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La violación de Vicky

Saturday, October 25th, 2008

Hola de nuevo, mi nombre es Roberto, tengo 26 años y vivo en el pequeño país de El Salvador, en Centroamérica. Esta no es la primera vez que escribo para sexy cuentos, y agradezco mucho los comentarios a mis anteriores historias.

Hay tres cosas en este mundo que a me excitan tremendamente: las lesbianas jóvenes, el sexo anal y las violaciones, así que lo más excitante para mí sería contemplar a una nena violando por el culo a otra nena… ¡wow! Solo de pensarlo ya me excité… Bueno, un día se me ocurrió que yo mismo podía hacer una historia sobre eso, así que les he traído esta historia ficticia, espero que disfruten al leerla tanto como yo al escribirla.

Vicky era a muchacha más bonita de primero de preparatoria, a sus 16 años medía 1.60 m de estatura, tenía la piel clara y su pelo lacio y castaño le llegaba hasta los hombros, en marcando una carita preciosa de ojos claros. Era delgada y sus senos redondos y su culito parado y firme hacían babear a todos los muchachos que la veían… y también a una chica.

Teresa era una chica normal de 17 años, tenía el pelo negro. Lacio y bastante largo, sus ojos eran café y sus piel blanca, era ligeramente más alta que Vicky y un poquito más robusta, no tenía un culo tan espectacular como ella, pero sus senos eran más grandes.

Era la nueva del instituto, hasta los 16 había estudiado en una escuela católica para señoritas, pero la expulsaron cuando la encontraros besándose y tocandose con una amiga en los vestidores, eso la hizo perder un año. Sus padres decidieron que la falta de compañía masculina la había inclinado al lesbianismo, y creyeron que enviándola a una escuela mixta la “curarían”; pero ella sabía que no estaba enferma, que simplemente le gustaban las mujeres en lugar de los hombres.

Como Vicky era muy sociable se hicieron amigas muy rápido, a Tere le encantaba verle el culo, y casi se desmaya la primera vez que le vio las bragas en los vestidores, a menudo se masturbaba pensando en estar con ella… Definitivamente quería follársela, pero no sabía como; charlando con Vicky, Teresa se convenció de que era heterosexual, incluso había perdido su virginidad con un ex novio un año atrás y no le atraía para nada una aventura lésbica. No había posibilidades de convencerla de tener sexo, así que una noche, recostada en su cama luego de masturbarse pensando en aquel hermoso culo, Tere tomó una decisión: Iba a follarse a Vicky, de cualquier forma, ¡por la fuerza si era necesario!

Durante una semana pasó convenciendo a sus padres de que salieran a celebrar su aniversario todo el fin de semana en la playa; luego convenció a Vicky de que se quedara a dormir en su casa. “Nos vamos a divertir” le insistió hasta que aceptó.

Vicky llegó pasadas las seis de la tarde, vistiendo una blusa de botones, una falda corta de paletones y unas botas, al verla Tere quiso caerle encima en la misma entrada de la casa, pero se contuvo como pudo.

“¿Y tus papás?” preguntó la visitante al no ver a nadie.

“Ya vendrán salieron a un compromiso” contestó la otra tratando de fingir indiferencia “Iba a ver una peli, ¿te parece?”

“Sí, claro”

Ambas se desparramaron por el sofá a ver la película, cuando habían pasado varios minutos y Vicky parecía sentirse más en confianza, Teresa le ofreció una soda: la chica se tomó su tiempo para ir a la cocina y regresar con las dos bebidas.

“Que raro” dijo Vicky unos minutos después de haber vaciado su vaso, “de pronto me ha dado mucho sueño…” y se tumbó sobre el sillón.

La hermosa chica despertó una hora después y se encontró acostada sobre una cama con las manos atadas a la cabecera y los pies, sin botas, atados a las patas de la cama para que sus piernas quedaran abiertas.

“¿Qué pasa?” dijo asustada “¡Tere! ¡Tere, sueltame! ¡Esto no es gracioso!”

“Tranquila, mi amor” contestó la aludida haciéndose una cola en el pelo “Es mejor que estés relajada”

Vicky se asustó más cuando vió a Teresa parada junto a la cama en ropa interior

“¿Qué vas a hacer Tere? ¿Qué vas a hacer?”

“Me voy a divertir contigo” Contestó ella tumbándose junto a su victima “No te imaginas lo mucho que me he aguantado esperando a que despertaras.”

Vicky entonces comprendió de que se trataba todo eso y comenzó a sollozar

“¡No, Tere, por favor! ¡No me hagas nada! ¡Suéltame, no seas mala!”

Pelo su captora la cayó con un beso, con una mano le apretó las mejillas para que no cerrara la boca y poder meterle la lengua; para Tere fue el mejor beso de su vida, para Vicky fue el peor. Entonces Tere se sentó sobre las caderas de su amiga mientras esta lloraba consciente de que la iba a violar.

“¡Por favor, Tere, te juro que no se lo le diré a nadie!” suplicaba

“Llora todo lo que quieras, Vicky” contestó la otra “Mis papás vendrán hasta mañana y estando en este cuarto los vecinos no te van a escuchar.”

Entonces le abrió la blusa y se la subió hasta las manos, tan rápido que más de un botón salió volando, y casi de inmediato le desabrochó el sostén que convenientemente tenía el broche adelante. Teresa se quedó unos instantes viendo los senos de Vicky, le parecieron deliciosos, blancos, redondos y firmes como eran; sin decir palabra comenzó a acariciarlos con ambas manos.

Vicky soltó un simple “¡NO!” que pareció casi instintivo y se arqueó ligeramente como tratando de escapar, aunque sin éxito. Ese mismo reflejo se hizo más fuerte al sentir una boca de violadora sobre sus rosados pezones; la chica se quedo un buen rato chupando y lamiéndole los senos, hasta dejarles marcas de rojas, a lo que Vicky solo podía responder sollozando más profundamente.

Luego Tere bajó por su delicioso vientre adolescente y le levantó la falda descubriendo unas bragas blancas. “Si supieras lo mucho que me he masturbado imaginando este momento” Le dijo a su amiga y comenzó a comerle el coño por encima de las bragas; Vicky arqueó la espalda, soltó un gemido y comenzó a llorar en serio:

“¡Waaaaaaa!”

Lo que verdaderamente estaba haciendo mella en su psique era el hecho de que era otra chica quien la estaba violando.

Entonces Tere se levantó, cogió unas tijeras de la mesa de noche y le cortó las bragas a Vicky; cegada por las lágrimas la pobre chica no pudo ver los juguetes sexuales que su captora tenía en la mesa, preparados para la ocasión… y quizá fue mejor así.

Tere estaba muy excitada viendo el coño desnudo en el que tanto había pensado, se quitó el sostén si se acarició los senos con una mano mientras con la otra tocada el sexo se su amiga. Finalmente se inclinó y comenzó a lamerlo y chuparlo, haciendo que Vicky se arqueara de nuevo.

“¡No, Tere! ¡Nooo!”

Pero Tere chupaba y lamía con ganas, con ansia; le abrió los labios con los dedos y le metió la lengua lo que hizo respinga a su victima con fuerza. De pronto, en la excitación, la chica le metió un dedo en el coño a Vicky y ella gritó:

“¡AAAHH! ¡Nooo, por favooor!”

Pero la violadora siguió metiendo y sacando el dedo, y al poco rato le metió un segundo dedo, mientras seguía lamiendo y chupando y se metía ella misma dos dedos de la otra mano en su propio coño. Vicky no paraba de llorar, no quería esos dedos invasores en su cuerpo.

Tere entonces se levantó, fue a la mesa de noche y cogió un arnés con un pene de plástico que lubricó debidamente, Vicky se asustó al verla quitarse las bragas y ponérselo.

“¡No, Tere, te lo suplico! ¡No lo hagas! ¡NO!”

Pero las súplicas solo excitaron más a la chica del arnés. Se colocó sobre ella, la besó de nuevo en la boca y le dijo: “Ahora vas a ser mi mujer, Vicky” y comenzó a meterle el pene de plástico, Vicky gritó:

“¡AHHH! ¡AHHH!” El plástico invasor penetró por completo, Tere lo sacó y volvió a meterlo una y otra vez, cada vez que lo hacía el arnés presionaba deliciosamente su clítoris.

“¡AHHH! ¡AHHH! ¡AHHH! ¡AHHH!” gritaba Vicky y su amiga le besaba el cuello y le frotaba los senos contra los suyos. La pobre Vicky estaba roja de tanto llorar, tenía la voz ronca y casi no le quedaba aire, cuando de pronto Tere se arqueó y lanzó un profundo gemido de placer:

“¡GUUUU MMM AHHH!!!”

Se había corrido… y Vicky sintió algo que le pareció horrible, el arnés tenía un conducto especial para fluidos y cuando la chica se corrió todos los fluidos de su orgasmo salieron disparados por la punta del pene de plástico, para Vicky era como si su amiga hubiese eyaculado como un hombre dentro de ella.

La chica violada creyó que todo había terminado, pero se olvidó que era una mujer, no un hombre quien la tenía ahí. Tere le sacó el pene de plástico y, aprovechando que estaba débil, le desató las piernas, le quitó la falda y la volteó poniéndola boca abajo, además metió un par de almohadas bajo su cadera para levantarla.

Vicky no estaba muy consciente y solo reaccionó al sentir una lengua pasando por entre sus nalgas; Tere se las estaba separando con las manos y lamía con pasión su ano.

“¡AH! ¡No! ¡Basta, Tere! ¡Por Dios, basta!” gimió casi sin voz

“Dime, Vicky” preguntó la chica “¿Y tu culo si es virgen?” Vicky se asustó más que antes.

“¡NO! ¡ESO NO! ¡POR EL CULO NO!!!” gritó, pero su amiga le metió un dedo en su agujerito haciéndola casi brincar, lo metió y lo sacó varias veces tratando de abrirlo “Relájate, mi amor” le dijo “O esto te va a doler más de la cuenta”.

Entonces comenzó a meterle unas bolitas anales que cogió de la mesa de noche, Vicky se arqueaba cada vez que una entraba “no…” lloraba, sentía horrible. Cuando la última entró Tere se dirigió a la mesa de noche y tomó un vibrador, era delgado y lizo, especial para culos. Regresó y le sacó despacio las bolas a Vicky, ella respingaba con cada una que salía, sentía como si se estuviera cagando

“mmm… mmm…. mmm”

Cuando la última salió Tere le lamió de nuevo el culo un par de veces, encendió el vibrador he hizo círculos con la punta sobre el ano de su amiga, al sentir la vibración ella lloró; entonces Tere se lo metió y Vicky gritó con una voz ya ronca:

“¡waaaaa! ¡Nooo! ¡Sácamelo! ¡Sácaloooo!”

Las vibraciones dentro de su ano la estremecían, nunca había tenido nada ahí adentro y menos algo que se moviera. Tere entretanto se masturbaba aún con el arnés puesto viendo a Vicky temblar.

Luego de unos momentos, pensando que ya era suficiente, le sacó el vibrador y se puso tras ella con el pene de plástico que aún tenía puesto apuntando hacia el culo de Vicky. Sin decir se puso sobre ella, la cogió de la cintura y le metió el pene.

“¡AAHHH!” lloró la chica con sus últimas fuerza “¡Ya no, por favooor! ¡Mi culo nooo! ¡Por lo que más quiera, Tere! ¡Por el culo ya noooo!”

Pero ya era tarde, Tere sacaba y metía el pene de plástico en su ano como lo había hecho en su coño. Pronto la chica del arnés comenzó a gemir con más fuerza… y se volvió a correr

“¡GUUUU MMMM AAAHHH!”

Y Vicky sintió como se le inyectaban dentro del ano los fluidos de su violadora… Tere le sacó el pene y se tumbó a su lado, ambas se quedaron dormidas, exhaustas.

A la mañana siguiente Vicky estaba todavía atada y claramente afectada por lo de la noche anterior, antes de soltarla Tere le advirtió que no dijera nada a nadie porque de todos modos nadie le creería que la había violado otra chica.

El resto del año Vicky se mostró distante con todos y al año siguiente se cambió de escuela, pero nadie supo nunca porque.

Bien, pues esta fue la historia… espero que les haya gustado debo confesar que me masturbé mucho mientras la escribía… jejeje… y espero que también ustedes mientras la leían. Aceptaré gustoso sus comentarios en mi correo:

sir.mhytos@gmail.com

En especial si son chicas quienes me escriben XD

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Tirandome a mi profe de mate

Wednesday, May 7th, 2008

Hola, soy Maria, como estan, espero que bien. Pues ahora les contare como mi profe de mate no pudo resistirce a mis encantos. jeje

Pues bien, esto paso hace como unos 5 años, cuando yo tenia 15. El era un hombre no muy atractivo, mas bien tenia un encanto que no muchas pudieron ver. El es alto, un poco gordo, moreno y lo que mas me gustaba de el eran sus ojos verdes que estaban preciosos.

Yo iba un poco mal en mate y mi profe, diciéndome que si no aprobaba el siguiente examen iba a reprobar todo el año.

Entonces pense que eso ya era grave, ya que no queria recursar nada. Y de repente se me ocurrio un plan que no se porque no lo habia realizado antes.

Ya  sabia donde vivia mi Prof., asi que después de la escuela fui a mi casa a ponerme algo mas “cómodo”. Me puse una blusita negra muy escotada, una mini tambien negra. Cuando me vi en el espejo no podia creer que tan buena me veia asi que me puse en marcha a la casa de mi profe.

Cuando llegue a su casa vi su expresión de sorpresa y confucion

-Que haces aquí-me pregunto

-Venia a ver si me podia dar unos cursos para pasar su materia

-ok, pasa, sintate en la sala y ahorita platicamos

Entonces me pase y me sente como el me habia dicho. Ya en el sofa decidi bajarme un poco la blusita para que se vieran aun mas mis grande senos y me subi un poco la mini.

Vi como cuando se sento frente a mi se puso un poco nervioso

-y como quieres que te ayude a pasar?

-Como usted quiera- le die con una voz sumamente sensual

En eso saque mis pechos y el entendiendo la indirecta los empezo a tocar como si fuera un niño curioso. Eso fue lo que me éxito mas. Entonces saco mis senos al aire, empezo a masajear mis pezones y metio su mano bajo mi falda acariciando mis piernas. Entonces el se paro y saco su verga. Era algo grande, como de 20cm y me dijo

-si quieres pasar tendras que hacerme una gran mamada, sabrosa.

-encantada- y metio su verga a mi boca.

