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Embarazada

Tuesday, October 28th, 2008

Me llamo José. Soy un hombre casado de 38 años, con una hija de 18. Como ven, casé muy joven, y qué bueno, porque ahora tengo una fantástica relación con mi hija. La experiencia se inició apenas una semana atrás.
Iniciaré diciéndoles que siempre he sido fiel en mi matrimonio; nunca imaginé cómo iba a empezar mi infidelidad. No tiene caso que me describa físicamente, solo les diré que soy un hombre racionalmente normal en todos sentidos.
Hasta ahora, solo he tenido un hijo, mejor dicho, hija. Mi niña linda, como me gusta decirle, creció sana; hasta la fecha continúa sin problemas de ningún tipo. Es alta, tan alta como yo y su madre, esbelta, hermosa, y lo digo como hombre, no como padre; además, así la ven mis amigos que la conocen, y los familiares cercanos; creo que sus compañeros coinciden con nosotros, porque la acosan con constancia. Más adelante la describiré corporalmente.
Se inició sexualmente hace dos años, es lo que ella dice, y le creo. Hace siete meses se embarazó. Parece que lo hizo intencionalmente; seleccionó al galán, individuo del que no quiere saber nada en estos momentos. Desde su inicio en las maravillas del sexo, se protegía correctamente con anticonceptivos, pero tomó la decisión de tener un hijo, y lo hizo. Hasta ahora ni ella, y menos yo, tenemos una explicación racional que esclarezca la decisión de ser madre a tan temprana edad.
Está por terminar la preparatoria, y quien estudiar filosofía; no lo puedo creer, pero eso es lo que ella quiere. Debo reconocer que es una devoradora de libros de todo tipo y que, durante todos sus estudios, siempre ha tenido la máxima calificación, figurando siempre en el primer lugar de su clase y escuela. Un verdadero cerebro esta tan especial hija de mi vida, ¡a quien amo entrañablemente por tantas razones!
Como es de suponer, en cuanto su abdomen creció, dejó de ir a la escuela y se enclaustró en casa. Debo señalar que, cuando ella comprobó su embarazo, vino y nos lo dijo muy formal, y muy seria. Nosotros, mi esposa y yo, nunca hemos sido mojigatos, ni muy observadores de la norma. Así que, aclarado su deseo de tener el hijo, la rodeamos de afecto y atenciones. Durante este lapso, se ha dedicado a devorar libros, escuchar música la clásica, que es su favorita, y a escribirno sé qué cosas. Siempre ha estado alegre, se puede decir que feliz en forma por demás manifiesta, felicidad que se demuestra en el relato que sigue.
Como les decía, en casa nunca hemos sido conservadores. Por eso no tenemos muchas reservas para las cuestiones sexuales. Por ejemplo, no es raro que cualquiera de nosotros caminemos completamente desnudos por la casa, sin que esto nos altere en lo más mínimo. Mi hija, la llamaré como mi querida Linda, por supuesto, también tiene esa liberalidad. A pesar de lo que dije, cuando yo veía a mi niña semidesnuda, o por completo desnuda, no dejaba de admirar su cuerpazo adolescente. No obstante, les aseguro que nunca tuve ninguna idea sexual al verla, o al abrazarla y besarla en la boca como es nuestra costumbre. Insisto, nunca fantaseé con el cuerpo de Linda, menos con la idea de seducirla.
Durante los primeras semanas del embarazo, sintió los desagradables síntomas de la preñez. Cuando se sentía mal, prefería venir a mis brazos para consolarse, que ir a los de su madre, incluso, ésta me llegó a decir que se sentía un tanto desplazada en el papel que tradicionalmente corresponde a las madres. En esos momentos de mal estar, le gustaba acostarse sobre mis muslos estando yo sentado, decía que así me era más fácil acariciarla. En efecto, acariciaba su rostro, alisaba su largo y hermoso pelo, le daba masaje en el cuerpo por todas partes, algunas veces directamente en la piel conforme ella lo solicitaba. Me enternecía chiquiarla, darle el afecto que necesitaba, estoy seguro. Cuando su panza creció, me pedía casi todas las mañanas que le pusiera crema, solicitud un tanto insólita puesto que ella misma podía untársela en el vientre. Yo le daba gusto; me pasaba muchos minutos untando crema en su gran panza. Ella cerraba los ojos, sonreía como si disfrutara mucho sentir la mano que untada, en realidad una caricia desacostumbrada. Ocasionalmente, la percibí respirar agitada; cuando menos dos veces, jadear como si estuviera excitada. Pero yo ni siquiera prestaba atención a esas manifestaciones físicas. Me concretaba a ver la panza para guiar la mano adecuadamente. Claro que varias veces sus senos rebosantes estuvieron al aire, completamente desnudos; los veía un tanto embelesado, pero, les juro, sin excitarme sexualmente. Es que son unos senos portentosos, demasiado bellos con la plétora preparatoria de la lactancia. Los pezones se le empezaban a poner prietos, y las areolas ya tenían considerables dimensiones. Claro que yo ya había admirado esos senos de virgen adolescente, muchas veces llegué quedarme extasiado durante todo el tiempo que tenía a la vista sus fantásticos senos, soberbios en su belleza.
Una tarde me quedé en casa a trabajar en un ensayo; mi mujer se fue a trabajar. Linda estaba en su recámara leyendo no sé qué libro. Momentos antes de concentrarme en mi trabajo, fui a verla para ver si no se le ofrecía algo. Ella me vio, sonrió apartando el libro, y dijo: “de momento nada, papá. Tal vez al rato. No te preocupes, estoy bien… un tanto confusa… pero nada de cuidado. Trabaja, si algo se me ofrece, te echo un grito, ¿sale?”, atribuí su confusión al libro que leía, por eso no le di importancia a la palabra.
Estaba ensimismado en la redacción del documento, cuando escuché que se abría la puerta de mi estudio. Sabía que era ella, por eso ni siquiera levanté la vista cuando entró. La escuché caminar en mi dirección, y entonces sí dejé de mirar el papel para verla a ella… ¡la vi venir desnuda, completamente desnuda!, muy bella, con la gran panza reluciente, brillante por la tensión y la crema. De las formas corporales, pasé a verla a los ojos. Vi su mirada muy extraña, un tanto desacostumbrada. Pelé los ojos cuando la vi contonearse y sacar la lengua lamiéndose los labios en una actitud francamente lasciva, lujuriosa. El corazón me latió más fuerte; no pude apartar la vista de los labios sensuales - hasta ese momento me percaté de la extrema sensualidad de todo su cuerpo, de su hermoso rostro, en fin, de toda ella, que desde siempre le conocía ese tipo de actitudes a las que nunca identifiqué, o no quise hacerlo - Más alarma, cuando sus manos empezaron a pasear por su cuerpo, deteniéndose eternidades en sus chichis hinchadas, duras, para luego llevar sus divinas manos hasta las caderas, pasearlas por sus nalgas y, para mi asombro, ponerlas sobre su sexo lleno de pelos castaños, adorables, realmente bellos, y todo dando pasitos cortos, haciendo movimientos de lascivia exacerbada. Se detuvo a unos centímetros del escritorio. Ninguno de los dos habíamos dicho una sola palabra, solo nuestros ojos hablaron. Al estar allí, vi que se lamió con mayor intensidad los labios, acomodó sus dos manos por debajo de las tetas pesadas, y dijo:
- Papacito lindo… estoy muy caliente, tengo enormes deseos de coger, de coger mucho, mucho… pero no con cualquiera, ¡quiero coger contigo! - Casi me caí del sillón. Mientras habló, la miraba directamente a los ojos; el rostro tenía la lánguida expresión de las enamoradas, o de las que están, como ella dijo, enormemente calientes, deseosas de coger. Tragué saliva, mis manos sudaron, mi intelecto derrapó; sin embargo, veía sus chichis increíblemente hermosas, sin poder apartar mis ojos de esa belleza. Con pena, sentí frustración por no ver su vientre completo, y menos sus pelos que se escondían tras el escritorio. No sabía que decir o hacer, solo continuaba tragando saliva; sudaba copiosamente. Fueron segundos interminables, de tremenda confusión, y más por los términos vulgares que empleó para expresar su deseo, - como ella había dicho - de no saber cómo actuar en tan inesperada y terrible situación. Vio mi asombro y mi desconcierto, y continuó:
- Entiendo, te entiendo, papá, sé que estás tan confuso como yo estaba hace unos minutos, pensando en coger contigo. Razoné, reflexioné, y encontré que una verga es una verga, independientemente de quien sea el propietario de la verga. Para tomar la decisión, imaginé que tenía un encuentro a ciegas, es decir, teniendo los ojos vendados, lo mismo el hombre con quien me encontraba. Por supuesto que la idea de ese encuentro, era fornicar con un desconocido; claro, lo mismo para los dos. Bien, lo besé y me besó con la pasión propia de quienes están dispuestos a coger rico, sin trabas, sin límites. Luego acarició mis chichis, y yo sus nalgas potentes y redondas. - Mientras hablaba, yo imaginaba la escena, por supuesto, me estaba excitando aún contra mi voluntad - luego acarició mis nalgas, y yo tomé su verga; luego me agaché, y la acaricié con mi boca, aunque, en la reflexión, no se la mamé, pero ahora pienso que hubiera sido rico, además de adecuado. Bueno, para no hacer más larga esta explicación, caímos al piso, abrí los muslos, puso la cabeza de la verga en la entrada de mi vagina, y yo, al mismo tiempo que él, empujé las nalgas para ir al encuentro de la verga divina que de golpe se metió hasta el fondo de mi anegada vagina. Luego, el fabuloso mete y saca que me hizo llegar a un feliz, portentoso y placentero orgasmo. Recibí su leche en mi vagina, y lo besé con agradecimiento y gozo. En ese momento nos quitamos la venda de los ojos y descubrimos que éramos padre e hija… ¡y no pasó nada!, solo otro beso, esta vez lleno de amor y ternura. ¿Ves que no importa que cojamos tu y yo?, la prohibición es estúpida. Y lo es, porque parte de premisas falsas, es decir, quita la calidad de hombre al padre, y de mujer a la hija, y ¿por qué?, pues nada más porque a alguien se le ocurrió que así debía ser. Se ha dicho hasta la nausea y el vómito, que se prohíbe la cogida entre padres e hijos, porque darían productos deformes, inviables inclusive. Claro que se ha demostrado que es falso de toda falsedad. Pero supongamos que es cierto; el riesgo entre nosotros, para ya particularizar, o mejor, personalizar, ese riesgo no está presente, ¡ya estoy embarazada!, y ni modo que me vayas a embarazar de nuevo - Se reía feliz por este final de su racionalización. Pero imagina otra posibilidad. Supón que vengo y te digo: ¿sabes qué, papá?, Mi amiga Josefina está arriba conmigo, es una chica muy linda, de mi edad, y compañera de escuela. Nos tenemos el chorro de confianza, nos contamos todas nuestras cosas. Pues… - aquí dramatizaría un poco - fíjate que, me da pena, pero pues tengo que decírtelo porque la quiero mucho, y me ha hecho muchos favores… además, yo sé que entiendes muy bien las necesidades de las adolescentes, ¿no es así? Bueno, pues ella dice que le gustas mucho, ¡fíjate!, claro, tu pelas los ojos y sigues atento. Pero, bueno con todo y pena ya me comprometí; fíjate que ella quiere pues… bueno, la neta, quiere hacer el amor contigo - como ese era un primer acercamiento en el tema de tu hija querida, no me atrevía a decirte palabras claras aunque se consideren altisonantes; a mi son las que me gustan, ya me escuchaste, ¿no? - yo estaba lelo escuchándola sin poder ni atreverme a decir nada, además, su ejemplo anterior me tenía loco… de contento, bueno, como que daba salida a mis trabas mentales, me permitía admirar a mi gusto la belleza desnuda de a mí amada hija que ahora se transformaba en mi muy deseada hija, la hermosa jovencita que, sonriente, dramatizaba muy coqueta e ingeniosa - No pongas objeciones, yo le dije que aceptarías sin duda, incluso, con mucho deseo por aquello de que a quién le dan pan tierno que llore, ¿no es así?. Pero ella, vergonzosa como es natural, te pide que todo se realice teniendo tú, los ojos vendados, bien vendados como para que no la puedas ver, porque ella teme que la identifiques y luego, pues… que te pongas a perseguirla. Yo le digo que no sería así, pero no la convencí, porque para mí sería fantástico que tú pudieras admirar la belleza rutilante de mi amiguita. Entonces qué, ¿aceptas? No creo que te negaras ante esta solicitud verdaderamente colosal de cogerte a una casi niña; creo que para cualquier papá sería un platillo de gourmet, ¿no crees? Entonces, me iría, regresaría en unos minutos, te vendaría los ojos, te diría: espera, en un minuto mi amiguita estará contigo. Y sí, pasados unos minutos sentirías un beso largo en tu boca, además de un sutil perfume que no identificarías como mío. Pero sería yo la que te besaba, y te acariciaba, y pondría tus manos en mis colosales chichis que tú creerías eran de mi amiguita, luego te pediría que mamaras mis chichis, que metieras tus manos a mi pucha, que acariciaras mis pezones. Todas mis palabras con voz deformada para que no la reconocieras. Luego tomaría tu verga, la besaría, pero no la mamaría, porque no corresponde a una chamaquita que se inicia esa práctica que ya es de… bueno, podría ser. Finalmente, pondría la cabezota de tu verga en la puerta de mi vagina, empujaría mis nalgas, jalaría las tuyas con mis manos, y me meterías esa rica vergota que tienes, yo lo sé. ¿Cogimos, no? Yo me iría sin que tú me hubieras visto. ¿Pondrías objeción?, no para nada. ¿Tendrías trabas por haberte cogido a una casi niñita?, para nada, al contrario, te sentirías el más chingón de los galanes. Tal vez nunca sabrías que te habías cogido a tu hija… ¡y todos contentos!, ¿no? ¿Pasaría algo?, claro que no. ¿Te irías al infierno, suponiendo que creyeras en él? por supuesto que no. ¿Entonces?, dime, ¿dónde quedaron las limitantes y las prevenciones?, aún suponiendo que en esa cogida suplantando yo a una amiga no existente me hubieras embarazado, ¿pasaría algo?, claro que no. Solo tendrías un niño que, de acuerdo a los convencionalismos para designar a los parientes, sería a la vez tu hijo y tu nieto, ¿no sería verdaderamente colosal? Entonces, papacito lindo, ¿te vas a coger a tu niñita? Si todavía tienes trabas, te vendo los ojos y piensa, supón que es esa compañerita de escuela a quien acaricias, besas, chupas, mamas y coges. Dime, ¿me permites… darte un chingo de besos? Digo palabrotas porque sé que estas te aceleran, de calientan pues… seguido escucho que le pides a mamá…
