de dejar al escuela secundaria para acudir a una Preparatoria, se le acercó y le dijo: “Maestro usted sabe que me gusta desde hace mucho y ahora que ya no lo voy a ver quiero acostarme con usted. No se preocupe de que yo sea menor porque ya no soy virgen y nadie se va a enterar”. Mi amigo se la llevó al día siguiente a un hotel y dice que hasta ese día probó las delicias de una vagina adolescente y estrecha.

Seguramente ustedes también conocen de cerca o por referencias uno o varios casos de niñas teniendo sexo con hombres mayores así que como ven sólo se trata de una cuestión de gustos. Así como a algunos hombres prefieren a las mujeres rubias, las morenas, las gordas las delgadas, o un poco de todo, de igual manera a algunas niñas les gustan los hombres jóvenes o los maduros o ambos y al igual que con los jóvenes tendrán sexo con hombres mayores por gusto, por dinero, por experimentar o por un sinfín de otras causas. Eso sin hablar del lesbianismo que también se presenta entre algunas de ellas.

Como pueden ver, tener sexo con niñas menores de edad no es algo que deba ser un privilegio exclusivo de niños o jóvenes pues todos tenemos nuestro corazoncito ¿cierto?

Cómo acercarse a las niñas:

Dado que sería torpe de nuestra parte tratar de pelear abiertamente con el mundo acerca de nuestras preferencias sexuales, lo inteligente será irse con cuidado para no acarrearnos problemas con la sociedad, con nuestras familias y comunidad en general. Sólo los tontos tratarían de cambiar al mundo en este sentido así que debemos procurarnos nuestros placeres de la manera más discreta e inteligente posible.

La regla de oro aquí es NUNCA forzar a una niña a hacer algo que no desea o con lo que no está de acuerdo. No le hagas a otros lo que no quieras para ti. Creo que la violación es algo detestable a cualquier edad y quien la comete debe pagar por sus actos con todo el peso de la ley, por eso aquí solo haré recomendaciones de cómo acercarse a las niñas y llegar a tener sexo con ellas pero siempre con su pleno consentimiento.

Considero que uno de los primeros objetivos de los amantes de las niñas es poder verlas denudas, así que el internet me parece la mejor opción. En la red puedes buscar páginas con esa clase de material, lo cual es verdaderamente muy fácil. Sólo ingresa en algún buscador y con algunas palabras claves encontrarás una gran variedad de páginas de ese tipo. Palabras como Lolitas, niñas desnudas, pedo, kid sex y otras pueden servirte, la mayoría son de paga pero podrás encontrar algunas gratis. También puedes comenzar con las páginas de niñas “modelos” en las que puedes encontrar fotos y videos de chiquillas de 5 años en adelante en las que sin estar desnudas si visten bikinis o ropa muy ajustada y sugerente en poses por demás sexuales. He llegado a descubrir que en los años 60’s y 70’s y quizá desde antes, existían revistas 100% pornográficas en las que niñas de diferentes edades aparecen teniendo sexo lésbico o con niños u hombres pero ahora es muy difícil encontrarlas por lo que si tienes oportunidad dedícale algún tiempo a buscar entre los baúles que dejó tu abuelo o padre y que están guardados y llenos de telarañas en algún rincón escondido de tu casa. Quizá en ellos puedas encontrar tesoros que ni te imaginabas de ésta naturaleza, a mi me pasó.

Otra fuente de material lo son los grupos formados en varias páginas como hotmail y yahoo. Hace algunos años estos grupos proliferaban pero desgraciadamente han sido objeto de una cacería institucional por las policías de varios países, por lo que muchos desaparecieron pero con cierta dedicación podrás encontrar algunos sobrevivientes.

De igual manera los chats son una fuente de información y obtención de material, pero deberás ser muy precavido y no confiar en nadie al 100% pues siempre cabe la posibilidad de que esa persona que te envía tan buen material y parezca tan amable en realidad sea un policía o alguien que les ayude a encontrarte. Por ello jamás deberás dar información personal ni datos verdaderos sobre tu persona, además te recomiendo que si llegas a intercambiar fotos o videos nunca los mandes desde tu computadora personal (la de tu casa o trabajo) pues por ello podrían rastrearte (esto es especialmente peligroso si vives en Estados Unidos, Canadá o Europa) por ello será necesario que utilices los servicios de café internet y usar tantos diferentes como te sea posible así como inventar tantos correos electrónicos como sea necesario de manera que no emplees el que usas con tus conocidos o en el trabajo. Asimismo no debes guardar el material en tu equipo personal pues alguien podría tener acceso a él sin que tú te enteres y eso, en el menor de los casos, podría acarrearte problemas familiares o laborales. Si eres inteligente sabrás resolver este problema con mucha facilidad.

Sobre lo anterior, considero que unos de los principales problemas que enfrentamos los seres humanos son la indiscreción y la falta de precaución. Con demasiada facilidad somos proclives a proporcionar información personal a gente que ni siquiera conocemos y a pecar de confiados y a abrirnos a la gente después de cierto tiempo de trato. Buscar gente con tus mismos gustos y pasatiempos es bueno pero tratándose del tema que nos ocupa debemos ser 100 veces más precavidos o les sucederá como a tantos que después de un tiempo de sentirse seguros terminan siendo arrestados en lo individual o en grupo. En la medida en que puedas evitar estos problemas de carácter personal podrás encontrar mayor satisfacción en tus actividades y lo más importante, te evitarás muchos problemas personales y legales.

El siguiente paso será acercarte a las niñas en forma personal. Existen varias formas para hacerlo pero cada caso es diferente y se deberá ajustar a tu situación y entorno particular (trabajo, medio social, actividades, capacidad económica, etc.) por lo que cada uno deberá decidir la mejor forma de hacerlo. No obstante recomiendo que empieces por cosas simples para ir perdiendo el miedo (si es que lo tienes) e irte “soltando” en tu trato hacia las niñas.

Tú mismo debes ir descubriendo qué es lo que te gusta, es decir, si te gustan las cosas obscenas o muy ligeras o un poco de ambos. Si consideras que decirles cosas obscenas te ayuda a liberar la tensión y te excita pues entonces recurre a ello, pero recuerda hacerlo siempre con precaución. Si tienes coche y al conducir ves que se acerca o que te acercas a una niña, trata de disminuir tu velocidad y cuando estés muy cerca dile algo obsceno. Yo siempre que puedo lo hago y me resulta muy emocionante. En la mayoría de los casos las niñas se quedan tan sorprendidas que no dicen nada y aparentan que no escucharon, como avergonzadas. En otras ocasiones se me quedan viendo como si no creyeran lo que acaban de escuchar y sólo siguen mi auto con la mirada, pero en otras ocasiones me he llevado la sorpresa de que se sonrojan y se sonríen.

Un buen momento para hacer esto es la hora de entrada o salida de las escuelas y las mejores “presas” son las niñas de secundaria porque casi nunca las acompañan sus padres, además como ya dije están más despiertas sexualmente.

Si por el contrario quieres iniciarte de una manera más “amigable” puedes hacer lo mismo en tu auto pero en lugar de cosas “sucias” puedes decirles piropos o lanzarles besos. En mi caso esta técnica me ha dejado muchas más satisfacciones que la anterior, incluso una nena de aproximadamente 11 años quedó tan “complacida” que casi se sube a mi coche. Otras ocasiones se presentan cuando ellas van en grupos de 2 o más y siempre te recompensan con risotadas alegres y traviesas.

Debo aclarar que esto aplica para las niñas latinoamericanas pues las gringas y europeas son cosa aparte. Las gringuitas son muy peligrosas pues amigos que trabajan en ese país me informan que muchas de ellas saben que tener acercamientos sexuales con ellas es cosa seria y sancionada severamente por las autoridades, de manera que en muchos casos provocan a los hombres mayores para tener relaciones y luego los extorsionan para sacarles dinero a cambio de no denunciarlos a la policía. Incluso en ciertas partes de California se llegan a parar fuera de las “sex shops” para buscar incautos.

Volviendo a nuestra no tan peligrosa región del planeta, un buen lugar para dar el segundo paso en el acercamiento a las niñas lo constituyen los mercados al aire libre visitados por un número considerable de personas. En mi caso frecuento estos lugares con tanta frecuencia como puedo y mi técnica es la siguiente: Acudo sólo o acompañado, localizo a alguna niña que me guste y que vaya sola o a cierta distancia de su familia, me acerco a ella y al amparo de las personas que se aglomeran a nuestro alrededor estiro la mano y le toco el traserito, si no dice nada o no reconoce al responsable vuelvo a hacerlo tantas veces como puedo o sea prudente. En la mayoría de los casos tratan de alejarse sin decir nada a sus familiares, quizá por pudor o vergüenza, el caso es que hasta ahora no he tenido problemas y mientras más chica es la nena mejor. He encontrado algunas que incluso lo disfrutan pues sólo se ríen.

Otro lugar muy bueno es el metro pero aquí debes extremar tus precauciones porque la policía está presente y estas confinado a permanecer en el mismo sitio por un tiempo indeterminado, lo que podría representar que te sorprendieran y acusaran. La última vez que lo hice en este lugar fue hace 3 meses con una joven de aproximadamente 21 años que se mostró verdaderamente molesta con la segunda “torteada” quizá porque le sobé con cierta intensidad el ano. Lo bueno es que culpó del hecho a un hombre que caminaba a mi lado. Platicando de esto con un amigo, me comentó que un día charlaba sobre lo mismo con unas compañeros de trabajo entre los que se encontraba una chica de 19 años y ésta les dijo que eso de que las toquen no tiene ningún chiste si no les meten los dedos para acariciarles la vagina pues sólo tocarlas por encima no es para nada excitante. Todos los presentes se quedaron con la boca abierta.

Algo más que puedes hacer es comprarte una cámara fotográfica (preferentemente digital por obvias razones) de tamaño discreto, de manera que al ir por la calle (caminando, en un transporte público o conduciendo) al ver la oportunidad y sin que se den cuenta puedas tomarles fotos a las nenas con las que te cruces, como el caso que explique al principio. Buenos lugares para hacer esto son nuevamente fuera de las escuelas y calles cercanas, debajo de los puentes peatonales, lugares públicos, etc. Pero en las escuelas procura no estar mucho tiempo o que los padres o policía no estén cerca porque podrían delatarte. También puedes tomarles fotos a niñas cercanas a ti como vecinas, alumnas, sobrinas, primas, hijas de otros familiares o amigos. Esto me ha dado un excelente resultado especialmente cuando en las reuniones o fiestas familiares.

En el mercado puedes encontrar una gran variedad de estos equipos pero nuevamente te recuerdo extremar tus precauciones y estar siempre listo para inventar una excusa sólida y creíble en caso que seas sorprendido.

Cómo obtener niñas y tener sexo con ellas:

Si ya realizaste lo anterior quizá en este momento ya te “ligaste” o estás por ligarte a una niña, ¡Felicidades! Pero si no es así o si ya no quieres esperar más tiempo para tener sexo con una niña entonces en mi opinión existen las siguientes opciones.

