Archive for the ‘Filiales’ Category

Cogida y embarazo para mi cuñadita

Martes, diciembre 13th, 2011

Desde que tengo memoria mi cuñada me odia por ser un pervertido. Pero hoy en día me odia mucho más debido a que ya no puede usar sus coquetas minifaldas estando embarazada… que como sucedió todo? Enseguida les cuento:
A mi cuñada Natalia siempre le ha gustado vestir con minifalda. Es una chica de esas que despiertan pasiones al por mayor y creo que, aunque siempre lo supo, nunca hizo nada por evitar despertar la mía. Es más, estoy casi seguro que disfrutaba mucho de tentarme a pesar de saber que yo no era nada tímido ni abstraído como mi hermano.
Actualmente tiene 22 años, es morena clara, rostro fino y bonito y un cuerpo descomunal que pone de pie hasta a la verga más cansada. No sé cómo el tonto de mi hermano se fue a agarrar un pedazo de bombón como ella pero hoy en día estoy más que agradecido con él pues me puso en bandeja al mejor polvo de mi vida.
Ernesto, mi hermano, siempre ha tenido problemas con la bebida y fue precisamente un viernes por la noche que salió con mi cuñada a celebrar su ascenso laboral que todo sucedió.
Él y Natalia habían ido a un casino y como siempre a mi hermano se le habían ido las patas apostando y bebiendo toda la noche. Alrededor de las 2 de la madrugada, sonó el teléfono de mi departamento y, como pude, tratando de no tropezar con nada, atendí al llamado:
-Hola?
-Hola Carlos soy Natalia…
-Natalia… a que se debe ese encanto? Es que acaso se te ha ofrecido algo que mi hermano no pueda darte?
-Déjate de tonterías Carlos… si te llamo es porque tu hermano nuevamente se ha pasado con la bebida y estamos encerrados en el casino sin poder salir… se le ha ocurrido apostar con unos tipos y ahora que ha perdido no puede pagarles porque tiene vacío el bolsillo. Podrías ayudarnos?
-A que te refieres con ayudarnos? Me estas pidiendo prestado?
-Si… es tu hermano quien lo pide solo que esta tan borracho que ni siquiera puede atender la llamada…
-A mi hermano no pienso prestarle un centavo más, en caso de que suelte dinero tendría que ser a ti a quien se lo preste… en mi hermano no puedo confiar, no tiene forma de pagarme pero tu si…
Mi cuñada guardó silencio, estoy seguro que en ese momento sentía unas enormes ganas de colgarme y sacudirme con alguna grosería pero sabía que aquello no era sabio debido a su condición.
-Necesitamos 3 mil pesos, puedes prestarnos o no?- preguntó sin más detalles y en ese momento supe que la tenía en mis garras.
-Sí, pero debes venir por el dinero pues no tengo forma de ir al casino. Me han dejado cuidando a mi primo el más chico y no puedo dejarle solo…-Mentí al respecto a sabiendas que, con la creencia de que estaba mi primo el más chico en mi departamento, Natalia ganaría confianza y accedería a venir sola.- Qué te parece si dejas en garantía a mi hermano y tomas un taxi para venir por el dinero? Anda, anímate que no tardarás mucho…
Natalia guardó silencio nuevamente. Seguramente estaba pensándolo seriamente pero finalmente accedió a venir.
-Espera Natalia… como vienes vestida?- le pregunté antes de colgar y en ese mismo instante terminó la llamada.
Mi corazón dio un vuelco y comenzó a latir aceleradamente. De inmediato tomé una ducha y me asee lo mejor posible para recibir al encanto de mujer que estaba por llegar a mi domicilio.
Justo 25 minutos después llamaron a la puerta, abrí y frente a mí apareció aquella hermosa criatura luciendo una minifalda y una blusa escotada que la hacía parecer una escort de primera clase.
La invite a pasar y me la saboree en el camino.
-Te ves hermosa Natalia…
-Tienes el dinero?- preguntó directamente.
-Sí, en la habitación tengo los 3 mil que me pediste…
-Entonces… me los puedes prestar?
-Depende…
-Depende de que…?
-Si me los vas a pagar…
-Ya te he dicho que si… tan pronto tu hermano cobre te traemos el dinero…
-No quiero que mi hermano me los pague… quiero que tú lo hagas….
-Sabes muy bien que no trabajo…
-Y tú sabes muy bien que dinero no necesito…
Natalia me miró fijamente a los ojos. En ese momento tenía 2 opciones: mentarme la madre y salir por la puerta sin dinero y sin una solución para sus problemas o portarse bien conmigo y conseguir lo que quería a cambio de un simple favor para su cuñadito. Y, afortunadamente, escogió el mejor camino…
-Que es lo que quieres Carlos… me quieres ver las tetas? Tocármelas? Si eso te hace feliz pues adelante maldito pervertido… por lo que veo te preocupan más tus perversiones que tu hermano y sus adicciones…
-Por 3 mil pesos tendrás que hacer algo más que enseñarme las tetas y dejar que las toque Natalia…
Natalia guardó silencio y me miró con un odio puro.
-Que tienes en mente? Es que acaso no está aquí tu primito?
-Aquí solo estamos tú y yo… y entre más pronto arreglemos este asunto más pronto sacarás a mi hermano del casino… acompáñame a mi habitación, quiero enseñarte algo…
-Eres un bastardo…- me dijo mientras comenzaba a seguirme rumbo a mi cuarto.
-Si no estas agusto puedes irte… yo no voy a forzarte pero como están las cosas dudo que mi hermano salga fácilmente del casino sin pagar.
Al llegar a mi habitación le pedí que se sentara en la cama, así lo hizo y enseguida su minifalda se corrió lo suficiente como para dejar ver sus encantadoras piernas gruesas y bien torneadas.
Sin más ceremonia saqué la faja de billetes y la puse sobre la cómoda. Luego, me abalancé sobre ella y comencé a besar sus labios ante los pequeños intentos de lucha que mi cuñadita hacía sin estar del todo convencida.
-Déjame Carlos…- decía mientras recibía mis primeras caricias en sus piernas y mis besos en sus labios.
Seguí insistiendo en los besos hasta que ella comenzó a mostrarse más complaciente y me permitió incluso que le metiera la lengua.
Luego de 5 o 6 minutos de besos y caricias comencé a sacarme la ropa. Mi pene largo y erecto quedo frente a ella y enseguida abrió mucho más los ojos en una especie de encanto combinado con sorpresa.
-Que estás haciendo???- preguntó inmediatamente.
-Sacándome la verga… que creías que haríamos?
-Supuse que solamente serían besos…
-Por 3 mil pesos tengo derecho a hacerte lo que se me dé la gana Natalia… deja de resistirte y mejor comienza a disfrutar porque de aquí ya no sales si no eres mía…
Natalia estaba completamente consciente de la situación así que cerrando sus ojos se recostó boca arriba y completamente quieta aguardó a que le quitara cada una de sus prendas hasta dejarla desnuda sobre mi cama.
-Ponte condón que no estoy en la píldora…- me suplicó justo antes de que con mi verga comenzara a rosar su vagina desnuda.
Pronto, de una sola estocada, le hundí más de la mitad de mi pija arrancándole un intenso gemido de placer o dolor que se yo pero que me excitó hasta el alma:
-AAAAHHHHHHHHHH… Que estás haciendo… aun no te has puesto el condón… sácamelo!!!
Ante eso, comencé a embestirla cambiando de ritmo constantemente.
-OHHHH Sácamelo Carlos… Hazlo… AAHHHHHHHHHHHH
Era una sensación sumamente increíble. Al fin la estaba haciendo mía!!!! Saber que me estaba follando a la mujer de mi hermano me hacía sentir un placer inmenso.
-Sácamelo Carlos!!! Por favorrr… AAHHHHHHH….
-Escúchame bien Natalia… HMMMMM…- Comencé a decirle entre gemidos y sin dejar de cogerla.- Acaso creías que nunca haría nada luego de andarme tentando durante años con ese culo tan divino que te cargas y que luces a cada que puedes con minifalda??? Créeme, tentarme tiene un precio muy alto y estas a punto de averiguarlo… HMMMMMMMMMM
-Por favor Carlos… sácamelo… podría quedar embarazada…!!! –Aquello no hizo más que excitarme aún más y, en cuestión de segundos, mi pene explotó adentro suyo llenándola de tanta leche como pude soltar.
-AAAHHHHHHHHHH HMMMMMMMMMMMMM…- Ambos gemimos frenéticamente, aguardamos unos segundos recostados y luego, poniéndonos de pie y comenzando a vestirnos, me dijo:
-Ya tienes lo que querías ahora quiero el dinero…
-Le entregue los 3 mil y luego de eso yo mismo la lleve al casino a que pagara. Luego le ayude a llevar a mi hermano a su casa, como pudimos lo recostamos y, antes de irme, nuevamente la volví a follar en la sala de su casa.
Hoy en día está embarazada y espera un hijo que ambos sabemos es mío. A mi hermano lo han corrido de su trabajo y por lo que he oído están seriamente necesitados de dinero por lo que creo que es hora de que me vuelva a pedir prestado…