La interrumpí, me daba un formidable pretexto para eludirla… aunque no estaba muy convencido de que ella se retractara de la propuesta, propuesta y visión de la divina embarazada que ya me tenían súper caliente, muy, pero muy excitado; de todas formas, argumenté:
- Eso, eso… ¿no te sientes mal por… ¡traicionar a tu madre!, haciendo que yo le sea infiel?
- No es mi pretensión, digo, si vamos a romper las reglas, esta que mencionas es una menor que, además, estoy segura la has roto en varias ocasiones, lástima que no fuera conmigo. Por otro lado, si nuestras cogidas - porque no creas que será solo por esta ocasión, para nada, quiero continuar cogiendo contigo hasta que los dos ya no podamos hacerlo por estar ¡demasiado viejos… o muertos! - van a continuar, pues… ya veremos las formas de comunicárselo a mamá y, si logramos convencerla, bueno, pues cogemos los tres. Te juro que también deseo besar a mamá, y no como hija cariñosa, sino como mujer hecha y derecha. Sí, no te escandalices, esto de que las mujeres, y los hombres claro, no pueden coger entre ellas y ellos, es otra de las vaciladas que se han inventado contradiciendo la naturaleza y lo que sucede todos los días miles, millones de veces, aunque esté tan terriblemente prohibido, ¿no es cierto lo que digo?
La verdad, mi hija, lectora incansable, estudiosa de todo, y presunta filósofa, me tenía anonadado, terriblemente perplejo por los alcances de sus propuestas, ideas, deseos y apetencias. Además, cuando argumentaba, imaginé escenas de amor, bueno, de cogidas, como que ya no tengo razón para ser tan cauto y tan “educado” cuando mi hija es una desbozalada, de cogidas tremendas entre los tres, y… , ¡carajo!, imaginar a mi mujer y mi hija cogiendo entre ellas, me puso tan febril, que quemaba. Pero ya mi hija, sonriendo lujuriosa, coqueta y decidida, daba la vuelta al escritorio; yo estaba sentado, toma mi cabeza, la atraía hacia su cuerpo sin fuerza, como dándome oportunidad a negarme o a levantarme, o correr a la puerta huyendo. Pero mi resistencia, aún sin haber digerido los planteamientos de mi retoño, estaba definitivamente derrotada. Así que, sin pensar ya en nada, viendo la hermosa teta hinchada y prieta en areolas y pezones, tensa por la leche que ya se formaba en su interior, abrí la boca y… la chichita fabulosa de mi hija entró a mi boca. Fue el principio de la tremenda cogida que ese día dimos… ¡padre e hija!. Claro, con la teta en mi boca, mis manos se fueron a las nalgas que tantas veces imaginé duras, tersas, y las apreté, acariciándolas con fuerza. Sentía que mi hija gozaba, que se estremecía, además decía, “así papá, así, mamas divinamente, muerde mis pezones, saca la lechita de mis chichis, papacito, mama, mama” Enseguida, jadeando, gimiendo su placer, me levantó, y comenzó a desvestirme con calma, gozando cada uno de sus movimientos, besando cada centímetro de piel que iba apareciendo, mordió mi remedo de pezones, lamió como perra mi tórax, y sus manos siguieron con el cinturón, luego bajó los pantalones sin dejar de lamer la piel. Yo tenía ya, bueno, desde que la vi entrar encuerada, con la panza reluciente, tenía la verga como riel de ferrocarril, y la erección continuaba incólume. Cuando la verga saltó porque le faltó el sustento de los estúpidos calzones que las reglas nos han obligado a vestir, ella la tomó en sus manos, la acarició con ternura recorriendo la piel para descubrir la cabezota; tengo una tremenda verga cabezona, la verdad; se embelesó contemplándola, viendo como se pelaba la cabeza, admirada de las gotas de lubricante que el ojos tuerto dejaba salir, después, se agachó echando para atrás su culo fabuloso, con lo que mis dedos que estaban por allí, se metieron entre las nalgas, en esa fabulosa barranca que va desde el culo hasta la pucha, y mi dedo índice se solazó acariciando el culito de la bella hija que Dios me dio, bueno , pues ella besó la verga; yo esperaba que se la metiera a la boca, pero ella era, es, una caprichosa inteligente que desde ese día - no sé antes, ella me dijo que no correspondía a una casi niña, en un primer momento, meterse cínicamente la verga a la boca. En realidad lo hizo así, para aumentar mi calentura, el deseo hirviente de tener todas las caricias posibles con esa formidable hembra que es mi hija. Pero meneó las nalgas de tal forma que mis dedos extasiados en la barranca de los agujeros de las mujeres, tuvieron que caminar hasta adentrarse en la tremenda humedadque era ya la pucha de mi bello retoño. Mis dedos acariciaron las ninfas gruesas de mi hija, llegaron al clítoris y lo sobaron con cuidado, con ternura, caricia que detonó el primer estallido de mi seductora. Jadeó, gritó su orgasmo, suspiró anhelante y me levantó para llevarme hasta una silla sin brazos, me obligó a sentarme luego de besarme con largueza a lengua penetrante y lujuriosamente danzante. Mi verga palpitaba como la de una caballo garañón. Ella se separó un poco para solazarse con la visión de mi fusil presto a dispararse, cosa que ella adivinó por mi mirada anhelante, presa de gran agitación. “Aguanta, papacito, aguanta”, me dijo la muy cabrona. Enseguida me puso las chichis en mi boca para continuar mamándolas, hasta las mordí, incluso algunas gotas de leche pude extraer, así de fuerte las estaba mamando y chupando. Sentí que sus piernas tocaban las mías y las obligaban a cerrarse, percibí, de reojo, que ella avanzaba tanto como la panza y mis mamadas se lo permitían, para lograr sentarse sobre la gran verga que apuntaba al cielo y que, por eso, apuntaba también a la raja de mi hija embarazada; sentí la humedad, antes de ser perfectamente sensible a los labios primero, y después a las paredes de la vagina, mientras mi verga iba metiéndose y metiéndose en la caverna del placer. Sin parar, sin permitir que sus tetas salieran de mi boca, mi adorada empezó a moverse con un vaivén increíble dada la gran panza que chocaba a cada movimiento con mi tórax, pero mi verga era la beneficiaria de tan ricos y lascivos movimientos. Las nalgas iban y venían, mi verga quería vomitar, y por eso mis manos se fueron a las nalgas sin igual de mi hijita, para moverlas acelerando el compás que ella había implantado. Cuando ella estalló, mi eyaculación venía presurosa, pero de nuevo mi malvada, alucinante y sabia sexual, se levantó rápido, bruscamente. Emitió gritos orgásmicos junto con gritos de dolor porque el ponerse de pie mi boca lastimó sus tetas plenas, soberbias, terriblemente tensas preparándose para la lactancia. Emitiendo grititos, suspiros, jadeos, gemidos de perra en celo, sin tener en cuenta mi estado de febril agitación, de casi fúrico deseo de obtener el placer de esta tremenda e inesperada cogida, se sentó en el escritorio, y dijo: “Ven papacito lindo, ven cogedor incansable, ven a mamarme la pucha, mama mucho, mama hasta que me hagas morir de placer” No podía dejar de obedecer. Me agaché, ella abrió los muslos lujuriosos; percibí el olor extraordinario de sus genitales que estilaban jugos, seguramente incrementados con los míos. Puse la boca en su pucha, suspiré, sonreí feliz, luego besé repetidamente esa sagrada pucha de mi hija, para enseguida meter la lengua hasta recorrer todos los recovecos de esa gruta monumental por su belleza, sabor y olor, mismos que absorbí como sibarita del placer, de la mamada misma, bebí sus jugos, saboreé sus ricos líquidos, y me dediqué a besar, lamer, chupar y morder su clítoris crecido por tanta excitación. Puedo afirmar: desde que mi lengua se metió a la raja, los orgasmos de mi hermosísima cogedora, se hicieron casi permanentes. Los movimientos de sus nalgas siguiendo el ritmo de mis mamadas me hacían desear como loco estímulos sobre mi verga de burro. Y otra vez ella, tal vez comprendiendo mi desatino, dijo: “Ven papacito, ve… pon tu verga en mi boca… pero no dejes mi pucha, hagamos un 69 de fábula por favooooorrrrrrrrr”, había tenido un nuevo orgasmo cuando hice lo pertinente para cumplimentar los deseos de mi ama. Ni tarda ni perezosa, en cuanto tuvo a mano la gran verga, la acarició con sus dos manos, y luego la besó como preámbulo a la gran mamada que inició de inmediato, al tiempo que hacía más violentos, casi feroces los movimientos de sus nalgas para lograr que mi lengua la llevara de nuevo al Nirvana del placer sexual. Los estremecimientos de esas nalgas, los gemidos que emitía y los movimientos de su boca en mi verga, hicieron que mi eyaculación se precipitara, grité como loco, como alguien al que se está torturando sin misericordia, grité y grité mientras aventaba chorros y chorros de leche a la boca de mi retoño que la tragaba mientras emitía grititos velados por el grosor de la verga que en ningún momento intentó sacarse de la boca. Como la emoción del placer me paralizó, mi lengua dejó de moverse, pero no las nalgas que continuaron los movimientos aún más veloces; así fue que, mientras yo terminaba de eyacular, ella mantenía el orgasmo inmenso, intensísimo que se prolongaba con los movimientos febriles de sus hermosas nalgas. Por primera vez, los grititos, los gemidos, los sollozos y los movimientos de las nalgas de mi hija cogedora, amainaron, se fueron haciendo más y más lentos, hasta detenerse. Pero un minuto después, ella sacó la verga de su boca e inició una risa inacabable, diciendo que los orgasmos fueron maravillosos, mientras descendía dejando mi cuerpo tirado en el piso, vino a besarme con ternura, para luego meter en mi boca restos de semen que degusté con placer increíble, tanto que mi verga inició el nuevo despertar. Sus labios continuaron besando y su lengua lamiendo los jugos que había recogido de su pucha estrecha y muy, muy anegada. Lamía y lamía mi rostro, sonreía llena de felicidad, y me susurraba: “Te amo viejito, te amo… y sigo deseándote. Ven, métete otra vez… ¡por favor, métete!”, y se colocó sobre el escritorio poniendo a mi alcance sus preciosas nalgas, el surco fabuloso el culito sonrosado, y la pucha llena de pelos. Mi verga ya estaba de nuevo como brazo de santo… la apunté directo en el culo, pero ella protestó moviendo las nalgas para que la verga fuera al lugar que ella quería, a su portentosa, caliente, tersa y estrecha vagina. Se la metí de un golpe, ella suspiró y se reía diciendo, “¡métela, métela, viejo cabrón!”, claro, los movimientos de mete y saca se iniciaron para el gran placer de los dos. En esta ocasión ella gemía a cada embestida, movía las nalgas de una deliciosa manera, de una forma que yo nunca había visto que unas nalgas se movieran cuando una verga está metida en la vagina. El mete y saca se prolongaba, ella tomó mis manos que jalaban de sus ingles y las llevó hasta sus tetas duras, tersas, ella misma hizo que mis dedos aprisionaran los pezones y luego los pellizcaran con fuerza; gritó de dolor, pero también como presagio de su nuevo y potente orgasmo; después hizo que mis manos tomaran la gran panza y de allí la jalara a cada metida de verga. Las manos de ella fueron hasta atrás tratando de alcanzar mis nalgas pero solo una logró asirse de mi muslo para jalarlo, para que las metidas fueran más intensas, más profundas, a mayor velocidad. Sentí que el orgasmo de mi adorada hijita se prolongaba y yo disfrutaba al máximo deteniendo mi eyaculación con el pensamiento de prolongar las metidas, el orgasmo de mi hija, la visión extraordinaria de esas nalgas moviéndose y viniendo a golpear repetidamente mis muslos, mi vientre y mis huevos y sentir de una excitante manera la panza con el producto moviéndose como si también estuviera cogiendo. Estaba por eyacular, cuando ella gritó: “¡para, para…!”, se desprendió, me jaló con brusquedad y me llevó a la silla, para montarse sobre la verga que sentí se fue hasta el fondo de la vagina, y luego los febriles movimientos de sus nalgas, sus suspiros, sus gemidos, sus jadeos increíbles y ella jaló mi cabeza para que mi boca mamara sus preciosas chichis de embarazada, las mamé como loco sintiendo cómo mi verga era estrujada por la pucha, por la vagina de mi adorada, la panza chocando con mi tórax, panza que veía arrobado y más caliente me ponía. El orgasmo apenas suspendido, siguió y siguió aun después que mi verga vomitó todo el semen dentro de tan maravillosa gruta del placer, y tanto que ella continuó moviéndose evitando con esos lujuriosos movimientos que mi verga se doblegara. Siguió gimiendo, gritando como loca a cada intensificación de su permanente orgasmo por un tiempo increíblemente prolongado, sin que mi verga se doblegara, para mi asombro, y siguiera erecta, llena de sensaciones placenteras, pero donde las primicias de la eyaculación duraron eternidades para presentarse, y esto cuando el cansancio, la intensidad y prolongación del placer de mi adorada cogedora, iniciaron el retroceso. Cuando eyaculé, ella gritó tan fuerte por el orgasmo que esa hermosa sensación de sentir el choque de los chorros de leche en su vagina le produjo. Dejó caer su cabeza en mi hombro jadeando y jadeando, como si hubiera corrido kilómetros y kilómetros.
Cuando nos serenamos, los besos tiernos suplieron la febril agitación, los movimientos lúbricos que los dos habíamos sido pródigos en dar y recibir. Acaricié su espalda, sus nalgas, su rostro, sus tetas separando un poco su bello torso. Mi verga estaba aún en la vagina, lánguida, flácida, pero conservando algo de las dimensiones de la erección. Se levantó, y me levantó. Me acostó sobre el diván y luego ella se montó sobre mi cuerpo diciendo: “Quiero que goces mi pucha llena de mecos, de tu semen encantador, pero… sin lubricidades agregadas, ¿sale?”, y se reía feliz. Así lo hizo, Talló su pucha contra la piel de mi cuerpo, todo mi cuerpo. Yo sentía que era una expresión de agradecimiento y de confirmación del deseo de continuar en las cogidas maravillosas que ese día iniciamos mi hermosa hija y yo.
La llevé a su cama. Me acosté junto a ella besándola suave y tiernamente, acariciando todo lo que mis manos alcanzaban hasta que se durmió con una gran sonrisa en los labios.
Esta es la historia, historia que se continúa hasta la fecha. Pronto vendrá mi nieto. Ojalá que después… mi hija siga amándome como mujer.
Anónimo

