Archive for the 'Gay - Osos' Category

Un albañil muy fornido

Wednesday, May 7th, 2008

Esta historia empezó cuando me dedicaba a repartir publicidad por los buzones de mi ciudad, me recorría todas las calles dejando en todos los buzones todo tipo de panfletos y cuartillas en las que se vendían milagros a precios súper rebajados. Cada día pasaba por una calle donde había un edificio en obras y aunque nunca me han llamado la atención los hombres trabajando semidesnudos;  allí vi a un hombre al cual le tuve que dedicar mas de una paja cuando llegaba a casa. Lo vi trabajar sin camisa y esa imagen se me grabaría en la mente por mucho tiempo. Era un hombre alto, fornido, tenia cuerpo de atleta. Se notaba en su cuerpo el trabajo de esfuerzo que vendría realizando desde hacia años, tenia una abdominal totalmente plana y un pecho muy musculado el cual estaba totalmente cubierto por una gran mata de pelos castaño, como su cabello que aunque ya empezaba a escasear estaba prácticamente rapado de una forma muy masculina. No se si fue porque yo era muy descarado o porque él sabia de que iba, pero rápidamente se dio de mis miradas y cada vez que pasaba por allí era él el que me miraba en vez de yo a él, pero no como yo querría que me mirase, se ponía serio y parecía que quisiese ahuyentarme con su mirada. Parecía enfadado por que yo le mirase y se notaba molesto por lo que yo dejé de mirarlo para no tener que pasar por una situación desagradable. Pasó un tiempo y un  buen día mientras pasaba cerca de la obra mientras  introducía publicidad en un buzón  alguien se acerco por mi espalda, me puse algo nervioso ya que de algún modo temía que pudiese ser él, me revolví y estaba allí mirándome a la cara con gesto serio y sin decirme nada, dada la situación tan violenta tuve que tomar la iniciativa yo y le dije;

¿Si?

¿Quería algo?

A lo que él me respondió;

No, nada solo quería hacerte una pregunta, me he dado cuenta que todos los días cuando pasas me miras ¿Nos conocemos o algo?

Yo me quedé sin palabras y en mi mente solo había una frase “tierra trágame”, pero tímidamente respondí; No lo se, yo a usted no lo miro, igual le ha parecido a usted, ¿Cree que me conoce de algo o mi cara le parece familiar?

De una forma seca me dijo: no, no creo que te conozca de nada, pensé que me mirabas porque te gustaba.

En ese momento mis nervios estaban a punto de estallar, no sabia como salir de esa encerrona y por su mirada temía lo peor ya que su cara seria me daba  mala espina.

Entonces respondí:

No, no es el caso.

Poco convencido insistió y me dijo que si estaba seguro de lo que le estaba diciendo y me dijo:

Pues yo creo que tu estas muy bien y que tienes un buen culo. Cuando escuché esas palabras vi una luz de esperanza y ya mas seguro de mi mismo pude contestarle de la forma que tal vez él hubiese querido desde el primer momento. Pues si te gusta, igual te lo dejo probar…

Rápidamente miró a ambos lados y me dijo:

Apunta este teléfono y luego a partir de las 8 llámame, me dio su numero, se disculpo por no tener tiempo y  se fue corriendo a continuar con su trabajo.

Pasé todo el día pensando en lo ocurrido, con dudas de si esa propuesta sería en serio o tal vez seria una trampa para vengarse de mi por haberle mirado, pues era muy serio, tenia una barba de dos días que le realzaba un mentón provinente y ocultaba un lunar en la mejilla. Su voz era muy grave, muy masculina, era todo un hombre de unos treinta y tantos. En su cara resaltaban sus ojos azules que para nada mostraban inocencia.

Pasaron las horas y se acercaba la hora de tener que llamar, mis dudas eran cada vez mas fuertes pero tenia que probar así que sin darle mas vueltas a la cabeza lo llamé. Respondió al teléfono y yo solo pude decir hola, entonces él enseguida me pregunto: ¿Eres el chico de la publicidad? A lo que le respondí que si, enseguida su siguiente pregunta fue ¿Tienes sitio? Sorprendido pero decidido le respondí que si y él directamente me empezó a preguntar por la dirección y como vernos. En menos de un minuto de conversación ya tenia mi dirección y ya habíamos quedado, fue todo muy rápido, apenas me dejó hablar fue como un interrogatorio. Estaba a punto de despedirse cuando le corté y dije: Perdona pero… ¿Cómo te llamas? Entonces se disculpó y me dijo que se llamaba Javi.

Un cuarto de hora mas tarde como habíamos quedado sonó el timbre de mi puerta, abrí y era él, con timidez me dijo hola y entro. Cerré la puerta y la timidez se quedó fuera pues nada mas cerrar la puerta empezó a desabrocharse la camisa y mostrando su pecho cubierto de esa mata de pelos que tan atractivo lo hacía. Sin poder ni indicarle donde estaba el dormitorio me cogió por detrás y empezó a sobarme el culo de una forma bastante bruta, era un hombre fuerte y me controlaba como quería así que me forzó para ponerme de rodillas justo a la altura de su polla. Se bajó los pantalones y los calzoncillos y me dijo chupamela. La tenia durísima y muy gorda, tanto que dudé en que me cabiera entera. Empecé a comérsela como si de un caramelo se tratase, era enorme, dejaba deslizar mis labios por su glande mientras con mi lengua acariciaba la punta. Él hacía fuerza para intentar metérmela hasta el fondo pero yo que no estaba preparado para poder meterme ese rabo tan grande en la boca retiraba la cabeza hacia atrás, ahí fue cuando el me cogió de la cabeza e impulsando su miembro me la metió hasta el fondo. Poco mas y me ahogo, aun recuerdo la sensación que sentí al tocar su pene  mi campanilla, en un acto reflejo me saqué su polla de la boca y le propuse ir a la cama. Con un gesto serio solo me contestó ¿Dónde? Le pedí que me siguiera y lo conduje hacia la cama, comencé a desnudarme y lo invité a que él lo hiciera también. Una vez desnudos, se acercó a mi y puso su aparato en mi boca y sin decir nada entendí que lo que quería era que continuase. Seguí con lo que había dejado a medias tomando mis precauciones para que no me pasase tan desagradable situación como loa que me había pasado momentos antes. Pasaba mi lengua por todo su tranca e intentaba mirarlo a la cara para ver su reacción, su gesto era bastante violento, podría decir que me miraba hasta con desprecio pero al mismo tiempo mordía su labio inferior haciéndome saber que estaba disfrutando. De nuevo empezó a coger mi cabeza intentando meter todo su nardo en mi boca y a pesar de mis intentos por evitarlo al final se salía con la suya y me metía su rabo hasta el fondo sin poder metérmelo entero como intentaba. De vez en cuando conseguía librarme de sus brazos y podía sacármela de la boca y pasaba mi lengua por todo su instrumento, lamiéndole también esas dos bolas cubiertas de pelo que le colgaban  mientras mis manos se perdían por su pecho lobo.

No decía nada y su gesto era serio y brusco como el empujón que me dio para separarme de él y tenderme sobre la cama. Me cogió con sus brazos y me dio la vuelta, me fue incorporando para ponerme a cuatro patas, se impregno la mano con su saliva y me untó el culo. Con sus manos separó mis nalgas y me metió su instrumento. Fue tanto el dolor que sentí que no pude evitar pegar un grito y  retirar mi culo para evitar que continuase, inmediatamente puso sus manos en mis caderas y con fuerza no dejaba separarme. En ese momento estaba sintiendo un dolor impresionante pero parecía que poco le importaba a él que me sujetaba con fuerza mientras iba dando sacudidas sin parar, me estaba metiendo casi toda su polla dentro de mi culo. Notaba su tronco gordo dentro de mi, notaba como se iba llenando de sangre y cada vez era mas gordo, era evidente la excitación de mi compañero a pesar del silencio con el que me estaba follando. Poco a poco fui relajándome y disfrutando de la follada que me estaba metiendo ese hombre tan macho y tan rudo. Logré separarme de él y quise llevar las riendas yo, cosa que me resultó muy difícil, pero si conseguí poder tumbarlo boca arriba para poder montarme encima de él y cabalgar encima suya como si de un caballo se tratase. Introduje su nardo en mi culo sin dificultad alguna y empecé a mover mi culo, su gesto no cambiaba pero de buena tinta sabia yo esto le iba a gustar. Empecé a moverme rápido y bruscamente como veía que le gustaba a él, que con sus manos en mi cintura iba marcando el ritmo al que me iba penetrando. Con mi mano derecha empecé a masturbarme y con la izquierda acariciaba su peludo cuerpo que tanto me gustaba. Pasaba mi mano de arriba abajo deteniéndome en su torso de macho, aceleraba el ritmo pero su gesto continuaba siendo el mismo, solo de vez en cuando me propinaba una sacudida mas fuerte llegándome a introducir toda su polla en mi culo. Esta era mi oportunidad, podía magrearlo mientras me follaba y aunque por algún pequeño momento me sentía utilizado, sus pollazos hacían olvidarme de cualquier pensamiento que no me hiciera disfrutar. Yo seguía moviéndome mientras miraba sus ojos azules y su gesto inexpresivo, cuando vi que le cambió la cara, entonces me levanto y sacó su tranca de mi, me tumbó hacia arriba y me levantó las piernas, de nuevo se escupió en la mano para ponerme su saliva en mi ano, introdujo su falo y mientras sujetaba mis piernas continuó con la faena.

Yo estaba disfrutando como un loco, miraba su pecho y su cara tan masculinas y eso solo me hacían ponerme cachondo, iba masturbándome mientras él me iba follando era tanto el placer que estaba sintiendo que no pude aguantar casi, segundos mas tarde mi leche salió de mi polla impregnando mi ombligo. Creo que eso a él le tubo que excitar ya que aceleró el ritmo y sus sacudidas eran cada vez mas fuertes, hasta que sacó su nabo y con un ligero movimiento de muñeca empezó a escupir leche de su polla. Expulsó con tal fuerza que llegó a untarme la cara en el primer lechazo caliente y húmedo, eso le debió de inspirar, dado que  continuó meneándosela y siguió escupiendo mientras iba acercando su gran polla a mi cara y con su voz grave y masculina me dijo: Cométela que es toda para ti, me introdujo su pene en mi boca y fue llenándola de su semen. Una vez había expulsado todo su contenido se tendió en la cama a mi lado sin mediar palabra, estuvimos así un par de minutos sin decirnos nada, entonces me levanté y fui al baño a por papel higiénico para limpiar nuestros cuerpos. Cuando volví con el papel él ya estaba medio vestido y con su peculiar forma de hablar me dijo que tenia que marcharse y así lo hizo.

No volví a saber nada mas de él nunca, le llamé varias veces pero jamás me cogió el teléfono. Por sus gestos y sus pocas palabras entendí que habria sido una escapadita de un hetero pero me dió igual; ya que hombres tan masculinos como Javi y con ese cuerpo que me follen cuando quieran  y  aunque se vayan después , me dará igual.

