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Ganándome un 7 después de clase

La historia que voy a contarles es real, tan real que me paso a mí mismo en carne propia, ocurrió en el periodo de recuperación de clases, en diciembre, como siempre, tenia que rendir matemáticas, una materia que realmente resulta un verdadero problema para comprenderlo a la hora de rendir.

El sol me daba su reflejo a través de la ventana, era un día sumamente caluroso, y como no serlo, si era pleno verano en Argentina, y yo como siempre me encontraba sumamente nervioso por tener que rendir la evaluación de mi vida con un profesor que me hizo la vida imposible durante todo el año, y que conociendo lo maldito que era, solo me dejaría sacar la materia en Marzo de 2059. Un poco exagerado, pero realista viniendo del mismo educador desgraciado que teníamos.

En eso entra Helena, mi preceptora, y nos avisa que el profesor Márquez, apellido de la ballena asesina que nos tomaría la evaluación, no vendría porque tuvo un accidente domestico y que otro profesor tomaría su lugar.

-Que desgracia, – pensé, creyendo que si el Márquez ya de por sí era maldito, tendría un profesor de la misma edad y con la misma mala onda con los alumnos que el anterior y lo peor, seria que nunca podría sacar la materia. Pero me daría cuenta de que estaría muy equivocado.

El nuevo candidato se llamaba Horacio Lucero, tenia 26 años, calvo, musculoso, y con una cola paradita que era todo un manjar, el cual estaba dispuesto a comérmelo todo de una sola mordida, ja, ja.

– Saquen una hoja y prepárense para la evaluación -, dijo con toda simpatía y buena onda, hicimos la evaluación y mis nervios eran devastadores, no le pudo quitar la mirada de encima, cada vez que yo lo veía y él me miraba, me respondía la mirada con una sonrisa bastante provocativa, eso me levantaba aun más el morbo de la situación.

Prácticamente no me pude concentrar en la prueba, me nuble en un mar de números insensatos, no entendía en que podrían influir en mi vida esa clase de elementos.

Toco el timbre y nos dijo que bajáramos los lápices, y entregáramos las evaluaciones, puesto que el tiempo ya se había acabado, al igual que mis expectativas de aprobar la materia.

Nos dijo que al día siguiente estaría corregidas las evaluaciones y que podríamos retirarlas a esta misma hora, salí del salón totalmente bajoneado de animo, todos comentaban acerca de lo bien que les había ido, y yo solo pude concentrarme en los pectorales desarrollados del papito ese que había tomado el rumbo de la clase.

No pude dormir en toda la noche, pensando en lo mal que me había ido en la prueba y en lo bueno que estaba el nuevo profesor. Tenia miedo de haber desaprobado la evaluación, y que el rico profe me dijera que no me daría otra oportunidad.

Al llegar el día siguiente, tome mis ultimas bocanadas de aire, me puse derecho y erguido, tome confianza y entre en el curso, todos estaban felices y contentos porque pasaron con toda tranquilidad la prueba, o sea, que no tendrían que venir en verano a clases de apoyo.

Adivinen que, me saque un 4.50, o sea, que no solo tendría que venir en verano a recuperar la materia y perderme el precioso verano que había en el exterior, sino que estudiando mal, para sacar una materia que odio, ¡Fui el único tarado que desaprobó la materia!.

-No te preocupes, te voy a dar una nueva oportunidad de que rindas la materia y la puedas sacar en menos de lo que crees- me dijo, poniéndome una mano en el hombro, tratando de consolar lo inconsolable.

Pensé que era una broma del destino, hacerme rendir la materia y tener a un sex símbolo dándola.

Al día siguiente tendría que volver a la escuela para poder rendir el recuperatorio, esa misma noche me puse a estudiar totalmente duro, estuve hasta las tres de la mañana repasando los temas que me tomaría el profe a la mañana siguiente.

Me presente a rendir, estaba mas que entusiasmado porque había estudiado verdaderamente duro, pero estaba demasiado nervioso, preocupado, traumatizado por él echo de desaprobar.

Toco el timbre a los 15 minutos, y termino el tiempo, me dijo que esperara afuera del salón, mientras él corregía la prueba.

Luego me dijo que entrara, -¿Estudiaste para esta prueba o no?, Le dije que si, al preguntar el por que de la pregunta, me enseño mi evaluación, me había sacado un 3, estaba a punto de desmayar, cuando me dijo que me daría una segunda oportunidad.

-Ven a mi casa el sábado y te enseño los temas que no entiendas-, era la solución que me quería dar para intentar calmar la situación que estaba padeciendo.

Como yo a la mañana siguiente tenia que ir a educación física, me convenía ir a su casa, ya que me quedaba de camino e iría una vez que haya salido de gimnasia.

Luego de sudar como un condenado en la clase de gimnasia durante mas de una hora, salí del gimnasio, para tener que, soslayadamente, estudiar matemática.

Mis compañeros me preguntaron si quería ir con ellos a tomar algo por ahí y joder un rato, pero les dije que tenia que hacer muy importante que no podía postergar, no les dije nada de que iba a estudiar matemáticas en sábado, y mucho menos en la casa de un profesor. Procure guardar total reserva de mis actos vandálicos – estudiantiles, ja, ja, re mafioso.

Ni bien salí del gimnasio fui directamente a la parada del colectivo que me llevaría hasta la casa del profesor Sensualito, como yo lo apodaba por obvias razones.

Al llegar su casa toque el timbre y salió a atender la puerta, lo salude y me hizo pasar a su living, me pregunto si quería tomar algo y le agradecí la invitación, le pedí disculpas que me haya ido en ropa de gimnasia y todo desarreglado, que era porque había salido del gym hacia muy poco y no tuve tiempo de cambiarme, me dijo que no importaba. Pero aun así me daba cosa, porque me fui con un pantalón corto, unas zapatillas blancas, que más que blancas, estaban negras de tanto sudar y una remera blanca que si la estrujaba podía llenar un lago.

Al instante nos pusimos a repasar la materia, y entre tema y tema le sacaba información sobre su vida intima y él a mí, le pregunte si estaba casado y dijo que no, si tenia novia y dijo que no, iba por buen camino con mis preguntas, hasta que el me hizo una pregunta impactante, me pregunto si alguna vez había tenido sexo con otro hombre, respondí que no, y la sala se quedo en silencio, como si alguno de los dos estuviera creando una nueva pregunta y no se animara a formularla enfrente del otro.

Note al instante que su paquete turístico, { así es como le llamaba a su pene, le puse así, porque el que lo agarra disfruta de un sinfín de oportunidades}, estaba parándose de golpe a raíz de estas preguntas hot.

Me relamía de la sola idea de tener todo eso tan cerca y no poder estrechar los lazos Lengua- punta de verga.

De un momento a otro vino la pregunta que más me intimidaría saber, – ¿Por qué estas mirándome tanto entre las piernas?, mi imaginación estaba emitiendo silenciosamente un sinfín de respuestas posibles, pero como siempre mi boca se tenia que adelantar al sentido común. Solo atine a decir – Nada, no miraba nada, le abra parecido, yo miraba… el sofá- respondí con nerviosismo pero salvándome de la pregunta.

Mi mentira se me notaba en la cara, sin embargo, a medida que transcurría el tiempo y explicaba los temas que tanto me aquejaban, mi hambre de pija era cada vez mayor. Era demasiado tarde para ocultar mis verdaderos sentimientos y demasiado temprano para irme a mi casa a no hacer completamente nada, así que decidí quedarme un poco y ver hasta donde podría llegar esta historia, aparentemente lejos.

Me acerque aun más a su lado, con la excusa de no entender el tema y no estar lo suficientemente cerca para observar ese concepto.

Entre tanto roce y franeleo surgió una atracción que yo ya no podía controlar, en un momento me desespere, era un volcán de testosterona dispuesto a explotar con facilidad, mi atrevimiento fue tal que en la desesperación le toque con la mano los huevos durante un largo instante, esperando su respuesta.

-Que haces, por dios, que haces- fue su respuesta con tono sorprendido, pero calmo, o sea, que se lo veía venir y que sí yo no lo hacia él lo haria por mí. Aparentemente, tanta sorpresa y enojo se le fue al instante en que demostré lo que quería realmente. Le baje el pantalón, lo despoje de sus bóxer negros, y le comencé a hacer una paja con ambas manos, en su cara se le notaba que lo que realmente quería era desahogarse sexualmente.

Era un momento para tranquilizarse, relajarse y empezar de cero de nuevo, pero mi euforia era demasiado grande para detenerme y decirle – listo, se acabo-, no, de ninguna manera iba a desaprovechar la oportunidad que tanto trabajo y esfuerzo me había costado, y mucho menos teniendo en mis manos su verga, que mas que su verga parecía el brazo de un bebe de cuatro años. Era colosalmente grande.

Se empezó a soltar a medida que el ejercicio manual lograba resultados, se tiro en el sofá, llevo sus manos hasta su nuca y dejo que realizara mi labor.

-Listo me canse de que calientes y no obtener lo que tanto quiero, date la vuela y veras de lo que soy capaz – dijo que agresividad, el macho dominante no tan macho que buscaba encontrar en mas de diez minutos de sexo manual.

Me tiro con fuerza en el sofá, de la mesita junto al sofá tenia como seis cajas de forros, se coloco uno y me la mando a guardar. Por la cantidad de forros tirados en el suelo parecía que le gustaban bastante las fiestitas desenfrenadas.

Era demasiado grande su pija para que entrase por mi pequeño y virgen culito, ja, ja, no hay quien se creyera que era virgen, pero algo tenia que decir, ja, ja. Como decía, su pija era demasiado grande y por consiguiente tendría que hacer demasiada fuerza.

Yo había ido a su casa para que me enseñe matemáticas y los únicos números que pude ver fueron el 4, que era la posición en la que me puso, el 69 que haríamos pronto y el 10 que pondría por echarme una mamada en su poronga.

En ese momento venían a mi cabeza frases celebres que me marcarían de por vida – amar sin ser amado es toda una tortura, porque nunca mas vería esa peluda -. ja,ja ja, entre otras que en otras historias futuras pienso mencionar.

Sentir esa mortadela con pelos en el medio de mi culo parecía un karma, un castigo no merecido, al cual estaba dispuesto a repetir, entregar el culo sin restricciones para que a cambio recibir un fierro duro, caliente y goteando leche por donde se lo viera. Era tan fuerte mi dolor que parecía como si recibiera una puñalada en medio del ano, pero que por lo menos esta clase no mata, sino que divierte.

No sabría calificar el acto que mantuvimos durante poco mas de tres horas en que me convertí en su esclavo sexual, el desenfreno fue tal que pensé que al día siguiente no podría ni sentar ni moverme, pero no me importo, lo hice por lo que creí que era lo que muchos denominan ‘’Amor’’, que tonto fui al pensar así.

Al terminar el acto sexual, sexo, calentura desenfrenada, fornicada, como quieran denominarlo a la ruptura de mi ano, me vestí con la leve idea de que él me amaba y que por fin habíamos concretado algo que ambos sentimos. Pero no fue así.

En los días restantes todo continuo con normalidad, yo iba a su casa para estudiar, estudiábamos, cogíamos, repasábamos, cogíamos, hablábamos, y volvíamos a coger, era algo rutinario si se lo ve detalladamente.

Por fin había llegado enero, y una nueva oportunidad para rendir mi odiada materia, Horacio no solo era el encargado de tomarme matemáticas, sino que también las sub.-materias que engloba a esta, es decir que me tomaría Aritmética, Álgebra, Geometría, Calculo, Comprensión matemática, entre otras.

Cuando me presente a rendir estaba muy nervioso, él me miraba constantemente haciéndome cara de elogio, placer, deseo, es decir, me provocaba con la mirada, otra cosa que note es que el no miraba a nadie mas que a mí, era algo excitante y a ala vez atosigante saber que la persona con la que me había acostado durante un mes entero y a la que le había entregado no solo mi ano sino también mi confianza seria quien me tomaría la materia de la cual dependería mi entrada a 4* año.

Al corregir las evaluaciones él me aprobó sin siquiera ver si estaba bien o no lo que tanto trabajo me había tomado, es como si no valorase el empeño que había puesto en la clase y corrigiera el empeño puesto en la cama.

Me aprobó en Álgebra, Aritmética, Calculo, pero en el resto no, y de eso me aferré.

Al día siguiente rendiría el resto de las materias, pero esta vez le pedía que me diera la oportunidad de dar por mí mismo lo que sabia, él soltó una enorme carcajada, y luego dijo – Pero si solo sabes chuparme la pija, la matemática no es lo tuyo, te probé solo porque me encanta tu culo redondo y macizo, nada mas-

Eso me indigno, pero a la vez me serviría para demostrarle que estaba muy equivocado. Esa misma noche me fui para su casa, él estaba terminando de cenar cuando caí en su casa, no le dije ni hola, me abalance sobre él y le dije que quería lo mismo que él quería, le baje los pantalones a mitad de la sala y comencé a chuparle la pija con furia, el nunca se esperaría que yo le hiciera eso y con tanto interés, nunca había visto esa cara suya.

Justo en el momento en que el intento ponerme bocabajo para meterme su embutido en el culo me le adelante y lo puse yo a el bocabajo, -No me gusta esto, mejor al revés – me dijo, que la idea de que fuera yo el pasivo del momento.

No le deje que dijera ni A, me puse un forro y le rompí el culo con la fuerza y brutalidad con que el me lo había echo a mi, su culo se deslizaba fuertemente contra la cabeza de mi pija, provocando la salida de muchísima leche en su culo.

Al parecer le gustaba demasiado lo que tanto se había rehusado que le realizaran que luego de unos instantes el mismo se puso en 4 patas para que continuara jugando al proctólogo con su culito duro y tierno.

Concluida mi labor regrese a casa y estudie súper duro para la evaluación de mañana, tenia todos los conocimientos en mi cabeza desde la noche anterior y al día siguiente entre al salón confiado de que nada podría hacerme.

Esta vez su mirada era cada nula de mi parte y en cuanto a el se notaba que estaba enojado porque le había roto el culo la noche anterior y yo no había sido el premiado. Pero no me importo, seguí haciendo mi prueba sin prestar atención a sus intentos de seducción – persuacion.

Mientras hacia mi prueba pensaba en que quizá el no me amaba como yo pensé que era, sino que tal vez me había utilizado para descargar sus necesidades sexuales primitivas.

Pues bien, me alegra decirles que aprobé la materia con un Ocho Setenta y nueve{ 8.79}, y lo hice por mis propios conocimientos en la matemática y no en el conteo de mamarle una pija a alguien. Al parecer todos terminaron felices ¿no?, pues no, no todos terminaron bien.

En cuanto a mí, fabuloso, me gradué, tuvimos una fiesta de fin de curso genial y fuimos de viaje de egresados a Río de Janeiro, donde conocí a Xavier, un mulato increíble con quien salgo hace mas de tres meses y quien me rompe el culo TODAS las noches sin excepción. En cuanto al profe, siguió con su método de intimidación sexual con el alumnado, esta vez lo descubrieron en la cama con un chico de 14 años mientras practicaba sexo anal, que según él, le estaba enseñando matemáticas corporal, jajá. Razón por la cual estuvo en la cárcel un tiempito, y lo ultimo que supe de el, es que ahora es barrendero en Buenos Aires, nadie le volvió a confiar la enseñanza de una persona.

Pero bueno, esta fue en conclusión, la historia de la primera vez, que intente lograr GANARME UN SIETE DESPUÉS DE CLASES.

Si te gusto o no esta historia, me gustaría queme lo hagas saber, por cualquier opinión o critica que tengas para hacerme, me gustaría que me la hicieras llegar, me gustaría conocer gente y entablar nuevas amistades si, tienen 16 como yo mejor, sino no interesa, el fin es contar una historia sea cual sea tu edad. Nos vemos, se las sigo en la próxima. Mi e-mail es Valdenvolten_len1733@hotmail.com

El placer de las sensaciones encontradas

Mi día de trabajo hoy ha sido bastante complicado, por no decir hilarante. El dolor de mi culo maltratado me ha traído a la memoria en forma recurrente la velada de la noche anterior, reviviendo momentos de placer extremo, con una consecuencia que no he podido evitar: he “sufrido” una erección casi permanente, la cual a duras penas he podido disimular ante mis compañeros de oficina.

Ayer. Domingo.  En la tarde. Mi novia no está en la ciudad y no tengo programa. Para pasar el rato decido prender el computador y entrar en un chat. Voy directo a la sala Bisex. Mi objetivo: conversar un rato, protegido por el anonimato de la red, con alguien parecido a mi y compartir nuestras experiencias.

Encontré un nick-name con el gentilicio de mi ciudad, así que le envié un mensaje privado e iniciamos una agradable charla. Teníamos muchas cosas en común: ser bisexuales, profesionales, recién graduados de la universidad, amantes del cine europeo y la lectura; nuestra parte homosexual era de closet y por lo mismo, nuestro sexo gay solía ser discreto y sobre la base de encuentros ocasionales en otras ciudades y con desconocidos. Buenos deportistas, él ciclista, yo nadador. El, Diego; yo, Ernesto. Vivíamos con nuestros padres, en el mismo sector de la ciudad.

La conversación fluyó de una manera natural; nos confesamos nuestros gustos y nuestros temores; nos sentimos solidarios al ritmo de burlas y chistes a costa del otro. No quisimos ver nuestras imágenes, pero nos describimos mutuamente, por fuera y por dentro. Fui sincero en todo y percibí que él también lo era.

Al cabo de una hora, cuando ya nos sentíamos almas gemelas y conocidos de toda la vida, Diego propuso que nos viéramos enseguida para tomar una cerveza; quizás, dijo, podríamos entablar una buena amistad. Con mucho temor, terminé aceptando y socarronamente le agregué que llevara preservativos, porque si nos agradábamos, esa misma noche estaría conmigo en el paraíso (después de clavarlo, por supuesto). Jajaja, respondió.

Quedamos de encontrarnos en una estación del metro. Mientras caminaba hacia allá, el corazón me latía con fuerza: ¡Ernesto, me decía, qué locura estás cometiendo! Nunca te has arriesgado en tu misma ciudad. Y ahora, no sabés con quien te vas a encontrar; podría ser alguien que te conoce, te estás exponiendo mucho. Me invadía, entonces, un miedo atroz.

