Archive for the ‘Gay – Osos’ Category

Todo queda en familia

Viernes, febrero 2nd, 2007

Desde hace algunos años, tuve la maravillosa oportunidad de conocer a un tío de mi esposa; un hombre que me despertó especial atracción pues coincidía exactamente con mis preferencias: maduro de 52 años, de tipo europeo, gordo de unos 90 Kg, con unos bigotes muy gruesos y canosos, además de un pecho y barriga cubiertos de una alfombra de pelos plateados y muy lisos. Desde entonces, cada vez que coincido con él en alguna reunión familiar, sólo verlo me produce excitación, me provoca quedarme extasiado admirándolo, pero obviamente no es posible hacerlo abiertamente pues me haría quedar en evidencia.

 

Puedo decir que siempre ha existido buena química con él y nos hemos llevado muy bien, incluso en ocasiones en que nos tomamos algunos tragos me ha demostrado especial afecto, al punto de darme algún abrazo amistoso o poner su mano en mi hombro, lo cual disfruto como no puede imaginarse nadie y con las ganas de que no deje de tocarme para continuar sintiendo ese calor de su piel en la mía. Sin embargo, al finalizar esos tan agradables ratos, al no suceder nada más… debía terminar masturbándome con divinas fantasías en las que el protagonista era el tío.

 

Así pasaron varios años hasta un día en que yo estaba pasando por el frente de su casa sin ningún plan en concreto, y decidí tocar la puerta y entrar con la excusa de saludarle. Por suerte, se encontraba solo viendo televisión, y nos pusimos a conversar frente al televisor. Me invitó un trago, que por supuesto acepté. Después de un rato noté que de vez en cuando me miraba discretamente de reojo a la vez que con cierta malicia se acomodaba aquel bulto que cada vez se veía más grande. Yo estaba algo nervioso y mi ritmo cardíaco aumentaba a la vez que sentía un cosquilleo en mi estómago y un creciente palpitar en mi ano, pues nunca antes había estado en esa situación con él; con ganas de brincarle encima, pero al mismo tiempo no atreverme a hacerlo, pues podría estar yo equivocado.

 

De pronto se levantó a buscar dos tragos y al tomar mi vaso me agarró la mano con algo de disimulo; luego al traerme el trago se colocó a mis espaldas y pasó su brazo por encima de mi hombro dejándome sentir su respiración en mi cuello. Eso fue letal para mi y no pude contenerme y acariciar su mano velluda al tomar el vaso. Ya era evidente, no teníamos nada que esconder y en ese momento comenzó a meter su otra mano por la abertura de mi camisa acariciando mi pecho y masajeando suavemente mis tetillas mientras hacía pasar sus bigotes por mi cuello y orejas, que luego empezó a morder y a acariciar con su lengua. Allí me volteé atrapando sus gruesos bigotes y su boca con mis labios sedientos de sexo y solté mi vaso para ponerme de pie y entonces abrazarlo de frente. Nos comenzamos a besar como tanto lo había deseado en mis fantasías; sentía su lengua moviéndose dentro de mi boca y de allí le fui abriendo su camisa botón a botón mientras él se desabrochaba su pantalón que repentinamente calló al suelo, quedando expuesto a mi vista aquel impresionante bulto que sus interiores no eran capaces de ocultar. Terminé de quitarle su camisa y estaba ante mi, aquella imagen de macho lleno de pelos y canas desde el cuello hasta los pies. Comencé a acariciar y disfrutar de ese pecho peludo que tanto me excita y fui bajando mis manos hasta tocar el premio que deseaba y que se encontraba dentro del interior. Pude palparlo entre mis manos; sentir su grosor y su calor, y luego le saqué el interior completamente y me agaché ante él para besárselo y mamarlo e introducirlo completamente en mi boca hasta tocar mi garganta. Es imposible describir el disfrute que sentía chupándolo y metiéndolo y sacándolo de mi boca.

 

Después me levanté y terminé de desvestirme. Continuaba disfrutando al pasar mis manos por su pecho. Comencé a chupar sus tetillas mientras él con su dedo húmedo en saliva masajeaba mi ano e iba introduciéndolo poco a poco. Luego lo sacó, y con la ayuda de un poco de crema lubricante lo introdujo de nuevo y luego fueron dos y hasta tres, mientras los movía dentro de mi. Ya casi gritaba de excitación. Yo mordía su pecho, besaba su boca, agarraba sus nalgas, sus piernas peludas y su barriga mientras desesperadamente pasaba mi lengua y mi cara por su pecho.

 

Nuevamente fui bajando mi boca y al llegar a su cintura me sorprendió al voltearse y decirme que chupara su ano y le metiera la lengua; que lo hiciera volar de excitación. Luego le pasaba mi barbilla que estaba sin afeitar y lo raspaba con los bellos de mi cara, mientras con mi mano lo masturbaba disfrutando de aquel impresionante güevo de 20 cms., de cabeza muy roja, grande y esponjosa.

 

Me dijo: “Quiero cojerte, quiero que sientas un macho dentro de ti como yo sé que siempre lo has deseado desde que nos conocemos. Lo sé porque yo también lo he deseado”. Entonces me acosté boca arriba y abrí mis piernas para presentarle mi culo y le dije que era todo suyo. Se arrodilló frente a mi y colocó la cabeza ardiente de su pene justo tocando mi ano y comenzó a introducirlo poco a poco con una maestría inigualable. Después lo sacó un poco y lo volvió a introducir un poco más profundo. Así lo hizo un par de veces hasta que lo introdujo completamente haciéndome sentir el roce de sus vellos con mis nalgas y sobre todo aquel gigantesco palomón dentro de mi. Comenzó a sacarlo y meterlo bombeando cada vez mas fuerte mientras yo disfrutaba aquellas arremetidas de toda la fuerza de su güevo contra mi culo. Yo le pedí que diera mas y mas mientras con mis manos apretaba su pecho y él con sus grandes manos me apretaba las piernas. Yo sentía que me iba a reventar por dentro y allí comenzó a dar unos fuertes y roncos gritos mientras yo sentía que su miembro se dilataba una y otra vez dentro de mí al derramar toda su leche caliente. El comenzó a masturbarme y sin tardar mucho me hizo acabar a chorros que cayeron en su pecho peludo. Que exquisito fue eyacular con su paloma dentro de mi culo; es indescriptible.

 

Luego, al ver aquel pecho peludo mojado con mi propia leche, comencé a pasar mi lengua y a saborearla hasta que él atrapó mi boca con sus labios. Nos volvimos a besar largamente y en un abrazo me frotaba mi pecho contra el suyo y luego se acostó sobre mí abrazándome con gran ternura. Yo sentía la calidez de su cuerpo que me abrigaba y me consentía, y así nos quedamos completamente relajados.

 

Al pasar un rato así, comenzó nuevamente a pasar su lengua por mis orejas, a besar mi cuello y bajando lentamente besó, chupó y mordió mi pecho que raspaba y pinchaba con sus gruesos bigotes. Yo también comencé a acariciar su cabeza y a pasar mi lengua por su cuello y en muy poco tiempo ya estábamos los dos experimentando una nueva erección. El continuó bajando y comenzó a mamar mi güevo; a succionarlo, a lamerlo como si fuese un exquisito helado disfrutando de los residuos de leche que quedaban. Sentía que me lo quemaba con el calor de su boca. Me hizo poner de rodillas “en cuatro”, y tomando un tubo de leche condensada, comenzó a derramarla por mis nalgas y después sobre mi ano para entonces pasar su lengua por él y después introducirla moviéndola rápidamente para excitarme y hacerme sentir los pinchazos de sus bigotes ricos. Allí se volteó y colocándose de rodillas me dijo: “Ahora mételo tú, quiero ser tuyo, que me disfrutes y sientas como mi culo te quema”. Allí me coloqué a sus espaldas y comencé a penetrarlo poco a poco mientras apretaba sus hombros con mis manos y acariciaba su espalda. Recuerdo que me decía que le diera duro mientras se erguía y movía el culo en forma circular.

 

Lo abracé y con mis manos, apretaba su pecho, y le daba y le daba hasta que no aguanté más y le acabé adentro. Allí comencé a masturbarlo con mi güevo dentro de él, hasta hacerlo acabar sintiendo como al hacerlo tenía contracciones de su ano que apretaban mi güevo. Luego se terminó de acostar en el piso boca abajo y yo sobre él besando su cuello y haciendo caricias sobre su espalda, para luego colocarse baca arriba y culminar en un fuerte y apasionado beso.

 

Desde entonces, cuando descubrimos la verdadera química que había entre ambos, no desperdiciamos el momento en que podamos estar juntos y repetir estos encuentros tan placenteros en una ardiente intimidad que nadie puede imaginar, pero es real y siempre repetible…

 

                                                                                                                                               Fin.-

Punta del Este

Viernes, febrero 2nd, 2007

Trabajo en una revista de actualidad.

En los primeros días de un mes de enero fui notificado por mi jefe que tendría que cubrir el festival de cine de Punta del Este, para los que no conocen ésta ciudad balnearia les cuento que está enclavada en las costas oceánicas del Uruguay, su belleza es indescriptible, por sus calles, playas o boliches te podrás encontrar con alguna estrella de cine sobre todo europea o alguien de la nobleza, desde Omar Sharif hasta el Príncipe Alberto de Mónaco que huyendo de los gélidos inviernos europeos buscan el sol del sur, por su característica de balneario de clase adinerada sus servicios son caros pero buscando se encuentran cosas económicas como yo encontré.

El día antes de comenzar el festival “Europa, un cine de Punta“, que así se llamaba la muestra, llegué a Punta del Este, con mí 1.70 m. de estatura, 85 k. de peso (algo gordito ¿No?) mi cabello entrecano donde la calvicie no llegó y mis 55 años, pronto a cumplir 56, detrás dejaba Montevideo a mí esposa e hijos, por internet había descubierto un hotel que por sus características y precio me era muy conveniente ya que el mismo hacía que me ahorrase una buena parte del viático, el que quedaría en mis bolsillos.

El hotel era tal como lo describían, chico, con atención personalizada por los propios dueños, éstos eran tres, que se repartían en jornadas de 8 horas cada uno el estar detrás de la recepción, un padre (Eduardo) de 58 años con sus dos hijos, uno de 36 años casado (Enrique) y el otro de 30 años soltero (Roberto), la esposa y madre de ellos había fallecido hacía ya unos años, llegué al mediodía y fui atendido por el hijo mayor, me llevó al cuarto que ocuparía el cual era muy cómodo con una cama muy amplia.

– No dude en llamar si necesita algo, yo estaré hasta las 14 h. pero después estará mi padre que lo atenderá en lo que precise.

Agradecí su amabilidad y como hasta al otro día no tendría nada que hacer me fui a la playa, pasé la tarde tomado baños de mar y de sol, tumbado sobre la arena veía desfilar ante mi a los bañistas, las mujeres en su mayoría todas jóvenes y esbeltas, pero los hombres había de todo, jóvenes, maduros, viejos, gordos, flacos, con unos bultos en la entrepiernas tremendos o sin nada, ya poniéndose el sol, volví al hotel, en la recepción se encontraba el padre, me llamó la atención lo bien conservado que estaba, siendo tres años mayor que yo parecía mucho menor, alto, musculoso, canoso y con unos vellos dorados que le cubrían los brazos, totalmente tostado por el sol.

-Buenas tardes ¿es usted el periodista?

-Si, buenas tardes ¿es usted el padre?

…y bla, bla, bla.

Subí a mi pieza y al sentir el fresco del aire acondicionado mi piel se estremeció, ahí me di cuenta de las horas que había pasado al sol y que la misma estaba totalmente enrojecida, me di un baño y me recosté, me quedé dormido y desperté con un fuerte ardor en la espalda producto de la quemazón, no sabiendo que hacer para calmarlo llamé a la recepción Eduardo (el padre) me atendió y me dijo que subía inmediatamente.

-Hombre, si que se tomó todo el sol para usted, no sabe que con el agujero de ozono hay que tener precaución y más por ser la primera vez.

No supe que decirle, pero él atentamente me dijo:

–Ya viene mi hijo Roberto a hacerse cargo del turno, iré a una farmacia y veré que consigo para su mal.

A los 15 minutos golpearon en la puerta, yo acostado boca abajo y vestido solamente con un slip, solo pude decir:

–Adelante…

En eso entró Eduardo; se ve que el tiempo le dio para poder ir a la farmacia y cambiarse de ropa, ahora fuera de su turno vestía un pequeño pantalón corto que ceñía sus piernas dejando apreciar un tremendo bulto entre ellas y una musculosa que dejaban ver parte de su velloso pecho, en su mano traía un pote de crema.

-Bueno con esto se va a pasar pronto el ardor, es una crema con alhoe que lo va a refrescar.

Se sentó a la orilla de la cama, se untó crema en las manos y sin más comenzó a esparcirla por mi espalda, debo decir que yo soy ancho de espaldas, pero las manos de Eduardo eran tan grandes que abarcaban buena parte de ellas, al sentir el frío de la crema el ardor comenzó pronto a retroceder, pronto recorrieron toda mis espalda quitándome el malestar.

-Ya está, enseguida se sentirá como nuevo, pero hay algo que noté en su espalda, se encuentra totalmente contracturado, ¿me permite que le haga unos masajes?

Sin esperar repuesta se arrodilló en la cama, pasó una pierna sobre mi cuerpo y pronto sentí como mis caderas eran aprisionadas por dos poderosas piernas, sus manos se apoyaron sobre mis hombros y comenzó a darme masajes, de los hombros bajaba hasta la mitad de mi espalda, subían y bajaban dándome un reconfortante placer, en sus subidas y bajadas sentía su entrepierna como se apoyaba sobre mis nalgas, cada vez que bajaba era más caliente y duro el bulto que me tocaba, siempre había sentido sobre los gay o la homosexualidad e incluso, ahora comprendo con atrevimiento de parte mía, había escrito sobre el tema, cuantos se deben de haber reído de lo que publiqué, para escribir hay que vivir la situación, es la única manera de dar una veraz dimensión al escrito, ahora yo la estaba viviendo, el placer era extraordinario, lo notaba también en mi entrepierna ya que mi verga comenzó a endurecerse con cada refregada que Eduardo daba a mis nalgas.

Por unos instantes deje de sentir sus manos sobre mí, solo percibí cierto movimiento y el ruido de una cremallera al bajarse.

