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Mi pequeño salto mortal

«The devil was in your heart,
but heaven was in your eyes,
the night that you told me
those little white lies».
(Little white lies, Donaldson)

Pues el día tampoco prometía mucho, era un domingo como otro cualquiera. Gracias a Dios yo los domingos libraba en el trabajo, así que tenía todo el día para mi solita. Una mañana de domingo del caluroso verano del 95.
Nunca olvidaré ese día: fue la primera vez que me masturbé.

Por aquel entonces yo vivía sola, en un pequeño apartamento de una de las calles del extrarradio de Madrid. La ventana de mi habitación estaba orientada hacia levante, así que nada más abrir los ojos pude notar la luminosidad de unos débiles rayos del sol matinal pugnando por traspasar la persiana e invadir mi cuarto.
Y yo me apiadé del sol.

Me incorporé un poco, lo suficiente como para mirar la hora que marcaba el despertador y comprobar que aún era muy temprano. Podía quedarme más rato en la cama. Total, no tenía nada que hacer. Solo una aburrida mañana de domingo, como tantas otras.
Y yo me apiadé del sol.

Si. Me apiadé del sol. Además hacía tanto calor… no me pareció mala idea levantar la persiana. Solo un poco, para que entrara el sol. Para que dejara de intentar colarse por los estrechos agujeros de la persiana. Soy una chica muy generosa.

Me senté la borde de la cama y me levanté, dejando que la fina sábana se deslizara por mi cuerpo desnudo. Yo es que en verano duermo desnuda. O casi. Suelo dormir en braguitas.

Pero aquella mañana realmente hacía mucho calor.

Y decidí liberarme también de las bragas a medida que avanzaba hacia la ventana. Entre una y otra apenas distaba un metro y medio escaso. Subí cautelosamente la persiana, consciente de mi desnudez, pero al asomarme por la rendija que quedó entre ésta y el alféizar comprobé que las ventanas y balcones del edificio de enfrente estaban con todas las persianas bajadas. El caso es que como hacía una brisa matinal tan rica, no me lo pensé dos veces: levanté la persiana hasta arriba y abrí alegremente la ventana de doble hoja de par en par.

Y me quedé un ratito quieta ahí, gozando de los rayos de sol que acariciaban mi adormecida piel, tratando de habituarme a tanta luz.

Y entonces, con los ojos semicerrados, le descubrí.

Un hombre, justo en la ventana de enfrente, en el sexto, y yo vivo en un quinto.

Mi cuerpo se estremeció ante la sensación del sol y la brisa y temblé imperceptiblemente ante la idea de que un desconocido estaba observándome completamente desnuda y encima en mi propia casa. Me giré, en apariencia despreocupadamente, como si no le hubiera visto, y me oculté avergonzada en la penumbra de la habitación, allí donde el sol no llegaba, ocultándome se su vista.

Entonces un resorte se accionó dentro de mi. ¿Y por qué no?, ¿Qué me lo impedía?. Al fin y al cabo estaba en mi casa.

Y avancé hasta la cama, me senté en el borde y, despacito, me tumbé. Desde allí él podía verme perfectamente. Yo notaba, sentía su presencia, allí, apoyado en la balaustrada de su angosto balcón, mirándome, devorándome desde la distancia.

Cerré los ojos y tumbada boca arriba, traté de relajarme estirándome insinuante a lo largo del colchón. Sentí cómo mis pezones se endurecían y me los acaricié muy despacio con ambas manos. Mi sexo estaba ya húmedo y deslicé la mano derecha hacia abajo, por mi vientre, hasta tocar ligeramente mi vello púbico. Jugueteé un rato con él, enrollando y desenrollándolo con el dedo índice, en suaves movimientos circulares. Después, ya más tranquila, probé suerte un poco más abajo y me acaricié el clítoris, los labios superiores, la vulva…e introduje pausadamente mis dedos índice y corazón en mi, ya verdaderamente, chorreante coño, hacia dentro, hacia dentro, mientras arqueaba la espalda y doblaba la cabeza hacia atrás, en una contorsión imposible. Dentro, fuera, dentro, fuera, un movimiento rítmico, cada vez más deprisa hasta que se me escapó un gemido que llevaba siglos atrapado en mi garganta.

Saqué los dedos de la cavernosa y húmeda abertura y me los llevé a los labios, oliéndolos a la vez que los lamía, para luego metérmelos en la boca y chuparlos ávidamente, como si se me fuera la vida en ello. Eso me excitó hasta límites que ni yo misma había allegado a sospechar jamás y, pícara, tomé la decisión de hacer más provocativo el regalo que le estaba brindando a mi asombrado vecino de enfrente. Me incorporé hasta quedar sentada al borde de la cama, justo con las piernas abiertas hacia la ventana. El sol se había retirado y ahora apenas si era una suave franja de luz, pero aún así mi sexo debía de brillar con tantos jugos. No me hizo falta mirar hacia fuera, yo sabía que él seguía allí. Le mostré en todo su esplendor la flor de mi secreto.

Eché la cabeza hacia atrás a medida que introducía de nuevo mis dedos en la vagina. Esta vez probé suerte con tres dedos a la vez: el índice, el corazón y el anular. He de reconocer que lo hice magistralmente para ser la primera vez: acabé cocida en mi propio caldo, con un maullido de gata herida que me estrangulo la voz, echada hacia atrás y bastante mareada.

No sé cuánto tiempo pasé así. Inmóvil, abierta de piernas a la ventana, tan relajada que el hecho de levantarme para bajar la persiana me parecía una proeza.

Mi espectador ya no me importaba. Había perdido el interés por él.
Levanté la cabeza y le miré por primera vez, directamente a los ojos. Desde luego había disfrutado del espectáculo en primera fila, pues los edificios no distaban uno de otro más de lo mínimamente estipulado por la leyes. De seguro que hasta pudo oír mis gemidos en el silencio de la mañana de aquel domingo que ya no era tan común a los demás.

Entonces cubrí púdicamente mi desnudez con las sábana y me coloqué de espaldas a él, con la ventana aún abierta, porque no tenía ganas de levantarme. Me chistó un par de veces y me preguntó sarcasticamente si ya había acabado la sesión.

No le respondí, ni siquiera me giré.

– “¿Estás sorda, preciosa? – preguntó ofendido por mi desdén hacia él – ,oye te invito a una copa. En mi casa (risas). ¡La sesión que estoy dispuesto a darte te dejará aún más satisfecha, te lo aseguro!”.

Yo sentí que me invadía de nuevo el sueño…y me dejé llevar.
ALIENA DEL VALLE.

La Niña Bicicletera

Hola a todos mis amigos, soy Susy de nuevo con ustedes. ¿Cómo están? Otra vez muchas gracias por todos sus comentarios y por las cartas que me mandan a mi mail, la neta me hacen sentir muy bien por todo lo que me dicen y que les gustan mis relatos 😉

El relato que les mando ahora es algo que me contó mi amigo Luis de 28 años. Cuando terminó de contármelo me di cuenta que su historia está tan cachonda que tenía que escribirla para compartirla con ustedes así que aquí está. Espero que la gocen mientras se soban sus cosotas paradas 😉

“Hola Susy, gracias por contestar a mis mensajes eres una niña muy buena onda y tan caliente que quiero contarte esto que me pasó hace dos semanas y que es 100% verdadero.

Fíjate que el sábado de hace exactamente dos semanas fui a la fiesta de cumpleaños de uno de mis primos que vive al norte de la ciudad en una zona popular. Cuando llegué eran apenas eran las 2:00 de la tarde pero ya habían llegado muchos familiares y amigos, así que desde el principio nos pusimos a platicar mientras comíamos y tomábamos cerveza.

Cuando ya íbamos por la tercera cerveza mi primo Genaro (que era el cumpleañero de 29 años) me jaló lejos de los demás y me dijo:

– Oye primo a ti te gustan las chavitas verdad?

– ¿Pues a quién no?

– ¡No pero chavitas, chavitas! ¿No me estabas diciendo el otro día que te gustan mucho las adolescentes?

– Bueno pero eso nada más te lo dije a ti un día que estabamos medio pedos. (Yo estaba un poco sacado de onda por la pregunta).

– ¡No pongas esa cara hombre que no se lo voy a decir a nadie!, es más a mi también me gustan un chingo, por eso te jalé aparte para platicarte algo de eso.

– ¡Ah vaya, ya me estabas asustando güey! ¿Y de qué se trata?

– Pues fíjate que la vecina de la casa de atrás tiene una hija como de 12 o 13 años que va en la secundaria y se ve a leguas que es bien putita.

– ¿En serio? ¿Y tú como sabes pinche mentiroso?

– Porque en la noche cuando regreso del trabajo tengo que pasar por su calle para llegar hasta aquí. Ya vez que para entrar a mi calle en coche le tienes que dar la vuelta por atrás porque no hay entrada directa desde la avenida.

– Si ya sé ¿y eso que?

– Mira, desde hace unos días casi diario la he visto en un rincón oscuro de la calle fajando con un cabrón. A de ser algún novio de la secundaria porque también tiene uniforme y como va en el turno de la tarde regresa de noche a su casa y pues se ha de dar su tiempo para agasajarse con ese cuate.

– ¿Y si esta oscuro como es que la puedes reconocer?

– Porque la primera vez que la vi, al brincar el tope que está a la entrada de su calle las luces del coche les dieron directo en la cara por un momento y así la pude reconocer. Yo creo que eso no les había pasado antes porque desde ese día se hacen un poco de lado a donde la luz ya no les da directo pero de todas formas se notan los dos bultos juntos.

– ¡Hijole, pinche suertudo el chamaco baboso ese! ¿Y qué tal está la chavita eh?

– Pues es bonita y delgadita la cabrona pero está algo tetoncita para su edad por eso me imagino que ya se la andan ordeñando jajaja.

– Pinche primo caliente, a ver cuando me la presentas.

– Mira yo nada más la conozco de vista porque algunas veces ha venido con su mamá a visitar a la mía. Pero fíjate que en la barda del patio de atrás hay un hueco de buen tamaño que da directo a su jardín. Lo tenemos tapado con unas maderas pero son fáciles de mover. Si quieres vamos a echar un ojo a ver si de pura suerte la vemos.

– Órale ya me gustó la idea, vamos ahorita que nadie nos ve.

Diciendo y haciendo, cruzamos la casa y pasamos por la cocina para llegar al patio de atrás. Todas las visitas estaban dentro de la casa o en la parte de enfrente por lo que el patio trasero estaba totalmente solo. El agujero del que hablaba mi primo está en el costado derecho de la barda, bastante lejos de la puerta de la cocina, por lo que desde ahí nadie podía vernos. Mi primo movió unas maderas grandes y detrás estaba el hoyo que decía. El hoyo nos quedaba casi a la altura de la cabeza y aunque no era demasiado grande sí nos dejaba ver a los dos muy bien. Del lado de la casa de la vecina había una planta que tapaba el agujero pero con un palo la movimos y así sin dificultad se podía ver todo.

El patio de la vecina era bastante grande, el piso era de cemento y había varias macetas con plantas pegadas a cada barda y a la pared de la casa. Se alcanzaba a ver una ventana con las cortinas cerradas y para nuestra buena suerte la niña estaba ahí en el patio limpiando una bicicleta. Cuando iba a decirle a mi primo que éramos unos suertudos, él me calló luego luego diciéndome al oído:

– ¡Cállate güey que nos puede oír!

La verdad no sé porqué decía eso, pues el ruido de la fiesta era mucho y creo que difícilmente podía escucharnos la nena pero no le insistí y me quedé callado. La chavita estaba como a 4 o 5 metros de nosotros, estaba vestida con zapatos tenis blancos, calcetas blancas que le llegaban a los tobillos, su falda era color rosa de mezclilla, su playera era pegadita con mangas cortas de color rosa también pero un tono más claro que el de la falda, apenas se veía la silueta del sostén debajo de la playera. Su pelo negro lo tenía peinado de colitas como una lolita, con unos listones blancos. La verdad la niña está bastante bonita pues es delgadita, tiene la piel morena pero muy clarita, como apiñonada, sus facciones son delicadas y sus piernas son largas y bastante atractivas. Como había dicho mi primo, se le alcanzaban a ver dos bultos en el pecho de un tamaño no muy grande pero sí inusual para una niña de su edad. De estatura yo le calculo que medirá 1.60 más o menos. Todo esto lo pude ver porque mientras limpiaba la bicicleta se agachaba y estiraba de manera que la vi con detalle pero nunca de frente, sólo vi su perfil derecho y por atrás.

