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relatos de incesto entre primos

Mi prima necesitaba un buen polvo

Me llamo Raúl y es el tercer relato que envío. Los dos anteriores tenían como protagonista a mi mujer pero esta vez quiero contaros lo que sucedió entre una prima mía y yo.

Ella se llama Bárbara. Tiene 40 años es alta pues mide cerca de 1,80. Rubia y con unos ojos azules preciosos y un tipo monisimo. Está casada y tienen 4 hijos el menor de 3 años que es mi ahijado y la mayor de 12 años. Últimamente mas o menos desde hace un año su relación matrimonial va fatal hasta el punto que su marido duerme en otra habitación por lo que no tienen ninguna relación íntima. Mi relación con ella fue siempre de mucha confianza y amistad y nos consideramos como hermanos. Hace cosa de quince días pasé por su casa a tomar un té y empezamos a hablar sobre su matrimonio. De la mala relación que tenían su marido y ella y la suerte que tenía yo al no tener problemas con mi mujer. Sobre todo de la suerte que tenía mi mujer de tenerme cuando quisiera. La conversación acabó siendo un poco picante hasta que me preguntó que era lo que le gustaba a mi mujer en relación al sexo. Yo me quedé un poco parado pues no esperaba esa pregunta, pero le contesté si quería saber lo que a mi mujer le gustaba hacer o que le hicieran. Mi prima se puso colorada y sin mirarme a los ojos contestó que quería saber que le gustaba que le hicieran. No se como, pero me di cuenta que mi prima estaba muy necesitada de sexo. Sin pensar le pregunté que cuanto tiempo hacía que no follaba. Me contestó que casi un año. Así como en broma le dije que si yo tenía a mi mujer un año sin follar lo más probable es que me echara de casa. A mi esa conversación me estaba empezando a poner cachondo y de golpe le pregunté si de verdad quería saber que le gustaba que le hicieran a mi mujer. Me contestó. Ya te dije que si. En la forma de decirlo note como que le temblaba la voz y que a ella esa conversación también empezaba a ponerla caliente. Bien. Si quieres saberlo lo sabrás. Levántate y ponte de pie aquí delante de mí. Ella así lo hizo. Ahora acércate y abre las piernas. Quiero deciros que tenía puesta una falda de cuadros escoceses de esas cruzadas que le daba un poco por encima de la rodilla. Me quedé mirando sus piernas y os digo que son largas, larguísimas y delgadas con un tobillo fino y por lo que hasta ese momento veía una pantorrilla perfecta. Eran unas piernas preciosas. Le desabroché el imperdible que tenía en el cruce de la falda y empecé a acariciárselas. Ella cerró los ojos y me dijo que era la primera vez que alguien que no fuera su marido le tocaba y acariciaba las piernas de ese modo. Con mis manos recorría sus piernas acariciándolas por la parte exterior desde los tobillos hasta sus caderas. Sentía como se le ponía la piel de gallina y que su respiración empezaba a ser más rápida. Al cabo de un ratito empecé a acariciarla por el interior de sus muslos desde la rodilla hasta tocar sus braguitas. Cada vez que las tocaba me daba cuenta que estaba ya mojadísima. Y agarrándolas con las dos manos se las fui bajando despacio hasta que quedaron a la altura de las rodillas. Al verla así con las piernas abiertas y las bragas en las rodillas siempre pienso lo mismo. Creo que no hay cosa más erótica que ver a una mujer de esa manera. Seguí bajándole las braguitas hasta que se las quité. Me las llevé a la cara y pude oler y sentir ese aroma de mujer caliente y abandonada sin voluntad para negarse a nada que quieras hacerle. Así era como estaba mi prima caliente y abandonada. Totalmente sometida a todo lo que me apeteciese hacerle. Es ese momento colocó sus manos en mis hombros y abriendo los ojos me dijo. Por favor trátame con cariño. Haz lo que quieras conmigo pero hazlo con dulzura. Quiero recordarlo de esa manera como algo bonito y no como algo sucio de lo que tenga que avergonzarme cada vez que te vea. La miré y estaba empezando a llorar. Al verla así le dije. Yo también quiero recordarlo como algo precioso que nos esta pasando a ti y a mí. No tendrás que avergonzarte al revés será algo que recordaremos, como tu dices, bonito y dulce. Seguí acariciándole las piernas y sobre todo el interior de sus muslos rozando cada vez con más frecuencia los labios de su coñito. Era tal la cantidad de flujo que salía de su interior que le corría por sus muslos mojando las palmas de mis manos. Era espeso y de un fuerte olor. Ella cada vez respiraba más fuerte y rápido y empezaba a mover muy despacio sus caderas. Viendo que su grado de calentura era ya importante le dije. Desabróchate la falda y déjala caer. Quiero ver lo que tienes entre las piernas. Así lo hizo. Se desabrochó la hebilla de su falda y esta cayó al suelo dejado al aire un coño espectacular. Propio de una mujer con cuatro hijos. Al tener los muslos delgados había una separación entre ellos de unos cuatro centímetros por lo que el coño quedaba como colgado entre ellos. Como digo era espectacular. Los labios mayores los tenía abultados y abiertos y a través de ellos salían colgando los pliegues de sus labios menores. Esos pliegues colgaban de su coño como dos centímetros eran carnosos y rosados. Y debido a lo empapados que los tenía brillaban. En la parte superior de su coñito donde se juntan sus labios menores aparecía claro y abultado el clítoris. Con mis dedos pulgar e índice le corrí la piel que lo cubría y salió libre. Era blanco casi como transparente y se le veía brillante y precioso. La verdad viendo a mi prima con lo delgada que era no me podía ni imaginar que tuviera semejante coño entre las piernas. Empecé a acariciárselo lentamente. Primero por los labios mayores de arriba hacia abajo con un dedo luego con dos después con la mano entera a continuación empecé a introducirle los dedos a través del canal que dejaban los labios menores. Iba de arriba abajo. Desde el agujerito del ano hasta el clítoris una y otra vez a veces rápido otras despacio. Había que ver a Bárbara moviendo la cabeza hacia delante hacia atrás hacia los lados con la boca abierta gimiendo en cada bocanada de aire al ritmo que yo marcaba con mis manos en su coño. Movía las caderas con fuerza como para aumentar su placer. Sabía que si seguía tocándola de esa manera se correría. Pero yo no quería que se corriera. Quería tenerla disfrutando de esa calentura más tiempo. Así que cuando notaba que le llegaba el orgasmo casi paraba de acariciarla solo la tocaba con delicadeza hasta que notaba que podía volver a acariciarla. Al cabo de un rato con lagrimas en los ojos y casi como no pudiendo ni decirlo me miró y me dijo. Raúl por favor deja que me corra. Por favor no pares de tocarme y de acariciarme cuando ves que me viene el orgasmo. Te lo suplico. Lo necesito. Necesito sentir ese orgasmo dentro de mí. Déjalo venir. No me lo cortes más o me moriré. Y así hice. Cuando me di cuenta que le venía seguí acariciándole el clítoris y tuvo ese orgasmo que quería largo, intenso. Le temblaban las piernas todo su cuerpo empezó a convulsionarse los gemidos se convirtieron en gritos. Los gritos en llanto y el llanto en placer. Era maravilloso ver a mi prima corriéndose entre mis manos. Apretando con sus manos mis hombros para no caerse y siempre mirándome. No paraba de mirarme. Pero lo que mas me marcó lo que mas me impresionó era que a cada oleada de placer que tenía me miraba aun más fijamente a los ojos y me decía. Te quiero. Te quiero. Te quiero.

A todas estas mi prima solo estaba desnuda de la cintura para abajo. Aun llevaba puesto una blusa y una rebeca. Cuando terminó su orgasmo le quité la rebeca y le desabroché los botones de la blusa. Despacio. Disfrutando cada botón, cada mirada, cada segundo, hasta que solo tuvo puesto el sujetador. Entonces fui yo el que mirándola a los ojos le pedí. Quítalo. Quiero ver tus pechos. Ella con una sonrisa en los labios y una mirada limpia y encantadora me contesto. Y yo quiero enseñártelos. Quiero que me los acaricies. Quiero que me los beses. Quiero que me los chupes. Quiero lo que tú quieras. En ese momento yo estaba acojonado. No sabía que pensar. Mi prima se me estaba declarando como si tuviésemos quince años o lo que decía era producto de la calentura que tenía.

Mi prima tiene unos pechos no muy grandes son de ese tamaño que casi los cubres con las manos. Pero eran perfectos. Nada caídos. Como los de mi mujer respingones. Con los pezones apuntando hacia arriba y una aureola pequeña. Empecé a acariciárselos despacio. Los apretaba y luego los soltaba. Le agarraba los pezones y tiraba de ellos con los dedos. Se los apretaba. Acercando mi boca se los chupaba, lamía, mordía. Era una delicia. Mientras yo le hacía todo eso ella me miraba. De vez en cuando cerraba los ojos y me decía. Dios que feliz tiene que ser tu mujer si le haces sentir sola la mitad de lo que me estas haciendo sentir a mí. Nunca en mis años de matrimonio mi marido me hizo sentir lo que me estas dando tu. Yo ya no aguantaba más. Mi poya estaba apunto de reventar. Mientras le chupaba los pechos empecé a desnudarme hasta quedar desnudo igual que ella. Entonces apartó mi cara de sus pechos y se quedó mirándome la poya. No os lo creeréis. Pero empezó a llorar otra vez y decía. Lo sabía. Sabía que sería así. Siempre que te veía pensaba como la tendrías. Y deseaba que fuese así. Grande, gorda. Pensarás que soy una puta o una mala esposa por pensar como sería tu poya. Pero no puedo evitarlo. Son cosas que no se pueden evitar cuando se desea a alguien y yo te deseo. Te he deseado desde que era niña. Ya con quince años me masturbaba pensando en ti y ahora estas conmigo. Aquí estoy. Desnuda para ti. Quiéreme vida mía. Quiero sentirte dentro de mí. Necesito disfrutar de ti.
Nada más decir esto se acercó más a mí. De pie como estaba se coloco de manera que mi poya quedase debajo de su coñito. Me la agarró con una mano y guiándola se colocó la punta en la entrada de su cuevita. Empezó a bajarse lentamente sobre mi poya. Mientras se la metía, la cara le iba cambiando. Cada centímetro que entraba era un gemido y una bocanada de aire que entraba por su boca abierta. Cuando tenía dentro de ella más o menos la mitad de mi poya se inclinó hacia delante. Me abrazó y se la metió de golpe. El grito que dio me estalló en el oído y pensé. Dios que estoy haciendo en que lío me estoy metiendo. Pero no me importaba. Quería hacerlo. Quería follarme a mi prima Bárbara. Lo estaba deseando. Una vez que la tuvo toda dentro empezó lentamente a subir y bajar sus caderas haciendo que mi poya entrase y saliese de ella. Primero despacio. Pero a cada golpe se la metía y se la sacaba más rápido. Hasta que no había transcurrido ni un minuto con mi poya dentro. Volvió a mirarme a los ojos y llorando o gimiendo ya no lo se me dijo. Me viene otra vez vida mía. Me viene otra vez. Y le vino otro orgasmo aun mas largo y violento que el que tuvo en mis manos. Temblaba, gritaba, todo su cuerpo se estremecía, se agarraba con sus manos los pechos y mirándome decía. Así. Así es como siempre pensé e imaginé que sería follar contigo. Te quiero. Te quiero. Te quiero.
Cuando acabó de correrse y con mi poya a punto de reventar aun dentro de ella. Agarró mi cara con sus manos y me dio un beso no precisamente un beso entre primos y mirándome con esos ojos azules maravillosos me dijo. Ya se, lo que le gusta que le hagan a tu mujer. Ahora vas tú a saber, que es lo que me gusta hacer a mí.

Se fue desclavando lentamente mi poya de dentro de ella. Se puso de pie y en ese momento la vi. Por primera vez totalmente desnuda delante de mí. Era como una diosa rubia, alta, con unas piernas preciosas. De anuncio de medias le dije. Unas caderas y unos pechos que no me cansaría nunca de mirarlos. Como digo se puso de pie. Me separó las piernas. Se arrodilló entre ellas y mientras que con una mano me agarraba los huevos con la otra empezó un sube y baja en mi poya. Creí volverme loco. Ver a mi prima Bárbara así arrodillada era demasiado. Al momento sin dejar de mirarme abrió la boca y se tragó mi poya. Subía y bajaba la cabeza haciendo que mi poya entrase y saliese de dentro de ella. A la vez movía su lengua alrededor de la punta. Yo estaba en la gloria. Quería que durase. Ver a Bárbara chupándome la poya. Haciéndome la mejor mamada de mi vida y sin dejar de mirarme a la cara era algo que no puedo explicar. Cuando yo ya no podía mas se sacó mi poya de su boca y me dijo. Dámelo. Quiero sentirlo dentro de mi boca. Quiero tragarme todo tu amor. Quiero hacerte feliz como tu me has hecho a mí. Y diciendo esto se la volvió a meter en la boca y ya no aguanté mas me corrí dentro de su boca. Mientras me corría ella seguía chupando y chupando sin dejar de mirarme. Esos ojos me volvían loco. Por la comisura de sus labios salía un hilo de mi leche que ella dejaba que corriese por su mentón. Cuando terminé de corrérme ella abrió la boca y pude ver todo lo que le había dado. La cerró y empezó a tragársela hasta que no le quedó nada dentro. Se levantó. Me abrazó y me dijo. Toda mi vida he estado esperando este momento. Toda mi vida me estuve imaginando como sería tu expresión cuando estuvieses corriéndote dentro de mi boca. Ya la he visto. Y no me lo digas pero se que me quieres no de la manera que te quiero yo. Pero me quieres. Eso me basta.

Hice el amor una vez mas con ella. Fijaros que digo hacer el amor no follar. Hacer el amor es una cosa y follar es otra.
No se como acabará esto que nos pasó a Bárbara y a mí pero lo que sentimos los dos el uno por el otro es algo muy especial. Algo de lo que no me había dado cuenta hasta ahora.

