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Mi madre paso a ser mi mujer (4)

Miércoles, abril 22nd, 2015

Después de asegurar definitiva y placenteramente que mi madre asumía del todo su posición de ser mi puta y que había reconocido que le gustaba serlo, sin dejar de ser mi madre, ni tampoco su condición de mujer de los dos, de mi padre y mía, cosa que nos daba muchísimo morbo, me sentía pletórico, el amo del mundo.

La faceta como mi madre ya la tenía conocida desde hacía años y era una madre de lo mejor, la faceta como mi mujer, recién comprobada y satisfactoria de lo más, mi morbo era ver como era su faceta de mi puta. ¿Cómo sería el momento? ¿Qué sensación tendría al ver a mi madre jodiendo con un tio por mi? ¿Cómo lo haría? ¿Sería capaz? ¿ Llegaría al orgasmo con otra polla? ufff

Me rallaba un poco pensar en mi padre, era un buen tío y era un buen padre, realmente lo estimaba y le estimo, pero estaba encegado con la perversión de la puteria de mi madre. Y totalmente abducido por su sensualidad. y embriagado de sentirme con poder sobre mi madre.

En un momento de la tarde, como siempre, caímos juntos Sebas y yo, entre la cuadrilla tomando unas birras, aparte de hablar de nuestras cosas y de fútbol, que no relataré, le invité a venir a casa al día siguiente, para hacernos un peta y haraganear un poco. Además le dije que toda la tarde estaríamos solos con mi madre.

SEBAS – Cojonudo, tío, pero ya sabes que tu madre me la pone dura y voy a ir toda la tarde burro.

YO – Jaja, precisamente me lo comentó del otro día en la fiesta del Insti, tio, es que se te notaba una barbaridad.

S – Joder, qué vergüenza, ¿se dio cuenta que iba empalmado?

Y – Sí, se dio cuenta que te pone la polla como una piedra.

S – No jodas. ¿Y cómo lo sabes?

Y. – Estuve hablando con ella un rato, nos tenemos bastante confianza.

S. – Ufff, no voy a poder mirarla, de vergüenza. ¿Y qué más te dijo?

Y. – Nada, se rió. Hace tiempo que lo sabe, no es la primera vez que te pasa, pero, claro. también le dije que estando tan buena, y vistiendo tan sexy no era raro. Y me dijo que le halagaba, a su edad, un chico yan joven…

S.- Pues por eso, vaya morbazo que tiene, es tu madre pero también es una hembra de cojones, a su edad y con esas tetas y ese culo, ya te lo he dicho montón de veces, y con las falditas y escotes que se pone, ufff para comérmela enterita. la musa de mis pajas. Así que te dijo no le importa que me ponga burro con ella…. hasta le gusta.

Y. – Sí, eso más o menos.

Por la mañana tuve que prepararlo todo, sabía que mi padre vendría tarde, a la hora de cenar. Tendríamos la tarde para ver cómo podria montar algo, y mi hermano siempre se iba toda la tarde con su cuadrilla a jugar a futbol o a ligar.

Luego fuí a ver a mi madre, estaba en el despacho de trabajo que tienen, trabajando en algo. Eché el pestillo por dentro y le dije en voz alta que Sebas vendría a comer y se quedaría por la tarde. Me miró con ojos de alarma. Me acerque por detrás y le dije al oído:

– Mama, ya sabes que me gustaría que te hicieras a Sebas y me dijiste que lo harías. Y te excitó mucho, te corriste diciendo que serías mi puta. No veas el morbazo que me da que hagas de verdad de puta para mi.

– Pero hijo…. es cierto que te lo dije pero es que me tenías muy excitada y también es verdad que me excité….pero no sé si podré, cariño…es tu amiguito desde niño, conozco mucho a sus padres, me corta mucho…es que tendrías que darme un poco de tiempo…-me dijo. Yo le deslicé una mano por el escote y le acaricié la teta, ella, por supuesto, no hizo nada por evitarlo, cosa que me encantó, le giré la cara y la di un beso en los labios, ella respondió con su lengua, le apreté la teta y el pezón y se la saqué, separamos las bocas – me pierdes hijo, no sé cómo me excitas tanto… -por supuesto, yo ya tenía la polla ereccionando, me puse a su lado, el paquete a su alcance, sin dejar de amasarle la teta y pellizcarle el pezón. Ella levantó la mirada.

– ¿Te gustaría chuparme la polla, mama? – le dije

– Me encantaría, hijo -respondió, empezando a gemir de mis juegos con su pezón.

– Pídeme que te la de, mama -me estaba poniendo morboso a tope

– Uffff, déjame que te chupe la polla, hijo, por favor, ponme la polla en la boca, deseo chupártela. – Lo dijo bajito pero sin dudar nada.

– Ok, mama, sácamela y cómetela, te la DEJO chupar. – Así lo hizo para mi placer, sumisa, me abrió la bragueta, y metió la mano, cogió la polla y la sacó fuera. Primero me descubrió el glande y lo besó. Pasó la lengua suave por todo el glande. – Uauu , mama, se nota que no es la primera vez que lo haces. Te has comido muchas pollas,¿eh, mama? – me estaba poniendo como una moto, y sabía que las guarradas a ella también le excitaban. Entonces se la metió en la boca y comenzó una mamada en toda regla. Recordé las palabras jocosas que había dirigido aquel tio sobre mi madre el dia de la fiesta en el Insti: “…hasta sabemos lo suave que tiene la campanilla…”. Noté esa suavidad de mi madre en la punta del cipote, su lengua golosa saboreando mi polla, y noté hasta qué punto le gustaba, de la manera que succionaba, se la sacaba y la volvía a meter hasta que me rozaba el pubis con la nariz, y yo la miraba y no me acababa de creer lo que veía, mi madre, con una teta fuera, tragando mi polla con ansia.

Oímos que mi hermano me llamaba y se la saqué, guardándola y cerrando con dificultad la bragueta. Mi madre se metió la teta dentro y yo fui a abrir la puerta, antes de salir la miré y le dije,

– Estás preciosa, mama, mi amigo Sebas se va a poner las botas contigo…

– No sé si podré hijo…

– Bueno, mama, al menos no te pongas bragas…y ya veremos.

Me distraje un rato con mi hermano, mientras se me aflojaba la erección. Al cabo de un rato mi madre fue al lavabo y oi que se duchaba, y me fijé que se entretuvo dentro bastante. cosa que me intrigó. Fue a su habitación y salió impresionante, con un vestidito de algodón blanco, cortito, escotado y un tanto estrecho para el volumen de tetas que tenía, asi que los botones estaban tirantes y se ahuecaba entre los botones, dejando entrever lo que prtendia ocultar, unos pechos magníficos. Se fue a cocina a preparar la comida y yo me fui detras:

– Uauuu, mama, estás inceríble de guapa y sexy – Ella sonrió.

– Me he depilado, mira – levantó una rodilla para que lo comprobara y le acaricié desde el tobillo hasta los muslos, una suavidad total – Y hay más – se levanto la faldita y me enseño un coño totalmente rasurado – toca, cariño – le acaricié todo el coño y estaba suavísimo, ingles y pubis y labios – si llega el caso que Sebas disfrute de esto, que tenga lo mejor de lo mejor, ¿no te parece? Que no tenga queja de tu madre. – me apartó suavemente la mano – ahora déjame hacer la comida

– Me dejas admirado, mama. Eres la mejor.

– Por supuesto, cariño, cuando hago algo, me gusta hacerlo bien.

– Incluso de puta.

– De eso, más aún. Es la primera vez que hago de puta de alguien, y me gusta que estés orgulloso de mi. aunque estoy un poco asustada, hijo, no sé si voy a poder…

– Pero te excita.

– ¡Vete ya de la cocina!

Se volvió a trajinar en la cocina y la miré pensando en la gran suerte que me había tocado al tener una madre así.

Sebas llego puntual. le noté un poco nervioso. Azorado al saludar a mi madre, “hola, Catalina”, “hola guapo, dame un beso” se volvió y Sebas pudo ver su escote excesivo, ofreció la cara y se dieron dos besos castos, luego ella siguió cocinando “me gusta que vengas a casa, Sebas” Sebas y yo mirábamos por detras a mi madre, sus piernas casi descubiertas y su culo debajo de la faldita, tentador y sexual, encantados con la vista.

Me acerqué por detrás, le puse las manos en la cintura y me asomé por el hombro “¿ a ver qué nos has hecho?, joder qué bueno, ven a ver esto Sebas” Se acercó por el otro lado y yo me aparté, empujando levemente a mi madre hacia Sebas plantandole el culo de mi madre en el paquete. Sorprendido, no se movió y mi madre tampoco se apartó, “¿te gusta Sebas?” le dijo, “me encanta” , mi madre movió suavemente el culo sobre el paquete de Sebas “acércate un poco más” Sebas se asomó por encima del hombro de mi madre sin dejar de tener su polla contra su culo, “me encanta” volvió a decir, mi madre volvió a mover su culo suavemente y me miró. Se me puso la polla dura con esa mirada.”Venga, a comer” Sebas se apartó y también me miró, estaba colorado hasta las cejas y mascaba un buen paquetazo.

Mientras comiamos mi madre ofrecía una vista de su escote que aturdía, Yo había hecho sentarse a Sebas enfrente de ella y mi hermano y yo uno a cada lado, pero charlaba alegremente como si no se diera cuenta que Sebas (y yo) le miraba las tetas como si fueran un imán a su mirada. Marcaba los pezonacos descaradamente, señal que estaba excitada y disfrutaba. Dejé caer mi servilleta y al recogerla vi sus inmensas piernas y su falda bien subida, le toqué la rodilla y ella entendió, abrió sus piernas para que se viera bien su chocho rasurado. La miré a los ojos al incorporarme, una mirada excitante. Como en un descuido, tiré la servilleta de Sebas y él se agacho a recogerla.

Mi madre y yo nos miramos, en ese momento Sebas le estaba viendo la delicia desnuda de su coño ¿Cómo seguiría esto? Estaba deseando que mi hermano se fuera ya y nos dejara. Sebas se incorporó y miró a mi madre, ella le sonrió. Yo me hice el despistado. Pero estaba como una moto. Al cabo de poco, a Sebas se le cayó otra vez “casualmente” la servilleta, me fijé que mi madre mantenía los muslos suficientemente y descuidadamente separados, un morbazo, Sebas repetía la vista.

Mi hermano tenía prisa así que se puso a recoger la mesa y Sebas le ayudaba. Mi madre me hizo un gesto y fui a mi cuarto, ella vino poco después. Mientras los otros dos trajinaban, mi madre se me acercó con cara de preocupación:

– Hijo, no sé si voy a poder hacerlo, me da mucha vergüenza y me corta.

– Ven aquí, putita – se me acercó, había aceptado con toda naturalidad que su hijo la llamara putita, la abracé y le besé la boca – ¿cómo es eso que tienes vergüenza? Si lo tienes como una moto

– Jo, es que cada vez que le miro no puedo dejar de verlo como el niño que he tenido en casa tantas veces….- me hablaba abrazada, sentía sus tetas contra mi y le acariciaba el culo – no sé hijo, me cuesta… – apreté su culo para que sintiera mi polla dura.

– Me da un morbo tremendo que Sebas se folle a mi madre, llevo la polla dura toda la comida -la llevé delante del espejo, la puse de cara y yo desde atras, le desabroché un boton mas del vestido y le saqué las tetas, luego le subí la faldita para que se viera el chocho – mírate. mama, eres una delícia para cualquier hombre, una mujer para gozar, para el placer – le metí mano al coño, gimió – y lo mejor es te gusta transformarte en una guarra – me saqué la polla, durisima, de la bragueta y se la puse entre los muslos, rozando el coño – ¿quieres polla, mama? mírate en el espejo mientras le pides a tu propio hijo que te joda.- se abrió, iba descubriendo lo que le ponían las guarradas, sentirse zorra.

