Archivo de la categoría: Jovencitas

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El profe me hizo la cola

Lo esperé en el departamento, me pidió que me vista bien puta.

Baje a abrirle sin la ropa para la ocasión. Subimos en el ascensor, me agarro fuerte, me levanto y me pego contra el espejo. Me beso siete pisos y con eso solo ya me hizo mojar.

Entramos al departamento, me llevó a la habitación, me pregunto donde estaba la ropa. Jugamos un rato, me toco la cola, la concha, me desabrochó la camisa, el pantalón y me mandó a cambiar. Fui al baño, me saqué el pantalón, me puse las medias de red y el portaligas. Me até el pelo y me deje la camisa abierta. Me volví a poner los zapatos.

Salí, entré a la habitación y estaba acostado. Se sentó, me miró. Lo besé, quería que me sacara todo y me cogiera en ese momento. El me quería mirar, quería que me haga la sexy. Me paré delante de él, me di vuelta, me hizo abrirme la cola, me tocó. Me corrió el corpiño, me apretó las tetas. Me pidió que me corriera la bombacha, lo hice y me chupo toda la cola. Me saque la bombacha. Estaba muy caliente, nos besamos, le saque la remera y les desabroche el pantalón, le toque esa pija que me encanta, grande y dura.

Me puso en cuatro al borde de la cama y me empezó a jugar con la pija. Me pidió el teléfono para sacar fotos y se lo dí. Me pedía que me abriera la cola y yo lo único que quería era que me metiera toda la pija en la concha. En el medio del juego finalmente entró, mientras tanto me tocaba la cola, me agarraba la mano y hacía que me metiera un dedo en la cola.

 

Me cogió en cuatro, bien fuerte, me la metió toda.  Me puso muy loquita. Agarró su cinturón del pantalón, y me jugaba con la punta en la cola, me pego con el cinturón. Me puso contra el placar, me pegaba y quería que le pidiera más. Yo quería que me siga cogiendo, pero me calentaba que me pegará. Si le pedía mas, me daba mas fuerte.

Seguimos cogiendo en la cama. Yo arriba de él, estaba por acabar, y me ataba las manos con el cinturón, y me ahorcaba y me dejaba sin aire. Y me gustaba. Me metía los dedos en la cola, cada vez un poco más y un poco más. Mientras tenia su pija en mi concha, y me hizo acabar y gritar.

Se me salio una mano del cinturón y me lo saque, no le gusto. Le chupe la pija, le puse vaselina y empezó de a poco, a metermela por la cola. Me dolía. Me tocaba la concha y me relajaba. De a poco fue entrando. Me dolía pero me calentaba. De mientras me chupaba la tetas, como me calentaba verlo chuparme las tetas, me encantaba, me chorreaba toda de lo mojada que estaba.

De a poco entro toda y se empezó a mover, yo me tocaba la concha, estaba boca abajo y el arriba mio. Se movía y me dolía, pero me gustaba, me calentaba. Y me hablaba, me decía que le calentaba y me calentaba mas, que me acabaría en la cola. Y yo me tocaba la concha, y me dolía un poco  menos y me gusta cada vez más. Y estaba tan caliente que iba a volver a acabar. Y le pedía que fuera más despacio, que me dolía. Pero quería que siguiera. Y me dijo que esta  vez me había entrado toda, que me había roto la cola y me re calentaba que me hablará. Que me dijera que estaba caliente. Y cada vez me tocaba más la concha y acabé, y se siguió moviendo con la pija en mi cola un poco más, hasta que no aguante mas y me saco la pija de la cola, le empecé a hacer la paja, y la terminó el. Acabó encima de suyo y le pase la lengua juntando toda la leche.

Como siempre mi profe, me cogió muy bien.

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Cosa de minas

Hola soy Florencia, Flochu, Flor, Florcita… la sin tetas. Tengo 16 años y vivo en Argentina, y tengo a mi mejor amiga Romina, que tambien tiene mi edad, y es com´pañera mia del colegio, que tiene unas tetas enormes, ENORMES, desde los 12 años que se le desarrollaron y nosotras somos amigas desde que teniamos 6, en fin, se imaginaran, todos los chicos la miran a ella y a mi ni pelota.

El otro dia estabamos en mi casa, yo soy hija unica, mis papas trabajan, y hago lo que quiero, sin ire al carajo claro. Y viene Romina, y bueno, estabamos boludeando en la pieza, charlando, y otra vez me le quejo de que no me salen las tetas.

Romina: y que boluda, igual sos re linda, a los tipos les gustan las minas flacas, como vos, boluda yo estoy re gorda, no puedo bajar el culo…

Yo: bueno pero por algo ya debutaste forra. Yo sigo virga y con unas ganas…

Romina: ya te dije que fue un garrón, los tipos son re torpes

Yo sabia que ya hace rato veniamos boludeando, piquitos, abrazos, todo con cariño. Pero yo ya tenia ganas de que me chupe la concha. Y le dije

Yo: sabes que me estoy depilado la concha? ayer me hice dos pajas, de lo que me calienta estar sin un pelito.

Romina: toda toda?

Yo: hasta el culo

Romina: ajjaja que hija de puta

Yo:  me quedo re lindo

Romina: y dos pajas te hiciste? que pajera jajaj

Yo:  si, esta barbaro. Vos esta toda peluda?

Romina: que forra que sos

Yo:  para que te copes, capaz te gusta

Romina:

Yo:  te muestro?

Romina: dale

Yo que estaba descalza y con joggins y remera, en vez de bajarme los joggins me los saque x completo, igual que la bombacha. Y tirada en la cama me abri de piernas y le mostre, toda mi concha bien depiladita.

Yo: mira que linda esta. Tocala, vas a ver q suave

Romina: que torta que sos

Yo:  y? un cachito, no pasa nada

Romina acerco la mano y me la puso sobre la vagina

Yo:  dale un besito, no seas mala

Romina: estas segura?

Yo:  por favor, pasale la lengua

Romina se acosto, acerco los labios dando un piquito en la pelvis, y luego saco la lengua y la metio entre mis labios vaginales, llegando a abrirse camino y lamer suavemente mi clitoris. Ahi le agarre la cabeza y la hice seguir lamiendo, hasta que en unos minutos llegué al orgasmo…

Yo:  ahora te toca a vos, gorda puta

Romina: para tarada, no me hables asi…

Me acerque y le dije

Yo:  sos hermosa, y te quiero. Pero me re caliento puteandote un poco…

Romina: bueno, por hoy nomas

Yo:  asi me gusta… putita sumisa…

Continuara

 

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Polvo diabólico

Javier llevaba varios días mosqueado con su chavala Azucena, le pasaba 2 años, él tenía 23 y ella 21, la encontraba fría y distanciada, aún recordaba la última vez que hicieron el amor y ella estaba como ida como si no estaría con él.

Así pues sospechando de ella se fue a una agencia de detectives privados y contrato los servicios de dos, a los cuales informó del comportamiento de Azucena durante sus últimas semanas.

Azucena era una chica alegre y divertida quizás demasiado aventurera, sus relaciones con Javier habían sido siempre buenas y la forma de hacer el amor estupenda, pero como ella era muy inquieta, un día por probar de todo en esta vida, una amiga le dio unas rayitas de coca junto con un libro de brujería, está le explico que mediante un rito, siguiendo unas cláusulas que vienen en el libro, podía invocar al diablo cuando quisiera ella, Azucena se reía incrédula, pero como la curiosidad era mayor que el temor se decidió a probarlo. Al día siguiente estando sola en casa, se decidió por preparar el ritual, lo primero era acomodarse en una habitación a oscuras solo iluminada por ocho velas, lo segundo estar vestida solo con combinación, bragas y sujetador.

Azucena estaba ya en la habitación con las ocho velas, el camisón dejaba entrever  unas pequeñas braguitas que apenas tapaban el conejito, el sujetador a juego protegía dos hermosos pechos palpitantes de juventud. Con toda la ceremonia del mundo extendió cuatro rayitas en una mesa baja, se sentó en el suelo y valiéndose de una pajita empezó a esnifar la primera raya de coca.

Luego abrió el libro de brujería leyendo: Oh Satán Rey de las Tinieblas, manifiesta tus poderes ante esta pobre esclava (nueva esnifada a la segunda rayita de coca), asciende de las tinieblas y únete a mi cuerpo carnal, lleno de lujuria y deseo, estando en trance ya, la habitación tembló y como por arte de magia las ocho velas se apagaron y de la nada ¡ZAS! Apareció  Satanás, vestía capa roja, pantalones a juego, gastando dos tridentes uno de tres pinchos que llevaba en la mano y el otro entre las piernas, cuernos no llevaba pero su mujer seguro que se los pondrá en cuanto pueda, de su cuerpo salía una especie de humo que reflejaba lo quemado que estaba, y dijo: Azucena ¿por qué me invocas? Ella medio colocada esnifo  otra raya diciendo: anda si es el diablo en persona, así es respondió Satanás y he venido del más allá a joderte más aquí, dicho y hecho se acercó de una zancada clavando su mirada en el cuerpo fresco y hermoso de la muchacha, con la mano derecha guió el tridente hasta el suelo para luego romper el camisón de Azucena al subirlo, Azucena decía: pues sí que coloca esta coca voy a seguir este espejismo, arrodillándose para desabotonar los pantalones rojos de Satanás sacándole su instrumento rojo también, empezó a lamerlo con fruición como si fuera un caramelo  con recelo de acabar con aquella golosina, los dientes presionaban suavemente el miembro del demonio, el cual preferiría estar en el mismísimo infierno que seguir con  aquel tormento que le prodigaba Azucena. Satanás caliente le quitó a aquella ninfómana su “caramelo” diciéndole: ponte a cuatro patas, ella se arrodilló y su pompis con las braguitas quedaron a merced del diablo, este con sus dedos largo y uñas a juego, rompió la tela que escondía la gruta del placer, al aire quedo el chumino y los pelos del culo de Azucena, Satanás se acercó lamiéndole el ano y la vagina, alternándolo también con la introducción de dos dedos en su esfínter y en su coño.

Azucena suspiraba y jadeaba como una posesa, cuando el miembro se hizo paso por su esfínter unas lágrimas rodaron por su mejilla, pero luego paulatinamente, el dolor se fue transformando en una agradable sensación de placer, sus senos y su pubis no paraban de ser sabiamente excitados por Satanás.

Azucena dijo Satanás ya has satisfecho parte de mis instintos carnales pero esto es tan solo el principio de la orgía, Satanás acercó su enorme miembro a la cara de Azucena que yacía tumbada boca arriba en el suelo y descendiéndolo suavemente lo colocó entre los pechos de está, la cual empezó a hacerle una estupenda cubana, con sus dos manos Azucena friccionaba sus dos pechos por el pene de Satanás hasta que le hizo eyacular salpicándole la cara y su rostro de un cálido esperma.

