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Después del viaje en Micro

Wednesday, May 7th, 2008

Esto que les voy a contar ya corresponde al último encuentro que tuve con ella porque lo pongo primero porque me parece más divertido que todos los otros encuentros que tuve… Ese día me levante pensando en ella y mi esa noche había estado con mi novia pero no podía dejar de pensar todo lo que habíamos realizado así que decidí llamarla, ella al escuchar mi voz parece que se puso contenta pero se me reía mientras le hablaba y le pregunte si estaba su novio ahí y me dijo que si inmediatamente le pregunte si podíamos vernos porque quería cogerla toda y ella me dijo que después me llamaba. Ansioso espere y no sonaba el teléfono así que llamo luego de las 00:00 hrs contándome que recién se iba el novio que hacía tiempo que no tenía tantas ganas de que se fuera, yo le pregunte si tenía ganas de verme y me contesto a vos no a esa hermosa pija que tenes entre las piernas, la verdad que en el momento me levanto el ego pero después me di cuenta que realmente conmigo no quería nada, bueno solo con mi pija. Le dije que saliéramos a tomar algo primero y acepto fuimos en mi auto a dar unas vueltas y mientras nos hacíamos bromas y toqueteábamos en el auto ella me pidió que siguiera manejando y no me detuviera, desprendió mi cinto, mi pantalón y así desparado como estaba me lo comenzó a chupar, podía ver que se llenaba toda la boca y trataba de tragárselo cada vez mas y mas pero a medida que crecía se le hacia mas difícil, estuvo unos 15 minutos chupando la pija y en el momento que estaba por terminar dejo de chuparme y me pajeo, le decía quiero terminar en tu boca y se reía y me decía que inmensa pijas tenes, que dura se pone, le pedí por favor que quería acabar en su boca y bajo a seguir chupándome y cuando ya estaba por acabar salió e hizo que ensuciara el volante y mi ropa. Le pregunte porque no quería y me dijo que no, jamás supe el porque de esto. Llegamos al Pub y  nos sentamos, hablamos de todo un poco pero tenia ganas de cogérmela en la mesa y se me dio por decírmelo hasta que me conto que le excitaban los lugares públicos que con el novio lo habían hecho en medio de la calle y en un boliche, en la terraza de un edificio, ascensores y no se que otros lugares más, en ese momento me entro como una bronca y me levante y me fui hasta el baño, ella solo se rio porque estoy seguro que lo hizo con la intención de enojarse, cuando volví había un chico sentado en la mesa y nos presenta, yo pensé en un momento que era el novio y me venía a pegar pero no por suerte solo era un conocido de la empresa pero por lo que vi algo estaba pasando entre ellos, mi pensamiento fue esta mina es re puta, pero me gusta eso, trate de contener mi bronca y el vago no se iba más se empezó a poner cómodo e invito unos tragos yo ya veía mi noche frustrada por este boludo… pero resulto ser un tipo bastante agradable y en un momento le pregunte si pasaba algo entre ellos los dos se rieron y dijeron que hubo algo pero nada serio entonces a vos no te molesta que me la lleve a bailar verdad? No para nada mas yo estoy con mi novia en aquella mesa y con unas amigas así que me voy… nos vemos el Lunes le dice a ella y ella contesta que si que la pase a buscar a las 09:00 esto la verdad que me hizo poner celoso y se fue este vago por fin. Cuando se fue la empecé a interrogar y me dijo sos celoso? No parecías y yo le dije que con ella era la primera vez que me pasaba y no sabia que me pasaba en realidad. Se me acerco y me beso lo que me permitió quedarme por un momento mas tranquilo. Salimos a bailar un rato y luego volvimos me dijo me voy al baño y me resulto dudosa esa ida asi que fui detrás de ella sin que se diera cuenta y entro al baño, fui por el costado y me asome se podía ver que había alguien mas y estaba el otro tipo ella de rodilla chupándole la pija y mientras se tocaba la concha masturbándose el le decía si nos encuentra mi novia nos mata y ella no paraba de chuparle, su pene era como truncado corto pero muy gordo que no lo podía meter en la boca lo hacia de costado y lo chupaba la punta de la cabeza pero no le entraba en la boca me empece a excitar y se me paro hasta que me dije a mi mismo yo entro y me la cojo, asi que hice eso, cruce por arriba sin que me vieran y me les meti dentro del baño, los dos tenían una cara de sorpresa, los mire y dije puedo? Ella se acerco y me lo comenzó a chupar el otro como se sorprendió cuando me vio y siguió, le corrió la bombacha y la empezó a coger no entraba por lo grueso hasta que paso y empezó a gemir hasta que le meti mi pija en la boca todo esto me tenia al palo a tal punto que me estaba por acabar pero logre manejarlo, el otro se movia sin parar y ella gemia sin parar casi no me lo podía chupar lo metia en la boca y lo apretaba mientras me pajeaba, luego cambiamos y me toco agarrarla de atrás estaba muy mojada y le meti sin problemas la pija debo admitir que el otro la tenia gruesa y paso mi pija y le meti casi toda grito “Para!” y la empece a meter despacio y le decía “como te gusta la pija mamita” ella decía “si cójanme” y el otro hizo su aporte “estas siendo infiel a tu novio sos una puta” ella gritaba “si soy una puta me están cogiendo dos vagos, Gabriela que puta que sos” eso me detono y le empece a dar duro estábamos todos en descontrol, hasta que ella se dio vuelto y me la siguió chupando y le dijo al otro que se siente y ella se sento en su pija y me pidió a mi que le hiciera el orto con esas palabras y eso hicimos había tantos fluidos ahí que le meti la cabeza y un poco mas pero no entraba mas y nos movimos, se puso como loca gritando que le rompan la concha y el orto y nos movimos y terminamos todos… al sacar mi pija vi como chorreaba la leche de su cola y le caian en los huevos del otro y cuando el otro salió chorreaba y le caía por la pierna estaba bañada en leche… Nos limpiamos… tiro la bombacha y nos fuimos, estaba totalmente agotado y ella parece que recién empezaba estaba con todo las pilas y dijo vamos a bailar… Luego fuimos a mi casa y la verdad tenia la pija irritada y ella me decía que sentía que no podía cerrar las piernas que el único que la había dejado asi era el novio pero que jamás había estado con dos vagos y la experiencia era muy linda y peversa, cuando pensaba que ya iba a dormir me bajo los pantalones y me lo empezó a chupar y pajear lo escupía para mojarlo y ella se masturbaba mientras lo hacia estuvo un rato asi hasta que me monto se sentó bien despacio y de a poco se abrió la concha me dijo que estaba decidida a meterse los 27 cms hasta el fondo yo me rei porque siempre me queda un pedazo hacia fuera, se empezó a relajar a gemir a decir me duele, me duele y se la metió toda en su concha se movio un poquito y le dolia mucho ya no había placer pero al ver toda metida se mojo toda y yo me acabe, se quedo quieta un rato conmigo adentro y luego lentamente la saco, se levanto se cambio y me dijo que ella estaba enamorada de su novio y con todo esto se dio cuenta de porque quería estar con el me dio un beso en la frente y me dijo que no la llame mas, me dio las gracias y desde ese dia desapareció de mi vida.