embarazada embarazada

La correción de una hija

Tuesday, October 28th, 2008

Los padres de chicas adolescentes no tienen más remedio que ser estrictos. Una férrea disciplina es el mejor regalo que puede dárseles. Ellas lo interiorizarán y en el futuro se conducirán por la vida con seguridad, con aplomo. Serán constantes, aplicadas, tendrán éxito en todo aquello que se propongan.

Por eso cuando me enteré, por una comunicación privada del director del instituto, de que mi hija, contraviniendo mis órdenes, había empezado a fumar, no lo dudé, tenía que castigarla. Dejarla continuar, eso si que habría sido un veneno para ella. Habría sido el primer peldaño en una escalera hacia el fracaso, la salida hacia su infelicidad.

Que nadie piense esta actitud es la de un padre desnaturalizado, que no quiere a sus hijos. Todo lo contrario. Hacer la vista gorda habría sido lo más fácil para mí. Continuar con mis ocupaciones y no prestarle atención, no molestarme, eso habría sido realmente cómodo. Pero no, yo no soy así. Fue mi alto sentido del deber y de responsabilidad hacia la educación de mi hija lo que me movió a llamarla a mi despacho. Discretamente, eso sí, no quería humillarla en público, al menos no en tanto su falta no pasase a mayores.

Así que allí la tenía, aquella tarde, tras la salida del colegio. Vestía el uniforme del instituto, falda escocesa por encima de las rodillas, calcetines blancos y blusa de manga corta también blanca. Entró temerosa, sabía que algo pasaba. Notó mi seriedad. Sin levantarme del sillón me dirigí a ella.

-No, no hace falta que me beses, deja la cartera en esa silla y quédate ahí, en medio de la habitación, de pie

-Sí papá

-Ponte en posición de firmes, junta los pies

-Dime Sara, ¿has hecho algo en el instituto que me ocultes?

Agachó la cabeza y comenzó a lloriquear.

-¿Ahora me vienes con lloros Sara? Sabes a lo que me refiero, ¿verdad?… Sí, claro que lo sabes. Al menos te que no hayas intentado negarlo.

Continuaba con la cabeza agachada, mirando hacia el suelo

-Lo que me enerva, Sara, es que ahora te vayas a iniciar en el más estúpido de los vicios. El tabaco, mi niña, cuesta dinero, daña la salud, amarillea los dientes y las yemas de los dedos, y acaba por no dar ni placer. Tienes dieciséis años ya, debes ser responsable de tus actos, ¿me entiendes Sara?

-Sí papá

-Entonces te será más fácil comprender que esto lo hago por ti. ¿Crees que me gusta castigarte? Pues si lo crees te equivocas. Tengo mucho que hacer, como ves tengo la mesa llena de papeles. Todo esto me roba tiempo, ¿sabes? Pero no me importa, la educación de mi nena es más importante que cualquier otra cosa para mí, ¿comprendes verdad?

-Sí papá

-Como puedes ver no estoy nervioso, no me he salido de mis casillas, todo esto lo hago responsablemente Sara, y lo hago por ti, solo por ti. Acércate a la mesa e inclínate sobre ella.

Así lo hizo. Dobló su cuerpo noventa grados y se apoyó en la mesa. Me acerqué a ella por detrás y levanté su falda. Ante mi vista quedaron las delicadas braguitas, de algodón, blancas estampadas con florecillas, preciosas. Se las bajé hasta medio muslo y ante mi quedó el culo de mi hija, perfecto, redondo como si hubiese sido trazado con un compás, de un blanco sin defectos, tan liso como lo tenía cuando era un bebé.

Pero no estaba allí para admirar el bello cuerpo de mi hija sino para cuidar de su educación. Abrí mi mano, la alcé y con fuerza la dejé caer sobre el culo de Sara. El golpe resonó en la habitación y su glúteo retumbó. Ella contuvo la respiración un momento, arqueó ligeramente la espalda y gimió.

Pero un golpe no iba a ser suficiente. Tras ese vino otro, y después otro, con fuerza. Ella lloriqueaba. Cuando llevaba cinco o seis comenzó a suplicar.

-No papá, por favor, no sigas-decía mientras se sorbía los mocos-seré buena papá, te lo aseguro, por favor.

-Ya te he dicho que no hago esto por gusto, pero debo hacerlo, tienes que aprender.

Continué golpeando ese lindo culo así, con la mano abierta, sin usar ningún instrumento.

Su llanto aumentaba de volumen, continuaban sus súplicas. Para cuando llevaba catorce o quince azotes su culo había tomado un color rojo intenso. Pensé que quizá ya hubiese tenido suficiente.

-Incorpórate Sara-ordené.

La orden se cumplió de inmediato. Secaba sus lágrimas con las manos y sorbía los mocos mientras dejaba de lloriquear. La giré hasta ponerla frente a mí.

-¿Ves mi niña? El tabaco no te trae más que malas consecuencias. Sé que eres joven, que deseas probar cosas nuevas, y no te culpo por ello. Pero el mundo está lleno de peligros que acechan a jovencitas incautas como tú. Afortunadamente aquí estoy yo, para corregirte y guiarte por el buen camino. Serás una chica obediente, no fumarás más y en todo cumplirás mis normas, ¿verdad?

-Si papá-dijo mientras secaba sus últimas lágrimas.

-Anda ven, dame un abrazo.

Agarré fuertemente su cintura y apreté su cuerpo de adolescente virginal, bella como una diosa, contra mí. Apoyó su cabeza en mi hombro y comenzó a llorar de nuevo. Entre sollozos se sinceró conmigo.

-Sí papá, reconozco que he faltado, pero te prometo que no volverá a ocurrir. Procuraré corregirme. Oh, te quiero tanto papá. Comprendo perfectamente que esto lo has hecho por mí. No te odio papi mío. Al contrario, mi amor por ti es más fuerte que nunca. Tú sabes guiarme, sin ti estaría perdida. Qué suerte tengo de tenerte papá. Te amo.

-Gracias mi vida-repliqué yo-eres una buena hija. Sé que necesitas corrección, pero no te preocupes, yo estaré aquí, atento, vigilante, para conducirte por el buen camino.

Así, abrazados, permanecimos largo, largo rato, sintiendo el calor de nuestros cuerpos.

Sin embargo Sara siguió cometiendo errores. Hubo que corregirla más veces. Pero eso ya lo contaré en otra ocasión.

(Por Max de Max; max8706@tempinbox.com)

Las manos de mi padre

Tuesday, October 28th, 2008

Estaba una noche en mi cuarto, ya había cumplido 11 años y me masturbaba regularmente, se me mojaba la conchita no bien me tocaba y necesitaba meterme los dedos casi todas las noches.
Tenía entonces unas tetas re chiquitas, puntiagudas, que me daban mucha satisfacción.
Bueno, esa noche estaba en mi cuarto, hacía bastante calor, y decidí ir a mirar tele con mi papá que estaba en la sala. Mi mamá había salido, y en casa estábamos los dos solos. Cuando voy llegando a la sala, veo de costado que papá tenía la pija afuera de su pantaloncito y se la estaba acariciando………….no sabía qué hacer, si volverme a mi cuarto o quedarme ahí mirando.
Decidí lo segundo, y mi chocha empezóa humedecerse de inmediato………..en un momento dado mi papi se dio cuenta de que estaba allí mirando y la guardó de inmediato, yo entonces, como si nada hubiera pasado, me fui a sentar a su lado.
Veíamos la tele, pero yo no pensaba sino en lo que había visto y en que estaba tan caliente, que me chorreaba la conchita. Me senté como indio y al ratito me acosté sobre las piernas de papá. El estaba duro. Yo ya no aguantaba más, las tetas las tenía bien paradas y se veían en mi camiseta, papá las empezó a acariciar. Y me metió la mano en la bombacha, ahí notó cómo estaba mojada, corrió la bombacha y me empezó a tocar en vivo y en directo, me metió un dedo y me lo hizo chupar luego. Ahí me dijo, querés chupar algo más, bebé? Y sacó esa verga hermosa, que a partir de ese día fue mi felicidad………..se la chupé como él me enseñó, pasando la lengua por los huevos, por los costados, hasta que se acabó en mi boca y me hizo tragar su lechita. Pero yo seguía muy caliente, así que me hizo parar encima de su boca y me empezó a mamar a mí, me metió la lengua, me mordía los labios de la vagina, me metía su dedo, me chupaba el clítoris, de tal manera que acabé como nunca.
Desde ese día, me encanta ver televisión con él. A veces lo hacemos ahí si mamá no está, otras veces cuando mamá se duerme viene a mi cama. También me pide que los espíe para que vea como se la coje a ella: a mi me encanta. Gozan mucho los dos, él se la da por delante y por detrás y le mama las tetas que es un placer.
Un día me pidió que me sentara encima de él, y así comenzó a meterme la pija adentro. Me dolió bastante, pero como me chupaba las tetas en tanto, lo disfruté mucho. Cuando me lleva al colegio en la camioneta, a veces paramos por ahí y me masturba antes de dejarme en clase, a veces también me la da para que se la mame. Me voy bien relajada al colegio.
Un día me dijo que iba a traer un amigo, para que vaya aprendiendo a estar con otras vergas, y no sea tímida……….Lo trajo, un amígo al que ahora llamo tío, el tío Alberto. El empezó a jugar con mi culito: me dijo, acá te la quiero meter preciosa, me hizo poner de perrito y me lo chupó de tal modo que me calenté tanto……………. entonces me metió una vela chiquita y me lo fue trabajando, quería cojerme por atrás duro, así me decía él, yo tenía miedo pero mi papi lo ayudó y mientras el tío Alberto me iba entrando en el culo con su pija que es bastante más fina que la de papá, él me chupaba por adelante, las tetas y la concha. Fui muy feliz ese día. Así seguimos por mucho tiempo, me parece que el tío Alberto también está con mi papá y mi mamá, pero nunca los ví. Ahora yo estoy de novia, y cojo muy bien con mi novio, pero sigo estando con papi casi todas las noches, nunca lo voy a dejar, él fue el primero y me gusta todo lo que me hace. El tío alberto se fue a vivir al extranjero pero cada vez que viene nos vamos los tres a su casa y la pasamos genial cojiendo todo el día. Bueno, me encantó compartir esto con ustedes, un beso pampita

