Ayer estuve con tres tíos que me la mamaron y una vez estuve descansado
me follaron uno detrás de otro mientras se las iba mamando a los otros dos
para tenerlas entonadas. Esto duró un par de horas pues los tres repitieron.
Joder que pasada.
Como premio final me volvieron a mamarla mientras me succionaban
los pezones… ni te cuento. Me dejaron el agujero del culo sin pelos…
Deja que te cuente los detalles.
A dos de ellos ya los conocía de otras veces, pues habíamos disfrutado en
pareja y en trío. Barrigones, joviales y con ideas claras, como a mí me gustan;
buena conversación mientras tomamos unas copas. Piso ordenado, amplio,
limpio. Ellos educados, formales y también limpios; conocen lo que me gusta
y yo de ellos también sé lo que les gusta. Disponen de unas herramientas
normales, uno la tiene mas delgada y el otro más gruesa lo que dificulta una
penetración inmediata, aunque como lo sabemos, procuran dilatarme con
crema y mucho mimo…
Cuando llegué a su casa me presentaron al tercero, muy agradable, atlético
pero de pocas palabras; todos iban en pantalón corto. Me extrañó que tuvieran
amistad con un tío en forma física tan distinto a nosotros: unos pectorales y
unos bíceps que no podía dejar de mirar…
Me desnudé en la habitación, puse mi ropa en orden y pasé a la ducha;
como habíamos hecho otras veces, uno de ellos me ayudó a ducharme y
allí empezamos a darnos caricias y besos que sabe que me gusta mucho;
estuvimos un buen rato dándonos jabón y al cerrar el grifo me preparó el ano
con aceite y un masaje con su dedo gordo; me empalmé de inmediato. Con los
brazos en alto contra la pared, le ofrecí mi culo abriendo las piernas pasando
sus manos por debajo frotándome con aceite los huevos y la polla.
Nos secamos sólo los pies y me tomé un trago de la copa que me ofrecieron
y uno a uno me besaron en la boca con cariño e ímpetu; me indicaron que
primero me trabajarían ellos hasta que me corriera; me puse en la cama boca
arriba, todos encima mío, uno a cada lado de la cama y otro con la boca en mi
entrepierna; me relajé mientras recibía besos y caricias mientras el tercero me
mamaba a fondo los huevos y mi cipote.
En un par de minutos, sin tensar las piernas, totalmente relajado me corrí.
No quiero justificarme, pero llevaba 8 días sin correrme y lo hice demasiado
pronto, pero era lo que ellos querían.
Ahora estaba a su merced sin necesitar nada urgente pues el placer lo había
conseguido. Bueno, era lo que yo creía.
Me pidieron que adoptara la posición del perro porque iban a por mí. Uno
de ellos, el primero me fue masajeando el culo cada vez con más intensidad,
colocando su pene despacio entrando en el agujero, haciéndose un hueco
poco a poco…
Otro se puso estirado en la cama y con su polla a la altura de mi boca: me pidió
que se la mamara; era el tío atlético, con una buena herramienta pero super
dura, extremadamente dura; le succioné despacio salivando para darle placer;
varias veces me la tragué hasta los huevos con peligro de posibles horcajadas,
pero me gusta que mi boca sea como el culo que me iban a follar; de cuando
en cuando me decía que parara pues no quería correrse.
El otro se puso de rodillas encima de la cama con la polla a la altura de mi boca
y cuando el atlético me decía que parara, seguía con él chupando lo mejor que
sé; la saliva me caía a borbotones de mi boca mojando la cama y el cuerpo del
tío atlético.
Cuando querían me levantaban la cabeza y me besaban fuertemente con
pasión, como si fuera lo último que harían en esta vida.
El que me la tenía metida ya había engrasado y ensanchado mi culo por lo
que empezó a bombear despacio y luego por momentos muy fuerte y a toda
pastilla, lo que me provocaba dolor y le pedía que parara aunque no me hacía
mucho caso porque casi no podía hablar pues tenía la boca muy ocupada.