Pero, por otro lado, sentía el hormigueo en la sangre que produce la emoción de la aventura. También me excitaba pensar cómo sería el chico: en mi imaginación lo había creado muy atractivo. La calidez de la brisa del momento contribuía a querer exponer la piel a más caricias.

Esos sentimientos encontrados hacían que la cabeza estuviera a punto de estallarme.

Empezaba a oscurecer cuando llegue a la estación del metro. Lo que vi coincidía con lo que Diego me había descrito y era tan bueno como mi mejor sueño: un chico muy alto, 1,85, un poco más que yo, 1,81; desgarbado y casual; el cabello muy negro, ensortijado, algo largo y en desorden. Piel blanca. Ojos oscuros y grandes. Brazos fuertes. Muy masculino y sexy, tanto más cuando se veía nervioso y desvalido, pues como perdido  que está buscando a alguien entre la gente.

– Diego?, pregunté.

– Ernesto?, contestó repreguntando.

Me miró y como una saeta de cupido me penetró entonces con la más hermosa sonrisa que podría existir, mostrándome unos dientes perfectos, blancos y parejos.

Pareció que lo vió le gustó. Otro macho, joven, alto, delgado y fuerte, con ojos verdes, piel bronceada y cabello castaño muy claro, lacio y corto. Ese era yo.

Nos estrechamos la mano con fuerza, transmitiéndonos y descargando toda la tensión acumulada.
Caminamos, entonces, lentamente, hacia una taberna cercana. Ambos seguíamos nerviosos.

Aquel hombre me estaba enloqueciendo de deseo.  Lo miraba de reojo y definitivamente no podía ser más hermoso. Imaginaba cómo se vería desnudo, cómo sería su verga y pensaba cuan cerca estaba el que yo pudiera revolcarme en ese cuerpo. Sus labios carnosos ya los veía fundidos con los míos.

Sentía la boca pastosa y la respiración se me entrecortaba. Apenas sí podía tragar la saliva. Los testículos me urgían y gritaban que querían descargarse en él…..

– Te gusta este sitio para tomar algo?, me dijo.

–   Me gustaría más ir directamente a la cama contigo, sin pasar por el preámbulo de las cervezas, le dije.

Me miró entonces con sus grandes ojos llenos de asombro. Parecía que no encontraba qué responder y sólo balbuceó quedamente que estaba de acuerdo, bajó la mirada y sonrió como para sus adentros (pensé que por timidez, pero luego me confesó que en ese momento estaba ardiendo por mí y experimentaba ya una erección que no daba espera).

Sus padres no estaban en la ciudad, así que me invitó a su casa, cerca de allí. Agradecí su confianza al hacerlo. Caminábamos con mal disimulada velocidad.

Ya dentro de la casa, nos acariciamos y besamos apresurada y torpemente. Era evidente que por más que tratábamos de mostrarnos calmados, ninguno de los dos había podido controlar su nerviosmo.
–  Tenemos que relajarnos. Te parece si tomamos juntos una ducha tibia?, propuso Diego entonces.

Nos desvestimos lentamente, uno al frente del otro. Diego se quitaba la camisa, yo hacía lo mismo. Se bajaba los pantalones, me bajaba los míos.

Cuando estuvimos completamente desnudos, nos inspeccionamos en silencio, de arriba a abajo, de abajo a arriba. Admirados, nos deteníamos cada uno en la magnífica erección del otro.

Diego estaba parado sobre dos largas y fuertes piernas, con vello abundante, negro y grueso. Su pene, inmenso y magnífico (si me penetra, me mata, pensé; le diré que sólo soy activo), rodeado por un apretado pelambre oscuro; no dejaba duda que era un arma potente.

El resto del tronco, incluidas las nargas, era lampiño. Fuerte, su pecho era ancho y plano; sus tetillas oscuras se destacaban especialmente. Brazos largos y fuertes. Era la estampa de un modelo de pasarela.

El rostro era hermoso; dulce, pero muy masculino. Ojos negros penetrantes, nariz afilada y pulida, labios en extremo deseables. Barba cerrada, de dos días.

Mi apariencia no era menos apetecible. Cuerpo de nadador, con espalda ancha, pectorales destacados, cintura y cadera estrechas, nalgas redondas y piernas bien formadas. Un poco de vello claro, delgado  y corto en la parte superior del torso y las piernas. Entre estas, una verga recta, rosada y especialmente cabezona. Mi rostro es de facciones pulidas, dominado por unos ojos verdes.

La admiración mutua que se despertó fue evidente y ambos sonreimos complacidos imaginando lo que ibamos a hacer con lo que estábamos viendo.

– HIJO-DE-PUTA, qué bueno estás! rugió Diego desde lo más profundo de su ser.

– Pues vos me gustás más, gran huevón! fue mi réplica instantánea.

Aquella repentina y espontánea explosión terminó por romper el hielo. Cada uno puso su brazo sobre el hombro del otro y entramos entre risas a la ducha.

El rito del sexo no se podía dilatar más y se inició de inmediato. Nos besamos con largueza, mientras el agua nos acariciaba y ponía, si acaso se podía, más sensible la piel. Nos devorámos el cuello, las orejas, el pecho; mordíamos las tetillas, las nalgas, el escroto; atesorábamos con las manos la cara, los genitales, las piernas.

Aunque estábamos urgidos, todo era lento, con deleite extremo; no podíamos despegarnos y supimos entonces que allí, bajo el agua, íbamos a consumar nuestro primer orgasmo.

Enjabonamos los cuerpos y mientras nos besábamos con ansia, nos movíamos como un reptil, cada uno contra el otro.

Después, en forma alternativa, nos arrodillábamos en actitud de adoración ante el falo magnífico que se nos ofrecía enfrente y cual piadosos comulgantes, lo envolvíamos en la lengua y pretendíamos tragarlo; los labios son testigos de todo cuanto hicimos por enloquecerlo. El vello del pubis, alisado por el agua, y los testículos también participaban de lleno en el juego.

Mientras tanto, las manos palpaban y se deslizaban por el otro cuerpo, gozándose los músculos, duros y bien formados, que alcanzaban: pantorillas, muslos, nalgas, costado, pecho, bíceps, tríceps. Cuando las cuatro manos se encontraban, se fundían con fuerza de machos, en lucha de titanes.

Aquello era delicioso. Era un baile en el cual ambos estábamos completamente acompasados. Aunque ambos podíamos ser versátiles, preferíamos no actuar de pasivos. Pero en aquella ocasión ambos ardíamos porque nuestro culo fuera transpasado por ese puñal que no podíamos dejar de admirar.

Yo ya le había dicho, al principio, que no esperara penetrarme. Pero, ahora, fuí el primero que pedí que me clavara su estaca.

– Vos sabés el tamaño de lo que tenés, así, que por favor, hacelo con suavidad, agregué implorante.

El sonrió, se arrodilló detrás mío y empujó mi espalda hacia adelante. Inició entonces, el más delicioso juego con el ojete, besándolo, chupándolo, sorbiéndolo. El agua, que recorría la espalda,  llegaba hasta allá, acariciándome como una lengua tibia. Yo estaba como paralizado, apoyando las manos en el muro para no desplomarme de placer.

Luego, vino el proceso preparación del esfínter y utilizando el jabón como lubricante empezó el tanteo adentro, con uno, luego con dos y finalmente con tres dedos. Yo no podía esperar más.

– Entrá ya, de una vez, exigí con voz queda.

Sentí que me besaba las nalgas y la espalda, se estaba incorporando. Sin dejar que yo cambiara de posición, me sujetó con fuerza por la caderas, hizo que estas no recibieran más agua, me embadurnó de nuevo con jabon y empecé a sentir la presión de su verga pugnando por entrar en mi culo. Estaba dura, como una piedra, pero a la vez se sentía cálida y suave al tacto. Empujaba en forma lenta, dándole tiempo a los tejidos del enfínter para adaptarse.

No importó todo su cuidado. Aquella polla era enorme y sentía un dolor inmenso que me llegaba hasta el alma. Pero también la deseaba adentro, más adentro, quería sentirla en lo más profundo de mis entrañas. Con los ojos cerrados y concentrado en lo que sucedía en mi culo, sufría y disfrutaba todo aquello. Nuevamente, sensaciones encontradas me llenaban de placer.

Cuando Diego estuvo completamente adentro de mi, inició un movimiento corto con ritmo lento, apoyó su tronco sobre mi espalda y mientras con una mano me sujetaba para controlar sus movimientos, con la otra me masturbaba, también en forma acompasada y lenta.

No demoró mucho en llegar y cuando lo hizo, la tensión que vivieron todos sus músculos, apretados contra mi, me llenó de especial excitación.

Durante un momento dejó todo el peso de su cuerpo sobre mi; sonreí: me sentía como el valiente soldado griego que carga el cuerpo de su amigo herido en combate. Luego, se dejó caer de rodillas, apoyó los brazos en el piso y colocó la cabeza sobre ellos, ofrecéndome el ano.

– Clavame, que me muero por tenerte a vos también adentro, expresó con la voz todavía entrecortada.

Todo el placer que me acabada de dar, me generaba una especie de deuda de gratitud con Diego; este era el momento de saldarla. Así que me propuse a devolverle tanto o más de lo que había recibido. Creo que culo alguno recibió nunca tantos mimos como el de Diego por parte mía. Después de lamerlo y besarlo, lo masajee con los labios de la misma manera como suelo hacerlo con los clítoris; el resultado pareció ser similar, a juzgar por los gemidos que le arranqué a Diego.

La preparación de su ano para la penetración la hice también de manera juiciosa, para evitar hacerle mucho daño, pues mi cabeza es incluso algo más gruesa que la de él.

Quería tenerlo en la misma posición que él me tuvo, así que lo tomé por la cadera y lo hice ponerse de pie y agacharse, para clavársela de esa manera. Nunca había sentido un culo tan rico apretando mi verga. Incluso, tuve que detenerme una vez entré del todo, para no venirme de inmediato.

Durante unos instantes sólo me dediqué a acariciar y besar su fuerte espalda, poner mis brazos sobre sus brazos y que nuestros músculos se sintieran mutuamente. En algún momento, Diego pasó una de sus manos por debajo suyo, alcanzó y amasó cariñosamente mis testículos.

Finalmente, volví a ponerme en movimiento y ya no paré hasta derramarme en un largo y delicioso orgasmo…….

Cuando resucité y salí, Diego se dió vuelta y nos enlazamos en un fuerte abrazo, mientras nos besábamos con infinita dulzura. Aquel largo beso decía más que las palabras y expresaba nuestra mutua gratitud por lo que habíamos recibido.

El agua tibia no había cesado de correr sobre nosotros durante todo ese tiempo y se había comportado como un cómplice efectivo en proporcionar caricias.

Mientras nos secábamos el cuerpo, nos lanzábamos miradas sonrientes de complicidad, a la vez volvíamos a admirar nuestras humanidades, ya  en reposo. Los penes lucían ahora engañosamente inofensivos y el resto de los músculos, relajados, mostraban contornos más suaves.

Envueltos en sendas toallas, enrolladas a la cintura, pasamos al cuarto de Diego. Iniciamos una conversación sobre los sentimientos que habíamos experimentado antes de encontrarnos, después al vernos por primera vez, cuando propuse que nos fueramos directo a la cama, cuando nos vimos desnudos. Nuevamente la sensación de compenetración fue tan grande, que en cinco minutos las dos toallas se estaban elevando con una nueva y poderosa erección.

No hubo necesidad de decir algo, al tiempo nos arrancamos las toallas y nos lanzamos sobre la cama con un frenesí sin límites.

Saltábamos de estar cara a cara al 69. En esta posición, nos desesperábamos por no poder meter al tiempo en la boca el glande y los testículos. Finalmente, los lamimos y chupamos de todas las maneras que podíamos hacerlo.

Nos sentábamos frente a frente, uniendo las vergas y masturbándolos al tiempo a cuatro manos. Nos acostábamos de lado con las piernas fuertemente enlazadas, frotándolas entre sí, besándonos en la boca  y acariciándonos  el torso y la espalda con las manos, como con desesperación.

Hubo mordiscos, arañábamos las nalgas, pellizcábanos las tetillas con las yemas de los dedos sin compasión alguna (todavía hoy me arden). Para besar la boca del otro no tomábamos la cara con dulzura, sino que lo asíamos con fuerza del pelo.

Todo esto lo hacíamos aceleradamente, pasando de una posición a otra como si tuviéramos un tiempo límite en el cual tendríamos que tener agotadas todas las posibilidades sexuales entre dos hombres.  Aquello era un combate cuerpo a cuerpo, una orgía de músculos del macho de la especie humana. No había compasión, ninguno quería compasión.

No hablábamos, apenas jadeábamos. Parcialmente nos podíamos ver en un espejo. Así, entrelazados, sudorosos y tensos, lucíamos magníficos y aquello nos excitaba y enardecía más aún.

En un momento dado, Diego me empujó con fuerza para que cayera boca arriba sobre la cama, se sentó sobre mi y tomando con su mano mi verga, el cual estaba dura e hinchada, a reventar, la introdujó de un golpe por su culo. Pareció ser un samurai haciéndose el harakiri. El grito de dolor que lanzó se debió escuchar a diez kilómetros a la redonda. Por mi parte, sentí tremendo corrientazo partiendo del pene.

A medida que se movía y veía lo que reflejaba su rosto, recordé lo que dice Hesse en “Narciso y Goldmundo” sobre la forma tan similar como se expresan la extrema sensación de dolor de un parto y el extremo placer de un orgasmo (la pasión por Hesse era otra cosa en común entre los dos).

Diego hacía pasar una y otra vez la cabeza enorme de mi pene por su ojete, mientras yo lo masturbaba con movimientos muy lentos. Hubo un momento en que se sintió realmente agotado y fue mi turno.

No podía creerlo, que estuviera tan ansioso por experimentar el mismo nivel de dolor que acababa de observar. Acaso me había vuelto sado masoquista? Definitivamente estaba siendo una velada para descubrir las sensaciones contrarias como la mayor experiencia de placer.

Humedecí con la boca el pene de Diego y, tal como él lo hizo, me lo clave en el culo de un solo golpe. No grité, pero una lágrima furtiva rodó por mis mejillas.

A medida que me movía, el dolor fue tan intenso que un temblor espasmódico me empezó a recorrer el cuerpo. Hacía pasar lentamente la cabeza por mi ano, adelante y atrás, para que la sensación se mantuviera. Sentía que me ahogaba y la cabeza me silvaba.

No entendí entonces por qué, ni aún lo entiendo, pero, aquello lo estaba disfrutando en grande!
Diego, quien había pasado unos minutos antes por lo mismo, entendía lo que yo sentía en aquel momento y sonreía solidario, mientras con las dos manos masajeaba mi verga, como si estuviera batiendo chocolate.

Sentí en ese momento el impulso besar esa boca sonriente y me abalancé sobre él. Besos y más besos, no nos cansábamos, dimos vueltas, caímos de la cama abrazados  y entre risas continuamos los besos en el piso.

Ya quería terminar, así que estando él boca arriba le levanté las piernas, las enlacé en mis brazos, las puse sobre mis hombros (me encantaba ese contacto con sus vellos ásperos) y lo penetré profundamente. El tomó mi mano y se llevó a la boca mi dedo anular, chupándolo con glotonería. Ahora mis movimientos eran rápidos y fuertes, sin consideración alguna hacia Diego. Sólo me detuve, cuando, entre estertores de placer, me volví a venir dentro del culo de mi hombre.

Ahora, era su momento para terminar. Me puso de rodillas, agachado; el estaba también de rodillas cuando me penetró, pero una vez lo hizo, levantó una de sus piernas para equilibrarse mejor, mientras con las manos en mi cintura me traía y llevaba con extrema brusquedad.

Nuevamente esa sensación extrema de dolor y placer. Me regocijaba sintiendo como sus testículos me golpeaban. Su largo falo, sentía, me estaba atravesando hasta la garganta. Otra vez me faltaba la respiración y la sangre se agolpaba en la cabeza. Cuando terminó, lanzó un rugido (definitivamente, Diego es más escandaloso que yo).

Estábamos exhaustos. Apenas podíamos respirar. Nuestros culos, abiertos, rojos y palpitantes, también estaban agotados. No dijimos nada, era evidente que necesitamos recuperarnos de aquello. Nos abrazamos, cada uno pensando en sus cosas; nos quedamos dormidos.

Me desperté media hora más tarde. Miraba a Diego dormir, era tan hermoso, parecía un guerrero pintado por Botticelli. Ese pensamiento me llenó nuevamente de deseo y mi verga se paró nuevamente. Justo en ese momento, mi adorado se despertó. Cuando fue conciente de mi estado, tomó mi mano y observé como rápidamente su asta se elevaba.

– Creo que ambos queremos seguir la juerga, pero los culos ya no aguantan más.

Se levantó y trajo un frasco de aceite para el cuerpo.

– La diversión ahora, continuó, será sólo por cuenta de las manos y la boca. Si antes no gritaste, ahora voy a hacer que lo hagás, agregó, mientras se empapaba las manos en aceite.

Tuvo razón. Grité, gemí y suplique que no más y volví a experimentar el placer y el dolor juntos en el tercero y cuarto, demorados, trabajados y sufridos, polvos de aquella noche.

Al taxista mario lo conocí en un cumpleaños de niños

Mi hermano Leo y su mujer no podían llevar a sus hijos a un cumpleaños de un compañero de clases y me pidieron a mi si podía llevarlos, por suerte ese día no tenía nada que hacer, acepté pensando que me aburriría como loco, con tantos niños jugando, gritando y correteando por doquier.

Llegamos tarde porque mi sobrina como todas las mujeres no se decidía por que ropa ponerse.

Nos recibieron muy bien, los niños se fueron a jugar mientras los mayores nos reunímos en un rincón del living donde estaban conversando unos señores sobre un tal Mario, que había traído a sus hijos, allí se había encontrado con su ex-esposa y en vez de quedarse al cumpleaños se habían ido juntos.

Yo ni idea tenía de quien estaban hablando ya que yo no conocía a los amigos de mis sobrinos y menos a los padres de ellos, pero esos señores que eran menores que yo, se reían diciendo que a esas horas el tal Mario se estaría culeando a su ex-mujer aprovechando que sus hijos estaban allí.

Hasta uno de ellos se animó a decir que Mario la había dejado por puta, porque ella se acostaba con cualquiera y ese señor sin ningun pudor se incluyó entre los “cualquieras” que habían disfrutado de los favores de la señora de Mario.