del Después micro viaje del Después micro viaje

Lucy la almacenera y yo

Monday, October 1st, 2007

Hace años que conozco a Lucy. Ella es dueña de una despensa que queda a pocas cuadras de mi casa en Buenos Aires. Lucy tiene unos 55 años, bien llevados por cierto, con un hermoso par de buenas tetas y un culito que  hace tiempo es mi obsesión…

Siempre nos miramos de manera especial con Lucy. Ella esta casada, y yo también, pero ambos nos teníamos muchísimas ganas. Yo no podía decirle mucho, pues notaba que su marido sospechaba de todo hombre que se le acercara a su hembra, y lo bien que hacía este buen señor, pues Lucy estaba realmente para cogerla sin parar…De modo que este buen hombre, tenía a Lucy “marcada hombre a hombre” como se dice en términos futboleros, sin perderle pisada y controlándola en cada uno de sus movimientos.

Era casi imposible intentar algo con ella , ya que para colmo su “maridito carcelero” estaba desempleado desde hacia años y vivían de una pensión. Pero había algo más que celos, e indagando un poco supe de algunas infidelidades por ambas partes en sus años juveniles y de un problema de próstata de él, que impedía una buena vida sexual, y el hecho de no poder satisfacer a su hembra, mas el terror de que se marchara con otro, explicaban su implacable vigilancia y recelo por su esposa.

Algo habia entre nosotros. Algo que había logrado franquear su férrea custodia, ya sean miradas, palabritas cargadas de doble sentido, roces de manos al intercambiar dinero…

Pequeñas muestras, indicios apenas de una calentura que cual volcán en silenciosa eclosión, crecía escondido en los abismos de nuestros deseos mas ardientes…

Ambos buscábamos la oportunidad para realizar nuestras fantasías, pero nos movíamos con sigilo, sin levantar sospechas de nadie, como panteras en celo que se acechan en las sombras de la selva negra, Lucy y yo estábamos conectados, pero debíamos esperar…

Pasamos años deseándonos en secreto.

Yo solía cogerme a mi esposa imaginando el culito de Lucy. Quería lamérselo, abrírselo con mi lengua, enterrar en ese monumental orto mi pija bien dura y llenárselo de tibia leche. Cada vez que pasaba por el frente de su despensa o la veía barrer su vereda la saludaba cortésmente, pero por dentro la desnudaba y le hacia todo aquello que soñaba hacerle alguna vez. Su boquita también me enloquecía… Mis pensamientos se hacían la película con esos labios a los que casi podía ver tragarse mi verga con desesperación y mamarla como una fiera, como una descontrolada hembra sedienta del mas caliente placer tanto tiempo negado…

Mas tarde supe que pensamientos parecidos a los míos revolotearon su cabecita por muchooooo tiempo… deseos de semen y de maratones de sexo conmigo.

Que pérdida de tiempo…! Tantos años queriendo los 2 lo mismo…

A veces me consuelo diciéndome que el quererla tanto y desearla por tantos dias fue lo que hizo del sexo con ella, el mejor sexo que he tenido.

Oh, si! Ella me hizo, me hace, y me hará el hombre mas feliz del mundo cogiendo a una mina.

Un día mientras me vendía algunos comestibles, sabedor de que su marido no estaba, pues le había visto salir momentos antes, inicié el ataque final.

Comencé diciéndole  que estaba guapa, a lo que me respondió que yo también tenía lo mío y que era codiciado por mas de una mujer en el barrio. Me reí y me animé a preguntarle:

-Y por vos no Lucy?

Ella se sonrojo apenas y mirando pícara me soltó:

-Más vale que sí. Estás muy bueno…

Casi no podía respirar de calentura y nervios. Tengo 34 años y esa hembra era un sueño largamente anhelado por mi verga. Casi tartamudeando le contesté:

-Podríamos hablar de ello en otro lugar no te parece? Digo…si quieres

Ella aún con esa sonrisa sexy en los labios me dijo:

-Claro que quiero. Toma mi celular…- y anotó el número en un papelito.

-Llámame de tarde y arreglamos…si no te respondo es porque esta  Juan conmigo si?

-Ok  Lucy. Me muero de ganas de charlar contigo.- Le susurré.

-Y yo con vos…¡Chau! - se despidió nerviosa pues venía su hijo entrando desde la calle.

Esa misma tarde la llamé y arreglamos vernos a la mañana siguiente, a unas cuadras de allí.

Esa noche no dormí. Tenía la pija endurecida y no se me bajaba, pero no quise culiarme a mi mujer, para reservar todo el semen para mi encuentro con Lucy.

