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Mi poder mental / Capitulo 1/ Manoseando a mi hermana

Jueves, enero 11th, 2007

Antes que nada quiero presentarme, mi nombre es Pablo y este es el primer cuento que publico en internet. Desde hace un tiempo que descubri esta web y desde entonces vuelvo a menudo para leer estos relatos que me ponen a mil.

Lo que quiero contarles es como empecé a tener relaciones sexuales con mi hermana, algo que ocurre habitualmente desde hace dos años, cuando cumplí los 18 y me fui a vivir con ella, pues somos los dos de un pueblo del interior y para poder estudiar una carrera universitaria no tuvimos otra opción que dejar la casa de nuestros padres para venir a estudiar aqui. Mariela, mi hermana, tiene dos años mas que yo y por la tanto fue la primera en irse a vivir sola, hasta el día de mi llegada en que comenzamos a compartir el departamento, para poder enfrentar los gastos que suponen para nuestros padres el mantenernos economicamente mientras estudiamos.

Pero para poder narrales correctamente esta historia, deberé remontarme en el tiempo a varios años antes, cuando eramos adolescentes y viviamos con nuestros padres. En ese entonces yo tenía 14 años y ella 16, yo era un jovencito que se mataba a pajas todo el dia, sin pensar jamás en mi hermana como inspiración, sino mas bien en sus amigas, y ella una adolescente imbancable que me hacia la vida imposible.

Cierto dia estabamos discutiendo por alguna bobada, pero que en esas edades conflictivas no llegamos a entender como tales, y nos insultamos gravemente. Recuerdo que yo estaba en mi pieza y ella entró a hacer las paces pero yo no la escuchaba, pensaba en otras cosas mientras ella me hablaba, ignorando sus intentos de amigarse conmigo. Repasaba la situación de nuestra pelea, las cosas que ella me habia dicho (sin tener en cuenta las que yo le habia dicho a ella) y mil cosas mas. El caso es que recuerdo que pense “ …por que no se suicida y me deja tranquilo… ” y luego, mirándola fijo “matáte, Mariela, tirate por la ventana”.

Lo que ocurrió a continuación fue terrible. Mariela se acercó a la ventana de mi pieza, y sin dudarlo, saltó al vacío. Fue tan rapido que casi no tuve tiempo de reaccionar, mientras ella saltaba yo me levanté de un salto y corrí hacia la ventana gritando y tratando de detenerla, pero ya era tarde. La suerte quiso que solo fuera una caida desde un primer piso, y que varias bolsas de basura que habian en el jardín amortiguaran su caida. Se quebró una pierna, pero afortunadamente no pasó nada mas.

En el momento mis padres la llevaron en auto al hospital, y como ella estaba incosciente por el golpe, me preguntaron que habia pasado, a lo que yo solo me atrevi a responder que “estabamos discutiendo, y de pronto saltó por la ventana”. ¿Que otra cosa podia decir? Solo sabia que yo habia deseado eso y se había cumplido. Cuando salió del hospital, enyesada, ni ella misma pudo dar una explicación a lo sucedido. Ella solo sabía que de pronto estaba cayendo y luego quedó incosciente.

La pobre debió, debido a una insistencia terminante de mis padres, someterse a psicoanálisis durante un tiempo, pero su terapeuta no encontró razones para que ella siguiera analizándose, y como a ella tampoco le interesaba, pronto dejó de hacerlo. Mientras todo esto ocurría, yo estaba bastante atormentado, pues sabía que yo era el culpable de lo sucedido. Trataba de comprobar, con pruebas inocentes, si había sido la casualidad o si tenía yo algún tipo de poder mental sobre las personas. Sin embargo, ninguno de mis compañeros o compañeras de colegio parecian percibir mis pensamientos, ni nadie más de mi familia. En cuanto a Mariela, traté de dejarla en paz durante un tiempo.

Pasaron los meses y llegó el verano. Empecé a creer que lo ocurrido era simple casualidad, un hecho fortuito, y llegué a olvidarlo. Aprobé los examenes y al fin estaba de vacaciones, y ese mediodia en que volviamos de la escuela, estaba pensando en como convencer a mi padre de que me diera dinero para comprar una mejor computadora.

No se exactamente que fue lo que dije o pensé, pero Mariela, que caminaba a mi lado, me dijo
— Si querés yo te ayudo a convencerlo.
— ¿Qué decís?
— Que si querés yo te ayudo a convencerlo a papá para comprar otra compu.

No le respondí. Estaba sorprendido, y hasta temeroso. Llegamos a casa sin dirigirnos palabra, almorzamos con nuestros padres y después yo me fui a mi cuarto, y ella se fue a su pieza a escuchar música. Sentado sbre mi cama, me concentré y pensé “Mariela, soy Pablo, apagá la música”. Al instante dejé de escuchar esas horribles canciones. “Vení a mi pieza”. Escuché que la puerta de su pieza se abría, y unos segundos mas tarde se abrió la puerta de mi pieza y ella entró completamente desnuda. ¡Desnuda!. Sin duda se estaria cambiando de ropa cuando la llamé mentalmente. Lejos de exitarme, la situación me aterró. ¿Que tal si mis padres la habían visto? En ese caso estaría en problemas. Fui inmediatamente al pasillo y me aseguré de que nadie había presenciado la escena, pase por su pieza y busqué algo de ropa que encontré sobre su cama, ropa interior y unos pantalones y una remera, volví a mi pieza y la hice vestirse inmediatamente. “Rápido, ponete la bombacha” y obedeció. Igual fue con el corpiño y con el resto de la ropa. Ya mas tranquilo, la hice hacer algunas cosas sencillas. “Saltá”, “recitá la tabla del 8”, y cosas por el estilo. Luego tuvimos una conversación entre nuestras mentes

— “¿Por que me obedecés?”
— “Tu mente es mas poderosa que la mía”
— “¿Y como me escuchás?”
— “No sé”
— “¿Recordás algo de todo esto después de que ocurre?”
— “No”

Y asi estuvimos toda la tarde, yo trataba de llegar a alguna conclusión respecto a lo que estaba ocurriendo, pero no pude sacar nada en limpio. Esa misma noche, entre los dos, convencimos a mi papá de comprar una computadora nueva, pero solo si nosotros nos ocupábamos de pintar la piscina y mantenerla en condiciones todo el verano. Accedimos, y al dia siguiente nos pusimos manos a la obra. Recuerdo que era la mañana y estabamos solos en casa, pues nuestros padres trabajan todo el día. Ella llevaba puesto un bikini verde y yo un shorth, y estabamos limpiando la pileta. Ella me dijo

— La verdad, no se como fue que accedí a hacer esto, a mi no me interesa la computadora.
— “No me importa, traéme una silla que voy a tomar sol mientras vos seguís limpiando”, pensé.
Obedeció. A partir de ese momento comprendí que tenía una esclava. Me puse a tomar sol mientras la veia trabajar sola. Entonces me fijé en el exelente culo que tenía mi hermana. Como nadie podia vernos (estabamos solos en casa, dentro de la pileta) decidí que no había problemas en inspeccionar a mi hermana.

“Agachate delante mío, mostrame tu cola”. Asi lo hizo. Tenia a mi disposición la cola de Mariela, una cola hermosa, firme, y que yo podia tocar sin pedir permiso. Pero no me atrevía a hacerlo. Tenía un enorme remordimiento por pensar que se trataba de mi hermana, hubiera deseado que fuera cualquier otra chica para poder disfrutarla, pero sentia que habia algo que estaba mal en lo que hacia. De todas maneras, ganó la exitación, y timidamente acerqué mi mano a sus nalgas y las acaricié, al principio suavemente, y luego con firmeza y pasión. Me quité el short y quedé completamente desnudo, sentado en la reposera, y comencé a masturbarme. “Bajate el bikini, mostrame tu cola”. Era la primera vez que veía un culo femenino desnudo, estaba realmente muy caliente, a punto de acabar le ordené “abrite las nalgas” y mientras disfrutaba de esa maravillosa vista, chorros de leche brotaron de mi polla, salpicando a Mariela en sus piernas.

Enseguida la hice subirse nuevamente la bikini, y mientras ella seguía limpiando la pileta, yo me encargué de limpiar el semen del piso, pues me daba culpa hacerla limpiar a ella. Recuerdo que fui en busca de refrescos para los dos, y luego continué tomando sol mientras ella seguía con la limpieza de la piscina.

Al rato decidí que bien podía tomar sol desnudo, pues no importaba que mi hermana me viera, asi que volvía a quitarme el short, y para no sentirme solo en mi desnudez, le di la orden de que ella también se desvistiera. Asi lo hizo, y por supuesto, en cuestión de segundos ya estaba de nuevo con mi polla erecta. Realmente me hubiera gustado debutar sexualmente ese día, pero no podía vencer la culpa que me daba la incestuosa situación. De todas formas, puse mi mano sobre su coño y comencé a masturbarla, y le ordené que me hiciera lo mismo. Unos minutos mas tarde yo le llenaba la palma de su mano con mi semen —a esa edad aún no tenía mucho control de mi cuerpo, y no podía resistir mucho tiempo sin acabar— y ayudandome de sus propios dedos, logré hacer acabar a mi hermana. Para cuando lo hizo, yo ya estaba nuevamente empalmado… ¡benditos catorce años…! y ella me masturbó de nuevo hasta que acabé, mientras acariciaba todo su cuerpo desnudo.

A partir de entonces la convertí en mi esclava sexual. Pasamos un verano maravilloso, simplemente me masturbaba observando su cuerpo desnudo. Me animaba a tocarla un poco a veces, y solo la masturbaba a ella muy de vez en cuando. No tenia necesidad de pornografia, poseia el cuerpo de mi hermana como estimulo visual en cualquier momento que yo quisiera. Cuando Mariela cumplió los 18 años, se fue del pueblo para estudiar en la universidad, y nuestros encuentros fueron mas dificiles. Dos años mas tarde, yo me fui a vivir con ella, como les expliqué antes, y si hasta entonces nuestros juegos nunca habían pasado de la masturbación, con la convivencia me atreví a cruzar ciertos límites que antes consideraba prohibitivos, pero que fueron fruto de inagotables placeres. De todas formas, eso ocurrió mucho tiempo después, y ya se los contaré en otra oportunidad, pero antes debo narrarles como comencé a disfrutar del cuerpo de mi propia madre, lo que me ayudó a pasar placenteramente los años en que ya no pude disponer de mi hermana como mi esclava sexual.
Pablo

El veneno en la sangre

Jueves, enero 11th, 2007

El calor de la selva entra zumbando en su cerebro, y con el machete en la mano el hombre intenta abrirse paso entre la vegetación compacta que lo oprime. Como si fuera un encierro, como si estuviera cavando para salir del centro de la tierra.

Hace cinco días que no ve a su mujer ni a su hija, que han quedado solas en el medio del monte, mientras él ha viajado hasta el pueblo para traer víveres y suero con el que prevenirse de los ataques de las víboras. Hace tan poco tiempo una yararacusú* le quitó un hijo, y ahora es solo un hombre para hacerse cargo de dos mujeres. Pero antes tenía que prevenirse de próximos ataques de la selva.

Un alto en el camino. Se sienta sobre un tronco y saca del bolso una botella de caña. Toma un trago largo, y es como si fuera agua. No le siente el sabor, no le quema la garganta, porque mas es lo que le quema el odio. Esta cerca de la casa de su compadre Ferraz, pero no va a pasar a saludarlo. El es el culpable de que haya perdido a su hijo, porque siendo el poseedor del único almacén, y aunque el suero se había terminado, no mandó a nadie a buscar más, arriesgándolos a todos a las mordeduras de las víboras. El mismo día en que enterró a su hijo, salió marchando hacia el pueblo, porque o se sacaba la furia peleando contra la selva, o lo mataba a Ferraz. Fue una salida razonable.

De todas formas, en lugar de alivianar su mente con pensamientos claros, solo estaba mas bruto, mas furioso. Terminó la botella de caña y la arrojó a un lado. Ahora si sentía el alcohol, le hacía hervir la sangre y le quemaba las venas. Se hechó el bolso a la espalda y tomó el machete, y siguió por la senda tratando de llegar al río. La senda estaba mejor marcada hacía cinco días, cuando él mismo la había transitado en el sentido contrario. Pero la selva avanza por minutos, y el paso ya estaba nuevamente obstruido en varias partes. Era necesario recorrer a diario un camino, machete en mano, para que la vegetación no lo cubriera por completo, sin dejar casi rastros, en cuestión de semanas.

Llegó a la orilla y respiró el aire fresco, cargado de bichos que revoloteaban junto a los pocos rayos de sol que se filtraban por ese paso del río, en medio de la vegetación. Se subió a su canoa, que estaba atada donde la hubo dejado el mismo hacía cinco días, y empezó a remar con renovadas fuerzas. De lejos lo observó su compadre, que hachaba leña junto a su rancho, pero no lo saludó. Sabía que e rencor estaba tan fresco como la muerte de su ahijado, y prefirió guardar silencio, al tiempo que acompañaba a su compadre con una respetuosa mirada mientras este se alejaba por el río.

Había pasado el mediodía y tenía hambre. Ni bien llegó a su hogar ató la conoa al muelle y entró a su rancho. Encontró a su hija limpiando los cacharros.
—¿Dónde está tu madre?— dijo mientras dejaba el bolso en el suelo de tierra.

—Allí viene— dijo ella y agachó la cabeza. Sabía lo que ahora ocurriría.

Una mujer de menos de cuarenta años entró a la habitación. Sus ojos estaban cansados y toda ella, al igual que su hija, estaba envejecida por la lucha contra una vida ardua, que les mataba un hijo y que les hizo pensar que el único hombre de la casa tal vez ya no volvería. El la tomó en sus brazos y le quitó rápidamente las ropas, dejándola desnuda por completo. El pelo suelto y oscuro le caía por encima de sus morenos hombros, acariciándole los senos, demasiado firmes para le edad que ella aparentaba. La sentó sobre la mesa y le separó las piernas, y bajándose los pantalones dejó a la vista un miembro tan grande como duro, que se encerraba tanta furia como el mismo hombre. Delante de su hija, como tantas otras veces, separó los labios vaginales de su mujer, entre la mata de oscuros pelos, tan tupidos como la selva misma, y penetró en la carne, hundiendo su miembro en la humedad del recinto.

