Esta es una historia real, tan real que me pasó a mí en persona y la verdad que, pese a que paso hace poco tiempo, fue una experiencia indescriptible…
José era el farmacéutico de la zona, día tras días debía cruzar frente a su farmacia para ir al centro, al colegio, o simplemente a verlo a él. El hecho de verlo me excitaba de una manera colosalmente importante: canoso, unos 45 años, robusto y con una voz de trueno que atravesaba mis sentidos de punta a punta…
Era típico en el pasearse por su local con unos pantalones ajustados que apretaban sus torneadas y fuertes piernas, sus esculpidos nalgas de mármol y su pene contrastante contra su pantalón…
Una mañana, de la nada, se me ocurrió ir donde José a comprar… emm… bue… vaselina y preservativos. La verdad que era algo penoso, porque vivíamos en un barrio donde todos nos conocíamos con todos y tenía miedo que un comentario descuidado esa información sobre mí comprar llegara a oídos no deseados…
Bue… tenia 14, aunque no lo parezca a esa edad, todavía me quedaba ALGO de pudor sin utilizar. Para cuando llegue estaba atendiendo a una de las mujeres más chismosas de la zona, no tenia idea de la vida, pero era como el FBI de los rumores…
Cuando llego mi turno, mire el lugar de arriba abajo como si a la vista encontrara eso que buscaba, para simplemente señalarlo e irme con rapidez. No fue así, ¿Será que yo era el único que deseaba entretenimiento sexual en ese barrio? ¿O el resto era demasiado reprimido como para decirlo libremente?
- ¿En que te puedo ayudar bebé? ¿Que te anda faltando? – y fue cuando me largue directo:
- Preservativos, vaselina y aceite corporal: grandes
Se quedo con la boca abierta y sorprendido, y a la vez por su cara se asomo una sonrisa de sátiro y pervertido, nuevas a mi vista. Parecía el Grinch de navidad frente a su codicia y satisfacción material…
Me trajo un pote de ½ Kg. de vaselina, una caja de 12 preservativos y un aceite corporal grande, que además era autobronceante. Lo bueno era que mientras tenia sexo ahora podía broncearme, pero si lo único que quería era quemarme el culo con su antorcha de carne…
- ¿El nene piensa hacerse una fiestita esta noche? Veo que va a haber mucha gente, aparentemente, eso o va un gorila – dijo entre risa y risa, y sin quitarme la mirada de encima
Si supiera las sucias ideas que surcaban mi mente, las fantasías más salvajes e impúdicas, la bestialidad con que me deslizaría en su cuerpo, rehén de mis deseos sexuales más internos y viscerales…
Agarre el paquete, lamentablemente no era el de José, y me fui. Al darme vuelta a mirarlo por última vez seguía mirándome como me iba con dicha mirada provocativa…
Con el correr de los días, esa voz que me gritaba a que me acercara cada vez más a él era más fuerte, y en determinados momentos me aturdía. Como mi madre se hablaba mucho con Joseph, no se le ocurrió mejor idea que trabajara en su negocio, ya que atendía solo y muchas veces era difícil hacerlo…
Mi primer día de trabajo comenzaba el lunes a las 9.30 de la mañana, a las 6 ya estaba despierto. La emoción se había apoderado de mi y no pude conciliar el sueño en toda la noche, pensando en el, en mi, en ambos…
Debía los recados que me daba, acercarle los medicamentos y recibir las recetas. No era muy difícil que digamos, era algo con lo que podría defenderme…
Había que admitir algo, el espacio del negocio era bastante reducido, tenia el mostrador y detrás un cuartito mas o menos grande donde se almacenaban las medicinas y sobre el final un pequeño baño, donde había un lavamanos modesto, un inodoro y una ducha que estaba sobre el inodoro…
Cada vez que quería pasar hacia atrás y buscar un medicamento mientras yo atendía a algún cliente me apoyaba con todo el cuerpo, no era ni disimulado, poco mas no me cogía frente a todos…
Había ocasiones que ponía el culo hacia atrás para sentir su cuerpo sobre el mío. Me gustaba y mucho la ficción que ejercía sobre mi cuerpito ‘’inocente y ardiente’’…
Un día como cualquier otro, luego de mas de un mes de trabajar a su lado, estábamos charlando como si nada y cuando escuche que venia un cliente fui a atenderlo como si nada.