El diablo que no paraba de hacer diabluras se acercó hasta la cocina y cogió un plátano y un pepino llevándolos hasta la habitación donde se encontraba Azucena, cogió el pepino y lo empezó a restregar por todo el cuerpo de la muchacha, cuando llego a su culo el diablo se acercó lubrificándole la entrada con la lengua a base de saliva para a  continuación introducirle el pepino suavemente hasta hacerlo casi desaparecer.  Repitió la operación con el plátano, hasta que llego a su coño, allí introdujo dos y tres dedos para a continuación meterle el plátano.

Azucena yacía sobre la cama emparedada por ambos vegetales, cuando una agradable sensación de ser poseída la embargo plenamente. Satanás besaba la chica en los labios, mientras que con la mano meneaba el plátano y el pepino, los cuales chorreaban de caldos lujuriosos sigue, sigue, gritaba Azucena, a punto de alcanzar el orgasmo, Satanás le quito el plátano y lo sustituyó por el suyo y en unos cuantos vaivenes que parecían siglos, Azucena  estalló en un gran orgasmo que le quemaba las entrañas, clavando las uñas en la espalda del pobre diablo, el cual grito de gusto y de dolor a la vez.

Una vez pasados los efectos de la coca Azucena se despertó y se encontró desnuda, fatigada, pringosa con un pepino en el culo y un plátano a los pies de la cama, preguntándose qué demonios había pasado (los demonios no era, sino solamente uno Satanás) pero claro ella no se acordaba de nada.

Javier al cabo de una semana fue informado por los dos detectives sobre su novia. Verás Javier, tu novia no te engaña, lo que ocurre es que le pega a los alucinógenos en cantidad y claro hace que se monte unas orgías sexuales ella sola de película. Así que mira muchacho le dijo uno de los detectives, convéncela  para que deje el mundo de las drogas y satisface sus deseos sexuales más a menudo, con estos consejos solucionarás tus problemas. Javier agradecido les preguntó que cuales eran sus honorarios a lo cual los detectives respondieron:  200 € como lo quiere con IVA o sin IVA , Javier dijo: mejor sin IVA , lo que ocurre que ahora no tengo dinero en metálico, es lo mismo dijo uno de los dos detectives, aquí traigo la minuta de nuestros servicios, nos lo firma y ya pagará, pues muy agradecido dijo Javier y firmó los papeles.

Nada más salir a la calle, los dos detectives, le dice uno al otro oye Lucifer qué Belcebú, como lo hemos engañado al pobre y pensar que nuestro amo y señor Satanás se tira a su novia, ya que cada vez que le invoca se le aparece de verdad ja ja  ja  ja  ja y encima los papeles que le hemos hecho firmar no eran la minuta de servicios sino la venta de su alma al diablo.

Y Lucifer y Belcebú se fueron riendo por las calles oscuras de la ciudad.

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La calentura, el lavadero y el nooo de una chica

A veces me pregunto ¿Por qué me suceden las cosas que me pasan en mi vida sexual?

Observo el paso del tiempo y veo con asombro el cambio en la vida sexual en las chicas. Una chica a los 10/12 años siente y coge como una de 20 y nadie la sedujo, la conquistó y menos la violó. Leí por allí que el promedio de la iniciación sexual es a los 14 años. Lo que más me preocupa es que no la lastimen, la enfermen o hagan hijos no deseados, la mayor parte por ignorancia.  Me he encontrado con cada caso que han puesto a prueba mi conciencia, pero… No soy de fierro! A veces me agarro cada calentura que me llevan a situaciones límites. Perdonen, me fui por las ramas, pero no lo pude evitar.

Así me pasó un día en el departamento donde vivo en planta baja. Vino a trabajar una muchacha, 16 años, en un departamento del primer piso. Nada especial, trigueña, buena cola, tetas, pero muy sensual. Me provocó una calentura, cuando la vi por primera vez, tremenda. Intente verla, hablarle, pero nada. Averigüé que a la tarde iba a lavar ropa al lavadero de la terraza en el 9º piso. Un día me decidí, la vigilé y cuando vi que iba al lavadero, me fui para allá.

Al llegar al piso del lavadero la vi a ella de espaldas, en una pileta. Lleno de calentura y con una erección tremenda me le acerqué, le apoyé el bulto en la raya de la cola y la tomé por la cintura. No opuso resistencia, solo dijo: nooooooooo. Le desabroché el batón y a la rastra me la llevé al fondo donde no nos verían, aunque no había gente en el edificio y había una mesa y otras cosas.

La puse boca abajo en la mesa, las piernas colgando y la tomé de los pelos con una mano, mientras con la otra me bajaba los pantalones, el boxcer. Ella decía muy bajo: noooooo. Le bajé la bombacha y me le fui encima, le abrí la conchita con mis dedos y le empecé a meter la pija. Con los dedos supe que no era virgen, así que se la metí de a poco. Allí cambió: ayyyyyyyyyyyyyy        nooooooooooo    ayyyyyyyyy

Le deje el pelo, le levanté bien el batón y le agarré las tetas con fuerza mientras la bombeaba con fuerza. Estaba mojadita, no mucho y eso facilitaba la cogida. Tenía puesto un forro, por las dudas. Ella solo gritaba ayyyyyyyyy  noooo  nooooo  ay.

En un momento se puso dura, se contrajo y acabó como una loca. Le salió jugo por la concha. Me contuve hasta que terminó. Le saqué la pija y la volví a agarrar por los pelos con una mano. Me saqué el forro, le metí dedos en el culito para lubricarlo y me dispuse a cogerla.

Ella se movía, diciendo: Noooooooo    Por allí noooooo  Inútil. Le acerqué la cabeza al agujerito y acostado sobre ella le enseñe como abrirse. Cuando lo hiso, luego de dos o tres palmada fuertes, le metí la cabeza Alli gritó ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyy      nooooooooooo dejameeeeeeeee

Nada se la seguí metiendo en medio de los gritos, cada vez mas apagados como si se fuera entregando a la cogida, el placer. Cuando la tuve toda adentro hasta los huevos, le solté los pelos, le agarré las tetas y le metí dedos en la concha. La bombié con fuerza y también la masturbe, en medio de sus jugos, hasta que acabó con fuerza. Se retorcía con fuerza, mientras gritaba ayyyyyyyyyyyyyyyyyyy    mooooooo

La garré con fuerza, la bombié rápido hasta que acabé, llenándole el culito de leche. Luego de un momento me separe y le dije quiero que mañana vengas a mi departamento quiero verte desnuda y cogerte en una cama. Ahora límpiate en tu casa y calladita. Ella muda, asintió con la cabeza

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Alicia, de niña a mujer. Capitulo 1

PREAMBULO

Como toda creación literaria, esta historia es una ficción y todos los personajes, situaciones y acontecimientos son fruto de la imaginación del autor. No tienen origen directo en ningún caso concreto que haya sucedido.

Sin embargo, la imaginación se nutre muchas veces de hechos reales, que acontecen con más frecuencia de lo que cada uno de nosotros imaginaría. Cualquier lector que se acerque a este relato es muy posible que encuentre en la sociedad en que se desenvuelve paralelismos con sucesos, más o menos recientes, muy similares a los que se describen. Sin embargo, es muy difícil que todaslas situaciones que se relatan en esta historiase den en la misma protagonista, con la misma intensidad y en el mismo espacio-tiempo en que las he situado. De ahí su carácter fundamental de ficción.

Por separado, todas las circunstanciasson verosímiles y, sobre todo, actuales. Cuando coinciden varias, como ocurre en la historia,interaccionan, generando efectos insospechados, que se autoalimentan.

Alicia relatará, en primera persona, las vicisitudes por las que pasa a lo largo de su corta vida.No nos ocultará nada. La extrema intensidad de sus vivencias le hace sentir la necesidad de darlas a conocer, como si fuera una especie de “aviso a navegantes”. Sin embargo, no pretende trasladarnosninguna “moralina”: esto es bueno y esto no lo es. Ante cada situación concreta, lo que desencadena su final es la actitud que frente a ella toman quienes la protagonizan, únicos responsables de sus consecuencias.

Como casi todo en la vida, los acontecimientos arrancan lentamente. Sin apenas apreciarlo se aceleran, hasta alcanzar una altavelocidad de crucero. Antes de que Alicia tome plena conciencia de ello desembocan en un torbellino de sensaciones desenfrenadas, sin ningún tipo de control.

Por ello os pido a todos un poco de paciencia con el ritmo que gobierna la historia. Confío en no defraudaros con mi relato.

El Autor.

LA HISTORIA DE ALICIA

Capítulo I: OTOÑO DE 2016 (Los orígenes)

Me llamo Alicia.

Nací en Madrid, el 16 de Agostode 1.998, por lo que acabo de cumplir 18 años. Tengo recién estrenada mi mayoría de edad.

Mi madre era hija única. Muy joven -solo tiene 33 años-, ya que me tuvo poco antes de cumplir los dieciséis. Soy fruto de un embarazo no deseado y padre desconocido, ya que mi madre era partidaria en aquel tiempo de lo que denominaba“amor libre”; o sea: jodía con todo aquel que se le ponía a tiro. En sus frecuentes orgías de sexo, el consumo de drogas y alcohol era la compañía necesaria e imprescindible. Practicaba la promiscuidad y no tomaba ninguna precaución encaminada a evitar un más que posible embarazo.

Así acabó sucediendo, y cuando mis abuelos descubrieron que su hija estaba embarazada habían pasado más de cinco meses.Mi abuelo era propietario de una pequeña industria, a medias con su hermano,vivíamos desahogadamente y habría podido costear un aborto. Pero el embarazo estaba ya bastante avanzado y no se hizo.

Tras soportar las más duras recriminaciones y castigos que podáis imaginar, mi madre lo único que hizo fue reducir un tanto su actividad sexual y rebajar un poco los consumos colaterales de alcohol y drogas. Continuó adelante con el embarazo y nací yo.

Después de mi nacimiento mi madre no hizo nada para modificar su conducta. Al contrario, la intensificó-con frecuentes y repetidas ausencias de casa los fines de semana-. En alguna ocasión durantetoda una semana. En muy poco tiempo acabó cayendo en el alcoholismo y la drogadicción.

Mostrándose mi madre totalmente incapaz de asumir mi existencia y procurarme los cuidados que todo bebé necesita,fueron mis abuelos quienes se ocuparon de atenderme durante los primeros años de mi vida.

Durante esos años mi madre nunca rompió definitivamente el vínculo familiar. Vivía la vida a su manera, a salto de mata, enrolada en grupos marginales que se formaban y deshacían cada poco tiempo. Se cobijaban en viviendas o locales, que ocupaban hasta que eran desalojados. Adoptó indumentarias y comportamientos góticos y siguió enganchada al alcohol y las drogas. Solía visitarnos de vez en cuando, sobre todo cuando andaba escasa de recursos, que solía ser cada tres o cuatro meses.