– UFFF hijo, sí, fóllame, no sé qué tienes que me derrite, que me excita – le metí la polla de golpe -AAAAAAhhhhhhhh

– Mírate, mama, una hembra preciosa copulando…..ummmmm -le dije mientras la bombeaba suave y ella gemía – quiero ver cómo Sebas disfruta de todo lo que tienes y de lo bien que se lo has preparado. Lo primero que harás es que te sobe y coma las tetazas, que te las babee, que te chupe los pezonacos – retiré la polla del todo, la miré a través del espejo, realmentetenía un morbo terrible tener a mi querida mamá así – pide rabo, putita.

– Uff, sí hijo, me gusta tanto que me des rabo….ufff dame rabo, dale rabo a la mama

– A la puta de la mama – se la metí de golpe.

– SIIIIIIIIIII, soy una puta, una puta…..- se iba excitando con las obscenidades -…de mi propio hijo…

– Me gusta ser el hijo de mi puta – le saqué la polla, la incorporé y le abracé, sobandole las tetas, de frente al espejo – quiero darle mi madre a Sebas. Quiero que me la deje bien follada. Y después follar yo con mi madre, con el coño lleno de leche de Sebas. Sobada, babeada, follada, enlechada y bien guarra.

– Ufff hijo mío, cómo puedes ser tan morboso…. echó la cabeza hacia atrás y la besé.

– Porque tengo una madre preciosa y guarrilla. ¿Sabes qué me gustaria, mama? Ponerte así delante de Sebas yo mismo, mostrarle lo que tienes, tus buenos pechos y tu coño rasurado, y decirle que le dejo mi madre para que me la folle. – ella gimió, la excitaba – Pero hoy no, que se asustará. Hoy te lo follas tu sola y despues vienes a mi repleta de su leche.

– Uf hijo que caliente me pones, eres un demonio…

– Ya verás que te gusta, Sebas tiene una polla muy gorda, y ya verás qué loco le vas a volver. Cuando se vaya mi hermano, te desabrochas mas el vstido y no sirves unos gintonics, que Sebas te vea bien los pechos y despues te sientas enfrente nuestro, de esa manera que sabes hacerlo y que podamos verte el chocho. Yo me retiraré, os dejaré solos y …. os miraré desde la puerta, mama, no me perderé nada.

No dijo nada, sólo me miró y me besó, estaba muy caliente. Se fue al lavabo y yo salí, Sebas y mi hermano habían acabado de recogerlo todo y mi hermano dijo que se iba. Por fin, pensé. Sebas y yo nos sentamos en el sofá:

SEBAS .- Joder tio, tu madre va sin bragas,, le he visto el chocho todo rasurado, ¿así va siempre?

YO.- No siempre, hoy debe ir así por ti.

S.- Joder, como me tiene el rabo, lo que daría por poder meterselo en ese coño tan bueno y esas tetazas, uff

Iba a decir algo pero apareció mi madre con tres gintonics, realmente con una escote de vértigo, sonriendo, vino a nossotros y se inclinó paar dejarlos en la mesa, mostrandonos sus tetas enteras, con sus pezones bien tiesos. Sebas estaba bizco. Como le había dicho, se sentó enfrente recostada, las piernas relajadas, un tanto separadas, dejandonos vislumbrar su coño tan limpito. Una preciosidad sexual. Bebimos el gintonic charlando de todo y nosotros mitrando tetas y coño, me levanté a preparar otro, al volver mi madre estaba sentada al lado de Sebas, me sente al otro lado de mi madre, obligandola a pegar el cuerpo a Sebas, les di los gintonics y brindamos. Le puse una mano a mi madre en el muslo.

– Que suave estás, mama, y qué guapa.

– Adulador. Si ya paso de los 40…

– ¿A que sí, Sebas? mira qué suave. – dije

– Está muy guapa, Catalina. Es una mujer muy guapa, madura y guapísima – dijo Sebas mirando su escote. Con timidez puso la mano en el otro muslo, acariciándolo – y muy, muy suave.

– Jjeje, vaya par de aduladores, me lo decís para contentarme. Con lo guapas que son las chicas de vuestra edad, delgaditas, con esas figuras y todo firme, que a mi ya se me cae todo un poco, y estoy mas bien ancha.

Me estaba poniendo como una moto, bebíamos los gintónics sin dejar de acariciarle los muslos, Sebas me miraba con ojos como platos y el paquetazo a reventar. Casi si darme cuenta había ido separándole los muslos a mi madre, que no ofrecía resistencia, mis planes de retirarme y dejarlos solos había empezado a desagradarme, ¿cómo me iba a ir en ese momento? decidí seguir a ver qué pasaba. De todas maneras, no me convenía nada que Sebas supiera que me tiraba a mi madre, así que luchaba conmigo mismo. Decidí dar un toque más para que no hubiera marcha atrás.

– Qué va, mama, tú eres más guapa, no se te cae nada, si lo dices por las tetas, son mucho mejores que las de las niñatas esas del Insti. ¿A que sí Sebas?

– Ya lo creo, a mi me gustan muchisimo más. -Sebas se las miraba con ganas.

– Jaja, , que decís chicos si me cuelgan mucho. – se tocó con la mano una de sus tetas, por encima del vestido, elevándola y luego dejándola caer – ¿veis? Es la edad y haber tenido dos hijos chupones – me miró y me sonrió, acercándose a darme un beso. Sin saber por qué, giré la cara para que me lo diera en los labios y ella no se apartó, me dio un beso suave pero no casto.

– Tienes las tetas preciosas, mama, que lo diga Sebas – me bebí lo que quedaba de gintonic y lo deje en la mesa – Deja que te las vea bien mama.

– Me da un poco de vergüenza -dijo – no sé si debo

– Va mama, si te las hemos visto muchas veces en la playa -dije- a Sebas no le molesta.

– Claro que no, Catalina, si nos conocemos de siempre -dijo Sebas.

Mi madre se desabrochó todos los botones hasta la cintura y se abrió el vestido, dejando sus tetas al aire.

– ¿Son o no preciosas la tetas de mi madre, Sebas? – No pude por menos que acariciarle la que tenía más cerca – y ya verás qué suaves – Le temblaba la mano a Sebas cuando entro en contacto con la piel de su teta, acariciandola.

– Las mejores tetas del mundo -dijo Sebas alucinando.

– ¿Ves, mama? las mejores – ella dejaba que la sobáramos las dos tetas, brillandole los ojos – a Sebas le encantan. No tienen nada que envidiar a ninguna otra, mama, al revés. Por cierto, hay una cosa que seguro le puedes ayudar a Sebas, como tenemos confianza, seguro que puedes darle tu opinión – seguíamos sobándole las tetas. Sebas me miró sin saber por dónde iba.

– ¿Qué es? Si puedo ayudar a mis niños….

– Las chicas no se atreven a acostarse con Sebas porque dicen que tiene la polla muy gorda, pero yo creo que es que son muy niñas aún, una opinión como la tuya seguro que es mejor, tienes más experiencia y puedes decirlela verdad, si es demasiado gorda o es que la chicas son un poco niñas aun – Sebas me miró matándome con la mirada, pero no dejaba la teta de mi madre.

– ¿Ah, sí? -dijo mi madre -si quieres me la dejas ver y te digo qué me parece, Sebas.

– Me da un poco de vergüenza – dijo Sebas – no sé si me atrevo. Además es que….

– Venga Sebas, no seas tímido – le dije – que mi madre ha visto muchas pollas y no se va a asustar. Ya verás como te dice que no es problema.

– Sí, Sebas, no te preocupes – le dijo mi madre – a ver si te puedo ayudar.

Con reticencia, dejó de sobarle la teta, ( y yo también pero no se las cubrió) y se bajó la bragueta, rojo como un tomate, y sacó su polla dura como una piedra, realmente gorda, parecía un muñon porque no era larga, debía rondar los 14 o 15 pero al menos tenia 7 u 8 de ancho. Mi madre la miró.

– Es grandota, Sebas, y muy apetecible, muchas mujeres disfrutarían un monton con ella. Tiene que dar mucho gusto.

– ¿Ves, Sebas? no es un problema tuyo.- dije – a mi madre le gusta y es la mejor opinión.

Sebas estaba como un tomate, entre la vergüenza y la excitación. Sentí un morbo tremendo de ver a mi madre con las peras al aire, mirandole la polla a Sebas. El momento se aproximaba, así que decidí, a mi pesar, retirarme a mi cuarto fingiendo que los gintónics me habían sentado mal. Lo hice cuando Sebas se había guardado otra vez la polla. Así que me levanté asegurando que se me pasaría enseguida y simulando que me tambaleaba salí, pero me quedé mirando con la puerta entreabierta, en el pasillo, los dos sentados, mi madre con las tetas al aire y las piernas también, la faldita muy arriba.

Los oía pero a veces se me perdia alguna cosa, oí que Sebas le volvía a decir algo sobre lo guapa que era y mi madre le sonreía. le dijo:

– Tienes la polla muy dura Sebas, ¿es por mi?

– Ssi – acertó a decir – es muy guapa Catalina.

– Mi hijo me ha dicho que te gusto mucho.

– Uf, si, mucho …..- Sebas le miró las tetas al aire – me encantan sus pechos Catalina, en serio son los mejores. -estaba aún cortado, mi madre le cogió su mano y se la puso en las tetas, que Sebas empezó a sobar con ganas – qué buenas tetas Catalina, siempre he deseado tocárselas. Soñaba con esto.

– Ummm me gusta Sebas, eres un cielo – mi madre le acarició la cabeza, con la otra mano se cogió una teta como para dar de mamar y se la acercó – ¿quieres chupármelas? – Sebas se amorró a su pezón y ella gimió, mirando hacia la puerta donde sabía que yo estaba, sin dejar de dar teta a Sebas – ummmmmmm Sebas, me gusta tu polla, en serio pero no la he visto muy bien, enséñamela mejor, ahí de pie. Desnudo.

Sebas se levantó y se desnudó en un visto y no visto. Yo les veia de perfil, el muñon de Sebas apuntando a mi madre, sentí una excitación enorme “lo va a hacer”. pensé “le va a comer la polla”

– Ummm Sebas, que buena polla, ¿me dejas que te la coma? -le dijo

– Ufffff Catalina, sería mi sueño hecho realidad, ¿de veras me la vas a chupar?

Mi madre, experta, como yo ya sabía, se acercó y le lamió entera la polla y los huevos, Sebas bramaba de gusto, y como yo ya sabía, al poco se la estaba chupando dentro de la boca, pero tuvo que hacer un esfiuerzo para metersela, Sebas gemía y repetía el nombre de mi madre… En tonces ella se la sacó de la boca, se estiró en el sofá y se abrió de piernas:

– Tengo mejor sitio para tu leche, Sebas, mi cielo, ¿no te gustaría follarme?

– SIIIIIIII, – Sebas se le subió encima y ella le dirigió la polla a su coño.

– Empuja Sebas, métemela toda pero despacio o me vas A ROMPER EL COÑO – por supuesto Sebas se la metió hasta los huevos e hizo gritar a mi madre cada vez que Sebas le daba pollazo. No pudo durar nada, al cabo de bien poco, Sebas se corría como una bestia llenando a mi madre de leche.

Yo tenía la polla como un hierro al rojo, no me la podía tocar o me correría y quería reservarme para dar rabo a mi madre. Sebas se había derrumbado sobre mi madre y el morbo de verla con sus piernas abiertas y Sebas enmedio me mataba. Cuando se volvieron a sentar, Sebas resoplaba.

– ¿Te ha gustado follarme, cielo? – le dijo mi madre al tiempo que le acariciaba la cabeza

– Catalina, es lo mejor de mi vida, la corrida más grande de toda mi vida.

– Sí, me has metido un litro de leche, cielo, voy a ir a limpiarme y a ver si se encuentra bien mi hijo, tú espérame y no te vayas ¿eh?

– Ufff nunca, Catalina.

– Prepara dos gintónics para cuando vuelva.

Mi madre salió y se vino directa a mi cuarto, con la leche de Sebas escurriendose por los muslos a borbotones. Yo la esperaba desnudo.

– ¿Te ha gustado, hijo, lo he hecho bien? – le di un beso y le metí la lengua, mi polla le presionaba el vientre – uuuuu vaya polla se te ha puesto.

– Sabes a polla de Sebas, putita, y vas cargada de su leche – nunca hubiera pensado que le diría una cosa así a mi madre –

– Ya me tienes como tú querías hijo – se apoyó en la mesa – uffff soy una desvergonzada, pero me tienes abducida. ¿Me vas a follar ahora tu?