- Un cliente, andá vos – me pare y me dio una nalgueadita digamos que suave. No lo fue del todo…
- Bueno, bebé, voy controlando la caja y ya si te poder ir – luego de decir eso paso detrás mío como si nada, pero me agarro de la cintura y después me apoyó
- Este tipo esta re caliente – pensé con toda sospecha de haberlo confirmado…
Lo mire a los ojos y me relamía, el me miraba y sonreía. Mientras eso pasaba, por mi mente recorrían las más salvajes y sucias fantasías nunca antes pensadas…
Con una mano controlaba el dinero de la registradora y con la otra se sobaba el bulto. Había confirmado mi teoría: estaba caliente y quería sexo…
A medida que el tiempo continuaba pasando era cada vez más fuerte la tentación de bajarle los pantalones y clavarme la mejor mamada de su vida, y por qué no una buena cogida salvaje…
Paso el invierno, la primavera se iba alejando y ¿Quién llegaba? mi amigo el verano. Ya si el uso de menos ropa y mas calentura, no solo corporal sino climática no hacia que hubiera un cambio nada lo haría…
Ni prendiendo ventiladores, abriendo puerta o con menos vestimenta se iba el calor. Era más que sofocante, y si te ponés a pensar eso era algo bueno, al menos para mí…
Debajo de su delantalcito de farmacéutico del placer, traía puesto un short negro que marcaba esas piernas súper trabajadas y bronceadas y ese culo parado a más no poder. Se me complicaba cada vez mas concentrarme con semejante anatomía paseándose frente a mis ojos y menos aun si te dijera que cada día que pasaba me iba enamorando un poco mas de él…
Nunca antes había tenido una relación seria con nadie, nunca antes había experimentado eso que muchos llaman ‘’amor’’, menos aun si te digo que era virgen. Con 14 añitos había muchas cosas que seguía sin experimentar…
No se si fue el tiempo que pasaba o sus ganas de saciarse con alguien las ganas de un cuerpo caliente que no tenia con su pareja, pero esa tarde de noviembre fue el comienzo de toda esta historia recientemente relatada:
Viernes a la tarde, el sol iba ocultándose y las luces de la calle encendiéndose para luchar contra de la soledad de la noche. Yo estaba revisando el itinerario de los medicamentos y parecía el final de un día de trabajo como cualquier otro…
Me ordeno trajera del sótano una caja grande con unos jarabes y fui. Estaba medio oscuro, pero ya me había acostumbrado a eso…
Vi una sombra bajar las escaleras detrás mío pero como siempre subía y bajaba cosas no me alarme por nada. Lo tome como algo más…
Justo cuando estaba por darme la vuelta para llevar las cosas a su lugar estaba él y me sujetó de los codos
- Se ve pesada dejála en el piso, luego la subo yo, no quiero que mi ayudante maravilla se disloque justo ahora… - dijo con cierto nerviosismo y dejando la frase inconclusa…
- Se re nota que te gusto, que te ratoneo, que soy parte de tus fantasías, que te tocas pensando en mi y ¿sabes que? ¿Por que no sacarte las ganas ahora? – agarro con fuerza mi mano derecha y la llevo hasta su ya erecto pene. Se veía que esperaba este momento hace mucho tiempo…
Mientras tanto, mi mente estaba siendo invadida por millones de sucios y pervertidos pensamientos, y en los cuales yo era la victima de una bestia hambrienta de lujuria y desesperación sexual. Estaba súper excitado, y ahora que se había entregado ante mi mas todavía. Pero por el otro lado, tenia miedo, un pánico total invadía mi cuerpo, con un fuerte escalofrío que iba desde los pies hasta el último cabello de mi cabeza. Nunca antes había tenido sexo…
De repente se escucho como un golpe en el vidrio del local. Yo quería subir para ver qué había ocurrido, pero justo me retuvo del brazo y con unas penetrantes palabras me dijo a modo de recordatorio
- Esto no ha quedado acá, sé lo que te digo, vas a ser mío tarde o temprano, así que prepárate, si no es acá dentro será en la calle o donde sea. Te voy a coger, dalo por hecho -
Sin mas comentarios que agregar subí y me di cuenta que era una clienta que había olvidado sus llaves sobre el mostrador, se las di y se fue.