Pasaron las horas, los niños cansados de jugar y corretear estaban que se dormían, pero Mario y su ex-mujer ni aparecían, hasta que cerca de la una de la madrugada se dignaron a hacer acto de presencia en ese hogar para rrcoger a sus hijos para llevarlos a dormir.

La ex-pareja llegó muy contenta, me imaginé que sería cierto lo que había dicho ese señor y habían cogido por un par de horas por eso se les veía muy contentos pero agotados.

La dueña de casa los convidó con una copa y los hizo sentar frente a mi, nadie nos presentó pero al poco rato vi las miradas de Mario hacia mi persona.

Mientras me miraba, le besaba la oreja a su ex-mujer y le decía cosas al oído, que por supuesto no pude oir de que se trataba, per! o por los arrumacos que le hacía me imagino que sería algo referente a lo bien que lo había pasado disfrurtando ese par de horas o quien sabe que otras cosas le estaría susurrando al oído, a lo mejor le hablaba de él desconocido que estaba frente a ellos.?

Ellos podían pensar que yo era familiar, porque el padre de algun alumno supongo que no pensarían eso porque entre ellos se conocían del colegio y de las reuniones de padres.

Me puse nervioso porque pensé que se me notaba algo o tenía algo visible como el cierre abierto y se vería la ropa interior o alguna cosa tenía mi aspecto que al tipo le llamaba la atención y se lo comentaba bajito a ella.

Me puse de pie, me dirigí hacia la cocina para tomar un poco de agua porque los saladitos estaban realmente salados y como excusa para desaparecer de allí me servía.

Bebí muy lento tratando de hacer tiempo para que se fuesen con sus hijos que estaban medio dormidos, pero el tal Mario se apareció en la cocina me saludó, me preguntó si era familiar de los dueños de casa y mientras me preguntaba eso me puso una mano en el hombro como señal de afecto.

Lo saludé, le dije que estaba con mis sobrinos y no pude intercambiar más palabras con él porque en eso llegó su ex a decirle que los niños no aguantaban más y que los llevase a casa.

La mujer se lo llevó fuera de la cocina, en el living estaba “la desbandada” todos se querían ir mis sobrinos también porque habían llegado sus padres a buscarlos.

Estaba sin coche porque el mío estaba en el taller, mi hermano se llevó a lo hijos y como la ex-mujer de Mario vivía en el mismo camino que ellos la llevaron a ella y a sus hijos, quedando Mario libre.

-No te preocupes, yo tengo el taxi abajo y te llevo hasta tu casa.

-Cuánto me vas a cobrar?

-Lo que estés dispuesto a pagar…

Con esa contestación Mario me hizo reir, nos hicímos amigos, bebímos unas copas más en el cumpleaños y luego nos fuímos en su taxi.

Dio vueltas sin s! entido conversando y diciendo cosas como: “Por suerte tu hermano se llevó a la pesada de mi ex”, mientras yo pensaba ahora es pesada pero en las dos horas que te la cogiste no era pesada!.

Al rato me llevó hasta mi casa y cuando me bajé del taxi me dio su número de teléfono y me dijo:

-Llamame cuando quieras y nos tomamos unos tragos. me debés el viaje…

Le agradecí el viaje y entré a mi casa pensando este querrá joda, por qué tanta amabilidad? Como es un tipo de la noche y ve ! a mucha gente en su taxi a lo mejor se dio cuenta de que a mi me gustaban ciertas cosas y pensó a este le voy a sacar plata.

El tipo me atraía no lo voy a negar, yo me acercaba a los cuarenta, mientras Mario andaría por los treinta, tenía cabello y bigote castaño tirando a dorado brillante, no era muy alto, su tez estaba muy blanca porque de día dormía y pocas veces su cara estaba en contacto con el sol.

Como al mes lo llamé invitándolo a venir a tomar la copa prometida y a paga! rle mi deuda por el viaje en taxi.

Aceptó inmediatamente diciendo algo como que me iba a cobrar los intereses por el mes en que no había saldado mi deuda, luego me dijo que vendría la noche que tenía libre en el taxi.

Nos pusimos a charlar mientras bebíamos cerveza, él se quitó los zapatos y se tiró en el sillón alegando que quería estirar las piernas porque se pasaba diez horas sentado en el taxi y tenía el culo chato de tanto tenerlo apretado contra el cuero del asiento.

Como me reí y le comenté:

-No será para tanto!

-Querés que te muestre el culo! Vas a ver está chato como una tabla.

Se puso de pie e hizo el ademáan de aflojarse el cinturón para luego quitarse los pantalones para demostrarme que era cierto.

-No es necesario.. te creo.

Yo no quería dar el primer paso porque tenía miedo de equivocarme con él, porque a lo mejor me habia dicho en broma eso de pagarle el viaje y todas esas cosas, pero luego que se calmó y desistió de sacarse los pantalones me dijo:

-Veo cada cosa en la calle! Y a mi taxi se suben cada ejemplares! Muchas veces los pasajeros se creen que ando desesperado por sexo y se ofrecen a chuparme la pija si no les cobro el viaje, yo les contesto que si me la quieren chupar les cobro por darles el placer de extraerme la leche.

-Ohhh!!

-No te hagas el boludo!! Algunos aceptan mi oferta y me hago unos pesos extras.

-Yo no te pagaría por hacerte eso!!!!

-Vos me vas a pagar el viaje…, la chupada va gratis, sino para que vinímos a tu depto. sólo a chupar cerveza?

Me puse de pie, lo miré tirado en el sillón con la camisa semidesprendida, por cuya abertura se asomaban unos vellos dorados muy largos…

-Vení sentate al lado mío..

Su mano acarició y luego apretó el lugar donde debía estar su “bulto” el cual no estaba muy grande pero parecía que iba a ser apetitoso por la cantidad que formaba dentro de su mano.

Me acerqué, él colocó mi mano en su pecho, empecé a apretárselo mientras los botones iban cediedno para quedar todo ese matorral espeso ante mi vista.

Mario comenzó a excitarse y al rato sin notarlo me dijo que él necesitaba dinero para comprar condones porque se había olvidado de traer, me puse de pie de inmediato, lo dejé solo sin decirle nada, fui a mi dormitorio y al volver le mostré una caja con 10 condones y le dije.

-Te alcanzan?

-Está bien ! Tengo 29 años pero no soy un toro para gastarme todos esos condones en una noche!!!

Lo había dejado caliente con las apretadas de su pecho por eso cuando volví lo encontré semi-desnudo, solamente tenía puesto un bóxer amarillo con su mano dentro sobándose la verga con mucha lentitud.

-Hoy estoy para divertirme y gozar…, no te voy a cobrar nada…, vení chupame algo!

Mario estaba re-bueno acepté su invitación, empecé a chuparle las tetillas, bajé por su estómago desde donde podía ver a unos traviesos pendejos que se asomaban por la parte superior de su bóxer, lo giré sobre el sillón le bajé el bóxer, me puse a oler la raya que había entre sus nalgas, lo giré otro poco para dejarlo boca abajo donde me puse a pasarle mi lengua, lamiendo todo lo que encontré en el camino hasta que logré separarle las piernas para poder llegar a su agujerirto.

-Pará loco! Qué querés hacer! No soy puto para que me la des por el orto!

Ante su protesta seguí adelante, metiéndole la punta de mis dedos ensalivados.

Gemía cada vez más pero no protestaba, le gustaba el agasajo que su culo estaba recibiendo, y lo demostraba con gemidos muy suaves pero muy agitados.

Me puse un condón sin que él se diese cuenta, me monté sobre sus piernas y una vez que su esfínter había cedido le apoyé la punta de la verga sobre su agujero y comencé a metérsela muy lentamente, una vez que él glande hubo pasado, lo demáas le entró sin dificultad.

Protestó un poco, pero su excitación aumentó hasta el grado en que tuve que taparle la boca por los aullidos y rebuznos tan fuerte que dio en el momento en que de su verga empezó a manar un interminable caudal de leche fresquita pero muy caliente.

Cuando terminé de cogerlo me dijo:

-Espero que no lo divulgues, fuíste el primero que me rompió el culo!!!!

Luego agregó que él no era gay, que era muy macho pero que se aguantó para no demostrarme que le dolía y que era un macho que aguantaba de todo hasta el placer inmenso que l! e había dado al sentir que mi pija latía dentro suyo en el momento de largar la leche.

-Mirá Omar, me hiciste disfrutar mucho…, pero fue un desperdicio, mirá mi mano llena de leche, hubiese sido más grato que esta leche hubiese salido detro tuyo y no en mi mano..

Desde ese momento Mario y yo nos veíamos con regularidad cada vez que él necesitaba sentir una verga dentro suyo, porque a los clientes del taxi les cobraba por dejarlos chupársela y a algunos los cogía pero conmigo s! olamente quería que lo penetrase.

Nunca probé su verga dentro mío, era grande pero no tuvo la necesidad de ofrecérmela porque le gustó tanto lo que hice la primera vez que siempre quería repetir lo mismo.

Nunca tocó el tema de su ex-mujer, por eso ignoro por qué se divorció, pero a lo mejor ella se iba con otros porque él no la satisfacía ya que estaría agotado por los clientes que se la chupaban en el taxi.

La última vez que hice algo con Mario fue un tremendo 69 porque él estaba con diarrea y el culo lo tenía muy inflamado por eso solamente nos chupamos hasta que nuestras mandíbulas y lenguas dijeron basta y como no fue suficiente para producir las eyaculaciones como fin de la excitación recurrimos a nuestras manos que hasta que no quedaron empapadas con la leche del otro no paramos.

Luego de eso la inflamación intestinal continuó y por eso me dijo que era mejor no vernos más porque sino iba a terminar sin culo!!

Siempre hace falta un buen pedazo de carne, Mario la enconrtró en el mío, pero lo bueno termina y no lo vi más.

OMAR

Como siempre espero comentarios y fotos en: omarkiwi@yahoo.com

El vestuario y mis amigos

Hola mi nombre es Federico, tengo 16, soy alto, 1.60mts, ojos pardos, buenísima apariencia física y corporal, esta historia ocurrió después de un entrenamiento de Rugby, esto realmente surgió raramente en mi vida.

Al terminar un entrenamiento de rugby, el entrenador nos ordeno ir a las duchas, habíamos ganado un juego, lo que aumento más mi alegría.

De pronto, todos los hombres del lugar comenzaron a pelar todo lo que tenían puesto, se paseaban en pelotas, exhibiendo orgullosos sus atributos sexuales, mi mirada no se podía despegar de la polla de mi amigo Manuel.

Manuel la tenia del largo del brazo de un bebe, era totalmente apetitosa, gruesa, con una cabeza que parecía un chupetín de cereza al que de un momento a otro alguien se arrodillaría y le daría una probadita.

Lo que más me llamo la atención fue que la tuviese tan parada y rígida después de haber hecho tanto ejercicio, -¿Qué miras?, ¿Estas bien?- me pregunto Manuel con asombro, claro que yo estaba bien, pero bien caliente, imagínense ver todo eso, tenerlo a solo un paso de la boca y tener que aguantarse las ganas, eso era algo que no podria ni pensarlo.

Me desnude yo también y me adherí al grupo que ya estaban enjabonándose todo el cuerpo en la ducha, la que por cierto quiero aclarar, era una ducha colectiva, es decir que no hay ni cortinas ni paredes que impidan ver tan tremendo paisaje a la hora de aseo.

Tenia unas enormes ganas de clavarme una paja en ese mismo instante, pero tuve que aguantarme las ganas y llegar a casa para descargarme.

Dejando atrás el ámbito de la ducha, nos vestimos y cada uno comenzó el retorno a casa desde el club, Manuel corrió rápido detrás de mí, con el fin de alcanzarme, yo estaba totalmente abochornado por lo sucedido anteriormente.

Por fin Manuel me alcanzo, me puso la mano en el hombro y totalmente agitado me dijo que lo esperara, que el iría conmigo por el mismo camino que yo debía recorrer para llegar a casa.

Al paso de las semanas todo transcurría con total normalidad, hasta que un día se vino lo inesperado, al terminar otro juego fuimos a las duchas como siempre, me desnude frente suyo como siempre, pero esta vez sin percatarme de su presencia en el lugar, yo estaba muy estresado por todo lo que me había pasado en las anteriores semanas y me demore al bañarme.

El se encontraba oculto entre la oscuridad del baño y yo no lo había visto, lo que más me sorprendió fue el no haberlo encontrado mientras me despojaba de mis atributos indumentarios, que en castellano se traduce como ropa, ja, ja.

Mientras yo me duchaba y me frotaba el santo jabón por cada parte de mi cuerpo y me miraba desde el anonimato, tenia una cara de excitación que no lo podía ocultar más.

Eran las 23:00 hrs. y no se sentía ni un alma en los alrededores del lugar, estaba todo demasiado tranquilo para mi gusto, son en situaciones como estas en las que los asaltantes y violadores suelen aparecer, yo obviamente prefería la segunda opción, ja, ja de repente mi amigo hizo su aparición estelar y todo comenzó a tomar forma y empezó a tener interés la situación, de a poco me empezó a interesar cada vez mas la forma en que Manuel intentaba captar mi atención.

Salió de la oscuridad en que se encontraba y se dirigió hacia mí, y obviamente estábamos en desventaja, porque el por lo menos estaba vestido y yo, listo para todo, además cabe destacar que el no era ningún estúpido, tenia todo bien preparado, había cerrado las puertas con llave, para que nadie pudiera ver nuestro acto carnal en mitad del suelo, había dejado solo una luz que iluminara el salón, creando un ambiente totalmente placentero, en su mochila había vaselina, preservativos y hasta un juguetito electrónico, de esos que tienen una forma alargada, dura y que al apretar un botón comienzan a vibrar como desesperados, ustedes entienden de cual clase de juguetito estoy hablando.

-Te he visto cada día durante los siete meses anteriores y no he perdido rastro de tus intenciones- me dijo con una voz sensual, el se encontraba detrás de mí y yo de espaldas a el.

-Quiero mamarte el pedazo de chorizote que tenes entre esas piernas súper apetitosas- eso fue lo ultimo que me dijo, después agarro vaselina y comenzó a pasársela por las manos, hasta concentrarla toda en su dedo mayor, el cual me introducía lentamente, con intenciones de dilatar lo ya dilatado por el agua.

Era bastante sorprendente esa situación, porque nunca me imagine que esa persona a la cual yo miraba con tanto deseo cada día estaría detrás de mí tratando de sacudirme un rato.

Me puse en cuatro en un banco que había en el lugar, y él pudo terminar con su cometido, el culo se me había dilatado como un embudo, era bastante agradable sentir como sus manos traviesas se colaban en mi ano.

Me entretuve viendo como Juancito colocaba tanto empeño en que esa noche se cumpliera la fantasía de ambos, creo que mi calentura era tal que ti tocaba madera incendiaria el lugar, pero bueno…, luego de dilatar majestuosamente el señor se coloco en el lugar que tanto trabajo le había costado ganarse, mi culo, yo pensé que tenia muchísima experiencia en el tema, pero era mas principiante de lo que había pensado, partiendo de la idea de que estaba tan caliente que le colocaba de un tirón, cosa que me gustaba, pero en ese momento me dolió muchísimo.

Así que decidí darle una muestra practica de los hechos necesarios para complacer mis deseos, lo recosté sobre la banca y le plante una paja impresionante, se le llegaron a saltar los ojos de lo bien que la pasaba, y eso que era solo el principio, después venia una de mis famosas mamadas eufóricas, gozaba pero impresionantemente.

Pero creo que quien menos que el otro lo podía creer, era yo, porque se me cumplía una fantasía que anhelaba hace un buen rato, nunca llegue a pensar que su palo fuera tan largo y duro, y que justamente yo fuera quien inauguraría ese mástil rígido, que se levantaba ante mi presencia entre sus piernas.

Me sentía como un naufrago solitario en el mar, que se aferraba a un pedazo de madera y que su vida dependía de ello para vivir, bueno, no tan exagerado, pero lo importante es que en ese momento me encontraba deseoso de experimentar el jugo de banana, ja, ja.

La cosa, es que estuvimos mas de dos horas en diversas posiciones tratando de concretar tal anhelo de hace mucho tiempo, me levanto las piernas hasta sus hombros y con total rudeza me la planto en medio del culo, podríamos decir que fue la plantada del burro, entraba, salía y volvía a entrar ese extraño que se endurecía untándome el culo con sustancias humectantes, una leche increíble.

Luego lo voltee y le abrí las nalgas con la mano, me plante una paja a mitad de su raya, mi éxtasis era mas de lo normal, escuchaba campanas sonando en mi cabeza y estrellas en mis ojos, no que perder ese momento de mi vida, sentía que podría haber filmado para no sacarlo de mi mente, pero por obvias razones no lo hice.

Después de tanto clímax y sexo desenfrenado, ¿qué otra cosa podría falta para interrumpir el momento inoportunamente?, si, alguien que moleste, y no podría ser otra persona que el guardia el lugar.

Golpeo la puerta y pregunto si estaba todo bien, porque la puerta estaba cerrada y había escuchado ruidos provenientes del lugar.

Le dije que estaba bien, que me estaba dando una ducha, que estaba muy contracturado, por eso los ruidos y que había cerrado la puerta porque creía que ya se habían ido todos del club y lo hice como medida de seguridad, y como el guardia ya me conocía, se fue, pero dejándome la advertencia de que era la una de la mañana y que era demasiado tarde para tomarse un colectivo en medio del campus.

Pero como no iba a estar bien, si mi fantasía se había cumplido por mas de dos horas de pura sacudida anal, fue justo en ese instante en que retorne al mundo real, y recordé que era la una de la mañana, el ultimo colectivo que me llevaría a mi casa pasaría en diecisiete minutos, y que no le avise ni a mis padres ni a mi hermana donde estaría y que seguramente deberían de estar súper preocupados por mi paradero.

Intentaba vestirme lo mas pronto posible, pero tenia a esa persona junto a mí que intentaba desnudarme mas, era una maquina sexual a la que le encantaba la gasolina con la que andaba, no habían pasado ni diez minutos que habíamos terminado que ya quería mas, por supuesto le dije que no insistiera, porque ese autobús era mi ultima esperanza para llegar a casa y que estaba súper apresurado.

Termine de vestirme y salí corriendo a la calle a tomar el autobús, en el momento en que cruce el recinto del club, vi como a lo lejos se iba mi tan preciado colectivo.

