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Mi madre paso a ser mi mujer (6)

Miércoles, abril 22nd, 2015

Lejos de amainar en mi deseo, la sorprendente sesión con Pilar, la puritana madre de Sebas, me azuzó más el deseo de sexo y perversión. Me ponía la polla dura cada dos por tres pensando en ella y en mi madre, tan diferentes, y tan putas las dos.

Algunas mañanas cuando mi padre marchaba a trabajar, me metía en la cama con mi madre y me la follaba. Ella, por supuesto, no sólo no me protestaba, sino que me recibía como buena puta, yo disfrutaba de su cuerpo lascivo y caliente, me comía sus melones y sus estupendos pezonacos, aquellos que me amamantaron de pequeño, ahora me estremecían de placer de macho, ella disfrutaba acogiendo mi polla y mi semen en su boca y en su chocho de madre incestuosa y esposa adúltera. Una de las imágenes y sensaciones a la que no me podía acostumbrar era ver a mi madre comiéndome la polla, su boca y su cara, tan familiares, pero asociadas a la respetable y tierna vida materna, ahora al lado de mi polla, saboreándola golosamente. Y la sensación de placer en mi glande de la lengua de mi propia madre. Y sin pensar me venía a la boca la palabra:

– PUTA, qué bien me comes el cipote.

– Pues tú eres el hijo de una puta – clásica broma, sonríe

– Soy el hijo de mi puta. Tengo mi puta en casa…

Una mañana vino ella a mi cuarto, apenas cubierta con un camisón corto y transparente:

– Te has dormido, cariño, veo que ya no te interesas por tu mama.

– Ufff, mama, vaya sexy que vienes – me encantaba hablar obscenamente a mi madre – ¿tienes ganas de ración de polla de tu hijo? –ella sonrió – mira que eres puta, mama.

– Te he criado desde bebé y nunca me podría haber imaginado que me estás haciendo sentir la más puta. No sé qué me gusta más, tu polla o el morbo que mi precioso niño me esté jodiendo…– me sonrió. – ¿Estás disponible para pegarle un viaje a tu mama? – contoneó las caderas desde la puerta, libidinosa.

– Ummmm, estoy medio dormido aún…- simulaba hacerme el estrecho, se me acercaba como una gata en celo

– ¿ Y no te apetece pegarme unos cuantos pollazos, hijo? – ahora era yo el que alucinaba, mi madre iba perdiendo cualquier vestigio de vergüenza o de pudor, excitante oír a tu propia madre pedirte pollazos – me pone muy guarra pedirte que me folles…

– Es que ERES una GUARRA, mama – se quitó el camisoncito, quedándose desnuda, cerca de mi cama, las manos en su cintura, mostrándome obscenamente su chocho peladito y balanceando sus tetazas – no me puedo creer que tengo una madre tan guarra…ni que llegaría a meterle tanta leche…

– Semen de mi niño para mamá… ¿te gusta enlechar a tu mamita, eh? …me encanta llevar leche tuya todo el día… soy muy perversa, me gusta la leche de mi nene… ¿Te apetece hacer a la mama tu hembra…? – yo ya tenía la polla dura de oírla, así que me destapé y se la mostré – ¡guau! veo que la mama se va ir de aquí bien follada…

– Mi hembra… – ella se me montó encima y se empaló sin más, gimiendo de placer, le palmeé las tetas – mmmmmmmm, ¿te gusta mi leche, eh, puta? Te gusta tu hijo…eres mía…hasta qué punto…

– – OOOOOOhhhh sí, siiii, me encanta tu lechada…tienes mucha…me vuelves loca…soy tuya, toda tuya, te quiero…eres mi macho…el mejor que he tenido…totalmente tuya, hasta donde tú quieras…te quiero…cariño… – ella cabalgaba sobre mi polla con evidente placer, mirándome.

– Ummmm mama, hasta donde yo quiera…

– Ummmm sí hijo…soy tu hembra, tu puta …hasta donde quieras…

– Mama, yo también te quiero… – hice una pausa- quiero preñarte…preñar a mi hembra…quiero preñar a mi madre…hacerte un bebé en tu vientre…tú y yo…sólo tú y yo sabremos que es mío…- estaba excitadísimo, yo también le bombeaba a pollazos – y estar jodiéndote siempre.

– OOOOOH, por dios, un hijo contigo…ufff…preñada de mi hijo…- se paró un momento, sentada con mi polla metida hasta los huevos – es…es…muy perverso…y hasta peligroso…ooooh, por dios que dura la tienes… – le acaricié el vientre y moví suavemente mi polla – aaaaaaaa qué gusto…nunca he estado tan bien follada…

– Ummmmmmm, mama, ver crecer tu vientre de hembra…ponerte preciosa…cómplices tu y yo, un hijo, mejor una nena …una putita como su madre…una preciosa putita…-movía mi polla en círculos, bien dentro de ella, notaba su vagina suave, la acerqué y la besé largamente en los labios – mi hembra me va a dar una nena de su vientre…te quiero, mama, y me gusta joderte. Córrete, me gusta tener a mi madre corriéndose mientras la lleno de esperma preñador…

– OOOOohhh, hijo, eres un diablo…me matas…qué gusto…qué dura…jódeme más…me voy a correr…no pares de joderme…siiiiii…lléname de esperma…JÓDEMEEEEEEEEE – se corría en mis manos.

– Toma leche, mama, te preñooooo….tomaaaa

Por supuesto, no la dejé en aquel momento, pero la idea estaba ya entre los dos. Vaya morbazo que me daba y a ella también, pero debía madurarlo un poco más. No era fácil para ella decidir una cosa así.

No descuidaba mi otra puta, Pilar. También me la repasaba a menudo. Me ponía mucho su total entrega, era lo que a ella le excitaba más. Y la vulgaridad. Y también pensé en decirle lo de la preñamenta. En su caso, el morbo era distinto, como más cercano. Ya sabía cuando estaba sola, a veces ella misma me llamaba.

– Hola, furcia.

– Que voy a estar sola esta tarde a las seis, por si te quieres pasar a verme…

– ¿A verte, sucia puta?

– A joderme o a darme por el culo…o lo que quieras…si te apetece…

– Pasaré a ver si me apetece…¿vas a comerme la polla, pijilla infiel?

– Umm sí, sí voy a chuparte la polla y… todo lo que me pidas…

– Espérame totalmente desnuda y me abres así…no quiero perder tiempo con mis rameras adúlteras…para ponerle cuernos a tu marido.

– Ummmmm sí, así te esperaré…

Por supuesto, obediente, me abrió la puerta completamente desnuda, perfumadita, maquilladita como para ir de fiesta, a puntito de caramelo.

– Mira que llegas a ser guarra, Pilar, si tu marido supiera que abres la puerta a un chico, en su casa y desnuda… no tiene idea de lo que te gusta estar bien llena de polla y de leche…que no son las suyas…

– Quiero ser una buena puta, he perdido mucho tiempo estos años y quiero que me ayudes a recuperar ese tiempo. Contigo he visto lo que me he perdido. Y sin ñoñerías…joder y follar, correrme como una perra, tragar leche, estar enculada, y tú eres un diablo del morbo…

Le agarré de su liso cabello rubio, me la acerqué y le morreé metiéndole la lengua hasta el fondo, mientras le magreaba el culo y le daba palmadas. El culo era más menudo que el de mi madre, bueno, toda ella era más menuda, lo tenía duro, se cuidaba. Una señora fina.

– Una buena jaca casi cuarentona para montármela. Y con unas piernas de lujo. Y estás ansiosa de leche de macho joven. Anda, chúpame la polla.

– Umm sii, soy una jaca para montar…necesito tu leche de macho, te la chupo, lo que me digas…-se arrodilló, me encanta cuando una mujer me busca la polla con la mano, más una puritana madura, me sacó la polla por la bragueta y me la comenzó a mamar – uuuuummmm cómo me gusta chuparte la polla…qué grandota…¿me vas a joder?

– Vamos a poner los cuernos a tu marido en su propia cama. Te he traído algo, póntelo – le di un par de medias de rejilla fina, negra.

Se las puso encantada, le llegaban hasta más arriba de medio muslo, tal como pensaba, sus piernas aún mejoraron.

La enfrenté al espejo de cuerpo entero, conmigo detrás. Le sujeté los brazos por detrás con el brazo izquierdo, de manera que sus pechos y su vientre se pronuncian, me daba, aún me da, un morbo bestial enfrentar una puta a su imagen, y mi mano derecha sobándola:

– Mírate, desnuda, obscena, ofrecida, mira como te sobo a placer, puedo hacer lo que quiera contigo, mírate, toda una puta, y te ves mucho más hermosa y guapa. –le palmeé los pechos desde abajo arriba, no bailaban tanto como los de mi madre, que eran como flanes bien rellenos, los de Pilar caían a plomo – puedo pegarte en tus colgantes tetas de pera y te excita – gimió de gusto, le di varias palmadas más, me encantaba, tenía los pezones más estrechos que los pezonazos de mi madre pero erectos le sobresalían más, como pitones de 2 cm. y no tan duros, en unas aréolas enormes, media teta era aréola, le cogí del pezón y estiré hacia arriba, balanceando la teta, hasta que ya no subía más, entonces lo solté y la teta caía a plomo, ella hacía mueca de dolor, gimiendo, me excitaba, se lo hice varias veces en cada teta – te excita que te trabaje las peras, ¿eh? –bajé la mano y le acaricié el vientre, bien plano para haber tenido dos hijos – tu vientre de hembra fértil es mío, lo enlecho cuando quiero, y soy el dueño de tu coño de casada -le di unas palmadas en el coño, ella gimió profundamente – te lo jodo cuando me apetece, mírate, despatarrada y preciosa, tus piernas son de una jaca de primera.

– Ummmm siiii, soy una buena jaca para que la jodas a tu gusto…mi coño y mi vientre son tuyos…me gusta que me trabajes las peras…

– Voy a enlecharte, putón. Quiero dejarte preñada. Hacerte una ventrada en la misma cama de tu marido – le pasaba la mano pos su vientre suave y cálido – inflarte esas tetas de pera de buena leche de hembra.

– Ooooh, por diosss,…preñada …no creo que pueda…hace años que no me quedo…

– ¿No tomas nada para no quedarte embarazada?

– Hace años que no…no lo consigue…

– Te refieres al semen de tu marido. Yo te meto más y mejor leche, y más profunda… voy a hacerte un bombo…un bastardo… vas a hacerme padre, putita preciosa…- seguía acariciándole el vientre fino – quiero mi bastardito aquí dentro…

– Pero… oh, por dios, no imaginaba… un hijo…es muy… fuerte…de todas maneras no me podré quedar…no creo que pueda dártelo…ya me has… enlechado muchas veces…

– ¿Y has tenido la regla?

– No, pero es que la tengo irregular…no ovulo bien…

– Igual ya estás preñada – le di un empujón y cayó en la cama, de cara – Despatárrate que me voy a calzar una jaca de primera y le voy regar la vagina de esperma preñador hasta hacerle un buen bombo – como supuse, las palabras vulgares le pusieron a cien.

– Ummmmmm siiii, cómo me excitas…me despatarro para ti…cálzame, méteme tu cipote, jódeme, lléname de esperma preñador…hazme un bombo…soy puta tuya…- se la metí de golpe –aaaaaaaaaaa siiiiiiiiii, …bien dentro, muy adentro…qué polla…soy una puta…

– Guarra, adúltera, vas a darle a tu marido la sorpresa de una ventrada…una ventrada de perra…- mientras me la calzaba le comía los pezones, dios cómo disfrutaba calzándome aquella tía. Y sus convulsiones de los orgasmos tan seguidos que tenía. Esperé a que acabara de correrse y entonces, totalmente relajada, me acerqué a besarle los labios – mírame a los ojos mientras descargo mi leche, putita, esta noche con tu marido en esta misma cama recordarás que te he hecho un bombo…

– Ooooh siiiiii, disfruta conmigo , goza…siiiii…lléname…qué gusto

Me descargué a gusto, ya lo creo, cuando la saqué rebosaba su coño entre flujo y semen. Nos quedamos echados, desnudos en su cama. Ella como una gatita, agradecida, me besó.

– No sabía que se pudiera gozar tanto, me sorprendió mucho el primer día, cuando me violaste, se me rompieron los esquemas…tanto tiempo pensando que eso del sexo no daba más de sí…no entendía a las mujeres que se lanzaban a follar y follar…pensando que eran unas viciosas, unas putas…y ahora…yo…viciosa…y encantada…de ser puta…y son las que más viven, como tu m…uy

– Ya puedes acabar, ya, como mi madre. No te cortes, ya sé cómo es mi madre.

– Ahora la tengo envidia, ha tenido que disfrutar mucho con tantos hombres…ahora sé lo que es sentirse puta…

– Y tú puedes disfrutar mucho, aún te queda por aprender…y probar…yo te acompañaré a los placeres que te has perdido. Tus fantasías…como satisfacer a varios a la vez…una verdadera puta, como mi madre.

– Ufffffff, varios hombres…¿a la vez? – su mano bajó a acariciarme la polla y los huevos

– Sí, ser hembra de dos o más, copular con varios, turnándose para metértela, babeándote las dos tetas a la vez, sobándote a 4 manos o más, dos pollas, una en cada mano, comiéndote una mientras la otra te folla, jodiéndote el chocho y el culo a la vez, morreándote con uno y con otro, una buena jaca montada por varios, y mucha leche, tragándote varias leches…usándote como una ramera…y tu corriéndote como una perra con todos…dejándolos a todos vacíos de lefa…mientras te dicen lo puta que eres…

– Uf, me estás excitando, sólo de pensarlo, pero…no sé cómo…pero es una fantasía…muy excitante…¿hay mujeres que lo hacen? ¿Tú lo has visto? – seguía meneándome la polla y me estaba excitando de nuevo

– Hay muchas mujeres que lo hacen, mi madre, por ejemplo, oí un tipo que contaba que una vez estuvo con cinco tíos, se la pasaron de mano en mano y se la acabaron calzando todos, tu marido fue uno de ellos. Mientras a ti te tenía mal follada.

– Qué cerdo, me ha engañado siempre. Ahora es un buen cornudo.

– Un cornudo que será el padre putativo del hijo que te voy a hacer, si no lo llevas ya. Tendrás que follar con él para que piense que es suyo.

– De vez en cuando follamos pero no me da placer. Me excita mucho que me quieras preñar…- se quedó pensando – Tu madre sí que sabe. Ufff, cinco tíos…y pudo con ellos – se estaba excitando – qué pasada…follar con cinco…

– Cinco rabos le metieron. Pudo con todos y se corrió a gusto como quiso – noté que me meneaba la polla con más ganas – Y tú has de saber lo que es. Necesitas mucho rabo para recuperar el tiempo, hay muchos tipos que les gusta joder mujeres casadas …y no veas si están preñadas…

– Estoy mojadísima…te apetece joderme…

– Me apetece preñarte, perra. Y entregarte a otros hombres. Que se pasen por la piedra a mi puta. Que se calcen una buena jaca.

– Hazme una ventrada. Entrégame a muchos…ummm…que me pasen por la piedra…bien calzada…

Como podéis suponer, yo estaba radiante de placer, placer físico por lo buena que estaba la tía y del morbo, preñar a la madre de mi amigo….uffff… un “hermanito” para él y también a la mujer que podría haber preñado mi padre… y mientras ella se corría debajo de mi, follada como nunca…totalmente entregada. Y le volví a enlechar el coño a aquella mujer tan fina y burguesita.

Por supuesto, ya pensaba en entregarla, pero también a mi madre, tenía que pensar cómo y dónde. Un problema de logística importante cuando no se es económicamente potente.

La respuesta me vino de cara, sin más, aunque acompañada de mucho morbo. Pero antes, por respeto a la cronología, he de explicar el capítulo de Sara, una cosa excepcional, sorprendente.

Ya llevaba tiempo planteándome en serio tirarme a Sara, la del instituto, bastante estirada y distante con los tíos, altiva, pero guapa y buena hembra, la que su padre había dicho que le gustaría tirarse a mi madre y yo me había dicho que me tiraría yo antes a su hija.

No fue fácil acercarme a ella, no admitía tíos en sus amistades, pero me busqué la manera a través de su madre, una tía que me sorprendió e, incluso, hoy aún recuerdo con desconcierto. El proceso fue largo pero lo sintetizaré. Sus padres estaban separados, vivía con su padre y averigüé que su madre era fotógrafa de modelos. Un día le pedí que hablara con su madre porque quería saber si me podía hacer un book para dedicarme a ello, y ver si podía ganar dinero. Conseguí que me diera una cita, nada fácil, por ser compa de su hija. Le pedí a Sara que me acompañara y accedió.

No la conocía, era una mujer delgada, nerviosa, de edad incierta pero que debía andar por los 40, pelo muy corto, morena, vestida un tanto extravagante y muy enérgica, una mirada bastante escrutadora, que asustaba un poco, pero que contrastaba con una expresión medio de burla en los labios. No era fea ni guapa, pero tenía morbo. Y vi que Sara la miraba con una mezcla de respeto, admiración y también de desaprobación.

Después de los saludos de rigor y los comentarios sobre el instituto y tal, me hizo pasar al estudio y Sara se quedó en la salita.

– Veremos si sirves para modelo, desnúdate y ponte ahí, en ese podio.

– ¿Del todo?

– ¡Coño, claro! Hay que buscar todos los aspectos que puedas, y la polla también es uno. No tengo demasiado tiempo así que rapidito.

Me sentí incómodo mientras me observaba como una mercancía.

– Um, no está mal, pero a ver cómo das en las fotos. –empezó a tomarme fotos desde varios ángulos y me hacía ponerme en muchas posturas. Levaba una falda ajustada y al acuclillarse me di cuenta que no llevaba bragas, mi polla empezó a enderezarse, cada vez le veía mejor su coño al tomarme las fotos, entonces ella paró – ¡qué te pasa, chico! Si te quieres dedicar a esto, tienes que controlarte más – no podía evitar que mi polla creciera.

– Uff, perdone, es que no sé qué me pasa….no lo puedo evitar… – sonreí.

– No te pases de listo, chico – se me heló la sonrisa, era una mujer de armas tomar – Tienes que venir tranquilo, mejor si te haces una paja antes, ¿no te lo ha dicho Sara? – por supuesto no me había dicho nada – joder con la niña, tan mojigata, seguro que le daba vergüenza. No das mal en la fotos, pero no podemos presentar nada con una erección.

– ¿Y qué hago?

– Hazte una paja, ya espero.

– Uf, no creo que pueda, estoy nervioso.

– Dile a Sara que te ayude – alzó la voz – ¡SARA! Pasa un momento – al entrar, Sara se quedó un tanto parada, me miró la polla casi enhiesta – tienes que ayudar a tu novio a bajar la erección, o no puedo seguir.

– No es mi novio, mamá –respondió, nerviosa- y no sé cómo voy a ayudarle – me miraba de reojo. Yo, sin poder bajar mi erección, no sabía qué hacer.

– Señora, no somos más que buenos compañeros, si quiere lo dejamos y me voy, lo siento – Sara me miró agradecida, vi que no se atrevía a discutir con su madre.

– Joder, no, me habéis hecho usar mi tiempo y ahora tengo que acabar las fotos o lo habré perdido del todo, te las haré igual.

-¿Puedo salir, mamá?

-Sí, hija, sí, vete, no cambiarás nunca – Sara salió, mirándome un momento y su madre se aprestó a hacerme más fotos, pero cada vez yo la veía mejor el coño y me empezaba a excitar la idea de tirármela – chico, eso cada vez se pone peor

– Es que… va usted sin bragas… – no me atrevía sonreír – y me excito…

– Joder con el chico, voy como me da la gana. ¿Así que te excitas pensando que me vas a follar?

– Nooo, no señora, pero…le veo y…aunque…- se me quedó mirando muy seria.

– En otras circunstancias te hubiera ayudado yo misma, pero hoy no, tengo el dia femenino, hoy me apetece más una mujer – debí poner una expresión de risa, porque rió a carcajada – jajajaja. Chico, ¿no has oído hablar de la bisexualidad?

– Sí, sí, claro – aún me daba más morbo pensar en esa mujer con otra chica – uffff, no puedo bajar la erección… – se me acercó y observó mi polla de cerca.

– Estás bastante bien, pero eres amigo de mi hija y no conviene.

Por supuesto, acabó su sesión de fotos, pero al salir me dijo:

– Dale una revolcón a mi Sara, chico, lo está necesitando, y con esa polla disfrutará. Si se lo das, no te cobraré nada por la sesión. Bueno, una cosa sí, pero ya te la diré.

En la salita, nos reunimos con Sara, su madre le dijo de ir a cenar con ella pero ella puso excusa de trabajo de clase.

– Va a venir mi amiga June, Sara, la que te cae tan bien. – Vi en Sara una expresión diferente en los ojos, cambió de opinión y aceptó.

Salimos en silencio, yo iba rumiando lo que había visto y lo que me había pasado, no había conocido nunca una mujer así. Ella iba como compungida a mi lado, y entonces lo vi claro: ¡ A Sara le gustaban las mujeres! Por eso se comportaba así, por eso le brillaron los ojos cuando su madre mencionó a su amiga June y por eso iba siempre con chicas, por eso se mantenía tan distante de los tíos, no por altivez ni desdén, como creíamos, sino por desinterés y miedo, incluso, y también recordé las miradas de Sara a mi madre, que entonces no supe interpretar bien.

Y empezaron a cuadrarme las cosas. Y supe cómo iba a follármela. Y estaba por desflorar. La miré con ojos diferentes, hasta un poco tiernamente, una lesbianita por salir del armario, virgen, seguramente con un impulso sexual reprimido, puede que bisex como su madre, una delicia, vaya. Y físicamente una tía bien buena.

Me imaginé cómo sería estar metiéndole el rabo y me entró una calentura bestial, pero no era el momento de atacarla, no debía presionarla. La invité a tomar una birra, ella estaba un tanto desconcertada y yo decidí que tenía que hacer el rol de amigo-colega, sin intenciones sexuales, ganarme su confianza.

– Sara, estoy avergonzado por lo de esta tarde, no me lo tomes en consideración, no sé qué me pasaba, pero no tenía ninguna intención de molestarte, créeme, creo que eres una persona muy seria y nada fantasiosa como las otras chicas, se puede hablar contigo como amigos y no necesito hacer contigo el papel de machito, sólo el de persona – se sonrojó levemente.

– Me alegro que pienses así, estoy harta de los chicos que solo quieren acostarse conmigo. No te preocupes por lo de esta tarde, es cierto que mi madre me dijo que te masturbaras antes de venir y no me atreví a decírtelo, así que es un poco culpa mía.

– Para nada culpa tuya, no tenemos aún confianza para que me dijeras eso. Pero tu madre no lo sabía. Es una mujer con mucho carácter. Me gusta.

– ¿Sí? Es cierto – estuvo un rato hablándome de su madre y de lo independiente y rompedora que era, presumí que la admiraba mucho.

Luego estuvimos hablando de un montón de cosas serias, yo me mantenía totalmente circunspecto y le repetía lo que me gustaban sus opiniones. Quedamos para otro día, incluso le insinué que podría ayudarla en Mates, que era su pesadilla, me lo agradeció. Ya estaba dado el primer paso.

Me fui rápidamente a casa, iba muy caliente, entre Sara y su madre me tenían erecto, con la sana intención de follarme a mi madre y aliviarme. Pero estaba mi hermano, joder, había venido pronto. Pensé rápido, me fui a su cuarto y le dije que olía mal, “joder, tío, hueles a gayumbo usado, ni se te ocurra ir a cenar con ese olor” Se preocupó tanto que se fue a la ducha, él es más formalito y serio.

Entonces me fui a la cocina, mi madre trasteaba, con su vestidito corto y escotado, pelando y cortando patatas, me miró sonriendo:

– ¿Tienes hambre? Has de esperar cariño.

– Tengo hambre de hembra, mama – me fui hacia ella y le metí mano a las tetas– y tú estás buenísima, mama, y voy ciego de caliente, tengo que joderte.

– Desde luego que no, hijo, tu hermano está por ahí, es peligroso, y tu padre llegará pronto.

– Tenemos 15 minutos antes que mi hermano salga de la ducha y el papa no llegará antes, hazme una mamada de las que tú sabes, hace días que no te tragas mi leche – me acerqué y le di la vuelta, de los hombros la empujé para que se acuclillara y me saqué la polla, dura – abre esa boquita, mama – le metí la polla en la boca – me gusta tener mi puta en casa, mama, una buena madre que me la chupe, aaaaah qué gusto, qué ganas tengo de vaciarme de leche, ummmmmmm toma polla, toma, guarra, aaaaaaah que buena comepollas eres, se nota que te has comido muchas…así, mama, así, aaaaaaah traga, puta, tragaleches…tomaaaaa…quédatela todaaaaaaaa…

Una corrida bestial, mi madre tragaba y tragaba, le di una palmada en la cara y me separé. Rebosaba leche, me encantaba.

– Buena putita, mama, límpiamela bien, no dejes nada.

– Por dios, hijo, ibas cargado, qué cantidad de semen… -siguió chupándomela hasta que no me quedó una gota, me miraba a los ojos – me has excitado…

– Esta noche haces que te monte mi padre mientras recuerdas el sabor de mi leche…

Mientras cenábamos los cuatro, se me ocurrió provocar un poco.

– Se me ha ocurrido, papa, mama, ¿por qué no tenéis otro hijo? A ver si sale una nena…me encantaría una hermanita…

Se montó una discusión entre bromas y en serio, mi hermano se entusiasmaba con la idea, mi madre decía que ya era mayor y mi padre dijo que a él lo que le gustaba era hacerlos, no criarlos, al final no quedó en nada pero como mínimo mi padre no había dicho que no, sólo quedaba convencer a mi madre, por mi cuenta. Cuando todos nos fuimos a dormir, pegué la oreja y oí que mi padre le decía a mi madre que podían probar de hacer un niño esa noche, mi madre le contestó riendo que encantada, “a ver si sabes hacérmelo”. Al poco estaban copulando, la cosa iba bien.

A la mañana siguiente, cuando se fue mi padre, me fui a la cama con mi madre.

– Te pegó un buen viaje mi padre ayer, ¿eh? Se ve que le gusta la idea de tener una nenita…

– Lo pasé bien pero nada comparado con tus polvos, hijo. No sé, lo de la nena no es más que una idea remota, cariño…¿Vienes a joder con la mama?

– Claro, me gusta joderme mi preciosa puta por la mañana. Pero hay una cosa que no me cuadra…¿Cómo es que tengo la polla tan diferente de la de mi padre? Tú sabes bien por experiencia que Sebas y su padre tienen la polla igual, y mi hermano es como el papa, pero yo no… – mi madre empezaba a masturbarme para ponérmela dura –¿ es que no soy hijo suyo?

– ¡¡Por supuesto que sí!! Ni se te ocurra dudarlo – la miré un poco burlonamente –lo que pasa es que tú has salido a mi…bueno, a mi no…a mi familia…vaya…me lío…a mi padre – se quedó callada de pronto, la miré y se había sonrojado.

– Y cómo sabes lo que tiene el abuelo…- iba hablando despreocupadamente mientras notaba mi polla endurecerse en la mano de mi madre, concentrado en el placer, pero entonces me sobresalté –mama, no jodas…¿también jodías con tu padre? – enrojeció aún más, se había traicionado.

– Hijo…¿cómo puedes pensar eso?

– Pues si jodes con tu hijo, puedes joder con tu padre…- hice una pausa –vamos mama, dime la verdad, a mi me lo puedes contar todo ¿también tirabas con tu padre? –bajó la mirada, hizo un silencio, decidí darle tiempo, ahora me meneaba la polla pero suave.

– Sí, cariño – finalmente se decidió – desde muy joven, fue mi primer hombre, me desvirgó él. Tienes la polla igual que la suya. No me juzgues mal, hijo…era muy joven y me fascinaba…

– Joder, mama, vaya puta. Y yo que creía que estábamos inventando algo nuevo…¿Y cuándo follaste por última vez con él? – no dejaba de menearme la polla, se me había relajado un poco pero se me iba poniendo dura sólo de pensar en mi madre adolescente jodiendo con su padre.

– Uf, hijo…el mes pasado – bajaba la mirada, pero no dejaba de masajearme el rabo.

-¿¡CÓMO!? ¿Sigues follando con el abuelo? Pero…pero… si tiene casi 70 años.

– Toda la vida he follado con él, antes con más frecuencia, últimamente con menos, pero no he dejado nunca de ir a acostarme, a follar con mi padre. Y ahora me necesita más. Y me gusta. Y es muy morboso. Casi tanto como tú. Uf cómo se te ha puesto la polla de dura…no me rechazas por eso que te he dicho…

– Dios, mama, me pone más aún saberlo, y que hayas sido siempre tan puta – me subí encima de ella y se la metí – aaaaaaaah, qué gusto me da tu coño…¿follabas con tu padre cuando estabas preñada? ¿Cómo fue que te la metió la primera vez? ¿Te violó?

-AAaaaaaah, hijo, qué gusto…sí, durante los dos embarazos, bastante más cuando estaba preñada de ti….uuuufff qué bien follas…le gustaba mucho mi bombo…y se me inflaron mucho las tetas…ummmmm…jódeme….más…más…sólo contigo he tenido el mismo placer que con él…ummm…no, contigo más…aaaaah…jódeme…diosss qué dura…No, no me violó…fui yo quien se lo pedí…que me hiciera mujer…

– Dioss, mama, tienes que contármelo… le pediste a tu padre que te jodiera…

– Me fascinaba su polla… le espiaba…me masturbaba pensando en él…hasta que…aaaaaaaaaah qué gusto me das, hijo, qué bien jodida me tienes…era muy jovencilla, fui precoz…me habían crecido las tetas mucho y muy deprisa…deseaba mostrarle a mi padre que era una mujer…que me tocara con sus manos varoniles…que se excitara conmigo…tocarle la polla…jugar…era una nena…

– ummmmm, joder, mama…vaya nena. ¿le chupaste la polla? ¿te comió el coño? ¿te enlechaba tu padre?– yo tenía mi polla durísima, a reventar, y le daba pollazos mientras la escuchaba

– Le chupé la polla, una sensación única, me comió el coño, mi coñito adolescente, y acabé penetrándome mi coño virgen…me empalé en su polla…aaaaaaaaaaah…jódeme fuerte, hijo…aaaaaaaaaaah…fue fantástico…me sentí maravillosa…una delicia…la polla de mi padre dentro…ummmm…la mujer de mi padre…y ahora la de mi hijo…me enlechaba mucho…como tú…me encantaba que mi padre se corriera en mi…sentir su placer…como ahora el tuyo

-Eres increíblemente zorra, mama, voy a enlecharte ya, puta.

-Ummmmsíiiii, dame tu lechada que me corrooooooooooo…

Nos corrimos como guarros, gritando y gozando, un placer intenso. Después de descansar, le pregunté:

– ¿Cuándo vuelves a follar con tu padre?

– Más o menos me llamará la semana que viene.

– ¿Y él sabe que tu hijo te folla?- le toqué el coño, rebosaba leche – estás rellena putita.

– Aún no se lo he dicho. No sé cómo decírselo ni si debo. Me gusta llevar tu esperma, cariño, ummmm… me tienes siempre mojada de leche. No sé cómo se lo tomaría, le puedo dar alguna excusa…alargarlo…

– No, mama, quiero verte joder con tu padre y a ti te gusta. Pero no puedes follar con él sin mi, mama. Tengo que ir yo también. ¿No te parece bien un trío con tu padre y tu hijo?. Imagínate recibiendo entre tus piernas a tu padre y a tu hijo. Tener las dos leches mezcladas en tu vagina…teniendo placer y orgasmos… como nunca…hembra de tus dos machos preferidos…

– Uff, eso es lo más perverso y excitante que he oído. Y morboso… Pero no sé…él es un poco diferente de ti.

– Seguro que le convencemos. ¿Eres su puta?

– Nooooo, él es distinto, soy su nena aún a estas edades, es un papá cariñoso…y me gusta ser su hijita del alma…sólo soy puta tuya, cariño…él es más tierno.

