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La tribu Primera parte

Lucio
nuevolucio@hotmail.com

Soy un hombre de más de 50 años, físicamente joven. Con piernas, muslos, cola y tetitas muy sexy, femeninas, depiladas, blancas, carnosas, bien torneadas y lindas y mi piel es muy finita y suave en todo el cuerpo. Quiero ser sexualmente pasivo por elección y pertenecer a un señor serio, activo, aplomado y culto. En una época me pareció haberlo logrado, pero las cosas fueron por otros andariveles…
Mi amante era un señor de la alta sociedad Africana, fisicamente apropiado porque tenía un órgano impresionante. Cuando manteniamos relaciones demoraba media hora para entrar en mí. Me hacia gozar a mares y creo que el también me gozaba. Trataba de penetrarme todas las noches pero a veces sus ocupaciones no lo permitian. Al otro día de que eso sucedia y como para resarcirme y luego de trajinar para penetrarme, quedaba dentro de mí todo el tiempo y se corría cinco veces seguidas. En esas ocaciones me dejaba despatarrado, agotado, lleno de sus jugos, de los que me subia su regusto por la gargante y muy tranquilo despues de haber sido tan bien cogido.
En una oportunidad, que fue la última vez que lo ví, me llevó de safari con un grupo de señores de la alta sociedad. En nuestra carpa me penetraba todas las noches. Parece que sus amigos no lo sabian porque nunca comentaron ni intentaron nada.
Una noche, mientras estaba enterrandome trabajosamente su pene, trabajozamente porque medía 29×12 cm, se escuchó un lio tremendo, tiros y gritos y despues silencio. Eso hizo que nos abotonáramos muy apretadamente y cuando el estaba tironeando para sacarla, con mis carnes brotadas e inflamadas que con cada tirón me salían más y más afuera y yo gritando como loca, entro un nativo. Ese pornogáfico y obseno cuadro lo paralizó un rato en el que quedó mirandonos desorbitado. Cuando reaccionó trajo a su jefe y a toda su pandilla. Miraron y cuchichearon largo rato mientras yo gemía, sobre todo de placer y más sabiendo que los que veia la cara de lujuria de nuestros espectadores. Seguro que me violan todos – Pensé
De repente quisieron separarnos. Cinco tiraron de mí y otros de él. Me lo arrancaron dejandome las entrañas colgando afuera. No se que hicieron con el. A mi me cogieron todos y varias veces. Eran treinta nativos sumando al jefe y todos me regalaron entre dos y tres acabadas. Fue exquisito sentir los estertores de todos y de cada uno al vaciarse dentro de mí. Despues me llevaron con ellos
♥♥♥♥

Quedé prisionero de esa tribu de salvajes.
Parece que habian decidido guardarme para que me cogieran todos cuando quisieran ya que en muchos Km. a la redonda había muy pocas mujeres. Su plan era pervertirme al extremo. Creo que en menos de una semana ya me habian hecho violar por 350 nativos, los que me inyectaron varias acabadas cada uno. Dentro de mi tenia muchísimo semen y sentía constantemente su regusto y olor pegajoso. Antes quizas me hubiera repugnado pero ahora ya me gustaba…
Comenzaban a cogerme no bien salia el sol y lo hacian hasta muy entrada la madrugada y con cada eyaculación que me inyectaban crecía en intensidad ese gusto en mi boca.
Ya me estaba enviciando porque esos segundos que demoraban entre salir uno y entrar otro me ponían muy ansioso. Quería tener siempre a alguien gimiendo dentro de mí.
Una mujer me cuidaba, me masajeba con aceites, me depilaba, me sacaba el exceso de semen que me habín inyectado, me alimentaba y me preparaba para ser cogido por todos. La orden era que yo siempre tuviera algo enterrado en la cola todo el tiempo y solo me daban tres horas para descansar y me hacian dormir boca abajo por si alguien quería cogerme en ese momento. Me cogían uno tras otro, si eran pocos traian a los de otras tribus. La órden era que siempre tuviera un pene o lo que sea dentro de mi y enviciarme a más no poder. Llegaban en bandadas y no bien acababa uno me cogía otro y lo hacian varias veces cada uno. La idea era llevarme a que yo pida, desesperadamente que alguien me estuviera penetrando.

Ya casi de mañana, cuando daban por terminada la sesión de visitas, traian a uno que tenía un pene descomunalmente grande, largo y grueso con el que me reventaba todas las entrañas mientras varios jovencitos me hacian tener un orgasmo tras otro mientras ellos me acababan una y otra vez en la boca. Se acuclillaban sobre mi con sus suaves muslos a los lados de mi cara y metian sus miembros en mi boca hasta que se vaciaban haciendome tragar todo su semen. A veces uno se sentaba sobre mí introduciendo mi pene en su cola hasta que me hacia vaciar dentro de el, mientras drenaba todo su semen sobre mi abdomen.
Siempre terminaba la jornada con mi agujero sumamente dilatado, espásmico y blandito como papilla, siempre sobresaliendome y chorreando semen por todos lados.

La jornada comenzó con la llegada de la mujer que me atendió como nunca, me llenó de mimos y acarició mis genitales hasta que me volvió loco. Ya pedia a gritos que me cogieran. Pero no, ese día habian recibido la orden de que nadie me cogería porque llegaron como 100 indígenas y ya sin los taparrabos normales, solo con una especie de remera que les tapaga los genitales y todos tenían un bulto espantoso bajo esa remera. Se me acercaron y de a uno me fueron abriendo la boca, me introducían el cabezón y trataban de sacarse la leche para dejarla en mi boca. La impresión era que me daban de mamar como a un nene.
El primero lanzó unos chorros terribles que traspasaron mi garganta y tuve que tragar forzado. Me la metió todo lo que pudo, ya que medía mas de 29 cm y fue drenando lentamente el resto de su esperma.
Al rato me la saco y ya me metieron otro. Hizo lo mismo, se pajeó hasta que sentí un borbotón cremoso que me llenó la boca y luego seguió largando una cascada de semen que también tuve que tragar o me ahogaba.
Y así fueron pasando todos. Uno de ellos era ya mayor y la tenía muy gruesa pero no muy dura. Me la zampó en la boca y se pajeó. Estuvo un rato largo largando liquido preseminal, llenandome la boca a de tanto en tanto porque que se chorreaba mucho. Al rato gimió, gruñó, se quejó y le comienzó a brotar, lentamente, en cuajarones, todo el semen que tenía acumulado. Sentí como se le hinchaba cada vez que me inyectaba sus jugos. Pero no eran chorros, era como bolas de leche que largaba toda junta. Cada bola me ahogaba de grande que era y tenía que tragarla para poder respirar. Estubo un rato largo alimentadome porque sus borbotonen eran muy espaciados pero gordos. Me dió de mamar como 15 minutos seguido hasta que la sacó y me enterraron otro y otro y otro.
Estuve más de 8 horas tragando y tragando semen hasta que el último de los 100 me acabó en la boca, en el acto vinieron 110 nativos más y continuaron en la misma tarea de alimentarme con su leche.

Me pareció que estos tenían muchas más ganas de acabar ya que el primero que me la metió no tardó mas que unos minutos en darme su esperma. Pero esta vez gritó y se retorció como un desesperado, lo que a mi me llenó de placer y logró que yo le tragara la leche con más ganas por las señales de goce que daba.
Desde ese momento esperaba con ansiedad que otro me diera su leche a los gritos…
Todos gritaron y temblaron al acabar, entonces yo me metía su verga hasta más allá de mi garganta y directamente depositaban su semen adentro de mí.
A algunos los hice que me cogieran la garganta, entraban y salian y yo me la sacaba nada más que para respirar y me la volvía a meter muy adentro.
Ya me habian enviciado también con eso!

Parece que se corrió el rumor porque llegaron como 70 nativos más para darme su semen.
A las seis de la mañana quedaban 5 sin haber acabado. Les fuí tragando uno a uno su esperma, pero al último no lo dejé ir. Luego de que me llenó la boca, se la atrapé, lo pajee hasta que otra vez se le endureció y se la volvi a chupar hasta que se acabó por segunda vez. Yo no podia creer en haber quedado con ganas de semen despues de que me habia tragado 240 acabadas.
Con pocas palabras le dije que hable con el jefe para que mande más voluntarios para seguir comiendoles la leche y fue.
A los 20 minutos entraron en tropel más de 50 nativos ya con la pija en la mano, como desesperados por llegar al orgasmo.
Al más cercano lo abracé desde sus nalgas y me intruduje entero su miembor en la boca y chupé y chupé buscando su semen con mucha ansiedad. Cuando sentí que le venía gemi y me lo apreté mas dentro de la boca esperando sentir su aporte de leche. Se le engrosó y largo un grueso chorro y otro y otro y otro más y yo tragaba como poseido todo ese manantial de esperma que me estaba regalando.
Se vació y grite – Rapido! Rapido otra acabada!!!
Y ya me metieron otro pijón que estaba chorreando liquido preseminal y en un rato más me inyectó todos sus jugos y asi otro y otro más.
Cuatro horas estuve relamiendo esos jugos, con mucho placer y goce, yo me habia mojado entero sin haberme tocado, El solo sentir como acababan me llevaba al orgasmo y durante toda esa fiesta habré tenido más de 10…
En definitiva, antes del medio día ya habia tragado como 9 litros de semen, los que sentía en mi estómago con bastante pesades.
Parece que consideraban que ya esta sumamente enviciado porque ese día dejaron que lo duermiera todo

(Continuará)

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En la Oficina del Gobernador

Después de haber pasado un par de años tratando de ganarme una audiencia con el gobernador, por fin lo había logrado. Nos conocímos por casualidad y le comenté que mi compañía quería brindar sus servicios al estado, por fines de ganancia por su puesto. Le dijo a su guardaespalda que pagara la cuenta, incluyendo lo que yo debía, y que le avisara al chofer que trajiera el auto porque íbamos a ir a su oficina para hablar de negocios.

En camino a su oficina me hacía muchas preguntas acerca de los servicios que le podía brindar, y yo le contestaba de una manera bastante eloquente, tratando de hacer la mejor impresión posible. Me puse un poco nervioso porque el gobernador se lamía los labios y su vista recorría mi cuerpo entero una y otra vez. Ya que soy bisexual y en ese tiempo ya había tenido relaciones sexuales con más de treinta hombres diferentes, no me quedaba mucha duda de que al gobernador también le gustaban los hombres aunque él era casado.

El gobernador era un hombre alto, de por lo menos 2 metros, calvo, con un poco de pansita y columna encurvada, cosa que en verdad es típico en muchos hombres de su edad, ya que tenía unos 58 años. No me resultaba físicamente atractivo, pero me sentía atraido a él intelectuálmente, y admiraba el hecho de que era gobernador. Al llegar a la oficina me dijo que en vez de hablar de negocios quería llegar a conocerme mejor, porque no le gustaba hacer negocios con gente que no conocía. Lo primero que me preguntó fue que si me gustaban las mujeres, los hombres, o los dos. Le dije que me sentía atraido a personas de los dos sexos. En eso llegó su guardaespalda y se sentó con nosotros en el despacho del gobernador. Me dijo que su guardaespalda, que se llamaba Juan, tenía una verga muy linda. Mirando a su guardaespalda le dijo “Muéstrale tu verga, Juan.” Juan se paró y en un abrir y cerrar de ojos sacó una verga de unos 24 centímetros. En verdad era una hermosa verga. Era del tipo de verga con curva hacia abajo que ya había visto antes y disfrutado en varias ocasiones. Aunque tenía un diámetro de unos 5 centímetros, la cabeza parecía pertenecer a una verga más grande, y esto me llamaba mucho la atención. Casi se me cae la baba.

El gobernador me dijo, “te gusta, ¿verdad?”

“Pues la verdad es que sí se mira sabrosa.”

“Quiero que le mames la verga, pero quítate la ropa primero.”

Me paré y me quité la ropa de inmediato. Me sentía un poco nervioso porque su oficina tenía muchas ventanas que no tenían cortinas, y era de noche y las luces estaban prendidas. Le expliqué mi preocupación y me dijo que no había problema porque los vidrios eran polarizados. De todas maneras sentí que había más gente mirándome, pensé que de seguro tenía una cámara escondida ahí, y esto hizo que me excitara aun más. La silla en la que se encontraba Juan era bastante alta, asi que cuando me acerqué para meter su hermosa verga en mi boca no tuve que agacharme mucho. Ví que el gobernador estaba admirando mi culito blanco y escuché que dijo algo relacionado al hecho de que solamente tengo pelo en la cabeza y en la pijita, y muy poco en las piernas y en los brazos. Empezé con la mamada lamiéndole los huevos a Juan que eran del tamaño de ciruelas. Después de chupar cada huevo por unos instantes, le lamí todo el palo que se ponía cada vez más duro, hasta por fin meterme la punta de su pene en mi boca a la vez que le hacía circulitos con la lengua. Al principio a penas pude chuparme la punta de su pene porque como ya he mencionado era más grande de lo que es normal para un pene, aun hasta para un pene de ese tamaño, pero al excitarme cada vez más, me tragaba más y más de esa hermosa verga mientras saboreaba el líquido clarito que salía de la punta. Se que ese tipo de cosa es normal, pero a este le salía tanto que varias veces pensé que ya había termidado y que me había llenado la boca de semen. A pesar de eso en verdad me gustaba. Tenía la boca llena de una verga enorme con mucho sabor a lechita salada. No sé como hice, pero me tragué toda la verga de Juan. Me lo metí a la boca hasta que topó con mi garganta y luego fui presionando poco a poco hasta que de repente cedió y pasó toda. Relajé mi garganta y me aguanté las arcadas lo mejor que pude y me la sacaba poquito y luego me la volvía a meter toda. Sentí como resbalaba entrando y saliendo de mi garganta, y por fin había logrado lo que había tratado varias veces sin pensar que fuera posible. Aun con la boca toda estirada por el gruesor de su pene, pude sacar la lengua y lamerle los huevos de vez en cuando al tragarme su verga masiva.

El gobernador aprovechó la posición en la que me encontraba para masajearme las nalgas y meter sus dedos en mi ano. Escuché como decía detrás de mí lo lindo que es mi culo, decía “qué lindo agujerito, lo tiene bien limpio, ni siquiera apesta. No creo que puedas meter tu verga en este agujerito Juan, que lo tiene muy chico. Mira lo perra que es Juan, le encanta tu verga, se la come toda, creo que le llega hasta el estómago. Y le encanta Juan, lleva todo el rato con su verguita parada, en verdad le gusta, ¿te gusta, perra? ¿te gusta?”

Yo trataba de gemir que sí sin sacarme la verga de mi boca, y el gobernador empezó a darle cachetadas a mi culo pero con muchísima fuerza. Me preguntaba que si me gustaba chuparme esa verga tan enorme y como yo no me sacaba la verga de mi boca no me entendía cuando le decía que sí, y me pegaba cada vez más fuerte. Ya estaba por llorar del dolor que sentía cuando tuve que dejar de mamarle la verga tantito para decirle que “¡Ay! ¡sí carajo! Me encanta esta verga de verdadero macho!”

