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Le fui infiel a mi esposo la noche año nuevo

Acostarme con Oscar, el esposo de mi hermana, es una de las cosas que si puedo decir con toda honestidad me arrepiento de haber hecho en mi vida.
Dicen que una no se debe arrepentir de nada en la vida pero de eso que sucedio en casa de mi madre en la madrugada de año nuevo ase unas horas si me arrepiento.

No tengo ninguna excusa que dar, mas que decir que lo hice de pura calentona.
Eran las 5 de la manana y todos estaban tomados y callendose a dormir en cualquier habitacion o sillon de la casa despues de tomar, bailar y divertirnos por toda la noche durante la fiesta de año nuevo; mi esposo y mi hermana se habian quedado ya dormidos desde las 3 de la manana y mi cuñado Oscar y yo nos habiamos quedado en la sala conversando y riendonos con un tio mas de mi familia.

Cerca de las 5 de la manana mi tio se paro del sillon y nos dijo que ya era hora de marcharse, yo lo acompane a la puerta para despedirlo y entonces nos quedamos Oscar y yo solos en la sala.
Yo estaba con un vestido celeste que habia usado toda la noche y estaba descalza pues ya no habia aguantado con los tacos desde muchos horas antes.
Oscar siempre ha sido ‘coqueto’ comigo y a traves de los años a veces me mandaba insinuaciones o miradas que la verdad nunca las tome en serio para no crear un lio mas grande.

Pero esta madrugada, apenas mi tio se marcho de la casa, Oscar se puso mas alterado que de costumbre, yo creo que ya desde ese momento el podia ver la ‘oportunidad’ que tenia conmigo enfrente de el y por supuesto los tragos que se habia tomado durante toda la noche lo habian puesto mucho mas aventado y sin verguenza que de costumbre.
Apenas me sente en el sillon con el, Oscar se me pego tratando de ponerme la mano encima de la rodilla y hablandome insistentemente sobre sexo.

Obviamente no puedo hacerme la ‘inocente’ en todo esto, pues en este momento yo hubiera podido ponerme de pie y ponerlo a Oscar en su sitio, pero no lo hize, la verdad como dije al principio no tengo excusas por lo que deje que sucediera, y tambien habia estado tomando por toda la noche con el resto de la familia; me sentia un poquito loca y decidi peligrosamente ‘jugar con fuego’, cuando Oscar se me empezo a pegar y hablar de sexo yo decidi que iba a seguirle el juego para divertirme un rato, no iba a acostarme con el, solo iba a jugar a sentirme la muy deseada y solo iba a dejar que las cosas llegaran hasta cierto limite.

Oscar me empezo a decir que tenia ganas de ‘cojer’ y a preguntarme donde estaba mi marido y porque mi marido no me estaba cojiendo en ese momento, como dije antes yo me hize la interesante y le segui la conversacion y entre otras cosas, le dije que a veces mi marido no me lo sabia hacer tan bien y me dejaba con todas las ganas.
cuando le respondi eso a Oscar, el se puso mas loco y alterado de lo que ya estaba y empezo a decirme con frescura que el me iba a enseñar ‘como se cojia a una mujer como yo’ y a jalarme del brazo para que fueramos a un cuarto vacio que habia en el primer piso de la casa al lado del garage.

Por supuesto todo esto lo hablabamos en tono de broma y riendonos con cada cosas que deciamos, me imagino que porque asi cualquiera de los dos podiamos excusarnos en cualquier momento diciendo que estabamos solo ‘bromeando’.
Aun asi yo le acepte su reto de ir al cuarto vacio del primer piso todavia pensando que yo estaba en control de la situacion y solamente iba a llegar hasta un limite en mis jueguitos con el.

El cuarto vacio del que hablabamos es un cuarto que en el pasado mi mama lo ha usado como cuarto de huespedes pues esta en el primer piso de la casa independiente de las demas habitaciones, pero en esta ocasion el cuarto habia estado vacio por muchos meses y habian maderas en el piso y ropa vieja encima del colchon que no tenia ni siquiera sabanas puestas.

Apenas entramos a la habiacion es cuando yo senti que perdi el control de lo que estaba pasando, pues Oscar cerro la puerta y pensando que yo ya habia aceptado su propuesta se me lanzo encima contra la puerta y me dio un tremendo beso en la boca que la verdad no me lo esperaba.
Yo lo trate de empujar diciendole ‘estas loco no’ pero el no me soltaba de la cintura y me decia ‘ solo besarnos solo besarnos’ ‘nadie se va a enterar no te preocupes’, como dije antes, la verdad es que yo lo hubiera podido detener en este momento pero no lo hize, yo le correspondi el beso y nos besamos con un apasionamiento que la verdad no habia sentido desde que era una adolecente, tambien lo deje que me agarrara los muslos por debajo del vestido y me acariciara las tetas por encima de la ropa.

Fue imposible detener lo que sucedio a continuacion bajo las circunstancias en las que estabamos.
ambos a solas en una habitacion, con una cama en frente de nosotros y sobre todo besandonos de esa manera tan apasionada como lo estabamos haciendo.
Ambos caimos encima de la cama y entonces si perdi cualquier control que yo pensaba iba a tener en este momento.
Oscar me empezo a manosear ya sin ninguna restriccion, me saco las tetas por encima del vestido y senti sus manos debajo de mi falda bajandome la tanga

Todo sucedio muy rapido, lo senti como que fue un impulso y en menos tiempo del que me hubiera tomado para reaccionar y darme cuenta de lo que estaba haciendo ya Oscar me la habia metido.

Si lo disfrute, no puedo ser hipocrita, sobre todo disfrute de lo ‘mundano’ de como habia sucedido todo y de la ‘agresividad’ con que lo hicimos.
mis amigos esto no fue nada ‘romantico’, esto fue una buena ‘cojida’ que Oscar me dio encima de un colchon viejo, lleno de puro placer y satisfaccion sexual.
La verdad es que hacia años que no lo habia hecho de esa manera tan ‘sucia’ (por decirlo de alguna manera) y la pura verdad es que me ENCANTO!

A veces las mujeres cuando nos casamos nos olvidamos un poco de nuestra naturaleza sexual y pasamos a ser ‘la esposa’ para la que el tener sexo se vuelve algo que tenemos que hacer para cumplir con nuestro esposo.

A veces nos olvidamos que nosotras somos seres sumamente sexuales que nos gusta un hombre, que el pene es lo mas rico que hay en el mundo y nos encanta sentir cuando un hombre nos tiene agarradas bien fuerte por las caderas mientras nos la mete con GANAS.
yo no recuerdo cuantos minutos duro el sexo que tuvimos esa madrugada, pero si recuerdo como apretaba el cuerpo de Oscar hacia mi con mis piernas alrededor de su cintura y como le susurraba en la oreja ” si asi cojeme mas fuerte, cojeme mas que me gusta” con la intencion de calentarlo y ponerlo mas euforico y que me lo hiciera mas violenta e intensamente.

Lamentablemente la satisfaccion abundante que senti durante esos minutos se me iba a acabar demasiado rapido tan pronto Oscar termino de venirse y me di cuenta de la tremenda cagada que acababa de cometer.
No solo lo habia engañado a mi esposo pero lo habia hecho con el marido de mi propia hermana.
Oscar la saco afuera para venirse y me mancho el vestido y las piernas de semen, no hubiera tenido que hacerlo pues yo estoy tomando la pastilla, pero creo que lo hizo simplemente para darse el gusto visual como hombre.

Cuando abri la puerta de la habitacion yo tenia terror de encontrar a alguien de la familia sentado en el sillon de la sala, pero felizmente no habia nadie y todos seguian durmiendo la borrachera regados por toda la casa tal y como los habiamos dejado antes de entrar al cuarto.

Mi hermana y mi esposo seguian durmiendo en el segundo piso de la casa sin imaginarse lo que acababa de suceder bajo el mismo techo.

la verdad no me hago tonta me encanto como me cojio sigo aun llena de semen mi vestido y tanga, es que tiene una gran verga, con razon mi hermana esta loca por el no se que hacer no he podido dormir ellos duermen que me aconsejan amigas me hizo gemir tanto que pense alguien habia escuchado peroncomo el cuarto este al lado del garage y retirado no creo estoy muy nerviosa nunca habia engañ ado a mi esposo y menos pensar que seria con mi cuñado.

autora: una putita como yo

Mejor no hablar de ciertas cosas

Pese a todos los pronósticos en contra la cirugía resultó un éxito. Por fin después de tantos días nublados salía el sol. Claro que los médicos todavía no podían estar completamente seguros de su total y absoluta recuperación, pero por lo menos las perspectivas eran alentadoras. Con mi tía Edith y algún que otro familiar seguíamos turnándonos para quedarnos a cuidarlo en las noches, aunque los médicos nos decían que no era necesario, para nosotros sí lo era y estábamos dispuestas a permanecer a su lado hasta que saliera dado de alta. Claro que en esos momentos la mayoría desaparece, los que creías tus amigos no lo eran tanto y solo están a tu lado los que realmente sienten un afecto verdadero, como es mi caso. Y no es que yo me quedaba solo porque se trataba de un familiar, lo hacía porque a mi manera lo amaba y sentía que sin él mi mundo se caería a pedazos.
Aquella noche recordé especialmente la primera vez que me acabo adentro. Hasta entonces siempre que cogíamos, en el momento en que llegaba al orgasmo, me la sacaba y eyaculaba afuera, por lo que siempre me quedaba con las ganas de sentir su leche derramándose en mi interior. Era como que sentía que no me lo hacía por completo. Y se lo dije. Fue entonces que me llevó a su farmacéutico de confianza y me enseñó a tomar píldoras anticonceptivas, quizás sabiendo que muy pronto estaría haciendo lo que hacía con él con otros hombres. En ese aspecto nunca fue egoísta ni posesivo, no me decía que con el único que tenía que encamarme era con él, muy por el contrario, siempre que me enseñaba algo nuevo decía: “cuándo estés con alguien más”, era como que me estaba instruyendo en beneficio de la humanidad toda. Y lo de los anticonceptivos era algo así, ante mi reclamo de que quería que me acabara adentro, que necesitaba sentir su esencia íntima en mi interior, se daba cuenta de que si no era él sería “alguien más” quién terminaría llenándome la concha de leche, y ante el riesgo latente de un embarazo no deseado, mejor era prevenir que curar. Tomé las pastillas tal cuál el farmacéutico me indicó, y cuándo ya estuve preparada, lo hicimos. Debo decir que desde que empezamos con las primeras caricias estuve esperando ansiosa el tan ansiado momento de la disolución final, pero mi tío siempre fue de durar mucho y de hacer las mil y una posiciones, le gustaba metérmela desde todos los ángulos, hacérmela sentir de diferentes maneras, por lo que tuve que armarme de paciencia y disfrutar de cada una de sus entusiastas embestidas, hasta que ¡SI!, lo sentí estremeciéndose, temblar en esa forma tan inconfundible, anunciando que ya estaba a punto, me preparé entonces para recibirlo, para dejarme arrasar por ese caudal incontenible que estaba a punto de soltarme, quería estar atenta a cada sensación, a cada detalle, y ahí fue cuándo en medio de un exaltado rugido sentí el primer chorro, sentía que me mojaba toda por dentro, pero algo levemente distinto a la habitual humedad que suele aparecer cuándo estoy excitada, se trataba de algo más espeso y si se quiere, mucho más calentito, pero no fue uno solo, sino varios los chorros que sentí a continuación, un verdadero torrente de vida diluyéndose en mi interior, inundándome con sus gratificantes sensaciones, mi tío siempre fue de eyaculaciones abundantes y aquella no fue la excepción, si hasta sentía como la leche se me chorreaba por los muslos, era tanto lo que pulsaba que mi conchita no pudo contener todo, aún así me sentía llena, satisfecha, completamente saciada, apretaba mis paredes para poder retenerlo adentro, ya que sentía que se me salía, y no quería perderlo, no quería perder ni una sola gota de ese bálsamo que ya había probado en mi boca y que ahora deseaba sentir en mi concha. Sabiendo cuál era mi deseo, mi tío se quedo adentro hasta el último instante, dejando que le exprimiera la pija con esas apretaditas de concha que yo sabía muy bien hacer y que a él tanto lo enloquecían. No me salía sino hasta ordeñarle la última gotita de semen que le quedara, gimiendo plácidamente mientras lo sentía discurriendo por cada rincón de mi intimidad, mezclándose con mi propio flujo vaginal, igual de espeso, igual de caliente, igual de complaciente.
-¿Y… que te pareció?- me pregunto luego, en un murmullo, cuidando de no romper la magia de aquel momento.
-¡Maravilloso!- exclamé, acompañando mi expresión con una sonrisa de pleno júbilo.
Ya sentía como su verga iba perdiendo contundencia dentro de mí, como después de la poderosa descarga se iba desinflando, dejándome vacía de carne aunque rebosante de esperma.
-Desde ahora quiero que siempre me acabes adentro- le dije con la misma sonrisa pletórica de ansiedad.
-Ya te estás enviciando- dijo soltando una carcajada.
-Es que soy una viciosa tío, no puedo evitarlo- le asegure, y en efecto, de ahí en más cada vez que lo hacíamos me acababa adentro, llenándome con esa sustancia suya que ya formaba parte de mi propio organismo.
Pero, como siempre, mi tío tenía razón en lo que decía acerca de que me estaba enviciando, y como sucede con todo vicio, con uno no me alcanzaba. Necesitaba más, mucho más. Fue así que con 18 años recién cumplidos le puse los cuernos a mi tío, él tampoco se salvó de mis infidelidades. Lo que pasa es que necesitaba experimentar, desplegar mis alas y volar más allá del nidito de amor y lujuria que él me había armado. Me urgía saber si podía arreglármelas por mí misma sin tener a mi tío cerca y de paso comprobar si con otro hombre gozaría tanto como con él. La prueba fue con un completo desconocido, un extranjero a quién me crucé frente a la vidriera de un local de antigüedades cerca de la oficina en donde trabajaba en aquella época. Charlamos un rato, me cayó bien y de ahí me llevó a su hotel. ¿El desenlace?: ¡Prueba superada! Con aquel desconocido me eché unos polvos maravillosos, comprobando en forma fehaciente que “Sexo” y “Mariela” serían a partir de entonces sinónimos, dos palabras complementarias, dos términos que no podrían existir el uno sin el otro.
Después de haber estado con aquel turista, y para colmo haberla pasado tan bien, cuándo volví a ver a mi tío me sentía culpable, lo había engañado, lo había traicionado y no sabía como reaccionaría él ante tal infidelidad. No pude ocultárselo tampoco ya que supo darse cuenta enseguida de que algo me pasaba, en ese aspecto me conocía como si me hubiera parido.
-¿Qué pasa? ¿Te noto algo distinta?- me pregunto cuándo ya nos aprestábamos para coger.
-Es que… estuve con otro hombre, perdoname tío pero no pude evitarlo- me disculpe sollozando y ocultando el rostro en su pecho.
-¿Era eso?- exclamo riéndose –No seas tonta, es normal que estés con otros hombres, ¿o acaso creías que íbamos a estar siempre juntos?-
-No, pero…- trate de decir levantando la cabeza y haciendo pucheritos.
-Decime algo, ¿Te gustó? ¿La pasaste bien?- me preguntó sosteniéndome del mentón con sus dedos.
-Si… mucho- asentí ruborizándome levemente.
-Eso es lo importante, que te haya gustado, después de todo para eso están las putitas, para disfrutar con otros hombres- me dijo y me besó.
Me besó como nunca lo había hecho, intensamente, un chupón de novela, enredando su lengua con la mía, frotándose lascivamente contra mi cuerpo, envolviéndome de a poco con esa calentura marca registrada suya que colapsaba todos mis sentidos. Me tumbó de espalda en la cama, me separó las piernas y zambulléndose entre ellas arremetió contra mi caldeada conchita. Desplegó mi falda hacia los lados y haciendo a un lado mi bombachita de algodón comenzó a aplicar su lengua en una forma por demás enloquecedora, por supuesto que sabía donde lamer, donde aplicar esas lamiditas, esos punteos, esas presiones que me desquiciaban. La humedad era inmediata, un charco repentino se formaba en mi conchita, charco que él se encargaba de sorber y degustar con evidente avidez. Generalmente lo hacíamos con paciencia, disfrutando el momento, tomándonos el tiempo para desvestirnos y gozar de nuestra desnudez mutua, pero en aquella oportunidad mi tío estuvo inusualmente acelerado, y no era porque no tuviera tiempo. Ni siquiera se tomó el tiempo para desvestirme con sus propias manos o para admirar el strip tease que solía ofrecerle a veces, en esta ocasión se disponía a cogerme vestida, así como estaba, por lo que ni bien dio por concluida tan generosa chupada de concha, se levantó, peló la pija y sin pedirme siquiera que se la chupara como le gustaba que lo hiciera me la metió de un solo empujón y empezó a darme con todo, bombeándome ruda y secamente, haciéndome volar con cada embiste, yo me abría toda para él, recibiendo cada pedazo de esa verga sublime que tanto placer me proporcionaba, me frotaba yo misma las tetas, me las apretaba y pellizcaba por sobre la remera, entregándome por completo a ese desborde de pasión que me arrancaba de mi propio cuerpo para elevarme hacia lugares que solo existen mucho más allá de la percepción natural.
Enredaba mis piernas alrededor de su cuerpo para atraerlo aún más hacía mí y sentirlo en todo su rebosante esplendor, sintiéndolo palpitar en lo más profundo, bien clavado en mí, llenándome con su carne, con ese magnífico artefacto que en lo que a mí concierne se trata de la más perfecta creación de todas. La Naturaleza es sabia en muchos aspectos, pero lo es más por haber dotado al hombre de tal instrumento, con el cuál a las mujeres tanto nos gusta congraciarnos.
-¡Más… más… dame más… más fuerte…!- le pedía, le reclamaba, moviéndome debajo de él, empujando mis caderas hacia arriba para ir a su encuentro, confluyendo con él, sacándole provecho a cada pedazo de verga, envolviéndola, abrigándola, protegiéndola, humedeciéndola, calentándola.
La fricción se hacía cada vez más intensa, fuerte, acelerada, un torbellino de metidas y sacadas que me estremecían y laceraban, que me colmaban de placeres infinitos y monumentales. Aunque cuándo lo hacíamos a mi tío le gustaba ensayar distintas posturas, y a veces hasta inventar alguna, esta vez acabo al poco rato de haber empezado, volviéndome a llenar la concha de leche, como aquella vez, rebalsándome con su cálida efusividad, con esa deliciosa efervescencia que en cuestión de segundo se expandía hacia todos los puntos cardinales de mi anatomía.
-¡Ahhhhhhh… Dios… que rica putita…!- exclamó entre plácidos suspiros mientras se convulsionaba en mi interior, soltando las últimas gotitas de leche.
Entonces volvió a besarme, furiosamente, como si de aquel beso dependiera recuperar su aliento para seguir viviendo.
-Ya te recibiste de putita, te felicito sobrina- me dijo.
Entonces me di cuenta de que se había excitado terriblemente al saber que estuve con otro hombre. Y yo que me sentía mal por haberle puesto los cuernos, sin imaginar que saberlo lo iba a calentar como nunca. Fue ahí que me di cuenta que mi tío no era para nada celoso respecto a mi persona, nunca me celó y nunca lo haría, sabía muy bien que tenía alma de puta y que a lo largo de mi vida necesitaría de otros hombres para poder encontrar esa satisfacción que siempre se me hacía esquiva.
Ya me había recibido de puta, tal como él mismo dijo, pero, ¿hubiera podido hacerlo sin mi tío? ¿Sería la putita que soy hoy en día si él no hubiera intervenido justo a tiempo para darme a conocer esos placeres tan cautivantes y moldearme a su antojo? ¿Es mi tío el máximo responsable de lo que soy hoy en día? No lo sé, quizás nunca lo sepa, tampoco sé si me interesa saberlo. Ya lo dice una vieja canción: “Mejor no hablar de ciertas cosas”.

Le entregue el culo a mi vecino

Hace algunos años tenía como vecinos a una pareja que siempre se peleaban. Por lo que alcanzaba a escuchar los motivos eran las constantes infidelidades de él, que ella siempre perdonaba, aunque lo hacía padecer por un tiempo. Hasta que un día escuche que la discusión la iniciaba él. “¿Que te quejas?, te pagué con la misma moneda”, le dijo ella en algún momento de la discusión. Y esa frase se me quedo dando vuelta por la cabeza. Tiempo después y con esas palabras como inspiración escribí el siguiente relato. Espero les guste.