Dejen su opinión sobre el relato en : bcn-noi25@hotmail.com

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Mi nuevo amigo William

Wednesday, July 11th, 2007

Hola, soy Carmelo, tengo 53 años y soy de Puerto Rico. No acostumbro salir desde que comencé mis estudios postgraduados y, ahora que me gradué pensé que salir a compartir con mi concuñado y algunos de sus amigos no sería mala idea.  Eran, aproximadamente, las siete de la noche y la barra donde estos comparten los viernes la cierran a las ocho (8:00pm).  Nos tomamos unas cuantas cervezas y sin darme cuenta dieron las 8:00 y noté que el dueño de la barra cerraba las ventanas, fue entonces que decidí ir a una barra cercana, pero me fui sólo.  De momento no pensé en detenerme allí, pero vi algo que me llamó la atención y no quería perder la oportunidad de verlo de cerca.  Era un joven bastante robusto, un poco pasado de peso y bien parecido que hablaba con un amigo en la puerta de la barra.  Entré y pedí una cerveza, mis ojos no dejaban de mirar aquel monumento, pero de repente se despidió de sus amigos y se fue.  No era de este pueblo y lo acompañaba otro joven, menos apuesto que mi gordito.  Me quedé con los deseos de conocerle, pero, esto no termina aquí.  
En el grupo que compartía con aquel joven había un hombre mayor, algunos 50 años, gordito bien distribuido y con un bulto que al verlo me impresionó.   No era muy alto, pero se notaba que tenía algo bueno debajo de la ropa.  Después de varias horas allí el hombre se acercó y me preguntó si podía usar la silla que yo tenía al frente, le dije que no había inconveniente y se sentó cerca de mí.  
Wao, pensé tantas cosas para poder entablar una conversación, pero no fue necesario, ya que entre sus amigos había un señor mucho mayor que él y cantaba a capela canciones del ayer.  Todos le aplaudimos y comentábamos lo bien que lo hacía.  En eso mi hombre me comentó que cuando ese señor era joven cantaba con un trío de voces y guitarras y que aún conservaba su bonita voz.  Fue entonces que aquel viejecito decidió marcharse por que su hijo le apresuraba.  Me estaba quedando cada vez más a solas con mi gordito.  Cada vez que le miraba a los ojos me detenía para que notara que me gustaba.  Él también me miraba de la misma manera.  Entre las charlas que tuvimos me torné un poco suelto de manos y cada vez que podía le tocaba en los hombros.  Hubo un momento en que el levantó su brazo para tomar un sorbo de su cerveza y mi mano quedó pegada del mismo, aproveché para con mis dedos juguetear con los vellos de su brazo.  Mi hombre no se inmutó y seguimos hablando de distintos temas, especialmente de sexo con mujeres, que yo no avalaba, pero le seguí su juego.  Hablaba de que necesitaba que alguien le regalara una pareja de gallo y gallina para comenzar una crianza en su nueva casa.  Su casa estaba a medio terminar y se la entregarían dentro de dos semanas.  Yo le comenté que yo tenía una crianza de gallinas y que si las buscaba yo se las regalaba.  De inmediato me dijo que cuándo podía pasar a buscarlas y yo le dije que cuando quisiera.  Me sugirió que las buscáramos en ese momento, pero yo le dije que no podía porque mi esposa estaba durmiendo y no quería llegar con personas a esa hora.  
Dentro de la conversación, que no era entre nosotros únicamente, porque se unió otro señor que se había quedado sólo en su mesa y decidió acercarse, surgió el tema de la impotencia sexual, y el dueño de la barra ofreció un remedio.  La cáscara de Almácigo Rojo hervida servía como una Viagra.  Mi gordito dijo, “a mi me hace falta porque no se me para” yo le interrumpí y le dije, “cómo es posible que un hombre tan joven como usted tenga ese problema” me dijo que la diabetes y la presión arterial alta le afectaron su funcionamiento y ya no podía sostener relaciones.  En un momento pensé que había estado perdiendo mi tiempo, pero la atracción era tan grande que en mis adentros me decía que no importaba, que aunque fuera flácido tenía que tener aquel bulto que tanto me había llamado la atención.  En eso le interrumpí y le dije, “hace mucho rato que estamos hablando y no nos hemos presentado, yo soy Carmelo”, él me respondió, yo soy William y nos dimos las manos.  Continuamos la conversación y él me dice, “¿me acompañas a buscar cáscara de Almácigo Rojo?”.  De inmediato le dije que sí, y él seguía insistiendo en que fuera con él a buscar el dichoso árbol, y yo seguía diciéndole que sí.  Ya iba viendo que su intención era salir a solas conmigo.  Estuvimos allí hasta que dieron las 11:30pm y el dueño de la barra comenzó a cerrar ventanas y puertas.  Mi amigo, o sea, mi gordito, mi hombre, William, me invitó a seguir a la próxima barra que cerraba muy tarde en la madrugada. Nos acompaño aquel otro señor que se había unido en nuestra conversación.  
Una vez allí nos tomamos una cerveza y nuestro auto-invitado se retiró a hablar con otras personas que se reunían fuera de la barra.  Ahora nos quedamos completamente solos.  William me preguntó que cómo le parecía su amistad y sin pensarlo le dije que le consideraba un ser especial porque tenía un ángel muy agradable.  Volvió a insistir, ¿pero, te agrado?, sí, le respondí, ¿Te gusto?, claro que sí, le dije.  Volvió a preguntarme “¿te gusto como hombre?, síííííííí’, le dije sin pensarlo.  Me dijo, ¿que hacemos?, pues vamos a tu casa, le dije, pues ya sabía que no estaba habitada.  Me dijo, sígueme. Y le seguí hasta su casa.  No entramos porque el sitio es tan solitario que nos quedamos frente a ésta.  No dudé en abrazarme a él y comérmelo en un beso que comenzó nuestro momento de pasión.  Mi mano se me fue hacia su paquete que era enorme, y estaba parado.  Le dije “me mentiste al decirme que no se te paraba”, y me dijo que no quería ilusionarme hasta que se diera el momento.  Yo le pregunté que si yo le había gustado y me dijo que durante toda la noche se daba cuenta de mis miradas, y que él también sentía lo mismo.  
Ya dejamos de hablar y empecé a vivir aquel cuerpo que tanto me gustó y que se desnudaba para dejarme disfrutar de aquel pecho velludo, su panza bastante pronunciada y aquel descomunal animal que colgaba en su entrepierna.  Es muy grueso y largo, su tronco es mucho más grueso que los que yo había visto en toda mi vida.  Me arrodillé y me metí aquel hermoso glande en mi boca, casi no me cabía, lo fui tragando poco a poco hasta que lo pude meter completo en mi boca, que delicia, me moría por hacerlo y se me dio.  Sus huevos son redonditos y muy duros.  Besé toda su extensión y traté de meterme sus huevos a mi boca, pero no me lo permitió.  Seguí mamando aquel manjar que me sabía a la gloria.  Ya me desesperaba por tener su leche en mi boca, pero me dijo, creo que no me voy a venir porque hemos bebido mucho y se me está bajando.  Entonces me incorporé y volví a besarlo, esta vez más apasionado y con mi mano le masturbaba, se le puso muy dura y gemía de placer, en eso descargó en mi mano y bajé a buscar el néctar que tanto había deseado.  Logré tragarme bastante de su sabrosa leche y luego le besé y me masturbé para completar aquel momento  de placer que no sé si volveré a vivir.  Lo que les cuento pasó anoche. Le di mi número de celular, pero no sé si me llamará.  Estaré esperando porque me prometió que en nuestro próximo encuentro quería metérmela toda.  Eso espero y que sea pronto, les contaré si sucede.    

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Chueca, por primera vez. (continuación)

Wednesday, May 30th, 2007

- Lo siento Asier, pero no puedo.
- ¿Que no puedes? - Parecía tranquilo - ¿que no puedes qué? Antes si que querías, así que no eres un mirón, sino un calientapollas. - La sonrisa que esgrimió en ese instante me dio incluso miedo, pero se tranquilizó al momento -. Pues sí, me la has calentado, así que es a ella - mientras hablaba se bajaba los pantalones y pude ver el enorme bulto que apretaba bajos los boxers, que también se aprestaba a bajarse - y no a mi a quien tienes que decirle que no puedes. Venga, díselo - señalaba su polla que se encontraba parada frente a mi, extendida en sus más de veinte centímetros.
- Emm - no sabía que decir, no me esperaba eso, pero tenía que decir algo - Yo…- En el momento en que mi boca se abrió, él me cogió de la cabeza con su mano derecha y me la apretó contra su entrepierna, de forma que introdujo su pene en mi boca.
- Ves como si que podías, que mamón que estás hecho…
 
No dije nada. Realmente quería probar de nuevo aquella sensación, pero me encontraba inseguro, ¿y si alguien se enteraba? ¿Y si…? Pero ya todo eso daba igual, la resistencia había caido y el misil había ido a parar directamente en mi boca. Entonces, poco a poco, fui soltándome y empecé a mamar aquel enorme pollón. Lo metí y saqué sucesivas veces de mi boca, tratándo de introducirlo cada vez un poco más en esta, pero me era imposible, era demasiado grande. Entonces dirigí mis manos hacia él y acaricié sus testículos delicadamente, para después seguir haciéndolo con mi lengua. Tenía mucho pelo también ahí, pero daba igual, a decir verdad incluso me excitaba. Mi lengua lamía pelo y carne a partes iguales, mis manos fueron de nuevo hacia el pene, un volcán a punto de entrar en erupción. Mientras lamía los testículos, y le masturbaba, Asier mantenía sus manos en mi cabeza, invitándome a seguir, mientras decía, “¡sigue así, lo haces muy bien…!” Así, volví a centrarme en aquel volcán que tenía en su entrepierna, y lo lamía una y otra vez, lentamente unas veces, rápido otras, al tiempo que mis manos seguían masajeando la gigantesca masa de carne. Volví a metérmelo en la boca, intentando introducirlo por completo, sin poder hacerlo, sacándolo de nuevo para volver a comerlo de nuevo. Así seguía yo, mete-saca, mete-saca, una, dos, tres veces… y siguiendo. Entonces, un leve gemido me alertó, en un segundo mi boca era inundada por la lava del volcán. Una lava blanca, viscosa, pero bien rica, dulce. Yo relamí mis labios para que nada se me escapara y cesé de chupar aquel pene, elevando mi cabeza a la vez que chupaba aquel torso peludo que antes me había dado repelús, y ahora deseaba con todas mis fuerzas. Seguí subiendo, y al ponerme en pie, totalmente erguido, Asier me besó, compartiendo la lava ardiente de su volcán.
 