La nenita incestuosa

Wednesday, August 15th, 2007

Hola! soy Sofía otra vez algunos tal vez no sepan quien soy pero tengo un relato publicado en esta pagina se llama “Por fin”. Bueno soy una chava muy alocada tengo bonito cuerpo, mido 1.65 mts. tengo buen busto dicen que muy grandes para mi edad, culito redondito con nalgas carnosas muy antojables, la vagina toda depilada en fin todos me dicen que estoy bien buena jeje. Bueno como les comente en el relato anterior yo práctico el incesto desde muy pequeña y me encanta hacerlo lo hago con mi papa, mi hermano y un tío. Esto que les voy a relatar fue el primer trío que hice con mi papa y hermano.
Fue un sábado de mucho calor, en ese tiempo mi mama trabajaba en una dependencia del gobierno en la ciudad en donde vivo al igual que mi papa, pero en esos días a ella le tocaba su descanso los domingos así que el sábado tuvo que trabajar y llegaría tarde aquel día había muchísimo calor era como las 3 de la tarde y estaba un poco aburrida en mi cuarto así que baje para ver que hacían mi papa y mi hermano en la sala, pero para colmo ellos estaban viendo su bendito fútbol. Yo baje con un shortito azul de tipo cachetero sin calzones y un top de tirantitos sin brasier pues la verdad que en esta parte del país hace muchísimo calor. Bueno baje y como ellos estaban con su dichoso fútbol me acosté en el sofá bocabajo a ojear unas revistas pasaron casi 10min. de que había bajado y note que mi papa y hermano estaban murmurando algo, yo no le di importancia y seguí con lo mío luego vi que mi hermano se levanto y fue hacia la puerta de la calle, bajo las cortinas y cerro la puerta en eso estaba cuando siento que mi papa me empieza a tocar las nalgas, después se sienta a mi lado y me jala hacia él y empieza a besarme en la boca y a chuparme la lengua muy rico, con una mano me apretaba una de mis tetas y con la otra me frotaba la vagina por encima de mi short pasaba tan rico su dedos por toda mi concha que de inmediato sentí como de mojaba mi shortito, luego me dice “Ya Sofy sácame el pene y chúpalo no aguanto mas” así lo hice y cuando se lo saque el ya la tenia bien parada me lo metí en la boca hasta la mitad y se lo empecé a mamar muy rico que empezó a gemir un poco de pronto veo a mi hermano parado atrás de mi ya desnudo, el me jala de las piernas, me arranca el short,  me las abre y empieza a chupar mi vagina siento su lengua caliente entrar y salir y pasarla por toda mi vagina llega a mi clítoris y yo ya no aguanto mas y me vengo en su boca a chorros. Ya estaba tan excitada que ya quería verga yo seguía mamando a mi papa y mi hermano a mí la vagina después mi papa dice “Vamos al piso si no vamos a manchar el sofá de tu mamá”, se tumba en el piso bocarriba yo me hinqué y me metí todito su pene a la boca y mi hermano me ensarto en la vagina de un solo golpe me la metía y sacaba tan fuerte que yo de decía “despacito nene me duele” pero el ni caso me hacia y seguía dándome muy fuerte por la concha, luego me la sacó y le dijo a mi papa “Ahora que me la chupe a mi” el se paró frente a mi y me metió su verga en la boca, pero empecé a sentir algo en el culo, mi papa me lo estaba lamiendo y metiéndome 2 dedos pero luego sentí algo mas grueso, cuando voltee a ver mi papa el intentaba meterme su pene en mi culo, yo le decía “No papa que haces duele mucho” y el le dijo a mi hermano “Calla a la puta de tu hermanita”, el lo hizo jalándome del cabello y metiéndome su verga en la boca muy bruscamente, yo no era virgen del culo pero rara ves dejaba que me cojan por allí además la verga de mi papa es muy grande y gorda y siempre me ha dolido que el me coja por ahí; pero no le fue difícil metérmela toda hasta el fondo y creo que por lo excitada que estaba no me dolió ni me importo y fue tan rico sentir sus bombeadas tan fuertes y ricas que hasta sentía sus huevos chocar con mis nalgas y creo que también mi hermano se excitó tanto que me empezó a meter su verga en la boca tan rápido que parecía que me la estaba cogiendo luego de un rato así; empecé a sentir que me venia otro orgasmo “Ahhhh mmmmmmm Aahh me vengoooo” gritaba yo y empezó a caer chorros de mis jugos por mis muslos, luego mi papa me dice “Vente pendejita”, y así ensartada en el culo me llevo hacia atrás, se acostó y yo quede de espaldas a el “Cabalga puta trágate toda mi verga pendeja” me decía el, yo empecé a cabalgar como loca mientras mi hermano me chupaba las tetas y me dedeaba la vagina yo solo gemía y pedía mas y mas como una puta insaciable mi papa me jala del cabello y me dice “Acuéstate encima de mi Sofy” el me empezó a bombear, a meter y sacar muy rico y suavemente su pene de mi culo y a besarme el cuello y la boca mientras mi hermano se acerca y empieza a pasar su pene por mi vagina y me la va metiendo poco a poco hasta que logra metérmela toda al principio las embestidas de los 2 eran suaves y lentas pero después empezaron a moverse mas rápido y fuerte y gritaba como loca creo que hasta los vecinos me habrán escuchado diciendo “Denme mas fuerte, mas rápido quiero mas, cojanme soy su puta aahhh” y otra ves tuve una venida monumental a chorros; luego cambiaron de posiciones, me voltee mi papa me la saco del culo y yo misma me metí su vergota en la vagina me acosté otra ves encima de el dándole el culo a mi hermano yo ya estaba ansiosa por tener otra ves 2 vergas en mis huecos pero mi hermano me la metió también en la vagina “WOW” allí me sentí morir del placer que estaba sintiendo era la primera ves que tenia 2 vergas en la vagina al mismo tiempo y era tan rico todo lo que me hacían, mi papa me chupaba las tetas, me besaba en la boca y mi hermano me lamía la espalda y el cuello era el máximo placer que había sentido en mi vida que me volví a venir como una puta a chorros. Pero después de un rato empezaron a cogerme como maniáticos y con una fuerza que sentía mucho dolor pero también era tan rico que me vine una ves mas y yo ya estaba muy cansada y les decía “Ya no, ya no puedo mas” pero ellos no me hacían mucho caso que digamos; después mi hermano me la sacó de la vagina y me la metió en el culo, me daban verga tan fuerte pero tan delicioso que otra ves me empecé a venir como loca y en ese momento mis piernas se entumieron y ya no las sentía pero así cansada y con las piernas entumidas ellos empezaron a intercambiar posiciones y yo les decía “ Ya no papa ya no puedo mas” pero ellos seguían, me cogian tan duro que hasta parecía una violación “Ya por favor paren yaaa!!” les gritaba yo pero tan no me hicieron caso que estuvieron cogiendome e intercambiando posiciones mas de 2 horas y ya no sentía nada de lo que me hacían ya después de mucho rato de estarme cogiendo y les dio la gana de terminar a mi hermano lo tenia en la vagina y a mi papa en el culo acabaron casi iguales el primero fue mi papa me echó su lechita caliente en el culo y después mi hermano hizo lo mismo en mi concha se sentía tan rico sus chorros de lechita caliente en mi interior, cuando me sacaron sus penes de mi culo y concha salían chorritos de semen, yo quede cansadísima y tirada en el piso mientras ellos se vestían y después de vestirse mi papa le dice a mi hermano “Lleva a tu hermanita a que se eche un baño” “Si papa” le dice el. 
Mi hermano me cargó, me subió al baño, abrió la regadera y como pude me bañe depuse casi a gatas me fui a mi cuarto me acosté, caí rendida y dormí un rato, como a las 8 p.m. llegó mi mamá y me llama a cenar me levante, me puse un poco de crema en la vagina y en el culo pues los tenia un poco rojos e hinchados me puse una camiseta larga sin ropa interior y me baje a cenar.
Bueno espero les halla gustada este relato que es 100% real mil besos amigos (gas) MMMUUUAAA porfis dejen su comentario a mi correo si quieren es Sofy_00015 en Hotmail los espero adiós y cojan mucho “jajajajaja”
 
 
 

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Por fin

Wednesday, June 6th, 2007

Hola soy Sofía tengo todos me dicen que estoy bien buena jejeje. Bueno esto que les voy a relatar me paso un viernes después, yo practico el incesto con mi papa y hermano y me encanta hacerlo, mi papa se reúne cada viernes con sus amigos a tomar con ellos en la casa y allí se la pasan un buen rato siempre van como 10 de ellos pero ese viernes eran 5 nada mas y con mi papa 6 todos ellos arriba de los 40 años incluyendo a mi papa  solo había uno que era el mas joven como de 30 años se llamaba Pablo y los otros eran Juan, Francisco, Alejandro y Samudio.
Todo estaba normal ese día hice lo habitual de todos los días pero por alguna razón me levante muy caliente y cariñosa así que antes de irme a la escuela me masturbe para bajarme un poco la calentura ese día salía un poco tarde a las 8:00pm y era de un fastidio total y yo seguía cachonda con ganas de coger. Salí de la escuela a tomar el camión que lleva a mi casa y cuando me subí estaba repleto de gente así que tuve que ir parada casi todo el camino a casa al poco rato que me subí al camión alguien me comenzó a toquetear las nalgas y como la falda de mi uniforme es un poco corta y por el calor abajo solo traía una tanguita le fue fácil tocarme las nalgas un buen rato a su gusto eso me éxito todavía mas y yo quería coger con alguien, con quien fuera me daba igual. Llegue a casa como alas 8:30 allí estaban mi papa y sus amigos tomando en la puerta de la casa los salude y entre, busque a mi mama pero no estaba eso me emociono mucho, pero la emoción se me bajo por que mi hermano tampoco estaba para saciar mi cachondez y como era de esperarse mi papa me agarro de su mesera para servirles sus cervezas, subí a cambiarme de ropa completamente pues el manoseo en el camión hizo que me mojara la tanga me puse un pantalón blanco tipo pescador de lycra abajo un hilito también blanco transparente por delante y un top sin tirantes y abajo un bra también sin tirantes estuve sirviéndoles un buen rato y como a la 6ta ronda que me pidió mi papa fui a la cocina a buscarlas y atrás de mi venia Pablo que era el mas guapo de los 5 me dijo —Me dijo tu papa que ayude a llevar las cervezas— —Esta bien— le dije me incline a buscar unas que estaban abajo en el refri de repente el me agarró las nalgas me voltee y le di una cachetada por mandado y le dije —Que chingados te pasa estúpido— —No te hagas si todos sabemos lo puta que eres tu papa nos a contado todo lo que haces con el y con tu hermano— dijo el —Chinga tu madre— le dije pero a el no le importó y me abrazo de una manera muy brusca y me comenzó a besar en la boca yo le decía —No déjame!!!— y le golpeaba en la espalda pero no me hacia caso en eso llego mi papa le dije lo que pasaba —Papa el se quiere aprovechar de mi— pero lo que me dijo mi papa me dejo muda —Lo se hija yo le di permiso que hiciera contigo lo que el quisiera— me quede pasmada sin saber que hacer Pablo me abrazo por detrás y me acariciaba las tetas mi papa se acerco y me empezó a besar en la boca y Pablo en el cuello yo empecé a excitarme así que deje que me tocaran, me tocaban rico la vagina por encima de mi pescador y como tenia ganas de coger desde en la mañana empecé a gozarlo y a no resistirme, mi papa se fue y me quede sola con Pablo en la cocina estaba dándome un faje delicioso, me besaba muy rico y me acariciaba todavía mejor —Ya ves que eres bien puta y te gusta coger— dijo, mi papa regreso y le dijo a Pablo

—Tráela a la sala— el me llevo tomada de la mano cuando llegamos ya estaban todos adentro de la casa y los muebles ya los habían hecho a un lado al principio me asusto un poco eso y mi papa se dio cuenta de eso y me dijo —No te asustes Sofy si no quieres dímelo y no pasa nada— con la excitación me salio un —Si quiero papi—