Lo más fácil es buscarte a una niña prostituta que te permita satisfacerte tanto como quieras a cambio de alguna cantidad. En todas nuestras ciudades hay lugares dónde encontrarlas, en unos más que en otros, pero estas niñas son accesibles con cierta facilidad, sobre todo en ciudades fronterizas. Con ellas no tendrás muchos problemas y seguramente podrás tomarles fotos y videos pero debes cuidarte de las enfermedades al igual que con cualquier otra mujer desconocida.

Los pueblos o comunidades rurales de nuestra América también abundan en lugares como prostríbulos en los que se ofrece el servicio sexual de niñas así que un fin de semana que tengas libre toma tu auto y sal a la carretera. Busca una población cercana y pregunta a los taxistas del lugar sobre estos lugares. Te sorprenderá la naturalidad con la que recibirás la información y hasta te recomendarán los mejores lugares o ellos mismos te llevarán directamente con las chiquillas a cambio de alguna propina. Esto siempre me ha dado buen resultado. Las ciudades fronterizas son especialmente buenas para encontrar nenas. Hace un mes veía un noticiero en el que entrevistaban a una niña de 12 años dedicada desde hace un año a la prostitución en la frontera. La chiquita comentaba al reportero que un gringo le pagó días antes la suma de 40 dólares a cambio de dejarse tomar unas fotos desnuda y teniendo sexo con él.

También es un hecho conocido que en la mayoría de las ciudades de Latinoamérica existe el problema de los niños que viven en las calles y muchas de las nenas que están en esa situación también venden sus cuerpecitos por algún dinero así que estás son otra opción.

Una alternativa más la constituyen las chicas drogadictas. Según las más recientes estadísticas oficiales menores de hasta 12 años ya están muy involucrados en el consumo de drogas y para mantener este vicio las niñas son capaces de hacer cualquier cosa y con quien sea a cambio de alguna cantidad de dinero. No estoy diciendo que fomentes o las induzcas a ese vicio, pero si ellas por sí mismas ya están inmersas en eso ¿porqué no aprovecharte? Suena cruel y quizá lo sea pero tu no hiciste al mundo como es y nada de malo tiene sacar provecho de ello ¿no crees?

Las jóvenes madres solteras también pueden constituir una fuente de placer sobre todo si son de clase social baja. Hace dos años un amigo me introdujo con una niña de 14 años que estaba esperando a su segundo hijo y necesitaba dinero pues el joven padre la había abandonado meses atrás. Por una módica suma pude tener sexo con ella y tomarle fotos incluso en estado de embarazo, luego del parto seguí disfrutándola por algunos meses a cambio de pequeñas cantidades de dinero. Incluso su madre la alentaba a esto.

Asimismo hay niñas tan inquietas, rebeldes o independientes que con tal de tener su propio dinero (ya sea porque sus padres no lo tienen o no se los quieren dar) también están dispuestas a tener sexo a cambio de dinero. Quizá quieran comprarse una blusa o unos jeans muy caros, o zapatos o joyería juvenil que sus padres se rehúsan a comprarles o no tienen para darles, en ese caso tú puedes ser la solución.

Las “hijas de familia” son tema aparte y, como ya dije, puedes acercarte a ellas con mayor o menor dificultad dependiendo de tus actividades, recursos económicos, soltura, facilidad para conquistar mujeres, etc., así que deberás entrenarte por ti mismo para capacitarte en la materia y reconocer las oportunidades y no dejarlas ir.

En cualquiera de los casos antes descritos (tanto cuando el dinero está de por medio o incluso cuando la niña accede a tener sexo contigo sólo porque le caes bien o le gustas o una combinación de otros factores) siempre te será más fácil tener sexo con una niña cuando ésta ya ha tenido alguna clase de experiencia sexual y si de plano ya ha tenido relaciones sexuales completas entonces todo te será aún más fácil.

Niñas menores de 10 años:

No quisiera olvidar a las niñas menores de 10 años. Lo anteriormente expresado por razones obvias no puede aplicarse al 100% a este grupo tratándose de sexo completo aunque algunos han tenido éxito en ello y, debido a lo pequeño de sus cuerpos lo más accesible es convencerlas de mamarte el pene, aunque sabemos de quienes han alcanzado el anal y vaginal con ellas. Independientemente de esto, todo lo demás es posible realizarlo con algunas variaciones. Te aseguro que no es muy difícil convencerlas de dejarse tocar o que te toquen, pues personalmente lo puse en práctica con una niña de 7 años y ahora, 3 años después, nadie se ha enterado. Por su edad es más fácil ganarse su confianza y convencerlas de hacer cosas como practicarles el sexo oral en sus pequeñas vulvitas. Esto además no deja huella alguna que te delate y ya con más práctica y confianza puedes incluso penetrarlas analmente con los dedos y un buen lubricante. El sexo vaginal incluso con los dedos sí deja huella y podría delatarte así que debes estar consciente de ese riesgo.

Si ya estás decidido a satisfacer tu gusto por las niñas y abres bien los ojos y estás alerta, te sorprenderá encontrar que existen infinidad de situaciones a tu favor, como el caso de la niña de la bicicleta que relaté al comienzo de este ensayo, pues así como muchos padres están en constante vigilancia de sus hijas, también los hay indolentes, descuidados y confiados y estos son los que te permitirán darte tus pequeños placeres con sus hijas.

Conclusiones:

Todo lo que he referido en este escrito es el resultado, por una parte, de investigaciones serias y profesionales realizadas en todo el mundo a lo largo de muchos años y que se han publicado en diferentes medios igualmente serios, y por otra, de mi propia experiencia personal a lo largo de los 5 años que tengo involucrado en el mundo del placer sexual con las niñas y adolescentes.

Los casos y hechos que refiero son todos ciertos y los incluyo aquí como una forma de demostrar a todos los interesados en el tema que, como dice el viejo refrán “El que busca encuentra” así que si ya te diste cuenta de que lo que realmente te satisface es todo lo relacionado con la sexualidad de las niñas y adolescentes lo único que te falta es dar el primer paso y adentrarte en él sin dudarlo más. Los tiempos los irás marcando tú mismo pero te aseguro que sea como sea quedarás sorprendido y muy complacido.

Olvida a todos los que nos critican y atacan, no los enfrentes, no trates de convencerlos. Pasa de lado y sonríeles recordando que nadie puede detenerte cuando sabes el camino para obtener lo que deseas y por ti mismo descubrirás que no estás solo. En este tema hay dos clases de hombres: los que desean tener sexo con las niñas pero lo niegan y los que lo aceptan parcial o abiertamente. Sólo ten mucho cuidado y no caigas en el error de muchos que no pueden contener su ansiedad de contarle a otros todo lo que hacen, si eres inteligente y no te pasas de listo podrás hacer todo lo que desees sin problemas.

Si tienes comentarios al respecto o te interesa compartir tus dudas, experiencias o material de este tema no dudes en ponerte en contacto”.

¿Cómo ven? Están muy chidos los consejos de mi amigo ¿no creen? Lo que dice este amigo sobre nosotras es verdad así que ya saben de lo que se están perdiendo jijijiji 😉 Como niña y por lo que mis amigas piensan y me han contado puedo decir que él tiene toda la razón pero poca gente se atreve a decirlo o no sabe como hacerlo. Ojalá y esto les haya gustado tanto como a mí y si quieren escribirme para platicar sobre esto no lo duden y mándenme sus mails ¡luego, luego!

Su amiga Susy ;-). susyteen@yahoo.com

Negras intenciones

Hola! Otra vez estoy aquí para escribirles un relato nuevo. Lo que les voy a contar le sucedió a un amigo de Nigeria al que conocí hace poco en un chat en inglés y que tuvo que huir de los Estados Unidos por las “travesuras” que andaba haciendo en ese país. Esta es su historia y espero que les excite tanto como a mí 😉
“Hola Susy, como te prometí el día que platicamos en el chat te escribo para contarte lo que me pasó hace muy poco en los Estados Unidos, en una pequeña población del Estado de Vermont en la Costa Este de ese país. En mi país Nigeria la situación económica es muy mala y mi trabajo como burócrata no dejaba lo suficiente para mantener a mi esposa y tres hijos, así que a mis 30 años y con ayuda de algunos primos que ya vivían en aquél país entré a Estados Unidos como inmigrante ilegal y lo más que pude conseguir fue un trabajo como afanador en un prestigiado colegio de niñas.
En este colegio se imparte lo que ellos llaman educación “elementary” por lo que asisten niñas de 6 a 14 años de edad de las mejores familias de esa región del país y algunos Estados vecinos. Ahí se maneja es sistema de semi-internado para las niñas de hasta 11 años y de internado completo para las que tienen 12 años en adelante por lo que éstas ocupan el colegio todo el año salvo en los períodos vacacionales. Hasta que llegué a ese país yo no había visto de cerca a niñas blancas y por alguna razón que desconozco se me despertó un profundo interés sexual por ellas. Seguramente pensarás que soy un pervertido y quizá si lo sea, pero te confieso que la atracción por ellas me nació en forma involuntaria pero muy poderosa. Su blanca piel como la leche, rosada en algunas partes, los expresivos y alegres ojos azules y las hermosas y sedosas cabelleras rubias me conquistaron de inmediato.
Las niñas que más me atraían eran las de 10 a 14 años y en ese rango habría unas 200 o 250 niñas por lo que era difícil elegir a una como preferida pues en todas encontraba algo en especial que me gustaba, y por supuesto yo debía de ser muy cauteloso y guardar mi distancia con ellas pero cada vez que me fuera posible al hacer mi trabajo o en mis ratos de ocio buscaba la manera de observar a estas linduras, ya fuera mientras realizaban sus actividades escolares diarias o en sus dormitorios, ya que con el pretexto de apoyar a mis compañeros de trabajo a quienes les habían sido asignadas esas áreas también podía ingresar a éstas, por ello tenía acceso autorizado a las llaves maestras de todo el colegio.
En una ocasión en que limpiaba los pisos del bloque “C”, y mientras las chicas realizaban sus prácticas deportivas en el gimnasio, me introduje al dormitorio que compartían dos de ellas y con gran ansiedad comencé a hurgar entre los cajones procurando no revolver sus cosas. Muy nervioso pero igualmente excitado dediqué algunos instantes a esta labor pero de repente me percaté de que sobre las camas había algunas prendas recién usadas y dejadas ahí así nada más, así que tomé una de ellas y la metí en mi bolsillo para salir rápidamente del cuarto y seguir con mi trabajo. Por la noche y ya en mi cuarto saqué mi botín de su escondite, me desnudé completamente y parado frente al espejo del baño comencé a olfatear la preciosa y delicada prenda con la avidez de un perro.
La prenda de color blanco tenía un corte tipo bikini elaborada en tela de satín y su aroma era glorioso, a frescura, a néctar de nínfa, a niña pre-adolescente! Luego llevé el bikini directamente a mi verga y comence a frotarla ahí delicadamente. La suavidad de la tela provocó que mi miembro creciera al máximo hasta alcanzar sin problema la totalidad de sus 18 centímetros. Luego, imaginando que solo unas horas antes el bikini había estado cubriendo el pequeño “pussy” de su propietaria, la sangre se me fue a la cabeza y con gran rapidez me masturbé hasta que mi negra verga explotó en chorros de semen sobre el lavabo del baño. Sólo en mis días adolescentes había experimentado una potencia tan grande como en ese momento. Me volvía a vestir y para no dejar huellas bajé hasta el sótano para arrojar la prenda dentro de las calderas, donde desapareció casi de inmediato con la fuerza del fuego.
Luego de eso mi deseo hacia las niñas tomó una fuerza indescriptible pero con gran dificultad de mi parte supe contenerme, pues sabía que en ese país las penas son extremadamente duras para los que osan siquiera posar sus ojos en las menores de edad. Pero dice el refrán que “quien busca encuentra” y para mi buena fortuna esto se hizo realidad para mí.
Como debía buscar la manera de desahogar mis ansias, una forma que encontré era metiéndome por las noches a los baños de las niñas para masturbarme ahí. Tenía muchos para elegir pues en cada bloque había baños con grupos de cinco casetas o cabinas cada uno. Una noche en que me encontraba haciendo lo mío en los baños del bloque “B” escuché cómo alguien, sin encender la luz, abría la puerta y entraba a la caseta localizada justo a mi derecha, era casi la 1:00 a.m. de la madrugada por lo que me sobresalté al darme cuenta que una de las niñas acababa de entrar y que podría descubrirme. Con sumo cuidado subí los pies a la taza del baño temiendo que a pesar de la oscuridad quien quiera que estuviese del otro lado pudiera ver mis zapatos.
En esa incómoda posición esperaba escuchar los naturales y característicos sonidos que debería producir una persona que acude al baño a realizar sus necesidades, pero contrariamente a esto no escuchaba nada. Pero para mi gran sorpresa luego de algunos instantes comenzaron a llegar a mis oídos ligeros gemidos y frases entrecortadas… ¡Una de las niñas se estaba masturbando!”