El que estaba de rodillas me apretaba la cabeza contra el pene del tío atlético
forzándome a mamarla…hasta el fondo
Al fin el que me enculaba se corrió dentro de mí dejándome su leche dentro; yo
la expulsé apretando el ano y parte de la lefa se derramó por mi trasero hasta
llegar a lo huevos, caliente, caliente. El culo me ardía. Habían pasado al menos
10 minutos…
El que estaba de rodillas se levantó y tomó el relevo; le pedí que se pusiera
crema lubrificante en su polla y en mi ano; así lo hizo y empezó a bombear
directamente, primero despacio pero luego le cogió el ritmo y no paraba,
parecía que tenía prisa…
Mientras tanto el tío atlético con su polla más que dura me pidió que le lamiera
con mi lengua bífida el agujero de su herramienta. Con los embistes del que me
enculaba me era difícil el acertar a pasar la punta de mi lengua por su agujero,
pero lo tenía grande y ya salía un líquido que me lo bebía con fruición.
El que me había enculado se arrodilló en la cama me cogió la cabeza y me
puso mi boca contra su polla, un poco morcillona, pero con leche aún y me
pidió que se la limpiara chupando como si fuera una pajita de horchata de
verano, pero caliente; todavía le salió leche suficiente para saborearla. Seguí
chupando la polla del tío atlético que aguantaba un montón.
Me pidieron los dos que les besara de nuevo y lo hice con pasión pues estaba
extasiado y agradecido con tantas atenciones a mi cuerpo…
Mi polla estaba out, sin sincronía con el placer que estaba disfrutando con
aquel trío de machos… Así son las cosas…
El que me enculaba seguía bombeando, paraba para relajarse y volvía a
embestirme, conocía cual era su aguante. El culo me ardía pero ahora ya era
de placer…
El que me había enculado se dispuso al lado del tío atlético y me pidió que
empezara a mamársela… Salivé mucho y me entró su polla en mi boca como si
estuviera cargada de semen… La chupé con fruición hasta que la tuve eréctil;
el me ayudaba y de cuando en cuando, mientras chupaba la otra polla, se
masajeaba sólo.
Quien me enculaba estaba llegando a su límite y me preguntó si quería la
leche en mi boca o la metía en el culo; le dije que lo que le gustara más a él.
Cuando estaba a punto de correrse se puso de rodillas frente a mi boca, no
hizo falta que me dijera nada, me tragué toda su polla y chupé con fuerza,
tanto que me pidió que aflojara; en este momento se corrió dentro de mi boca
volcando toda su leche caliente; yo sin abrir la boca para que no se perdiera
ni una gota de su líquido, dejé de succionar por un instante, la leche salió a
borbotones y en este momento me la tragué siguiendo pausadamente una
succión delicada, hasta que detecté que ya no le quedaba más, abrí la boca
para respirar profundamente, y seguí succionando con fuerza para que le
dolieran los huevos y me pidiera que dejara de mamársela… Le dí un beso
en la punta de su cipote y una lamida cariñosa que agradeció dándome unos
azotes en el culo, cosa que me gustó mucho, pues sabía que había sido feliz…
El tío atlético tomó el relevo; el solito se puso crema en su pene y en el agujero
abierto de mi culo… Me la metió despacio… pero hasta el fondo. Noté una
dureza increíble. Me cogió por los sobacos y me puso la espalda recta, de
rodillas en la cama, y puso sus manos en mis pezones. Empezó a acariciarlos
con mucho mimo mientras bombeaba su herramienta en mi agujero. Pidió a
uno de los otros que me besaran, poniéndose uno de ellos de rodillas frente a
mí y nos besamos con harta pasión…Estaba como metido entre las rebanadas
de un sándwich, pero en la gloria…
Estaba agotado de tanto envite pero el placer corría ya por mis venas.
Siguieron los besos y las enculadas del tío atletico… Pronto llegó la sorpresa
en forma de corrida monumental dentro de mi culo… No había sentido tanta
leche caliente desde la guerra de los Cien Años.
Cuando acabó, me senté en la cama y seguí mamando aquella herramienta
sorbiendo el último chorro de leche que aún tenía dentro… y seguía con la
polla tiesa….
Nos tumbamos todos en la cama sudorosos y abrazados; yo lógicamente
estaba en medio de ellos… Así estuvimos unos 20 minutos…
El primero que me había follado ya la tenía otra vez tiesa. Me mando girarme
en la cama, estirado, mi culo contra su polla y yo con la boca frente la boca
del tío atlético, quien se dispuso a darme unos besos de tornillo y pasión que
agradecí. Me introdujo su polla en mi ano una vez embadurnada con crema..