Me costó calmarme, pero al final, cerca de las 2; 30 de la madrugada, me dormí.
Me desperté con el despertador clavado a las 8:00 am. Me dí una rápida ducha y salí a las apuradas.

Al llegar a una cuadra de la dirección ví a mi hembra esperándome.

Se había producido para la especial ocasión, un vestido no muy corto, pero bien pegado al cuerpo, una blusa escotada, labios rojos y zapatos de taco…Mmmmmm….de sólo verla así para mí, mi aparato se puso al palo con semejante espectáculo.

_Hola Lucy. Tomemos un remís. Tengo un lugar que quiero mostrarte.- dije al tiempo que la besaba en la mejilla pero orillándole los labios.

En el viaje casi no hablamos.

Llegamos a un hotel y le pedi al chofer que entrara al estacionamiento y nos bajara allí, para no correr riesgos de ser vistos.

Asi lo hicimos y  nos registramos en la suite 23, del segundo piso.

Mientras subíamos en el ascensor abracé y besé a mi Lucy con pasión. Nuestras hambrientas lenguas se encontraron afiebradas en una caliente batalla. Mis manos bailaban por su cuerpo, yendo de sus nalgas a sus pechos y viceversa, mientras ella palpaba mi “paquete”.

Entramos a la suite y continuamos besándonos y manoseándonos como desesperados.

Desvestirnos fue cosa de pocos instantes, primero quité su blusa, luego su vestido y la dejé en corpiño y tanguita, ella me quitó la camisa y el pantalón dejándome en bóxers.

Le arranqué el corpiño y comencé a chupar esos pezones duros y erectos mientras mis manos rebalsaban de tetas.

Ella jadeaba despacio al principio, pero rápidamente fue aumentando la intensidad de su goce.

Me sacó la pija dura del bóxer y la comenzó a menear. Mientras tanto mis dedos ya investigaban la humedad de su vagina con suaves movimientos sobre su clítoris, lo cual la hacía estremecer de gozo.

Caímos en la alfombra, mientras nos dábamos a la tarea de brindarnos goce oral. Hicimos un 69 impresionante, ella me aferró la poronga con ambas manos y se la tragaba hasta la campanilla de su garganta una y otra vez sin darle tregüa a mi glande empapado por mis jugos y su saliva.

Cógeme papito, haceme  tu hembra, llename de tu leche por todos mis agujeros –clamaba entre jadeos y gemidos.
Yo estaba alucinado con su inundada concha, metia mi nariz en su vagina, mi lengua succionaba su humedad, me relamia mientras jugueteaba con su clítoris y la hacía gritar mas y mas fuerte…

Le abrí las nalgas, grandes, lindas, exquisitas y me mandé de cabeza a chuparle el culo. El olorcito a mierda mezclado con el olor de su flujo y la excitación que tenia, me pusieron aún mas al palo y me abandoné a la inminente descarga de semen que ya sentia venir.

La tome de la nuca y le anuncié:

toma mi lechita Lucy, tómala toda, no derrames nada mi amor!!!!
Siiii papi…hag…aggghhhh,,,slurb…chup…chup…slurbss..ahhggghh…siii..mmmmm…
Mientras mi pija se vaciaba en su garganta, ella comenzó a tener un orgasmo que la hizo contorsionar como una serpiente…me restregaba el orto en la cara y me empapaba la boca con su acabada…

Fue sensacional. Me limpió la verga con devoción y esmero, lustre le sacó la hija de puta…

Otra vez empalado le pedí que montara mi miembro de una buena vez.

Asi lo hizo. Cabalgaba como una furia, gritaba, me rasguñaba el pecho, gemía de lo lindo, me gritaba que la haga acabar toda la tarde, y se vino mientras yo chupaba sus tetas y metia mi dedo en su culo …

-ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh   ……ahhhhhhhhhhhhhhhhhh…..ahhhhhhhhhh mi amor……

Acabó con una violencia y una energía que duró unos cuantos minutos, tras los cuales casi se desmaya encima mío.

La acosté boca arriba, le abrí las piernas y le comencé a lamer de nuevo la argolla, puse sus tobillos en mis hombros y ayudandome con ambas manos, subí mas sus caderas hasta tener su culito al alcance de mis labios y mi lengua.

Le metí la lengua en el culo y lo fui dilatando, intercalando lengua con dedo, salivandolo, mojandolo, dilatandolo con paciencia mientras sus jadeos aumentaban intensidad…

-hmmmmmmmmmmmm siiiiiii papito rompeme el orto!!!! Bramó enloquecida – adivinaba mis intenciones.

La di vuelta y le meti primero el glande, que costó entrar en esa cuevita, pero cedió enseguida, ella gritaba y me pedia que fuera mas suave, y lo fui.

Poco a poco fui metiendo carne a ese apretadísimo ojete que cedía con esfuerzo…

-ahhhhhhhhhhhhh siiiiiii cógeme hijo de mil puta, partime el orto, llename los intestinos de leche ¡!!!

- Siiiiiii mi amor aca la tenes adentro, bien adentro, te parto como a un queso yegua de mierda!!!

Y el mete – saca no se hizo esperar…

Gritos, jadeos, gemidos, insultos, mi verga entraba enloquecida en ese agujerito cremoso y estrechisimo…

Ella gozba como una puta, me daba culazos, ayudaba a que mi pija se entierre mas y mas dentro suyo…

La quiero hasta los huevos papito…!!!!
Si tomá tomá poronga nena, te lleno el caquero de lechita!!!!
Ya no pude mas, ella se venía y yo también.

