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Asi fue / Parte 5

Habian ya pasado varios dias desde que Daniel me habia violado. (Me cuesta decir la palabra pero he de aceptar que eso fue). Mentiria si te dijera que se me habia olvidado pero la verdad es que trataba de hacerlo. Mi culito me habia dolido por varios dias y hasta tuve miedo de que alguien mas se enterara de lo sucedido por el sangrado que me ocasiono y que en algunos momentos llegue a manchar mis calzones pero como pude yo mismo los lavaba para ocultar la evidencia. En fin, era un dia domingo y como mi madrina me habia dado unos pesos, a mi se me habia antojado gastarmelos en unos dulces asi que me diriji a la tienda del pueblo para ver si me podia comprar aquellos dulces que me gustaban tanto. A esas horas de la tarde el pueblo parecia fantasma pues la verdad es que toda la gente se desaparece para ir a comer o a descansar asi que iba yo caminando muy quitado de la pena cuando al dar la vuelta una estruendosa voz me hizo temblar nuevamente.

-¿Adonde vas?- me pregunto.

Inmediatamente reconoci la voz. Era la voz de unos de los “amigos” de Daniel.

-A la tienda-le dije con una voz que apenas si se escucho.

Voltee y no me preguntes como pero en ese momento al verle la cara pude adivinar sus intenciones y sin mas ni mas eche a correr y el corrio detrás de mi persiguiendome. Lo hicimos un buen trecho pero al dar la vuelta a la siguiente esquina unos brazos me tomaron con fuerza mientras una mano me tapaba la boca. Eran los otros dos compinches que me estaban esperando y yo habia caido redondito en la trampa. Entre los dos me alzaron y me metieron a una camioneta tipo Van cerrada de esas que se ven mucho en los pueblos pues no falta quien se la traiga de Estados Unidos. Me tiraron al suelo de la camioneta y dos de ellos se metieron mientras que los otros dos cerraron la puerta y se subieron en la parte de adelante. Yo mientras trataba de forcejear pero entre los dos se imponian y no dejaban de taparme la boca y me pusieron contra el piso de la camioneta y creo que se sentaron sobre mi pues hasta me llegaron a sofocar.

Entre sus risas pude escuchar el motor y como la camioneta se empezo a mover entre el empedrado del pueblo avanzando hacia un lugar desconocido.

Cuando ya habiamos salido del pueblo, el que me estaba tapando la boca me solto y entonces empeze a gritar como desaforado. Como unica respuesta ellos se empezaron a reir y uno de ellos dijo:

-Dejalo que grite que al cabo nadie lo va a oir- y todos se carcajearon.

Despues de la experiencia con Daniel me podia bien imaginar que era lo que ellos querian y la verdad me cagaba de miedo pues tan solo recordar lo que Daniel me habia hecho me causaba mucho dolor.

Por fin llegamos a un lugar desolado MUY alejado de la carretera en una de muchas brechas escondidas de esas que existen en el campo. El motor de la camioneta se apago y se hizo un silencio sepulcral hasta que abrieron la puerta corrediza de la Van y los que habian venido adelante entraron. El calor era infernal. Te he de ser sincero y la verdad es que la memoria se me nubla. Todo fue tan repentino y tan confuso. En mi mente se me han quedado grabada sus miradas de perro en celo. El mas grande y fuerte de ellos me levanto del piso y me tomo por atras sujetandome los brazos con una llave mientras los otros se me avalanzaron como fieras salvajes. Yo trataba de defenderme según yo dandoles patadas pero ellos eran mas listos y me pudieron esquivar. Como hienas se fueron sobre de mi y sin mas ni mas pude sentir como a jalones, lastimandome la piel, me despojaron de mis pantalones. Despues de eso a jalones me rompieron la playera que llevaba puesta y nuevamente me dejaron en calzones. Mientras que el que me tenia agarrado por atrás no me soltaba, los otros se me dejaron ir encima y solamente recuerda sus manos tocandome todo el cuerpo. Parecian unos locos. Me tocaban y me metian mano por todos lados. Me jalaban la truza de un lado a otro haciendo que se me enterrara el elastico entre las piernas. A ratos como que me acariciaban pero entre sus caricias me daban agarrones muy fuertes que me lastimaban y me hacian gritar y tambien a ratos me pellizcaban y me apretaban la carne. Se empezaron a refregar contra de mi y dos de ellos apresaron mis chichitas y me las empezaron a lamer al principio para despues igualmente mordermelas de una manera que mas que placer me causaba dolor mientars me decian que als tenia muy sabrosas. Pude darme cuenta como una mano se metio debajo de mi calzon y me metieron el dedo. Todo mi cuerpo era masacrado sin misericordia. Todo mi cuerpo ya estaba rojo de tanto roce y apretón de sus manos.

El que me estaba sosteniedo les dijo: “¡Ya cabrones! Me toca.” Y haciendo que los otros dos me agarraran de los brazos me solto para bajarse los pantalones con todo y calzones. Pude ver y voltear que la tenia bien parada. Me parecio enorme y creo que pudieron ver mi cara de susto porque se rieron y el que se bajo los pantalones se la agarro y me dijo: “¿Te gusta?” Yo ni siquiera pude responder porque los otros dos me posicionaron con las nalgas a su disposición y este bajandome el calzon me escupio en el culo y nuevamente me volvio a meter el dedo mientras yo gritaba pues mi culito aun lo tenia resentido de la cojida de Daniel.

Cuando senti que me metio el dedo, me dolio mucho mas que la otra vez y grite, peor porque a ellos solo les daba risa. El me agarro con sus dos manos por la cadera y los otros que me sostenian movieron mi cuerpo acercandoselo a pesar de mis torpes movimientos por tratar de escapar. Pude sentir el calor de su verga parada cerca de mi entrada y yo como desaforado gritaba pues ya sabia la que se me esperaba y le decia que no, que me soltaran, pero eso solo los excitaba mas y de un jalon me hicieron sentarme en su fierro. Nuevamente el dolor era insoportable y lo unico que pude hacer fue berrear ante la complacencia de ellos. Sin compasión ninguna el que me tenia agarrado me movia ayudado por los otros dos y me empezaron como a subir y a bajar entre todos mientras yo sentia como su pito me taladraba nuevamente mi culito. A cada arrempujon que me daba yo gritaba pues me seguia doliendo y ellos decian tonteria y media. Recuerdo perfectamente que me dijeron: “Dile a Daniel que cuando nos prometa algo, nos lo tiene que cumplir.” El que me estaba cojiendo me abrazo por la parte baja del estomago y medio parandose me alzo en vilo con la ayuda de sus compinches y en esa posición mi torso se doblo aun mas haciendo que mi hoyito estuviera completamente abierto a su disposicion y su verga como que se me metia aun mas adentro y el se daba vuelo arrempujandomela en el aire. Cada sacudida era un tormento. Sus acometidas se hicieron mas fuertes, salvajes, y finalmente se derramo por completo adentro de mi. Cuando termino me la saco y me avento como un trapo viejo a los brazos de los otros. “El que sigue.” Les grito. Pero para cuando lo hizo ya los otros estaban sobre de mi. Sin razon alguna uno de ellos me dio una cachetada y bajandose los pantalones me metio su verga ya parada en la boca. A diferencia de Daniel, el tomo la iniciativa y sosteniendo mi cabeza me metia y me sacaba la verga de la boca diciendome que me la tragara toda y apenas si me podia contener para no ahogarme. Como te dije yo habia perdido la nocion asi que no se ni como pero los otros dos ya estaban armados y simplemente se turnaron mi boca. Chupaba una verga por un rato y de repente me la sacaban para que otra ocupara su lugar. Los otros dos nos rodeaban y con los pantalones abajo tambien apuntaban a mi cara con su rifle armado y sin tomarme en cuenta una verga tras otra entraba y salia de mi boca sin mi consentimiento. En un vano sentido de proteccion lo unico que pude hacer fue poner mis manos en sus piernas para aminorar el empuje de su cuerpo en mi y evitar ahogarme. Asi estuvieron turnandose, violandome por la boca.

De repente uno de ellos se fue para atrás y tomandome del rabo me jalo haciendome que de estar hincado me parara mientras le seguia chupando el pito a los otros. Como era de esperarse lo unico que hizo fue posicionarse y esta vez de un solo jalon me embutio toda su carne caliente. A pesar de que tenia la boca ocupada con una verga pude gritar solo para que el que me tenia por adelante me la sacara y sosteniendome por los cabellos me volvio a propinar una cachetada a cada lado para volver a meterme su cosa en mi boca. El tiempo fue infinito. Ahí estaba yo atravezado por ambos lados. Mi cuerpo sufria el vaiven de sus acometidas pues parecian haberse sincronizado y cuando el de atrás me la metia proyectaba mi cuerpo hacia el pubis del que me tenia por adelante y este le respondia metiendome la verga en la boca para lanzar mi culito de regreso hacia el.

Finalmente el de atrás termino solo para que uno de los de adelante tomara a su vez su lugar y mi culito siguiera trabajando. Un liquido baboso me escurria, se me salia escurriendome por las piernas. Sin tomar descanso repitieron la escena hasta que los tres ya habian eyaculado adentro de mi habiendome embarazado como ellos decian.

No contentos con todo lo que habia pasado, volvieron a repetir aunque esta vez uno a uno y nuevamente turnandose. Esta vez me cojieron como lo habia hecho Daniel. Me acostaron en la camioneta y subiendome las piernas me cogieron como se coge a una mujer y asi me lo decian mientras que me lo hacian. Ya de tanta cogida mi hoyito se habia dilatado y no me dolieron tanto sus acometidas. En una de esas que me estaba cogiendo uno de ellos, ni siquiera yo me di cuenta cuando, pero empeze a lanzar una especie de gemido. Ellos si se dieron cuenta y festejaron diciendome que me habia ya convertido en toda una puta pues ya me estaba gustando. Cuando me dijeron esto yo se me senti mas mal y me dio aun mas vergüenza de pensar que esa era la verdad y que me estaba gustando la verga y lo que ellos me hacian. Terminaron uno a uno y se salieron a fumar afuera de la camioneta. Ya de despedida me volvieron a hacer que se las chupara uno a uno y aunque me da mucha vergüenza creo que lo disfrute y senti no se que al ver esas vergas paradas enfrente de mi cara. Aunque ya estaban medio secos, cada uno de ellos alacanzo a echarme algunos mecos tanto en la cara como en la boca.

Ya estaba oscureciendo cuando la camioneta se paro en una calle alejada del pueblo. Al contrario de cómo todo habia empezado, esta vez ellos sonreian y antes de dejarme bajar me dieron un billete diciendome que era para mi refresco. Me averguenza decirte que no fue la unica vez en que los domingos pasaba las tardes alejado del pueblo. Asi fue, asi mi converti en la putita del pueblo y en la putita al servicio de Daniel a quien en mas de una noche tuve que dedicarme a atender. Si te platicara todas esas veces, tal vez acabaria escribiendo un libro y aunque no lo creas me averguenzan mis sentimientos y en lo que me converti. Jamas se lo he contado a nadie y espero que comprendas lo que te he acabado de contar.

Si tienes alguna historia similar o algun comentario que quieras compartir, te agradeceria que lo hicieras a: asifuegdl@yahoo.com.mx