Mi primita Gilda

Bueno este es mi primer relato que les mando esto no susedio hace mucho tiene como unos 2 o 3 meses no lo recuerdo bien pues mi nombre es ……. no quiero ponerlo pues no quisiera que se den cuenta o algo asi.
Yo soy un joven de 17 años buen partido para cualquier chava de mi edad alto, delgado, bueno eso no importa lo que importa es mi prima gilda ella es unos meses mas grande que yo tiene 17 años tambien me gana solo por 7 meses ella es delgada, tiene unos pechos realmente encantadores bien paraditos que solo de verlos te imaginas haciendole una rusita, unas piernas muy bien formadas, y un culito bien bueno no tiene mucho pero lo tiene bien paradito antojable.
Esto comienza asi pues un sabado mis papas andaban en una comida de esas que se quedan hasta en la noche y no iban a regresar hasta tarde ya como despues de las 11 de la noche. Estabamos en la sala mi hermana, mi novia y yo y les dije no quieren ir al cine a ver una pelicula y dijeron que si y mi novia contesto esta bien pero necesito ir a pedir permiso me hermana como es muy buena amga de ella se ofrecio llevara en el coche a pedir permiso a su casa salieron y pasaron 15 minutos y no llegaban y pues su casa esta a unas cuantas cuadras de mi casa y pues dije si la han de ver dejado y se queo bañandose entonces suena el timbre de la casa y era mi tia y mi prima gilda (las dos estan hechas una delica para tener una orgia estan bien buenas las 2) sali para invitarlas a pasar y me dice mi tia no esta ximena osea mi hermana y dice es que gilda se va a quedar a dormir aqui pues vamos a salir fuera de la ciudad y ella no quiere ir y pues le dije que ibamos a ir al cine que le dejara dinero a mi prima para que fuera con nosotros al cine y no se quedara sola en la casa y mi prima se quedo en la casa a solas conmigo y les dije esperame a bañarme despues de un baño de 7 minutos rapido sali y me dice llamo ximena que estaba en la casa de tu novia que no la dejaron ir al cine que se iba a quedar ahi un rato vieno una pelicula y regresaria como a las 9 y pues le dije a mi prima.

Yo — Gilda pues si quieres nos vamos tu y yo al cine
Gilda — No ahi problema mejor aqui vemos una de las tuyas
Yo — jajajajajaj como que de las mias
Gilda — si una porno
Al decirme eso me calente y empese a imaginarme teniendo sexo con ella pero sabia que eso seria imposible.
Me fui a mi cuarto a buscar una pelicula pero recorde que las habia prestado y me dije a mi mismo puta madre perdi la oportunidad de tirarme a mi prima salia a la sala y le dije vente al cuarto tengo prendido el clima ella se levanto y dijo.
Gilda – que no vamos a ver la pelicula
Yo – No lo que pasa es que no tengo en este momento
Gilda – yo que tenia ganas de ver algo, entonces que hacemos
Yo – no se que te parese si platicamos de algo
Gilda – esta bien ……. ¿Eres Virgen Primito?
Yo – claro que no como cres y tu
Gilda – yo tampoco lo soy
Yo – pues ahi que hablar de eso cuentame donde fue tu primera ves
Gilda – lo hice con mi novio cuando estaba en 2 de secundaria lo hice solamente unas cuantas veces y no me gusto mucho y desde entonces ya no he hecho nada es por eso que aveces soy asi de caliente de ver peliculas pero pues haciendo eso me conformo
Yo – pues yo tengo fama de que lo hago bien rico
Gilda – jajajajajajaj si como no compruebalo
Entonces seguro me aserque a ella la tome de un brazo y la comenze a besar muy sueve me pase a su cuello y empese a bajar hasta donde esta la camisa que traia puesta se le empeze a desabotonarsela pero ella me dijo basta me asuste y le dije pues no que te lo comprobara y me dice es que no estoy segura y le bese a la fuerza y me respondio tambien me empeso a agarrarme el Pedazo sobre el pantalo y segui desabrochandole la camisa se la desabroche y le vi el sosten que tenia pueso era negro las tetas se le veian tan ricas que no me aguante las ganas de chuparlas le quite el sosten y las vi aquellas dos tetas paraditas y duritas estaban enormes y esos pesones rositas bien sabrosos le empese a mamarle las tetas y ella me dijo
Gilda – esas tetas solo las han chupado tu y mi novio asi que disfrutalas que ya no tendras otra oportundiad
Despues le dije te toca a ti me saque el pene ella se asombro de lo ancho de mi paquete me dijo que estaba en un tamaño normal pero que era muy grueza que no podria meterselo a la boca y que nunca habia hecho sexo oral a nadieque con su novio solo cojio 5 veces pero nu hubo nada de sexo oral y le dije solo tocalo con la lenguita ella abrio la boca y se lo metio todo lo chupaba muy rico y me queria venir sobre su boca pero me aguante y la saque de su boquita por que lo mamaba tan rico que ya no aguntaba las ganas de eyacular sobre ella y le dije
Yo – que bien la mamas para ser tu pirmera ves
Gilda – te menti primo
Yo – que por que dices
Gilda – si es que si he mamado algunas vergas a la mayoria de mis amigos en la preparatoria les digo que me pasen las tareas y si me las pasan pueden ir a mi casa y les hago un favor y les mamo la verga en mi cuarto pero nada mas eso te menti lo de mas si es cierto
Yo – que puta eres prima no te creia asi pero siguele no me importa eso
Gilde – siguele tu desvistete
Me empeze a desnudarme y ya desnudo me acerque a mi prima le quite pantalon que traia y la deje en calzoncitos ya podia ver el cochito de ella le quite el calzon y le vi la vagina estaba muy bien se veia bien sabrosa y despues le dije pues acuestate en la cama deja saco los condones del ropero me dijo esperate antes deja te chupo un rato mas la verga que la tienes bien rica me la chupo y se fue lamiendo mis huevos y me dijo que se alguna vez me habian mamado el culo le dije que no ella empeso a pasar su lengua por alrededor de mi ano eso me hiso llegar a mi maxima exitacion me puse el condon y empesamos a follar como desesperados duramos como unos 40 minutos por que ya no aguantaba mas por que ella estaba tan buena y no podira desaprobechar la oportunidad despues de venirme en ella me dijo quitate el condon te la voy a seguir mamando ella me le segui chupando me limpio todos los mecos que traia en la punta despues de un rato me dices ya quieres eyacular le digo si falta poco me dice.
Gilda – pues hasme una rusa y terminas corriendote en mis tetas
Yo – Claro
Fue una rusa impresionate podia ver como sus tetas se comian toda mi VERGA despues ya que eyacule nos dimos un baño juntos y me dice no le vayas a decir a nadie por favor le dije claro que no le voy a decir a nadie siempre y cuando cada que vengas me hagas aunquesea una mamada de verga.
Al dia siguiente me dijo mi mama ves a dejar a tu prima a la casa la fui a dejar en el coche le dije a mi prima.
Yo – ya sabes que es una camino largo a tu casa como de 25 minutos asi que empinate y comienza a chuparme la polla y ella dijo no estas loco nada mas fue ayer y ya no le dije que si no lo hacia iba a decir todo lo de ella y pues no tubo otro remedio que chuparmela.
Aveces cuando tengo ganas voy a dique visitar a mi tia pero voy con motivo a hecharme un palo con mi primita que nunca la olvidare a ella y a sus tetas las mas hermosas que he visto en el mundo.
antes de terminar esto les cuento que he hecho a mi prima una total puta con mi vecino la amenaso que voy a decir lo mio y lo de si no tiene sexo con mi vecino y conmigo
Espero que les halla gustado el relato escribanme. nos vemos
ADIOS

Mi maravilloso primo

Saludos cariñosos a todos los lectores que comparten el
placer excitante y grandioso del incesto. Me llamo Sandra y soy una de las
primas de Eva, si, ya sabeis (sexibom) que tambien escribe relatos aqui.

A mi tambien me gusta mucho leerlos y me excito cuando lo
hago por eso me decidi a escribir tambien algunos de los mios. Este solo es el
primero y segun la audiencia que tenga escribire mas.

Bien antes de comenzar, me describire aunque creo que mi
prima ya lo hizo. Bueno lo hare por si hay alguno que no lo sepa. Soy rubia,
1,70 de altura, 62 kgs, piel muy suave, unos pechos bien formados, duros pero a
la vez muy suaves al gusto, y un cuerpo bien formado debido a muchas horas en el
gimnasio.

Bueno, como sabreis yo he echo el amor con mi prima Eva y su
hermano Juanje y aquello, cambio mi vida de una manera muy rapida. Ah, por
cierto si mi prima o mi primo no os lo ha dicho, soy modelo pero de fotos
pornograficas.

Pero el motivo de estas lineas es que deseaba hacer el amor a
solas con mi primo y un dia por fin lo consegui.

Todo ocurrio un dia en el cual, mis padres se tenian que
ausentar por una semana pero no se atrevian a dejarme sola en casa, asi que
llamaron a mi primo Juanje que vive en Granada, ah yo soy de Almeria, para si
queria venir a hacerme compania durante esa semana ya que yo tenia examenes y no
podia faltar.

El acepto, con lo cual yo me alegre mucho porque si las cosas
salian bien, iba a poder disfrutar de mi primo durante toda una semana. Al dia
siguiente, mi primo llego. Lo salude el me dio unos besos en las mejillas aunque
yo, esperaba que me los diese en los labios pero tal vez el no queria repetir la
situacion de hace unas semanas o no se que le pasaba.

Ese dia, despues de almorzar, nos fuimos a la piscina y en
cuanto me vio con mi minusculo biquini, que solo tapaba lo necesario, el se me
quedo como embobado mirandome a lo cual yo intui que todavia le gustaba, yo me
alegre por eso.

Hacía mucho calor, pasábamos el tiempo en la piscina, pero no
ocurrio nada. Al llegar la noche me quitaba la parte superior del bikini y me
ponia una blusa liviana que se transparentaba un poco, con un escote profundo.
Disfrutaba viendo a Juanje que espiaba hacia mis pechos que se movían suaves,
libres, y estoy segura que adivinaba mis pezones largos y oscuros marcando la
tela.

Otras veces yo me ponia una falda corta hasta la mitad de los
muslos y me sentaba enfrente de él con las piernas ligeramente abiertas para que
viera mis bragas. Durante la cena, cuando yo me ocupaba de la mesa llevando
platos de aquí para allá, buscaba la ocasión para apoyarle mis pechos en la
espalda (él sentado, esperando que yo le sirviera su plato). Mi primo estaba
cada vez mas entusiasmado, le costaba ocultarlo y quise que el hiciese una
locura, pero nada, no se atrevia.

Entonces una tarde sucedió algo que yo no me propuse aunque
me gusto que ocurriese. Estábamos jugando en la piscina, tirándonos al agua. En
una de esas veces que me lancé al agua, se me quitó por accidente la parte
superior del bikini y me quedé enredada en el cuello. Cuando salí del agua, sin
darme cuenta, tenía los pechos al aire.

En ese momento mi primo, no podía quitar los ojos de mis
senos y yo, con toda la paciencia del mundo, sin dejar de mirar a mi primo,
volvi a colocarme el bikini. Luego me arrojé otra vez al agua, como si nada. Se
me pusieron los pezones durísimos por la excitación.

Juanje me devolvió la jugada en forma descarada. Al día
siguiente estabamos otra vez en la piscina, él se arrojó al agua y cuando salió
tenía el pantalón de baño a la altura de las rodillas. No dije nada y me hice la
distraída, pero pude verle claramente el pene. Lo tenía a medias erecto, la
situación de estar prácticamente desnudo delante de mi lo excitaba, y me pareció
hermoso. Ya sabia yo que en plena ereccion era una herramienta formidable, por
eso la deseaba con locura.

A mi me halagaba que mirara mis pechos y mi trasero, y yo
hacía lo mismo con su entrepierna. A veces él usaba pantaloncitos ajustados, que
le marcaban el bulto, y no pocas veces se lo acariciaba con disimulo cuando yo
dirigía mi vista hacia allí, esperando que el reaccionase.

Mi hermano y su esposa tuvieron que viajar de urgencia otra
vez porque les surgió un problema, y nos preguntaron a mi marido y a mi si no
teníamos problemas en que Rodrigo se quedara con nosotros unas semanas. Por
supuesto, no hubo el menor inconveniente. Sentí que podia suceder algo entre mi
sobrino y yo, la oportunidad se acercaba.

Una tarde mi primo me dijo que se sentía enfermo y prefería
quedarse en su habitación.

Yo mientras tanto, me baje a la cocina y al rato, Juanje me
llamo a su habitación. Estaba en su cama, a medias cubierto por una sábana.
Podia verle el pecho desnudo.

-Que quieres, Juanje. . . ?

-Sandra, me preparas un te por favor?

-Claro, que sucede, te duele el estómago?

-Sí, lo tengo como endurecido, mira.

Me senté a su lado en la cama, de frente a él, con las
piernas ligeramente entreabiertas, y le toqué el estómago por encima de la
sábana. Lo noté normal. Mi primo tomó mi mano e hizo que la bajara.

-Es un poco mas abajo -me dijo.

Baje mi mano y descubrí que estaba muy duro pero no era su
estómago, sino su verga. Juanje, mi primo tenía una erección monumental.

Dejé mi mano quieta, como si nada pasara y lo miré a los
ojos. Por mi cuerpo me subio como un rayo de alegria pero, queria ver si el
estaba dispuesto a todo.

-Crees que podrás hacer algo para que se me pase esto prima?
-me preguntó Juanje.

-Ya lo creo que si. . . ademas tu lo sabes muy bien

Yo estaba inmovil, con mi mano suavemente apoyada en su pene
por sobre la sábana. Mi primo deslizo entonces su mano entre mis muslos, por
debajo de mi falda, rápidamente llegó a mi entrepierna y apoyó un dedo sobre mi
vagina, por encima de mis bragas.

Empezó a mover su dedo con muchísima suavidad y rápidamente
me di cuenta de que me excitaba. Era un placer sentir su carne dura y palpitante
en mi mano, me transmitía toda la fuerza increíble de su calentura, mientras su
dedo me acariciaba de esa manera. Abrí la boca pero no me salieron palabras,
solo un suspiro.

-Quizá tu sientes algo parecido prima, y podemos curarnos
juntos -me dijo Juanje.

-Si Juanje, eso mismo podemos hacer. . .