Fue una pelea tonta, estúpida. Y una vez más, como tantas, el detonante fueron los celos.
Hacia ya casi un año que salía con Marcos y siempre discutíamos por lo mismo. Estaba harta. No es que fuera exageradamente celosa, pero la verdad es que él me daba motivos de sobra para serlo.
Le había perdonado algunas, pero ésta, le aseguré, no se la iba a dejar pasar. Y lo peor del caso es que, pese a todas las pruebas en contra, me lo negaba. Me hacía pasar por loca.
-¡Te vi, te vi, yo misma te vi!- le decía a los gritos, intentando que, por lo menos, una vez reconociese su falta.
Pero no había nada que hacer. No daba el brazo a torcer. Se empecinaba en su tesitura y de ahí no se movía.
Siempre era yo la que aflojaba y terminaba perdonándolo, sin siquiera reprenderlo. Pero esta vez fue diferente. No se la iba a hacer tan fácil.
Prácticamente lo eché a empujones de la casa. No quería verlo. No quería escucharlo.
Aunque sabía que, tarde ó temprano, iría corriendo a su lado. Pero por lo menos quería que tuviera su merecido escarmiento.
Justo cuándo él se iba, entra al edificio Daniel, mi vecino del departamento de al lado, quién ya más de una vez me había visto desnuda e incluso haciendo el amor por la ventana.
Pese a que sabía que estaba comprometida, cada vez que nos cruzábamos, ya sea en el ascensor, en la entrada ó en el pasillo, me invitaba a tomar unos mates en su casa. Por supuesto que yo siempre me negaba, de buena manera, argumentando mil y un compromisos para rehuir la invitación.
Aunque en esta ocasión, cuándo me lo propuso, le dije que si, sin titubear siquiera.
Estaba despechada, con ansias de venganza y Daniel me parecía tan bueno como cualquiera para consumar mis planes. Además, estaba ahí nomás, al alcance de la mano.
Subimos, entonces, a su departamento, y mientras él calentaba la pava, ( y yo el pavito ), me entretuve mirando algunos de sus trofeos deportivos y las fotos familiares que adornaban los muebles.
En varias de ellas aparecía con su novia, una rubia exuberante que, por alguna razón, me resultaba conocida.
-Es linda tu novia- le comente cuándo me convido el primer mate.
-Ah, gracias, es modelo- repuso.
-¡Por eso me parecía conocida!- exclamé chasqueando los dedos –seguramente debo de haberla visto en alguna revista, ¿no?-
-Es probable, si, hace bastante publicidad gráfica- asintió.
-Y decime una cosa, teniendo a tremenda mujer al lado, ¿Qué haces acá perdiendo el tiempo conmigo?- le pregunte.
-Bueno, yo no considero que lo este perdiendo. Creo que vos y yo, es más estoy seguro que vos y yo podemos pasarla muy bien juntos- me aseguró.
-¿Y que te hace pensar eso?- quise saber.
-¿Puedo serte absolutamente sincero?- me pidió.
-Por favor- le permití.
-Bueno… me encanta como gemís, gimiendo de esa forma tenes que ser una bomba en la cama- me confesó.
Tras soltar una medida risotada, lo miré y le pregunte:
-¿Así que lo del mate era solo una excusa? ¿Lo único que pretendías era llevarme a la cama?-
-¿Esperabas otra cosa?- replico a su vez.
-No, la verdad que no- afirmé.
En ese momento se produjo un silencio incómodo, aunque nuestras miradas, intensas y explícitas, no dejaban de cruzarse la una con la otra.
Estábamos sentados el uno frente al otro, tan cerca que hasta podía sentir el aroma de su loción para después de afeitarse.
Entonces fui yo la que quebró aquel silencio.
-Dani… me gustaría chupártela, ¿podría?-
Se bajó el cierre, extrajo su miembro con la mano derecha y comenzó a acariciarlo.
-¡Por favor!-
Recorrí de rodillas la distancia que me separaba de él, me incliné sobre su verga y me la metí en la boca.
En cuestiones orales nunca fui de andarme con rodeos.
Estando con los ojos cerrados, completamente concentrada en mi absorbente ocupación, escuchaba sus complacientes jadeos, suspiros exaltados, a la vez que con sus manos me alisaba el cabello ó me acariciaba las orejas.
-Vero, ese novio tuyo, ¿ya te rompió el culito?- me pregunto.
Liberé mis labios por un momento y levanté los ojos hacia él, mientras deslizaba su sexo contra mi mano, suavemente.
-No, ¿porque?- aunque pecaba de redundante, se lo pregunté.
-Porque me gustaría hacértelo, ¿Qué te parece?, ¿me dejas?- me pidió.
Luego me enteraría que su novia, la conocida modelo, no le permitía que se la metiera por atrás. Algo relacionado con la firmeza de las nalgas, no sé. Y por eso recurría a mí, creyendo que yo no tendría problemas en aceptar. Y no los tuve.
Aunque en rigor de verdad ya Marcos y algún otro novio que tuve me habían pedido sodomizarme. Al perecer mi colita resulta bastante tentadora, pero en ese momento, pese a la insistencia, rechacé tal posibilidad.
Ahora era diferente. Creía que eso era lo que se merecía Marcos por todas sus infidelidades, las del pasado y por las por venir. Que otro me hiciera eso que él tanto deseaba. Que otro me rompiera el culo.
-No me vas a hacer doler mucho, ¿no?- me preocupe, poniendo carita de cordero degollado.
-Solo un poquito- me prometió.
Y así, un rato después, estaba echada en el suelo, desnuda, a cuatro patas, con el culito incitantemente levantado, esperando por la procaz consumación de mi audaz revancha.
Previamente Daniel me untó el ojete con un poco de lubricante anal, el que no había podido utilizar con su novia, y con el forro ya puesto, me la enfiló por atrás, rompiéndomelo de a poco, firme y sostenidamente, sin aflojar en ningún momento esa presión que ejercía sobre mis esfínteres.
En verdad el dolor no resulto ni tan poquito, como me había dicho, ni tan demasiado.
Un punto intermedio, quizás, aunque si supo intensificarse cuándo empezó a moverse dentro de mí, dentro y fuera, con estocadas cada vez más violentas, dejándose caer pesadamente sobre mí, penetrándome con todas sus fuerzas, arrancándome unos jadeos que traducían, con la más absoluta fidelidad, lo emocionante de la situación.
Estaba rota. Agujereada por la retaguardia. Salvajemente atravesada. Reventada a más no poder. Con el culo perforado hasta lo más profundo de mis entrañas.
Lo sentía a Daniel fluyendo imperiosamente por entre mis intestinos, y estallaba de gozo. Jubilosa y complacida.
Era sumamente placentero. Una delicia distinta aunque igualmente de intensa y fulgurante.
Me gustaba que me culeara. Que me hiciera el culito, ó que me comiera el pavito, como se dice vulgarmente.
La revancha para con mi novio había resultado todo un éxito.
Yo podía serle tan infiel como él a mí. Lo había demostrado. ¡Y de que manera! Mi culito roto no me deja mentir.

BY EROTOMANO

Mis primeras infidelidades de casada

Después de consultarlo, he decidido hacer algunas confesiones que tal vez den pistas a algunos de mis lectores sobre quién escribe bajo este seudónimo. Es un riesgo el corro, estoy consciente de ello, pero me gusta tentar a la suerte. El peligro me excita. Espero los disfruten y si me reconocen, ya saben a dónde pueden contactarme; pero sean discretos, eh.
Algo que no les he contado –y con lo que comienzo estas confesiones- es que soy divorciada. Me casé al terminar la universidad; el matrimonio duró tan sólo un par de años. Mi esposo se llamaba Miguel; es alto, moreno, fornido, guapo, no muy sociable –ese fue uno de los problemas que tuvimos- y muy trabajador, tal ves demasiado, como verán. Desde el noviazgo fuimos muy fogozos. Fajábamos, nos manoseábamos o cogíamos cada que teníamos oportunidad. Cuando nos casamos no fue la excepción por supuesto; estuvimos un mes sin que Miguel entrara a trabajar, le habían ofrecido un buen puesto pero un mes –tal vez un par de semanas más- después de nuestra boda. Afortunadamente no nos faltaba dinero, aunque no éramos ricos ni mucho menos, así que pasamos todos ese tiempo de “luna de miel”. Me gustaba provocarlo, así que andaba en la casa a medio vestir, con shorts pequeñitos, minifaldas o en panties y una playerita; muy pocas veces se resistía a mis insinuaciones y follábamos tres y hasta cuatro veces al día. Me mal acostumbró. Siempre me ha fascinado el sexo y estar tan bien atendida diario me tenía encantada.
El sexo era muy pasional, siempre lo fue con Miguel, pero a partir de que nos casamos en ocasiones era violento, un poco no mucho, y poco a poco le agarré el gusto. Al principio me asustó un poco, porque que lo haga algún amigo especial una noche desenfrenada está bien, pero tu esposo…temía que se convirtiera en otro tipo de agresiones. Pero no pasó así, me di cuenta que simplemente le excitaba cogerme fuerte. Me arrancaba la ropa, forcejeábamos y me decía algunas cosas como “así te gusta?” “te encanta que te la metan duro, verdad?” y me bombeaba con fuerza. A mi también me excitaba todo eso.
En fin, así fueron los primeros meses, pero al cabo de un par de meses ya trabajando Miguel y yo de ama de casa –entré a trabajar casi un año después de casarme- empezaba a extrañar aquellas cogilonas…tres veces, cuatro…extrañaba poco a poco también el sentirme deseada por los chavos de la universidad, por los profesores. Eran eternas aquellas horas en casa. Por supuesto que salía, pero extrañaba todo aquello. Hacía ejercicio en casa –siempre me ha gustado mantenerme en forma- pero decidí ir a un gimnasio que estaba a la vuelta de mi casa. Quería estar con más gente, hacer más ejercicio y por qué no, sentir la mirada de los hombres en mis nalgas, mis tetas. Ver cómo fantasean con mi cuerpo…provocarlos. Las primeras semanas me portaba un poco distante de los instructores y de los hombres en general; no escondía el hecho de que estuviera casada. En realidad eso interesó más a la gran mayoría de ellos. Por supuesto que no era la única mujer casada que iba al gym, había varias y muy guapas. La verdad me sentí un poco celosa. Fue precisamente con ellas con quienes me relacioné desde un principio; qué comentarios hacían, a quién recomendaban, con quien ni acercarse, en fin, lo que las mujeres comentamos en esos lugares…y en otros. La mayoría de los instructores eran jóvenes ligeramente mayores que yo en aquel momento, es decir como de 25 años, aunque había dos que andaban por los 40. Un par eran realmente guapos, los demás no mucho, pero estaban muy ricos.
Ya a la tercer semana comencé a tomar más confianza, ser menos cortante y hasta bromear con los instructores y otros chavos del gym. Algunos no tardaron mucho en insinuarse con algunos cumplidos, secretitos poniendo su mano en mi cintura, cadera o un poquito más abajo, ofreciéndose llevarme a casa –pero se desanimaban cuando les decía “Ay, qué lindo gracias, pero vivo aquí a la vuelta”. Yo estaba feliz, había logrado lo que quería; la atención de los hombres, sentirme deseada.
No en pocas ocasiones llegaba a casa después del gym y me masturbaba antes de bañarme o en la tina, pero al poco tiempo eso ya no era suficiente. Fue una época además en que Miguel llegaba más tarde que de costumbre y algo cansado, así que nuestras sesiones de sexo se limitaban a dos o tres veces por semana y en fin de semana. Para mi no era suficiente, él me había acostumbrado a mucho más, yo lo necesitaba y él no estaba. Necesitaba no hacer el amor, sino coger, que me cogieran sólo por deseo, lujuria. Así que decidí satisfacer mis necesidades, de novia fui infiel por cabrona, ahora de casada, por necesidad. Si él no me atendía habría quienes sí lo harían.
Pude haber acudido a antiguos novios o profesores de la universidad, pero quería probar cosas nuevas y decidí que sería uno de los instructores; ya sabía quién. Eduardo era uno de los más guapos y de mejor cuerpo; una de las chavas del gym –Araceli, casada- me había dicho que se lo había tirado y lo hacía delicioso. Tenía fama en el gym de ser un golfo, así que no sería difícil encamarlo. Tenía que pensar en una excusa para llevarlo a la casa y recordé que en algún momento me había ofrecido conectar o arreglar aparatos de sonido o de plomería, así que esa excusa utilizaría.
Ese día Miguel se había ido a trabajar un poco tarde y poco después de que salió me puse una tanga blanca, mi conjunto deportivo de lycra blanca y me fui al gym. Hice ejercicio como de costumbre y en uno de mis descansos le comenté a Lalo que me iría un poco temprano porque no servía la regadera de mi casa y tendría que llamar un plomero para que la revisara. Él, por supuesto, se ofreció a revisarla.
– Ay, no cómo crees, Lalo.
– ¿Por qué no? Ya te había dicho que le sé a esas cosas y de aparatos eléctricos, ¿no te acuerdas?
– Pues sí, pero cómo crees. No qué pena.
– No te preocupes, para veas que damos buen servicios a nuestros socios en este gym.
– Jajajaja, no pues eso sí. Pero no le digas a nadie, si no qué van a pensar.
– No te preocupes, Teté. Si quieres me voy antes y te veo en los comercios de la esquina.
– Bueno. Qué lindo muchas gracias.
Así le hicimos. Nos encontramos en unos locales comerciales que hay entre el gym y mi casa. Estaba nerviosa pero excitada a la vez. Estaba a punto de serle infiel a mi marido por primera vez. ¿Y si alguien nos veía entrar a mi departamento? ¿Y si Lalo no se aventaba a hacer el primer movimiento, lo haría yo? Hubo cierto coqueteo, pero él sabía que yo era casada y fui cortante al principio. Estaba a punto de averiguarlo. Mientras caminábamos a mi casa movía las caderas un poco más de la cuenta. Hice lo mismo al subir las escaleras de mi edificio, subí delante de él y exageraba un poco el vaivén para motivarlo un poco. Sentía su mirada clavada en mis nalgas; eso me excitó delicioso, sentía mi corazón saltar del pecho. Me sentía como una adolescente a punto de fajar por primera vez. Entramos al departamento, dejé mi pequeña mochila en la sala, fui a la cocina para sacar algo de beber del refri, me incliné para otorgarle una buena vista de mis nalgas y mientras bebía un poco de gatorade, Lalo llegó por detrás me acarició los hombros masajeándolos y bajó sus manos por mi torso hasta la cadera.
No, ¿qué haces, Lalo?
Estás riquísima, Tere –me agarraba con fuerza la cadera, pasó sus dedos pulgares por mis nalgas y los demás por el frente cerca de donde comenzaba mi tanga. Yo estaba ardiendo.
No, Lalo, no sigas.
¡Qué nalgas tienes! Desde que llegaste te me has antojado, Tere.
Lalo, estoy casada. Mira mejor le paramos –en ese momento me embarró su bulto en las nalgas; era enorme y estaba durísimo; me moría por saborearlo, por sentirlo adentro- Mm..
¿Te gusta lo que sientes?
Pero si venías a arreglar la bañera…no sigas, por favor –sonrió.
¿Qué chingaos voy a saber de plomería, Tere? Además seguro que no tiene nada tu regadera, tú lo que quieres es una buena cogida. Igual que las otras viejas del gym. Si nada más a eso van, a ligarse un güey para que se las coja mientras su maridito está chambeando –estaba calientísima.
No, Lalo…por favor no sigas –él seguía masajeándome las nalgas, las tetas y embarrando su palo en mis nalgas. Entonces mientras una de sus manos estaba en mis tetas, la otra bajó hasta mi entrepierna.
Estás empapada, Tere, quieres verga, ¿verdad?
No, Lalo…mm…por favor, no quiero ser infiel…no, por…favor…-metió su mano debajo de blusa deportiva y empezó a pellizcarme los pezones, mientras hacía movimientos hacia arriba y hacia abajo con su cadera, tallándome su palo en las nalgas.
Ssshhhh…déjate llevar, chiquita, nos vamos a divertir. Deja que tu maridito trabaje mientras nosotros cogemos –me masturbaba encima de las lycras y me excitaba cada vez más; fue delicioso. Me susurraba al oído y me lamía el cuello, lo mordisqueaba, también las orejas, finalmente me besó. El frío del refrigerador y el calor que sentía en el cuerpo era delicioso. En la misma posición –yo frente al refri abierto y él detrás de mi- metió la mano debajo de mis lycras para masturbarme, dedearme…lo hizo de maravilla- Qué rica panochita tienes, suave, rasuradita; se ve que eres una vieja bien caliente, Teresita. Te la voy a chupar, te la voy a lamer, te voy a mamar esa cuquita tan rica tienes…
Síguele, Lalo…síguele…síguele…me voy a venir…qué rico…
Luego te la voy a meter, te voy a coger delicioso, Tere. Vas a sentir mi verga hasta la garganta, chiquita. Te la voy a meter como nunca te han cogido, Tere.
Así, así, así, así, así…ay, me vengo, me vengo…mmmmmmmmmmmm…ah. Mmm, qué rico –Lalo dejó poco a poco de masturbarme y me besaba el cuello, restregaba su palo en mis nalgas y acariciaba las tetas- Ahora me toca –me di la vuelta, me le pegué, le agarré las nalgas y lo llevé caminando hacia un sillón de la sala; le bajé el pants con los dientes, se sentó, le abrí un poco las piernas, la quité el pantalón y las calcetas y subí laminéndole las piernas mientras le agarraba el palo sobre sus boxers.
¡Qué rico! Quítate la blusa, Tere –así lo hice, me quedé en brassiere deportivo- qué ricas tetas- le lamía la parte interna del muslo y seguía masturbándolo sobre los boxers. Le bajé los boxers para liberarle el palo, era una verga enorme, delicioso, la olí, la lamí un poco y luego le quité los boxers; le pedí que se quitara la playera y mientras lo hacía me metí su verga en la boca- Aaahhh…qué delicia.
Mmmmmmmm…mmmmm…estás riquísimo, Lalo…mmmmmmmm –me agarraba el cabello y lo hacía a un lado para ver cómo se la mamaba. De vez en vez le pasaba uno de mis pezones por la punta de la verga y luego volvía a lamérsela, mamársela…en ese momento se me antojó que se viniera en mi boca, así que hice todo lo que pude para que se viniera. Lo succionaba, lo masturbaba con la mano, gemía, lo lengüeteba y noté cómo su excitación subía rápidamente.
Ay, cabrón, vas a hacer que me venga, Tere. Espérate, con calma –lo ignoré.
Mmmmmmm…mmmmm…mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmm
Ay, cabrona…¿quieres que me venga? ¿eh? ¿quieres mi lechita, Teresita?
M-hm…mmmmmmm…dame tu lechita, Lalo…mmmmmmmmm
Eres una cabrona, Tere…me encantas, eres una golfa, chiquita, lo sabía. Ay, qué rico…me voy a venir en tu boquita, Teresita…¿quieres mi lechita?
M-hm…-gemí muy mimosa- mmmmmm…mmmmmmmm…-sentí el palpitar de su verga y pocos segundos después sentí el chorro caliente inundar mi boca; fue delicioso. Lo seguí mamando hasta que fue perdiendo poco a poco su erección, aunque no la perdió del todo.
La mamas delicioso…eres una cabrona, Tere. No creí que fueras tan…párate.
¿Mm?
Párate –así lo hice; aún estaba con el bra deportivo y las lycras- date la vuelta –le obedecía en todo, él comenzaba a masturbarse- quítate las lycras poco a poco. Puta, estás buenísima, me cae que sí y rica tanguita –se me acercó y acarició mis nalgas con sus manos y las lamió- voltéate de nuevo –obedecí, mi conchita aún bajo la tanga quedó frente a su cara- la olió –yo seguía excitada- quítate el bra, quiero ver tus tetas –se quitaba por un broche por el frente; me lo quité y después me bajó lentamente la tanga- qué rico te la rasuras –la acarició con los dedos y la lengua. Yo quería jugar un poco al gato y al ratón, quería provocarlo un poco, así que le agarré la mano, me hinqué y le dije en tono arrepentido, no del todo falso:
Yo creo que mejor le paramos, Lalo, ya me he portado muy mal y ya nos desfogamos un poco.
Sólo déjame lamerte la concha –bajó su mano derecha y me la acarició mientras me besaba- quiero saborearte, Tere, lamerte la panochita, mamártela, sólo eso y ya –seguía masturbándome y accedí. Nos recostamos en la alfombra, abrí mis piernas y él enseguida comenzó a comerme la conchita. Yo le agarraba la cabeza y él pellizcaba mis pezones. Me la mamó delicioso. Estuvimos unos minutos así y estaba cerca de mi segundo orgasmo cuando se detuvo y me lamió el vientre y hacia mis tetas.
No, síguele, Lalo, me voy a venir síguele, síg…-en ese momento me la metió; la verdad fue delicioso y quise fantasear un poco con que me estaba cogiendo a la fuerza- ay, no, Lalo…no…cabrón.
Si bien que querías, Teresita –empezó a bombearme, metía sacaba su enorme verga de mi conchita; me sentía mal por engañar a mi esposo, pero estaba disfrutando delicioso; él no estaba para atenderme, alguien lo haría.
No, Lalo, mi esposo…por fa-vor.
Si bien que te gusta, golfita…¿a poco creías que me iba ir sin cogerte? ¿creías que con una mamada era suficiente? Ahora me las das porque me las das, golfita.
Ay, la tienes enorme cabrón…sácala Lalo, por favor…mi esposo.
Tu esposo es un cornudo, como los de las demás viejas del gym, que nada más van a ver quién se las coge. Pinches zorras mal cogidas. Pero yo te voy a dar una buena cogida, Teresita.
No, Lalo…
Si eso querías, cabrona. Bien que llevas tus lycras transparentes al gym, ensañando tus tanguitas…con este culo y esta concha…bien que sabes que todos te la quieren meter, Teresita. Y eso querías, no te hagas. Eres una golfa.
No, Lalo, por favor…ya…sá-cala, Lalo…mmm
Si hasta gimes, cabrona…estás que echas lumbre, chiquita, ¿qué no te atiende tu maridito, Teresita? ¿Andas caliente? –me excitaba riquísimo lo que me decía y tuve mi segundo orgasmo- ¿Querías verga, no? Pues esta es toda tuya, Teresita.
Ya, Lalo –en realidad no quería que parara, al contrario, quería me siguiera cogiéndome y hablándome como lo hacía; se hincó, puso mis piernas en sus brazos y me la metió de nuevo- Ay…
Si eres bien golfa, Teresita, hasta mis mecos te tomaste, cabroncita…qué rico se mueven tus tetas mientras te la meto. ¿Ahora dónde vas a querer tu lechita, eh, zorrita. ¿En la boquita para que los saboree tu maridito el cornudo? ¿En las tetas? ¿Dónde, Teresita?
Ay, qué rico coges, cabrón –sin sacármela, me levantó, se sentó y me sentó sobre él, le quedaron mis tetas en la cara y empezó a lamerlas, mordisquearlas y masajearme las nalgas, mientras yo lo cabalgaba.
¿Ves cómo lo que necesitas es una buena verga?
Sí, sí, cógeme como quieras, Lalo.
Si vieras cómo te traes a los del gym, Teresita…se mueren por comerse este culito –me apretó las nalgas.
¿En serio?
¿Y cómo no? Si estás buenísima. Desde que llegaste varios te quieren encamar, chiquita.
¿Ah, si?
Con esas lycras que llevas, esas tanguitas…y cómo las mueves…si supieran que este culito ya es mío.
No sólo tuyo, Lalito…no seas envidioso.
Ah, quieres que otros te atiendan…cabrona. Igual que las demás casadas.
Una nunca sabe…-aceleré mis movimientos porque venía otro orgasmo- apriétame las nalgas, Lalo…mordisquéame las tetas…me voy a…aaaaahhhhhhhhhhhh….qué rico…apriétame…-yo empujaba la cadera hacia él y me hice hacia atrás para sentir más su verga-…
Qué rico aprietas…
¡Qué rico! Ya me hacía falta…
Te la quiero meter por atrás, ponte de perrita, Teresita…quiero verte el culo.
¿Me la quieres meter por atrás? ¿Así me has imaginado? –me salí de su reata y me acomodé recostándome en el asiento del sillón y parando el culito, él enseguida se acomodó, me acarició las nalgas, la espalda, me golpeteó las nalgas con la verga y la metió hasta el fondo- ¡Ay! Mmmm…qué rica la tienes.
Mmmm…pero qué culo, Tere…así te imaginaba, chiquita…
Ay, sí papito, cógeme, métemela, Lalo…métemela. La tienes enorme.
Y es toda tuya, Teresita –me dio unas nalgadas-
Sí, dame más…me gusta, papito.
Te gusta fuerte, cabroncita, qué rico…-me dio más nalgadas- yo disfrutando este culo y tu maridito de pendejo en la chamba. Eres una zorra, Teresita, una golfa…una puta que quiere verga mientras su esposo trabaja, verdad?
Sí, papito, me encanta la verga y mi esposo no me atiende.
Pues te voy a dar verga cada se me antoje, Teresita.
Sí, Lalo, sí…cógeme…cógeme…-en eso empezó a estimularme el culito con su dedo pulgar; poco a poco masajeaba mi culito- por ahí no, Lalo…
Sólo el dedo, te va a gustar, zorrita…otro día te lo inauguro, Teresita –poco a poco metió el pulgar en mi culito mientras seguía bombeándome- ¿te gusta, Teresita?
Ay, sí, pero con cuidado…mmmmmm…
Se me hace que ya te lo inauguraron, preciosa…¿lo quieres en el culo?
No, Lalo –por dentro decía “Sí”- no, por ahí no…-me la sacó de la concha y la fue metiendo en mi culito- nooooo…a-a-a-a-a-a-a…duele…
Bien que lo estás disfrutando, Teresita…uy, qué apretadito culito…pinche vieja qué buenas estás…qué cogilonas te voy a dar, Teresita…nos vamos a divertir mucho, putita.
Ya, ya…Lalo…métemela en la concha…cógeme…
Ni madres, pendeja…tienes un culo delicioso…-me dio nalgadas y me jaló el cabello yo lo apretaba con el culo para que se viniera. De repente la sacó y la metió de nuevo en mi conchita bombeándome con fuerza-
Ay, sí, qué rico…mmmmmm…-me excitó rapidísimo y otro orgasmo estaba por venir, sentí que su verga crecía y bombeaba, así que él también estaba próximo a terminar y lo apretaba con la panochita.
¿Te gusta, eh? ¿Así te coge tu maridito?
Así, sigue, Lalo, sigue.
Me voy a venir, Tere…apriétame, apriétame la verga…ay, así, cabrona, así.
Sí, vente, Lalo, vente…ay, qué rico coges, cabrón –me apretó de la cadera mientras me bombeaba, se salió de repente y sentí su caliente lechita en mi espalda.
Esa fue la primera vez que le fui infiel a mi –ahora- ex esposo y no fue la última, ni con Lalo, ni que fui infiel. Luego vendrán otras confesiones.