y empezó a bombear… En unos cinco minutos se corrió dejando toda su leche
dentro de mis entrañas…
Cogió el turno el tío atlético, que con su herramienta dura me la introdujo
aprovechando el lubricante natural que el otro me había dejado dentro… Y
estuvo bombeando muy suavemente… se notaba que era un experto en hacer
el amor. Les dijo a los otros dos que me mamaran los pezones; uno de ellos así
lo hizo pero el otro se volcó en mi boca y no paraba de besarme con su experta
lengua…
Al final el tío atlético me rodeó con sus poderosos brazos mi tórax y me estrujó
contra su cuerpo: nunca me había sentido tan poseído. Mientras su polla
incrementó su actividad bombeadora, hasta el punto de pedirle que aflojara,
pero no lo hizo, porque ya estaba a punto de correrse… menos leche pero
caliente y yo agradecido por aquel trozo de macho que me había poseído,
incluso diría que forzado. Agradecido me desprendí de sus brazos, me giré en
la cama, me arrodillé y busqué con mi boca su polla, ya flácida pero con restos
de semen que me bebí con agradecimiento…
Mientras estaba de rodillas el único que quedaba por repetir me inundó el ano
con crema y me la metió hasta el fondo, grité pero no me hizo caso, así que
apreté el culo para obligarlo a salir. Entonces los otros dos me cogieron por
los brazos, me tendieron en la cama con la boca hacia abajo y me sujetaron
mis brazos con los suyos y con sus piernas cada una de mis piernas no sin
antes haberlas separado, de tal forma que estaba en la cama formando una
X. Entonces el tercero se apoyó sobre mi espalda y acercó su pene hacia el
agujero de mi culo, que aunque yo lo cerraba, al tener las piernas abiertas me
era difícil rechazarlo.
Me la metió hasta el fondo y no paró de mover la pelvis en un inacabable
movimiento de mete saca hasta que mis gritos me los silenciaron moviendo mi
cabeza contra las sábanas y apretándola de tal manera que no podía gritar; al
ver que ya no gritaba, que lo inevitable iba a ocurrir, me dejaron respirar, y sólo
algún quejido salía de mi boca…
Como ya se había corrido una vez, le costó mucho hacerlo de nuevo, así
que le ayudé en su labor moviendo el culo como una puta… y al fin se corrió
derramando la leche encima de mi culo…
Me dijeron que me diera la vuelta y sin mediar palabra el que me acababa de
follar acercó su polla lagrimeante a mi boca, pidiéndome que se la succionara y
me bebiera su leche restante…
En esta posición me quedé, hasta que el tío atlético se puso de rodillas entre
mis piernas en aspa, acercó su boca a mi verga y la empezó a masajear
con una destreza de la que debo aprender aún mucho. Se puso aceite
en las manos, y me la meneó un rato hasta que estuvo totalmente eréctil,
pasando de sus manos a su boca y tragándosela hasta los huevos sin sufrir
horcajadas como yo con las pollas de ellos. Dio la orden a los otros dos que
me succionaran los pezones de forma muy suave…. Mientras me mamaba de
esta manera, con las manos llenas de aceite me masajeaba los huevos y me
los apretaba suavemente… qué placer… no sé cuanto duró pero me corrí y la
leche fue a parar encima de mi estómago.
Acabé prestándole mi boca para que me diera un beso de los suyos y
cumplió disciplinadamente… había logrado sus objetivos y todos estábamos
agradecidos de cómo había ido aquella sesión…. Inolvidable.
Querían que yo aprendiera a ser su puta, qué me pedían ellos y cómo debía
obedecer. La próxima vez tenían pensado que fueran cuatro los que me
follaran, aunque las reglas iban a cambiar: no sé cuáles serán aunque habían
pensado en un fin de semana en la casa de la sierra de uno de ellos, la cual
conozco, dispone de piscina y está totalmente aislada de las miradas de los
vecinos, dispone de sala de castigo y otras lindezas.
Bueno, de hecho ya he calculado la nueva tarifa que les voy a pedir, al fin y al
cabo soy caro pero ellos pagan lo que valgo…
Por la noche, ya en casa, tú me pediste tu ración de amor y te la dí aunque
estaba molido y quizá no estuve todo lo cariñoso que tú te mereces y que yo
muy gustosamente te ofrezco siempre. No te lo quise contar… de momento.
Sirva este relato a modo de disculpa de aquel día para que me perdones.
Bueno, el dinero que me pagaron te lo dejé en la mesilla de tu despacho…
Espero que veas que me pagaron de forma justa.
Me tendrás que comprar un pene hinchable para que en la próxima sesión vaya
con el culo ya bien abierto y no sufra demasiado… porque si son cuatro tíos los
que me van a follar… mejor ir entrenado.


