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Estrene a mi Tierna prima Karla

Tuesday, May 6th, 2008

Les voy a platicar quien soy:

Me llamo Jesús Amadeus y soy del norte del país, fornido, alto, varonil, 38 años, serio y agradable; soy Psicólogo. Desde adolescente viaje a la ciudad de México para realizar mis estudios y desde entonces he recorrido todos los estados de la Republica, conozco también algunos países y me considero hombre de mundo. Creía saber todo, conocer de todo hasta en el sexo me calificaba como un plus. Mi historia… Mi sueño comienza así:

Cuando llegue a la ciudad de México a los 16 años, me aloje en casa de un tío el cual vivía con su esposa y mis primos, ellos eran cinco, entre los que se encontraba Karla, una encantadora niña de 13 años, jovial, alegre y llena de vitalidad, propia de una belleza angelical. Me había electrizado con su candor pues la última vez que la vi, había sido 3 años atrás. Allí estaba, ella tierna e ingenua y yo en similitud ingenuo y aturdido por esa muñeca ahora desconocida para mi; me había enamorado, esa era la realidad, enamorado yo desde el primer encuentro con Karla.

Fue fácil el proceso de adaptación a mi nueva vida en la ciudad de México, y para Karla se había tornado diferente pues su madre le daba un trato inadecuado a una chica de su edad, la insultaba como si no fuese hija suya; ese fue el ingrediente principal que daría sentido a nuestras vidas, pues ahora  nos teníamos el uno al otro. Así pasaron 4 años de amor en silencio, con pequeños roces sin intenciones aparentes y después intencionadas, luego caricias sutiles e insinuaciones muy ocultas, de allí pasamos a las caricias con intención plena y sin insinuaciones.  Pero siempre conteniéndonos, sin ir mas allá, sin nunca mencionarlo eran roces y caricias mudas.

Hasta que el inminente día llegó; esa vez yo arribe a casa del tío, la cual en un principio aparentaba silencio, pase a una recamara y la tía estaba mas que dormida, casi “muerta”, seguí para llegar hasta la recamara que yo ocupaba y en el baño que estaba intermedio a todos los cuartos, se escuchaba la regadera, pensé: “lo mas seguro es que la perezosa de la tía dejo la llave de la ducha abierta”; entre con intención de cerrarla y mi sorpresa fue enorme, realmente inmensa, tanto que aun me agobia el recuerdo.

Era el mismo cielo, era un baño grande y blanco, lleno de vapor que asemejaba nubes y tras ellas una figura Celestial que mas que bañarse parecía acariciarse, pues la piel suya era una piel tersa, limpia y embriagante; las calientes gotas de agua caían y se deslizaban lujuriosas por toda su piel y ardientes hilos de agua le arrancaban la mezquina espuma que aun la vestía y ya sin ella me mostraba un paisaje digno de ángeles y dioses.

Allí frente a mis pupilas, una mano jabonosa rozaba los botones de sus senos y la otra  mano, con más fortuna, alisaba los escasos y sedosos hilos que en su monte de venus  florecían. Luego la mano afortunada subía por el vientre, pasaba entre su pecho, acariciaba el largo cuello y se introducía en la boca, tocando la lengua con un dedo y así daba tregua a la otra mano,  permitiéndole hurgar en los pétalos de su capullo, allí unos dedos artesanos daban forma a una efímera obra de arte, que al asomar era su ruborizado clítoris y este desaparecía después de un ahogado gemido de placer. Mi sorpresa fue mayor cuando Karla entre espasmos y gemidos tomo un “duché” vaginal que allí tenia (era de su madre) y lo comenzó a pasear tras de sus tersas nalgas, lo unto de shampoo y lo deslizo por su  hermoso canal y hasta que encontró el lugar preciso, detuvo el vaivén por un instante, para luego comenzar su lenta invasión al interior de ese pequeño orificio; el avance del esbelto utensilio de plástico fue lento, cauteloso y candente pero arranco un suspiro y luego un gemido diciendo Amadeuuuus el cual me dejo atónito, quise entrar a tomarla y sustituir a ese artefacto, pero quizás lo fuerte de su gemido despertó al oso que roncaba en la recamara de al lado y ahora golpeaba la puerta increpando “Ya chamaca **++·## te vas a acabar el agua”.

Yo estaba a centímetros de esa patética mujer, tras la puerta y tras la cortina de baño estaba mi amada Karla, flotando en una nube de vapor con un orgasmo frustrado.

Yo era un témpano de hielo, con mi mano bajo el pantalón apretando el pene hinchado de excitación y,  tras puerta y cortina dos mujeres que me derretirían; una descargando su ira si me veía  pene en mano y en el baño con su hija desnuda (no iba a reflexionar los motivos), y la otra de lujuria y excitación por su orgasmo frustrado.

Pasaron 4 ó 5 segundos cuando Karla  atino a responder “ya mami, solo enjuago mi cabello, me seco y salgo”. Tras la puerta y ya lejos solo se escucho que su madre concluía “Date prisa” y sonaba un portazo en su recamara.

Cuando pensé que era la oportunidad de salir y estaba a punto de hacerlo, Karla atravesó la cortina, allí estábamos frente a frente de nuevo, pero ahora ella desnuda y yo vergonzosamente con mi mano sujetando mi ahora flácido pene, con una cara de estúpido asustado y atinando solo a decir “Perdón, creí que no estaba ocupado”. Ella, tierna y valiente me obsequio un beso en la mejilla y se despego de mi rozándonos los labios y asintió “Cuando mas excitada estaba te invoque, no se si es magia pero apareciste, ahora sal antes que mamá regrese”, me empujo hacia fuera tomando suavemente mi pene y cerro la puerta.

Todo ese día fue de intentos fallidos por estar cerca de ella, ya en la cena que por cierto fue como casi todas (aburrida y nada calida) mi tío pidió pan y no había, Karla se ofreció a ir por algunos a la tienda y yo a acompañarla; salimos corriendo, compramos pan de bolsa y regresamos corriendo, ya en el garaje,  la sujete por los hombros y baje mis manos por su espalda hasta llegar a sus prominentes nalgas, aferrándolas como temiendo que escaparan y le dije -“Cariño, ya no soporto esta angustia, siento que te deseo”. Y ella respondió -“No eres tu, somos los dos, mira: hoy nos quedamos a ver T V hasta que a todos les de sueño y después veremos que pasa”. Entramos a la casa y terminamos la cena. Apuramos el quehacer de la cocina y nos tiramos en la alfombra de la sala para ver la T V, el tío fue directo a dormir junto con los primos pequeños, mi primo el mayor a jugar con un video a su recamara y la tía se quedo dormida en el sofá. Media hora después, la cercanía de Karla me excito y ella lo noto bajo la delgada frazada que nos cubría; así comenzamos un dialogo en susurros diciendo ella:
-    Nunca he visto uno… bueno solo el tuyo en la tarde,  pero no lo vi bien.
-    No te creo.
-    No se trata de creer o de dudar, no conozco uno, en verdad.
-    Y tu novio.
-    El solo ha llegado a caricias tontas y desde un día que le confesé que me gustabas terminamos.
-    Y mi primo.
-    No seas tonto, desde que le salio vello en su pubis mi mama nos separo de cuarto y comenzó con sus pudores escandalosos y trabas mentales.
-    ¿quieres verlo bien?
-    Quiero verlo y tomarlo, quiero acariciarlo y que tu me acaricies y tengo miedo a la vez, pues no se si llegue a controlarme.
-    Yo iba a preguntarte eso, pues en el baño parecías una experta y te diste gusto como una Venus con aires de amazona.
-    En verdad solo aprendí a masturbar mi clítoris cuando tu hermana me enseño la vez que te vinieron a visitar, me dijo que si era aun virgen lo podía hacer por mi ano…   Esa vez me dio miedo y solo frotamos cada una nuestro clip, pero ahora que te vi espiando tras la cortina del baño, justo cuando sacaba fuego de mi botoncito, te imagine dentro de mi pero me dio miedo y solo atine a introducir en mi hoyito el “duche” de mamá.
-    ¿duele, lastima? ¿Qué se siente?
-    ¿quieres saber? –pregunto con una picardía excitante.
-    Quiero que me cuentes tus sensaciones.
-    Te puedo decir que fue fantástico y  eso no te haría saber la real sensación de tener algo dentro ¿Quiere saber lo que se siente? -Insistió.
-    Si. –Respondí. –Quiero saber.
Karla se puso rápidamente en pie y dijo a su madre:
-    Mami, vamos, anda vamos a la cama. –quien con tumbos y paso torpe alcanzo a llegar a su recamara, guiada por Karla. Cuando ella regreso a la sala, llevaba en sus manos el “duche” y la crema de afeitar de mi tío. No dijo nada y los coloco tras el sofá. Yo la tome a mi lado y guié su mano bajo la frazada. Ella temblorosa acaricio mi tranca que ya escurria pequeñas lagrimas de excitación, solo alcanzo a ddecir
-    Es grande, mucho… es tibio y muy suave.
-    ¿Lo quieres probar?
-    ¿es normal? ¿no es sucio? No se que me da. –Dijo ella.
-    ¿quieres que acaricie tu hoyito? –Pregunte.
-    Besame. Solo has eso.
Yo la abrace con gran fuerza y me aloje en sus senos tibios y tersos, acariciando su espalda, su nuca, tirando con breve fuerza sus cabellos para despegar su rostro del mio y después introducir dos de mis dedos a su boca. Luego baje mi mano y buscando bajo su falda encontré un par de nalgas firmes y trémulas, sin obstáculo alguno pues había dejado su bikini en el baño, las separe y comencé a acariciar la misma puerta que dio placer a mi amada Karla en el baño.
-    ¿qué sientes? –Pregunte.
-    Ya te lo dije hace un rato, es indescriptible. –Ella jadeaba de excitación y de un momento a otro dio vuelta sobre mi quedando arriba y yo tirado en la alfombra. Alzó mi camisa y paso su lengua hirviente por toda mi espalda, monto mis hombros y sin dejar de lamer, bajó su rostro hasta mis nalgas, llevó el short a mis rodillas y siguió su juego de lengua, chupaba y lamía una y otra mis nalgas y por fin las separo, aun recuerdo la sensación de su aliento en mi hendidura, con sus labios muy cerca de mis pliegues y su lengua comenzando un suave estoque en mi orificio, un excitante escalofrió me recorrió y por instinto contraje mis dos prominencias, apretando su nariz, por lo que ella ataco con mas fuerza, ahora acariciando con sus dedos e impregnando con su calida saliva la entrada de mi ano, agregando:
-    ¿quieres sentir lo mismo que yo?
-    S sii, atine a decir,
-    Dame tu pene, lo quiero probar.
Yo me gire hacia un costado y mi pene quedo al aire, ella lo tomo con gran delicadeza y lo comenzó a oler, su gesto fue de gozo, dijo que era un aroma salvaje. Yo solo dije:
-    Pruébalo, besalo, acarícialo pero ya no pares. –Ella lo tomo en sus dos manos lo tiro con suavidad y engullo el glande, lo hacia con paciencia y como si lo disfrutara, luego dijo
-    Huele y es rico además.

Inició un sube y baja de sus manos, masturbándome vigorosamente, yo sentía el orgasmo en puerta y apreté mis piernas.  Ella frotaba con vehemencia su clítoris contra mi pie y para prolongar el momento tan excitante hizo una pausa. Alargo su brazo tras el sofá y tomo el “duche” junto con la crema de afeitar, unto un poco en su colita, me dio el tubo de plástico y me pidió:
-    Házmelo por mi hoyito, házmelo ya Amadeus, estoy muy caliente, pero por favor cuida mi tesoro es para ti pero ahora no, me da miedo.

