Aquel día como les comenté, Carlos tenía muchos compromisos laborales. Temprano en la mañana salió hacia esos quehaceres. Había dormido como una bebé. No por gusto había pasado todo lo del día anterior. Esa mañana me sentía mejor que nunca: Como una dama porque podía y sabía comportarme como tal en la oficina, en una reunión social o de trabajo y aún en el hogar. Y me sentía como una auténtica mujer… como nunca antes había podido sentirme; Mujer realizada, segura que podía tener orgasmos múltiples como mis amigas y compañeras, y que disfrutaba el sexo como cualquiera… si a ésto es llamarle puta… que me llamen puta. De aquí en adelante, habrá en mí, mujer de entrega total en cuanto a sexo se refiere… y no solo aquí en éste viaje. Veremos en mi País quién es el que me hará vibrar…
Embelesada en mis pensamientos estaba, cuando fueron interrumpidos por el timbre del teléfono:
Aló, respondí.
Hablo con mi perrita preciosa… dijo
Jajajaja, Melky eres tú papito?… Eres mi… mi…mi… cachorro divino… mi perrote?
Si, soy tu perro. Te llamo porque sé que estás solita. Pasé por el Salón de Convenciones y está, creo, el grupo completo. Interpreto entonces que tu esposo está en reunión.
Cierto mulato divino… pero… tengo miedo le dije
Por qué bonita? Te pasa algo? Puedo hacer algo por tí?
Sí , respondí… puedes hacer muchas cosas por mí. Qué haces en éste momento?
Estoy libre por un rato me dijo. Si algo se te ofrece… cuenta conmigo bonita
Si. Puedes venir a mi habitación en éste momento para yo ya no tener miedo?
En verdad quieres que vaya perrita?
Si… ven… quiero… no…necesito verte. Te espero. Entra por favor por el balcón que da a la playa. Te dejo abierta la puerta corrediza y colgué. No le dí tiempo a responder más.
Me cepillé los dientes, me duché rápidamente y me cubrí con uno de los albornoces que el resort dá a las habitaciones para la comodidad de los huéspedes. Abrí la puerta principal de la habitación, coloqué el rótulo “please do not disturb”, y puse el seguro. Inmediatamente fui a la puerta corrediza que da a la playa y al balcón, dejándola entreabierta.
Pasarían unos pocos minutos cuando ví a Melky a través de la cortina casi transparente que tenía la habitación. Pantalón blanco, zapatos blancos, camisa estampada. Corrió la puerta y entró, cerrándola tras de sí. Yo había cuidado que el albornoz no me cubriera mucho de mis senos. Tenía los hombros al descubierto y mostrando las piernas que, al estar cruzadas, solo ellas se podían ver. Estaba sentada en una silla. Se dirijió a mí sin preámbulos y me jaló de una mano obligando a ponerme de pié. Inmediatamente desató el albornoz por la cintura, lo “corrió” hacia la espalda y éste cayó. Mi desnudez se manifestó al instante, empezando aquel macho a tocar y chupar las tetas. Destrabé la correa de su pantalón y bajé el cierre… su verga ya estaba crecida… se la acaricié sobre su ropa interior. Terminó él de quitarse el pantalón y quitó de una vez su ropa interior. Yo, quité su camisa…
Busqué sus labios ( me encantaba besarlo, lo hacía tan bien ) succionó mi boca y puso sus manos en mis nalgas apretándome contra su cuerpo. Su verga parecía que me perforaría el vientre. Gemidos, besos, respiración eufórica delataban el estado en el que ambos estábamos. Me recosté en la cama. Él puso dos o tres almohadas bajo mis nalgas, quedando entonces mi chochito más elevado. Fue hacia allí, y pasó su mano por toda la rajita. Espasmos inmediatos y gemidos de placer. Empezó a besar los contornos de mi afeitado chochito sin dejar de acariciarlo con su mano que, el momento, lo penetró con sus dedos… otra vez aquel increible