Mamá, los chicos se quedan a dormir

Lunes, diciembre 12th, 2011

“Por Dios, Gabriel…, ver así a tu mamá hizo que me parara!!!!”.
Recostada sobre la alfombra del piso superior, con el oído pegado a la rejilla de la ventilación para poder escuchar la conversación que el grupo de adolescentes mantenía en la sala de la planta baja, el corazón de Jimena Rossi experimentó un sobresalto cuando oyó las palabras de Lucas.
“Estará hablando de mí?…”, se preguntaba.
Ella esperaba oír a uno o más de los chicos hablar “sucio”, pero realmente no se imaginaba una charla tan franca y que encima la tuviera a ella de protagonista.
Entonces, su mano se movió bajo su pequeño camisón hasta encontrar su bombacha, y comenzó a acariciar su entrepierna mientras continuaba oyendo…
“Si…, apostaría que no estaba usando corpiño…”, exclamó Diego.
“Ese camisón era tan corto…, estaría usando bombacha debajo…?”, preguntó Lucas, buscando una rápida respuesta…
“Sí…, pude ver las marcas de la bombacha bajo el camisón…”, aseguró Pablo.
“Ella siempre usa eso cuando se va a acostar”, dijo Gabriel. “Es simplemente una camiseta más larga que lo habitual, pero me encanta ver como se mueven sus tetas tras ella. La otra noche lo estaba usando mientras me ayudaba con la tarea del colegio, y en varias ocasiones me rozó el hombro con sus tetas…”
Cuando Jimena Rossi comenzó a experimentar lo que ella consideró “inocentes fantasías” respecto de su hijo Gabriel y sus del colegio secundario, sintió un leve sentimiento de culpa que sucedía a sus repetidos orgasmos.
Pero con el tiempo, esos sentimientos de culpabilidad fueron desapareciendo, a medida que las fantasías se hacían más frecuentes y las escenas que ella imaginaba en su mente se volvían más interesantes.
Últimamente, el pensar en los chicos prácticamente le ocupaba todo el tiempo que le dejara libre su trabajo, su matrimonio, las tareas del hogar, y cualquier otra ocupación.
Quizás, si sus compañeros de trabajo fuesen más atractivos, si su esposo pasara más tiempo en casa, si tuviera algún hobbie interesante para matar el tiempo, jamás sus pensamientos se hubieran detenido en un grupo de colegiales…
Pero así fue, y ahora la fantasía de verse involucrada con su hijo, e incluso con sus , se transformó en la esperada vía de escape de una vida aburrida…
Jimena había estado muy ansiosa esperando lo que los chicos dieron en llamar “el viernes de pizza y videos”. Lógicamente, no esperaba que nada extraño sucediera, pero tenía la pequeña esperanza de que el más mínimo detalle le sirviese para echar más leña a esas fantasías: un leve flirteo de su parte, quizás el que alguno de los chicos le dedique alguna mirada más allá de lo normal a su cuerpo, la lógica curiosidad sexual de ellos a esa edad, el poder llegar a ver a alguno de ellos en su ropa de dormir o incluso en ropa interior…
Pequeñas pruebas, inocentes juegos…, como los que Jimena venía desarrollando con Gabriel.
Cuando ella comenzó a sentirse sexualmente interesada en su hijo, se dedicó a darle unos maternales abrazos, que duraban más de la cuenta. Esto, de a poco, fue avanzando hacia besitos en la mejilla y, muy recientemente, en un pequeño piquito en los labios.
Al mismo tiempo, la habitualmente tímida y conservadora mamá empezó a mostrarle más de ella a su hijo. Dejarlo ver más de lo normal, poniéndose un corto camisón, por ejemplo.
Cuando la alta y morena Jimena logró captar la atención de Gabriel, que no dejaba de admirar los pechos de su madre moviéndose libremente bajo el camisón, entonces llevó las cosas un poco más lejos, permitiendo que él entrara en su cuarto cuando ella estaba en ropa interior, o elogiando el cuerpo de su hijo que estaba en pleno desarrollo, y también, por que no, presionando sus pechos contra la espalda de él cuando lo abrazaba.
Nada grave, en un principio, pero la tensión sexual entre ellos había llegado a un punto muy álgido…
Y las cosas parecían ir por buen carril con los de Gabriel, también. Jimena notó a un par de ellos dedicándole algunas miradas más largas que lo habitual a sus pechos en éste último tiempo, tanto como admiraban sus largas y torneadas piernas cada vez que usaba shorts.
Ella siempre recordaba la ocasión en la que Pablo llamó a su casa mientras Gabriel no se encontraba, y se quedaron hablando un buen rato sobre la vida personal de Pablo.
O aquella otra en su casa, en la que llegó a comentarle a Rafa que se había convertido en un chico muy atractivo, lo que provocó un suspiro mezcla de halago y vergüenza en él…
En realidad, ninguno de los chicos podría ser considerado como muy atractivo. Eran más bien del tipo normal, más cercano al tipo “estudioso” que al galán del colegio.
Y más allá de todo lo que se dice hoy en día sobre el prematuro despertar sexual de la juventud, Jimena estaba prácticamente segura que ninguno de ellos había estado íntimamente con alguna chica.
Pero aún a sus 37 años, Jimena no se cortaría un pelo en poder acostarse con cualquiera de ellos…
Además de su hijo Gabriel, estaba el rubio Pablo, quien era el mejor amigo de su hijo y el más extrovertido del grupo. Jimena lo conoce casi desde bebé…
Diego, con ese rostro tan perfecto, casi femenino, que vivía a dos casas de la suya desde hacía un par de años…
Lucas, el moreno de ojos claros, que había sido alumno de Jimena cuando ella daba clases de inglés en la Parroquia los sábados por la mañana.
Y Rafa era más bien gordito, con gafas, aunque muy educado…
El “viernes de pizza y videos” estaba siendo un éxito en varios aspectos. Su marido estaba fuera de la ciudad por negocios hasta dentro de un par de días, y su hijo más pequeño se había marchado de campamento con su compañía de boy scouts…
Estaba comenzando a llover de manera casi torrencial, lo que hacía prácticamente improbable que cualquier visita indeseada llegara hasta allí…
Todo esto le quitó de la cabeza a Jimena cualquier preocupación, por lo cual procedió a ducharse y a vestirse con su pequeño camisón negro a un horario más temprano que el usual.
Ella ya había pensado de antemano en que debía quedarse un rato en la cocina con esa vestimenta, para que cuando alguno de los chicos fuera en busca de refrescos, pudiera verla así, lo cual salió como había planeado, ya que todos ellos le dedicaron unas miradas muy fuertes. Y también ella pudo darse un pequeño regalo, viendo a Pablo y a Diego en shorts, y con camisetas ajustadas.
Y ahora esos comentarios sobre sus pechos…
“Sus piernas son interminables…”, dijo Diego. Escuchando por el ducto de ventilación, Jimena introdujo su mano bajo su bombacha…
“Diego…, trajiste el video porno de tu hermano?”, preguntó Gabriel…
“Sí…, quieren verlo ahora?”.
“Esperemos un rato, hasta asegurarnos que mi mamá esté dormida. También podemos navegar por Internet y buscar algunos sitios porno más tarde”.
“Qué chicos tan calientes…”, pensó Jimena, cuando su costado maternal le insinuaba que le pusiera un punto final al espectáculo porno que pensaban montar. Pero prefirió no meterse…
Tras esto, se levantó del piso y se dejó caer sobre su cama.
Se dio cuenta que no tenía ninguna otra excusa para bajar nuevamente, por lo cual se dio por vencida…, y se puso a imaginar una nueva fantasía, que pudiese llevarla hasta ese ansiado orgasmo.
Bajo las sábanas, Jimena se bajó la bombachita casi hasta sus tobillos, y comenzó a dibujar círculos con uno de sus dedos alrededor de su clítoris. “Veamos…, con cuál de los chicos quiero fantasear hoy…?”
De repente, la luz de la pequeña lámpara de su habitación se apagó, y sólo se percibía un silencio alarmante. Los voces de desconcierto de los chicos dieron la pauta a Jimena de que se había cortado el suministro de corriente.
Jimena encontró como pudo su bombacha, y volvió a calzársela en la oscuridad. Con pasos temerosos, se las ingenió para llegar al corredor, y bajar las escaleras hasta la cocina, donde guardaba la linterna. Una vez que la encontró, fue hacia donde estaban los chicos, que miraban por la ventana el maravilloso espectáculo de la lluvia sobre el jardín.
“Miren que belleza”, dijo Lucas, a lo que Jimena se acercó por detrás para observar, quedando rápidamente sus rostros muy cerca, tanto que ella podía sentir la respiración del chico.
Se sintió bien, tanto que no dudó en presionar disimuladamente uno de sus pechos sobre el hombro de Lucas, que no hizo movimiento alguno por separarse…
De otro sector de la casa, alguien gritó que la luz se había cortado en todo el vecindario, cosa que Jimena comprobó de inmediato.
Pero lo que comprobó mejor, fue que Lucas parecía estar rozando intencionadamente su pecho con la espalda, lo que hizo que la adrenalina fluyera a mares en el cuerpo de la atractiva y madura madre…
Cuando notó que el resto de los chicos entraban a la sala, Jimena se separó de Lucas y fue a buscar otra linterna y una lámpara a batería, de esas que se usan en los campamentos.
Afortunadamente, su marido era muy previsor, y la batería funcionaba perfectamente, lo que les permitiría tener suficiente luz como para pasar el rato.
Los chicos estaban nuevamente en la sala de estar, y Jimena no dejaba de preguntarse cuanto podrían verle a través de su camisón, con una luz tan tenue…
De lo que sí estaba segura, era que podía ver perfectamente a Pablo y Diego enfundados en sus shorts deportivos.
“Chicos…, creo que ya es muy tarde como para que se vayan, y la calle además está completamente a oscuras, lo que no hace para nada aconsejable que intenten manejar de regreso. Por qué no nos sentamos y esperamos a que vuelva la electricidad…?”, explicó Jimena, asumiendo nuevamente el rol maternal y protector.
Más tarde, encontró una vieja y desusada radio a batería que apenas si funcionaba…, pero al menos a ella pudieron enterarse que el corte duraría toda la noche.
Estaba empezando a sentirse el frío, y Jimena supuso acertadamente que sus pezones se estarían poniendo como un iceberg…, frente a los chicos. Y las miradas que ella recibía de ellos los ponía todavía más duros…
“Vamos a poner algo de leña en la salamandra…” dijo…, y Gabriel comenzó a ayudarla a hacerlo. Mientras Jimena se movía buscando leña y periódicos viejos, se dio cuenta que sus tetas, al estar sin sujetador, bailaban juguetonamente, y no tenía dudas de que los adolescentes estarían mirando desprejuiciadamente.
Tan pronto se agachó para acomodar la leña, notó como su corto camisón se levantó, lo suficiente como para que tomase noción de que su blanca bombacha estaba quedando a la vista de los chicos. Excitada de solo pensarlo, se agachó aún más, provocando que se viera una buena parte de su bombacha clavada en su culito…
Pronto el fuego estaba encendido, y quedaban aún dos problemitas: uno era que, sin electricidad, no había TV, ni radio, ni PC…, los chicos se aburrirían pronto. Y la segunda, era que hacía bastante frío como para que ella volviera a su habitación…
“Chicos…, adivinen qué?. Esta es la única habitación con calefacción en toda la casa, por lo cual tendrán que aguantarme esta noche con ustedes…”
Jimena estaba de pie en medio de los chicos, y rogaba porque la silueta de sus tetas pudiera verse a través del fino camisón.
Los chicos no le quitaban la vista de encima…
A pesar de que no lo dijeran, ella esta segura, después de haber oído aquella conversación, de que a ellos no les importaba en lo más mínimo tenerla cerca, y menos vestida con ese camisón…
Mientras los chicos discutían sobre que hacer, Jimena se sentó a un costado del fuego, disfrutando de su buena suerte por tener a “sus” chicos esa noche…
Todo se estaba dando en forma perfecta para ella…
La lujuria de Jimena se incrementaba cada vez más, hasta llegar al punto en que decidió tirar al viento sus miedos, y disfrutar de la situación…
Mientras los chicos se quedaban sin ideas, Jimena intentaba recordar algún juego de los de su época.
“Alguna vez jugaron a Pasar la Fruta…?”…
La mayoría de los chicos miró con cara de no entender, pero Pablo asintió: “Sí…, es ese juego en el que tenés que ponerte una fruta entre la quijada, y tenés que pasársela a otro sin usar las manos…, cierto?”….
“Exacto”, dijo Jimena. “Se supone que es un juego de Chico/Chica, cada uno de ustedes jugará conmigo”.
Jimena se puso de pie, se colocó la pelota de tenis en su quijada y se acercó a Pablo, quedando a unos centímetros de él. Pablo se inclinó, y presionó su cuerpo contra el de la madre de su amigo. Mientras Pablo y Jimena intentaban pasarse la pelota, sus cuerpos se rozaban completamente…, lo que daba al resto de los chicos una idea clara de los beneficios extras de este juego.
Observaban encantados como Jimena rozaba sus pechos contra el torso de Pablo, como sus mejillas se tocaban…
Cuando Pablo logró finalmente colocarse la pelota en su quijada, repitió al proceso, sólo que a la inversa…
Jimena se dirigió entonces a Lucas, quien ansiosamente esperaba ser el próximo. Como la mayoría de los chicos a su edad, Lucas era más bajo que Jimena, por lo cual ella debió inclinarse para encontrarlo.
Los chicos miraban mientras los torsos de Jimena y Lucas se tocaban…
Jimena sentía sus pechos hundirse en el de Lucas…, y no dejó pasar la oportunidad de rozar uno de sus muslos en la entrepierna del chico.
Cuando lograron su propósito, Jimena no pudo dejar de sorprenderse por la forma en que Lucas pasó su erecto pene disimuladamente sobre los muslos de ella, y como “grande finale”, abrazó al chico fuertemente…
Tras Lucas, cada uno de los chicos que faltaban tuvieron su oportunidad de apoyar sus miembros sobre la madre de su amigo, tanto como ella de rozar sus pechos sobre los de los chicos…
De pronto, el juego casi había perdido su esencia, transformándose en una excusa para abrazarse y rozarse abiertamente…
Gabriel fue el último de los chicos en tener su turno. Jimena no quería parecer excesivamente ansiosa por tener un contacto directo con su propio hijo, especialmente delante de sus amiguitos. Ella percibió su erección, y lo atrajo hacia ella, quedando su miembro casi a la altura del monte de venus de su madre. Gabriel era el más alto de los chicos…
Jimena no pude evitar soltar un casi inaudible suspiro, y recorrió con sus manos la espalda de su hijo…, que respondió repitiendo la acción…
Cuando cada uno de los chicos había tenido dos turnos, una Jimena entusiasmada cortó el juego contra su voluntad, sentándose nuevamente al costado del fuego, sobre un almohadón gigante. Los chicos se sentaron en el sofá y en algunas sillas…
“Qué hacemos ahora…?”, preguntó Jimena…
Continuará…