Se movió lentamente dentro de su esposa, llevaba días esperando sacarse tanta miseria de adentro que quería hacerlo bien. Le mordía el cuello, le apretaba los pechos… sintió la sequedad del desierto en la garganta cuando las lenguas de ambos de abrazaron.

Miró a su hija, que observaba el ritual casi con la misma costumbre con que veía aparearse a los chanchos.

—Dame caña—. Ella lo miró inexpresiva. La caña se había terminado hacía casi un mes, y al igual que el suero, el almacén de Ferraz no había traido más.

—Buscá en el bolso— le dijo, sin dejar que clavarle su miembro en las entrañas a su esposa. Tomó un trago y golpeó el vaso contra la mesa.

—Mas—. Mientras la botella dejaba salir su líquido de fuego, la mujer se apretaba las tetas y llegaba al orgasmo. Sus gritos de placer o de agonía se abrieron paso en el pesado ambiente de la habitación cuando la caña le llegaba al estómago.

Puso una mano sobre las nalgas de su hija. Estaba vestida con un short que dejaba ver sus largas piernas, hermosas, e iba descalza sobre el suelo de tierra. Ya estaba en edad de merecer, había cumplido la mayoría de edad y había perdido la virginidad mucho antes eso. Una remera sucia y muy suelta disimulaba unos senos duros y bien formados, que se movían libres sin conocer la existencia de los sujetadores. Le metió una mano en el culo, acariciando sus redondeces y tocando su intimidad. Le quitó el pantaloncito con un rápido movimiento y la hizo sentarse entre las piernas de su madre. Esta se incorporó y desde atrás le sacó la remera, para dejarla desnuda por completa.

Pronto el miembro de su padre entró en su cuerpo, mientras por detrás su madre la abrazaba, y pasaba sus manos hasta llegar a sus tetas, pellizcándole suavemente los pezones. Se sintió transportada, y comenzó a moverse al ritmo de esa verga que la estaba matando.. estiró los brazos y al tiempo que llegaba al orgasmo se abrazó a su padre. Una oleada de esperma le inundó las entrañas, con toda la furia que su progenitor había recogido en la selva.

Se abrazaron los tres. La luna había salido entre las últimas luces del día, los pájaros revoloteaban las pocas casas del rancherío. La soledad los apretaba nuevamente.

Con mi nieta

Jueves, enero 11th, 2007

Lo que escribo ocurrió hace un par de meses atrás. Aquello fue un sueño hecho realidad.

Mi única hija vino a pasar unas semanas de sus vacaciones con mi nieta Lorena en mi casa. La verdad es que ella necesitaba salir de la ciudad, necesitaba un cambio después de la experiencia de haberse divorciado del maricón con el que se casó. La abandonó por otro hombre.

Yo le he tenido queso a mi nieta Lorena desde hace un tiempo. Está buenísima. A sus catorce años ya tiene el cuerpo de una verdadera mujer. Hasta ese entonces, sólo había logrado tocar sus nalgas con disimulo en unas cuantas ocasiones, y le había dado uno que otro besito cerca de los labios. Todo lo anterior, como un intento por satisfacer mi lasciva necesidad de hacerla mía.

Cuando supe que Lorena venía a pasar unos días en mi casa en el interior del país, mi pene cobró una incólume erección, la cual tuve que disimular cuando mi hija y ella llegaron a casa.

Durante los primeros tres días, la ansiedad por saciar mis instintos me agobiaba. Sudaba por montón. Cometía torpezas. No podía sacar de mi cabeza las ganas de entrar en el cuerpo de Lorena. Recurría a lo de siempre para satisfacerme: uno que otro toquecito accidental en la nalga, besitos de buenas noches cerca de los labios, y andaba sin camisa y me ponía los shorts de algodón más cortos y ajustados que tengo de modo que se me notara el calzoncillo (soy un poco exhibicionista).

Pero la suerte me sonrió cuando mi hija me dijo que regresaría a la ciudad por un par de días, pues se había presentado una emergencia en la empresa en la que ella trabaja y su jefe le dijo que si ella no acudía a su puesto de trabajo para prestar apoyo (a pesar de estar en vacaciones), la despediría. Lorena se quedaría, ya que se sentía muy a gusto visitando todos los días el río que queda en las inmediaciones del área con las amiguitas que tiene en la barriada donde vivo. Además, su madre estaría de vuelta en poco tiempo.

A la tarde siguiente después de la partida de mi hija, Lorena llegó a casa después de ir a visitar a una de sus amiguitas.

- Lorena, ya está lista la cena. Báñate rápido, para que cenemos juntos – le dije
- Sí, abuelo – me respondió obediente
- ¡Ah! Olvidé decirte que el picaporte del baño está dañado. Hasta que lo repare, avísame cada vez que entres al baño.
- Como digas, abuelito

La verdad es que jodí el picaporte para espiarla mientras se bañaba. Rápidamente serví la cena, y apenas escuché caer el agua de la ducha, me acerqué el baño, abrí lentamente la puerta, y contemplé su voluptuoso cuerpo desnudo (mi ducha no tiene cortinas, sino un separador corredizo transparente). Sin aguantar más, me hice la paja mientras ella lavaba su cuerpo. ¡Qué pajón me di! Cuando me vine, contuve mi semen en mi mano y me lavé en la tina del área de la lavandería.
Después de cenar, nos pusimos a ver la televisión. Lorena se sentó junto a mí en el sofá. Vestía un baby-doll muy transparente, que me volvía loco. Durante todo el tiempo que estuvimos así, mi mente no dejaba de maquinar ideas sobre cómo llevar a Lorena a la cama, pero nada de lo que pensaba me parecía un buen plan. Me estaba desesperando. Confieso que estuve a punto de violarla cuando me dijo:

- Abuelito, ¿me puedo recostar en tus piernas?
- ¡Claro hija! ¡Por supuesto! – respondí, viendo la oportunidad que tanto esperaba

Al sentir su cabecita en mis piernas, mi miembro viril inició el proceso de erección sin que pudiera evitarlo. A cabo de unos segundos, ya lo tenía completamente erecto. Ella sintió mi erección, volteó su rostro hacia mí, como preguntándome qué estaba pasando, y luego intentó levantarse. La sujeté, manteniendo su rostro en contacto con mis genitales. Le dije:

- ¡Quédate donde estás!
- ¿Qué pasa, abuelito? ¿Por qué lo tienes tan..?
- ¿Tan duro? ¿Quieres verlo?
- Pero, abuelito, mi mamá…
- Tu mamá no está aquí. Observa…

La aparté de mí por un momento, mientras me bajaba el short (no tenía puesto calzoncillo) y dejé al descubierto mi falo erecto. Ella lo contempló admirada. Le pregunté si había visto uno, y me dijo que en un par de veces vio el de su papá, y en una ocasión se lo vio a un compañerito de la escuela, mientras orinaba, pero ninguno era tan grande como el mío.

- Abuelo, yo mejor me voy a dormir – me dijo apenada, haciendo un ademán para retirarse
- No, mi niña, aquí te quedas – le respondí sujetándola por el brazo
- Pero esto no está bien, tu eres mi abuelito y …
- ¡Obedece! ¡Aquí te quedas! – le ordené

Acerqué sus labios a la cabeza de mi pinga y le dije que la besara. Lo hizo tímidamente. Luego le ordené que me la mamara como cuando ella chupa los caramelos. Con lentitud metió mi pinga en su boca, y me dio una mamada algo torpe, pero tan excitante que creí que me daría un ataque al corazón.

- ¡Oh, qué rico mamas mi niña! – le decía

Al rato paró e insistió en que dejásemos de hacerlo. Yo le dije que soy su abuelo y ella tiene que obedecerme, como buena nietecita, y que continuara. Reanudó con las mamadas, y yo seguí gozando del placer.
Cuando creí que ya era suficiente de mamadas, me desnudé por completo, y la llevé a mi cama por la fuerza, tomándola del brazo. La tiré sobre la cama, le quité el panty del baby-doll y le ordené:

- Mantente quieta
- ¿Qué vas a hacer abuelo?
- Ya verás. Tú sólo obedece a tu abuelo
- ¡Abuelito, esa es mi micha! ¡Abuelito, me estas pasando la lengua por…! ¡Aaaah!

Comencé a lamer toda su michita. Poco me faltó para devorarla.

- ¡Para, abuelito, para! ¡Si mamá se entera se…!
- ¡A la verga con tu mamá! ¡Cállate y hazle caso a tu abuelo!

Por largo rato la mamé, y luego le quité la blusita, dejando sus senos descubiertos. Me arrojé sobre ellos. Los chupé, los mordí, los apreté. Lorena respiraba agitada.
Luego, me acosté completamente sobre ella, y me preparé para penetrarla.

- ¡Abuelito, no te me acuestes encima! ¡Pesas mucho!
- Ya es hora de que aprendas a aguantar el peso de un hombre sobre ti
- ¡Abuelito, tas muy agarrao! ¡Me vas a aplastar!
- ¡Cállate y aguanta!

Tomé mi pene y lo coloqué en la entrada de su micha y de un solo golpe se lo metí. Lorena no paraba de gritar. Pude sentir cómo se rompió su himen, y sentí su virginidad desangrarse entre nuestras piernas. Con una mano tapé sus gritos. Ella me mordía la mano y me arañaba la espalda, los brazos y las nalgas, quizás desahogando el dolor, quizás exigiéndome que me detuviera, pero lo cierto es que lo único que ella conseguía era excitarme más, y la penetraba con más y más fuerza.
Así estuvimos largo rato. La tomé por las nalgas, alcanzando su ano con mis dedos. Introduje uno de mis dedos en su culo, mientras la penetraba por delante.

- ¡Abuelito! ¿Qué haces?
- ¡Cállate!
- ¡Abuelito, mi culo!
- ¡Cállate!

Con mi pinga penetraba su micha, y con mis dedos irrumpía dentro de su ano.
Seguido, retiré mi pene fuera de ella, y la viré boca abajo.

- ¡No me lo metas por el culo! ¡No!
- ¡Ah! Así que sabes a qué voy ¿no?
- ¡A mi me han dicho que eso duele mucho! ¡Me han dicho que una sangra!
- ¡Cierra la boca y aguanta! Debes hacerte mujer, y mientras más temprano empieces, mejor

Posicioné mi pinga sobre su culo. Empujé con cuidado, y lentamente fui abriendo su agujero anal. Lorena gritaba como si fuera la peor tortura. Finalmente, metí la cabeza de mi pene en ese preciado culo. Me mantuve quieto por unos instantes para gozar mi victoria de macho sobre la hembra.

- ¡Sácamelo, desgraciao! ¡Sácamelo, que me duele!
- ¡Cállate y aguanta!
- ¡Me duele!
- ¡Aprende a aguantar como mujer!

Antes de que pudiera responderme, empujé una vez más, pero esta vez con mucha fuerza, y quedamos completamente unidos. Lorena pegó un grito desgarrador, que contuve con una de mis manos.
Comencé el mete y saca, hurgando con mi pinga su culito. Ella apretaba las sábanas y las mordía, desahogando el dolor que sentía.
Durante buen rato estuve dándole por el culo, hasta que no me pude contener más.
- ¡Aquí va tu descarga de leche! ¡Siéntela, siéntela!

Inundé sus intestinos con mi semen. Me mantuve un rato más unido a ella, y luego saqué mi pene de su cuerpo, y me fui a lavar.
Regresé a la cama, y la hallé dormida, rendida del cansancio. Dormimos juntos esa noche.
Desde entonces, mi nieta me ha regalado muchos momentos de pasión. Mi tierna nieta, siempre obediente, y siempre buenona.

Casada con todos / Cuarta parte

Jueves, enero 11th, 2007

Menos mal que por la noche Rafael estaba cansado y no tenias ganas de “juerga”… la había tenido yo por los dos… mi cuerpo se lo agradeció…

— ¡¡¡Buenos días!!!… saludé a mi suegro mientras me sentaba a desayunar con él… ¿Qué tal Sandrita?… divinamente Severiano… charlamos animadamente de muchas cosas mientras desayunábamos, la verdad es que mi suegro iba superando la depresión… por detrás de él… a lo lejos, vi que venia Paula… Se me ocurrió una idea morbosa, que puse en práctica de inmediato…

— Déme su pié Severiano… —tímidamente, sin comprender, alzó su pierna por debajo de la mesa… lo cogí por el tobillo y lo acerqué a mi entrepierna… ¡¡¡Sandrita!!!.. ¡¡¡no llevas bragas…!!!… –exclamó sorprendido al sentir mi coño en su pie—… a su vez, alcé mi pierna yo también, acariciando su “bulto” por encima de sus pantalones… Sáquesela —le ordené—.. y empecé a jugar con mi pie sobre sus pelotas… acariciándole el miembro de vez en cuando.. mientras veía a Paula cada vez más cerca…

¡¡¡Buenos días!!!… —Severiano pegó un bote al ver a la muchacha aparecer por detrás de él—.. intentó retirar el pié.. pero yo se lo sujeté, apretándolo más contra mi coño…

Hola Paula…. ven siéntate a mi lado… —me desplacé, haciéndola un hueco en el sillón de la terraza-… Sin cortarme un pelo, la expliqué la conversación con Juan… —así que ya sabes… cuanto antes aprendas a tratar a un hombre… antes te casarás… —. Mi plan se desarrollaba según lo previsto…

—Por mi parte estoy dispuesta… cuando quieras… Pero….