Después de un rato de estar limpiando la bici la recargó en la pared y desapareció de nuestra vista. Así estuvimos por algunos instantes y cuando miré a mi primo para decirle que se nos había acabado la función, él me volvió a callar poniendo un dedo en su boca y señalándome hacia el patio. Miré otra vez y la niña había regresado, tomó la bicicleta y recargándola en sus muslos le quitó el asiento con mucha facilidad. Se agachó para ponerlo en el suelo y con algo que parecía una toalla chica empezó a limpiar el tubo donde iba el asiento, tanto el hueco dentro del tubo como por afuera.

Cuando terminó, miró hacia atrás de ella como para estar segura de que no la estaban viendo, luego puso la toalla en el suelo, se arrodilló sobre ella y empezó a lamer delicadamente el tubo, muy despacio, con los ojitos cerrados. Mi primo y yo nos volteamos a ver sin creer lo que estábamos viendo. En ese momento mi verga empezó a crecer a mil por hora al grado que el pantalón me lastimaba.

Luego de darle lamiditas por un buen rato, la niña empezó a mamar el tubo, muy despacio al principio y más rápido después. Cada cuando volvía a voltear detrás de ella como si temiera que alguien la fuera a sorprender, y luego volvía a lo suyo. Por la forma como mamaba el tubo me di cuenta que no tenia mucha experiencia en eso pero era lo de menos, porque saber que esa boquita adolescente se estaba entrenando en el arte de las mamadas me pone super caliente aún ahora. Luego, mientras con la mano izquierda sostenía la bici, con la derecha levantó su falda hasta la cintura y comenzó a masturbarse. ¡¡¡NO TENIA CALZONES!!!

Yo no sabía cómo hacer para contener la respiración pues para entonces ya estaba muy agitado y además de no querer hacer ruido me daba pena que mi primo se diera cuenta de lo caliente que estaba para entonces, pero él estaba igual que yo.

Luego de estarse masturbando y mamando el tubo, se llevó la manita a su nariz y comenzó a oler sus juguitos, los olfateaba por algunos momentos y volvía a masturbarse y a mamar el tubo. Hizo esto unas tres veces y a la cuarta, después de olerse, empezó a lamer la palma de su mano y los dedos juntos como si fuera una paleta. Saboreaba sus juguitos lamiéndose los labios y luego volvía a mojarse en su puchita y a lamerse nuevamente. En eso oí que mi primo me decía muy bajito:

– Ni modo primo, ya no me aguanto.

Se sacó la verga ahí mismo y empezó a masturbarse. Ya con esa confianza y como yo andaba en las mismas pues que me saco la mía y a darle a las chaquetas también. Casi al mismo tiempo, la niña se limpió la mano en la toalla, se levantó del piso, miró otra vez para asegurarse que no la veían, se acomodó bien la falda en la cintura, pasó su pierna derecha por encima de la bici y dándonos la espalda, ¡¡¡EMPEZO A SENTARSE EN EL TUBO!!!

No podía creer todo eso, hasta ese momento me di cuenta que esa bici era para niños y no para niñas porque el tubo de en medio era recto en lugar de curvo como lo usan las bicis para nenas. Además por el tamaño se veía que era para niños como de 8 años porque ella podía apoyar perfectamente sus dos pies en el suelo sin ninguna dificultad, mientras la sostenía por el tubo de en medio entre sus piernas (Después supe que efectivamente ella tiene un hermanito de 8 años, o sea que la bici era de él). Con la mano izquierda sostenía la bici y con la derecha abrió un poco su nalguita y empezó a acomodar su puchita en el tubo, muy despacito, porque yo creo que podía lastimarse ya que el tubo no tenía ninguna protección, era un tubo común y corriente de bicicleta.

Cuando al parecer ya le había agarrado el modo y como su vaginita debía estar super mojada para ese momento, dejando la punta del tubo dentro de su puchita agarró el tubo de en medio con las dos manos, se inclinó un poco hacia delante, y empezó a cabalgar sobre el tubo abriendo y cerrando sus nalquitas, como si lo succionara con los músculos internos. Su panochita se veía abierta al límite para poder recibir ese tubo mientras sus juquitos empezaban a escurrir por el plateado instrumento. El ruido que venía de la fiesta no nos dejaba oír si gemía o no pero era obvio que la estaba pasando de lujo, porque ella volteaba hacia atrás para mirarse subir y bajar su divino y redondo traserito mientras se culeaba el tubo y su boquita se abria y cerraba, resoplando, lamiéndose los labios.

La cabeza de mi verga estaba tan crecida como nunca la había visto y la mano me resbalaba sobre el tronco con mucha facilidad porque el líquido pre-seminal me salía a ríos.

En eso estaba entretenida la pinche putita cuando al parecer un ruido que veía de su casa la hizo reaccionar asustada, porque de repente miró hacia donde siempre volteaba, se paró en chinga como si le hubieran dado un pellizco en el culo, por lo que el tubo resbaló de inmediato fuera de su hoyito, se sacó la bici de entra las piernas, le puso el asiento, se bajó la falda, aventó la toalla detrás de una de las macetas y se fue corriendo hacia donde la habíamos perdido de vista la primera vez.

Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, al mismo tiempo mi primo y yo nos metimos las vergas en los pantalones, corrimos hacia el baño de él que queda en el piso de arriba, nos encerramos y ahí nos sacamos las vergas para terminar lo que habíamos empezado. La leche se nos vino de inmediato en chorros interminables. Yo fui el primero en terminar, así que me lavé la reata y las manos, salí como si nada y me fui directo por otra cerveza. No volví a ver a mi primo en toda la noche pero lo que vimos ese día me ha estado regresando a la mente desde entonces, por lo que me he vuelto un masturbador compulsivo.

A los dos días me llamó mi primo por teléfono para preguntarme cómo estaba.

– ¿Tú que crees gúey? (Le respondí).

– Pues si andas como yo te va a salir una ampolla marca diablo en la mano.

– Jajaja la neta que sí. ¡No mames eso estuvo increíble!

– ¿Verdad? Hay que hacer algo pronto porque eso no se puede quedar así. ¿O no?

– ¡Eres un pinche caliente, jajaja! Pues tu me avisas, yo estoy más que dispuesto.

– Órale voy a ver qué se me ocurre, yo te aviso.

– Ya dijiste.

En eso andamos ahora, ya te platicaré cuando tengamos algo nuevo que contarte.”

Esa fue la historia de mi amigo Luis ¿cómo la ven? ¿está muy chida no? ¡la neta cuando la leímos Erika y yo nos prendimos a mil! ya hasta checamos nuestras bicis pero están muy grandes como para repetir lo que hizo la niña del relato jijijiji. 😉

Bueno cuídense mucho y no dejen de mandarnos sus mensajes e historias, sale?

Besitos,

Susy. susyteen@yahoo.com

Un dulce castigo

Ya estabamos casi en los exámenes finales y el verano estaba a la vuelta de la esquina. Eran increíbles los nervios que teníamos todos; solo se veían apuntes por doquier y el olor a café recién hecho lo impregnaba todo… ¡¡¡ la selectividad iba a acabar con nuestras vidas!!!.

Uno de los profesores a los que más temíamos era a Don Román. Era el profesor de matemáticas. Era un hombre que mostraba un aspecto bastante interesante, siempre llevaba el pelo un poco largo y muy bien peinado, y tenía unos ojos negros de escándalo, unos ojos capaces de seducir a cualquiera que los mirase… tenía un pecho ancho, unas piernas largas y muy bien formadas…sin embargo era un hombre bastante serio. Yo jamás le había visto bromear con respecto a nada. Era más seco que la mojama. Creo que aquel año había cumplido 53 años.

Un día en clase tuvimos una disputa bastante fuerte. Me mandó que saliera a solucionar un problema de ecuaciones de segundo grado en la pizarra, cosa que yo odiaba ya que no soportaba los estúpidos comentarios de los chicos de mi clase, ya que, como tenía un cuerpo muy exuberante a mis 17 años, y encima tenía que vestir el eterno uniforme de colegiala, con la faldita corta de tablas y un fino polo blanco que apenas alcanzaba a disimular minimamente mis enormes pezones, haciendo que siempre se destacaran muchísimo, pues me sentía un poco como un mono de feria cada vez que me sacaban a la pizarra. Pero aquel día no sé por qué tenía menos ganas que cualquier otro y la verdad es que me sentía muy violenta.

Y harta ya de los silbidos, las pícaras sonrisas y los ojos lascivos, no aguanté más y me puse a gritar en clase como una loca, “¡¡Joder, siempre tengo que salir yo!!”… tomándola, en vez de con mis compañeros, con mi profesor. El caso es que Román se puso más serio de lo que normalmente era y me invitó cortésmente a abandonar la clase… y que le esperara al salir de clases aquel día, porque tenía que hablar largo y tendido sobre mi actitud.

Así pasó el día sin más contratiempos, hasta que sonó el timbre y todos mis compañeros salieron del instituto en estampida, mientras que yo me tomaba todo el tiempo del mundo en recoger mis cosas, porque sabía que no podría escapar de mi profesor. Hubiera sido peor el castigo…y por fin llegó Román, con el rostro sonrojado y aparentemente muy enfurecido. Acabé de recoger y, cabizbaja, le seguí hasta el despacho del jefe de estudios. Nos acomodamos en la mesa y me dijo que antes de nada le ayudara a ordenar una serie de exámenes. Me sorprendió la propuesta, pero obedecí, desde luego. Con un poco de suerte, podría ver qué notas tenía la gente… siempre he sido muy curiosa.

Cuando había pasado media hora larga de silencio, apartó los exámenes a un lado y se sentó encima de la mesa. Suspirando resignado me miró y me dijo:

“¿Por qué eres así conmigo, porque eres tan injusta ?¿no entiendes que vas a conseguir que me quiten el puesto de trabajo que tanto me ha costado?”

La verdad es que sus palabras me conmocionaron bastante y provocaron en mi un profundo arrepentimiento. Respiré hondo, levante la mirada hacia él y le dije que lo sentía mucho y que no volvería a pasar, y que si había alguna manera arreglarlo, que haría todo lo que estuviese en mi mano…Me preguntó que por qué me había exasperado tanto antes, en clase, y le dije la verdad. Le dije que no podía soportar los cambios hormonales de mis compañeros de clase cada vez que me tenían a tiro, especialmente cuando salía a la pizarra… y que tampoco soportaba el estúpido uniforme que nos obligaban a poner en el instituto…

“Pues no sabes lo bien que te queda…”

Le miré con los ojos muy abiertos, sorprendida por su respuesta, pero él no dijo nada.
Fue entonces cuando me invitó a sentarme en la mesa del director, junto a él. Obedecí. Sin embargo le notaba muy nervioso. Inconscientemente – lo juro – le miré el paquete de la entrepierna y casi me quedé sin respiración al ver el gran bulto que allí albergaba. Y me excité. Y cuando yo me excito no hay quien me pare. Y lo cierto es que don Román no estaba nada, pero que nada mal…

Y creo que él vio el brillo de la calentura en mis ojos porque pronto se puso muy nervioso. Decidí dar el primer paso.

Me puse de pie con toda naturalidad, levanté mi falda y bajé un poco mis braguitas, dejando entrever los labios que cubrían mi tesoro. Estaban húmedos y turgentes. Se ruborizó, pero no dejó de mirarme con ojos incrédulos.

“Toca, mira qué caliente me he puesto”.

El pobre hombre no sabía qué hacer. Me miró extrañado, y al ver mi naturalidad, acercó tímidamente una de sus manos a mi sexo, pasando un dedo entre sus labios. Luego lo olió disimuladamente, y noté cómo el bulto de su pantalón había aumentado más aún. Mi profesor volvió a deslizar su dedo por mi rajita, sacándolo empapado de un líquido espeso y blanco.

“Déjame olerlo, Román, quiero olerme…”- le pedí-.