Desgraciadamente, mis abuelos fallecieron a consecuencia de un accidente de tráfico, en el que yo resulté ilesa. Contaba yo solo ocho años.

Su hermano, y socio en la empresa, con casi 80 años de edad y una salud un tanto delicada, no quiso hacerse cargo de mí, ya que su salud había empeorado bastante últimamente y no se consideraba capaz de atender a una cría de mi edad. Avisó a mi madre de la situación y quedé a su cuidado hasta tanto se leía el testamento de su padre –mi abuelo-.

De su lectura resultó que salvo la “legitima”, que por Ley correspondía a mi madre, yo resulté heredera universal de los bienes de mi abuelo. El abogado que se ocupaba de todos sus asuntos personales era nombrado albacea.

Mi madre se entrevistó con el albacea y acordaron que él se encargaría de velar por los intereses de mi capital, llegando al siguiente acuerdo:

1- La mitad de mi abuelo en el negocio, fue adquirida por su hermano, por una cantidad muy importante, a fin de que la Empresa siguiera funcionando. Se liquidaron el resto de las propiedades de mi abuelo y el resultado fue que yo tenía una verdadera fortuna.

2- Mi madre, consciente de su incapacidad para administrar la cantidad que le correspondió, delegó su administración en el albacea a cambio de percibir una asignación mensual que nos permitiera vivir con un cierto desahogo.

3- El compromiso de mi madre de ocuparse de mí hasta mi mayoría de edad, fecha en la que se me haría entrega de mi herencia. Su incumplimiento supondría la pérdida de mi custodia acusada de delito de abandono. El albacea era el administrador de mi fortuna económica, por nombramiento de mi madre.

Esto lo he sabido muy recientemente, pero me era totalmente desconocido en las fechas en que transcurre la historia que os estoy contando.

Mi madre pensó que una cría de ocho años no le impediría continuar con sus “actividades” y aceptó de buen grado las condiciones que se le impusieron. La asignación mensual era apreciable y le vendría muy bien.

En aquellas fechas mi madre tenía veintitrés años y se encontraba enrollada con un individuo de bastante más edad que ella, que la explotaba sexualmente, dedicándola a la prostitución de alto standing, con su plena aquiescencia. Con los ingresos que obtenía por sus servicios, Ginés y ella se mantenían y hacían frente a los gastos que les suponía la adquisición del alcohol y las drogas necesarios para mantener su adicción.

A partir de entonces viví en compañía de mi madre y Ginés, su compañero, que me aceptó de buen grado, tratándome muy cariñosamente. Lo que referiré a continuación es la historia de los últimos diez años de mi vida.

Periódicamente mi madre enviaba al albacea mis notas escolares y de vez en cuando le hacíamos una visita para que él constatara que yo me encontraba bien. Las visitas eran una mera rutina. No pasaban de nuestra presencia en su despacho durante algo menos de una hora. Ese día las dos estábamos radiantes. Mi madre presentaba muy buen aspecto; no mostraba ningún rastro de su vida disoluta.

**************

Desde los primeros meses de convivencia con mi madre y Ginés tuve ocasión de ser testigo de las frecuentes borracheras de mi madre, que muy a menudo acababa el día completamente borracha, siendo Ginés el que se encargaba de acostarme la mayoría de las noches. Entonces mi madre tuvo la gran idea de su vida, -según me contó al cabo de unos años-.

Esa gran idea consistía en añadir un poco de ginebra en el vaso de leche que yo tomaba todas las noches antes de irme a dormir. La ginebra cumplía su cometido en mi cuerpo y me hacía caer completamente dormida al cabo de pocos minutos, con lo que mi madre me acostaba temprano y aprovechaba para continuar con su consumo masivo de alcohol, hasta la plena borrachera.

Los siguientes tres años fui de un lado para otro con mis padres -los llamaré así-, huyendo de todas las deudas y trampas que iban dejando tras ellos. Fundían con facilidad y rapidez todo el dinero que les llegaba, incluida nuestra asignación.

Mi escolaridad se hizo completamente inestable, pues en ocasiones esa huida se producía a mitad de curso, lo que obligaba a trasladar mi expediente escolar de un colegio a otro. Pese a estos vaivenes mis notas eran bastante buenas porque yo soy muy aplicada en todo aquello que me interesa.

Hasta Mayo de 2010, cuatro meses antes de cumplir los 12 años, mi vida transcurrió monótona, dentro del consabido ajetreo de cambios de residencia, pero entonces detuvieron a Ginés por un lío de drogas y fue condenado a 5 años de cárcel.

Mi madre aguantó como pudo hasta que finalizó el curso escolar y después inició la búsqueda de una nueva forma de vida.

Falta del soporte y compañía de Ginés, a quién queríamos bastante las dos, nos trasladamos a la costa levantina, donde mi madre se las fue apañando como buenamente podía. Encontró trabajo -es un decir- en un bar de carretera en el que, además de atender la barra, jodía con el primero que se le acercaba, a cambio de unos pocos euros, que compartía con el dueño del bar, del que también percibía una comisión sobre lo que recaudaba por lo que ella hacía beber a sus clientes. Era lo que se suele conocer como una “chica de alterne”.

El dueño del bar tenía una vivienda en una cercana localidad de la costa, que no utilizaba, y que cedió a mi madre como parte de su sueldo. En esa vivienda yo me pasaba sola la mayor parte del tiempo, pues mi madre me dejaba comida hecha para unos días a fin de no tener que desplazarse a diario desde el bar, que estaba a poco más de 30 kilómetros. Cada semana se las apañaba para que alguien me trajese comida preparada.

Así, mi madre podía alternar libremente con sus clientes durante la noche y dormir hasta medio día en un jergón que había en un cuartucho en el sótano, ya que el bar solo abría durante la tarde/noche y madrugada.

Como en Julio ya no tenía escuela mi vida era plácida. Casi todo el día estaba en la playa, bañándome y escuchando música, y en casa veía la tele o jugaba con la consola. Pero al llegar la noche me encontraba muy sola. Echaba mucho de menos a Ginés y a mi madre.Las primeras noches tuve dificultades para conciliar el sueño. Estaba muy inquieta y nerviosa y padecía una especie de insomnio que me tenía en vela hasta bien entrada la madrugada.

Se lo dije a mi madre cuando tuve ocasión de hablar con ella por el móvil y entonces fue cuando me contó el truco que había estado utilizando conmigo desde que se hizo cargo de mí al morir mis abuelos: el de añadir un chorrito de ginebra en el vaso de leche que yo me tomaba todas las noches cuando iba a acostarme.

El consumo repetido de ese alcohol durante años había creado en mi organismo un serio grado de dependencia. Faltarme esa dosis, al no estar ahora mi madre para ponérmela, es lo que me producía el insomnio. Pero no debía preocuparme más por ello. La solución es bastante sencilla -dijo-: si reanudaba la toma diaria de la dosis de ginebra que necesitaba volvería a dormir toda la noche de un tirón.

Me indicó cuál era la copita que tenía que utilizar para añadir la ginebra a la leche, llenándola por la mitad. Si lo haces bien, verás cómo duermes plácidamente. La ginebra era lo que ella denominaba “vitaminas para el sueño”.

Me advirtió que como me había hecho bastante mayor, -estaba muy desarrollada para mi edad y hacía un año que tenía la regla-, a lo mejor esa dosis ya no era suficiente. Si tomándola de nuevo seguía teniendo dificultades para conciliar el sueño, podía aumentar la dosis un poquito, hasta llegar a encontrar la cantidad precisa para que me hiciera el efecto deseado. Así lo hice y nos estabilizamos un poco en esa situación.

Mi madre caía muy bien a los clientes del bar, porque no hacía ascos a cumplir con cualquier clase de práctica sexual que le propusieran, y el dueño estaba muy contento con los ingresos extras que la presencia de mi madre le reportaba.

La vivienda que nos había cedido era un pequeño adosado, con un par de habitaciones, amueblado de forma muy sencilla; sin ningún lujo. Estaba ubicado en una zona en la que la casi totalidad de las viviendas eran utilizadas como una segunda residencia; había muy pocas habitadas fuera de la época estival, puentes o algún fin de semana. No tenía teléfono, para evitar que las chicas que en ocasiones se alojaban en él hiciesen un gasto excesivo, de forma que yo tenía que valerme de un móvil para comunicarme con mi madre. Cuando necesitaba algo enviaba un sms a su móvil y ella me llamaba en cuanto podía.

Me aleccionó debidamente para que pudiera quedarme sola en casa: no debía hacer demasiado ruido y antes de salir a la calle debía asegurarme que no hubiera gente cerca. No convenía que me vieran casi siempre sola, para que no pensasen que estaba mal atendida.

Cuando mi madre calculaba que se me iba a terminar la comida preparada que me enviaba, me avisaba por teléfono de que iban a venir del bar a llevarme algo más reciente, al tiempo que la chica que venía aprovechaba para poner alguna lavadora y cosas así. Una vez lavada yo me ocupaba de tenderla.

Mi madre, prácticamente, vivía en el bar. Para ella resultaba más cómodo, así que yo no tuve otro remedio que aprender a valerme por mí misma.

SEPTIEMBRE 2010

Empecé el primer curso de la enseñanza secundaria obligatoria (ESO), en un Instituto de la localidad en la que vivía, e inicié una nueva rutina: al levantarme me preparaba el desayuno y me marchaba a clase; volvía a casa a comer lo que me calentaba en el microondas y luego regresaba al instituto. A la vuelta a casa hacía los deberes, cenaba algo ligero y me disponía a dormir, después de ver algo en la tele. Fueron unos meses en los que, prácticamente, me acostumbré a vivir sola.

Durante esas primeras semanas comprobé que, efectivamente, el sistema de poner la media copita de ginebra en la leche funcionaba, pero la tentación la tenía muy cerca: estaba siempre sola y disponía de bastantes botellas de ginebra. La curiosidad por experimentar qué es lo que sentiría si bebía la ginebra sola, en lugar de mezclada con la leche, era muy grande y difícil de vencer. Además, si me “pasaba” un poco en la dosis no habría testigos que me abroncaran.

Me venían a la mente muchas de las continuas borracheras de mi madre, en compañía de Ginés y de sus amigotes, y lo bien que parecía que ella se lo pasaba cuando estaba bien borracha. Así que un buen día me decidí: probé a beber la ginebra sola, prescindiendo de la leche. Me supo algo amarga, pero me la tragué sin dificultad.

Durante un par de semanas continué con la práctica que había iniciado, sin decirle nada de ello a mi madre. Me costaba un poco más dormirme, pero no era importante. Parece ser que la leche también actuaba como relajante.