Juan aprovechó para ponerse un condón, y el gobernador dijo “vamos a ver si te sigue gustando cuando te coja por el culo con ese pene gigantesco. Juan se puso detrás de mí, y eché un salivazo a mi mano para lubricarme el ano para lo que estaba por suceder. Me cojió de una manera violenta. Al principio sentí un poco de dolor cuando me metió esa cabeza enorme, y sentí más dolor cada vez que me metía la verga entera. Aun así me encantó. Creo que me movía hasta más que él, levantando mi culito lo más que podía hasta sentir el borde de la cabeza de su pene salir de mi ano, y luego me lo enterraba de una sola embestida, cada vez más rápido hasta que ya no era posible aumentar la velocidad y su pene entraba y salía hasta unas dos veces por segundo. Mis nalgas se sentían como gelatina en un terremoto. Mis piernas temblaban y yo seguía gemiendo como una perra mientras apretaba mi anito lo más que podia. Los huevotes de Juan golpeaban contra mis huevitos a un ritmo que parecía imposible de mantener pero sin embargo no se detenía. De repente sentí que su verga se puso más tiesa, y sentí el calorcito de su leche aun a través del condón.

Después de eso le chupé la verga al gobernador mientras su guardaespalda miraba. No me gustó tanto porque lo tenía como del tamaño del mio que es de unos 14 centímetros, y tenía un gusto más amargo. De todas maneras lo hice porque él me lo estaba pidiendo. Sentí que estaba por acabar y al sacar su verga de mi boca me lleno la cara de leche. Me citó para la próxima semana y me dijo que iba a invitar a un amigo que tenía una verga que era más grande que la de Juan. Le dije que no me parecía posible pero que ahí iba estar para verificarlo.

Después les cuento lo que pasó la próxima semana…

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Fiesta para tres vergas

En uno de los liceos en los cuales trabajo hay un encargado de mantenimiento llamado Salvador, eso no tiene nada de extraordinario sino que un par de veces vino a mi casa para hacerme algunos trabajitos de albañilería los cuales fueron tan asombrosamente bien hechos por lo que terminó mostrándome su herramienta y como ésta estaba muy buena terminamos en la cama.

Un día me dijo que tenía un compañero de otro trabajo que andaba en los 21 años y como nunca había probado sexo con un hombre le gustaría iniciarlo conmigo en un trío con él, ya que el muchacho era muy tímido y con él solo no aceptaba hacer nada.

Los pocos encuentros íntimos que habíamos tenido con Salvador fueron bastante buenos por eso acepte hacer un trío con su amigo, aunque no tenía idea de lo que iba pasar ya que el muchacho según había dicho mi amigo era tímido pero quería hacer algo diferente porque las mujeres con las cuales había tenido sexo no lo habían dejado plenamente satisfecho y quería saber si haciendo algo distinto podría llegar a lo máximo del placer.

Salvador inventó una despedida de un compañero de trabajo como excusa para salir un sábado a la noche para que su mujer no sospechase nada de lo que él intentaba hacer.

Elegimos ese día porque teníamos libre en nuestros respectivo trabajos y a las nueve de la noche los tuve a los dos tocando el timbre de mi puerta.

Cuando les abrí la puerta Salvador me dio un beso en la mejilla de esos que hasta los policías de Montevideo últimamente acostumbran a darse en plena calle y en cualquier sitio donde se encuentra dos amigos o camaradas.

Luego me presentó a Richar, que así se llama el muchacho sin la d final, le tendí la mano para saludarlo pero a pesar de su timidez me dio un beso en el mismo lugar que aun tenía restos del húmedo ósculo que me había dado nuestro amigo.

Me extrañó que Salvador trajese un bolso pero inmediatamente después que los hice pasar me enteré del contenido de ese bolso.

Nos sentamos en el living donde pude ver que en el interior del bolso había un video porno y unas cuantas latas de cerveza, pero por lo que se notaba el Richar para darse valor se había bebido un par de ellas pues faltaban de la funda que contenía las cervezas.

Yo estaba un poco extraño, ya que con Salvador teníamos confianza pero con ese chico debutante no tenía ninguna y si él estaba cohibido por la situación yo aun siendo zorro viejo también me sentía incómodo, por eso me tomé una cerveza para ahuyentar los falsos pudores que rondaban por mi cabeza.

Todos bebimos sendos tragos del líquido dorado hasta que el silencio fue interrumpido por la voz de Salvador me dijo:
-Dónde tenés el video, así ponemos esta película y nos vamos pre-calentando mirándola.

Me levanté y nos encaminamos hacia mi dormitorio donde tengo ese aparatito, lo encendí y puse la película mientras el Richar seguía muy nervioso y con una carita de cordero degollado que lo hacía parecer un becerrito indefenso esperando al lobo que se lo iba a comer o al lobo que él iba a comer.

La película era hetero, de una mujer con dos tipos, pero en determinado momento uno de los tipos se la empieza a chupar al otro mientras la mujer miraba muy asombrada por lo que estaba sucediendo pero unos segundos más adelante cambió la cosa porque no le incomodaba para nada y se puso a hacer de todo con los dos.

Los tres sentados en mi cama mirábamos esas escenas, hasta que Salvador me pasó el brazo por los hombros y dándome un beso en el cuello me dijo:

-Que pensás hacer hoy?

Haciéndome rogar le contesté:

-No sé eso depende de ustedes si quieren seguir viendo la película o quieren acción…

El muy tímido y nervioso Richar contestó por los dos:

-Tengo la verga muy dura!! Puedo sacarla quiero que me hagan algo para aliviarme…

A ninguno de los tres nos interesaba ver una película, solamente queríamos sexo de la forma que fuese para saciar nuestros deseos reprimidos quien sabe por cuantos días y pasamos a la acción ante la propuesta de Salvador.

Yo estaba sentado en medio de los dos por eso pasé el brazo por la cintura de Salvador y con la otra mano comencé a sobarle el bulto que a esas alturas estaba muy crecido por la excitación producida por esos dos tipos chupándose como locos mientras la mujer los miraba.

-No vas a tener que hacer mucho esfuerzo para que se me pare si ya está casi lista para clavarla en tu culo!!

Cuando se desabrochó la bragueta se me iluminó la lamparita, le pedí que se detuviese, fui hasta el placard y volví con la cámara en mi mano, pero como él no quiso que le tomase una fotografía solamente acerté a tomar una de su mano metida entre sus ropas.

Con la otra mano me hizo un gesto de desaprobación por eso deje la cámara sobre la mesita de noche y me dediqué a mirar como extraía su verga de entre sus ropas que después que miren la foto que pude tomarle diré como estaba.

A desabrocharse su bragueta su verga bastante bobona pero con un tamaño agradable saltó hacia fuera, para una buena chupada estaba en el tamaño exacto por eso me agaché para darle unos besitos ante de introducirla en mi boca pero al hacer esto mis nalgas se despegaron de la cama quedando mi cuerpo medio inclinado por eso pude sentir una mano que muy tímidamente me acariciaba esa parte que aun cubría la tela de mis pantalones.

La timidez se le había pasado o fue instintivamente que quiso probar lo que tal vez comería?

Con la verga de Salvador en mi boca y sin ver lo que sucedía detrás de mí al tanteo busqué el bulto de Richar para conocer su tamaño y efectivamente el guacho la tenía muy parada, no sé si por el efecto de la película o porque había venido a eso a hacer que se la bajasen por eso por un momento abandoné la pija de Salvador para decirle:

-Esto que ocultás allí dentro es todo para mi?

No me contestó nada simplemente se puso de costado arrimándome el bulto contra mis nalgas para luego comenzar a fregármelo allí muy despacio como con miedo de que lo retase.

Auque era excitante no era la situación ideal, los tres aun estábamos vestidos, solamente la verga de Salvador dura como un palo chorreando saliva y pecum era lo único que permanecía a la vista y al alcance de mis manos y boca, por eso les propuse que nos quedásemos en bolas porque hacer el amor o simplemente para hacer un intercambio sexual había que estar desnudos.

Salvador y Richar se pusieron de pie mientras yo contemplaba como se iba desnudando el primero de ellos me dediqué a refregar mi cara por el bulto prominente que se le marcaba al segundo en su bragueta, con una mano le fui desprendiendo la camisa donde debajo de ella me encontré con un pecho muy liso casi sin vellos con unos pezoncitos tremendamente duro tal vez debido a la excitación o a los nervios que tenía el chico.

Richar terminó de sacarse la camisa mientras mis manos trataban de desprenderle el pantalón, el cual ocultaba una muy buena erección que se notaba bajo el slip blanco que tenía como ropa interior, manchas de precum había sobre esa nívea tela de algodón cosa que me hizo interrumpir lo que estaba haciendo para quitarme mi pantalón pero sin apartar mi mano del bulto que estaba acariciando.

Quedamos en igualdad de condiciones los dos cubiertos solamente por minúsculos slip, cuando terminó de quitarse el pantalón aproveché para tirarlo sobre la cama y me puse a acariciarle el pecho refregando mi bulto sobre el suyo sin importarme lo que hacía Salvador que estaba detrás de mí aun con el slip puesto refregándome su pija sobre mis nalgas como antes lo había hecho Richar.

Gocé bastante de esos momentos en los cuales me sentí el fiambre del sándwich, ya que ellos dos vendrían a ser los panes que me estaban envolviendo y a la vez podía sentir como apretaban sus vergas una contra mi orto y la otra sobre mi propia verga.

Así como estábamos tenía al Richar a milímetros de mi rostro por eso no pude aguantar más y acerqué mis labios para besarlo en la boca para poder saborear su saliva que me imaginaba que sería tan dulce e inocente como él, pero no tuve suerte ya que cuando mis labios apenas rozaron los suyos giró la cabeza dejándome con las ganas de probar el interior de su boca.

Mi excitación había aumentado bastante por eso al no poder besar su boca, mis labios quería besar algo… siguieron el largo recorrido bajando por su garganta, cuello y pecho para llegar al cabo de unos segundos a encontrarse con los vellos que había debajo de su ombligo los cuales se perdían en el interior de su slip.

A Salvador lo dejé seguir excitándose con la refregada de verga en mis nalgas mientras yo me dedicaba al “juguete” nuevo que era el Richar, le quité el slip con los dientes porque ya era hora de conocer su verga, que aparentaba ser muy linda y como era joven tendría muchísima leche para darme placer por unas cuantas horas..

Al fin la tuve ante mis ojos!!!!

No era lo que me había imaginado porque el bulto insinuaba que ocultaba algo mucho más grande pero esos 18 cm de carne joven, tiesa y palpitante igualmente son un manjar para ”viejos” catadores.

Aunque su tamaño me decepcionó, sus bolas me encantaron porque eran grandes y deliciosas ya que al lamerlas pude saborear ese gusto a carne joven y pude sentir que palpitaba algo dentro de ellas dándome a entender que había mucha leche allí escondida como para aparecer en cualquier momento produciéndole unas cuantas eyaculaciones.

Detuve todo para contemplar esa verga que estaba probando por primera vez y le propuse a Richar que me dejase tomarle fotografías de ella, con pocas ganas accedió pero solamente de esa parte que no sacara mas nada porque no quería que nadie supiese lo que él hacía.

-Quédate tranquilo! Tenés una verga muy linda por eso quiero guardarme de recuerdo fotos de ella para poder mirarlas y excitarme cuando no te tenga cerca.

Tenía la esperanza de que la foto me hubiese quedado bien y ya que estaba con la cámara en mano le dije que se diese vuelta porque quería otra foto de su pija y de su culo, pero lo menos que me esperaba fue que Salvador se lo comenzó a mamar y a meterle dedos diciendo:

-Esperá que te lo abro así los sacás en toda su plenitud!!!

Le costó bastante trabajo porque el Richar tenía un culito muy apretadito porque no lo había usado nunca para ninguna otra cosa que no fuese para cagar y supongo que si alguna vez lo entregó fue una sola vez dado las características de virginidad que presentaba antes dela mamada que le hizo Salvador

Después que obtuve mi ansiada fotografía Salvador dejó de mamárselo y me dijo:

-Ya que estás de joda, tómame una foto de mi culo pero este no lo vas a perforar así que confórmate con ver mi fotografía para imaginarte lo que quieras.

Lamentablemente la luz me falló y no pueden apreciarse sus bolas pero por lo menos algo de sus nalgas me quedaron de recuerdo para las noches solitarias en que no encuentro a nada que me dé placer.

Después que acabé la sección fotográfica me puse sobre la cama rodeando las piernas de Richar con las mías poniéndome nuevamente a saborear su verga que a esas alturas tuve que hacerle un gran trabajo de mamadas y succiones porque con la interrupción se le había bajado un poco, pero… una verga tan joven como esa enseguida vuelve a su poción de ataque, debido a esos pocos años a los pocos minuto estaba nuevamente dura como al principio.

Al estar inclinado hacia adelante tragándome todos esos centímetros de verga palpitante no advertí que mi culo había quedado levantado cosa que Salvador no dejó de notar, comenzó a pasar su verga por toda la raja entre mis nalgas mojándome ese santo sitio con su precum y con saliva que iba poniéndome con la mano.

El Richar comenzó a moverse un poco hacia adelante tratando de meterme la pija en lo más profundo de mi garganta mientras yo revoleaba mi culo contra la verga de Salvador que me tenía agarrado de las nalgas cada vez más fuertemente y golpeándome el agujero con el glande empapado de saliva.

Fue mucha excitación para el Richar porque cuando saqué su verga de mi boca para apretar mi espalda contar el pecho de Salvador, la verga de éste comenzó a expulsar unos larguísimos chorros de leche que me hicieron acordar a un géiser que vi en las películas del Parque Yellowstone.

No llegué a apretar mi espalda contra el pecho de Salvador porque me quedé estupefacto contemplado el panorama de ese géiser en toda su potencial expulsión, de leche banca muy blanca y caliente que al bajar se estrelló contra sus vellos púbicos mojándolos muy fuertemente.

Con esa juventud el pendejo tenía acumulados espermatozoides de todos los tamaños y densidades, pero ninguno fertilizó un óvulo porque en esa habitación no había ninguno y además fue una eyaculación externa la que había tenido.

Salvador ocupó el lugar de Richar y me puse a mamársela de rodillas mientras me agarraba de las caderas para que su verga no se saliese de mi boca mientras tanto Richar que parecía que se había quedado desganado por la tremenda salida de sus fluidos se puso detrás de mí y con la verga aun bobona hizo lo mismo que me había estado haciendo su compañero pero sin metérmela nada más que frotaciones contra mi ano fue todo lo que hizo por la falta de rigidez que presentaba su arma después de haberlo hecho gozar tanto.

A esas alturas yo estaba tan excitado que quería urgentemente que me cogieran para poder disfrutar, pero la verga de Salvador es muy gruesa por lo que hubiese preferido que el Richi fuese el primero en dilatar mi esfínter así la próxima verga no tendría dificultades en a visitar mi interior ya que éste estaría amoldado por la pija del Richar.

Le pedí a Salvador que me dilatase bien el esfínter mientras yo se la volvía a chupar a su amigo y cuando este la tuviese en condiciones de hacer una penetración lo dejaríamos a él que fuese el primero en visitar mis profundidades.

Le indiqué que sacase un pote de crema lubricante de un cajón, mientras él lo hacía me dediqué a ponerle dura nuevamente la verga al Richi, luego a través de mi ojete pude sentir el frió húmedo de la crema que era introducida por los dedos de Salvador que los manipulaba retorciéndolos dentro dándome un placer muy alto con cada metida de sus dedos en mi recto.