Continuará… susyteen@yahoo.com

El viejo caliente

Hola a todos de nuevo, les quiero dar las gracias como siempre por seguir escribiéndome para saludar o para contarme algo, todos son muy lindos 😉 Para los que me preguntan sobre los relatos les aclaro que todos están basados en cosas reales que sí han sucedido. A mí la neta no me gusta escribir sobre fantasías o cosas falsas porque sólo me excita lo real como a la mayoría de todos los que leemos la página de relatos.

Lo único que hago es cambiar los nombres de las personas cuando me lo piden y a veces también los lugares para que no se sepa quienes son los protagonistas pero todo lo demás es siempre verdadero.

Bueno esta vez les voy a relatar lo que nos platicó a una amiga y a mí nuestro cuate Humberto, el encargado de farmacia de una tienda comercial de nuestra ciudad. El siempre nos hace la plática cuando vamos a comprar alguna cosa saliendo de la escuela y como nos cae bien a veces nos quedamos un ratito a platicar con él. El relato es cortito pero se me hizo lo bastante “cachondón” como para contárselos también. A ver que opinan, esto es lo que nos platicó ayer:

“Como todos los días estaba atendiendo mi departamento aquí en la tienda, yo soy el encargado de farmacia y justo frente al mostrador donde despacho se encuentran un pasillo con dos anaqueles a cada lado en donde se colocan los productos de belleza como tintes para el cabello, shampoo, maquillaje y cosas de esas.

El miércoles pasado se pusieron en oferta todos los productos de belleza del área que ya mencioné, así que durante el día mujeres de todas las edades se la pasaron visitando los anaqueles para aprovechar las ofertas de los artículos que les interesaban. Como varias de ellas eran jóvenes atractivas, en mis ratos libres me acomodaba junto al mostrador para verlas con discreción.

En cierto momento en que la afluencia de mujeres disminuyó, entre unas ocho que aún quedaban se encontraban dos señoras, una de ellas como de 30 años y que era la que me interesaba observar pues tenía un pantalón deportivo muy ajustado que dejaba apreciar unas piernas fuertes y un trasero muy parado y redondo. La otra tendría unos 40 años y era bastante fea y ambas eran acompañadas por una niña de unos 10 años más o menos. La niña era delgadita y su pelo negro estaba peinado con una colita de caballo, además vestía una playera de manga corta color rosa con unos dibujos estampados en el pecho, los cuales no pude distinguir bien, pantalón de mezclilla azul no muy ajustado y zapatos negros. Las mujeres estaban tan ocupadas revisando y comparando las mercaderías que se olvidaron por completo de la chiquilla, misma que se quedó unos pasos detrás de ellas observando lo que sus mayores hacían.

De repente hizo su aparición un tipo como de 45 años, canoso, algo panzón y vestido en forma común y corriente. Al principio no le presté mayor importancia pero al pasar por tercera vez por el mismo lugar me fijé que más que mirar los productos le ponía demasiada atención a la niña, mirándola de arriba abajo cada vez que pasaba detrás de ella..

Cuando acababa de darme cuenta de ello, el tipo pasó nuevamente por detrás de la niña y estirando la mano izquierda le agarró las nalguitas en un movimiento muy rápido y alejándose a igual velocidad mirando hacia otro lado para luego desaparecer por el extremo más lejano del pasillo. La niña dio un paso adelante en forma instintiva al tiempo que volteó a mirarlo sorprendida, luego miró hacia las mujeres que seguían en lo suyo sin prestarle atención. Al parecer nadie se había dado cuenta de lo sucedido y yo no sabía que hacer, la cosa me pareció muy mal por parte del vejete ese así que con la mirada busqué a alguno de los guardias de seguridad de la tienda sin encontrarlos.

Segundos después volvió a aparecer el viejo por el lado del pasillo que estaba más cerca de mí, se metió como si nada y parándose en el extremo del pasillo aparentó revisar algunas cosas del anaquel. La niña lo vio desde donde estaba dirigiéndole una mirada que me pareció una mezcla de incertidumbre y temor por no saber qué hacer, pero curiosamente no se movía de su lugar detrás de las mujeres con las que iba.

Entonces el hombre dejó en su lugar lo que traía en las manos y se encaminó otra vez en dirección de la nena mirando despreocupadamente hacia otra dirección. La niña al verlo venir sólo miró por un instante a las mujeres pero finalmente no dijo nada y solo desvió la mirada hacia el piso. Cuando el hombre llegó detrás de ella, el muy cabrón se detuvo esta vez y le volvió a sobar el culito metiendo su mano entre ambas nalguitas como queriendo alcanzar su panochita. La niña no dijo nada pero cerró los ojos y pude apreciar como su pechito subía y bajaba al ritmo de su respiración agitada. El tipo volvió a tomar su camino hacia el final del pasillo mientras la niña lo seguía con la mirada y al llegar a éste el tipo volteó a mirar a la nena con una cara de verdadero depravado y le cerró el ojo para luego volver a perderse.

Esta vez ya no hice por buscar a los guardias, sólo me quedé tratando de averiguar la reacción de la niña. Cuando el viejo ya no estaba a la vista la niña volvió a mirar a las mujeres, luego miró hacia el suelo otra vez pero con una sonrisilla traviesa y las mejillas coloradas. ¿Acaso le había gustado que ese vejete le metiera mano? ¿Cómo era posible siendo tan chiquita? Mi cerebro trataba de encontrar una explicación a todo eso cuando de repente volvió la cabeza en la dirección en que me encontraba y efectivamente se seguía sonriendo, solo que al percatarse de que yo estaba ahí y que lo había visto todo inmediatamente borro la sonrisa de su carita y se fue a decirle algo a las pinches viejas irresponsables con las que iba.

Justo en eso llegó clientela a mi departamento y con la cara roja por la impresión me tuve que acercar para atenderlas. Al regresar a la caja me encontré con que tanto las mujeres como la niña habían desaparecido.

Les confieso que lo que al principio me pareció muy indignante de parte del viejo ese, luego me empezó a excitar al imaginarme que a esa niña tan chiquita le había gustado que se la manosearan así que en mi descanso me metí al baño de la tienda y me masturbe bien duro recordando el momento en que le metían mano y la carita de traviesa que puso luego de eso. Desde ese día le pongo más atención a las niñas que llegan a la tienda con la esperanza de volver a verla, a lo mejor hasta me animo a hacerle lo mismo que el viejo.”

¿Qué les pareció lo que nos contó mi amigo eh? Súper cachondo ¿no? Eso es para que vean que si hay niñas a las que les gusta que se las manoseen sin importar quien y este relato es la prueba. Ya le dijimos a Humberto que si llega a ver otra vez a la niña nos cuente lo que pase y luego se los contamos a ustedes jijijiji 😉

Sigan escribiéndome y porfi perdonen que no les conteste todo lo que me dicen pero ya saben que tengo muchas cartas que contestar, ok? susyteen@yahoo.com

Mi pequeño salto mortal

«The devil was in your heart,
but heaven was in your eyes,
the night that you told me
those little white lies».
(Little white lies, Donaldson)

Pues el día tampoco prometía mucho, era un domingo como otro cualquiera. Gracias a Dios yo los domingos libraba en el trabajo, así que tenía todo el día para mi solita. Una mañana de domingo del caluroso verano del 95.
Nunca olvidaré ese día: fue la primera vez que me masturbé.

Por aquel entonces yo vivía sola, en un pequeño apartamento de una de las calles del extrarradio de Madrid. La ventana de mi habitación estaba orientada hacia levante, así que nada más abrir los ojos pude notar la luminosidad de unos débiles rayos del sol matinal pugnando por traspasar la persiana e invadir mi cuarto.
Y yo me apiadé del sol.

Me incorporé un poco, lo suficiente como para mirar la hora que marcaba el despertador y comprobar que aún era muy temprano. Podía quedarme más rato en la cama. Total, no tenía nada que hacer. Solo una aburrida mañana de domingo, como tantas otras.
Y yo me apiadé del sol.

Si. Me apiadé del sol. Además hacía tanto calor… no me pareció mala idea levantar la persiana. Solo un poco, para que entrara el sol. Para que dejara de intentar colarse por los estrechos agujeros de la persiana. Soy una chica muy generosa.

Me senté la borde de la cama y me levanté, dejando que la fina sábana se deslizara por mi cuerpo desnudo. Yo es que en verano duermo desnuda. O casi. Suelo dormir en braguitas.

Pero aquella mañana realmente hacía mucho calor.

Y decidí liberarme también de las bragas a medida que avanzaba hacia la ventana. Entre una y otra apenas distaba un metro y medio escaso. Subí cautelosamente la persiana, consciente de mi desnudez, pero al asomarme por la rendija que quedó entre ésta y el alféizar comprobé que las ventanas y balcones del edificio de enfrente estaban con todas las persianas bajadas. El caso es que como hacía una brisa matinal tan rica, no me lo pensé dos veces: levanté la persiana hasta arriba y abrí alegremente la ventana de doble hoja de par en par.

Y me quedé un ratito quieta ahí, gozando de los rayos de sol que acariciaban mi adormecida piel, tratando de habituarme a tanta luz.

Y entonces, con los ojos semicerrados, le descubrí.

Un hombre, justo en la ventana de enfrente, en el sexto, y yo vivo en un quinto.

