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Con mi padre … y consecuencias inesperadas

Sábado, febrero 11th, 2012

Hola a todos. Mi nombre es María José y tengo 19 años. Soy una mujer muy atractiva, así me lo han dicho todos los hombres que me han pisado y … mi propio padre. Tengo el cabello largo y liso de color castaño oscuro, los ojos color marrón, mi piel es morena y tengo un bonito rostro. No es por ser presumida, pero reconozco lo que Dios me entregó. Mido 1 metro 60, y tengo un cuerpo muy bien formado.
Bueno, lo que contaré a continuación ocurrió hace 2 meses exactamente, recién había cumplido mis 19 añitos. Yo iba saliendo en la tarde a juntarme con una amiga, porque pretendíamos ir a una plaza, donde han colocado unas máquinas para hacer ejercicio, y llegan muchos hombres guapos. Entonces queríamos ir a pasearnos por ahí, por si acaso salía “algo interesante”, Uds. entienden JAJAJA.
Bueno, entonces me vestí muy, pero muy provocativa, con una minifaldita que apenas me cubría mi culito, una tanga “hilo dental”, unas sandalias muy fáciles de sacar y un peto que dejaba ver mi ombligo y el aro que me puse ahí. Bueno, me puse agarrador, pero no me puse pantys, porque esa tarde hacía mucho calor. Entonces, tomé mi cartera y me disponía a salir, cuando entra mi padre a mi cuarto y me dice: -Vas saliendo hija. Yo le respondí: -Sí papito y no sé a qué hora llegue.
Él me dijo: -Ahhh ok.
En eso, él fingió estar triste y preocupado, y yo le creí, y le pregunté: -¿Qué le pasa papito? ¿Tiene algún problema?
Y en eso me dijo: -Sí mi niña, tengo problemas con tu madre.
Yo le pregunté: -¿Qué problemas? ¿Algo que te pueda ayudar?
Y en eso noté un gran brillo en sus ojos y su rostro le cambió, y dejó de fingir que estaba triste y mostró cara de deseo. Entonces me respondió: -Claro que me puedes ayudar hija, y viéndote vestida así, yo también te puedo ayudar a ti.
La verdad, yo no entendí nada de lo que me dijo, y le volví a preguntar: -Pero ¿Qué problema tienes?
Y en eso él me dijo: -Problemas sexuales.
Yo quedé sin palabras, nunca pensé que me diría eso sin ningún tipo de rodeo. Y luego me preguntó: -¿Sabes hace cuánto no tengo nada con tu madre?
Yo, aún asombrada, le respondí: -No sé.
Y él me dijo: -3 meses … es mucho ¿Verdad?
Yo, como no soy nada de inocente y ya conozco muy bien el tema, le respondí: -Sí, es demasiado tiempo ¿Y por qué?
Él me respondió: -Porque ya no es lo mismo de antes.
Y luego me dijo algo que me dejó helada: -Entonces, como ya no tengo nada con tu madre, pensé: ya no tengo esposa … pero tengo una hija.
Y yo quedé muy asombrada, y él se dio cuenta y me dijo: -Qué te sorprende, total, tú ya eres una mujer … y estás deliciosa.
En eso, tomé mi cartera e intenté irme, pero él me tomó de un brazo y no me permitió salir. Entonces, cerró la puerta de mi cuarto con su llave y se encerró conmigo. Se acercó a mí y me dijo: -No tengas miedo mi amor, nada te va a pasar, solo disfrutemos este momento.
Entonces tomó mi cabeza por atrás y acercó mis labios a los suyos e intentó besarme, pero yo me resistí.
Él me dijo: -Pero mi niña, no tengas miedo … te gustará.
Entonces nuevamente intentó besarme, pero yo le volví a negar mis labios, diciéndole:
– No papito, no puedo.
Pero a él no le importó mi negativa e intentó besarme nuevamente, con más fuerza y decisión. Pero yo lo volví a rechazar.
Entonces, él se enfadó mucho, porque, en realidad, su hija lo estaba desobedeciendo, entonces él aplicó su derecho de padre y me dio dos bofetones muy fuertes:
PAFFF ….. ¡Ayyyy!
PAAAFFF …. ¡Aaaayyy!
Yo me puse a llorar SNIFF SNIFF. Y él me dijo en tono firme:
– ¡Qué te has creído … yo soy tu padre y me debes obediencia!
Y después, mirándome de pie a cabeza, mientras yo lloraba con la cabeza agacha y con mi mano en una mejilla, me dijo: – Mírate cómo estás vestida … ¿Qué pensabas hacer en la calle? Eres una descarada sabías.
Y luego me dijo: – Tú quieres que yo piense que estás triste y asustada JAJAJA …. yo sé que te gusta esto y sé … lo que tú eres.
En eso, me tomó mi cabecita por atrás, enredando sus dedos en mis cabellos y tirándomelos levemente, acercó mis labios a los suyos y me besó apasionadamente como nunca antes me habían besado. Mientras él me besaba libidinosamente y enredaba su lengua en la mía, yo no creía lo que estaba pasando, y pensaba que no podía hacer eso. A pesar de que debo confesar que, como hombre, me gusta mucho mi padre. Así que, en el fondo, yo también quería que él me follara … pero de todos modos estaba asustadita.
Él me besaba mucho los labios y pasaba su lengua por mis dos mejillas mmmmmmmm. Después, se detuvo un momento y me dijo: -Me encantas niña, y esta tarde serás mía. Entonces, nuevamente empezó a pasar su lengua por mis mejillas, me lamió el cuello y mis labios. Yo, en realidad, quería una buena follada, pues esa era el motivo por el que íbamos a salir con mi amiga, pero tenía mis temores si lo hacía con mi padre. Así que, todavía no me entregaba por completo y le decía tímidamente a mi padre: -No papito, por favor … no puedo.
Pero él no me escuchaba y seguía adelante. Luego, metió su mano por debajo de mi peto y rompió mi agarrador y empezó a tocarme las tetas con movimientos muy excitantes para mí mmmmmmmmm. Hasta que rompió mi peto y dejo mis tetitas al aire. Yo estaba muy sorprendida y algo asustadita por la violencia que estaba teniendo al romper mis prendas. Entonces, tomó una de mis tetas y empezó a chupar mis pezones y a morderlos muy fuerte. A mí me dolía un poco, así que gemía silenciosamente ayyyyyy mmmmmm. Luego de que dejó de lamer y morder mis pezones, metió su mano por debajo de mi minifalda y empezó a tocar mi culito y, en eso, notó que estaba usando una tanguita muy delgadita y, en ese momento, mi padre supo la hija que tenía JAJAJAJA. Y me dijo: -Que sorpresa, mira nada más lo que usa la niña: un hilo dental.
Yo me puse coloradita y agaché la cabeza.
Luego me dijo: -Parece que mi niña … es una putita.
Y yo más me ruboricé. Pero … no le pude discutir nada. Luego, me siguió diciendo cosas fuertes.
-¿A dónde ibas vestida así putita?
Yo le respondí con algo de vergüenza: -Iba con una amiga … a la plaza de las máquinas.
Y me preguntó: -¿Y qué ibas a hacer a esa placita vestidita así?
Yo le dije, con más vergüenza aún: -Es que … a esta hora van unos hombres a hacer gimnasia.
Y él me dijo en tono más burlón: -Buscabas una polla ¿Verdad? … ¿Verdad putita?
Yo le dije, ya con menos vergüenza: -Sí, iba por si acaso salía algo.
Y mi padre me dijo: -No tendrás necesidad zorra, yo te voy a dejar bien satisfecha.
En eso, me bajó la mini y me sacó las sandalias, me dejó solo con mi tanguita. Él estaba con un short deportivo y una polera, así que se desvistió rápidamente, se sacó el short, las zapatillas, los calcetines, la polera y el calzón … y pude ver su enorme miembro al aire libre. Noté que estaba muy erecto, enorme y venoso mmmmmmmm … y en ese momento, se me quitó todo el miedo, la vergüenza y me sentí deseosa. Entonces, ya desnudos, el me volvió a besar apasionadamente, dándome cachetadas en las nalgas PAFF PAFF. Mis manos, inevitablemente, empezaron a acariciar su pecho velludo y empezaron luego a bajar, hasta llegar a su anhelada polla. Mientras él me besaba, yo empecé a frotarla, hasta que él me dijo: -Yo sé lo que quieres puta … así que arrodíllate.
Yo como una hija muy obediente, me hinqué en el suelo, tomé con mi mano su miembro y GLUPP. Me lo metí en mi boquita. Era muy grande, así que no cupo todo, pero con lo que quedó afuera, lo seguía frotando de arriba, abajo, arriba, abajo GLUPP- GLUPP, GLUPP-GLUPP, GLUPP-GLUPP. Mi padre gemía de placer y me decía: – Ahhhhhh ahhhhhhhh sigueeeee ahhhh chupa chupaaaaa ahhhhh zorra ahhhhh putaaaa ahhhhhhh te gusta verdad ahhhhhhh estas acostumbradaa ahhhhhhhhhhh te gusta zorraaaaaa.
Yo cada vez lo hacía con más ganas GLUPP-GLUPP mmmmmmm era delicioso tener en mis labios la polla de mi padre, la polla que me hizo a mí misma JAJAJA mmmmmmm mmmmm fue muy excitante. Hasta que llegó el momento esperado. Noté que su polla empezó a vibrar mucho y mi padre a gemir más rapidamente, entonces noté que el volcán estaba a punto de hacer erupción. Saqué su polla de mi boca, empecé a frotarla con más fuerza y rapidez, mientras esperaba arrodillada y con mi boquita abierta. Fue entonces cuando mi padre empezó a gemir muy fuerte y rápido y exclamó muy fuerte: – ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhh toma zorraaaaaaa ahhhhhhhhhhh!
Me llenó la boca de su esperma cálida y abundante. Tuvo dos grandes descargas en mi boca, me la dejó llenita de leche espesa. Luego, mi padre vio que mi boca estaba abierta y llena de su esperma y me dijo: – ¡Trágatela!
Y yo GLUUUPPP. Me la tragué todita mmmmmmmmmm la encontré deliciosa. Sentir en mi estómago algo abundante, que se movía mucho mmmmmmmmm fue realmente delicioso. Después de eso, noté que la polla de mi padre no había perdido su erección, entonces la volví a tomar y me la metí de nuevo a la boca, sin que él me lo pidiera GLUPP-GLUPP, GLUPP-GLUPP. Mi padre me decía, mientras yo se la chupaba: – Vaya, en verdad te gusta esto putita ahhhhhhhh mmmmmm ahhhhhhh.
Luego, logré endurecerle nuevamente su polla y comenzó a vibrar con más intensidad que antes, entonces mi padre me tomó de los cabellos y me puso de pie y me dijo: – Ya está bueno zorra, ahora ven acá.
Y tomada de los cabellos me hizo caminar y me llevó a mi cama. Entonces, me lanzó con mucha violencia y me dejó acostada de espaldas, mirando hacia arriba. Entonces, mi padre, se lanzó encima mío y se volvió loco. Empezó a besarme por todos lados, a lamerme, a morderme los pesones mmmmmmmmmm ayyyyyy mmmmmmmmmm. Estaba actuando como un salvaje, pero … a mí me gustaba JAJAJA. Me decía cosas en el oído, cosas muy fuertes: – Te gusta esto, verdad zorra. Eres una descarada sabías. No eres más que un puta.
Yo solo gemía y afirmaba lo que él me decía: – Ayyyyy mmmmmmmm sí papito mmmmm mmmmmm sí, eso soy.
Entonces, llegó el momento más doloroso en un comienzo. Mi padre dejó de besarme, bajó sus manos, hasta mi culito, rompió mi tanga y la tiró a un lado; luego, tomó mis dos piernas y me las abrió con mucha fuerza; luego, tomó su polla, que estaba más erecta que antes y lista para atacar, la acercó a mi vagina y … Ahhhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhhh ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy mmmmmmmmmmmmmmm. Me penetró como nunca lo habían hecho, me la clavó hasta el fondo de mi concha, y empezó a bombearme con mucha rapidez y fuerza PAFF PAFF PAFF PAFF PAFF. Yo escuchaba como chocaban sus huevos contra mis nalgas, mientras gemía de dolor y placer mmmmmmm mmmmmm ahhhhhhhhhh ayyyyy. Bueno, la verdad es que yo ya no era para nada virgen, pero jamás me habían metido una polla tan enorme y con tanta fuerza, por eso me dolía. Mientras me bombeaba, mi padre me seguía insultando, pero me gustaba: -Te gusta verdad puta ahhhhhhhhhhhh te gusta que te la metan ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh descarada ahhhhhhhhhh mmmmmm zorraaaaa.
Yo también gemía mucho mmmmmmmmmm mmmmm síiii síi papito mmmmmmmm.
En ese momento que sentía la polla de mi padre en mi vagina, solo veía estrellas, me encantaba sentirla adentro, que entraba, salía, entraba, salía mmmmmmmmmmm. Y pensaba que así él me hizo a mí mmmmmmmmm eso más me excitaba. Esa tarde, yo me había afeitado mi vagina y toda esa región, y mi papito, como se dio cuenta, me decía: – Así que la muy putita se afeita la concha ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh mmmmmmm te preparas para recibir pollas zorra ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh mmmmmmm ahhhhhhhhhhhhh.
Hasta que, mi padre abrió aún más mis piernas, metió más a fondo su polla y ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh me llenó el vientre de leche. Cuando yo sentía cómo me llenaba, solo gemía de placer mmmmmmmmmmmm mmmmmmmmm ayyyyy que ricoooo mmmmmmmmmmmmm.
Mi padre me decía gimiendo: – Tomaaaa zorraaaa mmmmmmmmmm ahhhhhhhhhhhhh.
Luego, mi padre sacó su miembro de mi vagina, se puso de pie, muy aliviado, muy descargado. Él realmente necesitaba sexo y yo lo complací. Entonces, se vistió y me dejó tirada en la cama. Pero antes de irse me dijo: – Nada de esto a tu madre ¿Escuchaste?
Yo le respondí: – Sí papito, nada.
Luego me dijo: – Ahora, si quieres, puedes ir a exhibirte a la plaza como lo que eres … o hacer lo que se te dé la gana.
En eso, salió de mi cuarto y me dejó ahí, sintiendo cómo nadaban en mi interior.
Lo peor fue que mi padre nunca ocupó condón, y yo ese día no tenía ni pastillas ni dinero para comprarlas después. Entonces … pasó lo que tenía que pasar. Siento que algo nuevo crece en mi interior, algo que me origina ciertas molestias. Ahora, ya transcurridos 2 meses, lo siento crecer cada vez más, aceptando de muy buena manera las consecuencias de esa tarde. Para un matrimonio prácticamente quebrado, entre mi padre y mi madre, creo que un nieto les vendría muy bien ¿No les parece?