Novia Promotora

Hola, les cuento mi novia tiene 23 años y es una rubia petisita flaquita con un lomazo terrible. Se hizo las tetas y laburó algunas veces de promotora y hacia desfiles en boliches, pero ahora consiguió un laburo en el área de marketing de una empresa de indumentaria y colgó todo lo otro. El tema es que cuando ella tenía los otros laburos a mí me calentaba muchísimo que ella se vistiera muy perra, con calzas súper metidas en el orto que le translucían la tanguita, minishorts, o minis muy cortitas…la típica ropa que le hacen poner para calentar flacos, y yo me ponía al palo al ver como todos se la querían agarrar y se sacaban fotos con ella abrazándola y metiéndole alguna mano más de lo debido….yo después me mataba a pajas imaginando que la manoseaban toda y cosas por el estilo.
Cuando cambio de laburo el sexo se enfrió bastante porque me faltaba todo eso que me generaba tanto morbo, ella se dio cuenta que algo no andaba bien y en una charla le termine confesando mi fantasía. Al principio pendo que la estaba jodiendo y que todo era para ver como reaccionaba, pero al darse cuenta que lo que le decía era en serio ella me termino contando que extrañaba todo ese histeriqueo y excitación que provocaba que la hacía sentirse más sexy. Charlando y con el tiempo se nos fueron ocurriendo juegos para recuperar la pasión. Al principio yo la vestía muy putita y nos íbamos a algún boliche a que ella calentara flacos, al llegar nos separábamos y yo veía como se la encaraban y ella los calentaba mal, en algunos casos bailaban y hasta se dejaba apoyar un poco. Cuando volvíamos a casa nos matábamos en la cama. A medida que iba pasando el tiempo cada vez nos empezaba a gustar más y los juegos se empezaban a poner un poco más morbosos. Yo me anime a pedirle que se tranzara a algún flaco, ella no quería, pero al final luego de insistir bastante termino aceptando. Eso fue algo que hizo un click, ver como otro se la tranzaba y la manoseaba toda a metros de donde yo estaba me puso a full, ver como la apoyaba y le metía mano contra la pared mientras le comía el cuello y ella le acariciaba por encima del pantalón me hacía poner la pija como un garrote. Al rato cuando volvió conmigo estaba como loca, le metí la mano por la tanguita y estaba totalmente empapada, nos empezamos a besar y el saber que otro había estado con ella me volaba la cabeza, ella me empezó a tocar y vio que estaba al palo mal, me la frotaba mientras me decía con carita de puta “No sabía que te gustaba tanto ser un cornudo” y con esa frase me acabe en los pantalones. A partir de ese día todo cambio, me manda mensajitos los viernes desde el laburo diciéndome “Preparame la ropita que esta noche salimos y te esperan cuernos”, hay veces que yo la llevo hasta la puerta del boliche y me vuelvo a casa porque ella me dice que puede ser más putita si está sola,
A veces cuando la llamo para ver cómo anda, me dice “ahora no puedo estoy ocupada, en un rato te llamo” y después me cuenta que estaba con un flaco. Cuando vuelve a casa me encantaba recibirla y chuparle toda la conchita mojada mientras me cuenta como me hizo cornudo y lo mal que se portó. Algunas veces me llama y me dice que la están llevando a casa así que yo la espero espiando atrás de la ventana y miro como se despiden dentro del auto y ella les hace una paja enfrente de la puerta de casa, eso me da un morbo terrible, porque además cualquier vecino la puede ver y darse cuenta de lo cornudo que soy….
Hace tres semanas más o menos la había llevado a INk, y a eso de las 6 am me llamo para decirme que me tenía una sorpresa, que la fuera a buscar. Cuando llegue la vi que estaba con un flaco a los besos, no sabía qué hacer, me quede helado…ella al ver el auto lo agarro al pibe de la mano y se empezó a acercar, abrió la puerta de atrás y se subieron, ella le dijo que ya había pedido un remis para volverse a la casa, pero si quería cambiaban de destino, yo todavía no podía reaccionar, el flaco me dijo la dirección de su casa y yo arranque el auto.
La situación era increíble, yo estaba viendo como manoseaban a mi chica en mi auto, mientras la llevaba a la casa del flaco para que se la coja. Cada tanto mientras se lo tranzaba cruzábamos miradas con mi chica por el espejito que me ponían a full, era como que me decía “te gusta cornudo que sea tan puta, no?”
Cuando llegue a la dirección que me había dicho el flaco, se bajaron los dos y mientras caminaban hacia la puerta mi novia se dio vuelta y con una cara que dejaba ver lo caliente que estaba me tiro un besito y se quedó mirándome como esperando que le diga si seguíamos con eso….yo me le quede mirando un segundo, le mande otro beso y arranque el auto.
Esa noche fue la más larga de mi vida, sentía una mezcla de nervios, celos, excitación, era terrible, no podía dormir me la pasaba pensando en lo que estaría haciendo, la llame un par de veces, pero no me contesto….
A eso de las 11 de la mañana me manda un mensajito diciendo “Estoy muerta, ya voy para casa, preparate que te llevo regalitos”, yo me puse como loco no podía esperar más quería que ya estuviese conmigo y me contara con lujo de detalles todo lo que había pasado..

La novia era puta!

A Laura la conocí hace cinco años. Por entonces con un amigo de la Facu (estudié relaciones públicas) habíamos armado una agencia de eventos y promociones. Yo ponía la parte organizativa y Leo, que siempre fue el langa, las promotoras y las modelos.

Ella entonces tenía 18 años y venía a hacer algunas promociones. Como la guita decía que no le alcanzaba le sumamos algunos desfiles en boliches, que Leo ya armaba desde hace un tiempo.

A mi la mina me encantó desde el principio. Tiene unas gomas increíbles y naturales, un culito redondo divino, pero lo mejor son los ojos verdes de gata y la boquita chiquita pero carnosa.

Y así fue que le tiré los galgos varias veces. Pero siempre reboté porque la mina tenía novio y según ella era “la mina más fiel del mundo”. De hecho no paraba de hablar del novio, y a los meses de trabajar en la agencia desapareció porque el pibe la celaba.

Volvió al año y medio. Había estado trabajando de vendedora en un local de ropa y se había quedado sin laburo. Y nosotros estábamos en noviembre, a full de pedidos, y enganchó otra vez.

Ese verano la llevamos a Pinamar para hacer promos en un parador y desfiles en boliches. Otra vez la tirotié. Y como a la semana nos transamos en un boliche. Pensé que me la garchaba ese día o el siguiente, pero otra vez me quedé con las ganas. Le daba culpa por el novio….

Y después de ese verano desapareció otra vez. Se puso un local de ropa propio. Otra que le salió mal. Y hace un año y pico, volvió a trabajar con Leo: yo ya estaba fuera de la agencia porque había conseguido trabajo en una empresa grosa.

Cuando la vi, evité ir otra vez al pie: ya había rebotado dos veces. Así que me hice el duro, incluso cuando supe que se había separado del novio y estaba sola. Había histeriqueos de parte de ella ahora, y volvimos a darnos unos besos, pero ahí quedó.

Y como al mes se puso otra vez de novia, con un amigo de Nacho (mi mejor amigo), que por carácter transitivo es mi amigo. Ella siguió histeriqueando cada vez que nos veíamos en un boliche, pero si yo avanzaba un cachito ella me tiraba en seguida un “portáte bien que ahora estoy con Matu” (Matías se llama el novio).

“Ok, matáte”, pensé, y la corté. Yo tenía otras historias y tampoco me hacía falta. Hasta que hace un mes me cayó una bomba.

Desde hace un año estoy a cargo del área de marketing y publicidad de la empresa. Y soy, para bien o mal, al que recurren los gerentes de ventas y finanzas cada vez que quieren quedar bien con un cliente. La frase es “regalo empresarial”. O sea, quieren alguna pendejota putona para mandar.

Y así fue que hace un mes me llamó Juan, gte comercial, para pedirme una nenita para un brazuca que venía a Buenos Aires y nos iba a comprar no se cuanta mercadería. Yo respondí agarrando el celu y llamando a mi amigo Leo, que desde hace rato tiene unas cuantas modelitos que de vez en cuanto ofician de putitas vip.

-Te llamo porque me pidieron una mina para un brazuca que viene. Quieren algo top, ¿qué tenés?
-Lo que ya sabés: Mariela, Flor, Pia, Caro…
-¿Nuevas?, pregunté sin levantar la perdíz porque justo entraba mi asistente a la oficina…
– Stefi la rubia que viste el otro día, Laura…

Tardé en procesar, poniéndole a cada nombre una jeta. Hasta que el bocho hizo clic, y caí. “Qué Laura, la que yo conozco?!”, pregunté subiendo la voz.
-Si boludo, pero no digas nada!

No lo podía cree. La mina que se la daba de fiel y difícil laburando de trola. Se lo dije. “Mirá la puta, siempre se hizo la estrecha…”. “En serio boludo, no digas nada que el novio obviamente no sabe y si se entera se me puede armar quilombo…”, me contestó. “Porqué, vos te la pasaste?”, le pregunté. “No gil, pero yo le acerco clientes, y el novio es uno boludo que si se entera me puede generar un escándalo y no estoy para eso”. “Ok, se entendió”, le dije, “quedate tranquilo que no se lo cuento a nadie”.

Obviamente el impulso fue cortar y llamarlo a Nacho como un pelotudo. Pero lo pensé dos veces y desistí. Y en vez de eso idee un plan para sacarme la leche de tantos años y garchármela.

La mina cobraba mil dólares (puta recontra cara), y la otra que le íbamos a mandar al brazuca también (Stefi), pero le pasé a Juan dos lucas, y la empresa me pagó la fiesta.

Pero sí gatillé la habitación en el mismo cinco estrellas que paraba el brazuca que me dolió us$ 250. Lo llamé a Leo y arreglé. “Mandá a Stefi y Laura a las 10, te paso el número de las habitaciones, la guita la tenés a las cuatro, pasála a buscar”.

Cuando se vino por la oficina aproveché para sacar más datos. Ahí me contó que la mina le había venido a decir que estaba cansada de ver como otras ganaban 4 o 5 lucas verdes por mes y ella hacía $3500 pesos con los desfiles. Que se quería mudar sola (vivía con la vieja), que se quería comprarse un auto.

Leo la había mandado primero con sus clientes para ver cómo funcionaba, y después le había armado un par de viajes a Dubai y México (yo ya había visto las fotos de eso en el face de ella y ya me había resultado raro porque son destinos típicamente gateros).

Ahí había ido con Mariela, una que Leo se garchaba (free) y que es recontra trola, y ella le había contado detalles. Parece que Lau al principio no quería arrancar, pero que al final se había ido soltando y en México (el viaje más reciente), habían fiesteado a lo locas, garchando las dos con un tipo, las dos con tres tipos, y torteando las dos para un millonario que había pagado 5 lucas por un show lésbico sólo para clavarse una paja.

Con toda esa data convertida en imágenes en mi capocheta, estuve alzamendi el resto de la tarde. A las seis no pude más y dejé la oficina y me fui para el hotel. Me pasé por el spa, cené, y miré tele hasta que se hizo la hora. Diez y diez golpearon la puerta. Despacio, repasando lo que iba a decir fui a abrir.

Apenas nos vimos me quedé sin palabras.
-Vos qué hacés acá?,- me preguntó.
-Vos qué haces acá…,- contesté actuando sorprendido.
-Me mandó Leo-, respondió con la voz fallándole y poniéndose colorada.
-Bueno pasá…,- dije corriéndome hacia un costado. Ella avanzó con la cabeza baja. Se la notaba desorientada, se ve que era un baldazo. No se lo esperaba ni a palos.

-Vos estás acá, en ésta habitación?,- preguntó como queriendo entender.
-Sí.
-Pero me dijo que tenía que ver a un brasilero.
-Si, el brazuca es un cliente nuestro, de la empresa, pero al final no viajó, y como ya estaba la habitación y todo pago (recalqué por las dudas para que no se pudiera echar atrás), decidí aprovechar.
Levantó la vista y me miró sorprendida.

-La verdad, no sabía que eras vos la que venía…,- dije como para suavizar, -nunca me dijo los nombres.
-Lo voy a llamar-, contestó abriendo la cartera.
-Para qué?, retruqué medio enojado, no quería que se me fuera.
-Para que cancelemos.
-Porqué?, pregunté haciéndome bien el boludo.
-Porque no voy a garchar con vos…
-Porqué no?
-Porque lo conocés a mi novio…
-Y?
-No dá boludo…, dijo esbozando una mueca que devino en sonrisita (muy alentadora dada la tensión hasta ese momento)
-Mirá,- dije acercándomele hasta quedar face to face, -ya estás acá…,- agregué con cara de chanta (la mía bah) agarrándola de la cintura (llevaba un vestido negro de lycra al cuerpo, zapatos negros, cartera negra y el pelo tirante en una colita.

-Déjame hijo de puta!!, dijo cambiando el tono por enojada.
-La puta sos vos,- le contesté juguetón pero bardero agarrándola con más fuerza por el culo y trayéndola hacia mi.
-Soltáme,- dijo subiendo la voz

La solté y caminó dos pasos hacia atrás pero seguía mirándome para ver qué iba a hacer yo.
-O sea que te podes garchar a otro todo bien, pero con migo no… eso es una boludez (hice una pausa para que lo pensara). Si querés andate, pero yo vine a garchar y odio quedarme con las ganas. Andáte,- le dije,- pero mañana se enteran tus amigos y tu novio de qué trabajás

Se quedó callada. “Lo llamo a Leo y le digo que te mande otra mina y listo”, dijo casi en un pedido después de unos segundos. Se había cagado en las patas la pendeja. Aproveché. “No, ahora te quiero a vos, por algo se dio así… y me voy a dar el gusto de sacarme las ganas de cojerte que vengo juntando hace años”.

La frase le pegó. No le di tiempo a pensar y me le fui al humo, la agarré otra vez bien fuerte y le comí la boca. Se resistió dos segundos pero al final aflojó la boca y dejó entra mi lengua, y dos segundos después me estaba transando ella a mi.

Adrenalina a full y la pija que pegó un saltó, le manotié el orto y le subí el vestido palpando su cola apenas cubierta por el hilito de la tanga (que después comprobé, era parte de un conjunto negro y aleopardado de Playboy).

Al minuto o algo así me separé para tomar aire. Nos miramos. “Te quedás entonces?”, pregunté chistín. “No me queda otra”, dijo con voz de resignada, pero no le creí. Era parte de su histeria.

-Mirá, hagamos una cosa, me hacés un pete, cinco minutos, y te vas…,- dije con mi tono chanta como si fuera lo más natural…
La solté y caminé un paso para atrás mientras me desabrochaba el pantalón y sacaba la chota dura que quedó mirando al techo.

-Acá querés?,- preguntó entrando en su rol de puta complaciente.
-Sí, dale,- dije entrando en mi rol de “yo soy el que paga”.
Se arrodilló en la alfombra y dejó la cartera a un lado (todavía la tenía en la mano, y me di cuenta que por suerte ella nunca había tenido tiempo para pensar demasiado. “Ya está”, festejé en mi cabeza).

Me agarré la verga y se la puse a la altura de la boca.
-Dale, abrí la boquita …
Se la apoyé en los labios y ella me miró provocadora desde ahí abajo (cosa que me vuelve loco). Hizo trompita como dándome un besito y ahí se quedó. Me quería poner más loco y lo logró.
-Dale que ténes una cara de chupapija que no se puede creer,
dale abrí la boquita…
Abrió un poquito la boca, sacó la lengüita y me chupó la cabeza.
-Eso, trágatela que es tuya…,- dije caliente mal.

Y entró a mamarla, primero la cabeza, pasándole la lengua, y después el resto de la pija, mojándomela toda con su saliva. La muy puta se metía y sacaba la poronga de la boca haciendo ruido como de sopapa. Además ladeaba la cabeza para que le entrara de costado y se le inflaran los cachetes con la cabeza de mi chota. “Qué trola chupapijas!”, pensé.

-Eso, trágatela toda puta!!!!!!
-Aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhh, sssssiiiiiiiiiii, chúpala puta, chúpala, que linda boquita que tenés…., – entré a decir perdiendo el control y soltando la lengua para decir todas las guarradas que se me iban cruzando
-Eso puta, ponémela dura que te quiero taladrar la conchita y el culito,- le escupí sin pensarlo. Le había dicho que era un pete y se iba. Pero estoy seguro que ni ella se lo había creído.

Cuando se cansó se la sacó de la boca pero siguió con una paja.
-Escupíme la cabecita y pajeáme despacito…, le pedí.
Y lo hizo. Cuando sentí el jjjjuaptu y ví el salivazo en la pija me volví loco, Qué putaaaa!!!!

La verga se me puso a tope y super gruesa, lo que parece que la calentó porque se la volvió a comer como loca. Mientras me la chupaba, bajé una mano y empecé a tocarle una teta, se dejó, entonces le saqué la otra para afuera. Jugaba con los pezones que se iban parando entre mi pulgar y el índice. Después le saqué mi pija de la boca y se le pasé por toda la jeta.

Ella se dejó, me agarró nuevamente la pija y se la empezó a comer de una manera animal, hasta que le dije: “pará, pará, pará ahora me toca a mí”. Tenía las dos tetas afuera pero quería ponerla en bolas del todo. La levanté, la di vuelta y y la puse apoyada contra la pared. Le subí el vestido, le corrí el hilito aleopardado de la tanga que tenía puesta, y le miré el culito.

