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Amor con mi madre…

Miércoles, octubre 26th, 2011

Todo comenzó un día cualquiera en mi casa de Madrid,comenzaba a entrar el verano y ya hacía calor en la región; mis padres recibieron una llamada de unos amigos para que fueran a pasar unos días a su casa en Almería,sólo que no podrían estar en su casa ya que además de ser muy chiquita,ya estaban ellos dos y su hijo. Aún asi mi madre aceptó ir,pero mi padre no,y con razón ya que tenía mucho trabajo y no podía ni aunque quisiera,por lo que mi madre me lo propuso a mi con el fin de que no fuera sola:

– Javi cariño,¿quieres venir conmigo a Almería con Marisa y Angel?

Yo,que no tenía casi anda que hacer,acepté sin poner pegas con lo que me lo agradeció un buen rato; mi madre es una mujer de 44 años, 1,70 metros aproximadamente,pelo castaño por los hombros, ojos marrones , piel no muy morena y un pecho más bien grande y no caído,tenía una talla 110 de sujetador.

Dos días después cogimos el tren que nos llevaría a Murcia,y después nos recogerían para llevarnos a Almería, el viaje fue temprano con lo que mi amdre y yo nos lo pasamos durmiendo,con lo que se hizo bastante corto. Tras recogernos los amigos de mis padres en Murcia,llegamos a Almería y a eso de las 12:30 nos alojamos en un hotel de 3 estrellas cerca de Marisa y Angel, el hotel estaba bien,bonito el hall,buffet para desayunar y la habitación con una cama de matrimonio, al llegar mi madre me dijo:

– Dormiremos los dos en esta cama ¿ no pasa nada no?
– No –dije yo- no pasa nada

Al rato mi madre decidió darse una ducha en el baño de la habitación,pero cuando terminó se dio cuenta de que no había una toalla a su alcance:

– ¡Javi! ¡Coge una toalla y damela anda!

Yo entré en el baño, cogí la toalla,abrí la cortina y se la dí,pero no se porque,no la miré a los ojos,si no a sus voluptuosos pechos,y se dio cuenta,pero ella no me dijo nada.

A las 14:00 horas bajamos a comer,mi madre llevaba puesta una blusa verde algo escotada y unos vaqueros que moldeaban su figura, yo simplemente llevaba una camiseta corta y un pantalón de chandal (iba informal). De reojo le miraba el escote y, ya al final de la comida me dijo:

– ¿Te pasa algo?
– No,no me pasa nada
– Bueno,si tu lo dices….Por cierto,luego vamos a casa de Angel y Marisa ¿vale?
– Vale –asentí con la cabeza-

Asi que después de comer fuimos directamente a casa de estos,estuvimos un buen rato hablando y, como la tarde era espléndida fuimos a dar un paseo por la playa hasta las 17:30 horas aproximadamente que nos sentamos en un bar
cercano al hotel para tomar algo hasta las 19:00 ,hora en la que mi madre y yo nos retiramos al hotel a descansar un poco.

Llegamos a la habitación ,era el turno de que yo me duchara,se lo dije a mi madre y me metí al baño para después salir y vestirme en la habitación; mi madre estaba allí,leyewndo una revista que no se de donde había cogido,me quité la toalla para ponerme los calzoncillos y noté que levantaba la mirada de la revista para mirarme las partes:

– ¡que haces! la dije
– bueno,tu me has mirado a mi antes,no creo que pase nada si te miro yo ¿no? Hacía mucho que no te los veía.
– Bueno,a mi se me fue la vista antes
– Claro,a mi tambien cariño.

Y siguió leyendo su revista mientras yo me seguía vistiendo,esta vez ya mas formal para bajar a cenar,con unos vaqueros y un polo.

En la cena no ocurrió nada,pero si luego,al subir de ella,a eso de las 22:00 horas aproximadamente; No teníamos ganas de dar ningún paseo ya ni nada por el estilo con lo que nos pusimos los pijamas, mi madre no se iba al baño a cambiarse,asi que yo tampoco,había confianza,yo me puse un pantalón corto y una camiseta corta tambien,ya que había refrescado un poco,mientras mi madre se quitó el sostén delante mía dejando al aire sus ubres,imaginénse cómo se me puso a mi:

– Mami,qué vas a tener frío luego.
– Que va,soy muy calurosa

En ese momento se dio cuenta de lo de mi paquete y no se llegó a poner el camisón:

– Ay! Como la tienes…. no te estaras poniendo ¿no?
– Pues un poco la verdad,son muy bonitas
– Gracias,hacía mucho que no me lo decía nadie,anda,vamos a acostarnos.

Se metió mi madre en la cama,yo tarde un poco más cepillándome los dientes,y cuando lo hice apagé la luz; ella quedó a mi derecha,boca arriba con sus pechos sin sosten. Al momento se me acercó más y me tocó el paquete:

– ¡Que fuerte lo tienes!

Yo estaba a explotar,y me dejé;comenzó entonces a bajarme el pantalón:

– Bueno,tu has visto lo miío,yo debo ver lo tuyo
– No,si no digo nada,me parece justo,pero yo no he tocado,asi que…
– Ya veré luego

Me palpaba también los genitales con su mano hasta que la sacó de debajo de la sábana: en se momento di la luz,estaba con el pantalón bajado en una cama con mi madre,y ella con un camison y las bragas.

– Ahora me toca a mi,creo yo
– ¡Mira que eres!Venga,que no quiero que pase nada.

Con mi mano derecha la toqué el pecho y estruje con algo de fuerza,yo estaba excitado; mi amdre me agarró la muñeca y comenzó a bajar hacia mis partes y a lamermelos,no me lo podía creer,mi madre me la estaba chupando.

Yo de rodillas, y mi madre a cuatro patas,tras unos cuantos lametones,se quitó el camisón dejando al descubierto sus grandes mamas:

– Ya que estoy…
– Sigue sigue!

Al momento eyacule en su pecho pringándola un poco,pero pareció que le daba igual,de echo se dio la vuelta y acercó mi pene hacia su ano;entonces comencé a penetrarla: ella gemía y gemía hasta que eyaculé y paramos:

– Mami me ha gustado mucho,lo haces muy bien
– Muchas gracias,hacía mucho que no me decian algo así,pero esto quedará entre tu y yo…

Hice un trato con mamá (Segunda Parte)

Viernes, octubre 21st, 2011

EL DÍA SIGUIENTE

Mi alarma sonó fastidiosamente a las 8 de la mañana. Salí de la cama, y busqué por la casa, no había nadie. Sobre el desayunador, en la cocina, había una nota. Un domicilio. Tal vez mamá pensó que era muy arriesgado llegar juntos al lugar. Desayuné y me duché rápidamente. Me vestí aun más rápido, una playera, pantalones deportivos y salí de casa. En menos de 20 minutos estaba llegando a la dirección señalada en la nota, “Motel Paris”. Estacioné el coche, me dirigí a la habitación “16” y toqué…

Mi madre abrió la puerta mientras asomaba la cabeza misteriosamente como si nos observaran, me hizo una seña con la mano para que entrara.

– Rápido Santiago, entra. No quiero que alguien nos vea así. —Exclamó, mientras me adentraba.

Observé la habitación y el amueblado de reojo conforme giré en su dirección para verla mientras cerraba la puerta.

Dios ¡qué vista! Ella vestía solamente un baby doll sin sostén y unas sandalias rojas. El bello de su concha estaba depilado muy corto lo que revelaba sus hinchados y rosados labios. Mis ojos la devoraron de pies a cabeza hasta que su voz me sacó de trance.

– ¿Te vas a quedar ahí viéndome como tonto?—Preguntó.

– Perdón. —Respondí.

Debí haberme visto patético.

– Quiero sacar de una vez por todas esta lujuria que se ha apoderado de ti, para que sigamos con nuestras vidas. Démonos prisa, quiero estar en casa antes del mediodía. —Se lamentó.

Se acercó a mí, y tomo mi playera del extremo para sacármela. Sus tibias manos se deslizaron suavemente por mis costados. Jadeé al ver desde arriba sus gordas tetas he inflamados pezones, a la par con sus ardientes caderas. Me moví para besar sus rojos labios pero inmediatamente se volteó y puso su mejilla al último segundo.

– Sin besos. Solo le permito a Germán ese placer. Solamente podrás tocar mis tetas y mi culo. ¿Entiendes?

¡Mierda! Estaba empezando a sentirme como su cliente en lugar de su hijo. Da igual, si eso significaba tener su apretado hoyo, que así sea.

Después de mi fallido intento, me acerqué un poco más y la tomé por las caderas. Se sentía tan suave y tibia que mi verga empezó a sacudirse sin control.

Acto seguido, me hinqué en el piso todavía tomándola de sus tersas caderas y lentamente la hice girar hasta que su delicioso culo quedó frente a mí. Levanté un poco su baby doll hasta descubrir por completo sus redondas nalgas. Eran perfectas. Como poseído y sin ninguna demora, clavé mi nariz entre sus acojinadas montañas y respiré profundamente para captar su alucinante olor. Masajeé con mis temblorosas manos su esponjado trasero mientras hundía profundamente mi cara en su apretado canal. Sus tibias nalgas templaban mi cara, podía escuchar mi corazón latirme en los oídos, y el pulso de mi sangre en la sien.

La intensidad del momento doblegaba mis sentidos. Ninguna de mis incestuosas fantasías me había preparado para las increíbles sensaciones que recorrían mi joven cuerpo en ese momento.

Tras unos segundos de restregar mi cara en su dulce culo, lancé mi lengua sobre su rosado y apretado capullo. Ella gimió tras el inminente ataque al más privado de sus agujeros.
Mientras intentaba clavar más profundo mi rígida lengua en su recto, su concha empezó a embijar mi barbilla con su pegajosa crema. ¡Dios! Mi madre se estaba mojando. El saber esto, tenía mi pulsante erección casi a reventar.

Después de reunir la voluntad suficiente para detenerme, la encaminé sobre la cama y la arrodillé sobre el borde. Sin ninguna protesta se arrodilló, y se posicionó sobre sus hombros e inconscientemente arqueó su espalda, lo que causó que sus nalgas quedaran paradas en el aire. Me faltó la respiración al ver su cremoso culo expuesto ante mí. Sacudí mi cabeza maravillado mientras separaba sus suaves nalgas hacia los lados y veía como su arrugado y elástico hoyo se estiraba obscenamente en el proceso. Ella suspiró mientras yo separaba aun más sus carnosos globos. La mojada concha de mi madre cedió y sus labios se separaron ante la presión de mis manos en sus nalgas, mostrando su húmedo y rosado interior.

No podía contenerme, así que, inmediatamente empecé a devorar su hermoso hoyo, lamiendo y chupando sin control sus carnosos bordes.

– ¡Ma…Ma-má tu culo esta tan rico…slurp…me vuelve loco…slurp. No puedo satisfacerme…slurp…quiero comerlo todo el día…slurp…hasta que no pueda mover mi lengua…slurp!

Mi sangre hervía mientras continuaba alimentándome de su arrugada y delicada estrella. Me mantuve firme alrededor de 15 minutos solo lamiendo, chupando y mordisqueando su apretado agujero.

– Ahh, Santi… me vas arrancar la piel. Cariño…ahh…para…estoy muy sensible. ¡Para!

Los quejidos de mamá para que me detuviera solo sirvieron para que mi nivel de lujuria y deseo aumentara aun mas, por lo que seguí con el banquete en su estrecho orificio un par de minutos más hasta que apretó su carnoso canal alrededor de mi lengua invasora. Intenté librarme un par de veces sin éxito alguno. Así que, sumergí mis dedos índices en su sensible argolla y abrí su fruncido ano para liberar mi lengua mientras se quejaba:

– No más Santiago, por favor. Estoy muy sensible. No puedo aguantar más.

Deslicé mi lengua hacia fuera de lo que ahora era un pequeño boquete, jadeando por aire y tratando de calmar mi acelerado corazón.

– Mamá… dijiste… que querías librarme de la lujuria que… ha tomado control de mí. Pues, esto es lo que necesito… para librarme de ella. Además,… solo será esta vez.

Analizó mis palabras, respiró profundamente y se resignó ante su destino.

– Mmm, continúa entonces.

La vista de su esfínter ligeramente abierto tenía a mi duro miembro rogando por ser liberado.
Inserté nuevamente mis dedos, esta vez el índice y mi dedo medio simultáneamente para evitar que su estrecho hoyo se cerrara. Acerqué una vez más mi lengua mientras el femenino aroma de su dilatado canal invadió mi nariz. Inhalé profundamente su embriagante olor mientras mi cabeza giraba sin control. Con ayuda de mi otro índice, abrí paso a mi lengua por su carnoso agujero con la esperanza de poder lamer su rosado interior antes del evento principal.

Logré mover mañosamente mi lengua un poco en su interior de lado a lado. Babeando sus entrañas. ¡Dios! Sabía tan bien. ¡Pero necesitaba más!

Saqué mi pants de un tirón y me posicioné de pie detrás de su parado trasero.

– Usa el lubricante que hay en mi bolso. –Dijo agitada, señalándome su bolso que se encontraba en el tocador frente a la cama, mientras examinaba detenidamente mi dura erección que apuntaba hacia el techo.

Saqué de su bolso un tubo con nombre Astroglide, y me acerqué de nuevo para verter el gel en su suave ano. Ella jadeó y suspiró al contacto del frio gel en su parpadeante agujero. Unté la sustancia y tracé círculos por los bordes de su ardiente hoyo mientras sentía mi miembro a punto de explotar. Una vez que sentí que sus rosados pliegues estaban suficientemente lubricados, tomé mi verga con mi mano derecha para nivelarla con su ano que se contraía sin cesar. Batallé un poco debido a que mi verga estaba tan dura que no quería ceder.

Me acerqué lentamente. Podía sentir el calor que emanaban sus cremosas y redondas nalgas mientras cerraba el espacio que había entre nosotros. Cuando la rabiosa cabeza de mi polla besó su ardiente capullo, su esfínter reaccionó inmediatamente contrayéndose aun más, mientras ella gemía debido a la caliente evaporación del líquido pre seminal que empapaba mi cabeza. Yo gemía de placer sabiendo que me encontraba a solo momentos de estar en el cielo.

Sin que yo se lo pidiera, se inclino hacia atrás y con sus delicadas manos con manicure, separó sus carnosas nalgas dejando su lubricado anillo a mi disposición. Unté mis jugos en sus rosados bordes, no porque hiciera falta lubricante, simplemente porque sentí la necesidad de restregar la punta de mi polla sobre los delicados pliegues de su capullo. Cuando ya no pude aguantar un instante más, lentamente presioné la hinchada cabeza de mi miembro contra su elástica membrana color rosa y empujé.

Mi madre reaccionó inmediatamente tensando sus músculos rectales. Las venas de mi polla resaltaban por debajo de la piel, creí que se iban a reventar. Pero no dejé que eso me detuviera, así que incrementé la presión sobre su obstinado agujero, forzándolo a hundirse un poco, hasta que eventualmente, cedió. Milímetro tras milímetro, su estrellado hoyo se dilató lentamente alrededor de mi cabeza con forma de hongo, lo que casi provoca que liberara mi ardiente leche en ese momento.

Ella gimió conforme la grande cabeza de mi verga se abría paso lentamente en su apretado anillo. Cuando finalmente atravesé su estrecho ano, el cuerpo de mamá se puso rígido. Me detuve por un segundo para que se acostumbrara a mi tamaño y poder saborear la tibia sensación alrededor de mi venoso miembro. Al fin estaba dentro de su dulce ano.

Cuando sentí que podía continuar, inserté un poco más mi erección en la calidez de su apretado canal. Mamá jadeaba y apretaba fuertemente mi miembro. Me detuve una vez más, ya que su estrecho ano se negaba a ceder. Después, tras hacerme una señal con su cabeza, deslicé mi hinchada verga estirando su esfínter ampliamente, ignorando sus lindos gemiditos mientras intentaba acomodarse a mi bastón. Yo, gruñía tras el esfuerzo que ocupaba hacer para clavar mi pene hasta la base. Cuando sentí mis caderas topar con su suave y maternal culo, solté un gran gemido de placer. La estrechez de su apretado esfínter alrededor de la base de mi verga me tenía respirando sin control. Nuevamente estuve a punto de derramar mis jugos, pero gracias a una tremenda fuerza de voluntad, evité que esto sucediera.

Miré hacia abajo pasmado, por como el ajustado culo de mamá había tragado completamente mi tieso miembro. Con mis manos tomándola por cada una de sus suculentas y redondas nalgas, deslicé hacia fuera mi verga hasta la cabeza. Enseguida, empujé de nuevo hacia dentro mientras gemía debido a la deliciosa presión ejercida alrededor de mi gordo pene. Repetí el proceso cogiéndola con estocadas largas, intentando tomar ritmo. Los músculos de su recto se contraían y relajaban alrededor de mi estirado prepucio como si su única misión fuera ordeñar la leche de mis pesadas bolas. Ella gemía y apretaba las sabanas mientras, yo, su hijo menor, me complacía con su hermoso culo. Era algo fuera de este mundo.

Tras un par de estocadas mas, saqué mi verga completamente de su húmedo hoyo, lo que generó un fuerte ruido similar a un sorbido debido al sello hermético que su apretado canal generaba alrededor de mi bastón. Con mis manos, separé lo mas que pude sus nalgas tan solo para ver su boquete dilatado gracias al grosor de mi miembro. No sabía si quería seguir cogiéndola o comerla una vez más. Pero mi pene decidió por mí, así que lo inserté de nuevo. Su esfínter me recibió con mayor facilidad esta vez en sus tibias profundidades ya que no había alcanzado a cerrarse por completo.