Minetras yo chupaba me acariciaba los pezones para ponerme mas cachonda. Después de 8 o 9 minutos el se vino y me puso su leche en mis pechos. Entpnces el me despoja de toda mi ropa y me dijo:

-Ahora si mi putita, ya tenia ganas de metertela y ahora se me va a hacer

-y que esta esperando

Y entonces me la metio de un solo golpe. Yo sentia placer mas que nada y estuvo bombeando muy duro, yo solo gemia y decia  “Eso, dame maaasss, hazme tu putaaaaa”

Después de media hora se vino dentro de mi. Ya acostados me dijo

-my bien, has aprobado con honores, ahora…

-ahora… vendre cada vez que me lo pidas, porque ya soy tu putita

Los dos reimos y cada vez que paso cerca de su casa, aprovecho para tirarme a ese prof que me trae loca.

Espero que me escriban, mi correo es mariacosta_13@hotmail.com, encnatada de atenderlos a todos.

Besos

Maria

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Mi tio me estrenó

Wednesday, May 7th, 2008

Hola, como estan, mi nombre es Maria, tengo 20 años. les describire como soy: mido 1.70, muchos dicen que tengo una cara angelical, tengo muy buen cuerpo, tengo buenas tetas, buen culo, me cuido ya que siempre que paso con una falda o una blusita muchos hombres me voltean a ver, mis medidas son 92-60-91.
les contare como fue mi primera experiencia sexual.
Tenia 13 años, a esa edad ya tenia muy buen cuerpo, un poco desarrollado para ser de mi edad. era el 24 de diciebre, estaba en casa de uno de mis tios ya que mis papas habian decidido celebrar las fiestas ahi. A mi me encantaba estar en esa casa, ya que era muy grande, muy bonita y simpre que iba mi tio me daba dinero para comprarme lo que yo quisiera. Ese dia decidi usar una blusita rosa un poco escotada que me acababa de comprar y una faldita azul que hacian relucir mis torneadas piernas.
Pues en fin, llegamos a la casa de mi tio, nos recibio como siempre, pero me di cuenta que me estaba mirando como si no me conociera, ya que se me quedaba viendo a la cara y a mis pechos. No se porque, pero senti una emocion que nunca habia sentido, como si deseara que me tocara mis pechos, que los besara, que los lamiera…
Bueno, decidi borrar esos sentimientos que me habian brotado por un momento y pense en continuar con la celebracion.
Ya como a la 1 de la madrugada mi papa me dijo que ya nos ibamos, pero yo no queria irme porque estaba viendo una peli muy buena con mi tio y mis primos, asi que se lo dije, pero me dijo que mañana me tendria que levantar temprano para ir a Pachuca.
En eso mi tio le dijo a mi papa que me dejara quedar a dormir en su casa, que el me llevaria mañana temprano. Mi papa accedio, pero me dio un poco de miedo quedarme sola con mi tio.
Cuando ya todos se habian ido a dormir, mi tio me dijo que me fuera a acostar en su recamara, que el dormiria en la sala. Le dije que si y me fui a dormir. Un rato despues, cuando ya estaba apunto de dormirme me di cuenta que alguien intentaba entrar en el cuarto. Pensaba en gritar pero me fije que era mi tio y me hice la dormida. El se paro junto a mi cama, me empezo a acariciar mis piernas hasta llegar a mi culo. Como no me quite mi faldita lo pudo hacer sin algun percance. En eso me volteo y me dijo:
-Que bien estas maria
-Gracias tio
-Nunca has tenido sexo(me dijo mientras tocaba mi conchita)
-no, pero…
-pero que? Acaso no estas sintiendo rico?
-si tio… sigue
en eso vi su ereccion y pense que su pene era grande, pero ¡era enorme! Entonces saque su pene del pantalon, lo empece a lamer, como no tenia experiencia lo hice como si fuera una paleta, entonces me dijo:
-deja quitarte tu blusita
me la quito
-Ahora tu brassier
Entonces toco mis pechos, despues mis pezones que ya estaban duros, me los lamio, despues me dijo:
-Ahora vas a saber lo qe se siente ser una perra y una puta
entonces me metio su gan verga en mi conchita. Yo primero senti mucho dolor, despues empece a sentir un placer increible, por fin alguen me habia penetrado. Siguio bombeando como unos 5 o 10 minutos hasta que ya se iba a venir y me dijo:
-Abre la boca para que te tragues toda mi lechita…
Entonces se salio de mi, me puso su pene en mi cara, pero su semen fue a dar a mis pechos y me dijo:
-Lamete los senos para que te limpies.
Ya cuando me limpie, los dos nos pusimos nuestra ropa y le dije:
-Gracias tio
-gracias??
-Si, me encanto ser tu putita o como tu dices, tu perra
-jeje, andale, pero no le vayas a decir a alguien de esto
-Si tio, solo si prometes follarme cada vez que venga a quedarme
-Esta bien
Desde entonces espero cada fin de semana para ir a la casa de mi tio para que me haga mas putita de lo que soy

si quieren escribirme mi correo es mariacosita_13@hotmail.com

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La saga de Lorena (1)

Wednesday, May 7th, 2008

Con 14 años, es muy difícil conseguir que te dejen entrar a una discoteca para mayores de 18, más si se trata de una de esas que se mantienen abiertas a lo largo del domingo hasta el lunes. Ser hembra y tener un cuerpo explosivo, puede ayudar a menudo, pero continúa siendo complicado. Incluso si eres especialmente generosa con tus dones, y te dejas sobar un poco por los porteros. A menudo consigo de esa manera que hagan la vista gorda, amparados en el maquillaje y una ropa que no debiera corresponder a una chica de mi edad, pero a menudo también es una soberbia sobada de tetas y un reguero de semen discurriendo por mi garganta lo único que obtengo. Yo lo entiendo. Entiendo que es muy complicado para ellos que arriesgan su trabajo, y que es muy fácil seguir la corriente a un yogurcito como yo que se ofrece en bandeja, y después explicarle que no puede ser o simplemente reírse del abuso. Personalmente, prefiero lo segundo. Como he dicho, es fácil de entender que arriesgan su trabajo, y también que no es cosa de desaprovechar una oportunidad así. Las explicaciones sobran. Cuando se ríen, me lo tomo como una vez más que me la dan cambiada, y me río con ellos. Después d todo, tampoco a mí me han hecho pasar un buen rato, no me voy con las manos vacías. Muchas pollas he mamado así, y muchas me quedan por mamar. Unas veces tendré éxito, y otras no. Pero eso es la vida, ¿no? Unas veces se gana, y otras no. Si no se pierde y paso un buen rato al menos, ¿a qué perder el tiempo lamentándose?

En esas ocasiones, lo normal es acabar en alguno de los bares con música que suelen haber en los alrededores de los otros. Allí me divierto, y el resultado suele ser similar a sí hubiera entrado. Bailo, bebo un poco, conozco gente…Lo normal es que mame unas cuantas pollas en el aseo y, con un poco de suerte, aparezca alguien realmente interesante con quien acabe retozando en el asiento trasero de algún coche y acabe llevándome de vuelta a casa. Porque ese suele ser mi billete de transporte. De la misma manera que encuentro quien me lleve, encuentro quien me traiga. No es que siempre tenga que pagar en carne para ello, pero sí a menudo y, por lo general, de unos cuantos sobos y toqueteos al menos no me salvo.

Y en esas estaba el domingo en que ocurrió lo que voy a contar. Primero creo que debiera poneros en situación, para que podáis haceros una idea aproximada del ambiente en que se dio. Me gusta describirme a mi misma como una mujer a mis 14 años. Mi cuerpo es de tal, aunque las facciones aniñadas de mi rostro delatan mi edad. En mi cabeza todo está perfectamente amueblado, y me sé muy madura. Lo soy más que la mayoría de chicas de mi edad, e incluso algo mayores, aunque supongo que, como dice mi madre, lo soy bastante, pero no tanto como en realidad creo serlo. Después de todo, solo he visto 13 veces la primavera resurgir en su esplendor.

Como digo, mi cuerpo es de mujer, con unas formas que a mi mencionada madre debo, muy voluptuosas, de grandes pechos y sinuosas curvas, que describen una cintura estrecha rematada en unas amplias caderas. Es el mío un muy buen cuerpo, aunque no del tipo de Kate Möss o Esther Cañadas por ejemplo, ¡más quisiera yo!, sino más bien al estilo de Natalia Estrada. Mi rostro viene a obedecer a una misma comparación. Mis labios son carnosos, de mamona me gusta que me digan, y mis ojos marrones almendrados y grandes. Una cara muy bonita, de nuevo sin llegar al nivel de las diosas antes mencionadas.

*Nota de autor. Disculpad estas referencias, pero como algo he tenido que ver con el mundo de la moda. Dentro de él, admiro a varias profesionales, Esther y muy particularmente Kate entre otras.

Con maquillaje de noche y ropa de fiesta, no desentonó entre toda la gente que allí se reúne, a menos que te pares a hablar conmigo. Es entonces y cuando se me mira bien a la cara, cuando se me reconoce claramente como menor. Muy menor. Pero no creáis que eso me causa muchas molestias entonces, al contrario. De las primeras cosas que aprendí al empezar en el mundo del sexo, es que los hombres no ponen reparos cuando una belleza se les acerca, sea cual sea la edad o estado de estas. Tanto si es mayor y casada, o menor, no van a ponerle pegas, muy por el contrario, es más que posible que esta condición suya les suponga un morboso aliciente. Es muy posible que tenga sus principios en cuanto al respeto a los menores y demás, pero cuando se le ofrece la ocasión, no se resiste y pasa de ellos. Y menos cuando se trata de un animal sexual como yo, todo vicio y lujuria. Si algo tengo claro, es que quiero que el sexo se convierta en el eje de mi vida. Y no como alguien que nada y sabe guardar la ropa, sino mostrándome como un escaparate al mundo. Quiero que todos sepan lo que soy, no serlo y ocultarlo. No es la mía una atracción normal por el sexo a una edad en que las hormonas empiezan a despertar, sino algo extremo que me domina y me posee. No es que el sexo me fascine, sino que yo misma soy puro sexo y lascivia, irresistiblemente atraída por el universo del exprime y la perversión. Desde muy jovencita, me excito sobremanera imaginándome víctima de las más depravadas humillaciones, viéndome obligada en esos momentos a comenzar a tocarme y acariciarme, sintiéndome con navego por mis flujos íntimos hasta otra dimensión, una dimensión de sensualidad y lascivia que lo inunda todo, anegándolo por completo, arroyando y sumergiendo en su seno a quienes en esos momentos se encuentran en él, como yo.

Bien. Ese día vestía un vestidito rosa muy mono. De finos tirantes y con un muy pronunciado escote, por el que parecía que en cualquier momento pudiesen desbordarse mis grandes tetas. De hecho, debía preocuparme constantemente de que no fuese así. No es que me molestara, me encanta enseñar las tetas, pero ya daba bastante el cante siendo menor con todo aquello, como para llamar de aquella la atención sobre mí. Muy posiblemente, el dueño del local no se sintiera cómodo con ello, y acabase pidiéndome que lo abandonase.

Ceñido a mi pecho, por debajo de el caía amplio y vaporoso hasta media pierna más o menos, desdibujando totalmente mi hermosa figura y haciéndome incluso parecer embarazada por momentos. Pero no me importaba, el efecto deseado lo conseguía de sobras. Y no era este marcar mi escultural silueta en esta ocasión, sino lucir lo más erótica posible, atrayendo totalmente la atención sobre mis tetas, que prácticamente se desnudaban a la vista, y repartiendo morbo por la brevedad de mi atuendo, que en los giros bruscos de mi baile volaba hasta descubrir parte de mi lindo trasero. Por otra parte, mi ausencia de sujetador provocaba un terrible bamboleo de mis melones, que causaba el delirio de los tíos.

En esas estaba pues, bailando en el bar con un grupo de chicos y chicas al que me había acoplado. Aunque hay veces que alguna de estas mira mal, no es lo normal, y por lo general las mujeres nos llevamos bien entre nosotras y no hay malos rollos. Estas en particular eran supersimpáticas, majísimas además de muy guapas algunas de ellas, y entre ellos ya había un par de morenazos a los que había echado el ojo. Dos atractivos ejemplares con brazos de gimnasio que lucían con sus camisetas de tirantes, y cuyas miradas seguían cada uno de mis movimientos. Evidentemente, habría que elegir entre ellos en un momento u otro, por más que no me sedujera para nada la idea. Y no porque no me gustaran, sino por todo lo contrario. Como ya he dicho, también ellos me habían resultado interesantes, tanto que no me apetecía tener que decidirme por ninguno, y hubiera deseado poder levármelos a los dos al coche. Pero claro, eso es bonito así expuesto pero, ¿cómo exponérselo a ellos? Buscas las palabras y el momento, pero se te hace muy violento y no encuentras ni las unas ni los otros. En cualquier caso, yo permanecía descaradamente receptiva para ambos, y era cuando ya uno de ellos había comenzado a tomar confianza y parecía inminente el primer beso, cuando reparé en unos tipos trajeados que entraban al local. Si hay algo de lo que pueda considerárseme fetichista, es del look del típico “ejecutivo agresivo”. Adoro la franela, y ver un tío con buena percha y guapo, elegantemente trajeado, hace que comience a humedecerse inmediatamente mi intimidad. Realmente, si uno así me abordase con todo el descaro, no sabría decirle que no a nada, por más que se propasase sin mediar palabra incluso. Así pues, llamaron al instante mi atención. Sería un grupo de entre 8/10 hombres, de unas edades comprendidas entre los veintitantos y los cincuenta largos, algunos de ellos verdaderamente atractivos. Pero el corazón me dio un vuelco cuando pude apreciar otra cosa; los conocía.

En efecto, trabajaba mi padre en una compañía de seguros, y eran estos sus compañeros. Con todo el disimulo, me di la vuelta, dándoles la espalda y mezclándome con los chicos de mi grupo para intentar pasar desapercibida. Pero por otro lado, comenzaba a ponerme cachonda. A menudo había fantaseado con tener sexo con alguno de ellos, con la humillante connotación que ello supusiera para mi progenitor. Claro que eso, era como lo de los tríos; la idea era muy excitante a priori, pero para llevarla a la práctica no era tan fácil, había que estar muy segura de sí misma.

-Oye, ¿porque no nos vamos a otro lado?

-¿Adonde? A ti no te dejan entrar a la discoteca –objetó el chico que más avances había cosechado.

-Podemos ir XXXXX- propuso una de las chicas.

-¿Qué es eso?

-Un pueblo. Queda aquí al lado, y hay una zona de pubs que está bien.

-Bueno vale, luego vamos. Pero vamos a quedarnos aquí un rato.

