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Yadira la nalgona infiel

Domingo, octubre 10th, 2010

Llegue a un congreso de educación un día por la tarde, viaje en camión desde mi ciudad porque dejé mi carro en casa así que cuando llegué busqué un hotel en el centro donde encontré uno para quedarme esa noche con una compañera de cuarto una maestra que conocí en Oaxaca, pero ella se fue al otro día y su lugar fue ocupado por Yadira.

Todo inició ese día cuando estaba sentado afuera del cuarto en el hotel de Querétaro, era de noche, fue cuando ella salió de su cuarto, Yadira, caminaba, estaba fachosa y mandaba mensajes de su celular, se acerco a mi estábamos afuera de su cuarto, nos presentamos y platicamos un rato y le dije vamos a un bar a tomar algo y dijo que sí.

Esa noche fue eterna, tomamos tequila pero no me gusto mucho, era tarde como las tres de la mañana nos corrieron porque tenían que cerrar el negocio, salimos y nos fuimos caminando el frio era inmenso, me dio mucho frio y creo que a ella también, estaba mareada porque al acercarme lo presentía.

Caminando de regreso la abrigue y de repente me acerque y le di un beso fue maravilloso el sentir sus labios lo hice varias veces la tome del cuerpo la abrace por detrás, la volteaba varias veces para darle besos y casi caíamos del pavimento, la besaba varias veces teníamos que cruzar la calle los automóviles pasaban cruzamos la calle y volví a besar sus labios eran tan inmensos que los hacía pedazos y respondían a mis caricias y llamados.

En otro jardín que teníamos que cruzar la abrazaba la besaba con una pasión que quería no se qué hacerle, pero no pensaba follarla a esas alturas, entonces nos acercábamos al hotel yo estaba tan deprimido por mi vida, pedimos las llaves nos acercamos hacia la puerta del cuarto de ella ahí nos detuvimos la bese todo el tiempo, en ese momento colocó la llave sobre la cerradura y el de la recepción nos vio, le pregunte si podía entrar le pedí permiso y la seguí, penetramos su habitación.

Tres folladas en su cuarto

Al inicio quiso prender la luz y no la deje a mi no me gusta con luz me excita mas a oscuras, la volví a besar al cerrar la puerta, nos besamos apasionadamente trató de encender la luz pero la apagó porque nos empezamos a desnudar, llevaba sus pantalones de mezclilla una blusa y amarrado el cabello no recuerdo si era suéter o chamarra, pero abajo tenia hilo dental muy delgado que por cierto yo los quite entre besos abrazos caricias y ella me quito la camisa, el pantalón me lo desabrocho, siempre use pantalón de vestir con camisa con suéteres y zapatos negros.

Ella tocaba mi pecho blanco y sin bellos, mi verga gruesa y poco morena mis piernas delgadas y blancas porque no tengo mucho bello. Recostado en su cama me quité los calzones estábamos tan ansiosos por estar desnudos nos colocamos sobre la cama empecé a acariciar sus senos recorría con mi boca su cuerpo empecé a bajar hacia la conchita coloque los dedos empecé a excitar su ser estaba tan excitado, le metí la verga varias veces, salía, entraba, sentía un ardor de la cogida en la conchita.

La coloqué boca abajo empecé a acariciar las nalgas las bese estaban redonditas le coloque mi verga la empecé a penetrar, le gustaba estaba excitada quería que lo hiciera varias veces, mis huevos chocaban con sus nalgas la abrazaba con todas mis fuerzas quería sentirla lo hacía varias veces quería que salieran pero no se qué paso que momentos después empecé a echarle mi leche sobre su cuerpo muy caliente, atrás en sus nalgas.

Era ya un poco tarde se limpió pero nos quedamos dormidos por un tiempo, nos quedamos out, cogimos como media hora sin condón porque estaba tan excitado y con la luz apagada nos dormimos, no nos dio tiempo de extender las cobijas sólo con la sabana, recuerdo que se acostó y me colocó sus nalgas sobre mi verga estábamos desnudos no teníamos nada de ropa, la abracé le colocaba mi mano sobre su conchita empecé a tocar sus partes además lo que sí recuerdo es que le tocaba sus senos los acariciaba que se los levantaba, los brazos estaban de atrás para enfrente tocando su cuerpo, después tocaba más sus nalgas y la coloque de frente de mi.

La seguía tocando abrí sus piernas coloque mi verga y se la me ti, la penetre tanto que estaba tan excitado que lo hice varias veces, después la coloque de perrito, que es una de mis favoritas la volví a coger como pude, gritaba demasiado la seguía cogiendo recuerdo que la tomaba con mis dos manos y hacía que chocaran sus nalgas con mi verga, le daba palmadas sobre ellas al hacerlo tantas veces empecé a sentir la salida de la leche, esa leche que le gustó tanto, se los avente tanto como pude ya estaba demasiado cansado, le eche la leche, me la cogí como 40 minutos.

Eran como las 5 de la mañana, por la cogida que nos dimos nos dormimos, pasó como media hora o tres cuartos era antes de las 6 de la mañana, la volví a despertar acariciándola estaba dormida, empecé con toques en esas nalgas que siempre me gustaron acariciar recuerdo que le levante las piernas lo más que se pudieran las coloque en mis hombros, colocadas hacia arriba estaban en la orilla de la cama y empecé a cogerla con mi verga otra y una vez más, me gritaba que lo hiciera cada vez más rápido, sus piernas las tenía sobre mis pechos me decía que la cogiera que fuera más rápido, que estaba excitada el hacerlo rápido y logro que me pusiera como toro, ya era casi el final estaba excitado que se los eche sobre el abdomen, me dolía mi verga.

Dure como 20 minutos, se limpio, los papeles los depositaba en el baño y otros en el cesto de basura, ya eran tres cogidas en su cuarto, volvimos a dormir un rato ya estaba cansado de los brazos, me pregunto quién me había enseñado o donde lo había hecho, siempre me recordaba que con quien lo hacía.  Cuando eran cerca de las siete me salí de su cuarto recuerdo que me encontré a uno del hotel bajando de las escaleras y el de la recepción me vio salir, ella se quedó observándome que me iba hacia mi cuarto donde mi compañera hacía ejercicios, cuando llegué se quedo observándome y le dije que me había quedado con unas amigas y que en su cuarto de ellas me bañe. Hago una confesión con Yadira he durado más que con nadie, mi verga no se bajaba para nada, me sentía tan libre me olvidaba de mis problemas, me sentía como un toro.

Y nos fuimos al desayuno estaba ahí mi compañera de cuarto y yo, ella llego después, pedimos el desayuno yo no tenía ganas de desayunar estaba con un asco y sólo pedí algo ligero un café y fruta, estaba con el asco hasta el tope, entonces mi compañera nos menciono que se iba y que mejor Yadira se cambiara a mi cuarto.

Subimos a lavarnos los dientes de allí nos fuimos al congreso, cuando salí del cuarto ella estaba en la parte de abajo del hotel platicando con un camarógrafo que todo el tiempo trato de convencerla de algo, sentí celos por lo que pasaba, quería no se qué hacer. Ese día me toco grabar lo de las conferencias de telesecundaria, estaba yo hasta arriba y en medio, tengo esa posición porque desde ahí la grabe unas veces.

El congreso fue de 9 a 2, al terminar fuimos a comer a un lado del lugar, mi compañera de cuarto ya no estaba en el cuarto, se tenía que ir, fuimos por un helado caminamos varias calles por cierto le gustaron unos zapatos y le mencioné que había un lugar donde eran originales. Ella estaba enojada, mi amiga Rosa le caía hasta el hígado, le dieron celos, regresamos al hotel y le ayude a mi amiga a colocar las maletas en el taxi y después nos vimos nosotros, nos dirigimos hacia el congreso a recoger las constancias eran como las 5 y tanto, nos quedamos solos, al terminar nos dirigimos hacia el hotel y en mi cuarto empezó otra aventura, todavía no había condón y ya no salimos para nada del cuarto ni para comer hasta el otro día.

Quería verga

Nos encontramos solos en mi cuarto ya casi era de noche sí había luz, los dos entramos, se fue al baño salió y yo entré porque recuerdo ya me andaba, cuando salí ella estaba acostada, estaba cansada me acerqué y empecé a cortejar su cuerpo, la empecé a acariciar, estaba molesta pero se le fue quitando con los acercamientos le acariciaba las piernas llevaba un pantalón de mezclilla y siempre el cabello amarrado, nos colocamos en la cama junto a la pared porque la otra no la utilizamos para dormir, habían dos camas matrimoniales.

Sobre la cama empecé a besarla, la empecé a desnudar le quite el pantalón después le desabroche la blusa toque sus senos los besé, mordía sus pezones los chupaba quería comérmela, empecé a bajar la tanga creo que era de color negro, siempre le baje esas tangas delgadas, recorrían mis manos sus piernas en una tiene una cicatriz, coloqué mis dedos en su conchita los empecé a introducir en ella, estaba excitada, estaba mojada mmmmmmmmmmm rico la recuerdo siempre queriendo coger ansiosa de que la penetrara ahí fue donde escuche su mmmmmmmmmmmmmmmmmm sigue Ans, así papi, hazlo más, me gusta.

Abrí sus piernas coloqué mi verga sobre su conchita y me la empecé a coger le quería meter mi verga tanta veces como podía, la besaba acariciaba sus senos mis manos estaban debajo de sus nalgas queriendo que levantara las piernas para poderla tocar mejor, levante sus piernas era de frente y acostados, después me la cogí de lado levante una pierna y empecé a coger de manera lateral, seguía una y otra acostados de manera lateral lo seguíamos haciendo, nos levantamos y la empecé a acariciar mas y mas, estando parados levante su pierna tratando de cogerla de lado nos colocamos en medio de las dos camas, luego la coloque de perrito cacheteando sus nalgas porque eran tan grandes que me excitaban, la televisión del cuarto estaba prendida porque se escuchaban mucho sus mmmmmmmmmmm rico, más duro, cógeme más papi más papi Ans, por eso en la otra habitación salieron los vecinos, era una pareja porque me asome por la ventana que daba hacia su habitación de al lado.

Luego me acostó y empezó a chupar mi verga grite guuuuuuuuuuuuuaaaaaaaaaaa mas estábamos tan excitados chupándome lo que sentía era que quería salir la leche, la coloque sobre mi verga encima sentada sobre ella recuerdo que estaba yo acostado y le tomaba las nalgas, fue de frente y luego me las colocabas casi en la cara, me decía dámelo todo, todo, la volví a colocar de perrito porque esa era la forma que más me gustó, estaba tan excitado que cuando estábamos de perrito era lo que sentía una excitación tan inmensa que quería cogérmela y meterle mis huevos quería meter todo, pero todo lo que tengo cayó sobre su cuerpo trataba de que le llegaran a toda tu espalda los sacaba con una fuerza que termine acabado, ya habíamos terminado y nos acostábamos ella del lado de la pared y yo entre las dos camas, duramos como hora y media y tuvo como cinco orgasmos.

La capirucha

Nos dormimos un rato esperamos como media hora a una hora para que lo volviéramos a hacer eran como las 8 de la noche estábamos viendo la noticia del escándalo del peje lagarto en México que lo habían llevado en la cámara de diputados y estaba en desafuero, esperamos un largo rato fue cuando me mencionó que no quería quedar embarazada que mejor nos cuidáramos, me baje rápidamente a buscar condones, camine una o dos cuadras hacia la izquierda del hotel, ya casi estaba oscuro y eso lo recuerdo porque empecé a buscar la farmacia y pregunté donde había una, regrese rápido porque estaba como a 50 metros, pero el condón no me gusto fue menos y compre un paquete de tres, sico era la marca.

Regresé y la encontré acostada olía a perfume la tv estaba encendida cerramos la puerta de la habitación y la del baño, en la cama ella estaba volteada hacia la pared empezamos otra vez a acariciarnos traía la misma ropa, empezaron otra vez los besos y caricias, ya era como las 8:30 y empecé a recorrer mis labios por sus senos siempre empezaba por abrir sus piernas, mi dura verga me la tomaba con su mano la tocaba para que se pusiera dura.

Su cuerpo estaba grandioso, toque sus nalgas acaricie su conchita con mis labios empecé a colocar mi lengua sobre ella bese su conchita cachonda, estaba deliciosa, la penetré con el dedo medio lo metí varias veces, empecé a besarla primero estaba acostada y después de excitarla la coloque de perrito, la empecé a coger varias veces, mis huevos y verga chocaban contra sus nalgas grandes, se movían tanto que les pegaba porque estaba excitado una y otra vez se lo hacía, tan excitado que no podía dejar que saliera la leche.

Así que la tome le hice el capirucho y la cargue por primera vez colocada de frente y le di mi vvvvvvvvvvvvveeeeeeeeeeeeeeeeerrrrrrrrggggggggggaaaaaaaaaaaaaaaaa delicioso fue algo placentero una y otra vez se lo hacía, se lo hice varias veces fue riquísimo gritaba para que le hiciera de nuevo y haciendo memoria fue una de las que más le gusto junto con la del perrito, entonces se me dobló y me lastimó pero seguimos haciéndolo, en ese momento cargándola me encantaban sus nalgas quería echárselos, la leche estaba por salir así que empezó a estremecer mi cuerpo de repente salieron y se quedaron dentro del condón.

Terminaba la excitación cada uno se colocó sobre la cama recostados empezamos a descansar para que pasara el tiempo y dejáramos de sentir, la tv estaba prendida porque era lo que se escuchaba y los vecinos salieron.

Era insaciable

Mas tarde me molesté porque ella quería grabar con una cámara la cogida y lo volvimos hacer, la tv seguía prendida la luz estaba apagada discutimos por la grabación, acariciándonos se nos fue el coraje la coloque boca abajo y coloque mi verga en sus nalgas tratando de dar cachetadas, quería que se levantara mi verga pero era demasiado ya no aguantaba, pero me lo volvió a chupar, estaba decaído lo logro y me coloqué el condón, la tome de perrito y otra vez a darle que esa noche cenaba pancho.

Recuerdo que siempre me gustó esa posición y gritaba mucho, la tv seguía encendida la coloqué boca bajo y empecé a darle duro estaba estirada y yo tratando de cogerla, ya era demasiado la leche era poca ya casi no salía, estaba cansado me dolía la cabeza el abdomen, dure muy poco y la leche se quedo adentro del condón, lo fui a tirar a la taza del baño y se fueron por el tubo.

Otra vez mas y mas

Más tarde ella me despertó y me coloqué al lado y la empecé a acariciar tocándole todo el cuerpo, ya no tenía ropa porque estaba desnuda y sólo con la colcha estábamos acostados pero me levanté y fui al baño, al salir del baño verifique que estaba colocando su grabadora para grabar sus gritos, me coloqué a un lado de ella empezaron las caricias, le coloque mis manos sobre sus nalgas le acaricie la conchita con la mano derecha, subí mis manos y toque sus senos.

Se volteó y la bese, la coloque como perrito me la cogí, luego la coloque de frente y la empecé a coger se la metí varias veces, cambiamos de posición a la de perrito siempre la hicimos chocando sus nalgas con mis huevos sentía que mi verga se desprendía por el dolor que tenia de que ya eran demasiadas y quería descansar, me coloque en la cama acostado y se subió en mi montada, estaba de frente y empezó a subir y yo le tomaba sus nalgas.

Se bajó y se volteó dándome la espalda de perrito, la lleve entre las dos camas y estando de frente tomaba sus nalgas le levante una y otra pierna, la cargue y empecé a hacerle el capirucho una y otra vez tantas veces que no me acuerdo cuantas, estaba dura de peso y mi verga se empezó a bajar, estaba cansado, se me bajo, el condón que tenían con los capiruchos se quedó dentro de su conchita por lo que lo tire y nos acostamos. Un rato después empezó a hacer que se levantara mi verga, lo logro tocándomela acariciándola, me la volvió a chupar y me volví a colocar otro condón empecé a cogérmela otra vez me dijo que me viniera sobre ella me retiré el condón y lancé todo sobre ella.

Ya era noche como las 10 ya no se escuchaba ruidos afuera así terminaba otra cogida, estaba cansado tenia nauseas sólo quería dormir y dormimos juntos sin ropa, siempre la abrazaba, pasó el tiempo no salimos más no comíamos nada solo nos quedamos a descansar, me dolía el estomago del esfuerzo.

Cuando amaneció nos metimos en el baño estábamos los dos pero ella se salió y no hicimos nada, mi compañera de cuarto nos dejó una cosas y ahí se quedaron, traía su pasta hasta su jabón, al salir del baño ella intento seducirme se estaba colocando su tanga tenia la blusa y aun no tenia pantalón pero no quise porque estaba cansado con nauseas y me dolía el abdomen, empezó a guardar sus cosas se peino y yo me arregle, luego bajamos del cuarto pero ella se tardó más.

Salimos a desayunar no queríamos nada porque ella tenía nauseas y yo también así que caminamos hacia la iglesia a buscar ropa, me acompaño era temprano entre las 9 y 10 no había ningún lugar en donde comprar sólo puestos que estaban colocando casi llegando a la avenida, era temprano porque me asomé a ver el periódico, andábamos tomados de la mano por las calles, quería tocarla y no me dejó intenté varias veces, regresamos al hotel era como las 11.

En el hotel entramos y colocamos nuestras cosas en las maletas porque ya era hora de entregar mi habitación, ahí fue la última vez que nos empezamos a besar, volvimos a encender la llama de la cogida lo hicimos otra vez pero ya nada más en muy poco tiempo porque ya era hora de entregar la habitación.

La bese y le baje su pantalón la desnude completamente, no tenía nada sólo un cinturón amarrado a su cintura, tocaba sus nalgas ya no había condón los tres los use anteriormente, lo volvimos a hacer, la agache y le metí mi verga la sacudía al chocar sus nalgas, gritaba cógeme así papi, así papi hazlo.

La acosté y le levante las piernas y le volví a hacer todas las posiciones, era la última ocasión así que me la cogí lateralmente, luego la coloqué en la orilla de la cama y de perrito, repetí todas las posiciones que habíamos hecho, lo hice varias veces hasta que llego el momento de que nos fuéramos, por eso le gusto la ultima la de perrito ahí empecé a sacar mi leche se los eche sobre su espalda, me acuerdo que ella limpio su piel con papel del baño y los colocó en el cesto pero yo los tire por el retrete.

Salimos los dos juntos de la habitación nos dirigimos a entregar las llaves ahí esperamos a que revisaran la habitación, tomamos un taxi llevábamos las flores que nos vendió en el bar una señora que siempre nos acompañaron, iban en la parte de atrás del taxi, los dos íbamos atrás y al llegar se nos olvidaban y el taxista le dijo sus flores se le olvidan y corrió hacia ella y nosotros también, las tomo con su mano y nos dirigimos hacia donde vendían los boletos.

En la central de autobuses estando ahí buscamos su autobús, el mío salía un poco más tarde como media hora después, nos dirigimos hacia la parte derecha de la terminal me dijo que le urgía ya huir de nosotros porque quería ir a ver a su esposo, le dije que se esperara para el domingo, en ese momento me acuerdo y me arrepiento de no haberla detenido porque era otro día y me la pude seguir cogiendo.

Estábamos sentados y la volvía a besar yo llevaba las maletas ella llevabas sus flores, faltaba poco tiempo para que saliera, al llegar a la puerta nos tomamos de las manos nos despedimos solo recuerdo que se alejó diciéndome adiós, me dijo que por teléfono nos comunicábamos y fue así como termino un día más en mi vida momentos que jamás olvidare con ella, llegaban sus mensajes del teléfono me decía que le dolía la cabeza que tenía nauseas por la cogida que le di, solo me quedé parado en ese mismo lugar viendo las postales que compre estaba esperando mi autobús.

Sexo con un amigo

Miércoles, octubre 6th, 2010

Es la primera vez que escribo un relato como este pero siempre los he leído y creo que después de lo que pase con este chico debía escribirlo.

Tengo 18 años y un novio al que quiero mucho pero el sexo para mi es insuficiente. Hace poco conocí a gente nueva y el chico de mi relato se follaba a una de mis amigas. No se por qué empecé a tener sueños húmedos con él; noche tras noche me despertaba empapada y con una excitación, que no podía dormirme si no me tocaba. Y claro cuando le veía me ponía bastante solo de pensar en lo que esa noche le había hecho en sueños. Un día yo había tomado unas copas de más y fue el momento perfecto para decírselo. Pensé que me iba a arrepentir al día siguiente porque él conocía a mi novio y como os he dicho se follaba a mi amiga, pero con una negativa a lo mejor conseguía que se me pasara la tontería. Pero para mi sorpresa, cuando le dije que quería fallármelo su contestación fue que yo era más amiga de él que mi novio y que a él también le gustaría. Os podéis imaginar mis noches después de aquello…

Después de una semana llego el momento perfecto, subí a su casa un poco nerviosa pero muuuy excitada. Cuando llegamos a su cuarto el bulto de su pantalón ya no se podía disimular y yo no quería nada más que probarla. Me empezó a morder el cuello y me quitó la camiseta empezó a jugar con mis tetas aun con el sujetador puesto… yo  no podía más! Le lance a la cama y le quite todo. Por fin veía ese pene erecto, y era todo para mí, empecé a jugar con su pecho y poco a poco, procurando no dejar ni un hueco, fui chupándole todo. No podía mas “métetela… “ me decía y me puse a jugar con su puntita, dios como la saboreaba, que rica… me cogió de la cabeza me la metió hasta el fondo… “aggggh” gritó. Empecé a chuparle la polla con ansia como me gustaba ese palo durito en mi boca… no deje ni un rincón si explorar. “me corro! Me corro!” sabía que lo decía para que me apartara pero no me quité, quería que terminara en mi boca. Saboree sus jugos hasta que no le quedo nada.