masaje interno a mi punto G… los orgasmos fuertes y constantes mojaban su mano, la sacaba solo para beberse todos los fluidos que en ella habían, y volvía. Sentía casi ganas de orinar, cosquilleo infinito, espasmos corporales muy intensos y gritos, que ya no gemidos, me producía aquel mulato que me hacía tan feliz. Cansado de aquellas caricias, puso su boca en mi cuevita y la succionó para no perderse nada de mis fluidos… sentí que mis órganos internos se saldrían… tal fue la fuerza con que lo hizo. Metió su cuerpo entre mis piernas y me penetró… fuerte y salvajemente. Aquella verga casi me parte en dos. Con aquellas almohadas bajo mi culo, no sé la profundidad a que llegó… sus arremetidas eran bestiales, mis gritos, seguro podían escucharse desde lejos, sus gemidos parecidos a los de un búfalo, invadían el ambiente. Más y más orgasmos de mi parte y aquel energúmeno seguía. Cuando podía hablar, me decía cosas que ya antes me había dicho: Rrricaa, ya sabés todooo, sos mi perrita rica, y si… sos mi putía… verdad? … Verdad? VERDAD? Si le respondía… soy todo lo que querrás pero dámelo toodoo, mulato desgraciado, rrricoo, y así, entre frases sueltas, violentas embestidas, gemidos, gritos y orgasmos severos, llegamos al final. Sudados y cansados como estábamos, pero disfrutando del momento, nos quedamos recostados en la cama tratando que nuestras respiraciones volvieran a su estado normal.
Cogida yo? NOOOO… SUPERCOGIDA. En apenas dos días, estaba mejor cogida que en casi seis años anteriores. Mi esposo en su oportunidad, me quitó la virginidad. Melky en dos días, me condujo por el camino del sexo auténtico, delicioso… me hizo mujer… me hizo sentir, me hizo desear y me he convencido que he perdido tiempo valioso. Quiero vivir plenamente con sexo pleno. Como dije antes, si eso es ser puta… pues digan que soy puta. Qué mujer esatría libre de serlo?
Vio su reloj y me dijo que se ducharía porque tenía que presentarse al trabajo. Le pedí un momento y con mi boca, labios y lengua procedí a limpiar su verga. No quería desperdiciar aquellos adictivos néctares cuyo sabor no conocía antes de aquel viaje. Hecho ésto, fuimos a la ducha, nos lavamos, enjabonamos, se secó, vistió y se marchó, no sin antes invitarlo a que regresara a las dos de la tarde, hora que tenía libre. Aceptó, me besó y se marchó por la puerta corrediza de la playa.
Salí de la habitación. Las personas que hacían la limpieza en las habitaciones vecinas, me veían y sonreían a la vez que saludaban… habrán oído lo sucedido en la habitación… seguro. Fui al front desk a encargar una botella de vino y quesos surtidos para que fueran llevados a la habitación a la una y treinta. Pidiendo que éste cargo no apareciera en el estado de cuenta de la habitación. Para el efecto, opté por pagar en efectivo. Fui a un almacén cercano al front desk para curiosear… había tatuajes temporales. Nunca había usado uno. Compré uno en forma de flecha de color rojo. Desayuné y fui a la playa. Melky no estaría en aquel sector, así pues, me deleité haciendo aeróbicos en la playa. Mi tanga aquel día, era tan pequeña como la del día anterior de color negro.
Regresé a la habitación a la una y quince para esperar el vino y los quesos. Me daba tiempo también para colocar mi tatuaje… si ahí cerca… muy cerca de mi cuevita. La flecha la señalaba… esperaba agradar a mi mulato precioso. Recibo el vino y los quesos, el chico que lo llevaba se ofrece a destapar la botella, cosa que le agradecí. Me quedé con la tanga negra, que al igual que la verde, era atada por el cuella y la espalda el top, y la tanga atada por los lados.
