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Camila – Mi viaje por sudamérica 2

Domingo, enero 22nd, 2012

Hola amigos, continúo con las memorias de mi placentero viaje.

Sandra, Roxana, Manuel y Ricardo

Durante el viaje hacia Colombia en bus, no charlamos mucho entre nosotros. Varios llevaban una resaca por la fiesta de anoche a excepción de Ricardo y Yo.
En mí se desperto el deseo sexual y aún recordaba lo lindo que me cogio el enano. Ricardo me chista y me hace señas que nos dirijamos hacia atras del bus donde habia unos asientos desocupados para ir a charlar. Nos ubicamos nuevamente en estos asientos, Ricardo comienza diciendo que Sandra le conto sobre el enano y yo; luego me pregunto si siempre buscaba cosas distintas por lo que habia hecho esa elección. Le respondí que no, que si él ubiera durado mas y no se ubiera dormido seguramente me ubiera cogido.
Inmediatamente me insinuó para que lo hiciera con él, asi que lo frene y le aclaré que la fiesta fué anoche, todos nos sacamos las ganas y que no acostumbro hacerlo con el primero que me lo proponga (la verdad soy selectiva, no me gustan los sucios y sin presencia; pero principalmente veo que sepan tratar a las mujeres. El enano tenia presencia y estaba muy prolijo).
La verdad, a pesar de ser selectiva, no quería que nadie sospechara de mis inclinaciones, mas que nada por andar ahora con gente que quizas en un futuro me pueda cruzar nuevamente y me complique la vida.
El viaje fué largo y agotador, en lo poco que dormí solo pensé en sexo, en mi perro, en su pene. Mi ano estaba suplicando nuevamente un trozo de carne, ya que el enano no pudo satisfacer un punto: el hecho de sentirme con el orto totalmente abierto.
Llegamos a la ciudad de Cúcuta y de inmediato nos dirigimos a un hospedaje. Eran como las 10 de la noche y quedaban pocos negocios abiertos, nos duchamos rápido y salimos a buscar algo de comer. La cena nos dio energía nuevamente y volvieron las ganas de hacer cosas. Caminamos un buen rato por la ciudad hasta que encontramos un local bailable, nunca fuí buena bailarina así que era mi oportunidad de aprender algo de salsa, merengue, etc.
Cervezas de por medio disfrutamos el baile, a mí los roces me exitaban, y a eso le sumaba las miradas de muchos de los presentes.
El bar cerro como a las 3 de la madrugada y nos permitieron terminar nuestros tragos ahí dentro. En un momento se acerco personal de seguridad del local a pedir que por favor nos retiraramos, era un hermoso ejemplar, como de 2 metros de altura, de gran porte y una prominente panza, calculo que superaba ampliamente los 40 años. Me cautivo al instante y en cuanto dejo de hablar le propuse que compartieramos una cerveza mas junto al grupo. Charlamos un buen rato y como la conversacion incluso antes de que él llegara estaba ligada a lo sexual, todos estabamos con ganas de seguir la fiesta de la noche anterior. Manuel propuso ir al hospedaje y cuanto estabamos saliendo del local, él me tomo de la mano y me sugirio quedarnos solos en el local. Acepté y mis amigos continuaron sin mí.
Cerro su puerta con llave y me llevo a la zona de descanso del local, me sento sobre unos hermosos sillones, se arrodillo frente de mi y comenzó a desvestirme suavemente, me acariciaba todo el cuerpo, luego levanto mis piernas y comenzó a besarlas subiendo cada vez mas. Me giro y comenzó a besar mis nalgas, las apretaba fuertemente, continuó subiendo por toda mi espalda, beso mi nuca, mis hombros, era tan sensual y cariñoso que me tenia totalmente a su merced. Me giró nuevamente, paso su lengua por todo mi cuello y bajo a atender mis pechos que ya estaban duros e inchados por la exitación.
Me dío una tremenda mamada mientras con una mano los sobaba y con la otra me tomaba del trasero. Ahí llegó mi primer orgasmo.
Se incorporó para comenzar a desvestirse, de inmediato lo frené y me encargué yo del tema, lo hice rápido y de inmediato me instalé con mi boca sobre su pija, era de las que tanto deseaba, larga, gruesa y a la medida que se la chupaba se ponia mas dura. Tenia un hermoso bate para mi trasero. A pesar de su tamaño, me esforce mucho para hacerle una buena mamada hasta que le estrugé la verga sacandole todos sus jugos.
Una vez finalizada la faena, me recostó sobre el sillon y me comenzó a comer la concha y el trasero, llego mi segundo orgasmo. Pero la fiesta continuaba, como se dío cuenta de que acabé, puso mis piernas sobre sus hombros, se colocó el preservativo y me comenzó a clavar la concha, a pesar de su acabada su verga seguia bien dura. Lo deje un rato mas y luego, sin vueltas le dije que la quería por atras. Me di vuelta colocandome a cuatro patas, me la ensarto nuevamente por la vagina y con sus dedos comenzó a colocarme un gel íntimo que vino junto a los forros en la entrada de mi trasero. Yo deliraba de placer así que no se cuantos dedos utilizó para dilatar mi oyo, ya que solo acento la cabeza de su verga y empujo introduciendosé su bate sin inconvenientes en mi trasero.
Poco a poco fué metiendo mas y mas hasta que comencé a sentir como sus bolas de toro chocaban mi concha dandome más placer. Él comenzó a ensartarme con mucha fuerza, colocó sus manos en mis hombros para darme mas fuerte, empezó a bufar como una bestía, yo le pedía mas hasta que acabó, le pedí que aguantara un poco mas así que lo recosté y me sente sobre cañon cabalgando con fuerza. Solo me bastó un par de minutos y tuve mi tercer orgasmo. Me tiré sobre él sin sacar su verga de mi trasero. Descansamos un buen rato y me invito a la ducha. Nos fuimos al baño privado del local, lavé cada centimetro de su cuerpo y le regalé una pequeña mamada de yapa; y el hizo lo mismo con el mío, aprovechando para besarme nuevamente. Me calente de nuevo pero noté que su bate no se mantería como antes, se notaba que estaba cansado ya que insistí con la mamada pero no lograba ponerlo bien duro. Así que salimos de la ducha, yo nuevamente mojada y mi ano a disposición. Nos dirigimos por el pasillo nuevamente al local a buscar nuestras ropas cuando de repente veo por una puerta del fondo del local un bello Doberman, con sus músculos bien marcados, su pecho ancho… no pude resistirme y me dirigí a él. Por la calentura que tenia no me importaba nada, lo ví y lo quise. Cuando abro la puerta el se acerca y me comienza a oler la concha, el guardia que venia tras de mí me dijo se ve que nos escucho, mira como tiene la pija. Era cierto, tenia gran parte de su pedazo afuera.
No dude y le respondí que no podía dejarlo con las ganas ya que el nos cuido mientras jugabamos. le comencé a acariciar el pene, le gusto, así que de inmediato lo lleve al salón, el guardia miraba sin poder creer lo que hacia. El perro me seguia tirando lengüetazos a mi cola, lo cual me exitaba, apenas llegamos me puse debajo de el y se la chupe con cuidado. Luego comenzó a hacer movimientos copulativos así que me puse a cuatro para que me montara. Teníamos el tamaño justo para ambos ya que en la segunda estocada me la clavo por la vagina, me la dio con tanta fuerza que gritaba de placer, mis pareces comenzaron a ceder ante el paso de su tremenda bola probocandome cada vez más. Una vez bien adentro me sacudio un poco mas y comenzó a venirse dentro mio. Esa sensación de sentir la leche dentro mio hizo que yo tambien acabara. Se quedó un instante en esa posicion y giro quedando pegados. El guardia no podia creer lo que vió. Como yo estaba apoyada en el sofá le indique que se sentara frente mio, tome su verga y se la chupe nuemvante con un poco fe furia, lo acerqué mas y envólví (hasta donde pude) su verga con mis pechos pajeandolo de esta manera mientras me comia su punta haciendo que se venga en mi boca. Nos quedamos así como 20 minutos hasta que el perro comenzó a tirar para desabotonarnos. Una vez hecho esto nos duchamos nuevamente, nos cambiamos y retirarmos a plena luz del sol ya que eran las 8 de la mañana.
Fue una noche fantastica. Por fin pude satisfacer mis deceos. Una gran cogida que me duro por el resto del viaje. Besos a todos y les recomiendo vivir estas aventuras. No se van a arrepentir.

Trabajo y diversión

Sábado, enero 14th, 2012

Con mi amiga Marta salimos una noche después del trabajo a divertirnos en un bar de la zona de Galerías. Tomamos unas cervezas, bailamos con varios hombres y en medio de la diversión y la música mi amiga me confesó que tenía ganas de sexo y que iba a llamar a un amigo. Yo le dije que ojalá su amigo estuviera acompañado para que hubiera otro hombre para mí.

Me confesó que una noche salió con un amigo que le cumplió una de sus fantasías. Ella quería sentirse prostituta y que un hombre en la calle le propusiera sexo pago. Su amigo le dijo que le podría cumplir esa fantasía esa misma noche pero después de tener sexo con ella. Ella aceptó. Una vez que ellos tuvieron sexo, su amigo llamó otro amigo. Casi a las 10 de la noche en una muy concurrida esquina de Chapinero, Marta estaba parada esperando al amigo de su amigo. Pronto llegó él y la llevó a una residencia cercana. A ella le gustó vivir la experiencia de tener sexo con un hombre desconocido y que le pagara lo que él quisiera. Le dio $20,000 para que ella se fuera en taxi a su casa.

Marta llamó a su amigo y le dijo que quería volver a repetir la experiencia pero que tenía una amiga que también estaba interesada en lo mismo. Su amigo le dijo que le podía conseguir un hombre para ella, pero que él mismo quería “comerme” a mí. Queríamos que nos recogieran pero nos citaron en la esquina de la calle 63 con avenida Caracas. Eran las 9 de la noche y creo que deliberadamente nos hicieron esperar cerca de 10 minutos allí, aguantando frio y soportando las miradas de muchos hombres. Varias veces el amigo de Marta la llamó para asegurarse que aún estábamos en esa esquina. Cuando llegaron se presentaron y nos llevaron a una residencia cercana. Quedamos en habitaciones cercanas. El amigo de Marta apenas cerró la puerta de la habitación se acercó a mí y sin mediar palabras me abrazó y empezó a besarme en la boca, las orejas y el cuello. Yo me quedé quieta y simplemente me dejé besar. Me acarició las nalgas sobre el jean y las tetas sobre la blusa. “Desnúdate”, me dijo simplemente. El se empezó a desnudar también, pero se sentó en la cama y a mí me dijo que me desnudara al frente junto a la ventana cuyas cortinas yo misma cerré. Cuando estuve totalmente desnuda me hizo caminar varias veces para mirarme mientras se masturbaba. Luego me llamó para que me acercara y manoseó mis tetas varias veces, me acarició la vagina y luego me hizo dar la vuelta para manosear mis nalgas. Me dijo que me arrodillara en medio de sus piernas y con sus manos acercó mi cabeza a su verga sin decir nada para que yo se la empezara a mamar. Me preguntó si me gustaba hacer esa clase de citas con frecuencia y le dije que era la primera vez. Me dijo que sería bueno que yo me acostumbrara a hacer esa clase de citas con bastante frecuencia junto con mi amiga Marta pues él tenía muchísimos amigos que nos podrían hacer felices. Me dijo que yo mamaba bien.

Luego tuvimos sexo vaginal sobre la cama. Me dijo que yo le gustaba y me preguntó que si yo aceptaría nuevas citas con él. Yo le respondí que sí. Marta y yo habíamos convenido en que la cita fuera de aproximadamente una hora y que los hombres se echaran un polvo nada más. Al otro día deberíamos ir a trabajar a la oficina.