Rescatado por mamá

Domingo, diciembre 11th, 2011

- Venga, más deprisa- espoleó Beatriz a sus jadeantes alumnos de cuarto de la ESO mientras estos trataban de mantener el ritmo que su profesora de gimnasia les imponía.
Beatriz a diferencia de la mayoría de los profesores de aquella materia se tomaba muy en serio la asignatura, y desde luego no vendía baratos sus aprobados.
La mujer era consciente de que para exigir aquel nivel a sus alumnos no podía ser como otros maestros de gimnasia del centro, los cuales sufrían un importante sobrepeso, por aquel motivo pese a estar camino de los 44 años Beatriz mantenía un cuerpo esbelto y a la vez fuerte que le permitía realizar cualquiera de los ejercicios que exigía a sus pupilo.
- Es suficiente por hoy- dijo a voz en grito después de tocar su silbato- ¡A las duchas!- los agotados estudiantes recibieron aquellas palabras con júbilo y comenzaron a desfilar hacia los vestuarios mientras que Beatriz se dirigía al pequeño despacho que tenía en el gimnasio para apuntar las notas correspondientes al trabajo que había hecho cada uno de ellos.
Después de unos minutos de rápida evaluación, la mujer entró primero al vestuario de las chicas y a continuación al de los chicos para asegurarse de que no quedaba nadie. La profesora siempre llamaba antes de entrar, aunque alguna vez por accidente se había encontrado con algún alumno ligero de ropa, que había tardado algo más de lo habitual en ducharse.
En aquella ocasión no hubo ningún rezagado y por aquel motivo la maestra comenzó a cerrar las puertas del gimnasio, salvo la de emergencia, había organizado sus clases de tal forma que todos los días los acababa bajo techo, pudiendo así tomar una ducha antes de regresar a casa.
Beatriz dejó su ropa sudada sobre el suelo, para pisar sobre ella para no resbalar al salir de la ducha. La profesora recibió con alivio el chorro de agua tibia sobre su cabeza comenzando esta a recorrer su espalda y sus pechos. La mujer, que aquella mañana no había llevado esponja al instituto comenzó a enjabonarse todo su cuerpo con sus manos, comenzando por sus piernas y subiendo poco a poco hasta llegar a su largo cabello rojizo. A Beatriz la costó un poco de esfuerzo el no entretenerse en su sexo depilado o en sus duros y firmes pechos de pequeños pezones rosados, pero finalmente decidió que aquel no era el mejor lugar para darse un poco de autosatisfacción.
Tal y como la pasaba cada vez que se estimulaba en las duchas del instituto salió muy excitada, con unos deseos locos de llegar a casa cuanto antes. El no haber tenido sexo satisfactorio con ningún hombre desde que se divorció de su marido, hacía más de un año, provocaba que aquella situación se volviese cada día más común e insoportable.
La mujer abandonó el instituto rápidamente por la puerta principal montada en su coche, sin duda quedarse unos minutos en la ducha era una gran idea, ya que la primera oleada de alumnos acostumbraba a salir despavorida dejando en un espacio de 10 minutos la entrada totalmente libre para que los profesores, y los alumnos que tenían carnet de conducir, pudiesen salir sin riego de atropellar a nadie.
La casa de Beatriz estaba a las afueras de la ciudad, con lo que tardó tan solo unos minutos en llegar a su domicilio, un piso de tamaño medio en el que vivía con su hijo Marcos, un chico de 19 años que había comenzado a trabajar muy joven y que en aquel momento se encontraba en paro, sin más ocupación que la de estar en casa todo el día y salir con sus .
A Beatriz ninguna de estas dos actividades le gustaba, aunque prefería que se quedase en casa ya que los de Marcos eran una pandilla de chicos demasiado conflictivos.
La mujer se encontró con la sorpresa de que Marcos no estaba en el domicilio familiar, aquello era muy raro, lo normal era que le pillase comiendo o que la estuviese esperando para comer con ella, pero en aquella ocasión no encontró absolutamente nada, ni siquiera una nota que explicase el motivo de su ausencia.
Beatriz, un poco preocupada, comenzó a comer viendo las noticias que daban en la televisión, aunque aquello no hizo que sus preocupaciones desaparecieran, no era normal que Marcos no la llamase o la dejase alguna nota cuando se salía de su rutina habitual.
La profesora se tumbo en el sofá para descansar un rato mientras trataba de auto convencerse de que todo estaba bien. La mujer logró dormir por espacio de una hora, levantándose algo más tranquila, pero justo en aquel momento sonó su teléfono móvil. Era su hijo.
- Por fin llamas, Marcos- le dijo su madre como respuesta.
- Mamá que suerte, por fin acierto con tu número- dijo el chico que sonaba un poco fatigado.
- ¿Qué sucede? ¿estás bien?- preguntó un poco inquieta ante la extraña respuesta.
- Me han gastado una broma y necesito que vengas a recogerme, me han atado en una habitación de hotel, por favor ven a buscarme.
- Dime donde estás- dijo la mujer al ver que no era el momento más indicado para hacer preguntas.
Marcos dio rápidamente la dirección del hotel y el número de la habitación en la que se encontraba para que su madre no tuviese problemas a la hora de hallarlo.
Beatriz bajó rápidamente a por su coche y se puso en camino lo antes que pudo. El trayecto se la hizo muy angustioso, normalmente se tomaba con calma los atascos de la ciudad, pero el no tener detalles sobre que clase de broma habían gastado a su hijo o si este se encontraba bien, hacía que su normal actitud tranquila se viese alterada por la situación.
La mujer entró en el hotel un tanto sudorosa, no por el ejercicio físico que había hecho, sino por la preocupación que en aquel momento sentía por Marcos.
- Necesito la llave de la habitación 612- dijo la mujer nada más llegó a la recepción- han gastado a mi hijo una broma y lo tienen hay atado.
El recepcionista dudoso ante lo que la mujer le decía descolgó el teléfono que había en el mostrador para comunicarse con la habitación a la que la recién llegada le hacía referencia. Después de dos llamadas infructuosas el recepcionista llamó a otro compañero que apenas tardó un minuto en llegar, para que acompañase a Beatriz al lugar al que esta quería ir.
La mujer no se relajó en todo el trayecto y animaba al hombre vestido de rojo que la guiaba a que caminase más rápido para poder llegar cuanto antes.
El corazón parecía que se la quería salir del pecho cuando el botones del hotel comenzó a abrir la puerta, adelantándose la mujer a este para ser la primera en entrar. Entonces pudo comprobar que la llamada de su hijo era 100% real.
Allí estaba Marcos, totalmente desnudo, con las manos esposadas a los barrotes que conformaban en cabecero de la cama, con su teléfono móvil en la mano izquierda. Era un chico, de piel clara, pelo castaño bastante largo y en aquel momento con una mirada suplicante que pedía la ayuda de su madre.
- ¡Es mi madre, ahora lárgate!- le dijo al botones tan pronto como lo vio entrar en la habitación.
- ¿Pero que te han hecho?- preguntó la mujer una vez se marchó el hombre que la había guiado.
Beatriz no pudo evitar reparar en que su hijo no solo tenía inutilizadas las manos, sino también las piernas, las cuales estaban abiertas y unidas mediante cuerdas a las patas de la cama. Tampoco pudo dejar de echar un vistazo al gran y amoratado pene que estaba atado por la base con una cuerda fina, al igual que sus hinchados genitales que habían sido aprisionados por una goma del pelo de color rosa.
- ¿Se puede saber quien te ha hecho esto?- le preguntó Beatriz antes de comenzar a liberar a su hijo.
- Ha sido un broma de los idiotas de mis y de una chica que me ha hecho creer que le gustaba pero que solo quería reírse de mí- dijo el chico visiblemente avergonzando, la mujer se dispuso a apiadarse de él, pero no pudo reprimirse y le dijo.
- ¡Ya te dije que esos no eran buena compañía!- recriminó.
- Ya lo sé mamá- dijo el chico elevando la voz- ahora desátame y vámonos.
- ¿Te parece forma de hablar a tu madre que ha venido corriendo a ayudarte?- preguntó la mujer algo enfadada- Quizás debiese dejarte así para que venga a recogerte alguno de tus .
- Lo siento mamá, es que esto es muy humillante. Te agradezco que hayas venido a buscarme- dijo Marcos aún sin mirar a su madre.
- ¿Qué clase de treta usó para lograr dejarte así?
- Era una chica que está muy buena.
- ¿Puedes definir muy buena?- preguntó la mujer comenzando a desatar la polla de su hijo.
- Mamá, por favor no hagas eso- pidió el chico avergonzando por que su madre tocase su pene.
- Dime que clase de chica era- exigió la mujer.
- Una chica alta, morena, de tetas grandes – dijo el muchacho- por favor mamá, no hagas eso…- dijo el chico para acabar soltando un gemido de placer.
- Parece que tu polla no tiene reparos en que sea tu madre- dijo acariciando la verga del muchacho de arriba abajo para acabar quitando la goma del pelo de sus huevo- ¿sabes? Estás más dotado que tu padre, más que tu padre y que todos los hombres con los que he estado en los últimos meses- dijo sonriendo y haciendo que Marcos se sonrojase aún más.
- Deja de decir esas cosas, mama, por favor- pidió el chico al que se le veía incómodo, pero aún en aquella situación el pene del muchacho perdía tamaño.
- Lo siento mucho cariño- le dijo la madre sonriendo sin dejar de tocarle el miembro- pero mamá está demasiado necesitada como para dejar escapar una ocasión así.
- Pero que…
Pero Marcos no pudo terminar de decir nada ya que el ver a su madre comenzar a quitarse la ropa con la que se había presentado en aquel hotel le hizo enmudecer. Sin ningún pudor, Beatriz se deshizo de su falda y su blusa, para liberar a continuación sus firmes pechos del sujetador que tiró fuera de su vista, y exponer también su sexo totalmente depilado dejando su tanga, un poco húmedo debido a la excitación de ver así a su hijo, en el suelo.
- Ocasiones así no se presentan todos los días- dijo la mujer acariciando el pecho de su hijo y colocándose de tal modo que el pene de Marcos chocaba contra el estómago de la mujer- y puedes estar seguro de que no la voy a dejar escapar.
- Por favor mamá, para con esto- dijo el chico rojo de vergüenza ante la actitud de su madre. Beatriz sonrió.
- Puedes acabarla tú si quieres, tan solo tienes que bajar esta erección y mi atención por ti desaparecerá- le dijo bajando para acariciar el sobresaliente glande del chico para acabar dando un beso sobre el mismo, haciendo que la erección se volviese aún más firme.
Las quejas del muchacho comenzaron a desaparecer cuando Beatriz empezó a dar una sesión de sexo oral a su hijo, el chico en un principio se resistió, pero dejó de protestar cuando notó la húmeda y ágil lengua de su madre acariciar sus doloridos testículos, comenzando a emitir gemidos de placer.
La mujer, viendo que Marcos comenzaba a aceptar aquella situación no tardó en meter el hinchado miembro del muchacho en su boca para iniciar un rápido mete-saca que entusiasmo al chico en exceso, tanto que acabó por eyacular sin previo aviso.
La madre trató de disimular su disgusto mientras tragaba el semen de Marcos, no era en ella habitual tragar el esperma de sus amantes, pero en el caso de su hijo haría una excepción, seguramente en aquel momento no se sentiría muy bien después de no haber aguantado ni dos minuto con su polla en la boca de su madre.
- Has sido un niño muy malo Marquitos- le dijo Beatriz levantándose sobre la cama para en un solo paso colocar su sexo ante los ojos del muchacho- te has venido en la boca de mamá sin avisar, así que ahora vas a lamerme hasta que ese pollón que tienes se vuelva a hinchar.
El chico dudó durante unos momentos, haciendo que Beatriz comenzase a pensar una estrategia para conseguir su objetivo, pero antes de tener nada ideado, Marcos, por iniciativa propia comenzó a lamer con deseo la raja de su madre.
La mujer gimió de gusto al notar la torpe lengua de su hijo esforzándose en darla placer, lamiendo sus labios de arriba abajo para poco a poco tratar de intentar penetrar el sexo de su madre con ella.
Beatriz, aparte de los innumerables gemidos también acariciaba el cabello de su hijo, para comunicarle que lo estaba haciendo muy bien y que no se detuviese por nada del mundo.
Marcos trató de seguir el sexo de su madre cuando esta comenzó a alegarlo, pero las férreas esposas que lo mantenían retenido le obligaron a observar impotente como aquella dulce vagina se escapaba de su alcance.
- No te pongas triste, mi niño- le dijo mientras acariciaba el pecho de Marcos mientras los sonreía pícaramente- mamá no te dejará solo ni un momento.
Después de decir aquello Beatriz comenzó a morder los pezones de Marcos, primero con delicadeza y una vez comprobó que su amante se excitaba con eso con mayor voracidad.
Las constantes caricias de la mujer sobre el excitado cuerpo del muchacho hicieron que este comenzase a desear con más fuerza el cuerpo de su madre, llegando al punto de tratar de acariciarla con la única parte de su cuerpo que tenía libre: su boca.
- ¿Qué quieres, cariño?- le preguntó dejando sus tetas a escasos centímetros de la cara del muchacho, pero aún así inalcanzables para él.
- Acércate- pidió lleno de deseo.
- Si no me dices lo que quieres hacerme no me acercaré- le dijo la mujer juguetona acariciando los testículos del muchacho al tiempo que hacía votar sus tetas ante el rostro de Marcos.
- Quiero comerme tus tetas- dijo el muchacho haciendo sonreír a su madre.
- Ves, así no entendemos bien- comentó la mujer acercándose.
Marcos mordió los pechos de Beatriz cuando se colocó a su alcance, haciendo que esta gimiese un poco de dolor y pidiese a su amante que fuese más delicado. Marcos al oír las críticas de la mujer obedeció al momento y pese a las ganas que tenía de morder las duras tetas de su madre tan solo se dedicó a lamerlas de arriba abajo, al tiempo que las daba algún suave mordisco en sus duros y dulces pezones.
Beatriz permaneció inmóvil durante las primeras lamidas, hasta que finalmente se acostumbró a aquel nivel de placer y pudo comenzar a trabajar en las esposas que mantenían a su hijo retenido, ya no habría problema en que la dejase a medias, ya que el muchacho estaba como mínimo tan caliente como su progenitora.
La fue más sencillo de lo esperado forzar las cerraduras de las esposas con una de las horquillas que acostumbraba a llevar en el pelo, en menos de cinco minutos los dos brazos del chico ya estaba totalmente libre.
Beatriz se sobresaltó un poco cuando el muchacho se la quitó de encima y comenzó a aflojar las cuerdas que le mantenían las piernas abiertas. La mujer al ver lo rápido que se estaba desasiendo de sus ataduras estuvo segura de que se marcharía de aquella habitación tan pronto como estuviese libre. Pero se equivocaba.
Marcos miró a su madre fijamente durante un instante antes de lanzarse sobre ella, agarrarla por los brazos y tirarla de espaldas sobre la cama para caer encima de ella. La mujer por un instante valoró y se asustó ante la posibilidad de que su hijo pudiese volverse violento en venganza por cómo ella se había aprovechado de la situación, pero respiró aliviada cuando se dio cuenta de que lo único que deseaba era besar, chupar y tocar hasta la última parte de su anatomía.
El muchacho estaba sediento de sexo y Beatriz estaba dispuesta a aplacar aquellos deseos.
Después de tanto tiempo llevando la iniciativa, a la mujer no la importó en absoluto que Marcos se hiciese con las riendas, al menos hasta que este se desfogase por todo el tiempo que había estado obligado a observar el exuberante cuerpo de su madre sin poder tocar nada, más que lo que esta le ofrecía.
Beatriz se sorprendió ante la fuerza de su hijo, que manejaba a la mujer a su antojo pese a que esta trataba de poner algo de resistencia cuando Marcos mordía con fuerza excesiva sus pechos o sus nalgas, o cuando el muchacho trataba de meter en el sexo de su madre más dedos de los que admitía.
Beatriz que sabía que si se ponía en serio podría zafarse de su hijo decidió no hacerlo, en cierto modo estaba gozando de aquella situación, y la pequeña porción de dolor que Marcos le producía no hacía más que excitarla.
La mujer se sobresaltó cuando, teniendo ella los ojos cerrados por el último mordisco sobre su clítoris, notó las manos de su hijo agarrándola las rodillas, para un instante después separar bien las piernas de su madre. Beatriz sonrió orgullosa de su elasticidad, si aquel violento movimiento se lo hubiese hecho a cualquier otra chica, el muchacho seguramente habría recibido una bofetada y su pareja lo habría dejado con las ganas, pero desde luego a una profesora de gimnasia en forma no podía pasarla aquello.
- Es esto lo que buscas ¿verdad?- le preguntó la mujer separando sus grandes labios vaginales y mostrando un sexo rosado y brillante al que Marcos no quitó el ojo.
El chico no contestó a la pregunta de su madre con palabras sino con hechos, agarrando su polla con la mano derecha para apuntar su hinchado y rosado glande sobre el sexo de Beatriz. La mujer gimió de placer en cuanto Marcos comenzó a empujar su pene con cuidado, pero aquella forma precavida de penetrar desapareció cuando la cabeza de la polla fue tragada por completo, a raíz de eso el chico comenzó a embestir con violencia el sexo de su madre.
Los muelles de la cama comenzaron a escucharse por toda la habitación, acompañados de los agudos gemidos de Beatriz y los graves gruñidos de Marcos, que desde que había sido desatado estaba dando rienda suelta a sus instintos más básicos.
Beatriz, para que la unión con su hijo no se deshiciese con facilidad tomó la decisión de rodear por la cintura a Marcos con sus piernas, siendo así muy difícil que el chico pudiese sacar su miembro una vez se hubiese corrido, dejándola a medias.
La mujer besó con pasión a su hijo cuando este se calmó un poco, aún no se había corrido, pero como era normal después de unos minutos en los que el muchacho hizo todo el trabajo físico sus fuerzas comenzaban a mermar y su ímpetu decrecía por momentos.
Aquel largo beso hizo que Marcos volviese a la carga con sus últimas fuerzas, jadeando sobre el rostro de su madre, que lo lamía con deseo al tiempo que agarraba con fuerza sus nalgas.
- ¡Me voy a correr mamá!- dijo el chico en cuyos ojos se podía ver lo cerca que estaba del éxtasis.
- ¡Yo también estoy a punto!- manifestó la mujer.
Aquella última frase Beatriz la acabó con un largo gemido cuando notó como el caliente y espeso esperma de su hijo comenzaba a bañar su interior, siendo el detonante de que ella misma también se corriese y soltase una importante cantidad de fluidos que de no haber sido por que la gruesa polla de su hijo tapaba casi por completo su vagina, habría empapado el edredón sobre el que se encontraban.
Beatriz abrazó con fuerza a su hijo para que este no se separase de ella y así no sacase de su interior aquel gran falo que tanto la llenaba. Ambos se estuvieron besando, lamiendo y dando dulces mordisquitos hasta que la mujer sintió que la polla de Marcos perdía volumen y dureza.
La mujer observó como el chico sacaba su pene empapado de su cálido interior, saliendo con él unos pocos fluidos que aún no habían logrado abandonar su cuerpo por el tapón que aquella verga suponía.
- Cuando me han atado pensé que iba a ser el día más vergonzoso de mi vida, nunca pensé que pudiese convertirse en el mejor- dijo el chico tumbándose junto a su madre.
- ¿Te ha gustado hacerlo con tu madre?- le preguntó la mujer sonriente al ver lo satisfecho que había dejado a su hijo.
- Sí, ha sido la mejor experiencia que he tenido.
- Eso está bien- dijo la mujer incorporándose un poco para coger la flácida polla de Marcos- ahora te la limpiaré un poco y nos vamos a casa.
- Yo también te limpiaré a ti, mamá- dijo el chico tratando de levantarse, pero cayendo de nuevo al sentir la mano de su madre sobre el pecho.
- Tú te has esforzado mucho- le dijo sonriendo mientras bajaba la piel que cubría el glande de Marcos, mostrándolo por completo.
El muchacho no puso ninguna queja más en cuanto comenzó a notar la rápida y hábil lengua de su madre chupando, primero el glande con ternura hasta eliminar hasta el último resto de semen, y después todo el tronco de arriba abajo y acabando por sus grandes testículos que tenían un color mucho más saludable que el que se había encontrado cuando Marcos aún permanecía atado.
- Una cosa Marcos- dijo la mujer cuando terminó de limpiar la polla por completo- quiero que no vuelvas a ver a esos supuestos con los que te sueles juntar.
- Dalo por hecho mamá, no tenía idea de volver a verlos- dijo el chico, que seguramente estaría dolido por aquella broma pesada que podría no haber tenido un final tan feliz.
- Y también quiero que comiences a buscar trabajo, si encuentras un empleo sabré recompensarte- le dijo sonriendo pícaramente mientras se tumbaba apoyando sus tetas sobre el pecho del chico.
- Mañana mismo comenzaré a buscar, mamá- dijo el chico sonriendo tan solo de imaginar la recompensa que su madre le daría si consiguiese un trabajo.