– Quieres más rabo, ¿eh? guarra, puta, – le metí de golpe la polla, que entró suavita – ¿Es gorda la de Sebas? Diosss mama, estás inundada de leche.

– Ufff más que la tuya, mmmmm, me ha roto el coño ummmm siiii dame tu rabo hijo mío, dioss qué morbo –

– Tienes el coño dilatado. ¿te ha gustado, eh? – mi polla entraba y salía con facilidad, y producí el típico ruido del chocho encharcado.

– MMMM me gusta más la tuya, es mucho más larga, mmmmm, qué dentro me llega y como me gusta que me folles recien follada aaaaa siiii dame rabo, siiii, maaaassssssss me voy a correrrrrr, jode la mama, cariñoooooo – empezó con un orgasmo que yo conocía. Los dos íbamos con ganas.

– Toma leche mama, mi puta, te has tirado a mi mejor amigo y ahora te tiras a tu hijo, putaaaaaaaaa

– AAAAAAAAAAAAh siiiiiiiiiiiiii

Una bestialidad de corrida la mía y la de ella. Nos dejamos caer sobre la cama. De su coño no paraba de salir lechada, estaba preciosa y se lo dije.

– Tienes dos leches en el coño, mama. ¿Vas volver con Sebas y vas a vaciarle los huevos?

– Ummm si tu quieres, estoy follando para ti.

– Sí, mama, si que quiero. Pero sé que te gusta y te da morbo.

– …….

Me dio un beso y se fue a la ducha. Me fijé que tenia semen hasta debajo de las rodillas. Lo que siguió fué apoteósico, una hembra desatada mi madre.

Cuando se duchó, se fue al salon de nuevo apenas cubierta con una toalla, al pasar olí el suave perfume de su piel y se me empezó a poner tiesa. Alla estaba Sebas, desnudo, con los gintónics en la mesa. Al llegar ella, el quiso ir al baño también así que retiré rápido a mi cuarto y oí que se limpiaba también. Mejor. Al volver él al salón me volví a apostar en el pasillo. Se sentó al lado de mi madre, que seguía con la toalla, bebiendo su gintónic, preciosa.

Brindaron. bebieron, y entonces Sebas se inclinó hacia ella y la morreó. Ella se le entregó, y yo veía como le comía la boca. La polla de Sebas se movía. Sin decir nada, mi madre se levantó y de frente a Sebas dejó caer su toalla quedando totalmente desnuda, Sebas la miraba sin creérselo, al cabo de los años tenía a mi madre para su placer.

Entonces mi madre se agachó y se puso a 4 patas, balanceando las tetas. Era evidente que actuaba para mi.

– ¿Te gusto así, Sebas? – la pregunta era retórica, Sebas tragó saliva e hizo un gesto de que sí, mi madre se acercó así entre la piernas de Sebas, le miró y le empezó a lamer la polla, dioss qué imagen, mi querida mamá era una perra que le comía el rabo a mi amigo. Sebas le puso las manos en la cabeza, cogiéndole del pelo, y empezó a gruñir.

– Qué gusto me da Catalina, nunca me han chupado la polla así….uuuufff

– ummmmm me gusta tu polla, Sebas, ¿quieres que me trague tu leche?

– ufff ¿De verdad se tragaría usted la leche, Catalina? ufff un sueño

– Me gustaría mucho, cielo, dame tu leche en la boca.

Yo volvía a tener la polla tiesa de oir y ver a mi madre como una perra. De todas maneras esta vez Sebas tardó más en correrse, normal, y yo mirando la cabeza de mi madre subiendo y bajando, haciendo una mamada en toda regla, las tetas bailando a los embites de Sebas que poco a poco le iba follando la boca, increíble como tragaba hasta los mismos huevos, y de pronto Sebas:

– Me voy a correr uuuu trague Catalina, trague lecheeee siiiiiiiiii – Sebas le llenaba de leche la boca a mi madre, su placer era inmenso, yo lo sabía bien, ahora él tambien sabía “lo suave que tiene la campanilla” como los otros y, sobre todo, su padre.

Cuando acabó, mi madre le mostró la boca, yo ya sabía lo que Sebas vió, su lechada blanca, lanzó una exclamación y entonces mi madre se la tragó. Sebas alucinaba. Mi madre se sentó a su lado, los dos desnudos:

– Ummm es muy buena tu leche Sebas, ¿te ha gustado?

– Por dios, Catalina, en mi vida hubiera pensado que mis sueños se harían realidad y hasta que los superaran, es usted una maravilla, una….

– Ummm Sebas qué cielo eres – mi madre le cogió la polla fláccida – tu polla es muy rica y se porta bien – se agachó y le dio un beso en el capullo -¿ te has quedado bien?

– Uauu muy muy bien Catalina, no hay ninguna como usted – mi madre seguía acariciandole la polla y los huevazos – me encanta su coño tan rasurado – y le puso la mano, mi madre se abrió para que se lo sobara a gusto – ufff qué suave y que caliente.

La imagen que veía yo era morbosísima, los dos desnudos metiendose mano a los genitales, así además era muy evidente la diferencia de edad, era la imagen de un macho joven con una hembra madura en pleno juego sexual. No dudé que Sebas volvería a jodérsela.

– Ummm Sebas…..cómeme entera – mi madre se estaba poniendo más aún.

Sebas le empezó a comer las tetas y le sobaba el coño, mi madre seguía sobandole la polla y cada vez más despatarrada, gimiendo de gusto, qué preciosa estaba, bajó su mano a la mano que Sebas tenía en su coño y le hizo que le metiera dos dedos, gimió fuerte mientras Sebas le follaba con los dedos y le comía los pezones.

– Cómeme el chocho Sebas….

Sebas obedeció, se puso entre sus muslos, acuclillado en el suelo, y enterró su cara en el coño de mi madre, ella le cogió de la cabeza y se la apretaba.

– Umm si, así Sebas, cielo, ummm qué bien me comes siiiiiii – gemía y vi que estaba ya muy caliente – aaaah siii – volví a maravillarme de la imagen de mi madre – para Sebas para uffff

Sebas se levantó y vi que estaba otra vez con la polla erecta.

– Ummmmm mi machote está otra vez a punto – le dijo mi madre – a punto de follar a Catalina otra vez. ¿Sí?

– Ufff siiiii, Catalina, quiero follarmela sin parar… – mi madre se puso a 4 patas en el suelo

– Jódeme Sebas, tómame como una perra – realmente estaba super guarra.

Por supuesto Sebas se la endiñó hasta los huevos y la empezó a bombear con fuerza, ella gritaba, yo sabía lo que le gustaba estar penetrada as,ílas tetas le iban como locas, Sebas gruñía como un cerdo.

– Catalina……perra – se atrevió Sebas.

– Siiiiiiii, soy una perra, Sebas, sigue jodiéndome como una perra…. más, másssss diossss me voy a correrrr siiiiiii

– PERRAAAA, es una perra siiiiiii, toma polla perraaaa – vi el orgasmo de mi madre empezar suave y subir, subir hasta que gritaba como una loba, mientras Sebas le daba y ella parecía un pelele en sus manos, los brazos le flojearon y se dejo caer aplastando las tetas contra el suelo mientra recibía duro los pollazos de Sebas, agarrado a sus caderas, diosss que bien me la estaba follando, y qué morbo verla corriendose con otro. Finalmente Sebas gruñó fuerte y se corrió, volviendo a llenar la vagina de mi madre con su leche. Ella recibía ya relajada, mirando hacia donde yo estaba.

Vaya buena perra.

Se sentaron en el sofá, resoplando, había sido un polvazo.

– Gracias por el polvo Sebas – le dijo mi madre – lo he pasado de maravilla, follas muy bien.

– Oh no, por favor, soy yo el que estoy agradecido Catalina, en mi vida había vivido nada así.

– De todas maneras Sebas, esto no está bien y no debe repetirse, Soy una mujer casada y eres el amigo de mi hijo, es peligroso. Y no debe saberlo nadie.

– Por supuesto, nadie lo sabrá, pero si me gustaría repetirlo.

– Sebas, es peligroso, ya veremos. Ahora deberías irte, he de recomponerme y no creo que tarde mi marido.

Por supuesto Sebas se fue, dándole un ultimo beso a mi madre, que seguía desnuda. Entonces salí yo y también le besé, estaba loco de excitación, la llevé al sofá y me la senté encima empalándola sin más, sin decir nada. Ella se quejó:

– AAAAyyy tengo el coño irritado hijo, cuidado, uff entre tú y tu amigo me habéis dejado rota. – Le saqué la polla.

– Vaya, lo siento mama – pero estaba yo loco – tendremos que probar otra cosa – le puse boca abajo – tienes el coño encharcado – con los dedos le puse el semen que le salía en el agujero del culo – mama voy a encularte.

– Nooo, hijo no, por favor, eso …no, no me hagas eso, nadie me lo ha hecho nunca, es muy humillante, nunca me he dejado, y debe doler….

– Abrete el culo, mama, voy a darte por el culo. No puedo quedarme así, tengo que joderte.

– No , por favor, hijo….si quieres te la chupo, pero el culo…. – Sin embargo no se removía demasiado. Apunte mi polla a su culo y apreté. – AAAAAAAAA, me haces daño, aaa

– Ya voy con cuidado, mama, abretelo y será más suave – empujé más, ella gimió, le abrí yo mismo separándole las nalgas y empujé fuerte, le metí un buen trozo de rabo.

– AAAAAAAAAAAyyy, hijo mío….nnooo

– Tu hijo te esta dando por el culo, mama, qué menos después de haber sido la perra de mi amigo – empujé más y se la acabé de meter.

– AAAAh uuuuffff me duele hijo….que humillada me siento….es tan…sucio…

– Mama, eres la mejor, me encantas, te quiero mama, eres mi madre, mi mujer y mi puta y ahora te tengo enculada – empecé a darle suave entrando y saliendo, ufff vaya excitación, tenia la polla ardiendo, ella se quejaba suave – mmmmmm mama, qué gusto, me gusta ser el primero que te da por el culo, te han follado muchos pero sólo tu hijo te encula. – aumenté el ritmo y empecé a correerme en su culo – toma mi leche, mama, mamaaaaaa……..

( CONTINUARA… )

Mi madre paso a ser mi mujer (3)

Miércoles, abril 22nd, 2015

Después de saber todo aquello sobre mi madre, tuve un tiempo unos días un poco con la cabeza en ebullición, había escuchado cosas increíbles pero también había cosas que aún no sabía. Así que me dediqué a ordenar un poco las ideas. ¿Cómo me sentía? Rabioso, me sentía engañado, era casi de conocimiento público que mi madre era una golfa caliente. ¡Y yo que pensaba que se había pervertido conmigo! Pero por otro lado, cachondo, que mi adorada mamá fuera putilla, me daba mucho morbo, y pensándolo bien no era raro, ahora que la miraba sin el velo del amor filial, o sea, ahora que la veía como Catalina, lo extraño sería que no se la hubiera tirado nadie antes que yo. Su manera de vestir, sexy y un tanto provocadora, lo sensual de sus movimientos, lo coqueta que siempre ha sido (algunos dirían que calientapollas),….en fin, toda ella es de las mujeres que se nota que van sueltas, sin prejuicios, que les va la marcha, vaya, que les gusta follar y que si la pescas en buen momento, te la haces seguro, vaya, que si no eres muy torpe, te la follas. Un morbo añadido al que me daba que fuera mi madre. Eso me hacía sentirme animado, por encima de lo negativo, podría disfrutar de mi madre mucho más de lo que imaginaba. El resumen era:

– Probablemente, muchos de los padres de mis amigos, y de los que no eran mis amigos pero estaban en mi curso, y hasta los de alguna de las chicas, se habían cepillado a mi madre y también sabían lo que era una mamada de Catalina, hace años, sí, pero lo sabían. Y sobre todo el padre de mi amigo Sebas que había estado follándosela al menos un año, hasta el punto que algunos cabrones habían hecho comentarios sobre la paternidad de mi hermano. Pensaba en todo este tiempo, creciendo con mis compañer@s y amigos, yendo a sus casas y ellos a la mía, y en las reuniones de padres, y en todas esas ocasiones ellos pensando en lo bien que Catalina les había comido la polla o en el polvo que le metieron. Ufff, si fuera un marido celoso me volvería loco, pero no era ni marido nii celoso y, en verdad, me descubrí con la polla dura de pensar en mi madre así. Me daba mucho morbo.