El Reino de Atolón 3

Jueves, enero 19th, 2012

La hija del rey Mucachi, Amel, entra en las habitaciones de su padre. El rey aún duerme sin ningún sobresalto, a pesar de que el sol está bien alto ya.
Ella es blanca como la nieve. Tiene un precioso cuerpo torneado y formado con lindos pechos. Muslos apetitosos, caderas sublimes, el cabello largo y dorado, es casi un ángel de una juventud avasallante. Es la mimada del rey y ella lo sabe.
Su padre, el rey, da unas vueltas y se va despertando pesadamente, abre los ojos y ve la figura de su niña.
__Amel ¿qué sucede?__ dice entre dormido.
__Nada padre__ el rey quiere incorporarse. La chica busca un poco de vino dulce y allí va con la copa en la mano.
__¡Toma bebe!__ se recuesta al lado del rey.
__¡Ah! Este vino es excelente
__Es de nuestras viñas
__¡Claro, claro! Este año la cosecha ha sido brillante__ la hija toca los cabellos del rey.
__¿Qué quieres de mi?
__Nada padre
__¡Vamos! Dilo de una vez, sino no estarías aquí
__No digas eso padre, he estado muchas veces aquí
__Si, ahora me tiene s un poco abandonado
__¡Ah! El rey está celoso__ dice la muchacha acariciando el pecho duro de su rey
__No es eso, pero ya no pasas tanto tiempo conmigo
__Tu siempre estás tan ocupado
__Bien ahora soy todo tuyo
__Está bien… No quiero irme del reino
__¿Cómo?
__Quiero que convenzas a madre
__Ella quiere que te vayas
__Ella dice que es mi deber, pero no quiero irme
__Ya sé… Hablas de la llegada del príncipe
__Me gusta este lugar, mi rey, haré cualquier cosa
__¿Cualquier cosa?
__Tu lo sabes mi señor
__¿Qué es lo que sé?
__Lo que puedo hacer__ diciendo esto la princesa metió su mano bajo las mantas livianas que cubrían al rey. Allí encontró la briosa verga del rey que ya estaba dura.
__¡Oh! Siento que estabas esperándome
__¡Ahhhh! Amel, acaríciame, así sigue haciéndolo__ la muchacha apretó la verga y la masajeó, la acarició despacio y los gemidos de su padre, el rey, subieron en intensidad. La bella hija corrió las mantas y el aparato surgió imponente. Las caricias siguieron, ahora la muchacha acercó su boca a la boca del rey y los besos inundaron la habitación caliente, mientras el sol afueras calentaba el planeta.
Amel muy despacio se acercó con sus dedos a los huevos inflamados del rey, que continuaba gimiendo y ahora diciendo palabras al oído de la hija que lo tenía apresado por el mástil. Mientras beba los labios y la lengua frotaba con el dedo pulgar la cabeza del pijón que vibraba caliente como en el infierno.
El rey atrapó con sus firmes manasas las tetas de Amel y también las acaricia vehemente y se las lleva a la boca. Los pezones de la chica se endurecen y se levantan erguidos, es ella la que gime ahora tomando temperatura. Siente que su vulva se va llenando de humedad.
Lentamente se van quedando desnudos y ahora Amel con su boca ha tomado la verga, la muerde suave, lame, aquí y allá, hurgando con su lengua hasta los testículos que son una llama a punto de explotar, pero se contienen, quieren seguir gozando del caramelo de mujer.
El rey ha buscado y ha encontrado la conchita dulce y salada de la chica y ha tomado posesión de ella y succiona y succiona y penetra con su lengua y busca la profundidad con un dedo y luego con otro, y luego otro, y la muchacha da gritos y se sacude en infinitos orgasmos, regalándole a su amante no tras otro y pidiendo que no se detenga, que no pare de comer su fruta.
La hija del rey lentamente se ha ido montando en la vara bravía y dura. Se ha ido metiendo en la profundidad de su cuerpo, en su vaina. La mujercita se contonea, levanta su cola, mueve sus caderas con un ritmo sabroso, apetecible. Con las manos el rey, su padre, aprieta las tetas de la joven, las lame, las muerde, las chupa y ella gime, ahora más moderada en sus movimientos, los hace más calmo, para luego acelerar y dejarse quieta para sentir la dureza que la enloquece dentro de ella.
Mucachi avanza entonces con un dedo acariciando la colita de la mujer, que aprieta los músculos de la vagina y el rey se desdobla de placer, con más lujuria penetra con su grueso dedo el anillo dorado de su hija, ella se sacude y se penetra con el dedo aún más adentro.
Ella se desenfunda la herramienta, así resbaladiza como está, la apoya en la entrada trasera y dice suave y casi como una diosa del mal __¡Promete que harás que me quede!¡Prométemelo!__ susurra casi como en un desmayo, mientras la cabeza de la pija va resbalando hacia lo infinito __¡Lo prometo!¿Lo prometo!__ grita el rey fuera de si, y es cuando la vergota se mete dentro, hasta el fondo y ella le regala un gemido desesperado, casi un aullido, mezcla de dolor y placer, se calva aún más, ella clava sus uñas en el pecho fuerte del hombre.
El rey Mucachi lanza escupitajos en el interior de su hija. Ella siente el río en su anillo y cree que va a desfallecer con otro orgasmo más fuerte de los que ya ha tenido.
Se va calmando, despacio, queda quieta sobre el pecho de su rey, siente el arma palpitando en su cola, aún enterrado en ella. Siente que late, eso la hace feliz, se siente llena. Se siente plena. Pasa la lengua sobre la boca del rey. Lo besa despacio y el rey cruza su lengua también y siente que su pija no decae. Siente como el líquido baja del interior de su hija hasta sus huevos. Amel muerde y chupa la oreja y se queda un momento relajada, pero aún caliente. Luego de un momento resbala hacia abajo y el aparato sale de su entrada, chorreante, brioso, como el de un joven. La hija del rey lo toma con sus manitos blancas y lo roza en sus mejillas y pone sus labios en el pequeño ojo. La serpiente ve, respira fuego, lo mete en su boca sedienta y sin saciar. Lo hunde sin remedio en sus fauces, se transforma en una caníbal, el rey se contrae, el rey se mueve, ella salvaje, toca los huevos, los siente, luego con sus dedos buscan el agujero del rey y allí entierra uno y otro, el rey se contorsiona como una marioneta deshilachada, siente que va a estallar, hunde mas profundamente los dedos en el culo del rey sin dejar de mamar la vergota que entra y sale de su boca, como los dedos entraban y salen del culo del rey que gime y gime, mientras vuelve a regar en la boca de su hija la leche paterna que ella traga hasta la última gota.-

Mi hija

Viernes, septiembre 30th, 2011

Mi pequeña tuvo un desarrollo muy rápido, por lo cual a los 14 años ya mostraba características de mujer. Yo nunca había reparado en mi hija de esta forma, hasta que por la situación de vivir solos, el verla desnuda cuando tenemos que compartir el baño por las mañanas y cuando se viste, me hicieron poco a poco darme cuenta de sus atributos. Paty es deestatura media, su piel es morena clara y cuenta con unas bellas piernas muy bien torneadas gracias a las clases de ballet que llevo de pequeña. Su complexión es mas bien atlética, en la cual sobresalen sus bien formadas caderas y sus senos, los cuales ya se encuentran totalmente desarrollados y me impresionan por que a pesar de su gran tamaño se mantienen perfectamente levantados aun con corpiño. En verdad nunca pense en mi pequeña mas allá de admirarla como una mujer bella y de buenas formas, hasta el día en que ocurrió la historia por contar. Ese día como muchos otros habíamos discutido acerca de la salida a una fiesta con uno de sus amigos que no me agradaba mucho, yo insistía en que me acompañara a una fiesta que le organizaban a su abuela, pero ella se resistía a visitar a la familia en vez de salir con sus amigos. Como siempre, ella gano la discusión y se fue a la fiesta con la promesa de que llegaría temprano. Yo fui a la fiesta de la familia de mi esposa solo por cumplir y regrese a las pocas horas, como no me encontraba de humor para la televisión trate de dormitar un poco esperando la llegada de mi hija. Alrededor de las 12 AM escuche el sonido del automóvil del amigo de mi hija en la entrada de la casa y espere que entrara. Pasaron cerca de cinco minutos y no escuchaba la puerta de entrada, por lo cual procedí a asomarme por la ventana a ver por que no entraba. En ese momento repare en que la luz del cuarto se encontraba apagada y que Paty seguramente penso que la fiesta de su abuela había resultado un éxito y que yo no llegaría sino hasta mas tarde. Por esta razón me asome con la luz apagada, escondido, tratando de no ser visto, y me encontré con un espectáculo difícil de creer, vi a mi pequeña, sin camisa y en los brazos de su amigo, se besaban frenéticamente y el pasaba sus manos por todo el lindo cuerpo de mi hija. Era algo que no podía soportar y que me hizo pensar en bajar y darle su merecido al estúpido ese. Pero algo en mi me detuvo y me quede viendo el espectáculo. El amigo de mi hija siguió besando el cuerpo de mi pequeña desde el cuello y hasta sus tetas, las cuales se veían mas grandes que nunca, ya que sus pezones se encontraban mas que parados. Era una visión divina. El muchacho llevo su mano hacia las piernas de mi hija y comenzó a realizar un movimiento circular, por lo que pude asumir que se encontraba disfrutando de la delicia de la panochita de mi hija. Para ese momento mi verga ya tenia una erección muy digna.

Seguí observando el faje que tenían mi hija y su amigo, la serie de besos y caricias que se repartían mutuamente hasta que de repente se separaron, pero no había terminado todo, con un rápido movimiento el bajo sus pantalones, tras lo cual mi hija se coloco de lado y empezó a comerse su verga sin mayor miramiento, yo solo veía como la cabeza de mi hija subía y bajaba rápidamente e imaginaba como se la comía y por primera vez en la vida desee ser yo el que estuviera en tan maravillosa situación. La mamada no duro mucho tiempo ya que el impulsivamente la levanto y empezó a besarla al mismo tiempo que intentaba cambiarse de asiento y montarse sobre mi pequeña. Al parecer esto no le pareció a mi hija por lo cual después de algunos forcejeos logro regresarlo a su lugar, tras lo cual empezó a buscar su ropa y a vestirse. Con un portazo termino mi espectáculo. Yo que para ese momento tenia una excitación bestia, regrese a mi cama por si ella pasaba a cerciorarse de que yo no estuviera en casa dormido. Escuche cuando entro y rápidamente y sin fijarse en mi cuarto entro al suyo y se encerró. Trate de dormir pero el recuerdo de mi hija y sus jugueteos sexuales no me dejaba, por lo que decidí que tenia que desbordar todo mi deseo y decidí masturbarme lo antes posible. Para tal efecto me dirigí al baño, ya llevaba mi instrumento en la mano, listo para que doña “Manuela” me quitara esa calentura. Sin hacer ruido, abrí rápidamente la puerta del baño y cual fue mi sorpresa de encontrar ahí a mi pequeña, la cual se encontraba totalmente desnuda y masturbándose con una verga de plástico inmensa (de este juguete y la primera vez que lo conocí les hablare en otra historia). La sorpresa de mi hija al verme también fue grande y por un momento los dos nos quedamos callados con nuestras respectivas vergas en la mano. Ella fue la primera que dijo algo, ” Papi, a que hora llegaste”. Yo azorado por la visión que tenia no podía responder. De esto se dio cuenta mi pequeña y sin mayor aspaviento, me pregunto : ¿ Te gustaría verme masturbándome, lo que pasa es que el imbécil con el que venia me dejo muy caliente ? De nuevo yo no atine a decir palabra, por lo cual Paty continuo con su juego de meter y sacar su gran verga de plástico. Yo ni que decir con la vista de mi hija desnuda y masturbándose empece a sentir calor por todo mi cuerpo y mi verga empezó a tomar un tamaño como nunca la había visto. Vi como Paty puso su vista en mi miembro y dejando su verga de plástico, se acerco a mi de rodillas hasta quedar enfrente de mi sexo, tras lo cual procedió a metérselo todo en la boca. Empezó con un movimiento cadencioso para meterlo y sacarlo mientras que con su manos me acariciaba mis pelotas y mis nalgas, era algo indescriptible ver a mi hija mamármela con maestría. Ella dirigía de repente su vista hacia mi y me mostraba como podía comerse todo mi miembro de un solo bocado. Yo rápidamente llegue a mi clímax, teniendo una venida descomunal la cual fue a dar directamente a la garganta de mi pequeña y termino desbordándose por su boca.

Ella se levanto y me tomo de la mano llevándome hacia mi cuarto en donde se coloco sobre la cama en cuatro patas y me dijo : Ahora te toca a ti. Tras lo cual empezó a moverse de una forma c achondisima e invitante. Decidí continuar con el juego y comencé a lamer sus piernas acercándome poco a poco a su sexo, el cual se encontraba totalmente húmedo y despedía ese olor maravilloso que tienen las mujeres cuando están calientes. Llegue por fin a su sexo y comencé a lamerlo todo bebiéndome así sus jugos, ella reacciono gritando extasiada y moviéndose cada vez con un ritmo mas acelerado. Rápidamente sentí como todo su cuerpo comenzaba a estremecerse y me pidió introdujera mi dedo en su vagina para poder terminar. Yo reaccionaba a sus ordenes y decidí obedecer, solo que no metí uno sino tres dedos en su cosita, a lo cual ella reacciono con un ligero quejido que no impidió que siguiera con su venida. Después de esto y con la respiración todavía cortada ella se levanto, me dio un gran beso y se fue a su cuarto. Yo como un idiota me quede ahí, reprimiendo esas ganas de seguirla y hacerle el amor con todas mis fuerzas.

Desde aquel día no hemos comentado nada, pero cada vez que la veo recuerdo ese momento. No se que hacer, al fin decuentas es mi hija. Después de haber disipado un poco mi angustia a través de mi relato anterior, deseo dar por concluida esta historia a través de una experiencia que hasta donde yo lo considero es el punto final de esta pasión insana. Después de lo sucedido aquella noche, Paty y yo seguimos con nuestra vida sin mayores comentarios, cada cual reacciono como si no hubiera pasado nada. Yo en mi afán de quitarme de la cabeza la belleza y sensualidad de mi hija comencé a buscar desahogo en otras actividades de índole sexual. Comencé por frecuentar algunos bares de table dance en donde conocí algunas mujeres con muy buenas características físicas, las cuales después de unas copas y un boletito satisfacían en una parte mis deseos sexuales. También llame a algunos amigos de la ad olescencia los cuales sabia todavía estaban dedicados a vagar por los bares y las calles de la Cd. en busca de acción. Acudí a algunos bares para solteros y en una ocasión hasta fui invitado a una casa de citas de alta calidad, con mujeres que pense solo se veían en la TV o revistas y que cobraban como estrellas de Hollywood, pero como la necesidad era fuerte y era gratis pude cojerme a una trigueña que estaba buenisima. Lo que me llevo a finalizar con mis andanzas fue una visita a la bella isla de Cuba, en donde a pesar de encontrarme asediado siempre por mujeres hermosas, comprendí que lo que yo necesitaba era sexo con deseo, no simplemente sexo por dinero. Tras de esto volví a frecuentar a mis amistades anteriores, centrando mi especial atención en un antiguo profesor que tenia una hija de 26 años, Julia, que a pesar de tener una figura de ensueño y unas facciones bellísimas se encontraba sola y sin compromiso. Empece a salir con Julia, la cual empezó a verme de la forma que yo deseaba, por lo cual entablamos una relación más formal. Era increíble de nuevo estar en los brazos de una mujer que se entregaba a mí por deseo. Y que mujer, ella mide alrededor de 1.60 y tiene una cintura diminuta la cual se ve más pequeña debido a sus bien formadas caderas y a su increíble busto. Su piel es clara pero siempre cuida que se encuentre p erfectamente bronceada, toda ella, además de que su vestir es coqueto y sensual. Que decir que al poco tiempo comenzamos a tener acercamientos sexuales intensos y ahí me di cuenta porque no tenia compromisos. Como ella me dijo en una ocasión: “nadie me aguanta”, y era cierto, al momento de hacer el amor se transformaba en una fiera, era incontenible, además de que conocía bien los secretos de su femineidadlogrando siempre excitar a su pareja. Yo estaba por demás contento ya que después de una larga sequía ahora tenia sexo de gran calidad, como nunca lo había tenido. Yo trataba de mantener a Julia al margen de Paty y en pocas ocasiones coincidíamos. Hace ya dos años del incidente y Paty se había convertido ya en toda una mujer, con la madurez física que puede tener una chica de 17 años, estaba más buena que nunca. Yo ya no reparaba tanto en ella porque Julia me dejaba poco tiempo para ello, además de que Paty se había conseguido un noviecito, Joaquín, con el cual ya había durado un buen ti empo. Un día del verano Julia y yo decidimos ir a pasar unos días a la casa de verano de nuestra familia en Cuernavaca, la cual tiene una gran piscina y un gran jardín en el que se disfruta la tranquilidad. Por compromiso invite a Paty, pensando que ella decidiría mejor disfrutar de la casa sola con Joaquín, pero para mi sorpresa le agrado la idea y me comento que llegaría después sola. Con la idea de que no tendríamos todo el tiempo para nosotros le propuse a Julia salir una noche antes y así poder disfrutarnos mas tiempo. Que decir que esa noche fue maravillosa, hicimos el amor no se cuentas veces a la luz de la luna y Julia se baño en la madrugada invitándome a disfrutar de su cuerpo en la piscina que por el efecto del sol de la tarde, o de mi calor, se encontraba a la temperatura exacta.