Melky llegó de nuevo por el lado de la playa, entró y lo recibí con un beso largo y profundo a la vez que él me apretaba conrtra su cuerpo. Vio el vino y los quesos y le invité a que fuéramos al jacussi a beberla y comerlos. Así lo hicimos y ya dentro del jacussi, yo me desnudé… él también después de mí. Las copas, el vino y los quesos los colocamos alrededor del jacussi. Le serví en su copa y le puse en su boca, un queso. En plan de “jueguito”, empezamos a ponernos quesos en determinadas partes de nuestros cuerpos, para que él o yo según fuera el caso, los tomáramos con la boca. Optamos entonces por salir del jacussi por que no era muy apto para seguir con el jueguito. Trasladamos todo hacia dentro de la habitación. Coloqué las toallas sobre la cama para no mojarla, me recosté en ella y puse un queso en mi rajita… eso quería hacía rato. Rió aquel mulato hermoso y se lanzó tras aquel queso… lo comió y me comió el coño. Él, de su copa, dejó caer un poco de vino en su vientre… lo tomé y le comí su verga. El jueguito no daba para más… ambos estábamos listos para la acción. Su lengua desapareció entre mi cuevita produciendo nuevamente las contracciones características del pre orgasmo, sus manos en mis tetas, jugaban y apretaban los saltados pezones, provocando hasta dolor por lo fuerte que sus dedos lo hacían. Me liberé, y me fui hacia su verga para hacerla desaparecer en mi boca… la metí hasta mi garganta y con acometidas fuertes y frenéticas, la chupaba con gran placer, provocándoselo también a aquel espécimen. Gemidos, respiración y casi gritos nuevamente. Nos chupábamos ambos los pezones con fuerza… se sentía delicioso… nos comíamos nuestros órganos distintivos con frenesí y placer, pero ambos queríamos más… Colocó mis rodillas en el borde de la cama y echó mi cuerpo hacia adelante. Mis orificios estaban a su disposición… su verga estaba húmeda y a punto de estallar… la metió en mi coño lentamente… si, estaba nuevamente como perrita, pero… subió su pié a la cama cuando ya me tenía empalada y empezó a brindarme una acometidas tan profundas, que por momentos dolía… no dije nada… quería disfrutar aquello… Mi cuevita tal vez fue adaptándose… ya no dolía, solo placer producía… se soltó de aquella posición, me pidió que me diera vuelta y me recostara en la cama. Así lo hice… subió mi pierna derecha a su hombro izquierdo y me volvió a penetrar. Bestiales acometidas acompañaron aquella posición hasta que ya no pudimos más… entre exclamasiones de gusto y placer, terminamos aquel nuevo encuentro.
Terminamos el vino y los quesos mientras charlamos y descansábamos. Limpié aquella deliciosa verga una vez más con mi boca y lengua, y fui al baño a limpiarme los ríos de semen que aquel fabricante me introducía por medio de su virilidad. Delicioso… sencillamente delicioso.
Todavía quedaba el resto de ésa tarde y todo el día siguiente para disfrutar a Melky. Las siguientes cogidas fueron tan buenas o mejores que les que he descrito. Fue un viaje fantástico… no lo cambiaría por nada. Ahora mismo, Sé de lo que puedo ser capaz de hacer en una cama con un buen amante… CON UN BUEN AMANTE. Con Carlos mi esposo? Lo mismo de siempre… beso, tetas, toques en la cuevita, penetración, cuatro o cinco bombazos y… ya. Qué puedo sentir con esa forma de coger?
Tendré un amante? No lo sé. Hoy, aún no he sido infiel nuevamente. Sin embargo, hay un conocido que anda haciendo tiros… ya veremos… de darse algo, lo sabrán.
El escribir sobre éste viaje, créanme, me produce cosquillas en el vientre al recordar y volver a vivir todo aquello. Gracias por leerme… y hasta una próxima
Denise