– Tenía que averiguar más, saber todos los que habían estado con ella, saber si mi padre lo supo, si hubo algún intercambio, no lo creía probable pero tenía que intentar saberlo.

– Tenía que follarme a Sara, su padre había dicho que tenia ganas de follarse a mi madre, y había dicho que era muy puta, así que a ver quien de los dos folla primero, él a mi madre o yo a su hija. Y se lo diría después,” te has tirado a la puta de mi casa y yo a la puta de tu casa”. A ver qué tal le sentaba.

– Me propuse que quería ver a mi madre follar, convencerla que era mi putita y que debía follar con mi amigo Sebas. Así sabría cómo son el padre y el hijo, y quien de los dos folla mejor. Y además Sebas me estaría agradecido siempre, tal como babea con mi madre. pero tenía que trabajarme más a mi madre, tenerla más dispuesta y eso quería decir follarla y hacerla gozar más veces hasta que estuviera entregada.

– Y también me apunté que me gustaría follarme yo a la madre del Sebas, no estaba tan buena como mi madre pero era muy follable, rubia y delgada, buenas piernas y buen tipo, ojos verdes, vaya que no tendría problemas para ponermela tiesa, y ponerle cuernos a su padre, el cabrón que se los había puesto al mio. No me caía nada mal, ni mucho menos, pero me parecía de justicia. Y me daba morbazo.

– Me apunté que también podría hacer que otros de mis amigos también follaran con ella o al menos, que les hiciera una mamada

Paré aquí, porque pensaba que después ya veríamos, podría ser aún mejor. Y todo eso sin que mi padre se enterara y que ella siguiera satisfaciéndole como su mujer, no le veo especialmente ardiente y pasional pero sus polvos se echan y la oigo a mi madre correrse.

El mismo día de la fiesta donde me enteré de todo eso, iba super caliente y excitado, y al volver a casa solo pensaba en que no podia pasar sin follarla, estaba loco por meterla en ese coño medio público que tenía, y se lo dije, en un aparte en la cocina:

– Mama, necesito follarte. Te necesito ahora mismo, tengo esta polla que te gusta tanto a reventar.

– Por favor, hijo, que está tu padre y tu hermano, hay que ser prudentes, de ninguna manera – me dijo, frunciendo el ceño.

– Ok, mama, te espero en mi cuarto cuando el papa duerma – le dije, mientras le tocaba suavemente el culo, por supuesto solo cubierto por la tela suave de su vestido, como siempre con tanga, – si le echas un polvo, se dormirá antes, y después vienes conmigo, así podrás saber quién de los dos te folla mejor.

– Pero ¿qué manera de hablarme es ésta, hijo? por qué tan descarado, tan….guarro – pero no hizo nada por apartarme la mano de su culo

Le aprete la mano en el culo, le di una palmadita suave y le metí la otra mano por el escote hasta encontrar su pezón duro y se lo agarré y le susurré al oído:

– Porque es lo que te gusta, mama, tú misma me has dicho que te gusta ser mi puta, mama, así que vendrás a follar con tu querido hijo – le puse la mano que tenia en el culo en el coño por encima del vestido, le acaricié suavemente el coño y la otra pellizcaba su pezón, no hizo nada por apartar mis manos – sabes que te correrás como una guarra, te gusta demasiado – aumenté la presión sobre su chocho, gimió – ¿ves cómo disfrutas? Tengo muchas ganas de tener mujer hoy y tu te pierdes por ser mía.

– Hijo… – susurraba – de acuerdo, no debo…. pero iré.

– Buena putita -le dije y me fui. Antes de salir de la cocina me volví- Ah, mama, acuérdate de echarle un polvo al papa, me da morbo que estés recién follada. – me fui definitivamente dejándola con los ojos como platos, sin poder creerse que su hijo le hablara así. Y yo encantado.

Por supuesto que vino, un poco antes de las dos de la madrugada. Antes les habia oido follar, mi madre era obediente, vino como una diosa, con su camisoncito corto y transparente y entró contoneándose. Yo estaba sentado en mi silla leyendo en la mesa, me giré. Me la imaginé así en la escena de la casa de convivencias, provocando a los cinco tipos. Y ahora provocándome a mi, a pesar de lo que me protesta, si es que era una hembra caliente como ninguna, no me extraña que se la follaran todos, si es que iba así, iba pidiendo rabo a gritos. Me encantaba mi puta madre. Se plantó allí mirándome nada más cerrar la puerta de mi cuarto, las manos en las caderas y provocadora, sin decir nada.

– Uauuu, mama, estás para levantársela a un muerto – le solté – Eres preciosa, vaya polvo que voy a echarte.

– Necesitas mujer y aqui la tienes ¿estás preparado para follar con la mama? – me miraba con una leve sonrisa.

– Déjame que te vea bien mama, – ella fue haciendo lo que le decía – levantate el camisón enséñame el chocho – una pasada que tu madre obedezca asi – date la vuelta, ahorea por detrás, vaya culazo, mama! – Dame un capricho, desnúdate y ven a comerme la polla.

Vi que dudaba un instante pero lo hizo, deslizó el camison por su cuerpo, quedando desnuda ante mi, mirándome provocona, las tetas que me habían alimentado de pequeño, ahora desafiantes con los pezones duros ofreciendome otro tipo de placer y el coño rasurado, ese coño que había tragado tanta polla y que me había parido, ahora ofrecido.

– Una diosa, mama, ven a comerme la polla – se acercó contoneándose y se arrodilló entre mis piernas.

– Me nene quiere que mamá le chupe la polla – yo no hacía nada, ella me bajó el pantaloncito, y apareció me polla erecta, ella, experta, la cogió y comezó a lamerme los huevos, diosss, se los metía en la boca, sabía como poner fuera de sí a un tío. Sus tetazas me rozaban los muslos.

– Cómemela – le dije. Ella obedeció y se metió mi glande en la boca, la cogí del pelo y la fui acompañando en el mete saca, me estaba excitando demasiado, – te he oído follar con el papa, te he oído correrte, buena puta, mamá. Hoy te vas a hacer dos hombres. – no le dejé levantar la cabeza – Sigue chupandomela, mama, no hables. Seguro que puedes hacerte más de dos, por lo menos cinco – noté que me apretaba más la polla – Seguro que te has cepillado a cinco seguidos, mama. – le dejé levantar la cabeza y mi polla quedó libre.

– Eres un demonio, hijo, ¿por qué me hablas así? – fruncía el ceño.

– Mama, no puedes regañarme arrodillada entre mis piernas, desnuda y con mi polla en la mano – le dije, ella sonrió ampliamente – y te hablo así porque te excita y porque eres mi puta. Y porque estas deseando que te folle con esta estaca que me has puesto de tanto chuparmela.

– ufff hijo, eres un diablo, ¿cómo es que me excitas tanto? Dame un beso- nos levantamos y nos abrazamos desnudos, mi polla entre sus muslos y la morreé con ganas. Ella se frotaba el coño contra mi polla y besaba gimiendo, de calentura. Dejé de besarla:

– Di que eres mi puta

– Nunca pensé que diría esto….y menos a mi propio hijo -hizo una pausa, aprisionado mi rabo cotra su coño – quiero ser tuya, cariño, me excita tanto que me desees y me folles, me excita ser mujer para ti, que me trates como tu puta, hoy me he corrido con tu padre pensando que después estaría contigo y que me llamarías puta, mientras me matas de placer con tu polla enorme.

Me volvía loco de gusto oir eso de mi madre, la besé y la giré, inclinándola y apoyando sus manos en la cama:

– Ofréceme tu chocho, mama, siéntete muy puta.

– Ummmm si si, cariño – separó las piernas y echó para atrás el coño, bien pronunciado, carnoso – tómame, jódeme , fóllame…deseo ser tu puta.

– Estás muy guarra así, mama, me pones, vaya pedazo de chocho que se acaba de follar mi padre – le sobé el coño con la mano, mojado – aún tienes leche dentro, putita.

– Ummmmm, sí, hijo, llevo leche de tu padre en la vagina, uffffffff me excita tanta guarrada, aaaaaaa qué gustoo- le metí dos dedos -AAAAAAhhhh, fóllame, ummm – tenía el coño muy caliente y mojado, los dedos entraban tan fácil que decidí meterle tres -AAAAAhhhhh – se quejó pero le entraron bien y seguía gimiendo – uuuuuuuaaa, fóllame por dios fóllame…….

– ¿Así como una perra, mama? – le urgaba con los dedos y la dilataba –

– uuuufff hijo siiiii, como una perra, siiiii, quiero ser tu perrita, mmmmmm siiiiii – le saqué los dedos y le di una palmada en el culo, tambien se excitó, decididamente una guarra caliente, preciosa y ansiosa. le di otra palmada – aaaahhhh siiiiiii, diooosss qué placer…..

– MI PERRA QUIERE RABO DEL BUENO y me lo va a pedir – le di otra palmada, me fascinaba como mevía el culo y el bamboleo de sus tetazas, le agarré la teta que estaba de mi lado – mmmmmm qué buenas tetas! – le tiré suave del pezón, estaba disfrutando como nunca con ninguna tía, todo lo que le hacía le daba placer y la ponía más guarra.

– Uummmmm siiii, dame rabo del bueno, del tuyo, dame tu polla, uuuuuuuu cariño, métemela – la tenía rendida, pero quería prolongar el momento, le tiraba del pezón y le magreaba el coño – por diosss, niño, ¡¡jódeme!!, ¡¡folla la mama!!

– PUTA – le empujé hacia la cama, se subió de rodillas, y le forcé el cuerpo hacia abajo, apoyando la cabeza y las tetas, una postura obscena, su coño expuesto – vaya postura de zorra caliente, mama – le puse la polla en el coño y se la metí de golpe – ¡PUTA!

– AAAAAAAAAHHHHHgg – boqueba de placer, gemía, y yo empecé a bombearla duro

– Toma tu ración de rabo, mama. Seguro que te han jodido mucho tios – le di palmada en el culo – dimelo

– AAAhhhg sssiiii, me han jodido muchos – mordia la almohada para que no se oyeran sus gemidos, yo veia mi polla entrar y salir de mi madre – ninguno como tú……diosssss niño…..qué prodigio de pollaaaaaaa….uufff mucho mejor que la de tu padre, siiii – se la metí hasta los huevos y la empecé a mover dentro en circulos – AAAAAAAAh aaaa por diossss hijo, qué bien me follaaaaaasss…..

– Seguro que te has tirado a varios tios a la vez, guarra – le dije sin parar de darle – ¿con cuantos has podido, putita?

– uuuuuuuu siiii ….. me excitas…..he jodido con cinco tíos seguidos – confirmado, pensé – mmmmmm oooooooohhhh qué gusto, hijo

– Me excita tener una madre puta, te voy a poner a joder con mas de cinco, putón – le dije, – ¿quieres? y luego te follaré yo – le di dos palmadas en el culo

– uuuuuffff siiiiiiii…… joderé con todos….. siiiiiiii, pégame, dame rabo, dame más fuerte aaaaaaaaaaaaahhh – no sabría describir el placerazo que me daba tener a mi madre así, empalada y caliente

– ¡PUTA GUARRA! – sus gemidos de orgasmo empezaban, noté en la polla que se corría, le di más movimoento a la polla y le di dos palmadas – PERRA, ZORRON, TOMAAAA MI LECHE MAMAAAAAAA

Me vacié entero, le metí una lechada impresionante mientras ella temblaba de placer de su orgasmo, que se prolongaba y no acababa, suspirando, gimiendo. De pronto cayó sobre la cama, incapaz de sostenerse, respirando muy fuerte.