Ahora, mantenía un ritmo tranquilo pero firme, fuera y dentro de su recto, con el objetivo de alcanzar mi orgasmo. Había llegado al punto en donde necesitaba liberar el esperma de mis tensas bolas. Volteé hacia mi verga deslizándose en su tibio ano cuando caí en cuenta por primera vez, en verdad estaba cogiendo analmente a mi buenísima madre. La mujer de mis fantasías. ¡Dios!

Fue entonces cuando recordé que tenía que plasmar aquel momento en la eternidad. Y como un viejo refrán dice, “hombre prevenido vale por dos”. Recordé que había colocado mi cámara digital dentro del bolsillo de mis pants. Así que solo ocupe inclinarme un poco hasta el piso para tomar el pantalón y coger la cámara. Sin detener mis estocadas, encendí el aparato y lo centré de tal manera que pudiera capturar mi rígido miembro mientras se deslizaba en su glorioso hoyo. Capturé la foto, y planeaba tomar otra cuando la mirada de mamá por encima de su hombro me obligo a cumplir mi parte del trato. Debía tomar solo una. Así que, guardé la fotografía, apague la cámara y seguí con mi labor. Había conseguido una foto para el recuerdo.

Momentos después de guardar la cámara, me incliné hacia delante para tomar un puñado su cabello y jalar su cabeza hacia atrás mientras ella gemía gracias al ritmo que habíamos logrado.

– Ahh, ohh, ahh.

La fricción de su angosto agujero había hecho que mi verga se viera rojiza, como sobreexpuesta al sol. Mientras mi madre gemía y seguía tensando y destensando sobre mi verga. Comencé a sentir mi semen hacerse camino hacia mi uretra. Supe que no me faltaba mucho. Solté su cabello y la tomé fuertemente de sus hermosas nalgas. Aceleré mis estocadas y empecé a perder control.

– Ahh, mamá, no puedo parar.

Comencé a clavarla como en estado de frenesí.

– Ohh, ¡ya casi termino!—Balbuceé apretando mi mandíbula de placer.

Sentí mis bolas ponerse rígidas.

– Prepárate mamá… ahí viene, ahí viene.

Con una estocada final, sumergí mi miembro hasta el fondo de sus entrañas, lancé mi cabeza hacia atrás y rugí mientras espesos chorros de mi hirviente crema bañaban las paredes del ardiente recto de mi madre.

– Oh mamáaaa. ¡Ahhrrgg! ¡Uh, uh! ¡Siiii!

El sentir los primeros chorros de mi explosión provocó su orgasmo también.

– ¡Ay no! ¡Nooo! Me voy a venir. ¡Me vengooo! ¡Ahhhh!—Gritó, mientras yo continuaba bombeando descarga tras descarga de mis jugos en sus entrañas.

Mi tibia leche bañaba las paredes de su recto, cuando, se contrajo violentamente conforme otra oleada de su orgasmo se apoderaba de ella.

– ¡Ay Dios! ¡Nooo! ¿Por qué me estoy vinien—aahh! ¡Me vengo Santi! ¡Me vengo! ¡Aaaahhh!

Sus gritos perforaban deliciosamente mis oídos, mientras me intoxicaba con la vista de su jugoso culo que no paraba de contraerse y tirar en todas direcciones. Acaricié tiernamente sus gordas nalgas hasta que lentamente salió de su éxtasis.

Agotado, me colapsé en su espalda que estaba empapada en su rico sudor, inhalando y exhalando violentamente, mientras amasaba sus gordas tetas que colgaban dentro de su baby doll. Mi largo miembro perdió su erección eventualmente y se deslizó fuera de su ardiente canal. Ella se dejó caer en la cama respirando con dificultad y giré hacia un lado para bajarme de ella.

Observé a mi hermosa madre tendida en la cama con su esponjado trasero apuntado hacia arriba. Mi semen escurría de su dilatado boquete hacia las sabanas. Con un pedo, soltó una burbuja de semen, mientras un poco más escurría por su concha. En ese momento, en verdad me sentía celoso de mi hermano mayor, que iba a tener a esta mujer por su esposa.

Tras un par de segundos, giré a mi madre bocarriba, que todavía jadeaba, y empecé a manosear sus gordas tetas llenas de leche, la cual empapaba su baby doll debido a la avariciosa presión que mis manos ejercían en sus globos. Me incliné hacia adelante y tiré su baby doll hacia abajo para descubrir sus suculentos melones. Cuando el borde presionó sus pezones justo al hacerlos visibles, un chisguete de leche baño mi cara, lo que me provocó llevar uno de sus brillosos pezones a mi boca, y febrilmente amamantarme de sus deliciosas tetas. Trataba de meter a mi boca la mayor cantidad de carne posible. Alterné mis turnos en cada teta, codiciosamente chupando ambos pezones, mientras los vaciaba de su tibia leche.

Siendo casi imposible de evitar, mi verga empezó a llenarse de sangre una vez más, yo gruñía de placer mientras me alimentaba de sus melones. Empecé a restregar mi polla contra su carnoso muslo, y fue justo ahí cuando mamá colocó su mano derecha debajo de su teta justo enfrente de mi barbilla y tiró para liberar su gordo pezón de mis avariciosas fauces. El inflamado pezón de mi madre salió repentinamente de mi boca, causando un sonido similar al de un biberón retirado de la boca de un bebe violentamente mientras el todavía succiona. Mientras mamá sostenía su pecho entre su mano, la leche que ya venía en camino hacia mi boca, bañó mi cara una vez más. Al salir de mí trance pude escuchar a mi madre decir:

– Suficiente Santiago, se hace tarde, me tengo que ir.

Mientras observaba muy de cerca el duro pezón de mamá todavía goteando, me di cuenta que mi estancia en el cielo había terminado.

Me colapsé en la cama ya que después del desaire de mi madre, el cansancio de nuestro primer encuentro empezó a hacer efecto. Libre de mis garras, ella se puso de pie para dirigirse al baño. Pude ver su abusado canal todavía escurriendo un poco de mi semen por su bien formado muslo, conforme caminaba. 20 minutos más tarde, después de haberse dado un baño, apareció vestida y lista para marcharse. Cogió su bolso del tocador y lo colgó en su hombro para después decir:

– Santiago, yo…—Hizo una pausa.

– ¿Si?—Pregunté.

– Nada, solo espero que cumplas tu parte del trato y no digas nada. Yo he cumplido con mi parte. —Respondió.

– No te preocupes mamá, cumpliré con lo acordado.

La vi dirigirse a la puerta con la mirada perdida como si hubiera querido decir algo más, la abrió y antes de salir, giró para decirme:

– Nunca hubiera imaginado que mis hijos me deseaban de esa manera.

Quise preguntar qué era lo que había querido decirme antes, pero el clic de la puerta al cerrarse detuvo mis palabras. Se había ido a casa.

No sabía qué hacer. Qué le diría al toparme con ella en casa de nuevo. Y qué tal si mencionaba algo a papá. Ella tenía mucho que perder, pero en lo que a mí respecta, la había chantajeado para follarla. No creo que mi padre hubiera tomado muy bien la noticia. Ni hablar de German. Decidí darle un tiempo de ventaja antes de salir a casa, estaba exhausto y quería recobrar un poco mis energías. Consulté mi reloj, eran las 11:45 de la mañana. Puse mi cabeza en la almohada todavía con la conciencia intranquila y sin darme cuenta, caí en un profundo sueño.

Cuando desperté, estaba confundido, no recordaba dónde estaba. Mi reloj marcaba las 4:50 de la tarde, debí haber dormido unas cinco horas. Fue entonces cuando recordé lo que había vivido durante la mañana. De nuevo un gran remordimiento se apoderó de mí. Probablemente porque con la cabeza fría podía pensar con más claridad, y percatarme del daño que había hecho. Pero no había nada que pudiera hacer, además, ella tenía algo con German, no se atrevería a delatarme. Decidí ir a casa.

Conduje un rato y al llegar, me di cuenta que mi padre ya estaba en casa. Su coche se encontraba en la cochera al igual que el de mi madre. Un temor se apodero de mí pues no sabía que pasaría al entrar. Estacioné el coche y cuando estuve dentro, percibí un incómodo silencio. Pensé en recorrer la planta baja antes de subir para cerciorarme que todo estaba en orden. Camine silenciosamente para no llamar la atención. La sala, la estancia, no había nadie. Seguí caminando hacia la cocina después de pasar el comedor cuando oí a mi padre decir:

– ¿Así que por eso estabas tan callada en el carro ayer?

Sentí un frio recorrer mi cuerpo. ¿En verdad le habría dicho? El nervio se apoderó de mí en fracción de segundos mientras seguía caminado. Al entrar a la cocina, me detuve repentinamente. Mi padre, sentado en el desayunador, me veía con una mirada que jamás había visto en su rostro…

FIN DE LA SEGUNDA PARTE

Hice un trato con mamá

Viernes, octubre 21st, 2011

Cada que necesitaba distraerme y darme un respiro—lo que ocurría muy seguido—siempre fantaseaba con mi buenísima madre. Ella era la actriz porno principal de mis pervertidas fantasías…

Mi nombre es Santiago, tengo 18 años, y actualmente vivo en casa con mis padres. Tengo un hermano mayor, Germán, quien acaba de iniciar como arquitecto en una gran constructora. Tiene un bonito apartamento a las afueras de la ciudad.

Elena, mi madre, es una mujer muy guapa de 43 años, sin embargo, yo diría que aparenta menos de treinta, es hermosa y muy sexy. Es delgada, normalmente lleva una dieta muy rigurosa, y por lo menos asiste cuatro veces por semana al gimnasio. Su cabello es castaño claro y ondulado, le topa casi a media espalda, tiene unos bellos ojos verdes, una linda naricita curveada hacia arriba y unos carnosos labios rojos que esconden unos dientes dignos de la mejor sonrisa que conozco. Sus formidables tetas, son grandes, firmes y bien paradas, como inmunes a la gravedad y listas para ser devoradas. Sus grandes pezones normalmente se dibujan en todas las blusas que viste invitando a ser mordisqueados a diestra y siniestra. Es dueña de una cintura de concurso, y un vientre plano tan excitante, que se abulta de una manera muy erótica al nivel del abdomen invitando a ser lamido suavemente.
Como pueden ver, no hace falta ser muy observador para notar su innegable belleza.

Sin embargo, su mejor atributo es—en mi opinión—su parado y redondo culo.

Esas nalgas paradas y gordas de mamá poseen una sublime manera de hipnotizar a la especie masculina mientras camina. Con cada paso de sus curiosos y delicados pies, sus hermosas nalgas saltan y se balancean deliciosamente de lado a lado.

No había un solo día en el que no quisiera hundir mi gruesa verga en su estrecho y fruncido ano. Estaba tan enamorado de su dulce culo, que mí miembro palpitaba y se estremecía cada vez que la veía.

Desafortunadamente, mis probabilidades de coger analmente a mamá eran casi nulas. Ella nunca permitiría que su bebé clavara su duro pene en su exquisito y perfectamente delineado culo. Al menos eso creía yo—hasta el día de hoy…

Desperté en medio de la noche. El reloj de mi buró marcaba las 2:15 de la mañana.
Mi garganta deshidratada me obligó a salir de la cama e ir hacia la cocina por un vaso de agua fría cuando, repentinamente al salir de mi habitación, escuché un profundo gemido que venía del otro lado del pasillo.
Me detuve para escuchar con mayor claridad. Lo escuché de nuevo, esta vez acompañado por un intercambio de susurros. Enseguida, silencio…

Pensé que todavía seguía dormido y estaba oyendo cosas, cuando escuché una voz masculina decir:

– ¡Ah mierda! ¡Qué apretada estas!—La voz venía del cuarto de mi madre.

Pude escuchar nuevamente el intercambio de susurros mientras me desplazaba lenta y silenciosamente hacia la puerta de su habitación—la cual se encontraba semiabierta—para echar un vistazo.

Sentí mis ojos salirse al presenciar aquel acto carnal ante mí.

¡Ahí, de espaldas a mí, sobre la cama marital de mamá, se encontraba mi hermano mayor Germán en posición de “cuchara” sobre su lado derecho, deslizando ansiosamente su erecto miembro fuera y dentro de la maternal concha de mi madre!

Permítanme decirles, la concha de mamá se veía verdaderamente apretada; sus labios sellaban al vacio alrededor de la hinchada verga de Germán, evitando absolutamente el paso del aire. Germán tenía el seño fruncido, pero yo sabía que era más a causa de placer que de dolor.

Ella, llevaba puesto un camisón de noche morado, el cual estaba obscenamente jalado por debajo de su protuberante y suculento pecho. Germán pasaba sus manos por sus cremosas tetas mientras las mallugaba salvajemente.

– ¡Ay bebé! ¡Así, juega con las tetas de mamá!—Decía, mientras gemía bajo la presión combinada de las ásperas manos de Germán y su tieso tronco. Los carnosos labios de su boca se entreabrían conforme jadeaba de placer y se entregaba a las hambrientas garras de mi hermano.

Quería dejar de presenciar aquel ilícito apareamiento, pero mis piernas simplemente no respondían. Me encontraba en shock. Solo podía observar mientras mi mente se llenaba de confusión.

– Dios, me encanta como se sienten tus tetas, tan suaves y tibias mamá.

Cediendo bajo la fuerte presión que generaban las manos de Germán sobre sus tetas, los inflamados pezones rosados de mi madre inesperadamente lanzaron chorro tras chorro de su cremosa leche empapando las sabanas, mientras mi hermano seguía manoseando aquellos deliciosos globos sin parar.

Mi cabeza daba mil vueltas mientras la sangre de mi cuerpo corría hasta mi verga que se ponía cada vez más dura.

– ¡Ay, Germán así! ¡A mamá le encanta cuando le haces eso!—Lloraba en éxtasis.

» ¡Chupa mis tetas amor! ¡Chupa toda mi leche!

Germán levantó su gordo pezón y lo apuntó hacia su cara exprimiendo la tibia leche de los senos de mamá hasta su hambrienta boca. Después, puso el rosado pezón entre sus labios y succionó bocado tras bocado de su dulce leche hasta atragantarse.

Con su sed saciada por el momento, continuó el ataque en la rosada y húmeda concha de mi madre, repitiendo sus estocadas mientras ella se retorcía y gemía delante de él.

Sentí mis rodillas debilitarse.

Germán jadeaba con cada empujón mientras intentaba clavar mas profundo su duro miembro en el mojado coño de mamá.

– ¡Ohh, mamá! Siento tu deliciosa concha como si ordeñara mi verga.

Sus cuerpos se empapaban en sudor, conforme Germán martillaba la lujuriosa concha de mi madre. Ella apretó las sabanas dentro de sus puños mientras se lanzaba hacia atrás encontrándose con los empujones de mi hermano. Le faltaba el aliento, se retorcía y dejaba escapar leves gemidos conforme Germán profanaba su contorneado cuerpo.

– ¡Aayyy Dios, bebé! ¡Más fuerte! ¡Cógeme más fuerte!—Rogaba llena de placer.

Germán la tomó aun con más fuerza de la cintura y atendió sus plegarias.

Mi verga palpitaba continuamente ante aquel incestuoso vínculo entre mi madre y mi hermano. Tengo que admitir, que muy profundamente me sentía celoso de que ella lo hubiera escogido a él antes que a mí. Quería ser yo el que estuviera partiendo su vulva por la mitad con su rígido miembro. No era justo.

Sé que suena descabellado, pero tienen que entenderme, la había deseado desde hacía mucho tiempo.

Por los susurros de plática sucia que intercambiaban entre ellos, supe que no faltaba mucho para que alcanzaran su clímax.

Germán arremetía sus últimos empujones mientras mordisqueaba el lóbulo de mamá.
En su última embestida, se estiró completamente rígido, paralelo al colchón.

– ¡Ohh, mierdaaaa! ¡Aaaaarrgghhh!

Las venas en su cuello resaltaban al mismo tiempo que mordía el suave hombro de mi madre para sofocar sus gemidos, mientras derramaba sus jugos profundamente en su vientre. Pronto, ella lo siguió conforme lo jalaba contra su inflamada concha.

– ¡Germán! ¡¡¡Ay, bebé!!! ¡Me vengo! ¡Me vengooooo! –Con sus ojos bien cerrados y su boca abierta en forma de “O”, se lamentó, mientras su orgasmo se apoderaba violentamente de su excitante cuerpo. Oleada tras oleada la poseían al mismo tiempo que su piel se enrojecía delicadamente. Se sacudió incontrolablemente mientras mi hermano la envolvía posesivamente entre sus brazos, manteniéndola junto a su pecho hasta que el clímax de mamá terminó. Cuando finalmente se tranquilizó y recobró el aliento, se acurrucaron mientras él, lenta y delicadamente amasaba sus gordas tetas. Mi madre escondió su cara entre sus manos mientras que la última oleada de su orgasmo desaparecía. Parecía una joven virgen en su luna de miel en ese momento.

Se quedaron entre brazos absorbiendo la brisa post orgásmica que emanaba sus cuerpos. La cara de mamá brillaba mientras se acurrucaban y Germán acariciaba su delicado cuello. La habitación se encontraba en completo silencio a excepción de sus agitadas respiraciones. Eventualmente, su pene se ablandó lo suficiente para que se deslizara hacia fuera y cayera sobre el colchón. Suspiré al ver la recién usada concha de mi madre quedar entreabierta, escurriendo el espeso semen de Germán.

– Eres una diosa excitante mamá. No puedo evitar querer llenarte con mi semen cada vez que te veo. —Confesó apasionadamente.

– Continúa. —Dijo ella con una sonrisa.

Él empezó a agarrar y juguetear con su nalga izquierda. Al levantarla por un momento, dejó expuesto el ano más excitante que he visto. Su agujero estaba delineado con unos hermosos pliegues color rosa que se estiraban obscenamente por el agarre de su mano. Todavía en la posición de “cucharita”, mamá giró su cabeza para besar a Germán.
Al hacerlo, me vio espiando del otro lado de la puerta. Tal vez porque me acerqué lo suficiente para que la luz se reflejara en mis ojos. Al verme pude notar la impresión en su mirada. El temor se apoderó de su rostro al darse cuenta de que habían sido descubiertos. Germán no notó en lo absoluto el cruce de nuestras miradas, tal vez porque besaba y chupaba apasionadamente los carnosos labios de mi madre.