Los hermanos tremendos

Toda mi vida había odiado los domingos. Monótonos, lentos y aburridos, a veces prefería dormírmelos completos. Pero al cumplir 21 mi suerte cambió y pude (por fin) mudarme a mi propia casita: no muy grande, pero cómoda y representaba el inicio de mi independencia. Quedaba en una calle tan sola que no pasaba casi nadie, quizás un carro cada 10 horas, pero era tan arbolada y hermosa que no daba miedo. Pero yo no sabía que lo que había por allí era aún mejor. Realmente no estaba loco por encontrar machos en mi nuevo vecindario, pero tampoco creí que me iba a ir tan bien!.
Resulta que, tal cual como comenzó el primer domingo en mi flamante ‘Hogar dulce hogar’, todo parecía muy pero muy tranquilo… hasta deprimente. Con evidente flojera, a eso de las 10 a.m. mientras comía mi desayuno, poco a poco comencé a notar el ruido de una gente conversando, y también algo así como agua cayendo. No aguanté la curiosidad. Me levanté de la mesa, corrí la cortina… Y ante mí apareció el paraíso: no 1, ni 2, ni 3… Cuatro enormes y bien formados mangazos estaban en el patio de la casa de enfrente, lavando 2 automóviles, bien nuevecitos por cierto.
Todos estaban vestidos con shorts y franelillas (como si fueran de un club u orquesta) mostrando unas piernas gruesotas, unos brazos enormes y unos peludos y muy abultados pectorales, los cuales virtualmente me hicieron babear y fabricar una carpa circense en mi ropa interior.
Aparte, las franelitas les quedaban tan apretadas… tenían que ser familia, ya que se parecían algo entre ellos. Corrí a terminar mi desayuno, para así poderme instalar (aún atragantado) en la ventana. Al rato, sin previo aviso,
comenzó el show: uno de ellos se metió a un Carro y encendió el radio; comenzó a sonar música ‘dance’. El que se veía mayor del grupo (el único que tenía bigotes, por cierto), agarró la manguera y se empapó de pies a cabeza mientras bailaba sensualmente y los otros 3 silbaban y vitoreaban… se le marcaba todo… las tetillas paraditas y los vellos del pecho asomándose. De pronto soltó el chorro y comenzó a despojarse de su franelilla sin dejar de bailar. ¡¡¡Mi madre, que macho!!!… al ver a semejante osote meneándose como todo un profesional, mi mano derecha buscó instintivamente a mi “amigo”, quien ya había crecido al máximo y había salido de su escondite de tela blanca, palpitando al ritmo de la música que sonaba. No podía entender muy bien lo que decían, pero enseguida se incorporó el que estaba dentro del carro y también bailó y se quitó la franelilla. Este estaba algo más gordito, e igual de rico y peludo. Tremendo show de bienvenida a mi nuevo hogar… “si así llueve que no escampe”, pensé…
El oso bigotudo ya comenzaba a desabrochar su short (un jean cortado por el muslo) cuando los que faltaban se unieron al strip-tease desnudando sus torsos. Estos eran evidentemente más jóvenes: uno bien musculoso, como de gimnasio y el otro más bien redondito. Cuatro machotes, 4 paredes gigantes quitándose la ropa frente a mi ventana… como a los 10 minutos, quedaron en interiores y seguían mojándose como locos… mientras más veía yo menos lo creía, ¡y se agarraban a cada rato sus bultos!. Tal parecía que se estaban poniendo bien calientes. No sé si habría licor de por medio o si eran unos pervertidos, pero sin duda, estaban gozando casi tanto como yo. Buscaron toallas, se secaron entre risas y cansancio, entraron a su casa; mi show de bienvenida llegó a su fin, huelga decir que con un increíble orgasmo de mi parte regando como una cascada la recién pintada pared y salpicando mis piernas… No volví a verlos más ese día.
Pensanba mucho en ellos y la semana era larguisima; esperando poder verlos, cosa que por lo general sucedía los domingos. Poco a poco pude conocerlos, comenzando por la típica curiosidad de vecinos y luego se iniciaron las charlas, cortas pero cordiales. Al breve tiempo pude averiguar algo sobre ellos: Francisco (o Pancho) el grandotote bigotudo que inauguró el baile; tenia 28 años y era tan voluminoso, de espaldas anchas y tan alto que parecía uno de esos grandulones de seguridad que hay en las discotecas. El segundo, Simón; tenía 24 años y era el más musculoso de ellos debido a años de entrenamiento riguroso, coronando su rocoso pecho una hermosa alfombra de castaños vellos y unas anchas tetillas rosadas. Le seguía Juan Vicente, de 22 años; el más extrovertido y gordito, peludísimo y con una sonrisa pícara que nunca abandonaba su cara; y finalmente José (o Cheo) de 18 años, gordito papeado bien pechugón y el menos peludo del grupo. Así que 4 bombonsotes, todos osotes, blancos, enormes y ricos de donde escoger. Poco a poco me fui amigo de ellos, prestándoles lo que necesitaran y viéndonos de vez en cuando. Aunque ninguno era afeminado; (eran tremendos machos), yo uní lo de los shows al lavar los carros (luego se repitieron algunas veces, para mi deleite), el hecho de que nunca llevaran mujeres a dormir y también que era muy difícil hallarlos dentro de su casa, para aumentar mis sospechas de la homosexualidad colectiva de mis sabrosos vecinos. No hallaba que tramar para llamar su atención, si bien algunas veces sentía que les intrigaba mi soledad y mis misteriosas miradas azules siempre apuntando hacia ellos, algo se me tenia que ocurrir…
Pasaron las semanas con sus respectivos días y fui averiguando mas acerca de estos cuatro sementales: Pancho y Simón eran dueños de “Hugebears” (osos enormes) una recién creada compañía de seguridad de eventos especiales o sea, mandado a hacer; no queda mejor, je je je!!!. Juan Vicente se estaba graduando de Administrador de Empresas y Cheo, el redondito papeado; casi terminaba la secundaria… También supe que Simón había sido stripper y que era él quien le había enseñado a sus hermanos a mover la maraca y demás cosotas. Los 4 habían tenido mujeres, pero no les gustaba hablar del tema; por supuesto yo los apoyaba. Vivían juntos desde que sus padres (cincuentones ambos) se divorciaron. En general eran unos hermanos como pocos se ven: Unidísimos, trabajaban, comían, rumbeaban y como que hasta se bañaban y dormían juntos… me excitaba ver como se untaban bronceador entre sí al asolearse en el patio.
¿Incesto en el aire? quien sabe… pero como no soy para nada puritano, la sola idea de imaginármelos masturbándose entre sí me provocaba sueños húmedos y realidades aún más mojadas. Yo quería ser quien le embadurnara los enormes brazos y pechos peludos de aceite oloroso a coco, y no fantaseaba con uno en particular, siempre con los 4. No eran obvios, pero tan buena gente y muy pero muy amables y amistosos…veeeeeeerrrrgaaaaaa!!!! estaba a punto de enloquecer si no hacía algo para calmar mis instintos. Ya me dolía la mano de pajearme tanto y quería otra forma de darme placer; hasta que un buen día se me prendió el bombillo. Yo siempre he sido fotógrafo aficionado (colecciono fotos de mis amigos con o sin ropa) y decidí hacer que fuesen mis modelos, fingiendo ser un profesional.
Una noche, mientras jugábamos cartas y dominó en su patio (mas bien, su escenario, verdad?) les comente que les quería hacer unas fotos temáticas, por lo bien que se veían como grupo. Les dije que necesitaba hacerlas para un “proyecto” de la universidad. Casi me da un ataque cuando me dijeron que lo harían “todo por un buen vecino como tu…” y más aún cuando Juan
Vicente me preguntó, con un dejo de inocente malicia: “¿tu crees que de verdad me veo bien? ¡yo me veo algo gordito!”… les dije que no se preocuparan, que yo haría que las fotos quedarían muy bien. Los 4 me mostraron sus pechotes, por si las dudas, y yo super feliz, sobre todo por lo que vendría.
Qué raro, todo estaba planeado para un domingo: compré pasapalos, cervezas; alquilé unos videos porno (por si no salía el “negocio” y poder “consolarme”) y unos 10 rollos de película (quedé sin dinero, pero valdría la pena, supuse…). Tal como se los pedí; a las 6 de la tarde aparecieron disfrazados el cuarteto de hermanitos ricotes: Pancho se vistió de vaquero, Simón de policía, Juan Vicente de mecánico y Cheo de liceísta. Tomaron unas cervecitas para ambientarse y los invité a entrar en un improvisado “estudio” (mi sala).
Procure calmarme al comenzar las tomas, y saque algunas fotitos. Les pedí algo más audaz, como que se fueran quitando las camisas o algo y me dijeron que les pusiera música… apenas lo hice Pancho, al igual que el primer día que lo vi; inició un excitante strip-tease… lento pero increíble, el cual gastó inmediatamente mis 4 primeros rollos de 36. Uno a uno, con la misma calma y sensualidad, meneando sus cinturas como machos que eran; se unieron al hermano mayor y comenzaron a desvestirse también… yo tomaba y tomaba fotos como loco, pero solté la cámara al percatarme de que la tortilla se me había volteado… ¡¡¡a mi favor!!!. Yo estaba tan pero tan excitado, que no daba crédito a mis ojos: Habían accedido a mi sesión fotográfica para seducirme (más todavía) y aclarar sus dudas sobre mi sexualidad: Resulté siendo el cazador cazado… divertidísima ironía; quedaron los cuatro en ropa interior, mostrando unas muy indiscretas erecciones, de improviso me agarraron entre todos (casi que tumbo todo lo que había en la mesa: bebidas, pasapalos y todo) y comenzaron a tocarme, acariciarme, besarme, a dejarme tendido en el suelo y quitarme la ropa por completo.
Yo me sentía como un poco de mantequilla recién entrando a la sartén: derritiéndose… no tardé en eyacular como nunca, fuertes gemidos incluidos… y no paraban!!!. Fin del primer round. El segundo no se hizo esperar: uno a uno iban bajando esos ajustadísimos interiores… guuuuuaaaaaaaaaaaaaaaauuuuuuuuuuuu!!! ante mí estaban los 4 peroles más hermosos que había visto en mucho tiempo, quizá en toda mi vida. El primero que mamé fue el de Cheo, que siendo aún joven de edad se gastaba tremenda mandarria, no muy gruesa, pero larga y de una dureza indescriptible; rica, mojadita… como se meneaba dentro de mi hirviente cavidad bucal!. Luego, engullí a más no poder la de Juan Vicente, algo menos larga pero de un grosor muy respetable y muy traviesa; el osote casi tiritaba al pasar mi lengua por la hinchada cabeza.(los 4 eran “uncut” para mi mayor alegría). El papeadísimo Simón casi reventaba su interior con el extraordinario rolo que cargaba entre las piernas, el cual entraba y salía de mi boca con salvaje furia, enrojeciéndose cada vez más. Pero Pancho… quedé como estatua por unos instantes: El mayor, el más alto, el de los bigototes gruesos, el más “pelúo”, el de las tetillas mas enormes y deliciosas no podía ser la excepción con su miembro. Se gastaba una vaina descomunal, pudiéndose comparar con la pierna de un bebé: exageradamente grueso, como de 10 pulgadas y una gran cabeza púrpura, palpitante y llena de lubricación al contacto con mi hambrienta boca, temblaba con una fuerza bárbara. Al lado de ellos, mi güevo parecía el de un niñito de colegio. No podía creer todo lo que en mi propia sala ocurría. y comprobé lo que sospechaba de su comportamiento algo “incestuoso”: Se acariciaban los pechos, se besaban en los cachetes y a veces en la boca, se besaban y mordían sus tetotas, se masturbaban mutuamente… es que era tanto macho, tanto machete, tanto kilo y pelos, tanto músculo, tanta hormona y sexualidad junta… era demasiado para que no lo compartieran entre ellos y ahora conmigo. Yo estaba a punto de derrumbarme de la excitación y ellos como que también. Sudando, oliendo a hombre, a macho, a oso, a lujuria, se acercaron a mi y fueron expulsando interminables chorros que cayeron desde mi cara hasta mis piernas… gritos y gemidos de absoluto placer invadían mi sala, y cuatro enormes machos cayeron sobre mí para descansar del polvazo y relajarse. Incesto o exagerada camaradería, los 5 nos besábamos entre todos y acariciábamos nuestros cuerpos hasta secar todo el semen caliente. Fue un día para nunca olvidarlo…
Desde ahí en lo sucesivo, cada domingo uno de ellos me visita y me regala lo mejor de su sexo, viril y caliente. Me penetran suavemente (para no herirme) con esos rolos palpitantes y yo disfruto al máximo y sin cansancio de esos cuerpos osunos. Nos hemos hecho más amigos que nunca y somos la envidia (o mejor dicho, yo soy la envidia) del resto de la cuadra y de las discos gays. Quien alguna vez conozca a un combo de hermanos osotes (y gays…), que no los deje ir, porque se arrepentirá hasta el final de su existencia.

Trio en Maracaibo

Mi nombre es Marcos, vivo en Maracaibo, Venezuela, tengo 52 años y soy un oso alto con 105 kilitos atribuibles a una panza peluda y firme. Soy hombre casado con dos hijas ya mayores. Pero no por eso les voy a negar a ustedes mi gusto por los machos. Incluso, mi primera experiencia sexual, aparte de las que tuve con la palma de mi mano, fue con un profesor de mi colegio. La pura verdad es que no voy a entrar en detalles sobre esa vez porque pese a que mi deseo y curiosidad fueron los que me llevaron a ponerme a gachas sobre un inodoro para que me cogiera el gordo y sudado profe, realmente la experiencia resultó más humillante que excitante. En cuanto la leche del profe me embarró el culo, el hombre empezó a amenazarme si decía algo. Pero nunca le perdí el gusto al güebo y hasta el día de hoy cada vez que recuerdo esa primera culiada me pongo cachu’o. Cada tanto y cuando puedo, me veo obligado a dejar el lecho matrimonial y pagar un macho, que es la manera más rápida y discreta de saciar mis ganas.

Pero el fin de semana pasado, mi esposa no quería salir a pasear como era nuestra costumbre y yo decidí irme sólo. Me enrumbé hacia la ferretería Epa, recién inaugurada. Las ferreterías siempre son un buen lugar para bucear machos, y de hecho he tenido que disimular mas de una cachu’era en sitios similares. Pero me acordé que había leído en internet hacía poco que el centro comercial Galería era óptimo para machos con ganas de levantar machos. Cambié rumbo 180 grados en La Limpia y me dirigí al Galería, aunque no tenía idea de cómo abordar sexualmente a un hombre fuera de los círculos de la prostitución. Seguramente iba a perder el tiempo, pero realmente me intrigaba la idea.

El Galería, para quien no lo conoce, tiene una pista de patinaje en su centro. Alrededor de la pista la gente se para a mirar o hablar. Parejitas hetero se agarran de la mano, amigos conversan, y hay cierto porcentaje de hombres solos que miran hacia la pista o a la gente pasar a su lado. La primera vuelta que di me fije en un joven no muy lindo de cara, pero tenía un cuerpazo bien formado. Me miró de una manera extraña, pero asumí que yo lo había buceado demasiado de frente y que sospechaba de mi y que no le gustaba la vaina. Volteé la mirada y seguí caminando, preguntándome a mismo qué mierda estaba yo haciendo, y que si lo que buscaba era meterme en problemas. Cuando crucé la esquina de la pista caminé un poco hacia donde calculaba podía admirar al chamo desde lejitos. Pero no lo vi. Me fijé a ver si estaba caminando por ahí y tampoco lo vi, hasta que viré completamente y lo caché caminando detrás de mí. Me asusté y miré de frente a la pista, pero de reojo vi que se puso al otro extremo de la baranda detrás de una parejita de estudiantes mirando la pista. Miré en su dirección “y que” disimuladamente, y el hizo lo mismo pero yo de cagado quité la vista. A estas alturas yo estaba súper excitado pero al mismo tiempo no muy seguro de lo que podía pasar. Pero el chamo se hartó de mi guabino y empezó a alejarse de la baranda. Yo volteé a mirarlo y el se detuvo y giró para darme la cara. Esta vez me miraba serio y yo a él. Me armé de valor y me sonreí. La cara del chamo se iluminó con una sonrisa y regresó para pararse a mi lado. Nos dimos la mano intercambiando nombres: “Marcos”, “Eduardo”.

Me sorprendió que lo primero que me preguntara fuera mi estado civil. Como que Eduardo estaba acostumbrado a coger con hombres casados. Entre sonrisa y sonrisa casi me regaña por el vacilón que le hice, y le tuve que explicar que nunca había hecho algo así, y que no me imaginaba que un chamo como él quisiera tener algo con un viejo panzón como yo.