– Hijo mío, qué polvazo, qué orgasmo, qué maravilla – me dejé acer agotado a su lado, ella se acomodó y me agarró la polla, ya bastante floja, brillante y aun con gotas de leche en la punta. Mi madre se la amorró y me la empezó a chupar con deleite – me gusta tu leche, jo, te has quedado a gusto, lo menos me has dejado medio litro. ¿Has gozado mucho?

La acaricié la cabeza con cariño.

– Mama, en mi vida me he corrido como hoy, y lo mejor es lo que nos espera.

-Pero hay que tener cuidado hijo, no sé si hemos hecho mucho follón y tu padre y tu hermano nos pueden descubrir – Miré el reloj, joder, sólo había pasado algo más de media hora, yo pensaba que habíamos estado más tiempo.

– Espera mama, voy a ver – salí del cuarto y la casa estab totalmente en silencio, y a oscuras, me relajé, mi padre seguro que estaba como un bendito y mi hermano dormía en una habitación al otr lado del pasillo. Volví – no hay cuidado mama, ni se han enterado.

Se levantó y vino hacia mi, recogió su camisón y se lo puso, de puntillas me dio un beso suave.

– Uffff hijo, me cae tu leche rodillas abajo, voy al lavabo y a la cama, hasta mañana machote, eres el mejor follador de mi vida – me guiñó el ojo y se fue. Me quedé como en un sueño, no cabía en mi de placer y satisfacción, ya tenía a mi madre totalmente seducida, ahora, a demás de follármela, el siguiente paso era conseguir que se entregara a mi amigo Sebas.

Al día siguiente tuve un sobresalto, mi hermano me dijo: “Ayer te oí follar, cabrón, ¿quién era? Vaya cómo gemía la tía” Improvisé, “Joder , tío, no se lo digas a los papas, vino una tia del instituto, que me quiere de novio, y yo me aprovecho” “Pues no la oí llegar ni salir” “Joder, porque hay que ser muy discretos, gilipollas, imagina que se entera la mama o el papa” “Qué cabrón eres, a ti te vienen las tias a casa y yo sin jalarme un rosco, a ver si me pasas alguna” “Tienes que crecer un poco, los de tu edad aún sois medio gilis, ya te llegará” Y reaccioné “Por cierto si oyes algo alguna otra vez, te cierras en tu cuarto y no salgas” “Sí, los cojones” “Como me asustes a la tia, te forro a hostias, así que me haces ese favor, joder” “Vale, coño, no te pongas así” “Ya sabes que te devolveré el favor, tío, la próxima vez que quieras salir de noche, convenceré a la mama”. Fiuuu, menos mal que tengo recursos

No sé por qué me excitaba tanto la idea de ver a mi madre follando con Sebas, supongo que por ser mi mejor amigo, porque siempre ha estado enamorado de mi madre, siempre me ha dicho que sueña con mi madre desnuda, su sola proximidad se la pone dura, porque tiene una polla muy gruesa y me da morbo ver como entra en el coño de mi madre, porque me excita hacer realmente que mi madre haga de mi puta, uff todo ello me aguza el ingenio.

Como no me costaría nada convencer a Sebas, lo importante es conseguir que mi madre acepte, tal como vamos, no es nada imposible, sólo cuestión de un poco de trabajo sutil. Al cabo de dos días de aquel polvazo memorable, antes no habíamos tenido ocasión, estábamos en casa mi hermano, mi madre y yo. Decidí atacarla, le di 10 pavos a mi hermano por si quería ir a tomarse algo, en plan hermano mayor. No tardó ni 10 minutos en largarse. Mi madre estaba leyendo en el sofá, preciosa, una faldita blanca ligerita hasta la rodilla y una blusa amplia, sin sujetador. Me senté a su lado, la atraje sin decir nada, y la besé en la boca. Me encantó su sumisión, le metí la lengua y ella me respondió, le empecé a desabrochar la blusa, sin ninguna oposición, cuando acabé le descubrí las tetas, le metí mano y vi que le gustaba, y mucho.

– Tienes las mejores tetas del mundo, mama, todos lo dicen.

– Ummmm me encanta que me las toquen….¿todos lo dicen? -reaccionó.

-Todos en el Instituto, sobre todo mi amigo Sebas, está loco por ti. Se le pone dura solo de verte el escote y se muere por tocartelas.

– Uff sí, me desnuda con la mirada. Es muy halagador para mi. mmmmmmmm cómo me gusta que me toques hijo, soy una pervertida.

– Sí mama, y además eres mi putita – saqué un pañuelo de seda que le había cogido de su ropa – pon las manos detrás, te las voy a atar – me miró un momento y obedeció sumisa – buena puta. Ummm cómo estás de sexy así con las tetas al aire, me gustaria que Sebas te viera así – le cogí las dos tetas y se las amasé – mama…..

– Ummmmm dime, pero qué cosas tan morbosas se te ocurren – le tiré suave de los dos pezonazos – aaaaaaaaahhhhh uff – para mi inaudito que todo lo que le hacía le excitara, le dejé caer las tetas, soltándole los pezones, se bambolearon, qué morbo me dio, volví a tirarle de los pezones esta vez más – aaaaaaaaaahhhh …..por favor hijo….. me matas…

– Mama …-repetí, mientras tiraba mas de los pezones – ¿te gusta tragar la leche? Quiero correrme en tu boca y que te tragues mi leche.

– Hijo mío, por diosss – le solté los pezones – aaaaaaaaaaahh uuuffff…. he tragado leche y me gusta, la tuya me gustará más.

Me puse de pie en el sofa con ella entre mis piernas y me saqué la polla de la bragueta, me acerqué a su cara y le di dos pollazos

– ¿Has tragado mucha leche, mama? ¿De muchas pollas?

– ufff hijo eres perverso….sí, mucha leche de muchas pollas, tu madre se ha comido muchas pollas en la vida – le di dos pollazos mas en la cara.

– Así que una más no te importará – le daba con la polla en la cara, ella abría la boca para que se la metiera, pero aun no.

– UMMM si que me importa, eres mi hijo – respondio – la tienes mejor que ninguno.

– Y te pone cachonda, dime

– Me pone muy cachonda comerte la polla, que me eyacules en la boca y saborear tu leche.

– Cuando decía que una más no te importaría, me refería a la polla de Sebas.

– ¿Qué? ¿quieres que se la chupe a tu amigo? – Me miró con los ojos abiertos, aproveché y le metí la polla en la boca, le agarré del pelo y se la encasté hasta que toqué la campanilla.

– Come polla, mama, no hables, tengo ganas que una mujer se trague mi leche, y ¿quien mejor que mi puta? ¿quién mejor que mi madre? – le basculaba la cabeza metiendo y sacando mi polla – joder, mama, que bien la chupas….mi amigo Sebas estará encantado….mi puta le va a comer la polla…. te gustará mama, tiene una polla muy gorda, hasta te gustaría follartelo, segurísimo , ummmmmm mama y para ti solo será una polla más, serás buena putita y lo harás…..ummmm – la dejé descansar y se la saqué, le di pollazos suaves en la cara

– Pero hijo…. -hizo una pausa y me miró – no creo que tenga alternativa….siempre te sales con la tuya….- le seguía dando pollazos en la cara y no veais lo que me gustaba.

– Y te dejarás follar, mama, porque tu misma has dicho que eres mi puta…..y quiero que disfrute de ti , mama, eres la mejor.

– Ufff hijo, no tienes límite…..

– No mama, ni tú tampoco, abre al boca – obedeció y le metí el rabo, excitadísimo con la idea, se daba mete-saca y ella me la tragaba entera – come polla , mama, ummm que gusto….mmmmm allá va mi leche , mama – la miraba a los ojos mientras le dejaba ir mi carga de leche, uffff otra corrida de muerte, joder que gusto sentía, mi adorada mama recibiendo mi semen en su boca, con als tetas al aire y las manos atadas -uffff mama que corrida, abre la boca que quero ver mi leche – la abrió, no se puede describir la sensación que sentí de ver a mi madre con la boca llena de mi leche, dios que morbazo, una buena lechada blanca y su delicada lengua saboreandolo – Tragátela, mama -cerró la boca, la saboreó y se la tragó.

– Sabe bien tu leche, hijo, uff como me excitas….

Sin decir nada más me bajé del sofá y me coloqué en cuclillas entre sus muslos, y le subí la falda hasta la cintura. Tenía las braguitas mojadas.

– ¡Qué buenorra estás , mama!, me encantas, ¿Te gusta que te hable así, eh? ¿Te pone que te haga ser la más guarraza de todas las mujeres? -Sin duda le excitaba, la expresión de su cara y el brillo de sus ojos la delataban – vamos a jugar mucho, hasta sacarte toda la guarrería que llevas. mama. Vamos a ver ese chocho – le bajé las braguitas y se las quité – abre la piernas, zorra, ábrete toda – lo hizo – más, despatárrate. Ummmm qué buen coño rasurado – me retiré y la miré, con la blusa abierta y los pechos al aire, la falda subida hasta la cintura, las manos detrás y despatarrada – ¡Vaya pinta de putón que tienes así, mama! ¿No te da vergüenza?

– Ummmmmmm, sí, sí, mucha vergüenza hijo, pero nunca había sentido tanta excitación, tanto deseo…lascivo.

– Ganas de polla, mama, tu hijo te va a llevar a donde nadie – me acuclillé entre sus muslos – voy a comerte ese chocho por el que me pariste. – empecé a lamerle todo el chocho con lenguetazos largos, empezó a gemir de gusto – ¡qué bien sabe! – le apliqué la boca y le empecé a meter la lengua, moviendola, sus gemidos aumentaban, le lamí el clítoris, lo tenía gordo, inflado. Paré – ¿sigo, mama?

-Siiiiiii, sigue, sigue, cariño, soy una guarra y mi hijo me está comiendo el chocho.

– Tu chochazo de puta

– MI CHOCHAZO DE PUTA, SIIIIIII, MI HIJO ME COME MI CHOCHAZO DE PUTA….. – se movía para apretarse mas contra mi boca – UUuauuu que gusto me das hijo…..sigue siiii

– Qué suerte tener una madre tan puta. – le trabajaba con la lengua el clitoris y se la metía en el coño, ella se retorcía de placer – voy a entregarte a mi amigo Sebas. Quiero ver como te folla – le metía la lengua todo lo que podia y la movia – te gustará, tiene una polla muy gruesa, las chicas se quejan que les hace daño y no se la dejan meter – seguia dandole, ahora el clítoris – pero a ti te la meterá entera, necesita una mujer de verdad y quien mejor que mi madre…. mi puta – ella seguía gimiendo fuerte con los ojos cerrados, concentrada en mis comida. Paré un momento.

– AAAAAAAA, hijo, sigue, sigue….chúpame el clítoris ….cariño—-

– ¿Te follaras a Sebas para mi, mama, serás mi puta?

– SSIIII, me follaré a Sebas, siiii, para ti, seré buena puta…….. – ya la tenía. me apliqué y le succioné el clítoris, jugando con la lengua -AAAAAAAA joderrrrr hijo siiiiiiiiiiiiiiiiiiii, AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHgggg – me puso los muslos alrededor de mi por encima de los hombros y me apretó contra ella, le vino un orgasmo que la convulsionaba entera, llenandome la cara y la boca de flujo exquisito.

Quedó derrotada, exhausta, desmadejada, despatarrada. Yo tenía la polla erecta pero decidí no follármela, había conseguido lo que quería y preferí que disfrutara del momento. Le desaté las manos, la acaricié suave los pechos y la cara y le di un beso en la boca, sabiamos a semen y a flujo.

– Eres la mejor mamá del mundo. Hablaré con Sebas para ver qué dia viene a joder contigo. Me da mucho morbo que se tire a mi madre.

– Eres un demonio….. me matas. ¿Estas seguro de lo de Sebas? Mira que puede ser que me guste…..

– Me encantará ver cómo te corres con él, mama. Y después te follaré yo, quiero encontrarme su leche en tu coño.

Se levantó y se fue al lavabo, se metió a la bañera a hacerse un bañito reconfortante y yo entré también. Me lavé la cara mientras ella estaba estirada en la bañera.

– Qué bien sabe tu coño, mama.

– Y tu polla, hijo, me encanta tu leche.

– Te gusta más que la de….” tu marido”.

