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El coño de mami parte 1

Miércoles, marzo 25th, 2015

Amalia vivía la mayor parte del tiempo sola con sus dos hijos. Su marido, Cecilio, se dedicaba a la pesca como patrón de un barco y se tiraba largas temporadas en el mar, lejos de casa, en el océano Índico. Le había tocado una vida dura, aunque económicamente vivían desahogados. Tenía cuarenta y siete años y vivía en un pueblo de pescadores en el norte de España. Cecilio era el único hombre con el que había estado. Le conoció siendo unos adolescentes y desde entonces no se habían separado. Era feliz con él a pesar de esos dos feroces enemigos que eran la distancia y el tiempo. Se casó muy joven, a los dieciocho, y enseguida vino al mundo su hija Lorena, que en la actualidad contaba con veintiocho años. Diez años más tarde tuvieron un segundo hijo, Tito, quien acababa de cumplir los dieciocho. Vivían los tres juntos en un chalecito de dos plantas cerca del mar y en el mismo pueblo residía toda su familia, también la de su marido, así es que ante la permanente ausencia de Cecilio, se refugiaba en el calor de los suyos, que procuraban mimarla al máximo para que así esquivara esa desoladora soledad. Era una mujer atractiva para su edad y muy refinada. Era alta y delgada, rubia con el pelo corto, rapada en la nuca y con un flequillo cuya curva le tapaba toda la frente. Parecía una muñeca. Tenía los ojos azules, una bonita sonrisa, pechos muy alargados y estrechos, muy separados entre sí, con unas aureolas muy marrones y unos pezones grandes y oscuros, luego un culito ancho, pero aplanado, y unas piernas finas y largas. Solía vestir con ropa un poco anticuada, como faldas de tubo, faldas ajustadas con la base por las rodillas, blusas y prendas del año catapún, como si su desgana por acicalarse se reflejara en su modo de vestir. Todo lo contrario era su hija Lorena, una joven más bien gordita, aunque guapa de cara, porque había heredado los ojos y la sonrisa de su madre. Tenía el cabello negro, largo y liso, aunque solía llevarlo recogido en una coleta. Era de mediana estatura, y destacaban su culo y sus tetas. Poseía un culo muy redondo e imponente de nalgas tersas, y unas tetas bestiales con formas de campana, voluminosas en la base y blanditas, rozándose una con la otra, de aureolas oscuras y pezones grandes, como los de su madre. Tito, con sus dieciocho años recién cumplidos, era un joven alto como su madre, muy delgado, con piernas largas y raquíticas, con el cabello rizado y con los rasgos en la cara de su madre. Lorena trabajaba como esteticista en una peluquería. Salía con un chico desde hacía un mes, un chico que estaba muy enamorado de ella, aunque para Lorena aún no había nada serio. Tito aún estudiaba en el instituto repitiendo curso y hasta el momento no había mantenido relaciones con ninguna chica, ni siquiera había llegado a besar a ninguna, era algo tímido, como su padre, y se cortaba con las chicas. Pero como todo adolescente, se masturbaba continuamente con revistas pornográficas o navegando por webs de adultos. Nunca había sentido atracción por su madre o por su hermana, a pesar de que ellas no se reparaban en andar por casa en bragas o incluso en alguna ocasión sin sostén, como él andaba en calzoncillos delante de ellas, para él eran situaciones espontáneas y naturales. Nunca pasaron por su cabeza fantasías incestuosas ni el morbo le había acechado en ese sentido, hasta que inesperadamente se topó con una situación perniciosa donde su mente traspasó los límites de la inmoralidad. Fue como la mecha que encendería el escándalo.

Hacía una semana que su padre había partido de nuevo hacia las aguas del océano Índico, cerca de Madagascar, donde presumiblemente se tiraría unos cuatro meses sin regresar a casa, aunque al parecer tenían una avería y debían regresar a puerto para solucionar el problema. Tras el almuerzo, Tito se fue a casa de un amigo para jugar a la consola, pero se encontró con la puerta cerrada y regresó a casa a estudiar un poco para el examen de matemáticas. No tenía muchas ganas, pero debía hincar el codo o suspendería otra vez la asignatura. Su padre ya le había amenazado con quitarle del instituto si no espabilaba. Irrumpió en casa y soltó las llaves en el cenicero de la entrada.

¡Mamá, ya estoy aquí!

Vale, estoy en mi habitación.

Voy a estudiar, si me llaman, diles que no estoy.

Vale, vale, ahora te preparo algo de merienda.

Vale…

Se asomó al cuarto de su hermana y comprobó que estaba vacío. Luego fue al baño, abrió la tapa y se puso a mear. Mientras lo hacía, oyó cuchichear a ambas en la habitación. Se sacudió la polla, se la guardó y salió de nuevo al pasillo. Se fijó en que la puerta de la habitación de su madre no estaba cerrada del todo y dio unos pasos hacia ella asomándose precavidamente. Y allí las vio. Sufrió una súbita sensación arrebatadora. Su hermana, esteticista, le estaba depilando el chocho a su madre. Permanecía tumbada en la cama, boca arriba, de manera transversal, con las piernas flexionadas y separadas, con los talones en el borde de la cama, mientras su hermana, arrodillada en el suelo, le depilaba las ingles y parte del vello con una cuchilla de afeitar. Su madre estaba desnuda de cintura para abajo y para la parte de arriba llevaba una blusa estampada. Distinguió con exactitud su chocho abierto, una raja grande y jugosa con el clítoris sobresaliendo, así como parte de la raja de su culo. Su hermana le pasaba la cuchilla por el bajo vientre dejándole sólo un fino hilo de vello por encima de la raja. Tuvo que pasarse la mano por encima de la bragueta para sofocar la repentina erección, con ganas de masturbarse allí mismo, viendo el coño de su madre. Se había encontrado con aquella escena por casualidad, pero resultaba tremendamente excitante.

Ya está, te ha quedado muy bien – dijo su hermana secándole el chocho con una toallita.

Al incorporarse, justo cuando también su madre bajaba las piernas para levantarse, Lorena miró hacia la puerta y le descubrió vigilándolas. Tito se sonrojó y se apartó de inmediato, retrocediendo a toda prisa hacia su habitación y cerrando la puerta. Qué vergüenza que su hermana le hubiese pillado y que para colmo se lo contara a su madre. Le tacharían de marrano pervertido y si además llegaba a oídos de su padre se ganaría un buen par de hostias. Hacía calor. Se desnudó y se quedó sólo con un slip negro elástico y se puso a estudiar, aunque era incapaz de concentrarse, por un lado le azotaba el temor y por otro las ganas de masturbarse tras haber visto a su madre en aquella postura, con el chocho abierto mientras su hermana se lo afeitaba. A media tarde, su madre le llevó la merienda comportándose con él de una manera natural, señal de que su hermana no le había contado nada. Un par de horas más tarde, continuaba encerrado en su cuarto, sin querer salir, por temor a enfrentarse a Lorena. Su madre entró dos o tres veces para convencerle de que bajara a cenar, pero le dijo que no tenía hambre y que quería terminar algunas tareas. Ahora miraba a su madre con otros ojos. Había entrado con el camisón puesto, un camisón color crema muy largo, casi por los tobillos, pero transparente. Se apreciaban con claridad sus bragas blancas y sus tetas alargadas balanceándose bajo la gasa, con las aureolas oscuras y los pezones pegados a la tela. Aquellas transparencias le hincharon la polla. Cuando se inclinó para recoger la bandeja, se fijó en su culo aplanado y ancho, con una parte de las bragas metida por la raja. Qué polvazo tenía, con esa madurez y ese morbo. Quería alejar esos sucios pensamientos de su cabeza, pero la erección no bajaba y comenzaron a forjarse fantasías eróticas en su mente con su madre como protagonista indiscutible. Se sintió como un jodido pervertido, pero la sensación resultaba indomable. Trató de relajarse concentrándose en la lectura, sentado en la cama, con la espalda reclinada en el cabecero. Sólo leyó un par de páginas y sin la debida concentración. Soltó el libro a un lado. Quería masturbarse, pero sabía que lo haría pensando en su madre, en su postura en la cama, y no quería hacerlo. Debía contenerse. Era del todo inmoral. Iba a apagar la luz para tratar de dormir, cuando su hermana Lorena irrumpió en la habitación. Sus mejillas se sonrojaron al verla. La había evitado durante toda la tarde. Continuó tumbado boca arriba, desnudo, salvo por el slip elástico donde se apreciaban los contornos de su pene y sus cojones, contornos donde reparó Lorena, como reparó en su cuerpo delgado y blanco, sin apenas vello por ningún sitio. Iba con un camisón largo de satén color rosa, de finos tirantes y escote en V, con copas fruncidas que realzaban sus grandes pechos y detalles de encaje alrededor de ellas, con una pronunciada abertura lateral que dejaba a la vista su grueso y terso muslo. Cerró la puerta tras de sí y dio unos pasos hacia la cama.

¿Qué haces? No has aparecido en toda la tarde.

Iba a dormirme, mañana tengo un examen de mates y quería madrugar – le aclaró envuelto aún en el sonrojo.

Lorena se sentó en el borde de la cama, a la altura de su cintura y mirando hacia él. Cruzó las piernas. La abertura lateral la dejaba en una posición muy erótica, con sus pechos descansando sobre los muslos y con el canalillo que separaba sus tetas distinguiéndose en el escote. A Lorena, inevitablemente, se le iban los ojos hacia el bulto del slip. Era una chica muy calenturienta. Con veintiocho años y no había tenido ninguna experiencia sexual, quizás por su físico, al estar algo rellenita, pero jamás tuvo relaciones sexuales y con el chico con el que estaba saliendo aún no había nada serio.

Te he visto cómo nos espiabas… – le confesó.

Tito empalideció y al instante sonrió temblorosamente.

Ha sido sin querer, iba a ver a mamá y…

Tranquilo, no pasa nada, me imagino que ha sido sin querer.

¿Le has contado algo?

No, como quieres que le cuente. Es algo normal, los hombres sois todos unos salidos. Seguro que te has excitado viendo cómo le afeitaba el coñito…

Bueno, un poco sí… – reconoció con la misma voz temblorosa.

Con tu propia madre, serás guarro – bromeó dándole un cariñoso manotazo en la pierna.

Qué quieres, la he visto ahí, abierta de piernas, y tú ahí, arrodillada, afeitándole el chocho… Parecíais dos lesbianas.

Jajajaja… Se te ha puesto dura, ¿eh, canalla? – le achuchó su hermana.

No he podido evitarlo.

Lorena le pasó la mano por encima de la rodilla en dirección al muslo, a modo de suave caricia.

Como sois los tíos – añadió de ella recorriendo el muslo de la pierna desde la rodilla hasta lo alto del muslo, casi hasta rozarle los genitales con el canto de la mano.

¿A ti no te pone cachonda afeitarle el chocho?

¿A mí? No, hombre, estoy acostumbrada a depilar a mujeres todos los días. Además, es mi madre, no soy tan pervertida como tú. Seguro que te has masturbado – imaginó mirándole a los ojos.

Aún no, pero tengo muchas ganas de masturbarme…

¿Y por qué no lo has hecho?

Preferiría que alguien me hiciera una paja…

Su hermana no paraba de acariciarle la pierna, bien deslizando la palma o con las yemas de los dedos.

¿Y pensarías en ella, en mamá?

Sí, me ha gustado su chocho.

¿Te la follarías? – le preguntó con la mirada clavada en el bulto y con su vagina al rojo vivo por la morbosidad de la conversación.

Sí, me encantaría follármela…

Estás empalmado – le dijo dándole unas palmaditas a la polla por encima del slip.

Estoy demasiado caliente. ¿Quieres hacerme una paja?

De las palmaditas, pasó a sobar el bulto deslizando la palma por los contornos del pene. Comprobó la extrema dureza y la increíble longitud, así como la blandura de los huevos.

Pero no se lo digas a nadie, ¿vale?

Nadie se va a enterar. Hazme una paja, hermanita…

Ella misma se ocupó de bajarle el slip con las dos manos, descubriendo una polla fina pero extremadamente larga, de un tono blanquecino y un glande reluciente y enrojecido. A medida que deslizaba el slip por sus piernas, se fijó en su escaso vello en la base y en sus huevos, pequeños, redondos y duros, de un tono rosado que destacaban con la blancura de su piel. Le sacó la prenda por los pies y Tito estiró las piernas separándolas. Su hermana le agarró la polla por la mitad, la colocó en vertical y se la empezó a machacar muy despacio.

Ahhh… Qué gusto… – decía él jadeando, abriendo y cerrando los ojos, cabeceando en la almohada.

¿Te gusta? – le preguntó ella.

Sí, me gusta mucho, lo haces muy bien… Ahhh… Ahhh…

Ella iba acelerando progresivamente, ahora sujetando la polla más cerca del glande, apretándola con fuerza para disfrutar del tacto y la dureza, de aquella piel tan lisa, sin imperfecciones.

¿Estás pensando en el coñito de mamá?

Síiiiií… Me gusta su coño… Ahhh… Ahhh… ¿Por qué no te sacas las tetas? Deja que te vea las tetas… Ahhh… Ahhh…

Con la mano izquierda, se bajó un tirante y luego el otro. El camisón cayó por sí solo hasta su regazo, dejándola con sus dos gigantescas tetas al aire, dos masas de carne blanda con formas de campana, con aureolas ennegrecidas y gruesos pezones, meneándose muy levemente al son de los movimientos del brazo. Ya le sacudía la verga a un buen ritmo. Sintió un cosquilleo en la vagina, como si los flujos le bajasen. Necesitaba tocarse. Condujo la mano izquierda bajo el camisón, ante los atentos ojos de su hermano, que no paraba de jadear, y se la metió dentro de las bragas, unas bragas blancas de satén, para masturbarse zarandeándose el chocho con la palma. Tito observaba los nudillos de las manos revolviéndose por dentro de las bragas.

Estás cachonda, ¿verdad?

Tú me has puesto cachonda…

Me gusta cuando le afeitas el chocho… Dame más fuerte…

Aceleró bruscamente agitándole velozmente al mismo tiempo que se agarraba el chocho para menearlo en círculos. Tito extendió el brazo derecho y le pasó la mano por ambas tetas, para después cogerlas por la base, subiéndolas, deformándolas, cómo si quisiera comprobar su peso y blandura. Después le agarró una de ellas por un pezón y se la agitó hacia los lados. Ella se frotaba el chocho con tanta intensidad que los dedos le sobresalían por los laterales de las bragas, así como parte del vello. Tito comenzó a jadear nerviosamente contrayéndose y cabeceando bruscamente. Lorena emitió un jadeo cerrando los ojos y juntando las piernas, con la mano atrapada y manchando. Un segundo más tarde, la polla comenzó a salpicar leche hacia arriba, gotas espesas que se repartieron por los alrededores. Lorena cesó de sacudirla y la soltó. Tenía la mano salpicada. Su hermano se revolvía para contener el inmenso placer.

Espera, que te limpio…

Le cogió el slip y luego le sujetó la polla por la base para secarle el glande y algunas salpicaduras del tronco. Después le pasó la prenda por los huevos y le limpio algunas gotas del vientre. Al inclinarse, sus tetas le rozaban el muslo de la pierna. Se limpió la mano manchada y soltó el slip para subirse los tirantes y forrarse las tetas, ajustándose las copas.

Gracias, hermanita – le agradeció Tito con la respiración aún entrecortada.

Nos hemos calentado un montón – le dijo levantándose y alisándose el camión -. Ni una palabra, ¿eh? O nos cuelgan.

Tranquila, mujer. Qué buena paja me has hecho…

Me voy…

Se inclinó y le besó en la frente como si fuera un niño pequeño, después se giró y abandonó la habitación. Tito se relajó con los ojos cerrados, sin perder la erección, sabía que iba a tener que hacerse otra paja rememorando lo que acababa de suceder con su hermana.

A la mañana siguiente, sonó el despertador a las ocho de la mañana. A Tito le costó incorporarse porque había dormido poco y tenía la polla molida de tantas pajas que se había hecho, y aún así salió empalmado. Estaba desnudo. Se la miró. La tenía muy dura y muy caliente. La paja que le había hecho su hermana le había inducido un morbo indestructible que alimentaba su recién llegada perversión. Trató de recapacitar, de valorar las graves consecuencias del incesto, todo resultaba tan inmoral que si alguien les descubría el escándalo sería bestial. Estaba manteniendo relaciones sexuales con su hermana mayor, y para colmo, bajo la inspiración del chocho de su madre. Oyó la puerta de enfrente, la de la habitación de su hermana. La oyó caminar por el pasillo. La oyó entrar en el cuarto de baño. Solían coincidir por las mañanas. Su madre aún tardaría un par de horas en levantarse. Volvió a mirarse la polla, estaba muy caliente. Se levantó y salió de la habitación para dirigirse hacia el baño. Caminó desnudo por el pasillo e irrumpió de repente cerrando la puerta inmediatamente. Su hermana, frente al lavabo, con el camisón rosa, se enjuagaba la boca tras haberse lavado los dientes. Le miró por encima del hombro y le sonrió.