– Pero te mete rabo y te deja su lefada igual. Y desde hace montón de años

– Sí, eso sí. Hace más de 25 años ya que me desfloré con él.

– Y a pelo. ¿No se le ha ocurrido preñarte en estos años? ¿No te ha apetecido?

– Sí. Las dos cosas, pero luego me casé con tu padre…

– Pues ahora podremos. Puedes tener una hija nuestra, de tu padre o de tu hijo. O de los dos.

– No creo que me decida a quedarme…eres un diablo del morbo…

-Ummmm te quiero mama. Dejarás de tomar píldoras y te haré un bombo. Me pariste a mi y ahora me parirás una hermanita, una preciosa nena, una putita como tú – la besé en la boca con cariño.

– Te quiero, cariño. Ya veremos.

Mi abuelo tenía un pisito pequeño de 40 metros, que a veces lo alquilaba, pero es donde se tiraba a mi madre, a su hija del alma, a su nenita. Tenía un comedor-cocina, un lavabo, un dormitorio y un cuarto minúsculo, donde metía justo una cama. Yo había estado un par de veces y siempre había pensado que sería una excelente polvera, mira por donde, lo era. Pero especial, una polvera donde mi abuelo se tiraba su hija. Me daba un morbo increíble ver a mi madre joder con su padre. O ver a mi abuelo joderse su hija. Y poder jodérmela yo luego. O antes. O mientras.

Cuando llamó a mi madre para encontrarse, mi madre le citó directamente en el pisito y le dijo que tenía que decirle algo importante y que yo también. Se extrañó, pero mi madre le dijo que no era nada malo y le tranquilizó. Tal como pensaba, se olió algo y al día siguiente me llamó a mi, después de lo saludos y de las nimiedades, se interesó por lo “importante” que mi madre le había anunciado.

– Es que mi madre me ha contado algo, y también creo que tú debes saber algo nuevo.

– Asi que…te ha explicado…que nos …llevamos bien a veces- hizo una pausa – ¿a ti solo?

– Sí, así es, abuelo, no te preocupes, no es grave…

– Entonces…- hizo otra pausa, casi podía oir sus pensamientos a toda máquina, tonto no era – eso solo puede significar…una cosa…joder, nieto…

– Así es abuelo. Me gustaría encontrarnos los tres, podemos ver qué pasa, mi madre está dispuesta…es la mujer más fantástica del mundo.

– En eso llevas razón. Joder…no me lo esperaba…pero conociendo a mi hija…no puede sorprenderme, claro. Y dices que ella quiere…estee…está dispuesta a…

– Si se…lleva bien con su padre…¿por qué no con su hijo? Y ha pensado que con los dos se llevará…pues mucho mejor.

– No lo dudo, no, pero no sé si yo…, bueno nos vemos.

Los tres fuimos por separado, pero mi madre me dijo que se retrasaría un poco, prefería que al llegar estuviéramos los dos y que ya hubiéramos hablado. Cuando llegué mi abuelo estaba, me abrió un poco cortado. Saludos, un poco de rigidez, pero yo iba lanzado, el morbo me podía.

– Abuelo, más vale que hablemos claro, tú y yo no tenemos que disimular, estamos aquí porque tú hace 25 años que te tiras a tu hija y yo hace poco que me tiro a mi madre. Y le gusta. Y a ella no le gusta engañarnos por separado. Así que a lo mejor podemos pasarlo bien los tres. Ella puede con los dos y, si se pone, con dos más.

– Uf nieto, qué crudo suena. Pero sí, tienes razón, debemos ser francos, pero me pilla un poco a contrapelo, no sé cómo…hacerlo…

– No sé yo tampoco abuelo, pero un trío con mi madre puede ser la gloria. Le gusta mucho que te la folles. Y le encanta que me la folle. Compartimos hembra. Nos la follamos como vaya saliendo, ella tiene más experiencia en follar con varios, por cierto, te la follaste de muy jovencilla, vaya sensación debiste sentir,…y virgen

– Uf sí, me sentí culpable mucho tiempo por no parar aquello, pero era muy halagador para mi que mi hija me espiara y muy excitante. Cuando hacía turno de noche me echaba a dormir por la tarde y me hacía el dormido, ella entraba y me miraba la polla, un dia se atrevió a tocármela, se me puso durísima, le gustó. Yo esperaba cada tarde que entrara a tocármela, cada vez con más soltura, y hasta me la meneaba, luego se iba y se masturbaba, y yo también. Y recuerdo que una tarde, después de meneármela, yo haciéndome el dormido, noté sus labios y luego se la metió en la boca, no pude más, la aguanté la cabeza y me corrí en su boca. Ufff, cuando vi aquella preciosidad con la boca y la cara llena de mi semen, tragándolo, mirándome un poco asustada, pero con los ojos brillantes, me sentí muy culpable. No pude dormir y no veas lo mal que lo pasé en el trabajo, había eyaculado en la boca de mi nena. Me hice el propósito de no volver a tocarla nunca más.

– Joder abuelo, me estoy poniendo.

– Ese fue el principio, a pesar de mi convicción, al dia siguiente ya la penetré, me sorprendió que siendo virgen se metiera todo el rabo ya la primera vez y que gozara tanto.

– Siempre ha tenido un buen chochazo, mi madre. Y le gustan los rabos grandes. Qué suertudo, abuelo, estrenar una nena como ella…y después 25 años follándotela.

– Uff sí, una delicia. Una vida entera de cariño y placer.

– Hoy nos la vamos a follar los dos.

Llegó mi madre.Estaba hermosa, radiante, maquilladita, perfumada, sexual, con un vestidito negro de una pieza por encima de las rodillas, camisero, con botones por delante hasta el ombligo, un par de botones desabrochados, justo para ver el canal de su pecho. Mi abuelo se levantó y la besó, en la boca, uff vaya morbo de imagen. No quise ser menos, me fui hacia ellos y también la morreé justo después.

( CONTINUARA… )

Mi madre paso a ser mi mujer (5)

Miércoles, abril 22nd, 2015

Al día siguiente de la follada de Sebas a mi madre y de mi improvisada enculada, mi madre tenía alguna dificultad para sentarse bien, aunque disimulaba perfectamente y sólo yo pude darme cuenta. Estaba un tanto enfurruñada y me miraba con cara un poco enfadada. Decidí dejar pasar un poco de tiempo y me fui a tomar unas birras. Me encontré con Sebas y le pregunté, haciendo el papel de haber estado dormido mientras és se beneficiaba a mi querida mamá y la llamaba perra. Le encontré un tanto inquieto, por supuesto, nervioso.

Sebas.- No, nada, si me marché pronto, cuando vi que no te levantabas, ya pensé que te había cogido fuerte.

Yo.- Coño Sebas, estaba trompa pero creo que antes de irme mi madre nos enseñó las tetas y hasta creo recordar que se las sobaste, y hasta le enseñaste el rabo. ¿Cómo fue después?

S.- Nada, joder, pues normal, estuve un rato y me fui.

Y.- ¿Y nada más? – Se veía que Sebas estaba convencido de no soltar prenda y me pareció bien.

S.- ¿Qué más piensas, tio? Es tu madre, no una de las pavas que te tiras…

Y.- Vale, vale,….pero pensaba que te habías podido aprovechar…

Me gruñó, se ve tenía ganas de decírmelo, pero mi madre le había pedido que callara. Un buen tipo. Me hizo una cierta gracia ese tono de respeto hacia mi madre, cuando él mismo la había llamado perra mientras la llenaba la vagina de su semen.

Así que asegurado el silencio de Sebas, yo también me relajé un par de días y trataba a mi madre como mi madre, sin nada más. Al tercer día, cuando oí que mi padre se fue al trabajo de buena mañana, a la 7,30, un madrugón, me levanté y me metí en su cama, al lado de mi mamá, abrazándola desde atrás, amasando sus tetas calentitas, y poniéndole la polla entre los muslos. Ella dormitaba y al sentirme se revolvió.

– Ssssh mama, que hace dos días que no cumples conmigo como mujer.

– No te lo mereces por lo que me hiciste – se dio la vuelta apartando mi polla y quedó boca arriba – me dolió y me humillaste mucho. Nunca me la habían metido en el culo…no podías pensar lo que representa para una madre que su hijo le folle el culo sin más… y con lo grande que la tienes…

– En algún momento había de encularte, mama, y cuanto antes mejor. No podías ser mi puta sin haberte dado polla por el culo. Y no veas lo que me gustó. Ahora ya sabes lo que es … necesito follarte, mama, tengo una calentura mortal, y los huevos cargaditos.

– Pero si aún está la cama caliente de tu padre, ahora no, hijo, no estoy de humor.

– Pues ponte de humor, mama, que tengo ganas de mujer – me puse encima de ella sujetándole los brazos por la muñecas por encima de su cabeza, ella cerraba los muslos – no te resistas, mama, voy a tomar lo que ya es mío, tú, tú eres mía, mi puta, puedo joderte cuando me apetezca, y me apetece ahora, abre los muslos que te voy a dar polla – me miraba incrédula sobre lo que estaba oyendo.

– No puede ser que me hables así, hijo. Salte de mi cama, no quiero follar, ni nada.

– Pues voy a follarte, y sí que vas a querer – le intentaba forzar la obertura de piernas, pero se me escabullía, cuanto más se resistía más dura me ponía la polla, así que sin pensarlo le di una torta con la mano, mientras con la otra le sujetaba las muñecas por encima de la cabeza – que te abras, joder, que voy a darte rabo.

– AAY, ¡me has pegado!

– Sí mama – le di otra bofetada – porque debes entender que tengo derecho a joderte cuando quiera, porque eres mi puta, y te gusta, así que te abres de piernas, mama, voy cargado de leche y ningún sitio mejor que el vientre de mi madre para dejarla.

– NOOO, no, hijo, hijo,… – le di otra bofetada esta vez un poco más fuerte – aaaaayy, me haces daño….- las piernas se le aflojaron un tanto así que le di otra -aaaaaaayy – y otra más fuerte – aaaayy – me estaba excitando pegarla, le di dos más seguidas – aaaayyy – se le aflojaron del todo y me puse en medio, de un pollazo se la metí hasta los huevos, no me pasó por alto que estaba mojada, no me costó nada – aaaaaaaaaaaa me violas…

– MMMMMMM y qué gusto, mama, qué gusto siento de violar a mi puta madre….toma rabo…qué gusto siento en la polla, que bien esta dentro de tu coño de puta, así sabrás que eres mía…toma, toma, siente bien que tu coño me pertenece … toma cipote….putón…y qué buena estás zorra… – me lancé a comerle el pezón.

– Aaaaaayy me pegas y me violas…..eres un cerdo….un bastardo….hacerle esto a tu madre….- pero estaba excitada.

– No te hacías la estrecha con los padres de la guardería, todos te pasaron por la piedra, mama, todos saben lo que es follarse a mi madre, meterle la polla…..y hasta saben lo bien que pones los condones con la boca…y lo que te gusta abrir los muslos…

– Pero, pero….quién te ha contado eso, hijo, te han mentido, aaaaaaa, me haces daño. te han engañado….

– ¿Con cuántos follaste, mama? – le di otra bofetada – no me mientas tú, has tenido muchas pollas en este chocho que me estoy follando….¿cuántos, mama? – se la metí violentamente – tu chocho era público, todos sabían lo fácil que era divertirse contigo, hasta conocieron el sabor de la leche de tus tetas…leche de Catalina…la puta.

– AAAAAAAAAAyy, hijo, no….no era así….

– Dime cuantos, mama, no me obligues a pegarte más – le di una palmada en cada teta y le daba polla con ganas, me excitaba mucho el movimiento de sus melones – ¿15? ¿20? – su mirada era como de fatalidad, de preocupación, sabía que no tenía más salida que decírmelo, aunque no estaba seguro de hasta donde era verdad o jugaba. Le pegué de nuevo en las tetas. Gimió, los pezones gruesos y duros, la piel un poco enrojecida, los melones bailando, una visión para mi de lo más excitante. Le volví a pegar mientras movia el rabo dentro de mi puta.- ¿cuántos te jodieron mama?

– Aaaahh…No sé cuántos hijo, no los conté – por fin había claudicado – fueron bastantes, pero tienes que escucharme, entenderme, hijo….no fui tan mala.

– Mala, no, mama, puta sí. Y muy buena puta, y me encanta, mama, que seas una furcia de verdad, que las has tenido a montones donde yo te la estoy metiendo. Y les diste la leche de tus tetas…

– ….hijo….- le di en las tetas – aay..sí. sí…tenía mucha leche…tú no querías más…me sobraba…les di mi leche…les daba morbo…

– Y a ti seguro que también, ZORRA LECHERA, disfrutaban sacándote leche, ordeñándote como una vaca, se divertían contigo.

– Ummm, sí, me daba mucho morbo…no podía remediarlo…me excitaba mucho…

– Ummmm qué bien te entra la polla, mama, ¿Te tirabas a menudo al padre de Sebas?

– ….Uffff hijo….solo unos meses…..pero …. cómo sabes eso…qué te han dicho….

– Incluso que mi hermano es hijo del padre de Sebas….

– ¡¡¡Nooooo eso no no es cierto, no!!! Te lo explicaré todo hijo….

– Así me gusta, mama,….ummmmmm me gusta que seas puta y que te hayan dado mucho rabo….que seas de coño fácil, mama….me excita ….estás mojada guarra….pídeme más rabo…pide rabo a tu hijo…qué placer joderme mi puta…

– Uffff, …aaaaaa, dame más rabo, fóllame aaaaaaaa…hijo mío…me gusta ser tu puta…

– ¿Cómo dices, mama?

– ME GUSTA….aah..mmm..SER…TU PUTAA

– Móntame, mama, jódete tu misma con mi cipote – me aparté y me puse boca arriba, ella no tardó en empalarse de una estocada – mueve el coño mama, ……fuiste la perra del padre de Sebas….. tócate las tetorras….¿Te gustaba su polla?

– aaaaaaa uuuuuummm sí …fui su perra……me gustaba su polla gorda…- se agarraba los pechos por debajo ofreciéndolos mientras me cabalgaba – aaaaaaa…su perra…me follaba mucho…ummmm qué gusto…

– Se lo pasaba bien contigo, ¿eh?…sigue meneando el coño mama… Qué le gustaba hacerte…

– Me ponía a 4 patas….ummmmm fóllame hijo, siii,….con su polla gorda…y que se me movieran las tetas…y mi leche….

– Y la perra de su hijo también….- le di una bofetada suave – padre e hijo comparten perra. Mi madre….

– Aaaaaaaaa siiiiii….la perra de los dos…. tu madre….aaaaaaaa…..- vi que le venía el orgasmo, admirable mi madre, moviéndose sobre mi polla como una posesa – uuuuu qué bien follas hijo….me vas a hacer correr…

– Me gusta que seas perra, mama – estaba casi a punto de correrse y yo también, así que le dí dos palmadas en las tetas, seguidas y fuertes – córrete, perra…

– Dame tu leche hijo mío, métemela bien dentro… AAAAAAhhh … AAAAAAAAAAAhhhhhhhhhhh – se corría como una guarra, le había excitado con las tortas.

– Toma mi lechada, tomaaaa quedate mi leche en tu coño público … puta …… .mama… ………..

Se derrumbó sobre mi jadeando. La había violado, humillado, pegado y se había corrido como una loba en celo…..dios qué madre. Yo notaba como le escurría me leche por el coño..ufff

Me explicó despué un montón de cosas, conté que se la tiraron 13 o 14, le agradecí que no me justificara nada con falsos argumentos, tenía ganas de joder y punto. Pero me hizo una revelación interesante:

– Cuando regresó tu padre, no sé cómo, pero se enteró de lo del Sebastián, y no veas el pollo que montó. Le supliqué y él me quería aún. Pero le era difícil de soportar, así que me propuso una indecencia que salió bien. Me dijo que si conseguía follarse a la mujer de Sebas, pero delante mío, y yo tenía que ayudarlo, entonces podría conseguir olvidarlo y seguir viviendo juntos. No te explico cómo, pero hablé con ella y se confesé la infidelidad de su marido conmigo, un disgusto, pero ella no quería separarse, le amaba aún, pero no podía vivir con él tampoco después de saberlo, así que le propuse que se desquitara con tu padre, le pareció una barbaridad, pero luego lo pensó y le entraron ganas de venganza así que aceptó. Tu padre se acostó con ella en esta casa varias veces, y conmigo viéndolo, incluso al final, se lo montaba con las dos….ufff. Salimos preñadas, hijo, así que lo que es posible es que el hermano de Sebas, tu amigo, sea hijo de tu padre. Y Sebastián no lo sabe. La venganza de tu padre y de Pilar (la madre de Sebas) es fuerte. Pero tu hermano es hijo de mi marido seguro.

Me quedé de piedra. Mi padre. ¡la hostia! Una fiera, con lo formal y modoso que parece, montándoselo con la madre de Sebas y la mía a la vez….joder….y preñándolas a las dos.

Joder….una pasada. Mi perversión interior me acicateaba, ahora sabía cómo follarme a la madre de Sebas. Yo también quería revancha, pero me movía más el deseo de morbo.

Maquiné rápido, me enteré a través de preguntas inocentes a Sebas de cuándo su madre estaba sola en casa y decidí que sería un martes por la mañana. Me presenté en su casa en vez de ir a clase, se extrañó, por supuesto, pero adopté una actitud de derrota, de pesadumbre, de tristeza, y le pedí que me ayudara, que tenía un problema serio que acudía a ella porque me conocía de pequeño, y no podía contárselo a mis padres. Por supuestísimo, estuvo muy dispuesta a ayudarme, entre tierna y curiosa.

Le dije que estaba hundido porque me habían dicho que mi madre se había acostado con varios padres de mis amigos hace tiempo y que tenía fama de golfa. Y que también me habían dicho un montón de cosas más que ella seguro que también sabía y por eso se me había ocurrido venir a verla. La dejé de piedra por saberlo, pero me consoló. Nos estábamos sentados en el sofá de su casa.

Pilar era delgada y rubia, con el pelo liso y media melena, ojos marrones claros, atractiva, estilizada y con buena figura, no aparentaba tener volumen de tetas, y siempre vestía elegante y recatada, nada de escotes ni minifaldas, en eso todo lo contrario que mi madre. Vestía siempre ropa cara e iba muy cuidada, una señora bien.

Aquel dia llevaba una blusa amplia beige y una falda hasta la rodilla marron de tubo pero no ajustada. Una mujer respetable.

– No te preocupes, chico, que fue hace mucho tiempo. Tu madre es una mujer excelente y buena madre.

– Pilar, pero es que me han dicho cosas muy fuertes,….hasta me da vergüenza repetirlas – me quedé abatido. Ella me acarició el pelo y me incliné hacia ella, entonces me pasó el brazo por los hombros y me atrajo hacia su pecho.

– No debes ponerte así, hijo, en todo caso son cosas de tus padres y no deben afectarte.

– Pero me afectan, Pilar, porque dicen cosas de mi madre y su marido, del padre de mi mejor amigo…. – tenía mi cara cerca de sus tetas.

– No dejes que te confundan, chico, no es culpa tuya…..así que también te han dicho algo de mi marido…..bueno en todo caso debes olvidarlo y superarlo, ser optimista.

– Creo que tiene razón Pilar, he de mirar de vivir y divertirme – sin más le puse la mano en la teta, acariciándola por encima de la blusa – soy joven – no se lo esperaba y se quedó muda unos momentos, luego me apartó la mano con suavidad.

– Chico, creo que estás más afectado de lo que parece. No estás juicioso.

– Sí que lo estoy, Pilar, hace tiempo que deseo estar con usted, es una mujer muy sexy, sueño con su cuerpo – le volví a sobar la teta por encima de blusa, aun a pesar del sujetador, la encontre blanda – me consume el deseo de copular con usted Pilar.

– Pero, pero…. –estaba escandalizada – apártate, ¿cómo puedes pensar eso? Si me conoces desde pequeñito, si eres el amigo de mi hijo, si…si estoy casada…si te llevo más de 20 años…pero por dios, eso es….totalmente obsceno, has perdido el juicio – se levantó y me señaló con el dedo – márchate ahora mismo y no se lo diré a nadie….será posible, ….

– Vaya disgusto Pilar, lo siento, yo pensé que sería más comprensiva con el rato que estoy pasando, pero entonces tendré que hablar con Sebas a ver qué opina de todo eso, y de su padre…y de su madre….y de su hermano…

Vi que se quedó pálida de golpe, mirándome fijamente.

– ¿Qué…qué…te han dicho …de eso…qué sabes?

– Vaya Pilar, usted lo sabe perfectamente, no hace falta que le diga lo que pasó cuando volvió mi padre…pero Sebas no lo sabe. Y yo necesito comprensión…Pilar

– Entiendo – me miraba con expresión de furia – para que no le digas nada a Sebas, quieres ….quieres…quieres…

– Follar con usted Pilar. Es fácil.

– No…no me lo puedo creer…follar…conmigo…si eres un niño…no, no puede ser…

– Le gustarà mi polla Pilar…vamos…no será tan difícil para usted…ya estuvo con mi padre…o eso o hablo con Sebas. Piénselo un poco.

Me miró, incrédula, no podia dar crédito, una senyora tan formal y tan respetable, oyendo semejante propuesta.

– ¡De ninguna manera! ¡Vaya obscenidad!

– Vale, Pilar – me levanté y me iba hacia la puerta – voy a quedar con Sebas a la salida de clase, tengo que contárselo.

– ¡¡¡No, no!!! – Vino hacia mi deprisa – no puedes hacer eso, no lo harás – se detuvo entre la puerta y yo – prómeteme que no lo harás.

– No lo haré si ud me hace caso, Pilar. Está en su mano…- me acerqué a ella y la aprisioné contra la puerta, subí las manos y se las puse en las tetas – sólo es un poco de sexo…. – mi miraba fijamente pero no me apartó las manos y yo empecé a amasarse las tetas – me gusta, Pilar, la deseo, me pone la polla dura. Pero si quiere, me voy.

– ¿Cómo puedes ser tan sucio? Si te has criado con mi hijo…

– Y ahora quiero tirarme a su madre, que está buena, ¿qué hay de malo?

– Todo es malo…

– Quiere que me quede o me voy

– ….quédate…. – me lo dijo con voz baja, bajando los ojos al suelo

– Quítate las bragas – levantó la vista rápidamente – No tiene sentido que te trate de usted si voy a follar contigo y tampoco que lleves bragas, y quiero que te las quites tu para que los dos sepamos que estás de acuerdo.

Lentamente se subó la falda y vi unas piernas magníficas, bien torneadas, no tardó en bajarse las bragas. Me excité mucho de tener esa mujer madura tan respetable y me noté ya la polla dura, le di la vuelta casi violentamente, la empujé y se apoyó en la puerta, le levanté del todo la falda y le separé las piernas, me dio un morbo tremendo violarla, así que sin más, me saqué la polla y se la endiñé en el coño. Gritó.

-AAAAAAAAAAAAy, dios mío, dios mío, me haces daño, por favor, no lo hagas…

– Toma polla, aaaaaa, qué estrecho lo tienes, me cuesta penetrarte, qué gusto…

– No, no lo hagas,….me duele…

-Ya estas follada Pilar, no puedes evitarlo ya, relájate …. – empujé más – ummmmm qué gusto me da tu coño…toma más…

– AAAAAAAAAhhh, por favor….es demasiado grande, me haces daño… – se la saqué – aaaaaaaaaa, eres un bruto bastardo…-se la volví a meter, aún costaba ->AAAaa, por dios, aaaaaaa – le di fuerte hasta el fondo, estaba muy excitado por la situación – AAAAAAAAgggg ………es demasiado grande…..por favor….. – le agarré del pelo y empecé a bomberla sin consideración, pero cada vez más facilmente, ¡estaba lubricando! Así que me animé y le di a buen ritmo, ella gritaba, gemía, se quejaba, pero ya estaba entregada.

La saqué y la llevé al sofá, sentada. Le levanté la falda y me fijé más. Me quedé extasiado de las fabulosas piernas que tenía, las mejores que he visto nunca, tan bien proporcionadas y torneadas rectas y largas, de piel muy suave y fina, ligeramente bronceadas, una delicia.

– Uauuuuu Pilar, deberias llevar las faldas más cortas, vaya piernas….seguro que irías poniendo pollas duras a tu paso, me gustan…- Le separé los muslos y me fijé en el chocho que acababa de follarme – Joder, Pilar tienes el chocho muy rasurado, no cuadra contigo, tan puritana y con el coño tan preparadito – solo tenía un poco de vello en el pubis, por supuesto rubio. Tenía los labios menores grandes, sonrosaditos y sobresalían de los mayores, marcando claramente donde tenía el clítoris. Pensé en lo diferente que era del de mi madre, que tenía los mayores bien gordos y abultados y los menores pequeños. Le acaricié los perfector muslos y la atraje hacia mi, abriéndola – voy a pegarte una comida de coño.

Ella estaba como en trance, luchando entre lo correcto y el placer que estaba sintiendo. Lo hice, con suavidad, con deleite, entreteniendome en su clítoris, de pronto noté que lubricaba y el clítoris le crecía….le gustaba a la zorrita. Casi imperceptiblemente le oí gemir.

– Ábrete la blusa y el sujetador, a ver cómo vas de tetas… – sin decir nada lo hizo obediente. Aparecieron dos tetas no grandes pero más de lo que parecía, tenían forma de pera, caídas y colgantes, mas gruesas al final, con un pezón sonrosado y una aréola pequeña, apuntando hacia abajo – Ummmmm buenas peras Pilar….- se las empecé a sobar, realmente eran muy blanditas, poco uso debia darles, le cogí sus manos y me las puse en mi cabeza, y volví a darle buena comida de chocho. Noté que no solamente no retiraba las manos sino que incluso presionaba suavemente, le estaba gustando, y el flujo era evidente.

Así que me levanté y me bajé los pantalones dejando la polla enhiesta a la vista. Ella miraba sin decir nada, pero no cerró los muslos.

– Agárrame la polla –lo hizo sin protestar, tenía la mano delicada y pequeña, me dio un gustazo tremendo ver el contraste con mi polla –ummm así, meneámela, umm sí, todo eso te voy a meter, Pilar, túmbate y abrete para recibirla – también lo hizo sin decir nada y se quedó bien abierta – voy a dejarte bien jodida… – por supuesto, me puse encima de ella y la penetré, esta vez sin resistencia, y comiéndome sus tetas

– AAaaaaaaaaahhhhh…..por dioss…es enorme…nunca….uf …nunca….

– ¿nunca qué…?

– …nunca…he sentido….tan adentro…uff…

– Nunca te han follado con un buen pollón, ¿eh? Te tienen mal follada Pilar – le metí pollazo, gimió ya sin disimulo – ¿te gusta mi polla? ¿Te gusta joder conmigo?

– Ooh, no no… sí.sí…no, no debo…- le di pollazo- aaah siiiiiiiiii….me gusta…pero…eso es de …oohh…puta…estoy casada…

– Sólo de mal follada Pilar, necesitas más polla de la que te dan, que te follen como una….PUTA

– OOOH SIII

– Sentirte una FURCIA

– Aaahhhhh

– Usada como una RAMERA

– Sssiiiiiii

– Me gusta follarme putarras como tú, ¡mueve el culo furcia!

– OOohh siii si si

– Córrete como la GUARRA que eres, pidiendo rabo

– AAAAAAAaaahhhh si…me das rabo sii, soy una guarraaaaaaaaaaaa, dame rabo, siiiiiiiiii

– Pídemelo más, so puta.

– Aaah sii, si, DAME MÁS, DAME RABO…DAME POLLA….JÓDEME….AAAhh…

Resultó multiorgásmica, tres o cuatro seguidos, cortos pero parecían muy intensos y yo dándole rabo alucinado, la señorona recatada, despatarrada y despendolada, excitándose de ser follada como un putón. Yo aún no me había corrido.

Me levanté y me senté, con el palo bien duro. Me desnudé del todo. Ella también se quedó desnuda, del todo, parecía como avergonzada pero decidida, no me quitaba ojo del rabo. Le indiqué que se pusiera a 4 patas sobre el sofá con la boca sobre mi polla. Lo hizo sin chistar, sus tetas le colgaban mucho así, morbosas, peras totales.

– Cómeme la polla puta – no dudó un momento y empezó a mamármela –así me gusta furcia – le trabajé las tetas colgantes, ordeñándoselas y tirando de sus pezones – ¿te duele?

– Mmmmmsi – le palmeé sus peras colgantes – aaaaay

– ¿Te gusta?

– Mmmm si – hablaba sin sacarse la polla de la boca, ansiosa

– Puta.

– OOoh si

– Empálate zorrón. Jódete con mi polla – No dudó un instante, se sentó sobre mi y se la metió hasta los huevos, gimiendo de gusto – dame tus tetorras – me metió una en la boca y se la chupé, mordía el pezón, ella gemía de placer y dolor, le di palmadas en el culo – muevete guarra, dame placer.

– Nunca había follado así, nunca. Ufffff, mi marido me folla poco…enséñame a sentirme zorra…y obscena…enséñame a follar como lo hacen las putas….

– Me gustas mucho, y me da morbo tirarme una madura casada y guarra, me encanta follarme furcias….adúlteras. Tengo ganas de llenarte de leche, cerda. Tan adentro como nunca te han lechado.

– Siiiiiiiiiiiii, eyacula, jódeme, léchame, quiero sentirte que gozas jodiéndome….

– Toma leche sucia ramera tomaaaaaaaaaaaaaaaaa

Me pegué una corrida de órdago, me producía una sensación extraordinaria estar eyaculando en el fondo de la vagina de aquella mujer que conocía desde pequeño, la madre de mi amigo, con ella entregada, corriéndose con su macho, yo, vaya contraste. Y además, superaba todas mis espectativas, necesitaba ser tratada como puta y le gustaba el dolor.

Me confesó que su marido la tocaba poco y que se corria enseguida y la dejaba insatisfecha ya desde hacía mucho tiempo, que sólo se había acostado en su vida con dos hombres, su marido y aquellas veces con mi padre, y ahora conmigo y estaba alucinada del placer que sentía y por descubrir que le excitaba la obscenidad. Todo ello mientras estábamos sentados en el sofá y su mano no dejaba de magrearme la polla y los huevos, que entre una cosa y otra volvía a estar morcillona. Me estaba excitando de nuevo. La agarré del pelo y le morreé, me respondió al momento, sin dejar mi polla.

– ¿Qué quieres ahora, Pilar?

– Que me sigas follando como una vulgar puta –asombrosa la transformación de su lenguaje y lo que le encantaba, lo dijo sonriendo, ya no tenía vergüenza, sólo le había aflorado su naturaleza viciosa – ser sólo eso, la puta de un chico vicioso con una gran polla.

– Usarte para mi placer, ….que golfa eres…¿Estás segura? ¿sabes qué me gusta hacer con las golfarras como tú?

– Lo que me digas – seguía meneándome la polla – dímelo mientras te chupo la preciosa polla que tienes – dicho y hecho, se amorró a mi rabo, aún morcillón, y me lo chupaba golosamente – no he chupado la polla más que a mi marido alguna vez, no he querido, pero la tuya me encanta.

– Eres una vulgar puta comepollas…ummmmmmmm …chupa, furcia….a las cerdacas como tú les meto el rabo en el culo….y mejor siendo una señorona casada y puritana, ¿te han roto el culo alguna vez?

– Ummm no, nunca, por dios, eso es muy ….muy…antinatural…y humillante…¿me lo vas a hacer?

– Claro, puerca, me voy a divertir contigo, voy a encularte como mereces, so zorrón.

– Ufff debe doler…

– Un poco. ¿tienes vaselina?

– En mi habitación, me pongo porque mi marido no me calienta y así no me hace daño.

– Vamos a tu cama, voy a darte por el culo en la cama de tu marido. Así me recordaras cuando te vayas a dormir con él.

Sin más, me llevó a su dormitorio y me dio la vaselina que sacó de un cajón de la mesilla. La coloqué boca abajo en la cama, ella obedecía sumisa y excitada, cosa que me excitaba más aún. Tiré de su cadera para ponerla a 4 patas

– Abre las patas furcia – le di vaselina en el culo, masajeándolo y metiéndole un dedo, ella gemía – poco te queda de culito virgen….

