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La tintorería

Martes, diciembre 9th, 2014

Mi nombre es…, actualmente tengo 44 años, soy de Buenos Aires y los que le voy a contar tal vez no sea muy excitante pero fue real. Es la primera vez que me animo a escribir en esta página por lo que les pido que si mi relato no satisface a quien lo lea no me critique, si no que me enseñe a relatar mejor.

Corría el año 1984 y todos en el barrio sabían que el tintorero era gay. Las mujeres, obvio, no se preocupaban por eso pero siempre era el tintorero el hazmerreír de la chusma barrial.
Lo conocí una mañana en la que, trabajando en un comercio del barrio, la mujer del dueño me pidió que llevara la ropa a la tintorería. Imagínense las cargadas que tuve que soportar en el trabajo por eso…
Mientras iba en camino cargando la bolsa con la ropa sucia, la tintorería quedaba a cinco cuadras de mi trabajo, iba pensando que tenía de malo que el tintorero fuera gay y no entendía porque el barrio lo castigaba tanto, y dándome cuenta de repente que, siendo yo todo un hetero, me estaba calentando mientras pensaba en el tintorero. Quiero aclarar que para ese entonces yo tenía 16 años y vivía caliente, pero nunca había pensado en un hombre y mucho menos para el sexo.

Cuando llegué a la tintorería, aprovechando que había dos mujeres delante de mí, me dedique a mirar al tintorero diciéndome a mi mismo que no me gustaban los hombres y que nunca iba a encontrar nada atractivo en él.
Efectivamente, no había ningún atractivo en ese hombre. Sesentón, calvo, barriga pronunciada… En fin, como antes dije, nada de atractivo.
Cuando las dos mujeres se hubieron marchado y me tocaba el turno, noté como clavó su mirada en mí y le gusté de inmediato. Me atendió muy lentamente, como para disfrutar el tener un pendejo como yo al alcance de su mano, y terminada la tarea de recibir la ropa, me dejó marchar no sin antes decirme que había sido lindo conocerme y que esperaba que regresara cuando tuviera más ropa que traer.
Me fui con su mirada clavada en mi espalda y una extraña sensación mezcla de seguir repitiéndome a mi mismo que no me gustaban los hombres y la verga dura como una piedra.

Durante las semanas subsiguientes, en la que una o dos veces día por medio tenía que ir, siempre seguía esa mezcla de rechazo y calentura e iba repitiéndome a mi mismo durante el corto camino a la tintorería, que nunca pasaría nada que yo no quisiera que pase porque a mi no me gustaban los hombres… Cuán equivocado estaba.
Una mañana me sorprendí yendo al trabajo con ganas de que me mandaran ese día a la tintorería. No entendía porqué y muy dentro de mí seguía negándome a pensar tal cosa pero el deseo de ver al tintorero era más fuerte que mi negación.
Como si el destino estuviese de lado de mi oscuro deseo, a media mañana apareció la señora con una gran bolsa y me pidió que vaya a la tintorería y que no me preocupara si demoraba, que su marido no me iba a regañar, porque la ropa era mucha y sabía que el tintorero la clasificaba muy lentamente. Demás está mencionar las bromas que tuve que soportar de parte de mi patrón, a las que simulé reír divertido para que nada sospechara.
Al llegar y luego del saludo obligado, procedo a darle el bolsón cargado de ropa que llevaba. El tintorero aprovechando la oportunidad y sabiendo que yo me tenía que demorar bastante hasta que el separara toda la ropa por tipo de tela y colores, me dio dos revistas porno que, según me dijo, se las prestaba en secreto el vecino. Yo con toda naturalidad y como no dándole importancia al material me las puse a hojear con el consabido resultado de que iba a terminar con una erección de caballo después de mirar aquellas fotos.
El criticaba a las mujeres de las imágenes diciendo que sólo hacían poses y que sus caras de satisfacción eran totalmente fingidas mientras me comentaba que para el, los hombres mantenían una erección durante las fotos por medios de pastillas o cremas, porque no podía ser natural que aguantaran toda la sesión de fotos totalmente erectos.

No sé si fue esa calentura que hacía mucho sentía o mi oculta bisexualidad que asomaba traicionándome, pero me sorprendí a mi mismo diciéndole que yo aguantaba muy bien un par de horas erecto y sin acabar. Me quedé mudo de asombro después de oírme decir eso ya que le había dado pie para que el tomara las riendas de la conversación y sin posibilidad de marcha atrás de mi parte.
Me preguntó a quemarropa si yo la tenía muy grande a lo que le contesté que no, que mi tamaño era normal. El me comentó que también la tenía tamaño normal y pegándose la vuelta al mostrador se puso frente a mí diciéndome si podía tocármela por arriba del pantalón sólo para ver si tenía buen tamaño, a lo que no pude negarme, un poco como para disimular que podía dominar la situación dejándole llegar hasta donde yo quisiera, pero realmente accedí a su pedido porque ya me tenía entre sus garras.
Me dejé sobar el paquete, que a esa altura estaba a reventar, y cuando él notó la erección de 21 cm que yo cargaba se le hizo agua la boca.
Epa! No es tan normal, me dijo. Si, le dije yo tratando de minimizar el tema al ver su repentino entusiasmo. No es gran cosa.
Por favor, sácala un ratito, déjame verla toda, te lo pido. Me suplico.
Accediendo a su pedido y ya totalmente entregado por la calentura del momento y sin importarme que frente a mi hubiese alguien de mi mismo sexo, se la mostré en toda su plenitud y el casi se desmaya de la alegría de ver una verga así.
Me la empezó a menear lentamente disfrutando con el tacto de ese tronco duro y joven y haciéndome disfrutar a mí con la caricia. Acto seguido me preguntó si estaba apurado a lo que contesté que no, que ya había terminado mi horario en el trabajo y que no importaba si llegaba más tarde a casa.
Me soltó por un momento la verga y cerró las persianas del negocio. Volvió hacia mí y tomando otra vez mi verga con su mano me besó en la boca. Sentí un rechazo al sentir su lengua forzándome a abrir mi boca pero me dejé hacer, y vaya mi sorpresa al notar que en pocos segundos ese asco que me había producido el beso se transformó en placer y tomándolo por la nuca lo obligué a que siguiera con su lengua en la mía.
Se separó un poco de mí y me empezó a comer las tetillas con pasión. Me encantaba y más me excitaba sentir la succión de sus labios en mis pezones. Empecé a gemir suavemente lo que lo animó a seguir bajando con su lengua mientras se arrodillaba para quedar con su cara a la altura de mi verga.
Acto seguido empezó a lamerme el capullo y a subir y bajar por todo mi tronco con su lengua. Cuando abrió la boca y se trago la mitad de mi miembro una corriente eléctrica me traspasó todo el cuerpo arrancándome gemidos de placer incontrolables. Me estaban haciendo la mejor mamada que ninguna mujer me había hecho nunca.
Antes de hacerme acabar, se incorporó y si bien me aclaró su condición de pasivo, me dijo que a el también le gustaba que lo mamaran y que era el momento que le devolviera todo el placer que me había echo sentir. No lo pensé dos veces y me arrodillé tomando su pija con mi mano y metiéndomela en la boca mientras que lo chupaba torpemente debido a mi inexperiencia. No lo debería hacer tan mal porque su cara denotaba un placer inmenso y moviendo su pelvis hacia mí me incitaba a seguir mamándolo de esa forma.
Al sentir que su descarga era inminente, me la sacó de la boca y me apuntó al pecho. Dos o tres chorros impactaron en mi dejándolo totalmente satisfecho.
Comenzó a chuparme nuevamente y ante mi aviso de que no aguantaba más y me corría la sacó de golpe de su boca e hizo que me venga sobre su miembro ya fláccido, que quedó cubierto de mi leche abundante y espesa.

Mientras recuperábamos el aliento y nos terminábamos de vestir, me dio un beso suave en los labios haciéndome comprender que cuando dos personas quieren, no importa el sexo que sea, hay que disfrutar el momento sin complejos ni tabúes.

Solo nos gozamos dos veces más pues por circunstancias de trabajo yo me mudé a Capital y nunca más lo vi.
Esté donde esté le doy las gracias por su enseñanza, por lo que despertó en mi y si bien alguna que otra vez he vuelto a estar con un hombre nunca lo voy a olvidar.

El novio de mi hermana – Capítulo 1: Óliver

Martes, diciembre 2nd, 2014

Recuerdo a la perfección el día en que le eché la vista encima por primera vez. Nos acabábamos de mudar a aquella ciudad hacía apenas dos semanas y faltaba un mes aún para que comenzaran las clases, por lo que aún no conocía a nadie.
Mi padre, recién incorporado a su nuevo puesto como director general de una importante empresa de exportación de productos de hostelería se pasaba la mitad del día fuera, y mi madre no hacía más que ir de aquí para allá adecentando la nueva casa.
Mi hermana, tres años mayor que yo, tenía en su personalidad muchas de las cosas que a mi me faltaban, entre ellas la habilidad para las relaciones sociales, por lo que enseguida hizo migas con un par de chicas del barrio que tenían su edad y eran hermanas. Vivían al final de la calle, por lo que también se pasaba el día paseando con ellas, yendo a tomar algo o en su casa, que según ella era impresionante.
Nuestra casa no estaba nada mal, es decir, si la comparábamos con nuestro antiguo piso, era una mansión.
No es que nuestro antiguo piso fuera pequeño, para nada; más bien era la sensación de vivir en un chalet en lugar de en un piso en una quinta planta en un barrio cualquiera de Granada lo que lo hacía diferente.

Una de aquellas tardes, cuando más apretaba el aburrimiento y menos me apetecía ver la tele, jugar a la videoconsola o leer cualquier libro, me entretuve en mirar por la ventana de mi habitación mientras escuchaba algo de música. Pensaba en mis amigos y amigas de Madrid, en lo mucho que echaría en falta quedar con ellos para hacer cualquier cosa, y en lo mucho que me costaría encontrar a nuevas amistades que me hicieran olvidar el vacío que tenía.
Entonces le vi.

Llegó montado en un ciclomotor y se detuvo en la casa del frente. Yo advertí que era un muchacho que debía tener más o menos la edad de mi hermana. Cuando se quitó el casco y le puso la patilla al ciclomotor, le ví el rostro. Aunque estaba lejos pude ver que era bastante atractivo.

Desde aquel momento, cada vez que oía el ruido del ciclomotor, me asomaba corriendo a cualquiera de las ventanas de casa, ya que todas estaban orientadas al mismo lugar.

Y como no, el destino quiso que una tarde mi hermana entrara en casa con una amplia sonrisa en la cara, cosa que mi madre advirtió en seguida. Yo acababa de entrar en la cocina, pues había escuchado el ruido que me tenía tan loco, aquel ciclomotor, y allí estaba la ventana que me pillaba más cerca.
He de decir que mi madre era una mujer muy moderna; decoradora, ama de casa, y a punto de montar su propia tienda de interiorismo, pero para mi hermana era como una especie de amiga y confidente.