– ¿Dónde vas?

La abrazó por detrás rozándole la polla por el culo, por encima de la tela satinada, y la rodeó con los brazos sobándole las tetas y besuqueándola por el cuello.

¿Cómo está mi gordita?

Ay, no me digas eso – se quejó dándole un manotazo.

Mira cómo estoy – jadeó aplastando la polla contra el culo de su hermana, estrujándole las tetas con ansia.

Seguro que te has tirado toda la noche pajeándote con el coñito jugoso de mamá…

Síiii. Tiene un coño muy rico… Ven, ven conmigo…

La rodeó por la cintura para acercarla a la taza. Cerró la tapa y se sentó reclinándose en la cisterna y separando las piernas, con la polla en alto.

Hazme una pajita, anda, sé buena…

Lorena, deseosa, se arrodilló entre las piernas de su hermano.

¿Vas a pensar en el chocho de mamá? – le preguntó rodeando la verga con la mano derecha y acariciándola por todo el tronco.

Sí, quiero su chocho… Sácate las tetas.

Se bajó los tirantes con la mano izquierda y la prenda cayó hacia la cintura dejándole las dos tetazas al aire, dos tetazas que comenzó a golpearse con la punta de la verga al son de las sacudidas. Tito bufaba desbocadamente al percibir la blandura de las tetas, al percibir cómo su polla se hundía en aquella masa esponjosa, cómo rozaba aquellos pezones duros y erguidos. Se miraban a la cara. Se la machacaba muy velozmente sobre las tetas, golpeándoselas con fuerza. Tito extendió su brazo y le acarició la cara con las yemas de los dedos.

Te gusta mi polla, ¿verdad, gordita?

Sí, me gusta mucho. ¿Te gustaría follarte a mamá?

¿Y a ti? ¿Te gustaría que me la follara?

Sería morboso, ¿no? – añadió sin cesar de agitarse la verga sobre las tetas, que se balanceaban ante los incesantes golpes.

Quiero verle el chocho… Ahhh… Ahhhh… – Continuaba acariciándole la mejilla -. Grábala, grábala con el móvil… ¿Lo harás?

Sí…

Quiero verte el culo, deja que te vea el culo…

Lorena se puso de pie y se volvió dándole la espalda. Terminó de bajarse el camisón hasta los tobillos y acto seguido se bajó las bragas hasta la mitad de los muslos, mostrando un culo gordo y ancho, de abultadas nalgas de piel tersa y tono tostado, con la densa mata de vello distinguiéndose entre las piernas. Se curvó ligeramente hacia delante, con las tetas colgando y la raja del culo algo abierta, una raja profunda con un ano rojizo, impoluto y tierno. Tito se puso de pie y en ese momento ella echó su brazo derecho hacia atrás, le agarró la polla y comenzó a sacudírsela sobre el culo, rozándose las nalgas con el glande, a veces deslizándolo a lo largo de la raja. Le miraba por encima del hombro, inclinada, acariciándose el chocho mientras se golpeaba el culo con la polla. Pronto los jadeos de su hermano se hicieron más continuos y más profundos. Aceleró los tirones de la verga, sin parar de rozársela por las nalgas, hasta que sintió cómo le vertía la leche sobre unas de ellas, un par de chorritos que formaron dos hileras que resbalaron hacia abajo, una hacia las piernas y otra hacia el fondo de la raja. Tito emitió un par de bufidos cuando su hermana le soltó la verga y terminó sentándose de nuevo en la taza, tratando de recuperarse del esfuerzo lujurioso al haberse corrido sobre el culo de su hermana. Lorena también se irguió. Arrancó un trozo de papel y se limpió el culo deslizando la mano desde el chocho hasta la rabadilla, después con otro trozo de papel, se secó la hilera de leche que aún le resbalaba por la pierna.

Espero que no nos pillen – le dijo a su hermano al subirse las bragas.

No nos pillan, mujer, teniendo cuidado…

Se subió el camisón y se ajustó las copas a las tetas. Vio que la polla de su hermano iba desinflándose.

Bueno, amorcito, voy a vestirme…

Se inclinó hacia él y le besó en el pelo, después Lorena abandonó el cuarto de baño. Antes de vestirse, se masturbó en su cama, oliéndose y chupándose la mano que había agarrado la polla de su hermano, reconstruyendo mentalmente cada segundo de las masturbaciones. Tenía veintiocho años, por su aspecto físico los chicos apenas se fijaban en ella y aún era virgen, jamás había sentido las eléctricas sensaciones de una experiencia sexual, aunque era consciente de la inmoralidad de esas experiencias.

El deseo sexual de Lorena parecía insaciable ahora que lo había probado y grabó con el móvil a su madre mientras se desvestía, mientras se untaba de crema por todo el cuerpo, mientras meaba y se duchaba. Ella era su hija y tenía licencia para andar cerca cuando estaba desnuda. Captó unos primeros planos de su chocho, con el único objetivo de incitar a su hermano. Grabó más de quince minutos de intimidad de su madre y luego en la peluquería, como regalo, grabó a su jefa mientras meaba y a una clienta a la que tuvo que depilarle el coño. Lorena estaba cegada por la lujuria más perversa, una ninfomanía que se había ido fraguando con el tiempo debido a su sequía sexual, a la envidia que sentía por sus amigas, las guapas, y que había alcanzado su punto álgido cuando su hermano las espió depilando el coñito jugoso de mamá. Su chico la telefoneó varias veces a lo largo de la mañana, seguramente con la intención de quedar con ella para tomarse unas cañas, pero no atendió ninguna de sus llamadas. Al mediodía, almorzaron los tres en la mesa rectangular de la cocina. Cruzaba miradas obscenas con su hermano y cuando su madre se levantaba ambos la seguían con los ojos, excitándose con sus movimientos, sobre todo con el contoneo del culo y los pechos bajo la blusa que llevaba. Y Amalia, como una incrédula, ignoraba las sucias pretensiones de sus propios hijos.

Tras la comida, recogieron la mesa. Los hermanitos se sentaron en el sofá para ver la tele, uno junto al otro, mientras que Amalia dijo que tenía que hacer unos recados y que estaría un buen rato fuera de casa. Tito vestía un pantalón de chándal negro y una camiseta blanca de tirantes y su hermana una camiseta elástica roja, con un escote muy abierto en forma de U, y una faldita blanca de pana gruesa, con la base algo por encima de las rodillas. Los dos permanecían relajados en el sofá cuando oyeron la puerta de la calle. Entonces Tito le asestó una palmada en la pierna.

¿La has grabado?

Sí – dijo sacando el móvil -. He grabado su coño para ti, sé que te gusta, y muchas más sorpresas…

Tito tomó el móvil y él se encargó de buscar las carpetas donde estaban los videos almacenados. Comenzó a reproducirlos y a fascinarse con lo que veían sus ojos, resoplando y mordiéndose los labios.

Ummm… Qué chocho más rico… Mira cómo mea… Ohhh…

¿Te gusta? Seguro que estás empalmado – le dijo pasándole la mano por encima del bulto.

Umm… Sí, cómo me gustaría follármela – comentó sin apartar los ojos de la pantallita del móvil.

¿Quieres que te masturbe?

Mastúrbame, tócame la polla, la tengo muy caliente…

Mientras su hermano veía las escenas grabadas, Lorena se ocupó de bajarle el pantalón del chándal y deslizarlo hasta los tobillos. Luego le bajó simplemente la delantera del slip, dejándola enganchada bajo los cojones. Ladeada hacia él, le cogió la polla con la derecha y se la comenzó a sacudir despacio, para gozar de aquel tacto duro. Tito permanecía atento a las imágenes mientras su hermana le movía la verga.

Me gustaría verte follar con ella – reconoció su hermana.

Joder, si pudiera follarle ese chochito…

Tiene que ponerse cachonda algunas veces, con papá tan lejos y sin verse durante tanto tiempo…

Mira qué culo tiene…

Ahora Lorena le agarró la polla con la izquierda para masajearle los huevos con la derecha, sobándolos con suavidad, aplastándolos con la palma o deslizando las yemas por sus duras asperezas, machacándole la polla con golpes contundentes. Tito ya fruncía el entrecejo para jadear, con el móvil en la mano, atento a la pantalla, aunque a veces miraba hacia la mano de su hermana para comprobar la intensidad de los tirones a la verga.

Ohhh… Ahhh… ¿Por qué no te sacas las tetas? Me gusta verte las tetas mientras me masturbas… Vamos, sácatelas…

Lorena se sacó la camiseta por la cabeza liberando sus gigantescos pechos acampanados. Tiró la camiseta y se echó sobre el regazo de su hermano, aplastando las tetas contra su barriga. Le cogió la verga colocándola verticalmente y comenzó a mamársela subiendo y bajando la cabeza. Llegaba con los labios hasta la base y ascendía hacia el glande, lo saboreaba con la lengua y volvía a descender. Qué rica estaba la polla. Mantenía un ritmo lento en la mamada, como queriendo disfrutar de su sabor. Tito sujetaba el móvil con la mano izquierda manteniéndolo en alto y con la derecha le acarició la espalda, hasta que pasó por encima de la falda y le tiró de la prenda hacia la cintura, para así sobarle el inmenso culo por encima de las bragas. Se tiraron así hasta que los videos terminaron.

Por qué no te bajas y me chupas los huevos…

Lorena bajó al suelo, de rodillas, y dio unos pasos hasta meterse entre sus piernas. Le bajó el slip hasta los tobillos y se lo quitó junto al pantalón del chándal. Tito se agarró la verga para sacudírsela mientras ella se curvó ladeando la cabeza para lamerle los huevos. Se los lamía con toda la lengua fuera, sin parar, llegándoselos a levantar por la fuerza que ejercía para chuparlos. Tito sólo veía sus ojos y su frente, olisqueando bajo su polla, notando cómo se los mojaba. A veces escupía sobre ellos y repartía la saliva con la punta de la lengua, jugueteando, con las babas colgándole de la barbilla. Tito se la machacaba despacio, como queriendo contener la llegada de la eyaculación.

Qué bien lo haces, gordita… Te gusta chuparme los huevos, ¿verdad, gordita?

Su hermana apartó la cabeza para mirarle.

Sí, me gusta. ¿Te han chupado alguna vez el culo?

No – contestó Tito aminorando la masturbación -. ¿Quieres chuparme el culo?

Lo que tú quieras, pero lo vi una vez en una película porno. Al tío le gustaba…

Venga, chúpamelo, guarra…

Tito levantó las piernas hacia arriba, reclinándose un poco más para que el culo sobresaliera por el borde. Su hermana, sentada sobre los talones, acercó la cara y le abrió la raja para dejar expuesto el ano de su hermano, un ano blanquecino y rugoso. El olor era hediondo y llegó a expresar un gesto de asco cuando sacó la lengua y le acarició el ano con la punta. Los cojones le golpeaban en la frente al estar sacudiéndosela. Notaba el mal sabor a heces, pero no paraba de rozar la punta, sólo la punta, por encima del orificio.

Wow… Ohhhhh…

Electrizado, Tito se irguió bajando las piernas y agitándose la polla a la desesperada. Lorena también se incorporó, con las manos reposando en las rodillas de su hermano. Tito se la meneaba encañonándola, hasta que unos segundos más tardes numerosos escupitajos de leche se repartieron por sus tetas, resbalando posteriormente mediante hileras lentas, con algunos pegotes atrapados en las aureolas oscuras, por encima de los pezones. Tito volvió a dejarse caer hacia atrás soltándose la verga y extendiendo los brazos. Lorena se miró las tetas manchadas.

Joder, tía, cuando me has chupado el culo me ha venido la leche de repente.

¿Te ha gustado?

Joder, impresionante. ¿Y a ti? ¿Te gusta lamerme el culo?

Es un poco asqueroso, la verdad, pero bueno, si te gusta, pues lo hago. ¿Te limpio?

Límpiame la verga.

Recogió antes la camiseta del suelo y se la puso tapándose, sin ni siquiera limpiarse el semen que le corría por las tetas. Se comportaba como la sumisa de su hermano. Luego se colocó la falda y extrajo un clínex del paquete. Volvió a arrodillarse entre las piernas de su hermano, le sujetó la verga y le secó el glande y los huevos, luego se ocupó de subirle el slip y el chándal. Después se puso de pie.

Bueno, voy a tomar un café y me voy.

¿Me dejas el móvil? Voy a pasar los videos al mío.

Vale, luego me lo das. Adiós, guapo.

Adiós, gordita, y gracias por la mamada.

De nada.

En su habitación, al cambiarse de ropa para ponerse el uniforme del trabajo, se masturbó clavándose dos dedos en el coño. Necesitaba sofocar la calentura de su sangre. Como sumisa, ella era quien le satisfacía, sin embargo le tocaba autosatisfacerse, su hermano no se ofrecía a masturbarla. Sabía que ya estaba atrapada en esa aureola de placer y que iba a costarle mucho esfuerzo escapar de su fuerza.

Se pasó toda la tarde trabajando con la mente puesta en las escenas con su hermano. No lograba concentrarse, tenía la vagina que le crepitaba de placer, y para colmo tuvo que depilar tres chochos, tres chochos que tocó y olió, así es que luego tuvo que masturbarse en el cuarto de baño.

Cuando regresó a casa, su madre preparaba la cena y su hermano acababa de salir de la ducha con un albornoz puesto. Tanto ella como su madre se pusieron cómodas, Lorena con su habitual camisón de color rosa y abertura lateral y su madre con el suyo largo de color beige, donde se le transparentaban sus tetas alargadas y sus bragas negras. Ya en la cocina, cenando, los hermanos se cruzaban miraditas lujuriosas cada vez que la madre se levantaba, devorándola con sus ojos viciosos. Cómo movía el culo, cómo se columpiaban las tetas bajo la gasa, chocando una contra la otra. Cenaban en una mesa rectangular con unas enaguas para arroparse las piernas. Amalia y Lorena permanecían una junto a la otra, mientras que Tito se encontraba frente a su hermana. Bajo la mesa, Tito extendió la pierna derecha. Lorena notó el pie de su hermano colándose entre sus piernas, bajo el faldón del camisón. Abrió las piernas y bajó las manos metiéndolas por debajo de las enaguas. Se miraban a los ojos. Le agarró el pie. Se colocó la planta encima de las bragas. Lorena se lo masajeaba bajo la mesa con ambas manos mientras su madre hablaba de las últimas anécdotas de su padre. Con cuidado, se apartó la delantera de las bragas a un lado y su hermano le pegó la punta del pie, hurgando con el dedo gordo en la rajita del chocho. Lorena se mordía el labio inferior. Tito apretaba con el pie y ella misma se colocó el dedo en posición horizontal para hundírselo un poco en la raja, para masturbarse con él. Meneaba suavemente la cadera para percibir la presión del dedo metido en su rajita. Subió la mano izquierda para continuar comiendo y que su madre no sospechara, manteniendo la derecha bajo la mesa, sujetando el pie de su hermano por el tobillo mientras le escarbaba el chocho con el dedo gordo. Hubo un momento en que cerró los ojos soltando un bufido, Tito no paraba de agitar el dedo para masturbarla. Poco después, notó que manchaba y ella misma despegó el pie del chocho. Entonces Tito lo retiró. Menudo morbo. Su hermano la había follado con el dedo del pie, bajo la mesa, mientras su madre cenaba. Más tarde, ellas recogieron la mesa y él se deleitó con sus movimientos. Con aquellos camisones tan sugerentes, parecían dos putas a su disposición. La polla le iba a reventar. Para Tito, la moralidad ya carecía de todo valor. Más tarde, vieron un rato la televisión, hasta que su madre comenzó a bostezar y se levantó de repente.

Bueno, voy al servicio y a la cama -. Le dio un beso a cada uno -. Mañana tengo que salir temprano con el tío Román para que en la gestoría nos preparen la declaración de la renta. Que alguien me llame, ¿vale?

Yo te llamo, mamá – le dijo Tito.

Cuando abandonaba el salón, Tito se levantó y se sentó al lado de su hermana para susurrarle al oído:

Ves con ella, grábala, quiero verle el chocho. Seguro que va a mear.

Lo voy a intentar, pero no te prometo nada, no quiero arriesgarme.

