Archive for the ‘Padre e hija’ Category

Por fin

Miércoles, junio 6th, 2007

Hola soy Sofía tengo todos me dicen que estoy bien buena jejeje. Bueno esto que les voy a relatar me paso un viernes después, yo practico el incesto con mi papa y hermano y me encanta hacerlo, mi papa se reúne cada viernes con sus amigos a tomar con ellos en la casa y allí se la pasan un buen rato siempre van como 10 de ellos pero ese viernes eran 5 nada mas y con mi papa 6 todos ellos arriba de los 40 años incluyendo a mi papa  solo había uno que era el mas joven como de 30 años se llamaba Pablo y los otros eran Juan, Francisco, Alejandro y Samudio.
Todo estaba normal ese día hice lo habitual de todos los días pero por alguna razón me levante muy caliente y cariñosa así que antes de irme a la escuela me masturbe para bajarme un poco la calentura ese día salía un poco tarde a las 8:00pm y era de un fastidio total y yo seguía cachonda con ganas de coger. Salí de la escuela a tomar el camión que lleva a mi casa y cuando me subí estaba repleto de gente así que tuve que ir parada casi todo el camino a casa al poco rato que me subí al camión alguien me comenzó a toquetear las nalgas y como la falda de mi uniforme es un poco corta y por el calor abajo solo traía una tanguita le fue fácil tocarme las nalgas un buen rato a su gusto eso me éxito todavía mas y yo quería coger con alguien, con quien fuera me daba igual. Llegue a casa como alas 8:30 allí estaban mi papa y sus amigos tomando en la puerta de la casa los salude y entre, busque a mi mama pero no estaba eso me emociono mucho, pero la emoción se me bajo por que mi hermano tampoco estaba para saciar mi cachondez y como era de esperarse mi papa me agarro de su mesera para servirles sus cervezas, subí a cambiarme de ropa completamente pues el manoseo en el camión hizo que me mojara la tanga me puse un pantalón blanco tipo pescador de lycra abajo un hilito también blanco transparente por delante y un top sin tirantes y abajo un bra también sin tirantes estuve sirviéndoles un buen rato y como a la 6ta ronda que me pidió mi papa fui a la cocina a buscarlas y atrás de mi venia Pablo que era el mas guapo de los 5 me dijo —Me dijo tu papa que ayude a llevar las cervezas— —Esta bien— le dije me incline a buscar unas que estaban abajo en el refri de repente el me agarró las nalgas me voltee y le di una cachetada por mandado y le dije —Que chingados te pasa estúpido— —No te hagas si todos sabemos lo puta que eres tu papa nos a contado todo lo que haces con el y con tu hermano— dijo el —Chinga tu madre— le dije pero a el no le importó y me abrazo de una manera muy brusca y me comenzó a besar en la boca yo le decía —No déjame!!!— y le golpeaba en la espalda pero no me hacia caso en eso llego mi papa le dije lo que pasaba —Papa el se quiere aprovechar de mi— pero lo que me dijo mi papa me dejo muda —Lo se hija yo le di permiso que hiciera contigo lo que el quisiera— me quede pasmada sin saber que hacer Pablo me abrazo por detrás y me acariciaba las tetas mi papa se acerco y me empezó a besar en la boca y Pablo en el cuello yo empecé a excitarme así que deje que me tocaran, me tocaban rico la vagina por encima de mi pescador y como tenia ganas de coger desde en la mañana empecé a gozarlo y a no resistirme, mi papa se fue y me quede sola con Pablo en la cocina estaba dándome un faje delicioso, me besaba muy rico y me acariciaba todavía mejor —Ya ves que eres bien puta y te gusta coger— dijo, mi papa regreso y le dijo a Pablo

—Tráela a la sala— el me llevo tomada de la mano cuando llegamos ya estaban todos adentro de la casa y los muebles ya los habían hecho a un lado al principio me asusto un poco eso y mi papa se dio cuenta de eso y me dijo —No te asustes Sofy si no quieres dímelo y no pasa nada— con la excitación me salio un —Si quiero papi—

—Eso es lo que siempre haz querido verdad putita— dijo y me beso en la mejia —Si— le dije. Mi papa les hizo una seña y todos se acercaron a mi y yo quede en medio de ellos Pablo y Juan se pusieron delante de mi y Alejandro, Samudio y Francisco atrás de repente ya todos estaban manoseándome tenia manos en cada nalga, en la vagina, me besaban en el cuello, en la boca, en la espalda “WOW” estaba en la gloria no tardaron en bajarme el top y el bra dejando salir mis tetas los que estaban adelante agarraron una teta cada uno Juan le dijo a mi papa —Que ricas tetas tiene tu hija— el y pablo me chupaban los pezones me apretaban, me mordisqueaban las tetas estaba gozando al máximo con todo lo que me hacían cuando me di cuenta ya mi pescador no lo tenia ni mi hilito me lo habían quitado Alejandro y Samudio me estaban dedeando el culo y la vagina después me estaban chupando la concha y el culo sentía sus lenguas calientes entrar y salir era tan delicioso que me vine de inmediato en la boca de Samudio cuando vi a mi papa ya estaba desnudo se me acerco y me dijo —Masturbame putita— le agarre la verga y se la empecé a jalar y le creció rápidamente Pablo que estaba adelante chapándome la lengua se quito y rápidamente también se denudo y se acerco para que se la jalara el ya la tenia parada así lo hice. Los otros se alejaron y mi papa y Pablo me estaban fajando entre los 2 metiéndome dedo en la vagina y en el culo y me mamaban los pezones los otros 4 también se denudaron y todos ya tenían las vergas bien paradas no muy grandes pero ricas jeje el que la tenia mas grande era Samudio casi le llegaba a la de mi papa, mi papa me dijo —Órale puta incate y chúpanos la verga— así lo hice se los mame uno a uno les comí los huevos como loca cuando llegue con Francisco ya no aguanto mas y se vino en mi boca rápidamente yo trague toda su leche caliente en eso estaba y mi papa dijo —Yo voy primero se acostó en el piso y me dijo —ven Sofy siéntate en mi verga— me senté pero no me la metió en la concha me la metió en el culo me entro muy fácil mientras el me cogia el culo Pablo me chupaba la vagina yo masturbaba a Alejandro y Juan y se la mamaba a Samudio después siguió Pablo el me la ensarto en la concha en la misma posición yo dándole la espalda papa y Juan me metieron sus penes en la boca al mismo tiempo y yo masturbaba a lo otros dos así me cogieron los 6 uno a uno en diferentes pociones cuando Francisco termino de cogerme mi papa dijo —Vamos a hacerle sándwich a esta puta Pablo— —De una ves— dijo el mi papa se volvió a recostar en el piso yo me senté en su pene y me acosté encima de el bocabajo dándole el culo a Pablo pero mi papa le dijo —No se la metas todavía en el culo ensártala también en la vagina le encanta tener dos vergas al mismo tiempo allí— yo solo gemía pues tenia verga en mi boca también estaba gozando al máximo y le dije a Pablo —Mótemela en el culo te quiero sentir— así lo hizo y cuando la sentí no aguante mucho y en esa cogida tuve 2 orgasmos mas, después de un rato era turno de Samudio y Juan pero esta ves yo me recosté encima de Samudio bocarriba que me dio en el culo y Juan en la concha mientras le mamaba a Alejandro y Francisco Juan me besaba en la boca mientras Samudio jugaba con mis tetas pellizcándome los pezones que Juan no resistió a morderlos, papa y pablo estaba sentados en el mueble tomando y viendo la escena que era como de peli porno los últimos en hacerme doble penetración fueron Francisco y Alex me senté el a verga de Alex dándole mi culo me entro muy fácil y Francisco en la vagina ellos fueron mus bruscos en la cogida que al principio me dolía pero después me encanto lo que me hacían que tu lograron que tuviera un orgasmo mas, Samudio y Juan se unieron a mi papa y Pablo para seguir tomando y yo les dije —Quiero verga en la boca también— el que se acerco fue Pablo me dijo

—Goza putita sabemos que te gusta chupame, los huevos perrita— me metí sus 2 huevos en la boca y se los comí muy rico que el gemía de placer después me metí toda su verga en la boca que hasta sentí la cabeza tocar mi garganta Francisco y Alex dejaron de cogerme y después me cogieron de 3 en 3 los 3 primeros fueron mi papa Samudio que eran los mas vergones y Juan papa me dio en la vagina, Samudio en el culo y Juan en la boca el cogia mi boca como cogiendome el culo o el coño hizo que me atragantara de lo fuerte que me lo metía y sacaba de la boca papa me la saco también Samudio ahora tenia a mi papa en el culo a Juan en la vagina y Alex en la boca luego Juan en el culo, Alex en la vagina y Pablo en la boca después Alex en el culo Pablo en la vagina y Francisco en la boca después Pablo en el culo Francisco en la concha y papa en la boca de manera que todos me cogieron muy rico. Así estuvieron intercambiando posiciones mas de 2 horas todos me cogieron en mis hoyos mínimo 5 veces los últimos en la cogida de 3 en 3 fueron Pablo, Juan y Samudio Pablo estaba en mi culo Samudio en la vagina y Juan en la boca de repente Pablo empezó a decir

—-aaaahhhh me vengo me vengooooooo— y sin poder hacer nada me inundo de leche caliente el culo se sentía rico los chorros de semen recorrer mi culo después Samudio

dijo —Yo también me vengo— —No no te vengas!!! Adentro de mi— le dije y mi papa le dijo en tono molesto —No mames no te corras adentro de ella, no chingues la vas a embarazar— pues ninguno uso condón me la saco y de inmediato se vino en mi estomago cuando pablo me la saco del culo su semen se me escurría por las piernas después Alex dijo —Vamos avenirnos todos al mismo tiempo en donde ella quiera—

—Esta bien en donde quieres puta— me dijo mi papa le dije —En todo mi cuerpo

papi— luego Francisco dijo —Si pero ella tiene que ayudarnos nos la tiene que mamar otra vez para venirnos— y así lo hice se la empecé a mamar uno a uno mientras se la mamaba uno y masturbaba a 2 sentí que alguien me chupaba el coño era Pablo que no se como le hizo pero logro que tuviera un orgasmo mas yo ya estaba muy cansada y le dije a mi papa —Papi ya no puedo mas ya me canse ya me duele la boca— el me dijo

—No te preocupes Sofy ya se termino acuéstate pendejita— me recosté y todos se pararon al lado de mi y yo quede en medio se empezaron a masturbar y comenzaron a venirse encima de mi el primero fue Francisco su semen me cayo en las piernas y el pubis después Sami y Pablo en las tetas cara y estomago al ultimo mi papa Alex y Juan en todo mi cuerpo al final me dicen que les limpie las vergas pero antes el semen que tenia en la cara y en las tetas me los trague todo y después me hinque delante de ellos para dejárselas bien limpiecitas. 
Terminamos de coger casi a las 12:00 de la noche y yo caí rendida en el piso ellos descansaron un rato y después se vistieron yo todavía desnuda me pare para despedirme de ellos que se despidieron con besos en la boca y en las tetas y pasando sus dedos en mi concha el mas aventado fue Pablo que me abrazo fortísimo amarrándome las nalgas y chapándome la lengua muy rico mi papa me dijo —Limpia todo putita ahorita vengo los voy a despedir— salio a despedirlos y así denuda y llena de semen seco en todo el cuerpo limpie residuos de semen y jugos vaginales del piso me subí a mi cuarto me bañe y me acosté a dormir. 
Espero que les haya gustado amigas (gos) este relato que es100% real y que se exciten así como yo al escribirlo bye besos MUUUUUUAAAAA.

Mi hija y yo

Martes, febrero 6th, 2007

Mamándola, acerqué mi verga de nuevo a su coño totalmente depilado, abrí sus piernas con mis manos, y de un solo empujón se la metí hasta el tronco

Mi hija llegó a visitarme y ver cómo estoy ya que mi esposa se fue de viaje fuera del país por un par de semanas. Las dos hijas que tengo siempre buscan “cuidarme” para que no me falte nada, aunque no necesito en realidad que lo hagan. Pero con la hija menor, nos buscamos siempre. Ese secreto que tenemos los dos es tan delicioso, que siempre buscamos estar juntos.

Bueno, ella con el pretexto de venir a verme, llegó desde la ciudad donde vive. Por supuesto, trajo a los hijos, pero los dejó con la abuelita paterna, ya que ellos querían verla, y llegó sola a casa. Como esa noche llegó muy cansada y ya bastante tarde, lo único que hice fue prestarle un pantalón de pijama y una playera para que durmiera cómoda, y se fue a dormir.

Al día siguiente, yo me levanté temprano, antes de que ella despertara. Hice café, y le subí a ella una taza. Pero estaba dormidita, y entonces, como cuando era una chiquilla, me acerqué a ella, y empecé a acariciar su espalda con un masaje más o menos firme para que despertara poco a poco. Nada más se desperezó un poco, y se estiró, así como estaba, boca abajo, y se quedó quieta, esperando que yo siguiera. Y lo hice; empecé a sobar un poco más fuerte su espalda, masajeándola, y me di cuenta que no tenía brassier, mismo que hizo que mi pene se parara como bate. Quité la cobija y la dejé cubierta con la sábana, pero eso me dejó ver que tampoco tenía el pantalón de pijama, que la playera que le había prestado estaba enrollada a la altura de su cintura, no cubría sus nalgas. Seguí con mi ceremonia de masaje, pasando mis manos desde la nuca hasta debajo de su espalda, y por sus costados, en donde quería yo alcanzar sus pechos. Luego seguí con sus piernas, y se las abrí un poco, para poder seguir con el siguiente paso, que fue pasar mis manos por adentro de sus piernas, subí por las nalgas, para verificar que en efecto no tuviera calzoncitos, y seguí subiendo por el costado, ya claramente buscando sus pechos. Ya te conté que los tiene grandes, y que sus nalgas están de buen tamaño, y que en un tratamiento que se hizo, quedó totalmente depilada, así que, me imaginaba ya muchas cosas. En fin, regresé a sus nalgas, pero metí la mano por adentro de la sábana, y bajé por sus muslos. Ella por supuesto ya estaba despierta, pero dejándose hacer. Separé un poco más sus muslos, y ella me ayudó, los abrió bastante, lo suficiente para que yo pudiera ver y alcanzar su vulva. Precisamente eso hice, pasar mi mano por ella, buscando separar los labios con uno de mis dedos, y de nuevo subí por sus nalgas, las cuales había descubierto ya, pero pasé por el medio, y volví a bajar despacio, tratando de alcanzar su culito, el cual acaricié con movimientos circulares. Ella ya gemía cada vez que le acercaba mis manos a su coño, y paraba un poco más las nalgas. Esa ha sido una costumbre muy de ella: las para en cuanto siente cerca una mano que acaricie sus nalgas o su vulva.

Así estuve un buen rato, y cuando ella ya gemía bastante, bajé más mi mano, y separé con dos dedos sus labios, y de inmediato la penetré con mi dedo medio, su coño, estaba ya muuuy mojado. Ella gimió y se abrió más, lo que aproveché para meter un segundo dedo, buscando que se calentara más. Para esto, su movimiento de culo, hacía que mis dedos, sin mover la mano, entraran y salieran de su coño. Me subí en la cama, tratando de subirme a ella, y le acerqué mi verga, para poder montarla y penetrarla, pero me gustó ponérsela en su culito, que había estado acariciando con movimientos circulares, y que por los gemidos, era obvio que le gustó. Subí mis manos a su espalda, tratando de masajearla, pero también acercando mi verga cada vez más a su coño. Cuando el glande se escondió entre los labios de su vulva, paró su culo y tuvo una serie de espasmos, un tanto ruidosos sus gemidos, pero no cabe duda que su orgasmo fue muy placentero. Poco a poco, como siempre lo hago, fui penetrándola, hasta metérsela toda, cuando ya mis manos habían alcanzado sus pechos, jalé un poco su torso para poder tocar sus pezones. Me gusta pellizcarlos un poco, y a ella también. Le pedí que se volteara de frente, y ya acostada boca arriba, le subí la playera, para poder mamar sus pechos, eso me encanta, y a ella también. Mamándola, acerqué mi verga de nuevo a su coño totalmente depilado, abrí sus piernas con mis manos, y de un solo empujón se la metí hasta el tronco. Siempre me ha dicho que le gusta sentir un pene entrando en su coño de manera vertiginosa. Así estuvimos un buen rato, y luego decidí visitar su pequeño botoncito, el cual me encanta mamar, y me gusta jugar con mi lengua y él. Eso fue una de las primeras cosas que hice con ella, y ella siempre ha pedido que lo haga. No lo dice, me empuja hacia abajo para que lo haga. Tiene un sabor delicioso, y luego de un rato, me pide que le dé un dedo para que ella pueda chuparlo y probar sus juguitos, dice que le gusta ese sabor. Después la volví a penetrar, abriendo sus piernas, y tomando sus brazos muy abiertos, para que no pudiera moverse, y así sometida, nos vinimos juntos. Nos bañamos, nos arreglamos y decidimos salir a la calle.