-Mala suerte, parece que ahora vas a tener que romperme el orto durante toda la noche – me dijo maliciosamente y riéndose de mí, sabiendo que yo si quería volver a casa.

-No te preocupes, le digo a mi chofer que me venga a buscar y listo-, dijo, sin preocupación alguna y con una calma que me sorprendía totalmente, al llegar el chofer, llamo a mi casa desde su celular y les dijo que no se preocupen, que me quede a dormir en su casa y que nos olvidamos totalmente de llamar, que estábamos bien y que terminamos de comer pizza y jugar videojuegos. Aparentemente mis padres le creyeron y todo volví a la normalidad.

Excepto por un detalle, que tendría que dormir en la casa del maniaco sexual ese, y ya sabia lo que esperaba de mí si durmiera en su casa.

Llegamos a su casa y me dio un tour por ella, yo no conocía su casa por dentro, era preciosa, se notaba que su padre era un prestigioso empresario, es mas, su sala era más grande que toda mi casa, era enorme.

Y por fin me mostró la habitación que yo no quería conocer, su habitación, -Esta es la cama donde esta noche me vas a romper el culo a porongazos – me dijo, tocándome la polla con toda insinuación.

Me tiro a la cama y me desnudo, y lo hizo sin siquiera cerrar la puerta, sus padres no vendrían de viaje sino hasta la próxima semana, así que me tranquilice un poco mas, pero su chofer andaba rondando y tenia como miedo de que nos viera.

-No te preocupes, él es demasiado discreto, además si llegara decir algo lo despido-

Levanto mis piernas, llevándolas hasta sus hombros y me la mando a guardar, la metía, la sacaba, y no pude evitar dejar escapar un grito de placer, – Si, así, metela mas adentro, me gusta – eran cosas que se escuchaban normalmente en esa cama-

Después me toco a mí, lo puse en cuatro patas, le abrí las nalgas, y ahí si, le rompí el culo, como el tanto quería, lo llene de leche, me descargue como no lo había echo con nadie, ni siquiera con el en el vestuario.

Terminamos como a las tres de la mañana, yo estaba totalmente destruido, Manu le pidió a su chofer que me lleve a casa lo que acato totalmente, me subí al auto y me llevo a casa.

Durante el viaje me dijo que había escuchado todo lo que había pasado anoche, que me había filmado y que lo tenia como inspiración para una paja, yo estaba totalmente abochornado, no sabia no que decir.

-No se preocupe señor, a mí me paso lo mismo, la primera vez el Manuel me rompió el culo y la chupo en el auto, pero después uno se acostumbra-.

Me quede sorprendido, no dejaba títere con cabeza, así que me pregunte que tan bien lo hacia su chofer, así que me hice el cachondo con él, y le pedía que me lleve al bosque, que tenia que hacer algo importante, se quedo sorprendido, preguntándose que seria tan importante para mi en el bosque a las cuatro de la mañana.

Pues bien, podría contarles que fue lo que paso esa noche en el bosque en cuestión con el chofer de Manu, pero creo que ya de por sí esa larga la historia, por eso, esa ES OTRA HISTORIA.

SI TE GUSTO ESTA HISTORIA ME GUSTARIA QUE ME LO HAGAS SABER, POR CULQUIER CRITICA, SUGERENCIA O COMENTARIO QUE QUIERAS HACER, MI MAIL ES: VALDENVOLTEN_LEN1733@HOTMAIL.COM.

Un buen regalo de navidad

Esta historia la titulo así, por que estando en esta época, me acorde de un gran acontecimiento, que ocurrió hace algunos años, mas o menos por esta misma fecha, pero para empezar para los que no me conocen me presentare, mi nombre es Daniel, mido 1.82 mts, peso 65 kg, mi cuerpo esta bien trabajado, lo que mas me gusta de mi cuerpo es mi pecho, abdomen no tan marcado pero si definido y el vello que tengo en el abdomen y pecho es muy fino, tengo cabello negro, ojos verdes y mi color de piel es trigueña, mi verga mide en su mejor momento 26 cm, y de gruesa son 6 cm de diámetro, y soy bisexual.

Como les conté al comienzo esta historia sucedió para una navidad, hace ya varios años, pues yo tenia 17 años, y un primo mío, muy consentido por mi mama, llego a mi casa, invitado por mi mama para que pasara la navidad con nosotros, total a mi la noticia no me conmocionaba mucho, ya que yo tenia planes con mis amigos y no me iba a aburrir, pues la verdad a mi primo no lo veía hacia como dos años, cuando el llego yo no estaba en la casa, así que cuando yo llegue mi mama me dijo que fuera a saludara a Manuel, mi primo, y justo eso hice, ya que de paso el estaba en mi cuarto.

Justo cuando entre el estaba recostado sobre mi cama, así que fui a saludarlo normalmente, y me tropecé, por lo cual caí encima de el, y lo pude sentir todito, cosa que a mi me excito muchísimo, pero que a la vez me sonroje, e igual mi primo, por que lo primero que note era que mi primo ya había crecido, y que había mejorado muchísimo, en realidad el tiene un año mas que yo así que para esa época tenia 18 años es mas alto que yo, y hasta el momento y por lo que pude sentir cuando caí encima de el tenia buen cuerpo, y un buen paquete, ojos café claro, una sonrisa perfecta, una nariz perfecta y un cabello corto y totalmente negro, pero lo siguiente que hicimos fue reírnos y comenzamos a hablar acerca de nuestras vidas, y de lo que había pasado en estos dos años que no nos habíamos visto, y el día transcurrió dentro de los parámetros normales.

Ya cuando llego la noche, a mi primo le tocaba dormir en mi cuarto, pues no lo iban a poner a dormir con mi hermana, así que preparamos su cama, bueno y todo para que Manuel pudiera dormir mejor, bueno y como ya era hora de dormir, y yo acostumbrado a dormir en bóxer, aproveche cuando salio Manuel de mi cuarto para quitarme la ropa y acostarme en la cama, y que así no pudiera verme, pues me daba un poco de pena, pero justo me estaba quitando el pantalón y entro Manuel, yo tenia un bóxer de color azul, muy ajustado, que dejaba ver todo mi paquete y mi culo, y lo único que dijo fue que no pensaba que yo me estuviera cambiando, aunque yo lo mire a los ojos y me estaba mirando fijamente el bulto, yo pasando por todos los colores, lo supere y solo le dije que no había problemas que era mi primo y que no había problema, además que iba a pasar mucho tiempo en la casa y que algún otro día me hubiera podido ver así.

Le dije que mas bien olvidáramos todo lo que había pasado y que por que no mejor el se cambiaba para dormir, la idea mía era verlo en ropa interior, para lo cual le dije que no necesitaba mucha ropa para dormir, pues no hacia frió en la noche, pero el insistió en dormir con ropa y se durmió con una pantaloneta y una camiseta, que se coloco en el baño, así que no pude ver nada, aparte de unas piernas peludas y bien trabajadas al igual que sus brazos, lo cual fue suficiente para excitarme.

Esa noche de solo pensar que estaba frente a un hombre muy guapo, y no poder hacer nada, no solo me calentaba sino que me dejaba iniciado, cuando estábamos acostados y después de ver un poco de televisión comenzamos a hablar de bobadas, pero en cierto momento la conversación se torno un poco caliente, por que Manuel hizo el comentario de que parecía que yo iba mucho al gimnasio, a lo cual yo respondí que un poco, solo lo necesario para mantenerme en forma y poder hacer algún levante, entonces fue cuando el me pregunto si yo todavía era virgen, y pues claro yo respondí que no, además si supiera todo lo que hago en cuanto al tema sexual de pronto me discriminaría por ser bisexual, así que ese punto no lo toque. Ahora la pegunta de rigor le tocaba a el, y su respuesta fue afirmativa, que la había perdido con una novia con la cual llevaba dos años y la quería muchísimo.

Después yo le dije que para el no seria muy difícil levantarse alguna novia, pues parecía que el también iba mucho al gimnasio, el lo único que dijo era que si que iba unas cuantas veces a la semana, y la verdad es que si se le notaba. Esa noche el tema quedo ahí, y a la mañana siguiente, 24 de diciembre, cuando desperté el no estaba en el cuarto, así que pensé que ya se había ido a hacer algunas vueltas, así que lo primero que pensé fue en bañarme para irme con mis amigos a hacer algo, solo aliste la ropa y la deje encima de la cama y salí para el baño, y me pude dar cuenta que alguien estaba adentro y quien mas podría ser sino mi primo, así que con cuidado gire un poco la perilla de la puerta y estaba sin seguro, y lo siguiente que hice fue entrar de una forma rápida y sin hacer ruido, y justo cuando miro a la ducha estaba mi primo haciéndose una paja de lo mas concentrado tanto que no se dio cuenta que yo había entrado y estaba viéndolo.

Y esta imagen nunca se ha borrado de mi cabeza pues el estaba recostado contra la pared, con el agua cayéndole por todo el pecho, bajando por su abdomen, tocando su verga y sus huevos, para después bajar por sus piernotas, la verga de mi primo era mas grande de lo que yo pensaba pues en ese momento cuando se estaba haciendo la paja estaba muy roja con las venas irrigadas por toda su verga y debía medir mas o menos como 22 cm de larga y unos 6 cm de gruesa, al igual que sus brazos y piernas, su abdomen también estaba muy ejercitado y se notaban muchísimo los cuadritos, duro como un poco mas de tiempo en correrse, y vaya que corrida fue muy abundante con su leche, pues claro es que tiene unos huevotes que pueden guardar toda esa leche y mas.

Esta imagen me excito muchísimo y no quería que Manuel me viera así, pues como solo tenia el bóxer puesto, se notaba mucho mi excitación, por lo cual salí del baño, pero justo cuando estaba apunto de salir Manuel me vio y me llamo, no sin antes colocarse una toalla, pues ya había acabado su baño, y yo hice lo mismo, para que mi erección no me delatara, me pregunto que hace cuanto estaba ahí viéndolo, yo le dije que hacia nada que nada mas había entrado y que lo vi bañándose así que me salía de inmediato, que no dure mi un segundo adentro del baño.

El dijo que si había visto algo, yo le dije que no solo que había entrado y ya salía, no tuve tiempo de ver nada, el se tranquilizo un poco y se fue a cambiar, yo me entre al baño y solo de pensar que mi primo hace nada se había estado haciendo una paja en este mismo baño me excite muchísimo y no me aguante mucho y también me hice una paja, salí y me cambie desayune y cuando iba a salir para encontrarme con mis amigos, mi mama me dijo que por que no llevaba a mi primo, para que el no se aburriera en la casa, y así fue, se lo presente a mis amigos y Manuel se la llevo muy bien con ellos, anduvimos dando vueltas por un centro comercial, jugando en los video juegos, comiendo y riéndonos por todo, hasta cuando me dieron ganas de ir al baño, así que le dije a todos mis amigos que iba al baño, para que me esperaran y no siguieran sin mi.

Manuel dijo que el también iba, cuando entramos al baño no había nadie y yo me dirigí a los orinales, y mi primo a un cubiculo, yo le dije que no fuera bobo, que viniera a los orinales, el me dijo que le daba pena de que lo viera, yo le dije que yo ya lo había visto todo en la mañana cuando el se estaba bañando, que ya no había nada nuevo para ver, y parece que lo logre convencer por que se hizo en un orinal al lado mío, aunque Manuel se notaba un poco tenso con la situación, yo no pude voltear a verlo y note que el muy disimuladamente me estaba mirando la verga.

Después de este pequeño encuentro en el baño, pude darme cuenta de que ahora Manuel me miraba diferente, y cuando llegamos a la casa comimos, jugamos un rato en el play, y a las 12 de la noche destapamos los regalos toda la familia, y después salimos con unos amigos de la familia a bailar y a tomar un rato, como a las 4 de la mañana estábamos de vuelta en casa y todos inmediatamente nos fuimos a dormir, ya en mi cuarto estando con Manuel yo normalmente me cambien en frente de el, pues ya me había visto así que no había problema, igualmente mi primo se cambio en el cuarto y me dijo que la noche anterior no había tenido frió así que esta noche iba a dormir solo en bóxer, en ese momento muchas cosas me pasaron por la cabeza, y no solo por la de arriba, yo le dije que bueno, mientras me quitaba la ropa y me disponía a quedarme en bóxer, que esa noche eran negros, y como todos me marcaban mucho el paquete, que además estaba casi erecto por la visión que estaba teniendo, mi primo se había despojado de su ropa y estaba en un bóxer negro igual que el mío y que le marcaba muy bien su verga.

En ese instante pude ver muy bien a mi primo y la verdad estaba muy bueno, por que además de la bailada había quedado un poco cansado y tenia sudor por todo su cuerpo, y un olor a macho inundaba todo mi cuarto, su abdomen y pecho muy marcado y con un vello muy oscuro y espeso por todo su cuerpo, e incluso en las bolas, cosa que había detallado cuando lo vi en la ducha.

Después de esto nos acostamos y yo estaba súper caliente, así que comencé a masturbarme, cosa que mi primo noto, y me dijo que si no me podía a estar con mi novia para que ella me bajara la calentura, yo le respondí que el muy bien sabia que eso no era posible, o sino que por que el no había podido aguantar y se había masturbado en la ducha, el me dijo así que me estabas espiando, yo le dije no yo solo entre y lo vi, el me dijo que no fuera mentiroso que el se había dado cuenta apenas yo había entrado al baño y que eso lo había excitado mucho mas de lo que estaba, y me dijo que quería darme un espectáculo así que cuando yo entre el no paro.

Y la verdad me comento que el había tenido ya relaciones con hombres, y que yo estaba muy bueno, que había crecido mucho y que yo le gustaba mucho, yo solo le pude responder que el también estaba como quería, que tenia un cuerpazo y una buena verga. Después de esto el me dijo si se la quería chupar, y yo no me hice el bobo y se la comencé a chupar y pude deleitar aquella deliciosa verga con un olor a macho que me excito muchísimo, recorrí cada centímetro de su verga y después esos huevos tan grandes y peludos, impregnados mucho mas de ese olor que me volvía loco, después comencé a recorrer cada parte de su cuerpo, llegando a la excitación máxima cuando olí sus axilas. Así me entretuve como por diez minutos cuando mi primo me dijo que ahora cambiáramos, yo obedecía como un esclavo, entonces fue cuando sentí su calida boca que se acercaba y buscaba mis labios, para luego darme un beso que me hizo ir al cielo y devolverme, después comenzó a besar mis orejas, mi cuello, mis pecho, mis tetillas, mi abdomen, mi ombligo, para luego comerse mi verga, que en esa época era muy parecida a la de mi primo, no quedo ninguna parte de mi cuerpo que fuera recorrida por su lengua, y mi primo me dio a entender que no era ningún principiante en esto, por que además la chupaba muy bien, me recorría toda la verga desde la base a la punta, para después comérsela toda y luego comerse mis huevos, la verdad yo ya estaba por correrme y se lo hice saber.

El me dijo que solo me dejara llevar, que quería probar mi leche calientita, y en menos de nada el ya tenia toda mi leche en su boca, yo le dije que me dejara algo y que me la pasara dándome un beso, esta fue la gloria, Manuel besa delicioso. Y en muestras de agradecimiento me volví a comer su verga, pero esta vez yo quería que el llegara en mi boca, así que al tiempo que le chupaba la verga le metía un dedo por el ano, el cual estaba muy dilatado, y al poco tiempo le cupieron dos dedos sin ningún esfuerzo, cuando metí el tercer dedo, el gimió cosa que me excito he hizo que yo acelerara mi chupada y lo hiciera acabar, me lleno toda la boca de leche, y eso que ya había dejado un poco de esta en el baño.

Ahora que el ya estaba dilatado me dispuse a metérsela por el culo, y le dije que se acostara boca arriba para poder ver su cara cuando se la metiera, y ahora era el quien obedecía como esclavo, después de que se acomodo le puse la punta de mi verga en la entrada de su ano, y se la empuje con toda la fuerza, el solo miro mi cara de satisfacción y cuando mire la suya era una cara de placer, que me alentó a comenzar el mete y saca, cada vez mas rápido, y mientras lo penetraba con una mano tocaba ese abdomen tan marcado, y con la otra le hace una paja, que hacia que su cara cada vez fuera mas de gozo, mas o menos a los quince minutos el se corrió, llenándose todo el pecho, el abdomen y un poco de su cara con su propia leche, cada vez que soltaba un chorro de leche era una contracción mas que me hacia llegar al orgasmo a mi, llenándole así el culo de leche.

Le saque la verga del ano y con la lengua le limpiaba toda su leche sobre su cuerpo, recorriendo una vez mas aquel maravilloso cuerpo, y el hizo lo mismo con mi verga, exprimiéndome toda la leche que aun quedaba. Después le dije que ese era el mejor regalo que me habían dado de navidad, a lo que el respondió lo mismo y me dijo que yo tenia una verga fantástica, que nunca se lo habían comido con una de ese tamaño, que siempre eran vergas de 15 a 18 centímetros aproximadamente, yo le dije que yo nunca había vista a alguien con un cuerpo así de trabajado, y que además su verga tampoco estaba nada mal, que era muy parecida a la mía.

Ese día nos dormimos y los dos con una cara de satisfacción, pero nos tuvimos que levantar temprano para bañarnos y ventilar un poco la habitación, que aun tenia ese olor tan peculiar a macho que tanto me excita, lo único que les puedo decir es que mi primo después de esa noche se amaño un poco en mi casa y decidió quedarse mas de lo planeado, la verdad para mi estuvo bien, y otra cosa siempre éramos los primeros en bañarnos.

Si les gusto la historia, o quieren comentarme acerca de sus fantasías o compartir otras historias solo escríbanme al correo: fosk_88@yahoo.com.mx

Att:

Daniel”priapo”

Una especial experiencia

Verdaderamente ha sido algo tan especial y sorprendente, que al no tener con quien expresarme lo experimentado, he querido usar este medio. No puedo revelar nombres, por mi propia privacidad, ni deseo que la otra parte, aunque no me lo pidio, su nombre sea revelado.

Quizas los que lean esta historia, puedan pensar que es pura fantasia, pero no es mi interes que lo crean o no, es una forma que tengo de sacar de dentro de mi la experiencia vivida, la cual nunca pense por un momento me sucediera y que tengo que admitir disfrute a lo sumo. Es posible, que yo, a los 50 de edad este pasandp por el llamado climatorio o menopausia varonil, y que esto junto con las circunstancias, me hicieran ceder al capricho de un chico. Es cierto que yo siempre he sido un tipo caliente, y que quizas, no pudiera desahogar todo el fuego interno existente en mi. Mi esposa, madre de mis hijos, es una buena amante, pero con ciertas limitaciones a sugerencias mias en el sexo, cosa que yo he respetado.