– Jeje, hijo, qué malo eres. Sí, me das más placer que “mi marido”.

– ¡Cómo me gusta tener una madre puta!

– Pues entonces, ¿sabes lo que tú eres? – nos miramos sonriendo.

– ¡UN HIJO DE PUTA! – dijimos casi a la vez riendo.

Salí encantado de casa. Definitivamente, mi madre ya era mi puta. A tomar unas birras con la peña, tendría que empezar a hablar con Sebas…..

( CONTINUARA… )

Mi madre paso a ser mi mujer (1)

Miércoles, abril 22nd, 2015

Mi madre es una mujer muy atractiva, tiene 43 años, morenita, alegre, guapa, sin sobrepeso pero llena de las curvas de la madurez y de dos embarazos, mi hermano de 18 y yo q ya tengo 19. Ah, y con unos pechos grandes, de pezones gruesotes.

Siempre viste elegante y sexy, le gusta seducir, faldas y vestidos no demasiado cortos pero con las piernas a la vista. Le gusta lucir escotes, sin estridencias, pero escotes que dejan apreciar lo q tiene. Le gusta que la admiren.

Siempre me ha parecido guapa, pero hace dos años q la empecé a mirar diferente. Tanto ella como mi padre son naturales y nunca han tenido prejuicios, ni ahora para andar desnudos por casa, y en la playa. Creo empecé a cambiar un dia q mi madre salió corriendo del baño para alcanzar el teléfono, solo con las braguitas puestas, y vi sus pechos bailando con las carrera de manera tan sensual q tuve una sensación en los huevos q me hizo tener una erección. Fascinado, sorprendido y avergonzado me sentí. ¿Como podia ser q me excitara mi madre?

Poco tardé en encontrar la respuesta, mi madre provocaba esa sensación en muchos hombres y hasta en mis amigos, no era raro entonces que a mi me pasara lo mismo, y es que yo ya no era un niño, eso es lo q pasaba, y mi madre despertaba deseos de tirarsela a todos.

Mis amigos siempre me decían q mi madre era guapísima y sexy. Al principio, poco a poco, el tono fue siendo mas subido, seguramente animados por mi complicidad: “Tu madre esta buenísima” “Vaya polvo tiene tu madre” “Me gustaria q me dejaras a tu madre un rato” “Seguro q a tu madre le va la marcha, tio, no hay mas q verla” En fin, un monton de cosas q yo aceptaba con complicidad y hasta les espoleaba diciendoles q andaba desnuda por casa. Y me excitaba. Mi mejor amigo llegó a decirme q cuando hiciera 18 años no descansaría hasta q pudiera tirarse a mi madre. De buen rollo, me dijo. Y no me disgustó. Esa visión de mi madre como objeto de deseo, como imagen de pajas de mis amigos, me excitaba, y yo la tenía en casa, me he pasado dos años deseandola, poco a poco con mas obscenidad, soñando con hacermela mía.

Cuando yo hice los 18, mi madre me dijo q ya era un hombre, medio en broma. Y decidí q sí, q ya estaba cansado de hacerme pajas por ella. Ya no soy virgen, hee stado con un par de chicas y, ahora q se lo q es, había llegado el momento de realizar mis sueños y follarmela.

Por alguna razon genética, yo tenia una polla bastante mas grande q la de mi padre, y pensé tb q tenia ventaja. Así q procuraba, con el mismo desparpajo q ellos, mostrarme más frecuentemente desnudo a mi madre, después de ducharme, por ejemplo, o por la mañana al ir a desayunar, naturalmente siempre procurando q ella estuviera sola, lo cual me producía una excitación y muchas veces me ponía la polla medio erecta a su vista, cosa q no pasaba desapercibida para ella, observaba q me la miraba bastante y eso aun me excitaba más, mi polla saltaba y ella miraba. Iba probando, no estaba seguro de lo q ella podria sentir, pero observé q no decía nada, pero tampoco se marchaba, o sea, me dije, a mi madre le gusta mi polla, cada dia procuraba estar mas tiempo a su vista, como quien no quiere la cosa, en la cocina, mientras ella se tomaba un cafe sentada, yo evolucionaba por allí con mi polla saltando, medio erecta.

Me rasuré todo. Ella tb llevaba el coño rasurado, siempre le ha gustado y no veais como me ponía su coño totalmente limpio, muy abultado, bastante más q los coños de las nenas q a veces me ligaba, con labios muy carnosos y grandes, muy sexual, soñaba con hacermelo mio. Cuando me vio aquel dia en la cocina, abrió los ojos con sorpresa. Como casi siempre por la mañana, llevaba un pequeño camison de tirantes blanco y muy corto, las tetas practicamente a la vista, una preciosidad.

– Te has rasurado, hijo – me dijo.

-Sí, mama, creo q a las chicas OS gusta mas, no? – expresamente la habia incluido – tu tb te rasuras y quedas muy sexy – hablar de mi polla abiertamente y q me la mirara asi, me acerqué a ella y me planté delante a poca distancia de su boca y mirandole las tetas, me estaba ereccionando a ojos vista. No me retiré y ella tampoco, mi polla saltaba mas.

– Sí, te queda mucho mejor – me dijo – es verdad q NOS gusta mas así, hijo, y tú la tienes muy bonita y grande – me miró a los ojos, tuvo q ver en el brillo lo q estaba pensando, mi polla creciendo – estas muy bien dotado, hijo. Seguro q las chicas te van detras. – hizo una pausa, y me la miro sin disimulo – Por dios, hijo, como se te esta poniendo!!

-No puedo evitarlo, mama – le dije – me pasa a menudo.

– Es la edad, hijo – me dijo – es natural – vi q sus pezonazos se habian puesto duros, como pitones, yo estaba muy excitado con la posibilidad de q algo pasara, la tenia muy cerca. De pronto ella se azoró un poco – bueno, por dios, hijo…. – mi polla estaba erecta del todo – cómo se te ha puesto!!!

– Mama…-empecé a decirle, pero me cortó

– Hijo, venga a desayunar – se levantó de la mesa y se fue al fregadero a dejar su taza. La vista de sus piernas y su culo me desquició. Me acerqué por detras rapidamente y le roce el culo con el cipote mientras con la mano la cogia del hombro, supuestamente para impedir q fregara.

-Ya lo fregaré yo mama, no te preocupes – tiré suavemente de ella hacia atrás y entonces toda la polla se aplasto contra su culo, noté q se ponia tensa.

– Hijo, cuidado con eso q tienes q es muy largo – pero no se quitó – no, tu desayuna q ya friego yo – yo ya estaba loco de deseo, no apartaba la polla del culo de mi madre y ella no decia nada. Entonces sin pensar ya ni en lo q hacía ni en las consecuencias, me aparte un poco y le puse la polla entre los muslos, a la entrada de su coño.

– Mama, abre las piernas q voy a follarte – sin mas se lo dije asi.

– Hijo, eso no esta bien, soy tu madre, no esta bien – pero no se apartaba.

– Mama, ábrete, te necesito, no sé si está bien pero te deseo con ansia, mama, necesito metértela. -le dije

– No esta bien hijo….- pero se abrió, la incliné un poco y empujé mi polla dentro del chocho de mi madre, estaba empapada, entraba de maravilla – aaaaaaaaaaa -gimió -por dios q grande, hijo…

Se la metí hasta los huevos mientras ella jadeaba y gemía, yo estaba como en un sueño, tanto tiempo deseandolo y, por fin, estaba dandole rabo a mi madre. Y estaba gozando con mi polla. Recordé lo de mis amigos “A tu madre le va la marcha tio, se nota q le van las pollas” pues constaté q si, p q le gustaba q me la estuviera tirando, q gusto en mi polla me daba la vagina humeda y caliente de mi madre, mi hembra en ese momento. Paré del mete saca para evitar correrme enseguida y mi sorpresa fue oir q mi madre me decia,

– Noooo, no pares, no pares, hijo, no pares ahora, dame mas….ummmmmm, más, más ……estoy casi a punto – y ella misma movia sus caderas para joderse con mi polla, asi me volvió loco y le bombeé fuerte, con ganas.

– Toma polla, mama, toma polla – le dije – te estoy follando, mama, te follo…

-AAAAAAAAAAAAAAAhhhh – gritó, se esstaba corriendo conmigo! mi madre se estaba corriendo!! Le gustaba q me la follara!!!!

Y yo tb me corri, como un animal, descargando mi leche dentro del coño de mi madre, con la polla hasta los huevos, q gusto diosss, como recuerdo el placer q me dio!!!!!

Cuando nos recuperamos un poco ella me dijo q iba a lavabo a limpiarse.

– Me cae tu leche por los muslos, hijo, pero espera aqui q hemos de hablar un poco.

Q sueño, por dios, q sueño, pensaba entonces, me la he tirado por fin!!! Y le ha gustado!!!!

Volvio, encantadora, mucho mas guapa la vi, el orgasmo sienta bien. Yo estaba sentado y ella se sento a mi lado, mirándome. La vi preciosa, le miré los muslos, como tantas otras veces, pero ahora sentí un escalofrío de bienestar, le habia metido mi polla!!!

– Estás guapísima, mama – le dije.

– Hijo, esto q hemos hecho es incesto, no está bien, nada bien, pero no puedo ocultar q he disfrutado, y mucho, como hacia tiempo – me dijo

– Un sueño para mi, mama, lo mejor de mi vida – le dije.

– No debemos repetirlo, hijo, tampoco hay q hacer un drama, lo hemos pasado bien, pero no esta bien q un hijo copule con su madre – me miró seria.

– Bueno, mama, sin problema, pero me siento muy bien, no sabes el tiempo q hace q lo deseaba – le confesé

– ¿Cómo? Q me estas diciendo? Hace cuanto tiempo?

– Dos años, mama – le dije – montones de pajas pensando en ti, y por fin he conseguido tenerte, estás buenísima , mama, todos te desean, yo también – me levanté y me acerqué -solo de estar cerca de ti me vuelvo q excitar, mama, no puedo evitarlo – mi polla volvía a saltar.

– pero…hijo… no esta bien …ya te he dicho q no puede ser ….- me dijo pero me miró la polla.

– Ya, mama, no se mañana, y si no qieres, pues tan bien, pero hoy, mama,….hoy no puedes dejar de ser mia – le metí mano a las tetas y se las descubrí – tienes las mejores tetas del mundo… – le puse la polla casi tocandole los labios – no te apetece comermela, mama? Solo por hoy.

– Hijo, no…., pero…. – me miraba. Yo vi q estaba desconcertada, vacilante, como luchando interiormente, decidí aprovechar.

– Abre la boca, mama, dame gusto – le di suavemente en los labios – chupame la polla tan grande q tengo – entreabríó los labios y aproveché para meterle el capullo – oooooh , mama, mama, q gusto.

Entonces ya no hubo resistencia y me la cogió con la mano. Me hacía una mamada en toda regla, dioss, pensé q evidentemente no era la primera q hacía, q era una experta comepollas. Me la puso durísima, pero no queria correrme en su boca. Se la saqué y le dije:

– Umm, mama, ven quiero follarte de nuevo – me senté – ven mama, clavate en mi pollon. – sin decir nada obedeció y se me empaló expertamente hasta los mismos huevos, sin poder evitar gemir de placer.

– OOOhhh hijo……q polla, oooh…

– Que gusto, mama, tenerte asi, follada, mia….- empezó a moverse – te ha gustado chuparme la polla….

-ufff sí, hijo, si, me ha encantado y …ahora…ummm me gusta …..q bien follas…. ummmm – se iba excitando, cada vez se movia mas – comeme las tetas….hijo…

Se las comi con ganas mientras le zumbaba el rabo hasta los huevos y no tardó en tener otro orgasmo, gimiendo y casi gritando de placer, pero yo aguanté y mantuve mi polla dentro bien dura, mientras se em derrumbó de gusto encima, me sentí en la gloria teniendo asi a mi madre, sobre mi, relajada, despatarrada y empalada. Seguí dentro de ella suavemente, no queria q se acabara nunca el momento, la manejaba a mi gusto, mi polla dentro de su coño mojadisimo, deslizandose suave, una delicia, la tenía como mi hembra.

– No te corres tu, hijo? – me miro -ufff q grande y dura la tienes…..ummm cariño….