Cerre entonces mi mano sobre su verga, siempre por encima de
la sabana, y empecé a masturbarlo. Suave al principio, rápido después. Yo miraba
a la cara de Juanje, él cerró los ojos y gimió de placer. Se la masturbe durante
un rato y de pronto, soltó un torrente de su semen, y creció una gran mancha en
la sábana. Su excitación era enorme, no había resistido mas.

Me puse de pie, me bajé la falda que se me había subido al
sentarme en la cama y salí de la habitación, aunque mi primo me pedía que no me
fuera en ese momento. Yo lo hice de ese modo para ver si asi el relamente
deseaba hacer el amor conmigo y ponerlo aun mas nervioso.

Fui al comedor y estaba ordenando la vajilla cuando llegó
Juanje y me abrazo por detrás. Sentí claramente su verga, que estaba dura otra
vez, apoyada con firmeza en mis nalgas por sobre la tela de la falda.

Las manos de mi primo subieron hacia mis tetas, que estaban
libres bajo la blusa, y se pegó mas contra mí mientras me besaba la nuca. Giró
hasta estar frente a él para decirle algo pero me planto un beso en la boca,
profundo, largo, húmedo. Nuestras lenguas excitadas se entremezclaron.

-Vaya Juanje, por fin te has decidido, no. . . ?

-Lo siento Sandra es que yo no sabia si aun tu queria hacerlo
conmigo. . .

-Pero si lo estaba deseando, o no te habias dado cuenta. . . ?

-Si, pero no estaba muy seguro. . .

-Pues ya estas viendo que lo deseo con toda mi alma.

-De acuerdo, prima. . .

Entonces, mi primo, puso sus manos sobre mis hombros e hizo
fuerza empujándome hacia abajo. Empecé a deslizarme hasta terminar de rodillas.
Su verga quedó pegada a mis mejillas. Ahora podía verla bien. Estaba tan
deseable como la primera vez. . . gruesa, firme, con una vena hinchada que la
recorría a lo largo, la piel algo replegada dejaba al descubierto una cabeza
abultada en forma de hongo totalmente roja. . . .

-Oye Juanje, cuantas chicas la han disfrutado ya. . . ?

-Pues algunas aunque la mayoria mi hermana, la tuya y por
supuesto tu. . .

Yo la tome con mi mano desde la base y me pase la punta por
mis labios cerrados, pintándomelos con el jugo de su excitación. Apenas abrí un
poco la boca dio un fuerte empujón hacia delante y me clavó su lanza de carne
hasta la garganta.

Me dio una arcada pero no se detuvo. Tiró de mis cabellos con
ambas manos mientras movia sus caderas obligándome a tragar mas y mas. Me estaba
cogiendo la boca. Ahora era todo un hombre conquistando a su hembra,
sometiéndola.

Trate de detener su ritmo poniendo mis manos sobre su vientre
para frenar sus embestidas e inicié una mamada mas lenta aunque igual de
profunda. Quería disfrutar de esa verga maravillosa, saborearla con toda mi
lengua, sentirla recorrer el interior de mi boca. Sólo se oían nuestros gemidos
y el ruido que yo misma hacía con la succión. Tenía la boca llena de saliva que
me corría por los bordes de la boca. Se la chupaba sin tocarla con las manos,
mis dedos estaban ocupados porque con ellos me apretaba los pezones, los
estiraba y retorcía. Mi calentura era tremenda.

-Ahhh prima -dijo él con voz ronca- nunca me la habían
chupado de esta manera. Que boca tienes, eres una mujer mamadora increíble.

Se la chupé largo rato, cada vez mas entusiasmada. Me la
saque de la boca, se la pegue contra el vientre y le comí las bolas, una a una,
delicadamente, pasándole la lengua primero y metiéndomelas de a una después. Las
tenía duras, rebosantes de leche aunque hacía apenas unos minutos había
descargado una buena cantidad. Era un chico maravilloso. Se la mamé un rato más,
como premio. Se lo merecia. Le di suaves chuponcitos y mordisquitos en la cabeza
y me la comí entera, pegando mi nariz contra su vientre.

Juanje me tomo por las axilas y me hizo subir, para apoyarme
sentada en el borde de una mesa. Se arrodilló él ahora, subio mi falda, tiro de
mis bragas hacia abajo y clavo su boca en mi vagina. Lancé un bramido de placer
cuando me metió la lengua.

Junto con su lengua me metio tambien dos dedos, y yo a mi vez
me metí otros dos. El parecio sorprenderse, se alejo un poco con los labios
brillantes de mis jugos y me susurro:

-Anda prima, abrete bien tu vagina. . . .

Separé los labios mayores y meti los dedos indice y mayor de
cada mano en mi vagina

y la abri todo lo que pude como me ordenaba.

-Me enloquece ver tu agujero asi de abierto prima -me dijo él
con un suspiro. . .

-Pues es todo tuyo, Juanje. . .

-Si Sandra. este coño tuya es increible. . . . mmm. . .
Mantenlo asi.

Se puso entonces de pie, sujetando otra vez su verga como una
lanza, y me la enterro con un solo movimiento. Senti la cabeza y el tronco
deslizarse dentro de mi hasta hacer tope en el utero. Solo sus pelotas quedaron
afuera. Lance otro bramido.

Mi primo me sujeto por las caderas, me clavo los dientes en
las tetas y empezo a empujar con toda su potencia, metiendome y sacandome su
pedazo de carne dura sin piedad. A cada empellón se me escapaba un grito. Me
estaba cogiendo sin piedad, la sentía llegar a fondo, salirse casi por completo
y clavarse otra vez. Tuve la fantasía de que me llenaría de leche y me dejaría
preñada.

Juanje suavizó un poco sus empujones para no venirse. Yo para
entonces tenía una cadena de orgasmos ininterrumpida, mis jugos me llegaban
hasta los muslos y escuchaba el chas chas chas de su verga clavandose en mi
vagina inundada.

Hubiera querido tirarlo al piso y montarlo, cabalgar sobre él
con todas mis fuerzas, pero justo en ese momento lanzo su densa descarga dentro
de mi. Lo hizo dando un alarido, clavandome su verga bien adentro. Sentí toda su
leche caliente inundándome y volví a tener un orgasmo.

Se retiró de a poco, y me dijo “tocate”. Obedecí. Lleve una
mano a mi vagina donde sus abundantes jugos se mezclaban con los mios. Tenía en
los dedos una buena cantidad de una mezcla viscosa, casi transparente; ante su
atenta mirada, me metí los dedos en la boca y me lo comí todo.

Nos bañamos juntos. Bajo la ducha le hice otra mamada, muy
tierna, larga, mirandolo a los ojos, y deje que se viniera en mi boca. Pude
saborear su leche, se la mostro en mi lengua antes de tragarla. Luego a la noche
nos acostamos juntos en la cama de mis padres y caimos rendidos en y nos
dormimos antes de decir una palabra. Aun guardaba el sabor del semen de mi primo
en la boca, y la sensación de tener plantada su verga en mi entrepierna.

A la mañana siguiente, un vecino nos llamó por teléfono para
avisarnos que había ocurrido una tormenta muy fuerte que había provocado algunos
destrozos en la casa que mis padres y nosotras, teniamos en la playa y que
debiamos ir a arreglar ese asunto.

Dicho esto, nos pusimos en camino en mi automóvil. Yo
conducía; llevaba un vestidito corto, de verano, con un escote profundo, y
Juanje se había puesto un pantaloncito corto y una camiseta sin mangas de
jugador de básquet.

Dejamos atras nuestra ciudad y apenas estuvimos en la
carretera, Juanje me pidio que lo dejara conducir el automovil, ya que era nuevo
y queria poder conducirlo. Estuve de acuerdo. Me detuve a un costado y sin salir
del vehiculo me pase al asiento del acompañante, de manera que quede sentada
sobre mi primo. Mi trasero quedo pegado a su bulto. Nos miramos con complicidad,
yo me movi con sensualidad para excitarlo un poco; luego el tomo mi lugar en el
sitio del conductor.

Juanje manejaba pero no dejaba de echarle miradas a mis
piernas. El vestido era corto, ademas se me habia subido y por mi posicion en el
asiento se me veian un poco las bragas. “Quitatelas”, me pidio el.

Con un rápido movimiento me quite las bragas, gire un poco y
me sente apoyada contra la puerta, de frente a mi primo. Separe mis piernas y
con los dedos me abrí la vagina como a él le gusta.

-Oh prima, ese agujero que tienes. . . no sabes que loco me
vuelve. . .

-Y a mi me encanta que te guste tanto, primo. . .

Volvi a la posición original, mirando hacia el frente, estiré
uno de mis brazos y empece a acariciarle la verga. La otra mano la meti en mi
vagina. Al rato estábamos tan calientes que me incline sobre su entrepierna, le
bajé el pantaloncito y empecé a mamarsela.

Mientras Juanje conducia por la carretera, durante varios
kilómetros, yo fui con su verga en la boca chupandosela. Me encantaba hacerlo,
tenia una firmeza, un sabor, increibles. Pasaron muchos otros automóviles, creo
que algunos me vieron en esa posición. Cuando me di cuenta de que mi primo
estaba por venirse me detuve, la expulse tiernamente de mi boca y volvi a
sentarme.

-Espera a que lleguemos -le dije.

Por fin arribamos al pueblo y a nuestra casa de verano. Los
destrozos no eran tan importantes como nos habian dicho, la reparación podía
esperar. Frente a la puerta de la casa me temblaban las manos con las llaves
hasta que finalmente pude abrir.

Nada mas entrar nos abrazamos como dos lianas y nos besamos.
Juanje metió su lengua en mi boca, me alzó en andas como si fuesemos recién
casados, me llevó hasta el dormitorio y me tiró en la cama boca arriba.

Solo se quitó el pantaloncito, subió mi falda, abrió mis
piernas y me la clavó de un golpe con ese salvajismo que tanto disfrutábamos.
Lancé un grito de placer. Juanje bombeaba mientras me desnudaba por completo y
me chupaba y lamia mis tetas y mis pezones que al contacto con su lengua se me
pusieron muy duros. . .

-Sandraaaa. . . uuuuhhh. . . que maravillaaa. . . que buena
estas. . . primaaa. . .

-Sigue Juanjeeee. . . aaahhh. . . clavamela todaaaa. . .
chupame las tetas. . . mmm. . .

Luego se puso de rodillas sin sacarmela, subió mi pierna
derecha hasta apoyársela en su hombro y la derecha la mantuve sobre la cama. Así
la vagina me quedaba mas abierta, como a el le gustaba. Se escuchaba el ruido de
su penetracion en mis jugos.

Crei que se vendria rapidamente, pero a cambio de eso la
sacó, me dio vuelta con suavidad y quede completamente boca abajo. Se puso sobre
mi, aplastándome con el peso de su cuerpo, y con una mano me abrió las nalgas.
Con la otra guió su verga hasta apoyar la cabeza en el agujero de mi ano.

-Ahora prima, voy a disfrutar de este maravilloso culo que
tienes. . .

-De acuerdo Juanje pero, despacio amor -le rogué- despacio
hasta que me acostumbre.

No me hizo caso. Empuje con fuerza y grito de dolor cuando me
abrio el anillo del ano. Senti cada centimetro de su carne abriendose paso,
avanzando sobre los pliegues de mi esfinter, mientras yo mordia las sabanas y
clavaba mis uñas en ellas.

Cuando entro hasta el fondo se quedo quieto un momento y me
dijo al oido:

-Tienes un culo tremendo prima, me encanta

-Pues adelante primo, disfruta de el. . .

Empezo a moverse, lentamente al principio, mas rápido
despues. Al cabo de un rato el dolor desaparecio y empece a gozar de sus
empujones. Me hizo alzar el culo en pompa, con la espalda quebrada y la cabeza
sobre las sabanas. El flexiono sus piernas y caía con fuerza sobre mi,
manteniendo mis nalgas separadas todo lo que podía con sus manos.

-Quiero abrirte el culo como tienes de abierta la vagina -me
dijo entre jadeos.

Mientras yo me acariciaba el clítoris y gozaba mas y mas, mi
primo estuvo largo rato dándome por atrás hasta que lo logró. Podía metérmela
hasta el fondo, sacarla por completo y volvérmela a meter sin ningun esfuerzo.
La tenia cada vez mas dura.

-Así, asíííí -se entusiasmó- ahhh prima, si pudieras verte. .
. tienes el agujero del culo completamente abierto, metete los dedos, sientelo.

Me toque y quede impresionada por estar tan dilatada. Tres
dedos me entraron sin esfuerzo.

-Me matas Juanje, me haces gozar como nadie -susurre.

Con un alarido de placer, mi primo me echo gruesos chorros de
esperma en las nalgas y la espalda y cayo a mi lado.

Dormimos un rato para recuperar fuerzas. A la mañana
sigiente, nos desperto el ruido de la lluvia contra las ventanas. Me levante y
tome un baño, y luego Juanje hizo lo mismo. Mientras él estaba en la bañera me
peine, me puse otro vestido y lo espere. Pero en eso tuve incontenibles deseos
de ir a orinar. Y la casa tiene un solo baño. Entre, Juanje seguia en la bañera.

-No aguanto, tengo necesidad de orinar -le explique.

-No pasa nada, adelante prima puedes mear. . .

Despues vi que Juanje me miraba lascivamente y me dijo:

-Anda Sandra, bañate conmigo. . . ?

-Como. . . ?. . . Pero si ya me he bañado. . . ?

-Por favor, prima. . .

Vacile un poco, pero el me estiro la mano invitandome. Me
quite el vestido, entre a la bañera y me puse de pie frente a el. Nos
enjabomanos entre los dos cada rincon de nuestros cuerpos con lo cual, cada vez
estabamos mas excitados asi el, me puso de rodillas con lo cual su verga estaba
de nuevo frente a mi boca, tomo mi cabeza y me metio la verga en la boca. Movio
sus caderas salvajemente, cojiendome otra vez en forma oral. Yo queria eso y
mas, deseaba todo lo suyo.

Me puso de pie, dandole la espalda. Apoyo mis manos contra
las paredes del baño, inclinada en angulo recto hacia delante. Juanje me la
metio en la vagina y en el culo alternativamente, en el agujero que dejaba libre
de su verga metia sus dedos. Era increible, su erección no terminaba nunca y mis
orgasmos tampoco. Finalmente me puse de rodillas ante el para mamarsela, y
recibi con infinito placer la descarga de su leche cremosa en la boca.