Acerqué la cara a su dedo, lo olí y lo chupé. Estaba delicioso. Le invité a probarlo. Su dedo volvió a acariciar mi sexo, y lo saboreó cerrando los ojos… como si aquello fuera el mismísimo elixir de los dioses.
“Profesor, ¿quiere olerlo y probarlo directamente? Si lo lame de mi sexo de seguro que le sabrá mejor … podrá saborearlo mejor…¿no le apetece…?”.

No pronunció palabra, pero hacía todo lo que yo le iba diciendo. Subió mi falda, apartó mis braguitas blancas de algodón a un lado, y pasó su lengua por la rajita una y otra vez, dándome unos largos lametones que me llevaron de ida y vuelta al cielo…mi profesor de matemáticas, mi serio y huraño profesor me estaba lamiendo enterita…!!!!

“Mis padres me matarían si supieran esto…”

“ Eres una zorrita, una putita…sé buena, porque si no…”

Fue entonces, diciendo esto, cuando tomó la iniciativa. Me tomó por la cintura y me sentó sobre la mesa. Subió mi falda, y me quitó las braguitas, dejando al aire todo mi sexo. Separó delicadamente mis piernas y acercó su cara al hueco que quedaba entre ellas. Me eché hacia atrás, y sentí cómo su lengua acariciaba muy suavemente mi entrepierna, separando con cuidado sus labios, hinchados, rojos de placer, y exhalando aquel aroma a hembra que tan irresistible le estaba resultando a don Román…
Lamió la pequeña abertura, primero muy lentamente, para luego hacerlo mucho más rápido, succionando con sus labios el líquido que emanaba de ella, como un enorme animal sediento. Después lamió el pequeño bultito que encontró hinchándose en la parte superior de mi rajita Lo succionó, como si fuera un biberón, chupetones cortos e intensos que hacían que mis caderas se movieran como si estuviera posesa. Como si me estuviera mamando, qué placer… Veía sus ojos mirándome, mientras me lo hacía, y yo sonreía, me volvía loca de placer, me retorcía de gusto.

Entonces le separé de mi, me puse de pié y le bajé la cremallera de sus pantalones, viendo complacida cómo su polla luchaba por salir del confinamiento de sus calzoncillos. Se los bajé y su pene salió disparado, erguido, duro como una piedra… Era de un tamaño considerable, mediría como unos 20 centímetros, con un glande enorme y de un grosor como los vasos de un cubata. Él se bajo los pantalones a la altura de los muslos, cosa que aproveché para pasarle la punta de mi lengua por su glande… y luego empecé a lamerle sus huevos mientras que con la mano derecha agarraba su miembro y empezaba un lento movimiento ascendente y descendente.

Con mi lengua hice círculos concéntricos en cada uno de sus huevos, para luego subir por la base de su polla siguiendo el contorno de cada una de las venas que sobresalían, hasta llegar al glande, donde una gota brillante de semen se le escapaba, la cual no tardé en recoger con la lengua, la lamí, y me pareció resultándo exquisita. Mis labios volvieron a recorrer toda la longitud de su polla, y llegó el momento de metérmela en la boca. La chupe como si fuera un helado….

Él no decía ni una palabra, tan sólo respiraba fuerte, mi adorado Román, qué bien se lo estaba pasando, gimiendo como un cachorrito…me sentí poderosa…. Siempre se me habían dado bien las felaciones, pero en esta puse especial esmero. Cuando me la volví a meter en la boca quería que sintiera como mis labios bajaban por toda su virilidad hasta llegar a los testículos, enterrándola profundamente en mi garganta y no dejando de mover la lengua. Estuve mamándola durante lo que me pareció una eternidad. Ya empezaba a dolerme la boca, pero aun así no paré ni un instante. Sus gemidos me animaban a seguir. Su pene empezó a contraerse con el preludio de lo que yo sabía que vendría después. Volví a hundirla en mi boca y mi cavidad empezó a llenarse con su semen, fuero tres o cuatro disparos rápidos que soltaron una cantidad considerable, así que tuve que ir tragando deprisa porque no quería desperdiciar ni una solo gota de su agridulce néctar. Cuando me saqué su polla de la boca, volví a lamérsela de nuevo toda entera para no dejar que ni rastro de semen, pero había tanto, que me chorreaba por los labios y la barbilla. Él se acercó y lo bebió de mi boca, mientras me acariciaba suavemente los senos.

Mientras, yo iba desabrochándome el polo, quitándome apresurada el sujetador y la falda (las bragas a saber dónde estarían ya…). Después me tumbó encima de la mesa, no sin antes despejarla de libros y papelorios de un solo manotazo y cogiendo con una mano su enorme polla y empezó a restregármela por el coño. Bajaba desde el clítoris hasta la concavidad de mi vagina, metiéndome tan solo el glande, volvía a repetir la operación, volviéndome loca con cada uno de sus movimientos, empecé a gemir como una perra en celo.

Entonces él me la clavó hasta el fondo, me la metió toda entera hasta que sus huevos golpearon mis nalgas. Sentí como mis paredes vaginales se contraían, y entonces estallé… Él paró un momento dejando que me recuperase, pero inmediatamente después siguió bombeando mi coño. Agarró fuertemente mis caderas y empezó un violento mete-saca, follándome entera…. Las penetraciones eran muy profundas pues no sólo empujaba brutalmente con su polla, sino que además llevaba mis caderas hacia él. Entonces se corrió de nuevo, esta vez dentro de mi, haciéndome sentir su cálido chorro de semen, todo para mi…

Fue entonces cuando sonó la campana: las 3:00 de la tarde…era hora de irse a casa, mi madre me estaría esperando para comer…

Mientras me vestía apurada por la hora, me cogió de la cintura y me susurró al oído…

“Jovencita, está usted absuelta de toda culpa…”

ALIENA DEL VALLE.-

La Niña Insatisfecha

¿Que onda, cómo están todos? ¿Se acuerdan de mi relato “El Viejo Caliente”? Pues fíjense que el otro día me puse a platicar con mi amigo Humberto, el que trabaja en la tienda comercial, y me contó una cosa muy chida de una de las niñas que les dicen “cerillitos”. Por si no lo saben, estas niñas (aunque también hay niños) son los que están en las cajas y ponen las cosas que compra la gente en unas bolsas de plástico y ellos les dan alguna moneda.

Bueno pues esto es lo que Humberto me platico:

“Fíjate Susy que el otro día cuando estaba en mi hora de descanso me vine aquí mismo en la fuente de sodas a tomarme un refresco. ¿Alcanzas a ver a aquella niña que está en la caja No. 5? Se llama Marina y tiene 14 años y medio. Pues ese día que te cuento se acercó a sentarse conmigo a platicar como otras veces. Le invité un refresco y mientras bebíamos le pregunté porqué se veía triste.

– Fíjese que acabo de terminar con mi novio.

– ¿Y eso? ¿Qué no te trata bien o que onda?

Ella se quedó callada unos instantes y luego preguntó:

– ¿De veras quiere que le diga?

– Sí. Claro si tu quieres.

En eso le iba a dar otro sorbo a mi refresco cuando dijo:

– Lo que pasa es que no me sabe hacer el amor.

¡Al escuchar eso la impresión casi me hace escupir el líquido que bebía! Traté de recuperarme lo mejor que pude pero sin poder evitar soltar la risa. Ella sólo me veía divertida y entonces le pregunté entre nervioso y apenado.

– ¿Pues cómo te lo hace o que?

– ¡Oh! pues fíjese que nada más se me sube encima y así me lo hace pero no cambia a otra cosa ni nada.

– ¿Y tú que es lo que quieres o qué?

– Ah pues yo quiero que me haga otras cosas y no nada más eso.

– ¿Y algo como que?

– Yo sé que cuando se tiene sexo se pueden hacer muchas cosas ¿O no?

Yo creo que la cara me cambiaba de colores porque ella me miraba divertida pero no había duda de que me estaba preguntando en serio.

– Bueno si, hay otras cosas.

– Ahí está, por eso lo dejé.

En eso le llamaron de su caja para que fuera a ayudar, dejándome ahí bien sacado de onda e inquieto. Ahora si te creo que a las niñas de su edad ya se las andan tirando.”

Humberto estaba bien colorado cuando me contó esto. La chavita es blanquita, delgada, con el pelo negro y como de 1,65 de estatura. Como todas las “cerillitos” usan pantalón negro se le podía ver muy bien que sus nalguitas son paraditas y duras. Le dije a Humberto que ahora ya veía que yo tenía la razón y que no lo estaba engañando cuando le decía que muchas niñas de nuestras edades ya andan haciendo sus “cositas” como lo más natural con sus novios o con otras personas. Hasta le dije que era un menso por no haberle dicho a Marina que él podía enseñarle todo eso. Por la mirada que puso yo creo que un día de estos se anima antes de que otro le haga el favor jijijiji 😉

Bueno pues sigan escribiéndome para preguntar o contarme todo lo que quieran, ya saben que aunque me tarde siempre les contesto ¿Ok?

Besitos 😉

Susy susyteen@yahoo.com

Adri ya tiene ganas

¿Qué onda a todos? Me han estado escribiendo que querían más relatos ¿no? Pues para que vean este es el tercer relato que mando en el mismo día. Como he estado terminado mi tarea pronto me ha dado tiempo de seguir escribiendo.

Lo que voy a contarles ahorita me lo contó mi amigo Carlos, él es uno de mis mejores amigos de internet y lo conozco desde que empecé a escribir en la página de relatos pero nunca me había querido contar de su vida hasta ahora que lo convencí. Esto es lo que le pasó hace años:

“Tenía 13 años cuando entré a jugar fútbol americano en un equipo llamado “Aguiluchos” y cuando mi vecino y amigo se enteró de que ya formaba parte del equipo le pidió a sus padres permiso para unirse también, estando de acuerdo en dejarlo inscribirse. Él también se llamaba Carlos como yo y además de ser vecinos acudíamos a la misma escuela secundaria sólo que yo en el turno matutino y él en el vespertino. Mi amigo tenía una hermanita 2 años menor que él de nombre Adriana pero todos le llamaban simplemente Adri.

Ella era una niña muy morenita como la gente que vive en la costa (pues su padre provenía de ahí) pero había heredado las facciones un tanto más finas de su mamá, además la caracterizaba un bello abundante pero muy fino y suave que le daba a su piel la apariencia de un durazno. Aunque algunas personas decían que probablemente al tener más edad comenzaría a engordar como su padre en aquél entonces era una chiquilla delgada. Como su hermano y yo eramos los mejores amigos Adri siempre trataba de estar cerca de nosotros y participar de nuestros juegos, cosa que por supuesto nos molestaba mucho aunque a veces no teníamos más remedio que soportar su presencia.

Jamás había visto a Adri con otros ojos que no fueran los de la hermana molesta de mi amigo hasta que cierta noche y cuando yo acababa de cumplir 14 años y ella 12, sin saber cómo ella y yo terminamos solos en mi cuarto jugando luchas sobre mi cama. El cuarto estaba oscuro y sólo se iluminaba tenuemente por la luz de la calle que se filtraba por la ventana. En cierto momento de nuestro brusco juego Adri quedó encima de mí con su colita reposando sobre mi estómago y con ambas manos sosteniendo mis brazos por encima de mi cabeza, posición que dejaba nuestros rostros muy cerca el uno del otro.

En ese instante dejamos de decirnos cosas y en la penumbra nos miramos profundamente a los ojos mientras nuestra respiración agitada se iba haciendo cada vez más lenta. Entonces ella comenzó a acercar sus labios a los míos pero justo antes de tocarlos en un beso escuchamos el grito de mi madre proveniente del piso inferior de la casa:

– Carlos, Adri ¿qué están haciendo?

Ambos brincamos al mismo tiempo por el susto y Adri se bajó de inmediato de mi cama para salir corriendo del cuarto y bajar las escaleras. Yo me quedé todavía en aquella posición por algunos momentos meditando sobre lo que acababa de suceder. Al bajar Adri ya se había ido a su casa.

A partir de ese día comencé a interesarme más en la niña hasta que me di cuenta de que ya le había encontrado cierto atractivo físico, cosa que por supuesto no le comuniqué a nadie ni siquiera a mis hermanos pues de inmediato se habrían burlado de mí ya que todos tenían a Adri como una niña “prieta” y fea. Como casi siempre estaba en su casa con su hermano o éste en la mía, ambos podíamos entrar y salir con cierta libertad de ambas casas sin las molestia de nuestros padres. Resulta que un día sábado los papás de mi amigo se habían ido con Adri a visitar a unos familiares mientras que él y yo nos quedamos en su casa a terminar algunas tareas escolares.