Con mamá en su cama

Sábado, diciembre 10th, 2011

Mi mamá quedó complacida cuando le di la noticia. Esa tarde vendría mi novia a casa para formalizar nuestra boda. Después de un año de noviazgo, Martha y yo habíamos decidido que era hora de vivir juntos.

La comida transcurrió de buena manera y al anochecer dije a mi madre que acompañaría a Martha a su casa. Regresé y encontré a mi mamá mirando televisión en su cuarto. Me senté en su cama y como había hecho tantas otras veces, me quedé en su habitación platicando con ella antes de irme a dormir.

Me dijo que estaba feliz por lo de mi boda y yo sabía que así era, pero notaba algo raro en ella, algo que no quería decirme.

Desde que mi papá nos abandonó, cuando yo tenía ocho años, en casa quedamos sólo ella y yo y ambos eramos confidentes el uno del otro. Mamá me platicaba de sus parejas y yo de las mías, pero esa noche ella estaba muy callada y triste.

Yo había estado atareado con mi novia y además el trabajo, por lo que me sentía muy cansado. Durante un rato guardamos silencio con mi madre para ver televisión y el sueño me venció. Desperté de madrugada, quizá serían como las tres. Me di cuenta que yo estaba en su cuarto y podía escuchar que ella sollozaba. Eso me preocupó así que le pregunté qué tenía y por fin me lo dijo. Un día antes ella había terminado con su pareja y eso la tenía muy mal. Además sentía algo de tristeza porque yo me iría pronto de la casa.

-Estoy feliz de que vayas a casarte –me dijo-, pero no puedo dejar de sentir cierta tristeza porque ya no estarás acá. Pero no te preocupes por mí, es algo natural que piense en que te voy a extrañar.

La televisión y las luces estaban apagadas, pero yo podía ver como brillaba un poco su cara, a causa de algunas lágrimas que mojaban su rostro. Ambos estábamos acostados y hablábamos de frente, casi cara con cara. Yo sentía su aliento tibio cada vez que me decía algo. Comencé a acariciar su rostro con mi mano derecha y no pude evitar acercarme y besarla en las mejillas. Entonces nos abrazamos y mi cara estaba pegada a la suya.

-No te preocupes por lo de tu pareja –le comenté-, tú eres alguien muy especial y ya encontrarás a otra persona.

Seguíamos abrazados y entonces nuestros labios se tocaron. Eso no hubiera tenido mucho de especial, porque cuando yo era niño, mi madre me besaba no sólo en las mejillas, sino también en los labios, claro, sin otro sentido que el de su afecto de madre, sin embargo, ahora nuestros labios se unían de otra manera, en un beso húmedo y largo y un calor invadió todo mi cuerpo. Sentí como un relámpago recorriéndome y ella seguramente también lo estaba notando. De repente sentí una erección tremenda y por eso separé mis labios de los de mi madre, quien después del beso dijo:

-No está bien que una madre de 38 años bese a su hijo de veinte. Bueno, -continuó diciendo- tú siempre vas a ser mi bebé.

Ella me acariciaba el cabello y yo miraba una sonrisa de felicidad en su cara.

-Hace frío para que te levantes y vayas a tu cuarto, podrías resfriarte. Lo mejor es que pases la noche aquí.

Le contesté que sí, que dormiría en su cama. Estábamos cubiertos y el calor y el cansancio me vencieron y dormí otro rato, hasta que al moverme un poco hacia adelante, noté que tenía una erección tremenda y que mi verga estaba rozando las nalgas de mi madre. Abrí los ojos en la oscuridad y a pesar de que sabía que debería retroceder un poco, para evitar el contacto con mamá, no lo hice. Ahí estaba yo, detrás de ella apretando disimuladamente mi verga contra sus nalgas.

¿Pero qué me pasaba? Yo nunca la había visto más que como lo que era: mi madre. Pensaba esto entre la oscuridad, pero no hacía nada por alejarme de ella. Era tan rico sentir la dureza de su culo contra mi verga hinchada, que yo deseaba prolongar ese contacto.

Estuve un rato así y entonces ella retrocedió un poco más y ésta vez mi pito casi se incrustaba entre sus nalgas. Ella se había cambiado de ropa y dormía con una bata de tela muy delgada, y yo estaba casi seguro que ahora sentía mi fierro rozándola.

Haciéndome el dormido, pasé mi brazo derecho sobre el costado de mi madre, a modo de abrazo y dejé caer mi mano sobre uno de sus senos. Jamás había vuelto a sentir ese pecho. Sus tetas eran grandes y si bien habían perdido un poco de su firmeza, no dejaban de ser muy hermosas. Yo ya no podía ni quería controlarme. El deseo por ese cuerpo caliente de mi madre me tenía a mil. Moví un poco mi mano y sentí su pezón, que rápidamente se puso duro al contacto de mi piel. Ya no iba a parar. Comencé a pasar la palma de mi mano despacito por la teta de mi madre y casi estaba seguro de que ella empezaba a jadear. Metí mi mano por completo en su sostén y ahora apretaba ese pecho hermoso y caliente, mientras estrechaba cada vez más mi verga contra su rico culo.

Se oían sus gemidos mientras le apretaba las tetas, pero no decíamos nada. Entonces bajé mi mano por sus pechos, hasta tocar los vellos de su concha. No podía creer que mi mano estuviera ahora en la pucha de mi madre. Era tan lujurioso todo. Apenas toqué sus pantis, me di cuenta que estaba totalmente mojada y sin pensarlo mucho, saqué mi pene del pantalón y haciendo a un lado sus bragas, coloqué la punta de mi verga en su concha. Mi madre se estremeció al sentir la punta de mi verga entre sus labios y despacio hice que toda mi verga entrara en ella. Mamá chorreaba y fue fácil entrar en su pucha. Yo me movía despacio, entrando y saliendo. Era mucha la excitación. Su baba me tenía toda la verga lubricada. Me estaba cogiendo a mi madre. Su concha caliente se estaba comiendo mi pito. Ya no eramos sólo madre e hijo, sino hombre y mujer. No sabíamos si estaba bien o mal lo que hacíamos. Lo único que sabíamos era que el deseo era mutuo y que no queríamos dejar pasar este momento.

Ahora, mientras me la cogía, yo le mordía los hombros y le lamía y le besaba el cuello. Fue entonces que me atreví a hablar y le dije:

-Eres una mujer muy hermosa mamá.

-¿Te gusto mi vida?

-Claro mamá, eres una hembra bellísima.

-Huy, mi amor, me haces sentir muy deseada.

-¿Te… te gusta lo que estamos haciendo? –dije, y ella contestó:

-Ay mi amor, me gusta como le das verga a tu mami. Métemela así mi amor. Huy, has puesto muy caliente a tu madre mientras me rozabas con tu verga.

-Ufff mamá, vas a hacer que me corra.

-No todavía bebé, porque te deseo mucho tiempo dentro de mí.

Entonces ella se alejó un poco para sacarse mi verga y se colocó de frente a mí. Comenzamos a besarnos. Nuestras lenguas se enredaban y yo mordía sus labios carnosos.

-Ay mi niño. Qué caliente me tienes.

Comencé a bajar hasta que mi boca quedo frente a sus tetas. Le lamí los pezones llenándoselos de saliva, hum qué rico morder y chupar sus pezones duritos.

-Ay mi niño, tú vas a hacer que tu mami se chorree. Así lindo, sácale la leche de las tetas a tu mamá. Ah, mi vida, me has puesto como una callejera.

Seguí lamiendo hasta que mi boca llegó a su pucha. Le quité sus pantis y lamí la baba de sus bellos. Hum, ahora mis dedos le abrían la pucha y mi lengua húmeda tocaba las paredes de sus labios. Los apretaba entre mi boca y chupaba. Tenía la cabeza entre las piernas de mi madre y ella me tenía sujetado del cabello y me apretaba la cara contra su pucha.

-Ay bebé ay ah.

Sentí cómo me invadía toda la humedad de mi madre. Acaba de correrse y yo seguía chupando su concha, metiéndole la lengua hasta el fondo. El aroma de esa panocha era para extasiar a cualquiera y yo no quería alejarme. Terminó en mi boca pero seguíamos muy calientes y yo no dejaba de beber su humedad que escurría hasta sus muslos. Parece mentira que no me había dado cuenta de lo hermosas y ricas que eran las piernas de mi madre y ahora yo las tenía para lamerlas y morderlas.

-Ufff hijo, así, chupa cariño, tómatelo todo mi amor.

-Sí mamá; huy, me excita tu aroma y me excita que estés tan caliente.

-Me tienes como una perra en celo mi vida y soy sólo tuya.

La levanté para acercarla a mí, quería darle por la pucha desde atrás y me acomodé tras de ella. Metí y mi verga con fuerza y ella lo resintió con un gemido. La arremetía con mucha violencia y ella igual que yo estaba ardiendo.

-Mamá, me voy a correr.

-Sí mi amor, hazlo dentro de mí, anda cielo. Lléname toda con tu leche… ay cariño ufff.

Seguí cogiendo a mi madre con todas mis fuerzas, mi verga rozaba las paredes de su concha y no pude contenerme más. Me aferré a sus tetas mientras le llenaba la pucha con mi leche. Ambos gemíamos de placer.

-ufff mamá.

-¿Te gustó mi cielo?-preguntó ella.

-Sí, me encantó tenerte como mujer, aunque…

-¿Aunque?… sientes algo de culpa ¿no?

-Sí mamá, así es.

-Pues pensemos que sólo es algo lindo ¿sí?

Le di un beso en la mejilla y nos quedamos mirando. Después acerqué mi boca a la suya y nos besamos. Yo sabía que ya no dormiría esa noche, cuando sentí que mi verga se volvía a poner muy dura entre la mano de mi mamá.