Tenía la colita manzanita y bien dura. Así que agarré los cachetes con las dos manos y los separé para pispear mejor. Tenía el asterisco divino, rosadito, cerradito, pero no súper apretado.
-Mmmmmmm, que lindo culo que tenés…Qué rico culito…mmm…te lo voy chupar todo,- le dije y le gustó porque me lo paró más. Le encantaba provocar a la guacha. Le bajé la tanguita y empecé a lamerle el culito.

-Aaaaaaaahhhhh…,- dijo festejando mi langüetazo al upite.
-Ayy si, que lindo culo puta…,- la cebé. No hacía falta. Ya estaba completamente húmeda: lo descubrí a los dos segundos cuando con mi dedo índice empecé a trabajarle la rayita hasta el clítoris.

Ela empujó su cola contra mi cara que se hundió entre esos dos cachetes hermosos, y empecé a comerle esa concha sin parar. Le chupé absolutamente todo, el culo, el clítoris, le metí un dedo mojado en el culo… Entonces me incorporé y la di vuelta y me la transé con ganas.

Ella me chupó toda la lengua, después se separó, y me clavó los ojazos verdes. “Me vas a coger, pero sólo hoy, sí?”
“Ok” y pensé, entonces te voy a coger a lo bestia. Me sacó las ganas y ya. Nada de romance pelotudo.

-Chupámela un poquito más y dejámela dura como antes,- le pedí
Ella se arrodilló otra vez y agarrándola se la fregó por los labios.
-¿Te gusta mi pija?
-Si, es muy linda,- contestó mientras agárrame las bolas me pajeaba la verga. Y se la volvió a tragar.
-Es increíble lo perra que sos, me encanta como la chupas, te voy a romper toda pendeja, me encanta que seas tan trola.
Ella me miró, se veía que le gustaba verme sacado.
-¡Me calentaste mal hija de puta, me pones a mil, te quiero recontra coger!, dije levantándola y tirándola en la cama.

Me saqué los pantalones y todo el resto mientras ella se arrancaba el vestido y se soltaba el corpiño. Me le fui encima a esas tetas naturales pero duritas que tenían los pezones parados como dos timbres. Me la iba a clavar ahí pero ella me empujó a un costado y saltó de la cama. Fue hasta la cartera y volvió con un forro.

Se subió a la cama, me lo puso ella después de abrirlo de un mordisco, y se sentó encima. Se la calzó y empezó a cabalgarme. Estaba mojada pero tenía la concha apretadita la nena.
-Que cerradita que la tenés.
-Soy una nena, qué te pensaba.
-Nos digas boludeces y cabálgala así que me gusta putita.
Se rió.

-Te gusta tenerla así…?, le dije cuando empezó a acelerar la cabalgata y entro a apretar los labios para contener los gemidos.
La abracé y la traje hacia mi y giré para quedar yo arriba. Y con sus piernas bien abiertas le entré a serruchar la concha.
-Eso nenita, abrí bien esas patitas…,- le tiré. La trola se las agarró por atrás de las rodillas para quedar con la concha bien para arriba y toda abierta. Además esto hacía que se la metiera hasta el fondo. Mi garcha no es terriblemente larga, pero si bastante gruesa. Y ella la sentía contar la paredes de su conchita apretada.

Cuando vi que se cansaba y empezaba a aflojar le puse sus piernas sobre mis hombros y seguí bombeándole la argolla. Se mojó toda y se empezó a escuchar ese “plap, plap, plap” típico de rebote de los huevos contra su conchita y culo empapados.
-Ya sabía que te iba a gustar putita.
-¿Te gusta puta? Contestá, ¿te gusta?
-Si me gusta. Me gusta mucho…
-Qué pendeja trola que sos…

Cuando se la mandaba a fondo vi que se le dibujaba una mueca de dolor. Pero no paré. Por el contrario, se la enterraba más fuerte. Con bronca. Pero le gustaba que se le revolviera al salir.
-¿Te duele mucho bebé?
-Aaaaaaaahhhhh, sssssi, dameeeeeee
Sentí un chorro en mis huevos, como si se hubiese meado,
la muy puta mojó todo, las sábanas, mi verga, todo.
-Así, seeee, acabáme todo puta, que linda concha toda mojadita que tenés como me gusta rompértela toda.

La abracé y la besé. Me chupó la lengua y me mordió el labio.
-Me haces calentar como la puta madre, mi pija no se baja…,- le dije contento y sorprendido por lo bien que se había relajado.
-Me muero de ganas de seguir dándote, me encantás…,- agregué antes de volver a besarla. Despué salí y me pare al pie de la cama.

-Ponéte en cuatro perrita…
Se puso con el culo parado mirándome por sobre el hombro. Agarré la pija por la base y se la acomodé. Estaba claro que ella también quería más. Y podía ver como mi verga entraba en esa concha que tanto había imaginado, soñado y deseado.

Sus tetas colgaban y se bambaleaban, y yo le decía al oído: “te gusta como te cojo? te gusta como te la meto”. “Si dame, dame más, dámela toda, cojeme fuerte”, contestó.

Y yo pensé “siiiiiii, lo hice, lo logré”, sabía que a partir de ese momento me la iba a poder cojer todas la veces que quisiera. Entonces con la calentura que me produjeron esas palabras, la cogí sin parar, hasta que se la saqué. Y me arranqué el forro.

-Vení, te las vas tragar toda. Te voy a bautizar.
Ella se prendió a la mema como un bebé hambriento. Qué bien que la chupa la conchuda ésta, pensaba.

-Si así, no pares, no pares, quiero que sientas mi leche en tu boquita…
Me la pajeaba un rato y se la volvía a comer
-¡Que boca petera tenés!
Mis palabras la calentaban más, y le encantaba chupar pija, era lo que más le gustaba creo. Y mientras me pajeaba, con su mano derecha se masturbaba… cuando la ví fue la gloria.

-Eso, dale así, sácame la leche, puuutttta,- fue lo últmo que dije antes de empezar a tirarle chorros de leche. Se tragó la primera descarga sin pestañear. “¡Así puta de mierda!”, grité acabando. Pero después uno de los chorros fue a pararle a la garganta y le dio arcadas y se la sacó. Mi pija seguía despidiendo semen, que fue a pararle al pelo y la frente.

No sabén lo que es acordarme hoy de esa carita de pendejota bañada en leche. Me clavé unas cuantas pajas después con esa imagen mental.

Después se levantó y toda manchada y se fue a lavar la cara al baño. Yo me miré la pija semidura y me sentí el mejor. La fui a buscar al baño, ella estaba frente al espejo. La apoyé de atrás. Le besé el cuello y le manotié los pezones.

Me di cuenta que le gustaba que le mordieran el cuello y eso hice.
Tiró la cabeza para atrás en signo de que estaba disfrutando pero después se sacudió. “Ayy, no, basta, basta!”, pidió. “Basta ya está”, agregó. Yo no había dejado de acariciarle las tetas.

“Esto se termina cuando yo diga”, le retruqué. “Todavía me queda mucha lechita para darte”. Era vedad, los huevos se me habían vuelto a tensar. Y sentía la pija volver a la vida.

Entonces me arrodillé en el piso del baño y quedé otra vez con la cara a la altura de su culo. “Cómo me calienta ésta cola”, le dije, y la muy trola me la paró otra vez.

Se ve que le gustaba que se la comieran y eso hice. Le pedí que se inclinara sobre el lavatorio y empecé a lamerle el culo, y meterle uno y dos dedos, primero por la conchita, y después por el orto.

“Qué haces?, qué haces?!”, me increpó. “Quedáte quieta… Como es la primera y única vez que te voy a coger, me voy a dar el gusto de hacerla completa y te la voy a meter en el culo”, le contesté. Y otra vez le comi el orto, hundiéndole a fondo la lengua. Me la cojía con la lengua y le encantaba. Mi jeta se clavó en eso culo carnoso.

“Ayyy no, no, no, que hijo de puta que sos… ayy sos una mierda, sos una mierda, ayyy hijo de puta, hijo de puta, ayyyy que bien que me chupas el culo, ahhhh sos un hijo de puta”, largó excitada.
Yo copado me paré de una y con la pija en la mano y sin forro se la enfilé al culo. “Ahora putita de mierda, respira hondo” (de todas las veces que lo había imaginado, las palabrotas me salían solas).

Ella gritó y me pidió que parara. “Así no puedo, no puedo, no me relajó. Vamos a la cama”, pidió. La seguí. Se puso en cuatro, se chupo los dedos y se masajeó solita el culito. “Ponéte un forro”, me pidió al verme con la vista clavada ahí, la pija en la mano, y en plena paja. Le hice caso. Mientras, ella se aplicó otra dosis de saliva en el agujero.

No podía más y me le fui al humo. Ella mordió las sábanas y su cara se puso colorada por el dolor. A mi me daba tanto morbo que empujaba más adentro y veía como mi verga se perdía en ese delicioso agujerito. Ella lo apretaba para frenarme pero a mi las contracciones del culito me apretaban la pija y me la ponían más dura

-Estás apretadita puta, pero te lo voy a dejar abierto!, le dije.
Ella gruñó de dolor.
-Relájate bebota, porque te voy a romper el orto y lo sabes, así que lo mejor es que no te duela tanto, porque yo te voy a coger por más que te estés muriendo del dolor, sos mi puta y vas a hacer lo que yo quiera.

Se ve que entendió porque respiró hondo un par de veces como para aflojarse y yo le di unos segundos de paz. Después empujé lo que faltaba por meter.
-Qué lindo orto que tenés, mira como se traga toda mi pija, la tengo toda adentro!

-Vas a ser mi perrita, a partir de hoy te voy a cojer seguido”, le dije al oído y terminé de metérsela hasta el fondo del culo. Su cara era para un video. Su boca estaba entreabierta tragando aire. Los ojos apretados. Colorada y transpirada. Las uñas clavadas en el colchón. Yo me incorporé y agarrándola fuerte de las caderas empecé a serrucharle el orto.

-Aaaaaaaaaaa, ayyyyyaaayyyyy, nooooo, nooo, no, noooooo, ayyyy para, para, no puedo, no puedo, no puedo, me duele, ayyyyy hijo de puta para. Me está matando….

La puta no pudo quedarse más callada. Gritó y puteó pero no logró zafarse. Cuando se fue para adelante yo me le tiré encima aplastándola con mi peso. Se sacudió pero me le afirme y la seguí culeando, le estuve dando así por un minuto hasta que mi pija se tensó toda y llenó el forro de leche.

Después me le desplomé encima. Le di un par de besos en la espalda. Ella tenía la cara tapada por el pelo. Después me salí despacio. Ella seguía quieta sin decir nada. Yo seguía sacado. Me saqué el forro y le tiré la leche que había adentro arriba de las nalgas.

Ella no dijo ni mu. Me bañé. Después pasó ella al baño sin decirme nada. Caminaba raro. Me dio por reirme pero al toque me dio culpa. “Soy un hijo de puta”, me dije. Yo sabía que había estado un poco violento pero por otro lado estaba satisfecho.

Cuando salió del baño yo miraba la tele. Ella juntó sus cosas, se vistió, y se fue dando un portazo. Yo ni la seguí. Al día siguiente me desperté en el hotel y no podía creer lo que había pasado. Fui a trabajar esperando la tormenta que nunca llegó.

A los dos días lo llamé a Leo y le conté. La mina no le había dicho nada. Me putió primero pero después me dijo “hay que reconocer que la hiciste bien guacho”. Y con esa frase me dieron ganas de repetirlo. A la noche la llamé para ver cómo estaba.

“Para qué me llamás?”, me preguntó enojada. “Perdonáme, estaba recaliente, me saqué”, le dije. “Sos un forro, no te quiero ver más, me entendiste! Sos un violador hijo de puta!”. “No digás boludeces, que hasta la chupada de culo venías entregadísma, además tampoco te tuve que insistir tanto para que me entregaras el orto…”.

No me dejó terminar y me putió hablando encima, pero no me cortó. Y así seguimos por un rato hasta que se cansó de decirme de todo. Yo fui bajando el tono. “Perdonáme si te lastimé”, le dije. “Sé que estuve zarpadísmo pero a mi me encantó”. Agregué que había sido la mejor cojida de los últimos tiempos. Que era la mejor puta que había pagado en mi vida. Y ahí quedamos.

A la semana lo llamé otra vez a Leo, y le insistí para repetirlo, esta vez con la derecha de él. “Si la mina se va, se queda con la guita y no hay reclamo”, me dijo. Acepté. Cuando abrí la puerta del hotel donde había quedado, ella se sorprendió otra vez. Pero se rió. “Esta vez suave plis”, dijo y me dio un beso.

El Donante perfecto

Llevamos casados 15 años, ella no es muy atractiva pero es buena en la cama, aunque a veces le lleva tiempo llegar a los orgasmos, llegando yo antes, dejándola insatisfecha por la ansiedad de ella de quedar encinta, siempre me preocupo el tema y si me pregunto si sería igual cogiendo metiendo bola con otro, le he propuesto hacer tríos pero me dijo de plano que no, que jamás se acostaría con otro estando casada, frustrando mis deseos pero esto me propuse que algún día eso cambiaría…

Me olvide de esos turbios deseos y paso un tiempo, queríamos tener un hijo y no podíamos ella estada desesperada quería ser madre era yo el de los problemas y eran practicamente insanables, no podíamos pagar un inseminación in vitro, no podía costearla y no me animaba a decirselo.
Caí en un estado grande de Stress.
Me fui al trabajo.

La guardia del hospital era al siguiente día, fin de semana mediados de mes,…
aburrida, tranquila me toco de asistente un enfermero nuevo al que no conocía, alto, atlético de unos 30 años era atractivo y sus manos eran llamativamente grandes enterándome luego que había sido el golero de un equipo de 2da división.

Paso el tiempo no había pacientes y empezamos una conversación que giraba en torno al sexo su curiosa fantasía me llamo la atención, él quería follarse una mujer sin que ella lo viera, el hombre era muy tímido y no se motivaba si sus parejas lo miraban las cogía a todas de perrito.

Le conté mi fantasía y los complejos de mi mujer, cambié un poco la realidad omití lo de la esterilidad, para mis adentros pensé(¡podría cumplir dos sueños!) y surgió una idea.

Hicimos un plan una lista de materiales a comprar y una dirección de hotel.

Le pedí a Aníbal el enfermero que se hiciera un estudio de enfermedades venéreas pues con mi mujer no usamos condones nunca.

El estaba sano como un roble.

Llegue a casa y le propuse a mi mujer un fin de semana romántico fuera de casa, paseo, cena y sexo ella aburrida de la rutina dijo sí encantada.

Llegó el día estaba impecable perfumada, rasurada y depilada al 100% como sabe que me gusta a mí, con un vestido bonito.

Durante la cena le puse en su bebida Spanish Fly , un afrodisíaco me dijeron en el sex-shop que era bueno, necesitaba tenerla muy caliente para poder proponerle nuevas ideas, 30 minutos después salimos hacia el hotel, la droga empezaba a actuar, en rincón del hotel esperaba Aníbal con la filmadora entraría en la habitación 20 minutos después que nosotros.

Estando ya dentro, al lado de la cama entre besos y caricias le propongo que para aumentar los otros sentidos, le iba a tapar la vista con un pañuelo negro y atar las manos a la espalda suavemente, mentí!!!.

Ella accedió no muy convencida, le ate las manos con unos nudos imposibles de soltar.

Le cubrí la vista también, en eso entra silenciosamente Aníbal, cámara en mano, enciende todas las luces, sonríe se acerca, yo desnudo lentamente a mi mujer, la dejo en un conjuntito blanco de ropa interior casi infantil, Aníbal traga saliva.

Tomo la cámara de manos del enfermero y le dejo que el le saque la bombachita y el sujetador, veo como se muerde los labios y le tiemblan las manos al chico.Descubre su conchita rosada y sus grandes tetas, un bulto crece en el pantalón del deportista.Le devuelvo la cámara.

Ahora soy yo, le masajeo sus tetas, le lamo su raja , que bien huele!!

Le meto 1,2,3 el puño entero estaba muy mojada, él me hace señas de que le abra el coño que quiere filmarlo, la imagen de esos grandes labios rojos abiertos húmedos, rasurados y los pedidos de mi mujer para que la penetre lo ponen a 100, el chico se desnuda,!Dios!.

-“! Vamos cógeme yá ¡”-, rogaba ella.

Su pene como sus manos era enorme, 20 cm., 4 de ancho ¡un cañón!.

Por las dudas se pone un pasamontañas de motociclista para ocultar su rostro a la cámara y ayuda a contener su rápida respiración producto de la excitación del pibe..

Se acerca a la cama y me da la filmadora , ocupa mi lugar, revisa las ataduras de mi mujer ella sin saberlo sigue el juego y deja atar sus manos a los barrotes de la cabecera de la cama , le pone dos almohadas bajo el vientre, su culito queda en pompa y su cuerpo inclinado hacia abajo apoyada su cabeza en el colchón, él le queda mirando unos segundos extasiado por la perversa imagen delante de mi mujer desnudita a su merced, inmediatamente, le abre con sus grandes manos, le chupa la concha, que no se enfríe la penetra con su lengua, mordisquea su clítoris, ella me pide penetración y el con rudeza le abre las piernas al máximo ,lo necesita su verga que es exageradamente ancha y la necesita bien despatarrada, sacandole quejidos e insultos a ella el responde azotándole las nalgas.

-“!Hay bruto!”-grita.

-“¡ Desátame,que esto así no me gusta así, me quiero ir a casa!”-, forcejea y se entra a mover luchando con las ligaduras y queriendo salir de la cama, suelto la filmadora y sujeto las caderas de ella siempre cuidando de no apoyar mas de dos manos a la vez en su cuerpo, separo sus nalgas, Aníbal apunta su glande al coño de ella que se mueve empuja para adentro lentamente su miembro desaparece en su interior ella gime.

-“!Ahh, degenerado, perverso¡”-.

El entra a moverse con grandes y ritmicos golpes de cadera, ella se tranquiliza y se queda mas quieta, la suelto, agarro la cámara saco espectaculares primeros planos, pasan unos minutos y ahhh! Ella empieza a gozar el coito y llega a su primer orgasmo luego el segundo.

-“!Ahhhhhhhhhh,aaaaaaaahhhhhhh, que riiiicoooooooo, acaaaaaabooooooo¡”-, grita ella.

-“!Parà que me duelen las piernas ¡”-, gime ella y esto lo excita mas a él que aumenta el ritmo, es una penetración profunda y su pene pega en el útero de ella.

-“Basta que me duele !!No! No! No! y ahhhhhhhhh!!”- grita al llegar el tercero, los gritos de mi mujer se convierten en ruegos, yo nunca había visto a mi mujer llegar a tres orgasmos de corrido, sudaba, él haciendo caso omiso a sus suplicas y sin sacar su polla del coño de ella coge un dildo untado en crema y chup con un golpe seco lo introduce el el culo de ella que grita.

-“Huyy!!Nooo!! sacá eso, por ahí no”- y entra a mover el culo como para liberarse de ese gran objeto, estos movimientos masajean el pene y de repente…

-“!Aaaaaaaaaaaaahhhhhh¡”-, el orgasmo, más largo que he escuchado acompañado de contorsiones,convulsiones y contracciones, anuncian la llegada de un 4to e intenso,orgasmo acompañado de una gran cascada de semen que llena su útero invade sus ovarios, llena su vagina y mancha sus labios de blanco chorreando por sus muslos, manchando las sábanas de esperma, él ahoga su grito clavando sus manos el las nalgas de ella, mordiendo su espalda, como si ese polvo hubiera sido insuficiente.

Esos gritos se escucharon sin lugar a duda fuera de la habitación del Hotel, un orgasmo escandaloso que lo excita, su pija se pone tensa,crece, continúa como un animal que pretende asegurarse la especie y que su hembra quede preñada, entre llantos ella ruega

-“¡Para!”-, gimotea ella, chorreando sudor y semen.

-“! Por favor si quieres te hago una mamada y te corres en mi boca!”-, suplica ella, él ignorándola ahora la toma de sus tetas por debajo del cuerpo le pellizca sus pezones respira en su nuca y continua embistiéndola y con cada golpe desplaza y salpica semen de la anterior corrida, hasta que la insemina nuevamente, ¡Espectacular!.

El retira su verga ya flácida y goteante, baja de la cama yo sigo filmando mi mujer jadea, gime y suda a mares, huele a hombre , chorrea leche, su concha esta escarlata y blanco , en sus nalgas están los dedos marcados de Aníbal y en su culo tiene metido el plug, excitado pero no asqueado subo a la cama le saco el plug y trato de meter mi polla ella grita

-“!No más porfa!”- amenaza con el divorcio, yo dudo pero Aníbal suelta la cámara le toma las nalgas sujetándolas y separándolas dejando el dilatado y lubricado, agujero de su culo a la vista con una mirada me indica que no le haga caso y que la encule de hecho.

Ella se mueve muerde el colchón y llora pero no demasiado tampoco quiere que por los gritos el administrador del hotel entre la pille en tan bochornosa situación.

En 2 minutos me corro llenándole las entrañas.

Aníbal se va en silencio, apaga las luces entonces yo la desato ella entre fatiga y jadeos, sucia, sudada, agotada , chorreando semen por doquier, inseminada por un extraño sin saberlo, se hace un ovillo y se duerme.

Al otro día aún el hotel se despierta y me dijo entre insultos

-“!Animal,bruto, me has lastimado ¡”-.
-” Pero fué una noche sensacional, ¿que tomaste para rendir tanto?”-, agrega ella.

Río no le respondo y nos vamos con un hambre loca a desayunar.

Antes de irnos un sonriente administrador nos pregunta con clara doble intención.