Cuando el amigo de Marta eyaculó, me dijo que quería echarse otro pero yo le dije que no podía quedarme más tiempo y le prometí una nueva cita. Marta me llamó al celular y me dijo que ellos habían terminado y que ya iban a salir de la habitación. El amigo de Marta me dio $20,000 para que tomara taxi. El hombre con el que estaba Marta fue más generoso con ella y le dio 25,000. Salimos de la residencia y nos acompañaron hasta la misma esquina donde nos recorrieron. Ellos tomaron un taxi y se fueron. Nosotras entramos a la estación del transmilenio para esperar nuestra ruta. Comentamos durante el recorrido que a nosotras nos gustó la experiencia aunque no alcanzamos a sentir orgasmo, pero a mí no me importó eso y a mi amiga Marta tampoco. Yo sentía que los hombres que me miraban sabían lo que yo había hecho y el solo pensarlo me hacía excitar. Camilitarod@Live.com

Viaje con mi esposo II

Miércoles, noviembre 9th, 2011

En la primera parte de de éste acontecimiento que estoy narrando, no les comenté que soy graduada universitaria al igual que mi esposo. Títulos diferentes pero nos conocimos en la misma universidad donde estudiábamos. Ambos fuimos bastante responsables en los estudios y creo que a eso se debió el haber llegado virgen al matrimonio.

En verdad, el sexo no me interesaba mucho. Poca atención prestaba a los comentarios de mis amigas sobre sus aventuras sexuales. Sin embargo, al regresar de éste viaje y por  el deseo y pasión que viví en él, el interés se manifestó en forma extrema. Fue así que empecé a investigar sobre sexo en ambos géneros… zonas erógenas, aparatos sexuales, historias eróticas, fantasías, posiciones, etc., y aquí me tienen… enviando la única experiencia sexual fuera de matrimonio que por el momento he tenido. Tendré otras?… No lo sé pero sí lo deseo… Es más, hoy por hoy promuevo y participo en las conversaciones de tipo sexual con amigas… Interesada en sexo?… Mucho.

Estábamos entonces en que después de haber tenido aquella relación de entrega sexual total con Melky, estábamos descansando y yo jugaba con la cabeza de su pene… cubriéndolo y descubriéndolo para conocerlo mejor y divertirme un poco, contagiando con mis comentarios sobre el particular a aquel mulato divino. Me ví obligada a caminar hacia el baño, ya que los líquidos sexuales que Melky había depositado dentro de mi rajita, por la abundancia de los mismos, estaban buscando el camino de la libertad. Desnuda como estaba, para allí me dirijí. Me limpié y me dí un rápido duchazo… no quería perder tiempo para regresar con mi gigantón. Quedé algo húmeda de la duchada y volví a la habitación… Melky permanecía boca arriba sobre la cama completamente desnudo también. Su cabeza se situaba en la cabecera de la cama la que a su vez estaba recostada en la pared. Decidí sorprenderlo y subí a la cama poniéndome de pié sobre él. Mi espalda daba a la pared. Mis orificios inferiores quedaban sobre la cabeza de mi mulato. Yo no podía ver su rostro ni él el mío. Muy despacio empecé a doblar las rodillas y por consiguiente a acercarme a su cuerpo. Ambos orificios que él tenía sobre su cabeza se posaron en su rostro, doblé mi cintura hacia su bajo vientre para encontrarme con su verga… ésta, aún fláccida… besé su prepucio y sus pelotas. Quería ver si yo era capaz de hacerla reaccionar con la poca o nula experiencia que aún tenía. Permanecí unos momentos tocando, besando y lamiendo aquellas delicadas y deliciosas partes… empezó a reaccionar y pude darme cuenta cómo su prepucio desparaecía y daba lugar a aquella maciza cabeza  de color entre púrpura y café. Aprendo y veo también el momento exacto de la erección y cómo se lleva a cabo… hermoso. Mientras, mi hombre me comía el coño ansiosamente. No contento con eso, y teniendo a mano mis nalgas, las abre con sus manos y empezó a comerme el culito. Me asusté y traté de verlo… estaba embelesado lamiendo  aquella parte de mi cuerpo. Le tomé gusto y traté de imitarlo. No pude porque mi posición del 69 no lo permitía… pero lo intentaría después. Empezaba a brotar su líquido preseminal… no se lo quitaba. Cada vez había más hasta que la cabeza de la verga estaba bien mojada… hice trabajar la lengua y labios para limpiar y tragarme aquella exquisitez. Él por su lado, tragaba toda clase de jugos que yo le proveía por medio de mi chochito. Mi culito lo tenía mojado por su boca y por llevar hasta ahí mis propios jugos… quería besarlo y dejé entonces aquella parte. Me recosté sobre él y le busqué sus labios…el olor a sexo que ambos teníamos lo estábamos disfrutando. Buscó la forma de penetrarme… no lo dejé… quería que me deseara más… quería disfrutar lo poco que podría durar aquella aventura y para eso tenía que ser muy creativa… y estaba dispuesta a serlo..

Extrañado por no dejar que me pentrara, cerró sus labios y se separó del beso que nos dábamos. Yo me separé aún más… nuestros cuerpos ya no se tocaban… cruzamos miradas y la de él, interrogativa, motivó que le tomara sus pezones y se los mordisqueara. Sabía que eso le gustaba. Con la boca ocupada en los pezones, mis manos fueron hacia la verga… le pedí que se diera vuelta y lo hizo, quedó boca abajo y fue cuando me desplacé hasta sus nalgas que, al igual que él, las separé con mis manos y le puse mi lengua y boca en su culito… lo besé y lo lamí mientras le masajeaba las pelotas. Se incorporó de la cama y se sentó en el ángulo. Me invitó a que me sentara sobre él… así lo hice y prácticamente yo misma me penetré al buscar que nuestras órganos sexuales coincidieran. Aquella verga cada vez que me la tragaba, sentía que me partía. Empezaron mis movimientos y los gemidos de ambos no se hiciern esperar, nuestras respiraciones se aceleraban con cada movimiento, sudábamos copiosamente,  los espasmos que me hacía sentir aquel hombre divino, me hacían olvidar cualquier cosa. Sus manos estaban rodeando mis nalgas y ayudaban en el bombeo, sentí cómo acercaba una de sus manos a la parte de su verga y mi cuevita y casi inmediatamente me clava un dedo en el culo. Reparé inmediatamente y le ví a los ojos. Me dijo: No te preocupes mamita… te  va a gustar más de lo que piensas y volvió a ayudar al bombeo con la otra mano. Si, estaba doblemente penetrada… por mis hoyos inferiores y si… era exquisito. Mis orgasmos no terminaban y cada vez eran más frecuentes, grandes y deliciosos. Se puso de pié llevándome empalada aún y caminó por la habitación sin sacar su dedo de mi culo ni su verga de mi cueva. Me sentó en el gavetero de la habitación que estaba colocado frente a las camas y me desempaló, procediendo a chupar y lamer toda mi cueva… mis jugos… se los tragó completos. Me bajé de aquel mueble y le lamí su verga. Me dirijí a la cama nuevamente y me puse como perrita. Entendió inmediatamente y me volvió a penetrar… ésta vez de una forma violenta y agresiva pero deliciosa. El ritmo que tomó fue tal, que nuestros cuerpos al chocar emitían los peculiares e inconfundibles ruidos propios. Las tetas se balanceaban cual péndulos de campana en cada una de las acometidas bestiales de aquel mulato delicioso. Por momentos las apretaba fuertemente. Gemidos fuertes y constantes emitían nuestras bocas y gargantes. Yo solo atinaba a decir: Amor dale, fuerteee, durooo mi vida, partime por favor, seguime haciendo tuuuyaa, siempreee, siii, asíii, hayyy,ufff..negro divino. Él, a su vez, además de los gemidos, decía… aprendiste rrrápidoo , así como estás sos mi perrita, me gustásss, sos buenota mamitaaa… y sí, cuando me decía que era su perrita, si, es cierto, le dije que sí, que me hiciera cualquier cosa que yo me dejaba de él…que era su perrita. El ritmo fue creciendo y los espasmos también. Ambos dimos todo lo que pudimos y los dos estábamos extenuados y satisfechos.

Ya separados y tendidos en la cama descansando, nuevamente me acerqué a su verga y se la lamí toda para limpiarla y sentirla dentro de mi boca aunque en estado de flaccidez. Charlamos por un rato hasta que vio el reloj… hora de presentarse al trabajo nuevamente. Nos duchamos juntos enjabonándonos mutuamente aprovechando recorrer todos nuestros cansados cuerpos. Casi le supliqué volver a verlo. Respondió claramente que sí. que siempre estuviera lista para él porque su trabajo era por períodos y que intempestivamente podía tener tiempo libre. Nos secamos, nos pusimos la ropa que llevábamos hacía unas horas y yo salí antes qué él de aquella habitación. Me fui directo a la playa donde había dejado en la tumbona la toalla que daba el resort para la playa. La recogí y la devolví, para marcharme a mi habitación. Necesitaba descansar… y meditar un poco. Lo hice dentro del jacussi de mi habitación viendo hacia el mar y la playa, pensando en aquel mulato precioso que en tan poco tiempo había sacado de mí todo lo sexual que en mi interior permanecía. Me consideré a partir de entonces una mujer muy caliente y deshinibida.. Qué haría al regresar a mi País? Ya lo pensaré en su oportunidad, aquí, disfrutar como nunca con un auténtico macho para sentirme hembra. Echando a volar mis pensamientos estaba cuando llegó Carlos mi esposo. Aún estaba en el jacussi… desnuda. Se acercó a saludar, hizo unos cuanto comentarios, entró a la habitación y regresó desnudo a meterse al jacussi. Platicando estábamos cuando empezó a tocarme y besarme… mmmm qué hacer? No sabía cómo negarme… Le comenté que estaba cansada pero insistía… bueno, pensé, es un buen momento de comparar…( mala idea ) Dejé entonces que tomara la iniciativa y me pasó tocando las tetas, me besó en la boca, puso su mano en mi chochito y me penetró … Yo, no había sentido casi nada… y así había sido siempre.
después de unos pocos bombazos, emitía un gemido y… fin. Seguimos en el jacussi y le vi la verga… daba lástima comparada con la de aquel mulato divino.

Carlos tenía una cena de los del grupo de su empresa, por lo que se arregló para irse. En el ínterim comentó que al siguiente día harían un taller para un estudio de mercado que debía realizar en el exterior del resort a los dos días. Por consiguiente, ambos días iba a estar tremendamente ocupado… y yo pensé !!!!Pero qué bien !!!!

Entrada la noche bajé a cenar. Me había puesto un vestido con tirantes delgados en los hombros, sin sostén, muy suave y corto. Por debajo solo un pequeño hilo. Pensé en no llevar el hilo, pero si Melky me invitaba a bailar en aquella tarima, los que estuvieran abajo y con lo suave del vestido, seguro verían más de la cuenta. Así por lo menos si veían, era el hilo.

Cené y como faltaba para que empezara el show final, fui al bar a tomar una bebida. Otro huésped se acercó y entabló una conversación. Pasó el tiempo y se anunció el inicio del show. Me despedí del otro huésped y fui a ver el show. Duró una hora y nuevamente me fui a sentar al bar. Llegó Melky y fuimos a caminar de nuevo por la playa. Nuestras manos ya no podían estar en su lugar al vernos. Nuestras bocas ansiaban acercarse y juntarse. Nuestros cuerpos temblaban de placer y deseo al estar desnudos, nuestro pensamientos rondaban siempre por el placer, la belleza y el sexo. Aquel momento no fue la excepción… en una parte obscura de la playa, nos detuvimos a besarnos, las manos fueron encontrando acomodos en nuestros cuerpos. Su verga ya no cabía entre el pantalón que vestía…un guardia, si, un guardia del hotel se aproximaba… de los que ejercen vigilancia dentro del resort…Melky se encamina hacia él, le platica y se aleja. Regresa y me dice que es amigo suyo. Seguimos en nuestro afán. Mis tetas en su boca y manos, su verga en las mías. Abrí su pantalón para chuparle la cosota, yo estaba sentada en una tumbona y él de pié frente a mí, tocaba mis tetas y su cintura la balanceaba como siguiendo el ritmo de mis chupadas y lamidas; como pudo, levantó mi vestido y lo sacó por mi cabeza… quedé solo con el hilo y seguía chupando su verga mientras él gemía ya fuertemente. Hizo que me pusiera de pié y me arrancó el hilo… si, lo rompió… así estaba de caliente mi mulatote. Ahí mismo en la tumbona, me penetró. Yo boca arriba y él, sobre mí. Tomamos rápidamente el ritmo de las embestidas que eran furiosas, fuertes y hasta violentas. Me decía de todo al oido… buenota, rica, sos mía y mi puta. Nunca había oido eso pero me gustó; si, por extraño que pueda parecer, me gustó que me llamara su puta… porque mientras duraba aquel viaje y . Demostraba que estaba a gusto conmigo y era lo que yo perseguía. Desnuda como estaba, me lastimaba el tejido plástico de la tumbona por los violentos embates de Melky pero callé… seguíamos empalados y los gemidas eran más y más fuertes. Mis tetas estaban bien tocadas y chupadas… mi cuevita estaba siendo trabajada   aún… mojada… muy mojada. Con los sonidos pertinentes y la respiración desbocada, casi que sentí la inundación que me hacía llegar aquel  macho… macho fabricante de semen al por mayor… al final de cada empalada, ríos de semen depositaba en mi  cueva la que a la vez, la expulsaba. Vi mi hilo… inservible… sirvió para limpiar los excedentes de semen que brotaban de mi cuevita y de una pequeña bolsa que llevaba, saqué un par de pañuelos faciales para terminar de hacerlo. A él, con mi boca y lengua le limpié su verga… solo tendría que esperar que mi saliva se secara. Le di las buenas noches a aquel increible amante con un beso largo y profundo, quedando de vernos al siguiente día.