Pero aun no había terminado, yo quería su pene dentro de mí y creo que él pensó lo mismo porque me quito la mini que tenía y empezó a tocarme el clítoris muy despacito… mmm como me gustaba, no pude evitar soltar un gran gemido cuando noté que su dedo se introducía muy despacio en mi coño… “mmm si que estás mojadita” no aguanté más “fóllame!” le pedí casi a gritos… me metió su polla hasta el fondo y empezó a follarme de la forma más agresiva que me habían follado nunca… como me gustaba! “date la vuelta” me dijo y me puso a cuatro patas. Note como se metía aun más dentro, “como me pones rubia… me encanta tu culo” me decía, “así así… no pares de follarme” le dije y empezó a darme más fuerte, de vez en cuando me daba un azote, me estaba poniendo muchísimo, como me gustaba. De repente note como se ponía más dura “me corro dioos me voy a correr dentro”, “dámela toda” le dije yo y note como descargaba todo su semen en mi coñito más que mojado. Nunca me habían follado así. Ese día lo hicimos 2 veces más.

Espero que os haya gustado, otro día os contare como ese chico me desvirgo el culo.

Yegua

Lunes, octubre 4th, 2010

¿Cuántas veces en la vida se te cruza una bestia indomable? Una que te arrastre al infierno, que despierte al animal que se agazapa en tu alma. Cuando conocí a Natalia hacía dos años que estaba casado. Me casé convencido, después de seis años de un noviazgo apacible y cariñoso con Andrea “la rubia más linda del planeta”, esa fue la frase que me sirvió para colarme en sus sábanas y en su corazón. Se podía decir que era un tipo feliz.
Andrea además de linda, muy compañera e inteligente era muy confiable, estaba siempre para mí, sus amigas al igual que ella eran las clásicas niñas bien, convertidas ahora en esposas ideales y Andrea se movía de su trabajo a sus amigas de sus amigas a nuestra casa. Me consentía, me mimaba, me trataba bien, demasiado bien. Era la mujer ideal para el tipo en el que quise convertirme. Serio, educado, con la total convicción de ser un Señor respetable.

Soy el típico aburrido que trabaja la mayor parte del tiempo y no arriesga nada en la vida, todo lo que me rodea tiene un aura de tranquilidad. Estoy enamorado hasta los huesos, siempre fui un buen novio y un mejor marido, nunca se me cruzó la idea de engañar a Andrea.
Natalia apareció en mi casa de la mano de mi suegro. Pedro había quedado viudo hacía unos cinco años y conoció a Natalia en un curso de informática para adultos, ella era la instructora. La buena disposición de el para el aprendizaje, acompañada de una actitud de caballero de otro siglo, conquistaron a Natalia, que ya se había cansado de los hombres que la trataban como un objeto. Yo con mis treinta y dos recién cumplidos no logré entender cómo esa mina de espléndidos cuarenta y dos años se había enganchado con ese viejo de setenta. Porque Natalia era la hembra más hermosa y sexual que vi en toda mi vida. Su brillante y negra cabellera le caía hasta la mitad de la espalada, completamente lisa y suelta. Unas piernas fuertes sostenían esas impecables caderas. El culo impresionante siempre ajustado, tenía su propio ritmo, se movía como diciendo, acá estoy mirame, tocame, mordeme. Y de las tetas, que puedo decir de las tetas, grandes, pesadas siempre ajustadas por las remeras y con pezones erguidos apuntándome, llamándome.
Aunque el cuerpo de Natalia era una sublime invitación al pecado, no era lo que mas me intranquilizaba, sino su mirada; insistente, despiadada, una mirada que te hacía sentir como si estuvieras desnudo. Expuesto, a punto de ser devorado. Y esa mirada venía acompañada de una boca carnosa y simpática que no decía nada obsceno, que jamás tiraba una indirecta, siempre correcta, siempre en su lugar. El problema no era lo que ella dijera sino lo que yo quería escuchar, porque cuando ella decía, -aquí esta la cena- yo escuchaba, -papi yo soy tu cena, ¡vení y cómeme toda!-, cuando decía –esta semana el trabajo me destrozó- yo escuchaba –necesito un tipo que me agarre fuerte y me destroce-. No era que Natalia frontalmente me tirara onda, pero yo empecé a convencerme que así era, estaba volviéndome loco, hacia cosas tontas, cosas que me alteraban aún más, le rozaba la mano cuando me alcanzaba el salero en la mesa, la olía profundamente cuando la saludaba, pasaba por la entrada de su trabajo a la hora que sabía que ella llegaba solo para verla unos segundos.

Toda esa observación mía hacia Natalia me permitió descubrir su personalidad fuerte y explosiva. La muy perra era toda una manipuladora y claro al viejito lo tenía contento pero le sacaba bien el jugo, se daba todos los gustos con la tarjeta de crédito que Pedro le pagaba, y vivía como una reina; su trabajo era apenas una pantalla para cubrir eventuales amoríos que le mantenían el cuerpo tibio. Comencé a obsesionarme con ella y con su vida, adoré su espontaneidad, su vitalidad, incluso su desfachatez. Y mi obsesión comenzó a transformarse en odio, porque la vi entregarse a otros hombres y frente a mi era una dama respetable que cuidaba y mimaba al viejo que tenía como novio. La odié por saberla una puta insaciable y porque no lo era conmigo. Mi odio y mi deseo crecían a un ritmo descontrolado y ella había empezado a notarlo. No se volvió más tímida sino más provocadora y durante las cenas se adentraba en temas demasiado íntimos. Su frase favorita era, – ¡ah si yo tuviera la edad de ustedes!- y la maldita lo decía mirándome fijo y para mi sonaba como –dejá de cojerte a esta pendeja frígida que yo te puedo enseñar a volar- yo me quedaba viéndola, imaginándola desnuda con gotas de sudor en la cara y gritándome -¡Cojeme pendejo, cojeme!-

Andrea comenzó a volvérseme insulsa, apagada, demasiado seria, demasiado correcta, demasiado sumisa. Yo vivía en un estado constante de deseo y para apagarlo la buscaba todos los dias, quería apagar mis ganas en el cuerpo de mi mujer. Pero cuando mi lengua se sumergía en su sexo mi mente solo pensaba en Natalia y cuando imaginaba que esos jugos que me llenaban la boca eran los de ella no podía controlarme y la penetraba de un modo salvaje casi desquiciado, ella terminaba frenándome tratándome de bruto. Empezó a perder las ganas y yo a querer con aún más fuerza cojerme a la mujer de mi suegro.

Fue la noche del 23 de agosto cuando el vaso se derramó. Pedro y Natalia se comprometían en una fiesta rimbombante en una chacra privada. Había gente por todos lados, Natalia parecía una diva sacada de una película de la década de los 50, un vestidito rojo de seda brillante se le entallaba perfectamente en la cintura resaltando el volumen de sus caderas. Un sugestivo cierre lo dividía verticalmente al medio sobre su espalda llegando hasta el extremo de la falda. Se veía radiante. La fiesta fue desarrollándose tranquila hasta que inició el baile, todos llenaron la pista. Yo opté por pasear alrededor de la misma sin soltar nunca el vaso de whiskie, era eso o arrancarle el vestido a Natalia. Ella bailaba exquisita y feliz. Yo pasaba desapercibido pero igual me vio y me arrastró de un brazo a la pista.

-¡¡¡Dale Alejo!!! ¡¡Tenés que bailar!!- me decía entre risas.
-¡¡No!! ¡¡Yo soy de madera!!- le dije.
-Ja ja… ¡¡conmigo todos bailan bien!!
Y me dejé llevar por la salsa, ¡¡por Dios!! ¡¡Que ritmo lleva esta mujer!! Se me acercaba, me hablaba al oído, su olor me embriagaba, su piel hervía ¡¡Dios!!

-Me estás volviendo loco- le dije- apretándola contra mi, apoyando en su cuerpo mi miembro que ya empezaba a despertarse. Me miró con una sonrisa pecaminosa y bajo la vista observando mi boca.
Bailamos hasta que terminó esa canción y me fui al baño, no aguantaba más, si seguía bailando con ella, la besaría ahí mismo frente a todos. Cuando salí decidí no volver al salón y me dirigí rumbo a la cocina, necesitaba más whiskie urgente. No había nadie allí y no lograba encontrar las botellas, así que me metí en una pieza que parecía una especie de bodega junto a la cocina, supuse que ahí encontraría lo que buscaba. Era un lugar grande con paredes de piedra y bastante oscuro, había botellas, fardos de harina y verduras. Estaba recorriendo el lugar buscando el whiskie o al menos una buena botella de vino cuando alguien entró. Desde la puerta no podían verme porque me tapaba una estantería de vinos pero yo si la vi. Era ella, estaba allí, sola, de espaldas a mi, a aproximadamente dos metros desde donde estaba yo y concentrada buscando algo. No me vio ni me escuchó acercarme.

La locura que se había despertado en mí me hizo actuar rápido, la tomé por la espalda con fuerza, cayó quedando con las manos apoyadas sobre una pila de fardos de harina. Intentó zafarse pero yo no se lo permití, le levanté la pollera con una de mis manos y automáticamente le arranqué la tanga.
- No, Alejo. ¿Qué haces?- dijo, medio enojada, medio sorprendida, casi asustada.
-Vos te crees que yo no sé que te andas cojiendo a otros tipos y te venís a hacer la buena esposa conmigo- le dije, con lujuria rabiosa.

Le clavé la verga de un solo envión, no le dio tiempo a nada, ni siquiera a humedecerse, su vagina de puta estaba seca y tirante, no esperaba esta irrupción inesperada en un día como este. Sus rodillas se apoyaban a las bolsas de harina que resistían implacables a nuestros cuerpos pesados y al movimiento que mi cuerpo ejercía dominante sobre ella. Le mordí el pelo en la base del cuello para obligarla a estarse inmóvil aunque su espalda y su grupa temblaban acariciándome contra su voluntad y se removían bajo un dolor quemante que se volvía reiteración del quejido ya empapado de admisión, escucharla así me estaba desquiciando. Es que sus quejidos se volvieron como la batuta que le daba ritmo a mi pija que entraba y salía acariciando las paredes de esa concha que empezaba a lubricarse aún contra la voluntad de su dueña. Pude darme cuenta que ya no luchaba que se estaba dejando hacer, fue ahí que la agarré del pelo y tiré fuerte hacia atrás. Su espalda se curvo haciendo que su cola quedara más levantada y su conchita más abierta, más dispuesta, más mía. Le baje el escote del vestido haciendo que sus tetas quedaran al aire y le apreté fuerte una de ellas.

- ¡¡Sos una yegua hija de puta!!- le dije- ¿de verdad te cojes al viejo o solo le chuspas la pija para que te haga regalitos?
Ella gemía agónicamente y en silencio; no quería que nadie la escuchara, ni yo tampoco.
-¿Por qué haces esto Alejo? Ah ah ah- decía entre gemidos.
-¡Porque me calentás! porque sos una yegua divina, y porque te odio.
-Ah ah ah… ¿me odias?
-Si te odio- y se la clavaba hasta al fondo, como si pudiera apuñalarla con la verga.
-¿Decime que no te gusta? ¿decime que preferís la pija del viejo?- yo no podía parar estaba desenfrenado.

-¡¡Ah ah ah, Alejo!! Mmm que rico, que rico…ah ah ah- sus temblores me indicaron su eminente orgasmo, sentí la convulsión en la punta y el espasmo de su concha me bombeó la cabeza soltando luego un espeso y tibio líquido que me cubrió la pija, se estaba acabando deliciosamente en mí. Y yo quería darle toda mi leche, quería llenarle la boca, quería ver sus ojos de puta chupándomela.

- ¿Te vas a tomar la lechita?- le dije y no pudo decir nada, era un solo temblor. Se dio vuelta, la senté sobre una montaña más pequeña de fardos de harina y se la metí en la boca. No me interesaba tenerle piedad, abrió la boca y se la metí hasta la garganta. Con mis manos sostenía fuerte su cabeza empujándola hacia mí.
-¿Por qué no me mirás? Mirame! Mirame con la misma cara de puta que me mirabas en las cenas mientras estabas sentada al lado de tu viejito- me miró sus ojos estaban llenos de lágrimas por el esfuerzo de la mamada que me estaba haciendo.
-Ah… si mirame así, así como me mirabas cuando le hablabas de sexo a mi mujer…¡¡¡ah ah ah si bien yegua sos!!! Si tomate toda la leche… ah ah ah.
Y sentí que la verga estaba llena que el esperma se me acumulaba todo en la punta. Senti la fuerza que hacia para salir desde mis testículos queriendo explotar como un volcán gigante. La miré, la vi viéndome con la boca llena, con la cara roja, con las tetas saltando al ritmo de mis sacudidas. Que hermosa hembra, que bestia infartante, solo ver sus ojos mirándome profundamente me arrastro al clímax. Y me fui, exploté como nunca, sentía como si un huracán me arrastrara al abismo, la leche saltaba a borbotones. Ella se tragaba todo mirándome, saboreándome.

Un mes después Natalia y Pedro se casaron. Se convirtieron en un matrimonio clásico y duradero dedicados especialmente a viajar. Yo seguí con mi vida de hombre serio Andrea quedó embarazada y comenzamos a convertirnos en la típica familia promedio.
Todos eramos felices. Natalia y yo cojiamos así de salvaje y así de prohibido en cada fiesta familiar, escondidos y al alcance de todos.

La venganza de mi novia(parte 1)

Sábado, enero 2nd, 2010

Me llamo Gustavo , me encantan las motos en especial las de cross,
Tengo una novia de 17 años llamada Yanina, no sera una diosa total ( ni mucho menos) pero tiene  lo suyo, es bastante blanca y tiene cabellos castaño bien oscuro. pero lo que mas llama la atencion de yani es su personalidad, es realmente encantadora.
Ella trabaja atendiendo en un autoservicio de una estacion expendedora de combustible.
Yo no sere un gran ganador, pero nunca me faltaron mujeres.
Salia (y salgo todavía) con Sandra, la mejor amiga de Yanina, con Natalia, prima de mi noviecita, y con Florencia.
Yani medio que sabia algo. pero como me ama tanto no hacia ningun drama.
Yo haciendome el super macho latinoamericano, en una discusión tonta (en la que yo tenia razon) le tire en la cara mis aventuras con las tres chicas, es mas le conte muchos detalles de esas relaciones.
Yanina lloro mucho pero no corto nuestro noviazgo.
Un sabado me llama para que vaya a su casa estaba sola, sin sus padres ni su hermano.
Me voy a la casa de mi novia la encuentro mas linda que de costumbre, muy bien peinada y con un vestido muy corto y de un generosisimo escote en la espalda .
Yo tenia unas ganas locas de hacerle el amor( si bien lo haciamos seguido esta vez tenia muchisimas mas ganas).
Yani me propuso un juego paraque me exite mas, yo de tan caliente que estaba  acepté de inmediato.
Me ato bien seguro a una silla pesada y me tapo la boca con cinta adhesiva.
-Mira nene te voy a dar de tu propia medicina.- me dijo mi novia.
15 minutos despues suena el timbre, entran 2 hombres.
-Este es mi novio, el muy imbécil me engaña con 3 chicas, encima me lo dijo en mi propia cara, hasta llego a contarme sus historias erotica con ellas . Vanagloriandose de ello.
Bueno yo quiero ahora mostrarle mi historia en su cara. Ah mi amor ellos son los que podaron los arboles de mi  casa , a mi me parecio que mi papa les pago poco y yo quiero darles algo mas y me vinieron justo para mi venganza.
Los 2 hombres estaban sorprendidos, tanto por verme atado y amordazado, como por lo dicho por mi novia y claro recien en ese momento supieron como mi joven novia les pagaria, seria con su cuerpo.
Yanina los saco del estado sorpresivo con sendos besos en la boca.
E l de pelo corto , comenzo a tocar las piernas de mi novia mientras el de barbita y aros metia la lengua en la boca de Yanina. Las manos del primero ya tocaban la entrepierna de mi novia ella comenzo a tocarles el bulto a ambos. El de pelo corto desabrocho la parte superior del vestido, los pequeños y muy blancos seños de Yanina quedaron descubiertos
, automaticamente los labios de los hombres,  besaron y chuparon los pezones.
-!! Que ricas tetitas tiene tu noviecita!!.- me dijo el de barbita y aros mientras seguia chupando los pezones de Yanina.
El de pelo corto seguia manoseando a mi chica yo quería  gritar que  basta , que parara esa locura pero …

continuara

Paula: Amiga de mi Esposa

Viernes, enero 2nd, 2009

Mi nombre es Fernando y soy casado hace 3 años. Lo que voy a contar no es algo de lo que este orgulloso, y lo hago mas para desahogarme que por cualquier otra cosa.

Antes de casarme (muy joven, a los 27 años ambos), con mi esposa habíamos vivido los 2 últimos años juntos para estar seguros de nuestra compatibilidad como pareja, pero la calidad del sexo al parecer ninguno de los dos le dio mayor importancia. Cosa que al momento de casarnos, la calidad y cantidad de sexo iba ya en decadencia, no más de 1 vez cada 2 o 3 semanas. Ambos creíamos que era cosa de estrés, ya que los dos trabajamos, por lo que concordamos que era algo normal al comienzo de una vida de parejas en los que ambos trabajan.

En fin, nuestra vida social era bien intensa, casi todos los días teníamos panoramas con amigos, nunca faltaba alguna excusa para juntarnos en la casa de alguien y hacer algún carrete. Mi esposa tenia una amiga (Paula) que siempre me llamo la atención, la encontraba una mina exquisita, muy simpática, alegre, divertida, soltera, de la edad nuestra, alta de 1.70, medidas de unos 95-65-95, muy curvilínea sin ser flaca, piel tostada y suave, pelo castaño claro, largo y liso, y de facciones hermosas (tenia un parecido a Katie Holmes), y lo que me mataba era su olor a mujer, siempre con un aroma seductor, lo que hacia resaltar mas su sensualidad que ya tenia a flor de piel.

Desde que conocí a Paula, antes de casarme y siendo amiga de mi novia, siempre hubo un feeling mutuo especial. En cada oportunidad que podíamos nuestras miradas se cruzaban, y mientras podíamos, las manteníamos fijas sin siquiera pestañar. Eran instantes donde el mundo entero dejaba de existir excepto nosotros dos. Nunca nos dijimos ni nos insinuamos explícitamente nada, era como una especie de juego donde nos hacíamos saber de nuestros deseos mutuos solo a través del lenguaje oculto y erótico de nuestras miradas.

Por otro lado, mi esposa siempre ha pecado de ingenua, o simplemente actuaba como si nada pasara. A veces yo pensaba que ella sabia de esto, pero simplemente no quería afrontar la situación.