-Es que hay unos tíos ahí que trabajan con mi padre.

-¿Y qué?

-¡No pueden verme con esta pinta, hombre!

-¡Buah! No pasa nada. Además, si te quedas entre nosotros no se van a fijar en ti, más si están acostumbrados a verte de otra guisa.

En esos momentos lo odié, aunque no por ello quiere decir que pasase a pasar de él. Al contrario, ese trato un tanto canalla, me ponía un tanto, y lo comencé a dejarme llevar un poco por la sensualidad del momento, restregándome con él. Hicimos unas cuantas carantoñas así, y al poco sentí su mano deslizarse por mi muslo hacia ariba, por debajo de mi ropa. Fue entonces cuando recordé la presencia de los compañeros de mi padre. Deseaba dejarme hacer con cada fibra de mi ser, pero entendí que era muy arriesgado. Turbada por mi calentura, di un paso atrás, sin noción muy bien de hacia donde lo hacía.

-¿Qué pasa?

-Tío, que están ahí esos.

-¿Y qué? Eres un zorrón, ¿me vas a decir que no te pone dar el cante delante de los compañeros de tu viejo?

Sentí un escalofrío de puro morbo recorrer mi cuerpo. Mirándole coqueta, le sonreí.

-Ahora vuelvo.

Casi sin saber muy bien lo que hacía, me encaminé hacia donde aquellos se encontraban junto a la barra. No sabía muy bien lo que estaba haciendo ni por qué, pero en esos momentos la idea de exhibirme de aquella manera vestida ante los amigos del biejo como le llamaba mi chico, bamboleando mis enormes tetas bajo la fina tela del vaporoso vestido y enseñando mis piernas bastante descaradamente. Se manifestación primero las miradas de vicio y deseo en ellos, pero a medida que fui acercándome, algunas cambiaron al reconocerme, trasformándose en otras de pura sorpresa.

-¿Lorena? –preguntó uno totalmente anonadado.

-Hola, don Javier ¿Qué hacen por aquí?

-Bueno, hemos tenido que trabajar fuera de la jornada semanal normal, para un negocio especial, y ahora estamos celebrándolo.

-Vaya, intuyo pues que ha ido bien.

-Muy bien.

-Llenen entonces una copa de champagne para mí, y brindare con ustedes por ello.

-Claro, pero…¿tú puedes beber alcohol?

-Hombre, por una copa de champagne no creo que me vaya a emborrachar.

-¡Ja, ja, ja! –rieron llenándomela y tendiéndomela.

Desde el primer momento, sentí sus obscenas miradas sobre mis tetas, casi desnudas ante sus ojos. No me miraban de la forma en que solían caberlo cuando a veces había ido al trabajo de mi padre a levarle algo, o cuando me habían visto en algún otro lugar, vestida entonces como una chica normal de 14 años, con vaqueros zapatillas. Ahora en cambio, lucía muy erótica, casi podría decirse pornográfica, y algunos de ellos parecían ya algo bebidos. Me sentí excitar tremendamente, decidiendo automáticamente exprimir al máximo el morbo de aquel juego.

-¡Salud!

-¡Y força al canut! –”fuerza al rabo” en catalán/valenciano.

-¡Ja, ja, ja!- rieron de nuevo de forma jocosa mi broma.

-¿Y tus padres?

-Se han ido al congreso del partido. Ya sabéis que es concejal en San Juan.

-Si, ya lo sé. Por eso Jorge no ha podido estar con nosotros hoy. Pero me refiero, ¿saben que estas aquí?

En ese “aquí”, había un claro matiz implícito, que incluía de una manera amplia el lugar, la indumentaria y la conducta.

-No. Pero creo que tampoco tienen porque enterarse –añadí con picardía.

-¡Ja, ja, ja! -rió con corrección don Javier. A pesar de conocerlo desde que nací, mis padres me habían enseñado a tratar de don a sus compañeros, todos gente con carrera y título universitario. –Bueno, ceo que ya empiezas a ser una mujercita, y sabes lo que haces. Pero ten cuidado. Si te veo demasiado desmandada, te llevaré a casa de la oreja.

-Por supuesto. Pero deme un beso, que aún.

Me alcé entonces de puntillas, es decir, el poco margen que me dejaba la posición ya de por sí inclinada en que los mantenían mis tacones, para darle dos besos, procurando aplastar y restregar bien mis tetas contra su pecho. Más que verla, capté su turbación y excitación. Cuando me retiré, no dijo nada. Procedí entonces a besar a los demás, restregando a cada uno de ellos mis melones de forma como distraída. Y entonces vi a Francisco. Era este uno más de la oficina, pero el más guapo de todos. Desde que lo vi por primera vez hace un par de años, cuando acudía con mi madre a llevarle unos papeles a mi padre, se me viene cayendo la baba con él. Mi madre también le pone ojitos, ese se hace evidente a ojos de otra mujer, pero lo suyo es solo una admiración de su atractivo físico, sin que en ningún momento haya considerado seriamente la posibilidad de serle infiel a mi padre. Antes de conocerlo, tuvo otros novios, e incluso me consta que en los años de casada le fue infiel alguna vez, pero era algo superado, perdonado por mi padre y lamentado por mi madre, que no había vuelto ni volvería a repetirse. En cambio, no tenía porque ser igual conmigo.

-Hola Francisco –le saludé muy especialmente. No provocativa, pero si mirándole de una manera que le dejara claro que me gustaba. Claro que él ya debía saberlo. A sus treintaitantos o cuarenta años, no debía serle muy difícil leer en la mirada de una colegiala. Deteniéndome más que en los demás, y con más intensidad, repetí el proeso de restregar mis senos, mirándole a los ojos. En cualquier caso, siguió pareciendo algo casual que, no obstante, consiguió turbarlo en cierta medida.

Hablamos un rato, entre risas y bromas, sin que en ningún momento dejara de sentir aquellas lascivas miradas sobre mis tetas, o intentando atravesar la fina tela de mi vestido a mis espaldas, para devorar con los ojos mis volutuosas formas de mujer.

-Bueno, os dejo. Voy a volver con mis amigos.

-Vale, guapa. Diviértete. Pero ten cuidado con lo que tomas.

-No os preocupéis. Sé cuidarme.

Con una sonrisa, volví con mi chico y los otros.

-¿Qué? ¿Ya los saludaste? Parece que te gusta el guaperas rubiales ese.

Sonreí con picardía.

-Me gusta. Pero no se la voy a mamar a él hoy, sino a ti.

El chaval me devolvió la sonrisa, y comenzamos a bailar de nuevo. Así transcurrieron unos 15 minutos, hasta que una mano se posó sobre mi hombro, a la vez que una masculina voz masculina intentaba hacerse audible sobre la música.

-¡Perdona, Lorena!

Era Francisco.

-¿Sabes donde está el aseo?

Intenté explicarle, pero era un tanto complicado, y más bajo los altavoces que nos encontrábamos, sin que se entendieran la mitad de mis palabras. Le hice entender entonces que me siguiera, cogiéndole de la mano. De esta manera, le acompañé hasta allí. NO sé como, lo hice hasta dentro del mismo servicio de chicos.

-Bueno, yo me salgo –comenté un tanto turbada, no por timidez, sino por encontrarme casi sin darme cuenta allí.

-OK ¡Espera! –me detuvo cuando ya salía. –No hay pestillo en el wc.

-¿Quieres cagar?

Me dio vergüenza emplear esa palabra, pero es que no se me ocurrió otra en ese momento.

-Bueno…no. Ya sabes.

Lo miré y entendí.

-Vale, yo te aguanto la puerta.

Entramos entonces, y yo me poyé la espalda contra esta, mientras él sacaba la bolsita para hacerse una raya. Ahora sí comenzaba a estar bastante turbada. Estaba en el servicio de un pub, en un espacio reducido a un escaso metro y medio cuadrado, con el hombre que me gustaba desde hacía mucho.

-Lorena…de esto no hace falta que se entere tu padre ¿OK?

-Pareces tonto –contesté con una sonrisa, y él me la devolvió.

-¿Quieres una?

Parecía tan turbado como yo. Obviamente, no le resultaba cómodo encontrarse en un espacio tan reducido con la niña a la que conocía desde los 12 años, transformada en una explosiva mujer que a escasos 50 ctms de su cara exponía sus tetas prácticamente desnudas. La proposición de invitar a una raya a una menor, había surgido sin pensar en ello, automáticamente, como si con una amiga normal se encontrara.

-Si me meto una, voy a ponerme muy cachonda –contesté sinceramente.

-¿Más? –contestó él de manera igualmente sincera. No había sarcasmo, provocación ni tentación en su voz, solo hacía una observación serena de lo que veía. Alargando el brazo, tomo una teta en su mano, acariciándola y sobándola suavemente, pellizcándome el pezón. Cerré los ojos y suspiré, dejándome embargar por el placer. Después, me arrodillé ante él para desabrochar los botones de su bragueta, y comenzar a mamar su polla. Durante unos segundos, se dejó hacer, para después apartarse, retirando su miembro de mi boca. Lo miré sorprendida en principio.

-Esto no puede ser, Lorena.

Acepté, poniéndome en pie avergonzada. Deseaba con todas mis fuerzas arrodillarme de nuevo para reiniciar la mamada, sentir de nuevo sus manos en mis tetas, pero me moría de vergüenza por el corte que me había pegado.

-Vamos, los demás se van a mosquear si tardamos. Nos han visto entrar juntos.

-Si.

Salimos, pero no volví yo ya con mi chico y su grupo. Después de haber probado la pollada Francisco, ninguna otra me podía servir de sustituta. Andaba loca por sentir una en mi boca o taladrando mis entrañas, pero esta debía ser la de Francisco. E iba a serlo. No sabía como, pero la decisión estaba tomada. Esa noche me follaría.

Más cachonda que nunca, comencé a bailar entre ellos y con ellos con descaro. Me respetaban todos como hija de su compañero, pero sus miradas no me observaban como tal, sino como una viciosa y explosiva lolita que ante ellos se exhibía sin pudor, como una consumada calientapollas. Y era evidente que gozaba con ello. Entre mis provocaciones y el alcohol, los ánimos fueron subiendo poco a poco.

Pronto vino el chaval a decirme que se iban al pueblo, que si me iba con ellos o me quedaba.

-Estoy con los compañeros de mi padre, Iván. Están celebrando algo ¿Podíes llevarme vosotros a casa después?

-Claro, no te preocupes.

-Vale, me quedo entonces.

-Bueno, como quieras.

-¿No te enfadas?

-Hombre…

-Te prometo que otro día seré solo para ti –le dije melosa, sin que resultasen audibles mis palabras para los demás. –Te haré todo lo que quieras.

Iván sonrió.

-¿Me lo prometes?

Inclinándome hacia delante, me alcé sobre los pies para besar sus labios, a la vez que colocaba la palma de mi mano en su paquete, sin que nadie se diera cuenta.

-Te lo prometo. Mantén estos llenos para mí. Soy muy golosa.

El chico se fue más contento que unas castañuelas, con una erección de gorila, y yo me quedé allí, con los compañeros de mi padre. Fui bailando con todos, quedando más o menos en el centro y turnándome. Al Principio, me trataban como a la benjamina, algo así como la mascota intocable, pero pronto, los abrazos y contoneos pasaron a ser más sensuales, jugando al borde de la insinuación, sin que nadie se atreviese a dar un paso más allá. Pero resultaba obvio que, en cualquier momento, lo iban a dar. Estaba más que claro que la hija de su compañero de oficina, era un zorrón que venía pidiendo guerra. Nunca antes la habían visto comportarse de esa manera, pero ahora era una evidente realidad.

-Dime, Lorena ¿saben tus padres que te viste así?

-¿Qué va? ¿Estás loco?

-¿De donde has sacado la ropa entonces?

-¿No te gusta?

-¡Me encanta! ¡Estás deliciosa con ella!

El gordo cincuentón babeaba ahora mirándome las tetas sin disimulo. Hacía trato que había perdido el recato, azuzado por don “Jhonye Walter”, e incitado por mí misma, que ante él procuraba mecerlas y bambolearlas lo más posible, disfrutando de la forma tan descarada en que las observaba.

-Es de mi madre el vestido. Me lo puse sin que ella lo supiera.

Mentí. En realidad, guardaba estas prendas y mi maquillaje en la casa de la hermana mayor de una amiga de mi misma edad, Roxana, con la cual había llegado a un acuerdo. Usaba aquella poso más o menos la misma talla que yo, siendo nuestras formas parecidas. Vive ella con su novio –por cierto, un pedazo de mazizo que me he jurado tirarme-, y propuse yo comprar algunas de aquellas que nos gustasen a ambas, entre las dos. Venía esto bien a su algo ajustada economía doméstica, resultándole más barata la compra de algunas de las más caras de aquella manera. Yo solo las usaría de vez en cuando, y ella las tendría a sus disposición constantemente, a cambio de dejarme también maquillarme y cambiarme en su casa, pues obviamente, no podía salir de la mía así. Después, era un morbazo pasear por la calle así vestida y maquillada, sintiendo como me miraba la gente. Pero vamos, no tenía porque decir la verdad, y me resultaba morboso jugar con la imagen de mi madre.

-¿De tu madre? ¿Consuelo usa esa ropa?

-Tú ya sabes como es ella.

Sonreí con complicidad. Suponía que, conociéndonos de toda la vida, debía don Javier estar al tanto de aquella infidelidad de mamá. Hubiera dado lo que fuera por tener una madre bien zorra, que adornara la cabeza de mi padre con monumentales cuernos. Sin no la tenía, nada me impedía inventármela. Don Javier me miró extrañado.

-De tal palo, tal astilla –sentencié guiñándole un ojo con una sonrisa.

Seguí bailando con unos y otros, subiendo de tono cada vez más el trato, hasta que en con momento dado, sentí una palmada en mi culo. Sentí un escalofrío, pero sonreí. Era algo que se veía venir y se sabía que iba a ocurrir en cualquier momento. Yo lo deseaba, lo había deseado y provocado, y ahora no quería que una inseguridad en el momento más inoportuno, lo echase todo a perder. No fue así. Conseguí ocular esta, y gradualmente la cosa fue yendo a más. Al cabo de un rato, me había besado y sobado con varios de ellos.

-¡Escuchadme! –requirió en un momento dado don Javier, teniéndome tomada de la cintura. –Estamos alegres, tenemos una fiesta que celebrar y un zorrón para hacerlo ¿Dónde vamos?

Comenzaron a disertar entonces. La mayoría eran casados. A decir verdad, todos parecían serlo, y obviamente no resultaba posible ir a sus casas. Tampoco a un hotel, siendo como era yo menor.