—Pero ¿Qué?…

—¿con quien voy a practicar?… No dije nada… tan sólo me limité a mirar a mi suegro.. dándole unos toques con mi pié sobre sus huevos… el cual respingó… tartamudeando.. Yo… Yo… —su cara parecía un mapa de mil colores… —.

—No me diga Severiano que la “idea” no le gusta… —estaba completamente empalmado… su polla daba saltitos en mi pié….—.

— Lo que tú digas hija mía….

— Perfecto… Paula… ¿has visto un miembro al “natural”?..

—No… bueno si… —En qué quedamos… — alguna vez.. a padre cuando se ducha… —Eso nos es verlo… me refiero a tenerlo delante de tu cara…

—Así… nunca…

—Bien… Levántese Severiano… –el pobre se levantó con una vergüenza enorme.. mostrando descaradamente su polla.. le hice sentar en el borde de la mesa… Paula se arrodilló entre sus piernas y bajo mi dirección.. empezó a trabajarle los genitales con la boca… Yo, me situé detrás de ella… para excitarla… deslizando mi mano por su culito tierno, rozando el anillo de su ano… y su vulva… bastante peluda para mi gusto…

—Así… Paulita… muy bien… deja que te restregue los cojones por la cara.. recuerda que eso excita muchísimo a los hombres… ¡¡¡No!!!, las manos quietas… Seve… restreguela su culo por la boca… oblíguela a que le chupe el ojete…. —parecia un director de cine… ¿Notas como se le hincha el capullo… Paulita?…

— Siiii, está muy gordo…. —eso significa que está a punto de correrse…— saca la lengua… ofrécesela para que se frote el glande en ella… ¡¡escucha!!, los primeros chorros los cogeré yo con la boca.. tú limítate a lamerle el ano… así le excitas más y le obligas a que descargue totalmente sus cojones… cuando veas que le sale la leche a borbotones… se lo chupas tú… no te tragues el semen directamente, saboréalo primero, para que te acostumbres…. ¿De acuerdo…?… —Ajá—, contestó Paula….

—Oyes como jadea… —prepárate…. abrí mi boca y recibí el primer disparo de leche… que se estrelló contra mi campanilla… le siguieron cuatro más, corriendo la misma suerte que el primero… mantenía la boca abierta… para que Paula, —frente a mí— viera con todo detalle como me tragaba los espesos goterones de semen… a una indicación mía, aplicó su boquita sobre la polla de Seve… para recoger con la lengua el semen que salía a borbotones… hice que retuviera la leche en su boca… batiéndola con la lengua al tiempo que la saboreaba… después se lo tragó todo…

— Pues está rico… dijo Paulita… estaba tan ilusionada que se entretuvo en limpiarle la polla a mi suegro… recogiendo con su lenguecita los restos de leche que quedaban… Durante la mañana… estuvimos los tres muy atareados, con las lecciones de Paula… no sólo saboreamos su polla… también disfrutó de nuestros culos… ya que Paula como era virgen… acordamos que se mantuviera así hasta su noche de bodas, para que Juan la desvirgase…
En fin… no quiero aburriros… con esta parte… podéis imaginárosla… al cabo de un mes de lecciones intensivas… durante el cual afeitamos el delicioso coñito de Paula… no sólo me limité a dirigir sus movimientos.. también me deje follar por mi suegro (para alegría de él), incluso obligué a la muchacha a lamerme el chocho… pero por fin, Paulita se convirtió en una magnífica mamadora de pollas… ya tendría tiempo de graduarse cuando se casara (la expliqué que tendría las pollas de todos los hombres de la familia a su disposición), también mi suegro Severiano, despertó de su depresión… espabiló..y de qué forma!!!… me buscaba constantemente, haciendo que me arrodillara ante él… acercándome su polla a mis labios… otras, sin previo aviso, me levantaba el vestido y apartando a un lado mis bragas… me hincaba su cipote hasta las pelotas… Todos en la casa notaron “el cambio que habia dado”… en especial Rafael, mi marido… ¡Has visto el cambio que ha dado mi padre!!!… y todo gracias a ti, cariño… ¿Cómo los has conseguido…? —¡¡Bah!!, —dije yo quitándole importancia—, ¿Te acuerdas lo que me dijiste: “distráelo”, pues eso he hecho, distraerle lo mejor que pueda……

Ya sólo quedaba hablar con mi cuñado Juan… aproveché para hablarle un día venia con el tractor, a repostar combustible… entré en la cochera (alejada de la casa como medida de precaución), sin hacer ruido, le abracé por detrás, cerrando mi mano en torno a su “paquete”, por encima del pantalón… Hola cuñadito… me tienes abandonadita… le susurré en la oreja… dejó la manguera de combustible en su sitio.. y me echó sobre unas “balas de paja”… le observé mientras se bajaba la bragueta… cuando tuvo su polla afuera, me abrí de piernas… mostrándole mi coño afeitado… se amorró a él como un desesperado.. metiéndose mis sabrosa vulva dentro de su boca…

— Paulita ya está preparada… ¿Recuerdas tu promesa…?, pregunté durante el descanso del polvo antológico que me acababa de echar… puedes comprobarlo por ti mismo, lo que si te advierto es que la respetes si no teja penetrarla el coño… la muchacha es virgen.. ¿La Paula virgen….?, —respondió incrédulo…—, si… no la digas nada… te quiere dar una sorpresa la noche de bodas…

— ¿Entonces como…?… Utiliza su culito y su boquita… hijo que tontitos sois a veces los hombres…. Anda enchúfamela… –dije poniéndome a gatas delante de él… sé lo mucho que disfruta viendo como entierra su verga dentro de mi culo… —…

La boda de ellos, se celebró a finales de agosto.. después de la segar y recoger la cosecha… lo celebramos en la casa… con una fiesta maravillosa… en la que a escondidas me follé a todos… empezando por mi marido… mi suegro Severiano… mis cuñados (incluido el novio) y hasta el padre de Paula, me costó un poco seducirle, el hombre no estaba por la labor… pero al final conseguí que me echara un polvo como Dios manda, saliéndome con la mía… vamos el único que se me escapó fue el cura… porque soy muy respetuosa con la iglesia…

Precisamente esa noche… sucedieron los mejores acontecimientos, que marcaron nuestras vidas para siempre…
Cuando terminó la fiesta… nos retiramos al interior de la vivienda… (Juanita y otras mujeres… se encargarían de recogerlo todo y dejarlo limpio)… Mi suegro, que estaba muy alegre (por los efectos de la bebida, como todos…), se levantó con una copa en la mano y se dirigió a todos nosotros…

—Hijos mios… la felicidad ha vuelto de nuevo a esta casa… en especial desde que llegaron estas preciosidades —nos miró a mí y a Paula—, sólo echo en falta una cosa… (¡¡vaya!!, pensé ya empieza de nuevo a extrañar a su mujer)…
—¿El qué Padre?, preguntó Rafael…temiéndose una nueva recaída, igual que yo…

—¡¡¡Nietecitos!!!… pequeños diablillos correteando por la casa… alborotando sin parar….

— ¡¡¡Eso está hecho!!!… cuente con ellos… dijo Paulita agarrando “el paquete” de mi cuñado Juan, su marido… Todos rompimos a reír a carcajadas, por la ocurrencia de la muchacha… por mi parte también estaba dispuesta… esa noche dejaría de tomar anticonceptivos…. me puse en pié y miré a Rafael: ¿Empezamos ya?… completamente excitado… se puso en pié y tirando de mi brazo me condujo a nuestra habitación… Paula y Juan venían detrás nuestro… cada matrimonio nos metimos en nuestras respectivas habitaciones… y después del “calentamiento previo”… mi marido procedió a follarme…

— ¿Te parece bien la carta que estoy escribiendo a la cigüeña?….comentó mientras me penetraba a buen ritmo…

— Si cariño… ¡¡¡pero que sea una carta muuuy laaaarga!!!… —respondí saboreando mi primer orgasmo de la noche—… Rafael se portó divinamente, dedicó al menos media hora a la primera carta, firmándola con una deliciosa corrida dentro de mi chocho… Se retiró de entre mis piernas, poniéndose a mi lado… ¡¡¡Hermanos!!!… gritó de pronto mirando a la puerta abierta… allí estaban Raúl, Perico y Pepito… asomados bajo el marco… meneándose el miembro con desesperación… excitadísimos al ver como su hermano mayor se follaba a su mujer…

— ¡¡Joder Rafa!!… —habló Raúl sin pizca de timidez—… compréndelo… Tú y Juan os lo pasáis en grande haciendo hijos… pero… ¿Y nosotros qué…?.
Rafael los miraba con la boca abierta… sin saber qué decir… lo único que pronunció fue: Padre… ¿Tú también…?..

—Hijo, perdóname… yo venía por si necesitabais una ayudita…

Rafael me miró… esperaba mi reacción… me encogí de hombros… — Cuando me conociste, me dijiste que buscabas una hembra para cuidar de ti y de tu familia…, — le dije… y añadí: Yo sabía que al casarme contigo y venir aquí a vivir, también me casaba con toda la familia… déjalos que pasen y disfruten… pobrecitos… —¿No te importa?… —negué con la cabeza- al revés me excita ver que todos me deseáis… De acuerdo, dijo Rafael dando su consentimiento, al fin y al cabo no eran extraños… ¡Joder! se trataba de su padre y sus hermanos…

—Les hice un gesto con la mano… ¡¡¡Anda!!!… venir a “echar vuestra carta”, tengo buzón para todos…
en menos que canta un gallo… estaban en pelotas a mi lado… Rafael se apartó sonriendo… dejando espacio a todos ellos… mi suegro se sentó encima de mi cara… restregándome sus huevos… dándome su culo a lamer… ¡¡¡Ostia!!!…que chocho más rico, —exclamó Perico hundiendo su cara entre mis piernas—… Raúl y Pepito se ocupaban de mis tetas mientras les hacia una paja… y Yo… gritando … corriéndome como una guarra… recibiendo placer en cada milímetro de mi cuerpo… estuvimos un rato largo…acariciándonos y chupándonos… luego uno por uno, se acoplaron entre mis piernas… procediendo a follarme por turnos…. arrancándome los orgasmos de dos en dos… firmando su particular carta a la cigüeña en forma de grandes chorros de semen…

Aproveché el descanso de ellos para dedicarme a mi marido… que me regaló un polvo salvaje por lo excitado que estaba… pero aquí no acaba todo… ni mucho menos… mientras Rafa se corría en mis entrañas, oímos la voz de su hermano Juan… ¡¡¡somos los refuerzos!!!!, exclamó uniéndose junto con Paula a la orgía familiar…

Era fabuloso contemplar como Raúl y Perico se la follaban a la vez mientras Paulita mamaba la picha de mi pobre Pepito…. mientras Juan me daba por el culo y su padre… por debajo me perforaba el chocho… pero el que primero se corrió fue mi marido… en mi boca… regándome la garganta con su espesa leche… precisamente por eso… porque fue el primero en correrse, también fue el primero en recuperarse con la experta mamada que le hacía Paulita… tuvo el privilegio de tirársela durante una hora, follándola en todas las posturas… llenando con su polla todos sus agujeros… ya que los demás todavía no se habían recuperado de su corrida… Aprovechamos al máximo el fin de semana… no paramos ni para hacer pis… fui la primera que lo hizo dentro de la boca de Severiano… mientras me bebía el de mi cuñado Juan… todos probamos el “zumo dorado” de todos… la noche del domingo, no pudimos más… Paulita y Yo…escocidas a base de bien… no fuimos capaces de sacar ni una sola gota de leche de sus secas pollas…

Paula estaba preciosa… con su barriguita de seis meses… igual que Yo… ¿Y quien será el padre….?

— Y que más da… que sean primos o sean hermanos, —contesté— al fin y al cabo nuestros hijos iban a ser primos hermanos, ¿No?, —me encogí de hombros y añadí— piensa que estamos “Casadas con todos”… sólo es el principio y no te preocupes de más… ella se rió… y continuamos mamando la hermosísima polla de Severiano, esperando ansiosamente que de un momento a otro nos regara las bocas con su leche…

FIN

ahmetito@latinmail.com

Casada con todos / Tercera parte

Jueves, enero 11th, 2007

Al día siguiente, me sorprendió José mientras limpiaba la buhardilla. ¿Qué haces tú aquí?, ¿No tenias que estar cuidando las ovejas con tu hermano Pedro…? -Perico no sabe nada… pero yo si…

Le seguí el juego… ¿se puede saber que sabes tú?…

— Todo, lo sé todo….

Puse voz de mimosa —¡¡ Anda !!… Pepito… díselo a tu Sandrita… — Surtió efecto y el chaval explotó: Vi lo que le hacías a mi hermano Raúl…

— Y mi Pepito quiere que su Sandrita le haga lo mismo… ¿No?, contesté con la misma voz mimosa.

— Sssiii, Sssiii, Sssiii, repitió estrujándose la entrepierna sin parar, totalmente excitado….

— Ven Pepito… acércate… comencé a desnudarle… lentamente… cuando le quité los calzoncillos su pene saltó como si tuviera un muelle… todavía no era una polla en condiciones, como la de sus hermanos… pero si una picha interesante…
Cuando estuvo en pelotas, le invité a que me desnudara a mí…. me dejé desnudar y sobar por todo el cuerpo… su picha excitada estaba totalmente pegada a su vientre….

—¿Es la primera mujer desnuda que ves?… —asintió con la cabeza—, sin apartar los ojos de mi velluda entrepierna… me eché en el suelo, sobre nuestras ropas…. agáchate Pepito… contémplame el chochito todo lo que quieras… el chico nada más agacharse se corrió, salpicándome los muslos de semen… cayó sobre mi, bufando y gruñendo… lo abracé amorosamente y le besé en los labios… metiendo mi lengua en su boca poco a poco… ese día Pepito se hizo un hombre… a pesar de que su picha no estaba del todo desarrollada, si tenia la potencia de eyaculación de Severiano, su padre… la criatura a cambio, me entregó su fogosidad, propia de su edad, haciéndome llegar al orgasmo hasta diez veces en los siete polvos que me echó antes de caer rendido de nuevo en mis brazos, quedándose dormido como un angelito….