– Aun no mama, – entonces la morreé, ella me respondió, le metí la lengua, abrió la boca y me la comí, empezó a besarme con pasión y a mover el coño de nuevo, excitada. Al poco me estaba cabalgando locamente, saliendose y entrandose la polla como una posesa, jodiendo duro y morreandome, hasta q en unaa se quedo bien empalada y volvio a gritar.

– AAAAh hijo aaaaaaaaaa, correte, correte bien dentro….. llename de tu leche, cariño……me corrooooooo – gemía y gritaba de placer.

– Siiiii, mama, me corro dentro de ti siiiiiii – el mejor orgasmo de mi vida, vaciandome de leche dentro de mi amdre y ella despendolada, corriendose por tercera vez en mis manos.

Despues de esto, ella tardó en recuperarse un poco, note como mi polla se salia y como me llenaba de flujo y de mi elche saliendo de su coño, ella descansando sobre mi hombro.Por fin:

– Esto no esta bien, hijo, pero, por dioss, como follas!!! – me dijo, me dio un beso, suave, de amante – No puede ser, no debemos repetirlo.

Como tu digas, mama, – le dije, pero estaba pensando ya en cuando seria la próxima vez q me la follaria. Aún había un monton de cosas q quería tener con mi madre, como ponermela a 4 patas y joder como perros. ¿Cómo iba a renunciar al placer mas intenso de mi vida? Y a ella le había gustado demasiado como para renunciar. Había descubierto q mi madre era una buena hembra caliente y experta, tal como decían mis amigos de las que les va la marcha.

( CONTINUARA… )

El cine y mi madre quien lo diria

Viernes, abril 3rd, 2015

Intentare contar esto de una forma mas seria de como sucedieron las cosas.

Hace mas de un año por una total calentura mia y desenfreno total le declare sin mas mis intenciones a mi madre, si me preguntan de donde salio la fuerza aun no lo se pero me anime tal vez toda esta enfermiza y adictiva filia que nacio en mi y mi gusto por los relatos me hizo creer que no seria rechazado. Asi que me esmere y escribi una carta declarandole a mi madre mi sentir, por fin llego el dia y me dirigi a su trabajo que queda a unos 40 minutos de casa, mi plan era darle la carta eh irme a dar la vuelta unas horas, esperando que al regreso a casa mi madre me esperara desnuda como le habia pedido que hiciese en la carta. Lo se fui un perfecto idiota pero como dice el dicho el que no apuesta no gana, pero perdi y vaya de que manera al llegar mi madre me esperaba sentada en el comedor con una cara que reflejaba miedo angustia y coraje, en efecto comprendi que no seria como esperaba, su primer reacción fue que confesara si esto era un a broma de mal gusto, a lo que pense decir que si para evitar problemas, pero decidi aceptar mi responsabilidad y acepte lo que senti le dige como desde los 14 años comence a leer relatos y mi madre no hacia mas que escuchar sin mirarme a la cara la notaba distante y seria al terminar de confesarme mi madre se quedo en silencio un silencio que asta hoy no habia sentido estando con alguien. Intentó explicarme que estaba mal que no sabia lo que hacia y que me ofrecia llevarme a un psicologo, y por algun motivo me senti ofendido me senti como un enfermo un idiota, pense que mi madre no comprendia lo que yo sentia que crei que estaba loco. La charla no duro mucho al ver mi desacuerdo total con lagrimas me pidio que empacara y me fuera a vivir con su hermana me explico que no le dijo la verdad pues le daria verguenza contar lo sucedido,en combio le conto que estaa arto de mis borracheras y no me soportaba, yo con mas rabia que tristeza le tome la palabra y me fui con mi tia.
Asi pase 6 meses sin hablar con ella sin saber de ella asta que un dia vino a casa de mi tia a saludar,
intento hablarme con mucha naturalidad pero no cruzamos mas de 10 palabras en toda la tarde que estuvo con nosotros, recuerdo que le pegunto a mi tia como me portaba y ella le comento que jamas en el tiempo que llevaba con ella me vio tomar,mi madre antes de marcharse me pidio que fuera verla a su trabajo para platicar que haria conmigo.En ese momento supuse que me pediria que regresara y que olvidaramos todo.

Pero lo que sucedio va mas alla de mi credibilidad, al llegar a recogerla iba como suele ir con su ropa comun y todo normal comenzamos a caminar y me pidio perdon por sacarme de la casa y me explico que no sabia como afrontar lo que hice aquel dia,yo no estaba dispuesta a disculparme y me limitaba a escucharla cuando llegamos a el paradero le pregunte si no queria ver una pelicula conmigo para hacer las pases, para mi suerte acepto y escogi la de anabelle, mi madre pensando que iba estar llena la sala me dijo que fuera a apartar lugar para los dos y que ella pasaria a el baño al llegar a la sale sucedio todo lo contrario estaba vacia, escoji el lugar mas al fondo y asta arriba en un intento por contar a la gente habia unos 10 o 15 personas, mi madre llego antes de que las luces apagaran y al llegar conmigo me reprocho que por que tan lejos,le comente que habia mucha parejita y que si nos sentabamos abajo nos molestaria verlos besarse le parecio buena mi respuesta y esperamos a que empezara la pelicula,luego de unos minutos mi madre no perdia detalle de la pelicula y de nuevo en ese momento algo me exito no se si la situación me recordo algun relato o simplemente fue impulso, tome mi telefono y el el bloc de notas le escribi lo siguiente:

-si te pido algo ahorita me lo cumples?

en seguida le pase el telefono a mi madre y sin mirarme o decir algo me escribio la respuesta

-ahora que no voy a irte a comprar nada

Me quede un momento pensando y la voltee a ver, a lo que ella me respondio con una mirada dulce y su sonrisa de haberme echo una broma.

No lo dude y en ese momento me avalance hacia ella intento resistirse pero en el forcejeo le susurre que no hiciera un espectaculo en la sala si no como explicara la situación, de inmediato mi madre bajo los brazos y me dejo acercarme no sin antes pedirme que fuera dulce y gentil a la que cerro sus ojos y no dude mas y comence a besarla, al pricipio dejo cerrados los labios pero cedio ante mi insistencia y brusquedad, me senti en la gloria no deje que pasara un segundo y lleve su mano a mi miembro donde opuso un poco de resistencia y me miraba como intentando pedirme que parara, pero todo lo contrario lleve una mano a su pecho y segui presionando su mano en mi bulto mientras regresaba a los besos mi madre pronto comenzo a mover muy despacio su mano en mi miembro y pude dejar que ella siguiera fue entonces cuando me calme y comprendi que no pondria resistencia, los besos seguian siendo veloces recorriamos cada pliegue de nuestras bocas, en segundos meti mi mano en su blusa y jugue con sus pezones los cuales estaban completamente duros, etaba totalmente exitado y no sabia que mas hacer asi que la deje de besar y con mucha autoridad le dije al oido: -sacalo y chupalo
mi madre me miro un tanto asustada y exitada, pues podia notar como seguia agitada despues de aquellos besos la senti dudar y de nuevo le hable al oido

-chupalo ya yo te digo si viene alguien

Mi madre me miro una ultima vez y senti como bajaba mi cierre y sacaba mi verga del pantalón, miro por un momento que parecio eterno y en camara lenta comenzo a bajar su cabeza asta que por fin senti sus labios y lengua succionar mi glande y comenzo a bajar y subir, debido a la obscuridad y la posición no podia ver como lo hacia asi que le pedi que se arrodillara. Apenas dije eso y ya estaba entre mis piernas con la verga totalmente metida en la boca,y sin dejar de mirarme, aun lo recuerdo y me acelera el corazon la forma en que lo hacia, fue tal mi exitación que senti que estaba a punto de terminar a la que le pregunte que donde queria que acabara, mi madre por fin tomo su rol de hembra y saco mi verga de la boca mientras me decia en voz baja

-donde quieras amor.

no lo dude y di unos cuantos jalones a mi verga mientras con la otra mano acercaba su cara de inmediato solte como una fuente en su cara toda mi leche mi madre al ver la cantidad se metio la punta a la boca y empezo a succionar rapiamente despuesde terminar mi madre se limpio la cara y se sento de nuevo esta vez abrazada a mi.
aun faltaba media hora y nos seguimos besando de forma delicada como dos niños que tienen el tiempo del mundo, cuando por fin acabo la pelicula y encendieron las luces note que tenia restos de leche en su pelo a lo que entre risas se limpio y salimos del cine tomados de la mano.

Aun falta contar lo que sucedio al salir del cine espero comentarios y sepan que aun no logro creer que me haya sucedido esto sigo flipado de la emoción y si ustedes piensan que el sexo con su madre es tan cachondo como en los relatos aun no imaginan lo que en verdad puede llegar a sentir la mente en una situación tan morbosa

Mamá necesita cojer

Miércoles, marzo 25th, 2015

- Dale que se hace tarde!!!
– Uhm ya voy…

Raquel se vestía mientras tomaba un café bien temprano, para ir a abrir el negocio como cada día. Yo, su hijo, me trataba de despertar para ir a la facultad.

– Ya me voy, ahí te deje el café.
– Bueno má.

Mi madre se fue al trabajo, que es un negocio propio, una tienda de indumentaria con local en el centro de Capital, Buenos Aires. Lo heredó de su madre desde hace 8 años. Es un negocio importante, de prestigio, podemos mantenernos y vivir muy bien con eso. La madre de mi madre empezó con el negocio hace 30 años, por razones que no quiero detallar, ahora pertenece a mi madre como dije, desde hace 8 años.
Yo me levanté y fui a la uni. Tengo 18 años, me llamo Joaquín y estudio fotografía. Curso por las mañanas, y en las tardes ayudó a mamá en el local.

Mi madre se llama Raquel, tiene 38 años. Cuando quedó embarazada de mí, mi padre huyó y nunca más se supo de él. Yo ni siquiera lo conocí. Ella me crió normalmente, aunque trabajaba duro para alimentarme, con ayuda de sus padres.

Soy hijo único. Últimamente hablé con mamá de eso. Ella se siente apenada de haber tenido un niño a sus 20 años de edad, pero dice que yo soy lo mejor que le pasó en la vida, y me ama.

También hace unos años hubo cierto problema, mamá había quedado estéril y eso llevó a mi madre a una depresión. Pero esos problemas quedaron en parte del pasado.

Llegué de la uni y fui al local, voy con mi madre detrás del mostrador, donde atendemos a los clientes, y ahí cuando no hay gente para atender me pongo con la laptop a hacer cosas de la facu o navegar por Internet.
Ese día no había nadie, me conecté a Internet mientras miraba de reojo a mi madre. En una de esas, la vi actuar raro, y le pregunté si le pasaba algo.

– No, nada, nada.
– Segura?
– No, sí…. Sí.

Era obvio que me estaba mintiendo.

– A ver mamá, me vas a decir que pasa?
– No hijo, no es nada, son cosas de viejas.
– Viejas?
– Sí, de gente de mi edad.
– Jajajaja mamá, pero si tenés 38 años nomás!
– Es estar vieja hijo!
– No seas loca, que te pasa?
– Es raro hablarte de esto.
– Bueno mamá, pero si siempre me decís que entre nosotros no hay secretos y que tenemos que estar unidos…
– Sí, es así, pero me da vergüenza contarte.
– Dale ma, tan difícil es?
– Vino Claudia.
– Claudia? Y, que paso?

Claudia es una amiga de mi madre. Tiene unos años menos que mi madre.

– Que vino a comprar ropa, pero estuvimos hablando…
– Y que te dijo?
– …
– Dale ma!
– Que estaba saliendo con un tipo.
– Y? No entiendo.
– Que todas mis amigas son felices en pareja y yo estoy muy sola.

No supe que decir. Me sorprendió un poco, lo que dijo, y a continuación siguió hablando:

– Soy vieja, fea, voy a estar sola hasta morirme.
– Pará mamá! Que estas diciendo?
– La verdad, hijo, la verdad. Si no te tuviera mi vida sería una basura. (empezó a llorar)

La abracé mientras lloraba, yo me sorprendí de las cosas que decía. Le dije que se calmara, que todas las cosas que había dicho de ella misma eran mentiras, etc.
Me fui a dormir aquella noche pensando. Y era verdad. Nunca le conocí un amante a mi madre, nunca había estado con nadie. Pero eso era extraño, no? Seguramente habría tenido encuentros esporádicos con hombres.