Lorena recogió de la mesa su móvil, activo la cámara y siguió a su madre. Cuando entró en el cuarto de baño, simulando que iba a lavarse los dientes, Amalia se estaba subiendo los faldones del camisón para bajarse las bragas. Pudo grabarle su culo ancho y aplanado, cómo se sentaba a orinar y cómo después se limpiaba el coño con un trozo de papel. Mientras se subía las bragas, Lorena tuvo tiempo de ocultar el móvil bajo la toalla. Se despidió de su hija con otro beso y después salió hacia su habitación. Lorena reprodujo el video para asegurarse de que todo se había filmado perfectamente, después salió del baño y se dirigió hacia su cuarto. Se sentó en el borde de la cama, hasta que cinco minutos más tarde irrumpió su hermano cerrando la puerta tras de sí.

Chsss, igual todavía está despierta – le advirtió ella.

Tito se despojó del albornoz exhibiendo su total desnudez, ya con la verga completamente empinada e hinchada. Se detuvo frente a ella, con la verga a pocos centímetros de su rostro.

¿La has grabado?

Sí, cuando meaba. Toma.

Le entregó el móvil para que él mismo lo reprodujera, pero antes, la ayudó a quitarse el camisón por la cabeza, dejándola con sus tetazas al aire y con sus braguitas ceñidas a las caderas.

Quítate esto y mastúrbame…

Se la empezó a sacudir con suavidad, verticalmente, acariciándole los huevos al mismo tiempo, mirándole sumisamente, mientras su hermano visualizaba el video.

Soy una buena espía, ¿eh?

Ummm… Qué coño… Me encanta ver cómo mea… Mira cómo se limpia el chocho… Ummm… Qué polvo le echaba…

¿Te gusta?

¿No te gustaría lamerlo cuando la depilas?

Sí, me excita mucho afeitarla…

Qué suerte tienes de tocarle el chocho. Bájate las bragas… – Lorena le soltó la verga para quitarse las bragas, exhibiendo ante su hermano un chocho muy carnoso, con labios gruesos y raja profunda, toda la zona con un vello denso recortado por los bordes del triángulo -. Échate hacia atrás – le pidió sacudiéndosela él mismo.

Su hermana acató la orden y se tendió hacia atrás. Sus tetas blandas se menearon como flanes, ladeándose hacia los costados. Separó las piernas y entonces su hermano flexionó la pierna derecha elevando el pie para acercarlo a su chocho. Primero se lo acarició con la planta, presionándolo, pero luego le hundió el dedo en la carnosa raja, follándola con él. Lorena meneó la cadera elevando la cabeza para mirar cómo la masturbaba con el pie.

Qué chocho tienes, guarra… – le decía con el dedo gordo clavado -. Mueve el coño, muévelo…

Ay… Qué gusto, Tito…

Decía meneándose, ahora sujetándole el pie con ambas manos para follarse ella misma. Pero Tito retiró el pie, para que ella se incorporara y aún sujetándolo con ambas manos le lamiera el dedo gordo y probara las sustancias vaginales.

¿A qué sabe tu chocho? -. Pero ella continuaba lamiéndole como una posesa el dedo del pie, como si fuera un pene grueso y diminuto, con el talón apoyado contra el muslo -. Quiero ver cómo meas, como lo hace ella.

Lorena levantó la cabeza hacia él, aún con el pie entre sus manos y el dedo gordo ensalivado. Tito bajó la pierna y la ayudó a levantarse sujetándola del brazo. Ambos se encontraban de pie junto a la cama, desnudos. Tito miraba hacia todos los rincones. Descubrió encima de la cómoda una vasija de cristal, ovalada, plana, pero grande, llena de pañuelos del pelo y orquillas de toda clase.

¿Aquí? – preguntó ella.

Sí, quiero ver cómo meas…

Cogió la vasija y vertió todos los pañuelos y orquillas sobre la superficie de la cómoda, después depositó la vasija en el suelo, a un metro de la cama.

Mea ahí…

Pero…

Venga, cerda, deja que vea cómo meas.

Está bien…

Lorena se acuclilló con la vasija bajo su vagina, envuelta en esa mirada sumisa que buscaba los ojos de su hermano. Tito se colocó frente a ella, de pie, machacándose la polla desesperadamente ante el calentón que suponía verla en aquella postura. Lorena sonrió y al segundo comenzó a mear, hasta ir llenado poco a poco el recipiente de un caldo amarillo claro, contemplando cómo su hermano se zarandeaba bruscamente la polla, abrasado por la lujuria más perversa.

¿Te pone verme mear? – le preguntó cuando le caían las últimas gotas, dejando la vasija llena más o menos por la mitad.

Sí, me encanta, ¿sabes qué me gustaría?

Qué

Mearte el chocho…

¿En serio? ¿Quieres mearme el chocho?

Sí, sé que lo deseas, quiero mearte el coño…

Va a oler mucho, pero, bueno, ten cuidado, ¿vale?

Sí, ahh… Separa las piernas y ábretelo…

Su hermana, acuclillada con la vasija debajo, medio llena de su pis, separó un poco las piernas y con ambas manos se abrió la raja del coño metiendo los brazos bajo los muslos, mostrando el tono rojizo y encarnado de sus profundidades y su clítoris abultado, con su gran culo rozando los cantos acristalados del recipiente y con las tetas aplastadas contra los muslos de las piernas. Le miró a los ojos viendo cómo bajaba la polla para encañonarla. De pronto salió un chorro potente de pis que se estrelló contra su ombligo, salpicándole las tetas, aunque enseguida bajo un poco más la polla hasta acertar en el centro del chocho. Lorena se miró cómo le meaba el coño, cómo salpicaba hacia todos lados y cómo la vasija iba llenándose hasta rebosar, manchándole el culo. Miró a su hermano y le ofreció una sonrisa. Era una meada larga que le estaba dejando el chocho empapado. El chorro fue perdiendo fuerza y Tito dio un paso hacia delante para no mear fuera, llegando a rozarle el pezón de un pecho. Lorena se miró. Tenía el culo sumergido en el pis. Se levantó apartándose a un lado, junto a su hermano, observando con él cómo el caldo amarillento se derramaba por los lados. Tito la miró. Tenía las tetas salpicadas y todo el vientre abrillantado por la cascada de pis, con el chocho completamente empapado y chorreándole hacia abajo.

Qué guarros nos hemos vueltos, ¿eh? – le dijo ella.

Me apetece follarte, imaginar que eres ella…

¿Te gustaría mearla, como has hecho conmigo?

La agarró de la coleta y le tiró de la cabeza hacia atrás, dándole unas palmaditas en la cara y bajando con la mano por su cuello para sobarle las tetas y esparcir por la masa blanda las gotas de pis.

Síiiii, quiero mearla. Eres una guarra y me apetece mucho follarte.

No tenemos preservativo…

Sabré dar marcha atrás. Vamos, colócate en la cama…

Lorena, dispuesta, caminó hacia la cama y se subió de rodillas para colocarse a cuatro patas, con las rodillas cerca del borde, el culo en pompa, las tetazas balanceándose hacia abajo como las ubres de una vaca y con la mirada al frente. Qué culo más grande tenía ante sí, con aquel chocho pulposo, con el vello mojado, de donde aún le caían algunas gotas. Toda la raja del culo y parte de las nalgas las tenía caladas de pis, con alguna hilera resbalándole por el muslo. Era todo para él. Se acercó a ella sacudiéndose la polla para enderezarla aún más y la posicionó en horizontal para conducirla a su rajita carnosa y húmeda. Su hermana miraba al frente al notar el roce. Jamás imaginó que fuera su hermano pequeño el hombre que iba a desvirgarla. Poco a poco la fue penetrando sujetándola por las caderas. Lorena apretaba los dientes, percibiendo cómo la verga iba encajándose en las profundidades de su chocho. En cuanto pegó la pelvis al culo, comenzó a follarla de un modo sosegado, extrayendo la verga hasta el capullo y hundiéndola despacio. Su hermana sólo exhalaba para no hacer ruido, mirando al frente, mordiéndose el labio para capturar los escalofríos lujuriosos que le proporcionaban las lentas penetraciones. Sus tetas se meneaban lentas. Con los pulgares, su hermano le abría la raja del culo para fijarse en su ano, bañado en pis, mientras le inyectaba la polla con lentitud. Apenas hacían ruido. Ella a veces miraba por encima de su hombro y observaba el rostro de su hermano, con el ceño fruncido y con la mirada clavada en su culo, presenciando el deslizamiento lento de la verga.

¡Qué gusto más grande follarte! – exclamó él sin dejar de moverse, pasándole la yema del dedo pulgar por encima del ano.

¿Te imaginas que es mamá? Me gustaría ver cómo la follas…

Síiii… Eres ella… Ahhhh… Ahhh…

Yo también estoy sintiendo mucho – añadió Lorena, que cerraba los ojos para concentrarse, para gozar de aquel desbordante placer.

Le acariciaba las nalgas y esparcía algunas gotas de pis por toda su piel, por su cintura y por la rabadilla. Soltó unos bufidos muy seguidos.

Ufff… Me voy a correr…

No te corras dentro, Tito, es peligroso… – le pidió ella.

Le sacó la verga para darse con la mano, con la punta rozándole el clítoris. Lorena cerró los ojos y al segundo notó cómo le salpicaba el coño, cómo se lo cubría con la espesura de la leche, llegando incluso a dejarle toda la zona de la rajita inundada.

¡Joder, qué guay! – exclamó Tito soltándosela, observando cómo la crema cubría toda la rajita -. ¿Te limpio?

Sí, por favor…

Cogió las bragas de su hermana y se las pasó por el chocho atrapando las porciones de semen. Las dobló y se lo volvió a secar. Después le limpió el culo pasándole las bragas por toda la raja y le secó algunas salpicaduras de las nalgas. Luego tiró las bragas al suelo y Lorena se incorporó bajando de la cama.

Bueno, gordita, voy a dormir un poco, ¿no?

Sí, yo voy a recoger todo esto y a ventilar un poco.

Se dieron un besito en los labios y Tito abandonó la habitación. Lorena se colocó el camisón y recogió sus bragas manchadas. Olía fatal. Su ninfomanía se había contaminado de la lujuria más obscena y perversa, llegando a practicar con su hermano la lluvia dorada. Después, con sumo cuidado, cogió el recipiente del suelo, llegando a vertérsele el pis por los lados, manchándose los dedos, y lo llevó hasta el lavabo para vaciarlo en la taza. Lo enjuagó en la bañera y regresó a su cuarto para fregar la habitación con agua limpia. Lo perfumó todo y trató de no dejar rastro de la perversión. Luego se acostó y durmió, ya desvirgada por su propio hermano pequeño.

Amalia se despertó muy temprano para ir a la gestoría, donde estaría ocupada toda la mañana. Se arregló con ropa informal y desayunó unas galletas con un café. Tenía prisa. Su cuñado la recogería enseguida. Sus hijos aún dormían. Pasó por el cuarto de Lorena para despertarla y le dio un beso de despedida. Después fue hacia la habitación de Tito para darle otro beso. Pero se detuvo al abrir la puerta. Su hijo aún dormía, pero estaba desarropado y completamente desnudo. Permanecía tumbado boca arriba con las piernas muy separadas y los brazos encima del tórax. Irremediablemente, se fijó en su larga y reluciente polla, flácida y recostada hacia un lado, con sus huevos entre las piernas descansando sobre el colchón. Le dio corto verle desnudo y cerró la puerta enseguida. Hacía varios años que no le veía desnudo. Menuda salchicha tenía, pensó sonriendo, no estaba mal dotado. Se encontró con su hija en los pasillos. Iba adormilada y con su camisón rosa.

Me voy, hija, tu tío Román debe de estar fuera esperándome. No te asomes a la habitación de tu hermano porque está en bolas, tan campante. No sabía que durmiera desnudo.

¿Y le has visto?

A ver, iba a llamarle, pero me ha dado corte. Ya se despertará, Bueno, me voy.

Volvieron a besarse y salió deprisa de la casa. Su cuñado Román la esperaba en el coche. Román era su cuñado, el hermano mayor de su marido. Ya estaba jubilado, había cumplido los sesenta y cinco, y su aspecto físico así lo atestiguaba. Poseía un aspecto escuchimizado, de mediana estatura, con piernas muy esqueléticas, ya medio calvo, salvo por la hilera de canas con forma de herradura, con la cabeza apepinada y un rostro de facciones muy abrutada. Aunque era un hombre sencillo y bonachón que se prestaba a todo tipo de favores. Era un solterón, vivía solo y siempre había estado muy unido a su hermano, a pesar de que le envidiaba. Amalia le gustaba, siempre le había gustado, pero había conseguido guardar el secreto por respeto a su hermano y siempre había mantenido las distancias. Había sido su amor platónico e inalcanzable a pesar de la edad que les separaba. Le gustaba hacerle favores, olerla, mirarla, deleitarse con sus encantos, pero siempre con la discreción suficiente como para no alertar a nadie. Era consciente de que jamás saldría de sus fantasías. Cuando ella montó en el coche, se pusieron a revisar la documentación que llevaban consigo para llevar todo debidamente preparado. En ausencia de su marido, su cuñado Román la ayudaba en aquel tipo de gestiones.

En la casa, Tito salió de la habitación cubierto por un albornoz, pero sin abrochar, por lo que su verga lacia se columpiaba hacia los lados con cada paso. Se encontró con su hermana en el pasillo, ataviada con el camisón rosa de satén. Ella se inclinó para darle un beso en la mejilla.

Buenos días.

Buenos días. ¿Me llevas a mear?

Jajajaja, cómo eres hermanito. Voy a parecer tu sierva, llevándote hasta mear…

Eres mi putita, ¿o no te gusta ser mi putita?

Sí, me gusta ser tu putita.

Llévame a mear, putita.

Le acompañó al baño. Tito se colocó frente a la taza y ella, a su lado, le agarró la verga floja apuntando hacia el interior de la taza. Enseguida salió el chorro. Ella se la sostenía sujetándosela con las yemas de los dedos, hacia abajo, para que no se meara fuera.

Qué gusto que te la agarren mientras meas…

Qué guarros nos hemos vuelto…

El chorro fue cesando y ella se la sacudió antes de soltársela. Tito dio un paso atrás.

¿Tú no meas?

Sí – contestó levantándose el camisón.

Deja que yo te abra el coño…

Se sentó en la taza y separó sus piernas. Su hermano se arrodilló ante ella y con los pulgares de ambas manos le separó bruscamente los labios vaginales dejando su chocho muy abierto. Ella se quejó con una mueca, pero enseguida la abordó una sonrisa de complicidad. Hizo fuerza hasta que un chorro disperso cayó de su vagina. Su hermano le mantenía los labios vaginales separados mientras meaba.

¿Sabes que mamá te ha visto desnudo esta mañana? – le confesó sin parar de orinar, percibiendo la presión de los dedos sobre su coño.

¿En serio? Ummm…

Seguro que se ha excitado – añadió ya con el chorro muy flojo.

Deja que te limpie -. Tito arrancó un trozo de papel higiénico y le secó el chocho pasándoselo repetidas veces -. Hoy, entonces, estará todo el día recordando mi polla.

Sí, igual se masturba pensando en ella – le incitó su hermana levantándose y bajándose el camisón.

¿Por qué no vamos a su habitación y me das unas bragas suyas? Quiero olerlas…

Se me va a hacer tarde, Tito…

Vamos, me pone cachondo saber que me ha visto desnudo.

Y a mí.

Salieron juntos del baño en dirección al cuarto de su madre. Nada más entrar, Lorena abrió un cajón y sacó un tanga de color negro, de satén, y unas bragas blancas de encaje. Su madre solía usar tangas para llevar el culo flojo con las faldas. Tito descolgó de la percha el camisón crema que solía ponerse todas las noches.

Póntelo, quiero que seas ella…

Tito cogió el tanga para olerlo mientras su hermana se desvestía para colocarse el camisón largo y transparente de su madre. Le estaba pequeño y le quedó muy ajustado, con la gasa a punto de reventar, con sus tetas apretujadas, como si sus pezones fuesen a romper la tela, y con su coño y su culo visible por las transparencias.

Ven a la cama… -. Tito subió en la cama y se recostó boca arriba con las piernas separadas, sin parar de oler el tanga de su madre -. Mastúrbame, vamos, dame con sus bragas…

Lorena subió y se arrodilló entre las piernas de su hermano, sentada sobre los talones y curvada hacia sus genitales. Le agarró los huevos con la mano derecha y con la izquierda le rodeó la verga con las bragas blancas de su madre, comenzando a sacudirla velozmente. Miraba hacia su hermano como una sumisa. Los huevos se los estrujaba despacio y la verga se la agitaba oculta por las bragas.