El glande del Richi estaba cubierto por restos de la lechita que se estaba derritiendo, lamí todo alrededor de su hermoso balano, estaba disfrutado muchísimo con los dedos en mi orto mientras sentía como la verga casi mustia se estaba levantando, agrandando y endureciendo dentro de mi boca.
Se las chupé un poco a cada uno hasta que noté que la verga del Richar no daba para más porque estaba tan dura como antes de la eyaculación, Salvador al verla le dio un condón luego me acomodé con la espalda sobre la cama y apoyando los pies en sus hombros para que me la metiese de esa forma porque quería verle la cara de placer cuando acabase dentro de mí para disfrutar de sus gestos de descubrimiento del placer penetrando a un hombre.

Muy torpemente quizá por los nervios apoyó su glande debajo de mis huevos haciéndome doler por el impacto, levanté un poco más las piernas y con mi mano fui guiando ese ariete hasta mi entrada posterior la cual estaba tan dilatada por el lubricante que su verga con dos o tres empujones entró toda alojándose muy cómodamente dentro de mi canal.

Sus pendejos parecían de alambre, me raspaban las nalgas cada vez que estos las tocaban con sus metidas y sacadas a toda velocidad, el chico parecía descontrolado se esforzaba por meterla y sacarla cada vez más rápido hasta que se le contrajo la cara como señal de que estaba a punto de producirse otra explosión de espermatozoides, los cuales efectivamente golpearon contra el condón haciéndome perder el control de mi mano ensuciándole todo el pecho con mi leche que salió violentamente sin dejarme retardarla para estar disfrutando un rato más largo.

Salvador miraba expectante todo lo que acontecía y supongo que se habrá asustado de los gemidos tan fuertes y de como apreté a ese chico contra mi interior cuando se le estaba produciendo la eyaculación porque se pajeó todo el tiempo que duró la penetración pero en el momento en que se me calmó la agitación me acercó su verga a la boca y comencé a chuparla aun con la pija del Richar dentro de mi.

El “pobre” no aguantó más sacó la verga de mi interior para quitarse el condón, al hacerlo descuidadamente regó sin querer su leche por mi verga y mis bolas quedando todas mis parte pudendas gomosas y blanqueadas por la leche mía sumada a la del Richar que fue tanta como la primera vez.

El Richi se desplomó sobre la cama agotado por tan extenuante labor y me dejó el campo libre para que siguiese chupando la verga de Salvador que tiene la experiencia que no tiene su amigo, claro además de experiencia tiene una docena de años más con los cuales la adquirió.

Mientras Richar nos miraba con la mirada extraviada aproveché para chuparle las bolas y el culo además de la verga con lo que Salvador se excitó cada vez más demostrándomelo con sus gemidos cada vez más fuertes, hasta que me puso en cuatro patas y con un condón me la fue metiendo lentamente haciéndome gozar lo que no había logrado el otro chico por su inexperiencia o por su apuro en eyacular.

Arrodillado detrás de mí me la metía cada vez más profundamente a la vez que me pajeaba con sus dos manos una sobre mi verga y la otra apretando y estirando mis bolas cosa que me hizo estremecer de dolor y de placer.

El moribundo del Richi al oír mis gemidos y los golpes que daba el cuerpo de Salvador contra el mío se puso a mirarnos e inconscientemente se llevó la mano a su verga la cual tenía un tremendo brillo dado por la leche derretida, comenzó a pajearla para ofrecerme a los pocos segundo su pija otra vez en posición de ataque.

Me la acercó y prontamente fue engullida por mi boca ansiosa pero duró poco porque Salvador me dio un tremendo empujón el cual me hizo doler obligándome a expulsar esa verga enriquecida en sabor por sus anteriores derrames seminales

Creí que todo iba a terminar porque Salvador bufada, resoplaba y empujaba cada vez más velozmente pero como zorro viejo retardaba la arremetida final para gozar lo máximo que sus fuerzas se lo permitiesen.

No estaba nada mal esa verga que mí amigo había traído para compartirme, pero el Richi realmente estaba muy agotado y muy nervioso por lo que derramó una tercera lechada no tan generosa como las anteriores inundándome la boca por lo que fue necesario dejarla escurrir por las comisuras de mis labios para que no ingresara a mi estómago.

Salvador sin darse cuenta de que su amigo ya había terminado seguía dándome fuertemente por el culo y demoraba en acabar provocándome bastante ardor por el roce tan prolongado del látex de condón contra mis paredes intestinales.

La posición en que estábamos era bastante cómoda pero la pija del Richi esta vez se bajó rápidamente y ni con las lamidas y succiones que le hice volvió a recuperar su rigidez ni su consistencia por lo que tuve que abandonarla ante las quejas de su dueño por las molestias que le estaba provocando en esa parte tan sensible de su anatomía.

En eso sentí un alivio la pija de Salvador había abandonado mi orto dejándome un vacío enorme provocándome la sensación de que una ráfaga de aire frió había entrado por mi abierto y recaliente esfínter, luego de tirar el condón acercó su verga a mis labios que aún tenían algo de la leche del Richi y con dos o tres movimientos de su mano vertió sobre ellos su terrible e incontrolada descarga que fue tan fuerte que acabó mojando la cara de su amigo que estaba a escasos centímetros de nuestros cuerpos.

Mi excitación no daba para más quería acabar desesperadamente pero tenía las manos ocupadas tocando a mis dos compañeros de lecho por eso Salvador que vio en el estado que yo estaba me volteó poniéndome su verga aun chorreante dentro de mi boca y colocándose en posición de 69 me empezó a pajear alocadamente haciéndome resoplar y gemir sobre el capullo de su verga que ocupaba el interior mi boca.

A pesar de la chupada que le hice ésta rápidamente fue perdiendo su rigidez a la vez que la mano experta de Salvador en pocos segundos extraía toda la leche que mis vesículas seminales habían guardado para ese acontecimiento.

Descansamos un rato los tres tirados sobre la cama, con algunas caricias, lamidas de mi parte y escarceos de los dedos del chico hurgando en mi culo para verificar como había quedado con tremenda cogida.

Nos bañamos cerca de la medianoche hora en la que inmediatamente se fueron porque la mujer de Salvador podría sospechar algo y la familia del chico, total la fiesta se había terminado dejándonos agotados y a mí con el esfínter totalmente dilatado por unos cuantos días.

El Richi está muy apetecible pero un poco “bobito”, no sé si por su edad, su nerviosismo o porque aún nos se decide para que rumbo tomar, sino hubiese sido por Salvador creo que no hubiese llegado al placer total que produjo en mí organismo la cantidad de cosas que hizo para hacerme lograr ese gozo.

A lo mejor el chico se despabila y en otra oportunidad… si la hay, sea más cariñoso, porque me dio la sensación de que lo único que quería era usarme como objeto para sacarse las ganas… que yo le sacase la leche y nada más, porque no me dio ni un abrazo ni ninguna muestra de afecto o de aprobación como que gozaba con lo que estaba pasando.

En cambio Salvador más experto en estos menesteres de vez en cuando me daba palmaditas en las nalgas o en los hombros o algún beso cuando se le hacía más intenso el placer que estaba recibiendo.

La conclusión que saqué de todo esto fue que al fin y al cabo esta fue una FIESTA PARA TRES VERGAS porque la mía a pesar de que no pude meterla en ningún lado también recibió su cuota de placer.

OMAR

Espero comentarios como siempre en omarkiwi@yahoo.com

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Un chico lindo, demasiado lindo (1)

Ese verano el chico había cumplido dieciocho años. Desde un tiempo atrás, don Benito, el viejo que vivía en el fondo, había empezado a fijarse en él de una manera perversa. No le quitaba los ojos de encima y cada vez que se cruzaban, si el jovencito giraba un poco la cabeza, lo sorprendía siempre mirándole la cola.
Era un chico de cabello castaño, espeso y enrulado; grandes ojos oscuros, facciones delicadas y un cuerpo delgadito y esbelto de largas y suaves curvas casi femeninas: cintura alta y estrecha que realzaba la curva leve y armoniosa de las caderas; cola empinada, de nalguitas redondas, carnosas y firmes; piernas de rodillas finas y muslos largos, bien torneados, más mórbidos que musculosos y cubiertos por una suave pelusita apenas perceptible sobre la piel clara y tersa. Su “admirador” andaba por los 75 años. Era nacido en Galicia y estaba jubilado como albañil. Su mujer, doña Pilar, había fallecido poco tiempo antes. Don Benito era de baja estatura, calvo y con un rostro de facciones ratoniles: larga nariz y barbilla escasa.
Pero ese viejo no era el único al que el chico llamaba la atención. También la dueña de casa, una solterona de sesenta y seis años a la que todos llamaban, ridículamente, señorita Rosa, había empezado a mirarlo de forma rara e inquietante.
El chico entendía al viejo: estaba caliente y quería cogerlo, pero ¿y la vieja? ¿qué podía querer de él?
El chico siempre le había tenido un poco de miedo. Le veía cara de bruja, con su pelo canoso peinado con rodete y su cara redonda, sus orejas grandes y salientes y su nariz ganchuda. Su temor de ella aumentó, claro, desde el momento en que comenzó a comérselo con los ojos y a llamarlo “bomboncito”, “precioso”, “cosita rica” y otras “lindezas” por el estilo.
¿Y qué podían querer de él Ermelinda y Pola? Eran dos viejas que vivían en la cuadra y que casi todas las noches se juntaban a charlar en la puerta de la casa de Ermelinda.
El chico las veía allí cuando por la noche volvía de dar una vuelta por la avenida del barrio. Al pasar junto a ellas se daba cuenta de que interrumpían la conversación y lo miraban. Sentía esos ojos envolviéndolo en una especie de viscosidad que lo perturbaba.
Cierta noche en que el chico volvía de su acostumbrado paseo las dos le cerraron el paso entre risitas.
No atinó a otra cosa que balbucear un buenas noches y trató de esquivarlas, pero ellas se lo impidieron con rudeza. Lo pusieron contra la pared y Ermelinda dijo mientras entre ambas lo sujetaban de los brazos:
-Mirá, Pola, mirá lo que es este culito. –y le apoyó una mano en las nalgas para comenzar a estrujarlas entre sus dedos.
-¡Tocalo, Pola! ¡Qué carnes duras tiene! –Pola lo tocó y estuvieron manoseándolo durante un rato. El chico sentía las respiraciones agitadas en su nuca y oía sus frases obscenas y humillantes:
-Sos una nena de tan lindo…
-¡No tener una buena pija para metértela en este culo!
El chico no podía más de la angustia y el miedo y suplicaba que lo dejaran ir.
De pronto Ermelinda le dio un chirlo cuya fuerza aminoró el jean y dijo:
-Para eso está hecho este culito, ricura, para ser nalgueado. –y repitió el golpe. Pola la imitó y después del tercer chirlo le estrujó la nalga derecha entre sus dedos, que el pobrecito notó duros como garfios.
-Nalgueado y cogido, jejeje. –agregó Ermelinda y sus palabras llevaron la angustia del chico a límites extremos, al punto que movido por ese sentimiento logró zafarse de las viejas y correr hacia su casa, cuya puerta de calle abrió con mano temblorosa. Sus padres ya estaban durmiendo, “gracias a Dios”, se dijo, porque no hubiera sabido cómo explicarles sus lágrimas y su estado de nervios. Una vez en la cama siguió sollozando un largo rato en medio de fantasías terribles hasta que por fin, después de un largo tiempo, pudo dormirse no sin antes comprender que la señorita Rosa debía verlo de la misma manera morbosa y pervertida que Ermelinda y Pola.

…………….

Al día siguiente creyó que iba a volverse loco cuando sus padres le dieron la noticia de que en febrero, dentro de muy pocos días, se irían de vacaciones a Córdoba durante todo el mes. Trató de disimular lo mejor posible su terror al saber que iba a quedarse solo e indefenso en manos de don Benito y las viejas, ya que no podía hacer ese viaje porque estaba preparándose para el examen de ingreso a la universidad. Su extrema timidez le venía impidiendo contarles lo que estaba viviendo y tampoco se lo permitió ante el riesgo cierto de ser abusado impunemente por ese grupo de degenerados.
Sus padres trabajaban, ella en una boutique y el papá en una compañía de seguros y sus horarios eran prácticamente iguales: se iban a las 11 y volvían alrededor de las ocho de la noche. Ese día oyó que el papá, antes de irse a trabajar, le contaba del viaje a la señorita Rosa y sintió como que por un segundo el corazón se le paralizaba al tiempo que el miedo se hacía una pelota en su estómago.
No habían pasado ni diez minutos de la ida del matrimonio a sus trabajos cuando al ir al baño vio a la señorita Rosa y a don Benito conversando en el fondo. Al verlo interrumpieron la charla, lo miraron sonriendo malévolamente y entonces tuvo la certeza de que sus temores no eran infundados: iban a aprovechar la ausencia de sus padres para abusar de él.
Cuando salió del baño la vieja lo interceptó en el pasillo y con más cara de bruja que nunca le dijo:
-Así que te dejan solito, ¿eh, precioso?
Mirando al piso y con la garganta oprimida por la angustia, contestó balbuceando:
-Sí… es que… es que yo no puedo… no puedo viajar porque me estoy preparando para…
-¿Y no tenés miedo de quedarte solito? –interrumpió la vieja.
-No, señorita Rosa… ¿De qué voy a… a tener miedo? –dijo con un hilo de voz mientras sentía que sus piernas habían empezado a temblar.
-No sé, sos tan lindo que alguien podría querer hacerte algo. –dijo la solterona con cinismo.
Ante semejante frase tragó saliva y no pudo articular ni una palabra. Ella se apartó y el chico salió caminando muy ligero hacia el comedor mientras escuchaba las carcajadas de la vieja a sus espaldas.

…………..