Como sucedio todo esto? Como lo es todo en la vida, que se proporcionan cuando menos uno lo piensa y sin uno buscarlo, aunque si me llego en un momento de ansiedad y deseos extremos, y sin tener medios de como desahogar mi fuego interno, como que no volviera a mis anos juveniles en que me pajeaba dos o tres veces en el dia.

Mi esposa tuvo que viajar a nuestro Pais de origen por problemas de familia, y lo hizo acompanada de nuestras dos hijas, y yo quede solo en casa por motivos de mi trabajo.

Todo comenzo (porque no ha terminado, ni se si tendre el valor de terminarlo) este fin de semana, cuando ya hacia cinco dias que mi esposa habia marchado. Nosotros vivimos en un edificio de apartamentos, y no son muchos los vecinos con los que tenemos amistad intima, casi todo se reduce a saludos de cortecia y frases comunes. El dia sabado (pasado) yo me levante despues de dormir la manana, me puse un short y decidi ir a la picina del edificio. Estando alli, salude a algunos conocidos y entre ellos, mientras estaba en el agua, un chico (a mi lado lo era pues 19 de edad pudo ser mi hijo perfectamente) se acerco a mi, nadando, y entablo conversacion conmigo. Yo lo conocia de vista, vivia en el mismo piso que nosotros, y coincidimos en varias oportunidades en el elevador. No puedo decirles como fue, porque no lo recuerdo, pero el entablo una conversacion amena conmigo, y cuando me percate ya le habia dicho que estaba solo, que mi esposa habia viajado etc. etc. y el a su vez me dijo que sus padres estaban de viaje tambien por asuntos de negocios, en fin, que el me dijo que terminado nuestro chapuzon en la picina que me invitaba a una cerveza, y yo lo acepte, pues lo vi todo muy normal, ni vi nada en el que me delatara sus verdaderas intenciones o su (llamemoles, sin deseo de ofender a nadie: desvio sexual) deseo de estar solo conmigo, asi que cai en la trampa facilmente.

Salimos del agua, nos secamos con nuestras toallas, y nos encaminamos a los elevadores. LLegamos a la puerta de su apartamento, abrio, y me convido a pasar. Yo, aunque me habia secado el cuerpo, mi short estaba mojado, por lo que me mantenia en pie, pero el, me dijo:

-Pasemos al salon familiar, alli los muebles estan forrados de plastico, y podremos sentarnos comodamente. Yo le segui, y fue en ese momento que me percate de dos cosas.:

1.- Que su caminar habia cambiado y era algo cadencioso, femenino.
2.- Que el banador le quedaba ajustado y me mostraba, con ese caminar una nalgas estupendas.

(Pero que carajo estaba yo pensando!, estaba admirando el culo de un hombre?)

Pues si, la verdad que el chico tenia un buen culo, y sin poder evitarlo senti un cosquilleo en mi pinga y en mis cojones cargados de leche de varios dias.

Despues de la primera vino la segunda cerveza, y el fue llevando la conversacion al plano sexual, y me hacia preguntas directas, tales como:
-Que es lo que mas te gusta que te hagan en la cama?

Yo me oi contestando de esta forma:

-A mi me encanta que me la mamen, pero como estoy en estos momentos, hasta con una paja me conformo

Me estaba metiendo en territorio peligroso, y lo mas  dificil era que sentia que mi pinga, sin poder evitarlo se estaba despertando de su letargo.

El chico, que estaba cerca de mi, pego una de sus piernas a las mias, y yo, senti como una especie de corrientazo, y en lugar de retirar mi pierna la deje como al descuido, pues aquella pierna, muy bien formada por cirto y sin ningun vello, parecia al lado de la mia tan velluda, la de una mujer. Estaba yo tan entretenido en mis pensamientos, que al llevarme a la boca uno de los bocadillos preparados por el, al morderlo, un poco de la mostaza callo en mi short, y el, ni corto, y sin ningun miramiento, tomo una servilleta y y comenzo a limpiarme, y al hacerlo, su mano paso sobre mi medio despierta pinga, causandome una sensacion agradable, y en lugar de retirarme, me abandone, y aquel chico logro, que al rato, mi pinga alcanzara sus 18 cm de longitud.

Yo solo pude contestar medio gago:

-Pe- per donaname.

El no retiro su mano, continuo sobandome, y yo me abandone. Pasado unos minutos el me tomo de la mano y me llevo a su dormitorio, alli me indico que me acostara y yo le dije:

-No!, me voy, esto no es correcto!!!

Pero el dandole un halon a mi short me lo bajo, y alli de pie yo, y el arrodillandose, se puso a mamarme la pinga.
Que mamada!!, senti que mis piernas se doblaban y el, carinosamente me empujo y yo me recoste, cerrando mis ojos y entregandome a aquella deliciosa caricia. Era un experto mamador, casi podia meterse mis 18 cm hasta la garganta y esto me hacia suspirar de placer. Senti que mis cojones se inchaban, y el abandonando mi pinga paso su deliciosa lengua por ellos, mientras su mano derecha acariciaba los vellos de mi vientre y mi pecho. Su lengua busco mi culo y supe por primera vez, sin negarme a ello, lo que era sentir una lengua en mi culo. Crei no resistirlo, mis nalgas se contorsionaban y mi pinga expulsaba enormes cantidad de liquido preseminal llenandome el ombligo. Sube que no podia aguantar mucho mas, pues eran varios dias que llevaba sin venirme, por eso, con voz entrecortada le pedi:

-Mamamela, mamamela puta rica que me veeeeeeengoooooo!!!!!!!

El busco inmediatamente mi pinga y se apodero de la cabaza y yo, comence a expulsar torrentes de leche, que no le daban tiempo a tragar, por lo que se salian de su boca, corrian por su mano y caian sobre mi abundante vellocidad pelvica. Fue extraordinaria su mamada y aunque termine, el seguia con mi pinga en su boca y con su mano esparcia sobre mi basrriga toda la leche que se habia escapado de su boca. Sentia ahora una sensacion casi insoportable, pero la suavidad de su lengua, logro que al rato mi pinga estuviera nuevamente lista para la pelea.

-Papi (me dijo) voy a buscar crema, quiero que me la metas, tu seras quien me rompas mi culo.

Aquellas palabras me calentaron de mala manera, y al rato, ya con mi pinga embarrada en crema, estaba cogiendole y gozandole el culo aquel chico.

El casi se vino al momento, pero tuvo que aguantar mi mete y saca, que aunque le causaba dolor porque era su primera vez, aguanto estoicamente. Estuvimos singando por un buen rato hasta que no pude alargarlo mas y le llene su culo de leche.

El, con mi pinga adentro se viro como poudo y se pajeo, viniendose al momento.

Estos han sido dias deliciosos, pues ahora el viene a mi casa por las noches, cuando llego del trabajo, ya que sus padres estan ahi. Veremos que sucede cuando llegue mi mujer. Pero su culo y sus mamadas me tienen loco.

Rubio, velludo y transpirado

Hace unos cuatro o cinco veranos fui a visitar a mi hermana que vive en Buenos Aires, pero al llegar sin avisarle de que iba a pasar unos día con ellos me encontré con que no estaban.

El portero me dio la dirección de la casa que habían alquilado en Mar del Plata, pero como estaba cansado de conducir desde Montevideo hasta allí preferí hospedarme en un hotel por una noche y al otro día seguir viaje.

El portero muy gentilmente me había indicado por que calles tenía que atravesar la ciudad de Buenos Aires para luego tomar la Ruta 2 la cual me llevaría a Mar del Plata, después allá preguntaría como llegar a la calle donde estaban mi hermana y su familia.

Manejé unas tres horas y lo único que se veía eran campos y más campos y algunos arroyos, la vía del tren me acompañaba a un costado de la carretera y a veces podía ver alguna garza en los lugares donde había agua estancada.

Realmente estaba hastiado de ver tanto campo, me dije tiene que haber una ruta como la que va a Punta del Este desde la cual se pueda ver el mar.

Después de pasar por una población que los carteles indicaban que era Maipú se me ocurrió consultar un mapa que un rato antes había comprado en una gasolinera, allí indicaban caminos secundarios que me llevarían a la costa, al ver esos ramales mi vena aventurera se hizo presente haciéndome pensar:

“Nadie me espera, ni saben que voy en camino, por qué no ir por alguno de esos caminos y descubrir zonas que estan vedadas para los turistas comunes porque nadie los lleva por allí”.

En el mapa pude ver un lugar llamado Las Armas y que desde allí había un camino hasta Pinamar y después todo por la costa se podía llegar a mi destino final.

Cuando avisté los carteles indicadores de que estaba en ese lugar, crucé la ruta y me introduje por ese camino que según el mapa llevaba hasta la costa.

Por lo menos por la ruta que había abandonado pasaban vehículos, pero por donde me metí ni las moscas se animaban a hacer notar su presencia en ese sendero desierto y en otros tramos totalmente poblado por vegetación rastrera y pantanosa.

Atravesé un pueblo que los carteles decían que se llamaba Gral. Madariaga, me puse muy contentó y más tranquilo porque iba bien encaminado hacia la costa.

Seguí adelante hasta que divisé un tipo de basural que no era tal, sino un camping abandonado, quien sabe por qué razón los asiduos usuarios habían dejado de utilizarlo.

Más adelante vi un camión muy viejo repleto de bolsas de papa estac! ionado a un lado del camino, cuando pasé a su lado vi unas piernas de hombre que se asomaban desde abajo del camión seguramente ese hombre estaba tratando de arreglar algun desperfecto.

Al pasar a su lado el hombre que estaba revisando el camión salió de abajo y comenzó a hacerme señas y a gritar que me detuviera. Como no podía detenerme porque ya habí pasado unos cuantos metros de él le grité que lo había escuchado y que daría la vuelta.

Un poco más adelante giré dando la vuelta para detenerme justo al lado del camión donde vi a un tipo alto, rubio, de cara redonda y ojos negros, vistiendo solamente el jean que había visto un rato antes que salía desde abajo del camión.

Estaba bastante empapado por la transpiración que le corría desde la frente mojándole la cara y otro tanto salía de sus axilas mojándole unas tetillas tremendamente marcadas por unos músculos enormes, tal vez hechos por el trabajo de la tierra.

Primero me pareció que tendría unos veinticinco años pero luego, por su expresión de inocencia, supuse que era menor.

Por tanta transpiración producida por los rayos del sol (que estaba muy alto ya que se acercaba el mediodía) de su pecho brillaban unos vellos ondulados los cuales le cubrían gran parte del cuello y seguramente se perderían dentro de su pantalón en alguna forma muy seductora pero vedada a mi vista.

-Por fin alguién que para! Estoy acá desde la mañana y sólo pasaron tres autos. Sos el primero que se detiene.

Una vez que desahogó su rabia porque no pasaba nadie se secó las gotas de sudor que bajaban por sus cejas mojándole los ojos, luego se acomodó el sombrero de paja que cubría su cabeza y me dio la mano húmeda por la transpiración que de su cara había pasado a ella.

Muy amablemente me pidió que lo llevase hasta el pueblo para pedir ayuda y que vinieran a recoger el camión y las papas que llevaba en él.

Mientras nos estrechábamos las manos me explicó que su camión era muy viejo y se recalentaba mucho y más con ese día tremendo de calor, a pesar de que lo habí dejado enfriar esa envejecida maquinaria no quiso marchar más.

De mecánica no entiendo un cuerno, pero por cortesía y por conversar un poco ya que estaba aburrido de ese camino desierto le dije que me dejase echar una ojeada, que por supuesto no encontré nada, intenté ponerlo a andar inútilmente.

El muchacho se puso a mi lado y se inclinó sobre el motor.

Yo moví una mano hacia atrás y la palma vino a quedar sobre una de sus nalgas, cerca de la raya. Como él no se movió, avancé y comencé a mover los dedos sabiendo que me estaba exponiendo a un disgusto o tal vez a una golpiza, pero estaba preparado para defenderme si el muchacho se mostraba ofendido.

Continué masajeándole el trasero y… entre tanto, le dije que no tenía problemas en acercarlo al pueblo más cercano.

El granjero me sacó la mano de su trasero la puso sobre el motor y me dijo:

-Agradezco mucho tu ayuda, pero no me interesa pagarte con mi trasero ya que no voy por ese camino…

El granjero era apetecible,  musculoso, tostado por el sol y me imaginaba que bajo ese jean tendría algo muy apetitoso para disfrutar así que me jugué una última carta diciéndole:

-Como quieras, entonces me voy… no tengo ningun problema en que te quedes al sol todo el día esperando otro que pase y te lleve.

Crucé la ruta rumbo a mi auto mientras él me miraba desde su camión, al darme vuelta para ver que hacía vi su mirada como que quería decirme algo.

Su cara denotaba mucha preocupación o miedo y medio tartamudeando me preguntó:

-Qué querés a cambio por llevarme a Pinamar…, tengo que entregar estas papas y si no lo hago se van a enojar conmigo…

-Nada… solamente pasar un buen rato juntos, ya que este camino es muy solitario, ando medio perdido y apareciste vos para iluminarlo con tu presencia…

El escupió en el piso y me contestó que había hecho algunas cosas antes, pero que no iba a dejar que le metiera nada en el trasero.

Acepté la condición que puso, condición es un decir no sé si fue una advertencia o una sugerencia, subimos a mi coche y antes de arrancar metí la mano debajo del asiento, saqué un par de revistas eróticas las cuales siempre llevo para distraerme, se las di para que se fuese excitando mientras buscaba algun lugar más escondido donde podría estar más a gusto con este rubio y hacer lo que me permitiese dentro de sus limitaciones.

Un par de kilómetros más adelante vi un camino de tierra y él muy conocedor de la zona me dijo que doblase por allí y que me metiese en un bosquecito que había más adelante.

Estábamos a buena distancia del pueblo más cercano.

Durante el trayecto había observado que el rubio se tocaba cada tanto la bragueta mientras miraba las revistas y el bulto que se marcaba bajo el cierre de su jean era muy notorio.

Detuve el auto entre unos árboles y sin decirle que se bajase le dije:

-Sacate los pantalones, quiero ver que ocultás dentro de ellos.

Tímidamente me contestó:

No tengo mucho para mostrar….

Pero igualmente se desprendió el cinturón y se quitó los pantalones ante mi inquisitiva mirada, luego pude comprobar que era cierto lo que decía, no la tenía muy larga, pero sí bastante gruesa.

Me impresionó la cantidad de vello que cubría su cuerpo.

Sus piernas, muslos, entrepiernas y pies estaban cubiertos por pelos largos y sedosos; me hizo acordar a los chimpacés. Le froté el vello de las piernas hacia arriba y hacia abajo mientras jugaba con la lengua en su breve prepucio.

Su pija, por su cincunferencia, apenas cabía en mi boca y su glande con perfecta forma cilíndrica, se iba ensanchando a medida que llegaba a la base. Sus huevos, obscuros y velludos, eran carnosos y olorosos.

El chico dejó escapar un profundo gemido cuando mi lengua comenzó a rodear su glande.

Su verga se puso totalmente dura con solo el contacto de mis labios sobre el prepucuio que apenas cubría ese glande tan grande.

Lentamente mis manos se pusieron a jugar con los vellos que cubrían su pecho y su vientre. Pasé los dientes por el vello del pubis lurgo le succioné los huevos al mismo tiempo que de su garganta salían exclamaciones de placer acompañadas de palabras que formaban frases como:

-Seguí! Me encanta lo que me estás haciendo..!

Luego cerró los ojos abandonándose a mis manos, a mis labios, a mi lengua y a mi dientes.

Le levanté los brazos para lamer y succionar sus axilas, después jugué con la lengua un buen rato en sus musculosas tetillas, que estaban semiocultas por el vello. También metí la lengua en su ombligo mientras lentamente, continuaba estimulándole la verga.

El se retorcía de placer y gemía cada vez más fuertemente, por suerte sus gemidos delatadores se perdieron entre los áboles del lugar mientras de su verga se asomaban gotitas de precum indicándome que cada segundo que transcurría su organismo se excitaba más y más con cada lamida y chupada que mi caliente lengua y labios le daban a su portentosa anatomía.

Cuando noté que sus huevos habían recibido el estímulo suficiente como para retenerlo a mi lado hasta que yo tambien disfrutase de él me empecé a desnudar a toda velocidad para disfrutar al máximo posible ese encuentro.

Bajé el respaldo del asiento y me acosté sobre el rubio en posición de 69, pero sin suerte porque el inmediatamente movió la cabeza para que mi pija dura y chorreante de precum no estuviese sobre su boca y nariz.

-Cuántas veces acabás por día?

-Y… tres o cuatro….

Sin continuar mi interrogatorio me metí su verga hasta el fondo de la garganta tratando de que eso tan grueso no me ahogase, la excitación que le produjo tener su pija alojada en lo más profundo de mi garganta lo obligó a mover las caderas de tal forma que comenzó un mete y saca furioso dentro de mi boca.

-Dale.. chupá.. si es lo que quisiste durante todo el viaje…..chupááámellaaaaaa…!!!

Entre sus gemidos intercalaba palabras estirándolas por el placer que recibía su cuerpo a través de las terminales nerviosas de su verga y que con cada metida aumentaban un poco más, luego comenzó a tocar mi pija en toda su longitud dándome mucho placer con sus dedos ásperos y callosos que raspaban la delicada y suave piel que la cubre.

Metí la lengua por debajo de su escroto y comencé a lamerle su hoyito muy apretado, oloroso, velludísimo y completamente empapado por el líquido salado de su transpiración.

No opuso resistencia y seguí hurgando hasta que llegué a su ano con mi lengua, se lo penetré con la lengua a la vez que mi verga era estímulada por su dedos y por sus gemidos cada vez más excitantes y excitados.

Le levanté el trasero y lo dejé apoyado en mis hombros para poder lamerlo sin problemas. El orificio anal era tremendamente apretado, si no era virgen muy pocas pijas lo habían visitado porque mi lengua tenía dificultades en introducirse por allí, pero al cabo de un buen rato de luchar y luchar por abrir el camnio finalmente mi lengua cansada pudo vencer la resistencia y mis ojos pudieron ver como su ano se le abría cada vez más con los movimientos de avance de mis dedos.