No hubo descanso, pues otro volcán esperaba, el mío. Asier desabrochó mi camisa por completo y comenzó a acariciar y chupar mi torso. Yo, mientras, sobaba y disfrutaba cuanto podía de aquella inacabable pelambrera que era su tronco. Mientras me excitaba tocando y lamiendo mi pecho, fue desábrochándome el pantalón, sin prisa pero sin pausa, me bajó mis Calvin Klein negros y pudo ver mi miembro completamente ardiendo y erecto a más no poder. No llegaba ni de lejos a las dimensiones del pene de Asier, pues el mío apenas roza los 15 centímetros, pero a aquel animal poco o nada pareció importarle. Se lanzó a por él, era su presa y no iba a dejarlo escapar, lo masturbo brusca y brevemente, para después llevarselo a la boca. No jugó demasiado, sino que se limitó a meterlo y sacarlo de su boca hasta que tras varias repeticiones de aquello, me vine por completo. Sin embargo, y al contrario de lo que yo hice, Asier no se puso en pie. Asier continuó investigando mis bajos, lamiendo mis cojones mientras tocaba mis nalgas y palpaba el orificio que era entrada del recto. Me dió la vuelta, y me quedé mirando a la puerta, él permanecía tras de mi, y tras lubricarme el ano con su lengua, se irguió y pude notar como su bulto tanteaba mis nalgas en busca de una entrada a mi interior. Me apoyé en la puerta, mientras él me cogió de los hombros con su mano derecha. Entonces, comenzó a guiar su misil contra mi ano, con la siniestra. Lentamente, introdujo la punta en el agujero, y después, como si de una explosión se tratara, empujó muy fuerte contra mi, no entró entero, pero me dolió como nunca, le sentí dentro de mi, y tras ese primer intento, vino otra sacudida, que me dejó incluso algo mareado. Ya estaba todo el volcán en mi interior. Entonces Asier me cogió de las caderas y me echó hacia detras, él se sentó en el retrete, y yo sobre él. Comenzó a botar como si de un caballo a galope se tratara, de forma que su miembro entraba y salía continuamente de mi ano. Yo gritaba y gemía, me dolía pero también me gustaba, me excitaba, me agradaba… Sentía como si me estuviesen rompiendo el ano, pero también sentía placer y excitación, estaba como en una nube, como drogado…
 
En medio de aquella excitación, algo más sucedió. Alguien golpeó la puerta.
 
- ¿Está ocupado? - Preguntó quien quiera que fuese desde el otro lado. “Claro que si”, pensé yo, “¿es que no oyes mis gritos?”.
- No, pasa. - Fue Asier quien respondió. “¿No?” Pensé yo, “¿como que no?” Pero estaba gozando como pocas veces, así que seguí espectante sin decir nada.
 
La puerta se abrió y ante nosotros pudimos ver a un chico de unos treinta años, morocho, como de Sudamérica, poco más alto que yo y algo regordete. Sin embargo, Asier y un servidor siguieron a lo suyo, yo botaba sobre su entrepierna, con mi culo cada vez más abierto y lubricado, gozando ahora si de toda la extensión y grosor de su pene. Además, Asier masajeaba mi polla con una de sus manos.
 
- Sírvete - dijo mi animal a aquel desconocido, y este se dió un par de pasos adelante.
 
Se puso frente a mi y me acarició pecho, cuello y cara, al tiempo que besó en esos mismos lugares. Al tiempo, se desabrochó la camisa y dirigió mis manos a sus pechos, que contrariamente a los de Asier, estaban flácidos y grasientos. Desabrochó su pantalón y pude ver que no llevaba nada debajó. Mis manos fueron a por su polla que ya se encontraba caliente y estirada. Mediría unos quince o dieciséis centímetros, pero era bien gorda. Entonces la toqué y masturbé un rato, pero Asier se incorporó y con eso mi cara se acercó al nuevo volcán. Así pues, me encontraba yo como nunca antes había pensado, pero ahora lo gozaba como si siempre lo hubiera deseado. Por delante, chupaba una gruesa banana morocha que se notaba bien caliente y a punto de reventar, y por detrás, un enorme volcán era introducido una vez tras otra en mi ya dilatado ano. Cada sacudida de Asier se traducía en una comida de banana por mi parte, así lo hicimos, una vez tras otra. Entonces Asier redució el ritmo, pero yo seguía chupando al nuevo invitado cada vez más rápido, entonces este dió un pequeño gemido, y Asier volvío a poner todo de su parte, más brutal que nunca. Y por fin, el éxtasis. Pude notar como mi ano se inundaba a la vez que mi cara se veía completamente manchada de una misma sustancia, blanca y viscosa, y dulce.
 
Cesamos la actividad y Asier habló tranquilamente con Pablo, que así se llamaba el morocho. Mientras, yo estaba extasiado, alucinado, exhausto y mareado. Me dolía el culo aún, pero nada pasaba, salía encantado. Me quedé un rato en el retrete, solo, cuando ellos se fueron, pensé un rato en como había dejado que me rompieran el esfínter hasta sangrar, un hetero como yo. Y fue que llegué a la conclusión de que era hetero, sí, pero heterosentimental, porque a partir de ahora, respecto al sexo, sería bisexual.
 
Y este es todo el relato, así que para cualquier comentario ya saben, alex47058@hotmail.

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Chueca, por primera vez

Wednesday, March 28th, 2007

Hola de nuevo a todos, como ya he dicho en otros relatos anteriores, mi nombre es Alejandro y soy de Madrid, España. En esta misma página he escrito otros relatos como “Mi amigo gay” (sección Gay), “Mi tia la cincuentona” (Maduras), “Qué bueno es ser entrenador” (Heterosexuales) o “El increíble miembro don Cipote del Colega” (Orgías), todos ellos ocurrieron en realidad, como el que hoy cuento.

Cuando ocurrió lo que me dispongo a contar hacía un año desde que me había acostado con Fernando, “mi amigo gay”, fruto como ya conté de una buena borrachera, y a pesar de no haber sentido nunca nada por nadie de mi mismo sexo. Dicho esto, también hay que decir que aquella experiencia me excitó considerablemente. El caso es que había pasado un año, y yo apenas había mojado, pues estaba en mala racha, pero a pesar de todo seguía siendo heterosexual convencido. Sin embargo, sin saber muy bien por qué (creo que por mezcla de curiosidad y falta de sexo) y sin decírselo a nadie, decidí darme una vuelta por Chueca (el barrio gay de Madrid) y sus locales nocturnos.

Eran sobre las doce de la noche de un Viernes cuando entré al primero de los locales, mirando a un lado y a otro, no fuera a coincidir con alguien que me conociera. Así, vestido con una camisa ajustada de color negro y rayas finas blancas, así como unos vaqueros desgastados y zapatos negros, llegué a la barra. En el camino había pasado junto a mucha gente, notando ciertos roces en mis nalgas y piernas, y ya estaba yo haciéndome hueco para pedir una copa con mi uno setenta de estatura y apenas sesenta y nueve kilos de peso. El local estaba lleno, así que era difícil ser escuchado por el camarero.

- Un Vodka con limón, por favor - dije, a lo que el camarero contesto con un asentimiento de cabeza. Acto seguido, trajo un vaso de tubo, echó los tres hielos y derramó el Eristoff en el interior. Una vez lleno hasta la mitad, fue a por el limón.

- ¿Cuanto es? - Le pregunté cuando ya me lo había puesto, pero cuando me contestó no pude oirle debido al volumen de la música, así que me apoyé más sobre la barra, tratando de acercar mi oído al camarero. En ese momento, noté como dos manos se posaban sobre mi culo y lo acariciaban descaradamente, por lo que volví mi cabeza para ver de quien se trataba. Entonces pude ver a un hombre de algo más de metro ochenta, cabeza rapada y considerablemente fuerte que quitaba sus manos rápidamente y trataba de disimular. No dije nada, pero de nuevo no había oido al camarero así que volví a apoyarme sobre la barra.

- ¡Cinco euros! - Gritó el camarero, ya un poco harto tras decírmelo tres veces. Pero esta vez, mientras trataba de escucharle apoyado en la barra, noté como las manos que antes se habían apoyado en mis glúteos rodeaban estos y seguían hacia adelante, a la vez que el hombretón ya mencionado apretaba su entrepierna contra mi trasero. Eso me excitó, quizá fuera por sentirme deseado, antes incluso de que sus manos terminaran de rodearme y llegaran a acariciar mi bulto. Yo, nervioso, dirigí mi mano al bolsillo para sacar el dinero, pero mi acompañante se adelantó y pagó él.

- No hace falta - le dije mientras le apartaba un poco y le devolvía el dinero.

- Tranquilo, me sobra el dinero - respondió él -. Lo que sí podrías es decirme tu nombre, yo me llamo Asier - mientras tanto, trataba de arrejuntarse a mi, y yo, con muchas dudas de lo que había ido a hacer allí, me alejaba de él.

- Me llamo Alex, y soy hetero - respondí, cortante.

- Vale, tranquilo, no pasa nada - dijo él -. Hasta luego.

Me dejó en paz rápidamente, sin preguntas ni nuevos intentos. Así, ya con un cubata en la mano, seguí deambulando por el local, que era bastante grande y observé a todo el que me rodeaba. Pude ver gays, lesbianas, transexuales, parejas heterosexuales, incluso me atrevería a decir que grupos de chicas heterosexuales en busca de un sitio sin buscones y ligones de playa patéticos, pero creo que era el único chico heterosexual que había ido sin conocer a nadie allí. Pasó el tiempo, y tomé más copas, me entraron más chicos e incluso una travesti, pero empezaba a aburrirme y a preguntarme como había acabado allí.

De esa manera llegaron aproximadamente las cuatro de la mañana y yo iba por el octavo cubata (más o menos). Estaba en un rincón de una de las salas, observando como múltiples parejas se daban el lote, mitad excitado, mitad envidioso, hasta el punto de empezar a acariciarme sobre el pantalón y verme muy excitado. Entonces, sin que yo me percatara, alguien se acercó a mi y tras cogerme por un costado acercó su boca a mi oreja.

- ¿No dijiste que eras hetero? - me susurró. Fue entonces cuando le miré y vi a Asier.
- Y es verdad - respondí al instante.
- Y entonces, ¿por qué te pasas aquí solo toda la noche? ¿Eres un mirón?

Le miré a la cara, y luego agaché imperceptiblemente la mirada mientras buscaba la respuesta más adecuada. Su mano aún permanecía en mi costado, y la cara bien cerca de la mía, apoyando su hombro derecho en la misma pared que yo mi espalda. Él vestía una camiseta sin mangas de color negra, bien ajustada, de modo que marcaba sus pectorales bien entrenados en el gimnasio, así como sus pezones, y por el cuello de la camiseta se veían asomar cierto numero de pelos del pecho. Además, llevaba pantalones de cuero negro bien ajustados, que marcaban su abundante paquete.

- Es simple curiosidad, para ver como era esto - respondí por fin.
- ¿Y no tienes curiosidad por ver como se siente uno haciendo eso? - Señaló a dos chicos que se estaban besando apasionadamente, al tiempo que se sobaban y se dirigían al cuarto de baño.