Esa larga noche me cogió varias veces mas con los dedos y con
la lengua mientras reponia fuerzas. El amanecer lo sorprendi encima de mi, otra
vez con una erección, metiendomela suavemente y comiéndose mis tetas hasta
vaciarse en mi vagina.

A la mañana reparamos rápidamente todo lo que la tormenta
habia dañado y regresamos. De vez en cuando nos reencontramos para revivir esos
dias hermosos que pasamos juntos.

El secreto de las espigas 2

Hola. Soy el primo de Paula, Toni…el gay con principios. ¿os acordáis de mi? No iba a escribir esta historia porque, en lo que a mí respecta, es bastante, digamos, humillante. A pesar de que disfruté como un loco, cual marrano al lodo, vaya.

Yo soy gay declarado. Estoy muy orgulloso de serlo, en fin, cómo no iba a estarlo si es mi condición, son mis genes. Pero sé lo que es una mujer. Es decir: hay gays que jamás han estado con una tía, que desde siempre han sabido cuales son sus tendencias. Es (o mejor dijo, era) mi caso. Hasta que Paula llegó de vacaciones a mi casa con sus 14 años recién cumplidos. Paula es…¿cómo describir a Paula? Físicamente es un bombón (¡hasta el punto de hacer dudar a un gay!), tan femenina ella. Pero básicamente es un putón verbenero. Se las sabe todas. Tiene, con solo 14 años, más experiencia en estas lides, que yo con 19, y he de reconocer que yo de santo no tengo nada.

El caso es que paula y sus padres, mis tíos, suelen pasar las vacaciones de verano en la csa de mis padres. Cuando llevaban una semana más o menos, me tiré a Paula. Luego ella quiso más, pero yo me negué ( todo esto lo cuento en “El secreto de las espigas” ). Ese tira y afloja, de si yo quisiera y tú te dejaras duró casi todo un mes. Ya solo faltaban un par de semanas para que se fueran y yo llevaba las calenturas que me provocaba Paulita bastante bien, no así mi prima, que parecía una gata en celo.

Todos los días íbamos a la piscina. Mi prima tenía una nutrida colección de bikinis de triángulo, de esos que cuanta menos tela tengan, mejor. Yo acabo de decir que me aguantaba bastante bien, pero lo cierto es que el cuerpo de Paula me volvía loco, especialmente a mi entrepierna. ¡¡La cantidad de pajas que me hecho este verano pensando en Paula!!. Cosa mala.

Pero estábamos con la piscina. Fue allí donde llevaba a cabo su estrategia de acoso y derribo de forma más abierta, porque en casa estábamos como quien dice, “rodeados” por nuestros respectivos progenitores. Muchas veces nos íbamos solos a la piscina, otras con mi tía y mi madre. Yo en un principio no quería ir, ponerme solo ante el peligro en forma de tentación femenina, pero la sargento de mi tía cuando se empeña en algo… total, que prácticamente nos echaba de casa cuando llegaban las 4:00 de la tarde, dirección piscina municipal. Pues nada.

Un día Paula se quitó la parte de arriba del bikini. Así, sin más, sin importarle los niños y mucho menos las madres. Yo al principio no me di cuenta, estaba tumbado boca abajo, medio dormido. Pero ella estaba sentada, con las piernas estiradas, apoyada con los brazos estirados hacia atrás y con sus glándulas mamarias al sol. Fue el guarda de seguridad de la piscina el que me sacó del sopor al oírle hablar con mi prima. Levantar la cabeza para ver lo que pasaba y empalmarme fue todo uno. Menos mal que yo estaba boca abajo.

Mi prima, al ser amonestada, se limitó a poner cara de indiferencia y se volvió a poner el sostén con toda la naturalidad del mundo. Se tumbó boca arriba como si allí no hubiera pasado nada, ignorando los silbidos de los niñatos, los comentarios y las miradas de la gente. Eso me puso más malo aún, me noté la verga más dura que una piedra. Tengo que decir que no la metía en caliente desde que me follé a Paula en aquel campo de espigas, o sea, desde hacía casi un mes…y eso es mucho tiempo para mi.

Al rato ella se levantó y me preguntó que si me bañaba con ella. Yo le dije que si y me incorporé, peor mi polla aún se empeñaba en pedir guerra y mi prima lo notó.

“Vaya, primito, te veo muy contento, espero que el agua esté bien fría…”

Nos metimos en la piscina, nadamos un rato y enseguida nos picamos y empezamos a salpicarnos agua el uno al otro y a hacernos ahogadillas. No niego que yo me propasé un poco y traté de tocarla más de la cuenta. Pero Paula, quizás al verme tan excitado, quiso hacerme sufrir, y se acercó a las escalerillas de la piscina para salir. Yo le bloqueé la salida, acorralándola entre una de las barras metálicas de las escaleras y la pared de la piscina, pegándome bien a ella para que notara la dureza de mi pene, mientras mi mano derecha se cerraba alrededor de su teta, y ella, riéndose, se escabulló y salió del agua. Todo esto mientras distraídamente hablábamos de cómo le iba en el instituto. Cuando subía por las escalerillas, sabiendo que yo estaba justo detrás de ella y a un nivel más bajo, retranqueó el culo para que yo lo apreciara en toda su extensión y esplendor.

Volvimos por el cesped y nos tumbamos en las toallas. Estábamos un poco apartados de la gente ( o había sido la gente la que se había apartado de nosotros después del numerito de top-less ), bajo la sombra de dos árboles, pero no pasó nada hasta unas después, porque Paula al parecer quería aprovechar el sol…o que la agente se largara, si no me explico la tardanza…

Por fin la mayoría de la gente se marchó y los pocos que quedaban estaban recogiendo ya los bártulos. Yo le dije a Paula que era ya tarde , que si nos íbamos, pero ella me dijo que “solo un ratito más” mientras me ponía la mano extendida sobre el bajo vientre y muy despacio comenzaba a descender… hasta que me metió la mano por el bañador y me agarró la polla cerrando la mano alrededor. Yo le quité la mano de allí, pero ya se me había vuelto a poner morcillona. Entonces ella se puso boca abajo y apoyándose sobre mi, comenzó a besarme el cuello, ascendiendo hasta la oreja, metiéndome la lengua, descendiendo de nuevo, dándome mordisquitos, volviendo a la oreja y comiéndomela despacito… yo la agarré de la cintura y la coloqué encima de mí. Ella se acomodó para sentir mi polla justo sobre su coñito, restregándose contra mi, mientras yo la besaba en los labios, comiéndole la boca. Volví a ponerme duro como una piedra, me daba la sensación de que con aquella erección acabaría por reventar la tela del bañador.

Entonces Paula arqueó la espalda, descendiendo hasta mi pezón izquierdo, que comenzó a succionar como si de allí fuera a salirme leche, como si ella fuera un enorme bebé hambriento, mientras que con una mano me pellizcaba el otro pezón.

Por mi parte ya le había metido una mano por la braguita del bikini y le acariciaba el clítoris con el dedo índice mientras que con los demás dedos comprobaba satisfecho lo humedecido que mi primita tenía su coñete. Sentí deseos de probarlos, de ver a qué sabían. Le empujé y la puse boca arriba, con sus piernas enganchadas alrededor de mi cintura, pero bajé y sin quitarle las braguitas, solo apartando la tela que estaba en contacto con su sexo, hundí las narices en su abertura. Olía a sexo. Entonces apliqué mis labios sobre los suyos, labio contra labio, y comencé a sorber sus salados jugos. Le acaricié con la punta de la lengua el clítoris. Paula me cogió la cabeza con las dos manos y me apretó contra su coño, totalmente abierta de piernas para mi.

Así, Paula no tardó en correrse con un estremecimiento. Yo tenía la boca llena de sus jugos, tragándomelo todo. Pero comencé a lamerle más despacio porque cada vez que ni tan siquiera le rozaba mínimamente el clítoris ella se sobresaltaba. Me limité a pasarle mi lengua por todo el sexo hasta que me cansé y quise probar más. Le metí la lengua por la vagina. Ella gimió y volvió a apretarme la cabeza contra ella, así que comencé a follármela con la lengua.

Con eso conseguí que ella se volviera a correr y a mi…bueno, a mi me dio envidia.

“Paula, no tengo condones, vamos rápido a casa”.

“¿A casa? ¿Ahora?” – dijo mirándome con su mejor cara de mala leche- “¡¡Ni hablar!! Qué te crees? Yo me tomo la píldora!.”

¿…? ¿Mi primita de SOLO 14 años tomando la píldora !? ¿Pero eso está permitido?, pensé estúpidamente. Luego recordé que Paula tiene novio desde hace más de 1 año.

Así que me arrodillé y me bajé el bañador, sacando mi enhiesta verga a la luz del atardecer. Paula se deshizo del bikini y me pidió que me pusiera sus piernas sobre mis hombros y la penetrara así. Y yo obedecí, claro. La comencé a follar con todas mis ganas, porque tenía unas ganas bestiales de volver a correrme dentro de ella, de llenarla hasta los topes de su coño con m semen, pero paré al escuchar la sirena de la piscina, anunciando que al cabo de unos minutos cerraría sus puertas.

Pasé. Como si nos dejan aquí encerrados, mejor, toda la noche hincando. Estaba demasiado lanzado como para parar.

Continué embistiendo a Paula, me apoyé sobre sus corvas y la miré, tenía los ojos cerrados, parecía concentrada en todos los nervios de su entrepierna, así que le solté un tobillo (yo le agarraba de ambos para que no se deslizaran por mis hombros) y le empecé a acariciar el clítoris mientras la penetraba con un ritmo acompasado. Ella gritó y yo lo hice más deprisa, hasta que no pude más y me centré en mi propio placer. Me corrí dentro de ella por fin, saqué mi verga de su sexo y se lo puse en la boca para que me lo limpiara de jugos, antes de que se empequeñeciera. Ella la lamió como si fuera un helado hasta dejarla reluciente.

Volvió a sonar la sirena de la piscina y Paula se puso de pie. Yo apenas me podía mover y no sé cómo fui capaz de vestirme y salir junto a ella del recinto. Cuando llegamos a casa, nos estaban ya esperando para cenar.

“¡Vaya!”, dijo mi tía al vernos, “mira que bien les sienta a estos dos la piscina, lo relajaos que vienen!! Ayyyyy, y no me queríais hacer caso!! ¡¡Tenéis que ir todos los días y por más tiempo!!”

“Si, mamá, y que todos los días sean como éste”, contestó mi prima guiñándome un ojo…

ALIENA DEL VALLE.

El secreto de las espigas

– “¡Neeeena! Anda a ponerte unos pantalones, desvergonzada! ¿¡no ves que está aquí tu primo!? ¡Qué va a pensar de ti!”.

Paula, vestida solo con una camiseta que apenas le tapaba los dorados muslos y unas pequeñas braguitas de encaje, pareció no escuchar y continuó tratando de enhebrar el hilo en una aguja, con la lengua rozándole ligeramente el labio superior en un gesto de infantil concentración.

“¡¡Paula!!”

“¡Ah, mamá!, ya te oí, pero a Toni no le molesta!”

“¿Cómo puedes saberlo, estúpida!?” – mi tía parecía realmente irritada.

Entonces Paula levantó la cabeza y me miró con aquellos ojos grandes y verdes que solo las andaluzas poseen. Unos ojos verde aceituna, legado de tantos siglos de cultura andalusí “por los revolcones del 15 que se pegarían los árabes con las lozanas cristianas oriundas”, pensé.

“Toni…¿te molesta que esté sin pantalones?”

La muy zorra zalamera…¡y encima me lo preguntaba en tono sarcástico!

“No…me da igual.”

“¡Ves, mamá!” – exclamó con una cierta satisfacción irritada – “te lo dije: no le mo-les-ta. Es más, le da igual!”, y continuó con su labor de enhebrar la aguja.Pero su gesto de concentración fue sustituido por el fastidio.

Mi tía suspiró resignada y se marchó a la cocina, espetándome para que la siguiera, lo que hice a duras penas ante la idea de separarme de Paula.

“Tienes que perdonar a tu prima, es un poco descocada, la pobre”

“No pasa nada, tía, de verdad.”

“Ya pero…en fin, no le eches mucha cuenta”.

Pero mi plan parecía funcionar. Me explico. Mis tíos y prima Paula venían todos los veranos a mi casa. Y a mi Paulita me gustaba desde que era un criajo, a pesar de que mis tendencias sexuales no apuntaban hacia el género femenino y ella, gracias a la maravillosa “intuición femenina”, lo sabía. Pero es que mi prima, a pesar de tener solo 14 años, era un cañón. Tenía el pelo largo y castaño claro, unos preciosos ojos verdes y un cuerpo que quitaba el hipo…y otras cosas. La novedad que presentaba este año es que ya se había hecho mujer, es decir, que le había venido la regla, y le había crecido el pecho… un pecho fantástico, de esos no demasiado grandes y con unos pezoncitos de los que van diciendo “Aquí estamos nosotros”. Yo por mi parte acababa de cumplir 19 años y ya había tenido mis experiencias, peor siempre con chicos, jamás había estado con una tía porque no me atraía ninguna…hasta que este verano vino Paula.

Llevaban en mi casa casi una semana y yo ya no podía más. Y ella lo sabía. Por eso trataba de provocarme, se ve que a la chiquilla no le bastaba saber que yo era gay, sino que querría probarse a sí misma que era capaz de hacer que un gay se enamorara de ella, o qué se yo…!! Y no es que yo me fuera a enamorar de ella, no… pero desde que la vi este año, desde que la vi bajar del coche nada más llegar, decidí que quería tirármela.

Cuando acabé de ayudar en la cocina a preparar la mesa para la cena y regresé al salón, Paula se estaba levantando para irse. Me preguntó dónde guardaba mi madre el costurero para devolverlo a su sitio, y yo le dije que en la parte más alta del armario. Era mentira, claro, pero yo quería verle estirarse. ¡Y menudo espectáculo verla alzar los brazos con el costurero entre las manos, como si fuera una bacanal ofreciendo unos tributos a su dios Baco…! La camiseta se le levantó lo suficiente para que se le viera la parte baja de las nalgas, malamente tapadas por aquellas braguitas. Deseé aquellas bragas como el más preciado de los tesoros.