“Pero si estáis chévere, Marcos. Aparte de que a mi me gustan los hombres maduros”

Le puse cara de duda, y él miró a su lado y luego hacia su propia entrepierna. Apretó su mano contra el pantalón haciendo que se le marcara su verga cachu’a. “Me tenéis caliente, papi!” Me susurró mirando mi bojote parado, “Y por lo visto yo también te gusto”.

Debo admitir que aun tenía mis dudas sobre la sinceridad del chamo, pero yo estaba demasiado excitado. “Cómo hacemos?” le pregunté.

Me preguntó si yo tenía carro y que fuéramos al estacionamiento. Se montó en mi carro y yo lo prendí. “Pa’ donde vamos, chamo!”

Ahora que podía hablar con más privacidad, me hizo una aclaración que me puso más nervioso que nunca. Casi me echo para atrás otra vez. Eduardo tenía de pareja a un tío suyo de casi mi edad y con quien de vez en cuando buscaban un tercero al apartamento que tenían alquilado en la zona norte. Yo por supuesto era el potencial tercero para ese domingo en la tarde.

“No chamo, me vas a disculpar, pero ya esto está muy raro para mí.”

Realmente la expresión de decepción en su cara fue de película. “Vamos, papi, mi tío te va a caer cheverísimo!” Yo aún testarudo con mi negativa. A todas estas el carajito no tenía pinta de asaltante, pero eso nunca se sabe. “Y yo que ya me había imaginado cabalgándote el güebo” me dijo con una sonrisa pícara. “En ese caso,” le dije riéndome y aludiendo a mi pene grueso pero nada largo “no te perdiste de gran cosa!”.

“No papi! Lo que me interesa a mí es que te funcione, más nada! Pero si para tí es importante el tamaño…” me respondió y acto seguido uso sus peludos brazos para bajarse el rache y jurungarse adentro.

“Chamo, que hacéis?”

Pero se sacó la verga y se colocó de lado para que yo la viera mejor. Era larga y gruesa, en su presente estado de semi-erección, y se veía que tenía una cabeza formidable que se asomaba a medias del pellejo. Entonces se pajeó un poco para ponerla completamente cachu’a. “No te gusta?”

Me faltaba poco para babearme. Se lo agarré y suavemente lo empecé a cuquear.

“Chamo, que verga tan rebuena tenéis.” Eché un rápido vistazo alrededor y viendo que no había nadie cercano bajé la cabeza para meterme ese güebote en la geta. Madre, que rico! Y yo que tenía como tres años que no mamaba güebo. Y este carrizo tenía la cabeza del pene bien ancha. Qué ganas tenía yo de verlo expulsar un par de lechazos tibios. Daba gusto lamérsela y recorrer mis labios por todo el tronco venoso e hinchado de su joven miembro. Pero en eso escuché que un carro se estacionaba cerca. Yo hice para levantar la cabeza, pero Eduardo me agarró por el cuello y me apretó las narices contra su vello púbico.

“Papi! Esta mirando para acá. Si te levantas se va a ver muy sospechoso.”

Oí unos tacones acercarse y alejarse mientras cerraba los ojos y dejaba que el olor de este machito inundara mis sentidos. Cuando me dejó levantar la cabeza, Eduardo se abrochó y me dijo que este no era lugar. Si yo quería, me explicó, podíamos llamar a su tío y pedirle que nos encontráramos para tomarnos unas cervecitas en un lugar público y que si aún no me llamaba la atención cada quien se iba para su casa. Pero decidí que si Eduardo era parte de una trampa, yo ya había mordido el anzuelo (o por lo menos me lo había metido en la geta). Así que manejé hasta el apartamento del tío mientras Eduardo me hablaba de él y de su tío lo que me hizo bajar la guardia y tenerle más confianza.

Nerio, el tío de Eduardo, me causó muy buena impresión desde el primer momento que entré al apartamento. Casi calvo, con un bigote muy frondoso y una panza muy prominente. Entre güisquicito y güisquicito, hablamos por rato largo de una cosa y la otra: como manejaba yo mi matrimonio y mis necesidades homosexuales, la manera en la que un tío y un sobrino se volvieron pareja, el matrimonio fallido de Nerio, y un pocotón de cosas que se comieron casi una hora muy agradable. Yo ahora estaba intranquilo no por desconfianza (que ya la había perdido) sino porque ya estaba morboso pero no sabía quién debía comenzar la cosa.

“Estas nervioso?” me preguntó, y yo le dije que un poquito. “Párate un momentico” Nos levantamos y Nerio me envolvió en sus brazos . Yo me aferré a él y nos abrazamos. “Qué rico estáis, Marcos” Automáticamente abrí los labios y dejé que Nerio me los lamiera y luego me besara apasionadamente mientras apretaba su cuerpo contra el mío. Era curioso. En mis experiencias con otros machos me habían mamado, yo había bebido más leche que un becerro, yo había culiado y habían acabado en mi culo por lo menos un par de veces. Pero nunca había besado a otro hombre, y Nerio jamoneaba sabrosísimo. De reojo vi que Eduardo ya se había quitado la camisa y se desabrochaba el pantalón.

Yo le sobé el frente del pantalón a Nerio y noté que lo tenía duro y quizás tan grande como su sobrino. Le desabroché el pantalón y lo dejé en interiores los cuales no eran lo suficientemente fuertes para retener su erección que pulsaba rabioso por salir. Eduardo se pegó a mis espaldas y empezó a desabotonar mi camisa con una mano mientras me sobaba el güebo con la otra. Nerio aprovechó de sacarse la camisa y bajarse los interiores. Nerio era básicamente lampiño, pero con un brote de pelos entre los pechos gordos que presentaban unos pezones oscuros que pedían ser lamidos. Pero debajo de su barrigota pelona y blanca había otra cosa que a la que yo quería pegar los labios y la lengua: sendo miembro erecto con unas bolotas colgantes completamente afeitadas. Tampoco tenía vello púbico. La única vez que yo había visto a un gordo con los genitales lampiños había sido el profesor ese que me había cogido en el inodoro del colegio a los trece años. En ese instante supe que esa tarde le iba a dar el culo a Nerio. Él me desnudó de la cintura para abajo mientras Eduardo pegaba su peludo pecho contra mi espalda, me acariciaba el pecho y me sobaba la barriga susurrándome al oído con total convencimiento lo buenote y sabroso que me encontraba. Nerio pegó su panza a la mía y siguió besándome deliciosamente, sólo que ahora mi pene arremetía contra su barriga y en ante la mía presionaba su verga caliente. Por detrás sentí como el güebote que había degustado en el estacionamiento del Galería frotaba contra mis nalgas como pidiendo permiso para entrar. Me di vuelta y empecé a besar a Eduardo. Rico! Pero su tío le podría dar lecciones. Esta vez fue el miembro del gordo el que empezó a frotar contra mis nalgas mientras que uno de sus brazos me aferraba el pecho y su otra mano me sobaba alternadamente la panza y el güebo. Yo le hice saber lo que quería empujando mi culo hacia atrás y meneándome contra su güebo.

“Sobrinito, si que te conseguiste un coño caliente esta vez!”

“Y mama güebos que da gusto!”

Ahí recordé un asunto que no había terminado y me arrodillé frente a Eduardo. Si bien de cara tenían los mismos rasgos, de cuerpo Nerio y Eduardo eran opuestos. Por su musculatura, Eduardo sin duda hacía deporte o iba regularmente al gimnasio. Y tenía pelos por todos lados. Lo que tenían en común, por supuesto, eran unos 20 centímetros de verga dura y gruesa que cada uno quería meter en mi cuerpo. La cabeza del güebo de Nerio era más bien pequeña y puntiaguda, perfecta para meterse en un culito poco transitado como el mío.

Por segunda vez ese día mis labios se abrieron para recibir el voluminoso y aterciopelado glande de Eduardo. Le apliqué todas las técnicas de felación que un negro me había enseñado en Caracas hacía 15 años. Por los gemidos de placer del sobrino, la leccioncita había sido plata bien invertida. A Eduardo le volvía loco que le pasara la punta de la lengua por toda la base del pene. Aproveché de jugar con sus peludas bolas la grandeza de las cuales no había podido apreciar en el carro. Desafortunadamente su glande era demasiado sensible, pero eso no me iba a impedir saborearla de vez en cuando. Sin duda este machito tenía los genitales más perfectos que me había tocado complacer.

Nerio se masturbaba mientras alternaba entre besuquearse con su sobrino y ver como desaparecía la verga de Eduardo en mis cachetes. Naturalmente, a mí me educaron para no ofender a nadie, menos un anfitrión, así que empecé a cuquear con mi izquierda a Eduardo y le agarré la verga a su tío para darle también a él una mamadita de las que me enseñó el negro. Aprovechando que Nerio estaba todo afeitadito como el culo de un bebé decidí lamerle las bolas, más grandes que las mías, pero nada comparables a los bolones del sobrino. La lamida de bolas gustaba tanto a Nerio que empezó a masturbarse, pero como para no acabar, paró la acción y pidió traslado a la habitación.

Yo ya me había hecho una idea de lo que quería disfrutar, así que una vez en el dormitorio, tomé la iniciativa y senté a Eduardo en la cabecera de la cama king y me puse en cuatro frente a él para seguir mamándole el güebote, dejando mi culo vulnerable a la voluntad de Nerio. Sentí el colchón hundirse con el peso del tío, y segundos mas tarde una de sus manos se posó sobre mi nalga y la apartó. Su güebote, seguramente humedecido con su propia saliva, empezó a restregarse contra el ojo de mi culo. Yo dejé de mamar esperando el momento de gloria. Una punzada de dolor anunció la penetración de la cabeza del güebo de Nerio. Pero algo en mí no quería que se detuviese. Sentí que empezaba a sacarla y meterla, pero yo estaba muy consciente de que sólo me estaba metiendo parte de su larga verga. Cuando yo ya le empezaba a coger el gustico a la cosa, el coño vino y me lo empujó todo para dentro. Madre! Qué rico! Yo empecé a menearme del gusto y a gemir del placer. Las contadas veces anteriores que me habían dado por el culo, yo había perdido la erección. Pero esta vez era diferente. Eduardo aprovechó para ponerse de espaldas y yo posé mi güebo en sus nalgas peludas y empecé a frotarme contra ellas. Pronto mi líquido pre-seminal puso muy resbaladizo ese culito joven y el placer que me daba era tan intenso como si lo estuviese penetrando.

A Nerio le llegó a su momento: apuró alocadamente su arremetida y en una última clavada alzó la voz y se estremeció vaciando sus bolas dentro de mi culo. Cuando me sacó su acabada verga y se apartó un poco aproveché de colocar mi guëbo entre las nalgas de Eduardo y torpemente perdí unos segundos ensalivándomela y buscando el ojo mismo de su culo. Una vez encontrado empujé para dentro y pronto mi verga se rodeó del calor de las profundidades anales de Eduardo. Empecé a cogerlo, pero no creo habérselo metido una docena de veces cuando sentí ese cosquilleo familiar que anuncia un orgasmo. Me corrí dentro de él y luego me le desplomé encima. Sin duda el peso era mucho para él e hizo que me volteara boca arriba en la cama. Noté que Nerio ya se había puesto tieso de nuevo y se masturbaba. Eduardo se colocó en cuatro encima mío y también se masturbaba. Le hice que se arrodillara al lado de mi cabeza y seguidamente me puse a chuparle la verga. Nerio se colocó detrás de su sobrino y por la expresión de Eduardo, lo penetró profundamente. Traté de seguir mamándole el güebo a Eduardo, pero era imposible por lo violento de las arremetidas de su tío. Se contentó Eduardo con frotarse el pene contra mi pecho por un rato; pero seguidamente vi cómo se detuvo y un lechazo salió de su pene para dar directo en uno de mis pezones. Eduardo frotó una y otra vez su verga contra mi cuerpo eyaculando repetidamente como nunca había yo visto. En unos instantes me tenía bañado de leche el pecho, cuello y la barbilla. Yo me pasé fascinado la mano por el verguero de semen que me había derramado el chamo hasta que me entró un pánico repentino:

“Muchacho!” dije con una risa nerviosa, “Y ahora cómo hago?”

“Nada! Te puedes bañar aquí!”

“Y le llego de la calle a mi esposa todo bañadito?”

El sobrino puso cara de alarma, pero Nerio tranquilamente buscó una amplia toalla del baño y empezó a limpiarme todo. Ya sería cuestión de evitar acercarme mucho a Elena antes de meterme a la ducha. No es que ella tenga el olfato muy fino, pero no hubiese tenido que ser sabueso para percibir el olor de machos calientes que me dejaron Nerio y su sobrino.

Marcos
Maracaibo, 2003
libidinosofrontino@hotmail.com

Juanse

Hola, soy Juanse tengo 21 años soy de Bs.As. 1,70 mts de altura soy mas bien delgado pero con una pancita cervecera, pelo corto, y peso aproximadamente 60 kg.

Siempre me gustaron los gorditos y musculosos, de hecho los delgados no atraen mi mirada me gustan que sean peludos y muy masculinos, no me gustan las locas, soy activo y by sexual

Desde chico me atrajo mi hermano mayor de 40 años, alto, gordo, con unas pierna y una cola terrible, siempre jodiamos y él me tocaba el culo o la verga por sobre la ropa como yo hacia lo mismo también pero todo en joda, el es casado mientras que yo soy soltero y sin novia, porque también me gusta mucho curtir con mujeres.

Nunca le havia visto la verga mas que por encima del slip, mientras que a mi no me importaba andar desnudo delante de él porque de hecho era mi hermano, ¿que podía pasar?, Hasta que un día el andaba mal con su esposa y decidió tomarse un tiempo y se vino a vivir a mi casa, estaba triste y yo intentaba consolarlo, después de tomar unas cuantas cervezas le dije mañana nos vamos a pescar y el acepto, nos fuimos a dormir en la misma habitación pero en distintas camas hacia calor además de el alcohol ingerido, se desnudo y quedo solo en calzoncillos slips, yo hice lo mismo pero no podía dejar de mirarlo y me estaba haciendo los ratones, mi pija ya estaba re parada pero no me quería zarpar, entonces desperdicie la oportunidad, y me fui a dormir yono pude pegar un ojo en toda la noche fantaseando.