-¿Tú que dices, bombón? Te la vamos a meter por todos lados ¿Conoces algún sitio donde podamos ir donde no nos molesten?–me preguntó con voz de haberse pasado un poquito ya con la bebida, echándome a la cara su etílico aliento. Normalmente, esto puede producirme arcadas. Es repugnante y lo odio. Pero en ese momento me resultó excitante. Le sonreí receptiva.

-Claro que sí, cariño. Mis padres no volverán hasta esta madrugada, y mi hermano duerme fuera. Mi casa está sola, y mi cama esperando.

-Vamos pues.

-Abandonamos entonces el local, dirigiéndonos a los coches. Habían venido en dos, 1 Mercedes y un BMW, grandes y espaciosos.

-Dejad que la chica se siente delante. Irá más cómoda.

-De ninguna manera. Yo voy detrás, y en medio. Quiero viajar “bien escoltada”.

Obviamente, no pusieron pegas. Me senté entonces en el centro, con un hombre a cada lado. Arrancamos y salimos de allí. Ya en carretera, empezaron a mirarme estos y el copiloto, el conductor por el retrovisor, las tetas. Yo sonreí.

-Oye…vaya tetas tienes, ¿no?

-¡Ya ves! ¿Por qué no nos las enseñas?

Ni corta ni perezosa, deje caer los tirantes de mi vestido, desnudando mis enormes tetas ante sus ojos. Se quedaron en el acto embobados, si acertar a decir palabra. Incluso casi tuvimos un accidente, por lo cual hube de pedir al conductor que centrara su atención en la carretera.

-No te preocupes. Vas a tener todo el tiempo que quieras para mirarlas. Si quieres me puedes hacer fotos de recuerdo inclusive.

Consolado con la promesa, se centró en lo suyo, mientras los demás continuaban como hipnotizados mirándomelas, como sin acabar de creer que semejante masa de carne que ante ellos lucía expuesta, fuera real.

-¿Qué os pasa? ¿Vais a quedaros así, adorándolas sin más? ¡Vamos, tocádmelas! ¡Sobadme, coño!

No hubo que repetírselo, sin que mis tetas permanecieran ni un segundo más expuestas ya, hasta que llegamos a casa. Todo el camino, fueron los dos mamando de ellas y sobándomelas, mientras el copiloto girado me hacía un dedo sorprendido al comprobar que no llevaba bragas, haciéndome correr entre unos y otros constantemente hasta que llegamos a casa. No sabría decir si correspondió a varios orgasmos, o más bien a uno único, intenso y continuado, que empapado mi vestido y la tapicería de coche como si me hubiese meado.

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Entramos a mi casa lo más discretamente que pudimos. Está esta situada en una urbanización de bungalows en una zona residencial, por lo cual tampoco cantaba tanto como si hubiésemos tenido que entrar a un portal y subir en ascensor. Ya dentro, la cosa se disparó. Noté totalmente perdido el respeto que, aunque en un mínimo irrenunciable, habían mantenido hasta llegar, comenzando a tratarme ahora de manera bastante más brusca y salvaje. Seguramente se debía al hecho de que el efecto del alcohol había tenido más tiempo para actuar en su cerebro, y ahora resultaban más afectados. Sin embargo, no me molestó para nada, sino que, todo lo contrario, me encantó. Pronto mis tetas estaban de nuevo fuera del vestido, y no mucho más tarde este mismo fue a parar a algún rincón olvidado. Así, totalmente en pelotas, me tomaron por su criada, y me obligaron a servirles bebidas y prepararles cóckteles que me hacían agitar ante ellos, bamboleando mis tetas. Una vez servidos y cómodamente sentados, me hicieron ir mamándosela a todos, de uno en uno y sin que llegaran a correrse. Mientras así estaba, inclinada ante uno de ellos, a otro se le ocurrió la idea de sorprenderme desde atrás, metiéndome un dedo en el culo. Lo acepté gustosa, emitiendo un ahogado gemido de placer, sin soltar el rabo que ocupaba mi boca.

-¡Será…! ¡La niña es un putón desorejado! ¡Pero del todo!

-¡Jodr, quien la ha visto y quien la ve! Tan modosita que parece cuando va con su madre o su padre.

Yo estaba en la gloria mamando pollas y viéndome así tratada.

-Bueno, ya está bien –intervino don Javier. -Ahora a follar. ¿Sabes poner un condón con la boca?

-Claro –contesté sonriente.

-Pues hala, ven para acá.

Acercándome de rodillas, tomé el preservativo que me ofrecía, rompiendo el papel.

-¿No se fía de follarme sin condón, don Javier?

Su rostro reflejó confusión, duda.

-No se preocupe, lo entiendo. Yo podría hacérmelo con todos ustedes a pelo encantada, pero comprendo que tomen precauciones. A saber lo que les pude pegar un putón como yo.

¡Me encanta humillarme ante los demás!

-No tengan problema en hacérmelo saber. Sé lo que soy, y sepan ustedes que lo que más me excita en el mundo es que me humillen y abusen de mí. Eso sí, quiero que lo graben todo.

-¿Cómo, preguntaron algunos sorprendidos?

-Lo que han oído. En uno de los cajones del mueble junto al televisor, encontrarán una cámara.

La cara de los tipos reflejaba estupefacción.

-¡Oh, vamos! No se preocupen. No hace falta que graben sus rostros, con lo cual no podrán ser reconocidos, ni podrá servir a nadie para un eventual chantaje. Eso sí, procuren que mi cara sí se vea bien y resulte reconocible. Voy a regalarles copias de este CD, y me gustaría que la enseñaran a sus amistades, sin son conocidos de mi familia mejor.

-¡Será zorra! –fue el murmullo generalizado.

A partir de ahí, cambió el chip de la reunión, pasando a ser concebida como un mero juguete sexual, siempre ante la indiscreta mirada de la cámara. Me puse el condón en la boca y se lo coloqué, comenzando a mamar excitándome tremendamente con su blanda barriga. Era supermorboso sentir contra mi frente y ojos toda esa masa de grasa, que yo tocaba y sobaba apretando entre mis manos, totalmente extasiada. En un momento dado, me subí al sillón sobre él., colocando una rodilla a cada uno de sus costados y sentándome sobre él, clavándome su diminuta polla. Era esta bastante ridícula, pero me daba igual. El tamaño importa, y muccho, dependiendo la mujer de que se trate. A mí me encantan las pollas enormes. Es algo psicológico, me excita sobre manera verlas y sentirlas, como a vosotros puedan excitaros las tetas grandes. Pero vamos, en momentos de vicio y morbo extremos como aquellos, cualquier cosa la agarras por el lado de la perversión y contribuye a excitarte. De la misma manera que el fétido aliento del gordo me había puesto cachonda, su minúscula polla me arrancaba ahora tan profundos suspiros de placer que ni Mandinga.

-¿Qué le parece, don Javier? Tengo fotos de niña en la que me tiene sentada en sus rodillas ¿Cuál de las ocasiones le resulta más placentera?

-¡Puta! –me insultó mientras me sobaba desaforado las tetas - ¿Cómo puedes tener tanto vicio?

-Siempre lo tuve. Si en aquel entonces se hubiera sacado la polla, muy probablemente se la hubiera mamado igualmente.

-¡Zorra!

-¡Grandísima, don Javier! Ya se lo he dicho, lo llevo en la sangre.

Pronto el gordo se corrió. Sonreí y le besé en ñla boca, metiéndole la lengua hasta la garganta y saboreando su saliva, hasta que su polla salió por si misma de mi coño. Iba a levantarme cuando me interrumpió.

-¡Espera!

No sabía lo que quería, pero le vi sacarse con cuidado el condón.

-Desde luego, no se me ocurriría follarme a una guarra como tú sin condón. Pero para ti es un honor que no mereces nuestro semen, y no puedes dejar perderlo sí te concedemos el privilegio de beberlo.

Diciendo esto, me metió el condón en la boca, y yo recibí gustosa. No es un sabor agradable el del semen. Todas esas menciones a ese belicoso manjar, son pura fábula. Pero la verdad es que tampoco resulta desagradable, una vez vencida la repugnancia natural de las primeras veces. Si acaso, deja una sensación ligeramente irritante en la garganta, pero que no llega a suponer una molestia y, en cambio, si se aprende a disfrutar del morbo que puede ofrecer, se puede llegara encontrar realmente delicioso, no por su sabor en sí, sino por este morbo que ofrece. Personalmente, adoro tragar semen, aunque en mis comienzos me resultó muy repugnante y me producía arcadas, luego entiendo que hayan mujeres que nunca superen esa fase, si no consiguen encontrar el morbo que lo consigue.

Después de don Javier, fueron pasando por mi coño todos los demás, acabando de una manera u otra la yeta de cada uno de ellos en mi estómago. Ninguno quiso ser menos. También insistieron casi todos en taladrarme el culo igualmente, pero insistí en que no. No es que no lo tuviera abierto, que lo estaba de sobra, pero ese regalo lo guardaba exclusivamente para mi favorito, Francisco. En efecto, fue este el que finalmente, ante la mirada envidiosa de todos, me lo reventó finalmente. Grité como no había gritado en toda la tarde, llorando de placer. Pero no quiso correrse así, sino que, quitándose el condón.

-Quiero terminar con una cubana, en tu cara y tus tetas.

-Lo que desees, mi amor –accedí arrodillándome ante él. Comencé a hacerle entonces la demandada cubana, comenzando el a bufar a consecuencia del placer producido Ens. Polla entre mis tetas. Yo le miraba lasciva, intentando parecer todo lo guarra que pudiera. El hizo gesto entonces de acaparar saliva para escupir, y yo me separé, sacando pecho y levantando mis tetas con las manos para recibirla gustosa. Cayó entonces largo el salivazo en mi canalillo. Saqué yo mi lengua para recaudar para mi golosa boca parte de ella, pero llegué tarde. Sonriente, comencé a restregar con mis dedos su plateada lluvia sobre mis tetas. El volvió a hacer acopio de saliva entonces, y yo la boca todo lo que pude, sacando la lengua y preparándome a recibirla deseosa. Él se agachó, y esta vez fue todo el escupitajo a parar deliciosamente al fondo de mi garganta.

Terminé la cubana y recibí su leche en mi cara y tetas, como había sido su deseo, pero recogiéndola después con su polla para llevármela ala boca y degustarla golosa. Si en los demás lo había hecho por petición de ellos, ahora era yo la que me moría por beber el semen de mi hombre. Sonreí, y él escupió de nuevo, esta vez en mi cara, llenándola de su salivazo. Mi sonrisa se hizo aún más grande, y comencé a recibir sin perderla salivazos de todos los presente ¡Me encantaba aquello! Eso sí, no los tragué como había hecho con los de Francisco.

-¿Y bien? ¿Vais a dejarme así?

No parecían entender.

-¿No vais a limpiarme?

Alguno comenzó a apuntarme entonces con su polla con dudas. Al ver que mi sonrisa se mantenía, supieron a que me refería.

-Vamos a la bañera.

-No, aquí.

-¿Cómo?

-Hacedlo aquí mismo.

-Pero…vamos a encharcar el suelo.

-No os preocupéis por eso. Ya lo limpiaré yo después.

Dudando un poco al principio, se colocaron a mi alrededor, comenzando a mearme copiosamente y sin reparo después. Yo recibía encantada su lluvia dorada en mi cara sonriente, eso sí, con los ojos fuertemente cerrados. Si no lo habéis probado y alguna vez lo hacéis, procurad que no entre el pipi en ellos. El semen puede resultar como el agua, depende, pero el orín escuece que no veas.

Una vez acabada la ducha de orina, me llevaron de la mano al aseo, pues no podía abrir los ojos. Después, tras una ducha, volví a ponerme el vestido y los zapatos.

-Por favor, ¿podríais acercarme a casa de una amiga?

Deseaba que me llevaran a donde Roxana. Allí podría cambiarme de nuevo, y regresar a mi casa con la ropa con que salí de ella. Podría haberme quedado en casa y haberlo hecho otro día, pero si mis padres hubieran reparado en su ausencia…Bueno, tampoco hubiese sido muy complicado inventar alguna excusa, pero pudiéndolo hacer perfecto, ¿para qué?

Por supuesto, Francisco fue el elegido para hacerlo.

-No conocía esta faceta tuya. Ni yo ni nadie. En realidad, no resultaba siquiera imaginable.

-Mentiroso –le ataqué simpáticamente.

-¿Por qué me lo llamas?

-¡Oh, vamos! Tengo una cara de zorra que salta a la vista. Mis compañeros de clase, dicen que tengo boca de mamona, y que muevo el culo como una puta al andar ¿me vas a decir que unos niños se han dado cuenta, y todos unos hombrecitos no?

-Bueno…

-Francisco…soy hija de mi madre –aproveché para retomar el tema. No resistía la tentación de echar mierda sobre el nombre de mi padre. La tonta de mi madre no sabía lo que se perdía siendo fiel, pero yo deseaba una madre puta, y si no la tenía estaba dispuesta a inventármela.

-No sé qué quieres decir.

Entendí que Francisco nos conocía tan solo desde hacía dos años, y seguramente no sabía de los trapos sucios de mi familia. Después de todo, no era esto algo de lo que la gente hablase normalmente.

-¿No lo sabes? ¡Oh, vamos! ¡En la oficina todos lo saben¡ ¿No te han cintado nada Javier, Julian y los demás?

-Bueno…no. Pero tampoco es necesario que me digas nada. Supongo que son cosas de tus padres.

-¿Cómo que no? Mi madre es la mayor de las putas, y yo estoy orgullosa de ser su hija. ¿Acaso no has visto la cara con que te mira?

Me miró sorprendido por mi media verdad. Obviamente lo miraba, pero no con las intenciones y deseo que yo insinuaba.

-Te tiene tantas ganas o más que yo. Por ahí ahora –le indiqué.

Llegamos ante la calle que llevaba al portal de Roxana. Eran ya las 10 de la noche.

-Bueno, ¿qué?

-¿Cómo que qué? –me repondió.

-¿Voy a volver a verte? Quiero decir…ya sabes.

Me miró enigmáticamente.

-¿Lo deseas?

-¡Vaya pregunta! Llevo dos años babeando contigo.

Sonrió.

-Es todo un halago.

-Tómalo como tal, de una rendida admiradora.

Asintió.

-¿Entonces?

-Sabes que soy casado.

-No me importa. Si no lo has notado, soy bastante putón.

-¡Ja, ja, ja! –reímos.

-¿Qué dices? ¿Te apetece tener una putita jovencita? ¿Una lolita lasciva con la cual dejar vía libre a todas tus perversiones? De ti, estoy dispuesta a aceptarlo todo. Es decir, si no te doy asco después de lo que has visto.