Vacaciones con mi suegra

Viernes, diciembre 9th, 2011

No me gusta la playa, y aun así, ese verano accedí a alquilar un apartamento en la costa, lo cual significaba jornadas enteras de mañana y tarde rebozado en arena y con la sal pegada al cuerpo . Y para acabar de rematar , una semana antes de marcharnos, mi mujer me suelta qque su madre se viene con nosotros. No es que me desagradase la idea de pasar unos días con mi suegra, siempre nos hemos llevado genial y es una mujer simpática, divertida y muy agradable y cariñosa. Pero yo ya me veía en un apartamento pequeño, con las paredes como papel de fumar y con mi mujer sin dejar ni que la rozase por miedo a que su madre nos oyese. Total que estaba de muy mal humor , playa y matándome a pajas , ese era mi panorama futuro.
Llevábamos tres días de vacaiones y mi humor iba empeorando. Ese día decidimos que nos quedaríamos a comer en la playa para aprovechar mejor el día. Yo en cuanto pude puse una excusa y me marché a dar una vuelta, ir a tomar una cerveza a un bar del paseo y sentarme a observar los cuerpos de las mujeres tomando el sol. El resultado un calentón de cuidado que ya me veía aliviando esa tarde en la ducha yo solito. Regresé casi a la hora de comer, pensando en convencer a mi mujer para que nos duchasemos juntos y a ver si aqsí aliviaba un poco mi calentura. Pero mis esperanzas murieron nada más llegar pues solo verme mi mujer de morros empezó a decirme que ya estaba bien , que donde había estado toda la mañana que vaya cara más dura tenía…………Osea bronca y mis esperanzas de sexo muriendo allí mismo.
Mi suegra estaba jugando con los niños en la orilla y al llegar se percató de la situación e intento mediar y poner paz y tranquilidad, pero ni por esas. Al final consiguió que mi mujer se calmase un poc diciendole , que despues de comer se fuese ella a dar una vuelta por las tiendas mientras los niños hacían la digestión. Esopareció calmarla y más cuando le pedí perdón y le dije que se comprase algo bonito que esa noche las llevaba a cenar a un buen restaurante.
Al acabar de comer , mi hijo pequeño se quedó dormido a la sombra y mi mujer se llevó a la niña con ella a tomar un helado y de compras, mientras yo me echaba en la toalla observando el panorama y mi suegra iba a remojarse un poco para tomar el sol fresquita.
Y así estaba yo, ensimismado, sin pensar en nada más que la hora en que podría salir de la playa cuando mis ojos captaron la imagen de mi suegra saliendo del agua.
Estaba en la orilla sacudiéndose el pelo mojado que le llegaba por los hombros , con toda la luz del verano brillando en su piel morena e involuntariamente una sonrisa afloró a mis labios.
Cierto era que mi suegra acababa de cumplir ese mismo mes los 65 años, pero tambien era cierto que la esplendorosa hembra que yo había conocido más de 20 años atrás seguía allí. Bajo los kilitos de más que los años habían ido posando en su vientre y caderas , bajo las suaves arrugas que habían ido conformando su rostro, se seguía reconociendo a aquella mujer que el día que me la presentaron me dejó cortado y sin habla.
Vi que ella se acercaba a nuestra sombrilla y me hice el dormido. En aquel momento me sentí violento y prefería no tener que hablar,por si el muchacho que fuí volvía a salir tambien y volvía a tartamudear ante ella.
Disimuladamente giré la cabeza de forma que pudiese observa a mi suegra creyéndome que ella no se daría cuenta de mi examen. Estaba sentada en la toalla , tenía una pinza en la boca mientras sus dedos trabajaban su pelo para hacerse una coleta . Me fijé en aquellas manos una vez más. La verdad es que siempre había admirado sus manos. Eran grandes, con los dedos largos y gruesos, las uñas redondeadas, grandes y un poco largas con una perfecta manicura francesa. El paso de los años había hecho que las venas se marcasen más y algunas pequeñas manchas las adornaban.
Mi suegra se estiró boca arriba dejando que los rayos de sol tostasen su fina piel. Siempre me había admirao qla suavidad de la piel de mi suegra. Recordé un día conversando con mi mujer mientras la observaba como se daba crema hidratante por todo el cuerpo , que ella me explicó que siempre lo había hecho desde muy jovencita , que fue su madre que tanto a ella como a su hermana les había inculcado que debían cuidarse mucho físicamente
-Deberías ver lo suave que tiene mi madre la piel y ni te imaginas lo bonitos que aun tiene los pechos, ojalá yo a su edad los tenga tan bien como ella …
La verdad es que si me lo imaginaba, muchas veces a lo largo de aquellos años me los había imaginado y más cada vez que mi mujer de la forma más inocente del mundo me hacía comentarios como aquellos. Y todos aquellos comentarios acumulados durante tanto tiempo parecieron aflorar a mi consciente en aquel momento .
Me quedé absorto observando como la respiraqción hacia que los pechos de mi suegra subiesen y bajasen lentamente , sus manos apoyadas en su vientre suave , como pequeñas gotas de agua resbalaban por su piel impregnada de crema que la hacía más brillante y más suave y apetitosa. Me descubrí a mi mismo pensando en mi lengua recorriendo aquel cuerpo , sintiendo la sal y sorbiendo con mis labios el agua que estaba en su ombligo ….
Estaba empezando a emocionarme sin darme cuenta de que me había ido acercando para tener mejor vista , hasta que la voz de mi suegra me devolvió a la realidad.
-Yerno que te veo, que yo “tampoco” estoy dormida….- Me dijo sonriendo y sin abrir los ojos
No supe que decir, sentí que si abría la boca tartamudearía otra vez. Fue ella la que volvió a hablar:
-No dices nada? porque estabas muy concentrado mirándome …….. – Y giró la cabeza abriendo los ojos y mirándome directamente.
Tenía que decir alguna cosa , aquellos ojazos grandes, negros de mirada clara me estaban quemando.
-Yooo, solo , , estaba estaba , me preguntaba si cuando tu hija tenga tu edad estará tan bien como tu …….- dije de manera entrecortada y sintiendo como me sonrojaba al momento. Ella seguía mirándome y sonriendo se giró de lado hacia mi, alargó su mano y acariciándome suavemente la cara me dijo:
- Muchas yerno, ha sido un bonito piropo.
Al sentir el contacto de su mano en mi piel, el casi impercptible roce de sus uñas en mi cara, sentí que se me erizaba el vello. Rodé yo también de lado hasta ponerme a su altura los dos de lado mucho más cerca que antes.
mi suegra tenía la cabeza apoyada de lado sobre una mano mientras la otra se moviaq indolente por su muslo, su lengua se paseba de vez en cuando por sus labios , saboreando la sal del mar y humedeciendolos de manera muy sensual. Sentía que debía decir algo , pero no sabía decidir si continuar el camino abierto o soltar cualquier nimiedad que enfriara el ambiente hasta llevarlo a un plano convencional.
-No te preocupes, la he educado bien y se que se cuida, cuando llegue a mi edad estará mejor que yo, solo ha tenido dos hijos y eso se nota.- Me dijo ella finalmente para romper el silencio.
- Sí , ella me comentó lo mucho que te cuidabas y muchas otras cosas la verdad, pero aunque yo quiero mucho a tu hija, las cosas son como son y se perfectamente que no llegará a ser tan estupenda como tu , suegra.
- Eso crees de verdad? tan bien me ves?
-Ya lo creo, ya le gustaría a muchas mujeres mucho más jóvenes que tú ser tan atractivas y estar tan buenas como tu.
Yo aun no comprendo como aquel día me lancé, supongo que se debió a que sin darme cuenta era mi suegra la que poco a poco me fue incitando a aquel clima de intimidad, pero me lancé a por todas.
¿Tengo curiosidad, que más te ha dicho mi hija de mi?
Esa vez dudé solo un instante, pero eraq el momento ideal y decidí aprovecharlo.
- Tu hija siempre habla de lo preciosos que tienes los pechos, que siempre los has mimado y que incluso habiendo dado de mamar a 5 hijos , ella los envidia .
- hummmmm Así que mi propia hija envidia mis pechos…………
-Mujer, lo que se ve está muy bien , pero vamos tú ya sabes que tienes un escote precioso que ya te ocupas de lucirlo bien …- Le dije intentando que mi tono pareciese de broma picarona.
-Sí para que mentir, se que tengo un bonito escote y tambien he sabido siempre que a ti te gusta mucho…….
-¿cómo? a que te refieres…….- me quedé helado al oir a mi suegra diciendo qaquellas palabras.
- Mira estamos los dos solos y en un tono de confidencia- me dijo- no disimulemos vale?Seamos sinceros que esto no saldrá de aquí.
-Yoooooo, siempre me has parecido una mujer excepcional y claro uno no deja de ser un hombre y cuando veo un escote tan bonito, noi puedo evitar que se me vayan los ojos.
-No te preocupes. Siempre lo he sabido. Desde el primer día que mi hija te presentó en casa me miraste . Siempre lo he notado y siempre me ha parecido halagador.
Aquella conversación estaba yendo por caminos inesperados, pero ya no iba a dejar que se me escapase la oportunidad, era demasiado buena para perderla
-Esta bien suegra, entonces te seré sincero..
-Adelante por favor.
-Bien pues entonces te confesaré que llevo 25 años imaginándome esos pechos tuyos e los que tanto he oido hablar a tu hija
El órdago estaba echado , solo quedaba descubrir las cartas y ver por donde tiraba aquello. Estaba esperando la reacción de mi suegra , que dijese algo, aquella espera me estaba poniendo los nervios de punta, y entonces, sin decir nada , observé como su mano abandonaba su muslo parqa dirigirse hacia la prte superior del bikini y muy lentamente y sin dejar de mirarme a los ojos, apartaba una de las cazoletas, dejando al descubierto uno de sus pechos.
Yo no sabía que decir tampoco, solo lo miraba comiendomelo conlos ojos. Aquel pecho redondo, cayendo de forma natural, de piel tan blanca contrastando con el bronceado del resto y que hizo imaginarme al momento otras marcas similares que el cuerpo de mi suegra escondía celosamente. y en el centro una aqreola grande como una galleta maría de color marrón oscuro rematado con un pezon gordito y redondo y arrugado .
-Decepcionado? – la oi decir de formaq natural.
-Al contrario suegra tienes unas tetas maravillosas , mejor de lo que me habría imaginado y mira que las he imaginado veces………..
-¿Te gustan más que las de mi hija? me dijo mientras yo observaba alucinado como sus deos jugueteaban con el pezón haciendo que este se pusiera duro y turgente .
- Me los comería ahora mismo suegra , me estás poniendo a más caliente que una cafetera
De forma incosnciente nos habiamos ido acercando , estabamos a tocar echados en la arena , de lado tan juntos que casi sentía el calor de su piel en la mía. Eché una ojeada a nuestro alrededor, pensé por un momento que aquella escena tan caliente y morbosa tenía que ser el centro de atención de laplaya, pero nada máslejos de la realidad. Para cualquiera que nos observara eramos simplemente un hombre y una mujer madura y espectacular charlando tranquilamente a la sombra de un parasol y eso me tranquilizó y me aceleró aun más.
-mira como se me ponen los pezones yerno…….- me dijo mientras seguía pellizcándoselos con sus dedos fuertemente.
De forma disimulada, y natural , moví mi brazo bajo el cuerpo por la arena hasta llegar al pecho que ela tenía apoyado en la toalla y lo puse encima apretandolo suave.
Ella tambien como sin más importancia puso una pequeña toalita qque cubrió mi mano mientras seguiamos hablando. La postura era incómoda pero nos permitía pasar totalmente inadvertidos al resto de la gente que paseba por la playa, solo un observador muy atento se hubiese dado cuenta de como bajo esa pequeña toalla mis dedos bajaban la otra cazoleta hasta llegar al pezón de mi suegra, que al sentir mis dedos emitió un leve gemido, como el ronroneo de una gata en celo.
- HUmmmm suegrecita , no sabes la de pajas que me he hecho imaginandome así tocandote las tetas- le dije mientras mis dedos pellizcaban su pezón
Mi suegra jadeaba mientras se mordía ellabio inferior y me decía-Así así no pares aprietalo fuerte, juega con él…….
Mis dedos golpeaban su pezón , moviéndolo arriba y abajo altiempo que trataba de pellizcar la carne de su pecho y miraba como ella se estimulaba el otro ella misma .
No dejaba de mirarla, como apretaba los muslos , apresando su coño entre ellos que yo imaginaba mojado y caliente …….su jadeos , su boca entreabierta……..
- Me estás poniendo a reventar , suegra.
-Quiero verlo- me dijo-, Enséñame como te pongo ……..
No estaba dispuesto a soltar aquel pecho que había estado soñando durante tantos años así que haciendo como que me colocaba bien el bañador, con la otra mano conseguí subir lo suficiente el bañador como para que mi polla dura como un palo se pusiese un poco a la vista . Lo justo, solo el capullo hinchado y cabezón , palpitante de deseo por aquella hembra que tantos años atrás había parido a mi mujer.
-hummmmmmmm que pedazo de polla se te ve yerno, me voy a tener que imaginar el resto……..o a lo mejor se lo pregunto a mi hija……..Tienes que tenerla satisfecha…….
-Me muero de ganas por tu coño suegra, te follaría aquí mismo ………- Le dije mientras me tocaba la verga yo mismo por encima del bañador
En aquel momento fue ella la que bajó lqa mano de su pecho que dejó colgando libre , para disimuladamente apartar aun lado la braguita del bikini y enseñarme aquel glorioso coño maduro.
-Mïramelo , mira el coño de tu suegra………¿ te gusta?
-Vas a hacer que me corra si sigues así, que coño tan maravilloso, tan grande , tan peludo con los labios asi hinchaditos……….
Ella jadeaba cada vez más y se humedeció los labios cuando se metio un dedo dentro poco a poco y empezó a moverlo despacio con la ayuda de la toalla que la cubría. Yo solté mi polla que palpitaba y se movía sola como si tuviese vida propia atraida por el olor que emanaba del coño de mi suegra e hice como si le limpiase un poco de arena que tuviese en la cara justo al lado de la boca pasando mi dedo pulgar encima de sus labios.
En ese momento mi ella , absorvió mi dedo pulgar dentro su boca, por un momento sentí su lengua chupándo mi dedo como si fuese mi polla dura y sentí sus dientes mordiéndolo. mi otra mano que seguía aferrada a su teta apretó con fuerza.Sentí sus dientes en mi dedo clavados con fuerza en el momento que se estremecía en un espasmo de placer y mientras mis dedos pellizcaban hasta el dolor su pezón y snetía como mi suegra llegaba al orgasmo, sentí como mis huevos explotaban de placer escupiendo semen a borbotones .
Nos separamos un poco, jadeando y sudados , miré mi bañador en el que la erección aun era patente y la mancha de semen se extendía cada vez más.
Fuí a hablarle……_Natalia, yo…..esto……..
-Shhhhhhhh, me hizo callar, por ahí vienen tumujer y tu hija, en otro momento hablamos de todo…. y vete al agua a ver si puees disimular esa mancha.
Así empezaron mis mejores vacaiones de verano, que por supuesto han tenido continuidad

Folle con mi hermana

Jueves, diciembre 8th, 2011

Nuestros padres se fueron de viraje y mi hermana (28 años) y yo (18 años) nos quedamos solos en casa por una semana.
Los 3 primeros días fueron muy divertidos. El cuarto día hacia mucho calor entonces andábamos semi-desnudos y ese fue el momento en que me empecé a fija en mi hermana porque ella andaba de biquini y se le notaban los hermosos senos y ese súper culo que ella tiene. Ese día nos metimos a la pileta y yo de excitado que estaba me acercaba y trataba de apoyarle o de tocarle el culo o los senos. Esa noche compramos unas pizzas y una cervezas y nos pusimos a ver una película (era medio erótica). Cuando nos fuimos a dormir parece que estábamos un poco borrachos porque dormimos juntos. Al otro día también asía calor así que también andábamos con poca ropa y yo de nuevo andaba excitado, cuando nos metimos a la pileta otra ves trataba de apoyarle. Pero cuando Salí de la pileta para tirarme de cabeza me di cuenta que la tenia muy dura y trate de acomodármela antes de que mi hermana me viera. Pero creo que ella se dio cuenta porque me miro fijo y se rió con una risa muy tímida y me dijo.
-no savia que la tenias tan grande-
Yo me puse nervioso y le conteste -¿te gusta?-
-no seas sucio- me dijo y yo me reí.
Esa noche cuando se fue a bañar yo me puse a ver videos porno por Internet y hacerme la paja. En lo que menos esperaba sale mi hermana de bañarse y me ve con la pija a al aire y se queda quieta mirándome, yo estaba me puse rojo y ella se fue a vestir.
Antes de irnos a dormir ella vino a mi cuarto con una tanguita y un corpiño chiquito que se le podía ver una parte del pezón y me dio un beso en los labios y me dijo que quería que esa noche duerma con ella, a mi se me puso dura al momento y me tape para que ella no lo notara. Cuando fui a su cuarto y me acosté con ella, puso una película porno, se dio la vuelta, se desnudo y se puso una bata o salida de baño y me dijo.
-cuando te vi pajeandote me excite-
-¿enserio me lo decís?- le conteste
-si y me vinieron ganas de hacer lo- me dijo
-ajaja yo tengo ganas de hacerlo con vos desde ayer cuando nos metimos a la pileta- le conteste.
Ella se saco la bata o salida de baño, me bajo el bóxer y me empezó a mamar la pija y yo le masajeaba los senos, después nos empezamos a besar con la lengua y nos pasábamos saliva mientras nos besábamos, yo le metía los dedos en la en la vagina, después con una mano le abrí la vagina y le metía la lengua, le pasaba la lengua por el clítoris y con la otra le metía los dedos en el culo, después yo me acosté y ella se puso arriba mío y yo le penetre la vagina, mientras ella saltaba arriba mío yo le masajeaba los senos, después ella apoyo su pecho contra el mío (todavía con la pija dentro de su vagina) nos empezamos a Pasar la lengua por la cara, besarnos y nos pasábamos la lengua por dentro de la boca y nos pasábamos saliva, después ella se sentó en mi pija y le penetre el culo y mientras lo hacia me metía los dedos (índice, medio y anular) en la vagina y se los movía adentro, después se la saque del culo y me la empezó a mamar, le llene la boca y la cara de leche, después nos fuimos a bañar juntos y nos dormimos desnudos haciendo cucharita. Esa fue la mejor noche de nuestras vidas y llegamos a la conclusión de que fue el mejor sexo de nuestras vidas. Al otro día también lo hicimos, pero en la pileta.
Desde entonces ella termino con su novio y yo con mi novia y cada ves que nuestros padres salen de viaje (1 ves al mes) tenemos sexo descontrolado.
Espero que les guste mi experiencia, mas adelante les contare mas sobre esto.

Entregandole un regalo a mi suegra

Miércoles, diciembre 7th, 2011

“Maldición, otra vez se enojo!” fueron las palabras de mi suegro tras colgar el teléfono.

Ambos trabajábamos para la misma compañía como ingenieros en una plataforma en una de las zonas costeras de nuestro país. Habíamos planificado salir rumbo a nuestras casas la mañana siguiente ya que contaríamos con unos días de vacaciones, sin embargo a ultima hora el hombre que debía reemplazar a mi suegro como ingeniero principal había tenido un problema de salud, entonces la compañía le había informado a mi suegro que pasaría una semana antes de que pudieran encontrar un reemplazo para El.

Por lo que había percibido parecía que mi suegra se molestado pues mi suegro le acababa de informar que pasarían algunos otros días antes de que pudieran estar juntos. Mis suegros han estado casados por 30 años, de los cuales los últimos 25, mi suegro los había trabajado en la compañía un poco alejado de su casa, compartiendo con su esposa una semana cada mes. Yo había empezado a trabajar en la misma empresa hacia un año y aunque no me gustaba tener que estar tan separado de mi esposa durante tanto tiempo, la verdad es que la remuneración monetaria era muy alta.