– ¿Hay algo por lo que estés tan contenta hoy? – preguntó mi madre mientras colocaba unas macetas en el alféizar de la ventana de la cocina.
– Bueno, he conocido a un muchacho.
– ¿Ah si? – mi madre dejó lo que estaba haciendo y se volvió hacia ella encendiéndose un cigarrillo. – Vas un poco rápido ¿no?
– No es lo que piensas mamá, simplemente me ha caído muy bien, me lo he encontrado a unas manzanas de casa y se ha ofrecido a traerme hasta aquí.
– Pues eso debe significar algo ¿no? Estabas bastante cerca como para que un chico se ofrezca a traerte.
– Bueno, es el vecino del frente mamá.
– ¡Ah! Ese muchacho, lo he conocido, hace un par de días me presenté en la casa del frente para preguntarle a la dueña de la casa donde había comprado esas preciosas tinajas con plantas que tiene e el jardín, es un chico muy guapo.
– Muy guapo y muy simpático, además de atento. Se llama Oliver y tiene mi edad.
– Bueno Marta, me parece genial, pero tampoco debes ir con cualquier chico que se ofrezca a llevarte, ten más cuidado.

Mi madre era así. Igual estaba alabando a mi hermana por ser tan ligona que la reprendía por subirse en la moto de un desconocido.

Y, tal como me imaginaba, en una semana mi hermana ya estaba saliendo con aquel chico. Con aquel tal Oliver.
No es que a mi me pareciera mal lo que hacía mi hermana. Es más, la envidiaba. Con apenas diecinueve años había salido con más de diez chicos. Siempre conseguía lo que se proponía, y no es que fuera una arpía ni nada por el estilo, es más, era encantadora. Y aquella envidia sana acabó siendo un tormento para mí.
Cada vez que mi madre se encontraba fuera de casa, allí estaba él.

Una de las primeras veces que me lo encontré en casa, se me presentó.
– Buenas, ¿qué tal? – me preguntó cuando bajaba a la cocina a buscar algo para picar y el estaba en el salón, de pie, esperando a mi hermana.
– Hola – me limité a decir girándome hacia el. – Ah, bien.
– Yo soy Oliver, tu eres Nico, ¿no?
– Si, el hermano de Marta. – Contesté acercándome a él y estrechándole la mano. – Encantado.

Su forma de estrechar la mano, sin demasiada fuerza pero firme. El tacto de ésta, su sonrisa mientras nos la estrechábamos, sus ojos oscuros y profundos, su pelo, con el flequillo sobre la frente pero no demasiado largo, sus brazos desnudos en una camiseta de tirantas, sus piernas desnudas bajo unas bermudas de colores, sus pies, al aire, sobre unas chanclas surferas, todo aquello se me quedó clavado en los ojos, y fue difícil evitar que se diera cuenta del repaso que le estaba dando. Era la primera vez que me ocurría algo así.
Desde siempre me había fijado en chicos, pero nunca le había dado importancia. A mi edad, otros chicos a los que conocía ya salían con chicas e incluso se acostaban con ellas, pero era algo en lo que yo nunca había tenido prisa. Ahora me daba cuenta de que lo que realmente no tenía en las chicas era interés. Ahora me daba cuenta de que si miraba a los otros chicos en los vestuarios no era por curiosidad, sino por que me gustaban.

– ¡Hey! – exclamó de repente una voz, y el chasquido de los dedos de Oliver frente a mi cara me sacaron de aquel repentino ensueño. – ¡Que te has quedado pillado! Jajaja.
– Ay, perdona, es que me acabo de despertar – dije echando por la boca las primeras palabras que se me ocurrieron.
– Oye, estoy esperando a tu hermana para ir a la playa, ¿quieres venirte? Me ha dicho que no conoces a nadie por aquí.
– Ah, bueno…

Justo en ese instante ella bajó la escalera y besó a Oliver en los labios, aunque fue un beso algo pobre; si hubiera tenido la oportunidad, en aquel momento le hubiera besado de la forma más apasionada posible, me hubiera enganchado a él y no me hubiera soltado.

– Le estaba diciendo a tu hermano que si le apetecía venir con nosotros. – Le dijo él a mi hermana frotándome la cabeza como si yo fuera un niño chico, aunque tampoco nos llevábamos tantos años.
– Venga, si quieres…

Se notaba que ella prefería estar a solas con él, pero como accedió, y yo tampoco pensaba hacer nada del otro mundo, subí corriendo a ponerme el bañador y nos fuimos.

La playa estaba a tan sólo quince minutos de nuestra casa a paso ligero. Cuando llegamos, Oliver plantó una toalla en el suelo, se quitó la camiseta, las chanclas y corrió al agua.
Sólo me dio tiempo a ver su espalda, pero empecé a notar una erección, así que eché mi toalla junto a la de Oliver y me tumbé en ella boca abajo, fingiendo que me disponía a tomar el sol placenteramente.

– ¿No te bañas niño? – me preguntó mi hermana mientras se huntaba crema en los hombros.
– Después, no tengo calor aún…

Mentira. Tenía el mayor sofocón de la historia, y la erección había crecido de manera que en aquel momento no me hubiera levantado ni aunque una excavadora hubiera estado a punto de alcanzarme.

Mientras me asaba bajo el sol de mediodía, ellos se divertían en el agua, enrollándose a ratos mientras retozaban, tirándose agua. Yo lo veía cuando saltaba y dejaba que el sol brillara sobre su pecho, y deseaba ser el agua que resbalaba por él, aunque no lo veía con nitidez, ya que estábamos a unos quince metros.

– Nico, el agua está buenísima, deberías bañarte – me dijo mi hermana cuando llegaron a las toallas.
– Después, después – me limité a contestar.

Ladeé la cabeza y observé lo que se cocía a mi lado.
Ambos habían cogido de una mochila un par de toallas pequeñas y se secaban. Oliver se secó el pelo, y, aprovechando que estaba de lado lo miré descaradamente para examinarlo mejor.
Su pecho, con algo de vello, estaba marcado, pero no demasiado. Su estómago dejaba adivinar que se cuidaba, que hacía deporte, y un pequeño surco de vello bajaba desde allí y se perdía en su bañador.
Sus piernas eran delgadas, pero firmes, y sus pies eran preciosos.
Sus pies. Era algo que siempre me había molestado mucho de mi mismo, mi fijación por los pies de los chicos, aunque más tarde descubrí que no era nada extraño que me gustaran. Evité mirar su entrepierna, aquello era demasiado para mi, ya que llevaba un bañador tipo boxer, que al estar mojado, se le pegaba al cuerpo dejando poco trabajo a la imaginación, además, se dio la vuelta, dejándome ver su precioso trasero, redondo, respingón. Se me había la boca agua.
Aquel día me puse malísimo. Mis padres tuvieron que llevarme a urgencias. Era una leve insolación. Mi hermana Marta no hacía más que repetirles que en las dos horas que habíamos estado en la playa no me había movido de la toalla.

Relato gay netamente

Martes, noviembre 25th, 2014

Esta historia me sucedió cuando tenía alrededor de 17 años y 18 estaba interno digamos que me llamo maicol por seguridad soy de pelo oscuro de 172 cuerpo delgado pero lindo todo comenzó tal vez de una manera que jamás me había imaginado como es común los hombres dormíamos de a 24 por habitación así que acostarnos dos o más en una cama a recochar y reír era normal o almenos eso creía aunque había un chico en especial que me hacía sentir diferente pero jamás pensé sucediera algo una tarde mientras yo me intentaba dormir sentí su verga que se restregaba en mi culo virgen era un poco pequeña pero a pesar de eso me éxito sentir aquella sensación no sabía q hacer sentía que era un sueño pues tal vez uno de los chicos más lindos y populares de 23 años me estaba restregando su bulto me voltee para comprobar si no estaba dormido así que tomo mi mano y se la puso en su abdomen como queriéndome decir cógeme yo entendí y fui bajando hasta llegar a un pene totalmente erecto sin bellos ni nada entonces intente hacerle una paja pero me dijo que era muy peligroso así que desistí pero tenía una parola por la que no me podía levanta pero nuevamente le di a espalda y comenzó un mueva suave y sentía como su pene se deslizaba por mis nalgas en ese momento las tomo con sus manos y las apretó obligándome a soltar un pequeño gemido de placer se acercó a mi oído y me dijo que quería culiarme yo con la voz entre cortada accedíél se levantó disimulando la parola y busco un condón se lo puso y luego baso mi pantaloneta y mi bóxer e intento meterlo o sentí en la puerta pero se detuvo avían regresad todos nuestros compañeros de jugar micro él se levantó murmurándome al oído que nosveríamos en los baños yo accedíSalí de inmediato él se demoró unos minutos cuando entro me sujeto las nalgas con dureza diciendo estas muy rico yo intente buscar su pene lo acaricie el me miraba y mordía sus labios pero me retiro al escuchar q alguien entro lo llamaron un poco perturbado no contesto y apenas salieron del baño el salió y me dejo arrecho recuerdo que me beso el cuello y dijo tú no te me escapas ya encontraremos el lugar eres todo un manjar y serás solo mío esas palabras cocaban en mi corazón haciéndolo palpitar bueno aquella ocasión quedamos así.
El viernes siguiente salió la mayoría de nuestra aviación y los que no taparon sus camas con cobijas para que no los molestaran así lo hice yo también pero en esta ocasión mi intención era que aquel chico entrar y poder hacer algo eran las 3 de la tarde y ya estaba resignado que lo de la otra vez soplo fue un impulso cuando el entro en mi cama y saco su pene y me dijo lo quieres chupar me acerque a aquel pene no tan grande pero tenía un olor a sudor, orines y a semen algo reposado ya que había estado jugando futbol su cuerpo olía a macho y mi cuerpo no duro en reaccionar le comencé a hacer un sexo oral haciéndolo a erizar él se retorcía del placer pero no gemía por q no podía pero mordía sus labios con fuerza y me obligabacada vez a meterme más profundo su pene al momento de correrse lo presentí pero el sostuvo mi cabeza y no me dejo obligándome a tragar toda su esperma luego me cogió y me beso con pación y me bajo mi bóxer y me hizo una paja a la que no me pude resistir el me hacía sentir en las nubes todo era perfecto y me pregunto si deseaba q me penetrara yo dije q si pero en eso llego uno de mis amigos diciendo que me necesitaba yo sabía lo que esperaba si me disculpaba pero él me hizo saber que no se iría hasta q no saliera no tuve másobvio que dejar nuevamente las cosas por mitad
Al día siguiente a las 10 de la mañana el llego nuevamente y esta vez hicimos un espectacular 69 él se tomó mi semen y yo el suyo nos besamos creo q por 5 minutos pero paramí fue una eternidad cuando se disponía a penetrarme su novia lo mando llamar el insistió q no q estaba ocupado pero ella persistió el accedió me dio un beso y me dijo lo perdonara afirmando que le gustaba muchísimo pero que la novia era alguien especial intente decirle que no mas pero al sentir sus húmedos labios el éxtasis del momento no me dejo hablar bn así paso una tarde estábamos solos y me invito a follar pero recuerdo haberme negado tenia rabia a ser sincero quería q fuera solo mío pero él estaba empeñado en ser bisexual y eso a mí no me gustaba quería q sus labios fueran solo míos por eso él se alejó por unos días y después cuando podía se acercaba a mi fingiendo preguntar que hacíamos con mis amigos y me restregaba su pene en mi cola cada vez mi orgullo se reducía una tarde sin querer me recosté en la cama dely me cogió el sueño cuando desperté él estaba a mi lado y me estaba abrazando no le importaba nada solo sentí por primera vez no su pene si no la fuerza de su respiración contra mi cuello recuero haber mirado para todos lados y al ver que no había nadie me voltee y lo bese él se despertó con una sonrisa y me devolvió el beso luego me dijo quieres sermío un poco indecisoaccedírecuerdo como me dijo pero no vayas a gemir si te duele me dices y paro él se desnudó y bajo mi sudadera y mis bóxer y muy suavemente esta vez sin condón me empezó a penetrar el dolor era grande pero el a medida que entraba más me besaba y más me pajeava el éxtasis único de ese momento me enloquecióempecé a gemir no de dolor en realidad no podría describir lo que sentía era único él me mantuvo con delicadeza hasta que sentí como mi interior se llenaba de algo caliente él se pegó a mi fuertemente enganchándome con sus brazos el ardor que sentía era poco con el éxtasis que me hacía sentir su pene dejando de crecer dentro de mi muy pronto sin mucho esfuerzo me vine yo intente pararme a mi cama el me sujeto la mano y me dijo oye no te vayas duerme con migo recuerdo que lo bese y le dije q no era buena idea él me miró fijamente y me jalo hacia el diciéndome por ti no importa lo que digan los demás solo importa lo que sentimos yo recuerdo que dije q no me acosté en mi cama quería sentir que él era solo mío al día siguiente cuando me levante me esperaba en el baño dijo en son de recocha para todos yo me baño con él y me jalo hacia la ducha me metió y me arrincono el agua es fría por lo general por lo que al abrir la llave sentí elaje pero el introdujo su lengua en mi boca y me dejo mudo el me mostro su pene lleno desangre había sangrado yo y su pene me lo demostrabaél se agacho y me volteo y olio mi ano y dijo que olor tan delicioso huele a que te amo se levantó y el beso salimos del baño yo por mi Ado y el por el suyo pero cuando había momento se me cogía la cola o el paquete era delicioso pero él me había prometido terminarle a su novia le di 1 mes recuerdo al pasar el emes él se acercó a mí y me dijo te amo pero si la dejo q pensaran de mi a mí me dolió el saber que a él le importaba mas lo que dijeran los demás por lo que me aleje y le dije que desde ese momento seriamos solamente amigos lo que no sabía era que lo marcaria tanto a los 2 díassalió con su novia y de puro despecho hizo el amor con ella sin condón al poco tiempo me entere de que estaba embarazada eso me marca pues yo lo quería y lo quiero y lo querré el intento seguir buscándome pero no lo logro para mmi una familia es una familia y eso se respeta en este momento ya salimos pero el antes de salir me propuso irme con él y me pregunto el motivo por el que no quería luchar por nuestro amor lo único que le dije desde e día que ella quedo embarazada lo nuestro se enterró por que un verdadero hombre asume las consecuencias de sus actos el me miro a os ojos y lloro recuerdo que lo último que le dije fue toma estos guantes y cuídalos ese será mi recuerdo siempre te querré eres único pero ahora imposible hasta nunca me despedí ahora con el no hablamos yo no quiero me duele pero hay q asumir la realidad el amor se construye con acciones y por muchos meses pero se destruye con decisiones y en segundos y eso fue lo que paso e
Espero les guste espero comentarios