-Date vuelta Cayetano, me dijo, ya no era hombre o señor simplemente me llamaba por mi nombre, yo vergonzoso que viese lo dura que tenía la verga y más vistiendo solamente un slip ni lo intenté, él me tomó con sus poderosas manos y suavemente me colocó de espaldas, lo que vi me sorprendió y mucho,

Eduardo se había quitado la camiseta; dejando a la vista su robusto pecho totalmente cubierto de un fino vello dorado, con unos magníficos pectorales, bajé con mi vista más allá de su ombligo para encontrarme con su cremallera totalmente abierta y que de un bosque de pendejos salía la más colosal pija que en mi vida había visto, fácil 22 cm. gruesa y con una cabezota totalmente roja, él tomó mis manos con las suyas y fue desplazando mis brazos hacia tras mientras me cubría con su cuerpo, pronto quedó totalmente sobre mi, su pija masajeaba a la mía en un vaivén enloquecedor, su cara ahora frente a la mía se acercó con su boca abierta mostrándome una poderosa lengua que pronto se introdujo en mi boca llegando hasta lo más profundo de ella, allí conocí el sabor de la lengua de un macho, se la chupé frenético mientras su saliva se mezclaba con la mía, de pronto dejó esa posición se dio vuelta y quedamos en un 69 de un tirón me arrancó con sus poderosas manos mi pantaloncillo, me estrujó los huevos, me pajeó la verga y pronto sus dedos buscaron el agujero de mi culo, mi pobre culo virgen sintió la arremetida que ese dedo le hacía, cuando de mi boca iba a salirme un ¡Ayyyy! éste quedó cortado porque su poderosa verga se metió dentro de ella, me la metía bien profunda hasta dejarme sin respiración, entraba y salía con frenéticos movimientos, no se como pero de golpe el quedó de espalda en la cama ocupando yo el lugar sobre él, ahora era yo el que me metía su pija en la boca, se la lamía, le chupaba sus huevos, eran un placer indescriptible el que sentía al hacerlo, él con una mano me pajeaba, mientras con la otra jugaba con mi culo, pronto sentí el calor de su lengua como se introducía en mi esfínter, entraba y salía dejándomelo bien mojado con su saliva, enseguida comenzó a meterme un dedo al estar ahora lubricado éste llegaba bien dentro dándome un gran placer, luego lo retiró para sentir que ahora eran dos los dedos que introducía, luego fueron tres, cuatro… yo me movía como loco para poder sentirlos bien dentro.

-Ya estás pronto Cayetano para que te quite tu virginidad anal jajajaja. Dijo

Me puso de espalda sobre la cama, levanto mis piernas sobre sus hombros, colocó una almohada bajo mi cintura y mi culo deseoso quedo a la altura de su sable, puso su tremenda cabezota en el orificio de mi culo y comenzó a penetrarme, el dolor que sentía era intenso, poco a poco fue cediendo y cada vez más sentía su verga dentro de mí, de golpe sentí como sus huevos chocaban con mis nalgas, ahí comprendí que lo tenía todo dentro mío, comenzó a salirme y entrarme con un ritmo que me volvía loco, comencé a mover mis caderas siguiendo el ritmo que el le daba a las arremetidas.

-Así putito así, muévete sentí lo que es ser cogido por un macho.

-Ahhhh Eduardo no dejes de cogerme dejámela todo la noche dentro.

Mi verga estaba ya por reventar, Eduardo me la pajeaba mientras me cogía, pronto no pude más y comenzaron a saltarme los chorros de leche, con un ¡Ahhhhhhh! de él sentí algo líquido y caliente en mis entrañas, Eduardo estaba acabando, y me estaba llenando de leche mi culo…

Luego estando los dos de espaldas en la cama tomados de las manos me dijo…

–Perdón Cayetano se fui violento contigo, hacía tanto tiempo que no lo hacía, pero te juro que nunca sentí el placer que he sentido contigo.

-Perdona tu Eduardo si no supe responderte, fue la primera vez que lo hago y quizá fallé en algo.

Nos besamos y él me dijo:

–Vamos a darnos una ducha.

Fuimos al baño, la regadera mojó nuestros cuerpos, él comenzó a enjabonarme y lo mismo hice yo con él, pronto nuestros cuerpos estuvieron llenos de espuma, y mientras el agua caía sobre nosotros nos dimos los besos más apasionados que solamente dos hombres se saben dar, de pronto Eduardo me dijo -espera tengo ganas de orinar, entonces yo tomé su verga con mis manos y de ella comenzó a brotar el caliente líquido dorado, dirigí su chorro por sobre mi cuerpo y sentí el placer que esa lluvia de oro produce con su tan peculiar calor sobre la piel.

-Tengo que irme me dijo, pero mañana volveré.

-Si estaré esperándote.

Se fue pero al rato sentí un golpe en la puerta, no llegué a despertarme bien cuando en bolas junto a mi estaba Roberto, se presentó ya que no lo conocía y sin más comenzamos a besarnos y en cuatro patas me cogió como loco, luego saludó y se fue.

Al mediodía, nuevamente golpe en la puerta, ahora era Enrique el que entraba en la pieza y se desnudaba.

-No tengo mucho tiempo, dijo y sin más me puso boca abajo a lo largo de la cama y me comenzó a cogerme.

Así pasé una semana en Punta del Este, las notas las hice copiando la que otros periodistas hicieron y sobre la opinión de los films fue igual, no tuve tiempo para el festival, todas las mañanas, tardes y noches era cogido por padre e hijos que se turnaban como en la recepción, para venir a mi pieza, la verdad el mejor de todos fue el padre, no hay nada como un buen veterano para encamarse.

¿El nombre del hotel? Jajajaja, permitanme que me lo reserve…

Y como dice un buen amigo: “También a nuestra edad sentimos deseos, sentimientos, emociones, etc., pues ello no es patrimonio exclusivo de alguna generación o género; lo importante es agradar y sentirse agradado, hacer feliz a los demás siendo feliz consigo mismo y con su pareja habitual u ocasional“

Veteranos la vida comienza después de los 50, disfrútenla.

Cayetano – cayetano85@hotmail.com

Mi tí­o Miguel (I)

Viernes, febrero 2nd, 2007

Siempre supe que era gay pero solo habia tenido experiencias en mi mente, sueños y fantasias que nunca se hacian realidad.  A pesar de eso fui un niño muy inocente en cuestiones de sexo como tal. A los 15 años aun no me habia masturbado por primera vez y solo habia alcanzado a sobarme un poco el pene y verlo erecto. Por demas esta decir que mucho menos habia visto a un hombre desnudo ni siquiera en revistas.

 

Esta historia comienza cuando, teniendo ya 19 años; tuve que pasar una semana en casa de mi tio politico Miguel, mientras mis padres y mi tia (esposa de Miguel) asistian a los funerales de mi abuela Rosa en España.

 

Mis tios estaban practicamente recien casados y vivian en un pequeño apartamento en el este de Caracas, un tipo estudio el cual tuve que, (por razones de conveniencia para mi y mi tio) compartir con el.

 

Todos fuimos a despedir a mis padres y mi tia Blanca al aeropuerto de Maiquetia y al regresar del aeropuerto mi primera gran sorpresa fue que mi tio, se desvistio casi por completo quedando solo en boxers que mostraban unas piernas fuertes y peludas y un cuerpo bastante desarrollado a nivel de pectorales y brazos, pero con la caracteristica principal que estaba todo cubierto por vellos negros y ligeramente rizados. El inmediatamente se percató de que yo lo miraba con curiosidad y me pregunto que si nunca habia visto a mi padre desnudo, a lo que yo me limite a bajar la cabeza sintiendome obviamente avergonzado. El se me acerco y me dio una palmada en el hombro y me dijo que no sintiera verguenza que eso era algo normal entre hombres.

 

Me preparo un sandwich y el tomo unas aceitunas y empezo a beber cervezas mientras veia las carreras de caballo. Asimismo, me indico que yo dormiria en un pequeño sofa cama que estaba casi al lado de su cama y que podia agrarrar lo que yo quisiera siempre y cuando no hiciera un desorden. Yo permanecia practicamente callado y timido pensando miles de cosas y enfrentandome a una situacion que en el fondo de mi corazon me decia que iba a ser decisiva en mi futuro.

 

Tio Miguel, como yo le llamaba, se levanto de la cama e inesperadamente se quio toda la ropa dejandome ver unas nalgas tan peludas que se confundian con la sombra que arrojaban sus testiculos vistos desde atras. El corazon se me iba a salir cuando se volteo para buscar una toalla y ponersela alrededor de la cintura e inmediatamente meterse en la ducha para bañarse. Por mas que quise evitarlo no pude resistir la tentacion de mirarle aquel miembro en reposo el cual era por lo menos de unos 12 centimetros de largo y 4 centimetros de grosor, que nacia de unas bolas tan perfectamente redondas y grandes que parecian dos duraznos, solo que cubiertas con muchos pelos oscuros. En ese momento solo pasaba por mi mente la idea de saber de que tamaño y grosor adoptaria aquel pene una vez erecto. Por otra parte, note que mi tio habia dejado sobre su cama el boxer y un pequeño interior blanco que obviamente habia usado. No resisti la tentacion y tome su boxer y su pequeño bikini , lo chequee y note que habian dos pelos negros y una pequeña mancha dejada tal vez por un resto de orina en el interior,

 

Tome los pelos y los guarde en mi boca y oli profundamente la tela que cubria su parte intima la cual despedia un olor fuerte, extraño y definitivamente viril. Esto hizo que me excitara mucho logrando una ereccion con lo cual no me quedo otra que irme a mi sofa cama y tratar de ocultar la misma con la sabana que yo usaria para dormir. Al regresar mi tio, trate de hacerme el dormido pero en una posicion tal que mi tio no pudiera darse cuenta de que yo lo estaba obsrvando mientras se secaba sus nalgas, testiculos y pene.

 

Pude incluso notar cuando el se replego el prepucio pra secarse completamente el pene, note un glande rojo con apariencia de fresas que gustasamente me hubiera comido en aquel momento sin pensarlo dos veces. Mientras tanto mi lengua saboreaba los dos pelos pubicos que robe de su vikini y recordando aquel olor ocre y maravilloso dormi como un angelito.

 

Al dia siguiente, al despertar el primer lugar hacia donde tire mi vista fue la cama de mi tio, el estaba aun dormido y desarropado. Note que llevaba apennas un interior blanco y presentaba una ereccion tan barbara que la mitad de su glande salia fuera del interior. Estuve observandolo por un periodo de cinco minutos hasta que el desperto y se dirigio al baño a orinar. Para mi sorpresa oigo al rato la ducha sonar y mi tio me llama para que le acerque la toalla ya que olvido llevarla, yo obedinetemente se la lleve pero no me atrevi a abrir la puerta a lo que el me dijo pasa y dejala sobre el tanque de la poceta. Lo hice y pude notar que habia dejado alli su interior, el cual con doble intencion lo tome y puse detras del inodoro para evitar que el lo tomara al salir, era lo que mas deseaba oler de nuevo esa prenda intima.

 

Al salir del baño yo entre inmediatamente a tomar una ducha para ir al liceo, abri la regadera para que mi tio creyera que yo estaba bañandome y me sente en la poceta y recogi el bikini y empece a explorarllo. Al notar que tambien estaba ligeramente “manchado” decidi saborear ese fluido para descubrir su sabor. Eso me excito tanto que empece a chupar esa parte del bikini y a soñar con los testiculos y el gran pene de mi tio, sin percatarme de que el habia abierto la puerta para buscar su bikini y me habia visto con los ojos cerrados inhalando y sucionando aquel pedazo de tela que el habia dejado “olvidado” en el baño. Mi tio se acerco a mi aun desnudo y suavemente retiro su interior de mis manos y boca. Sin decir palabra alguna lo llevo a la cesta de ropa sucia y alli lo coloco y espero que yo estuviera listo para dejarme en el liceo cuando fuera rumbo a su trabajo. En el trayecto en su carro no mediamos palabra alguna y yo me sentia morir de la verguenza.

 

Mi tio regreso ese dia como a las 9 de la noche y al parecer con unas cervecitas de mas.

 

Al llegar me pregunto si habia cenado, a lo cual le dije que no y me entrego una pequeña pizza aun tibia que traia en una caja. Comi la pizza y el se despojo de toda su ropa quedandose en boxers. Tomo una cerveza y me acompaño en la mesita mientras yo me comia mi pizza. Al terminar me dijo que se echaria un baño y que dormiria despues porque estaba baastante cansado. Al entrar mi tio al baño note que habia dejado su ropa interior a mi alcance en el pequeño sofa y una revista erotica donde aparecia una mujer haciendole sexo oral a un hombre mientras era penetrada analmente por otro. En ese momento no estaba seguro de las intenciones de mi tio Miguel porque podria haberlo hecho sin ninguna intencion pero pero luego que salio del baño con el pene semi-erecto y me indico que me cepillara los dientes antes de acostarme y hacerme un extraño guiño que parecia mas bien una invitacion a verle el miembro que a otra cosa, ya no me quedaron dudas de que la revista y su interiior los habia dejado a proposito sobre el sofa cama donde yo dormia. Al salir del baño me pregunto si el sofa cama era lo suficientemente comodo para mi o que si preferia compartir su cama la cual era una king size y habia espacio para los dos, a lo que accedi sin pensarlo dos veces.

 

Al acostarme a su lado sentia el calor de su cuerpo inundar el mio y mi corazon empezo a latir aceleradamente, yo empece a respirar fuertemente y mi tio se percato inmediatamente pero fingio no notarlo, puesto que al rato a pesar de que su pene seguia bien erecto pude oir un leve ronquido que me dejaba las puertas abiertas a hacer mis sueños realidad.

 

Comence a fingir que tambien dormia, y que tenia un sueño y empece a emitir sonidos de incomodidad y movi mi mano “accidentalmente” hacia cerca del hombligo de mi tio.

 

Al sentir su barriga peluda y caliente pense que no iba a poder resistir los deseos pero me aguante y segui en plan de “dormido”, a todas estas el pene de mi tio se habia salido un poco de su vikini y podia observarse el glande del mismo pero esta vez note que su cabeza roja tenia una pequeña gota transparente que estaba a punto de salir. Volvi a hacer otro movimiento de “dormido” y roce su glande con mi dedo indice y lentamente toque aquella gota tibia y transparente que emanaba de aquel hermoso y palpitante glande . Sin pensarlo en las consecuencias lleve mi dedo indice a mi boca y saboree aquel delicioso nectar cuando senti la mano de mi tio Miguel tocandome la cabeza e indicandome que me daba permiso para saborearla directamente. Me deje llevar por su mano sabia y cuando tenia a un centimetro aquel olor inundo mi mente y mis sentidos .

 

Mi tio se saco por completo el pene y dejo ver aquellas bolas que ya anteriormente yo habia admirado y me pregunto que por donde queria empezar…  Yo me encogi de hombros y el nuevamente me guio la cabeza hacia su miembro yo pense que se me desarticularia la mandibula porque aquel pene era tan grueso que apenas si lo podia mantener dentro de mi boca, El me indico como hacerlo y para mi sorpresa senti que su mano me estaba bajando los interiores y rosando con su dedo indice la entrada de mi culo. Senti tan rico, que no entendia como era que antes no habia yo mismo descubierto ese punto sexual que me proporcionaba tanto placer y que solo mi tiio con un leve toque habia despertado.