Después se giró muy resuelta hacia la puerta y, mirándome de “medio lao”, salió directamente hacia su cuarto. Allí se desnudó (supongo, los dioses no me concedieron el placer de verla allá dentro), se tapó con una mínima toalla que a duras penas cumplía su cometido, salió al pasillo donde yo estaba como quien no quiere la cosa y se metió en la ducha. A mi me faltó tiempo para meterme en su habitación y rescatar aquellas braguitas negras y caladas del montón de ropa sucia que la tía guarra no se dignaba a meter en la lavadora desde que había llegado a mi casa. Salí corriendo para mi cuarto (si… un tiarrón con los huevos negros como yo, corriendo como un poseso por toda la casa con las bragas de mi prima en la mano), me encerré y me las llevé a la nariz. Aaaahhhh… ¡no os podéis imaginar ni de lejos lo que era aquello!, estaban tan gastadas por el uso, que la zona que había estado en contacto con su sexo estaba hasta descolorido. Cerré los ojos y aspiré con fuerza aquellas fragancias desconocidas y penetrantes, un dulce olor a sexo de mujer recién estrenada.

Entonces me llamaron a cenar y ya no me dio tiempo a masturbarme.

Durante la cena mis padres y mis tíos nos informaron a Paula y a mi que al día siguiente, domingo, iríamos de excursión al río. Me eché a temblar, porque sin ánimos de ofender, mi tío Paco es un dominguero de cuidao, pero la idea de pasar el día entero con Paula me satisfizo. Después no pasó nada, vimos un rato en la tele las gilipolleces de siempre, y nos acostamos, seguramente yo más feliz que nadie.

Al día siguiente nos levantamos temprano y comenzamos el viaje. Fuimos en dos coches, pero como se apuntaron unos vecinos, más tacaños que decirlo (¿¡para qué iban a coger ellos su coche!?) pues tuvimos que apretarnos un poco. Yo me las ingenié para sentarme al lado de Paula, bien pegado a ella, que entre el calor y las tonterías solo se había puesto unos pantalones cortos de tela y la parte de arriba de un bikini de triángulo.

Cuando llegamos y nos instalamos, mi madre, mi tía y mi vecina se pusieron a preparar las cosas de la comida y los hombres se fueron a “inspeccionar” por ahí. Yo le pregunté a Paula si le apetecía bañarse y con cara de indiferencia me dijo que si. Sonreí para mis adentros… “tú ponte tonta y no respondo”.

Pero no me la llevé directamente al río, sino que tiré por el camino más largo mientras ella, que no conocía el camino, me seguía. Pronto estuvimos delante de un enorme campo de espigas. Le dije que teníamos que atravesarlo y me ofrecí a llevarla a cuestas. Pero ella me dijo que no era ninguna inútil y echó a andar delante de mi. Sin embargo y tal y como le advertí, las espigas le empezaron a machacar las piernas, rozándoselas. Ya llevaba unos buenos arañazos cuando no pudo aguantar más, se volvió a mi y me pidió que la llevara. Se colocó detrás de mí, yo me agaché lo suficiente para facilitarle que me pusiera las piernas alrededor de la cintura y los brazos en los hombros. Y así, a caballito, echamos a andar el buen trecho que nos quedaba. Yo notaba su sexo ahí, rozándome la espalda (yo no llevaba camiseta) y me puse malo. Me miré a la entrepierna y vi cómo mi polla luchaba por salirse del bañador. No es por chulear, pero tengo un buen mancaje: 28 centímetros de excelente carne en barra. Todo mío.

Entonces fue cuando me preguntó a bocajarro si yo le había cogido las braguitas negras de encaje.

“Si, fui yo. ¿Qué pasa?”

“Pero tú no eres…ya sabes…de la otra acera, primito?”.

Entonces me paré en seco, la bajé al suelo y me di la vuelta, encarándome a ella. Paula se había puesto roja y miraba hacia el suelo.

“ Toni, lo siento…creo que me he pasado, perdóname”.

“¿Te gusto, Paula?”

Miró hacia arriba, y me miró de arriba abajo… o al menos esa tuvo que ser su pretensión, porque cuando llegó a la altura de mi pene se quedó de piedra, evidentemente. Yo me deshice de mis pantalones, sin dejar de observar cómo a ella se le agrandaban sus maravillosos ojos verde aceituna, y al ver que no se iba, la agarré de la cintura ( para asegurarme de que no hiciera intento de fuga ) y la atraje hacia mi. Su reacción no se hizo esperar: se pegó a mi como las lapas y comenzó a restregarse contra mi.

Miré a mi alrededor y me acojoné cuando vi que no estábamos tan perdidos (desde allí se podían ver nuestros coches), así que la tumbé en el suelo y la besé para tranquilizarla, iluso de mi, porque ella, con toda la naturalidad del mundo se zafó de mi abrazó y se dobló como una serpiente hasta alcanzar su objetivo: la punta de mi enorme polla. Me la chupó frenéticamente hasta que estuve a punto de correrme mientras yo la desnudaba a duras penas y la sobaba bien sobada por todas partes. Entonces la obligué a apartar su boca de mi pene y la besé. Y mientras la besaba, recogiendo de su boca mis propios fluidos, la penetré. Lo hice lentamente, porque ella me dijo que era virgen. Aún con eso yo no le habría introducido ni 6 centímetros cuando ella me agarró de las nalgas y me empujó hacia si misma, con una furia y una fuerza impensable en una cría de 14 años.
Ella estaba tan excitada que le tuve que tapar la boca para que no gritara, pero la pobre no aguantó demasiado y se corrió, mordiéndome la mano como si estuviera dispuesta arrancármela.

Entonces salí de ella y le metí todo lo que pude el pene en su linda boquita. Lo juro: en mi vida me habían comido el nabo con tantas ganas.

“¿ Desde cuándo no te alimentas de una buena salchicha, Paulita?”

“Defde hafje alf menof una femana!”
“Pues come, chiquita, come, aliméntate bien…”

Y vaya que si comió. Hasta que me corrí y le puse pringada de semen – le chorreaba por las comisuras de la boca y por el cuello – y más aún. La tuve que apartar porque ya me había cansado de ella. Yo soy gay declarado y tengo que mantener mis principios. Regresamos a donde estaba el resto de la familia mientras ella danzaba a mi alrededor pidiéndome más, sin importarle que nos oyeran. Se puso tan pesada que le prometí que esa noche le dejaría entrar a mi cuarto para que la enculara.

Pobre Paula. Aquella noche cerré la puerta con llave desde dentro para que no entrara.

Yo soy un gay de principios.

Lo que pasa es que a veces hay que enseñarles ciertas cosas a los jóvenes, para que aprendan, ¿no es así?.
Aliena del Valle.