Al otro día nos levantamos desayunamos algo y nos fuimos a un balneario a pasar 2 días, íbamos en el auto y en medio del camino le digo que se detenga en una estación de servicio para ir al baño, entro al baño y me pongo a mear y él aparece y se pone a mear al lado mío mientras él meaba y se descontracturaba del viaje yo haciéndome el boludo giro la vista para espiar un poco mas y veo que el viaje y las ganas de mear se la había puesto algo dura y le digo “epa que paso” en tono amigable, y el me dice y bueno es la naturaleza del hombre.

Boludeamos todo el día al llegar al camping después de comer algo y charlar de los problemas de cada uno, y estar en la playita mirando y hablando de mujeres al caer la tarde le digo -che yo me voy a duchar- a lo que él responde -espera que bamos los dos- íbamos caminando para las duchas y elogiando los cuerpo de las mujeres en bikini de la playita, entramos al bestuario y estaba lleno de machotes duchándose, yo al ver todos esos cuerpos mojados desnudos y esas porongas colgando estaba que no daba más, quedaron un par de duchas libres y allá fuimos uno al lado del otro, las duchas no eran individuales asi que era una delicia ocular, yo estaba re cachondo y era la primera vez que lo iba a ver completamente desnudo, para mi sorpresa este al sacarse la bermuda veo sobre los interiores que también estaba medio excitado (yo creía que era por las mujeres de la playa) yo no me animaba a desnudarme porque iba a quedar al descubierto mi pija completamente erecta, al mirar a mis costados parecía que el tiempo había pasado volando porque solo quedábamos en las ducha mi hermano y un oso hermoso y un musculoso, yo tímidamente me saque la ropa y apareció mi verga parada a lo que mi hermano dijo -que te paso hermanito te calentaste con algo -mientras se enjabonaba su verga, (como burlandose) yo sin aliento no sabia que contestar y no quedar como una loca, en ese momento a él no le importó los otros osos y me agarro de la verga y me dijo -hace rato que te tengo ganas- y me puso un beso de osos en la boca, fue algo inexplicable, luego reaccione y me di cuenta que los oso nos estaban mirando y no me importo, entonces lo abrase y le agarre su pija ya erecta a lo que el exclamaba gemidos de placer le empece a chupar la tetillas de a una por ves mientras con una mano le pellizcaba la otra y con la otra mano le estaba haciendo la paja, él también me chupaba las tetillas y me tocaba el bulto, pero para mi sorpresa yo comencé a sentir mas manos que me tocaban, levanto la vista y eran los dos osos que se sumaban a la fiesta, (al tenerla re parada mi hermano le calcule aproximadamente unos 20cm y unos 6 de diámetro era una pija hermosa, la mia no sobrepasa los17 cm y 5 de ancho) Diego así se llama mi hermano comenzó a besarme el cuello y fu bajando lentamente para detenerse en mi falo, mientras uno de los otros osos el de mayor edad super redondito con unas nalgas re peluditas, comenzó a besarme desenfrenadamente, el otro super musculoso con pelos en el pecho y sus piernas como dos pilares de duras comenzó a tocarle el culo a Diego mientras se sobaba la pija, yo estaba en un estado terrible, con mi hermano haciéndome un terrible pete y dos osos mas era algo alucinante, pero mi conciencia regreso y les dije en vos alta paren paren, puede llegar mas gente (aloque respondieron como un coro “mejor”), porque no vamos a las carpas, pero solo padiamos ir a la nuestra porque los otros osos estaban en el camping con sus respectivas parejas, así que nos vestimos así nomás y nos fuimos a nuestra carpa, todavía no havia anochecido, así que se podía ver perfectamente adentro de la carpa, al entrar nos sacamos los short y quedamos completamente desnudos, yo deseándolo a Diego me lanzo contra él mientras Hernán y Jorge (esos eran sus nombres, Hernán el oso, y Jorge el musculoso) se empiezan a conocer, luego de recorrer todo el cuerpo de mi hermano con mi lengua y labios me detengo en su verga para empezar a mamársela, primero le daba unos pequeños besitos, luego saque mi terrible lengua y se la empece a pasar por el borde de la cabeza a lo cual este exclamaba de placer después lo introduje completamente en mi boca y empece a succionarlo cual asmático al ventolin, mientras le tiraba la goma fui inspeccionando con mis dedos su agujero el gordito me agarraba la nuca y acompañaba mis movimientos y exclamaba
Así juanse, así que bien que la chupas.

No estuve mas de 5 minutos succionando que me lleno la boca de leche y subí a besarlo y compartir su leche con él, nuestras lenguas se confundían con la biscosa sustancia.

Por otro lado Hernán y Jorge estaban en un 69 terrible.

Luego Diego me empieza a chupar la pija me tira el prepucio hacia atrás y comienza a salir el liquido preseminal y dice -Mmmm que rico- y se zambulle tratando de hacer lo mismo que yo le hice a él, mientras que yo estaba sentado en el piso de la carpa él estaba en posición de perrito a lo que Hernán se coloca detrás de él y le empieza a dar un beso negro, y Jorge se arrodilla a un costado mío para que yo le practique una muy buena mamada, después de que Hernán lubrico bien el orto de Diego este se acuesta boca arriba y dice Juanse rómpemelo, yo sin dudarlo y con la verga re lubricada por su mamada me coloco entre sus pierna y le abro las piernas y le meto de apoco un dedo y apoyo mi verga en su agujero, saco el dedo y empujo la verga despacio para que se valla ambientando, ya pronto siento como la cabeza de mi verga atraviesa esa cueva y empiezo amoverme con mas rapidez, mis huevos se golpeaban y los pelos de mi pubis chocaban contra su piel, él estaba excitado y mientras me lo cogía lo pajeaba, al instante acaba otra vez pero en mi pecho, esto me éxito muchisimo y largue mi primer chorro llenando sus entrañas de leche, al sacarlo Jorge acerca su boca a mi pene y limpia todo lo manchado, mientras que Diego le empieza a chupar la pija a Hernán.

Diego Después de descansar un rato y contemplar como yo me cogía a Hernán y este le tiraba la goma a Jorge se sumo a nosotros y se escupió sus 20cm, lo dio vueltas a Jorge y se lo emperno, Jorge gemía de placer mientras se hacia una paja que luego de un rato me mancho la espalda de leche, yo seguía cogiendo con Hernán y al momento de acabar saco mi pene y le acabo en la boca nos besamos y me dedico a mamarle la verga a Hernán era una verga pesiosa cuasi 22 cm toda llena de venas y muy gordita se la lubrique y Diego se sentó arriba de ese pedazo de carne, mi hermanito gemía como un condenado, hasta que le llenaron el orto de semen.

Estabamos agotados y transpirados los cuatro y nos dimos cuenta que ya había pasado mucho tiempo entonces Hernán y Jorge se vistieron y se fuero otra ves a las duchas para asearse nuevamente ya que sus esposas iban a sentir el tremendo olor a hombre y sospecharían.

Diego y yo nos quedamos besándonos y nos dormimos abrasados como dos osos en su cueva.

Esta no es una historia real, pero me encantaría que lo fuera.

Los que me quieran escribir para tener sexo casual escríbanme a juanse41@yahoo.com.ar

Ya saben como me gustan los osos, yo soy activo no pasivo.

Espero que les haya gustado mi historia y díganme que les pareció.

Festejo

Hola que tal soy Juanse otra vez con otro de mis relatos, era un día sábado y había salido a las doce del medio día de la facultad muy contento porque había aprobado un parcial, iba caminando con unos amigos hacia la parada del colectivo hablando del parcial y nuestra felicidad por haber aprobado y pensamos en salir a la noche todos juntos a festejar, quedamos en llamarnos después para coordinar un lugar y horario, luego cada uno se dirigió a tomar el colectivo que le correspondía, yo me quede en la parada que me correspondía, parecía que el colectivo hacia un rato largo que no pasaba porque había bastante gente esperando, miro hacia un costado y había una mina rubia tremenda tipo Nicole Neuman, (estaba buenisima), y miro bien y se le acerca un gordito (bastante lindo) y le pregunta si tenia hora ella con cara de pocos amigos le contesta que no, el mira hacia donde estaba yo se acerca y me pregunta lo mismo yo lo miro y le contesto 12:15 el se para a un lado mio y me pregunta

¿Hace mucho que no viene el bondi no?
Yo le contesto parece que si yo recién llego,
y él me dice como si me conociera, che que esta buena la rubia
a lo que contesto buenisima, sin quitarle los ojos de encima

La verdad que la situación de hablar con algún desconocido mucho no me agrada y menos de estas cosas, pero este tipo tenia algo que me inspiraba confianza o quizás era porque estaba contento por haber aprobado y encima tener semejante rubia delante de mis ojos.

Bueno al fin llego el colectivo y venia bastante lleno, subimos todos, ya no entraba ni una persona mas. Saco el boleto y trato de ir para el fondo del colectivo pero era bastante difícil pero diviso que la rubia no se había podido sentar paso por atrás al grito de “permiso” pegándole una tremenda apoyada que medio seme desperto el amigo, la rubia no dijo nada es mas parecía que le hubiese gustado, empece a fantasear en medio del bondi, y una vos grave me hace caer en la realidad, diciendo “que lleno que esta esto”, miro y era el gordito de la parada del colectivo, yo pense para dentro mío (huy este gordo pesado que me esta siguiendo la puta que lo parió) se me puso a hablar y yo no le daba bola estaba idiotizado con la rubia, de apoco el bondi se fue vaciando y la rubia bajó, Luego quedaron dos asientos vacíos, me senté junto a la ventanilla y el gordito se sentó al lado mío yo me pregunte (este que onda que me sigue tanto). Después de un par de cuadras me dice bueno loco, yo me bajo acá. Seguí mi día normal y después nos contactamos entre amigos para salir ala noche.

Pasadas las doce nos encontramos en un pub donde nos juntábamos siempre, tomamos unas cuantas birras y ya medios puestos encaramos para el boliche, eran ya como las 2 am cuando entramos y estaba re lleno, entramos y nos pusimos a encarar minas, como a las 4 de la mañana me puse a transar con una mina que no era muy linda pero era re toquetona, me estaba poniendo re al palo cuando le digo vamos a un telo, pero la pendeja no quería porque estaba con las amigas y recién me conocía y me empezó a tocar la verga de una manera terrible, imagínate como estaba, después de ponerme re al palo y empesarme a hacer una paja atrás de una columna, me dice hay me tengo que ir, yo no daba mas estaba que reventaba, en un instante se perdió entre la gente y no la vi mas derrepente yo me estaba acomodando el bulto y alguien me dice
Que haces chabon ¿todo bien?

Yo levanto la cabeza y miro, quien era si ,si ,si, el gordito del bondi, el dirige la mirada hacia mi entrepierna y me dice agarrándome el paquete ¿te dejaron calentito no? Hace rato que te estaba observando. Yo paralizado no supe que decir y no le respondí nada y salí escabulléndome entre la gente buscando a mis amigos, no sé la cara que tendría porque cuando los encontré me preguntaron que me había pasado yo intente desviar la conversación contándoles la historia de la mina, cuando nos estabamos saludando con mis amigos y otra vez cada uno a su parada del bondi. Yo estaba esperando el bondi cuando un auto me toca bocina miro para ver quien era y era el gordito, yo que estaba medio tomado y re caliente por lo contado anteriormente decidí subir, al subir le dije

– Discúlpame por no haberte dado bola pero me sorprendiste y si me llegaban a ver mis amigos se me iba a pudrir todo.

– No te preocupes, pense que me ibas a cagar a trompadas, pero me anime a tocarte bocina, yo tenia un presentimiento, (dijo) porque otro en tu lugar lo habría hecho.

Iba manejando bastante despacio, y en un momento en vez de agarrar la palanca de cambios me toca la rodilla y sigue hasta mi verga, yo empece a entrar en calor y también lo empece a tocar mientras él manejaba le desabroche el pantalón y le empece a hacer una paja, intento frenar a un costado pero le dije que siguiera manejando, el auto tenia vidrios polarizados así que de afuera no se veía para adentro, me agache y le empece a hacer un pete, tire el prepucio hacia atrás y ya estaba algo mojadita, le pase la lengua por la puntita y seguí succionando, y me dijo, para, para que vamos a chocar si seguís, bamos a mi casa me dijo, a lo que conteste bueno apúrate, me enderece pero el no se guardo su verga mientras se la iba acariciando, antes de llegar le pregunte como se llamaba para ir conociéndonos, Eduardo era su nombre -y vos- Juanse le dije. Bueno llegamos a la casa se acomodo la pija dentro del pantalón bajo del auto abrió la puerta del garaje y entro el auto, yo dentro del auto aproveche esta oportunidad para obserbarlo bien ya que no le había prestado mucha atención antes, me di cuenta que casi me pierdo un oso terrible media aproximadamente 1,80 mts bastante gordito, pelo negro corto un pantalón jean medio ajustado que le marcaba el bulto de una forma hermosa, bueno al bajar del auto dentro del garaje me apretó contra el auto y su pesado cuerpo dándome un beso hermoso su lengua era bastante gruesa y barba de esa que se afeitan a la mañana y a la noche ya raspa me raspaba el cuelo.