Ella se puso una falda un tanto amplia, pero arriba de la rodilla, y una blusa escotada, que deja ver una buena parte de sus deliciosos pechos. Bajando las escaleras de la casa, pude ver buena parte de sus piernas, y metí mi mano bajo su falda, para sentir sus muslos y sus nalgas. Me gusta tocarla y esa fue una deliciosa oportunidad, me excita que me deje hacerlo. Bueno, eso me gusta, sobre todo cuando no trae más que una de esas tanguitas de hilo dental que usa, apenas cubre sus labios vaginales y ya. Nos fuimos primero a desayunar rico, y después, como se lo había prometido, la llevé a la sala de masajes a donde voy más o menos seguido. Realmente no es una sala de masajes serios, porque las chicas te ofrecen que al final, por una pequeña propina, te dejarán perfectamente relajado, ya que, después de que te hacen el masaje, acarician tus partes íntimas y terminan masturbándote de manera deliciosa. Bueno, le había prometido a mi hija llevarla, y llegamos a nuestra cita a la hora que habíamos convenido. Yo le comenté a una de las chicas que me la dejaran bien prendidita, y ella me preguntó que si era mi amiguita. Le dije que no, y luego le conté mi relación con mi hija. No se lo podía creer, pero me dijo que yo era muy libidinoso y calenturiento por estar queriendo con mi hija, a lo que asentí, y le dije que mi hija también, pero que a nosotros nos parecía natural. Bueno, me preguntó si yo pasaría con ella al masaje para ver cómo lo hacía, o si esperaría afuera. Le dije que cuando empezara me avisara y ya entraría. Me preguntó si “conocía” a mi hija, y le dije que sí, que se la encontraría totalmente depilada, sin un vello en todo el cuerpo, y que en uno de sus pechos encontraría un lunarcito. En fin, le pedí que la tratara muy bien, y que se llevaría una buena propina de mi parte. Después de un buen rato, me llamó y me pidió pasar, en voz baja, lo hice y me coloqué en un rinconcito para ver cómo trataban a mi hija. ¡Delicioso! Es la segunda vez que veo cómo una mujer la masajea, y me parece tremendamente cachondo. Sobre todo, cuando abren sus muslos para masajearlos, mi hija es muy cooperativa, se deja hacer y le gusta. Gimió cuando la chica acercó sus manos con aceite muy cerca de su vulva, dejándolas ir descuidadamente hasta ella, pero volviendo de inmediato a las piernas, y más rico cuando subió a sus nalgas, que masajeó con movimientos circulares, de tal manera que las abría y las cerraba, dejando ver su culito y su vulva, porque cada vez era más y más lo que las abría, antes de llegar a la espalda, que en realidad, lo que hacen es tratar de tocar los pechos por los costados. Mi hija ya estaba muy caliente cuando le pidió que se volteara, y le comenté que allí estaba yo, y que me iba a salir para que se sintiera cómoda. Su único comentario entre lo sofocada que estaba fue que no se había dado cuenta cuando entré. Bueno, me salí para dejarlas, a mi hija para que pudiera estar muy a gusto, y a la chica, para que pudiera hacer su “trabajo” sin interrupciones. Además, para incrementar mi morbo.

Un rato después me contó que la chica había seguido con el masaje, primero en los pies, que le había gustado mucho, luego siguió en las piernas, pero subió de inmediato al estómago, en donde, entre plática y broma, jugó con su ombligo, y que después de algún comentario de que tenía muy bonitos pechos, subió despacio hacia ellos y con mucho aceite, empezó a masajearlos con mucha suavidad, pero que ya no era un masaje, sino que estaba en realidad llegando hasta los mismos pezones. Y mi hija dice que se los tomó, los pellizcó, apretó y luego, empezó a bajar poco a poco una mano, mientras la otra siguió masajeando sus pechos, pasando de un pezón a otro. Cuando llegó a su pubis, le dijo que le gustaba mucho que tuviera su cosita depilada, y que tenía unos labios bastante “carnositos”. Y que se los había separado y en un segundo estaba masajeando su clítoris, y metiendo uno, dos, tres dedos dentro de su vagina, hasta que hizo que tuviera un orgasmo. Luego la chica le preguntó si en realidad era yo su papá, y muy morbosamente la asaltó con preguntas, que qué hacía yo con ella, que si le gustaba, que cómo lo hacíamos, que… Por supuesto, mientras le preguntaba seguía sobándola y acariciando sus pechos y su vulva. Dice mi hija que esa chica sabe tratar muy bien a otra, y que sabe dar placer. Pero también me comentó que es tremendamente morbosa, por el montón de preguntas que le hizo. Incluso le preguntó si yo le había bajado ya, o si ella me había mamado, a lo que mi hija le contestó que eso es algo que a ella le gusta mucho: “tomar su biberón”. En fin, mi hija salió de allí totalmente eléctrica, y aceptó que fuéramos a un sex shop que está en el área de satélite a comprar algún juguetito, pero finalmente ella no se bajó del carro. Así que le compré un “sub” que es una especie de huevo grande, que vibra y da una especie de toques, como los que dan los aparatos para adelgazar. Así que cuando llegué al carro, le dije que se lo pusiera de una vez cuando estuviéramos en la cafetería. (Del masaje íbamos a tomar un café cerca de la casa). Ella aceptó y nos fuimos a tomar el café. Después de un rato, se fue al baño, y cuando regresó me dijo que ya lo traía puesto, y que traía el control ya por la cintura de la falda. Me dijo que había probado un poquito el vibrador, y que estaba bien rico, que lo otro no se había atrevido. Bueno, estuvimos un rato allí, y yo entre que quiero y no quiero, tomé el control, y lo conecté, y ella me dijo que no lo hiciera, porque la iba a delatar ante las personas asistentes. Yo le dije que ya había visto que unos muchachos estaban viéndole las piernas desde hacía rato, por el tipo de falda no se podía cubrir totalmente, así que, de cualquier forma que se sentara, estaría enseñando piernas. Eso nos hizo reír, pues a ella le gusta que la vean, es un poco exhibicionista, y por eso no le importa mucho desnudarse cuando le dan masaje por ejemplo. Aunque no tiene un cuerpo de diosa, y es chaparrita, tiene un cuerpo apetecible, las piernas las tiene un poco gruesas, y los pechos son grandes, buenas nalgas, paradas. Diría que es culoncita por su estatura, y pensaría que por chiquita no aguanta mucho, pero desde chiquita pudo con toda. Dicen que las mujeres que tienen el pie chiquito, tienen la vulva grande y profunda. Así es mi hija, y ya pude en una ocasión darme cuenta que sí puede aguantar bastante. Ya te conté de un masajista de su ciudad. Allí dejó que los muchachos se dieran gusto viéndole las piernas.

Bueno, allí estuvimos un buen rato, y sí accioné el aparatito varias veces, y varias veces ella se estremeció con la vibración dentro de su vagina. Cuando accioné el otro botón dio un salto, y me dijo que era una sensación muy distinta, que contrae todos los músculos y la hace saltar, pero que es delicioso, que así con tres o cuatro, tendría un orgasmo. Ni corto ni perezoso, allí van cuatro, cinco, seis, y veo cómo se pone chapeada y colorada, y empieza tener un orgasmo, cierra las piernas con fuerza, y se derrite en el sillón. Cuando ella tiene un orgasmo, pone cara de gozo, parece una putita, para los labios, como queriendo tener un pene en ella, y pone cara de morbosa y cachonda. En fin, ya no hicimos más porque me dijo que se iba a mojar toda, y con los calzoncitos que traía, no iba a poder aguantar mucho, así que nos regresamos a la casa. En el carro le pedí que me dejara hacerlo de nuevo, y me lo permitió, pero allí le puse el vibrador y el segundo botón de toques. De la cafetería a la casa tuvo al menos tres orgasmos, los tres tremendos, se abrió de piernas, se acostó en el asiento, y tuve la oportunidad de ver sus calzoncitos, totalmente metidos entre sus labios, empapados. Le metí dos dedos, y toqué el “sub”, adentro de su vagina, y sentí cómo vibraba adentro de ella. En fin, movía las caderas para adelante y para atrás, y gemía como loquita. Le comenté que me gustaba verla así como una putita, y que me gustaba que fuera tan cogelona, tan caliente y tan depravada, porque de esa manera yo podría enseñarle todo lo que nos diera placer. Ella me pregunto: ¿maas?, y le dije que tendría un par de ideas en mente todavía, y que ya veríamos si las llevábamos a cabo. Cuando llegamos a casa, no bien cerramos la puerta, le encendí de nuevo el Sub, para que lo sintiera vibrando, pero en lo más fuerte, ella apenas subió las escaleras, y yo por atrás iba tocándole las nalgas, tratando de meter mis dedos entre ellas. Luego, la desnudé, y le pregunté cómo le había ido con la masajista, en ese momento fue que me contó todo lo que le hizo, y por supuesto eso subió aún más su calentura y la mía. Y nos dimos a la tarea de encender su nuevo juguete, y hacerla gozar, gimiendo y retorciéndose en la cama, hasta que después de tres o cuatro orgasmos me pidió que le diera “biberón”, que es que quiere mamarme. Yo le di mi verga para que mamara, y así estuvo un buen rato, lamiendo y mamando hasta que le pedí que parara porque me iba a venir.

Le pedí que se sacara el Sub, que en realidad parece un huevo, sólo que un poquito largo como salchicha, y le dije que la iba a amarrar para hacer yo lo que quisiera con ella. Ella se dejó, la amarré a la cabecera de la cama, le abrí las piernas, las amarré también, después de ponerle una almohada en las nalgas, para parar más su pubis, y luego me di a la tarea de lamerla toda, mamar sus pechos, y mamar los labios vaginales, hasta ponérselos rojos, y su clítoris, buscarlo, mamarlo para que se pusiera durito. Le metí hasta cuatro dedos en la vagina, luego le volví a meter el Sub para que tuviera otro orgasmo, y finalmente acerqué mi verga a su vulva, y la penetré poco a poco, hasta el fondo. Por supuesto que mi hija estaba que se moría de calentura, y le dije que me vendría pronto dentro de ella, y me pidió que lo hiciera, porque quería sentirme viniéndome en ella. Bueno, eso hicimos y nos quedamos medio dormidos, no sin antes desatarla y comentarle que era bien putita, pero que así me gustaba, y que yo estaba encantado cogiendo con ella, porque era muy cachonda.

No terminamos allí, pero ya es muy noche. Seguiré con esto mañana.

Confesiones de una hija y de su padre

Martes, febrero 6th, 2007

Me dijo que era muy cachondo saber que yo la vi montada por una verga que no era la de su marido, y que le gustaba que yo accediera a eso, que lo había gozado mucho, que ahora no tenía por que tener inhibiciones conmigo

Ahora te tengo muchas novedades. Te conté que iría a visitar a mi hija. Ella vive fuera de la ciudad de México, en un fraccionamiento bonito, en una ciudad chica del interior, fui con la intención de pasar unos días a solas con ella, ya que su marido iría a visitar a su mamá, y sus hijos viajarían también con él. Bueno, llegué, me tenía ya un lugarcito reservado en uno de las recámaras de la casa, y platicamos largo de todas las novedades de la familia. Después fuimos a comer a un restaurante, y luego fuimos a tomarnos un café. Hicimos planes para salir de “destrampe” por la noche, aprovechando la ausencia de marido e hijos, lo que le daba libertad de movimientos. Le pregunté si sabía de algún buen lugar para ir, ver algún show y bailar un poco. Su comentario fue: papá, ¿acaso quieres ir a bailar con alguna mujer?, te va a tocar conmigo un par de buenos cates, ¿por qué no me respetas? (ella siempre ha jugado conmigo a ser celosa), y yo le comenté que quería bailar con ella, no con otra persona. Se quedó sorprendida, pero parece que le gustó la idea. Luego de estar platicando le pedí que me llevara a algún lugar de puro destrampe, y me dijo que de acuerdo a lo que ella conocía o sabía, me llevaría al lugar más divertido posible, y que nos íbamos a divertir bastante…

En la noche, se vistió de color crudo, con una falda larga y blusa escotada, plisada por enfrente, con un hilito que amarra el escote, y lo hace más o menos amplio. Ella tiene un pecho bastante generoso, y cuando usa ese tipo de blusas, no deja mucho a la imaginación, además, con ese tipo de faldas, que son de una tela de algodón muy delgada, tienes una vista maravillosa ya que se transparenta bastante. Yo le dije que estaba muy cachonda, se rió, me preguntó si estaba bien, y yo le contesté que sí, que me gustaba mucho verla así. Como respuesta, me dijo que esperara a ver el antro a donde me llevaría. Bueno, llegamos al antro, y vaya sorpresa, el show deja muy poco a la imaginación. Hay una variedad de strip tease de una pareja que termina enredándose muy sensualmente en el piso del escenario. Ella con una tanguita súper pequeña, que apenas tapa los labios de su vulva, y él con un micro bikini, que casi no tapa nada, y deja ver un bulto enorme. Ese tipo realmente es superdotado, seguro que por eso lo tienen en el show. Bueno, siguen en el enredo de piernas y fricciones de ella en el bulto de él, hasta que pasado un buen rato, de un montón de besos en los pechos de ella, en su tanguita y en sus nalgas, ella se monta en él y lo cabalga. Con bikini y todo, pero se nota cómo se rozan uno con el otro. Realmente me sorprendí que me llevara a ese lugar, y le pregunté si le gustaba, y me contestó muy directamente que sí, que era bien padre, muy excitante. El baile, las copas de vino y esos comentarios nos pusieron bastante excitados, y cuando salimos a bailar lo hicimos de tal forma que bailábamos muy pegadito uno con el otro. Tanto que, sentía su pubis rozarse en una de mis piernas. No dije nada, al contrario, lo gocé mucho, y me provocó tener una erección mientras bailábamos. Como ella es chaparrita, pienso que lo sintió en su pancita, lo que sí es cierto, es que sí lo sintió, porque yo no hice nada por separarme, y ella tampoco, al contrario, sus roces eran un poco más cercanos a mi pierna. Bueno, de los roces pasamos a las caricias disimuladas, acaricié su espalda, pero gozando cada centímetro de ella, sintiendo sus pechos pegados al mío, sintiendo su pubis rozar mi pierna. Entonces me di cuenta de que no traía brassier. Le dije que me había dado cuenta que venía sin él, y que se veía muy sexy. Su contestación fue razonada, me dijo que allí hace mucho calor, y que así estaba más cómoda. Me atreví a subir de tono, y le volví a repetir que estaba muy sexy y muy rica, que ella era una mujer deseable. Como dije anteriormente, tiene unos pechos de muy buen tamaño, turgentes, muy apetitosos, con una aureola grande, color rosa, y sus pezones, a éstas alturas muy visibles a través de la blusa, ya que tienen la propiedad de ponerse muy duros, además de que tienen un buen tamaño. Seguí acariciándola cada vez que bailábamos, y en la mesa, después de varias copas de vino (nos gusta el vino blanco, y además parece que nos pone muy a tono a ambos), de hablar de cualquier cosa, y para enfatizar mis palabras, “fíjate que…”, yo tomaba una de sus piernas con ese pretexto, y la acariciaba con disimulo, a veces por en medio de sus muslos. Al salir a bailar de nuevo, en dos ocasiones, le di una pequeña nalgada, como queriendo que se apurara a salir, pero que sin embargo eran más roces que nalgadas, y entonces, le comenté que me parecía que traía una tanga que dejaba sus pompitas al descubierto, y ella me dijo en efecto, había descubierto una boutique en donde vendían ropa interior australiana y que tenían unas súper micro tangas, que apenas cubrían lo necesario, pero que eran muy cómodas y que le gustaba andar así. Me comentó que yo había despertado en ella muchas cosas y muchos sentimientos, y que tal vez me gustaría o tal vez no, pero que así era ella ahora.

Yo le dije que ella también despertó en mí muchas cosas y sentimientos, pero que no quería lastimarla, que me gustaba mucho y que desde que era una chiquilla y la despertaba para ir al colegio, con un masaje en todo su cuerpo, me había provocado muchos sentimientos encontrados. Me dijo: ¡ah! qué pícaro, con razón se me hicieron raritos esos masajes al principio, aunque me gustaban bastante, y le dije que me encantaba poder acariciarla toda, que siempre me acordaba de cómo la masajeaba y cómo ella se dejaba acariciar toda, que me disculpara, pero que esa era la realidad. Pero aprovechándome, volví la plática a las tangas, le dije que cómo hacía, porque ella es velludita, y que pensaba que si eran micro, pues… entonces me dijo que había entrado a un tratamiento de depilación permanente, y que no tiene un solo vello en todo el cuerpo. Le pregunté si era cómodo porque le picaba cuando empezaran a crecer, y me dijo que ya no le crece nada, con el tratamiento se inhibe el crecimiento. Llevé la plática tratando de subirla de tono, le dije que a mí me parecía muy sexy el hecho de estar totalmente depilada, le pregunté si ella se había aplicado algo o que cómo era el tratamiento, y me dijo que se lo hicieron, y de nuevo, le dije que seguro era muy cachonda la situación, porque una cosa era depilarse el área del bikini y las axilas, pero que si estaba totalmente depilada entonces que seguramente era algo excitante. Ella no me quiso contestar, pero ya habíamos bebido varias copas de vino, y la animé a seguir. Me costó, pero finalmente, bajo la promesa de que yo le contaría algo muy secreto también, y de pasar mi mano de arriba hacia abajo y luego para arriba, en su muslo, como queriendo convencerla, pero tratando de excitarla, siguió contándome que esa experiencia había sido una de las cosas más calenturientas que le había sucedido. Se lo hizo una chica que tuvo que ponerle las manos en todos lados, y que le había excitado sobremanera. Que habían sido siete sesiones y que fueron subiendo de tono cada vez más, que la chica no hablaba casi nada, que las últimas tres fueron de pura cachondez. La chica de la estética de depilación es les, y que cuando estaba en el tratamiento de la cuarta vez, la empezó a acariciar en donde ponía una crema hidratante, que había empezado por la parte de atrás de los muslos, y luego subió a las pompas, pero que luego le pidió voltearse boca arriba, y ya no la cubrió como otras veces, que de nuevo empezó por los muslos, pero en la parte interna, y fue subiendo poco a poco, hasta pasar al pubis, y que lo que estaba haciendo era masturbarla de manera muy discreta, y que con mucha discreción la chica usó un aparato de masajes dizque “porque así era el tratamiento”, pero lo usó siempre en sus pompis y en el pubis, y que en un momento dado, le dejó la mano con el aparato muy disimuladamente, como una “distracción”, mientras le aplicaba crema en los muslos con la otra mano. Mi hija dice que no pudo disimular el orgasmo que tuvo, y la chica le preguntó si le gustaba, y ella le respondió que sí, que no lo había podido evitar. Luego la chica le dijo “te voy a poner otro que te va a agradar más”, y sacó un vibrador larguísimo y que empezaba más o menos delgado, pero que luego tenía un grosor impresionante, le pidió que se volteara para aplicarle crema en la espalda, y una vez que se la aplicó, le puso en las pompas, y que entonces la empezó a masajear de nuevo, pero con el que había sacado recientemente, empezó en la cintura, pero luego se fue a los muslos, y que luego “sin querer queriendo”, se fue a las pompas, y mi hija sin lograr evitarlo, las paró un poco y abrió un poquito las piernas. La chica fue directo a masajear muy cerca de la vulva, en la entrepierna, y de allí bajaba casi hasta las rodillas para volver a subir hasta casi tocarla completamente. Sin decirle nada, le abrió un poco más las piernas, diciendo que así es más fácil, y luego de ponerle más crema, le dejó caer un poco de ella entre sus nalgas, y que entonces, usó el aparato de masajes entre las pompas y bajó por ellas, pasando por toda su rajita, hasta que rozó su vulva, allí tuvo otro orgasmo, y la chica le puso el aparato entre los labios; luego aprovechó para subirse a la camilla de masajes, y ya con todo descaro, la acarició toda, le metió los dedos, la lamió toda, y que terminaron teniendo “una experiencia distinta”, porque la chica se puso un aparato con arnés y con él la penetró, pero que tenía unas dimensiones que la asustaron porque dice que era tan grueso como un brazo, y larguísimo, pero que lo hizo con mucho cuidado y lejos de lastimarla, le provocó una serie de orgasmos ininterrumpidos y tremendos, que hicieron que mi hija se contorsionara toda, que hizo que abriera totalmente las piernas y parara su culo al máximo. Me contó que la chica fue la activa, que ella cerró los ojos y se dejó hacer, que nunca pensó que una mujer fuera tan delicada y excitante, pero que le daba mucha pena contarme eso, y que si se atrevía a hacerlo es porque ya se sentía un poco borrachita por el vino. Yo le dije que a mí no me asustaban esas cosas, y que mi criterio era muchísimo más amplio de lo que parecía, además de que me parecía una situación excitante. Le dije que soy un hombre muy morboso, pero que así me gusta ser. Bueno, me dejó con una erección que para qué te cuento. Mi hija teniendo aventuras con una chica.