—Eso es lo que siempre haz querido verdad putita— dijo y me beso en la mejia —Si— le dije. Mi papa les hizo una seña y todos se acercaron a mi y yo quede en medio de ellos Pablo y Juan se pusieron delante de mi y Alejandro, Samudio y Francisco atrás de repente ya todos estaban manoseándome tenia manos en cada nalga, en la vagina, me besaban en el cuello, en la boca, en la espalda “WOW” estaba en la gloria no tardaron en bajarme el top y el bra dejando salir mis tetas los que estaban adelante agarraron una teta cada uno Juan le dijo a mi papa —Que ricas tetas tiene tu hija— el y pablo me chupaban los pezones me apretaban, me mordisqueaban las tetas estaba gozando al máximo con todo lo que me hacían cuando me di cuenta ya mi pescador no lo tenia ni mi hilito me lo habían quitado Alejandro y Samudio me estaban dedeando el culo y la vagina después me estaban chupando la concha y el culo sentía sus lenguas calientes entrar y salir era tan delicioso que me vine de inmediato en la boca de Samudio cuando vi a mi papa ya estaba desnudo se me acerco y me dijo —Masturbame putita— le agarre la verga y se la empecé a jalar y le creció rápidamente Pablo que estaba adelante chapándome la lengua se quito y rápidamente también se denudo y se acerco para que se la jalara el ya la tenia parada así lo hice. Los otros se alejaron y mi papa y Pablo me estaban fajando entre los 2 metiéndome dedo en la vagina y en el culo y me mamaban los pezones los otros 4 también se denudaron y todos ya tenían las vergas bien paradas no muy grandes pero ricas jeje el que la tenia mas grande era Samudio casi le llegaba a la de mi papa, mi papa me dijo —Órale puta incate y chúpanos la verga— así lo hice se los mame uno a uno les comí los huevos como loca cuando llegue con Francisco ya no aguanto mas y se vino en mi boca rápidamente yo trague toda su leche caliente en eso estaba y mi papa dijo —Yo voy primero se acostó en el piso y me dijo —ven Sofy siéntate en mi verga— me senté pero no me la metió en la concha me la metió en el culo me entro muy fácil mientras el me cogia el culo Pablo me chupaba la vagina yo masturbaba a Alejandro y Juan y se la mamaba a Samudio después siguió Pablo el me la ensarto en la concha en la misma posición yo dándole la espalda papa y Juan me metieron sus penes en la boca al mismo tiempo y yo masturbaba a lo otros dos así me cogieron los 6 uno a uno en diferentes pociones cuando Francisco termino de cogerme mi papa dijo —Vamos a hacerle sándwich a esta puta Pablo— —De una ves— dijo el mi papa se volvió a recostar en el piso yo me senté en su pene y me acosté encima de el bocabajo dándole el culo a Pablo pero mi papa le dijo —No se la metas todavía en el culo ensártala también en la vagina le encanta tener dos vergas al mismo tiempo allí— yo solo gemía pues tenia verga en mi boca también estaba gozando al máximo y le dije a Pablo —Mótemela en el culo te quiero sentir— así lo hizo y cuando la sentí no aguante mucho y en esa cogida tuve 2 orgasmos mas, después de un rato era turno de Samudio y Juan pero esta ves yo me recosté encima de Samudio bocarriba que me dio en el culo y Juan en la concha mientras le mamaba a Alejandro y Francisco Juan me besaba en la boca mientras Samudio jugaba con mis tetas pellizcándome los pezones que Juan no resistió a morderlos, papa y pablo estaba sentados en el mueble tomando y viendo la escena que era como de peli porno los últimos en hacerme doble penetración fueron Francisco y Alex me senté el a verga de Alex dándole mi culo me entro muy fácil y Francisco en la vagina ellos fueron mus bruscos en la cogida que al principio me dolía pero después me encanto lo que me hacían que tu lograron que tuviera un orgasmo mas, Samudio y Juan se unieron a mi papa y Pablo para seguir tomando y yo les dije —Quiero verga en la boca también— el que se acerco fue Pablo me dijo

—Goza putita sabemos que te gusta chupame, los huevos perrita— me metí sus 2 huevos en la boca y se los comí muy rico que el gemía de placer después me metí toda su verga en la boca que hasta sentí la cabeza tocar mi garganta Francisco y Alex dejaron de cogerme y después me cogieron de 3 en 3 los 3 primeros fueron mi papa Samudio que eran los mas vergones y Juan papa me dio en la vagina, Samudio en el culo y Juan en la boca el cogia mi boca como cogiendome el culo o el coño hizo que me atragantara de lo fuerte que me lo metía y sacaba de la boca papa me la saco también Samudio ahora tenia a mi papa en el culo a Juan en la vagina y Alex en la boca luego Juan en el culo, Alex en la vagina y Pablo en la boca después Alex en el culo Pablo en la vagina y Francisco en la boca después Pablo en el culo Francisco en la concha y papa en la boca de manera que todos me cogieron muy rico. Así estuvieron intercambiando posiciones mas de 2 horas todos me cogieron en mis hoyos mínimo 5 veces los últimos en la cogida de 3 en 3 fueron Pablo, Juan y Samudio Pablo estaba en mi culo Samudio en la vagina y Juan en la boca de repente Pablo empezó a decir

—-aaaahhhh me vengo me vengooooooo— y sin poder hacer nada me inundo de leche caliente el culo se sentía rico los chorros de semen recorrer mi culo después Samudio

dijo —Yo también me vengo— —No no te vengas!!! Adentro de mi— le dije y mi papa le dijo en tono molesto —No mames no te corras adentro de ella, no chingues la vas a embarazar— pues ninguno uso condón me la saco y de inmediato se vino en mi estomago cuando pablo me la saco del culo su semen se me escurría por las piernas después Alex dijo —Vamos avenirnos todos al mismo tiempo en donde ella quiera—

—Esta bien en donde quieres puta— me dijo mi papa le dije —En todo mi cuerpo

papi— luego Francisco dijo —Si pero ella tiene que ayudarnos nos la tiene que mamar otra vez para venirnos— y así lo hice se la empecé a mamar uno a uno mientras se la mamaba uno y masturbaba a 2 sentí que alguien me chupaba el coño era Pablo que no se como le hizo pero logro que tuviera un orgasmo mas yo ya estaba muy cansada y le dije a mi papa —Papi ya no puedo mas ya me canse ya me duele la boca— el me dijo

—No te preocupes Sofy ya se termino acuéstate pendejita— me recosté y todos se pararon al lado de mi y yo quede en medio se empezaron a masturbar y comenzaron a venirse encima de mi el primero fue Francisco su semen me cayo en las piernas y el pubis después Sami y Pablo en las tetas cara y estomago al ultimo mi papa Alex y Juan en todo mi cuerpo al final me dicen que les limpie las vergas pero antes el semen que tenia en la cara y en las tetas me los trague todo y después me hinque delante de ellos para dejárselas bien limpiecitas. 
Terminamos de coger casi a las 12:00 de la noche y yo caí rendida en el piso ellos descansaron un rato y después se vistieron yo todavía desnuda me pare para despedirme de ellos que se despidieron con besos en la boca y en las tetas y pasando sus dedos en mi concha el mas aventado fue Pablo que me abrazo fortísimo amarrándome las nalgas y chapándome la lengua muy rico mi papa me dijo —Limpia todo putita ahorita vengo los voy a despedir— salio a despedirlos y así denuda y llena de semen seco en todo el cuerpo limpie residuos de semen y jugos vaginales del piso me subí a mi cuarto me bañe y me acosté a dormir. 
Espero que les haya gustado amigas (gos) este relato que es100% real y que se exciten así como yo al escribirlo bye besos MUUUUUUAAAAA.

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Mi hija y yo

Tuesday, February 6th, 2007

Mamándola, acerqué mi verga de nuevo a su coño totalmente depilado, abrí sus piernas con mis manos, y de un solo empujón se la metí hasta el tronco

Mi hija llegó a visitarme y ver cómo estoy ya que mi esposa se fue de viaje fuera del país por un par de semanas. Las dos hijas que tengo siempre buscan “cuidarme� para que no me falte nada, aunque no necesito en realidad que lo hagan. Pero con la hija menor, nos buscamos siempre. Ese secreto que tenemos los dos es tan delicioso, que siempre buscamos estar juntos.

Bueno, ella con el pretexto de venir a verme, llegó desde la ciudad donde vive. Por supuesto, trajo a los hijos, pero los dejó con la abuelita paterna, ya que ellos querían verla, y llegó sola a casa. Como esa noche llegó muy cansada y ya bastante tarde, lo único que hice fue prestarle un pantalón de pijama y una playera para que durmiera cómoda, y se fue a dormir.

Al día siguiente, yo me levanté temprano, antes de que ella despertara. Hice café, y le subí a ella una taza. Pero estaba dormidita, y entonces, como cuando era una chiquilla, me acerqué a ella, y empecé a acariciar su espalda con un masaje más o menos firme para que despertara poco a poco. Nada más se desperezó un poco, y se estiró, así como estaba, boca abajo, y se quedó quieta, esperando que yo siguiera. Y lo hice; empecé a sobar un poco más fuerte su espalda, masajeándola, y me di cuenta que no tenía brassier, mismo que hizo que mi pene se parara como bate. Quité la cobija y la dejé cubierta con la sábana, pero eso me dejó ver que tampoco tenía el pantalón de pijama, que la playera que le había prestado estaba enrollada a la altura de su cintura, no cubría sus nalgas. Seguí con mi ceremonia de masaje, pasando mis manos desde la nuca hasta debajo de su espalda, y por sus costados, en donde quería yo alcanzar sus pechos. Luego seguí con sus piernas, y se las abrí un poco, para poder seguir con el siguiente paso, que fue pasar mis manos por adentro de sus piernas, subí por las nalgas, para verificar que en efecto no tuviera calzoncitos, y seguí subiendo por el costado, ya claramente buscando sus pechos. Ya te conté que los tiene grandes, y que sus nalgas están de buen tamaño, y que en un tratamiento que se hizo, quedó totalmente depilada, así que, me imaginaba ya muchas cosas. En fin, regresé a sus nalgas, pero metí la mano por adentro de la sábana, y bajé por sus muslos. Ella por supuesto ya estaba despierta, pero dejándose hacer. Separé un poco más sus muslos, y ella me ayudó, los abrió bastante, lo suficiente para que yo pudiera ver y alcanzar su vulva. Precisamente eso hice, pasar mi mano por ella, buscando separar los labios con uno de mis dedos, y de nuevo subí por sus nalgas, las cuales había descubierto ya, pero pasé por el medio, y volví a bajar despacio, tratando de alcanzar su culito, el cual acaricié con movimientos circulares. Ella ya gemía cada vez que le acercaba mis manos a su coño, y paraba un poco más las nalgas. Esa ha sido una costumbre muy de ella: las para en cuanto siente cerca una mano que acaricie sus nalgas o su vulva.

Así estuve un buen rato, y cuando ella ya gemía bastante, bajé más mi mano, y separé con dos dedos sus labios, y de inmediato la penetré con mi dedo medio, su coño, estaba ya muuuy mojado. Ella gimió y se abrió más, lo que aproveché para meter un segundo dedo, buscando que se calentara más. Para esto, su movimiento de culo, hacía que mis dedos, sin mover la mano, entraran y salieran de su coño. Me subí en la cama, tratando de subirme a ella, y le acerqué mi verga, para poder montarla y penetrarla, pero me gustó ponérsela en su culito, que había estado acariciando con movimientos circulares, y que por los gemidos, era obvio que le gustó. Subí mis manos a su espalda, tratando de masajearla, pero también acercando mi verga cada vez más a su coño. Cuando el glande se escondió entre los labios de su vulva, paró su culo y tuvo una serie de espasmos, un tanto ruidosos sus gemidos, pero no cabe duda que su orgasmo fue muy placentero. Poco a poco, como siempre lo hago, fui penetrándola, hasta metérsela toda, cuando ya mis manos habían alcanzado sus pechos, jalé un poco su torso para poder tocar sus pezones. Me gusta pellizcarlos un poco, y a ella también. Le pedí que se volteara de frente, y ya acostada boca arriba, le subí la playera, para poder mamar sus pechos, eso me encanta, y a ella también. Mamándola, acerqué mi verga de nuevo a su coño totalmente depilado, abrí sus piernas con mis manos, y de un solo empujón se la metí hasta el tronco. Siempre me ha dicho que le gusta sentir un pene entrando en su coño de manera vertiginosa. Así estuvimos un buen rato, y luego decidí visitar su pequeño botoncito, el cual me encanta mamar, y me gusta jugar con mi lengua y él. Eso fue una de las primeras cosas que hice con ella, y ella siempre ha pedido que lo haga. No lo dice, me empuja hacia abajo para que lo haga. Tiene un sabor delicioso, y luego de un rato, me pide que le dé un dedo para que ella pueda chuparlo y probar sus juguitos, dice que le gusta ese sabor. Después la volví a penetrar, abriendo sus piernas, y tomando sus brazos muy abiertos, para que no pudiera moverse, y así sometida, nos vinimos juntos. Nos bañamos, nos arreglamos y decidimos salir a la calle.

Ella se puso una falda un tanto amplia, pero arriba de la rodilla, y una blusa escotada, que deja ver una buena parte de sus deliciosos pechos. Bajando las escaleras de la casa, pude ver buena parte de sus piernas, y metí mi mano bajo su falda, para sentir sus muslos y sus nalgas. Me gusta tocarla y esa fue una deliciosa oportunidad, me excita que me deje hacerlo. Bueno, eso me gusta, sobre todo cuando no trae más que una de esas tanguitas de hilo dental que usa, apenas cubre sus labios vaginales y ya. Nos fuimos primero a desayunar rico, y después, como se lo había prometido, la llevé a la sala de masajes a donde voy más o menos seguido. Realmente no es una sala de masajes serios, porque las chicas te ofrecen que al final, por una pequeña propina, te dejarán perfectamente relajado, ya que, después de que te hacen el masaje, acarician tus partes íntimas y terminan masturbándote de manera deliciosa. Bueno, le había prometido a mi hija llevarla, y llegamos a nuestra cita a la hora que habíamos convenido. Yo le comenté a una de las chicas que me la dejaran bien prendidita, y ella me preguntó que si era mi amiguita. Le dije que no, y luego le conté mi relación con mi hija. No se lo podía creer, pero me dijo que yo era muy libidinoso y calenturiento por estar queriendo con mi hija, a lo que asentí, y le dije que mi hija también, pero que a nosotros nos parecía natural. Bueno, me preguntó si yo pasaría con ella al masaje para ver cómo lo hacía, o si esperaría afuera. Le dije que cuando empezara me avisara y ya entraría. Me preguntó si “conocía� a mi hija, y le dije que sí, que se la encontraría totalmente depilada, sin un vello en todo el cuerpo, y que en uno de sus pechos encontraría un lunarcito. En fin, le pedí que la tratara muy bien, y que se llevaría una buena propina de mi parte. Después de un buen rato, me llamó y me pidió pasar, en voz baja, lo hice y me coloqué en un rinconcito para ver cómo trataban a mi hija. ¡Delicioso! Es la segunda vez que veo cómo una mujer la masajea, y me parece tremendamente cachondo. Sobre todo, cuando abren sus muslos para masajearlos, mi hija es muy cooperativa, se deja hacer y le gusta. Gimió cuando la chica acercó sus manos con aceite muy cerca de su vulva, dejándolas ir descuidadamente hasta ella, pero volviendo de inmediato a las piernas, y más rico cuando subió a sus nalgas, que masajeó con movimientos circulares, de tal manera que las abría y las cerraba, dejando ver su culito y su vulva, porque cada vez era más y más lo que las abría, antes de llegar a la espalda, que en realidad, lo que hacen es tratar de tocar los pechos por los costados. Mi hija ya estaba muy caliente cuando le pidió que se volteara, y le comenté que allí estaba yo, y que me iba a salir para que se sintiera cómoda. Su único comentario entre lo sofocada que estaba fue que no se había dado cuenta cuando entré. Bueno, me salí para dejarlas, a mi hija para que pudiera estar muy a gusto, y a la chica, para que pudiera hacer su “trabajo� sin interrupciones. Además, para incrementar mi morbo.