A estas alturas, me encontraba muy nervioso como para permanecer ahí, así que rápidamente me fui de puntillas hacia mi cuarto, cerré la puerta detrás de mí. Me recargué en ella mientras me estremecía en pánico tratando de encontrarle sentido a lo que acababa de presenciar. ¡Germán había estado cogiendo a nuestra madre! ¡No lo podía creer!

Aunque, dada la posibilidad, yo también lo haría.

Ahí, agobiado, liberé mi palpitante miembro de mi short, y empecé a jalármela pensado en lo que acababa de ver. En cuestión de segundos, arrojé tres grandes chorros de semen al piso. Fue el orgasmo más grande que había tenido.

Terminé vacío, hiperventilando, y temblando por la excitación. Enseguida, empecé a sentirme nervioso por lo que iba a pasar cuando mamá me confrontara acerca de lo que había presenciado.

15 minutos después, escuché la puerta principal cerrarse. Germán se había marchado a su departamento. Supe que la noche había terminado. Cuando mi cabeza tocó la almohada, caí en un profundo sueño en donde mi madre y su apretado agujero ocuparon toda la noche…

LA MAÑANA SIGUIENTE

Sentí alguien sacudiéndome, como intentando sacarme de mi profundo sueño.

– Santiago… mi cielo, despierta. Ya es la una de la tarde.

Abrí los ojos lentamente y me los froté para quitar lo nublado de mi vista. Sentada a mi lado, usando solo su corto camisón morado estaba mi madre.

– Santiago, necesitamos hablar.

Mis ojos se trabaron en sus jugosas tetas que sobresalían a través de su sedoso camisón. Sus gordos pezones se veían tan tentadores, invitando a ser chupados. Ella notó mi mirada y se cubrió.

– Ups, lo siento. —Sonrió nerviosamente.

» Hijo… sé que me viste con tu hermano anoche. Quiero explicártelo.

– Esta bien mamá. –Dije, mientras me sentaba gradualmente y esperaba que ordenara sus ideas.

– Mira, lo que viste anoche es algo que nunca quise que presenciaras. Sé que debió haber sido un shock para ti encontrar a tu hermano en la cama conmigo, y sé que probablemente tengas muchas preguntas acerca de lo que viste. Intentaré responderte lo mejor que pueda. –Respiró profundamente y entreveró los dedos de sus manos.

» Lo que viste…

– ¿Por qué mamá?—Interrumpí.

En verdad quería decir: ¡¿Por qué yo no, en lugar de él?!

– Bueno, no tiene sentido ocultarlo más. Todo empezó hace dos años cuando tu padre recibió el ascenso por el que tanto había trabajado. –Tomó un segundo para reflexionar antes de continuar su historia.

» Tu padre comenzó a mostrar cada vez más interés en su trabajo y menor interés en mí. Hacíamos el amor una vez al mes, después varios meses, al final, nada. Intenté de todo para que me notara, pero después de un año, me di cuenta que la chispa se había extinguido. No quería engañar a tu padre, pero tenía mis necesidades. Santiago… tu padre no me tocó durante más de un año.

Mamá se veía dolida mientras narraba los eventos entre ella y mi padre. Sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas.

» Cuando pasó casi un año y medio, finalmente decidí que había sido suficiente. Un día… Germán vino a la casa antes de que llegaras de la escuela. El notó que algo me molestaba. Después de mucho insistir de su parte, finalmente le confesé la situación entre tu padre y yo. Mi cielo, sentí muy bien al hablar finalmente lo que me pasaba con alguien. Contarle a una persona lo que había estado viviendo durante tantos meses. En verdad necesitaba un hombro para llorar, y Germán fue el único que estaba ahí en aquel momento. Supongo que me encontraba vulnerable y Germán… bueno, una cosa llevó a la otra. Sin darnos cuenta, estábamos haciendo el amor.

– Mamá… ¿cuánto tiempo llevan Germán y tu… ya sabes?

– Casi seis meses.

Maldito suertudo. ¿Por qué no se abrió conmigo?

– Si no te molesta que pregunte, ¿Por qué están tus pechos llenos de leche? Por lo que veo, no has dado a luz desde que me tuviste.

Apareció ese bello rubor en ella bajo mi firme mirada.

– A decir verdad, fue idea de tu hermano. El tiene una especie de fetiche por las mujeres que lactan. No vi nada malo en darle gusto, así que visité a mi doctora y me recetó un medicamento llamado metoclopramida. Me dijo que tendría que tomarlo tres veces al día con abundante estimulación en mis pezones, durante dos meses. Me sugirió utilizar una bomba extractora de leche para estimular mis pezones. Pero acordamos— o mejor dicho— Germán me convenció, que él debería tomar el trabajo de chupar mis pechos dos horas diarias, cuando tú y tu padre no estuvieran. En un par de semanas, estaba dando más leche de la que él podía beber.

Gemí en silencio tan solo de imaginarme chupando sus carnosas tetas enteras. Mi miembro empezó a sacudirse y dar estirones bajo las sabanas.

– No puedo imaginar lo que debes estar pensando de mí. Pero, Germán me hace feliz, y eso es algo que no había sentido en mucho tiempo.

– Mamá, ¿en verdad estas enamorada de Germán?

– Tal vez… estamos planeando vivir juntos. Y probablemente te sorprenda saber que…estamos considerando tener hijos. Tu hermano tiene 25 y se siente listo para ser padre. Ya hablé con mi ginecóloga y me dijo que estoy lista para concebir. Necesito ser mamá de nuevo, Santi. Siempre he querido una familia grande pero tu padre no quiso más hijos después de tenerlos a Germán y a ti.

Permanecí inmóvil, no lo podía creer. ¿Acaso dijo lo que acabo de escuchar?

» Te dije que tal vez te sorprenderías.

Sorprenderme no era la palabra. Esto era algo ¡increíble! ¿Dónde estaba cuando pasó todo esto? Tengo que empezar a poner más atención a las cosas que suceden en esta casa.

» Santiago, el punto de todo esto es que, siento algo muy grande por tu hermano, y pienso divorciarme de tu padre. Ya no hay nada entre nosotros. Podría decirse que ya no nos queremos. A tu hermano le está yendo muy bien en su trabajo, y quiere comprarme una casa cuando esté lista para dejar a tu padre. –Estudió mi rostro esperando mi respuesta.

– Mamá, no sé qué decir. Pero algo es seguro, me diste muchas cosas en que pensar.

Se inclinó hacia mí y tomo mi mano para enfatizar la seriedad de lo que a continuación diría:

– Santiago, te diré otra cosa en la que pensar. El poder está en tus manos, de hacer el bien, o el mal. Ahora tienes el secreto que prácticamente podría destruir mi vida o la de tu hermano. Así que… necesito saber… ¿le dirás a tu padre? –Buscó mi mirada con sus hermosos ojos verdes mientras mordía ansiosamente su carnoso labio inferior.

Comencé a pensar en lo que acababa de decir. La parte en la que tengo el poder en mis manos. ¿Qué podría hacer con dicho poder? Hmm…

Gracias a mi subconsciente, no tuve que pensarlo durante mucho tiempo.

Verán, tengo un recuerdo de mi hermosa madre que ha estado grabado en mi cerebro durante años:

Un día, casi al anochecer, me encontraba caminando hacia el baño por fuera de la habitación de mis padres. Cuando pasé por su puerta, reviré dos veces. Mamá se encontraba hincada en su cama quitando la colcha de las almohadas. Sus deliciosas nalgas estaban separadas en el aire. Me detuve para absorber la vista de su suave y ligeramente bronceado trasero. Supuse que iba seducir a mi padre, ya que llevaba puesta una nueva tanga—bueno, al menos nueva para mí. La tela que se abrigaba en su concha era blanca, adornada con puntos rojos que conectaba con una tira roja que hacia mejor trabajo resaltando que cubriendo su apretado hoyo color rosado. No había ningún cabello, así que asumí que se había depilado. En la parte superior llevaba una entallada camiseta blanca que acentuaban sus jugosas tetas. Cuando terminó de preparar la cama y se disponía a bajar, me apresuré hacia el baño. Saqué mi miembro y me masturbé desesperadamente.

Ese recuerdo permanecerá conmigo hasta el día que muera, o contraiga Alzheimer, lo que suceda primero.

Así que, hice un trato con mamá.

Normalmente no consideraría proponer este tipo de acuerdo con ella, pero, desde la noche anterior, me he convertido en un hombre nuevo. Un joven adolescente con una lujuria que no podía controlar, ni ocultar.

– Mamá… No le diré nada a papá. –Ella suspiró de alivio.

Pude oírla exhalar la tensión nerviosa que estaba atrapada en sus pulmones. Una sonrisa empezó a formarse en sus labios.

– ¡Gracias cariño! No sabes lo feliz que me has hecho.

Estaba a punto de inclinarse para abrazarme cuando mi voz la detuvo.

– No he terminado. A cambio de mi silencio, quiero algo que tú posees.

– Oh… está bien… ¡claro! Lo que sea que tenga es tuyo, Santiago.

– Aguarda, mamá. Tal vez no estés tan entusiasmada ya que escuches lo que quiero de ti.

Creo que mi tono de voz llamó su atención.

– Está bien… puedo ver hacia dónde vas con esto, pero debes saber que no tengo mucho dinero. Tu padre es el verdadero sostén de esta familia.

– Mamá, no podría importarme menos el dinero. De hecho, lo que quiero no te costará ni un centavo.

Mi respuesta pareció confundirla por un momento, ya que frunció el seño intentando adivinar lo que tenía en mente.

– Si no se trata de dinero, entonces… ¿Qué deseas?

– Q-qui… q-quie…

¡Por primera vez en mi vida tenía que empezar a tartamudear!

– Puedes decirme mi cielo, no hay problema.

Como dicen, era todo o nada.

– Mamá, quiero cogerte, quiero coger tu hermoso culo.

Al escuchar mis palabras, su rostro reflejó perfectamente el shock que le causó la inesperada vulgaridad de mi petición. Abrió su boca de impresión mientras apretaba su camisón contra su pecho.

– ¿¡Q-que!? ¿Hijo, que estás diciendo?

En verdad la había sorprendido.

– Lo siento mamá, pero es lo que hará falta para comprar mi silencio. He querido cog… hacer el amor a tu jugoso culo durante años. Te quiero, pero el deseo me ha hecho el hombre que tienes ante ti. Necesito saber lo que se siente hacerle el amor a esa parte de tu anatomía. Por favor perdóname.

La vi tragar saliva atemorizada ante el hijo que ella creyó conocer. Hubo un momento de silencio antes de que hablara de nuevo.

– Pu… puedo ver que lo dices en serio. Pero… mi cielo, ¿no crees que estas llevando esto muy lejos? Tal vez, en su lugar, te pueda… m… m-masturbar antes de dormir por la noche. Lo haré durante una semana. ¿Qué dices?

Sus esperanzas de que cambiara de opinión pronto desaparecieron al ver mi serio semblante. Empezó a morderse las uñas con manicure, mientras sus ojos vagaban nerviosamente por todo mi cuarto. En ese momento yo solo quería evitar que notara mi “bluff”. Me miró nuevamente a los ojos resignándose a su destino.

– Esta bien… Dejaré que te complazcas con mí…culo.

¡Mierda! ¿En verdad ha dicho eso?

– Pero solo una vez. Y termina después de esto. ¿Entiendes? Jamás volverás a pedirme que lo haga. No me gusta tener que engañar a tu hermano. Siento como que estoy traicionando a Germán.

Si no hubiera estado tan jodidamente caliente, hubiera reído en su cara. ¿Quién lo creyera? ¿Traicionando a Germán? ¡¿Y qué pasa con traicionar mi padre?!

En fin, no podía quejarme. Iba a follarla.

– No podemos hacerlo en este momento, ya que tu padre regresará hoy de su viaje de negocios. Voy a alquilarnos una habitación en algún motel a las afueras de la ciudad. Lo haremos ahí, mañana.

Al finalizar me apuntó con el índice y me amenazó con una última condición:

– Santiago, escúchame bien. Nunca, nunca menciones esto a Germán. ¿Lo entiendes? Jamás.

– Trato hecho. Mamá, una cosa más.

– ¿Qué cosa? –Dijo suspirando.

– Voy a tomarnos una foto mientras lo hacemos. Para… tú sabes… usarla en un futuro.

Creo que sabía lo que quería decirle con “un futuro”.

– No me agrada la idea Santiago. Pero supongo que no tengo otra opción. Así que está bien. Pero solo una.

Se levantó y salió de mi habitación dejando atrás su agradable aroma floral. Mi boca se llenaba de saliva de anticipación. No podía contener mi emoción. En verdad iba a coger su jugoso y redondo culo. Caminé por la casa durante todo el día con una estúpida sonrisa en mi rostro. Hasta mi padre lo notó cuando lo recogimos en el aeropuerto. Pensó que estaba enamorado—ja,ja,ja. Por otro lado mi madre sabía la causa. Estuvo callada durante todo el camino de regreso a casa, mientras papá y yo platicábamos sobre las diferentes universidades que tenía en mente para estudiar el próximo año.

Antes de dormir esa noche, me la jalé un poco pensando en lo que le haría al sexy culo de mamá. Pero me detuve antes de acabar, quería guardar todo mi jugo para las festividades de mañana.
EL DÍA SIGUIENTE

Mi alarma sonó fastidiosamente a las 8 de la mañana.
Salí de la cama, y busqué por la casa, no había nadie. Sobre el desayunador, en la cocina, había una nota.
Un domicilio. Tal vez mamá pensó que era muy arriesgado llegar juntos al lugar.
Desayuné y me duché rápidamente. Me vestí aun más rápido, una playera, pantalones deportivos y salí de casa.
En menos de 20 minutos estaba llegando a la dirección señalada en la nota, “Motel Paris”.
Estacioné el coche, me dirigí a la habitación “16” y toqué…

FIN DE LA PRIMERA PARTE

Mi mama: zorra, zorra, zorra

Lunes, octubre 10th, 2011

Ningún sitio mejor que estas páginas para contar lo muy zorras que son algunas; en este caso, y con gran dolor de corazón por mi parte, mi propia madre.
Aún recuerdo los azotes que me dio mi padre el día que mamá le contó que me había sorprendido en el cuarto de baño masturbándome con sus bragas. Ella ya sospechaba que eso ocurría con frecuencia, pues encontraba su pantaleta pringada con mi semen cuando se disponía a lavarla. Yo apenas había cumplido los trece años y el buen cuerpo de mi madre me excitaba sobremanera. La espiaba siempre que podía, sobre todo cuando se duchaba o se rasuraba el coño en verano para ir a la piscina, luego me pajeaba una y otra vez como un mono.

Permanecí castigado en casa, con el cuerpo dolorido por la paliza de mi padre, un pobre hombre que obedecía como un esclavo las órdenes de mi madre y trabajaba día y noche para que a ella no le faltasen buenos vestidos y caras cremas de belleza. En aquella situación yo sólo me aliviaba imaginando una venganza hacia mi mamá … y la ocasión se presentó pronto.

Aquella tarde yo permanecía en mi cuarto, simulando que hacía los deberes escolares, con la puerta entreabierta porque mamá quería controlar todos mis movimientos. Estábamos los dos solos, cuando de pronto sonó el timbre de la puerta: eran dos vendedores ambulantes de etnia gitana que ofrecían unos paños artesanales. Nada más verlos, mamá irrumpió en gritos e insultos pues si tiene aversión a alguien, es a los gitanos y a los moros. Pero ya sabemos cómo se las gastan los gitanos cuando los humillan. De una patada, uno de ellos abrió de golpe la puerta y a continuación ambos se introdujeron en el apartamento. Eran jóvenes y fuertes, morenos y de complexión atlética, de unos treinta años. Yo seguía todo desde mi escondrijo, sin atreverme a salir. Uno de ellos agarró a mamá por el cuello y le puso la mano sobre la boca para que no gritase; ella calló de inmediato. A continuación, la arrastraron hasta el salón, que da justo frente a mi habitación. Despojaron a mamá de su ropa y la dejaron sólo con sus braguitas blancas. Mientras uno de los gitanos le magreaba las tetas, el que parecía mayor llevó su mano a la entrepierna de mi madre y empezó a masajearle la concha por encima de las bragas. Así estuvo un buen rato hasta que notó que las pantaletas empezaban a mojarse por la excitación. En ese momento el gitano más joven le destapó la boca y comprobó que mamá ya no gritaba, aunque jadeaba entrecortada y lloraba de temor.

El gitano le arrancó de golpe las bragas e introdujo su cabeza entre las piernas de mamá para lamerle el coño:
– Mira como le chorrea la concha a esta puta blanquita.
Mamá seguía gimiendo, atenazada por el miedo, y sin atreverse a llamarme en su auxilio. El otro gitano ya le lamía los pezones, duros y negros como castañas.
No tardaron los hombres en bajarse los pantalones; no llevaban calzoncillo e inmediatamente apareciernon dos descomunales vergas empalmadas. El gitano joven se la metió en la boca de mamá. Debía oler mal porque ella mostró su desagrado, pero el muchacho la agarró por el cabello e hizo que la tragase hasta los mismísimos huevos. Al rato, me dio la impresión que mamá chupaba con delectación la poronga del hombre y también le lamía los testículos derramando abundante saliva por las comisuras de la boca. Tal era la excitación del gitano que se corrió al poco; para ello introdujo bien adentro la polla y la mujer sintió toda aquella leche en su garganta y la tragó con rechistar.