Desvirgándome con mi prima

Hacía exactamente una semana que había cortado con mi novia, y para colmo de males allí me encontraba yo, en mi pueblo, a mediados de Septiembre ayudando a mi abuelo a vendimiar. Un trabajo bastante extenuante, desde por la mañana antes incluso de que salga el sol, cortando uva y llenando cubos, para después cargar un enorme remolque que se encarga de llevarlas a la villa, donde la pesan y examinan su calidad, saliendo de ello el precio al que la compran. Todo para hacer vino.
Además, soy un chico al que nunca le ha gustado demasiado el deporte y el ejercicio físico, pues prefiero gastar mi tiempo de ocio leyendo o jugando a los videojuegos, si no viendo la televisión o navegando por la red. Para que mentirnos con descripciones físicas plagadas de perfección: soy un joven normalito, con un poquito de tripa de sobra, a mis diecinueve años de edad he alcanzado la considerable altura de 1,87, que no está nada mal. Tengo la piel morena, ojos marrones y oscuros, pelo negro (largo, recogido en una coleta la mayoría de las veces) y uso gafas. Como podéis ver, un chico muy normal, del montón. Y, debido a conservar el anonimato, pongamos que mi nombre es Jorge.
Bueno, lo dicho, allí estaba yo aprovechando los últimos días de vacaciones antes de empezar en la Universidad, no haciendo otra cosa que sudar, aburrirme por la monotonía del campo, pero siempre con una sonrisa en la cara, puesto que me gusta ayudar a mi abuelo porque sé que eso es lo que más feliz le hace, y por ende, a mí también. Pero, una de las cosas buenas que tenía aquello, era que mi prima, Sonia, también estaba metida en el ajo como quien dice. Ella medirá en torno al metro sesenta y pico, tiene unos preciosos ojos verdes, una boca de labios sensuales, pelo rubio por los hombros, piel blanca como la leche y un cuerpo que quita el hipo, al menos a mí. A sus 17 años de edad, se ha desarrollado bastante bien, lo mejor es que no es una de esas chicas delgadas a más no poder, que parecen de porcelana o pieza de coleccionista, sino que mi prima luce lo que tiene, está normal, ni gorda ni flaca, con un culo precioso y bien puesto y un buen par de tetas, ni muy grandes ni muy pequeñas, en su medida justa.
Como ella y yo somos primos segundos, siempre nos hemos llevado muy bien. Ya desde pequeñitos pasábamos todos los veranos juntos, dándonos baños incluso desnudos en la charca de mi pueblo. Conforme han ido pasando los años no nos hemos distanciado, si bien hemos cortado de raíz viejas costumbres, como son los mencionados baños, quedamos muchas veces para hablar de nuestras cosas y salir a bailar a los 4 pubs de los que dispone mi pueblo.
Como decía, aquella vez podía pasar el mayor tiempo del mundo con ella, puesto que mientras que se trabaja en el campo sólo puedes u oír música o hablar con los que te acompañan. Fue así como Sonia se enteró de mi rotura sentimental y especialmente dolorosa, ya que mi ex novia me había puesto los cuernos con un chaval que había conocido por internet, lo cual me sentó como una patada al saber que se había dejado desflorar por semejante capullo, en vez de hacerlo los dos por primera vez, como habíamos quedado en llevar a cabo con el tiempo. Mi prima se mostró especialmente comprensiva, y no pasaba un solo momento en el cual hiciera alguna gracia o broma para escucharme reír. Pero, poco a poco, me fui dando cuenta de pequeños detalles, como que me abrazaba con gran intensidad, restregando sus tetas contra mi pecho, o que me daba incluso tiernos picos de vez en cuando, cosas que ella hacía con tal naturalidad que llegué a pensar que me estaba volviendo loco al pensar que yo le atraía. Al fin y al cabo éramos primos, ¿qué podía pasar?
La respuesta a ésta retórica pregunta me llegó un día en el que la lluvia hizo que tuviéramos que regresar mas temprano que de costumbre del campo a casa. Ya en casa de mis abuelos, me duché quitándome el sudor y el barro, y me cambié poniéndome una camiseta con suéter, unos pantalones vaqueros y mis zapatillas de deporte. Como la perspectiva de ver la mala programación de la tele un domingo a las cinco de la tarde me pareció penosa, les dije a mis abuelos que iba a ver a Sonia, cuya casa por suerte daba codo con codo con la de ellos, viviendo ambos en la misma calle. Corrí como una exhalación para evitar calarme demasiado y, cuando ya iba a llamar al timbre, la puerta se abrió dando paso a mis tíos y el hermanito pequeño de Sonia, los cuales salían en ése momento.
– Vaya, Jorge, ¿venias a ver a Sonia?- preguntó mi tía.
– Si.
– Pasa, estará en el piso de arriba, dice que no quiere venir con nosotros al cine. Anda, os dejamos toda la tarde para vosotros solos. Que os divirtáis.
Y, despidiéndose de mí, se metieron en su coche y se perdieron bajo la capa de lluvia, en dirección a la ciudad. Yo, ni corto ni perezoso entré y cerré tras de mí, sin hacer ruido con la puerta. Sabía del carácter asustadizo de mi prima y deseaba aprovechar que estuviera sola en ése día de tormenta para darle un pequeño susto apareciendo de golpe. Subí las escaleras hacia el segundo piso de la casa, dando gracias a la alfombra que las recubría por amortiguar mis pisadas. Ya arriba, me encontré en el pasillo y avancé por él, a oscuras, comprobando sigilosamente que no se hallaba ni en la cocina, ni en el salón ni en el cuarto de baño, por suerte. Sólo me quedaba su habitación, cuya puerta estaba entornada. Según me acercaba pude oír pequeños gemidos, lo cual me extrañó y supuse que estaría viendo la tele. Cual no sería mi sorpresa al, atisbando por la rendija de la puerta entornada, descubrir que mi prima estaba desnuda, sobre su cama, masturbándose lentamente. Su cara estaba vuelta hacia el techo, con los ojos cerrados y el pelo mojado (se debía de haber dado también una ducha) alborotado sobre la almohada. De sus labios entreabiertos escapaban una serie de suaves gemidos de placer, mientras su mano izquierda acariciaba sus tetas, las cuales eran mas grandes y bonitas de lo que yo había imaginado, pellizcando sus rosados pezones alternativamente, poniéndoselos duros de tanto roce. Tenía las piernas algo dobladas y, con las plantas de los pies apoyadas en la cama, las tenía abiertas de par en par, mientras su dedo corazón de la mano derecha jugaba entrando y saliendo de su lindo coño, acariciando ocasionalmente la zona superior, donde bien sabía yo que tenía su clítoris.
Sabía que no debía estar espiándola en su tiempo de autosatisfacción sexual, pero estaba tan bonita, allí tumbada masturbándose y gimiendo, que no podía apartar mis ojos de ella. Jamás pensé que ver a una chica así, cuando cree que goza de intimidad total, fuera tan excitante. Poco a poco, comencé a sentir cierta presión en mi entrepierna, cuando mi polla se empezó a endurecer, pugnando por salir del duro encierro que suponía la tela de mis tejanos. La verdad es que aquella imagen me estaba empezando a poner realmente cachondo, y más aún cuando, para mi sorpresa, comenzó a murmurar un nombre entre sus gemidos.
– Jorge… Jorge…- decía suspirando con anhelo.
¡No me lo podía creer! ¡Mi prima Sonia se estaba masturbando mientras pensaba en mí! Así que mis sospechas no eran una invención, sino que en verdad se sentía atraída por mi… Fue en ése momento cuando una idea cruzó por mi mente como un rayo. Ahora, pensándolo más detenidamente y con calma, no puedo creer que ni siquiera se me pasara por la cabeza aquella locura, pero lo cierto es que en aquel momento, con el calentón que tenía y viendo y sabiendo a ciencia cierta lo que mi prima requería de mí, se me ocurrió aprovechar la ocasión perfecta y entrar en la habitación, para ofrecerme a ella como era debido. Estaba dispuesto a perder mi virginidad con mi prima, allí y en ese momento, así que suavemente abrí la puerta y me acerque a su cama, pasito a pasito, tras volverla a entornar. ¿Y ahora qué debía hacer? Ella no tenía ni puta idea de que en ése momento sus fantasías estaban a punto de hacerse realidad, pero ¿cómo iba a llamar su atención de una manera sutil?
De repente me fijé en un racimo de uvas a medio comer, en un plato sobre su mesita de noche. ¡Que ironía! Sería precisamente el material con el que llevaba trabajando más de una semana el que me proporcionara la llave al paraíso, o al menos eso esperaba al coger el racimo por arriba, apuntando una fresca uva morada hacia abajo y, lentamente, acercándola al muslo izquierdo de mi prima. Mi corazón se detuvo cuando la uva rozó al fin su pálida piel y comenzarla a deslizar hacia abajo, a la zona de su entrepierna.
Sonia abrió los ojos de golpe, parando en seco sus movimiento y pegó un salto en su cama, mirándome alucinada, como si la expresión de sus ojos verdes diera a entender la incredulidad de que el objeto de sus fantasías se hubiera materializado allí, junto a ella.
– ¡Jorge!- pudo exclamar al fin, sentándose sobre sus rodillas y retirándose un poco hacia el lado contrario de la cama adonde yo me encontraba, pero sin hacer ningún ademán de cubrir su desnudez.
Al momento aparté la mirada sonrojándome muchísimos, dejando las uvas en el palto y queriendo salir de allí cuanto antes, me giré para la puerta.
– Lo… lo siento mucho Sonia… yo no quería… perdón…- no me salían las palabras mas que entre balbuceos.
Para sorpresa mía, la mano de mi prima me aferró por la muñeca, puesto que se había levantado de la cama para impedir que yo me marchase. Hizo que me girara con una sonrisa divertida en su rostro, regocijada de ver mi acaloramiento.
– Shhh, tranquilo primo, que no has hecho nada horrible, de verdad- contestó al fin, levantando mi cara con su dedo índice bajo mi barbilla- Si no querías que yo me enterara… ¿porqué no simplemente te marchaste al verme así?
Lógica fría y pura.
– Porque… Sonia, tu… me gustas mucho prima y…- no tenía ningún argumento válido para lo que había hecho, y tampoco podía apartar la mirada de sus ojos, ya que si lo hacía no tendría mas remedio que sonrojarme aún más de ver tan cerca su cuerpo desnudo.
– ¿En serio que… te gusto, primo?- dijo incrédula.
Por toda respuesta, tan sólo acerté a asentir con la cabeza, sintiendo de nuevo la presión de mi polla en el pantalón, esta vez mezcla de excitación y nervios.
Sin más, mi prima puso sus brazos alrededor de mi cuello y, atrayéndome hacia ella, me beso en la boca lenta y apasionadamente, entreabriendo sus carnosos labios para, con su lengua, buscar la mía y entrelazármela. Tras varios segundos, apartó su rostro del mío suavemente y me miró sonriendo feliz, mientras se mordía sensualmente el labio inferior.
– Bueno… ya que hemos llegado hasta aquí, y sabes bien que tu también me gustas a mí, podríamos aprovechar que estamos solos para… divertirnos un rato ¿no?-dijo sonriendo con un brillo de picardía en la mirada.
– Pero Sonia, no podemos, ¿Qué pensarán tus padres si…?
– Bah, ellos no tienen porqué enterarse nunca, considera esto como un entretenimiento para la tarde. Además, al ser para los dos la primera vez, esto nos unirá por siempre, ¿no crees?
– Prima… insisto en que no podemos, opino que esto está mal…
Sonia, siempre tan dispuesta a pasar a la acción, bajó su mano hacia mi pantalón y acarició el duro bulto que se había formado en mi entrepierna.
– Parece que tu polla no opina lo mismo, primito- contestó soltando una risita traviesa mientras, sin esperar replica alguna más, se ponía en cuclillas frente a mí, desabrochando suavemente mi cinturón y después el botón de mis vaqueros, bajándomelos suavemente hasta mis tobillos.
Los calzoncillos slips que llevaba, de color negro, a duras penas podían sujetar el monstruo que tenía entre las piernas y que pugnaba por salir al aire libre, deseo que Sonia no tardó en hacer realidad, bajándome con los dientes esta vez mi ropa interior, siguiendo el mismo camino y destino que mis pantalones. Lentamente, me empujó hacia la cama y no pude más que dejarme caer, debido a que mi ropa aprisionaba mis movimientos, situada en los tobillos. Sonia me quitó las deportivas y los calcetines, y sacó por fin mi ropa por los pies, arrojándolo todo a un rincón de su cuarto.
– Túmbate Jorge…- me ordenó con una mirada de lujuria en los ojos, que yo no pude contrariar, así que me subí a la cama y me tumbé boca arriba, mientras mi prima se relamía los labios contemplando mi falo de 21 cms de longitud y considerable grosor (nunca me ha gustado alardear de mis medidas, pero habrá que hacerlo por una vez, digo yo). Estaba a media altura, con lo que totalmente tiesa alcanzaría en torno a los 25, lo que causo que mi prima pasara de ser una familiar con la que jugaba desde pequeño a ser toda una mujercita en celo.
Se subió a la cama, caminando a cuatro patas lentamente, como una gatita, acercando su rostro a mi vientre, levantándome el suéter y la camiseta para besar mi ombligo, lo cual me hizo sentirme muy bien, ya que siempre he tenido vergüenza de mis kilos de más. Fue descendiendo echando su cálido aliento por mi piel, hasta enterrar su rostro en mi mata de pelo moreno y besar la zona, siguiendo finalmente hasta mi polla, soplando suavemente sobre ella, con la mejilla derecha apoyada en mi vello púbico.
– ¿Es toda para mí, primito?- preguntó con una voz viciosa.
– Por supuesto que sí, pero trátala con cariño.
– No te preocupes que así haré…- y, como para ratificar sus palabras, levantó el rostro y, colocándose sobre mis piernas, bajó la cara hacia la punta de mi nabo, besándola suavemente con un tierno piquito que me hizo soltar mi primer gemido de placer inesperado. Mi prima sonrió al oírme y volvió a besármela, está vez por más tiempo, abriendo y cerrando suavemente los labios mientras, con gran sutileza, con los dedos de su mano derecha retiró suavemente la piel de mi polla hacia abajo, para dejar a la vista mi rosado capullo. Estaba ya humedecido suavemente por el líquido pre-seminal, con lo que ella, tras observarlo detenidamente, acerco de nuevo sus labios ahí y, mientras me empezaba a masturbar lentamente con la diestra, sacó su lengua y lamió con lentos lametones todo mi glande, finalizando pasando la lengua alrededor de él. Después paladeó el sabor de mis primeros jugos y sonrió satisfecha, bajando ya para depositar besos a todo lo largo del tallo, llegando también a besar mis huevos, absorviéndolos despacio entre los labios, succionándolos y ensalibándolos. Después, abrió la boca y se agachó sobre mí polla de nuevo, esta vez introduciéndose el capullo en ella, comenzando a apretarlo entre los labios, con lo que me raspó sin querer con el filo de los dientes y, debido a la sensibilidad de la zona, pegué un respingo acompañado de un leve grito de dolor. Sonia se incorporó rápidamente, mirándome en busca de una respuesta.
– No pasa nada, primita, es sólo que ésa zona es muy sensible… ten un poco más de cuidado con los dientes, por favor…
– Lo siento mucho jorge, no te preocupes que no volverá a ocurrir
Y, para demostrarlo, echó sus labios hacia el interior de su boca, cubriéndose así sus dientes y bajando de nuevo la cabeza, comenzó a mamármela. Lentamente, se la tragaba hasta la base, al principio tosiendo ligeramente cuando mi capullo rozaba su campanilla, pero conforme iban pasando los minutos, comenzó a acostumbrarse a mis medidas y empezó ya a chupar incluso con la lengua, no haciéndome daño alguno a pesar de que ya no tenía los labios en la posición en que comenzó, sino que con ellos atrapaba y apretaba suavemente mi polla, deslizándolos arriba y abajo mientras seguía chupándomela. Su mano derecha subió reptando por mi cuerpo, para acariciar mi pecho, mientras su mano izquierda a ratos sujetaba mi polla recta, por la base, para afianzarla hacia su boca, como a ratos la llevaba hasta mis huevos, masajeándolos con los dedos como quien amasa pan. Al final, debido a las grandes oleadas de placer que recorrían mi cuerpo de pies a cabeza, apoyé mis manos en su cabeza, ayudándola a marcar el ritmo de succión que cada vez aceleraba más y más.
– Sonia… mmmm… Dios, Sonia… que bien me la chupas… mmmm- no podía dejar de repetir, gimiendo de placer.
Finalmente, cuando ya la velocidad de la mamada se hizo considerable y tras varios minutos de aguantar, aferrando con fuerza la nuca de mi prima contra mí, hundí mi polla hasta el fondo, notando como golpeaba su garganta en mi capullo y sus labios en torno a la base, y soltando un grito más o menos alto de placer, me corrí a base de bien en su garganta, con pequeñas convulsiones de mi miembro en ella. Mi prima, lejos de atragantarse con mi semen, apartó suavemente mis manos de su cabeza y sacó un poco mi polla de tan hondo, comenzando a tragarse todo lo que yo estaba expulsando, con los ojos cerrados de deleite, como si fuera el manjar mas dulce que había probado en su vida. Finalmente, le dio un último repaso antes de levantar su rostro y mirarme a los ojos, con una sonrisa traviesa.
– Me encanta chupártela, primo, jamás pensé que el semen fuera tan delicioso…- dijo con una voz de viciosa que ni ella misma se lo creía- ¿Tú que tal vas?
– Buf, Sonia, eres genial…- alcancé a susurrar.
– Me alegro porque…- dijo poniéndose junto a mí, subiendo a mi altura y, tras besar mis labios lentamente, situándose boca arriba- ahora te toca a tí lamerme…
Así que, lentamente y con cuidado, me situé encima suya y bajé mi rostro hasta su cuello, besándolo mientras con mi lengua le daba pequeños lametones. Fui recorriendo su piel mientras iba bajando hacia sus tetas y al llegar a la zona, paseé mi lengua arriba y abajo lentamente por su apretado canalillo. Tras un rato haciendo eso, deslicé mi lengua hacia su pecho derecho y, desde la base, comencé a lamerlo en círculos, trazando una lenta espiral por toda su envergadura hasta llegar a la aureola de su pezón, tras lo cual comencé a lamérselo con toda la extensión de mi lengua mientras mi mano izquierda jugaba con el pecho restante, apretando su pezoncito entre mis dedos, jugueteando con él. Fue cuando me metí su pezón en la boca y comencé a chupárselo, succionándolo, cuando mi prima comenzó a soltar gemidos mas largos y profundos, mientras acariciaba mi cabeza para que no parara.
Después pasé a su otro pecho, repitiendo los mismos movimientos pero aún más lentamente, haciéndome desear hasta que, al llegar de nuevo a su pezón lo encontré duro debido a la excitación que en ése momento recorría el cuerpo de Sonia. Ésta ver no sólo me limité a chupárselo, sino que lo apreté entre los labios y llegué a rozarlo suavemente con el filo de los dientes, mordisqueándolo con lentitud mientras mi prima daba pequeños grititos de placer.
– Jorge… primo…. Eres todo un experto, ¿estás seguro de que eres virgen? Mmmm, que bueno eso que me estás haciendo, primito…- decía acariciando mi cabeza y mis mejillas.
Era cierto que yo aún era virgen, pero lo que mi prima no sabía es que ya había echo algunos juegos, como el sexo oral, sin llegar a la penetración. Por eso sabía exactamente lo que una mujer necesitaba antes de llegar a palabras mayores, y me dedicaba a calentar el horno que tenía por cuerpo, ya que había oído que si la chica estaba muy excitada, le dolería menos su primera vez.
Después de dejar bien tratadas sus preciosas tetas, con sus pezones todo paraditos debido a los chupiteos y mordisquitos, fui descendiendo por su cuerpo rozándolo con mis labios, depositando suaves besos en su piel, hasta besarla alrededor de su ombligo, donde mi prima se había hecho un piercing meses atrás. Mientras, mis manos se habían bajado hasta sus piernas y subían por ellas desde los tobillos, por sus muslos, hacia su entrepierna, cuando mi rostro también siguió bajando y, tras besar su vello rubio y recortadito (era evidente que se había depilado hacía poco), junté mi rostró y mis manos en su coñito. Tan sólo sentir mi aliento cálido sobre él, ya electrizó la piel de mi prima.
– Date prisa Jorge, necesito sentir como tu lengua lame mi coño, no me hagas esperar por favor, primito…- decía entre extasiada y angustiada, no pudiendo esperar para recibir el tratamiento allá abajo.
Lentamente comencé a acariciar su raja con el dedo índice de mi mano derecha, mientras empezaba a depositar besos allí, comprobando que mi prima estaba humedecida ya del sexo que ella misma se había practicado antes. Mi dedo se abrió pasó hasta su profundidad, hundiéndose en ese rinconcito húmedo y calentito, notando como sus paredes lo apretaban suavemente, como dándole un abrazo al intruso.
– Estás muy mojada Sonia… ¿te gusta lo que te hago?- pregunté con picardía mientras sacaba suavemente el dedo, lamiéndolo y saboreando sus jugos vaginales.
– Me encanta primo, pero por favor no te pares…
Como no era cuestión de hacerla esperar más, saqué mi lengua y comencé a recorrer toda su raja, introduciéndola poca a poco cuando le daba una nueva pasada, siempre desde abajo a arriba. Comencé a sentir ése sabor entre ácido y salado que desprenden las chicas cuando se excitan, el cual a mi me parece la cosa mas apetecible de probar. Con los dedos índices de ambas manos, separé suavemente sus labios mayores, abriendo su coñito al aire libre mientras lo miraba extasiado: todo un conjunto de pliegues sonrosados y humedecidos, que exhalaban una calidez de olores excitantes y, en la parte superior, su perlita suavemente parada por lo cachonda que empezaba a estar mi primita. Ahora siendo yo el que no podía resistirlo más, me abalancé como un animal sediento sobre su coñito, comenzando a besarlo y a lamerlo con deleite, mientras oía los chillidos y gemidos que brotaban de los labios de mi prima.
– Ahhh, primo, buf… que gusto… mmmmmm…. No pares…- decía empezando a enredar sus dedos en mi cabello, apretando suavemente mi cabeza contra ella, deseando sentirme más adentro de su coñito mojado.
Comencé a recorrer cada rincón, extrayendo los deliciosos jugos que me estaba brindando, y a subir lentamente hacia su clítoris. Finalmente, con la punta de la lengua, comencé a recorrerlo a su alrededor, trazando pequeños círculos en torno a él, mientras mis manos dejaban de abrirla controlada ya la situación y mi mano derecha, con su dedo corazón, se metía en ella, comenzando a penetrarla lentamente, en una simulación de lo que pronto haría mi gruesa polla. Mientras, mi mano izquierda subía de nuevo a sus tetas y comenzaba a darle pellizcos en sus pezones, causándolo el puntito de dolor justo que se uniría a aumentar su placer.
– Jorge…ahhhh…Jorge….- comenzó a gemir como momentos antes lo hacía masturbándose ella sola.
Mi lengua recorrió con toda su longitud, de abajo a arriba, su clítoris, causando que ella apretara aún más mi cabeza, en un movimiento involuntario, contra su coñito, a la par que mi dedo iba acelerando progresivamente en el mete-saca. Mi otra mano se volvía como loca apretando sus pechos y dándole pellizquitos en varias partes del cuerpo, incluidas sus piernas y el trozo de nalgas que podía. Tras un rato haciendo esto, apreté su clítoris entre mis labios y comencé a hacer un movimiento endiablado de mi lengua de un lado a otro, como si de una serpiente se tratase, haciéndola gritar de placer, mientras mi dedo entraba y salía velozmente de ella, al estar ya algo dilatado su agujerito y, debido a la humedad, deslizándose con comodidad.
– Ahhhhh, ahhhhh, sí… así primo….ahhhhhh- jadeaba una y otra vez acariciando mi cabeza, pegándola contra ella mientras ella misma hacía suaves movimientos de su pelvis debido a la excitación que la abrasaba en ésos momentos.
Finalmente, tras un buen rato, se vino en mi boca, derramándose en mi dedo mientras soltaba un enorme gemido de placer pues, como ella me confesaría después, había sido su primer orgasmo. Me apresuré a beber con avidez el néctar que despedía su coñito, extrayéndolo incluso de mi dedo, chupándolo como si fuera un caramelo, tras lo cual levanté la vista hacia ella y sonreía, notando como mi polla estaba de nuevo dura como una piedra de tanto jugar.
– ¿Qué tal lo he hecho, primita?- le dije sonriendo divertido, mientras veía sus ojos que aún gozaban del éxtasis orgásmico.
Ella me miró sonriendo agradecida y abrió sus brazos hacia mí.
– Ven aquí, Jorge, tu primita quiere sentir como hundes tu enorme polla en ella. Rómpete, desvírgame, hazme una mujer, primo… ardo en deseos de sentirte dentro de mí…
– Espera un momento- dije levantándome y, yendo hacia mi ropa aprovechando así para quitarme de una vez mi suéter y camiseta, extraje mi cartera de los vaqueros y de ella saqué un preservativo que siempre llevaba conmigo e iba cambiando cada cierto tiempo, por precaución. Ante todo eso, tengan todos cuidado al disfrutar del sexo.
Ella sonrió asintiendo, viendo de nuevo mi gran responsabilidad, cuando lo abrí y lo deslicé por mi polla desenrollándolo, como había practicado muchas veces en casa solo, para cuando llegara al fin el día de tener sexo de verdad. Finalmente ahí estaba mi tranca cubierta por entero con el látex, dispuesta a ensartar al objeto de mis pasiones: mi primita Sonia, la cual me aguardaba boca arriba, con los brazos aún abiertos.
– Ya estoy, Sonia, ¿estás completamente segura de esto?- dije situándome lentamente sobre ella.
– Primo Jorge… quiero saber que al menos me desfloraste tú…
Y, sin más, abrió sus blancas piernas tanto como pudo, esperando a recibir la taladradora que se hundiría pronto en sus entrañas virginales. Suavemente pasó sus brazos alrededor de mí, atrayéndome hacia ella mientras con su boca buscaba la mía para besarme. Comencé a besarla lentamente, jugando con su lengua, mientras iba bajando mi polla hacia su coñíto, apuntándola con la mano derecha hasta que, al final, sentí la abertura sobre mi capullo, y retiré la mano para acariciar el cuerpo de mi prima. Empecé a meter tan sólo la punta de mi verga, lo cual ya ocasionó un gemido de dolor de mi prima Sonia.
– No te preocupes… tu sigue, primo…- susurró antes de seguir besándome.
Comencé a empujar lentamente, causándole mas gritos de dolor que amortiguaba con mi caricias y mis besos, mientras mi polla se abría pasó entre su coñito, notando de repente la resistencia de su himen. Sin pensarlo dos veces, decidido a acabar ese mal trago cuanto antes, tomé un poco de impulsó hacia atrás y le clavé la mitad de mi falo, rompiendo su himen de una sola embestida, lo que ocasionó que ella gritara de dolor, crispando sus piernas.
– Ayyy, primo, jamás pensé que dolería así…- dijo mordiéndose el labio inferior, pero aguantándose el dolor- No pares por favor… te deseo tanto… fóllame primito, folla a tu prima…
Ni corto ni perezoso seguí hundiendo centímetro a centímetro, suavemente, mi polla en ella hasta que estuvo toda enterrada. Sonia se aguantaba el dolor, no queriéndome hacer saber lo mucho que dolía aquello, pero yo bien había oído que las chicas lo pasaban bastante mal en su primera vez. Así que, para no prolongar más el dolor, comencé a iniciar un lento movimiento de mete- saca, empezando a follarme a mi prima, jodiéndola a conciencia.
– Ahhh… ahhhh. Así Jorge, así- decía jadeando, notando como el dolor se mezclaba con el placer, mientras abrazaba mi espalda para sentirme junto a ella- Me vas a partir en dos con semejante monstruo que tienes entre las piernas…
Yo seguí penetrándola rítmicamente, apoyando mis brazos a ambos lados de su cabeza, para no dejarme caer del todo sobre ella. Sonia, sintiendo ya como el placer había relegado al dolor, se metía a conciencia en ello, agitando suavemente sus caderas bajo mí, haciendo movimientos coitales mientras se hundía mas profundamente mi verga. Al cabo de un rato, cruzó sus piernas por detrás de mí, para atrapar mi cuerpo en ése abrazo de placer, mientras sus uñas arañaban mi espalda cuando, debido a la excitación que tenía yo también, comencé a hundirla sin piedad en la cama, clavándole mi polla con cierta dureza, lo que ocasionó gritos de placer mas intensos en ella. Cada vez fui más y más rápido, enfervorecido por sus chillidos y sus arañazos, así como sintiendo sus piernas atrapándome, pensando que aquella mujer que era ya, en celo, no me dejaría escapar hasta haber satisfecho todas sus necesidades.
– Ahhh, Sonia, eres una diosa… que coñito tan perfecto para estrenarme… te quiero- decía yo mientras besaba su cuello.
Ella gemía de placer mordiéndose el labio inferior en un inútil esfuerzo de contener un poco sus gemidos cuando, notando como se venía de nuevo, apartó sus manos de mi espalda y agarró las sábanas comennzado a gemir más alto.
– Ahhhh… siiii….me voy de nuevo primo….ahhhhh… así…- chilló mientras el éxtasis volvía a recorrerla y se derramaba por segunda vez aquella tarde.
Yo, al ser mi primera vez también y notando como el placer de ella me envolvía, no pude aguantar más y me corrí, expulsando grandes descargas de semen en el condón, echado totalmente sobre ella, con mi polla enterrada hasta el fondo, mientras gemía de placer.
– Te quiero tanto primo… pase lo que pase tu habrás sido el primero y el más especial de los hombres que me hagan sexo…
– Y tu también Sonia, cariño, y tu también…
Finalmente, tras un rato así, me salí de ella comprobando cómo un poco de sangre había manchado las sábanas blancas. Tras cambiarlas y meter las sucias en la lavadora, deshaciéndonos del condón en la papelera, envuelto en papel higiénico, volvimos desnudos a su cama limpia y allí, nos quedamos dormidos, abrazados y besándonos con pasión. No fue hasta unas horas más tarde que nos despertamos, con el sonido de la puerta de la calla, señal de que su familia había regresado. Rápidamente, nos vestimos y acababa de abrocharme el cinturón cuando su madre abrió la puerta de la habitación.
– ¿Todo bien por aquí, chicos?- preguntó sonriendo, mientras nosotros fingíamos haber pasado la tarde viendo la televisión.
– Sí mamá- dijo mi prima- esto… ¿puede quedarse Jorge a dormir esta noche?
– Claro Sonia cariño, además esta noche tu padre y yo tenemos una fiesta con unos amigos y volveremos ya mañana por la tarde, así cuidáis los dos de tu hermano- contestó cerrando la puerta con una sonrisa.
Mi prima y yo nos miramos sonriendo ilusionados, imaginando la de cosas que podríamos hacer tras acostar a mi primo… decididamente iba a necesitar ir a comprar mas preservativos antes de que cerraran la farmacia…
A parte de aquella noche lo hicimos unas cuantas veces más antes de que me fuera, y al final quedamos en que si ambos no tenemos pareja cuando nos veamos más veces, seguiremos haciendo el amor como ya muy bien sabemos que podemos.