Por donde iba…. a si, esa tarde fui en busca de Pepito, quería que fuese hasta la casa de Paula, para decirla que quería hablar con ella….
Estaban debajo de un árbol, a la sombra del sol de Julio, que caía de justicia (iba toda sudada), llegué por detrás, sin que advirtieran mi presencia y, me llevé una terrible sorpresa… Perico tenia los pantalones en los tobillos y sujetaba por la cabeza a Pepito… este de rodillas le mamaba la verga sin descanso…

— Eso no se hace Perico, le regañé (Pepito pegó un salto al oírme, retirándose de la verga de su hermano), eso está muy feo –simule enfadarme —.

— Es que… tenía ganas… —me dijo con la cara pálida como la nieve-…siempre lo hemos hecho así, desde que este (señaló a Pepito) era chico… (pobres, cuanto echaban de menos a una mujer)..pues ahora que estoy Yo, van a cambiar las cosas… Venga… ¡¡¡Desnudaros!!!… —les ordené—, al momento estaban en pelotas delante de mi… esperando la próxima orden…. (buena polla me dije mirando a Perico) —Ahora… —hice una pausa para mirarlos—, me desnudáis a mi, quiero que disfrutéis con mi cuerpo como os venga en gana, —les ordené—…
Fue una equivocación por mi parte… los dos muchachos estaban tan salidos, que se lanzaron sobre mi… derribándome en el suelo… tirando con fuerza de mi vestido, —¡¡¡no me lo rompáis!!…, tuve que gritarles-… entre los dos me quitaron el vestido, — las bragas si que te las arranco, me advirtió Perico—… Pepito se puso sobre mi cara, restregándome su picha… se la atrapé con la boca y comencé a chupársela… Perico cumpliendo su advertencia, me arrancó las bragas a tirones y me clavó, el nabo en el coño de un solo empujón… menos mal que estaba húmedo de sudor, si no… por la forma en que me embestía, me hubiera lastimado… montamos un delicioso trío, pero muy breve… estaban tan excitados que se corrieron enseguida, dejándome a las puertas del placer… me toqué el chocho, metiendo tres dedos en mi vagina comprobando que despedía fuego…

Los chicos miraban embobados las evoluciones de mi mano sobre mi chorreante coño……

—¿Qué?…¿Os vais a pasar la tarde mirándame….?, —me miraban con la lujuria reflejada en sus ojos—, Vamos!!!, venid y coméroslo!!!… Mis palabras de ánimo, fueron el detonante… se lanzaron como lobos hambrientos…. Perico a mi entrepierna y Pepito a mis tetas… en un momento me sentí transportada por el placer… pero no me conformaría sólo con chupadas, No señor… tenia necesidad de que me clavaran el miembro una y otra vez… sin descanso… Pepito, ya tenia su picha dispuesta de nuevo, pero la que me interesaba de verdad era la de Perico… más larga… más gorda… quería saborearla entre mis piernas….

Les detuve a duras penas, cambiando a Perico de postura, cosa que hizo entre gruñidos… acoplando de nuevo su cara entre mis piernas…. las suyas las mantenía muy juntas, apretando mi cara con sus muslos, así no podía chuparle el miembro con comodidad, por lo que le di unas palmadas sobre sus nalgas hasta que se espatarró… sus colgantes huevos se derramaron sobre mis labios, los aparté echándolos sobre mi frente… quedando su flácido desprotegido… lo dirigí con mi mano hasta mi boca… lo engullí y me entretuve en chupar y lamer su glande, para recuperar su dureza lo antes posible… en ello estaba, cuando Pepito por detrás de mi cabeza, arrimó su lengua… lamiendo los cojones de su hermano…

—¡Quita guarro!!! –aparté su cara de una torta—.

—¿Y yo que chupo….? —el pobre estaba desesperado, como si se sintiera apartado—.

—Espera —le dije intentando tumbar de lado a Perico y Yo con él… pero cada vez que lo intentaba.. el chico gruñía y se agarraba a mis piernas con fuerza—.

Ayúdame con tu hermano, sola no puedo… así entre los dos, logramos tumbar a un Perico tan salido y amorrado a mi chocho… que no había nadie que lo separara de él….

— ¡¡Pepito, ven!!, entreténte con mi ojete. ¡¡¡Anda!!! No lo dudó, se pasó un buen rato lamiéndome el ano… más tarde sentí como me hincaba su picha… deslizándose por mi interior, ahora era pequeña y juguetona y no tenia dificultad… ya veríamos cuando se desarrollara… tanto placer en mi sensible coño y en mi culo hicieron que me corriera… les obligué de nuevo a cambiar de postura, ya que la polla de Perico estaba en forma… sin soltarla en ningún momento el chico se tumbó… me puse a horcajadas sobre él… penetrándome lentamente… saboreando cada centímetro de sus delicioso nabo… Pepito, volvió a enchufármela por el culo… al momento los tres nos movíamos al mismo compás… llegué al orgasmo sin parar varias veces…. me dejé joder todo lo que ellos quisieron y por donde quisieron… no sé cuanto tiempo pasé, sintiéndome deliciosamente follada… cuando sus miembros se quedaron flácidos… me senté sobre los muslos de Perico e invité a Pepito a que se sentara sobre mis piernas…

Me miraban con los ojos brillantes… ¿Os gusta hacer guarrerías….?, dije mientras les regaba los genitales con mi dorado líquido… comprendieron en seguida… y se unieron a mí con sus propios pises… entre los tres formamos un charco impresionante…

Cuando terminamos, le di el recado a Pepito, que partió como un rayo… por mi parte me despedí de Perico con un beso en sus labios y un suave apretón en sus huevos…. me giré y emprendí el regreso a la casa… no sin dificultad, ya que las piernas me temblaban…

Al llegar a la casa, Severiano me salió al encuentro… ¡¡Hola!!, Sandra, te he estado buscando…

— He ido a ver a los chicos, le he pedido a Pepito que avise a Paula de que quiero que venga para hablar con ella.

— Pero hija no hace falta que te des una caminata, para eso tenemos el teléfono….

— Ya lo sé, pero de paso aprovecho y me doy un paseo… A propósito… ¿para qué me buscaba….?.

—Para charlar un poco contigo, a veces me siento tan aburrido… —me puso cara de lástima—.

—¿Sólo para charlar…?, ¿No será para otra “cosa”?…

—Hombre Yo… su cara se puso como un tomate, — Vaya con el viejo “verde”- (la verdad, es que tenía razón el pobre… con tanto folleteo con los hijos… había descuidado al padre…). Me divertía verle tan cortado, decidí jugar un poco más con él…

— Como no me hable con más claridad…

— Es que… me siento violento…

— ¿Qué pasa.. tiene alguna queja de mí?.

— ¡¡¡Noooo!!!, dios me libre hija mia… no, es por lo que pasó el otro día… el de la película….

— ¡¡¡Vaya!!!, —me hice la sorprendida—, pero no decia que le daba vergüenza… si no quería que le viera… vamos que se la tuve que menear de espaldas…

—Hija por favor…. —su cara se puso de todos los colores—.

Ya estaba bien de jugar con el “viejo”, me acerqué a él, sentándome en sus rodillas… “¿Que quiere mi Seve?, ¿Que su Sandrita le acaricie la pichorra?, —le dije con voz muy melosa, acariciando su cuello con las uñas de mis dedos—, ¿Ehh? —insistí ante su silencio—.

—Si, hija mía, me gustó tanto la otra vez….

—Venga conmigo, —le cogí de un brazo y subimos a nuestra habitación… miré el reloj de la mesilla… disponíamos de tres horas hasta que vinieran los hombres… le desnudé por completo, admirando por primera vez su polla…”el objeto de mis deseos”… sólo con imaginar lo que sentiría cuando me soltara sus potentes lechazos…. mi chocho se derretía…

Lo que no me gustaba tanto era que mi suegro tenia los genitales muy peludos.. Yo tenia la firme convicción de afeitarme todo el coño… quizá me dejara una pequeña “matita de pelo”, por encima, como un sombrerito… de repente tuve una idea, —Espere un momento—. Fui al baño y me traje una palangana con agua caliente, jabón de afeitar y la navaja de Rafael. Lo dejé todo encima de la cama y tumbé a Seve en la cama, sobre una toalla, abriéndole las piernas.

—Pero… ¿Qué me vas a hacer…?, —preguntaba preocupado—.

—Afeitarle.. ¿O ya no quiere que le trabaje los “bajos”?. —Si, hija, claro que quiero—, pues entonces se la voy a dejar a mi “gusto”.
Empecé a aplicarle brochazos de jabón por toda la picha, los huevos.. y alrededor de su ano… Cogí la navaja y la froté contra la lengua de cuero… y comencé a afeitarle, con mucho cuidado… empezando por su culo… subiendo por sus huevos que se contrajeron al contacto de mi mano… —Estése quieto… no vaya a rebanarle “las pelotas”… cuando terminé, me tumbé yo en su lugar…

— Ahora le toca a usted afeitarme… —la verdad es que daba mucho placer, el contacto de la navaja en la piel—.

Cuando terminamos, nos metimos en la bañera, y nos lavamos a conciencia, primero a él y luego yo…

Cogí un espejo y se lo puse frente a él… ¿Qué le parece….?, —parezco un niño—, Ya quisieran “los niños”, tener el cipote que tiene usted… nos secamos, le cogí por la polla y tirando de él nos fuimos a la cama…

¡Que pollón más apetecible que tenia…! me lo metí en la boca, saboreando el pedazo de carne como si fuera un caramelo, sin pelos, estaba delicioso…. se ponía muy dura dentro de mi boca… me la saqué cambiándola por sus cojones… metiéndomelos en la boca y estirando de ellos con los labios… El pobre no hacia más que gemir y jadear… seguro que estaba en la gloria… me agaché sobre su culo, abriendo las nalgas… y empecé a lamerle el ano…

¡¡¡Aaaaahhhh!!!, ¡¡¡Aaaaaggghh!!!… ¡¡¡me matas de gusto hija!!!, ¡¡¡que cochinadas me haces…!!!… tuve que parar por temor a que se corriera antes de tiempo…

Me senté encima de su cara…. Chúpeme el chochito… cómaselo… ¡Joder! si se lo comió, tenia una boca hambrienta… Y su lengua… ¡¡¡Dios mioooo!!!, ya podría haber enseñado a Rafael a lamer de esa manera…. ¡¡¡Mmmmm!!!, que gusto me estaba dando…. La lengua de Severiano me estaba escarbando el ojete de una forma tan magistral, que no me aguanté el orgasmo… me corrí en su cara, mojándole con mis jugos.. caí en la cama boqueando en busca de aire… él aprovechó para meterse entre mis piernas, apoyó su tremendo capullo, hinchado como una nuez en la entrada de la vagina y… empezó a penetrarme… lentamente…

— Siii… démela toda… ¡¡¡Aahhh!!!… la siento entrar… como me llena… ¡¡Mmmm!!, ¡¡¡Vamos!!!, Seve, hasta el fondo… quiero sentir sus huevos en mi culo…

¡¡¡Tómala!!!, cochinita… ahí va… —dijo encajándola hasta el útero—… ¡¡¡Dioooossss!!!… que sensación… era como si te hubieran clavado una lanza….
Empezó un suave bombeo, entrando y saliendo de mi gruta… pero al poco me poseía con muchísima fuerza… sus pollazos eran tan tremendos… que me izaba el culo de la cama… y así estuvo un buen rato… arrancándome orgasmo, tras orgasmo… agotándome poco a poco… pero lo mejor fue cuando me avisó que se iba a correr… me relajé, esperando que eyaculara… me disparó tres chorros de semen con tanta fuerza… que tuve la sensación de que explotaban en mi matriz. La sensación era como si te aplican una manguera en la vagina y abrieran el chorro de golpe y lo cerraran rápidamente… su polla me disparó otros tres chorros de semen, pero no con tanta fuerza… los restantes chorros fueron normales, iban perdiendo fuerza a medida que salían… acabaron a borbotones que recogí directamente con mi lengua… saboreándolo y tragándomelo después…

Agradecida, le besé en la boca, dándole mi lengua y dejándome acariciar las tetas… El mejor polvo que me han echado en mi vida, pensé…

Continua en Casada con todos / Cuarta parte

ahmetito@latinmail.com

Casada con todos / Segunda parte

Jueves, enero 11th, 2007

A los 15 días nos casamos. Me advirtió que de momento no tendríamos viaje de bodas pero no me importó, en cuanto terminó la boda y el pequeño banquete, me cambié de vestido y nos fuimos derechos a su casa, ya que sus hermanos no pudieron asistir por causa del trabajo y su padre no estaba en condiciones el pobre hombre, había entrado en una depresión muy grande, por la muerte de su madre, hace 5 años, desde entonces él junto con sus hermanos, había tenido que coger las riendas de la Hacienda y ocuparse de ella…

— Te presentaré a mi padre y a mis hermanos, vas a estar encantada, ya verás, me dijo según íbamos de camino a su casa por la carretera nacional, tomó un desvío y continuamos por una carretera más estrecha, franqueada por árboles a los lados, a unos dos kilómetros, por delante, se alzaba un edificio impresionante, que más parecía una mansión.

—¿Vives ahí?, pregunté impresionada.

—Ajá, viviremos ahí, contestó Rafael.

Descendimos del coche y nos paramos en la puerta, me miró y alzándome en brazos, pasamos al interior.

— ¡¡¡Ya estamos aquí !!!…., gritó Rafael.

Oímos como un estrépito, por las escaleras bajaban dos jóvenes rubios a todo correr, detrás de ellos bajaban dos más, los muchachos, de un salto se pararon frente a nosotros.

—Estos son Pedro y José, los benjamines y estos Raúl y Juan, los mayores.