Un día cualquiera, habíamos invitado a nuestros amigos al departamento a tomarse unos tragos y a comer algún picoteo, obviamente Paula fue la primera en considerar como invitada, ya era como parte de la casa. Estábamos todos medios entonados y yo casualmente había tomado menos que el resto. En esas alguien propone jugar póker, pero en el dpto. no teníamos cartas, así que Paula se ofrece a ir a su dpto., que quedaba a 4 cuadras de la nuestra, a buscar un juego de cartas. Todos le aplaudimos su disposición, pero como estaba entonada por los tragos que se había tomado, y yo estaba más sobrio que el resto, todos propusieron que yo la acompañara en auto a su dpto. para que no demore tanto, y que tampoco vaya sola. Mi señora entonada y alegre por consecuencia de la media botella de vino blanco que había tomado, da su consentimiento, pero a cambio que no nos demoremos mas de 10 minutos en estar de vuelta. Con Paula nos miramos (una mirada cargada de doble sentido, algo de morbo, sensualidad, y deseos) consintiendo la idea, y riéndonos junto a los demás. Abandonamos el dpto. y bajamos por el ascensor conversando sobre lo divertido que estaba el carrete y las anécdotas que ya habían ocurrido. Por lo cerca de ambos dptos., en mi auto llegamos en menos de 2 minutos a su edificio. Ella estaba bien contenta por los tragos que había tomado, y esa noche se veía especialmente exquisita. Tenia puesto un

jeans ajustado, unas sandalias finas, y arriba solo una pollera blanca, muy escotada, suelta en los hombros, sin mangas y ajustada en la cintura. El color de su piel en sus brazos y rostros eran de Caribe, recién tostadita por el viaje de trabajo que había tenido que hacer a EE.UU. Ella no dejaba de reír por las tonteras que íbamos conversando, y al llegar el ascensor para subir a su dpto. vimos que estaba con 3 personas más. Aunque el espacio era pequeño subimos de todas formas, acomodándonos en una esquina quedando los dos con espacio apenas para dar media vuelta. Quedamos en una posición cara a cara, a escasos centímetros de distancia. Seguramente los demás pasajeros del ascensor pensaban que éramos pareja. Al lapso de un par de segundos, luego de terminar de acomodarnos por fin, y en la posición que habíamos quedado, mantuvimos nuestras miradas sonriéndonos. Creo que esos han sido los 3 segundos mas largos de mi vida, fue tanto el erotismo de mi parte por lo menos, que se me entrecorto la respiración, y ella con cierta expresión de risa en su rostro, no aguanta mas y le da ataque de risas y me contagia a mi también. Los demás pasajeros seguramente no entendían nada, y las puertas justo antes de cerrarse se abren nuevamente, y se suben 2 personas más. Ellos al ver nuestras risas, también se rieron y comentaron que seguro no nos iba a molestar ir un poco mas apretados. Nosotros paramos un poco las risas, nos quedamos mirando y consentimos en que ingresen al ascensor, y para hacer mas espacio yo me acomode de espaldas contra la esquina en la que estaba, y Paula manteniendo su mirada hasta donde pudo y con una sonrisa silenciosa en su rostro, se dio media vuelta para hacer lo mismo que yo pero contra mi cuerpo, quedando los dos en posición cucharita de pie. Los nuevos pasajeros entraron al ascensor y nos dieron las gracias. Paula gira su rostro para mirar el mío, y nos reímos silenciosamente. Aprovechando ese instante, y para acomodarme mejor en la minúscula esquina donde estaba, rodeo con mis brazos su cintura y entrelazo mis manos apoyándolas sobre su firme y plano abdomen. Al momento de hacer esto, sentí que empezaba a tener una erección incontrolada, en un segundo tenia mi miembro erecto por completo. Ella se ríe con una sutil carcajada y termina por apoyar sus manos sobre las mías para estar también mas cómoda. Al momento en que ella acomodo sus manos sobre las mías, dejó cargar el peso de su cuerpo sobre el mío de forma natural, y con eso su mi miembro fue exquisitamente aplastado contra su culo. Con toda seguridad ella podía sentir la dureza de mi miembro haciendo presión contra su culo, y aunque yo también reía disimuladamente, estaba disfrutando al máximo de aquella posición. Para seguir el juego, apoye mi mentón sobre su hombro izquierdo y respiro profundamente cerca de su oído para inhalar el exquisito olor a su perfume y cabello. Ella no borraba de su rostro su preciosa sonrisa, y al buscar en los espejos su mirada, vi que ella me miraba fijamente. Al percatarme de esto, respiro disimuladamente de nuevo, y con mis brazos la aprieto aun mas contra mi cuerpo, obligándola a sentir al máximo mi miembro que estaba a punto de reventar, sintiendo así cada centímetro de su cuerpo con cada centímetro del mío, y lo mejor de todo, sintiendo su exquisito culo apretando  mi miembro hasta casi hacerlo reventar. A vista de los demás, solo éramos una pareja en que el hombre abrazaba cariñosamente a su mujer por atrás, pero para nosotros era estar haciendo realidad nuestros deseos. Ocho pisos más arriba se bajan los 3 pasajeros del comienzo, y manteniendo nuestras miradas a través de los espejos, mantuvimos la posición en la que estábamos siguiendo como si fuésemos una pareja de toda la vida, disfrutando ambos por sentir nuestros cuerpos. Para hacer más real el juego, con el dedo gordo de mi mano derecha, que es la que estaba media abierta apoyada contra su abdomen, comienzo a acariciar lo que podía de su vientre. Manteniendo nuestras miradas, ella cierra ligeramente sus ojos con toda naturalidad. Los dos pasajeros que quedaban se bajaron 2 pisos mas arriba, y al hacerlo, ella me toma las manos sin decir nada,  y suavemente las separa de su cuerpo, y ella se incorpora quedando separados, yo en la misma esquina y ella en el centro del ascensor mirándome a los ojos y riéndose. Yo me sentía muy incomodo por la situación, sobre todo porque era yo el que estaba con el paquete a vista y paciencia de ella, y aunque ella nunca bajo la miraba para no incomodarme supongo, ambos sabíamos lo que había pasado. Manteniendo nuestras miradas sin decir nada el ascensor se detiene, abre sus puertas, ella se baja y yo la sigo por el pasillo. Ella abre la puerta de su dpto. y al entrar me dice que no se acuerda muy bien donde tenia guardada las cartas, por lo que tenia que tener paciencia, y que mientras tanto podía ir a la cocina a sacar una cerveza del refrigerador. Así que parto a la cocina mientras ella parte a su dormitorio a buscar las cartas. Apenas destape la cerveza escuche un ruido fuerte del dormitorio y voy rápidamente a ver lo que había pasado. Al asomarme desde el pasillo la veo a ella en el piso, sentada, algo desparramada y riéndose a carcajadas. Yo asombrado y curioso de saber lo que había pasado, me agacho para ver como estaba y la tomo de la mano para ayudarla a que se ponga de pie. Ella me dice que me espere un poco, que le dolía la muñeca, y me explico que se había subido a la silla de su escritorio para alcanzar la última repisa, y perdió el equilibrio por las copas que había tomado de más. Aunque no le paso nada grave, al caer apoyo sus manos para protegerse y se doblo la muñeca. Así que se quiso quedar un rato sentando hasta que se le pase un poco el mareo del porrazo, y yo amablemente me senté frente suyo en el piso para acompañarla. Sin dejar tiempo para que haya silencio que nos incomode a ambos por lo sucedido en el ascensor, le agarro suavemente su muñeca, y mientras le contaba una experiencia similar que había tenido yo, le comienzo a hacer un masaje en su muñeca para aliviar un poco el dolor. Ella seguía riéndose, mientras decía la vergüenza que le daba el hecho que la viera así de ebria. Yo le explique que no tenia que sentir ninguna vergüenza, que conmigo podía contar para guardar cualquier secreto. Al decir esto pararon sus carcajadas, y me miro fijamente manteniendo en su rostro una bella expresión de dudosa sonrisa, como si no supiera que cara poner, y se sonroja. Yo para no dejar pasar esta oportunidad, mientras que con una mano mantenía sosteniendo su muñeca torcida, con la otra la llevo a su mejilla para acariciarla tiernamente. Ella inclina su rostro hacia un lado atrapando entre su mejilla y hombro mi mano, y al mismo tiempo cerrando sus ojos. Fue un instante de completa entrega de parte de ella, ya que nuestros rostros estaban relativamente cerca. Manteniendo ella su rostro en esta posición, yo acaricio con la misma mano lo que podía alcanzar de su mejilla sin tener que sacarla de donde estaba, y al mismo tiempo acerco mis labios a los suyos mientras ella mantenía sus ojos cerrados. Por el movimiento de mi cuerpo, ella supo perfectamente que yo me acercaba con la pura intención de besarla, y no se movió ni abrió sus ojos, hasta que finalmente mis labios chocaron con los suyos. Al momento de sentir sus labios en los míos, ella sin moverse, suavemente abrió su boca para seguir con un beso que se prolongo lo suficiente para sentir toda una eternidad. Al separarnos unos centímetros, yo como para estar seguro de su aprobación, ella abrió deliciosamente sus ojos, se incorpora lentamente en una posición sentada mas cómoda, y estira un brazo suyo para agarrar con su mano mi nuca y obligarme a acercar mi rostro al suyo hasta que nuestros labios se juntaron nuevamente. Ella además de separar sus labios, respiro profunda y apasionadamente, y lo que comenzó como un tierno beso termino por transformarse en un juego de labios y lenguas, apretándose lo que más podíamos sin herirnos. Al instante comenzamos a tocarnos nuestros rostros mientras nos besabamos,,,con ambas manos le acariciaba su rostro, sien, orejas, cuello, cabeza,, etc.,,, todo lo que estaba a mi alcance, y ella hacia lo mismo….Frenéticamente, de estar sentados pasamos a recostarnos en la alfombra en el mismo lugar donde estábamos, ella de espaldas contra el suelo y yo sobre ella, presionando mi miembro erecto contra su pelvis con toda la energía que tenia hasta el punto en que me ocasionaba cierto dolor, y seguramente a ella también, pero a pesar de todo seguíamos sobando y apretando nuestros cuerpos con cada musculo y órgano que teníamos,, estábamos haciendo todo lo posible para sentir lo que mas pudiésemos nuestros cuerpos. Mi manos descontroladas se meten bajo su pollera a la altura de sus brazos, y como era sin mangas entraron sin problemas masajeando cada centímetro la piel de sus hombros, brazos, axilas perfectamente suaves, y pechos por encima de su sostén,,, todo esto sin dejar que nuestras bocas busquen comerse entre ellas, algunas veces chocando nuestros dientes, mordiendo los labios de ella y ellas mordiendo los míos,,,, sus manos acarician bruscamente mi cabello, bajan por mi espalda y se introducen bajo mis pantalones sobre mis nalgas,,, acariciando y rajuñadoras,, apretándolas y haciendo presión contra su pelvis, que a su vez ella con movimientos de cadera presionaba aun mas contra la mía. Ambos estábamos enloquecidos de lujuria. En un momento yo abrí mis ojos buscando los suyos, pero fue en vano ya que ella los mantenía cerrados enajenada del mundo, inmersa al máximo en la pasión que nos contenía en esos momentos. Me apoyo sobre un codo para dejar libre mi otro brazo, y meto mi mano debajo de su sostén, buscando esos pechos con los que mas de una vez soñé,,, ella se revolcaba de placer bajo mío, y al alcanzar con mis dedos un pezón, ella deja escapar un suspiro ,,,el pezón se sentía perfecto, pequeño, duro, caliente, suave y de forma perfecta,,, yo no daba de mas de excitado y ella tampoco,,,casi me hacia doler las nalgas enterrándome sus uñas y apretándolas contra su pelvis,,,mi miembro ya me dolía por toda la presión que sentía entre mis pantalones y su pelvis. Súbitamente ella saca una de sus manos de mis nalgas y la introduce ahora bajo el pantalón a la altura de mi abdomen agarrando mi miembro apritandolo,,,lo comienza a masajear bruscamente,, se notaba que no tenia tremenda experiencia en manipularlo,, y yo para aliviar un poco el dolor separo un poco mi pelvis de la suya, y ella aprovecha este movimiento para introducir su otra mano bajo mi pantalón para acariciar con ambas manos mi miembro que ya estaba a punto de explotar. A los pocos segundos, y torpemente, ella saca ambas manos de debajo del pantalón y comienza a desabrochar mi cinturon,,estaba al igual que yo desesperada,,,con dificultad me desabrocha el cinturón, luego el botón y me baja el cierre,,, y luego con ambas manos me agarra nuevamente el miembro con toda comodidad,,,con una mano las bolas y con la otra el tronco,,,al mismo tiempo que nuestras bocas seguían comiéndose desenfrenadamente. Yo estaba a punto de explotar, y para no hacerlo tuve que echarme hacia el lado, pero todo esto sin dejar de besarnos ni un solo segundo. En la nueva posición que estaba, saco mi mano de su pecho y la introduzco bajo su pantalón directamente en busca de su vagina,,,mis dedos sintieron de inmediato sus vellos púbicos que con el solo tacto se notaba que ella se preocupaba de mantenerlos cortos y ordenados,,, sentía la forma perfecta de su vagina,,, sigo introduciendo mis dedos en busca de su carne hasta encontrar su clítoris, y le aplique una suave presión junto a un movimiento circular,,, ella lanzo un suspiro y quejido al mismo tiempo, y me muerde el labio inferior, estallando de placer,,,con mis dedos sigo bajando

por su vagina,,, lo único que quería era recorrerla entera hasta donde pudiese, hasta que mis dedos comenzaron a sumergirse entre sus labios vaginales, mojándose con sus jugosos abundantes, su calzón estaba empapados. Mi dedos se mojaron por completo, y con el dedo índice presiono de a poco para sumergirlo dentro de su vagina hasta donde pude,, el pantalón estando cerrado no me permitió introducirlo mas,, y ella bruscamente con sus manos empieza a desabrocharse el pantalón hasta soltarlo por completo,, dejando espacio para que mis dedos busquen con toda libertad las profundidades de su vagina. Aprovechando sus intenciones, rápidamente me reintegro hasta quedar sentado, agarro con ambas manos su pantalón y lo tiro hacia atrás, ella me ayuda levantando su culo del suelo para facilitarme la tarea, hasta que lo dejo a la altura de sus tobillos, donde ella friccionando con ambos talones logra sacarse sus zapatillas y liberarse de sus pantalones. Estando sentado y viendo como ella facilitaba esto, me saco rápidamente mis pantalones y calzoncillos, ella aun estaba con su colaless puesto, pero al verme desnudo ella rápidamente se desnudo por completo. Ahí estábamos los dos, ahora nos mirábamos a los ojos, dándonos una pausa, yo admirando su cuerpo, era una obra de arte por donde se le mire, una figura perfecta, el color de su piel tostada marcada por su diminuto bikini, acaricio su rostro, y bajo acariciando su cuello, hombros, pechos, abdomen,,, acerco mis labios a los suyos nuevamente, y bajo con mis labios besando su pera, cuello, hombros, hasta llegar a sus pechos. Ella dirige sus manos a mi miembro y comienza a masajearlo suavemente hasta terminar apretándolo de forma brusca,, yo nuevamente estaba sobreexcitado, y al tiempo que mordía suavemente sus pezones, mi mano derecha se dirige nuevamente a su vagina,, y mi dedo índice primero choca con su clítoris, masajeándolo y haciendo cierta presión,, ella suspira y jadea ruidosamente, hasta que bruscamente mi dedo penetra su vagina,,,al tiempo que hacia presión penetrándola al máximo con el dedo, con el dedo gordo presionaba su clítoris,,, ella soltaba ahora quejidos de excitación, en su vientre se sentían movimientos desesperados, su pelvis se movía ayudando a mis dedos, su respiración se torna entrecortada. Dirige sus manos a mi rostro para separarme mis labios y dientes de sus pechos, y me hace subir obligándome besar su cuello por unos instantes, hasta que me hace llegar a su boca nuevamente. Ella no besaba,,, mordía mi boca, y jadeaba con nariz, chocaban nuestros dientes, y sintiendo su aliento que salía de su boca y nariz al mismo tiempo,, tenía un dulce olor a vino blanco que salía caliente y húmedo de su boca. En esa posición que estaba yo no podía seguir cómodamente penetrándola con mis dedos, y ella

moviéndose ágilmente logra colocar su cuerpo desnudo casi debajo del mío, y con sus brazos y piernas, me obliga a colocarme completamente sobre ella,, yo apoyado ahora sobre mis

codos, cada uno al costado de ella,, suavemente dejo caer todo mi peso sobre su cuerpo,, mi miembro erecto se apoya directamente sobre su pelvis,, en mi tronco podía sentir sus vellos púbicos que me pinchaban, ella ayudando a sentir mas todavía haciendo movimientos de cadera. Coloque una rodilla mía entre sus piernas que estaban ligeramente separadas para ayudarme también a sentirla mas todavía, y comenzamos así a movernos como si la estuviese penetrando de verdad,,,nuestras pelvis se movían al mismo tiempo y dirección, ella levantando una rodilla se acomoda mas aun para moverse mejor, y así el movimiento de su pelvis se transformo en algo brusco y descontrolado…con mi cuerpo bajo un poco hasta que mi glande queda tocando la entrada de su vagina, y ayudándome con una mano, masajeo sus labios mojados y calientes con la cabeza de mi miembro,, podía sentir como entraba la punta del glande entre sus labios, este ya estaba empapado con sus jugos,,,ambas manos de ella me clavaban sus uñas sobre mis nalgas pidiéndome mas presión hacia su vagina,,, estaba enloquecida,,, su respiración ya era un jadeo constante con quejidos de placer, yo estaba igual o mas excitado que ella, hasta que hago mas presión con mi miembro contra la entrada de su vagina, y las carnes mojadas y ardientes de su vagina son penetradas penosamente y con dificultad por la cabeza de mi miembro. Este es muy grueso, y el tronco que lo sigue al comienzo se adelgaza y luego se engruesa aun más. Al instante que ella siente la penetración, su vientre convulsiona violentamente arqueando su espalda, y se

mantiene en esa posición por unos segundos al tiempo que suelta un quejido. Nuestras bocas seguían unidas, sus manos dejaron de hacer presión contra mis nalgas, y lentamente se

incorpora dejando apoyar su espalda en el suelo nuevamente. Al tocar su espalda en el suelo, vuelve a convulsionar su abdomen hacia arriba, separa sus labios de los míos, y con una voz entrecortada me dice que no se había dado cuenta de lo grande lo tenia y que apenas le entraba. Ayudado con mi mano empiezo a presionar nuevamente la cabeza de mi pene contra la entrada de su vagina. Haciendo una fuerte presión, ella con los ojos cerrados y la frente arrugada, el glande logra entrar a su vagina repentina y violentamente, logrando penetrar sus carnes. Me apoyo con ambos codos quedando su cuerpo entremedio y bajo el mío. Con mis manos acaricio su rostro, y le digo mientras la beso dulcemente que el dolor ya iba a desaparecer y que no me iba a mover hasta que ella estuviese lista. Ella me respondió el beso al mismo tiempo que dejaba apoyar su espalda en el suelo nuevamente, y al tiempo que dejaba escapar un suspiro delicioso. Nuestras bocas comenzaron a comerse nuevamente, pero sin mover ninguna otra parte del cuerpo. Yo sentía como la estrechez de su vagina aplastaba la cabeza de mi miembro, podía sentir cada milímetro del interior de su vagina mojada y caliente, y aunque sin moverme, estaba disfrutando por estar dentro del cuerpo de esa obra de arte hecha mujer. Lentamente ella apoya nuevamente sus manos sobre mis nalgas y comienza a acariciarlas, su cuerpo ya se estaba acostumbrando al mío, y empieza a hacer una suave presión con sus dedos pidiéndome que mueva mi pelvis al ritmo y presión que me estaba ella pedía. Ella quería dirigir los movimientos, yo accedo a sus deseos y empiezo a mover mi pelvis de la forma y con la presión que ella me lo pedía con sus dedos. Yo sentía que mi miembro no tenía espacio dentro de su vagina para moverse, y eso que tenia solo el glande en su interior, pero de igual forma ejercía la presión que ella me pedía. Eran movimientos circulares, y aunque mi miembro no entraba ni salía ni un milímetro de su vagina, se sentía exquisito, y ella también lo sentía así, por los suspiros y besos que me daba. Su respiración se hacia mas intensa, y nuestras pelvis se iban moviendo cada vez con mas intensidad, hasta que empiezo a sentir como las carnes del interior de su vagina se iban soltando, ya no sentía la presión del principio y sentía que mi glande se podía mover un poco mas en su interior, y a la vez ella me pedía mas presión con sus manos. Yo retiro el glande hasta queda solo la mitad en interior y la vuelvo a penetrar con un poco mas de presión quedando en la misma posición que al comienzo, y ella lanza ahora un suspira acompañado de un suave y dulce alarido, y me dice al oído: se siente exquisito…dame un poco más fuerte. Así que retiro nuevamente el glande hasta la mitad, y al tiempo que ella presiona mis nalgas con sus manos, la penetro nuevamente con más presión todavía, pero no pudo entrar más que solo el glande. Así estuvimos intentando un rato, yo gozaba al máximo, cada penetración que hacia, sentía sus carnes exquisitas, calientes, jugosas, aroma dulce y agrio al mismo tiempo,,, ella respiraba por la nariz y la boca al mismo tiempo que nos besábamos,, yo me respiraba y tragaba su aliento y ella el mío,,, pero no podía penetrarla mas que con solo el glande. Agarro nuevamente el tronco de mi miembro con una mano. Y comienzo el mismo movimiento ayudado con mi mano sosteniendo mi miembro, y empiezo a masajear el interior de su vagina con el glande dirigiendo los movimientos con mi mano. Así podía hacer más