Iba a decir que no, pero no se muy bien si el alcohol, la necesidad, la excitación o la propia curiosidad evitaron que lo dijera, y quedé callado mirando la puerta del baño que acababa de cerrarse tras los dos chicos. Entonces Asier apretó su mano sobre mi costado acercándome a él, puso su otra mano en mi cabeza y comenzó a besarme en el cuello. Pasó sus manos por todo mi torso y espalda llegando hasta mis pantalones, sobando mi culo y mi entrepierna bruscamente. Así continuó, besándome ya en la boca, sin yo colaborar en exceso, sólo tocando su fuerte pecho y abrazando su brutal espalda, y poco a poco fuimos andando, juntos, llevándome él hasta la puerta del baño. Me percaté de ello cuando ya estábamos dentro y la puerta se cerró tras de nosotros. Todavía había gente allí, mas a Asier pareció darle lo mismo y fue hacia la puerta de un retrete, abriéndola y haciendo que yo pasara dentro. Tras cerrarla, siguió como antes, besandome y acariciándome, mientras yo seguía caliente pero nervioso a la vez. Pocos segundos después, se quitó la camiseta que llevaba, dejando ver sus pectorales y abdominales, dúramente esculpidos a base de gimnasio, entre una exagerada mata de pelo negro, como nunca antes había visto, hasta el punto que más parecía un animal que un hombre. Me cogió de sus manos y me hizo tocarle el pecho, la sensación no fue agradable para mi, y cuando acto seguido me besó en la boca y comenzó a desabrochar la camisa, me eché hacia atrás y sentándome sin querer sobre el retrete, dije:

- Lo siento Asier, pero no puedo.
- ¿Que no puedes? - Parecía tranquilo - ¿que no puedes qué? Antes si que querías, así que no eres un mirón, sino un calientapollas. - La sonrisa que esgrimió en ese instante me dio incluso miedo, pero se tranquilizó al momento -. Pues sí, me la has calentado, así que es a ella - mientras hablaba se bajaba los pantalones y pude ver el enorme bulto que apretaba bajos los boxers, que también se aprestaba a bajarse - y no a mi a quien tienes que decirle que no puedes. Venga, díselo - señalaba su polla que se encontraba parada frente a mi, extendida en sus más de veinte centímetros.
- Emm - no sabía que decir, no me esperaba eso, pero tenía que decir algo - Yo…- En el momento en que mi boca se abrió, él me cogió de la cabeza con su mano derecha y me la apretó contra su entrepierna, de forma que introdujo su pene en mi boca.
- Ves como si que podías, que mamón que estás hecho…

(to be continued)

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Mi pequeño vecino

Friday, March 9th, 2007
Hola vengo a compartir mi relato con ud. pero primero me presento, soy Eduardo T. tengo 35 años no estoy en mala forma, tengo buen cuerpo gracias al ejercicio que practico desde mi adolecencia,(al principio solo iba al gimnasio para ver alos grandes ejemplares de machos en las duchas pero al final termine volviendome una persona que ama la salud fisica), piel blanca,pelo negro y me dicen que soy un oso jaja,
Esto empieza un domingo cualquiera , mi rutina es la misma que hago desde hace 5 años, solo que esta ves cambiaría radicalmente.Como siempre eh estado consiente de que soy gay,en mi computador tengo en mi historial muchas paginas gay igual que en mis favoritos.Pero mejor les cuento como sucedio todo, como ya dije todo empezo un domingo en la mañana cuando me desperte, me bañe,investigue un poco en internet (mas bien me hice la paja, y deje el papel que contenia mi leche al lado del monitor, total, vivo solo asi que, solo yo sabia), despues baje para empezar a lavar el coche, para ese momento estaba en pantalones cortos holgados y una camisa igual.
Inmediatamente cuando baje mi vecino toco ala puerta diciendome que si podia cuidar a su hijo (que en ese momento tenia 15) porque el se iba con su esposa a un encuentro romantico que tenian ganas de hacerlo y por no sonar malo, el niño les estorbaba, total el niño se fue conmigo todo el domingo, por lo que le pedi que me ayudara a lavar el auto, acepto de mala gana.
-Jajaja con esa ropa no vas a lavar el coche-
-Pero si es la que traigo conmigo, ni modo que lave el coche desnudo-
-Pues ve a tu casa y consigue ropa como la mia, aqui te espero-
Asi lo hizo y cuando volvio (aun sin cambiarse) le dije.
-Que bueno que volviste, bueno cambiate de una ves para empezar a trabajar-
-Ok, dejeme voy a su cuarto a cambiarme-
-No vayas, desde la mañana que mi cuarto esta destrozado y no tengo muchas ganas de limpiarlo hoy, de una ves te digo que mi estudio y el baño estan igual, asi que mejor cambiate aqui para ahorrar tiempo-
Me miro con cara de verguenza, moviendo un poco la ropa que traia en sus brazos
-¿Que pasa? jajaja ya se, te da verguenza, descuida no tienes de que estar avergonzado somos hombres y hacer eso es mas comun entre nosotros que hablarnos jajaja-
-Si pero…-
-Esta bien me voy, te espero afuera-
Cuando estaba afuera ya casi acabando de lavar y enjuagar mi carro, note que Francisco estaba muy callado y creo que sentia algo de verguenza por lo ocurrido anteriormente, entonces para que no estuviera asi lo moje con la manguera , cuando lo hice se enojo un poco pero vio que era de buena manera por lo que el hizo lo mismo con la esponja, y de pronto estabamos en una guerra de agua, pero yo de tonto que mientras me alejaba de el tropeze con la manguera y cai al lodo que se habia formado al final del pavimento, entonces todo lleno de lodo le dije:
-Bueno basta de juegos, hay que meternos-
-No me digas que solo por un poco de tierra mojada, ya te pusiste asi jaja-
-Adelante riete, al fin y al cabo tu tienes que recojer las cosas y ponerlas debajo de la escalera-
Todo transcurrio normalmente y le ofreci que se estuviera en mi estudio (olvide en ese momento lo de los historiales y el papel) para que estuviera en internet mientras terminaba de bañarme.Cuando entre a mi cuarto cerre la puerta, me desvesti y me puse la toalla en la cintura para meterme a bañar (tengo un baño en mi cuarto) y en eso que escucho un grito.
-¡¡¡Señor Eduardo!!! venga rapido-
Corri lo mas rapido  permitia la toallaque pude (y me) hasta llegar al estudio donde me encuentro con unas de las tantas paginas gay que suelo visitar, yo le dije.
-Y bien que querias? porque gritaste tanto-
-Que porque grite? que no esta viendo? ud. tiene una pagina gay en su historial, y apuesto que hay mas en sus favoritos-
-Y…-
-Como que “y…”, no esta bien, de todos ud. es la unica persona que nunca hubiera considerado gay-
-Pues (tomando el raton y cerrando la pagina) soy un adulto y como tal puedo hacer o ver lo que yo quiera mientras mi conducta no afecte a nadie-
Como el estaba sentado cuando me incline para cerrar la pagina note que a el se le habia hecho no una pequeña sino una gran ereccion que cuando me le quede observando el se volteo para “disimular” cosa que considero imposible , ya que era como el mastil de la carpa de un circo, a lo que le dije.
-Vamos Francisco , no me digas que ya no me ves con los mismos ojos , ademas a ti no te afecta en nada este tipo de paginas, no pasa de que te gusten, te la pajes y ya! jajaja-
-Sr.Eduardo! como se atreve a hablarme asi-
-No te exaltes fue una pequeña broma-
-Pues que gustitos…aunque no me extraña viniendo de un hombre al que le gustan las pijas-
-Jajaja ahora quien es el que habla de manera rara-
Dicho eso me salí , me meti a bañar y use el viejo truco de “la toalla olvidada”, le grite que se metiera a mi cuarto y que me buscara mi toalla y me la pasara (cosa que no tenia logica ya que como el baño en el que me encontraba estaba en mi cuarto podia salir sin molestarlo, pero eso no era lo que queria jeje) cuando entro al baño deje que me viera como Dios me trajo al mundo y note que se le qdo viendo a mi gran pija, no es por presumir pero estoy bien dotado, rapidamente desvio la mirada y cuando lo hizo le dije.
-Francisco ya te dije que no debes de tener verguenza, esto es muy normal entre hombres, de hecho cuando entraste estaba desnudo y me viste antes de que te hablara jajaja (haciendo referencia a lo que le habia comentado antes)-
El solo agacho la cabeza dejo la toalla en el retrete y salio, cuando vi su perfil pude notar que un gran bulto se formo, cuando cerro la puerta del baño unos segundos despues escuche que tambien lo hizo la de mi cuarto, despues de eso hice todo normal, me cambie en mi cuarto y deje todo limpio pero tambien , saque una de mis revistas porno (gay obvio) que tengo guardadas en mi buro, asi que la coloque sobre la cama con mi toalla y mi ropa interior que traia puesta antes del baño, llevando asi un plan que se iba elavorando poco a poco; despues de eso le llame,sali de mi cuarto y le dije que tomara un baño porque olia peor que mil demonios (no era cierto, solo queria que se metiera a bañar a mi cuarto) cosa que asi hizo, le dije que estaria abajo y cuando entro a mi cuarto espere como 5 min y abri la puerta violentamente y le dije:
-JAJAJA te atrape con las manos en la masa…bueno mas bien en la pija JAJAJA-
Todo lo que dije era cierto ya que cuando entre el estaba desnudo en mi cama acostado sobre mi toalla,envolviendose la pija entre mi ropa interior y jalandosela y con la revista alado (vaya que imaginacion tiene) y me dijo.
-Señor Eduardo!, le juro que no es lo que parece-
-Jaja entonces que es-
-Puedo explicarlo…solo deme un minuto para decirle-
-Sabes desde mi punto de vista tu estas haciendote la paja,viendo una revista porno…gay, acostado en la cama de un soltero de buen cuerpo de 35 años, dime que no es lo que estoy pensando (le hice una mirada de insinuacion)-
-Bueno si es lo que parece pero porfavor no se lo diga a mis papas, porfavor- (me dijo con voz temblorosa , como si el mundo se le viniera abajo)
-Supongo que podria no decirles… pero porque no hacerlo? digo me haz faltado el respeto 2 veces hoy…dime una razon para guardar tu secreto-
-Porque si no lo hace, le dire a todos los vecinos sobre sus paginas sucias-
-Y…; adelante hazlo, como mencione antes , tengo 35 puedo hacer lo que me plazca, ademas si les digo todo como ocurrio, TU estarias en problemas por espiar mi historial y agarrar mis cosas, y hacer cosas sucias en ellas-
Se me quedo viendo pensando en que mas decirme, no habia nada mas, el estaba acorralado, nada de lo que dijera tendria sentido, ademas de que tomando en cuenta su situacion no podia pensar en nada.
-Porfavor…señor Eduardo…no lo haga-
-Aun no as respondido mi pregunta, dime una sola razon para no hablar como perico-
-Porque…porque…hare lo que quiera, venir a su casa y limpiarla, sacar la basura, darle de comer en su boca si gusta-
-Me parece bien pero…nada de lo que dijiste es lo que realmente quiero-
-Entonces que es lo que quiere?-
-Aprovechando que estas desnudo, acercate-
-Si…y ahora que-
-Bajame el pantalon-
-Que?-
-Solo hazlo!-
-Esta bien…-
Continuara
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El día del referendum

Friday, February 2nd, 2007

Muchas personas que lean este relato se habrán enterado que en Venezuela hace poco estuvimos de votación por un referéndum…

Todavía conservo el agotamiento y el placer que unas horas antes me dio un soldado que conocí en ese día y con ese sabor en mis papilas gustativas, quiero escribirlo antes de que se vaya disipando con el transcurso del tiempo.