-“¿Lo pasaron bien?”- con risa socarrona, sin dudas vio a Anibal salir de la habitación.

Lo imagine al tipo espiando por la mirilla de la puerta.

Mi mujer se ruborizó al toque.

A la semana me dejan la tarjeta SD de la filmadora en mi vestidor del Hospital.

En casa una mañana al cabo de mes y medio, ella comprobó contenta que estaba encinta, no puedo ocultarle mas tiempo la verdad, le cuento de mi esterilidad,no entiende nada y le muestro la cinta, ella entra en cólera.

”-! Pero ¡…¿Quien es? ,¿Que me hace, hizo? y tú…¿Dejaste que me violara?”- pero al escuchar sus gemidos, sus gritos orgasmos y ver esas vergas entrándole se puso caliente, saltando sobre mí montándome haciendo que me la cogiera metiendo mi verga en su concha re-húmeda y en su fertilizado vientre.

Acariciando su vientre que ya empezaba a hincharse, pensando en su próximo hijo me pregunto mas detalles de Aníbal, que no se los di todos solo bastaba que era guapo y sano, le pregunte si le había gustado como la gozo un desconocido y me dijo:

-“La próxima vez para tener la nena, el donante lo busco yo”-.

Con Anibal no hemos vuelto a coincidir y por su puesto que nunca sabrá que mi hijo es de él.

FIN.

Diana y Alfredo: Amigos de verdad (Parte 2)

Después que mi esposo salió de viaje, ese domingo, sin compromisos que atender, nos quedamos en casa mis hijos y yo, descansando muy rico y esperando el día siguiente de clases. Debo confesar que esa noche, al no haber ninguna actividad, irremediablemente llevé a mis hijos a dormir a las 8 de la noche, para que al día siguiente se levantaran descansados; me fui a mi cama, pero no pude dormir porque en un momento inesperado, me vino a la mente, lo que mi esposo me había dicho sobre Alfredo antes de partir y ….un cosquilleo en mi coñito nació!!……esa imagen y esas palabras, me estaban inquietando y en un momento todo se juntó…..el relato de mi amiga sobre mis confesiones, las palabras de mi esposo sobre su excitación cuando hacemos el amor, imaginándome en la cama con otro hombre, y la imagen de mi amigo …… en ese momento comencé a tocarme tímidamente primero mi desnudo cuerpo y mi coñito….una caricia dio paso a otra y no pude parar…..comencé a masturbarme con una fuerza tal, que sentí un placer enorme, como hasta antes no lo había sentido y sucedió algo muy extraño……..justo en el momento en que tuve mi orgasmo, un destello me hizo perder la visión pero en mi mente, imaginé a mi amigo, montándome como un macho …….y llegue a un orgasmo por más, extraño y prolongado pero delicioso. Después de esa descarga de energía intensa……me fui recuperando poco a poco y una sonrisa pícara se formó en mis labios…….por primera vez, nació en mi mente, la imagen de mi amigo cogiéndome.

Quiero recordarles que Alfredo y yo, nos conocemos desde hace más de 8 años, pero quiero comentarles que nuestra amistad nació de un click silencioso. El primer día de clases de nuestros hijos, el me clavó su mirada y yo se la sostuve, acompañada de una leve sonrisa. Pero hasta ahora les confieso porqué le sonreí: Como hombre me llamó la atención, y yo sé, que como mujer, lo inquieté. Tal vez por esa atracción hacia Alfredo, le permití la amistad y mi confianza y tal vez porque yo le gustaba, él buscó más acercamiento conmigo y, al paso de los años, esa amistad generó una línea muy delgada entre la amistad y…..algo extrañamente íntimo que nos hacía sentir bien cuando estábamos juntos.

Pero a pesar de ello, nunca había pensado en algo sexual con él, hasta ésta noche en que ese orgasmo intenso me lo puso en la mente.

Me dormí llena de placer y así desperté. Al levantarme, me duché y me di el tiempo para depilarme mi coñito totalmente. Pasé a vestirme y quise hacerlo muy atractiva, colocándome una exagerada mini tanga blanca, que solo uso cuando trato de seducir a mi esposo; encima un pantalón blanco también, muchísimo muy ajustado. Creo que cualquiera que estuviera a mi lado, podría admirar totalmente, mi tanguita y mis perfectas caderas. Una blusita pegadita y escotada, para que mi cuerpo se viera muy sensual y mis senos resaltaran muy atrevidamente. Me coloqué unas zapatillas altas y un maquillaje discreto dada la temprana hora. Me gusta siempre salir bien vestida de mi casa, pero ahora, iba más sugestiva….muy sugestiva diría yo.

Al llegar a la escuela, la profesora de mi hija me recordó de un material que había omitido comprar, por lo que inmediatamente me dirigí a la papelería a comprarla, y en tanto, mi mirada volteaba a todo lados, buscando a mi amigo, a quien iba buscando con la intensión de obtener de él, piropos sobre mi persona. Al no verlo por ningún lado, sentí un poco de frustración, pero me dirigí a la papelería y cuál fue mi gran sorpresa que lo encontré ahí comprando también el material que pidió la profesora.

Me quedé un momento parada, y con una sonrisita coqueta, le dije: -Hola –.

Al voltear hacia donde venia la voz, se dio cuenta de quien le hablaba y contestó con gusto – Hola Diana ¿Cómo estás? ¿Qué milagro que te dejas ver!! – me dijo mientras buscaban su material y noté como sus ojos no pudieron evitar admirarme.

-Pues mira, que casualidad!! Vine a comprar un material para mi hija, y te encuentro aqui ehh!!….Que gusto!!!.

– Me da mucho gusto verte también, pero……oye….viene….muy guapa!!!! A donde va usted?-.

En ese momento fije mi mirada en sus ojos, como diciéndole que iría a donde él quisiera, pero solo lo pensé y mi amigo, solo levantó su ceja, situación que aproveche para decirle: – Me hablas de usted??….si somos muy buenos amigos!!!

Lo sentí cohibido y le contesté rápidamente para romper el hielo.

-Ahhh, era broma ehhh!! Sabes que existe confianza verdad?… por lo menos, no tengo inconveniente en dártela yo, ehhh!!! – le dije sin darme cuenta que usé palabras muy sublimes.

– Oye – le dije– por cierto, que bueno que te veo, porque tengo que ir a recoger unos productos a tu casa, que me pidió una vecinita. Solo espero que me dé el dinero para irte a ver.

– Claro Dianita – me contestó algo nervioso – solo pido me mandes un mensaje un día antes, para esperarte, ya que será un placer verte por allá.

Solo pudo expresarle una sonrisa y salimos a entregar ambos el material a nuestros hijos, y salimos para despedirnos después de unos minutos de charla afuera del colegio. Regresé a mi casa y tengo que confesarlo…..mi cuquita estaba….HUMEDA!!!!…No lo puedo creer!!! Y sin más, me masturbe muy rico, hasta explotar con un intenso gemido. Así paso ese lunes y todos los días, al dejar a nuestros hijos, mi amigo y yo nos quedábamos unos minutos charlando fuera de la escuela, situación que aproveche muy bien, para ir siempre bonita y atrevida.

Llegó el viernes, y fui por mi esposo al Aeropuerto, y esa noche, tuve una sesión intensa de sexo con mi esposo. No sé si porque tenía una semana sin probarlo, o porque esos encuentros con mi amigo, me dejaron excitada. O una combinación de ambos, pero mi esposo me cogió riquísimo, y en tanto me penetraba, no podía evitar cerrar los ojos y sentir e imaginar que era mi amigo quien me lo hacía; Cada noche que teníamos sexo, era más y más recurrente el imaginarme cogiendo con mi amigo Alfredo. Mi esposo me penetraba y yo, en silencio….gozaba enormemente, con un rostro feliz y morboso.

Como saben, la fantasía de mi esposo, es imaginar que llego a ceder a una invitación prohibida de otro hombre, y que pruebo otra verga. Por eso cada que hacíamos el amor, mi esposo se excitaba mucho, cuando se imaginaba que era otro hombre quien me cogía en tanto yo, me mojaba a cantidades imaginándome a Alfredo encima de mi! Era señal de que ambos comenzábamos a sentir cierto placer por esa idea y cada que hacíamos el amor, invariablemente esa idea nos invadía. Mi esposo lo goza abiertamente y yo……discretamente!!!!

Realmente nunca había pasado por mi mente, siquiera imaginarme estar con otro hombre alguna vez, pero si debo confesar que me comenzó a gustar atraer las miradas de los hombres, y eso me provocaba vestir para ser el centro de atención. No me sentía preparada para darme la oportunidad de coger con otro hombre ni de ser infiel, y menos con mi amigo. Por ello, por primera vez, pasó por mi mente, sentir esas sensaciones, sentir por primera vez, lo que era jugar con otro hombre distinto a mi esposo. Quería sentir por lo menos, esa adrenalina que otras mujeres ya han sentido.

Recuerdo muy bien ese día….un viernes de mayo, época de alta temperatura en el ambiente. Mi esposo me acompañó a dejar a nuestros hijos en la escuela, y en tanto me esperaba en el auto, tuve unos segundos para platicar con Alfredo afuera de la escuela, solo para decirle: -“Vas a estar en tu negocio?”- a lo que me contestó que sí, que ahí estaría todo el día. – “Ok, llego a las 10 porque mi amiguita, ya me pidió sus productos…..me esperas ehh”-.

Tenía ganas de seducir, de sentirme bella, atractiva y por ello, tenía ganas de que un hombre me dijera piropos, y me admirara con deseo. Con quien más s no con mi amigo, para jugar al coqueteo!!!, Por ello, le dije que lo iría a ver, y en cuanto mi esposo me dejo en la casa, sin esperar a más, me metí a ducharme, y retoque nuevamente mi coñito, para que quedara totalmente depilado. Inmediatamente, pasé a arreglarme sabiendo que la mejor ropa para lucir mis curvas son los jeans, y playeras escotadas para delinear totalmente mis curvas.

Apenas termine, y tome mi camioneta para ir al negocio de mi amigo. Apenas llegue y me sentí muy nerviosa. Una cosa es tener ideas y otra estar muy cerca de las situaciones, por lo que me quedé un par de minutos fuera de su casa, dándome valor para dar el siguiente paso. No sabía que hacer……y en un segundo de decisión, tome aire y baje de mi camioneta, para dirigirme a la puerta y tocar el timbre. El corazón me latía a mil por segundos!!!!

Tardó un poco en abrir pero de pronto escuche la cerradura correrse, y abrió la puerta. Ahí estaba Alfredo enfrente de mi. Me le quede viendo nuevamente y sin saber que hacer o decir, solo lo escuche decir:

-Ufff….como siempre….usted tan hermosa señora – hablando muy ceremoniosamente.- que gusto!!!!… pase, pase por favor – y cediéndome el paso, con toda la intensión de admirar mi cuerpo por lo que, también, con esa intensión, comencé a caminar por delante de él, con movimientos más intensos.

Tres o cuatro pasos apenas di cuando sentí un leve aventón, sobre todo al posarse una mano en mis caderas, situación que hizo que voltear mi rostro hacia atrás rápidamente. Sucedió que Alfredo, atrás de mí, trastabilló cayendo al suelo, y lastimándose su mano.

Al momento de agacharme para tomarle la mano y ayudarlo a levantarse, pude ver como sus ojos, se fijaron entre mi blusa y cabe decir, que ese día no me había puesto intencionalmente brassiere!!!!….si!!!! ese día no llevaba Brassiere y es por ello que mis pezones estaban bien marcaditos en mi blusa, y el canalillo de ambos, se admiraran hermosamente en ese enorme escote …….aún hoy, aquella vista es todavía inolvidable, porque siento que a partir de ese momento, todo nació entre él y yo.

Finalmente de pie, me ofreció disculpas por tocar mi cadera en su caída, situación que le contesté: -Pero no lo vuelva a hacer ehh-“ y me hizo pasar a su negocio, pero me di cuenta que se tocaba constantemente. Me mostró sus productos de nueva producción y me apresuré a pedirle los que me habían gustado. Además, el me recomendó otros productos que aún no incluía en sus catálogos. Sin más, le pague la cantidad total y al momento y le dije:

– Veo que te sigues quejando de esa mano…..vamos a curártela – le volví a interrumpir. – haber dime donde están tus medicamentos?-. y solo atinó a contestarme – Es que…..mi botiquín se lo llevaron para completarlo y…no tengo nada!!!! .-

Sin más, lo tome de la mano y sin permitirle decir nada lo llevé hacia la salida y hasta mi camioneta, donde lo invite a subir. Encendí mi auto y sin decirle nada, llegamos a mi casa, y mientras bajábamos, me preguntó por mi esposo, a lo que sin tardar le contesté.

– En el trabajo, ya sabes……y para variar me dejo solita otra vez -.

Al entrar a mi casa le ofrecí el sillón para que se sentara en lo que iba a mi recamara. Tarde unos minutos pero regresé con un frasco de una pomada, y tomando un poco con mis dedos comencé a ponerle en su mano y en los dedos que se había golpeado, mientras comenzábamos a platicar:

– Gustas algo de tomar? – a lo que solo me contesto -Agua o lo que sea, Gracias – .
– Claro, solo déjame curarte ………Oye, y como vas con tu negocio? – le pregunté -.
– Bien – me indica –ha ido creciendo muy bien y tengo más clientes. Por cierto, ahorita tengo un cliente que vende ropa para mujer, y quiere que hagamos una alianza, en donde en la compra de su ropa, regala perfumes de mujer. El me compraría esos perfumes. Por cierto, tengo unos modelos de ropa que me dejo. Después te los muestro.
– Que bueno, me da mucho gusto y con gusto vemos esa ropa después –y habiendo terminado de sobar, le pregunté.
– Quieres tu bebida con hielo?
– Si por favor -.

Con toda la intensión de seguir ese experimento de coqueteo, lo deje en el sillón, y me dirigí a la cocina para traer su bebida, aprovechando para pasar frente a él, y mover sensualmente mis caderas, sabiendo que al darle la espalda, sus ojos de macho, se posarían en mis caderas. A mi regreso, me agache frente a él, para dejarle el vaso sobre la mesa y al hacerlo, mis blusa escotada permitió descubrir aun mas mis senos, dejándole una panorámica mas que seductora ante sus ojos, pero así como me agache, me levante y lo atrape viéndome con un deseo animal.

Al verlo inmutado, simplemente le dije dibujando una leve sonrisa en mis labios:

– Ohh perdón, no quise……perdón……que pena!!!

Luego de aclararse la garganta a mi amigo, salió de su boca un muy apagado NO. Y sin más le dije:

– No Qué? En tanto el con timidez me contestó – No te preocupes, fue un accidente, aunque…..quiero que sepas que somos adultos y …..te ves muy bella…..muy atractiva y…..solo puedo decirte….GRACIAS pero lo que vi, fue un regalo para mis ojos!!!…-.

Clavé mi mirada en sus ojos, en lo que le sonreí muy coquetamente, y después de ello, me senté simulando revisarme las uñas, y sin verle a los ojos, le pregunté:

– Oye, te voy a hacer una pregunta tal vez indiscreta……puedo?
– Claro, dime – me dijo.
– Toda la semana no ves a tu esposa, por su trabajo….no…..tienes inquietudes como hombre de….tu sabes de que hablo verdad??,
– Por qué? – me contestó Alfredo contrariado por el tipo de pregunta, pero se la devolví con otra pregunta.
– Pues….no se……. Ahorita me nació esa duda, y dada la confianza que nos tenemos como amigos adultos…..me atreví a hacértela.…. solo por curiosidad.
– Ha pues mire que curiosa mi amiguita!!!…- Solo atinó a decirme mi amigo, en tanto yo me sonreí e hice como si no le diera tanta importancia a su comentario por lo que deje pasar unos segundos y le cambie un poco el tema para distraerlo. Pero al poco rato, insistí con lo mismo.

– Ya me imagino cuando viene tu esposa los fines de semana…..yo creo que no salen de la recamara verdad???

– Pues….si….no te lo voy a negar……apenas nos vemos, y tratamos de recuperar todo el tiempo….. ….. 2 o hasta 3 veces por fin de semana.-me dice mi amigo.
– ooohhhh……2 o 3 veces en….dos días!.….creo que ……..lo disfrutan enormemente no crees?
– Se le hace que lo disfrutamos mucho?…….pues…..no crees que es lo normal???.
– No sé…… hay veces que …….lo hacemos igual que tu……es decir…….unas dos o tres veces …..al mes!!.
– No te creo!!!!.. Me dijo Alfredo.
– Porque no me crees?? – le conteste.
– Pues…..se me hace….increíble!!!….tu vuelves loco a cualquier hombre!….cualquiera en su lugar no pararía de estártelo haciendo a cada momento……se me hace increíble que a tu esposo …..no lo inquietes!!!!

En cuanto me dijo esas palabras, agache mi cabeza sonriente, pero simulando tmidez, ya que era mentira lo que le había dicho, porque mi esposo y yo hacemos el amor a cada momento….así me quede un momento hasta que escuche que me preguntaba mi amigo: – ……… cuándo fue la última vez que lo hicieron ?

Y le conteste – mmm….Antes de navidad y de hecho creo que….fui yo quien se lo pidió!!!

Y mi amigo fijo su mirada en mis ojos como extrañado y después de unos segundos, solo expresó: – WOW! – Realmente se creyó que tenía tiempo sin tener relaciones. En eso mi amigo, toma su bebida hasta el fondo y dejándome el vaso me dice:

– Ufff….creo que después platicamos del tema porque………me acaloré y bueno, pues muchas gracias, pero tengo que ir a atender el negocio.
– No! Espérate.- Me apure a decirle al darme que mi plan funcionó y que había logrado inquietarlo, pero mi plan era seguir adelante. – Yo te traje, yo te llevo.…déjame nada más cambiarme para llevarte de regreso.
– No, no hace falta, ahorita tomo un taxi.-me contestó.

Sin esperar a más, solo le dije a Alfredo – Solo me pongo un poco más cómoda, espérame 1 minuto y nos vamos ehhh, …..ya sabes cómo somos las mujeres que nos gusta vernos siempre bonitas!!- y sin más, tome camino a mi recamara y diciéndole en lo que iba caminando: – solo tardaré un minuto.

Rápidamente, en mi recamara, me cambie de ropa, colocándome una minifalda además de cortita, muy entallada, y otra blusita con tirantitos y un escote mas pronunciado que la anterior; Me apliqué un fino perfume para que mi cuerpo despidiera un agradable olor a seducción. Salí inmediatamente, y cuando, voltee a verlo, noté que no me quitaba la mirada de encima….. Me sonreí para mis adentros y sin decirle nada, salimos al auto.

Eran las 11 de la mañana!!!, y salimos rumbo a su casa. Apenas llegamos, se adelantó a abrirme la puerta de su casa, y me dejó pasar nuevamente por delante, momento que aproveché para moverme muy sexy, y adentro me invito a sentarme en el sillón de su oficina, en lo que atendía unas llamadas.

En un par de minutos se levantó:

-Discúlpame Dianita pero no deseaba dejar pendientes…..ya quedo todo……ahora si….en que nos quedamos?…ahhh si, ya recordé, quiero que veas el modelo de falditas del cliente que te comenté……haber qué opinas.….quiero que me des tu opinión como mujer. En eso se puso frente a mí, y abrió una botellita de perfume, colocando unas gotas detrás de mis lóbulos de los oídos y otras más en mi cuello.

– Y este es el perfume de regalo. Quiero que te lo pruebes; solo déjalo que se impregne en tu piel. Mientras dime qué opinas de estos modelos de minifaldas de mi cliente…..te gustan?

Tomé una bolsa grande de donde extraje varios modelos de minifaldas, y estuve viéndolas, y en cuanto vi una que me gusto por lo chiquita, la tuve más del tiempo conmigo, viéndola en todos sus detalles.. En mi mente nació una nueva oportunidad para inquietarlo y solo le comenté: – Están muy bonitas todas, pero luego al ponérselas, ya no se ven igual…….por ejemplo esta, se ve muy bonita, pero no sé cómo se me vea puesta. – Le dije a mi amigo, en tanto me contestó. – Tienes razón…..esa que estás viendo a lo mejor te gusta pero ya puesta puede no gustarte……..y si te la pones?? -.

Emití una sonrisa muy coqueta y le dije solamente –No se……si me gusta mucho pero,… puedo probármela?- y Alfredo inteligentemente contestó – Si, por favor Dianita, así le puedo dar una opinión a mi cliente sobre sus productos no crees? y dándole la espalda, me dirigí al baño, donde me puse esa minifalda. Tan solo verme al espejo, me di cuenta que en verdad estaba echa toda una puta!! Me estremecí de verdad!!!. En eso sentí algo extraño….mi tanguita de hilo dental, estaba….EMPAPADISIMA!!!! Esa minifalda estaba más pequeña que la mia, y al vérmela puesta, me sentí enormemente excitada!!

Sin más, desde atrás de la pared, le grite: – Si está muy bonita ehhhh…..creo que a mi esposo lo volvería muy muy loco!! Y tras unos momentos de silencio, solo oí decir a mi amigo: – No te puedo dar mi opinión Dianita…..no he visto como se le vé!-

Yo me quede helada tras esas palabras, y solo pude contestarle: – Cierto….solo puedo decirle que a mi esposo esta minifalda la gustaría muchísimo, porque le gustan así……chiquitas…..- y tras unos segundos, Alfredo me contestó nuevamente tras la pared: – Pues no puedo opinar!!. Solo sé lo que usted me dice, pero a lo mejor si me la enseña, puedo darle mi opinión no cree?-

-Pues……es que…. Realmente está muy chiquita!!……me dá pena!!……..- y Alfredo ahora rápidamente contestó:- No sea penosa!, además, somos amigos o no?-.