Un rato después me contó que la chica había seguido con el masaje, primero en los pies, que le había gustado mucho, luego siguió en las piernas, pero subió de inmediato al estómago, en donde, entre plática y broma, jugó con su ombligo, y que después de algún comentario de que tenía muy bonitos pechos, subió despacio hacia ellos y con mucho aceite, empezó a masajearlos con mucha suavidad, pero que ya no era un masaje, sino que estaba en realidad llegando hasta los mismos pezones. Y mi hija dice que se los tomó, los pellizcó, apretó y luego, empezó a bajar poco a poco una mano, mientras la otra siguió masajeando sus pechos, pasando de un pezón a otro. Cuando llegó a su pubis, le dijo que le gustaba mucho que tuviera su cosita depilada, y que tenía unos labios bastante “carnositosâ€?. Y que se los había separado y en un segundo estaba masajeando su clítoris, y metiendo uno, dos, tres dedos dentro de su vagina, hasta que hizo que tuviera un orgasmo. Luego la chica le preguntó si en realidad era yo su papá, y muy morbosamente la asaltó con preguntas, que qué hacía yo con ella, que si le gustaba, que cómo lo hacíamos, que… Por supuesto, mientras le preguntaba seguía sobándola y acariciando sus pechos y su vulva. Dice mi hija que esa chica sabe tratar muy bien a otra, y que sabe dar placer. Pero también me comentó que es tremendamente morbosa, por el montón de preguntas que le hizo. Incluso le preguntó si yo le había bajado ya, o si ella me había mamado, a lo que mi hija le contestó que eso es algo que a ella le gusta mucho: “tomar su biberónâ€?. En fin, mi hija salió de allí totalmente eléctrica, y aceptó que fuéramos a un sex shop que está en el área de satélite a comprar algún juguetito, pero finalmente ella no se bajó del carro. Así que le compré un “subâ€? que es una especie de huevo grande, que vibra y da una especie de toques, como los que dan los aparatos para adelgazar. Así que cuando llegué al carro, le dije que se lo pusiera de una vez cuando estuviéramos en la cafetería. (Del masaje íbamos a tomar un café cerca de la casa). Ella aceptó y nos fuimos a tomar el café. Después de un rato, se fue al baño, y cuando regresó me dijo que ya lo traía puesto, y que traía el control ya por la cintura de la falda. Me dijo que había probado un poquito el vibrador, y que estaba bien rico, que lo otro no se había atrevido. Bueno, estuvimos un rato allí, y yo entre que quiero y no quiero, tomé el control, y lo conecté, y ella me dijo que no lo hiciera, porque la iba a delatar ante las personas asistentes. Yo le dije que ya había visto que unos muchachos estaban viéndole las piernas desde hacía rato, por el tipo de falda no se podía cubrir totalmente, así que, de cualquier forma que se sentara, estaría enseñando piernas. Eso nos hizo reír, pues a ella le gusta que la vean, es un poco exhibicionista, y por eso no le importa mucho desnudarse cuando le dan masaje por ejemplo. Aunque no tiene un cuerpo de diosa, y es chaparrita, tiene un cuerpo apetecible, las piernas las tiene un poco gruesas, y los pechos son grandes, buenas nalgas, paradas. Diría que es culoncita por su estatura, y pensaría que por chiquita no aguanta mucho, pero desde chiquita pudo con toda. Dicen que las mujeres que tienen el pie chiquito, tienen la vulva grande y profunda. Así es mi hija, y ya pude en una ocasión darme cuenta que sí puede aguantar bastante. Ya te conté de un masajista de su ciudad. Allí dejó que los muchachos se dieran gusto viéndole las piernas.

Bueno, allí estuvimos un buen rato, y sí accioné el aparatito varias veces, y varias veces ella se estremeció con la vibración dentro de su vagina. Cuando accioné el otro botón dio un salto, y me dijo que era una sensación muy distinta, que contrae todos los músculos y la hace saltar, pero que es delicioso, que así con tres o cuatro, tendría un orgasmo. Ni corto ni perezoso, allí van cuatro, cinco, seis, y veo cómo se pone chapeada y colorada, y empieza tener un orgasmo, cierra las piernas con fuerza, y se derrite en el sillón. Cuando ella tiene un orgasmo, pone cara de gozo, parece una putita, para los labios, como queriendo tener un pene en ella, y pone cara de morbosa y cachonda. En fin, ya no hicimos más porque me dijo que se iba a mojar toda, y con los calzoncitos que traía, no iba a poder aguantar mucho, así que nos regresamos a la casa. En el carro le pedí que me dejara hacerlo de nuevo, y me lo permitió, pero allí le puse el vibrador y el segundo botón de toques. De la cafetería a la casa tuvo al menos tres orgasmos, los tres tremendos, se abrió de piernas, se acostó en el asiento, y tuve la oportunidad de ver sus calzoncitos, totalmente metidos entre sus labios, empapados. Le metí dos dedos, y toqué el “sub�, adentro de su vagina, y sentí cómo vibraba adentro de ella. En fin, movía las caderas para adelante y para atrás, y gemía como loquita. Le comenté que me gustaba verla así como una putita, y que me gustaba que fuera tan cogelona, tan caliente y tan depravada, porque de esa manera yo podría enseñarle todo lo que nos diera placer. Ella me pregunto: ¿maas?, y le dije que tendría un par de ideas en mente todavía, y que ya veríamos si las llevábamos a cabo. Cuando llegamos a casa, no bien cerramos la puerta, le encendí de nuevo el Sub, para que lo sintiera vibrando, pero en lo más fuerte, ella apenas subió las escaleras, y yo por atrás iba tocándole las nalgas, tratando de meter mis dedos entre ellas. Luego, la desnudé, y le pregunté cómo le había ido con la masajista, en ese momento fue que me contó todo lo que le hizo, y por supuesto eso subió aún más su calentura y la mía. Y nos dimos a la tarea de encender su nuevo juguete, y hacerla gozar, gimiendo y retorciéndose en la cama, hasta que después de tres o cuatro orgasmos me pidió que le diera “biberón�, que es que quiere mamarme. Yo le di mi verga para que mamara, y así estuvo un buen rato, lamiendo y mamando hasta que le pedí que parara porque me iba a venir.

Le pedí que se sacara el Sub, que en realidad parece un huevo, sólo que un poquito largo como salchicha, y le dije que la iba a amarrar para hacer yo lo que quisiera con ella. Ella se dejó, la amarré a la cabecera de la cama, le abrí las piernas, las amarré también, después de ponerle una almohada en las nalgas, para parar más su pubis, y luego me di a la tarea de lamerla toda, mamar sus pechos, y mamar los labios vaginales, hasta ponérselos rojos, y su clítoris, buscarlo, mamarlo para que se pusiera durito. Le metí hasta cuatro dedos en la vagina, luego le volví a meter el Sub para que tuviera otro orgasmo, y finalmente acerqué mi verga a su vulva, y la penetré poco a poco, hasta el fondo. Por supuesto que mi hija estaba que se moría de calentura, y le dije que me vendría pronto dentro de ella, y me pidió que lo hiciera, porque quería sentirme viniéndome en ella. Bueno, eso hicimos y nos quedamos medio dormidos, no sin antes desatarla y comentarle que era bien putita, pero que así me gustaba, y que yo estaba encantado cogiendo con ella, porque era muy cachonda.

No terminamos allí, pero ya es muy noche. Seguiré con esto mañana.

Confesiones de una hija y de su padre

Tuesday, February 6th, 2007

Me dijo que era muy cachondo saber que yo la vi montada por una verga que no era la de su marido, y que le gustaba que yo accediera a eso, que lo había gozado mucho, que ahora no tenía por que tener inhibiciones conmigo

Ahora te tengo muchas novedades. Te conté que iría a visitar a mi hija. Ella vive fuera de la ciudad de México, en un fraccionamiento bonito, en una ciudad chica del interior, fui con la intención de pasar unos días a solas con ella, ya que su marido iría a visitar a su mamá, y sus hijos viajarían también con él. Bueno, llegué, me tenía ya un lugarcito reservado en uno de las recámaras de la casa, y platicamos largo de todas las novedades de la familia. Después fuimos a comer a un restaurante, y luego fuimos a tomarnos un café. Hicimos planes para salir de “destrampeâ€? por la noche, aprovechando la ausencia de marido e hijos, lo que le daba libertad de movimientos. Le pregunté si sabía de algún buen lugar para ir, ver algún show y bailar un poco. Su comentario fue: papá, ¿acaso quieres ir a bailar con alguna mujer?, te va a tocar conmigo un par de buenos cates, ¿por qué no me respetas? (ella siempre ha jugado conmigo a ser celosa), y yo le comenté que quería bailar con ella, no con otra persona. Se quedó sorprendida, pero parece que le gustó la idea. Luego de estar platicando le pedí que me llevara a algún lugar de puro destrampe, y me dijo que de acuerdo a lo que ella conocía o sabía, me llevaría al lugar más divertido posible, y que nos íbamos a divertir bastante…

En la noche, se vistió de color crudo, con una falda larga y blusa escotada, plisada por enfrente, con un hilito que amarra el escote, y lo hace más o menos amplio. Ella tiene un pecho bastante generoso, y cuando usa ese tipo de blusas, no deja mucho a la imaginación, además, con ese tipo de faldas, que son de una tela de algodón muy delgada, tienes una vista maravillosa ya que se transparenta bastante. Yo le dije que estaba muy cachonda, se rió, me preguntó si estaba bien, y yo le contesté que sí, que me gustaba mucho verla así. Como respuesta, me dijo que esperara a ver el antro a donde me llevaría. Bueno, llegamos al antro, y vaya sorpresa, el show deja muy poco a la imaginación. Hay una variedad de strip tease de una pareja que termina enredándose muy sensualmente en el piso del escenario. Ella con una tanguita súper pequeña, que apenas tapa los labios de su vulva, y él con un micro bikini, que casi no tapa nada, y deja ver un bulto enorme. Ese tipo realmente es superdotado, seguro que por eso lo tienen en el show. Bueno, siguen en el enredo de piernas y fricciones de ella en el bulto de él, hasta que pasado un buen rato, de un montón de besos en los pechos de ella, en su tanguita y en sus nalgas, ella se monta en él y lo cabalga. Con bikini y todo, pero se nota cómo se rozan uno con el otro. Realmente me sorprendí que me llevara a ese lugar, y le pregunté si le gustaba, y me contestó muy directamente que sí, que era bien padre, muy excitante. El baile, las copas de vino y esos comentarios nos pusieron bastante excitados, y cuando salimos a bailar lo hicimos de tal forma que bailábamos muy pegadito uno con el otro. Tanto que, sentía su pubis rozarse en una de mis piernas. No dije nada, al contrario, lo gocé mucho, y me provocó tener una erección mientras bailábamos. Como ella es chaparrita, pienso que lo sintió en su pancita, lo que sí es cierto, es que sí lo sintió, porque yo no hice nada por separarme, y ella tampoco, al contrario, sus roces eran un poco más cercanos a mi pierna. Bueno, de los roces pasamos a las caricias disimuladas, acaricié su espalda, pero gozando cada centímetro de ella, sintiendo sus pechos pegados al mío, sintiendo su pubis rozar mi pierna. Entonces me di cuenta de que no traía brassier. Le dije que me había dado cuenta que venía sin él, y que se veía muy sexy. Su contestación fue razonada, me dijo que allí hace mucho calor, y que así estaba más cómoda. Me atreví a subir de tono, y le volví a repetir que estaba muy sexy y muy rica, que ella era una mujer deseable. Como dije anteriormente, tiene unos pechos de muy buen tamaño, turgentes, muy apetitosos, con una aureola grande, color rosa, y sus pezones, a éstas alturas muy visibles a través de la blusa, ya que tienen la propiedad de ponerse muy duros, además de que tienen un buen tamaño. Seguí acariciándola cada vez que bailábamos, y en la mesa, después de varias copas de vino (nos gusta el vino blanco, y además parece que nos pone muy a tono a ambos), de hablar de cualquier cosa, y para enfatizar mis palabras, “fíjate que…â€?, yo tomaba una de sus piernas con ese pretexto, y la acariciaba con disimulo, a veces por en medio de sus muslos. Al salir a bailar de nuevo, en dos ocasiones, le di una pequeña nalgada, como queriendo que se apurara a salir, pero que sin embargo eran más roces que nalgadas, y entonces, le comenté que me parecía que traía una tanga que dejaba sus pompitas al descubierto, y ella me dijo en efecto, había descubierto una boutique en donde vendían ropa interior australiana y que tenían unas súper micro tangas, que apenas cubrían lo necesario, pero que eran muy cómodas y que le gustaba andar así. Me comentó que yo había despertado en ella muchas cosas y muchos sentimientos, y que tal vez me gustaría o tal vez no, pero que así era ella ahora.