Ahhh… Qué gusto, zorra… Ahhh…

Apartó las bragas para deslizarlas por el muslo de la pierna y se la agarró con la derecha para mamarla como una descosida, sacudiéndosela sobre la lengua. Tito cabeceaba mordiendo el tanga de su madre. Lorena se la machacaba velozmente con el capullo dentro de la boca. A veces dejaba de sacudírsela para sólo chupársela y babosear sobre ella, aunque enseguida reiniciaba la masturbación, ahora pasándole las bragas por los huevos.

¿Te imaginas que soy ella? – le preguntaba su hermana.

Ummm… Sí, eres mamá, sigue, guarra… Wow…

Volvió a metérsela en la boca lamiéndola por todos lados, con ansia, sin descanso, aplastándole los huevos con las bragas. Amalia, su madre, lo veía y lo escuchaba todo desde la puerta, paralizada por un aluvión de escalofríos. Había regresado para buscar documentación que le faltaba y su cuñado la esperaba en el coche. No se lo podía creer. Su hija haciéndole una mamada a su hijo, con sus bragas y con su camisón, en su cama, como simulando que Lorena era ella. No salía del asombro, no parpadeaba, sus hijos estaban liados sexualmente. Vio cómo Lorena le levantaba las piernas y se lanzaba a chuparle el culo, con toda la lengua fuera, deslizándola por encima del ano como si fuera una perra. Agitaba la cabeza para cosquillearle, le estampaba besos en el ano o trataba de follarle con la punta de la lengua. Actuaba como una puta viciosa. Nunca se llegó a imaginar semejante grado de perversión en sus hijos. Cómo parar aquella situación, cómo enfrentarse ella sola a una lujuria tan incestuosa como aquélla. Estaba asombrada de la intensidad con la que le lamía el culo, de cómo le pasaba las bragas por los huevos o de cómo su hijo se sacudía su polla larga y pulida a la vez que mordisqueaba y olía el tanga negro. Le tenía todo el ano baboseado y había pasado a comerse los huevos, pero Tito bajó las piernas incorporándose.

Colócate, mami, deja que te folle…

Le oyó decir a su hijo. Lorena se colocó a cuatro patas mirando hacia el cabecero y Tito se arrodilló tras ella, subiéndole el camisón hacia la cintura y dejándola con su culo gordo y ancho en posición. Parecían dos perros. Le dio unas palmaditas en el chocho antes de acercarle la polla y clavársela secamente. Su hija aulló de placer y los jadeos se intensificaron cuando comenzó a follarla con fuerza. Tito le abría la raja del culo para verle el ano, cómo palpitaba, cómo se contraía, y luego deslizaba las manos por su espalda, acariciándola, por encima de la gasa del camisón, hasta agarrarle la coleta con ambas manos, como si fueran las riendas de un caballo, para tirar de su cabeza hacia atrás.

Chilla, perra…

Lorena emitía gemidos estridentes. Tito aceleraba las embestidas tirándole de la coleta. Los jadeos se sucedían sin descanso. Le metió el tanga negro dentro de la boca. Tito hizo una pausa, sacó la polla, se inclinó hacia ella, le lamió el culo con tres pasadas y volvió a erguirse para continuar follándola, esta vez más deprisa. Amalia se fijaba en el culito de su hijo, que no paraba de contraerlo para hundir la polla en el coño de su hermana. Qué vergüenza si alguien se enteraba de aquello, si llegaba a oídos de su marido o de cualquiera de su entorno. Ya la follaba muy apresuradamente, aferrado a sus caderas, chocando violentamente la pelvis contra el culo. Sonó una bocina procedente de la calle, seguramente Román, avisándola para que se diera prisa. Amalia se acojonó ante el temor de ser descubierta y retrocedió dando un paso. Tito miró y vio un reflejo en la puerta y una sombra que retrocedía, pero estaba a punto de eyacular y se esforzó en metérsela fuerte. La extrajo de repente, se dio unos fuertes tirones y al instante gruesas salpicaduras de leche espesa se estrellaron contra el chocho inundándolo todo. Lorena, aún a cuatro patas, se sacó el tanga de la boca, meneando el culo, percibiendo el semen calentito humedeciéndole la vagina. Tito se fijó cómo el semen goteaba lentamente hacia las sábanas. Cogió las bragas blancas y le limpió el chocho hasta secárselo, luego se apeó de la cama y fue en busca de su albornoz.

No sé, pero creo que nos ha visto.

Lorena se estaba quitando el camisón de su madre.

¿Quién?

Me ha parecido, no sé, no me hagas caso.

Pues estamos apañados como nos haya visto, aunque no creo que se atreva a decirnos nada.

Igual le ha gustado, jaja…

Anda, vámonos, ya llego tarde al trabajo.

Tito salió de la habitación y Lorena se ocupó de dejar todo listo. Alisó la cama, colgó el camisón y recogió las bragas. Se paró a reflexionar sobre la posibilidad de que su madre les hubiese descubierto. Lo cierto es que las relaciones incestuosas con su hermano se estaban desmadrando y era consciente de que estaban corriendo muchos riesgos, pero era una ninfómana y las sensaciones no las podía controlar. Aquella relación, por el bien de todos, debía mantenerse en secreto. FIN PRIMERA PARTE.

En la cama con mi hija

Viernes, marzo 6th, 2015

Mi nombre es Daniela y tengo 32 años, mido 1,68 tengo el pelo castaño y mi cuerpo algo blanquita, mis pechos son muy lindos al igual de mi culito, pero lo que mas me encanta es la parte de mi entrepierna que al dejar junatas las piernas queda un huequito mostrando la parte de abajo de mi vagina. Mi hija mide lo mismo que yo, su colita es muy bonita su cintura y sus pechos los saco de mi ya que son un pocko pequeños solamente, es muy bella.
Bueno mi relato comiensa cuando yo esperaba a mi hija que benia del colegio pra almorzar con ella en la casa, luego de almorzar ella me dijo que se iria a tomar su siesta, yo la mire de forma tan exraña porque la forma como vestia se veia muy sexy y al momento de pararse se le levanto su faldita y se le noto un poquito sus braguitas, yo me comence a calentar al ver esa imagen ya que a los 25 me separe de mi marido y no he estado teniendo sexo hace mucho tiempo, aunque me lo han pedido algunos hombres pero ya perdi la confianza con ellos. Despues de que mi hija se acostara fui a espiarla ella dormia profundamente, yo me acerque muy despacio sin meter ruido para no despertarla, ella dormia boca a bajo y lentamente fui subiendo su falda para ver su tanguita cuando logre verla era muy pequeña que tenia al descubierto sus nalguitas, su braguita era tan apretadita que sus labios se marcaban notoriamente, yo estaba muy excitada, era la primera vez que me excitaba con una mujer y menos mi hijita, comence a pasar mi mano por sus piernas hasta llegar a su entrepierna cuando siento que despierta y logro sacar rapidamente la mano sin que llegue a darse cuenta. Luego paso el dia hasta que llego la noche y llego el momento de acoatarse y le propuse que vieramos una peli en su pieza lo cual ella dijo que si, mientras nos acostabamos yo acostada a su lado con unas tanguitas rozadas que se notaba muy perfectamente mi chochito y una polera que por debajo no llebaba nada y my hija vestía igual con su pequeña tanguita, cuando cambiaba de canal pase por una porno y la deje en ese y sin decir nada mi hija las dos las pusimo a ver la pelicula, note que mi hija trataba de rozar su abdomen y su vagina con mi muslo, yo comence a mojarme y ella lo noto y eso la puso muy cachonda que comenzo a rozar su mano por mi pierna y yo sin aguantar mas la bese, estabamos tan caliente que ella se sento en mis muslos y comenzo a besarme mi cuello y luego bajando a mis pechos, ella me decia que le hiciera el amor que la hiciera suya, lo cual acepte, ella comenzo a moverse encima mio como si tubiera yo un pene, gemiamos las dos de placer, que rico mami me decia, nuestas tetas se juntaron y era tan rico el placer que se sentia al tocar la suya, luego la acoste y la abri de piernas y la bese por ensima de su tanguita brillosa por sus jugos de excitación, estaba apunto correrse pero le dije que espere, le saqe su tanguita y saque la mia y me puse encima de ella como si estubiera penetrandola, era muy rico la sensacion, dale mami siiii hmmm estoy muy mojadita dame mas que riiicoooo mmmh mhhh , comence a besarla y en ese momento tubo un orgasmo en mi boca diciendo mmmmmh nuestras vaginas hacian un sonido que los ponia mas cachonda pero llego el momento de corrernos cuando me separe de ella e hicimos las tijereta, su conchita se junto con la mia y comenzamos a movernos y a gemir tan rico mmh siii mjjj mjj hasta que nos corrimos las dos juntas hasta no dar mas aahh mami mmmmh mhh aaaah ahh hijita mi amor, luego de unos minutos nos pusimos a dormir las dos y de ese momento follamos todo el tiempo posible de nosotras como madre e hija

Como termine en un trio con mamá y mi hermano II

Sábado, febrero 7th, 2015

Me detuve en la puerta , Gus la tenia empalada , por la cara de mama veía mas dolor que placer , gritaba acaba , acaba bebe que me estas partiendo , en ese momento patee la puerta y prendí la luz , Mama grito al momento que mi hermano me miraba aterrado sin sacarle la verga del culo , no los deje reaccionar , me fui encima de gus y le encaje un morreo con lengua , no pares le dije , rompe a la vieja , después sigo yo , Mama pareció recobrar la lucidez y dijo no , no hijitos , yo les grite cállate vieja puta , y a mi hermano que parecía dudar , enculala gus , se tendieron sin separarse , mama en el suelo recostada sobre la alfombra y gus tendido sobre ella penetrándola analmente , yo me acosté al lado de mama y empecé a besar a gus , le pasaba mis tetas por sus labios , la escena era tremenda , gus gritaba , mama gritaba de dolor y lujuria , yo tenia el control , le susurre al oído a gus , me lo vas a lamer , sin sacarme los calzones puse mi culo al lado de la cara de mama , Gus sin dejar de encular a mama me lamía el ano , yo me masturbaba empujando con furia el tampax , mama se quejaba , de improviso gus se estremeció y acabo con un agggggggggggggg , saco la verga llena de moco y restos de mierda , mama se tiro a lamerla , yo la seguí , lamíamos ambas turnándonos entre sus bolas y glangle , mi hermano gemía y se que quejaba , de pronto me dieron ganas de hacerle daño , le dije a mama sostenlo bien , me saque el calzón y me monte en la cara de mi hermano , lo obligue a sacar con los dientes el tampax , luego le enterré mi sangrienta concha en la cara , lamía rico , mama no dejaba de mamarle la verga que seguía tiesa como un palo ( el viagra ) , acabe una ,dos, tres , cuatro , cinco , perdí la noción del tiempo , sentí la voz de mama que le decía culeatela gus , mi hermano puso sus piernas sobre sus hombros y me penetro salvajemente , vi. a mama salir desnuda del cuarto, culeabamos rico, yo seguía acabada tras acabada , mama entro con algo grande en la mano ( después supe que eran pepinos ) , hizo detenerse a gus , levantarme el culo sin sacarme la verga de mi concha , ,luego ese objeto frió , duro , enorme entrando en mi ano , yo estaba media mareada , oía voces , mama decía no dejes de culeartela mientras la sodomizo , entro todo , calcule 30 cms pero por sobre todo ancho , gus me culiaba , mama me metía frenéticamente el pepino en el ano , perdí el conocimiento por unos minutos , desperté viendo a gus y mama cogiendo en la cama , mama arriba , yo me había meado y cagado , sucia , con mierda , con sangre de mi regla , mama me miro y dijo méteme el pepino en el culo , gus le levanto un poco las caderas y se lo ensarte casi con odio , ella gritaba de dolor , mi hermano apenas se movía , había acabado , yo me volví a montar sobre su cara dejando a mama enculada con el pepino y con la verga de gus aun adentro , seca , agotada pero tiesa por el viagra , abuse de mi hermano que ya no pedía mas , acabe sobre su boca , la tenia llena de sangre menstrual , mama también acabo y se acostó en el suelo con el pepino en el ano , yo se lo saque de un tirón , vi. Como le quedo el ano abierto, agarra a gus le dije lo voy a empalar, trato de resistirse pero extenuado y sujetado por dos mujeres su ano recibió todo el pepino, 30-40 cms, aullaba de dolor, mama lo tenia inmovilizado con sus rodillas sobre sus brazos y su concha en la cara, yo mamaba su vega y sostenía el pepino para que su ano no lo expulsara, mama y yo acabamos, saque el pepino del ano de gus quien se arrastro hasta el baño,. nos quedamos dormidos , mama y yo en la cama , gus en el suelo , me despertó el ruido del tipo que tira el diario , estaba amaneciendo , tome conciencia de lo que habíamos hecho , pero por sobre todo que había que ordenar la caga que había en la pieza de gus , los desperté , ordenamos como locos , los tres en pelotas , hicimos mierda la alfombra con lavandina , refregamos limpiando sangre y mierda , las manchas no salían , la idea era ordenar y quitar el olor al máximo , después se inventaría algo para las manchas de la alfombra , en eso estábamos cuando sentí el auto de papa , gus se enterró en su cama , yo corrí a la mía y mama se metió al baño .
Papa entro cantando despacito, venia feliz , supiera . Yo no podía dormir , a la media hora baje con una remerita corta y calzones a la cocina , me tope con Papa ,estaba medio puesto , olía a copete , tenia la verga erecta se le salía por los bóxer , me sonrió , , subimos juntos , cuando iba entrando a mi cuarto el viejo me dijo ………………….si no fueras mi hija te comería , yo la guaranga le conteste despacito …………..que sea tu hija lo hace mas rico y cerré mi puerta sin alcanzar a ver su reacción , después de lo de anoche en que había cruzado todos los limites como que me agradaba la idea de cogerme a mi viejo , con esos pensamientos me dormí
Continua

Cómo termine en un trio con mamá y mi hermano

Sábado, febrero 7th, 2015

Después de seis meses me animo a escribir me historia, animada por mi hermano, la otra protagonista nuestra madre, no lo sabe.
En casa somos , Papa ( 45 a ) empresario , Mama ( 44 ) gerente de una entidad financiera , yo de( 23 ) y mi hermano Gus ( 21 ) ambos universitarios . Los dos estamos de novios y somos bastante activos sexualmente al igual que mis viejos (los escuchamos seguidos)
Mama y Gus son muy apegados tanto que Papa llama a Gus Edipo, siempre están juntos, son pareja de tenis, se rozan , se guiñan el ojo , cuando Papa se va a jugar golf , Gus se mete en la cama de Mama , en fin es como medio raro .
Un sábado al pasar por el cuarto de mis padres lo vi. Vació, papa al golf y mama donde estaba. La puerta del cuarto de mi hermano estaba cerrada, al pasar escuche música y la voz muy suave de ambos.

-Mama : no , no , no me pidas eso , no nunca , nunca.

-Gus : una vez , solo una vez , vos lo deseas

-Es incesto Gus , es incesto

-Cobarde , me has estado calentando , mira vamos a un telo si me rechazas te dejo en paz

-Júralo Gus , júralo que me dejas en paz

-Te lo juro mama

-OK déjame pensarlo

Y se paro, casi nos cruzamos al salir, iba con una camisa de dormir muy chica que apenas le tapaba sus muslos, calzones blancos metidos en el culo, lo que mas me llamo la atención fue lo agitado de su cara y lo irritado de la canaleta de sus pechos, rojos como si alguien hubiese estado besándola con pasión (se de sexo) .Nos cruzamos un hola, hola y vos donde estabas, en la cocina le dije vengo subiendo, no quería que pensara que había escuchado,
Golpe y entre al cuarto de Gus, estaba tapado, el torso desnudo, se le notaba una tremenda erección, pero OH increíble a los pies de la cama arrugado y medio escondido estaba el sujetador de mama. Gus estaba tenso, me saludo con un apenas mmuum déjame dormir. Salí con tres cosas claras

Gus estaba caliente por mama , ella dudaba pero
Gus le había chupado las tetas , lo que explicaba la irritación en el pecho de Mama
Gus se la quería llevar a un telo esa noche, la noche que papa tenia su cena de facultad.