Iba hacia mi habitación, cuando el guardia, que no  estaba muy lejos, se me acercó y trató de entablar conversación ????? Solamente le dí las buenas noches y seguí mi camino. Nos habrá visto?

Los otros días en que estuvimos en aquella Isla, tuvieron también sus placeres que, si lo desean y no les aburren, los contaré… para eso, necesito saber si publicarán lo hasta aquí escrito y si los lectores así lo pide. Gracias

Denise

Viaje con mi esposo I

Miércoles, noviembre 9th, 2011

Este fue un viaje que habíamos querido realizar desde años atrás, pero nuestros respectivos trabajos nos lo habían impedido por no coincidir los períodos de vacaciones, Sin embargo, en ésta oportunidad mi esposo tendría una reunión de varios grupos de la multinacional en la que trabaja en una Isla del Caribe, coincidiendo perfectamente con mi período vacacional.

Soy una mujer de 31 años, blanca, 1.65 mts de altura, hago gimnasio 3 veces por semana por lo que me mantengo en muy buenas condiciones, sin ánimo de parecer presuntuosa. Pelo castaño hasta poco más abajo de los hombros y todas mis partes se encuentran en su lugar y firmes. He de contar que llegué al matrimonio virgen y que a pesar de las muchas proposiciones que he tenido de amigos y compañeros de trabajo, nunca le había sido infiel a mi esposo. Sexo, únicamente con él hasta entonces. Fue en éste viaje también  cuando me percaté de lo ingrata que había sido la naturaleza con Carlos ( así se llama mi esposo ), al haberle negado atributos de los que en aquel periplo pude disfrutar plenamente, y no precisamente con él.

Al llegar a aquella paradisíaca Isla bañada por las aguas del mar Caribe, arena blanca y un sin fin de palmeras, rematadas por un impresionante y bello resort con todas las comodidades que alguien pueda desear, me doy cuenta de la amabilidad y simpatía de su gente. La habitación asignada era hermosa, cómoda y con una vista al mar impresionante. En el balcón, un jacussi para dos personas para disfrutar de todo el escenario que brindaba la hermosura de la playa.

Esa noche, Carlos tenía que presentarse a la inauguración y cocktail de bienvenida para los participantes de aquel evento. Sola yo, decidí esperar el show final del día que brindaba el resort, en uno de los bares. Disfruté del mismo y al terminar, miembros del staff de entretenimiento del resort invitan a las personas a que bailen el tropical, caliente y sensual ritmo “típico” de la región: El Merengue. Lo hizo conmigo un joven de unos 25 años y 1.80 mts de altura, fuerte y musculoso, mulato muy atractivo de una mirada profunda y rasgos finos. Imposible que pasara desapercibido. Acepté bailar con él y demostró   ser un auténtico torbellino bailando. Dominaba perfectamente los pasos y le daba un movimiento tan sensual a su cuerpo, que… Durante la conversación que pudimos tener durante y después del baile, me preguntó por mi “acompañante”. Me había visto llegar con Carlos. A él se refería. Le expliqué la razón por la que en aquel momento me encontraba sola y continuamos hablando de otros temas. Al terminar el horario de la orquesta que amenizaba aquel baile, me dispuse a ir a dormir a mi habitación. Traté de despedirme de Melky ( ese era su nombre ) pero se ofreció a acompañarme. No pude negarme… Mis hormonas estaban algo alteradas de verlo, sentirlo tan cerca al bailar y darme cuenta de los movimientos sensuales que su cuerpo era capaz de producir. Fuimos caminando por la playa; yo sin zapatos para sentir el roce de la arena en mis pies. Toda la ropa que llevaba para ese viaje, era muy suave, fresca y sexy. Aquella noche vestía una minifalda no muy ceñida de cintura baja y un top que escasamente cubría mis pechos. Se dejaba ver los pezones saltones y no usaba sostén. Bajo la minifalda, un hilo muy chico. Caminando como íbamos, me tomó de la mano a la vez que  me la pasaba alrededor de la
cintura; al estar de esa forma, no tenía yo la fuerza necesaria para soltarme por lo que me fue imposible hacerlo. Seguimos adelante caminando de esa forma y en un instante, con su otra mano me empezó a acariciar el vientre descubierto y desnudo. Extrañas sensaciones empezaba a sentir, intenso temblor de cuerpo también que no sabía si era de nervios, temor o algo más. Quería despedirme e irme pero,,, estaba a gusto. Detuvimos el caminar y me recosté en una palmera. Nos miramos fijamente a los ojos y lentamente se aproximó a mí. Acercó sus labios a los míos y tímidamente nos besamos. Nos separamos un poco y nuestros ojos volvieron a encontrarse. Rodeó mi rostro con sus manos y las introdujo entre mi cabellera para besarme nuevamente; nuestras lenguas no tardaron en juntarse y empezar su trabajo exploratorio. Quitó sus manos de mi cabellera y rostro bajándolas a la cintura atrayéndome con fuerza hacia él … podía sentir su virilidad pegada a mi estómago y el bajo vientre… aquello me parecía increible pero no quise o no pude demostrar mi asombro. Sus manos ya no se detenían en algún lugar específico. En un momento estaban en mis nalgas como en otro estaban en mis pechos,  éstos, prácticamente estaban ya fuera del top que vestía. Fueron invadidos por sus labios e introducidos en su boca… los saboreaba y chupaba con mucha habilidad produciendo en mí, un auténtico placer desconocido hasta entonces. Quiso entonces en aquel momento tocar mi conchita… me atemoricé y me separé… respiré profundo y a pesar de lo que estaba sintiendo, pude decirle que no… que me tenía que ir… que mi esposo estaría por llegar… me puse los zapatos y “guardé” mis tetas entre el top mientras Melky trataba de convencerme que me quedara. Le dije que nos veríamos al día siguiente y me fui a la habitacón.

Jadeante aún ya en ella, tomé una ducha y me preparé a dormir. Llegó Carlos en ese momento contándome todo lo acontecido y parte del programa que tendría por los siguientes días. Yo, caliente como estaba, le insinué hacer el amor besándole los pectorales y la boca. Escasamente respondió por lo que le puse mi mano en su instrumento. Lo ignoró por completo. Nos dimos las buenas noches y dormimos.

Despertaba cada poco durante la noche y pensaba… pensaba y mientras más pensaba en aquello, más me gustaba. Me mojaba cada vez que recordaba… así pasó aquella noche y a la mañana siguiente para ir a desayunar, decidí vestir algo que fuera muy sexy por si nos encontrábamos con Melky. No fue así y regresé a la habitación para ponerme el traje de baño. Escogí una tanga muy chica de color verde limón. El top, atado por la espalda y la nuca,  era, al frente, un par de pequeños triangulitos que escasamente cubrían los pezones. La tanga,  atada a los lados en las caderas,constaba de un triangulito que escasamente cubría mi chochito. Era bastante pequeño y muy sexy. Para caminar por los interiores del resort, vestía sobre la tanga un pañuelo transparente del mismo color.

Ya en la playa, acomodé una tumbona donde pudiera tomar el sol, protegiendo mi cuerpo para tal efecto, con una crema bronceadora. Al rato, se escucha la invitación de los miembros del staff de entretenimiento del resort a las clases de merengue y a juegos de voley ball de playa. Me acerqué esperando ver a Melky… ahí estaba… iba a tener a su cargo con algunos otros miembros del staff, las clases de merengue. Cruzamos miradas muy sugestivas. Empezaron las clases con pasos básicos; seguido de más rítmicos y en los que ya hay un “roce” con la pareja… la mía era Melky. Le señalé dónde estaba colocada mi tumbona para que al terminar la instrucción, pudiera encontrarme. Efectivamente al terminar la clase, me dirijí a darme un duchazo en una de las duchas que para el efecto estaban colocadas entre los jardines y la playa. Fui a mi tumbona y nuevamente me propuse poner la crema bronceadora en mi cuerpo. Alguien rápidamente arrebató de mi mano la crema… era Melky quien se ofreció amablemente a ponerlal. Le agradecí aquel gesto y me tendí en la tumbona boca para arriba… suavemente empezó a colocarmela… rostro, brazos, hombros, vientre mmm, piernas… mientras eso hacía, me propuso que fuéramos a mi habitación. Me negué rotundamente pretextando la posibilidad que mi esposo llegara. Sin embargo, sugerí que buscara o encontrara un lugar. Quedó de regresar al rato y darme a conocer si conseguía. Mientras me ponía el bronceador en el vientre y las piernas, arqueé mi ciuntura sugiriendo con ello que introdujera su mano bajo la tanga… no lo hizo; y cuando lo hacía en las piernas, las abrí para facilitarle poner su mano en mi chochito… tampoco lo hizo. Transcurrido un rato y ya por mi parte asimilando la imposibilidad de que consiguiera algún sitio adecuado para encontrarnos, regresa y me entrega un papel en el que estaba escrito: Habitación 3315 a las 2 de la tarde. Explicándome que es una habitación que va a ser sometida a mantenimiento de rutina y que un compañero se la había conseguido. Le agradecí por el interés demostrado y le pedi de favor que me aplicara bronceador en la espalda, dándome vuelta en la tumbona. Suave y delicadamente empezó a ponerla. Yo, a propósito había dejado mis piernas muy abiertas. Fue bajando desde los hombros, espalda y piernas. Al regresar hacia la espalda, con algún dedo pasó tocando la entrada a mi cavernita… el espasmo no se hizo esperar… rió y se marchó quedando de vernos a la hora indicada.

Temblando de nervios y ansiedad, toqué la puerta. Abre Melky quien con un ademán de mano y una sonrisa me invita a pasar. Voy hacia adentro y me detengo entre las dos camas. Él se aproxima a mí y con mucho cuidado, quita mi pañuel transparente. Quedo pues, solo con el top ,la tanga, y los zapatos que eran de plataforma de corcho de unos 8 cms. de alto. Los había escogido para que nuestras estaturas no fueran tan marcada cuando estuviéramos juntos, y así poder disfrutar del roce de su virilidad. Él vestía solo el short del uniforme del staff. Pude ver entonces sus fuertes y desarrollados pectorales. Estábamos muy juntos. Me dí la vuelta para darle la espalda. Me tomó por la cintura y juntamos nuestros cuerpos. Empezó a besarme el cuello y al voltear mi rostro, besábamos nuestras bocas; sus manos empezaron a cariciar mi vientre y yo trataba que metira su manota dentro de la tanga. Experto que era, no lo hacía para prolongar mi deseo. En uno de los besos del cuello, con los dientes desata el top por la nuca quedando detenido solo por la espalda; yo sentía en todo su tamaño la lanza que tenía por pene. Desató el top de la esplada y éste cayó. Mis tetas estaban al aire listas para que Melky hiciera con  ellas lo que más le gustara. Las cubrió con ambas manos. Con delicadeza y suavidad apretaba mis rosados pezones entre sus dedos, sin olvidarse de las no muy grandes aureolas provocándome inmenso placer; él tenía la iniciativa. Empezaba a sentirme mujer y debía también sobreponerme al temor y los nervios, mi cuerpo ya no temblaba por ello… temblaba de caliente, de deseo. Me dí vuelta rápidamente e introduje mis manos en la parte trasera de los shorts de Melky, sentí sus nalgas duras como rocas y corrí mi manos izquierda para agarrarle su miembro viril erecto al máximo. Con la mano derecha, le bajé el short ayudándome él con sus piernas y piés. No podía contener la curiosidad de ver, tocar, besar y lamer aquel banquete humano. Lo ví y me impresionó sin demostrarlo, me arrodillé y lo tuve frente a mis ojos muy cerca… le brotaba de aquella rajita una gota de líquido preseminal viscoso y transparente, la limpié con mi lengua colocando al mismo tiempo mi mano en las pelotas, con la otra, masajeaba el trozo de carne que parecía reventar de grande y grueso. La cabeza, la introduje en mi boca hasta donde me cupo. Era muy grande para tragarla toda. Mientras Melky gemía, mi respiración era más acelerada y profunda. Sacaba aquel trozo a ratos para lamer sus contornos muy bien afeitados y le chupaba las pelotas sin dejar de masajearlo.