Le seguí dando un ratito para dilatarla y tambien le metí dedos en el coño, ella gemía excitada. Finalmente me puse entre sus piernas, de rodillas y le di una palmada en el culo.

– ¿Qué quieres que te haga, puta adúltera?

– Métemela en el culo.

– ¿Cual cosa?

– Tu polla

– Eso es de cerdas rameras. Dime lo que eres

– Ummmm siii, soy una cerda ramera

– Así que quiere la puerca que le desvirgue por el culo

– Umm si, sii

– Pídemelo so pendón, pídeme por favor que te de por el culo, que te lo rompa

– OOOhhh siiii, ufffff, siii, por favor, por favor, dame por el culo, dame por el culo, siii por favor….fóllame por el culo…con tu gran polla…rómpemelo…

– Eres increíble, qué tía más calentorra y cachonda me has resultado, ahí te va el cipote, zorra. Abrete las nalgas – le llevé sus manos para que se separara bien y me dejara entrar.

Se la metí poco a poco. Gritó. Se la metí más, gritó. Más. Siguió gritando.

-AAAAAAAAA, por dios es enorme, qué dolor…..ummm qué gusto… dada por el culo…ummmm que placer….me gusta…soy una puta…ummmmm…una furcia…dame cipote…aaaaaaaa…siiiiii

– Toma más rabo sucio putón, en tu culo de putarraca barata, toma, toma, toma rabo cerda, eres la más guarra que me he tirado, la más vulgar de todas las rameras que conozco. Te voy a dejar el culo como un buzón de paqueteria zorra.

– AAAAAAAAAAAAAAAAAhhhh siiiiiiii, jodeme el culo, qué vergüenza, qué sucia ….más más

Seguí dándole un buen rato más, hasta con violencia, la cama crujía, botaba sobre ella, gritaba, gemía, pedía más, se la metí hasta dentro y me quedé quieto.

– Tengo el rabo entero dentro, puta, dentro de tu puto culo, enculando la madre de mi amigo, y a la zorra más sucia que conozco. No voy a tardar en eyacular mi leche en tu culo de furcia barata, tu marido ni se imagina que hoy han regado de lefa el culo de su esposa, ni que su mujer ha sido mi puta para divertirme con ella.

– Ummmmmmmmmmmsiiiiiii, dame, dame bien por el culo, soy una puta barata y adúltera….dame, dame más y lléname el culo de tu leche…..ummm eres mi macho. Mi cabrón follador….siiiiiii

Le metí buena lechada y vi que ella volvía a correrse como una guarra, tocándose el clitoris y con mi rabo en su culo…ufffff vaya experiencia. Cuando había ido por la mañana a verla no me podía imaginar que resultaría de esta manera. ¡La madre de Sebas era casi más puta que la mía! Y muy sumisa.

Por supuesto, cuando me despedí, me preguntó si volvería a visitarla. Le aseguré que sí, que la llamaría de vez en cuando, y le volvía sugerir que comprara faldas más cortas. Me besó y me sobó el paquete de despedida.

Cuando vi a Sebas por la tarde, tomando unas birras, no dejaba de pensar en su madre, tan engañados que los tenía a todos. Y Sebas pensando que mi madre era golfa, jajajaja….Y pensé que ciertamente, también lo era, y lo que me gustaba…Y me encantaba la situación de joderle la mujer a su padre, él, tan ufano de haberse tirado mi madre…

( CONTINUARA… )

Mi madre paso a ser mi mujer (4)

Miércoles, abril 22nd, 2015

Después de asegurar definitiva y placenteramente que mi madre asumía del todo su posición de ser mi puta y que había reconocido que le gustaba serlo, sin dejar de ser mi madre, ni tampoco su condición de mujer de los dos, de mi padre y mía, cosa que nos daba muchísimo morbo, me sentía pletórico, el amo del mundo.

La faceta como mi madre ya la tenía conocida desde hacía años y era una madre de lo mejor, la faceta como mi mujer, recién comprobada y satisfactoria de lo más, mi morbo era ver como era su faceta de mi puta. ¿Cómo sería el momento? ¿Qué sensación tendría al ver a mi madre jodiendo con un tio por mi? ¿Cómo lo haría? ¿Sería capaz? ¿ Llegaría al orgasmo con otra polla? ufff

Me rallaba un poco pensar en mi padre, era un buen tío y era un buen padre, realmente lo estimaba y le estimo, pero estaba encegado con la perversión de la puteria de mi madre. Y totalmente abducido por su sensualidad. y embriagado de sentirme con poder sobre mi madre.

En un momento de la tarde, como siempre, caímos juntos Sebas y yo, entre la cuadrilla tomando unas birras, aparte de hablar de nuestras cosas y de fútbol, que no relataré, le invité a venir a casa al día siguiente, para hacernos un peta y haraganear un poco. Además le dije que toda la tarde estaríamos solos con mi madre.

SEBAS – Cojonudo, tío, pero ya sabes que tu madre me la pone dura y voy a ir toda la tarde burro.

YO – Jaja, precisamente me lo comentó del otro día en la fiesta del Insti, tio, es que se te notaba una barbaridad.

S – Joder, qué vergüenza, ¿se dio cuenta que iba empalmado?

Y – Sí, se dio cuenta que te pone la polla como una piedra.

S – No jodas. ¿Y cómo lo sabes?

Y. – Estuve hablando con ella un rato, nos tenemos bastante confianza.

S. – Ufff, no voy a poder mirarla, de vergüenza. ¿Y qué más te dijo?

Y. – Nada, se rió. Hace tiempo que lo sabe, no es la primera vez que te pasa, pero, claro. también le dije que estando tan buena, y vistiendo tan sexy no era raro. Y me dijo que le halagaba, a su edad, un chico yan joven…

S.- Pues por eso, vaya morbazo que tiene, es tu madre pero también es una hembra de cojones, a su edad y con esas tetas y ese culo, ya te lo he dicho montón de veces, y con las falditas y escotes que se pone, ufff para comérmela enterita. la musa de mis pajas. Así que te dijo no le importa que me ponga burro con ella…. hasta le gusta.

Y. – Sí, eso más o menos.

Por la mañana tuve que prepararlo todo, sabía que mi padre vendría tarde, a la hora de cenar. Tendríamos la tarde para ver cómo podria montar algo, y mi hermano siempre se iba toda la tarde con su cuadrilla a jugar a futbol o a ligar.

Luego fuí a ver a mi madre, estaba en el despacho de trabajo que tienen, trabajando en algo. Eché el pestillo por dentro y le dije en voz alta que Sebas vendría a comer y se quedaría por la tarde. Me miró con ojos de alarma. Me acerque por detrás y le dije al oído:

– Mama, ya sabes que me gustaría que te hicieras a Sebas y me dijiste que lo harías. Y te excitó mucho, te corriste diciendo que serías mi puta. No veas el morbazo que me da que hagas de verdad de puta para mi.

– Pero hijo…. es cierto que te lo dije pero es que me tenías muy excitada y también es verdad que me excité….pero no sé si podré, cariño…es tu amiguito desde niño, conozco mucho a sus padres, me corta mucho…es que tendrías que darme un poco de tiempo…-me dijo. Yo le deslicé una mano por el escote y le acaricié la teta, ella, por supuesto, no hizo nada por evitarlo, cosa que me encantó, le giré la cara y la di un beso en los labios, ella respondió con su lengua, le apreté la teta y el pezón y se la saqué, separamos las bocas – me pierdes hijo, no sé cómo me excitas tanto… -por supuesto, yo ya tenía la polla ereccionando, me puse a su lado, el paquete a su alcance, sin dejar de amasarle la teta y pellizcarle el pezón. Ella levantó la mirada.

– ¿Te gustaría chuparme la polla, mama? – le dije

– Me encantaría, hijo -respondió, empezando a gemir de mis juegos con su pezón.

– Pídeme que te la de, mama -me estaba poniendo morboso a tope

– Uffff, déjame que te chupe la polla, hijo, por favor, ponme la polla en la boca, deseo chupártela. – Lo dijo bajito pero sin dudar nada.

– Ok, mama, sácamela y cómetela, te la DEJO chupar. – Así lo hizo para mi placer, sumisa, me abrió la bragueta, y metió la mano, cogió la polla y la sacó fuera. Primero me descubrió el glande y lo besó. Pasó la lengua suave por todo el glande. – Uauu , mama, se nota que no es la primera vez que lo haces. Te has comido muchas pollas,¿eh, mama? – me estaba poniendo como una moto, y sabía que las guarradas a ella también le excitaban. Entonces se la metió en la boca y comenzó una mamada en toda regla. Recordé las palabras jocosas que había dirigido aquel tio sobre mi madre el dia de la fiesta en el Insti: “…hasta sabemos lo suave que tiene la campanilla…”. Noté esa suavidad de mi madre en la punta del cipote, su lengua golosa saboreando mi polla, y noté hasta qué punto le gustaba, de la manera que succionaba, se la sacaba y la volvía a meter hasta que me rozaba el pubis con la nariz, y yo la miraba y no me acababa de creer lo que veía, mi madre, con una teta fuera, tragando mi polla con ansia.

Oímos que mi hermano me llamaba y se la saqué, guardándola y cerrando con dificultad la bragueta. Mi madre se metió la teta dentro y yo fui a abrir la puerta, antes de salir la miré y le dije,

– Estás preciosa, mama, mi amigo Sebas se va a poner las botas contigo…

– No sé si podré hijo…

– Bueno, mama, al menos no te pongas bragas…y ya veremos.

Me distraje un rato con mi hermano, mientras se me aflojaba la erección. Al cabo de un rato mi madre fue al lavabo y oi que se duchaba, y me fijé que se entretuvo dentro bastante. cosa que me intrigó. Fue a su habitación y salió impresionante, con un vestidito de algodón blanco, cortito, escotado y un tanto estrecho para el volumen de tetas que tenía, asi que los botones estaban tirantes y se ahuecaba entre los botones, dejando entrever lo que prtendia ocultar, unos pechos magníficos. Se fue a cocina a preparar la comida y yo me fui detras:

– Uauuu, mama, estás inceríble de guapa y sexy – Ella sonrió.

– Me he depilado, mira – levantó una rodilla para que lo comprobara y le acaricié desde el tobillo hasta los muslos, una suavidad total – Y hay más – se levanto la faldita y me enseño un coño totalmente rasurado – toca, cariño – le acaricié todo el coño y estaba suavísimo, ingles y pubis y labios – si llega el caso que Sebas disfrute de esto, que tenga lo mejor de lo mejor, ¿no te parece? Que no tenga queja de tu madre. – me apartó suavemente la mano – ahora déjame hacer la comida

– Me dejas admirado, mama. Eres la mejor.

– Por supuesto, cariño, cuando hago algo, me gusta hacerlo bien.

– Incluso de puta.

– De eso, más aún. Es la primera vez que hago de puta de alguien, y me gusta que estés orgulloso de mi. aunque estoy un poco asustada, hijo, no sé si voy a poder…

– Pero te excita.

– ¡Vete ya de la cocina!

Se volvió a trajinar en la cocina y la miré pensando en la gran suerte que me había tocado al tener una madre así.

Sebas llego puntual. le noté un poco nervioso. Azorado al saludar a mi madre, “hola, Catalina”, “hola guapo, dame un beso” se volvió y Sebas pudo ver su escote excesivo, ofreció la cara y se dieron dos besos castos, luego ella siguió cocinando “me gusta que vengas a casa, Sebas” Sebas y yo mirábamos por detras a mi madre, sus piernas casi descubiertas y su culo debajo de la faldita, tentador y sexual, encantados con la vista.

Me acerqué por detrás, le puse las manos en la cintura y me asomé por el hombro “¿ a ver qué nos has hecho?, joder qué bueno, ven a ver esto Sebas” Se acercó por el otro lado y yo me aparté, empujando levemente a mi madre hacia Sebas plantandole el culo de mi madre en el paquete. Sorprendido, no se movió y mi madre tampoco se apartó, “¿te gusta Sebas?” le dijo, “me encanta” , mi madre movió suavemente el culo sobre el paquete de Sebas “acércate un poco más” Sebas se asomó por encima del hombro de mi madre sin dejar de tener su polla contra su culo, “me encanta” volvió a decir, mi madre volvió a mover su culo suavemente y me miró. Se me puso la polla dura con esa mirada.”Venga, a comer” Sebas se apartó y también me miró, estaba colorado hasta las cejas y mascaba un buen paquetazo.

Mientras comiamos mi madre ofrecía una vista de su escote que aturdía, Yo había hecho sentarse a Sebas enfrente de ella y mi hermano y yo uno a cada lado, pero charlaba alegremente como si no se diera cuenta que Sebas (y yo) le miraba las tetas como si fueran un imán a su mirada. Marcaba los pezonacos descaradamente, señal que estaba excitada y disfrutaba. Dejé caer mi servilleta y al recogerla vi sus inmensas piernas y su falda bien subida, le toqué la rodilla y ella entendió, abrió sus piernas para que se viera bien su chocho rasurado. La miré a los ojos al incorporarme, una mirada excitante. Como en un descuido, tiré la servilleta de Sebas y él se agacho a recogerla.

Mi madre y yo nos miramos, en ese momento Sebas le estaba viendo la delicia desnuda de su coño ¿Cómo seguiría esto? Estaba deseando que mi hermano se fuera ya y nos dejara. Sebas se incorporó y miró a mi madre, ella le sonrió. Yo me hice el despistado. Pero estaba como una moto. Al cabo de poco, a Sebas se le cayó otra vez “casualmente” la servilleta, me fijé que mi madre mantenía los muslos suficientemente y descuidadamente separados, un morbazo, Sebas repetía la vista.

Mi hermano tenía prisa así que se puso a recoger la mesa y Sebas le ayudaba. Mi madre me hizo un gesto y fui a mi cuarto, ella vino poco después. Mientras los otros dos trajinaban, mi madre se me acercó con cara de preocupación:

– Hijo, no sé si voy a poder hacerlo, me da mucha vergüenza y me corta.

– Ven aquí, putita – se me acercó, había aceptado con toda naturalidad que su hijo la llamara putita, la abracé y le besé la boca – ¿cómo es eso que tienes vergüenza? Si lo tienes como una moto

– Jo, es que cada vez que le miro no puedo dejar de verlo como el niño que he tenido en casa tantas veces….- me hablaba abrazada, sentía sus tetas contra mi y le acariciaba el culo – no sé hijo, me cuesta… – apreté su culo para que sintiera mi polla dura.

– Me da un morbo tremendo que Sebas se folle a mi madre, llevo la polla dura toda la comida -la llevé delante del espejo, la puse de cara y yo desde atras, le desabroché un boton mas del vestido y le saqué las tetas, luego le subí la faldita para que se viera el chocho – mírate. mama, eres una delícia para cualquier hombre, una mujer para gozar, para el placer – le metí mano al coño, gimió – y lo mejor es te gusta transformarte en una guarra – me saqué la polla, durisima, de la bragueta y se la puse entre los muslos, rozando el coño – ¿quieres polla, mama? mírate en el espejo mientras le pides a tu propio hijo que te joda.- se abrió, iba descubriendo lo que le ponían las guarradas, sentirse zorra.

– UFFF hijo, sí, fóllame, no sé qué tienes que me derrite, que me excita – le metí la polla de golpe -AAAAAAhhhhhhhh

– Mírate, mama, una hembra preciosa copulando…..ummmmm -le dije mientras la bombeaba suave y ella gemía – quiero ver cómo Sebas disfruta de todo lo que tienes y de lo bien que se lo has preparado. Lo primero que harás es que te sobe y coma las tetazas, que te las babee, que te chupe los pezonacos – retiré la polla del todo, la miré a través del espejo, realmentetenía un morbo terrible tener a mi querida mamá así – pide rabo, putita.

– Uff, sí hijo, me gusta tanto que me des rabo….ufff dame rabo, dale rabo a la mama

– A la puta de la mama – se la metí de golpe.

– SIIIIIIIIIII, soy una puta, una puta…..- se iba excitando con las obscenidades -…de mi propio hijo…

– Me gusta ser el hijo de mi puta – le saqué la polla, la incorporé y le abracé, sobandole las tetas, de frente al espejo – quiero darle mi madre a Sebas. Quiero que me la deje bien follada. Y después follar yo con mi madre, con el coño lleno de leche de Sebas. Sobada, babeada, follada, enlechada y bien guarra.

– Ufff hijo mío, cómo puedes ser tan morboso…. echó la cabeza hacia atrás y la besé.

– Porque tengo una madre preciosa y guarrilla. ¿Sabes qué me gustaria, mama? Ponerte así delante de Sebas yo mismo, mostrarle lo que tienes, tus buenos pechos y tu coño rasurado, y decirle que le dejo mi madre para que me la folle. – ella gimió, la excitaba – Pero hoy no, que se asustará. Hoy te lo follas tu sola y despues vienes a mi repleta de su leche.

– Uf hijo que caliente me pones, eres un demonio…

– Ya verás que te gusta, Sebas tiene una polla muy gorda, y ya verás qué loco le vas a volver. Cuando se vaya mi hermano, te desabrochas mas el vstido y no sirves unos gintonics, que Sebas te vea bien los pechos y despues te sientas enfrente nuestro, de esa manera que sabes hacerlo y que podamos verte el chocho. Yo me retiraré, os dejaré solos y …. os miraré desde la puerta, mama, no me perderé nada.

No dijo nada, sólo me miró y me besó, estaba muy caliente. Se fue al lavabo y yo salí, Sebas y mi hermano habían acabado de recogerlo todo y mi hermano dijo que se iba. Por fin, pensé. Sebas y yo nos sentamos en el sofá:

SEBAS .- Joder tio, tu madre va sin bragas,, le he visto el chocho todo rasurado, ¿así va siempre?

YO.- No siempre, hoy debe ir así por ti.

S.- Joder, como me tiene el rabo, lo que daría por poder meterselo en ese coño tan bueno y esas tetazas, uff

Iba a decir algo pero apareció mi madre con tres gintonics, realmente con una escote de vértigo, sonriendo, vino a nossotros y se inclinó paar dejarlos en la mesa, mostrandonos sus tetas enteras, con sus pezones bien tiesos. Sebas estaba bizco. Como le había dicho, se sentó enfrente recostada, las piernas relajadas, un tanto separadas, dejandonos vislumbrar su coño tan limpito. Una preciosidad sexual. Bebimos el gintonic charlando de todo y nosotros mitrando tetas y coño, me levanté a preparar otro, al volver mi madre estaba sentada al lado de Sebas, me sente al otro lado de mi madre, obligandola a pegar el cuerpo a Sebas, les di los gintonics y brindamos. Le puse una mano a mi madre en el muslo.

– Que suave estás, mama, y qué guapa.

– Adulador. Si ya paso de los 40…

– ¿A que sí, Sebas? mira qué suave. – dije

– Está muy guapa, Catalina. Es una mujer muy guapa, madura y guapísima – dijo Sebas mirando su escote. Con timidez puso la mano en el otro muslo, acariciándolo – y muy, muy suave.

– Jjeje, vaya par de aduladores, me lo decís para contentarme. Con lo guapas que son las chicas de vuestra edad, delgaditas, con esas figuras y todo firme, que a mi ya se me cae todo un poco, y estoy mas bien ancha.

Me estaba poniendo como una moto, bebíamos los gintónics sin dejar de acariciarle los muslos, Sebas me miraba con ojos como platos y el paquetazo a reventar. Casi si darme cuenta había ido separándole los muslos a mi madre, que no ofrecía resistencia, mis planes de retirarme y dejarlos solos había empezado a desagradarme, ¿cómo me iba a ir en ese momento? decidí seguir a ver qué pasaba. De todas maneras, no me convenía nada que Sebas supiera que me tiraba a mi madre, así que luchaba conmigo mismo. Decidí dar un toque más para que no hubiera marcha atrás.

– Qué va, mama, tú eres más guapa, no se te cae nada, si lo dices por las tetas, son mucho mejores que las de las niñatas esas del Insti. ¿A que sí Sebas?

– Ya lo creo, a mi me gustan muchisimo más. -Sebas se las miraba con ganas.

– Jaja, , que decís chicos si me cuelgan mucho. – se tocó con la mano una de sus tetas, por encima del vestido, elevándola y luego dejándola caer – ¿veis? Es la edad y haber tenido dos hijos chupones – me miró y me sonrió, acercándose a darme un beso. Sin saber por qué, giré la cara para que me lo diera en los labios y ella no se apartó, me dio un beso suave pero no casto.

– Tienes las tetas preciosas, mama, que lo diga Sebas – me bebí lo que quedaba de gintonic y lo deje en la mesa – Deja que te las vea bien mama.

– Me da un poco de vergüenza -dijo – no sé si debo

– Va mama, si te las hemos visto muchas veces en la playa -dije- a Sebas no le molesta.

– Claro que no, Catalina, si nos conocemos de siempre -dijo Sebas.

Mi madre se desabrochó todos los botones hasta la cintura y se abrió el vestido, dejando sus tetas al aire.

– ¿Son o no preciosas la tetas de mi madre, Sebas? – No pude por menos que acariciarle la que tenía más cerca – y ya verás qué suaves – Le temblaba la mano a Sebas cuando entro en contacto con la piel de su teta, acariciandola.

– Las mejores tetas del mundo -dijo Sebas alucinando.

– ¿Ves, mama? las mejores – ella dejaba que la sobáramos las dos tetas, brillandole los ojos – a Sebas le encantan. No tienen nada que envidiar a ninguna otra, mama, al revés. Por cierto, hay una cosa que seguro le puedes ayudar a Sebas, como tenemos confianza, seguro que puedes darle tu opinión – seguíamos sobándole las tetas. Sebas me miró sin saber por dónde iba.

– ¿Qué es? Si puedo ayudar a mis niños….

– Las chicas no se atreven a acostarse con Sebas porque dicen que tiene la polla muy gorda, pero yo creo que es que son muy niñas aún, una opinión como la tuya seguro que es mejor, tienes más experiencia y puedes decirlela verdad, si es demasiado gorda o es que la chicas son un poco niñas aun – Sebas me miró matándome con la mirada, pero no dejaba la teta de mi madre.

– ¿Ah, sí? -dijo mi madre -si quieres me la dejas ver y te digo qué me parece, Sebas.

– Me da un poco de vergüenza – dijo Sebas – no sé si me atrevo. Además es que….

– Venga Sebas, no seas tímido – le dije – que mi madre ha visto muchas pollas y no se va a asustar. Ya verás como te dice que no es problema.

– Sí, Sebas, no te preocupes – le dijo mi madre – a ver si te puedo ayudar.

Con reticencia, dejó de sobarle la teta, ( y yo también pero no se las cubrió) y se bajó la bragueta, rojo como un tomate, y sacó su polla dura como una piedra, realmente gorda, parecía un muñon porque no era larga, debía rondar los 14 o 15 pero al menos tenia 7 u 8 de ancho. Mi madre la miró.

– Es grandota, Sebas, y muy apetecible, muchas mujeres disfrutarían un monton con ella. Tiene que dar mucho gusto.

– ¿Ves, Sebas? no es un problema tuyo.- dije – a mi madre le gusta y es la mejor opinión.

Sebas estaba como un tomate, entre la vergüenza y la excitación. Sentí un morbo tremendo de ver a mi madre con las peras al aire, mirandole la polla a Sebas. El momento se aproximaba, así que decidí, a mi pesar, retirarme a mi cuarto fingiendo que los gintónics me habían sentado mal. Lo hice cuando Sebas se había guardado otra vez la polla. Así que me levanté asegurando que se me pasaría enseguida y simulando que me tambaleaba salí, pero me quedé mirando con la puerta entreabierta, en el pasillo, los dos sentados, mi madre con las tetas al aire y las piernas también, la faldita muy arriba.

Los oía pero a veces se me perdia alguna cosa, oí que Sebas le volvía a decir algo sobre lo guapa que era y mi madre le sonreía. le dijo:

– Tienes la polla muy dura Sebas, ¿es por mi?

– Ssi – acertó a decir – es muy guapa Catalina.

– Mi hijo me ha dicho que te gusto mucho.

– Uf, si, mucho …..- Sebas le miró las tetas al aire – me encantan sus pechos Catalina, en serio son los mejores. -estaba aún cortado, mi madre le cogió su mano y se la puso en las tetas, que Sebas empezó a sobar con ganas – qué buenas tetas Catalina, siempre he deseado tocárselas. Soñaba con esto.

– Ummm me gusta Sebas, eres un cielo – mi madre le acarició la cabeza, con la otra mano se cogió una teta como para dar de mamar y se la acercó – ¿quieres chupármelas? – Sebas se amorró a su pezón y ella gimió, mirando hacia la puerta donde sabía que yo estaba, sin dejar de dar teta a Sebas – ummmmmmm Sebas, me gusta tu polla, en serio pero no la he visto muy bien, enséñamela mejor, ahí de pie. Desnudo.

Sebas se levantó y se desnudó en un visto y no visto. Yo les veia de perfil, el muñon de Sebas apuntando a mi madre, sentí una excitación enorme “lo va a hacer”. pensé “le va a comer la polla”

– Ummm Sebas, que buena polla, ¿me dejas que te la coma? -le dijo

– Ufffff Catalina, sería mi sueño hecho realidad, ¿de veras me la vas a chupar?

Mi madre, experta, como yo ya sabía, se acercó y le lamió entera la polla y los huevos, Sebas bramaba de gusto, y como yo ya sabía, al poco se la estaba chupando dentro de la boca, pero tuvo que hacer un esfiuerzo para metersela, Sebas gemía y repetía el nombre de mi madre… En tonces ella se la sacó de la boca, se estiró en el sofá y se abrió de piernas:

– Tengo mejor sitio para tu leche, Sebas, mi cielo, ¿no te gustaría follarme?

– SIIIIIIII, – Sebas se le subió encima y ella le dirigió la polla a su coño.

– Empuja Sebas, métemela toda pero despacio o me vas A ROMPER EL COÑO – por supuesto Sebas se la metió hasta los huevos e hizo gritar a mi madre cada vez que Sebas le daba pollazo. No pudo durar nada, al cabo de bien poco, Sebas se corría como una bestia llenando a mi madre de leche.

Yo tenía la polla como un hierro al rojo, no me la podía tocar o me correría y quería reservarme para dar rabo a mi madre. Sebas se había derrumbado sobre mi madre y el morbo de verla con sus piernas abiertas y Sebas enmedio me mataba. Cuando se volvieron a sentar, Sebas resoplaba.

– ¿Te ha gustado follarme, cielo? – le dijo mi madre al tiempo que le acariciaba la cabeza

– Catalina, es lo mejor de mi vida, la corrida más grande de toda mi vida.

– Sí, me has metido un litro de leche, cielo, voy a ir a limpiarme y a ver si se encuentra bien mi hijo, tú espérame y no te vayas ¿eh?

– Ufff nunca, Catalina.

– Prepara dos gintónics para cuando vuelva.

Mi madre salió y se vino directa a mi cuarto, con la leche de Sebas escurriendose por los muslos a borbotones. Yo la esperaba desnudo.

– ¿Te ha gustado, hijo, lo he hecho bien? – le di un beso y le metí la lengua, mi polla le presionaba el vientre – uuuuu vaya polla se te ha puesto.

– Sabes a polla de Sebas, putita, y vas cargada de su leche – nunca hubiera pensado que le diría una cosa así a mi madre –

– Ya me tienes como tú querías hijo – se apoyó en la mesa – uffff soy una desvergonzada, pero me tienes abducida. ¿Me vas a follar ahora tu?

– Quieres más rabo, ¿eh? guarra, puta, – le metí de golpe la polla, que entró suavita – ¿Es gorda la de Sebas? Diosss mama, estás inundada de leche.

– Ufff más que la tuya, mmmmm, me ha roto el coño ummmm siiii dame tu rabo hijo mío, dioss qué morbo –

– Tienes el coño dilatado. ¿te ha gustado, eh? – mi polla entraba y salía con facilidad, y producí el típico ruido del chocho encharcado.

– MMMM me gusta más la tuya, es mucho más larga, mmmmm, qué dentro me llega y como me gusta que me folles recien follada aaaaa siiii dame rabo, siiii, maaaassssssss me voy a correrrrrr, jode la mama, cariñoooooo – empezó con un orgasmo que yo conocía. Los dos íbamos con ganas.

– Toma leche mama, mi puta, te has tirado a mi mejor amigo y ahora te tiras a tu hijo, putaaaaaaaaa

– AAAAAAAAAAAAh siiiiiiiiiiiiii

Una bestialidad de corrida la mía y la de ella. Nos dejamos caer sobre la cama. De su coño no paraba de salir lechada, estaba preciosa y se lo dije.

– Tienes dos leches en el coño, mama. ¿Vas volver con Sebas y vas a vaciarle los huevos?

– Ummm si tu quieres, estoy follando para ti.

– Sí, mama, si que quiero. Pero sé que te gusta y te da morbo.

– …….

Me dio un beso y se fue a la ducha. Me fijé que tenia semen hasta debajo de las rodillas. Lo que siguió fué apoteósico, una hembra desatada mi madre.

Cuando se duchó, se fue al salon de nuevo apenas cubierta con una toalla, al pasar olí el suave perfume de su piel y se me empezó a poner tiesa. Alla estaba Sebas, desnudo, con los gintónics en la mesa. Al llegar ella, el quiso ir al baño también así que retiré rápido a mi cuarto y oí que se limpiaba también. Mejor. Al volver él al salón me volví a apostar en el pasillo. Se sentó al lado de mi madre, que seguía con la toalla, bebiendo su gintónic, preciosa.

Brindaron. bebieron, y entonces Sebas se inclinó hacia ella y la morreó. Ella se le entregó, y yo veía como le comía la boca. La polla de Sebas se movía. Sin decir nada, mi madre se levantó y de frente a Sebas dejó caer su toalla quedando totalmente desnuda, Sebas la miraba sin creérselo, al cabo de los años tenía a mi madre para su placer.

Entonces mi madre se agachó y se puso a 4 patas, balanceando las tetas. Era evidente que actuaba para mi.

– ¿Te gusto así, Sebas? – la pregunta era retórica, Sebas tragó saliva e hizo un gesto de que sí, mi madre se acercó así entre la piernas de Sebas, le miró y le empezó a lamer la polla, dioss qué imagen, mi querida mamá era una perra que le comía el rabo a mi amigo. Sebas le puso las manos en la cabeza, cogiéndole del pelo, y empezó a gruñir.

– Qué gusto me da Catalina, nunca me han chupado la polla así….uuuufff

– ummmmm me gusta tu polla, Sebas, ¿quieres que me trague tu leche?

– ufff ¿De verdad se tragaría usted la leche, Catalina? ufff un sueño

– Me gustaría mucho, cielo, dame tu leche en la boca.

Yo volvía a tener la polla tiesa de oir y ver a mi madre como una perra. De todas maneras esta vez Sebas tardó más en correrse, normal, y yo mirando la cabeza de mi madre subiendo y bajando, haciendo una mamada en toda regla, las tetas bailando a los embites de Sebas que poco a poco le iba follando la boca, increíble como tragaba hasta los mismos huevos, y de pronto Sebas:

– Me voy a correr uuuu trague Catalina, trague lecheeee siiiiiiiiii – Sebas le llenaba de leche la boca a mi madre, su placer era inmenso, yo lo sabía bien, ahora él tambien sabía “lo suave que tiene la campanilla” como los otros y, sobre todo, su padre.

Cuando acabó, mi madre le mostró la boca, yo ya sabía lo que Sebas vió, su lechada blanca, lanzó una exclamación y entonces mi madre se la tragó. Sebas alucinaba. Mi madre se sentó a su lado, los dos desnudos:

– Ummm es muy buena tu leche Sebas, ¿te ha gustado?

– Por dios, Catalina, en mi vida hubiera pensado que mis sueños se harían realidad y hasta que los superaran, es usted una maravilla, una….

– Ummm Sebas qué cielo eres – mi madre le cogió la polla fláccida – tu polla es muy rica y se porta bien – se agachó y le dio un beso en el capullo -¿ te has quedado bien?