Alargó una mano entonces para tocarme una teta, sobándola, apreciando su volumen y tacto.

-¿Es eso un sí?

-¿Tú que crees? ¿Quién renunciaría a una bomba sexual como tú? Los orines y salivazos se han ido con la ducha, y lo que queda son tus tetas, tu belleza y tu vicio desorbitado.

Sonreí ilusionada, lanzándome sobre él para besarlo, fundiéndonos en un apasionado morreo.

-Antes de irme, quiero que hagas una cosa.

-Dime

-Baja del coche.

Intrigado obedeció, dando la vuelta. Entonces, me arrodillé ante él.

-Méame.

-¿Cómo?

-Que me mees. Quiero irme a la cama con tu olor en mi cuerpo. Esta noche no me ducharé. Ni quizá mañana. Intentaré llevarlo sobre mi piel todo el tiempo posible. Quiero que me marques como tuya.

-Pero…tu ropa…

-Quiero caminar así por la calle. Vamos.

Sorprendido, comenzó a desabrocharse los botones de su bragueta, sacando su polla y apuntando directamente a mi cara.

-Vamos…riégame toda, pero especialmente apunta bien a mi cara, boca y tetas.

Abrí esta entonces, y el comenzó a mear abundantemente. A diferencia de lo que había hecho antes, su pipí sí lo ingerí, y con gran placer ¿Recordáis lo que os he dicho del sabor del semen? Pues bien, el del orín sí puede llegar a ser delicioso objetivamente. Cuando tiene una alta concentración de minerales y sales, esto es, cuando sale muy amarillo, está muy fuerte y no se puede beber, al menos saboreándolo. En cambio, cuando es incoloro y diluido, es delicioso.

Me regó pues entera, empapando completamente mi vestido y cabellos, cubriendo por entero mi piel que ya era suya, y yendo a parar gran parte de él a mi estómago. Después, me dio un pañuelo para secarme los ojos y se fue, dejándome en plena calle, cubierta de su orina. Feliz, me dirigí a la portería. En llegar a casa de Roxana, iba a tener que hacerme un dedo.

COMENTARIO

Aviso; no es este un relato que pretenda pasar por real, ni resultar creíble. Por tanto, no es un objetivo en él la credibilidad. Lo digo por aquellos que comentan después que es poco creíble. Si lo que deseas es excitarte y pasar un buen y morboso rato sin más leyendo, adelante, es posible que “La saga de Lorena” sea lo que buscas, o puede que no. Solo después de leerla lo sabrás. Si en cambio, quieres algo que resulte creíble, olvídate de películas porno, de estos relatos y demás, y vete a algún mirador donde las parejas vayan en sus coches en busca de intimidad, es lo más aconsejable.

Por último; nadie se sienta ofendido por el tema de los menores, la droga y demás. Digo lo mismo que en el párrafo anterior. Esto es un relato de fantasía, no algo que se desee ver convertido en realidad ¿OK? Tengo dos hijas, y soy la primera que mantiene que los chicos son el futuro, y hay que protegerlos sobre todo. Quizá sean fantasías que me hubiera gustado vivir en primera persona, e incluso que en algún punto haya vivido algo parecido, que no igual, pero no lo haría extrapolable a otras personas para excitarme yo. Insisto, algo parecido, no igual. No tiene por qué ser más o menos intenso, solo diferente, como la diferencia entre nadar en la playa con todas sus olas y demás, o hacerlo en una tranquila piscina.

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Ella me guio

Tuesday, May 6th, 2008

En marzo mi mama se fue de casa para un paseo y me dejo a cargo de la casa por seis días eso me alegro mucho por q así era totalmente libre de hacer lo q a mi se me diera la gana yo es taba muy aburrido ya al tercer día de estar solo así q llame una amiga q siempre me había llamado la atención como mujer y como persona  pensé en invitarla a Salir por la noche y ella acepto sin ningún reparo de irse con migo a tomarse unas cervezas a un bar y ya de hay quien sabe le dije y ella me comento ya veremos nos encontramos a las ocho de la noche en un bar muy cercano a mi casa ella venia preciosa y demasiado candente como para no notarlo y tener una erección en el momento de saludarme estaba vestida de una falda demasiado corta una camiseta muy ajustada con muy buen escote por lo q sus senos se veían muy abultados y deliciosos nos sentamos y comenzamos a hablar de cosas sin importancia mientras se pedían mas y mas cervezas yo ya me sentía un poco tomado y ella estaba con una actitud muy suelta y coqueta lo q me ponía a mil ella subió su pie por mi pierna debajo de la mesa mirándome a los ojos lo q me indico mi siguiente paso me acerque ha ella y agarre sus manos mientras la besaba apasionadamente el bar era muy oscuro yo aproveche y comencé a besarle el cuello mientas q acariciaba su espalda le dije q esto podría subir de tono ella me respondió esta bien pero yo quiero decidir q pase yo me puse demasiado arrecho con esa respuesta mientras me besaba nos dirigimos a mi casa y pasamos por una licorera compre una botella de ron ya q era sabido por mi q le gustaba el ron mientras hace el amor lo q yo planeaba dejarme hacer con mucha calma llegamos ha mi casa serví un trago se lo brinde y comencé ha besarla en la sala ella me detuvo me puso su dedo en la boca después de sumergirlo en su trago yo lo chupe levente y ella me guio hasta mi cama me acostó y se fue un momento pidiéndome q no me moviera luego regreso ya mas cómoda como se veía de sexy en ropa interior me puso una venda en los ojos y comenzó ha besarme yo dirigí mis manos directamente a sus senos mientras ella me quitaba la camisa y me besaba el pecho pasando su  lengua hasta mis abdominales  me puso su mano en mi cabeza y me dirigió lentamente a sus senos los besaba por todo el rededor y chapaba sus pezones mientras la mordía suavemente esto la encendía mucho  y no podía ocultar sus gemidos me guio mis manos a mi cama y los amarro con otras de las telas q utilizo para mis ojos q seguían vendados ella me beso mi boca mientras desabrochaba mi pantalón me beso el cuello y de nuevo volvió ha basar  mis abdominales besándome  agarro mi pene con las manos y comenzó a masturbarlo lentanmente me dio de tomar un trago de ron y me rego un poco en mi pecho mientras me masturbaba besaba mi pecho limpiando mi pecho de ron me beso en la boca q delicia sabia el beso con el ron en sus labios luego comenzó ha chupármela delicadamente mientras q con su mano acariciaba mis huevos luego con su lengua comenzó ha lamerme debajo de mis huevos para después chuparlos y volver a mamar mi pene yo estaba a punto  de correrme  ella lo noto y dejo de mamarmelo para colocar sus piernas abiertas sobre mi cara “ahora juli ya sabes q quiero q hagas” yo ni corto ni perezoso  comencé ha lamerla rápidamente  introducía y sacaba mi lengua  lentamente saboreando sus jugos esto la hacia gemir de una manera muy ruidosa decía cosas q me hacían desear seguir lamiéndola hasta q consiguiera su orgasmo “ haaa si q rica lengua no sabes cuanto imagine tenerte así haciéndolo q pida” yi seguía lamiéndola pero esta ves lamia solo su clítoris le pedía q me dejara soltar una de mis manos ella me lo concedió inmediatamente comencé a meter mis dedos en su vagina sin dejar de lamer su clítoris de forma circular movía mis dedos lentamente ya podía dejar entrar tres de ello sin dificultad deje de lamerla y movía mis dedos rápidamente haciendo q vibraran dentro de ella se movía frenéticamente del placer luego de un momento ha otro retiro mi mano no sin antes  lamer mis dedos y sentir sus propios jugos para luego besarme y volver ha amarrar mi mano se coloco encima mio y comenzó ha cabalgarme nuestros cuerpos se unían para moverse a la misma ves friccionando nuestras piernas mientras yo hacia un esfuerzo  por levantarla aun en mi precaria situación amarrado  ella comenzó a moverse levemente de un lado ha otro y sus gemidos se hacían mas fuertes yo trataba aguantar mas lo q era un inminente torrente de leche dentro de su ser ella se agarro de mi pecho clavándome las uñas mientras nuestros explotaban en un orgasmo sensacional después de recostarse en mi y besarme de nuevo me soltó las manos q inmediatamente la abrazaron y  logre ponerla debajo de mi era mi turno de  consentirla comencé a besar sus piernas y acariciar sus senos pellizcando sus pezones  cuando por fin estuve listo para penetrarla de nuevo introduje mi pene dentro de sus ser mientras la besaba y colocaba sus piernas encima de mis hombros  la penetraba con el un ritmo suave y fuerte como a mi me gusta mientras ella se ponía los dedos en su vulva y y se acariciaba dulcemente  luego de un rato la penetre mas rápido y ella comenzó ha hacer vibrar su mano sobre su ser en un momento ella estallo en otro orgasmo mientras yo seguía penetrándola poco después iba ha correrme asi q le dije q recibiera mi leche saque mi pene y me masturbe duro delante de le bañe todos sus senos y un poco de su cuello ella comenzó ha limpiarse con sus dedos para luego meterlos en medio de nuestras bocas nos  recostamos exhaustos  mientras bebíamos mas ron y nos besábamos y yo le pedía q amaneciera en casa con migo igual nadie vendrá a molestar ella acepto al día siguiente bueno eso es otra historia,,,,,

 
julian ky…

zorritas zorritas

Estrene a mi Tierna prima Karla

Tuesday, May 6th, 2008

Les voy a platicar quien soy:

Me llamo Jesús Amadeus y soy del norte del país, fornido, alto, varonil, 38 años, serio y agradable; soy Psicólogo. Desde adolescente viaje a la ciudad de México para realizar mis estudios y desde entonces he recorrido todos los estados de la Republica, conozco también algunos países y me considero hombre de mundo. Creía saber todo, conocer de todo hasta en el sexo me calificaba como un plus. Mi historia… Mi sueño comienza así:

Cuando llegue a la ciudad de México a los 16 años, me aloje en casa de un tío el cual vivía con su esposa y mis primos, ellos eran cinco, entre los que se encontraba Karla, una encantadora niña de 13 años, jovial, alegre y llena de vitalidad, propia de una belleza angelical. Me había electrizado con su candor pues la última vez que la vi, había sido 3 años atrás. Allí estaba, ella tierna e ingenua y yo en similitud ingenuo y aturdido por esa muñeca ahora desconocida para mi; me había enamorado, esa era la realidad, enamorado yo desde el primer encuentro con Karla.

Fue fácil el proceso de adaptación a mi nueva vida en la ciudad de México, y para Karla se había tornado diferente pues su madre le daba un trato inadecuado a una chica de su edad, la insultaba como si no fuese hija suya; ese fue el ingrediente principal que daría sentido a nuestras vidas, pues ahora  nos teníamos el uno al otro. Así pasaron 4 años de amor en silencio, con pequeños roces sin intenciones aparentes y después intencionadas, luego caricias sutiles e insinuaciones muy ocultas, de allí pasamos a las caricias con intención plena y sin insinuaciones.  Pero siempre conteniéndonos, sin ir mas allá, sin nunca mencionarlo eran roces y caricias mudas.

Hasta que el inminente día llegó; esa vez yo arribe a casa del tío, la cual en un principio aparentaba silencio, pase a una recamara y la tía estaba mas que dormida, casi “muerta”, seguí para llegar hasta la recamara que yo ocupaba y en el baño que estaba intermedio a todos los cuartos, se escuchaba la regadera, pensé: “lo mas seguro es que la perezosa de la tía dejo la llave de la ducha abierta”; entre con intención de cerrarla y mi sorpresa fue enorme, realmente inmensa, tanto que aun me agobia el recuerdo.

Era el mismo cielo, era un baño grande y blanco, lleno de vapor que asemejaba nubes y tras ellas una figura Celestial que mas que bañarse parecía acariciarse, pues la piel suya era una piel tersa, limpia y embriagante; las calientes gotas de agua caían y se deslizaban lujuriosas por toda su piel y ardientes hilos de agua le arrancaban la mezquina espuma que aun la vestía y ya sin ella me mostraba un paisaje digno de ángeles y dioses.

Allí frente a mis pupilas, una mano jabonosa rozaba los botones de sus senos y la otra  mano, con más fortuna, alisaba los escasos y sedosos hilos que en su monte de venus  florecían. Luego la mano afortunada subía por el vientre, pasaba entre su pecho, acariciaba el largo cuello y se introducía en la boca, tocando la lengua con un dedo y así daba tregua a la otra mano,  permitiéndole hurgar en los pétalos de su capullo, allí unos dedos artesanos daban forma a una efímera obra de arte, que al asomar era su ruborizado clítoris y este desaparecía después de un ahogado gemido de placer. Mi sorpresa fue mayor cuando Karla entre espasmos y gemidos tomo un “duché” vaginal que allí tenia (era de su madre) y lo comenzó a pasear tras de sus tersas nalgas, lo unto de shampoo y lo deslizo por su  hermoso canal y hasta que encontró el lugar preciso, detuvo el vaivén por un instante, para luego comenzar su lenta invasión al interior de ese pequeño orificio; el avance del esbelto utensilio de plástico fue lento, cauteloso y candente pero arranco un suspiro y luego un gemido diciendo Amadeuuuus el cual me dejo atónito, quise entrar a tomarla y sustituir a ese artefacto, pero quizás lo fuerte de su gemido despertó al oso que roncaba en la recamara de al lado y ahora golpeaba la puerta increpando “Ya chamaca **++·## te vas a acabar el agua”.

Yo estaba a centímetros de esa patética mujer, tras la puerta y tras la cortina de baño estaba mi amada Karla, flotando en una nube de vapor con un orgasmo frustrado.

Yo era un témpano de hielo, con mi mano bajo el pantalón apretando el pene hinchado de excitación y,  tras puerta y cortina dos mujeres que me derretirían; una descargando su ira si me veía  pene en mano y en el baño con su hija desnuda (no iba a reflexionar los motivos), y la otra de lujuria y excitación por su orgasmo frustrado.

Pasaron 4 ó 5 segundos cuando Karla  atino a responder “ya mami, solo enjuago mi cabello, me seco y salgo”. Tras la puerta y ya lejos solo se escucho que su madre concluía “Date prisa” y sonaba un portazo en su recamara.

Cuando pensé que era la oportunidad de salir y estaba a punto de hacerlo, Karla atravesó la cortina, allí estábamos frente a frente de nuevo, pero ahora ella desnuda y yo vergonzosamente con mi mano sujetando mi ahora flácido pene, con una cara de estúpido asustado y atinando solo a decir “Perdón, creí que no estaba ocupado”. Ella, tierna y valiente me obsequio un beso en la mejilla y se despego de mi rozándonos los labios y asintió “Cuando mas excitada estaba te invoque, no se si es magia pero apareciste, ahora sal antes que mamá regrese”, me empujo hacia fuera tomando suavemente mi pene y cerro la puerta.