Ya estabamos re caliente, me agarro de la mano y me llevo a su cuarto, otra vez nos besamos y me empezó a desnudar primero me saco la remera y me empezó a besar el pecho, los pezones y en un momento me empezó a chupar la axila era algo nuevo para mi, y excitante después se coloca detrás de mí apoyando su pija en mi culo y me desabrocha el pantalón rodendome con sus brazos de atrás hacia delante, yo me di vueltas y lo bese otra ves y ahora fui yo quien le saque la camisa y le chupe las tetillas bajando por una panza bastante prominente y dura fibrosa llena de pelos negros, no podía parar de besar ese pecho que hermoso con dos tetillas rosaditas, le desabroche el pantalón y su slip blanco hacia notar una tremenda erección se termino de sacar el pantalón y lo empuje hasta que callo bocarriba en la cama, tenia unas piernas gorditas y su calzoncillo dejaba ver una manchita húmeda yo quería sentir ese gusto suyo dentro de mi boca otra ves me arrodille alos pies de la cama y le baje el slip y salió al descubierto como un resorte una pija ahora en todo su esplendor casi unos 19 cm gordita venosa y toda mojadita, se la agarre con toda mi mano y me la lleve a mi boca le pase la lengua por todo su pingo y luego la metí toda en mi boca hasta mi garganta el gemía como loco estaba exitadisimo, mientras yo le tiraba la goma con una mano le tocaba su hermoso cuerpo, después de un rato el se paro y me saco mi boxer y se agacho para chuparme el a mi la pija, yo la tenia re parada el me la agarro y me la empezó a chupar, no sabes lo bien que lo hacia su boca caliente y su lengua hacían maravillas además de que succionaba como si fuera una aspiradora, de pronto se detiene y me dice quiero sentirte dentro mío se sube a la cama boca arriba y coloca sus piernas en mis hombros, yo ya tenia la pija re lubricada por su saliva pero igual me agache le separe las nalgas subí sus huevos con una mano y me dedique a hacerle un beso negro, era tanta la excitación que tenia este oso que su culo su dilataba con solo empujar mi lengua, me pare agarre mi pija y con un dedo la fui guiando despacio fui empujando, hasta sentir que la cabeza había entrado, y su culo apretaba los bordes de mi cabeza dando una sensación de placer,

– Por favor metela toda, gritaba

Entonces empuje y le metí todo el resto de mi garrote hasta chocar mi pubis con sus nalgas.

– Ha, ha, ha
– Como te gusta la pija gordo puto
– Si papito ha, mas fuerte, mas fuerte
– Te voy a llenar el culo de lechita,

Este gordito resoplaba y gemía de la excitación yo cabalgaba mientras el se pajeaba y después de un rato de cabalgata no aguante mas y empecé a sentir como palpitaba mi pija y cada vez se me hinchaba mas,

– Estoy por acabar, hah, hah, hah, si ,si puto.

De pronto le llene el orto de leche salieron como cuatro chorros abundante que le empezaron a chorrear por los bordes del culo toda la leche que yo había descargado, al momento que se la saque se me prendió de la pija a chupar las ultimas gotas y yo también quería chupársela así que hicimos un 69 hasta que el me lleno la boca de ricora, una cantidad de leche bastante grosa y me enderece para compartir nuestros espermas mediante nuestras lenguas. Nos besamos durante un tiempo bastante largo, acariciándonos y yo sentía esa sensación de amor y relajación después de un buen polvo.

Luego de la descarga nos acostamos uno al lado del otro desnudos a fumar un cigarrillo y contemplarnos mutuamente.

Escríbanme y mándenme fotos y relatos que me encanta leer las historias de los osos juanse41@yahoo.com.ar

Mi vecino del 9° / Segunda parte

Si leíste MI VECINO DEL NOVENO (1) está de más que te cuente que soy casado y tengo 53 años y mi vecino Carlos 55, divorciado, profesor de filosofía, si no lo hiciste léelo a si sabrás como fue nuestra primera vez.

Quiero aclararles algo, aquí en Uruguay enero y febrero son los meses de más calor, estamos en pleno verano y Montevideo la capital del país que es donde vivo es una ciudad situada sobre el mal llamado Río de la Plata, por lo tanto estamos rodeados de hermosas playas por todos lados, es común que la vestimenta de los hombres en esos meses sean los shorts.

Sabiendo que las hijas de Carlos en la tarde no están, un día subí a su apartamento, pero me llevé una sorpresa, ese día Carlos le estaba dando clase particular a un alumno que tenía que dar un examen, según mis cálculos no podía pasar de los 18 años, pedí disculpas por la interrupción he intenté marcharme, pero Carlos me dijo
-Por favor quédate, ya pronto terminamos.

Me senté con ellos a la mesa donde estaban, la parte superior de la misma era de vidrio templado y grueso eso me permitía ver a través de ella, mis ojos iban de un lado al otro contemplando el hermoso panorama que formaban las piernas apenas cubiertas por diminutos shorts que en ese momento vestían los dos, a su vez me permitían apreciar los bultos que trataban de ocultar entre ellas.

De Carlos ya sabía lo que esa protuberancia ocultaba, la del muchacho no se quedaba atrás, era también enorme, comencé a pensar en como sería ese miembro que se ocultaba detrás de ese shorts, la verdad que me fui calentando de solo pensar en ella, me levanté y me coloqué detrás de Carlos, pasé mi mano por sobre su hombro aprovechando que el muchacho estaba en ese momento leyendo, fui bajando mi mano hasta llegar a una de sus tetillas las que comencé a acariciar, pronto sentí la dureza de su pezón y un respirar profundo de Carlos, por lo que pasó el muchacho no estaba leyendo, de alguna manera vio o imaginó lo que sucedía, a través del vidrio de la mesa noté como se iba agrandando su bulto, no pude con mi curiosidad, di vuelta a la mesa y sin querer queriendo dejé caer un libro que sobre ella había, me agaché a recogerlo, en esa posición mi cara estaba casi sobre las piernas del muchacho.

Lo que vi es para no creer, algo terriblemente grande trataba de salir en libertad del apretado shorts, como soy un buen samaritano, no pude permitir que ese miembro sufriera de esa manera, estiré la mano y de un tirón le bajé el shorts, una verga hermosa, dura y caliente recobró su independencia de la cárcel en la que estaba, rápidamente me la llevé a la boca y se la comencé a mamar, Carlos se paró se quitó el shorts y se paró junto al muchacho, su verga era un sable candente y se lo comenzó a refregar por los labios del chico, tímidamente éste comenzó a darle unos lengüetazos en el glande, mientras yo le lamía todo a lo largo de su joven verga y le chupaba los huevos.

Me desvestí y me puse de rodillas sobre un sillón, Carlos enseguida entendió lo que yo quería, llevó al muchacho hasta mi lado y le dijo que me metiera la lengua en el culo, con reticencia me lo comenzó a lamer, pero se ve que le gustó porque pronto tuve su lengua dentro de mi agujero, cuando la sacaba, Carlos me metía los dedos, así con la saliva del muchacho y los dedos de Carlos mi culo estaba ya pronto para recibir una buena verga dentro, hizo parar al muchacho detrás de mi y con su propia mano guiándole la verga me la comenzó a meter, sentí como el caliente glande trataba de traspasar la puerta, el muchacho no sabía bien que hacer, no se podía dudar que era totalmente virgen y no tenía experiencia ninguna.

Carlos comenzó a sobarle el culo al muchacho, se salivó los dedos y se los metió dentro, éste al sentirlos empujó hacia delante y ahí sentí como su pene me lo enterraba, luego de tenerle el virgen culo del joven listo, Carlos sin miramientos le enterró su sable, se oyó un -Ayyy, pero junto a su grito me la enterró toda, sentí como sus huevos chocaron con mis nalgas, Carlos le comenzó a darle una tremenda cogida al muchacho que luego del primer dolor comenzó a jadear como loco, con cada arremetida de Carlos el muchacho hacía lo mismo conmigo.

Los tres estábamos como locos nuestras exclamaciones se confundían unos –Ahhhhhhh, – Ayyyy, se mezclaban al unísono.

Pronto el inexperimentado muchacho estaba llegando a acabar, Carlos al darse cuenta comenzó a trabajarlo más y juntos acabaron.

El joven estaba loco de contento, no paraba de decir que por fin había aprendido algo de filosofía, que la vida era coger y ser cogido, mamar y ser mamado.

Llenos de sudor nos metimos los tres en la ducha, allí comenzó otra vez todo nuestro juego de a tres, al chico le vinieron ganas de orinar, le tomé la palomota con mis manos y dirigí su lluvia dorada sobre mi cuerpo, quedó enloquecido y ya sintiéndose en maestro me metió la verga en la boca y me hizo tragarle el último chorro de su acre y caliente líquido.

En los días siguientes, todas las tardes subía al apartamento de Carlos, éste estaba siempre con su alumno, los dos en bolas, por sus caras no creo que estudiasen mucho, pero que cogiesen y cogiesen no había duda.

El muchacho salvó el examen no solo el que dio en el colegio, sino que también salvó y pasó con sobresaliente el examen del éxtasis amatorio entre hombres.

Y como dice Rodrigo: “También a nuestra edad sentimos deseos, sentimientos, emociones, etc., pues ello no es patrimonio exclusivo de alguna generación o género; lo importante es agradar y sentirse agradado, hacer feliz a los demás siendo feliz consigo mismo y con su pareja habitual u ocasional”

Veteranos no desesperéis la vida comienza a los 50 años, si queréis escribirme aquí va mi e-mail, cayetano85@hotmail.com – Cayetano

Mi vecino del 9° / Primera parte

Soy de Montevideo – Uruguay, tengo 53 años y soy casado, los que les voy a contar es sobre todo para aquellas personas que ya se creen que están devuelta en la vida, que como pasaron los 50 ya no hay más nada, la verdad que hay y mucho y muy bueno.

Desde hace unos días, al llamar el ascensor (vivo en un cuarto piso) a las 7 de la mañana, para salir a la calle e ir a trabajar, el mismo me hace una mala jugada, sigue hacia arriba y tengo que esperar que baje, pero desde que esto sucede, no viene solo, dentro hay un señor como de mi misma edad, hace poco que se mudó al noveno piso, mi conocimiento de él es solamente de estos encuentros matutinos. Pero como en todo edificio, las novedades corren, ¡Que es viudo! ¡Que es divorciado! ¡Que tiene dos hijas! ¡Que es profesor! ¡Que es esto o aquello!, la verdad ahora la sé, tiene 55 años, es divorciado y vive con sus dos hijas, una de 20 años y otra de 22, profesor de filosofía en un colegio cercano a nuestro edificio.

Debo confesar que desde el primer día que lo vi, hubo algo que me llamó la atención, el voluminoso bulto que traía entre las piernas, luego de varios días en que las palabras que nos cruzábamos eran solamente ¡Buenos días! ¡Hasta luego! al entrar yo al ascensor él venia leyendo unas hojas sueltas, al darme vuelta para quedar de frente y poder contemplarle el bulto, sin querer golpeé con mi brazo su mano y le hice desparramar las hojas por el piso, los dos nos bajamos al mismo tiempo a recogerlas y nuestras frentes se chocaron, nuestras caras quedaron frente a frente, nos miramos unos instantes y sin más el acercó su boca a la mía, sorprendido como estaba mi boca permanecía cerrada, pero su lengua comenzó a trabajar y cuando quise acordar se la estaba chupando frenéticamente.

Nuestras lenguas chocaban y se saboreaban, lentamente nos fuimos parando y la mano de él apretó el botón de detención del ascensor el cual quedó en un entrepiso, entre beso y beso sentí su voz que me decía –No sabes como deseaba esto, yo llegué a decirle que no dejaba ningún día de mirarle la entrepierna, mientras su lengua taladraba mi boca, una de mis manos buscó la cremallera de su pantalón y la fue bajando, al deslizarse entre su pantalón y el slip, sentí el tibio y agradable calor que desprendían su pene y sus huevos, como pude metí la mano dentro del slip y comencé a acariciarle su falo, éste pronto comenzó a endurecerse llegando a tener unas dimensiones tremendas, dejé su boca, me arrodillé y comencé a besar, lamer y chupar la verga más hermosa vista, al tener su capullo en mi boca mi lengua comenzó a introducirse en el agujerito de su glande, mientras lo hacia como un murmullo sentía la voz de él entre gemido y gemido que me decía.

Así mi putito méteme la lengua en el agujero más adentro, más, más. Luego comencé a recorrer con mi lengua todo a lo largo de su pija hasta encontrar sus huevos que me introduje de uno en uno dentro de mi boca, mi lengua se los aplastaba contra mi paladar y él volvía a gemir de placer, él me sostuvo con sus dos manos mi cabeza mientras comenzó a poner y sacar su verga de mi boca, en cada arremetida más adentro me la metía, por instantes me dejaba sin respiración, me dio la cogida del siglo en la boca, cuando bien dentro la tenía sentí un – Ahhhhhhhhhhhhh y junto a esa exclamación mi boca se fue llenando de leche que a borbotones su verga largaba, no terminaba de tragarme un chorro, cuado otro ya me estaba llenando la boca, cuando dejó de vomitar se la lamí toda para con mi lengua no dejar ni rastros de tan exquisito manjar sin saborear.

Así fue como yo un “viejo” de 53 años conoció a Carlos otro “viejo” de 55, desde ese momento todos los días desayuno la más dulce y exquisita leche recién ordeñada, esperemos que ningún vecino se les de por despertarse temprano y moleste llamando al ascensor que todos los días a las 7 está parado en un entrepiso.

Para finalizar les cuento que ya hace unos meses que somos amantes y que nuestros encuentros en la cama, son la gloria pero eso son otros cuentos.

Veteranos no desesperéis la vida comienza a los 50 años.

Y como dice Rodrigo: “También a nuestra edad sentimos deseos, sentimientos, emociones, etc., pues ello no es patrimonio exclusivo de alguna generación o género; lo importante es agradar y sentirse agradado, hacer feliz a los demás siendo feliz consigo mismo y con su pareja habitual u ocasional”

cayetano85@hotmail.com – Cayetano

Asi fue / Parte 4

Solo se escuchaba el silencio de la noche. Daniel entro en el cuartito, en silencio, caminando lentamente. Se quedo parado en la puerta y solo me miraba. Yo parado como estatua queria desaparecer por arte de magia.

-¿Te gusto, verdad?- me pregunto.

Yo no conteste ni movi la cabeza como en otras ocasiones. Estaba pérdido y completamente confundido.

-Ya lo sabia que te gustaba- siguió diciendo y solto una de sus risitas burlescas.

Empezo a caminar lentamente hacia mi y mientras lo hacia se llevo la mano a la entrepierna sobandose los genitales.