¡¡¡Hola!!!…saludé a los cuatro, empezando por los Juan, estampándole dos besos en las mejillas, mientras me daban la bienvenida, cuando besaba a Raúl, oí decir a José el pequeño: es muy guapa ¿Eh?, clavando un codo a su hermano Pedro y mientras besaba a éste, volvía a decirle: No te laves la cara… José era un revoltoso, deduje y cuando fui a besarle en la cara, giró esta de repente, besándome en los en los labios y salió corriendo, gritando: ¡¡¡Le he robado un beso, la he robado un beso !!!!

— En el fondo es un niño, dijo Juan, el mayor de los tres, todos nos echamos a reír.

Se abrió una puerta y apareció un hombre de unos 54 años, tenia la cara muy lánguida y sus ojos sin brillo, reflejaban una tristeza muy grande, no obstante al verme sonrió.

— Papá, te presento a Sandra, mi mujer.

— Es muy guapa hijo, dijo mientras me abrazaba.

Colgada de su brazo nos dirigimos a la habitación por donde había salido, era un salón enorme, una de las grandes paredes, estaba ocupada por una enorme biblioteca, al fondo, encima de la chimenea, yo estaba deslumbrada, mirando la estancia con los ojos abiertos como platos. Una mujer de unos cuarenta y tantos años, llamada Juanita, nos trajo un delicioso café, charlamos durante un rato, hasta que Juan y Raúl, le recordaron a Rafael que mañana tenían que levantarse a las 5 de la mañana, para supervisar el ganado de las tierras del norte, luego tenían que bajar al Sur y ocuparse de las viñas….Nos despedimos y nos dirigimos a nuestra habitación…

Una vez dentro, Rafael se desnudó y se tumbó en la cama, contemplando a su vez como me desnudaba Yo…. La situación me daba mucho morbo, me sentía tan excitada… que regalé la vista a mi marido, con un calentísimo streap tease… agitando mis pechos… moviendo mis caderas sensualmente… me detuve al ver el tremendo bulto que se había formado en sus calzoncillos… me acerqué a la cama y me tumbé a su lado.

Inmediatamente, mi marido, me besó en la boca, acariciándome los pechos… pellizcando mis duros pezones… incrementando aún más mi calentura… solté un gemido cuando su mano se posó en mi húmedo chocho… hundió dos dedos en mi vagina, comenzando a meterlos y sacarlos… frotándome el clítoris, me corrí en su mano… sin poder aguantar más, metí la mano por dentro de su calzoncillo, apoderándome de su excitado miembro… lo sentía palpitar en mi mano y me lo metí en la boca… mamando su verga como si me fuera la vida en ello… —Dámela, cariño, córrete en mi boca…

—No, todavía no, —dijo él, poniéndola a gatas—, antes quiero disfrutar de tu culo… apoyó su miembro contra mi ano… empujando hasta que consiguió intoducir el glande, el resto de su verga me la encajó de dos golpes de riñones… el culo me ardía pero aguanté sus embestidas, poco a poco me acoplé a su polla y me entregué a él, disfrutando de la enculada hasta que me corrí de gusto…

Cambiamos de postura e hicimos un 69, mi marido me chupaba bien el coño, no era un experto…, pero logró que tuviera dos orgasmos mientras me mamaba la vulva y el clítoris… luego se coló entre mis piernas abiertas y me penetró… en dos embestidas me clavó su polla hasta los cojones… comenzando a culear… entrando y saliendo de mi vagina… le ayudé moviendo mis caderas… nos corrimos los dos… primero Yo, arqueando mi espalda, saboreando el orgasmo… luego él, regándome la vagina con su leche caliente… terminamos rendidos y nos quedamos dormidos…..
La vida en la Hacienda era maravillosa. El que más me preocupaba era mi suegro… se le veía tan deprimido al pobre… se lo hice saber a Rafael, que me recomendó que le distrajera como fuera…

Una tarde, estaba planchando ropa, para entretenerme y de paso echar una mano a Juanita, que había ido a la ciudad para visitar a un pariente, Severiano, mi suegro estaba viendo la televisión, cuando escuché como unos jadeos que me hicieron levantar la vista y fijarme en la pantalla, donde una pareja hacia el amor desenfrenadamente en la cama…

—¿Qué?. Alegrándose la vista… —le dije acercándome a él—.

—No hija… ya no estoy para esos trotes.

—Pues yo creo que si está para esos trotes y más.. —le dije mirando el bulto de sus pantalones—… él bajó su vista y se sonrojó.. —bueno es que…—.
—Si quiere, Yo puedo ayudarle —recordé la palabras de Rafael “distráelo como sea”… y de paso me distraería yo también, mi cuerpo pedía guerra—.
Me aproximé más a el, pegando mi pubis a su entrepierna… para sentir la dureza de su miembro…

—El me separó —me da vergüenza que… —Se me ocurre una idea, me senté, con las piernas abiertas y tiré de mi suegro, sentándolo entre ellas, de esa forma quedé detrás de su espalda… así no nos vemos la cara… cierre los ojos y déjeme hacer…

—No se si debo…. —protestaba—, pero mis manos ansiosas desabrochaban el cinturón de sus pantalones, abriendo su bragueta… deslicé mi mano por dentro de su calzoncillo… en busca de su abultado pene… lo abracé… me encantaba sentirlo latir en mi mano… sin soltarlo, metí la otra en busca de su huevos y se los saqué afuera… le colgaban mucho… eran gordos y pesados… me relamí mientras se los acariciaba… deslizando mi mano por el tronco hinchado de su miembro… a través de mi mano sentí su polla larga…. y gruesa… pero por más que asomaba la cara, no alcanzaba a verla… me concentré en la paja que le hacia… oyendo su continuos jadeos.. dándome las gracias por el placer que le estaba proporcianando.. aceleré el movimiento de mi mano sobre su tronco, al tiempo que le sobaba las pelotas… de pronto, Seve, se puso rígido.. bufando.. mi mano sentia como su glande se hinchaba… hasta que explotó… me quedé estupefacta cuando ví un chorro de semen saltar ! por encima de nuestras cabezas… le siguió otro.. que saltó a la altura de nuestras caras… dos más hasta el pecho… los tres siguientes cayeron sobre mis manos…

¡¡¡Guaaauuu!!!… su polla disparaba leche con un potencia inusual en su edad… se levantó sin decir nada y sujetándose los pantalones salió de la estancia, se paró mirando a través de la rendija de la puerta…

Sabiendo que mi suegro me espiaba, levanté mis manos… contemplando el semen pringoso y espeso que las cubría… olí su inconfundible aroma y saqué mi lengua para probarlo.. su sabor era más fuerte de lo normal… aproveché que estaba espatarrada en el sofá y me lo restregué por mi coño… como si fuera una pomada para calmarme los picores… pero no fue así, ya que el chocho me picaba más que antes..

Empecé a masturbarme, metiendo los dedos untados de semen en el interior de mi vagina… mirando hacia la puerta por la que me espiaba mi suegro… recogí los grumos de semen enredados en mi vello (por cierto tenia que afeitarme el coño, no quería que se desperdiciara tan preciada carga) y me los introduje… frotándome el pringoso clítoris como una desesperada hasta correrme como una loca… cuando me recuperé del brutal orgasmo, miré a la puerta pero Severiano ya no estaba. Limpié las gotas de semen que mi suegro había lanzado al correrse… examinando los alrededores… al final descubrí el primer chorro que lanzó con tanta fuerza… colgando de la lampara.. la limpié a fondo, borrando todo rastro…

La verdad es que en mi nueva casa, me sentía muy feliz, todos los hermanos se desvivían por atenderme, y… acosarme… los pobres estaban tan faltos de un hembra que les atendiese como es debido… Recuerdo que el primero fue Juan, con su aspecto tan serio… tan reservado… estaba en mi habitación, acababa de salir de la ducha… estaba completamente desnuda, de espaldas a la puerta entreabierta, con un pie apoyado en la cama aplicándome crema en mis largas piernas… De pronto, mi cuerpo se tensó…. unas fuertes manos me agarraron por las tetas… —Te deseo desde el primer día en que te vi—… era mi cuñado Juan, restregándome su entrepierna por mi culo, relajé mi cuerpo y me dejé hacer… excitándome al oír el ruido que hacia al desabrocharse los pantalones… al momento su pene luchaba por alojarse en mi culo… relajé el esfínter permitiéndole la entrada y comenzó a culearme con energía… le dejé disfrutar de mi ojete un rato y luego le rogué: Por el coño Juan, quiero sentirte muy dentro de mí…
—No quiero preñarte…

—No te preocupes, todavía tomo anticonceptivos…

Di un gemido de satisfacción cuando su polla cambió de agujero… ¡¡¡Aaaahhh!!!, Siiii, sigue, sigue, disfruta de mi chocho cuanto quieras, Ooooohhh, pero no pares por favor Mmmmmm… sus embestidas me derretían el coño… los dos oímos la voz de Rafael hablando con su padre…. —¡¡¡Rápido!!!… date prisa… que viene tu hermano… Ooohhh… dámelo Ya !!… cabrón córrete de una vez…. Mmmmmm ¡¡¡A que esperas !!! … Las pisadas de Rafael resonaban en la escalera… estaba subiendo… y Juan todavía le tomaba la medida a mi chocho con su polla… ¡¡¡Coño que nos pilla!!!… le apremié por que las pisadas sonaban cada vez mas próximas…. ya habrá tiempo para otro polvo… Mmmmm me mordí el puño, ahogando los gemidos de mi orgasmo…

Juan me estaba regando el chocho con su semen, por fin… salí pitando hacia el baño… ¡¡¡Saaandraaa!!!… ¡¡¡Choooochito!!!… Estoy en el baño mi amorhaciendo pipí… —justo cuando salía, me topé con Rafael en la puerta… — Sabes que me excita contemplar tu coñito cuando meas, me regañó mimoso….. empujándome sobre la cama… escondido detrás de la puerta, su hermano Juan nos observaba divertido… cogí a Rafael de la cabeza… cochinito, -le dije acercándole a mi coño- no me lo he limpiado… Chúpamelo… Rafael hundió la lengua en mi vagina, lamiendo con deleite… ¡¡¡Mmmmm!!!… te sabe delicioso (si supiera que se estaba comiendo el semen que momentos antes me había regado su hermano Juan…..), que seguía observando detrás de la puerta, se mordía el puño conteniendo la risa. Todo para mi cochinito… (al mismo tiempo hacia señas a mi cuñado para que se fuera)… trágatelo todo mi amor… dale gusto a tu putita…

Aventuras como esta… son las que más me gustan… ¡¡¡Ah!!!… por cierto… tres días más tarde, recompensé a mi cuñado Juan con mi especialidad…. “La mamada sin manos”, la misma que convenció a su hermano Rafael para que se casara conmigo… disfrutó como un cerdito mientras le lamía el culo… me regaló unos lechazos de antología que me cubrieron la cara…

Me presentaron a Paula, la hija del capataz, una preciosa muchacha de 20 años que siempre estaba alrededor de mi cuñado Juan, y este no le quitaba los ojos de encima a la muchacha… poco a poco empezamos una buena amistad hasta que nos hicimos íntimas…

Un día se sinceró conmigo, me confesó que estaba enamorada de Juan… pero que parecía ignorarla… acudía a mi desesperada, en busca de consejo… la abracé… no te preocupes esta tarde hablaré con el para tantearle, la besé en la frente acariciando su pelo (ya lo creo que iba a tantearle…), me miró… alzó su carita y me besó en los labios… salió corriendo a continuación… esa misma tarde fui en busca de mi cuñado, sabía que estaba en los establos…

— Claro que me gusta la muchacha… pero no la necesito, ya te tengo a tiiiiii… me dijo mientras me hincaba su polla en el coño hasta lo más hondo… ibamos por el segundo polvo y Yo por el cuarto orgasmo… esperé a que se corriera a gusto en mi interior…

— No seas idiota, cariño, piensa… a mí ya me tienes, sabes que estoy a tu disposición… si te casas con Paula… podrás disfrutar de dos hembras, piénsatelo…

— Ya, pero seguro que no hace las mamadas que haces tú, ni sabe follar como tú…

— Que bruto eres Juan… le eché sobre la paja y me senté encima, (me estaba cansando con su cabezonería), Mira, te propongo una cosa… Tú te casas con Paula… a cambio, yo me encargo de enseñarla todo lo que a ti te gusta, ¿trato hecho?…

— Y… ¿será tan guarrilla como tú?.

— Queee… Siiii —Y… ¿será tan….. Juan !!!… (estaba harta), cuando he dicho TODO, me refiero a TODO lo que Yo sé hacer, ¿trato hecho?…

— Trato hecho.

— ¿Me lo prometes?. — quería asegurarme-.

— Si, te lo prometo.

Le cogí por las orejas y me agaché estampándole un sonoro beso en los labios. -Te lo mereces. Ahora —dije dándome la vuelta y sentándome en su cara, mi guarrito se va a beber los “pisecitos” que le da su cuñadita… empecé a mearle restregando mi chocho por toda su cara… su polla se puso tiesa y le hice una fenomenal paja mientras el se bebía mis líquidos dorados… lamiendo mi coño… solté un suspiro de satisfacción al sentir su maravillosa lengua en mi ano… y es que en el fondo, mi cuñado era como un niño…

Dos días más tarde, fui a ver a José y a Perico… mis cuñados más jovencitos, sobre todo José con 16 añitos era el benjamín de la familia, siempre que podía me pellizcaba el culo o me sobaba las tetas… era el más travieso… quizá por ello le consentía tantas cosas… como el día que me sorprendió en la cochera… saboreando con glotonería la polla de su hermano Raúl. De los hermanos mayores, era el más sobrado de semen a causa de su timidez (hasta que le cogí por banda, claro está), esa tarde logré que se corriera 5 veces, 2 en mi chocho, 1 dentro de mi culo y 2 más en mi boca… se la saqué toda hasta dejarle completamente seco…

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ahmetito@latinmail.com

Casada con todos / Primera parte

Jueves, enero 11th, 2007

Estaba más que harta de tanta monotonía… aburrida del trabajo… mi jornada en la envasadora de vinos era de 8 de la tarde a 8 de la mañana, con 1 hora de descanso, que había que aprovechar para cenar.