Todas las noches, antes de dormirse, se prometía que al día siguiente le contaría todo a sus padres, pero siempre la timidez terminaba ganándole y creía morir de vergüenza de sólo imaginar semejante confesión. Mientras tanto, don Benito lo acosaba cada vez más y a veces, cuando pasaba al lado de él le decía con su cerrado acento gallego:
-Ya te voy a agarrar, niño…
Lo mismo la señorita Rosa, que cierta tarde volvió a interceptarlo en el pasillo y mientras lo mantenía apretado contra ella de frente, rodeándolo con sus brazos, le puso una mano en las nalgas y mientras las sobaba le dijo mordiendo las palabras:
-Qué de chirlos te voy a dar en esta colita de nena que tenés.
Desesperado intentó librarse pero ella lo retuvo más fuerte aún:
-Entre Ermelinda, Pola y yo te vamos a dejar el culito rojo y ardiendo, precioso… Y Benito te lo va a romper, jejeje… -le adelantó.
El terror del chico era indescriptible ahora que sabía lo que le esperaba en cuanto sus padres se fueran.
Por fin llegó el día de la partida. La mamá lo llenó de indicaciones y le dejó un poco de plata en el cajón superior del ropero para sus escasos gastos. Con el carnicero había arreglado que le fiara la carne y la verdura durante ese mes y en el almacén de don Carlos podía comprar también al fiado. El chico la había escuchado tratando de concentrar su atención en lo que le decía, pero sin poder evitar la idea aterrorizante de que minutos después quedaría en la casa solo e indefenso.
Habían pasado muy pocos minutos desde la ida del matrimonio cuando le cayeron encima. El chico estaba en el comedor tratando de distraerse viendo televisión cuando entraron la señorita Rosa y don Benito. Giró al oír la puerta y trató de escapar por el dormitorio, pero quedó paralizado al ver que allí estaban Ermelinda y Pola, sonriendo diabólicamente, como los otros dos.
-Caíste, mocoso… -dijo a sus espaldas la señorita Rosa con una risita que le heló la sangre y más cuando don Benito agregó:
-Por fin serás mío, niño… Voy a follarte hasta por las orejas.
Los tenía detrás de él y un segundo después la señorita ya lo sujetaba con los brazos en la espalda. Sentía su respiración agitaba en la nuca mientras el viejo, Ermelinda y Pola se le acercaban lentamente, con expresiones que hablaban a las claras del goce perverso que estaban experimentando.
-Por favor… No me hagan nada… soy… soy un chico, por favor… -suplicó con la voz ahogada por la angustia y el miedo.
-Un chico muy lindo sos. –dijo Ermelinda pegando su cara a la del jovencito. –El chico más lindo que he visto en toda mi vida, un manjar muy apetecible.
Don Benito la desplazó con un brazo y plantándose ante el chico le tomó firmemente la barbilla entre el pulgar y el índice de su mano derecha.
-Dame ese morro tan lindo que tienes, niño. –le dijo mordiendo cada palabra. El chico entendió que se refería a su boca y que quería un beso y entonces movió la cabeza con violencia y se liberó de sus dedos. Esto enojó al viejo y le pegó una fuerte bofetada que le llenó los ojos de lágrimas.
-Hay que enseñarle cómo debe comportarse, viejo, y nosotras lo haremos. Te lo vamos a dejar mansito como un perrito faldero. –dijo la señorita y Ermelinda y Pola asintieron entusiamadas.
-Ya lo creo que sí. Cuando le hagamos sentir el cinto en ese culito hermoso que tiene entenderá que le conviene portarse bien. –dijo Pola.
El chico se largó a llorar y no paró de hacerlo mientras lo arrastraban hacia el fondo de la casa, a la habitación de don Benito.
-No me hagan nada… ¡Por favor, no me hagan nada!… –rogaba el pobrecito con la voz quebrada por los sollozos mientras las viejas lo desnudaban y don Benito se iba sacando la ropa.
Ya en cueros, don Benito se le echó encima con la verga semidura, pero la señorita Rosa lo detuvo extendiendo un brazo:
-No, viejo, primero tenemos que zurrarlo para enseñarle a ser obediente. –dijo mientras el chico miraba como hipnotizado el pene del viejo, porque nunca hasta ese momento había visto el pene de un adulto y ése le causaba una gran impresión.
La señorita se sentó en el borde de la cama y Ermelinda y Pola echaron al chico boca abajo sobre las rodillas de la dueña de casa.
-Te voy a dar una buena lección de obediencia, mocoso. -dijo la señorita antes de dejar caer el primer chirlo sobre la cola del atribulado muchachito. Inmediatamente el chico advirtió lo pesada que era esa mano. Chilló y en mitad del grito le cayó el segundo chirlo. Ermelinda y Pola lo tenían sujeto por las muñecas, de modo que la pobre colita estaba indefensa a merced de la otra vieja. Pronto, a medida que el dolor aumentaba, perdió el chico la cuenta de las nalgadas que iba recibiendo. La señorita comenzó a acelerar el ritmo de los golpes y eso hacía que los gritos de la víctima se confundieran en uno solo que no conmovía a las viejas, sino que las excitaba más, a juzgar por lo agitado de sus respiraciones que incluso a veces se transformaba en jadeos y algún gemido. Mientras tanto el chico sentía que la respiración se le hacía difícil. Abría mucho la boca y tragaba aire desesperadamente, pero le parecía que ese aire llegaba apenas a sus pulmones. Era muy fuerte lo que estaba viviendo. Por fin, cuando era ya muy intenso el doloroso ardor de sus nalgas, la señorita Rosa dio por finalizada la paliza y le ordenó que se arrodillara. El chico lo hizo y quedó ante las tres viejas con don Benito a la derecha. Lo miró y al ver que su pija ya estaba completamente dura y parada tuvo el pobrecito tal estremecimiento que estuvo a punto de perder el equilibrio y caer al piso.
-Mira, niño. –le dijo el vejete con una sonrisa perversa y envolviéndolo en una mirada que ardía de lascivia. –Mira el trozo que te vas a comer.
El chico creyó que se le echaría encima en ese mismo momento, pero la señorita dijo:
-Sí, claro que se va a comer tu pedazo, pero primero que sepa bien lo que le espera y lo que queremos de él.
Y entonces le dijo:
-Oíme bien, mocoso. A partir de ahora vas a hacer todo lo que te ordenemos. Todo lo que te ordene yo, Ermelinda, Pola y Benito. Ya sabés lo que el viejo quiere, jejeje, cogerte bien cogido, y lo que queremos nosotras es darte como te di yo recién, pero no sólo con la mano sino también con un buen cinto y otras cositas. A las tres nos excita eso, así que preparate a andar siempre con el culito rojo y ardiendo, pero igual te va a convenir portarte bien y obedecernos, porque si te retobás vas a saber lo crueles que podemos ser. ¿Entendido hasta acá, mocoso?
-Sí… sí, señorita Rosa… -contestó el pobrecito con un hilo de voz.
-Muy bien, sigo. Vas a ser la nenita de Benito y nuestra sirvientita. Te vas a ocupar de barrer, de limpiar los dos baños, de baldear la galería y el patio de atrás, de barrer mi dormitorio y el de Benito, de limpiar mi cocina y la de Benito, de servirnos la comida, en fin, de todo lo que hace una sirvienta.
El chico la oía sin poder dominar el temblor que lo agitaba mientras la piel se le erizaba. Tragó saliva y dijo:
-Sí, señorita Rosa…
-Bueno, Benito, ahora sí es todo tuyo. –dijo ella y el viejo se trepó a la cama y desde allí dijo:
-Vamos, niño, aquí, échate aquí de costado, mirándome. –El chico recordó la paliza que la señorita le había dado y obedeció. En cuanto estuvo en la posición indicada, don Benito lo atrajo hacia él rodeándole la cintura con su brazo derecho y empezó a sobarle las nalgas, las caderas, los muslos. Sus dedos oprimían, pellizcaban, se deslizaban por esas zonas que parecían obsesionarlo. Al mismo tiempo, lo besaba en el cuello, en los hombros, en las mejillas y cuando su boca le buscaba los labios el chico movía la cabeza esquivándolo. De pronto sentió que le sujetaban los brazos y un dedo se introducía en su culo después de que desde atrás controlaran los corcovos con que intentaba evitar la penetración. Tenía un dedo bien metido y todos reían, incluido don Benito. Pronto supo que era la señorita quien lo estaba penetrando, porque dijo entre risas nerviosas:
-¡Te lo estoy explorando, viejo sátiro! ¡Qué cerradito lo tiene! ¡Jajajajajajajajaja!
-Ya se lo voy a abrir. –contestó el viejo con una risita siniestra.
-Noooooo, por favor no me lo haga, don Benito, nooooooooooooo… -suplicó el pobrecito al darse cuenta de que la violación era inminente.
Las viejas lo pusieron en cuatro patas y así quedó, sujeto por ellas con el viejo arrodillado detrás de él.
-¿Tenés la vaselina? –preguntó la señorita Rosa.
-Sí, en la mesita de luz. –contestó don Benito, que se había arrodillado detrás del chico. La vieja abrió el pote de vaselina y untó con ella el orificio del ano del chico y la verga del viejo. Inmediatamente después el chico sintió, aterrorizado, la punta de la pija presionando para entrar. Corcoveó para impedirlo y la señorita Rosa le dijo enojada: -Como sigas moviéndote, después de que el viejo te coja te voy a despellejar las nalgas a cintarazos, mocoso.
Ante semejante amenaza optó por resignarse, dándose cuenta de que nada lo libraría de ser violado. La punta seguía presionando hasta que después de algunos intentos el chico sintió que entraba, provocándome un intenso dolor. Don Benito exhaló un largo y ronco suspiro de satisfacción y se la metió toda mientras las viejas lo sujetaban con más fuerza para neutralizar sus desesperados corcovos. Esa cosa dura avanzaba y retrocedía dentro de él haciéndolo sufrir mucho, como si lo estuviera desgarrando por dentro. Se puso a llorar y no paró hasta que, después de acelerar por un momento el ritmo de la penetración, el viejo lanzó un bufido animal y se derrumbó sobre su espalda mientras el chico sentía como un chorro caliente en el interior de su cola. El vejete permaneció unos segundos echado sobre su víctima, quemándole la nuca con su aliento, y cayó después de costado sobre la cama, donde quedó jadeando fuertemente.
El chico no podía dejar de llorar de vergüenza, de rabia y por ese intenso dolor en su pobre cola. Escuchó a Ermelinda decir: -Miren, miren, che, le rompió el culito.
Las tres rieron y el pobre chico sintió algo líquido que resbalaba lentamente por su muslo derecho. La señorita dijo: -Sí, está largando un hilito de sangre. A ver. –Y se inclinó sobre esa maltratada cola. El chico estaba acostado boca abajo y en esa posición sentió que la vieja le entreabría las nalgas:
-Sí, tiene una herida chiquita. Voy a limpiársela. –anunció para después salir de la habitación. Volvió enseguida y limpió el pequeño desgarro con agua oxigenada, restañó el hilito sanguíneo y siguió limpiando hasta que la sangre dejó de salir mientras el chico gemía por el ardor que le provocaba el agua oxigenada.
-No te lo vas a poder coger por tres o cuatro días, viejo. –dijo Ermelinda.
-No importa, le usaré esa linda boquita que tiene. –contestó don Benito con voz somnolienta, y el chico se estremeció al imaginar esa situación.
-Bueno, vamos. Dejémoslo dormir a Benito. –dijo la dueña de casa y entre las tres se llevaron al chico.
-¿Dónde lo vamos a tener? –quiso saber Pola.
La señora Rosa pensó durante unos segundos y finalmente dijo:
-Ahí, en el baño de la familia. –dijo. –Lo encerramos ahí con llave y lo sacamos cuando tenga que hacer de sirvientita y cuando el viejo se lo quiera coger.
-¿Qué duerma en el baño también? –preguntó Ermelinda.
-Claro, va a dormir y a comer ahí. –contestó Rosa.
.Ay, pobrecito el bebé. –fingió compadecerse Pola mientras entre las tres lo metían en el bañó.
-Hasta luego, bomboncito. Esta noche te traigo la cena. –se despidió Rosa para después cerrar la puerta con llave.
Acompañó a Ermelinda y a Pola hasta la puerta de calle y mientras iban por el pasillo dijo:
-Bueno, a divertirse en grande todo un mes, jejeje…
-Hay que darle con cinto, Rosa, dejarle bien rojo ese culito tan lindo que tiene. –dijo Pola.
Ermelinda estuvo de acuerdo y entonces la dueña de casa dijo:
-Tengo un buen cinto para eso, ¿y ustedes?
-Yo tengo uno muy apropiado, ancho y grueso. –dijo Pola.
-Yo también tengo uno muy bueno. –agregó Ermelinda.
-Bueno, mañana traigan esos cintos y le damos una buena zurra. –propuso Rosa.
-Che, yo muero por verlo chupándole la pija al viejo. –se entusiasmó Pola.
-Síiiii, con esa boquita tan linda que tiene… esos labios carnositos… ¡Mmmmmhhhhhhhhhhhhh! –se excitó Ermelinda.
-Bueno, che, basta, mañana la seguimos. –cortó la señorita Rosa.
Dos horas después le llevó al chico un sándwich de jamón y quedo y un vaso de agua. Lo encontró sentado en el suelo, con la espalda apoyada en el inodoro y una expresión de angustia en la bella carita.
-Tomá, comé. –le dijo mientras dejaba el vaso en el piso.
-No tengo hambre. –murmuró el chico sin mirarla. La vieja sintió entonces, muy claramente, el deseo de dominarlo, de lograr que el mocoso hiciera lo que ella quisiese. Entonces dejó el sándwich sobre la tapa del inodoro, se inclinó un poco hacia delante, tomó al pobrecito por el pelo y tras enderezarle la cabeza le cruzó el rostro de una bofetada.
-¡Acá mando yo, mocoso! ¡¿Vas a comer o querés que te siga dando?! –dijo sin soltarle el pelo.
-Por favor, señorita… por… –rogó el chico con los ojos llenos de lágrimas, pero la vieja interrumpió la súplica con otra cachetada, y le siguió dando mientras el pobrecito profería gritos de dolor y ruegos inútiles al tiempo que ambas mejillas se le iban poniendo cada vez más encarnadas.
-Voy a comer, señorita Rosa, voy a comer, no me pegue más… por favor… dijo por fin el chico deshecho en llanto.
-Muy bien, precioso, muy bien, así me gusta, que me obedezcas, que te portes bien. Ahora calmate, dejá de llorar y comé.
Pasaron algunos segundos durante los cuales la solterona disfrutó en silencio de ese goce sádico que había sentido golpeando al chico e imponiéndole su voluntad. Ella, las otras dos viejas y Benito había pasado meses fantaseando con esa situación, confabulándose y planeando apoderarse del chico apenas tuvieran la oportunidad y ahora que tenían a la codiciada presa en su poder y podía darse el gusto de ejercer toda su perversión, comprobó que el placer era aún mayor que el imaginado. El chico pudo por fin, con un gran esfuerzo para tragar cada bocado hasta dar cuenta del sándwich.
-Tomá el agua, toda. –le ordenó la vieja. El chico obedeció y después dijo:
-Señorita, por favor se lo pido, ¿puedo traer el colchón de mi cama acá?… No voy a poder dormirme en el piso… Por favor…
La solterona pensó el asunto. Negarle lo que pedía era una forma de mostrarle su poder sobre él, pero también lo era permitiéndole que trajera el colchón al baño, porque de ella, exclusivamente de ella dependía que el chico pudiera dormir o no.
-Está bien. –dijo. –Vamos a buscar ese colchón y lo traés para acá. Tenés que dormir bien para que puedas hacer tu trabajo de sirvientita. –y emitió una risotada malévola y burlona.
Salieron y la vieja hizo ir adelante al chico, para poder deleitarse morbosamente mirándole el culo y esas caderas de curvas leves y armoniosas realzadas por lo estrecho de la cintura, y esas piernas largas, deliciosamente torneadas.
“Tenemos que darle con el cinto también en los muslos. “ –se dijo. “¡Son increíbles las piernas que tiene este turrito!”.
De pronto se sintió compartiendo ese deseo que Ermelinda y Pola le habían expresado alguna vez, cuando empezaban a pensar en apoderarse del chico: “No tener una pija para metérsela en ese culito que tiene.”
Movió la cabeza como para alejar esa suerte de frustración y ya en el comedor, donde el chico tenía su sofá cama, esperó que quitara el colchón y lo cargara con alguna dificultad para finalmente depositarlo en el piso del baño, entre la bañera y el lavatorio.
Ésta era la clase de seres pervertidos en cuyas manos el chico había caído, pagando un altísimo precio por su ambigua y turbadora belleza. Sus padecimientos recién comenzaban.