-Ya se fueron- me dijo cuando se paro frente a mi.

-Ahora sigo solamente yo.

Diciendo esto me tomo fuertemente por la cintura e imitando a su amigo hizo que me pegara a el y empezo a repegarme su pelvis en mi cuerpo. “¿La sientes?” me pregunto mientras con mayor fuerza proyectaba su cuerpo al mio como queriendome traspasar. Tomo mis manos e hizo que se los pusiera alrededor del cuello y pasando sus manos por toda mi espalda nuevamente las bajo hasta apresarme alla abajo como vulgarmente se dice de “a cartoncito de cerveza”. Hacia como que bailabamos, me movia lentamente de un lugar a otro y yo tan cerca de el empeze a percibir su aroma y la fortaleza de su cuerpo acostumbrado al trabajo fuerte. Volvi a cerrar los ojos cuando sus manos de igual manera debajo de la falda me volvieron a hacer sentir ese calor y cosquilleo que jamas antes habia sentido. Bueno creo que si, cuando algo me daba mucho miedo recuerdo que alguna vez senti como cosquillas ahí en la cola. No se cuanto tiempo duramos asi. Me tomo de la mano y me llevo hacia el segundo piso donde descubri habia un cuarto y una cama con colchon.

Me solto y adelantandose se sento en el borde de la cama mirandome. No hacia falta luz pues la luna llena iluminaba completamente la habitación. “¿Qué esperas?” me dijo. Y con una voz estruendosa me ordeno quitarle las botas. Asi lo hize temblando de miedo, me acerque y de rodillas frente a el, lo hize lo mas rapido que pude. Cuando termine fui a ponerlas en el rincón que el me ordeno con una seña. Me ordeno que regresara y cuando estuve enfrente de el me ordeno que me volteara quedando de espaldas a el. Solo senti como sus manos se posaron nuevamente en mis piernas por detrás de las rodillas. “Estas bien buena Rubencito” me volvio a decir y me apretaba mientras subia lascivamente por toda la parte de atrás de mis piernas. “Estan bien lisitas…bien lisitas” me dijo mientras me toqueteaba a su gusto. Era verdad pues si actualmente estoy lampiño en aquel tiempo no tenia ni un solo vello en mi obeso cuerpo. Mis piernas regordetas siempre me habian dado vergüenza pues en la escuela cuando veia a los demas me daban envidia las piernas de mis compañeros. Ellos ya tenian cierto pelo y a mi nunca me salio nada. De un fuerte e inesperado jalon me bajo la falda y aunque me quedaba algo justa no se como le hizo pero me la jalo hasta el suelo dejandome unicamente en calzones, bueno en pantaletas como bien recordaras. Yo me sentia morir de verguenza. Una cosa es que me hubiera obligado a vestirme de mujer enfrente de el pero tenerme alli asi expuesto en calzones mientras me tocaba era humillante. Obviamente me hacia sentir de la patada como nunca antes me habia sentido. Senti sus manos rodeando fuertemente mi cintura y de un jalon me hizo sentar sobre sus piernas. Sus manos aprezaron mis chichitas y empezo tambien a toquetearmelas y a sobarmelas mientras me decia: “Estas chichona”. Parecia que Daniel dominaba las palabras claves de cómo ofenderme pues siempre me senti mal de mi gordura y una de las cosas que habia notado sobre todo cuando andaba en camiseta o en playera es como se me veian las chiches y era verdad yo mismo habia notado como en cierto grado se parecian a las de las mujeres y eso me daba mucha vergüenza y ahora que el me lo decia mientras me tocaba me hacia sentir con ganas de llorar pues precisamente siempre me habia sentido menos hombre por ello. El me seguia diciendo cosas que en ratos al acordarme de todo lo que yo sentia como que no le oia pero no pude dejar de sentir sus manos tocandome por todos lados.

Duramos no se cuanto tiempo asi. Yo ahí sentado en sus piernas y el tocandome todo lo que quiso. Despues me puso de pie y se quito la camisa y me dijo: “Andele mija. Atiendame” y se recosto. Yo solo me le quede mirando y el entendiendo que yo no sabia que hacer se incorporo y tomando mis manos las dirigio hacia su cinturón indicandome sin hablar que se lo quitara. De igual manera ya que lo hice me fue dirigiendo a desabrocharle el pantalón y a bajarle el cierre del pantalón para finalmente quitarle los pantalones dejando al descubierto de mi vista por vez primera un par de piernas de muslos gruesos y fuertes. Pude observar como la truza le quedaba sumamente marcada y pegada en la piel especialmente en la parte central donde se podia apreciar un cilindro bien definido que amenazaba con botarse. Me ordeno doblar los pantalones y ponerlos en un lugar que no se ensuciaran. Me dijo que me apurara y me señalo la cama dándome a entender que tendria que regresar rapidamente ahí junto a el.

Cuando lo hize, me ordeno subirme a el y cuando estuve sentado a horcajadas encima, tomando mi cabeza con ambas manos restrego mi cara en su torso empezando en el pecho. Mis cachetes eran pasados de un lado al otro de su pecho y poco a poco me fue bajando hasta llegar a la linea de su truza.

Cuando me restrego en su pecho, su respiración se fue haciendo profunda. Me imagino que le gustaba y me decia. “Si, asi te queria tener.” Sin despegar sus manos de mi cabeza me hizo lo mismo en el area de su calzon. Mi cara era refregada una y otra vez sin piedad y yo sentia como ahí adentro estaba algo duro y caliente que cada vez que mi cara era puesta en contra de aquello reaccionaba. “Huelelo”, me decia mientras me empujaba la nariz como queriendo meterme aquello en mi cara. Bajandose el calzon, brinco hacia mi cara su verga caliente, un gran pedazo de carne dura y maciza que con una mano se agarro el mismo y con la otra me jalaba el pelo haciendo que mi cara se mantuviera cerca mientras me pasaba todo su fierro caliente por todo el frente y yo sentia como una babita se me quedaba pegada en la frente y en los cachetes. Jamas olvidare ese olor tan penetrante que en ese momento me daba bastante como asco pues era la primera vez que sentia el olor de una verga tan cerca de mi. Todavía empuñandola me la puso en la boca y como siempre me ordeno: “Chupamela pinche gorda.” Ni siquiera pude reaccionar pues en un momento aquel pedazo de carne caliente ya estaba adentro de mi boca y con sus manos el dominaba mi movimiento y apenas si me podia sostener para que no me atravesara la garganta y solo sentia como aquel pedazo de fierro caliente se me atoraba en la garganta y se metia y se salia de mi boca haciendome salivar y todo lo que se escuchaba en el cuarto en ese momento era los sonidos que mi boca hacia al ser atacada por aquella vibora candente. Mientras lo haciamos me fue jalando las piernas hacia el y yo quede con mi boca en su verga y mi culo de frente hacia el en su cara asi que mientras yo le seguia mamando la verga el se daba vuelo tocandome las piernas y tocandome el culo y a diferencia de un rato atrás esta vez yo sentia como subia descaradamente y me tocaba las nalgas y me metia el calzon en la rayita y sus dedos me tocaban el hoyito.

“Ahora chupame los tanates.” Me dijo y me obligo a dejarle de mamar la verga y se medio incorporo y empujando mi cara hacia sus huevos me explico diciendome: “Estos pendejito, o que? Te dije los huevos, MIS huevos.” Y entonces tuve mi cara en sus bajos y entendi lo que queria asi que muy a mi pesar ahí me tienes chupandole los huevos. Eso me dio mas trabajo pues sentia como sus pelos me picaban la cara y me daba mas asco ademas de la consistencia aguada de la bolsa pero me tuve que aguantar y trate de hacer lo que le me decia y trataba de complacerlo ante el temor de que me partiera el hocico. De repente un dolor me llamo la atención y es que me bajo los calzones a mitad del muslo y como me quedaban muy apretados el elastico se me encajaba pero eso a el no le importo y ahí me los dejo mientras me seguia refregando el culo desnudo con sus manos pero sin tocarme el hoyito. Nada mas me tocaba las nalgas y me medio metia la mano en la raja. Me dio una sonora nalgada y nuevamente me ordeno regresar a chuparle la verga. Esta se le habia bajado un poco pero en cuanto la tuve en mi boca nuevamente volvio a crecer y a ponerse tan dura como hasta hace unos instantes habia estado.
Despues de un rato me jalo y me hizo acostarme a su lado. Se levanto y fue hacia su pantalón sacando no se que de la bolsa. “Quitate esos calzones” me ordeno gritandome y como pude le obedeci pues los tenia medio enrollados y me fue difícil hacerlo sobre todo por lo nervioso que me encontraba.

Regresando a la cama lo vi como se sobaba la verga y es que traia un pomito de algo y creo que se lo habia puesto en la verga. Con una mano me tomo de uno de mis tobillos y me arrastro sin misericordia al borde de la cama y poniendo el pomito a un lado sus manos me tomaron por detrás de las rodillas y me las empujo hacia arriba haciendo que mi culo quedara expuesto. “Asi quedate”, y mientras yo trabajosamente trataba de sostener esa posición el metio el dedo en el pomito y sacando una especie como de aceite me lo empezo a embarrar en la hendidura entre mis nalgas. Aquella sustancia viscosa estaba fria y me medio saque al sentirlo pero el me volvio a gritar diciendome que no me moviera. Senti como sus manos y sus dedos me tocaban la rayita y como el movimientos se hizo mas corto hasta que de repente uno de sus dedos se introdujo en mi hoyito. Aquello no me gusto, no grite pero un “Shhhhh” se escapo de mi boca y creo que por instinto trate de moverme pero el con la otra mano me agarro del cuello y me dijo que hay de mi se me movia. En aquel momento no me dolio pero si me sentia muy a disgusto sintiendo su dedo adentro de mi virginal hoyito y me preguntaba para que me estaba haciendo eso. La verdad no me imaginaba lo que me estaba a punto de suceder y de que en unos cuantos minutos lo descubriria de la peor manera.
Finalmente me saco el dedo y me dijo: “Ya estas lista”. Se medio limpio el dedo con mis calzones y acercandose a mi me volvio a tomar las piernas por las rodillas y me las hecho lo mas atrás que pudo haciendo que mi culo quedara completamente expuesto y acercandose a mi cuerpo empeze a sentir como paseaba su verga caliente y dura entre mis raja de arriba abajo MUY lentamente. En ese momento pense que eso queria hacer y que se divertiria haciendome eso que estaba tratando de asustarme y cual no seria mi sorpresa cuando senti que coloco la mera punta de su cabeza en medio de mi hoyito. Puso sus manos en mis hombros dejandome cero espacio de maniobra por el peso de su cuerpo y justo cuando yo me preguntaba que era lo que el queria hacerme pude sentir como todo el peso de su cuerpo recayo en mi culito y en ese momento un dolor agudo me atraveso de repente mientras la cabeza de su gran serpiente se proyectaba hacia dentro de mi esfínter.

-¡¡AAAYYY!!-grite lo mas fuerte que pude.

Mi grito de dolor aun no terminaba cuando un segundo arrempujon me corto el aire y senti como aquel pedazo de carne se me incrustaba aun mas adentro de mi. Trate de zafarme pero me fue inútil. Como ya te dije sus manos estaban en mis hombros y las deslizo hacia mis brazos haciendo mi huida imposible. Aquel dolor era insoportable. Mi culito era masacrado sin misericordia. Empeze a sollozar mientras como podia le decia que me dolia. Le suplique que me dejara. Le rogue que me la sacara pero todo fue inútil. El se medio acomodo y de un nuevo empujon arremetio con toda su fuerza contra mi cuerpo hasta el fondo, hasta quedar pegados piel con piel. Podia sentir como su vello pubico me alcanzaba a picar las nalgas. El dolor era tan fuerte y tan agudo que llore como nunca antes lo habia hecho. Volvi a tratar de zafarme y trate inutilmente de mover mis piernas para ver si podia hacerlo pero muy al contrario de lo que esperaba cuando trate de moverme me dolio mas la cola y desisti por el dolor. Yo podia sentir como mi culito se trataba de defender igual que yo pues senti como que se me abria y cerraba como queriendo expulsar a aquel intruso que le atacaba de esa cruel manera.

-“Que rico aprietas”-me dijo y solto una vez mas una de sus carcajadas hirientes. “Eres toda una putita”- me dijo y apenas termino de decirlo y empezo a arrempujarme su cosa aun mas adentro y a moverse de tal manera que yo solo sentia como aquel cilindro quemante me atravesaba una y otra vez produciendome nuevamente ese dolor perverso.

Mi culito estaba completamente a su merced. Yo solo sentia como a cada una de sus arremetidas mi culito se cerraba y trataba de protejerse pero el con su peso y su movimiento me atravezaba ferozmente y me abria mas y mas acomodandose dentro de mi. Yo seguia repitiendole cuando podia entre mis sollozos que por favor me dejara. El solo me veia y se sonreia cada vez que yo le suplicaba que me dejara. “¿NO?” me decia burlonamente y al decirlo me la dejaba ir con mas fuerza como si quisiera destruirme con su cuerpo. “¿No te gusta?” y yo estupidamente le repondia que no solo para que el se riera y me siguiera atacando. Una y otra vez acometio con fuerza dentro de mi mientras yo seguia sollozando. En un momento dado, no se como, se medio acosto sobre de mi y tomandome con fuerza nos volteamos quedando el acostado y yo encima de el y con sus manos me tomo fuertemente de la cintura haciendome quedar un poco mas erguido y en ese momento senti como su verga se me incrustaba aun mas al fondo y la sentia tan grande pues estaba yo sentado completamente en ella. Una mezcla de pujido y grito salio de mi igualmente lastimada garganta. El salvajemente, y a pesar de mi peso, me levantaba con su pelvis y se retraia haciendome caer en su verga. Cuando esto sucedia a mi se me salian unos grititos y unos pujidos como gemidos y eso a el le gustaba y le encendia ver y sentir como me estaba lastimando el trasero. “Muevete” me dijo y con sus manos me obligo a mover mis nalgas de tal manera que parecia que me le estaba restregando pero yo apenas si lo podia hacer pues el dolor me ganaba. Nuevamente me tomo fuertemente y revolcandonos en la cama quedamos como al principio y el se incorporo y como un desquiciado, tomo mis piernas sobre sus hombros, y sujetandome por la cintura me la subio un poco quedando casi en el aire y a todo gusto se dio a la tarea de cogerme y de meter su verga a su gusto. Yo no dejaba de sollozar mientras el me lo hacia. “Te voy a embarazar.” me grito. En un momento empezo a echar unos como berridos y sus acometidas se hicieron diferentes pues pude sentir como me la metio como mas adentro y en eso su verga empezo a vibrar dentro de mi de una manera diferente y el me decia: “Tomalos, ahí te van.” Y de hecho pude sentir algo aun mas caliente dentro de mi que me inundaba por dentro. Eran sus mecos. Era ese liquido caliente y espeso que me quemaba las entrañas por primera vez.