Espero que les halla gustado éste relato de cómo fue mi primera vez, si quieren hacerme alguna aclaración o decirme algo, por favor, escríbanme a la dirección de franciscoalbiar (arroba) hotmail.com, prometo contestar en cuanto me sea posible. Gracias.

La primera vez con mi prima

Hola el relato que a continuación les relatare sucedió ase dos años cuando tenia solo 14 años de edad ahora tengo 16 .

Esto ocurrió un día que fui a casa de mi tía a entregarle un recado que le enviaba mi mama cuando llegaba mi tía iba de salida pero me dijo que fuese a dejárselo en su casa que allí estaba su hija(mi prima) , ese día estaba un poco nublado y quería llover . Cuando llegue a la casa empezó a lloviznar y mi prima me dijo que pasara ella era una chica mayor que yo tenia 16 años , era media morena de buenas tetas y un culo impresionante ella tenia un puesto un short bien pegado en el que se le notaba el bulto de su cuca y una blusa muy apretada sin sostén .

En cuanto pase ella cerro la puerta y me dijo espérame que me boy a bañar y vengo Entonces mientras ella se bañaba yo veía la tele y me dieron ganas de ir a espiarla , escuche el sonido de la puerta del baño que se cerraba y el de la puerta de su cuarto que quedaba a un costado del y decidí ir al baño haber si de casualidad la veía desnuda , al pasa r note que la puerta estaba entre abierta y allí estaba ella totalmente desnuda con su coño rasuradito y entre al baño y encontré la tanga que cargaba puesta y empecé a mastúrbame con eso luego que estaba vestida me llamo y tuve que salir del baño ella estaba
sentada en la sala tenia puesta una minifalda y una blusa bien apretadita, me sente junto a ella y ella me pregunto que estaba siendo en el baño con su tanga yo me sonroje y me dijo te masturbaste por mi , yo le dije que si y mi pinga se paro y se puso como piedra y ella se sentó sobre mi y empezó a menearse encima mío .

Después se bajo y me abrió la bragueta del pantalón y empezó a chapármelo yo empecé a tocarle el coño y le metía los dedos , le quite la blusa y comencé a morderle los senos y de inmediato se le pusieron duros , luego le quite la falda y empecé a tocarla y ella se quito su tanga , comencé a mamarle la raja y ella se mojaba entonces ella se recostó en el soja y me dijo fállame yo introduje mi pinga en su motita y empecé a embestirla y ella comenzó a gritar me decía que le dolía pero yo no me detenía después gritaba no de dolor sino de placer , yo me acosté en el piso y ella se monto encima mío y comenzó a cabalgar . después se puso en cuatro yo la tome de la cintura y se la metí toda y le llene la motita de leche y ella se voltio y me lo mamo y me succionó toda la leche .
Desde entonces cuando boy a su casa y esta sola repetimos lo que sucedió ase
2 años