Aceleramos movimientos, y ella gritó su orgasmo mientras le sobaba las tetas por detrás…

Lucy mi amor, te lleno el orto hija de puta gózame ahhhhhh aha haha haha haaaaaa siiiiiiiiiii
Los chorros de semen la inundaron en segundos y caimos en la tersura de la alfombra…

Mientras nos besabamos como si recién empezaramos la garchada, ella me invito a la camita, a darme mas de lo que tenia guardado para mi…

Y seguimos dandonos amor por horas. MI LUCY y YO…

El gerente del hotel llamo 2 veces esa tarde para avisar que nuestro turno habia concluido…
 
Martin Lugger
         martinxy13@yahoo.com.ar

maduritas que deseen una historia conmigo…aquí me encuentran.

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Mi sensual inquilina y el cornudo de su mozo ( Segunda Parte )

Monday, October 1st, 2007

ADVERTENCIA: No lea éste relato si no quiere acabar masturbándose en su casa u oficina copiosamente,  tiene un alto contenido erótico y un morbo especial y si eso mismo es lo que desea, por favor lea desde el comienzo  primero la parte uno publicada en ésta misma página. Que tengan buena paja, afablemente. El autor.

Pasaron ya algunos días de lo ocurrido en el apartamento de Viviana cuando Hernán su marido nos encontró con ella disfrutando de una jornada amatoria con epicúreo deleite y yo en realidad con el miedo de que el tipo vaya con el chisme a mis suegros ya que con ellos sí tenia contacto casi todo el tiempo, cada tarde que yo llegaba del trabajo especialmente los primeros días entraba a casa preparado para todo,  a afrontar el tremendo lío que se iba a armar si ese día se le daba la gana de abrir la boca,  pero pasaron los días con total normalidad aunque yo en mis adentros sí temía que se arme un relajo muy fuerte al enterarse ellos de mi infidelidad a su hija con la inquilina, ya cuando pasó más o menos un mes y el tipo ya pagó la renta de su apartamento y habló con mi suegro y no le dijo una sola palabra de lo ocurrido ya se me asentó el alma al cuerpo y tuve la certeza de que no iba a decir nada, todo esto yo me enteraba en conversaciones ajenas de oyente y yo como que nada, durante todo éste transcurso de tiempo a ella no la vi, pues luego supe que se había ido a pasar una temporada en casa de sus padres al campo ya que iba con dinero fresco que Hernán les daba para su manutención y se daban ciertas comodidades.

Luego de vernos un día los dos solos en la entrada de la puerta principal de la casa cuando yo salía y ella entraba y como no nos pudimos decir ni media palabra ella me llamó a mi celular y me citó en un parque que es bastante camuflado y discreto a pesar que está muy cerca de la casa por su majestuosidad en vegetación, es un lugar muy tranquilo para poder hablar y ahí suelen ir las parejas de enamorados adolescentes después del colegio, llegué cinco minutos antes de la hora acordada y dirigiéndome al lugar de encuentro dentro del parque en dónde había una casita de madera en el aire sostenida de dos árboles me cercioré de que no había nadie alrededor que me conociera y subí por las escaleras con sus pasamanos de madera y era una suerte de que no estaba ocupada, para matar el tiempo me puse a leer un sin número de graffitis que los muchachos se inventan cuando a lo lejos por la ventana de atrás de la casa divisé a mi criolla bonita acercarse con ese aire de mujer garbosa, subió a la casa regresando a ver a un lado como al otro y la recibí con un rico abrazo enroscando mis brazos en su diminuta cintura y un beso sonoro en los labios que lo recibió con emoción y esmero.

Teníamos mucho de que hablar así que los dos sabíamos que ahí nos habíamos reunido para conversar y no para coger aunque en realidad con esa mujer al frente mío y a solas ganas no me faltaron.

Con nuestros sentidos agudizados nos sentamos en unos taburetes frente a frente mirándonos a los ojos atentos a lo que teníamos que contarnos.

Yo tenía muchas preguntas, de la emoción no sabía ni por dónde empezar, quería saber cómo le hizo para que su esposo no les cuente nada a mis suegros, cómo arregló semejante lío si el tipo estaba más bravo que un toro en lidia, en fin, lo mejor fue que ella mismo como sabía todo tal y como había sucedido agarró el hilo de la conversación y de principio a fin ella me contó todo y fue lo siguiente:

Cuando tú te fuiste el día en que nos encontró amándonos Hernán estaba furioso, me comenzó a insultar y me hizo una escena de celos y yo le planté desde un principio por que yo ya sabía que desde hace algún tiempo ya se olía algo entre nosotros por que me decía que te quedo mirando mucho y de cierta forma coqueta e insinuante y le dije:

-Vamos, amor mío … No te pongas bravito. Si en el fondo te ha gustado verme arrecha como una perra, ¿Verdad? Lo pensé fríamente y llegué a la conclusión que definitivamente le había gustado, yo le conozco a pesar de su ataque de celos yo sentí que le gustó. Noté cómo se le ponía dura al recordar la deliciosa escena contigo Papi.

-¿No es verdad, mi amor? – Le dije a Hernán dulcemente, cogiéndole el pene y empezando a masturbarle.

 ¿No es verdad que te ha gustado verme desnuda entregada, arrecha y hambrienta, y que todo el mundo de esta casa se dio cuenta de ello? ¿No es verdad, mi cielo? Su incipiente erección creció inmediatamente mientras le bombeaba y le hablaba tan cariñosa y dulcemente.

-Es verdad, mi amor, te ha gustado – continué -. No puedes ocultarlo, mírate el pito, lo tienes como nunca. Vamos, confiésalo.

-Es verdad – gimió  – Me ha gustado verte desnuda y poseída por ese hombre, cachonda y abierta para él.

-¿Sólo eso? ¿Sólo te ha gustado eso?


-No, mi amor.

-¿Qué mas te ha gustado?

Estar allí para verlo, todo desnudo, bien erecto hecho un semental con su cuerpo encima y dentro tuyo, sí querida. Y que todos los vecinos lo supiesen.

-Ya veo, mi amor. ¿Y no es verdad que eres un pajero de peso ?


-Es verdad.