– Uauu muy muy bien Catalina, no hay ninguna como usted – mi madre seguía acariciandole la polla y los huevazos – me encanta su coño tan rasurado – y le puso la mano, mi madre se abrió para que se lo sobara a gusto – ufff qué suave y que caliente.

La imagen que veía yo era morbosísima, los dos desnudos metiendose mano a los genitales, así además era muy evidente la diferencia de edad, era la imagen de un macho joven con una hembra madura en pleno juego sexual. No dudé que Sebas volvería a jodérsela.

– Ummm Sebas…..cómeme entera – mi madre se estaba poniendo más aún.

Sebas le empezó a comer las tetas y le sobaba el coño, mi madre seguía sobandole la polla y cada vez más despatarrada, gimiendo de gusto, qué preciosa estaba, bajó su mano a la mano que Sebas tenía en su coño y le hizo que le metiera dos dedos, gimió fuerte mientras Sebas le follaba con los dedos y le comía los pezones.

– Cómeme el chocho Sebas….

Sebas obedeció, se puso entre sus muslos, acuclillado en el suelo, y enterró su cara en el coño de mi madre, ella le cogió de la cabeza y se la apretaba.

– Umm si, así Sebas, cielo, ummm qué bien me comes siiiiiii – gemía y vi que estaba ya muy caliente – aaaah siii – volví a maravillarme de la imagen de mi madre – para Sebas para uffff

Sebas se levantó y vi que estaba otra vez con la polla erecta.

– Ummmmm mi machote está otra vez a punto – le dijo mi madre – a punto de follar a Catalina otra vez. ¿Sí?

– Ufff siiiii, Catalina, quiero follarmela sin parar… – mi madre se puso a 4 patas en el suelo

– Jódeme Sebas, tómame como una perra – realmente estaba super guarra.

Por supuesto Sebas se la endiñó hasta los huevos y la empezó a bombear con fuerza, ella gritaba, yo sabía lo que le gustaba estar penetrada as,ílas tetas le iban como locas, Sebas gruñía como un cerdo.

– Catalina……perra – se atrevió Sebas.

– Siiiiiiii, soy una perra, Sebas, sigue jodiéndome como una perra…. más, másssss diossss me voy a correrrr siiiiiii

– PERRAAAA, es una perra siiiiiii, toma polla perraaaa – vi el orgasmo de mi madre empezar suave y subir, subir hasta que gritaba como una loba, mientras Sebas le daba y ella parecía un pelele en sus manos, los brazos le flojearon y se dejo caer aplastando las tetas contra el suelo mientra recibía duro los pollazos de Sebas, agarrado a sus caderas, diosss que bien me la estaba follando, y qué morbo verla corriendose con otro. Finalmente Sebas gruñó fuerte y se corrió, volviendo a llenar la vagina de mi madre con su leche. Ella recibía ya relajada, mirando hacia donde yo estaba.

Vaya buena perra.

Se sentaron en el sofá, resoplando, había sido un polvazo.

– Gracias por el polvo Sebas – le dijo mi madre – lo he pasado de maravilla, follas muy bien.

– Oh no, por favor, soy yo el que estoy agradecido Catalina, en mi vida había vivido nada así.

– De todas maneras Sebas, esto no está bien y no debe repetirse, Soy una mujer casada y eres el amigo de mi hijo, es peligroso. Y no debe saberlo nadie.

– Por supuesto, nadie lo sabrá, pero si me gustaría repetirlo.

– Sebas, es peligroso, ya veremos. Ahora deberías irte, he de recomponerme y no creo que tarde mi marido.

Por supuesto Sebas se fue, dándole un ultimo beso a mi madre, que seguía desnuda. Entonces salí yo y también le besé, estaba loco de excitación, la llevé al sofá y me la senté encima empalándola sin más, sin decir nada. Ella se quejó:

– AAAAyyy tengo el coño irritado hijo, cuidado, uff entre tú y tu amigo me habéis dejado rota. – Le saqué la polla.

– Vaya, lo siento mama – pero estaba yo loco – tendremos que probar otra cosa – le puse boca abajo – tienes el coño encharcado – con los dedos le puse el semen que le salía en el agujero del culo – mama voy a encularte.

– Nooo, hijo no, por favor, eso …no, no me hagas eso, nadie me lo ha hecho nunca, es muy humillante, nunca me he dejado, y debe doler….

– Abrete el culo, mama, voy a darte por el culo. No puedo quedarme así, tengo que joderte.

– No , por favor, hijo….si quieres te la chupo, pero el culo…. – Sin embargo no se removía demasiado. Apunte mi polla a su culo y apreté. – AAAAAAAAA, me haces daño, aaa

– Ya voy con cuidado, mama, abretelo y será más suave – empujé más, ella gimió, le abrí yo mismo separándole las nalgas y empujé fuerte, le metí un buen trozo de rabo.

– AAAAAAAAAAAyyy, hijo mío….nnooo

– Tu hijo te esta dando por el culo, mama, qué menos después de haber sido la perra de mi amigo – empujé más y se la acabé de meter.

– AAAAh uuuuffff me duele hijo….que humillada me siento….es tan…sucio…

– Mama, eres la mejor, me encantas, te quiero mama, eres mi madre, mi mujer y mi puta y ahora te tengo enculada – empecé a darle suave entrando y saliendo, ufff vaya excitación, tenia la polla ardiendo, ella se quejaba suave – mmmmmm mama, qué gusto, me gusta ser el primero que te da por el culo, te han follado muchos pero sólo tu hijo te encula. – aumenté el ritmo y empecé a correerme en su culo – toma mi leche, mama, mamaaaaaa……..

( CONTINUARA… )

Mi madre paso a ser mi mujer (3)

Miércoles, abril 22nd, 2015

Después de saber todo aquello sobre mi madre, tuve un tiempo unos días un poco con la cabeza en ebullición, había escuchado cosas increíbles pero también había cosas que aún no sabía. Así que me dediqué a ordenar un poco las ideas. ¿Cómo me sentía? Rabioso, me sentía engañado, era casi de conocimiento público que mi madre era una golfa caliente. ¡Y yo que pensaba que se había pervertido conmigo! Pero por otro lado, cachondo, que mi adorada mamá fuera putilla, me daba mucho morbo, y pensándolo bien no era raro, ahora que la miraba sin el velo del amor filial, o sea, ahora que la veía como Catalina, lo extraño sería que no se la hubiera tirado nadie antes que yo. Su manera de vestir, sexy y un tanto provocadora, lo sensual de sus movimientos, lo coqueta que siempre ha sido (algunos dirían que calientapollas),….en fin, toda ella es de las mujeres que se nota que van sueltas, sin prejuicios, que les va la marcha, vaya, que les gusta follar y que si la pescas en buen momento, te la haces seguro, vaya, que si no eres muy torpe, te la follas. Un morbo añadido al que me daba que fuera mi madre. Eso me hacía sentirme animado, por encima de lo negativo, podría disfrutar de mi madre mucho más de lo que imaginaba. El resumen era:

– Probablemente, muchos de los padres de mis amigos, y de los que no eran mis amigos pero estaban en mi curso, y hasta los de alguna de las chicas, se habían cepillado a mi madre y también sabían lo que era una mamada de Catalina, hace años, sí, pero lo sabían. Y sobre todo el padre de mi amigo Sebas que había estado follándosela al menos un año, hasta el punto que algunos cabrones habían hecho comentarios sobre la paternidad de mi hermano. Pensaba en todo este tiempo, creciendo con mis compañer@s y amigos, yendo a sus casas y ellos a la mía, y en las reuniones de padres, y en todas esas ocasiones ellos pensando en lo bien que Catalina les había comido la polla o en el polvo que le metieron. Ufff, si fuera un marido celoso me volvería loco, pero no era ni marido nii celoso y, en verdad, me descubrí con la polla dura de pensar en mi madre así. Me daba mucho morbo.

– Tenía que averiguar más, saber todos los que habían estado con ella, saber si mi padre lo supo, si hubo algún intercambio, no lo creía probable pero tenía que intentar saberlo.

– Tenía que follarme a Sara, su padre había dicho que tenia ganas de follarse a mi madre, y había dicho que era muy puta, así que a ver quien de los dos folla primero, él a mi madre o yo a su hija. Y se lo diría después,” te has tirado a la puta de mi casa y yo a la puta de tu casa”. A ver qué tal le sentaba.

– Me propuse que quería ver a mi madre follar, convencerla que era mi putita y que debía follar con mi amigo Sebas. Así sabría cómo son el padre y el hijo, y quien de los dos folla mejor. Y además Sebas me estaría agradecido siempre, tal como babea con mi madre. pero tenía que trabajarme más a mi madre, tenerla más dispuesta y eso quería decir follarla y hacerla gozar más veces hasta que estuviera entregada.

– Y también me apunté que me gustaría follarme yo a la madre del Sebas, no estaba tan buena como mi madre pero era muy follable, rubia y delgada, buenas piernas y buen tipo, ojos verdes, vaya que no tendría problemas para ponermela tiesa, y ponerle cuernos a su padre, el cabrón que se los había puesto al mio. No me caía nada mal, ni mucho menos, pero me parecía de justicia. Y me daba morbazo.

– Me apunté que también podría hacer que otros de mis amigos también follaran con ella o al menos, que les hiciera una mamada

Paré aquí, porque pensaba que después ya veríamos, podría ser aún mejor. Y todo eso sin que mi padre se enterara y que ella siguiera satisfaciéndole como su mujer, no le veo especialmente ardiente y pasional pero sus polvos se echan y la oigo a mi madre correrse.

El mismo día de la fiesta donde me enteré de todo eso, iba super caliente y excitado, y al volver a casa solo pensaba en que no podia pasar sin follarla, estaba loco por meterla en ese coño medio público que tenía, y se lo dije, en un aparte en la cocina:

– Mama, necesito follarte. Te necesito ahora mismo, tengo esta polla que te gusta tanto a reventar.

– Por favor, hijo, que está tu padre y tu hermano, hay que ser prudentes, de ninguna manera – me dijo, frunciendo el ceño.

– Ok, mama, te espero en mi cuarto cuando el papa duerma – le dije, mientras le tocaba suavemente el culo, por supuesto solo cubierto por la tela suave de su vestido, como siempre con tanga, – si le echas un polvo, se dormirá antes, y después vienes conmigo, así podrás saber quién de los dos te folla mejor.

– Pero ¿qué manera de hablarme es ésta, hijo? por qué tan descarado, tan….guarro – pero no hizo nada por apartarme la mano de su culo

Le aprete la mano en el culo, le di una palmadita suave y le metí la otra mano por el escote hasta encontrar su pezón duro y se lo agarré y le susurré al oído:

– Porque es lo que te gusta, mama, tú misma me has dicho que te gusta ser mi puta, mama, así que vendrás a follar con tu querido hijo – le puse la mano que tenia en el culo en el coño por encima del vestido, le acaricié suavemente el coño y la otra pellizcaba su pezón, no hizo nada por apartar mis manos – sabes que te correrás como una guarra, te gusta demasiado – aumenté la presión sobre su chocho, gimió – ¿ves cómo disfrutas? Tengo muchas ganas de tener mujer hoy y tu te pierdes por ser mía.

– Hijo… – susurraba – de acuerdo, no debo…. pero iré.

– Buena putita -le dije y me fui. Antes de salir de la cocina me volví- Ah, mama, acuérdate de echarle un polvo al papa, me da morbo que estés recién follada. – me fui definitivamente dejándola con los ojos como platos, sin poder creerse que su hijo le hablara así. Y yo encantado.

Por supuesto que vino, un poco antes de las dos de la madrugada. Antes les habia oido follar, mi madre era obediente, vino como una diosa, con su camisoncito corto y transparente y entró contoneándose. Yo estaba sentado en mi silla leyendo en la mesa, me giré. Me la imaginé así en la escena de la casa de convivencias, provocando a los cinco tipos. Y ahora provocándome a mi, a pesar de lo que me protesta, si es que era una hembra caliente como ninguna, no me extraña que se la follaran todos, si es que iba así, iba pidiendo rabo a gritos. Me encantaba mi puta madre. Se plantó allí mirándome nada más cerrar la puerta de mi cuarto, las manos en las caderas y provocadora, sin decir nada.

– Uauuu, mama, estás para levantársela a un muerto – le solté – Eres preciosa, vaya polvo que voy a echarte.

– Necesitas mujer y aqui la tienes ¿estás preparado para follar con la mama? – me miraba con una leve sonrisa.

– Déjame que te vea bien mama, – ella fue haciendo lo que le decía – levantate el camisón enséñame el chocho – una pasada que tu madre obedezca asi – date la vuelta, ahorea por detrás, vaya culazo, mama! – Dame un capricho, desnúdate y ven a comerme la polla.

Vi que dudaba un instante pero lo hizo, deslizó el camison por su cuerpo, quedando desnuda ante mi, mirándome provocona, las tetas que me habían alimentado de pequeño, ahora desafiantes con los pezones duros ofreciendome otro tipo de placer y el coño rasurado, ese coño que había tragado tanta polla y que me había parido, ahora ofrecido.

– Una diosa, mama, ven a comerme la polla – se acercó contoneándose y se arrodilló entre mis piernas.

– Me nene quiere que mamá le chupe la polla – yo no hacía nada, ella me bajó el pantaloncito, y apareció me polla erecta, ella, experta, la cogió y comezó a lamerme los huevos, diosss, se los metía en la boca, sabía como poner fuera de sí a un tío. Sus tetazas me rozaban los muslos.

– Cómemela – le dije. Ella obedeció y se metió mi glande en la boca, la cogí del pelo y la fui acompañando en el mete saca, me estaba excitando demasiado, – te he oído follar con el papa, te he oído correrte, buena puta, mamá. Hoy te vas a hacer dos hombres. – no le dejé levantar la cabeza – Sigue chupandomela, mama, no hables. Seguro que puedes hacerte más de dos, por lo menos cinco – noté que me apretaba más la polla – Seguro que te has cepillado a cinco seguidos, mama. – le dejé levantar la cabeza y mi polla quedó libre.

– Eres un demonio, hijo, ¿por qué me hablas así? – fruncía el ceño.

– Mama, no puedes regañarme arrodillada entre mis piernas, desnuda y con mi polla en la mano – le dije, ella sonrió ampliamente – y te hablo así porque te excita y porque eres mi puta. Y porque estas deseando que te folle con esta estaca que me has puesto de tanto chuparmela.

– ufff hijo, eres un diablo, ¿cómo es que me excitas tanto? Dame un beso- nos levantamos y nos abrazamos desnudos, mi polla entre sus muslos y la morreé con ganas. Ella se frotaba el coño contra mi polla y besaba gimiendo, de calentura. Dejé de besarla:

– Di que eres mi puta

– Nunca pensé que diría esto….y menos a mi propio hijo -hizo una pausa, aprisionado mi rabo cotra su coño – quiero ser tuya, cariño, me excita tanto que me desees y me folles, me excita ser mujer para ti, que me trates como tu puta, hoy me he corrido con tu padre pensando que después estaría contigo y que me llamarías puta, mientras me matas de placer con tu polla enorme.

Me volvía loco de gusto oir eso de mi madre, la besé y la giré, inclinándola y apoyando sus manos en la cama:

– Ofréceme tu chocho, mama, siéntete muy puta.

– Ummmm si si, cariño – separó las piernas y echó para atrás el coño, bien pronunciado, carnoso – tómame, jódeme , fóllame…deseo ser tu puta.

– Estás muy guarra así, mama, me pones, vaya pedazo de chocho que se acaba de follar mi padre – le sobé el coño con la mano, mojado – aún tienes leche dentro, putita.

– Ummmmm, sí, hijo, llevo leche de tu padre en la vagina, uffffffff me excita tanta guarrada, aaaaaaa qué gustoo- le metí dos dedos -AAAAAAhhhh, fóllame, ummm – tenía el coño muy caliente y mojado, los dedos entraban tan fácil que decidí meterle tres -AAAAAhhhhh – se quejó pero le entraron bien y seguía gimiendo – uuuuuuuaaa, fóllame por dios fóllame…….

– ¿Así como una perra, mama? – le urgaba con los dedos y la dilataba –

– uuuufff hijo siiiii, como una perra, siiiii, quiero ser tu perrita, mmmmmm siiiiii – le saqué los dedos y le di una palmada en el culo, tambien se excitó, decididamente una guarra caliente, preciosa y ansiosa. le di otra palmada – aaaahhhh siiiiiii, diooosss qué placer…..

– MI PERRA QUIERE RABO DEL BUENO y me lo va a pedir – le di otra palmada, me fascinaba como mevía el culo y el bamboleo de sus tetazas, le agarré la teta que estaba de mi lado – mmmmmm qué buenas tetas! – le tiré suave del pezón, estaba disfrutando como nunca con ninguna tía, todo lo que le hacía le daba placer y la ponía más guarra.

– Uummmmm siiii, dame rabo del bueno, del tuyo, dame tu polla, uuuuuuuu cariño, métemela – la tenía rendida, pero quería prolongar el momento, le tiraba del pezón y le magreaba el coño – por diosss, niño, ¡¡jódeme!!, ¡¡folla la mama!!

– PUTA – le empujé hacia la cama, se subió de rodillas, y le forcé el cuerpo hacia abajo, apoyando la cabeza y las tetas, una postura obscena, su coño expuesto – vaya postura de zorra caliente, mama – le puse la polla en el coño y se la metí de golpe – ¡PUTA!

– AAAAAAAAAHHHHHgg – boqueba de placer, gemía, y yo empecé a bombearla duro

– Toma tu ración de rabo, mama. Seguro que te han jodido mucho tios – le di palmada en el culo – dimelo

– AAAhhhg sssiiii, me han jodido muchos – mordia la almohada para que no se oyeran sus gemidos, yo veia mi polla entrar y salir de mi madre – ninguno como tú……diosssss niño…..qué prodigio de pollaaaaaaa….uufff mucho mejor que la de tu padre, siiii – se la metí hasta los huevos y la empecé a mover dentro en circulos – AAAAAAAAh aaaa por diossss hijo, qué bien me follaaaaaasss…..

– Seguro que te has tirado a varios tios a la vez, guarra – le dije sin parar de darle – ¿con cuantos has podido, putita?

– uuuuuuuu siiii ….. me excitas…..he jodido con cinco tíos seguidos – confirmado, pensé – mmmmmm oooooooohhhh qué gusto, hijo

– Me excita tener una madre puta, te voy a poner a joder con mas de cinco, putón – le dije, – ¿quieres? y luego te follaré yo – le di dos palmadas en el culo

– uuuuuffff siiiiiiii…… joderé con todos….. siiiiiiii, pégame, dame rabo, dame más fuerte aaaaaaaaaaaaahhh – no sabría describir el placerazo que me daba tener a mi madre así, empalada y caliente

– ¡PUTA GUARRA! – sus gemidos de orgasmo empezaban, noté en la polla que se corría, le di más movimoento a la polla y le di dos palmadas – PERRA, ZORRON, TOMAAAA MI LECHE MAMAAAAAAA

Me vacié entero, le metí una lechada impresionante mientras ella temblaba de placer de su orgasmo, que se prolongaba y no acababa, suspirando, gimiendo. De pronto cayó sobre la cama, incapaz de sostenerse, respirando muy fuerte.

– Hijo mío, qué polvazo, qué orgasmo, qué maravilla – me dejé acer agotado a su lado, ella se acomodó y me agarró la polla, ya bastante floja, brillante y aun con gotas de leche en la punta. Mi madre se la amorró y me la empezó a chupar con deleite – me gusta tu leche, jo, te has quedado a gusto, lo menos me has dejado medio litro. ¿Has gozado mucho?

La acaricié la cabeza con cariño.

– Mama, en mi vida me he corrido como hoy, y lo mejor es lo que nos espera.

-Pero hay que tener cuidado hijo, no sé si hemos hecho mucho follón y tu padre y tu hermano nos pueden descubrir – Miré el reloj, joder, sólo había pasado algo más de media hora, yo pensaba que habíamos estado más tiempo.

– Espera mama, voy a ver – salí del cuarto y la casa estab totalmente en silencio, y a oscuras, me relajé, mi padre seguro que estaba como un bendito y mi hermano dormía en una habitación al otr lado del pasillo. Volví – no hay cuidado mama, ni se han enterado.

Se levantó y vino hacia mi, recogió su camisón y se lo puso, de puntillas me dio un beso suave.

– Uffff hijo, me cae tu leche rodillas abajo, voy al lavabo y a la cama, hasta mañana machote, eres el mejor follador de mi vida – me guiñó el ojo y se fue. Me quedé como en un sueño, no cabía en mi de placer y satisfacción, ya tenía a mi madre totalmente seducida, ahora, a demás de follármela, el siguiente paso era conseguir que se entregara a mi amigo Sebas.

Al día siguiente tuve un sobresalto, mi hermano me dijo: “Ayer te oí follar, cabrón, ¿quién era? Vaya cómo gemía la tía” Improvisé, “Joder , tío, no se lo digas a los papas, vino una tia del instituto, que me quiere de novio, y yo me aprovecho” “Pues no la oí llegar ni salir” “Joder, porque hay que ser muy discretos, gilipollas, imagina que se entera la mama o el papa” “Qué cabrón eres, a ti te vienen las tias a casa y yo sin jalarme un rosco, a ver si me pasas alguna” “Tienes que crecer un poco, los de tu edad aún sois medio gilis, ya te llegará” Y reaccioné “Por cierto si oyes algo alguna otra vez, te cierras en tu cuarto y no salgas” “Sí, los cojones” “Como me asustes a la tia, te forro a hostias, así que me haces ese favor, joder” “Vale, coño, no te pongas así” “Ya sabes que te devolveré el favor, tío, la próxima vez que quieras salir de noche, convenceré a la mama”. Fiuuu, menos mal que tengo recursos

No sé por qué me excitaba tanto la idea de ver a mi madre follando con Sebas, supongo que por ser mi mejor amigo, porque siempre ha estado enamorado de mi madre, siempre me ha dicho que sueña con mi madre desnuda, su sola proximidad se la pone dura, porque tiene una polla muy gruesa y me da morbo ver como entra en el coño de mi madre, porque me excita hacer realmente que mi madre haga de mi puta, uff todo ello me aguza el ingenio.

Como no me costaría nada convencer a Sebas, lo importante es conseguir que mi madre acepte, tal como vamos, no es nada imposible, sólo cuestión de un poco de trabajo sutil. Al cabo de dos días de aquel polvazo memorable, antes no habíamos tenido ocasión, estábamos en casa mi hermano, mi madre y yo. Decidí atacarla, le di 10 pavos a mi hermano por si quería ir a tomarse algo, en plan hermano mayor. No tardó ni 10 minutos en largarse. Mi madre estaba leyendo en el sofá, preciosa, una faldita blanca ligerita hasta la rodilla y una blusa amplia, sin sujetador. Me senté a su lado, la atraje sin decir nada, y la besé en la boca. Me encantó su sumisión, le metí la lengua y ella me respondió, le empecé a desabrochar la blusa, sin ninguna oposición, cuando acabé le descubrí las tetas, le metí mano y vi que le gustaba, y mucho.

– Tienes las mejores tetas del mundo, mama, todos lo dicen.

– Ummmm me encanta que me las toquen….¿todos lo dicen? -reaccionó.

-Todos en el Instituto, sobre todo mi amigo Sebas, está loco por ti. Se le pone dura solo de verte el escote y se muere por tocartelas.

– Uff sí, me desnuda con la mirada. Es muy halagador para mi. mmmmmmmm cómo me gusta que me toques hijo, soy una pervertida.

– Sí mama, y además eres mi putita – saqué un pañuelo de seda que le había cogido de su ropa – pon las manos detrás, te las voy a atar – me miró un momento y obedeció sumisa – buena puta. Ummm cómo estás de sexy así con las tetas al aire, me gustaria que Sebas te viera así – le cogí las dos tetas y se las amasé – mama…..

– Ummmmm dime, pero qué cosas tan morbosas se te ocurren – le tiré suave de los dos pezonazos – aaaaaaaaahhhhh uff – para mi inaudito que todo lo que le hacía le excitara, le dejé caer las tetas, soltándole los pezones, se bambolearon, qué morbo me dio, volví a tirarle de los pezones esta vez más – aaaaaaaaaahhhh …..por favor hijo….. me matas…

– Mama …-repetí, mientras tiraba mas de los pezones – ¿te gusta tragar la leche? Quiero correrme en tu boca y que te tragues mi leche.

– Hijo mío, por diosss – le solté los pezones – aaaaaaaaaaahh uuuffff…. he tragado leche y me gusta, la tuya me gustará más.

Me puse de pie en el sofa con ella entre mis piernas y me saqué la polla de la bragueta, me acerqué a su cara y le di dos pollazos

– ¿Has tragado mucha leche, mama? ¿De muchas pollas?

– ufff hijo eres perverso….sí, mucha leche de muchas pollas, tu madre se ha comido muchas pollas en la vida – le di dos pollazos mas en la cara.

– Así que una más no te importará – le daba con la polla en la cara, ella abría la boca para que se la metiera, pero aun no.

– UMMM si que me importa, eres mi hijo – respondio – la tienes mejor que ninguno.

– Y te pone cachonda, dime

– Me pone muy cachonda comerte la polla, que me eyacules en la boca y saborear tu leche.

– Cuando decía que una más no te importaría, me refería a la polla de Sebas.

– ¿Qué? ¿quieres que se la chupe a tu amigo? – Me miró con los ojos abiertos, aproveché y le metí la polla en la boca, le agarré del pelo y se la encasté hasta que toqué la campanilla.

– Come polla, mama, no hables, tengo ganas que una mujer se trague mi leche, y ¿quien mejor que mi puta? ¿quién mejor que mi madre? – le basculaba la cabeza metiendo y sacando mi polla – joder, mama, que bien la chupas….mi amigo Sebas estará encantado….mi puta le va a comer la polla…. te gustará mama, tiene una polla muy gorda, hasta te gustaría follartelo, segurísimo , ummmmmm mama y para ti solo será una polla más, serás buena putita y lo harás…..ummmm – la dejé descansar y se la saqué, le di pollazos suaves en la cara

– Pero hijo…. -hizo una pausa y me miró – no creo que tenga alternativa….siempre te sales con la tuya….- le seguía dando pollazos en la cara y no veais lo que me gustaba.

– Y te dejarás follar, mama, porque tu misma has dicho que eres mi puta…..y quiero que disfrute de ti , mama, eres la mejor.

– Ufff hijo, no tienes límite…..

– No mama, ni tú tampoco, abre al boca – obedeció y le metí el rabo, excitadísimo con la idea, se daba mete-saca y ella me la tragaba entera – come polla , mama, ummm que gusto….mmmmm allá va mi leche , mama – la miraba a los ojos mientras le dejaba ir mi carga de leche, uffff otra corrida de muerte, joder que gusto sentía, mi adorada mama recibiendo mi semen en su boca, con als tetas al aire y las manos atadas -uffff mama que corrida, abre la boca que quero ver mi leche – la abrió, no se puede describir la sensación que sentí de ver a mi madre con la boca llena de mi leche, dios que morbazo, una buena lechada blanca y su delicada lengua saboreandolo – Tragátela, mama -cerró la boca, la saboreó y se la tragó.

– Sabe bien tu leche, hijo, uff como me excitas….

Sin decir nada más me bajé del sofá y me coloqué en cuclillas entre sus muslos, y le subí la falda hasta la cintura. Tenía las braguitas mojadas.

– ¡Qué buenorra estás , mama!, me encantas, ¿Te gusta que te hable así, eh? ¿Te pone que te haga ser la más guarraza de todas las mujeres? -Sin duda le excitaba, la expresión de su cara y el brillo de sus ojos la delataban – vamos a jugar mucho, hasta sacarte toda la guarrería que llevas. mama. Vamos a ver ese chocho – le bajé las braguitas y se las quité – abre la piernas, zorra, ábrete toda – lo hizo – más, despatárrate. Ummmm qué buen coño rasurado – me retiré y la miré, con la blusa abierta y los pechos al aire, la falda subida hasta la cintura, las manos detrás y despatarrada – ¡Vaya pinta de putón que tienes así, mama! ¿No te da vergüenza?

– Ummmmmmm, sí, sí, mucha vergüenza hijo, pero nunca había sentido tanta excitación, tanto deseo…lascivo.

– Ganas de polla, mama, tu hijo te va a llevar a donde nadie – me acuclillé entre sus muslos – voy a comerte ese chocho por el que me pariste. – empecé a lamerle todo el chocho con lenguetazos largos, empezó a gemir de gusto – ¡qué bien sabe! – le apliqué la boca y le empecé a meter la lengua, moviendola, sus gemidos aumentaban, le lamí el clítoris, lo tenía gordo, inflado. Paré – ¿sigo, mama?

-Siiiiiii, sigue, sigue, cariño, soy una guarra y mi hijo me está comiendo el chocho.

– Tu chochazo de puta

– MI CHOCHAZO DE PUTA, SIIIIIII, MI HIJO ME COME MI CHOCHAZO DE PUTA….. – se movía para apretarse mas contra mi boca – UUuauuu que gusto me das hijo…..sigue siiii

– Qué suerte tener una madre tan puta. – le trabajaba con la lengua el clitoris y se la metía en el coño, ella se retorcía de placer – voy a entregarte a mi amigo Sebas. Quiero ver como te folla – le metía la lengua todo lo que podia y la movia – te gustará, tiene una polla muy gruesa, las chicas se quejan que les hace daño y no se la dejan meter – seguia dandole, ahora el clítoris – pero a ti te la meterá entera, necesita una mujer de verdad y quien mejor que mi madre…. mi puta – ella seguía gimiendo fuerte con los ojos cerrados, concentrada en mis comida. Paré un momento.

– AAAAAAAA, hijo, sigue, sigue….chúpame el clítoris ….cariño—-

– ¿Te follaras a Sebas para mi, mama, serás mi puta?

– SSIIII, me follaré a Sebas, siiii, para ti, seré buena puta…….. – ya la tenía. me apliqué y le succioné el clítoris, jugando con la lengua -AAAAAAAA joderrrrr hijo siiiiiiiiiiiiiiiiiiii, AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHgggg – me puso los muslos alrededor de mi por encima de los hombros y me apretó contra ella, le vino un orgasmo que la convulsionaba entera, llenandome la cara y la boca de flujo exquisito.

Quedó derrotada, exhausta, desmadejada, despatarrada. Yo tenía la polla erecta pero decidí no follármela, había conseguido lo que quería y preferí que disfrutara del momento. Le desaté las manos, la acaricié suave los pechos y la cara y le di un beso en la boca, sabiamos a semen y a flujo.

– Eres la mejor mamá del mundo. Hablaré con Sebas para ver qué dia viene a joder contigo. Me da mucho morbo que se tire a mi madre.

– Eres un demonio….. me matas. ¿Estas seguro de lo de Sebas? Mira que puede ser que me guste…..

– Me encantará ver cómo te corres con él, mama. Y después te follaré yo, quiero encontrarme su leche en tu coño.

Se levantó y se fue al lavabo, se metió a la bañera a hacerse un bañito reconfortante y yo entré también. Me lavé la cara mientras ella estaba estirada en la bañera.

– Qué bien sabe tu coño, mama.

– Y tu polla, hijo, me encanta tu leche.

– Te gusta más que la de….” tu marido”.

– Jeje, hijo, qué malo eres. Sí, me das más placer que “mi marido”.

– ¡Cómo me gusta tener una madre puta!

– Pues entonces, ¿sabes lo que tú eres? – nos miramos sonriendo.

– ¡UN HIJO DE PUTA! – dijimos casi a la vez riendo.

Salí encantado de casa. Definitivamente, mi madre ya era mi puta. A tomar unas birras con la peña, tendría que empezar a hablar con Sebas…..

( CONTINUARA… )

Mi madre paso a ser mi mujer (1)

Miércoles, abril 22nd, 2015

Mi madre es una mujer muy atractiva, tiene 43 años, morenita, alegre, guapa, sin sobrepeso pero llena de las curvas de la madurez y de dos embarazos, mi hermano de 18 y yo q ya tengo 19. Ah, y con unos pechos grandes, de pezones gruesotes.