Como toda vez que hay que ir a votar, me levanté muy temprano y desayuné tranquilamente en mi casa sin saber lo que eldestino tendría deparado para mi Poco después de las 7:30 am salí de mi casa para ir al local donde me tocaba sufragar, que esta vez se encontraba a dos cuadras de mi hogar. Siempre que concurro a votar los custodias del lugar eran soldados, pero esta vez me sorprendió que había varios soldados muy bien parecidos, completamente de mi gusto.

Al llegar al local de votación uno de ellos, bastante alto, fornido, brazos anchos y con unos lentes redonditos me interrumpió el paso preguntándome si tenía el número de la mesa donde me tocaba emitir el sufragio. Le mostré el papel donde tenía apuntado ese número y después la Cédula de Identidad, los miró y me dijo:

-Omar, está correcto le toca votar en esa mesa.

Me señaló cual era el salón en el cual me correspondía votar, ya que en ese local había varias repartidas en las dos plantas del edificio.

Le agradecí, entré al local, me dirigí a donde me había indicado, hice la cola correspondiente, llegué a la mesa, presenté mi cédula, me dijeron que debia hacer, entré y pulsé la opción de voto correspondiente. Salí, puse el comprobante de votación dentro de la caja de cartpon, saludé a los integrantes de la mesa y salí.

Ustedes dirán que eso es normal, que no tiene nada de novedoso para andar contándolo acá???!!…Tienen razón, pero quise contarlo para que supiesen como se desarrollaron los hechos.

Por todo el local había soldados vigilando y cuidando el orden, no tuvieron que cuidar mucho porque todo estaba tranquilo. Cuando salí me encontré en la vereda con el soldado que amablemente me había dicho hacia donde tenía que dirigirme.

-Omar, que rápido que votó!!!

Me dijo eso y como respuesta le agradecí su asistencia para ayudarme a encontrar el lugar.

-Desde ayer a las 6 de la mañana que estoy custodiando este lugar… no me invitas a un café???. Por primera vez me tuteó y me guiñó el ojo como diciendo que el café era una excusa para algo más…

Lo miré mas detenidamente, vi que era aparte de fornido, bien velludo… andaría por los 26 años.

-No te parece demasiado que por cumplir con tu trabajo me pidas un café?

-No se enoje Omar, tengo sueño y… aun tengo que quedarme todo el día acá…

Pensé un momento y le respondí:

-Como vas a tomar un café conmigo si no puedes dejar tu puesto???

-Por un rato le pido a mi compañero que me suplante…

Quedé pensativo otro momento y me dije, total hoy es feriado no hay nadie en casa y en el edificio hay poca gente, que puedo perder? Me voy a divertir un poco con este soldadote.

-Vamos a hacer algo, yo vivo a dos cuadras… ven y te tomas el café en mi casa.

Llamó a su compañero y le dijo que se iba un rato a despejarse el sueño y que cubriese su puesto por un rato. En el camino me dijo que era de un pueblo del estado Sucre y que hacía poco que estaba en el Ejercito.

Cuando llegamos a mi casa me dijo muy asombrado:

-Todo esto es tuyo?… Coño tremenda casa tienes!!!

Lo hice pasar al comedor, me fui a la cocia a servirle café del que aun quedaba caliente en la cafetera eléctrica, serví dos tazas y brindamos por que ganase el referéndum la mejor opción para Venezuela. Una vez que terminó su taza de café me dijo si podía pasar al baño porque estaba de pie desde muy temprano haciendo guardia y no había podido ni echarse una meada… Le indiqué donde era, demoró bastante allí dentro hasta que finalmente salió con la verga afuera de su bragueta… en total estado de erección!!

-Epale Omar, que tal si vienes, me la chupas un poco a ver si me baja, ando muy caliente… ayer una tipa se me estaba insinuando en la entrada del liceo pero no pude salir a nada porque me quedé de guardia y dormí muy mal pensando que hoy tenía que estar todo el día cuidando el local de votación.

Se la miré y vi que era un hermoso ejemplar de verga, muy derechita, grueza, morena y larga con una buena cabeza que daba ganas de cualquier cosa.

-Que te pasa vale? Guarda eso… le dije.

-Disculpame…, es que soy de los que come de los dos platos y… coño… te vi al entrar al Liceo y… me gustaste, y creí que podíamos pasar un buen rato… me respondió medio avergonzado y cohibido, luego de un segundo en silencio empezó a guardarla cosa muy problemática dado el estado en que se encontraba su espléndida verga; por la abertura de la bragueta no pudo guardarla dado su largura y rigidez, por lo que tuvo que bajarse los pantalones y el boxer mostrándome una hermosa barriguita muy anchita surcada de vellos negros muy acaracolados.

No pude resistir esa panorámica, esa verga larga, color lacre apuntando hacia adelante coronada por esos enrulados vellos renegridos y esa barriga de ese color ladrillo oscuro.

Cuando se agarró la verga para acomodarla hacia arriba y subir su boxer para contenerla dentro no logró subirlo… porque mi boca estaba besando esa rendondez de su vientre y mi nariz oliendo esos acaracolados vellos que tenían un aroma a macho.

Me agarró la cabeza con su manos y empezó a acariciarme el cabello metiendo sus dedos dentro de él. Mi boca descendió por ese vientre hasta que llegó a la parte de la verga que se une al cuerpo donde los caracoles velludos se intensificaban, desde allí mi lengua fue recorriendo esa vara de carne hasta llegar al glande que era un poco más gordo que el resto de su instrumento. Toda su verga estaba húmeda, no era lubricante propio porque todavía ni rastros de este se asomaba por su ojo fálico, era agua porque al ir a orinar se la había lavado y no la había secado.

Lamí toda su largura desde el ojo fálico hasta los enrulados vellos unas cuantas veces de ida y otras tantas de vueltas. Sus pantalones cayeron hasta el piso y su boxer quedó por las rodillas, y en ese momento me detuve.

-Coño siue pana, lo estás haciendo muy bien!!!

Le dije que allí no y lo conduje al dormitorio donde se despojó de todas su ropas.

Pude verle unas bolas perfectamente ovaladas cayendo hacia abajo y cubiertas de esos enrulados vellos que impedían verlas en su totalidad en un principio. Se puso muy impaciente porque el tiempo pasaba y debía volver a su puesto de custodia.

-Dale, chupamela de una vez!, mira que me tengo que ir pronto!… Mi compañero estará muy enojado porque si no vuelvo…

Ante sus quejas empecé a lamer esas bolas deliciosas hasta que sus palabras se convirtieron en gemidos de placer. Le levanté las piernas y se las hice sostener con sus brazos con ganas de mamarle el culo, pero no tuve suerte ya que su ano era negrísimo, en realidad su ano no sé como era porque lo ocultaba otra interminable mata de abundantes pelos negros, por lo que mi lengua empezó a recorrer desde la raíz de su verga, se metió entre sus bolas, siguió hacia arriba por el tronco de esa verga interminable hasta que llegó a pasar mi lengua por el frenillo que todavía lo conservaba.

Se podían oir sus gemidos y si alguien hubiese mirado también sus contorsiones hubiese percibido.

-No aguantooooooo mááááááááááás chupala prontooooooo…

Mi lengua estaba lamiendo ese glande que había engordado por la excitación que mi lengua le había dado a sus bolas y al largo de su verga hasta que de a poco fui tragando la cabeza para luego ir bajando centímetro a centímetro hasta que desaparecieron dentro de mi boca y garganta… El no aguantó más y con su manos empujó mi cabeza hacia abajo hasta que me obligó a tragármela toda, cosa que me produjo un ahogo y desesperadamente la saqué de mi boca para poder toser y lagrimear.

Mientras yo tosía el se pajeaba corriendo el prepucio lentamente y dejando al aire esa cabezota toda mojada por mi saliva. Mi verga estaba en el mismo estado que la suya, dura y mojada por sus propios jugos.

Cuando me calmé lo suficiente me acosté sobre él frotando mi verga sobre la suya, cosa que le gustó.

-Chupámela… quiero que mezcles tu leche con la mía, me gusta papá…

Me puse de costado y mientras mi boca y lengua siguieron recorriendo su herramienta de placer mi mano iba y venía a apretando mi propia verga.

Su verga latió cada vez con más intensidad dentro de mi boca y sus gemidos iban alternados con palabrotas hasta que la saqué y me puse a morderle la raíz de la pija, allí entre las bolas.

-Ahhhhhhhhhhhh……….

De esa incómoda posición, como pude miré hacia arriba, su verga estaba en su máxima erección parecía un obelisco!!!… Pero… los obeliscos terminan en una punta cerrada y este empezó a largar unos chorros muy abundantes de esperma que al caer se estrellaron sobre mis ojos tapándome la visión.

Con los ojos empapados de semen, no pude ver nada más, pero mi mano aceleró sus movimientos sobre mi verga y esta al no poder soportar más tanta presión largó el contendido que había depositado en el interior de mi aparato reproductor mojando toda mi mano y parte de las sábanas.

-Dale, chupala otro poco….no ves que todavía está parada y latiendo…!!!

Me limpié los ojos con la otra mano y me quedaron las dos llenas de semen en una el mío y en la otra el suyo. Al recuperar la visión, noté que era cierto esa vara seguía apuntando hacia el techo, me extrañó mucho porque el trabajo de chupada estaba bien hecho!!

-Dale, date vuelta, estoy apurado me tengo que ir pero antes quiero sacarme la calentura y te la voy a clavar toda.

Le dije que asi apurado no ibamos a disfrutar mucho, entonces de un empujón me la metió en la boca hasta que logró tocar mi garganta. Por un buen rato estuvo así, metiéndola y sacándola de mi boca hasta que empezó a gemir nuevamente y la sacó para largarme otra gran cantidad de semen sobre la boca. Acto seguido la seguí chupando para ordeñar hasta la última gota de ese toro que me estaba comiendo por segunda vez…

Una vez que sus espasmos y su agitación fue desapareciendo, saltó de la cama directo al baño se lavó y se vistió apresuradamente.

-Bueno… me voy, se me hace tarde y mi compañero estará preocupado y molesto porque abandoné mi puesto de vigilancia por tanto tiempo.

-Sí, tienes razón… como pasó el tiempo….

-Me llamo Antonio, anota mi teléfono por si algún día querés repetirlo y quieres que te la clave enterita…

Esto me pasó el día del referendum y todavía conservo el sabor de su verga y su leche en mi mente y la sensación de esa leche llenándome los ojos y la garganta.

No creo que lo llame, pero si la necesidad apremia…

OMAR

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Willy y Renault

Friday, February 2nd, 2007

“Que casualidad, venir a írseme el bus en este último infierno de carretera. Y con el calor que hace no es fácil pedir aventón hasta el próximo pueblo, por que lo que es en este ni motel existe para hacer tiempo hasta mañana�.