Al almuerzo cruzaban risas y miradas, Mama se notaba un poco tensa. Mi viejo aviso que se iría a las 20:30 y que no lo esperaran hasta las 0700 a.m. Mama le dijo el consabido no tomes mucho y le contó mirando fijamente a mi hermano , que Gus la iba a llevar a un boliche , vi. La reacción de mi hermano, se le ilumino la cara, sonrió nervioso y se paro, yo lo seguí a mi cuarto no quería que se notara mi cara de turbada, Oh dios mió mama acepto ir al telo con Gus que puta, puta pensaba debiera yo encamarme con papa (estaba re bueno).
En la tarde Gus se fue donde un amigo, Mama a la peluquería, la muy puta, si no quería que nada pasara para que se iba arreglar o quería que pasara algo?
Como a las 20:00 entro mama a mi cuarto , yo estaba con una amiga , se veía espectacular , peinada a lo farraw faceta , melena rubia , alta , delgada , con rastros del verano en su piel cobriza , era claro que Gus se la iba a tirar por las buenas o malas , me prestas uno de tus calzones tanga me dijo , para que mama , es que me voy a poner mini y quiero ropa interior chica . Casi le grito puta, ahora mi hermano tendría que bajar mis calzones para llegar a la concha de mama, la situación me calentó.
Paso luego el viejo a despedirse y yo a mil pensando como les puedo cagar la noche. Idee un plan me llevaría mi auto y las llaves del de Mama. Llego Gus , lo vi. entrar a ducharse, a prepararse para culiar , esta vez a su madre, entre a su cuarto revise su mesa de luz, tenia 6 condones y viagra que yo la pelotua le había regalado (estudio medicina)
La noche venia brava, mi hermano de por si un toro además con viagra iba a matar a la vieja capaz que 6 condones fuesen pocos. Pero tenia que cagarles la noche, me despide de mama con un voy a llegar cerca de las 0700 a.m. (del día siguiente) no me esperen, alcance a verla con minifalda y una blusa tan escotada que a mi me la hubiesen echo sacar, agarre las llaves de su coche y me fui… A la media hora mi celular, mama que si había visto sus llaves, enfadada. Luego otra llamada si tenia llaves de la casa (deduje que habían decidido quedarse en casa y no querían ser sorprendidos.), no mama no tengo llaves por favor déjamelas afuera, no me dijo golpea que voy a esperar despierta a papa………..y culiando con tu hijo le falto decir. Mi plan estaba en marcha ahora a esperar y volver a casa sin que me notaran quería ver en que los sorprendía…
Deje el auto a tres casas (es un barrio privado), eran las 22:00, me descalce y entre por la cocina, pase por un estar que daba al salón , veía todo sin riesgos , espere, espere, escuchaba música, luego sus voces como discutiendo, después un no, no, no de mama seguido de un grito ronco de Gus en que le decía me lo vas a dar, a la mierda con incesto te voy a culiar mama, OH casi grito, estaba llena de calentura y morbo por lo que estaba viendo , me tocaba sobre el jeans ( andaba con la regla ) pero lo que estaba por suceder frente a mis ojos era una locura . …
Mama estaba sentada, vestía con la minifalda subida hasta la cintura , la blusa abierta, las tetas al aire, agarrando la cabeza de mi hermano que estaba enterrada entre sus piernas, gritaba no, no, no, bebe, no a mama, estaba caliente, vi. a Gus levantarse , sacar los calzones de mama ( mis calzones ) poner los pies de mama sobre sus hombros y tirarse a comerle la concha , esta vez sin que mis bragas se lo impidieran , mama gritaba y se estremecía como una yegua en celo , al rato empezó a gritar me corro , me corro , vi. como su pelvis pujaba por tragarse a mi hermano , soltó un orgasmo descomunal …………..luego una especie de tregua , muchos besos bien morreados , Gus que le pregunta estas lista mama , si , si hazme tuya hijito , y ahí frente a mis ojos Gus la desnudo , se desnudo el a tirones , tenia una verga monstruosa lo mas grande que he visto , gruesa y roja , venosa , …Mama al mirarla soltó un ohhhhh sorprendida y plaff la clavaron de golpe hasta el fondo sin miramientos……………cogian como dos bailarines que se conocieran toda la vida , los grrrrrrrrrrr , aggggggggggg , ohhhhhhhhh , mama le gritaba esto querías , esto querías , Gus si , si , con la tenue luz de una lamparita se veía todo , mi calentura estaba explotando , no me atrevía a tocarme por debajo del jeans , estaba con la regla , vi. las manos de Gus separar las nalgas de mama y meter no uno dos dedos en su ano , Mama aullaba de placer , Gus le grito su acaba , adentro de tu hembra le dijo mama , sus cuerpos se convulsionaron y acabaron juntos , dios que escena , mi hermano quedo un rato largo dentro de mama , ella lo besaba y acariciaba , luego se desmonto , mama se agacho y mamando limpio su verga , Gus tiritaba como acalambrado, me vino un orgasmo sin tocarme , con ropa , ……………….luego se pusieron a fumar , tal como estaban , en pelotas , mama puso sus ( mis ) bragas en su concha , como tapón , supuse que para no manchar el sillón , bebían champagne , escuchaba de lo que habían gozado , Gus le contaba lo que la deseaba , Mama que amaba a papa que Gus era su amado tiro al aire , se volvieron a besar , Mama le dijo seguimos en tu cama , en la tuya que es mas grande , pero antes cométela un ratito dijo Gus , Mama le contesto por eso prefiero la tuya hay mas roce , goloso te la voy a comer rico , aguanta que lo quiero por atrás , se agacho entre las piernas de mi hermano y empezó el felliato , Gus le agarraba la cabeza como un manurio , gemía , la vieja era una experta , mamaba y le decía no acabes , no acabes , le repetía te quiero por atrás , por el culo
Subí de prisa las escaleras, entre sigilosamente en mi cuarto, me saque los jeans, estaba con bragas negras que cubrían un tampax, remera negra. salí por la terraza y mire a través de la ventana del cuarto de Gus, mama prendió la luz, estaban completamente desnudos, ella llevaba en sus manos la ropa de ambos, Gus los zapatos, se besaron con mucha lengua, mama me daba la espalda, vi. las manos de mi hermano metiéndose en el culo de mama , ella decía , despacio , ábreme despacio , luego se tiraron a la cama , un 69 incestuoso y lleno de guturales gritos , luego mi hermano la giro y empezó a comerle la concha , yo no daba mas de caliente , me tocaba tratando de frotarme el tampax en mi concha , Gus la volvió a girar como quien gira un juguete , empezó a lamerle el ano , casi morí , a mi jamás me habían metido la legua por ahí , la perra de mi vieja se moría , bramaba , acabo con convulsiones , ahora vi. a Gus enfilar su verga al ano de mama , ella apenas balbuceaba un despacio , despacio , levanto sus caderas y mordió la almohada , ahí Gus la ensarto , ella grito , el se freno un poco y empujo fuerte , la enculada era total , Gus bombeaba frenéticamente , ahora ella también estaba gozando , de pronto mama miro a través de la ventana , nuestras miradas se cruzaron , la mía caliente , la de ella nublada , mareada , puso un dedo en su boca pidiéndome silencio y me sonrió mientras mi hermano la ensartaba frenéticamente por el culo , lo decidí , entre a mi cuarto , saque mi remera y corpiños , avance hacia el cuarto de Gus decidida a participar de esta orgía , estaba con mi regla pero eso no iba hacer un impedimento para gozar ,

Vicenzo2000

Padres comprensivos

Sábado, febrero 7th, 2015

Acabé mi último curso de bachillerato de aquel año con muy buenas notas y mis padres quisieron recompensarme con una estancia en un camping de la sierra. Soy hijo único y siempre me han querido mucho. Mi padre me considera, no obstante, como un chico tímido y a cada momento me da consejos para conocer a chicas y todo eso. Mi madre le regaña diciéndole que ya tendré en el futuro tiempo para todo eso. El caso es que en la época en la que acabé el curso yo estaba deseoso de tener mi primera relación sexual y mi padre sin duda llevaba razón en eso de que era hora de intimar con chicas.

Como decía, nos fuimos al camping, y fuera porque no era plena temporada de campistas que el lugar resultaba bastante aburrido dada la escasez de gente a la que poder conocer. Mis padres se daban cuenta de que yo no me sentía bien e intentaban animarme, pero no lo lograban, más aún cuando llegaba la noche y nos íbamos a dormir, ellos a su apartado de la caravana y yo al mío. Varias noches, de madrugada, unos jadeos me despertaban: eran mis padres follando como desesperados. Mi curiosidad me llevó a asomarme algunas de esas noches a ver qué hacían y la verdad es que el espectáculo era sublime, lo mismo mi padre le comía el coño a mi madre, que ella le chupaba a él la polla o se la follaba por el coño o por el culo. Varias pajas me hice allí delante de ellos sin que me viesen del panorama que me ofrecían.

Un día salimos los tres a hacer senderismo por la sierra y un guía fornido y atlético nos acompañaba. Anduvimos un gran trecho y yo me fui adelantando hasta dejar muy atrás a los tres, tanto que sentí algo de miedo y retrocedí para encontrarlos. No les veía en la senda por la que íbamos y me impaciente un poco pero sin llegar a desesperar o gritar llamándoles. Seguí buscándoles por el bosque hasta que unos jadeos que ya me resultaban familiares llamaron mi atención. Se me pasó de todo por la cabeza, así que silenciosamente me fui acercando a un lugar donde los arbustos y los pinos ocultaban la presencia de varios cuerpos desnudos. Lo que vi me dejó de piedra: mi padre, mi madre y el guía follaban en grupo. Mientras el guía daba por culo a mi madre, ésta chupaba la polla de mi padre. Me volví a pajear con desesperación.

Por la noche ya en la caravana, sin que ellos supieran que los espié cuando jodían con el guía, les pregunté si les gustó la excursión a lo que me contestaron que jamás lo habían pasado tan bien. Sentía algo de enfado con la actitud de ambos y creo que eso fue lo que me llevó a preguntarles con descaro:

—¿El guía se portó bien con vosotros durante la excursión?

— Si, todo estuvo perfecto hijo mío- contestó mi padre.

— Sobre todo para ti, ¿verdad mamá?

—¿ A qué te refieres?- dijo ella ruborizada.

— Siento tener que hablar de esto con vosotros -les dije-, pero os he sorprendido desnudos junto al guía follando como locos. ¿Podéis explicarme porqué?

— Verás hijo, tu madre es una mujer atractiva y ya viste como iba vestida esta mañana, eso un hombre no lo puede pasar por alto. Yo no soy celoso y hago cualquier cosa por verla feliz. El guía y ella se gustaron y yo lo noté, así que les animé a que los tres practicásemos el sexo.

— Me parece perfecto lo que hagáis, pero ¿qué pasa conmigo? ¿me dejáis de lado?

— No, hacemos excursiones contigo— decía mi madre—, jugamos en el camping…

—¡Eso no me parece suficiente! -le grité.

— Yo sé lo que quiere— dijo mi padre a mi madre—, y me parece justo, así que creo que no tenemos más remedio que ofrecérselo.

Dicho esto mi padre se dirigió hacia mi madre y la abrazó por atrás, diciéndome “¿Es esto lo que te gustaría hacer?”. Le acarició los enormes senos por encima de la camiseta y la besó en el cuello. Mi madre, aunque complacida, se resistía un poco ante mi presencia. “Contesta— me decía mi padre—¿es esto lo que quieres?” Yo no pronuncié palabra, pero moví la cabeza afirmativamente. Mamá se quejó de la situación pero mi padre la retenía con fuerza mientras le decía que si su hijo quería follar, iba a follar de verdad. Ante mi atónita mirada le bajó las bragas y apareció su chocho peludo. Papá lo acarició con fuerza a la vez que se sacaba su polla con la mano que le quedaba libre. Su aparato erguido era enorme. Yo hice lo mismo; también tenía mi polla en erección.

—¿Quieres probar a mamá?

— Sí— dije—, quiero probar lo que es el sexo.

— Hoy tendrás lo que quieras, para eso eres ya un hombre.

Mi madre estaba nerviosa y excitada a la vez. Mi padre le obligó a chuparme el pene mientras él se la introducía desde atrás por su encharcado coño. Allí, a cuatro patas mi madre parecía una perra en celo. Me pareció lo más delicioso del mundo aquella mamada que me estaba haciendo. Mi padre me recomendó que no me corriese, pues si bueno era que me la mamase, mejor sería que probase a hincársela en el coño. Mi madre se negó a que me la follara, pero mi padre le dijo que ya no había vuelta atrás y que disfrutaría de lo lindo con la enorme polla del hijo. Aún así, mi madre opuso toda la resistencia que le fue posible, lo que fue inútil, ya que mi padre le ató las muñecas a la cabecera de la cama y cogió fuertemente sus piernas para separarlas. “¡Adelante, es tuya!”, me dijo. No lo dudé, le introduje de un golpe la polla en su enorme y deseado coño, la cabalgué con furia durante un rato y mi padre se masturbó como un adolescente. Me dio cierta pena ver a mi madre en aquella situación, pero recordé que con el guía se había comportado como una auténtica puta, así que no tuve consideración con ella. Me corrí en su interior como un bestia lanzando sonoros alaridos de placer. Mi padre me dió una palmada en la espalda indicándome que ya me podía ir a dormir. Minutos después les oí hablar. Papá decía a mamá que no había nada de malo en lo habíamos hecho, y ella admitió que en parte le había excitado aquella situación y que si era necesario vivir aquel tipo de experiencias era probable que no le costase mucho esfuerzo acostumbrarse a ellas.

Papá y mi hermano con su nenita

Sábado, febrero 7th, 2015

A papito siempre le gustó mamarme mis tetas, eran grandes y hermosotas y él se volvía loco con ellas. Mi papá quería mostrarle a mi hermano lo que era gozar a una nena rica y comenzó a enseñarle conmigo lo que era gozar a una perrita cachonda y yo me ponía hirviendo con los dos.

Un día decidieron llevarme de día de campo a un río que había cerca de la ciudad y al que siempre habíamos ido de niños, pero esta vez fue distinto. Me llevaron para hacer conmigo cosas que nunca pensé hacer con ellos, pero que al final, me volvieron loca de placer………..

Me pidieron que llevara un cambio de ropa, por si me mojaba o algo. Yo iba con una playerita pegada y unos shortcitos que dejaban ver parte de mis redondas nalgas por abajo y mis piernotas estaban preciosas y largas. La playerita era escotada y no llevaba brassier pues iba con ellos y no pensé en provocarlos así, además eran de mi absoluta confianza.

Ya en el río, jugando, los dos me tiraron al agua y se quedaron afuera para verme salir de ella. Con la playera empapada y el frío mis tetas se marcaban y mis pezones se habían parado y no había forma de disimularlos. Mis shorts se me metían en la rajita de las nalgas, empapados.

Entonces papá me dio la mano para salir y Javier, mi hermano me dio la otra, uno de cada lado y ya que estaba en tierra firme, ambos me tomaron por la cintura y me comenzaron a agarrar cada uno una teta, sobándomelas a su antojo, masajeándomelas a gusto, sin que yo me atreviera a protestar pues el placer era gigantesco. Papá le decía a Javier: “Sóbaselas bien hijo, para que tu hermanita sepa lo que es ser gozada, apriétale un pezón, rico, para que sepa lo que es tener unas buenas tetas como ella”. Y Javier hacía caso y me sobaba a su gusto y papá entonces me pidió que me quitara la playera… pero mejor los dos me la quitaron juntos. Entonces mis tetas quedaron al aire y ambos comenzaron a lamer mis pezonzotes que ya se habían puesto a tono, más por lo caliente que estaba que por el frío que sentía. Lamieron mis tetas a gusto, mi hermano aprovechaba la ocasión pues yo nunca lo había dejado tocarme y papá le estaba dando permiso de gozarme a su antojo.