Eres mio – Parte 1

Viernes, noviembre 21st, 2014

Una noche, en la fiesta de trabadores en mi oficina me decidía a decirle a mi jefe lo que sentía por él. Él se llama Ernesto, tiene 35 años, es un ex militar, lo que explicaba su físico espectacular. Desde que lo vi me gustó mucho, en especial su gran paquete y su mirada penetrante. Además de su forma autoritaria de manejar a mis compañeros de trabajo y a mí. Temía calentarme en horas de trabajo al verlo o escuchar su voz. Su presencia gatillaba los pensamientos más impuros en mí. Imágenes de su torso, sus firmes manos y su paquete, recorrían mi imaginación mientras tecleaba en el computador, despertando algo en mi pantalón. Estaba harto de fantasías y estaba dispuesto a arriesgar mi trabajo con tal de tener algo con mi jefe.
En fin, en la fiesta de la oficina todos bebimos bastante. Al final casi todos se fueron menos yo y le dije a mi jefe que quería hablar con él en su oficina privada sobre unas ideas que tenía para la compañía. Al entrar, aprovechándome de que él estaba medio borracho, le dije la verdad. Le dije que me calentaba mucho, que lo deseaba. Él aturdido no dijo nada o no entendió. Yo me acerqué entre nervioso y excitado y me atreví a besar su cuello. Olía el alcohol en su cuerpo, y me prendía como bencina. Lentamente lo fui poniendo contra la pared con mi cuerpo. Baje mi mano y al agarrarle el paquete al parecer le gusto,pero además hice que reaccionara.
Me tiró al sofá y yo al aferrarme de él cayó conmigo al sofá. Me dijo en ese momento:” Fabián contrólate por favor!” “Pero no puedo, me gustas mucho, hazme tuyo” Dije eso sin pensar en consecuencias. Era mi fantasía hecha realidad, todo o nada. Su masculina cara estaba enrojecida por el alcohol y la situación parecía superarlo. Me puse de rodillas al sillón. Nuestras miradas se cruzaron y yo miré su paquete como pidiéndole permiso. Con mis manos y boca ávidas, desabroché su cierre y saqué su miembro. Fue entonces cuando me tiró del pelo hacia atrás. “Esto quieres maricón?” Dije con su aliento bien cerca de mi cara. “Sí.., lo quiero.. En mi boca-“Sin soltar mi cabeza, me sacó el cinturón con su mano derecha. Yo me dejé hacer, el dolor en mi cabeza sólo me excitaba más. Me soltó y amarró mis manos detrás de mi espalda con el cinturón. Sin poder usar mis manos, él sonrió al verme de rodillas a él, a su merced. Se sacó su camisa, la corbata, el pantalon y pude por fin completar las piezas que me faltaban de su cuerpo. Ese torso trabajado, con un suave vello por encima. Era muy peludo en las axilas y un lunarcito acompañaba su pezón izquierdo.
Teniéndome así de rodillas me dijo “acércate” Me monté sobre él en el sillón . Pensé que me daría un beso, pero sólo me tomó fuerte del cuello. De un sopetón metió varios dedos de su mano izquierda en mi boca. Yo los lamía con cara de nene pervertido. Con las piernas abiertas, sentado sobre él me sentí indefenso. Veía su cara de gozo mientras me ahogaba con sus grandes dedos. Luego abrió mi camisa a tirones. Vi un botón saltar volando. Con sus dedos dedos húmedos comenzó a pellizcar mis pezones. Al principio los retorcía un poco, y luego los tiraba con fuerza. Yo echándome hacia atrás lo disfrutaba y gemía de dolor y placer. Luego él me dijo al oído, “Lo estas disfrutando cierto putito?” – “Si… “dije yo con mi respiración acelerada. “Dime que eres mi puto” y entre un grito lerespondí“Ah..Yo soy tu puto, soy tuyo, ah,, “ Él sonriendo comenzó a masturbarse. Seguía pellizcándome y tirándome el pelo. Tenía el deseo de quitarme la camisa y de pajearme, pero mis manos estaban atadas, causándome goce y dolor. Mis piernas me tiritaban y mi miembro estaba completamente erecto.
En medio del placer, yo humedecía mis labios secos de tanta agitación. Me preguntó al oído “tienes sed?” y yo asentí sumisamente. “Abre la boca” Lo hice y escupió en ella. Me pegó una cachetada y me dijo “Se dice gracias”. “Gracias”. Yo estaba medio aturdido. Nunca había tenido una experiencia de dominación, pero él parecía un experto. . Me puso nuevamente en el suelo y se acomodó bien en el sillón, con las piernas bien abiertas. “Quieres leche puto?” me preguntó y yo no dude en lanzarme a su entrepierna como pude, ya que tenía las manos atadas. Me levantó de los pelos y me dijo, que tenías que hacerlo bien lento primero. Tenía que empezar con sus bolas. Mojé mis labios y me preparé para hundir mi cara entre esos muslos musculosos. Me metí su par en la boca mientras sus pelos acariciaban mi nariz. “Ah,, puto de mierda” me decía mientras me sofocaba agarrándome de los pelos y se echaba hacia atrás de gusto. Luego de unos minutos, me tiró para atrás y me escupió en la cara. “La quieres toda cierto?” “Si… “Respondí sonrojado y con los ojos llorosos por el dolor y la cara cubierta de sus sudor y mi saliva. “Eres un puto asqueroso” Tomó su camisa y en su único gesto de piedad, limpió mi cara. “Gracias…” Dije en voz baja. A lo que él sonrió. Yo sabía él disfrutaba de tenerme allí, de rodillas. Su puto, su empleado maricón, estaba aprendiendo las reglas de su juego.
Por fin tuve el honor, cuando agarró su miembro con su mano izquierda. Lo tenía todo tieso, y la cabeza estaba roja y mojada. Acercó mi cabeza, y me dijo ábrela bien grande. Así lo hice. Y la introdujo lentamente hasta donde pudo. Sentí su glande mojado, era tan dulce. Lo paladeaba y luego lo sentía en el fondo de mi garganta. El olor de su cuerpo me tenía loco. Mis gemidos eran ahogados por esa suave y a la vez dura extremidad suya. Todo mi cuerpo me dolía por la posición, pero a la vez tiritaba de placer. Mi satisfacción era la última de las preocupaciones de ese hombre, ese toro que yo debía complacer. Él sólo hecho de tener su miembro en mi boca ya era estar en la gloria.
Luego empezó a ponerse más rudo conmigo, por lo que supe que estaba por venirse. Sus manos me presionaban a él hasta el punto que pensé que me ahogaría. Me lo metía muy rápido. Me estaba bautizando como su puto y me lo hacía saber con sus insultos. “puto de mierda, te gusta, ah?, mmm… ohh… sigue así..Maricón… ohh…” Empujaba hasta metérmela toda. De la nada la sacó de mi boca y comenzó a pajearse frenéticamente. “Abre la boca perra!” Me tomó del cuello y me puso al lado de su glande. Entonces sentí como su cuerpo tiritaba mientras disparaba chorros y chorros de espeso semen en toda mi boca. “Mírame mierda” Decía mientras terminaba su orgasmo. Mi cara quedó cubierta. Mientras me miraba fijamente, echó todo el semen que quedó esparcido en mi boca. “ahora trágatelo” Obedecí un poco asqueado. Apenas terminé me dijo que se la limpiara. Noté que no sujetó mi cabeza. Supongo que porque ya estaba extenuado.
Al terminar de limpiársela, desató el cinturón que sujetaba mis manos. Por fin pude estirarme un poco.
Yo seguía sin correrme pero comprendí que yo estaba ahí para servirle y que él no se dignaría a darme placer. Recogió mis cosas y me las tiró. “Ándate.” Yo me paré, confundido. Asumí que él dormiría en su oficina privada. No sabía si estaba despedido o qué. Me dirigí hacia la puerta. Disponía a irme cuando me tomó por el cuello con fuerza. Acercó mi cara hacia la suya y yo desee un beso. Podía sentir su aliento cerca de mi boca. Él parecía querer decirme algo pero no sabía qué. Pasó su pulgar por mis labios y determinó mi destino: “Eres mío ahora.”