¿Y que sientes mucho placer masturbándote mientras piensas en tu mujer desnuda y cachonda, entregada a un hombre esbelto viril y bello.

-Es verdad, mi amor.

-Entonces voy a dejar de masturbarte para que acabes tú solito – y así lo hice…


-Piensa en ti, en mí y en Tato juntos en ésta casa transformada en un templo del placer.

 ¿No te da más placer?

-Es verdad. Me lo da.

-¿Vas a correrte?

-No tardaré mucho

-¿Y yo, mi amor? ¿No puedo disfrutar yo?


-Claro que puedes.

-Entonces tienes que consentir en que me culeé Tato, ese macho que he conocido en ésta misma casa y que me vuelve loca con su manera de ver, ser y poseer.

 ¿Consientes?

No, respondió.

 Le gustaba y le disgustaba la idea. Siempre fue por naturaleza muy convencional, y ésta propuesta última ya era demasiado fuerte para él. Pero no sé de dónde me salían tan morbosas  ideas. Estoy perdidamente loca por ti Tato y soy capaz de todo por que me sigas poseyendo como lo haces siempre…

-Podrías mirar y masturbarte – le dije – Yo te dejaría. Estaré muy cachonda y muy puta para ti pero lo haré con Tato y mientras tú te pajeas él me penetrará con esa enorme verga suya, haciéndome correr una y otra vez, y los dos disfrutaremos. ¿No te gusta la idea?


-Sí – dijo, a punto de terminar.

-Dímelo.

-Me gustaría mirar y masturbarme mientras ese Tato  te culea con su enorme verga.

-Entonces, ¿consientes en que me la de?


-Sí, consiento.

-Y serás tú quien introduzca su pene dentro de mí, ¿verdad cariño?


-Verdad.

-Y no sentirás celos ni te quejarás, porque eres tú el que me lo pide y el que mete esa enorme barra en mi jugoso coño…

 ¿Verdad que no?


-No sentiré celos, mi amor.

-Y te convertirás en cornudo consentido dándolo por sentado, ¿No es verdad?


-Es verdad – dijo, acelerando su ritmo masturbatorio.

-¿Por qué?


-Porque quiero introducir el pene de Tato en tu chucha para poder mirar y masturbarme rico mientras te coge.

-¿Y lucirás tus cuernos con dignidad y orgullo?

Viviana me contaba y yo simplemente no podía creer su osadía, su valentía y astucia de llevar y encaminar las cosas tal como ella quería que sucediese y de tal modo,  con cara de asombro seguí escuchando su acústica voz que hacía eco en las paredes de madera de la casa de los árboles…


-Sí, mi amor. Los luciré con orgullo.

-¿Lo juras?


-Lo juro.

-Te quiero, mi amor.

-¡Te quiero! – gritó Hernán, eyaculando en sus manos irremisiblemente. Fue una corrida escandalosa, larga, espesa, en conmemoración de su futura condición de cornudo.

 Cuando acabó fue dando tumbos hasta la cama, desplomándose sobre ella en completo estado de agotamiento. Al rato sentí que se quedó dormido y me  metí en la cama con él y me abrazó tiernamente. Nos dormimos excitados por lo que iba a suceder.


Al otro día despertamos y Hernán me dijo que quería que todo entre nosotros esté normal y que quería que aproveche mi sexualidad al máximo.

-¿De verdad quieres que todo esto lo tomemos con normalidad? –pregunté.


-A mi no me importaría si no te quisiera tanto pero Viviana por qué me haces esto.


¿Qué ya te echaste para atrás maricón?

Viste que no puedo confiar en ti maricón ?

¡¡¡ Lo juraste anoche !!!

Entérate que ese macho me encanta  y así hagas lo que hagas o digas lo que digas yo seguiré con él, no renunciaré a Tato, ese si es un macho que sabe como tratar a una mujer como yo, no como tú.

Lo juraste anoche y quedamos en que a ti no importa que tire con Tato siempre que puedas pelártela mirando desde un rincón, ¿no es así?

Asintió con la cabeza. Estaba desnudo y no hizo nada para controlar una nueva erección, ya estaba habituándose a empalmarse escuchando cómo su mujer hablaba de chingar contigo papi rico.

-Me parece bien –sentenció, solemne-.

Pero ha de quedar claro – le dije - que tú no puedes acostarte con nadie; es más, que ni siquiera podrás compartirme con Tato cuando me tire. Deberás, en todo caso, seguir mis indicaciones al pie de la letra, pero nunca podrás penetrarme por lo menos hasta después de unos días después de haber sido cornudo. Durante ese intervalo de tiempo, ni siquiera dormirás en mi misma cama. Y cuando quieras aliviarte, pondrás el vídeo que quiero que tú mismo filmes y te la machacarás viendo cómo me ha complacido  Tato.

 ¿De acuerdo?


-De acuerdo –respondió - automáticamente.

-Y que quede claro que todo esto me lo pides tú. Luego no me vengas con ataques de celos ni cosas por el estilo, ¿ Vale ?


-Vale – accedió, con una erección agrandándose por momentos.

-Vamos a pasarlo muy bien los tres, ya lo verás –le dije a Hernán, dándole un beso en la mejilla y regalándole unas caricias en su cabeza y frente  despeinando su pelo.

Me lo acabó de contar con su naturalidad innata tal y como les he narrado, y yo con una erección dentro de mis pantalones sólo de imaginarme lo que a futuro iba a pasar, iba a poder beneficiarme de la inquilina más rica de todos los barrios de la ciudad con la complacencia y consentimiento de su marido,ésto no estaba planificado en mis morbosas fantasías en realidad yo casi no había hecho nada para que sucediera, ella se había encargado solita de hacer todo lo necesario para prepararme el chance de darle verga siempre que cualquiera de los dos quisiéramos en su propia casa.