presión, y podía poner mi miembro en la dirección precisa para que cada penetración sea más directa. Ella eleva su otra rodilla y separa mas aun ambas piernas, quedando yo perfectamente contenido entre sus piernas perfectas. Acaricio una el interior de una pierna con mi mano que sostenía mi miembro, eran suaves y de piel tostada, eran perfectas. Le ayudo a colocar sus piernas en una posición que facilite nuestros movimientos. Ella queda con sus rodillas lo más separadas que podía, quedando sus pies en el aire. Yo tomo mi miembro nuevamente con mi mano, muevo mi pelvis hacia atrás para retirar hasta la mitad el glande y la vuelvo a penetrar suavemente pudiendo penetrar solo el glande. Yo pensaba que quizás su vagina era pequeña y que no iba a entrar más, así que empezamos un vaivén con nuestras pelvis penetrándola con cada uno hasta donde podía. Ella convulsionaba con su abdomen, y sus manos se apoyaron nuevamente sobre mis nalgas ayudando a presionar cada vez más cada penetración. Yo retiro mi mano de mi miembro, dejando que se sostenga solo, y llevo mi mano nuevamente arriba quedando apoyado sobre mis codos, y con ambas manos acariciando su bello rostro y cabello. Nuestras bocas se comían

nuevamente al son de cada penetración. Podía sentir su cuerpo entero, sus pechos perfectos tocando los míos, su abdomen plano y marcado convulsionándose bajo mío, la suavidad de sus piernas envolvían mis caderas,,, era lujuria pura,,, estábamos locos y ajenos a todo,, lo único que queríamos era comernos con nuestras bocas, que nuestras carnes se penetren con cada movimiento, cada vez mas y mas fuerte. Sin siquiera pensar, llevo frenéticamente mi mano para agarrar el tronco de mi miembro nuevamente, ella con sus manos hacia con cada movimiento fuerte presión para sentir mas cada penetración, aunque sea solo el glande,, su vagina parecía que no aguantaba mas,, hasta que en un movimiento desesperado de penetración, ayudo con mi mano a presionar aun mas el glande penetrando contra sus carnes vaginales, siento tocar el mismo fondo de antes, pero al presionar mas aun el fondo cedió repentinamente y cabeza siguió avanzando en sus carnes como si nada pudiese detenerlo,  hasta llegar a estar la mitad del tronco dentro de su cuerpo. Ella soltó un alarido de desesperación, dejo de besarme, y  arrugo su hermoso rostro. Yo preocupado comencé a retirar mi miembro de su vagina, pero ella volviendo a hacer presión con sus manos sobre mis nalgas, me mira a los ojos y me dice que no lo saque, que ya había pasado lo peor, que le de un momento para acostumbrarse pero que no me mueva. Y así,

suavemente nuestras bocas se buscan y empieza a besarse de una forma distinta, más suelta y relajada, las lenguas juegan suavemente mezclándose nuestras salivas. Sus manos empiezan a acariciar nuevamente mis nalgas pidiéndome que me mueva con ella. Sin ejercer nada de presión empezamos a movernos nuevamente, era exquisito, una sensación nueva para los dos, la podía sentir mucho mas, tenia la mitad de mi miembro dentro de su cuerpo, sumergido en sus carnes, siendo parte de ella. La beso en su cuello, con mi lengua recorro el interior de sus orejas, cuello, mejillas,, y ella con la suya hace lo mismo, todo al mismo tiempo del movimiento de nuestros cuerpos. Yo retiro un poco mi miembro y la vuelvo a penetrar sin llegar mas allá que donde había quedado antes,,, era exquisito, la estrechez de su vagina envolvía cada centímetro de mi miembro, la sentía apretada, caliente, mojada, ardiente, jugosa,, todo al mismo tiempo. Nuestros cuerpos empezaron a moverse de forma mas suelta, nuestras pelvis jugaban con soltura, eran movimientos de vaivén, una penetración y otra y otra, su vagina se dejaba penetrar libremente por mi miembro hasta la mitad, como si fuese cosa de toda la vida. Sentía salir jugos de vagina con cada penetración y con eso nos empapábamos mas aun, yo queriendo comer cada jugo de su cuerpo y ella del mío. Nuestros movimientos se tornaron cada vez más rápidos, ella me pedía cada vez más presión con su pelvis. Yo dejo de apoyarme en mis codos, dejando caer todo el peso de mi cuerpo sobre el suyo concentradlo contra su pelvis, rodeo con ambos brazos sus piernas perfectas a la altura de sus rodillas, dejándola en una posición en la que sus piernas se abren al máximo retiro mi miembro hasta quedar solo el glande en su vagina, y al tiempo que ella me clava sus uñas en mis nalgas pidiéndome que la penetre con fuerza, la embisto suave pero sin dejar de ejercer toda la presión que podía,,, m miembro empezó a penetrarla hasta que llego a la mitad, ella me siguió pidiendo mas carne haciendo presión con sus manos, y yo seguí haciendo presión al mismo tiempo,,, sentía como el glande tocada el fondo de su vagina, así y todo seguimos haciendo presión con fuerza, y de pronto, sentí como el glande desgarra sus carnes de su interior,,, ella deja

escapar un alarido de dolor pero no deja de hacer presión con sus manos pidiéndome mas,, y yo no pensaba en otra cosa mas que seguir penetrándola hasta que nuestras carnes no den mas,,, el desgarro de sus carnes que sentimos dejo que la penetración siguiera hasta quedar mi miembro sumergido por completo dentro de su vagina. Ella con su rostro arrugado, empezó a tener espasmos en su vientre,, se veía exquisita, y no dejaba que sacara ni un milímetro mi miembro del interior de su vagina…estaba enloquecida,,,y yo sentía como sus jugos chorreaban de su vagina empapándonos con su olor y calidez,,,ella llevo sus pies que estaban en el aire a que se apoyen sobre mis glúteos, y con sus brazos rodea mi espalda estrujando mi cuerpo contra el suyo..me tenia atrapado, y yo era el cautivo mas agradecido pero estar en esa jaula de carne, lujuria y pasión,,, nuestras bocas se comían nuevamente, pero ahora era distinto, ella tragaba mi saliva y yo la suya,, y empecé a moverme bombeando fuertemente con mi miembro su vagina,,, era mía por

completo y yo de ella,,, cada penetración llegaba hasta el fondo de su cuerpo, soltando en cada una de ellas alaridos, suspiros y quejidos de pasión y lujuria, en cada penetración sentía sus carnes como se acomodaban a mi cuerpo, mi miembro envuelto en un ambiente estrecho y cálido, ella agradeciendo en cada embestida la carne que su cuerpo hacia suyo,,, estábamos hirviendo,,,ella me aprieta de pronto con todo su cuerpo nuevamente, lleva sus manos a mis nalgas y clava sus uñas obligándome a ejercer toda la presión que podía, sus talones presionan mis glúteos impidiendo que yo me pueda mover, y ella empieza nuevamente con espasmos, pero esta vez eran mas intensos,, y a la vez mordiéndome mis labios,, yo empecé a sentir también que no aguantaba mas,, y un escalofría empezó a recorrer desde mi coxis hasta mi miembro que estaba por completo sumergido en su vagina,,, y sin poder hacer nada para retardar lo inevitable ya que ella me mantenía atrapado sin dejar zafarme,,, explote en su interior al mismo tiempo que ella seguía con sus convulsiones,,, sentía como su vagina se llenaba de los jugos de ambos, y comenzaron a chorrear dejándonos empapados de placer. Los dos respirábamos profundamente, besándonos, yo respirando su aliento y ella el mío. Nuestros cuerpos estaban empapados de transpiración, sus pechos se veían hermosos, con la transpiración y su color tostado se veían perfectos. Estuvimos abrazados en la misma posicion cerca de 2 minutos, sin decir ni una palabra, hasta que comenzamos a separar nuestros cuerpos lentamente. Empecé a retirar mi miembro del interior de su cuerpo. No había perdido nada de su erección, todavía estaba excitado, y al comenzar a hacerlo, ella arruga su rostro y respira profundamente. Me dice que lo saque lento, ya que estaba un poco resentida. Yo me apoyo sobre mis manos con los brazos estirados para facilitar el movimiento, ella se apoya sobre sus codos para poder observar en primer plano como iba saliendo, y al haber retirado la mitad, ella con el ceño fruncido me dice que nunca había visto uno tan grande y grueso. Yo le sonreí diciéndole que no era para tanto, y fue cuando ambos vimos que junto con sus jugos y mi semen con que salía envuelto mi miembro, había rastros de sangre. Yo le pregunte si es que esta había sido su primera vez, pero ella me dice que no, que había tenido dos pololos a la fecha con quienes lo había hecho también,, pero que el mío era el doble de largo y grueso que el de sus pololos. Al ver en primer plano como iba saliendo mi miembro de su vagina me empecé a evitar nuevamente,, y cuando solo me quedaba por sacar el glande, ella me dice que lo haga muy despacio porque seguro que esa parte le iba a doler. Al llegar a esa parte, el glande quedo atascado en su interior, y para sacarlo tenia que forcejear. Ella arrugo su rostro en muestra de dolor y me pide que me espere un poco, así que me relajo y espero unos instantes. Ella también se relaja y se echa hacia atrás quedando apoyada con su espalda en el suelo y mirando el techo. Yo al verla en esa posición, con sus pechos de tamaño, color y forma perfectas mirando hacia el cielo, sus labios gruesos, carnosos y rosados, que dejaban asomar la punta de sus dientes blancos y perfectamente alineados, su nariz respingada, en fin, facciones de muñeca,,, no pude resistirme y lentamente dejo apoyar mi cuerpo sobre el de ella, y la beso suavemente en sus labios. Ella me responde el beso con toda la ternura del mundo, y nuestras lenguas comenzaron a buscarse y al encontrarse empezaron a jugar. Suavemente con una mano mía comienzo a acariciar sus pechos, pezones, bajo por su vientre y acaricio su ombligo. En un instante yo estaba nuevamente excitado, queriendo que esos momentos no terminen nunca. Sigo bajando mi mano acariciando cada centímetro de su cuerpo, pasando por su cadera derecha, y sigo por el interior de su pierna. La acaricio en cada centímetro que tengo alcance, hasta que poso mi mano bajo sus nalgas quedando aplastada con el suelo, y sintiendo los jugos que salían chorreando del interior de su vagina. El glande aun estaba sumergido dentro de su vagina, estaba atrapado y no podía salir hasta que nuestra excitación se desvanezca, y la mía iba en aumento nuevamente. Con mi pelvis empiezo a presionar ayudado con la presión que hacia con mi mano bajo sus nalgas para comenzar a penetrarla nuevamente. Al mi miembro penetrando su vagina, sumergiéndose lentamente, ganando centímetro a centímetro, nuestros jugos rebalsaban su interior y chorrean mojando aun mas mi mano, y ella comienza al mismo tiempo y ritmo el movimiento con sus pelvis,,, y la penetración siguió su curso hasta quedar por completo sumergido en su cuerpo,,, y empezamos así un ritmo suave de vaivén donde mi miembro la penetraba cada vez con mas fuerza y ella en respuesta envolvió las mías con todo su cuerpo.

La lujuria se había empezado a apoderar de nuestros cuerpos nuevamente,,,,,

Lo que paso después se los cuento cuando tenga tiempo de seguir escribiendo

Después del viaje en Micro

Miércoles, mayo 7th, 2008

Esto que les voy a contar ya corresponde al último encuentro que tuve con ella porque lo pongo primero porque me parece más divertido que todos los otros encuentros que tuve… Ese día me levante pensando en ella y mi esa noche había estado con mi novia pero no podía dejar de pensar todo lo que habíamos realizado así que decidí llamarla, ella al escuchar mi voz parece que se puso contenta pero se me reía mientras le hablaba y le pregunte si estaba su novio ahí y me dijo que si inmediatamente le pregunte si podíamos vernos porque quería cogerla toda y ella me dijo que después me llamaba. Ansioso espere y no sonaba el teléfono así que llamo luego de las 00:00 hrs contándome que recién se iba el novio que hacía tiempo que no tenía tantas ganas de que se fuera, yo le pregunte si tenía ganas de verme y me contesto a vos no a esa hermosa pija que tenes entre las piernas, la verdad que en el momento me levanto el ego pero después me di cuenta que realmente conmigo no quería nada, bueno solo con mi pija. Le dije que saliéramos a tomar algo primero y acepto fuimos en mi auto a dar unas vueltas y mientras nos hacíamos bromas y toqueteábamos en el auto ella me pidió que siguiera manejando y no me detuviera, desprendió mi cinto, mi pantalón y así desparado como estaba me lo comenzó a chupar, podía ver que se llenaba toda la boca y trataba de tragárselo cada vez mas y mas pero a medida que crecía se le hacia mas difícil, estuvo unos 15 minutos chupando la pija y en el momento que estaba por terminar dejo de chuparme y me pajeo, le decía quiero terminar en tu boca y se reía y me decía que inmensa pijas tenes, que dura se pone, le pedí por favor que quería acabar en su boca y bajo a seguir chupándome y cuando ya estaba por acabar salió e hizo que ensuciara el volante y mi ropa. Le pregunte porque no quería y me dijo que no, jamás supe el porque de esto. Llegamos al Pub y  nos sentamos, hablamos de todo un poco pero tenia ganas de cogérmela en la mesa y se me dio por decírmelo hasta que me conto que le excitaban los lugares públicos que con el novio lo habían hecho en medio de la calle y en un boliche, en la terraza de un edificio, ascensores y no se que otros lugares más, en ese momento me entro como una bronca y me levante y me fui hasta el baño, ella solo se rio porque estoy seguro que lo hizo con la intención de enojarse, cuando volví había un chico sentado en la mesa y nos presenta, yo pensé en un momento que era el novio y me venía a pegar pero no por suerte solo era un conocido de la empresa pero por lo que vi algo estaba pasando entre ellos, mi pensamiento fue esta mina es re puta, pero me gusta eso, trate de contener mi bronca y el vago no se iba más se empezó a poner cómodo e invito unos tragos yo ya veía mi noche frustrada por este boludo… pero resulto ser un tipo bastante agradable y en un momento le pregunte si pasaba algo entre ellos los dos se rieron y dijeron que hubo algo pero nada serio entonces a vos no te molesta que me la lleve a bailar verdad? No para nada mas yo estoy con mi novia en aquella mesa y con unas amigas así que me voy… nos vemos el Lunes le dice a ella y ella contesta que si que la pase a buscar a las 09:00 esto la verdad que me hizo poner celoso y se fue este vago por fin. Cuando se fue la empecé a interrogar y me dijo sos celoso? No parecías y yo le dije que con ella era la primera vez que me pasaba y no sabia que me pasaba en realidad. Se me acerco y me beso lo que me permitió quedarme por un momento mas tranquilo. Salimos a bailar un rato y luego volvimos me dijo me voy al baño y me resulto dudosa esa ida asi que fui detrás de ella sin que se diera cuenta y entro al baño, fui por el costado y me asome se podía ver que había alguien mas y estaba el otro tipo ella de rodilla chupándole la pija y mientras se tocaba la concha masturbándose el le decía si nos encuentra mi novia nos mata y ella no paraba de chuparle, su pene era como truncado corto pero muy gordo que no lo podía meter en la boca lo hacia de costado y lo chupaba la punta de la cabeza pero no le entraba en la boca me empece a excitar y se me paro hasta que me dije a mi mismo yo entro y me la cojo, asi que hice eso, cruce por arriba sin que me vieran y me les meti dentro del baño, los dos tenían una cara de sorpresa, los mire y dije puedo? Ella se acerco y me lo comenzó a chupar el otro como se sorprendió cuando me vio y siguió, le corrió la bombacha y la empezó a coger no entraba por lo grueso hasta que paso y empezó a gemir hasta que le meti mi pija en la boca todo esto me tenia al palo a tal punto que me estaba por acabar pero logre manejarlo, el otro se movia sin parar y ella gemia sin parar casi no me lo podía chupar lo metia en la boca y lo apretaba mientras me pajeaba, luego cambiamos y me toco agarrarla de atrás estaba muy mojada y le meti sin problemas la pija debo admitir que el otro la tenia gruesa y paso mi pija y le meti casi toda grito “Para!” y la empece a meter despacio y le decía “como te gusta la pija mamita” ella decía “si cójanme” y el otro hizo su aporte “estas siendo infiel a tu novio sos una puta” ella gritaba “si soy una puta me están cogiendo dos vagos, Gabriela que puta que sos” eso me detono y le empece a dar duro estábamos todos en descontrol, hasta que ella se dio vuelto y me la siguió chupando y le dijo al otro que se siente y ella se sento en su pija y me pidió a mi que le hiciera el orto con esas palabras y eso hicimos había tantos fluidos ahí que le meti la cabeza y un poco mas pero no entraba mas y nos movimos, se puso como loca gritando que le rompan la concha y el orto y nos movimos y terminamos todos… al sacar mi pija vi como chorreaba la leche de su cola y le caian en los huevos del otro y cuando el otro salió chorreaba y le caía por la pierna estaba bañada en leche… Nos limpiamos… tiro la bombacha y nos fuimos, estaba totalmente agotado y ella parece que recién empezaba estaba con todo las pilas y dijo vamos a bailar… Luego fuimos a mi casa y la verdad tenia la pija irritada y ella me decía que sentía que no podía cerrar las piernas que el único que la había dejado asi era el novio pero que jamás había estado con dos vagos y la experiencia era muy linda y peversa, cuando pensaba que ya iba a dormir me bajo los pantalones y me lo empezó a chupar y pajear lo escupía para mojarlo y ella se masturbaba mientras lo hacia estuvo un rato asi hasta que me monto se sentó bien despacio y de a poco se abrió la concha me dijo que estaba decidida a meterse los 27 cms hasta el fondo yo me rei porque siempre me queda un pedazo hacia fuera, se empezó a relajar a gemir a decir me duele, me duele y se la metió toda en su concha se movio un poquito y le dolia mucho ya no había placer pero al ver toda metida se mojo toda y yo me acabe, se quedo quieta un rato conmigo adentro y luego lentamente la saco, se levanto se cambio y me dijo que ella estaba enamorada de su novio y con todo esto se dio cuenta de porque quería estar con el me dio un beso en la frente y me dijo que no la llame mas, me dio las gracias y desde ese dia desapareció de mi vida.

Lucy la almacenera y yo

Lunes, octubre 1st, 2007

Hace años que conozco a Lucy. Ella es dueña de una despensa que queda a pocas cuadras de mi casa en Buenos Aires. Lucy tiene unos 55 años, bien llevados por cierto, con un hermoso par de buenas tetas y un culito que  hace tiempo es mi obsesión…

Siempre nos miramos de manera especial con Lucy. Ella esta casada, y yo también, pero ambos nos teníamos muchísimas ganas. Yo no podía decirle mucho, pues notaba que su marido sospechaba de todo hombre que se le acercara a su hembra, y lo bien que hacía este buen señor, pues Lucy estaba realmente para cogerla sin parar…De modo que este buen hombre, tenía a Lucy “marcada hombre a hombre” como se dice en términos futboleros, sin perderle pisada y controlándola en cada uno de sus movimientos.

Era casi imposible intentar algo con ella , ya que para colmo su “maridito carcelero” estaba desempleado desde hacia años y vivían de una pensión. Pero había algo más que celos, e indagando un poco supe de algunas infidelidades por ambas partes en sus años juveniles y de un problema de próstata de él, que impedía una buena vida sexual, y el hecho de no poder satisfacer a su hembra, mas el terror de que se marchara con otro, explicaban su implacable vigilancia y recelo por su esposa.

Algo habia entre nosotros. Algo que había logrado franquear su férrea custodia, ya sean miradas, palabritas cargadas de doble sentido, roces de manos al intercambiar dinero…

Pequeñas muestras, indicios apenas de una calentura que cual volcán en silenciosa eclosión, crecía escondido en los abismos de nuestros deseos mas ardientes…

Ambos buscábamos la oportunidad para realizar nuestras fantasías, pero nos movíamos con sigilo, sin levantar sospechas de nadie, como panteras en celo que se acechan en las sombras de la selva negra, Lucy y yo estábamos conectados, pero debíamos esperar…

Pasamos años deseándonos en secreto.

Yo solía cogerme a mi esposa imaginando el culito de Lucy. Quería lamérselo, abrírselo con mi lengua, enterrar en ese monumental orto mi pija bien dura y llenárselo de tibia leche. Cada vez que pasaba por el frente de su despensa o la veía barrer su vereda la saludaba cortésmente, pero por dentro la desnudaba y le hacia todo aquello que soñaba hacerle alguna vez. Su boquita también me enloquecía… Mis pensamientos se hacían la película con esos labios a los que casi podía ver tragarse mi verga con desesperación y mamarla como una fiera, como una descontrolada hembra sedienta del mas caliente placer tanto tiempo negado…

Mas tarde supe que pensamientos parecidos a los míos revolotearon su cabecita por muchooooo tiempo… deseos de semen y de maratones de sexo conmigo.

Que pérdida de tiempo…! Tantos años queriendo los 2 lo mismo…

A veces me consuelo diciéndome que el quererla tanto y desearla por tantos dias fue lo que hizo del sexo con ella, el mejor sexo que he tenido.

Oh, si! Ella me hizo, me hace, y me hará el hombre mas feliz del mundo cogiendo a una mina.