Luego ella me dijo: ahora tú me cuentas a mí tus secretos. Y no tuve más remedio que confesarle que yo había propiciado que su mamá se hubiera atrevido a tener relaciones sexuales con nuestro amigo más cercano. Que había todo comenzado de manera simple y casual, pero que fue convirtiéndose en algo de casi todos los días, ellos se iban dizque “al cine”, porque no podíamos ir los dos, ya que teníamos que cuidarlas a ellas, las niñas, y lo que hacían era irse a algún motel, y que allí hacía su mamá lo que nunca hacía conmigo, que le encantaba usar el pene de él como un caramelo, y que eran interminables los orgasmos que él le propiciaba, por tener el pene mucho más grande que yo. Que cuando regresaban ya en la madrugada, ella siempre volvía súper caliente, y me contaba las cogidas que se daban, que una de las formas que a ella más le gustaban era sentarse sobre él, ya ensartada por su pene, y que luego se echaba hacia atrás, y que de esa manera tocaba su punto G, y que le provocaba muchos orgasmos. El único trato que teníamos era que ella me contara todo lo que hacían, y que eso me calentaba a mí, y que terminábamos cogiendo ella y yo, y que a ella le encantaba porque así tenía relaciones sexuales con dos hombres en una sola noche, y que eso la excitaba mucho. También le comenté que si se acordaba que a veces nos quedábamos viendo tele en la casa de él, y que ellas dormían en el cuarto de visitas y nosotros en el de él, pero que por la noche, ya cuando nos poníamos la pijama, mamá usaba pantalones muy holgados generalmente, para poder quitarse los calzones y “que no se notara”, y que ya con la luz apagada y ella “durmiendo” en medio poco a poco se los bajaba, y que de lado acercaba sus nalgas a nuestro amigo, que le metía la verga por atrás, y así se la cogía, conmigo a un lado, haciéndome el dormido, pero que a mí me calentaba mucho al oír los gemidos de su mamá cuando estaba viniéndose él en ella, y que por eso los dejaba. Que cuando fuimos a Acapulco cuando ellas tuvieron vacaciones, también fue lo mismo, pero que esa vez me hice el borracho y me fui a dormir al cuarto con ellas (eran cuartos contiguos), y que ellos se quedaron cogiendo casi toda la noche. Esa vez me contó mamá que le pidió venirse en su boca, y que se mamó la verga hasta que él se vino en ella, y que le había gustado mucho, porque él se calentó tanto que después se la metió de mil maneras. Que una de las cosas que más la calentaba era el tamaño de verga de mi amigo, bastante mas grande que la mía. Mi hija me comentó que sospechaba eso, pero que no se imaginó antes que su mamá fuera tan fogosa, y que era bueno que lo hubiera hecho si yo no sentía celos. Dijo que era una gran ventaja poder tener sexo con varios hombres, para poder tener un comparativo real. Pero que le había sorprendido saber que su mamá había cogido con ese amigo tantas veces. En fin, platicamos de cómo es la ciudad, muy alegre, divertida, mojigata en apariencia, pero en realidad un verdadero destrampe, qué tanto hay qué ver, y le pregunté si había una buena sala de masajes. Me dijo que sí, que la clínica de depilación tenía masajes también, que las masajistas eran chicas, aunque ella había ido con uno que era gay, pero que eran muy buenas. Después de estar platicando sentados, y tomando vino, la volví a sacar a bailar, pero ya muy cachondos los dos. Allí me di cuenta que es especialista en acercarse y frotar sus pezones contra uno, y dejarse sentir toda mientras baila, volví a acercarla a mí, para sentir su pubis contra mi pierna, pero ésta vez, abría un poco sus piernas para frotarse contra la mía, no tienes idea de lo delicioso que sentí.

Bueno, le dije que quería que fuéramos a los masajes, pero que a qué hora cerraban, y ella me dijo que no sabía, pero pensando que podíamos encontrar otra “clínica” como la quería yo, le dije que fuéramos a ver si todavía estaba abierto para que nos dieran uno a cada uno. Ella dijo: cómo crees que me voy a dejar hacer un masaje frente a ti, ¿y por un hombre?, yo le dije que cada uno por su lado. Mi pretexto era que lo necesitaba porque me dolía la espalda de tanto manejar ese día. No encontramos ese lugar abierto, pero alguien nos dijo que había otra sala abierta, y nos dijo en donde estaba. Entonces mi hija dijo que en esa otra trabajaba la chica que le había aplicado el tratamiento de depilación, que estaba bien, pero que le parecía que los masajes no eran tan serios como parecían, que creía que eran más bien masajes eróticos, a lo cual le dije que probáramos, y nos fuimos. Al llegar nos recibió una chica y le pregunté por los servicios, ella nos asignó una chica y un chico para mi hija, pero la vi como que no quería, entonces le dije, vamos yo te acompaño y después tú me acompañas a mí, y sin dejarla pensar entramos a la salita. Allí no quería desvestirse, pero ya las copitas habían hecho su trabajo, y la convencí que me volteaba, que no la vería, hasta que estuviera cubierta. Así lo hicimos, y cuando entró el chico (Jorge), con un tshirt y con unos pantalones cortos, muy amplios (después supe por qué eran tan amplios), empezó muy serio porque yo estaba sentado platicando con ella. Pero yo ya quería más acción, y me callé para ver cómo la masajeaba. Cuando metió las manos debajo de la toalla, en los muslos, le hice una seña y yo le quité un poco la toalla a mi hija, quedó casi descubierta, sólo con su tanga, que en realidad era micro, apenas un hilito entre sus nalgas, y por delante sin tapar el pubis, apenas tapaba los labios de su vulva. Parece que el tipo entendió a la primera, porque siguió con el masaje, pero ya muy cachondo, sobándola en lugar de masajearla. Como estaba usando aceite, resbalaban sus manos de manera fácil. En un momento dado, después de un rato de trabajar la espalda, bajó a los muslos de nuevo, y se los separó un poco, para poder meter las manos en medio. Cuando llegó a las pompas, las masajeaba con un movimiento circular, lo que hizo que ella empezara a moverse al ritmo del masaje. Ella sin querer, empezó a parar las nalgas, ya se había excitado un chorro, y empezó a dar pequeñísimos gemidos. El masajista (Jorge) me volteó a ver y yo le hice una seña de “adelante, haz lo que ella quiere”. El le dijo que quitaría su tanga para no mancharla con aceite, y la cubrió con una toalla mientras que con un solo movimiento se la quitó. Yo se la pedí, y me di cuenta que ya estaba empapada, y la olí enfrente de Jorge, dejando que viera que me gustaba. Luego, como no queriendo, le fue quitando la toalla con los movimientos del masaje. De repente, Jorge se subió encima de la cama de masajes, puso una pierna entre las de ella, lo que provocó que ella las abriera aún más, y se puso a masajear la espalda, pero hincado se sentó sobre los muslos de ella, y se acercó a sus pompas, que estaban un poco paradas. Un ratito después empezó a masajear la parte baja de la espalda, y lo hacía con movimientos de abajo hacia arriba, cosa que provocó que mi hija moviera las nalgas de igual forma, pero Jorge estaba ya muy cerca de ellas, y de repente vi que se acomodó un poco los shorts, y por una de las mangas del mismo, salió su pene, algo que yo no me imaginé que hubiera. Se lo puso entre las pompas, y ella dio un respingo, pero él se lo acercó más y ella se quedó quieta. De inmediato él subió las manos hasta arriba de su espalda, y empezó a subir y bajar por ella, pasando las manos por los lados, como tratando de llegar a sus pechos, cosa que, imagino que la excitó más.

Luego llegó a los hombros, y sin decir nada la jalaba hacia abajo. Allí entendí que quería que ella se dejara hacer eso para clavarle la verga, acercarla a la vulva y penetrarla. Te cuento, el cuate mide mucho más de una cuarta mía, que son 22 centímetros. No muy gruesa, pero larguísima, el condón que se puso no se la cubrió por lo larga. De allí ya no hubo mayor resistencia, Jorge sacó su pene completamente y se lo fue metiendo poco a poco con los jalones que le daba en los hombros, hasta que la ensartó por completo, con los movimientos del masaje sobre la espalda, y pegándose hasta las mismas nalguitas de mi hija. Ella se quejaba con un ¡Ay! cada vez, y entre quejido y quejido se dejó hacer, no opuso resistencia. Hasta que la tuvo toda adentro. Luego empezó de nuevo con el movimiento circular que le abría las nalgas, y de nuevo para arriba. Mi hija gimió duro en el primer orgasmo, pero después perdí la cuenta de los que tuvo. Ella quedó prensada entre Jorge y la cama de masajes, en donde le había ya puesto una almohada para pararle bien las nalgas. Se la cogió enfrente de mí, le metió la verga mil veces, la sacaba casi toda, y la volvía a meter de nuevo, despacio y luego rápido, y bueno, es un espectáculo poder ver cómo se la cogió, me puso tan caliente que casi me vine sin tocarme. No logré contar cuántos orgasmos tuvo, pero fue una infinidad de ellos. Nunca me imaginé que mi hija fuera tan caliente cogiendo. Finalmente, él se vino y terminó. De allí salimos a eso de las tres de la mañana. Con el cuete y la cogida, perdió la vergüenza y yo también, lo que nos permitió hablar sin rodeos, y me dijo que era muy cachondo saber que yo la vi montada por una verga que no era la de su marido, y que le gustaba que yo accediera a eso. Me dijo que lo había gozado mucho, y que ahora ella sabía la razón de esos masajes que yo le hacía para despertarla cuando chica, que ahora no tenía por que tener inhibiciones conmigo. Que así la había hecho yo, y que desde que empecé a tocarla cuando ella era una chiquilla, le había gustado mucho, que entonces ella sentía cosquillitas en su vulva, y que hoy se había graduado de putita bisexual, y que le gustaba con todos, ellas y ellos, siempre y cuando las cosas se hicieran como ella quería. Me dijo “me hiciste así, tú tienes la culpa, así que no me reproches nada”. Yo le comenté que no iba a reprocharle nada, que así me gusta ella, que en realidad yo había estado buscando esto, y que me encanta la forma en que se comporta. En la plática de vuelta a casa me comentó que hacer el amor con una mujer es tremendamente delicioso, que mamarle los pechos es muy rico, yo le pregunté si no había probado el clítoris de una mujer, me dijo que no, pero que quiere sentir una vulva en su boca, porque debe ser una experiencia arrolladora, aunque sentir la boca de la chica de la clínica de depilación en su vulva había sido devastador, que en esa ocasión sus orgasmos no paraban.

Me dijo que quería bañarse antes de hacerlo conmigo, porque se sentía llena de semen, aunque yo le comenté que Jorge usó condón. Que quería que yo la mamara como lo hice esa primera vez. Que quería que le hiciera cuchi, cuchi, despacito, que lamiera desde su culito hasta su vulva, que buscara su botón para mamarlo, y que quería sentir mi lengua adentro de sus agujeritos, porque necesitaba calmarlos un poquito. Que así quería dormirse el resto del día. Te cuento que fue un verdadero destrampe esa noche.

Luego te seguiré contando. Te mando un beso.

Autor: Anonimo

Y que bien duermo desde entonces

Jueves, enero 11th, 2007

Recuerdo la fecha como la de mi cumpleaños porque para mí fue un regalo como los de cumpleaños. Mi madre estaba ingresada a punto de dar a luz a mi hermana. Yo estaba en esa edad rebelde, esa tardía adolescencia de los 17 que se contradecía con el mundo que habitaba mi cuerpo. Además estaba celosa. Sí. Estaba celosa desde hacía meses. Estaba celosa desde que supe que iba a tener una hermana. Estaba celosa desde que me di cuenta de que iba a dejar de ser su niña.
Pero aquella noche estaba siendo especial. Mi madre llevaba un día ingresada; mi padre después de la visita, había salido con unos amigos a tomar unas copas y regresó a casa a la espera de noticias del hospital; aquella noche estaba siendo especial porque mi padre había bebido y entre el alcohol y la euforia de su nueva paternidad, estaba muy alegre; había pedido pizzas y habíamos estado viendo una película de risa. Después nos tiramos en la terraza a disfrutar de la estupenda noche de verano, escuchando los grillos del jardín que rodeaban la piscina. Me gustaban los veranos porque era la única época del año en que lejos de los internados para señoritas de bien, disfrutaba de los lujos de mi familia y de los caprichos materiales que mi padre siempre me concedía para rellenar los espacios que ni él ni mi madre ocupaban el resto del año.

-Me voy al agua-
-¿Qué dices hija? Al agua ahora….
-Venga papi, hace calor, vamos a darnos un chapuzón- lo observé mientras apuraba el último trago de whisky en vaso on the rocks- venga porfa papá…
-Vale pero sólo un remojón ¿de acuerdo? estoy cansado y quiero ir a dormir- se levantó intentando disimular que el alcohol desequilibraba sus movimientos.

Me quité la camiseta, me tiré de cabeza a la piscina y desde dentro lo llamé. Bajó las escaleras metálicas y nadó hasta mí, yo huí juguetona hasta el otro borde donde no se hacía pie. El llegó hasta mí y me arrinconó contra la pared.

-Te pillé, ¿a ver qué haces ahora?- su aliento olía a tabaco y whisky pero me gustaba tenerlo tan cerca
-Sé muchas cosas que podría hacer para liberarme de ti pero prefiero que me abraces- lo miré indefensa- a veces te echo de menos papá, paso mucho tiempo lejos de ti y te echo de menos.

Vi cómo se le rayaban los ojos de compasión y culpa, me acarició una mejilla y me abrazó. Pasé mis brazos alrededor de su cuello y me pegué a él rodeando su cintura con mi piernas para no hundirme. Me quedé en aquella posición sintiendo cómo mi cuerpo recibía grato aquel abrazo tan celado. Aproveché el ligero balanceo del agua para mecerme con él apretándome, deseando que mis piernas no se separaran nunca. Creí que mi padre rehuiría del intencionado magreo pero creo que la culpabilidad por haber estado tanto tiempo lejos de mí le incitaba a entender que aquello tenía que ser así… y yo encantada claro. Cuando era pequeña, antes de los internados, jugaba con él del mismo modo y me gustaba ver cómo él reaccionaba y seguía jugando un poco más dejándome cabalgar sobre él hasta que empezaba a sudar, luego me abrazaba, me besaba la frente y se metía a solas en el baño. Con el tiempo, en los dormitorios de las residencias juveniles unas veces sola y otras muy bien acompañada, fui entendiendo muchas cosas y deseando muchas otras más. Ahora estaba encantada de tener a mi padre para mí, como cuando era niña y más encantada estuve aún cuando noté que la borrachera de mi padre era mayor de la que ambos creíamos; se dejaba somnoliento y casi sonreía cada vez que me frotaba. Empecé a sentir que bajo sus calzoncillos algo se movía. Ese despertar me era familiar, sabía lo que venía después y rogaba que mi padre continuara dejándose llevar. Lo escuché susurrar cuando me apreté más para que siguiera empalmándose pero fue entonces cuando reaccionó, sin desprenderse de mí me besó la mejilla, me miró y me dijo.

-Es mejor que salgamos, mi niña- me separó las piernas y cogiéndome por la cintura me subió hasta dejarme sentada en el borde de la piscina. Me miró desde el agua y nadó hasta las escaleras del otro lado.