Nos colocamos en un 69 y comencé a deslizar suave y lento el pequeño tubo plástico, cuando ya por fin entro todo inicie el mete y saca, lento y pausado, luego lo acompañe con un dedo y ella tuvo un espasmo, paramos un instante y me pidió seguir, su excitación la hizo morder con fuerza mi pene, me queje y gemí por el dolor con placer que ese castigo me ocasiono, yo estaba enfrascado estimulando a mi amada prima, cuando percibí una sensación extraña, era frió, fresco y lubricante, ya rodeaba mi hoyito y en unos segundos note el aroma característico de mas crema de afeitar. Karlita comenzaba la tarea de estimular mi ano, sin descuidar su tarea sobre la tranca, instantes después metía y sacaba un dedo y luego dos, hizo una pausa y pregunto:

-    ¿Querías conocer la sensación? Esa es ¿satisfecho?
-    Si mamita, es rico.
-    Es fabuloso. –Dijo.
-    Quiero darte mi pene, Quiero que el arito de mi reina pruebe este falo.
-    Espera, sigue haciéndomelo.
Saque el pedazo plástico y lo releve por otro de mis dedos y después uno mas de mi otra mano. Ya tenía tres y se lo hice saber:
-    Hay tres dedos míos dentro de ti. -Eso la puso a mil, se súper excitó  y me dijo:
-    Espera. – Saco su dedo y repentinamente sentí algo mas voluminoso y frió.
-    ¿qué es? –Pregunte.
-    Calma corazón. –Ella metia en mi ano un delfín de porcelana que habia en la mesa de centro, tenia unos 3 cm. De diámetro en su parte mas ancha y unos 10 de largo hasta donde llegaba la aleta. Lo froto, metio y saco, convirtiendo eso en un algo estupendo.  Era riquisimo, la dilatación de mi esfínter a causa del delfín y la frescura de la crema de afeitar me llevaron a un orgasmo muy explosivo y prolongado. Ella atrapo todo mi jugo en su boca y se calento demasiado pidiendo:
-  Metelo, metelo en mi culo, desgarra mis entrañas que ya no resisto. voy a tener un orgasmo. Porfavor amor, metemelo en mi culo y desmadrame todita.
Tratando de apagar sus gemidos la bese y ella me mordio los labios. diciendo:
-  Anda por favor te lo imploro, meteme tu cosa en el culo.

La coloque en cuatro, entre con suavidad y puse mi mano en su boca temiendo un grito o gemidos fuertes. Ella mordio y me sangro la mano un poco. Lo que me puso euforico y arremeti con fuerza en su estrecho orificio que palpitaba de placer y excitacion. Comenzo un frenetico movimiento desde su posicion baja y yo tome su ritmo, haciendo un bombeo que no duro mas de un minuto. cuando estalle en mi segundo orgasmo. mordi mis labios para no gritar  pero fue inutil ella se dio cuenta y la excitacion la hizo estallar en una serie de mini orgasmos que acabaron en un estallido final con un alarido de placer, cosa que hizo despertar a casi todos.

El tio entre sueño y vigilia grito ¿que ocurre? pero la tia si salio de su recamara a la sala. Esos segundos permitieron acomodarnos mi camisa y la blusa de Karla pero mi short quedo lejos de nuestro alcance, por lo que me cubri con la frazada.

El ambiente u los aromas de la sala eran obios, si la tia queria explicacion de lo que sucedia, creo que estaba de mas.

Se concreto a echar a mi amada prima de la sala y la mando a su cuarto y en breves palabras a mi me amenazo con hacerlo saber a mis padres y a mi tio.

Por lo furica que estaba tomo una esquina de la frazada y dio un tiron, quedando descubierto mi tranca, que si no la habia visto en el baño cuando estuvo a punto de descubrirla, ahora la tenia ante sus desorbitados y escandalosos ojos, solo alcanzo a balbucear:

-  Que es eeestoo. ¿Que pasa aqui? y se tambaleo.

Yo muy nervioso logre incorporarme de la alfombra y la tome de un hombro, caí sentado en el sofá y ella en mi torso. La recoste y quedo atonita con la mirada fija entre mi camisa abierta, mi pubis, mi pene y las piermas. La habia tomado de la nuca para dejar reposar su cabeza en el cojin del sofa, pero en lugar de hacer eso, jale su rostro hacia mi y lo acerque a mi pene ya debil y lleno de semen y saliva de Karla. Ella se resistio pero lo termino por introducir en su boca. Comenzo a temblar como si tuviera mucho miedo y se incorporo de un salto. Solo dijo:

-   Esto no esta bien, tienes la noche para areglar tus cosas y te me largas. no quiero que amanezcas en mi casa mañana.

Realmente me enamore de mi prima Karla y no la queria dañar, asi que para no hacer de la pasion un drama, solo me vesti, tome mis libros en una caja y sali con un cambio de ropa y lo que llevaba puesto. Fui a parar a Campeche y desde alla me comence a comunicar solamente con Karla. nadie supo de mi hasta que logre mi titulacion.  Anduve por todo el pais, en EU, Cuba, Belice, Guatemala, Chile y parte de Argentina. Ahora radico en el D. F.

Con KARLA tuve algunos encuentros al llegar a radicar a la cd. de México. fueron fenomenales, ella y yo nos iniciamos con su novio ya se los contare. Tambien contare la lección que di a mi tia y la forma en que reclame a mi hermana Noelle.  Karla me enseño a explorar la sexualidad desde todos los angulos que posee la estrella del erotismo y se que aun ay cosas que no conozco.

Les invito a que juntos descubramos cosas nuevas.

Busco y ofrezco amistad con respeto, sinceridad y alto erotismo.

Deseo contactar parejas presentables de 20 a 40 años, con las  preferencias que tengan, asi los acepto.

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Yo les repito mis datos, soy fornido, alto, varonil, 38 años, serio y agradable, uso tangas y me encanta usar mi pene y mi hoyito depilados.
No soy totalmente etero, tampoco me considero bi, ni homo, me defino como alguien muy sexual y altamente erotico, que busca perfeccionar el atre de dar placer y en ello lo recibo a manos llenas. Mi correo para contacto soyjesusamadeus@yahoo.com.mx

karla prima karla prima

Mi mejor experiencia . . .

Friday, April 20th, 2007

Voy a contarles una historia que me sucedió y que en realidad duró varios años para “concretarse” por lo que obviamente tendré que resumirla trantando en todo caso de no dejar de incluir los detalles importantes.

Tendría yo 24 años cuando esta aventura tomo el giro que voy a contar.  Mi prima en segundo grado en ese momento tenía 13 años y aunque ya había desarrollado sexualmente, era y sigue siendo bajita y algo gordita pero muy bonita, es de piel blanca y pelo castaño obscuro largo y algo colochito.  Ella es la segunda de cuatro hermanas y con todas siempre tuve muy buena relación desde que erán bebesitas.  Ese año, por haber pasado mucho tiempo juntos en algunas actividades familiares la hermana pequeña (8 años en este tiempo) agarro la costumbre de pedir permiso a sus papás para ir a dormir a mi casa cada vez más seguido.  En mi casa había un cuarto recién construido y equipado con una cama por lo que eso nunca fue problema.  Una noche estando yo  en casa de ellas, la menor se le metio ir a dormir a mi casa y como cosa rara, ya que solo esa vez sucedió, dos de las hermanas la tercera y la segunda (la niña que ahora es sujeto de mi relato), también pidieron permiso para irse conmigo y así fue.  Ya en mi casa arreglamos la cama, bajamos un colchon y todo estuvo listo para que ellas durmieran alli, luego nos pusimos a jugar cartas y poco a poco las menores se quedaron dormidas y solo quedamos despiertos mi prima de 13 y yo.  Las patojas ya estaban todas con ropa de dormir y como mi cuarto estaba a la par y lejos del cuarto de mi mama, pues no había prisa para irse a dormir.  Mi prima me pidio apagar  la luz y me dijo que me quedara un rato con ellas hasta que se durmiera porque sentia un poco de miedo, yo pense en aprovechar la ocasión pero no con ella, sino con su hermana que le seguia de 12 años ya que ella si tenía un cuerpo increible y siempre me había llamado mucho la atención.  Al apagar la luz me quede acostado con ropa a la par de mi sobrina despierta en la colchoneta que habiamos bajado pero justo al lado del somier donde dormían ya las hermanas menores.  Esperé un rato antes de hacer mi primer movimiento y cuando estuve seguro que las tres dormían comence a meterle mano a mi prima que me gusta, pero como niña al fin de cuentas estaba mas envuelta en su ropa que una viejecita y solo la pude tocar sobre la ropa, nada espectacular pensé.  Como no podía hacer nada pensé en irme ya a mi cuarto a dormir y cuando comencé a levantarme mi prima de 13 me pidio quedarme otro rato porque no se habia dormido.  Me acosté de nuevo y la abracé sobre los ponchos y bastante molesto por no haber podido manosear a su hermana.  Al rato noté que ella se había dormido y estaba por irme cuando pense en compensar con ella lo que no había podido hacer antes, con la ventaja que ella estaba justo a la par mía y su pijama era de tela delgada y no le quedaba apretada.  Comencé tocandole las nalgas sobre la ropa y no se movió por lo que decidí ir más lejos, meti mi mano en su ropa y comence a sobar sus nalguitas redondas, duras y tibias.  Segí así un buen rato y como no notaba reacción pasé al siguiente punto.  Poco a poco comencé a separarle las nalgas con los dedos para poder llegar a su vulva pero como ella estaba de lado y es un poco gordita no fue muy fácil, de hecho no lo logré y cuando más empeñado estaba en eso ella se desperto y de repente se sento en la cama pero no me dijo nada, supongo que estaba asustada pero no tanto como yo.  Le dije que se acostara y que yo me iba a ir a mi cuarto se acostó y yo me fui a dormir pero pensando en que ella iba a contar algo.  Afortunadamente eso no sucedió, pero por algún tiempo ya no tuve oportunidad de estar a solas con ella ni para disculparme o para volver a intentarlo, era evidente que ella estaba evadiendo el tema y a mi.  Pasaron algunos años y nunca me dijo nada y por supuesto yo tampoco a ella aunque contrario a lo que pensé la relación nunca se enfrió y por el contrario nos hicimos mejores amigos y también con sus hermanas.

Tiempo después las cosas cambiaron como es natural, ella comenzó a tener novios y ambos nos contabamos las cosas que nos pasaban, yo trataba de aconsejarla y ella me preguntaba sobre cosas del colegio, como tener una mejor relacion con sus hermanas, sus papás, amigos y novios y de muchas cosas más.  No recuerdo exactamente como, aunque si sé que no fue de un día al otro, la confianza fue creciendo entre nosotros y como ahora ya era una mujercita con una figura hermosa aunque siempre algo rellenita, llegó el momento en que comenzamos a hablar de sexo, mas que todo ella me preguntaba y yo le aclaraba algunas dudas porque yo nunca he sido alguien afortunado con las mujeres por lo que aunque ya tenía algo de experiencia sexual no era mucha pero igual la compartía con ella.  Para todo esto ya ya estaba segurísimo que el incidente de algunos años atrás había quedado olvidado pero una noche ella me lo saco a relucir.

Estabamos platicando y ella me preguntaba muy interesada de las cosas que excitaban a los hombres, supongo que para practicarlas con alguien, y las cosas que uno más les ve a las patojas y yo mencioné las nalgas y ella con sutileza, no como reclamo, me dijo que si había sido por eso que yo le había tocado las nalgas esa vez.  Yo traté de no hacerme el sorprendido y le dije que si que siempre me habían gustado sus nalgas desde que desarrollo y ella lo tomo con naturalidad y me dijo que aunque se había asustado no lo vió como algo malo y por eso nunca había dicho nada.  Entonces yo aproveche para no soltar el tema y le dije que me seguían gustando mucho sus nalgas a lo que respondió que ella lo sabia por la forma en que la miraba y que lo consideraba normal.