Cuanto más gemía el rubio mayor era el estímulo que aplicaban sus dedos sobre mi pene a la vez que mi lengua comenzaba a deslizarse fácilmente hacia adentro y hacia afuera del orificio que ya no oponía resistencia al placer que lo inundaba.

Le pedí que se recostase de nuevo, busqé el lubricante y los condones que siempre llevo a mano, debajo del asiento, cuando los tenía en mi poder me metí la pija hasta la garganta sintiendo que sus huevos me tocaban la nariz. Luego metí el dedo mayor bien lubricado en su ano, para masajearle la próstata, después de un largo rato haciándole eso y oyendo su gemidos y aullidos pidiéndome:

-Pija…pijaaa. meteme la pijaaa! No aguantooooo más…

Después empujé mi verga en su boca, sin encontrar ninguna resistencia.

El tratamiento fue tan eficaz que en menos que canta un gallo me bañaba la garganta con su leche y la mía le llenaba la boca pues ya no la rechazaba sino que la chupaba deseperadamente.

La transpiración no solamente producida por las agitadas chupadas mutuas sino por el sol que estaba en su apogeo bañó nuestros cuerpos con ese sabor salado y el esfuerzo nos dejó exhaustos por un buen rato.

-Aprendiste ráapido?!!!

Mi verga exprimida continuaba en su boca, la sacó para responderme:

-Con mis hermanos jugábamos a esto… bueno… cuando éramos más chicos, ahora no lo hacemos más…. no pienses que soy marica…mi hemrano menor siempre me la quería meter por culo… me dolía mucho porque la tiene más grande que la mía y nos peleábamos por eso….

-Y que pasó?

Nada.. nos pusimos a coger a las terneras y a las ovejas y. .. me dejó tranquilo, pero seguimos haciendo el 69…

-Antes de que te deje en el pueblo quiero tener tu pija alojada en mi culo un buen rarto…

Antes que terminase la frase se enojó, tomó su ropa y salió desnudo del auto, luchamos un poco hasta que cedió, pude quitarle su ropa y la tiré dentro del auto, subió nuevamente gritándome:

-Haré todo lo que quieras!! Pero llevame a la costa donde tengo que entregar el cargamento de papas..

Seguía desnudo sentado al lado mío, temblando por la rabia que lo invadía mientras yo me puse a besarle ese cuello y pecho peludos que tanto me excitaban.

Empezó a calmarse con las lamidas y mordiscos que comenzó a percibir en esa parte de su anataomía.

A los pocos instantes mi mano buscó su pija y sentí que empezaba a ponerse dura nuevamente, pero no terminó allí la cosa porque él tambien buscó mi verga y la apretó con su mano para luego jugar con ella por un buen rato mientras yo seguí usando mi lengua ent! re los vellos de su pecho.

-Te voy a hacer el honor de que me cojas primero…

Le murmuré al oído, mientras nuestras pijas se erguían.

Entre protestas el granjero me hizo prometerle que se la sacaría si le causaba mucho dolor, le aseguré que sólo se la metería si sentía placer: una mentira que me habían dicho alguna vez a mí y que yo había repetido a otros debutantes.

Lubriqué mi ano con un dedo untado con la c! rema y luego de chuparle un poco la pija le puse un condón y arriba de éste una generosa porción de crema lubricante.

-La tenés pronta ahora metémela!!!

Como la tenía corta y gruesa, le fue difícil calzármela, pero una vez que mi esfínter dejó pasar a su glande lo demás entró muy facilmente.

-Quédate quieto !! No te muevas hasta que mi recto se vaya acostumbrando a tenerla dentro y el grosor de tu verga lo vaya dilatando.

No sé si porque estaba muy excitado por terminar cuanto antes e irse para Pinamar que no me hizo caso y siguió moviéndose mientras me decía:

-Tu culo es sensacionaaaaaalll…nuncaaa había cogido un culooo tan caliente y móvil como esteeee..

Por supuesto que no podía creer esas cosas, pero…el muchacho parecía tan inocente que supongo que no eran frases que se dicen por decir, él realmente estaba disfrutando de lo que a regañadientes había aceptado hacer.

Al cabo de unos segundos de moverse a toda velocidad me descargó unos abundantes chorros de semen que lamentablemente fueron amortiguados por el condón quedando esa deliciosa eyaculación allí dentro.

Yo me quedé de verga dura porque no habíia eyaculado mientras él quedó exhausto sobre mi hasta que le pedí que se diese la vuelta para poder lamerle el orto como lo había hecho un rato antes.

Muy dócilmente se dio la vuelta, me dediqué a lamerlo hasta que fue cediendo para poder introducirle la lengua acompañada por mis dedos lubricados con mi propia saliva y prontamente se hizo sentir el efecto porque se excitó otra vez a pesar de que su verga había expulsado una gran cantidad de semen por segunda vez su pija se alzó bastante con ese tratamiento al que estaba siendo sometido su ano.

-Por favooor, metéemelaaaa, no aguantooo máásss..!!

Mi pija es larga, pero no gruesa, y siempre disfruto con los principiantes aunque cada vez son más escasos…

Los más temerosos a la penetración descubren que pueden gozar conmigo por eso estaba seguro de que el cosechador de papas aguantaría.

Nos pusimos en la posición de la cucharita, y comencé a empujar con más fuerza cuando oí que él me decía que la sacara rápido porque le vinieron ganas de cagar.

No le hice caso porque supuse que era una sensación lógica del esfínter que al ser dilatado le daba esa sensación y seguí bombeándolo y masajeando su verga al mismo tiempo.

Al poco tiempos dejó de protestar y fue muy excitante sentir el ruido de mis pelotas cuando chocaban con sus nalgas.

-Cojeeeme con fuerzaaa,,, a toda velocidaaaaad..!.!

Mi mano quedó empapada, creí que él había eyaculado nuevamente pero fue una falsa alarma, era el precum que estaba saliendo de su verga en gran cantidad.

Sus piernas estaban sobre mis hombros, sus manos me tocaban el agujero de mi culo tratando de meterme algun que otro dedo mientras mis manos se ocupaban de pajearlo a la misma velocidad que mi pija entraba y salía de su orto.

-Apúrate…no aguantooo mááássass..!!!

Gemía y su miembro palpitaba mientras mi pija hinchada le llenaba el culo, le di varias estocadas más y él acabó lanzando su leche sobre mi pecho para derramar las últimas gotas sobre su velludo vientre.

Saqué rápidamente la verga de su ano porque un sonido muy fuerte con un olor fétido me hizo hacerlo a toda prisa.

El se puso de pie y corrió hacia los árboles, a hacer lo que había anunciado antes, su recto al ser dilatado estado aguantando?? Lo obligó a ir a vaciarse o tal vez el chico tenía ganas de hacerlo desde antes de encontrarme y había estado aguantando?

Me saqué el condón bastante sucio por sus materias, lo tiré fuera del auto y mientras mi “amigo” desagotaba sus intestinos me vestí para esperarlo y reanudar la marcha.

Ya había pasado casi media tarde, no habíamos comido nada pero habíamos disfrutado de tres polvos muy intensos y agotadores.

Volvió a pedirme algo con que limpiarse el culo, le dí un rollo de papel higiénico, sin pudor se limpió al lado del auto y me dijo:

-Me arde el culo, mirámelo a ver como está..

Se agachó y con las manos separó las nalgas, tenía un olor tremendo pero aparte de eso estaba muy dilatado pero no presentaba ninguna lesión externa.

Lo tranquilicé diciéndole que se mojase con agua fría y que se pusiese alguna crema o algo por el estilo.

Durante el trayecto hasta Pinamar casi no me dirigió la palabra, muy pensativo y callado se mantuvo en esos pocos kiIómetros que faltaban para arribar a nuestro destino.

Me indicó que estacionase el coche en una verdulería que era la que le compraba las papas, les contó lo sucedido con su camión y como ellos necesitaban con urgencia las papas para ponerlas a la venta se fueron con él a buscar el cargamento y de paso verían si podían hacer algo por el camión.

Nos despedimos sin siquiera darnos las gracias por el rato pasado en ese bosquecillo, pero ante sus amigos no se podía poner en evidencia….

Mi estómago tenía hambre, ya que desde la mañana no había probado bocado, miré el reloj y eran más de las cuatro de la tarde, di unas vueltas por allí y cuando vi un restaurante bajé y pedí una buena comida para reponer fuerzas.

Después de almorzar recorrí el lugar para ver como era la playa, luego seguí las indicaciones que me dieron algunos veraneantes, tomé por la Ruta 11 hasta un sitio llamado Camet y por allí entré a Mar del Plata.

Pregunté a algunas personas por la calle Polonia, que era donde mi hermana había alquilado, como nadie la conocía, en un kiosco compré un mapa de la ciudad.

Menuda sorpresa me llevé!! Esa calle estaba muy distante de donde yo me encontraba por eso tuve que atravesar la ciudad para finalmente llegar a mi destino donde nadie me esperaba.

Me recibieron muy contentos y por supuesto pasé una magnífica semana con ellos.

Del rubio nunca más supe nada, andará cosechando papas y tal vez usando su culito con alguna pija hambrienta de carne y sedienta de esperma.

OMAR

Como siempre espero comentarios en: omarkiwi@yahoo.com

Estoy siempre alegre

Estoy siempre alegre, mi desempeño con fotografía digital artística profesional hace que pueda diferenciar y ver cosas que otras personas no ven, al trasluz de una lente observo caras, cuerpos y formas, es muy difícil comparar unos con otros y detenerse a comprobar quien o cual es mejor, hombre o mujer, para mi son todos iguales sólo son objetos de observación de trabajo y los cuales normalmente cumplen o no un requisito… Llenar mi lente e instalarse en el interior de mi cámara.

Soy casado y llevo una ferviente relación con mi esposa, nunca mezclo el trabajo con el placer, paso de 40 años y siempre he sido heterosexual, he disfrutado de estar con ella por más 15 años y la sigo viendo y amando igual, es pequeña, blanca, de ojos y cabellos negros con excelente figura bien mantenida hasta sus actuales 38 años, en casa la veo y me excito y disfruto de verla bañarse y enjabonarse suavemente sus nalgas, sus tetas erectas y redonditas, siempre está como danzando para mi, la veo lavar su vagina y me erizo de sólo pensar en cuando la tengo en mi boca, su sabor, su olor a perfume, los líquidos que emanan a la succión de mi boca con ese sabor que sólo le falta néctar para ser miel, el movimiento de su cuerpo al jugueteo de mi lengua en su clítoris, su cuerpo caliente debajo o encima del mío sus éxtasis y continuas llegadas hasta quedar agotada y esperando que yo la llene con mi leche sedosa e hirviente hasta gritar de ardor y pasión y pedir no mas, no mas, no puedo mas, esto hace que la siga amando como desde el principio y tal vez mas, deseándola una y otra vez cuando la veo o la imagino.

Pero siempre hay algo que cambia las actividades emocionales tales como: el tiempo, la pasión, la recurrencia, la costumbre o las cosas nuevas, muchas veces esto hace que uno active nuevas sensaciones o decaiga o deje de valorar lo que tiene ante sus ojos y simple y llanamente no lo ve.