Se quedó viendo mi bulto y con una sonrisa picaresca y regalándome una mirada penetrante a mis ojos, mientras observaba sus pupilas agrandarse y dilitarse en momentos ella con la rapidez propia del deseo desenfrenado sacó y tomó mi brillante pene y se lo engulló de golpe hasta la garganta para luego de prodigarme un placer inmenso me la comenzó a lamer como paleta de helado desde el escroto hasta la punta, con su lengua por la parte de afuera de mi uretra iba sacando mis líquidos pre seminales que ayudaban a lubricar aún más mi glande mezclándose con su saliva. La quise acariciar la chepa pero deteniendo mi mano me dijo que estaba menstruando y que ese día era el último, era miércoles y que ya necesitaba sentirme lo más pronto como ya estaba acostumbrada y que vaya a su casa el sábado por la noche que ella ya tendría arreglado todo para nuestro primer encuentro con un invitado más de espectador…su marido. Sólo el pensarlo más su mamada estupenda hizo que saliera de mi una cascada de semen la cual fue a dar a su boca, mejillas y pelo y encharqué el seco piso de madera con otros gruesos chorros, me vació hasta la última gota y luego me dio un beso muy morboso haciéndome saborear mi propio semen. Me abrazó me acarició y besándonos como adolescentes de secundaria nos disfrutamos por encima de nuestras ropas, dándome un beso en la punta del glande a manera de despedida en dónde tengo un lunar íntimo el cual a ella le encanta y le causa mucha arrechera, guardó mi verga semi flácida indicándome que me esperaba la noche del sábado en su casa.

A mí me cayó de perlas la fecha de la cita, por que precisamente el sábado siguiente toda mi familia incluyendo los políticos tenían planeado un fin de semana de campo en la quinta de mis suegros a la cual yo no estaba apuntado por cuestiones laborales.

Todo se me estaba dando a pedir de boca sin hacer mucho, me puse a pensar que ni teniéndolo planeado me podría haber salido mejor.

Llegó el sábado y pasó muy rápido el tiempo trabajando en mi oficina, en la tarde tipo seis y media de la tarde llegué a mi apartamento encima del de ellos y me bañé, me perfumé y vestí para tan peculiar cita que era pa’culiar a mi sensual inquilina delante del cornudo de su mozo. A las 9 de la noche bajé las escaleras y toqué su puerta.

Salió a abrir ella enseguida excedida en belleza y me hizo pasar a la sala en dónde estaba su marido viendo televisión, saludamos y me senté en el sillón.


-¡Qué ganas tenía de que llegases Tato! –exclamó Viviana-. Estás guapísimo. ¿Te gusta cómo me he vestido para ti? – preguntó, girando sobre sí misma para ofrecerme una perspectiva completa de su cuerpo, observando con auténtica fruición su culo y sus tetas me quedé paralizado viendo a semejante hembra con una micro falda blanca y una blusita tipo top rosada que hacía resaltar el color de su piel canela la que me iba a coger después de unos momentos a placer en presencia de su maridito.

Luego de muy poca plática ella se abalanzó sobre mí en el sofá  metiendo su inquieta lengua con mucha pasión en mi boca, comenzó a sacarme los botones de la camisa al tiempo que iba besando mi pecho y tomando mi verga por encima del pantalón la sintió dura y realmente se descontroló y bajando mi cremallera sacó mi verga y llevándome casi arrastrado a su habitación conyugal tomándome de la verga como si fuese mamá elefanta,  mirando a su marido que nos había seguido atrás habló:


-Tú siéntate allí, cornudo mío, con aplomo, señalándole una silla que había en un rincón. Mientras nosotros nos calentamos, tú puedes masturbarte si quieres. Cuando te haga una señal, te acercarás e introducirás el pene de mi Tato en mi zorrita para que él me la empuje hasta el fondo.


Obedeció desnudándose al instante sentándose en la silla. Viviana no perdió el tiempo y se lanzó sobre mí como una leona. Empezamos a meternos mano y a acariciarnos de forma salvaje, prácticamente arranqué su blusa mientras ella me quitaba los pantalones. En un momento dado,  VIvi se arrodilló ante mí y le dijo a Hernán con malicia.

-Ahora voy a chupársela como jamás has imaginado - en tono desafiante mirándole directamente a los ojos - y me bajó de golpe los calzoncillos. Mi falo erecto, golpeó con violencia en la cara de Viviana. Ella se lo metió en la boca inmediatamente y comenzó a chupármelo hambrienta y con auténtica desesperación.


Yo nunca había visto a Viviana en semejante estado. Se puede decir que su coño chorreaba, y ni siquiera le había todavía topado ni excitado el clítoris. Agarraba mi tranca con las dos manos mientras se la metía en la boca tanto como podía.

Hernán al verla así, tan cachonda y puta, arrodillada ante mí y desesperadamente lubricada, no pudo contenerse por más tiempo y se corrió por primera vez entre gemidos inaudibles. Nosotros revolcándonos en la cama, tocándonos, chupándonos y acariciándonos mutuamente.

Durante un buen rato su marido se quedó olvidado en su rincón, pero nuevamente erecto, hasta que por fin de nuevo Viviana le pidió que  hiciese lo que habían acordado.

-Ahora cornudo mío –le dijo mirándolo a los ojos-. ¡Méteme ahora esta rica verga bien parada y bien tiesa en el coño! Obedeció inmediatamente. Viviana se puso a cuatro patas y Hernán agarró mi miembro, duro y suave, desde su base. Su mujer me ofreció su vagina y Hernán se encargó de introducirle y encaminarle mi carajo casi por completo, entre los grititos de placer de su moza. Después se retiró de nuevo a la silla, satisfecho, mientras yo  seguía dándole verga hasta el fondo y ella bufaba de tanto placer y acariciaba mis bolas que era lo único que no entraba en su cuevita del placer provocándome oleadas de sensaciones estimulando mi escroto.