Mi cuerpo se estremeció ante la sensación del sol y la brisa y temblé imperceptiblemente ante la idea de que un desconocido estaba observándome completamente desnuda y encima en mi propia casa. Me giré, en apariencia despreocupadamente, como si no le hubiera visto, y me oculté avergonzada en la penumbra de la habitación, allí donde el sol no llegaba, ocultándome se su vista.

Entonces un resorte se accionó dentro de mi. ¿Y por qué no?, ¿Qué me lo impedía?. Al fin y al cabo estaba en mi casa.

Y avancé hasta la cama, me senté en el borde y, despacito, me tumbé. Desde allí él podía verme perfectamente. Yo notaba, sentía su presencia, allí, apoyado en la balaustrada de su angosto balcón, mirándome, devorándome desde la distancia.

Cerré los ojos y tumbada boca arriba, traté de relajarme estirándome insinuante a lo largo del colchón. Sentí cómo mis pezones se endurecían y me los acaricié muy despacio con ambas manos. Mi sexo estaba ya húmedo y deslicé la mano derecha hacia abajo, por mi vientre, hasta tocar ligeramente mi vello púbico. Jugueteé un rato con él, enrollando y desenrollándolo con el dedo índice, en suaves movimientos circulares. Después, ya más tranquila, probé suerte un poco más abajo y me acaricié el clítoris, los labios superiores, la vulva…e introduje pausadamente mis dedos índice y corazón en mi, ya verdaderamente, chorreante coño, hacia dentro, hacia dentro, mientras arqueaba la espalda y doblaba la cabeza hacia atrás, en una contorsión imposible. Dentro, fuera, dentro, fuera, un movimiento rítmico, cada vez más deprisa hasta que se me escapó un gemido que llevaba siglos atrapado en mi garganta.

Saqué los dedos de la cavernosa y húmeda abertura y me los llevé a los labios, oliéndolos a la vez que los lamía, para luego metérmelos en la boca y chuparlos ávidamente, como si se me fuera la vida en ello. Eso me excitó hasta límites que ni yo misma había allegado a sospechar jamás y, pícara, tomé la decisión de hacer más provocativo el regalo que le estaba brindando a mi asombrado vecino de enfrente. Me incorporé hasta quedar sentada al borde de la cama, justo con las piernas abiertas hacia la ventana. El sol se había retirado y ahora apenas si era una suave franja de luz, pero aún así mi sexo debía de brillar con tantos jugos. No me hizo falta mirar hacia fuera, yo sabía que él seguía allí. Le mostré en todo su esplendor la flor de mi secreto.

Eché la cabeza hacia atrás a medida que introducía de nuevo mis dedos en la vagina. Esta vez probé suerte con tres dedos a la vez: el índice, el corazón y el anular. He de reconocer que lo hice magistralmente para ser la primera vez: acabé cocida en mi propio caldo, con un maullido de gata herida que me estrangulo la voz, echada hacia atrás y bastante mareada.

No sé cuánto tiempo pasé así. Inmóvil, abierta de piernas a la ventana, tan relajada que el hecho de levantarme para bajar la persiana me parecía una proeza.

Mi espectador ya no me importaba. Había perdido el interés por él.
Levanté la cabeza y le miré por primera vez, directamente a los ojos. Desde luego había disfrutado del espectáculo en primera fila, pues los edificios no distaban uno de otro más de lo mínimamente estipulado por la leyes. De seguro que hasta pudo oír mis gemidos en el silencio de la mañana de aquel domingo que ya no era tan común a los demás.

Entonces cubrí púdicamente mi desnudez con las sábana y me coloqué de espaldas a él, con la ventana aún abierta, porque no tenía ganas de levantarme. Me chistó un par de veces y me preguntó sarcasticamente si ya había acabado la sesión.

No le respondí, ni siquiera me giré.

– “¿Estás sorda, preciosa? – preguntó ofendido por mi desdén hacia él – ,oye te invito a una copa. En mi casa (risas). ¡La sesión que estoy dispuesto a darte te dejará aún más satisfecha, te lo aseguro!”.

Yo sentí que me invadía de nuevo el sueño…y me dejé llevar.
ALIENA DEL VALLE.

La Niña Bicicletera

Hola a todos mis amigos, soy Susy de nuevo con ustedes. ¿Cómo están? Otra vez muchas gracias por todos sus comentarios y por las cartas que me mandan a mi mail, la neta me hacen sentir muy bien por todo lo que me dicen y que les gustan mis relatos 😉

El relato que les mando ahora es algo que me contó mi amigo Luis de 28 años. Cuando terminó de contármelo me di cuenta que su historia está tan cachonda que tenía que escribirla para compartirla con ustedes así que aquí está. Espero que la gocen mientras se soban sus cosotas paradas 😉

“Hola Susy, gracias por contestar a mis mensajes eres una niña muy buena onda y tan caliente que quiero contarte esto que me pasó hace dos semanas y que es 100% verdadero.

Fíjate que el sábado de hace exactamente dos semanas fui a la fiesta de cumpleaños de uno de mis primos que vive al norte de la ciudad en una zona popular. Cuando llegué eran apenas eran las 2:00 de la tarde pero ya habían llegado muchos familiares y amigos, así que desde el principio nos pusimos a platicar mientras comíamos y tomábamos cerveza.

Cuando ya íbamos por la tercera cerveza mi primo Genaro (que era el cumpleañero de 29 años) me jaló lejos de los demás y me dijo:

– Oye primo a ti te gustan las chavitas verdad?

– ¿Pues a quién no?

– ¡No pero chavitas, chavitas! ¿No me estabas diciendo el otro día que te gustan mucho las adolescentes?

– Bueno pero eso nada más te lo dije a ti un día que estabamos medio pedos. (Yo estaba un poco sacado de onda por la pregunta).

– ¡No pongas esa cara hombre que no se lo voy a decir a nadie!, es más a mi también me gustan un chingo, por eso te jalé aparte para platicarte algo de eso.

– ¡Ah vaya, ya me estabas asustando güey! ¿Y de qué se trata?

– Pues fíjate que la vecina de la casa de atrás tiene una hija como de 12 o 13 años que va en la secundaria y se ve a leguas que es bien putita.

– ¿En serio? ¿Y tú como sabes pinche mentiroso?

– Porque en la noche cuando regreso del trabajo tengo que pasar por su calle para llegar hasta aquí. Ya vez que para entrar a mi calle en coche le tienes que dar la vuelta por atrás porque no hay entrada directa desde la avenida.

– Si ya sé ¿y eso que?

– Mira, desde hace unos días casi diario la he visto en un rincón oscuro de la calle fajando con un cabrón. A de ser algún novio de la secundaria porque también tiene uniforme y como va en el turno de la tarde regresa de noche a su casa y pues se ha de dar su tiempo para agasajarse con ese cuate.

– ¿Y si esta oscuro como es que la puedes reconocer?

– Porque la primera vez que la vi, al brincar el tope que está a la entrada de su calle las luces del coche les dieron directo en la cara por un momento y así la pude reconocer. Yo creo que eso no les había pasado antes porque desde ese día se hacen un poco de lado a donde la luz ya no les da directo pero de todas formas se notan los dos bultos juntos.

– ¡Hijole, pinche suertudo el chamaco baboso ese! ¿Y qué tal está la chavita eh?

– Pues es bonita y delgadita la cabrona pero está algo tetoncita para su edad por eso me imagino que ya se la andan ordeñando jajaja.

– Pinche primo caliente, a ver cuando me la presentas.

– Mira yo nada más la conozco de vista porque algunas veces ha venido con su mamá a visitar a la mía. Pero fíjate que en la barda del patio de atrás hay un hueco de buen tamaño que da directo a su jardín. Lo tenemos tapado con unas maderas pero son fáciles de mover. Si quieres vamos a echar un ojo a ver si de pura suerte la vemos.

– Órale ya me gustó la idea, vamos ahorita que nadie nos ve.

Diciendo y haciendo, cruzamos la casa y pasamos por la cocina para llegar al patio de atrás. Todas las visitas estaban dentro de la casa o en la parte de enfrente por lo que el patio trasero estaba totalmente solo. El agujero del que hablaba mi primo está en el costado derecho de la barda, bastante lejos de la puerta de la cocina, por lo que desde ahí nadie podía vernos. Mi primo movió unas maderas grandes y detrás estaba el hoyo que decía. El hoyo nos quedaba casi a la altura de la cabeza y aunque no era demasiado grande sí nos dejaba ver a los dos muy bien. Del lado de la casa de la vecina había una planta que tapaba el agujero pero con un palo la movimos y así sin dificultad se podía ver todo.

El patio de la vecina era bastante grande, el piso era de cemento y había varias macetas con plantas pegadas a cada barda y a la pared de la casa. Se alcanzaba a ver una ventana con las cortinas cerradas y para nuestra buena suerte la niña estaba ahí en el patio limpiando una bicicleta. Cuando iba a decirle a mi primo que éramos unos suertudos, él me calló luego luego diciéndome al oído:

– ¡Cállate güey que nos puede oír!

La verdad no sé porqué decía eso, pues el ruido de la fiesta era mucho y creo que difícilmente podía escucharnos la nena pero no le insistí y me quedé callado. La chavita estaba como a 4 o 5 metros de nosotros, estaba vestida con zapatos tenis blancos, calcetas blancas que le llegaban a los tobillos, su falda era color rosa de mezclilla, su playera era pegadita con mangas cortas de color rosa también pero un tono más claro que el de la falda, apenas se veía la silueta del sostén debajo de la playera. Su pelo negro lo tenía peinado de colitas como una lolita, con unos listones blancos. La verdad la niña está bastante bonita pues es delgadita, tiene la piel morena pero muy clarita, como apiñonada, sus facciones son delicadas y sus piernas son largas y bastante atractivas. Como había dicho mi primo, se le alcanzaban a ver dos bultos en el pecho de un tamaño no muy grande pero sí inusual para una niña de su edad. De estatura yo le calculo que medirá 1.60 más o menos. Todo esto lo pude ver porque mientras limpiaba la bicicleta se agachaba y estiraba de manera que la vi con detalle pero nunca de frente, sólo vi su perfil derecho y por atrás.

Después de un rato de estar limpiando la bici la recargó en la pared y desapareció de nuestra vista. Así estuvimos por algunos instantes y cuando miré a mi primo para decirle que se nos había acabado la función, él me volvió a callar poniendo un dedo en su boca y señalándome hacia el patio. Miré otra vez y la niña había regresado, tomó la bicicleta y recargándola en sus muslos le quitó el asiento con mucha facilidad. Se agachó para ponerlo en el suelo y con algo que parecía una toalla chica empezó a limpiar el tubo donde iba el asiento, tanto el hueco dentro del tubo como por afuera.

Cuando terminó, miró hacia atrás de ella como para estar segura de que no la estaban viendo, luego puso la toalla en el suelo, se arrodilló sobre ella y empezó a lamer delicadamente el tubo, muy despacio, con los ojitos cerrados. Mi primo y yo nos volteamos a ver sin creer lo que estábamos viendo. En ese momento mi verga empezó a crecer a mil por hora al grado que el pantalón me lastimaba.