Es mi primer relato así que aprecio sugerencias, ideas, comentarios, lo que sea.
Si quieren hablarme/escribirme aquí les dejo mi mail guess04789@gmail.com

INTRANQUILO/1

Domingo, octubre 12th, 2014

Aquel curso fue el curso en que cumplí dieciocho años, siempre lo recordaré por eso y porque algunas dudas que me rondaban acabaron aclarándose. No era un buen estudiante, nunca lo he sido, aunque intentaba aplicarme, atender y hacer las tareas, mi cabeza prefería estar en otra parte. Era un chaval muy fantasioso, bueno, quizás ahora que ya tengo veinticuatro años lo siga siendo. Pero menos. Espero.
El caso es que ya llevaba dos años en un grupo reducido, no nos lo decían abiertamente pero estaba claro que aquella clase era el curso de los torpes. No me importaba demasiado, la verdad, al menos las asignaturas nos las hacían más fáciles. Si uno se puede ahorrar un poco de trabajo, pues mejor.
Aquel era nuestro segundo año como clase, ya digo que éramos pocos, doce, y nos llevábamos bien, más o menos, aunque yo no acababa de encontrar ningún compañero al que pudiera considerar un amigo. Pero eran buena gente, la mayoría.
En fin, no quiero hablar de mis compañeros, o al menos no eran ellos el objetivo de mi interés. Me gustaría hablar de un profesor, de mi profesor de Lengua. Su nombre, Javier. Tenía treinta y cuatro años, aunque no los aparentaba para nada. Se lo habíamos preguntado a la vuelta de una de aquellas excursiones que tanto hicimos durante el curso. A Javier le encantaba sacarnos del instituto y llevarnos a exposiciones, a obras de teatro, a visitar museos, disfrutaba con su trabajo y hacía que nosotros también lo pasáramos bien. Algunos, como yo, incluso muy bien. El caso es que, y vuelvo a lo de la edad, le preguntamos que cuántos años tenía, siempre hay un morbo especial por la vida de los profes, o al menos por la vida de los profes enrollados, de los otros mejor no hablar. Javier nos sonrió con esa sonrisa suya que parecía querer parar el mundo: treinta y cuatro, nos dijo, ya os lo dije el curso pasado ¿no os acordáis? Sí, claro, yo me acordaba, como me acordaba de todo lo que nos había ido contando a lo largo de aquellos dos años: la zona en la que vivía, donde solía comprarse la ropa, una ropa que me encantaba y que le sentaba genial, lo que le gustaba leer, la música que escuchaba, dónde había pasado el verano, y, lo que más nos impactó: que era gay.
Algo de eso me había figurado ya, no solo porque en el instituto se comentaba el tema sino porque había algo en él que me atraía bastante. Realmente yo no tenía muy clara mi orientación sexual, bueno, sí la tenía pero no quería aceptarla, no me aceptaba. Ahora con el paso del tiempo sí la he asumido, soy gay y como tal me reconozco, sin que me importen los comentarios de la gente, pero entonces, con diecisiete años y con dieciocho recién cumplidos, prefería decirme que era bisexual, de hecho tuve alguna historia con alguna chica, nada importante, lo normal: llamaditas, quedadas, algún magreo sin más… Pero en la intimidad de mi cuarto, cuando aquello se hinchaba y empezaba casi a dolerme, en quienes yo pensaba era en tíos, en tíos como mi profesor Javier, un tipo que a pesar de ser mayor que yo me resultaba muy cercano, un tipo muy atractivo, no demasiado alto, moreno, de rostro bien perfilado, con una nariz recta, ojos pequeños, y un cuerpo que cuidaba y trabajaba en el gimnasio y en la piscina.
Cuando nos dijo que era gay, se lo preguntó abiertamente Pedro, el chaval más lanzado del grupo, a quien habíamos nombrado delegado, recuerdo que todos, los doce que estábamos en el andén de la estación, esperando que llegara nuestro tren para volvernos a nuestras casas después de otra estupenda excursión, todos, digo, nos quedamos callados, esperando su respuesta, respuesta que salió con toda la naturalidad con la que este profesor parecía hacer las cosas: creí que ya lo sabíais, nos comentó, no es algo que tenga que ocultar, siempre lo digo cuando me preguntan, pues para eso está un profesor, para responder y aclarar las dudas.
Hubo un pequeño revuelo de comentarios, desde una de las chicas, Tamara, que se mostró sorprendida y, creo, decepcionada, hasta el de otro compañero, Antonio, que dirigiéndose hacia Lolo, un alumno bastante afeminado y un poco friki, le preguntó sin contemplaciones: tú también eres gay ¿no? Lolo, ante esta pregunta, se sintió como ofendido, y lo negó, diciendo que tenía novia, una tal Carmen, una chica que bien mirado, con lo que ya sé, era la típica novia de marica. Un apaño, vamos.
Cuando Javier, nuestro profesor, nos dijo que era gay,no sé por qué ,mientras los demás murmuraban, solté que yo era bisexual, y entonces noté cómo el corazón se me aceleraba y cómo me ponía colorado. Bajé la cabeza, como avergonzado, quizás suponía que todos estarían pendientes de mí y que aquella confesión me había delatado. Aunque realmente, ahora lo sé, aquellas palabras iban dirigida a Javier, era como si yo quisiera decirle: yo también soy un poco de lo que tú eres. A pesar de que creía que había soltado una bomba, nadie me miraba, todos tenían la vista fija en Javier, quien seguía dando algunas explicaciones: no, no tenía novio, aunque lo había tenido, sí, su familia lo sabía y sus amigos…
Bueno, tenía dieciocho años y las ideas poco claras. No se me podía pedir más.
Pasaron los meses y seguimos haciendo excursiones. En estas excursiones la relación con Javier se hacía más intensa, estábamos fuera del instituto y era normal que surgieran temas y conversaciones que no solían darse en clase. Recuerdo que me vestía con esmero para esas actividades. Era y soy bastante presumido, siempre me ha gustado la ropa y a pesar de mis inseguridades, cuando me miraba en el espejo del cuarto de baño y veía mi cuerpo delgado y que poco a poco iba adquiriendo unas formas más rotundas no podía dejar de excitarme y de gustarme, aquello invariablemente terminaba en unas pajas que manchaban el lavabo.
Era en estas excursiones cuando más disfrutaba de la cercanía con mi profesor. Notaba que él también tenía cierto interés en mí, en clase se sentaba a mi lado, no le gustaba ponerse en la mesa del profesor, habíamos colocado las mesas en forma de u, y él, desde el primer día se había situado entre Lolo, el chaval este que era muy afeminado, y yo. Entonce me podía recrear en su presencia cercana, y oler su perfume, y sentir el calor que su cuerpo desprendía y que hacía que yo, ya de por sí distraído, me distrajera más aún. A veces nuestras rodillas o nuestros codos se tocaban, y aquello me ponía mucho, lo sentía tan cercano…
Como digo, pasaron los meses y vino una época un tanto confusa. Tenía problemas en casa, sobre todo con mi padre. Yo pensaba que no me entendía, estaba dándome todo el día la tabarra con los estudios, había suspendido cuatro en la segunda evaluación y ya no tenía más oportunidades, no podía repetir más. Además, no sé por qué, empecé a tener celos de mi hermano pequeño, José Miguel; pensaba que mi padre le echaba más cuenta que a mí, claro, él era el hijo modélico: iba bien en los estudios y no le daba tantos problemas como yo. A eso se sumó que acabé peleándome con un primo mío con el que solía salir.
Este primo mío era dos años mayor que yo y ya estaba en la universidad. Me había presentado a sus nuevos amigos, chicos y chicas universitarios, con los que me lo pasaba muy bien, aunque eran mayores que yo y estaban viviendo una experiencia que estaba seguro que yo nunca viviría, me sentía aceptado y me veía como uno más de ellos. Ya digo que siempre he sido muy fantasioso, y por eso que me llegara a creer que yo formaba también parte de la vida que ellos llevaban en la universidad, a pesar de que yo seguía en 4º de ESO. Pero hubo un hecho que hizo que dejara de hablar con mi primo, y que me viera solo, sin amigos, y sin esa realidad que yo mismo había ido creando, un hecho desagradable, o al menos así lo viví, aunque quizás ahora, lo hubiera vivido de otra manera. Posiblemente. Entonces tenía dieciocho años y las ideas confusas. Ahora veinticuatro y las ideas muy claras. Lo que pasó fue lo siguiente:
Salimos un sábado por la noche como otros tantos sábados, hicimos botellona con sus amigos y lo pasamos muy bien. Bebimos bastante, bueno, yo al menos bebí mucho, no es que fuera una costumbre habitual, pero ya digo que las cosas en casa no iban bien, y tampoco en el instituto, me notaba raro, muy pasota y con pocas ganas de nada. . Acabamos en una discoteca de la que mi primo, que era un tipo muy abierto y que conocía a mucha gente, tenía pases. Como sabía yo que la noche podía ser larga, le había comentado a mis padres que no me esperaran, que me iba a ir a dormir a casa del primo. Mi padre protestó, pues siempre protestaba cuando yo salía, aunque al final, convencido por mi madre y por mi actitud, aceptó. Además el hecho de que yo saliera con mi primo y con sus amigos le daba cierta tranquilidad, pensaban que mi primo al ser mayor que yo me iba a cuidar.
Total, que salimos de la discoteca sobre las cinco de la mañana, bastante borrachos. Cogimos un taxi y nos fuimos a su casa. Aquel fin de semana mis tíos no estaban. A mi primo se le ocurrió decirle a uno de sus amigos, Juan, un tipo muy atractivo, algo pijo, estudiante de Derecho y tenista semiprofesional, con esa piel morena de los que practican deporte al aire libre, que se viniera a dormir con nosotros. A mí me pareció una idea estupenda. Ya digo que Juan era un tipo que estaba muy bien, además era agradable y solía darme charla cuando yo, que era el más pequeño del grupo, me quedaba un poco colgado.
Llegamos a la casa de mi primo, quien nos ofreció tomar otra copa. Yo estaba bastante borracho, ya lo digo, y ellos parecían estar algo más sobrios, pero no mucho más. Como no quería parecer el niño chico que no quiere beber más, acepté. Nos servimos un cubata cada uno y nos sentamos en el sofá del salón. Empezamos a charlar, bueno, mejor dicho, empezamos a decir tonterías, y a hablar de las tías de la pandilla. Juan estaba colgado por Nuria, una chica muy guapa también y muy simpática pero que tenía novio, pero dijo que quien realmente le ponía era Patri, otra chica del grupo que solía vestir una ropa mínima y muy ceñida, sabía cuál eran sus encantos, dos buenas tetas y un culo respingón, y los explotaba. Mi primo le dio la razón, era una tía tremenda a la que gustaba ponernos, así dijo, a todos calientes. Yo sonreí, como había sonreído Juan, no quería autoexcluirme de aquellas confidencias de machotes. Mi primo, animado por ese momento de complicidad tan hetero, empezó a describir el cuerpo de Patri de una manera bastante explícita: que si sus tetas tenían unos pezones pequeños y puntiagudos, que si sus labios seguro que sabían chuparla muy bien, que si el culo estaba pidiendo a gritos que se la metieran, que si tenía que tener el coño depilado y siempre mojado… Juan lo miraba divertido, estaba disfrutando, se le notaba, es más, en un momento dado le dijo, entre risas, que no siguiera, que se estaba poniendo cachondo. Yo permanecía en silencio, sonreía de vez en cuando y le daba sorbos a mi cubata, aunque ya el estómago se me estaba poniendo del revés.
Mi primo siguió con sus fantasías. Yo no sabía muy bien a dónde quería ir, no me gustaban sus comentarios pero no podía dejar de oírlos y sobre todo, no podía dejar de ver cómo Juan se iba excitando cada vez más, los vaqueros despintados se habían hinchado por la entrepierna, allí donde él, con descarados golpes, tenía puesta la mano, excitación que también compartía mi primo, que también parecía animarse, y también yo, más por la visión del bulto de Juan que por los comentarios de mi primo.
El caso es que, no sé muy bien cómo, ya digo que estaba bastante borracho, mi primo encendió la tele y en un momento en la pantalla apareció una tía que le estaba comiendo la polla a un tío. Mi reacción fue de sorpresa y de cierto aturdimiento: los efectos del alcohol se hacían cada vez más evidentes. Cuando vi que Juan y mi primo se habían sacado sus pollas y empezaban a pajearse, ya no supe si aquello era la realidad o estaba en medio de un sueño bastante extraño y caliente. Claro que yo también estaba excitado, pero por lo que podía ver a mi izquierda: el miembro gordo y moreno de Juan que no paraba de agitarse por el movimiento de su mano. Me tuve que quedar como un lelo, la vista fija en aquel trozo de carne tan apetecible, el segundo que yo veía así, del primero hacía ya casi tres años, empalmado, en directo, de verdad, tan cercano, aquella polla de la que yo no podía apartar la vista. En mi pantalón algo empezó a humedecerse y mi pecho a agitarse y mis labios a hincharse. Creí que no me podría aguantar y que en un momento dado me iba a lanzar con la boca abierta a chupar aquella polla que seguía con sus movimientos frenéticos. Juan, ya digo, seguía en su tarea, la mirada absorta en el televisor, la mano acariciando su verga oscura, se había llevado los dedos a la boca y ahora los pasaba suavemente por aquel capullo casi morado que como un faro seguía llamando poderosamente mi atención. Y mi primo… mi primo seguía también con sus movimientos, pero su mirada no estaba fija en el televisor, su mirada la notaba yo sobre mi rostro. . ¿Qué, Luis, te mueres por darle un bocado?, fueron sus palabras las que me sacaron de mi ensoñación.
En un principio no supe qué quería decir, tampoco que se refería a mí, ya digo que estaba aturdido por el alcohol y más aturdido por la visión del nabo de Juan y de su pecho, se había subido la camiseta y una mano recorría su torso, un torso atlético cubierto de ligeros vellos oscuros. De ahí, que mi primo, una sonrisa en su boca, volviera a decir, esta vez más fuerte: Anda, Luis, atrévete, chúpasela. Estás deseando.
No solo ya entendí lo que me estaba diciendo, sino que también lo entendió Juan, menos borracho posiblemente, y más consciente de lo que estaba pasando. Noté sus ojos en mí, y cómo había dejado de pajearse. No era una mirada complaciente, la verdad. Se volvió hacia mi primo, quien seguía meneándosela, como si aquella situación le excitara más que la se estaba produciendo en la pantalla, y de nuevo, fijó sus ojos en mí. ¿Te gusta?, me preguntó Juan echándole un vistazo a su polla que volvia a agitarse, ¿te gustan las pollas, putita?
Mi mirada iba de su nabo a sus labios y a sus ojos. Unos ojos en los que se reflejaba una tensión que no me gustaba nada. Mi corazón se había acelerado, y mi respiración se hacía ahora más dificultosa. En mi cabeza un montón de imágenes se agolpaban en un vértigo indescifrable: aquella tarde en el dormitorio de primo cuando le comenté más o menos lo de mis dudas sexuales en plan confidencia, la discoteca,, un tipo que me había echado una mirada intensa en los servicios de la discoteca, Javier, mi profesor, el ruido de la botellona, mi padre echándome una bronca … El caso es que aquello que tanto se había estremecido dentro de mi pantalón dejó de dar señales de vida y que una especie de miedo y vértigo empezó a subirme por el pecho. Sí, oí la voz de mi primo,a la pequeña le van las pollas, ¿no ves cómo te mira?, le preguntó a Juan con una sonrisa en la boca. Pues adelante, puto, cómetela entera, replicó Juan levantándose y dirigiendo su nabo enorme hacia mi boca.