Entonces con la naturalidad del caso le pregunté que si podía tocarselas y me dijo que no había problema.  A partir de allí siempre que teníamos oportunidad de estar solos, nos tratabamos casi como novios, porque nos abrazabamos, nos besabamos como novios, menos en la boca, nunca me ha dejado besarle los labios, y principalmente yo le acariciaba sus nalguitas redonditas que me vuelven loco.  Cuando andaba de buenas hasta me llamaba para que llegara a masajearle la nalgas, se ponía faldas bien delgadas y tangas ajustadísimas y yo llegaba y la manoseaba toda.  Así estuvimos algunos años pero de allí no pasabamos, poco a poco llegué a tener acceso a su vulva, a sus pechos y como siempre a sus hermosas nalgas, pero eso si nunca me dejo besarla en la boca, verle la vulva, o meterle los dedos porque era virgen, de all todo lo demás.  Una noche que me tenía super caliente, a propósito me dejo sólo en su cuarto y se fue a la cocina a hacerme un café que no le había pedido, estaba jugando conmigo pero a mi no me molestaba para nada.  Estaba ya dispuesto a masturbarme cuando escuche ruidos en el cuarto de las hermanas que según yo no estaban, cuando vi por un espejo era su hermana que me gusta y me le quede viendo como tonto.  En eso entro ella y con la naturalidad que siempre la caracterizó me dijo que ella sabía que la que me gustaba era su hermana y no ella pero que ella lo habá platicado con su hermana y ella le dijo que no estaba interesada por lo que ella decició dejarme seguir jugando y por supuesto ella conmigo porque dice que había aprendido mucho gracias a mi.  Aquí creo muy honesto admitir que yo aprendí mucho más gracias a ella.  Como sabía que yo estaba muy excitado, dejó el café en la mesa, le pidió a su hermana que se fuera a la sala a ver tele y que nos dejara, le hermana, pícara y con un cuerpo cada vez más hermoso, me saludo muy efusivamente pues no me había visto hasta ese momento, y salio del cuerto rumbo a la sala.  Nos quedamos solos de nuevo y seguimos en lo que estabamos, yo me sente en la esquina de la cama y mi prima se sentó en mis piernas poniendo su culito redondito sobre mi pene, doblandose un poco hacía atrás comenzó a acariciarme el pelo y a besarme las mejías, yo mientras tanto había metido mi mano derecha en su pants y acariciaba su sexo sobre el calzoncito de algodón que llevaba.  No voy a mentir diciendo que se mojó toda, que sus juguito no se que y otras pajas más muy comunes en otros relatos que he leido, porque eso no sucedió, tampoco comenzó a gemir ni nada de eso, simplemente la seguí acariciando y ella me besaba y movía sucadera para frotar mi pene con la raya de sus nalgotas.  Alcancé a decirle que se diera vuelta y se puso de pié, se giro hasta quedar viendonos de frente y se volvió a sentar en mis piernas.  Lo malo de esta nueva posición es que como estaba muy pegada a mi no podía tocarle la vulva, solo las nalgas por lo que en un momento la deje de besar y comencé a subirle el sudadero para besarle la tetas aunque sin quitarle el brasier.  No sabía moverse bien, porque como dije, era virgen y nunca había visto peliculas porno y lo que hacía lo hacía por instinto y al principio eso no es muy coordinado que digamos.  Fue tan agradable ese ajetreo que antes de que siquiera pudiera pensarlo y evitarlo acabe, y se me escapo algún tipo de mueca o no se que pero ella lo notó y me preguntó que qué me pasaba.  Trate de explicarle y al hacerlo le dió curiosidad de ver el semén por lo que sin mucha insistencia de su parte la dejé que me registrara lo que quisiera.  Me recosté en la cama con las pies en el suelo y ella me abrio el zipper y me bajo la ropa.  Me dijo que le dio asco pero la curiosidad pudo más y aunque otras veces ya había querido que me tocara, esa fue la primera vez que ella vió un pene y lo toco.

Esa noche le enseñe a masturbarme y aprendió rápido pero no pude hacer que me la mamara, solo me masturbaba.  Era tal la afición que los dos teníamos a esto que solo cuando ella estaba realmente enojada o molesta por algo (no conmigo porque yo nunca la hice enojar) se negaba a pajearme, de lo contrario yo hasta la llamaba para preguntarle si quería jugar con mi amiguito y ella accedía aunque tuviera cosas que hacer, siempre tuvo tiempo para darme placer sin compromiso de mi parte.  Conmigo aprendió a decir vulgaridades y recuerdo que a mi una de las cosas que más me excitaba era cuando ella me masturbaba a mi y me decía al oído cosas como “te voy a dejar la verga exprimida” o “ojala que esta moronga aguante un par de buenas acabadas despues de tanto estarme coquiando” o “te estoy estirando la pija” o cosas por el estilo.  Aprendió muchas cosas y yo con ella pero nunca me dejo penetrarla.  Lo más que hicimos fue quedarnos una tarde completa, los dos solitos en su casa, encerrados en su cuarto y masturbandonos mutuamente. Esa vez le enseñe el 69 y la verdad es que no ha habido nadie con quien me guste eso tanto como con ella.  Esa vez también nos rasuramos el uno al otro  y fue con ella la única vez que he visto un hímen ya que en la calentura nos salimos un rato al patio en pelota y la acosté en la grama y luego de hacerle un oral me dediqué a revisarle todos sus orificios ya que a mi siempre me ha gustado mucho ver.  En esa revisión fue la oportunidad más cercana que tuve de penetrarla pero aunque ella ya estaba re caliente y por supuesto yo también, cuando estaba frotandole el glande en los labios menores y estaba por empujar, ella me detuvo y no pude entrar en su vagina.  Recuerdo esa tarde como la más hermosa de mi vida ya que aunque yo ya no tenía semen en el cuerpo, el solo verle las nalgas y besarle y chuparle el clítoris me excitaba de tal forma que aunque ya estaba con el pene irritado de tanta mamada y paja que me dió, se me paraba luego del respectivo descanso.

Después seguimos masturbandonos a veces aunque ya no tuvimos nunca una jornada como esa y eso que yo lo busqué muchas veces, pero no hubo otra oportunidad, quizá porque ambos sabíamos que si había otra, de esa no salíamos sin que yo se la metiera toda.  De alli en adelante pasaron varios años en que seguimos en nuestras sesiones de autoestimulación pero sólo a ratitos en su cuarto, incluso una vez llegué muy temprano y tuve que esperar que se fuera su novio de la casa para que me la mamara porque una patoja del trabajo me habia dejado muy caliente y no me dio nada en serio al final, pero preferí que ella me quitara las ganas.

Con el tiempo tuvimos un alejamiento, como era natural, a causa del tipo que era su novio, ya otro diferente del que les conté arriba, y finalmente se casó con él.  Ahora ya no nos hablamos, pero me imagino que nunca olvidará, como yo no lo puedo hacer, aquella tarde en su casa en que, como dijo Arjona, “le bese hasta la sombra” pero me dejo la espinita de alguna vez poder penetrar su más profunda intimidad.

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Desvirgue a mi prima por el culo