(Continuará)

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Violado

Hola, lo que voy a contar me pasó de verdad y espero que si alguien está en la misma situación se cuide. Soy un hombre joven, tengo 19 años y recién empecé la universidad. Resulta que como a mediados de año conocí una muchacha y nos liamos, salimos como una semana y ahí quedó, pero como al mes me llama y me dice que esta embarazada y que es mío pero que no lo quiere y que necesita dinero para que se practique un aborto. Se me cayó el mundo y me puse mal, al final accedí a que le conseguiría dinero y que en un mes trataría de darle lo que necesitaba. No soy de una familia de dinero, vivo solo con mi madre y las cosas son un tanto apretadas. Busque algo que vender, pero no tenía nada de valor, llamé algunos amigos para ver si me podían prestar algo de plata, pero nada, y así pensé en todo lo que podría hacer para conseguir el dinero antes de un mes.
Andaba deprimido y todo parecía que estaba mal. Ya había pasado una semana y yo no conseguía un mango; estaba con la noche dentro. Al llegar el fin de semana tenía un partido de fútbol al que no podía fallar me había comprometido y pues con ganas o sin ellas tenía que ir. La cosa es que jugué mal y termine en el banquillo, como estaba con cara de pocos el entrenador me manda a las duchas y cuando estaba ahí me habla uno de los compañeros, que también enviaron a las duchas por pelear y que le sacaron la roja, y me pregunta que ondas y de por que llevaba la cara tan larga; tenía que desahogarme y se lo conté todo, me dijo que todo se iba arreglar y que no era el fin del mundo; lo típico. En fin, nos metimos a las regaderas y al final, ya listos, nos fuimos caminando. Íbamos en silencio, hasta que mi compañero se animó a hablar y me contó que hace un año el había estado en una situación muy similar y que en eso encontró una solución que le dio el dinero que necesitaba, lo mire esperanzado y le pedí que me contara… me hizo prometer que eso quedaba entre nosotros y me dijo que fuéramos al cuarto donde vivía. Mientras íbamos se me pasaron mil cosas por la cabeza y yo solo rogaba que no se tratara de drogas o cosas por el estilo. Cuando llegamos, me soltó el rollo, se trataba de una página en internet donde uno ponía anuncios de servicios sexuales, la cosa es que los anuncios eran para gays, me dijo que él lo había hecho y que consiguió el dinero que necesitaba en poco tiempo, yo lo mire con cara de “estas chalado man”, me explicó que él solo lo había hecho de activo y en que consistía eso, luego me dijo que no era tan jodido excitarse y que uno se la hacia chupar o la metía y en menos de una hora ya tenías unos billetes más en el bolsillo. Yo dude y como que la cosa no me iba, el compañero me dijo que ahí me estaba dando una solución y que si quería le entraba o no pero que yo chitón y que confiaba que no se lo contara a nadie. Le di las gracias, pero la verdad no me animaba. Nos quedamos en su cuarto y me invito unas cerveza y luego pasamos al ron, ya bien chispeados él me dice que con la herramienta que tenía podía hacer buen dinero yo le digo que no joda y así reímos de que me andaba mirando el paquete; seguimos tomando un poco más y me entra la melancolía y al final le digo que ya, que como hago. El me dice que sólo hay que entrar a la página esa, poner el anuncio de que servicio se ofrece, subir unas fotos y dejar un número de celular. El abrió su laptop, entró a la página y me mostró los tipos de anuncios, le dije que no tenía fotos de ese tipo y que me daba vergüenza ir a un café a subirlas en caso de que me las sacara. El se ofreció a sacarme las fotos y que las podíamos subir ahí mismo en su laptop, en lo borracho que estaba accedí y me saque la ropa y él me tomó las fotos con su celular, me dijo que la tenía que poner dura para sacar una y que pensará en algo que me excitara y me la frotara, al final se me paró sin mucha frotada y él me tomó otras fotos. Escogimos tres fotos, una de cuerpo entero, otra de costado y una de mi herramienta bien dura; en ninguna se me veía la cara. El llenó los datos y el tipo de servicio y antes de mandar la página me preguntó si estaba seguro y le dije que si.
Salí de su casa como a la ocho, seguía algo mareado y en eso suena mi celular y es alguien que ha visto el anuncio, me puse nervioso y respondí las preguntas como automáticamente. A los 20 minutos yo estaba en una esquina esperando a un auto Honda rojo, llegó el auto y se paro, bajó la ventanilla del pasajero y me preguntó si yo era Carlos, asentí con la cabeza, me dijo que entrara y que pusiera mi maletín atrás. Andamos por un rato, el tipo era mayor pero no era desagradable y me conversaba de todo y de nada y yo solo respondía sus preguntas. Parqueamos en un lugar oscuro y ahí me dijo que reclinara el asiento y luego fue directo a desabotonarme el pantalón, me asuste me dijo que me tranquilizara, me abrió el pantalón y me acaricio el paquete por sobre mis calzoncillos, poco a poco me fue excitando, hasta que ya bien dura me la sacó, la miro un rato me dijo que la tenía buena y se la metió a la boca, me la chupó increíblemente bien y buen rato hasta que acabe en su boca, le dije que lo sentía y me dijo que eso era lo que quería; luego me llevó hasta donde le dije, me pago y se fue.
Desperté medio mal y con la cosa que me daba vueltas en la cabeza y que como se me había ocurrido hacer eso y dispuesto a ir a un café internet a eliminar el anuncio ese. Me metí a la ducha, me puse un jean una polera y salí de casa. Mientras caminaba suena mi celular y es la muchacha, que quiere hablar que necesita que la vaya a ver, en fin, nos encontramos en una plaza cerca de su casa y me suelta un rollo tremendo y que de una vez consiga el dinero que todo eso es mi culpa. Ya de regreso a mi casa veo un café internet entro y como que no me animo a borrar el anuncio.
Ese domingo mi celular no paró de sonar, pero si veía un número que no conocía desviaba la llamada. El lunes casi igual, pero ya al final de la tarde como que digo que no era tan jodido que te la chupe otro tipo y que tenía que conseguir el dinero.
Estaba frente al televisor si ver nada y suena el celular y quedo con un tipo en treinta minutos a unas cuadras de mi casa. Me meto a la ducha y me alisto rápidamente y salgo. Llega una vagoneta y termino subiendo, pensé que iba ser otro con el que ir a un lugar oscuro y que me la iba chupar. Pero en vez de eso me dice que mejor vamos a su casa que ahí más cómodos y toda la cosa, al final ya estaba dentro del auto así que termine aceptando. Su casa estaba un tanto alejada y le pregunte si me volvería a traer y me dijo que si que no me preocupara. Llegamos, una casa grande y bonita, entramos y me dijo que me sentara en la sala, que no se tardaba, regresó al rato y me invitó un vaso con refresco y el tenía otro. Me hacia la conversación mientras tomábamos el refresco y de pronto me sentí mareado, no me di cuenta de lo que pasaba y le pregunte por el baño, me señalo en una dirección, intenté levantarme pero me venció el cuerpo y caí sobre el sillón. La habitación daba vueltas y yo estaba como borracho pero peor. Escuche unas voces, pero me sonaban distantes, me di cuenta que me estaban levantado, me perdía a ratos, luego sentí que me quitaban la ropa, yo trataba de moverme o decir algo pero no podía. No sabia que tiempo había pasado, cuando desperté estaba echado de pecho sobre un catre duro, cuando trate de levantarme me di cuenta que tenía las muñecas atadas con bandas de cuero a las patas del catre y que también estaban atados mis tobillos, me sacudí entero tratando de zafarme pero fue inútil, me puse a observar la habitación levanté la cabeza como pude y la giré para ver todo lo que alcanzaba a ver, no había nada, parecía que lo único era ese catre donde yo estaba atado al centro del cuarto. Luego escuche un puerta y me di cuenta que entraron dos tipos, uno de ellos dijo algo como que ya despertó el pajarito, les dije que me soltaran, les grite e incluso los insulté; solo se rieron, me dio miedo, les volví a gritar y solo sentí que alguien me pasaba algo por las piernas como acariciándolas. Me volví a sacudir tratando de soltarme pero nada, las correas seguían firmes sujetándome al catre. Cuando uno de ellos pasó por delante me di cuenta de que estaba desnudo, volví a gritar pero ya no los insultaba, les preguntaba que era lo que querían y que me soltaran. Sentí algo liquido y frío resbalar por mi trasero y luego algo duro tratando de introducirse, yo estaba atado con las piernas abiertas y por más que traté de apretar las nalgas sentí la cosa dura entrando, me metieron algo duro y lo hicieron con fuerza, un dolor agudo, como si me clavaran un cuchillo, grité fuerte y me salieron unas lagrimas, les pedí que pararan, pero me lo metieron hasta el fondo y luego me lo sacaron de golpe, volví a gritar. Escuche que uno decía, algo como que está sangrando, sentí que el otro se subía al catre y se echaba encima mío, me la metió de uno solo, sentí nuevamente mucho dolor, le pedí que por favor parara, pero el tipo me la metía y la sacaba fuertemente, yo le pedía que no lo hiciera, se detuvo y pensé que ya no seguiría, pero fue el otro que se monto y me la metió y yo grité de dolor. El que había estado sobre mi se puso delante y me levantó la cabeza jalándome de los cabellos, me puso su verga a la altura de mi boca y me dijo que si la mordía cagaría, me abrió la boca y metió su verga, sentí el sabor de la sangre y algo más. Mis lagrimas se escurrían hacia abajo, mientras un tipo me daba por detrás y el otro por delante. El que tenía en la boca terminó primero y sacó su verga, yo escupí el semen y sentí un puñetazo en el costado, me dijo que no tenía que escupirlo, el tipo de atrás dijo que estaba a punto de acabar y luego sentí que la sacó. Los dos se marcharon y me dejaron ahí todavía atado y todo dolorido. No sabía donde estaba, tenía miedo y rabia entremezcladas y estaba impotente ante la situación. Pasó un largo rato y escuche nuevamente la puerta, les pedí que me dejaran ir, que no diría nada y que solo quería irme, esta vez no fue gritando sino en tono de súplica; la única respuesta que recibí fue un fuerte golpe en las piernas, me golpearon con algo como un chicote, eso me hizo gritar y ellos azotaron mi otra pierna y después otra vez más, luego me azotaron las nalgas y después sentí el latigazo en la espalda que me hizo sacudirme entero. Les dije que ya no que por favor me dejaran, solo me dijeron silencio, yo traté de decirles algo más y nuevamente otro latigazo en el espalda, me quede callado y sentí que uno abría mis nalgas con las manos y me dio miedo, sentí sus dedos hurgando y los fue metiendo dentro mío, y parecía que quería meter la mano yo grite, no por favor! Los retiro y se subió al catre y sentí lo que me la metió y hacia sonar su pelvis contra mis nalgas. El otro se me puso delante y me dijo que se la chupara, me apretó el maxilar con una mano yo abrí la boca y me la metió. Esta vez tardaron más en terminar y cuando lo hicieron se retiraron. Volvió uno, el que manejaba el auto en que me llevó, me dijo que me iba a soltar, que luego me tenía que duchar y que luego podía irme. Esperó a que yo asintiera y soltó la correas de mis piernas primero y de mis brazos después, me ayudo a pararme y me condujo hasta un cuarto de baño, donde espero que yo me duchara indicándome que me jabonara bien incluso dentro, yo tenía miedo tocarme porque dolía horrores, pero al final hice todo lo que me dijo. Me pasó mis ropas luego de que me seque y me dijo que fuéramos al auto, yo andaba como un autómata, solo quería irme de ahí. Me subí al auto me di cuenta que el otro tipo estaba detrás, me asuste, pero el que manejaba me dijo que no pasaba nada que solo nos acompañaba. Me llevaron de vuelta a la ciudad y me dejaron en la esquina de donde me habían recogido. Antes de bajarme el que manejaba me dijo que sentía mucho si me habían lastimado pero esperaba que no hubiese rencores, me alcanzó unos billetes y yo me baje.
Ahí en la calle recién me percate que era de día, vi los billetes que tenía en la mano y vi que eran dólares, algo como 500. Me dolía todo el cuerpo y me sentía muy mal, aun así camine largo rato hasta la casa de la muchacha, llamé a la puerta y cuando me abrió le entregué los billetes que tenía en la mano, le dije que no quería que me volviera a llamar y me fui.
Solo se que hay gente endemoniada ahí afuera y que yo por andar en donde no debía me tope con dos de ellos.
Carlos.

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Gay con varios chicos- Angel 1ª parte

Salí de la habitación procurando no despertar a Carlos. Me dirigí a la cocina a ver si encontraba algo para picar, me había entrado hambre. No era mi casa, estaba en un piso de estudiantes.

Ya en la cocina estaba abriendo un armario alto cuando note que entraba alguien, no era Carlos, así que supuse que era otro de los chicos del piso. Se acerco a mi y por sorpresa me dio una palmada en el trasero, pero la sorpresa se la llevo el cuando me vio por delante:

¡ Ups, perdona, creía que… ? – Dijo el

¿ Que creías ? – Conteste con una risita, ya me imaginaba que.

Bueno, así totalmente desnudo por detrás parecías..

¿ Una chica ? – El chaval estaba totalmente cortado y continué- Bueno, disculpa la verdad es que me encanta estar desnudo siempre que puedo, me da una gran sensación de libertad.

Yo mido 165 cm., de rasgos aniñados, no aparento en absoluto mis 18 años, y la mayoría me creen menor de edad, pelo rubio liso hasta el cuello y sin un pelo en todo en todo el cuerpo, los pocos que me salen me los afeito Tengo un aspecto ambiguo, de efebo, pero no afeminado. El chico me sobrepasaba la cabeza, mas del metro ochenta, solo llevaba puesto un bóxer y tenia un aspecto muy varonil, vamos el tipo de chico que me atrae.

Yo soy Jose – Se presento.

Angel, encantado.

¿ Estabas con Carlos ? Note que Carlos estaba con alguien, pero no sabia con quien, se que le gustan tanto chicos como chicas.

Si, pero sin compromiso, follar y divertirse.

Perdona la palmada de antes. – Jose ya estaba mas relajado.

Tranquilo, si me gustó. – Conteste con una risita.

¿ Te gustó? – Me dijo riéndose también

¿ Me quieres dar otra ? Todo esto entre risas de ambos.

¿ Porque no ? – Y ¡ Plas ! Me dio otra.

Jijiji, ¡ Mas fuerte !

Después de varias, Jose de repente me tumbo sobre la mesa de la cocina cara abajo, mi pecho sobre la tabla y continuo azotándome las nalgas regularmente, yo cada vez me estaba excitando mas, era la primera vez que me hacían esto y la verdad me estaba poniendo a cien, con una tremenda erección y ademas notaba que Jose se estaba excitando también

De repente paro de azotarme y se bajo el bóxer, tenia el pene totalmente duro, unos 18 por 4 cm. Ya me habían metido penes así, el de Carlos era similar, pero no había lubricante a mano.

Jose apoyo su glande en la entrada de mi culo y se percato de ello, pero lo resolvió rápido con el bote de mantequilla. Una vez bien untado, esta vez si que me penetro sin miramientos y desde el primer momento con un ritmo frenético Inclino su pecho sobre mi espalda, le cogí una mano y se la dirigí a uno de mis pezones, que estaban duros como para cortar crista, Jose llevo su otra mano a mi otro pecho y al ver que me volvía loco me los empezó acariciar y manosear sin descanso.