Diciendo esto y viendo como el bus levantaba polvo diciendo adiós a la posibilidad de estar en la noche en mi pueblo, solo me quedaba la opción de hacer autostop y procurarme avanzar en mi camino a casa. Me dirigí hacia la salida del pueblo con la esperanza de resolver mi problema. Desde allí pude observar una enorme cuña roja de un camión que estaba repostando combustible en la gasolinera del pueblo.

Pensé enseguida “Aquí hay espacio para todos�, y animándome para hacer señas y abordar aquel pasaporte a mi destino, decidí aligerar un poco las ropas y me saque la camisa que llevaba, quedando solo en camisetas de tirantes, un poco más fresco y para refrescar de tanto sudar. En eso recuerdo que he dejado al descubierto un tatuaje que tengo en mi hombro izquierdo. Es una garra de osos en tinta negra que hace unos años me hice. Y se hace obvio entonces, amigos lectores, que mi bando es el de los osos.

Al poco rato veo salir el camión de la estación y le hago señas para pedir el aventón. Me doy cuenta que van dos conductores, que al menos por las caras redondas debían ser grandes tipos. Y, que suerte!!!!, decidieron parar.

Se abre la puerta de la cabina y… Sorpresa!!!!, no me había equivocado al calcular que eran dos tipos grandes los que iban en el transporte. El que se baja aparenta tener unos 37 años, corpulento, en camisa desmangada de cuadros azules, y jeans un poco gastados del trabajo, barriga pronunciada y brazos descomunales y fuertes, el pecho musculoso y poblado de una vellosidad negra como su pelo, un hermoso bigote, una amplia sonrisa y unas gafas panorámicas me dan el saludo.

-         “Vas hacia el próximo pueblo o más allá?� – Pregunta el bigotón.

-         “Si, el bus en el que viajaba a seguido y me he quedado varado en este pueblo, al menos necesito pasar la noche en el próximo, aquí no hay motel�. Digo mientras buceo en aquel conjunto tremendamente varonil.

-         “Pues andando, que para luego es tarde�. Pronuncia, mientras baja y me da el paso, momento que aprovecho para darme cuenta de que posee un paquete bien marcado en sus jeans apretados, y ni que decir de sus nalgas, redondas y firmes. La verdad que lo de ser camionero y el sube y baja de la cabina lo han puesto de revista.

Alcanzo el maletín al chofer y una sonrisa tan parecida a la anterior recibe mi entrada definitiva en la cabina. Pero este ejemplar no se queda atrás, pues si el otro estaba de revista, cualquier otro modelo puede rabiar con esta nueva visión. Aunque un poco más maduro, quizás unos 40 años, la vida gavia dotado a este señor de unos brazos fuertes y una piel morena, que aunque curtida un poco más por el sol de las carreteras y los años, no dejaba de ser suave a la vista. Este vestía una camiseta azul marino y también jeans gastados, definiendo unos muslos y glúteos firmes y moldeados mejor que en cualquier gimnasio. Y el entrepiernas simulaba tener escondido algo más que pelos y piel. Le saludo y descubre una expresión que derrite. Imagínense esas sonrisas ocultas tras un bigote y que de tan expresivas no te permiten definir cuan de picaros hay en esos ojos negros y pequeños.

A estas alturas yo estaba ya un poco nervioso, pues no es lo mismo salir a buscar pelea en la calle, que subir al ring con dos tíos como estos. Así que me dedique a tranquilizarme y dejar que la maquina tragara kilómetros y me acercara a mi destino.

Al cabo de unos 15 minutos, noto una mirada sobre mi, y al levantar la vista veo que el chofer me esta mirando con cierta frecuencia el hombro que queda de su parte. Notando que me doy por enterado, me suelta:

-         “Cuando te has hecho ese tatuaje?�, cosa que me sorprende, pues lo más normal del mundo es tener algún símbolo tatuado.

-         “Hace relativamente poco� y diciendo para mis adentros “creo que esta carnada puede dar resultados�, notando como el subconsciente se dispara y me hace comenzar a poner duro el entrepierna.

Seguía manejando, pero en eso noto que del otro lado de la cabina, el osete más nuevo, que está medio dormido, le da por acomodarse y rozar una de mis piernas. Esto podrán imaginar es como soplar el fuego para que se avive, así que mi rabo seguía llenándose de sangre y el calor a subir en la cabina.

El chofer se da cuenta de esto y pegunta “Y es por algún motivo en especial?�. Será bobo o se hace el dormido? - me pregunto. “Si, es para promover la defensa de los osos, pobres animales que no deben ser cazados�, y estando de cacería en estos momentos, ojos abiertos que estamos en terreno con buenas piezas.

En eso la carretera toma una dirección que ponía al camión frente a la caída del sol, y en eso el chofer le dice al más joven “Renault, baja la visera� y este contesta “Yo tengo gafas puestas, Willy� Y el otro replica “Mejor lo haces, para que el amigo no se maltrate la vista y tenga un mejor viaje�. Entonces el joven mira sobre los lentes y sonríe, captando algo entre líneas que se habían dicho.

Efectivamente, al bajar la visera Renault dejó al descubierto una colección de fotos de osos a todo color y teniendo sexo. Acto seguido Willy hace lo mismo y da terminación a la galería. Esto es el puntillazo y ya mi bragueta está que se rompe de tanta insinuación.

Renault me mira, poniendo una mano sobre mi pierna y dice “Seguro que proteges a los osos y no te gusta cazarlos?� con una expresión en el rostro que más picara no puede ser.

Al virarme para contestarle se me acerca y me comienza a besar, aquellos labios humedos y carnosos eran una succionador en mi boca, y al mismo tiempo tomo una de mis manos y la llevó a su entrepiernas, pudiendo palpar que allí la piedra estaba mas dura. En eso siento detrás mio una mano que explora mi trasero, metiéndose por dentro del pantalón y rastreando entre mis nalgas, solo me queda otra mano libre y me dirijo hacia donde esta el equipo de Willy, notando que las palpitaciones allí eran más evidentes.

“Renault, así no hay quien maneje, la verdad que deberíamos parquear y ver como termina esta cacería, no te parece?”. Asintió con la voz mientras me tenia aprisionado en su boca.

Y siguiendo el trabajo y una vez que el vehículo se detuvo, Willy me sacó el cinturón y lo bajó hasta mis rodillas, permitiendo que Renault tuviera acceso a mi tranca, ya húmeda de tanta calentura, yo aproveche para abrir el zipper de este y poder tocar directamente aquel bulto que hacia rato venía sobando. Mientras, Willy abría su pantalón y me daba acceso a otra hermosa pieza, que al tacto se sentía llena de venas. Así decidí darle un respiro a Renault y pasar a besar a Willy, encontrando un aliento fuerte y cálido, y una lengua que poderosamente me acariciaba la mía.

“Creo que la fiesta necesita un poco más de comodidad� dijo Renault, Y acto seguido se fue a la cabina trasera, donde se terminó de desvestir y sacarse toda la ropa. Acto seguido fui yo, dejando que el me ayudara a terminar de quitarme los pantalones. Halándolo por las piernas hacia el, hizo que mi porra saltara fuera de los slips y enseguida subió a mamármela.

Era increíble como lo hacía. Subió besándome los muslos por dentro. Con solo sentir esto, mi rabo palpitaba de excitación, y el líquido preseminal ya humedecía la cabeza, dando le un brillo de trofeo pulido. Luego vinieron los huevos, peludos y redondos que la naturaleza me dio, los manoseaba con la lengua y me hacía gemir como hacía rato no había sentido. Al subir con tanta humedad y delicadez decide recibir con un beso todo mi glande y termina por bajar y tragársela casi toda. Eso me dio unos corrientazos en el abdomen que casi me siento correo, suerte que pude controlarme y dejar que la cosa continuara, pues la fiesta era bastante joven.

Pero Willy no se había quedado a mirarnos, mientras esto ocurría, se terminó de desvestir, y con su arma apuntando hacia mi, me la acercó a la boca. Yo no quise ser tan directo, y lo primero que hice fue alargar mi lengua y rozar la punta de su rabo, este por el contacto dio un respingo y se levanto, dando me en el rostro. Descolgando la cabeza hacia atrás, todo aquel miembro caía sobre mi como una mazorca de maíz asada, y en realidad tenía esa forma, puntiaguda y luego ancha para terminara en una estreches cubierta por una pelambre negra muy hermosa.

En eso siento que Renault, me empieza a salir de mi rabo, baja mis huevos y subiendo las piernas me comienza a comer el ojete del culo, ayudado nuevamente por esa lengua resguardada por aquellos labios que de solo tocarte te transmiten un morbo tremendo. Le pido que se de vuelta y que hagamos un 69, para poder retribuirle todo el placer que me estaba dando. Así lo hace, y su culo queda justo delante de Willy.

Y aquí viene más de lo bueno, se podrán imaginar que a estas alturas ya tenía yo dos pollas delante de mi boca, la de Willy, con un gusto terriblemente caliente y la de Renault, aun desconocida para mi paladar. No tuve mas remedio que trabajar los dos simultáneamente, agarrándolas por las cabezas y jugando con ellas, ya sea masturbándolas, o comiéndomelas por turno. En un momento determinado, siento que Renault da un movimiento brusco, y es que Willy me ha quitado su pieza de mi boca para pasarla por el ojete de Renault, y así mojarlo con mi saliva y su precum. Deja carne nuevamente su rabo a mi boca, y le comienza introducir un dedo en el culo a su compañero, haciéndolo brincar de la sorpresa, que luego se convierte en vaivén, como quien busca más de lo bueno, así en my posición, veo como la mano de Willy se va perdiendo uno a uno en el culo de Renault, haciendo que este no pueda resistir mas y pida que se la acaben de clavar por culo.

Willy me invita a tener ese privilegio, pues la cacería la había iniciado yo. Me pongo en posición detrás de Renault y le paso mi verga por la espalda, haciendo que sienta lo caliente y dura que está para ese momento. Le coloco la cabeza en la entrada palpitante y dilatada de su culo y le introduzco solo la cabeza, pues no se cual es su reacción. En eso Willy me dice que se la de toda de un solo golpe, pues siempre le ha gustado sentir el escalofrío que le recorre el espinazo cuándo lo clavan de forma salvaje. Esto Willy lo dice mientras le da a mamar su pingo al desesperado de Renault, que ya no sabe que hacer para estarse tranquilo de tan excitado que esta, y con la perspectiva de estarlo mas todavía.

Y cuando estuve seguro del tiro, le deje ir todo el fusil en la diana mi caliente Renault, este gimió por el golpe, pero solo eso, pues al tener la boca llena con el rabo de Willy, no podía hacer otra cosa. Le di un tiempo para que se acostrumbara al grosor de mi rabo, mientras le besaba la nuca y le decía lo bien que la iva a pasar en los próximos minutos. Comencé entonces el vaivén en el interior de aquel culo caliente y húmedo al mismo tiempo, sintiendo como se contraía cuando iva en retirada de su interior, rogando el regreso de mi armamento a su funda carnal. Y en cada vaivén, se enterraba más profundo el nabo de Willy.