Al día siguiente se levanto para darme mi desayuno en la cama, el cual me sirvió de una manera increíble, solo como ella podría hacerlo, dejándome de nuevo exhausto. Realmente que esta mujer no tenia limite. Me dejo descansar el resto de la mañana mientras ella procedía a tomar el sol tal como dios la trajo al mundo. Ya me imagino a mi vecino Raúl con sus binoculares saboreándosela desde su balcón. Tan pronto como me desperté ella rápidamente vino a mí con ganas de sexo. Yo me zambullí en la piscina y le pedí que entrara conmigo, pero ella tenia en mente otra cosa. En el jardín existe un gran árbol que da una sombra maravillosa en el cual colgamos una hamaca para descansar por las tardes. Esta hamaca llamo la atención de Julia y nos dirigimos hacia ella, después de la rigurosa sesión de besos y caricias en todo el cuerpo, le pedí que se sentara en le borde de la hamaca y yo de rodillas procedí a mamarle la panocha que para el momento se encontraba ya empapada y despedía un olor maravilloso. Cabe mencionar que Julia tiene una de las panochas más grandes que he visto, sus labios son fuertes y su clítoris es como una pequeña uva, me encanta pasar mi lengua por todo su sexo y morder su clítoris ya que ella gime como loca con este contacto. Después de una buena mamada le pedí me devolviera el favor y aun cuando me ha comentado no le agrada mucho, me hizo el mejor trabajo de su vida recorriendo cada parte de mi órgano con una delicadeza increíble haciéndome vibrar con cada movimiento y llevandohasta mi clímax terminando completamente sobre de ella. Esto ultimo no le agrado mucho pero al ver que mi verga no se había debilitado del todo, continuo con su trabajo oral, regresándome a mi estado excitación en un poco de tiempo. Ahora ella tenia el control de la situación y se tendió boca bajo en la hamaca dejando a mi vista su enorme culo y sus maravillosas nalgas que finalizaban en ese hoyito que tanto me gustaba penetrar, ella me pidió primero que la penetrara por el ano y sin chistar humedecí mi verga con los fluidos de sus vagina y procedí a cojermela por el culo como ella me lo había pedido, la penetré lo mas hondo que podía haciendo que emitiera gritos increíbles, que estaba seguro estaría escuchando Raúl y se estaría pajeando en ese instante o cojiendose a su mujer, sentí como su esfínter comenzó a apretarse produciéndome un dolor exquisito y con sus gritos me pidió la penetrara por su sexo el cual se encontraba completamente húmedo y listo para recibirme. Mientras bombeaba con mi pene en su vagina, con mi mano aprovechaba el espacio creado en su ano para darle placer. Rápidamente tuvo un orgasmo, o mejor dicho varios orgasmos, los cuales por poco me llevan también a mí al clímax, pero que pude contenerme hasta el final. Yo sabia que esto todavía no había terminado y después de unos instantes de calma Julia se levanto de la hamaca y me tendió a lo larga de ella y procedía a sentarse en mi introduciendo mi pene hasta el fondo de su vagina. Siguió con movimientos sobre de mí de una manera increíble, estaba sin control haciéndome el amor de forma animal, de repente comenzó a mover la hamaca de forma en que empezamos a mecernos, cada vez era más rápido el movimiento de la hamaca y ni que decir del de Julia, la sensación era i ndescriptible, los dos movimientos creaban una vista maravillosa, las grandes tetas de Julia parecía que iban a salir disparadas por lo cual me aferre de ellas como un bebe que tiene hambre y comencé a mamarla mientras ella seguía con su bombeo loco, el cual estaba cerca de explotar. Era como una locomotora que llegaba a su parada a tiempo ya que como pocas veces en mi vida logramos llegar a nuestro clímax en el momento exacto, los dos tuvimos nuestro orgasmo al mismo tiempo entrelazados en un beso indescriptible y una unión total. Poco a poco se fue deteniendo la hamaca y cual fue mi sorpresa de ver parada enfrente de nosotros a Paty, la cual por cierto se encontraba con un seno afuera y la mano en su sexo masturbándose, excitada por el espectáculo que había presenciado. Ni que decir que me incorpore como rayo y tontamente me puse mi ropa tratando de hacer menos bochornosa la situación. Julia se incorporo como si nada y se acerco a Paty a la cual le pregunto “te ayudo”, tras lo cual procedió a bajar las panties de mi hija y comenzó con su lengua a realizar su trabajo en el sexo de mi pequeña. Yo, sin poder emitir palabra no tuve mas que disfrutar de la vista. Mientras Julia se encontraba mamando la puchita de Paty, ella desabotono su camisa y saco sus senos, los cuales eran realmente grandes y muy bien formados, y con un movimiento cadencioso comenzó a acariciarlos masajeandolos lentamente.

En poco tiempo Paty comenzó a temblar y su piel se puso de gallina por lo cual supuse estaba llegando a su clímax, lo cual confirme con el grito ahogado que emitió al mismo tiempo que llenaba la boca de Julia con sus fluidos. Tras esto Julia se levanto y se dirigió la casa y Paty se acerco a mí y con un ligero beso en la boca me dijo “Hola” y también se fue hacia la casa. Yo me quede un rato en la hamaca y vi como al poco tiempo salían las dos desnudas y se dirigían a la piscina a tomar el sol. Yo ya mas repuesto sentí como comenzaba poco a poco a emerger otra erección, por lo cual procedí a trasladarme al quiosco que se encuentra junto a la piscina para tener una mejor visión.

Vi como las dos se colocaron bronceador la una a la otra teniendo mayor cuidado en las zonas que normalmente no se asolean, dándose un maravilloso masaje en sus enormes senos. Como ya mencione las dos tienen unos senos de antología, aun cuando los de mi Paty se mantienen todavía paraditos sin ninguna dificultad. Nos quedamos recostados un buen tiempo, hasta que se escucho la llegada de un automóvil y Paty se levanto como si nada y corrió a ver quien era. Yo en mi afán de decirle que estaba desnuda corrí tras de ella, pero me detuve al ver que se trataba de Joaquín, el cual mostró una sonrisa increíble al ver a Paty desnuda corriendo a recibirle.

Rápidamente Paty lo instalo y lo llevo a la piscina. Joaquín llego con un bañador largo ya que no acepto la sugerencia de salir desnudo. Me saludo y saludo a Julia, a la cual se comió con la mirada desde el pelo hasta el dedo gordo del pie. Julia propuso jugáramos cartas en el quiosco y muy a regañadientes acepte. Para mí era perturbador estar sentado en una mesa junto a mi hija desnuda, pero ella me convenció de que era algo natural y que no debía estar molesto. Mientras acomodamos las cartas, Julia y Paty se dirigieron a la casa a preparar unos cócteles, los cuales prometimos nos tomaríamos como castigo cada vez que perdiéramos. Regresaron con un galón de su cóctel y empezamos a jugar.

Yo soy un buen tomador pero debo decir que después del tercer caballito (vaso para tequila) me comencé a sentir muy desinhibido. Como creo que a los demás les sucedía lo mismo cambiamos el cóctel por un castigo libre que debía poner la persona de la derecha. Comenzó perdiendo Joaquín y ni tarda ni perezosa Paty lo castigo con se quitara el bañador y se quedara desnudo como ellas. La siguiente en perder fue Paty y la encargada del castigo fue Julia, la cual sin pensarlo castigo a Paty con una ligera mamada a cualquiera de las dos vergas presentes. Yo supuse que Paty optaría por la de Joaquín, pero cual fue mi sorpresa al ser escogido por mi hija para tal castigo. Hizo que me parara y lentamente quito mi playera besándome todo el pecho de una manera…. ….Siguió, bajando lentamente mi traje de baño dejando al descubierto mi verga excitada tras lo cual se arrodillo ante mí y comenzó a besar mis muslos y mi entrepierna lentamente siguiendo con mis testículos, los cuales atrapo con su boca uno a uno y jugo con ellos, mientras sus manos se aferraban a mis nalgas y me empujaban contra ella. Después se levanto un poco dejando exactamente sus enormes tetas frente a mi verga y comenzó a masajearla entre sus senos, esto me puso como loco y empece a jadear sin control. Paty se detuvo y se levanto acercando su boca a mi oído para susurrarme: “Todavía no papito, todavía nos queda mucho por delante”, tras lo cual comenzó a besarme explorando con su lengua hasta el más mínimo punto de mi boca. Yo sin mas poder, la abrace y respondí a sus impulsos acariciando todo su maravillosocuerpo con mis dos manos. En lo que esto sucedía no había notado que Julia y Joaquín también habían comenzado un juego erótico prodigándose besos y caricias mutuas tras lo cual se levantaron y se dirigieron a la casa, d ejándome a mi con mi hija en nuestros asuntos. Graciosamente Paty me tomo de la mano y me llevo hacia el jardín, muy cerca de la hamaca que había servido como instrumento sexual por la mañana, en donde se encontraba ya una frazada extendida junto con unos cojines a su alrededor y una cajeta a su lado, cual seria mi sorpresa al ver que todo se encontraba planeado para llevarme ahí. Paty me recostó y se coloco sobre mí en el clásico 69 y antes de comenzar con su tarea me dijo: “Papito, mámame como aquella noche” tras lo cual procedió a comerse toda mi verga de una bocanada. Paty era una experta y rápidamente llevo mi verga a su mayor tamaño posible. Yo entretanto no quise quedarme atrás y con la ayuda de mis dedos comencé a explorar su sexo con mi legua y su ano con mis dedos. Parecía gustarle ya que cada vez que introducía mis dedos ella emitía un ligero gemido de satisfacción.

Tras un buen rato de prodigarnos caricias ella se levanto y se recostó boca abajo tras lo cual procedió a tomar la cajita, de la cual extrajo dos pequeñas esferas metálicas, las cuales se introdujo por la puchita con un gemidito de placer. Levanto su culo para dejarlo pleno a mi vista y volteando la cabeza y con un gesto por demás cachondo me ordeno:
“Métemela ya, quiero sentirla de verdad y no solo en sueños”, tras lo cual yo como un robot cumplí la orden e introduje mi verga en su vagina, encontrándome con una sensación indescriptible al estar cojiendome a mi propia hija. Le hice el amor como un loco, sentía como mi verga jugaba una especie de carambola con las esferas en su coño, lo cual le producía un placer fabuloso ya que sus gemidos ahogado se convirtieron en gritos de placer. Yo la penetraba y me excitaba cada vez mas con su gritos: “dame mas”, “Papito cojeme”, Sin mas comencé a sentir como se estremecía el cuerpo de mi hija y como su sexo empezaba a emanar cada vez mas fluidos y olores excitantes, siguió con un grito tremendo y aferrándose con las manos y la boca a la frazada comenzó con ese movimiento cadencioso que tan bien recordaba. Ya no pude mas descargue toda mi carga en su interior teniendo una venida muy intensa. Ella poco a poco fue disminuyendo el ritmo, liberándome de tan delicioso castigo. Finalmente mi verga enflaqueció y salió de ese divino lugar, ella se volteo hacia mí y después de besarme en la boca la limpio con su lengua en muestra de agradecimiento.

Mientras nos abrazamos aparecieron Julia y Joaquín y Julia suavemente me tomo del brazo y me llevo a la cama en donde me recostó y bajo sus caricias caí dormido después de un día muy activo. Desperté a medianoche y pregunte por los muchachos y Julia me dijo que ya se habían regresado a la ciudad, tras lo cual me contó que todo lo sucedido lo habían planeado desde antes del viaje y que ya sabia sobre el primer encuentro con mi hija y que le parecía maravilloso que por fin hubiéramos terminado con lo empezado. Yo también pienso que este es el fin de la historia de mi pequeña hija y yo, después de este encuentro todo ha estado normal, pero no sé por cuanto tiempo seguirá así

Lindas vacaciones en familia

Domingo, septiembre 25th, 2011

Lo que les voy a contar sucedió  en el verano del 2010.

 

Hacía entonces un  año que había quedado viudo y vivía  solo en un pueblo de Extremadura; tenía una hija de 22 años que por trabajo vivía en Madrid y desde hacía dos años había decidido compartir sus amores con otra chica extranjera.

Desde hacía aproximadamente tres años, yo no había tenido ninguna relación sexual, debido a la enfermedad de mi esposa y desde su fallecimiento quedé en una soledad que no me permitía alcanzar una erección de mi pene, lo cual me tenía muy disgustado.

En junio de ese año, mi hija me llamó diciéndome que su pareja tenía que viajar por un tiempo a Italia por problemas de trabajo y que ahora ella se veía con dificultades para pagar el alquiler y que se venía a vivir conmigo porque podía hacer su trabajo desde la casa a lo cual accedí.

Pasados unos días de estar conmigo, me di cuenta de la clase de mujer que se había hecho, los enormes pechos que se le marcaban, la grandeza de su culo y lo preciosa que era. Una tarde, que se estaba duchando, se entreabrió la puerta y pude ver a través de la cortina su silueta y quedé sorprendido.

A mediado de julio, en una tarde de tormentas, yo me encontraba acostado en el sofá y comenzaron unos rayos y truenos, y salió corriendo de su habitación con un pantalón muy cortico y una blusa de tirantes muy ajustada que marcaba sus enormes pechos y puntiagudos pezones y vino a acostarse a mi lado, por lo que quedamos muy juntos y mi mano se posó sobre unos de sus pechos; ella no ofreció resistencia y mirándome con picardía me dijo: ¿qué te parece papaíto?

Yo le dije que muy bien y que se veía que se había hecho toda una mujer y sin más, se viró boca arriba, se quitó la blusita y quedaron sus enormes pechos al aire y me dijo: me gustaría para estar más relajada con estos truenos que me acariciases y comencé a pasar mis manos por sus pechos y mis dedos por sus redondos y rojizos pezones, y de in mediato empecé a chuparlos y ella a suspirar.

De pronto, posó sus manos entre mi piernas y buscó mi polla, pero como siempre estaba muerta y me preguntó que qué pasaba, y le conté; entonces me bajó los pantalones y vio mi miembro en estado de reposo y se lo metió de pronto en la boca, yo sentía su lengua y como succionaba, pero mi polla no respondía y ella cada vez se ponía más caliente, hasta que se dio la vuelta y me dijo que le mamase su coño, y así lo hice y era tal su calentura, que se meó y llegó al orgasmo y mi polla por mucho que la seguía mamando nada.

De inmediato, me dijo que quería darse una ducha y se fue al baño y la seguí y cuando entre la vi completamente desnuda en la ducha y como toda empapada se estaba haciendo una paja; eso despertó no se qué en mi, que sentí un cosquilleo y mi polla comenzó a erguirse; de inmediato me quedé desnudo y ella vio como mi verga empezaba a crecer, y me dijo: papito no dejes pasar esta oportunidad y acércate, y así lo hice y se abalanzó sobre ella y empezó a mamarla de nuevo, mientras yo seguía pajeando su coño, y pasado unos minutos, la puse agachada y le presenté toda mi polla (ahora con más de 20cm) muy tersa y en todo su grosor en su coño y se la empujé hasta los cojones y empecé  a metérsela y sacársela, mientras ella gritaba: Cojones que pollón tiene mi papi, y así hasta que me corrí dentro de su coño con un enorme chorro de leche y ella decía: coño que caliente, la puta madre de polla que tengo, dámela cojones, dámela.

Y desde ahí, todo mi problema se solucionó y mi hija cada vez más a menudo goza con mi enorme polla y yo estoy mucho mejor.

Hoy hemos recibido la noticia, que la compañera de mi hija regresa de Italia y de momento viene para mi casa, por lo que no se qué va a pasar, pero tranquilos que ya les contaré; de momento los dejo porque se acerca mi hija y trae un plátano metido en su coño diciéndome que me invita a merendar.

Mi hija es una trolita! (parte 2)

Martes, mayo 10th, 2011

Y ahí estaban estas dos perfectas jovencitas pidiéndonos que les pasemos bronceador. Por sus miradas sugerentes y lascivas, era claro que no había nada de inocente en su pedido. Era imposible contemplar la carita angelical de Jazmín y no notar el contraste con su tremendo cuerpo apenas ocultado el bikini negro. Como ya había comentado antes, esta joven tenia el culo mas perfecto que jamas haya visto en mi vida. Y Jessy no se le quedaba atrás, ese característico toque atrevido y juguetón de todas las pelirrojas era acompañado perfectamente por un exuberante cuerpo. Sus enormes pechos parecían querer escapar del bikini todo el tiempo, mientras que la tanguita desaparecía completamente en esa hermosa cola.