(continuará…)

La Lección De Mi Primo

Martes, octubre 7th, 2014

Finalmente fuimos a Viña del Mar porque después de varios años mi papá había arreglado sus diferencias con su hermano mayor. Nos quedaríamos en su casa. No veía a mis tíos desde el funeral de mi abuela, años atrás. Como mi primo Lorenzo se había ido con unos amigos a La Serena, mis tíos me ofrecieron su pieza. Él también era hijo único como yo y de él si no me acordaba para nada.

Después de cenar subí corriendo a jugar con la Play 3 de mi primo. Me quedé dormido con la tele encendida. Desperté con un golpe. A los pies de la cama había un chico mirándome que supuse era mi primo. Enojado me preguntó quién era. Le dije que era Franco, su primo de Santiago. Se rió, me pidió disculpas y me dio la mano. Lorenzo tenía diecisiete años, moreno, de pelo negro crespo y corto, ojos verdes, alto y flaco aunque se notaba que ejercitaba porque tenía los músculos marcados, sobre todo en su estómago. Yo tenía doce años, alto para mi edad pero obviamente más bajo que mi primo; flaco, pálido; cabello rubio liso y largo, ojos celestes.

Me dijo “huevón ¿te corriste la paja? Ta pasao a moco aquí”, me puse rojo, le dije que no. La verdad, en ese tiempo yo no entendía muy bien qué era correrse la paja o pajearse. Intuía que era algo relacionado con sexo por lo que había escuchado en los baños del colegio, pero exactamente no sabía. Miré la hora, eran las 12:50 de la noche. Lorenzo empezó a sacarse la ropa. ¿Tú no estabas en La Serena? –le pregunté. Me contó que un par de amigos se intoxicaron con mariscos así que uno de los padres de los afectados los trajeron a todos de vuelta. Cagó la fiesta –dijo Lorenzo. Oye huevón, voy a bajar al jacuzzi ¿querí venir y nos tomamos unas chelas? –me preguntó. Acepté. Entré al baño a mear y al salir mi primo ya tenía su traje de baño puesto. Me dijo que me esperaba abajo y se fue. Me puse un traje de baño y bajé.

Mi primo me observó un rato mientras tomaba los primeros tragos de su cerveza y me dijo “tai muy flaco, huevón; tení que hacer más deporte”. No sé cómo adivinó que yo no jugaba ni taca taca. Sacó del refrigerador otra cerveza, me la pasó. Al seco –me dijo y así lo hicimos. Era la segunda vez que tomaba cerveza. Sacó otro par y nos dirigimos al patio. La noche estaba súper tibia para ser noviembre y el agua del jacuzzi estaba exquisita. Estuvimos como una hora metidos ahí, nos tomamos tres cervezas cada uno y subimos a acostarnos. Oye huevón vamos a tener que compartir cama ¿o preferí dormir en el suelo? –me preguntó. Me da lo mismo, igual tu cama es grande –le dije. Vale, duerme aquí no más entonces, espero que no ronques –me dijo, le aseguré que no. Los trajes de baños quedan colgados acá, en la barra de la ducha –me gritó desde el baño. Al salir lo vi desnudo. Su pene era grande, oscuro y grueso; tenía la cabeza afuera y su color rosado contrastaba con el resto de su miembro. Me llamó mucho la atención. Se metió a la cama. Caminé hasta el baño, me saqué el bañador, miré mi pene; lo sentí enano, le di una sacudida y caminé hasta la cama. Me quedé de pie ahí, con los brazos a los lados sin saber qué hacer. Mi primo me miró de arriba abajo. ¿No trajiste pijama?—me preguntó. No –le mentí. ¿Oye, cuánto mides? –me preguntó. Le respondí que no sabía. Salió de la cama y fue hasta el baño. Me dijo que fuera. Me mostró una cinta de medir que estaba pegada detrás de la puerta. Ponte ahí –me dijo y sosteniendo mi frente contra la puerta me dijo “un metro sesenta y cinco”. A ver tú –lo invité. Se puso en la misma posición, tomé un cepillo de dientes y lo sostuve en la marca porque yo no alcanzaba a verla. Se quitó y medimos un metro ochenta y dos. Eres un enano –me dijo riéndose burlesco. Demás que te alcanzo en dos años más –le dije. Lorenzo volvió a la cama. Me pidió que le llevara una regla que tenía en su escritorio. Se la pasé. Acuéstate no más –me dijo. Metió la regla debajo de las tapas y la sacó. Me dijo “mi pico mide catorce centímetros, toma y mídete el tuyo a ver”. Tomé la regla y marqué con un dedo dónde llegaba la punta de mi pene. Miré el número y le dije “ocho”. Soltó una carcajada. Le dije “ya para de huevearme huevón, tú eres cinco años mayor que yo, cuando tenga tu edad voy a tenerlo más grande que tú”. Sí claro, y eso que no me lo hai visto parado huevón –me respondió riéndose, se dio vuelta y apagó la luz. Me volteé hacia la ventana y me quedé dormido.

Desperté con un portazo. Mi primo había entrado al baño. Escuché sus pedos. Me estiré y me di cuenta que mi pene estaba erecto. Otra vez. Qué molesta sensación. No sabía qué hacer con él. Levanté las sábanas. Lo miré, lo apreté, no se bajaba. Decidí ponerme un short por si salía mi primo. Demasiado tarde. Mi primo salió del baño de nuevo en pelota. Me senté en la cama. Oye huevón, me voy a duchar y voy a bajar a la playa ¿querí ir? –me preguntó, le agradecí pero rechacé la oferta. Me fijé en su pene. Esta vez el glande estaba oculto. No entendí por qué hacía eso, yo sacaba el glande sólo al lavármelo. Cuando Lorenzo se fue, salí de la cama y me metí a la ducha. Al salir, me sequé bien, tomé mi pene y me eché el cuerito para atrás. Como siempre, se me corrió para adelante solo, volví a hacerlo y lo mantuve así con los dedos. Me miré en el espejo. Me sentí ridículo así que dejé de hacerlo.