Luego de un mete y saca que se iva incrementando, le paso una mano por la cintura a Renault y con la otra comienzo a masturbarlo al mismo ritmo de mis embestidas, incrementándose en el tiempo. Luego de tanto contacto y disfrute, siento que no ressito mas tanta excitación, y me duele la tranca de tanto aguante, lo digo y Willy me pide el primer turno para correrse. La saca de la boca de renault, que se queda con ella aborta como protestando de que le hallan quitado el chupete, suavemente le ladea la cabeza y con un par de sacudidas del pingo, le empieza a llenar la cara y la boca de leche blanca y espesa, caliente y fluida que Renault se dedica a lamer.

Con esa visión, acelero la máquina que en el rabo de Renault tenía, para que siguiera con el rió de placer que de seguro estaba sintiendo, y en pocos segundos comenzó a correse sobre mi mano, con una leche viscosa y caliente que no pude contener de tanta que era. Sus contracciones en cada disparo hicieron que se apretara su ojete alrededor de mi tranca y fue inevitable que me comenzara a correr, sintiendo con fuerza la salida de mi leche directo a llenarle sus intestinos.

Todos acabamos agotados, y decidimos descansar y conversar. Fue inevitable acariciar el pecho de Willy y el abdomen de Renault, haciendo que todos volviéramos a sentirnos excitados y comenzando el endurecimiento de todas nuestras vergas.

Ahora era yo el que tenia ganas de que me clavaran por culo, y se lo deje saber a los dos. Willy se tiro a mi falo, chupándolo con una mezcla de ternura y fuerza difícil de explicar, mientras renault me ofrecía su rabo aun mojado de semen para que se lo limpiara y mamara. Al mismo tiempo me pidió que le metiera un par de dedos en el culo. Así lo hice, y note que la calentura que le había dejado hacia unos momentos con mis lechazos, se mantenía, solo que ahora era más fácil morrearle el orto pues estaba lubricado con mi semen.

Al ver aquel lubricante natural, Willy metió también su ano en el orto de Renault y comenzó a dilatarme el mío, era increíble saber que mi propio semen me iva a lubricar para ser perforado por el inmenso osote que era Willy. Este se dedico a abrírmelo, hasta que sin darme cuenta Willy comenta lo caliente que estaba el guante que se acababa de poner, que eso si era tenerme cogido por el culo. Mi sorpresa fue mayor al darme cuenta que el puño completo de Willy estaba en mi interior.

Willy se acostó, y me pidió que me sentara encima suyo, lo hice despacio y note que mi dilatación era tal que su rabo entro sin difultad, me pidió que lo abrazara y le besara el pecho. En eso me encuentro cuando siento que el calor de Renault esta sobre mi y que hurga en mi culo también. Cual no sería mi sorpresa al notar que estaba intentando entrar también por la terraza. Eso ya era distinto, pues una bien gorda pueda caber, pero dos como aquellas, es distinto.

Al principio por pido me resistí, pero Renault me besaba la nuca, me introducía un par de dedos húmedos y fui relajando, hasta que me presento a su caballero en mi entrada y la fue metiendo, hasta que entre quejidos y besos de Willy, logro meterla más allá de la mitad. Unos segundos duraron los besos, y ya sintiendo un poco menos de fatiga de tanto aguante que hay que tener, comenzaron los empujones de Renault en mi culo. Era tremendo sentir aquellos dos cuerpos calientes en mi interior, la lengua de Willy besándome y la respiración de Renault mientras me follaba de manera salvaje. En unos instantes Renault anunacia que se quiere correr, y yo le pido que lo haga dentro, y asi lo hace sintiendo el palpitar de su rabo mientras descarga su semen en mi interior, willy dice que tambiñen esta próximo a descargar su carga y sin anunaciar suelto todo lo suyo en my ya adolorido y calkiente hueco.

Una vez que se vinieron, a mi las piernas me temblaban de tanta excitación. Me deje caer boca arriba y los dos me dieron a limpiar sus pollas, todo embarradas de semen que les corría por los huevos. Aquella mezcla de mecos, pelos, culo y sudor era algo que me puso frenético, luego ellos bajaron besando mi cuerpo, me levantaron las piernas y se comieron mi culo al mismo tiempo, para beber en aquella fuente de esperma que sus rabos habían creado, ese juego de lenguas húmedas en mi culo, me tenia al explotar y se lo hice saber. Me pusieron más cómodo y se dedicaron al mismo tiempo a comerse mi rabo y mis cojones cargados.

Solo me quedo emitir un ahogado suspiro, pues ya las fuerzas me abandonaban de tan caliente que estaba, y comenzó el surtidor de mi rabo a dejar salir todo aquel semen acumulado de tanta faena, había semen sobre todos mis pendejos, mis bolas, sus caras estaban salpicadas también. Con dedicación se pusieron a lamer cuanto lugar había sufrido de aquel baño de esperma que no se podía contener. Al terminar nos abrazamos y nos besamos mutuamente. Fue una tarde increíble.

Con unas toallas desechables nos limpiamos y vestimos, pasando a la cabina delantera. Renault tomo el mando, para dejarme dormir el resto del trayecto entre los fuertes y cálidos brazos de Willy. Al llegar al pueblo me llevaron directo a un motel, donde alquilamos dos habitaciones. Ellos se fueron a una solos, pues debían seguir en la mañana y no querían despertarme, sabían que necesitaba recuperarme de la cacería. Lo que les pedí es que vinieran a bañarse y comer conmigo antes de dormir, para conversar un rato. Aceptaron, y les digo que todavía en la ducha gastamos otro par de tiros antes de dormir.

Asi de magnífico fue aquel día. Al levantarme y entregar la habitación, recibí en la careta una nota:

“Si vuelves a quedarte embarrancado en esta ruta, siempre pasamos los jueves por allí, y no nos molesta dar un adelanto a cazadores como tú. Saludos, Willy & Renault�

Sonreí, mientras miraba por la ventana como un rojo vehículo europeo se alejaba del motel.

Esto es pura ficción, pero escribir es como vivir una fantasía, No?

cubanchaser4ltr@yahoo.es

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Todo queda en familia

Friday, February 2nd, 2007

Desde hace algunos años, tuve la maravillosa oportunidad de conocer a un tío de mi esposa; un hombre que me despertó especial atracción pues coincidía exactamente con mis preferencias: maduro de 52 años, de tipo europeo, gordo de unos 90 Kg, con unos bigotes muy gruesos y canosos, además de un pecho y barriga cubiertos de una alfombra de pelos plateados y muy lisos. Desde entonces, cada vez que coincido con él en alguna reunión familiar, sólo verlo me produce excitación, me provoca quedarme extasiado admirándolo, pero obviamente no es posible hacerlo abiertamente pues me haría quedar en evidencia.

 

Puedo decir que siempre ha existido buena química con él y nos hemos llevado muy bien, incluso en ocasiones en que nos tomamos algunos tragos me ha demostrado especial afecto, al punto de darme algún abrazo amistoso o poner su mano en mi hombro, lo cual disfruto como no puede imaginarse nadie y con las ganas de que no deje de tocarme para continuar sintiendo ese calor de su piel en la mía. Sin embargo, al finalizar esos tan agradables ratos, al no suceder nada más… debía terminar masturbándome con divinas fantasías en las que el protagonista era el tío.

 

Así pasaron varios años hasta un día en que yo estaba pasando por el frente de su casa sin ningún plan en concreto, y decidí tocar la puerta y entrar con la excusa de saludarle. Por suerte, se encontraba solo viendo televisión, y nos pusimos a conversar frente al televisor. Me invitó un trago, que por supuesto acepté. Después de un rato noté que de vez en cuando me miraba discretamente de reojo a la vez que con cierta malicia se acomodaba aquel bulto que cada vez se veía más grande. Yo estaba algo nervioso y mi ritmo cardíaco aumentaba a la vez que sentía un cosquilleo en mi estómago y un creciente palpitar en mi ano, pues nunca antes había estado en esa situación con él; con ganas de brincarle encima, pero al mismo tiempo no atreverme a hacerlo, pues podría estar yo equivocado.

 

De pronto se levantó a buscar dos tragos y al tomar mi vaso me agarró la mano con algo de disimulo; luego al traerme el trago se colocó a mis espaldas y pasó su brazo por encima de mi hombro dejándome sentir su respiración en mi cuello. Eso fue letal para mi y no pude contenerme y acariciar su mano velluda al tomar el vaso. Ya era evidente, no teníamos nada que esconder y en ese momento comenzó a meter su otra mano por la abertura de mi camisa acariciando mi pecho y masajeando suavemente mis tetillas mientras hacía pasar sus bigotes por mi cuello y orejas, que luego empezó a morder y a acariciar con su lengua. Allí me volteé atrapando sus gruesos bigotes y su boca con mis labios sedientos de sexo y solté mi vaso para ponerme de pie y entonces abrazarlo de frente. Nos comenzamos a besar como tanto lo había deseado en mis fantasías; sentía su lengua moviéndose dentro de mi boca y de allí le fui abriendo su camisa botón a botón mientras él se desabrochaba su pantalón que repentinamente calló al suelo, quedando expuesto a mi vista aquel impresionante bulto que sus interiores no eran capaces de ocultar. Terminé de quitarle su camisa y estaba ante mi, aquella imagen de macho lleno de pelos y canas desde el cuello hasta los pies. Comencé a acariciar y disfrutar de ese pecho peludo que tanto me excita y fui bajando mis manos hasta tocar el premio que deseaba y que se encontraba dentro del interior. Pude palparlo entre mis manos; sentir su grosor y su calor, y luego le saqué el interior completamente y me agaché ante él para besárselo y mamarlo e introducirlo completamente en mi boca hasta tocar mi garganta. Es imposible describir el disfrute que sentía chupándolo y metiéndolo y sacándolo de mi boca.

 

Después me levanté y terminé de desvestirme. Continuaba disfrutando al pasar mis manos por su pecho. Comencé a chupar sus tetillas mientras él con su dedo húmedo en saliva masajeaba mi ano e iba introduciéndolo poco a poco. Luego lo sacó, y con la ayuda de un poco de crema lubricante lo introdujo de nuevo y luego fueron dos y hasta tres, mientras los movía dentro de mi. Ya casi gritaba de excitación. Yo mordía su pecho, besaba su boca, agarraba sus nalgas, sus piernas peludas y su barriga mientras desesperadamente pasaba mi lengua y mi cara por su pecho.

 

Nuevamente fui bajando mi boca y al llegar a su cintura me sorprendió al voltearse y decirme que chupara su ano y le metiera la lengua; que lo hiciera volar de excitación. Luego le pasaba mi barbilla que estaba sin afeitar y lo raspaba con los bellos de mi cara, mientras con mi mano lo masturbaba disfrutando de aquel impresionante güevo de 20 cms., de cabeza muy roja, grande y esponjosa.