-Vengan chicos, estamos tomando sol en las reposeras de allá- dijo Jessy mientras caminaban hacia unas reposeras ubicadas cerca de unos arboles del fondo.

En el camino que nos separaban de las reposeras, las dos chicas se encargaron de menear sus culitos de una manera tan obvia que por un momento creí que iba a tener que sujetar a Adrián para que no salte como un animal sobre ellas. Podía notar en su mirada que ya no le importaba nada y que ni bien tuviese oportunidad la iba a aprovechar. Este pensamiento me hizo dar cuenta de que yo también estaba al palo y que no iba a dudar un segundo en cogerme a cualquiera de esas dos bellezas.

Cada una se acostó en su respectiva reposera, de esas bien amplias para tomar sol. Como estaban boca abajo, sus colitas quedaron bien en pompa para nuestro deleite.

-Y chicos? Vamos! El bronceador. O se van a quedar mirando como idiotas?- nos apuro Jazmín con un tonito burlón
-No me lo tenes que pedir dos veces- contesto Adrián mientras se acercaba y sentaba a lado de Jazmín

Yo lo imite y me senté a lado de Jessy. Sin perder tiempo, comencé a desparramar bronceador por la esbelta espalda de la pelirroja.

-Porque no me desabrochas el bikini Robert? Así me quemo pareja- sugirió Jessy

Obviamente le hice caso y desabroche ese bikini. Podía notar como los exuberantes pechos de la la joven sobresalían aplastados por su propio peso. Yo a estaba teniendo una tremenda erección con semejantes imágenes.

Masajeaba esa hermosa espalda de todas las formas posibles hasta que me anime y comencé a bajar cada vez mas. Cada tanto acariciaba esa durita cola entangada. Bajaba por las piernas y luego volvía a subir acariciando cada vez mas la zona de la entre pierna. Previsiblemente Jessy no se molestaba con esto, sino que todo lo contrario, ponía su culito cada vez mas en pompa incitandome a seguir.

Mientras estaba con este manoseo consentido, escuche unos leves gemidos que venían de atrás. Me di vuelta y veo que Adrián había corrido la tanguita de Jazmín y estaba tocando su conchita. Los dedos de mi amigo se deslizan por toda esa perfecta almejita rosada; cada tanto los metía mas adentro haciendo que la chica suspire de placer. Luego de unos segundos, cuando esa conchita estaba a punto carmelo, mi amigo bajo y comenzó a hacerle sexo oral. Podia ver la cabeza de mi amigo enterrada en esa rajita saboreando los jugos de la adolescente. Eso termino de ponerme al palo totalmente.

De repente siento la mano de Jessy que empieza a tocar mi inocultable erección. La miro y me devuelve una mirada gatuna, irresistible con esos ojos verdes. Lo siguiente que supe, fue que la pelirroja me estaba dando una de las mejores mamadas que recibí en la vida. Su boquita era como una sopapa. Se deslizaba por toda mi pija , jugaba con la cabeza y volvía a tragarla toda. Mientras tanto mis dedos se deslizaban dentro de la ya totalmente mojada conchita.

Mientras Jessy me chupaba la pija como si fuese un helado en el medio del Zara, vuelvo a mirar a mi amigo. Ahora la rubia estaba en cuatro y Adrián detrás de ella dándole una buena cogida. Por un momento envidie la vista privilegiada que tenia mi amigo del culito de Jazmín. Por las expresiones en la cara de la joven, se veia que disfrutaba a lo loco. Esas redondas y duras tetas se movian con cada embestida de un lado a otro. Adrián se estaba dando todo un gusto cogiendo a este carocito de 18 años.

Podría haberme quedado todo el día disfrutando de la mamada de Jessy. Su mata de pelo colorado subiendo y bajando de mi pelvis era preciosa. Pero también quería probar su almejita. Así que me acosté e hice que me empiece a montar. Disfrute cada segundo de mi pija penetrando esos apretados labios. Sus tetas, de un tamaño imposible, subían y bajaban acompañando el movimiento. Mis manos no daban abasto para tocarlas.

De repente escucho decir a Adrián:
-Ahora por la cola putita!-

Gire mi cabeza y pude ver el exacto segundo en el que mi amigo ponía la inflamada cabeza en la entrada del culito de la rubia y de un golpe la metía hasta el fondo. Jazmín pego un profundo gemido. Adrián la dejo adentro unos segundos y luego comenzó el bombeo constante. Sus huevos chocaban contra las nalguitas de la joven. Estaba como poseido, cada vez que le enterraba la pija, parecía querer partirla en dos. Pero a la rubia parecia no importarle y lo incitaba a que la coja más. La escena era muy excitante e hizo que me ponga mas duro todavía. Me di cuenta que Jessy también se estaba excitando ya que comenzó a cogerme mas fuerte. Fue ahí que le dije:

-Queres darle unos besitos a tu amiga?-
-Quiero que me rompas el culo ahora!-me contesto, sacada

Nunca había visto dos minas tan sedientas de pija en mi vida. Tal vez las calentaba cogerse al padre de la cumpleañera y al amigo. No se. No me importaba. Agarre a Jessy y le lleve hasta donde estaba los otros dos cogiendo. Inmediatamente se puso frente a Jazmin y comenzó a besarla obscenamente. Le metía la lengua hasta la garganta. Mientras tanto yo jugaba metiendo algunos dedos en su culito. Cuando estuvo bien lubricado comence a penetrarlo de a poco. Con cada centímetro que la enterraba, su esfinter luchaba por tratar de adaptarse al grosor de mi pija. Me encantaba esa sensación e hice que dure todo lo posible antes de empezar el bombeo constante.

Así fue que durante un rato estuvimos los dos culeandonos a estas jovencitas que recién cumplían los 18 mientras ellas se comían la boca en un apasionado beso.

Me hubiese gustado quedarme penetrando ese apretado anito adolescente por mas tiempo, pero tanto Adrián como yo estallábamos de leche. Así que en un movimiento hicimos que las dos chicas se arrodillen juntitas con las bocas abiertas para recibir nuestras descargas. No tardamos mucho en acabar en esas caritas angelicales. Alternadamente un chorro mio y uno de Adrián volaban y caían en las frentes, cachetes y boca de las chicas. Ellas recibían con mucho placer cada gota de nuestro espeso y caliente semen. Era hermoso ver esas dos caritas tan hermosas, frescas y juveniles pervertidas por nuestras acabadas. Una vez terminada la descarga, las chicas decidieron darnos un ultimo showcito y empezaron a besarse y lamer la leche que cada una tenia en su carita. Se pasaban de boca en boca el espeso semen. Eran una delicia ver a estas dos nenitas jugando. Finalmente, cada una se trago una buena carga y nos miraron con cara de putitas satisfechas.

-Gracias chicos!- nos dijieron al unisono mientras se iban tomadas de la mano

Mire a Adrián pero no dije nada. Las sonrisas en nuestras caras eran suficiente. No podiamos creer que nos habíamos cogido a las amiguitas de mi hija.

-Che.Vamos a la pileta un rato?- sugerí
-Dale. Estoy todo transpirado y lleno de jugo de pendeja.-me contesto Adrián riendo

Nos tiramos a la pileta, una de esas con forma de riñon, y estuvimos boludeando un rato. Nos metimos totalmente en bolas. Hablamos de lo putitas que eran las pendejas y de que había que repetirlo alguna vez. Mientras estábamos en eso escuchamos un chapuzón. Nos dimos vuelta y era Vale, mi hija. Estaba hecha una diosa con esa micro bikini azul que apenas sujetaba sus enormes pechos y desaparecía entre sus perfectas nalgas. Su largo pelo negro,mojado, le llegaba hasta la mitad de la espalda. No podía creer que semejante hermosura pudiera ser descendencia mía (como verán no soy muy engreído).

-Les molesta que los acompañe?- nos dijo, mientras una sonrisa picarezca se le dibujaba en la cara
-Claro que no hija. Como nos va a molestar? Después de todo es tu cumple, podes hacer lo que quieras. Pero pasanos nuestras mallas que nos vestimos.- le conteste medio risueño
-No hay problema papi. Estamos en familia. Y Adrián es casi como un tío para mi.-
-Como quieras bebe-

Por la mirada en su cara, me dio la idea de que había visto algo de la orgía que tuvimos con sus amiguitas. Me tranquilizo que se lo tome de esa manera. Nuestras caras probablemente también denotaban algo, ya que ni a Adrián ni a mi se nos borraba la imagen de Vale enfiestada por sus tres amigos. Supongo que ella también sospechaba algo de eso.

Vale nadó hasta donde estábamos nosotros y de un movimiento se saco el bikini azul. Esas tremendas tetas quedaron liberadas. Eran perfectas, bastante grandes pero se mantenian juntitas y duras. Sus pequeños pesones marrones apuntaban al cielo. Debió haber notado nuestras miradas clavadas en sus preciosas tetas porque nos dijo:

-Que pasa? Ustedes pueden estar en bolas y yo no? Me parece un poco injusto.- dijo riéndose
-No. Para nada Vale. Solo que no me lo esperaba. Estas grandecita. Pensar que yo te tuve en mis brazos cuando eras bebe. – le contesto Adrián
-Bueno Adri. Todavía me podes tener en tus brazos si queres.-

Mientras decía esto ultimo, Vale fue hasta donde estaba Adrián y de un salto se le subió encima. Era como una nena jugando con su tío. Solo que esta nena tenia un tremendo cuerpo y refregaba sus enormes tetas contra el pecho de mi amigo. Pude ver la erección de Adrián bajo el agua. Él aprovechaba para meter mano en ese perfecto culo. Y yo no me quedaba atrás. Ver a la trolita de mi hija en accion me calentaba de sobremanera, por lo que me acerque a donde estaban ellos.

En un determinado momento, se separo un poco de Adrián, agarro con cada mano nuestras vergas y dijo:

-Me parece que hay que hacer algo con esto. No?- decía mientras nos pajeaba lentamente bajo el agua.
-Y que sugerís preciosa?- dijo Adrián
-Mmmm… no se… Pero saben que puedo aguantar mucho la respiración bajo el agua?-
-No se. Cuanto es mucho para vos?- le dije yo con un tono desafiante
-Bastante. Pero se los puedo probar si quieren.-

Mi hija desapareció bajo el agua y, como era de esperarse, comenzó a darle una mamada subacuática a Adrián mientras me seguía pajeando. Mi amigo tenia los ojos en blanco de placer.

-Es buena tu nena.- me dijo con una voz entre cortada
-Disfrutala amigo-

Un segundos después, salio a la superficie y dijo:

-Vieron. Casi un minuto!-
-Me parece que podes aguantar mas. Deberías probar de vuelta mi amor- le dije con tono paternal
-Obvio.- me contesto con un desafiante tonito adolescente

Volvió a sumergirse, solo que esta vez ataco a mi verga. Era exquisito sentir esa boca recorriendo toda mi pija. Mi hija había salido tan experta en el asunto como la madre. Jugaba con mi glande y huevos. Todo bajo el agua. Fue una experiencia sensacional mientras duro.

-Y? que tal?- pregunto cuando volvió a salir a la superficie
-Genial linda. Sos muy buena. Pero me parece que el tío Adrián se quedo con ganas de mas.- mientras le decia esto, le acariciaba sus exuberantes pechos.
-Queres mas tío?- le pregunto con una carita de gatita viciosa
-Pero claro que si mi amor. Pero esta vez quiero verte la carita.-

Adrián se sentó en la escalerita de la pileta de modo que quedaba su pija al aire pero sus piernas en el agua. Vale entendió lo que tenia que hacer y se arrodillo frente a él para darle una espectacular mamada. Se tragaba enteros los 25 centímetros de mi amigo. Mientras tragaba el trozo de Adrián, yo podía ver su hermoso culito entangado bajo el agua. Me acerque y apoye mi erecto miembro entre esas nalguitas deliciosas. De a poco le fui bajando su tanguita azul y comence a entrar en la conchita de mi hija. Era deliciosa. Empece a bombearla y ella me acompañaba con gemidos, eran unos gemidos apagados ya que el pedazo de Adrián le ocupaba toda la boca.

-Te gusta mi amor? Te gusta la pija de papi?- le decia mientras entraba y salia de esa hermosa conchita adolescente.
-Me encanta papi. Cogeme mas.- me decia entre gemidos
-Queres que te coja el tio Adrián ahora?-
-Siii.. por favor!!- me imploro mi hija

La agarre y guié para que se siente en la pija de mi amigo que ya estaba extremadamente dura y con la cabeza inflamada de la calentura. Se sentó en ese pedazo de carne quedando cara a cara con Adrián y empezo a cabalgarlo. La conchita de Vale se ajustaba como un guante a esa pija. Yo empecé a jugar con su anito metiendo uno o dos dedos.

-Queres que papi te rompa el culo Vale?-
-Si. Ya! Quiero tener dos pijas adentro mio. Cogeme papi!- decia Vale entre gemidos

De un saque clave es hermoso culito. Al principio presento un poco de resistencia, pero después trago todo mi pedazo sin problemas. Me agarre de esas dulces y duras nalguitas con mis manos y comencé el mete y saca. No se si fue porque era el culito de mi hija o que, pero me pareció el mejor culo que hice en mi vida. Mi pija estaba que estallaba de dura. Edemas, el hecho de ver la pija de mi amigo entrando y saliendo de su conchita a la vez que este le manoseaba las tetas y yo le hacia el orto, convertían esta situación en lo mas excitante que me haya pasado.

Luego de un rato de esta doble penetración. Decidimos dar por finalizado el asunto y sentamos a Vale en el borde de la pileta. Le presentamos nuestras pijas frente a su carita, que estaba sonrojada de tanto sexo pero seguía manteniendo esa dulzura adolescente, y comenzó a mamarlas alternadamente. Las chupaba con esas ansias tremendas de querer sacar hasta la ultima gota de leche. El primero en acabar fue Adrián. La sujeto de la nuca y sosteniéndose la pija, acabo íntegramente adentro de la boquita de mi hija. Vale jugaba con el semen en su boca, estaba esperando que yo también acabe. Y le di el gusto, al igual que Adrián, deposite todo en la boquita de mi hija. Se podía ver la buena cantidad de semen flotando y como Vale jugaba con su lengua. Después de unos momentos de regalarnos esa linda imagen, cerro su boquita, y, como quien traga un remedio, ella se trago toda la leche y nos miro con cara de satisfacción.

-Gracias chicos! Me dio un poco de envidia ver como se cogían a mis amigas. Pero con esto lo compensaron- dijo mientras sonreía y se alejaba caminando

Con Adrián nos quedamos mirándonos con cara de extrema felicidad pero mezclada con una gran confusión. Había sido un día muy loco. No solo nos habíamos cogido pendejas hermosas de 18 años , incluida mi hija, sino que además habíamos visto a nuestras esposas cagarnos con otros tipos. Eran muchas cosas. Pero había salido todo genial y haríamos todo lo posible para que se repita.

FIN

Mi hija es una trolita! (parte 1)

Martes, mayo 10th, 2011

Esto es algo difícil de contar. No es una noticia para la que uno este preparado. Una cosa es enterarse de que la hija de uno esta saliendo con un chico y ya haya perdido su virginidad. Para eso todos estamos preparados ya que eventualmente pasa. Pero enterarse de que tu hija es la putita del grupo, la aspiradora de leche o culito fácil, no es algo fácil de digerir.

En fin, todo empezó en el cumpleaños de 18 de Valeria. Habíamos arreglado hacer una fiesta en nuestra casa quinta. Ella invitaba a algunos amigos, mientras que mi esposa y yo nos encargábamos de los preparativos y, de paso, nos desconectábamos un poco de la agobiante rutina de la semana.