 

Seguia succionandole el glande pero sin mucha eficiencia a lo que me tio no le quedo otra que empezarse a masturbar sin retirar el glande de mi boca. En ese momento supe que esa era otra forma de obtener placer que hasta ese momento desconocia. Senti que mi tio respiraba mas profundamente y vi como sus bolas se levantaba y el apretaba sus nalgas a la vez que me decia tragatela toda, lo cual entendi inmediatamente cuando senti brotar de su pene dentro de mi boca un liquido ligeramente dulzon y salobre, espeso y caliente que sentia que era el manjar mas delicioso que hubiera probara en mi vida. Yo tragaba y tragaba pero parecia que aquella eyaculacion no tuviera fin y no tardo en brotar de mi boca parte de ese semen el cual recogi de su glande con mi lengua y volvi a introducir en mi boca. Estaba tan excitado y ocupado recogiendo toda aquella leche caliente que no me habia percatado que mi tio habia introducido todo su dedo indice dentro de mi ano y estaba moviendolo ritmicamente hacia adentro y hacei afuera, me dijo entonces que tomara mi pene y lo moviera como el lo hizo y no tarde menos de un minuto en obtener mi primer orgasmo y observar una pequeña gota blanca que salia del interior de mi pene. Al terminar mi tio retiro su dedo y me invito a tomar un baño juntos. Alli me permitio enjabonarlo todo y me dijo que habia pasado mi primera clase con 17 puntos pero que aun me quedaba una semana con el y estaba seguro que pasaria la materia con 20 puntos si le ponia bastante empeño, lo cual hice sin defraudarlo.

 

Cuando regresaron mis padres y mi tia, fuimos a recogerlos al aeropuerto y mi mama me tenia un regalo de cumpleaños en sus manos. Al saber que ese dia era mi cumpleaños No. 19 mi tio Miguel me dijo que el no sabia nada pero que me prometia un excelente regalo que el estaba seguro que yo apreciaria y me guiñó el ojo, a lo que mis padres comentaron “al parecer se la llevaron muy bien, ya sabemos que cada vez que tengamos que viajar dejaremos en buenas manos a nuestro hijo, y agradecieron una vez mas a mi tio Miguel por haberme cuidado tan eficientemente. A pesar de que Miguel nunca me penetro con su pene, me enseño muchas cosas, y sobre todo a tener confianza en mi mismo y a aceptarme como hombre gay que soy y sere por el resto de mi vida.

 

Pedro R.

Mi tí­o Miguel (II)

Viernes, febrero 2nd, 2007

A partir de aquella semana que pase con mi tio Miguel, donde me enseño a lamer su verga y a succionar sus bolas de forma profesional, pero sobre todo me enseño a aceptarme como hombre gay y a hacerme respetar como tal. Me enseño a que yo tenia derecho a gozar mi sexualidad pero sin hacer el ridiculo haciendo el papel de loca fuerte ni botando plumas, que eso era otro rollo.

 

Mi tio Miguel siguio visitando mi casa y siempre me recordaba el ofrecimiento de sus “regalo especial” que me debia en mi cumpleaños No 19. Yo por mi parte vivia de los recuerdos de esa semana lechera donde trague mas leche y huevos que los que mi mama me obligaba a consumir en los desayunos. Miguel, como le llamaba ahora, y yo; creamos una relacion personal bastante fuerte y nos hicimos de una amistad poco usual entre un hombre de 29 años, robusto, alto y peludo y un jovencito de 19 años delgado, muy blanco y lampiño. Ibamos juntos a los juegos de beisbol, futbol y me llevaba mucho a jugar boliche. Mis padres estaban muy contentos con nuestra relacion porque yo habia adquirido mucha confianza en mi mismo y habia perdido aquella enfermiza timidez que tenia unos meses atras.

 

Asi pasaron muchos meses y a pesar de mi deseo hacia Miguel y de las ganas que el habia despertado en mi, nunca tuvimos la oportunidad de volver a estar juntos en la intimidad y no se si lamaentable o afortunadamente yo no tuve sexo con ningun otro. Era como si me estuviera guardando para el hombre que me habia enseñado a amar. Pero hablamos mucho sobre el tema, el me decia que el siempre tuvo la curiosidad de tener sexo con un hombre pero que jamas se hubiera imaginado que seria con un adolescente casi niño y que me llegaria a tomar tanto cariño, que el sentia que yo era como su hermano menor que nunca tuvo. Yo por mi parte a pesar de que el me sugeria en innumerables ocasiones que experimentara con amigos de mi misma edad yo le hacia caso omiso y me masturababa aun con un viejo vikini suyo que me traje de su casa cuando vivimos aquella semana de pasion.

 

Tuve paciencia y esta tuvo sus frutos porque llego el año y mis padres y mi tia decidireron volver a ir a España solo que esta vez pasarian 15 dias y querian que me quedara nuevamente en casa de mi tio Miguel, con quien sabian que me llevaba de maravillas.  Miguel los acompaño solo al aeropuerto poque yo tenia examenes y no pude ir. Era mi semana crucial el 5° año de bachillerato y la fisica y la quimica me tenian un poco quemada las pestañas.

 

Al regresar del aeropuerto Miguel me pregunto en cuales asignaturas tenia mas problemas y me aseguro que me ayudaria a pasar con 20 esas materias. Como de costumbre se desvistio y se quedo en boxers haciendome recordar aquel cuerpo peludo, el primer cuerpo masculino desnudo que habia visto. Cuando lo vi asi no me aguante y lo tome por la cintura estando yo sentado y lo abrace, frotando mi cara contra los pelos de su barriga y hombligo. El retiro mi cara sutilmente y me indico que debiamos estudiar algo de quimica porque en tres dias presentaria mi examen final y el no queria que yo me entretuviera en nada. Hice caso y estuvimos estudiando hasta las 8:30 de la noche cuando le dije que estaba muy cansado y que me queria dar un baño. El acepto y cuando sali del baño el se sorprendio de ver que mis genitales ya estaban cubiertos de mucho pelo al igual que mis piernas y mis nalgas, elogio mi trasero y mis tetillas que estaban rosaditas y paraditas aun sin estar excitado. Yo sonrei y el se dirigio al baño no sin antes darme una palmadita en mis nalgas antes de entrar. Por un momento pense que el tendria intensiones de penetrarme pero no fue asi, ya que luego se limito a decirme que me pusiera un short y que vieramos algo de television antes de dormir. Por demas esta decir que Miguel ni se molesto en sacar el sofa cama ya que puso en su king size sabanas para mi y para el. Era obvio que queria que durmieramos juntos.

 

Al acostarme a su lado mi respiracion empezo a acelerarse y el noto inmediatamente que yo habia refrescado mis deseos y sin pudor alguno se puso boca arriba cruzando sus brazos por debajo de su cabeza dejandome el campo libre para que yo hiciera lo que quisiera. Como el cerro sus ojos pense que seria buena idea darme un gusto que hace tiempo queria y este era darle un beso en esos labios carnosos coronados por un bigote de magnun negro y espeso. Para mi sorpresa cuando el sintio mis labios posarse en los suyos y sin abrir sus ojos me tomo por la cabeza y me hundio su lengua en mi garganta moviendola de forma tal que mi culo y mi pene empezaron a palpitar de excitacion. Inmediatamente se percato de eso y dirigio su mano hacia mi trasero que estaba tan sensible que apenas lo toco emiti un quejido de placer y le pedi casi a gritos que me introdujera el dedo lo cual trato de hacer con su indice seco pero se dio cuenta que mi culito seguia tan cerrado como hacia un año atras con lo cual procedio a untarlo con saliva y a inroducirlo con profesionalismo. Me pregunto si aun seguia virgen a lo que le respondi que estaba esperando por el.

 

Miguel respiro profundamente como si estuviera ante un problema que el sabia que yo solo no podria resolver sin su ayuda. Siguio introduciendo y sacando su dedo en mi culo y con la otra mano tomo mi cabeza y la dirigio hacia el sitio que ya yo estaba a punto de tomar en mi boca que era su inmenso pene grueso y cabezon. Como pude me deslice hasta su verga y tome en mis manos primero, palpando la suavidad de aquel glande rojo y sintiendo el palpitar de todo aquel platano macizo que volvia a ser mio por 15 dias. Volvi a oler sus bolas y los recuerdos me hicieron excitarme de tal manera que sentia que estaba a punto de acabar. No espere mas y empece a siccionaar aquella cabeza de pene grande y caliente tratando de meterla cada vez mas adentro, a veces sentia que me ahogaba pero esto lejos de molestarme me excitaba cada vez mas…

 

Miguel seguia tocando mi culo y con la otra mano sobaba uno de mis pezoncitos cuando saque el pene de mi boca y le dije por favor ya metemelo que no aguanto estoy desesperado. Al ver mi cara jadeante y mi culo moviendose al compas de los moviemientos de su dedo no le quedo otra que darme media vuelta y levantarme una pierna y colocarla casi hasta mi pecho, entonces me dijo: ‘respira profundo y aguanta” y senti como su cabeza iba entrando lentamente dentro de mi abriendome el cuerpo en dos partes y desgarrando los esfinteres de mi culo. Por un momento tuve miedo de que siguiera ya que el dolor era insoportable pero cuando el me dijo ya lo pero paso. y yo chequee con mi mano que ya por lo menos la mitad de su verga estaba dentro de mi, senti que era ahora o nunca que era el momento de hacerlo y que daba igual sacrlo que terminar de introducir lo que faltaba.

 

Abri mis piernas un popco mas y le dije que se moviera un poquito pero que para cuendo yo le indicara. El empezo a moverse casi imperceptiblemente, sus movimientos mas que para adentro y para afuera parecian movimientos dirigidos a ampliar la capacidad de mi ano ya que lo movia hacia a los lados, hacia arriba y hacia abajo, lo cual causo una tremenda excitacion que me producia un cosquilleo similar a cualdo se acerca el orgasmo. Recuerdo que le dije “no se lo que siento”, es tan extraño, es dolor, es placer, no se explicarlo. Al oir estas palabras Miguel supo que estaba preparado para recibir el reso de aquel trozo de carne de 20 centimetros de largo y 5 centimetros de grososr que desde hace tiempo habia soñado que seria mio. Para mi sorpresa empece a sentir los jadeos de Miguel cada vez mas fuertes y su aliento en mi nuca me excito tanto que empece instintivamente a realizar un movimiento anal de succion que me producia un cosquilleo a nivel rectal que en pocos segundo me hizo eyacular casi al mismo tiempo que Miguel y produjo una relajacion de mi esfinter que le permitio a Miguel moverse con mas facilidad dentro de mi cuerpo y lograr un orgasmo tan bestial que me tomo de los brazos aferrandose de tal manera que me dejo marcados los dedos como un fierro caliente que se le pone a las vacas. Senti su leche caliente derramarse totalmente dentro de mic uerpo y esta se confundia con la sangre que brotaba de mis desgarrados esfinteres.. Miguel quedo tendido en la cama sin fuerzas y jadeante y pude ver como de su pene aun semi erecto seguia brotando esperma, la cual limpie con una servilleta de papel.

 

Nos dirigimos al baño, Miguel entro en la ducha y yo tuve que ir a la poceta porque sentia demasiada presion por toda la leche que tenia adentro de mi. Deje que mi cuerpo se liberara de aquel semen y antes de pararme, Miguel salia de la ducha totalmente desnudo con su pene flacido pero aun hermoso y provocativo. No me aguante y lo tome por las caderas y me introduje nuevamente el pene en mi boca y empece a siccionar con profesionalismo, queria que el terminara de botar toda esa leche que yo sabia que aun le quedaba en sus inmensas bolas.

 

El me tomo por la cabeza y empezo a dirigirme en movimientos suaves al principio y super bruscos al fina. Yo tenia que aguantar la respiracion a veces hasta por 40 segundos o mas ya que su verga incrustada en mi garganta no me dejaba espacio para la entrada de aire. La sacaba por 3 segundos, toma aire y volvia a introducirla, en una de esas el tardo mas de la cuenta y creo que casi muero y con esfuerzo logre sacarla pero al introducirla nuevamente senti sus gemidos y alaridos mientras apretaba con fuerza mi cabeza hacea sus perlos y testiculos que era lo unico visible ya que todo lo demas reposaba en las profundiades de mi garganta. Jadeo y jadeo hasta que se canso y cuando retiro el pene pude notar un pequeño hilo transparente que colgaba de su glande pero en mi boca no habia nada de semen ya que el mismo se habia despositado directamente en mi garganta y habia ido a para a mi estomago sin darme cuenta. Casi azul por la falta de respiracion no se de donde consegui fuerzas y tome su pene semi flacido y aprente con mis labios y lengua tratando de saborear los restos de semen que aun brotaban de aquella verga.

 

Miguel me acaricio la cabeza con cariño y me pidio que tomara un baño y que fuera donde el para curarme el culito que me lo habia dejado totalmente destrozado pero lleno de placer y de su rica leche.

 

Una vez que tome la ducha, me acoste boca abajo en la cama y el empezo a ponerme cubitos de hielo por todo el borde de mi culo dandole de vez en cuando besitos y acariciando mis nalgas con ternura. Recuerdo sus palabaras como si fuera hoy; “SI antes nos llevabamos muy bien, ahora seremos inseperables, esta prueba de amor no me la habia dado nadie hasta ahora, ni siquira tu tia y yo se apreciar ese tipo de gestos, de ahora en adelante sere tu protector, tu amigo, tu confidente y tu amante.

 

Tuvimos que esperar 5 dias para reiniciar nuestras relaciones sexuales completas pero mientras me deleite saboreando todas las noches el manjar que brotaba de su hermoso pene dandome su leche rica cada vez que me apetecia. Por demas esta decir que tuvimos mucho tiempo para estudiar fisica y matematematica y sin contar la quimica que la pase con gusto con 20 puntos lo que me valio una tremeda cojida por el culo de premio, al igual que el premio mayor que fue su entrega total el dia de mi cumpleaños No. 19 cuando por primera vez Miguel se atrevio a lamer mis genitales y chupar mi verga nada despreciable que ya se veia que iba a ser tan grande y gruesa como la de el.