José estaba apoyado sobre el marco del pasillo, provocándome y tanteándose el bulto como un desquiciado. Baje la cabeza como si nada, atravesé por donde él se encontraba, busqué mis cosas y me fui…
Era un largo y oscuro el camino a casa, no vivía tan cerca pero tampoco era imposible llegar, al menos me iba a sentir seguro si pensaba mientras caminaba y tomaba aire fresco. Salió del local como un loco y desde su auto me dijo que me llevaría a casa. Mientras avanzaba detrás mío me pedía disculpas por la ventana…
A cierto punto me gustaba que me siguiera porque me denotaba que realmente estaba interesado en mí, aunque más no fuera en lo sexual, pero era algo ¿No?…
Era una sensación bastante rara la que pasaba por mi cuerpo y mi mente. Era raro que un hombre tan atractivo y de más de 40, que podría tener a cualquier hombre o cualquier mujer se fijara en mí…
No pude dormir en toda la noche, soñando y soñando las miles y millones de posiciones en las que me poseía sádica y vandálicamente. La manera en que me domaba el cuerpo y calmaba mi alma, la forma en que solo él podía sobornar mis deseos sexuales con el simple roce de su piel…
Al día siguiente, llegue como si nada, me saludo con la mirada y me dispuse a desarrollar mis actividades laborales.
- Quería pedir…te emmm… dis…culpas, se que me sobre pasé con vos y no puede seguir la cosa así, sos lindo y por eso me… me… me la mandé, perdón… -
Durante toda la tarde no cruzamos ni una palabra. Cuando él me miraba le corría la vista de encima, y viceversa. Pero no podía negar que estaba ‘’arrepentido’’ y eso se le notaba. Además, seamos realistas, si él no se me lanzaba lo hacía yo, y quién sabe cuánto tiempo podría haber pasado, siglo tal vez…
20 minutos antes de cerrar el local baje al sótano a ‘’traer un pedido’’. Se le re notaba en la cara que estaba ‘’angustiado’’ o que algo le pasaba…
- José vení por favor, ayudáme con esto, no me lo puedo – Bajó como un rayo y estaba todo el lugar a oscuras.
- ¿Dónde estás? ¿Estás bien? –
- Yo si, pero no tan bien como vas a estar vos – dije desde las penumbras de mi escondite
- ¿Te acordás que dijiste que querías sexo conmigo? bueno lo pensé bien y… - y sin concluir la frase me arrodille frente a él, lo despoje de sus ajustados jeans azules, y comencé a manosearle el paquete…
Estaba bastante sorprendido, nunca se imaginó que fue yo quien tomara las riendas de la ocasión. Al principio como que se negaba a admitir que lo estaba por hacer con alguien 31 años mas joven, pero terminó cediendo lentamente…
Una vez abajo su bóxer negro el trayecto al placer estaba vulnerable y disponible para que mi boca hiciera el resto del trabajo. Solo le quedaba dejarse llevar por el desenfreno y la lujuria…
Se la chupe como nunca antes lo había hecho, estaba tan caliente que se lo hacia cada vez con mayor rapidez, agarrando velocidades impensadas. Sus manos tomaron mi cabeza mientras su cadera se empujaba con más fuerza sobre mi rostro…
Su largo y grueso miembro me dejó sin habla, desató una desconocida y fuerte atracción que nunca había sentido. Estaba mas que hipnotizado con su forma y su textura, estaba esclavizado ante las ordenes que mi mente le daba a mi boca y que eran recibidas por el maduro Adonis.