Lo que no sabía entonces es que el consumo diario iba habituando mi organismo a los efectos de la bebida y, contando además con que me había seguido desarrollando y aumentado mi volumen corporal y peso, el alcohol que ingería se diluía en un mayor volumen de sangre y tenía un menor efecto para lo que pretendía: que me adormeciera. El insomnio y la inquietud no tardaron mucho en reaparecer.

Así que puse en práctica un principio matemático bien conocido: para mantener el mismo nivel de relación en una mezcla de dos fluidos, hay que compensar el mayor volumen de uno de ellos con un incremento proporcional del otro, para que su relaciónentre ambos siga siendo idéntica;ergo:si mi cuerpo es ahora mayor que cuando era una niña, tiene más peso y la cantidad de sangre también ha crecido, debería aumentar proporcionalmente la cantidad de ginebra que ingería, para mantener esa relación estable. En consecuencia: decidí que no tenía otro remedio que no fuera incrementar algo mi dosis diaria de ginebra.

Calculando que pesaría, más o menos, un 50% más que lo que pesaba cuando era una cría, debería pasar a tomar tres cuartas partes de copa, en vez de la media que hasta ahora venía bebiendo. Para redondearlo y asegurarme que no fallaría en el cálculo, decidí que mi ración fuera de una copita. El resultado no se hizo esperar: esa noche dormí como si fuera una marmota hibernando: completamente tranquila y sosegada. Y así seguí todas las noches.

Satisfecha con el éxito, establecí como básica la ración de una copita diaria, con alguna excepción, que contaré más adelante. Algunos días despertaba con un ligero dolor de cabeza, pero se me pasaba enseguida.

Cuando estaba para agotárseme la provisión de ginebra enviaba un escueto mensaje a mi madre: “mándame vitaminas”. Ella se encargaba de que me llegaran algunas botellas. Durante casi un año ese sistema me fue de maravilla y acabé tomándole un gusto algo desmedido a la ginebra.

Digo desmedido, porque lo que empezó siendo una copita en el vaso de leche al irme a dormir, no tardó mucho en convertirse en: también una copita para después de la comida y otra para después de cenar. Más adelante fue copa y media; y pasado un tiempo acabaron siendo dos copas. Durante el transcurso del 1er año de ESO se hizo habitual mi consumo de alcohol;-dentro de un orden, eso sí-, y solo en casa, llegando a beber alrededor de cuatro o cinco copitas diarias. Tenía que estar en condiciones de acudir a las clases del instituto sin que nadie advirtiera nada. Sin embargo hacía una excepción en el fin de semana y otras Fiestas. En esas ocasiones bebía también alguna que otra copita entre horas y fácilmente llegaba a las seis, más bien, ocho, copas diarias.

Con esas cifras de consumo llegó la finalización del periodo de clases, a finales de Mayo y primeros de Junio. Yo me encontraba de maravilla en esa situación. Todo iba sobre ruedas; alcanzaba buenas notas en los exámenes finales que ya había realizado y los que quedaban no eran para mí los más complicados.

Pero sucedió algo que no podía imaginar. No había ocurrido nunca antes y resultó totalmente inesperado para mí.

Pensaba que ya tenía suficiente experiencia con la bebida y que mi consumo de ginebra lo tenía dominado, pero el sábado 28 de Mayo entró en juego un factor desconocido para mí y no supe controlarme.

MAYO/JUNIO DE 2011: Aparece mi Príncipe Azul

Una compañera de clase llevaba unos meses tratando de conquistarme para que me uniera a su grupo, compuesto de varios chicos y chicas –en total cosa de una docena- con el señuelo de que lo pasaban “bomba”. Se reunían en una cala muy discreta y contaba y no paraba sobre las “cosas” que hacían: ya te puedes imaginar, me decía; hacemos de todo y a veces nos despendolamos un poco, pero merece la pena. No seas estrecha y únete a nosotros. Lo pasarás “guay”.

Elena, que así se llama es un par de años mayor que yo y es repetidora, a pesar de lo cual va un curso más adelantado que yo. No te preocupes por la edad, me dijo. Pareces mayor de lo que eres y no vas a tener problema. Encajarás bien con todos.

El sábado 28 de Mayo había quedado con ella en la playa para pasar la mañana. Nos llevaríamos unos bocatas y luego ella se iría a la cala con los chicos del grupo. Cuento contigo, dijo.

Pasamos la mañana juntas en la playa y a media tarde llegó el momento que tanto temía.

–¿Qué? ¿Te animas y vienes con nosotros?

–Lo siento, respondí. Aún no estoy decidida. –Pensaba que irme con ellos significaba perderme mi ración de ginebra, que tanta falta me estaba haciendo ya-.

–Sigo pensando que eres una estrecha. Me lo imaginaba. Tú te lo pierdes. Toma; a lo mejor esto te anima y la semana que viene cambias de opinión. Que te haga buena compañía.

Me entregó un dvd casero y me dijo que no se lo contara a nadie. El lunes me contarás qué te parece la fiesta.

En cuanto llegué a casa me fui directa al mueble bar y me bebí casi seguidas un par de copitas de ginebra, y me entoné.

Luego encendí la tele y puse en marcha el reproductor de dvd que tengo conectado.

El video duraba poco más de una hora. Elena y otros chicos y chicas del instituto estaban en esa cala. Al principio todo era lo más normal, hasta que poco a poco fueron volando prendas. Al principio solo fueron la parte superior de los bikinis, pero poco a poco se fueron calentando y pronto no había ningún rastro de tela que cubriera sus cuerpos.

Yo me había situado cómodamente frente a la tele, casi sin ropa porque hacía cierto calor y la visión del video contribuyó a que mi calentura aumentase. ¡Qué polla tenía alguno!

Tenía cerca de mí la botella de ginebra y pronto prescindí de la copita y comencé a beber directamente a morro.

Pensaba que tenía dominado mi consumo de ginebra, ya que hasta entonces bebía mis copitas de fin de semana y no me pasaba de rosca, pero el vídeo fue un elemento inesperado y un tanto perturbador.

Las escenas fueron aumentando de temperatura y pronto se formaron algunas parejas que comenzaron a follar. Todo eso me puso tan cachonda que no tuve más remedio que dirigirme a la cocina, sacar un buen plátano de la nevera y me lo empecé a meter en el coño hasta que llegué al himen y me detuve. El dolor me frenó. Pero no frenó mis visitas a la botella de ginebra.

Di un par de vueltas a la cinta y seguí con mi lucha con el plátano y mi himen, sin dejar de lado la botella.

A las diez de la noche había vaciado la botella de ginebra, que estaba mediada cuando empecé a beber. Estaba bastante borracha, pero aún quería más. Más video y más ginebra.

A duras penas y como pude alcancé a levantarme y sacar una segunda botella.

Puse el video en función de “repetir” y seguí viendo el dvd y bebiendo ginebra, hasta que debí quedarme dormida. Ni idea de que hora sería, pero seguro que alrededor de las doce, o más.

Este episodio no habría significado nada importante. Al día siguiente me habría despertado y nadie se habría enterado.

* * * * *

Pero ese sábado, PRECISAMENTE ESE SABADO, a mi madre, que hacía siglos que no aparecía por casa, se le ocurrió venir.

Y no vino sola, sino que llegó acompañada de un “cliente”, al que pensaba desplumar, pero fuera del bar en que trabajaba y así hacer el negocio solo para ella. Mi madre pensaba que yo estaría dormidita en mi habitación y que no me despertaría.

Creo que llegó sobre las dos de la madrugada.

La siguiente descripción la hago por referencia de lo que mi madre me contó el domingo por la mañana.

El espectáculo que encontró al entrar en el salón fue el siguiente.

–Un dvd encendido reproduciendo imágenes de algo que
se asemejaba mucho a una orgía juvenil playera.
–Una cría de apenas trece años, desnuda, con un plátano
metido a medias en el coño y completamente borracha.

Será puta esta cría, creo que explotó mi madre al verme.

–Hermosa sorpresa, balbuceó medio borracho el tío que la acompañaba –un tipejo que andaría por los cincuenta-. Voy a tener a dos por el precio de una.

–De eso nada. La niña no folla. Aquí solo folla la madre, que es la puta oficial.

–Pues entre ella y tú yo prefiero a la cría. ¿Cuánto quieres por dejarme follarla? Si no me la follo yo ahora lo hará cualquiera y tú perderás una buena pasta. ¿O crees que todavía es virgen?

–Bueno, supongo que lo es, pero si quieres follártela tienes que pagar como si lo fuera. Si no, no hay trato.

–Vale. Quinientos Euros por la cría.

–Mil, por las dos.

–No te pases. No estoy tan borracho. Setecientos.

–Hecho, pero en efectivo contante y sonante.

–Voy al cajero a sacar pasta. No tengo suficiente ahora. Tú ve despertando a la Bella Durmiente. No quiero follarme a una cría que está borracha y dormida. Quiero oírla quejarse y llorar, o a lo mejor le gusta y lo pasamos todavía mejor.

–Mi madre me llevó al baño y me puso la cabeza en la bañera y me regó con agua fría de la ducha.

–Enseguida di un respingo. ¡Joder! ¿Qué coño haces?

–Despertarte, so puta. ¿Cuánto has bebido?

–Yo qué coño sé. Hasta que me he quedado dormida. ¿Te importa tanto cuánto bebo? Nunca estás conmigo. Bebo todo lo que me apetece ¿Vale?

–Me importa un huevo lo que bebas, pero ahora espabílate porque tenemos un cliente.

–Querrás decir que tú tienes un cliente. Tú eres la puta. No yo.

–A partir de ahora tú también vas a serlo, si es que no lo eres ya. Buen plátano tenías en el coño. ¿Desde cuándo follas?

–No he follado nunca. Sigo siendo virgen. El plátano no me entraba más.

–Pues vas a tener que joderte, Alicia. Mejor dicho. Ese cabrón que ha ido al cajero a por pasta es el que te va a joder.

–Pero me va a doler mucho. No lo he hecho nunca y con el plátano no podía más porque me hacía mucho daño.

–Pues si te duele, bebes ginebra. Eso sí que sabes hacerlo.

En esto mi madre oyó llegar el coche del tipo y bajamos las dos al salón.

–Tienes suerte, cabrón. La niña todavía es virgen. Al menos eso es lo que dice ella.

–Bueno, lo veremos. Venga, chúpamela y pónmela dura. El primer polvo será para la princesita.

Mi madre se puso a chupar la polla del individuo y yo los miraba alucinada. Poco a poco fui tomando conciencia de lo que me podía suceder, recordando las escenas de la playa y viendo cómo crecía y crecía esa polla, que una y otra vez entraba y salía de la boca de mi madre. El tío resollaba y se ponía cada vez más colorado, hasta que dijo:

–Basta. Déjalo ya. Ahora que me la chupe la niña. Quiero ver si ya ha aprendido a hacerlo.

Mi madre protestó, diciendo que ese no era el trato. Que solo se trataba de que me jodiese, pero él respondió que o se la chupaba yo también o que se despidiera de la pasta.