“Podría hacerme un favor yerno?” pregunto mi suegro rompiendo el silencio después de que colgó el teléfono.

“Seguro señor, de que se trata?” respondí

Entonces abriendo el cajón de su escritorio, saco una pequeña caja envuelta en papel de regalo.

“Podría pasar por mi casa cuando regrese a la ciudad y dejarle este regalo a mi esposa, quizás esto la hará cambiar su humor” me pidió mi suegro.

Prometí entregárselo a mi suegra, aunque tuviera que desviarme algunas horas de mi camino a casa pues mis suegros y mi familia vivían en barrios un poco lejanos dentro de la misma ciudad.

La mañana siguiente emprendí mi largo viaje de regreso a casa. Saliendo un poco temprano esa mañana con suerte estaría llegando a mi hogar después de las 10 de la noche.

Mis suegros vivían en un acomodado barrio residencial en una de las mejores zonas de la ciudad. Al llegar a la casa de mi suegra me encontré con que había un coche que no conocía estacionado frente a la entrada de la casa de mi suegra, por lo que decidí parquear el mío un poco mas adelante frente a la casa de uno de sus vecinos. Fui hasta la entrada de la casa y toque el timbre, sin embargo nadie contesto, aunque algunas luces de la parte trasera estuvieran encendidas. Estaba seguro de que mi suegra estaba en la casa, sin embargo no entraría sin su permiso. Por lo que girándome decidí volver a mi carro, en ese momento fue que escuche reír a mi suegra en la parte trasera de la casa. Decidí mirar si mi suegra se encontraba bien.
En el jardín principal hay una puerta que comunica con el traspatio, por lo que abriendo esta puerta fui hasta la parte trasera de la casa. Cuando me acerque al final del traspatio, lo que vi me dejo completamente consternado.

Mi suegra se encontraba recostada sobre uno de los sofás de la terraza y un hombre que no conocía la besaba apasionadamente. Silenciosamente antes de que pudieran escucharme o verme decidí girarme y volver a mi carro. Tenia que salir de allí sin ser visto ni oído. Sin embargo en el momento en que iba a encender el motor de mi auto, me di cuenta de que me encontraba excitado con lo que había visto y que de alguna manera quería ver un poco más. Hasta donde yo sabia mi suegra siempre había sido una decente y recatada mujer, nunca me hubiese imaginado encontrarla en la situación en que la había visto.

Descendí de nuevo de mi auto y ahora mas silenciosamente camine de nuevo al traspatio, ocultándome detrás de uno del arbusto que había allí, mire de nuevo la escena. MI suegra y el hombre desconocido continuaban besándose, el tipo tenía una de sus manos entre las piernas de mi suegra y probablemente dentro de sus calzones, ella tenía sus manos alrededor del cuello de este, pareciendo gozar de las estimulantes caricias del desconocido.

Mi suegra separo su boca de la de este y le dijo algo con un extraño acento en su voz, luego se incorporo del sofá y se quito rápidamente su blusa y el sostén. Un par de grandes y pesados senos quedaron libres frente a mis ojos, entonces ella tomo su falda y la bajo junto con su calzón, mientras hacia esto ella se movía inestablemente de lado a lado, parecía que mi suegra estaba muy bebida, hasta donde yo sabía esta casi no tomaba por lo que el nuevo descubrimiento también me sorprendía. Luego de nuevo mi suegra se sentó en el sofá, abriendo lentamente las piernas, el desconocido se sentó junto a esta y se quito los zapatos y las medias, luego de nuevo se levanto y se quito la camisa, luego desabrocho sus pantalones y también los bajo, el desconocido era un tipo delgado por lo que podía notar desde donde me encontraba debía tener una edad parecida que la de mis suegros, ambos tenían 57 años. Pude mirar el tamaño del pene de este parecía medir unos 6 pulgadas y no era tan grueso.

Entonces inclinándose el tipo tomaba uno de los enormes senos de mi suegra en su mano e inclinándose aun mas empezaba a chupar uno de sus pezones, su otra mano sin vacilación descendió entre los muslos de mi suegra , luego moviéndose un poco se acomodo sobre mi suegra quien ya se había recostado completamente sobre el sofá, mi suegra quedo inmóvil mientras este parecía empezar a penetrarla, después de uno o dos minutos de estar bombeando, mi suegra lentamente doblo las piernas y las levanto permitiéndole un acceso mas fácil al tipo. Me suegra levanto sus caderas tratando se unirse mas al desconocido quien continuaba penetrando rápidamente a esta. Podía escuchar a mi suegra gemir suavemente, mientras le decía algo que no pude entender. Parecía que el tipo estaba a punto de acabar pues sus empujes llegaron a ser más rápidos. Unos segundos después el tipo dejo de moverse y gimió fuertemente mientras mi suegra se movía también fuertemente. Un momento después ambos permanecieron relajados sobre el sofá.

Gire para retirarme, pero me di cuenta en ese momento de que mi verga se encontraba completamente dura dentro de mi pantalón. Decidí quedarme un poco más para ver si lo hacían otra vez. Unos minutos después mi suegra separaba al tipo de ella y se incorporaba en el sofá, girando su cara hacia el tipo le pregunto con voz dificultosa si quería otra bebida. El tipo le contesto que no. MI suegra recogió su ropa del piso y levantándose camino dentro de la casa. El tipo permaneció un par de minutos mas sentado en el sofá, luego se levanto y comenzó a vestirse.

Diez minutos después mi suegra salio de nuevo de la casa usando una bata azul desatada, en una mano llevaba una toalla que ofreció al desconocido y en la otra mano llevaba un vaso repleto de una bebida desconocida. El tipo no acepto la toalla, por lo que mi suegra la tiro en el suelo.

“A donde cree usted que va?” le pregunto mi suegra con un acepto aun de bebida.

No pude escuchar lo que el tipo le respondió, sin embargo pareció no complacer a mi suegra, quien recostándose sobre el sofá con su bata aun abierta le dijo

“Usted es un desgraciado, piensa que puede venir acá, metérmela unos minutos y después irse dejándome aun insatisfecha?, pues váyase y no me llame ni me busque mas desgraciado!”

El tipo no le obedeció, por el contrario se sentó junto a ella en el sofá y empezó a cuchichearle algo en el oído mientras mi suegra termino de tomar su bebida, luego le dio el vaso y esta coloco sus manos entre sus piernas, entonces el tipo se levanto, mi suegra se recostó completamente sobre el sofá. El tipo continúo hablándole durante algunos minutos y fue entonces cuando escuche su voz por primera vez.

“Nancy, Nancy!” era el nombre de mi suegra, parecía que trataba de despertarla.

“Si claro, usted quiere que yo venga y me la coja, sin embargo usted siempre se desmaya después, eso me molesta!” Grito el tipo.

Al terminar de decir eso, puso el vaso de mi suegra sobre el piso y camino hacia la salida. Permanecí oculto tras el arbusto unos minutos más, escuchando como el tipo en la parte delantera de la casa encendía su auto y partía. Iba a retirarme también del lugar cuando decidí fijarme primero si mi suegra se encontraba bien.

Camine de mi escondite y me acerque, la mire, su cara mostraba cada uno de sus 57 años, seguramente por los efectos del licor se veía un poco desmejorada, su bata estaba desabrochada, seguro de que se encontraba completamente dormida, tome los extremos de esta y la ate, decidí despertarla y decirle que se fuera a descansar dentro de la casa. A fin de cuentas no tenia que sorprenderse si se despertaba y me veía, mi suegro me había enviado a dejarle un regalo y pensaría que acababa de llegar, no sospecharía que había presenciado todo lo que había sucedido.

Trate de despertarla, pero no había manera, parecía que dormía profundamente casi en un estado total de desmayo, por lo que abriendo la puerta trasera de la casa, decidí cargarla dentro de la casa y dejarla sobre uno de los sofás grandes de la sala. Prendí una de las lámparas de mesa en la habitación con el fin de no tropezar mientras la cargara dentro, luego regrese al patio y la cargue, llevándola dentro de la casa. Sentía el cuerpo de mi suegra un poco pesado, seguramente por el estado en que esta se encontraba.

Cuando finalmente logre acostarla sobre el sofá, pude notar como su bata se había abierto de nuevo, su pierna derecha colgaba fuera del sofá con su pie tocando el piso y su brazo derecho también caía fuera del sofá. La mire y por primera vez me percate de que aunque su cara mostrara toda su edad, mi suegra poseía un cuerpo realmente agradable, incluso en aquel estado.

Sus senos eran grandes, y por la posición en que se encontraba estos colgaban pesadamente hacia los lados, sus pezones eran color rosa grandes y redondos, su estomago era plano y liso, sus labios de su raja eran tan grandes que parecían hinchados, su pelo pubico no era muy tupido, color negro con algunos canas, sus caderas eran anchas y firmes.

Mientras permanecía allí de pie mirándola, mi suegra gimió procurando acomodarse completamente en el sofá, esto sin mucho éxito, me asuste de que fuese a caer, por lo que me incline instintivamente para ayudarla. Antes de que pudiera saber lo que sucedía, mi suegra extendió sus brazos alrededor de mi cuello sujetándome fuerte me jalo hacia ella.

“Venga Manuel, no se vaya aun, satisfágame un poco mas, lo necesito” con voz completamente alcohólica me hablo, comprendí en ese momento que mi suegra pensaba que yo era el tipo con quien había estado hacia algunos minutos, mi suegra trato de besarme en los labios pero en su estado fallo y me beso en la mejilla, su aliento era terrible, olía completamente a licor, sin embargo rápidamente encontró mi boca, cuando su lengua entro en mi boca, olvide el olor de su aliento.

Mientras mi suegra me besaba ansiosamente sentí como mi verga se ponía completamente dura, en verdad esta mujer sabia como besar. Coloque una de mis manos sobre uno de sus senos, estaba tibio y suave, tome su pezón entre mi dedo pulgar y mi índice y lo apreté lentamente, este empezó a hincharse poniéndose duro y grande, trate de terminar el beso que me daba, para poder poner mi boca sobre sus senos, sin embargo mi suegra parecía determinada a continuar besándome.

Extendí una de mis manos, poniendo entre sus piernas abiertas, mi mano bajo entre los dobleces de sus labios exteriores, mi índice encontró su clítoris, moví mi dedo suave y lentamente masajeándolo. Bebida, como estaba mi suegra parecía aun decidida a gozar completamente del sexo, incluso aunque en su estado no tuviera la menor idea de que la fuente de su placer ahora era su propio yerno. Me moví un poco para que mi suegra pudiera desabrochar mi cinturón y bajar mis pantalones y mi ropa interior aun sin dejar de besarnos, en cuanto mi suegra termino su labor, me coloque sobre ella y la penetre.

Mi suegra coloco su pierna izquierda sobre el respaldo del sofá, yo lleve mis manos hasta sus redondas nalgas apretándola mas contra mi, su trasero era firme y su piel suave y lisa, mi suegra gimió fuertemente al sentir mi gorda y larga verga abriéndose paso en su apretada y caliente raja. Con cada uno de mis fuertes empujes la penetraba completamente, mientras mi suegra movía frenéticamente sus caderas y gemía gozando del placer que le estaba dando. Después de varios minutos mi suegra comenzó a gemir aun mas fuertes, sus gemidos eran casi gritos que la llevaron a la cumbre del placer, sentí como su cuerpo se contraía inundado por un fuerte orgasmo. Su placer era total, esto me llevo a que también alcanzara rápidamente mi orgasmo, empuje mi dura verga profundamente en su interior y estalle, llenando su raja con mi abundante y caliente esperma.

Permanecí sobre mi suegra gozando del intenso placer que había experimentado. MI suegra gimió suavemente y suspirando, me beso en el cuello.

“OH si, eso era lo que necesitaba, me has cogido como nunca, por favor permanezca sobre mí hasta que duerma amor” susurro mi suegra, ella aun pensaba que era el otro tipo.

Permanecí sobre ella, con mi verga aun enterrada en su raja, era la primera vez en varios años, que aun después de haberme regado, mi verga no se ablandaba, permanecía aun completamente dura. Algunos minutos después escuche que la respiración de mi suegra volvió a ser más profunda, ella dormía otra vez. Algunos segundos después empecé a moverme muy lentamente dentro de ella. La gozaría otra vez.

Empecé a penetrarla suave y lento, masaje sus senos, frotándolos y apretándolos suavemente, cuando estaba por alcanzar de nuevo un orgasmo, mi suegra comenzó a responder. Sus movimientos se emparejaron a mi ritmo, lento y firme, era claro que mi suegra estaba por tener otro orgasmo aunque estuviera aun dormida. Mi orgasmo fue tan intenso y como el primero, escuche a mi suegra gemir fuerte nuevamente mientras llenaba su raja con mi leche.

Me relaje de nuevo, después de 10 minutos, comprobando que mi suegra estuviera de nuevo completamente dormida, me levante lentamente y fui al cuarto de baño a limpiarme y vestirme para dejar la casa rápidamente. Volví a mi auto y tomando el regalo que mi suegro le había enviado, lo coloque en la entrada de la puerta principal.

MI suegra pensaría el día siguiente que había pasado y no encontrándola había dejado el obsequio en su puerta.

Nada más sucedió jamás entre mi suegra y yo, hasta que mi suegro muriese algunos años después. Pero eso es una historia para otra ocasión.