Ya el otro gitano había metido su herramienta en la almeja de mami. Su verga era grande y gruesa, venosa y rematada por un glande descomunal, que ya babeaba. El bombeo fue fenomenal. Mamá gemía y musitaba “no, no, no …”, pero seguía sin pedir ayuda. Me imaginé que sería para protegerme a mí, para que aquellos desalmados no supiesen que había alguien más en la casa.
El violador hizo cambiar a mamá de postura: la puso a cuatro patas, tipo perrito, e intentó una y otra vez meterle la polla por el orto. La cabeza del cipote era demasiado gorda y le hacía daño a mamá. No dudó el gitano en lubricar el ano introduciendo un dedo mojado en saliva. Luego escupió varias veces sobre el glande y … de un golpe seco le metió la chota por el culo hasta los cojones. Esa vez mamá gritó. Tras un mete-saca rítmico, el gitano empezó a bombear con facilidad y los gritos de mamá acallaron. Yo veía sus rostros de frente, por la posición de la pareja. Cuando creí que mamá no soportaría aquella situación y se desmayaría, me sorprendí que llevó una mano a la concha y empezó a masajearse el clítoris. ¡La muy puta estaba disfrutando como una perra en celo de la violación, y a la jodienda por atrás ella se ayudaba con una paja por delante!

Volvió el hombre a montarse por delante. De nuevo la follaba por el coño, mientras su compañero volvía a meterle la poronga en la boca, ya recuperado de la primera eyaculación. Mamá orgasmeaba una y otra vez. Atenazaba el culo del gitano para sentir la pinga bien adentro y ahora musitaba: “más, más, más …”, procurando que yo no la oyese. Al cabo de unos diez minutos de bombeo, el gitano se corrió dentro y mamá sintió aquellas ráfagas de leche abundante y caliente en sus entrañas alcanzando el clímax … El otro se corrió sobre las tetas de mamá en otra abundante eyaculación.

Los gitanos se recompusieron como pudieron y echaron a correr, dejando a mi madre sobre el piso, con las piernas abiertas, derramando leche por el coño y rociada por la lefada.

Mamá pasó de puntillas ante mi habitación, me vio “estudiando” por la puerta entreabierta, no me dijo palabra, y se encerró en el baño para tomar una buena
ducha, luego se fue a su dormitorio. A continuación entré yo en el cuarto de baño, busqué sus bragas empapadas en sus propios fluidos en la cesta de la ropa sucia y …
Abrí de par en par la puerta del cuarto de baño, me senté sobre la taza del water, completamente desnudo, con la polla bien parada y llamé a mi madre …
– Mami, por favor … ¿puedes venir aquí?

Ella acudió de inmediato y cuando me aseguré que me veía bien empecé a pajearme con sus braguitas. Quedó paralizada de la sorpresa, yo le mostre bien enhiesta mi poronga y huevos hinchados y a continuación le imprimí ritmo a la manuela y me corrí ante ella sobre sus pantaletas. Me limpié bien la pija con ellas, las arrojé al cesto y aún tuve valor de decirle a la muy zorra:
– Ahora vete a contárselo a papá.

Ni que decir tiene que no le dijo palabra al pobre cornudo de mi padre.

RAMÓN.

Madre hembra soñada

Miércoles, septiembre 21st, 2011

Señor Director .
Mi madre siempre ,desde mi temprana adolescencia, fue la musa inspiradora de mi sexualidad.Mujer de estatura mediana , piel blanca, carnes firmes,pechos medianos y apetecibles , una cola digna de ser afirmada y una sexualidad atrayente.
Cuando comenzó a funcionar mi usina hormonal ,alrededor de los 13 años, mi atención se dirigía a sus piernas -muslos apetecibles y atrayentes- y a sus pechos.Con solo mirarlos mi excitación subía y masturbarme era la salida.

Miraba su cuerpo en todo momento ,sus pechos mas o menos cubiertos provocaban una erección.Aprovechaba cada oportunidad para estar cerca suyo ,mirarla , aveces tocarla libidinosamente y desearla todo el tiempo.
pasaba el tiempo y fui teniendo actitudes mas audaces: buscaba sus tangas,me masturbaba con ellas y las devolvía al cesto de la ropa sucia, sabiendo que era Mamá quien lavaba estas prendas.
Mi padre era una figura ausente,vivía su vida, a mi madre la cogía cada 30 dias, si lo hacia, y su reacion de pareja era conflictiva en forma permanente.
Cuando tenía 16 años y Mamá 33 , ya entraba a su cuarto cuando mi Padre estaba ausente , me quedaba a su lado a la hora de la siesta a ller los diarios y a dormitar un rato.Era un espectaculo divino.Mamá apena cubierta con un camisón corto que dejaba ver el triangulo de su tanga ,pulposo y oscuro ,tentador y atractivo.Sus piernas blancas ,duras y cerca mio.Sus pechos apenas cubiertos y dejando entrever la aureola de su pesones.Cuando Mamá se dormía , aprovechaba para masturbarme y tomaba la precaución de acabar sobre un pañuelo para no dejar marca, no obstante que, en el ambiente quedaba un aroma a sexo inconfundible.
Una siesta calurosa ,con el espactaculo de mi madre semidormida, de espalda a mi y por lo tanto con sus nalgas casi a mi mano , me masturbé con desesperación y en mi calentura ,al eyacular , derramé semen sobre las sabanas.Traté de limpiar lo maximo posible ,pero , alguna marca quedó.Me levanté ,volví a mi cuarto y me quedé dormido .
Al despertar de esa siesta inolvidable, volví al cuarto de mi madre y ella ,fresca, recien bañada ,de buen talante ,se encontraba cambiando la ropa de cama .No hizo ningun comentario.
A los pocos dias, me avisa que Papá viajaría al interior y estaría ausente el fin de semana. La noticia me llenó de alegría ya que permitiría estar cerca de la mujer deseada todo el fin de semana ,vestidos de entrecasa o con ropa de dormir ,es decir, estaría mias cerca del objeto de mis deseos.seguramente mis masturbaciones se multiplicarían..
El sabado ,desayunamos temprano porque despedimos a Papá a primera hora.Nos quedamos todo el dia vestidos o cubiertos ;ella con un camisión muy corto,apenas cubría sus gluteos y su monte de venus se notaba nitidamente bajo un tanga semitransparente y ajustado y sus pechos semicubiertos sin sosten.Estaba deseable. y yo, con un pijama corto y el torso desnudo, al verla y apreciarla en su semidesnudez, me excité de manera inocultable. Como era demasiado temprano para nuestras costumbres sabatinas ,me dijo : vos a leer los diarios en mi cuarto, si quieres podés venir a acompañarme.Por supuesto que acepté.
La cama todavia destendida ,con las sabanas abiertas ,fueron el lecho que recibió el cuerpo de esa diosa divina que me quitaba el sueño.Mamá tomó el diario , al extender sus piernas , sus muslos aparecian apetecibles y su concha lucía tentadora.
Me recosté a su lado , con una sección de diario en la mano ,tratando de cubrir mi erección.Mis ojos se dirigian alternativamente a sus pechos y a su tanga,estaba al borde de la locura.Mis manos transpiraban y mi verga quería romper el pijama.No aguantaba mas, cuando Mamá dejó el diario a un costado ,me dijó:voy a tratar de dormirme un rato ,si quieres seguir leyendo te dejo la luz del velador encendida.No Mamá. mejor apagala que yo tambien dormitaré un rato.Esto me permitiría relajarme un poco o volver a masturbarme como ya era de práctica en esta situación.
Habian pasado unos minutos,que yo aproveché para ponerme boca arriba ,acomodar mi pene , abrir el pijama y comenzar a masturbarme, cuando mamá , en voz baja me dice, Jo , abrazame por favor, asi estamos mas juntos.
Horror ! estaba caliente, excitado, con el pene al maximo de su erección y la mujer de mis sueños ,me pedía que la abrace desde su espalda.Se imaginan? su culo cerca de mi verga , mis manos ,donde colocarlas ? sobre sus pechos? Demoré unos segundos en cumplir el pedido de mamá.Acerqué mi cuerpo al suyo tratando de evitar roces con mi pene erecto.Puse mi brazo sobre el suyo y mi mano quedó a escasos centimetros de sus pechos.Que suplicio!
Al cabo de unos minutos,ella pareció dormir,yo bajé mi mano y la acerqué a su seno apenas cubierto.Sin tocarlo podía sentir el calor que despedía y percibía el peson erecto.Acerqué mi cuerpo sobre el cuerpo de Mamá hasta el roce de mi verga contra sus nalgas.Que delicia estaba cerca de mi sueño.Pensando que Mamá dormía puse directamente mi miembro viril en el canal de sus gluteos.Al no tener aparente reacción de la hembra que acarciaba, comencé un movimiento suave de subir y bajar sobre esa delicia que tenía sobre mi sexo.Estaba obnubilado,no se cuanto tiempo pasó ,pero, en un momento determinado,quizas yo estaba al borde de la eyaculación, Mamá tomó mi mano ,la besó suavementey la apoyó sobre su pecho.Asi, abrazame,amor, me gusta, dijo a media voz y comenzó a mover sus caderas al unisono con las mias.Besé su cuello ,primero suavemente, luego con pasión y ella ronroneaba y su culo quería tragarse la verga que acariciaba. La di vueltas, busqué su boca, nos besamos con pasión, su lengua jugaba sobre mis labios y mis manos recorrian su cuerpo.Cuando mis manos llegaron a su tanga,y mis dedos comenzaron a jugar con su clitoris, mi boca se acopló a sus pechos y ella los acomodaba para un mayor placer reciproco. Mi verga golpeaba en su vientre y mis dedos penetrando su vagina le provocaron un orgasmo violento ,mientras gritaba: Hermoso amor, hermoso!
Tomó mi pene, abrió las piernas y lo intordujo hasta el fondo..Inicié un juego de entrar y salir ,muy breve , cuando sentí llegar la eyaculación , le dije: Ma, no aguanto y ella, caliente como gata en celo me contestó:llename de leche ,amor, me hace falta. Y juntos acabamos en un orgasmo inolvidable.Nos abrazamos largamente sin decir nada.Todo estaba dicho.Besé sus pechos, mordí suavemente su vientre y volví a su boca.Nos besamos largamente y ella comenzó el dialogo.
Hace mucho tiempo que me di cuenta de tus deseos, dijo,y conocer que te excitaba me calentaba mucho ,tu padre me tenia desatendida sexualmente, por lo que mi excitación no tenia consuelo. Cuando vi ,que tu excitación por mi estaba al maximo , decidí darnos la oportunidad de darnos el gusto, la pasaste bien ?
Por supuesto que la pasé bien ,estaba muy caliente ,pero disfruté de tu cuerpo.contesté.
la besé en la boca, be3sé sus hombros ,sus pechos, mientras ella jugaba con mi cabellera, mordí ,bien mordido, su vientre ,diciendole que quería dejarle mi marca y ella contestó de parece muy bien, porque a partir de hoy ,seré tu mujer y tu hembra, lo que quieras te lo daré.Besé su concha hasta llevarla al orgasmo.La di vueltas, acaricié sus nalgas y coloqué mi verga en su vagina desde atras.Ella comenzó a mover suavemente sus caderas y yo a besar su espalda.Suavemente,excitado,pero,de alguna manera controlado ,la llevé a dos orgasmos seguidos,con mi verga en su concha ,jugaba con mis dedos en su culo ,virgen me dijo,y me pidió: llename de leche , amor ,llename de leche.
Aceleré el ritmo de penetración y llegamos a un orgasmos simultaneo que nos dejó extenuados.Dormité entre sus brazos con la caricia de sus pechos un largo rato.Mamá me besó en la frente diciendo: Mi machito y se levantó para ir al cuarto de baño.
Cuandol volvió, cubierta con un salto de cama que la cubría entera, me dijo formalmente:
Tu padre no duerme mas es esta casa, a partir de ahora, este lugar en la cama, es tuyo,
te gusta ?
Hermosa situación ,disfrute pleno y por mucho tiempo.

No hay mejor sexo que el incestuoso.