Me sentí rechazada y como buena adolescente di un rabotazo y entré en la casa dando un portazo. Mi padre me llamó desde fuera intentando disculparse pero no hice caso. Subí a mi dormitorio me quité las bragas y el sujetador mojados y me tumbé en la cama bocarriba. Mi padre me había excitado y notaba mi coñito depilado a la moda humedeciéndose. Me acaricié y me abrí de piernas para escuchar el chasquido mojado de mi moco al frotarme con los dedos. Me pellizqué los labios del conejo y note cómo se volvían carnosos y boqueaban como los pececillos. Seguí tocándome unos minutos y escuché la puerta del mueble bar en el salón y el sonido de las piedras de hielo al caer en un vaso, los pasos de mi padre… deseé que subiera y me viera allí, masturbándome por él pero no pasó de su dormitorio, escuché el vaso de whisky sobre la mesilla y los muelles de la cama cuando se sentó en ella. Cerré los ojos y me lo imaginé desnudándose, tumbándose en la cama con su polla aún medio erecta. Cerré los ojos y me lo imaginé tocándosela a solas pensando en mí, deseándome y mi excitación me llevó a colarme los dedos. Los moví dentro mientras con la yema de los otros me apretaba el clítoris hasta sentir un espeso escupitajo caliente brotando entre mis piernas. La masturbación de una adolescente puede ser muy tierna pero también muy guarra; dejé que mi corrida bajara hasta mis nalgas y seguí tocándome para sentir los últimos escalofríos, me mojé las manos en el chocho y me manoseé los pechos. Estaba sudada, olía a pescado sobado y tenía las manos pegajosas; quería seguir allí tocándome hasta rozarme toda pero tenía sed. Me levanté y salí al pasillo para ir al baño a refrescarme.
Mi padre había puesto la radio, al pasar delante de su cuarto vi la puerta entrecerrada, él nunca hacía eso, siempre la dejaba abierta de par en par. Me acerqué y la empujé levemente. Estaba como me lo imaginaba en mis fantasías, no se había desnudado pero estaba bocarriba disfrutando de un largo masaje en su pene. Me quedé allí, mirándolo y note cómo volvían a hincharse los labios de mi chocho. Me acaricié con las piernas flexionadas y al notarme tan mojada no pude dejar de frotarme como una desesperada. Gimió cuando su chorro se estrelló en la palma de la mano con la que se cubría el capullo para no salpicar, se corrió y dejó de tocarse de pronto, supongo que acostumbrado a hacer lo mismo con mi madre, meter, cumplir y parar. Se levantó, apuró el whisky y haciendo eses por el camino entró en el baño de su dormitorio y se metió en la ducha. Tal y como estaba no podía quedarme allí sin más, así que decidí meterme en su cama y esperarlo allí desnuda. Tardó apenas unos minutos; cuando volvió a salir envuelto en una toalla, me encontró bajo sus sábanas.

-¿Qué haces aquí pequeña?- preguntó paternal.
-Papi, esta noche quiero acostarme contigo- la frase era cierta en todas sus interpretaciones pero creo que él quiso entender la inocencia de una hija pasando la noche junto a su padre al que ha echado de menos casi durante toda la vida.
-Vale cielo- entró en el baño y volvió a salir con el short de un fino pijama de seda.

Se acostó y apagó la radio. Se giró y me dio las buenas noches con un beso en la frente. Aún olía a alcohol y su cuerpo estaba lleno de calor. Pronto sentí su aliento quedándose dormido. Me acomodé abrazada a él. Creo que no se había dado cuenta de que estaba desnuda, retiré despacio las sábanas y comprobando que ya dormía la mona aproveché la intimidad.
Encendí la luz de la mesilla, me senté junto a él mirándolo y acaricié la seda del pijama. La respuesta fue inmediata, algo se movía. Traviesa y curiosa froté más y bajé el movimiento hasta los huevos que se le escapaban por las perneras del short, regresé hacia arriba y apreté la caricia sobre su capullo. Ya no se movía inquieta, ahora su polla se sacudía intentando escapar del pijama, mi padre sonreía sin despertar, viviendo su sueño erótico más real. Sabía que intentar moverlo lo despertaría pero quería bajarle el pantalón y ver cómo se empalmaba, me maravilla ver cómo un hombre se va empalmando mientras se la toco; aflojé el nudo del elástico y dejé que cediera, no podía bajárselos pero podía dejar su polla al descubierto. Metí mi mano para sacársela y al agarrarla noté su dureza, las venas ya yertas agradeciendo el contacto de mi mano. Se la saqué y después de acariciarla completa de arriba a abajo me dije que tenía que hacerlo ya, antes de que se despertara, así que me incliné y metí su sonrosado capullo en mi boca. Aquel músculo pegó un respingo cuando tragué y siguió creciendo dejándome saborear unas gotitas melosas mientras miraba por si se despertaba. Aproveché y tragué cuanto me cabía en la boca pero justo cuando iba a seguir bombeando sobre mi golosina una manos frenaron suavemente mi frente.

-¿Qué haces hija? Estáte quieta mi amor- papá me pedía que parara de una manera muy extraña porque no se movía ni intentaba retirarme de su lado- mi vida, esto no está bien, déjalo ya- volvió a balbucear casi sin fuerzas.

Aproveché su falta de energía para imponerse y continué más afanada mi mamada pelando con mis manos la piel que no me cabía en la boca. “No, no…“, me decía pero se contorsionaba acariciándome el pelo “…no está bien, hija esto no está bien“, pero ya me seguía el ritmo y me dejaba moverme con soltura por su cuerpo. Lo había conseguido. Pasé mis labios a lo largo de su verga acariciándole los huevos con una mano, pellizcándole la pielecilla que los recubría, él se encongíó en un gemido, desde abajo chupé de nuevo a lo largo apretando mis labios hasta su capullo y rodeándolo con los dientes apreté mi lengua en su agujerillo. “Aaaahhhhhh, mmmmmmm“, murmuró incorporándose para verme faenándosela. Verlo mirarme mientras se la comía me puso más cachonda. Seguí lamiendo golosa y le cogí una mano, me abrí hacia él y sin dejar de chupársela empujé sus dedos directamente dentro mi chocho. Le moví la mano como si fuera un consolador y cuando aprendió el movimiento devolví mis manos a su cipote cada vez más brillante, terso y rojo. No lo había visto nunca tan grande. Los chicos de las residencias eran chavales de quince a veinte años y aunque de hormonas estaban llenos para experimentar algunas de mis habilidades, de centímetros no iban sobrados los toletes que me había beneficiado. Mi buen amigo Don Ramón, el cura de mi colegio, cuando me confesaba me había enseñado la diferencia entre los muchachos del colegio y él, que podía perdonarme todos mis pecados a cambio de una buena penitencia de rodillas entre sus piernas, pero tampoco el padre Ramón se había levantado tanto como mi padre en aquel momento. Llenaba mi boca y sentía el sabor de las gotitas que se deslizaban ardientes por mi garganta. Mi padre seguía metiéndome los dedos y ya no decía nada, sólo gemía. Dejé de mamársela y cogiendo su mano para que la moviera con más fuerza lo miré.

- Ves como no esta mal papi, a ti te gusta, a mi me encanta- gemí para que se lo creyera más aún- ves papi, esto es maravilloso, mmmmmm, sigue papá, sigue.

Siguió moviendo los dedos con insistencia, me arrimé más a él y me abrí todo lo que pude “chúpame, papi“ y me toqué para excitarlo, “chúpale el chuminito a tu niña, cuando era pequeña me gustaba que me bañaras porque así conseguía que me acariciaras y yo sé que a ti te gustaba que te lo pidiera, hoy estas aquí, estamos los dos para darnos gusto papito, chúpame aquí papi“, y me tocaba, “cómele el conejito a tu niña…“, y bajó su cara hasta mi potorro abierto, noté su lengua explorando mi clítoris y metiéndose entre mis labios chorreantes, no sólo me comía sino que me hurgaba con los dedos y me hacía contorsionar de gusto apretándolo contra mí, “sí, así papi, cómemelo todo, así, más papi, más“ y él seguía, “mmmmmm, sí papi sí, pero más, necesito algo más papi, más, hazme más cosas buenas papito“. Me miró como si no entendiera, “más papi, te quiero todo dentro de mí, quiero más, me lo debes papi“ , estaba siendo cruel con él, “vamos papi, quiéreme, lo necesito, quiero que me folles, métemela papi, métemela“. Muy tierno y paternal me besó el vientre y me acarició lascivo los muslos hasta las ingles, su mirada me incitó a chuparme los dedos y tocarme luego el conejo sin dejar de gemir atormentada. Mi padre se puso de rodillas sobre la cama, me colocó la almohada bajo las caderas y subiéndome las piernas sobre sus hombros me abrió las rodillas e insertó lentamente su capullo en mi conejo, cariñoso, muy padre. Lo sentí entrar suave, adapatarse a mí, choff, al moverse, choff, al deslizarse, “más papa, métela toda papi, hazme daño y cúrame luego papi“. Bombeaba despacio, creyendo que iba a topar con mi virgo, pobre inocente, bombeaba…. choff, choff, la sacaba un poco y empujaba de nuevo unos cuantos centímetros más hasta que yo de un golpe de cadera me pegué a él de pronto, clavándome lo que aún no me había metido. “Fóllame bien papi, soy tu muñequita“, gemí infantil, “venga papaíto, hazme todo eso que mami no te deja hacer, fóllame como un loco“ y empezó a empujar bruscamente, al principio me hacía daño pero mis palabras lo habían ensanguinado, estaba descontrolado y notaba cómo su polla entraba y salía de mí casi desgarrándome el chumino pero haciéndome sentir única. Gozaba de su apetito reprimido durante tanto tiempo y notaba como la gorda punta de su cipote me arañaba sin piedad. “¿Así?, ¿te gusta así mi niña…?“, me preguntó con un punto sado, “…¿es esto lo que querías hija? Dímelo, dime que te gusta , quiero oírtelo mi niña…“, “Sí papi, esto es lo que quería, pero quiero más, hazme gozar más, seguro que sabes cómo darme más gusto papi…“, jadeaba obscena. “…vamos papi, demuéstralo, demuéstrame que eres un buen padre que quiere mucho a su niña…hazme gozar más si sabes…“.
Se detuvo bruscamente, como fuera de sí, sacándome la polla me giró sobre la cama dejándome a cuatro patas bocabajo y me tomó por la cintura. Acercó su polla a mis nalgas y con ella empezó a humedecerme desde la raja hasta el agujero del culo, primero hurgó con la punta de su cada vez más gordo y tenso mango y después de meterme el capullo en el chocho para remojárselo bien apuntó a mi ano. Me la metió de golpe, sin pensárselo dos veces, sin cuidado, enterrándose en mí sin avisar. No pude ni gritar; me quedé sin respiración y no escuchaba más que sus quejidos al empujar, parecía hacerse daño pero seguía empujando violentamente. “¿La notas ahora dándote gusto mi niña?, es lo que querías ¿verdad cariño?… ¿La sientes dentro hija, ves todo lo que te quiera papaíto?… ¿por qué no le dices a papi lo que sientes dentro?… ¿Te gusta eh?“. Casi no lo reconocía mientras me tomaba de aquella forma, su voz sonaba cochina “¿quieres más mi vida?….toma….“ y me empujaba con más fuerza sintiendo su tolete presionado por mi estrecho culo. Nunca me habían hecho esto, pensaba mientras creía morirme de dolor. Las lágrimas me bajaban por la cara y notaba cómo mi cuerpo se abría por dentro para dejar espacio a aquella inmensa verga que me taladraba, perdí hasta la visión unos segundos, dejé de oír y el dolor no me dejaba ni respirar. De pronto sin dejar de sentir el rabo de mi padre entrando y saliendo en mi culo noté sus dedos hurgándome el clítoris, empecé a gemir y el aire volvió a mis pulmones, “¿es esto lo que querías verdad mi niña?¿era esto…?“ mi padre jadeaba pero no dejaba de buscarme el placer entre las piernas, conseguí pronuciar un doloroso pero morboso “síííí, papí, síííí…“ me desvaré de gusto al sentirlo convencido del placer que me daba y para intentar olvidar el dolor empecé a moverme en círculos intentando gozar. Mi padre me cogió una mano y me hizo masturbarme mientras él me metía dos dedos e intentaba colar el tercero, “¿te gusta verdad, cariño? ¿te gusta lo que te hace papi?“ y seguía empujándomela por detrás sin dejar de meterme casi sin control los dedos, no llegaban hasta dentro pero me abrían los labios los suficiente para sentirme más salida. Siguió masturbándome sabia pero violentamente y entre sus dedos dentro de mi joven coño y su verga desgarrándome el recién estrenado culito de señorita de bien perdí la noción del tiempo. No sé cuánto tiempo estuvo dentro de mí hasta que sentí un escalofrío que me recorrió desde la planta de los pies toda la espalda hasta llegar al cuello, empecé a convulsionarme de un gusto que jamás había experimentado sintiendo su polla aún dura llevándome a más, sus manos chorreaban entre mis piernas y era tal mi corrida que mi padre no coseguía tocarme el clítoris sin que se le resbalaran los dedos, al sentirme gemir del interminable orgasmo y desfallecer de gusto empezó a bombear impulsivamente metiéndome la polla hasta el fondo del culo, sacándomela y perforando después mi chumino boqueante; yo me dejaba a gusto, estaba exhausta y dolorida pero dispuesta a dejarme hacer lo que quisiera a cambio de seguir disfrutando de cosas que nadie me había hecho nunca; me cogió por los hombros y se enterró tan dentro de mí que creí que nunca más volvería a hablar, se golpeó contra mis piernas abiertas con fuerza animal y aún con sus dedos dentro mi culo estimulándome sentí una bocanada de lava caliente dentro de mí. Empezó a gemir sufridamente y noté cómo se derrumbaba sobre mi espalda. “Tranquilo papi, sigue ahí“, le susurré girando la cabeza buscando su boca para pasar mis labios por los de él y buscar su lengua con la mía; “te ha gustado mi niña“, “sí papi, mucho, nunca me lo habían hecho como tú, quédate ahí dentro de mí“ cabalgó varias veces aplastándome casi sin fuerzas y sin dejar de gemir; noté su rabo deshaciéndose en mí, me bajaba su semen por las piernas y su cuerpo derrumbado sobre mí se contorsionaba de placer, sudando, “mmmmm…“, no podía decir más,…mi niño, mira que quiero yo a mi padre.
Esperé a que fuera él quien tomara la decisión de sacarme la polla del coño porque sé que eso a los hombres les gusta mucho, una vez me lo dijo Don Ramón el cura del colegio mientras yo lo abrazaba sentada sin bragas sobre él en su sillón de la sacristía después de la confesión. Cuando he espiado a mis padres mi madre nunca deja que papá se la deje dentro. Mi madre no folla casi nunca y cuando lo hace es con la luz apagada y siempre le dice a mi padre que no le deje la polla dentro. Eso a los hombres no les gusta, por lo menos no a mi padre ni a Don Ramón el cura de mi colegio. A papá le gusta dejarme la polla dentro hasta que se le ablanda después de follarme con la luz encendida, verme desnuda en la piscina o paseándome por la casa para ponerlo cachondo, le encanta que le pida que me acaricie cuando me baña, frotarse conmigo en el despacho cuando salgo del instituto y voy a buscarlo, le gusta que le toque mientras vemos la tele en el salón si mi madre no nos mira o que se la sobe con los pies por debajo de la mesa mientras que comemos; papi a veces se despierta por la noche cuando yo voy a su cama y le acaricio la polla mientras duerme, le gusta que se la toque y se la chupe hasta que se la pongo bien dura y tiesa mientras mamá duerme a su lado y después me acompaña a mi cuarto para asegurarse de que su niña se duerme tranquila; a mi papá le gusta que me masturbe para él y le gusta oírme gemir con su polla dentro de cualquiera de mis agujeros siempre abiertos para él. Por eso a mi padre ahora le gusta más follar conmigo y ya casi no se folla a mi madre y es que mi madre no entiende por qué a los hombres les gustan esas cosas; y es que claro la pobre tampoco entendió por qué mi padre ese año me sacó del internado y se empeñó cada noche, mientras ella dormía a mi bendita hermanita, en contarme un cuento antes de irse a dormir… y vaya cuentos los que todavía hoy mi papi cuenta a su niña. Duermo relajadita, relajadita.

Papá voyeur

Jueves, enero 11th, 2007

Me llamo Loreto, tengo 13 años de edad, soy una estudiante normal, asisto cada día al colegio y practico voleybol, lo que me ha otorgado una hermosa figura. Mi mama fallecio hace tres meses y fue un dolor muy grande para mi y para mi papa. Su enfermedad fue larga y con su penoso fallecimiento quedamos desolados y nuestra casa se sentia muy sola. Mi papa andaba como un sonambulo, mirando al suelo, triste, silencioso. Fue una etapa dificil. Hace una semana descubri que papa era “voyeur“.
Yo no sabia que era eso. Pero una tarde, cuando regrese del colegio, lo encontre ya en casa, con su mirada perdida ante el televisor que, claramente, no estaba mirando. Lo salude con un beso y me sente a su lado, venia con mi uniforme de colegio y, aunque estabamos en otoño, era un día caluroso. El es muy cariñoso conmigo y, la verdad, yo queria ayudarlo a salir de su gran depresion.