En cierto momento se agotó el material que estábamos empleando para nuestra tarea, así que después de echar suertes con una moneda le tocó a mi amigo ir a la papelería a comprar lo que necesitábamos mientras yo me quedaría a continuar con lo demás. Una vez que se marcho se me vino una idea perversa a la mente y sin pensarlo dos veces dejé lo que estaba haciendo, subí corriendo las escaleras y me introduje en el cuarto de Adri. Busqué en los cajones de su cómoda y encontré uno de ellos lleno de su ropa interior.

Aún ahora, tantos años después, sigo recordando el aroma perfumado y a limpio de aquellas prendas infantiles. Sabiendo que mi amigo no tardaría mucho tomé de entre todos los calzones uno blanco y satinado y lo metí en mi bolsa, coloqué todos los demás en su lugar y volví a ocupar mi lugar en la mesa de trabajo. Esa noche ya encerrado en mi cuarto saqué el calzón de mi bolsa y comencé a olfatearlo con gran deleite. El calzón estaba limpio pero la idea de saber que esa prenda había estado en el cuerpecito de Adri me puso muy caliente, así que me saqué la verga y comencé a masturbarme mientras frotaba el calzón en mi cara. Yo creo que me vine casi de inmediato pero como seguía muy excitado seguí jalándomela hasta que eyaculé nuevamente (con la fuerza de la adolescencia ¿quien no aguanta eso y más?). Luego de eso guardé el calzón en una bolsa limpia de plástico y lo escondí detrás de unos libros de mi librero.

El calzón fue mi juguete sexual durante varios días hasta que en un arranque de calentura me estuve masturbando el pene directamente con la misma prenda. ¡Ah que delicia! La sensación que te produce la tela de satín o la seda de una prenda femenina sobre la verga sólo es superada por una vagina real, así que si aún no has experimentado tal cosa no sabes de lo que te has perdido. Bueno pues como al venirme sobre el calzón este quedó muy manchado, decidí que ya no era conveniente seguirlo conservando por lo que sin que nadie se diera cuenta lo arrojé por la barda del patio trasero hacia la casa de atrás.

Dado que la cosa ya me había gustado, cada vez que tenía chance volvía a meterme al cuarto de Adri para husmear en sus cajones y hacerme unas “manuelitas” con sus calzones, incluso los de su mamá tampoco quedaron exentos de que los probase de aquella manera pero ya no volví a robarme ninguno para que no fueran a darse cuenta. A cambio me gustaba dejar algo de líquido seminal en las prendas de Adri y de la mamá justo en el área donde se acomoda la panochita y volviéndolas a doblar como las había encontrado las dejaba en sus cajones. Esto me excitaba muchísimo pues al verlas después me imaginaba si acaso estarían usando esos calzones justo en esos momentos. Debo confesar que lo de la mamá me producía un gusto especial pues el papá de mi amigo era bastante mamón y me caía muy mal, así que a veces cuando lo veía me era difícil aguantarme la risa al pensar que el pendejo ni se imaginaba que de vez en cuando mi semen acompañaba la panocha de su esposa durante todo el día, jajajaja.

Como decía al principio, ambos estábamos inscritos en el mismo equipo de fútbol americano y como el campo de entrenamiento estaba ubicado en una zona de la ciudad muy distante de nuestras casas, en el día mi amigo y yo nos íbamos en el metro y por la noche su mamá nos recogía en su coche después del entrenamiento. Por supuesto Adri siempre estaba con ella.

Pues luego de todo aquél interés sexual que ya se me había despertado hacia Adi, una de aquellas noches decidí comenzar una avance más directo. Como a mi amigo le gustaba ir sentado adelante del coche al lado de su mamá, Adri y yo siempre ocupábamos la parte posterior lo que me dejaba cerca de ella de manera natural. En esa ocasión y mientras mi amigo platicaba con la señora, yo deslicé mi brazo izquierdo por encima de los hombros de la niña quien lo aceptó de muy buen grado. Así estuve por algunos minutos hasta que comencé a jugar con mis dedos en su orejita, lo que le producía cosquillitas agradables a la nena. Al llegar a casa y viendo que aquello iba por buen camino, resolví irme paso a paso para ir predisponiendo a la niña así que durante una semana le estuve aplicando el mismo tratamiento, mismo que aceptaba de muy buena gana.

Para la semana siguiente decidí dar el siguiente paso así que después de jugarle la orejita por un rato me iba directo a su nuca dándole masaje despacito y acariciándoselo muy suavemente. ¡Había dado en el clavo! La niña cerraba sus ojos y se retorcía despacio gozando de todo aquello. Una semana más de este sistema y a la siguiente mis avances fueron más allá. Ahora y con discreción le acariciaba el cabello, las mejillas y parte de su rostro mientras que ella, sin decir palabra alguna ni voltear siquiera a mirarme, giraba su cabeza hacia el lado izquierdo para facilitarme la maniobra. Incluso trataba de meter mi mano por detrás de su blusa tanto como podía pero no era posible llegar muy lejos y ella al darse cuenta de eso se inclinaba hacia delante y yo le sacaba un poco la blusa de atrás del pantalón y metía mi mano para hurgarle en la cola dentro del pantalón. Lo más que pude acariciarle fue el inicio de la raya de sus nalguitas pero con eso era suficiente para mi.

La semana siguiente fue ya definitivamente la prueba de que ella estaba más que gustosa con todo ello. Casi a medio camino de estarle acariciando como ya expliqué me fui directo a sus labios y a los pocos instantes de estárselos acariciando ella abrió los labios y ¡comenzó a lamerme los dedos! La verga se me puso enorme por esa sensación húmeda que sus labios infantiles le estaban regalando a mis dedos. Queriendo más cada vez acomodé el dedo índice justo en su boca y ella sin más empezó a mamarlo rítmicamente intercalando la succión con unas lamiditas deliciosa.

No pude aguantar más y en ese momento ¡me vine en los jeans! Adri no se detenía y seguía haciendo aquello cada vez más hambrienta pero ahora me estaba agarrando la verga con su manita derecha por encima del pantalón. La estrujaba y acariciaba con muchas ganas lo que me hizo venirme ahí mismo por segunda vez. Poco antes de llegar a casa volvió a tomar su actitud inocente como si nada hubiese pasado y se bajó sin mirarme siquiera. Yo tuve problemas para cubrir mi humedad con el uniforme del equipo pero afortunadamente pude meterme en mi casa sin mayor problema.

El domingo siguiente y al llevarnos la señora al estadio donde jugaríamos esa mañana, Adri me sorprendió porque de inmediato se acostó sobre su costado derecho y puso su cabeza sobre mi muslo, luego con su mano izquierda se abrió un poco la blusa y acomodó la parte superior de manera que su cuello me quedara más a modo para tocárselo. Así lo hice durante un rato pero ella se volteó y tomándome la mano se llevó los dedos a su boquita y comenzó a lamerlos uno por uno para luego mamarlos con gran destreza. Yo no podía creer que ella a su edad fuera capaz de hacer cosas como esas por su propia iniciativa, cosa que aún ahora me cuesta aceptar pero me sigue excitando.

Cuando comencé a sentir el efecto que lo que hacía estaba a punto de producirme en la verga, súbitamente le saqué los dedos de la boca y me hice el loco sin hacerle caso. Imagínense, estaba a punto de entrar en un juego y no podía aparecer con el pantalón mojado de semen. Ella tomó muy mal aquello y enojada se volvió a acomodar en su lugar y no me dirigió la mirada para nada. Luego de la plática que nuestro entrenador nos dio en el campo antes del encuentro, nos pusimos cada quien por su lado a preparar nuestro equipo y algunos compañeros descubrieron a Adri a cierta distancia mirándonos con mucho interés. Como siempre comenzaron a burlarse de mi amigo diciéndole que su hermanita era muy fea. Si ellos imaginaran lo que esa niña era capaz de hacer la habrían visto de manera diferente igual que yo.

Lo que le hice le había molestado más de lo que yo esperaba pues de regreso a casa no volvió a mirarme en lo absoluto y durante 3 días no la vi para nada, yo me estaba muriendo por las ganas de hacerle algo y me arrepentía de haber sido tan torpe, así que debía conformarme con masturbarme para bajarme la calentura.

Al cuarto día y ya oscureciendo la vi jugando en la calle con otras niñas, por lo que sin pensarlo dos veces salí a hablarle. Mis hermanos estaban jugando soccer en el parque con mi amigo y otros vecinos y mi madre estaba en casa entretenida con el televisor viendo sus comedias mientras que mi padre volvería más tarde del trabajo. Me paré en la reja de mi casa y desde ahí le llamé a Adri quien no me quería hacer caso pero luego de insistirle por un rato finalmente se acercó de mala gana:

– ¿Qué quieres? ¿No ves que estoy jugando?

– No te enojes, nada más quiero platicar contigo.

– No quiero.

– Ándale no seas mala, mira pásate para que platiquemos a gusto y luego te vas si quieres ¿si?

Abrí la puerta y luego de pensarlo por un instante les dijo a sus amigas:

– Cuiden mi muñeca, ahorita salgo.

Ya adentro la tomé de la mano y me la llevé al pasillo que comunica al patio frontal de la casa con el patio posterior el cual tiene algo más de un metro de ancho. Como ya estaba oscuro nadie podía vernos desde fuera pero nosotros si nos veíamos por la cercanía entre nosotros. La recargué en la pared y acariciándole las mejillas le dije:

– Adri, ¿porqué estas enojadita conmigo?

– Porque primero me enseñas cosas y luego ya no me las quieres hacer.

– Discúlpame chuiquita, acuérdate que tenía que jugar ese día y ya sabes, a los hombres nos pasan cosas cuando estamos haciendo algo con niñas.

Ella bajó la mirada como entendiendo mis razones, así que la tomé por la barbilla para levantar su rostro y le dije:

– ¿Verdad que me perdonas? Es más, desde ahora podemos hacer todo lo que quieras cuando quieras ¿sale?

Ella no dijo nada pero comencé a sentir que me sobaba la verga sobre el pantalón. Sin esperar más la tomé de la nuca y acercándola a mí le dí un beso en la boca.

– Nunca te habían besado ¿verdad?

– No.

Entonces solita se me fue encima y comenzó a besarme con mucha inexperiencia pero con vehemencia, lamiéndome también los labios y sin dejar de tocarme el pene sobre el pantalón. En ese momento me bajé el cierre y me saqué la verga, ella la tomó en sus manitas y comenzó a acariciarla de atrás hacia delante muy suavemente. Yo ya resoplaba muy agitado mientras le acariciaba sus pechitos por encima del vestido pero de repente se agachó frente a mí y sin decir “agua va” se metío mi pito directamente en la boquita. La sensación de humedad de su boquita era fantástica, de hecho esa era mi primera experiencia de esa clase pues hasta entonces solo había tenido fajes con novias y amigas pero nada tan intenso. Adri lamía mi miembro como lo había hecho con mis dedos los días anteriores subiendo y bajando con su lengüita hasta que, tomándola de los hombros le dije:

– Chúpamela.

Ella obedeció sin chistar y comenzó a succionar como si fuera una paleta de agua la que tenía frente a ella. Inexperta y todo me estaba haciendo gozar de lo lindo así que a los pocos instantes ya le estaba disparando el primer chorro en la garganta. Ella echó la cabeza para atrás pero la detuve por lo hombros así que le descargué el resto también dentro de la boca. Finalmente la dejé sacarse mi instrumento y un grueso hilo de semen se escurrió por sus labios para irse a depositar en su vestido.

– Sabe salado (dijo ella degustando el líquido en su boca), pero me gusta.

– Ya sabes Adri, siempre que la quieras nada más me dices. Pero ya vete porque tus amiguitas van a querer venir a buscarte.

La ayudé a levantarse y a acomodarse el vestido pero la mancha de semen era imposible quitársela así que con ella encima se salió por donde entramos. A partir de entonces me buscaba casi diario con demasiada insistencia, lo que comenzó a llamar la atención de mi madre y considerando que podía meterme en un gran lío opté por alejarme de ella definitivamente sacándole la vuelta cuando por alguna razón llegaba a encontrarme con ella. Luego de un tiempo pareció entender el mensaje pues no volvió a buscarme y si acaso nos encontrábamos se hacía la indiferente.