En la tarde yo estaba en la piscina cuando llegó mi primo y de un salto se unió. Al rato subimos a su pieza a jugar Play. La mamá de Lorenzo nos avisó que “los grandes” irían a pasear y de ahí se pasarían al casino. Estuvimos jugando un par de horas hasta que bajamos a la cocina a calentar pizza. Mi primo dijo “me meo” y se empinó un poco en el lavaplatos y se puso a mear. Me reí y le dije “huevón cerdo”, él se rió y me dijo siempre hago esta huevada cuando no están mis viejos. Se sacudió su tremenda verga y se la guardó. Es liberante mear en esta huevada huevón, debería hacerlo algún día –me aconsejó. Sacó un par de cervezas, comimos y subimos. Tomábamos cerveza, jugábamos Play y mi primo fumaba cigarrillos. Me preguntó si yo fumaba. Le dije que no. Me preguntó si ya me pajeaba. Fui sincero –gracias a las cervezas supongo– y le dije “¿sabí qué? he escuchado esa mierda varias veces y no sé qué chucha es”. Mi primo se rió. Me dijo “es masturbarse po primito”, y qué es masturbarse –le pregunté. Puta el huevón perdido, ven pa’cá, te voy a dar la lección de las lecciones –me dijo acercándose a su computador. El se sentó y yo me quedé de pie a su lado. Empezó a poner unas fotos de chicas desnudas. Se me empezó a poner duro. Crucé las piernas. Mi primo giró hacia mi paquete y me dijo “ok, ya se te para al menos, a mí también” y se agarró el bulto del short. Ahora bájate el short e imítame. Puso un video porno, se bajó el short y su verga gigante saltó como un resorte. Le tocaba el estómago. Mi primo agarró su pene y empezó a frotarlo como limpiando un rifle. Mi corazón se puso a latir a mil. Mi primo veía el video y seguía en lo suyo. De pronto me miró y me dijo “pero huevón, haz lo mismo, esto es pajearse o correrse la paja o masturbarse o como querai decirle, vai a ver lo bacán que se siente” y diciendo esto me bajó el short. Una gota de líquido transparente salió de la punta de mi pico. La recogí con un dedo y me la limpié en la pierna. No huevón, no seai gil –me dijo– esa gota la esparces por la callampa y la usai como lubricante, así –mi primo subió el cuero de su pico lentamente y apretando fuerte y al bajarlo salió una larga gota transparente. La cogió con el dedo índice y la esparció por toda la cabeza. Mientras lo hacía me decía “así ¿ves?” y yo veía y sentí que otra gota salía así que eché el cuero para atrás y lo imité. Empecé el sube y baja más rápido. Comencé a sentir una rica sensación, como eléctrica. Mi primo revisó mi técnica y me dijo “tení que ir tapando y destapando la callampa, hasta atrás ¿o te duele?” Un poco –le dije, échale saliva –me dijo, y eso hice. Con el tiempo el cuero se te va a ir soltando –agregó. La electricidad en mi cuerpo aumentaba, la película estaba cada vez más caliente y mi primo se la estaba cascando a toda máquina diciendo garabatos y respirando fuerte. Sentí temblar mis piernas y dije “¡conchetumadre!” y de mi pico saltó un chorro de algo blanco y espeso. Cayó en la pierna de mi primo. Mi primo se impresionó un poco, aceleró sus movimientos, cerró los ojos, se apoyó hacía atrás en la silla y saltaron no uno sino varios chorros de lo mismo sobre su estómago. Exhaló fuerte, yo me sentí débil. En un gesto de complicidad mi primo estrechó su mano toda mojada con la mía y me dijo “esto es semen primito, es lo que sale de tu pico cuando estai en el placer máximo. También le dicen leche o moco. Bienvenido al club de los pajeros” dijo sonriendo algo exhausto. Sonreí. Fuimos a ducharnos. En la ducha me explicó la importancia del aseo personal y más cosas del sexo y del embarazo y de los condones. Nos revisamos los penes con atención mientras nos jabonábamos.

Después de eso, bajamos a comer algo y subimos a ver una película. Nos quedamos dormidos. Desperté y mi primo tenía sus brazos alrededor mío, estábamos acostados de lado. Me quedé dormido nuevamente.

Me impresiono mi padre

Lunes, septiembre 15th, 2014

Mis padres están divorciados desde que yo tenía cinco años ahora tengo veinte, vivo con mi madre y la relación que tengo con mi padre es muy buena es más bien como de amigos. Mi papá vive solo y yo paso los fines de semana en su casa.
Debo describir un poco como es mi papá, es súper relajado, muy comprensivo, buenísima onda muy educado y muy propio, aunque tiene su carácter, totalmente lo contrario a mi madre, físicamente es delgado, marcadito, moreno, ojos color aceituna, cabello castaño oscuro y ondulado, mide 1.75 m. y gracias a que se cuida mucho practica yoga y le gusta andar en bici aparenta unos treinta y cinco años cuando en realidad tiene cuarenta y tres, también debo mencionar que es muy atractivo.
Yo soy también delgado, 1.70m. piel clara, ojos café, cabello castaño claro, totalmente parecido a mi madre.
Trabaja en una empresa constructora aquí en la capital y debido a una obra lo mandaron a otra ciudad junto al mar por cinco semanas para que supervisara algunas cosas, pasaron las semanas y recibí su llamada anunciado su regreso para el sábado siguiente, que me tenía un regalo y que se había comprado una pantalla plana de cincuenta y dos pulgadas.
Resulta que llego un par de días antes los cuales aprovecho para que instalaran su pantalla, entonces le dije que me invitara a ver una película en su nueva televisión y quedamos de vernos el sábado para disfrutar una tarde juntos lo cual le pareció perfecto porque me dijo que quería descansar y no salir de casa.
Llegue, como yo tengo llaves de la casa entre sin anunciarme ni hacer ruido, mi papá tenía preparado queso, jamón, el sushi que me gusta, uvas y una botella de su vino favorito, cuando lo vi me quede sorprendido había cambiado su look ahora estaba rapado y con barba de candado, debido al sol de la playa donde estaba también tenía un bronceado de envidia, yo en alguna ocasión había fantaseado con mi papá pero al verlo no pude dejar de contemplar lo guapo que se veía, realmente quede impresionado.
Estaba acostado en el sillón me acerque para saludarlo, me senté en el otro sillón, mi papá lucia cachondisimo solo tenía puesta una playera de cuello muy pronunciado algo ajustada y unos pantalones de una tela muy delgada color blanco que parecían como los que usa cuando hace su yoga. El verle descalzo con los pies perfectamente cuidados como siempre lo ha hecho y apreciar sus brazos con los vellos con un tono color cobrizo por el agua de mar me estaba alterando.
Empezamos a platicar de cómo le había ido pero la verdad no podía concentrarme en lo que me contaba, una extraña sensación se apodero de mi, sentía mariposas en el estomago y de hecho hasta estaba nervioso al pasar los minutos me di cuenta, estada muy excitado y deseando a mi padre yo no lo podía creer pero era cierto.
Mi papá me dio a escoger la película que veríamos y de pronto se puso de pie para servirme un poco de vino y darme mi regalo, cuando lo vi parado me quede sin respiración la tela del pantalón era tan delgada que se transparentaba todo y pude apreciar que no tenia puesta ropa interior, muchas veces lo había visto desnudo pero con ese atuendo se veía tan sugerente, tan sexy, tan provocativo que sentía que se me salían los ojos.
Total que brindamos y nos pusimos a ver la película pero en realidad a quien veía era a mi padre, el deseo de abrazarlo, de sentir su piel fue más grande que cualquier vergüenza que pudiera sentir.
Me quite los zapatos y me acosté en el mismo sillón que él, mi papá se me quedo viendo como cuestionándose porque lo había hecho pero no dijo nada, para acomodarnos nuestras piernas se entrelazaron yo estiraba mi brazo para darle de mi sushi en la boca y respondió de la misma manera con lo que él comía. Después de un rato tome su pie y le empecé a dar un masaje, dijo que se sentía muy rico y puso su otro pie en mi pecho para que también fuera consentido de pronto el tomo los míos me quito los calcetines y también inicio un rico masaje como los que nos dan cuando me invita al spa, obviamente yo tenía una erección tremenda sin pensar lamí sus pies él los quiso retirar inmediatamente pero lo sujete fuerte sus pies son suaves mi lengua pasaba entre sus dedos y él con cara de total asombro termino simplemente con los ojos cerrados disfrutando de lo que estaba haciendo.
Me quite la camisa y le pedí que me diera masaje en los hombros, me senté dándole la espalda y empecé a disfrutar del placer que sentía al tener sus manos sobre mí, me pregunto que si todo estaba en orden yo solo reí afirmando, me recargue en su pecho tome sus manos colocando sus brazos para que me diera un fuerte abrazo y le dije que lo quería mucho, me respondió diciéndome que también me quería mucho. A pesar de que somos afectuosos me comento que no recordaba cuando había sido la última ocasión que me había dado un abrazo como ese que seguramente había sido cuando yo era un niño.
Así, yo recargado en su pecho, abrazados con nuestras piernas flexionadas, juntas y sintiendo sus pies sobre los míos continuamos viendo la película.
Un rato después me puse de pie y le pedí que se levantara, inmediatamente coloco un cojín en su regazo, se negó pero insistí, no quería que me diera cuenta que tenia la verga parada pero era evidente, al estar de pie no podía creer como se le marcaba la verga, de un jalón baje sus pantalones y esa hermosa verga morena, grande y cabezona provoco que me pusiera de rodillas para mamarla desenfrenadamente era la primera vez que la veía erecta, mi papá me lo impidió, estaba sin palabras solo escuchaba su respiración acelerada yo me levante y me quite los jeans tome su mano y la dirigí a mi verga que chorreaba a montones mi padre la sujeto como con miedo puse mi mano sobre la suya e inicie con movimientos suaves a masturbarme indicándole cómo hacerlo, el temblaba, yo tome la suya para hacer lo mismo, nos quedamos viendo y poco a poco acerque mi boca para que se unieran en un beso que nos hizo estremecer , nos abrazamos y sus manos acariciaban mi rostro, de pronto se separo y me dijo que no era correcto lo que hacíamos, lo abrase y le pedí que solo sintiera, que pensara que era la demostración de amor de un padre a su hijo, me abrazo nos besamos y me dijo lo mucho que me quería.
Lo tome de la mano nos dirigimos a la recamara nos acostamos en la cama y mi papá paso sus labios por cada centímetro de mi cuerpo cada uno de sus besos y sus caricias me estremecían, la delicadeza y el cuidado con que me acariciaba demostraba un cariño infinito pero al mismo tiempo tenían un aire lascivo, cada una de sus caricias, de sus besos, de los roces de sus labios en todo mi cuerpo fueron correspondidos de la misma manera yo me acomode para tener su verga frente a mi cara la tome con mi mano y la empecé a mamar, pasar mi lengua por su tronco, chupar sus huevos, saborear esa cabeza que no dejaba de producir ese liquido que era como un poción que me embrujaba a mi padre le producía un estremecimiento brutal sus gemidos me calentaban aún más.
De pronto cambio de posición y el también devoro mi verga que casi tiene las dimensiones de él podía sentir como le producía placer el hacerlo, chupaba mis huevos para luego pasar su lengua por el tronco, chupar la cabeza de mi pito y metérsela hasta la garganta, estando boca arriba tome mis piernas levantando el culo para dejarlo expuesto él sin dudar lo chupo, su lengua me subió al cielo puso mis piernas sobre sus hombros y coloco su verga en mi ano, lentamente me la fue metiendo, la verga de mi padre se fue abriendo camino hasta que estuvo totalmente adentro, el dolor que sentí nunca se comparo con el placer que me causo, el ritmo de mete y saca así como el choque de sus testículos en mis nalgas me hacían sentir como si una corriente eléctrica pasara por todo mi cuerpo, ese ritmo se aceleraba y disminuía y se volvía a acelerar le pedía que continuara de esa manera lo más posible, me acariciaba se inclinaba lo suficiente para besarme, el grito de mi padre indicaba que se venía, mi culo apretaba su verga él arqueaba la espalda para meterla hasta lo más profundo y podía sentir como su leche salía disparada dentro de mí, una vez que termino me la saco y me abrazo su cuerpo lleno de sudor me hacía sentir único, no paraba de decirme lo mucho que me quería.
Yo estaba en las nubes no daba crédito mi padre me había penetrado, la verga que me había dado la vida era mía, me quede dormido acostado sobre su pecho con mi pierna entre las suyas y el abrazándome, no sé cuánto tiempo nos quedamos dormidos por el cansancio pero rato después me despertó su mano que me estaba masturbando yo simplemente me deje, empezó a besarme su lengua pasaba por mi oreja y el cuello, bajo por mi torso y volvió a mamar mi verga, que placer sentía yo de nuevo al sentir su lengua y barba en mis ingles en la parte del vello en mi abdomen paro se me quedo viendo y me dijo que me hiciera a un lado se puso boca abajo y me dijo que quería sentirme dentro de él, mis ojos brillaron le chupe el culo que a cada lengüetazo paraba ofreciéndomelo, me rogo que lo no hiciera esperar, coloque la cabeza de mi verga en su culo y empuje poco a poco, me suplicaba que lo hiciera con cuidado que era la primera vez que sería penetrado, cuando dijo eso yo sentí algo indescriptible era yo quien se la metería por primera vez, mi pobre padre sentía dolor finalmente entro toda mi verga e inicie el bombeo, los gemidos de mi papá eran excitantes, su culo era calientito, apretadito, le pedí que cambiáramos de posición para poder ver su cara llena de placer, tenía sus piernas en mis hombros, metía y sacaba mi verga con fuerza y al mismo tiempo lamia sus pies, me di cuenta y de que mi padre tenía lagrimas en los ojos, pare y pregunte si lo estaba lastimando, el suplico que no parara, que no lloraba de dolor, que lloraba de felicidad y de placer.
Continúe metiéndosela tratando de no terminar así pasamos unos minutos hasta que le dije que estaba a punto de venirme se zafó y me la mamo hasta que me vine, chorros de semen salieron inundando su boca él me abrazo me beso de tal forma que sentía una comunicación que no requería palabras mi leche pasaba de una boca a otra, fue increíble, esto se convirtió en un pacto, el de demostrarnos desde ese día nuestro amor de padre e hijo de esta manera tan profunda.
Hoy día no quiero otra cosa más que estar con mi papá todo el tiempo posible de hecho me ha pedido que me mude a su casa ahora que mi madre tiene una pareja nueva y por supuesto que lo haré.