 

Al regresar mis padres y mi tia, supe la noticia de que Miguel y mi tia esperaban un bebe y que debian mudarse a San Antonio de los Altos donde habian conseguido un apartamento mas grande. Esto me entristecio un poco al principio pero luego supe que mis tios y mis padres habian llegado a un acuerdo de que yo pasara los fines de semana que quisiera en casa de ellos ya que esos 15 dias con Miguel me habian convertido en un muchacho mas estudioso y definivamente Miguel era una excelente influencia para mi;

 

Fue asi como desde entonces paso por lo menos dos fines de emanas al mes en casa de Miguel y a pesar de que no tenemos libertad total para hacer volar nuestras fantasias, siempre conseguimos un momento a solas para una mamadita o una cojiga deliciosa.

 

Pedro R.

Mi tí­o Miguel (III)

Viernes, febrero 2nd, 2007

Como habia narrado ya en los dos primeros relatos, mi relacion con Miguel se habia convertido en una relacion muy profunda ya que compartiamos todas nuestras inquiertudes y eramos verdaderos amigos y excelentes amantes, muy a pesar de mi corta edad. Miguel era para mi mas que un amigo era mi profesor, mi confidente era mi hombre, mi todo, estaba seguro que si esta relacion se hubiera roto esto me hubiera transtornado por el resto de mi adolescencia, pero afortunadamente no fue asi, Miguel nunca me desepciono.

 

El asunto fue que Miguel y mi tia Blanca se mudaron a un apartamento bastante espacioso en San Antonio de los Altos, con tres habitaciones y dos baños y una hermosisima vista de la montaña, por demas esta decir que el clima fresco y natural invitaba a gozar de los placeres que la naturaleza nos ofrecia. Mi relacion con tia Blanca era excelente. Los fines de semana que me quedaba con ellos le colaboraba mucho en la limpieza de la casa ya que a ella su embarazo no le habia sentado del todo bien y se quejaba de continuas molestias lo que obligo a su medico a tomar medidas especiales como absoluto reposo, cosa que a pesar de que yo lamentaba por ella en el fondo me alegraba ya que Miguel y yo dejabamos rienda suelta a nuestras fantasias.  

 

Afortunadamente el apartamentito del este de Caracas, propiedad de Miguel, permanecia sin ser alquilado, cosa que lo fueran a necesitar al momento del parto si fuera necesario para mayor comodidad de mi tia.

 

Este hecho facilitaba que Miguel y yo tuvieramos ciertos encuentros furtivos, pero desafortunadamente estos no pasaban de una media hora, tiempo facilmente justificable para hacer “diligencias” pero que siempre nos dejaba con mas ganas de seguir y entregarnos a la pasion sin ningun tipo de limites, ni de tiempo ni de lujuria.

Estuvimos esperando tanto tiempo por un desahogo completo que cuando a mi tia teniendo 7 meses de embarazo le indicaron reposo estricto y unas medidas especiales para que no perdiera el bebe yo senti que era nuestra oportunidad de desbordar nuestras pasiones. Tal vez suene maquiavelico o egoista de mi parte el alegrarme de una situacion penosa pero si se pusieran en mi lugar sabrian que el reprimir por tanto tiempo los deseos me estaba volviendo loco.

 

Miguel le propuso a mis padres que como yo estaba ya de vacaciones en el colegio, que me ‘”mudara” durante esos dos meses para acompañar a mi tia y velar porque no le faltara nada, asi como enviar un S.O.S. en caso de que el momento del parto se adelantara. Yo estaba muy entusiasmado con la idea de hacer de enfermero y mis padres por su parte estaban felices de que yo estuviera sentando cabeza y tomara responsabilidades de esa magnitud a tan corta edad. Miguel acondiciono una habiatacion con dos camas para que yo durmiera en una y el (para no molestar a m i tia) dormiria en la otra. Mi tia acepto gustosa ya que una de sus quejas era que los fuertes ronquidos de Miguel (que en estos meses habia aumentado mucho de peso y parecia un verdadero oso) eran una de las principales causas de que ella no pudiera descansar, aprate de que a Miguel le gustaba ver television hasta tarde y eso le impedia descansar como era debido.  La cosa parecia como obra del propio demonio y en menos de tres dias estaba yo durmiendo en casa de mis tios y ansioso de empezar todas mis nuevas faenas.

 

Como me mude un sabado y Miguel estaba libre nos pusimos a limpiar el apartamento de cabo a rabo. Miguel se puso aquellos boxers de Mickey Mouse que tantos recuerdos me traian a la mente y estuvo todo el dia tomando cervezas mientras oiamos musica de salsa y nos entregabamos a la faena de la limpieza, la cual terminamos a eso de las 5 de la tarde. Pero aun faltaba hacer el mercado y acompañe a Miguel al automercado que quedaba en la planta baja del edificio.

 

Estando en el Supermercado me senti como una “ama de casa”, jajaja, ya que Miguel discutia conmigo sobre si escoger ciertos productos o no, y yo iba chequeando precios y verificando ingredientes apropiados, naturales sin aditivos quimicos, etc, etc,

 

Realmente estaba aprendiendo muchas cosas y a pesar de que estaba exhausto sabia dentro de mi que ya pornto me vendria la recompensa. Regresamos a las 7 de la noche y le llevamos a tia Blanca una pizza que nos habia pedido para cenar. Tia Blanca comio la pizza pero esta al parecer no le cayo muy bien porque fue al baño a vomitarla y nos pidio que le prepararamos un te relajante porque se disponia a dormir bien temprano y que no se nos ocurriera apareciernos por el cuarto de ella a buscar nada, cosa que cumplimos al pie de la letra.Cerramos su puerta y dejamos que descansara profundamente como ella lo deseaba.

 

Miguel y yo nos vimos la cara y note una leve sorrisa picara, entonces le dije “te bañas tu primero o yo?” y el me dijo con un descaro que me dejo frio, “por que ponerse a escoger, yo estoy exhausto necesito que alguien me de una buena enjabonada, a lo que yo dije que la enjabonada tenia que ser reciproca porque yo tambien estaba exhausto.

 

Nos metimos en la ducha del baño de servicio, bastante alejado del dormitorio de la tia Blanca y empezamos a sentir aquella agua tibia caer sobre nuestros cuerpos desnudos. yo tome el jabon y empece a enjabonarlo por su espalda peluda y recorria igualmente sus pectorales de atras hacia adelante haciendo de aquel cuerpo peludo una gran burbuja jabonosa y jugando con la espuma tape sus partes intimas y luego lo abrace para sentir que todo su ser se deslizaba por el mio, Miguel me coloco en la ducha y empezo a enjabonarme empezando por sus puntos preferidos como lo era sin lugar a dudas mi culito redondo y carnoso. Se enfoco tanto en ese lugar que por un momento pense que se estaba masturbando con la otra mano voltee y le pregunte porque me embajonaba tanto alli, metiendome y sacandome su dedo indice como tratando de dejar ese orifio tan limpio que se pudiera comer en el. Miguel me pidio que no hablara solo que sintiera y en ese momento me percate que no era solo su dedo indice que estaba dentro de mi sino tamien el dedo medio y el anular, por su parte el dedo pulgar tocaba mis testiculos y me hacia sentir una sensacion extraña entre conato de dolor y una extraordinaria sensacion de placer indescriptible con palabras.

 

Con su segunda mano Miguel me empezo a enjabonar mis testiculos y mi pene , pero en un movimiento brusco, tal vez sin querer el jabon cayo al piso y Miguel se agacho a recogerlo, no sin antes tomarme por las cadera y empujarme sutilmente hacia la regadera, yo observaba su cara de lujuria mientra el jabon iba cayendo en su rostros y el me veia mi pene y mis testiculos desde una posicion de abajo hacia arriba.. Esto me excito muchisimo y me hizo lograr una tremenda ereccion a lo que Miguel no desaprovecho la oportunidad de empezar a chupar mis testiculos aun con restos de jabon y continuar hacia mi barra hirviente que ni el agua de la ducha podia enfriar. Se arrodillo por completo frente a mi empezo a pasar su lengua alrededor de mi glande, replegando y cerrando mi prepucio y tratando de introducir su lengua por el orificio del pene, cosa que me volvia loco, volvio a bajar a los testiculos y me indico que abriera un poco mas las piernas, siguio lamiendo y chupando mis testiculos y acercandose cada vez mas a mi orificio anal.

 

Cuando por fin llego alli me hizo abrir aun mas mis piernas y tomandome ambas nalgas con sus manos las abrio de tal manera que pense que me iba a volver a desgarrar el esfinter.

 

Empezo con moviemientos circulares alrededor del  orificio y eso me hizo gemir de placer y comence a mover instintivamente mis nalgas en movimientos circulares sobre su rostro, Yo tocaba con mis manos mi pene pero no me atrevia a masturbarme porque queria alargar esa angustiosa agonia de placer lo mas que pudiera, trataba de apretar mi pene para evitar una eyaculacion prematura pero cuando senti que su lengua entraba completamente dentro de mi ano y el la mivia saboreando las paredes del mismo, la excitacion me vencio y me deje llevar por el placer tan grande que sentia y solte mi verga la cual empezo a derramar a borbotenes chorros de leche caliente que fue a parar a la pared de ceramica de la ducha para luego irse deslizando hacia abajo hasta confundirse con el resto del agua jabonosa. Era la primera vez que lograba un orgasmo sin la intervencion directa de mi pene, solo a travez de caricias anales, con lo cual supe que entre Miguel y yo se abria una vez mas una gama de futuras experiencias gratificantes y extraordinariamente fascinantes.

 

Miguel saco su lengua de mi ano el cual se encontraba tan dilado y humedo que Miguel no dudo ni un segundo en colocarme en posicion de cuatro patasy abriendo lo mas que pude mis nalgas empece a sentir aquella barra ardiente la cual entro por pirmera vez sin ninguna dificultad y la cual pudieron mis musculos anales manejar a su antojo hasta hacer que Miguel lograra una eyaculacion tan fuerte que por pirmera vez senti su leche caliente rozar las paredes de mis entrañas, lo cual me parecio exquisitamente excitante.

 

Nos aseamos y nos fuimos a “nuestra habitación” donde con sumo cuidado logramos juntar las camas y nos dispusimos a ver un poco de television. Miguel me pidio que buscara algo de miel y unas fresas que estaban en la nevera y se las llevara a la habitacion. A todas estas yo solamente tenia una bata de baño y Miguel una toalla terciada a su cintura peluda como siempre solia hacer.

 

Cuando regrese a la habitacion me extraño que las luces estuvieran apagadas e intente subir el suitche para poder ver algo. Miguel me detuvo y me dijo en susurro , “mira hacia el televisor”. Para mi sorpresa Miguel habia colocado una pelicula pornografica donde un jovencito (como yo) llevaba en sus manos una taza con miel y una pequeña cesta con fresas. Sonrei pero no entendia que estaba pasando. Entonces Miguel me dijo que queria que hicieramos todo lo que estaba pasando en la pelicula. Esto me parecio un tanto infantil, pero a la vez me pico la cuiriosidad por ver hasta donde llegaria el joven de la porno.

 

Miguel estaba totamente echadote en medio de las dos camas con su pene semi erecto.

 

A pesar de la poca luz, con la claridad del televisor podia obsevar clarmente el cuerpo voluminoso y peludo de Miguel que con los brazos y piernas bien abiertos me invitaba a saborear todas y cada una de sus partes. Voltee a la pelicula y note que el joven colocaba miel en el pene y bolas del gordo peludote. Yo hice lo mismo y empece a lamer aquella miel de abajo hacia arriba haciendo bastante presion a los testiculos como peinandolos. A continuacion me introduje el pene totalmente hasta mi garganta y empece a moverme de arriba abajo moviendo mi lengua en circulos alrededor de su glande.

 

Mi excitacion era tan grande que por momentos me olvidaba del la porno y solo pensaba en satisfacer ese deseo inmenso de saborear aquel gran pene y bolas, pero Miguel me volvia la cabeza hacia el filme y me hacia seguir los pasos. A continuacion el jovencito coloco fresas cubiertas con miel en los pezones dle gordo y empezo a comerlas lentamente con pequeños mosdiscos que finalmente terminaban con mordisqueos a los propios pezones del peludote. Yo hice lo mismo y note como Miguel se tensaba la columna tratando de ahogar los gemidos, su pene palpitaba y note que una gota transparente broto de su glande, quise mamarla pero me lo impidio y me indico que siguiera viendo la pelicula.

 

En este momento el joven se coloco una fresa cubierta de miel en la entrada de su orificio anal y el gordo entonces empezaba a comersela lentamente. Me arrodille sobre una de las camas y puse mi culo hacia arriba bien abierto y coloque alli la fresa dejando las hojitas hacia afuera. Miguel entonces empezo a juguetear con la fresa introduciendola ligeramente dentro de mi ano y frotandola en sus paredes. Me sentia morir pero de pasion y empece a rogrle que me me tiera una vez mas su verga que por favor calmara ese ardor que solo podia quitarse con el impulso de su pene dentro de mi culo.

 

Se nego y haciendome voltear hacia la pelicula me percate de que el gordo estaba boca arriba mientras el joven posaba su culo en la cara de este y a la vez le empezaba a chupetear el pene al gordo. Yo estaba a punto de reventar pero quise seguirle el juego a Miguel y me coloque en posicion de 69 con la salvedad que el me estaba mamando el culo y yo a el su inmensa vergota. Yo estaba que ya me venia pero queria ansiosamente sentir la verga de Miguel que seguia infantilmente la rutina de la pelicula. Ya me habia resignado a eyacular en el pecho de Miguel cuando senti que este, estiraba su brazo y abria una de las mesitas de noche. Al momento no entendi y trate de voltear a ver que pasaba pero la mano de Miguel me lo impidio. me exigia que siguiera mamado y succionando aquel glande rojo e hinchado.

 

Miguel me abrio un poco mas las piernas y me subio el culo y comenzo a chupetear mi bolas, poco a poco se fue colocando de tal manera que pudo introducirse todo mi pene en su garganta y comenzo un movimeinto ritimico que sin dudas me llevaria a eyacular en su boca, cosa que nunca antes me habia permitido. Seguiamos muy concentrados en nuestro 69 cuando de pronto yo escuche un zumbido extraño parecido al de una afeiradora electrica.

 

Yo estaba tan excitado y tan a punto de acabar que no me importo aquello pero cuando empece a sentir el dedo de Miguel introducirse en mi culo seintia que ya no iba a aguantar mas, pero Miguel retiro inmediatamente su dedo y me quede sin entender pero bastaron pocos segundos para que lo entendiera cuando empece a sentir algo humedo y supercaliente que empezaba a entrar en forma vibrante como un gran taladro abriendose paso entre las paredes de mi culo.