Siempre viste elegante y sexy, le gusta seducir, faldas y vestidos no demasiado cortos pero con las piernas a la vista. Le gusta lucir escotes, sin estridencias, pero escotes que dejan apreciar lo q tiene. Le gusta que la admiren.

Siempre me ha parecido guapa, pero hace dos años q la empecé a mirar diferente. Tanto ella como mi padre son naturales y nunca han tenido prejuicios, ni ahora para andar desnudos por casa, y en la playa. Creo empecé a cambiar un dia q mi madre salió corriendo del baño para alcanzar el teléfono, solo con las braguitas puestas, y vi sus pechos bailando con las carrera de manera tan sensual q tuve una sensación en los huevos q me hizo tener una erección. Fascinado, sorprendido y avergonzado me sentí. ¿Como podia ser q me excitara mi madre?

Poco tardé en encontrar la respuesta, mi madre provocaba esa sensación en muchos hombres y hasta en mis amigos, no era raro entonces que a mi me pasara lo mismo, y es que yo ya no era un niño, eso es lo q pasaba, y mi madre despertaba deseos de tirarsela a todos.

Mis amigos siempre me decían q mi madre era guapísima y sexy. Al principio, poco a poco, el tono fue siendo mas subido, seguramente animados por mi complicidad: “Tu madre esta buenísima” “Vaya polvo tiene tu madre” “Me gustaria q me dejaras a tu madre un rato” “Seguro q a tu madre le va la marcha, tio, no hay mas q verla” En fin, un monton de cosas q yo aceptaba con complicidad y hasta les espoleaba diciendoles q andaba desnuda por casa. Y me excitaba. Mi mejor amigo llegó a decirme q cuando hiciera 18 años no descansaría hasta q pudiera tirarse a mi madre. De buen rollo, me dijo. Y no me disgustó. Esa visión de mi madre como objeto de deseo, como imagen de pajas de mis amigos, me excitaba, y yo la tenía en casa, me he pasado dos años deseandola, poco a poco con mas obscenidad, soñando con hacermela mía.

Cuando yo hice los 18, mi madre me dijo q ya era un hombre, medio en broma. Y decidí q sí, q ya estaba cansado de hacerme pajas por ella. Ya no soy virgen, hee stado con un par de chicas y, ahora q se lo q es, había llegado el momento de realizar mis sueños y follarmela.

Por alguna razon genética, yo tenia una polla bastante mas grande q la de mi padre, y pensé tb q tenia ventaja. Así q procuraba, con el mismo desparpajo q ellos, mostrarme más frecuentemente desnudo a mi madre, después de ducharme, por ejemplo, o por la mañana al ir a desayunar, naturalmente siempre procurando q ella estuviera sola, lo cual me producía una excitación y muchas veces me ponía la polla medio erecta a su vista, cosa q no pasaba desapercibida para ella, observaba q me la miraba bastante y eso aun me excitaba más, mi polla saltaba y ella miraba. Iba probando, no estaba seguro de lo q ella podria sentir, pero observé q no decía nada, pero tampoco se marchaba, o sea, me dije, a mi madre le gusta mi polla, cada dia procuraba estar mas tiempo a su vista, como quien no quiere la cosa, en la cocina, mientras ella se tomaba un cafe sentada, yo evolucionaba por allí con mi polla saltando, medio erecta.

Me rasuré todo. Ella tb llevaba el coño rasurado, siempre le ha gustado y no veais como me ponía su coño totalmente limpio, muy abultado, bastante más q los coños de las nenas q a veces me ligaba, con labios muy carnosos y grandes, muy sexual, soñaba con hacermelo mio. Cuando me vio aquel dia en la cocina, abrió los ojos con sorpresa. Como casi siempre por la mañana, llevaba un pequeño camison de tirantes blanco y muy corto, las tetas practicamente a la vista, una preciosidad.

– Te has rasurado, hijo – me dijo.

-Sí, mama, creo q a las chicas OS gusta mas, no? – expresamente la habia incluido – tu tb te rasuras y quedas muy sexy – hablar de mi polla abiertamente y q me la mirara asi, me acerqué a ella y me planté delante a poca distancia de su boca y mirandole las tetas, me estaba ereccionando a ojos vista. No me retiré y ella tampoco, mi polla saltaba mas.

– Sí, te queda mucho mejor – me dijo – es verdad q NOS gusta mas así, hijo, y tú la tienes muy bonita y grande – me miró a los ojos, tuvo q ver en el brillo lo q estaba pensando, mi polla creciendo – estas muy bien dotado, hijo. Seguro q las chicas te van detras. – hizo una pausa, y me la miro sin disimulo – Por dios, hijo, como se te esta poniendo!!

-No puedo evitarlo, mama – le dije – me pasa a menudo.

– Es la edad, hijo – me dijo – es natural – vi q sus pezonazos se habian puesto duros, como pitones, yo estaba muy excitado con la posibilidad de q algo pasara, la tenia muy cerca. De pronto ella se azoró un poco – bueno, por dios, hijo…. – mi polla estaba erecta del todo – cómo se te ha puesto!!!

– Mama…-empecé a decirle, pero me cortó

– Hijo, venga a desayunar – se levantó de la mesa y se fue al fregadero a dejar su taza. La vista de sus piernas y su culo me desquició. Me acerqué por detras rapidamente y le roce el culo con el cipote mientras con la mano la cogia del hombro, supuestamente para impedir q fregara.

-Ya lo fregaré yo mama, no te preocupes – tiré suavemente de ella hacia atrás y entonces toda la polla se aplasto contra su culo, noté q se ponia tensa.

– Hijo, cuidado con eso q tienes q es muy largo – pero no se quitó – no, tu desayuna q ya friego yo – yo ya estaba loco de deseo, no apartaba la polla del culo de mi madre y ella no decia nada. Entonces sin pensar ya ni en lo q hacía ni en las consecuencias, me aparte un poco y le puse la polla entre los muslos, a la entrada de su coño.

– Mama, abre las piernas q voy a follarte – sin mas se lo dije asi.

– Hijo, eso no esta bien, soy tu madre, no esta bien – pero no se apartaba.

– Mama, ábrete, te necesito, no sé si está bien pero te deseo con ansia, mama, necesito metértela. -le dije

– No esta bien hijo….- pero se abrió, la incliné un poco y empujé mi polla dentro del chocho de mi madre, estaba empapada, entraba de maravilla – aaaaaaaaaaa -gimió -por dios q grande, hijo…

Se la metí hasta los huevos mientras ella jadeaba y gemía, yo estaba como en un sueño, tanto tiempo deseandolo y, por fin, estaba dandole rabo a mi madre. Y estaba gozando con mi polla. Recordé lo de mis amigos “A tu madre le va la marcha tio, se nota q le van las pollas” pues constaté q si, p q le gustaba q me la estuviera tirando, q gusto en mi polla me daba la vagina humeda y caliente de mi madre, mi hembra en ese momento. Paré del mete saca para evitar correrme enseguida y mi sorpresa fue oir q mi madre me decia,

– Noooo, no pares, no pares, hijo, no pares ahora, dame mas….ummmmmm, más, más ……estoy casi a punto – y ella misma movia sus caderas para joderse con mi polla, asi me volvió loco y le bombeé fuerte, con ganas.

– Toma polla, mama, toma polla – le dije – te estoy follando, mama, te follo…

-AAAAAAAAAAAAAAAhhhh – gritó, se esstaba corriendo conmigo! mi madre se estaba corriendo!! Le gustaba q me la follara!!!!

Y yo tb me corri, como un animal, descargando mi leche dentro del coño de mi madre, con la polla hasta los huevos, q gusto diosss, como recuerdo el placer q me dio!!!!!

Cuando nos recuperamos un poco ella me dijo q iba a lavabo a limpiarse.

– Me cae tu leche por los muslos, hijo, pero espera aqui q hemos de hablar un poco.

Q sueño, por dios, q sueño, pensaba entonces, me la he tirado por fin!!! Y le ha gustado!!!!

Volvio, encantadora, mucho mas guapa la vi, el orgasmo sienta bien. Yo estaba sentado y ella se sento a mi lado, mirándome. La vi preciosa, le miré los muslos, como tantas otras veces, pero ahora sentí un escalofrío de bienestar, le habia metido mi polla!!!

– Estás guapísima, mama – le dije.

– Hijo, esto q hemos hecho es incesto, no está bien, nada bien, pero no puedo ocultar q he disfrutado, y mucho, como hacia tiempo – me dijo

– Un sueño para mi, mama, lo mejor de mi vida – le dije.

– No debemos repetirlo, hijo, tampoco hay q hacer un drama, lo hemos pasado bien, pero no esta bien q un hijo copule con su madre – me miró seria.

– Bueno, mama, sin problema, pero me siento muy bien, no sabes el tiempo q hace q lo deseaba – le confesé

– ¿Cómo? Q me estas diciendo? Hace cuanto tiempo?

– Dos años, mama – le dije – montones de pajas pensando en ti, y por fin he conseguido tenerte, estás buenísima , mama, todos te desean, yo también – me levanté y me acerqué -solo de estar cerca de ti me vuelvo q excitar, mama, no puedo evitarlo – mi polla volvía a saltar.

– pero…hijo… no esta bien …ya te he dicho q no puede ser ….- me dijo pero me miró la polla.

– Ya, mama, no se mañana, y si no qieres, pues tan bien, pero hoy, mama,….hoy no puedes dejar de ser mia – le metí mano a las tetas y se las descubrí – tienes las mejores tetas del mundo… – le puse la polla casi tocandole los labios – no te apetece comermela, mama? Solo por hoy.

– Hijo, no…., pero…. – me miraba. Yo vi q estaba desconcertada, vacilante, como luchando interiormente, decidí aprovechar.

– Abre la boca, mama, dame gusto – le di suavemente en los labios – chupame la polla tan grande q tengo – entreabríó los labios y aproveché para meterle el capullo – oooooh , mama, mama, q gusto.

Entonces ya no hubo resistencia y me la cogió con la mano. Me hacía una mamada en toda regla, dioss, pensé q evidentemente no era la primera q hacía, q era una experta comepollas. Me la puso durísima, pero no queria correrme en su boca. Se la saqué y le dije:

– Umm, mama, ven quiero follarte de nuevo – me senté – ven mama, clavate en mi pollon. – sin decir nada obedeció y se me empaló expertamente hasta los mismos huevos, sin poder evitar gemir de placer.

– OOOhhh hijo……q polla, oooh…

– Que gusto, mama, tenerte asi, follada, mia….- empezó a moverse – te ha gustado chuparme la polla….

-ufff sí, hijo, si, me ha encantado y …ahora…ummm me gusta …..q bien follas…. ummmm – se iba excitando, cada vez se movia mas – comeme las tetas….hijo…

Se las comi con ganas mientras le zumbaba el rabo hasta los huevos y no tardó en tener otro orgasmo, gimiendo y casi gritando de placer, pero yo aguanté y mantuve mi polla dentro bien dura, mientras se em derrumbó de gusto encima, me sentí en la gloria teniendo asi a mi madre, sobre mi, relajada, despatarrada y empalada. Seguí dentro de ella suavemente, no queria q se acabara nunca el momento, la manejaba a mi gusto, mi polla dentro de su coño mojadisimo, deslizandose suave, una delicia, la tenía como mi hembra.

– No te corres tu, hijo? – me miro -ufff q grande y dura la tienes…..ummm cariño….

– Aun no mama, – entonces la morreé, ella me respondió, le metí la lengua, abrió la boca y me la comí, empezó a besarme con pasión y a mover el coño de nuevo, excitada. Al poco me estaba cabalgando locamente, saliendose y entrandose la polla como una posesa, jodiendo duro y morreandome, hasta q en unaa se quedo bien empalada y volvio a gritar.

– AAAAh hijo aaaaaaaaaa, correte, correte bien dentro….. llename de tu leche, cariño……me corrooooooo – gemía y gritaba de placer.

– Siiiii, mama, me corro dentro de ti siiiiiii – el mejor orgasmo de mi vida, vaciandome de leche dentro de mi amdre y ella despendolada, corriendose por tercera vez en mis manos.

Despues de esto, ella tardó en recuperarse un poco, note como mi polla se salia y como me llenaba de flujo y de mi elche saliendo de su coño, ella descansando sobre mi hombro.Por fin:

– Esto no esta bien, hijo, pero, por dioss, como follas!!! – me dijo, me dio un beso, suave, de amante – No puede ser, no debemos repetirlo.

Como tu digas, mama, – le dije, pero estaba pensando ya en cuando seria la próxima vez q me la follaria. Aún había un monton de cosas q quería tener con mi madre, como ponermela a 4 patas y joder como perros. ¿Cómo iba a renunciar al placer mas intenso de mi vida? Y a ella le había gustado demasiado como para renunciar. Había descubierto q mi madre era una buena hembra caliente y experta, tal como decían mis amigos de las que les va la marcha.

( CONTINUARA… )

El cine y mi madre quien lo diria

Viernes, abril 3rd, 2015

Intentare contar esto de una forma mas seria de como sucedieron las cosas.

Hace mas de un año por una total calentura mia y desenfreno total le declare sin mas mis intenciones a mi madre, si me preguntan de donde salio la fuerza aun no lo se pero me anime tal vez toda esta enfermiza y adictiva filia que nacio en mi y mi gusto por los relatos me hizo creer que no seria rechazado. Asi que me esmere y escribi una carta declarandole a mi madre mi sentir, por fin llego el dia y me dirigi a su trabajo que queda a unos 40 minutos de casa, mi plan era darle la carta eh irme a dar la vuelta unas horas, esperando que al regreso a casa mi madre me esperara desnuda como le habia pedido que hiciese en la carta. Lo se fui un perfecto idiota pero como dice el dicho el que no apuesta no gana, pero perdi y vaya de que manera al llegar mi madre me esperaba sentada en el comedor con una cara que reflejaba miedo angustia y coraje, en efecto comprendi que no seria como esperaba, su primer reacción fue que confesara si esto era un a broma de mal gusto, a lo que pense decir que si para evitar problemas, pero decidi aceptar mi responsabilidad y acepte lo que senti le dige como desde los 14 años comence a leer relatos y mi madre no hacia mas que escuchar sin mirarme a la cara la notaba distante y seria al terminar de confesarme mi madre se quedo en silencio un silencio que asta hoy no habia sentido estando con alguien. Intentó explicarme que estaba mal que no sabia lo que hacia y que me ofrecia llevarme a un psicologo, y por algun motivo me senti ofendido me senti como un enfermo un idiota, pense que mi madre no comprendia lo que yo sentia que crei que estaba loco. La charla no duro mucho al ver mi desacuerdo total con lagrimas me pidio que empacara y me fuera a vivir con su hermana me explico que no le dijo la verdad pues le daria verguenza contar lo sucedido,en combio le conto que estaa arto de mis borracheras y no me soportaba, yo con mas rabia que tristeza le tome la palabra y me fui con mi tia.
Asi pase 6 meses sin hablar con ella sin saber de ella asta que un dia vino a casa de mi tia a saludar,
intento hablarme con mucha naturalidad pero no cruzamos mas de 10 palabras en toda la tarde que estuvo con nosotros, recuerdo que le pegunto a mi tia como me portaba y ella le comento que jamas en el tiempo que llevaba con ella me vio tomar,mi madre antes de marcharse me pidio que fuera verla a su trabajo para platicar que haria conmigo.En ese momento supuse que me pediria que regresara y que olvidaramos todo.

Pero lo que sucedio va mas alla de mi credibilidad, al llegar a recogerla iba como suele ir con su ropa comun y todo normal comenzamos a caminar y me pidio perdon por sacarme de la casa y me explico que no sabia como afrontar lo que hice aquel dia,yo no estaba dispuesta a disculparme y me limitaba a escucharla cuando llegamos a el paradero le pregunte si no queria ver una pelicula conmigo para hacer las pases, para mi suerte acepto y escogi la de anabelle, mi madre pensando que iba estar llena la sala me dijo que fuera a apartar lugar para los dos y que ella pasaria a el baño al llegar a la sale sucedio todo lo contrario estaba vacia, escoji el lugar mas al fondo y asta arriba en un intento por contar a la gente habia unos 10 o 15 personas, mi madre llego antes de que las luces apagaran y al llegar conmigo me reprocho que por que tan lejos,le comente que habia mucha parejita y que si nos sentabamos abajo nos molestaria verlos besarse le parecio buena mi respuesta y esperamos a que empezara la pelicula,luego de unos minutos mi madre no perdia detalle de la pelicula y de nuevo en ese momento algo me exito no se si la situación me recordo algun relato o simplemente fue impulso, tome mi telefono y el el bloc de notas le escribi lo siguiente:

-si te pido algo ahorita me lo cumples?

en seguida le pase el telefono a mi madre y sin mirarme o decir algo me escribio la respuesta

-ahora que no voy a irte a comprar nada

Me quede un momento pensando y la voltee a ver, a lo que ella me respondio con una mirada dulce y su sonrisa de haberme echo una broma.

No lo dude y en ese momento me avalance hacia ella intento resistirse pero en el forcejeo le susurre que no hiciera un espectaculo en la sala si no como explicara la situación, de inmediato mi madre bajo los brazos y me dejo acercarme no sin antes pedirme que fuera dulce y gentil a la que cerro sus ojos y no dude mas y comence a besarla, al pricipio dejo cerrados los labios pero cedio ante mi insistencia y brusquedad, me senti en la gloria no deje que pasara un segundo y lleve su mano a mi miembro donde opuso un poco de resistencia y me miraba como intentando pedirme que parara, pero todo lo contrario lleve una mano a su pecho y segui presionando su mano en mi bulto mientras regresaba a los besos mi madre pronto comenzo a mover muy despacio su mano en mi miembro y pude dejar que ella siguiera fue entonces cuando me calme y comprendi que no pondria resistencia, los besos seguian siendo veloces recorriamos cada pliegue de nuestras bocas, en segundos meti mi mano en su blusa y jugue con sus pezones los cuales estaban completamente duros, etaba totalmente exitado y no sabia que mas hacer asi que la deje de besar y con mucha autoridad le dije al oido: -sacalo y chupalo
mi madre me miro un tanto asustada y exitada, pues podia notar como seguia agitada despues de aquellos besos la senti dudar y de nuevo le hable al oido

-chupalo ya yo te digo si viene alguien

Mi madre me miro una ultima vez y senti como bajaba mi cierre y sacaba mi verga del pantalón, miro por un momento que parecio eterno y en camara lenta comenzo a bajar su cabeza asta que por fin senti sus labios y lengua succionar mi glande y comenzo a bajar y subir, debido a la obscuridad y la posición no podia ver como lo hacia asi que le pedi que se arrodillara. Apenas dije eso y ya estaba entre mis piernas con la verga totalmente metida en la boca,y sin dejar de mirarme, aun lo recuerdo y me acelera el corazon la forma en que lo hacia, fue tal mi exitación que senti que estaba a punto de terminar a la que le pregunte que donde queria que acabara, mi madre por fin tomo su rol de hembra y saco mi verga de la boca mientras me decia en voz baja

-donde quieras amor.

no lo dude y di unos cuantos jalones a mi verga mientras con la otra mano acercaba su cara de inmediato solte como una fuente en su cara toda mi leche mi madre al ver la cantidad se metio la punta a la boca y empezo a succionar rapiamente despuesde terminar mi madre se limpio la cara y se sento de nuevo esta vez abrazada a mi.
aun faltaba media hora y nos seguimos besando de forma delicada como dos niños que tienen el tiempo del mundo, cuando por fin acabo la pelicula y encendieron las luces note que tenia restos de leche en su pelo a lo que entre risas se limpio y salimos del cine tomados de la mano.

Aun falta contar lo que sucedio al salir del cine espero comentarios y sepan que aun no logro creer que me haya sucedido esto sigo flipado de la emoción y si ustedes piensan que el sexo con su madre es tan cachondo como en los relatos aun no imaginan lo que en verdad puede llegar a sentir la mente en una situación tan morbosa

Mamá necesita cojer

Miércoles, marzo 25th, 2015

- Dale que se hace tarde!!!
– Uhm ya voy…

Raquel se vestía mientras tomaba un café bien temprano, para ir a abrir el negocio como cada día. Yo, su hijo, me trataba de despertar para ir a la facultad.

– Ya me voy, ahí te deje el café.
– Bueno má.

Mi madre se fue al trabajo, que es un negocio propio, una tienda de indumentaria con local en el centro de Capital, Buenos Aires. Lo heredó de su madre desde hace 8 años. Es un negocio importante, de prestigio, podemos mantenernos y vivir muy bien con eso. La madre de mi madre empezó con el negocio hace 30 años, por razones que no quiero detallar, ahora pertenece a mi madre como dije, desde hace 8 años.
Yo me levanté y fui a la uni. Tengo 18 años, me llamo Joaquín y estudio fotografía. Curso por las mañanas, y en las tardes ayudó a mamá en el local.

Mi madre se llama Raquel, tiene 38 años. Cuando quedó embarazada de mí, mi padre huyó y nunca más se supo de él. Yo ni siquiera lo conocí. Ella me crió normalmente, aunque trabajaba duro para alimentarme, con ayuda de sus padres.

Soy hijo único. Últimamente hablé con mamá de eso. Ella se siente apenada de haber tenido un niño a sus 20 años de edad, pero dice que yo soy lo mejor que le pasó en la vida, y me ama.

También hace unos años hubo cierto problema, mamá había quedado estéril y eso llevó a mi madre a una depresión. Pero esos problemas quedaron en parte del pasado.

Llegué de la uni y fui al local, voy con mi madre detrás del mostrador, donde atendemos a los clientes, y ahí cuando no hay gente para atender me pongo con la laptop a hacer cosas de la facu o navegar por Internet.
Ese día no había nadie, me conecté a Internet mientras miraba de reojo a mi madre. En una de esas, la vi actuar raro, y le pregunté si le pasaba algo.

– No, nada, nada.
– Segura?
– No, sí…. Sí.

Era obvio que me estaba mintiendo.

– A ver mamá, me vas a decir que pasa?
– No hijo, no es nada, son cosas de viejas.
– Viejas?
– Sí, de gente de mi edad.
– Jajajaja mamá, pero si tenés 38 años nomás!
– Es estar vieja hijo!
– No seas loca, que te pasa?
– Es raro hablarte de esto.
– Bueno mamá, pero si siempre me decís que entre nosotros no hay secretos y que tenemos que estar unidos…
– Sí, es así, pero me da vergüenza contarte.
– Dale ma, tan difícil es?
– Vino Claudia.
– Claudia? Y, que paso?

Claudia es una amiga de mi madre. Tiene unos años menos que mi madre.

– Que vino a comprar ropa, pero estuvimos hablando…
– Y que te dijo?
– …
– Dale ma!
– Que estaba saliendo con un tipo.
– Y? No entiendo.
– Que todas mis amigas son felices en pareja y yo estoy muy sola.

No supe que decir. Me sorprendió un poco, lo que dijo, y a continuación siguió hablando:

– Soy vieja, fea, voy a estar sola hasta morirme.
– Pará mamá! Que estas diciendo?
– La verdad, hijo, la verdad. Si no te tuviera mi vida sería una basura. (empezó a llorar)

La abracé mientras lloraba, yo me sorprendí de las cosas que decía. Le dije que se calmara, que todas las cosas que había dicho de ella misma eran mentiras, etc.
Me fui a dormir aquella noche pensando. Y era verdad. Nunca le conocí un amante a mi madre, nunca había estado con nadie. Pero eso era extraño, no? Seguramente habría tenido encuentros esporádicos con hombres.

A la tarde siguiente, cuando fui al local y tras unos minutos vi que estaba callada y triste, le hablé:

– Mamá, sácate eso de la cabeza. Seguro hay muchos hombres que querrían estar con vos.
– Por Dios hijo, no consueles a tu tonta madre. Ya soy vieja.
– Mamá, deja de decir eso. En serio. No entiendo porque no empezaste con nadie después de tenerme a mí.
– Joaquín, no estuve con nadie después de tenerte!! Tu padre se fue cuando quedé embarazada, naciste y tuve que salir a trabajar para darte de comer, pase los años de mi juventud criándote, no tenia tiempo para hombres. Luego fue pasando el tiempo y me dije a mi misma que ya iba a llegar otra persona pero acá estoy…
– O sea que no estuviste con nadie desde que nací?
– No hijo, no. Por eso soy tan estupida, que me avergüenza.
– Mama, mama no digas tonterías no sos estupida. No llores.
– Es la realidad, me siento vieja, y fea.
– Basta! No sos fea, ni vieja.

Los días fueron pasando, y ella seguía igual de triste. Pero yo la conozco. Cuando se le mete algo en la cabeza, es difícil sacárselo. Yo me quedé pensando en lo que dijo. Estaba 18 años sin siquiera sexo, era una locura.

Empecé a pensar en cómo podría ayudar a mi madre a ser más feliz. Ella es bonita. Es morocha, tiene ojos oscuros, labios muy carnosos y una linda cara. Su cabello llega hasta la espalda, lo tiene liso. Su cuerpo es normal, es delgada, tiene unas tetas bastante grandes y muy redondas, para nada caídas, sus piernas están bastante bien y tiene un culo grande y redondo, como el de una jovencita. No entiendo que pasaba con mamá.

Un día llegué de la uni al negocio, puse mi mochila en el mostrador y saludé a mi madre.

– Cómo te fue hoy?
– Normal, como siempre.
– Bien, estudia mucho.
– Sí…. Mamá?
– Qué tesoro?
– Todavía ningún…?
– No hijo, ya te dije que no le gusto a los hombres.
– Dios, ma, me cansé de que digas tonterías.
– No son tonterías, es la verdad.
– Mira, creo que te puedo ayudar.
– Cómo?
– No sé si vas a aceptar…
– Decimelo!
– Pero no me vas a retar, ni nada?
– Jajaja, con qué me va a salir este chico…
– Vos decís, que no le gustas a los hombres…
– Y?
– Podemos subir una foto tuya a Internet, y ver si a la gente le gusta.
– Quéeeeeeeeeeeeeeeeeeee? –Gritó mi madre-
– Shhhhh. Es fácil, aparte nadie te va a reconocer, quédate tranquila, puedo tapar la cara.
– No seas tonto, hijo, no vengas con estupideces.
– Dale mamá! Te juego a que les va a encantar!
– Quien miraría esas fotos?
– Cualquiera que circule por esa pagina, que es mucha gente!
– No entiendo….
– Es sencillo, yo te saco unas fotos, obviamente vestida, te tapo la cara y las pongo en Internet, ahí podemos ver lo que te escriben, sin que sepas quien sos.
– Y qué se supone que hay fotos de otras mujeres ahí?
– Obvio mamá.
– Pero son chicas jóvenes, a las viejas no las miran seguro.
– Jajaja claro que si las miran. Dale, vas a ver como les vas a gustar.
– No estoy segura, y si descubren quien soy?
– Ya te dije que te tapo la cara, nadie te va a reconocer.
– A ver… eh… bueno. Pero una vez nomás, y listo.
– Bien!
– Desde ya te anticipo que solo me van a decir que soy vieja y fea…
– Jajaja shhh. Voy a buscar la cámara.
– Qué? Ahora?
– Sí! Aprovechemos que no hay nadie en el negocio.
– Me vas a sacar las fotos acá, en el negocio?
– Sí mamá, hay algún problema?
– No pero… es raro.

Saqué la cámara de mi mochila y la configuré.

– Espera. Mira si entra alguien justo ahora. Vamos a un vestidor-Opinó mi madre.
– Bueno, tenés razón.

Si alguien entraba al local, las campanitas de la puerta nos advertirían.

Nos dirigimos al primer vestidor, era algo pequeño, espejo grande, un banquito, y una baranda para sostenerse. La cortina era de color verde. Ella ingresó primero y yo detrás, cerré la cortina y me senté en el banquito.

– Con esta ropa, te parece?
– No tiene nada malo la ropa, mamá.
– Bueno, y que hago?
– Nada, quédate así de frente que te saco un par de fotos.

Mamá estaba vestida con una remera de tirantes blanca, notándose las tiras del corpiño también blancas, y un pantalón de jean ajustado.
Empecé a tomarle fotos. Le saqué dos, de frente.

– Bueno, date vuelta.
– Para qué?
– Para tomar fotos.
– Tipos que no conozco me van a ver atrás?
– Mamá, no estás mostrando nada, y nadie sabrá quien sos.

Tras un suspiro, se giró, y le tomé fotos desde atrás. La cola se le notaba grande y redonda bajo el jean, y seguro despertaría pasiones en la web.

– Bueno má, ya está.
– Cuándo va a estar listo?
– En un rato.
– Qué? Ya?
– Sí mamá, los tiempos pasan y la tecnología avanza. Paso las fotos a mi notebook y las subo a Internet, en unas horas vemos cuantos comentarios tenes.

Mi madre se sorprendió. Salimos del vestidor y yo me puse a hacer lo mío, mientras mamá atendía gente. Me registré con el nick “maduraycaliente”. Borré la cara de mamá de las fotos y subí 2 fotos, una de delante y otra de detrás, a una pagina web de amateurs. Escribí “Hola, soy nueva. Espero que les gusten mis fotos, pero tengo miedo de mostrarme con menos ropa, gracias!” A los pocos minutos, apareció el primer comentario. Pero lo cerré y después lo miaríamos juntos con mamá.

A la noche, nos fuimos a casa. Empezamos a cenar, y mientras lo hacíamos uno al lado del otro, abrí mi notebook para ver los comentarios que habían dejado en las fotos.

– Borraste mi cara, no?
– Claro mamá.
– Bueno, a ver si alguien dice algo.

Abrí las fotos. Vi que tenia 24 comentarios, entre ambas fotos.

– Dejaron… 24 comentarios. Vamos a ver.

Mientras los leíamos, mi madre no se lo podía creer. Primero fue sorpresa, luego, se empezó a reír. Acá pongo algunos de los comentarios:

*Mmmm se te ve bien amorcito
*Que linda estas cachorrita, pero mostra más
*Madurita y rica como me gustan, sacate mas ropa mujer

Y los más obscenos, cuando los leímos mi madre se reía:

*Que linda colita tenés
*Por favor como te chupo esas tetas
*Que cuerpazo de puta, sacate la ropa mamita

– Jajajaja. Esto es mentira.
– Jajaja qué mentira, mamá? Te dije que les ibas a gustar.
– Es que es difícil de creer, hijo.
– Es real. Ves como sí podes atraer a los hombres?
– Sí. Gracias hijo, por ayudarme. Te quiero mucho.
– De nada mamá. No estabas tan feliz desde hace mucho.
– Tenes razón. Vamos a dormir.

Luego de aquello, no hablamos más de eso por un par de días. Una semana después, estaba en el negocio con mamá, un sábado por la mañana, estábamos muy aburridos porque casi no había gente en las calles, era fin de semana largo y alrededor de las 11 a.m. teníamos ganas de irnos a casa.

– Bueno hijo mejor vamos a casa.
– Ok mamá, me parece bien.
– Todo el mundo disfrutando este día hermoso y nosotros acá, no señor.
– Jajaja.

Nos fuimos a casa, almorzamos y nos dormimos un rato. Cuando me levanté, fui al jardín a buscar una cosa y me encontré con mi madre en bikini acostada boca arriba tomando sol, sobre una toalla.

– Hola ma.
– Hola hijo, dormiste?
– Sí… (se me escapó una risa)
– Qué?
– Nada.
– No, ahora me decís.
– No es nada, en serio.

(Puso cara seria mirándome, para que me diera cuenta que se lo dijera como sea)

– Es que imaginé por un segundo que te vean en Internet así.
– Como así?
– Así con poca ropa.
– Supongo que nadie me miraría.
– Mamá, por favor. Otra vez con esas.
– La verdad es que el otro día me puse contenta, pero porque tenía ropa y no se notaba mi cuerpo, así seguro dicen que estoy gorda.
– Jajajaja, ma, si te ven así te van a llenar de comentarios.
– Claro que no hijo.
– Querés hacer la prueba?
– Eh?
– Voy a buscar la cámara.
– Paráaaa, noo estás loco!

Inmediatamente y sin hacer caso a mi madre, salí corriendo a buscar mi cámara a mi habitación, bajé a toda marcha al jardín mientras configuraba mi cámara.