Mi coño iba mojándose cada vez más, una sensación deliciosa…

Javier siguió mamándome mis tetas hasta hartarse, como un bebé pidiendo su leche, chupaba y succionaba, apretaba, agarraba, me masajeaba como quería, me lamía toda, haciendo ruidos al chuparme, delicioso, aprovechando la situación como podía, haciéndome sentir una cachorrita sumisa y servicial, como papito me había enseñado siempre, dejadita, a su servicio, ya saben que me encanta servir…

Papá me había bajado los shortcitos y los calzoncitos y había dejado mis nalgas redondas al aire y se me había puesto atrás para cogerlas con sus manazas y darme unos buenos pellizcones, como siempre le había gustado. Me pasaba el dedo por mi culito, lo metía un poquito, luego se arrodillaba y con su lengua me lo lamía rico y me metía la puntita, poniéndome el culo bien caliente y sabroso. Yo me meneaba a su antojo, los dos estaban con las vergas bien paradas, hinchadotas y solo de imaginarme la de mi hermano, me ponía mojada y lista para comer lo que me quisieran dar… papito me había enseñado a ser su nena putita, rica y le encantaba que yo obedeciera sus órdenes…

Papá dijo: “Hijo, ahora lámele la conchita, mírasela que rica es, chúpale el clítoris que eso le encanta, aprende a gozar a una putita, pero como tu hermanita….., ninguna hijo, gózala, que para eso está”. Javier me decía: “A ver nenita, abre bien esas piernitas que voy a hacerte venir a chorreones con mi lengua mamá”. Y papi, por atrás empujaba mis muslos e hizo que me sentara en sus rodillas con las piernas bien abiertas, así su vergón daba en mi cola y mi hermano tenía puerta abierta para mamarme a su antojo…

Papá se sacó entonces la verga y me la paseó por el culo y

las nalgas, me abrió las nalgas mientras Javier chupaba, lamía, succionaba mi clítoris, mientras me metía un dedo en la concha empapada y yo me retorcía de gusto, siendo gozada por dos hombres que me hacían sentir tan buena, buenota, deliciosa… mis nalgas no paraban de menearse, daba vueltas, adelante atrás, con unas ganas de verga que no podía… y aún así todavía soy insaciable, no paro de desear que me cojan, ellos tenían la culpa, por enseñarme a ser tan perra, tan caliente, tan gozosa, tan golosa…

Papá entonces le pidió a Javier que se acostara boca arriba y se sacara bien la verga y a mí que me pusiera en 4 patas viendo hacia Javier: “Mámale la verga nena, mámasela bien, como te he enseñado a hacerlo, chúpale la cabeza que ya está buena para ti” y de inmediato me puse a chupar pito, así rico, mmmmhhh, lamiendo esa cabeza inflamada a punto de estallar, la chupé, la lamí, la embabé delicioso mientras papá se me ponía atrás y me volvía a dar con el dedo en el culo, pero ahora más fuerte, hasta que sentí de pronto que se me acomodaba para encularme, pero antes de hacerlo me pidió que me metiera la verga de Javier en el coño, mmmhhh… estaba buenísima, me comencé a montar de a poquitos, comiéndomela primero la cabezota, entraba y salía, meneando bien el culo, asegurándome que papá veía bien el espectáculo y en eso sentí que me agarraba las nalgas me las abría bien y me decía: “Vas a sentir lo que son dos vergones dándote por la concha y el culo al mismo tiempo nena, y te va a fascinar” y me comenzó a dar por el culo, bombeándome con todo, sin ninguna piedad, y yo comencé a gritar entre dolor y placer, pero no podía dejar de menear el culo y comerme la verga de Javier por la concha que chorreaba leche a gusto, dejándome llevar por el placer de ser cogida por dos hombres tan a gusto, usándome a su antojo y yo feliz, encantada, con una cara de viciosa tremenda…

Javier me agarraba mis tetonas sin parar mientras me veía con cara de: “Ay, putita, quien te viera tan cogedora” y papá me decía: “Anda putona, a darle placer a tus hombres, coge, puta, coge que para eso eres muy buena” y yo ardiente, no pude más que soltar toda mi leche y darles tanto por el culo como por el coño todos mis jugos deliciosos mientras ellos terminaban en mí gritándome lo puta que soy y lo buena que me pongo con sus vergotas, yo gritaba y gemía sin parar, hasta que los tres nos quedamos agotados, acostados yo encima de Javier y papá con su verga en mi culo hasta que se le puso chiquita y me la sacó chorreante de lechita y Javier solo alcanzó a decirme: “Nena, ni te creas que esta va a ser la última vez que me sirves así, no le pienso pedir permiso a papá y te voy a dar cuando a mí me plazca”… yo solamente me sentí más puta todavía y no veía el día en que mi hermanito tuviera ganas de mí de nuevo, con papá o sin él…

Entre ambos me volvieron una putita insaciable, que siempre quiere más leche, más verga, más de todo… ahora, soy una hembra que sabe volver locos a los hombres, me encanta coger y que me cojan… Me fascina contarles mis aventuras y dejar que me contesten sus opiniones que me ponen mucho más caliente todavía… ¿porqué seré tan perrita?

Autor: Afrodita magasensual (arroba) yahoo.com.mx

Relato padre – hijo

Sábado, febrero 7th, 2015

Hola, he leído muchos relatos en el Internet unos muy buenos y otros que a la primera línea resultan mas falsos que un billete de 3 dólares, es por eso que me animo a escribir algunas de mis experiencias, esperando encontrar a personas que hayan pasado por esto y que como yo quieran compartirlo conmigo.

Bueno les cuento que ahora tengo 26 años, me considero gay por que desde que tengo uso de razón me han atraído mucho los hombres maduros, ya sea un tío, mi vecino, mi profesor o demás hombres que por su edad madura atraían por ese entonces inexplicablemente mi atención, mis pensamientos y mis sueños.

Soy el menor de 3 hermanas, es por eso que mi madre tuvo un especial cariño hacia mi, que al resto de mis hermanas, el más consentido y engreído, a diferencia de mi papá, que tenia un carácter muy fuerte, mis hermanas y yo teníamos miedo a que se amargara por no haber hecho bien, ya sea la tarea, algún encargo, o cualquier otra cosa. El siempre demostró cariño por mis hermanas, conmigo fue siempre frío y distante.

A mi padre le gustaba la bebida, las reuniones con sus amigos, y claro también amigas, ya que mi padre con sus mas de 45 años encima, y con algunos kilos de mas, era un hombre atractivo, blanco, alto, contextura gruesa, brazos fuertes, manos grandes y además velludo. Tenía una moto con la cual se paseaba de arriba para abajo con sus amantes , no es difícil imaginar, era el perfecto macho, asediado por las vecinas y cualquier mujer que lo conociera, mi madre solo conseguía ser agredida cada vez que le reclamaba por llegar borracho o por las manchas de lápiz o perfume de mujer que traía en su ropa. Pero cuando había reconciliación mi mamá amanecía radiante por que en la noche mi papá la hacia sentir la mujer más feliz del mundo, y no lo digo por que la viera al día siguiente contenta y de buen animo, si no por que tuve la oportunidad de ver un día como le hacia el amor a mi madre, fue de día, yo tenia siete u ocho años, mis hermanas se fueron al colegio y ellos creían que yo estaba durmiendo, ya que estaba en el turno de la tarde, como escuche algo raro baje y me di cuenta que los quejidos venían de la habitación de mi madre, me acerque y abrí la puerta lentamente vi a mi mamá desnuda y a mi padre encima, mi madre gemía de placer y mi padre se la comía a besos mientras duraba la penetración, el respiraba con fuerza hasta que paro y empezó a gritar de placer, se quedaron así unos minutos y luego se paro y pude ver su pene flácido cubierto todo de negro, era el mismo vello que cubría todo su cuerpo. Después de eso, miraba con otros ojos a mi padre, pero nunca encontré una oportunidad porque como les conté mi padre era distante conmigo. Fue en una de esas tantas discusiones que tuvo con mi madre en que amargo se fue a emborracharse y no se apareció a dormir, yo dormía esa noche en cama de mi hermana, no recuerdo exactamente por que razón, imagino que por que tenia miedo, fue entonces que llegó mi papá muy borracho, no podía ni mantenerse de pie, hablando muy fuerte y gritándole a mi mamá, fue entonces que mi madre cerro su cuarto y le dijo que se vaya a dormir en el sillón, mi hermana compadeciéndose de mi padre lo llevo jalándolo con fuerza a su habitación donde yo estaba durmiendo, al verlo venir me tape totalmente y solo miraba por una abertura, fue entonces en que de golpe se sentó y luego se echo en la cama, hablando incoherencias, sin importarle mi hermana le quito sus zapatos, luego apago la luz y se fue a dormir a mi cama que estaba en el segundo piso, paso un rato y pense que se quedaría dormido pero no, se levantó, fue al baño y luego se volvió a acostar pero ahora se cubrió con la frazada, me imagino que debió haber sentido frío, al cubrirse se me acerco mucho, entonces mi nariz acarició su pecho, al sentirme seguro penso que yo era mi hermana por que me abrazo fuertemente podía sentir su aliento a puro alcohol, su pecho con un olor a macho, mis labios apretaban su pecho velludo y húmedo, fue entonces que por la presión de su abrazo que yo también lo abrace, pero mis manos llegaban a acariciar su trasero, no sabia lo que hacia pero lo empece a excitar por que empezó a acariciarme la espalda lentamente bajando por mi cintura llegando a mi trasero, se quedo acariciándolo lentamente por unos minutos, sentía que mi corazón latía a mil y mi respiración la trataba de controlar para no delatarme, luego movió lentamente su mano hasta llegar a mi genitales …. fue cuando toda su pasión se apagó, se dio cuenta que no era su hija y molesto me empujo a la otra orilla de la cama . Yo no sabia que pasaba, solo que me gustó sentir esa mano tan grande acariciar mi cuerpo, sentirme aprisionado entre sus brazos tan fuertes, con el fuerte olor a licor y sudor, quería más, mi cuerpo pedía mucho más. Fue por eso que no pude dormir, esperando sentir esa mano, ese aliento, ese sabor de macho, lo deseaba , deseaba a mi padre. Así que espere a que se durmiera, tenía que estar seguro de que este profundamente dormido, después de eternos minutos sus fuertes ronquidos me dieron la señal, me acerque lentamente a su cuerpo, le di una pequeña sacudida y nada y como tenia miedo de que este haciéndose el dormido, con mis dedos levante sus párpados, sus ojos no respondían, luego tape su boca para que no roncara, fue cuando sentí su barba sin afeitar que raspaba mi mano, la sensación fue excitante verlo ahí tranquilo a mi merced, no lo podía creer, era mío , ese hombre tan fuerte, tan macho, a quien tanto miedo le tenia, estaba ahí, indefenso, esa sensación tan rica no se me olvidara jamas. Fue entonces que empece a desabotonar su camisa, empece acariciar su pecho velludo, sus tetillas, su barriguita y me di cuenta que no podía quitarle la camisa, entonces desabroche su correa , y baje lentamente el cierre de su pantalón, fue cuando me di cuenta que guardaba un gran paquete ahí adentro, lo acaricie por encima de su trusa y sentí como electricidad por todo mi cuerpo, empecé a temblar y no entendía por que, mi respiración era entrecortada, mi corazón aprecia que iba explotar, no espere mas, me moría de ganas por verlo, por tocarlo así que metí mi mano por la abertura de la trusa y no puedo explicar con palabras lo que sentí, era descubrir el paraíso sin morirse antes, tenia en mis manos la cosa mas rica y excitante que ha existido en mi vida, lo primero que me di cuenta es que era más grande de lo que yo suponía lo sentía grueso y grande, había demasiado vello que mis dedos se enredaban y no podía sacarlo de su prisión, en ese momento no me importo nada , ya no me preocupe si papá se despertaba, lo que acababa de tocar y de sentir me volvió loco por completo, desabotone su pantalón y empece a tirar con mucha fuerza, después de muchos intentos me alegre mucho cuando lo conseguí, luego puse a papá de costado y jale todo lo que pude su camisa para un lado luego hice lo mismo por el otro lado luego lo puse de espaldas y volví a jalar con fuerza, logrando quitarle la camisa, al verlo de espaldas sentí la necesidad de acariciar su trasero y pase mi mano entre sus nalgas, volví a sentir mucho vellos otra vez así que le baje la trusa lo mas que podía, regrese a mi padre a su posición original, había dejado de roncar como antes, ….será que se despertó ? me asegure que estuviera dormido levantándole los párpados otra vez, no había señal de conciencia, como jugando le apreté su nariz por un rato hasta que su pecho se comprimía queriendo respirar…..si estaba completamente dormido, así que regrese a la acción otra vez, cogí su mano levantando todo su brazo me lo puse tras de mi cuello abrazándome, acaricie su brazo velludo subiendo hasta su hombro acaricie su cuello, su oreja, su cara, su barba sin afeitar , sus labios, moví su cabeza para acercarla a mi pero como no se podía, me acerque yo, y con algo de esfuerzo alcance acariciar con mi nariz sus labios, entonces, bese sus labios locamente, queriendo quizás imitar esos besos que veía en las telenovelas, besaba su cara , su nariz, su oreja, le mordía sus labios, (otra vez me había olvidado de ser cuidadoso), besaba y chupaba su cuello mientras oía esos fuerte ronquidos, fue entonces en que llene su boca de mi saliva y luego lo bese mas fuerte bebiendo y lamiendo cualquier derrame, después de eso regrese al punto de inicio de esta locura, al paquete de papá, aun tenia puesto su trusa, se lo saque rápidamente, entonces con mi mano empece a explorar y cuando puse mi mano sobre él lo sentí como antes grueso y grande, pero ahora estaba libre, lo podía agarrar por completo, lo acaricie por un rato, el glande estaba cubierto, así que con mis dedos descubrí la piel que lo protegía, noté que estaba algo mojado, (seguro que se mojo de excitado que estaba cuando creía que haría suya a mi hermana), luego lo apreté fuertemente esperando alguna reacción, pero nada entonces instintivamente acerque mi boca y le di un beso, algo me decía que me lo metiera a mi boca y así lo hice, pero en ese instante mi pene estaba erecto y sentía q me orinaba, así que me fui al baño a orinar, al regresar mi padre roncaba mas que nunca así que se me ocurrió colocar mi pene en su boca, se encontraba duro, lo puse de lado para que su cabeza quede lo mas cerca a mi pene, entonces trate me metérselo pero no puede ya que sus dientes me lastimaban, así que regrese al pene de mi dormido padre y me preguntaba si podría endurecerse igual que el mío, así que lo cogí y lo puse en mi boca y empece a chuparlo, a mamarlo me gustaba lo que estaba haciendo me sentía en las nubes, una y otra vez lo mamaba como loco, apretándole y chupándole los huevos, corriéndosela con la mano y volviéndosela a mamar hasta que me di cuenta que había doblado su tamaño y se había endurecido, su glande era enorme, y el tronco no podía cerrar mi mano, pero aun así la quería toda dentro de mi boca, la seguía mamando por unos minutos hasta que me canse, entonces me eche encima de él, y pense : Quiero ser penetrado por mi padre , entonces me acomode el pene erecto de mi padre en mi potito y hacia presión, pero nada esa estaca no podía ni tan siquiera asomarse a mi huequito, intentándolo una y otra vez me di cuenta que era inútil seguir con esto así que reanude mi trabajo con la polla de mi papá, me tragaba la mitad de su polla mamándosela con mucho esmero ayudándome de mi mano para acariciar su huevos y pajeándola de rato en rato, de pronto casi me atoro con la leche que empezó a salir con fuerza, casi todo me lo trague pero me dio asco y escupí el resto, mi pene estaba duro, tenia ganas de seguir con esto, aprendí a pajearme en ese momento, tome su mano y la puse en mi trasero y la otra me abrazaba, me pegue a su boca y empece a besarlo salvajemente mientras me pajeaba imaginando que me hacia el amor como si yo fuera mi mamá entonces sucedió , debió haber sido su labios tan ricos y esa barba que me raspaba que me hacia excitarme tanto que de repente se vino mi primera eyaculación, bañe a mi padre con todo mi semen, me gusto tanto que no me desprendía de sus labios hasta que mi pene regreso a la normalidad. Al rato limpie todo rastro de semen y le coloque su trusa y su pantalón como pude…..y me fui a dormir al cuarto de mi hermana con la excusa de que los ronquidos de papá no me dejaba dormir . Al día siguiente todo volvía a la normalidad , pero yo ya planeaba la próxima aventura.

Me gustaría conocer amigos que tengan la misma debilidad o tengan relatos parecidos, mi correo es pouerie@msn.com Gracias

El veneno en la sangre

Sábado, febrero 7th, 2015

El calor de la selva entra zumbando en su cerebro, y con el machete en la mano el hombre intenta abrirse paso entre la vegetación compacta que lo oprime. Como si fuera un encierro, como si estuviera cavando para salir del centro de la tierra.

Hace cinco días que no ve a su mujer ni a su hija, que han quedado solas en el medio del monte, mientras él ha viajado hasta el pueblo para traer víveres y suero con el que prevenirse de los ataques de las víboras. Hace tan poco tiempo una yararacusú* le quitó un hijo, y ahora es solo un hombre para hacerse cargo de dos mujeres. Pero antes tenía que prevenirse de próximos ataques de la selva.