Estando en mi trabajo realizando unas secciones de fotografía para un catalogo empecé a notar ciertos rasgos en un modelo, este al verlo era un tipo común de rasgos asentados labios gruesos, mal afeitado, de piel acanelada, esto por la natación ya que es el deporte que practica, tiene una espalda amplia y bien definida y de cuerpo es mas bien regordete en el resto de su cuerpo, pero había algo que llamaba mi atención, lo marque y dejé para observarlo mejor en el PC. Una vez allí revisé todas las fotos de los y las diferentes modelos y fue cuando de repente me encontré con su imagen la cual tenía una sección de 43 fotografías ¿Por qué hice tantas? si siempre con 10 bastan, me dedique toda una tarde a ver y criticar al modelito casi hasta descartarlo del catalogo, de pronto una foto en bóxer llamó mi atención y al aumentarlo en zoom denoté que sus botones estaban abiertos y su pene se mostraba disimuladamente pero casi erecto, esto llamó aún mas mi atención y deduje que él se excita cuando posa y que le gusta que lo vean, normalmente las secciones de fotos son totalmente privadas con un peinador y un maquillador, llegue a pensar que entre él y alguno de ellos existía una relación sin yo saberlo y por esto era su excitación, no perdí tiempo y busque su número telefónico, lo llamé y fue seco al contestar, le dije que sus fotos habían salido dañadas gracias a su descuido y que había que hacer una nueva sección que lo esperaba esa misma tarde a las 3:p.m., a esa hora llegó con un amigo de su mismo porte a lo que le dije que se recordara que en las secciones no se aceptan compañías ni visitas sólo el personal destinado para este fin, el amigo retrocedió dio media vuelta y se fue encogiendo los hombros como símbolo de no importarle, vamos rápido le dije, desvístete y ponte los modelos de BÓXER que te tocan a ti, se metió al vestidor silbando una canción como malhumorado y fastidiado por tener que repetir la sección, 5 minutos después salió listo para las fotos y pregunto inmediatamente por el maquillador, a lo que le dije el retoque de hoy te lo haces tu mismo, fue al espejo y lo hizo, cuando se dio vuelta hacia mi pude notar que los botones de su bóxer estaban abiertos y disimule como que si no lo había visto empecé a pedirle poses y el con gusto me las daba, baje la cámara del trípode, me acerque a el aumente el zoom y fotografié su pubis frontalmente y lo llame para mostrarle en son de regaño el que todas las fotos que habíamos echo desde hacía una hora también se habían perdido y empecé a mostrarle una a una cada foto hasta llegar a la del zoom y su pubis para que viera su erecto pene saliendo del bóxer a lo que el contesto suavemente, se que estaba abierto pero era la única forma de llegar a ti, ya que eres tan serio y tan varonil, sabes, me dijo; deseaba que notaras algo en mi que se sólo has visto en tu mujer, todo el tiempo veo como la observas desnudándola con tus ojos y se que te excita el sólo verla, imagino la largas noches de placer que se darán y lo mucho que disfrutaran el tenerse, aquellas palabras retumbaron en mi interior y por un momento me detuve reaccionando para contestar y le dije que si estaba loco que yo no era de esos, que soy casado, que sólo lo veo como un trabajo mas y a él como el objeto del trabajo y de paso me había hecho repetirlo 2 veces y el segundo también estaba malo, él me vio hablando tanto que no dijo mas nada y sólo se fue acercando lentamente,,, yo no pude ni moverme y tapo mi boca con la suya sumiendo mis labios suavemente con un beso creando un paso donde no se sabe si es su aliento o su lengua la que te toca y yo impávido sin poder moverme únicamente atinaba a respirar y sentía una humedad extraña para mi dentro de la boca, pude poner una mano en su pecho y retirarlo suavemente a lo que el lanzó un suspiro que se hundía en mi garganta dejando todo su sabor dentro de mi, fue impresionante esta situación, así que me dedique el resto del rato a tomarlo en fotos y cada vez que lo veía a través del lente sentía que me recorría un corrientazo por todo el cuerpo y mi pene se erectaba poco a poco, llegó un momento en el cual no pude mas y me senté al lado de el y le pregunté ¿por que me había echo eso? A lo que contestó ¿acaso no te gustó? Y le dije para este momento no se que decir estoy chocado jamás me había pasado algo igual y menos con otro hombre, continuo el diciendo, si así es… Será, será…, se fue al vestidor lentamente y mirándome de reojos, al estar allí un rato me llamo y dijo que estaba listo para el resto de las fotos, por lo cual preparé mi cámara y me fui hasta el escenario luego me dijo no_no_no, no estoy allí estoy acá y voltee a ver el vestidor y fue cuando lo vi, estaba totalmente desnudo y me llamó sutilmente con su índice y dijo; quiero que tengas unas así para que recuerdes este momento de hoy, me acerque a él y tome una foto y otra y otra y otra y cada vez que lo hacía mi respiración era mas fuerte de repente se vino hacia mi quitando la cámara de una sola vez de mis manos dejándome desposeído y jadeando de excitación era lo único que me separaba de el, luego se vino suavemente y volvió a besarme, esta vez fue diferente como un poco mas agresivo como para que lo sintiera más, yo sólo aceptaba su lengua que era dulce y suave y quería que la hundiera en lo mas profundo de mi así que fui entregándome casi de inmediato, no sabía donde poner mis manos y el las acaricio y llevó suavemente hasta su pene, el cual al tocarlo sentí una sensación extraña ya que el único que hasta ahora había agarrado era el mió, al dejar mis manos allí posadas fue como si algo me imantaba a seguir acariciándolo de pronto mis dedos resbalaban sobre su enorme pene y como sin querer baje la mirada para ver tamaño pene, húmedo totalmente en su precum mojaba ya toda mi mano a lo que el al ver mi reacción dijo ese soy yo observa esto, y se agarró debajo de las bolas y empezó a exprimir hasta arriba del glande para sacar una inmensa gota de precum que puso en las puntas de sus dedos llevando todo aquello que acababa de sacar hasta arriba entre sus labios y los míos hundiéndonos nuevamente en un beso totalmente húmedo por el precum de su pene, lo que dejo un sabor libido en mi boca y me hizo excitar aún mas, de verdad juro que tenía muchos años que no tenía una erección así, el empezó a quitar mi franela suavemente mientras ponía su otra mano en mi pene que aunque estaba debajo del shorts y el bóxer ya humedecía de mi precum hasta afuera, me daba pena que el me viera así y me deje acostar suavemente sobre la alfombra del estrado, el parecía un niño buscando los pezones de su madre cuando empezó a besar mi pecho, dejo caer la punta de su lengua en mis tetillas y de verdad no se como explicar lo que sentía, era sublime, electrizante, paralizante e inquietante, así subió poco a poco hasta el lóbulo de mi oreja dejando caer su entrecortada y excitada respiración que con pequeños susurros dejaba escuchar a la par del silencio un LO QUIERO TODO estoy enamorado de ti y tu no me notabas, pero claro eres muy hombre para fijarte en alguien como yo, siguió hablando y bajando mientras lamía todo mi cuello, mi pecho y llego a mi ombligo y se dedicó a besar y lamer suavemente de arriba abajo, peor cada vez que llegaba cerca del glande se devolvía lentamente hasta llegar a mi boca y sellar ese recorrido con otro beso, su mano en mi pene aún cubierto por la ropa apretaba a intervalos hasta llegar a mis bolas y apretarlas tiernamente, sentía que cada vez que hacía esto un chorro salía de mi glande e inundaba mas mi ropa que ya para este momento tenía una gran mancha encima totalmente húmeda, fue entonces cuando bajó por completo hasta ella y empezó a lamerla como quien come un helado succionando el precum que de mi salía a través de la ropa, para ese entonces ya yo no pensaba nada sólo me deje ir y empecé a sentir y tratar de entender como y por que cada una de estas sensaciones, estuvo bastante rato succionando el precum que dejaba mi pene a través de la ropa y mordisqueaba por encima mi pene hasta que con mucho cuidado fue bajando el shorts y lentamente el bóxer para verlo salir el cual ya tenía una inmensa erección de incalculables magnitudes, dejo acercar su labios a mi glande que estaba totalmente mojado y rojo y por un momento pensé que lo iba a meter en su boca; pero no, empezó a mover su cara para arriba y para abajo desde el glande hasta llegar a mis bolas y lo único que hacía era soplar con su aliento que hervía por la pasión del momento, para este momento ya me tenía a su merced totalmente desnudo, agarró mis manos y me indicó que hacer, toca mis nalgas sin miedo pues ellas no muerden, toca mi pene como antes y disfruta de mi tanto como puedas, acaricia mis piernas y mi espalda, en ese instante su aliento que recorría mi pene se fue transformando en humedad y sentí como su boca se habría para tragar mi pene, de repente el se fue colocando en una posición 69 y yo esquivaba la acción a lo que el me dijo no quiero que lo mames si no quieres sólo huélelo y después veras, siguió recorriendo mi pene con su ardiente boca y su lengua no dejaba de enrollar mi glande, cada vez que lo hacía me estremecía al apretarla y sacaba de mi los mas profundos jugos que podía emanar, hubo un momento en que pensé que eyaculaba pero no era la forma de mamar que tiene, la cual con sus labios apreta la parte baja del pene y con su lengua y garganta mama el glande de pronto y ante esta actitud sentí una gran cantidad de líquido que pasaba a su boca el cual no desperdició ni una gota y me dijo vistes todo el precum que tenías allí te apuesto que ninguna mujer te había hecho esto antes ¿verdad? a lo que contesté ¡jamás¡ esto me incito a oler su pene y fui acercándome hasta llegar a él, aún sin tocarlo sentía un fuerte calor desde todo su miembro cerca de mis labios, mientras el mover de su cabeza que estaba mamándome creaba un ritmo simultaneo en su cadera y a la vez un movimiento en su pene, quise olerlo pero al acercarme a el tuve una reacción pasiva y empecé a notar todos esos olores que tenía, el es una persona igual a mi, también se perfuma toda sus partes, aquello fue la gran sensación oler allí el mismo perfume que yo uso fue desesperante y aún sin querer fui dejando tocar mis labios con su glande que también emanaba grandes cantidades de precum lo que trajo a mi memoria el beso anterior húmedo con el mismo y deje que entrara en mi boca inexperta de estas situaciones, empecé a lamer y besar con lentitud escuchando sus quejidos, al mismo tiempo trataba de disfrutar lo que me estaba haciendo e imitaba lo que el me hacía lo mas perfecto posible que pudiera, en un determinado momento entre en una desesperación debido a tantas sensaciones y sentí como algo tocaba mi ano, resulto que era su lengua que recorría desde las bolas pasando por el periné hasta llegar a mi ano, el cual sentía que me latía cada vez que el ponía su lengua allí, fue desesperante una y otra vez, era una sensación que me llevaba a sentir aureolas de placer como nunca antes a mi alrededor, mientras me incitaba a mamarle mas su pene que ya casi no cabía en mi boca de lo grande que estaba uno 22 o 23 centímetros y un radio de 5 mas o menos pero quería tragármelo y no dejarlo salir nunca de mi boca cada vez emanaba mas precum el cual parecía club soda pero sin gas, y cada chorro lo disfrutaba como el primero, hasta que en determinado momento se detuvo y me voltio cara abajo empezado a recorrer y mordisquear todo mi cuerpo deteniéndose en mi boca para besarme, llego a mis pies y comenzó a sobar cada uno de mis puntos en ellos acompañándolos con suaves mordidas y lamidas finales por cada punto, pasó a subir por mis pantorrillas hasta llegar al centro de mis nalgas frotando su pene entre mis pies, besó cada bello de mis piernas y mordisqueo mis rodillas hasta sacarme gritos, que llegue a pensar llegarían hasta los vecinos por que no podía controlarlos, abrió mis nalgas sutilmente y empezó a lamer mi cuello, boca, espalda y se detenía en mi ano, mas de 20 minutos en esta actividad hacía que mi cuerpo se adormeciese y estremeciera con cada lamida, empecé a jugar con mi ano y su lengua y pusimos algo que el me dijo en practica, era que cuando el pusiese su lengua yo abriera mi ano hasta que su lengua entrara y que cuando el fuera a sacar su legua yo apretara hasta que saliera, esto me causó espasmos casi hasta correrme y fue colocando sus dedos dentro del ano al mismo tiempo que su lengua, llegó un momento en que me dijo tengo 4 dedos dentro ti has dilatado hermosamente ya estas preparado para recibirme, se inclinó y poco a poco se subió a mi espalda dejándome sentir su glande al paso de todo mi cuerpo hasta colocarlo en la aureola de mi ano su pene estaba empapado de precum por que hacía rato que ya yo no mamaba, así que exprimió su guevo desde las bolas hasta la cabeza y sacó otra bolsa inmensa de precum que untó en mi ano lubricándolo mas aún, empezó a presionar suavemente su glande contra mi ano mientras acariciaba mis tetillas y besaba mi cuello, subiendo sus labio hasta mi lóbulo para voltear mi cara y sumir un apasionado beso que me hacía olvidar que estaba tratando de penetrarme, tantas sensaciones simultaneas sólo tenían un final y era el placer de ambos de pronto empecé a sentir su pene perforando mi ano, era inmenso y mi ano era cerrado por muy lubricado que estuviese, era primera vez hacía esto, pensé en lo que siempre le digo a las mujeres con las que estoy; que se relajen y que dejen que entre suavemente y así fui aflojando hasta que sentí algo que tocaba mis entrañas, tuve espasmos intermitentes que me hacían apretar y aflojar, esto lo desesperaba aún mas a el, me acariciaba todo me besaba y me decía que nunca había penetrado un ano tan ardiente como el mío, esto me excitaba sobre manera y empecé a jugar con su pene con una succión anal cuando el lo sacaba y una afloración cuando lo metía, el juraba que el placer que le estaba produciendo con esta acción era sólo comparable con una boca cuando mama, me apretaba contra el y de vez en cuando agarraba mi pene para extraer mi precum y ponerlo entre nuestras bocas en medio de un apasionado beso, de pronto tuve espasmos mas continuos, el me voltio aun calzado quedando yo acostado de espaldas arriba de el lo que me llevo a moverme a par de los espasmos con tal desesperación sólo parecida a la de un niño en su primera vez, sin poder creer lo que me estaba pasando comencé a eyacular con una potencia que jamás pensé que aún tenía, vi el techo mientras el rítmicamente movía su guevo dentro de mi y sentí gotas de leche hirviendo que saltaban y caían hasta mi pecho, mi boca, mi cara, en su cara, era impresionante la potencia con la que salía y la cantidad que había así como lo caliente que estaba esa leche, casi no lo creía sin tocar mi pene estaba acabando pulsado por mi ano y mojándome como un niñito de secundaria me lamía mi propia leche que resbalaba por mi cara y estaba en la de él también sentía que mi culo se habría y se cerraba con una velocidad impresionante y no paraba de tener estos espasmos, mis gritos lo llevaron al éxtasis y gritaba y se movía cada vez mas hasta que aun estando debajo de mi sentía como me bañaba las paredes del recto de una leche que también hervía y me quemaba como un tizón por dentro, lo saco y se lo apretó en el glande llevándolo hasta mi boca y allí descargó toda la leche que le quedaba dentro, era dulce y no lo creía yo lo estaba haciendo me la tomaba como miel, que divina era toda, ¡¡¡¡que desesperación¡¡¡ se volteo quedando nuevamente en un 69 y lamió toda la leche que yo había eyaculado hasta la ultima gota, limpio de mi todo lo que de mi había salido y yo aún tenia su pene en mi boca mamándole los retos del semen que todavía eyaculaba con suaves embestidas, gotas y gotas caían y ser posaban en mi lengua hasta que se deshacían dulcemente, estuve como loco haciéndole esto hasta que subió y me sumió en apasionado beso en el que guardaba los restos totales de su leche y mi leche, permanecimos en esta posición hasta que el beso nos fue derrotando pero la erección continuaba, jamás pensé que yo podría tener una erección así y tampoco antes lo intente por ningún medio, mas bien era tímido y pasivo, lo hacía, lo disfrutaba y ya, y siempre era con mujeres, llego un momento en que le dije no se por que sigo tan erecto y el me respondió… por que así lo quiero yo, se voltio y tomo mi brazo en posición fetal maraqueando sutilmente sus nalgas contra mi pene, comenzando un vaivén divino que me incito a penetrarlo, baje hasta su ano deliciosamente oloroso por aquel perfume algo así como el AZARO y deje mi nariz un instante allí hasta que comencé a lamerlo y ver como se retorcía de placer, gritaba, era dulce en sus movimientos contra mi boca y su ano habría y cerraba tal como yo se lo había echo a el con el mío y me dijo quiero ver mientras me penetras, se levantó y buscó un gran espejo el cual lo puso hacia los pies de nosotros, se acostó boca arriba y me llevo hasta el cara a cara para darnos un inmenso beso en el que trasegamos nuestras salivas y yo no quería que parara, pasó sus piernas por encima de mis hombros y me mostró aquel hermoso culo que con el apretar y aflojar de su ano parecía que hablara pidiendo ¡¡guevo¡¡ le fui apretando mi pene contra el y me vi desaparecer dentro de sus entrañas, me dijo no te muevas que ese es mi trabajo, mira el espejo y disfruta de la vista y cree todo lo que en el verás, movía sus caderas como una niña y masajeaba mi pene con cada movimiento, mis bolas apretaban contra sus nalgas y al mismo tiempo su pene quedaba a la altura de mi boca lo que me permitía mamarlo y beber de el, apretaba sus nalgas hasta lo mas profundo contra mi tragándose todo mi pene y cada vez que yo estaba por estallar se detenía y me besaba o me ponía las dos manos en mi cabeza y apretaba mas para que lo mamara mas y mas, que divino guevo estaba yo mamando, era lujurioso todo este espectáculo de placer y yo estaba allí viéndonos en el espejo, veía mi culo penetrado por sus dedos y del cual de vez en cuando salían gotas del esperma que rato atrás había dejado dentro de mi, mientras mi guevo entraba y salía de su ano una y otra vez, veía la lubricación y su culo abierto para mi botando líquidos desde su ano como jamás lo había visto, su ano se auto humedecía y humedecía mas y mas mi pene en su retardado bombeo, sentí como me venían las contracciones de la eyaculación final y le dije que ya no podía mas que tenía que acabar o iba a estallar, el en ese instante alejó su ano un poquito de la base de mi pene y coloco sus 2 dedos índices dentro de su ano a la par de estar mi pene adentro, empezó a pujar y a ensanchar su ano hasta que vi con asombro como habría todo su ano como una flor y bajó su culo apretando contra mis bolas hasta que vi como entraban dentro de su recto, cerrando su ano con mis bolas en su interior, dios que presión hacia esto, apretando y aflojando su ano mi pene y mis bolas, mientras el me gritaba ¡¡mírame en el espejo¡¡, mira tu ano casi pegado con el mío, me ocasiono una eyaculación que jamás había tenido mientras sentía como la aureola de su ano masajeaba todas mis bolas en la base de mi periné que aún estaban dentro de el, tanto placer que ejercía cuando apretaba y me dijo ahora acabo yo no me toques el pene y mira deja que mi leche busque su rumbo sola, acto seguido baje la mirada para ver su pene y de inmediato su leche llego derecho a mi boca y toda mi cara sin mayor esfuerzo, bebí un poco y otro lo deje correr por mi pecho y cara mientras el seguía apretando su ano que guardaba celosamente mi pene y mis bolas, gritaba de placer y llamaba a un tal DIOS… DIOS… rasguñando la piel del pecho restregando la leche que me acababa de mandar se fue sentando suavemente hasta sacar mis bolas de su ano y quedo encima de mi besando mi pecho y limpiando con su boca y su legua mi pecho gota a gota de su leche eyaculada, luego se vino directo a mi boca para depositar en ella toda la que había recogido y sumió un bello beso hasta que ya no hubo leche que compartir, mientras tanto su culo se movía rítmicamente provocándole escalofríos que lo hacían gritar y al mismo tiempo suspirar y besarme lo que hacía que mi erección continuara sin cesar, me dijo quiero dormir así, a lo que conteste lo que tu quieras para mi está bien nos sumimos en un nuevo beso hasta quedarnos dormidos. Al despertarnos empezamos una nueva tarea y jamás supe cuantas horas pasaron hasta que llegó el siguiente día, cuando desperté esta vez el estaba dentro de mi y mi boca todavía tenía rastros de leche, esto me incitaba a seguir sin parar lo saque de mi ano y estando aún el dormido comencé una faena de mamado hasta sentirlo eyacular nuevamente en mi boca y disfrutarlo hasta lo último.

Esto fue el comienzo de algo que hasta ahora lleva 5 años y no he podido abandonar. Cada vez que tenemos nuestra relaciones el hacer el amor con el me lleva a un renacer que después me excita a cada momento y esto hace que tenga múltiples relaciones sexuales con mi esposa.

Los amo a los dos.

YAVA

Cuidando al Jubilado

Era el viernes por la mañana, me desperté, fui directo a ducharme, porque como era de imaginarse otra vez me quede dormido, así que salí corriendo a toda velocidad para llegar a tiempo al colegio.

Al llegar al colegio, había un cartel en la puerta que indicaba que no habría clases durante unas semanas, por fumigación, así que salí corriendo al ciber, a conectarme con medio mundo, en eso me encontré con una amiga que me dijo que no podría salir porque debía quedarse en casa cuidando a su abuelo, lo que me bajoneo mas todavía.

Me quedó contigo si quieres y de paso nos quedamos a estudiar, le dije, pero en mi mente se me cruzaba la idea de que tendría un abuelo viejísimo, onda paleolítica, arruinado totalmente, pero en realidad no sabia lo que el destino me iba a demostrar.

Ella me dijo que su madre la tuvo a ella siendo muy joven, lo que yo no sabia era que su abuelo tenia apenas 45 años, si parece raro, pero su madre la tuvo cuando tenia 17 años.

Resultó ser que el abuelito en cuestión era un militar de las Fuerzas Armada Americanas, estaba buenísimo, tenia pelo castaño claro con una que otra cana, ojos verdes esmeralda, un cuerpazo envidiable de un joven de 20 años, la verdad que se conservaba bastante bien, según MARINA, su abuelo iba al gimnasio 6 veces por semana, para no perder el habito.

Cuando llegamos a casa de MARINA, nos ubicamos en el living para estudiar, él llego para saludar, se encontraba haciendo abdominales y sin remera que cubriera su aterciopelado pecho.

Mientras estudiábamos yo no le podía quitar la mirada de encima, ese cuerpo me llamaba, me necesitaba, todo sudado, luego el se puso a reparar una cerca en el jardín, mientras marina buscaba unos mapas su abuelo llamaba para que le pasen una caja de herramientas, lo que hice sin dudar ni un momento.

-¿Necesita ayuda?, con Marina ya terminamos el trabajo- le dije con toda amabilidad , lo que el acepto ya que estaba algo cansado, por su parte Marina se dirigió a su clases de canto , que también, como era de esperarse se había olvidado de ello e iba tarde, -Chau Marina, no te preocupes , le ayudo a tu abuelo y después me voy a mi casa- , yo vivo a la vuelta de ellos, así que no era problema el llegar tarde a casa.

Mientras yo pintaba la cerca, el se encargaba de limpiar un jacuzzi que se encontraba junto al jardín trasero.

Al cabo de un rato mi cansancio se empezó a poner de manifiesto y se hizo inevitablemente demostrativo, -¡Andrés!,¿Puedes venir?- me dijo Antonio, abuelo de Marina.

-Se te ve algo cansado, te agradezco muchísimo esta mano que me diste, te mereces un descanso -me dijo con una cerveza en una mano, la cual me ofrecía amablemente.

-¿Qué te parece si tomamos un receso y descansamos?- dijo sugiriendo que nos metiéramos al jacuzzi, el se bajo los pantalones y se quedo con un bóxer totalmente insinuativo y con un plegamiento rígido en su interior, -Pero yo no tengo traje de baño-, – No importa, quédate en calzoncillos si quieres-, me daba algo de vergüenza pero igual lo hice, por lo menos para no despreciarle tan cortes ofrecimiento y porque nunca estuve en un jacuzzi antes.

-¡¡Ahhh!!!, que relajación por fin luego de tanto trabajo- dijo suspirando con signos de gusto, -¿Te gusta este jacuzzi?, me pregunto , por lo que solo me quedo afirmarle con toda decisión que si.

– ¿Quieres sentirte bien de verdad?, ponte sobre un chorro de agua y veras como se siente en tu espalda y descontractura todo tu cuerpo-

Cada vez yo estaba mas excitado y no le podía quitar la mirada de encima, y lo peor es que el se daba cuenta, y tampoco podía disimular lo que sentía.

El clímax de ambiente era tal que en un momento se me acerco totalmente sacado y me arrebato mi calzoncillo, dejándome totalmente desnudo, -No te asustes, es para que sientas en calor verdadero-, me sentó en un chorro de agua realmente caliente, el agua me excitaba aun más, mis nalgas comenzaban a dilatarse.

El también se saco todo haciendo exactamente lo mismo, como dando el ejemplo, se puso en 4 para que uno de los chorros de agua le entrara en ese culo totalmente perfecto, -Vamos, es divertido-, hice lo que me pidió, mi mente estaba pidiendo urgente que me partiera en culo con el sable curvo que poseía ese soldado raso.

Me volteo y me comenzó a toquetear, inclusive llego a mi polla y me clavo una paja, – Te va a gustar, te lo aseguro- me dijo, yo no ofrecía oposición alguna.