Lentamente se agachó por lo que tuve que dejar aquelespectáculo momentáneamente. No sabía lo que quería. Me besó ( besaba delicioso ) y ambos nos levantamos, me desató la tanga de ambos lados, abrí las piernas para que cayera. Me tomó con un brazo por la espalda hacia mi brazo y con el otro, me tomó de las piernas, me levantó y con delicadeza me colocó boca arriba en la cama. Se metió entre mis piernas que ya estaban completamente abiertas y empezó a comerme el coño con habilidad increible. Trataba yo de mantener el ritmo que él llevaba, levantando mis caderas para que las embestidas de su lengua fueran profundas y largas. Masajeaba mi clítoris insistentemente. Los orgasmos que ya había alcanzado, eran incontables. Hoy sabía realmente lo que era que un auténtico encuentro sexual con un hombre que sabía dónde poner las manos y la boca, así como para qué sirve cada órgano que tenga que ver en el buen sexo.

Los pezones seguían siendo mordisqueados y apretados. De repente se detuvo… vio mi coño como para ver la cuevita, introdujo su dedo medio y anular de la mano derecha y empezó una especie de exploración interior, hasta que al delatarme con un fuerte espasmo, empezó en aquel sitio un movimiento constante y violento a la vez… GRITE de placer… mi punto G fue encontrado por aquel energúmeno sexual. No se detenía ni un momento… ya no sabía si lo que sentía era dolor, placer, cosquillas o todo junto… brotaban mis líquidos casi que a borbotones, y los gritos que daba no los podía controlar. Fue algo indescriptible. Dejó de hacerlo, creo, hasta que se cansó su brazo de tanto y tan brutal movimiento. Se tendió boca arriba en la cama y aquella verga estaba para esconderla completa en mi cuevita… me senté sobre ella y la introduje completa… sin moverme… quieta… quería sentirla dentro sin perder nada. Lentamente me puse en movimiento… circularmente sin sacar nada de la lanza… poco a poco para arriba y abajo muy r;itmicamente. Melky quería brusco y rápido y así lo pedía… yo no se lo daba… aún… con mis dientes, le mordisqueaba sus pezones y con las manos frotaba aquellos pectorales enormes y fuertes. Él, no soltaba mis tetas y jugaba también con los pezones, apretándolos a veces hasta el dolor… pero era un dolor “rico”.

Mi ritmo empezó a subir y lo músculos interiores a apretar  más aquella vergota que metida la tenía desde algún rato dándome un placer supremo… desconocido hasta entonces. Ufff, sssiiii, yaaa,   hayyyy…Melky había terminado. Yo… no sé cuántas veces. Cansada pero feliz, me recosté en su pecho a esperar que aquella gran verga saliera por sí sola de mi cueva… quería seguirla sintiendo hasta el último momento.

Al rato, cuando nuestras respiraciones volvieron a su ritmo normal, y aquel gran trozo se había desplazado hacia afuera, buscamos la comodidad de las almohadas, recostándose Melky en ellas mientras yo lo hacía en su pecho… con la vista hacia su virilidad…fue entonces cuando me dí cuenta que su cabecita en ese momento, estaba cubierta. No era circunciso como Carlos mi esposo. Dispuse entonces conocer más al respecto y me acerqué nuevamente a aquel pedazo de carne.

Jugando con el prepucio, descubría y cubría la cabezota de la verga. Besé el prepucio una y otra vez y la cabeza cuando la descubría. Melky reía y se divertía de los comentarios que hacía. Permanecimos un rato descansando. Pero para mí, después de probar aquello, lo que deseaba era repetirlo. Pocos eran los días que duraban las vacaciones y había un día en que tendría que pasar el día completo con Carlos mi esposo. Sería el último día de estancia en aquel paradisíaco lugar. Me urgía pues, saber si Melky querría más conmigo.

Aquí termina ésta 1a. parte. Espero comentarios y consejos. Hoy, ya en mi Pai’s, nuevamente soy fiel aunque deseando una aventura como la tenida en aquel lugar

Denise
dr3738408@gmail.com

Relato de mi primer dia de Terapia

Domingo, octubre 30th, 2011

Romi entró al consultorio y se sentó en la sala de espera después de anunciarse con la asistente del doctor. Era una rubia medio rara, muy linda, buenas tetas que mostraba orgullosa con una camisa muy justa y abierta hasta el tercer botón, pero se notaba que algún mambo tenía.

Romi se sentó a esperar a que termine la sesión anterior mensajeando con su celu, mientras cada tanto relojeaba a la secretaria que la miraba fijo a la entrepierna. Tanto se sentía mirada, que hasta empezó a calentarse un poquito, a pesar de que las chicas no eran lo suyo.

Por suerte se abrió la puerta y salió el doctor a invitarla a pasar. Cuando pasó, juraría que la secretaria se volteó sin tapujos a mirarle el culo, cosa que no la sorprendió y le dió un empujoncito extra a esa calentura que empezó a desarrollar esperando.

- “Dígame, Romi, ¿qué la trae por aqui?”, preguntó el doctor. El doctor, psicólogo, era un tipo de unos cuarenta años, con pinta atlética, bastante pelo y pocas canas bien llevadas. Tenía puestos jeans y camisa blanca de manga corta, muy informal para su edad.

- ¡Me puede tutear, doctor!
- Bueno, empecemos de nuevo. Romi, ¿qué te trae por aquí?
- Mire, doc, resulta que yo estoy de novia hace varios años con Manu, y nos vamos a casar pronto. El tema es que yo estoy muy, pero muy bien con él, pero a mí me gusta mucho la poronga y no me alcanza sólo con él.

El doctor casi se atraganta con semejante confesión de una nueva paciente. En general, los temas sexuales caen así de rápido sólo cuando la paciente viene para levantárselo a él mismo, pero aquí todo encaró para otro lado.

- Ajá, seguí
- Bueno, yo quiero saber por qué es que me pasa eso. ¿Es malo,doc?
- Aquí no hay bueno ni malo de mi parte. Eso lo vas a decidir vos
- ¿Qué tengo que hacer? ¿Renunciar a las porongas diarias para estar sólo con él?
- Eso también lo vas a decidir vos
- ¡Es que yo necesito que me ayude!
- Vamos a charlarlo y te voy a ayudar a que decidas qué es mejor para vos
- Bueno, es que soy bastante ansiosa
- Empecemos ya mismo, entonces. Contame, ¿por qué decís que te gusta el sexo?
- Yo no dije eso. Yo dije que me gusta la poronga. Mire, ya con mi primer novio me dí cuenta de algo: era más importante para mí coger que mi propia imagen
- ¿Y eso?
- Resulta que a mi primer novio le encantaba jugar al póker. El era un tipo seguro, grandote, muy parecido a usted…

Al doc le corrió un pequeño frío por la espalda pensando que ella lo veía como a un tipo para ella, con quien ella cogería…

- Siempre que jugaba, yo me sentaba en sus piernas y lo distraía tocándole la pija por sobre el pantalón, allí a la vista de sus amigos. Y él, cada tanto, bajaba la mano y me la metía por abajo de la minifalda y me toqueteaba un poquito. Los amigos miraban y le hacían chistes, y él se jactaba de cómo y cuánto cogíamos, de la cantidad de orgasmos que yo tenía… Y todo eso me recalentaba.

- Semana a semana, esas escenas iban subiendo de temperatura. Mi novio me tenía muy controlada, y cada tanto me mandaba a traerles cerveza o whisky a sus amigos, que trataban de tocarme el culo cuando me acercaba a ellos a sacar los vasos vacíos de arriba de la mesa. Mi novio miraba, se reía y aprovechaba a meter algún bocadillo sobre nosotros. Le juro, doc, que sentía que las miradas de sus amigos me atravesaban el orto cuando me iba para la cocina a llevar las cosas. Tanto, que muchas veces llegaba a la cocina y tenía que meterme lo que tuviera a la mano en la concha porque me recalentaba.

- Resulta que un día yo estaba muy caliente por todo ese preludio, cuando a mi novio no se le ocurrió mejor idea que decirles que era la mejor chupapijas que había conocido en su vida, y que me podía meter toda su poronga en la boca hasta llegar a besarle los huevos. La previa había sido bastante excitante para todos, ya que yo tenía puesta una mini de jean que se me subía toda cuando me estiraba arriba de la mesa a agarrar las cosas sucias, y dejaba a la vista de todos la tanguita que me había puesto, que era mínima.

- Así que en eso estaba mi novio, cuando dos de sus amigos se pararon, se bajaron los pantalones y pelaron dos tremendas pijas arriba de la mesa y dijeron: “Bueno, ya basta; si es tan buena chupapijas, que nos la chupe a nosotros”.

- La boca se me hacía agua al ver el tamaño que tenían, pero sabía que eso era un camino de ida. Lo miré a mi novio a los ojos y él entendió que podía ser lo último que yo haría, así que se plantó y les dijo que yo solamente se la chupaba a él que se tendrían que contentar con ver mi performance.

- Dicho eso, me agarró la cabeza con una mano, sacó su poronga del pantalón con la otra, y me la metió en la boca. Y yo empecé a chupársela adelante de todos como si fuera la última pija que iba a recibir en mi vida, haciendo honor a lo que él les había contado, hasta que se empezó a ir. En ese momento me la sacó enseguida de la boca y empezó a acabarme en la cara, y me cubrió toda la cara de leche, que me empezó a chorrear por el cuello y me empapó la remera antes de empezar a correrme por las tetas. Inmediatamente les pidió a sus amigos qu se vayan y que seguían al otro día. ¿Le parece justo eso, doc?

El doctor tenía la pija tan parada que le dolía adentro de los pantalones. Estaba inmerso en el relato de Romi, tanto que no notaba que le estaba preguntando a él.

- ¿Doc? ¿Le parece justo eso que me hizo?
- ¡Ah! Si, perdón, no, la verdad me parece completamente injusto
- Si, yo opino lo mismo. ¿Cómo puede ser que les hahya pedido que se vayan después de dejarme tan caliente? Yo quería chupársela a todos, quería quedar bañada en guasca, quería tomarme lo que me iba cayendo por entre las tetas…
- Mirá, Romi, ya pasó el tiempo. Le pido que sigamos la próxima sesión justo desde aquí
- ¿Le parece que voy a poder saber qué me pasa?
- Si, creo que sí, pero vas a tener que venir unas tres veces por semana. Llamá esta tarde a mi secretaria para sacar los turnos que sean necesarios
- Pero eso lo puedo arreglar ahora mismo cuando salgo
- “No, ahora no; necesito resolver un tema con mi secretaria”, le dijo a Romi mientras prácticamente la empujaba por la puerta.