Para no estar tan solos, invitamos a una pareja amiga, Adrian y Jimena. Así fue que los cuatro salimos el día anterior para ya estar preparados y esperar a los chicos con todo listo. Todos nosotros ya estamos rondando los 40 pero nos mantenemos bien. Especialmente nuestras mujeres, mantienen unos cuerpos que cualquier adolescente querría poseer. Tanto Jimena como Gloria, mi mujer, tienen unas buenas gomas y unos cuerpos trabajadisimos en el gimnasio. Jimena es una linda rubiecita con cara inocente, pero por boca de Adrian se que detrás de esa apariencia angelical se esconde una mujer viciosa que no le hace asco a nada. Entre los dos nos divertimos contándonos las peripecias sexuales que practicamos con nuestras respectivas parejas. Es algo muy excitante saludar a la mujer de tu amigo y saber que estuvo tragando leche o recibiendo una pija por el culo todo la noche.

Los cuatro pasamos la noche anterior a la fiesta en la casa. Cenamos, nos contamos anecdotas, nos reímos y se fueron creando muchas expectativas sobre lo genial que seria el día siguiente. Todos pronosticábamos un sol radiante y pileta todo el dia.

Note como Adrián no despegaba los ojos de mi esposa, que aun vestida de entre casa seguía exhibiendo sus generosos atributos. No lo podía culpar, mi esposa, Gloria, es una increíble morocha de pelo ondulado largo con un cuerpo digno del poster central de una playboy. Debo decir que siempre me había excitado la idea de mi esposa poseída por otro hombre, sin embargo, ya sea por celos o miedo, nunca lo había comentado con ella.

Al día siguiente, nos levantamos temprano; y cada uno se puso a ayudar para los preparativos de la fiesta. Las mujeres se dedicaron a preparar ensaladas y a ordenar todo, mientras que Adrián y yo nos fuimos para el area de la parrilla y comenzamos con los preliminares del asado. En realidad tiré algunos carbones al fuego y todo el resto del tiempo nos la pasamos charlando y tomando whisky y cerveza. Asi fue que un rato mas tarde los dos estábamos bastante entonados. Supongo que esa fue la razón por la que comenzó esta charla que, ahora que la recuerdo, fue bastante perturbante:

-Asi que bueno… en cualquier momento esto se llena de pendejitas en celo – tiro Adrián de la nada como quien comenta algo sobre el clima.

Luego de que procesé esa frase, lo único que atine a decir fue:

-Ojo que estas hablando de mi hija!- la verdad que no lo dije muy convencido. Capaz porque en parte pensaba lo mismo.
-Dejemos a Valeria de lado. Las amiguitas deben estar que se parten. O me vas a decir que nunca las miraste con ojos de hombre?-
-No se… no las conozco tanto. Pero alguna que otra vez las vi cuando salen a bailar. Y un poco te doy la razon, hay varias que son muy perras.
-Ves! Ademas ya la mayoria tiene 18,no? Podemos fantasear sin cargo de conciencia.-

Después de esto me reí un poco pero me quede pensando en las amiguitas de Valeria. Adrián tenía razón, iba a estar interesante el día.

Seguimos hablando un rato mas sobre lo interesante que seria comerse a un bomboncito de 18. Siempre en el terreno de la fantasía lúdica. Pero el alcohol ya nos había pegado bastante, y tanto hablar de sexo fue preparando el caldo de cultivo para lo que paso despues. Pero no me quiero adelatar a la historia.

Un rato antes del mediodia llegaron los chicos. Venían en dos autos. Serian unos cinco chicos y cuatro chicas. Entre ellos estaban mi hija y el novio. Ya todos venían en malla. Fuimos a recibirlos. Valeria bajó del auto y ni bien me vio, vino hacia mi corriendo y salto para abrazarme.

-Hola papi! Llegamos! Ya quiero meterme en la pile.-
-Feliz cumple Vale. Estamos terminando de preparar todo, ustedes ponganse cómodos.-

La verdad que tener el sensual cuerpo de mi hija pegado al mio me estaba excitando. Por lo que la aparté rápidamente y seguí saludando a la gente. Mientras saludaba, fui chequeando a las amigas de Vale. Adrián tenia razón, estaba una mas putita que la otra. Todas vestian micro bikinis que dejaban poco a la imaginación. Además sus cuerpos eran esculturales. Esas preciosas tetas adolescentes parecían querer escapar de sus bikinis en cualquier momento y los culitos eran salidos de un concurso de Reef.

Se ve que Adrián había notado lo mismo que yo, pero el muy degenerado no se quedaba solo con ver. Aprovechaba cada saludo para abrazar a las chicas de modo que se apoyaba en esas hermosas tetas y de vez en cuando deslizaba la mano rozando algun culito. Realmente pensé que en algun momento alguna iba a decir algo ya que era muy alevoso. Sin embargo todas se dejaron tocar sin problemas.

Los chicos rápidamente se metieron al agua y nosotros fuimos a nuestro lugar cerca de la parrilla.

-Hijo de puta! No podes tocar asi a esas pendejas. Mira si se sacaban y decían algo.-
-Que van a decir?! Si a esas trolas les gusta mas la pija que comer pollo con las manos.-

Adrián estaba excitadisimo.

-Bueno Mr. Degenerado. Hace lo que quieras, pero que tu mujer no vea la erección que tenes poruqe no quiero tener problemas en el día del cumpleaños de mi hija.-

Dije esto y Adrián se rio mientras se agarraba el trozo por encima del pantalón. Yo no pude hacer otra cosa que reirme también. Estaba hecho un idiota.

Seguimos un rato mas en la parrilla vigilando la carne, tanto la del asado como la de las chicas en la pileta. Asi fue que en un momento, dos pendejas salen de la pileta y comenzaron a caminar hacia nosotros. Las dos tenían un andar bastante gatuno y sus pechos se balanceaban con cada paso. Una era una pelirroja de ojos verdes que partia la tierra y la otra una rubiecita de pelo corto, no tan vuluptosa como su amiga pero se notaba que tenia el mejor culo de todas las del grupo. Cuando finalmente llegaron, la pelirroja, con una sonrisa picarona dijo:

-Hola chicos! Falta mucho para comer? Estamos muriendo de hambre-
-Mmmm… estamos en eso.. le falta un poco.- dije yo, con mi mejor cara de poker

Pero Adrian agrego:
-Igual les podemos ir cortando un pedacito. Veni. Decime que queres.- le dijo a la rubiecita y se coloco estratégicamente detras de ella dándole paso para que vea la parrilla pero a la vez aprovecho para quedarse apoyando ese perfecto culito enfundado en una bikini negra.

Sorprendentemente la chica no pareció perturbarse, sino que todo lo contrario, note como acomodo su colita para que Adrián la apoye mejor mientras miraban el asado.

Instantáneamente, la pelirroja al ver a su amiga en acción y tal vez por ese instinto de competencia innato que tienen las mujeres, dijo:

-A ver. Yo también quiero algo.-

Al decir esto se acerco a la parrilla, con la diferencia de que quedo detrás mio de modo que cuando se inclinaba para ver mejor, me apoyaba su tremendo par de tetas con total descaro en la espalda. Era una sensacion exquisita sentir esa piel suave y caliente rosándome. Me provocó una erección inmediata.

Las chicas se tomaron todo el tiempo del mundo para elegir. Mientras nosotros dos disfrutabamos de la situación. Finalmente se decidieron por un sanguchito de chorizo que comieron ahi mismo mientras charlaban con nosotros. Nos decían que estaban riqusimos, que eramos los mejores asadores, etc. Estaban muy amigables.

Finalmente terminaron de comer lo que les habíamos dado. En ese momento, la rubia, que se llamaba Jazmin, le dijo a su amiga:

-Jessy. Te quedo un poquito sucio el labio. Veni!

No terminaba de decir eso y ya la pelirroja, Jessy, estaba en frente suyo y Jazmin le planto un beso profundo y humedo en esos carnosos labios. De mas esta decir, que mientras duro esta escena Adrián y yo estábamos a mil. No podíamos cree lo perras que eran las chicas. Nuestras cabezas no lograban procesar semejante cosa.

Unos segundos después, las chcias terminaron de besarse y con una mirada sensual se alejaron, regalándonos una espectacular vista de esas colas meneándose mientras caminaban.

Nuestras mentes en estaban en otra cosa, pero de alguna manera logras terminar el asado. Servimos todo y los jovenes comieron por un lado y nosotros con nuestras esposas por otro. Esto nos hizo olvidar un poco lo que estuvimos viviendo un rato antes pero no del todo, claramente era algo imposible de olvidar.

Luego de una pequeña sobremesa y cuando ya todo el almuerzo había terminado, Gloria dijo:

-Bueno, chicos. Jime y yo los dejamos que nos vamos a lavar los platos y después una siestita. Te parece Jime?-
-Dale vamos. Me esta agarrando un sueñito.- respondió Jimena haciendo un gesto de cansancio
-Vayan chicas. Con Adrián nos vamos a dar una vuelta por afuera. Fumar un puchito.- dije yo

Las mujeres se fueron hacia la casa mientras que Adrián y yo salimos a caminar por las tranquilas calle de tierra del barrio. Obviamente la conversación se dirijio al tema que mas nos preocupaba.

-Muy putas Jasmin y Jessy! Te juro que estuve a punto de no controlarme cuando estaba apoyando ese culito- me confeso Adrián casi con desesperación
-Si. Tremendas. Te digo que cuando empezaste a decir lo putitas que estaban las minas de esa edad no te creia. Pero despues de lo que vi, las creo capaces de cualquier cosa.-
-Y que vamos a hacer?-
-Como “que vamos a hacer?”- dije yo sin entender muy bien a lo que iba la pregunta de Adrian
-Claro. Hay que recontra cogerlas. No las vamos a dejar asi.- me contesto como si fuese lo mas normal del mundo
-Estas loco?! Aca? En el con nuestras esposas dando vueltas y mi hija?-
-Roberto. Amigo. Estas cosas se dan pocas veces en la vida. Cuando fue la ultima vez que una pendejita de 18 años con ese orto y esas gomas te tiro onda? No lo podemos dejar pasar. Algo se me va a ocurrir. Confia en mi!-
-mmmm… no se.- respondí incredulo

La charla siguió por esa rama pero no llegamos a nada concreto, simplemente nos hacíamos la cabeza con la posibilidad de comernos a esos dos carocitos de 18 años.

Luego de un rato de caminata, volvimos a la casa quinta. El terreno de la casa era muy grande y con varias entradas. En este caso entramos por una que no era la principal ya que nos quedaba mas cómodo. Cerca de esta entrada se encuentra un cuarto de herramientas que quedaba bastante alejado del resto de las construcciones de la quinta. Al pasar a unos metros de este cuartito, con Adrian escuchamos algunas voces murmurando y gemidos que venían de atrás del cuartito. Nos miramos con cara de duda, y, deseosos de resolver el misterio que se ocultaba del otro lado, nos fuimos acercando sigilosamente.

La imagen que vi al espiar por la esquina de la pared, me dejo helado. Mi hijita, Valeria, estaba en bolas cabalgando la pija de uno de sus amigos mientras que se las mamaba a dos que estaban frente a ella. Mi primer impulso fue saltar y cagar a piñas a todos. Pero Adrián me calmó:

-Para para.. que vas a hacer loco?! Lo único que vas a lograr es armar un quilombo de la puta madre y no vas a solucionar nada.
-No lo puedo creer. Mi angelito. Mirala! Como una puta enfiestada por tres flacos.-
-Que le vas a hacer. Debimos imaginarlo. Visto lo que eran las amigas. Porque ella iba a ser diferente?- me decia Adrián como para darle algo de lógica a la situación
-Pero es mi hija! No la puedo ver asi.-
-Igual… no parece que la este pasando mal. Relajate. Sugiero que nos quedemos aca para asegurarnos de que no le pase nada malo.- el tono de malicia en la voz de Adrián era evidente. Pero no supe que decir y me quede junto a el mirando la escena.

Mi hija seguia montando esa verga mientras que alternadamente mamaba las dos pijas que tenia en frente. Era toda una experta. Movia su cinturita de una manera extremadamente erotica haciendo que la pija se entierre cada vez mejor. Sus tetas, bastante grandes pero bien ubicadas, se balanceaban ritmicamente. Entre sus perfectos y carnosos labios, desaparecian los gruesos trozos de carne de sus amigos. Uno de los flacos que tomaba una cerveza mientras recibia la mamada de Vale, en un momento jugaba a apoyar la lata de cerveza en su cabecita. El y su compañero se reian al ver humillada a mi princesa de esa manera.

Mire a mi lado y vi que Adrian se tocaba la pija por encima del pantalon. Tenia una tremenda erección. Al darse cuenta que lo estaba mirando, me dijo:

-Perdón Robert. Es mas fuerte que yo…- me dijo con culpa

En ese momento tome conciencia y note que yo tambien tenia una importante erección. Evidentemente la imagen de una jovencita siendo cogida por tres hombres despertaba en mi una tremenda calentura, aunque esa jovencita fuese mi hija.

Volví a poner atención en la situación y ahora había cambiado. Vale seguía montando a uno de los flacos en el piso, solo que ahora estaban enfrentados cara a cara, dándonos una espectacular vista de ese redondo y duro culito. Seguía chupando una pija, pero uno de los jóvenes había encontrado otra posibilidad. Evidentemente atraído por el perfecto culito de mi hija, comenzo a jugar con su ano. Le iba introduciendo dedos y lo lubricaba. Valeria no se oponia en lo mas minimo, todo lo contrario, relajaba su estrecho anito para facilitar la entrada de los dedos. En determinado momento se posiciono con su pija dura como un mastil en el culito de Vale y la penetro sin mas preámbulos. Vale pego unos grititos al principio pero estos luego fueron reemplazados por gemidos que denotaban un placer extremo.

Mi angelito estaba siendo cogida por todos sus agujeros y le encantaba. Y yo, su padre, disfrutaba con la situación. Era perturbador.

Unos momentos mas tarde, decidieron dar por terminada la orgia con Vale y la hicieron arrodillarse. Uno a uno fueron pasando sus pijas por la boquita de mi hija y acabaron en su cara, sus pechos y su pelo. Era extremandamente erotica la imagen de mi dulce hijita prostituida por todo ese espeso y blanco semen. Por la sonrisa en su carita, lo habia disfrutado en grande.

Con Adrian dimos por finalizada nuestra sesión de Vouyerismo y nos retiramos sigilosamente.

El primero en hablar fui yo:

-Y bueno. Termino siendo una putita. Que se le va a hacer.-
-Y si.. cosas que pasan Robert. Por lo menos es bastante buena en lo que hace, no te parece?-
-Jajjaja… que hijo de puta.. Si, estoy orgulloso de mi hijita.

Me era mas fácil aceptar que Vale era una trolita y que me calentaba de sobre manera, que luchar contra ese sentimiento.

Seguimos caminando. Y cuando estábamos llegando a la casa principal, escuchamos nuevamente voces y algunos gemidos que venian de atrás de la casa. Yo pense que se me había arruinado la cabeza y que estaba delirando, pero mire a Adrian y el también tenia cara de incrédulo. Me dijo:

-No me digas! Un Deja vu??-
-Jajaja… seran las amiguitas de Vale? Te digo que si son. Me prendo de una.- afirme

Al igual que antes, nos fuimos acercando de a poco. Estábamos confiados de que por lo vivido, nada nos podía sorprender. Pero el universo esta lleno de sorpresas, y esta fue una de ellas.

Eran nuestras esposas, Jimena y Gloria, en plena faena. A Adrian se le puso la cara blanca como la nieve cuando vio a Jimena en cuatro patas siendo culeada salvajemente por uno de los jovenes que habia venido a la fiesta. Creo que era la pija mas grande y gruesa que vi en mi vida, y estaba entrando entera en el dilatado ano de la esposa de mi amigo. Gloria no paraba de gemir con cada embestida que recibia. Evidentemente le dolia, pero lo disfrutaba a la vez.

Mientras tanto, mi mujer, estaba arrodillada frente a otro flaco. Le vi un poco la cara y reconoci que era el novio de Valeria. No podia creer lo trola de mi esposa de estar con el novio de mi hija. Y encima le estaba dando una tremenda mamada. Chupaba esa pija como si fuese la ultima pija en el mundo. La tragaba hasta los huevos y jugaba con su lengua. La recorría lentamente y la volvia a tragar. Era una experta. Yo lo sabia por experiencia propia, pero hacia mucho que no me la chupaba con esas ansias. Hilos de saliva mezclada con liquido preseminal chorreaban de su boca por la barbilla y caían en sus exhuberantes pechos.