Me le lance encima, lo comencé a tocar por todos sitios, se puso en posición de perro, le lamí el culo y su cara de placer logrado era sorprendente, le metí el dedo en el culo para comenzar a dilatarle aun más todo ese bollo fortificado.

Luego se invirtieron los roles, me abrió las nalgas con esas enormes manos frías y duras de gorila, sacudía su pollon de un lado a otro por mi cuerpo, restregando en mi que el tenia un órgano mutantemente enorme, aunque no lo crean le media casi 29 cm x 6.

Me la mando a guardar de un saque, sin aviso, muecas ni previa indicación, todo eso se coloco en mi ano, el cual ya estaba por ampliarse mas

Me estaba sacudiendo violentamente, tremendamente fuerte, la energía que ponía en mi culo era tal que esta en ocasiones podía sentía sus huevos chocando contra mis nalgas, me dolía increíblemente mucho, pero a la vez la pasaba como nunca y lo que menos quería que hiciera era detenerse.

Al rato nos detuvimos, le pedí que me prestara el baño para ducharme, porque chorreaba una especie de baba blanca por todo mi cuerpo, mientras me duchaba sentí que alguien habría la puerta del baño con intención de entrar, la puerta se encontraba sin llave así que encontró con toda tranquilidad.

Corrió la cortina que me tapaba la visión entre el interior de la ducha con el resto del baño.

-Abre la boca y hazme feliz- me dijo, que insaciable que era, a cada rato quería sexo, no habían pasado ni 15 minutos de que lo habíamos hecho que ya me pedía mas, y como yo soy tan amable le dije que si, ¡bueno, esta bien!, en parte porque también quería continuar con ese ejercicio, que la verdad me hacia adelgazar mas que el gimnasio y era localizado, jajá.

Entro a la bañera totalmente desnudo y con un pomo de crema de leche en una mano, se puso crema en la polla y me dijo – Chupa la crema, que sé que a ti te gusta-. De una se la mame y continuo chorreando leche a grandes cantidades, sus huevos estaban del tamaño de ciruelas y la cabeza de su polla del tamaño de una frutilla ecuatoriana.

Esto no termina acá, sino que continuó durante semanas, cada viernes después de clases iba a casa de Marina, porque me acordaba que ella tenia sus clases de danza, así que esperaba a que ella saliera para que yo entrara, sabia que no estaba bien lo que hacíamos, pero en ese momento era muy difícil hablarlo, y mas cuando tenes la boca ocupada con un pedazo de poronga tan grande escurriendo leche en tu garganta.

Por fin decidí deja todo de lado, por varias razones, porque mi cargo de conciencia no me dejaba dormir, porque me retrazaba en mis clases de tanto pensar en que cuando terminaran las clases me comería ese matambre rígido, y en parte porque cada vez que teníamos sexo el siempre terminaba rompiéndome el culo de forma tal, que a veces me costaba sentarme, como siempre sigo, ESA ES OTRA HISTORIA.

Si te gusto esta, o alguna de mis otras historias, por favor házmelo saber, me gusta recibir tanto opiniones como criticas, anhelo con ser escritor algún día, y este medio me sirve para expresarme con toda franqueza.

Mi e-mail es VALDENVOLTEN_LEN1733@HOTMAIL.COM, espero por sus comentarios, me gustaría formar amistades, si es posible con adolescente como yo, tengo 16 años y este es uno de mis tantos comienzos, gracias.

OTROS RELATOS QUE HE ESCRITO:

* LA CIBER AMISTAD
* EN LA COMISARIA
* EL CHOFER
* EL NEGRAZO DE MI VECINO
* VERANO DEL 2002
* LA FIESTA EN LA ESCUELA
* MI MEJOR AMIGO
* UNA NOCHE PARA RECORDAR
* ORGIA EN EL BAÑO CON LOS MILITARES
* LA POLICIA ME AYUDO A PASAR LA NOCHE
* CHUPANDO A SIETE AMIGOS
* CUIDANDO AL JUBILADO
* COGIENDO CON UN PROFESOR
* GANÁNDOME UN 7 DESPUES DE CLASES

 

Juan Manuel, el hijo de un amigo de mi cuñado

En el relato titulado “RUBIO, VELLUDO Y TRANSPIRADO”, narré lo que me había sucedido una vez que fui a visitar a mi hermana a Buenos Aires y no la encontré.

En el camino concía a ese Rubio del título, que me dejó con muchas ganas de pasar un buen día de sexo con él… pero desde que lo dejé en la verdulería de Pinamar nunca más he vuelto a saber de él.

Pasé unos días muy bellos en Mar del Plata en la casa que mi hermana y su marido habían alquilado allí, lástima que estaba muy lejos de la playa, esa calle Polonia estaba cerca de un bosque.

Tuve una recompensa…, pero no fue precisamente en esa casa donde sucedió, para eso les voy a contar como fue y donde pasó.

Mi cuñado había invitado a pasar unos días con ellos a Juan Manuel el hijo de un amigo suyo de Montevideo, un muchacho de estatura normal, de 28 años, ni lindo ni feo, y de cuerpo más bien delgado ya que muchas veces pude apreciarlo porque íbamos mucho a la playa.

El muchacho aparentemente lo pasaba bien con todos nosotros, pero no tenía amistades de su edad porque mis sobrinos tienen una década menos que él y yo una más, así que el chico en esa semana no tuvo con quien salir a lugares para su edad, pero no se quejó de eso, tal vez porque quería descansar y eso estaba haciendo.

Transcurridos mis días de vacaciones anuncié que volvía a Montevideo y mi hermana aprovechó para pedirme que trajese a Juan Manuel hasta Buenos Aires donde él sacaría su pasaje para Montevideo.

Acepté muy complacido de tener compañía en esas 5 o 6 horas que duraba el viaje hasta la Capital Federal.

Mi hermana me dio las llaves de su departamento para que pasase la noche allí, para que no tuviese que conducir tantas horas hasta Montevideo.

Cargamos todos nuestros bolsos en el coche y partímos rumbo a la Termnial de Retiro para que Juan Manuel sacase su pasaje para Montevideo; en el trayecto conversamos de todo un poco, mientras él iba tomando mate amargo.

A la mitad del camino me dijo:

-No aguanto más… me orino! To! mé tanto mate…!!!

-Querés que pare y meas a gusto?

-Sí! Por favor!

Un poco más adelante vi un desvío, me metí por ahí, estacioné el coche e inmediatamente Juan Manuel salió corriendo rumbo a unos arbustos, se puso a orinar y a los pocos segundos llegué yo imitándolo en desagotar mi vejiga, aunque no había tomado mate pero antes de salir había bebido unas cervezas con mi cuñado y su efecto se hizo sentir con menos intensidad que el deseo de orinar que tenía Juan Manuel.

Nos dijimos cosas como:

Que alivio!! Que bien se siente ahora que la vejiga está vacía y otras cosas por el estilo.

Por supuesto que díjimos todas esas cosas si apartar nuestras miradas de la pija de cada uno.

Su verga era muy cabezona, y aparentaba un buen tamaño aunque su cuerpo no delataba que tuviese algo tan lindo escondido dentro de su slip.

La sacudió para que cayesen las últimas gotas de orina, uego se dispuso a guardarla nuevamente dentro de su escondrijo: la tomó con su mano le corrió el prepucio para que su cabeza quedase oculta dentro de él, pero no pudo porque ésta estaba adquiriendo mayor tamaño por lo que el forro que intentaba hacerla desaparecer apenas cubrió la mitad del glande quedando al aire una gran porción de carne rosácea.

Me sonreí y le comenté:

-Parece que no quiere obedecer!!!

Sonriendo también me contestó:

-Es que anda con hambre… una semana sin coger… me tiene caliente y cada vez que la toco quiere pararse!!!

Eso se arregla con un a buena paja!

-Ahora!!!

Me respondió como espantado.

Alargué mi mano, sin resistencia de su parte tomé su pija y comencé a pajearlo con suma lentitud mientras su verga iba creciendo en mi mano él me miraba a los ojos y luego me dijo:

-Ya está bien, puedo hacerlo yo solo…

Mi pija estaba casi como la suya, porque desde el Rubio de Pinamar no había hecho más nada con nadie, allí no conocía a ningun persona y no tenía ganas de andar pagando taxiboys, que segun había leído en los periódicos abundaban en gran cantidad.

Me puse en cuclillas cerca de su verga, cuando él se dio cuenta de mis intenciones la acercó a mi boca y de a poco me la fui tragando y saboreando su sabor a carne de macho joven.

Solamente la verga estaba asomada por la abertura de sus pantalones, traté de desprenderle el cinturón para poder apreciar y por qué no chupar y lamer todas las adyacencias de esa verga inesperada que se aparecía en mi camino.

Pude oir su respiración agitada cuando sus pantalones cayeron sobre sus pies y sus enormes bolas quedaron a merced de mis dedos y de mi lengua.

Quien se iba a imaginar que ese muchacho de tamaño normal e innsignificante tuviese ocultos esos encantos de primera calidad???!!!

Mientras mi lengua iba y venía a lo largo y ancho de sus bolas su pija permaneció erecta mirando hacia el cielo límpido del verano en un lugar no identificado de la ruta Buenos Aires-Mar del Plata.

Luego de que su bolas quedaran totalmente empapdas por mi saliva me levnté y con el delicioso sabor de su pija y adyacencias impregnado en mi lengua traté de pasarlo a su boca a través de un beso tremendamente caliente y húmedo.

Juan Manuel correspondió a mi beso lamiendo mi lengua y llevando hacia el interior de su boca el sabor de su propia pija.

Mi verga jugaba a los espadachínes con la suya, las dos se tocaban sin necesidad de que nuestros dedos las guiasen, frotándose tan delicadamente que el calor de su verga que era mayor que el de la mía fue notado por la sensibilidad de mi pija y me hizo gozar muy intensamente con el contacto de esa verga adosada a la mía.

En un momento que nuestas bocas se despegaron Juan-Ma me dijo casi en un susurro muy agitado.

-No creeas que soy puto..!!! Ando caliente.. ya te dije que hace como una semana que no cojo y cuando eso me pasa acepto cualquier cosa que me haga gozar y vaciar mis bolas….

Le propuse hacer un 69 y ante mi asombro por las palabras que me acababa de decir aceptó muy dócilmente y se tiró sobre el pasto esperando que yo me pusiese sobre él.

Hice lo mismo que él había hecho un rato antes, me desprendí el pantalón y tomando mi verga con la mano se la acerqué a su boca para luego dejarme caer sobre su cuerpo y depositar mi boca sobre su verga chorreante de precum y de saliva.

Unas pocas lamidas a su glande totalmente excitado, alcanzaron para que de este manase una gran cantidad de esperma, el que me hizo recordar a los géisers por lo largos que eran los diparos de semen que salieron de su pija.

No pudo gemir porque mi verga estaba alojada en su garganta pero cuando notó que latía mucho se apresuró a sacarla y se puso a morderla de lado para que mi leche cayese fuera de su boca.

Quedamos rendidos uno sobre el otro hasta que la agitación hubo pasado, luego recobramos fuerzas para ponernos de pie, levantarnos los pantalones, subir al auto para seguir nuestro camino.

-Sabés Omar…no sé si fue por la abstinencia de una semana o porque realmente la chupás muy bien, me hiciste disfrutar muchísimo de este inesperado 69 al borde de la carretera y si no te ofendés quiero pedirte que lo hagamos de nuevo para sacarme la duda de que lo que sucedió fue placentero.

Acepté encantado porque su verga me había gustado y esos dientes mordiéndomela en el costado en el momento de la eyaculación había sido fabuloso.

Yo iba a pasar la noche en el departamento de mi hermana y él se iba a ir para Montevideo en el primer ómnibus en el que encontrase pasaje.

Le propuse que se quedase conmigo en el depto. de mi hermana y que al otro día volviese a Montevideo en mi coche y así se ahorraría el pasaje.

Juan Manuel telefoneó a su casa y habló con su hermano, quién le prometió que pasaría a buscarlo al día siguiente a la hora que le indicase por el lugar donde yo vivo en el centro de Montevideo.

Le ofrecí pasar la noche conmigo en la cama matrimonial de mi hermana pero no quiso. Me aseguró que él no era ni un vicioso ni un mariquita que me había permitido ese 69 porque andaba caliente y no por otra razón.

Salímos a cenar en un restaurante por las inmediaciones, donde bebímos mucho vino acompañando a un asado muy delicioso que era la especialidad de la casa.

Al volver al depto. me despedí de él, luego se metió en el cuarto de mi sobrino. Yo me acosté en la cama de mi hermana pensando que le costaría mucho trabajo hacer que se me parase de nuevo…,  aunque n! o me faltaban ganas.

Al rato de acostarme sentí que abrían la puerta, encendí la luz, lo vi totalmente desnudo con la verga en la mano y con voz de borrracho me dijo:

-Dale, chupámela un rato antes de que esta verga desaparezca por un buen rato dentro de tu culo porque te voy a coger…

Me destapé y le hice señas de que se metiese en la cama, mientras su verga estaba alojada en mi boca su lengua recorrió mi culo hasta que con su saliva y metidas de dedos lo dilató lo suficiente como para que me entrase esa pija cabezona que en ese momento no estaba tan dura ni tan larga como en la tarde anterior donde nuestros jugos internos estaban acumulados en gran cantidad.

Me puso boca abajo, se puso a caballo mío apretándome las piernas con sus rodillas y asé me la clavó con rabia, de un solo golpe, haciéndome ver las estrellas los planetas y todos los cuerpos celestes que hay en el sistema solar.

Su penetración fue my brusca, ignoro si por rabia me la metió de esa forma o porque era su forma de disfrutar, luego de que quedó alojada dentro de mi recto, él se quedó quieto unos instantes para luego comenzar un mete y saca violento, rápido y en el momento que estaba casi totalmente fuera con un solo empujón muy fuerte su pija terminaba metida hasta el final pegándome con sus huevos en la entrada de mi ano como pidiendo permiso para entrar ellos también.

Ni condón ni nada, me la metió al natural y luego que mis esfínteres se dilataron permitiéndole el paso, esas metidas violentas se torn! aron en agradables.

Desfallecí de placer al sentir que su glande chocaba con mis intestinos y se ensanchaba allí un momento antes de que expulsase el líiquido blanquecino para luego en en el momento en que su eyaculación se produjoa sentí como pequeños disparos de algun arma de fuego que trataba de perforar esa delicada parte del interior de mi cuerpo.

Unos momentos antes había menospreciado a mi verga porque esas arremetidas tan violentas contra la parte trasera de mi próstata la hicieron responder con una dureza total de sus cuerpos cavernosos.

Por suerte Juan Manuel la descubrió después que su verga se hubo bajado totalmente dentro de mi recto por lo que se salió dejándome el culo muy dolorido y a la vez satisfecho por el placer recibido.

Al salir Juan Manuel de arriba mio quedó tirado a un costado de la cama y por eso me permitió dar la vuelta quedando la impresionante erección que mi pija tenía a la vista de todo el mundo.

Es un decir porque todo el mundo no estaba en esa cama, pero sus ojos no pudieron dejar de notarla y menos sus mandíbulas porque se acercaron y se dedicaron a chuparla y sus dientes a morderla como me lo habían hecho la tarde anterior.

Acabé entre mordidas derramando toda mi leche sobre su mejilla y su oreja izquierda ya que mi pija apuntaba para ese lado de su rostro.

Nos dormímos inmediatamente, desnudos con rastros de leche por todos lados especialmente en las sábanas de mi hermana!!!

Al día siguiente él se levantó primero que yo, me invitó con el desayuno como una forma de demostrarme que apreciaba mi ayuda en sacarle la calentura acumulada en una semana de veraneo en Mar del Plata.

Puse las sábanas en el lavarropas donde se lavaron mientras desayunábamos, luego las tendí un rato al sol para que se secasen, finalmente hice la cama sin dejar rastros del uso que le habíamos dado.

En toda la mañana no se habló del tema de lo sucedido la noche anterior, cuando nos dispusimos a ir a almorzar Juan Manuel me dijo:

-Anoche te cojí porque el vino me obligó a ello pero ahora que estoy sobrio quiero hacerlo de nuevo.

Le dije que no tenía ganas, que quería almorzar y que luego tendría muchas horas al volante hasta llegar a Montevideo, ante su cara de pena le dije que lo complacería después de que llegásemos.

Siguiendo las indicaciones de mi hermana cerré el depto. y le dejé las llaves a la vecina que me había dicho y luego emprendimos el viaje de regreso.

El vije hasta Monntevideo fue sin anomalías, y por suerte el condujo gran parte del camino en el que fui meditando sobre lo sucedido.

Su hermano estaba esperándolo en la puerta de mi casa, me despedí de ellos y a Juan Manuel le dije que me llamara si alguna vez venía cerca de mi casa.

Me dieron la mano y enseguida se marcharon.

Tiempo después me llamó por teléfono y me explicó que aún seguía confundido pues no sabía si le gustaban las chicas o los muchachos.

Le respondí que disfrutara de ambos.

Hace dos años recibí una invitación para su casamiento, pero nunca vino de “visita” a mi casa para que yo pudiese disfrutar experimentndo ota vez de esas violentas cojidas y mordidas que sabíia hacer tan bien.

La última vez que recibí carta suya me la envió desde Nueva Orleáns donde vive con su mujer, me decía que, aunque estaba casado, de vez en cuando disfrutaba cogiéndose a algunos tipos.

Con Juan Manuel tuve solamente una placentera jornada de verano pero lamentablemente nuca me planteó un nuevo encuentro a pesar de que en el desayuno me había pedido que lo dejase penetrarme otra vez para asegurarse de que a él le gustaba y que no había sido solamente por el efecto del vino que lo había hecho.

Ahora a través de sus E-mail me entero que allá en norteamérica está haciendo lo que conmigo quiso repetir en Buenos Aires y por cansancio no le permití hacer…

A pesar de que nunca más quiso tener un encuentro conmigo periódicamente me llama por teléfono o me manda postales y ahora E-mails, supongo que me considera un amigo o un confidente pero no un compañero de cama.

Entre sus confidencias me ha dicho que nunca lo penetraron y que él disfruta tremendamente cada vez que al morder una pija percibe los latidos de que en ésta se está produciendo la eyaculación.

OMAR

Como siempre espero comentarios en: omarkiwi@yahoo.com