Friday, January 12th, 2007

El relato que les voy a contar es absolutamente verdadero, en lugares y fechas tal cual en los hechos acontecieron, por eso cambiaré el nombre de mi prima, a quien llamaré Liz, por una cuestión de prudencia.
Esto se remonta a casi treinta años atrás, cuando era yo un jovencito de 21 años y Liz tenía 22.
Liz es hija de un hermano de mi padre, vivió siempre en Bs As y yo vivía por ese entonces en Córdoba.
Todos los veranos, su familia venía a Córdoba a pasar sus vacaciones de verano, donde nos jutábamos toda la familia en la casa de mis abuelos, una vieja pero confortable y amplia casona, en las Sierras. A través de muchos veranos, con Liz fuimos haciéndonos íntimos en los juegos de niños al principio y de adolescentes luego.
La atracción mutua que sentíamos era inocultable si bien por ese entonces no se nos ocurría ir más allá de un inocente coqueteo y hasta algún besito, muy a escondidas. Eramos primos hermanos y no nos animábamos a intentar otra cosa que no fuera salir juntos a tomar un refresco o ir juntos al río y aprovechar para rozar nuestros cuerpos en el agua.
Cuando Liz promediaba los 19 años, hacía ya mucho tiempo que ella acudía a un conservatorio, donde aprendía danzas clásicas. Las danzas habían modelado su cuerpo, delgado y menudo, pero esbelto, de una manera increíble. Su rostro ya tenía las facciones felinas que habrían de distinguirla en adelante. El cabello bien corto, casi como un varoncito, renegrido sobre su rostro blanquísimo, la nariz pequeña y respingona, sus ojos almendrados y casi rasgados, le daban un aire exótico; y su boca ancha, con labios ligeramente carnosos, le otorgaban a Liz un aspecto sensual, enigmático, casi de niña malvada.
Pese a ser delgada, tenía hermosos pechos, duros, parados, que resaltaban sobre su figura menuda. La cintura no podía ser más breve y sus piernas eran dos perfectas piezas de gimnasia, torneadas y esbeltas. Pero lo mejor de Liz, por lejos…..era su culo. Un culo redondo, no demasiado ancho, levantado, duro, gimnástico, el que se veía resaltado por la particular manera que tenía mi prima de pararse, siempre muy derecha y hasta casi arqueando la cintura.
Todos mis amigos estaban locos por Liz y yo, de manera muy particular. Realmente Liz me volvía loco y ella lo sabía muy bien, jugaba conmigo, incitándome y luego frenándome.
Pasábamos veranos enteros, en ese juego perverso de coquetear y luego poner límites…desde luego, los límites me los ponía ella a mí….si de mí hubiese dependido, habría sido muy diferente la historia.
Nunca logré pasar de darle un besito, tipo “piquito” casi como robado, a escondidas y luego ella se alejaba, ruborizada………..para luego volver a la carga con más coqueteos que me encendían….pero todo quedaba allí.
Cuando tuve 20 años, por razones de estudio debí marcharme a Bs As, viviendo en la casa de mis tíos (los padres de Liz) durante más de tres años.
Por ese entonces, yo estaba de novio en Córdoba y Liz en Bs As. Al novio de Liz lo odié desde el primer instante, en gran medida por celos pero también por saber que maltrataba bastante a mi prima, ya que sus peleas eran constantes. Luego habría de enterarme que las peleas entre ambos eran por dos motivos, uno que el novio de Liz quería tener sexo con ella, a lo cual mi prima no accedía y el otro………..por celos hacia mí, ya que su novio sospechaba que entre ambos (Liz y yo) existía mucho más que el simple cariño de primos hermanos.
Yo ocupaba el dormitorio de mi primo, quien estaba haciendo, por ese entonces, el servico militar, de modo que casi siempre dormía solo. Liz dormía en el cuarto contiguo y más allá del pasillo, estaba el baño y el dormitorio de mis tíos.
La convivencia había reavivado el fuego de la adolescencia entre mi prima y yo, de modo que no dejábamos de seducirnos mutuamente………..pero siempre terminaba todo en eso…coqueteo.
Una noche estaba mi prima despidiendo a su novio en la calle y yo ya me había metido en la cama. Escuché cuando Liz entraba a la casa, se dirigía al baño y luego se apareció en mi dormitorio. Llevaba puesto un baby doll cortísimo, abrió lentamente la puerta de mi cuarto y sin encender la luz, preguntó si dormía. Le contesté que estaba despierto, mientras me incorporaba un poco en la cama, como para quedar sentado, mientras apoyaba la almohada contra el respaldo. Me estaba preparando para otra larga charla con mi prima, las que sucedían cada vez que ella se peleaba con su novio y venía a buscar mi hombro para llorar.
En la oscuridad Liz se acercó a mi cama, se sentó frente a mí, en el borde y sin mediar prolegómenos me preguntó textualmente “¿Si no hubiéramos sido primos, te habrías enamorado de mí? Con la mayor sinceridad, le respondí de inmediato que yo estaba perdidamente enamorado de ella desde la adolescencia y que el ser primos hermanos me importaba un carajo.
No terminé de pronunciar mi frase, cuando Liz me tomó la cara y me estampó el más cálido, dulce y húmedo beso que me dieran en toda la vida. Nos besamos largamente, reiteradamente, mis manos buscaban en su cuerpo pero ella me frenaba…esa noche todo fue largos y apasionados besos, pero no me permitieron seguir más allá.
Luego de esa vez, cada noche que estaba yo solo en el dormitorio (la mayoría de las veces), se repetía la ceremonia de verla aparecer a Liz en la oscuridad, en su mínimo baby doll (mientras mis tíos dormían pesadamente en su propio cuarto). Los besos fueron cada vez más apasionados, mis caricias más atrevidas, había llegado a besar esa tetas hermosas que, en la oscuridad, me parecían más blancas y varias veces intenté meter mano por debajo de su tanguita, pero ella inmediatamente me la quitaba del lugar. Estábamos ambos como locos de deseo, pero yo no podía ir más allá de grandes sesiones de franela y calenturas atroces.
Sucede que Liz había sido criada con códigos morales extremadamente severos, absurdamente rígidos y hasta fuera de época. Su madre le había inculcado que debía llegar virgen al matrimonio y Liz había decidido que así debía ser. Por nada del mundo me habría de permitir que la acariciara más allá de lo que ella podía excitarse, haciendo gala de un enorme autocontrol. Miles de veces le pedí, insinué, le rogué que hiciéramos el amor, pero siempre recibía la misma negativa….ella quería llegar con su conchita intacta al matrimonio y si bien a mí me parecía una estupidez, para Liz era muy importante………cosas de la maldita moral.
Vivía en una calentura permanente, deseándola de mil formas y ella, percatándose de mi lascivia, seguía ese juego perverso para incitarme y dejarme caliente, caminando literalmente por las paredes.
Incluso cuando Liz se bañaba, yo acostumbraba a espiarla por la cerradura. Creo que ella sabía muy bien que yo la espiaba, porque hacía toda una ceremonia parecida a una danza erótica. Cuando estaba bajo el agua de la ducha, se pasaba la mano enjabonada en su concha, siempre bien depilada, y jugaba largo rato con su dedo medio entre los lavios vaginales. Luego enjabonaba su mano otra vez y, girando levemente su cuerpo, para quedar casi de espaldas a la puerta del baño, se pasaba la mano entre las nalgas, en ese culo que me enloquecía de calentura. Incluso se notaba perfectamente cómo se metía el dedo medio, todo enjabonado, dentro de su precioso culito, girándolo y moviéndolo suavemente, hacia afuera y hacia adentro.
Yo estaba enloqueciendo de calentura, no recuerdo haberme hecho tantas pajas en mi vida por una mujer, como lo hice en esa época por Liz……….pero seguíamos sin tener sexo…sólo franela.
En una de esas tantas noches de apasionados besos en mi dormitorio, en la oscuridad, en lugar de intentar vanamente llegar a su conchita, decidí dedicarme a ese culo que me volvía loco. Cuando quise acariciar su concha, en veces anteriores, había llegado solamente a tocar los poquísimos bellos sin depilar, pero cuando intentaba tocar el clítoris o meterme entre sus labios vaginales, me sacaba la mano y se terminaba el juego.
Liz estaba con su acostumbrado baby doll, de modo que esa vez decidí dedicarme a ese culo que me fascinaba. Esa noche pude palpar su culo duro, terso, su piel suave, recorría todo el borde de la tanga, que se metía entre las nalgas y cada vez me aproximaba más a su orificio anal, pasando mi dedo muy cerca de él y sintiendo en mi piel el calor que salía de ese pequeño agujerito.
Yo estaba recostado en la cama, boca arriba y Liz sobre mí, con casi todo su cuerpo frotándome, calentándome, enloqueciéndome. En un momento determinado, tomé coraje y le bajé la tanga, solamente la parte de atrás, para dejar su culo libre de toda ropa. Ella no dijo nada, me dejó hacer y siguió besándme en el cuello y las orejas, mientras jadeaba como una hembra en celos.
Lentamente bajé mi mano por su raya, hasta llegar al orifico mismo. Liz al principio cerró las piernas y apretó sus nalgas, aprisionando mi dedo medio. Le pedí que se relajara y me dejara hacer y, como por arte de magia, ella abrió un poco sus piernas y aflojó la presión de las nalgas.
Posé mi dedo sobre su apretado culito, sintiendo su tersura, su forma de embudo perfecto y su calor. Ya para ese entonces, habiendo tenido yo varias novias con las que practicara el sexo anal, si bien todavía no me consideraba un experto, sabía cómo excitar analmente a una mujer.
Comencé a masajearle el esfinter por afuera, haciendo como círculos con mi dedo a la vez que sentía como Liz comenzaba a excitarse de una manera que no lo había experimentado hasta el momento. Jadeaba, gemía, me mordía la oreja y comenzó a moverse rítimicamente, empujando su culo hacia arriba. Cuando hube acariciado lo suficiente ese anillo tan deseado, introduje un poco la punta de mi dedo, que obviamente estaba seco en ese momento.
Liz literalmente se volvió loca y empujó su culo hacia arriba para hacer mi penetración más profunda, a la vez que comenzaba ya a gemir de manera que podía ser escuchada por mis tíos, quienes dormían en su habitación. Todo parecía que terminaba en una gran cogida…….. pero no. Liz recobró la compostura en forma repentina, se levantó, se acomodó la tanga, se bajó el baby doll y sin decir palabra se marchó a su dormitorio.
Yo quedé más loco que nunca, sin poder creer lo que me estaba pasando; eso no podía seguir así………………..pero una idea brillante rondaba en mi cabeza. Había descubierto que mi prima tenía una gran sensibilidad anal y pensaba explotar esa característica.
A la mañana siguiente, busquá a Liz para tener una charla a solas sobre lo que había pasado la noche anterior y largué con la propuesta de rigor, sabiendo de antemano la respuesta que habría de recibir. En cuanto le propuse salir esa noche e ir a un hotel alojamiento, me conestó un tanto ofuscada que por mucho que yo le gustaba y lo caliente que estaba conmigo, ella quería llegar al matrimonio virgen. Entonces pasé a mi plan. Le pregunté si ella, cuando se refería a llegar virgen lo decía por no tener jamás un encuentro sexual de ningúnn tipo o por mantener su himen sano.
Me contestó que ella quería mantener su virginidad para ofrendársela a quien se casara con ella, en la noche de bodas. Más allá de lo estúpido de su argumentación, le seguí la corriente y le dije textualmente “bueno, puedes mantener tu himen sano y a su vez gozar del sexo” la pregunta obvia no se hizo esperar………”¿De qué manera? me dijo, y le contesté…..con sexo anal……al principio se sonrojó y me dije para mis adentros…sonamos, viene la cachetada……..pero en cambio se mostró muy interesada sobre obviedades tales como si dolía, si ello no implicaba riesgo alguno de embarazo por la proximidad con la vagina, sobre cuestiones de higiene, etc.
Me deshice en serias y aparentemente experimentadas explicaciones y cuando le reiteré que intentáramos tener sexo anal, para así saciar nuestra pasión pero a su vez respetar su decisión de mantener su himen sano…me dijo…………”lo voy a pensar y a la tarde te contesto”
Las horas que transcurrieron hasta que por fin obtuve el sí, a la tarde, fuero eternas. Le sugerí que se hiciera una pequeña enema, para estar más limpia y a su vez relajada. Me habría encantado hacérsela yo, pero el sólo pensar que al proponérselo podía ser rechazado y arruinar todo lo que seguía, me abstuve de hacerlo.
Salí corriendo a una farmacia y compré un pote bastante grande de vaselina. No había en ese entonces esos geles que hay ahora y el único lubricante era la vaselina o la crema. Opté por la vaselina por saber que al no contener perfumes, como las cremas, eran más inocuas.
Ya había practicado bastante el sexo anal con algunas novias que tuve antes y me había transformado en un verdero adicto a los culos femeninos. El tema de la lubricación tenía una doble importancia esa noche; por ser la primera vez que Liz tendría esa experiencia, con lo cual no podría hacerle doler o de lo contrario jamás querría intentarlo nuevamente y por una característica de mi anatomía………….tengo una tremenda pija. No quiero vanagloriarme con ello ni querer hacerme el super macho, pero la tengo. Una de las novias que había tenido antes y quien poseía una frondosa experiencia sexual anterior (fue quien me enseñó el arte del sexo anal) me la había medido con una cinta métrica, esas de costurera. 22 cm de largo por 6, 5 de ancho….una pija que si no es bien usada, en lugar de placer, lo ínico que produce es daño. Debía ser particularmente cuidadoso y había aprendido, a la fuerza, a serlo.
Esa noche con Liz ni cenamos y nos fuimos directamente a un telo que quedaba a unos diez minutos de la casa de mis tíos. No hubo copas ni café ni nada; directamente al telo, la calentura urgía.
Ni recuerdo qué tenía puesto mi prima, esa noche. En cuanto estuvimos dentro de la habitación del hotel, nos fuimos desnudando uno al otro, apresuradamente, hasta quedar ambos en ropa interior, tendidos en la cama.
De los besos y caricias, pasamos, en forma tal vez un tanto apresurada, a quitarnos lo último que teníamos puesto. Eramos muy jóvenes, poca experiencia y mucho deseo contenido.
Como no tenía mucha fe en poder penetrarla analmente, había comprado una caja de condones y enseguida, muy impacientemente, me quise colocar uno. Liz me miró extrañada y me preguntó para qué me lo ponía…y le contesté que para no dejarla embarazada. Sin decir nada al principio, se dió vuelta en la cama, quedando boca abajo y me contestó….” quedamos que lo hacíamos por atrás, no cambiemos las cosas”.
Me sentí el tipo más estúpido del mundo en ese momento. Liz había aceptado entregarme ese culo de diosa que me volvía loco y yo ni siqiera iba a intentarlo? Estaba tan nervioso, tenía tanta ansiedad, que no me podía contener.
Me acosté encima de ella y mientras la acariciaba y le besaba la nuca, el cuello y le amasaba las tetas (ella boca abajo), mi pija se fue acomodando entre sus nalgas. Liz jadeaba y gemía, pero se la notaba un tanto tensa. En un momento determinado, por los movimientos de los cuerpos, mi pija quedó justo sobre su agujerito, ese culito que me había provocado tantas pajas. No tuve mejor idea que empujar un poquito, apenas como para que entrara la mitad de mi gorda cabezota.
Liz pegó un gritito suave y se revolvió en la cama, quitándome de encima. Me dí cuenta que estaba lagrimeando, aunque, después lo supe, más del susto y los nervios que por dolor.
Me dije a mí mismo que había hecho dos estupideces consecutivas y que, de seguir así, terminaría aruinando esa bella y ansiada oportunidad de cogerme a mi prima….y por el culo!!!!!!
Me calmé, puse música, que hasta ese entonces ni lo había hecho, bajé las luces y me tendí al lado de Liz, quien, toda desnuda, seguía boca abajo, con ese culo soñado apuntando al techo, un tanto nerviosa.
Recién allí tomé verdadera conciencia de la belleza de mi prima, al observarla totalmente desnuda, tendida en la cama y poder detenerme en cada rincón de su cuerpo perfecto.
Sus curvas marcadas, sin perder delicadeza, parecían más exquisitas por la palidez de su piel; ella me observaba con una sonrisa, espiando de reojo, mirando cómo me regodeaba al recorrer con mi mirada primero y mis manos después, cada centímetro de su cuerpo. La cintura se quebraba hacia arriba, dando comienzo a ese culo que me había quitado el sueño tantos años y que hoy se me entregaba mansamente.
Comencé a besarla nuevamente, sin que abandonara la posición de boca abajo; haciendo que girara su cabeza hacia el costado y atrás, mientras yo me montaba encima de ella nuevamente.
Besé su cuello, su nuca, con una mano acariciaba sus tetas, mientras con la otra masajeaba sus nalgas. Había decidido poner en práctica todo lo que supiera, para hacer de ese mometo algo inolvidable.
Fui bajando por su espalda, besando sus curvas, hasta que llegué a sus nalgas. Al principio, cerró un poco las nalgas, pero luego se relajó, las abrió e incluso abrió un poco las piernas. Posé mi cara en ellas y comencé a besar ese culo soñado, perfecto, túrgido. Bajé por las nalgas hasta el orificio anal y comencé a besarlo. Levemente al principio y con la punta de la lengua después, llenándolo con toda la saliva que pudiera. Noté el calor que tenía mi prima en ese orificio, algo que hasta hoy me sigue llamando la atención.
Liz había comenzado a gemir y a levantar, poco a poco, su culo, para favorecer mi trabajo.
Luego de un buen rato de lengua y mucha saliva, comencé a meter un dedito, muy despacio, muy lentamente y procurando, por ningún motivo, hacerle doler. Su esfínter se apretaba a mi dedo, como un guante de látex, me aprisionaba y sentía cómo latía, a la vez que notaba un calor en ese lugar, fuera de lo común. Con la otra mano, le acariciaba el clítoris y ya no tenía ninguna prohibición para hacerlo, todo sería en su culo, excepto esas caricias.
Cuando Liz comenzó a gemir y a parar más el culo, con signos evidentes de gran excitación, me hunté dos dedos con muchísima vaselina, para lo cual ya tenía el pote a mi lado y abierto.
Lentamente le pasé vaselina por todo su anillo, por afuera al principio y ,con un dedo después, por adentro. Esta vez mi dedo se deslizó suave y profundamente, mientras Liz lanzaba un gemido increíble. Así estuve otro buen rato, mi dedo ya casi bailaba en su culo, así que, muy lentamente, comencé a trabajar su esfínter con el segundo dedo, mientras no abandonaba su clítoris con la otra mano.
Coloqué más vaselina (tenía mi prima todo el culo brillante, todo aceitoso, un espectáculo lúbrico, especial) y metí lentamente dos dedos, los que fueron aceptados prontamente. Mientras tanto, me pasaba vaselina en la pija, dejándola toda resbalosa, lista para entrar.
En un momento pensé en meterle un tercer dedo, pero temí hacerle doler con los nudillos y arruinar todo el paciente trabajo que venía haciendo. La dilatación final, debería hacerla con la pija, con mucha suavidad, para no arruinar todo a esa altura de las circunstancias.
Lentamente me monté encima de Liz y le acomodé la pija entre las nalgas. Ella automáticamente se contrajo y cerró las piernas. Le pedí con toda dulzura que las abriera y levantara el culo; así lo hizo y quedó mi pija justo en la puerta de su precioso culito, que ya se mostaraba como un agujero enrojecido y algo abierto, luego de casi media hora de dedos.
Sin dejar de acariciarle el clítoris con mi mano derecha, lenta y suavemente fui apretando el glande contra cu culo. En un momento, se abrió paso, entró toda la cabeza y ella gimió. Me quedé inmóvil, casi conteniendo la respiración. Tenía que ser delicado, tenía la pija como de madera, las venas hinchadas, los testículos me dolían de la calentura y la peor parte no había comenzado. Mi pija tiene el mayor grosor justo en la parte media, así que debía seguir lentamente para continuar con la dilatación.
Poco a poco su esfínter se fue relajando y comencé un lento mete-saca apenas con la cabeza y un poquito más. Liz gemía, jadeaba y cada vez empinaba más el culo, señal de que le estaba gustando.
Estuve varos minutos jugando “con la puntita” hasta que mi prima pareció enloquecerse. Levantó violentamente el culo y se empaló hasta justo la mitad de mi pija. Comezó a dar gritos desesperada y yo me quedé inmóvil. Le pregunté si gritaba de dolor y me dijo, que no, que gritaba de placer, que siguiera así, lentamente ahora y que no le quitara la mano del clítoris.
Poco a poco fui empujando, retrocediendo cada tanto, hasta que en un momento dado sentí que el culo de Liz se relajaba totalmente y me tragaba hasta el tronco, mientras ella ya no gemía, sino que gritaba como una loca. No podía creerlo, había metido toda mi pija en ese culo de Diosa de mi prima, lo que había soñado tantos años. Ahora mis pelotas golpeaban contra su concha y ella se revolvía y se retorcía de placer, haciendo la penetración más profunda.
Comencé a cogerla como si fuera un experto. Sacaba casi toda la pija de su culo, miraba para abajo para no perderme semejante espectáculo, y se la metía nuevamente hasta el tronco, con movimientos lentos pero muy profundos, obteniendo de ella gritos cada vez más fuertes. Era obvio que esa guacha estaba gozando como una perra y disfrutaba que su primo le rompiera el culo como un animal salvaje. Me deleitaba doblemente ya que estaba cogiendo ese culo que tanto deseé durante años y por otra parte, mezcla de amor, deseos reprimidos y un poco de perversión, le estaba rompiendo el culo a esa diosa que había jugado conmigo y se había regocijado de verme loco de calentura.
Afortunadamente siempre fui lento para eyacular, y eso me ayudó a poder esperar a que ella alcanzara su orgasmo. Liz comezó a gritar, jadear, gemir y luego gritar de nuevo, más fuerte, sentía en mi mano derecha, la que le acariciaba el clítoris, que estaba toda mojada y le mordía la nuca, mientras le preguntaba si le gustaba, obteniendo jadeos y más gritos por respuesta.
En un momento determinado, mi prima lanzó un largo, profundo grito, que terminó ahogando en la almohada, mientras arqueaba su cuerpo para tragarse hasta al último centímetro de esta larga y gruesa pija. Luego apretó fuertemente las nalgas, aprisionándome allí y sin permitirme moverme, mientras todo su cuerpo comenzó a convulsionarse en violentos espasmos. Su cara hundida en la almohada y sus gritos ahogados, me daban la pauta que estaba teniendo un orgasmo violentísimo.
No pude aguantarme más y me descargué en una acabada donde creí que se me iba la vida. Los chorros de semen me salían sin parar y todo un escalofrío me corrió por el cuerpo. Me clavé contra ella lo más profundo que pude y me quedé allí, aprisionado entre sus nalgas, sintiendo sus contracciones en el esfínter, hasta quedar ambos inmóviles, jadeando, transpirados, extasiados. Liz comenzó a sollozar suavemente; con el tiempo aprendería que esa era su forma de expresar sus más fuertes orgasmos.
Esa hermosa, bella y al principio difícil iniciación anal a mi prima me marcó para toda la vida. Luego de esa vez, fuimos amantes “anales” durante años. Hicimos de todo lo que se pueda uno imaginar en una cama, menos sexo vaginal. Yo, que ya era un adicto, fanático anal declarado, jamás le insistí con otra cosa y tuve probablemente, la relación más profunda e inolvidable de toda mi vida.
Las vueltas del destino me llevaron lejos de ella, luego Liz se casó, según me confesara, con el himen sano y, también ha sido su confesión, jamás ha vuelto a tener los orgasmos que tuviera conmigo y cada noche me sueña, como yo a ella.