 

Me dijo: “Quiero cojerte, quiero que sientas un macho dentro de ti como yo sé que siempre lo has deseado desde que nos conocemos. Lo sé porque yo también lo he deseado�. Entonces me acosté boca arriba y abrí mis piernas para presentarle mi culo y le dije que era todo suyo. Se arrodilló frente a mi y colocó la cabeza ardiente de su pene justo tocando mi ano y comenzó a introducirlo poco a poco con una maestría inigualable. Después lo sacó un poco y lo volvió a introducir un poco más profundo. Así lo hizo un par de veces hasta que lo introdujo completamente haciéndome sentir el roce de sus vellos con mis nalgas y sobre todo aquel gigantesco palomón dentro de mi. Comenzó a sacarlo y meterlo bombeando cada vez mas fuerte mientras yo disfrutaba aquellas arremetidas de toda la fuerza de su güevo contra mi culo. Yo le pedí que diera mas y mas mientras con mis manos apretaba su pecho y él con sus grandes manos me apretaba las piernas. Yo sentía que me iba a reventar por dentro y allí comenzó a dar unos fuertes y roncos gritos mientras yo sentía que su miembro se dilataba una y otra vez dentro de mí al derramar toda su leche caliente. El comenzó a masturbarme y sin tardar mucho me hizo acabar a chorros que cayeron en su pecho peludo. Que exquisito fue eyacular con su paloma dentro de mi culo; es indescriptible.

 

Luego, al ver aquel pecho peludo mojado con mi propia leche, comencé a pasar mi lengua y a saborearla hasta que él atrapó mi boca con sus labios. Nos volvimos a besar largamente y en un abrazo me frotaba mi pecho contra el suyo y luego se acostó sobre mí abrazándome con gran ternura. Yo sentía la calidez de su cuerpo que me abrigaba y me consentía, y así nos quedamos completamente relajados.

 

Al pasar un rato así, comenzó nuevamente a pasar su lengua por mis orejas, a besar mi cuello y bajando lentamente besó, chupó y mordió mi pecho que raspaba y pinchaba con sus gruesos bigotes. Yo también comencé a acariciar su cabeza y a pasar mi lengua por su cuello y en muy poco tiempo ya estábamos los dos experimentando una nueva erección. El continuó bajando y comenzó a mamar mi güevo; a succionarlo, a lamerlo como si fuese un exquisito helado disfrutando de los residuos de leche que quedaban. Sentía que me lo quemaba con el calor de su boca. Me hizo poner de rodillas “en cuatro�, y tomando un tubo de leche condensada, comenzó a derramarla por mis nalgas y después sobre mi ano para entonces pasar su lengua por él y después introducirla moviéndola rápidamente para excitarme y hacerme sentir los pinchazos de sus bigotes ricos. Allí se volteó y colocándose de rodillas me dijo: “Ahora mételo tú, quiero ser tuyo, que me disfrutes y sientas como mi culo te quema�. Allí me coloqué a sus espaldas y comencé a penetrarlo poco a poco mientras apretaba sus hombros con mis manos y acariciaba su espalda. Recuerdo que me decía que le diera duro mientras se erguía y movía el culo en forma circular.

 

Lo abracé y con mis manos, apretaba su pecho, y le daba y le daba hasta que no aguanté más y le acabé adentro. Allí comencé a masturbarlo con mi güevo dentro de él, hasta hacerlo acabar sintiendo como al hacerlo tenía contracciones de su ano que apretaban mi güevo. Luego se terminó de acostar en el piso boca abajo y yo sobre él besando su cuello y haciendo caricias sobre su espalda, para luego colocarse baca arriba y culminar en un fuerte y apasionado beso.

 

Desde entonces, cuando descubrimos la verdadera química que había entre ambos, no desperdiciamos el momento en que podamos estar juntos y repetir estos encuentros tan placenteros en una ardiente intimidad que nadie puede imaginar, pero es real y siempre repetible…

 

                                                                                                                                               Fin.-

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Punta del Este

Friday, February 2nd, 2007

Trabajo en una revista de actualidad.

En los primeros días de un mes de enero fui notificado por mi jefe que tendría que cubrir el festival de cine de Punta del Este, para los que no conocen ésta ciudad balnearia les cuento que está enclavada en las costas oceánicas del Uruguay, su belleza es indescriptible, por sus calles, playas o boliches te podrás encontrar con alguna estrella de cine sobre todo europea o alguien de la nobleza, desde Omar Sharif hasta el Príncipe Alberto de Mónaco que huyendo de los gélidos inviernos europeos buscan el sol del sur, por su característica de balneario de clase adinerada sus servicios son caros pero buscando se encuentran cosas económicas como yo encontré.

El día antes de comenzar el festival “Europa, un cine de Punta�, que así se llamaba la muestra, llegué a Punta del Este, con mí 1.70 m. de estatura, 85 k. de peso (algo gordito ¿No?) mi cabello entrecano donde la calvicie no llegó y mis 55 años, pronto a cumplir 56, detrás dejaba Montevideo a mí esposa e hijos, por internet había descubierto un hotel que por sus características y precio me era muy conveniente ya que el mismo hacía que me ahorrase una buena parte del viático, el que quedaría en mis bolsillos.

El hotel era tal como lo describían, chico, con atención personalizada por los propios dueños, éstos eran tres, que se repartían en jornadas de 8 horas cada uno el estar detrás de la recepción, un padre (Eduardo) de 58 años con sus dos hijos, uno de 36 años casado (Enrique) y el otro de 30 años soltero (Roberto), la esposa y madre de ellos había fallecido hacía ya unos años, llegué al mediodía y fui atendido por el hijo mayor, me llevó al cuarto que ocuparía el cual era muy cómodo con una cama muy amplia.

- No dude en llamar si necesita algo, yo estaré hasta las 14 h. pero después estará mi padre que lo atenderá en lo que precise.

Agradecí su amabilidad y como hasta al otro día no tendría nada que hacer me fui a la playa, pasé la tarde tomado baños de mar y de sol, tumbado sobre la arena veía desfilar ante mi a los bañistas, las mujeres en su mayoría todas jóvenes y esbeltas, pero los hombres había de todo, jóvenes, maduros, viejos, gordos, flacos, con unos bultos en la entrepiernas tremendos o sin nada, ya poniéndose el sol, volví al hotel, en la recepción se encontraba el padre, me llamó la atención lo bien conservado que estaba, siendo tres años mayor que yo parecía mucho menor, alto, musculoso, canoso y con unos vellos dorados que le cubrían los brazos, totalmente tostado por el sol.

-Buenas tardes ¿es usted el periodista?

-Si, buenas tardes ¿es usted el padre?

…y bla, bla, bla.

Subí a mi pieza y al sentir el fresco del aire acondicionado mi piel se estremeció, ahí me di cuenta de las horas que había pasado al sol y que la misma estaba totalmente enrojecida, me di un baño y me recosté, me quedé dormido y desperté con un fuerte ardor en la espalda producto de la quemazón, no sabiendo que hacer para calmarlo llamé a la recepción Eduardo (el padre) me atendió y me dijo que subía inmediatamente.

-Hombre, si que se tomó todo el sol para usted, no sabe que con el agujero de ozono hay que tener precaución y más por ser la primera vez.

No supe que decirle, pero él atentamente me dijo:

–Ya viene mi hijo Roberto a hacerse cargo del turno, iré a una farmacia y veré que consigo para su mal.

A los 15 minutos golpearon en la puerta, yo acostado boca abajo y vestido solamente con un slip, solo pude decir:

–Adelante…

En eso entró Eduardo; se ve que el tiempo le dio para poder ir a la farmacia y cambiarse de ropa, ahora fuera de su turno vestía un pequeño pantalón corto que ceñía sus piernas dejando apreciar un tremendo bulto entre ellas y una musculosa que dejaban ver parte de su velloso pecho, en su mano traía un pote de crema.

-Bueno con esto se va a pasar pronto el ardor, es una crema con alhoe que lo va a refrescar.

Se sentó a la orilla de la cama, se untó crema en las manos y sin más comenzó a esparcirla por mi espalda, debo decir que yo soy ancho de espaldas, pero las manos de Eduardo eran tan grandes que abarcaban buena parte de ellas, al sentir el frío de la crema el ardor comenzó pronto a retroceder, pronto recorrieron toda mis espalda quitándome el malestar.

-Ya está, enseguida se sentirá como nuevo, pero hay algo que noté en su espalda, se encuentra totalmente contracturado, ¿me permite que le haga unos masajes?

Sin esperar repuesta se arrodilló en la cama, pasó una pierna sobre mi cuerpo y pronto sentí como mis caderas eran aprisionadas por dos poderosas piernas, sus manos se apoyaron sobre mis hombros y comenzó a darme masajes, de los hombros bajaba hasta la mitad de mi espalda, subían y bajaban dándome un reconfortante placer, en sus subidas y bajadas sentía su entrepierna como se apoyaba sobre mis nalgas, cada vez que bajaba era más caliente y duro el bulto que me tocaba, siempre había sentido sobre los gay o la homosexualidad e incluso, ahora comprendo con atrevimiento de parte mía, había escrito sobre el tema, cuantos se deben de haber reído de lo que publiqué, para escribir hay que vivir la situación, es la única manera de dar una veraz dimensión al escrito, ahora yo la estaba viviendo, el placer era extraordinario, lo notaba también en mi entrepierna ya que mi verga comenzó a endurecerse con cada refregada que Eduardo daba a mis nalgas.

Por unos instantes deje de sentir sus manos sobre mí, solo percibí cierto movimiento y el ruido de una cremallera al bajarse.

-Date vuelta Cayetano, me dijo, ya no era hombre o señor simplemente me llamaba por mi nombre, yo vergonzoso que viese lo dura que tenía la verga y más vistiendo solamente un slip ni lo intenté, él me tomó con sus poderosas manos y suavemente me colocó de espaldas, lo que vi me sorprendió y mucho,

Eduardo se había quitado la camiseta; dejando a la vista su robusto pecho totalmente cubierto de un fino vello dorado, con unos magníficos pectorales, bajé con mi vista más allá de su ombligo para encontrarme con su cremallera totalmente abierta y que de un bosque de pendejos salía la más colosal pija que en mi vida había visto, fácil 22 cm. gruesa y con una cabezota totalmente roja, él tomó mis manos con las suyas y fue desplazando mis brazos hacia tras mientras me cubría con su cuerpo, pronto quedó totalmente sobre mi, su pija masajeaba a la mía en un vaivén enloquecedor, su cara ahora frente a la mía se acercó con su boca abierta mostrándome una poderosa lengua que pronto se introdujo en mi boca llegando hasta lo más profundo de ella, allí conocí el sabor de la lengua de un macho, se la chupé frenético mientras su saliva se mezclaba con la mía, de pronto dejó esa posición se dio vuelta y quedamos en un 69 de un tirón me arrancó con sus poderosas manos mi pantaloncillo, me estrujó los huevos, me pajeó la verga y pronto sus dedos buscaron el agujero de mi culo, mi pobre culo virgen sintió la arremetida que ese dedo le hacía, cuando de mi boca iba a salirme un ¡Ayyyy! éste quedó cortado porque su poderosa verga se metió dentro de ella, me la metía bien profunda hasta dejarme sin respiración, entraba y salía con frenéticos movimientos, no se como pero de golpe el quedó de espalda en la cama ocupando yo el lugar sobre él, ahora era yo el que me metía su pija en la boca, se la lamía, le chupaba sus huevos, eran un placer indescriptible el que sentía al h