Un día mientras me vendía algunos comestibles, sabedor de que su marido no estaba, pues le había visto salir momentos antes, inicié el ataque final.

Comencé diciéndole  que estaba guapa, a lo que me respondió que yo también tenía lo mío y que era codiciado por mas de una mujer en el barrio. Me reí y me animé a preguntarle:

-Y por vos no Lucy?

Ella se sonrojo apenas y mirando pícara me soltó:

-Más vale que sí. Estás muy bueno…

Casi no podía respirar de calentura y nervios. Tengo 34 años y esa hembra era un sueño largamente anhelado por mi verga. Casi tartamudeando le contesté:

-Podríamos hablar de ello en otro lugar no te parece? Digo…si quieres

Ella aún con esa sonrisa sexy en los labios me dijo:

-Claro que quiero. Toma mi celular…- y anotó el número en un papelito.

-Llámame de tarde y arreglamos…si no te respondo es porque esta  Juan conmigo si?

-Ok  Lucy. Me muero de ganas de charlar contigo.- Le susurré.

-Y yo con vos…¡Chau! – se despidió nerviosa pues venía su hijo entrando desde la calle.

Esa misma tarde la llamé y arreglamos vernos a la mañana siguiente, a unas cuadras de allí.

Esa noche no dormí. Tenía la pija endurecida y no se me bajaba, pero no quise culiarme a mi mujer, para reservar todo el semen para mi encuentro con Lucy.

Me costó calmarme, pero al final, cerca de las 2; 30 de la madrugada, me dormí.
Me desperté con el despertador clavado a las 8:00 am. Me dí una rápida ducha y salí a las apuradas.

Al llegar a una cuadra de la dirección ví a mi hembra esperándome.

Se había producido para la especial ocasión, un vestido no muy corto, pero bien pegado al cuerpo, una blusa escotada, labios rojos y zapatos de taco…Mmmmmm….de sólo verla así para mí, mi aparato se puso al palo con semejante espectáculo.

_Hola Lucy. Tomemos un remís. Tengo un lugar que quiero mostrarte.- dije al tiempo que la besaba en la mejilla pero orillándole los labios.

En el viaje casi no hablamos.

Llegamos a un hotel y le pedi al chofer que entrara al estacionamiento y nos bajara allí, para no correr riesgos de ser vistos.

Asi lo hicimos y  nos registramos en la suite 23, del segundo piso.

Mientras subíamos en el ascensor abracé y besé a mi Lucy con pasión. Nuestras hambrientas lenguas se encontraron afiebradas en una caliente batalla. Mis manos bailaban por su cuerpo, yendo de sus nalgas a sus pechos y viceversa, mientras ella palpaba mi “paquete”.

Entramos a la suite y continuamos besándonos y manoseándonos como desesperados.

Desvestirnos fue cosa de pocos instantes, primero quité su blusa, luego su vestido y la dejé en corpiño y tanguita, ella me quitó la camisa y el pantalón dejándome en bóxers.

Le arranqué el corpiño y comencé a chupar esos pezones duros y erectos mientras mis manos rebalsaban de tetas.

Ella jadeaba despacio al principio, pero rápidamente fue aumentando la intensidad de su goce.

Me sacó la pija dura del bóxer y la comenzó a menear. Mientras tanto mis dedos ya investigaban la humedad de su vagina con suaves movimientos sobre su clítoris, lo cual la hacía estremecer de gozo.

Caímos en la alfombra, mientras nos dábamos a la tarea de brindarnos goce oral. Hicimos un 69 impresionante, ella me aferró la poronga con ambas manos y se la tragaba hasta la campanilla de su garganta una y otra vez sin darle tregüa a mi glande empapado por mis jugos y su saliva.

Cógeme papito, haceme  tu hembra, llename de tu leche por todos mis agujeros –clamaba entre jadeos y gemidos.
Yo estaba alucinado con su inundada concha, metia mi nariz en su vagina, mi lengua succionaba su humedad, me relamia mientras jugueteaba con su clítoris y la hacía gritar mas y mas fuerte…

Le abrí las nalgas, grandes, lindas, exquisitas y me mandé de cabeza a chuparle el culo. El olorcito a mierda mezclado con el olor de su flujo y la excitación que tenia, me pusieron aún mas al palo y me abandoné a la inminente descarga de semen que ya sentia venir.

La tome de la nuca y le anuncié:

toma mi lechita Lucy, tómala toda, no derrames nada mi amor!!!!
Siiii papi…hag…aggghhhh,,,slurb…chup…chup…slurbss..ahhggghh…siii..mmmmm…
Mientras mi pija se vaciaba en su garganta, ella comenzó a tener un orgasmo que la hizo contorsionar como una serpiente…me restregaba el orto en la cara y me empapaba la boca con su acabada…

Fue sensacional. Me limpió la verga con devoción y esmero, lustre le sacó la hija de puta…

Otra vez empalado le pedí que montara mi miembro de una buena vez.

Asi lo hizo. Cabalgaba como una furia, gritaba, me rasguñaba el pecho, gemía de lo lindo, me gritaba que la haga acabar toda la tarde, y se vino mientras yo chupaba sus tetas y metia mi dedo en su culo …

-ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh   ……ahhhhhhhhhhhhhhhhhh…..ahhhhhhhhhh mi amor……

Acabó con una violencia y una energía que duró unos cuantos minutos, tras los cuales casi se desmaya encima mío.

La acosté boca arriba, le abrí las piernas y le comencé a lamer de nuevo la argolla, puse sus tobillos en mis hombros y ayudandome con ambas manos, subí mas sus caderas hasta tener su culito al alcance de mis labios y mi lengua.

Le metí la lengua en el culo y lo fui dilatando, intercalando lengua con dedo, salivandolo, mojandolo, dilatandolo con paciencia mientras sus jadeos aumentaban intensidad…

-hmmmmmmmmmmmm siiiiiii papito rompeme el orto!!!! Bramó enloquecida – adivinaba mis intenciones.

La di vuelta y le meti primero el glande, que costó entrar en esa cuevita, pero cedió enseguida, ella gritaba y me pedia que fuera mas suave, y lo fui.

Poco a poco fui metiendo carne a ese apretadísimo ojete que cedía con esfuerzo…

-ahhhhhhhhhhhhh siiiiiii cógeme hijo de mil puta, partime el orto, llename los intestinos de leche ¡!!!

- Siiiiiii mi amor aca la tenes adentro, bien adentro, te parto como a un queso yegua de mierda!!!

Y el mete – saca no se hizo esperar…

Gritos, jadeos, gemidos, insultos, mi verga entraba enloquecida en ese agujerito cremoso y estrechisimo…

Ella gozba como una puta, me daba culazos, ayudaba a que mi pija se entierre mas y mas dentro suyo…

La quiero hasta los huevos papito…!!!!
Si tomá tomá poronga nena, te lleno el caquero de lechita!!!!
Ya no pude mas, ella se venía y yo también.

Aceleramos movimientos, y ella gritó su orgasmo mientras le sobaba las tetas por detrás…

Lucy mi amor, te lleno el orto hija de puta gózame ahhhhhh aha haha haha haaaaaa siiiiiiiiiii
Los chorros de semen la inundaron en segundos y caimos en la tersura de la alfombra…

Mientras nos besabamos como si recién empezaramos la garchada, ella me invito a la camita, a darme mas de lo que tenia guardado para mi…

Y seguimos dandonos amor por horas. MI LUCY y YO…

El gerente del hotel llamo 2 veces esa tarde para avisar que nuestro turno habia concluido…
 
Martin Lugger
         martinxy13@yahoo.com.ar

maduritas que deseen una historia conmigo…aquí me encuentran.

Mi sensual inquilina y el cornudo de su mozo ( Segunda Parte )

Lunes, octubre 1st, 2007

ADVERTENCIA: No lea éste relato si no quiere acabar masturbándose en su casa u oficina copiosamente,  tiene un alto contenido erótico y un morbo especial y si eso mismo es lo que desea, por favor lea desde el comienzo  primero la parte uno publicada en ésta misma página. Que tengan buena paja, afablemente. El autor.

Pasaron ya algunos días de lo ocurrido en el apartamento de Viviana cuando Hernán su marido nos encontró con ella disfrutando de una jornada amatoria con epicúreo deleite y yo en realidad con el miedo de que el tipo vaya con el chisme a mis suegros ya que con ellos sí tenia contacto casi todo el tiempo, cada tarde que yo llegaba del trabajo especialmente los primeros días entraba a casa preparado para todo,  a afrontar el tremendo lío que se iba a armar si ese día se le daba la gana de abrir la boca,  pero pasaron los días con total normalidad aunque yo en mis adentros sí temía que se arme un relajo muy fuerte al enterarse ellos de mi infidelidad a su hija con la inquilina, ya cuando pasó más o menos un mes y el tipo ya pagó la renta de su apartamento y habló con mi suegro y no le dijo una sola palabra de lo ocurrido ya se me asentó el alma al cuerpo y tuve la certeza de que no iba a decir nada, todo esto yo me enteraba en conversaciones ajenas de oyente y yo como que nada, durante todo éste transcurso de tiempo a ella no la vi, pues luego supe que se había ido a pasar una temporada en casa de sus padres al campo ya que iba con dinero fresco que Hernán les daba para su manutención y se daban ciertas comodidades.

Luego de vernos un día los dos solos en la entrada de la puerta principal de la casa cuando yo salía y ella entraba y como no nos pudimos decir ni media palabra ella me llamó a mi celular y me citó en un parque que es bastante camuflado y discreto a pesar que está muy cerca de la casa por su majestuosidad en vegetación, es un lugar muy tranquilo para poder hablar y ahí suelen ir las parejas de enamorados adolescentes después del colegio, llegué cinco minutos antes de la hora acordada y dirigiéndome al lugar de encuentro dentro del parque en dónde había una casita de madera en el aire sostenida de dos árboles me cercioré de que no había nadie alrededor que me conociera y subí por las escaleras con sus pasamanos de madera y era una suerte de que no estaba ocupada, para matar el tiempo me puse a leer un sin número de graffitis que los muchachos se inventan cuando a lo lejos por la ventana de atrás de la casa divisé a mi criolla bonita acercarse con ese aire de mujer garbosa, subió a la casa regresando a ver a un lado como al otro y la recibí con un rico abrazo enroscando mis brazos en su diminuta cintura y un beso sonoro en los labios que lo recibió con emoción y esmero.

Teníamos mucho de que hablar así que los dos sabíamos que ahí nos habíamos reunido para conversar y no para coger aunque en realidad con esa mujer al frente mío y a solas ganas no me faltaron.

Con nuestros sentidos agudizados nos sentamos en unos taburetes frente a frente mirándonos a los ojos atentos a lo que teníamos que contarnos.

Yo tenía muchas preguntas, de la emoción no sabía ni por dónde empezar, quería saber cómo le hizo para que su esposo no les cuente nada a mis suegros, cómo arregló semejante lío si el tipo estaba más bravo que un toro en lidia, en fin, lo mejor fue que ella mismo como sabía todo tal y como había sucedido agarró el hilo de la conversación y de principio a fin ella me contó todo y fue lo siguiente:

Cuando tú te fuiste el día en que nos encontró amándonos Hernán estaba furioso, me comenzó a insultar y me hizo una escena de celos y yo le planté desde un principio por que yo ya sabía que desde hace algún tiempo ya se olía algo entre nosotros por que me decía que te quedo mirando mucho y de cierta forma coqueta e insinuante y le dije:

-Vamos, amor mío … No te pongas bravito. Si en el fondo te ha gustado verme arrecha como una perra, ¿Verdad? Lo pensé fríamente y llegué a la conclusión que definitivamente le había gustado, yo le conozco a pesar de su ataque de celos yo sentí que le gustó. Noté cómo se le ponía dura al recordar la deliciosa escena contigo Papi.

-¿No es verdad, mi amor? – Le dije a Hernán dulcemente, cogiéndole el pene y empezando a masturbarle.

 ¿No es verdad que te ha gustado verme desnuda entregada, arrecha y hambrienta, y que todo el mundo de esta casa se dio cuenta de ello? ¿No es verdad, mi cielo? Su incipiente erección creció inmediatamente mientras le bombeaba y le hablaba tan cariñosa y dulcemente.

-Es verdad, mi amor, te ha gustado – continué -. No puedes ocultarlo, mírate el pito, lo tienes como nunca. Vamos, confiésalo.

-Es verdad – gimió  – Me ha gustado verte desnuda y poseída por ese hombre, cachonda y abierta para él.

-¿Sólo eso? ¿Sólo te ha gustado eso?


-No, mi amor.

-¿Qué mas te ha gustado?

Estar allí para verlo, todo desnudo, bien erecto hecho un semental con su cuerpo encima y dentro tuyo, sí querida. Y que todos los vecinos lo supiesen.

-Ya veo, mi amor. ¿Y no es verdad que eres un pajero de peso ?


-Es verdad.

¿Y que sientes mucho placer masturbándote mientras piensas en tu mujer desnuda y cachonda, entregada a un hombre esbelto viril y bello.

-Es verdad, mi amor.

-Entonces voy a dejar de masturbarte para que acabes tú solito – y así lo hice…


-Piensa en ti, en mí y en Tato juntos en ésta casa transformada en un templo del placer.

 ¿No te da más placer?

-Es verdad. Me lo da.

-¿Vas a correrte?

-No tardaré mucho

-¿Y yo, mi amor? ¿No puedo disfrutar yo?


-Claro que puedes.

-Entonces tienes que consentir en que me culeé Tato, ese macho que he conocido en ésta misma casa y que me vuelve loca con su manera de ver, ser y poseer.

 ¿Consientes?

No, respondió.

 Le gustaba y le disgustaba la idea. Siempre fue por naturaleza muy convencional, y ésta propuesta última ya era demasiado fuerte para él. Pero no sé de dónde me salían tan morbosas  ideas. Estoy perdidamente loca por ti Tato y soy capaz de todo por que me sigas poseyendo como lo haces siempre…

-Podrías mirar y masturbarte – le dije – Yo te dejaría. Estaré muy cachonda y muy puta para ti pero lo haré con Tato y mientras tú te pajeas él me penetrará con esa enorme verga suya, haciéndome correr una y otra vez, y los dos disfrutaremos. ¿No te gusta la idea?


-Sí – dijo, a punto de terminar.

-Dímelo.

-Me gustaría mirar y masturbarme mientras ese Tato  te culea con su enorme verga.

-Entonces, ¿consientes en que me la de?


-Sí, consiento.

-Y serás tú quien introduzca su pene dentro de mí, ¿verdad cariño?


-Verdad.

-Y no sentirás celos ni te quejarás, porque eres tú el que me lo pide y el que mete esa enorme barra en mi jugoso coño…

 ¿Verdad que no?


-No sentiré celos, mi amor.

-Y te convertirás en cornudo consentido dándolo por sentado, ¿No es verdad?


-Es verdad – dijo, acelerando su ritmo masturbatorio.

-¿Por qué?


-Porque quiero introducir el pene de Tato en tu chucha para poder mirar y masturbarme rico mientras te coge.

-¿Y lucirás tus cuernos con dignidad y orgullo?

Viviana me contaba y yo simplemente no podía creer su osadía, su valentía y astucia de llevar y encaminar las cosas tal como ella quería que sucediese y de tal modo,  con cara de asombro seguí escuchando su acústica voz que hacía eco en las paredes de madera de la casa de los árboles…


-Sí, mi amor. Los luciré con orgullo.

-¿Lo juras?


-Lo juro.

-Te quiero, mi amor.

-¡Te quiero! – gritó Hernán, eyaculando en sus manos irremisiblemente. Fue una corrida escandalosa, larga, espesa, en conmemoración de su futura condición de cornudo.

 Cuando acabó fue dando tumbos hasta la cama, desplomándose sobre ella en completo estado de agotamiento. Al rato sentí que se quedó dormido y me  metí en la cama con él y me abrazó tiernamente. Nos dormimos excitados por lo que iba a suceder.


Al otro día despertamos y Hernán me dijo que quería que todo entre nosotros esté normal y que quería que aproveche mi sexualidad al máximo.

-¿De verdad quieres que todo esto lo tomemos con normalidad? –pregunté.


-A mi no me importaría si no te quisiera tanto pero Viviana por qué me haces esto.


¿Qué ya te echaste para atrás maricón?

Viste que no puedo confiar en ti maricón ?

¡¡¡ Lo juraste anoche !!!

Entérate que ese macho me encanta  y así hagas lo que hagas o digas lo que digas yo seguiré con él, no renunciaré a Tato, ese si es un macho que sabe como tratar a una mujer como yo, no como tú.

Lo juraste anoche y quedamos en que a ti no importa que tire con Tato siempre que puedas pelártela mirando desde un rincón, ¿no es así?

Asintió con la cabeza. Estaba desnudo y no hizo nada para controlar una nueva erección, ya estaba habituándose a empalmarse escuchando cómo su mujer hablaba de chingar contigo papi rico.

-Me parece bien –sentenció, solemne-.

Pero ha de quedar claro – le dije – que tú no puedes acostarte con nadie; es más, que ni siquiera podrás compartirme con Tato cuando me tire. Deberás, en todo caso, seguir mis indicaciones al pie de la letra, pero nunca podrás penetrarme por lo menos hasta después de unos días después de haber sido cornudo. Durante ese intervalo de tiempo, ni siquiera dormirás en mi misma cama. Y cuando quieras aliviarte, pondrás el vídeo que quiero que tú mismo filmes y te la machacarás viendo cómo me ha complacido  Tato.

 ¿De acuerdo?


-De acuerdo –respondió – automáticamente.

-Y que quede claro que todo esto me lo pides tú. Luego no me vengas con ataques de celos ni cosas por el estilo, ¿ Vale ?


-Vale – accedió, con una erección agrandándose por momentos.

-Vamos a pasarlo muy bien los tres, ya lo verás –le dije a Hernán, dándole un beso en la mejilla y regalándole unas caricias en su cabeza y frente  despeinando su pelo.

Me lo acabó de contar con su naturalidad innata tal y como les he narrado, y yo con una erección dentro de mis pantalones sólo de imaginarme lo que a futuro iba a pasar, iba a poder beneficiarme de la inquilina más rica de todos los barrios de la ciudad con la complacencia y consentimiento de su marido,ésto no estaba planificado en mis morbosas fantasías en realidad yo casi no había hecho nada para que sucediera, ella se había encargado solita de hacer todo lo necesario para prepararme el chance de darle verga siempre que cualquiera de los dos quisiéramos en su propia casa.

Se quedó viendo mi bulto y con una sonrisa picaresca y regalándome una mirada penetrante a mis ojos, mientras observaba sus pupilas agrandarse y dilitarse en momentos ella con la rapidez propia del deseo desenfrenado sacó y tomó mi brillante pene y se lo engulló de golpe hasta la garganta para luego de prodigarme un placer inmenso me la comenzó a lamer como paleta de helado desde el escroto hasta la punta, con su lengua por la parte de afuera de mi uretra iba sacando mis líquidos pre seminales que ayudaban a lubricar aún más mi glande mezclándose con su saliva. La quise acariciar la chepa pero deteniendo mi mano me dijo que estaba menstruando y que ese día era el último, era miércoles y que ya necesitaba sentirme lo más pronto como ya estaba acostumbrada y que vaya a su casa el sábado por la noche que ella ya tendría arreglado todo para nuestro primer encuentro con un invitado más de espectador…su marido. Sólo el pensarlo más su mamada estupenda hizo que saliera de mi una cascada de semen la cual fue a dar a su boca, mejillas y pelo y encharqué el seco piso de madera con otros gruesos chorros, me vació hasta la última gota y luego me dio un beso muy morboso haciéndome saborear mi propio semen. Me abrazó me acarició y besándonos como adolescentes de secundaria nos disfrutamos por encima de nuestras ropas, dándome un beso en la punta del glande a manera de despedida en dónde tengo un lunar íntimo el cual a ella le encanta y le causa mucha arrechera, guardó mi verga semi flácida indicándome que me esperaba la noche del sábado en su casa.

A mí me cayó de perlas la fecha de la cita, por que precisamente el sábado siguiente toda mi familia incluyendo los políticos tenían planeado un fin de semana de campo en la quinta de mis suegros a la cual yo no estaba apuntado por cuestiones laborales.

Todo se me estaba dando a pedir de boca sin hacer mucho, me puse a pensar que ni teniéndolo planeado me podría haber salido mejor.

Llegó el sábado y pasó muy rápido el tiempo trabajando en mi oficina, en la tarde tipo seis y media de la tarde llegué a mi apartamento encima del de ellos y me bañé, me perfumé y vestí para tan peculiar cita que era pa’culiar a mi sensual inquilina delante del cornudo de su mozo. A las 9 de la noche bajé las escaleras y toqué su puerta.

Salió a abrir ella enseguida excedida en belleza y me hizo pasar a la sala en dónde estaba su marido viendo televisión, saludamos y me senté en el sillón.