Nuestros cuerpos estaban hechos para gozar el uno del otro, tan calientes en la penumbra de la habitación. La embestía con potencia gimiendo de placer, mientras ella que se había metido el dedo pulgar en la boca, gritaba cada vez con más violencia.

Permanecí con la misma acción extasiado de la perfecta armonía de las penetraciones, haciéndole a Hernán un cornudo consentido más en el mundo, estaba entretenido y agradecido masturbándose hasta eyacular dos veces más.

Nuestros cuerpos empapados en sudor gozaban de mil y una posiciones en su cama matrimonial la cual ya antes había conquistado, sólo que ahora con la diferencia de que su marido nos miraba coger masturbándose perplejo como un mono desquiciado.

Te gusta como me cojo a tu mujer mariquita? Mírala como goza con un hombre de verdad. Te gusta que te haga cornudo mal parido?

Sí me encanta verla como le coge un semental como tú, estoy muy orgulloso de verla a ella gozando con un hombre con el cuerpo como el tuyo y cómo la posees, no dejes de cogerla nunca por favor, ven y atiéndela cuando quieras ésta ya es tu casa.

-¡Este semental está partiéndome en dos! –gritó muy fuerte VIviana, los demás inquilinos estoy seguro de que escuchaban sus alaridos, siempre estuve agradecido con ellos por que a pesar que tengo la certeza de que sabían que yo le daba verga a nuestra sensual inquilina ellos nunca hasta la fecha de hoy han dicho nada de nada a nadie en la casa.

Que rica verga tienes mi amor y como me la clavas, enséñale a mi marido a ser un hombre real, cógeme rico para que él aprenda, mira cornudo de mierda como me hace gozar un macho bien puesto, mira como me parte la concha y me hace vibrar, eso es lo que yo quiero un macho así que me mate de placer, aaaaaaaayyyyyyyyyyyyy, ayyyyyyyyy

Hijo de puta que rico me estoy viniendo, esto es un hermoso orgasmo ayyy

Era un orgasmo más durante ésta sesión que  Viviana experimentaba de forma violenta, la colcha de su cama ya estaba empapada de tantos meados de ella, se notaba espuma y trocitos como de gelatina o una especia de silicona regados  o pegados a la orilla de la cama, en cada orgasmo emanaba enorme cantidad de líquidos y semilíquidos un tanto más densos.

Ella se quedó reposando  un momentito de su brutal orgasmo mientras mi verga palpitante esperaba pacientemente su oportuno alivio.

Viviana en tono de superioridad absoluta regresó a verle a Hernán y le dijo.

Desde que nos unimos has sido muy dulce conmigo, siempre respondiste a todos mis caprichos, siempre me obedeciste. Eres para mí como mi mejor amiga, como mi hermana. Pero en la cama eres un desastre, nunca he podido gozar así contigo.


Hernán escuchaba con la cabeza gacha, como un niño que esta siendo castigado, por una travesura de la que sabe que es culpable.


Quiero que veas como actúa un hombre real, como me somete, como me hace suya, para que aprendas y lo imites. Solo así tendremos un matrimonio completo, créeme lo hago por tu bien.

En un momento dado viendo mi monumental verga que palpitaba como con vida propia se incorporó y colocándose en posición de sesenta y nueve, se metió de nuevo en la boca mi tieso obelisco que desafiante quería ya algo más   yo como campanero daba movimiento con mi lengua a su colgado clítoris haciéndola gemir de placer y saltar como con ataques de epilepsia cada cierto momento que atinaba el punto exacto de la locura.

 Al cabo de un rato, Viviana se dirigió a su esposo nuevamente y le dijo:

-Ven, cornudo mío. Ahora vas a meterme esta enorme y jugosa verga  por el culo.


Y ahora a mí, repentinamente, me pedía que le metiese mi palpitante cosa por el culo (con evidentes posibilidades de desgarro). No me parecía bien, y ella debió notarlo porque me miró con cara de muy pocos amigos.


-¡Cornudo, méteme inmediatamente esta verga por el culo, o serás la última vez que me veas fornicar con Tato! – le ordenó a gritos. La eventualidad de la amenaza y la contundencia con que se formuló le hicieron poner inmediata acción a la orden recibida:

 Hernán tomó mi pene y lo introdujo en el estrecho culo de su mujer y yo acomodándolo muy dentro hasta el fondo a ella en su carita pude notar que se encontraba en perfecto trance, a pesar de todo, y por mucho semental que fuese, con todas esas escenas, el morbo de la situación,   su culo que apretaba como un guante mi agrandada verga y como la culiada era de  campeonato ya poco más iba a aguantar para encontrar mis ya merecidos alivios después de unas horas de sexo fuerte y salvaje.


Así que me la cogí por el culo, despacio y cuidadosamente primero y sin más contemplaciones ni misericordia a ella le dolía, eso seguro, pero no se quejaba, y lanzaba gritos ahogados que culminaban con cada embestida en un sollozo.

Ahora estás sintiendo una verdadera tranca dentro tuyo, no como la del afeminado de tu marido…

Hernán se sentó en su silla y disfrutó del espectáculo masturbándose como un mono.

Curiosamente, al notar que llenaba el rebosante culo de su esposa con mi espesa y abundante leche llegó al clímax al mismo tiempo que Yo.

 Antes de que me  corriese por completo Viviana se la sacó del culo y me ofreció el rostro (cosa que nunca había hecho con él  eso lo supe después)

No desaproveché la oportunidad y descargué una buena cantidad de esperma también en su boca, cuello y tetas.

Luego, caímos desplomados mientras él se corría por enésima vez.


La noche acabó en este punto, yo agotado medio adormitado pero pude ver, no obstante, a Viviana refrotándose el semen de su macho por todo el cuerpo, tomarlo con los dedos y saborearlo con fruición.

Le pidió a su mozo que la limpiase con la lengua y lo hizo.

A pesar de que al principio se lo vio que le daba mucho asco, ella lo agradeció con sus movimientos circulares de chepa lo cual  acabó por gustarle.