Joel

Cual pariente

Sábado, diciembre 11th, 2010

Hola, mi nombre es Luis y les voy a contar algo que me sucedió hace dos meses y esto me tiene muy confundido.
Eso de escribir que es sumamente rico o que tiene uno un cuerpo escultural, etc. No es mi estilo, así que solamente los hechos.
Esto pasó cuando remodelaron la casa de mis padres….. para esto mi padre trabajaba fuera y nada mas nos encontrábamos mi hermano el mayor, mi madre y mi hermanita. La casa la compró mi padre para que no estar pagando renta mientras estudiábamos.
La casa tiene dos recamaras y cuando los albañiles andaban trabajando en una recámara pues mi madre y mis hermanos tuvimos que acomodarnos en una recámara, nada mas cupieron dos camas así que mi hermano, luego luego se adueñó de una cama y mi madre lo permitió, así que teníamos que dormir tres en una cama, ya a la hora de dormir, mi madre, notó que íbamos a estar muy incómodos los tres así que opinó que durmiéramos atravesados en la cama, para caber mejor, solamente que había un detalle, que mi madre y yo, salíamos de la cama, así que teníamos que dormir doblando las rodillas.
Había mucha confianza entra nosotros así que no había mucho problema, como asía mucho calor en ese entonces, solamente acostumbrábamos a dormir con el puro calzón así que mi madre se quitó su blusa y su pantalón con toda naturalidad quedando en pura ropa interior y dijo:
-haber hijos, acuéstense para apagar la luz.
Mi hermana y yo, nos acomodamos inmediatamente y cada uno tomó un lado, así que mi madre le quedó en medio.
Cuando apagó la luz, entre la luz de la ventana, se alcanzó a ver que mi madre se quitó el bracier, quedando con los puros calzones, cosa que me incomodó el saber que estaba casi desnuda.
Turbado por la situación, lo que se mi hizo mas práctico era darle la espalda a mi madre mientras ella quedaba viendo hacia arriba.
Las horas transcurrieron y me despertó el frio en los pies por que estaba con los pies estirados así que los encogí y cansado de estar en la misma posición, me di la vuelta y quedé muy pegado a mi madre, de cucharita y sin pensarlo, le puse una mano sobre su cadera, tocando el filo de su calzón, por la parte de abajo, a los segundos de estar así, se me fue el sueño, nunca en mi vida, había estado así con una mujer y mucho menos con mi madre. Era muy excitante el sentir un trasero pegado a mi pubis (era virgen), así que me empezó a crecer el pene, me sentía muy confundido por saber que era mi madre y que si ella se despertaba, me podría regañar y lo peor, decirle a mi padre, pero la calentura me ganaba, así que quise estar mas pegado a su enorme culo, poco a poco le hacía fuerza para sentir su ranura de las dos nalgas en mi pene, a los varios minutos, opiné en meterle los dedos por debajo del calzón y como mi madre no hacía señas de
estar despierta, pues poco a poco hasta que llegué a meter todos mis dedos por debajo de su calzón, quedando mi mano en su cadera, a esta la usé como agarradera para empujar mas mi pito contra su culo, eso era excitante para mi pero después de eso, se me acabó el gusto, mi madre se dio la vuelta quedando boca arriba sin decir nada, yo, muriéndome de la vergüenza, me di la vuelta dándole nuevamente la espalda.
Al día siguiente, muy temprano, mi hermano se fue a la universidad y yo a la preparatoria y cuando regresé de la escuela, tenía miedo de que mi madre me fuera a decir algo. Al entrar a la casa, estaban los albañiles y mi madre platicando de unas mejoras a la casa, así que como pude, saludé y me fui a la cocina. Mi madre a los minutos llegó a la cocina y me dijo:
-ya tienes hambre?—– quieres comer??
-si
-como te fue en la escuela?
-bien
-te sientes bien?, te escucho un poco raro
-si
Mi madre actuó normal como siempre lo que me hizo pensar que anoche, estaba dormida,…… uff!!!!! …… que alivio,…… me juré que jamás lo volvería a hacer!!!!!!
-ma!! y mi hermano,…..??
-llegó temprano y se fue a jugar fut-bol y tu hermana se fue a jugar con su amiga Rubí.
Cuando terminé, me salí de la cocina, a un turbado de la situación y me fui a la recámara……… como a la hora, escucho que los trabajadores de despiden de mi madre y a los minutos entra mi hermano diciendo que tenía mucha hambre. Mi madre le empieza a dar de comer y al pomo rato mas entra mi madre a la recámara, diciéndome que si estaba enfermo que me veía triste y apagado.
-vente vamos con tu hermano a acompañarlo a comer
Tomándome de la mano me estira para que me levante de la cama y una vez de pie, me toma con su otra mano, mi otra mano, quedando ella viendo hacia adelante, dándome la espalda.
Ella nunca la veía así de cariñosa así que se me hacía media rara, antes de entrar a la cocina, pasando por la sala (no nos veía nadie), me estira de tal forma que quedé pegado a ella, caminando, así que mis pasos no concordaron con los de ella y no me soltó, caminamos unos dos metros o mas y la verdad es que parecía que nos caíamos pero no me soltaba, hasta me soltó antes de entrar a la cocina. Se me a figuró que lo que ella quería era sentirme pegado a ella.
Estando ya sentados en la mesa, sin motivo alguno comentó:
-saben, tengo un sueño tan pero tan ligero que si una mosca se para en mi, me despierta,…… como anoche, se me fue el sueño y casi no dormí.
Puff…….. como agua helada me cayó lo que comentó!!!!….. pero ella siguió platicando de cosas sin importancia, yo como pude me fui al baño por que ya no aguantaba la tremenda erección que me provocó al decir eso, ya que sintió todo y mas aparte lo disfrutó por que me trataba mejor de cómo me trataba, total que a cada momento que podía me masturbaba y añoraba que llegara la noche para saber que iba a hacerme……..
Por desgracia cuando nos acostamos, lo único que recuerdo fue que iba a ver unos recibos de la luz por que iba a hacer un trámite otro día por la mañana……… maldita sea,…. Me dormí!!!!!
A otro día cuando regresé de clases, mi padre ya estaba ahí, ya estaba lista la recámara que estaban remodelando y mi padre tan cariñoso con migo que hasta me sentí mal por estar deseando a su mujer (mi madre, la que me trajo al mundo)…. Pero!!!!!!!!……. en ratos que mi madre y yo estábamos juntos o nos cruzábamos, me daba que un besito en la mejilla, me daba un abracito….. etc. (muy cariñosa, mas de lo normal) en una de esas, cundo pasó, me dio una nalgadita,……. Al otro día seguía igual de cariñosa,………. Y yo matándome a pajas…….
En una de esas cuando veía la TV, timbró el teléfono y mi madre contestó, quedando a lado mío (el teléfono es de eso que tiene cable) y quedó su gran culo frente de mi, es enorme, voltee para todos lados y pensé en darle una nalgada y como estaba hablando, pues ya que colgara pues le decía que tenía una mosca o algo, así que se la di y observé como se mecieron las nalgotas,….. ufff!!!!!,….. pude sentir la suavidad de sus nalgas ya que traía un pantalón tipo pijama y pude notar unos hoyitos de la celulitis en su nalga del golpe, pero cuando se la di, se despidió y colgó, pero ella lo tomó como juego y riendo hizo por devolvérmela, en eso entró mi hermanita con mi papá y solamente quedó por hacer el intento.
En esa tarde mi padre se volvió a marchar para donde vive por su trabajo y se despidió de nosotros.
Mi madre y mi hermanita, duermen en una recamara y mi hermano y yo en la otra, así que sentí que ya se me había ido la oportunidad de hacerlo con mi madre.
Los días siguientes, pasaron igual, mi madre con sus caricias, hasta mis hermanos dicen que yo soy el consentido.
Semanas después, escuché que mi madre le decía a mi padre que iba a ser el cumpleaños de su amiga Anita y que si le permitía ir a su fiesta pero que le iban a hacer muy intima, solamente las mejores amigas y que de ahí querían ir a la disco a bailar un poco, que si le permitía ir, a lo que mi padre le dijo que no fuera sola a lo que le contestó que ya me había dicho a mi y que yo a regaña dientes había aceptado, lo cual eso no era verdad.
Sentí que a lo mejor era un pretexto  para poder irnos solos o algo por el estilo. Cuando salió de la cocina (ahí estaban platicando), ha!!!!!…… mi padre nos visita cada fin de semana, llegó a donde yo estaba (en la sala), me dijo en un tono bajo, casi en secreto:
-papi, me acompañas a bla, bla, bla……… tu papá dice que te lleve,…… si?…… ándale, para no andar sola, para poder bailar contigo,….. si??!!!…..
-bueno, si quieres…..
Resultó que si era verdad, si era la fiesta de su amiga y ya estando en su casa, opinaron todas en ir a la disco a bailar pero como eran varias, no cabían en el carro de una de ellas, así que la festejada, opinó en llevarse la camioneta de su esposo, una pick up, todas se subieron donde pudieron y a mi y a un niño que también nos acompañó nos tocó irnos juntos.
Se hizo el baile, todas tomaban y bailando, empezaron a bailar un poco cachondo y pues mi madre no se les dejaba así que a mi me utilizaban de tubo, eso me encantó, mi madre no bailaba así con migo pero todas sus amigas le dijeron que lo hiciera que yo era su hijo, que eso era con mas confianza y mi madre, se hacía como que no quería pero dándole risa hasta que empezó, uff!!!….. genial!!!!…… todas bailaban muy sexy usándome pero tomaban su distancia de no tocarme mucho pero mi madre no lo hizo, así que pa’ luego es tarde, se me paró el pito y se que lo notó, después se hizo el baile de parejas y mi madre bailando muy cachondo lo hacia conmigo. Yo estaba a punto de terminar cuando opinaron irse de ahí, así que me resigné a matarme nuevamente con una buena masturbación.
Cuando nos subimos en el cajón de la camioneta, mi madre quedó a lado mío y al otro lado quedó otra señora y se taparon con una cobijita ya que ya se sentía el frio.
Cuando ya íbamos, doblé mi cabeza hacia atrás como para dormirme y a los segundos, sentí que mi madre tocó mi pierna y poco a poco la acariciaba hacia abajo rumbo a mi paquete, no quise enderezar mi cabeza para no se fuera a cohibir y como toda una esperta logró sacar mi pene y empezó con un sube y baja muy lento, de pronto lo hacia aprisa pero empezaron a platicar y ella participaba y dejaba de hacerlo. La de la camioneta, empezó a repartir señoras en sus casas, por suerte nosotros éramos los últimos y antes de llegar a nuestra casa, mi madre aceleró los movimientos y cuando empezaron a salir los espermas con la otra mano la puso arriba de mi glande para que cayeran en su mano, ella antes de bajarse y de retirar la cobija, me dijo:
-acomódate todo para bajarnos
Cuando vio que todo estaba bien, nos destapó y nos bajamos y nos despedimos de la señora.
Entramos a la casa sin decir cosa alguna, ella con los espermas en la mano y yo todo débil de la mejor de mis masturbaciones, ella se fue derecho a su recamara y yo a la mía, cuando me acosté, yo sabía que al siguiente día iba a perder la virginidad con mi madre y el echo de saber que iba a meter mi verga por donde había nacido y que ese hoyo para mi era como sagrado, me excitaba demasiado a lo que tuve que masturbarme nuevamente.
Al día siguiente cuando llegué de la escuela, rogaba por que mis hermanos no estuvieran pero ella se portó un poco seria, platicaba solamente lo esencial, ya no hubo aquellas caricias que me hacia, dijo que tenia que salir con una de sus amigas y regresó un poco tarde.
Al día siguiente vino mi padre y yo me sentía de lo peor, yo lo veía con ganas de verme y saber que dos días atrás, su esposa agarró otra verga que no era la suya.
Después se fue mi padre y mi madre volvió igual de cariñosa como siempre pero ya no me insinuó nada, yo pensé que iba a ser diferente, que nos la pasaríamos follando todo el tiempo pero ya no fue así.
En ratos aseguro que si quiere follar pero en ratos no, cuando me regaña y toma el papel de madre. Lo único que hago es matarme a pajas y ya no se que hacer.
Le he mandado e-mail a señoras que han tenido sexo con sus hijos pero no me han contestado así que ahora publico lo que esta pasando para ver si alguna señora o alguien que ha pasado por esto,  me dice que puedo hacer con esta situación.
Mi correo es:           velzzebu@yahoo.com.mx
Que estén bien.

Despertar incestuoso de una madre joven

Sábado, octubre 30th, 2010

Quería contarles mi historia que traigo metida muy dentro de mí desde hace algún tiempo y la cual decidí poner en conocimiento de los lectores de este tipo de situaciones.

Nací un primero de Enero de 1975, en un lugar campestre de la geografía colombiana (Guasca, Cundinamarca), donde siempre había en que distraerse: animales domésticos, oficios caseros y las respectivas labores escolares. Allí viví permanentemente hasta que terminé la primaria a la edad de 11 años. Luego nos trasladamos a la capital de la república (Bogotá) en busca de mejores oportunidades de estudio, trabajo y vida social. Allí, en el hogar paterno, terminé mis estudios de bachillerato a la edad de 16 años e inicié los estudios universitarios, los que no pude concluir al conocer y casarme con Alberto, con quien tuve el único hijo a la edad de 18 años (Marcel), cuando apenas estaba en la mitad de mi carrera de Psicología.
Hace un año me separé de mi marido, quien a pesar de que siempre me mantuvo económica y sexualmente, no aceptó que yo siguiera estudiando mi carrera, para lo cual me tuve que conseguir un trabajo en una entidad bancaria. Siempre vivía celándome con todos mis compañeros de trabajo, sobre todo porque tenía que vestirme de una forma elegante, más no muy atractiva: falda hasta la parte superior de la rodilla, camisa de botones y chaqueta; lo típico de este tipo de entidades financieras. Él iba de vez en cuando a realizar vueltas de pago de servicios públicos, tarjetas, etc.; pero siempre se esperaba a que fuera el turno de la Caja que yo atendía y, pues como es normal, la falda se me recogía hasta la mitad de las piernas y él creía que así estaba a toda hora para excitar a los clientes y compañeros de trabajo, cuando ni por mi cabeza pasaba tal situación. En casa visto de forma casual (shorts, blusas y chanclas) y en la calle con Jeans, blusas algo escotadas, chaqueta y botas de cuero o zapatos deportivos.
Desde ese entonces no he tenido sexo con nadie, únicamente me masturbo una o dos veces a la semana o cuando por algún motivo externo me dan ganas de tener un orgasmo, como cuando veo a alguien atractivo en la tele o en el cine o en la calle. A pesar de todo he logrado controlar bien este aspecto de mi vida personal. Trato de distraerme lo más que puedo con las ocupaciones de mi trabajo y de la oficina. Sigo trabajando y ahorrando para en un futuro poder terminar mis estudios universitarios. Tengo mi Apartamento propio en la ciudad, una casa campestre cerca de Guasca y un trabajo fijo y bien remunerado, así que no tengo ningún problema económico para vivir dignamente con mi hijo Marcel, quien adelanta sus estudios universitarios recién iniciados.
Sin embargo, el problema que tengo en estos momentos es debido a que por casualidad fui testigo de los galanteos amorosos de mi hijo con la novia que tiene desde hace unos tres años, Andrea: una rubia espectacular de piel blanca y cuerpo casi perfecto, piernas largas, nalgas un poco abultadas y pechos pronunciados y bien firmes.
Andrea y Marcel se habían ido a pasar un rato agradable en nuestra casa de campo, sin saber que yo estaba allá debido a que había pedido el día compensatorio por trabajar los sábados, por lo que había decidido irme para la finca a descansar del ajetreo típico de la ciudad. La sorpresa para mi fue mayúscula al verlos entrar muy acaramelados y despreocupados a la casa, razón por la cual me escondí detrás de las cortinas del ático donde podía observar toda la sala. Andrea le dio un beso a Marcel en la boca y le sobó el bulto de la entrepierna y se retiró con una mirada pícara hacia el baño y le dijo que se relajara que le tenía una sorpresa para ese día.
Al cabo de unos diez minutos volvió a entrar a la sala, totalmente transformada como nunca la había visto: un vestidito diminuto de color blanco, de tiritas delgaditas al hombro, escote no muy marcado, que le quedaba bien ajustado remarcando su figura juvenil femenina (tenía 18 años recién cumplidos, casi de la misma edad de mi Marcel); llevaba unas medias color natural superveladas, casi transparentes, que le llegaban hasta donde empiezan las nalgas, todo lo cual lo remataba únicamente con unos zapatos de tacón de unos 12 centímetros de alto. Se le acercó caminando lenta y muy sensualmente, dejando que su larga cabellera se moviera libremente sobre su espalda. Los ojos de Marcel se tornaron grandes ante tal espectáculo erótico y en espera de lo que iba a ocurrir. Ella se le acercó, lo abrazó y le dio un beso con lengua de alto voltaje erótico y le colocó por encima de la pierna izquierda de Marcel la pierna derecha de ella y al subirla hasta la cintura, pude notar la mitad de su lindo y provocativo culo, así como el liguero hermoso que sujetaba las medias a su cintura. Me estaba poniendo a mil y necesitaba urgentemente ir al baño para masturbarme, debido a la cantidad de flujo vaginal que me estaba chorreando por mis nalgas, no tenía nada prácticamente a mi alcance, sólo mis manos con los dedos recién aseados.
Luego, Andrea, se agachó lentamente hasta arrodillarse en el piso y le soltó la correa al pantalón de Marcel, le bajó los pantalones al piso y empezó una lenta lengüeteada sobre el pantaloncillo y la verga de mi hijo, que ya estaba a punto de salirse de ese bóxer que la oprimía mas y más a medida que continuaba el galanteo erótico de Andrea. Luego le bajó totalmente los bóxer y frente a ella quedó expuesta en su total dimensión la verga de mi hijo, un largo y muy bien formado mástil, cada vez que lo veía me salían chorritos de líquidos por mi vagina y se deslizaban por mi entrepierna que hace rato estaba totalmente humedecida. A ratos no sabía que hacer, si salir de mi escondite y entrar ciegamente a participar de la acción que estaba observando o permanecer allí hasta el final, ésta última sería mi decisión por razones obvias a pesar de que mi subconsciente me gritaba que hiciera otra cosa.
Entonces empezó la sesión de sexo oral que nunca olvidaré y que me marcó para siempre: Andrea comenzó a acariciar el mástil de verga que tenía mi hijo, muy lenta y suavemente con la punta de la lengua y desde la punta de la verga hasta recorrerla en su totalidad hasta la base de los testículos; primero por debajo y luego por la parte superior y por los lados hasta dejarla completamente húmeda y lisa como pude apreciar al ver como le repasaba sus dos manos una tras de la otra por ese miembro erecto, como quien mamantea las tetas de una vaca antes del ordeño. Luego, con sus dos manos cogió a mi hijo por los lados de las piernas y comenzó a chupar la punta de la vergota, completamente erecta, con su boquita de puta insaciable, pero apenas dejaba entrar la punta rosadita y volvía a sacarla totalmente, para posteriormente volver a tomarla entre sus labios sin hacer uso de las manos. Poco a poco, en un mamada que duró aproximadamente 5 minutos, y que para mi se hizo eterna, comenzó a dejar que esa verga entrara poco a poco en su boca, luego muy despacio y lascivamente la dejaba salir totalmente para a continuación volver a retomarla y entrar rápidamente hasta la profundidad donde la había dejado en su anterior arremetida. Cuando llegó a su máxima capacidad que le permitió su boca, mediante un esfuerzo parecido al que hacen las serpientes cuando están tragando sus presas, comenzó a esforzarse para llegar lo más profundo posible, hasta que por fin alcanzaba a llegar a la raíz de ese hermoso ejemplar de verga que tenía como un ídolo que estaba adorando fervorosamente con su lengua y boca de actriz pornográfica entrenada en estos asuntos. Posteriormente volvía al mismo ritual: dejarla salir muy lentamente y posteriormente volverla a engullir hasta donde su boca se lo permitía, para finalmente hacer el proceso de esforzarse y dejarla entrar totalmente a través de su garganta. Esto último se notaba por los gestos típicos, e instintivos, de expulsar lo que con tanto cariño y dedicación estaba mamando a placer.
Cuando mi hijo Marcel comenzó a tener los espasmos pre-orgásmicos, la muy zorra sacó el mástil de su boca por completo y alejó prudencialmente su cabeza sin soltar las piernas de mi Marcel. Esperó unos dos minutos sin volver al ataque, siempre mirando lascivamente a mi pobre angelito que parecía entrar en desmayo ante semejante escena: verle la cara de puta satisfecha a su propia novia enfrente de su verga parada, larga, completamente hinchada y brillante por el humedecimiento producto de la mezcla de los líquidos pre-seminales que manaban por la uretra de la verga de mi hijo y de la saliva que expelía la boca de la muy zorra de Andrea. El acto siguiente fue el que definitivamente me marco mi deseo irrevocable de lograr tener la verga de mi hijo dentro de mi: Andrea le hizo las tres últimas mamadas hasta la raíz de los testículos y le indicó que se acostara en el piso, mientras ella arrodillada se acomodó el mini vestidito que tenía  puesto, se lo estiró lo más que pudo y juntó las piernas, se agachó con la mirada puesta en la cara de Marcel que ya yacía en el piso, colocó la mano derecha al otro lado del cuerpo de mi hijo y dejó la izquierda alisándose y acomodándose el cabello hacia la izquierda de su cabeza para que no hiciera estorbo en la gran mamada previa a la penetración que le tenía preparada a aquella linda y hermosa verga, que ahora se levantaba verticalmente como un obelisco apuntando al techo de la casa. Hizo un gesto parecido a como si ya tuviera adentro completamente la verga y fuera a permitir su traspaso hacia la garganta y comenzó a dejarla entrar muy lentamente moviendo con total lentitud la lengua para darle la bienvenida a ese mástil liso que estaba entrando en esa boquita totalmente relajada. Ahora entraba hasta las profundidades de la garganta de Andrea sin ninguna interrupción intermedia, su nariz chocaba con el vientre púbico de mi Marcel para posteriormente iniciar el igualmente lento desalojo de esa ricura de verga de esa boca ávida de estar permanentemente ocupada por ese cilindro de carne palpitante. Este entre y saca duró unos dos minutos, al final de los cuales se acercó gateando a su bolso y extrajo una cinta métrica flexible. Al regresar al sitio donde estaba el objeto de su adoración sexual, le dijo a Marcel con su voz de puta irreprimible que necesitaba conocer las medidas de esa cosita tan rica y sabrosa que se estaba comiendo y que iba a tener en unos instantes dentro de sus entrañas, a lo cual mi hijo únicamente asintió con su cabeza. Las medidas que dijo en voz alta: largo = 21 centímetros por la parte del vientre púbico y 23.5 por la parte de los testículos, 5 de los cuales eran correspondientes a la longitud de la cabeza; otra vez una mamada hasta el fondo y sacada para tomar las siguientes medidas: ancho en la punta = un centímetro, ancho en la unión de la cabeza de la verga y el respectivo tallo = 3 centímetros y ancho del tallo = 5 centímetros.  Otra mamada de las ya descritas anteriormente, pero esta vez con movimiento circular de la cabeza a medida que dejaba entrar y salir la verga en la boquita hambrienta de sexo puro, y la medida final: profundidad de la verga linda y hermosa de mi hijo: 4 centímetros. Al final de este ritual, la muy puta de Andrea, dejó a un lado la cinta métrica y mirando fijamente a los ojos a mi Marcelito adorado, le dijo que ese vergón que había logrado erigir, era producto de su amor por aquel miembro que en total reposo ella misma le había medido: 8 centímetros de largo (3 de los cuales era la longitud de la cabeza) y 9 centímetros de longitud de la circunferencia del tallo. Luego,  pasó su pierna derecha por encima del cuerpo de mi hijo y la dejó caer en el piso para quedar completamente arrodillada, abierta y lista para hacer a un lado sus panties y comerse definitivamente aquella hermosura irresistible de verga que había logrado hinchar al máximo y verticalizar por completo, sabía ya que se iba a comer aproximadamente unos 23 centímetros de placer infinito. Inicialmente no lo dejó ni que rozará su entrepierna, arqueó su cuerpo, se volvió a estirar hasta donde pudo el vestidito blanco y le dio el beso final a mi Marcelito en su boca completamente abierta, le lamió su cara por todas partes y bajó haciendo lo mismo hasta alcanzar los pezones de Marcel, donde se quedó chupándolos por un buen rato, siempre sin permitir el contacto de su entrepierna con el obelisco de 21 a 23 centímetros de alto que tenía debajo de ella, a su total antojo y merced.