Un alto en el camino. Se sienta sobre un tronco y saca del bolso una botella de caña. Toma un trago largo, y es como si fuera agua. No le siente el sabor, no le quema la garganta, porque mas es lo que le quema el odio. Esta cerca de la casa de su compadre Ferraz, pero no va a pasar a saludarlo. El es el culpable de que haya perdido a su hijo, porque siendo el poseedor del único almacén, y aunque el suero se había terminado, no mandó a nadie a buscar más, arriesgándolos a todos a las mordeduras de las víboras. El mismo día en que enterró a su hijo, salió marchando hacia el pueblo, porque o se sacaba la furia peleando contra la selva, o lo mataba a Ferraz. Fue una salida razonable.

De todas formas, en lugar de alivianar su mente con pensamientos claros, solo estaba mas bruto, mas furioso. Terminó la botella de caña y la arrojó a un lado. Ahora si sentía el alcohol, le hacía hervir la sangre y le quemaba las venas. Se hechó el bolso a la espalda y tomó el machete, y siguió por la senda tratando de llegar al río. La senda estaba mejor marcada hacía cinco días, cuando él mismo la había transitado en el sentido contrario. Pero la selva avanza por minutos, y el paso ya estaba nuevamente obstruido en varias partes. Era necesario recorrer a diario un camino, machete en mano, para que la vegetación no lo cubriera por completo, sin dejar casi rastros, en cuestión de semanas.

Llegó a la orilla y respiró el aire fresco, cargado de bichos que revoloteaban junto a los pocos rayos de sol que se filtraban por ese paso del río, en medio de la vegetación. Se subió a su canoa, que estaba atada donde la hubo dejado el mismo hacía cinco días, y empezó a remar con renovadas fuerzas. De lejos lo observó su compadre, que hachaba leña junto a su rancho, pero no lo saludó. Sabía que e rencor estaba tan fresco como la muerte de su ahijado, y prefirió guardar silencio, al tiempo que acompañaba a su compadre con una respetuosa mirada mientras este se alejaba por el río.

Había pasado el mediodía y tenía hambre. Ni bien llegó a su hogar ató la conoa al muelle y entró a su rancho. Encontró a su hija limpiando los cacharros.
—¿Dónde está tu madre?— dijo mientras dejaba el bolso en el suelo de tierra.

—Allí viene— dijo ella y agachó la cabeza. Sabía lo que ahora ocurriría.

Una mujer de menos de cuarenta años entró a la habitación. Sus ojos estaban cansados y toda ella, al igual que su hija, estaba envejecida por la lucha contra una vida ardua, que les mataba un hijo y que les hizo pensar que el único hombre de la casa tal vez ya no volvería. El la tomó en sus brazos y le quitó rápidamente las ropas, dejándola desnuda por completo. El pelo suelto y oscuro le caía por encima de sus morenos hombros, acariciándole los senos, demasiado firmes para le edad que ella aparentaba. La sentó sobre la mesa y le separó las piernas, y bajándose los pantalones dejó a la vista un miembro tan grande como duro, que se encerraba tanta furia como el mismo hombre. Delante de su hija, como tantas otras veces, separó los labios vaginales de su mujer, entre la mata de oscuros pelos, tan tupidos como la selva misma, y penetró en la carne, hundiendo su miembro en la humedad del recinto.

Se movió lentamente dentro de su esposa, llevaba días esperando sacarse tanta miseria de adentro que quería hacerlo bien. Le mordía el cuello, le apretaba los pechos… sintió la sequedad del desierto en la garganta cuando las lenguas de ambos de abrazaron.

Miró a su hija, que observaba el ritual casi con la misma costumbre con que veía aparearse a los chanchos.

—Dame caña—. Ella lo miró inexpresiva. La caña se había terminado hacía casi un mes, y al igual que el suero, el almacén de Ferraz no había traido más.

—Buscá en el bolso— le dijo, sin dejar de clavarle su miembro en las entrañas a su esposa. Tomó un trago y golpeó el vaso contra la mesa.

—Mas—. Mientras la botella dejaba salir su líquido de fuego, la mujer se apretaba las tetas y llegaba al orgasmo. Sus gritos de placer o de agonía se abrieron paso en el pesado ambiente de la habitación cuando la caña le llegaba al estómago.

Puso una mano sobre las nalgas de su hija. Estaba vestida con un short que dejaba ver sus largas piernas, hermosas, e iba descalza sobre el suelo de tierra. Ya estaba en edad de merecer, había cumplido la mayoría de edad y había perdido la virginidad mucho antes de eso. Una remera sucia y muy suelta disimulaba unos senos duros y bien formados, que se movían libres sin conocer la existencia de los sujetadores. Le metió una mano en el culo, acariciando sus redondeces y tocando su intimidad. Le quitó el pantaloncito con un rápido movimiento y la hizo sentarse entre las piernas de su madre. Esta se incorporó y desde atrás le sacó la remera, para dejarla desnuda por completa.

Pronto el miembro de su padre entró en su cuerpo, mientras por detrás su madre la abrazaba, y pasaba sus manos hasta llegar a sus tetas, pellizcándole suavemente los pezones. Se sintió transportada, y comenzó a moverse al ritmo de esa verga que la estaba matando.. estiró los brazos y al tiempo que llegaba al orgasmo se abrazó a su padre. Una oleada de esperma le inundó las entrañas, con toda la furia que su progenitor había recogido en la selva.

Se abrazaron los tres. La luna había salido entre las últimas luces del día, los pájaros revoloteaban las pocas casas del rancherío. La soledad los apretaba nuevamente.

Incesto en Buenos Aires

Sábado, febrero 7th, 2015

Hola que tal sexycuentos, a continuacion pongo la historia, que es un historia de Familia.

mi nombre es Gabriel y soy de Buenos Aires, Argentina. estoy de novia maso menos hace 1 año con Fernanda. el chiste es que yo tengo 20 años y ella 23.

Su mama, Carolina, que tiene 56 años, se mantiene realmente muy bien, y esta muy buena. Fernanda tambien tiene una hermana, que se llama Paula, que tiene 3 años mas que Fernanda, osea que tiene 26 años. desde el momento que pise la casa, me “enamore” osea me flasheo mal Paula, primero porq es rubia de ojos celestes, muy linda, que camina como pato con el culo bien paradito y unos 100cm de busto entonces, tiene unas muy lindas tetas. Paula esta de novia con Javier hace 3 años y se nota q realmente se aman, pero yo desde el primer dia, le eche el ojo a paula. las primeras veces la trataba como una reina a paula, olvidandome casi por completo de fer, mirandole las tetas y el culo a paula hasta babearme.

recuerdo q para chamullarmela un poco mas ademas de ser mi reina, la abrazaba bien fuerte y me la apoyaba y hasta para navidad de le regale unas peliculas que tanto deseaba ver.

hasta seis meses despues, nunca me habia dado cuenta de que paula, la prima gisela, y la mama caroliona, me echaban el ojo encima tambien, ademas de mi novia q estaba re caliente con ellas 3.

entonces una noche nos empezamos a besar muy apasionadamente con fer y estabamos dispuestos a hacer el amor, cuando de repente entra paula y me dice

– ay Gaby que Pepe (hablandole a mi chorga) tan grande q tenes –
– ah si? te parece? y si te acercas mas para ver si no te equivocas? – asi fue como se acerco, lo agarro de la base del tronco y se lo metio en la boca le dio unos lenguetazos y me dejo porq estaba fer al lado.
– si, veo q es realemente enorme –

y asi desnuedo como estaba, paula saco 3 paquetes rosas, le da uno a fer, lo abren y yo tirado en la cama, se lo toman el polvito q tenia adentro rosa, y el tercero me lo puso paula en mi chota.

luego9 de una hora, yo nnunca supe para q era ese polvo rosita, aunque supuse q era para no quedar embarazadas viene mi novia y me dice

– estas listo? ahora si! –

se desnudo y se sento a la altura de mis rodillas y comenzo a jugar con mi pija.

se la metio en la boca, mientras me miraba y la mordia despacio, pero mi chota igual no queria pararse del todo. en eso entra paula que estaba esperando a q tenga sexo con mi novia para vernos y como vio me mi chota no se calentaba con mi novia, se sento a la altura de mi pecho en la cama dejando su gran culo a la altura de mi brazo izquierdo. se subio la pollera negra q tenia y se bajo la tanga rosa. le comence a mover los dedos dentro de su gran concha q estaba delisiosa. teniendo en cuenta q pense q esto nunca iba a pasar, le estaba haciendo una paja a mi cuñada seis meses despues de haber conocido jaja. volviendo a la paja, le meti la mano entera y termino acabando sobre mis dedos, cuando ella acabo empuujo a fer y sea balanzo sobre mi chota para empezar a chuparmela salvajemente. mientras ella me chupaba la pija, yo le subi las piernas hasta tener su concha en mi nariz. le chupe toda mojada vulva, le termine haciendo otra paja con la lengua magica mientras fer se tocaba y me chupaba el pito junto con paula.

– muy bien gaby, muy bine, muy rico, te dejo solo con fer ahora, pasala bien

…y asi se fue.

fer se sube arriba mio y me la empiezo a coger, primero despacio para no alla ningun prioblema y despues le di como a una puta mal, bien guarra. mientras tanto, la di vuelta y la puse en cuatro.

le meti la verga por la vagina y le meti dos dedos en el orto. le saco la pinga de la concha, me saco el forro para q no se rompa y me la cojo por el orto, le rompi el orto. mientras q cojiamos llega paula y me dice q ella tambien queria q Javier no le queria dar por q se sentia mal. entonces le saco la pija del culo a fer y se la pongo a paula en la vagina. ella estando arriba cabalgaba como uina llegua mal, experta y arrecha mal. q buena ruibia!!!!!!!. le saque la pija de adelante y se la meti por atras en la misma posision, mientras que yo con la cabeza apoyada en la almuada, viene fer y se sienta sobre mi cara. le empiezo a chupa re bien la concha hasta que le llego terrible orgasmo y a paula y a mi tambien todos a la vez. fue espectacular.

– gracias gabote. gracias fer por prestarmelo! –
– de nada pau- decimos nosotros.

nos vestimos y salimos de la habitacion y fuimos los 3 juntos a ver una pelicula al cine. lo que paso en el cine fue espectacular, pero despues se lo cuanto bien, porq ahroa esta llegando mi novia a casa.

Saludos

Gabote**

al que le haya intersado esta hbistoria o q tenga alguna similar, que se conecte conmigo a fermentados@hotmail.com

Saludos – Gracias sexycuentos -

Sexo / Capítulo 1

Sábado, febrero 7th, 2015

Todo comenzó un viernes, yo ya llevó más de cinco años con mi novia, por cierto me conocen como el Wuaco, pero me llamo Eduardo, soy un muchacho de 24 años, soy alto, de 1.86 metros, tengo espalda ancha, debido a que juego americano, asimismo me dedicó a entrenar Tae-Kwon-Do, conocí a mi novia en la carrera, estudiamos comunicaciones.

Es hermosa, mide 1.76, piernas bien torneadas, al ir subiendo ves un culo firme y bien formado, luego un vientre plano y unos pechos hermosos, su piel es morena clara, casi trigueña, tiene una cara hermosa y unos labios de campeonato, su pelo es liso, de color negro y medio largo, le llega al hombro. Bueno el noviazgo empezó como algo normal, primero nos conocimos en una fiesta que organizó un amigo mutuo. Ya nos habíamos visto varias veces y habíamos intercambiado una que otra palabra, pero no éramos amigos, ni nada por el estilo, de hecho ella es de las mujeres que cuando no las has tratado te parecen algo payasas, pero con muy buen cuerpo.

Yo bailaba con otras amigas y la bebida corría bastante, aunque no soy de mucho tomar, la fiesta empezó a decaer como a las tres de la mañana, quedábamos unos quince en total y ya me retiraba, ahí fue cuando Marifer se acercó y me dijo:

Oye Eduardo me podrías dar un aventón a mi casa.

Claro, sólo que tendremos que pasar a dejar a Gerardo y a Rubén

Ok.

Marifer vive como a diez minutos de mi casa en carro y ella ya tenía unas cuantas copas encima, así que nos subimos a la camioneta, es una Silverado de nueve plazas, dos al frente, un sillón para tres después y al fondo un sillón para cuatro, enfrente iba Gerardo que es mi mejor amigo, Rubén estaba muy ebrio y lo aventamos a atrás de la camioneta y Marifer se fue en medio, pero ya dormida. Así llegamos a la casa de Gerardo se bajo y se fue a su casa, no sin antes decirme que volteara, que llevaba un buen pedazo de carne atrás, yo al principio no le entendí, cuando volteé me di cuenta de a que se refería. Ya los muchachos habíamos hablado de lo bella que se veía, pero ahora estaba dormida y la falda se le había subido un poco. En la fiesta habíamos visto que llevaba un vestido azul de minifalda, de esas de vuelo, con unas zapatillas blancas, sin medias, ya que como dije, tiene muy buenas piernas. Mire un poco más arriba y note su tanguita, de color blanco, que apenas y se asomaba.
De pronto un movimiento de ella me regresó a la realidad y me dirigí a casa de Rubén, que estaba bastante lejos de mi casa, pero es un gran amigo y lo estimo mucho, por lo que fui a dejarlo. Cuando llegamos tuve que despertar a Marifer, ya que tenía que dejarme bajar a Rubén, ella se percató de que tenía ya muy arriba la falda y se la acomodo, mirándome para averiguar si me había dado cuenta, yo no hice ningún comentario, le sonreí solamente y la ayude a bajarse para que se pasara al asiento del copiloto. Luego desperté a Rubén y lo baje, su madre ya me esperaba, ya que en camino le había hablado por teléfono, así que la ayude a llevar a Rubén a su cuarto y lo deje ahí.

Luego me despedí y regresé a mi camioneta. Al subir, Marifer estaba nuevamente dormida, por lo que me dirigí a su casa, a los cinco minutos despertó, ya que paso una ambulancia a nuestro lado con la sirena encendida, nuevamente se acomodo el vestido y me pregunto que qué hora era, le dije que las cuatro y cuarto, me pidió mi teléfono y llamó a su mamá, le dijo que ya iba en camino y cosas por el estilo, pero que antes pasarían a dejar a otros muchachos. Yo me quede algo perplejo, debido a que ya los habíamos dejado y me sonreí para mis adentros pensando que estaba más borracha de lo que imaginaba y que ni siquiera sabía que estaba pasando, pero no fue así. Luego me dijo que podíamos ir más despacio, que no había prisa, así que me fui más tranquilo. Ya que ya no vivo con mis padres.

Comenzamos a platicar de muchas cosas, sobre todo de profesores – típico tema que uno toma cuando no sabe que hablar- luego ella cambió el tema a mis actividades deportivas, ella era parte de las porristas de la universidad y conocía muchos de mis logros. Luego cambiando nuevamente de tema me preguntó si tenía novia, cosa que respondí que no, ya que hace poco había terminado con otra chava. Luego me pregunto que quién me gustaba y yo le dije que ella, como para obligarla a cambiar de tema.

Yo había tomado el camino largo de regresó, así que teníamos todavía un rato, luego ella se acercó y me dio un beso en el cuello, eso me hizo ponerme nervioso, pero me gusto mucho. Luego comenzó a acariciarme el pecho, cosa que me incomodo un poco ya que iba manejando, y me empezó a decir que yo también le gustaba, que siempre me veía cuando jugaba americano y que le gustaba como demostraba mucha fuerza. Baje más la velocidad y ella comenzó a besarme más el cuello, al final me estacione cerca de su casa, pero no a la vista y comenzamos a besarnos.

Mi mano primero recorrió su espalda bajando hacia sus piernas, ella me acariciaba el pecho, y comenzó a sacarme la camisa, yo mientras ya desabrochaba su vestido. Ella me recomendó pasarnos a los asientos de atrás, ya que los de enfrente están separados y es incomodo ahí. Nos pasamos, no sin antes yo cerciorarme que estuviera todo cerrado y que no hubiese nadie cerca en la calle. Cuando me dirigí a la parte de atrás, ella ya se había quitado el vestido y sólo se cubría sus pechos, yo ya había adivinado que no traía sostén, ya que no se veía en el vestido el mismo. Comencé nuevamente a besarla y acariciar más afanosamente su cuerpo, ya subiendo a sus pechos que ella me ofrecía, muy hermosos y desafiando a la ley de gravedad, con mi mano derecha acariciaba uno, mientras que succionaba delicadamente y saboreaba con mi boca el otro pezón que me ofrecía, me detuve un momento a ver sus pechos, muy bien formados, dos círculos perfectos, coronados por unos pezones café obscuro, que empezaban a pararse.