Cuando Romi salió, le hizo una seña a la secretaria para que pase. Antes de que ésta cerrara la puerta, ya le había arrancado los pocos botones abrochados de la blusa y le estaba poniendo la poronga entre ese inmenso par de tetas…

Me coji… un minon físico culturista del Gym

Lunes, octubre 24th, 2011

Esto ocurrió hace poco más de un año… Cuando después de estar estudiando y trabajando en gastronomía al tener que probar todo tipo de cosas nuevas para entrenar el paladar, la profesión se me empezó a notar en el cuerpo… Así que decidí anotarme en un gym que estaba a mitad de camino de mi casa y el trabajo.
Me anote a clases de RPM (spinnig) que estaban buenísimas estábamos 1hora meta pedaleo subiendo y bajando siguiendo el ritmo de la música que eran todos temas bien power (si nunca hicieron una clase de estas se las súper recomiendo) me gusto tanto que además me compre una bici y empecé también a ir a la noche los días que tenia libre, estaba re-enchufado… a ese horario hay mas actividad había una oferta de minitas que estaban para partirlas al medio todas en las cintas y con unas pesitas de 1 Kg. se la pasaban boludeado con los pibes y no entrenaban una mierda… Pero había una mina que estaba impresionante toda fibrosa tipo físico culturista de unos 30&pico, media 1.70m, tenia un ojete descomunal bien redondeado que se le marcaba con sus calcitas blancas… unas piernas que parecían columnas de Partenón… los brazos y espalda todos fibrosos casi el doble de una mujer tipo y unas tetas que eran como dos montañas queriendo desbordar del escote de su ajustado top negro. Cuando la veía entrenar en las maquinas me hacia el boludo y elegía los aparatos en los que tenia la mejor vista de esta descomunal hembra, en especial cuando hacia sentadillas me ponía detrás de ella tirado en una colchoneta haciendo abdominales para ver como su cola redonda y turgente se contraía y relajaba ante el levantamiento de las pesas, podría estar toda la noche admirándola e imaginando mi lengua recorriendo su espalda para terminar en su hermoso culo chupárselo y cojerselo a lenguetazos, mientras yo subía con cada flexión, me venia bien porque hacia como 300 abdominales.
Al terminar su rutina de ejercicios hacia clases de RPM que a la noche hacían 3 seguidas a las 18,19,20hs la mina se hacia las tres y en cada receso entre clase y clase hacia abdominales era una maquina… obviamente me anote a las clases y me ponía en la bike que estaba justo detrás de ella para tener en claro mi objetivo, mirando como subía & bajaba del minúsculo asiento que se perdía entre sus carnes redondeadas… sus gotas de sudor escurriéndose sobre su torneada espalda hasta su rajita… me imaginaba recorrer todo su cuerpo con mi lengua saboreando ese néctar translucido y salitroso que bañaba su perfecta figura…una delicia. Además siempre elegía la misma bike porque algunas estaban medio echas bosta y hacían un ruido que parecían un animal herido pidiendo que terminen con su sufrimiento…al principio me costo, pero enseguida le tome el gustito al entrenamiento duro, aparte a la noche estaba mas copado parecía un boliche con las luces de colores que ponían y la música a todo volumen. Realmente esperaba el momento que llegara la clase tanto así que Mi descomunal Hembra casi que paso a segundo plano.
Al pasar las semanas como no todos aguantaban las 3hs seguidas y además siempre me ponía detrás de ella, empecé a captar su atención con lo que empezamos a hablar y la acompañaba en los recesos a hacer abdominales, a veces íbamos y nos comprábamos un gel de carbohidratos y una Gatorede para reponer energías para la siguiente clase… así que pegamos buena onda. Me contó que era casada pero tenia problemas con el marido que era camionero y había veces que no lo veía por semanas, además no podía tener hijos y el tipo no quería adoptar, así que resignando su instinto maternal y por el desinterés de su marido hacia ella focalizo su vida al perfeccionamiento de su cuerpo y también la ayudaba a desconectarse de todos sus problemas.
Una noche que terminamos las clases ya se había largado una tormenta terrible y con la bici me iba resultar imposible llegar a mi casa porque había calles que se inundaban un montón tanto que la corriente es tan fuerte que te lleva y no me animaba a dejarla toda la noche atada en el estacionamiento por miedo que me la chorearan. Así que ella se ofreció llevarme y la bici la poníamos en la parte trasera de su camioneta, para así dejarla en su casa que estaba mas cerca del gym y después me dejaba en la parada del bondi… buenissimo dije yo.
Al estar en la camioneta con una musiquita de fondo estaba al lado de la mujer con la que había fantaseado por semanas e iba hacia su casa me dio cosa preguntar si estaba o no su marido pero lo mas seguro era que no, mi mente estaba a mil y no podía articular palabra alguna… entonces percibo el olor a jaboncito floral que tenia, ya que estábamos recién bañaditos y me dejo llevar por la sensación de su apetecible aroma… imaginándome en la ducha del gym con ella con su cuerpo enjabonado y mis manos recorriéndolo hasta lo mas recóndito de sus partes. Al volver a la realidad veo que estamos parados en un semáforo y siento su mano derecha acariciando mi pija que estaba bien al palo (en el gym cuando se me ponía dura la disimulaba con el pantalón bien suelto, pero con el Jean era imposible) estaba en una nube no podía creerlo… en eso la presiona con fuerza y me dice:
Ella (digamos): Se ve que estuviste entrenando este músculo bastante bien… mientras me mirabas el culo al entrenar, porque la tenes duriissima!
Dije con algo de pudor por la situación:
Yo: Se me notaba mucho… y eso que trate de ser disimulado.
E: Bastante… pero no te imaginas como soñaba sentir tu pija entre mis manos (no saben lo fue sentir la fuerza de sus masculinas manos en mi indefensa pija)
Yo: Vos ni te imaginas como te desee todo este tiempo…
En eso el semáforo se pone verde y tenemos que continuar sino algún auto nos pegaría una piña por la poca visibilidad con la copiosa lluvia.
Mientras sigue atenta al camino me dice:
E: Ummm, ahora que te tengo a mi merced, quiero que me cumplas una fantasía…chupamela mientras manejo.
Yo: Siii te como toda la conchita!!!

Pero con la lluvia era medio riesgoso. Así que decidió parar en la vereda de una distribuidora que a esa hora no había nadie.
Al frenar corre su asiento hacia atrás para que trabaje mas cómodo… abre sus musculosas piernas y veo que no tiene nada que se interponga entre su conchita y mi lengua ansiosa de probar sus jugos del placer.
Yo: Que hermosa sorpresa, el ver tu deliciosa almeja sin introducción alguna.
E: No me puse nada para vos, ya que tenía planeado esto desde el principio.
Yo: Que lindo detalle (dije mientras bajaba lentamente hacia su centro de placer)

Se levanta el vestidito deportivo que tenia puesto hasta su cintura y me posiciono entre sus muslos y empiezo a saborear su chochito ya empapado con sus dulces jugos, por la excitante situación… Mientras ella sujetaba el volante con fuerza y gemía del placer.
Me deleitaba saboreando sus labios y recorriendo a lengüeteaditas sus laterales… escalando hasta llegar a su monte de Venus, para luego arremeter sobre su clítoris…
Al llegar me tropiezo con un tubo como de unos 4cm de largo que me toma por sorpresa, pero enseguida comprendo que es su clítoris totalmente expuesto, al parecer tomaba algunas cosas que no solo masculinizaron su cuerpazo sino también le hicieron cambiar su anatomía genital… siempre me gusto chupar conchitas pero en esas el clítoris siempre estaba resguardado cual perla en las almejas (mejor analogía imposible). Así Que ahí estaba yo ante algo nunca visto, habrán sido milésimas de segundo en que me quedo admirándolo… en ese momento siento las potentes manos de mi Hembra empujando mi cabeza hacia abajo sometiéndome ante su placer personal haciéndome devorar completamente su miembro (propiamente dicho) al sentir su dureza en mi boca me hizo enloquecer parecía que estaba chupando una mini-pija… estaba alucinando saboreando su turgente y vibrante clítoris mientras agarro sus dos muslos y los pongo sobre mis hombros a lo que ella cruza las piernas y ejerce presión sobre mi espalda con sus duros gemelos y con sus muslos presiona mi cabeza restringiendo mis movimientos al solo placer de mi Dueña… con esto ella empieza a gemir y a tener fuertes espasmos, lo que me hace poner mas fuerza a mis trabajos bucales haciéndole emitir una ráfagas continuada de espasmos y gemidos, La Sinfonía mas hermosa que un hombre puede escuchar…
Me incorporo y puedo ver el cuadro completo como resultado de mis labores bucales… Esta tremenda Hembra reclinada hacia atrás con sus manos sujetando el cabezal del asiento y sus piernas abiertas bamboleándose de un lado al otro mostrando el rastro de jugos desde su entrepierna hasta el asiento… y me dice emitiendo unos soniditos de gusto:
E: Umm bebe Se ve que te gusta el rol de esclavito… me calentas un montón, ahora que ya cumpliste mi fantasía voy a encargarme de voss…
Con sus poderosas manos me hace acomodar en el asiento del pasajero y rápidamente saca mi pija que estaba durisima, toda empapada del placer de chupar esa jugosidad de concha, esperando algo de protagonismo… Abre su boca y sin preámbulos la devoraba por completo manteniéndose así hasta el fondo por unos momentos moviendo su cabeza rápidamente hasta liberarla de sus fauces… a continuación sigue pero esta vez con mas delicadeza saboreándola, sintiendo su textura… trabajándola con dedicación… lengüeteándola de arriba hacia abajo sin desperdiciar una gota de mis jugos PRE-seminales… Levanta la vista y mientras me pajea me dice:
E: Queres ver lo que hago en la camioneta cuando estoy sola en el garaje…
Y: Siii (le dije sin saber con cosa me iba a salir)

Se levanta y abre un poco sus piernas… para mi asombro pega un escupitajo en su mano… embadurna la palanca de cambios y empieza a introducírsela en la argolla era algo surreal ver como semejante camión se estaba cogiendo la palanca de cambios de la camioneta… ya toda adentro la sigue cogiendo se acomoda mejor y me la empieza a chupar con fuerza yo deliraba como esta loca me chupaba la pija y se cojia la palanca a la vez… Sin aguantar más le saco la pija de la boca y acabo sobre mi torso.
Me agarra la pija y mirándome fijamente a los ojos me dice:
E: Nunca me gusto desperdiciar las cosas menos algo tan esperado como tu lechita
Y sin quitarme la vista se mete la pija en la boca la saborea bien y continúa la limpieza del rastro de la explosión Láctea que mande… todito hasta dejarme limpito y me ensarta un chupón apasionado mezclando nuestras salivas junto el gustito agridulce de mi lechita y su dulce sabor a conchita que todavía persistía en mi boca…
E: Bueno, ahora que ya precalentamos vamos a mi casa que el boludo de mi marido no esta… te tengo unos ejercicios que siempre quise practicar con vos y no aguanto mas para usarlos…Vamos?
Y: Dale quiero Cojerte ya en la cama del cornudo de tu marido!!!
Nos acomodamos un poco las ropas y emprendimos viaje…

Jesica – El campamento final

Viernes, octubre 21st, 2011

Los cuentos del Doctor Morbo

Oscar, el marido de Jesica había aprovechado unos minutos libres que disponía y se sentó en un café, quería pensar, pues a pesar de que todo parecía en orden, no concebía que las dos veces que había aparecido José, tanto n el campamento como en la fiesta se hubiera quedado dormido tan pronto y sin que él recordara haber tomado demasiado. Estaba concentrado pensando cuando advirtió la sombra de alguien que estaba parado a su lado…
En otra parte de la ciudad, más precisamente en su casa, Jesica estaba sorprendida de ella misma, no se sabía “tan puta”, pues había gozado demasiado en esa gran orgía, pero a pesar de su sorpresa, apenas recordó lo de la noche anterior, comenzó a excitarse nuevamente. Recordó esa gran pija sobre la que se sentó, o cuando la alzaron entre dos tipos para que el mismo pijudo la cogiera y sintió el mismo calor en sus entrañas. Se tentó de masturbarse, pero se contuvo, debía recuperar su compostura, tenía que terminar con esta historia. El sonido de su propio celular la sobresaltó.
-hola putita- José hablaba desde el otro extremo de la línea
Pensó en cortar, en insultar, en rebelarse, pero no pudo
-hola José- se limitó a aceptar las palabras de “su dueño”
-demasiado cortante para haber gozado tanto anoche- ahora él sonaba risueño
-no seas así, no me gusta que me humillen- dijo ella angustiada
-mmm, creo que anoche te excitó bastante, pero bueno, en fin. Te necesito esta noche- El tono imperativo de José no admitía negativa
-¿esta noche?, pero ¿Cómo hago?, sabés que no puedo faltar de mi casa- exclamó acentuando la angustia
-no se, inventate alguna excusa, de todas formas tu marido no llega hasta las ocho, vos a las diez estás desocupada-
-supongo que no tengo alternativa- dijo ella
-no, a las cinco de la tarde te paso a buscar- ordenó él
-¿Cómo me visto?- preguntó ella
-no te preocupes, yo te llevo la ropa- exclamó con un tono de poca paciencia
-¿Cuándo me vas a liberar de esto?- preguntó Jesica, pero él ya había cortado.