Posteriormente fue bajando más lentamente hasta su ombligo, donde le hundió su lengua y relamió sus costados, para finalmente bajar casi instantáneamente hasta la punta de la verga y pegarle la última mamada, y saludo final, de bienvenida a sus entrañas. Después de aproximadamente un minuto y notando que el respirar de mi hijo estaba pasando de suspiros a gemidos, la muy puta puso al descubierto la sorpresa final que tenía preparada: se volvió a arquear hasta alcanzar la boca de mi Marcel y bajó con desesperante lentitud su cinturita de avispa hasta que logró encontrar la punta del mástil con las partes mas íntimas de su ser. Pensé que apartaría el panty para dejar libre el paso a la verga de mi hijo, pero no, la muy zorra se sentó lentamente y al terminar su penetración pude ver claramente que nunca había llevado nada debajo y que ya estaba consumido el acto sexual. Empezó un continuo y mutuo jadeo entre esos dos cuerpos, cabalgante y cabalgado, pero Andrea quería llevar todo al extremo: subía y bajaba lentamente intercalando movimientos repentinos de penetración casi instantánea con penetraciones muy lentas pero con movimientos circulares de su ahora claramente lindo y hermoso trasero. El vestidito se le había recogido totalmente hasta su cintura y permitía ver claramente las medias veladas asidas por los cuatro sujetadores del liguero blanco cubierto de blonda. Qué espectáculo ver aquella hermosa escena de culeo primitivo, de penetración pura y deliciosa de un pene grueso y largo por una chocha completamente depilada, ese culo blanco reluciente subiendo y bajando lenta y rápidamente buscando siempre engullirse ese pedazo de carne que tenía dentro de si, ver como esas medias de seda atadas por el liguero se movían al compás de aquel cuerpo necesitado de que se lo cogieran a mas no poder, ver los gestos de Andrea que demostraban el goce profundo que estaba sintiendo, su cara totalmente transformada en una tigresa y puta a la vez (cuando volteaba a mirar hacia atrás, se remordía los labios y se pasaba la lengua para humedecerlos y sentir más placer), ver la verga de mi hijo completamente brillante y sumergida  en ese cuerpo hermoso de esa puta que se lo estaba gozando…en fin, también saber que en mi mente solo pasaban las mismas escenas pero yo remplazando a esa zorra que estaba cabalgando a la verga de mi Marcel, pensar que algún día tendría que ser yo la que estuviera encima de ese falo gozando como en aquel momento lo hacía Andrea, que en un futuro sería Marta Patricia la que estuviera culeándose al propio hijo, que él sintiera el mismo o más placer del que estaba dando la puta de su novia y que yo no podía describir al no verle la cara.

Llegó el momento en que Andrea, y al mismo tiempo mi cuerpo, estaban llegando al clímax del paroxismo, teniendo un gran orgasmo por tanto tiempo demorado, pero al mismo tiempo tan bien preparado y logrado. Al fin se notaron los gemidos y gritos de Andrea pidiéndole a Marcel que se la metiera toda y con todas sus fuerzas, olvidándose que era ella la que estaba al mando y que todo lo que ocurriera únicamente dependía de la velocidad que ella le imprimiera a su cuerpo de puta y sobre todo a ese culito hermoso y sediento que se balanceaba entre las dos bellas piernas que se apoyaban ligeramente en el piso. Cuando al fin completó ese interminable orgasmo femenino, le indicó a mi hijo que se quedara quieto, ella se sentó por completo en esa verga totalmente engullida dentro de sus entrepiernas y entrañas y se encogió totalmente como queriendo exprimir o apretar al máximo ese pedazo de carne que le estaba invadiendo su hueco del amor, permaneciendo allí por unos dos minutos más. Finalmente se quitó por completo el mini vestido que tenía sobre su cuerpo (mostrando que tampoco llevaba sujetador sobre sus hermosísimas tetas) y llevó su boquita sobre el miembro erecto de mi hijo (a quien pude volver a verle la cara de total goce y placer infinito), le dio unas tres chupadas más y en ese momento se vino el orgasmo de mi Marcel, la leche seminal invadió la boca de aquella puta totalmente satisfecha de su obra, se la tragó hasta donde pudo y el resto salió por entre las comisuras de sus labios y el tallo de la verga de mi Marcel, la boca de Andrea seguía frenéticamente su recorrido a lo largo de aquel bello ejemplar de verga en erupción, hasta que todo finalizó en un total espasmo y relajamiento muscular de esos cuerpos llenos de sexo por todos los lados. Así, se quedaron dormidos por unos 15 minutos, momento que aproveché para salir de mis escondite e iniciar mi salida de la casa para regresar urgentemente al apartamento de la ciudad, necesitaba meterme algo grueso, largo y liso dentro de mi ser, algo que me hiciera pensar que era la verga de mi Marcelito. Dios santo, antes de salir, al pasar por el lado de los cuerpos extenuados y totalmente dormidos de los amantes, no se cómo pero se me vino a la mente aprovechar ese momento y cogí entre mis manos aquella verga adormilada y cogiendo la cinta  métrica le tomé las siguientes medidas: largo = 13 centímetros y longitud de la circunferencia en la mitad del tallo = 12 centímetros; además, y fue lo más difícil de creer, me agaché y le di una chupada a ese trofeo que algún día debería ser mío y que tendría dentro de mi ser. La verga alcanzó instintivamente a reaccionar y se empezó a ponerse erecta, pero no resistí más esa tentación y salí lo más rápido posible de mi propia casa llevándome dentro de mi boca el néctar cuyo sabor esperaba algún día comparar con la mezcla de mis flujos vaginales y el semen de mi hijo; me consolé sabiendo que todo era por el bien futuro de mis intenciones de comerme esa verga linda de mi Marcel, la cual no pude volver a retirar de mi mente.

Al llegar al apartamento busqué desesperadamente, en la nevera, algo parecido a un pene y encontré unas zanahorias largas, con proporciones adecuadas a mis intensiones y necesidades, solamente tuve tiempo de correr a colocarme una blusa de tiritas y una falda de trabajo que simulara una minifalda, después de lo cual me senté lentamente sobre esa hortaliza que hacia las veces de una verga erecta como la que vi en la casa campestre, la de mi propio hijo!. Llegué rápidamente al orgasmo tan reprimido que tenía y caí exhausta al piso y así permanecí por una hora, hasta que llegó lo inevitable: el sentimiento de culpa y de remordimiento, el de arrepentimiento y el de prometerme que haría todo lo posible por no caer en la tentación de cogerme a mi Marcelito adorado.

Al anochecer, cuando ellos retornaron muy alegres y, como siempre, muy enamoraditos, me quedé tranquila al saber que no me habían visto ni en sueños en la casa campestre. Solamente los saludé de beso en las mejillas y noté que estaban bañaditos y perfumados, al igual que yo.
En un relato posterior describiré detalladamente las ideas que en este momento agolpan mi mente sobre cómo he pensado seducir a mi hijo y lograr tener su miembro erecto dentro de mi cuerpo, el cual ya me lo está pidiendo a gritos a pesar de que mi mente me dice que no lo haga, que eso va contra lo socialmente establecido.

Por favor, aquellas madres que ya hayan logrado superar un problema similar al que me atormenta actualmente, o los hijos que hayan vivido igualmente este tormento, o en últimas el lector o lectora de este relato,  les ruego que me escriban sus consejos e ideas para poder realizar mi sueño de culearme a mi propio hijo sin ir a fracasar en el intento, lo pueden hacer a mi correo electrónico, el que estaré consultando en espera de poder obtener soporte y apoyo a mi deseo irrefrenable de tener relaciones incestuosas con mi hijo Marcel. Inicialmente he pensado en las siguientes cosas para poder desarrollar algunas ideas que tengo al respecto, las cuales se las comentaré en el segundo relato que les estaré colocando en esta misma página tan pronto me sea posible: a) comprarme una ropita similar a la que llevaba puesta la puta de Andrea el día del relato que les acabo de contar; b) darle una primera visión de mis piernas y panties a mi hijo al volver realidad la idea errónea de mi marido de que yo vivía excitando a los clientes y compañeros de la institución donde trabajo al usar la falda recogida por el ajetreo normal de ese tipo de actividades (allá realmente me la acomodo cada rato por vergüenza que normalmente me da); c) seducirlo en mi apartamento, pero hacerlo de una forma muy sutil o subliminal, que no parezca que deseo que me cojan al precio que sea; d) invitarlo a bailar en una discoteca e ingeniármelas para excitarlo al máximo, todavía no estoy segura de si llevarlo al clímax máximo y comérmelo allá mismo; y, e) llevarlo a dos sesiones de cine porno en el Teatro Esmeralda Pussycat, casi el único de éste género que queda en Bogotá. Cuando se hagan realidad las diferentes situaciones que tengo pensadas, las iré describiendo en detalle en nuevos relatos.

Esperando sus contribuciones, ideas y ayuda, para esta madre y mujer que desea liberarse sexualmente y hacer realidad todos sus sueños que la atormentan día y noche,

Marta Patricia

E-mail: martapatricia1975@hotmail.com

Mi Madre y Mi Amigo

Martes, octubre 19th, 2010

Este es un relato real y me sucedió hace como cuatro meses. Me presento, mi nombre es Jorge soy un joven de 20 años que sólo vive con su madre, ya que mis padres abandonó a mi madre hace más o menos cinco años, pero este relato no se trata de mi, es sobre un amigo y sus fantasías con mi madre, las cuales finalmente cumplió y con creces.

Hace aproximadamente seis meses llegó un joven nuevo a vivir a mi edificio, un joven moreno de mi misma edad y en general con una buena pinta, su nombre es Carlos, con el paso del tiempo yo comencé a hacerme amigo de él, ya que teníamos los mismos gustos musicales y nos juntábamos regularmente a escuchar música, tomarnos una cerveza o salir con alguna chica. En un principio nuestras reuniones siempre eran alternadas, es decir un día en mi casa y otro día en la casa de Carlos, pero como al mes de conocernos comencé a notar que mi amigo siempre buscaba reunirse en mi casa, para lo cual inventaba cualquier excusa como por ejemplo que yo tenia más música o que su mamá estaba enojada y no podíamos estar en su casa. A mi esto me parecía extraño, pero más extraño aún era que cuando estábamos en mi casa, Carlos salía de la pieza cada 5 ó 10 minutos diciendo que quería ir al baño o que quería tomar alguna bebida, etc, pero a veces yo salía de mi pieza también y lo descubría observando a mi madre, tengo que reconocer que cuando me di cuenta me dio un poco de rabia, pero extrañamente también me daba mucho morbo saber que un amigo se calentaba con mi madre, la cual podría ser considerada una mujer bastante deseable. Su nombre es Sofía, tiene 39 años, es flaca, siempre lo ha sido, tiene una cintura bastante moldeada que provocaría la envidia de cualquier veintiañera, sus caderas, sin embargo son anchas y terminan en un culo (por lejos su mejor atributo) de buen tamaño y bien parado, tiene la piel bronceada con sus constantes idas al solarium y a esto se suma un par de tetas que, luego de operárselas se han convertido en uno de sus mayores orgullos, junto a su culo obviamente. La operación agrandó un poco sus pechos  que deben medir algo así como 95 cm e hizo que sus tetas se mantengan bien paradas y redondas, lo cual se había visto afectado después de dos embarazos (mi hermano menor vive con mi padre). Además, tengo que reconocer que tiene una cara de gozadora que calienta a cualquiera, aparte su vida había cambiado mucho desde que mi padre la había dejado, ya que desde ese momento comenzó a salir a discos con amigas y se empezó a vestir mucho más sexy con ropa más apretada, cuando no tenía que trabajar por lo general vestía jeans, y su prenda preferida eran las poleritas o blusas ajustadas con mucho escotes y ¡vaya que escotes! (al ponerse esta ropa ella siempre me decía: “tengo que aprovechar la inversión…jajajaja). Yo la entendía e incluso la apoyaba, sabía que era una mujer atractiva y que después que mi padre la dejara por otra su autoestima había bajado mucho. Además, mi madre nunca había tenido un comportamiento de prostituta, es decir, se vestía sexy, le gustaba provocar, pero nunca había llevado una gran cantidad de hombres a la casa, es más después de mi padre yo sólo le había conocido una pareja, su pareja actual, Ricardo, un tipo bastante tonto, que a mi no me caía nada de bien, ya que siempre trataba de controlar a Sofía y era muy aburrido. En realidad creo que mi madre sólo salía con él para no estar sola. Debido a todas estás razones, también comprendía perfectamente que todo esto provocara calentura en mi amigo, el cual no era el único conocido que miraba de forma lasciva a Sofía

Un día Carlos llego a mi casa, traía una camara digital que había comprado recién, empezamos a sacar unas fotos para probar la cámara, le pedimos a mi madre que las tomara, estábamos en eso cuando de repente mi amigo quiso tomarse una foto con mi madre, ella accedió sin ningún problema y se acercó a él, Carlos tomó a Sofía de la cintura y yo me demoré intencionalmente en tomar la fotografía, ya que sabía que mi amigo había esperado mucho este momento. Al día siguiente fui a su casa, Andrea, su mamá, me abrió la puerta y me señaló que Carlos estaba en su pieza que pasara, yo entré a la pieza de mi amigo, quien tenía la música muy fuerte y se estaba masturbando concentradamente, al darme cuenta de esto me reí, bajé la música y lo saludé. Carlos se  levantó de la cama muy nervioso y pude notar que tenía algo en su mano, ¡era la foto que se había tomado con mi madre!, en ese momento volví a sentir lo mismo, es decir un poco de molestia, pero un morbo increíble, además extrañamente no sentía sorpresa. Él me pidió disculpas inmediatamente y no hablamos más del tema, por lo menos durante esa tarde, pasaron algunos días y yo no podía dejar de pensar en la imagen de mi amigo masturbándose con la foto de mi madre, y en el morbo que me daba que un amigo se follara a mi madre, después de tanto pensar, me decidí, aunque me costó mucho, a hacerle una oferta a Carlos. Llegué a su casa y luego de conversar bastante rato, volví a sacar el tema y le dije:

–          ¿Carlos, a ti te gustaría acostarte con mi mamá, cierto?

Él se rió con nerviosismo y me pidió nuevamente disculpas, yo lo interrumpí y con voz serie le repetí:

–     No, en serio, es sólo una pregunta, respóndeme, no me voy a enojar.

Después de un rato en el que mi amigo, me miraba extrañado sin poder creer lo que le decía, respondió muy nervioso.

–          No, o sea si, si me gusta, la encuentro una mujer muy atractiva, pero nunca haría algo así, es tu mamá, sé que seguramente te molestó lo del otro día, pero te aseguro que no se va a volver a repetir. Perdóname, no sé por qué lo hice.

–          ¿O sea que no te meterías con mi madre? respondí yo.

–          No, no, para nada, yo no haría algo así.

–          Qué lástima, te iba a ofrecer que hiciéramos un plan para que pudieras cumplir con tu fantasía, pero si no…

–          ¿Qué? me interrumpió mi amigo. Su tono de voz había cambiado… ¿Qué dijiste?

–          Eso, que debo reconocer que a mi me da mucho morbo pensar en eso. Además, tú eres un muy buen amigo y creo que a mi madre le haría bien.

–          ¿Le haría bien qué? decía Carlos con incredulidad.

–          Le haría bien eso.

–          ¿Eso qué? insistía mi amigo.

–          Eso, bueno, eso… una buena follada.

–          Tú estás realmente loco, ¿tanto te molestó lo del otro día? Que ahora te estás burlando de mí, ya te pedí perdón. Carlos no podía creer lo que escuchaba.

–          Jajajaja, tranquilo, te estoy hablando en serio, ¿qué te parece?, ¿te animas?

Luego de un largo rato de conversación e incredulidad por parte de mi amigo, Carlos finalmente aceptó, haciéndome jurar que yo no me molestaría y que después seguiríamos siendo tan amigos como antes, yo lo único que le pedí era que tenía que contarme con lujo de detalles todo lo que sucediera.

Comenzamos a trazar un plan y tras debatir durante horas llegamos a lo siguiente: él iría a mi casa cuando yo no estuviera, le pediría a mi madre unos cds y luego le buscaría conversación, de la vida, del futuro, de cualquier cosa, luego tendría que lanzarse, ya eso dependía de él.

Estaba todo listo, quedo todo arreglado para ese día domingo, Carlos estaba muy nervioso, su preocupación se centraba en qué sucedería si mi madre lo rechazaba, yo trataba de tranquilizarlo, a pesar de no tener la certeza, creía que Sofía tenía cierto  interés en mi amigo, ya que como dije él es bastante simpático y tiene muy buena facha, además físicamente, es el tipo de hombre que le podría gustar a mi madre, alto, morenoy de músculos bien formados. Obviamente, ella siempre había intentado ocultar su interés y nunca se le había siquiera insinuado, por razones obvias, sin embargo, yo la conocía y menos mal que no me equivoqué.