Todo ese día fue de intentos fallidos por estar cerca de ella, ya en la cena que por cierto fue como casi todas (aburrida y nada calida) mi tío pidió pan y no había, Karla se ofreció a ir por algunos a la tienda y yo a acompañarla; salimos corriendo, compramos pan de bolsa y regresamos corriendo, ya en el garaje,  la sujete por los hombros y baje mis manos por su espalda hasta llegar a sus prominentes nalgas, aferrándolas como temiendo que escaparan y le dije -“Cariño, ya no soporto esta angustia, siento que te deseo”. Y ella respondió -“No eres tu, somos los dos, mira: hoy nos quedamos a ver T V hasta que a todos les de sueño y después veremos que pasa”. Entramos a la casa y terminamos la cena. Apuramos el quehacer de la cocina y nos tiramos en la alfombra de la sala para ver la T V, el tío fue directo a dormir junto con los primos pequeños, mi primo el mayor a jugar con un video a su recamara y la tía se quedo dormida en el sofá. Media hora después, la cercanía de Karla me excito y ella lo noto bajo la delgada frazada que nos cubría; así comenzamos un dialogo en susurros diciendo ella:
-    Nunca he visto uno… bueno solo el tuyo en la tarde,  pero no lo vi bien.
-    No te creo.
-    No se trata de creer o de dudar, no conozco uno, en verdad.
-    Y tu novio.
-    El solo ha llegado a caricias tontas y desde un día que le confesé que me gustabas terminamos.
-    Y mi primo.
-    No seas tonto, desde que le salio vello en su pubis mi mama nos separo de cuarto y comenzó con sus pudores escandalosos y trabas mentales.
-    ¿quieres verlo bien?
-    Quiero verlo y tomarlo, quiero acariciarlo y que tu me acaricies y tengo miedo a la vez, pues no se si llegue a controlarme.
-    Yo iba a preguntarte eso, pues en el baño parecías una experta y te diste gusto como una Venus con aires de amazona.
-    En verdad solo aprendí a masturbar mi clítoris cuando tu hermana me enseño la vez que te vinieron a visitar, me dijo que si era aun virgen lo podía hacer por mi ano…   Esa vez me dio miedo y solo frotamos cada una nuestro clip, pero ahora que te vi espiando tras la cortina del baño, justo cuando sacaba fuego de mi botoncito, te imagine dentro de mi pero me dio miedo y solo atine a introducir en mi hoyito el “duche” de mamá.
-    ¿duele, lastima? ¿Qué se siente?
-    ¿quieres saber? –pregunto con una picardía excitante.
-    Quiero que me cuentes tus sensaciones.
-    Te puedo decir que fue fantástico y  eso no te haría saber la real sensación de tener algo dentro ¿Quiere saber lo que se siente? -Insistió.
-    Si. –Respondí. –Quiero saber.
Karla se puso rápidamente en pie y dijo a su madre:
-    Mami, vamos, anda vamos a la cama. –quien con tumbos y paso torpe alcanzo a llegar a su recamara, guiada por Karla. Cuando ella regreso a la sala, llevaba en sus manos el “duche” y la crema de afeitar de mi tío. No dijo nada y los coloco tras el sofá. Yo la tome a mi lado y guié su mano bajo la frazada. Ella temblorosa acaricio mi tranca que ya escurria pequeñas lagrimas de excitación, solo alcanzo a ddecir
-    Es grande, mucho… es tibio y muy suave.
-    ¿Lo quieres probar?
-    ¿es normal? ¿no es sucio? No se que me da. –Dijo ella.
-    ¿quieres que acaricie tu hoyito? –Pregunte.
-    Besame. Solo has eso.
Yo la abrace con gran fuerza y me aloje en sus senos tibios y tersos, acariciando su espalda, su nuca, tirando con breve fuerza sus cabellos para despegar su rostro del mio y después introducir dos de mis dedos a su boca. Luego baje mi mano y buscando bajo su falda encontré un par de nalgas firmes y trémulas, sin obstáculo alguno pues había dejado su bikini en el baño, las separe y comencé a acariciar la misma puerta que dio placer a mi amada Karla en el baño.
-    ¿qué sientes? –Pregunte.
-    Ya te lo dije hace un rato, es indescriptible. –Ella jadeaba de excitación y de un momento a otro dio vuelta sobre mi quedando arriba y yo tirado en la alfombra. Alzó mi camisa y paso su lengua hirviente por toda mi espalda, monto mis hombros y sin dejar de lamer, bajó su rostro hasta mis nalgas, llevó el short a mis rodillas y siguió su juego de lengua, chupaba y lamía una y otra mis nalgas y por fin las separo, aun recuerdo la sensación de su aliento en mi hendidura, con sus labios muy cerca de mis pliegues y su lengua comenzando un suave estoque en mi orificio, un excitante escalofrió me recorrió y por instinto contraje mis dos prominencias, apretando su nariz, por lo que ella ataco con mas fuerza, ahora acariciando con sus dedos e impregnando con su calida saliva la entrada de mi ano, agregando:
-    ¿quieres sentir lo mismo que yo?
-    S sii, atine a decir,
-    Dame tu pene, lo quiero probar.
Yo me gire hacia un costado y mi pene quedo al aire, ella lo tomo con gran delicadeza y lo comenzó a oler, su gesto fue de gozo, dijo que era un aroma salvaje. Yo solo dije:
-    Pruébalo, besalo, acarícialo pero ya no pares. –Ella lo tomo en sus dos manos lo tiro con suavidad y engullo el glande, lo hacia con paciencia y como si lo disfrutara, luego dijo
-    Huele y es rico además.

Inició un sube y baja de sus manos, masturbándome vigorosamente, yo sentía el orgasmo en puerta y apreté mis piernas.  Ella frotaba con vehemencia su clítoris contra mi pie y para prolongar el momento tan excitante hizo una pausa. Alargo su brazo tras el sofá y tomo el “duche” junto con la crema de afeitar, unto un poco en su colita, me dio el tubo de plástico y me pidió:
-    Házmelo por mi hoyito, házmelo ya Amadeus, estoy muy caliente, pero por favor cuida mi tesoro es para ti pero ahora no, me da miedo.

Nos colocamos en un 69 y comencé a deslizar suave y lento el pequeño tubo plástico, cuando ya por fin entro todo inicie el mete y saca, lento y pausado, luego lo acompañe con un dedo y ella tuvo un espasmo, paramos un instante y me pidió seguir, su excitación la hizo morder con fuerza mi pene, me queje y gemí por el dolor con placer que ese castigo me ocasiono, yo estaba enfrascado estimulando a mi amada prima, cuando percibí una sensación extraña, era frió, fresco y lubricante, ya rodeaba mi hoyito y en unos segundos note el aroma característico de mas crema de afeitar. Karlita comenzaba la tarea de estimular mi ano, sin descuidar su tarea sobre la tranca, instantes después metía y sacaba un dedo y luego dos, hizo una pausa y pregunto:

-    ¿Querías conocer la sensación? Esa es ¿satisfecho?
-    Si mamita, es rico.
-    Es fabuloso. –Dijo.
-    Quiero darte mi pene, Quiero que el arito de mi reina pruebe este falo.
-    Espera, sigue haciéndomelo.
Saque el pedazo plástico y lo releve por otro de mis dedos y después uno mas de mi otra mano. Ya tenía tres y se lo hice saber:
-    Hay tres dedos míos dentro de ti. -Eso la puso a mil, se súper excitó  y me dijo:
-    Espera. – Saco su dedo y repentinamente sentí algo mas voluminoso y frió.
-    ¿qué es? –Pregunte.
-    Calma corazón. –Ella metia en mi ano un delfín de porcelana que habia en la mesa de centro, tenia unos 3 cm. De diámetro en su parte mas ancha y unos 10 de largo hasta donde llegaba la aleta. Lo froto, metio y saco, convirtiendo eso en un algo estupendo.  Era riquisimo, la dilatación de mi esfínter a causa del delfín y la frescura de la crema de afeitar me llevaron a un orgasmo muy explosivo y prolongado. Ella atrapo todo mi jugo en su boca y se calento demasiado pidiendo:
-  Metelo, metelo en mi culo, desgarra mis entrañas que ya no resisto. voy a tener un orgasmo. Porfavor amor, metemelo en mi culo y desmadrame todita.
Tratando de apagar sus gemidos la bese y ella me mordio los labios. diciendo:
-  Anda por favor te lo imploro, meteme tu cosa en el culo.

La coloque en cuatro, entre con suavidad y puse mi mano en su boca temiendo un grito o gemidos fuertes. Ella mordio y me sangro la mano un poco. Lo que me puso euforico y arremeti con fuerza en su estrecho orificio que palpitaba de placer y excitacion. Comenzo un frenetico movimiento desde su posicion baja y yo tome su ritmo, haciendo un bombeo que no duro mas de un minuto. cuando estalle en mi segundo orgasmo. mordi mis labios para no gritar  pero fue inutil ella se dio cuenta y la excitacion la hizo estallar en una serie de mini orgasmos que acabaron en un estallido final con un alarido de placer, cosa que hizo despertar a casi todos.

El tio entre sueño y vigilia grito ¿que ocurre? pero la tia si salio de su recamara a la sala. Esos segundos permitieron acomodarnos mi camisa y la blusa de Karla pero mi short quedo lejos de nuestro alcance, por lo que me cubri con la frazada.

El ambiente u los aromas de la sala eran obios, si la tia queria explicacion de lo que sucedia, creo que estaba de mas.

Se concreto a echar a mi amada prima de la sala y la mando a su cuarto y en breves palabras a mi me amenazo con hacerlo saber a mis padres y a mi tio.

Por lo furica que estaba tomo una esquina de la frazada y dio un tiron, quedando descubierto mi tranca, que si no la habia visto en el baño cuando estuvo a punto de descubrirla, ahora la tenia ante sus desorbitados y escandalosos ojos, solo alcanzo a balbucear:

-  Que es eeestoo. ¿Que pasa aqui? y se tambaleo.

Yo muy nervioso logre incorporarme de la alfombra y la tome de un hombro, caí sentado en el sofá y ella en mi torso. La recoste y quedo atonita con la mirada fija entre mi camisa abierta, mi pubis, mi pene y las piermas. La habia tomado de la nuca para dejar reposar su cabeza en el cojin del sofa, pero en lugar de hacer eso, jale su rostro hacia mi y lo acerque a mi pene ya debil y lleno de semen y saliva de Karla. Ella se resistio pero lo termino por introducir en su boca. Comenzo a temblar como si tuviera mucho miedo y se incorporo de un salto. Solo dijo:

-   Esto no esta bien, tienes la noche para areglar tus cosas y te me largas. no quiero que amanezcas en mi casa mañana.

Realmente me enamore de mi prima Karla y no la queria dañar, asi que para no hacer de la pasion un drama, solo me vesti, tome mis libros en una caja y sali con un cambio de ropa y lo que llevaba puesto. Fui a parar a Campeche y desde alla me comence a comunicar solamente con Karla. nadie supo de mi hasta que logre mi titulacion.  Anduve por todo el pais, en EU, Cuba, Belice, Guatemala, Chile y parte de Argentina. Ahora radico en el D. F.

Con KARLA tuve algunos encuentros al llegar a radicar a la cd. de México. fueron fenomenales, ella y yo nos iniciamos con su novio ya se los contare. Tambien contare la lección que di a mi tia y la forma en que reclame a mi hermana Noelle.  Karla me enseño a explorar la sexualidad desde todos los angulos que posee la estrella del erotismo y se que aun ay cosas que no conozco.

Les invito a que juntos descubramos cosas nuevas.

Busco y ofrezco amistad con respeto, sinceridad y alto erotismo.

Deseo contactar parejas presentables de 20 a 40 años, con las  preferencias que tengan, asi los acepto.

Damas sin prejuicios de 20 a 50, lindas y proporcionadas, se dar placer y soy complaciente contigo a quien tu pareja te rechaza por estar embarazada.

Chicos de 20 a 30 que sean lampiños, esbeltos y de aspecto delicado.

Yo les repito mis datos, soy fornido, alto, varonil, 38 años, serio y agradable, uso tangas y me encanta usar mi pene y mi hoyito depilados.
No soy totalmente etero, tampoco me considero bi, ni homo, me defino como alguien muy sexual y altamente erotico, que busca perfeccionar el atre de dar placer y en ello lo recibo a manos llenas. Mi correo para contacto soyjesusamadeus@yahoo.com.mx

karla prima karla prima

Escuela Secundaria Para Jovencitas Adolescentes Rebeldes

Tuesday, January 22nd, 2008

Tatiana era una adolescente muy rebelde. Tendría unos 17 años. Estaba en el último año del colegio secundario y no hacía caso alguno a sus padres, Miriam y Patricio. Quiénes no sabían más que hacer. Como controlar ni criar a su hija.

Tatiana, tenía un lomazo, espectacular. Era toda una hembra. Caliente, sexual y muy deseable. Pasando por una etapa de su vida muy alborotada y desordenada como es la adolescencia. Tenía el pelo castaño claro y levemente enrulado, unos hermosos ojos verdes, mediría 1,76 mts, y tenía un culo grande espectacular y hermoso. Bien lleno, carnoso, jugoso, ideal para tocar o penetrar. Eso no es todo, también tiene un par de hermosas tetas. También muy carnosas, jugosas, bien grandes y sabrosas. Ideales para hacer una buena “turca”.

Entre otras cosas, pese a que era muy inteligente, a Tatiana le iba mal en el colegio. Estaba más preocupada por los chicos que por el estudio. Un día sus padres se enteraron que había un Colegio Secundario (High School) especial para este tipo de casos. Sus padres cuando vieron que la situación se hacía insostenible, decidieron cambiarla de colegio y llevarla a este nuevo colegio.

Hicieron un llamado telefónico y pidieron una entrevista con la Directora. Les dieron un turno para esa semana, el viernes a las 15 hs.. Llegó el día y se dirigieron al futuro Colegio de Tatiana, ella y sus padres. La Directora (La Sra. Irma) los recibe muy amablemente y los hace pasar a todos a su oficina.

Luego de los saludos y presentaciones correspondientes, la Directora la observa bien. La mira de arriba a abajo. Y dice: “Mmm, sí, este es un caso claro de rebeldía adolescente aguda. Nosotros tenemos la solución. Sugiero que empiece ya mismo el tratamiento y quede internada hoy mismo”.