–No te preocupes, mamá. La culpa es mía por haber bebido tanto. Se la chuparé. Que luego me joda, te pague y nos deje en paz.

Me arrodillé delante del tío, como había visto ponerse a mi madre, y abrí la boca todo lo que pude.

De inmediato él metió su polla en mi interior y me llenó con solo introducir el capullo. Pero él quería más. Comenzó a coger mi cabeza y sujetarme para que no me retirase, mientras intentaba meter cada vez su polla más dentro de mi boca. Pronto empecé a tener náuseas y unas arcadas muy grandes, hasta que me hizo vomitar, llenando su polla y su pelo con los restos de mi cena y la bebida que todavía tenía dentro.

Mi vómito le puso frenético y siguió metiendo su polla todo lo dentro que podía mientras gritaba algo parecido a:

–Mámala, puta. Eres casi como tu madre. Pídele a ella que te diga como lo tienes que hacer. Quiero que te la comas entera.

Mi madre me dio consejos sobre cómo debía procurar que me entrase más y que me hiciera el menor daño posible y me daba de vez en cuando un poco de ginebra para que me animase.

Al cabo de un rato se dio por vencido viendo que no podría tragarme su polla por muchos esfuerzos que hiciera.

–Bueno, pues entonces te la vas a tragar por el coño. Ese sí que tendrá sitio para que te la meta entera. ¿Cuántos años dices que tienes?

–Doce, respondí. Me falta un par de meses para cumplir trece.

–Entonces ya tienes edad suficiente. Venga, colócate en el suelo a cuatro patas; como si fueras un perrito. Y tú, le dijo a mi madre: sujétala bien; no quiero que se caiga del susto cuando le meta la polla hasta los huevos.

No tardé nada en sentir cómo su verga, tiesa y dura a causa de nuestras mamadas, se colocó a la puerta de mi coño, que aún no se había cerrado del todo después de la medio metida del plátano.

El tío comenzó a empujar con fuerza y sentí como se abrían mis entrañas a medida que esa tremenda polla intentaba hacer camino en mi interior.

Empecé a quejarme desconsolada, pues era tal el dolor que sentía que pensaba que me iba a desmayar.

–Dale ginebra, gritaba a mi madre mi violador.

Mi madre me acercó la botella a los labios y permitió que bebiera un buen trago. Eso me tranquilizó, pero solo un pequeño rato. Enseguida el dolor se hacía cada vez mayor, hasta que el tío dijo.

–No te ha engañado la niña. Es virgen. Pero lo va a dejar de ser enseguida. Dile que se prepare que se la voy a meter hasta el fondo.

Mi madre me dijo que siguiera bebiendo. Tranquila Alicia, cariño. Solo será un momento. Una vez que te desvirgue seguro que enseguida pasará el dolor y te gustará que siga jodiéndote. Mientras, sigue bebe todo lo que quieras. No te importe si te emborrachas otra vez. Seguro que lo seguirás haciendo a partir de ahora. Cuando se empieza a beber no se termina nunca. Yo lo sé muy bien.

–Vale, mamá. Dile a ese cabrón que me la meta cuanto antes. Quiero acabar de una puta vez.

–No te preocupes, guapa. Allá voy, dijo mi violador.

Dicho eso, sin otro aviso más, me agarró fuerte por las cachas del culo y metió su polla hasta que tropezó con el himen. Luego pegó un tremendo empujón y, entonces, sí que supe lo que era un dolor agudo. Sentí que algo me taladraba y pegué un grito que debieron oír en Madagascar.

Mi madre me tapó la boca, temerosa de que alguien pudiera oírme, pero yo le dije que me diera ginebra, porque me gustaba beber y así no me dolería tanto.

Durante un cuarto de hora estuve recibiendo la polla del violador en mis entrañas y poco a poco el dolor fue remitiendo, al tiempo que la ginebra también hacía sus efectos en mi cuerpo.

–Parece que no te quejas tanto, dijo el tío. No me digas que ya te va gustando. Anda. Di que te gusta. Si ya no te duele es que serás tan puta como tu madre. La conozco bien. Es una guarra.

–Lo que de verdad me gusta es la ginebra, cabrón. Pero no pares de meterla y córrete cuanto antes. Quiero acabar de una puta vez con este suplicio. Me sigue doliendo, ¡hijo de puta!

Mis palabras hicieron que redoblase sus embestidas y su polla entraba y salía de mi coño una y otra vez. En algún instante sí que sentí algo parecido al placer, porque imaginaba su polla como si fuera el plátano que no logré meterme esa tarde.

Unos minutos más tarde sentí que sus esfuerzos se hacían más y más frenéticos y sus penetraciones más rápidas, al tiempo que mi respiración era cada vez más agitada. Pronto noté que algo caliente se derramaba en mi interior, como si me dieran disparos con una pistola de chorros de agua, como jugaba cuando era una cría. El muy cabrón se acababa de correr dentro de mi coño. Pero la cosa me gustó y no me importó que no me la sacase enseguida, sino que me siguiera follando otro ratito, pero más lentamente.

Cuando al fin me la sacó, mi coño estaba muy dolorido y me escurría por mis muslos parte del semen que se iba saliendo de mi interior.

Mi madre me dio la botella y me dijo que bebiera lo que me apeteciese. Así lo hice hasta que volví a quedarme dormida en el suelo del salón.

Ese fue mi primer desmadre con el alcohol y mi primera vez en las relaciones sexuales. Nada placentero en su conjunto y con el consiguiente miedo a un posible embarazo. Afortunadamente no se concretó.

El domingo mi madre estuvo conmigo en casa, porque el bar de carretera abría solo a partir de media tarde.

Me contó todo lo que había pasado y cómo el muy cabrón me había desvirgado. Olvídalo, me dijo. Si quieres seguir follando hazlo con esos chicos del instituto que salen en el dvd que veías ayer. Al menos son de tu edad y no tienes que aguantar a hijos de puta cómo el de anoche. Para eso estoy yo. Ya sabes que llevo años haciéndolo.

Al final anoche me gustó algo, sobre todo cuando se corrió y me jodía más despacio. Pero no te preocupes. No tengo ganas de repetirlo; al menos de momento y, desde luego, no con los del instituto. Todo lo que hacen lo cuentan y pareceré una puta como las demás. Están en boca de todos y las tratan como lo que son: chicas fáciles.

Lo que sí te agradeceré es que me des consejos sobre cómo debo beber la ginebra. Me gusta hacerlo, pero no quiero que lo de esta noche se repita más veces.

Te vendría bien que durante unos días no la probases. Ayer cogiste dos buenas borracheras, porque cuando el tío te jodió te dejé la botella y no paraste de beber hasta que te desmayaste.

Hice promesa de portarme mejor y mi madre se despidió de mí. El trabajo me reclama, dijo, al tiempo que me dejó sola otra vez.

Tras este paréntesis, porque eso fue en el contexto de mi verdadera historia, retomo su narración.

* * * * *

Decidí olvidar el “incidente” y me volqué en preparar bien los pocos exámenes que me quedaban, a fin de sacar las mejores notas posibles. Mi relación con los compañeros de clase era muy superficial; diría que solo lo más imprescindible, ya que para evitar comentarios sobre la ausencia de mi madre en las diferentes reuniones de padres –no era la única que faltaba, ni mucho menos-, no quise tener amistad profunda con ningún compañero/a del Instituto. La mayoríame consideraban como una tía bastante “borde” y muy antipática, sobre todo por parte de Elena y su grupo, pero eso no me importaba en absoluto; pasaba abiertamente de ellos. Por encima de todo quería preservar mi intimidad e independencia.

Desde mediados de Mayo las clases en el Instituto se limitaban a la mañana, teniendo las tardes absolutamente libres.

Comencé a pasarlas mayormente en la playa. Siempre llevaba conmigo una botellita de agua mineral, de medio litro, en la que añadía un par de copitas de ginebra.Me la solía beber mientras tomaba el sol y nadie se daba cuenta, porque a nadie le extrañaba que bebiera de una botella cuyo contenido era agua.Allí inicié una relación muy superficial con un hombre maduro, de trato muy agradable: nos ocupábamos de la ropa del otro cuando de nosotros se estaba bañando. Nuestra conversación no pasaba de convencionalidades.

El incremento de mi consumo de ginebra llevaba aparejado una menor duración de las provisiones, haciendo que mi petición de reposición fuera cada vez más frecuente. A todo eso mi madre se hacía la loca, como si nada de eso fuera con ella. Siempre respondía a mi solicitud de “vitaminas”, como llamábamos entre nosotras a la ginebra, con el envío de una abundante provisión de botellas. Nunca me preguntó qué hacía con ellas, ni cuanto bebía cada día, por lo que supuse que daba por bueno que yo pudiera beber más de lo aconsejable para una cría de mi edad y que tendría muy en cuenta sus consejos de la noche de “marras”.

Pronto comenzaría el verano. Aún no había cumplido trece años y mi cuerpo seguía con su proceso natural de evolución: aumento de volumen en los senos, aparición del vello púbico y formación de las caderas y glúteos, bien delimitados.

Así que poco antes del iniciarse el verano del 2011, sucedió lo que se iba a convertir en el auténtico inicio de una vida sumida en el más absoluto y total desenfreno.

Continuará…

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Con los maduros la paso mejor

~Sentía como entraba y salía haciendo ese chasquido producto de mi gran excitación, sus manos apretaban mis tetas al ritmo de sus clavadas…. mmmmmmmmmm esa chota gruesa repercutía entre mis entrañas y mis jadeos eran tan profundos que me raspaba la garganta. Me levanto una pierna y metiéndomela hasta el fondo me hizo sacudir como nunca~
Apretando la almohada me desperté, sintiendo que picaban la pared. Mis flujos caían entre mis muslos, mientras una sonrisa se me dibujaba en la cara. Había olvidado que el albañil iba a terminar la obra en la pieza de al lado y justo ese día estaba sola. Me levante, me quede sin la tanguita y me puse un short ajustadito pero muy fácil de bajar que estaba al lado de la cama, una remerita ajustada sin el corpiño y haciéndome un rodete salí de la habitación. Me asome a la puerta:

Yo: Buen día.
Albañil: (dándose vuelta) buen día señorita como le va? Disculpe si la desperté.
Yo: No se haga problema, voy a darme una ducha si necesita algo avíseme.

Don Andrés era un hombre de aproximadamente 40 y tantos, estaba en su mejor momento rumoreaban que luego de su separación la fila de hembras que circulaban por su casa no era solo un comentario al pasar. Aunque con su ropa de trabajo y medio sucio por estar picando la pared me intrigaba saber que había debajo de ese pantalón..
Entre a la ducha, el agua caliente corría por mi piel y mis dedos rápidamente supieron posicionarse. Hace un buen tiempo que no recibía un polvito de algún macho. La última vez había sido con un viejo que me había tirado con el auto hasta mi casa y de favor yo le tire la goma y un poco más también, así que particularmente ese día mi conchita no dejaba de emanar ese flujo que me brota cuando necesito urgente una buena pija. Un día antes me había depilado y estaba justo para que la lengua habilidosa de un servidor se deleite entre mis jugos.