Comence a contarle de mi día escolar mientras empezaba a quitarme el chaleco del uniforme, me quite los zapatos y el me observaba con su mirada triste, saque mis calcetas azules y comence a desabrochar mi falda sin dejar de conversar., me di cuenta que debia llevar mi ropa a mi pieza y me levante.
Loretito- dijo papa- continua hijita- sus ojos estaban brillantes y, por primera vez en dias, lo veia atento a algo.
Sonrei y me dirigi a mi dormitorio haciendo una broma ,ya en mi pieza me quite la falda, mi blusa blanca, mi sosten, quedando solamente con mi pequeño calzon y comence a buscar en un mueble mi ropa de casa. Algo llamo mi atención y mire hacia la puerta y vi desaparecer la cabeza de papa que estaba observando. Lo llame :
Papa.. ¿que pasa ?- No me contesto y no le di importancia, así que continue. Elegi un pantalón deportivo y una polera liviana y cuando regresaba hacia el centro de la habitacion, nuevamente vi parte del rostro de papa que observaba desde la puerta entreabierta.
Algo sucedió en mi interior. Por primera vez supe lo que es estar exitada. Mi papa me miraba escondido y yo estaba casi desnuda. Estaba siendo apreciada por un hombre, aunque este fuera mi padre. Decidi continuar con mi rutina, pero llevarla un poco mas lejos..Lentamente me quite el pequeño calzon blanco alargando mis movimientos. Lo lleve a mi nariz para olerlo y verificar si estaba sucio, me mantuve completamente desnuda de espaldas a la puerta desde donde sabia que papa me observaba. Gire mi cuerpo para que viera de frente mi pequeño sexo en el que asomaban los primeros pelitos, estaba muy humeda producto de la exitante situacion. Cuando volvi mi cuerpo hacia la puerta, mis ojos no miraron hacia alla, desvie la mirada hacia otro lado para no dejar en evidencia la observacion de mi padre. Continue moviendome desnuda haciendo movimientos largos que no se de donde invente. Camine un poco hacia el centro de la pieza y por un costado de mis ojos vi la mitad de la cabeza de papa mirandome. Mi exitacion subio al maximo y no sabia hasta cuando debia mantenerme así. Me agache a ponerme mi calzoncito limpio mostrando deliberadamente mi trasero y la linea de mi vagina a la mirada de papa. Hice todo lentamente.
De pronto senti movimientos rapidos en la puerta. Mi papa se sacudia como en un ataque, me asuste, y, desnuda como estaba, me acerque rapìdamente a el. No pudo evitarlo. Estaba arrimado al lado de la puerta con su pene en su mano agitandolo violentamente y con un gruñido lanzo una gran cantidad de semen hacia el piso. Me miro con los ojos dilatados, su mirada demostraba un profundo temor. Siempre me he considerado mas madura que mi edad y si bien mi menudo y hermoso cuerpo no habia experimentado el sexo, conocia teoricamente todos los aspectos de la sexualidad.
Me acerque a papa y lo abrace con ternura. El estaba llorando. Me abrazo muy fuerte y entre sollozos me pidio perdon.
- Perdoname Loretito, esto no deberia haber sucedido amor, me siento muy mal- Su voz quebrada por la emocion me causo una profunda pena, lo abrace mas fuerte y senti como su pene, que aun permanecia fuera del pantalón, se refregaba en mi vientre dejandome untada con restos de semen.
- Mi vida, yo nunca te haria daño- Mi papa continuaba sus explicaciones. Decidi superar la situacion de manera divertida.
- Mira como me dejaste – Le dije sonriendo, mostrandole los restos de semen sobre mi estomago.
-Ahora tendre que bañarme- Todo esto lo dije con un tono muy liviano y festivo.
Papa me miro y sonrio agradecido, dandome un beso en la mejilla, y deslizando sus labios deposito un suave beso en mi boca. Sus labios suaves, su aroma a tabaco, me embriagaron y devolvi su beso con dulzura.
-Eres tan hermosa hijita-murmuro abrazandome. Senti que su pene apoyado contra mi cuerpo comenzaba a endurecerse. Aunque nunca habia visto un pene en directo, pude apreciar que no era muy grande, era mas bien pequeño y delgado. La verdad es que no me causaba temor, era muy tierno.
Me desprendi suavemente de su abrazo y sonriendo le dije :- Voy a bañarme papi -y completamente desnuda , como estaba, me dirigi al baño.
- Loreto- me dijo- ¿ te puedo mirar ?- La mirada de mi padre era intensa y tierna, en realidad era una suplica. Pense en todo el dolor por el que habia pasado y en la posibilidad que tenia de reconfortarlo y entretenerlo un rato.
- Claro papi, ven- le respondi sonriendo.
Ya en el baño abri las llaves de la regadera y espere que el agua se entibiara. Papa estaba apoyado de pie en el marco de la puerta. Ingrese bajo en agua y con la esponja enjabonada comence a refregar mi cuerpo. Papa me observaba con los ojos un poco dilatados. La enorme exitacion que sentia hacia que mis movimientos adquirieran un erotismo desconocido para mi.
Papa habia deslizado sus pantalones y calzoncillos hasta los tobillos y su pene estaba nuevamente erecto. Se masturbaba lentamente y con suavidad. Yo ardia de exitacion. Con la esponja recorri mis pequeños senos, ( siempre ha sido una especie de complejo para mi tener los senos tan pequeños), y descendi hacia el vientre con movimientos circulares de mi mano. Mantenia mis ojos cerrados por el agua de la ducha.
- Mas abajo , mi amor- Escuche la voz de papa que sonaba profunda y sensual.
M mano descendio y comence a refregar mi pequeña vagina y con mi otra mano acariciaba mi redondo trasero. Mi calor iba en aumento. Continue acariciando mi conchita y por primera vez senti la llegada violenta del orgasmo. Mi cuerpo se agito con violencia, mis labios dijeron palabras que no recuerdo y mis musculos se tensaron completamente y se desarticularon en la relajacion del placer. Abri mis ojos sorprendida por tan deliciosa experiencia y vi a papa que se habia desnudado completamente y habia ingresado a la ducha abrazandome.
Permanecimos abrazados bajo el agua tibia disfrutando ese momento. Sus manos recorrian mis espaldas y acariciaban mis senos y mi trasero. Levante mi cara buscando sus labios y por segunda vez me beso, esta vez con mas fuerza, metiendo su lengua en mi boca. Mi cuerpo nuevamente dominado por la exitacion comenzo a moverse en una cadencia muy erotica. Ninguno de los dos decia nada.
Mi padre era de contextura delgada, lo mismo que yo. Su piel era suave y no tenia muchos vellos en su cuerpo.
Mi exitacion me habia vuelto audaz. Aprovechando que nuevamente me beso, extendi mi mano y tome delicadamente su pene deslizando mi mano arriba y abajo como lo habia visto hacer a el. Su cuerpo se puso rigido y su mano descendio con mucha ternura abriendo los labios de mi vagina estimulandome suavemente.Esas caricias superaron todas mis barreras y mi exitacion era violenta, como una locura, alce mis pies tratando que mi conchita se juntara con su pene, instintivamente buscaba el acoplamiento.
Papa, abrazandome fuerte, me deslizo fuera de la ducha y se sento en la taza de baño cerrada, abriendo mis piernas me deslice sobre el, quedando nuestros rostros a la misma altura, comenzo a chupar mis senos con suavidad. Yo ya explotaba, no aguantaba mas, me deslice y deje que mi vagina sintiera el roce de un pene por primera vez.
Senti a papa acomodar su verga en mi conchita colocandola en la entrada de mi vagina. El no se movio, fui yo quien me deje caer lentamente sobre su pene. El interior completamente mojado de mi sexo sintio deslizarse los primeros centimetros de ese intruso, practicamente sin molestias, mi papa comenzo a mover su cuerpo, haciendo que su pene entrara y saliera suavemente. Era una sensacion indescriptible . De pronto presiono con mas fuerza, senti un desgarro, un pequeño dolor, pero estaba tan caliente por sentir mi interior completamente lleno por ese ariete, que en realidad no le di importancia al percance. Me movi freneticamente sintiendo como el pene de papa entraba profundamente y nuestros cuerpos se juntaron quedando como soldados por la nueva pasion.
Papa se movio mas rapidamente y yo senti que explotaba mi interior, todo mi cuerpo temblaba en un intenso orgasmo, senti el pene de papa palpitar dentro de mi y por primera vez recibi el semen de un hombre en mis entrañas. Papa me abrazo muy fuerte y jadeando por la agitacion me miro a los ojos con infinito cariño. Le sonrei y dandole un beso rápido me incorpore y regrese a la ducha dejando deslizarse el agua tibia sobre mi cuerpo.
-Loretito, ¿estas bien mi amor ?- papa se acerco mientras yo terminaba de bañarme.
- Si papa- Lo mire sonriendo- Me arde un poco aca abajo- Dije deslizando mis dedos en mi vagina y haciendo que el agua se llevara los restos de semen y jugos de mi interior. Tiempo después supe que debi haber sangrado, pero si fue así no lo note, sangre no vi.
Papa se baño rapidamente y ambos desnudos salimos del baño y nos pusimos nuestras batas de baño. Fuimos a la cocina y papa me sirvio una exquisita taza de café. Nos miramos directamente a los ojos y ambos estallamos en una carcajada. Para mi fue muy emocionante ver a mi padre reir nuevamente.
-Loretito, mi vida, perdoname- comenzo. Yo negue con la cabeza demostrandole que la experiencia habia sido compartida y que no debia sentirse culpable.
-La verdad, hijita, es que toda mi vida he sido un voyeur.
-Que es eso papa ?- pregunte
-Me gusta mirar hija, me exito ver tu cuerpecito perfecto- explico
- Ah, bueno, mirar no es malo- comente
-Me gustaria mirarte todo el día- me dijo con ternura- Eres tan hermosa.
-Papa-pregunte- ¿ Pero mirar te gusta mas que hacerlo ?- Quize llegar al fondo de ese tema que desconocia.
- Si hija, me encanta mirar, ¿ Sabes cual es mi sueño ?
-¿ Cual papa ?
-Ver a una pareja haciendo el amor- dijo.
- Si- conteste- Debe ser lindo.- Y quede pensando.

Desheredado 2003.

Perversamente tuya / Primera parte

Jueves, enero 11th, 2007

Eran las tres de la mañana, y yo salía del baño, y lo vi, estaba en calzoncillos, y su cuerpo, maravilloso, estaba bañado por la luz de la luna, era hermoso, y era mi papi, empezamos a hablar, y nos fuimos desplazando hacia el living, ahí charlamos de la vida, del cole, las amigas, de lo linda que me había puesto, y los novios, en ese instante la charla empezó a subir de tono, me empezó a preguntar sobre mi vida sexual, yo nunca había estado con alguien y se le confesé que era por que el chico que amaba era un amor imposible, el empezó a intentarme sacar el nombre con cosquillas, como cuando era chica, pero ya no lo era, tenia 14 años, y no era la nena de antes.

No se en que momento las cosquillas se volvieron caricias, y las risas se volvieron gemidos, en ese instante me percate de que algo me aprisionaba el vientre, era su erección, eso hizo que corriera un liquido cálido entre mis piernas, y no fuerza sobrenatural, me hizo querer probar eso labios, le di un inocente piquito, a lo que el respondió con un beso apasionado, ya su lengua recorría mi boca y sus manos mi cuerpo, cuando sus manos quisieron tocar mis muslos, el para, y dijo, perdona princesa, estoy enfermos y se fue, dejándome excitada en medio del sofá.

Esa misma noche, sentí mi puerta abrirse, era mi papi, y estaba desnudo, con una erección impresionante, se sentó en mi cama, y me acaricio la cabeza, y me dijo a lo oído, perdón princesa, es mas fuerte que yo, y su lengua se poso en mi oreja, y fue bajando hacia el cuello, eso hizo que mis pezones se endurecieran automáticamente, papi, me saco el camisón, era uno de verano color blanco, con breteles y me quede con mi bombachita nada mas, después de eso, el pozo su boca en mis pechos, poco desarrollados, esa boca abarcaba todos mis pechos, el los mordisqueaba los chupaba, mientras yo le tiraba de los pelos, estuvo un rato largo así, atormentando mis pezones, después bajo con su lengua, y con su boca me saco la bombachita, no sin antes olerla, cuando la tiro, empecé a sentir su respiración entre mis muslos, y su lengua empezó a rozar mi conchita, fue unas de las mejores experiencias de mi vida, vi las estrellas, y en el momento culmine de mi orgasmo el mordió mi clítoris, lo que aumento el placer, cuando me repuse de eso, quise devolverle eso a mi papi, por eso me arrodille, y tome su pija entre mis manos, y mi boca empezó a jugar con su puntita, dilatándola, me encantaba verla agrandarse hasta explotar, después mi boca, abarco su miembro entero, en esa posición pude sentir la sangre corriendo por las venitas de su pija, lo sentía latir en mi boca, lo sentía agrandarse, cuando sentí que iba a derramarse en mi boca, el me agarro de los pelos y me tiro en la cama, abajo sentía el osito blanco que me había regalado cuando era bebe, era incomodo pero no me importaba, el se posiciono arriba mío, y me penetro violentamente, fue doloroso, pero, fue solo un instante, después de eso fue todo placer, envolví mis piernas en su cintura, para acentuar la penetración, quería que llegar al fondo, yo gritaba, mas papi, mas, y el me decía, así putita, así, como coges putita, sos tan puta como tu mama, así, mas, toma puta, eso me producía mas excitación, sentirlo dentro mío, y que me tratara como una puta, hacia mas fuerte mi excitación, en algún momento me posicione encima de el como jugando al caballito, como una nena, Pero yo saltaba para profundizar la penetración, y mientras yo sentía mi orgasmo, el se derramo en mi, toda su leche desbordaba mi conchita y corría por mis muslos.

Nos quedamos un rato mas acostados, hasta que el se fue, en sus ojos yo veía la culpa pero antes de que se fuera apoye mis tetas detrás de su espalda y yo le dije, mi amor imposible, sos vos, y me beso en la boca, después de eso, me cogio por segunda vez, pero mas fuerte, mas apasionadamente, cuando se fue, el me dijo que yo también era su amor imposible.

Yo ya no podía dormir, había sido una noche fuerte, así que me puse a ordenar mi cuarto, ahí vi mi osito, el mismo que me molestaba, estaba manchado de sangre, era mi virginidad, era mi infancia, lo lleve a lavar, pero cada vez que lo miro, veo esa mancha de sangre.
Nunca me arrepentí de nada de lo que paso, fueron muchas cosas y mas las que vendrán.

Para dadas o comentarios escribir a isabellemadux@hotmail.com

Este relato esta dedicado con todo mi afecto al tío ale, al cual adoro.

Perversamente tuya / Segunda parte

Nuestra segunda vez, fue mas fuerte que la primera, estábamos viendo una peli, de disney en el cable, los tres acostados en la cama, mi mama, mi papa, y por supuesto yo, mi mami estaba dormida, ya que por la noche toma somníferos, por que tiene insomnio.

Yo estaba en el medio, como cuando era chica, y tenia pesadillas, mientras veía la peli, le acariciaba la panza a papa, y con un instinto sobrenatural, mi mano bajo hacia sus calzoncillos, papi, me agarro la mano y me dijo, cuidado princesa, no juegues con fuego, y yo le dije , por que?, me puedo quemar, mejor así me cuidas, y me subí encima de el, mi papi, ya no estaba dubitativo, estaba excitado, sentía su erección palpitando en mi cola, lo bese en la boca, con mi lengua, que recorría toda su boca, y su contorno también, no me molestaba que estuviera mi mami ahí, no me daba culpa, si no todo lo contrario, me excitaba mas, verla ahí dormida, mientras yo me cogía a su marido, a mi papá.

Estaba muy excitada, estaba dispuesta a todo, mi papa me quería parar, pero no podía, lo besaba, lo chupaba, lo mordía, estaba desenfrenada, el tampoco se quedaba atrás, ya me había sacado el short del pijama de verano, y la remera estaba subida mientras el me chupaba las tetas, las mordía, como un bebe en busca de su alimento, estábamos como locos, mi mama mientras seguía en su placido sueño, eran nuestros gemidos y gritos, y sus ronquidos, nada mas, yo estaba completamente caliente, estaba empapada, y el también, tome su miembro en mi boca, y para agrandarlo para mi, luego el lo mismo con mi conchita, que ya derramaba liquido, me posicione arriba de el, y yo misma ubique su miembro en mi conchita, mientras saltaba haciendo mas profunda la penetración la veía a mi mama, y al lado a mi papa, que estaba a punto de acabar, cuando acabe, me fui y me despedí de mi papa con un beso en la boca, y de mi mama con un beso en la frente, como si fuera ella mi hija, por que desde esa noche yo pase a ser la mujer de mi papa, su hembra dispuesta a todo.

Como siempre este relato se lo dedico a mi tío ale.