Intensifiqué los movimientos de succión y mi lengua recorrió con prisa sus ya húmedas bolas, eran difícil llevármelas a ambas dentro de la boca, eran muy grandes, pero el desafío de lograrlo lo ponía aun mejor…
Gemía y gemía, mientras yo me ocupaba de que King Kong tuviera su dosis de vitamina placer y yo obtenía el calcio que tanto necesitaba de su leche…
El sabor de su semen me sumió en un absoluto placer que me hizo venirme al mismo tiempo que él, me llenaba la boca con su exquisito elixir. Se retorcía, aprisionando mi cara con sus manos, como evitando que quitara mi boca de su hinchadísimo pene antes de sacarle la ultima gota de su lechita…
Eso lo excitaba mucho. Me la sacó de la boca y la exprimía, pero ya no salía nada. Sus grandes bolas quedaron extasiados, aguados y colgando…
El tomó mi cara, se agachó y me dio un suave beso en mis labios. Me besaba y me besaba como si fuera un desenfreno de amor imposible. Creo que eso era, el comienzo de algo grande, no tan grande como su pija, pero era verdaderamente grande…
Lograda dicha hazaña la bestia se fue tranquilizando. Paso de ser el ogro soberbio que era desde que comencé a trabajar con él a Bambi con la pija del burro de Shrek…
Ya era tarde y se ofreció a llevarme a mi casa. Acepte por 3 razones:
v Ya no pasaban los colectivos y si pasaban iban repletos
v Estaba muy oscuro como para irme solo a mitad de la noche
v Quería ver que otra idea tenia en mente, porque sabia que algo quería
Una vez dentro de su auto comenzamos a hablar sobre lo ocurrido y me calentaba aun más, esas frases tan agudas, con doble sentido y mas que nada, seguía caliente…
- Estuvo espectacular esa mamada tuya, que rico, chupas como los mejores. Hacia más de 7 meses que no la ponía ni nada, así que imaginare como estaba, fuiste mi salvación. Ahora queda el último paso, si te animas… - dijo con provocación
Yo ya estaba tan entregado que no me importaba llegar tarde a mi casa, quería más de lo que él ya me había dado. Aun tenia en mi lengua el sabor y la sensación de su leche caliente circulando por mis papilas…
- ¿Querés llegar rápido a tu casita o querés un poquito mas de diversión? Eso pensé, sos de los míos – dio media vuelta y fuimos hasta un parque grande, oscuro y a las afueras de la ciudad. Lejos de la vista de cualquier inquieto o curioso que deseara molestar…
Manejaba con una mano y con la otra me masajeaba mi entrepierna, dándome la estimulación suficiente como para que yo fuera completamente suyo esa misma noche y en su mismo auto…
- Vamos a tomar un poco de aire, estoy muy caliente y el auto es un lugar chico… relativamente - bajo y lo seguí por el sendero que me llevaba…
- Andá sacándote la ropita bebé que a papi le vas a dar una mamadera impresionante, si chupaste así cuando estabas apurado, ahora tenemos tiempo, dame lo que tenés – se arrodillo ante mi y me quito la ropa de un tiron, masajeaba mis nalgas desnudas como si puliera su auto. Yo solo quería su cera caliente en mi ano…
- Abri la boca y hacélo de nuevo, que si tenés un don es el de chupar pijas, y que bien que lo hacés –
Me lleve su bestia a la boca por segunda vez, iba de punta a punta. Cada vez que llegaba hasta su roja ‘’cabechota’’ le pasaba la lengua una y otra vez, como si estuviera degustando del manjar mas sabroso del mundo…
Puse mis manos sobre sus nalgas y desde allí me daba el impulso necesario para llevarme tremendo toro hasta la garganta, sin dejar ni un rincón de sus 22 x 4 fuera de mi boca…
Había tanto placer, tanto gozo, tanto desenfreno, tanta y lujuria y… era todo mío, al menos por una noche fue todo mío y mi cuerpo fue todo suyo…
Si antes había tenido una acabada fuerte en mi boca, ahora tenia las cataratas del Niágara y el Iguazú juntas colmando todo a su paso. Por la forma, la cantidad y la presión con que salía el semen de su anaconda se veía que el macho había tenido muchas navidades pero hacia mucho que no tenia una noche buena…
Jugaba con la lengua por sus huevos, la pasaba por entremedio de ambos y eso le encantaba, entre gemido y gemido, le arrancaba una que otra sonrisa. Puso su mano sobre mi frente, me dijo que detuviera mi satisfactoria labor y me empujo hacia atrás, dejándome sobre el pasto frío…
Mientras, veía como sacaba de su pantalón un preservativo y se lo ponía lentamente. Yo ya había sobrepasado la etapa oral ¿Cómo seria la anal?
Levantó mis piernas y las llevo hasta sus hombros, dejando mi ano indefenso con semejante monstruo destructor. Ni bien la gruesa e hinchada punta atravesó la frontera entre el interior y el exterior de mis entrañas, ambos, al unísono, emitimos un fuerte, largo y extenso gemido que se escucho con atención en Tokio, en Moscú y Montreal pese a la diferencia horaria…
Su verga rígida me penetró casi hasta la mitad, después me iba dejando caer poco a poco resbalando en esa gruesa y dura verga y el resto tuve que metérmelo a pesar del dolor. Estaba tan jugosa y rica, ahora la estaba sintiendo por dentro y… ¿la verdad? No me cansaría nunca de tenerla dentro…
Luego de unas cuantas montadas salvajes, como solo él podía hacerlo, se puso debajo mío y fue ahí cuando comenzó lo verdaderamente bueno…
José me agarró por la cadera y me empomó sobre su pito duro y exigente, haciendo que brincara y rebotara sobre él. Eran unos atracones, me quedaba sin aliento, por los fuertes golpes que me daba con sus huevos sobre las nalgas.