Apenas llegué:

– No Joaquín, dejá eso, mira si voy a salir así, hablo en serio.
– Mamá (dije sentándome en el pasto en frente a ella) así estás muy bien y vas a ver cómo les gustas a la gente.
– No, de verdad, así no puedo salir, estoy gorda y con arrugas en la piel, dejá eso.
– Deja de hablar al pedo ma, te aseguro que así vas a calentar a más de uno.
– ¡Joaquín Hernández! Qué es esa forma de hablar?
– Bueno mamá, se me escapó, pero quiero ayudarte y es la verdad.
– Dios, este niño… bueno, un par de fotos y listo, entendido?
– Si!

Mi madre tenía un bikini todo azul, le dije que se quedara acostada que yo haría todo, me paré en frente de ella y le tomé unas fotos desde arriba, mostrando todo su cuerpo, luego me puse a un costado de ella y puse la cámara a la altura de su cuerpo, para que se note el relieve de sus grandes tetas. Obvio que no le dije nada de esto a ella.

Terminé con las fotos y me traje la notebook al jardín para subirlas al sitio. Me quedé hablando con mi madre mientras le borraba la cara a las imágenes y las subía a Internet.

Pasó la tarde, y antes de cenar nos dispusimos a ver los comentarios, claro que mi madre no esperaba mucho y se puso a mi lado sin ganas.

– Dios, mamá, jajajaja.
– Qué? Qué?
– Hay… 144 comentarios!
– Mentira, a ver!

“Mamita cuantos años tenes?”
“Estás tremenda, cuanto cobrás?”
“Que buena milf, subí más fotos”

– Qué significa milf?
– Así se les dice a las mujeres maduras que están buenas.

Mi madre estaba sorprendida y alegre, cada comentario que leíamos se reía.

“Sos una diosa”
“Mostrá el culito, hermosa”
“Qué paja me voy a hacer, hija de puta”

Mi madre no se lo podía creer, los comentarios nos causaban risa, lejos de indignarse, mi madre se reía de las obscenidades que leíamos. Supongo que sentirse mujer de vuelta la hacía divertirse y subir su autoestima.

– No puedo creer las chanchadas que dicen, están locos.

Luego de cenar e irme a la cama, abrí de vuelta la web, ya sólo en mi habitación, y volví a ver las fotos. Luego de unos minutos de mirarlas se me fue poniendo dura… no sé, pero ver el cuerpo apetecible de mi madre y los comentarios abajo… me estaba volviendo loco, era mi madre. Traté de sacar esos pensamientos sucios de mi cabeza y descansar.
Estuve media hora sin poder dormir y abrí de nuevo la notebook.
Incluso cuando le tomé fotos en vivo y en directo no me calentó nada, ni cuando leímos los comentarios juntos, pero ahora no sé porqué no se me bajaba la calentura. Pensé que era normal, que un joven de 18 años como yo, virgen y lejos de avistar chicas por el momento estaba con las hormonas revueltas, y el tremendo cuerpo de mi mamá era lo más cercano a una hembra que tenía. Yo nunca la había mirado como “mujer que está buena”, sino como mi madre y no despertaba en mí ningún connotamiento sexual. Pero aquella noche… se despertaron todos mis fantasmas internos.

Comencé a pensar en sus tetotas, en cómo deben sentirse, me dejé llevar por mi mente y se me cruzó la imagen de mi pija metida entre las tetas de mi madre.

Dios. Qué estaba haciendo? Ese no era yo. Tenía la verga más dura que nunca y no tuve más remedio que empezar a pajearme. Miré las fotos, los comentarios, y en mi mente mi madre desnuda. Acabé abundantemente manchándome todo el short.

– Qué hice?

Inmediatamente todo tipo de pensamientos oscuros, éticos, morales y de culpa atormentaron mi mente. No lo volvería a repetir, me dije a mí mismo.

Al día siguiente, mamá estaba mucho mas animada y alegre.

– Se te ve bien ma.
– Si hijo, me ayudaste mucho. Eso de las fotos es hasta divertido.
– Jeje. De nada mami, viste que tenía razón?
– Sí.

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El lunes llegué de la uni al negocio, saludé a mamá y me conecté a Internet para pasar la tarde.
Luego de un rato estaba aburrido, atendí a un par de clientes y me senté detrás del mostrador de nuevo. Pasaron 10 minutos sin que ningún cliente entrara.
Saqué la cámara y bromeando le dije:

– A ver mamá, pose sexy.
– Jajaja. Querés sacar unas fotos?
– Dale.

No me lo esperaba, pero a ella le iba gustando esto.
Nos metimos en un vestíbulo y cerramos la cortina. Yo me puse en posición.
Mamá portaba una remera común y una calza negra apretada, la cual marcaba bien su ojete.

– Cómo me ves? (Preguntó ella)
– Bien, aunque quizás esa remera no sea lo mejor, pero bueno.
– Me la saco?

Tragué saliva.

– Bu..bueno.

Se quitó la remera y quedó con un top blanco, del cual se notaba lo apretadas que se encontraban sus tetas bajo la tela.

Empecé a calentarme con aquello, la situación lo ameritaba, traté de contenerme pero era imposible, tenía un jean por lo que no se me notaba lo dura que tenía la pija, así que eso fue un alivio.

Raquel por el momento sólo estaba parada con los brazos en jarra mientras yo le tomaba fotos.

– Querés darte vuelta?
– Ok.

Se giró y aquello fue una locura, la calza definía a la perfección su cola y sus piernas, mientras la fotografiaba mi pene estaba a tope. Terminamos en unos minutos y fuimos al mostrador porque había ingresado un cliente, así que yo subí las fotos y esperaríamos a la noche para ver los comentarios.

Ya en casa, me senté en la mesa de la cocina con la notebook, abrí la página donde subí las fotos y nuevo record, 187 comentarios.

– Mamáaa.
– Ahí voy, ahí voy.
– 187.
– A ver.
“Estás re fuerte madura”
“Te la pongo hoy y te la saco la semana que viene”
“Que buen orto tenés puta!”
“Mostrá las tetas burra”

Demás está decir que yo estaba empalmado hasta las trancas, por suerte no se me notaba, pero ver a mi madre divertida leer esos groseros comentarios sobre sus fotos me ponía caliente.

– Éstos tipos son insaciables, quieren que muestre más todavía!
– Jajaja sí, hasta verte en bolas…
– Bueno, me voy a acostar ya. Mañana hacemos más, gracias por ayudarme, sos el hijo más bueno del mundo.
– Gracias mamá.

Mañana íbamos a hacer más fotos, eso me gustaba, a pesar de que era mi propia madre, no pude sacarme los pensamientos sucios de mi cabeza… esa noche no me masturbé, quise mantenerme caliente para el siguiente día.

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Toda la mañana en la universidad pensé en llegar cuanto antes al negocio para sacarle fotos a mi madre.

Arribé al local, apenas ingresé, vi a mamá atendiendo a una amiga suya, Romina. Mientras caminaba pasando para el mostrador, miré hacia ellas y observé que Romina tenía una tanga en sus manos, enseguida poniéndola en la bolsa para comprar.

– Qué mira usted?
– Yo? Nada.

Romina me conoce desde hace mucho, y es simpática, por lo que no me sorprendió que me preguntara eso con una sonrisa, la cual respondí de igual manera.

Me senté por allí y me imaginé a mi madre con esa tanguita que había visto… ya estaba excitado.

Luego de unos minutos la mujer se fue, dejándonos solos a mamá y a mi.

– Qué tal todo hoy?
– Normal. Vos?
– También. Ayudame a acomodar todo esto.
– Ok.

Había mercadería entrante, y ayude a mamá acomodar, cuando entraba un cliente nos deteníamos y luego seguíamos, acomodé jeans, sweters, remeras.
Mediando la tarde, y visto que en ese momento estábamos solos, mi madre me miró y me dijo si quería hacer fotos.

Entramos al vestidor, cerré la cortina tras de mí y empezamos. Primero, de frente, mi madre llevaba una remera musculosa, de tirantes, con una insignia en inglés, y una falda que le llegaba casi a las rodillas, simple, color negra.

– Mamá, podés ‘soltarte’, y hacer poses jaja.
– Jajaja, mmm bueno, voy a tratar. (Dijo divertida y riéndose)

Así lo fue haciendo, poniendo una pierna delante de la otra, cruzando brazos a un lado y al otro, apoyándose en la baranda del vestidor, poniéndose de perfil, dándose vuelta agarrándose el cabello.

Como no había entrado nadie, seguíamos allí. En una de esas, mientras está de espaldas, se levanta un poco la remera con una mano, enseñando un poco de su espalda. Yo seguía fotografiándolo todo.

En un momento, aún de espaldas, se sacó la remera, permitiéndome ver su espalda desnuda, sólo con una tira del corpiño cruzándola.

Ella seguía sin decir nada, haciendo ‘poses’ ahora sin remera, se dio vuelta y pude fotografiarla de frente, el corpiño era de un blanco impoluto, se le veía la mitad superior de sus tetas, ahí mi pija reaccionó y se me fue hinchando. Justo en ese momento, escuchamos el ruido de las campanitas anunciando un cliente.

Mi madre se puso rápidamente su remera y fue a atender a la chica que había venido.

Luego de que se fue, quedé hablando con mamá mientras subía las nuevas fotos.

– Salí bien?
– Para mí muy bien. Ya están, después vemos que dicen.
– Bien, voy a terminar de acomodar la mercadería.

Fue pasando la tarde, un rato antes de cerrar e irnos a casa, abrí la web para ver los comentarios.

– Mamá, vení a ver, ya hay mas de 200.
– Yaaa?
– Sí, mirá:

Nos pusimos a leer y muchos comentarios pedían que se desnude, que muestre más, que estaba buenísima y todo eso, lejos de escandalizar, disfrutaba mamá.

– Bueno, piden todo éstos. (dijo mi madre)
– Jajaja sí.
– Suficiente que salgo en corpiño y bastante vergüenza me da.

Leímos muchos por arriba porque eran muchísimos, y nos fuimos a casa.

Esa noche, llegamos a casa y me fui a bañar, de pronto viene mi madre y me dice que no hay nada para comer, que se olvidó de comprar algo, salí de la ducha, me vestí y fui a la cocina.

– Llamo de Fernando.
– Ahh, bueno dale, hace mucho que no comemos pizza.

Fernando se llama el dueño de una pizzería a la que llamábamos seguido, pero hacía algunos meses que no lo hacíamos.

– Mierda, da desconectado.
– Llamá a otra.
– No, a mí me gustan las pizzas de Fernando, vamos una escapada en el auto.
– Bueno, avenida Dorrego era.
– No, Juan b Justo.
– No, ahí se mudaba.
– No, estaba en Dorrego y se mudó a Juan b Justo.
– Noo, al revés es.
– No, te digo que es así, si yo me acuerdo.
– Que no, es como yo te digo.
– No mami, yo me acuerdo bien.
– Me vas a decir a mí, hijo? Yo sé que es como te digo.
– Nooo, ahora es Juan b Justo!
– No señor, es Dorrego.
– Qué querés apostar? (empecé yo)
– Vas a perder, eh?
– No, vos vas a perder.
– Bueno, si es donde yo te digo, lavás los platos por una semana.
– Jajaja, bueno. Y si es en donde yo te digo… a ver…
– …
– Ya sé, te sacas fotos con la menor ropa posible.

Automáticamente, la cara de mi madre fue de sorpresa, pero no de enfado:

– Cómo? Sólo corpiño y bombacha?
– Sí!
– …Bueno. (y suspiró poniendo los ojos en blanco riéndose)

Salimos con el coche, ella manejaba, tras un rato llegamos a la calle Juan b Justo y fuimos hasta la altura de donde debiera estar el negocio, y por suerte tengo buena memoria y no iba a lavar los platos. Allí estaba la pizzería como había dicho.

– Jajajaja te dije que era acá! (dije yo)
– Pero no puede ser, si era allá.
– Jajajaja viste que se había mudado acá?

Me bajé del coche y compré unas pizzas… llegamos a casa y cenamos.

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Ya al día siguiente, miércoles, estuve nuevamente toda la mañana pensando en ver a mi mamita en ropa interior, atendí poco al profesor y en mi mente traté de imaginarme cómo sería la bombacha que tendría mamá esa tarde, estaba muy ansioso y caliente.

Apenas llegué, me encontré con un montón de gente, ayudé a mi madre atendiendo varios clientes, creo que estuve así una hora, luego había una señora que no se iba más, se probaba de todo y nos tuvo media hora más para llevarse lo que quería.

En fin, ya eran como las 4 p.m. y al fin tuvimos unos minutos libres.

– Ma, vas a pagar la apuesta, no?
– Sí, esperá que ordene lo que quedó acá y lo hacemos.

Mi madre se puso a ordenar toda la ropa que se había probado la última señora. Luego de unos minutos, todo estaba listo.

Una vez hecho, nos dirigimos al vestidor, yo me senté en el banquito con cámara en mano. Mamá estaba en frente mío y empezó quitándose la remera, mostrando un corpiño blanco con detalles rosados, florcitas o algo así, luego tomó con ambas manos el elástico de la calza que llevaba y fue tirando hacia abajo, hasta sacársela y colgarla en la percha que había a un costado. Traía una bombacha que combinaba con el corpiño, era blanca con los mismos detalles rosados, seguro habría venido preparada para mostrarse.

Mi pene creció mucho y se me puso muy duro, lamentablemente el pantalón que tenía ese día dejaba notar mucho mi tremendo bulto! A pesar de no tener una verga grande, sino normal y corriente, se me notaba bastante y traté de disimularlo pero era imposible.

Empecé a tomarle fotos, con mi brazo trataba de dejarlo bajo para tapar mi erección, luego de unos movimientos extraños mamá me dijo:

– Te pasa algo?
– No.. nada.

Tras unos minutos de sacarle fotos de frente, no sé cómo pero me vió…
Puso una cara de sorpresa y luego una sonrisa me miró el paquete y me habló:

– Estás…?

Miré a mi bulto y estaba muy levantado, me morí de vergüenza…

– Mamá.. yo,… perdón, no quise…

Tartamudeaba y me puse rojo como un tomate…

– Pero, porqué?
– Es.. no, es que verte así…
– Tranquilo, hijo, habla despacio. Estás diciendo que se te puso así por verme?
– S..sí mami, perdóname porfa!
– Jajaja no lo puedo creer, mi propio hijo!
– Ya sé que está mal, perdón, fue sin querer… yo..
– Shh, está bien, sabes? No me siento mal, ni me escandalizo por algo así, vos sos mi nene y me ayudaste mucho.
– Mamá, gracias, pero yo..
– Ah, y que una mujer ‘madura’ como yo te ponga así, a un jovencito, me pone alegre!
– Mamá, estás siendo muy buena conmigo…
– No hijo, vos me ayudaste mucho con este problema que no me dejaba vivir y estas semanas estuve mejor que nunca, todo gracias a vos.
– Bueno, gracias. Querés seguir con esto o…?
– Claro que vamos a seguir, pero dejame ver como tenés eso, no te apreta?
– Sí, me apreta mucho pero bueno.
– No, pero te va a doler. Hace muchos años, desde que te bañaba, que no te veo el pito. No tengas vergüenza de sacártelo, soy tu mamá, Joaquín.
– En serio? Es que me da vergüenza.
– Somos familia hijo, no te de vergüenza. Además si se te baja te lo guardas de nuevo.
– Ok.

Ni que decir tiene que mi cuerpo echaba humos de lo caliente que estaba. Mi madre parecía todo lo contrario, estaba relajada y no parecía darle ningún tipo de importancia a que me viera la pija después de algunos años.

Dejé la cámara en el suelo, con ambas manos me bajé el pantalón y el bóxer, mi verga dura quedó rebotando y me senté nuevamente en el banquito con los pantalones en los tobillos. Tenía la pija apuntando al techo, con el glande rojo y húmedo.

– Wow hijo, ya estás hecho un hombrecito.
– Mamá, me avergüenzas.
– Ya te dije que somos familia, a ver dejame verlo más de cerca.

Yo me iba a morir de placer. Ella se acercó y se agachó un poco para quedar cerca de mi verga.

– Las últimas veces que te bañé era muy chiquita, es increíble como creció jeje. Porqué se te puso así?
– Supongo que por verte con poca ropa.
– Qué maravilla, es re lindo. (mientras me la seguía mirando)

Mi propia madre estaba diciendo que mi pija era linda, automáticamente dio un saltito de placer mi pene.

– Bueno, sigamos con esto.

Mi madre se fue hacia atrás nuevamente y seguí sacando fotos, ahora con la pija afuera… mientras tanto, mamá hacía poses cada vez más excitantes. De repente ella se giró, dándome la espalda.

– Todavía tengo linda cola?

Eso preguntó mamá, y vaya que sí… era un ojete perfecto, grande y gordo pero en su justa medida, sin ser desproporcionado de su cuerpo, un culo excelente. La bombacha era angosta atrás y se le metía mucha tela en la raya.

– Es.. es excelente ma.
– En serio? Te gusta?
– Sí, mucho.

Le saqué fotos a ese señor culo, yo tenía ganas de pajearme y llenar de semen el lugar, pero debía aguantarme.

Tras un par de fotos más, decidimos finalizar.

Mientras mamá se ponía la calza, yo me subí los pantalones, aún con la verga hecha una piedra.
Fuimos al mostrador nuevamente e hice la tarea de subir las fotos, mientras mi erección bajaba de a poco…

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Al otro día, no recuerdo exactamente porqué, pero había poco movimiento en las calles, estaba con mi madre allí en el negocio cuando luego de un rato aburridos…

– Que aburrido, trajiste la cámara?
– Sí ma.
– Querés hacer unas fotos?
– Sí, te lo iba a pedir.

Al lugar de siempre, antes de empezar, tuvimos que parar porque justo había entrado alguien… fue mi madre a atender y luego regresó.

Fue todo normal con las imágenes hasta que se sacó la remera, luego estando de espaldas se inclinaba un poco para adelante, tenía una falda esta vez algo más corta, yo le miraba cuando podía las tetas cubiertas por un corpiño negro, luego de hacer varias poses, se levantaba un poco la falda con una mano, yo estaba a tope otra vez, en una de esas se inclina bastante levantándosele bastante la falda.

– Se me ve la bombacha?
– Sí, un poco.
– Te gusta?
– Sí, se ve muy bien.

Me estaba calentando mucho, se le veía la parte inferior de los cachetes del culo y una bombacha rosa tapando la raya.

Se giró y me quedó mirando.

– Hoy no se te puso como ayer?

Me sorprendió la pregunta.

– Sí,…sí la tengo como ayer pero no se me nota.
– Ah, te molesta?
– …Algo.
– Sacatela, ya te dije que no tengas vergüenza.
– Ok ma.

Sin tardar me bajé el jean y el calzoncillo, la tenía tan dura como ayer.

– Se ve que te gusta verme así.
– Perdón, ma si te molesta puedo..
– No, no me molesta, al revés, me halaga hijo. Qué te gusta?
– Me da vergüenza…
– Te gusta verme en bombacha?
– …Sí.
– Bueno, mirame, no hay problema hijo. Vos me ayudaste a sentirme mejor, y quiero agradecerte con algo que te guste.

Se sacó la falda, quedando nuevamente solo con un corpiño negro y una bombacha rosa.

– Uff mami, estás hermosa.
– En serio?
– Sí, es increíble.
– Aww gracias tesoro, sos un sol.

En ese momento ingresaron un par de clientes y tuvimos que vestirnos rápidamente…

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Luego, en la noche, antes de la cena mamá habló mucho tiempo por teléfono, luego de cortar, le hablé:

– Quién era?
– La tía Blanca, va a venir a vivir a casa por unas semanas.
– Y eso?
– Te acordas que se divorció, y no tiene casa…
– Ah, cierto.

Me molestaba un poco pero bueno, sólo serían unas semanas. Mi tía Blanca era hermana de mi madre, creo que le lleva 5 o 6 años, así que debe rondar los 45.

Al día siguiente recibimos temprano a mi tía, le enseñamos un cuarto que estaba libre para que se hospedara mientras hacía trámites de un alquiler donde viviría luego pero que llevaría tiempo.
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Ese día era viernes, ya en el negocio, después de atender a algunos clientes, mamá me dijo que la ayudara a acomodar la ropa, había jeans, calzas, buzos, y por último me tocó acomodar unas tanguitas. Mientras lo hacía, mi madre pasó por allí y me dijo:

– Ésas acomódalas allá (señalando una estantería)
– Ok. Qué chiquitas que son.
– Sí, muy.
– Ma, si te pregunto algo no te enojás?
– Jaja no, qué pasa?
– Vos usás de éstas? (hice la pregunta y abrí con ambas manos una tanguita toda blanca)
– En realidad no, siempre me dio un poco de curiosidad pero creo que nunca usé, de esas así tan chiquitas, nunca.
– Podrías probártelas, por ahí te gustan.
– No sé, me da cosa. Si las pruebo, con una condición.
– Cuál?
– Que me digas si me quedan bien o no.
– Yo?
– Sí, quién más? No le voy a preguntar a un desconocido, para algo somos familia, ¿no?
– Sí, tenes razón.
– Vamos al vestidor rápido ahora que no hay nadie.
– Bueno, cuántas llevo?
– Una sola está bien.
– Ok.

Fui detrás de ella al vestidor con una tanga completamente blanca.
Cerré la cortina, mamá llevaba puesta una musculosa y una falda corta a medio muslo, enseguida metió ambas manos por debajo de la falda y empezó a bajarse la bombacha en frente de mí, era una bombachita roja, tiró de ellas hasta los pies y se agachó para quitárselas del todo.

Yo estaba sorprendido y muy caliente, tenía ganas de cometer una locura pero era mi madre. En ese momento, ella con su bombacha recién quitada en su mano, me la alcanzó:

– Tomá, teneme ésta y dame esa.

Agarré con una mano la bombacha y le dí la tanga blanca.

Levantó una pierna y luego la otra, poniéndose la tanga, y luego la subió por sus piernas metiéndose debajo de la falda, sin que yo pudiera ver algo, pero era una situación muy excitante, tenía su bombacha recién usada en una mano y la pija explotándome en el pantalón.

Terminó de ponerse la tanga y se levantó la falda por completo, enseñándome la parte de adelante mientras con ambas manos se sostenía la falda arriba.

– A ver, fijate como me va.

Le miré ahí abajo y se veía muy pequeña la tanga, se le re notaba el vello púbico debajo de la tela porque era una tanga blanca, y a los costados de la tela se le salían algunos pelitos oscuros.

– Es muy excitante mamá.
– En serio?
– Sí.
– No te creo, cómo podes demostrar que sos sincero?
– ……me la pusiste muy dura mami.
– Sin pruebas no te creo.

Con la bombacha en una mano, me ayudé con la otra a desabotonarme el jean y me lo bajé junto al bóxer, así salió mi verga parada ante la mirada de mi madre.

– Ves ma?
– Ahora sí veo, y cómo se me ve la cola?

Se giró aún teniendo con sus manos la falda alta, mostrándome su ojete. Estaba todo descubierto menos el agujero del culo, pero la tanga ahí atrás era muy muy finita y estoy seguro de que si abría los cachetes del culo por más que tenga la tanga le iba a poder ver el agujero.

– Uff se te mete toda, no?
– Sí, me tapa algo?
– Sí, lo justo y necesario.
– Alcanzás a ver si me tapa todo ahí abajo?
– …Dónde exactamente decis?
– Mi chocha.
– Ahh… no, desde acá no puedo ver.
– A ver, ahora? (se inclinó hacia delante)
– Ahora sí… sí, te tapa ahí, lo único es que se te ven algunos pelitos.

Con esa visión podía apreciarse el bulto de los labios de la concha, y el culito en esa posición se le abrió un poco y pude ver también cómo se le metía la tanga en el centro, casi me muero.

Yo estaba como un burro en celo, pero todavía podía pensar con la cabeza de arriba y me mantenía quieto.

– Sí, tengo que depilarme un poco. Muchas gracias, hijo.
– De nada mamá.

Se giró de frente a mí y se bajó la falda, luego metió sus manos debajo y comenzó a bajarse la tanga, se le enrollo un poquito y se la sacó, dándomela a mí.

Le dí la bombacha roja que traía antes y se la puso de la misma forma.

– Bueno, a mi me gustaron, así que voy a empezar a usarlas.

Se acomodó toda, yo aún con la tanga en la mano me subí el jean, y ella antes de salir me dijo

– Ah, ésa déjala donde te había dicho.
– Claro.

Mamá fue al mostrador y yo a la estantería de lencería, abrí la tanga para doblarla y vi una pequeña manchita de humedad, instintivamente la llevé a mi nariz y aspiré ese aroma. Diossss, era embriagador, nunca había hecho eso, ni pensado, pero no sé como, oler el olor a concha de esa tanguita que minutos antes se había puesto mi madre en frente de mí… era muy morboso, la doblé y guardé allí.

Nos fuimos a casa aquel viernes, cenamos por primera vez con mi tía y yo después salí con unos amigos y durante toda la noche pensaba en mamá.

Creo que llegué a casa al amanecer y fui directo a mi cama.

Me desperté alrededor de las 14 del sábado, bajé a la cocina y abrí la heladera para comer algo, fui al patio y estaba mi madre acostada en una toalla tomando sol en bikini.

– Hola ma.
– Que tal hijo.
– Bien. La tía?
– Me dijo que iba al baño.
– Ah. Voy a comer algo.
– Ok.

Estaba sin remera porque hacía mucho calor, comí algo frío y salude a mi tía, me dijo que se quedaría en la cocina viendo algo en TV. La puerta de la cocina lleva al patio donde estaba mamá, que ahora estaba en la pileta. Le gustaba mucho.

– Está buena el agua? -Pregunté.
– Umm, espectacular.

Me metí también un rato, nos refrescamos allí por unos minutos, cuando salí a secarme al sol en el patio. Mientras tenía los ojos cerrados, mi madre salió de la piscina.

– Tengo que hacer pis.

Miré y mi madre se agachó en el césped a un costado de la pileta.

– Vas a hacer acá? –Le pregunté sorprendido.
– Sí, no voy a mojar todo adentro. Vigila que la tía no me vea.
– Eh?
– Fíjate en la puerta que no me vea.
– Bueno.

Me levanté y la verga se me fue poniendo dura, no había mucha distancia entre la puerta y dónde estaba mamá, que estaba de frente a mí, con una seña le dije que estaba todo bien: mi tía estaba viendo TV sin saber lo que ocurría en el patio.

Giré a ver a mi madre, y agachada como estaba, con ambas manos fue quitándose la parte baja del bikini hasta sus muslos, y enseguida empezó a salir un chorrito de meada. Desde la posición de donde estaba podía ver el líquido cayendo al césped mientras ella tenía la mirada hacia abajo. Tras unos pocos segundos, terminó y se subió el bikini.

– Gracias hijo.

Y se metió nuevamente a la piscina. No puedo explicar cómo me calentaba.

Esa noche me hice una paja tremenda. Estaba muy excitado con mi madre, y ella no hacía nada para que no ocurriese.

El domingo pasó sin pena ni gloria, miré fútbol a la tarde, y a la noche estudié, tampoco daba para hacer mucho con la tía en la casa, como dije, no me molestaba mucho, pero era incómoda su presencia.

E lunes fui a la universidad, y luego en el negocio había una marea de gente, estuve toda la tarde atendiendo clientes con mi madre, fue un día muy ajetreado… recuerdo que ya casi nos íbamos a ir porque ya era la tardecita, y justo ahí tuvimos un ratito libre sin gente.

Yo estaba sentado detrás del mostrador y vino mi madre con un poco de ropa para acomodar, entre esa ropa había una tanguita que era minúscula…

La tomé y la estiré, abriéndola.

– Ma, te querés probar ésta?
– Jajaja, no me va eso, hijo.
– Yo creo que sí, tenemos un rato ahora que no hay nadie.
– Bueno, pro no creo que me entre.

Le dí la tanguita y fuimos al vestidor, entramos y cerramos la cortina. Esta vez mi mamá traía un jean.

– A ver, date vuelta para ponerme esto.
– Ok.

Me giré para el otro lado, escuchaba cómo mamá se bajaba el jean y se debía estar bajando la bombacha, yo ya estaba muy caliente, escuché cómo se subía la tanga por sus piernas, cuando pronto dijo:

– Ya podés mirar.

Me di vuelta y vi lo que esperaba: la tanga toda roja apenas podía cubrir su pubis, ni lo cubría, la mitad superior de su pubis estaba completamente a la vista, se le veían todos los pelitos en el pubis !

– Se me ve todo, hijo.
– Sí mamá, perdón por insistir que te la pongas.
– Shh, tranquilo. Te gusta verme así?
– …Sí, mucho.
– Estás caliente?
– Sí.
– Mostrale a tu madre.

Me desabotoné el jean y me bajé los pantalones, mi pija dura y parada quedó a la vista de mi madre en tanga.

– Tu mami te pone así?
– Siii.
– Bueno, ahora decime como se me ve atrás.

Se dio la vuelta, y la tanga se le metía entera en la raja del ojete, tenía todo el culo descubierto.

– Se me ve todo?
– La cola sí.
– Ok, mírame abajo.

Ya sabía a lo que se refería, ella se inclinó hacía adelante, apoyando sus manos en el espejo, dándome una visión sublime. La tanga era tan pequeña que sólo le tapaba la rajita de la concha, los labios se le sobresalían a ambos costados! Se le veía casi todo. Encima parecían bien gorditos los labios mayores. También con el orto más abierto se le veía el agujerito del culo.

Yo me quedé embobado viendo aquello, mi glande estaba babeando sin tocarme.

– Y? –Preguntó ella sacándome del trance.
– Te tapa poco.
– Siento que se me mete mucho.
– Sí, es que te tapa la rajita nomás. –Casi exploto por decir esto a mi madre, pero estaba tan excitado que me daba igual.
– Ok, viste que me depilé?

No lo había notado, estaba tan embelesado viendo aquello que no me percaté que tenía los gorditos y abultados labios mayores depilados.

– Sí, se ve re bien.
Bajó su mano derecha hacía su conchita, yo miraba todo desde atrás, abrió sus dedos índice y medio, y los pasó despacito por los labios mayores de su vagina, alrededor de la tanga.

– Además es suavecito.-Dijo ella mientras se tocaba.

Yo no daba más, empecé a tocarme la pija, observaba y me empecé a pajear, cosa que mamá observó por el espejo.

– Así te das placer?
– Sí mamá.
– Porqué?
– Es que me pusiste tan caliente que no aguanto mami.
– Entonces mostrale a mamá cómo te das placer.

Tras escuchar eso me puse a mil, empecé a pajearme muy muy fuerte, no estaba tan caliente en mi vida, miraba como mamá se tocaba los bordes de la concha y me ponía loco. Ella seguía a un ritmo muy lento y suave.

– Querés probar lo suave que la tengo?

Hice un esfuerzo para detenerme y escuchar eso, me iba a morir de placer. Detuve mi paja y:

– Có..cómo?
– No seas tímido, tocame donde me estoy tocando y sentí lo suave que tengo la chocha.

El corazón me latía a lo máximo posible, arrimé mi mano izquierda a la conchita y mis dedos hicieron contacto con sus muslos, dios, se sentía la piel muy calentita, luego con dos dedos los abrí y pude empezar a tocarle los labios donde se estaba tocando antes, tenía razón, se sentían re suavecitos, depilados!

– Dios mamá, esto es increíble.
– Te gusta?
– Siii, tengo que pajearme mami.
– Ok hijo, mostrale a mamá como te das placer.

Mientras me miraba a través del espejo, yo me pajeaba con la derecha y con la izquierda le tocaba la concha, mamá tenía una sonrisa dibujada, de a poco fui tocandole más al centro, de pronto le toqué los bordes de la tanga, sentí que iba a acabar pronto, por eso bajé mucho el ritmo de la paja, quería estirar el momento al máximo.

Ya estaba en éxtasis, corrí mis dedos mas al centro y comencé a acariciarle la rajita por encima de la tanga, miré a mi madre por el espejo y tenía una mueca de placer, con los ojos cerrados, sentí mis dedos húmedos, mientras le acariciaba la conchita sentía como se mojaban mis dedos y eso fue suficiente, me pajee muy rápido y acabé. El primer y segundo chorro de leche golpearon el espejo, los demás saltaron y cayeron en el piso, ante la incrédula mirada de mi madre.