Mmmmmmmmmmmm tres deditos entraban en esa conchita sedienta de chota, se sumergían y salían al compás de mis caderas. Incremente el ritmo, sabía que si seguía iba acabar pero no…
Quería dejarle ese lujo a quien sepa corresponderlo, y como últimamente los pendejos estaban muy lentos y vuelteros, seguro iba a ser otro madurito el que me saque las ganas. Me detuve aunque mi concha palpitaba y explotaba, deje correr agua sobre mi cara para apagar un poco la calentura que hervía dentro de mí.

Me sequé bien el pelo y otra vez sin ponerme tanga ni corpiño me puse una remera que parecía más un top que una remera y el shorsito que demostraba a simple vista que no había nada abajo.
En segundos las aureolas de mis pezones se hicieron visible entre lo mojado de la tela. Salí del baño y fui hasta la cocina, al lado estaba la habitación donde trabajaba Andrés. Comencé a batirme una taza de café haciendo un poco de ruido con los cajones, cuando me di vuelta vi que Andrés estaba colocando unas cerámicas sin dejar de vista ese culito carnoso que se movía en la cocina.

Me agache un poco para tomar unos platitos que estaban debajo de la alacena cuando siento que se levantó de donde estaba, él ya había notado no solo que no llevaba nada sino que también yo estaba buscando algo y el como viejo zorro se dio cuenta con solo unos movimientos de mi culo. Cuando estaba por prender la hornalla siento como sus manos comenzaron a recorrer mis piernas metiendo suavemente sus dedos por adentro del short. Su aliento caliente circulaba en mi cuello, mi culito comenzó a empinarse rozando su bulto bien erguido.

Me di vuelta, pero sin poder reaccionar sentí sus manos estirándome el pelo hacia atrás.

Andrés: que pensas hacer pendeja??? Te gusta calentarme y ahora te queres ir???
Yo: mmm si me niego vas hacer algo?

Me apretó de la mandíbula e introdujo su lengua en mi boca, sentía como me lamia sin parar de un lado a otro dejándome prácticamente sin aire. Eso es lo que mas me gusta de los maduros
Intente tirarme hacia atrás pero fue en vano, me apretó la nuca dejándome sin escapatoria, sentía su saliva cayendo en mis tetas y esa lengua asquerosa penetrándome la boca.
Sin perder el tiempo me bajo el shorsito en un segundo para ver que no tenia nada y que mi culo ya estaba a su total disposición.

Andrés: ahhh bueno ahora si que te voy a hacer mierda pendeja..
Yo: a ver que me haces???
Decirle eso lo volvió loco y me alzo arriba de la mesada y separándome las piernas comenzó a colarme la mano entera.
Yo: ayyyyyyyyyyyyy noooooooooooo
Andrés: no que putita????? Ay que te duele mi vida?? Si te duele esto como te va a doler cuando te coja

Mmmmmmmmmmmmmm su mano áspera se impregnaba de flujo y sin darme respiro me manoseaba con desesperación.
Le rasguñaba toda la espalda de la calentura que tenía, era una especie lujuria y dolor. Después de unos minutos dilatándome la conchita, saco su mano y me lo paso por los labios, lamí cada gota de flujo que brillaba en su piel.

Andrés: siiiiiii asi de guaranga te quiero pendejitaaaa!!!

Me levantó de la cocina y cargándome en su cintura me llevó hasta la pieza tirándome en la cama. Separo mis piernas y largo un largo flujo de saliva dentro de mi, vi como se desprendía el cinturón ante mis ojos dejando ver una panza peluda sobre mi y su pija dura e hinchada. Comenzó a levantarme la remera mientras sentía su pija extremadamente dura rozando mi pierna, pasó su lengua por mi rayita pero sin detenerse subió hasta mis pechos. Sin siquiera usar las manos y con un solo movimiento apoyo su pija en la puerta de mi concha toda mojada, sentía su cabecita gorda expandiéndomela lentamente.

Yo: siiiiiiiiiiiiiiiiii ayyyyyyy que ricoooooooooo

En un segundo y con un clavada me hizo ver el cielo, esa chota entraba a la perfección en mi conchita!!!!! Sus labios carnosos rodeaban mis pezones y estirándolos con crueldad los saboreaba en su boca. Su cuerpo se tambaleaba sobre mi, mientras siento ese pedazo de carne desarmándome por dentro.

Yo: maaaaaaaaasssssss maaaaaaaaaassss soy toda tuyaaaaaaa
Andrés: cerra el orto pendeja y gemi bien fuerte dale!!

Levanto su mano y apretandome el cuello me obligo a que abriera la boca y largara dentro de mí su saliva. Me besaba el cuello empapándome en su transpiración pero no había nada mejor que sentir como estaba siendo dominada por ese hombreeee!!!
Me apretó de la pelvis y estirando mi cabeza hacia atrás me dijo.

Andrés: queres que te coja bien fuerte no hija de puta?? No das maaaas mmmmmm senti ese olorcito a concha mojada.. sos una perra…..
Yo: (susurrando) uuuuufffff cogemeee mmmmmmmmm cogemeeeeee cogemeeeee!!
Andrés. Uffff que trolita, al final tenían razón los que andaban diciendo que eras flor de putita
Yo: ah si? Quien dijo eso??
Andrés: cerra el orto te dije ( mientras con su dedo todo mojado me lo mete por el culo) ahhh no lo podes cerrar.. ya te lo rompieron hija de puta

A penas sintió eso me estiró la saco por completo y con fuerza y presión volvió a meterla esta vez presionando con tanta fuerza que parecía que quería meterme hasta los huevos..

Yo: Ayyyyyyyyy siiiiiiii!!!!!

Sus movimientos eran muy bruscos, pero se notaba que sabia como tratar a una puta como yo. Mmmmmmmmmmmm era un hijo de mil puta!!!!!! La puntita estaba a punto de estallar de lo gruesa que la tenia me la metia y empujaba mis labios hacia adentro dificultando que volviera a salir. Sus huevos rebotaban contra mis piernas erizándome la piel!!!
Mi orto carnoso parecía quererse tragar sus huevos, se envolvían en flujo y cada clavada intentando ser mas profunda me arremetía contra el colchón, y mientras yo me resbalada y me movía el volvía a traerme hacia el con toda bestialidad.
Metió su mano por medio de mis piernas y comenzó a pajearme el clítoris uuuufffff, tenía el dedo tan largo que me pajeaba de todas las formas que podiaa!!!!! Lo estiraba lo presionaba volvía a estirarlo y presionarlo en círculos, con la otra mano separaba mi culo para abrirme aún más la concha y ver su pija presionada en ese torrente de flujo.

Andrés: (susurrando) Uuuufffffff mmmmmmmmmm como me calentaaaassss!!!!!!! Ayyyyyy que ricoooo es cogeerteeeeeeee!!!!!! Que edad tenes pendeja??
Yo: 19 añitos…
Andrés: uffff sos una nena.. y que buena que estas!!

Saltaba sobre mi para que las clavadas repercutan en todo mi cuerpo. Sobaba mis nalgas más y más, parecía desarmarse sobre mi cuerpo, sus gotas de sudor me bañaban entera, gemía como desquiciada no aguantaba maaaaaas!!!!!!! Su pija latía dentro de mí y mi concha no podía más de lo hinchada y caliente que estaba. Cada vez costaba mas que entre estábamos sudados y envueltos en lujuria, por diooooooooosssssssssss me quemaba por dentro, su chota salía y entraba como poseída y mi concha no tardo en hincharse haciendo más difícil su salida pero más gustosa cuando lo intentaba.
En un momento se sintió que no aguantó mas..

Andrés: Mmmmmmm tomaaaaaa aaayyyyyy tomaaaaaaaa pendeja de mierdaaaaaaaaa
Yo: Uuuuffff siiiiiii mmmmmmmmmmmmmmmm como me cogeeeeeeeesssss

Apretó mis hombros, se puso de cuclillas sobre mi y levantando mis rodillas me la clavo como nunca nadie lo habia hechoo aaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyyy senti que me desgarraba por dentro. La presion de sus manos en mis rodillas y sus huevos agolpándose en mi concha me hacia enloquecer.
No aguante mas y lo empuje hacia un costado, necesitaba estar sobre él, que vea el orto de la puta que se estaba comiendo.

Me subí arriba de él quedando de espalda y empecé a montarlo una tras otra, sentía mi cuerpo temblar sobre el.
Saltaba, me abría las nalgas y me inclinaba más adelante para que viera el orto que se estaba comiendo y que tantas veces se habrá querido comer, ahora la tenía en bolas y comiéndole la pija, chupe su dedo gordo y sin preámbulos lo lleve para que me lo me lo meta entero en el orto, me quebré hacia adelante entregándoselo por completo. Masajeaba sus huevos con mi clítoris ..estaba excitadísima!!! Mi orto estaba siendo culeado por su dedo, y sentía como me lo estaba rompiendo.
No aguante mas y acabe con todo sobre su pija, mmmmmmmm sentía como se deslizaba el flujo sobre su tronco y caía hasta sus huevos. Me corrí mas para atrás y le lamí los huevos mientras se los succionaba. El se levantó y quedando de rodillas, empezó a bombearme en cuatro. Mi conchita contraída succionaba su pija como haciéndolo parte de mis entrañas.

Andrés: que delicia sentir ese culo!!!!!!!! Te cogería todo el dia..

Bombeaba al máximo que podía, su pija aumentando mas su grosor parecia ya no caber dentro de mi, pero no me importaba.. me hundia mas y mas sobre el obligando que permaneciera ahi, queria que ese momento sea eterno no veia el momento de sentir ese chorro de leche golpeandome las entrañas.
Sentir toda su pija dentro de mí penetrándome, invadiéndome, me fascinabaaaaa, miraba hacia atras y veia como me culeaba con su dedo mientras ya se lo veía cansado pero con muchas ganas de seguir garchando..
Cuando me miró le dije..

Yo: me acabas adentro???