Yo le dije que ella también despertó en mí muchas cosas y sentimientos, pero que no quería lastimarla, que me gustaba mucho y que desde que era una chiquilla y la despertaba para ir al colegio, con un masaje en todo su cuerpo, me había provocado muchos sentimientos encontrados. Me dijo: ¡ah! qué pícaro, con razón se me hicieron raritos esos masajes al principio, aunque me gustaban bastante, y le dije que me encantaba poder acariciarla toda, que siempre me acordaba de cómo la masajeaba y cómo ella se dejaba acariciar toda, que me disculpara, pero que esa era la realidad. Pero aprovechándome, volví la plática a las tangas, le dije que cómo hacía, porque ella es velludita, y que pensaba que si eran micro, pues… entonces me dijo que había entrado a un tratamiento de depilación permanente, y que no tiene un solo vello en todo el cuerpo. Le pregunté si era cómodo porque le picaba cuando empezaran a crecer, y me dijo que ya no le crece nada, con el tratamiento se inhibe el crecimiento. Llevé la plática tratando de subirla de tono, le dije que a mí me parecía muy sexy el hecho de estar totalmente depilada, le pregunté si ella se había aplicado algo o que cómo era el tratamiento, y me dijo que se lo hicieron, y de nuevo, le dije que seguro era muy cachonda la situación, porque una cosa era depilarse el área del bikini y las axilas, pero que si estaba totalmente depilada entonces que seguramente era algo excitante. Ella no me quiso contestar, pero ya habíamos bebido varias copas de vino, y la animé a seguir. Me costó, pero finalmente, bajo la promesa de que yo le contaría algo muy secreto también, y de pasar mi mano de arriba hacia abajo y luego para arriba, en su muslo, como queriendo convencerla, pero tratando de excitarla, siguió contándome que esa experiencia había sido una de las cosas más calenturientas que le había sucedido. Se lo hizo una chica que tuvo que ponerle las manos en todos lados, y que le había excitado sobremanera. Que habían sido siete sesiones y que fueron subiendo de tono cada vez más, que la chica no hablaba casi nada, que las últimas tres fueron de pura cachondez. La chica de la estética de depilación es les, y que cuando estaba en el tratamiento de la cuarta vez, la empezó a acariciar en donde ponía una crema hidratante, que había empezado por la parte de atrás de los muslos, y luego subió a las pompas, pero que luego le pidió voltearse boca arriba, y ya no la cubrió como otras veces, que de nuevo empezó por los muslos, pero en la parte interna, y fue subiendo poco a poco, hasta pasar al pubis, y que lo que estaba haciendo era masturbarla de manera muy discreta, y que con mucha discreción la chica usó un aparato de masajes dizque “porque así era el tratamientoâ€?, pero lo usó siempre en sus pompis y en el pubis, y que en un momento dado, le dejó la mano con el aparato muy disimuladamente, como una “distracciónâ€?, mientras le aplicaba crema en los muslos con la otra mano. Mi hija dice que no pudo disimular el orgasmo que tuvo, y la chica le preguntó si le gustaba, y ella le respondió que sí, que no lo había podido evitar. Luego la chica le dijo “te voy a poner otro que te va a agradar másâ€?, y sacó un vibrador larguísimo y que empezaba más o menos delgado, pero que luego tenía un grosor impresionante, le pidió que se volteara para aplicarle crema en la espalda, y una vez que se la aplicó, le puso en las pompas, y que entonces la empezó a masajear de nuevo, pero con el que había sacado recientemente, empezó en la cintura, pero luego se fue a los muslos, y que luego “sin querer queriendoâ€?, se fue a las pompas, y mi hija sin lograr evitarlo, las paró un poco y abrió un poquito las piernas. La chica fue directo a masajear muy cerca de la vulva, en la entrepierna, y de allí bajaba casi hasta las rodillas para volver a subir hasta casi tocarla completamente. Sin decirle nada, le abrió un poco más las piernas, diciendo que así es más fácil, y luego de ponerle más crema, le dejó caer un poco de ella entre sus nalgas, y que entonces, usó el aparato de masajes entre las pompas y bajó por ellas, pasando por toda su rajita, hasta que rozó su vulva, allí tuvo otro orgasmo, y la chica le puso el aparato entre los labios; luego aprovechó para subirse a la camilla de masajes, y ya con todo descaro, la acarició toda, le metió los dedos, la lamió toda, y que terminaron teniendo “una experiencia distintaâ€?, porque la chica se puso un aparato con arnés y con él la penetró, pero que tenía unas dimensiones que la asustaron porque dice que era tan grueso como un brazo, y larguísimo, pero que lo hizo con mucho cuidado y lejos de lastimarla, le provocó una serie de orgasmos ininterrumpidos y tremendos, que hicieron que mi hija se contorsionara toda, que hizo que abriera totalmente las piernas y parara su culo al máximo. Me contó que la chica fue la activa, que ella cerró los ojos y se dejó hacer, que nunca pensó que una mujer fuera tan delicada y excitante, pero que le daba mucha pena contarme eso, y que si se atrevía a hacerlo es porque ya se sentía un poco borrachita por el vino. Yo le dije que a mí no me asustaban esas cosas, y que mi criterio era muchísimo más amplio de lo que parecía, además de que me parecía una situación excitante. Le dije que soy un hombre muy morboso, pero que así me gusta ser. Bueno, me dejó con una erección que para qué te cuento. Mi hija teniendo aventuras con una chica.

Luego ella me dijo: ahora tú me cuentas a mí tus secretos. Y no tuve más remedio que confesarle que yo había propiciado que su mamá se hubiera atrevido a tener relaciones sexuales con nuestro amigo más cercano. Que había todo comenzado de manera simple y casual, pero que fue convirtiéndose en algo de casi todos los días, ellos se iban dizque “al cine�, porque no podíamos ir los dos, ya que teníamos que cuidarlas a ellas, las niñas, y lo que hacían era irse a algún motel, y que allí hacía su mamá lo que nunca hacía conmigo, que le encantaba usar el pene de él como un caramelo, y que eran interminables los orgasmos que él le propiciaba, por tener el pene mucho más grande que yo. Que cuando regresaban ya en la madrugada, ella siempre volvía súper caliente, y me contaba las cogidas que se daban, que una de las formas que a ella más le gustaban era sentarse sobre él, ya ensartada por su pene, y que luego se echaba hacia atrás, y que de esa manera tocaba su punto G, y que le provocaba muchos orgasmos. El único trato que teníamos era que ella me contara todo lo que hacían, y que eso me calentaba a mí, y que terminábamos cogiendo ella y yo, y que a ella le encantaba porque así tenía relaciones sexuales con dos hombres en una sola noche, y que eso la excitaba mucho. También le comenté que si se acordaba que a veces nos quedábamos viendo tele en la casa de él, y que ellas dormían en el cuarto de visitas y nosotros en el de él, pero que por la noche, ya cuando nos poníamos la pijama, mamá usaba pantalones muy holgados generalmente, para poder quitarse los calzones y “que no se notara�, y que ya con la luz apagada y ella “durmiendo� en medio poco a poco se los bajaba, y que de lado acercaba sus nalgas a nuestro amigo, que le metía la verga por atrás, y así se la cogía, conmigo a un lado, haciéndome el dormido, pero que a mí me calentaba mucho al oír los gemidos de su mamá cuando estaba viniéndose él en ella, y que por eso los dejaba. Que cuando fuimos a Acapulco cuando ellas tuvieron vacaciones, también fue lo mismo, pero que esa vez me hice el borracho y me fui a dormir al cuarto con ellas (eran cuartos contiguos), y que ellos se quedaron cogiendo casi toda la noche. Esa vez me contó mamá que le pidió venirse en su boca, y que se mamó la verga hasta que él se vino en ella, y que le había gustado mucho, porque él se calentó tanto que después se la metió de mil maneras. Que una de las cosas que más la calentaba era el tamaño de verga de mi amigo, bastante mas grande que la mía. Mi hija me comentó que sospechaba eso, pero que no se imaginó antes que su mamá fuera tan fogosa, y que era bueno que lo hubiera hecho si yo no sentía celos. Dijo que era una gran ventaja poder tener sexo con varios hombres, para poder tener un comparativo real. Pero que le había sorprendido saber que su mamá había cogido con ese amigo tantas veces. En fin, platicamos de cómo es la ciudad, muy alegre, divertida, mojigata en apariencia, pero en realidad un verdadero destrampe, qué tanto hay qué ver, y le pregunté si había una buena sala de masajes. Me dijo que sí, que la clínica de depilación tenía masajes también, que las masajistas eran chicas, aunque ella había ido con uno que era gay, pero que eran muy buenas. Después de estar platicando sentados, y tomando vino, la volví a sacar a bailar, pero ya muy cachondos los dos. Allí me di cuenta que es especialista en acercarse y frotar sus pezones contra uno, y dejarse sentir toda mientras baila, volví a acercarla a mí, para sentir su pubis contra mi pierna, pero ésta vez, abría un poco sus piernas para frotarse contra la mía, no tienes idea de lo delicioso que sentí.

Bueno, le dije que quería que fuéramos a los masajes, pero que a qué hora cerraban, y ella me dijo que no sabía, pero pensando que podíamos encontrar otra “clínica� como la quería yo, le dije que fuéramos a ver si todavía estaba abierto para que nos dieran uno a cada uno. Ella dijo: cómo crees que me voy a dejar hacer un masaje frente a ti, ¿y por un hombre?, yo le dije que cada uno por su lado. Mi pretexto era que lo necesitaba porque me dolía la espalda de tanto manejar ese día. No encontramos ese lugar abierto, pero alguien nos dijo que había otra sala abierta, y nos dijo en donde estaba. Entonces mi hija dijo que en esa otra trabajaba la chica que le había aplicado el tratamiento de depilación, que estaba bien, pero que le parecía que los masajes no eran tan serios como parecían, que creía que eran más bien masajes eróticos, a lo cual le dije que probáramos, y nos fuimos. Al llegar nos recibió una chica y le pregunté por los servicios, ella nos asignó una chica y un chico para mi hija, pero la vi como que no quería, entonces le dije, vamos yo te acompaño y después tú me acompañas a mí, y sin dejarla pensar entramos a la salita. Allí no quería desvestirse, pero ya las copitas habían hecho su trabajo, y la convencí que me volteaba, que no la vería, hasta que estuviera cubierta. Así lo hicimos, y cuando entró el chico (Jorge), con un tshirt y con unos pantalones cortos, muy amplios (después supe por qué eran tan amplios), empezó muy serio porque yo estaba sentado platicando con ella. Pero yo ya quería más acción, y me callé para ver cómo la masajeaba. Cuando metió las manos debajo de la toalla, en los muslos, le hice una seña y yo le quité un poco la toalla a mi hija, quedó casi descubierta, sólo con su tanga, que en realidad era micro, apenas un hilito entre sus nalgas, y por delante sin tapar el pubis, apenas tapaba los labios de su vulva. Parece que el tipo entendió a la primera, porque siguió con el masaje, pero ya muy cachondo, sobándola en lugar de masajearla. Como estaba usando aceite, resbalaban sus manos de manera fácil. En un momento dado, después de un rato de trabajar la espalda, bajó a los muslos de nuevo, y se los separó un poco, para poder meter las manos en medio. Cuando llegó a las pompas, las masajeaba con un movimiento circular, lo que hizo que ella empezara a moverse al ritmo del masaje. Ella sin querer, empezó a parar las nalgas, ya se había excitado un chorro, y empezó a dar pequeñísimos gemidos. El masajista (Jorge) me volteó a ver y yo le hice una seña de “adelante, haz lo que ella quiere�. El le dijo que quitaría su tanga para no mancharla con aceite, y la cubrió con una toalla mientras que con un solo movimiento se la quitó. Yo se la pedí, y me di cuenta que ya estaba empapada, y la olí enfrente de Jorge, dejando que viera que me gustaba. Luego, como no queriendo, le fue quitando la toalla con los movimientos del masaje. De repente, Jorge se subió encima de la cama de masajes, puso una pierna entre las de ella, lo que provocó que ella las abriera aún más, y se puso a masajear la espalda, pero hincado se sentó sobre los muslos de ella, y se acercó a sus pompas, que estaban un poco paradas. Un ratito después empezó a masajear la parte baja de la espalda, y lo hacía con movimientos de abajo hacia arriba, cosa que provocó que mi hija moviera las nalgas de igual forma, pero Jorge estaba ya muy cerca de ellas, y de repente vi que se acomodó un poco los shorts, y por una de las mangas del mismo, salió su pene, algo que yo no me imaginé que hubiera. Se lo puso entre las pompas, y ella dio un respingo, pero él se lo acercó más y ella se quedó quieta. De inmediato él subió las manos hasta arriba de su espalda, y empezó a subir y bajar por ella, pasando las manos por los lados, como tratando de llegar a sus pechos, cosa que, imagino que la excitó más.