 

Me senti desvirgado por segunda vez, el vibrador que Miguel estaba usando era realmente uno de los mas gruesos y largos que jamas hubiera visto o sentido pero la excitacion de estarle mamando el pene al hombre que siempre habia amado y que este estuviera atragantado con mi miembro era mas que suficiente para dejarme hacer lo que fuera porque saabia que tendria un final feliz. El vibrador de unos 25 centimetros de largo y unos 6 centimetros de grosor fue entrando poco a poco en mis cavidades hasta sentir que las bolas del vibrador chocaban con mis nalgas asi como los dedos de Miguel. En ese momento senti que ya no aguantaria mas y le hice una señal a Migue para que acelerara su ritmo para que acabaramos al unisono cosa que no sucedio porque uno de los expertos movimientos de Miguel con el vibrador hizo que toda mi vesicula seminal no aguantara una embestida mas y ahogando mis ganas de gritar con el el pene de mi macho, le inunde la garganta de mi leche caliente la cual el tragaba sin reparos y ya casi en mi ultimo espasmo siento brotar de su pene una inmensa cantidad de semen espeso y caliente que no se justificaba despues de la tremenda acabada que habia teneido en el baño. Trague toda aquella leche sin miramientos al igual que Miguel lo hizo y quedamos exhaustos echados cada uno encima del pene del otro oliendo nuestros sudores y fluidos.

 

Al amanecer note que cada cama estaba en su lugar y que Miguel dormia placidamente como un niño con sus boxers de Mickey y sus piernas y pecho descubiertos. Lo mire con ternura y pense que ese hombre seria mi compañero de toda la vida. No sucedio asi pero Miguel me enseño a ser un hombre en toda la extension de la palabra, pero claro con la salvedad de que tengo mis propias preferiencias que en privado disfruto a plenitud.

 

Pase con Miguel y tia Blanca el resto de su embarazo hasta que tuvo a su hermoso bebe a finales de septiembre, al cual nombro Pedro Miguel en homenaje a su esposo y a su sobrino querido que la habia sabido cuidar a ella por dos meses y le habia hecho la vida mas llevadera a su esposo que a pesar de que ella no le podia dar sexo, mi compañia hizo que su mente no se dirigiira a buscar aventuras y esperara pacientemente la recuperacion de su esposa, por lo cual ella estaba muy agradecida..

 

Yo empece las clases en octubre pero iba a visitar a mis tios y a mi primo Pedro Miguel, para gusto mio Miguel seguio ocupando la habitacion de huespedes por un mes mas y por supuesto que no falto la ocasion para hacer de las nuestras.

 

Pedro R.

Mi primera experiencia

Viernes, febrero 2nd, 2007

Hace 10 años, cuando contaba 30 años de edad, me era muy difícil conseguir tener relaciones con personas de mi mismo sexo. No porque no lo deseara, sino porque me embargaba mucho miedo y vergüenza. Razón por la cual, siempre buscaba paliar esta situación a través de las películas porno.

 

Se podría afirmar que mi primer amante fue John Holmes y otros actores pornos de la gran pantalla. Al principio iba al Cine Central, cerca de la Av. Urdaneta. Pero un día se agotaron allí las entradas, por lo que me vi obligado a ir al Cine Urdaneta, cerca del Diario El Nacional. Me aterraba la idea de ir a ese cine ya que se comentaba que lanzaban puñales con liguita, pero al constatar que aquello no era cierto, me hice cliente del lugar, yendo a ver cualquier película cada dos meses…

 

Al principio éramos una parranda de hombres vacilándonos una tiradera en pantalla, pero un tiempo después me di cuenta que la acción no solo se perpetraba en la pantalla sino que también sucedían cosas en las butacas.

 

Sólo se veían inicialmente personas masturbándose, después alguno que le metía mano a otro y finalmente, después de mucho tiempo, se comenzó a practicar sexo oral “in situ”. Por supuesto mis miedos no me permitían participar en tales acciones; sin embargo, siempre estaba pendiente de observar cualquier movimiento raro, a mi alrededor, para vacilármelo en silencio.

 

Un día me dije: “chamo es hora de que dejes la soquetadas y participes aunque sea metiendo mano”. Claro está, sentía unos deseos terribles, pero al final el miedo y la desconfianza me paralizaban. Siempre me decía: “Chamo, no hay nada que valga la pena y el riesgo, si vas a pecar hazlo con un carajo que realmente justifique el riesgo”. Así fue como una tarde que el cine se encontraba full de personas, los tipos iban y venían por los pasillos, entraban al baño, salían, volvían a pasear por lo pasillos, etc; entonces vi, entre la oscuridad del cine, al hombre más interesante que se podía uno imaginar que fuera a ese lugar. Por supuesto era un oso. Se trataba de un tipo de estatura media (presumo que 1,75 m), cuerpo musculoso, velludo, barba poblada pero bien cortada, tenía una franela de rayas horizontales que se le entallaba muy bien en sus pectorales y vestía blue jean. El corazón se me aceleró notablemente. Lo seguí con la vista hasta ver que se sentaba como en 6 filas más atrás que yo.

 

Raudo, y con la determinación de que ese si era un buen ejemplar, me levanté y caminé por los pasillos buscando el sitio exacto donde él estaba sentado.

 

Tuve tan buena suerte, que a pesar de lo lleno que estaba el cine, había un puesto desocupado a la derecha de este ejemplar.

 

Una vez apoltronado a su derecha como todo un macho tranquilo, se inició el cortejo más extraño y “sui generis” que alguien se pueda imaginar. Primero comencé rozando su pierna como el que no quiere la cosa. Lo hice una, dos, tres veces, muchas veces. Me di cuenta que ante los tropezones no manifestaba ningún rechazo, por lo que dejé mi pierna en constante contacto con la suya. Luego posé mi mano sobre mi pierna y la fui deslizando suavemente hasta entrar en contacto con la suya. Realicé varios toquesitos y entonces la gloria: Comenzó a presionar su pierna contra la mía como gato consentido. Con este gesto sabía que estaba en mi misma onda. Mi mano comenzó a desplazarse por todo su muslo, un roble duro, bien formado. Como pude acaricié su brazo velludo, también muy fuerte.

 

La contextura de él era fuerte pero no fibrosa, musculosa pero con ese toquesito de grasa muy bien distribuida que le da una sensación de “Churrasco llanero”, mas apetitoso aún. Mi mano (gélida y temblorosa) pronto se posó sobre el bulto de la entrepierna. Quizá mi emoción, nervios o lo que sea, hizo sentir en mi mano aquel volumen que plenaba toda mi palma. Pronto y casi con

desesperación intenté bajar el cierre de su pantalón, en verdad se me hacía difícil bajarlo, fue entonces cuando él en un acto de suma consideración lo abrió y se sentó de tal manera que me fue muy fácil meter mi mano dentro del pantalón y tocar por vez primera el pene de alguien.

 

En verdad fue la gloria, aquel pene era grueso, grande y muy suave. Lo palpé con nervio y mucha curiosidad. Recorrí desde el inmenso glande hasta los testículos, que con pasmosa habilidad había podido brotarlos a través del cierre. Acaricié una vena muy gruesa que cruzaba parte de su miembro. El levantó su brazo para que yo colocara el mío por debajo de su axila y así facilitar mi contacto. Fui recorriendo cada centímetro del pene, palpando el grosor que me impedía que las puntas de mis dedos se unieran. La piel recorría suavemente todo aquel volumen irregular. A ratos levantaba mi mano y tocaba su fuerte pectoral.

 

Estabamos tan juntos que todo su cuerpo emanaba un perfume ligeramente ácido que me excitaba cada vez más. Su respiración se hacía diferente a medida que movía mi mano rítmicamente a lo largo de aquel monumento. De pronto me susurra al oído: “Vamos a un hotel”. En aquel momento se me fueron los tiempos, miedo y excitación se mezclaba y no podía decidir. El cuerpo me pedía a gritos que le dijera que si, pero la razón me decía que no.

 

- ¿A un hotel? – le pregunté.

- Si a la vuelta de la esquina hay uno.

- ¿Y… no es peligroso? – interrogué de nuevo.

 – No vale, para nada – me respondió.

 

 Dudé por mucho rato. En verdad estaba aterrado. Pensaba: ¿y si después me asaltan, y si es una trampa, y si está enfermo?, ¿y si quiere mas que una mamadita?. Pero como les digo, a veces la carne manda sobre la razón, entonces le dije que si…

 

Nos encontramos a la salida del cine.

 

Señores, el tipo estaba mejor de lo que se veía con la escasa luz del cine. Era un tipo de aproximadamente 37 años, totalmente velludo. Ese vello que es suave y no tan abundante, pero que cubre todo el cuerpo. Tenía una cara muy agradable, una sonrisa realmente hermosa.

 

- Mucho gusto de nuevo, me llamo Antonio – le mentí.

- Igual, me llamo Guillermo.

- ¿Es seguro el hotel ese? – pregunté.

- Si vale, ya vas a ver.

 

Llegamos a un hotelucho del centro, mas feo que pegarle a la madre. Nos dieron una habitación y una vez en ella: Ayyyyy Dios mío!!!!!!, mi primera vez sería inolvidable.

 

Cuando cerré la puerta, él estaba muy cerca de mi, me voltié y lo primero que hicimos fue besarnos profundamente. Sentir su fuerza, su calor, su olor fue una experiencia fascinante. Sentir aquella barba cuidada y suave en mi cara. Nunca antes había besado a un hombre y pude descubrir lo excitante que era. Con pasos cortos nos fuimos acercando a la orilla de la cama. Yo estaba desesperado por ver aquel cuerpo desnudo; sin embargo, me contuve y él solo se quitó la franela.

 

Verga… su pecho era velludo como sus brazos. Un vello suave, adherido al cuerpo, hermoso por demás. Lo abracé y besé cada palmo de su pecho. Mis labios al contacto con sus tetillas me hacían sentir una pequeña corriente eléctrica. Quería acelerar las cosas y a la vez ir muy lentamente. Yo me apresuré y me quité la camisa y el pantalón quedando en interiores.

 

El se acostó, después de lo cual se quitó los pantalones sobre la cama. Yo le guindé su ropa en un perchero que tiene la habitación. Me pidió que prendiera la TV, así lo hice, después de lo cual apagué la luz. Al regresar a su lado ya se había quitado los interiores. Que estampa tan hermosa. Tenía su pene erecto colocado en dirección hacia las dos del reloj. Aquello era un miembro grueso, no circunciso, con apenas un poquito de frenillo que hacía que la boca del pene se medio presionara una vez que uno lo tomaba. No estaba equivocado, una gruesa vena le recorría parte del pene. La cabeza era grande y de un color rosado muy hermoso que contrastaba con el vello castaño en toda esa área.

 

Me terminé de desnudar y me abalancé sobre él.

 

Besé su cuerpo, su cuello. El roce de sus tetillas en mis labios me volvía loco; fui bajando por su pecho, su abdomen, hasta llegar a su miembro. Debo confesar que me daba mucho miedo, nunca había mamado uno y no sabía si lo haría bien (del riesgo por cualquier enfermedad ni me acordaba)…

 

Lo masturbé un momento y cuando lo sentí bien duro, me lo introduje en la boca lentamente. Que placer!!!. Sabía muy bien. Un hilito de lubricante le salió y se mezcló con mi saliva dando la posibilidad de recorrer su pene con mucha facilidad y placer. Hice girar su miembro alrededor de mi cavidad bucal y lengua, acción que sabía el placer que causaba ya que, en una oportunidad, una novia me lo había hecho. En ese instante gimió con mucho placer lo que me dio confianza en seguir experimentando. Luego llevé su pene a lo más profundo que pude dentro de mi garganta (en verdad casi vomito) y empecé a realizar movimientos como para tragar. Siento que esa  última acción lo terminó de volver loco, ya que gemía con mucha fuerza y sentía que su pene se hinchaba aún más en mi boca.

 

Lo succioné con más fuerza y mas, y más, hasta que un chorro de leche tibia me explotó en la boca. Yo no me lo pude tragar, sino que dejé que toda ella saliera de mi boca al tiempo que lo masturbaba con frenesí. Su cuerpo se contorsionaba dejando ver sus grandes músculos que se tensaban en sus piernas, brazos y pecho; gemía con tanto placer que en lo que lo abracé y mi pene entró en contacto con su cuerpo, sin ninguna manipulación y al observar a este macho con los ojos cerrados del placer… yo también acabé en el acto.

 

Después que eyaculé me sentí muy nervioso, comenzaron los estúpidos remordimientos, miedos, temores. Conversé un ratico, pero inmediatamente me vestí y nos fuimos.

 

Me dio un teléfono y nunca lo llamé. Han transcurrido diez años, mis experiencias han aumentado y todavía recuerdo a Guillermo, el tipo mas sabroso que me he podido encontrar en la vida y que dejé escapar…

 

                                                                                                                                                                     Fin.-

Mi consuegro (II)

Viernes, febrero 2nd, 2007

Si ya leyeron mi anterior relato; nada tengo que agregar… solo que recuerden que somos dos hombres mayores, los dos tenemos 57 años y que para mi fue mi primera experiencia con un hombre, desde ese primer encuentro, mi vida a cambiado totalmente, la disfruto como nunca antes, he descubierto y sentidos cosas que nunca me imaginé que pudiesen existir, por eso les digo a aquello que ya han llegado a la década de los 50, que es en ella en que los hombres comenzamos a vivir.

 

Cada vez que nos encontrábamos con mi consuegro, era en reuniones familiares, por lo tanto nada pasaba entre nosotros, solamente que cuando nos saludábamos, al estrechar nuestras manos él se las ingeniaba para decir en voz muy queda

 

-         Ya va a llegar el momento.

 

Y ese momento llegó, un día el me invitó a su casa, para ver el estudio que había hecho sobre los arreglos que quería hacer en casa (no se olviden que él era arquitecto), cuando llegué a su casa y me abrió la puerta, otra vez me sorprendió, vestía solamente una bata, atada a la cintura que dejaba ver su pecho velludo y por debajo sus musculosas piernas como jugador de fútbol.

 

-         Esta es la indumentaria de un profesional para recibir a un cliente – le dije

-         No, es la de un consuegro, que ahora se transformó en amigo y amante.

-         Jajaja, sobre todo en amante.

-         Si mi amor seremos siempre amantes.

-         Sabes me gusta más eso de amor que lo de papito que me decías antes.

 

Poco más duró nuestra charla, tal como cerró la puerta desató su bata, ésta calló al piso y ante mi estaba parado, totalmente desnudo, el oso más hermoso que podía existir, las canas de las sienes de esa cara que se aproximaba a la mía, la hacían ver de una belleza varonil tremenda, pronto su boca buscó la mía, ahora ya no la apretaba, la abría para recibir dentro la lengua mas sabrosa que existe, nos besamos con una pasión que nunca había sentido, yo solo llevaba puesto un pantalón y una camisa, sus dedos comenzaron a desabrochar uno a uno los botones de ella, su boca besaba cada pedazo de piel de mi pecho que iba quedando al descubierto, cuando cayó al piso comenzó a bajarme el pantalón y junto con él el boxer, los dos desnudos completamente nos miramos y volvimos a nuestras caricias y besos.