El sábado comencé a tantear el terreno y hablé con Sofía y le dije a modo de humorada que creía que Carlos se sentía atraído por ella, su reacción me sorprendió ya que empezó a preguntarme cosas, demostrando un interés real, como: ¿y por qué crees eso?, ¿él te lo dijo?, ¿y cómo lo notaste?. Yo traté de inventarle la mejor historia que pude, mi madre sólo reía muy emocionada y coqueta y terminó diciéndome que cuando viera a Carlos le preguntaría.

Llego el domingo y mi amigo llegó a mi casa exactamente a las tres de la tarde, como estaba planeado, lo que Carlos no sabía era que yo me iba a esconder en mi casa y no iba a salir, como le había dicho, así que busqué mi escondite. Mi madre le abrió la puerta, Carlos preguntó por mi, Sofía le respondió que yo no estaba, él le pidió si podía sacar unos cds de mi pieza, a lo que mi madre accedió, mi amigo entró y se dirigió a mi morada, buscó los cds, y salió. Aquel día mi madre andaba vestida para matar con uno de sus mejores escotes que dejaba ver casi la mitad de sus grandes tetas y un blue jeans que resaltaba mejor su hermoso culo. Carlos volvió al comedor y casi cuando ya se iba, comenzó a preguntarle a mi madre por su salud y cosas por el estilo, Sofía respondía a las preguntas y se armó una conversación, ella trajo unas bebidas y se sentaron en el sofá, la conversación continuó normal por unos momentos hasta que mi madre atacó y dijo:

–          ¿Sabes lo que me dijo mi hijo ayer?

–          No. Respondió Carlos, acomodándose en el sofá

–          Jorge cree que tú te sientes atraído por mí. ¿Qué estupidez verdad?

Mi amigo se armó de valor e inició la contraofensiva, se acercó a mi madre la miró a la cara y le dijo:

–          ¿Por qué sería una estupidez?, ¿No crees que yo te pueda encontrar una mujer atractiva?

–          Pero, tú eres joven, yo soy una mujer mayor, los jovencitos como tú no se fijan en vejestorios como nosotras. Decía Sofía haciéndose la víctima.

–          Jajajajajaja, pero si tú eres muy atractiva, tienes un muy buen cuerpo, además, eres simpática.

–          Ahhh, entonces era verdad. Respondió mi madre

–          Si, es verdad, creo que eres muy atractiva. Mientras Carlos hablaba no dejaba de mirarle las tetas a mi madre por sobre el escote.

–          ¿Te gustan…jajajaja? Sofía se había dado cuenta y por eso preguntó eso en directa alusión a sus melones.

–          Ahhhh, si, son bo… son bonitas. Carlos rió, señal que se había vuelto a poner nervioso.

–          No te pongas nervioso, está bien no me molesta. Respondió mi madre, tomando la mano de mi amigo.

–          Oye, ¿y tú le contaste a Jorge que te sentías atraído por mí?, ¿y él no se enojó?

–          No, en realidad no, él me descubrió. Contestó Carlos recuperando nuevamente la confianza.

–          ¿Y cómo? Insistió Sofía.

–          Bueno, ehhhh, emmmmm, ehhhhhh. Balbuceaba Carlos sin saber que decir.

–          ¿Cómo te descubrió? Insistió Sofía

–          Emmmmm, me descubrió masturbándome con la foto que nos habíamos tomado juntos.

–          ¿De verdad?, jajajajaja, si me hubiese dicho antes que te sentías atraído por mi, que tenía tan buen físico y todas esas cosas, quizás… te habrías masturbado menos.

Que Carlos le contara el episodio con la fotografía parece que volvió loca a Sofía, quién se abalanzó sobre mi amigo para besarlo apasionadamente. Mi amigo respondió sobándole las tetas y el culo, todo había comenzado. Estuvieron besándose un rato en el sofá del salón cada vez con más pasión. Mi madre emitía unos pequeños gemidos, a la vez que acariciaba la nuca y el pecho de Carlos, mientras él le besaba el cuello y los pechos desesperadamente y con la otra mano le sobajaba el culote por sobre los jeans.

Después de un rato así, mi madre comenzó a sobarle el miembro a mi amigo por sobre el pantalón hasta que se decidió y con la ayuda de Carlos  bajó un poco el pantalón de este, desde donde saltó una verga completamente erecta. Sofía, primero empezó a masturbarlo de arriba abajo sin dejar de besarlo hasta que dirigió su mirada al vergón de mi amigo, se sacó la polerita que llevaba junto con su brasier rojo quedando solamente con los jeans y sus zapatitos de tacón negros. Él también se quitó la polera.

Luego de sacarse parte de su ropa, bajó hacia el miembro de Carlos, que medía como 20 cm) y se lo introdujo en la boca hasta casi la mitad, después se la comenzó a chupar y lamer como loca, parecía una verdadera puta, nunca me imaginé que mi madre podía comportarse de esa manera. Sofía succionaba con pasión y mi amigo estaba en el séptimo cielo, sólo atinaba a tomarle la cabeza a mi madre y emitir pequeños gemidos y frases de goce.

–          Ohhhh, eres fantástica, que bien lo haces, sigue por favor no paresssss. Nunca me lo había chupado así, eres una maestra, la mejor de todas. Siiiiii que bien lo hacesssss, me encanta, ohhhhhh

–          ¿De verdad te gusta?, ¿no lo hacen así tus noviecitas?

–          Noooo, no tan bien como tú, no paresss, eres la mejor, la mejor!!!!

Carlos le volvió a tomar la cabeza con fuerza para meterle la verga en la boca lo más profundo posible, parece que las palabras de mi amigo excitaban más a mi madre quien intentaba tragarse el miembro sin lograrlo, después lo lamía en toda su extensión, para luego intentar de nuevo hasta la garganta.

Luego de aquella mamada épica, en la que Sofía casi había logrado que Carlos acabara en su boca, mi amigo la levantó y volvió a comerle las tetonas desesperadamente. Mi madre sólo respondía con gemidos y más gemidos, mientras hacía esto mi amigo empezó a meterle mano bajo los jeans metiéndole los dedos en su coñito, esto volvía loca a mi madre, quien lo besaba cada vez con más pasión rasguñándole la espalda. El muchacho desabotonó el pantalón de mamá y se lo quitó dejando al descubierto las tangita rojas que traía, luego la acostó en el sofá y comenzó a comerle el coñito rápidamente. A esa altura la excitación de Sofía era máxima, sólo gemía cada vez más fuerte y le tomaba la cabeza  con una mezcla de fuerza y desesperación. Carlos realizó esa labor por casi 10 minutos, donde creo logró el primer orgasmo de mi madre.

Sin embargo, esto era sólo el comienzo. Sofía se reintegró a las acciones, le terminó de quitar los pantalones a Carlos y agarrándolo de la verga erecta lo llevó a su pieza, en ese momento tuve que cambiar mi posición para observar que pasaba. Ya en su pieza, mi madre volvió a comerle la verga un rato, chupándole las bolas y lamiéndolo como si fuera un helado. Luego, Carlos tomó a mi madre y se ubicó sobre ella, penetrándola lentamente, esto provocó un gemido de alivio en Sofía, quien echó su cabeza hacía atrás y le clavó las uñas en la espalda. Mi amigo comenzó el mete y saca en esa posición, cada vez más rápido, comiéndole la boca, besándole el cuello y observando fijamente el rostro gozador de mi madre, sintiéndose orgullo de su faena. Mi amigo se la clavaba hasta el fondo, levantándole las piernas para penetrarla mejor.

Después de unos momentos, mi madre se ubicó sobre Carlos y comenzó a cabalgarlo. Mi amigo ya había perdido toda la vergüenza y el pudor y empezaron a tener un diálogo que nunca olvidaré:

–          ¿Qué diría tu hijo si te viera así follando con uno de sus amigos?

–          No sé, nada, me encantaaaa, eres exquisito. Eran las únicas palabras que podía distinguir entre el mar de gemidos que emitía mi madre.

–          ¿Te gusta?, ¿Te gusta? Ohhhhh, como cabalgas, lo haces genial, sigue montando, sigue montando. Reiteraba una y otra vez Carlos.

–          Si, mi amor, me encanta, me encantaaaaa, no pares, no pares, ahhhh que goce, me encanta tu verga, clávame más fuerte, más fuerteee. Mi madre ya había olvidado todo y sólo se dejaba llevar por su pasión incontrolable.

–          Siii, Sofía, estás buenísima. Te voy a hacer gozar como nunca, Te voy a venir a follar todos los días, no me importa si está Jorge. Incluso mejor para que sepa lo buena que es su madre follando.

–          Como tú quieres, mi amor, como quieras, soy tuya, haz lo que quieras conmigo, házmelo todos los días, no puedo parar de gozaaaaaaar, siiiiiiiiiii. Creo que en ese momento mi madre tuvo su segundo orgasmo.

En el escondite que yo estaba podía ver claramente el rostro de Sofía, la cual parecía una potra en celo, con el pelo suelto, cabalgando velozmente, mirando hacia el techo y gimiendo como una posesa, mi amigo no se dejaba estar y sobaba fuertemente las tetas de mi madre para luego agarrarle el culo con las dos manos y penetrarla brutalmente, provocando la excitación de Sofía.

No obstante, aún faltaba algo. Luego de un rato haciéndolo en esa posición, Carlos le indicó a mi madre que se levantara y la ubicó en cuatro patas sobre la cama. Mi amigo se puso detrás de ella y la penetró fácilmente comenzando así con el mete-saca a gran velocidad. El muchacho agarraba a mi madre de las caderas y cintura para penetrarla más profundamente. Estuvieron un rato así, después Carlos disminuyó el ritmo y empezó a clavársela lentamente, metiéndole todo su miembro para luego sacárselo completamente y volver a metérselo. Esto generaba gran goce en Sofía, quien con cada clavaba profunda emitía un gemido de desesperación. Mi amigo comenzó a acelerar de nuevo tomando a mi madre de los hombros y dándole pequeños golpes en el trasero, el cual no había dejado de mirar desde que se la estaba follando en esa posición.

–          Que lindo culito que tienes, me encanta. Decía Carlos, mientras le sobajaba el culote

–          ¿Si?, es mi orgullo. Respondía mi madre entre gemidos.

–          Lo sé, te encanta mostrarlo. A mi me vuelve loco como lo meneas y como se te ve con esa faldita apretada cuando te vas al trabajo.

–          Me encanta que los hombres me miren mi traserito y que se den vuelta para observarlo. Los gemidos de mi madre poco a poco aumentaban su intensidad.

–          ¿De verdad?, ahora te lo estoy mirando, hay tantos que lo desean, pero ahora es mío, sólo mío, ¿verdad?

–          Siiii, mi amor, es tuyo, completito, es todo tuyoooo.

–          Así me gusta. Y te gusta que te lo hagan por acá. Carlos decía esto mientras le metía un dedo en el culo.

–          Siiii, me fascinaaaa que me lo hagan por atrás. Las palabras de Sofía eran cada vez más entrecortadas.

–          ¿Y a mi me vas a dejaaaar? Mi amigo estaba excitadísimo, aceleró sus movimientos y comenzó con embestidas brutales, tirando fuertemente del pelo a mi madre.

–          Siiii, mi vida, es tuyo cuando quieraaaaaassss. Los gemidos de mi madre ya se habían convertido en gritos de pasión.

–          Ohhhhh, Sofía  eres la mejoooor. Me corroooooo, me corroooo.

–          Hazlo adentro, hazlo adentro. Decía mi madre desesperada.

–          No te preocupes tomo pastillas, quiero sentir tu lechecita dentro mio, acaba dentroooooooo, esoooooooo, siiiiiiii, la sientooooo. Creo que ese fue el tercer orgasmo de mi madre.

–          ¿Quieres sentirla?, entonces toma, tomaaaaa, tómala toda, ohhhhh me estás dejando seco, ohhhhh como traga tu coñito, es magnifico. Según me contó después, Carlos había dejado ir el semen de una semana dentro de mi madre.

Ambos quedaron agostados tendidos en la cama. Luego de unos minutos mi madre miró el reloj, creo que tenía algo que hacer así que le dijo a Carlos que tenia que salir, a lo que mi amigo respondió:

–          Todavía me debes, tú sabes. Decía esto, sobando suavemente el trasero.

–          Lo sé, pero va a tener que ser otro día, Jorge ya está por llegar, te prometo que va a ser tuyo. Sofía lo besó apasionadamente y se levantó.

Intercambiaron sus números de celulares y mi madre le dijo que cuando yo no estuviera ella lo contactaría y que lo de hoy había sido fantástico, Carlos se fue, y Sofía entró a la ducha. Mientras ella estaba allí, yo salí de mi escondite y simulé que había llegado recién a la casa, mi madre me dijo que había venido Carlos y que se había llevado unos

Cds. Esa noche hable con mi amigo, el cual me contó casi todo excepto lo del intercambio de números de celulares y de las futuras citas, desde ese día hasta hoy Carlos se ha follado a mi madre reiteradas veces en las cuales he estado presente. Debo reconocer que esta situación me da mucho morbo, además mi madre ha cambiado bastante desde que comenzó a verse con mi amigo, pero eso quedará para más adelante.

Mamá y mi entrenador

Martes, septiembre 21st, 2010
Constituimos una familia de clase media formada por mis padres y yo, llamado Diego, de 18 años de edad, buen estudiante y mejor deportista. Mi padre es marino mercante y su profesión le obliga a estar largas temporadas fuera de casa. Mi mamá es una hermosa mujer de 40 años que, como se cuida mucho, aparenta menos y gusta mucho a los hombres. Yo voy al instituto y practico el beisbol en la categoría juvenil de uno de los mejores clubs de la ciudad, equipo que entrena un cualificado entrenador cubano llamado Héctor, un joven y simpático atleta mulato.
Una tarde me encontraba solo en casa. Mi padre llevaba un mes embarcado en las costas del Mar del Norte y mi madre había salido de compras. Como estaba aburrido y ya había estudiado mis lecciones, entré en el dormitorio de mis padres y empecé a urgar en los armarios y cajones. Cuál sería mi sorpresa cuando en medio de la ropa interior de mi madre encontré un pequeño consolador a batería. Me excité una barbaridad al pensar que mi mamá se introducía en su conchita aquel artilugio para soportar las largas temporadas sin sexo por las ausencias de mi padre. Me poseyó la lujuria y me eché desnudo sobre la cama de mi madre, me metí el consolador en el culo con toda la potencia vibratoria posible, me puse unas braguitas suyas sobre la cara y me corrí como un cerdo. Era la primera vez que me masturbaba pensando en mi madre y ello me gustó mucho. Al acabar, limpié el vibrador y puse todo en orden. Pero a partir de aquel día, siempre que podía repetía la maniobra pero ahora buscando las bragas y sujetadores en el cubo de la lavadora pues me daba más morbo oler los fluidos de mi mamá.
Un día tuve una lesión en una pierna tras un partido de competición, que me obligó a permanecer inmovilizado  en casa durante unas semanas. Una tarde recibí la visita de mi entrenador. Le abrió la puerta mi madre y lo condujo hasta mi habitación, pues yo estaba postrado en cama por mi lesión. Estuvimos hablando del equipo durante un buen rato y  pasado un tiempo entró mi madre e invitó a Héctor a darse un chapuzón en la piscina comunitaria. ya que hacía mucho calor aquel día. Héctor aceptó complacido pero manifestó que no había traído bañador. Entonces yo le ofrecí uno de los míos y éste se dispuso a ponérselo allí mismo. Fue cuando vi el espléndido cuerpo del entrenador, propio de un deportista profesional, pero lo que más me llamó la atención fue la imponente polla que colgaba entre su entrepierna. “Con eso, pensé, rompe al medio a una mujer”. Desde la ventana podía ver a mi madre y a Héctor charlar amigablemente tumbados en las hamacas al borde de la piscina. Mamá llevaba un biquini muy provocativo resaltado su espléndida figura y Héctor con aquel slip que le quedaba pequeño marcaba un inmenso paquete que llamaba la atención a todos los vecinos que compartían la piscina.
Pasados unos días, ya recuperado de mi lesión, estando en el instituto recibí una llamada en mi móvil de mi padre. Me comunicaba que le habían anticipado el regreso a casa y como quería darle una sorpresa a mamá me pidió que  yo lo  fuese a recoger al aeropuerto  sin que ella se enterase. Así lo hice.
Cuando llegamos a casa nos extrañamos no encontrar a mi madre. Entonces papá se dirigió a su dormitorio para dejar todo su equipaje. Fue cuando se encontró con Héctor cabalgando desnudo sobre mi madre, que gritaba de placer como una poseida. Mi padre quedó paralizado, no podía dar crédito a lo que veía. Entonces, en un arrebato se lanzó sobre el mulato, lo agarró por el cuello con la intención de estrangularlo. Héctor aún así tuvo tiempo para correrse dentro del coño de mi madre mientras papá le apretaba la garganta. Sacó la descomunal verga y la leche empezó a salir de la concha abierta y colorada a borbotones, espesa y abundante. La fuerza física de Héctor se impuso y se desembarazó de un manotazo de mi furioso padre, cogió como pudo su ropa y echó a correr como alma que se lleva el diablo. Mi mamá estaba histérica y avergonzada, mi padre fuera de sí. Entonces le dijo:
- Eres una puta y una zorra que no tienes perdón de Dios. Ahora vas a saber lo que es un marido cornudo.
Y bajándose los pantalones enarboló una polla que no tenía nada que envidiar a la del cubano. Aún con la leche de Héctor deslizándose por el coño y muslos de mi madre, la penetró con ímpetu, y de unas cuantas sacudidas vació toda la lefa que llevaba guardada en sus cojones desde hacía meses de abstinencia sexual. Yo estaba desconcertado. Cuando vi mi pantalón éste estaba chorreando mi leche sin apenas enterarme.
Pasaron los días, mis padres no se dirigían la palabra. Es más, dormían en habitaciones separadas. Mi padre me echó de la mía y no me quedó más remedio que dormir en el sofá del salón. Pero como era muy incómodo y aún me resentía de mi pierna dañada, pasé a compartir la habitación de mi madre, ya que en ella había dos camas. Todas las noches disimuladamente veía como ni nadre se desnudaba antes de meterse en su cama. Yo me tapaba la cara con la sábana y hacía que dormía, y así podía ver su maravilloso cuerpo y me pajeaba una y otra vez. Pero una noche pasó algo fuera de lo normal.
Cuando la alcoba estaba a oscuras y todo en silencio empecé a oir un ligero ruido de un motorcito. Entonces escuché unos jadeos entrecortados y gozosos que salían de la cama de mi madre. Estaba masturbándose con el vibrador y en aquellos diez minutos tuvo al menos tres orgasmos. Cuando cesó en su actividad masturbatoria quedó profundamente dormida. Entonces me levanté de mi cama y con una linternita que tenía en la mesa de noche fui hacia mi madre, la destapé con cuidado y vi que éstaba completamente desnuda con las piernas entreabiertas, y dentro de su coñito todavía tenía el consolador. Se lo quité con cuidado y enpecé a meterle un dedo , luego dos nientras comprobaba que estaba toda mojada por las corridas que había tenido.Mi polla estaba a punto de explotar. Me saque el pijama, me puse encima de ella, le chupé las tetas y le metí toda mi verga en su apetitoso chochito. Ella se arqueó como para facilitar el coito, empecé a sentir sus contracciones vaginales y como sus pezones se endurecían. ¿Dormía o se hacía la dormida? Me corrí sobre su vientre mientras ella jadeaba como una perra, como si estuviera teniendo un sueño húmedo. Limpié mi semen, la tapé y volví a mi cama como si nada ocurriese. Aquella noche no pude pegar ojo entre el remordimiento y el placer experimentado, y no sé cuántas pajas me hice hasta que sonó el despertador y me encontré a mi sonriente mamá que me traía el desayuno a la cama.
Las relaciones entre mis padres no se normalizaron como yo esperaba. Mi padre se volvió a embarcar a las pocas  semanas y yo volví a ocupar mi dormitorio. No obstante, me llamó poderosamente la atención que frecuentemente mi madre dejara entreabierta la puerta del suyo, así que más de una vez daba mi ronda nocturna con mi linternita …
Un buen día volvió mi padre de viaje, parecía más tranquilo y con ganas de arreglar las cosas. Como siempre nos trajo varios regalos que había comprado en las lejanas tierras que visitaba. La sorpresa fue cuando le entregó a mi madre su regalo, envuelto en un bonito papel de colores y con un precioso lacito. Ella lo desenvolvió toda contenta pero palideció cuando dentro se encontró con un vibrador con la forma del pollón de Rocco Siffredi. Mi padre le espetó: “A ver si te llegan estos treinta centímetros, so puta”.
DIEGO