Mientras tanto en el café donde Oscar se encontraba
-¿estás seguro?- dijo sorprendido Oscar
-completamente, es todo tal cual le cuento- dijo su compañero de mesa
-¿y que hacemos?- la pregunta de Oscar sonó un poco fuerte de tono
-ya lo tengo todo preparado- dijo el interlocutor

A las cinco en punto, Jésica estaba nerviosa, y apenas sonó el timbre de calle, ella abrió impaciente
-¿Cuándo va a terminar esto?- preguntó impaciente ella
-primero saludame- exclamó secamente José
-hola José, ¿Cómo estás?- ella exageraba la amabilidad
Él no respondió, en cambio le pasó una bolsa con la ropa que el quería que ella usara. Jesica miró el contenido
-¿no pretenderás que use esto?- preguntó ella entre asustada y sorprendida
José la miró en silencio, su mirada fue tan dura que ella no se atrevió a oponerse más, y desapareció rumbo a su dormitorio.
En breves minutos volvió a aparecer, traía una corta remera negra, una minifalda de jean muy pequeña, por lo que por debajo asomaban sus hermosos glúteos y por arriba de la cintura asomaban dos delgados hilos de una tanga colaless. Unas medias de red y unos tacos altos completaban su vestimenta. El pelo suelto enmarcaba su rostro contraído de furia.
-¡esto es para las putas!- dijo ella con el enojo a flor de labios
-Estás preciosa, me recalentás así vestida- dijo ahora sonriendo José
Inmediatamente el gesto adusto se trastocó en una tímida sonrisa en el rostro de Jesica.
-sos un cabrón- dijo ella intentando abrazarlo
-vas a venir conmigo- ordenó él
Ella no se opuso en lo más mínimo, sabía que era inútil, y que él terminaba haciendo de ella lo que se le ocurriera.
El camino era totalmente conocido para ella, pues descubrió que se dirigían al mismo local de la fiesta anterior.
-¿te trae buenos recuerdos? – Dijo riendo José
-no…para nada- la risa en ella puso el tono cómplice que José esperaba
Ambos ingresaron en el local, que estaba completamente vacío, a excepción de una larga mesa en el centro, donde dos tipos de bastante más edad que Jesica esperaban pacientemente.
-buenas tardes muchachos- dijo José
-hola, estábamos esperando
-pasé a buscar el regalito- mientras hablaba, José pasó su mano por el hombro de Jesica
Los tipos estaban anonadados
-me los vas a tratar bien, ¿estamos?- ordenó José
Jesica se quedó paralizada, las libidinosas miradas de ambos tipos la perforaban
-por lo menos dejanos que la veamos- pidió uno de ellos
José se colocó detrás de Jesica, e imprevistamente le levantó la remera, dejándola con sus tetas sólo cubiertas por un diminuto corpiño.
-José, por favor- dijo ella sorprendida
José completó la tarea y le sacó la remera y en un rápido movimiento le desprendió el corpiño para liberar definitivamente los pechos. Instintivamente ella intentó cubrirse con ambas manos, pero José hábilmente le desprendió ahora la falda que cayó hasta el piso. Ambos visitantes estallaron en risas.
-¡que buena que está- dijo uno de ellos
José sin perder tiempo la hizo girar, dejándola con el culo apuntando hacia ambos tipos. Deslizó su mano por debajo de la tanga y las medias, hasta acariciarle las nalgas.
-José, basta por favor- rogó ella
Él buscó directamente el orificio anal, y con su dedo comenzó a hacer presión en él. Inmediatamente ella intentó impedírselo con su propia mano, pero José la inmovilizó con su mano desocupada mientras ella ahora intentaba apretar sus nalgas para impedirle sus deseos, pero él con más maña que fuerza, fue ingresando lentamente, y ella con sus ojos cerrados y esforzándose por no rendirse, dejó escapar el primer suspiro.
-uhh- un sonido de admiración escapó igualmente de ambos tipos a la vez.
-José, te suplico- dijo ella cayendo cada vez más en las redes de él
José comenzó a mover su dedo, las nalgas de Jesica fueron aflojándose a medida que las defensas de ella se rendían al poder de José
Ahora el dedo se movía rítmicamente, y como él notara que los brazos de ella no ejercían resistencia, él la soltó e inmediatamente ella se abrazó a él, gimiendo sonoramente para expresar el placer que ella sentía.
Jesica jamás había tenido un orgasmo puramente anal, y esa sensación la hizo perderse en un mar de gemidos y suaves quejidos, mientras ahora su boca buscaba afanosamente los labios de José, que a modo de consuelo la besó apasionadamente.
Ella se estremeció con fervor, abriendo ahora su boca para jadear afanosamente mientras gozaba de un poderoso orgasmo anal.
Aún temblando se desnudó completamente, y se arrodillo pues tenía muchas ganas de saborear la verga de José.
En ese instante la puerta de entrada tronó al ser abierta por la fuerza.
-Policía- gritó alguien poderosamente
Sobresaltada, Jesica descubrió entre los hombres armados a Oscar y a Marcos, e inmediatamente su cuerpo acusó el susto y casi se desmayó pesadamente sobre el suelo.
Cuando despertó, Jesica estaba en una camilla, junto a ella su esposo le tomaba la mano.
-¿Qué pasó?- dijo ella haciéndose la desentendida
-Marcos me contó lo que sucedía, que José usaba poderosas drogas en nosotros, a mí para dormirme y a vos para aprovecharse de vos- dijo Oscar apesadumbrado
Aprovechando lo de “poderosas drogas”, ella respondió
-estoy perdida…¿Dónde estamos?- la actuación de Jesica fue sumamente creíble
-descansá amor- le pidió Oscar mientras Jesica cerraba sus ojos.

Pasaron un par de horas, Jesica estaba “totalmente recuperada de los efectos de las drogas” y junto a Marcos esperaba en un pasillo que Oscar terminara de declarar ante un oficial.
-¿me podés explicar que pasó? Preguntó Jesica
-José me dejó a un lado de las fiestas, le gustaste y él decidió sacar provecho solo, entonces yo cambie un poco la historia y le conté a tu marido- dijo Marcos
-¿y lo de las drogas?, porque en mí no usó drogas y se van a da cuenta- dijo ella preocupada
-ja, hay un testigo que va a atestiguar, es un policía y estuvo en la fiesta.
Riendo Jesica giró su rostro para conocer a quien daría ese testimonio.
El delgado vergón, ahora vestido con el uniforme de policía, subió ambos hombros sonriendo.
-tendré que agradecerle muy bien- dijo Jesica mientras Marcos azorado se cubría el rostro con sus propias manos.
¿Cómo terminó la historia?, bueno José fue apresado apenas por unas semanas y salió libre por falta de méritos, pues a pesar del testigo nunca se encontraron “las poderosas drogas usadas en Jesica. Apenas volvió a la libertad decidió disculparse con Jesica y regularmente llevó adelante “amorosos encuentros con ella”.
Marcos, decidió cobrarse el favor de haber salvado a Jesica, y como premio obtuvo muchos “amorosos encuentros con ella”.
El delgado Vergon, que se llamaba Daniel, fue convenientemente recompensado por Jesica con estupendos “amorosos encuentros con ella”.
Mientras tanto, Oscar, apesadumbrado por lo vivido por su esposa comprendía que ya no hubieran tantos “amorosos encuentros con ella”.
FIN

Compañera de oficina

Viernes, octubre 21st, 2011

Desde que la conocí la deseé.

Estaba casada y tenía un hijo cuando la vi por primera vez. Al poco tiempo apareció embarazada y lo envidié al marido porque tenía la impresión de que cogían de vez en cuando y ésta había sido una de esas veces. Siempre me atrajo. Me calentaba verle sus esbeltas piernas cuando las cruzaba (cosa que hacía en forma frecuente dejando a veces ver su portaligas e incluso su bombacha). Siempre supuse que no lo hacía adrede pero mostrar mostraba. Solía usar blusas con transparencias y a través de ella se podían ver sus diminutos pero bien formados senos. Me calentaba de tal modo que se me paraba.

En los corrillos de la oficina se decía que se acostaba con uno de nuestros compañeros con quien ella tenía gran afinidad ya que su marido no la atendía cómo correspondía. Le empecé a tomar bronca a mi compañero. Nunca lo pude comprobar aunque mis dudas crecían día a día. Sobre todo cuando él se fue a otra empresa y la llamaba para verla y ella dejaba todo pendiente y corría a su encuentro. Se ausentaba por más de dos horas (¿un turno?) y hasta las secretarías sonreían y decían que cuando volvía había cambiado el carácter. Estaba más sonriente y no las trataba mal. Su mal humor desaparecía cuando salía con éste y cómo lo hacía seguido dejaron de llamarla “malco” (sobran las palabras).

Mis pretensiones eran tenerla entre mis brazos algún día pero nunca me daba pie para iniciar una conversación que derivara en ello. Era y es muy seria y ante cualquier intento de avance me paraba de inmediato con la mirada . No aceptaba palabras con doble intención y era y es esquiva a los besos que solemos darnos en la oficina cuando se cumplen años o se celebra algún acontecimiento o simplemente cuando uno sale o vuelve de vacaciones.

Era una mujer normal, no se podría decir que fuera una de esas hembras voluptuosas o espectaculares. Sin embargo había algo en ella que me atraía en forma especial. Nuestra relación de trabajo a lo largo de los años se fue transformando. Poco a poco empezó a gestarse una camaradería que acabó en una buena amistad. Incluso con mi esposa. Sobre todo luego de quedar viuda.

Buscábamos momentos del día para poder hablar de diferentes cosas de la vida y poco a poco entramos en conversaciones sobre nuestra vida personal y, cómo no, acabamos entrando en las conversaciones que rozaban temas de sexo. Por mi mente pasaban pensamientos de todo tipo pero ella siempre frenaba cualquier intento de aproximación. Cuando teníamos alguna reunión fuera de la oficina siempre nos ibamos juntos (en mi auto o en taxi) pero acompañados por una o dos personas a las que ella proponía llevar, así que la dejaba en su casa y con toda la bronca seguía repartiendo gente.

Lo que pasaba era que el compañero de quien hablé al principio y que suponíamos era su amante seguía dando vueltas por ahí y la llamaba muy seguido. Ella, disimuladamente siempre hablaba loas de él. Lo respetaba como profesional y como persona. Decía que era muy inteligente y se ponía nerviosa cuando hablaba de la esposa de él. De ahí mis sospechas.

Un día, de repente y cuando yo menos lo imaginaba me propuso ir a su casa a cenar, aclarándome que por cuestiones de trabajo sus hijos no se quedaban esa noche en la casa. La llamé a mi mujer poniéndole una excusa aceptable y le dije que sí. No me podía perder esta oportunidad. Nunca se me había presentado algo igual y empecé a ratonearme con ello.

Pasé el día muy nervioso. En la oficina casi no nos hablamos y viajamos por separado, llegando yo alrededor de una hora más tarde para darle tiempo a preparar todo. Aproveché tomarme una cerveza y comprarle una botella del whisky que le gusta tomar.

Cuando abrió la puerta de su casa quedé agradablemente sorprendido, nunca la había visto vestida de aquella manera. La encontré con un vestido estampado con flores que le quedaba muy bien. Tenía un escote generoso que dejaba adivinar el principio de sus pequeños pero bien proporcionados senos. Lucía sandalias con taco muy alto lo que le resaltaba aún más sus piernas.

La cena fue fantástica. Comimos, bebimos, hablamos de muchas cosas y nos contamos otras que en el trabajo no nos hubiéramos atrevido a decir. Al final -supongo que a causa del vino y de los whiskys que habíamos tomado- terminamos hablando de sexo. Fue en ese momento que pensé en lanzarme para ver cómo respondía.
Me levanté y me situé detrás suyo. Ella no dijo nada así que supuse que aceptaría mis intenciones. Lentamente apliqué un suave masaje en su hombros, que poco a poco fue descendiendo por su espalda. Me percaté que era algo que ella aceptaba de muy buena gana ya que poco a poco fue distendiendo sus músculos y se iba acomodando en la silla.

Cuando vi que aquello iba en serio comencé un suave besuqueo por su cuello y los lóbulos de las orejas. Poco a poco empezó a respirar de una forma que me indicaba que iba por buen camino. Mis manos pasaron de su espalda a sus costados y, siempre por encima de su vestido, acaricié sus menudos pechos, notando una creciente erección de sus pezones.

De repente sentí la mano de ella que subía por mis muslos hasta llegar a la entrepierna, donde una creciente excitación causada por las caricias mantenía mi miembro aprisionado en los pantalones. Poco a poco le fui sacando el vestido dejándola en ropa interior y pude observarle su cuerpo de piel blanca, tersa y suave.
Las caricias se hicieron más intensas y empezaron a recorrer toda su anatomía. Mis manos iban desde los pechos -ya le había sacado el corpiño- hasta su vientre y bajaban despaciosamente hasta acariciarle la rubia mata de su Monte de Venus, lo que le producía pequeños espasmos de placer.