 

-  Te noto tenso que te pasa – me dijo

-         Tengo miedo.

-         Miedo de que.

-         De esos 15 cm de circunferencia y 23 cm de largo.

-         No lo tengas mi amor, se que me darás tu virginidad anal, verás que poco a poco, suavemente serás mío y me pedirás más.

 

Tomados de la mano nos fuimos a sentar en un amplio sillón del estar, nuevamente comenzaron nuestras caricias y besos, yo lo besaba detrás de la orejas, bajaba por su cuello lamiendo y besando, él levantó sus brazos y me lengua fue rauda a lamer sus axilas y saborear el sabor acre de macho que desprendían, cada beso y lamida mía le hacían suspirar.

 

-         Mi amor para ser virgen, totalmente novato sabes hacer a un hombre muy feliz. – me dijo

-         Solamente hago lo que siento.

 

Seguí besando su velludo pecho, mi lengua separó los vellos que cubrían sus pezones, se los chupé y lamí como queriendo hacerles salir algo de dentro de ellos, él sentado con sus piernas abiertas colgando un enorme pedazo de carne entre ellas, me hacía excitarme cada vez más, me arrodillé delante de él y con mi boca fui besando y lamiendo cada una de sus piernas, llegué a sus pies y le chupé los dedos uno a uno, él no paraba de gemir, al volver con mis besos arriba, ya un tremendo sable rematado con una roja manzana, se erguía entre un matorral de pendejos, le metí la lengua en la raja de su cabezota, unas gotas deliciosas al paladar se desprendía de ella, se la lamí toda alrededor y comencé a lamer a lo largo ese esplendoroso espécimen de verga.

 

-         No me la chupes más mi amor, que me vas hacer acabar y a nuestra edad más de un polvo es una excepción jajajaja. ponte de rodillas en el sillón y apoya tus brazos sobre el respaldo.

 

Así lo hice y mi culo quedó a su vista para lo que el quisiese, pronto sentí como sus dedos separaban mis nalgas, sus dedos hurgaban en mi esfínter, luego sentí el calor de su lengua cuando me penetraba, era una lengua dura, caliente y húmeda, me la entraba y sacaba, cuando me la tenía dentro la hacía girar como queriendo saborear cada pedazo de mi carne interior, yo ya estaba en la nubes, era mi primera vez y lo que sentía nunca antes lo había experimentado, solamente quería que ese momento no acabase nunca, comenzó a meterme un dedo, lo giraba dentro dilatándome, luego sentí algo más grueso, supuse que serían dos dedos.

 

-         Viste mi cielo que no tenías que tener miedo, ya tienes 4 dedos dentro y no te haz quejado.

-         ¿Cuatro dedos? Me estás desvirgando.

-         Aun no, pero está llegando el momento.

 

No sentí más nada en mi culo, de reojo vi como el se untaba la verga con una crema, también se untaba los dedos y me los metía en el culo dejándola dentro.

 

-         Ya lo tienes bien dilato y lubricado, ahora vas a ser mío.

 

Diciendo esto apoyó su cabezota en la puerta de mi culo y empujo.

 

-         Ayyyyyyyy

-         Aguanta solo a entrado la mitad de la cabeza.

-         No se si podré aguantar, para

 

No hizo caso, empujó nuevamente y tuve toda su cabezota dentro, de mis ojos cayeron unas gotas de lágrimas, el dolor que sentía eran tremendo, me mordí los labios para no gritar.

 

-         Viste como se aguanta, ya va ir pasando.

 

Otro empujón y mis entrañas comenzaron a abrirse para dejar paso a la tremenda verga de mi consuegro, el dolor era insoportable, sentía como mi carne interior se iba abriendo para poder dar paso a esa mole que me estaban metiendo, poco a poco el dolor cedió, de una arremetida sentí como sus tremendos huevos golpeaban a la puerta de mi culo, el comenzó a entrar y a salir, ahora si que disfrutaba, estaba siendo cogido por un macho tremendo, cada vez con más ímpetu sentía sus arremetidas.

 

-         No me la saques nunca mi vida. – le dije

-         Así será de ahora en adelante, así estaremos juntos, así te cogeré y así me cogerás.

-         Dame más, más, más

-         Todo lo que quieras mi amor

 

En un momento dado solo pude decir

 

-         Voy a acabar

-         Yo también

 

Sin siquiera tocarme mi verga esta comenzó a largar chorros de leche que traté que cayeran en la palma de mi mano, al mismo momento sentí una ardiente quemazón dentro de mí, mi consuegro había comenzado a largarme su leche dentro de mi culo, cada chorro que largaba me hacía tocar el cielo con las manos, si me había hecho ver las estrellas cuando me la comenzó a meter, ahora que acaba me estaba haciendo flotar en el cielo.

 

-         Ven vamos pronto al baño

 

Rápidos nos metimos en el duchero, sobre mis piernas sentí como una cosa espesa resbala por ellas, al mirar una viscosidad entre blanca y rojiza corría sobre mi piel, mezcla de leche de mi hombre y sangre de mis entrañas.

 

-         No te preocupes que pronto estarás bien, cualquier cosa yo tengo un amigo intimo que te curará.

 

Nos comenzamos a enjabonar, a mi me vinieron unas ganas fuertes de orinar, me daba vergüenza, pero al no poder aguantar más comencé a largar el chorro, él entonces tomó mi verga con sus manos y dirigió el chorro que largaba sobre su cuerpo.

 

-         Esto si que me gusta, tu caliente líquido dorado sobre mi cuerpo, aguanta un poco no lo termines y métemelo en el culo.

 

Diciendo esto se dio vuelta y el mismo se metió mi verga semi muerta en su culo y yo largué mi último chorro de orina dentro de él.

 

-         Ahora me toca a mí, pero no te lo meteré dentro del culo porque te va a arder.

 

Se tomó lo verga con su mano y comenzó a mearme de arriba abajo, era un calor totalmente distinto al del agua que salía por la regadera, era una sensación única, nunca lo hubiese creído, sentir su líquido dorado resbalar por cuerpo era lo máximo, cuando terminó de orinar no se que pasó por mi cabeza, me agaché y lamí su verga de ella aún se desprendía gotas de un acre sabor, lamí, lamí y lamí aquel nuevo sabor que mi macho me esta proporcionado.

 

Luego de vestirnos, volvimos a besarnos y como no habíamos llegado a ninguna resolución sobre el trabajo que haría en casa, quedamos en citarnos nuevamente para ver que arreglos se harían.

 

Si seguimos así creo que mi casa nunca cambiará, pero una cosa cambió, ya mi consuegro no es el ser más repugnante del planeta, ahora es el ser más maravilloso que conozco.

 

Y como dice un buen amigo: “También a nuestra edad sentimos deseos, sentimientos, emociones, etc., pues ello no es patrimonio exclusivo de alguna generación o género; lo importante es agradar y sentirse agradado, hacer feliz a los demás siendo feliz consigo mismo y con su pareja habitual u ocasional”

 

 

Veteranos: La vida comienza después de los 50, disfrútenla.

 

Cayetano – cayetano85@hotmail.com

Mi consuegro (I)

Viernes, febrero 2nd, 2007

Soy de Montevideo, Uruguay, hace ya dos años un hijo mío contrajo matrimonio con una encantadora joven, desde hace unos meses soy abuelo, esto no me hace más viejo, al contrario a mis 57 años me siento en la plenitud de mi vida, tanto física como mental y sexual.

 

Solamente que cuando nació mi nieto tuve unos días que lo pasé muy mal, todo por culpa de mi consuegro, el padre de la esposa de mi hijo, en aquel momento lo creía el ser más repugnante del planeta, el bebé parecía que fuese producto solo de su hija, que mi hijo no hubiese tenido nada que ver en su procreación.

 

Cada vez que nos encontrábamos me decía

 

-         Viste el bebé se parece a mi, es mi vivo retrato, mis mismos ojos, mis mismas manos, si hasta la verga es igual a la mía; jajajaja.

 

Claro… igual a la de él, como si mi verga o la de cualquier hombre no fuesen iguales, unas serán mas grandes que otras, más cabezonas que otras, más gruesas que otras, pero en esencia son todas iguales.

 

Teniendo que hacer unos arreglos en casa y siendo él arquitecto un día lo llamé para ver que era lo que se podía hacer, a la tarde siguiente lo tuve en casa, no mas abrir la puerta me sorprendió la vestimenta, tenía puesto un short y una musculosa, bueno yo también estaba vestido así, pero estaba en mi casa.

 

-         Estas son ropas de vestir de un arquitecto al hacer una visita de trabajo –le dije.

-         Ésta no es una visita de trabajo, es una visita a un amigo que necesita de mis servicio – me contestó

-         Ok. tienes razón, jajaja…

 

Comenzamos a charlar sobre lo que yo quería arreglar y entre charla y charla nos tomábamos unas cervezas, de repente me dijo.

 

-         Viste que grande que tiene el pito el bebé, lo va a tener tan grande como mi verga.

-         La verdad que no le he mirado mucho el pito y como tampoco nunca he visto tu verga, mal puedo decir que lo tiene grande o que lo va a tener  como la tuya jajaja.

 

No bien terminé de decir esto el loco se bajó el short y sacó una tremenda verga para fuera, yo quedé paralizado, nunca me hubiese imaginado una situación así.

 

-         Porqué pones esa cara, nunca viste una verga.

-         Si he visto pero de ese tamaño nunca.

-         No te decía yo que la tenía grande jajaja.

-         Si, grande pero no tan grande, si así es muerta lo que debe ser cuando la tienes parada.

-         Mira parada me mide 15 cm. de circunferencia, como un frasco de antisudoral y 23 cm. de largo y en cuento a mis huevos, capaz que no te entran en la palma de tu mano jejejeje.

 

Mientras se reía, se quitó la musculosa y el short, se quedó en bolas delante de mí, aunque tenemos la misma edad, él siempre cuidó su físico, cosa que yo no he hecho, por lo tanto el cuerpo que tenía delante era todo músculo, cubierto totalmente por un vello oscuro, lo que se dice el cuerpo de un verdadero oso.

 

-         Vamos hombre no te quedes mirando, prueba a ver si un huevo mío cave en la palma de tu mano.

-         Estás loco de remate.

-         Me vas a decir que nunca tuviste nada con otro hombre.

-         No nunca.

-         No sabes lo que te pierdes.

 

Y diciendo esto se acercó a mi, me abrazó y me comenzó a besar en la boca, poco a poco fui cediendo y mis labios que mantenía apretados se fueron abriendo y él me introdujo su lengua hasta la campanilla, comencé a sentir un sabor nuevo, un placer nuevo, un cosquilleo en todo mi cuerpo que nunca había sentido, pronto le estuve chupanto la lengua, él con toda su experiencia me desnudó rápidamente, una vez que estabamos los dos en bolas, volvió a abrazarme y a refregarme su verga contra la mía, en esos momentos ya comenzaba a parárseme.

 

- Veo que te gusta, papito.

 

Y comenzó a bajar con su cabeza recorriendo mi pecho con su boca, al llegar a mis tetillas las comenzó a lamer y a mordisquear, una ola de placer me inundaban y comencé a suspirar.

 

-         Suspira papito, suspira, pero deja alguno para más adelante.

 

Siguió besando mi pecho y fue bajando hasta mi ombligo, allí metió su lengua dentro de el y me comenzó un trabajo de chupar y lamer que casi me hace acabar, siguió bajando, se arrodilló delante de mi y se llevó me verga a su boca, no lo podía creer, se metió mi cabezota dentro y con su lengua la lamía alrededor dentro de su boca, después puso su manos por detrás de mi, sobre mis nalgas me introdujo un dedo en el culo y empujó hacia delante, de un golpe se tragó me verga, sentí como le atravesaba más allá de la campanilla, el mismo con sus manos sobre mi culo llevaba el ritmo de entrada y salida de mi verga en su boca.

 

-         Vamos a dejar aquí sino me vas a acabar dentro de mi boca y quiero que me acabes dentro de mi culo, vení chupamela ahora a mí – dijo

 

Y diciendo esto acercó su cabezota morada y del tamaño de una ciruela gigante a mi boca, apenas la pude meter dentro, de repente mi boca estaba llena de un pedazo de carne caliente que dejaba caer unas gotas que a mi paladar le resultaron deliciosas, como no podía meterme más dentro, se la saqué y comencé a lamer todo a lo largo, mi lengua le comenzó a trabajar en el frenillo.

 

-         Papito eso, así se hace y eso que decís que nunca lo hiciste

-         Ahhhhhhhhh.

-         Ahora por detrás papito… por el culo.

 

Diciendo esto se puso en cuatro patas y me ofreció un culo lleno de pelos, con mis manos separé sus nalgas buscando el orificio, pero éste estaba oculto en una selva de vellos, acerqué mi boca y con mi lengua fui buscando dentro de ese vellón el orificio de su culo, cuando lo encontré se lo comencé a lamer y a introducir mi lengua en el.

 

-         Dale así papito, lubrícamelo bien.

 

Yo le seguí metiendo lengua y junto con ella le fui introduciendo de a uno mis dedos.

 

-         Seguí así, méteme todos los dedos que mi culo está acostumbrado.

 

Yo ya estaba fuera de mi, besaba y chupaba ese culo como si fuera lo último que fuese hacer, le metía los dedos de a uno, de golpe los junté todos, y se lo metí, empujé y hasta los nudillos de mi mano entraron en ese culo que mi consuegro me estaba ofreciendo, el calor que siente una mano dentro del culo de alguien es muy especial, esa temperatura y la suavidad que se siente dentro en ningún otro lado se da.

 

No dando ya más saqué mi mano y comencé a meterle mi verga, entró fácilmente hasta que mis huevos chocaron con la puerta del culo, ahí comencé a bombearlo, cada vez que se la metía él apretaba el culo, mi verga ardía dentro de él, hasta que comenzó a largar el chorro de leche que nunca creía que podría largar, de golpe antes que el último chorro saliese, él se la sacó, se dio vuelta y el chorro fue a parar dentro de su boca.

 

-         Quiero tener tu leche en mi culo y en mi boca papito – dijo.

 

Me lamió la verga con su lengua que lamía y lamía ese entrevero de semen, hasta dejarmela limpia.

 

Como las horas se pasaron y se estaba haciendo hora de que mi señora llegase del trabajo, le dije que lo mejor sería que nos vistiéramos, no sin antes el decirme.

 

-         La próxima vez seré yo el que te la meta.

 

Eso es para otro relato.