Los meses pasaron y ella se puso verdaderamente gorda como se había pronosticado, lo que definitivamente mató todo interés de mi parte en ella. Años después se mudaron a otro lugar y no volví a saber de ella.”

Chida la historia de mi amigo ¿no? Como ven a la tragona de la Adri, quien sabe que tanto habrá hecho luego que mi amigo la dejó jijijiji. Bueno ya saben que lo mejor es estar delgadita y muy bonita 😉 Cuídense mucho y hasta la próxima.

Su amiga, Susy. susyteen@yahoo.com

Lolitas Ignorantes

¿Qué onda? ¿Cómo la ven?, estos días no he tenido mucha tarea y me ha dado tiempo de escribirles mucho 😉 Lo que voy a relatar ahora, aunque es algo muy cortito, creo que les va a gustar mucho y puede que hasta los haga venirse con una sabrosa manuela mmmm!

El otro día que estaba revisando una bodeguita que tenemos en la casa, me encontré escondidas seis cajas llenas de revistas porno. Lo más seguro es que sean de mi daddy y que mi mamá se las haya guardado ahí para que yo no las viera, pero como ven su plan no resultó jijijiji. Las cajas están organizadas por años y vienen desde los años 60’s hasta este 2005, la neta no me imaginé que a mi papi le gustara coleccionar esa clase de revistas porque como es General pues siempre anda muy estricto pero ya me lo caché que también es un viejo cochinote 😉

Saqué solo algunas de ellas, de los años 70’s, porque eran las que estaban más a la mano y me las llevé a mi cuarto y poder verlas a gusto. Estas que saqué eran todas mexicanas y aunque algunas de las chavas de las fotos eran latinas casi todas las demás eran extranjeras, pero a mí me gustó mucho la ropa que usaban en esa época y que creo ya no hay ahora porque nunca he visto a nadie en la calle que se vista así o a lo mejor no me he fijado bien.

La cosa es que todas esas revistas tienen una sección donde publican las cartas de los lectores y muchas de ellas son bastante interesantes. Todos los lectores que escriben ahí para hacer comentarios o preguntas son hombres y mujeres mayores de edad, pero para mi sorpresa había una carta escrita por Viviana, una chavita de 15 años en la que le pedía a la persona de la revista que le aclarara una duda. No les cuento más, aquí está la carta y su respuesta tal y como aparecen en la revista:

SECRETO DE ADOLESCENTES

“Señorita Victoria:

Le escribo porque sé que aunque no le diga mi nombre verdadero usted no me va a aconsejar mal, pero ¿es posible que un perro embarace a una muchacha?
Tengo 15 años y hace unos días una amiga durmió en mi casa y me contó su secreto que prometí no contar, y si se lo digo a usted es porque no nos conoce a ninguna de las dos.
Mi amiga dice que hace el amor con su perro boxer, el “chapulín”, y me dijo que el perro lo hacía antes con la sirvienta que estaba en su casa y ella los vio.
El caso es que como ninguna de las dos somos vírgenes porque hemos estado con muchachos en muchas ocasiones, mi amiga me invita para que me quede un fin de semana con ella y conozca a su perro, claro que nosotras tomamos píldoras anticonceptivas, pero no sabemos si nos protegerán de un embarazo de perro.

Viviana
Monterrey, N.L.

Apreciable Viviana:

A tu primera pregunta respondo que no hay ninguna posibilidad de que una mujer quede embarazada por un animal, pero con esto no te aconsejo que aceptes al perro de tu amiga. El bestialismo está prohibido por la sociedad; y por último, la actividad sexual sin involucración personal no puede ser tan buena como en una en la que hay comunicación y emociones. Recuerda que eres menor de edad y por ahora es preferible que estudies y te prepares para el futuro.”

Publicado en: Cartas a él y a Vicky, “él” la Revista Joven, Año 11, Número 121, Septiembre de 1979, pág. 6, Publicación Mensual Editada por Corporación Editorial, S.A., México.

¿¿¿Como la ven???? Está chida esta onda ¿no? ¡Es la primera vez que leo algo así, no sabía que hay chavitas adolescentes metidas en eso de la zoofilia! Desde ahora me voy a poner a leer la sección de relatos de zoofilia para ver si me encuentro historias escritas por chavitas menores de edad porque la neta ya me entró mucha curiosidad jijijiji 😉

Si me encuentro otra cosa interesante en las revistas de mi daddy también se las cuento en otra ocasión.

Besitos 😉

Susy. susyteen@yahoo.com

Olivia crece

Hugo era mayor para Olivia, y ella bien lo sabía, pero notaba cómo se sentía fuertemente atraída hacia él.

Al final de la noche, ella le invitó a tomar la última copa en su casa y los dos subieron las escaleras tambaleándose, embriagados por el alcohol. Olivia sirvió dos vasos de tequila y la bebieron de un trago, no hacían otra cosa más que pensar en sentirse uno en el otro.

Todo fue muy rápido. Ambos se apetecían hasta límites insospechados. Hugo acarició su mejilla, Olivia se estremeció toda, siguieron las caricias que acabaron en el primer beso de Olivia. Sabía que manos expertas la arrullaban tiernamente, y se dejó llevar.

Suavemente Hugo bajó la cremallera de sus pantalones, y sus manos recorrieron sus piernas mientras los bajaba. Luego quitó su camiseta y descubrió que no llevaba sujetador, cosa que le encantó, y aquellos pechos jóvenes y firmes temblaban como vírgenes que eran. Ella miraba sus ojos, miedosa por lo que sabía que iba a pasar, pero convencida de que quería que sucediese.

La curiosidad pudo con su timidez y sus manos empezaron a explorar; arrancó los botones de su camisa y observó un pecho varonil, marcado por duras horas en el gimnasio. Indagó qué era lo que escondía bajo los pantalones el que la iba a poseer, y le asustó el tamaño del lado más viril de Hugo. Mientras tanto, él ya había probado el sabor de sus senos y sus labios recorrían ya su vientre tembloroso. En un rápido movimiento la arrojó sobre el sofá cubriéndola con su cuerpo. Olivia se quedó inmóvil y dejó que él examinara su cuerpo, ya que sabía que ella podía aportar poco a aquello, puesto que nunca había jugado con su cuerpo. Él le enseñó lo placentero del sexo oral, le hizo conocer placeres infinitos, indescriptibles; notó como su alma, en un golpe seco de placer, se separaba de su cuerpo y flotaba cual pluma mecida por la brisa del mar.

Ella jugueteó con su falo notando cómo con cada estimulo de ella, las palpitaciones del sexo de Hugo aumentaban rítmica y potentemente y le gustó la idea de sentirse capaz de provocar aquello. Cambio de posición. Olivia acercó su boca al pene de Hugo y lo besó, el sabor le recordaba a la vainilla de una forma muy sorprendente, al principio le resultó extraño y un poco repulsivo, pero poco a poco, al notar en el estremecimiento del cuerpo de Hugo el placer que ella le estaba proporcionando, le empezó a gustar, le gustó mucho y continuó excitando a aquel hombre que le doblaba la edad y que no dejaba de ser un desconocido. Una vez Hugo llegó al clímax, decidió hacer pasar a Olivia por el segundo orgasmo de su vida.

Gritó y gritó de placer cuando la lengua de Hugo se introdujo por aquel orificio solo considerado como agujero de salida, de salida para los bebés. Él jugueteaba unas veces rápido, otras más despacio, con su clítoris, otra parte de su cuerpo que ella desconocía. Lo mordía suavemente mientras sus dedos recorrían el túnel que llevaba a la parte que define a la mujer, podía notar como los latidos de Olivia se aceleraban de forma brusca y su cuerpo se retorcía, sentía las piernas de Olivia presionándole en las orejas, mientras su dulce mano sujetaba su cabeza apretándola contra su vulva. Succionó una y otra vez aquella bolita que era el fruto del placer de Olivia, quien no podía pensar en otra cosa más que en el inmenso goce que estaba sintiendo, no quería dejarle marchar, no iba a dejar que levantara su cabeza. Descubrió cosas que jamás hubiera imaginado, descubrió que su cuerpo era más complejo de lo que ella creía. Olivia llegó finalmente al orgasmo y calló rendida en el sofá tras incorporarse y gritar lujuriosamente.

Entonces Hugo, con su pene todavía erecto, penetró con fuerza a Olivia, quien emitió un pequeño grito que se acalló cuando Hugo la besó. Olivia sentía el sexo de Hugo dentro de su sexo, y pensó que aquella sensación era la mejor que había sentido en su vida, él estaba dentro de ella, eran uno, se sentía fuerte, tenía ganas de gritar, y así lo hizo, empezó a chillar y a chillar, Hugo la besaba sin parar de penetrarla con ímpetu, hasta que de pronto notó una explosión en su interior, seguida por varios espasmos del pene de Hugo; habían llegado al orgasmo a la vez. Conforme las palpitaciones iban disminuyendo, Hugo se dejó caer encima de Olivia, y ésta le abrazó con todas sus fuerzas, y dejó que sus músculos se relajaran. Olivia fue feliz.

Me acaricias?

Me acaricias?

Jugabamos en el parque, ellas nenas que apenas despuntabas sus senos, jugabamos a los encantados. Yo simulaba que apenas la alcanzaba y les tocaba sus nalgas. en ocasiones podia sentir como llegaba mi mano hasta sus conchitas. Me gustan mucho las nalgitas de mi sobrina. es delgada y rubia de solo 15 años de edad. Seguimos jugando y la arrincone en un arbol. Quedo apoyada de frente y yo aproveche para encantarla. Ella se quedo quietecita en un posicion muy rica, parando las nalguitas. yo no resisti y se las toque deliberadamente.

– yo creo que me quieres encantar de otra manera tio

– perdon liana, no se que me paso…

– pues yo si se que te pasa, quieres cogerme..

-oye nena, eres muy directa. si tu madre se entera…

– no se va enterar, ademas, la he visto coger varias veces, con varios tipos y creo que ya es tiempo de que yo aprenda.

– aqui en el parque?

– no, pero te voy a dar un regalito.

Me tomo mi mano y la metio en su pequeño brasiere. y pude sentir sus pequeños senos, duros y deliciosos.

-quiero vertelos.

– no, ya encontraremos la ocasion.

Mi cuñada salia con frecuencia y seguido nos encargaba a sus hijas. y para suerte mia, el siguiente fin de semana salieron mi esposa y ella juntas para ver ballet o algo asi, yo le dije que no queria ir. Ella me puso la condicion de que me quedaria si cuidaba a las niñas. Yo todavia me resisti un poco, sabiendo perfectamente que esto seria mi mejor coartada.

Llego mi cuñada con sus hijas, y nor tardaron mas de 15 minutos en salir mi esposa y ella.

Pusimos una pelicula, mientras cenabamos algo. Platicabamos y jugabamos, la primera que cayo dormida fue anita de 12 años. La tome en mi brazos y la lleve a una recamara. Aprovechando el regalito, le baje sus calzoncitos y le toque su conchita. regrese a la sala y me encontre con el cuadro mas excitante. Ahi estaba dianita, completamente desnuda, tumbada en el sofa, con la piernas abiertas, masturbandose lentamente.

– que paso tio. aprovechamos la noche..

– por supueto le dije

– tienes peliculas?

-que quieres ver nenita?

-todas, quiero aprender de todo.

Saque una pelicula de lolitas pirata, donde salian unas nenas rubias rusas, tratando de meterse un consolador rosa.

Ella estaba hipnotizada por lo que veia, yo mientras ya me habia quitado el pantalon, y mi verga hacia tremendo bulto en mis calzoncillos. La empece a acariciar su senos y trate de llegar a sus conchita. En ese momento ella solo cerro los ojos y se dejo llevar. La bese en su boca, elevando mas la calentura. Le toque su conchita humeda ya, y ella dio gemido.

-quiero mas tio, hazme tu putita..

– volteate

Le pare las nalgas y le acaricie las nalgas con mi verga, y solo le amenazaba que la metia.

Ya me la metes tio, por favor.

Quieta putita. Te lo voy a dar cundo yo quiera.