Luego de darle lamiditas por un buen rato, la niña empezó a mamar el tubo, muy despacio al principio y más rápido después. Cada cuando volvía a voltear detrás de ella como si temiera que alguien la fuera a sorprender, y luego volvía a lo suyo. Por la forma como mamaba el tubo me di cuenta que no tenia mucha experiencia en eso pero era lo de menos, porque saber que esa boquita adolescente se estaba entrenando en el arte de las mamadas me pone super caliente aún ahora. Luego, mientras con la mano izquierda sostenía la bici, con la derecha levantó su falda hasta la cintura y comenzó a masturbarse. ¡¡¡NO TENIA CALZONES!!!

Yo no sabía cómo hacer para contener la respiración pues para entonces ya estaba muy agitado y además de no querer hacer ruido me daba pena que mi primo se diera cuenta de lo caliente que estaba para entonces, pero él estaba igual que yo.

Luego de estarse masturbando y mamando el tubo, se llevó la manita a su nariz y comenzó a oler sus juguitos, los olfateaba por algunos momentos y volvía a masturbarse y a mamar el tubo. Hizo esto unas tres veces y a la cuarta, después de olerse, empezó a lamer la palma de su mano y los dedos juntos como si fuera una paleta. Saboreaba sus juguitos lamiéndose los labios y luego volvía a mojarse en su puchita y a lamerse nuevamente. En eso oí que mi primo me decía muy bajito:

– Ni modo primo, ya no me aguanto.

Se sacó la verga ahí mismo y empezó a masturbarse. Ya con esa confianza y como yo andaba en las mismas pues que me saco la mía y a darle a las chaquetas también. Casi al mismo tiempo, la niña se limpió la mano en la toalla, se levantó del piso, miró otra vez para asegurarse que no la veían, se acomodó bien la falda en la cintura, pasó su pierna derecha por encima de la bici y dándonos la espalda, ¡¡¡EMPEZO A SENTARSE EN EL TUBO!!!

No podía creer todo eso, hasta ese momento me di cuenta que esa bici era para niños y no para niñas porque el tubo de en medio era recto en lugar de curvo como lo usan las bicis para nenas. Además por el tamaño se veía que era para niños como de 8 años porque ella podía apoyar perfectamente sus dos pies en el suelo sin ninguna dificultad, mientras la sostenía por el tubo de en medio entre sus piernas (Después supe que efectivamente ella tiene un hermanito de 8 años, o sea que la bici era de él). Con la mano izquierda sostenía la bici y con la derecha abrió un poco su nalguita y empezó a acomodar su puchita en el tubo, muy despacito, porque yo creo que podía lastimarse ya que el tubo no tenía ninguna protección, era un tubo común y corriente de bicicleta.

Cuando al parecer ya le había agarrado el modo y como su vaginita debía estar super mojada para ese momento, dejando la punta del tubo dentro de su puchita agarró el tubo de en medio con las dos manos, se inclinó un poco hacia delante, y empezó a cabalgar sobre el tubo abriendo y cerrando sus nalquitas, como si lo succionara con los músculos internos. Su panochita se veía abierta al límite para poder recibir ese tubo mientras sus juquitos empezaban a escurrir por el plateado instrumento. El ruido que venía de la fiesta no nos dejaba oír si gemía o no pero era obvio que la estaba pasando de lujo, porque ella volteaba hacia atrás para mirarse subir y bajar su divino y redondo traserito mientras se culeaba el tubo y su boquita se abria y cerraba, resoplando, lamiéndose los labios.

La cabeza de mi verga estaba tan crecida como nunca la había visto y la mano me resbalaba sobre el tronco con mucha facilidad porque el líquido pre-seminal me salía a ríos.

En eso estaba entretenida la pinche putita cuando al parecer un ruido que veía de su casa la hizo reaccionar asustada, porque de repente miró hacia donde siempre volteaba, se paró en chinga como si le hubieran dado un pellizco en el culo, por lo que el tubo resbaló de inmediato fuera de su hoyito, se sacó la bici de entra las piernas, le puso el asiento, se bajó la falda, aventó la toalla detrás de una de las macetas y se fue corriendo hacia donde la habíamos perdido de vista la primera vez.

Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, al mismo tiempo mi primo y yo nos metimos las vergas en los pantalones, corrimos hacia el baño de él que queda en el piso de arriba, nos encerramos y ahí nos sacamos las vergas para terminar lo que habíamos empezado. La leche se nos vino de inmediato en chorros interminables. Yo fui el primero en terminar, así que me lavé la reata y las manos, salí como si nada y me fui directo por otra cerveza. No volví a ver a mi primo en toda la noche pero lo que vimos ese día me ha estado regresando a la mente desde entonces, por lo que me he vuelto un masturbador compulsivo.

A los dos días me llamó mi primo por teléfono para preguntarme cómo estaba.

– ¿Tú que crees gúey? (Le respondí).

– Pues si andas como yo te va a salir una ampolla marca diablo en la mano.

– Jajaja la neta que sí. ¡No mames eso estuvo increíble!

– ¿Verdad? Hay que hacer algo pronto porque eso no se puede quedar así. ¿O no?

– ¡Eres un pinche caliente, jajaja! Pues tu me avisas, yo estoy más que dispuesto.

– Órale voy a ver qué se me ocurre, yo te aviso.

– Ya dijiste.

En eso andamos ahora, ya te platicaré cuando tengamos algo nuevo que contarte.”

Esa fue la historia de mi amigo Luis ¿cómo la ven? ¿está muy chida no? ¡la neta cuando la leímos Erika y yo nos prendimos a mil! ya hasta checamos nuestras bicis pero están muy grandes como para repetir lo que hizo la niña del relato jijijiji. 😉

Bueno cuídense mucho y no dejen de mandarnos sus mensajes e historias, sale?

Besitos,

Susy. susyteen@yahoo.com

Un dulce castigo

Ya estabamos casi en los exámenes finales y el verano estaba a la vuelta de la esquina. Eran increíbles los nervios que teníamos todos; solo se veían apuntes por doquier y el olor a café recién hecho lo impregnaba todo… ¡¡¡ la selectividad iba a acabar con nuestras vidas!!!.

Uno de los profesores a los que más temíamos era a Don Román. Era el profesor de matemáticas. Era un hombre que mostraba un aspecto bastante interesante, siempre llevaba el pelo un poco largo y muy bien peinado, y tenía unos ojos negros de escándalo, unos ojos capaces de seducir a cualquiera que los mirase… tenía un pecho ancho, unas piernas largas y muy bien formadas…sin embargo era un hombre bastante serio. Yo jamás le había visto bromear con respecto a nada. Era más seco que la mojama. Creo que aquel año había cumplido 53 años.

Un día en clase tuvimos una disputa bastante fuerte. Me mandó que saliera a solucionar un problema de ecuaciones de segundo grado en la pizarra, cosa que yo odiaba ya que no soportaba los estúpidos comentarios de los chicos de mi clase, ya que, como tenía un cuerpo muy exuberante a mis 17 años, y encima tenía que vestir el eterno uniforme de colegiala, con la faldita corta de tablas y un fino polo blanco que apenas alcanzaba a disimular minimamente mis enormes pezones, haciendo que siempre se destacaran muchísimo, pues me sentía un poco como un mono de feria cada vez que me sacaban a la pizarra. Pero aquel día no sé por qué tenía menos ganas que cualquier otro y la verdad es que me sentía muy violenta.

Y harta ya de los silbidos, las pícaras sonrisas y los ojos lascivos, no aguanté más y me puse a gritar en clase como una loca, “¡¡Joder, siempre tengo que salir yo!!”… tomándola, en vez de con mis compañeros, con mi profesor. El caso es que Román se puso más serio de lo que normalmente era y me invitó cortésmente a abandonar la clase… y que le esperara al salir de clases aquel día, porque tenía que hablar largo y tendido sobre mi actitud.

Así pasó el día sin más contratiempos, hasta que sonó el timbre y todos mis compañeros salieron del instituto en estampida, mientras que yo me tomaba todo el tiempo del mundo en recoger mis cosas, porque sabía que no podría escapar de mi profesor. Hubiera sido peor el castigo…y por fin llegó Román, con el rostro sonrojado y aparentemente muy enfurecido. Acabé de recoger y, cabizbaja, le seguí hasta el despacho del jefe de estudios. Nos acomodamos en la mesa y me dijo que antes de nada le ayudara a ordenar una serie de exámenes. Me sorprendió la propuesta, pero obedecí, desde luego. Con un poco de suerte, podría ver qué notas tenía la gente… siempre he sido muy curiosa.

Cuando había pasado media hora larga de silencio, apartó los exámenes a un lado y se sentó encima de la mesa. Suspirando resignado me miró y me dijo:

“¿Por qué eres así conmigo, porque eres tan injusta ?¿no entiendes que vas a conseguir que me quiten el puesto de trabajo que tanto me ha costado?”

La verdad es que sus palabras me conmocionaron bastante y provocaron en mi un profundo arrepentimiento. Respiré hondo, levante la mirada hacia él y le dije que lo sentía mucho y que no volvería a pasar, y que si había alguna manera arreglarlo, que haría todo lo que estuviese en mi mano…Me preguntó que por qué me había exasperado tanto antes, en clase, y le dije la verdad. Le dije que no podía soportar los cambios hormonales de mis compañeros de clase cada vez que me tenían a tiro, especialmente cuando salía a la pizarra… y que tampoco soportaba el estúpido uniforme que nos obligaban a poner en el instituto…

“Pues no sabes lo bien que te queda…”

Le miré con los ojos muy abiertos, sorprendida por su respuesta, pero él no dijo nada.
Fue entonces cuando me invitó a sentarme en la mesa del director, junto a él. Obedecí. Sin embargo le notaba muy nervioso. Inconscientemente – lo juro – le miré el paquete de la entrepierna y casi me quedé sin respiración al ver el gran bulto que allí albergaba. Y me excité. Y cuando yo me excito no hay quien me pare. Y lo cierto es que don Román no estaba nada, pero que nada mal…

Y creo que él vio el brillo de la calentura en mis ojos porque pronto se puso muy nervioso. Decidí dar el primer paso.

Me puse de pie con toda naturalidad, levanté mi falda y bajé un poco mis braguitas, dejando entrever los labios que cubrían mi tesoro. Estaban húmedos y turgentes. Se ruborizó, pero no dejó de mirarme con ojos incrédulos.

“Toca, mira qué caliente me he puesto”.

El pobre hombre no sabía qué hacer. Me miró extrañado, y al ver mi naturalidad, acercó tímidamente una de sus manos a mi sexo, pasando un dedo entre sus labios. Luego lo olió disimuladamente, y noté cómo el bulto de su pantalón había aumentado más aún. Mi profesor volvió a deslizar su dedo por mi rajita, sacándolo empapado de un líquido espeso y blanco.

“Déjame olerlo, Román, quiero olerme…”- le pedí-.

Acerqué la cara a su dedo, lo olí y lo chupé. Estaba delicioso. Le invité a probarlo. Su dedo volvió a acariciar mi sexo, y lo saboreó cerrando los ojos… como si aquello fuera el mismísimo elixir de los dioses.
“Profesor, ¿quiere olerlo y probarlo directamente? Si lo lame de mi sexo de seguro que le sabrá mejor … podrá saborearlo mejor…¿no le apetece…?”.