Me interné en su entrepierna y noté una humedad que denotaba el estado de excitación al que estaba llegando. Paré unos instantes en su clítoris, notándolo hinchado y una pequeña caricia hizo que su cuerpo temblara de placer.

La di vuelta. Entre nosotros se había creado una atmósfera de placer y deseo que hacía tiempo no había notado. En esa posición ella aprovechó para desabrochar mis pantalones y dejar libre toda mi virilidad. Su s manos acariciaron mi verga produciéndome una sensación maravillosa.

El suave masaje recorría toda su longitud y se paraba breves momentos en mis testículos, consiguiendo que por mi espalda recorrieran pequeños espasmos eléctricos.

Al cabo de un momento de este suave vaivén se inclinó y aplicando sus labios sobre mi pene empezó una delicada mamada. Su lengua recorría mi virilidad mientras sus manos masajeaban mis testículos, no podía creer lo que me estaba sucediendo. Vivía una situación inexplicable.

El efecto de la acción fue instantáneo: mi pija se hinchó hasta límites insospechados y las sensaciones recorrían mi cuerpo, sintiendo cómo espasmos de placer empezaban en mi nuca y después de recorrer mi espalda llegaban hasta mi verga, que no paraba de ser atendida por los solícitos labios de ella.

Después de un instante la carga de esperma pugnaba por salir y, avisando de la circunstancia, asistí con estupor y placer a una más excitante succión que denotaba las ganas que tenía de beber mis jugos. No aguanté más y exploté en su boca. La leche rebosaba por sus labios, mientras me afanaba en evitar que no se escapara ninguna gota que con avidez relamía. Después de limpiar con la lengua toda la longitud de mi aparato y dejarlo reluciente se recostó en la mesa y reclamó mi atención, que inmediatamente fue puesta en práctica.
Todavía no la había liberado de su bombachita blanca, de encaje semitransparentes así que delicadamente se la fui sacando de a poco para que gozara más del momento. Tenía sus pezones erectos y desafiantes que rápidamente procedí a acariciar y lamer.

Mi lengua y mis manos sorbían y masajeaban sus carnes, haciendo que la excitación aumentara por momentos en ella. Después hundí mi cabeza en su entrepierna y noté que estaba toda humedecida. Los jugos se le escapaban de su interior y dejaban sus labios brillantes, labios que separé suavemente con mi lengua hasta dejar al descubierto el pequeño botón de su clítoris que se estremecía de placer en cada uno de mis lengüetazos.

Poco a poco, con suaves movimientos rotatorios de mi lengua, conseguí arrancar de su garganta suaves gemidos de placer que llenaban de sensualidad en lugar en que estábamos.

Mis caricias se prolongaron a lo largo de unos momentos, desplazándome de su concha hasta su ano en el cual estuve entretenido un tiempo. Los suaves gemidos se convirtieron en poco rato en grititos que intentaba ahogar mordiéndose el labio inferior. Sin embargo, mi trabajo obtuvo su premio y al cabo de unos instantes explotaba en un largo orgasmo que hizo que todo su cuerpo se arqueara sobre mí.

Después de unas contracciones se relajó y se abrazó fuerte, susurrándome en la oreja, mientras me besaba delicadamente, que quería ser penetrada por lo que la tomé por el culo y, levantándola en vilo, coloqué mi verga en su entrada embistiéndola de una sola estacada. Noté como todos sus músculos se ponían en tensión y proseguí mi tarea mientras ella se agarraba a mi espalda y me arañaba salvajemente demostrándome así el placer que sentía.

Cuando vislumbré que estaba a punto de llegar al climax me retiré y la tumbé sobre la mesa , dejando todo su culo a mi vista. Ella, intuyendo mis intenciones, se puso de rodillas y se acomodó para recibir mi pija sobre su negro orificio. Se lo besé para que estuviera más lubricado y suavemente fui entrando todos mis centímetros en su interior mientras ella susurraba palabras ininteligibles para mí. Cuando logré establecer en su interior mi pija, comencé un lento vaivén que nos llevó a los dos hasta límites insospechados de placer. Finalmente descargué mi leche dentro de ella y quedamos los dos tendidos uno encima del otro, agotados por la experiencia.
Poco a poco nos fuimos recuperando y después de unos momentos nos abrazamos durante largo rato y nos vestimos para despedirnos.

A la mañana siguiente en el trabajo no cruzamos ninguna mirada. La verdad es que tardamos varios días en volver a hablarnos. Sin embargo nuestra relación laboral ya se ha normalizado, aunque nunca más hemos hablado del tema, pero, en secreto, siempre deseo tener otra ocasión para poder volver a cenar con mi compañera ya que aún no me explico porqué después de tanto rechazo accedió a acostarse conmigo.

Jesica – El campamento Parte 3

Viernes, octubre 21st, 2011

Los cuentos del Doctor Morbo

Jesica había olvidado completamente que José le había dicho que esa noche volvería para encontrarse con Oscar, su marido, por lo que cuando él llegó esa noche, ella se sorprendió, es más se asustó un poco.
Con el transcurrir de los minutos, ella se dio cuenta que en realidad José había ido de puro morboso. Desempeñaba un papel de tipo bonachón, y lo peor de todo era que Oscar lo creía.
-Quiero invitarlos a una fiesta mañana a la noche- dijo José
-hace mucho que no salimos, me gustaría ir- dijo Oscar mirando inocentemente a su esposa.
-no se si podamos, es día de semana, vos trabajás al otro día- Jesica intentaba desanimar a su marido.
-no importa, vamos igual- dijo Oscar mirando a José.
Luego de un rato en donde José se mostró divertido y hasta compinche con Oscar, se retiró no sin antes dejarles la dirección y la hora de la fiesta.
Al otro día Oscar se mostraba impaciente por ir de joda, por lo que a la hora señalada llegaban a un salón que se alquilaba para fiestas, era pequeño, pero bien adornado. Oscar se sorprendió al ver que habían no más de veinte personas, todas se veían muy animadas y muy pronto él se vio envuelto en el ambiente festivo, se saludó muy efusivamente con José. La cena fue agradable y ya Oscar se había hecho de algunos amigos, el problema era que a cada persona que se le acercaba se le ocurría hacer un brindis, y como alcohol no faltaba, ambos se encontraron con que muy temprano luego de la cena ya estaban levemente afectados por el alcohol. Luego de un rato, José apareció con tres copas de champagne, la primera se la dio a Jesica, obviamente la segunda se la entregó a Oscar y la tercera la tomó él.
-Quiero hacer un brindis por mis nuevos amigos- dijo José elevando su copa, a lo que toda la concurrencia se sumó.
Si bien Jesica desconfió un poco del contenido de la copa, no tuvo opción cuando José la miró a los ojos fijamente, y mansamente bebió el contenido al igual que su ignorante esposo.
A los cinco minutos, Oscar se encontraba en una silla, totalmente fuera de combate, casi dormido, con su barbilla apoyada en su propio pecho.
José se acercó a Jesica, la tomó de la mano
-Señores, les presento a mi nueva putita- exclamó en voz alta
Todos estallaron en aplausos, ignorando a Jesica que con una mano trataba de negar lo que José había dicho
Pero José ahora apoyó su mano en el culo de Jesica, y comenzó a acariciárselo delante de todos.
-José, por favor acá no- dijo ella en voz baja
-acá y donde a mi se me ocurra, tengo 50 fotos que puedo usar cuando quiera. ¿estamos?- José hacía alusión a las imágenes tomadas durante el campamento.
Jesica agachó la cabeza reconociendo su derrota.
Ahora José la tomó de la cintura, la estrechó a su lado y le dio un beso apasionado delante de todos. Ese acto hizo que ella una vez más sintiera la dominación que José ejercía sobre ella. Y le fue inevitable responder de la misma forma, luego él le tomó descaradamente una de las tetas y la apretó suavemente. Todos rieron a coro y ella se sintió humillada, y precisamente por eso, dentro suyo la excitación comenzaba a hacerse presente. José repitió el beso, pero esta vez la mano se deslizó por debajo de la larga camisa de Jesica. Los presentes estallaron en vítores y aplausos.
-José, por favor, acá no- repitió ella suavemente al oído.
-acá y donde se me ocurra- respondió él de igual modo
José le tomó una de las manos, y se la llevó a su verga, que ya acusaba una potente erección aún debajo de la ropa.
De pronto fue como si una invisible señal hubiera activado a los presentes, y se desató una oleada de besos y manoseos que fueron desparramándose por la estancia, formándose algunos tríos y hasta enredados cuartetos en torno al dormido e ignorante Oscar.
José ahora la tomó efusivamente, le sacó la camisa de forma casi violenta, luego se desprendió el pantalón, lo que provocó que su pija saltara como una potente palanca hacia delante. No hizo falta más que una seña, para que Jesica se arrodillara, totalmente dominada por la situación, solo atinó a abrir sus labios para que la dura verga entrara en su boca. Se sobresaltó cuando desde atrás una mano desconocida se apoyó en sus tetas. Dio un salto hacia atrás y miró a José.
-¿nunca estuviste en una orgía?- dijo José sonriendo
-no…nunca- mientras hablaba conservaba la pija en sus manos.
-Muchachos, hay que hacer un bautismo- José elevó la voz para que todos lo escucharan mientras hacía poner de pie a la sorprendida mujer.
Rápidamente la rodearon, alguien le desprendió el corpiño que no tardó en ser tirado a un costado, ella casi desesperada miró a su esposo, que continuaba impedido de toda acción. Sintió un tropel de manos que le manoseaban el cuerpo, mientras José se retiraba hacia un costado de la acción, deseoso de mirar, ella ahora lo siguió con la mirada. La falda de Jesica se encontraba totalmente subida sobre su cintura, de inmediato alguien la desprendió, e instantáneamente se la quitaron, obviamente que su tanga fue igualmente retirada y ella así rápidamente se encontró totalmente desnuda en medio de un grupo de desconocidos, La excitación la iba ganando, y cuando volvió a mirar a José y vio que éste sonriente aplaudía las acciones, sintió que los límites iban desapareciendo.
Se sorprendió cuando el chorro de una botella de champagne se derramó sobre su cuerpo desnudo, una boca se ocupó de lamer uno de sus pezones empapado en la bebida, ella atónita no pudo reaccionar, pues inmediatamente otra boca se ocupó de su teta restante, una mano se hundió entre sus nalgas e inmediatamente también comenzaron a manosearle la vagina. Se sintió abrumada pero sumamente excitada, pues incluso alguien la tomó del rostro y le comió la boca. Sus propias manos fueron a para a desconocidas vergas, que ella comenzó a masturbar. La mano en sus nalgas fue reemplazada por una dura pija que haciendo presión comenzó a bajar entre sus nalgas, cuando le rozó el ano, ella respondió con un movimiento hacia atrás, pero no pudo sostenerlo, pues rodeada como estaba, ya otro tipo se ocupaba de “jugar” con su clítoris.
Uno de los desconocidos la indicó que se arrodillara, lo que ella realizó sin pérdida de tiempo y se vio acorralada por 4 vergas que la “amenazaban” cada una más dura que la otra. Eligió una al azar, no importaba “su propietario”, abrió su boca y con la mano se la introdujo, comenzó a chupar con pasión, mientras ahora sus manos se ocupaban de dos más, el restante se masturbaba lentamente para no perder la erección, ella ahora reemplazó la primer verga por otra en su boca. Se descubrió tremendamente excitada por esta primer experiencia. Una a una fue ocupándose de las cuatro pijas que la apuntaban sin cesar, entre el movimiento, alcanzó a divisar a su esposo, todavía inmóvil, giró su rostro hacia el otro lado de la habitación y advirtió a José, que miraba atentamente lo que sucedía.
De pronto la hicieron poner de pie, un tipo de cada lado la elevaron del piso, sosteniendo sus piernas abiertas, ofreciendo como en un sacrificio pagano su vagina. En ese instante ella vio a uno que no había participado hasta el momento, un tipo joven, alto y delgado que exhibía una verga inmensa, era larga y gorda. El tipo se acercó a ella con su enorme miembro en la mano, sonreía malévolamente mientras los vítores volvían a escucharse. Apenas el tipo le apoyó la verga, ella sintió la inmensidad de la pija, un quejido poderoso se escapó de su boca, mientras las risas de los presentes la humillaban.
Esto elevó su placer, lo que hizo que jadeos intensos se sumaran a sus quejidos, sus brazos apoyados en los hombros de los dos que la sostenían se contrajeron, el tipo comenzó a embestir con violencia y ella creyó desfallecer, pues dos sensaciones antagonistas como el dolor y el placer la abrumaban. Su boca no lograba exclamar una sola palabra, y rápidamente su cuerpo comenzó a temblar, sus brazos se contrajeron aún más. Cuando el orgasmo comenzó a manifestarse, ella logró expresarse al fin.
-sii…si…dame duro…así- dijo entre quejidos
-¿mas duro todavía?- dijo alguien entre risas
El tipo dejó de penetrarla, alguien acomodó una colchoneta en el suelo, y el delgado desconocido se recostó en ella, Los tipos que sostenían a Jesica la bajaron y ella aún temblando por el poderoso orgasmo y sin pérdida de tiempo fue a acomodarse para cabalgarlo, ahora la verga se veía más imponente todavía, y ella lentamente fue absorbiendo la pija en su vagina, su cabeza se volcaba hacia atrás, mientras poderosas quejas se hacían sentir, en medio de esas acciones ella no sintió la saliva deslizarse por su culo, sólo cuando un dedo comenzó a lubricarla, ella se percató de lo que se avecinaba, se volcó hacia delante cuando la mano se posó en su espalda, y seguidamente su culo evidenció la presencia de una dura verga que pugnaba por penetrarla, debió apoyar sus manos en el suelo, y sus labios liberaron un poderoso grito cuando sintió las dos vergas ya en su interior, ella cabalgaba sobre el recostado, y a la vez el otro se movía detrás de ella. Ni en sus más oscuras fantasías había soñado con vivir algo así. Sus ojos no parecían capaces de contener tanto placer, y se cerraban en evidencia de una sensación única y poderosa totalmente desconocida para ella. Así estuvo durante un lapso de tiempo, pues el orgasmo volvió a abrumarla una y otra vez mientras los tipos se turnaban para penetrarla, esta vez el que estaba acostado comenzó a gruñir, indicando que estaba acabando, y el que la penetraba analmente siguió el mismo rumbo. Ambos tipos acabaron a la par, y ella terminó entregando su orgasmo por segunda vez, con jadeos y gemidos de una intensidad maravillosa.
Extasiada, satisfecha, y agotada quedó casi inmóvil sobre la colchoneta ya desocupada, los restantes tipos la volvieron a rodear mientras se masturbaban, no tardó en producirse sobre ella una lluvia de semen. Cuando ella parcialmente recuperada miró a su alrededor, advirtió que los presentes ahora la ignoraban, enredados entre todos producían un tumulto de cuerpos que daban y recibían placer a diestra y siniestra.
Se puso de pie cuando advirtió a José que se acercaba a ella con una toalla en la mano.
-Limpiate- dijo él riendo
-creo que nunca vas a olvidar lo que te hecho vivir- continuó él.
- me destruyeron- dijo ella extasiada
-Allí está el baño, andá date una ducha- ordenó José
Y ella nuevamente sin capacidad ni ganas de oponerse, una vez más hizo caso inmediatamente.