Ése día, durante el descanso, cenaba sin ganas, de vez en cuando prestaba atención a la conversación de tres de mis compañeras, (más jóvenes que Yo…. todas con novio menos Yo), al principio banal, hasta que María empezó a comentar las aventuras de sus correrías con su novio, subiendo de tono la charla con sus comentarios, llegando a describir con todo lujo de detalles el miembro que tanto placer la daba. Lentamente empecé a sentir un cosquilleo en mi entrepierna y disculpándome, salí corriendo en dirección al baño, me senté en la taza y apoyé los pies sobre la puerta, abrí mis piernas todo lo que pude y me abrí la bata de trabajo, me saqué un pecho y comencé a acariciármelo, pellizcándome el pezón, la otra mano la deslicé por debajo de mis bragas, palpándome el coño que empezaba a humedecerse. Estaba en lo mejor de mi paja, cuando entraron dos de mis compañeras.

— No está aquí.

— ¿Estás segura?

— Claro que si, joder, he mirado por debajo de todas las puertas y Sandra no está, estamos completamente solas.

Eran la Tere y Paquita.

— Venga pasa dentro de una puta vez, dijo la Tere con su voz ronca, casi hombruna.

— Vale, pero no me empujes, decía Paquita.

— ¿Que no te empuje?, pasa que te voy a devorar, contestó la Tere. Oyó risitas procedentes de Paquita, —me haces cosquillas—, decia.

— Pobrecilla, volvió a decir Paquita.

— Pobrecilla…¿Quién?, preguntó la Tere.

— Sandra, ¿has visto como salía corriendo?, en cuanto Maria empezó a hablar de la polla de su novio.

— Porque tenía el coño al rojo vivo, se le va a apolillar, si me dejara… , decía la Tere.

— Pues a mi me da mucha pena, volvió a insistir Paquita.

No podia creerlo, hasta sus compañeras sabían que era una pobre desgraciada, sin novio que la consolara, el comentario agravó más su depresión.
— ¿Sabes la noticia?, preguntó Paquita.

— ¿Cuál?.

— D. Rafael, viene a visitar la fabrica esta noche, sobre las nueve.

— ¿Y qué?.

— No se, dicen que anda buscando una mujer para casarse, una buena hembra que le de hijos y que cuide de él, de su padre D. Severiano y de sus hermanos. ¡¡¡Aahhh!!!, soltó un suspiro, si se fijara en mi, aunque sólo fuese un poquito…

— No digas gilipolleces, y estáte quieta, que no puedo comerte el coño…

Sandra no daba crédito a lo que oía, pero no la extrañaba, en el caso de la Tere, una mujer de 23 años, muy alta y muy robusta, con aspecto hombruno, en el fondo, siempre sospechó que era homosexual, pero Paquita….. se puso de pie en la taza y miró por encima de la pared a la cabina de al lado. La Tere estaba sentada en la taza, Paquita reposaba con la nuca sobre sus muslazos y su entrepierna en la boca de la Tere, que parecía que la estuviera devorando, por lo gruñidos que daba. — ¡¡¡Mmmmm!!!, te huele el ojete a sudor…. me encanta.

Paquita soltó una risita, tenia los ojos cerrados, los abrió para consultar el reloj.

— Date prisa, sólo queda un cuarto de hora para volver al tajo.

Espera, dijo la Tere, poniéndose en pié. Sandra se apartó para no ser vista, cuando se asomó de nuevo, vio que La Tere estaba de pie devorando el sexo a Paquita y esta, con la cabeza entre las piernas de la Tere, lamiéndola el coño. La mano de Sandra se metió por dentro de las bragas otra vez, buscando su ya chorreante chocho y comenzó a frotarse el clítoris como una desesperada… metiéndose dos dedos en su vagina… sus compañeras se corrieron a la vez, la Tere rugía como un león, ella se mordió los labios para acallar su orgasmo, lentamente entre temblores, se agachó y esperó…

No tardaron en salir sus compañeras… me encanta el sabor de tu coño y de tu ojete, mañana no te laves, —gruñó la Tere—, ¡¡¡que cochina!!!, contestó Paquita entre risitas…

Sandra recuperada de su orgasmo, pensó en lo que había dicho Paquita, a propósito de la visita de D. Rafael… una idea daba vueltas por su cabeza… se quitó el sostén, liberando sus grandes tetas y lo dejó en su taquilla de paso que se incorporaba al tajo vigilando el etiquetado de las botellas…

No sabia la hora que era, el reloj se lo había dejado dentro de la taquilla, tampoco la importaba, ya sonaría la sirena anunciando el cambio de turno… de pronto sintió el aliento de alguien en la nuca y se giró… encontrándose cara a cara con un joven de unos 30 años, alto y muy atractivo, este la estudió con la mirada, recorriendo su cuerpo de arriba abajo, parándose en su generoso escote, (segura que desde su altura, tenía una magnifica vista de sus pechos).
— Para un momento Sandra, D. Rafael quiere hacerte unas preguntas.

¡¡¡Vaya !!!, así que el hombre que la miraba descaradamente sus tetas a través del escote, era Él, el jefe… la hizo algunas preguntas intrascendentes, sobre su trabajo… la sonrió un par de veces y se alejó, sin pararse sobre ninguna de las otras chicas, en dirección a las oficinas…
Paquita se acercó corriendo: ¿Qué te ha dicho?

— Nada, sólo preguntas del trabajo.

— ¿Verdad que es guapo?

— Psh, no esta mal.

Paquita se alejó dando suspiros…. la verdad es que D. Rafael era muy atractivo.

Cuando sonó la sirena anunciando el cambio de turno, se alejó en dirección a la taquilla, se quitó la bata, colgándola en el interior y se quedó sólo con las pequeñas braguitas, agachándose para desatar los cordones de sus zapatillas.

Coño que buena estás, Oyó la inconfundible voz de la Tere. Giró la cara, sin levantarse y la vio, parada frente a ella lamiéndose los labios…

— ¿Qué quieres?.

“Comerte entera, Je, Je,…, “—pensó la Tere—, me ha dicho la encargada que antes de irte vayas a verla — y se quedó quieta, contemplando su cuerpo mientras lo cubria con su vestido. Cuando pasó por su lado, sintió la manaza de la Tere sobre sus nalgas: Si me dejaras… Que te jodan Tere, dijo mientras se alejaba para ver a la encargada, que querría de ella…

Dio unos golpecitos en la puerta y entró en el despacho de la encargada.

Se llevó una grata sorpresa, D. Rafael se puso de pie al verla, Sandra le dedicó una deliciosa sonrisa.

— Me han dicho que quería verme….dijo dirigiéndose a la encargada.

— Si… bueno, en realidad es D. Rafael el que quiere hablar contigo.

Vio como él miraba a la encargada y esta añadió: —Discúlpeme D. Rafael, tengo que ir a ver al segundo turno-, salió, cerrando la puerta.

Sandra se le quedó mirando, —siéntate por favor—, la dijo, él lo hizo apoyándose en el borde de la mesa, frente a ella.

—Me he informado de que tienes 24 años, y que vives sola, —Sandra asintió—.

Verás, el caso es que…. ando buscando una mujer para casarme con ella, una mujer que cuide de mi padre y de mis hermanos, que eche una mano en la casa y que sea una buena “Hembra” conmigo, ya me entiendes (puso mucho énfasis en la palabra “Hembra”, al tiempo que se asomaba a su escote, la cabeza le daba vueltas)… y… por supuesto buena madre. ¿Te gustan los niños?, —me encantan— eso está bien, por que la hembra que busco va a tener muchos… a cambio ofrezco todo mi cariño y el trato de una reina… hizo una pausa mirándola a los ojos.

—¿Quieres ser tú, la hembra que busco?.

— ¡¡Si!!… contestó sin dudar.

—Demuéstramelo, dijo él al tiempo que se abría la bragueta.

Sandra se arrodilló frente a D. Rafael y le desabrochó los pantalones (estaba dispuesta a demostrar lo que fuera, por pescarle), se los bajó hasta las rodillas… contemplando el bulto de sus calzoncillos, metió la mano por un lado, cogió su miembro y lo sacó afuera, junto con sus huevos… contempló los genitales de D. Rafael, su pene aún flácido tenia buenas proporciones… acercó su boca y le soltó el aliento, viendo como él se estremecía… extendió la lengua hasta rozar la piel que envolvía el glande, la lamió un poco y utilizando su boca como si de una aspiradora se tratara, aspiró primero el miembro, y después los cojones… cuando lo tuvo todo dentro de su boca, empezó a palpar con su lengua el amasijo de carne que tenia dentro de la boca… sentía como su miembro empezaba a crecer, sabia que en muy poco tiempo no la cabria todo en la boca, asi que chupó un poco más, y abrió la boca dejando que los cojones de D. Rafael se escurrieran para afuera, goteando saliva… en cambio se quedó con el miembro en la boca, bajando la piel de su glande con los labios… lamió un buen rato la deliciosa punta de su capullo, saboreando las primeras gotitas de semen que escapaban de su rajita…

El pene estaba tan duro en hinchado que empezaba a ahogarla, se lo sacó de la boca y vio que se había transformado en una hermosa polla, larga y gruesa, lamió un poco más el tronco, recorriéndolo en toda su longitud… D. Rafael empezaba a jadear, estaba a punto de explotar, pero Sandra no deseaba que eyaculara todavía, quería emplearse a fondo para causarle muy buena impresión…

Abandonó su mamada y empezó a restregar toda su cara por los inflamados huevos, sintiendo como se endurecían. D. Rafael no podía más, jadeaba como un cerdo, había llegado el momento de que descargara sus cojones… abrió la boca extendiendo su lengua… frotando el frenillo y la parte de abajo del glande: dámela ya, no te aguantes más, quiero saborearte el semen… D. Rafael soltó un aullido y dos chorros de leche fueron a parar a su lengua… Sandra se apartó y metió la cara por debajo de sus cojones empezando a frotar el semen de su lengua por el ano de D. Rafael, animándole: Así, la quiero toda, vamos, dámela, le gritaba…. notó los chorros de esperma cayendo incontrolados sobre su pelo… por primera vez utilizó sus manos… para abrir las nalgas del hombre y así poder lamer con más holgura su ojete….

D. Rafael tuvo que agarrase a su cabeza para no caerse, se sentía mareado, la cabeza le daba vueltas, todavía Sandra se restregaba su pene por la cara…. luego se levantó y le miró…

D. Rafael jadeaba, tratando de recobrar el sentido, la cogió por la nuca y la atrajo hacia su cara, la besó en la boca, hundiendo su lengua, saboreando su saliva y los restos de su propio semen, ni siquiera le importó que tuviera la cara pringosa de espeso liquido…

Cuando se separó de ella pronunció: Cásate conmigo, tu eres la hembra que buscaba…

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ahmetito@latinmail.com

Ardiente desde pequeña

Jueves, enero 11th, 2007

Realmente siento que desde pequeña estuve llamada por el sexo, por sus deseos, y fui, digamos “instruida” en esos menesteres, por diversas cosas o personas que intervinieron en mi vida; mi cuerpo era flacucho de adolescente, pero al cumplir los 15 empezó a cambiar; mis piernas se volvieron torneadas y firmes pues hacia mucho ejercicio; mis senos se desarrollaron y mi cadera tenia el mismo diámetro de mi cabeza; mi pelo desde entonces me lo dejé medio largo, negro, sedoso, y siempre me han dicho que tengo unos ojos claros muy coquetos, seductores. Y una boca que incita al pecado; mis nalgas se me hicieron desde temprana edad una verdadera tentación torneada al igual que mis piernas…como si me las operara, y eran un atractivo para los hombres cuando me ponía ya minifalditas o pantalones superuntados con ombligeras ; yo no entendía muy bien el porque a mis 14, pero me gustaba atraerlos, que me dijeran cosas, mi humedad comenzaba a desarrollarse. Veamos ahora algunos recuerdos de este no tan lejano pasado.

Por cuestiones de distancia de casa, vivía yo estudiando la prepa con mi hermana, y su marido, el era agente de viajes, y llevaba una vida bohemia y liberal; al atender grupos de turistas americanos, varias veces fue “víctima” de que la gringuitas probaran al latin lover, o a juegos de intercambio.

Mi recamara se ubicaba al lado de la de ellos, así es que desde temprana edad, escuchaba yo los gemidos de ambos,  mas de él que era bastante escandaloso, y ella no se quedaba atrás; luego dejaba  revistas y películas por ahí, así es que pronto empece a aprender y escuchar lo que era la plenitud del sexo, aumentado de lo que platicaban mis amigas mayores, comencé a darme cuenta de lo que pasaba ahí, y sentí los primeros cosquilleos en mi sexo., y aprendí las delicias de la masturbación, parándome fuera de la recamara de ellos, y pasando mis manos sobre mi sexo húmedo mientras mi hermana era cojida por mi cuñado…cuantas noches deseando entrar a  que me tomara a mi también, cuantas noches sintiendo los orgasmos en el corredor, mientras mis piernas de doblaban de placer…Un día él llego un tanto tomado, estabamos solos, el se aproximo y me sento cariñoso en sus rodillas, yo vestía el uniforme de deportes de la escuela, y tenia solo un short; sin mas el maduro varón comenzó a acariciarme primero, luego a  manosearme, yo estaba entre sorprendida, curiosa y quizá excitada; pero me deje llevar, por aquello..