No pronunció palabra, pero hacía todo lo que yo le iba diciendo. Subió mi falda, apartó mis braguitas blancas de algodón a un lado, y pasó su lengua por la rajita una y otra vez, dándome unos largos lametones que me llevaron de ida y vuelta al cielo…mi profesor de matemáticas, mi serio y huraño profesor me estaba lamiendo enterita…!!!!

“Mis padres me matarían si supieran esto…”

“ Eres una zorrita, una putita…sé buena, porque si no…”

Fue entonces, diciendo esto, cuando tomó la iniciativa. Me tomó por la cintura y me sentó sobre la mesa. Subió mi falda, y me quitó las braguitas, dejando al aire todo mi sexo. Separó delicadamente mis piernas y acercó su cara al hueco que quedaba entre ellas. Me eché hacia atrás, y sentí cómo su lengua acariciaba muy suavemente mi entrepierna, separando con cuidado sus labios, hinchados, rojos de placer, y exhalando aquel aroma a hembra que tan irresistible le estaba resultando a don Román…
Lamió la pequeña abertura, primero muy lentamente, para luego hacerlo mucho más rápido, succionando con sus labios el líquido que emanaba de ella, como un enorme animal sediento. Después lamió el pequeño bultito que encontró hinchándose en la parte superior de mi rajita Lo succionó, como si fuera un biberón, chupetones cortos e intensos que hacían que mis caderas se movieran como si estuviera posesa. Como si me estuviera mamando, qué placer… Veía sus ojos mirándome, mientras me lo hacía, y yo sonreía, me volvía loca de placer, me retorcía de gusto.

Entonces le separé de mi, me puse de pié y le bajé la cremallera de sus pantalones, viendo complacida cómo su polla luchaba por salir del confinamiento de sus calzoncillos. Se los bajé y su pene salió disparado, erguido, duro como una piedra… Era de un tamaño considerable, mediría como unos 20 centímetros, con un glande enorme y de un grosor como los vasos de un cubata. Él se bajo los pantalones a la altura de los muslos, cosa que aproveché para pasarle la punta de mi lengua por su glande… y luego empecé a lamerle sus huevos mientras que con la mano derecha agarraba su miembro y empezaba un lento movimiento ascendente y descendente.

Con mi lengua hice círculos concéntricos en cada uno de sus huevos, para luego subir por la base de su polla siguiendo el contorno de cada una de las venas que sobresalían, hasta llegar al glande, donde una gota brillante de semen se le escapaba, la cual no tardé en recoger con la lengua, la lamí, y me pareció resultándo exquisita. Mis labios volvieron a recorrer toda la longitud de su polla, y llegó el momento de metérmela en la boca. La chupe como si fuera un helado….

Él no decía ni una palabra, tan sólo respiraba fuerte, mi adorado Román, qué bien se lo estaba pasando, gimiendo como un cachorrito…me sentí poderosa…. Siempre se me habían dado bien las felaciones, pero en esta puse especial esmero. Cuando me la volví a meter en la boca quería que sintiera como mis labios bajaban por toda su virilidad hasta llegar a los testículos, enterrándola profundamente en mi garganta y no dejando de mover la lengua. Estuve mamándola durante lo que me pareció una eternidad. Ya empezaba a dolerme la boca, pero aun así no paré ni un instante. Sus gemidos me animaban a seguir. Su pene empezó a contraerse con el preludio de lo que yo sabía que vendría después. Volví a hundirla en mi boca y mi cavidad empezó a llenarse con su semen, fuero tres o cuatro disparos rápidos que soltaron una cantidad considerable, así que tuve que ir tragando deprisa porque no quería desperdiciar ni una solo gota de su agridulce néctar. Cuando me saqué su polla de la boca, volví a lamérsela de nuevo toda entera para no dejar que ni rastro de semen, pero había tanto, que me chorreaba por los labios y la barbilla. Él se acercó y lo bebió de mi boca, mientras me acariciaba suavemente los senos.

Mientras, yo iba desabrochándome el polo, quitándome apresurada el sujetador y la falda (las bragas a saber dónde estarían ya…). Después me tumbó encima de la mesa, no sin antes despejarla de libros y papelorios de un solo manotazo y cogiendo con una mano su enorme polla y empezó a restregármela por el coño. Bajaba desde el clítoris hasta la concavidad de mi vagina, metiéndome tan solo el glande, volvía a repetir la operación, volviéndome loca con cada uno de sus movimientos, empecé a gemir como una perra en celo.

Entonces él me la clavó hasta el fondo, me la metió toda entera hasta que sus huevos golpearon mis nalgas. Sentí como mis paredes vaginales se contraían, y entonces estallé… Él paró un momento dejando que me recuperase, pero inmediatamente después siguió bombeando mi coño. Agarró fuertemente mis caderas y empezó un violento mete-saca, follándome entera…. Las penetraciones eran muy profundas pues no sólo empujaba brutalmente con su polla, sino que además llevaba mis caderas hacia él. Entonces se corrió de nuevo, esta vez dentro de mi, haciéndome sentir su cálido chorro de semen, todo para mi…

Fue entonces cuando sonó la campana: las 3:00 de la tarde…era hora de irse a casa, mi madre me estaría esperando para comer…

Mientras me vestía apurada por la hora, me cogió de la cintura y me susurró al oído…

“Jovencita, está usted absuelta de toda culpa…”

ALIENA DEL VALLE.-

La Niña Insatisfecha

¿Que onda, cómo están todos? ¿Se acuerdan de mi relato “El Viejo Caliente”? Pues fíjense que el otro día me puse a platicar con mi amigo Humberto, el que trabaja en la tienda comercial, y me contó una cosa muy chida de una de las niñas que les dicen “cerillitos”. Por si no lo saben, estas niñas (aunque también hay niños) son los que están en las cajas y ponen las cosas que compra la gente en unas bolsas de plástico y ellos les dan alguna moneda.

Bueno pues esto es lo que Humberto me platico:

“Fíjate Susy que el otro día cuando estaba en mi hora de descanso me vine aquí mismo en la fuente de sodas a tomarme un refresco. ¿Alcanzas a ver a aquella niña que está en la caja No. 5? Se llama Marina y tiene 14 años y medio. Pues ese día que te cuento se acercó a sentarse conmigo a platicar como otras veces. Le invité un refresco y mientras bebíamos le pregunté porqué se veía triste.

– Fíjese que acabo de terminar con mi novio.

– ¿Y eso? ¿Qué no te trata bien o que onda?

Ella se quedó callada unos instantes y luego preguntó:

– ¿De veras quiere que le diga?

– Sí. Claro si tu quieres.

En eso le iba a dar otro sorbo a mi refresco cuando dijo:

– Lo que pasa es que no me sabe hacer el amor.

¡Al escuchar eso la impresión casi me hace escupir el líquido que bebía! Traté de recuperarme lo mejor que pude pero sin poder evitar soltar la risa. Ella sólo me veía divertida y entonces le pregunté entre nervioso y apenado.

– ¿Pues cómo te lo hace o que?

– ¡Oh! pues fíjese que nada más se me sube encima y así me lo hace pero no cambia a otra cosa ni nada.

– ¿Y tú que es lo que quieres o qué?

– Ah pues yo quiero que me haga otras cosas y no nada más eso.

– ¿Y algo como que?

– Yo sé que cuando se tiene sexo se pueden hacer muchas cosas ¿O no?

Yo creo que la cara me cambiaba de colores porque ella me miraba divertida pero no había duda de que me estaba preguntando en serio.

– Bueno si, hay otras cosas.

– Ahí está, por eso lo dejé.

En eso le llamaron de su caja para que fuera a ayudar, dejándome ahí bien sacado de onda e inquieto. Ahora si te creo que a las niñas de su edad ya se las andan tirando.”

Humberto estaba bien colorado cuando me contó esto. La chavita es blanquita, delgada, con el pelo negro y como de 1,65 de estatura. Como todas las “cerillitos” usan pantalón negro se le podía ver muy bien que sus nalguitas son paraditas y duras. Le dije a Humberto que ahora ya veía que yo tenía la razón y que no lo estaba engañando cuando le decía que muchas niñas de nuestras edades ya andan haciendo sus “cositas” como lo más natural con sus novios o con otras personas. Hasta le dije que era un menso por no haberle dicho a Marina que él podía enseñarle todo eso. Por la mirada que puso yo creo que un día de estos se anima antes de que otro le haga el favor jijijiji 😉

Bueno pues sigan escribiéndome para preguntar o contarme todo lo que quieran, ya saben que aunque me tarde siempre les contesto ¿Ok?

Besitos 😉

Susy susyteen@yahoo.com

Adri ya tiene ganas

¿Qué onda a todos? Me han estado escribiendo que querían más relatos ¿no? Pues para que vean este es el tercer relato que mando en el mismo día. Como he estado terminado mi tarea pronto me ha dado tiempo de seguir escribiendo.

Lo que voy a contarles ahorita me lo contó mi amigo Carlos, él es uno de mis mejores amigos de internet y lo conozco desde que empecé a escribir en la página de relatos pero nunca me había querido contar de su vida hasta ahora que lo convencí. Esto es lo que le pasó hace años:

“Tenía 13 años cuando entré a jugar fútbol americano en un equipo llamado “Aguiluchos” y cuando mi vecino y amigo se enteró de que ya formaba parte del equipo le pidió a sus padres permiso para unirse también, estando de acuerdo en dejarlo inscribirse. Él también se llamaba Carlos como yo y además de ser vecinos acudíamos a la misma escuela secundaria sólo que yo en el turno matutino y él en el vespertino. Mi amigo tenía una hermanita 2 años menor que él de nombre Adriana pero todos le llamaban simplemente Adri.

Ella era una niña muy morenita como la gente que vive en la costa (pues su padre provenía de ahí) pero había heredado las facciones un tanto más finas de su mamá, además la caracterizaba un bello abundante pero muy fino y suave que le daba a su piel la apariencia de un durazno. Aunque algunas personas decían que probablemente al tener más edad comenzaría a engordar como su padre en aquél entonces era una chiquilla delgada. Como su hermano y yo eramos los mejores amigos Adri siempre trataba de estar cerca de nosotros y participar de nuestros juegos, cosa que por supuesto nos molestaba mucho aunque a veces no teníamos más remedio que soportar su presencia.

Jamás había visto a Adri con otros ojos que no fueran los de la hermana molesta de mi amigo hasta que cierta noche y cuando yo acababa de cumplir 14 años y ella 12, sin saber cómo ella y yo terminamos solos en mi cuarto jugando luchas sobre mi cama. El cuarto estaba oscuro y sólo se iluminaba tenuemente por la luz de la calle que se filtraba por la ventana. En cierto momento de nuestro brusco juego Adri quedó encima de mí con su colita reposando sobre mi estómago y con ambas manos sosteniendo mis brazos por encima de mi cabeza, posición que dejaba nuestros rostros muy cerca el uno del otro.

En ese instante dejamos de decirnos cosas y en la penumbra nos miramos profundamente a los ojos mientras nuestra respiración agitada se iba haciendo cada vez más lenta. Entonces ella comenzó a acercar sus labios a los míos pero justo antes de tocarlos en un beso escuchamos el grito de mi madre proveniente del piso inferior de la casa:

– Carlos, Adri ¿qué están haciendo?