-¡Qué ganas tenía de que llegases Tato! –exclamó Viviana-. Estás guapísimo. ¿Te gusta cómo me he vestido para ti? – preguntó, girando sobre sí misma para ofrecerme una perspectiva completa de su cuerpo, observando con auténtica fruición su culo y sus tetas me quedé paralizado viendo a semejante hembra con una micro falda blanca y una blusita tipo top rosada que hacía resaltar el color de su piel canela la que me iba a coger después de unos momentos a placer en presencia de su maridito.

Luego de muy poca plática ella se abalanzó sobre mí en el sofá  metiendo su inquieta lengua con mucha pasión en mi boca, comenzó a sacarme los botones de la camisa al tiempo que iba besando mi pecho y tomando mi verga por encima del pantalón la sintió dura y realmente se descontroló y bajando mi cremallera sacó mi verga y llevándome casi arrastrado a su habitación conyugal tomándome de la verga como si fuese mamá elefanta,  mirando a su marido que nos había seguido atrás habló:


-Tú siéntate allí, cornudo mío, con aplomo, señalándole una silla que había en un rincón. Mientras nosotros nos calentamos, tú puedes masturbarte si quieres. Cuando te haga una señal, te acercarás e introducirás el pene de mi Tato en mi zorrita para que él me la empuje hasta el fondo.


Obedeció desnudándose al instante sentándose en la silla. Viviana no perdió el tiempo y se lanzó sobre mí como una leona. Empezamos a meternos mano y a acariciarnos de forma salvaje, prácticamente arranqué su blusa mientras ella me quitaba los pantalones. En un momento dado,  VIvi se arrodilló ante mí y le dijo a Hernán con malicia.

-Ahora voy a chupársela como jamás has imaginado – en tono desafiante mirándole directamente a los ojos – y me bajó de golpe los calzoncillos. Mi falo erecto, golpeó con violencia en la cara de Viviana. Ella se lo metió en la boca inmediatamente y comenzó a chupármelo hambrienta y con auténtica desesperación.


Yo nunca había visto a Viviana en semejante estado. Se puede decir que su coño chorreaba, y ni siquiera le había todavía topado ni excitado el clítoris. Agarraba mi tranca con las dos manos mientras se la metía en la boca tanto como podía.

Hernán al verla así, tan cachonda y puta, arrodillada ante mí y desesperadamente lubricada, no pudo contenerse por más tiempo y se corrió por primera vez entre gemidos inaudibles. Nosotros revolcándonos en la cama, tocándonos, chupándonos y acariciándonos mutuamente.

Durante un buen rato su marido se quedó olvidado en su rincón, pero nuevamente erecto, hasta que por fin de nuevo Viviana le pidió que  hiciese lo que habían acordado.

-Ahora cornudo mío –le dijo mirándolo a los ojos-. ¡Méteme ahora esta rica verga bien parada y bien tiesa en el coño! Obedeció inmediatamente. Viviana se puso a cuatro patas y Hernán agarró mi miembro, duro y suave, desde su base. Su mujer me ofreció su vagina y Hernán se encargó de introducirle y encaminarle mi carajo casi por completo, entre los grititos de placer de su moza. Después se retiró de nuevo a la silla, satisfecho, mientras yo  seguía dándole verga hasta el fondo y ella bufaba de tanto placer y acariciaba mis bolas que era lo único que no entraba en su cuevita del placer provocándome oleadas de sensaciones estimulando mi escroto.

Nuestros cuerpos estaban hechos para gozar el uno del otro, tan calientes en la penumbra de la habitación. La embestía con potencia gimiendo de placer, mientras ella que se había metido el dedo pulgar en la boca, gritaba cada vez con más violencia.

Permanecí con la misma acción extasiado de la perfecta armonía de las penetraciones, haciéndole a Hernán un cornudo consentido más en el mundo, estaba entretenido y agradecido masturbándose hasta eyacular dos veces más.

Nuestros cuerpos empapados en sudor gozaban de mil y una posiciones en su cama matrimonial la cual ya antes había conquistado, sólo que ahora con la diferencia de que su marido nos miraba coger masturbándose perplejo como un mono desquiciado.

Te gusta como me cojo a tu mujer mariquita? Mírala como goza con un hombre de verdad. Te gusta que te haga cornudo mal parido?

Sí me encanta verla como le coge un semental como tú, estoy muy orgulloso de verla a ella gozando con un hombre con el cuerpo como el tuyo y cómo la posees, no dejes de cogerla nunca por favor, ven y atiéndela cuando quieras ésta ya es tu casa.

-¡Este semental está partiéndome en dos! –gritó muy fuerte VIviana, los demás inquilinos estoy seguro de que escuchaban sus alaridos, siempre estuve agradecido con ellos por que a pesar que tengo la certeza de que sabían que yo le daba verga a nuestra sensual inquilina ellos nunca hasta la fecha de hoy han dicho nada de nada a nadie en la casa.

Que rica verga tienes mi amor y como me la clavas, enséñale a mi marido a ser un hombre real, cógeme rico para que él aprenda, mira cornudo de mierda como me hace gozar un macho bien puesto, mira como me parte la concha y me hace vibrar, eso es lo que yo quiero un macho así que me mate de placer, aaaaaaaayyyyyyyyyyyyy, ayyyyyyyyy

Hijo de puta que rico me estoy viniendo, esto es un hermoso orgasmo ayyy

Era un orgasmo más durante ésta sesión que  Viviana experimentaba de forma violenta, la colcha de su cama ya estaba empapada de tantos meados de ella, se notaba espuma y trocitos como de gelatina o una especia de silicona regados  o pegados a la orilla de la cama, en cada orgasmo emanaba enorme cantidad de líquidos y semilíquidos un tanto más densos.

Ella se quedó reposando  un momentito de su brutal orgasmo mientras mi verga palpitante esperaba pacientemente su oportuno alivio.

Viviana en tono de superioridad absoluta regresó a verle a Hernán y le dijo.

Desde que nos unimos has sido muy dulce conmigo, siempre respondiste a todos mis caprichos, siempre me obedeciste. Eres para mí como mi mejor amiga, como mi hermana. Pero en la cama eres un desastre, nunca he podido gozar así contigo.


Hernán escuchaba con la cabeza gacha, como un niño que esta siendo castigado, por una travesura de la que sabe que es culpable.


Quiero que veas como actúa un hombre real, como me somete, como me hace suya, para que aprendas y lo imites. Solo así tendremos un matrimonio completo, créeme lo hago por tu bien.

En un momento dado viendo mi monumental verga que palpitaba como con vida propia se incorporó y colocándose en posición de sesenta y nueve, se metió de nuevo en la boca mi tieso obelisco que desafiante quería ya algo más   yo como campanero daba movimiento con mi lengua a su colgado clítoris haciéndola gemir de placer y saltar como con ataques de epilepsia cada cierto momento que atinaba el punto exacto de la locura.

 Al cabo de un rato, Viviana se dirigió a su esposo nuevamente y le dijo:

-Ven, cornudo mío. Ahora vas a meterme esta enorme y jugosa verga  por el culo.


Y ahora a mí, repentinamente, me pedía que le metiese mi palpitante cosa por el culo (con evidentes posibilidades de desgarro). No me parecía bien, y ella debió notarlo porque me miró con cara de muy pocos amigos.


-¡Cornudo, méteme inmediatamente esta verga por el culo, o serás la última vez que me veas fornicar con Tato! – le ordenó a gritos. La eventualidad de la amenaza y la contundencia con que se formuló le hicieron poner inmediata acción a la orden recibida:

 Hernán tomó mi pene y lo introdujo en el estrecho culo de su mujer y yo acomodándolo muy dentro hasta el fondo a ella en su carita pude notar que se encontraba en perfecto trance, a pesar de todo, y por mucho semental que fuese, con todas esas escenas, el morbo de la situación,   su culo que apretaba como un guante mi agrandada verga y como la culiada era de  campeonato ya poco más iba a aguantar para encontrar mis ya merecidos alivios después de unas horas de sexo fuerte y salvaje.


Así que me la cogí por el culo, despacio y cuidadosamente primero y sin más contemplaciones ni misericordia a ella le dolía, eso seguro, pero no se quejaba, y lanzaba gritos ahogados que culminaban con cada embestida en un sollozo.

Ahora estás sintiendo una verdadera tranca dentro tuyo, no como la del afeminado de tu marido…

Hernán se sentó en su silla y disfrutó del espectáculo masturbándose como un mono.

Curiosamente, al notar que llenaba el rebosante culo de su esposa con mi espesa y abundante leche llegó al clímax al mismo tiempo que Yo.

 Antes de que me  corriese por completo Viviana se la sacó del culo y me ofreció el rostro (cosa que nunca había hecho con él  eso lo supe después)

No desaproveché la oportunidad y descargué una buena cantidad de esperma también en su boca, cuello y tetas.

Luego, caímos desplomados mientras él se corría por enésima vez.


La noche acabó en este punto, yo agotado medio adormitado pero pude ver, no obstante, a Viviana refrotándose el semen de su macho por todo el cuerpo, tomarlo con los dedos y saborearlo con fruición.

Le pidió a su mozo que la limpiase con la lengua y lo hizo.

A pesar de que al principio se lo vio que le daba mucho asco, ella lo agradeció con sus movimientos circulares de chepa lo cual  acabó por gustarle.


Cuando la dejó completamente limpia y aseada, yo me he quedado adormitado en la cama, y él había querido penetrar a Viviana   y por ello se ganó una puteada que me hizo despertar del alboroto y le recordó que durante quince días no podría ni dormir ni copular con ella.

-Es lo que hemos convenido, mi amor – le dijo -. Y piensa que, de este modo, podrás verme garchar con Tato cuando quieras, todas las veces que quieras.

¿Verdad qué te gusta la idea? ¿Verdad?

Lo ves…. Claro que te gusta.

 Anda, duerme en el suelo junto a la cama si es que quieres…

Al fin y al cabo, ella era la dueña, él su cornudo y quería seguir siéndolo por mucho tiempo.

Cuando le quitas la hombría a un hombre esta no desaparece, tú la absorbes. Su humillación es un pedestal que te sirve a ti para elevarte y mientras más le humillas más te adorará.

En fin – Viviana sigue recibiendo su dinero para ella y su familia y yo me la sigo tirando cuando me da la gana y tengo una zorrita muy caliente muy cerquita sólo debajo de mi apartamento esté él o no…ella está perdidamente enamorada de mí y hace lo que yo le pido o digo, me complace en todo lo que quiero al igual que el cornudo de su marido.

Lo que más me excita en la vida es darles verga a las esposas delante de sus esposos o novios o que sean casadas infieles y atenderlas en la misma casa y cama en dónde duermen con sus mariditos.

Si tienen una historia similar que contarme no duden en escribirme, si eres una mujer de Ecuador o de cualquier parte del mundo espero tus fotos, e-mail y número de contacto,  no dudo que escribirán muchos cornudos que quieren que me las goce a sus esposas, siempre lo hacen, también espero sus comunicaciones y todos los que leyeron éste relato no se vayan sin dejarme sus comentarios sean buenos o malos para mi son muy importantes a mis correos de contacto.

 

Tato

Quito / Ecuador

semental_de_esposas@hotmail.com    msn

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Martes, septiembre 25th, 2007

Somos un matrimonio bastante grande, abuelos ya. Mi nombre es Rodolfo, tengo 51 años y, pese a cierta barriguilla, me mantengo bastante en estado. Mi mujer se llama Patricia, tiene 49 años, una tetas envidiables ye está más apasionada que nunca.

   Hace un año, nuestro matrimonio no atravesaba el mejor momento. La menopausia de Patri le había hecho perder su natural lubricación y había olvidado, en algún recodo del camino de la vida, su histórica libido. Esto –aunque es ajeno a nuestro asunto- provocó una infidelidad de mi parte, que trajo como consecuencia mi expulsión del hogar y una posterior e inolvidable reconciliación. Hasta ese momento, Patri se resistía bastante a entregarme su cola, alegando un dolor importante , aunque –para ser honesto- debo contar que en varias oportunidades eyacule en sus intestinos. Luego de nuestra traumática separación comenzó a darme su culo más asiduamente, hasta que comenzó a gozar locamente cada penetración anal. Empezamos, además, a gozar de la compañía de algunos aparatitos. Compramos, en primer término, un vibrador de unos 15 cms. , al que llamamos Chiquito y que fue acogido por Patri con gran beneplácito. Se lo devoró de mil formas y por todos sus orificios. Para que se deslice más ágilmente dentro suyo lo vestíamos con un bien lubricado condón. Se hizo habitual que Patri fuera objeto de dobles penetraciones; Chiquito en su concha y mi pija en su cola causaron su delirio en largas noches de múltiples y prolongados orgasmos. Introducimos, luego, una segunda variante: tras ser penetrada por el vibrador y humedecida su concha por los movimientos de “nuestro amigo”, yo  –no sin esfuerzo-, metía también mi miembro en su vagina  poniéndola loca de calentura y sacándole sus gemidos más sonoros.

   Vio la luz, entonces, la época más maravillosa de nuestra sensualidad. Cogíamos a cualquier hora y en cualquier lugar de la casa. Mi pija entraba alternativamente en su concha y en su culo, follando hasta que sus agujeros enrojecían o hasta que el dolor de mi prepucio me dictaba el “basta”.Las tetas de Patri se balanceaban incesantemente ante mis constantes embestidas y su cara iba tomando, cada vez más, el inequívoco aspecto de “cachonda adicta al sexo total”.

   Entre polvo y polvo comenzaron a presentarse grandes ratones. Pensé en lo delicioso que sería ver a mi mujer penetrada por otro hombre, escucharla gemir al ritmo de otra pija . No tardé en hablarle de eso y ella –si bien me trató de loco en un principio- empezó a compartir mis fantasías. Poco a poco, mis imaginarios compañeros de penetración de uno a ser dosy luego varios más.  Patri se acostumbró a gozar de interminables veladas sexuales en las que era repetidamente cogida –frecuentemente sodomizada- por Chiquito, por mi y por un nuevo consolador de grandes dimensiones, al que bautizamos como Papuchi.

   La necesidad de algún encuentro en el que vergas de carne y hueso reemplacen al plástico apareció en nuestras vidas. Muchas veces, mientras nos masturbabamos mutuamente, le relataba como sería una escena en que varios hombres la hicieran suya, ocupando todos sus orificios y bañando de semen todo su cuerpo. Estas narraciones llenaban su sexo de jugos y la transportaban a exquisitas acabadas con solo imaginarse a entera disposición de una serie de machos calientes dispuestos a darle y darle durante horas.

   Así, llegaron nuestras vacaciones en una hermosa isla del sur de Brasil. Allí, en una cabaña alquilada y lejos de las preocupaciones cotidianas, cogimos hasta el hartazgo, con el infaltable aporte de nuestros amigos de siliconas y de nuestros entrañables ratones.

   Un día, tras una no muy larga discusión, decidimos concurrir a un balneario nudista del lugar, Praia Galetha. Era un día algo nublado pero caluroso, cuando llegamos a esa playa sde aguas frías, enmarcada por un acantilado en el que la erosión dibujó algunas cuevas de considerable tamaño.

   Seleccionamos un lugar donde ubicarnos y yo me despojé de toda mi ropa, mostrando un miembro que –por el stress de la nueva situación- no mostraba su aspecto más tentador. Patri, incomoda por los numerosos curiosos vestidos que pasaban permanentemente por el lugar, no se desnudó totalmente y solamente accedió a hacer topless, dejando al aire sus sensacionales senos. Esto bastó como para que los hombres desnudos que pasaban por nuestro lado voltearan para mirarla y mostraran el crecimiento casi instántaneo de sus vergas.

   Luego de permancer un rato tomando mate  y gozando del poco sol que las oscuras nubes dejaban filtrar, notamos que un hombre depositaba sus pertenencias a escasos metros de nuestra posición. Tendió su toallón sobre la arena y se quitó el short, dejando a la vista un maravilloso miembro que, aun en estado de semireposo, se presentaba un fino bocado para cualquier mujer con sangre en las venas. Patri no se mostró ajena a ello y su rostro comenzó a mostrar ese inconfundible rubor típico de las mujeres cuando principian a calentarse. Si bien yo me hice el desentendido, noté que el recién llegado no sacaba sus ojos de las tetas de Patri  y que su pija ya mostraba señas de estar entrando en erección, acusando recibo del atractivo de mi querida esposa. Invité entonces a Patri a meternos en el mar, a lo cual ella accedió sin dudarlo.

   Mientras jugabamos con las primeras olas, Patri me dice: -“Viste el tipo que se acostó a nuestro lado?…me encanta esa pija en reposo sobre sus muslos. En realidad, me estoy mojando bastante”-. La miré a los ojos y le pregunté: -“Te gustaría que te haga el amor?. Creo que este tipo ni se puso allí por casualidad y que el tamaño de su pija indica que no le sos indiferente…es más, creo que tus tetas lo tienen loco”-. Me miró con una amplia sonrisa, como si le estuviera dando la mejor de las noticias y señaló: -“su pija también me pone loca, pero no sé, en realidad no me animo a…”- Un trueno y el inmediato aguacero que se desató le impidieron terminar la frase. Corrimos hacia nuestra ropa, la tomamos y continuamos nuestra carrera hacia una de las cavernas del acantilado para protegernos de la lluvia y…!vaya casualidad!…el motivo de nuestros desvelos era nuestro único compañero en ese improvisado refugio. Era un joven de unos 35 años, de cabello corto castaño claro, estatura media y una considerable dotación que no había perdido su consistencia.

   Tras un primer momento de cierta incomodidad, decidí romper el fuego diciendo: -“Qué mala suerte, qué día del demonio!”-, tras lo cual me persenté: -“Soy Rody y ella es Patricia, somos argentinos”-. El asintió con su cabeza y respondió en un portugués bastante comprensible:-“Eu seu Wilson e moro o Sao Paulo”-. Agregó que pedía disculpas por estar totalmente desnudo. Yo vi allí una luz de esperanza en ver cumplidas mis fantasías y le dije que debíamos ser nosotros quien nos disculparamos ya que no estabamos en sus mismas condiciones pues lo correcto sería que Patri se quite su tanga para quedar todos desnuditos. Mi esposa me fulminó con su mirada, pero luego…sorpresivamente se fue quitando despacito su tanguita sin separa su mirada de los ojos de Wilson. El brasileño se tomó su tiempo para mirar la bien depilada conchita de Patri, luego su vista se detuvo en los erectos pezones de mi mujer para finalmente susurrar: -“Delicia”-.

   La verga de Wilson tornaba a tomar dimensiones más que notables y los ojos de mi mujercita no lograban abstraerse de ella. Pensé entonces en qué podía hacer para ayudarlos a darse todo el placer que parecían reclamar y sólo una c osa se me ocurrió, una excusa que no por obvia y vulgar dejaría de ser eficaz. Dije, entonces: Qué estúpido, olvidé mi reloj tirado en la arena, corro a buscarlo. Ya vuelvo”-.

   Salí de la cueva y caminé un rato por la playa. La furiosa lluvia que se había desatado ya se había transformado en una inofensiva llovizna. Hice tiempo para permitir que algo se iniciara en aquella cueva.

   Pasados 7 minutos, medidos por el reloj que, en realidad, llevaba envuelto en la remera que colgaba de mi brazo, volví a la caverna.

   Cuando puse un pie en ella, no pude más que llevar una mano a mi pija. El espectáculo que se presentaba era hermoso. Patri y Wilson estaban estrechamente abrazados y se besaban apasionadamente. La lengua de él entraba en la boca de ella que la recibía y la retenía entre sus labios y las monumentales tetas de mi amada se refregaban contra el bien formado torso masculino . Las manos de Wilson se hicieron dueñas de las tetazas de Patri y su boca bajo hacia ellas como para querer libar del elixir anhelado. Comenzó entonces a besarlas desesperadamente e introducir los rebozantes pezones en su boca, sin hacerles faltar el suministro de lengua que ella parecía suplicar. Chupaba uno…y después el otro…los amasaba y los sorbía. Mi esposa gemía y gemía, mientras su mano se apoderó del arma letal del paulista y comenzó a mecerlo muy lentamente. Me miró como pidiéndome disculpas, yo le sonreí y la levanté el pulgar en señal de autorización. Se arrodilló entonces y engulló ese magnífico ejemplar de pija. Pasó su lengua, reiteradamente, de la base a la cabeza, lubricando todo el tronco con su espesa saliva. El solo murmuraba: -“shupa tudo…tudo o pau”- Ella acariciaba sus huevos y se tragaba toda la pija haciéndo desfallecer de placer a su ocasional amante.