Los Padres (al mismo tiempo): “¿Internada?”.

Directora: “Claro, este es un colegio pupilo. Las alumnas pueden ir a sus casas solo un fin de semana al mes y por supuesto si se portan bien”.

Los Padres: “Y bueno, sí es lo mejor para ella”.

Directora: “Perfecto. Vamos a comenzar la primera etapa de tratamiento ya mismo con ustedes aquí presentes”. Acto seguido, la Directora llama a la Lic. Fernanda Vázquez. Esta última entró en la oficina de la Directora, se presentó y saludó: “Hola, ¿Qué tal? Mucho gusto, yo soy la psicóloga Fernanda Vázquez, quien dirige técnicamente los tratamientos”. Luego del saludo y las presentaciones, hizo una breve reseña de su currículum académico-laboral y les contó un poco cuál era la orientación teórica del tratamiento. Los padres escuchaban atentamente y parecían en todo de acuerdo con lo que la Licenciada les comentaba. De ninguno modo se iban a imaginar, lo que verían en breves momentos acerca de cómo la Licenciada llevaba a la práctica la teoría que estaba desarrollando.

Tatiana seguía siendo el centro de la escena y de las miradas. En un momento, determinado y repentino, La Lic. Vázquez se acercó a Tatiana y comenzó a desnudarla delante de sus padres. Muy bruscamente, tiró de la falda que tenía puesta, rompiéndola y la arrojó a un costado. Dejando a Tatiana en culo delante de sus padres. Ella se sonrojo instintivamente un poco, pero todo fue tan rápido que ni tuvo tiempo de resistirse o hacer movimiento alguno. La clase de tanga (muy chiquitita, fina y blanquita) hizo que su padre al verla pensara que su hija había crecido demasiado. Pero volviendo a Tatiana, ella tenía puesta una remera color lila y bastante atrevida, escotada. La psicóloga tomó un cutter (cuchillo pequeño de oficina) y le cortó la remera de abajo hacia arriba, por adelante y por el medio. Pasando bien la línea del corte, entre las dos bellas tetas de Tatiana. La Lic. Vázquez parecía saber lo que hacía y lo hacía con decisión. No tuvo reparos en dejarla en corpiño y tanga delante de sus padres. Los pechos eran enormes. Se salían del soutien por todos lados. Tatiana no entendía nada, sus padres tampoco y todos se miraban desorientados, shockeados, sin poder reaccionar. Luego Fernanda le preguntó a La Directora, Irma: “¿Ténés alguna tanguita del instituto ahí?”. La Directora contestó: “Sí, acá tengo una tomá” y sacó de un cajón una pequeña y delicada bombachita de color azul con elástico blanco y con el nombre del instituto. La Lic. Vázquez, muy intempestiva nuevamente, se acercó a Tati, y le bajó su blanca bombachita hasta los pies y luego se la sacó. Y le puso la bombachita del instituto. “Ya está, bienvenida al Instituto. Ahora ya sos una más de nuestra comunidad” le dijo al tiempo que le daba una palmadita en la cola (todo delante de sus padres).  Lic. Vázquez: -“Ahora luego, iremos a la secretaría y te daremos la ropa del colegio, el jumper (uniforme de colegiala) y demás cosas”.

Tatiana se despide de sus padres y se va así como estaba casi desnuda, junto a la Lic. Vázquez a la secretaría, dónde esta le da el kit de ropa del colegio. Este constaba de:

o 3 pares de medias blancas, que llegaban hasta la rodilla.
o 3 polleras bastantes cortas, que casi le dejaban las nalgas al aire.
o 3 bombachas con la insignia y logo del instituto, muy chiquititas todas. A Tati se le perdían en el culo.
o 3 corpiños con la insignia y logo del instituto. Con forma de triángulo, con lo cuál las tetas se le escapaban por todos lados.
o 3 remeras del instituto, de un color blanco bastante clarito. Con un poco de transpiración o a contra-luz esas remeras se transparentarían de seguro.
o 2 pares de zapatos y 1 par de zapatillas.
o 2 sweaters del instituto.

Tatiana se incorporó a este Colegio en Mayo y los primeros dos meses, mientras tanteaba el terreno todo transcurrió con normalidad. De a poco se fue desatando y rebelando, volviendo a ser la chica terrible que era en el otro Colegio. Al empezar a sentirse a gusto en este Colegio y entendiendo como funcionaban aquí las cosas, comenzó a volver a ser la rebelde que era. Sin embargo, en este Colegio las cosas funcionaban de manera distinta. Es por eso que un día a mediados de Julio, la Directora la llamó a su oficina. La Directora ya venía con la idea de llamarle la atención por distintas cosas, pero comenzó por lo más evidente.

Directora. “Señorita, veo que usted no cuida el uniforme. Esta es la primera advertencia que le hago, si sigue sin respetarlo va a terminar por no usar ninguno. Ya que ese uniforme lleva los colores, escudo e insignia del instituto y debe ser honrado y respetado”.

Luego de esa primera llamada de atención, Tatiana prometió cumplir con las reglas, pero Tatiana que era bastante rebelde, siguió incumpliendo las reglas en cuanto al uniforme y poco tiempo más tarde la Directora la volvió a llamar a su despacho por segunda vez.

Directora: - “Bueno señorita, veo que no ha aprendido la lección”.

Mientras la Directora le hablaba, Tatiana mascaba chicle y un poco se burlaba de ella.

Tatiana: -“Sí, no aprendí la lección ¿Y qué?. ¿Cómo me va a castigar? ¿Me va a dar tarea?”.

De a poco la Directora se iba enfureciendo.

Directora: -“Usted está muy mal acostumbrada señorita. Es una mal educada. Pero a encontrado la horma de su zapato. Este no es un Colegio común, es un Colegio exactamente para señoritas como usted. Entrégueme inmediatamente el uniforme”.

Tatiana, seguía mascando chicle y no se movía.

Directora: -“Señorita, déme el uniforme que tiene puesto, es propiedad del Colegio”.

Tatiana que no se dejaba intimidar, ni le gustaba retroceder se desnudó ahí mismo en el despacho de la Directora, como si la cosa fuese de la menor importancia. Desafiante le contestó: “Así está bien”. Y la verdad que estaba muy bien … su cuerpo.

Directora: “No me desafíe señorita”.

Tatiana accedió un poco fácilmente a desnudarse, no porque desnudarse en público fuera algo común para ella, sino porque pensó que esto iba a provocar un escándalo y esto le traería serios problemas a la Directora, es decir el hecho de que haya una alumna desnuda en su despacho. Pero la realidad es que nadie se inmutó por el hecho. Este era un Colegio realmente especial.

No conforme la Directora con la actitud de Tatiana decidió darle una lección.

Directora: -“Veo Señorita que no ha entendido el castigo, así que si tanto le gusta estar desnuda, justo es la hora de gimnasia y usted va a tomar su clase de gimnasia precisamente desnuda”.

La clase fue una clase normal de gimnasia. Pero mientras el resto de sus compañeras estaban vestidas con ropa de gimnasia, ella debió hacer todo desnuda. Correr por el patio desnuda, hacer abdominales desnuda, hacer flexiones desnuda, jugar al volley desnuda. En fin todo lo que se hace en un clase de gimnasia. (Queda para el lector, imaginarse como se bamboleaban sus pechos al correr y la belleza de su colita torneada y transpirada al aire libre). El patio del colegio no estaba perfectamente cerrado, con lo cuál se juntaron un par de mirones que disfrutaron gratis de ver el hermoso cuerpo de Tatiana.

Una vez finalizada la clase la Directora estuvo satisfecha con el castigo propinado y la dejó tranquila por el momento.

Sin embargo Tatiana, no se curó del todo con el castigo de la clase de gimnasia nudista. Y un día luego de una discusión en el patio del Colegio, le contestó muy mal y le faltó seriamente el respeto a uno de los porteros. Que a la vez era uno de los caseros del Colegio y vivía en la parte de atrás del mismo.

Nuevamente la Directora la llamó a su despacho y luego del regaño general y típico le dice cuál es su castigo esta vez. Y el mismo fue: -“Deberás vivir con él unos 3 días como si fueras su esposa. Harás absolutamente todo lo que te pida o sino serás expulsada del Colegio y tus padres sabrán que fue por tu pésima conducta”.

Tatiana: -“No, por favor no me expulse. Mis padres no tolerarían otra expulsión de un Colegio”.

Directora: -“Mirá si cumplís el castigo de manera obediente, no te voy a expulsar”.

Ese mismo día a la noche, se tuvo que presentar en casa del casero. El Sr. Wilson. El Sr. Wilson, tendría unos 57 años de edad, era viudo y de origen mulato. Era muy bueno en su trabajo y de suma confianza de la Sra. Directora. Era un persona super responsable y honesta. Era siempre el primero en levantarse en el Colegio, lo hacía a eso de las 6 de la mañana y era uno de los últimos en retirarse, ya que su vivienda estaba ubicada en el fondo del Colegio. Hacía unos diez años que había enviudado con lo cuál hacía bastante que no tenía una mujer entre sus brazos. Ni bien entró Tatiana en su casa, luego de que se saludaran, le dijo: -“Necesito un poco de alegría visual, así que sacáte toda la ropita”. Tatiana obedeció a medias y se quedó en bombachita y corpiño. Pero ya la vista de Wilson estaba arreglada.

Wilson: -“Nena, preparáme la cena. Que sea algo rico” le dijo. Era un hombre bueno, pero rústico, con lo cuál sus formas de hablar no eran de las mejores. Tatiana fue a la cocina a prepararle la cena. El se sentó a ver televisión. Al rato, le dijo: -“Traéme una cerveza”.

Tatiana sacó una cerveza fría de la heladera y se la llevó. Cuando se acercó, empezó a acariciarle el culo, siempre por arriba de la bombacha. Justo en la televisión estaban pasando una película erótica o de soft-porn en la que una señorita en un cabaret o nightclub le estaba haciendo a un señor lo que los norteamericanos llaman “baile de la falda”. Y Wilson le dijo: -“Quiero que me hagas algo así” al tiempo que señalaba la televisión.

Tatiana se le sentó encima y empezó a restregarse por encima de su miembro. Wilson, comenzó a elevarse, a erectarse. Tatiana se frotaba por todo el cuerpo de Wilson, tratando de darle placer. Wilson le tocaba el culo y las tetas, una y otra vez. En un momento se aburrió del corpiño en el medio y se lo sacó. Tati quedó en tetas. Luego se excitó y comenzó a estrujarlas, magrearlas y apretarlas con más intensidad. De a poco también empezaba a meterle mano por debajo de la bombacha y cada tanto, estiraba el brazo, tomaba un trago de cerveza, y pasaba la botellita fría por los pechos de Tatiana, para que sus pezones se erectaran. También le convidaba tragos de cerveza a esta. Luego de manosearla un buen rato Wilson, fue por un poco más de acción. Hizo que Tatiana se corriera de encimar y bajara para hacerle una fellatio. Tatiana todavía con su blanca tanguita puesta se arrodilló, delante de Wilson y comenzó a lamer su miembro. El miembro del hombre negro era inmenso. No cabía completo en la boca de Tatiana. Tatiana comenzó su labor, su castigo, su penitencia y Wilson comenzó a disfrutarla. Se relajó, se recostó y dejó que Tatiana chupara su miembro de punta a punta. Era grueso, y erecto como un tronco. A Tatiana, que no tenía una abultada experiencia en el sexo oral le gustó este pene. Tenía algo especial, era como chupar un tronco. Grueso y duro. Necesitaba de toda su boca y de su lengua bien extendida para chuparlo. Wilson, parecía estar en otro mundo. Hacía tiempo que no disfrutaba de una situación así. Llevaba mucho tiempo de viudez. Y la pendejita sabía como proporcionarle placer. Incluso parte de su inexperiencia, hacía aún más excitante la situación. Como su boquita recorría tímidamente su miembro le calentaba. Aparte, el hecho de verla ahí, arrodilladita ante él, como si fuera todo un señor importante y no el portero del Colegio, era una situación muy excitante. El verla con esa chiquita tanguita blanca también era un lindo espectáculo. Que linda bombachita y que bien que le quedaba. Que bien se metía ese hilito en ese precioso culo. Mientras Wilson, pensaba y/o sentía todo esto, Tatiana no dejaba de lamer. Wilson, parecía estar en otra dimensión, de placer y relax y a Tatiana le daba la impresión de que no acabaría jamás. A medida que Tatiana chupaba, el pene de Wilson cobraba más tamaño y vigor y esto a Tatiana inconscientemente le gustaba, la excitaba un poco, el hecho de saber, que lo que estaba haciendo, lo estaba haciendo bien. Wilson volvió un poco a la realidad, dejó ese limbo de relax y placer al que había llegado y de solo ver y concentrarse un poco en el espectacular cuerpo de Tatiana se llenó de líbido y lujuria. Verla en tetas, en tanguita y con su pene en la boca, lo devolvieron al maravilloso y apasionante mundo del sexo y se puso casi por acabar. Pero fue bueno y le avisó: -“Cuidado nena que ahí va”.  Tatiana se sacó la pija de Wilson de la boca, pero enseguida Wilson la agarró por la cabeza y atrayéndola hacia él le puso nuevamente su miembro en la boca y le dijo: -“Te dije que ahí va, no que te ibas a salvar de probar mi semen”. Y acto seguido acabó un impresionante torrente de leche en la garganta profunda de Tatiana. Lo que no lo pudo tragar, Wilson se encargó de que lo recibiera en la cara y las últimas gotas, en los pechos.