En ese momento, mi respiración se agitó sobremanera, y tras pensarlo, tomé aire y decidida, salí para mostrarle como me veía con esa minifalda.

Al verme, no pudo evitarlo…..sus ojos se abrieron enormemente y su boca se entreabrió….el silencio se apoderó de él y después de que me fui acercando, logró decir unas palabras:-Ufff….sin palabras!!!……te ves, increíble!!!, !……estas….., uffff…. no se qué decirte!!!!.

Aún con los nervios a tope, caminé enfrente de él, para irme a parar enfrente de la ventana de su oficina. Alfredo no cerraba los ojos ni la boca y no podía expresar palabras. El impacto duró más de dos minutos en lo que yo con toda intensión, me quedé ahí parada.

Me sentía muy nerviosa, muy excitada, y tome nuevamente aire para comenzar a caminar rumbo a donde estaba mi amigo, y le dije: -Me veo bien? Si comprara esta minifalda, crees que le guste a mi esposo?. – y Alfredo mirándome totalmente con una mirada distinta, solo pudo expresar: -Dianita….vas a volver loco a tu esposo!!!…..vas a volver loco a cualquiera con esa minifalda!!!….te ves muy….muy….impactante!!!….se te ve increíble!!!!….uffff….me has dejado…..sin palabras!!

Me sonreí, porque estaba segura que estaba sumamente excitado y no sabía que decir. En eso le pregunte:- Y del perfume, que me dices?

Después de unos segundos me pregunto: -Que te parece? Como lo sientes? Te gusta?

Y dándole la espalda a mi amigo, me fui caminando hacia la ventana nuevamente, y tomando mi cabello entre mis manos, y agitando mi cabellera adoptando una pose muy sensual frente a él, le dije: – Me gusta……me gusta mucho Alfredo……pero..…..dame tu opinión mejor. – En eso, solté mi cabellera.

Alfredo fijo su mirada en mí, y acercándose poco a poco quedo frente a mi. Cada paso de ese hombre hacia mí, hacía que retumbara mi conchita, haciéndola vibrar y cuando llegó donde estaba, me tomo de la barbilla levantándola de forma tal que mi cuello quedara libre. Ya se imaginarán la escena: Yo pegada a la pared, con mi mirada hacia arriba, dejando libre mi cuello, y ese hombre frente a mí, tomándome una mano con la suya, y la otra de la barbilla, y acercando su rostro a mi cuello, comenzó a oler mi piel…lo sentía demasiado cerca de mi piel…..mi piel llegó a erizarse muy rico…….así estuvo unos segundos que me hicieron vibrar….recorría su nariz de un lado a otro de mi cuello, tan cerca que a distancia pudiera parecer que estábamos besándonos.

– Ups Diana….hueles….riquísimo!!!!! –

En un momento, Alfredo se retiró apenas unos centímetros, y bajando mi barbilla, quedamos de frente y muy cerca ambos……nos miramos a los ojos y solo me dijo: -Riquísima Dianita……. riquísima!!!……- a lo que sin inmutarme, y mirándole a los ojos, le pregunte a mi amigo:

– Tu crees?……

Su respuesta después de unos segundos, fue muy sugestiva.

– …. tienes un aroma …..delicioso?….tienes un aroma de mujer riquísimo……cualquier hombre, te diría….. ¡Riquísima.!

– Mentiroso!!!!…. Seguro no huele bien – solo alcance a gesticular.

Fijó su mirada en la mía, y tomándome con sus dos manos de la cintura, hizo girarme, para quedar de espaldas a él, en lo que me dijo- súbete el cabello con tus dos manos. Así lo hice y me sentí a su disposición porque estaba de espaldas a él, con mi cabello recogido y ese macho, atrás de mi con sus manos en mi cintura.

Con una confianza no solicitada, con sus manos en mi cintura, por detrás, se acercó tanto, que llegue a sentir su respiración muy cerca de mis oídos al momento en que comenzó nuevamente a oler mi cuello desde atrás, sintiéndolo tan cerca de mí, que paré instintivamente mi culito pero muy levemente, hasta sentir en un momento dado, un breve roce de su paquete detrás mío. Así lo deje y el seguía oliéndome desde atrás, todo mi cuello. En esa posición, su rostro comenzó a recorrer mi cuelo de atrás hacia adelante, para oler hasta la base de mi barbilla, logrando repegarse aún más, hasta sentir su paquete en mi culito.

En un momento, llegue a sentir que en lugar de oler mi cuello, sus labios rozaban mi piel muy ligeramente y mi piel se erizaba muy rico. Sin soltarme de la cintura con sus dos manos, me dio vuelta, para quedar muy cerca de su rostro.
– ¡Riquísima Dianita…….Riquísima.!

Sorpresivamente y sin soltar mi cintura con sus dos manos, siento como sus manos comienzan a envolverme más, hasta rodearme totalmente, acercándose nuevamente para comenzar a oler mi cuello nuevamente ahora de frente, y hasta mis oídos y poco a poco, llega a mi rostro, como si quisiera atrapar todo mi aroma, su rostro queda enfrente del mío, como si siguiera oliendo ese perfume en mi cuerpo, y rozando son su nariz mi piel, llega enfrente de mi boca, y pasa encima de mis labios apenas rozándoles con su aliento, que experiencia tan infielmente rica!!!!….Termina su recorrido, y regresa recorriendo mi rostro, pero ahora mas lento, y enfrente de mis labios, apenas los junta, sintiendo un leve roce……así los deja y siento como entreabre sus labios…..yo no hago nada…..el momento me está volviendo loca……y sin saber cómo, yo también entreabro mis labios……el percibe mi aliento y con toda sutileza, siento como saca apenas su lengua, poniéndola apenas en la apertura de mis labios, en lo que yo lo dejo así, sintiendo su humedad. Siento que entreabre aún más sus labios, y los deja absolutamente unidos a los míos, para inmediatamente comenzar a besarme muy sutilmente, apenas rozando mis labios. Cuando reaccioné, hice por alejarlo poniendo mis manos en su pecho, desviando mi rostro del suyo, y tratando de alejarlo. Sin embargo mi amigo solo hizo un poco de resistencia y me apretó aún más hacia él, sin que yo hiciera algo por resistirme y sin más, me clavo su mirada en mis ojos……yo afloje mi resistencia y ……acabamos correspondiéndonos en un beso esperado, y sin decidirnos a mas, yo con mis manos caídas y el con las suyas envolviéndome de la cintura, continuamos rozando nuestros labios solamente, pero nuestros cuerpos pedían acción y no pudimos mas que corresponder al instinto y ese beso “accidental” se convirtió en un beso lujurioso, tan esperado como soñado.

Luego Alfredo me empujó hacia la pared y me dijo mirándome a los ojos, mientras sus manos me tenían de la cintura.

– Diana…….Tu esposo?
– Alfredo…..no digas más……estamos solos tu y yo!!!…….
– Pero…..Trato de decirme algo, y no lo dejé pero le interrumpí diciéndole.
– No hagas que me arrepienta de este momento por favor!!

Comprendió mis palabras, y nuevamente comenzó a besarme con una intensidad tal que nos olvidamos de todo, hasta que rompió el silencio nuevamente para preguntarme:

– Diana………Estas segura de lo que puede pasar aquí?
– Sinceramente no estoy segura, pero……tampoco estoy segura de parar este momento – le contesté muy firmemente.

Ya no razonamos más. Aún besándonos, sus manos comenzaron a quitarme mi blusita de tirantitos, comprobando lo que habría notado….que yo no portaba brasiere. En ese momento, pare de besarlo y con mis manos, lo separé ligeramente del pecho para decirle:

– Alfredo…….Esta es la primera vez que hago algo semejante….no sé cómo se dio, pero…..no puedo negarte que no quiero detenerme….. – medio tapándome el pecho con la blusa.
– Yo tampoco quiero detenerme! – me aseguró.

Intentó bajarme la minifalda que tenía, por lo que le dije:

– No déjamela….quiero gozarlo a mi manera.

En ese momento me retiré de él, caminando al centro de su oficina con mis senos ya descubiertos y ahí subí mis brazos para exhibirme ante él de espaldas, con el fin de que admirara con lujo de detalle, la belleza de mujer que estaba próxima a entregarse a él……después me di la vuelta, para quedar otra vez de frente a Alfredo. Me fui acercando a el, lentamente, y comencé a desabrocharle el pantalón sin quitarle la mirada; sus manos comenzaron a tocar mi cuerpo y me hace dar vuelta, para quedar totalmente de espaldas a él. En eso siento como me jala, logrando repegar mis divinas y deseables nalgas a su paquete masculino, logrando que mutuamente, lanzáramos un gemido de gustazo……ambos estábamos disfrutado mucho de lo que para muchos es prohibido, y esa escena, lo que en algún momento solo existía en nuestras mentes, en ese momento era realidad……….. las sensaciones de tocar y sentir lo prohibido es lo que nos estaba llenando de placer.

En ese momento, me di cuenta que en muchas ocasiones, solo vi a ese hombre como una persona, luego como mi amigo, y ahora…..como un macho ante una hembra caliente!!!.

Alfredo desde atrás mío, en tanto sus manos me tenían abrazada, y acariciaban mis pechos, se acercó a mi oído para susurrarme muy silenciosamente:

-Dianita….…dime que no es un sueño lo que estoy viviendo ……tengo ante mi, a una de las mujeres más buenas que he visto, tengo a una mujer con unas nalgas de diosa y…….ahora son mías!!!!!.-

En cuanto me dijo eso, el instinto me hizo levantar más mis caderas, para que hiciera todo el contacto posible con su paquete y le dije: “Alfredo, …no sé qué me pasó pero……..en este momento,…..quiero ser tuya……quiero que hagamos realidad todo lo que paso por nuestras mentes…… cógeme para saber que no es un sueño!”-

Desde esa posición, echo mis manos hacia atrás y entre su pantalón, agarro sus testículos, y sin saber cómo, meto mi mano entre su verga y sus huevos, envolviéndolo todo ese trofeo entre mis dedos y palma de la mano, sintiendo esa tersura de piel prohibida ahora en mis manos y de forma tajante le dije:

– Hay Alfredo,….. no me atrevía a decirte que te quería como un macho!!! ……..ahora ya eres mío……ahora quiero que estés dentro de mi!!!-

En tanto el tenia mis caderas pegadas a su paquete, sus manos acariciando mis senos y mis manos acariciando su pene y sus testículos, dejé que nos gozáramos el tiempo suficiente, y en un momento, me despegue, y dándome la vuelta, hice algo que no deseaba, pero me sentí pecadora, sin saber que eso, incrementaría el placer de ambos. Puse mis manos en su pecho y lo rechace, como queriendo parar todo lo que estábamos haciendo.

– No Alfredo……creo que ya hemos llegado muy lejos…..mejor no…..mejor dejamos todo esto por la paz siiii!!! ……..
– No Dianita,….ya estamos aquí, solitos…..…….quiero que mi verga seas tuya por ahora…..quiero que la disfrutes y la hagas tuya…….

El solo decirme la palabra mágica: VERGA me hizo perderme y olvidarme de todo. Agache mi mirada, cerré mis ojos y solo pude decirle:

– Ohhh Alfredo…….….ya no me digas mas!!!……hazme todo lo que quieras…… –Le dije ya con voz entrecortada y decidida a compartir mis deseos con ese macho.

Me tire sobre el sillón y me bajé la tanga, quedando con mis piernas abiertas ante él, en lo que le dije: -Alfredo…..quiero decirte que te respetaba como amigo, pero……ahora quiero que me conviertas en una puta!!!! No puedo evitar parar este enorme placer!!!! Quiero salir de aquí, con tu leche de macho dentro de mi!!! -.

– Tómala……hoy es toda tuya….–Solo atino a decirme.

En ese momento, Alfredo se sentó en el sillón, y me puso encima y de frente a él. Nos besamos nuevamente, y así, el sentado en su sillón, me deje resbalar, más y más, hasta quedar mi rostro enfrente de su masculinidad y cuando tuve su verga a un centímetro de mi boca……antes de probar por primera vez a otro hombre, me quede en silencio, observando esa verga…….levantando la mirada, encontrándome a Alfredo muy quieto, y sus ojos clavados en los míos……el tiempo quedó parado…..nuestras miradas fijas el uno al otro………mis ojos, solo bajaron hacia esa verga prohibida…..la observé y así quede algún tiempo. Voltee a ver nuevamente a Alfredo y de su boca salieron las palabras más maravillosas que pudieron expresarse en ese momento:

-Hazlo…….lo deseo tanto!!!!-. Mis ojos se abrieron muy sorprendidos y sin pensarlo pude contestarle como nunca me había escuchado hablarle: —Si?? ¿Quieres que lo haga?. Y Alfredo sumamente excitado solo pudo expresar un: —Siiii!!

— ¿Quieres sentir mi boca en tu verga?? Te gustaría saber que tan puta soy???? Te gustaría saber si ya he probado a otros hombres?

—Siiiii —respondió muy excitado Alfredo.

Algo me estaba pasando…..mi vida estaba tomando un sentido exquisito, sobre todo porque de mi boca salieron las palabras siguientes:

— ¿Ahhhhhh…..quiero que disfrutes como mi esposo disfruta!!!!…..te la voy a mamar hasta volverte loco!!!.
— ¿Quiero volverte tan loquito, que quiero que diario vengas a buscarme para mamartela…..Te gustaría que lo hiciera verdad?

—Siiiiiii eso me calienta muuuucho Diana—gritaba excitado Alfredo y en su excitación me dijo:

. —Hummmmmmmmm, Dianita…siiiiii…..no puedo negártelo……me tienes muy excitado!!!…quiero saber cómo mamas mi verga y quiero imaginarme que eso lo has aprendido por andar de putita …….me excita imaginarte que has andado de puta con otros hombres……mhhhh…. rico—.

Realmente estaba pasando algo muy excitante y logré expresar —Pues Alfredo…… quiero que sepas algo!!!!!…….no quería que un dia llegara este momento, y no supiera como hacerte gozar……por eso busque otras vergas….para aprender con ellas como hacer gozar a un hombre, y después……venir contigo para hacerte gozar!!!! tu me has motivado a ser putita……y me gusta!!!!…. ¿Te gusta eso?

—Siiiiiiii, Dianita, me gusta saber que te gusta la verga!!!!…quiero que seas tremenda putita!!.

En ese momento, ambos chorreábamos de excitación, tanto de su verga ya escurría ese líquido pre-seminal, como de mi coñito, goteaban ya muestras de excitación, y sin decir más palabras, entreabrí mis labios y saque un poco mi lengua, como augurándole una fabulosa mamada.

Alfredo excitado, saco su lengua también y lentamente la resbalo entre sus labios, y yo imitándolo, también me saboree mis labios y desviando mi mirada a su verga, la acerque hasta tocar la punta de su verga…..ambos, el y yo, en ese momento, sentimos un shock eléctrico indescriptible, inimaginable, pues un gemido salió de ambos al mismo tiempo. Sin más, me fui metiendo ese enorme trozo de carne en la boca, lo más lento que pude, y Alfredo se retorció de placer, echando su cabeza hacia atrás, y comencé a darle una mamada como si estuviera hambrienta de sexo.

Después de unos minutos de estarlo probando a lo largo y ancho de ese miembro, Alfredo se puso de pie, y tomándome de la mano me llevo a donde nunca me imaginé….a su recamara!!! Ahí donde el morbo, y la lujuria, se apoderó de mí, haciéndome sentir la pecadora más puta de todas!!.

Me deje caer en esa cama prohibida, y boca arriba, abrí mis piernas en tanto Alfredo tomo mis tobillos, pegando su boca en mi vulva, besándome y chupándome frenéticamente, metiendo su lengua hasta lo mas profundo que pudiera, generándome un enorme placer que casi al instante provocó mi orgasmo, al grado de hacerme retorcer con la respiración entrecortada en lo que me dijo – Que rico putita!!- , en lo que terminaba de extraer el líquido de una mujer excitada, le comente lo siguiente:

– No paaaares Alfredo, Noooo pareessss ahhhh, por favoooor ahhhhh……… ohhhhh.

Al dejarme relajar, se puso de pie y nuevamente me tomo de la mano, para llevarme cerca de la ventana de su recamara y sin decirme palabra alguna, recorrió un poco sus cortinas, y la ventana misma, dejando que entrara luz y aire, pero yo sentí, que deseaba que se escuchara lo que ahí estaba pasando.

Ante esa invitación, simplemente tome su verga nuevamente y le di enorme mamada, y aunque Alfredo me pidió que me detuviera, mi pasión era tal que no sé que me paso pero, aceleré con mi boca esa mamada que le estaba dando, y sin más, tras un grito de hombre, me soltó en la cara, cuello y pecho un enorme chorro de semen caliente, escuchándose muy intenso su alarido de placer.

Alfredo se retorcía de placer en tanto mi lengua no dejaba de moverse alrededor de su glande y rozando su frenillo, enloqueciéndolo sin límites.……probé ese semen y lo bebí totalmente dentro de mi.

En ese momento recordé aquel juego que le hice a mi esposo cuando se fue de viaje…..”Quieres que se la mame a otro”!!!

Alfredo, me puso de pie y me llevo a su cama, y ahí, se tiró, quedando boca arriba, y yo me eche encima de él, y tomando su verga con mi mano, me la comencé a restregar entre mis labios vaginales para después, soltarla y con mis brazos en alto, enlazándome mi cabello entre mis dedos, comencé a gemir de placer al comenzar a moverme de adelante para atrás, permitiendo que su verga siguiera rozando mi vulva, sin que hubiera intento de penetración…..solo había roces…..unos roces de maravilla porque teniendo una verga en la entrada de mi coño, y sin penetración, era uno de los juegos más riquísimos que puede sentirse…..es como …..ser infiel sin serlo….

Después, tome esa verga y nuevamente con mis manos, la rozaba con mi coñito, de forma tal que su cabecita, rozara mi clítoris fuertemente……yo simplemente me moría de placer….se sentía riquísimo!!!

Alfredo gemía como toro lleno de placer y yo como una puta en celo. Al estar la ventana abierta, muy seguramente afuera se escuchaba todo lo que estaba pasando ahí, en esa recamara pecadora.

Yo sudaba como nunca y agachándome y pegando mi boca a su oído, gimiendo pero balbuceante, comencé a decirle en voz muy sensual en su oído:

– Ouugghhhhh, riquísimo……..sabes algo??….a mi marido le encanta que se lo haga así…….espero que te encante también a ti……aghhhhhh…..?-

– Ahhhh….Dianita…….que ricoooo….nunca había sentido esto!!! me estas volviendo muy locoooo…..nunca lo había echo así…….. –
– OOOOhhhh…..siiiiiii……te gustaaaa?…….a mi esposo lo vuelve locoooo…..que sientes??
– Ahhh Dianita….siento un enorme placer……eres una ….Diosaaaa!!!! lo haces riquísimo!!
– No Alfredo……no soy una Diosa…….soy una ….putita!!!!

Nunca nos dimos cuenta en que momento se dio, pero era tantísimo el placer, que la puntita de su verga en la entrada de mi cuquita comenzaba a quererse meter…..el placer era muchísimo y así, aun acostada sobre Alfredo y diciéndole cosas al oído, le dije:- No Alfredo……no intentes meterte…..solo te permito que me rozes pero no te metas ehhhhhh!!!- y seguí con esos movimientos circulares y luego los cambiaba para moverme de adelante para atrás; sin embargo esos movimientos eran una clara invitación a que se metiera en mi y me hiciera, aún mas infiel.

Realmente los dos bufábamos de enorme placer, y sucedió lo que tenia que suceder: Me volví a agachar hacia los oídos de mi amigo, para decirle muy melosamente:

– Sabes que vuelve loco a mi marido??
– Realmente noooooo….ahhhhh….no sé que lo vuelva locoooo…ahhhhh-
– Cuando estoy con el, como ahora contigo, ….me dice al oído, que le excita mucho imaginar que así estaré algún dia con un hombre…..en un hotel, desnuda y encima de el, rozando su verga y que yo, no aguanto más y yo misma me meto esa verga, pero me la saco rápidamente. Luego, vuelvo a metérmela para sacarla otra vez rápido. Y asi una, dos y muchas veces, hasta que ya no la saco y me la dejo muy adentro….ahhhhh….te imaginas!!!! Tu dentro de mi….yo penetrada por ti!!!……… y yo, como herida de muerte al saber que una verga ajena había invadido mi fidelidad….y que esa situación nos hacia desconocer que hacer….en ese juego, ya me habías penetrado Alfredo!!!

– Ahhhh seria…….delicioso no crees ahhhhh- contestó Alfredo.

Me sentía muy excitada ahí, …….llego el momento decisivo para mi……o lo detenía o me daba ese gustazo dejando que me metiera su verga por primera vez?…….en lo que decidía que hacer, sentí como la punta de su verga, se hundió un poco….agache la mirada y ya no vi su puntita!!!…..la tenía adentro!!!. en lo que pensaba que hacer ante esa invasión, esa verga, poco a poco ganaba terreno y muy lentamente comenzó a hundirse cada vez más y más, hacia dentro de mi cuquita, hasta que me di cuenta de que ya estaba totalmente dentro de mí, hasta los huevos en mis nalgas golpeándome de las embestidas que me estaba dando……y de pronto, me la saque, para comenzar nuevamente a rozar su verga en mis labios……..y agachándome nuevamente hacia su oído le dije susurrandole:

– Que hiciste Alfredo?………mi marido se vuelve loco imaginando que nunca me metería otra verga y solo permitiría que me rozaran, pero……. mira!!!……ya me la metiste …..porque??? –

– Ohhh Diana….que delicia…….ahhhhh…..pero ….no te la metí!!!……solo estoy rozando tu cosita!!!……yo nunca te la he metido o si!!!…mira….esta afuera!!!! – y en cuanto me dijo eso, le brinde una sonrisita muy coqueta y mis ojos llenos de placer. Sin decirle nada, cerré mis ojos, y me deje caer nuevamente sobre él, para dejar que esa verga se me fuera otra vez hasta el fondo!!, ….en eso me acerque nuevamente a su oído para decirle:

– Ahhhhh….asiiiiiii……asiiiii…..es……Alfredo…..nunca me la has metido!!!!!!!…..asi es como le gusta a mi marido…..que me rocen pero no me la metan.-

A lo que me comentó –Ohhhh Dianita…..no …..yo no te la he metido…….no te he cojidooooo, aunque me muero por cogerte como la puta que eres!!!! Me muero por dejarte llena de mi lechita!!!!…..- en tanto su verga entraba y salía con ganas enormes de mi cuquita empapada y ambos gemíamos y gritábamos de un placer enorme.