También por esas vueltas de la vida, yo estoy viviendo en Bs As, casi treinta años después. La he llamado por teléfono, hemos tomado un café juntos, recordando viejos tiempos. Está tal vez, más hermosa que antes. Estamos hablando de ser nuevamente amantes….aunque ella no está totalmente decidida, porque su marido la controla mucho………..pero prometo que si llegamos a serlo nuevamente, les voy a escribir otro relato.

Mi e-mail es marcelobruero@hotmail.com y me encantaría recibir opiniones sobre mi relato, o cualquier comentario, especialmente si son femeninos.

Marcelo

Carnaval en la casa de mi tío

Friday, January 12th, 2007

Mi nombre es Luis, voy a contar una historia que me paso hace unos años y que no he contado a nadie. Bueno comenzar diciendo que siempre me han gustado los hombres y no solo eso, me ha gustado ser lo más femenina posible, me encanta la lencería y la ropa de mujer. Pero por temor, miedo y no se lo suficientemente valiente nadie sabe de mis inclinaciones.
Bien , hace unos años por carnaval mi familia decido organizar una fiesta en el chalet de un tía mía, y como siempre en estos casos intente aprovechar la ocasión y la oportunidad que se me brindaba para vestirme de mujer. Nadie notaria nada raro en una fiesta de carnaval, además muchos hombres se visten de mujer en estas fiestas.
Decidí ponerme unos de mis conjuntos favoritos, unas braguita azul cielo, tipo bikini, con su sujetador a juego. Me puse unas medias blancas con un liguero y escogí un vestido de una sola pieza en blanco, ajustado y cortito, lo suficiente para que me tapara la parte superior de las medias. Como toque final una peluca negra y unos zapatos con un tacón considerable. Un poco de maquillaje y ya estaba apunto, salí en dirección a la casa de mi tío donde se organizaba la fiesta.
Llegue a la fiesta cuando ya había empezado, estaba todo el mundo incluso gente que no conocía de nada, mi primo Rober vestido de Batman, mis padres vestidos de pastor y de pastorcilla, mi tía Julia vestida de ramo de uvas, bueno en definitiva, por la fiesta pululaban romanos, egipcios, monstruos etc. Todos creían que mi disfraz estaba muy conseguido y que lo había preparado muy bien.
Paso la noche bastante tranquila entre risas, alcohol y algo de picar. Estaba buscando hielo en la cocina para ponerme una copa, cuando escuche que se habría la puerta, vi a mi tío Juan entrar, a sus casi 50 años ya llevaba una copa de más y se balanceaba de un lado a otro, de su disfraz de vaquero quedaba poco.
¿ Qué haces con el culo en pompa ? – Me preguntó –
Yo me di la vuelta enseñando el hielo.
Buscando un poco de hielo para la copa. – Le respondí –
Sabes – continuo diciendo – Tu disfraz es muy realista.
Gracias ya me lo han dicho – Respondo -
Entonces se acerca un poco más a mí y sonriendo dice. – Me he dado cuenta de que incluso llevas braguitas, cosa que en un hombre disfrazado no se pondría si no quiere que se le vean -.
¿ Que quieres decir ? – Pregunto –
Quiero decir, que más que disfrazarte te has travestido.
Me quede sin palabras durante un segundo, mirándole.
Creo que has tomado demasiadas copas tío. – Dije mientras continuaba poniéndome la copa -.
Hey, hey tranquilo esta muy guapa . – Dijo mientras se acercaba un poco más a mí – No te preocupes, no tengo nada en contra de los mariquitas.
La verdad, me puse un poco nervioso, pero con una gran compostura cogí la copa y me dirigí hacia la puerta. – En serio tío creo que no deberías beber más –