Jesica – El campamento Parte 2

Viernes, octubre 21st, 2011

Los cuentos del Doctor Morbo

Habían pasado unos días desde el campamento y Jesica, no podía dejar de pensar en lo sucedido, y con mayor razón ahora en la ducha la invadían las imágenes que recordaba de esa noche, se recordó en cuatro en el suelo, siendo ferozmente penetrada por José. Casi sin darse cuenta, Jesica llevó una de sus manos a su clítoris, comenzó a masajearlo suavemente mientras con la otra se pellizcaba levemente uno de los pezones, el masaje se aceleró mientras ahora era el pecho completo lo que se tomaba con fuerza, debió apoyarse en la pared, mientras el agua de la ducha seguía derramándose sobre ella, se masturbó ferozmente y sintió el potente orgasmo en todo su cuerpo, sus piernas flaquearon y el gemido contenido indicó que había acabado. De pronto recordó las fotos que le tomaron, ¿para que querrían 50 fotos?. No había forma de saberlo. Luego de salir de la ducha se paró frente al espejo de su dormitorio, disfrutaba mucho de su tiempo sola en casa cuando su esposo se iba a trabajar, porque aprovechaba a permanecer desnuda completamente. Estaba contemplándose cuando comenzó a sonar su celular.
-hola princesa- reconoció inmediatamente la voz de José
Sintió pánico por ese llamado y debió sentarse en el borde de la cama.
-¿Qué querés?, ¿Cómo sabés mi número?- preguntó atemorizada
-lo saqué de tu teléfono cuando dormías, al igual que el de tu esposo- José sonaba tranquilo.
-decime que querés- dijo ella tratando de recomponerse
-verte- dijo José
-es imposible, sabés que soy casada- Jesica trataba de poner tranquilidad en su voz
-esa noche ya estabas casada- la risa contenida de José provocó en Jesica un poco de enojo
-sabés que no estaba en mis cabales- dijo ella mientras se potenciaba su enojo
-no me importa si estabas alcoholizada, drogada o hipnotizada, quiero verte- dijo José y cortó la comunicación
Jesica estaba abrumada por esta situación, Oscar no podía enterarse, por lo que trataría de convencerlos. Ahora fue el timbre de calle lo que la sacó de sus pensamientos, rápidamente se puso una remera y una minifalda sobre una pequeña tanga. Se sorprendió al ver a José esperando sin Marcos a la vista.
-no podés venir a mi casa- dijo Jesica apenas abrió
-¿Por qué no puedo?- José ingresó sin esperar que ella le permitiera hacerlo
-no te dije que pudieras entrar- dijo ella indignada
-esa noche, me dejaste entrar todas las veces que quise- dijo él sonriendo malévolamente
Jesica bajó su cabeza un poco avergonzada
-sos un hijo de puta, se aprovecharon de mí, yo no sabía lo que hacía- Jesica se sintió impotente ante los hechos
José tenía en sus manos una foto
-mirá, esta es la mejor- José le entregó la imagen
En ella se la veía en cuatro patas, acusaba un gran gozo con el rostro vuelto hacia quien la estaba penetrando, y de fondo se lo veía a Oscar, completamente dormido e ignorante de lo que estaba viviendo Jesica.
-¿Qué tengo que hacer?- dijo resignada
-bueno, veo que nos vamos entendiendo- dijo José exagerando sus gestos
-no me queda opción-
-bueno, por empezar, quiero que te saques la ropa- dijo él
-está por llegar Oscar- intento mentir ella
-no, Oscar está exactamente a 42 km. De acá, y vuelve a la noche- José tenía el dato exacto de Oscar.
-me lo encontré esta mañana accidentalmente, y me contó que iba hacia allá, quedamos en encontrarnos esta noche, acá en tu casa- él mantenía esa sonrisa malévola
Jesica bajó su cabeza, estaba vencida. Con pesadez se sacó la remera, sus hermosas tetas se revelaban como un premio ante José, sin ningún tipo de seducción se desprendió la minifalda que fue a parar al piso, sin que Jesica se molestara siquiera en acomodarla. Luego la tanga siguió el mismo camino
José se acercó hacia ella.
-no te me acerqués, por favor – rogó ella
-¿de que tenés miedo?, ¿de que pase algo que vos no quieras?- José la tomó suavemente por los brazos.
Jesica intentó alejarse hacia atrás, hasta que se detuvo contra la pared. José le besó el cuello suavemente. Jesica en un principio intentó impedírselo, pero él continuó con su tarea mientras se apoyaba contra ella, haciendo que su pecho se apretara contra las tetas de Jesica, quien a cada instante le era más difícil mantener su oposición. De pronto las manos de José le acariciaban los muslos, mientras ahora sus labios buscaban la boca de Jesica, ella abrumada se quedó inmóvil y cuando él la tomó de las nalgas para alzarla, ella se abrazó a él, entregándose a su dominador, se trepó y dejó que él la manejara a su antojo.
José, la mantenía en el aire, con sus manos sosteniéndola del culo y con la espalda contra la pared, y ella totalmente en poder de él, se limitó a gemir contenidamente
-dejame por favor- rogó ella
Pero lejos de obedecer, José, con su verga ya dura y dispuesta comenzó a penetrarla entre gemidos y jadeos de la ya indefensa Jesica que con fuerza se tomaba de José, y respondía a sus embates de manera apasionada.
-¿vos querías que me fuera?- preguntó él
-no…no…no- exclamó ella
-¿decime que te deje ahora- repreguntó él
-no…por favor…no- repitió ella
El primer orgasmo no demoró demasiado, y fue tremendo, ella se estrechó con fuerza, sintió como si una piedra al rojo vivo la perforara, y con un grito ahogado, le entregó el primer clímax de ese encuentro. José no se detuvo en lo más mínimo, y ante los jadeos de ella, el ritmo de sus movimientos fue enloquecedor para ella que temblaba de placer, mientras continuaba acabando para su dominador.
José individualizó la puerta del dormitorio de Jesica entreabierta, la alzó en sus brazos y la condujo hacia allá.
-En mi cama no…por favor- ella en vano intentaba oponerse a los deseos de José
Sin mediar palabra, José la depositó sobre el colchón, al borde de la cama, él se colocó entre las piernas de ella, y le sostuvo los brazos sobre su cabeza, contra la cama y comenzó a recorrerle las tetas con su lengua, ella rápidamente volvió a gemir
-me vas a volver loca, hijo de puta- dijo Jesica
Ahora con sus manos libres, ella acariciaba la cabeza de José, pero él comenzó a bajar entre los pechos y llegó hasta el ombligo, donde igualmente con su lengua le hizo unas suaves caricias. Ella dio unos respingos entre cosquillosas risas
José continuó su camino hacia la entrepierna de Jesica, que aceptó sin miramientos los deseos de José.
Cuando José llegó al clítoris, Jesica comenzó a gemir primero suavemente, pero a medida que él la rozaba con su lengua, ella incrementaba el volumen de sus expresiones.
Luego de unos minutos, en que José le prodigó caricias, y hasta suaves chupaditas, ella estaba en total éxtasis, por lo que cuando él se incorporó, ella lo miró sonriente
-¿ahora no te parece mala idea que te coja?- él la miraba fijamente a los ojos mientras apoyaba su pija en la ardiente vagina.
-no, me encanta la idea – dijo ella un poco avergonzada
Ella esperaba una suave penetración, pero en cambio fue tremendamente repentina, ella se quejó en voz alta.
-ayy, por favor….- la sensación fue muy poderosa
Él se volcó sobre ella y en nueva embestida la penetró con todo el largo de su verga. Jesica en respuesta elevó sus piernas y las entrelazó en la espalda de José, que alternaba sus movimientos, por momentos daba fuertes empujones, y por momentos lo hacía de forma lenta y suave hasta casi detenerse.
-Dale…dame con todo…más duro- exclamaba ella en esos instantes
Jesica sintió el poder que José ejercía sobre ella, su mirada fuerte, sus aires de superioridad, y de pronto una oleada de placer que nunca había vivido la cubrió. El orgasmo era increíble, a tal punto que por primera vez sus jadeos y gemidos de placer se mezclaron con algunos gritos que ella no pudo contener, mientras sus manos se aferraban con fuerza a las sábanas de su lecho conyugal.
-bueno, veo que la mujer amante de su marido ha quedado un poco lejos, ¿no?- preguntó José
Ella avergonzada no pudo sostenerle la mirada, pues sabía que él tenía toda la razón del mundo.
José comenzó a acomodarse las ropas, mientras caminaba hacia la puerta. Ella al llegar hasta su remera quiso vestirse.
-Jamás sin que yo te lo diga, comiences a vestirte- ordenó él
Ella iba a discutirlo, pero no se animó, y obedeció inmediatamente. Permaneció completamente desnuda. Él retomó el camino hacia la puerta
-¿no me darías un beso?- pidió ella
-¿vos te crees que sos mi novia?, el beso lo doy cuando yo quiera, ¿entendés?- el gesto de José serio
-Perdoname- la voz de Jesica fue casi inaudible.
José casi sin volver a mirarla, salió por la puerta, y Jesica totalmente perpleja y sorprendida por su propia debilidad ante él se dio cuenta de que cada vez sería más difícil salir de esta situación y que todas sus preguntas permanecían sin respuesta: ¿para que las fotos?, ¿por que a ella?.