Me la daba ensañado, con desesperación, era muy primitivo para hacerlo, estrujaba mis tetillas hasta hacerme daño y yo aun así seguí encima suyo. Ni gendarmería me quitaría de allí, aunque… podrían unirse a la fiestita también…
Me tenía bien ensartado y se estiraba hacia arriba para que su verga se fuera hasta fondo, manteniéndose estirado por unos segundos, lo que me hacía perder el equilibrio con su verga, llegando a las partes más recónditas de mis entrañas y después, de golpe, se dejaba caer para que rebotara bruscamente sobre su garrote de carne…
Y así lo hizo una y otra vez, hasta hacerlo suspirar de placer. Dijo que era una de las mejores ‘’garchadas’’ de su vida. Volvió a montarme una y otra vez. Entre fugaces sueños sentía sus dedos hurgando entre mis nalgas, y cuando me introdujo un par de dedos me desperté bruscamente…
Me dejo en mi casa a las 2.35 de la mañana. Mis padres se había ido a dormir y no había nadie. Fui directamente a la ducha, entre la masacre anal de la que fui victima y el olor a tierra que traía encima, ni yo me aguantaba…
Llegue a ‘’trabajar’’ a eso de las 11 AM y con una cara de resaca o de haberla pasado genial la noche anterior que no se podía creer. Lo bueno era que mi jefe no solo no podía decirme nada, sino que cogía como un experto. Daba gusto trabajar así…
Le dije ‘’ hola, que tal’’ y a los 20 segundos ya me tenia contra la pared, en el deposito de atrás, sostenido por sus fuertes brazos e incrustando mis labios contra los suyos. Lo que luego me dio mas gracia fue que puso un cartel de ‘’vuelvo en 10 minutos’’ en la puerta y estuvimos pegados mas de 2 horas. Pasado el momento me dio mucha risa…
Tiré todo lo que había encima de una pequeña pero útil mesa, me subí encima y lo empuje hacia a mi de un tirón en su corbata. Que lindo que se veía vestido así, pero estaba mas lindo desnudo y haciéndome el amor sobre mi. Al menos se veía mejor así…
Comenzó besándome y bajaba cada vez mas, me gustaba tanto, me hacia sentir tan vivo, me daba gusto sentir su lengua de la misma manera en que él anteriormente había sentido la mía. Me extasiaba sentirla en mis ya duros pezones como si se tratara de una dulce cereza que adorna el postre más tentador que haya existido alguna vez…
- Quiero hacértelo bien esta vez, date la vuelta que te voy a dar lo que mejor se darle a alguien – y en lugar simplemente darme vuelta, me puse en 4 patas sobre la mesa. Se ve que le gusto mas mi iniciativa, puesto que al instante el se puso detrás mío sobre dicho mueble…
Me abrí las nalgas con las manos, ya estaba mas que decidido a lo que vendría, la quería toda y de una vez, sin mas vueltas ni rodeos. Quería sentir todo su cuero entre mis entrañas, saber lo que era realmente un potro indomable, lo que era ser victima de una sádica cogida que me quitara la respiración, aunque más no fuera en ese momento…
Ambos nos estremecimos al sentir como su barco encallaba en mi ya navegado puerto ¿en castellano? Nos re calentamos cuando me la puso y me hizo llegar al techo de la alegría. Seguía tan rica como la primera vez, pero estaba más hinchada, la podía sentir toda, bien dura, jugosa, venosa y llena de adrenalina. Lista para vaciarse una y otra vez en mi interior alimentando mis fantasías más canivalezcas…
Por dios, que destreza, que habilidad, que experiencia, que alocados estábamos, que bien que me cogía sin piedad. Me subía y me bajaba con el mismo envión pélvico, sabia lo que hacia y lo sabia hacer bastante bien. Con cada movimiento me abría todo, me pelaba el alma de un pijazo…
- Mas, mas, quiero mas, no te parés, ahhh… queda espacio, metela todaaaa – yo estaba extasiado y cada vez que me lo hacia lo hacia mejor que la anterior. Mi sendero de orgasmos lo entusiasmaba aun más y más. Aumentaba la velocidad con que me hacia gozar, yo era todo suyo y él era todo mío…