Cuando la dejó completamente limpia y aseada, yo me he quedado adormitado en la cama, y él había querido penetrar a Viviana   y por ello se ganó una puteada que me hizo despertar del alboroto y le recordó que durante quince días no podría ni dormir ni copular con ella.

-Es lo que hemos convenido, mi amor – le dijo -. Y piensa que, de este modo, podrás verme garchar con Tato cuando quieras, todas las veces que quieras.

¿Verdad qué te gusta la idea? ¿Verdad?

Lo ves…. Claro que te gusta.

 Anda, duerme en el suelo junto a la cama si es que quieres…

Al fin y al cabo, ella era la dueña, él su cornudo y quería seguir siéndolo por mucho tiempo.

Cuando le quitas la hombría a un hombre esta no desaparece, tú la absorbes. Su humillación es un pedestal que te sirve a ti para elevarte y mientras más le humillas más te adorará.

En fin – Viviana sigue recibiendo su dinero para ella y su familia y yo me la sigo tirando cuando me da la gana y tengo una zorrita muy caliente muy cerquita sólo debajo de mi apartamento esté él o no…ella está perdidamente enamorada de mí y hace lo que yo le pido o digo, me complace en todo lo que quiero al igual que el cornudo de su marido.

Lo que más me excita en la vida es darles verga a las esposas delante de sus esposos o novios o que sean casadas infieles y atenderlas en la misma casa y cama en dónde duermen con sus mariditos.

Si tienen una historia similar que contarme no duden en escribirme, si eres una mujer de Ecuador o de cualquier parte del mundo espero tus fotos, e-mail y número de contacto,  no dudo que escribirán muchos cornudos que quieren que me las goce a sus esposas, siempre lo hacen, también espero sus comunicaciones y todos los que leyeron éste relato no se vayan sin dejarme sus comentarios sean buenos o malos para mi son muy importantes a mis correos de contacto.

 

Tato

Quito / Ecuador

semental_de_esposas@hotmail.com    msn

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Tuesday, September 25th, 2007

Somos un matrimonio bastante grande, abuelos ya. Mi nombre es Rodolfo, tengo 51 años y, pese a cierta barriguilla, me mantengo bastante en estado. Mi mujer se llama Patricia, tiene 49 años, una tetas envidiables ye está más apasionada que nunca.

   Hace un año, nuestro matrimonio no atravesaba el mejor momento. La menopausia de Patri le había hecho perder su natural lubricación y había olvidado, en algún recodo del camino de la vida, su histórica libido. Esto –aunque es ajeno a nuestro asunto- provocó una infidelidad de mi parte, que trajo como consecuencia mi expulsión del hogar y una posterior e inolvidable reconciliación. Hasta ese momento, Patri se resistía bastante a entregarme su cola, alegando un dolor importante , aunque –para ser honesto- debo contar que en varias oportunidades eyacule en sus intestinos. Luego de nuestra traumática separación comenzó a darme su culo más asiduamente, hasta que comenzó a gozar locamente cada penetración anal. Empezamos, además, a gozar de la compañía de algunos aparatitos. Compramos, en primer término, un vibrador de unos 15 cms. , al que llamamos Chiquito y que fue acogido por Patri con gran beneplácito. Se lo devoró de mil formas y por todos sus orificios. Para que se deslice más ágilmente dentro suyo lo vestíamos con un bien lubricado condón. Se hizo habitual que Patri fuera objeto de dobles penetraciones; Chiquito en su concha y mi pija en su cola causaron su delirio en largas noches de múltiples y prolongados orgasmos. Introducimos, luego, una segunda variante: tras ser penetrada por el vibrador y humedecida su concha por los movimientos de “nuestro amigo”, yo  –no sin esfuerzo-, metía también mi miembro en su vagina  poniéndola loca de calentura y sacándole sus gemidos más sonoros.

   Vio la luz, entonces, la época más maravillosa de nuestra sensualidad. Cogíamos a cualquier hora y en cualquier lugar de la casa. Mi pija entraba alternativamente en su concha y en su culo, follando hasta que sus agujeros enrojecían o hasta que el dolor de mi prepucio me dictaba el “basta”.Las tetas de Patri se balanceaban incesantemente ante mis constantes embestidas y su cara iba tomando, cada vez más, el inequívoco aspecto de “cachonda adicta al sexo total”.

   Entre polvo y polvo comenzaron a presentarse grandes ratones. Pensé en lo delicioso que sería ver a mi mujer penetrada por otro hombre, escucharla gemir al ritmo de otra pija . No tardé en hablarle de eso y ella –si bien me trató de loco en un principio- empezó a compartir mis fantasías. Poco a poco, mis imaginarios compañeros de penetración de uno a ser dosy luego varios más.  Patri se acostumbró a gozar de interminables veladas sexuales en las que era repetidamente cogida –frecuentemente sodomizada- por Chiquito, por mi y por un nuevo consolador de grandes dimensiones, al que bautizamos como Papuchi.

   La necesidad de algún encuentro en el que vergas de carne y hueso reemplacen al plástico apareció en nuestras vidas. Muchas veces, mientras nos masturbabamos mutuamente, le relataba como sería una escena en que varios hombres la hicieran suya, ocupando todos sus orificios y bañando de semen todo su cuerpo. Estas narraciones llenaban su sexo de jugos y la transportaban a exquisitas acabadas con solo imaginarse a entera disposición de una serie de machos calientes dispuestos a darle y darle durante horas.

   Así, llegaron nuestras vacaciones en una hermosa isla del sur de Brasil. Allí, en una cabaña alquilada y lejos de las preocupaciones cotidianas, cogimos hasta el hartazgo, con el infaltable aporte de nuestros amigos de siliconas y de nuestros entrañables ratones.

   Un día, tras una no muy larga discusión, decidimos concurrir a un balneario nudista del lugar, Praia Galetha. Era un día a