Mi tia Vicky

Miércoles, diciembre 7th, 2011

Esto ocurrió el año pasado con mi tía que vive en Morelia y no conocía hasta el momento, mi familia y yo fuimos de vacaciones a un pueblecito del norte de Morelia, desde que me presentaron con mi tía excito de manera impresionante, recuerdo una vez que fui al cuarto de baño y me encontré la parte de debajo de su bikini a cuadritos azules y blancos y al olerlo… se me puso piedra la verga y me masturbé allí mismo mientras olía su bikini, desde ese momento no he dejado pude ni un momento de perder la ocasión de entrar en los cuartos de baño en casa de mis tías. Mi tía tiene 47 años. Es rubia con el pelo corto, muy morena de piel, se cuida muy bien, porque aunque es ama de casa, solo sale con las amigas a tomar café, etc. vamos que en casa todo lo hace la sirvienta.
Llegaron los días finales de vacaciones en el pueblo con mi madre, mis tíos, mis primos. Tenía una prima Bibiana de 18 años que también esta de campeonato. El caso es que llegó la mañana en la que como se me hizo costumbre me gustaba ir a casa de mi tía a buscar a mi prima Bibiana para dar una vuelta por el pueblo, tomar un aperitivo, etc. Pero mi prima se había ido y no me había dicho nada lo cual me sentí mal un poco pero al fin y al cabo ella tenía su vida y no iba a estar todo el rato pendiente de mí.
Hola cielo, pasa… no está tu prima ¿eh?
Me quedé sorprendido pues no me lo esperaba.
¿Y eso?, yo venía para ver si salíamos un rato pero si no está pues nada ya me pasaré a la noche o mañana por la mañana.
Nada que se ha ido a pasar el día a la playa (la playa quedaba a unos 50 km del pueblo), así que hasta la noche no creo que vuelva, se ha ido con unas amigas.
Ah , pues nada entonces… — No pero… pasa si quieres, y tómate algo no seas tonto.
La verdad es que no pude rechazar la invitación, mi tía llevaba una falda blanca y una camiseta ajustada roja. Que me hicieron sentir como mi verga crecía por tal visión. Me senté en el sofá y mi tía me sirvió un vaso con refresco.
Ponte la tele o juega unas con la computadora de Bibiana si quieres, yo estoy aquí solita porque tu tío se ha ido con los a pescar al río y estoy aquí mas aburrida que nadie, puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras.
No pensé en ningún plan para cojerme a mi tía, pues lo veía como un imposible. Tenía pensado jugar un rato y luego irme a la piscina. De repente decidí intentar algo con mi tía, fui al baño y de nuevo me encontré con una panty en el cesto de ropa, sabía que eran de mi tía por el olor, tengo muy buen olfato y sabía distinguir perfectamente el sabor y olor de la panocha de mi tía con el de mi prima Bibiana. A la sala llegó mi tía, ya había terminado de preparar la comida y se puso a platicar conmigo de todo , hablamos de sexo y de forma natural cuando estábamos hablando sobre el tamaño porque había salido una encuesta que decía que el tamaño medio de los mexicanos es de 14,58cm, y mi tía me preguntó que si yo superaba esa media .
Claro que si tía, no me puedo quejar tengo algo mas que eso.
Mi tía sonrió y no pudo evitar fijarse en mi traje de baño que si de por sí era ajustado no podía ya disimular más mi erección, mi tía se acerco más a mí y empezó a acariciarme la verga, yo empecé a hacer lo mismo con sus muslos, al principio nos quedamos como dudando, ¿ qué estábamos haciendo ?, el caso es que ella al igual que yo estaba muy caliente, así que no dudé un momento en levantar su falda y acomodarme de rodillas delante del sillón a mamarle su panocha, desde la cara interna de sus muslos, su clítoris era bastante grande, sus labios sonrosados… mmm qué sabor, todo en ella era morboso , estaba masajeándole el culo y mi tía no paraba de gemir hasta que después de un rato una avalancha de flujos inundo mi cara, pensé que se había meado pero no era así, se había venido. Después de eso me hizo una mamada de campeonato de rodillas, lamiendo desde la base hasta el glande y sintiendo sus labios en mi miembro me puse a mil, le avisé de que me iba a venir y ella esperó con la boca abierta, salieron cinco chorros enormes que impactaron en su boca.
Mmmm qué leche mas rica tiene mi sobrinito, decía mientras me limpiaba los restos de semen de la verga.
Desde aquel momento mi tía y yo hacíamos todo lo posible para sacar un rato en el cual pudiese mamarle la panocha o ella pudiera hacer lo mismo con mi verga, incluso el último fin de semana que me quedaba estuve solo con mi tía ya que mi prima se fue de nuevo con sus amigas y pasé todo el fin de semana con mi tía haciendo muchas locuras, cojiendo, sexo anal, lluvia dorada, pero eso es otra historia.

El desnudo de mi tía

Miércoles, diciembre 7th, 2011

Todo empezó una noche hace unos años, cuando yo tenía 18 recién cumplidos. Mis padres habían salido de viaje y tuve que ir a quedarme unos cuantos días en casa de unos tíos míos. Mi tío había cumplido los 50 y mi tía los 36; y ambos eran padres de un chico de 12 años y de una niña de 8.
Mi tío nunca estaba por la noche en casa, ya que trabajaba de vigilante nocturno en una fabrica. No regresaba hasta las siete de la mañana.
Mi tía era una mujer atractiva, no una belleza, pero tampoco resultaba fea. Poseía unas hermosas tetas, grandes y redondas, y un cuerpo no demasiado delgado.
Hasta entonces yo nunca me había fijado en ella; pero, a partir de aquella noche, todo cambio de repente. Estábamos mi primo y yo en la cama dispuestos a dormir, cuando entro mi tía a darnos las buenas noches. La luz estaba apagada y no pude ver claro; pero me dio la impresión de que ella no llevaba nada debajo del camisón; ademas, aquel verano hacía mucho calor. Se fue al poco tiempo y no le di mayor importancia al asunto.
A la noche siguiente, el recuerdo del día anterior, me vino a la memoria. Pensé en no apagar la luz hasta que mi tía viniera a darnos las buenas noches. Al rato apareció y, efectivamente, no llevaba nada debajo del camisón transparente. Se le veían las tetas, que resultaban grandes con unos pezones que destacaban muchísimo; y al andar le daban unos saltos que vaya…
Como tampoco llevaba bragas pude verle el pubis, que se hallaba bastante poblado de vello. Esto me produjo una fuerte impresión, pues nunca antes había visto a una mujer desnuda. Ni que decir tiene que para mí fue mi tía, en aquel momento, la mujer mas maravillosa que había contemplado en toda mi vida.
Los domingos, cuando nos reuníamos la familia, yo hacia lo posible por pasar junto a ella. Sin que se diera cuenta le tocaba el culo o las tetas. Había veces que debía realizar un gran esfuerzo por contenerme. Como el tiempo iba pasando sin que ocurriera nada, un día se me ocurrió un plan que debía resultar perfecto.
Mientras llegaba el momento deseado de aplicarlo, yo iba a su casa alguna vez a la semana a ver si pillaba algo.
Uno de aquellos días que me quedé a comer, pues por la tarde no tenía clase en el instituto, ella se metió en su cuarto a cambiarse de ropa. Y yo, haciéndome el despistado, entre con la escusa de coger unas revistas. Se encontraba en sujetador y bragas. Como no se cubrió ni nada de eso, me puse un poco mosca y me fui.
Continuaba pasando el tiempo sin que tuviera mi oportunidad, hasta que un día se me presentó la ocasión. Se iba a duchar; y como no tenía champú, bajo a la tienda a comprarlo. No había nadie en casa.
Pensé que mejor no se me podía poner y empecé a elaborar el plan. Lo primero que hice fue destornillar el pestillo de la puerta para que ella no pudiera encerrase. Si dijera algo yo le contaría que entre allí y estaba el pestillo en el suelo.
Al rato ella subió de la tienda, se metió en el cuarto de aseo y escuché como decía que estaba roto el pestillo; pero ya no comento nada mas.
Se desnudo lentamente; y al poco tiempo se metió en la ducha. Yo ya no podía mas, y tuve que hacer un gran esfuerzo para no correrme. Me olvide de las consecuencias que podía originar si el plan de salia mal, ya que me desnudé y entre sin hacer el menor ruido.
Mi tía no podía escucharme, pues el sonido del agua se lo impedía. A través de la cortina vi como se movía. Estaba deseando que todo saliera bien. Entonces escuché unos jadeos de placer, como si mi tía se estuviera masturbando.
Pensé que había llegado el momento. Así que abrí la cortina y vi un espectáculo maravilloso, pues mi tía tenía el dedo metido en el coño y con la otra mano se acariciaba las tetas. Cuando se dio cuenta de mi presencia, se quedo completamente quieta. No dijo ni una sola palabra.
Yo estaba por fin junto a ella; y no podía desaprovechar la oportunidad que se me presentaba. Así que me metí en la bañera encima de ella. Comencé a besar sus tetas y a acariciar los pezones. La tenía completamente dispuesta a follar conmigo.
Fue en aquel momento cuando ella tomó iniciativa. Se abrió de piernas, me cogió el cipote suavemente y lo colocó a la entrada de su coño. Lentamente fue metiéndosela hasta que yo no pude mas. No tardé mucho en eyacular, pues estaba terriblemente excitado.
Llegamos juntos al orgasmo; y fue verdaderamente maravilloso. Yo no podía imaginar que el placer resultase tan inmenso.
Descansamos un poco; y cuando yo estaba repuesto me propuso follar de otra manera diferente.
Se colocó ella agachada, apoyándose en la pila del cuarto de aseo dándome a mí la espalda y con las piernas abiertas. Entonces yo le agarré las tetas y se la metí hasta los mismísimos cojones. Mientras tanto, con mis manos le iba acariciando las tetas, cosa que aún le dio más placer.
Yo fui aguantando sin eyacular todo lo que pude, deseando que durara mucho aquel goce. Hasta que llegó el momento y me descargue. Resultó un orgasmo bastante prolongado. Ella jadeaba de placer; mientras, yo creía que me moría de calentura. Fue algo que desde luego no se puede narrar y hay que vivirlo.
Como ya era tarde iban a venir sus hijos del co1egio, decidí marcharme a mi casa; pero antes, nos habíamos puesto de acuerdo para que volviera a la semana siguiente.
Cuando nos encontramos de nuevo, después de quedarnos solos, entramos en la habitación y allí ella me desnudó. Cogiendo mi cipote con su mano se lo introdujo en la boca, chupándolo con tal agrado que me corrí enseguida. No dejó ni una sola gota por desperdiciar. Para mí aquella fue una novedad que me proporcionó un gran placer.
Los días en que nos veíamos nos lo pasábamos enteros dándonos placer, o bien yo la masturbaba, ya fuera con el dedo, o le chupaba el clítoris; o bien ella me la meneaba a mí.
Luego follábamos hasta que no podíamos más. Hace un año que ocurrió esto, y siempre que podemos jodemos a mansalva. Se diría que se nos a abierto el apetito sexual y la imaginación, como voy a demostraros de inmediato.
Recuerdo que la cosa seria empezó a ocurrir un sábado por la tarde, mis sobrinos se encontraban en casas de sus abuelos y mi tío no volvería hasta el día siguiente. Mi tía me recibió en su dormitorio llevando una lencería erótica que había comprado en una boutique del centro. Me quede sin aliento.
Ademas, como había puesto unas bombillas rojas en la lampara y bajado las persianas, tuve la sensación de que me hallaba en un prostíbulo. Ya había entrado en algunos cercanos al puerto.
De repente, ella se tendió en la cama con las piernas abiertas. El tanga de seda negra que medio cubría sus ingles disponía de una abertura que dejaba al descubierto un coño inmenso. Por otra parte, la vellosidad que tanto me había excitado en su cuerpo desnudo, aparecía como rizada.

-. Me he lavado con un gel especial y, luego, me he peinado la pelambrera vaginal para que formase unos pequeños bucles. ¿Te gusta, Jorgito?.

Su voz había sonado muy singular, casi felina. Me desnude precipitadamente y corrí a montarla. Mi polla se encontraba a punto de estallar.

-. No cariño. Preferiría que me comieses el chochete. Bueno, si a ti no te parece mal.

Acostumbrábamos a dejar esto para la segunda fase de la follada. Un poco nervioso, mas por la novedad que por mi propio estado de , me preparé para el cunnilingus. Y al aproximar el rostro a sus ingles, me llego un aroma tan intenso a chirla perfumada con algo desconocido que me lloraron los ojos de la calentura, la lengua se me salió sola y no pude resistir lanzarme a por aquellos grandes labios que aleteaban en su estuche de seda.
Bebí, besé, absorbí e intenté mordisquear, hasta que me di cuenta de que necesitaba controlar la respiración como si estuviera buceando. Sobre todo cuando mi tía se cerró de muslos, incorporó la parte superior de su cuerpo y me sujetó la cabeza con sus manos… ¡Estaba orgasmeando como si se meara!
Me atraganté entre risas y gritos de gozo. Momento en el que ella se retorció sobre la cama, sin dar muestras de debilidad por hallarse bajo los efectos del intenso clímax, para coger mi polla. En seguida se la metió en el coño, pero quedando debajo de mí.
Casi nunca había follado así, cabalgándome con tanta fuerza. Sus grandes tetas quedaban casi a la altura de mi boca. La cogí por las caderas, me aupé un poco para intensificar la clavada y, a la vez, me entregué a chupar los gordos pezones. Un bebé hambriento no lo hubiera hecho con tanta dedicación, a la vez que mi polla chapoteaba en el interior de un coño que intentaba serrarse, pero le resultaba imposible al contener tantos caldos.

-. ¡Tía, tíiitaaa… me estás sacando hasta los calostros…! ¡¡Que polvo; pero qué polvazooo… me matasss… aaaahhhh…!!

Me fui entero, con todo lo que guardaba en mis cojones. Después quedé pegado a ella, con una polla morcillona que no se salió del coño. Momento clave, pues comenzó mi tía a pasarme un vibrador por el tórax, las tetillas, las axilas y el cuello. No sé de dónde había sacado el artefacto, la cosa es que me entró un cosquilleo sexual tan tremendo que entré en erección a los pocos minutos.
Los cosquilleos prosiguieron, pero ya sobre mi vientre, mi escroto y mis ingles. No tengo muchos pelos; sin embargo, todos se erizaron. Ella había dejado la follada; y cuando entendió que mi empalmamiento le aseguraba una penetración prolongada, me agarró la polla, se colocó dándome la espalda y se fue agachando hasta metérsela en el culo.

-. Ahora toma el vibrador Jorgito .- dijo cuando yo la tenía bien empalada -. ¡Quiero que me lo metas en el chichi… vamos, no lo dudes más…!

Esto fue lo que hice. Y antes de que hubiese transcurrido un minuto, la vi acusar unos escalofríos como si estuviera helada… ¡Sí, sí! ¡lo que le ocurría es que todo en ella se había convertido en un volcán! ¡Si hasta se puso a dar saltos como si estuviera montando a un caballo salvaje!
Claro que no se me escapó, dado que la tenía bien agarrada; sin embargo, todas sus reacciones, fruto de las cuales llegaron sus orgasmos a mares, provocaron que a mi me brotase una eyaculación de las que hacen época. Quedé derrengado en la cama. Y mi tía aún seguía con el vibrador, pasándolo de su cuerpo al mío sólo a nivel de piel…
Cuando abrí los ojos, la vi de pie frente al espejo del armario. Estaba hermosísima. Me deslice para abrazarla. Con una lencería tan sexy, el desnudo desnudo de su cuerpo resultaba excepcional. Creo que en aquel momento me enamoré de ella todavía mas… y hasta hoy.

Penetrada por el diablillo de mi hijo…4ra parte

Martes, diciembre 6th, 2011

A PEDIDO DE SU MAMA, LE HABIA PROMETIDO QUE NO LE IVA A CONTAR A NADIE QUE SU MADRE SE DESNUDABA EN SU PRESENCIA,

PARA QUE EL SE MASTURBARA, Y MUCHO MENOS A SU PAPA…

Ni corto ni perezoso dije que sí. Si antes se me hacía difícil disimular mi erección ahora era imposible, a estas alturas ella ya se había dado cuenta de ello.

-Cierra los ojos y los vas a abrir cuando te diga. ¿Okey?

-¿Puedo ver cuando te quedas desnuda?

-Ya, está bien.