Luego de unos minutos de mirar la escena, le di una palmadita en la espalda a mi amigo y le dije con un tono fraternal:

-Vamos… ya fue. Son todas asi.-

Y nos fuimos alejando. Yo, después de ver a mi hija, ya estaba inmunizado. Pero Adrián estuvo un rato largo callado y pensando. Hasta que escuchamos unas dulces voces a nuestras espaldas:

-Hey chicos! No nos pasan un poco de bronceador en la espalda?!-

Eran nuestras amigas, Jasmin y Jessy, que se disponían a tomar un poco de sol. Con Adrián nos miramos y una sonrisa de oreja a oreja se dibujo en nuestras caras. Pero eso queda para la segunda parte….

Mi familia II

Lunes, mayo 9th, 2011

Antes conté como mi familia perdió todos sus bienes materiales, como mi madre se transformó en prostituta para salvar la situación, y como me enamoré perdidamente de mi padre quien me ha hecho siempre, la mujer más feliz del mundo.

Luego de mi primer sexo oral, seguí practicando con mi papito todos los días, llegaba deseosa del cole y el me esperaba con todo su amor. Los fines de semana debíamos aguantarnos y disimular, ya que mi madre pasaba mas tiempo en casa, debido que por ese mismo tiempo, un hombre maduro comenzó a visitarla sagradamente de lunes a viernes durante el mediodía,  y al parecer, no le preocupaba el dinero.

Comenzamos a tener mejor situación económica, mi madre comenzó a gastar en ropa, perfumes, cremas, diversos
maquillajes, juguetes para mí (que ya no me interesaban).   Pero también comenzó el quiebre con mi padre, comenzaron a discutir frecuentemente, y luego se reconciliaban cuando me encontraba en el cole, lo que me llevó a sentir los celos mas terribles que jamás haya vivido, con todo, mi padre seguía acariciándome como siempre, y sus palabras me hacían
sentir única.

Así pasó como un año, y la relación de mi madre y ese hombre maduro se hizo mas fuerte, ahora él se la llevaba durante unas horas en las noches también, y luego algunos fines de semana.      Yo debería haber estado feliz, pero misteriosamente mi padre recibió una oferta de trabajo, y tenía que ausentarse durante todo el día, incluso los fines de semana, y cuando
volvía a casa llegaba cansado a dormir, con mi madre, dejándome sola.   Para peor, mi madre mando a construir otra habitación en el patio trasero, de paredes sólidas, para mi, ya que consideraba que estaba muy crecida para dormir con ellos en la misma habitación, y por que, decía, “quería salvar su matrimonio”.

Yo veía como todo se terminaba, el hombre que amaba se alejaba de mí, y la puta que lo estaba logrando, lo obtenía todo.   No era justo, no.

Pero entonces, pasó algo maravilloso, mágico, un día de madrugada, mientras dormía en mi nueva habitación, desperté al sentir un beso de labios cálidos en mi boca, y ahí estaba, mi hombre, mi padre frente a mi. Se había levantado mas temprano que de costumbre para ir a su trabajo,  sólo para verme a mí.

Llevaba puesta su bata de baño, y su pene erecto sobresalía entre los pliegues de ella, retiró las sabanas, me sacó la pijama, y delicadamente su boca recorrió mi cuello, besando cada espacio de mi piel, llegó a mis pechos, que estaban excitados, duros como rocas, comenzó a tocarlos, besarlos, morderlos, y chuparlos como si bebiera de ellos, mientras, mi vagina se mojaba y chorreaba líquidos sin parar. Siguió bajando hasta mi entrepierna y comenzó a lamerme, introduciendo su lengua en todos mis rincones, me comió como nunca, mientras introducía su dedo en mi ano, y entonces me di cuenta de que el
también me echaba de menos.

Yo jadeaba, he intentaba no gritar, aunque igual reía de placer sin ningún pudor, había olvidado que dentro de la casa, en la otra habitación estaba la puta de mi madre, el tampoco hizo ningún empeño de callarme, el también jadeaba, y me hablaba con palabras de amor. Luego de tener unos exquisitos orgasmos, tomo su pene que estaba enorme, erecto y goteando líquido, y lo metió en mi boca, y yo como una loca lo chupaba, lamía, besaba, bebía sus jugos deliciosos, comencé a
sentir como se hinchaba aun mas, mientras latía fuertemente, mientras se preparaba para la eyaculación, cuando mi papito me detuvo, y me dijo con su dulce voz: “mi niña, voy a hacer algo que he estado esperando hace tiempo, pero va a doler, así que necesito que aguantes y no grites, para que mamá no destruya este momento”, entonces me giró y me puso en posición en cuatro, con una mano frotaba suavemente mi pecho izquierdo, mientras frotaba su pene jugoso en toda la extensión de mi rajita, luego lo puso en mi ano y comenzó a penetrarme.

Al principio dolió un poco, y tuve que aguantar mordiendo el cubrecama, pero no fue tanto como pensé, y rápidamente me relajé y entro fácilmente en mi ano, cuando lo sacó un poco la primera vez, sentí un placer tan divino, luego volvió a introducirlo lentamente, y volvió a doler un poco, pero a medida que iba sacando e introduciéndolo, cada vez era mas placentero y menos doloroso, a la vez iba haciéndolo mas rápido, y mas rápido, hasta que ambos nos fuimos en un orgasmo
sensacional, el eyaculaba dentro de mi, y yo sentía como ríos de jugos corrían por mis piernas, fue una sensación tan maravillosa y perfectamente sincronizada que no pude sujetarme mas y caí boca abajo desfallecida, mientras el cuerpo de mi padre se desplomaba sobre mi, exquisitamente calido y húmedo de sudor.        Así estuvimos varios minutos, después de
eso, el me giró y me beso en la boca largamente, me miró a los ojos, y me dijo: “mi amor, no importa lo que pase, siempre te amare, tu eres mía, no lo olvides, eres virgen, y así quedarás hasta que yo lo decida.   Pero recuerda, aunque estemos lejos, yo siempre te amaré, solo a ti”.     Y luego agregó “¡Feliz cumpleaños!”, no era mi cumpleaños, habían pasado ya algunas semanas, pero él me explico que no había podido hacerlo antes por no existir las condiciones para ello, de todos modos, yo
lo recuerdo como uno de los mejores regalos de cumpleaños de mi vida.

Después de esa madrugada, pasaron varios días en que todo volvió a ser aburrido, pasaba los días sola en casa, mientras mi padre trabajaba y mi madre salía a sus cosas, un par de veces pudimos volver a estar juntos durante el mediodía de los días domingo que tenía descanso mi papito, mientras mi madre atendía sus negocios, y en varias ocasiones tuvimos sexo oral,
mientras mi madre cocinaba o estaba ocupada.
Pero a los pocos meses la situación volvió a cambiar, un día mi madre me ordenó que hiciera una pequeña maleta, y para cuando me di cuenta de lo que ella estaba tramando, era demasiado tarde. Estaba abandonando a mi padre, y me llevaba con ella, lloré, me resistí, traté de convencerla de diversas formas, pero ella no quiso escucharme, incluso me golpeó para poder sacarme de la casa, afuera la estaba esperando un automóvil precioso y elegante con chofer, el hombre
que la visitaba desde hace más de un año estaba esperándonos en la parte de atrás, para llevarnos a su casa.

En seguida me prohibieron volver a ver a mi querido papito, incluso me cambiaron de colegio de un momento
a otro, todos los teléfonos de la nueva casa estaban con clave, y me tenían completamente vigilada.     ¿Ya
no podría ver a mi papito jamás?…  eso lo contaré mas adelante, en otro relato.

Verónika.

Mi familia IV

Lunes, febrero 21st, 2011

En las historias anteriores conté cómo mi padre lo perdió todo, cómo mi madre me apartó de él para vivir con otro hombre y cómo logré que me permitieran volver a ver a mi papito después de muchos meses sin verlo. Ahora relataré lo que sucedió a continuación.

Pasaron casi cuatro meses, los cuales los viví en la gloria. En casa de mi madre, cada vez más “cercana” a mi padrastro y los fines de semana de ensueño con mi papito. Hasta que a la tonta de mi madre se le ocurrió un genial viaje a Estados Unidos, un viaje que iba a durar más de un mes en donde íbamos a estar sólo ella y yo, ya que según ella sería mi regalo de cumpleaños.

Desde el principio este viaje me pareció extraño, mi madre estaba extremadamente solícita conmigo, me compraba todo lo que yo pedía, no importando lo caro o raro o atrevido que fuera, y en todas las ciudades que visitamos, me dejaba sola una o más tardes en el hotel donde estuviéramos alojando. No me importaba, eso me daba tiempo para entretenerme dándome un poquito de autosatisfacción mirando porno en el cable de los hoteles y acordándome de mi papito. Recuerdo que un día le conté eso por teléfono a papá y se calentó tanto que tuvimos sexo telefónico en ese mismo momento.

Entonces, cuando faltaba un poco más de una semana para mi cumpleaños y nos aprestábamos a ir a nuestra última escala en Estados Unidos, mi madre me llevó a desayunar a un lugar muy bonito y luego me dice como si nada, que estaba embarazada de su conviviente, y que pensaban casarse dentro de dos meses y que para esa ocasión vendrían los hijos de él a conocernos.

Me quedé pasmada inicialmente, mil ideas cruzaron por mi mente en ese momento. Ahí estaba la verdadera razón de este carísimo viaje, no era por mi cumpleaños, no era para hacerme feliz, era para ablandarme, para que recibiera la linda noticia con la cabeza embotada con sus regalos y mimos. Me enfurecí por algunos segundos, por eso y porque la muy perra se atrevía a tener un hijo con otro hombre distinto a mi padre… pero por otro lado, esto era muy bueno pensé, esto definitivamente le ponía un final a su relación con mi papá, y el chiquillo la tendría tan ocupada, que al fin me dejaría en paz, al fin podría irme mas tiempo con mi papito, mientras ella jugaba a la familia feliz. Sí, eso era perfecto, y entonces me sentí muy alegre y la felicité.

La última semana en ese viaje fue la más larga de toda mi vida, la verdad no entiendo cómo es que ella no se dio cuenta alguna de mi aburrimiento, es que los ratones y las princesas de ese parque tan famoso (no lo nombraré, pero asumo que adivinan cuál es) ya no me interesaban, ni me entretenían, lo único que yo quería era sentir un pene rico y calientito en mi culito, y el sabor del semen de mi papito chorreando por mis labios.

Finalmente llegó el día de volver a casa, llegué un día antes de mi cumpleaños, mi madre estaba muy feliz, le contó todo a mi “padrastro” y ambos se alegraron con que yo recibiera tan tranquila la noticia. Esa noche todos nos fuimos a dormir temprano, pero yo no podía conciliar el sueño, estaba tan nerviosa, ¿qué sorpresa tendría preparada mi papito para mi cumpleaños?, sabía que el acuerdo era que pasaría la mayor parte del día con mi madre, y en la tarde iría con él y me quedaría a dormir en su casa… ¿qué nueva experiencia me daría mi dulce papito?.

Me levanté cerca de la media noche para tomar alguna leche tibia que me permitiera dormir, y me encontré con la sorpresa de que mi padrastro estaba aún en su despacho, llena de curiosidad me acerqué a ver y estaba solo, al verme se alegró mucho y se levantó enseguida, se acercó a mí y me abrazó intensamente, y me dijo “Feliz cumpleaños”, me alegré bastante y le respondí con un beso muy mojado en la boca, enseguida el comenzó a besarme y a tocarme los pechos, retiró mi bata de dormir y metió sus manos debajo de mi camisón, mientras yo abría su camisa y pantalones, le bajé los calzoncillos y comencé a lamer su vergota larga y delgada, le chupé las bolas, y tragué mil y una veces lo que pude meter dentro de mi boca de ese rico pene que prácticamente llegaba hasta mi garganta y aun sobraba fuera de mi boca. Se vino dentro de mi boca y su leche me llenó tanto que chorreaba por mi mentón aunque yo tragaba y tragaba.

Luego nos acostamos desnudos en el sofá, yo estaba sobre él, mientras acariciaba mi espalda y trasero, me hablaba suavecito, me decía cuanto me había extrañado, y lo sólo que se sentía, ya que desde que mi madre supo del embarazo no aceptaba sus avances, yo sonreía para mis adentros y con mi vagina comencé a estimular su miembro que pronto volvió a estar duro como me gustaba, me puse a mover como de costumbre y ambos nos excitamos mucho, entonces mi padrastro hizo algo que me sorprendió y me gusto demasiado, tomó mis manos fuertemente con su mano izquierda y se giró sobre mí de modo que quede debajo de él con las manos sobre mi cabeza fuertemente sujetas, y con la derecha abrió mis piernas y me hizo levantarlas hacia mi cabeza y entonces me atravesó… por el ano. Confieso que estaba tremendamente excitada, tanto que casi no me importó la perspectiva que me fuera a quitar la virginidad, pero una vez que estuvo dentro de mí, agradecí que no lo hiciera y disfruté de su sexo completamente, lo hicimos durante mucho tiempo y fue exquisito, me sorprendí mucho al ver que entraba completo dentro de mí, suerte que no había comido antes de ir a dormir, él también se sorprendió de eso, de hecho, se dio cuenta de que yo no era nueva teniendo sexo por el culo, pero no le importó y no hizo preguntas. Ambos estábamos tan necesitados que dejamos el sofá lleno de nuestros jugos y el ambiente olía a sexo.

Al amanecer me acompañó a mi habitación, me tomó en brazos y me dejó en mi cama, ahí estuvo un buen rato arrodillado junto a la cama besando mis pechos, lamiendo mi vagina, mientras me daba las gracias, y me decía cosas tiernas y bonitas, hasta que me quedé profundamente dormida.

Al otro día me dolía todo, me levanté directamente a almorzar, recibí mis regalos, y me preparé para visitar a mi papito.

Al llegar a casa, mi papá me recibió con un beso en la boca mojadito y me entregó inmediatamente una caja, al abrirla había un maravilloso y provocativo baby doll de seda roja y encajes negros que tenía unos coquetos y atrevidos orificios en los pezones y unas delicadas zapatillas de seda, me dijo que me vistiera en el baño y que acudiera a la habitación en cuanto estuviera lista. Hice lo que me dijo, y cuando llegué a la habitación me encontré con que estaba inundada de un aroma delicioso, decorada con decenas de rosas rojas , velas y una música suave, mi padre estaba semidesnudo y me condujo delicadamente de la mano hasta la cama que estaba cubierta de pétalos de flores, tal como si fuera un caballero andante o un sirviente dedicado me retiró las zapatillas y besó mis pies, luego mis piernas, hizo que me recostara suavemente y acomodó mi cabello, se retiró hacia atrás y se quedó mirándome con una expresión de admiración, tal como cuando alguien observa una obra de arte, luego abrió una cajita, y de ella saco un collar de cuentas, se acercó suavemente y comenzó a besarme el cuello, el pecho, los senos, los brazos, las manos, siguió nuevamente con los pies y piernas, lamió mi vagina y comenzó a excitarme con su lengua, mientras su dedo recorría mi ano, y justo cuando me estaba viniendo en mi primer orgasmo de la noche, sentí como introducía una a una las cuentas del collar.

Luego me levanté y parte del collar de cuentas me salía por detrás cual cola de ratoncito, nos pusimos en la posición del 69, yo tragaba con placer y deseo el pene gordo y grande de papito, con su semen saladito y dulce a la vez, mientras él jugaba con mi botoncito con su lengua, yo sentía salir mis jugos calientes, y el comenzó a sacar poco a poco las bolitas haciendo movimientos y juegos con ellas y yo comencé a tener sensaciones tan fuertes que no pude evitar el dejar de chupar para gritar, mientras su leche manchaba mi cara y corría por mi cuello.