   De pronto, él la tomó de la mano y la puso de pie. Suavemente, la recostó contra la pared de la caverna y la levantó por las piernas colocando su cabeza entre ellas. Muy tiernamente, comenzó a acariciar con la punta de su lengua el clítoris femenino, mientras los pezones de mi querida Patri eran oprimidos por las manos de su amante. Ella gemía como una loca y gritaba: -·dame toda esa lengua amorcito, chupamela así que soy toda tuya, dame más lengua …damela toda”- El no se hacía rogar y le enterraba la lengua en la concha, mientras sus dedos cambiaban de destino  acariciando y vibrando en las puertitas del culo de mi amada. Ella, sin soltar aquella pija soñada, deliraba de gusto y tenía su primer orgasmo: -“Estoy acabando, guachito mio, no dejes de mover esa lengua, damela toda…si…la quiero”- y apretaba sus piernas como para que la lengua de su machito se le quedara a vivir adentro.

   Cuando las convulsiones de Patri cesaron, se paró y –en gesto de agradecimiento por tan gloriosa mamada- besó tiernamente los labios de Wilson. Luego, se puso de rodillas, tomó la vergota entre sus manos y dijo:-“ Ahora quiero beberme toda tu lechita, hermoso”- y comenzó a pajearlo violentamente. Luego, cesó el fenético movimiento y la introdujo en su boca todo lo que pudo iniciando un tránsito envolvente de su lengua `por el rojo glande. Por momentos detenía el movimiento, por momentos se la comía toda y luego reiniciaba la movida, incrementando los gemidos de su deseada pareja. La verga ya despedía sus primeros jugos. Wilson gritaba: _”Shupame pau..tudo”- y tomaba con sus manos la cabeza de Patri  para hacer llegar su verga hasta la garganta de mi putita hermosa. –“Tuda mi leite para vocé, garotinha”- decía e incrementaba el movimiento de sus caderas, enterrando su garrote en lo más profundo de Patri. De pronto Wilson comenzó a temblar, se escucharon los gemidos de Patri parcialmente disimulados por la tranca que estaba degustando, y torrentes de leche  se vieron asomar de los labios de mi tierno amor. Ella, solícita con su amante, trataba de tragarse toda aquella generosa ración, pero su boca no alcanzaba y el excedente chorreaba por su cuerpo, mientras se veia relamiendose de gusto. Wilson, enarbolando su verga como trofeo de guerra murmuraba: -“ Gustoso…gustoso…tuda mi leite para vocé argentina bela, agora quero sua buceta”-.

   Ambos se pusieron de pie, se abrazaron y comenzaron a comerse la boca. Los labios de Wilson empezaron a teñirse con el blanco de su propio semen, con el color de la leche que aun emanaba de la boca de mi mujercita. Se besaban, se acariciaban, se mimaban como una pareja de tiernos novios. Yo, mientras tanto acariciaba mi verga haciendo grandes esfuerzos para no acabar, ya que presentía que la mejor parte estaba por venir.

   Y la realidad me da la razón una vez más. Wilson toma a Patri por la cintura y monta la pierna derecha de ella sobre una roca, levantando su culo hasta ponerlo a la altura de su verga. Acaricia suavemente las caderas de mi hermosa dama, e introduce dos dedos en su vagina iniciando en exquisito mete y saca. Patri gime…me mira fijamente a los ojos y, a pesar que quiere evitarlo, gime con su mejor cara de puta. El acerca la cabeza de su palpitante animalito a la conchita de mi Patri…la frota contra su clítoris mientras sus manos se aferran fuertemente a las inflamadas tetas de mi dueña. Un grito de ella me lleva a bajar nuevamente la vista hacia su sexo. ¡Cómo la están cogiendo, mi hermosa!…Su concha está totalmente llena. Una verga enorme, lubricada  y palpitante se mueve muy dentro de lla provocandole los mejores suspiros. Patri está a mil, su cabeza gira y sus labios buscan la boca del macho que la enloquece con sus bravías embestidas. Su lengua se encuentra con la del paulista y cintura se mueve frenéticamente hacia atrás obligando a su concha a ir incesantemente en busca de aquella verga que la somete y la subyuga. La siente adentro…mi pobre amor…muy adentro, taladrando sus entrañas, convocando a todos sus zumos, haciendola hembra…más hembra que nunca.

   º”Dame pija, hermoso mio, la quiero, me vuelve loca, me encanta…me estás matando. Cojeme, no dejes de moverte sentime…,mi concha caliente es solo tuya”-. Patri no da más. Quiere acabar temblando sobre la hinchada pija de Wilson. Me mira..ve como me pajeo y abre grande su boca en un gemido interminable. Sus ojos se muestran extraviados, está cabalgando sobre la pija que siempre soñó, está llamado a todos los duendes del orgasmo para que la hagan, al menos por unos segundos, la putita más feliz del universo. Y, finalmente, llega. Y Wilson, llega. Y se abrazan fuerte e intercambian sus liquidos. Y la pija de él se entierra más fuerte que nunca en sus estertores postreros. Y ella delira de lujuria, y eso me encanta. Y la leche de él en se vuelca en sus entrañas y se siente muy mujer, muy de Wilson, muy poseída, muy bien cogida. Y yo me acerco a ellos y descargo mi leche sobre las tetas de mi hermosa. Ella apenas me mira…y lo besa como una novia enamorada, Ellos se abrazan…ellos se besan…ellos se tocan mientras mi semen baja por el cuerpo de mi esposa. El, Wilson , en español le dice:-“Ahora quiero tu culo mi amor, quiero hacerte, cosita, el culo”-. Ella le toma la manos y mirandolo, embobada, a los ojos, le reponde:-“Hoy solo toda tuya mi amor, podés  pedir lo que quieras, podés poseerme de todas las maneras. No quiero que dejes de cojerme…no quiero”-.

   Para mi, ya era demasiado. Para un solo día. Me interpuse entre ellos y dije:-“Si quieren seguir disfrutandose pueden hacerlo, pero no ahora, en otro momento. Mañana podemos reunirnos en nuestra cabaña y vivir toda una noche de sexo. Esta vez también yo voy a participar. Mañana, Patri, vas a tener dos vergas de carne y hueso muy adentro. Vas a gozar como la hermosa puta que sos. Mañana va a ser un día inolvidable.

   Nos fuimos entonces. Pero antes, ellos se abrazaron y se besaron. Primero tiernamente y luego enredando sus lenguas. Ella dijo: -“Hasta mañana, te espero”-. El le respondió: -“Adios, te deseo:”-. Nosotros, nos tomamos de la mano y caminamos por la arena rumbos a la salida con la alegría de una fantasía cumplida y la perspectiva de nuevas delicias para los sentidos.

 

La trampa

Sábado, septiembre 22nd, 2007

Han tenido que pasar 5 años para que saque valor y me atreva a exortizar ciertos demonios. Me ha dicho un “enteraillo” que contarlo, escribir sobre ello, me ayudará a superarlo, aunque no estoy muy seguro. 

En fin, vayamos al tema. Me llamo Jesús, cuando ocurrió todo esto que voy a contarles estaba a punto de cumplir los 30. Llevaba 11 años con mi novia Mónica que era, es y espero que siga siendo la mujer de mi vida. Todo lo que les he de contar nos ha hecho mucho más fuertes, pronto lo comprenderán. He visto que la gente suele describirse en estos relatos, espero hacerlo bien. Ambos somos madrileños, de Las Rozas. Aunque no sea el mejor para describirme he de decir que soy bastante resultón, en realidad nunca he tenido problemas para ligar. Soy bastante alto, pelo castaño claro, delgado y con ojos muy azules. Suelo vestir caro, me preocupa la moda y me cuido bastante… aunque sin obsesiones.  

Dicen los psicólogos que buscamos parejas parecidas, pues bien, Mónica lo es. Es bastante alta, creo que 1,73, tiene un pelo negro largísimo, liso y muy brillante. Una 90 de pecho, muy firme, de tacto fabuloso y con un montón de pecas que lo adornan extraordinariamente. También está bastante delgada, con un trasero estrecho y durísimo. Lo cierto es que se cuida un montón, le gusta tener el vientre plano, la piel suave y es del tipo de mujer, reservada y elegante, que me dejaría de hablar si se enterase que les estoy contando todo esto. En fin, somos una pareja bastante compenetrada, apenas reñimos, hablamos un montón y nos entusiasma salir a gastar dinero. 

Una de aquellas salidas es la que les voy a contar, y lo haré porque sin duda, nos ha cambiado la vida. Por entonces hacíamos excursiones en moto de fin de semana. Solíamos salir solos y, en ocasiones, con algunas parejas de amigos. Para el fin de semana anterior a la navidad teníamos reservada una casa rural en la Sierra de Gata, al norte de Cáceres. Había hablado con el dueño por teléfono, él vivía en la propia casa, en el primer piso y a nosotros nos reservaba la superior, con un magnífico salón, 2 habitaciones, aseo, un gran ventanal que daba al bosque y su propia salida independiente al exterior. El caso es que se apuntaron a la excursión un par de conocidos, que no amigos. Él había sido compañero de carrera, uno de esos tipos con los que da gusto salir de farra, y precisamente por eso las relaciones entre él y Mónica eran francamente malas. Ricardo era un fulano alto; calculo que 1,90 metros, de estos que se dicen robustos y fuertes, pero que en realidad empiezan a ser gordos. Moreno, de pelo corto, muy corto, uñas mordidas, ojos oscuros, piel tostada, algo infantil y muy, muy lenguaraz, un tipo con labia. La novia era bastante silenciosa, muy de su gusto. Bastante bajita, pechugona, pecosa, morena de pelo rizado y largo, con un culo estupendo y unos magníficos ojos pardos. 

Salimos el viernes después de comer por San Martín de Valdeiglesias, siguiendo por Arenas de San Pedro, etc. La carretera era bastante buena, con muchas curvas que es como nos gustan a los moteros y con poco tráfico. Íbamos a buen ritmo, parando un par de veces por el camino y llegando antes del anochecer.  

No nos costó nada encontrar la casa. Por fortuna era la más cuca del pueblo. Con gruesas paredes de piedra, ventanas de madera, junto a un río, rodeada de árboles, en fin, muy bucólico todo. Por suerte no desmerecía a las fotos de la revista. Hasta el dueño era típico. Un antiguo agricultor, viudo, con la piel destrozada por jornadas de campo, bajo, robusto, muy calvo y con unas manos enormes que parecían de madera. En lo alto una gorra sucísima de colores verde y blancos. Como era de esperar el tipo era parco en palabras, por no decir que bastante grosero. “Niñatos de ciudad” debió pensar al vernos. 

La noche empezó bastante bien. Para demostrar que sí éramos chicos de ciudad necesitamos encender unas teas, varios periódicos, tres pastillas y algo de gasolina para darle vidilla al fuego en la fantástica chimenea del salón. A su lado había dos sofás de piel oscura, donde habríamos de pasar la noche. Una botellita de Jack Daniels desentumeció nuestros músculos, soltó nuestras lenguas y rompió el hielo entre Mónica y Ricardo.  Su novia también empezó a soltarse, riéndonos todas las gracias, poniendo de su parte y hasta diciendo alguna picardía. Por desgracia Mónica no estaba tan contenta, bebía, aunque no es muy dada y sonreía de compromiso. 

Al rato a Ricardo se le soltó del todo la lengua y les descubrió nuestro gran secreto de la noche. Antes de venir habíamos hecho una importante compra online de lencería para nuestras parejas. En principio eran para sacarlas una vez nos diésemos las buenas noches, pero él dijo de dárselas ya. Así que las sacamos, yo le había comprado a Mónica un magnífico corpiño rojo, con encajes negros, sin tirantes, que subiría su pecho haciéndolo muy apetecible. Siempre tuve predilección por las cabareteras al tipo Toulouse Lautrec. Debajo unas braguitas negras muy minis, sin llegar a ser tangas, y también unas medias altas. Para Julia él fue algo más atrevido. Un traje cuasi transparente. Muy ceñido. El caso es que se lo dimos y se partieron de risa. La sorpresa vino cuando Julia dijo de ir a su habitación y probárselo. Yo pensaba que Ricardo le iba a decir que más tarde, pero la animó a hacerlo. Decía que ya nos habíamos visto todos en la playa, en bikini, y que eso no cambiaría mucho. 

Cuando Julia apareció por la puerta me quedé sin respiración. Era una de esas chicas que normalmente, por la ropa que llevan, no suelen llamar la atención, pero con menos trapos te dejan impresionado. Apareció con un traje de cuerpo entero, abierto a ambos lados de las piernas, que transparentaba unos grandes pezones y las sombras, las magníficas curvas de unos pechos soberbios. Debajo un tanga negro que no dejaba demasiado a la imaginación. Debía tenerlo todo muy, pero que muy recortado. Mengano dijo un par de procacidades, ella se las rió ruborizada y se sentó junto a él en el sofá. Mónica siempre había dicho que esta muchacha era una hervida, una pava, así que aquello la dejó tan pasmada o más que a mí. Ella siempre ha sido muy vergonzosa y a esas alturas de la noche no llevaba demasiado alcohol en la sangre como para empezar a desvariar.

  • No pongas esa cara de tonto, ¿quieres ver como me queda eso que me has comprado?- Dijo Mónica. A Ricardo casi se le salen los ojos de las órbitas, como en los tebeos. Ella había pedido mi aprobación para el atrevimiento.
  • Para eso te lo he comprado cariño, para vértelo puesto-

 

Tardó un poco, pero cuando apareció en el salón, con la luz del fuego, desee por un segundo que estuviésemos solos. Los corpiños le encantan, y este le quedaba de impresión. Su alto precio merecía la pena. Muy ceñido en la cintura y, como me imaginaba, levantándole los pechos provocativamente. Creo que ella se los subió más de la cuenta porque los pezones amenazaban con salir por el escote y la aureola se empezaba a insinuar. Sus hombros, su cuello con el pelo recogido… “su todo” la hacían increíblemente apetecible, un auténtico confite. Más abajo la vista era aún mejor. Esas braguitas discretas, negras y reducidas, aunque no demasiado. Unas piernas larguísimas, con medias negras que parecían salir de un anuncio. 

-Guau chicas, estáis que quitáis el hipo.- Ricardo no se cortó un pelo en mirar, la verdad es que nunca lo hacía. Le faltaban ojos para mirarlas a ambas de arriba a bajo. Lo cierto es que me sentí un poco molesto, bueno, bastante molesto, de que mirase así a Mónica. Por fortuna el alcohol empezaba a hacer sus efectos y preferí sonreír. Por el contrario y siendo como soy un tipo muy vergonzoso, preferí mirar a su novia discretamente, aunque a ella parecía no importarle lo más mínimo, bueno, a ambas a decir verdad. Se sabían deseadas y seguro que, como nosotros, ya se maliciaban una fantástica noche de sexo. 

- Es verdad las dos sois estupendas, ambos somos muy afortunados. Seguro que a nosotros no nos quedan los boxer igual.- Traté de ser lo más correcto posible, pero ya empezaba a retorcerme pensando en esas miradas lascivas a Mónica. 

-No seas finolis joder, están para irnos ya a la cama y sin cenar.- Todos le reímos la gracia a Ricardo y ayudó a relajar el ambiente. La cena fue estupenda, unas fruslerías y algo de vino tinto de la Tierra de Barros. Ellas ni siquiera se cambiaron, no me cabe duda de que había algo de pique entre ellas. Una por ser mujer de mundo, elegante, independiente y segura de sí misma, y la otra por todo lo contrario, era la belleza evidente contra la discreción más absoluta. Podríamos decir que eran dos formas de ver la vida, y ambas pugnaban por llevarse todas las miradas.  

Tras el postre vinieron unas copas cargaditas y una marejada de licores. Yo empezaba a atolondrarme y Ricardo no dejaba de sacar conversaciones picantes, estaba realmente cachondo y las insinuaciones a Julia subían de tono cada vez más. En un momento dado ella se levantó. Estábamos todos sentados en la alfombra, alrededor de la mesa. Entonces se puso de pié mostrándonos sus tremendas curvas.  

-¿Nos sentamos?- 

-Si claro, estoy incomodísima con este corpiño, se me corta la respiración- Dijo Mónica. En ese momento me levanté para ocupar uno de los dos sofás que había en el salón. Un mueble tremendo forrado con terciopelo rojo y que ya hacía décadas había vivido su primera juventud. En principio y dado que no había sitio para los 4, la idea era sentarme para que Mónica se pusiese encima mía. Pero según lo hice, fue Julia, que ya estaba de pie, la que pidió hueco y se sentó sobre mis muslos, con sus piernas colgando en un costado. Yo sonreí, tratando de quitar hierro. Pensaba que Ricardo se iba a molestar, pero de eso nada, por alguna extraña razón sonreía. La verdad es que ella estaba buenísima. Sentí su carne dura tras la tela del vestido. Hasta su olor era pura lujuria. Trataba de no mirar, levantando los ojos, pero en algún descuido pude ver unos muslos estupendos y dos pechos fabulosos, que se movían con la respiración chocando contra mí. Ella, sabedora de todas sus armas, se echó para atrás, como queriendo desentumecerse, pero ofreciéndolo todo, dejándolo al alance de la mano. De buena gana la habría devorado, pero resistí. Mónica me miraba con los ojos muy abiertos, observando cualquier detalle, por mínimo que fuese y sabiendo perfectamente cuales eran mis pensamientos.  

Para no quedar como un tonto, como un cortado, le puse la mano en la cintura, justo donde empieza el trasero. Un lugar que, por cierto, me entusiasma. 

-Oye bonita, creo que ese es mi sitio ¿no te parece?-

-¿Pero que miedo tienes Mónica?, lleváis toda la vida de novios, no irás a pensar que ahora voy yo a tontear con Jesús y él se va a excitar- Caray con la pavisosa, ya dicen que las calladitas son las peores. Y para más inri, TODO lo que había dicho era cierto, estaba tonteando y me estaba excitando.

-Ven Mónica, no te pongas celosa. Siéntete encima mía.-

-Eso no te lo crees ni tú, me quedaré aquí mismo, en el suelo, hasta que a tu chica se le ocurra bajar de mi novio- Lo dijo con cierta gracia, así que se la reímos.

-Bueno, pues tú te lo pierdes. Por cierto, he traído un tema que os va a gustar. Si queréis os doy un poquito a probar y nos vamos a dormir … o a lo que sea- Ricardo era el típico catacaldos que siempre está experimentando cositas y le va el vicio como a pocos. Así que sacó una bolsita con unos hongos secos. Tenían una pinta inofensiva, un poco repugnante, pero no más que un tomate seco.

-Vamos, animaros, ya veréis que bien vamos a dormir- Y las dejó sobre la mesa, entre el resto de botellas.

-¿Y esto como se toma?-

-Pues a pelo, o con un poco de pan, lo mismo da. Esta es para los chicos, y esta para las chicas-

-Julia, ¿me lo alcanzas?-

-Si claro- Julia hizo un pequeño esfuerzo levantando su estupendo culo y poniéndomelo, tras el vestido, frente a los ojos. Al dejarse caer se sentó un poco más arriba de los muslos, en blando …ya estábamos muy, muy juntitos. Fui el primero en probarlo con algo de pan de molde y he de decir que era bastante asqueroso. El resto me siguieron. Mónica con cara de muy pocos amigos y Julia con gran entusiasmo. Seguimos charlando y al rato los dichosos hongos empezaron a hacer sus efectos. A mí, que ya tenía bastante alcohol, me dio por reírlo todo, empecé a ver algunas alucinaciones, a ver borroso y, lo más curioso de todo, es que no tenía control de mi cuerpo, como si me hubiera quedado sin energía, empecé con un hormigueo que se fue haciendo más intenso y acabé tendido como una paralítico en el sofá. 

Mónica, al rato de tomar los hongos se levantó cansada de estar en el suelo, me miró, miró a Ricardo y se sentó sobre sus piernas. El otro abrió muchísimo los ojos al ver a semejante mujerón sentarse sobre él. Ella lo hizo con gran delicadeza, como suele hacerlo todo. Y Ricardo, a diferencia mía, no le puso la mano en la cadera, lo hizo directamente sobre el culo, jugándose un bofetón, pero éste no llegaba. La estaba contemplando impúdicamente, de arriba a abajo. 

-Oye creo que con el meneo se te ha salido un pezón.- Era cierto, el corpiño, que todo lo levantaba, sacó uno de sus deliciosos pezones, una pequeña y saltarina maravilla de la naturaleza.

-Si, es cierto- Mónica no hizo ademán de esconderlo, muy al contrario me miró a ver que cara ponía. Yo no podía mover ni el gesto, incluso empecé a pensar que me orinaría encima. Julia parecía dormitar sobre mi pecho y no tenía ni fuerzas para empezar a tontear con ella, tal y como estaba haciendo su novio con mi enamorada.

-Pues cúbrelo mujer, que se va a enfriar- El muy descarado, con la mano que le quedaba libre, cogió el borde del corpiño y lo subió, tratando de rozar con sus dedos la sagrada piel de mi novia. Ella miró atenta, con cara de ensimismada, y no movió ni un dedo, los hongos ya estaban haciendo su efecto y empecé a temer enormemente el descontrol. Era una situación delicadísima y yo no podía decir ni “mu”, a todos los efectos yo no era más que un mueble. Mi propio cerebro no quería dar las órdenes para que los músculos de movieran y esa es una sensación que da mucho miedo, muchísimo. Un escalofrío me recorrió la espalda, tenía que intentar salir de allí, moverme, respirar aire fresco, pero no había forma. Además empecé a darme cuenta de que Ricardo, el maldito Ricardo, no había tomado ningún hongo, nos lo habíamos tomado todo nosotros tres. 