Estábamos ambos gimiendo cada vez mas fuerte, cuando en la puerta de la cocina, que estaba abierta, aparecieron Carlos y otro de los chicos del piso. Carlos con una sonrisita y el otro chico poniendo los ojos como platos. Los dos solo vestían boxers

Esto también era nuevo, la primera vez que me follaban con publico y esto me excito como nunca, así que tras una serie de espasmos, notando el cosquilleo por todo el cuerpo hasta llegar a la nuca, eyacule con un orgasmo explosivo. Jose también estaba desbocado y pronto también me lleno el culo con su leche, estrujándome los pezones sin piedad.

Después de unos movimientos cada vez mas lentos dejo caer su pecho sobre mi espalda, respirando entrecortadamente. Su pene aun dentro de mi se ablandaba lentamente hasta que ya sin fuerza se salio.

Entonces hablo por fin Carlos partiéndose de risa:

¡ Vaya polvazo que os habéis echado, si nos despertasteis a Miguel y a mi!, vaya Jose hasta ahora ibas de hetero, pero el Angelito pudo contigo. No te imaginas lo zorra que es.

Gracias – Conteste riendo – Soy la zorra mas zorra.

Valeee – Dijo Jose – Hay que probar de todo en esta vida ¿ No ? Me he tirado a un chico y me ha encantado, lo reconozco, pero este chico es especial.

Gracias de nuevo, así que soy especial.

El otro chico era un poco mas bajo que Carlos y Jose, pero mas alto que yo, y de cara era el mas guapo de los tres. Se sentó en una silla, aun no había dicho ni una palabra, seguía con cara de asombro, pero parecía mas relajado. Me dirigí a el.

Hola, soy Angel.

Hola, yo Miguel.

Tenias cara de sorpresa.

Un poco la verdad, he estado en algunas fiestas locas, pero esto fue algo nuevo.

Ya supongo que solo con chicas.

Bueno, si.

¿ Te repugno ? – Aquí me lance a ver si lo pillaba

¡ Nooo ! – Contesto automáticamente, con el fin de no ofenderme. Lo pille.

Entonces , ¿ Me puedo sentar en tus rodillas ?

Y así lo hice, sin esperar su permiso, y me puse a intentar rozarme mi piel contra la suya. El se dejaba hacer, aunque un poco tenso. Incluso me paso su brazo por la cintura.

¡ Jejeje ! – Se rió Carlos – Miguel, date por seducido, Angel, hazle una mamada de las tuyas para que sepa lo que es bueno.

Teníamos nuestras caras muy cerca, pero no me atreví a besarle, quizás le parecería muy fuerte así de entrada, pero desde luego que note que su pene se estaba poniendo duro. Me puse de rodillas en el suelo y le empece a frotar con mi mano por fuera del boxer, hasta que se le puso ya morcillona, en ese momento le baje el boxer, se dejaba hacer, y se sorprendió cuando metí su miembro en mi boca y empece a chupárselo, con cuidado con los dientes.

Carlos se bajo el boxer y empezó a tocarse, rápidamente se puso en erección

¡ Que bárbaro el Angel ! Esta noche me hizo una mamada, le eche tres polvos, Jose se lo acaba de zumbar y aun quier mas.

Se puso de rodillas detrás de mi y me metió un dedo en el culo, luego dos y al notar que aun estaba lubricado, tanto por la mantequilla como el semen de Jose, me empalo hasta el fondo. Carlos ya conocía mis debilidades, y desde el primer momento se puso a acariciarme los pezones. No era la primera vez que me follaban dos chicos a la vez por el culo y la boca, pero era el primero que se decía hetero que se la chupaba, pensarlo me excitaba.

¡ Ya te avisare ! Me dijo Miguel con voz entrecortada.

No me avises – Respondí sacando un segundo su polla de mi boca.

Subí el ritmo de la mamada, al mismo tiempo que le acariciaba sus testículos, estrujándolos un poquito, con cuidado de no hacerle daño, ya notaba que estaba próximo a correrse

Sus gemidos se aceleraron y por fin exploto en mi boca mientras yo lo tragaba lo mas profundo que podía Seguí chupando hasta que se le desinflo por completo y la saco. Entonces le di la ultima sorpresa.

Levante la cabeza hacia Miguel con la boca abierta con todo su semen dentro, la cerré, me lo trague y volví a enseñarle mi boca vaciá Otra vez puso ojos como platos.

Inmediatamente después ya no pude contenerme mas y también me vacié, igual que Carlos, aunque la verdad ya no teníamos los dos mucho mas que soltar

Después un rato, todos derrotados descansando, le pregunte a Miguel.

¿ Que te ha parecido ?

¡ Fantástico, increíble ! Angel, la verdad es que ninguna chica se deja correr en su boca.

Angel – Continuo diciendo Miguel – ¿ Te puedo hacer una pregunta ?

Pregunta.

¿ Me dejas que te la meta por detrás ?

JAJAJAJAJ ¡ Por supuesto ! Pero un descansito, y desayunemos primero-

¡ Y yo me pido su boquita ! – Exclamó Jose.

¡ Otros dos mas para mi colección !

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Una noche movida

Por Aldo

Había estado saliendo con Henry por los últimos 6 meses, él tenia 26 años y yo 18, el sábado en la noche después de comer habíamos ido a su casa, nos empezamos a besar y me dijo que me había extrañado mucho toda la semana, me empezó a tocar mis nalgas redonditas por encima del pantalón. No me dio mucho tiempo, me volteo contra la pared y puso su verga en la entrada de mi ano, con un poco de saliva empezó a empujar su verga hacia adentro y a mover sus caderas, un poco de dolor al principio no limitó el goce de que mi novio me cogiera como cada sábado, él sabia que no podía quedarme hasta muy tarde y por eso no se ando con rodeos.

Me decía al oído que tenía un culo delicioso, calientito y que le gustaría que me quedara toda la noche. Yo gemía como y le dije que me encantaba su verga y que me llenara de leche caliente. Con esas palabras se excito y acelero sus movimientos, sentí que su verga me inundaba y se deslizaba más fácil, un pequeño hilo de semen corría por la parte alta de una de mis piernas.

Le dije que no me podía quedar, que mi madre se había ido para la casa de campo y mi padre no llegaría temprano a casa, pero que debía darle de comer al gato y que prefería que mi padre me encontrara en casa cuando llegara para no tener la misma discusión de los dos últimos sábados. Resignado pidió un taxi mientras yo me fui al baño a limpiarme un poco.

El taxi, al parecer estaba cerca y, llego muy rápido, no alcance a limpiarme mucho, me subí los pantalones y salí, Henry me acompaño a la puerta con una toalla en la cintura y me dio un beso en la boca, me asuste un poco pensando que alguien podía vernos o lo que pensaría el taxista. Me monte al taxi y le dije como llegar a mi casa.

“Hacen muy buena pareja” dijo el taxista. Yo no sabia muy bien que decir, por lo visto había visto el beso… después de un momento le dije “ehhh muchas gracias”.

“y hace mucho que están juntos?” insistió. Por su naturalidad empecé a sentirme mas cómodo con la conversación, era un hombre como de unos 40 años.

“hace como seis meses” conteste yo.

El taxista se llamaba Jairo, me pregunto si mis padres sabían que era gay, le dije que si, pero que no era sencillo de explicar. También me pregunto por la diferencia de edad, ya que “el otro joven parece mayor que usted” le dije que me gustaban los hombres mayores, pero luego caí en cuenta que no era un comentario apropiado frente a un hombre mayor que yo, él sonrió. Yo tenía muchas ganas de entrar al baño, no me había corrido y tenia ganas de orinar. Confidencialmente Jairo dijo que necesitaba poner gasolina, me pregunto si me molestaba, le dije que no, que así aprovechaba para entrar al baño.

Paramos en una estación de gasolina y me dirigí al baño, me desabroche el pantalón y empecé a orinar, de pronto sentí una mano metiéndose por la parte de atrás de mi ropa interior, me voltee asustado, era Jairo. “Ese joven se come este culito tan rico….” Uno de sus dedos entro en mi ano y me dijo: “me imagine que estabas llenito de leche”. Me halo hacia uno de los cubículos y antes de que pudiera decir algo me tenia toda su verga adentro y me tapaba la boca con su grade mano. No tardo mucho, me dio muy duro hasta que su respiración empezó a anunciar unos chorros de leche.

Si no hubiera sido por la leche de mi novio me habría dolido. Yo estaba a punto de venirme cuando sentimos que alguien mas entro al baño. El se subió sus pantalones y salió. Yo salí un minuto después pensando en que si el taxista se iba me daría dificultad encontrar otro taxi. Llegue justo a tiempo, me senté en la banca de atrás. Jairo me miraba con una sonrisa picara, yo preferí no decir nada diferente a que necesitaba llegar a casa rápido.

Frente a la puerta de mi casa, Jairo me dio su número de teléfono y me dijo que lo llamara cuando lo necesitara, le agradecí y le extendí un billete que no quiso aceptar. Me sentí algo puta, pero bueno, al salir del taxi sentí que tenía la parte de atrás de mi ropa interior mojada por las dos cogidas de las últimas dos horas.

Entre a mi cuarto y me quite la ropa para ponerme la pijama, me dio curiosidad ver que tan dilatado estaba mi ano, me voltee en el espejo de mi baño y nunca lo había visto tan abierto. En ese momento entro mi padre al cuarto, me mira y me dice “que? Te lastimo tu noviecito”. Mi padre sabía que estaba saliendo con Henry y no estaba muy de acuerdo pero no tenia opción.

Me puse rojo y negué con la cabeza, mi padre se acero y alcanzo a ver mi ano abierto y lleno de leche. “Que puta de hijo tengo, cuantos te han cogido hoy?” mire hacia al suelo avergonzado y trate de tomar mis pantaloncillos, unas gotas de semen se me escaparon del ano. La pijama de mi padre empezaba a crecer en su entrepierna. Sentí uno de sus dedos tocando mi abierto ano mientras yo estaba agachado. “Papa por favor respétame” entre risas me dijo que le contara la verdad, me llene de coraje y le conté que mi novio y el taxista me habían follado. “ y te gusto?” pregunto. “pues… si” dije yo algo tímido. “esta bien hijo si te gusta que te follen, seguro a ellos también les gusto, a mi me gustaría saber que se siente meterlo en una nalguita tan tragona”. Mi padre me excito, le toque su verga por encima de la pijama, la tenia dura…. “papa si quieres me lo metes”, enseguida su verga estaba afuera, me senté sobre él y empecé a cabalgar, la verga de papa es grande pero entro fácilmente. Mi padre gemía de gusto y me dijo mientras me follaba que podía invitar a Henry a casa cuando mi mama no estuviera para que él pudiera ver como me follaba. Me excite mucho imaginándome a mi padre viendo como me cogía mi novio.

Papa empezó a venirse en mi culo y yo en su pecho. Se fue a su cuarto sin decir nada y yo me quede dormido muy cansado y desnudo en mi cama, a la mañana siguiente me despertaron unas manos tocándome la nalga…pero eso es otra historia.

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Infidelidad doble

Por Aldo

Juan y yo decidimos empezar a vivir juntos después de 3 años de conocernos, compramos una casa de campo pequeña con la idea de ir haciendo arreglos poco a poco hasta transformar la casa a nuestro gusto. Aunque la convivencia no es sencilla nos entendíamos bien, en parte gracias al buen sexo que manteníamos. Juan tiene 39 y yo 26, el es moreno, de espaldas anchas y de piernas gruesas, con una verga gruesa y unos huevos colgantes que me gustan mucho. Yo soy mas rubio y desde el colegio a mis compañeros me tocaban las nalgas redondas que se me marcaban en el uniforme.

Como todos los sábados en la mañana, Juan se despertó con una erección de caballo y me despertó tocándome las nalgas… ya me sabían que quería antes de irse a entrenar tenis. Me baje el short de la pijama y también lo empecé a tocar y a besar. Eran las 7, a las 8 empezaba su clase que no era muy lejos y yo también me tenia que levantar a dirigir la remodelación del baño que estamos haciendo.

A Juan le encanta ponerme en cuatro patas, dice que así le entra toda la verga y tiene mas libertad de movimiento. Me acomode en la parte baja de la cama y el se paro detrás de mi dándole la espalda a la puerta del cuarto. Con algo de saliva empezó a hacer presión con su verga dura y palpitante en mi ano, que estaba más bien cerrado. Di un primer gemido de placer, eso excita a Juan, le gusta que me mueva y grite como una perra y a mí que me trate duro.

Empezó a moverse cada vez mas rápido, yo sentía que con cada movimiento me abría más y sentía que sus huevos chocaban con los míos. Me empecé a tocar sabido que no teníamos mucho tiempo y al mismo tiempo a tratar de apretar con mis nalgas la verga que tanto placer me estaba dando.

Sentimos que la moto del trabajador había llegado, así que Juan acelero el ritmo, yo trate de no
gritar mucho. Si el trabajador daba la vuelta por la parte de atrás de la casa podía vernos, pero
normalmente se tomaba su tiempo bajando herramienta y esperando que yo saliera a recibirlo. Juan
me decía que le encantaba como se abría ni culo con su verga, y antes de que pudiera venirme dio un
gemido y empecé a sentir su leche caliente en adentro. Termino de venirse y se metió a la ducha del
cuarto. Yo me subí el short y salí a ver donde estaba el trabajador, ya había entrado por la puerta de
atrás y estaba acomodando sus herramientas en la cocina.

El trabajador era un hombre como de 45 años, con brazos fuertes, algo rudo de facciones pero bien educado, se llamaba Gabriel, lo salude y le ofrecí un café, lo había recomendado un vecino que tenia una finca en el sector. Había venido a mitad de semana para evaluar el trabajo que tenia que hacer, fui al baño social con él para explicarle lo que debía hacer, el ponía atención. Cuando me agache a señalarle algo en el piso sentí que el short de la pijama estaba algo mojado en la parte de atrás, trate e no darle más la espalda al trabajador. Juan estaba listo con su uniforme de tenis, pasó y se despidió de mí y saludo a Gabriel. Alance a Juan para decirle que de regreso comprara algo para el almuerzo. Cuando volví al baño Gabriel se había quitado la ropa que traía para ponerse ropa de trabajo, y estaba en unos boxer que dejaban ver sus fuertes piernas, le pedí excusas pero me dijo que no me preocupara que le terminara de explicar… yo no sabia muy bien que hacer.

“bueno mire, la idea es que el mesón del lavamanos vaya hasta aquí” dije yo, y como el espacio no era mucho tuve que pasar por frente de el dándole la espalda.

“Uyy doctorcito, creo que se le mojo la pijama” dijo el y agrego “espero que no haya sido yo” me voltee a mirarlo y se había sacado la verga que escurría liquido, era casi igual de gruesa a la de Juan. Yo me reí algo nervioso y le dije que no se preocupara que hubiera sido otra persona con una herramienta parecida a la que tenía entre las manos. Gabriel se río y con la otra mano me toco por debajo del short, yo sentí un corrientazo al contacto de esos dedos…

“El otro doctorcito tiene mucha suerte, mi mujer no deja que yo se la meta por detrás”, el seguía con su una mano en mi nalga y la otra en su verga, y yo estaba paralizado y trataba de seguir la conversación que me excitaba, no podía quitar los ojos de su verga, era algo mas larga que la de Juan y su cabeza parecía mas gruesa.