Luego de tener otra vez un orgasmo, me fui a limpiar la cara y cabello, y al volver encontré a mi papito con un surtido de juguetes nuevos sobre la cama, habían vibradores muy grandes, simples y dobles, algunos muy realistas parecidos al pene de mi papito, otros con texturas extrañas, y unos aparatos con cables y cosas que no comprendía. Con paciencia mi papito me explicó para qué servían y cómo se usaban. Entonces yo le dije apuntando al vibrador doble –“Pero papá, este no lo puedo usar, porque perdería mi virginidad”. Y él me respondió –“Cariño, todo a su tiempo, la noche recién comienza, y aun queda lo mejor”. Luego, se levantó y me hizo pararme frente a él, yo apenas le llegaba al pecho en altura, su espalda era tan ancha y protectora, sus brazos tan regios, su pene erecto en todo su esplendor nuevamente, tomó suavemente con sus fuertes manos mi rostro y delicadamente me besó, larga y apasionadamente, mientras posaba sus manos en mi cintura, luego diestramente retiró mi baby doll dejándome completamente desnuda, me abrazó y me levantó sobre él, yo me colgué de su cuello y abrí mis piernas sujetándome con ellas de su cintura, sentía su pene tocándome el trasero, mojadito, rico.

Suavemente se acostó sobre la cama, mientras yo besaba su cuello, luego me miró largamente mientras yo me erguía sobre él, con sus manos tomó mi cadera y me levantó suavemente, me posicionó sobre la cabeza de su pene, y entonces supe con claridad lo que pasaría, me bajó de golpe sobre él, entro limpiamente y muy rápido dentro de mí, y yo sentí un dolor agudo que se anuló prácticamente de inmediato, yo solo exhalé y emití un pequeño gemido, comencé a moverme de arriba abajo según las instrucciones de sus expertas manos y prontamente gozábamos mutuamente, jadeábamos, gritábamos, nos reíamos, jamás en mi vida había sentido tal placer, me estaba entregando completa al hombre de mi vida, éramos uno desde ese momento, y nada nos podía detener.

Por mis piernas corrían mis jugos vaginales, junto con la sangre de la virginidad y los jugos lubricantes de mi papito, el olor a sexo se mezclaba con el aroma de las rosas y las velas creando un ambiente embriagador, maravilloso.

Mi papito estaba feliz, continuamente me decía lo apretadita que estaba, lo rico que me sentía, me decía que ahora yo era su mujer, que era suya, que siempre sería suya, y yo era tan feliz al oírlo, tuve orgasmos múltiples, él tubo convulsiones de placer, sentí su miembro latiendo dentro de mí, luego él se vino sobre mi cuerpo y me bañó en su semen. Yo tenía período desde los nueve años, por lo tanto era mejor evitar problemas, el resto de la noche nos dedicamos a jugar con los aparatitos, descubrí que a mi papi le gustaba ver como gozaba con los vibradores y se le paraba casi de inmediato cuando yo gritaba de placer con ellos puestos, no tardé en tener un vibrador en la vagina y a mi papi en el culo dándome duro.

A ratos, mi papi se desaparecía y volvía con fuerzas renovadas, supuse que era porque iba al baño o algo así, jajaja, luego sabría la verdad de todo (no, no era porque se fuera a tomar la pastilla azul, era por otra cosa, muy distinta).

Al otro día tuve que volver a la casa de mi madre, mi papi me dijo antes de llevarme que de ahora en adelante nos tendríamos que cuidar de un embarazo, así que usaría condón y yo no debía olvidar de usar las pastillas. También me hizo una pregunta que me sorprendió, me dijo -“he sido muy feliz al ver que eras virgen y que yo he sido el que te ha hecho una mujer, pero esta noche noté que tu culito estaba un poco maltratado, ¿Qué te ha pasado?- Casi muero cuando me lo preguntó, al principio no supe que responder, y luego le dije –“papito, es que un amigo me dio por el culito ayer, por favor no te enojes, el no importa nada, solo que estaba necesitada y el también, y nos consolamos juntos”- No podía decirle que me acostaba con el hombre que le había robado a su esposa, pero tampoco podía mentirle del todo, así que lo dije a medias. El me abrazó, pero algo en su mirada me indico que esto no quedaría de esa forma.

Y así termina esta parte del relato, al fin mi papito me había hecho su mujer, pero esta aventura no había terminado, se abría todo un mundo nuevo con esto, y los secretos se iban acumulando, pero eso lo relataré en otro momento.

Verónika.

Mi familia IV

Miércoles, enero 19th, 2011

En las historias anteriores conté cómo mi padre lo perdió todo, cómo mi madre me apartó de él
para vivir con otro hombre y cómo logré que me permitieran volver a ver a mi papito después de
muchos meses sin verlo. Ahora relataré lo que sucedió a continuación.

Pasaron casi cuatro meses, los cuales los viví en la gloria. En casa de mi madre, cada vez
más “cercana” a mi padrastro y los fines de semana de ensueño con mi papito. Hasta que a la
tonta de mi madre se le ocurrió un genial viaje a Estados Unidos, un viaje que iba a durar más de
un mes en donde íbamos a estar sólo ella y yo, ya que según ella sería mi regalo de cumpleaños.

Desde el principio este viaje me pareció extraño, mi madre estaba extremadamente solícita
conmigo, me compraba todo lo que yo pedía, no importando lo caro o raro o atrevido que
fuera, y en todas las ciudades que visitamos, me dejaba sola una o más tardes en el hotel donde
estuviéramos alojando. No me importaba, eso me daba tiempo para entretenerme dándome
un poquito de autosatisfacción mirando porno en el cable de los hoteles y acordándome de mi
papito. Recuerdo que un día le conté eso por teléfono a papá y se calentó tanto que tuvimos sexo
telefónico en ese mismo momento.

Entonces, cuando faltaba un poco más de una semana para mi cumpleaños y nos aprestábamos
a ir a nuestra última escala en Estados Unidos, mi madre me llevó a desayunar a un lugar muy
bonito y luego me dice como si nada, que estaba embarazada de su conviviente, y que pensaban
casarse dentro de dos meses y que para esa ocasión vendrían los hijos de él a conocernos.

Me quedé pasmada inicialmente, mil ideas cruzaron por mi mente en ese momento. Ahí estaba
la verdadera razón de este carísimo viaje, no era por mi cumpleaños, no era para hacerme feliz,
era para ablandarme, para que recibiera la linda noticia con la cabeza embotada con sus regalos y
mimos. Me enfurecí por algunos segundos, por eso y porque la muy perra se atrevía a tener un
hijo con otro hombre distinto a mi padre… pero por otro lado, esto era muy bueno pensé, esto
definitivamente le ponía un final a su relación con mi papá, y el chiquillo la tendría tan ocupada,
que al fin me dejaría en paz, al fin podría irme mas tiempo con mi papito, mientras ella jugaba a la
familia feliz. Sí, eso era perfecto, y entonces me sentí muy alegre y la felicité.

La última semana en ese viaje fue la más larga de toda mi vida, la verdad no entiendo cómo es
que ella no se dio cuenta alguna de mi aburrimiento, es que los ratones y las princesas de ese
parque tan famoso (no lo nombraré, pero asumo que adivinan cuál es) ya no me interesaban, ni
me entretenían, lo único que yo quería era sentir un pene rico y calientito en mi culito, y el sabor
del semen de mi papito chorreando por mis labios.

Finalmente llegó el día de volver a casa, llegué un día antes de mi cumpleaños, mi madre estaba
muy feliz, le contó todo a mi “padrastro” y ambos se alegraron con que yo recibiera tan tranquila
la noticia. Esa noche todos nos fuimos a dormir temprano, pero yo no podía conciliar el sueño,
estaba tan nerviosa, ¿qué sorpresa tendría preparada mi papito para mi cumpleaños?, sabía que
el acuerdo era que pasaría la mayor parte del día con mi madre, y en la tarde iría con él y me

quedaría a dormir en su casa… ¿qué nueva experiencia me daría mi dulce papito?.

Me levanté cerca de la media noche para tomar alguna leche tibia que me permitiera dormir, y me
encontré con la sorpresa de que mi padrastro estaba aún en su despacho, llena de curiosidad me
acerqué a ver y estaba solo, al verme se alegró mucho y se levantó enseguida, se acercó a mí y me
abrazó intensamente, y me dijo “Feliz cumpleaños”, me alegré bastante y le respondí con un beso
muy mojado en la boca, enseguida el comenzó a besarme y a tocarme los pechos, retiró mi bata
de dormir y metió sus manos debajo de mi camisón, mientras yo abría su camisa y pantalones,
le bajé los calzoncillos y comencé a lamer su vergota larga y delgada, le chupé las bolas, y tragué
mil y una veces lo que pude meter dentro de mi boca de ese rico pene que prácticamente llegaba
hasta mi garganta y aun sobraba fuera de mi boca. Se vino dentro de mi boca y su leche me llenó
tanto que chorreaba por mi mentón aunque yo tragaba y tragaba.

Luego nos acostamos desnudos en el sofá, yo estaba sobre él, mientras acariciaba mi espalda
y trasero, me hablaba suavecito, me decía cuanto me había extrañado, y lo sólo que se sentía,
ya que desde que mi madre supo del embarazo no aceptaba sus avances, yo sonreía para mis
adentros y con mi vagina comencé a estimular su miembro que pronto volvió a estar duro como
me gustaba, me puse a mover como de costumbre y ambos nos excitamos mucho, entonces mi
padrastro hizo algo que me sorprendió y me gusto demasiado, tomó mis manos fuertemente
con su mano izquierda y se giró sobre mí de modo que quede debajo de él con las manos sobre
mi cabeza fuertemente sujetas, y con la derecha abrió mis piernas y me hizo levantarlas hacia mi
cabeza y entonces me atravesó… por el ano.
Confieso que estaba tremendamente excitada,
tanto que casi no me importó la perspectiva que me fuera a quitar la virginidad, pero una vez que
estuvo dentro de mí, agradecí que no lo hiciera y disfruté de su sexo completamente, lo hicimos
durante mucho tiempo y fue exquisito, me sorprendí mucho al ver que entraba completo dentro
de mí, suerte que no había comido antes de ir a dormir, él también se sorprendió de eso, de
hecho, se dio cuenta de que yo no era nueva teniendo sexo por el culo, pero no le importó y no
hizo preguntas. Ambos estábamos tan necesitados que dejamos el sofá lleno de nuestros jugos y
el ambiente olía a sexo.

Al amanecer me acompañó a mi habitación, me tomó en brazos y me dejó en mi cama, ahí estuvo
un buen rato arrodillado junto a la cama besando mis pechos, lamiendo mi vagina, mientras me
daba las gracias, y me decía cosas tiernas y bonitas, hasta que me quedé profundamente dormida.

Al otro día me dolía todo, me levanté directamente a almorzar, recibí mis regalos, y me preparé
para visitar a mi papito.

Al llegar a casa, mi papá me recibió con un beso en la boca mojadito y me entregó
inmediatamente una caja, al abrirla había un maravilloso y provocativo baby doll de seda roja
y encajes negros que tenía unos coquetos y atrevidos orificios en los pezones y unas delicadas
zapatillas de seda, me dijo que me vistiera en el baño y que acudiera a la habitación en cuanto
estuviera lista. Hice lo que me dijo, y cuando llegué a la habitación me encontré con que estaba
inundada de un aroma delicioso, decorada con decenas de rosas rojas , velas y una música

suave, mi padre estaba semidesnudo y me condujo delicadamente de la mano hasta la cama
que estaba cubierta de pétalos de flores, tal como si fuera un caballero andante o un sirviente
dedicado me retiró las zapatillas y besó mis pies, luego mis piernas, hizo que me recostara
suavemente y acomodó mi cabello, se retiró hacia atrás y se quedó mirándome con una expresión
de admiración, tal como cuando alguien observa una obra de arte, luego abrió una cajita, y de
ella saco un collar de cuentas, se acercó suavemente y comenzó a besarme el cuello, el pecho, los
senos, los brazos, las manos, siguió nuevamente con los pies y piernas, lamió mi vagina y comenzó
a excitarme con su lengua, mientras su dedo recorría mi ano, y justo cuando me estaba viniendo
en mi primer orgasmo de la noche, sentí como introducía una a una las cuentas del collar.

Luego me levanté y parte del collar de cuentas me salía por detrás cual cola de ratoncito, nos
pusimos en la posición del 69, yo tragaba con placer y deseo el pene gordo y grande de papito,
con su semen saladito y dulce a la vez, mientras él jugaba con mi botoncito con su lengua, yo
sentía salir mis jugos calientes, y el comenzó a sacar poco a poco las bolitas haciendo movimientos
y juegos con ellas y yo comencé a tener sensaciones tan fuertes que no pude evitar el dejar de
chupar para gritar, mientras su leche manchaba mi cara y corría por mi cuello.

Luego de tener otra vez un orgasmo, me fui a limpiar la cara y cabello, y al volver encontré a mi
papito con un surtido de juguetes nuevos sobre la cama, habían vibradores muy grandes, simples y
dobles, algunos muy realistas parecidos al pene de mi papito, otros con texturas extrañas, y unos
aparatos con cables y cosas que no comprendía. Con paciencia mi papito me explicó para qué
servían y cómo se usaban. Entonces yo le dije apuntando al vibrador doble –“Pero papá, este no
lo puedo usar, porque perdería mi virginidad”. Y él me respondió –“Cariño, todo a su tiempo,
la noche recién comienza, y aun queda lo mejor”. Luego, se levantó y me hizo pararme frente
a él, yo apenas le llegaba al pecho en altura, su espalda era tan ancha y protectora, sus brazos
tan regios, su pene erecto en todo su esplendor nuevamente, tomó suavemente con sus fuertes
manos mi rostro y delicadamente me besó, larga y apasionadamente, mientras posaba sus manos
en mi cintura, luego diestramente retiró mi baby doll dejándome completamente desnuda, me
abrazó y me levantó sobre él, yo me colgué de su cuello y abrí mis piernas sujetándome con ellas
de su cintura, sentía su pene tocándome el trasero, mojadito, rico.

Suavemente se acostó sobre la cama, mientras yo besaba su cuello, luego me miró largamente
mientras yo me erguía sobre él, con sus manos tomó mi cadera y me levantó suavemente, me
posicionó sobre la cabeza de su pene, y entonces supe con claridad lo que pasaría, me bajó de
golpe sobre él, entro limpiamente y muy rápido dentro de mí, y yo sentí un dolor agudo que
se anuló prácticamente de inmediato, yo solo exhalé y emití un pequeño gemido, comencé
a moverme de arriba abajo según las instrucciones de sus expertas manos y prontamente
gozábamos mutuamente, jadeábamos, gritábamos, nos reíamos, jamás en mi vida había sentido
tal placer, me estaba entregando completa al hombre de mi vida, éramos uno desde ese
momento, y nada nos podía detener.

Por mis piernas corrían mis jugos vaginales, junto con la sangre de la virginidad y los jugos
lubricantes de mi papito, el olor a sexo se mezclaba con el aroma de las rosas y las velas creando

un ambiente embriagador, maravilloso.

Mi papito estaba feliz, continuamente me decía lo apretadita que estaba, lo rico que me sentía,
me decía que ahora yo era su mujer, que era suya, que siempre sería suya, y yo era tan feliz al
oírlo, tuve orgasmos múltiples, él tubo convulsiones de placer, sentí su miembro latiendo dentro
de mí, luego él se vino sobre mi cuerpo y me bañó en su semen. Yo tenía período desde los
nueve años, por lo tanto era mejor evitar problemas, el resto de la noche nos dedicamos a jugar
con los aparatitos, descubrí que a mi papi le gustaba ver como gozaba con los vibradores y se le
paraba casi de inmediato cuando yo gritaba de placer con ellos puestos, no tardé en tener un
vibrador en la vagina y a mi papi en el culo dándome duro.

A ratos, mi papi se desaparecía y volvía con fuerzas renovadas, supuse que era porque iba al baño
o algo así, jajaja, luego sabría la verdad de todo (no, no era porque se fuera a tomar la pastilla azul,
era por otra cosa, muy distinta).

Al otro día tuve que volver a la casa de mi madre, mi papi me dijo antes de llevarme que de ahora
en adelante nos tendríamos que cuidar de un embarazo, así que usaría condón y yo no debía
olvidar de usar las pastillas. También me hizo una pregunta que me sorprendió, me dijo -“he sido
muy feliz al ver que eras virgen y que yo he sido el que te ha hecho una mujer, pero esta noche
noté que tu culito estaba un poco maltratado, ¿Qué te ha pasado?- Casi muero cuando me lo
preguntó, al principio no supe que responder, y luego le dije –“papito, es que un amigo me dio por
el culito ayer, por favor no te enojes, el no importa nada, solo que estaba necesitada y el también,
y nos consolamos juntos”- No podía decirle que me acostaba con el hombre que le había robado
a su esposa, pero tampoco podía mentirle del todo, así que lo dije a medias. El me abrazó, pero
algo en su mirada me indico que esto no quedaría de esa forma.