Para dudas y comentarios escribir a isabellemadux@hotmail.com

Sexo con papá y sus amigos

Jueves, enero 11th, 2007

Soy una hermosa rubia,de tetas grandes,culo paradito y piernas largas y bien formadas.Hace dos meses regresé a casa de mi Padre (después de separarme de mi novioy quien a su vez se habia separado de su esposa) y me encontré a mi Padre y sus amigos viendo el futbol y tomando muy divertidos…
Al entrar,yo vestida de corta falda y bustier con tacones altos,todos los amigos de papá no disimularon en desvestirme con sus ojos,incluso Papá no apartaba sus ojos de mis tetas que casi salían de mi bustier…
En seguida me les uní y me acomodé en el sofá en medio de dos de los muchachos.
Como quedabamos bastante apretados ,y luego de varias cervezas decidí abrir un poco mis piernas y treparlas en los muslos de dos de los muchachos para estar mas comoda,ellos a su vez aprovecharon para colocar sus manos sobre ellas y sin mucho disimulo manosearme…
Papá miraba algo extrañado pero a su vez excitado,a juzgar por el bulto en su pantalón.Terminado el partido uno de los chicos sintonizó el canal adulto y en la pantalla aparece una película en donde una chica esta siendo penetrada por tres hombres a la vez ,y todos comentaban lo excitante que resultaria eso,y comienzan las bromas y las preguntas de quienes habia hecho algo asi y si estarian dispuestos a ello…
El primero en decir fue David(45 años,alto,rubio,fisiculturista,seductor por excelencia),y según el ,los grupos sexuales son muy divertidos pues a la vez que la mujer recibe toda la satisfacción sexual posible,los hombres se excitan entre si al verla disfrutando y/o sufriendo tal ataque sexual,es algo muy animal según el.
Luego Javier,(el mas joven de los muchachos,de 35 años,alto.pelo castaño,tambien fisiculturista) dice que no lo habia hecho antes pero que hoy seria una buena oportunidad para hacerlo conmigo…
A lo que para mi sorpresa Papá (46 años,Rubio,fuerte,muy varonil,de brazos y piernas muy fuertes,belludo)comenta que sería interesante verme en tal juerga!Que mi ex le habia comentado en alguna ocasión de mis fantasías de orgías y lesbianismo y que sabia de lo cachonda que yo era …que ademas me habia visto follar varias veces en la casa de campo con mis primos y con mi tio cuando era yo una adolescente..
Todo eso era cierto,lo que desconocia Yo era que Papá lo supiera…
Entonces les dije que si,que siempre habia sido muy sexual y que yo habia hecho y seguiria haciendo ese tipo de actividad sexual…
A esto ya Javier me bajaba el bustier y apretaba mis tetas,yo trato de incorporarme y apartarme pero Papá le dice a David: Vamos ,ayuda a Javi,que quiere brindarle placer a Vannessa…
Y David metió su mano en mi falda y arrancó mi tanga de un sólo tiro y se lo entregó a Papá quien de inmediato se lo llevó a su cara y lo olió y lamió …
Eso me puso muy cachonda y me recordó la vez en que mi Tio ,hermano de papa ,me folló cuando tenía yo 15 años y lo rico que fue,ademas del enorme aparato que tenia…
David entonces pregunto: Bueno esto va en serio o se queda aquí?
Papá se levanta y dice :P or mi seguimos la fiesta pero todo depende de que Vannessa de verdad quiera…
Yo no contesté con palabras,sólo me acerqué a Papá y le acaricié el enorme bulto que presionaba su pantalón…
La fiesta comenzó,ya todos desnudos;en el cuarto de Papá,todos frente a mi,me hicieron mamar sus vergas una por una y a veces de dos …
el primero en penetrarme fue papá,su verga mide alrededor de 25 cms y es muy gruesa,justo como su hermano y sus sobrinos,,mientras el me follaba yo mamaba las vergas de sus amigos…
Al rato me voltea le dice a David que se acueste boca arriba,me pone encima de el para que me penetre por la vagina y papá me penetro en el culo muy fuertemente ,haciendome gritar de dolor ,mientras golpeaba mis nalgas y Javi pellizcaba mis tetas…
Estaba yo siendo violada por estos dos ,cuando se corrieron,Javi tomó su lugar en mi vagina y mientras me jodía me insultaba y me pegaba ,halaba mi cabello y me mordia las tetas…
Papá entonces sacaba la camara de video y filmaba…Entonces David dice que desea penetrarme junto con Javi,ambos en mi vagina y Papá vuelve a penetrar mi culo.
Por horas fui follada por ellos y aún hoy dia sigo vivendo con papá.Sus amigos nos siguen visitando de vez en cuando.
Se que esto no es normal pero soy su puta y me gusta…Me encanta
Vannessa

Ojitos verdes / parte 4 (volviendo a casa)

Jueves, enero 11th, 2007

En el viaje de regreso, Ojitos Verdes se durmió recostada en el asiento trasero del vehículo. La camioneta se tambaleaba hacia sus costados. La ruta de tierra se hizo fatigosa por sus desniveles y lo poceado dejados por las profundas huellas, además del calor y la polvareda por lo seco de sus calles, hacían irrespirable su interior. Los dos hombres iban comentando que los sembradíos clamaban por una buena lluvia. De pronto sonó el celular de Alejandro:- ¿Sí?… ¡Oh, amor… estamos regresando!… ¿cómo? ¡¡Sí, mujer está bien, tengo que pasar por casa del compadre para bajar las cosas y dejarlo a él y la niña!!… Está, Bien, nos encontramos allí… como lo dispongas….Nos vemos…- y cerró el celular -… Es mi esposa… dice que está saliendo ya hacia tu casa para ayudar a tu mujer con los preparativos de la fiesta de mañana…
- ¡Siempre tan guapa y servicial, tu Mariana!…
- Es que al no estar yo en la hacienda, se aburre…seguro que ella llamó a mi comadre para tener una excusa y salir a despejarse…
- Se llevan muy bien ambas mujeres…
- ¡Creo que demasiado bien!…
-¡Epa!… – levanto la voz Rodrigo
- y, claro, hombre, si apenas abro la boca para decir algo de tu esposa, ya esta la mía, diciendo “¡CUIDADO CON LO QUE VAS A DECIR DE AMALITA!”… – y soltaron una carcajada – … yo pagaría por saber de qué hablan cuando no estamos nosotros…
- ¡Cosas de mujeres!… aparte de todo, tienen casi la misma edad, Amalia me lleva 3 años a mí, tiene 35, es mayor que yo y tu Mariana no creo que llegue a los 40…
- ¡Qué sutileza para averiguar la edad de una mujer, Rodrigo…- hizo una pausa- …Ella es demasiado joven para mí… Soy mayor… quince años mayor que ella… Tenía quince años cuando nos casamos… ¡bueno, es un decir… cuando la traje a la estancia, a vivir conmigo… con sus padres no podía estar, no tenían ni para comer… Me la traje desde la Patagonia, le hice terminar los estudios, estaba cursando el secundario… ¡Desde entonces que sus padres reciben todo los meses un giro para vivir decentemente!…
- ¿Por qué me contás éstas cosas Alejandro?… – se preocupó Rodrigo, al notar algo en la voz de compadre:
- ¡Después de lo de hoy, no debemos tener secreto entre los dos!… Marianita, se acostó conmigo recién dos años después. Tenía 17, cuando la desfloré… Sentía terror al sexo… Estuvo traumatizada, mucho tiempo hasta que comprendió que todo era normal… que la vida entre un hombre y una mujer, era eso… gozar uno de otro….
- ¿Y por que esa fobia?…
- ¡Tuvo un intento de violación a los 13 años… nunca me quiso decir quien fue!…
- Pero te lo imaginás, ¿no?…
- ¡Sí, su padre!… ¡ Para que comprenda qué tan natural era el sexo, le prometí que le iba a hacer tener sexo con otro hombre, para que vea que todos los hacían de igual manera… – y se contuvo. Rodrigo lo observó y con la mirada insistió:
- ¿Y?… ¿lo hiciste?… ¿la entregaste?…
- ¡no!… no hizo falta. Además, las mujeres que trabajan en casa, le hicieron entender cómo era la cosa…
- ¿Y?…
-¿Y, qué?…
- ¿Como se las arreglaron las empleadas de la estancia, para demostrarle y convencerla?… – y allí Alejandro, lanzó una carcajada que despertó a Ojitos Verdes, que simuló que seguía durmiendo pero escuchó la historia:
- La muy pilla, les preguntó a las mujeres empleadas – eran tres – que ya que ellas la aconsejaban que era normal “TODO ESO”, si se animarían a demostrárselo…
- ¿a demostrárselo? … – se interesó Rodrigo – … ¿y cómo era eso?…
- ¡Muy sencillo!… las quería ver a ellas, haciendo el amor… – Rodrigo rió con ganas -… quería que primero lo hicieran las empleadas y recién después, lo haría ella. Eran una señora de unos 35 años la cocinara, de mi edad entonces, casada por supuesto, una hija de 18 y una sobrina de 15… – Alejandro se sintió atosigado por las preguntas de su acompañante, lo notó que estaba nervioso, como excitado -… ¡por favor, compadre, no te estarás calentando con mi mujer,¿no?… – rieron los dos:
- Por favor… a las esposas de los parientes el respeto es lo primero… – volvieron a reír:
- Bueno, la señora mayor, le dijo, venga esta noche a mi cuarto y escóndase tras la puerta y verá a mi marido tener sexo conmigo….
- ¿Y?…
- ¡Ah, no! – Les dijo Marianita– yo las quiero ver con Alejandro…- hubo un silencio – … sí, así se despacho mi mujer, para ver y creer, tenía que ser con Alejandro…
- ¡Entonces no pasó nada!… – dijo decepcionado Rodrigo -… y, ¿cómo la convenciste al final?… – ante el silencio capcioso de Alejandro, insistió- … no me vas a decir que las mujeres aceptaron….
- Primero la mayor dijo, poniendo el grito en el cielo… haciéndose la estrecha… “No, ¿cómo voy a hacer eso?”… – pero supuestamente la idea no era tan mala, porque pensó diez segundo y se terminó el disgusto y lanzo con su voz tímida, un desafío: “¡DESPUÉS DE TODO, HABRÍA QUE VER SI EL SEÑOR ESTÁ DE ACUERDO… POR USTED SEÑORA MARIANA, HARÍA UN SACRIFICIO, PERO LAS CHICAS NO”… y fueron entonces las chicas las que pusieron el grito en el cielo…
- ¡Se aterraron, seguramente, temiendo ser obligada y violadas!…
- ¡No!… Se enojaron con la viejita…. ellas también querían… ¡Pasé una noche! ¡¡ Jamás las he podido olvidar!!…
- ¿a las chicas? ¿O jamás pudiste olvidar esa noche?…
- No, ni a las chicas, ni todas las que vinieron después… – rieron – ¡Qué manera de tener sexo al por mayor! Eso sí, una por noche… todas juntas Marianita no quería. Después que vio cómo gritaban y se retorcían de placer, la mamá de las chicas era una fiera… ¡¡una máquina!!…
- ¿Era? o es…
- No, ya no…
- ¿y las chicas?
- Se casaron… y se han ido…- carcajada:
-¿De qué te reís, compadre?…
- Que de vez en cuando vienen… y ya no son tan chicas… tienen la edad de mi mujer…
- Pero… – se miraron y volvió a reírse – … ahora traen a dos bellas cachorritas… a los 15 años me pidieron por favor que les enseñara a sus hijas lo que era el sexo….
- ¿¿QUEEEE??… – gritó Rodrigo -… ¿Eso también?… ¿Cómo has logrado esa atracción irresistible con las adolescentes?…
- ¡No te rías!… Se lo debo a mi desgracia de no poder embarazar a nadie. Las mamá, preocupadas por el sexo creciente de sus hijas y conociendo mi incapacidad, han decidido traérmelas con la anuencia de Mariana, obviamente, y me sentí “obligado” a iniciarlas…
- ¿Y?…
- Y, ¿qué?… – lo miró. Demostró sentirse apenado:
- ¿qué pasó? …¿Fue mal?…
- Y claro… – volvió reír con ganas -… me exigieron más de lo que pude… quedé “grogui”… se quedaron todo un fin de semana en casa… ¿te imaginás? La pobre Marianita se puso tan ardiente que se metió en la cama cuando estaba con una de las virginianas totalmente desnuda y me la sacó de encima – cabalgaba COMO UNA POSEÍDA la niña – que cayó al piso y continuó con masajes íntimos, llamando a su primita la que vino urgente y se revolcaron enloquecidas en la alfombra del dormitorio, mientras mi mujer gozó de tal manera, como nunca lo había hecho antes… y fue allí donde me volvió a recordar la antigua promesa de llevarle otro hombre…
- ¿Eso?… – quedó impávido Rodrigo -… ¡no, no lo puedo creer! ¿Qué le dijiste?…
- No pude responder… porque aceleró su galope… Yo, gritando mis eyaculaciones… y ella, gritando un nombre… creo que no tuvo orgasmos conmigo, sino con el tipo que eligió para tener sexo y que me obliga a llevárselo… y no me pidas que te diga quién es porque eso sí, nunca lo diré…
- ¡Compadre!… – se ofendió Rodrigo -… ¿tu palabra de que a partir de ahora no hay secretos entre nosotros?…
- ¡Sí, tenés razón… pero ésto es demasiado! ¿Cómo decirte a vos, mi pariente, con quien me quiere cornear mi mujer? ¡Debo soportarlo sólo!… lo único que le pedí a Mariana, que cuando lo esté gozando le saque la promesa de que él me entregue a su mujer…
- ¡La pucha, qué problema, compadre!… ¡Flor de triangulo se está armando mi amigo! Qué lío, ¿no?… ¿ y si el hombre se niega a entregar a su mujer?
- ¡No lo creo! ¡En ese momento, a punto de correrte con la furia de la situación, decís cualquier cosa… aceptás hasta que te apoyen a vos con una verga descomunal por el trasero!…
- ¡Epa, amigo! ¿Qué te anda pasando?…
- No sabés Compadre, cómo te excita imaginarte a tu mujer follando con un otro hombre y más mamando una enorme poronga… ¡Es enloquecedor!… Ahhh, ya me estoy poniendo más duro que un fierro… y me parece que usted también compadre…
- ¡¡La pucha!!… con lo que has pintado, estoy para llenar veinte bocas… Apurá Alejandro, a ver si llego a tiempo a casa… ¡Mirá!… – Y Rodrigo se desabraguetó y saltó su miembro como un resorte, totalmente morado y palpitante a punto de regurgitar líquidos a chorros. Inesperadamente Alejandro, frenó la 4 x 4 y se detuvo a la vera del ancho camino de tierra, y haciendo gala de gran porongudo, desató una batalla de vergas con fuerte olor, diciéndole a Rodrigo:
- ¿Probamos quien la tiene más larga?… – y se estiró en el respaldo del asiento mostrando cuan larga era su máquina, abrió la guantera y sacó una cinta para tomar medidas en el campo y estirándola colocó la punta sobre sus pelos, como la cinta es a resorte y no podía hacerlo sólo, le pidió al compadre que la sostuviera sobre su pelvis, mientras medía, pero al sentir el calor de la mano del amigo que rozó su prepucio tuvo una convulsión y él, le manoteó el sexo del joven compadre y con la otra mano apreta la mano de su amigo, sobre su verga y lo obliga a masturbarlo. Una sesión formidable de masturbación entre dos hombres que gustan de las mujeres, que no pudieron soportar tanta excitación. Se olvidaron de Ojitos verdes, que se acodó sobre el respaldo delantero, justo en medio de los dos y se quedó mirando la escena. La calentura era tal que no advirtieron la presencia de la niña viciosa, que comenzó a frotarse su rajita hasta que le vino un orgasmo que no pudo callar un grito de placer, y antes que ellos pudieran reaccionar, dando un salto, pasó a la parte delantera y se metió entre los dos hombres quitando sus manos de ambos miembros a punto de eyacular, comenzando ella con el sube y baja ante la desesperada calentura de Alejandro y su padre. Ojitos Verdes, se arrodilló en el piso, entre las piernas de los dos apuntando con sus manos ambos troncos a su boca. Sacó su lengüita y comenzó una riquísima lección de pajeo lingual sobre ambas cabezotas que vomitaron casi juntas fuertes chorros de leche hirviendo en su cara, en su boca y otra parte logró atraparla con su lengua y tragar todo lo que pudo. Luego beso en la boca al Padrino y al padre. Con éste último lo hizo con mucha fruición… porque él se negaba a separar sus dientes, hasta que accedió y se enroscaron ambas lenguas en una lucha a muerte, al tiempo que Alejandro, comenzó a meter la suya en el ano de la “inocente” muchachita, que se retorcía como una yarará, mientras que con la mano libre buscó la verga del papi y se la metió en la puerta de su cachucha que estaba totalmente lubricada y permitió que su padre la penetrara por primera vez. La niña ninfómana, lo cabalgó a su progenitor entrando ambos en convulsiones desenfrenadas, mientras Alejandro acomodaba su enorme verga en la puerta del recto de la jovencito que al sentir su entrada, lloró cada orgasmos al sentirse penetrada por ambos lados:
- ¡Hija, déjame salir… no puedo acabarte adentro…
- ¡Hazlo papi… es lo mejor que te puedo ofrecer… no te salgas, por favor…
-¡Es que te voy a embarazar….
- ¡No, noooo!… papá…. dale más fuerte… siempre tomo pastillas… por favor, lléname con tu leche… por favor… que tu primera vez sea total… – y se prendió de la boca de Rodrigo, mordiendo la lengua del padre hasta sangrarla, mientras Alejandro le llenaba las tripas con una acabada que lo dejó sin poder moverse, mientras la niña le pedía que no se retire, que le gustaba sentir las dos vergas más hermosas del mundo, dentro suyo… y ahí, el padre, le mordió la lengua a la hija, los labios, mientras eyaculaba junto con ella torrentes de esperma gritándolo enloquecido de placer.