“Bueno, a lo mejor ella piensa que usted no sabe bien como… y todo es un arte”, le dije “Como no voy a saber, la que no sabe es ella que es muy recatada, pero si tuviera un culo de puta como este me hiciera gozar los sábados por las mañanas como el otro doctorcito….mmm” contestó Gabriel mientras me baja el short hasta las rodillas.

Por esa respuesta me di cuenta que nos había visto unos minutos antes, me reí, me imaginaba que si Juan llegaba tendría que dar muchas explicaciones, así que decidí dejarme llevar.

“A ver, si quiere métala un poquito y yo le digo si sirve o no sirve para hacer gozar por detrás”, antes de que terminara la frase ya tenia media verga adentro.

“uyy doctorcito con razón que culo mas rico el que usted tiene… lo voy a hacer gritar como cuando llegue y el otro doctorcito lo tenia ensartado”

Me sostuve del lavamanos que íbamos a remplazar para no caerme, este hombre era un experto, me empezó a dar cada vez mas duro y la venida de Juan en mi culo nos ayudaba, empecé a gemir. El me cogía las nalgas, me apretaba el pecho, me tomaba de los hombros, me quería meter hasta los huevos… pensé que se iba venir, pero no. Se sentó en el excusado y me cogía de la cintura haciéndome cabalgar, empecé a sudar a cantaros y al parecer le excitaba que yo gimiera… de pronto escuchamos por la ventana alta del baño un intercomunicador de seguridad… el paro un poco, yo me imagine que la empresa de seguridad estaba haciendo la ronda de los sábados. No volvió a sonar y Gabriel se paro cargándome… tenia una fuerza increíble, siguió metiéndomela hasta el fondo hasta que empezó a venirse con grandes gemidos…

Cuando saco su verga sentí un vacío y mucho semen, las piernas me temblaban, me limpie un poco y tome el short para salir del baño… “organícese un poco, lo que acaba de pasar no lo puede saber nadie ni repetirse” le dije.

Salí algo mareado por la cogida, y con sentimiento de culpa por haberle sido infiel a Juan. En la puerta de la cocina estaba el vigilante de la agencia de seguridad, un negro grande como casi todos los de esa empresa. Lo salude, el contesto: “buenos días, disculpe por molestarlos tan temprano, es solo una ronda de rutina”

“Si no se preocupe, ya estaba levantado y mi compañero no esta” conteste yo mecánicamente.

“esta usted sólo?” pregunto el con una cara de asombro, mientras el intercomunicador hacia el mismo ruido que había escuchado en el baño.

“Sí estoy sólo, ehh digo no, hay un trabajador solamente. Quiere café” dije yo tratando de cambiar el tema.
“Si muchas gracias, se siente bien?, quiere que el trabajador me vea? hay muchos casos de trabajadores que vuelven luego a robar”

Pensé que era buena idea, así Gabriel sabría que no estábamos solos y se dedicaría a su trabajo. Le dije que si, que el trabajador estaba en el baño, pero que no le hiciera sentir que desconfiábamos de él. Mientras el vigilante se fue, termine de preparar el café. Cuando volvió tenia una sonrisa, yo le entregue el café.

“Todo bien?” pregunte yo.

“Si el trabajador dice que esta muy contento de trabajar para usted, que le arreglo usted el día
dándole trabajo y ayudándole a que descargara sus huevos”

Por lo visto ese día me levante para que mi vida privada fuera pública. Solo sonreí

“Perdone que le pregunte pero… es que trabaje toda la noche y tal vez… si usted me hiciera una chupada… si no le molesta, tengo buena verga, mire”

Se había sacado una verga negra y venosa semi-erecta por la abertura de la cremallera.

No sabia que decir, trate de decirle una mentira “no me gusta mucho chupar” el me tomo del brazo y me dijo, “y una metidita rápida? Eso si le gusta, no me puedo demorar”, me volteo contra el lavaplatos, me bajo muy rápido el short solo en la parte de atrás y me la empezó a meter, dio un gemido, y cuando mire hacia atrás, Gabriel nos estaba mirando. Yo la sentía adentro y me gustaba, se sentía diferente a las otras dos.

El vigilante, se vino rápido con grandes golpes de cadera y el intercomunicador haciendo ruido, se subió la cremallera, agradeció por el café y se fue. Gabriel seguía mirando, yo no me había movido de donde estaba y seguía con el culo en pompa.

“Uyy doctorcito usted si sabe tragar… la verga de ese negro si estaba bien grande, yo pare el trabajo porque ya casi son las 9 que es la hora del desayuno, usted ya desayuno?” se acercaba cada vez mas mientras hablaba y se estaba abriendo el cierre del overol…

“No he tenido mucho tiempo” dije yo….

“venga doctorcito yo le doy una lechita antes de que sea medio día y llegue el otro doctorcito”

Me quede donde estaba, mientras el albañil se acomodaba, pensando que esta vez si me iba a venir y que tendría que esquivar a Juan un par e días mientras se me cerraba el culo para que no se diera cuenta.

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Carta a mi amigo y amante

Ayer estuve con tres tíos que me la mamaron y una vez estuve descansado
me follaron uno detrás de otro mientras se las iba mamando a los otros dos
para tenerlas entonadas. Esto duró un par de horas pues los tres repitieron.
Joder que pasada.

Como premio final me volvieron a mamarla mientras me succionaban
los pezones… ni te cuento. Me dejaron el agujero del culo sin pelos…

Deja que te cuente los detalles.

A dos de ellos ya los conocía de otras veces, pues habíamos disfrutado en
pareja y en trío. Barrigones, joviales y con ideas claras, como a mí me gustan;
buena conversación mientras tomamos unas copas. Piso ordenado, amplio,
limpio. Ellos educados, formales y también limpios; conocen lo que me gusta
y yo de ellos también sé lo que les gusta. Disponen de unas herramientas
normales, uno la tiene mas delgada y el otro más gruesa lo que dificulta una
penetración inmediata, aunque como lo sabemos, procuran dilatarme con
crema y mucho mimo…

Cuando llegué a su casa me presentaron al tercero, muy agradable, atlético
pero de pocas palabras; todos iban en pantalón corto. Me extrañó que tuvieran
amistad con un tío en forma física tan distinto a nosotros: unos pectorales y
unos bíceps que no podía dejar de mirar…

Me desnudé en la habitación, puse mi ropa en orden y pasé a la ducha;
como habíamos hecho otras veces, uno de ellos me ayudó a ducharme y
allí empezamos a darnos caricias y besos que sabe que me gusta mucho;
estuvimos un buen rato dándonos jabón y al cerrar el grifo me preparó el ano
con aceite y un masaje con su dedo gordo; me empalmé de inmediato. Con los
brazos en alto contra la pared, le ofrecí mi culo abriendo las piernas pasando
sus manos por debajo frotándome con aceite los huevos y la polla.

Nos secamos sólo los pies y me tomé un trago de la copa que me ofrecieron
y uno a uno me besaron en la boca con cariño e ímpetu; me indicaron que
primero me trabajarían ellos hasta que me corriera; me puse en la cama boca
arriba, todos encima mío, uno a cada lado de la cama y otro con la boca en mi
entrepierna; me relajé mientras recibía besos y caricias mientras el tercero me
mamaba a fondo los huevos y mi cipote.

En un par de minutos, sin tensar las piernas, totalmente relajado me corrí.
No quiero justificarme, pero llevaba 8 días sin correrme y lo hice demasiado
pronto, pero era lo que ellos querían.

Ahora estaba a su merced sin necesitar nada urgente pues el placer lo había
conseguido. Bueno, era lo que yo creía.

Me pidieron que adoptara la posición del perro porque iban a por mí. Uno

de ellos, el primero me fue masajeando el culo cada vez con más intensidad,
colocando su pene despacio entrando en el agujero, haciéndose un hueco
poco a poco…

Otro se puso estirado en la cama y con su polla a la altura de mi boca: me pidió
que se la mamara; era el tío atlético, con una buena herramienta pero super
dura, extremadamente dura; le succioné despacio salivando para darle placer;
varias veces me la tragué hasta los huevos con peligro de posibles horcajadas,
pero me gusta que mi boca sea como el culo que me iban a follar; de cuando
en cuando me decía que parara pues no quería correrse.

El otro se puso de rodillas encima de la cama con la polla a la altura de mi boca
y cuando el atlético me decía que parara, seguía con él chupando lo mejor que
sé; la saliva me caía a borbotones de mi boca mojando la cama y el cuerpo del
tío atlético.

Cuando querían me levantaban la cabeza y me besaban fuertemente con
pasión, como si fuera lo último que harían en esta vida.

El que me la tenía metida ya había engrasado y ensanchado mi culo por lo
que empezó a bombear despacio y luego por momentos muy fuerte y a toda
pastilla, lo que me provocaba dolor y le pedía que parara aunque no me hacía
mucho caso porque casi no podía hablar pues tenía la boca muy ocupada.

El que estaba de rodillas me apretaba la cabeza contra el pene del tío atlético
forzándome a mamarla…hasta el fondo

Al fin el que me enculaba se corrió dentro de mí dejándome su leche dentro; yo
la expulsé apretando el ano y parte de la lefa se derramó por mi trasero hasta
llegar a lo huevos, caliente, caliente. El culo me ardía. Habían pasado al menos
10 minutos…

El que estaba de rodillas se levantó y tomó el relevo; le pedí que se pusiera
crema lubrificante en su polla y en mi ano; así lo hizo y empezó a bombear
directamente, primero despacio pero luego le cogió el ritmo y no paraba,
parecía que tenía prisa…

Mientras tanto el tío atlético con su polla más que dura me pidió que le lamiera
con mi lengua bífida el agujero de su herramienta. Con los embistes del que me
enculaba me era difícil el acertar a pasar la punta de mi lengua por su agujero,
pero lo tenía grande y ya salía un líquido que me lo bebía con fruición.

El que me había enculado se arrodilló en la cama me cogió la cabeza y me
puso mi boca contra su polla, un poco morcillona, pero con leche aún y me
pidió que se la limpiara chupando como si fuera una pajita de horchata de
verano, pero caliente; todavía le salió leche suficiente para saborearla. Seguí
chupando la polla del tío atlético que aguantaba un montón.

Me pidieron los dos que les besara de nuevo y lo hice con pasión pues estaba
extasiado y agradecido con tantas atenciones a mi cuerpo…

Mi polla estaba out, sin sincronía con el placer que estaba disfrutando con
aquel trío de machos… Así son las cosas…

El que me enculaba seguía bombeando, paraba para relajarse y volvía a
embestirme, conocía cual era su aguante. El culo me ardía pero ahora ya era
de placer…

El que me había enculado se dispuso al lado del tío atlético y me pidió que
empezara a mamársela… Salivé mucho y me entró su polla en mi boca como si
estuviera cargada de semen… La chupé con fruición hasta que la tuve eréctil;
el me ayudaba y de cuando en cuando, mientras chupaba la otra polla, se
masajeaba sólo.

Quien me enculaba estaba llegando a su límite y me preguntó si quería la
leche en mi boca o la metía en el culo; le dije que lo que le gustara más a él.
Cuando estaba a punto de correrse se puso de rodillas frente a mi boca, no
hizo falta que me dijera nada, me tragué toda su polla y chupé con fuerza,
tanto que me pidió que aflojara; en este momento se corrió dentro de mi boca
volcando toda su leche caliente; yo sin abrir la boca para que no se perdiera
ni una gota de su líquido, dejé de succionar por un instante, la leche salió a
borbotones y en este momento me la tragué siguiendo pausadamente una
succión delicada, hasta que detecté que ya no le quedaba más, abrí la boca
para respirar profundamente, y seguí succionando con fuerza para que le
dolieran los huevos y me pidiera que dejara de mamársela… Le dí un beso
en la punta de su cipote y una lamida cariñosa que agradeció dándome unos
azotes en el culo, cosa que me gustó mucho, pues sabía que había sido feliz…

El tío atlético tomó el relevo; el solito se puso crema en su pene y en el agujero
abierto de mi culo… Me la metió despacio… pero hasta el fondo. Noté una
dureza increíble. Me cogió por los sobacos y me puso la espalda recta, de
rodillas en la cama, y puso sus manos en mis pezones. Empezó a acariciarlos
con mucho mimo mientras bombeaba su herramienta en mi agujero. Pidió a
uno de los otros que me besaran, poniéndose uno de ellos de rodillas frente a
mí y nos besamos con harta pasión…Estaba como metido entre las rebanadas
de un sándwich, pero en la gloria…

Estaba agotado de tanto envite pero el placer corría ya por mis venas.
Siguieron los besos y las enculadas del tío atletico… Pronto llegó la sorpresa
en forma de corrida monumental dentro de mi culo… No había sentido tanta
leche caliente desde la guerra de los Cien Años.

Cuando acabó, me senté en la cama y seguí mamando aquella herramienta
sorbiendo el último chorro de leche que aún tenía dentro… y seguía con la
polla tiesa….

Nos tumbamos todos en la cama sudorosos y abrazados; yo lógicamente
estaba en medio de ellos… Así estuvimos unos 20 minutos…

El primero que me había follado ya la tenía otra vez tiesa. Me mando girarme
en la cama, estirado, mi culo contra su polla y yo con la boca frente la boca
del tío atlético, quien se dispuso a darme unos besos de tornillo y pasión que
agradecí. Me introdujo su polla en mi ano una vez embadurnada con crema..
y empezó a bombear… En unos cinco minutos se corrió dejando toda su leche
dentro de mis entrañas…

Cogió el turno el tío atlético, que con su herramienta dura me la introdujo
aprovechando el lubricante natural que el otro me había dejado dentro… Y
estuvo bombeando muy suavemente… se notaba que era un experto en hacer
el amor. Les dijo a los otros dos que me mamaran los pezones; uno de ellos así
lo hizo pero el otro se volcó en mi boca y no paraba de besarme con su experta
lengua…

Al final el tío atlético me rodeó con sus poderosos brazos mi tórax y me estrujó
contra su cuerpo: nunca me había sentido tan poseído. Mientras su polla
incrementó su actividad bombeadora, hasta el punto de pedirle que aflojara,
pero no lo hizo, porque ya estaba a punto de correrse… menos leche pero
caliente y yo agradecido por aquel trozo de macho que me había poseído,
incluso diría que forzado. Agradecido me desprendí de sus brazos, me giré en
la cama, me arrodillé y busqué con mi boca su polla, ya flácida pero con restos
de semen que me bebí con agradecimiento…

Mientras estaba de rodillas el único que quedaba por repetir me inundó el ano
con crema y me la metió hasta el fondo, grité pero no me hizo caso, así que
apreté el culo para obligarlo a salir. Entonces los otros dos me cogieron por
los brazos, me tendieron en la cama con la boca hacia abajo y me sujetaron
mis brazos con los suyos y con sus piernas cada una de mis piernas no sin
antes haberlas separado, de tal forma que estaba en la cama formando una
X. Entonces el tercero se apoyó sobre mi espalda y acercó su pene hacia el
agujero de mi culo, que aunque yo lo cerraba, al tener las piernas abiertas me
era difícil rechazarlo.