Y así termina esta parte del relato, al fin mi papito me había hecho su mujer, pero esta aventura
no había terminado, se abría todo un mundo nuevo con esto, y los secretos se iban acumulando,
pero eso lo relataré en otro momento.

Verónika.

Niágara

Jueves, diciembre 2nd, 2010

Era nada menos que el cumpleaños de nuestra hija, la adorable Niágara cumplía esplendorosos dieciocho años, pero mi pequeña no iba a tener un cumpleaños feliz. Esa noche volví a casa más temprano para prepararme, el plan era cenar en un lugar distinguido en un íntimo festejo familiar, mi esposa, nuestra niña y yo. Me vestí elegante para estar acorde con la natural belleza y frescura de Niágara y la distinción de mi hermosa esposa.

A las ocho de la noche estábamos listos y esperando a mi mujer que se encontraba algo atrasada, al principio no le dimos mayor importancia a la demora porque los viernes volver del centro se complica. A las nueve, ya algo nervioso, la llamé al teléfono celular, pero lo tenía apagado, supuse porque estaría manejando y no quería atenderlo. A las diez ya estábamos muy nerviosos y comencé a llamar a sus compañeros de trabajo, nadie sabía nada de ella desde temprano. Media hora más tarde estaba a punto de llamar a la policía, pensando que podría haber sufrido algún accidente, cuando llegó.

Tenía el rostro desencajado y antes que pudiésemos preguntarle que le había pasado me dijo con voz ronca: “Tengo que hablar con vos” Y se encaminó a nuestro dormitorio. Cerré la puerta detrás de mi y, antes que pudiera preguntar algo, ya habría un placard y sacaba una maleta que arrojó sobre la cama y en la que empezó a meter su ropa. “¿Qué haces?” Pregunté asombrado. “Me voy” Contestó. “Me voy con el hombre de mi vida” Agregó dejándome helado. “He hecho el amor con él toda la tarde y ya no podría continuar viviendo contigo, lo amo”

Sentí que el mundo se desplomaba sobre mis hombros, me sentí aturdido y me quedé sin habla. Ella ya había llenado malamente la maleta y agregó: “Explícale a Niágara, dile que me perdone, algún día…” Su voz se ahogó en un sollozo, pero ya bajaba las escaleras y se enfrentaba a la niña. “Me voy, perdoname, papá te va a explicar” Dijo ante la expresión asombrada de Niágara que no atinó a decir más que: “Pero…” Mi esposa la abrazó y con los ojos llenos de lágrimas se fue. Niágara comenzó a llorar y a preguntar: “¿Qué pasa papá? ¿Qué pasa? Yo non podía hablar, no se me ocurría que decir así que la abracé y después de unos minutos le expliqué que la mamá nos abandonaba porque creía estar enamorada de otro hombre.

Primero se asombró, luego enfureció y se sintió más traicionada que yo mismo, mi hija había recibido un durísimo golpe y lloraba desconsolada. La llevé a su habitación y le ofrecí una taza de té, pero la pequeña no quería nada más que llorar tendida en su cama, la dejé sola y me fui a acostar, era la noche más triste de mi vida, justamente cuando debió ser una noche de festejo y felicidad.

Acostado en mi cama me sentí el hombre más infeliz del mundo y hubiese llorado si la indignación por la traición de mi mujer no me hubiese ganado. Tenía la luz aún prendida cuando se abrió la puerta y Niágara, en camisón y aún llorando, me preguntó: “Papá, ¿Puedo dormir con vos? No era una pregunta que esperase de una jovencita de dieciocho años, pero no me pude rehusar, en ese momento era una niñita abandonada y no podía dejarla dormir sola en su camita. Se metió en mi cama y me abrazó y rompió a llorar angustiada, la apreté muy fuerte y le repetí que la amaba con todo mi corazón. Mal durmió el resto de la noche, pero al amanecer dormía profundamente aferrada a mí como si temiese que yo también pudiera irme.

El día siguiente fue de luto, pero de algún modo había que sobreponerse y hablé con Niágara largamente intentando organizar la casa en ausencia

de mi esposa, mi niña era toda una mujer y asumió rápidamente que la vida continuaba aunque el dolor nos agobiase. La llevé de paseo y a almorzar intentando mantenerla todo lo posible fuera de la casa, pero finalmente tuvimos que volver. Cenamos en silencio y luego vimos un rato televisión abrazados hasta que se hizo la hora de dormir. Acababa de acostarme cuando Niágara abrió la puerta, nuevamente en camisón, y se metió en mi cama, no atiné a decirle nada y acepté la situación pensando que aún no quería dormir sola.

La tercera noche que Niágara volvió a entrar en camisón le dije: “Hijita ¿No crees que sería mejor que duermas en tu cama? Rompió a llorar desconsolada y me contestó: “No me abandones vos también…” Me rompió el corazón y le extendí los brazos. Se arrojó a ellos y se metió en la cama rápidamente y se apretó a mí aún sollozando. Ese fue mi primer gran error.

Al día siguiente, cuando llegué a casa y entré al dormitorio para cambiarme de ropa, descubrí en el cajón de la cómoda donde mi mujer guardaba su ropa, bombachitas, pequeños corpiños, medias, camisones y hasta una caja de tampones y un paquete de toallas higiénicas, mi hijita se había instalado en mi dormitorio. Sentí un sudor frío y comprendí que me enfrentaba a una situación de difícil resolución. Lo confirmé esa misma noche cuando al disponernos a acostarnos Niágara me dijo alegremente: “Papi, báñate vos primero que yo tardo más… así no te hago esperarme” Acepté con un movimiento de cabeza, Ese fue mi segundo gran error.

Estaba ya acostado leyendo cuando Niágara salió del baño y se metió en la cama, parecía feliz cómo si el abandono de su madre ya fuese cosa del pasado. Se metió debajo de mi brazo para que la abrazase y acomodó su carita pegada a la mía intentando leer ella también mi libro, pero no leyó demasiado, a los pocos minutos respiraba pesadamente y se durmió, la niña había dormido muy mal las últimas noches y el sueño la venció rápidamente. Se hizo un bollito a mi lado sin soltarme, caracolito perfumado, y besé su frente, Niágara olía muy bien, como todas las mujeres huelen después del baño, su aliento era tibio y me hacía cosquillas en el pecho. Apagué la luz y me deslicé en la cama para dormir, pero también tuve que bajarla a ella, entonces su camisón se deslizó y sentí sus piernas desnudas contra las mías y comprobé que, como su madre, no usaba bombacha para dormir, me estremecí, pero Niágara apenas rezongó un poco y se apretó más fuerte contra mí, dormí muy mal, despertándome varias veces en la noche. Una de las veces que me desperté tenía mi mano entre las nalguitas desnudas de Niágara, otra vez me despertó una dolorosa erección, la abstinencia sexual comenzaba a sentirse.

Comencé a temer las noches, Niágara se acostaba feliz, cada vez se la veía más contenta, como olvidada ya del abandono de su madre, en cambio yo estaba cada día más nervioso y no sabía como resolver el problema en el que me hundía cada noche más. Cuando me acostaba hacía esfuerzos para no dormirme porque temía a mis manos, ellas tenían memoria y recordaban a donde se dirigían cuando dormía con mi mujer, pero el sueño me vencía y mis manos se disparaban. Una noche me desperté abrazando a Niágara que me daba la espalda, mi mano había subido por debajo del camisón y tenía apresada una teta, redonda, tibia y con un pezón duro, para peor tenía una terrible erección y mi miembro se apoyaba entre sus nalgas, solo la delgada tela del pantalón me separaban de su culito, me estremecí aterrado y me retiré lentamente para no despertarla, tuve que ir al baño a masturbarme para calmarme, pero fue peor porque después me atacó la culpa ¡Me había masturbado por mi hija!

Al día siguiente llamé a una vieja amiga divorciada con la que, años ha, había tenido un fogoso romance. Le conté que me había separado y la invité a cenar. “Mejor cenemos en mi casa” Dijo dándome a entender que no hacían falta juegos de seducción entre nosotros. Le conté a

Niágara que el viernes a la noche me reuniría en la cena anual de ex compañeros y que volvería tarde, hizo un mohín de disgusto, pero no dijo nada.

Volví a casa pasadas las cuatro de la mañana, me sentía ligero y feliz, tanto como mi amiga a la que sorprendí con una performance erótica que la deslumbró, yo tuve tres orgasmos y ella perdió la cuenta. Cuando me metí en la cama Niágara me daba la espalda y parecía profundamente dormida, pero cuando la besé en la cabeza se dio vuelta y haciendo cómo que olfateaba, “Sniff, Sniff” Y dijo con voz enojada: “Tenés olor a puta” Me reí y se enojó más cuando le contesté: “No puede ser, si me bañé después” “¡Asqueroso!” Dijo y me atacó con cosquillas en mis flancos. Me reí y contra ataqué, pero se revolvió y el camisón se le subió más arriba de la cintura y mi mano que buscaba su costado terminó en su entrepierna. Apreté accidentalmente su pequeño pubis y sentí la suavidad de su vello, los labios de la vagina eran firmes y apretados, niñita virgen, la sentí muy tibia en su entrepierna. Retiré mi mano asustado y Niágara se quedó quieta, ninguno de los dos dijo nada pero se dio vuelta y me dio la espalda disponiéndose a dormir, me sentí terriblemente mal y decidí que era hora a hablar claramente con mi hija.

A la mañana siguiente cuando desperté Niágara ya estaba despierta y me miraba. “¿Dormiste bien asqueroso?” Preguntó. Seguía enojada. Entonces le dije: “Niágara, anoche yo no quise tocarte, pero cuando un hombre y una mujer duermen juntos los accidentes suceden inevitablemente. Sos una mujercita muy bella y joven y yo, aunque soy tu padre, soy un hombre y a veces en la noche me olvido que sos vos la que está a mi lado y mis manos recuerdan a tu madre y nuestra intimidad y yo…” ¡Papá! ¡Qué bobo que sos! Me interrumpió. “¿Te olvidás que somos padre e hija? ¡Entre nosotros no puede pasar nada tontito, sí sos mi papá! La miré desconcertado, la pureza de mi hija me asombraba, en su inmaculada moral el concepto de incesto no existía, para ella el vínculo filial era suficiente barrera para impedir cualquier tentación. Me quedé en silencio, nada podía decirle sin quedar como un inmoral ¿Cómo explicarle que lo que para ella era imposible se daba cada día en todo el orbe? Callarme fue mi tercer gran error.

A medida que pasaban los días y las noches, Niágara se sentía más segura y confiada y actuaba con absoluta naturalidad, se pintaba las uñas de los pies sentada en la cama y el camisón se le subía y le veía el triángulito oscuro del sexo, verla en corpiño y bombacha era habitual porque se vestía o desvestía delante de mí con absoluta inocencia, claro que evitaba que la viese completamente desnuda, pero así la veía cuando dormía, claro que ella lo ignoraba. Darme cuenta que se había indispuesto fue demasiado fácil, se había puesto bombacha para dormir, esa noche descubrí su olor a hembra y me sentí terriblemente alterado, me excitaba el olor a mujer de mi hija al punto que me revolví en la cama sin poder dormirme.

Esa noche, por primera vez, la toqué premeditadamente, puse una mano en su cintura como al descuido y la dejé deslizarse para acariciarle las nalgas, Niágara dormía profundamente. Haciéndome el dormido la abracé y metí la mano bajo su camisón para tocarle las tetas, hizo un ruidito parecido un ronroneo pero siguió durmiendo, le apoyé la verga contra el culito, pero tuve que retirarme y soltarla porque estaba tan excitado que temí tener una eyaculación involuntaria, me fui al baño a masturbarme, esta vez no sentí culpa.

Una noche me desperté asustado, Niágara gemía y se revolvía en la cama. Estaba a punto de encender la luz cuando me di cuenta que estaba soñando, me di cuenta que estaba boca arriba y tenía las manos entre las piernas abiertas, se estaba masturbando dormida, Me quedé paralizado, era la primera vez que Niágara manifestaba su sexualidad, despierta o dormida. De pronto sentí que su cuerpo se tensaba para luego caer pesadamente en la cama, gimió y luego se quedó completamente quieta y percibí que trataba de reprimir su respiración agitada, se había despertado en medio

del orgasmo. Simulé dormir profundamente y Niágara, luego de unos minutos, se levantó y fue al baño, entonces metí la cabeza bajo las sábanas y olí el olor a sexo joven, era muy dulce y delicado, pero intenso, más excitante que el de mi mujer, o eso me pareció, pero ya volvía del baño así que disimulé seguir durmiendo. Se metió en la cama rápidamente y me pareció contenta cuando se apretó contra mí y me dio un beso en el hombro ¿Mi hija me besaba agradecida? ¿Acaso se había masturbado pensando en mí? Sentí un escalofrío.

Por la mañana Niágara se mostraba contenta y me propuso que saliésemos esa noche. “Es sábado Pá y nunca salimos, dale” Suplicó con mohín de nena caprichosa, pero mi niña tenía razón, nunca habíamos salido desde que mi mujer nos abandonó. La llevé al teatro y luego a cenar y después fuimos a tomar algo y escuchar música, Niágara estaba eufórica y yo terriblemente orgulloso por la forma en que los chicos la miraban y me envidiaban, es que estaba hermosa como nunca y se la veía tan feliz que cualquier despistado pensaría que éramos una pareja y no padre e hija. Volvimos a casa muy tarde y nos dormimos abrazados y felices.

Domingo por la mañana, día en que nos gustaba remolonear en la cama, disfrutaba muchísimo desde siempre las mañanas de los domingos, era el día en que con mi mujer teníamos sexo antes de levantarnos. Extrañaba a mi mujer, era muy apasionada y teníamos relaciones casi a diario, pero los fines de semana eran muy ardientes, el sábado por la noche hacíamos el amor hasta quedar agotados y la mañana del domingo volvíamos a amarnos, era el momento que nos sentíamos más relajados y que teníamos los mejores orgasmos, por eso las mañanas de domingo eran tan peligrosas desde que me despertaba con Niágara a mi lado.

Me desperté sintiéndome maravillosamente bien y con una maravillosa erección, pero cuando me di cuenta que la mano de Niágara estaba sobre mi pene me quedé helado, intenté quitar la manito de mi miembro pero rezongó y lo apretó negándose a soltarlo, simulé seguir durmiendo. Un rato después despertó y sentí su mano acariciándome la verga, me moví como sí me estuviese despertando y ahora la que simuló dormir fue ella. Le tomé la mano y la llevé a mis labios y la besé, entonces hizo como que despertaba. “¿Dormiste bien? Pregunté. Se estiró desperezándose y pegó su cuerpo al mío haciéndome sentir su sexo contra mi pierna y sus tetitas contra mi brazo, suspiró: “Muuuuy bien papi” Dijo con voz de gatita mimosa. “¿Y vos?” “Si, muy bien” Respondí y agregué: “Niágara, tenemos que hablar” Me besó el brazo y se aferró a él. “Es mejor que vuelvas a dormir en tu habitación, esta situación se está poniendo cada vez más incontrolable y no quiero que suceda algo de lo que me arrepienta toda la vida, sos joven, muy bella y deseable y yo no soy inmune a tus encantos…”

Niágara permaneció en silencio unos minutos y luego dijo: “Yo también te deseo y ninguna pared entre ambos hará que nos dejemos de desear, vos me desearás en tu cama y yo te desearé en la mía ¿Crees que eso solucionará algo? Será peor, nos reprimiremos y nos amargaremos y seguiremos deseándonos, nos terminaremos odiando por no ser valientes y afrontar la verdad y nuestra vida se transformará en un infierno” Mi hija me estaba dando una lección de sensatez y madurez sorprendente. “Entonces… ¿Crees que…?” Intenté preguntar pero me interrumpió: “Papá es mejor que lo que tenga que pasar pase de una vez” Concluyó terminante mientras su mano se posaba nuevamente sobre mi verga erecta y la apretaba en decidido gesto, ahora si, de definitiva pertenencia.