Entonces puso la mano sobre la mesa de la cocina y choque contra su brazo.
Donde vas tan deprisa – Dijo - .
¿ Que haces ? – Grito –
Entonces poniendo la otra mano sobre mi culo, me lo acaricia, y sonriendo dice – mmmm, sobrinito tienes un culo muy bonito, mmmm dime ¿ de que color llevas las bragas ? -.
Cuando me acaricio mi tío, tengo que reconocer que me excite un poco, intente quitar el brazo para salir de la cocina, aunque no con mucha fuerza.
¿ Porqué ? – pregunte - .
Curiosidad – dijo -.
Intente quitarme el brazo de nuevo, también sin mucha fuerza, esa situación me estaba excitando. Entonces acercando su cara a mi, metió la mano por debajo del vestido y me la paso por todo el trasero.
Mmmm, que suave - Me dice al oído - .
Yo respiro profundamente, y siento como baja su mano y uno de sus dedos acaricia mi ano, presionando un poquito.
Dime sobrinito, ¿ te han estrenado ya este agujerito?
Entonces justo cuando le iba a responder, se abre la puerta de la cocina, instintivamente y con un fuerte empujón quito el brazo de mi tío y él saca la mano. Era su hijo, mi primo David.
Eh ¿ Qué hacéis aquí ? – pregunta –
Yo ya dirigiéndome hacia la puerta, le respondo que buscando un poco de hielo para la copa.
A eso venia – continua mi primo – dice mamá que saques una cubitera con hielo – le dice a su padre.
Antes de salir, me doy la vuelta y le digo – azules – y sonriendo salí de la cocina.
Estaba excitado, pero por Dios, era mi tío. Además desde luego no era mi tipo, unos 50 años con una barriguita más que pronunciada, vamos que la curva de la felicidad llevaba años instalada y ya estaba crecidita. Sonreí , mmm , aunque mi primo David si tenia buen cuerpo. Me sacudí la cabeza, que diablos estaba pensando, tenia que quitarme estas cosas de la cabeza. Aunque cada vez estaba más excitado.
Mi tío salió de la cocina con la cubitera en la mano, mirando a su alrededor. Cuando me vio sonrió, dejo la cubitera sobre la mesa y se acerco a mi.
Me encanta el azul – me dijo - .
Sonreí, pero por dentro estaba pensando, ¿ Qué haces ? ¿ Qué haces ?, no sonrías.
¿ Quieres ver como he reorganizado el cobertizo de la piscina ? – me pregunta –
¿ El cobertizo ? – Respondo, sin saber que decir -.
Si, el pequeño edificio que hay fuera, al lado de la piscina.
Si… lo se.. pero no se…. – Mis palabras se trababan cuando salían de mi boca -.
El sonreia, parecía más lucido que en la cocina.
Me voy para el cobertizo, necesito despejarme, estaré unos 5 minutos relajándome.
Y dicho esto, se da la vuelta y se dirige hacia la piscina.
Mire a mi alrededor, la música sonaba alta, la gente reía y bailaba, conversando entre ellos con risas. Allí estaba mi tía, junto a un par de amigos suyos, riendo y hablando. Estaba excitado, pero era mi tío, pensé. Me tome casi toda la copa de un trago, y mire el reloj. No sabia que hacer, me acerque hacia la puerta, y volví a mirar a la gente y al reloj. Estuve un rato allí parado, casi paralizado, pensando, pensando…
Entonces me di la vuelta y salí hacia el cobertizo. Fui casi corriendo, mirando hacia atrás, por si alguien salía o alguien estaba fuera en el jardín.
Vi a otro tío mío, al otro lado de la piscina, hablando con unos amigos, pero estaban demasiado enfrascados en la conversación y no me veían. Había mas gente que yo no conocía por el jardín, pero al igual que mi otro tío y sus amigos, estaban riendo y hablando animadamente sin fijarse en nada más.
Entre en el cobertizo, jadeando un poco, mirando alrededor. Mi tío estaba sentado en una butaca, fumando un cigarrillo.
Hola – Dijo mientras se levantaba - sobrinito.
Hola – Respondí tímidamente -.
Apago el cigarrillo y se acerco a mi – Has venido –
Si – dije tímidamente de nuevo –
Te has vuelto muy tímido sobrinito – Respondió mientras pasaba la mano por detrás mío y me acariciaba de nuevo el culito -.
¿ De verdad te gusta el azul ? – pregunte –
¿ Quieres ver todo lo que me gusta el azul ? dijo mientras se separaba un poco de mi.
Entonces se desabrocho el cinturón y se bajo los pantalones. Debajo del slip se notaba un buen bulto. Entonces con una media sonrisa se lo quito.
Ves todo lo que me gusta – dijo –
Tenia un buen miembro, aún no estaba totalmente erecto, pero se veía grueso y grande, no se, a ojo, unos 17 o 18 cm. Se la acaricio con la mano y presiono para dejar fuera el glande.
Si, veo que te gusta – replique mientras no dejaba de observar su miembro –
Bueno supongo que ya sabes que tienes que hacer – me dice mientras sigue acariciándose el miembro –
Sonrió y me agacho poniéndome a la altura de su miembro, saco la lengua y toco el capullo con la punta, el se estremece, dejo que mi lengua juegue un poquito con el capullo – mmm sobrinitooo - y luego cogiendo la polla con una mano me meto el capullo en la boca y me dedico a chuparlo.
Vaya sobrinito, bufff, mmm que bien lo haces.
Miro un poco hacia arriba para ver su cara que denota placer, y me meto su polla un poco más despacito, él gime echando la cabeza hacia atrás.
En ese momento escucho que se abre la puerta del cobertizo, enseguida me saco la polla de la boca y miro hacía atrás. Mi tío también se aparte un poco. Por la puerta aparece mi primo David, su hijo.
Pero ¡ Que ! – exclama –
Yo no sabia que decir, paralizado agachado frente a la polla de su padre, sólo puedo articular – Esto no es lo que parece – , un poco ridículo para la situación.
No es lo que parece. –dice – Creo que le estas comiendo la polla a mi padre, y tu papa..
Cierra esa puerta – dice mi tío -.
Mi primo cierra la puerta, y se acerca a nosotros.
¿ Montáis una fiesta aparte y no me invitáis ? – dice sonriendo -.
Únete a nosotros, - le dice mi tío riendo – y tu continua – me dice a mi, sujetado mi cabeza con la mano y empujándola sobre su miembro.
Tu primo tenia ganas de marcha – dice mi tío –
Continuo chapándole la polla a mi tío, y veo por el rabillo del ojo que mi primo que iba disfrazado de algo parecido a un fantasma negro con una túnica.
Ya veo – responde mi primo riendo -.
Se quita la tunica, y luego se baja los pantalones del chándal que tenia puestos y luego los slips, dejando su polla al aire.
Vaya hijo – exclama mi tío - Estoy orgulloso de ti, vaya polla.
Entonces me saco un poco la polla de mi tío de la boca y miro la de mi primo. Era enorme, operado, con el capullo al aire, y muy brillante.
Adelante sobrinito – me dice mi tío – Ahí tienes una buena polla.
Si primo, a ver que sabes hacer.
Me acerco al miembro de mi primo, y mi lengua y mi boca se llenan de polla.
Estoy un rato compartiendo las dos pollas, lamiendo y succionando esos pedazos de carne. Luego mi tío se separa y se pone detrás de mi, me dice que me levante un poco, y cogiendome de las caderas me ayuda a levantarme, me sube la el vestido, y me acaricia el culito.
Mmmm, las braguitas son muy bonitas – dice – tiene buen gusto tu primo – le dice a su hijo –
David esta gimiendo pero es capaz de articular un siii.
Continuo con la polla de mi primo en la boca, mi tío, se apoya sobre mi culito y frota la polla sobre mis braguitas. Aprieta fuerte sobre mi culo y luego se separa. Me cierra las piernas y entre el hueco de las dos me mete la polla, la mete y la saca lentamente. Se ríe y apoyándose sobre mi espalda me dice muy cerca del oido – ¿te gustaría tenerla dentro verdad ? .
Se separa y me baja las braguitas, entonces me saco la polla de mi primo de la boca y miro hacia atrás, veo como mi tío se escupe sobre la mano y se frota la polla para luego dirigirla a mi ano, yo intento decir que esperase, pero la mano de mi primo agarra mi cabeza mientras que con la otra agarrando su miembro me lo incrusta en la boca. Luego siento como la punta de la polla de mi tío intenta entrar sin mucho éxito, y yo intento gritar pero tengo la boca llena y solo puedo balbucear, cierro los ojos, esperando la siguiente embestida que no tarda mucho, y es mas fuerte. Esta vez entra un poco pero no lo suficiente, me a dolido y me intento sacar la polla de mi primo de la boca, pero su mano empuja la cabeza sobre su miembro, escucho el esfuerzo de mi tío en la tercera envestida y mantengo los ojos cerrados bien apretados, siento como desgarra mi ano y entra el capullo, en una cuarta envestida escucho como gime y como su polla entra mas en el agujero, entonces mi primo me agarra la cabeza con las dos manos y me la separa de su miembro, respiro jadeando y mirándome me dice en tono sosegado – ya está, tranquilo – y me enseña su polla con la mano, tengo lagrimas en los ojos y siento como mi tío me da una palmadita en el culito y continua con una nueva envestida, miro hacia atrás y veo a mi tío moviendo las caderas hacia delante y hacia atrás, lentamente, y siento su polla moverse en el ano. El dolor se convierte poco a poco en placer, y me giro para chocar con la polla de mi primo que estaba preparada para entrar de nuevo en mi boca. Sigo chupando el miembro de mi primo mientras mi tío me folla por detrás, cada vez mas fuerte, chocando sus huevos contra el ano, como si quisiera que también entrara. Los dos rien y guimen de placer. – Muy bien primo , así, continua mmm – dice mi primo de vez en cuando, mientras mi tío se esfuerza por meter y meter más rápidamente la polla en mi culito. Después de un rato mi tío saca la polla y se pone delante de mío, entonces mi primo ocupa el lugar de su padre.

Grite , la envestida de mi primo con su gran herramienta me hizo daño de nuevo, era más gorda que la de su padre y aunque ya tenía dilatado el ano, fue necesario abrirlo mas. Entonces mi tío me enseño su polla con la mano mientras se la frotaba, y me la empujo en la boca, cogió mi cabeza con las dos manos y me la empujo contra su abdomen metiendo su polla lo más profunda que pudo, casi me atraganto. Durante un rato los dos me follarón una por la boca y otro por el culo.
Te gusta eh – decía mi primo – ufff – y empujaba su enorme miembro dentro – ¿ te gusta verdad ?
Entonces mi tío aceleró la envestidas y en un momento se paró empujando mi cara fuertemente contra su abdomen y gimiendo. Senti un chorro de calor en mi boca y garganta, intente apartarme, pero mi tío me apretaba con más fuerza mi cabeza y la empujaba contra su abdomen, que ahora lo movía hacia delante. El semen inundo mi garganta no dejándome respirar y desbordándose por mi boca. Cuando saco la polla, tosí y deje escapar por los labios un poco de semen. Él gimio y sonrio, enseñándome su polla brillante por la saliva y el semen. Con la mano agarro su miembro y lo golpeo contra mi cara – bufff – mi tío sonreía y tenia una cara de gusto increíble, entonces mi lengua busco la punta de la polla y mis labios se posaron sobre el capullo brillante – si, limpiala bien zorrita – dijo mi tío. Entonces senti como mi primo también aceleraba empujando cada vez más rapidamente y bufando. En un último empujón me agarro fuertemente las caderas y senti la descarga de su semen. Se apoyo sobre mi espalda empujando fuertemente y gimiendo, el semen corria entre mis muslos.
Siiii – decia, mientras empujaba aún más dentro, y yo echaba la cabeza hacía atrás – ogggufff
Alli estaban los dos, de pie mirándome, y entonces se rien.
Mira, se ha corrido - le dice mi tío a mi primo. Era cierto, tenia un chorro de semen que aun me colgaba de mi polla y una mancha en el suelo.
Te ha gustado eh . Dijo mi primo mientras se secaba la polla con una toalla. Yo sonrei y me levante.
Bueno creo que es momento de volver a la fiesta – dijo mi tío, mientras se ponia los pantalones –
Si – dijo mi primo, mientras el se ponia el chándal – Ahí tienes un baño – me dijo señalando una puerta en un lateral de la puerta .
De esto – comencé a decir –
Tranquilo – dijo mi tío mientras abría la puerta – no diremos nada.
Gracias – dije – mientras mi tío salía por la puerta y mi primo se ponia la tunica.
No te preocupes primo – me dijo David acercándose a mi – Nos lo hemos pasado bien – continuo mientras me guiñaba un ojo.
Si – respondí con una sonrisa -.
Entonces me dio una palmadita en el culito y se fue del cobertizo.