Pase mi mano por sus concha y ano, ayudando a lubricar este ultimo. Ella se retorcia y pedia verga, pero yo le iba a dar mas de lo que esperaba. Le meti en sus vagina un dedo primero. Ella meneaba su cadera con frenesí. le puse el segundo, y ella no paraba de gemir. Le meti el dedo pulgar en el ano y ella dio un respingo.

– no tio por ahi no.

-callate putita, yo te hogo lo que quiera.

Ella no podia parar ya. Le vino su primer orgasmo. Se doblo tanto que crei que se desmayaba.

– rico nena?

– riquisimoo……….

– ahora te voy dar tu lechita

Le puse mi verga en su boca, y ella sumisa trago toda la que pudo. Le encantaba la verga. Yo le tome su cabeza y la hice mamar hasta que eyacule dentro de su boca. Ella se comio todo el semen que pudo. Y siguio mamando hasta dejar limpia mi verga.

– ahora si, ya te ganaste la verga chiquilla.

La acoste y sin preambulos le meti la verga. Ella ahogo un grito. Nunca le habia entrado la verga y su vagina aun era estrecha, pero con la lubricacion que ya tenia no tardo en calentarse nuevamente. Me abrazaba con piernas y brazos, yo bombeaba con fuerza y ella lo disfrutaba mas aun. Ya no pudo mas y dio un grito de placer que crei que despertaba a Anita.

Estabamos cansadisimos. Le di un beso y le cerre sus ojos. Ella casi enseguida cayo dormida. La lleve a la recamra donde dormia y le puse su pijama. La arrope y sali sin hacer ruido.

Cuando estaba ya en el pasillo, oi un ruido detras de mi. Era anita…

– tio, no puedo dormir. Me haces mimos como haces otra vez…

No me podia negar a ese regalito, pero esa es otra historia.

roydragula@yahoo.com.mx

Tres días para recordar

Hoy el día fue muy hermoso, y me encuentro muy feliz por lo que me pasó, tanto que me he decidido a escribirlo. Pero la historia no comenzó hoy, sino que empezó en la tarde del sábado (hace 3 días). Mi nombre es Lidia, soy una chava que se preocupa mucho por su imagen personal, acabo de cumplir los 18 años el pasado viernes y he sido modelo para la televisora local. Estudio en la facultad de Licenciatura en Ciencias Políticas y me llama mucho la atención la política desde que era muy pequeña quizá por eso mismo no soy la típica niña insulsa de los fresitas como toda la gente con la que me llevo. He tenido varios novios a lo largo de mi vida, a varios los he llegado a amar pero todos ellos han roto el encanto cuando me doy cuenta de que lo único que desean es mi cuerpo y no a mi. No soy una chava que le gusta presumir por su figura, pero para ser modelo he tenido que ir creando mi figura con extenuantes horas en el gimnasio y con una dieta que sigo como reloj, mas que nada mi disciplina me ha hecho tener el cuerpo que tengo. Mi cabello es largo y negro, me llega hasta la cintura y como se cuidarlo bien pues se ve muy liso y suave. Mi piel es blanca totalmente, nunca me ha gustado estar bajo el sol así que no estoy bronceada y mi piel es color blanco lechoso. Mis ojos son color verde claro, mis ojitos son lo que mas me gusta de mi misma físicamente. Con respecto a mi cuerpo pues una descripción un poco personal pero ahí va. Soy de estatura normal para una chava (entre 1.65, 1.68) y soy delgada, mis medidas son 88, 59, 91. Mis senos están muy bien curveados y a pesar de ser algo pequeños son redondos y paraditos, mis pezoncitos están justo en el centro de mis senos. Son pequeños, rozaditos y es una de mis partes mas delicadas, en especial porque casi siempre tengo el problema de que se me paran de mas y se dejan ver aunque traiga el bra lo cual me llena de pena, pero me gusta la expresión en los rostros de los chavos cuando admiran lo que nunca podrán tener. Mis piernas son largas y atléticas, pero no solo con firmeza, es decir no soy la típica chava llena de músculos. Subiendo mas y mas arriba esta mi orgullo, mi traserito. Es lo que mas le gusta a la gente de mi, quizá porque soy de caderas anchas y lo tengo levantadito, aun así nunca a sido tocado por nadie. Mi parte mas intima y delicada es mi vaginita lugar que por mi suma limpieza siempre tengo bien depilado y como es mi lugar mas intimo siempre esta limpio, nunca he sido tocada por ningún hombre ahí así que es el santuario prohibido que nadie nunca a llegado a tocar. Todo esto me ha causado problemas con chavitos que han querido andar conmigo, pero digamos que nunca he sido tan tonta como para dar lo que me parece ser el regalo mas preciado para alguien que tiene la mente tan inmadura que ni siquiera intenta conocerme primero antes de intentar algo mas.

Era el sábado por la mañana mi amiga Blanca (mi mejor amiga) me invitó a una convención de comics aquí en Monterrey, porque su novio trabaja para una editorial que hace comics así que nos contrató a las dos como modelos para su el stand de su comic. Mi amiga Blanca también es estudiante igual que yo y tiene un cuerpazo quizá mejor que el mío. Ella es de piel morenita, pero no a tal grado que es indistinguible en una sombra. Su cabello es chino y originalmente cafecito oscuro, pero hoy por la ocasión se lo pinto de color rojizo y no se veía nada mal. Como vamos al mismo gimnasio me a tocado bañarme con ella en las duchas así que e visto bien su cuerpo (no con ningún propósito de atracción, sino que simplemente admiro el contorno de su figura). Sus piernas son atléticas y tiene un trasero bonito y bien definido. Pero lo que mas me impresiona es que sus senos son muy grandes, creo que debe de medir por lo menos 98 de senos. Lo mejor es que como ella también hace mucho ejercicio los tiene muy bien delineados y muy paraditos. Sus pezones son muy grandes y morenitos también, le he visto las marcas de las travesuras de su novio alrededor de ellos así que me imagino que es una chava que se divierte mucho con esto del sexo, pero como es mi mejor amiga ella su vida y yo con la mía. Ese día las dos llevamos un traje distinto vestidas como algún personaje del comic. El traje de ella era un spandex blanco con una línea que le pasa por todo el centro de su ropa. Era de mangas cortas y como era de una pieza le llegaba hasta como dos manos arriba de las rodillas. En pocas palabras todos los chavitos que andaban ahí hacían fila para comprar el comic mas que nada para poder ver el hermoso espectáculo de mi amiga. Yo iba vestida con un top rojo, unos shortsecitos azules pegaditos y unas botas rojas altas, de hecho me veía muy cute con ese atuendo aunque cínicamente estaba casi desnuda. A la mitad de la tarde me aburrí y nos dijeron que podíamos pasear por la convención si repartíamos volantes del comic, así que como staff salí a hacer mi trabajo. En cuanto salimos sentí las miradas de todos sobre mi, pero no era una sensación nueva, eran solo un montón de adolescentes comprando comics en stands y pues ninguno era algo que me interesara. De repente vi un área en el lugar que me llamo la atención porque se me hizo extraño ver algo así.

En esta área habían muchas personas sentadas en sillas alrededor de una mesa, con unas hojitas y tirando unos daditos medios curiosos mientras platicaban de algo. Me acerque para hacer como que repartía los volantes y enterarme de que se trataba todo esto cuando vi que habían una mesa con unos chavos vestidos de negro oyendo a uno hablar con ellos. Me intrigó todo esta especie de juego y me acerqué, además de que siempre me ha llamado la atención la subcultura gótica pero por el medio en el que yo me desarrollo el ser gótica es algo que mis papas nunca permitirán. Me acerqué y un tipo gordo se me acercó para intentar sacarme plática, pero lo usé para que me explicara de que trataba esto y después me presentó con los que estaban jugando, me trajeron una silla para que me sentara y viera el juego y si yo quería después entrara a jugar. Aparentemente dios escogió el lugar donde me tenia que sentar porque me senté justamente al lado del chavo que mas me había llamado la atención. Era un chavo que cuando lo vi pensé que tenia aproximadamente 18 años pero cuando lo oí hablar supe que debía de tener como 19 porque decía cosas que los demás no podían decir con tanta pasión igual que el. Tenia cabello largo y negro, le llegaba hasta los hombros y estaba un poco descuidado, pero la verdad eso me gustaba mas, porque si lo hubiera tenido sedoso como que un chavo no se preocupa tanto como una chava acerca de su cabello, así que de esa manera sabia que no era gay. Estaba todo vestido de negro con unas bandas de piel que le cubrían todo el brazo y se veían muy bonitas, como las del guitarrista del grupo Morbid (mi grupo favorito después de Rammstein).

Traía unos pantalones negros y ajustados y sobre ellos se dejaban ver una botas negras de motociclista. Su cara era limpia y cuando lo vi por primera vez note que sus ojos eran negros y profundos, muy descriptivos. Todos ellos aparentemente estaban jugando un juego de vampiros que es un juego narrativo, yo vi solamente un libro grande que decía Vampire y me empecé a sentir bien porque como lo decía soy una amante de la cultura gótica y pues e leído varias obras de Vampiros de diferentes autores. Ninguno de los chavos que estaban ahí me veía bien o se preocupaba por que yo estuviera ahí, así que no me sentía muy a gusto entre ellos y no quería estorbar. En eso este chavo volteo y me vio, lo cual conteste con mi típica sonrisa para que viera que era inofensiva. A diferencia de los demás este chavo no se fijo en algo mas antes de mirarme el rostro y eso me saco mucho de onda. Ese día fue curioso porque me arregle las uñas durante 1 hora para que se vieran bonitas con unas chispitas de colores plateados que había comprado, ni siquiera mi amiga Blanca me dijo algo acerca de eso y eso me había desanimado un poco. Pero recuerdo bien que lo primero que este chavo me dijo fue que mis uñas se veían muy padres y eso me hizo sentir muy bien y mas porque lo había dicho él. Comenzamos a platicar y como que él noto que yo no estaba entendiendo nada y como nadie me quiso explicar él mismo me empezó a hablar acerca del juego. Me dijo que era un juego de rol y que trataba de vampiros, cosa que ya me había imaginado, pero lo que me sorprendió era la fluidez con lo que me decía cada cosa acerca del juego porque citaba a mis autores favoritos como Stoker, Rice, Byron y nunca había conocido un chavo que le gustaran esas cosas y que compartiera tanto conmigo tan libremente sin estar buscando algo de ante mano. Le empecé a hacer preguntas y cuando no entendía yo algo movía los ojos como seña de que no captaba lo que me quería decir y el lo volvía a explicar solo por mi. Me hizo sentir muy especial porque fue el único que se me acerco a pesar de que tuvo que dejar de jugar. Cuando yo empecé a hablar con él ya bien, le empecé a hacer preguntas personales como el como se llamaba. Me dijo que se llamaba Luis y quizá como algo muy tonto me di cuenta que nuestros dos nombres empezaban con L y se lo dije, aunque se me hizo algo muy tonto decirlo en el momento el me sonrió y me dijo que yo era una buena person hizo saber que él no quería ser un cualquiera en el futuro porque esa carrera es la de mas prestigio en esa universidad. Me di cuenta que él era muy parecido a mi así que eso me gustaba mas, el único defecto que le halle es que no le gustaba Rammstein como a mi, pero le gustaba mucho Morbid y muchas otras bandas de Heavy Metal así que eso me llamaba mucho mas la atención.

Recuerdo bien que cuando ya nos íbamos él se puso debajo de la tarima que era parte del stand esperándome y pise mal al bajar los escalones y caí sobre él, solo que su cuerpo amortiguó el golpe porque se vio rápido y me tomó en sus brazos con fuerza antes de caer. Me mantuvo abrazada en ese pequeño momento y levante la vista para ver sus ojos y darle las gracias, cuando vi su rostro tenia una sonrisa dibujada y me gustó mucho la forma en la cual me preguntó que si yo estaba bien. A lo cual no supe como contestar así que tome su mano y le plante un beso en la mejilla derecha. En ese momento él me abrazo y me dijo que esa era la mejor recompensa que alguien le pudiera haber dado, lo cual me encanto como cumplido. Después de esto, me acompaño a mi casa y ahí le escribí en un papelito color rosa mi nombre, mi teléfono y mi cuenta de messenger.