El amigo de mi primo

Lunes, septiembre 15th, 2014

Hola, a todos lee envío este relato de algo que me paso hace un año. a mi primo lo invitaron a un casamiento y como no quería ir solo me invito a que vaya con el. Se casaba un amigo y el hermano del novio invito a mi primo. Llegamos a la fiesta el amigo de mi primo nos saludo y fuimos a tomar algo hasta que sirvieran la cena, el acontecimiento se realizó en un salón de fiesta a las afuera de la ciudad. tomamos unos tragos y luego vino una chica y se puso a charlar con mi primo y luego se fueron, quede yo solo con su amigo. Les comento que si bien soy gay no soy para nada amanerado, pero por lo visto este chico llamado Juan se dio cuenta de mi condición. Tomamos varios tragos y luego tenia ganas de orinar así que le dije que me indicara donde quedaba el baño, el me dijo vamos!!! te acompaño. fuimos, entre al baño y mientras me miraba al espejo él entro, yo me asusté, el me dijo no tengas miedo no hará nada que no quieras, para ese entonces yo tenia 18 años y el 22. Me dijo yo se que te gusta la pija, yo con un poco de vergüenza le mire su verga que estaba ya al palo. se dio cuenta y me dijo quieres mamarla y yo avergonzado pero con ganas comencé a tocarle la verga. Luego me dijo que se había peleado con su novia y que estaba caliente con ganas de coger. Comenzamos a tocarnos, yo temblaba de nervios y calentura ya que era la primera vez que estaba con un chico. Nos besamos el me besaba el cuello, luego la boca, luego saco mi remera y pasaba su lengua por sus tetillas, yo le apretaba la verga. Luego me dijo que vayamos a la ducha y que nos sacáramos toda la ropa. Nos fuimos y grande fue mi sorpresa cuando saco de el bolsillo de su saco una tanguita y un corpiño, me dijo quiero que te los pongas, eran de mi ex novia y quiero que lo uses para mi, yo había usado lencería femenina pero en la intimidad. esa situación me calentó que accedí a su pedido. Luego me decía mi amor te quedan mejor que a Julieta (su ex novia). Yo me sentía una putita para ese entonces, Luego vestido de mujercita le mame la verga que no era tan larga pero si gruesa, el comenzó a gemir y me agarraba de la cabeza, me decía si mía mor chúpale la verga a tu macho y yo comencé a pasar mi lengua por su huevos, comencé a sentir el olor de sus bolas y estaba recaliente. Comenzó a tocarme las nalgas y eso me estremeció, entonces le decía quiero que cojas, pero despacito porque todavía no lo hice con nadie. Yo te voy a cuidar putita mía te voy a coger despacito y luego me vas a pedir que te la meta fuerte. Luego me hizo poder de cuatro pies, me corrió la tanga y comenzó a pasar la lengua por mi orto, yo ya estaba recaliente y le decía si mi amor cómeme el orto, mi vida, hacerme tu putita. Luego me corrió la tanga y sentí la cabeza de su verga en la puerta de mi orto que ya estaba dilatado. Costo que entrara sentía una carne dura y caliente entrando por mi orto, primero me dio miedo, pero al mismo tiempo me estremecía , era una sensación que nunca había tenido. Luego me comenzó a gustar y el comenzó a decirme que rico orto mamita es mas rico que el de Julieta, y yo le decía culiame mi Romeo y el entre risas y calentura me seguía cogiendo y me decía que lindo que sos, ahora no dejare que nadie te mire ni se te acerque, yo le decía soy solo tuyo papito. Estuvimos un rato así, hasta que salió de mi orto y se acostó boca arriba y me dijo que me sentara en su verga, yo estaba recaliente me senté despacito y el comenzó a tocarme las tetillas por sobre el corpiño, yo estaba recaliente y le decía que rico papito que sos y el me decía que linda putita me estoy cogiendo. alababa mi orto estrecho y lo rico que apretaba a su verga gorda, estuvimos así un tiempo hasta que el me dijo que diera vuelta que quería acabar en mis nalgas yo me acosté boca abajo y sentí su leche espesa y caliente corriendo por mis nalgas. Luego el me beso y me dijo que si quiera que nos podamos juntar otro día para probar otras posiciones, yo me reí y le dijo que si. luego nos lavamos y salimos a la fiesta, mi primo ya se había levantado a una chica y se fue, el resto de los invitados ya habían cenado, nos sentamos a tomar unos tragos y luego el me acerco a mi casa, nos despedimos con un beso y quedamos en vernos el fin de semana siguiente.
Espero que les haya gustado y luego les cuento de otros encuentros que tuvimos con Juan. Saludos

Descubri mi lado Bi, maravillosamente

Domingo, septiembre 14th, 2014

Se que suena trillado decir que el relato que voy a contarles es verídico, pero en esta ocasión así lo es. Ningún detalle ha sido agregado, si acaso algunos detalles no se señalan debido a que pasaron aquella noche tantas cosas que sería inacabable contarlo todo.

Quero decir que soy un hombre hetero, casado y con dos maravillosas hijas. Puedo decir que pleno y correspondido por mi esposa, y por si fuera poco con “algo” de pegue que me propociona en su momento suficiente “satisfacción sexual”. Sin embargo creo ser un experimentador del sexo y pues siempre he estado abierto a probar, auqnue no se me había presentado una oportunidad muy clara sio hasta hace poco tiempo. Hoy estoy cumpliendo 50, y solo hasta hace 3 años que me sucedió lo que aquí relato para ustedes.

Soy un hombre delgado, moreno, de 1.74 de estatura y 77 kg., bien parecido y medio tragaños, pues a decir de mucha gente aparento algo así como 40. Mi aspecto actitudinal y mi voz que es varonil y grave, me hacen creo, un hombre interesante, con el que ademas puede platicarse libremente de cualquier tema, pues tengo el placer de ser culto.

Habiendo hablado de mi, te comento que me dedico a dar capacitación a personal y que por condiciones de mi trabajo, tengo que viajar por diversos medios a toda la republica mexiana, loq ue me ha dado muy exitantes experiencias. En esta ocasión, en abril de 2009, tuve que viajar a Ixtapa a dar dos cursos de 5 días cada uno, por lo que estaría en ese lugar por dos maravillosas semanas. En el primero de los cursos concí a Jorge Carlos, un muchacho delgado moreno, de ojos marrón, cabello muy bien peinado y lacio en un maravilloso negro azulado. El usaba siempre una camiseta bien ajustada que hacia ver sus musculos no muy grandes pero suficientemente marcados, sonreía todo el tiempo y era en sus actitudes, muy amable, varonil y educado.

En realidad me llamó la atencion desde el principio, aunque nunca pensé que fuera a darse lo que sucedió, en parte también por la diferencia de edades, ya que el tenía en ese momento solo 25 años. Pero en fin, el primer dia al final del curso, que suelo terminar de manera muy emotiva, recuerdo que casi todos en el curso se acercaron a abrazarme antes de retirarse a sus habitaciones. Yo debo reconcoer que mañosamente, busqué el abrazo de Thelma, una mujer de escasos 22 años, pero una de las mas hermosas mujeres que he visto, una mujer preciso de hermosísimomcuerpo y no menos hermoso rostro, para mi beneplácito ella me abrazó de manera muy abierta y casi sentí todo su cuerpo pegado al mio; por mi mente pasaron muchas escenas y deseos de lo que podría ser una de las siguientes noches. Todos me abrazaban y llego el turno de Carlitos… me abrazo con fuerza y en un abrazo largo, había estado llorando un poco por la historia que conté, me dio las gracias, soltó algo de llanto y me abrazó de una manera que me hizo sentir algo que no había sentido antes, como si estuviera atrapado, como si quisiera dejarme ir. No puede incluso evitar sentir su exitación junto a mi pierna derecha y a mi vez exitarme un poco por eso.

Nos despedimos todos y pensé que hasrta ahi había quedado todo, pero cuando iba camino hacia mi cuerto, oí que me llamaban por mi nombre, volví la cabeza y descubrí que eran justamente Carlitos y Thelma, se acercaron a mi y me preguntaron cuales serían mis planes, y que me invitaban una copa en el bar. Me acomapañron a dejar mis cosas en la habitación, se sentaron en mi cama, mientras me refrescaba, y salismoshacia el bar. En la plática del bar se trataron muchos temas, que el curso, que yo, que ellos, que Thelma y su belleza… elcaso es que en determinado momento me invitaron a una fiesta que se llevaría a cabo esa misma noche, me dijeron que era una fiesta “open mind”, pero que con respeto, que si no quería participar en nada no lo haría, que habría de todo, pero muy abierto; así que decidí ir con ellos.