– Jajaja mira como manchaste el espejo!

Yo sólo suspiré, estaba agotado… mi madre se movió de aquella posición sacándose mi mano de su almeja…

– Estoy mojada, hacía años que no me mojaba!

Ya ni le di importancia a las palabras de mi madre, yo estaba medio ido por el placer, y esas palabras que en cualquier circunstancia significarían ponerme caliente, en ese momento yo estaba muy relajado.

– Quedate quieto y descansa hijo, yo limpio todo esto que dejaste jajaja.

Me senté allí y descansé… mi madre fue por un trapo o algo así y cuando volvió y se puso a limpiar aquello…

– Wow, mira todo lo que guardaban tus huevitos.
– Sí, fue mucha leche mamá.
– Leche?

Hizo una mueca como preguntándose porqué le decía leche a aquél semen, pero enseguida siguió limpiando divertida.

Se fue y volvió con ropa puesta, luego nos sentamos en el coche para volver a casa.

– Mamá, te juro que fue lo mejor que me pasó en la vida, fue increíble. Muchas gracias.
– Shh hijo, yo estoy muy agradecida por todo lo que hiciste por mí estas semanas, además hoy me excite mucho y eso no me ocurría desde hace muchísimos años. Por cierto, esto no podes decírselo a NADIE, entendes?
– Sí mamá.

Volvimos a casa y yo me dormí enseguida.

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Luego al siguiente día, me desperté y mamá ya había partido, yo me fui a la universidad. Luego fui al local, apenas entré saludé a mi madre y fui al mostrador con ella. Nos miramos y nos sonreímos mutuamente sin decir nada.

Luego de un rato, cuando no había clientes, ambos allí en el mostrador le dije a mamá:

– Ma, quiero jugar.
– A qué, hijo?
– A tocarte.
– Sí? Cómo se juega?

Mamá me estaba siguiendo el juego.

– Bueno, se empieza enseñándome la bombacha.

Yo estaba sentado, mamá estaba parada en frente de mí. Así se levantó la falda de jean corta que tenía, mostrándome una tanga negra.

– Qué sorpresa.
– Y ahora qué hay que hacer?
– Darte vuelta para poder verte la cola.

Mamá se giró y tenía su culo en frente de mi cara..

– Ahora te tengo que tocar la colita…

Dicho esto, empecé a pasar mi palma abierta por las nalgas de mi madre. Las acariciaba. Metía mi mano por debajo de la tanga tocando mas adentro en su tremendo ojete.
Fui bajando mientras le acariciaba la parte inferior del culo.

– Y ahora te puedo tocar más abajo, mamá?
– Dónde más abajo, hijo?
– Te quiero tocar la concha, mami.
– Ummm, sí, suavecito tesoro.

Me bajé el pantalón, saqué mi pija afuera, y bajé mi mano lentamente hacia su vagina. Con los dedos los pasé por encima de la tanga, que le quedaba pequeña y sentía la piel a sus lados, noté la tela húmeda. Podía sentir el relieve de su conchita bajo la tanga.

– Estás mojada, ma?
– Sí, mucho.

Seguí tocándole, y fui un poco más adelante para acariciarle el clítoris a través de la tanga. Apenas lo rocé, mamá dio un suspiro.
Me detuve allí y le masajee su punto, notaba como mamá empezaba a suspirar, y pronto a gemir. También notaba como mi mano estaba cada vez más húmeda.

– Sabés cómo sigue el juego?
– Có.. cómo? (No podía hablar bien por los gemidos)
– Bajándote la tanguita…

Automáticamente dejó de gemir, y con ambas manos, fue bajándose la tanga lentamente, hasta sacársela por los pies y dejarla allí tirada.
Lo primero que observé fue su culito al fin sin ningún tipo de barrera.

Me arrimé más y le abrí los cachetes, pude ver su agujerito sonrosado, no aguanté y le pasé la lengua. Empecé a lamerle el culo mientras ella no paraba de gemir.

– Ahhh, si.. si seguimos jugando nos pueden ver.
– Mmm quédate tranquila mamita (le dí otro lengüetazo) que si viene alguien paramos.

Cómo presagiando el destino, 30 segundos después vemos que un cliente está por ingresar, enseguida saco la cara enterrada en el culo de mamá y me subo los pantalones, ella se baja la falda.

– Hola
– Hola, que necesita?

Luego de unos 15 minutos, el cliente se lleva un par de camperas, me dio mucho morbo saber que mamá atendía a aquél señor sin tanga debajo de la corta falda, con la almeja empapada y el culo chorreando de saliva. Algún descuido y el viejo hasta podía haberse ido del negocio de ropa habiéndole visto el chumino a una tremenda hembra.

Apenas el tipo cerró la puerta, me bajé el pantalón para esperar a mamá en el mostrador.

– Estamos locos, ¿sabés?

Yo sólo sonreí, otra vez ella se subió la falda.
Se agachó frente a mí y me agarró la pija, la acarició ante mis soplidos de placer.

– Enséñame a masturbarte tesoro.
– A ver, así.

Le puse la mano alrededor de mi verga.

– Ahora para arriba y abajo.
– Así?
– Sí, así mamá… ponete saliva, es mejor.

Se escupió la mano y empezó a pajearme… era delicioso. Era la primera vez que una mano ajena tocaba mi miembro. Le tuve que decir que pare porque iba a acabar.

Estaba claro que todo se había salido de control, yo estaba como un burro en celo y a mamá le chorreaba el chocho…

Me levanté de la silla y mamá se puso en el mostrador apoyando los brazos allí, parada, con vista a la calle. Yo me agaché y busqué su conchita. Ella se inclinó abriendo un poco las piernas.

Me arrodillé entre sus piernas y comencé a lamerle la concha, con pliegues rosados y cerraditos, era una delicia. Estaba suave, y muy húmeda.

Mi madre gemía cada vez más, trataba de hacerlo en voz baja.

Sabía que era una inmejorable oportunidad, tenerla así con las piernitas abiertas y mojada, y yo caliente al máximo, me atreví. Me levanté, y con la pija en mi mano, la guié hasta su conchita. Apenas mi glande hizo contacto con su vagina, mamá suspiró.

– Qué vas a hacer? Me la vas a meter?
– Puedo? (mientras tanto yo le refregaba la pija por toda la concha)
– Despacito tesoro.. hace años que cojo, debo tener la concha como la de una pendeja virgen.
– Sí mamá.

Busqué el orificio vaginal y cuando lo encontré, empecé a meterle la cabeza despacito, podía sentir lo calentito y húmedo que estaba, empujaba de a poquito, pero estaba muy apretada, me costaba meterla.

Luego de unos segundos pude meterle el glande entero y empujé más, hasta metérsela hasta la mitad, porque más no cabía ahí adentro.

– Mami está muy apretada, no te duele?
– No, tranquilo hijo, empezá a moverte.

Le hice caso y fui moviéndome sacandosela y volviéndosela a meter.
Luego de algunas embestidas podía notar cómo ahora sí iba entrando cada vez más y mejor. Ella miraba hacía la puerta por si venía alguien, mientras gemía por lo bajo.

Realmente su conchita estaba muy apretada y eso me daba demasiado placer, sumado a todo lo anterior, estaba llegando al climax.

Luego de un par de bombeadas más, escuchar a mamá gemir fue el límite: retiré mi pija de su concha y acabé sobre su ojete, llenándoselo de leche caliente.

Instantáneamente mamá se bajó la falda y me dijo que descansara.

– Podías haber terminado en mi interior. Sabés que no puedo tener hijos.
– Cierto mamá, me había olvidado. Te gustó?
– Si me gustó? Hace años que no era tan feliz.

Permanecí sentado mientras ella buscaba la tanga que estaba en piso, colocándosela. Luego con un par de cleenex se limpió el culo de toda la leche que le había desparramado. El resto de la tarde fue normal.

Terminó la jornada y nos fuimos al auto. Empezamos el trayecto de regreso a casa. Estábamos en silencio, yo de pronto fui moviendo mi mano izquierda hasta tocar su muslo descubierto. Lo acaricié.

– Mmmm

Mientras mamá manejaba, fui metiendo la mano cada vez más a su entrepierna, hasta sobarle por encima de la tanga.

– Ummm, te portas mal con mamá.

Seguí acariciando, hasta hacerle la tanga a un lado y rozar directamente mis dedos con su clítoris.

– Ayy tesoro…vamos a chocar.

Sus palabras estaban cargadas de placer pero era sensato. Retiré mi mano de allí hasta llegar a casa.

Al llegar, nos recibió la tía con la cena preparada.

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Al día siguiente, llegué al local y atendí a una señora que no se decidía por nada, y no terminó comprando nada.

Claro que saludé a mamá, y le toqué el culo descaradamente, tenía una calza negra ajustada. Ella se reía.

Fue un día difícil, ya que los clientes no paraban de ingresar y tuve que esperar mucho. En determinado momento, se dio mi oportunidad. No había nadie y me acerqué a ella hasta acariciarle sus pechos.

– Querés jugar, mamá?
– Sí quiero tesoro.

Comencé a manosearle las tetas por encima de la ropa, luego la barriga, hasta pasarle la mano por encima de la concha, mientras yo me sacaba el pantalón. Pronto mi madre ya tenía la calza y la bombacha por los tobillos, y yo detrás de ella mientras observaba que no entrara nadie.

– Mami querés pija?
– Sí, si quiero, metela en la cachucha de mamita.

Se la metí y empezamos a coger, esta vez fue mas fácil metérsela y mientras me la cojía ella gemía mucho.

Se la saqué de la concha y la pasé por la raja del culo, dando golpecitos en sus nalgas.

– Mami por la cola?
– No, me va a doler.
– Un poquito mami, despacito…

No dijo nada y yo trataba de meterla en el ojete, sin dudas estaba apretado pero bajé a lamerle el culo y traté después, entró y seguí cojiendola pero ahora por el culo.

– Ahhh… ahhhhhh.. ahhhhhh

Pronto iba a acabar, asique la saqué y descansé un minutos acariciándole las tetas, y luego se la enterré de nuevo en la conchita.

No pude más y descargué todo el semen dentro de ella.

Éstas situaciones se repetían seguido en el negocio, cuando no había clientes aprovechábamos para coger.

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Una vez, mi madre estaba al costado del mostrador atendiendo a una señora, que estaba viendo diferentes tipos de camperas, mientras que yo estaba en el mostrador haciendo algunas cuentas. De manera que la señora no podía ver que pasaba donde estaba yo.

Estaba en lo mío cuando giro la cabeza para donde estaban ellas (a escasos pasos de mí) y la señora le preguntó a mi madre que le mostrara unas camperas que estaban abajo.
Por lo tanto, mamá que llevaba una falda corta, debía agacharse para juntarlas, y al hacerlo, increíblemente no tenía bombacha y se le veía todo.

Me acerqué, ya con mi madre parada con las camperas en manos de la señora, metí mi mano bajo su falda y ella dió un respingo pero sin decir nada.
Fui subiendo por sus muslos hasta su entrepierna, cuando empecé a acariciarle la concha.

La señora seguía viendo camperas mientras mi madre estaba en frente de ella tratando de no gemir mientras yo por detrás le metía mano bajo la falda. Mis dedos comenzaban a estar húmedos y seguía hurgando allí, mientras mamá se inclinaba ligeramente para dejarme tocar a placer.

De pronto la señora dijo que quería probarse no sé que cosa, entonces saqué la mano de allí y mi madre le indicó el camino a los vestidores.

Cuando la señora entró a uno de ellos, sin decir nada me arrodillé en el suelo y le lamí la concha.

– Mmmmmm, así, hijo, así, cometela todaaa mmmmmmm

Eso me puso muy caliente y le chupaba el clítoris, mientras ella empujaba mi cabeza contra su argolla.

Luego salí de allí y me senté en una silla, la atraje a ella y le hice seña de que se sentara encima de mi verga.

Ella se acomodó el pelo y de espaldas a mí, agarró mi pija y la dirigió hasta su conchita, sentándose encima mío.

Mirábamos de reojo y la señora no salía del vestidor, asique ella empezó a moverse.

– Tocame, tesoro, tocame que acabo.

Puse mi mano en su clítoris y la masturbé unos segundos rápido mientras se vení, mi pija sentía las contracciones de su conchita.

Nos quedamos quietos unos segundos y vimos que salía la señora, asique nos despegamos rápido y ella se bajó la falda mientras yo me subí como pude el pantalón.

Luego la señora iba a probarse otra cosa, apenas entró, me abalancé sobre mamá y le levanté la falda, estábamos de pie asique fue difícil pero, ella se inclinó un poco y se la volví a meter, esta vez la cogí muy duro y fuerte.

– Voy a acabar mami, voy a acabar.
– Bien tesoro, acabá dentro de mamá.

Con ambas manos sobre sus caderas, empecé a derramar leche y más leche caliente dentro de su concha, fue delicioso. Unos segundos quietos y la saqué de ahí, la leche chorreó hacia abajo cayendo en el piso y otro poco por los muslos de mamá.

Nos vestimos rápido, mi madre trataba de limpiarse con las manos la leche que le chorreaba de los muslos, pero era imposible, salió la señora y tuvo que atenderla así.

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Luego de que la tía regresara a su nueva casa, tuvimos más libertad para cojer en casa a cualquier hora y momento.

Mi madre paso a ser mi mujer (12)

Lunes, marzo 23rd, 2015

Antes de nada les quiero decir que esta es la continuación exacta del mismo día del pos numero 11 a continuación 12 el post numero Le di una de las lechadas más abundantes que he eyaculado, y ella la recibió gimiendo de gusto, mirándome a los ojos, cristo qué puta, y qué hermosura de mujer. Me tumbé a su lado.

– Límpiame el rabo, puta. Hazme una buena limpieza de sable.

– Qué guarro eres con tu madre – se me amorró y me la empezó a lamer y chupar – pero me pierdes…

– Mis amigos aprovecharan que te tienen de puta a su servicio. Espero que te den más rabo esta noche, ya lo has oído, para ellos es un sueño tener “la melones” debajo de sus pelotas. Y quiero ver cómo te corres para mi.

– ummmm, eres perverso, tu mamá, puta de tus amigos.

– Mi puta, me gusta que jodan con mi madre. Me gusta verlos entre tus muslos, y ver lo que te gusta que te visiten la vagina y la garganta.

Me fui hacia la tienda de campaña, con mis amigos, ya más tranquilo después de la lechada, pero pensando en la noche. Durante el rato siguiente estuvimos de logística, preparar la cena, una pequeña mesa y dos bancos de camping, una buena ducha, etc.

A un lado había otra tienda, ocupada por una parejita, jóvenes, de unos 25, resulta que eran como recién casados, eran del interior, de un pueblo y se conocían de siempre, como pasa en los pueblos, hacía dos meses que se habían casado. Iban a pasar unos días de vacaciones. Él era un tipo de campo, curtido, simpático, delgado y no muy alto, pero muy agradable de facciones. Ella era una muñequita, morena, con los ojos verdes y grandes, menuda de cuerpo pero unas buenas caderas, un tipo de guitarra, con su cinturita y su culo bien puestos, iba con unos pantaloncitos cortos ajustados y le resaltaba mucho más, me fijé que también le marcaba los labios del coño, lo debía tener bien carnoso. La camiseta marcaba unos pechos redonditos y no muy grandes, con un punto en medio, su pezón pequeño, pensé. Me entraron muchas ganas de calzármela.

Al otro lado había otra tienda, de dos tíos de 30 o 32 años, más o menos, nos dijeron que habían venido desde cerca de Madrid a ver si era verdad que las catalanas eran más liberales que allí, que no se jalaban un rosco. Venían solo de fin de semana. Se miraban a la chica del otro con ojos golosos.

Enseguida hubo buen rollo, todos preparándonos para cenar, como es habitual. Embutidos, jamón, quesos, pan con tomate, pates, en fin, propusimos juntarnos todos porque nosotros llevábamos una mesa y era más cómodo. Yo avisé:

– Tiene que venir aún mi madre, que se está duchando – lo que provocó unas risas por parte de los madrileños, que me tomaban el pelo.

– Jaja, así que viajáis con mamaíta, ¿eh? , uy el niño, que no se pervierta, que hay mucha lagarta por ahí…- y otras cosas parecidas. Nosotros nos reíamos también, cuanto más tontos se pusieran, más íbamos a reir nosotros de la sorpresa.

– Jo, tíos, es que mi madre es diferente, no es como las demás.

– Jajaja, por supuesto, la mamá de uno es maravillosa, jaja, pero no deja de ser la mamá.

– La madre de éste es especial, tíos, ya veréis – dijo Sergi.

– ¿Y qué tiene de especial? Joder nos estáis intrigando. Jajaja a lo mejor es extraterrestre.

– jajaja, no que va, es muy terrenal, mira, por ahí viene. Miramos todos y se nos quitó la respiración.

Mi madre venía espectacular. Llevaba un vestido verde, con un escote en pico casi hasta el estómago y sin espalda, dos tiras amplias que subían desde la cintura y se anudaban por detrás del cuello y le tapaban un poco las tetazas, pero se podían ver una parte por el medio y también por el costado, y además no se las recogían, iban sueltas, cosa que se apreciaba enseguida porque se balanceaban de un lado hacia el otro al caminar. El vestido se ceñía en la cintura y las caderas y le llegaba hasta un palmo de las rodillas, haciéndole resaltar su figura de hembra madura y carnal, muy carnal. Por supuesto, yo sabía que no llevaba bragasCalzaba unas sandalias de mucho tacón, de manera que caminaba tan sensualmente que todos se volvían a mirarla a su paso. Las uñas pintadas de rojo, también las de los pies, los labios pintados de rojo oscuro, bien maquillada, unos pendientes de aro enormes y plateados, como si fuera a una fiesta de gala.

– Joder, tu madre – dijo Armando – eso sí que es una jaca.

Sonrió al vernos y se le iluminó la cara. Preciosa, un animal respirando sexo y sensualidad. Me sentí orgulloso. Vino y nos besó a los tres, en la cara de momento. Los madrileños estaban babeando mirándola de arriba abajo.

– ¿Veis como mi madre es diferente y especial? – ahora me tocaba a mi – jajajaja si no cerráis la boca os van a entrar moscas – la chica de al lado se rió con ganas, su marido miraba asombrado – os presento a mi madre, se llama Catalina.

– Encantada de conoceros – se dedicó a repartir besos, sonriente, espléndida, consciente del poder que tenía sobre los tíos – qué chicos, vengo muerta de hambre, he traido unas botellas de cava, que me gusta y me ponen muy alegre – miró a Armando y Sergi – y vosotros tendréis que cumplir las promesas que me habéis hecho – sonrió – pero después de cenar.

– Por supuesto, Catalina, cumpliremos del todo, ¿verdad, Sergi?

– Joder… digo, sí claro, claro que sí.

La cena transcurrió como se espera en una cosa así, todos contentos, bebiendo y comiendo, mi madre radiante dicharachera, sentada entre Armando y uno de los tipos de Madrid, que no le quitaban ojo a sus escotes y a los descuidos que, intencionados o no, mostraban una buena parte de sus tetas, siempre en movimiento, exhalando perfumes y promesas ocultas de placer animal, les tenía medio empalmados a todos.

Yo estaba sentado al lado de la chica y nos rozábamos los muslos, por la estrechez, me estaba poniendo malo entre ella y mi madre. En un momento que su marido estaba distraído me dijo:

– Tu madre es estupenda, Roger, me cae superbien, tan natural y tan inteligente. Y cómo los tiene a todos comiendo en su mano, jajaja, qué envidia. Y qué guapa es.

– Tú también podrías, estas buenísima. Y a mi me gustas mucho – se sonrojó pero sonrió.

-Eres un atrevido. Ufffff no me atrevería, y además mi marido no me dejaría, uy, menudo celoso es.

– Todo es cuestión de proponérselo, preciosa. – aproveché para rozarla el muslo y se sonrojó, miró hacia otro lado, pero no quitó la pierna. Su marido volvía a estar mirando.

Mi madre estaba contenta, era su elemento, tíos deseándola alrededor y achispada del cava, no paraba de tener descuidos con su escote y todos iban ganando confianza. Armando le ponía de vez en cuando la mano en el muslo, como si nada, acariciándole y subiendo su vestido. Con el aire de juerga y risas, vi que hasta el madrileño le acariciaba el otro muslo, animado por que mi madre se dejaba sobar. Me encantaba verla. Como había más gente, armando se retraía un poco pero a veces se dirigía a ella para hablarle y le pasaba la mano por la espalda desnuda y el hombro, cosa que el madrileño, tomando nota, también se atrevió a hacer, incluso le agarró por la cintura, el juego se ponía morboso por momentos, mi madre cuando reía se inclinaba y dejaba ver unos senos rotundos que todos deseaban sobar y lamer.

-Vaya, se ha acabado el cava, no puede ser, voy a por más al bar. – dijo mi madre

– Si quieres, voy yo mamá.

– Nooo, cariño, ya voy yo que así me da un poco el aire también.

– Ya le acompañamos nosotros, no sea que se pierda – dijo un madrileño.

– Jajaja, de acuerdo, voy a ir bien protegida.

El espectáculo de mi madre andando, contoneando su culo, coqueta como ninguna, entre aquellos dos era de película. Enseguida se colgó de los brazos de ellos, atrapándolos contra ella y los laterales de sus pechos.

– Aprovecharé para ir a mear –dije, pero quería verla, saber cómo mi madre se comportaba con ellos. Me fui y enfilé pronto hacia donde estaba el bar y esperé a que llegaran, venían despacio, charlando, llevaban abrazada a mi madre, uno por los hombros y otro por la cintura, las manos sobre la piel desnuda, y no las tenían quietas, la sobaban sin que ella se opusiera.

Seguramente sus pensamientos iban hacia la lascivia, creyendo que podían aprovecharse de mi madre, cuando era ella la que se aprovechaba de ellos. Antes de llegar al bar, el que tenía la mano en la cintura, tuvo el atrevimiento de bajar su mano y la sobó el culo, era imposible que mi madre no lo advirtiera. Por supuesto, se dejó sobar el culo. A estas alturas debía andar ya caliente, pude ver lo fácil que era mi madre. Siguió tocándola el culo hasta que llegaron al bar. Mientras hacían cola para pagar, entré, básicamente para que mi madre supiera que la estaba observando, y les dije que yo ya iba tirando hacia la tienda. Mi madre sonrió.

Esperé a que salieran. Salieron bromeando y con el cava en una bolsa que llevaba un madrileño, mi madre estaba espléndida, la admiré.

En lugar de tomar el camino directo, fueron por otro un tanto más largo, más oscuro, que pasaba por los lavabos y las duchas, ahora vacías. El que la había estado sobando el culo volvió a ponerle la mano en el culo, ahora con descaro, ella le miró sonriendo y él le dijo algo a mi madre, que rió y negó con la cabeza. El tipo también le contestó riendo y se detuvieron, mi madre unos pasos más atrás de ellos, que se quedaron mirándola. Por lo que hizo mi madre, supuse que cuestionaban si iba con o sin bragas. Vi a la mala pécora de mi madre agarrarse el borde de la faldita y subírselo lentamente mostrando poco a poco más porción de sus torneados muslos, detuvo la faldita justo al nivel de su coño, eso las mujeres lo saben hacer especialmente bien, regalándonos la visión de toda la piel de su piernas.

El tipo le dijo algo y ella le contestó, también en tono de broma, y entonces decidió no esperar más y lo hizo. Se subió la falda hasta arriba, dejando a la vista su espléndido coño rasurado y su vientre. Los dos tipos lanzaron alguna exclamación y se quedaron mirando fijamente el objeto de su deseo, un coño totalmente desnudo de ropa y pelo, morbosamente mostrado por ella misma sin prisa por bajarse la falda, consciente de lo obsceno de la imagen. Algo se decían, ver a mi madre así, hablando tranquilamente me puso a mil, seguro que no le dijeron nada inocente, porque mi madre rió y dejó caer su faldita, cerrando el espectáculo. El otro tipo le dijo algo, como una pregunta y yo no me perdía detalle, aunque no les oía, hablaban bajito. Ella le contestó que sí, asintiendo, estaba de acuerdo en lo que le decían.

Estaban al lado de las duchas, mi madre se recostó de espaldas en la pared y separó lentamente las tiras de su vestido, dejándoles ver lo que le habían pedido, sus buenas tetazas. Riendo, hizo ese movimiento sensual que tanto nos excita, mover los hombros para bambolear sus tetas, es lo que le estaban pidiendo y ella lo sabía hacer de maravilla, el volumen de sus pechos hizo el resto, realmente se bamboleaban de un lado al otro, sin dejar ella de sonreír al ver las expresiones de los dos tipos.

Lo que le pidieron después fue algo que no olvidaré. MI madre separó las piernas, se recostó sobre la espalda y se subió la falda, dio algún pasito para separar sus pies de la pared y al recostar la espalda quedó en una postura guarrísima, proyectando su coño hacia adelante y muy despatarrada, realmente obscena. Ellos la miraban, incrédulos, hacía lo que le pedían sin protestar, les tenía alucinados. Aún hizo más, comenzó a masturbarse con la mano delante de ellos, que la miraban sin pestañear. Ella les dijo algo, deduje que les pedía rabo, porque se acercaron a ella bajándose la bragueta y sacando sus pollas duras.

Mi madre se incorporó y ellos se convertiros en pulpos, le metían mano a las tetas, al culo y al coño, al tiempo que sus pollas se restregaban contra ella. Un tipo le dijo algo y ella se apoyó en la pared y le mostró lo fácil que era follársela, separó las piernas y le dijo algo corto, probablemente, “jódeme”, y se la endiñó, de golpe, agarrándola de las caderas y haciendo que sus tetas botaran violentamente de los envites, le dio varias palmadas en el culo mientras se la cepillaba, y al cabo de poco el tipo se corría dentro de mi madre, enlechándola de nuevo el coño. Cuando el tipo se retiró, mi madre le preguntó al otro, pero la hizo incorporarse y se lanzó a sus tetas, le hizo una comida de tetas completa.

Le pidió al otro algo y era que sujetara a mi madre, lo que hizo colocándose detrás de ella y agarrándola las tetas, los dos rieron. Le levantó la pierna a mi madre, despatarrándola, se agachó un poco y se la endiño de golpe, el otro la aguantaba de las tetas y no paraban de decirle cosas que debían ser guarradas, porque se reían, seguramente de lo puta que era. Como el otro, se corrió dentro en poco tiempo, volviendo a enlecharla.

Les dejé y me fui a la tienda, con los demás. Algo debieron ver en mi cara, porque la chica me preguntó si pasaba algo. Le aseguré que no.

– Solo que he visto cuando venía un tio y una tia follando.

Todos quisieron saber dónde pero les di largas. La chica me miró intensamente, creo que supo quien follaba.

Cuando al fin llegaron a la tienda con el cava, mi madre debía tener un río de leche por el interior de los muslos

– Aquí están las provisiones – estaba fresca, como si nada, nadie hubiera dicho que se la acababan de joder dos tios, la admiré.

Seguimos bebiendo, charlando y bromeando, pero mi madre iba caliente, cada vez Armando la sobaba más descaradamente el muslo y el madrileño de su lado estaba eufórico, sin problemas le ponía la mano encima, se la acababa de follar. Mi madre se dejaba hacer con buen humor, el nivel de alcohol iba subiendo a todos. Armando estaba excitadísimo, y mi madre muy caliente, le habían metido dos rabos sin correrse.

– Armando – dijo de pronto mi madre – tienes que cumplir tu promesa, no pienses que me olvido.- Armando se nos quedó mirando a todos, sorprendido de la soltura de mi madre.

– Venga Armando – dije yo – demuestra que tienes palabra, le has prometido a mi madre un polvo. Ahora no puedes echarte atrás. Tienes que follártela – era digno de ver las expresiones de las caras de los otros, sobre todo de la chica y su marido, los madrileños ya habían sabido lo puta que era mi madre. Armando estaba paralizado.

– Sí, me lo prometiste Armando –

Se levantó, un poco dificultosamente y le agarró la mano a Armando.

– Ven a la tienda a follar con “la melones” – Armando la siguió en silencio. De hecho todos quedamos callados. Evidentemente, no los veíamos pero se oía perfectamente.

– Jódeme Armando, dame rabo…

– Primero me la chupas un rato, mamona. – Un silencio – mmmmmmm, joder que buena eres comiendo polla….uffffff…venga empálate tu misma zorra..

– aaaaaaaaaaaaah asíiiiiiiii…diosss qué bien follas….aaaaaaaahh…cómeme las tetas, cielo….uuuuuuuuuuuuu…qué gusto…dame más rabo, más…dioss qué caliente me han puesto…qué gusto de polla, Armando…hazme tuya…aaaahh

– Mueve el culo zorra…joder cómo te va tener un cipote clavado….toma guarra…

– Aaaaaaaaah…síííí…soy muy puta…JÓDEME…AAAAAAAAAAAAAAAh…me gusta clavarme en tu cipote…me voy a correr Armando…sigue…sigue jodiéndote esta puta….no pares de follarme…me voy a correr…

Todos estábamos pendientes del polvo, esperando oir la corrida de mi madre, y no nos decepcionó…la oímos bien cómo gozaba…cómo se corría ensartada en el rabo de Armando.

La parejita estaba alucinada. El marido sugirió que se retiraban a dormir pero ella le dijo que esperaran un poco más.

Armando salió de la tienda, no dijo nada. No hacía falta. Sergi se levantó

– Yo también se lo prometí– se metió dentro de la tienda y pronto estuvo dentro de mi madre, los gemidos y las obscenidades eran explícitas, sobre todo por parte de mi madre.

– Joder, cómo tira esa tía – dijo el marido de la chica – perdón, tu madre.

– Es muy generosa con su cuerpo –dije – le gusta hacer feliz a la gente, y muchos hombres se lo agradecen.

– No jodas, generosa dice…jaja, perdona pero lo que es, es una puta, a saber cuantos rabos le han metido – no me gustó el comentario, ni a mi ni a su mujercita, que lo miró ceñuda.

-¿Y qué?, a mi me cae muy bien – le dijo – cada una hace lo que quiere.

– Tranquis, no pasa nada – pensé que a nada que pudiera se iba a llevar de allí unos buenos cuernos, el gili. Me entraron más ganas aún de follarme su mujercita recién casada. Y si podía, se iba a llevar en su coñito o en su culito una buena muestra de mi leche.

Hacía mucho calor, decidimos irnos a dormir. Los madrileños dijeron que irían al bar a tomar una copa. Al entrar vi a mi madre, estaba desnuda y multifollada, rezumando lechadas varias por el coño, sexy y preciosa. La tienda olia a hembra y a leche.

-Tengo un calor que me muero –dijo –estoy sudada y repleta de leche, tus amigos han cumplido la promesa y me han echado unos buenos polvos. Si me acompañas hijo, vamos a refrescarnos al mar.

– Por supuesto, mamá. Vamos, que yo también estoy acalorado.

Salimos de la tienda, no sin antes que mi madre morreara a mis dos amigos, de los que llevaba leche en su coño.

– Gracias por los polvos, chicos, sois unos encantos, me encanta ser vuestra puta. Lo he pasado de maravilla.

Ella iba envuelta en mi toalla de playa anudada por encima de las tetas, cubriéndole justo los pezones y hasta medio muslo. No había una iluminación muy potente pero, aún así, se le podía ver dos buenos regueros más brillantes por el interior de los muslos hasta las rodillas, sin duda la mezcla de las leches de las pollas y el flujo que le iba saliendo de su coño. Aún no era muy tarde y había gente en las entradas de las tiendas y algunos que iban y venían, por supuesto, miraban a mi madre, sus pechos y sus piernas.

– Vas bien enlechada, mamá, llevas desde esta tarde despatarrada recibiendo lechadas, so puta, llevas 8 lechadas en el coño.

-Jajaja, las cuentas…me encanta llevar leche dentro…tanta leche…me pone, siento como me va cayendo por las piernas y me excita, hijo, ya lo sabes.