Esa tarde fue más que una aventura para mí. Fue un burro salvaje, un perro maleducado, una total bestia en celo. Fue todo eso junto y mucho más. Todo eso en un mismo lugar: mi ano…
Gemía, gritaba, gozaba, dolía, amaba lo que me hacia y aun así quería mas y mas. Cabalgaba como los mejores, luego me puse sobre él y tome las riendas del juego. Subía y bajaba con tanta rapidez que no le daba ni tiempo a reponerse del orgasmo anterior que ya estaba teniendo otro. Estaba casi sin aire y yo me había convertido en un salvaje que solo quería saciar su sed con la humedad sensación de placer y seguridad que éste hombre me ofrecía…
Había algo mas detrás de tanto sexo y deseo, había algo sincero, algo honesto… había… había… amor. Si, por primera vez en mi vida me había enamorado, y había experimentado primero el sexo que el amor con esa persona. ¿Raro, no? El caso es que él solo veía un culo duro y ‘’virgen’’ para coger cuando se sintiera estresado…
Aun así seguía trabajando con él. Pero las cosas comenzaron a cambiar, y mucho. Me hacia regalos… y me cogía. Me llevaba a casa todos los días… y me cogía. Me pagaba el gimnasio, para que tuviera una buena cola ‘’solo para él’’… y me cogía…
La historia siguió por unos 2 meses más. Imagináte lo que es tener sexo 9 veces por semana durante 2 meses… no das mas…
El caso es que había algo que no me cerraba, además del culo. Eran dudas que tenia sobre él. Según él, era sincero conmigo, sentía algo especial por mí. Es mas, me dio las llaves de su casa por si ‘’alguna vez me sentía solito podía ir a CHAR – LAR ‘’ aja… seee… hablar ¿con él? Jajajaja…
Un día muy como si nada, se me dio por ir a su casa, la noche anterior yo había salido con mis amigos a bailar y había vuelto casi de madrugada. No tuve mejor idea que despertarlo con el desayuno listo en la camita, los dos juntitos, todo muy de color de rosa…
Abrí la puerta y las cortinas estaban cerradas, las casa estaba a oscuras y la ropa tirada por el suelo. Era bastante raro, porque generalmente ‘’deberia’’ estar despierto a esa hora. La vestimenta hacia como un recorrido hasta su cama y lo seguí…
Había 3 botellas de vino tras la puerta, y fue cuando me di cuenta lo mucho que me amaba, o al menos decía hacerlo. Estaba en la cama con 2 niños, uno en cada brazo, completamente desnudos y con semen en las nalgas. No habrán pasado los 13 años…
Todo el ‘’amor’’ que había tenido por él hasta 20 minutos antes de ver tremenda imagen asquerosa fue atropellado por 15 colectivos y 2 elefantes. No podía creerlo, trataba de comprender lo incomprensible, aunque si, me cayó la ficha al final: era un pedófilo…
Volví por mi camino y decidí hacer unos pequeños llamados bastante pertinentes a la situación. Hice como si no hubiera visto nada y fui a trabajar. Tenia cara de destruido. Intento darme un beso y le corrí la cara, cuando intento tocarme le corría la mano y cuando intento hacerme lo que hacia un tiempo me hacia me hacia el difícil. Me negué lo suficiente como para poder reunir una que otra prueba…
No podía creer que la persona de la que me había enamorado engañara a niños con mentiras para tener sexo en su casa. Era algo que me rehusaba a creer. No que él fuera un pederasta, sino que yo haya caído en su juego…
Yo ya no podía seguir viendo de esa manera, humillado y domesticado a su voluntad. Afortunadamente abrí los ojos a tiempo y sentí asco, mucho asco y desprecio por él. Pero también por mí, por haber sido tan estúpido, por regalarle mi virginidad a un coleccionista de inocencias.
Para cuando la policía registro su casa encontro mas de 200 videos de él junto a menores teniendo sexo. Pero no hablo de 12 o 13 años solamente, 5, 6 , 9… Realmente era un enfermo y yo fui una de sus victimas…
Mi mail es Valdenvolten_len1733@hotmail.com, espero tus criticas, consejos y opiniones, nos vemos…
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