Al principio la fiesta parecía una fiesta como cualquier otra, bailes, bebidas, grupos amenos y hasta algunos “cachondeos” como el que estaba protagonizando Thelma con quien supuse sería su novio. Era una fiesta muuy animada, pero hasta ahí, y yo estaba en una muy interesante charla con Carlitos, Raúl y Román, estos dos, primos de Carlitos que en la misma fiesta me había presentado. Al cabo de un rato, sin saber como había empezado, volví a ver a Thelma en la acción, en esta ocasión estaba desnuda y teniendo un rico sexo con otra chica de la reunión, mas grande que ella y no tan bella, pero tampoco era de mal ver. algunos les animaban a seguir, otros se iban exitando y hacian lo propio, empezaban por un lado y otro a surgir parejas hetero en tremendos “fajes” por un lado y otro, pero el espectáculo del centro era Thelma y quizá una señora mayor, que luego supe era la “mamá” (laboral) de thelma, que estaba haciendole oral a un tipo negro alto con un pene monstruoso. Recuerdo haber dicho para mis adentros algo así como: y yo que pensé que solo habia de esos en las películas porno.

Bueno, yo me sentia en este ambiente, la verdad exitado… raro, pero exitado. Cuando me desconcentré un poco de lo que estaba viendo, me di cuanta de que las manos de Carlitos y Raúl, que estaban a mi lado, se encontraban an mis piernas. Los miré a los ojos, pero no dije nada. Carlitos entonces se acercó a mi oido y me dijo: “Hazme tuyo aquí, frente a todos, ¿si?”. Por supuesto me negué y bueno, supongo que no con mucha firmeza, pues le tomé la mano a Carlitos, pero no la quité de mi perna, solo le dije no, y acaricié su mano, así que supongo que no me creyó. Insistió dos a tres veces, cada ves pidiéndolo con mas ternura, lo que emezba ahacer efecto en mi; incluso, en una de ellas, se acercó tanto a mi que me dió un hermoso beso. Debe ser raro oirlo de un hétero, pero Carlitos besa hermoso y recibí el mas maravilloso de los besos que hasta entonces había recibido.

Por otro laado, Raúl también me dijo, dejame “cojerte cariño”, me exitas… y mi cabeza, sin obedecer mis razonameintos se movió de atrás para adelante… ¿Que estaba pasando?… ¿Estaba aceptando?…

esto animó mucho a mis acmpañantes… Carlitos siguió besandome y senti como varias manos empezaban a quitrme la cmaisa para que él, mi ya para ese mometno amado Carlitos pudiera acariciarme y besarme mejor. Correspondía a sus caricias, sentí su cuerpo msculoso, vi prefectamente brillar su piel morena y me exité muchísimo con ese par de nalgas tan hermosas que él tien y el más estético de los penes que haya visto nunca: No demasiado grande, no demasiado gordo, pero realmente bello y profundamente antojable, lo mismo que su paradito y perfecto trasero
Volví la vista, había dos hombres con Thelma y ella se meneaba como diosa del amor; uno de ellos era el negro aquel que había estado con su mamá, y otro Román. Entre tanto, Carlitos estaba ya lamiendo mi pene, engulléndolo y dandome el mas placentero oral… yo hice un verdadero esfuerzo por soportar sin venirme, a find e prolongar más y más el placer sentido; entonces llegó la solución pues Raúl se subió al sillón y acomodó su “cosita” en mi boca, pro lo que me pude concentrar en hacer gozar a Raúl y contenerme con el trabajo sublime de mi Carlitos. Entonces, Raúl pregntó: ¿Quieres ser mia, mmi nenita?, a lo que contesté: Si papito.

Quitó a Carlitos de entre mis piernas, así que él se puso a mi lado, donde podía besarme, acaricierme, relajarme (esto último muy importante por lo que estaba a punto de pasar). Sentí claramente como Raúl y alguien más, quizá dos mas, lubricaban mi ano; metían incluso dedos y alguno lo chupaba en una sensación desconcertante pero bella… estaban haciendo que deseara que alguien me penetrara urgentemente. Pronto vi de reojo como Thelma, que había terminado su labor, pero aun desnuda, colocaba a Raúl un presenrvativo. Entonces, sentí como el pene de Raúl se acercaba y lentamente empezaba a introducirse en mi.

¿Dolía?, si, mucho…., pero por nada del mundo quería que terminara esto, me sentía en el cielo realmente. Mi Carlitos me preguntó si dolía, afirmé con la cabeza y el me decía relájate, lo vas a disfrutar, y por favro papito, contente para mi… yo seré tuyo hoy, y me besaba. Pronto dejé de sentir dolor, o quizá sea mas correcto decir que empecé a disfrutar ese hermsoso dolor… lo sentia totalmente dentro de mi. Empezó un rico mete y saca, y después de bastante rato, se movió con frenesí y terminó dentro de mi…. Al salirse de mi ano, sobé su pene, le retiré el presenrvativo y luego con mi boca agraqdecí el maravilloso momento… lochupé, acaricié y besé con dedicación aunque mi pene estaba a punto de reventar de la exitación.

De lo dedicado que estaba, no me di cuenta de que detrás de mi se fraguaba una nueva embestida, y “alguien” a quien nunca identifiqué, me penetró una vz más… yo me dejé hacer, y disfruté la penetración. Cuendo este amante incógnito hubo termnado su labor, fuí puesto en el centro donde antes estuviera Thelma. Ahi se me cumplió uno de mis sueños, pues estaba aierta de piernas Thelma, esperando mi lengua que la hizo vibrar. Gimió sin gritar, porque en su boca estaba la vagina de su “mamá”, ahora ya desnuda y también de muy buen ver. Y detrás de mi, una, y otra y otra penetración. Raúl, Román, otros dos y una vez mas Raúl hcieron su trabajo y me penetraron de lo lindo y hasta que se cansaron.

En cierto momento, Carlitos me dijo: “¿Estas cansado papito?”, dije que no y me guió, tomandome del pene, escaleras arriba hasta una habitación en donde él y yo nos gozamos pro primera (de muchas veces que en su momento te podré contar si me contactas), me besó yme deje besar… me hizo un maravilloso oral, lo penetré un buen rato, me vine dentro de él, tres veces y seguia suficientemente erecto… luego sentado él de espaldas a mi, rodee su cuerpo y tomé supene, besé su espalda y comencé a masturbarlo a un tiempo, hasta que terminó en mi mano, y unté su semen en su vientre… termianmos a un tiempo, de muy bella manera, así que cundo terminamos, besé y lamí su vientre lleno de su esperma, y luego se recostó sobre mi pecho y casi dormido, me dijo algo así como: “Papito, desde hoy seré te nuvia, te amo…”

Asi mismo amanecimos y solo les digo por el momento que cada una de las noches en ese lugar, las pasé con Carlitos… Una o dos veces me regaló como premio extra el cuerpo de Thelma, quien por cierto, es unaprofesional en la materia y todo el tiempo fue contratada por mi Carlitos, lo msimo que su “mamá”.

Kuego de ello me declaro Bi y juego los roles que se presenten… así que si quieres vivir bellas experiencias conmigo, contáctame… q_kiss62@hotmail.com

Besos

Mi compadre y yo

Lunes, abril 22nd, 2013

Primero que nada me voy a presentar tengo 34 años me llamo Pablo soy fornido, cuerpo grueso, bien peludo. Mi amor se llama S…. tenia 30 es mi compadre, es fornido también 1.85 de alto, un pija de 28*7 y no tan peludo pero me gusta igual.

Todo comenzó hace 5 años cuando yo tenia 20 siempre que iba a su casa quería yo ver pelis pornos para acostarme en slip con el y eso pasaba. Yo quería que pasaran más cosas pero lo único que podía hacer ya que estaba su mujer una gorda obesa. También sucedía cosas en la playa cuando íbamos ya que llevaba a su hijo y el quería que lo triáramos al agua y el cuando nos agachábamos aprovechaba me tocaba con los pies mi pija y yo trataba de manosear la suya.

Eso pasó por unos años hasta que tuvo que trabajar para mí haciéndome unos arreglos

en una casa mía.

Esto paso hace unos meses atrás cuando yo todavía no había cumplido 25 años.

Cundo vino a buscar las cosas para arreglar lo lleve yo en mi auto y como su mujer e hijo no entraban fuimos juntos en el transcurso ya que teníamos como 30 minutos de viaje lo fui tocando en la entrepierna para que cuando llegáramos ya estuviera con su palo al mango lo ayude a bajar la cosa y en cuanto entro a la casa me le abalance pidiéndole que me cojiera y así lo izo pero antes me pidió que se la chupara así lo hice yo. En el momento de la cojida le dije de ir al baño para que fuera mas lindo y allí empezó a bombear de a poco diciéndome que orto tan lindo tiene jamás me lo hubiera imaginado y vos que bien cojes le decía yo tiene una berga tremenda aaaa si quejate mas me decía uauauaua decía el con sus jadeos hasta que empezó a bombear con fuerza y me termino llenado mi culo lleno de su leche que cosa mas placentera esa.

Después de esto nos vestimos y volvimos a mi casa.

La otra historia es cundo me trajo las cosas que le había encargado las tenia que amurar a la pared y vino solo un día horrible le dije yo te ayudo, nos fuimos a mi casa y allí empezó todo bien al principio ya que solo nos cambiamos juntos nos quedamos en slip ambos el se puso un short de Jean y yo me saque el slip y me puse solo el pantalón. Mientras lo ayudaba siempre hacia cosas como para que se rozaran nuestros cuerpos y paquetes. Al terminar con todo ya que habíamos estado con mescla le dije “no te queres bañar y nos bañamos juntos ya que siempre quise hacerlo con vos y nunca pude” por la puta de tu mujer y el accedió pero yo te ayudo a desvestirte y a abañarte le dije así fue como empezó.

Ya en al ducha los dos totalmente en pelotas y yo ya con mi pija hecha un palo me largue a su entrepierna y se la empecé a chupar primero la pija luego las pelotas y terminando en la pija para que luego él me dijera date la vuelta que te quiero coger ese culo tan divino que tenes allí empezó a bombear para adentro de a poco y con ganas hasta que me dice no aguanto más en al ducha vamos que la seguimos en tu cuarto si la seguimos pero siempre y cuando me prometas que después nos terminamos de bañar juntos OK OK OK lo hacemos bueno dale.

Al llegar al cuarto se la volvía chupar ya que se le estaba bajando yo con mi pija siempre tiesa. Después me dice túmbate en la cama que te la voy a dar allí empezó con mas ganas y yo le decía sigue mi amor lo haces muy bien si y tu te bancas bien mi pija con su tamaño la verdad ni mi mujer se la banca por la concha si dale dame mas mas mas mas así dale si toma toma dale que viene donde lo queres dale adentro como la otra vez que fue divino y así quedé todo lleno de leche en mi ojete nos fuimos a la ducha nos seguimos tocando un rato hasta que nos salimos y yo le dije espero algún día poder ir a un telo con vos ya que hay uno donde dejan ir dos tipos juntos.

Pero eso todavía no paso espero algún día me pase.