-Oye, a  Julia le encantan estas braguitas que llevas, ella se lo afeita entero ¿sabes?, ¿tú te lo afeitas?-

-Eres un cerdo sabes Ricardo, te desprecio muchísimo, me das asco. Eres un machista insoportable, te crees guapo y no lo eres, y tampoco gracioso, solo eres un maldito gordo fofo, criticón e idiota.- Caray, pues los hongos le habían soltado mucho la lengua a mi chica. Mejor perder la amistad que verla en brazos de otro tipo. Respiré tranquilo.

-Vale, vale, si ya sé que tú y yo no nos vamos a llevar bien nunca, solo era curiosidad- Todo parecía ir bien, Mónica hizo ademán de levantarse, pero no era así. Se tumbó de lado tendiéndose frente a él.

- Yo solo me afeito la línea del bikini, bueno eso y un poco más.- Mónica levantó la pelvis para enseñárselo. Se quedó tendida en horizontal, apoyada en los brazos del sofá, como la bandeja del desayuno. A Ricardo se le salían los ojos. Mónica retiró un poco la tela para enseñar sus ingles afeitadas, la siguió retirando hasta que apareció una ligera franja de pelo oscuro, ensortijado y brillante. 

Ni corto ni perezoso, Ricardo dirigió sus dedos hacia ese lugar, recorriendo la línea de las braguitas, ayudándola a retirarlas y no tardó en juguetear con el pelo ensortijado que asomaba. Mónica parecía disfrutar, nunca imaginé que podría sonreír entre los brazos del tipo que más odiaba en el mundo. Él, ni corto ni perezoso, aprovechando la postura, se agachó un poco, retiró las bragas a un lado y hundió su nariz entre el pelo, aspirando, oliendo profundamente. 

-Ohhh Dios, hueles tal y como me lo había imaginado.-

-¿Y que más cosas te habías imaginado?-

-Tus pechos, me los he imaginado más de 100 veces-

-Si abres el cordel que corre entre ellos podrás ver si son tal y como pensabas- Y Ricardo, ni corto ni perezoso, procedió a abrirle el corpiño que yo le había regalado. El tipo era un sádico, porque en lugar de abalanzarse sobre ella, de devorarla que es lo que yo hubiera hecho, seguía tonteando, volviéndola loca. Con increíble parsimonia fue soltando el cordel y cuando ya estuvo todo suelto lo abrió descubriendo paulatinamente los pechos de mi chica. Allí estaban frente a él, totalmente disponibles para chuparlos, morderlos, manosearlos … pero el desgraciado no lo hizo.

-¿qué tal, te gustan?-

-Me encantan, así era como me los imaginaba, ni más ni menos, son los mejores que he visto- No mentía Ricardo, una talla 90, en su sitio perfecto, proporcionados, suaves, duros y con un pezón que era una delicia. Mónica se estaba volviendo loca y la tenía a su disposición. El carísimo corpiño quedó tendido en el suelo.

-¿Algo más imaginaste?-

-Si claro, os he llevado delante todo el camino en la moto, ¿porqué razón te crees que no quería ir el primero?. Tu culo, el colín trasero te lo levanta que es una maravilla. Desde que te lo ví, hace 4 años cuando fuimos a Jerez, no he dejado de pensar en él- Mónica, ya medio desnuda, se dio la vuelta, tumbada boca abajo en horizontal, con los brazos del sofá y el abdomen sobre los muslos de él.

-Mira a ver si es igual a como esperabas- Yo me quería morir. Ricardo dirigió sus manos hacia las braguitas negras de Mónica y las fue bajando lentamente, por un momento me miró a los ojos cerciorándose de que no me estaba perdiendo detalle. El culo de Mónica apareció en todo su redondo esplendor.

-Bueno Ricardo, ya me tienes totalmente desnuda frente a ti, ¿por donde vas a empezar?, soy tuya.- Pensé que el corazón se me salía por la boca. Ricardo me miró y me hizo una leve sonrisa. Una de esas sonrisas que te echaba en la universidad cuando ganaba el partido de padel. Y siendo el tipo más picado y competitivo que conozco, sabía muy bien cual era su significado. Lo imposible, lo impensable estaba ocurriendo delante de mis narices, bajo los efectos de la droga y sin poder mover ni un músculo. 

Ricardo puso la mano abierta sobre el blanco cachete de Mónica, lo acarició suavemente, después el otro, pasó la mano por la espalda y volvió  a amasarle el culo. Mientras, ella gemía como una gatita, impaciente por ser devorada. Ricardo se llevó los cuatro dedos de la mano a la boca, como queriendo recoger el sabor de mi chica antes de tiempo. Después los metió entre los cachetes del culo de ella, queriendo averiguar como estaba la temperatura. Para mi vergüenza el gesto que me hizo fue elocuente, decía “ella esta MUY excitada”. Ricardo siguió masajeando, con mucho arte todo sea dicho, y ella se retorcía sobre sus piernas. Por los gestos deduje que había explorado en profundidad todo lo explorable… y ese, supuestamente, era mi territorio. 

-Date la vuelta Mónica.- Y ella, obedientemente lo hizo. Le temblaban las piernas de placer. Pude ver brillar húmedos sus muslos a la luz del fuego.

-Siéntate sobre mis rodillas- Mónica, con mucho cuidado, apoyó su culo sobre la pierna izquierda de él y le echó la mano por detrás del cuello. Sus pechos nunca me habían parecido más bellos. La derecha de Ricardo siguió el masaje, de un pecho pasaba al otro, los estrujaba, los pellizcaba y ella echaba la cabeza para atrás disfrutando, en su aturdimiento, de aquel momento. En un momento él aprovechó la postura y bajó la cabeza para devorar tan suculento manjar; se lo introdujo en la bola con deleite, los sacaba y paseaba toda la lengua por su blanca piel. Primero uno, luego el otro, y así una cadencia interminable que me estaba desquiciando. Le iba a quitar el color. Cuando acabó el repaso, con su acostumbrada-enfermiza paciencia, la echó para atrás y volvió a meter su mano entre las piernas, esta vez con un poco más de brío, con cierta agresividad. Ella gimió de placer, había alcanzado un orgasmo tremendo y se estremecía en manos de otro hombre. 

-Mónica, la verdad es que también tenía curiosidad por saber como la chupabas, ¿que tal si te pones de rodillas y me demuestras que la mamas como los ángeles?- Ella actuó obediente, las drogas y el placer que estaba sintiendo le hacían tambalearse atontada. Con alguna dificultad se puso, desnuda como estaba, de rodillas, frente al sofá y entre las dos rodillas de Ricardo. Él puso sus dos manazas sobre la cabeza y la empujó hacia la entrepierna. Desde donde yo estaba no podía ver la felación, tan solo la espalda de Mónica, su hermosísimo trasero desnudo y las plantas de sus pies. Pero tampoco hacía falta ver demasiado, la cabeza de mi novia empezó a subir y bajar según le indicaban las manos de Ricardo, al rato las retiró poniéndolas en los reposabrazos del sofá dejando que fuese ella la que hiciese todo el trabajo. Ricardo, como de costumbre, iba sobrado. El fulano era carne para página de sucesos. 

De pronto Julia levantó la cabeza, se había despertado. Miró el panorama y sin decir nada se puso en la misma posición que Mónica. Ni me preguntó que estaba pasando, ni por qué lo consentía, ni nada de nada. Se puso de rodillas frente a mí y se bajó el vestido dejando al aire dos magníficos pechos, verdaderamente grandes, blancos, con unos pezones muy oscuros y tremendos. Una maravilla. Después dirigió sus manos a mi bragueta y me sacó el pene. Tan aturdido estaba que no me había dado cuenta, pero estaba a punto de estallar, en la vida me lo he visto así. Metía miedo, lo juro, mal me está decirlo, pero como los de las películas porno. Con unas venas de lo más amenazantes. 

-Caray, parece que te está gustando lo que le está haciendo a Mónica. Él llevaba años queriéndosela tirar, me lo ha dicho un montón de veces, no sabía como hacerlo, pero la desea más que nada en el mundo ¿sabes?. Incluso me hacía vestirme como ella. No va a desaprovechar esta oportunidad. Pero te voy a echar una mano, siempre me has caído bien.- 

No pude más que abrir mucho los ojos ante semejante revelación. No podía mover ningún otro músculo. Julia sonrió y se lo puso entre los pechos con todo el mimo del mundo. Yo no tenía ni vergüenza, solo unas ganas tremendas de quitarme esa presión, ese tapón.  Al rato de mover los pechos y jugar con mi sexo se lo introdujo en la boca y afortunadamente pude sentir el calor de sus labios. No estaba insensible del todo. Empezó besándolo con muchísimo cariño, un beso muy sonoro, con la boca abierta rodeando todo el glande, un beso tierno, muy sentido. Pero no tardo abrir más los labios, metérselo entero en la boca y empezar el sube y baja. Ella también estaba un poco mareada, no acababa de atinar. Se le salía unas veces o no acertaba a metérselo bien, en cualquier caso en la vida he sentido tanto placer. Y ella, mientras me lo devoraba, porque eso no era chupar, escondió una de sus manos en la entrepierna para satisfacerse. Hacía bien en no contar conmigo. 

Levanté un rato la vista para ver que tal iban los otros dos. Mónica seguía con la cadencia, ver su trasero me hizo desearla muchísimo, incluso en ese embarazoso momento, aunque ahora me arrepiento, pensé que me gustaría estar detrás para, mientras se la chupaba a ese desgraciado, poder penetrarla tan a gusto como lo solíamos hacer.  

Ricardo quitó las manos del reposabrazos, volvió a cogerle la cabeza para que no la moviese ni un milímetro y de repente se retorció, gimiendo. Yo nunca había visto a un hombre teniendo un orgasmo, el suyo me pareció espectacular he de decirlo. Yo nunca he bramado de esa manera, ni creo que lo haga jamás. Y Mónica no se movió ni un pelo, siguió subiendo y bajando sumisa, como si nada hubiera ocurrido. Ricardo se reía a carcajadas, sin duda era el tipo más feliz del mundo. Y yo no podía quejarme. De alguna manera que no alcanzo a entender me excité una barbaridad cuando él tuvo su orgasmo en la boca que yo besaba a diario y seguí el ejemplo. Un escalofrío me recorrió toda la espalda, pude sentir un estremecimiento por todo el cuerpo, y me alegré al descubrir que aún tenía sensibilidad en manos y pies. Julia no fue tan obediente, después de semejante efusión se la sacó de la boca. Seguía masturbándose lentamente y gimió como una posesa, estaba teniendo un auténtico torrente de orgasmos. Yo desee poder moverme, abrazarla, magrearla, pero no había manera. Derramé  sobre sus pechos, y ella empezó a restregar la viscosidad sin parar de gemir, nunca he visto cosa igual. 

Ya más tranquilo volví a la otra pareja. Mónica seguía igual, seguro que no se estaba enterando de nada, y Ricardo enseñaba todos los dientes en la sonrisa más grande que he visto jamás. De pronto la apartó, la puso de pié y le abrió las piernas para sentada sobre él. Ella seguía dejándose hacer. Esta vez si que pude ver como él se agarraba el miembro y lo dirigía a su objetivo. La verdad es que el cacharro del muchacho también metía miedo, era tremendo, quizá no tan largo como el mío, pero gordo como un salchichón. Le costó un poco atinar, pero cuando lo consiguió debió llegar hasta el fondo. La cogió de los hombros y la bajó. Ella gimió de gusto y empezó a subir y bajar mientras Ricardo se distraía, ora tocándole los pechos, ora agarrándole y arañándole el culo como un ave rapaz. En un rato el ritmo era frenético. Y mientras Julia, que había tenido un montón de tremendos orgasmos, se quedó dormida a mis pies, medio desnuda y brillando por la humedad, la suya y la mía. Con la luz del fuego estaba preciosa, ambas lo estaban. 

Ricardo volvió a correrse como un salvaje, cogió a Mónica y la abrazó contra su pecho. Pude ver como el pene de él se tensaba y curvaba debajo de ella. Mónica estaba agotada. Ricardo dio un largísimo beso en la boca, él también parecía destrozado. Solo habían sido dos orgasmos pero parecía que se le había ido la vida en ellos. Ahora esa vida estaba guardada dentro de mi chica. Ella se quedó desnuda, tendida de lado sobre la alfombra, a la luz de un fuego que ya agonizaba. 

-En fin, creo que nosotros nos vamos a ir a dormir. Ha sido una noche estupenda, a ver si la repetimos. Ricardo me sonrió. Desee levantarme y destrozarle la cara hasta dejársela irreconocible, pero seguía sin poder sentir nada de nada. Él cogió de la mano a Julia, la ayudó a levantarse y la limpió un poco con un paño de cocina antes de llevársela al cuarto. Ella también estaba muy mareada, o dormida o vete a saber.  

Yo estaba idiotizado, sin poder mover ni un pelo. La habitación se había quedado en una extraña penumbra. Las brasas lo iluminaban todo con un aspecto muy extraño. Observé el cuerpo mancillado de Mónica, tendido en la alfombra y aún sudoroso.  Ella dormía inocente. Pero algo en la ventana me llamó la atención, un movimiento entre las cortinas, en el exterior, miré y lo ví. Si la noche había sido dura, aún quedaban unos minutos incómodos para poderla empeorar. El rostro terrorífico, la faz imperturbable del casero, estaba allí, entre las cortinas, lo había visto todo. Naturalmente volví a ponerme muy nervioso, nerviosísimo. 

El pomo de la puerta giró lentamente y apareció su cara, parecía una máscara de madera e incluso imaginé que tendría el mismo tacto. No sonreía, y miraba todo el rato el cuerpo desnudo y postrado de Mónica. Se quitó la gorra y la dejó en la mesa de la entrada, junto a las llaves de las motos, recogió las mangas de la camisa. Tenía unos antebrazos gruesos y muy velludos, a juego con todo lo demás. 

-Se ha follado muy bien a tu amiga, a mi me gustan un poco más rellenitas, pero esta me valdrá. A ver si tu compañero me da un poco de eso que os habéis tomado, es cojonudo, tú no te puedes mover y tu potra se vuelve muy dócil-  

Dios, yo estaba a punto de reventar, no podía de tanta ira, de tanto cabreo, deseaba levantarme y matarlo. De pronto empecé a sentir las manos, podía mover la punta de los dedos, el efecto de la droga se estaban pasando lentamente. Volví a sentir mi corazón saltando desbocado en el pecho. 

Mientras, el miserable se agachó y contempló cuanto quiso el cuerpo desnudo de Mónica. Ella estaba echada de lado, frente a la luz que daban los rescoldos de la chimenea, en posición fetal. Ante él una de esas mujeres que había visto en televisión y que nunca, bajo ningún concepto, le habría prestado la menos atención. Para mi escarnio el viejo cabrón empezó a pasear la mano por su muslo, lentamente, con total deleite. Aquella piel suave, blanca y deliciosa era, con mucho, lo mejor que podía imaginar semejante Neandertal. Este no era Ricardo, este quería cobrarse la pieza y disfrutarla cuanto antes. Al poco esos dedos que pretendían acariciar empezaron a agarrar con avidez la carne magra de mi pareja. La cogió del hombro y le dio la vuelta. Sus ojos se abrieron al ver aquellos pechos magníficos apuntando al techo. Los miraba con una cara que me sería muy difícil describir, luego sus ojos recorrieron el resto del cuerpo, observando el sexo, recortado y aún inflamado. Poco le importó que ella estuviese sudando y que sus pechos aún brillasen con la saliva de Ricardo, en un santiamén se los metió en la boca, chupaba uno se lo introducía hasta hacerlo desaparecer y mientras, con la otra mano estrujaba con perversa avidez el otro. Parecía querer quitarle el sabor, después le chupó el cuello, la cara, ella se movía levemente, pero estaba en el más profundo de los sueños. La besó en la boca e incluso llegó a cometer la osadía de meterle la lengua, cosa que nunca pensé podría hacer alguien de su edad. Ahora veía los hilos de baba de este desgraciado surcar el cuerpo de Mónica y mi furia no tenía límites.  

Traté de recobrar fuerzas, de empezar a moverme y me imaginaba dándole golpes hasta que su rostro se convirtiese en un montón de carne sin forma, deseaba matarlo como jamás lo ha deseado nadie. Yo sabía que era indigno, no merecía ni mirarla y ahora estaba disfrutando de ella a su gusto. Pero ya dije que el tipo era impaciente. No tardó en darle la vuelta y buscar su verdadero objetivo. El trasero de Mónica pareció grandioso, extraordinario, blanco, terso, en sus medidas justas. Él desgraciado le abrió las piernas y con sus dedos índice y corazón exploró el lugar. La luz tenue de los rescoldos hacía que la escena fuese aún más onírica. Se colocó en posición, tras ella, se echo mano a la bragueta con las formas bruscas que lo caracterizaban y se sacó un instrumento bastante tosco, como no podía ser menos. Pequeño pero muy gordo y ennegrecido. Con mucho pelo y apuntando amenazador a aquel trasero sin igual. 

Yo tenía que reflexionar. El amor de mi vida, completamente desnuda, dormida, sin un mísero collar ni un centímetro de tela, entregada completamente a otro hombre, uno de los especimenes más tristes y desagradables sobre la faz de la tierra. Había que sacar fuerzas de flaqueza, recuperar la movilidad. El odio, la furia mortal me ayudaban. Empecé a poder mover las manos, los pies, incluso levemente la cabeza. Pero el baile estaba a punto de comenzar. 

El rústico puso su aparato a las puertas de aquel paraíso. Abrió con sus manos los cachetes y viendo que no estaba aquello en situación, escupió. Si, eso hizo, escupir sobre la piel de mi amada, de mi tesoro. ¿De qué abominable película pornográfica habría sacado semejante vileza?. El tipo acertó, pudiendo lubricar el camino y de un empujón lo emprendió. Mónica, que dormía pese al trasiego, despertó de repente sintiendo un dolor nuevo. No era una práctica ajena a ella, es más, aunque no nos prodigásemos, a ella solía gustarle. Pero aquello no tenía nada que ver. Aquella herramienta no era, en absoluto, la acostumbrada. El tipo empezó a moverse cadenciosamente mientras ella se retorcía de dolor bajo su inmundo peso. Al rato dejó de luchar y se preparó para recibir la carga. Todo su cuerpo se estremecía, se movía con cada embestida. Los cachetes del culo se levantaban y separaban. En un momento el miserable llegó incluso a cogerla del pelo y echarle la cabeza para atrás. Yo podía ver como las gotas de sudor resbalaban por su espalda. De pronto un espasmo, el tipo había llegado al final del camino y fue realmente teatral, espectacular, aunque nada parecido al festival de Ricardo. Se volvió totalmente loco, mientras se estremecía llegó incluso a darle un par de palmadas muy fuertes en el trasero y se quedó tumbado encima de ella. Mónica, que había luchado cuanto había podido, se quedó dormida del mismo cansancio. La droga todavía circulaba por sus venas y a mi me ocurría tanto igual. Pude ver como al rato el fulano se levantaba lentamente, se la limpiaba con el corpiño que yo la había regalado, la observaba por última vez y desaparecía tras la puerta.  

Nos quedamos los dos en silencio, ella durmiendo y yo intentando escapar del sofá, demasiado tarde. Me deslicé y acabé tirado en la alfombra al lado de ella. Tras poner los nervios a prueba no me quedaban fuerzas, así que tras un rato me quedé completamente dormido.  

El sol entró por la ventana y nos descubrió en la cama. Yo me desperté primero con un salto. Llevábamos el pijama, uno al lado del otro. Todo aquello parecía un recuerdo, muy real, muy morboso y sin duda desquiciante, pero yo ya había tenido algún sueño, e incluso pesadillas parecidas. Mónica se despertó como si tal cosa, como otro día cualquiera. Los miembros me respondían perfectamente, la ropa estaba donde tenía que estar y me encontraba extrañamente bien.  

-Vaya pedo nos cogimos anoche, increíble. Te recuerdo en el sofá riéndote como un loco. Creo que me llegué a poner el corsé y todo. Espero que ellos estén igual o peor, no me acuerdo bien y me duele todo el cuerpo, estoy molida-

-Yo tampoco cariño, pero los hongos esos me han dado una cantidad de pesadillas y alucinaciones increíbles. Cosa rara me encuentro estupendo-

-Pues a mi me duele todo el cuerpo, vamos a desayunar- Nos vestimos, salimos al salón y allí no había nadie. Eso sí, sobre la mesa una gorra verde y blanca, muy sucia, con unas letras infantiles, creo que de una empresa de fertilizantes y la cara de un zorro sonriente.