Sin más, nos entregamos a un placer inédito, cogiendo en su cama, con la ventana entreabierta, y yo, como hembra en celo, pasando por mi mente, cuantas y cuantas veces me habían pedido las nalgas, hombres conocidos y extraños, y ahora, por primera vez, yo misma le había dado las nalgas a ese hombre y mis ojos en blanco disfrutaban de esa penetración, en tanto ambos, gritábamos como nunca, llenos de un placer exquisito, de un placer prohibido, pero entendido.

Ante las embestidas de Alfredo, para esta altura, yo estaba gritando como loca a más no poder ahogando los sonidos de la calle. Luego Alfredo se puso de pie, y me llevo al lado de la ventana, donde mis ojos podían ver a cuanta gente pasaba por ahí afuera, aprovechando que los cristales estaban entintados y no se veía de afuera hacia adentro, y con mis manos en el marco de la ventana, en posición de perrito, volvió a metérmela ya sin miramientos, volviéndome loca de placer, y hubo un momento en que detuvimos el vaivén y con su mano, solo acariciaba mi clítoris y otra en mis senos pero con el pene bien adentro. Yo comencé a vibrar nuevamente, sintiendo un enorme escalofrío y una enorme luz que me invadía, no supe como, pero me llegó un nuevo orgasmo….rico….muy rico….riquísimo!!!!, tanto que mi grito llegó al exterior, y pude apreciar como dos personas que pasaban, voltearon a ver hacia la ventana.

No aguantaba más y me dirigí a la cama donde me tiré desfallecida boca abajo; en ese momento sentí la mano de mi amigo, que comenzaba a acariciar mi ano, el cual ya estaba un poco dilatado por tanto placer, lo que Alfredo aprovecho para levantarme de la cintura para quedar en posición y poder tener más facilidad de acceso, entre besos y chupadas. En eso, yo desfallecida, no sentía aún nada ya que mi cuerpo aun vibraba de placer y Alfredo coloco su verga en la entrada de mi ano e intentó meterlo de a poco, y creo que debido al placer enorme anterior, mi culito comenzó a responder por lo que sentí como fue cediendo poco a poco, ante sus embestidas y después de insistir, sentí como de golpe, esa verga se me fue hasta el fondo, generándome que soltara un grito de dolor para convertirse en varios de placer.

– Estas riquísima Diana, Me voy a venir en tu culo! – Tan solo me decía por la voz entrecortada pero gritándome.
– Siiiiii…siiii Alfredo…….llename de tiiiii……mira como me tienes!!!….. sin medir consecuencias, le gritaba exhausta de placer, y sin importar que todo lo que nos decíamos, fuera claramente escuchado hasta la calle – “Así…Asiii papito….Asiii había soñado verme algún día!!! Toda tuya…..toda clavada por ti!!!!…..Con tu verga bien clavada en mi culo,………que ricooooo…….ahora si soy una puta….tu Putaaa…..lléname de tiiiii…….para que de ahora en adelante….todos los que me vean, sepan que otro macho me atiende como hembra….ahhhhhhh…..asiiiii cógeme, cogeme……. ahhhhh…….llename de tu leche, para que llegue a casa con otro hombre dentro de miiii…….dame esa leche que le das a tu mujer …….quiero llevar tu leche dentro de mi……….quiero tener toda tu leche de macho dentro de miiiiiiiii-

Estaba loca de placer, porque el hecho de estar cogiendo con otro hombre, hacía que el momento fuera excepcionalmente riquísimo, y que me sintiera una mujer plenamente puta.

Caímos exhaustos en esa cama ajena, y con su verga dentro de mi culito, nos quedamos ahí tirados, respirando como si nos fuéramos a ahogar. No se cuanto tiempo pasó, pero después de mucho tiempo, me puse de pie y comencé a vestirme, para después dirigirme a la ventana para tomar un poco de aire; en ese momento me di cuenta que justo enfrente de la casa, había un negocio donde arreglan piezas eléctricas de autos, y gente esperando o recogiendo sus piezas y solo en ese momento me sentí apenada porque seguro escucharon todo lo que Alfredo y yo dijimos, y con toda claridad. No dije nada pero me salí de esa recamara para dirigirme a la sala y platicar un poco; El instinto femenino es muy grande cuando de pronto, algo me hizo sobresaltarme luego de 10 o 15 minutos de estar platicando, y con un sobresalto le comente:

– Alfredo…Alfredo….ya son las 2 de la tarde!!!!….tenemos que ir por nuestros hijos a la escuela!!!!! Si quieres yo me adelanto y tu llegas un poco más tarde!!!

Me levanté como resorte y sin ver más detalles, salí a la calle, sin darme cuenta cómo iba vestida; llevaba la minifalda que me había probado en casa de Alfredo, sin tanga, con mi blusita escotada y de tela delgada, y llevándome en mis entrañas, la leche de ese macho, escurriendo y muy llena de olor a sexo.

Al salir de la casa, en efecto, todos voltearon a verme, algunos sin decir nada y otros solo sonriendo. Me habían escuchado y hora me habían visto. Me subí a mi camioneta y antes de encenderla solo alcance a escuchar –“Esta buenísima”- . Encendí el auto y me dirigí hacia la Escuela. En cuanto llegue a la escuela, me bajé y al ver a dos amiguitas, me fui con ellas, quienes no tardaron en decirme que me veía increíble y muy bella, e incluso me dijeron que así como iba vestida, seguro podría atrapar a mas de un galán!! Yo sinceramente solo sonreí y solo les dije que veía escurriendo (por el calor que hacía). En eso, una de mis amigas, solo atinó a decir: -ahorita que te vea, se va a volver loquito ehhh-“ y con sus ojos me hizo una seña, indicándome hacia donde estaba estacionándose Alfredo quien iba llegando. Mi otra amiga, sonriendo, también comentó: -“Hay amiguita, se ve que lo traes loco y ahorita que te vea, yo creo que te va a hacer propuestas indecorosas jajajajaja”-.
Les seguí el juego, y también sonreí, como no haciendo mucho caso, pero en un buen momento Alfredo estuvo a distancia pero de pronto tomó camino hacia donde estábamos nosotras.

No nos quedó más que simular que apenas nos estábamos viendo …….pero el muy cabrón de Alfredo se las ingenio para decirme sin pudor alguno:

– Hola buenas tardes como le fue hoy? Con todo respeto Dianita…..viene guapísima hoy!!!……si sus amigas no dicen nada, me gustaría invitarla a comer!!!! .

Mis amigas al escucharlo, se voltearon a ver y soltaron sonora carcajada. Alfredo solo pregunto qué pasaba a lo que ellas solo dijeron: -Nada, es que ya sabíamos que mi amiguita lo impactaría-. Entonces sonrió pero no quiso hacer mucho dialogo con ese tema. Pero yo, aún muy cachonda y mas al verle de nueva cuenta, pero con el morbo de que estaban mis amigas justo en ese momento, solo le contesté: “Gracias, fijese que les comentaba justamente a mis amigas que me fue muuuuuuyyyy bien….si le contara hasta se quedaría con la boca abierta jajajajaja…..y hasta llegue a la escuela, .Literalmente ….ES-CU-RRI-EN-DO todititita!!

Me sentía muy cachonda y la piel se me erizaba aún…….sentía que mi cuerpo emanaba olor a sexo……sentía que mis amigas, podían olerme a distancia y suponer que venía bien cogida!!!! Tenía unas ganas enormes de seguir cogiendo, y deseaba regresarme con Alfredo y dejar que me cogiera hasta agotarme. Para disimular, solo atine a comentarle a mi amigo:-“Por cierto…..por ahí me dijeron que tiene un producto muy bueno, que seguro me va a gustar mucho!!!!…haber cuando me lo da a probar ehhh!!
– Ohhh….sii…..segurísimo que la va a volver loca!!! En cuanto lo tenga en sus manos y lo pruebe, le va a gustar mucho y seguro me lo pedirá muy seguido!!!……créame ….. se va a volver loca por tenerlo…..lo quiere?- El muy cabrón estaba contestándome muy sugestivamente, pero mi sonrisa le hacía saber que me gustaba escucharlo y más mis respuestas.
– Y…..le habrá sobrado algo que traiga ahorita, para ver si me lo pruebo de una vez? Muy atrevida le contesté para buscar otros minutos estar cerca de él.
– Oh, déjeme ver…….creo que traigo algo pero no estoy seguro……me acompaña al auto, para ver si traigo algo y ahí mismo lo prueba ……quiere? Improviso muy bien Alfredo en contestarme.
– Hummmm……pues en tanto salen los niños del colegio, vamos…..amiguitas, me esperan tantito, voy con Alfredo y ahorita regreso con ustedes.-.

Cuando íbamos caminando hacia el auto de Alfredo abrió su portaequipaje para simular algo, y en tanto hacia eso, me dijo: Dianita…..estoy aún temblando por ti……quisiera dejar a los niños con sus amigos y llevarte conmigo para repetirlo otra vez………

Solo le contesté:-“Eres un cabrón Alfredo,……me diste una cogida de ensueño ehhh!….yo también quiero más!!!…..vengo súper caliente!….vengo escurriendo de todos lados…..mi asiento del carro viene lleno de tu leche!!……me quedé con más ganas de tu verga!!-

A lo que solo me dijo: “Si puedes….., vamos a mi casa otra vez, y te daré verga hasta que ya no aguantes más!!!!…..quiero que sepas dos cosas: La primera es que coges riquísimo y me dejaste loquito por ti ehhhh,…….. a lo que solo atine a decirle – Muchas gracias… estaba muy caliente y por eso respondí así…..tu también me dejaste con mas ganas!!! Y la segunda cosa que me dirias?? –A lo que se me acercó discretamente como agachándose mas a su portaequipaje, para decirme -sabes que me dijo un vecino cuando salí? – a lo que solo atine a preguntarle – Ni me digas!!….me da mucha pena!!!…..-Y me repitió –“Quieres saberlo? – y solo conteste:-“Esta bien….que te dijeron”- Mi amigo simulo que sacaba unos papeles de su auto y regresando me dijo:- Mi vecino estaba lavando el carro cuando estábamos en mi recamara….solo me dijo que con quien estaba porque pareciera que ahora me habían cogido a mí porque todo se escuchaba hacia afuera……pero me dijo que te vio salir y me pregunto qué cuanto me habías cobrado porque estabas buenísima y te veías de las que cobran carísimo”.- Al decirme eso, abrí mis ojos enormemente y solo le dije: “Eso te dijo” – “Eso me dijo, como ves”-me contestó

Nos sonreímos mucho y nos fuimos con mis amigas, y enfrente de ellas, le dije:

– Amiguitas, pues que creen?…..aquí enfrente de Alfredo quiero decirles algo!!!!…..ahora si se lució ehhh!!!…trae un modelo…..hermoso…..me gustó mucho y ya le dije que seguro le voy a pedir muchos,- Mis amigas solo atinaron a decir muy inocentemente, pero sin imaginarse nada: “Hay amiguita, pues tu que puedes, date esos lujos, y si el Señor tiene lo que te gusta y tú lo quieres…. ni te detengas….pídele todos los que puedas!!”. Sonriéndome voltee a ver a mi amigo, y le dije enfrente de ellas: – Mhhh…..yo creo que si Alfredo…..les hare caso a mis amigas……..me gustó mucho tu modelo…..muchísimo, ….creo que te estaré pidiendo constantemente, puedas llevarme muchos …..podrás dármelos?? Por ejemplo, mañana?….el que me enseñaste me gustó muchísimo, me lo mandas o paso por él?

-Claro que puedo darte todos los que quieras, y pues si quieres desde hoy, con gusto te lo daría, pero creo que lo correcto es que lo pruebes directamente-

-Hummmm….si me gustaría mucho probarlo hoy, pero……no sé si se pueda, ya hay “compromisos” –refiriéndome a que ya estaban los hijos con nosotros.

-Ohhh sería muy bueno, pero……creo que tienes razón….si quieres mañana paso y te lo llevo a tu casa y ahí te lo pruebas-.

-A mi casa? …mhhh…no suena mal…..me gusta la idea…ahí estaré desde las 10 de la mañana lista!!! Y le guiñe el ojo.

(Continuará…)

Diana y Alfredo: Amigos de verdad!

En la vida, las oportunidades pasan constantemente; en cada una de nosotros, está el tomarlas o dejarlas pasar.

Soy Diana, una mujer casada, dedicada al hogar, joven, con dos hijos, y por tanto mis actividades se limitan a atender mi casa solamente. Tal vez, cuando me casé, me era muy cómodo estar en casa, pero como todo, al paso de los años, la monotonía te transforma y estar encerrada te pone de muy mal humor.

Eso fue lo que me pasó y ahora mis hijos que están en Colegio, mis actividades ya no son las mismas y siento necesidades que antes no tenía. Comenzaba a sentirme inútil, encerrada en mi casa, mi carácter había cambiado y casi diario estaba de mal humor, con mis hijos, con mi esposo y hasta conmigo misma, porque hasta me sentía fea y nada atractiva.

Un día de tantos, cuando fui a dejar a mis hijos al colegio, una de mis amiguitas, mamá de una compañerita de mi hijo, me comentó que deseaba comentarme algunas cosas personales y quedamos de irnos un día a tomar el café, después de dejar a los hijos en la escuela.

Y el día se llegó y mi amiguita y yo, nos fuimos a desayunar, y platicamos de mil temas. Pues bien, a partir de ese momento, comenzamos a repetir esos desayunos una vez al mes, y al poco tiempo, y sin darnos cuenta, ya era tradición reunirnos todos los lunes para tomar el café. Recuerdo que en uno de esos días en que mi esposo salió de viaje, me fui con mi amiga a tomar el café y ese día me fui vestida muy ajustada, resaltando la belleza de mi cuerpo; al pararme a ir al baño nunca me di cuenta que a nuestro lado había dos tipos. Hasta que retorne a la mesa, mi amiga me comento muy discretamente que en cuanto me levanté de mi lugar, esos tipos me observaron hasta que me perdí de su vista y que se dijeron cosas entre ellos, sin quitarme la vista. En ese momento, seguimos nuestra plática y nos fuimos adentrando en temas íntimos, llegando y sin querer, al tema de las confesiones sexuales y a las fantasías que han nacido en cada una de nosotras, por lo que fue mi amiga quien me develo sus secretos, sus fantasías y sus deseos. Debo reconocer que la plática fue tan motivante que cuando tocó mi turno, me encontraba sumamente excitada, logrando con ello, confesarme con más libertad, por lo que después de que me escuchó, quedó tan impresionada de todo lo que escuchó de mí.

Y tan impresionada quedó, que a los tres días, aun estando mi esposo de viaje, volvimos a reunirnos en un grato desayuno. Ese día, entre plática y plática, me propuso llevar mis secretos a páginas de relatos eróticos, y cuando me comentó que sería interesante mostrar al mundo lo que habíamos hecho, sin que nadie se pusiera a pensar que esas historias, eran nuestras, me dejó sumamente …..Excitada!! …el hecho de confesar mis deseos ante todos, sin que nadie supiera que se trataba de mí, me puso sumamente cachonda!!. Cuando la escuche decir eso, sinceramente me reí de lo loca que estaba y en ese momento le dije que la loca era ella y no yo, sin embargo, al paso de los días, y a cada momento, me insistía en que no tuviera miedo y que me animara a hacer públicas nuestras confesiones: -Te imaginas amiguita……confesar tus deseos a todo el mundo y……que nadie se imagine que son tuyas!!!!-..

Para ser franca, yo seguía pensando en que estaba loca mi amiga, pero recuerdo ese lunes trágico!!!….cuando nos despedíamos después de nuestra amena charla, mi amiga solo me comentó: – Amiguita…….quiero que veas tu correo electrónico……te mandé una sorpresita que te gustará-“

No me dijo de que se trataba, y realmente no le di mucha importancia, pero hasta la noche que abrí mi correo, vi el correo y lo leí. Era un relato erótico de mis fantasías!!!.

Debo confesar que me sentí asombrada pero aún más, excitada, porque había logrado trasladar cada detalle de lo que le confesé a las letras. No pude esa noche contenerme, y aprovechando que me encontraba sola, simplemente…..me masturbe leyendo dos veces ese relato, logrando un orgasmo sumamente intenso. En ese justo momento, creo que nació la otra Diana que hay en mí!!.

Es por ello queridos lectores, que antes de iniciar estas confesiones, quería que ustedes supieran como nacieron estos relatos, y que a partir de ese momento, mi amiga y yo, nos dimos a la tarea de confesarnos más y más detalles, lo que dio como resultado, sin pensarlo, esta serie erótica. No soy buena para la redacción, por lo que fui la encargada de describir a mi amiga todo lo que pasaba por mi mente y ella, de escribir todos los detalles y pasármelos para subirlos a internet.

Pero hay algo muy importante para mí, y que deseo confesárselos. Quiero que sepan que lo que leerán a continuación, ….no es solo una serie de relatos eróticos más..…sino una confesión abierta y pública, que contiene un mensaje muy claro para un lector muy especial para mí, y que en verdad, tengo unas ganas enormes de que un día encuentre esta serie, la lea y entienda todo lo que le estoy manifestando. A ese amigo mío, que deseo que al leer lo que ustedes lectores leerán, regresen a su mente, muchas cosas y pueda tomar una decisión.

La persona a la que dedico esta serie de relatos, es un buen amigo mío, tiene su empresa personal, ad hoc a su profesión y produce artículos para mujeres. A ti amigo, cuando leas esta serie, espero puedas ver todo lo que ha sucedido, o puede suceder. Será una fantasía que deseo podamos realizar o será un recuento de lo que hemos hecho? Solo tú y yo sabemos si todo lo que leerás es real o es una invitación que te hago para que lo llevemos a cabo. Ustedes lectores solo verán un relato, pero tú, mi amigo, que decides?.

Para ti Alfredo……lo recuerdas o lo hacemos realidad?.

Parte 1

Mi nombre es Diana, soy una mujer joven, casada, con dos hijos y un esposo que por su trabajo, viaja muy constantemente; según mucha gente, tengo un cuerpo muy tentador, y que no puede pasar desapercibido para nadie; dicen que mi cuerpo es tan….provocador, que logra atrapar todas las miradas, generando que todos los hombres, no puedan contener su mirada y se vean obligados a voltear a verme, y las mujeres, no puedan contener su rabia, al ver en mí, lo que ellas quisieran tener; ¿qué puedo hacer contra eso? Simplemente nada porque es parte de mi biología. Para que mentir….ese ego femenino me hacía sentir bien, y me gustaba atrapar las miradas de los hombres …….me siento muy segura y muy rico, el darme cuenta que me voltean a ver.

Pero no solo es saber que eres una mujer muy atractiva si los hombres no lo reconocen verdad? Pues así como los hombres hacen todo para atravesarse conmigo cuando me atravieso en su camino, y algunos solo se detienen para admirarme, otros tantos son más atrevidos al soltarme todo tipo de piropos, desde muy poéticos (que son los pocos), hasta los más morbosos y groseros (que son los más). Sin embargo, a mi esposo le gusta que los hombres me admiren y por eso le gusta que me vista siempre muy atractiva y hasta ha llegado a decirme que le gusta verme vestida provocativamente. Por eso mi esposo, además de sobreexcitarse conmigo, rebasaba el nivel de placer, y siempre que hacemos el amor, se vuelve tan loco, que en el momento más candente, siempre mete a un tercero….a un desconocido en mi mente, ya que no se cansa de decirme que ha llegado a imaginarse que otros hombres, han logrado cogerme y que yo lo he disfrutado. Tanta era su excitación por mí, que cada que hacíamos el amor, me confesaba que se ponía a mil, imaginándose que yo era bien putita, y que le gustaba imaginarse, que alguien me estaba cogiendo aparte de él. ……y ha llegado a decirme que mi mejor amigo era quien me ha hecho disfrutar de una cogida fuera de matrimonio!!!.

Sinceramente no era de mi gusto que cuando hacíamos el amor, mi esposo me dijera que se imaginaba que otros me estaban cogiendo muy rico, y llegue a molestarme mucho por su insistencia. El no sabía que yo lo amaba tanto que no me gustaba escucharlo decir que otros me metían su verga. Era muy incomodo para mi escucharlo decirme esto. Yo lo amo mucho y tuve que aguantarme en otras ocasiones esa molestia…..quería darle gusto cuando hacíamos el amor y excitarlo con esas ideas. Sin embargo…….tanta era la repetición de esos comentarios, que no supe en qué momento la sangre respondió……y no debo negar que un cierto día……no sé qué pasó!!!….Ese día estaba yo sumamente excitada, y cuando comenzamos a hacer el amor, mi esposo comenzó a decirme que quería que mi amigo me cogiera y me hiciera gozar mucho, y que se imaginaba mi rostro lleno de gusto y placer, babeando de lo excitada que me tenía, y que sus manos, tocaban toda mi piel …….no se qué pasó pero escuchar a mi esposo decirme eso, ……en ese momento en que yo estaba muy cachonda,……….me gustó mucho!!!….me excitó más!!! y por primera vez, mi rostro se mostró feliz, y mi cuerpo muy caliente, escuchando a mi esposo decirme todo eso……

Al paso del tiempo….. Descubrí algo nuevo en mí, cuando me di cuenta de que ahora, cada que me hacía el amor mi esposo…. Esperaba con ansias que me dijera que le gustaría que otro hombre me cogiera…..y si no me decía nada, yo misma lo motivaba a que me dijera algo…..comencé a aceptar esa idea….comencé a sentir un cierto….placer…….ahora yo muy discretamente, lo motivaba a que me dijera sus fantasías.