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Un momento esperado

Thursday, January 11th, 2007

Después de leer varios relatos, y ante mi necesidad de compartir con alguien la hermosa experiencia que viví, decidí contarle a todos aquellos que aprecian los relatos lo que paso aquella tarde. Se preguntarán por que esto no se lo pude contar a otra persona, y se debe a que la hipocresía y prejuicios de la gente tildarían de degenerado o de depravado a aquellos que se atreven a disfrutar del sexo sin importar el parentesco.

Para que entiendan lo especial de la situación les cuento que no se trata solo de algo que paso por casualidad y todo se dio en el momento, sino que la atracción entre mi prima y yo viene de nuestra infancia, ya de chicos sabíamos aprovechar cualquier pretexto para apartarnos del resto y acariciarnos o besarnos, pero por nuestra edad, el sexo no se nos cruzaba por la cabeza, disfrutábamos de nuestro juego prohibido y para nosotros eso era lo máximo. Con el tiempo los juegos cambiaron, la intensidad de los besos aumentaron, y el deseo comenzaba a hacerse sentir, acariciábamos todo nuestro cuerpo, pero todavía ella virgen no me permitía avanzar.

Recuerdo que después de una noche que se había quedado a dormir, porque se llevaba muy bien con mi hermana, al despertarme me encontré con la casa desierta y ella preparando su desayuno, en aquella época yo contaba con 22 años y ella tenia 17, me acerque para saludarla, y comenzamos a besarnos, tomo el desayuno en mis rodillas, y luego sin decir una palabra comenzamos a acariciarnos y besarnos, ( después de 8 años todavía siento esos besos ), fue la primera vez que puede quitarle algo de ropa, aunque no llegue a desnudarla completamente y tampoco me dejo llegar a mas, seguía cuidando su virginidad.

El tiempo paso y yo me case, pero la buena relación que tenía con mi prima no hizo dudar a mi mujer en ningún momento de que algo había entre nosotros, y una tarde que estaba afiebrado con una gripe que volteaba a cualquiera y mi mujer salió a un curso que estaba realizando, mi prima había quedado en pasar cuando regrese del trabajo, como acordó con mi mujer. A esta altura contábamos con 26 años yo y ella 21, y fue ella quien tomó la iniciativa, unas palabras quedaron grabadas a fuego en mi mente y las decía mientras me destapaba , cuando me juego me juego, se sentó en el borde de la cama y comenzamos a besarnos. La ropa que ella tenia me daba fácil acceso a donde se me antoje, una minifalda suelta, y una blusa que no tarde en desabotonar con sumo placer, sus pechos ya libres del corpiño quedaron sobre el mío, y poco a poco se fue subiendo a la cama hasta quedar montada sobre mi.

El momento que tanto habíamos esperado estaba sucediendo, confesé que en muchas oportunidades me había masturbado pensando en ella, y ella me contestó exactamente lo mismo, los besos no paraban y frotaba su sexo todavía cubierto por su tanga contra el mío que hacia presión sobre el pantalón.

Tomándola de la cintura levante un poco su cuerpo y sus pechos fueron devorados por mis boca ansiosa, sus gemidos y sus manos en mi pelo aumentaban mi excitación en el preciso momento en que una de sus manos comenzaba a hurgar entre mi pantalón. Facilite su tarea dándole un respiro a sus pequeños pero bien formada y deliciosos pechos.

Ella se bajó de mi cuerpo, y se acostó, la tenia toda a mi disposición, como tantas veces me había imaginado, toda la blusa desordenada, sus pechos ante mi vista, una minifalda que apenas le tapaba la tanga, y las piernas abiertas que me indicaban el camino, de la carita ni hablar, un gesto entre inocente y libidinoso se le dibujaba en la cara, creo que en la mía no podía disimular la alegría.

Y así fue que fue acomodándome entre sus piernas, corrí la tanga a un costado y mi lengua comenzó a trabajar, nunca voy a olvidarme como se retorcía de placer y los gemidos que salían de su boca cada vez que mi lengua rozaba sus zonas más sensibles, mis dedos comenzaron a penetrarla por su húmeda vagina, dos orgasmos alcanzó hasta que decidió que era momento de cambiar de postura.

Entonces me recostó y se ubicó de forma tal que no había duda que esperaba un 69, y como a mi me encanta eso no tardé en volver a disfrutar del sabor a mujer de mi primita, ver su cola redonda, y firme delante de mi cara me volvía loco, y la ansiedad que me provocaba la descargaba con mi lengua en su cuerpo, ella por su parte me devolvía la gentileza con su boca sobre mi sexo y mis testículos. En un momento estire mi brazo y tome el consolador con el que jugamos con mi mujer, lo cubrí con un condón, y sin dejar de jugar con mi lengua en su clítoris, comencé a penetrarla.

La sorpresa la enloqueció, no paraba de gemir, y el placer que le provocaba el consolador y mi lengua hicieron que olvide de lo que estaba haciendo con su boca, para dedicarse exclusivamente a gozar, notaba como sus músculos se contraían cuando un orgasmo la estremecía. Entonces me acomode detrás de ella, y la acomode en cuatro patitas, y le comí la cola mientras el consolador hacia sus delicias por la parte de adelante, opte por no contar mas sus orgasmos, solo me dedicaba a disfrutar de sensaciones y de la música de sus gemidos.

Luego ella se acomodo en la cama, y yo acomodé mi cuerpo sobre el tuyo, me pidió de forma que no me queden duda que quería sentirme dentro suyo, sus palabras fueron , “cogéme”, demás esta decir que durante todo el tiempo que pasamos juntos este tipo de palabras abundaron, yo no podía dejar de alabar su culito, y llenarla de obscenidades que aumentaban su morbo y el mío, pero esa palabra era una orden, un ruego, notaba como su mirada esperaba el momento en el que la punta de mi sexo comience a perderse dentro de ella, y ver como a medida que entraba, ella tiraba su cuello hacia atrás y se mordía los labios, me volvía loco, así fue que me aferre a su cintura y una vez que se acostumbro a mi sexo comencé a moverme, a entrar y salir, a morderle sus pechos, a besarla.

Me resultaba increíble estar en esa situación, la realidad superaba a mi imaginación, pero también quería saber con que soñaba ella y le pregunte si quería hacerlo en alguna otra posición, y quiso montarme. Entonces me acosté y ella se monto sobre mi nuevamente, tomo mi sexo con una mano y mirando apunto hacia su húmeda cueva, disfrutaba ella y disfrutaba yo, saltaba sobre mi, hasta que le dije que estaba a punto de acabar, entonces de un salto se acomodo entre mis piernas, quito el profiláctico y comenzó a masturbarme, me dijo que quería ver como saltaba, y me acarició maravillosamente, hasta que en un momento que rozaba mi glande contra su pezón, el primer chorro de leche salió violentamente, seguido por un par de chorros mas que causaron su deleite, al igual que ver su mano chorreada por las ultimas gotas que no tenian la fuerza para salir disparadas como las primeras.

Continuamos un rato abrazados, sabíamos que nos sobraba tiempo, que mi esposa no llegaría hasta dos horas mas tarde, pero ella se fue un momento antes que regrese mi mujer, antes me dijo que la había pasado como nunca, y que no sabía después de lo que compartimos como iba a volver a tener sexo con su novio, porque nunca la hacia llegar a un orgasmo. Su confesión hizo que como despedida, la tumbe nuevamente en la cama, corra su tanga nuevamente y le regale el ultimo orgasmo de la tarde. Así nos despedimos hasta la próxima oportunidad que tengamos.

Espero que este relato que no hace mas que reflejar un momento tal cual como lo viví, haya sido de su agrado, si es así espero sus comentarios a harleyga@hotmail.com

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Relato con mi prima

Thursday, January 11th, 2007

Bueno la historia que voy a contarles es 100% real, primero debo decirles que soy un hombre de 20 años de 1.74cm de contextura gruesa y modesto aparte tengo muy buen cuerpo, mis abdominales bien marcadas, espalda ancha, piernas gruesas, pero creo que mi mayor atractivo esta en mi cara pues a todas las mujeres siempre les he gustado es por eso.

Bueno soy de Colombia y siempre he tenido una extraña atracción por mi prima de 21 años que vive a 700km de mi ciudad. Ella siempre viene en vacaciones y desde que eramos muy pequeños siempre fuimos muy unidos, la separación de nosotros se dio cuando mi tio se separo de su esposa y ella se fue a vivir muy lejos.

Pero este año cuando ella volvió nos reunimos la vi mas espectacular que nunca, una super cintura, un culo como el de Jennifer López, unas súper abdominales que sirven para rayar queso, ella es muy delgada, unas tetas no muy grandes pero muy duras, cabello largo .. etc….

Como mi prima había llegado decidimos tomarnos algo.. compramos aguardiente y estábamos viendo la final de fútbol de la copa libertadores de América entre once caldas y boca juniors que por cierto gano el once caldas. Bueno luego de que mi novia se fue asu casa y todos en mi casa decidieron irse a dormir pues ya era hora de descansar, decidimos ira mi habitación a oir música y seguir platicando un rato, seguimos tomando y tomando hasta que nos emborrachamos luego hablamos un rato de sexo, de sus experiencias y de las mías en ese momento mis ganas hacia ella … que siempre las tuve salieron a flote y al oírla hablar de sexo me excitaba mas y mas además usaba una crema de olor spectacular acompañado de un perfume súper sensual . Ya como a la hora después ella decidió cambiarse de ropa, salí de mi habitación y se puso un top verde súper pequeño que el marcaba la punta de sus pezones y un short del mismo color además pude notar que no llevaba ropa interior, luego me dijo “ya estoy como algo loca mejor vamos a dormirâ€? a lo que yo le conteste “si se duerme le gateo por la nocheâ€? a lo que ella se mostró un poco contenta pues sonrió, luego ella se recostó en mi cama y yo seguí oyendo música y tomándome el poco de trago que había quedado. Luego vi que ella estaba dormida y aproveche y me quite el jean que tenia puesto y me deje solo short y el boxer debajo. Luego me le recosté al lado y ella despertó me abrazo y yo le dije que le iba a dar un besito en el cuello a lo cual ella accedió, luego del cuello pasé a los labios y empezamos a besarnos como niños de colegio, su respiración se agito y yo estaba muy excitado, luego pase mi mano por su cuquita bien depiladita y se la toque toda. Le introduje un dedo y a ella le gusto, luego ella me cogió la verga por encima de mi ropa y me quito el short y el boxer, al ver yo eso pues hice lo mismo, la desvestí completamente y pude ver ese cuerpo escultural, seguimos besándonos y manoseándonos los genitales estaba muy mojada y yo esta muy lubricado.