Mi prima lorena

Hola me llamo omar y les contare como perdi y le quite la virginidad con y a mi prima lorena.
Ella tiene 25 años, es blanca, con pelo negro hasta la espalda que siempre sujeta con una diadema de tela, tiene unos senos muy grandes, una cinturita muy linda y delgada y un gran trasero junto con unas piernas hermosas. Yo tengo 18 años, soy delgado no muy atletico pero con una verga muy grande.
Todo empezo cuando ella me propuso que asistiera con ella a su clase de aerobicos, yo al principio no estaba muy seguro ya que era levantarse temprano, irse a canzar,etc. Pero a mucha insistencia acepte.
La clase era a las 8:00am asi que ahí estaba con ella. Lorena le explico a la maestra que yo era su primo y que venia a ver que tal estaba la clase, asi que ella nos puso de equipo.
Despues de un rato de correr, saltar y hacer pesas, la maestra nos puso a estirar las piernas y uno de esos ejercisios era el de tomar la pierna de tu compañero, ponerla sobre tu hombro y levantarla. En cuanto lo hice no pude dejar de ver su vajinita, ya que, como usaba en ese momento unos pants pegaditos, se le marcaba completamente su vagina. En ese momento me empeze a exitar. Luego fue su turno y pude notar que no podia dejar de verme el pene que ya estaba un poco duro por la situacion asi que ya se marcaba en el pants que yo traia.
Al terminar la clase, salimos y nos suvimos a su coche y nos fuimos a la casa sin decir una palabra.
La otra clase era a la misma hora pero los dos estabamos muertos por la clase anterior asi que decidimos no ir, la maestra nos habia dicho que si queriamos podiamos ir a la clase de reposicion en la noche a las 9:00pm y la clase dura dos horas.
Al terminar la clase salimos fuimos a su coche para lo cual ya eran cerca de las 11:30pm y ya estaba muy oscuro y las calles solas.
Llegamos a su coche, subimos y en lo que ella se acomodaba en el asiento dijo
-que calor hace no?
Y en ese momento se quito la chamarra del pants y pude ver que, o le dio frio o estaba exitada porque tenia sus pezones paraditos y duros. Se le notaba porque cuando hace ejercisio no usa bracier y una playera pegadita.
Luego me empeze a exitar y ya se notaba un bulto en mi pantalon y lorena empezaba a fijarse en el y yo lo note asi que armandome de valor le dije
-oye lore,si quieres te dejo tocar, pero tu me dejas tocar tambien.
Ella se me quedo viendo por un momento asi que decidi tomar la iniciativa y me aceque a ella y con una mano comenze a frotarle un seno. Ella se sorprendio pero despues acerco su mano a mi pene y lo empezo a sobar por encima de mi pantalon. Yo parecia todo un experto sobandole su seno, se lo tomaba todo, lo apretaba un poco y luego lo soltaba y con mis dos dedos le pelliscaba ligeramente sus pezones que parecian piedra. Luego me acerque mas a ella y la bese en la boca, meti mi lengua y de inmediato ella respondio moviendo su lengua tambien.
Alli estabamos en el coche a oscuras manoseandonos y besuqueandonos.
Despues baje mi mano y le tome la orilla de su playera y se la comenze a levantar poco a poco y ella no me dijo nada asi que le tome su playera con las dos manos y me apresure a subirsela y para mi sorpresa ella lo unico que hizo fue levantar los brazos para que le terminara de sacarle la camisa. Ya la tenia desnuda de la cintura para arriba asi que me acerque a sus pechos y comenze a lamerle sus pezones y a chuparselos, ella gemia muy quedito y con sus manos ya habia tomado mi cabeza y la apretaba contra sus pechos.
Luego empeze a bajar una de mis manos a su vagina y con dos dedos empeze a sobarsela de arriba a abajo y ella comenzo a gemir mas fuerte y me apretaba con mas fuerza.
Luego me tomo de los hombros y me empujo hacia atras y me quito la playera de un jalon y comenzo a besarme el cuello, luego, bajo a mi pecho y alli lo beso y lo lamio para despues ir bajando hasta llegar a mi ombligo el cual lamio gustosa luego bajo un poco mas y la detubo el resorte de mi pantalon pero yo no queria que se detuviera ahí asi que con una mano le tome su cabeza y con la otra baje mi pantalon junto con mi ropa interior hasta mis rodillas y ella beso la cabeza de mi pene luego le dio unos languetazos y luego tomo con una de sus hermosas manos mis huevos y con la otra tomo mi pene y empezo a masturbarme, yo estaba que no aguantaba asi que le tome su cabeza y hize que se tragara mi pene de una vez, se lo meti de jalon hasta la garganta, ella lo que hizo fue poner sus manos en mis muslos y comenzo a hacerme una mamada fenomenal. Se lo sacaba todo lo lamia lo besaba y se lo volvia a meter hasta que despues de unos instantes me vine completamente dentro de su boca.
Ella al sentir el primer chorro de semen llegar a su garganta se separo y los demas chorros le calleron en la cara y en los pechos y me dijo
-no manches, porque no me dijiste que ya te venias,me da mucho asco
Y comenzo a tratarze de quitar el semen de sus pechos y al hacerlo veia como se los acariciaba y se enbarraba mas mi leche.
La levante y la termine de desnudar le quite el pants y la tanga negra que traia y ella me quito el pantalon y le dije
-estas segura que no quieres que te penetre tu primo lore?
-es que no se, soy virgen y me va a doler…
-no te preocupes lore, al principio te dolera pero luego te va a gustar ademas, es mejor que lo hagas conmigo y que cuando lo agas otra vez ya bas a saber
-pues si lo pones asi…. Esta bien pero despacio
Asi que la la pare enfrente de mi y como el coche no estaba muy alto ella se inclino un poco y sus pechos quedaron justo en mi cara, la tome de la cintura y la sente en mi pene y empezo a saltar, ella lloraba y el coche rebotaba y despues de un rato empezo a gemir
-ah ah ah mmmm omar ah no pense que se sintiera tan rico ah ah
Ella ya me habia abrazado con los brazos mi cuello y con sus piernas me habia abrazado mi cintura con todo y el aciento hasta que termine.
Se saco mi pene, se puso su camisa y cuando se iba a poner su pantalon le dije que no se lo subiera que seria exitante verla conducir de la cintura para abajo. Ella solo me miro y me sonrio picara mente asi que se metio el pantalon pero se lo dejo en los tobillos y asi manejo hasta la casa, nos dimos un beso en la boca y entramos a la casa como si nada.

Mi primo Mario

Mi primo Mario y yo siempre hemos sido muy unidos. Nos bañamos juntos hasta que yo tenía 15 años, cuando mis pechos comenzaron a desarrollarse y el vello empezó a cubrir mi pubis. Le llevó cinco años de edad. Él acostumbraba enjabonarme y a mi me gustaba lavar sus nalgas y su pene, pero sin que en ello radicara algún afán erótico. Se trataba de dos niños. Mi madre y mi tía viven juntas, y nosotros con ellas, víctimas de padres que no quisieron hacerse responsables de sus calenturas.
Ahora tengo 20 años, casi 21, y hace un mes regresé de la escuela más temprano de lo acostumbrado. Abrí la puerta y me llamó la atención la música de Shakira a todo volumen. Me dirigí a mi cuarto, donde Mario nunca se dio cuenta de que yo había entrado. Me acerqué despacito a la recámara y alcancé a ver a mi primito, hasta entonces un niño para mí, en plena mansturbación.
En un principio me enojé, porque el cajón de mi ropa interior estaba abierto, mis pantaletas y tangas de hilo regadas por aquí y por allá, y Mario con los ojos cerrados olía mis calzoncitos, mientras con una mano subía y bajaba la piel de su miembro sobre su glande.
Mi enojo pasó cuando fijé mi mirada en su verga. Aquel pedacito de carne, suavecito y tierno que yo llamaba “palomita” cuando nos bañábamos, se había convertido en un miembro grueso y de cabeza amplia. Es cierto que no es de esos gigantes que llenan los “close ups” de una película porno y que son el sueño de toda viuda o de cualquier esposa insatisfecha, pero sí gordo y apetitoso, como un caramelito.
Mario tomó uno de mis calzones preferidos, un bikini amarillo que tiene escrito a la altura de las pompas “sólo para bebés”, cubrió con él su verga y soltó un chorro de semen sobre la tela, luego se limpió el resto de la leche con una tanga roja de encaje y se quedó tirado sobre la cama, ¡mi cama!, largo rato, hasta que su pinga se puso pequeña, en reposo.
Regresé a la puerta principal y toqué el timbre. Pasaron como cinco minutos. Mario abrió, estaba colorado. Me explicó que se había quedado dormido y salió a toda prisa, porque se había quedado de ver con un amigo y se le hacía tarde. El tonto no tuvo tiempo para esconder el tiradero, sobre todo mis dos calzones embarrados de semen, que dejó debajo de la cama.
La leche de mi primo aún estaba tibia. La olí, la probé, la unté en mis pezones y en mi cara, saqué de un cajón mi consolador preferido y pasé una tarde muy agradable imaginando que Mario me cogía, que me metía el pene por el culo, que me dejaba chuparle la polla, que soltaba el esperma en mis labios.
Durante cuatro días no dejé de pensar en la verga de mi primo. El domingo fuimos de paseo al bosque de Tlalpan y con el resto de los niños de la familia acepté jugar a las escondidillas. En una de esas, me escondí tras unos arbustos. Mario llegó por detrás y, sin aviso alguno, me tiró al pasto, me tomó con fuerza de la cintura y pegó su pene, ese delicioso pene que yo había visto eyacular días atrás, a mi trasero. Sentí la dureza de la “paloma”, parecía moverse como si tuviera vida propia, y mis nalgas respondieron cobijándola, agradeciéndole la erección.
Sin embargo, me puse de pie y le propiné a Mario una sonora bofetada. “Respétame, escuincle estúpido. Si me vuelves a tocar te corto la verga”, le grité. Mi primo no se quiso acercar a mí en las siguientes dos semanas, muerto de miedo.
Luego, un fin de semana, mi mamá y mi tía se fueron a casa de unas amigas. Mario no dudó en decir: “yo voy”, como con miedo a quedarse solo conmigo, pues me había negado a acompañarlos. “No, quédate a cuidar a Fabi”, fue la respuesta de mi tía.
“¿Me perdonas? Te juro que no te vuelvo a tocar”, me dijo Mario cuando terminamos de ver una película. “No te preocupes”, contesté, sabedora de que tenía el control de la situación y de que podía hacer de mi primito lo que yo quisiera.
“¿No tienes calor? ¿Por qué no nos metemos un rato en la regadera?”. Antes de que Mario saliera de su sorpresa, yo ya me había quitado el pantalón, las sandalias y la blusa. Él se quedó mudo al ver a su prima Fabiola semidesnuda por primera vez desde hacía casi seis años. Se quedó absorto mirándome en ropa interior.
“Te espero en el baño, mientras, se calienta el agua”, dije, ansiosa de tenerlo a mi merced.
Me encontró desnuda y enjabonada. Casi me muero de la risa cuando lo vi entrar en trusa. “¡No te la piensas quitar! ¡Oye, que calzones tan feos, ninguna chica se va a fijar en ti!”, le dije entre risas. “Son los que me compra mi mamá”, respondió muerto de la vergüenza.
Se los quité de inmediato y le pedí limpiarme el cuerpo. Descolgó la regadera al tiempo que yo le ayudaba con las manos. Me incliné para que llevara el agua de la regadera a mi trasero, luego a mis pechos y finalmente a mi coño. Noté de reojo que no se le paraba.
“¿Quieres que lave tu paloma?”, pregunte. No contestó. Tomé el pene de Mario entre mis manos, lo llené de espuma y sentí la erección en progreso, la elasticidad de su piel, la dureza de su glande, el ardor de sus testículos.
Me puse de rodillas y lo examiné sin prisas. Lo jalé, lo acaricié, pasé las yemas de mis dedos por sus venas, por la cabecita hinchada. Mario comenzó a gemir, a temblar, mientras el agua caliente recorría el resto de su cuerpo.
Y ahí estaba, la verga de mi primo dura, tiesa, suave a la vez. Con la lengua le lamí los huevos por largo rato, me los comí una y otra vez, y cuando sentí que el esperma le hervía por dentro devoré su miembro, se lo chupé con energía, mordí la base de aquel palo, de ese camote de un niño de 15 años en franco desarrollo, goce con la boca ese plátano dulce que de niña jamás pensé en desear de ese modo. Lo succioné como si se tratara de una manguera que en su interior tuviera el néctar más delicioso jamás probado.
Introduje la pinga de Mario en mi boca y ya no la deje salir, me sujeté con desesperación a sus nalgas, sentí el glande en la garganta y entonces Mario ya no pudo más. Su semen me inundó la boca. Su verga estaba tan dentro de mí que la leche de mi primo fue directo a la garganta y lo tragué con avidez, sedienta. Enseguida le limpié con la lengua las gotas que le quedaron y entonces sí me detuve en su sabor, en disfrutar del esperma espeso de Mario antes de tragarlo.
Al salir del baño le puse mis pantaletas amarillas, lo acosté y se acomodó en mi regazo como si fuera el de su madre. Así durmió largo rato, en tanto yo imaginaba cómo me iba a divertir con mi primito de ahí en adelante.

P.D. Es la primera vez que escribo una historia de este tipo. Ojalá pudieran incluirla en su página, la cual me gusta mucho. Estoy abierta a sugerencias, a críticas, porque me gustan mucho esta clase de relatos y quiero escribir más. Soy una chica muy liberal. Pueden escribirme a sexyfabiola8@hotmail.com. Saludos

Mi primera vez fue con mi prima

Hola me llamo Gilberto tengo 15 y mi primera vez fue hace un año con mi prima de 14 años.

Acababa de acabar segundo de secundaria y vivía con mi prima Karla, éramos buenos amigos nos llevábamos bien.

Siempre me había gustado ya que es una chica hermosa, gûera ojos cafés y unas piernas bien formadas y rosas no le quería decir que me gustaba, pero un día estabamos solos viendo la tele en mi cuarto y ella me dijo ya viste la segunda noche? A lo que conteste que ya, me dijo hay que ponerla y puso el disco.

Cuando estabamos viendo la película ella me dijo al ver una escena donde se besan y tienen sexo-¿que se sentirá?, Ya que nunca habíamos tenido sexo le conteste que no sabia. Transcurrieron unos quince minutos y tarde en explicarme por que me había preguntado eso después de un rato ella me dijo:

– y si lo intentamos

Me puse muy caliente por lo que me había dicho pero mas por su falda que casi no dejaba nada a la imaginación, entonces le dije:

-es en serio
-bueno si tu quieres- me contesto

Para ese momento yo traía ya el pene bien erecto y ella no dejaba de mirarme ni yo a ella. De repente puso mi mano en sus piernas y me pregunto que sentia a lo que respondi que sus piernas eran muy suaves y firmes.

Empecé a besarla primero su maravilloso cuello.

Su mirada era tan tierna que supe que estaba muy excitada.

Se bajo la falda, aparto un oso de peluche de la cama y se abrió de piernas, no lo pense mas y decidí desnudarme, ella me siguió. Ya desnuda la senté en la cama y sin dejar de besarla la jale hacia mi de tal manera que su clítoris tocaba mi pene. Le dije que lo agarrara y lo metiera algo que hizo al instante. Empece a empujar hacia ella y escuchaba su respiración acelerarse, de repente la saque y la volví a meter dentro de su preciosa y lampiña vagina solo para sentir lo caliente que era su vagina.

Ella solo me besaba y decía lo rico que sentía. Le pregunte:

-te gusta
-si mucho
-que sientes
-rico pero no la saques
-no no la voy a sacar

Seguí moviéndome y vi como ella se recostaba hacia atrás y serraba los ojos para tener su primer orgasmo. En ese momento no pude contenerme mas y comencé a venirme dentro de ella. Nos habíamos venido juntos y estabamos muy cansados así que nos quedamos dormidos unas dos horas.

Seguimos teniendo sexo unos 6 meses hasta que se fue a vivir al Ajusco con su papá.

Si te gusto enviame un correo a question2424@hotmail.com