Ambos brincamos al mismo tiempo por el susto y Adri se bajó de inmediato de mi cama para salir corriendo del cuarto y bajar las escaleras. Yo me quedé todavía en aquella posición por algunos momentos meditando sobre lo que acababa de suceder. Al bajar Adri ya se había ido a su casa.

A partir de ese día comencé a interesarme más en la niña hasta que me di cuenta de que ya le había encontrado cierto atractivo físico, cosa que por supuesto no le comuniqué a nadie ni siquiera a mis hermanos pues de inmediato se habrían burlado de mí ya que todos tenían a Adri como una niña “prieta” y fea. Como casi siempre estaba en su casa con su hermano o éste en la mía, ambos podíamos entrar y salir con cierta libertad de ambas casas sin las molestia de nuestros padres. Resulta que un día sábado los papás de mi amigo se habían ido con Adri a visitar a unos familiares mientras que él y yo nos quedamos en su casa a terminar algunas tareas escolares.

En cierto momento se agotó el material que estábamos empleando para nuestra tarea, así que después de echar suertes con una moneda le tocó a mi amigo ir a la papelería a comprar lo que necesitábamos mientras yo me quedaría a continuar con lo demás. Una vez que se marcho se me vino una idea perversa a la mente y sin pensarlo dos veces dejé lo que estaba haciendo, subí corriendo las escaleras y me introduje en el cuarto de Adri. Busqué en los cajones de su cómoda y encontré uno de ellos lleno de su ropa interior.

Aún ahora, tantos años después, sigo recordando el aroma perfumado y a limpio de aquellas prendas infantiles. Sabiendo que mi amigo no tardaría mucho tomé de entre todos los calzones uno blanco y satinado y lo metí en mi bolsa, coloqué todos los demás en su lugar y volví a ocupar mi lugar en la mesa de trabajo. Esa noche ya encerrado en mi cuarto saqué el calzón de mi bolsa y comencé a olfatearlo con gran deleite. El calzón estaba limpio pero la idea de saber que esa prenda había estado en el cuerpecito de Adri me puso muy caliente, así que me saqué la verga y comencé a masturbarme mientras frotaba el calzón en mi cara. Yo creo que me vine casi de inmediato pero como seguía muy excitado seguí jalándomela hasta que eyaculé nuevamente (con la fuerza de la adolescencia ¿quien no aguanta eso y más?). Luego de eso guardé el calzón en una bolsa limpia de plástico y lo escondí detrás de unos libros de mi librero.

El calzón fue mi juguete sexual durante varios días hasta que en un arranque de calentura me estuve masturbando el pene directamente con la misma prenda. ¡Ah que delicia! La sensación que te produce la tela de satín o la seda de una prenda femenina sobre la verga sólo es superada por una vagina real, así que si aún no has experimentado tal cosa no sabes de lo que te has perdido. Bueno pues como al venirme sobre el calzón este quedó muy manchado, decidí que ya no era conveniente seguirlo conservando por lo que sin que nadie se diera cuenta lo arrojé por la barda del patio trasero hacia la casa de atrás.

Dado que la cosa ya me había gustado, cada vez que tenía chance volvía a meterme al cuarto de Adri para husmear en sus cajones y hacerme unas “manuelitas” con sus calzones, incluso los de su mamá tampoco quedaron exentos de que los probase de aquella manera pero ya no volví a robarme ninguno para que no fueran a darse cuenta. A cambio me gustaba dejar algo de líquido seminal en las prendas de Adri y de la mamá justo en el área donde se acomoda la panochita y volviéndolas a doblar como las había encontrado las dejaba en sus cajones. Esto me excitaba muchísimo pues al verlas después me imaginaba si acaso estarían usando esos calzones justo en esos momentos. Debo confesar que lo de la mamá me producía un gusto especial pues el papá de mi amigo era bastante mamón y me caía muy mal, así que a veces cuando lo veía me era difícil aguantarme la risa al pensar que el pendejo ni se imaginaba que de vez en cuando mi semen acompañaba la panocha de su esposa durante todo el día, jajajaja.

Como decía al principio, ambos estábamos inscritos en el mismo equipo de fútbol americano y como el campo de entrenamiento estaba ubicado en una zona de la ciudad muy distante de nuestras casas, en el día mi amigo y yo nos íbamos en el metro y por la noche su mamá nos recogía en su coche después del entrenamiento. Por supuesto Adri siempre estaba con ella.

Pues luego de todo aquél interés sexual que ya se me había despertado hacia Adi, una de aquellas noches decidí comenzar una avance más directo. Como a mi amigo le gustaba ir sentado adelante del coche al lado de su mamá, Adri y yo siempre ocupábamos la parte posterior lo que me dejaba cerca de ella de manera natural. En esa ocasión y mientras mi amigo platicaba con la señora, yo deslicé mi brazo izquierdo por encima de los hombros de la niña quien lo aceptó de muy buen grado. Así estuve por algunos minutos hasta que comencé a jugar con mis dedos en su orejita, lo que le producía cosquillitas agradables a la nena. Al llegar a casa y viendo que aquello iba por buen camino, resolví irme paso a paso para ir predisponiendo a la niña así que durante una semana le estuve aplicando el mismo tratamiento, mismo que aceptaba de muy buena gana.

Para la semana siguiente decidí dar el siguiente paso así que después de jugarle la orejita por un rato me iba directo a su nuca dándole masaje despacito y acariciándoselo muy suavemente. ¡Había dado en el clavo! La niña cerraba sus ojos y se retorcía despacio gozando de todo aquello. Una semana más de este sistema y a la siguiente mis avances fueron más allá. Ahora y con discreción le acariciaba el cabello, las mejillas y parte de su rostro mientras que ella, sin decir palabra alguna ni voltear siquiera a mirarme, giraba su cabeza hacia el lado izquierdo para facilitarme la maniobra. Incluso trataba de meter mi mano por detrás de su blusa tanto como podía pero no era posible llegar muy lejos y ella al darse cuenta de eso se inclinaba hacia delante y yo le sacaba un poco la blusa de atrás del pantalón y metía mi mano para hurgarle en la cola dentro del pantalón. Lo más que pude acariciarle fue el inicio de la raya de sus nalguitas pero con eso era suficiente para mi.

La semana siguiente fue ya definitivamente la prueba de que ella estaba más que gustosa con todo ello. Casi a medio camino de estarle acariciando como ya expliqué me fui directo a sus labios y a los pocos instantes de estárselos acariciando ella abrió los labios y ¡comenzó a lamerme los dedos! La verga se me puso enorme por esa sensación húmeda que sus labios infantiles le estaban regalando a mis dedos. Queriendo más cada vez acomodé el dedo índice justo en su boca y ella sin más empezó a mamarlo rítmicamente intercalando la succión con unas lamiditas deliciosa.

No pude aguantar más y en ese momento ¡me vine en los jeans! Adri no se detenía y seguía haciendo aquello cada vez más hambrienta pero ahora me estaba agarrando la verga con su manita derecha por encima del pantalón. La estrujaba y acariciaba con muchas ganas lo que me hizo venirme ahí mismo por segunda vez. Poco antes de llegar a casa volvió a tomar su actitud inocente como si nada hubiese pasado y se bajó sin mirarme siquiera. Yo tuve problemas para cubrir mi humedad con el uniforme del equipo pero afortunadamente pude meterme en mi casa sin mayor problema.

El domingo siguiente y al llevarnos la señora al estadio donde jugaríamos esa mañana, Adri me sorprendió porque de inmediato se acostó sobre su costado derecho y puso su cabeza sobre mi muslo, luego con su mano izquierda se abrió un poco la blusa y acomodó la parte superior de manera que su cuello me quedara más a modo para tocárselo. Así lo hice durante un rato pero ella se volteó y tomándome la mano se llevó los dedos a su boquita y comenzó a lamerlos uno por uno para luego mamarlos con gran destreza. Yo no podía creer que ella a su edad fuera capaz de hacer cosas como esas por su propia iniciativa, cosa que aún ahora me cuesta aceptar pero me sigue excitando.

Cuando comencé a sentir el efecto que lo que hacía estaba a punto de producirme en la verga, súbitamente le saqué los dedos de la boca y me hice el loco sin hacerle caso. Imagínense, estaba a punto de entrar en un juego y no podía aparecer con el pantalón mojado de semen. Ella tomó muy mal aquello y enojada se volvió a acomodar en su lugar y no me dirigió la mirada para nada. Luego de la plática que nuestro entrenador nos dio en el campo antes del encuentro, nos pusimos cada quien por su lado a preparar nuestro equipo y algunos compañeros descubrieron a Adri a cierta distancia mirándonos con mucho interés. Como siempre comenzaron a burlarse de mi amigo diciéndole que su hermanita era muy fea. Si ellos imaginaran lo que esa niña era capaz de hacer la habrían visto de manera diferente igual que yo.

Lo que le hice le había molestado más de lo que yo esperaba pues de regreso a casa no volvió a mirarme en lo absoluto y durante 3 días no la vi para nada, yo me estaba muriendo por las ganas de hacerle algo y me arrepentía de haber sido tan torpe, así que debía conformarme con masturbarme para bajarme la calentura.

Al cuarto día y ya oscureciendo la vi jugando en la calle con otras niñas, por lo que sin pensarlo dos veces salí a hablarle. Mis hermanos estaban jugando soccer en el parque con mi amigo y otros vecinos y mi madre estaba en casa entretenida con el televisor viendo sus comedias mientras que mi padre volvería más tarde del trabajo. Me paré en la reja de mi casa y desde ahí le llamé a Adri quien no me quería hacer caso pero luego de insistirle por un rato finalmente se acercó de mala gana:

– ¿Qué quieres? ¿No ves que estoy jugando?

– No te enojes, nada más quiero platicar contigo.

– No quiero.

– Ándale no seas mala, mira pásate para que platiquemos a gusto y luego te vas si quieres ¿si?

Abrí la puerta y luego de pensarlo por un instante les dijo a sus amigas:

– Cuiden mi muñeca, ahorita salgo.

Ya adentro la tomé de la mano y me la llevé al pasillo que comunica al patio frontal de la casa con el patio posterior el cual tiene algo más de un metro de ancho. Como ya estaba oscuro nadie podía vernos desde fuera pero nosotros si nos veíamos por la cercanía entre nosotros. La recargué en la pared y acariciándole las mejillas le dije:

– Adri, ¿porqué estas enojadita conmigo?

– Porque primero me enseñas cosas y luego ya no me las quieres hacer.

– Discúlpame chuiquita, acuérdate que tenía que jugar ese día y ya sabes, a los hombres nos pasan cosas cuando estamos haciendo algo con niñas.

Ella bajó la mirada como entendiendo mis razones, así que la tomé por la barbilla para levantar su rostro y le dije:

– ¿Verdad que me perdonas? Es más, desde ahora podemos hacer todo lo que quieras cuando quieras ¿sale?

Ella no dijo nada pero comencé a sentir que me sobaba la verga sobre el pantalón. Sin esperar más la tomé de la nuca y acercándola a mí le dí un beso en la boca.

– Nunca te habían besado ¿verdad?