 

Y como dice Rodrigo: “También a nuestra edad sentimos deseos, sentimientos, emociones, etc., pues ello no es patrimonio exclusivo de alguna generación o género; lo importante es agradar y sentirse agradado, hacer feliz a los demás siendo feliz consigo mismo y con su pareja habitual u ocasional”

 

Veteranos la vida comienza después de los 50, disfrútenla.

 

 

Cayetano -cayetano85@hotmail.com

Los amantes (III)

Viernes, febrero 2nd, 2007

…los dedos penetraban en mí, provocándome escalofríos de placer, mi manubrio volvía a engordar debido a las caricias recibidas. A mí no me duele que me den por culo, estoy más que acostumbrado y lo único que siento cuando me follan es gusto. Moví mi culo en círculos mientras Gabriel me seguía comiendo allí atrás y erguí mi cabeza cuando sentí sus dedos tomando posesión de mí. Mi bello joven, mi hermoso jovencito me está dando por culo con su lengua y sus dedos, pero necesito sentir ese pubis fuerte dominarme y llenarme de carne el culo. Me agarré como pude a la cabecera de la cama y estiré el otro brazo hasta tocar la polla de Gabriel, que volvía a estar dura. Qué maravilla la juventud. De mi rostro goteaba el sudor, pero yo quiero sentirlo en mi culo y en mi espalda causado por la follada de Gabriel. Sus dedos se afanan en entrar y se mueven en círculos, cómo me masajea la próstata, cómo me abre mi agujero, es increíble este muchacho, mientras me abre el culo con sus dedos me chupa los huevos, los succiona con fervor y casi me hace daño, pero es un dolor delicioso, podría sentirlo durante horas, podría estar jugando así años.

-¿A qué estás esperando para metérmela, cabrón?- le pregunto apasionado, el sudor resbala de mi cara enrojecida.

-¿Te gusta?

-Me gusta todo lo que me hagas.

Se dispone a coger el tubo de lubricante pero yo se lo impido:

-Lo quiero a pelo.

Pareció querer responderme, mas se encogió de hombros y siguió a lo suyo. Ahora escupía en mi túnel secreto, apartaba mis escasos vellos negros, metía su lengua y me lubricó un poco más hasta que sentí su cabeza pugnando por entrar. Me tumbé boca abajo en la cama para facilitar su trabajo y me estiré, quedando mi polla al alcance de mi mano por si me hacía falta, aunque lo dudaba, teniendo en cuenta la gran dotación del muchacho.

-¿Qué pasa, te cuesta?- bromeo.

-Es que te cuesta abrirte, papito- esta palabra enternece mi corazón cuarentón.

-Aquí tienes muchacho.

Alcé mis nalgas y abrí todo lo que pude mi ojete, que debía brillar por toda la saliva que Gabriel había dejado allí. Gabriel lo intentó una vez más y esta vez la cabeza de su gran lanza sí se clavo en mí, provocándome goces inusitados y un pequeño dolor.

-¿Me retiro?

-¡Fóllame de una vez!- me sorprendo de mi vocabulario, pero a este chico hay que soltarlo.

Ante esto Gabriel dejó pasar toda su porra de una estocada soltando un débil gemido y unas palabras: “Fernando, Fernando…”, yo sentí por fin toda la extensión de aquel pollón llenándome el culo, disfruté sus huevotes frotándose contra mis nalgas, sus pezones enhiestos contra mi espalda morena mientras su boca me besa la nuca y me muerde las orejas. Deja reposar su miembro dentro de mí apenas unos segundos y después lo libera, iniciando un potente pistoneo que me taladra, gozo como nunca, su polla me destroza entre gemidos de gusto y machaca mi próstata, ahora yo también tomo el control. Comienzo a mover mi pelvis tenuemente, pero sobre todo me dedico a estrujar su cipote con mi esfínter anal, le estrujo como si fuera un blando plátano, él nota la opresión y se para un rato para disfrutarme hasta que de nuevo vuelve a follarme con todas sus fuerzas, estrellando su pelvis con todas sus fuerzas contra mi culo, el sudor de ambos provoca extraños ruidos al penetrarme: flop, flop, flop. Ojalá pudiera observar la escena: el culo musculoso del jovencito impulsando con todo el ímpetu de la juventud su rosada polla, sus gordos huevos en mi maduro culito velludo moreno, mi esfínter casi negro abierto, repleto de polla joven mientras mis enorme huevos negros son rechazados contra la sábana con mi polla, que húmeda y goteando precum se frota contra la cama. Su carne blanca y musculosa tomando posesión de mi carnes morenas y prietas, menudo contraste, me relamo y gozo de la sodomía, su lengua me lame el rostro y yo acudo a presto a rebañar todo lo que alcanzo desde mi precaria posición. Sus manos cogen las mías y me retiene contra el lecho mientras sus muslos aprietan asimismo los míos, dominándome y haciéndome enloquecer.

-Ay, daddy, qué rico estás por dentro, no lo sabes muy bien, qué culito tan caliente tienes, qué puto, cómo lo mueves…

-Y tú me follas divinamente, mi putito, mi niño cabrón, vergudo y huevudo.

Me libero parcialmente y alzo mi pierna derecha mientras tomo su diestra, obligándole a masturbarme, cosa que hace con entusiasmo. Ahora sí que gozo por delante y por detrás. Aprovecho y miro el espejo que hay delante de mi cama y observo como me da por culo. La imagen me excita enormemente y le pido que él también mire. Él mira mi cuerpo sometido a su polla y se encabrona, me folla más rápidamente, intentando destrozarme, pero su polla pasa limpiamente a través de mi esfínter, yo gozo con su polla  y la retengo contra mí apretando mi culito. Excitadísimo, por fin, siento como su picha se hincha y se turba dentro de mí. Miro su rostro y me sonríe mientras la leche me invade, toma posesión de mí, se saca la polla, deja la mía y me la ofrece. Su polla, ya tumescente, es hermosísima así: se ve más roja que nunca y de ella gotea el viscoso semen que espontáneamente es recogido por mí en lengüetazos, qué bien sabe, un poco salado y muy picante en la garganta, seguro que él no se ha parado a saborear el mío.

-Aún quedo yo- le digo sentado-. Me has vuelto a poner cachondo y tienes un precio que pagar- señalo mi miembro erecto, mojado y gloriosamente erecto.

Yo ahora estoy sentado y le indico a él que se siente encima de mi polla, dándome la espalda. Sé que tiene miedo a que mi polla le destroce, pero todavía está dilatado por el polvo de antes. Toma mi polla y se sienta con dudas encima de mi polla al principio, gozosamente después, disfrutando al máximo el empalamiento. Le tomo de los brazos para follarlo furiosamente a mi gusto y le abro sus piernas con mis muslos. Ahora disfruta tú de mi polla, cariño, y míranos en el espejo. Nos miramos en el espejo y nos besamos como podemos. Él se inclina hacia la mesilla donde dejé el consolador negro que usamos esta mañana y lo chupa y lame. Lo coge con ambas manos y aparta mis huevazos. Adivino sus intenciones y me abro más de piernas, sujetándome con los talones y abriendo al límite mi culo. Me lo mete de un solo empellón y yo suspiro del gozo. Lo mueve, mas yo pronto le incorporo para que lo deje allí metido mientras mi polla, más dura que nunca le folla como un martillo neumático.

-Fer, me matas, cariño, amor…

-Gabriel, me corro, toma mi leche, mi amor, chúpala toda.

Una vez más le lleno el depósito intestinal de mi semen. Él mueve el consolador y lo saca al unísono, con lo que la corrida resulta de fábula; mis oídos me silban y río como un niño. Coge el consolador, que huele a su lefa y yo lo lamo, rebosante de placer. Ríe. Yo me libero de él y le sujeto los brazos mientras le pongo mi polla aún chorreante en su cara. Él la toma y le obligo a retenerla en su garganta, mientras mis jugos destilan.

-¿Te gusta?- se la saco.

-Está deliciosa…- me mira con carita gozosa-. Verás, es súper picante y me recuerda al agua salada, al mar.

-¡Pues a ver qué te parece esto!

Abro mi culo y se lo paso por el rostro. Él, obediente, lo lame plácidamente. Le miro.

-¿Qué te parece?

-¡Está muy bueno!

-¡Ja, ja, ja!

-¿Y mi leche?

-¿Eh?

-¡Pruébala!

Aunque ya lo he hecho, beso su pene y lo sostengo contra mi boca.

-¿Y?

-¡Delicioso!

Alza sus nalgas y expone su ano colorado después de tanto folleteo:

-¿Y esto?

Lo olisqueo. ¿Me dejará de gustar algún día este olor tan excitante, tan penetrante? Ahora lo saboreo. Introduzco mi lengua por él, con cuidado de no lastimarle más. Termino besándolo.

-¡Muy rico! Pero me gusta más tu sabor…

-¿Cuál?- me pregunta inocente.

-¡Éste!- y me como sus labios en un apasionado beso…

-Es verdad, tienes razón.

Más tarde nos volvimos a duchar. Le tuve que poner un poco de crema hidratante para calmar el dolor de su ojete. ¡Casi eran las tres de la tarde! Me dispuse a preparar una comida desnudo.

-¿No te cansarás de mí viéndome todo el rato desnudo?- me pregunta. Le miro. Es tan hermoso que casi me enoja que dude de lo que siento.

-Nunca. Te he visto con mi cerebro, con mi alma y con mi sexo. No con mis ojos. ¿Y tú?- ahora el molesto parece él.

-Jamais.

-¿Hablas francés?- le pregunto en dirección a la cocina.

-Oui. Y además, lo hago muy bien.

-Doy fe de ello.

Reímos y comemos. Todo es paz, pero no como la típica etapa que atraviesan todas las parejas que luego falla estrepitosamente. Un aura de eternidad rodeaba todo. Me comentó que una de sus más grandes aficiones era la fotografía artística.

-Te quiero hacer unas fotos. ¿Tienes cámara?

Enseguida la busqué. No es gran cosa, sólo una Canon, pero creo que le servirá.

-Aquí, con la luz- me dice.

Me tumba en el tresillo. Flash. Apunta a mi sexo. Flash. A mi rostro. Flash. No sé cuántas fotos me hizo así, pero agotó el carrete. Me pidió que posara y accedí. Unas poses más artísticas, pero otras eróticas, evidentemente.

-¿Qué vas a hacer con estas fotos?

-Son para los dos. ¿Me tomas a mí unas cuantas?

-Sí, pero… espera.

Volví con un tubo de henna y un libro de poesía.

-¿Qué vas a hacer?- me inquirió extrañado.

-Te voy a escribir en el cuerpo una poesía de Kavafis.

-¿Quién es Kavafis? Me suena bastante.

-Es un gran poeta homosexual.

Su cuerpo se veía muy hermoso con la poesía escrita en henna sobre su cuerpo blanco. Le tomé unas pocas fotos, pero era obvio que a mí la fotografía no me interesaba tanto y me limité a mirarle con amor y deseo.

-¿Qué sientes? ¿Amor o deseo?- era cierto, pero por encima de todo sentía:

-Paz.

-La gente que está en paz tiene muy poco que decir.

-No es una paz cristiana. Es mi paz y es la que voy a compartir contigo.

¿Qué más podría decir? Él me hizo el amor a mí y luego yo se lo hice a él, después de disfrutar de un sano 69, con anilinguos incluidos. Después salimos a cenar a un navarro que conozco, no al italiano que quería ir él, tras ir al teatro. La gente nos miraba extrañada, pues somos lo suficientemente diferentes físicamente hasta que veía como nos besábamos. Entonces algunos nos miraban con envidia, otros con asco y, por último, otros que nos felicitaban sin palabras. Pero no nos importa. Como dijimos más tarde, en la cama: “Somos amantes”.

Autor:ABSALÓN. mabarakin@yahoo.es

Ya saben, escríbanme, para lo que quieran, sobre todo si son. LOS AMANTES es un relato único, pero preferí separarlo en tres partes para que se leyera mejor y por motivos personales.

Los amantes (II)

Viernes, febrero 2nd, 2007

-Qué pena no haberte hallado antes- confesé.

-Nos hemos encontrado cuando debíamos, ya está- me respondió Fernando.

-¿Viste las caras de los tíos del Ricks? Se quedaron todos flipando cuando nos largamos… ¡cómo si fueran santos!

-Lo que les jodió fue perderse un macho como tú- me responde con los ojos brillantes. Qué hermoso es este rostro maduro, esta barba que me sonríe. Se la acaricio. Él responde ronroneando como un tigre, ¡no!, como un león. Paseo mis dedos por el cabello rubio y él besa mi brazo. No sé cuándo fue, pero entonces nos dormimos.

Desperté precipitadamente cuando sentí su húmeda lengua resbalar entre mis nalgas hasta mi culo… qué rico se siente. Abro las piernas para que acceda mejor y me dedea. Su dedo moreno se abre camino a través de mi culo, dilatándolo en círculos, joder, qué gusto que me da, me mete otro dedo, yo gimo, él introduce otro mientras me susurra:

-Cómo gozas, cabrón.

Me pone cachondísimo con estas palabras y arqueo mi espalda para mover mi culo en círculos, cuando me elevo él chupetea mis testículos, y cuando bajo él muerde mis nalgas; estrujo las sábanas y grito como un condenado por haberme encadenado a este gran follador, me da la vuelta y me chupa la polla, me hacen cosquillas los pelillos de su barba en mis pelotas afeitadas y se humedecen sus labios con mi precum. Para la mamada y mientras me mira con sus profundos ojos azules maliciosamente me lame la cabeza roja lentamente con su gran lengua. Repasa la cicatriz de mi frenillo (me lo quitaron hace unos años) delicadamente, retorciéndose de placer por cada milímetro de lengüeteo al que me somete. Mis dientes rechinan y cojo su cabeza por el cabello; le miro duramente y le urjo a chupármela otra vez, forzándole a meterse mi polla hasta el fondo de su garganta, lo que acomete con cierta dificultad. Mi sexo se hunde hasta sus entrañas y su lengua me sigue masajeando allá dentro. De pronto se desembaraza de mí y raudo se arrodilla frente a mi rostro, me coge de la nuca y me mete su enorme tranca en la boca. La siento resbalar poco a poco pero inexorablemente a través de mis rojos labios, su punta me duele en la garganta, pero ahora me toca a él recibirle. Le oigo reírse, ¿te ríes amor? En ese caso te sorprenderé: me empalo por la boca a toda prisa como puedo, escapando de sus garras, llego casi a su pubis, los vellos negros y rizados me arañan la cara pero el olor a su lefa es aquí tan grande que me excita como a un puto, y la chupo desesperadamente, sin importarme que luego me duela la garganta, casi vomito, pero su polla es tan rica…  Con mi diestra avanzo hasta sus huevos y los acaricio con mimo, son tan gordos y tan peluditos. Sigo por el rafe perineal hasta el culo velludo, muy escondido, pero abierto, mojado, incitante…meto ahí dos dedos míos y le follo por dentro, él se cachondea más y me empieza a follar por la boca ferozmente, mi garganta aguanta como puede los embates y mi boca se abre hasta límites insospechados, pero mis dedos le retienen contra mí, provocándole goces ilimitados que se plasman en sus gritos:

-¡Así es Gabriel! ¡Chúpamela, cabrón! ¡Dame por culo con tus dedos!