–00–

Nuevamente en marcha, una hora después arribaban al portón de la Estancia de Rodrigo. Se preocuparon por el estado en que se encontraba la niña, casi sin ropas y sucia de semen, al igual que ellos, pero era más soportable. Ojitos Verde, venía en brazos del padrino, reaccionó rápidamente:

- ¡Papi…que Padrino me baje en brazos, diciendo que estoy dormida y me lleva directamente al baño y me deja allí… y vos te vas a llevar sus cosas a casa de él …
- Tiene razón… porque si Amelita te ve así… puede pensar muchas cosas…
- ¡Si pero en tu casa… no hay nadie!… ¿quien me va a atender?…
- Siempre están las empleadas… Ahora yo bajo con la niña y sales urgente, que no te vea nadie… ¡Si tu mujer pregunta le digo que fuiste a casa… ¡ ya lo dijo tu hija… es más inteligente que nosotros dos… – Y Rodrigo detuvo la camioneta a unos cien metros de la casa. Alejandro bajó con Ojitos Verdes envuelta en una frazada, toda cubierta y las jaulas. La madre se asustó y le dijo:
- ¡No es nada, está dormida y nos dio lástima despertarla! Además jugó como una chiva todo el día. Quédese tranquila, Comadre, yo la llevo, usted traiga las jaulas con los bichos esos que le hemos comprado….
- ¿Y Rodrigo?… – se preocupó la mamá de Ojitos verdes.
- ¡Fue a casa a llevar las cosas que compré yo!… – gritó Alejandro al tiempo que se alejaba apresurado con la preciosa carga hasta perderse por la puerta de el enorme Chalet central, de la Hacienda de su compadre. Amelia se quedó mirando cómo se perdía en el camino la 4 x 4, rumbo a la Estancia del Compadre. Cuando reaccionó, ya Alejandro retornaba de dejar a la jovencita.
- ¡Ya se despertó!… La dejé en la puerta del baño Amalita, quería darse una ducha… el cansancio, la tierra y el calor la han dejado un asco…
- ¿Tiene para mucho, Rodrigo?…
- Todo depende…
- ¿De qué?…
- Del tiempo que lo requiera Marianita para acomodar las cosas que he comprado… ¡Ah, mi mujer es muy detallista… y hasta que no ve un cuadro bien colocado, no se deja de jorobar….
- ¿Y trajo muchos cuadros, compadre?… – lo preguntó con cierta ironía:
- Unos diez, más o menos… – mintió Alejandro. Iba a decir algo Amalita, cuando estuchó la voz de Ojitos Verdes que la llamaba – … ¡la llama su hija, comadre!… – trató de sacársela de encima. La mujer de Rodrigo lo miró con picardía en los ojos, y se alejó. Él, se fue a un espejo de la sala y se vio muy mal. Huele su ropa y apestaba a esperma- … ¡Hummm!… Creo que no se tragó nada de lo dicho con respeto a su marido… – tomó su celular y salió al enorme patio, se sentó en un banco de madera- … ¡Hola, mi amor!… ahí va… Ya sabes, cuando lo tengas listo… apreta los tres números que te indiqué, de tu celular y deja que él hable… sabes cuál es el pedido… ¡chau mi amor! ¡¡Portate bien!!… – cerró el celular, pero sin apagarlo y se fue a unos de los baños de la peonada, donde se refrescó y se lavó las manos y la boca. Cuando volvió hacia la casa grande, ojitos verdes lo llamaba a comer algo.

–00—

Llegó la 4 x 4, hasta las puertas de la casa central de la hacienda de Alejandro. Bajó. Se sacudió la ropa. No se preocupó por la facha, sabía que no había nadie. Bajó unos paquetes. No eran cuadros, eran planas de flores y facturas de cerdo. Tomó el picaporte de la puerta. Estaba abierta. Se extrañó. Entró. Fue derecho a la cocina, dejando los comestibles y luego cuando iba a salir hacía el jardín de invierno a dejar las plantas, sintió unos gemidos que provenían del lavadero, se acercó, escuchó. Los suspirados eran de una mujer. Se excitó, no se animó a entrar y decidió dejar las plantas para retirarse a su casa, De pronto sintió ruidos en la planta alta, subió lentamente, sabía que no había nadie en la casa. Temió a que hubiera ladrones. Sabía que Alejandro tenía en su dormitorio su caja fuerte. Se acercó y abrió de golpe la puerta:
- ¿Quién… está?… – quedó estático. Intentó cerrar la puerta y retirarse, pero una voz ardiente le ordenó desde la penumbra de la habitación:
- ¡Pasá, Rodrigo… te estoy esperando!… – increíble. Rodrigo no pudo emitir palabras. Era la voz de Marianita, que tuteándolo, cosa que nunca había hecho, lo invitaba a pasar. Estaba recostada en la cama matrimonial, con la ropa subida hasta la cintura, las piernas abiertas y sus manos entre sus pantaletas acariciándose la vulva. Sus ojos tremendamente abiertos cargados de deseo:
- ¡Comadre… ¿ qué pasa… está … enferma?… – titubeó. Dejó caer al piso lo que traía en sus manos:
- ¡Síiiii!… y sos el único que puede curarme… ¡ Pasá… – le gritó – ¡Pasá, que no aguanto más!…

-00—

Rodrigo, creyó que soñaba. Él era el elegido. Se acercó a Marianita que descaradamente, lo tomó de las manos y lo tiró sobre la cama junto a ella . Desabotonó el pantalón, quedando desbraguetado. Tomó el miembro del hombre deseado, lo sacó afuera y furiosamente se lo llevó a la boca para mamarlo frenéticamente, mientras Rodrigo acariciaba sus senos, pellizcaba sus morados y duros pezones, los que entró a saborearlo, al tiempo que corría su mano hacia atrás, metiéndose en el tanga negro y transparente hasta alcanzar el enervado “pijito” femenino, haciendo una vigorosa masturbación a ese regalo caído del cielo. Marianita gritaba sus orgasmos. Tomo el celular sin que Rodrigo se diera cuenta y apretó los botones que le indicara Alejandro y lo dejó bajo la almohada. Rodrigo también grita su eyaculación:

- ¡Te acabo en la boca, comadre!…
- ¡sí, amor… haz lo que quieras…

–00—

Sonó el celular en el momento en que Alejandro conversaba con Amalita, su comadre, se lo llevó al oído, y escuchó con claridad la voz de su mujer teniendo un profundo orgasmo….

- ¡Aaaagggg… Rodrigo, qué bien lo haces… más por favor… es rico… es ricoooo….
- ¿Si?…. ¿te gusta?…
- Sí…. siiiiii….. Sigue… sigue… – Alejandro, solamente imaginó. El solo hecho de escuchar esas voces, hizo que su enorme verga se levantara y le alcanzó el auricular a Amalita:
- ¿Es para mí?…- fue la inocente pregunta tomando el tubo. Se sorprendió. Alejandro no respondió, pero vio como el rostro de la comadre iba cambiando y clavando sus ojos en los del hombre se acercó a él, para poner el auricular junto a sus oídos y escuchar los dos, en el preciso momento en que Mariana gritaba otro tremendo orgasmo:
- ¡Ahhhhhhh…. queee ricoooo… penetrame Rodrigo…. ´¿si?… – y gemía enloquecida.
- ¡SI, MI VIDA!…. Jamás pensé que me iba a echar un polvo con vos… ¡qué hembra que resultaste ser, comadre!… Dejame que te lleno la boca con mi caliente lechita…. Ahoraaaaa….
- Si… no te detengas mi macho…. ¿sabés lo que quiero?…
-¡Noooo… dímelo…
- Ver hacer el amor a Alejandro con Amalita…. ¿la dejarías?…
- Siiiii… que la reviente… pero nosotros seguimos gozando hasta morirnos…. ahora… yaasaaaa…. yaaaaaa Marianita….-

–00–

Alejandro notó la respiración jadeante de Amalita, le sacó el teléfono de las manos, la alzó con sus fuertes brazos y la sentó cobre la mesa del comedor, mientras sus bocas se enfrentaron a muerte. Se mordían furiosamente y sus lenguas gustaban los líquidos de ambos. Ella no pronunciaba palabra alguna. Abrió bien sus piernas. Alejandro, se arrodilló, quitó la tanga blanca y mojada que ya despedía un fuerte olor a los flujos de la mujer que le demostraba que su calentura con él, venía desde mucho tiempo atrás. Alejandro, dueño de una tremenda lengua, le acarició las gruesas paredes de la peluda vulva que fue mordiéndolas con sus labios y penetrándola lentamente a medida que la mujer perdía toda compostura y poseída por la locura del sexo le gritaba palabras obscenas, que lo calentaban más hombre. Se retorció como una víbora cuando él alcanzó a tomarle el clítoris con sus dientes y comenzó a morderlos. De pronto notó que su verga se estaba humediendo y vio de reojos a la insaciable Ojitos Verdes, queriendo meterse semejante cosa en su pequeña boca, mientras su madre – que no podía verla, le gritaba a Alejandro:

- Penetrame, Alejandro… por favor, penetrame…. ¡¡ no sabes cuantos años hace que espero éste momento!!…

Si te gustó o no, dímelo a analbo@uolsinectis.com.ar

Ojitos verdes / Tres

Jueves, enero 11th, 2007

Llegaron a media tarde a la estancia de los Arévalo.

Los Arévalo se dedicaban a la cría de distintas razas de animales pura sangre y venta de pájaros exóticos.

Karina le había pedido para su cumpleaños un papagayo de hermosos colores para el enorme comedor de la casa, y un loro hablador. En la entrada, que era enorme, los invitaban a recorrer los distintos stands donde se exhibían todo lo que ellos vendían. Rodrigo y Alejandro fueron hacía el interior donde había gente conversando para hacer las averiguaciones del caso…

Ojitos Verdes se quedó en la 4×4. De pronto vio a unos doscientos metros del lugar, en medio del campo, una pequeña tropilla de Pony, pequeños caballitos de no más de setenta centímetros de alzada, fuertes, de crin largo y hermosas colas. Ella sabía conducir, de chica su papi le había enseñado; puso la camioneta y fue a detenerse frente a los caballitos. Los vio nerviosos, se tiraban coces entre ellos, se mordían y relinchaban mientras trotaban como jugando a algo desconocido; después se enteraría que era una ceremonia muy especial, donde el macho trata de excitar a la hembra.

Bajó del vehículo y se acercó al grupo de caballitos, apoyándose sobre los alambres que cercaban el campo, justo en el momento en que uno de los animales intentó subir sobre otro, siendo rechazado, hasta que el caballito macho, el semental, desenvainó una larga verga oscura y gruesa, cuya cabezota encajó justamente en la raja de la hembra, que dio un relincho, pero no pudo escapar por más que lo intentó, pues el potro la tenía agarrada de tal forma que ya no podía huir.

Ojitos Verdes observó todo muy atentamente quedando asombrada ante semejante “cosa” del caballito, que comenzó a moverse haciendo entrar y salir de la vaina jugosa de la hembra que comenzó a acompañarlo con su cuerpo y relinchos. Karina se sintió convulsionada, volvió sobre sus pasos, se introdujo en la camioneta y empezó a jugar con sus dedos en su sexo; estaba sin su tanguita y recordó que el padrino se la había sacado.

Alejandro y Rodrigo se acercaron por el lado opuesto a la puerta de la camioneta, extrañados, pues no veían a la jovencita. Desde afuera era imposible, tenían vidrios polarizados. Miraron hacía el lugar donde se oían los relinchos de los Pony, se miraron y sonrieron. Se imaginaron qué podría haber pasado. Fueron hasta el alambrado saltando una zanja, se acercaron cuanto más pudieron a los caballitos, llevando cada uno una jaula con los pájaros adquiridos.

Al volver a la 4 x 4 se encontraron con un cuadro que conmovió a los dos hombres. Ojitos Verdes estaba desvanecida, totalmente desnuda sobre el asiento trasero, sosteniendo en su mano derecha una enorme banana penetrada hasta la mitad en sus genitales. Alejandro y Rodrigo dejaron las Jaulas en el suelo y corrieron a sacar a la pequeña del trance. La cubrieron con unas mantas que había en el vehículo y con el toallón mojado la limpiaron, le mojaron el rostro y le hicieron beber agua. La niña abrió los ojos dulcemente y con una sonrisa encantadora dijo con una enorme carga de placidez:

—¡Papi… tengo sueño. Tenía hambre, tomé dos bananas —mintió—, pero al ver a esos caballitos haciendo cosas… no sé qué me pasó… mientras comía una se me dio por jugar con mi mano… luego sentí necesidad de algo más grande… ¡¡Oh, padrino!!… papito… no fue mi intención… —y se echó a los brazos de los dos hombres llorando zalameramente mientras, con perversidad, sus dos manitas entraron a recorrer sus piernas hacia las pelvis.

Al solo contacto de esas traviesas manos con sus respectivos sexos, Alejandro y Rodrigo reactivaron su lujuria. Ojitos Verdes fue más rápida que los dos, quienes, cuando intentaron reaccionar, ya la niña ninfómana tenía en sus manitas, apretando con fuerza ambas vergas, que crecieron desvergonzadamente en tamaño y grosor. La excitación envolvió la mente de los hombres que volvieron a olvidarse de quien era la ardiente viciosa y no comprendieron más allá de su sicalíptico estado.

Ojitos Verdes estiró la piel que cubría cada glande, el prepucio corrió hacia atrás dejando a su disposición las dos enormes extremidades de esos penes. Los miró con picardía y, desoyendo sus quejas, acercó las dos cabezotas a sus labios pasándoles su caliente y suave lengüita, logrando convulsiones con gemidos que provenían de sus inmoderaciones sexuales. Ojitos Verdes miró de reojo al padre y con picardía y una sonrisa siniestra le dijo:

—¡Papi!… —Rodrigo se estaba retorciendo en el asiento del vehículo por efectos de las caricias de la pequeña, ella lo notó y maliciosamente le comentó—… estuve pensando, ¿sabes?… ¿me escuchas?…
—Sí, ¿qué?… —y se mordía los labios del placer incestuoso que le proporcionaba la hija.
—¡Que sería mejor que yo le cuente a mami todo… todo, todo…
—Todo, ¿qué? … —y sintió las manos de Karina subir y bajar desde la cabeza a su pelvis con rapidez, masturbándolo, igual que al padrino…
—Todo lo que me hicieron tú y el padrino… ah, pero eso sí, le digo que yo tuve la culpa… que yo comencé todo… —Rodrigo, vencido por el enorme goce por el que estaba pasando, le dijo casi sin fuerza:
—¡No, hija!… no puedes decirle eso a mamita… ¡porque nos manda presos a tu padrino y a mí, y a ti te deja encerrada en el convento para no salir nunca más…

Ella rió con ganas mientras fuertes chorros de esperma vomitaban esas oscuras cabezas; veía a los dos hombres cómo se retorcían de placer en sus respectivos asientos. Puso, una vez cada una, las enormes vergas en su boca, llenándosela del viscoso líquido hasta que quedaron laxas en sus manitas.

La reacción del padrino y el padre no se hicieron esperar. Alejandro trató de convencerla para que no contara lo que había sucedido porque les acarrearía muchos problemas a él y a su padre. Rodrigo le imploró, pero ella siguió insistiendo ante la desesperación de los dos hombres:

—Bueno… está bien… yo no digo… —los rostros de ambos responsables cambiaron radicalmente, pero notaron una intención en esos ojitos verdes, entre tristes y crueles—, ¡yo… no hablo!… —los dos sonrieron aflojando sus tensiones—. Pero quiero “eso”… —y con su mano señaló por la ventanilla del vehículo sin mirar. Alejandro giró su cabeza y no vio nada. Rodrigo se atrevió a preguntar:
—¿Qué, hija?…
—¡Pide lo que quieras, Ojito Verdes… que si papi no quiere yo te lo consigo!… ¿qué es lo que quieres, muñeca?…
—Eso… —cerró los ojos nuevamente con fuerza y volvió a señalar sin mirar—, ¡un pony!…
—¿Un pony? ¿Para qué un pony?… ¿ acaso no tenemos tu alazán de montar en la Hacienda?… —comentó el padre e insistió—, ¿ para qué un petiso?
—¡Para montarlo más tranquila!… para jugar… Hay compañeras del Convento que lo tienen… El padrino me lo cuida durante la semana, le hace un establo a su medida… me consiguen las monturas y cuando yo estoy en casa, paseo en él… ¿Les parece mal?…. —y entró a lloriquear—. ¡¡Sí, papito… quiero un pony… y quiero ese blanco de crines largas y la cola hasta el piso… ¡Anda, papito… cómpramelo!…

Puso cara de capricho y volvió a amenazar:

—¡Mira, que si no… ¡hablo!… —Rodrigo bajó la cabeza, descendió de la pick–up y se alejó lentamente hacia la entrada de los Arévalo. Su compadre quiso acompañarlo y ella le dijo que no, que se quedara allí, y le gritó al padre:
—¡Papi, el blanco ese que está allí!… ¡¡ese!! Otro no…

Cerró la puerta del vehículo y tomó de la mano al padrino pidiéndole que se sentara junto a ella. Alejandro estaba aturdido por el proceder de la niña y se dejó arrastrar; le pidió que la ayudara a vestirse y se quitó la frazada que la cubría, dejándola caer al piso del vehículo en el asiento trasero quedando delante del hombre totalmente desnuda preguntándole:

—¿Te gusta, padrino?… ¿qué te pasa, padrinito? ¿Por qué esa mirada?…

El hombre, a pesar de su edad, no pudo desechar la malsana idea de engullir ese apetitoso plato. Nunca había visto a su ahijada así, paradita, con los senos duros que podían entrar en su boca, sus piernas de mujercita, bien torneadas, las caderas como para soportar muchas, pero muchas cosas más, y una incipiente y oscura pelusita sobre su rajita; la acarició, se obnubiló su mente y por fin sus ojos se detuvieron en los bellísimos ojitos verdes, ¿de la ahijada… o los de una hembra? Nunca los había visto como un hombre.

Siempre fue el padrino que veía a la niña ahijada crecer. Pero en este momento fue distinto. En esos ojos vio a una mujer que despertaba al sexo con una carga de erotismo inconmensurable que pedía a gritos que la satisficiera.

Bajó su mirada a la boca de la pequeña, cuyos labios vio por primera vez como los de una hembra, mojados por la saliva de ella que lo desafiaba descaradamente y la atrapó con sus fuertes brazos, la atrajo hacia su cuerpo apretándola con furia y por primera vez acercó sus labios a la boca de Ojitos Verdes y la besó con suavidad, por miedo a despertar de ese sueño imposible de creer, y fue ella la que lo invitó a pasar abriendo su boca y sacando su lengua para penetrarla en la boca del padrino mientras con sus manos traviesas le bajaba los pantalones para tomarle la verga con desesperación.

Alejandro removió su lengua en la boca de la niña que siempre creyó virgen, y ésta, saboreando los jugos del padrino, le mordía los labios hasta sangrarlos. Luego, él besó su cuello pasando su lengua húmeda por toda su ardiente piel al tiempo que la insaciable doncella lo masturbaba y con sus pequeños dientes seguía masticando las carnes del semental que le estaba dando placer. Cuando el hombre mayor lamió los pezones casi morados de Karina, ella se retorció y llevó su mano izquierda a frotarse el clítoris que pugnaba por salirse de la vagina. Los pequeños pechos, pero grandes para tan corta edad, fueron engullidos por la boca de Alejandro ante los gemidos de placer de la pequeña y viciosa ahijada.