Su cara se transformó y me apreto fuerte las nalgas, clavando sus uñas en mi piel, como si nunca se hubiera pensado que le iba a decir eso.
Con un grito ahogado senti como se desprendio el semen de su chota directo dentro de mi. Uuuuuuuffffffffffffff de tanta friccion quemaba dentro de mi, y en segundos el olor a sexo invadio la habitación. Cansado y sin decir nada se sentó unos segundos en la cama, mientras yo aun en cuatro dejaba que permaneciera en mi su potente leche que de a poco empeza a escaparse de mi concha..
Me acerque a su boca, mordi sus labios y sacando un poco de leche de mi conchita me la meti en el orto para que viera hasta que punto llegaba con mi calentura.
Puta cogida si, satisfecha solo por un rato

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Cogiendo con el papá de mi amiga

Cuando llego al portón estaba todo muy tranquilo por lo que me pareció muy raro.. igual llamé y tardaron en atenderme, cuando abrieron la puerta era el papá de Vale.
Ricardo, un hombre de 50 y pico, policía desde hace muchos años por lo que al parecer tenía un buen rango en la policía, con una cara de serio que me daba mucho miedo.. yo creí que no iban a estar los padres ya que los dos trabajan de noche, la mamá enfermera hacia guardias y no estaba casi nunca..

Cuando abrió la puerta me miró raro como asombrado de verme, mientras yo le decía que estaba buscando a Vale..

Ricardo: Hola pasa pasa!! (mientras yo pasaba) pero mirá que vale todavía no llegó eh!
Yo: que??? Pero me dijo que venga a esta hora..
Ricardo: Acomodate tranquila.. Espera un segundo..(la llamó y habló un ratito)
Yo: Que pasó??
Ricardo: me dijo que te mandó un mensaje pero no le respondiste y también te escribió en facebook que llegaba tipo nueve
Yo: ayy noooo, no tengo crédito y no vi nada y ahora??
Ricardo: y quédate a esperarla yo no tengo drama de verdad..

La cara de serio del papá de Vale me ponía muy nerviosa además no lo conocía mucho porque nunca estaba cuando iba a su casa pero no iba a volver a mi casa asi que le dije que me quedaba.
Empezamos a charlar y se fue soltando y nos empezamos a contar de todo y ya ideas de putita me empezaron a jugar en contra.. estaba con el papá de Vale solos en la casa y no sabia cuanto mas me iba a poder resistir..
En un momento me empezó a contar un monton de anécdotas hasta que toco algo que me mojó en un segundo la tanga.. me contó cuando tenia que cubrir puterios y que sabia como era toda esa movida y que se corria mucha plata y mas cosas también..

Yo: me mata saber algo.. ganan bien las chicas ahí?? (me hacia la timida)
Ricardo: depende del lugar, de lo que estes dispuesta y de lo linda que seas..
Yo: (ya sin poder aguantarme y mordiéndome los labios) y yo en que rango estaría?? Jaja
Ricardo: (mirándome con otra cara) y.. vos ganarías bien si entras en un buen lugar pero no es para cualquiera ..
Yo: y pero por buena plata capaz me animo además necesito juntar bastante para hacer cosas en mi casa..
Ricardo: (con cara rara) estas hablando en serio??
Yo: y si.. no me ves en un lugar asi?? Vos dijiste que podría..
Ricardo: y si te re veo y hasta me haría cliente jeje pero primero tenes que pasar por varios para ver si te da la talla, necesitas pasar por alguien que conozca bien la movida y te haga entrar a un buen lugar
Yo: vos conoces o no?? Me podrias hacer entrar??

Como un viejo zorro se acomodó en el sillo y se bajo la bragueta sacando un pedazo de carne bien grueso y ya parado.. sin decirme nada me arrodille y de una me meti esa chota gruesa en la boca, era tan gruesa que tenia que esforzarme para abrir la boca y entre bien ..

Ricardo: ya empezaste bien pendeja, una puta sabe cual es su trabajo sin tener que decir nada.. ufff encima la chupas riquísimo que hija de puta (mientras me agarraba del pelo para hundirme mas la cabeza)

Se la chupé un buen rato con todas las ganas y no había rastros de que acabe lo que me demostraba que estaba en frente de un macho con todas las letras.. mientras se la chupaba levantaba mi culito y el estirándose un poco me lo manoseaba mientras levantaba de a poco la pollerita, hasta que me terminó subiendo la pollera hasta la cintura y ahí todo cambió

Ricardo: Mira el orto que tenes nena!!! Si queres ser una puta vas a tener que entregar este orto hermoso eh
Yo: (mientras me sacaba la pija de la boca) ya te dije que estoy dispuesta a todo..( y me la volvi a meter en la boca)
Ricardo: la de clientes que vas a tener solo para cogerte semejante culo!!! Ponete contra el sillón que quiero sentir esa concha ya!!!
Yo: lo que mande el cliente jaja

Me puse en cuatro con el culito bien levantado sobre el sillón y mirando hacia el puse cara de putita como esperando que me la meta toda..
El dejó caer su pantalón hasta la rodilla y mojándose la pija con su saliva se acercó a mi culo como desesperado.

Ricardo: Te voy a hacer de todo pendeja, como voy a disfrutar este culo..
Yo: Rompeme toda dale!!!!!!

Ni terminé de decir eso que me ensartó su pija dura en mi conchita dilata, entraba y salía con fuerza, me sonaba la colita por las embestidas que me pegaba en cada entrada de su pija mientras yo mordía y arañaba el sillón , gemía y lo agarraba de la cintura para que me la siga metiendo sin parar…
En un momento sacó dos segundos la pija se acercó a mi culo y escupió un montón de saliva en mi agujero y abriéndome bien el orto me paso su lengua desde la punta del clítoris hasta el fondo de mi culo, lo que me hizo suspirar y gemir a mas no poder con ganas de que me la vuelva a meter..

Se paró y antes de metérmela enterró su dedo en mi culo y o uso para empujarme sobre su pija, sentí que mi agujerito se abrió de golpe mientras iba enterrando su verga..
La metió y la sacó dos veces para meterme un segundo dedo en mi orto, podía sentir sus dedos que coincidían con la entrada y salida de su pija..

Yo: me vas a romper el orto??
Ricardo: Ya esta roto mi amor, se te dilata rápido, se nota que lo usas bastante.. me volves loco!!
Yo: Es bueno para el trabajo de putita??
Ricardo: Obvio!! Además con lo buena que estas lo vas a usar mucho!!

Sin dejar de cogerme me volvió a escupir el culo y con sus dedos que chasqueaban adentro de mi agujero me empujo hacia abajo dejando mi culo en perfectas condiciones para que su pija entre sin problemas..

Ricardo: Mordé el sillón pendeja..

Dijo eso y sacando su pija toda mojada de mi conchita me la enterro toda y de una en el culo.. le hice caso y mordí fuerte el sillón mientras de mi boca salía un gemido adolorido por la brutalidad con la que me había metido la pija..

Yo: Ayyyyyyy la tenes muy dura!!
Ricardo: Este culo no se puede desaprovechar!!

La dejó enterrada un rato mientras hacia latir su pija intencionalmente adentro de mis entrañas, se notaba que era un experto en hacer culos y mi culo estaba entregadísimo..
Yo gemia agitada y con ganas de que me empiece a bombear.. me empezó a agarrar fuerte de las nalgas y sin decir nada me empezó a pegar cachetadas mientras me las abria y me las manoseaba.. sentía que todo el culo se me incendiaba y al mismo tiempo se abria por su pija dura y clavada adentro mio..
Levanto un poco la pierna, la apoyó sobre el sillón y empezó la bombeada, yo mire como pude para atrás y veía mi culo todo rojo con la marca de sus dedos y su pija entrando y saliendo de mi culo dilatado..

Ricardo: que hermosa puta vas a ser por dios!! Te cogería todos los días, te llenaría de leche el culo, las tetas la boca y la concha pendeja.. me encantas
Yo: mmmmmmm si siii haceme lo que quieras..

Seguía repitiendo que era hermosa que le encantaba mi culo mientras me la metia con fuerzas..

En un momento su fuerza se apagó pero empezó a cogerme muuuy rápido y cortito y a gemir como loco.. cuanto mas rápido me la metia mas me apretaba el culo, sentía dolor y placer al mismo tiempo y me re contra calentaba la idea de que me acabe bien adentro del culo

Ricardo: Ayyy si hija de putaaaaa sentí mi leche!!!!!!!!!!

La irritación de mi culo garchado por un buen rato por ese policía veterano se inundó de semen.. que lo sentía muy caliente y que desbordaba por los costado hasta llegar a la entrada de mi conchita..
Salio asi nomas sin decir nada y se revolcó sobre el sillón.. mientras me miraba maravillado..
Yo puse mi mano debajo de mi conchita y empece a hacer fuerza con mi culo para que brote su leche y caiga sobre mi..

Yo: No quiero mancharte el sillón jajaja
Ricardo: hace lo que quieras nena, lo que hice acomodemos todo antes de que venga mi hija
Yo: ahh ciertooo ya me había olvidado jaja al menos te gustó el servicio de la putita?
Ricardo: Nunca vi nada igual..
Yo: Ahhh bueno yo le hago caso, el cliente siempre tiene la razón

Yo fui al baño a limpiarme mientras Ricardo ordenaba un poco.
A los 20 minutos cayeron unos amigos de Vale pero todavía no había rastros de la cumplañera, nos pusimos a charlar todos mientras con Ricardo cruzábamos miradas de picardía, teníamos algo pendiente los dos..
Habia un par de amigos de Vale que me miraban bastante y yo no les quitaba la mirada, podia pasar cualquier cosa..

Al rato llega Vale y el cumple se dio de la mejor manera, la historia sigue pero la dejo para mas adelante