Se quedo un instante quieto mientras recuperaba el aliento. Sin mas ni mas, de un jalon me la saco y volvi a gritar pues me dolio mucho cuando lo hizo.

Yo estaba todo tembloroso y todo el cuerpo me dolia especialmente las nalgas y el culo por tal acometida. Pense que todo habia acabado pero que equivocado estaba. Apenas salio de mi y echandose a un lado mio me dijo: “Mira nomas pinche puerca como me la dejaste.” Y como siempre dandome un jalon de pelos continuo diciendome: “Limpiamela pendejito.” Como ya te dije yo estaba todo embotado y apenas si entendia aparte de que todo el cuerpo me dolia por el esfuerzo. Me dolia moverme y parecia estar sin fuerza para hacer nada pero eso a el no le importo y se medio volteo en la cama y con sus manos tomo mi cara y se la puso en su verga volviendome a decir que se la limpiara. Como yo tardaba en reaccionar el se movio de tal manera que nuevamente su pelvis se estrello en mi cara llenandomela de los mecos chorreantes que le quedaban y como pudo hizo que su ya medio dormida verga se metiera en mi boca. Poco falto para que ahí mismo me vomitara pues senti gran repulsión cuando probe sus mecos y aunque en ese momento no olia muy mal el hecho de pensar que esa verga habia estado ahí dentro de mi culo me hacia sentir ese olor especial como algo repulsivo pero me tuve que aguantar y obedecer y como pude se la fui limpiando con mi boca; primero su verga y ya despues me obligo a limpiarle todos los bajos. Apenas si estaba terminando cuando nuevamente ya tenia su verga adentro de mi boca con el pretexto de que no se la habia limpiado bien me obligo a volversela a chupar solo para que se le volviera a poner tiesa nuevamente y se volviera a repetir toda la escena aunque esta vez creo que fue peor pues me puso de rodillas a chuparsela y me insultaba diciendome que solo para eso servia y que de ese momento en adelante asi lo iba a atender pues el era mi dueño. De igual manera me puso a gatas y poniendose detrás de mi y sin compasión me la dejo ir nuevamente mientras me nalgueaba y me decia lo putito que era y que mi culo era el mas sabroso que habia probado. Las nalgas me ardian pues no dejo de nalguearme mientras me cojia y tambien me pellizcaba las lonjas que se me hacian y me decia que era yo una gorda inútil que a nadie le iba a gustar que solo a el le servia y que me iba a utilizar solo para bajarse la calentura.

La escena se repitio esa madrugada dos veces mas. En cuanto ya me dejo cai rendido pues estaba sumamente cansado y a pesar del dolor de todo mi cuerpo y especialmente de mi culo me quede instantáneamente dormido junto a quien se convirtió esa noche en mi dueño y amo.

La mañana siguiente no fue muy diferente. Me desperto de una nalgada muy temprano casi de madrugada. Con su tono destemplado de siempre me dijo que me arreglara. El se levanto rapido y se vistio. Yo me levante muy despacio. Todo el cuerpo me dolia sentia como si me hubiera arrollado un tren.

Cuando trate de caminar senti la piel de mis nalgas y la parte alta de mis muslos tirante. Eran sus mecos secos que se me habian quedado pegados.

Apenas si podia caminar sin sentir molestia especialmente en mi culito que al dar cada paso me recordaba que la noche anterior no habia sido un mal sueño. No encontraba mi ropa y me sente en el borde de la cama y sin explicación alguna empeza a chillar nuevamente. Daniel subio y aventandome mi ropa de niño me dijo que me callara y acercandose a mi me tomo por el cuello y me grito a bocajarro que cuidadito con decir algo de nada o asi me iba a ir. Dandose la vuelta me volvio a dejar solo y escuche como el mismo empezaba a cargar al camioneta con las cajas que habian quedado ahí esa noche. Yo segui sollozando calladamente pues no queria que el volviera a subir. Como pude me vesti y finalmente baje. El ya se encontraba adentro de la camioneta y tronandome los dedos me apresuro a subirme para regresarnos a la casa de mi padrino.

La camioneta se alejo por el camino de terraceria. Solo se escuchaba el ruido del motor que marcaba el silencio del secreto de aquella noche.

asifuegdl@yahoo.com.mx

Asi fue / Parte 3

Pasaron unos dias después de aquel incidente y para variar todo volvio a la “normalidad”. Un sabado después de desayunar mi padrino me llamo y me dijo que esa tarde me encargaba un trabajo especial, que Daniel me iba a necesitar y que yo deberia de ayudarlo. Eso fue todo lo que me dijo y sin mas ni mas, sin darme tiempo a decir nada, se dio la vuelta y se fue. Yo me senti un poco nervioso pero como iba a ser según esto en la tarde no le di mayor importancia. Cuando llego la tarde, llego Daniel y me encargo una serie de cosas: cervezas, hielo, botanas y demas y me advirtió que estuviera listo porque ibamos a ir a dejarlas ya a acomodarlas para una fiesta. Extrañamente se porto bien conmigo asi que me dedique a juntar todo lo que me habia pedido y estuve listo a la hora de la hora.

Cuando llego la hora, el llego con al camioneta y subimos todo y me dijo que me subiera atrás para que nada se cayera y nos fuimos. Salimos del poblado y agarramos la carretera y después una brecha para finalmente llegar a una casilla como de campo. Ya estando ahí todo transcurrio normalmente. El me indico que hacer y donde poner las cosas. Me dejo solo y agarro la camioneta y se fue. Después de un rato regreso y entrando me pregunto si yo ya habia acabado. Le conteste que si y se dio una vuelta por todo el lugar como verificando. Cuando termino me dijo:

-Si, esta bien. Ahora arreglate-

Yo no le entendi y el se me acerco y me dijo:

-Aqui va a haber una reunioncita con mis amigos y tu te vas a encargar de atendernos.

Se me acerco y agarrandome por el brazo muy fuerte me llevo a un cuartito y aventandome me dijo:

-Ahí esta tu uniforme- y me señalo un bulto que habia en un silla.

Me acerque y empeze a revisar el bulto que habia. Nuevamente me habia dejado una falda azul marino con una blusa blanca y unas como sandalias. Voltie a verlo y de seguro que vio mi cara de desconcierto porque me dijo:

-¡Te dije que me las ibas a pagar!- Asi que ya sabes.- y diciendo esto se dio la vuelta y se alejo.

Las manos me temblaban de coraje y de impotencia. En ese momento pense correr pero me di cuenta que estaba bastante lejos del pueblo y ademas que no tenia idea de para donde huir. Tambien cai en la cuenta de que para cuando tratara de correr el me alcanzaria y estaba seguro que ahí tan lejos no tendria compasión de mi. Asi que con todo mi coraje me empeze a desvestir y me puse la ropa que el me habia llevado. Me quite mi pantalón de mezclilla y me quede con la truza blanca que ese dia llevaba puesta. Con cuidado doble todo y lo puse en la bolsa de platico para que no se maltratara. La blusa era de mi medida y no tuve ningun problema en ponermela pues se asemejaba mucho a las camisas de la escuela. El ponerme la falda era lo que me sacaba de onda y aunque no tuve problema en ponermela, al hacerlo me senti sumamente extraño. Sentia la cara caliente y estoy seguro que si me hubiera podido ver mi cara hubiera estado completamente roja.

-¿Estas lista?- me pregunto desde afuera.

Con un debil si le conteste y me ordeno que saliera. Asi lo hice y cuando me vio me dijo que me acercara. Le obedeci sin chistar. El me dio la vuelta y me reviso de arriba abajo. Después se acerco y sin mas ni mas me levanto la falda.

-Quitate eso- me dijo y me extendio en su mano otro calzon que en realidad era una pantaleta de niña. Ahí enfrente de el me tuve que quitar los calzones y me puse la pantaleta blanca con unos dibujitos que creo era como una florecitas. El no me quitaba los ojos de encima y hasta me ordeno que me la acomodara. Asi lo hice y la pantaletita me quedaba toda ajustada y se me repegaba mucho haciendo que los resortitos se me encajaran en las piernas.

– Bien- me dijo- Te ves bien.

Luego me llevo al baño y me hizo que me pusiera una diadema para terminar el atuendo. Después me llevo a una como bodeguita de la cocineta y me dijo que me quedara ahí hasta que el me llamara. Nuevamente se fue en la camioneta y yo enseguida trate de salir de ahí pero me di cuenta de que me habia dejado encerrado con llave y de que no podria escapar de alli. Asi que sin mas remedio me volvi a sentar en el lugar donde el me habia dejado.

Paso mucho rato y de hecho empezo a oscurecer. Después alcanze escuchar el ruido de la camioneta y de cómo se oian varias voces. Escuche el cerrojo como se abria y después las voces y ruidos de varias personas. Era Daniel y otros muchachos. Escuche como Daniel los invitaba a pasar y se sentaron en la mesa. Primero los atendio Daniel. Escuche como abrieron cervezas y hasta musica pusieron. Después por la platica me imagine que estaban jugando cartas o algo asi. De hecho estupidamente pénse que Daniel solo me habia jugado una mala pasada y me habia hecho todo esto para asustarme nada mas y que me iba a tener ahí encerrado. Cual fue mi sorpresa cuando dando un chiflido me grito:

-¡Andale Rubencito. Sal de ahí para que nos atiendas!-

Yo me queria morir. Se me caia la cara de vergüenza nada mas de pensar en que los que estaban ahí me iban a ver asi vestido. Sentia que la cara me ardia de vergüenza y de seguro la tendria nuevamente toda roja.

– Orale cabron- te estoy esperando me volvio a gritar después de otra rechifla de silbido.

Con muchos trabajos me atrevi a salir. Como te podras imaginar todos voltearon a verme y en cuanto me vieron soltaron unas estruendosas carcajadas.

-No mames pinche Daniel-le dijeron.

-¿Entonces si es neta?- pregunto uno.

-Que mamila eres- le dijo otro.

Y asi escuchando todo tipo de frases me acerque a la mesa donde se encontraba sentado Daniel jugando cartas con otros tres bueyes de mas o menos su misma edad.

– Se los dije- les contesto Daniel. Y tomandome de la cintura me sento en sus piernas.-Les dije que tenia mi gatita particular.

Después con las mismas fuerzas me levanto y dandome una nalgada enfrente de todos me ordeno que les llevara mas cerveza. Y ese fue mi deber todo el rato en el que ellos estuvieron jugando. Tuve que estar asi vestido con una falda atendiendo todo tipo de reclamos y estar al pendiente de llevarles cerveza y botana. Ese rato fue un suplicio pues poco a poco mientras se iban emborrachando me empezaron a decir cosas y ya después cuando me acercaba a recoger las botellas me decian mas cosas y subiendo de tono me empezaron a manosear. Primero mas o menos discretamente y ya después me metian la mano, me pellizcaban y trataban de agarrarme el trasero ante la burla de todos los demas. Al principio trate de resistirme y de sacarles la vuelta pero ya después me di cuenta de que era inútil pues todos me hacian lo mismo y no desaprovechaban la oportunidad de molestarme.

Ya habia anochecido, la verdad no se que horas era pero ellos ya estaban bastante tomados. Hasta se habian discutido no por que y se habian alborotado a pelear. Yo estaba en el cuartito acomodando unas botellas en sus cajas cuando nuevamente Daniel me silbo como se le silva a un perro para que fuera a su encuentro.

– Atiende a mis amigos- me dijo con un tono burlesco.

Yo pense que tal vez querrian que les quitara el cenicero o algo de la mesa asi que me acerque a ellos. Ya cuando estaba cerca de la mesa uno de ellos se levanto y acercandose a mi me dijo:

– Ven aquí mamita- y con los brazos me hizo señas de que me acercara. Su actitud me dio mucho miedo y en lugar de hacerlo, me detuve en seco. El camino hacia mi y sin mas ni mas me abrazo y empezo a usarme para bailar mientras me decia:

-Asi me gustan las hembras jaladoras-

Todos los demas incluyendo a Daniel empezaron a chiflar y a corear diciendo tonteria y media:

-Si, asi se hace- le decian.

-Hazla que se desentuma-

-Ese güero. Todas le dicen que si-

Dure un rato con el, y sin mas ni mas entre todos se turnaron bailando conmigo. Uno tras otro me aventaban literalmente a los brazos del compañero mientras el coro de rechiflas y groserías continuaba. En eso la musica cambio a una de esas romanticotas. Alguien apago una parte de las luces quedando medio a oscuras la habitación. Otra ola de rechiflas y gritos se escucho. El que estaba bailando conmigo enseguida me obligo a fuerzas a repegarmele y aunque hice un intento fallido de retirarme, el me apreso con sus brazos y me obligo a que mi cuerpo se quedara donde el queria. Como era de esperarse, primero me arrepego junto de el para ya despues bajar sus manos y sin ningun recato tocarme y acariciarme las nalgas. Todo mundo se quedo como petrificado pues no alcanze a escuchar ninguna voz ni movimiento. Yo me sentia mal pero muy extraño sobre todo cuando sus manos me empezaron a manosear de una manera rara; poco a poco empezo a pasar sus manos por todo mi trasero y lo apretaba con ambas manos primero y luego alternadamente. Me daba mucha vergüenza y sobre todo porque la verdad, he de confesarlo, me empezo a gustar lo que estaba sintiendo. Desde que el me habia empezado a toquetear yo habia cerrado los ojos por vergüenza asi que en ese instante me quede ajeno a todo lo que sucedia a mi alrededor. Aunque el era mas alto que yo, se agacho un poco y entonces sus manos se refugiaron por debajo de mi falda y pude sentir la aspereza y la calidez de su piel. De igual manera como lo habia hecho unos momentos antes sus manos me tocaron las parte alta de mis muslos y empezo a tallarme con la palma mientras las puntas de sus dedos se clavaban en mi piel como aprezando mis carnes. Sus manos se fueron juntando hacia el centro lentamente y entonces la punta de sus traviesos dedos empezaron a introducirse con dificultad por debajo de mi ajustada pantaletita floreada. Poco a poco se internaron hasta que los mas largos estaban a milímetros de mi virginal hoyito. Mi respiración habia cambiado y se habia hecho mucho mas lenta y sin notarlo a cada apretón de sus manos en mis rosadas nalgas un ligero suspiro salia de mi boca.