Me la metió hasta el fondo y no paró de mover la pelvis en un inacabable
movimiento de mete saca hasta que mis gritos me los silenciaron moviendo mi
cabeza contra las sábanas y apretándola de tal manera que no podía gritar; al
ver que ya no gritaba, que lo inevitable iba a ocurrir, me dejaron respirar, y sólo
algún quejido salía de mi boca…

Como ya se había corrido una vez, le costó mucho hacerlo de nuevo, así
que le ayudé en su labor moviendo el culo como una puta… y al fin se corrió
derramando la leche encima de mi culo…

Me dijeron que me diera la vuelta y sin mediar palabra el que me acababa de
follar acercó su polla lagrimeante a mi boca, pidiéndome que se la succionara y
me bebiera su leche restante…

En esta posición me quedé, hasta que el tío atlético se puso de rodillas entre
mis piernas en aspa, acercó su boca a mi verga y la empezó a masajear

con una destreza de la que debo aprender aún mucho. Se puso aceite
en las manos, y me la meneó un rato hasta que estuvo totalmente eréctil,
pasando de sus manos a su boca y tragándosela hasta los huevos sin sufrir
horcajadas como yo con las pollas de ellos. Dio la orden a los otros dos que
me succionaran los pezones de forma muy suave…. Mientras me mamaba de
esta manera, con las manos llenas de aceite me masajeaba los huevos y me
los apretaba suavemente… qué placer… no sé cuanto duró pero me corrí y la
leche fue a parar encima de mi estómago.

Acabé prestándole mi boca para que me diera un beso de los suyos y
cumplió disciplinadamente… había logrado sus objetivos y todos estábamos
agradecidos de cómo había ido aquella sesión…. Inolvidable.

Querían que yo aprendiera a ser su puta, qué me pedían ellos y cómo debía
obedecer. La próxima vez tenían pensado que fueran cuatro los que me
follaran, aunque las reglas iban a cambiar: no sé cuáles serán aunque habían
pensado en un fin de semana en la casa de la sierra de uno de ellos, la cual
conozco, dispone de piscina y está totalmente aislada de las miradas de los
vecinos, dispone de sala de castigo y otras lindezas.

Bueno, de hecho ya he calculado la nueva tarifa que les voy a pedir, al fin y al
cabo soy caro pero ellos pagan lo que valgo…

Por la noche, ya en casa, tú me pediste tu ración de amor y te la dí aunque
estaba molido y quizá no estuve todo lo cariñoso que tú te mereces y que yo
muy gustosamente te ofrezco siempre. No te lo quise contar… de momento.

Sirva este relato a modo de disculpa de aquel día para que me perdones.

Bueno, el dinero que me pagaron te lo dejé en la mesilla de tu despacho…
Espero que veas que me pagaron de forma justa.

Me tendrás que comprar un pene hinchable para que en la próxima sesión vaya
con el culo ya bien abierto y no sufra demasiado… porque si son cuatro tíos los
que me van a follar… mejor ir entrenado.

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Como premio final me volvieron a mamarla mientras me succionaban

los pezones… ni te cuento. Me dejaron el agujero del culo sin pelos…

Deja que te cuente los detalles.

A dos de ellos ya los conocía de otras veces, pues habíamos disfrutado en pareja y en trío. Barrigones, joviales y con ideas claras, como a mí me gustan; buena conversación mientras tomamos unas copas. Piso ordenado, amplio, limpio. Ellos educados, formales y también limpios; conocen lo que me gusta y yo de ellos también sé lo que les gusta. Disponen de unas herramientas normales, uno la tiene mas delgada y el otro más gruesa lo que dificulta una penetración inmediata, aunque como lo sabemos, procuran dilatarme con crema y mucho mimo…

Cuando llegué a su casa me presentaron al tercero, muy agradable, atlético pero de pocas palabras; todos iban en pantalón corto. Me extrañó que tuvieran amistad con un tío en forma física tan distinto a nosotros: unos pectorales y unos bíceps que no podía dejar de mirar…

Me desnudé en la habitación, puse mi ropa en orden y pasé a la ducha; como habíamos hecho otras veces, uno de ellos me ayudó a ducharme y allí empezamos a darnos caricias y besos que sabe que me gusta mucho; estuvimos un buen rato dándonos jabón y al cerrar el grifo me preparó el ano con aceite y un masaje con su dedo gordo; me empalmé de inmediato. Con los brazos en alto contra la pared, le ofrecí mi culo abriendo las piernas pasando sus manos por debajo frotándome con aceite los huevos y la polla.

Nos secamos sólo los pies y me tomé un trago de la copa que me ofrecieron y uno a uno me besaron en la boca con cariño e ímpetu; me indicaron que primero me trabajarían ellos hasta que me corriera; me puse en la cama boca arriba, todos encima mío, uno a cada lado de la cama y otro con la boca en mi entrepierna; me relajé mientras recibía besos y caricias mientras el tercero me mamaba a fondo los huevos y mi cipote.

En un par de minutos, sin tensar las piernas, totalmente relajado me corrí. No quiero justificarme, pero llevaba 8 días sin correrme y lo hice demasiado pronto, pero era lo que ellos querían.

Ahora estaba a su merced sin necesitar nada urgente pues el placer lo había conseguido. Bueno, era lo que yo creía.

Me pidieron que adoptara la posición del perro porque iban a por mí.  Uno de ellos, el primero me fue masajeando el culo cada vez con más intensidad, colocando su pene despacio entrando en el agujero, haciéndose un hueco poco a poco…

Otro se puso estirado en la cama y con su polla a la altura de mi boca: me pidió que se la mamara; era el tío atlético, con una buena herramienta pero super dura, extremadamente dura; le succioné despacio salivando para darle placer; varias veces me la tragué hasta los huevos con peligro de posibles horcajadas, pero me gusta que mi boca sea como el culo que me iban a follar; de cuando en cuando me decía que parara pues no quería correrse.

El otro se puso de rodillas encima de la cama con la polla a la altura de mi boca y cuando el atlético me decía que parara, seguía con él chupando lo mejor que sé; la saliva me caía a borbotones de mi boca mojando la cama y el cuerpo del tío atlético.

Cuando querían me levantaban la cabeza y me besaban fuertemente con pasión, como si fuera lo último que harían en esta vida.

El que me la tenía metida ya había engrasado y ensanchado mi culo por lo que empezó a bombear despacio y luego por momentos muy fuerte y a toda pastilla, lo que me provocaba dolor y le pedía que parara aunque no me hacía mucho caso porque casi no podía hablar pues tenía la boca muy ocupada.

El que estaba de rodillas me apretaba la cabeza contra el pene del tío atlético forzándome a mamarla…hasta el fondo

Al fin el que me enculaba se corrió dentro de mí dejándome su leche dentro; yo la expulsé apretando el ano y parte de la lefa se derramó por mi trasero hasta llegar a lo huevos, caliente, caliente. El culo me ardía. Habían pasado al menos 10 minutos…

El que estaba de rodillas se levantó  y tomó el relevo; le pedí que se pusiera crema lubrificante en su polla y en mi ano; así lo hizo y empezó a bombear directamente, primero despacio pero luego le cogió el ritmo y no paraba, parecía que tenía prisa…

Mientras tanto el tío atlético con su polla más que dura me pidió que le lamiera con mi lengua bífida el agujero de su herramienta. Con los embistes del que me enculaba me era difícil el acertar a pasar la punta de mi lengua por su agujero, pero lo tenía grande y ya salía un líquido que me lo bebía con fruición.

El que me había enculado se arrodilló en la cama me cogió la cabeza y me puso mi boca contra  su polla, un poco morcillona, pero con leche aún y me pidió que se la limpiara chupando como si fuera una pajita de horchata de verano, pero caliente; todavía le salió leche suficiente para saborearla. Seguí chupando la polla del tío atlético que aguantaba un montón.

Me pidieron los dos que les besara de nuevo y lo hice con pasión pues estaba extasiado y agradecido con tantas atenciones a mi cuerpo…

Mi polla estaba out, sin sincronía con el placer que estaba disfrutando con aquel trío de machos… Así son las cosas…

El que me enculaba seguía bombeando, paraba para relajarse y volvía a embestirme, conocía cual era su aguante. El culo me ardía pero ahora ya era de placer…

El que me había enculado se dispuso al lado del tío atlético y me pidió que empezara a mamársela… Salivé mucho y me entró su polla en mi boca como si estuviera cargada de semen… La chupé con fruición hasta que la tuve eréctil; el me ayudaba y de cuando en cuando, mientras chupaba la otra polla, se masajeaba sólo.

Quien me enculaba estaba llegando a su límite y me preguntó si quería la leche en mi boca o la metía en el culo; le dije que lo que le gustara más a él. Cuando estaba a punto de correrse se puso de rodillas frente a mi boca, no hizo falta que me dijera nada, me tragué toda su polla y chupé con fuerza, tanto que me pidió que aflojara; en este momento se corrió dentro de mi boca volcando toda su leche caliente; yo sin abrir la boca para que no se perdiera ni una gota de su líquido, dejé de succionar por un instante, la leche salió a borbotones y en este momento me la tragué siguiendo pausadamente una succión delicada, hasta que detecté que ya no le quedaba más, abrí la boca para respirar profundamente, y seguí succionando con fuerza para que le dolieran los huevos y me pidiera que dejara de mamársela… Le dí un beso en la punta de su cipote y una lamida cariñosa que agradeció dándome unos azotes en el culo, cosa que me gustó mucho, pues sabía que había sido feliz…

El tío atlético tomó el relevo; el solito se puso crema en su pene y en el agujero abierto de mi culo… Me la metió despacio… pero hasta el fondo. Noté una dureza increíble. Me cogió por los sobacos y me puso la espalda recta, de rodillas en la cama, y puso sus manos en mis pezones. Empezó a acariciarlos con mucho mimo mientras bombeaba su herramienta en mi agujero. Pidió a uno de los otros que me besaran, poniéndose uno de ellos de rodillas frente a mí y nos besamos con harta pasión…Estaba como metido entre las rebanadas de un sándwich, pero en la gloria…

Estaba agotado de tanto envite pero el placer corría ya por mis venas. Siguieron los besos y las enculadas del tío atletico… Pronto llegó la sorpresa en forma de corrida monumental dentro de mi culo… No había sentido tanta leche caliente desde la guerra de los Cien Años.

Cuando acabó, me senté en la cama y seguí mamando aquella herramienta sorbiendo el último chorro de leche que aún tenía dentro… y seguía con la polla tiesa….

Nos tumbamos todos en la cama sudorosos y abrazados; yo lógicamente estaba en medio de ellos… Así estuvimos unos 20 minutos…

El primero que me había follado ya la tenía otra vez tiesa. Me mando girarme en la cama, estirado, mi culo contra su polla y yo con la boca frente la boca del tío atlético, quien se dispuso a darme unos besos de tornillo y pasión que agradecí.  Me introdujo su polla en mi ano una vez embadurnada con crema.. y empezó a bombear… En unos cinco minutos se corrió dejando toda su leche dentro de mis entrañas…

Cogió el turno el tío atlético, que con su herramienta dura me la introdujo aprovechando el lubricante natural que el otro me había dejado dentro… Y estuvo bombeando muy suavemente… se notaba que era un experto en hacer el amor. Les dijo a los otros dos que me mamaran los pezones; uno de ellos así lo hizo pero el otro se volcó en mi boca y no paraba de besarme con su experta lengua…

Al final el tío atlético me rodeó con sus poderosos brazos mi tórax y me estrujó contra su cuerpo: nunca me había sentido tan poseído. Mientras su polla incrementó su actividad bombeadora, hasta el punto de pedirle que aflojara, pero no lo hizo, porque ya estaba a punto de correrse… menos leche pero caliente y yo agradecido por aquel trozo de macho que me había poseído, incluso diría que forzado. Agradecido me desprendí de sus brazos, me giré en la cama, me arrodillé  y busqué con mi boca su polla, ya flácida pero con restos de semen que me bebí con agradecimiento…

Mientras estaba de rodillas el único que quedaba por repetir me inundó el ano con crema y me la metió hasta el fondo, grité pero no me hizo caso, así que apreté el culo para obligarlo a salir. Entonces los otros dos me cogieron por los brazos, me tendieron en la cama con la boca hacia abajo y me sujetaron mis brazos con los suyos y con sus piernas cada una de mis piernas no sin antes haberlas separado, de tal forma que estaba en la cama formando una X. Entonces el tercero se apoyó sobre mi espalda y acercó su pene hacia el agujero de mi culo, que aunque yo lo cerraba, al tener las piernas abiertas me era difícil rechazarlo.

Me la metió hasta el fondo  y no paró de mover la pelvis en un inacabable movimiento de mete saca hasta que mis gritos me los silenciaron moviendo mi cabeza contra las sábanas y apretándola de tal manera que no podía gritar; al ver que ya no gritaba, que lo inevitable iba a ocurrir, me dejaron respirar, y sólo algún quejido salía de mi boca…

Como ya se había corrido una vez, le costó mucho hacerlo de nuevo, así que le ayudé en su labor moviendo el culo como una puta… y al fin se corrió derramando la leche encima de mi culo…

Me dijeron que me diera la vuelta y sin mediar palabra el que me acababa de follar acercó su polla lagrimeante a mi boca, pidiéndome que se la succionara y me bebiera su leche restante…

En esta posición me quedé, hasta que el tío atlético se puso de rodillas entre mis piernas en aspa, acercó su boca a mi verga y la empezó a masajear con una destreza de la que debo aprender aún mucho. Se puso aceite en las manos, y me la meneó un rato hasta que estuvo totalmente eréctil, pasando de sus manos a su boca y tragándosela hasta los huevos sin sufrir horcajadas como yo con las pollas de ellos. Dio la orden a los otros dos que me succionaran los pezones de forma muy suave…. Mientras me mamaba de esta manera, con las manos llenas de aceite me masajeaba los huevos y me los apretaba suavemente… qué placer… no sé cuanto duró pero me corrí y la leche fue a parar encima de mi estómago.

Acabé prestándole mi boca para que me diera un beso de los suyos y cumplió disciplinadamente… había logrado sus objetivos y todos estábamos agradecidos de cómo había ido aquella sesión…. Inolvidable.

Querían que yo aprendiera a ser su puta, qué me pedían ellos y cómo debía obedecer. La próxima vez tenían pensado que fueran cuatro los que me follaran, aunque las reglas iban a cambiar: no sé cuáles serán aunque habían pensado en un fin de semana en la casa de la sierra de uno de ellos, la cual conozco, dispone de piscina y está totalmente aislada de las miradas de los vecinos, dispone de sala de castigo y otras lindezas.

Bueno, de hecho ya he calculado la nueva tarifa que les voy a pedir, al fin y al cabo soy caro pero ellos pagan lo que valgo…

Por la noche, ya en casa, tú me pediste tu ración de amor y te la dí aunque estaba molido y quizá no estuve todo lo cariñoso que tú te mereces y que yo muy gustosamente te ofrezco siempre. No te lo quise contar… de momento.

Sirva este relato a modo de disculpa de aquel día para que me perdones.

Bueno, el dinero que me pagaron te lo dejé en la mesilla de tu despacho… Espero que veas que me pagaron de forma justa.

Me tendrás que comprar un pene hinchable para que en la próxima sesión vaya con el culo ya bien abierto y no sufra demasiado… porque si son cuatro tíos los que me van a follar… mejor ir entrenado.

Es mi historia real… si quereis comentarme algo sobre esta historia lo podeis hacer a mi correo: javierman58@yahoo.com

Saludos a todos

Javier

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