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Probando vergas grandes

Ya siendo toda una puta con mucha experiencia en el sexo, empecé a salir con un chico de 20 años, y yo con mis 15 recien cumplidos. Por supuesto lo hacia a escondidas de mis padres. Con esta situación practicamente me despedí de mis primos quienes me vinieron cogiendo todo este tiempo, pero para eso tuve que hacerles la despedida, a los dos juntos. No puedo negar que la naturaleza me regalo lindos dotes por lo que parecia mas una chica de 17 o 18 años, mis pechos estaban cerca de 100, una cola bien marcada y parada con piernas torneadas y mi 1.75 de altura; me hacian una chica muy deseada en mi escuela, donde ya había sido elegida reina el año anterior.
El tema es que voy a visitar a mi novio en el taller donde siempre reparaba su moto. Cuando llego me doy con que no estaba, saludo al dueño y me dice que si gustaba lo espere ahí. Pasaron como 20 minutos y llega un hombre desconocido para mí en su moto, cuando se baja y quita el casco me doy con un ejemplar macho gigante y bello que me dejó alucinada. Me saludo muy cordialmente, le respondí de la misma manera y con un coqueteo. Estaba ante un cuarenton de esos bien mantenidos. El se puso a esperar tambien que le repararan la moto así que nos pusimos a charlar, era muy simpatico, agradable y esta muy fuerte así que no podía dejar de observarlo. Claro que se dió cuenta de esto así que me invito a tomar algo pero justo veo que estaba llegando mi novio. Así que tuve que rechazar la oferta y nos despedimos.
Pasaron dos días y saliendo del corralon de mis tios me encuentro con este hombre, quien al verme me saluda de inmediato. Me dice, creo que nos quedó una cita pendiente o no? Creo que sí, fué mi respuesta. Este hombre me atraía de verdad, me hacia poner cachonda de solo pensar que me cargue entre sus brazos y me dé duro, quería que me cogiera. Así que en un intercambio de palabras decidimos tener esa cita en este momento, él me indica la dirección donde estaba parando así nos juntemos mas tarde, ya que debía volver con algunas cosas a mi casa.
Po la siesta me voy ya preparada a la cita, él me estaba esperando tambien tenía una cerveza en la mano, estaba en un hotel cerca del autódromo de la ciudad. Me invita a pasar y me ofrece una cerveza pero preferí solo agua. Nuestra charla no duró mas de 15 minutos, él me notaba exitada y me decía cosas que me provocaban aún mas, así que me tomo de la mano y me llevo a la cama donde me fué desvistiendo cuidadosamente mientras me acariciaba y besaba mi cuerpo. Extrujaba mis pechos despues de una buena chupada y se concentro con su lengua en mi clítoris llenando de placer mientras yo me retorcía de la exitación. Como una puta experta, y con deseos de que me partieran al medio, le pedí que me besara tambien mi culo, el cual ya había preparado y dejado listo para que me lo perforara. Alternó su lengua entre ambas partes hasta que me sacó el primer orgasmo. Se paró frente de mí se quitó la ropa dejandome perpleja por el tamaño de su verga, gorda, muy gorda y no tan larga, ademas de su cuerpo escultural. Le pedí que se recostara y se la comencé a comer hasta donde podía ya que su grosor no me permitía tragarme mucho, pero ya no veía las horas de tenerla adentro así que me ubique y me monte esa vergota primero suavemente hasta que agarre confianza y me la empecé a meter hasta el fondo, como sentía que estaba por acabar nuevamente me baje y le pedí que se pusiera arriba. Este toro me dió muy duro haciendome tener una acabada espectacular. Luego me giró me siguió dando sacandome alaridos de placer de donde salieron mis palabra de pedido para que me la diera por atras. Me acomodé a cuatro y de a poco fué presionando, mi exitación y mi deseo me tenian tan predispuesta que semejante verga se abrio camino con muy poca resistencia. Cuando noto que yo no me quejaba para nada empezó a aumentar su ritmo mientras yo sentía como era partida al medio por terrible verga. Luego me recoste por completo y levante mi culo para que me siga perforando con mas violencia hasta que se vino en mis tripas.
Luego de descansar un rato y de higienizarnos en la ducha volvimos a la cama donde le día una mamada nuevamente y con mas esmero para luego entregarle mi culo nuevamente para que lo llenara con su leche.
El se quedo en la ciudad por toda esa semana así que aprovechamos todos los días para coger. Esto fué una nueva etapa para mí y deje a mi novio. Pero tenia que buscar otro macho que me saciara mis agujeros.

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Mi primera vez por el culo

Aunque ya me había alejado bastante de Sebastian, seguiamos teniendo uno que otro encuentro ocacional. Yo estaba a punto de cumplir mis 15 años y seguia cogiendo con mi primo Manuel, quien ya me venia pidiendo de hace rato que le entregue mi culo, lo que aún no me animaba. De a poco y valiendome del porno qu veía en internet, empece a jugar sola con mi culo primero en la ducha, para despues ir introduciendome diferentes objetos. Lo disfrutaba, sentía mucho placer hacerlo y me imaginaba como sería sentir un pedazo de carne caliente y latiendo a dentro. Así fué que tome la iniciativa de pedirle a Sebastian que el fin de semana se llagara por mi casa ya que mi padre no estaría, mi madre como siempre sale y yo quedaría sola en casa durante toda la siesta y la tarde. El llego como a las 3 de la tarde, yo estaba ansiosa, recien terminaba de ducharme y lavar bien mi trasero. Lo veo llegar desde lejos, desde el ventanal le indico que ingrese por la parte trasera, yo lo espera solo con mi bata puesta, hasta que llego me encargue de cerrar todas las cortinas, así que en cuanto entro nos abrazamos y nos comenzamos a besar profundamente. El me empujo al sofá y abrió mi bata, de inmediato se arrodillo en frente y me comenzó a comer la concha ya super húmeda y caliente logrando que me venga a los pocos minutos mientras yo le sostenia la cabeza fuertemente contra mí. Me tocaba devolverle el favor y el lo sabía así que se paró frente de mí y saco su verga, me prendí de inmediato y se la mame con fuerza mientras el me daba el ritmo tomandome de mis pelos. Se la succione sacandole toda su leche al poco momento. De ahí nos dirigimos a la habitación, se la volví a mamar y tomo fuerza al instante, lo monte y lo comencé a cabalgar, luego me puse a cuatro y me entro con mas fuerza aún. Estabamos a punto de venirnos así que gire y abrí bien mis piernas para que entre toda mientras nos besabamos jugando con nuestras lenguas hasta que llegamos juntos dejandome su leche adentro.
Ahí descansamos un momento, luego le dije que quería probar por atras, él se entusiasmo pero le dije que primero quiero probar de introducirmela yo pero que él me dilate el ano. Lubrico su dedo y empezó a jugar con mi culo hasta que empezó a introducirlo dando mucho placer, y casi nada de dolor. Luego fué su segundo dedo y hasta un tercero, pero ya quería su pedazo dentro así que entre suspiros le pedí que me la metiera, me sentía totalmente lista y sin miedo alguno, apoyo su cabeza en mi culo y presiono suavemente, y por la lubricación que tenía entro sin ningún problema. Hizó suave tal vez los primeros 5 movimientos pero como solo escucho gemidos de placer de mi parte empezó a bombearme bien duro por un buen rato hasta que me dejo toda su leche dentro. Esa siesta me la metio 2 veces mas por el culo, y con esto me termine de convertir en una verdadera puta.

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La chica del autobus

La primavera pasada tuve que utilizar el autobús para volver a casa porque mi coche estaba en l taller. Los estudiantes de mi instituto ya habían vuelto a sus casas después de un día de estudio ya que empezaba a anochecer y las clases habían terminado horas antes. La verdad es que no todos los alumnos estaban en sus casas porque el vehículo estaba lleno de jóvenes.Tuve que estarme de pie puesto que todos los asientos estaban ocupados a pesar de que mi parada era la última de la línea. A los pocos minutos, en la segunda parada que hizo el autobús entró una joven rubia muy bella. Bestía una minifalda rosa pastel y un top del mismo color. Era delgada pero con unas curvas muy lindas; unos pechos redonditos y pequeños, y un trasero respingón, firme y con una forma parecida a una suculenta y dulce cereza. Al entrar su larga melena rubia de deslizó suavemente como si de un anuncio de champú se tratase, mostrando su carita angelical. Tenía unos ojos azules muy
claros y grandes, una nariz más bien afilada y unos labios rojizos que dibujaban una sonrisa perfecta. Mi alegría creció cuando se acercó hacia dónde estaba yo. Al verme me sonrió y le devolví la sonrisa a pesar de no creer conocerla. Se colocó de espaldas a mí y estube unos minutos contemplándole el trasero con deseo pero con disimulo. La suerte estubo de mi parte cuando después de un frenazo del conductor ella se balanceó hacia mí; la agarré por la cintura para que no cayese y entonces pude oler su suave y agradable perfume. Aún la tenía agarrada cuando giró la cabeza y después de otra sonrisa me dio las gracias. En ese momento iba a soltarla pero ella se arrimó más a mí y con su culito restregó mi entrepierna, consiguiendo mi sorpresa primero y mi calentura instantes después. Ahora mis brazos ya la rodeaban completamente acompañando sus suaves movimientos. Poco a poco fui levantándole la curta falda hasta poder agarrar sin barreras sus
firmes glúteos, eran perfectos. Los pasajeros de nuestro alrededor no parecían dárse cuanta de nuestros actos pero no creí que pudiese durar demasiado esta tranquilidad porque nuestra pasión recíamis manos abandonaron su trasero para poder acariciarle la rajita. Su tanga, que también era rosa y que ya había visto en parte gracias a la baja faldita, estaba
completamente mojado. Después de frotarselo durante unos segundos aparté el pequeño trozo de tela para introducir mis dedos en su rajita, sin un solo pelo. Los dos sudábamos mucho y cada vez temía más por el resto de pasajeros
así que cuando al detenerse el autobús y ver que ella me susurraba que bajase con ella no lo dudé ni un instante. Al bajar volví a agarrarla por su trasero y llevándole a mi lado la besé metiendo mi lengua hasta su garganta. Después de saborear su lengua me dijo su nombre y otro beso largo nos llevó hasta un callejón cerca de la parada. Entonces me comentó que ese mismo día había cumplido 18 añitos y que quería que fuese a su casa a pasar la noche. No la conocía de nada pero al comentarme que no habría nadie y saber que mi mujer estaría fuera hasta un par de días después acepté. Ella se alegró
mucho y saltó encima de mí, abrazándome mientras ahora era ella quien metía su lengua hasta ahogarme. Otra sorpresa fue la que me llevé al llegar al portal de su casa, que por cierto era de un lujo sorprendente. Inmediatamente después de cerrar la puerta me empujó hasta el sofá que teníamos más cerca y allí se colocó encima de mí. Mientras me quitaba la ropa yo aprovechaba para acariciarle todo el cuerpo y comérmela a besos y lametones. Desnuda aún parecía más bonita de lo que ya me había parecido en el autobús. Supuse que con algún compañero de clase ya habría tenido relaciones sexuales porque se desenvolvía con una naturalidad y confianza abrumadoras. Mi rabo estaba completamente duro y ella lo agarró con mucha fuerza y lo empezó a masturbar, después de unos segundos así, se lo metió en su linda rajita y empezó a cabalgar con alegría. Ya estaba a punto de correrme y ella no paraba de gemir de placer cuando le pedí que se metiera en la boca el gran palo que tenía en su rajita. Ella sonrió y aceptó encantada. A los pocos segundos ya estaba lamiendo con fuerza y sin
demasiada espera exploté llenándole la boca de leche y manchando su carita de niña rica. Aún así ella seguía lamiendo y lamiendo hasta que ya no pudimos más. Después de unos minutos de descanso me comentó que tenían yacuzi. Me encantaba la idea de disfrutar de un baño con esa preciosidad así que allí fuimos y al cabo de unas horas de masajes y de besos le dije que quería disfrutar de su culito, así que se la metí por detrás y mientras le agarraba sus pechitos íbamos moviéndonos entre la espuma. A los pocos minutos la llené otra vez de leche, aunque la cantidad fue menor el placer
no descendió. Finalmente terminamos en la cama de sus padres, ella encima de mí y aunque no hubo más sexo, seguimos disfrutando hasta la mañana siguiente, cuando volví a utilizar el autobús junto a ella.

Fabio XXX

f19856920@hotmail.com

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