Me folle a mi madre en el baño de mi tío

Sábado, enero 2nd, 2010

Holas, antes de contarles lo que paso entre mi Madre y Yo paso a describirles como somos y de donde y por motivos personales cambiaré nuestros nombres verdaderos, ya que el presente relato es totalmente verídico y pienso que quizá sea algo natural que al principio el hijo vea a su Madre como mujer  si es que aun no tuvo alguna experiencia, a continuación paso a relatarles mi historia.

Nosotros somos del Perú, vivimos el departamento de Puno, ahora empezare por describir a mi Madre Ella se llama Diana en la actualidad tiene 46 años, tiene un culo bien formado y grande, sus tetas son algo caídas, no muy grandes pero tampoco pequeñas, Ella es de talla regular, ni alta, ni baja, morena y bonita, también debo de decir que tiene un poco de panza colgando y estrías , ya que luego Ella me dijo que se había rascado al tenerme a mi y le habían quedado como una especie de cicatrices, pero eso no le quitaba en nada lo bella que era,  Yo me llamo José Luís en la actualidad tengo 26 años, delgado, moreno, de 1.70 de talla, y mi  miembro mide 15 centímetros y es grueso, creo que es normal y no quiero pasar de que la tengo grande y eso, y en la familia somos 5 hermanos 3 varones y 2 mujeres, soy el mayor de todos.

La verdad no me había  fijado en mi  Madre, pero sucedió  que cuando Yo aun yo era adolescente, había  una fiesta Matrimonial y a mi  Madre  le gustaba asistir a ese  tipo de fiestas ya que bebían, bailaban etc., entonces fueron   con mi Padre a dicha fiesta siendo un día domingo la fiesta, y Ellos llegaron a la madrugada del lunes, mi Padre se fue normalmente a su trabajo y nosotros al colegio, la cosa es que Yo había llegue a casa antes de la hora solimos llegar a las 2:00 de la tarde, sin embargo Yo llegue  ala casa siendo horas 11:30 de la mañana y al entrar a casa parecía que no hubiese nadie así que fui a ver al cuarto de mis Padres y me lleve un gran espectáculo mi    estaba totalmente dormida encima de la cama y llevaba una falda corta y estaba en posición que daba la espalda hacia la puerta, así que no podía verme, pero Yo si a Ella, como dije tenia una faldita corta y se encontraba totalmente dormida, seguro por la noche de tragos estaría de sueño, la cosa es que en esa posición  tenia su trasero levantado y se le veía un poco de su calzón, el cual era de color amarillo, la llame varias veces y no me respondió, así que de miedo me le acerque y ella seguía durmiendo, entonces me excite mucho viéndola en aquella posición la observe muy de cerca y Ella dormía profundamente, Yo totalmente excitado me saque el miembro bajándome e cierre del pantalón y empecé acariciarme, pero quería  ver mas así que totalmente excitado le levante mas la falda y que  rico se veía todo su culazo grande y redondo, tenia bastante vellos ya que se le salían muchos por los costados de su calzón, y Ella seguía durmiendo entonces quise llegar a mas  y temblando y de miedo mire hacia la calle por las ventanas de su  cuarto por si alguien venia, me acerque de nuevo a mi Madre y le hice a un lado el calzón y pude apreciar su delicioso coño se veía tan rico y su culo, no aguante mas y con mucho placer me senté tras de ella y empecé  a masturbarme viéndole el culo y coño descubiertos y seguí sin parar hasta correrme muchísimo luego le me limpie el  semen y puse un poco en su coño le baje la falda, Ella seguía durmiendo y Yo ya tranquilo me fui; ese día todo quedo ahí, pero Yo siempre le andaba mirando el culo a mi Madre y la veía como a una hembra imaginándome follarla y poseer ese coño tan rico que vi ese día, después de eso me di cuenta que mi Madre se excitaba cuando se embriagaba, de eso me di cuenta cuando un día mi Padre y mi Madre asistieron a otra fiesta y no se habían embriagado mucho porque mi Padre tenia que irse de viaje por situaciones del trabajo y supongo que mi Madre se quedo con ganas de seguir bebiendo porque paso algo inesperado cuando se fue mi Padre, mi Madre conversaba con el inquilino que teníamos por esas fechas, El cual también estaba algo tomado y al parecer tenia una botella de ron en las manos el cual le mostró a mi Madre y  conversaron coqueteando y Yo me puse celoso y estaba al tanto mi Madre espero hasta que todos durmieran pero Yo no dormí solo me heche en la cama y me hice el dormido mi Madre nos reviso uno a uno y luego se fue y se metió al cuarto del inquilino el cual quedaba en el primer piso, Yo por mi parte baje despacio y oía tras la puerta se oía música suave y risitas y algo de gemidos, así que furioso y celoso patee la puerta y Ellos supongo de miedo apagaron la luz y se callaron y no contestaron nada, así que solo me fui y vi. Que mi Madre con cara de arrepentimiento subió y se durmió, nunca me dijo nada de lo que paso esa noche, ni Yo me atreví a reclamarle o decirle algo a Ella o contárselo a mi Padre no se porque.

Después de eso pasaron 3  años , Yo ya tenia 19 años y había sacado buenas notas en mis exámenes en mi pedagógico, así mismo se presento una fiesta a la que me llevaron mis Padres y por primera vez me dijeron que podía beber con Ellos, todo paso con normalidad hasta que mi Padre estaba muy ebrio Yo bebí tanto que perdí el sentido, pero al despertar me dolía la cabeza y a mi lado estaba mi Madre, estaba vestida y Yo tenia mi verga fuera del pantalón ya que también me había dormido con el traje puesto, como la cabeza me daba vueltas mi Madre se fue sin decir nada y Yo jamás supe explicarme que había sucedido ni nunca me atreví a preguntárselo.

Al año siguiente a los primeros días del mes de enero mi Padre se fue de viaje por situaciones de trabajo y sufrió un accidente en el cual se volteo el bus en donde El viajaba y falleció por un T.E.C. (traumatismo encéfalo craneano), y su muerte  causo mucho dolor a mi familia y sobre todo a mi Madre quien se notaba muy triste se inmediatamente empezaron a presentarse visitas masculinas enamorando a mi Madre e incluso trataban de conquistarnos con adulaciones y cosas materiales a nosotros sus hijos, pero Ella siguió sola y no fuimos a ninguna fiesta por el tiempo de 6 meses, luego de eso empezamos a ir a fiestas donde nos invitaban y Ella siempre me llevaba a mi al hijo mayor como acompañante, mi Madre aunque siempre recordaba  a mi Padre, coquetea con los hombres que le gustaban, Yo por mi parte siempre le decía lo bella que era y que si quería rehacer su vida que lo haga a lo que Ella no decía nada, pero cuanto Yo quería  estar con ella en una cama y soñaba con follarmela siempre planeaba algo para tratar de hacerlo pero no pasaba nada, hasta que sucedió sin planificarlo para mediados del mes de noviembre se casaría mi tío a lo que mi Madre dijo que debíamos ir bien preentables y Yo en representación de mi familia como hijo mayor, y así llego el día un 16 de noviembre que jamás olvidare. Nos alistamos para ir a la fiesta, Yo lleve un traje negro, y Ella estaba  con un traje de color crema, lo que mas llamaba la atención era lo apretada que le quedaba la falda la cual le llegaba solo a los muslos,  claramente se notaba como le marcaba tras la falda el pequeño calzón que llevaba, y se  veían  unos preciosos muslos, luego llevaba medias de nylon de color blanco de encaje con portaligas, con zapatos de tacón también blancos, ya quería Yo estar encima de Ella; en general ese día se veía tan hermosa y deseable que al verla me emocione y me excite mucho sin dejar de mirarla una y otra vez diciéndole que estaba muy preciosa. El Matrimonio de mi tío transcurrió con  toda normalidad, solo Yo tanto pensar en mi Madre no podía sacármela de la cabeza y veía a todas las invitadas como estaban mirándoles el culo, a lo que mi Mama me parecía la mas deseable, empezamos a bailar y tomar licor y cervezas ya se hacia algo tarde y algunas parejas empezaban a retirarse y otras empezaban a besarse y a bailar mas pegados ya sin miedo por efectos del alcohol, y mi Madre coquetea  maliciosamente sin dejar de tenar hombres a su alrededor, Yo estaba sentado a un lado solo, fue cuando entonces mi Madre me miro fijamente a los ojos y dejando de lado a sus pretendientes se me acerco y me dijo preguntándome con una sonrisa coqueta bailamos señor?, a lo que respondí claro Mami, ya que tenias tantos hombres que te sacaban me quede solo a observar y quizá aprender algunos pasos de baile le dije nervioso, Ella estaba ya algo borracha y no paraba de mirarme a los ojos y note que una de esas miradas bajo hasta mi bragueta, Yo también algo bebido abrase a mi madre por las caderas y empezamos a bailar, a nuestros familiares ni a la gente no parecía importarle nada, ya que cada quien se daba a su libertad bebiendo y platicando, mientras bailábamos con mi Madre note que Ella se había pegado a mi y eso me causo mucha excitación y Yo también me pegue aun mas a Ella, Ella no decía nada pero estoy seguro que sentía mi pene erecto frotándose con su vientre todo esto disimuladamente, Ella  solo recostó la cabeza en uno de mis hombros y dio un suspiro, seguimos así hasta que Ella se dijo así mismo susurrando no  esto no, no debo desearlo, lo cual pude oírlo claramente aun con la bulla que había, Ella dejo de abrazarme y me dijo bailamos luego debo de ir al baño, Yo me quede pensativo y aun excitado sin saber que hacer y al verla a mi Madre yendo al baño no pude evitar mirarle el enorme culo que tenia y fijarme de nuevo en que su calzón se notaba allá tras la falda así que me arme de mas valor tomándome una copa de vino y la seguí al baño, entre y ahí estaba mi Madre mojándose la cara y mirándose al espejo, Ella no noto cuando entre y me retuve un rato para observarla respiraba rápidamente y estaba sonrojada se seco la cara y al tratar de  sacar su pintalabios  se le cayeron  al suelo sus cosas de maquillaje y Ella se agacho a recogerlos dejándome ver su gran culo que  en esa posición pude apreciar y vi  claramente su calzón blanco que era muy pequeño y se le veía una parte de su coño me excite tanto que no aguante mas corrí el cerrojo de la puerta y me acerque muy  despacio por  atrás y   le levante la falda sin mas ni mas totalmente excitado y empecé a chuparle el coño a través de su calzón agarrándole fuertemente de sus muslos a lo que Ella me reacciono sorprendida y casi gritándome me  dijo  que haces aquí y que la suelte, pero ya Ella estaba caliente así que  le dije que no podía estar tranquilo porque la deseaba mucho, Ella no dijo nada así que seguí lamiéndole la concha haciendo a un lado su calzón y al ver ese bosque tan peludo me excite aun mas y empecé a moverme pegado  a su trasero en círculos mi Madre solo reaccionaba con gemidos y no me decía nada, empezó a gemir y me decía que pare que alguien podía entrar le dije que no se preocupara mientras Yo me sacaba el pene del pantalón bajándome tan solo la bragueta y lo puse en su mano Ella no hizo nada pero al poco rato empezó a acariciármelo deliciosamente entonces la puse en posición de perrito y le saque sus tetas que colgaban mientras le subí mas la falda e hice mas  a un lado su calzón  su concha estaba húmeda y muy caliente al penetrarla sentí un inmenso placer y mi pene totalmente erecto se fue hundiendo dentro de su coño como si fuera un cuchillo caliente cortando mantequilla y empecé a moverme despacio lentamente  disfrutando al máximo su concha que parecía un volcán ardiendo, mientras con mis manos la agarraba de sus tetas  y a ratos de sus dos nalgas que parecían ancas y Yo montándola tan riquísimo la visión que podía apreciar era su culazo bien parado y su cintura pequeña mientras colgaba su barriga y sus tetas,  Mi madre gemía como loca y solo decía que rico, cachame así hijo, que rico siempre te eh deseado, que rico; eso me excito aun mas y empecé a moverme mas y a ratos paraba para  metérsela mas a fondo y Ella gemía mas tocaron la puerta del baño y eso nos excito mas y mi Madre solo pudo balbucear entre gemidos esta ocupado, oímos pasos que se retiraban y seguimos follando con mucha lujuria Ella se corrió mucho y veía como sudaba su concha y mi verga se notaba muy húmeda, Ella me pidió que me corriera que quería sentir mi leche dentro, se la metí mas profundamente  y lo que dijo  me puso a mil y empecé a  follarla mas rápido hasta correrme en gran cantidad de mi leche dentro de Ella, después de eso Ella se quito el calzón que estaba totalmente mojado por nuestros jugos y se paro  mientras me miraba la verga que acaba de cacharla y vi que de su concha goteaba mi leche la cual golpeteo en el piso a lo cual mi Madre lo aplasto con sus zapatos y lo restregó con el piso mientras se limpiaba el coño con su calzón, luego se acerco a mi y me limpio la verga con el lado seco de su calzón y Yo me lo guarde y cerré la bragueta del pantalón luego se arreglo bien bajándose la falda sin calzón y Yo de nuevo me excite viendo lo pegado que le quedaba la falda a su piel desnuda, sabiendo que estaba sin calzón, la ayude a recoger sus cosas de maquillaje que habían quedado tirados en el piso y la abrase pegándole mi paquete en su culo y besándola apasionadamente, Ella me dijo que volviéramos  a la fiesta que estuviéramos un rato mas ahí y nos fuéramos, hicimos eso, y cuando nos fuimos a casa todos dormían así que nos metimos muy calladamente a la sala ya que quedaba alejada y nos cerramos con llave por dentro , Ella se sentó en el sofá abriendo las piernas sin pudor y me dijo ven, Yo caliente de nuevo me quite el pantalón y saque de uno de los bolsillos mi celular y  me quite toda la ropa quedándome totalmente desnudo, me acerque a mi Madre le quiete su saco, blusa y sostén le subí la falda y empecé a cacharmela riquísimo al borde del sofá levantándose Ella las piernas y podía apreciar sus zapatos de tacón a los costados de mis hombre me corrí otra vez, en una de esas agarre mi celular y me filme haciéndole el amor  como tres de veces, Ella no dijo nada y aquella noche lo hicimos como 8 veces sin parar, así como también me confeso que aquella vez cuando Ella se había quedado dormida a mi lado y Yo con el pene afuera Ella me lo había mamado porque me deseaba mucho, amanecimos abrazados en la alfombra de la sala, luego de ese día no nos dijimos nada el uno al otro, hasta la fecha no volvió a pasar, Ella tiene ahora un novio de su edad con El cual sale y se encama, mientras Yo me fui a radicar por otras ciudades, ahora estoy en Tacna, y siempre que recuerdo aquella vez me excito y masturbo tanto viendo las grabaciones en mi celular de aquel día. Para compartir experiencias les dejo mi msn izeking@msn.com.