No debo negar que para mí, hasta ese momento todo era simplemente una fantasía, pero cierto día note que había algo más……ya que me mojaba mucho al vivir en mi mente, la loca idea de sentirme en manos de otro hombre….de imaginarme estando desnuda y que otro macho me hiciera su puta. El solo imaginarme que algún día, otro hombre me abrace, me bese, me toque toda y me meta su verga, me comenzaba a excitar y mucho. Al darme cuenta que me humedecía intensamente, comprendí que me estaba excitando la idea de tener sexo con otro hombre, y más cuando un día, entre el juego, llegamos a ponerle nombre a mi “amante imaginario” y resultaba ser una amistad.

Quiero confesarles que un día, estando solita en mi casa, recibí una llamada del “amigo” con el que fantaseábamos que me cogía; estuve platicando con el de temas diversos, pero al terminar y colgar el teléfono, me senté en el sillón, y una sonrisa salió de mi boca……..por mi mente pasó una idea loca……sentada en el sillón, pensé: -Y si le marco a su teléfono y le digo que……estoy muy aburrida y que si me invita a donde él quiera?-. ……pero de inmediato una carcajada salió de mi!!! …….pero al paso de los minutos, me di cuenta, que por primera vez, yo misma acepte esa posibilidad y que ya no era fantasía sino una inquietud por hacerlo realidad, situación que me lo quedaba muy dentro de mi misma.

Así pasó el tiempo y cada que mi esposo y yo hacíamos el amor, esos juegos de imaginarme cogiendo con otro eran muy recurrentes, por lo que llegó un día en que por motivos de trabajo, mi esposo tenía que salir de viaje en fin de semana. Ese domingo, eran las 09:00 hrs, y yo me encontraba algo cachonda y aproveche que mis hijos dormían, cuando decidí despedir a mi esposo como se merece, y sucedió lo siguiente:

Al despedir a mi esposo, el ya estaba por abrir la puerta para irse a su viaje, cuando le hablé y sonriendo caminé hacia él y, rodeando su cuello con mis brazos para despedirle, mis turgentes labios buscaron encontrarse con los suyos. Abrí la boca para intensificar el contacto y permitir que mi lengua jugueteara dentro de la suya apasionadamente. El entrecerró la puerta, y puso sus manos en mi talle acercándome, con una tierna firmeza, a su cuerpo. Noté de inmediato la erección de su verga cuando sus manos llegaron a mis redondas nalgas, que suelen motivar innumerables y, a veces, coloridos y perversos piropos de hombres de la calle.

—Mmmmmmmmmmmmmmmm… —expresó con su grave voz mi esposo. —Me excitas, lo sabes mejor que nadie. Eres una mujer muy bella y muy sensual y no me canso de decírtelo y demostrártelo. Te amo con pasión Diana. —enfatizó mi pertenencia a él, como suele hacerlo cada vez que tiene oportunidad y mas cuando salía de viaje.

Yo disfrute de la caricia y del pene duro que se pegaba a mi vientre. Lentamente y con intensa sensualidad, moví en círculos mis caderas para intensificar el contacto. A mi esposo lo vuelve loco cada muestra de mi erotismo. Le besé levemente el cuello y me acerque a su oído para susurrarle con mi boca su oído.

—Quiero que tu verga explote amor mío y que tu lechita esté dentro de mí, el máximo tiempo posible, y que cuando vayas en el avión, sepas que estas dentro de mí, como un macho!!.

Noté que mi esposo temblaba de excitación ya que su verga se puso más dura aún. Sin embargo, con toda intensión de encenderlo aún más, me separé tiernamente como si todo el morreo se terminaba, para ver su reacción, buscando además enfriar el arrebato, situación que lógicamente lo hice para excitarlo aún más, como parte de un juego sexual.

—No me dejes así, Diana. Me vuelvo loco cada vez que me tocas. Tu olor, el sabor de tu piel, todo, me excita a más no poder. Mira…

Con expresión de frustración, me señalo a su entrepierna, mostrando su abultado paquete. Yo, sonriendo seductoramente, puse cara de chiquilla sorprendida y, sonriendo con picardía, poniendo mi dedo índice dentro de mi boca, regresé hacia él. Ronroneando, le acaricie su verga por encima del pantalón con mi delicada mano. De arriba abajo, rodeando con mis dedos largos y femeninos su gran falo por un par de minutos en lo que mis ojos, se clavaban en los suyos y sin decirle palabra alguna. Le regalé tal momento de éxtasis, que no pudo evitar cerrar sus ojos y temblar de placer.

Pasando mi lengua por su cuello, le abrí el cierre del pantalón y le liberé su hermoso pene. Una vez que tenía su pene en mis manos, lo rodee con mi mano y empecé a masturbarlo lo más lentamente que pude, mientras saboreaba sus labios.

En un momento, mi esposo me acaricio la espalda, luego mi cabeza y metiendo sus dedos entre mi cabello, me invitó, con un movimiento, a que siguiera besándolo pero empujándome con suavidad hacia abajo. Yo entendí inmediatamente su deseo, por lo que decidí hacerlo gozar.

-Me fascinas Diana, me gusta tu olor de mujer, tus formas, tu piel tersa, tu inquietante belleza —decía esto, mientras yo le besaba su pecho, abriendo, al mismo tiempo, su camisa. Conozco tan bien sus mensajes sutiles y sus inhibiciones, que suelo ayudarlo a hacer las cosas que más lo excitan y que no se atreve a pedirlo. En ese momento me propuse enloquecerlo, como sé que les gusta a los hombres.

—Si mi amor,…….quieres que te la mame?

—Siiiiii —respondió temblando.

— ¿Te gusta que sea una mujer cachonda verdad?

—Siiiii —respondía excitado, mientras yo le besaba sus pectorales, poniendo cuidado en pasarle mi lengua por sus tetillas, dejando que el aroma de mi pelo llegara hasta su rostro varonil.

— ¿Pero…..si te gusta que sea cachonda……..los hombres pueden darse cuenta de ello!!!!…….a lo mejor ellos también se excitarán? —le dije, sin dejar de mover mis manos rodeando su verga, de arriba abajo.

—No importa mi amorrr……quiero que seas muy cachonda!!!!……me gusta que se exciten mucho contigo!!!!! —me decía muy excitado.

Yo sabía que las fantasías eróticas, engrandecían a mi esposo y sentía que se le paraba más la verga con cada comentario que hacía, así que decidí prolongar su excitación.

— ¿Te gusta que use ropa muy provocativa verdad?….aunque sabes que los hombres se excitarán conmigo cuando me vean esos micro vestidos que me pongo para salir? —Dije, cuando ya totalmente agachada, acerqué mi boca a su pene y empecé a pasar de arriba abajo mi lengua, humedeciendo todo su tronco con mi saliva.

—Siiii, me fascina mi amor, mássssssssss…me vuelve loco imaginarte como una puta ante los hombres…..— gemía, cada vez más excitado.

Le pasé mi lengua por el glande, rodeándolo con la punta de mi lengua. Percibía su temblor y las venas marcadas y voluminosas a lo largo del falo. Recorrí dándole chupaditas y besitos, a todo lo largo de su verga erecta, disfrutando cada espasmo de placer. Luego, me introduje la cabeza de su tremenda verga, mamándosela con deleite y enrollándole el glande con mi lengua y de vez en vez, darle chuponcitos a la cabecita, situación que volvía loco a mi esposo y más cuando, dejaba su pene dentro de mi boca sin moverme, simplemente dejando esa verga rodeada con mis labios.

Mi esposo no resistió más y, rugiendo, me empujó mi cabeza, metiéndome la verga hasta dentro. Yo sentía que su rico glande resbalaba entre mi lengua y mi paladar, hasta mi garganta y luego salía hasta mis labios para, de nuevo, volver a entrar, bañando todo mi interior de su masculinidad. Mis labios femeninos y delicados, rodeaban el tronco de su verga, resbalando por la carne cada vez que entraba y salía. Mis delicados dedos rodeaban la base de su verga, permitiendo que el resto de mi finísima mano acariciara sus huevos, haciendo que disfrutara plenamente la mamada; así como he aprendido que fascina tanto a los hombres……y que tantos hombres desearían que se los mamara de esa forma.

—Aghummmmmmm, mmmmmmmm, que rico mi cielo —dijo en lo que sus ojos no dejaban de ver como su verga entraba y salía de mi sensual boca y yo ahí hincada ante él, en la puerta de nuestra casa.

Seguí excitándolo más y más. El me acariciaba el pelo y me lo echaba hacia atrás para quitarlo de mi cara y poder ver como se la mamaba.

—Te amooooo, dime mássssssssssssss, quiero escucharte mássssss —me dijo suplicante.

— ¿Qué quieres que te diga mi amor……que te quiero y amo? – Le dije sarcásticamente porque yo sabía lo que él quería escuchar.

—Nooo mi amor,…..quiero que hagas volar mi imaginación como sabes hacerlo.

— ¿Ahhhhhh…..quieres saber si me porto bien putita cuando tu no estás?

— ¿Quieres saber si cuando te vas de viaje, me pongo ropa muy atrevida, con escotes y esas minifaldas de locura que me compras?¿Quieres saber si así salgo a la calle a provocar a los hombres, como si estuviera buscando un macho que me invite a coger?

—Siiiiiii eso me calienta muchooooooo Diana , Massssss, masssssss —suplicaba excitado.

— Me gusta que te comportes como una putaaaaaa …..me gusta pero me encela imaginarte cogiendo con otro hombre…..dimeeee másssss—se estremecía por la excitación.

Yo se la seguía mamando mientras sentía sus jugos mezclándose con mi saliva. Percibía el sabor de los fluidos que salían de su pene excitado y erecto. Dejé de mamársela pero con mi mano, tocándolo, para seguirle preguntando lo que sabia lo excitaba mucho más…

— Ahh mi amor….¿Entonces te gusta imaginarme que soy…..muy puta? ¡Eso no lo sabía mi amorrr!…….Eso no lo sabía??……te gustaría que algún día te de ese gustito?? Dímelo ……y…tal vez te haga feliz algún día…….Te excita imaginar que salgo a la calle muy putita, a buscar vergas, para mamárselas como te la estoy mamando a ti ahorita?? —dije esto mirándole a los ojos fijamente y con atrevido cinismo en lo que subía mi ceja.

—Hummmmmmmmm, siiiiiii, siiiiii, mi amor……tu sabes que a los hombres nos gustan las putitas…y mas si son casadas….y por eso te gusta ser así!!!…. me excita verte vestida siempre atrevida, para ver como los hombres te voltean a ver…….si mi amor…….me gusta ver a los hombres locos por ti……me excita imaginar que se las mamas a otros como a mi ahora….mmmuy rico, sigueee —dijo fuera de si.

—Pues mi amor……te quiero confesar algo!!!!!……quiero que sepas que soy bien puta por ti!!!….tu me has motivado a ser putita……y me gusta!!!!…. no puedo contenerme cuando tengo a un hombre frente a mí!!!……mi coñito comienza a temblar……..cuando tengo a un hombre enfrente de mí, clavo mis ojos en los suyos, y cuando se dan cuenta que los estoy mirando, me sonrío muy coqueta, meto mi dedo entre mis labios, y mis ojos se dirigen hacia su entrepierna, mandándoles un mensaje de que quiero eso…..eso que tienen ahí!!!!!!!!!

Hasta ahora, no ha habido hombre que resista mis miradas, y de inmediato se me acercan, y ………. te quiero confesar que ……. Cuando regreso a casa……..vengo con el sabor de otro hombre entre mis labios……..que delicia dejarlos bien satisfechos!!! Me gusta mucho solo imaginarme que cuando llegan a sus casas, no dejan de pensar en la mamada que les acabo de dar……¿Te gusta eso?

—Siiiii, que rico, me excita que otros disfruten cuando se las mamas como una putaaaaaaaaa y que te llenen la cara de semen —dijo, ya cercano al orgasmo.

— ¿Entonces…………quieres ver como tu fina y elegante esposa disfruta chupando otra verga? ¿De verdad quieres ver como se la mamo a otro?….Quieres ver el rostro de felicidad de ese hombre, después de la mamada que le dé? …… ¿Quieres eso?

—Siiiiiiii, siiiii, siiiiii quierooooo que pruebes otra vergaaaaaa….sssssssiiii!!!

Al ver a mi esposo sumamente excitado, casi al borde de la eyaculación, comencé a saborearle la puntita de su verga, ya que eso lo sabemos hacer muy bien las mujeres, cuando nuestros machos, están a punto de explotar en nuestras bocas. En ese momento, me lance con todo para satisfacer a mi hombre y lograr hacerlo explotar, por lo que la puntita de mi lengua bailaba en su frenillo, y más que mamársela, solo le daba masajes a su pene, en lo que aproveché para lanzarme con todo, como sé que les gusta a los hombres:

— ¿Mi amor, quiero que imagines que mi boquita……toma esa verga y le da una mamada muy rica!!!! Que mi lengua abraza ese trozo de carne, y lo envuelve acariciándolo a todo lo largo, que lo baño con mi saliva y me tiene como su puta agachada enfrente de él.. y que mis manos acarician sus huevos como queriendo sacarle toda la leche……Te imaginas o te gustaría que le diera una mamada más rica que a ti??……quieres que lo vuelva loco como te vuelvo loco a ti? …eso quieres ver verdad?….
— ¡Ahhh mi amorrr……que ricoooo……sii….siiii eso quiero….quiero que seas su putita!!.
— Quieres que sea su putita????….. A quien quieres que se la mame bien rico?……..
— Nooo seee mi amor……tu dime!!!!!
— Ahhh mi amor……te amo tanto que soy capaz de ser bien puta por ti y darte ese gustito para demostrarte que por ti, hago muchas cosas. Te amo tanto que si me dices que quieres que pruebe otra verga…..lo hago!!!!!!….¿Quieres que en cuanto te vayas le llame para decirle que venga y aquí seducirlo hasta lograr tu deseo? ¿quieres eso?
— Siiiii mi amor…..quiero que le llames y les mame su vergaaaa!!!!…..
— Ahhhhh…mi amor, …..te amo muchísimo…….por eso en cuanto cierres la puerta, tomare el teléfono y le llamaré para invitarlo a que venga, y en cuanto esté aquí….ahi donde estas tú……..sin decirle más, me agacharé y le pondré la mamada de su vida!!!!…..y sin decirle más, cuando me deje su lechita en mi boca, abriré la puerta y le dire que se vaya…………..pero…….dime…a quien le llamo?….dimelo y te daré ese gusto!!…..hoy probare a otro hombre!!!! Dije sumamente excitada para ver la respuesta de mi esposo.
— Ahhhggg mi amor……….llámale ……llámale a………….tu amigo Alfredoooo!!

En cuanto dijo eso, mi boca comenzó a sentir como esa verga se hinchaba, y los fluidos empezaron a hacerse más abundantes y calientes, cuando, por fin, llegó la descarga una enorme cantidad de semen.

—Querido, que ricura. Mmmmmmmmmmmmmmmmm —expresé, erótica y voluptuosamente, al momento que le dije —lléname la boca con tu leche caliente —Aughmmmmmmmm —abrí la boca para recibir su hombría, y con la puntita de mi lengua, solo acariciaba la puntita de su pene, enloqueciéndolo muchísimo, logrando que todo su semen se vaciara dentro de mi garganta con fuerza y con estremecimientos incontrolables. La punta de mi lengua rozaba su frenillo y eso lo sobre excitaba porque no paraba de lanzar chorros de semen.

—Ahhhhhhh! Aggggggmmmmmm mmmmmmmmmmmm!!, agmmmmmmmmm, ahggggg!!!, mmmmmmmm, que rico!!!! … —Sus gemidos del placer, cuando se estaba vaciando, llegaban sonoros a mis oídos y yo seguía mamándosela con fruición, haciéndole disfrutar con mayor intensidad su tremendo orgasmo.

Aunque mi cara y mis labios se salpicaron con el lechoso líquido, me tragué una gran cantidad, mientras sentía la fuerza de los espasmos de placer con cada chorro de leche que salía de su verga. Percibí paso a paso, las reacciones de su riquísima venida.

Después de que disminuyó el flujo de su eyaculación, me limpié un chisguetazo de semen que me había llegado a uno de mis párpados y me paré para acariciarlo y besarle con ternura. Mientras tanto, con mi mano le seguí acariciando la húmeda verga, con movimientos lentos y delicados. Subía y bajaba sintiendo como llegaba, poco a poco, la tranquilidad. Sentía los pequeños temblores que se suceden después del orgasmo. Así, nos mantuvimos mientras él se recuperaba poco a poco. En un momento más, la serenidad y la cordura regresaron y se apoderan de nuevo de mi amado esposo.

—Te quiero mucho, cielo, eres el amor de mi vida. Me encanta verte feliz y complacerte en todo lo que tu me digas—Le dije en un arrebato de espontaneidad, mientras le besaba con ternura.

—Si Diana, yo también te amo – comentó, al momento que una expresión de preocupación se reflejó en su cara y titubeante me preguntó —Diana… no se si… bueno… tu… tu… ¿Serías capaz de ……….. con otro hombre??

—Claro que no mi cielo, ¿Por qué te imaginas eso? —Noté como un rasgo de tranquilidad se reflejó en sus ojos con mi respuesta, y seguí — ¿Tu lo deseas?

—No claro que no, pero es que……eres una mujer muy deseada por los hombres, y todos quieren tenerte un día……y no se…….probablemente hayas imaginado ………algún dia…….coger con otro!!!!……me imagino muchas cosas……..me encelan pero me excitan!!!!!……..bueno, no me hagas caso, me voy …te llamo mas tarde—terminó diciendo, sin apenas esperar mi respuesta.

—Claro mi amor, te espero como siempre… y nunca dudes que te amo… solo a ti.

Mi esposo respondió con una tierna sonrisa al comentario y titubeó algo que no alcance a escuchar…..sentí que quiso decirme algo, y se quedó pensativo…….bajo su mirada y dando media vuelta, salió apresurado hacia el auto. Lo vi alejarse y me quede observándolo entre la puerta, despidiéndolo en lo que me saboreaba su semen entre mis labios y mi lengua, y mi mente pensaba, que había cosas que mi esposo necesitaba confesarme ………En ese momento me quedé pensando en que si desearía verme feliz por haberme dado un gustito de probar a otro hombre?

Continuará………

DIANA

Complaciente amante

Me da mucho gusto escribir por primera vez a esta página, soy una mujer casada de 40 años y tengo un amante que tiene 34 , pero me gusta tener amigos que sean de criterio amplio para hablar libremente de temas ricos, excitantes y calientes .

Para darme a conocer un poco más, me describo como una mujer de piel morena clara, muy sexy, mido 1 metro con 56 centímetros, no soy delgada pero tampoco soy muy gordita, mi cintura es delgada, caderas redondas bien levantaditas y anchas, debido a esto es que mi amante me bautizo con el sobre nombre de culoncita. Mis pechos son redondos y medianos, aunque confieso que me gustaría que fuesen grandes pero me resigno por que mi amante me dice que así le fascinan. Me súper encanta el sexo en todas sus formas, anal, oral, vaginal, etc. me masturbo muy a menudo, soy multiorgasmica, cuando tengo sexo con mi pareja le pido que me deje quedarme arriba para cabalgar desenfrenadamente por que siento que de esa manera mi vaginita puede tragarse por completo la gran vergota de mi amor. Puedo decirles que además de ser bien calentona, soy muy amorosa, dulce y cariñosa.

Posiblemente algunos me critiquen por tener un amante, pero como les he contado soy una mujer muy ardiente y fantasiosa, siento la necesidad de ser cogida todos los días y mi esposo no me hace nada, si tengo buena suerte me lo hace una vez al mes, y pues me veo en la necesidad de masturbarme con frecuencia y otras muchas veces mi amante muy gustosamente y con toda solicitud me quita las ganas cuentas veces yo se lo pida. Y me deja hacer lo que yo quiera a la hora del sexo, pero con mi esposo no es así, porque siempre esta cansado, tiene sueño, le duele la cabeza o simplemente me dice que no tiene ganas. Durante muchos años me sentí frustrada como mujer, creí que no era capaz de llamar la atención de ningún otro hombre, pero desde hace diez años mi vida cambio por completo y fue cuando apareció en mi vida el que ahora es mi amante, desde entonces soy una mujer muy feliz, segura de mi misma, ahora veo la vida de otra manera, aprendí a disfrutar de los placeres sexuales gracias a mi amante, cambio todo para mi no solo en el terreno sexual, sino también en otros aspectos, este hombre fue para mi como el sol que llego a iluminar mi vida.

Espero que me escriban quiero tener amigos, me encanta platicar de cositas ricas, podríamos intercambiar fotos muy atrevidas, videos porno, quiero ver muchos penes hermosos, por que me encantan. En fin quiero pasármela muy rico con nenes de cualquier país, yo soy de Guatemala. Mi correo personal es nflores1224@live.com.