– Vaya calentón me he pegado cuando has jodido con los madrileños. Lo has hecho más guarra que de costumbre, y muy obscena. ¿Te han follado bien?

– Nada del otro mundo, pero lo he pasado bien, uno tiene un buen pollón. Muy gordo y grande. Me han tratado como una “jodida puta caliente”, me he divertido, sobre todo porque sabía que te estaba gustando…

Por el camino entre las tiendas, vimos venir de frente a los dos madrileños que volvían a la tienda, por la forma de andar, un poco tocados.

– ¿No te apetece que te follen de nuevo, mamá? Un par de lechadas más…

– Ufff, hijo…tengo ganas de refrescarme…y tengo ganas de que me folles tú…después de tanta polla, me apetece la tuya.

– Querida mamá, eres mi puta, yo también tengo ganas de joderte, pero podemos esperar a que lleves algunas lechadas más.

– Mira quien viene…jajaja –dijo uno de ellos – la señora madre y su querido hijo…¿Ya han acabado de jodérsela tus amigos? Jajajaja, vaya puta…yo no me cansaría tan pronto, con lo buena que está y lo bien que tira – era evidente su estado etílico

– Vamos a refrescarnos al mar un poco, hace calor y estamos sudados –dije- ¿por qué no os venís también? Nos bañamos y, a lo mejor, os apetece divertiros un poco más. Mi madre es muy dispuesta.

– Eso sí, dispuestísima, jajaja… y está como un tren. Y vaya morbo que tiene, casada y cuarentona…y con ese cuerpo – dijo uno, acercándose un poco tambaleante, a ella – cojonuda para darle gusto a un hombre.

– Ummmm, a más de uno también…- dijo ella, acercándose más a él – ya lo sabéis – le pasó una mano por el pecho al tipo, que respondió a su vez tocándole una teta por encima de la toalla.

– Vaya morbazo – dijo el otro tocándose el paquete y acercándose a ella también. Le metió mano al culo, pero no le gustó la toalla y se la levantó, sobando su culo a la vista, los que pasaban miraban la imagen de los dos borrachines sobando una tia madura – vaya culazo que tienes.

– Pues vamos, venga mamá, – la pasé el brazo por la cintura y comencé a caminar hacia la playa, ellos caminaban detrás y muy cerca – ya ves el éxito que tienes.

Nos acercamos al borde del agua, mi madre puso los pies.

-Uauuu qué fresca que está – se volvió y desanudó la toalla, quedándose totalmente desnuda, no había más iluminación que la luna pero se podía ver bien su espléndido cuerpo, y sobre todo, su pose sensual, provocativa, que yo siempre le he visto cuando hay machos cerca, extendió con cuidado la toalla en la arena, para lo cual nos dejó ver la imagen de sus gordas tetas colgantes – ¿no os desnudáis y me acompañáis?

– Joder, vaya tetas, qué buena estás, tía – la voz un poco estropajosa. Ella rió y se fue hacia el agua dando saltitos, bamboleando exageradamente los pechos.

– Si las quieres, atrévete a venir al gua, jajajaja….

Nos desnudamos y dejamos la ropa rápidamente en la arena, no había nadie por allí, y nos fuimos al agua, por supuesto, los tres alrededor de la hembra. Yo tenía la polla bastante tiesa pero ellos no tanto, supongo que el alcohol o el agua fría. Un placer refrescarse y quedar limpios y frescos, sobre todo mi madre, que se refregaba entera, coño incluido.

– Vaya gusto quedarse limpita, y con el agua tan fresquita. Estoy nueva.

Me acerqué a ella y la besé con cariño, decidí jugar un poco, a mi me excitaba mucho y sabía que a ella también.

– Ya me he atrevido a venir al agua – dijo el tipo – ahora quiero tus tetas…

-Jajaja…ven a buscarlas…atrápalas si puedes – mi madre se hizo a un lado como intentando marchar pero evidentemente el tipo se le echó encima, cuando salieron del agua ya la tenia atrapada por una – jajaja…ok, son tuyas…te las has ganado.

– Me gustan las tías tetudas y tú te las gastas de talla XXL…jajaja – el tipo le amasaba las tetas con ganas, siempre me había llamado la atención que mi madre soportara esos apretones sin quejarse de dolor, otras tías siempre me decían que les dolían.

La clave, según dijo mi madre, es la práctica, desde jovencita que a los tíos les fascinaban sus tetas y, por supuesto, ella había sido siempre proclive a dejárselas sobar, chupar y hasta morder, incluso desde antes de perder la virginidad con su padre, hasta me había explicado algunos episodios muy morbosos, como el de un profe que tuvo cuando le crecieron las tetas, casi una nena, que ya era mayor y tenía dificultades de erección, la sentaba en sus rodillas y se pasaba horas sobándoselas, pero no viene al caso ahora.

Y después, fue sobre todo después de parirnos a mi y a mi hermano, que le excitaba mucho que la ordeñaran, también supe algunas cosas que ni imaginaba, así que tenía costumbre, evidentemente todos los tíos que se la habían tirado habían sentido las mismas ganas que yo mismo de pasarlo bien con sus tetas, y me decía que no sentía un dolor intenso, solo un poco que incluso le excitaba más. También sabía yo que joderla con brusquedad o incluso un poco de violencia, le provocaba mejores orgasmos.

El tipo, bebido como estaba, le estrujaba las tetas y el otro enseguida se apuntó.

– Quiero mi ración de teta de la tetuda casada.

– No hay problema, tengo dos y vosotros solo una boca cada uno – los tipos se amorraron casi a la vez a los hermosos pezonazos de mi madre, vi como sus bocas engullían parte de sus preciosas tetas y ella gemía suavemente, me sonrió, les puso las manos sobre sus cabezas, apretándolos contra sus pechos – mmmmm a estos chicos les gusta mamar, ¿eh? – los tipos le sobaban y le metieron mano al chocho, por el gemido de mi madre supe que le estaban metiendo dedos en el coño – aaaah…y no sólo les gustan mis tetas…aaaaaah…

– Me la voy a follar ahora, como me has puesto, puta. Aguántala que le endiño el cipote hasta la garganta.

– No jodas, yo también me la quiero follar, que la aguante su hijo, jajaja…así colabora a que nos cepillemos a gusto a su madre, jajaja..

Me puse detrás de ella y la abracé por la cintura, mi polla en contacto con su culo. Ella lo movió. Subí las manos y le aguanté las tetazas desde abajo, mirando a los dos tipos.

– Estoy muy orgulloso de mi madre, a ver si la jodéis bien.

– Por supuesto, cabrón, ya veras lo bien que le ponemos los cuernos a tu padre, jajaja…- dicho y hecho, se metió entre los muslos de mi madre que le rodeó con ellos y le dio pollazo, ella gimió, sentí el empuje que le dio y también sentí el bombeo posterior – joder… toma polla guapa…seguro que tu marido no te da bastante, ¿eh? Necesitas pollas ajenas…

– AAhhhh…qué bien me das polla…me tienes jodida…si, si, sigue…mi marido no me da bastante polla…aaaahhh

– Joder, déjame a mi, tío, estoy a reventar…-le apartó al que la jodía y se puso él ocupando el sitio entre los muslos y, claro, también en su vagina, dándole pollazo, mientras yo la aguantaba – toma, toma polla, guarra…joder qué morbo …¿te gusta, eh?…tu cornudo no te da tan buena polla, seguro…cómo me gusta joderme su mujer…

– Aaaah siiiiii, me gusta cambiar de polla….me das mucho mejor polla que mi marido, siiiiii….sigue…jódete su mujer….siiiii

Mi madre sabe lo que ha de decir a cada tipo que se la folla para excitarle. Pero me estaba excitando mucho a mi también. Empezamos a notar que el agua estaba demasiado fría para gozar a tope así que decidimos salir fuera.

– Vamos fuera seguir jodiendo con la puta infiel – se les ocurrió agarrarle de un pezón cada uno y tirar, evidentemente, mi madre seguía sus pezones.

Llegamos a la orilla y nos sentamos todos cerca del agua. Por supuesto, alrededor suyo y las tres pollas erguidas. Mi madre las miró encantada.

– Estoy rodeada de pollas jóvenes y duras…mmmmmm – dijo mi madre

Se puso a 4 patas y se agachó hasta la polla de uno de ellos, el tio se recostó hacia atrás y dejó que mi madre le chupara a gusto la polla. Realmente había uno que tenía una buena polla, creo que hasta más grande que la mía.

– Traga polla puta, traga, jodida puta caliente –le agarró de la cabeza- ¡Joder, cómo mama rabo esta tía! – era el de la polla gruesa

– Las casadas maduras son las más putas – el otro, dirigiéndose a mi – y tu madre es una de las mejores sonrió – joder, tío, estás empalmado, te excita ver a tu madre como una puta viciosa. Ven a comerme la polla a mi, puta viciosa – Mi madre caminó a 4 patas hacia él, que estaba un poco separado, meneando sus tetas mientras, y así mismo le comenzó la mamada – Hay que joderse…que gusto de puta…qué buena mamona, joder… – era muy excitante ver a mi madre subiendo y bajando la cabeza sobre su polla.

– Hazte el paseíllo hasta aquí, mamona, – el de la polla gruesa – que me la tienes triste – mi madre se giró a 4 patas y el otro le dio una palmada en el culo. Se dirigió a la polla gorda y se la mamó de nuevo – joder…esto es la hostia…-le agarró del pelo y le sacó la polla de la boca – chúpame los huevos, puta – le empujó la cabeza más abajo y mi madre le comió los huevos, sus tetas ya se llenaban de arena, arrastrándose, el tipo le levanto un poco la cabeza tirando del pelo y con la otra mano se manejaba la polla para golpearle la cara como una porra, humillándola – toma polla, guarra, ¿te gusta? – se la restregaba bruscamente por la cara, y dirigiéndose a mi – mira tío, mira cómo se trata a esta clase de putas…toma pollazo, ¿te gusta, eh?

– Sí, me gusta tu polla…dame…dame más… -él le daba pollazos encantado y excitadísimo de tratarla así – qué dura y gorda tienes la polla…

– Abre la boca mamona que te la endiño…ummmmmm así… obediente…traga…toda, joder…- se la metió hasta los huevos – diossss…sí que sabe la puta…

El otro tipo se levantó y se arrodilló detrás de ella y le separó las piernas

– Joder, yo me la follo, – la agarró de las caderas y la penetró el coño sin más, mi madre gimió al sentir la polla entrándole – joder que bien se clava, vaya morbo, ya te tengo jodida la puta de tu madre, cabrón, como querías, toma rabo cerdaca…

El tipo se la follaba con ritmo, me fascinaba de nuevo ver a mi madre montada como una perra y el bamboleo de sus tetazas, gimiendo de gusto mientras el tipo de la polla gorda se la follaba por la boca. Se la estaban follando por los dos sitios a la vez.

– Joder, qué buena furcia tienes de madre, te gusta verla jodida por los dos rabos a la vez, ¿eh?, ¿está buena así, como una perra, eh? estás más empalmado que yo, igual te gustaría tirarte a tu propia madre…joder, la chupa como las diosas, ¿no quieres chupársela a tu hijo, putota? – mi madre negó con la cabeza mientras le chupaba la polla al tipo – ¿no? Te quedas sin mamada cabrón…jajaja

– Joder…qué gusto meterle rabo a la tía así…-dijo el que se la estaba follando, le dio dos palmadas en el culo – qué bien jode la jaca esta…-se animó y le dio dos palmadas mas – mueve el culo, jaca – mi madre movía las caderas, una diosa – joder, cómo te gusta, zorra…- mi madre gemía, se sacó la polla de la boca.

– Síííí…me gusta… me gusta…- le dio dos palmadas más en el culo – aaaaaaah si, si, jódeme más…móntate esta jaca…dame…dame rabo cabrón…

– Cambio de polla –dijo el de la polla gorda – empálate en la mia, putón verbenero – el otro se salió de ella y ella no tardó en estar empalada en el pollón gordo, gimiendo fuerte – joder que chocho caliente, la hostia… – mientras el otro tipo se puso de pie delante y se la enfiló a la boca,

Mi madre se la mamó encantada mientras botaba sobre el pollon y gemía de gusto. Estaba caliente, se iba poniendo muy guarra, el tipo de la boca le agarró la cabeza y se la follaba muy bruscamente. Las manos de mi madre acariciaban el cuerpo del tipo que le daba polla de mamar, las caderas, el vientre, los muslos, el culo, evidentemente le gustan los machos.

-Te gusta el biberón, ¿eh?

El tipo que se la jodía le daba palmadas en el culo, sin contemplaciones, ella botaba a un ritmo frenético, la follada cada vez era más violenta, entonces el tipo que se la follaba le agarró los pezones y tiró de ellos levantándole las tetas, ella gimió fuerte con la boca llena de polla, se las dejó caer, y volvió a jugar levantándoselas pellizcando los pezones, mi madre empezó a mover las caderas en círculos, señal que yo conocía, el orgasmo le rondaba.

El que se la follaba cambió de tirarle de los pezones a palmearle las tetas. El tipo de la boca le tiró del pelo y le sacó la polla.

– Te vas a tragar toda mi leche, ¿entendido, furcia? Tengo ganas de correrme en la boca de una tía, no la eches fuera…sucia puta jodida por mil pollas…

– Ummmm sí, sí…me voy a tragar toda tu leche…córrete en mi boca…quiero tu semen…-el tipo le dio una bofetada suave, mi madre no se cubrió y siguió con sus manos en las caderas del tipo – aaaaah sí, sí, soy una sucia puta….- le dio otra –aaaah he mamado mil pollas…

– Tu marido es el rey de los cornudos…- el tipo estaba que se salía de excitado, le dio otra bofetada – toma guarra…me gusta joderle la mujer a otro…

– aaaaaaaaaaaaah siiiiii…pégame, haz más cornudo a mi marido, cabrón…dame polla…– el tipo no pudo más y le metió la polla en la boca

-AAAAAAAAAAAAAAAAAH siiiiiiiiiiiiiiiiii…traga leche, zorra, puta….furcia….ramera…mamona de mil pollas… mamaaaaaaaaa…sucia puta rastrera…- mi madre recibía la lechada en la boca y el tipo estaba en la gloria, mientras el de la polla gorda la tenía empalada, palmeándole las tetas – aaaaaaaaaaaaaaaaaa. Joder…joder….tomaaaaaa….

Cuando acabó, sacó la polla medio fláccida y mi madre abrió la boca, mostrándole su leche. El cabrón miraba y no se lo creía. Entonces mi madre cerró la boca y la saboreó, dejándolo alucinado, al poco tragó toda la lechada.

– Mmmmmm, qué buena…me ha gustado mucho tu leche…qué gusto, tragar leche mientras me follan…sigue follándome…mmmmmm sí…me follas muy bien…síí…muy buena polla…me gusta estar jodida por una buena polla…

El tipo que se la follaba se cansó de la postura.

– Vamos a la toalla furcia, vas a saber lo que es recibir polla – la puso de lado y le levantó una pierna, se acopló en medio y se la metió de golpe, violentamente, ella gritó.

– Aaaaaaaah, qué dura…me has hecho daño, animal…- yo no lo creí, pero el tipo se puso frenético a follarla, al tiempo que le daba sin consideración en el culo con la mano y con la otra le aguantaba la pierna levantada.

– Eres la tía más puta que me he pasado por la piedra, de las que joden con cualquiera…-le apretó una teta y después le dio palmada – toma cerda…

– Aaaaaah…me gusta joder con cualquier cabrón que tenga buena polla como tú…jódeme…me gusta tu polla en mi vagina de puta…. – el tipo le dio la vuelta para quedar de cara a ella y la volvió a montar con un buen golpe de polla –aaaaaaaaahhh qué daño…bestia…aaaaaayy…qué bien jodes cabrón… – mi madre le apretaba contra ella rodeándolo con sus piernas, mientras con las manos le acariciaba el pecho y los hombros –mmmm estás muy bueno cabrón…vas a conseguir que me corra hijoputa…

– Aún no, puerca…- le sacó la polla del coño y se recostó sobre los talones – vas a pedirme polla y que tu hijo vea lo guarra que puede ser la puta de su madre

-Aah, cabrón, no me la saques…jódeme…haré lo que me digas pero jódeme…

– Despatárrate furcia, ábrete, aguántate las piernas en alto – el tipo agarró las manos de mi madre y se las pasó por en medio de las piernas, haciendo que se mostrara despatarrada y aguantándose abierta con sus propios brazos, una postura indigna y forzada – así, que te veamos bien, viciosa ramera…mira tu madre…dile a tu hijo lo que quieres…

– Quiero que este cabrón me folle…que me reviente el coño a pollazos…

– Eres mía, puta, tu coño es mío, y tu cuerpo es mío, voy a hacer lo que me dé la gana contigo…

– Oh sí, sí…soy tuya, tu puta…- mi madre seguía ofreciéndose despatarradísima -hazme lo que quieras…me gustas…cabrón…aquí tienes mi coño…es tuyo…mi cuerpo…es tuyo…eres mi mejor macho…jódeme…dame tu polla…viólame…hazme daño…rómpeme…- realmente mi madre estaba muy caliente, aunque yo sabía que exageraba para darnos gusto.

– Qué pinta de guarra tienes…tu coño es mío -El tipo se acercó y le dio dos golpes en el coño con el revés de la mano, nada suaves, por cierto – toma, por cerda…

-AAAAAyy…siiiii…mi coño es tuyo…me gusta ser tu puta…rómpeme…-el tipo le daba mamporrazos en el coño con su polla – AAAAy, aaaaaahhh…ufff qué buenos pollazos…aaaaayy… – el tipo puso entonces las piernas de mi madre sobre sus hombros y le encaró la polla al coño.

– Toma polla – se la metió de golpe dejándose caer, vi que solo le quedaban fuera los huevos, mi madre, pegó un grito – ¿te gusta mi polla, eh? ¿mejor que la del cornudo de tu maridito?

– AAAAAAAAgggg…¡bestia! me ha dolido…oooh, sí, qué gusto…hazme daño…síiii…qué polla tan buena…mucho mejor que la de mi marido, mucho…-le acariciaba los hombros y el pecho- qué buen macho me esta jodiendo…- el tipo sacaba su polla del todo y volvía a meterse de golpe, provocando gritos de mi madre – aaaaaah…me gustas, hijoputa…qué bien me jodes…soy tu puta…voy a correrme…

– Te voy a rellenar el vientre de leche delante de tu hijo, so puta…voy a usar a tu madre para vaciar mis huevos, cabrón, no es más que una sucia puta jodida con mil leches en su coño…y tú, putón verbenero, le vas a llevar mi leche a tu cornudo, zorra… – le bombeó duro y fuerte y, sin más, le pegó una bofetada en la cara – por infiel, zorra.

Mi madre, excitadísima, y por primera vez que yo veía, le devolvió la bofetada.

– Por cabrón follamadres y mujeres casadas – el tipo se quedó parado, pero redobló el ritmo y le volvió a pegar a mi madre, cosa que acabó por desencadenar un orgasmo bestial en ella, al tiempo que el tipo eyaculaba en su vientre, resoplando y gritando

– AAAAAAAAAAAAAAAAAAH…

– Putaaaaaaaaaaaaaaaaaa…

Mi madre estuvo un rato enorme corriéndose, moviendo el pubis contra la polla que la jodía, el tipo ya había acabado y mi madre seguía y seguía, los ojos cerrados, gimiendo…el cuerpo estremeciéndose, sus tetas vibrando como flanes…pocas veces la había visto así. Mi madre bajó las piernas, con un suspiro. Se quedaron un rato en la postura, el tipo encima de ella, entre sus muslos, respirando fuerte.

– ¡Qué hembra, diossss!

– ¡Y qué macho semental me ha follado!

Se relajaron, el único que estaba ansioso, era yo, me dolía la polla y los huevos, pero esperaba.

Mi madre se levantó y caminó hacia el agua, metiéndose hasta la cintura y se remojó entera. Se masajeó el coño y las tetas. Se arrodilló en el agua, mirándonos, estaba radiante y disfrutando del frescor del mar. Los tipos también se acercaron a la orilla.

– ¿Sabes que faltaría para redondearlo todo? – le dijeron

– Dime

– Que nos aguantaras la polla mientras meamos

-Jajajaja…pero qué cerdos sois…no tengo ganas de moverme, me habéis dejado dolorida, os habéis despachado a gusto pegándome…

– Y lo que has disfrutado, guarra…jajajaja…si te quedas ahí te vamos a mear encima.

– No seréis los primeros.

– Joder…pues toma.

La mearon en la cara y las tetas, los dos a la vez, una buena meada. Yo aún no lo había hecho y me excitó más aún verla en tan humillante situación. Al acabar ella se zambulló para limpiarse y salíó.

Se sentó en la toalla. Los tipos dijeron que se iban a dormir, ahora que ya estaban bien follados, y se fueron sin más.

Sin decirnos nada, la besé, la morreé, la acaricié, ella a mi también, mi cara mi pecho, mi polla.

Bajó la cabeza y me la chupó un ratito, después la despatarré y le comí el coño suave y largamente, noté su clítoris volver a crecer, era increíble mi madre, al poco me dijo.

– Fóllame, hijo, necesito tu polla, no me comas mas el coño, lo necesito lleno, necesito otra vez un buen macho. Ninguno mejor que tú, cabronazo, mi propio hijo, jode con mamá, dame polla, méteme esa polla que tanto me gusta. No me hagas esperar más….ummm…dale polla a mamá…

– Qué buena puta estás hecha, mamá. Mira que llevas pollas y aún quieres más. – me subí encima de ella y se la metí de golpe, gritó de nuevo.

– AAAAh hijo…hijo…qué buena polla…mi macho preferido…oooh qué gusto…-me miraba y me acariciaba – eres el mejor…ummmm…que suerte tengo…y qué guapo eres…me voy a correr con mi macho…me gusta ser tu hembra…me excita haberte parido…haber parido mi propio macho semental…vuelvo a tenerte dentro…ummm qué bueno estás cabrón…qué gusto que me jodas…

– Mi madre, mi mujer – le bombeaba – mi hembra, mi puta…tan follada, tan enlechada y hasta meada…mi preciosa madre…tetuda…deseada y conseguida por todos…voy a enlecharte ahora mismo…otra lechada en el fondo de tu vagina…

–Siiiiiii, hijo, siiiiii…dame polla, cabrón, dame leche, dame más leche…me han metido mucha leche hoy….aaaaaaaaaaaaaaaa…me corroooooooooo

No hace falta explicar cómo nos quedamos, exhaustos. Después de otro bañito, nos fuimos a dormir. Al acercarnos al cámping, nos encontramos con la chica de la tienda de al lado, que iba a los lavabos. Hablamos un ratito, muy suculenta conversación. Pero nos fuimos a dormir. Al día siguiente mi madre marchaba, yo ya pensaba como me lo montaría con al chica.

( CONTINUARA… )

Follando a mi madre dormida

Lunes, marzo 16th, 2015

Estaba con mi madre en su habitación y en su cama, eran las 8 o 9 de la mañana cuando sin querer levante un poco el edredón y vi a mi madre con un pijama corto que no le cubría nada, tampoco llevaba bragas y fue tal mi excitación que me empalme, no sabia si mi madre estaba despierta o dormida así que decidí intentar despertarla moviéndola cada vez que lo hacia roncaba así que me armé de valor me baje los calzoncillos que llevaba puesto cogí mi polla y lo introduje dentro del coño de mi madre me comienzo a mover lentamente, cuando de repente empieza a gemir y yo seguía penetrando a mi madre (no me lo podía creer, me estaba tirando a mi madre mientras dormía) cuando de repente se despierta y pega un grito diciendo:

Madre:¡Nene, que haces, que soy tu madre!
Yo: Lo siento mama (mientras la seguía follando), pero el calenton me pudo mas.

Entonces la cojo bien fuerte porque quiso salir, ella forcejeaba pero yo nada que la soltaba, entonces le susurro al oído

Yo: Madre, no te da gusto que tu hijo te esté follando, piensas en cuantas madres se sentirían orgullosas de ser deseadas por sus hijos, o por algún joven y tu tienes esa suerte.

Mi madre se quedo un poco pensativa, al cabo de un rato escucho como mi madre gemía de placer otra ves de repente mi madre me dice con voz entre cortada:

Madre: tienes razón hijo, me gustar ser deseada por mi hijo…. mas ahora que me esta follando bien rico…..aah…nene…me vas a matar.

Me dispuse a parar de follarla para cambiar de posición, cuando mi madre me dice:

Madre: Nene quiero que me la metas por el culo, quiero saber que se siente que te follen por ahí mas si es mi propio hijo quien me va a desvirgar mi culo,sobre todo hay un morbo que me excita un montón.

Me sentía orgullosos de ser la primera polla en el culo de mi madre, fui a buscar un bote de crema y me lo unte en la polla, cogí un poco y se lo eche alrededor del agujero del culo de mi madre cogí mi polla y con la cabeza de la misma busqué el agujero “negro” y vi como mi capullo se hundía dentro de culo de mi madre fue tal mi emoción quele dije a mi madre.

Yo: madre eres una glotona,te estas comiendo mi polla con tu culo.
Madre, ooh…si nene…partele el culo a tu madre.

Cogí a mi madre y comencé a embestirla fuertemente por el culo la cogí le saqué la polla y la puse boca abajo con el culo hacia arriba,yo abrí las piernas y comencé a montarla a caballito, al cabo de unos 10 min. o asi me iba a venir dentro del culo de mi madre.

Yo: ¡Me corro mama, me corro!(le grité)
Madre: ¡Correte dentro nene, correte dentro del culo de tu madre!

Bastó que dijese esas palabras para vaciar toda mi carga dentro, mi madre gritaba de placer.

Madre: Aaah..si…nene….que rico…..

me despegué de mi madre exhausto, mi madre se levantó con un dedo en su agujero impidiendo que mi semen salga de dentro, cogió un vaso de la cocina…vino donde yo estaba, se quito el dedo y dejó mi semen caer en el susodicho vaso una vez que mi semen cayó del todo en el vaso lo bebió, se lo trago un me dio un beso diciendome.

Madre: Nunca me había sentido tan bien como hoy.

Padres comprensivos

Sábado, febrero 7th, 2015

Acabé mi último curso de bachillerato de aquel año con muy buenas notas y mis padres quisieron recompensarme con una estancia en un camping de la sierra. Soy hijo único y siempre me han querido mucho. Mi padre me considera, no obstante, como un chico tímido y a cada momento me da consejos para conocer a chicas y todo eso. Mi madre le regaña diciéndole que ya tendré en el futuro tiempo para todo eso. El caso es que en la época en la que acabé el curso yo estaba deseoso de tener mi primera relación sexual y mi padre sin duda llevaba razón en eso de que era hora de intimar con chicas.

Como decía, nos fuimos al camping, y fuera porque no era plena temporada de campistas que el lugar resultaba bastante aburrido dada la escasez de gente a la que poder conocer. Mis padres se daban cuenta de que yo no me sentía bien e intentaban animarme, pero no lo lograban, más aún cuando llegaba la noche y nos íbamos a dormir, ellos a su apartado de la caravana y yo al mío. Varias noches, de madrugada, unos jadeos me despertaban: eran mis padres follando como desesperados. Mi curiosidad me llevó a asomarme algunas de esas noches a ver qué hacían y la verdad es que el espectáculo era sublime, lo mismo mi padre le comía el coño a mi madre, que ella le chupaba a él la polla o se la follaba por el coño o por el culo. Varias pajas me hice allí delante de ellos sin que me viesen del panorama que me ofrecían.

Un día salimos los tres a hacer senderismo por la sierra y un guía fornido y atlético nos acompañaba. Anduvimos un gran trecho y yo me fui adelantando hasta dejar muy atrás a los tres, tanto que sentí algo de miedo y retrocedí para encontrarlos. No les veía en la senda por la que íbamos y me impaciente un poco pero sin llegar a desesperar o gritar llamándoles. Seguí buscándoles por el bosque hasta que unos jadeos que ya me resultaban familiares llamaron mi atención. Se me pasó de todo por la cabeza, así que silenciosamente me fui acercando a un lugar donde los arbustos y los pinos ocultaban la presencia de varios cuerpos desnudos. Lo que vi me dejó de piedra: mi padre, mi madre y el guía follaban en grupo. Mientras el guía daba por culo a mi madre, ésta chupaba la polla de mi padre. Me volví a pajear con desesperación.

Por la noche ya en la caravana, sin que ellos supieran que los espié cuando jodían con el guía, les pregunté si les gustó la excursión a lo que me contestaron que jamás lo habían pasado tan bien. Sentía algo de enfado con la actitud de ambos y creo que eso fue lo que me llevó a preguntarles con descaro:

—¿El guía se portó bien con vosotros durante la excursión?

— Si, todo estuvo perfecto hijo mío- contestó mi padre.

— Sobre todo para ti, ¿verdad mamá?

—¿ A qué te refieres?- dijo ella ruborizada.

— Siento tener que hablar de esto con vosotros -les dije-, pero os he sorprendido desnudos junto al guía follando como locos. ¿Podéis explicarme porqué?

— Verás hijo, tu madre es una mujer atractiva y ya viste como iba vestida esta mañana, eso un hombre no lo puede pasar por alto. Yo no soy celoso y hago cualquier cosa por verla feliz. El guía y ella se gustaron y yo lo noté, así que les animé a que los tres practicásemos el sexo.

— Me parece perfecto lo que hagáis, pero ¿qué pasa conmigo? ¿me dejáis de lado?

— No, hacemos excursiones contigo— decía mi madre—, jugamos en el camping…

—¡Eso no me parece suficiente! -le grité.

— Yo sé lo que quiere— dijo mi padre a mi madre—, y me parece justo, así que creo que no tenemos más remedio que ofrecérselo.

Dicho esto mi padre se dirigió hacia mi madre y la abrazó por atrás, diciéndome “¿Es esto lo que te gustaría hacer?”. Le acarició los enormes senos por encima de la camiseta y la besó en el cuello. Mi madre, aunque complacida, se resistía un poco ante mi presencia. “Contesta— me decía mi padre—¿es esto lo que quieres?” Yo no pronuncié palabra, pero moví la cabeza afirmativamente. Mamá se quejó de la situación pero mi padre la retenía con fuerza mientras le decía que si su hijo quería follar, iba a follar de verdad. Ante mi atónita mirada le bajó las bragas y apareció su chocho peludo. Papá lo acarició con fuerza a la vez que se sacaba su polla con la mano que le quedaba libre. Su aparato erguido era enorme. Yo hice lo mismo; también tenía mi polla en erección.

—¿Quieres probar a mamá?

— Sí— dije—, quiero probar lo que es el sexo.

— Hoy tendrás lo que quieras, para eso eres ya un hombre.

Mi madre estaba nerviosa y excitada a la vez. Mi padre le obligó a chuparme el pene mientras él se la introducía desde atrás por su encharcado coño. Allí, a cuatro patas mi madre parecía una perra en celo. Me pareció lo más delicioso del mundo aquella mamada que me estaba haciendo. Mi padre me recomendó que no me corriese, pues si bueno era que me la mamase, mejor sería que probase a hincársela en el coño. Mi madre se negó a que me la follara, pero mi padre le dijo que ya no había vuelta atrás y que disfrutaría de lo lindo con la enorme polla del hijo. Aún así, mi madre opuso toda la resistencia que le fue posible, lo que fue inútil, ya que mi padre le ató las muñecas a la cabecera de la cama y cogió fuertemente sus piernas para separarlas. “¡Adelante, es tuya!”, me dijo. No lo dudé, le introduje de un golpe la polla en su enorme y deseado coño, la cabalgué con furia durante un rato y mi padre se masturbó como un adolescente. Me dio cierta pena ver a mi madre en aquella situación, pero recordé que con el guía se había comportado como una auténtica puta, así que no tuve consideración con ella. Me corrí en su interior como un bestia lanzando sonoros alaridos de placer. Mi padre me dió una palmada en la espalda indicándome que ya me podía ir a dormir. Minutos después les oí hablar. Papá decía a mamá que no había nada de malo en lo habíamos hecho, y ella admitió que en parte le había excitado aquella situación y que si era necesario vivir aquel tipo de experiencias era probable que no le costase mucho esfuerzo acostumbrarse a ellas.