– No.

Entonces solita se me fue encima y comenzó a besarme con mucha inexperiencia pero con vehemencia, lamiéndome también los labios y sin dejar de tocarme el pene sobre el pantalón. En ese momento me bajé el cierre y me saqué la verga, ella la tomó en sus manitas y comenzó a acariciarla de atrás hacia delante muy suavemente. Yo ya resoplaba muy agitado mientras le acariciaba sus pechitos por encima del vestido pero de repente se agachó frente a mí y sin decir “agua va” se metío mi pito directamente en la boquita. La sensación de humedad de su boquita era fantástica, de hecho esa era mi primera experiencia de esa clase pues hasta entonces solo había tenido fajes con novias y amigas pero nada tan intenso. Adri lamía mi miembro como lo había hecho con mis dedos los días anteriores subiendo y bajando con su lengüita hasta que, tomándola de los hombros le dije:

– Chúpamela.

Ella obedeció sin chistar y comenzó a succionar como si fuera una paleta de agua la que tenía frente a ella. Inexperta y todo me estaba haciendo gozar de lo lindo así que a los pocos instantes ya le estaba disparando el primer chorro en la garganta. Ella echó la cabeza para atrás pero la detuve por lo hombros así que le descargué el resto también dentro de la boca. Finalmente la dejé sacarse mi instrumento y un grueso hilo de semen se escurrió por sus labios para irse a depositar en su vestido.

– Sabe salado (dijo ella degustando el líquido en su boca), pero me gusta.

– Ya sabes Adri, siempre que la quieras nada más me dices. Pero ya vete porque tus amiguitas van a querer venir a buscarte.

La ayudé a levantarse y a acomodarse el vestido pero la mancha de semen era imposible quitársela así que con ella encima se salió por donde entramos. A partir de entonces me buscaba casi diario con demasiada insistencia, lo que comenzó a llamar la atención de mi madre y considerando que podía meterme en un gran lío opté por alejarme de ella definitivamente sacándole la vuelta cuando por alguna razón llegaba a encontrarme con ella. Luego de un tiempo pareció entender el mensaje pues no volvió a buscarme y si acaso nos encontrábamos se hacía la indiferente.

Los meses pasaron y ella se puso verdaderamente gorda como se había pronosticado, lo que definitivamente mató todo interés de mi parte en ella. Años después se mudaron a otro lugar y no volví a saber de ella.”

Chida la historia de mi amigo ¿no? Como ven a la tragona de la Adri, quien sabe que tanto habrá hecho luego que mi amigo la dejó jijijiji. Bueno ya saben que lo mejor es estar delgadita y muy bonita 😉 Cuídense mucho y hasta la próxima.

Su amiga, Susy. susyteen@yahoo.com

Lolitas Ignorantes

¿Qué onda? ¿Cómo la ven?, estos días no he tenido mucha tarea y me ha dado tiempo de escribirles mucho 😉 Lo que voy a relatar ahora, aunque es algo muy cortito, creo que les va a gustar mucho y puede que hasta los haga venirse con una sabrosa manuela mmmm!

El otro día que estaba revisando una bodeguita que tenemos en la casa, me encontré escondidas seis cajas llenas de revistas porno. Lo más seguro es que sean de mi daddy y que mi mamá se las haya guardado ahí para que yo no las viera, pero como ven su plan no resultó jijijiji. Las cajas están organizadas por años y vienen desde los años 60’s hasta este 2005, la neta no me imaginé que a mi papi le gustara coleccionar esa clase de revistas porque como es General pues siempre anda muy estricto pero ya me lo caché que también es un viejo cochinote 😉

Saqué solo algunas de ellas, de los años 70’s, porque eran las que estaban más a la mano y me las llevé a mi cuarto y poder verlas a gusto. Estas que saqué eran todas mexicanas y aunque algunas de las chavas de las fotos eran latinas casi todas las demás eran extranjeras, pero a mí me gustó mucho la ropa que usaban en esa época y que creo ya no hay ahora porque nunca he visto a nadie en la calle que se vista así o a lo mejor no me he fijado bien.

La cosa es que todas esas revistas tienen una sección donde publican las cartas de los lectores y muchas de ellas son bastante interesantes. Todos los lectores que escriben ahí para hacer comentarios o preguntas son hombres y mujeres mayores de edad, pero para mi sorpresa había una carta escrita por Viviana, una chavita de 15 años en la que le pedía a la persona de la revista que le aclarara una duda. No les cuento más, aquí está la carta y su respuesta tal y como aparecen en la revista:

SECRETO DE ADOLESCENTES

“Señorita Victoria:

Le escribo porque sé que aunque no le diga mi nombre verdadero usted no me va a aconsejar mal, pero ¿es posible que un perro embarace a una muchacha?
Tengo 15 años y hace unos días una amiga durmió en mi casa y me contó su secreto que prometí no contar, y si se lo digo a usted es porque no nos conoce a ninguna de las dos.
Mi amiga dice que hace el amor con su perro boxer, el “chapulín”, y me dijo que el perro lo hacía antes con la sirvienta que estaba en su casa y ella los vio.
El caso es que como ninguna de las dos somos vírgenes porque hemos estado con muchachos en muchas ocasiones, mi amiga me invita para que me quede un fin de semana con ella y conozca a su perro, claro que nosotras tomamos píldoras anticonceptivas, pero no sabemos si nos protegerán de un embarazo de perro.

Viviana
Monterrey, N.L.

Apreciable Viviana:

A tu primera pregunta respondo que no hay ninguna posibilidad de que una mujer quede embarazada por un animal, pero con esto no te aconsejo que aceptes al perro de tu amiga. El bestialismo está prohibido por la sociedad; y por último, la actividad sexual sin involucración personal no puede ser tan buena como en una en la que hay comunicación y emociones. Recuerda que eres menor de edad y por ahora es preferible que estudies y te prepares para el futuro.”

Publicado en: Cartas a él y a Vicky, “él” la Revista Joven, Año 11, Número 121, Septiembre de 1979, pág. 6, Publicación Mensual Editada por Corporación Editorial, S.A., México.

¿¿¿Como la ven???? Está chida esta onda ¿no? ¡Es la primera vez que leo algo así, no sabía que hay chavitas adolescentes metidas en eso de la zoofilia! Desde ahora me voy a poner a leer la sección de relatos de zoofilia para ver si me encuentro historias escritas por chavitas menores de edad porque la neta ya me entró mucha curiosidad jijijiji 😉

Si me encuentro otra cosa interesante en las revistas de mi daddy también se las cuento en otra ocasión.

Besitos 😉

Susy. susyteen@yahoo.com

Olivia crece

Hugo era mayor para Olivia, y ella bien lo sabía, pero notaba cómo se sentía fuertemente atraída hacia él.

Al final de la noche, ella le invitó a tomar la última copa en su casa y los dos subieron las escaleras tambaleándose, embriagados por el alcohol. Olivia sirvió dos vasos de tequila y la bebieron de un trago, no hacían otra cosa más que pensar en sentirse uno en el otro.

Todo fue muy rápido. Ambos se apetecían hasta límites insospechados. Hugo acarició su mejilla, Olivia se estremeció toda, siguieron las caricias que acabaron en el primer beso de Olivia. Sabía que manos expertas la arrullaban tiernamente, y se dejó llevar.

Suavemente Hugo bajó la cremallera de sus pantalones, y sus manos recorrieron sus piernas mientras los bajaba. Luego quitó su camiseta y descubrió que no llevaba sujetador, cosa que le encantó, y aquellos pechos jóvenes y firmes temblaban como vírgenes que eran. Ella miraba sus ojos, miedosa por lo que sabía que iba a pasar, pero convencida de que quería que sucediese.

La curiosidad pudo con su timidez y sus manos empezaron a explorar; arrancó los botones de su camisa y observó un pecho varonil, marcado por duras horas en el gimnasio. Indagó qué era lo que escondía bajo los pantalones el que la iba a poseer, y le asustó el tamaño del lado más viril de Hugo. Mientras tanto, él ya había probado el sabor de sus senos y sus labios recorrían ya su vientre tembloroso. En un rápido movimiento la arrojó sobre el sofá cubriéndola con su cuerpo. Olivia se quedó inmóvil y dejó que él examinara su cuerpo, ya que sabía que ella podía aportar poco a aquello, puesto que nunca había jugado con su cuerpo. Él le enseñó lo placentero del sexo oral, le hizo conocer placeres infinitos, indescriptibles; notó como su alma, en un golpe seco de placer, se separaba de su cuerpo y flotaba cual pluma mecida por la brisa del mar.

Ella jugueteó con su falo notando cómo con cada estimulo de ella, las palpitaciones del sexo de Hugo aumentaban rítmica y potentemente y le gustó la idea de sentirse capaz de provocar aquello. Cambio de posición. Olivia acercó su boca al pene de Hugo y lo besó, el sabor le recordaba a la vainilla de una forma muy sorprendente, al principio le resultó extraño y un poco repulsivo, pero poco a poco, al notar en el estremecimiento del cuerpo de Hugo el placer que ella le estaba proporcionando, le empezó a gustar, le gustó mucho y continuó excitando a aquel hombre que le doblaba la edad y que no dejaba de ser un desconocido. Una vez Hugo llegó al clímax, decidió hacer pasar a Olivia por el segundo orgasmo de su vida.

Gritó y gritó de placer cuando la lengua de Hugo se introdujo por aquel orificio solo considerado como agujero de salida, de salida para los bebés. Él jugueteaba unas veces rápido, otras más despacio, con su clítoris, otra parte de su cuerpo que ella desconocía. Lo mordía suavemente mientras sus dedos recorrían el túnel que llevaba a la parte que define a la mujer, podía notar como los latidos de Olivia se aceleraban de forma brusca y su cuerpo se retorcía, sentía las piernas de Olivia presionándole en las orejas, mientras su dulce mano sujetaba su cabeza apretándola contra su vulva. Succionó una y otra vez aquella bolita que era el fruto del placer de Olivia, quien no podía pensar en otra cosa más que en el inmenso goce que estaba sintiendo, no quería dejarle marchar, no iba a dejar que levantara su cabeza. Descubrió cosas que jamás hubiera imaginado, descubrió que su cuerpo era más complejo de lo que ella creía. Olivia llegó finalmente al orgasmo y calló rendida en el sofá tras incorporarse y gritar lujuriosamente.

Entonces Hugo, con su pene todavía erecto, penetró con fuerza a Olivia, quien emitió un pequeño grito que se acalló cuando Hugo la besó. Olivia sentía el sexo de Hugo dentro de su sexo, y pensó que aquella sensación era la mejor que había sentido en su vida, él estaba dentro de ella, eran uno, se sentía fuerte, tenía ganas de gritar, y así lo hizo, empezó a chillar y a chillar, Hugo la besaba sin parar de penetrarla con ímpetu, hasta que de pronto notó una explosión en su interior, seguida por varios espasmos del pene de Hugo; habían llegado al orgasmo a la vez. Conforme las palpitaciones iban disminuyendo, Hugo se dejó caer encima de Olivia, y ésta le abrazó con todas sus fuerzas, y dejó que sus músculos se relajaran. Olivia fue feliz.