La recostó toda a lo largo del asiento, él se arrodilló en el piso de la parte de atrás de la 4 x 4 y metió su cabeza entre las piernas que ella abrió más y más. La lengua gruesa, áspera y larga del padrino recorrió la hendidura vaginal mientras Ojitos Verdes se retorcía de placer y gritaba cada orgasmo. Se encontró con un clítoris demasiado desarrollado, lo saboreó con sus labios ante los gemidos de la púber ninfómana que gritaba insatifecha:

—¡Máaass… másssss, padrino!… ¡oh, mi Dios!… padrinito… muérdeme el pijito, como dice el padre Ramón en el convento… arráncamelo… ayyyyyy… agggggg…

Exacerbado por la lujuria el hombre mayor se sentó, tomó a la niña como si fuera un objeto y la colocó frente a su boca mientras intentaba penetrarla ante los gritos excitados de la jovencita. Alejandro la apretó hacia abajo y la verga penetró hasta sus testículos cayendo desvanecida Ojitos Verdes sin emitir un grito de dolor. Alejandro la comió a besos en su rostro, en sus ojos, en su cuello, succionó su lengüita dormida y así derrumbada siguió un movimiento de saca y pone, la ayudaba, alzándola –era una plumita entre sus brazos– y la volvía a bajar hasta chocar pelvis contra pelvis, hasta que Ojitos Verdes abrió sus ojos y giró su mirada hacía su padrino con una sonrisa de placer que asustaba:

—¡¡Ah, padrinito!!… ¡qué bueno… esto es maravilloso… —y se retorcía hasta que tomó ritmo y entró a cabalgarlo de una forma que Alejandro jamás había sentido, y murmuró en los oídos de la pequeña mientras su lengua los penetraba:
—Chiquita mía… ¿dónde aprendiste a hacer esto?… Muñeca malcriada, jamás una mujer me ha hecho gozar de ésta manera… ¿quién te enseñó a hacerlo así?… —la pequeña viciosa volvió a sonreír ya totalmente desquiciada y le respondió al padrino:
—¡Allá, padrinito!… —y seguía jineteando sobre la verga de ese hombre cincuentón, al que jamás nadie le había sacado más de dos o tres acabadas, pero en su juventud, y ésta diablilla sexual le seguía quitando, absorbiendo su líquidos seminales:
—¿Dónde allá?… ¿tu papi?…
—¡¡Nooo!!… padrinito… ¡máaaassss, por favor… mássss!… por el amor de mi ángel de la guarda… ¡sigue…. sigue… sigueee… padrino!… ¡¡¡siiiii!!!… ¡¡¡Ahggggg!!!… —y volvió a desplomarse sobre su padrino que seguía sus movimientos casi desenfrenadamente. Le estaba costando su cuarta eyaculación en horas.
—¡Mi muñeca traviesa… cuánto haces gozar a tu padrino!… —y apuró el sube y baja; se sintió con algo de fatiga, su corazón estaba demasiado acelerado, pero estaba a punto de acabar en la oscura cavidad de la mujercita libidinosa cuando ella volvió a tener otro orgasmo, desgarrador, como si le hubieran arrancado el útero y le pidió al hombre bestia que la seguía poseyendo, ya fuera de sí:

—¡Alejandro… por favor!…
—¿Qué, Ojitos Verdes, qué?…
—¡¡¡Penétrame… por atrás!!!… por favor, te lo pido… ¡por atrás!… como lo hace el padre Ramón…

De un salto la fierecilla montaraz, con una agilidad casi eléctrica, sacó la verga del padrino de su vagina y, dirigiéndola con su propia manita, se la insertó solita en el ano; a pesar de que estaba lubricada por sus jugos, la dureza del grueso miembro le entró forzándose, pero gustándole como una posesa.

El enorme placer que sintió Alejandro renovó sus bríos y la apretó con fuerza, casi con furiosa lujuria, sin compasión, hasta sentir sus nalgas apretarle los testículos y volvió a arremeter como si fuera la primera vez hasta que inundó las entrañas de la pequeña y ella se retorcía del placer que le daba su padrino lanzando orgasmo tras orgasmo terminando en un llanto incomprensible.

Quedaron así los dos. Ella, la perversa adolescente, sentada sobre el cincuentón padrino que recibía de la ahijada largos y mojados besos como queriéndole succionar su lengua, mientras la verga comenzaba a achicarse entrando en un estado laxo imposible de rehabilitarla. Con la toalla, aún húmeda, limpió a la pequeña cuyo rostro no podía disimular ni esconder su cansancio, al igual que él; se sentía exhausto y fatigado. Arregló lo que más pudo las cosas para que Rodrigo no se diera cuenta.

Se calmaron. Bebieron café caliente de un termo. La chiquilina comió un trozo de torta que le había puesto su mamá y Alejandro terminó una longaniza napolitana producto de su última elaboración a base de carne de cerdo. Luego miró fijamente a la jovencita y le preguntó:

—¿Cómo es eso del padre Ramón, princesa?… —la niña, con cara de picardía extrema, repreguntó:
—¿Qué Ramón?…
—No te hagas la tonta con tu padrino… ¿cómo es eso que todo te lo ha enseñado el padre Ramón?…

Ojitos Verdes lanzó una carcajada, se recostó sobre sus piernas (estaban sentados en el asiento delantero), y mientras terminaba de engullir la torta, sacando sus piernas por la ventanilla derecha, comenzó a relatar una historia:

—El padre Ramón, un cura que se hizo viejo diciendo misa para las alumnas del convento, dentro de la institución, tenía un estilo muy sabio para ganarse la voluntad de las niñas. Él sabía con quienes podía hacerlo luego de una serie de charlas en el confesionario, cuando cada mujercita iba a confesarse los domingos.

—Yo era nueva, mamá me inscribió a los doce años en el Convento, con residencia, me lleva los lunes y me busca los viernes por la tarde, para estar aquí sábado y domingo. Cuando la hermana maestra de alguna de las materias no asiste a dictar su curso, por estar enferma, o por cualquier otra cosa, nos avisan que tenemos las próximas dos horas para hacer lo que nosotras queremos. En una oportunidad, una de mis compañeras me invitó a ir al confesionario a charlar con el padre Ramón y así lo conocí. Ella tenía un problema y quería consultarlo. La acompañé. No quiso hablar a solas con el cura y le pidió que me quedara con ella. El padre Ramón, con cara de bueno, gordito, brazos cortos y fuertes, manos con dedos largos y gruesos, tocaba el órgano en misa. Lo encontramos algo alterado, «¿qué le pasa, Padre?»… le preguntó Alicia, mi amiga, y él, dirigiéndose hacia una alumna que acababa de salir, dejó entrever su estado de ánimo: «¡ésta, chica, la Matilde!… se viene a quejar que siente una comezón, como cosquillas, en su vertical… le doy un remedio ¡y lo rechaza!… ¡bueno, allá ella, que la cure Sor Natalia!». Me miró y me preguntó con voz gruesa, de mal tono: «Y tú, pequeña, ¿qué haces con la vertical cuando pica?».

—Lo miré sin saber qué me estaba diciendo, se rió y dijo: «¡que Alicia te lo explique!». No presté atención a la conversación de Alicia con el cura, sólo recordé las palabras del cura y la sonrisa pícara de Alicia cuando él dijo que ella me lo explicara. A partir de ese día, teniendo doce años, comencé a escuchar muchas historias de las cosas que ocurrían en el convento. Primero no les di importancia, hasta que después de medio año de estar yo allí de pupila, una noche me sentí mal y llamé a mi compañera de celda y le dije que me sentía mal, que me estaba mojando toda… me había bajado por primera vez la menstruación. Mi compañera, mayor que yo, de 16 años, me dijo que no era nada y me ayudó a asearme y cambiarme de ropa, me aclaró que mi organismo estaba transformándose, que las hormonas y qué sé cuantas cosas, pero yo sentía fuertes dolores por lo que le rogué que buscara a una hermana para que me diera algún calmante. Alicia llamó a la celadora, era Sor Natalia; ésta vino urgente, vio el caso, me consoló con masajes, me dio calmantes y todas las explicaciones del caso, hasta que me dormí.

—Muchas palabras… que no responden a mi pregunta… —inquirió Alejandro.

Ojitos verdes estiró su cabeza hacia atrás para mirar con ojos pícaros al padrino que estaba fumando en pipa, dejando un rico olor a tabaco rubio importado, con cuyo aroma había logrado eliminar el exacerbante y penetrante olor al sexo reciente. La pequeña, al mover su cabeza, notó que el miembro del padrino había vuelto a endurecerse, cuyo glande apuntaba a sus labios desde atrás de la tela de pantalón y amagó con un mordisco.

Alejandro le retuvo la cabeza pero ella se forzó, sacó su lengua y se la mostró lasciva, libidinosa, eternamente lúbrica y la dejó hacer… y así, en esa posición, le sacó la enorme verga desabotonando el pantalón. El miembro nuevamente se metió en la boca de la desenfrenada niña, la que solamente giró su cabeza y tomándola con ambas manos se la metió hasta la garganta, degustando ese enorme pedazo como si fuera la primera vez. El padrino se acomodó en el asiento mientras Ojitos Verdes succionaba cada vez con mayor fuerza gozando con los gestos del padrino que se moría de placer.

De pronto, escucharon la voz de Rodrigo que se acercaba, llamando a Alejandro. La niña soltó el “juguete” y siguió devorando el resto de torta; con tranquilidad el padrino guardó lo que no debía verse y continuó fumando echando mucho humo en la cabina.
Rodrigo abrió la puerta y lo invadió una oleada de humo:

—¿Cómo pueden soportar tanto humo?…
—¡Estoy comiendo, papi!… ¿Y?…
—¡Ya está!… Alejandro, necesito un cheque en dólares, y como tú tienes cuenta en dólares, después te los doy para cubrir…
—¡Sí, sí… ¿de cuánto?…
—¡Mil quinientos!… —Alejandro lo miró sorprendido mientras Ojitos Verdes sonreía malignamente.
—¿Tanto cuesta?… —preguntó el compadre.
—¡No, más aún! Anticipé dos mil en pesos…
—¿Lo trajiste, papi?… quiero verlo…
—No, hijita… pero cuando vuelvas del colegio la semana que viene lo tendrás aquí… el que tú pediste, mansito, listo para montarlo…
Alejandro le dio el cheque y Rodrigo salió apresurado hacia la estancia de los Arévalo a terminar la operación.

La insaciable Karina, apenas se alejó el padre, se apretó contra la pelvis de Alejandro desprendiendo nuevamente la botonera y sacando la fláccida polla del nido; así, blandita, y con la boca llena de crema de la torta, comenzó a jugarla en su boca hasta que de pronto el enorme falo, que ahora parecía mas enorme y grueso, se hinchó de tal manera que la ardiente boca de la chiquita no pudo retenerla. Entonces la tomó con ambas manos y empezó a sobarla maravillosamente tirando su prepucio hacia atrás y lo volvía hacia adelante cada vez más rápido.

Alejandro, totalmente excitado, furioso, tomó la cabeza de la pequeña y le metió todo su miembro hasta el fondo, exigiéndole que chupara con fuerza antes que regresara su padre mientras él la masturbaba con sus dedos suavemente sobre su clítoris.

Alejandro, el cincuentón padrino de la incontrolable niña de apenas 14 años, se sintió vencido por la púber y contabilizó con su mente enardecida, en el mismo momento en que por séptima vez eyaculaba en menos de seis horas, que tuvo la sensación de que su secreción, su mucosidad seminal, era extraída, succionada por la habilidad de la precoz y ardiente muchachita que absorbía el esperma con maravillosa lujuria…

Analbo

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Ojitos verdes / Dos

Jueves, enero 11th, 2007

Y la camioneta arrancó con fuerza, saltando más que antes. Rodrigo tenía intención de llegar lo antes posible, aunque estaban a mitad de camino, con el propósito de neutralizar las intenciones que había leído en los ojos del Compadre. El padrino se había excitado. Fue testigo de un hecho repudiado por la sociedad, pero era más fuerte que cualquier sentimiento. Él tampoco lo soportaba.

Hombre más robusto que Rodrigo, para evitar que la niña se golpeara contra la consola del vehículo, la tomó con sus fuertes brazos, la tapó con el toallón y la apretó contra su rodilla derecha, la que había dejado liberada de sus pantalones antes de entrar a la cabina. Su botamanga se encontraba arremangada sobre su nalga. Se excitó al máximo cuando sus carnes tocaron la humedad de la pequeña tanguita de Ojitos Verdes.

Su miembro saltó de su bragueta, ya que la había desabotonado, dura como un madero y enorme. Él mismo provocaba el vaivén sobre su falo apretando y llevándola hacia adelante y volviéndola a traer hacia su pelvis. Sentía las carnes calientes de la carnosa nalga de Ojitos Verdes, mordiendo sus labios por la tremenda excitación. La niña se dio cuenta, giró su cabeza y con picardía lo miró regalándole una sonrisa; bajó su mano y le tomó descaradamente la verga, enorme, se sonrió nuevamente, la notó mucho más grande que la del padre. La apretó con fuerza mientras fregaba su vulvita contra la rodilla del padrino…

El vehículo seguía su carrera enloquecida por ese camino sinuoso y poceado. Rodrigo miraba de reojo al compadre y observaba sus gestos de placer que le daba su pequeña hija. No podía, no debía decir nada. Imposible pelear con aquel hombre. Tal vez se matarían. No podía hacerlo. Peor sería que todo se supiera. Observó el lento movimiento del bracito derecho de Karina y comprendió lo que estaba pasando.

Se sintió obnubilado por un golpe de sangre a su cabeza cuando vio al compadre cerrar los ojos y morderse lo labios, conteniendo un grito de placer, en señal de estar eyaculando. El aroma llegó a su olfato mientras Ojitos Verdes se enloquecía, cabalgando la rodilla del padrino, y ya no disimulaba ni sus gestos, ni sus gemidos de goce inmenso, delectación de una chiquilina despertando al sexo.

Rodrigo, no soportó aquello, y comenzó a friccionar su verga por sobre el pantalón mientras trataba de conducir el 4 x 4 que se le escapaba de la ruta internándose en la banquina.

Los movimientos de la camioneta, merced a la velocidad que le había impuesto Rodrigo y las carnes calientes de la piernita izquierda de la niña, totalmente bañada de semen, volvían a jugar con el trozo enorme de Alejandro.

Las miradas de los dos hombres se enfrentaron. Rodrigo, en desesperada embestida con su polla, puso los ojos en blanco al tiempo que volvía a terminar enloquecido de goce, al tiempo que Alejandro, quitándose algunos pensamientos de culpa, le bajaba la tanguita a la nena hasta tenerla en sus manos y guardarla en el bolsillo de su pantalón.

Acomodó a la niña sobre la punta de su miembro y Rodrigo, con gestos desesperados, sin emitir sonidos, moviendo su cabeza, le pedía que no lo hiciera. El padrino le suplicó perdón con sus ojos y apretó con todas su fuerzas a Ojitos Verdes sobre su verga, penetrándola sin compasión, quedando la mocosita semidesvanecida, sin articular una palabra.

Alejandro le acarició el cuello y lentamente comenzó a moverla, subiendo y bajándola, haciendo que su pene, totalmente lubricado con flujos vaginales y sangre de la pequeña, removiera las profundidades de Ojitos Verdes que, abriendo lentamente sus ojos, mirando a su padre, le sonrió con placer y satisfacción, apoyó sus dos manos en la consola de la 4 x 4 y se recostó hacia donde estaba su padre, gimiendo, dando esténtores de lujuria.

La excitación de Ojitos Verdes era tal, que Rodrigo frenó el vehículo sobre la banquina, se corrió hacia donde estaba su compadre, sacó su roja verga y la acomodó en la boquita de la niña, quien la abrió desaforadamente hasta que logró introducir el enorme glande del papi, casi todo, en su ardiente boca.

Rodrigo soportó la situación 20 segundos y acabó, eyaculó de tal forma que la niña casi se ahoga con tanto semen junto al tiempo que Alejandro también acababa llenando la lastimada cavidad vaginal de la jovencita, que mostraba un rostro angelical y lujuriante, por momentos vicioso y depravado. Una mirada profunda y perversa les regaló a los dos, como sellando un siniestro pacto de silencio.

Quedaron los tres enrollados y encharcados de jugos seminales de una jornada de orgía impensada. El padrino fue el primero en reestablecerse. Ojitos Verdes se había dormido, la tomó en sus brazos y la cruzó al asiento trasero mientras limpiaba los restos de semen en todo su cuerpo. Miró por la ventana del vehículo, observó una entrada a un campo y a un centenar de metros una limpia laguna. Despabiló a Rodrigo, y le señaló hacia el lugar donde se veía agua. Este entendió el mensaje; se puso en marcha y allá fueron para refrescarse y asearse. Ojitos Verdes fue introducida en las aguas tibias y transparentes de la laguna, despertándose. Pidió que los dos hombres se volvieran para ella poder lavar su cuerpo y sus partes pudendas.

Los dos hombres subieron al vehículo y conversaron entre ellos, pactando el mayor de los secretos, pero había que hacer algo para evitar el embarazo de la niña, le sugirió Rodrigo. Alejandro, entonces, le reveló:

—Nunca serví como reproductor, por eso no tenemos hijos en mi matrimonio. Tuve un accidente de joven, en una cuadrera, y quedé imposibilitado para procrear… por eso no tomé precauciones con la chiquita.

Desde ese día fueron más unidos, Alejandro, un cincuentón, vecino de su campo, padrino de Ojitos Verdes y Rodrigo, que con treinta y dos años recién cumplidos tiene ahora que convivir con malsano secreto con su hija de 14 años, que está escapándole a la niñez muy aceleradamente…

Analbo

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