Luego me dijo que por favor se la metiera…. cosa que yo ya deseaba hacer hace rato pero como no tenia condones no lo hacia. Luego ella insistió que se la metiera que no pasaba nada, que ella planificaba con su novio, al oír eso sin piedad se la meti cm por cm alo cual ella gemía muy suave pues no podía gritar porque si no se darían cuenta en mi casa, ya si siguió el mete y saca mete y saca y besos por todo el cuerpo y manoseándole las tetas hasta que ella se vino, llego al climax su chochita estaba super mojadita y llena de líquidos por su climax, ella jadeaba como una burra después de correr tanto, pero aun yo estaba vivo y quería mas así que seguí moviéndome pero ella me decía que me detuviera a lo que yo no hacia caso le dije que no lo me detendría hasta que acabar ay así lo hice cuando me vine ella lo disfrutaba todo es poco de leche caliente ! y espesa en su cuquita, luego le pedí que me hiciera una limpieza con su boca, a lo cual ella me respondió que ella era la reina de las mamadas historia que pude corroborar con sus hechos , me proporciono una mamada como nadie me las ha hecho, tiene un estilo unico…

Asi acabamos nuestro primer combate, pero habíamos quedado insatisfechos asi que es anoche luchamos 5 veces mas hasta las 5am probando miles de poses y estilos. Y asi fueron todos los dias de vacaciones hasta que se marcho nuevamente.

Y ahora que se ha ido me dejo un poco de su crema en un frasco para que la recordara cada vez que quisiera.

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Cojiendo con mi prima hermana y su hija

Thursday, January 11th, 2007

Esta historia que les contare es lo mas caliente que me ha pasado en la vida, estaba de visita de casa de mis padres y por la tarde decidi salir a saludar a mis primos que viven cerca de ahi. Cuando llegue, encontre a mi prima, una hermosa mujer de unos 38 años con unos pechos grandes, duros y bien formados, al verme llegar se alegro mucho pues tenia tiempo que no nos veimos, salio a recibirme con un fuerte abrazo, traia un vestido de gasa muy delgado que dejaba ver sus turgentes nalgas bien formadas, me invito pasar a la sala de su casa y comento que no habia nadie, que su hija de 17 años habia salido con unas amigas y llegria mas tarde; ahi estuvimos conversando un buen rato sobre lo que habia sucedido durante tanto tiempo, me invito un trago el cual acepte de buena gana por que hacia muchisimo calor, sirvio tragos para ambos y se sento muy cerca de mi, desde mi posicion podi verle las tetas a traves del escote de su vestido, lo cual me puso muy caliente, pero pues era mi prima ¡la que me conocia desde que era niño!, asi que decidi concentrarme y tratar de no mirar, sin embargo despues de varios tragos encima ella comento algo acerca de mi edad y agrego que me habia puesto muy guapo, anteriormente era muy delgado pero ahora a los 29 años habia engordado y tenia un aspecto muy atletico. Al calor de las copas ella continuo diciendome cosas agradables sobre mi aspecto y yo le respondi que ella no se quedba atras, que debia tener muchos pretendientes, que su esposo debia tener cuidado por que de lo contrario se la iban robar un dia, entonces ella me comento que se habia separado hacia un tiempo y que no tenia ninguna relacion con nadie, entonces se acerco mas a mi, empezo acariciar mi pierna, subiendo poco a poco y lentamente hacia el muslo, en ese momento yo ya estaba muy caliente, la abrace para besarla, nos dimos un beso muy humedo y caliente, mientras mis manos acariciaban sus preciosas tetas, empeze a desvestirla muy lentamente quedandose unicamente con su misnuscula tanga rosa, tenia un cuerpo exhuberante y deseoso de ser amado, ella estaba desesperada y me saco la verga del pantalon, me dio una tremenda mamada que parecia que se lo queria comer, yo estaba gozando como loco miientras le acaraciaba su precioso culito, despues ella se levanto y me dijo que le mamara las tetas pues eso la ponia muy caliente, para pronto empece a hacerlo, me sente en el sillon, ella se monto sobre la verga mientras le pegaba tremenda mamada de tetas, empece a culearla despacio y suave mientras le acariciaba el culito, entonces me ensalive el dedo medio y se lo incruste en el ojo del culo, ella respingo pero no dijo nada, al contrario se estremecio de placerdiciendo: quiero que me metas la verga por el culo!, la puse en cuatro, unte saliva en el culo y se la meti de un solo golpe, ella chillaba de placer mientras se restregaba las tetas con frenesi, entonces para mi sopresa vi a su hija Marcela parada en la entrada del comedor observando como me cojia a su mama en la sala y ambos nos quedamos paralizados, tratamos de cubrirnos con lo que pudimos pues estabamos muy sorprendidos y austados de la reaccion de Marcela, entonces para nuestra sorpresa ella se empezo a desabrochar la blusa acercandose hacia donde estabamos, su madre no daba credito a lo que sucedia sin embargo de su mente le traicionaba pues empezo a escurrirse como loca, su panocha le palpitaba y estaba viniendose nada mas de pensar que un hombre se cogeria a las dos, yo por mi parte estaba fuera de mi y es que marcela era exactamente igual que su madre fisicamente, su misma cara, su mismo pelo y sus mismo cuerpo solo que mas joven y con medidas menos exhuberantes que las de su madre; cuando termino de quitarse la ropa estaba en un caloncito color crema que hizo que la verga se me pusiera mas dura que un marro, se puso junto a mi y empezo a agarrarmela, empezo a masturbarme lentamente mientras yo le metia el dedo a su panochita, que ya estaba tambien muy humeda debido a que nos estuvo observando un buen rato, asi pues de un lado la madre me besaba y acariciaba mientras por abajo la hija me masturbaba y mamaba la verga, entonces mi prima dijo que nos fueramos a su recamara para estar mas comodos, ya en su cama, que era enorme, ambas se acostaron enotnces empece a cogerme a marcela, mientras su madre le acariaba sus tetitas, despues invertimos, mientras me cogia a mi prima, Marcela le acariaba las tetas, ver como me cogia a dos mujeres casi iguales, solo distintas por la edad me ponia la verga mas dura, asi que cogimos en todas las posiciones imaginables, entonces mi prima saco no se de donde un tremendo consoldaor el cual se ajusto en la panocha mientras veia como yo me cogia a marcela en cuatro, puso sus tetas cerca de mi y yo se las mamaba mientras ella se hacia tremenda paja con el consolador, cuando ya estababamos muy lubricados marcela se vino como dos veces mientras su madre le mamaba las tetitas y le insertba el consoldor en su panochita, y yo hacia venir a su madre pegandole tremenda cogida por atras; cuando ya estaba por venirme puse a las dos acostadas boca arriba sobre la cama y les vacie la leche sobre sus cuerpos. Quedamos los tres ahi acostados totalmente exhaustos y agostados de tremenda cogida,desde entonces cada vez que visito a mis padres no olvido visitar a mi prima y su hija tambien.

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Mi prima del campo

Thursday, January 11th, 2007

Hola soy Javier y decidí contarles mi historia, después de haber leído algunos relatitos, de esta exelente pagina. Lo que me sucedió empezó con que mi abuela me invitó al campo de su hermano, el cual yo no conocía. El tenia una hija, mayor y ella tenia 2 hijas, una de 13 y otra de 15. Se suponía que iba a ser todo muy aburrido allí, ya que no sabia que personas vivían allí, ya que por esa parte de la familia no conocía mucho. Ibamos a estar en el campo aproximadamente un mes, según mi abuela. Nunca imaginé lo que les voy a contar.

Al llegar, después de 3 largas horas de viaje, vi la sencilla, pero bonita casa de campo, muy hermosa con un inmenso sauce (árbol) que la sombreaba, y un inmenso campo que me brindaría distintas frutas y exquisiteces por el estilo.
Bueno, cuando empecé a saludar conocí a mi tía, la mamá de la Andrea de 13 años y la Maribel de 15 años, en ese tiempo yo tenia 15 años igual, pero Maribel representaba la edad de unos 18 años tal vez. Al verla, contemple su hermoso cuerpo y nos miramos a los ojos por un momento, la saludé timidamente y ella muy alegre y contenta me dió un beso en la mejilla. Tenía unos hermosos ojos color celestes, el pelo castaño, y la tez entre blanca y morena, era perfecta y de buen porte, o sea alta, parecía una modelo.

Al pasar el día, nos conocimos todos en la familia y compartimos una cena. Después la Mamá de Maribel me invitó a ver una película junto a ella y Maribel. La película estaba entretenida, pero yo no podía dejar de pensar en lo hermosa que podía llegar a ser Maribel ( prima lejana).

Al otro día, junto a mi tío, fabricamos un hermoso balancín o columpio, como le llaman en mi país, Chile, bajo el sauce. El aire y el paisaje eran muy agradables y hermosos, pero yo no podía dejar de pensar en Maribel ( mi prima). Poco después llego la hora del almuerzo y nos fuimos todos a sentar a la mesa, Maribel me miraba mucho pero yo siempre tímido no la miraba mucho, después me invitó a columpiarnos. Y yo por supuesto acepté. Nos pusimos a conversar sobre nuestras vidas, ella me sacó de pronto el tema de a caso tenia novia o cosas así. Yo le respondí que no, la cual era la verdad, ella me dijo a caso yo alguna vez le había dado un beso con lengua, por más de 1 minuto a una mujer.

Yo le dije que no, y le hice la misma pregunta, ella me dijo que tampoco, mirándome con una leve sonrisa pervertida y diciéndome como ¡podríamos hacerlo!…
Ese fue el pensamiento que yo tuve, me siguió observando, como si yo le hubiera gustado, después yo igual empecé a hacer lo mismo. Poco después ella, me tomó una mano y me dijo..
—¡Primito tengo las manos super heladas y me esta dando un poquito de frío, porque mejor no nos vamos a ver una pelicula!.
Yo le acepte y fuimos, me abrazo y me dijo.
—Pucha que eres tierno y lindo…
Yo muy contento y ya con confianza, entre con ella a la casa y luego a su pieza en donde tenia su televisión.
Entramos y me dijo.
—Ven… tírate aquí al ladito mío..
Yo me tiré al lado, o sea me recosté al lado de ella, y cuando empezamos a verla ella me paso su larga cabellera por mi cara y luego me dió un leve beso en la mejilla, me empezó a hacer cariño y yo me empecé a relajar. Luego me invitó a afuerita a observar las estrelllas, yo sin ningún temor ni nada por el estilo, fuí con ella sintiéndome como su protector, me tomo del brazo y me dijo sentémonos aquí, en estos asientitos de madera, yo me senté junto a ella , pero luego me miró y me besó mis labios de una manera muy furiosa.. yo la besé también, y luego ella se sentó en mis piernas. Por primera vez sentía algo tan rico y placentero. Nos seguimos besando y ella me agarró mi mando derecha y la puso en uno de sus redondos y grandes senos, luego se saco la blusa y me dijo : ¿Quieres pasarme tu lengua por entremedio de mis senos y chuparlos si quieres?, yo le dije, ¡prima, eres una verdadera diosa! y le pase la lengua por todo su cuerpo.

Después se bajo los jeans y me bajo la cremallera de mi pantalón, y la puso en su grande y hermosa vagina, primero costo un poco que entrara, pero igual fue fácil. Cuando se la puse empezó a menearse y a mecerse lentamente, moviendo su cabello, y exigiendo que le tocara sus senos y su hermosas nalgas, me botó en el suelo y se subió encima mío, siempre suavemente y eróticamente, parecía una experta.

Esa noche la repetimos 3 veces mas durante ese mes, fue el mejor verano que he tenido hasta ahora. Ahora Maribel me llama siempre y me ruega que valla cada verano, para que nos divirtamos, cada vez mejor y mas calurosamente.

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