Todo quedo en silencio. La musica termino y la grabadora boto el casete que habia estado tocando. Eso no detuvo a mi semental que siguió apoderandose de mi suave piel. Me volteo y quede a espaldas suyas. Abri los ojos y por la semi oscuridad solo se alcanzaba a percibir las siluetas de los demas incluyendo a Daniel que estaban rodeandonos y ahí parados casi junto a nosotros solo nos miraban. El que me tenia abrazado me tomo fuertemente por la cintura y me hizo arrejuntarle el culo, despues bajo sus manos y nuevamente las escondio por debajo de mi falda azul marino mientras yo sentia como se me repegaba mas y ahora una cosa muy dura me masajeaba el trasero. Sus manos mientras tanto me pasteleaban los muslos y poco a poco subieron junto con mi falda dejandome al descubierto. Senti mucha vergüenza de que me expusiera asi ante todos. Ademas pude notar como mi pirinolita aunque pequeña todavía hacia que la pantaleta, aunque apretada, se me alzara como carpa de circo de lo tiesa que la tenia. Sus miradas se clavaban en mi cuerpo estaban como hipnotizados. Con una mirada se entendian, púes en un momento dado, el que me sostenia me avento a los otros dos quienes me recibieron cada uno al lado mio y sin despediciar tiempo me apretujaron entre los dos restregando sus paquetes en mis costados y castigandome las nalgas con sus manos que al igual que el otro pues enseguida se perdieron bajo el cobijo de la falda que de hecho ya no estaba en su lugar sino que me quedaba medio alzada de tanta batalla. Por unos momentos el tiempo parecio detenerse y yo solo sentia un raro calor que invadia todo mi cuerpo.

Repentinamente Daniel me tomo fuertemente del brazo y de un jalon me llevo hacia la mesa donde habian estado jugando, dandome un empujon me embroco en la mesa y apoyando su cuerpo en mi torso para que yo no pudiera alzarme, me alzo la falda y dejo todo mi rabo al descubierto.

-¿Entonces que?-les dijo-¿Se hace? ¿O no les gusto?

Yo de verdad no sabia que era lo que estaba ocurriendo y no alcanzaba a entender el peso de sus preguntas. Hubo un gran momento de silencio.

-¿Cuánto?-escuche que pregunto alguno.

-Ya se los dije hace rato- le respondio.

-Pero es mucho- dijeron otros.

Como respuesta a su pregunta solo pude sentir la mano de Daniel dandome un par de fuertes nalgadas antes de medio bajarme la pantaleta para enseñarles mis nalgas y decirles.

-¿A poco es mucho por esto? Esta bien “prietito”. Y despues de decir esto senti como repentinamente sin compasion me introdujo un dedo en mi hoyito haciendo que sin querer se me saliera un gritito ahogado por la incomodidad de sentirlo. Asi de cruda era la realidad, Daniel me exhibia como una vaca al mejor postor. Me estaba vendiendo, me estaba prostituyendo y yo estaba plenamente a su merced.

Los tres empezaron a hablar en voz baja discutiendo para ponerse de acuerdo. Mientras Daniel no desaprovechaba y me seguia acariciando el culo como se le daba la gana.

-Es que ahorita no traemos tanta lana. Pensamos que era broma lo que nos dijiste.

-Pues depende de ustedes-les contesto Daniel- ya vieron que no. Aquí esta lo que les prometi.

-Este culito solo ha sido mio- continuo mintiendoles- y se los puedo “rentar” si se les antoja. Una sola vez, para que sepan lo que se siente. Pero eso si, CUESTA CARO.

Ellos se dijeron unas cuantas cosas mas y hablándole a Daniel se salieron como para ponerse de acuerdo dejandome nuevamente solo ahí en la habitación.

Escuche que hablaban pero no atinaba a entender lo que decian. Solo escuche que se despidieron y despues de eso alcanze a percibir las luces de sus camionetas que se alejaban. Habia algo que no encajaba en todo eso. Medio entendia lo que habian dicho pero la verdad no alcanzaba a percibir a fondo la gravedad de la propuesta de ese momento. Mis sentidos estaban como embotados. Todo me parecia irreal era como si el tiempo se hubiera detenido.

Como esas veces que parece que estas soñando y que en cualquier momento vas a despertar. Mas o menos reaccione al escuchar la puerta que se cerraba y tambien me di cuenta como Daniel le echaba llave o cerrojo asegurandose de que mi escapatoria fuera inútil.

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Asi fue / Parte 2

Por un tiempo las cosas se normalizaron. La vida transcurrio mas o menos normalmente hasta que misteriosamente mi ropa interior empezo a desaparecer. Cada vez que me bañaba e intentaba cambiarme de ropa tenia menos y menos calzones hasta que me di cuenta que solo me quedaban dos. El que traia puesto y uno mas. Yo no atinaba entender que era lo que sucedia. Muy a pesar me tuve que ver en la necesidad de decirle a mi padrino que necesitaba ropa. El me hizo preguntas y la verdad no sabia que decirle asi que le menti y le dije que me habia traido muy poquita ropa y que ya se me habia acabado. El me respondio de mala gana que luego se haria cargo y ahí quedo todo. Pasaron varios dias y yo seguia en la misma situación hasta que un dia llego Daniel y me avento una bolsa con ropa y me dijo que su papa le habia mandado a comprarme lo que me hacia falta. Me acerque a la bolsa para ver que tenia y no pude evitar ver la cara de burla que el tenia y me dijo:

-A ver si te gusta lo que te compre- y riendose me dejo solo.

Empeze a sacar la ropa y eran varios calzones. Un par de truzas nada mas y los demas eran calzones que yo jamas habia visto. A diferencia de los que yo usaba, estos no tenian agujero al frente y tenian colores como rosita, anaranjado, amarillo, etc. En es tiempo no lo comprendi, muchos años después me di cuenta que Daniel en su locura se habia encargado de comprarme pantaletas de niña con la intencion de humillarme mas. No conforme con eso, y pienso que lo hizo adrede, las truzas que me compro eran de una talla mas chica asi que cuando me las ponia me quedaban demasiado ajustadas y entalladas por todos lados causandome cierta incomodidad al principio. Esto no seria tan importante a no ser por el hecho de que mas ropa mia siguió desapareciendo y termine durmiendo en calzones y playera pues todos mis shorts y mis pijamas las “perdi”. Pocos dias después me di cuenta que Daniel no perdia ocasión para acecharme y en un par de ocasiones en que yo ya estaba acostado, el pasaba por el pasillo y caminaba mas lentamente y me volteaba a ver muy raro, de una forma que yo no comprendia en aquel momento. Otro dia en la mañana medio desperte y pude ver que el se me quedaba viendo el trasero pues por la posición en la que estaba acostado en el sofa no me podia acostar bien y tenia que hacerlo de lado y ahí estaba el viendome supongo que las nalgas que en ese momento tenia descubiertas. Yo lo notaba y tenia sentimientos de confusion pues no entendia la razon de sus miradas pero en aquel tiempo era yo muy inocente y la verdad no sabia nada de nada.

En una de esas mañanas estaba yo sirviendoles el desayuno. Ellos ya habian acabado y estaba yo recogiendo la mesa cuando por un descuido se me cayo una salcera y la sarten desparramandose por el suelo la salsa y los frijoles que habian quedado. Afortunadamente, no estaba cerca de ninguno de ellos y no se mancharon ni ensuciaron la ropa. Mi padrino empezo a vociferar ya decirme cosas como siempre, cosa a la que no puse atención pues ya me estaba acostumbrando a ello, Lalo y Daniel como siempre se burlaron y se rieron de mi.

-¡Me limpias bien este cochinero!- me grito mi padrino ya saliendo y para mi desgracia le grito a Daniel.

-Y ahí te encargo que te asegures que lo haga y bien hecho. Sino tu lo limpias tambien-

Lalo se levanto y se fue detrás de su papa aun riendose y Daniel me grito:

– Muevete cabron que no tengo todo el dia para estarte cuidando.

Empeze a recoger los pedazos de traste que habia en el suelo y después me puse a limpiar el piso. Daniel agarro una silla y se sento según esto a vigilarme. Como pude recogi toda la comida y según yo limpie el piso. Ya habia terminado cuando Daniel se acerco y me pregunto sarcasticamente:

-¿Según tu ya acabaste?- y señalandome el piso me empezo a gritar que estaba todo puerco y que en castigo iba a limpiar todo el piso porque el no pensaba limpiar nada si a su papa no le gustaba. Me ordeno traer una cubeta con agua y ya cuando la traje me avento un cepillo y jabon. Se paro delante de mi.

-Hincate me ordeno- y poniendome la mano en el hombro me empujo hasta que quede hincado delante de el.

-Asi me vas a limpiar este píso pendejito- me ordeno- asi como las pinches viejas y no me voy a ir de aquí hasta que termines.

Rapidamente entendi que era lo que el queria asi que empeze a mojar el piso y a tallarlo con la esperanza de que el se fuera lo mas pronto posible. El agarro una silla y se sento detrás mio. De reojo pude ver que ahí seguia mientras yo limpiaba el suelo en esa posición tan humillante pero de lo que no me habia dado cuenta es de que el se habia sentado estratégicamente para verme el trasero. Solo me di cuenta de esto cuando el me dijo:

-¡Que bien lo mueves!- con una voz diferente.

Como yo ya estaba acostumbrado se me habia olvidado por completo que no traia pantalones. Generalmente en la mañana apenas si me daba tiempo de levantarme para atender la cocina y muchas veces me ponia a trabajar asi con la playera y en calzones. Nadie me habia dicho nada y la verdad a mi no se me habia ocurrido que pasara nada pero en ese momento todo mi trasero estaba expuesto y para colmo de males la playera que use esa noche estaba algo corta y ahí culimpineado se me subia y no me tapaba nada. Trate de levantarme pero Daniel me amenazo diciendome que si lo hacia antes de terminar ya sabia la que me esperaba asi que no tuve mas remedio que seguir ahí con el rabo al aire enseñandole mis encantos al muy cabron. De reojo lo vigilaba y pude ver que se puso una mano en la entrepierna y se estaba tocando ahí y empezo a hacer gemido y ruidos raros y me decia cosas que jamas habia oido antes como “Estas bien buena”, “Como se me antoja ese culito” y demas pero la verdad pense que solo lo hacia por molestarme aunque esa noche descubriria lo que eso significaba. Cuando finalmente estaba por terminar y estaba ya apunto de pararme. El se acerco a mi y agachandose me dijo al oido:

-Asi me gusta que seas obediente porque sino obedeces te puede ir MUY mal-y me dio una sonora nalgada MUY fuerte y me dio un medio apretón en el trasero y levantandose me dejo ahí solo.

Todo el dia anduve nervioso. En mi inocencia no alcanzaba a vislumbrar lo que me habia querido decir pero por dentro me sentia mal y sentia que algo malo estaba por sucederme mas no atinaba a saber que era exactamente aquello. Por fin llego la noche y todo transcurrio normalmente. Todos ellos se fueron a sus cuartos y yo me fui a mi lugar de siempre. Ya habia pasado un buen rato y estaba por quedarme dormido cuando medio escuche un ruido. Apenas si me estaba volteando cuando un gran peso me cayo encima. Si, era Daniel, estaba en camiseta y en calzones como yo.

-¡Asi te queria tener!- me dijo y dejando caer todo su peso sobre mi senti como sus manos me empezaban a tocar por todos lados. Se deslizaron debajo de mi ropa y con insistencia buscaron mi trasero. Por instinto empeze a moverme y a tratar de escabullirme. Le decia que me soltara, que que traia, y trataba de despegarme de el pero el peso de su cuerpo era mayor. El seguia tratando de tocarme y sus manos me apretaban las nalgas seguimos forcejeando y en un momento no supe como pero al alzar mi rodilla le pegue en los bajos muy fuerte. El cayo al suelo revolcandose de dolor y yo me levante y me fui a una esquina del cuarto. Estaba aterrado, pense que cuando se levantara me iba a golpear pero estupidamente en lugar de huir de ahí me quede como siempre paralizado por la sorpresa viendo lo que sucedia. Como pudo se levanto después de un rato y con la poca luz de la ventana alcanze a ver su mirada de enojo. Creo que ni siquiera podia hablar pero si alcanzo a hacerme un ademan amenazante con su mano y salio del corredor lentamente y se fue su cuarto. Yo estaba petrificado y no sabia que hacer. Me acoste finalmente y tarde mucho en dormirme. Por mi mente se repetia una y otra vez la escena y en mis oidos resonaban sus palabras. Una y otra vez escuchaba lo de: “¡Asi te queria tener!”, y por mi mente pasaban sus miradas de en la mañana y tambien de todo lo que me habia dicho en la mañana cuando me estaba viendo el culo. No me pregunten como pero empeze a entender que mi culo le gustaba y aunque desconocia que era exactamente lo que me queria hacer sentia que estaba mal y que algo no estaba bien. Después de tanto pensar y pensar me quede dormido.

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