-Oye chiquita, me dijo. “Eres linda, y ya una mujer”, mientras pasaba levemente sus manos por mis senos;

Usted cree, le dije; el se rió; “y te dije linda que no me hables de usted, somos de la familia y tengo el deber de instruirte”; “de instruirme”, dije, “en que Toño” ; y solo dijo “en esto” y me beso un tanto forzado, mientras sus manos volaban entre mis muslos, subiendo y subiendo cada vez mas a la confluencia de ellos; comencé a dejarme llevar, mis muslos se abrieron, me dejaba besar el cuello y sobar mis senos, pero en eso reaccioné… era el esposo de mi hermana¡¡¡”nooo” le dije, zafándome de sus brazos, e incorporándome, pero su mirada estaba ya con un deseo, esa mirada me desnudaba al mirarme de cabeza a pies, …”pero que tiene de malo, si tu hermana no tendrá inconveniente”Cuando llego mi hermana de trabajar, solo vi que los dos se secretaban, mi hermana puso un cara de cierta sorpresa, para mis adentros me dije “hasta aquí llegaste Eli”, a mudarse a casa… así es que esa noche salí con mi novio, y bueno, lo de mediodía me había dejado caliente, así es que a mis 15 años bastante bien desarrollados, lo calenté y sin mas me hinque frente a èl y le baje el cierre, para empezar a mamarle el enorme pene, pero el muy pendejo se vino luego luego, chorreándome la cara, haciéndome sentir un tanto de placer, pero frustración también, pues mi virgencito no quizo seguir o no pudo… así es que regrese pero, frustrada, y con aquellas cosa pegosteosa en cara y pelo…

Esa noche me acosté en cama, pero vaya susto que me lleve cuando un hora después, sentí que alguien entro en la recamara, era mi hermana,… estaba sonriente,  amable y casi desnuda, con un baby doll, que no dejaba nada a la imaginación…”hermanita, me contó mi marido lo que paso, y no tienes porque asustarte, el sexo es algo natural, mira quiero que veas que no es malo” a ese tiempo entro su marido, desnudo, luciendo tremenda erección.Tony tomó su pene,  mi cuñado dirigió sus manos hacia la cabeza de mi hermana y la tomaba de tal manera que le permitía dirigir el movimiento de su verga, hacia dentro y afuera de su boca.

Caray, que caras ponían ambos, mi cuñado estaba disfrutando grandemente de la experiencia. Sentía como el calor de la boca de mi hermana obraba dándole intenso placer en su verga y a través de ella a todo su cuerpo. Mi cuñado metía y sacaba su verga de la boca de Carmen extasiado. Pronto sintió que sus huevos se apretaban. La leche empezó a subirle por la verga y súbitamente empezó a salir por borbotones dentro de la boca de mi hermana, su mujer, quien en un momento, tomo esa verga chorreante y la muy ladina la dirigió hacia mi, alcanzádome un par de descargas en mi cuerpo, inclusive en mi cara, (pues no me percate que con aquella escena me les acerque demasiado). Luego, cuando la leche dejó de salir, muy cariñosamente lamió hasta el último vestigio de la leche que su marido tenía en su verga. Ordeñó esa verga completamente y la dejó limpia totalmente.

Mi hermana puso entonces su mano entre mis muslos, no pude evitarlo por la sorpresa de ese acto…”mmm, estas bien mojada hermanita”  realmente en ese momento decidió que era el momento para hincarme, los dos cuerpos que tenia ahí eran familiares, si, pero eran carne al fin, como yo, deseosa, caliente

Mi hermana se puso en la cama y sin mayores tramites comenzó a besarme en la boca., no salía yo de exitación y sorpresa, noté sus pezones, que también estaban duros, clavarse en mi cuerpo. Mientras nos besábamos le tocaba el pelo. Ella se apoderó de una de mis tetas y comenzó a manipularme el pezón. Nuestras lenguas se juntaron. La suya entraba y salía en mi boca y yo intentaba imitarla, pero al fin novata ella me superaba… Su lengua llegó a mi pezón izquierdo, pasó por todos lados su lengua, vinieron sus labios. Me lo succionó y mordisqueó después suavemente. Yo sentía en mi vagina unos espasmos de placer cada vez que sentía esos labios delicados de mi propia hermana. Después pasó al pezón derecho, como me hizo arquear el cuerpo, olvidándome de todo, sintiendo que en ese momento era yo todo sexo, toda hembra a mis casi 16…. El calor que sentía dentro de mi cuerpo era un volcán. en eso había  otra boca en mi sexo, era mi cuñado, vaya trabajo de mamar que me hizo, era delicioso sentir toda aquella gama de sensaciones de placer al mismo tiempo, aquellos dos cuerpos dedicándose a hacerme gozar y sentir…y aunque no hubo penetración de su verga,  tuve uno tras otro una serie de fantásticos orgasmos…quede exhausta… quien lo iba a pensar, mi hermana y mi cuñado mis maestros del sexo…y…me gradué con honores¡¡¡¡

Elvi   elviuli@hotmail.com

Aprendiendo de los maestros / Parte 1

Jueves, enero 11th, 2007

Mi hermana estaba en la piscina tomando el sol en top less tan ricamente, tan tranquila la muy guarra. Tenía una tetas enormes, autenticamente descomunales (como que se las habia operado un par de veces desde que habia cumplido los 21), tiesas, erguidas y criminalmente excitantes. Sus pezones eran gigantescos, aquello mas que unas tetas parecían un par de botijos. A mi me daba mucha verguenza, pero lo cierto es que aquello me ponía como una moto, así que solía subir a mi cuarto a pajearme mirándola. Yo no lo veía como nada inmoral o pervertido. Eran las unicas buenas tetas a mi alcance, y hacerse pajas en tiempo real es lo mas divertido, ¿o no?. Además,cuando tienes 20 años bien cumpliditos y todavia eres virgen, los limites de lo debido y lo indebido se difuminan bastante.

Tan abstraido me encontraba en mi estimulante tarea, que no me dí cuenta de que mi madre entraba en mi cuarto a guardar algo de ropa limpia.
- ¿Qué haces junior?.- Preguntó como si tal cosa. Yo me quedé petrificado, con mi polla tiesa en la mano. Debia llevar ya unos segundos allí, y yo no podía ocultar lo que estaba haciendo. Pero era peor aún. Yo estaba apoyado en el alfeizar de la ventana, mirando hacia abajo, y lo único que habia abajo eran las tetas de mi hermana. ¡Su hija!. Pensé en suicidarme. Se aproximó a la ventana y miró por ella.

- Ah, tu hermana. Logico. Si va por ahí provocando, ¿que quiere?. La verdad es que con la operación le ha quedado un pecho muy bonito. Sigue, sigue. No te molesto mas.-

Me faltó un segundo para entrar en shock. ¿Se lo tomaba con aquella naturalidad?. Yo seguia paralizado mientras ella seguia guardando la ropa. Antes de irse volvió a reparar en mi, y vió que seguia quieto.

- ¿Qué te pasa tonto? ¿Por que no sigues?.¿ Te da verguenza que tu madre te vea haciendote una pajita? Si es lo mas natural del mundo tontín, y ya no eres ningún niño. Venga hombre, si es tu hermanita, lo mas lógico es que tu tambien puedas disfrutarla.-

Yo seguia catatonico perdido.

- Anda hombre, yo te ayudo, tu solo mírala y correte a gusto tontín.-

Y sin más ni más, la mano de mi madre empuñó mi polla, que ya estaba completamente flaccida por el susto. Ella me miró sorprendida.

- ¿Qué te pasa?. Ah, claro. Desde tan lejos seguro que no puedes verla bien. Espera, que la llamo.- Y la tía abrió la ventana y empezó a dar gritos llamando a mi hermana.

- ¡Susan, Susan, subete un momento al cuarto de tu hermano!.-

- ¡Voy mama!.- Gritó mi hermana desde abajo. Y eso casi me mata. ¡Ahora las dos lo sabrian!.

- Ya veras que bien junior, con ella cerquita esto te lo acaba mami en un segundito.- Decía ella como si me fuese a hacer un bocadillo de nocilla. Me moría escuchando las pisadas de los pies descalzos de mi hermana subiendo las escaleras.

- ¿Qué quieres mamá?.- Preguntó ella al entrar por la puerta. Estaba preciosa, con su cabello rubio recogido en dos coletitas, y su casi metro ochenta y cinco de estatura. Toda una valkyria al lado de mi metro setenta. Por lo menos se habia tapado un poco con una camiseta.

- Anda cariño, sientate ahí y enseñale las tetas a tu hermanito, que se estaba haciendo una pajita a tu salud, y yo se la voy a terminar.-

- ¡Jo, mami!. Es que ahora está lo mejor del dia para ponerme morena. ¿Qué le pasa a este idiota? ¿No se las puede hacer como siempre, mirandome en la piscina?.- Creo que mi corazón ya no latia.

- Venga, no seas egoista, que es tu hermano pequeño. Para ti será un segundo, además se la voy a hacer yo y ya verás como tardo muy poquito. Tu siempre te corrias en seguida cuando te hacia deditos.-

- ¡Jo mami!. Es que hace mucho que no hace sol.- Dijo ella haciendo pucheritos.

Sin duda atraido por la conversación, mi padre hizo su entrada en escena. Ahora las cosas volverian a su sitio. Me pegaria un par de bofetones, y todo volveria a ser normal.

- ¿Qué pasa familia?.- Preguntó al entrar por la puerta, imponente con su espesa barba canosa y la enorme tripa que asomaba por encima de sus bermudas. Parecia un oso de pecho velludo y brazos como jamones.

- Nada cariño, que esta tonta no quiere enseñarle las tetas a su propio hermano para que yo le acabe una pajita, por que dice que quiere aprovechar el sol.- Dijo mi madre con total naturalidad.

- Pues nada de eso señorita. ¿Quién pagó esa operación de pecho?.- Preguntó él con seguridad.

- Tu papi.- Respondió mi hermana con rostro compungido y mirando al suelo como una niña mala.

- ¿ Y en que habiamos quedado?.-

- Que si tu la pagabas, tu tendrias derecho a disfrutar de mis tetas cuando quisieras.-

- Pues ese era el trato, y si no te gusta me devuelves los 12.000 Euros y en paz, yo me quedo con mi dinero, y tu con esas fantasticas tetas que son demasiado buenas para tu familia.-

- Jo papi, que ya sabes que necesito el dinero para la entrada del fiat.- Dijo ella con tono de tontita.

- Pues entonces ya sabes lo que te queda, compartir con tu familia.- Dijo mi padre tajante.

- Valeeee…- Dijo ella, asintiendo y quitandose la camiseta, mostrandome aquellas tetas enormes y perfectas de quirofano.

Mi madre empezó a menearme la poya, y entre aquella visión magnifica, y aquel suave movimiento, se me puso tiesa enseguida. Mi madre apretaba la poya con suavidad, y mantenia un ritmo constante y agradable. En sus tiempos debia haber sido una pajillera experta, y me estaba haciendo la mejor paja de mi vida. Era un cosquilleo que me subia hasta las tripas, con un placer que yo ni habia soñado. Todo el cuerpo me hormigueaba, y tenia convulsiones de puro placer. Placer en estado puro.

Pero las cosas no habian acabado, por que mi padre se habia puesto cachondo también, y mientras mi madre me pajeaba habia empezado a toquetear las tetas de mi hermana.

- ¿Sabes que Susan?. Que creo que yo también voy a amortizar un poco mi inversión. Anda, tumbate.- Dijo empujandola sobre la cama con cara de salido y voz en tono de broma.

- Pst.- Dijo ella indiferente.

Y el tio se sacó su poya, un pedazo de tranca enorme y llena de pelos, y se colocó a horcajadas sobre mi hermana, su hija. Empuñó su poya y la puso entre las tetas de mi hermana, que apretó con fuerza con sus manazas, aprisionando su tranca. Empezó a agitarse delante y atrás, usando aquellas magnificas tetas como un coño sustituto. El gemia y mi hermana se mantenia del todo indiferente, mientras mi madre me sacudia la poya entre risitas.

- Anda Lucy, traete al chico, que nos vamos a correr los dos sobre Susan. ¡Dicen que el semen es genial para la piel!.-

Y así sin mas, mi madre me arrastró tirando de mi poya hacia mi hermana, y los dos nos corrimos a la vez sobre la muy guarra, él en su cuello, y yo sobre su cara. Entonces, mi hermana, sin más, se volvió a la piscina tras limpiarse un poco nuestra leche con la camiseta. Mi madre volvió a la cocina a seguir planchando, y mi padre y yo nos quedamos tumbados en mi habitación.

- ¿Qué chaval, que tal ha estado?.- Me preguntó mi padre sonriente.

- Pfffff, genial papá, gracias por convencerla.- Dije yo sinceramente agradecido.

- No ha sido nada.- Dijo el quitandole importancia.

- ¡ Que tetas, papá, pero que tetas¡.- Dije yo orgulloso de mi hermana.

- Jejejeje- Rió el mientras se levantaba para irse de nuevo a su despacho- ¡Pues si supieses como folla la muy puta!.-

( Adaptado libremente, —muy libremente— de una escena cómica)

Ampliando la familia

Jueves, enero 11th, 2007

Lo que relataré ahora, fue algo que me contó mi amigo y hoy se los transcribo tan idéntico como el me lo contó a mi, haciendo un esfuerzo por recordar

El comenzó su relato así…

Me sucedió hace tres años aproximadamente. tengo 22 años y una bellísima madre de 40, de sensual aspecto, cariñosa y muy mimosa. Separada, vivimos juntos con una hermana de 20, tan hermosa como ella.

Nunca las había contemplado, ni a mi madre ni a mi hermana, como mujeres, fuera de comprender tanto la realidad de su belleza, como que somos consanguíneos.Mi madre era maestra en un cuarto grado de una escuela, y muy querida. Volviendo una tarde de la universidad donde yo estudiaba, la encontré llorando, pese a que trató de disimularlo. Acortando, me dijo que un profesor, al cual yo no conocía, trataba infructuosamente de seducirla, alentado por algunas concesiones de ella, pero que no había querido proseguir por no amarlo.