Toda la noche me sentí muy caliente y me acordaba de sus ojos cada vez que cerraba los míos. Como tengo mi cuarto propio que esta alejado de los demás, esta vez cerré con candado y me vi en el espejo durante una hora hasta la medianoche, estaba totalmente desnuda. El calor pasaba por todo mi cuerpo hasta que no me pude controlar mas. Baje dos de mis dedos de mi mano derecha y empecé a tocarme la vagina con un movimiento circular sobre mi clit, mientras con la otra mano empecé a tocarme el pezón de mi seno derecho. El pensamiento de que Luis podía estar conmigo en ese momento haciéndome suya era lo que me llenaba de lujuria como nunca antes lo había sentido. Me toqué durante mucho tiempo hasta que el movimiento empezó a hacerse como un ritmo acelerado que me producía un gran placer. No se porque, pero no quise terminar ahí yo sola, así que me detuve de repente y me acosté a dormir.

Mi sueño fue la continuación de el final de esta noche porque soñé que yo estaba vestida de negro al lado de Luis y que el me proponía que nos casáramos y durante la noche de bodas tenia mi primer orgasmo. Fue un sueño tan hermoso que lo escribí en cuanto desperté a la mañana siguiente. Luis me daba su calor por todo mi cuerpo y me besaba por todos lados, fue lo mas romántico que pude haber sentido en un sueño, tanto que estaba dispuesta a que se hiciera realidad.

Al día siguiente fui de nuevo a la convención, pero esta vez ya no fui por parte del trabajo, sino que fui por mi propia voluntad para buscar a Luis y estar con él un rato, además de que iba con la barra de estaba ahora nada mas acompañando a Blanca. Fui vestida esta vez totalmente de negro, con botas altas, un pantalón de cuero negro y un top negro con rayitas grises que me encontré entre toda mi ropa. Luis no llegaba y empezaba a perder las esperanzas de que llegara así que acompañe a Blanca a que se cambiara en los vestidores. El cuarto estaba vacío y Blanca entro a uno de los vestidores, la verdad me empecé a sentir muy caliente en cuanto me vi en el espejo así que ahí mismo voltee hacia todos lados a ver si no había nadie mas y me metí a un vestidor para continuar con mi fantasía de la noche de ayer.

Me baje los pantalones y empecé a darme placer de nuevo de la misma manera con los dedos, esta vez cada vez mas y mas rápido. Pensaba en la voz de Luis hablándome al oído y diciéndome que era la mujer mas especial de su vida, diciéndome que yo era la única para él y que quería cuidarme eternamente. Después de eso me empecé ya no a solo frotar el clit, sino que ahora empecé a introducirme los dedos, poco a poco y cada vez mas rápido. Se sentía muy rico así que continué y empecé a respirar mas aceleradamente hasta que llego el punto donde empecé a jadiar sin preocuparme por que me oyera alguien. Sonaba como una mujerzuela pero no me importaba porque estaba sintiendo lo mas rico que alguna vez pudiera sentir en mi vida. Y en ese momento cuando casi me iba a venir toda, Blanca abrió la puerta del vestidor viéndome agarrando toda mi intimidad. Me sentí muy avergonzada pero no sabia que hacer así que intente cubrir mi acto y me detuve, pero la mirada de Blanca se me hizo sospechosa porque cerro la puerta detrás de ella mientras me decía que tenia suerte que solo ellas dos estuvieran en los vestidores porque de haber sido alguien mas hubieran llamado a la policía por tal acto de exhibicionismo. Me hizo sentir peor eso que me dijo pero cuando me disponía a levantar los pantalones, vi que ella se empezó a quitar su trajecito amarillo de heroína de comics sacando sus enormes senos ante mi. Esto me frikio toda, yo no era lesbi, pero ella era mi mejor amiga y la verdad siempre había sentido admiración por su cuerpo que en secreto siempre quise tocarlo como si ella fuera un hombre. Blanca me dijo que no tuviera miedo porque todas las mujeres se masturbaban una vez en la vida pero que ella necesitaba enseñarme como debía de hacerlo bien para llegar en el momento de éxtasis. Vi como se desnudó completamente y empezó a masturbarse de una forma tan hermosa que me quede atónita, su cara era de placer total y esto me excitaba mucho porque era ver la cara de una persona en el momento antes de un orgasmo. Sus senos brincaban de una manera muy espectacular así que no se que fuerza me poseyó para hacerlo pero me le acerque y le empecé a besar toda la cara hasta llegar a sus labios. En ese momento mientras ella se masturbaba yo le empecé a agarrar sus hermosos senos con las manos, eran dos melones hermosos y ya muy maduros. Eran suaves y lindos tan lindos que tuve que saborearlos. Baje hasta chuparle cada centímetro de sus enormes tetas y al parecer esto la excitó tanto que empezó a gemir con fuerza hasta que ella se termino viniendo a la altura de mi estomago. Cuando volteé a verla vi que sus manos iba directamente hacia mi vagina, pero las quite antes de que llegaran. Ella se enfadó en ese momento y me preguntó porque si yo le ayude a ella, porque ella no me podía ayudar a mi. A esto yo le conteste que yo no quería que así fuera mi primera vez así que le dije que quizá después en otro momento. Blanca me conoce desde hace mucho así que no se enojo tanto y después de vestirnos nos fuimos de los vestidores.

En cuanto salí me encontré con Luis, lo cual me hizo saber que tome la verdadera solución ya que no eche a perderlo todo con mi amiga en vez de con la persona que yo quería estar. Luis estaba vestido con una camisa de vestir abierta que me permitía ver que tenia vello en el pecho, de hecho los dos juntos hacíamos una muy bonita pareja vestidos de negro y se lo dije. Luis me dijo que para él era igual el color con el que yo estuviera vestida porque para él seguía yo siendo yo y eso me hizo sentir mejor aun porque me decía con eso que yo era alguien para él. Blanca me dijo que ya se iba a ir al concurso de disfraces de la convención, al cual yo ya me había rehusado a formar parte en este día, así que salí con Luis fuera de la convención para platicar y le conté lo que paso con Blanca, y a diferencia de cualquier otra persona el no se altero ni dijo nada y me pregunto que si me había hecho daño a lo cual le conteste que no. No quise decirle el porque de porque Blanca había entrado a mi vestidor a masturbarse, pero le tome la mano y le dije que era la mejor persona que yo había conocido en toda mi vida. Luis se saco de onda y me dijo que el no podía decirme aun nada porque quizá no duraría nuestra relación si el segundo día en el que anduviéramos juntos ya fuéramos novios. Eso me puso a pensar mucho y quede pensando en que quería que esto fuera una aventura y quedara como ello, y como no sabia que opinaría él, pues se lo conté francamente. Luis me dijo que estaba bien porque el también ya me había idealizado y no quería que algún día pensáramos en nuestra relación como algo que empezó muy estúpidamente así que los dos aceptamos el reto como una aventura. Platicamos un rato mas y descubrí que Luis tenia 17 años y no 19 como yo pensaba, eso me gustaba aun mas porque siempre me ha gustado andar con gente mas joven que yo. Y entonces después de platicar fuimos adentro a anunciar nuestro noviazgo a Blanca.

Fuimos al lugar donde estaba el concurso de disfraces pero había mucha gente. La gente empezó a correr a la salida por donde nosotros apenas íbamos entrando y Luis me abrazó haciéndome a un lado para que no me golpeara nadie en ese momento. Me apartó de toda la gente y mientras estábamos abrazados lo vi tan tierno intentando protegerme que no tuve otro remedio mas que dejarme llevar por mi instinto. Bese a Luis justamente en la boca, su beso me supo a miel destilando del panal. Era lo que los dos queríamos, y ya lo teníamos, sin miedo a que algo pasara. Duramos mas de 15 minutos besándonos en ese lugar cuando me empecé a dar cuenta que sentía algo enfrente de mi vagina. Era Luis, estaba realmente levantado dentro de sus pantalones que hasta yo lo podía sentir, fue la cosa mas excitante empezar a fantasear con el tamaño de su miembro y mas porque nunca había visto uno directamente. Me empecé a poner muy caliente y donde estábamos aproveche que la gente ya se había ido para bajar las manos de Luis hasta mi trasero. Luis se sacó de onda y yo le dije con una voz muy suave en su oído: “Bebe, nunca nadie las ha tocado, pero tu eres especial para mi así que quiero que sean tuyas hoy mismo”. Luis me beso y me empezó a tocar todo el trasero haciéndome calentar demasiado. Sentía que su pene quería despedazar sus pantalones y los míos hasta llegar a mi rayita. A Luis le valió madres en ese mismo momento y me metió una mano en mi pantalón ajustado de cuero y me empezó a dar con sus largos dedos con uñas pintadas con esmalte negro. Esto era lo que yo quería así que deje que me diera y deje que mis gemidos fueran opacados por nuestro prolongado beso. Y en ese momento, fue la primera vez que tuve un orgasmo, donde me corrí adentro de mis pantalones de cuero. Me sentía muy sucia así que metí a escondidas a Luis al baño de las mujeres y ahí me empezaría yo a limpiar.

Antes de entrar al baño nos encontramos un letrero de Fuera de Servicio y lo pusimos en el baño para que nadie entrara. De esta forma me baje los pantalones de cuero para empezar a limpiarme mi conejito húmedo. Luis vio todo el espectáculo que le di y le encanto ver mis pantis de ositos rosas llenas de todo mi jugo, en ese momento me las quite y fui por un poco de papel para limpiármelo, pero justamente cuando me lo iba a limpiar, Luis se me acerco y me empezó a besar desde atrás y empezó a descender hasta llegar a mi vaginita. Luis me subió sobre el lavabo y me empezó a lamer toda la vagina excitándome mas y mas, me estaba poniendo bien caliente, sentir su lengua una y otra vez limpiándome la rayita era la cosa mas rica que yo podía sentir. En eso Luis se levanto y me empezó a besar de nuevo mientras me masturbaba con una mano y se quitaba los pantalones con la otra. Me hizo venir por una segunda vez entre una gran corriente de gritos y gemidos, que lo excitaban a el demasiado y hacían que mi vagina se lubricara mas y mas abriéndose a lo ancho. Las olas que salían de mi vagina saltaban por todos lados, haciéndome sentir como la mujer mas afortunada del mundo. En eso vi por primera vez un pene, debo de admitir que Luis era delgado, pero su verga era gruesa y larga. Yo quería que el sintiera lo mismo que yo así que me arrodille ante el y le dije : Bebe, voy a hacer que te calientes tanto hasta que ya no puedas mas. Metí su enorme miembro en mi boca como pude y con las dos manos empecé a jalarlo hacia delante y hacia atrás. Mi saliva lo cubrió todo de un momento a otro, mientras Luis me tomaba de mi cabeza con delicadeza y acariciaba mi cabello en ese momento. Luis se veía muy feliz mientras recorría su verga con toda mi lengüita y sentía que se paraba un poco mas mientras lo hacia mas rápido así que empecé a mamarlo mas y mas rápido, hasta que un liquidito salió primero cubriendo su cabecita, la verdad no me dio asco tragármelo porque a Luis no le había dado asco tragarse el mío. Entonces paso, cuando sentí dentro de mi boca un gran chorro de leche que se disparo dentro de mi boquita y me lo trague como pude siendo que no sabia muy rico que digamos. Luis se arrodillo hasta llegar a mi nivel y me intento besar y yo le dije : No bebe, deja me lavo la boquita primero porque me ensucie y me dijo que él no me tenia asco de ninguna forma de mi y apasionadamente me tomo y me beso por mucho tiempo. Luis se quito la camisa revelando un montón de cicatrices y note que una de ella decía Lidia y me explico que el día anterior el se había cortado mi nombre mientras se masturbaba y eso me hizo sentir muy excitada y quizá por la mamada que le di me excite a tal grado que me corrí por una tercera vez. Luis noto que se me notaban todos los pezones a través de la ropa así que me quito el top y tiernamente me abrió el bra y empezó a acariciar mis pezoncitos parados. Me empezó a besar el pecho durante mucho tiempo mientras me daba mordiditas y pellizquitos en los pezones y en todo mi pecho. Ya estábamos completamente desnudos cuando Luis se levantó y me ayudó a mi a levantarme y me puso de perrito con el pecho sobre el lavabo. Me empezó a lamer el agujerito de mi trasero y me dijo que estaba hermoso mi trasero. Luis me intento penetrar por ahí con su gran verga pero empecé a gritar de dolor porque su verga era demasiado grande, aun así me gustaba mucho ese dolor. Luis se detuvo y me preguntó si debía de contestar y yo le conteste : Bebe, no pares, nooo nooo no pares, porfaaavor, nooo, nooo no pares, síguele. Yo sentí que no me metió mas de la mitad de su verga pero esto me hacia sentir bien también así que deje que me llenara mi culito con su semen por esta vez. Después de que terminó, me dio la vuelta, me puso primero un beso en mi vaginita y después de eso me dijo : Esto es la muestra de que te amo Lidia. Le ayude metiéndome su verga en mi vagina, pero para nuestra sorpresa no cambia, mi agujerito era muy chiquito al parecer. Luis me tomo con su brazo por mi espalda y me dijo al oído : Hermosa, muérdeme el cuello y lo hice.