Luego de esto, Wilson se acercó a la mesa y se puso a comer la cena que Tatiana había tenido que prepararle. No la dejó vestirse, le hizo quedarse así solo en tanguita e incluso no la dejó sentarse. Wilson pensaba que luego de 30 años de servicio a la comunidad educativa en general era momento de que lo sirvieran un poco a él. Era la hora de aunque sea por un rato, ser protagonista en esta vida que siempre lo había tenido por un segundón. Por eso Tati debió quedarse parada al lado de la mesa, como una camarera/mucama de lujo y servir vino o cerveza para Wilson según él le pidiera y/o servirle la comida. Tatiana comenzó a entrar en conciencia de la situación y a sentirse incómoda con su desnudez, pero Wilson no la dejó vestirse. Una vez que terminó de comer, se tomó un tiempo para descansar, para que le bajara la comida y luego volvió a la acción. Le dijo: -“A ver pendeja, vení por acá. Parate acá”. Tatiana se le acercó y se paró al delante de él, esperando alguna reacción típica de viejo verde como que se le abalanzara encima y le empezará a tocar el culo o las tetas. Sin embargo eso no ocurrió. Wilson le ordenó: -“Sacate la tanguita que el Tío Wilson se la va a quedar de recuerdo”. Tatiana se la quitó delicadamente, y se la entregó (como si de una ceremonia solemne se tratase) a Wilson en las manos. Ahora sí estaba completamente desnudita y eso la hacía estar un poco más expuesta a la lujuria de este señor. “Que lindo ahora tus dos orificios principales están descubiertos. ¿No te sentís como vacía? ¿Cómo si te faltara algo en ellos? No te preocupes que eso que sentís que está faltando es justo lo que yo te voy a dar. Ya probaste el sabor, ahora vas a sentir la potencia y el grosor” dijo Wilson. Y efectivamente, se la hizo sentir. La tomó por la espalda y la puso contra la mesa, en posición de 90 grados con la boca hacia abajo. Sus pechos quedaban aplastados contra la mesa, su cara de costado y su culo … en la posición ideal para ser penetrado. Estaba más durito y paradito que nunca, ideal para romperlo todo. Wilson metió dos de sus dedos en la boca de Tatiana. Los untó con la saliva de Tati y luego se los introdujo bruscamente en el ano. Para lubricar e ir dilatando la zona. Tati sintió un poco de asco y repulsión al sentir los dedos grandes y calientes del portero del Colegio entrar en su boca. Igual se olvidó rápidamente de ese asco, cuando sintió un colosal pene entrando en su orificio anal. Primero Wilson empezó empujando despacio, pero luego fue cobrando velocidad como una locomotora a vapor y empezó a bombear y empujar a toda máquina con todas sus fuerzas. Tatiana pensaba que era verdad todo lo que decían acerca de los negros. Pues si este hombre, a su avanzada edad, podía empujar de esa manera y con esa fuerza y vigor, no quería imaginarse lo que habría sido de joven, la hubiera partido al medio, desgarrándole el ano. Sin embargo era muy tarde para volver atrás, ella había sido castigada, y debía cumplir el castigo para demostrarle a la Directora que no iba a poder con ella y por supuesto, para evitar que la expulsaran del Colegio y que sus padres tomaran medidas mucho más severas con ella. Entonces puso el culito y aguantó una y otra vez los duros embates de Wilson. Wilson ajeno a todo lo que Tatiana pensara, no paraba de darle pija por el culo. La tenía tomada por la cintura y empujaba fuertemente, bombeando su pene dentro de ella. Alguna nalgadita le dio, pero no muchas. Lo que si hacía era pasarle sus grandes y negras manos por la espalda. De manera que Tatiana debiera quedarse si o si contra la mesa y no se pudiera incorporar en lo más mínimo. En esta posición, Tati sentía mucho más el pene de Wilson entrando en ella. Pene contra culo, pene contra culo, chocaban una y otra vez, haciendo mucho ruido por la fuerza que Wilson le imprimía al movimiento. A Tati le gustaba ese brusco choque entre cuerpos, el ruido a carne en movimiento, a sexo salvaje que hacían ambos.

Se estaba por venir, Tati sintió que Wilson comenzó a moverse un poco más despacio, un poco más despacio y PLASH se vino con toda su leche dentro de ella. Wilson cerró los ojos y dio un suspiro de alivio y placer, Tati ya se había corrido dos veces. Era un castigo, es cierto, pero hay reacciones del cuerpo que no se pueden evitar, y si bien disfrutaba de esas sensaciones, se sentía un poco puta por estar teniendo sexo con un hombre mayor y en esa situación. Podría haberse negado y arriesgarse a ser expulsada del Colegio, pero ella veía al sexo como un arma, con la que se podía sacar provecho. Era toda una mujer y lo estaba demostrando. No era la nenita rebelde que sus padres creían y esto era un poco una forma de vengarse ante la educación y formación puritana y católica. Por otro lado era toda una mujer y no arrugaba.

Era un hombre grande, con lo cual no pudo echarse más de dos polvos, polvazos pensó Tatiana. Así que una vez que acabó esta segunda vez se dirigió a su recámara e invitó a Tatiana a que lo siguiera así desnuda y se acostará con él. Ambos durmieron en la misma cama. No hubo más sexo esa noche. Algo de una tosca y limitada charla. Cuando Wilson se cansó de ver todos los programas de TV que veía habitualmente se recostó de costado durmiendo “cucharita” con Tatiana adelante. Aunque como dije, no hubo más sexo esa noche, Tatiana sintió el miembro de Wilson apoyado directamente en su culo toda la noche mientras dormía, incluso llegó a soñar con él y cuando se levantó a la mañana se dio cuenta que estaba algo mojada y que había tenido un sueño erótico con quién la había cogido la noche anterior.

Los dos días que siguieron para cumplir el castigo fueron bastante parecidos a este primero. Wilson no dejó ir a Tatiana a clase, se la pasó teniendo sexo con ella o haciéndola bailar desnuda para él. Hacía mucho que no tenía sexo y quería aprovechar los tres días que la Directora le había concedido con todo.

Como todos los castigos que le fueron dando a Tatiana, este tuvo un efecto pasajero. En un principio, Tatiana comenzó a portarse bien, pero luego su naturaleza rebelde la volvía a llevar por mal camino.

Un día, no estudió para una prueba y tuvo una fuerte discusión con el profesor de geografía. El castigo que le impuso la Directora, fue el mismo de la vez anterior, se tuvo que ir a vivir con el profesor de Geografía. Esta vez por una semana.

Tatiana en la prueba ya había sido aplazada, pero debía estudiar para el recuperatorio. Ahora estaba en la casa del profesor de geografía, que mejor lugar para aprender. Pero, para ello, el Profesor empleó un método muy particular de enseñanza. Antes de irse a dar clases al Colegio dejaba a Tatiana esposada a su cama de dos plazas y media, desnuda y con todos los libros de geografía que Tatiana tenía que leer y estudiar. Le decía que capítulos tenía que estudiar y cuando volvía a la tarde/noche de su trabajo le tomaba lección. Si Tatiana no la sabía a la perfección, aplicaba distintas medidas correctivas dependiendo de la lección de Tatiana.

Al Profesor, que era un tipo muy recto y al que le gustaban las reglas claras, desde un principio le aclaró a Tatiana que los castigos por no estudiar correctamente podían ser cosas como desde practicarle sexo oral, hasta ser cogida por el ano en seco, sin la más mínima lubricación o meterse las bolas chinas en el culo, y también cualquier otra cosa que su imaginación se le ocurriera y que pudieran hacer efecto en Tatiana y lograr que estudiara geografía. Con lo cual, con esta amplia definición, el Profesor podía hacerle casi cualquier cosa, pero respetando sus “reglas claras”.

El primero de los días en que convivieron, por ejemplo, el profesor dio a Tatiana tres capítulos, del libro de Geografía para estudiar. Los capítulos 8, 9 y 10. Cuando volvió de su trabajo, llegó, entró a su departamento y saludo a Tatiana con un “Hola” desde la puerta de entrada. Se dirigió a la cocina, pero sin pasar por el dormitorio donde Tatiana permanecía atada a la cama dando los últimos repasos a la lección. Se hizo un café, bien cargado, cómo a él le gustaba y cómo siempre lo tomaba y se dirigió a la habitación. “¿Cómo andás?” le preguntó a Tatiana en una especie de segundo saludo. “Bien” respondió ella. “Con el cerebro quemado de tanto estudiar” agregó.

Profesor de Geografía: -“Espero que hayas estudiado mucho, porque si no las consecuencias van a ser bastante duras”.

Le tomó una lección muy difícil, demasiado tal vez. Casi como si quisiera que Tatiana, que había estudiado bastante, no tuviera ninguna chance de aprobar. Cuando terminó de formular la última de las 25 preguntas que hizo a Tatiana se tomó unos minutos y luego le dijo: -“Tatiana, debo decirte que tenés un dos”. Tatiana se afligió un poco, pero más que nada, por el hecho de haber desperdiciado todo el día estudiando para un examen tan injusto, en el que tuvo nulas chances de aprobar. Incluso si hubiera ido respondiendo las preguntas bien, el Profesor hubiera ido subiendo el nivel del examen para que desaprobara.

Profesor de Geografía: -“Bueno, en vistas de que has desaprobado me veo obligado a hacer lo que corresponde” dijo y dejó en suspenso la situación.

Profesor de Geografía: -“Venga ese culito para acá”.

Tatiana que estaba esposada a la cama se dio vuelta, medio poniéndose en cuatro y apuntó con el culito hacia el profesor, sabía que no tenía mucha alternativa. Se preguntó para sí misma que le haría este, ya que no se veía como la clase de tipo que la penetraría por el ano directamente.

Tatiana: -“Profesor, le pido un favor. No me haga nada en la colita, ya que hace pocos días he sido castigada yendo a la casa del portero, el Sr. Wilson y me ha dejado la cola destruida con la enorme verga que tiene”.

Profesor de Geografía: -“Así que Wilson Eh. La verdad me importa poco, lo que te haya hecho Wilson. Esto es Geografía. El castigo anterior que te dio la Sra. Directora nada tiene que ver con esto. Ahora venga ese culo para acá. Y tranquila que no lo voy a romper, solo voy a jugar con él”. Tati dejó su culito en punta. El Profesor sacó algún accesorio de su maletín. Las había comprado hoy y eran las bolas chinas. Una a una las fue metiendo por el conducto anal de Tatiana quien se aguantaba los dolores y las sensaciones sin chistar. Cuando metió la tercera, le preguntó: -“¿Qué sentís?”. “Algo de dolor” contestó ella.

Profesor de Geografía: -“Aguanta que hay varias bolas más”.

“¿Por qué me hace esto” le preguntó ella.

“Para que aprendas” le contestó él.

“No creo que esto tenga nada que ver con Geografía” dijo ella.

“Sí, tiene que ver con Geografía. Con la Geografía de tu cuerpo, que es lo que estoy explorando en este preciso instante” contestó él. “Además te recuerdo que luego de este período de “estudio” yo tengo que hacer un informe a la Directora y seguro vas a querer que ponga que te portaste bien y que estudiaste mucho en el” agregó el Profesor.

“Ponga lo que quiera. No me interesa” dijó Tatiana haciéndose la desafiante para tomar algo de control en la situación, pero la realidad era que las bolas chinas le seguían entrando una a una en el culo.

Finalmente el Profesor logró meter la última. “Me duele” le dijo ella. “Que bien” le respondió él. “Y preparáte porque vas a estar un ratito largo así. Acostumbrate porque las vas a tener adentro un ratito”. Y así le dejó las bolas chinas en el culo por intervalo de entre 45 minutos y una hora.

“¿Querés que te saque las bolas chinas del culo?” preguntó él esperando la suplica de ella y para hacerle sentir su estado de sumisión.

“Sí por favor, se lo agradecería” respondió Tatiana, a la vez que por su cabeza pasaba el pensamiento de que nunca pensó que un tipo tan correcto en lo público, como era el Profe de Geografía pudiera ser alguien tan perverso en lo privado.

Profesor de Geografía: -“Para que yo te saque las bolitas del culo, vas a tener que hacer algo por mi”.

Tatiana: -“Haré lo que sea”.

Profesor de Geografía: -“Nunca digas lo que sea, ya que “lo que sea” puede ser aún peor que lo actual”.

Tatiana: -“¿Y que puede ser peor que este dolor insoportable?”.

Profesor de Geografía: -“No sé aún algo se me va ocurrir”. Penso un poco y luego dijo: -“Ya sé, me vas a tener que chupar el culo, masturbarme y hacerme acabar”.

Con esto Tatiana se terminaba de convencer que el Profesor era un tipo raro al 100 %. Lo que le estaba pidiendo, no era algo que a todos los hombres les gustara, ni algo a lo que todos se animen. Tampoco a ella le agradaba la idea. Ya había tenido que soportar varias pijas en su boca como castigo, pero esto era algo nuevo. El Profesor se paró al lado de la cama. Ella en cuatro como estaba se acercó, poniendo su cara al lado del culo del Profesor. “Tiene un lindo culito” pensó. Blanquito y parado. Le gustaba. Sin saber bien que hacer metió su lengua en el ano de su Profesor. Este casi ni se inmutó. La cosa arrancó mal y todavía tenía las bolas chinas en el culo, debía esmerarse, hacer acabar y contentar al Profesor para que se las sacara. Siguió tímidamente metiendo su lengua en el orificio anal del Profesor. Este parecía no sentir mucho. Luego se dio cuenta que debía y podía ayudarse con sus manos. Comenzó a masturbarlo suave y delicadamente con la mano derecha y con la derecha le acariciaba los testículos. También se dio cuenta al poco tiempo que no debía chupar siempre en el mismo lugar. Bajó un pocó y lamió el punto que está entre el ano y los testículos y ahí el Profesor pareció sentir algo. Siguió lamiendo en el mismo lugar, aunque de distintas formas y con distintas intensidades y el Profesor se encendió definitivamente y comenzó a disfrutar el momento. Con su mano derecha por momentos los masturbaba rabiosamente para acelerar el trámite y por momentos bajaba el ritmo y lo hacía con suavidad, para desconcertarlo y excitarlo más de esta forma. Así el Profesor no sabía que iba a pasar. No era del todo agradable para Tatiana el lugar donde tenía que lamer, pero ya estaba metida en eso. Chupó y chupó por un largo rato. Hacía lo mejor que podía con su lengua que pasaba un poco por los huevos del Profesor y un poco por el ano propiamente dicho. Otra cosa que excitaba mucho al Profesor eran las suaves caricias que le proporcionaba con su delicada manito por debajo de los testículos. Tan bien hizo Tatiana su labor que el Profesor, a quién no se lo veía un tipo super-potente sexualmente hablando, acabó un torrente de leche. Esta vez, no sobre Tatiana ya que acabó para adelante y Tatiana estaba ubicada detrás de él.

El Profesor cumplió su promesa y le dijo: -“A ver vení que te voy a sacar las bolas chinas del culo”. La salida también fue algo dolorosa, especialmente cuando salieron las primeras. Pero al final la sensación fue de alivio. Sin duda el ano de Tati se había agrandado, ahora estaría más preparada a futuro para disfrutar del sexo anal.

Tatiana se imaginó como ya estaba acostumbrada, que luego de un descanso, el Profe iba a volver a la carga y se la iba a coger nuevamente esta vez probablemente de una forma más tradicional. Pero eso no ocurrió. La desesposó de la cama y luego comieron juntos, charlaron, miraron televisión y luego se fueron a dormir. El profesor había quedado satisfecho y no volvió a tocarla con intenciones sexuales durante esa noche. Eso sí le dejó instrucciones muy claras