El tipo era un pesado y la estaba comprometiendo ante los ojos de sus colegas, y esa noche, durante la cena, nos confesó a mi hermana y a mí, que le había dicho que tenía ella ya un amante, y que ese fin de semana iría con él a un hotel de una playa alejada de Buenos Aires, y el tipo no la creyó, y ella, imprudentemente, le dijo a cual hotel iría, y tampoco le creyó; en fin, que él se iría a ese hotel ese fin de semana a buscarla, y ahora mi madre no sabía como salir del lío.

Mi hermana, Patricia, le dijo: que se fuera con alguna persona de confianza y se hiciera pasar por su amante, si, pero ¿en quien confiar?. Riendo mi hermana dijo que me llevara a mí. Nos miramos y reímos, y entonces la cosa fue cuidadosamente planificada entre los tres.

Ese viernes nos fuimos en el coche, un día antes, a fin de preparar todo. Llegamos, ella dio su nombre, callando el mío, y sospecho que pensaron en la administración que la hermosa señora se llevaba consigo a un amante. Entramos finalmente en la alcoba con una sola cama de matrimonio, a pedido de ella, y acomodamos la ropa, algo nerviosos y yo con una extraña sensación de estar cometiendo una locura.

Esa mañana, decidimos irnos a la playa privada del hotel; estaba con una bikini despampanante, y sus senos, turgentes y duros para su edad, querían escaparse del breve corpiño; no pude menos de mirar el hermoso triángulo de su bajo vientre, apenas cubierto por la malla, y para mi desesperación, mi pene se puso tieso, y notándose perfectamente el bulto debajo de mi pantalón de baño. Ella me miró, se ruborizó, y riendo me dijo que me comportara como un novio, para que los pasajeros no sospechasen nada; me tomó de la mano, y corrimos como dos chicos hacia el agua; durante un rato, jugueteamos  hasta que de pronto, yo me senté en el fondo de arena, cubierto apenas hasta el pecho por el agua, y ella instintivamente, se sentó entre mis piernas abiertas de espalda a mí, y nos quedamos quietos en esa erótica situación. Creo que no se daba cuenta de lo que sucedía, pero a mí, mi palo se endureció nuevamente y sin poderlo evitar, se lo apoyé a lo largo de su trasero, hermoso y turgente, y me apreté a ella; mamá no decia nada, hasta que mirandome dijo

-.Cómo deberemos besarnos cuando llegue ese desagradable tipo, empecemos ahora… y además, ante todos, somos novios.

Me ofreció sus labios, y creí desmayarme del susto; al comienzo fue un beso suave, pero cuando ella separó los labios, y mi lengua entró en su ardorosa y perfumada boca, se hicieron apasionados y terminamos jadeando. Sin darme casi cuenta de un posible un rechazo, subí mis manos que estaban en su cintura, y la tomé por los pechos por encima de la bikini; suspiró, y aceptó la caricia. Perdí la noción del tiempo, de la gente que estaban bañándose, de que la mujer que tenía apretada era mi propia madre, que era todo eso una locura, y mi lengua entraba y salía de su boca, nos intercambiábamos la saliva como si fuese una droga de amor, y mis dedos apretujaban sus tetas en una caricia incestuosa y ardiente.

Después, cuando salimos del agua, en silencio, tímida, ella se colgó de mi brazo y nos dirigimos al hotel; nos cambiamos de ropa, sin que comentara lo sucedido, y bajamos a almorzar.

Hubo un corto silencio y luego ella me dijo cariñosa y tierna:

-.Escucha hijo… esto que sucedió en el mar, me ha gustado más de lo que suponía, y no me arrepiento, pese a que nuestros besos fueron muy… muy poco de madre e hijo… -se sonrió al decirlo: -pero deberemos repetirlo mañana cuando venga ese desgraciado y nos sorprenda…

En realidad, la cosa había sido armada así: el conserje lo haría pasar, cuando llegara, pero nos avisaría por teléfono de su arribo, y yo estaría con mi madre en posición inequívoca como si nos estuviésemos amando, y permitir que nos viese.

Fuimos a mi pedido a bailar a una boite que me habían recomendado por discreta y agradable.

Ella se rió a mi invitación:-.¡Lo único que faltaría que nos viera algún conocido, yo bailando con mi propio hijo en una confitería…!Pero aceptó. Se puso una minifalda, y una blusa casi transparente, que dejaba ver su corpiño cubriendo sus hermosos senos. Pedimos unas bebidas, y comenzamos a bailar. Nos olvidamos del parentesco; en una pieza brasileña, yo bailaba con ella quien me daba la espalda y apoyaba su cabeza en mi hombro como esa mañana en la playa, y sentía su trasero, duro y ampuloso apretado contra mi vientre, y mi pene, durísimo, lo acomodé en la hendidura de sus nalgas, y bailamos así abrazados, hasta que le susurré:-.¡Mamá… dame tu boca…!

Sin decir nada, volvió su rostro y mi boca se adhirió a la suya, que estaba abierta, y besos que nos dimos nada tenían que ver con lo de la mañana, por su ardiente voluptuosidad y pasión.

El baile fue algo enloquecedor: me frotaba contra ella, buscando las ocasiones para con los movimientos acomodarle bien mi pene entre sus nalgas, y lo peor o lo mejor para mí, era que mamá gozaba con esto, y proyectaba hacia mi, su trasero, apretándolo contra mi vientre, buscando más intimidad en el roce, mientras tratábamos de besarnos en largos besos de lengua, húmedos, jadeantes.

Yo estaba a punto de acabar en mis pantalones, pero por suerte la música terminó, y en silencio, agitados, regresamos a nuestro sitio en el reservado; sentados muy juntos, nos miramos, y envalentonado por su hermosura, la noche y el deseo que me invadía, rodee sus hombros con un brazo y la atraje hacia mí. Cerró los ojos cuando mi boca buscó la suya, y con un largo suspiro se abandonó. Mi otra mano se posó sobre su vientre, sobre la corta falda, y cuando hurgué entre sus muslos, mamá los separó y pude alcanzarle el sexo que estaba empapado; de allí, temeroso de que se molestara, subí en mi caricia, y le abarqué una teta, ahora por debajo de la blusa.-.¡Hijito, por favor, no sigas…! ¡Por favor querido…!

Sentí su angustia, y obedecí; no podíamos separar nuestras bocas, y ya casi no podíamos respirar bien, cuando mi mano se posó en su pequeño pie, calzado con unas preciosas sandalias blancas de tirillas, tipo pulsera, y comencé largas caricias, ella suspiraba, sentía sus estremecimientos, jadeaba de deseo mal contenido, y poco a poco volvía a ascender, llegué con mi mano a la tersura de sus muslos, y nuevamente alcancé su vulva, y la acaricie, sin atreverme a llegar más lejos, aunque estaba loco por meterle los dedos.

Esa noche, al acostarnos, ella vestía un camisón muy sensual, y le dije que yo dormiría en el sofá de la habitación.-.¡No seas tonto… dormiremos juntos…! ¿Acaso no soy tu madre?

Entre nosotros no puede haber nada malo.-.¿Y si lo hubiese? -mi pregunta se escapó y la vi sonrojarse:-.Entonces no te permitiría dormir conmigo… pero no hay cuidado… De lo cual yo no estaba muy seguro.

Calculen lo que pasaba por mi mente: yo era joven y ardiente, tenía a mi disposición casi, a una mujer sumamente bella, muy sensual y cariñosa, y durante la mañana la había besado apasionadamente y manoseado sus pechos; durante el baile, no había sido mi madre, sino una ardiente compañera; en ese momento de acostarnos, mi pene era una madera de duro y grande; ella se pegó contra mi cuerpo, y  me atreví a pasar un brazo debajo de su cabeza, sin oposición, y de común acuerdo, nos acercamos el uno al otro acostados de lado; fue una especie de acuerdo tácito, cuando nuestras bocas se encontraron, y durante largos minutos, nuestras lenguas se buscaron jadeantes, se enroscaban una contra la otra, lamía sus encías y mi pene se acomodó a lo largo de su vientre; ella suspiraba entre jadeos, pero no sucedió nada más, excepto que yo tuve un orgasmo y le empapé el camisón.

Al día siguiente, durante el desayuno, nos mirábamos como amantes, enamorados y cariñosos. Tomó su mano por encima de la mesa, que me entregó, y nuestros dedos se entrelazaron, mientras ella se ruborizaba una y otra vez.Después, durante el baño en el mar, se repitió lo del día anterior, pero esta vez, dejé uno de sus senos libres, y bajé la mano hasta su vulva, y con un estremecimiento, su lengua enredada en la mía, permitió que yo le acariciase su sexo.
Esa noche, nos preparamos para la comedia: se puso un baby doll rosado, pero cuando se tendió en la cama, se quitó el calzón del mismo, y con las piernas apretadas, ruborizada, los ojos que no se quitaban de los míos, esperó que yo me desnudase, y luego, esperamos estrechamente abrazados, pero yo temía que el individuo descargase su rabia con un escándalo o peor; dio un salto asustada cuando el teléfono de la conserjería avisó, y con un grito me dijo apremiante:

-.¡Pronto, acuéstate encima mío y haz que me estás penetrando…!

Así lo hice: ella separó sus bellísimas piernas, y  me acomodé entre ellas, y mi pene, duro y grueso, se acomodó contra su vulva desnuda y húmeda, a lo largo de la misma, quedando entre sus labios como dentro de un estuche caliente y húmedo. Nuestras bocas se pegaron, en un beso ardiente, y comencé a moverme con los movimientos de coito, como si estuviese dentro de ella: se sintió abrir una puerta, (habíamos dejado un velador encendido que apenas iluminaba la escena), enseguida unas palabras soeces, pasos rápidos, y un portazo de salida: todo había concluido para mi madre.

Pero algo sucedió: no me aparté de ella, y seguía moviéndome encima de ella, frotando mi pene contra la entrada de su vientre; mi boca seguía pegada a la de mi madre, y vi que cerraba los ojos dulcemente.

Entonces, loco de amor y de lujuria, elevé mis caderas, y suavemente, le apoyé el glande en la entrada de su vagina; no dijo nada, su boca seguía ardientemente adherida a la mía, y jadeaba, no trató de cerrar las piernas, y como no protestó al sentir mi glande entre los labios de la vulva, empujé, mi pija, dura como un palo, caliente como el fuego, le entró totalmente en la concha, arrancando de su boca un largo gemido de pasión.

Fue una locura: ¡me estaba cogiendo a mi propia madre! ¡Era un incesto de madre e hijo! No me importó y a ella tampoco: elevó sus piernas desnudas, y me rodeó mis caderas con ellas, en un abrazo de intensa lujuria. Yo comencé a moverme de arriba a abajo, entrando y retirando casi mi miembro de su vientre, y ella, gimiendo, me acompañaba en su delirante entrega.

Emitió un largo y apasionado gemido cuando mi semen inundó su vagina, caliente y abundante, y comenzó a moverse enloquecida acompañando mis espasmos de pasión.

Fue en realidad nuestra noche de bodas, y a la mañana, empapados de semen y flujo, nos despertamos entre asombrados recuerdo.

-.¿Que hemos hecho? ¡Eres mi hijo…! ¡Soy tu madre…! -murmuró temerosa.No la dejé que pensara más sino que me tendí encima, busqué su vulva con mi miembro nuevamente duro, y se lo metí, haciéndola olvidar sus temores. Entonces, su entrega fue total, y se transformó en una ardiente y deliciosa amante.Terminamos exhaustos; se acodó a mi lado y me miró pensativa.

-.¿Que ocurre mamá…? ¿Estás disgustada por esto…?-.No hijo… solamente pensaba en lo amoroso y apasionado que eres… y tengo que confesarte, que estoy enamorada de ti… como una jovencita… como una novia.-.Mamá… -respondí emocionado: -Yo estoy locamente enamorado también de ti… y eso me asusta un poco.-.¿Porque amor mío…?-.Porque eres mi madre, porque te amo como a mujer, porque soy tu hijo, y porque me enamoré de ti…Enrojeció de placer. Me besó largamente en la boca, y su mano buscó y asió entre sus suaves dedos mi pija, endurecida nuevamente, y murmuró mientras me la acariciaba:-.Cojéme otra vez, amor mío… y olvidemos que somos madre e hijo… somos ahora marido y mujer… -y agregó mientras se trepaba encima de mí, buscando meterse mi pene: -soy tu mujercita, mi amor… soy tuya ahora y siempre… ¡Ahhhh…! -estaba totalmente empalada con mi carne, y cayó sobre mi pecho moviéndose lúbricamente, mientras yo lanzaba dentro de su ardiente vagina, un chorro de caliente semen que le inundó el vientre.

Cuando nos dormimos, ella encima mío, aun tenía dentro de su vagina, mi pene casi tan duro como al principio.Al día siguiente emprendimos el regreso, pero a medio camino nos detuvimos a dormir en un motel, y tuvimos otra noche inenarrable.Cuando llegamos, mi hermana, Patricia, me comentó que mamá parecía cambiada, más alegre, más cariñosa, y muy satisfecha. Entonces, le dije la verdad, porque me interesaba que supiese.

-.Durante nuestra estadía en el hotel, la cogí…-.¡Pero es nuestra madre…y la puedes dejar preñada! -exclamó alarmada, con cara de susto.Entonces tuve que explicarle lo sucedido, cuánto nos amábamos, la locura de la relación y la vi interesada. Una mala idea me cruzó por mi mente:

¡Sería hermoso, Patricia, que mama, salga preñada y así tener relaciones contigo también, ya que eres mi hermana y además muy hermosa total, así tengo a mi familia y todo queda aquí entre nosotros, que te parece, ya habiendo comenzado…!

Y si mamá salió preñada teniendo a los nueve meses, una linda mujercita, que hoy lleva el nombre de claudia.!

Y Patricia me acaba de dar una buena noticia que el examen de embarazo le salió positivo y ojala sea también mujercita.

Buena esa fue la historia de mi amigo.

Hasta en otra ocasión