Hoy es Lunes, Luis esta dormido a mi lado en este momento, me hizo 7 orgasmos en mi primer día con esto del sexo y yo estoy agotadísima. Los dos tenemos una herida que recordaremos con mucho gusto y pues somos novios por ahora sin importar lo que pase mañana. Le comentare a Luis que si a la próxima se nos puede unir Blanca a nuestras travesuras, después de todo yo no tengo las tetas como ella y será divertido para mi hombre embestir a dos mujeres al mismo tiempo…

Pamela

Creo haber puesto verdaderamente cara de idiota pues ella se sonrío con una sonora carcajada y me dijo –si las quieres son tuyas…

Hola a todos los lecto-escritores de este sitio, le voy a contar una de algunas andanzas que he tenido a través de mi no larga vida sexual pero llena de momentos bastante calientes, le voy a contar de Pamela ella era una vecina mía mas jovencita que yo, Pam para llamarle de cariño era una niña de 16 bien cumpliditos años ya descollaba desde mas chica la bomba que seria cuando mas grande por que siempre tuvo unas piernas y un culito muy bonitos yo tenia ya 23 cuando ella cumplía esos lindos 16.

Yo soy amigo de su hermano Jorge de la misma edad que yo, por ende tenia libre acceso a su casa a cualquier hora (decente) que se me ocurriera apersonarme con el pretexto de hacer cualquier cosa con mi amigo, tareas (estábamos en ultimo grado de la universidad), ver tele, oír música o simplemente tomar una chela en el jardín de su casa.

Pam a sus 16 era un tiro, con sus 1.65 de estatura unos 56 o 57 kilitos pues era delgada unas tetas del tamaño de una toronja mediana duras y desafiantes pues en su menudo talle lucían grandes, una cinturita que muchas estrellitas de tv realmente envidiarían, y como les he contado un culito y unas piernas de locura que sin pena dentro de su casa lucia al andar en short, nikers o falditas muy cortas, tenia mucha confianza conmigo pues éramos casi como hermanos pues yo la conocía desde que era bebe.

Para no hacerles el cuento largo, habrá que decir que un día que yo sabia que Jorge no estaría en casa pues tenía clases de recuperación del ultimo grado de la universidad me presente en la casa y Pam me dijo que mi cuate no estaba a lo cual puse cara de decepción y frustración haciéndome guey pues yo sabia que no estaba a lo cual me dijo con su cara toda tierna –Pero pasa, mi mamá no esta y Jorge no creo que tarde, ya tiene rato que salio-, Jorge no regresaría a casa antes de las dos y eran cerca de las once de la mañana y sabiendo de Jorge seguro tendría algún plan con alguna de su clase, entre y me acomode en la sala, al sentir un poco de sed me dirigí al refrigerador y busque una cerveza, no la encontré le pregunte a Pam por las cervezas y me dijo que esperara, ella estaba haciendo quehaceres vestía muy niña con un short chiquito donde a penas y cabía su gran culito y se enta! llaba todo delante una franelita muy fresca que apenas y le llegaba al ombligo y tenis sin calcetas, era un monumento, regreso del traspatio y me dio cinco cervezas, me dijo –toma la tuya y las demás mételas al congelador, hice lo que me pidió y me quede recargado en el refri viéndola mientras sorbía mi cerveza, ella volteo su carita y me dijo –Que ves?-, a lo que le conteste –Nada, solo te observo lavar la vajilla- ella no creyendo lo que había dicho me tiro una directa –Y que lavo los trastes con el trasero???-, me sonreí y me sonroje un poco pues me había pillado con los ojos clavados en su trasero, no me pude hacer de lado y simplemente le conteste –bueno es que con semejante trasero quien se puede concentrar en otra cosa- ella se sonrío y me tiro agua y jabón que tenia en sus manos mientras me decía – ¡eres un cabrón depravado!, ya te pareces a mi hermano, amigos tenían que ser-, se la revire de inmediato –pues te ha de gustar mucho que te estemos viendo porque te vale como ! andes vestida te pavoneas delante nuestro-, Pam con una sonrisa picara me volteo a ver y me dijo –me encanta ver la cara de idiotas que ponen cuando me ven-, -eres una cabrona- acerté a decir.

Me salí de la cocina y no tarde en acomodarme en un sillón cuando ella aparece en la sala y me dice –¿¿Te gustan??- y sin mas se levanta la franelita y me enseña sus lindas tetas, yo creo haber puesto verdaderamente cara de idiota pues ella se sonrío con una sonora carcajada y me dijo –si las quieres son tuyas, con una condición- a lo que respondí –¿¿Cual??-, ella sin pena acoto –que sea yo quien lleve la situación y tu no metas las manos- me lleno de morbo imaginar como podría ser aquello, ¡¡¡dominado por una niña de 16 años!!!, acepte y me tomo de la mano y subimos a su habitación, cerro la puerta con llave y me dijo con autoridad, -desnúdate y acuéstate en mi cama-, obedecí pronto y ya acostado ella me volvió a hacer la aclaración –nada de manos, ok??- asentí con la cabeza. Acto seguido ella se paro en la cama con una pierna a cada de mis costados y lentamente se quito la franela dejando ver su precioso busto y se quito el shortcito dejando ver unos lindos calzoncitos de puntitos blanco y rojo con un corazón en el medio que decía “I love you”, se sentó sobre mi estomago y poco a poco se empezó a mover sobre mi, se estaba masturbando con mi piel se agacho un poco y me puso sus tetas al alcance de mi boca, acerque mi boca y las bese, ella dejo escapar un pequeño gemido, las lamí con la punta de la lengua alrededor de su pezón y respondieron de inmediato poniéndose rígidos y erectos, los mordí suavemente jalándolos un poquito, note que le dolió pero habia cerrado los ojos para sentir absolutamente todo dejando escapar un gritito lleno de placer y dolor aun tiempo, me pegue a esas tetas tan lindas por algunos minutos empece sentir como se mojaba su calzoncito en mi estomago, ella se retiro un poco y recorriendose hacia ! atrás se monto sobre mi pene que ya estaba totalmente erecto y se empezó a mover atrás y adelante sobre el sin quitarse su braguita, era verdaderamente un poema, verla con los ojos cerrados, gimiendo y abriendo la boca cuando sentía las oleadas de placer recorrer su cuerpo, a mi me estaba poniendo al borde de la eyaculación, sin mas ella se agacho recorriendose hacia atrás y me empezó a hacer una linda mamada como podía, lamiendo, besando, chupando mi glande, a veces introduciéndolo todo dentro de su boca, cuando yo ya no aguantaba la tome de la cabeza y la apreté contra mi, ella tenia mi polla dentro de la boca y eyacule dentro de ella, fue hermoso sentir vaciarme dentro de ella, ella se resistió de momento pero después sentí como empezaba a chupar todo lo que habia corrido por mi pene, se estaba comiendo todo mi semen, me limpio y se acostó sobre mi y con una cara de puta que no podía con ella, me recrimino como lo haría una mama a un bebe – eres un niño malo, te he dicho que sin ! manos y veme ahora me he tenido que tomar toda tu leche, te voy a dar un castigo- y sin darme tiempo a reaccionar se sentó sobre mi cara y me dijo, -hazme correr y entre mas rápido mejor, si no te vas a ahogar- y empecé a chupar su coñito y su culito con gran avidez estaba totalmente húmeda su vagina, sabia simplemente deliciosa, no tardo mucho en correrse y vaciar sobre mi cara gran cantidad de sus jugos que tome lo que pude a lenguetazos, se dejo caer a un lado en la cama y con una gran sonrisa en sus labios me dijo – Que bueno eres para esto, jamas pensé que se sintiera así de rico- me recosté a su lado y la empecé a acariciar, ella solo respondía con gemidos y sus ojos cerrados, sonriendo cada vez que algo le ocasionaba cosquillas, no tarde ni cinco minutos mi verga quería mas de esta niña, Pam estaba recostada de lado dándome la espalda, y ni tardo ni perezoso empecé a recorrer con mi glande la rayita de su culo, ella se sorprendió un poco y quiso incorporarse pero la sujete d! el hombro y la hice acostarse nuevamente, seguí haciendo esto un rato mas y ella empezó a hacer su colita hacia a tras par sentirme mas dentro de sus nalgas varias veces mi glande choco contra sus labios superiores y su ano, con mi mano sujete la pierna que estaba sin apoyar en cama y se la levante, mis piernas arrimaron la pierna apoyada en la cama hacia delante y sin mas preámbulos puse mi verga en la entrada de su vagina, ella arqueo su espalda para hacerme mas accesible la entrada a su sexo y lentamente empece a penetrarla, poco a poco sintiendo las paredes de la vagina de esta niña que se me hacia deliciosa, estrecha, caliente y la empece a bombear, suave y rítmica, después mas y mas rápido estaba como ido, solo pensaba en cogermela y ella gemía, gritaba, me decía cosas que no entendía, me salí de ella y la puse en cuatro y la volví a penetrar por el coñito, era delicioso ver ese culo al aire y penetrando esa conchita que destilaba jugos como loca no aguante mas y me vine dentro de ella, le avise pero ella no me dijo nada solo se apretó contra mi, no quería que se la sacara, antes de que ella reaccionara, me agache y empece a lamer su ano ella empezó a decir – por ahí no, no quiero por ahí, me da asco-, en mi calentura le dije – no te preocupes lo voy a hacer con mucho cuidado, lo vas a disfrutar -, ella no hizo mas, seguí lamiendo su culito, la empecé a penetrar con un dedo, seguía lamiendo y mordiendo sus nalgas, con otra mano acariciaba su clítoris para que no se enfriara la situación, cuando pude meter tres de mis dedos me puse detrás de ella y empece a penetrarle poco a poco, al principio ella quería evitar que lo hiciera, pero segundos después se dejo hacer, mi verga fue despareciendo poco a poco en su colita, hasta que estuvo totalmente dentro de ella, se la saque y escupiendo dentro de su culo y poniendo mas saliva en mi verga se la ensarte de una vez, ella grito de dolor, pero no se movió, y empece a moverme dentro de ella, poco a poco, hasta que m! is movimientos se hacían por demás alocados y fuertes muy fuertes, ella gimoteaba y lloraba, pero me decía – me duele cabron!!!!!!!!!, me estas haciendo daño hijo de puta!!!!!!!!!, pero no la saques que te mato hijo de la chingada!!!!!!!!!!!!- eso me arrechaba aun mas, y mas duro le daba, cuando sentía que me venia otra vez la tumbe en la cama y yo dentro de ella sobre ella, se la clave hasta donde sus nalgas me lo permitían y me vine dentro de su cola, me quede en shock sobre ella, ninguno de los dos nos movíamos, cuando mi verga estaba ya casi totalmente flácida se la saque del culo (me encanta ese sonido como de descorchador) y me acosté junto a ella, dormimos un rato, después nos metimos a bañar e hicimos algunas cosas mas, Jorge mi amigo llego ya tarde casi al mismo tiempo que su madre, Pam y yo estábamos viendo televisión en la sala, ella sentada en el suelo y yo en el sillón tomando una chela, esa tarde termino como cualquier otra cotorreando con mi cuate y su hermana, pero de vez en cuando los tallones y las agarradas de verga, cola y ducha no faltaron, fue el comienzo de una buena relación con mi vecinita, que dicho sea de paso aunque tiene novio sigue regresando a que le de lo suyo, pues como dice ella “mi Guey solo calienta el agua pero no se baña, ven mi vida a darte un buen regaderazo”

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