Se paró frente a mí y se desabrochó el sostén, despacio se lo quitó, sus tetas eran grandes y redonditas. Sus pezones marroncitos estaban duritos, sospeché de inmediato que estaba excitada.

-Ahora lo de abajo.

-Espera, ya voy.

Seguidamente puso sus dos manos en las caderas y fue bajando su truza hasta llegar a los muslos me sentí en el cielo, mi pene estaba reventando.

Cayó al suelo y lo tomo con la mano izquierda.

-¿Te gusta lo que ves? Siempre se sincero ¿recuerdas?

-Sí me gusta mucho.

No podía dejar de ver su cuerpazo, era un gran regalo para mí, creo que de otra forma me hubiera sido imposible conseguir esto.

-Dime con sinceridad qué es lo que esto te provoca. Puedes confiar en mí completamente, nadie se va a enterar.

-Bueno, esto es lo que siento, el pene se me ha puesto duro, duro como nunca antes.

-¿En serio?

-No sé que pasa, me duele.

-Te dije que fueras sincero. ¿Qué es lo que quieres hacer?

-Te diré la verdad, lo que pasa es que siento unas ganas inmensas de que vengas aquí.

-Te dije que no tocaras así que ya sabes.

Se acercó y se sentó a mi lado.

-Quieres ver mi “problema”- Le dije refiriéndome a mi verga.

-Me dices que la tienes dura, muy dura.

-Así es Ángela, solo a ti te la podría enseñar.

-Mejor hablemos de lo primero que me dijiste.

-Ah, la masturbación, quiero saber qué es y cómo se practica.

-Te puedo decir qué es.

-En el caso de los hombres, primero.

-Bueno mira, veras, esteeee…

-Quiero saber…

-La masturbación es… es…

-No sabes.

-Claro que sí, lo que pasa es que me he dado cuenta que no lo se explicar muy bien.

Fue entonces que en un momento de atrevimiento me puse de rodillas sobre la cama y saqué mi duro pene, estaba casia a reventar, sentí un gran alivio.

-Pero que haces.

-Estás tan bonita que se me ha puesto así, quiero saber qué tengo que hacer para que se solucione.

-hijo que miembro mas grande tienes, es mayor al tamaño de tu papa… y no hay solución, siempre va a pasar, es normal- me dijo sobreponiéndose a la impresión.

-¿Entonces no puedo hacer nada para bajarlo?

-Para bajarlo sí pero siempre va a pasar, siempre que tu cuerpo funcione bien.

-¿Entonces que puedo hacer para bajarlo?

-Le das unos masajes.

-Puedes hacerlo tú, por favor es que no sé.

-No, para empezar no pensé que la tenías tan desarrollada, es como la de un adulto, ahora comprendo por qué estas tan desesperado y perdon en tu caso es mas grande que la de algunos adultos…

-Por favor hazlo, enséñame.

-Pero ya sabes que…

-Nadie se va a enterar.

Comenzó con algo de timidez, creo que antes de entrar a mi casa con su vestidito rojo jamás se hubiera imaginado lo que iba a hacer y menos desnuda. Me dijo que me echara, hice caso de inmediato, “no, mejor siéntate al borde de la cama”, me dijo. Obedecí otra vez.

Era muy excitante ver su cuerpo, se puso en cuclillas en el piso al borde de la cama, me senté y me dijo:

Ahora vas a ver que sale un líquido blanco, eso se llama esperma.

-Es a lo que le dicen leche.

-Bueno, eso si lo has escuchado.

-¿Podrías hacerlo ya?

-Eso trato, espera.

Terminó de acomodarse y con las yemas de sus dedos tocó suavemente mi pene, como en mis mejores fantasías.

Comenzó y jalaba el pellejo que cubría mi pija de arriba hacia abajo, sentir su mano ahí era una experiencia nueva, lo disfrutaba mucho.

-Ohhh…

-¿Te gusta?

-Sí, muchísimo.

-Si me hubieras dicho que no, por mentiroso dejaba de hacerlo.

-Que bien.

Dejó de hacerlo por un momento. Creí que era el momento conveniente para insinuarle qué era la penetración.

-Mama, sabes qué es una fantasía

-Claro que sí- Me dijo mientras me corría la paja.

Quiero que me expliques algo, he tenido sueños y hasta me he imaginado cosas, quiero saber si son fantasías.

-Esta bien, mira debería estar ahora con la familia, con mi nuevo vestido rojo, tomando champaña, pero estoy aquí, desnuda agarrándote el pene, mi tanga está encima de la cama. Mira todo lo que hago por ti. Eres mi preferido, nunca te negaría nada. Se supone que una mujer no debería hacer esto, a no ser que esté grabando una película porno.

Se me ocurrió la brillante idea de grabar lo que estaba pasando, saqué mi celular pero no me atreví a usarlo.

-Entonces dime de una vez, que sucede con las fantasías.

-Me he imaginado muchas veces que te arrodillas, saco mi pene y lo chupas. Dicen que se siente rico.

-Se puso roja, me miró, bajó la mirada.

-¿En serio eso piensas conmigo?

-Sí, y quiero que se haga realidad.

Por un momento creí que había dicho algo que malogró todo, ella calló por unos segundos, me miró, se quedó pensando.

-¿Me juras que nunca en tu vida le cuentas a nadie?

-Claro que sí, lo juro.

-ni a papa, ni a los abuelos…

-lo juras?…

-lo juro…

-Entonces tu fantasía se puede cumplir, quizá algún día si demuestras ser discreto.

-¿Entonces no lo vas a hacer ahora?

-No, ¿como crees que voy a hacerte eso?, eso se llama sexo oral, estaríamos teniendo sexo.

-¿No te gustaría?

-No depende de si me gusta o no, no puedo.

-Pero yo quiero saber qué es, qué se siente.

-Créeme que cuando lo pruebes te va a gustar.

-Lo puedo probar ahora- Mi pene estaba bien parado.

-Deja de decir eso, no me lo voy a meter a la boca.

-¿Entonces cómo voy a saber cómo es?

-Si quieres puedo seguir masturbándote. ¿Te gusta?

-Sí me gusta.

Así, desnuda como estaba me hacía la paja. Yo lo disfrutaba mucho y ella me miraba.

-”Bueno, ahora ya sabes qué es la masturbación, tú mismo lo puedes hacer”- Me dijo.

-Quiero saber qué es el sexo de verdad. Quiero que tú me enseñes todo, quiero aprender todo contigo.-Le dije mientras la grababa con el celular.

-¿Qué cosa me pides? ¿Ay, no me hagas ruborizar?

-Quiero que sea contigo, la persona que más quiero, tú eres la única mujer que hace que se me ponga tan dura. De verdad quiero hacerlo ahora, es muy importante para mí, sé que tú no me lo negarás, por eso te lo pido, seré la persona más feliz del mundo desde esta noche y para siempre. Sé que comprenderás, tú siempre lo has hecho, serás mía, me entregarás todo y esto quedará entre nosotros, jamás nadie se enterará.

-¿De verdad es tan importante para ti?- Me dijo con una mirada atenta a cada palabra que salía de mi boca y a la expresión de mi rostro al decirlo.

Se quedó viéndome, como siempre que pasaba algo y me ayudaba, como en mis peores momentos. Al parecer mis palabras habían calado profundo en su corazón.

-Después de esta noche serás la mujer más importante en mi vida, no sabes cuanto deseo estar a tu lado esta noche, “quiero que sea inolvidable para ti y para mí, quiero que seas la primera”.

-No sabes, es mucho lo que me pides, que lindas palabras dices…

-Eres la mujer más bella que he visto, todo tu cuerpo, tu rostro, eres la mejor mujer en todos los aspectos, y esto significa mucho para mí.

-Deja de decir eso, por favor…

-No me expliques nada, solo di que sí, solo ven conmigo y será nuestro secreto. Solo tienes que decir que sí, nada más.

Dejé de hablar y ella me miró, abrió la boca y demoró un poco para que al fin yo pudiera oír:

-Sí.

No hubo demora en juntar nuestros cuerpos, ella se paró y sentado a la cama la abracé con fuerza. Primera vez que sentía la tibieza de ese cuerpo desnudo pegado al mío, era tanto el calor que tenía que en unos segundos me despojé de todo. Quedé completamente desnudo a su lado.

-Esta bien, te voy a enseñar todo, sexo oral, besos, caricias, y ¿Qué más quieres?

-sexo vaginal.

-No…

-Por favor…

-Esta bien, pero debes hacer lo que yo te diga ¿Ok?

-Okey.

Estaba otra vez abrazado a ella, esta vez me paré. Ella se paró también y me dijo que la esperara en la cama, yo solo hacía caso. Cuando salió del cuarto movía su culo como siempre, pero esta vez sin ropa me hacía explotar la verga. No desaproveché la oportunidad de hacerme una paja, saboreando por anticipado el sexo que me esperaba con ella.

Entró de nuevo al cuarto, yo miraba su tanguita que estaba a un lado de la cama. Ahora su cuerpo estaría pegado al mío.

-Hay que ver una película, mientras te explico como va a ser todo.

-Ya, está bien.

-Se puso su tanguita, se vistió y me dijo que iríamos mejor a mi cuarto después de la película.

Vestidos, escogí la película más corta que había, nos sentamos en el sillón a verla. Se veía tan bonita que quería cogerla en el mismo sillón, pero no me atrevía a decirle por no echar a perder lo que de todas maneras me había prometido.

-vengo en unos minutos.

-La miré caminando a la cocina y observé su culo, también le quería dar por ahí, pero solo debía esperar.

Aproveché para hacerme otra paja mientras la esperaba. Cuando regresó y estuvimos viendo la película, la comencé a acariciar, me gustan sus piernas así que las acaricié sin que ella opusiera resistencia. Luego de un rato se seguía haciendo la que veía la película. Subí más mi mano, un poco temblorosa.

La besé y ella volteó hacia mí, correspondió a mí con sus labios. La abracé y apreté hacia mí. Ella me dijo: ¿Quieres aprender a besar?

A continuación me besó, eso me daba más ganas de hacérselo ya, aproveché para poner mis manos sobre sus tetas, ella lo permitió. Todo lo demás fue mío, la cintura sus nalgas, las piernas.

Sin medirme y con la verga casi reventando me abrí el cierre y la saqué, ella la miró.

Salió a la luz mi palo, grueso como era, tieso como nunca antes lo había llegado a estar

-Vamos hazlo.

-¿Quieres que te haga sexo oral?

-Quiero que me la chupes, como en mi sueño.

-Por favor, júrame que no dirás nada.

-No diré nada, lo juro.

Me miró con un poco de vergüenza a los ojos, bajó lentamente la mirada hacia mi pene.

Comenzó a agarrar mi falo, que rico se sentía que ella lo toque, empezó a pajearme. La película fue cosa olvidada y ella pasaba su lengua por mi pija de arriba abajo, parecía que le gustaba hacerlo y lo hacía con naturalidad.

-¿Lo vas a chupar?

-No digas eso, espera- Me dijo levantado la cabeza.

Se acomodó bien y besó la cabecita, subiendo de arriba abajo los pliegos con su mano derecha.

-”Debería estar en el baile con tu papa y no chupándote la pija”, ¿Ves que eres importante para mí?

-Sí, lo veo- Le dije mientras suspiraba aliviado al saber que lo haría.

En muchas ocasiones había soñado con esa escena, ella con mi verga en la boca, ella arrodillada chupándome la verga. Por fin se hacía realidad.

-Párate, así no puedo.

Enseguida me paré, mi pija en dirección a su cara mostraba mis intenciones. Ella la cogió con más comodidad y después de lamerla comenzó a meterse la cabeza en la boca. Fueron momentos extraordinarios, por fin se la estaba metiendo en la boca.

Prosiguió chupándola delicadamente, primero la mitad, luego se la sacaba de la boca y

Volvía a jugar con la cabezota lamiéndola con todo mi palo, después se la metía a la boca y la chupaba, mi cuerpo estaba paralizado.

-Ohhh…ohhh…

Comenzó a meterse más de la mitad a la boca. Terminó por un momento.

-¿Te gusta?

-Sí, sigue…

-Continuó hasta que me hizo vaciar, que placer me hizo sentir su boca, su lengua y su mano. Me quité completamente la ropa de abajo, ¿Y ahora qué quieres?-Me dijo.

-Quiero todo, ahora.

-Dime ¿Quieres metérmela?

-Sí.

-¿Y quieres que sea aquí?

-Sí.

Su vestido quedó en su sitio, lo único que hizo fue sentarse y levantárselo hasta el ombligo, su tanga quedó en evidencia, se lo hizo a un lado y me dijo: “Ven”.

Su concha estaba esperándome, mi primera vez sería en mi sillón, abrió las piernas, la miré dirigiéndome a ella. Mi verga estaba dura otra vez, temblé al acercarme pero lo hice.

-Ya, atrévete a hacer lo que deseas- Me dijo.

Tan bonita, con esa carita de modelo, abriendo las piernas para mí, se veían sus muslos separados mostrando las bondades de toda una mujer, su tanguita jalado a un lado, para dejar pasar mi miembro que estaba a punto de explotar por lo duro y caliente.

En seguida me acomodé e hice el primer contacto con su vagina, chocando la cabezota con los pelos de su concha, me sentí en el cielo de por fin estar haciéndolo.

-Mas abajo.

-¿Ahí?

-Un poquito más abajo.

-¿Aquí?

-Sí, ahí es- Me dijo cuando encontré la entrada de su tan deseado agujero.

Nuestros cuerpos se unieron por primera vez, yo no dejaba de sudar y ella se notaba nerviosa también, se veía que no solo yo estaba caliente.

-Ay, así, así, así…-Me comenzó a decir.

-Lo voy a meter- Le dije mientras miraba cómo mi verga empujaba por entrar en su hueco.

-Hazlo.

“El resto es historia, una vez que entró la cabezota me di un festín con su concha, no paraba de ver hacia abajo cómo mi pija entraba y salía de su concha.” Ella al ser cogida dejaba escapar unos grititos que me excitaban aún más.

Así fue como él me contó lo de su primera vez, sin chantajes, por supuesto que luego me contó más cosas, pero ya he escrito suficiente de eso y procedo con lo mío.

-Debo llegar a mi casa, hoy no salí con carro por eso debo apurarme.

-¿Y hasta cuando?

-No se si te volveré a ver, la verdad que sí me gustaría. Dame tu teléfono.

Terminamos de hablar, no puse su número en mi directorio para que nadie se enterara de su existencia, solo lo escribí en un papel que guardé en mi bolso, pero de una forma que solo yo podía entender. Todo quedó bien y en el regreso a casa no paraba de pensar en lo que había pasado, y su historia me hizo sentir excitación.

Me dirigí a casa, había sido un día del que nunca me iba a olvidar ¡carajo lo hice en la piscina! Y con un desconocido… felizmente no me cabía duda alguna de haberlo disfrutado, que rico día, que placer aquel y no quería que sea el único día así que decidí llamarlo a los pocos días para reencontrarnos.

Si les gusto dejen su voto y comentarios para que haya una quinta parte…