Seguí con mi labor y comencé a bajar besando su vientre, plano y bien formado, sin duda debido a las clases de aeróbicos que tomaba con las porristas, y de pronto me encontré con aquella tanguita que apenas cubría su puchita, no se veía ni un solo pelo de fuera de esa mini prenda, era metódica para arreglar su cuerpo, poco a poco di algunos besos por encima de la prenda y se la fui bajando, dejándome ver un triángulo perfecto de bellos sobre la puchita, pero todo alrededor de los labios bien depilados, comencé a besar poco a poco su puchita, a saborear sus jugos, que ya emanaban desde hacía rato, paseaba mi lengua a mi gusto por toda esa raja y jugaba con su clítoris para excitarla aún más. Luego ella me detuvo y me hizo subir, bajo besándome el pecho, quitándome la camisa primero y luego desabrochó los jeans que traía puestos y los bajo, debajo de mis boxers, se veía mi pene erecto y duro, ella lo tocó por encima y jugo un rato antes de sacarlo de su prisión.

Comenzó poco a poco a masturbarme con la mano y luego comenzó a lamerlo, primero lentamente y luego metiéndolo por completo a su boca como si en ello se le fuera la vida, mamaba el pene de una manera maravillosa, no como otras mujeres que sólo lo babean a lo tonto, sino más bien de esas mamadas que succionan y cuando lo tienen dentro de la boca juegan con la lengua y el pene, lamió mis testículos y comenzó a subir y se sentó encima de mí con las piernas abiertas, pero sin dejar que se lo metiera, yo me estaba volviendo loco y la quería penetrar, pero ella se preocupaba de quedar embarazada. Así que nada tonto saque de la guantera un condón, ella misma me lo puso y luego se sentó de frente a mí, ya poniendo mi verga en la entrada de su cueva y fue bajando lentamente, la penetración fue muy fácil, debido a que ella estaba muy excitada y sus jugos la lubricaban de maravilla, luego ella me dijo:

La tienes bastante grande – cosa que me excitó y yo le contesté

Te mueves de maravilla.

Ella dejó de hablar y comenzó a menearse más, arqueando su cuerpo hacia atrás y haciendo movimientos circulares con su cintura, mientras tanto yo la sujetaba con una mano y con la otra le tocaba los senos, mientras que subía mi cadera para penetrarla más y llevar un movimiento con ritmo. Ella comenzó a moverse más rápido ahora con movimientos de adelante hacia atrás y gimiendo mucho, cosa que anunciaba su orgasmo. Luego se dejo ir hacia a mí y me comenzó a besar de nuevo, viéndome a los ojos y sonriendo.

Había imaginado muchas veces esto- me dijo

Yo también, aunque nunca tan bueno como ahora- conteste.

Ella continuaba el movimiento, luego se paro y se volvió a sentar en mi pene metiéndolo nuevamente en su vagina, pero esta vez me daba la espalda y comenzamos nuevamente la cabalgata, ahora yo tomaba sus senos desde atrás y besaba su nuca y su cuello, ella decía cosas ininteligibles, excepto más, más, cosa que yo hacía poniéndome casi de pie para penetrarla más a fondo, ella masajeaba mis huevos y ambos comenzamos a respirar más agitadamente, y comenzamos a terminar, yo sentí como si me exprimieran los testículos y luego quedamos tendidos, ella aún sentada en mí, pero mi pene ya se encontraba flácido y estaba agotado, pero comencé a besarla de nuevo y ella sonrío, pero cuando vio hacia la radio vio que eran las seis de la mañana. Por lo cual se espantó y comenzó a vestirse rápidamente, por lo cual yo me saqué el condón y le deje en el suelo y también me vestí, aunque un poco desilusionado.

Luego se arregló un poco y nuevamente comencé a conducir, ella no decía nada ya que terminaba de arreglarse, por lo que me sentí algo extraño. Luego llegue a su casa. En ese momento sonó mi celular, a lo cual contesté, era la mamá de Marifer, así que se la pase, ella dijo muy tranquila que ya estaban afuera, su mamá salió y nos recibió en la puerta.

Nos preguntó que por que tardamos tanto, Marifer calmada le dijo que la fiesta había terminado a las cuatro, que fue cuando llamo y le dijo que habíamos ido a dejar a Rubén y a Gerardo, cosa que era cierto, excepto por la hora, cuando le comentó a la mamá de donde veníamos supuestamente, ella se tranquilizo y me invito a pasar. Yo me iba a negar, pero Marifer insistió. Pase un rato, ya en su casa todos estaban despiertos. Tenía un hermano y una hermana más jóvenes que ella. Su papá es funcionario y su mamá trabaja como administradora en una empresa. Su mamá era una mujer de muy buen ver, en ese entonces ella tenía 34 años, había tenido a Marifer a los 16 años, era delgada, con las llantitas normales después de tener tres hijos, su piel era blanca, se le adivinaba unas piernas bellas, sin duda Marifer se las había heredado, su culo era espléndido, y tenía unos pechos grandes, su cara era muy bella, su papá era moreno, de ahí el color de piel de Marifer, su hermano era la copia idéntica del padre y luego estaba su hermana, una niña de 14 años, pero ya muy bella, de por sí la belleza de esa edad, cuando se está entre volverse mujer y aún ser niña, era idéntica a la madre, excepto por el pelo.

Me quedé un rato, Marifer dijo que teníamos que hacer un trabajo de la escuela, cosa que no era cierto, así que sólo se metió a bañar y yo me quede platicando con el padre. Era un tipo serio, aunque agradable, me preguntaba que desde cuando conocía a su hija y cosas por el estilo. Luego de un buen rato, ya eran las siete y media, llegó Marifer. Vestía un top con una camisa arriba y un short que dejaba ver parte de su culo, tenía el pelo amarrado y se veía espectacular. Yo aún no podía creer que hubiéramos cogido hace poco más de una hora. Luego su mamá nos pidió si podíamos llevar a Laura, que así se llamaba su hermana a la Biblioteca, que ella pasaría por ella cuando saliera del trabajo. Sin que yo interviniera Marifer dijo que si y luego nos fuimos. No habíamos comido nada, así que las invite a desayunar, ambas aceptaron y fuimos a un Vips cercano, ahí desayunamos y platicamos un rato, Marifer se sentó a mi lado y cada que podía me acariciaba la pierna, cuando la veía sonreía y comía algo, lamiendo el cubierto sensualmente. Su hermana se había dado cuenta de lo del cubierto, por lo que nos pregunto :

¿Son novios?

En eso estamos, ¿Por?- Contestó Marifer

Es que si no es tu novio o pretendes hacerlo tu novio, pues preséntamelo bien, que es un buen pedazo de carne.

Marifer se enojo un poco, pero dijo que tenían bueno gusto, yo en ese momento me acorde de lo que Gerardo me había dicho y sonreí un poco acordándome de todo lo que había pasado. Al terminar de desayunar pague la cuenta de todos y nos fuimos. Dejamos a Laura en la biblioteca y arranque el auto sin lugar fijo, luego pregunte

Bueno, y ahora

Oye Eduardo, comenzaste algo que no pudimos terminar por la hora, qué, ahora resulta que no me cumplirás- dijo ella

Yo sonreí y me dirigí hacia mi casa. Al llegar estacione la camioneta y abrí la puerta de la casa. Afortunadamente ese día no iba la señora de limpieza, ya que era una persona algo entrometida. La casa en sí es de mis padres, pero como no les gusta mucho el D.F., prefirieron irse a Provincia, a Veracruz y como soy hijo único, me dejaron la casa para que me quedará a estudiar en el D.F., mis padres son acomodados, por lo que el dinero no me falta y he podido dedicarme al estudio y a mi vida, pero como desde antes la señora limpiaba en la casa, mi madre arreglo que se quedará a limpiar, además no era mala persona, pero si algo chismosa.

En fin entró Marifer y comenzamos a besarnos, ella nuevamente sacó mi playera, yo mientras tanto ya le había quitado la camisa y le acariciaba por encima del top los pechos, poco a poco nos fuimos a la sala y ahí la tumbé en el sofá, yo ya me había desabrochado el pantalón y sacado los zapatos, ella se quitó los tenis y comenzó a desabrocharse el short, debajo no llevaba nada, por lo que nuevamente me dedique a besarla, lamerle la panocha, ahora veía más claramente su hermoso cuerpo, ya que había luz, ella tomaba mi cabeza y la aventaba hacia ella, moviendo las caderas hacia mi boca, sin duda la excitaba demasiado que se la comieran, yo mientras tanto metía mi lengua y uno de mis dedos en su cuevita, y con mi otra mano estrujaba su teta.

Poco a poco comencé a meter un dedo en su ano, también estaba rasurada de atrás, ella dio un pequeño brinco, pero no se negó, y comencé a meter y sacar mi dedo de su ano, mientras ella se movía cada vez más excitada y no dejaba de apretar mi cabeza contra ella y pedía más. Luego arqueó su cuerpo y tuvo su orgasmo con grandes gemidos. Luego volteo a verme y fue bajando hasta volver a chupar mi pene, ahora yo estaba sentado en el sofá y ella en el suelo, tendida desnuda, comenzó rápido y exprimiendo toda mi verga, no aguante mucho y termine en su boca, yo pensaba que le daría asco, pero se trago todo cuanto pudo y luego siguió chupándome el pene y masajeándome los testículos, en poco mi verga estuvo en pie de guerra de nuevo, ella me pregunto si tenía más condones, así que subimos desnudos a mi habitación.

Mi pene se había puesto blando un poco, por lo que ella comenzó a mamármelo de nuevo y estuvo listo, luego puso el condón y se acostó en la cama, abriendo sus piernas, yo me puse sobre ella y empuje mi pene dentro de su panocha comenzando el ritmo del mete y saca, ella gemía bastante fuerte y se agarraba de la cabecera para acompañar mi ritmo, luego puso sus piernas en mis hombros dando paso a una mejor penetración, yo acariciaba sus tetas y empujaba más duro, luego me salí y ella me volteó para ponerse encima mío, me cabalgo un buen rato, volviendo a hacer movimientos circulares y echándose para atrás, tuvo unos dos orgasmos más, luego se puso de a “perrito” o en cuatro puntos, dejándome ver su hermoso culo, yo la tomé de la cadera y la embestí metiéndole mi verga nuevamente, ella se alzaba de vez en cuando para besarme en la boca, y yo la tomaba de las tetas jalándola hacia mi, luego volvía a la misma posición de perrito. Yo me concentraba para no terminar, ya que la quería disfrutar al máximo.

Poco a poco comencé a tocar nuevamente su ano y ella se dejaba, por lo que saqué mi pene de su vagina y lo apunté hacia la entrada del ano, ella se inclino más y con sus manos se separó los cachetes de sus nalgas y comencé a meter la cabeza de mi pene, ella se quejaba un poco y me dijo.

Nunca lo he hecho por ahí, ten cuidado.

Yo saqué de uno de los cajones del buró del lado de mi cama un lubricante y se lo unté, poco a poco metí un dedo y luego dos, luego cuando dilaté bien su ano, volví a ponerme detrás de ella y empuje, esta vez cedió más fácil, aunque le dolió un poco, deje que se fuera acostumbrando y lo metía cada vez más aunque despacio para no lastimarla, al final los 20 cmts de mi verga estaban clavados en su culo, ella sola comenzó a moverse, lentamente, luego más y más, luego comencé yo mis movimientos, embistiéndola más y más duro, se quejaba un poco, pero luego sus gemidos eran de placer, ella dejó sus nalgas y se aferró nuevamente a la cabecera, gritando como una loca

CÓGEME, MÁS, MÁS AHHH, AHHH, AHHH

SI, VAS A VER LO QUE ES CULEAR- le dije yo

Ella se tapó la boca con la almohada para evitar sus gritos y así terminamos los dos, todavía me moví un poco más disfrutando esa desvirgada de culo, y luego me salí, vi un poco de sangre, por lo que le pregunte si le dolía, ella sólo me volteó a ver y sonrío, me jaló hacia ella y me beso tiernamente, luego me abrazó y así nos quedamos dormidos. Dormimos unas seis horas, cuando desperté, ella aún seguía dormida. Pedí comida china por teléfono, cosa que sabía que le gustaba y luego la admire un buen rato. La naturaleza había sido muy bondadosa con ella, tenía un cuerpo muy hermoso, su piel asemejaba mucho al bronceado, por lo cual siempre se veía muy hermosa, tenía un culo de lujo y unos pechos de competencia, sin mencionar su cara hermosa, como una muñeca de porcelana, un sueño hecho realidad, luego llegó la comida y fui a abrir, cuando regrese al cuarto ella ya estaba despierta.

Le dije que ya traía la comida y me sonrío, me extendió los brazos para abrasarme y me dio un delicioso beso en la boca. Luego prendimos la tele y comimos, ella seguía desnuda, yo ya traía un short, ya que había ido por la comida. Al terminar nos fuimos a bañar los dos juntos, la casa tiene un jacuzzi, así que nos metimos, comenzamos nuevamente a besarnos y luego ella se acomodó mi pene en la entrada de su puchita y se lo enterró, yo me quedé algo sorprendido, ya que no me había puesto condón, le dije a ella y dijo que no importaba, que tenía un DIU (Dispositivo Intrauterino que evita el embarazo), me dijo que no quería hacerlo de inmediato sin protección, pero que confiaba en que estaba sano, por lo que me deje de preocupar, continuamos haciendo el amor un buen rato, pero cuando iba a terminar me salí de ella, no me iba a arriesgar de todos modos, ella me miro con un poco de enojo, pero yo la besé y me correspondió.

Luego al salir me pregunto que por que me salí, le dije que para evitar riesgos, ella me comentó que tanto ella como su hermana se habían puesto el DIU, ya que tenían una vida sexual activa, bueno no sabía de su hermana, pero era mejor prevenir que lamentar. Luego se volvió a vestir y fuimos a la escuela, ya eran las seis de la tarde, ella tenía entrenamiento de porristas a las siete y yo había perdido una práctica. Cuando llegamos a la Universidad todos nos miraron extrañados, pero no dijeron nada. Yo tenía fama de ser muy explosivo y enojón, además de reservado en muchos aspectos. Gerardo y Rubén se molestaron ya que Gerardo es el Capitán del equipo, pero no dijeron nada, Rubén todavía tenía una resaca muy fuerte. El próximo sábado teníamos un partido, el primero de la temporada. El Couch bastante molesto me hizo dar quince vueltas al campo, en realidad fueron un martirio, ya que estaba bastante cansado debido a la actividad sexual, pero tuve que hacerlo.

Cuando termine Marifer ya estaba esperándome con sus amigas, Rubén y Gerardo junto con los otros estaban de lobos como siempre. Cuando llegue me metí a bañar, Rubén me fue a buscar y me preguntó que qué onda con Marifer, le dije que ya éramos novios y me felicitó, dijo que era una pareja que nadie criticaría y que nos habíamos tardado. Cuando salí me veía cansado, cosa rara en mí, pero fuimos aún así a un café cercano y platicamos todos un buen rato, a las nueve nos despedimos y fui a dejar a Marifer. Cuando llegamos a su casa su mamá me volvió a invitar a entrar, pero ya estaba muy cansando, por lo cuál Marifer se despidió de mí con un gran beso y me dijo que nos veríamos el lunes, ya que los domingos eran forzosamente familiares para ella e irían a ver a su abuela. Luego añadió en voz baja.

Además así aprovechas para recuperar fuerza.

Bueno, entonces, ¿Aceptas ser mi novia?- pregunté yo

Claro que sí tonto, sería una mensa si me negara, desperdiciar tan buen pedazo de carne como dijo Laura, ¡Jamás! – Contestó ella

Así me dio un beso nuevamente y se metió a su casa, cuando volteé a ver hacia arriba vi a su hermana Laura viéndonos y me sonrío. Yo no pensé nada más y me subí a la camioneta. De regresó pensé en todo lo que había pasado, era increíble, de una fiesta había terminado teniendo el sexo más delicioso que jamás había tenido y luego al día siguiente hasta con novia. Me dirigí a la gasolinera más cercana y llené el tanque. El señor que me atendió sonrío y me dijo.

Mucha actividad, no es así joven- luego sonrío nuevamente y le pague.

Yo no había entendido nada, deje mi cartera en medio de los asientos delanteros y me dirigí a mi casa. Cuando llegué quise agarrar la cartera, pero no la hallé, así que abrí la puerta trasera y la vi tirada, sin duda se había caído, cuando la tomé me quede inmóvil por unos segundos, a un lado estaba un condón. El primero que había usado cuando cogimos Marifer y yo al regresar de la fiesta. Ahora las cosas tenían sentido, el señor de la gasolinera me dijo que había tenido mucha actividad por que vió el condón, aún por los vidrios polarizados. Entonces pensé ¿No lo vio Laura?, sin duda si lo había visto…

Pero eso ya será parte de otra historia.