Luego llegó a los hombros, y sin decir nada la jalaba hacia abajo. Allí entendí que quería que ella se dejara hacer eso para clavarle la verga, acercarla a la vulva y penetrarla. Te cuento, el cuate mide mucho más de una cuarta mía, que son 22 centímetros. No muy gruesa, pero larguísima, el condón que se puso no se la cubrió por lo larga. De allí ya no hubo mayor resistencia, Jorge sacó su pene completamente y se lo fue metiendo poco a poco con los jalones que le daba en los hombros, hasta que la ensartó por completo, con los movimientos del masaje sobre la espalda, y pegándose hasta las mismas nalguitas de mi hija. Ella se quejaba con un ¡Ay! cada vez, y entre quejido y quejido se dejó hacer, no opuso resistencia. Hasta que la tuvo toda adentro. Luego empezó de nuevo con el movimiento circular que le abría las nalgas, y de nuevo para arriba. Mi hija gimió duro en el primer orgasmo, pero después perdí la cuenta de los que tuvo. Ella quedó prensada entre Jorge y la cama de masajes, en donde le había ya puesto una almohada para pararle bien las nalgas. Se la cogió enfrente de mí, le metió la verga mil veces, la sacaba casi toda, y la volvía a meter de nuevo, despacio y luego rápido, y bueno, es un espectáculo poder ver cómo se la cogió, me puso tan caliente que casi me vine sin tocarme. No logré contar cuántos orgasmos tuvo, pero fue una infinidad de ellos. Nunca me imaginé que mi hija fuera tan caliente cogiendo. Finalmente, él se vino y terminó. De allí salimos a eso de las tres de la mañana. Con el cuete y la cogida, perdió la vergüenza y yo también, lo que nos permitió hablar sin rodeos, y me dijo que era muy cachondo saber que yo la vi montada por una verga que no era la de su marido, y que le gustaba que yo accediera a eso. Me dijo que lo había gozado mucho, y que ahora ella sabía la razón de esos masajes que yo le hacía para despertarla cuando chica, que ahora no tenía por que tener inhibiciones conmigo. Que así la había hecho yo, y que desde que empecé a tocarla cuando ella era una chiquilla, le había gustado mucho, que entonces ella sentía cosquillitas en su vulva, y que hoy se había graduado de putita bisexual, y que le gustaba con todos, ellas y ellos, siempre y cuando las cosas se hicieran como ella quería. Me dijo “me hiciste así, tú tienes la culpa, así que no me reproches nada�. Yo le comenté que no iba a reprocharle nada, que así me gusta ella, que en realidad yo había estado buscando esto, y que me encanta la forma en que se comporta. En la plática de vuelta a casa me comentó que hacer el amor con una mujer es tremendamente delicioso, que mamarle los pechos es muy rico, yo le pregunté si no había probado el clítoris de una mujer, me dijo que no, pero que quiere sentir una vulva en su boca, porque debe ser una experiencia arrolladora, aunque sentir la boca de la chica de la clínica de depilación en su vulva había sido devastador, que en esa ocasión sus orgasmos no paraban.

Me dijo que quería bañarse antes de hacerlo conmigo, porque se sentía llena de semen, aunque yo le comenté que Jorge usó condón. Que quería que yo la mamara como lo hice esa primera vez. Que quería que le hiciera cuchi, cuchi, despacito, que lamiera desde su culito hasta su vulva, que buscara su botón para mamarlo, y que quería sentir mi lengua adentro de sus agujeritos, porque necesitaba calmarlos un poquito. Que así quería dormirse el resto del día. Te cuento que fue un verdadero destrampe esa noche.

Luego te seguiré contando. Te mando un beso.

Autor: Anonimo

Y que bien duermo desde entonces

Thursday, January 11th, 2007

Recuerdo la fecha como la de mi cumpleaños porque para mí fue un regalo como los de cumpleaños. Mi madre estaba ingresada a punto de dar a luz a mi hermana. Yo estaba en esa edad rebelde, esa tardía adolescencia de los 17 que se contradecía con el mundo que habitaba mi cuerpo. Además estaba celosa. Sí. Estaba celosa desde hacía meses. Estaba celosa desde que supe que iba a tener una hermana. Estaba celosa desde que me di cuenta de que iba a dejar de ser su niña.
Pero aquella noche estaba siendo especial. Mi madre llevaba un día ingresada; mi padre después de la visita, había salido con unos amigos a tomar unas copas y regresó a casa a la espera de noticias del hospital; aquella noche estaba siendo especial porque mi padre había bebido y entre el alcohol y la euforia de su nueva paternidad, estaba muy alegre; había pedido pizzas y habíamos estado viendo una película de risa. Después nos tiramos en la terraza a disfrutar de la estupenda noche de verano, escuchando los grillos del jardín que rodeaban la piscina. Me gustaban los veranos porque era la única época del año en que lejos de los internados para señoritas de bien, disfrutaba de los lujos de mi familia y de los caprichos materiales que mi padre siempre me concedía para rellenar los espacios que ni él ni mi madre ocupaban el resto del año.

-Me voy al agua-
-¿Qué dices hija? Al agua ahora….
-Venga papi, hace calor, vamos a darnos un chapuzón- lo observé mientras apuraba el último trago de whisky en vaso on the rocks- venga porfa papá…
-Vale pero sólo un remojón ¿de acuerdo? estoy cansado y quiero ir a dormir- se levantó intentando disimular que el alcohol desequilibraba sus movimientos.

Me quité la camiseta, me tiré de cabeza a la piscina y desde dentro lo llamé. Bajó las escaleras metálicas y nadó hasta mí, yo huí juguetona hasta el otro borde donde no se hacía pie. El llegó hasta mí y me arrinconó contra la pared.

-Te pillé, ¿a ver qué haces ahora?- su aliento olía a tabaco y whisky pero me gustaba tenerlo tan cerca
-Sé muchas cosas que podría hacer para liberarme de ti pero prefiero que me abraces- lo miré indefensa- a veces te echo de menos papá, paso mucho tiempo lejos de ti y te echo de menos.

Vi cómo se le rayaban los ojos de compasión y culpa, me acarició una mejilla y me abrazó. Pasé mis brazos alrededor de su cuello y me pegué a él rodeando su cintura con mi piernas para no hundirme. Me quedé en aquella posición sintiendo cómo mi cuerpo recibía grato aquel abrazo tan celado. Aproveché el ligero balanceo del agua para mecerme con él apretándome, deseando que mis piernas no se separaran nunca. Creí que mi padre rehuiría del intencionado magreo pero creo que la culpabilidad por haber estado tanto tiempo lejos de mí le incitaba a entender que aquello tenía que ser así… y yo encantada claro. Cuando era pequeña, antes de los internados, jugaba con él del mismo modo y me gustaba ver cómo él reaccionaba y seguía jugando un poco más dejándome cabalgar sobre él hasta que empezaba a sudar, luego me abrazaba, me besaba la frente y se metía a solas en el baño. Con el tiempo, en los dormitorios de las residencias juveniles unas veces sola y otras muy bien acompañada, fui entendiendo muchas cosas y deseando muchas otras más. Ahora estaba encantada de tener a mi padre para mí, como cuando era niña y más encantada estuve aún cuando noté que la borrachera de mi padre era mayor de la que ambos creíamos; se dejaba somnoliento y casi sonreía cada vez que me frotaba. Empecé a sentir que bajo sus calzoncillos algo se movía. Ese despertar me era familiar, sabía lo que venía después y rogaba que mi padre continuara dejándose llevar. Lo escuché susurrar cuando me apreté más para que siguiera empalmándose pero fue entonces cuando reaccionó, sin desprenderse de mí me besó la mejilla, me miró y me dijo.

-Es mejor que salgamos, mi niña- me separó las piernas y cogiéndome por la cintura me subió hasta dejarme sentada en el borde de la piscina. Me miró desde el agua y nadó hasta las escaleras del otro lado.

Me sentí rechazada y como buena adolescente di un rabotazo y entré en la casa dando un portazo. Mi padre me llamó desde fuera intentando disculparse pero no hice caso. Subí a mi dormitorio me quité las bragas y el sujetador mojados y me tumbé en la cama bocarriba. Mi padre me había excitado y notaba mi coñito depilado a la moda humedeciéndose. Me acaricié y me abrí de piernas para escuchar el chasquido mojado de mi moco al frotarme con los dedos. Me pellizqué los labios del conejo y note cómo se volvían carnosos y boqueaban como los pececillos. Seguí tocándome unos minutos y escuché la puerta del mueble bar en el salón y el sonido de las piedras de hielo al caer en un vaso, los pasos de mi padre… deseé que subiera y me viera allí, masturbándome por él pero no pasó de su dormitorio, escuché el vaso de whisky sobre la mesilla y los muelles de la cama cuando se sentó en ella. Cerré los ojos y me lo imaginé desnudándose, tumbándose en la cama con su polla aún medio erecta. Cerré los ojos y me lo imaginé tocándosela a solas pensando en mí, deseándome y mi excitación me llevó a colarme los dedos. Los moví dentro mientras con la yema de los otros me apretaba el clítoris hasta sentir un espeso escupitajo caliente brotando entre mis piernas. La masturbación de una adolescente puede ser muy tierna pero también muy guarra; dejé que mi corrida bajara hasta mis nalgas y seguí tocándome para sentir los últimos escalofríos, me mojé las manos en el chocho y me manoseé los pechos. Estaba sudada, olía a pescado sobado y tenía las manos pegajosas; quería seguir allí tocándome hasta rozarme toda pero tenía sed. Me levanté y salí al pasillo para ir al baño a refrescarme.
Mi padre había puesto la radio, al pasar delante de su cuarto vi la puerta entrecerrada, él nunca hacía eso, siempre la dejaba abierta de par en par. Me acerqué y la empujé levemente. Estaba como me lo imaginaba en mis fantasías, no se había desnudado pero estaba bocarriba disfrutando de un largo masaje en su pene. Me quedé allí, mirándolo y note cómo volvían a hincharse los labios de mi chocho. Me acaricié con las piernas flexionadas y al notarme tan mojada no pude dejar de frotarme como una desesperada. Gimió cuando su chorro se estrelló en la palma de la mano con la que se cubría el capullo para no salpicar, se corrió y dejó de tocarse de pronto, supongo que acostumbrado a hacer lo mismo con mi madre, meter, cumplir y parar. Se levantó, apuró el whisky y haciendo eses por el camino entró en el baño de su dormitorio y se metió en la ducha. Tal y como estaba no podía quedarme allí sin más, así que decidí meterme en su cama y esperarlo allí desnuda. Tardó apenas unos minutos; cuando volvió a salir envuelto en una toalla, me encontró bajo sus sábanas.

-¿Qué haces aquí pequeña?- preguntó paternal.
-Papi, esta noche quiero acostarme contigo- la frase era cierta en todas sus interpretaciones pero creo que él quiso entender la inocencia de una hija pasando la noche junto a su padre al que ha echado de menos casi durante toda la vida.
-Vale cielo- entró en el baño y volvió a salir con el short de un fino pijama de seda.

Se acostó y apagó la radio. Se giró y me dio las buenas noches con un beso en la frente. Aún olía a alcohol y su cuerpo estaba lleno de calor. Pronto sentí su aliento quedándose dormido. Me acomodé abrazada a él. Creo que no se había dado cuenta de que estaba desnuda, retiré despacio las sábanas y comprobando que ya dormía la mona aproveché la intimidad.
Encendí la luz de la mesilla, me senté junto a él mirándolo y acaricié la seda del pijama. La respuesta fue inmediata, algo se movía. Traviesa y curiosa froté más y bajé el movimiento hasta los huevos que se le escapaban por las perneras del short, regresé hacia arriba y apreté la caricia sobre su capullo. Ya no se movía inquieta, ahora su polla se sacudía intentando escapar del pijama, mi padre sonreía sin despertar, viviendo su sueño erótico más real. Sabía que intentar moverlo lo despertaría pero quería bajarle el pantalón y ver cómo se empalmaba, me maravilla ver cómo un hombre se va empalmando mientras se la toco; aflojé el nudo del elástico y dejé que cediera, no podía bajárselos pero podía dejar su polla al descubierto. Metí mi mano para sacársela y al agarrarla noté su dureza, las venas ya yertas agradeciendo el contacto de mi mano. Se la saqué y después de acariciarla completa de arriba a abajo me dije que tenía que hacerlo ya, antes de que se despertara, así que me incliné y metí su sonrosado capullo en mi boca. Aquel músculo pegó un respingo cuando tragué y siguió creciendo dejándome saborear unas gotitas melosas mientras miraba por si se despertaba. Aproveché y tragué cuanto me cabía en la boca pero justo cuando iba a seguir bombeando sobre mi golosina una manos frenaron suavemente mi frente.

-¿Qué haces hija? Estáte quieta mi amor- papá me pedía que parara de una manera muy extraña porque no se movía ni intentaba retirarme de su lado- mi vida, esto no está bien, déjalo ya- volvió a balbucear casi sin fuerzas.

Aproveché su falta de energía para imponerse y continué más afanada mi mamada pelando con mis manos la piel que no me cabía en la boca. “No, no…â€?, me decía pero se contorsionaba acariciándome el pelo “…no está bien, hija esto no está bienâ€?, pero ya me seguía el ritmo y me dejaba moverme con soltura por s