Le fuerzo a tenderse boca arriba, le doblo los muslos contra su duro abdomen (mmm, ricos muslos) y bien abierto su culito prieto, le lamo del cabo al rabo, centrándome en el primero hasta que le meto tres dedos y le masajeo la próstata:

-¿Te gusta, eh mamón?

-¡Sí! Sigue así, hijo de puta…

Mientras le doy duro por el culo con mis dedos le chupo la polla furiosamente acariciando con mis dientes toda la enorme cabeza, el tronco de la morena verga, libera un brazo y me exprime la cabeza contra su polla como un limón en un (valga la redundancia) exprimidor… qué placer siento al chuparle la polla así, así, mi papito se libera definitivamente de mí:

-¿Qué, te ha gustado, eh, cabrón?

-Sí, mi amor- sé que esta palabra es la que le pone a mil, y le libra de su faz de hombre responsable y educado.

Me tiende con su enorme fuerza boca abajo en la cama y me lame el ojete impresionantemente, su lengua me penetra como una pequeña verga, chilló de placer, me mete sus dedos y sobetean las delicias que escondo en mi interior, cuando giran provocándome dolor y placer a mares y se mete mi polla en la boca de manera que él ha quedado boca arriba tumbado mientras yo me lo follo por la boca a cuatro patas, aunque él me esté dejando el culo como nuevo. Le follo por la boca a mis anchas, le meto mi cipote por todo lo alto chocando contra sus dientes, él como un loco se yergue para seguir chupándola como puede, su boca se abre furiosa allá donde va mi polla, la elevo y dejo que chupe mis huevos, los lame y chupa mientras su mano en mi culo dirige la función, me vuelve a chupar la polla,

-Qué rico, daddy, you’re my best fucker daddy…

Ésto lo termina de enloquecer. Me deja un momento para sacar algo de un cajón. Es un consolador negro, grande, aunque no tanto como su polla, desde luego. Lo empieza a chupar delante de mí y yo espero anhelante a cuatro patas, con mi culo al aire, bien abierto y lubricado por la saliva de él. Vuelve a mí, y mientras me chupa con más ganas que nunca me encaja de un golpe el consolador en el culo, provocándome gran dolor, pero también placer. El amor duele. Me siento estallar y por fin me corro, le observo y veo que mi leche se escapa de sus fauces, en un vano intento por contenerla, la mordisquea, la chupa, se sale y me tiende boca arriba para darme a probar mi propia leche. Aún tengo el consolador dentro de mi rosado ano.

-El consolador lo debes usar mucho, ¿no?-le guiño un ojo.

Él ríe, pero me saca el consolador y lo lame:

-Está delicioso.

-¿Sí?

-Ajá.

Le arrebato el consolador de las manos y le tumbo de lado, sobre su muslo izquierdo, acaricio la cara interna de sus muslos y se los abro. Me dirijo hasta su culo y le ensarto el consolador de una hábil estocada. Él grita, pero es más placer, que otra cosa:

-¡Bien me has clavado!

-¿Qué se siente?- le pregunto mientras mi dedo índice bordea la dilatada entrada de su culo.

-Me siento muy bien. Chúpamela, mamón.

-De acuerdo, cabrón.

Le abro de piernas una vez más y acudo a la llamada de la selva del pubis, la auténtica selva negra, que una vez más me deja probar el suculento manjar, su polla. Poco dura mi placer, pues pronto me toma de los cabellos y mientras se saca el manubrio se corre echándome unos impresionantes lechazos en los morros, mojándome todo como diría Aute, me unta su polla en mis labios y yo los abro para beberme toda su lefa, toda menos una poca que se la llevo con mi lengua a sus labios.

-¿Te gusta?- sus dedos manejan el consolador en círculos para dar un mayor placer a su ojete.

-Mucho- nos la pasamos con las lenguas de una boca a otra. Es la mejor leche que he probado nunca.

-Pues sé un buen chico y sácame el consolador- me mira sonriente-. Con la boca.

Pegué mis labios al mango y succionando fuertemente logré sacar el consolador del moreno culo. Él acaricia el mío con sus largos dedos.

-Te ha quedado el ojal bien abierto. Ten cuidado, no cojas frío- bromeo.

-A ti te debe ocurrir lo contrario porque lo tienes rojo- ríe respondiéndome.

Reímos  los dos y nos miranos, enternecidos.

-¿No es maravilloso?

-¿El qué?- contestó aún riéndome.

-El que tú me hayas encontrado a mí, y el que yo te haya encontrado a ti.

-Sí. Fernando, eres maravilloso- nos volvimos a besar.

Nos duchamos juntos. Los jabones de frutales olores llenan de lubricadora espuma nuestras pieles serranas. Jugamos como dos críos. ¡Ay! Si me viera mi mejor amiga, adicta a los teleculebrones, diría que por fin me he enamorado. Nos secamos mutuamente. Nos miramos, satisfechos y cubre su cuerpo con un lienzo blanco, mientras que se dispone a dejarme a mí su bata. Parece que se lo piensa mejor y se queda finalmente desnudo. Le observo andar. Sus nalgas apretadas se contraen a cada paso y sus cabellos limpios destellan como la paja recién segada. Me acerco a él y le abrazo desde atrás. Qué fuerza despiden sus músculos y qué calor emana de su cuerpo.

-Eres todo un hombre- llego a alcanzar sus pelotas y tanteo su peso.

-Nos gustamos mucho- me besa mientras abre la bata y me mira los muslos-. Mejor, quédate tú también sin ropa. Subiré  la calefacción.

Le obedezco. Nuestras miradas no son las de unos extraños que acaban de echar los lechazos de sus vidas, pero tampoco son las de un matrimonio aburrido por compartir toda una vida. Prepara el desayuno y comemos, mientras charlamos animadamente.

-¿Tienes algún plan para hoy?- pregunto.

-Había pensado en quedarme haciendo el amor contigo hoy todo el día. Me acaban de dar una semana de vacaciones en el hospital y me gustaría pasarla contigo en la cama, en el suelo, en la ducha… ¿alguna vez has follado en la ducha?

-¿Eres médico?

-Soy intensivista.

-¿Eh?- Fernando rió.

-Tú eres de letras, ¿verdad?

-Pues sí- me azoré-. Estudio historia.

-Los intensivistas somos los médicos que estamos en las unidades de cuidados intensivos. Tenemos unos horarios un poco extraños, y por eso había pensado en aprovechar este tiempo contigo haciendo lo que mejor se nos da.

-Yo había pensado en salir hoy en contigo.

-¿Dónde? Quizás, hasta me convenzas.

-Quería sacarte por Madrid, darles envidia a todos, lucir a mi…

-¿Mi?

-Iba a decir “mi novio”…

-Soy más que tu novio. Soy tu amante.

-¿Ya?

-Sí.

-¿Tan fácil?

-No me ha sido tan fácil.

-Joder, es que no estoy acostumbrado a que me salgan tan bien las cosas…

-Pues quién sabe, a lo mejor de quien tienen envidia es de mí, que sería lo más lógico. ¿Adónde quieres ir?

-Había pensado en cenar en el italiano que hay por el B&W…

Seguimos hablando, lo cual era sorprendente porque normalmente los tíos que te llevas a la cama en una noche no dan luego mucho de sí una vez que les toca hablar.

Y cuando hablábamos de poesía no pude evitar volver a verle el sexo. Era muy grande, moreno y gigantesco, ahora su piel cubría la cabeza que daba tanto placer como dolor. ¿Cómo sería ser penetrado por semejante monstruo?

-Fernando…- le interrumpí.

-¿Qué?

-Quiero que me penetres- se quedó sin voz.

-Pues ya había pensado en eso, pero no sabía si te gustaba…

-Ahora.

-Bueno, si tanto te apetece, hagámoslo- sonrió.

Nos levantamos del sofá y sonrientes como dos niños traviesos que se disponen a realizar una travesura nos encaminamos hacia su alcoba.

-¿Tienes que ir al baño?- preguntó Fernando.

-No.

-Vete preparando en la cama, voy a por el lubricante.

Me tumbé en la cama voluptuosamente, estirando todos mis miembros para dejar a la brisa acariciarlos. Con la excitación del momento comencé a bailar moviendo suavemente mis caderas y contoneando mi culito respingón cuando llegó Fernando con un tubo de K-Y en la mano. Percibí el brillo de su mirada y en aquel momento supe que le tenía en mis manos. Le miré de reojo y seguí bailando, ondulando mis lampiñas piernas del color de la crema, mientras mi culo apuntaba a su sexo erecto. Fernando se dejaba hacer e inmóvil asistía al espectáculo del que era protagonista, yo me muevo en torno a sus caderas morenas y acaricio con mis nalguitas su cipote y sus muslos velludos, dorados. Tira el lubricante a la cama, me coge del cuerpo  debido a su impresionante fuerza de coloso me tira a la cama, yo le provoco moviendo mi culo en suaves ondas y él me besa la espalda, para terminar mordiendo mis nalgas. Me da la vuelta y me besa feroz, muerde mis labios y chupa mi garganta hasta hacerme daño, pero me encanta, ¿quién dijo que el placer no era dolor?, yo respondo mordiéndole la oreja y eso le pone más cachondo, mama mis pezones y acaba en mi pubis comiéndome la polla, chupa como una aspiradora, me levanta las piernas y lleva mis muslos contra mí para acabar comiéndome el culo, me lame mi entrada, penetra con su lengua mi ojal, lo jaspea de saliva y termina dándome un beso francés, comiéndome los morros. Lo reclamo para mí y le chupo su polla, escupo en ella, la lubrico bien con mi saliva. Él me dice entonces perversamente:

-Tú lo has escogido.

-Sólo hay una manera de culminar esto y es de esta manera.

-Te voy a follar como a mi mujer.

-Yo soy tu mujer y soy tu hombre. Yo soy tu amante… me entrego de manera… total.

Estas palabras le disparan y toma el lubricante. Llena su índice y corazón derechos y esparce un chorro en mi culo, en mi ano. Me mira anhelante y mientras toma su mano derecha y comienza a horadar mi culo, abriéndome en dos, al principio molesto, luego delicioso, sus dedos se mueven en círculo, me trabajan, él me besa agradecido, sus dedos toman plena posesión de mí, le pertenezco por completo y el placer me inunda. Saca sus dedos; los echo de menos. Le miro suplicante y él empuja la base de su punta roja. Me abre. Traspasa la gorda cabeza el umbral de mi culo y yo siento dolor, porque es enormemente gorda y grande, pero también placer, porque es mi hombre y folla como nadie, su polla morena continúa entrando lentamente, anticipándome el placer que sentiré después gracias a mi bienvenido invasor. Se desploma sobre mí emitiendo un débil quejido y apoya mis piernas en sus hombros macizos. Exhala un suspiro (“Qué bien se está aquí dentro, tan calentito”), me besa y me folla cada vez más deprisa, siento su gran polla abrirse paso a través de mi y retirarse, mi ano rosado está completamente abierto y dilatado y por él entra y sale una serpiente morena que golpea con sus dos huevazos mis nalgas, su pubis de negros y crespos rizos acaricia mi perineo y sus manos me pajean, no sé si aguantaré más sin correrme a este ritmo, se echa lubricante en la mano y me pajea a mayor velocidad, su polla me taladra, su boca me besa y mis labios responden a esos labios que me succionan tal y como mis rosados labios anales estriados abrazan allá abajo su pene pantagruélico, él también se excita, me folla y en ese momento me doy cuenta de dónde estoy y muevo como puedo mi pelvis para darle mayor gusto, no puedo manipular mi esfínter porque me tiene sometido, él gime y me besa, yo gimo y muerdo sus labios, sus ojos azules me miran como una encendida explosión marina y su polla me sigue follando sin piedad con poderosos movimientos. ¡Qué hábilmente se maneja la pelvis peluda! Sus envites me someten, exprimen mi próstata, sus dedos me acarician y yo me corro. Chorros y chorros de mi leche salpican su pecho, su cuello y su barba. Ante esto él grita y deja escapar su corrida en mi interior. Siento como su leche me llena, último acto de posesión de su cuerpo sobre el mío. Me llena tanto, que por fin cuando sale su miembro y se queda arrodillado ante mi cuerpo tumbado me siento vacío al notar pequeñas gotas de su leche salir de mi agujero. Él se frota mi semen en su pecho velludo, se pellizca con él los pezones. Se tiende sobre mí y suspira. Nos besamos otra vez y me lamió el cuello, símbolo de su conquista sobre mí. Nos besamos más y más y nos descubrimos besando enteramente el cuerpo desnudo del otro, nos besamos las axilas, los brazos, los hombros, paseo mi lengua por sus tobillos mientras él repasa con sus labios mis muslos, mordisqueo sus muslos y él se devana en chuparme los pies, hay tantas cosas que se pueden hacer con la boca, me tiendo sobre él y beso toda su velluda espalda, llena aquí de un vello finísimo, él me recoge y besa mis tetillas, mi cuello, lamo su abdomen, su pequeña tripita, ¡es tan sexy!, él ronda en torno a mi ombligo, aprovecho y recojo de sus pezones morenos un poco leche mía que había quedado allí, él besa la cara interna de mis muslos y estimula mis pezones, beso su pelvis y homenajeo a su pene, viva mi salvador, limpio su cabeza, aun fláccido es temible, él se adelanta y besa mi culo, se adentra y besa mi ano, introduce por él mi lengua y sus dedos, rebaña su leche y se la bebe, le tomo y él responde besando mi pene, lamiéndo también mis huevos, le dejo a cuatro patas y él obedece plácidamente, abro su culo y me encuentro con su inmaculado agujero negro, rodeado de sedosos cabellos, lamo su sudor, lamo su entrada y me sumerjo en ella con mi lengua, él suplica más y abre su entrada con sus dedos, lamo más y por fin le introduzco un dedo, le vuelvo a lamer y él gime con la cabeza apoyada en la almohada, le lamo allá abajo mientras muevo mi rostro y su ano responde dilatándose y contrayéndose, de nuevo lo chupo, lo chupo, escupo en él y le introduzco dos dedos…

Continuará…

ABSALÓN. Paz, amor+sexo. mabarakin@yahoo.es

No duden en contactar conmigo, sobre todo si son maduritos!