A la tarde siguiente, cuando fui al local y tras unos minutos vi que estaba callada y triste, le hablé:

– Mamá, sácate eso de la cabeza. Seguro hay muchos hombres que querrían estar con vos.
– Por Dios hijo, no consueles a tu tonta madre. Ya soy vieja.
– Mamá, deja de decir eso. En serio. No entiendo porque no empezaste con nadie después de tenerme a mí.
– Joaquín, no estuve con nadie después de tenerte!! Tu padre se fue cuando quedé embarazada, naciste y tuve que salir a trabajar para darte de comer, pase los años de mi juventud criándote, no tenia tiempo para hombres. Luego fue pasando el tiempo y me dije a mi misma que ya iba a llegar otra persona pero acá estoy…
– O sea que no estuviste con nadie desde que nací?
– No hijo, no. Por eso soy tan estupida, que me avergüenza.
– Mama, mama no digas tonterías no sos estupida. No llores.
– Es la realidad, me siento vieja, y fea.
– Basta! No sos fea, ni vieja.

Los días fueron pasando, y ella seguía igual de triste. Pero yo la conozco. Cuando se le mete algo en la cabeza, es difícil sacárselo. Yo me quedé pensando en lo que dijo. Estaba 18 años sin siquiera sexo, era una locura.

Empecé a pensar en cómo podría ayudar a mi madre a ser más feliz. Ella es bonita. Es morocha, tiene ojos oscuros, labios muy carnosos y una linda cara. Su cabello llega hasta la espalda, lo tiene liso. Su cuerpo es normal, es delgada, tiene unas tetas bastante grandes y muy redondas, para nada caídas, sus piernas están bastante bien y tiene un culo grande y redondo, como el de una jovencita. No entiendo que pasaba con mamá.

Un día llegué de la uni al negocio, puse mi mochila en el mostrador y saludé a mi madre.

– Cómo te fue hoy?
– Normal, como siempre.
– Bien, estudia mucho.
– Sí…. Mamá?
– Qué tesoro?
– Todavía ningún…?
– No hijo, ya te dije que no le gusto a los hombres.
– Dios, ma, me cansé de que digas tonterías.
– No son tonterías, es la verdad.
– Mira, creo que te puedo ayudar.
– Cómo?
– No sé si vas a aceptar…
– Decimelo!
– Pero no me vas a retar, ni nada?
– Jajaja, con qué me va a salir este chico…
– Vos decís, que no le gustas a los hombres…
– Y?
– Podemos subir una foto tuya a Internet, y ver si a la gente le gusta.
– Quéeeeeeeeeeeeeeeeeeee? –Gritó mi madre-
– Shhhhh. Es fácil, aparte nadie te va a reconocer, quédate tranquila, puedo tapar la cara.
– No seas tonto, hijo, no vengas con estupideces.
– Dale mamá! Te juego a que les va a encantar!
– Quien miraría esas fotos?
– Cualquiera que circule por esa pagina, que es mucha gente!
– No entiendo….
– Es sencillo, yo te saco unas fotos, obviamente vestida, te tapo la cara y las pongo en Internet, ahí podemos ver lo que te escriben, sin que sepas quien sos.
– Y qué se supone que hay fotos de otras mujeres ahí?
– Obvio mamá.
– Pero son chicas jóvenes, a las viejas no las miran seguro.
– Jajaja claro que si las miran. Dale, vas a ver como les vas a gustar.
– No estoy segura, y si descubren quien soy?
– Ya te dije que te tapo la cara, nadie te va a reconocer.
– A ver… eh… bueno. Pero una vez nomás, y listo.
– Bien!
– Desde ya te anticipo que solo me van a decir que soy vieja y fea…
– Jajaja shhh. Voy a buscar la cámara.
– Qué? Ahora?
– Sí! Aprovechemos que no hay nadie en el negocio.
– Me vas a sacar las fotos acá, en el negocio?
– Sí mamá, hay algún problema?
– No pero… es raro.

Saqué la cámara de mi mochila y la configuré.

– Espera. Mira si entra alguien justo ahora. Vamos a un vestidor-Opinó mi madre.
– Bueno, tenés razón.

Si alguien entraba al local, las campanitas de la puerta nos advertirían.

Nos dirigimos al primer vestidor, era algo pequeño, espejo grande, un banquito, y una baranda para sostenerse. La cortina era de color verde. Ella ingresó primero y yo detrás, cerré la cortina y me senté en el banquito.

– Con esta ropa, te parece?
– No tiene nada malo la ropa, mamá.
– Bueno, y que hago?
– Nada, quédate así de frente que te saco un par de fotos.

Mamá estaba vestida con una remera de tirantes blanca, notándose las tiras del corpiño también blancas, y un pantalón de jean ajustado.
Empecé a tomarle fotos. Le saqué dos, de frente.

– Bueno, date vuelta.
– Para qué?
– Para tomar fotos.
– Tipos que no conozco me van a ver atrás?
– Mamá, no estás mostrando nada, y nadie sabrá quien sos.

Tras un suspiro, se giró, y le tomé fotos desde atrás. La cola se le notaba grande y redonda bajo el jean, y seguro despertaría pasiones en la web.

– Bueno má, ya está.
– Cuándo va a estar listo?
– En un rato.
– Qué? Ya?
– Sí mamá, los tiempos pasan y la tecnología avanza. Paso las fotos a mi notebook y las subo a Internet, en unas horas vemos cuantos comentarios tenes.

Mi madre se sorprendió. Salimos del vestidor y yo me puse a hacer lo mío, mientras mamá atendía gente. Me registré con el nick “maduraycaliente”. Borré la cara de mamá de las fotos y subí 2 fotos, una de delante y otra de detrás, a una pagina web de amateurs. Escribí “Hola, soy nueva. Espero que les gusten mis fotos, pero tengo miedo de mostrarme con menos ropa, gracias!” A los pocos minutos, apareció el primer comentario. Pero lo cerré y después lo miaríamos juntos con mamá.

A la noche, nos fuimos a casa. Empezamos a cenar, y mientras lo hacíamos uno al lado del otro, abrí mi notebook para ver los comentarios que habían dejado en las fotos.

– Borraste mi cara, no?
– Claro mamá.
– Bueno, a ver si alguien dice algo.

Abrí las fotos. Vi que tenia 24 comentarios, entre ambas fotos.

– Dejaron… 24 comentarios. Vamos a ver.

Mientras los leíamos, mi madre no se lo podía creer. Primero fue sorpresa, luego, se empezó a reír. Acá pongo algunos de los comentarios:

*Mmmm se te ve bien amorcito
*Que linda estas cachorrita, pero mostra más
*Madurita y rica como me gustan, sacate mas ropa mujer

Y los más obscenos, cuando los leímos mi madre se reía:

*Que linda colita tenés
*Por favor como te chupo esas tetas
*Que cuerpazo de puta, sacate la ropa mamita

– Jajajaja. Esto es mentira.
– Jajaja qué mentira, mamá? Te dije que les ibas a gustar.
– Es que es difícil de creer, hijo.
– Es real. Ves como sí podes atraer a los hombres?
– Sí. Gracias hijo, por ayudarme. Te quiero mucho.
– De nada mamá. No estabas tan feliz desde hace mucho.
– Tenes razón. Vamos a dormir.

Luego de aquello, no hablamos más de eso por un par de días. Una semana después, estaba en el negocio con mamá, un sábado por la mañana, estábamos muy aburridos porque casi no había gente en las calles, era fin de semana largo y alrededor de las 11 a.m. teníamos ganas de irnos a casa.

– Bueno hijo mejor vamos a casa.
– Ok mamá, me parece bien.
– Todo el mundo disfrutando este día hermoso y nosotros acá, no señor.
– Jajaja.

Nos fuimos a casa, almorzamos y nos dormimos un rato. Cuando me levanté, fui al jardín a buscar una cosa y me encontré con mi madre en bikini acostada boca arriba tomando sol, sobre una toalla.

– Hola ma.
– Hola hijo, dormiste?
– Sí… (se me escapó una risa)
– Qué?
– Nada.
– No, ahora me decís.
– No es nada, en serio.

(Puso cara seria mirándome, para que me diera cuenta que se lo dijera como sea)

– Es que imaginé por un segundo que te vean en Internet así.
– Como así?
– Así con poca ropa.
– Supongo que nadie me miraría.
– Mamá, por favor. Otra vez con esas.
– La verdad es que el otro día me puse contenta, pero porque tenía ropa y no se notaba mi cuerpo, así seguro dicen que estoy gorda.
– Jajajaja, ma, si te ven así te van a llenar de comentarios.
– Claro que no hijo.
– Querés hacer la prueba?
– Eh?
– Voy a buscar la cámara.
– Paráaaa, noo estás loco!

Inmediatamente y sin hacer caso a mi madre, salí corriendo a buscar mi cámara a mi habitación, bajé a toda marcha al jardín mientras configuraba mi cámara.

Apenas llegué:

– No Joaquín, dejá eso, mira si voy a salir así, hablo en serio.
– Mamá (dije sentándome en el pasto en frente a ella) así estás muy bien y vas a ver cómo les gustas a la gente.
– No, de verdad, así no puedo salir, estoy gorda y con arrugas en la piel, dejá eso.
– Deja de hablar al pedo ma, te aseguro que así vas a calentar a más de uno.
– ¡Joaquín Hernández! Qué es esa forma de hablar?
– Bueno mamá, se me escapó, pero quiero ayudarte y es la verdad.
– Dios, este niño… bueno, un par de fotos y listo, entendido?
– Si!

Mi madre tenía un bikini todo azul, le dije que se quedara acostada que yo haría todo, me paré en frente de ella y le tomé unas fotos desde arriba, mostrando todo su cuerpo, luego me puse a un costado de ella y puse la cámara a la altura de su cuerpo, para que se note el relieve de sus grandes tetas. Obvio que no le dije nada de esto a ella.

Terminé con las fotos y me traje la notebook al jardín para subirlas al sitio. Me quedé hablando con mi madre mientras le borraba la cara a las imágenes y las subía a Internet.

Pasó la tarde, y antes de cenar nos dispusimos a ver los comentarios, claro que mi madre no esperaba mucho y se puso a mi lado sin ganas.

– Dios, mamá, jajajaja.
– Qué? Qué?
– Hay… 144 comentarios!
– Mentira, a ver!

“Mamita cuantos años tenes?”
“Estás tremenda, cuanto cobrás?”
“Que buena milf, subí más fotos”

– Qué significa milf?
– Así se les dice a las mujeres maduras que están buenas.

Mi madre estaba sorprendida y alegre, cada comentario que leíamos se reía.

“Sos una diosa”
“Mostrá el culito, hermosa”
“Qué paja me voy a hacer, hija de puta”

Mi madre no se lo podía creer, los comentarios nos causaban risa, lejos de indignarse, mi madre se reía de las obscenidades que leíamos. Supongo que sentirse mujer de vuelta la hacía divertirse y subir su autoestima.

– No puedo creer las chanchadas que dicen, están locos.

Luego de cenar e irme a la cama, abrí de vuelta la web, ya sólo en mi habitación, y volví a ver las fotos. Luego de unos minutos de mirarlas se me fue poniendo dura… no sé, pero ver el cuerpo apetecible de mi madre y los comentarios abajo… me estaba volviendo loco, era mi madre. Traté de sacar esos pensamientos sucios de mi cabeza y descansar.
Estuve media hora sin poder dormir y abrí de nuevo la notebook.
Incluso cuando le tomé fotos en vivo y en directo no me calentó nada, ni cuando leímos los comentarios juntos, pero ahora no sé porqué no se me bajaba la calentura. Pensé que era normal, que un joven de 18 años como yo, virgen y lejos de avistar chicas por el momento estaba con las hormonas revueltas, y el tremendo cuerpo de mi mamá era lo más cercano a una hembra que tenía. Yo nunca la había mirado como “mujer que está buena”, sino como mi madre y no despertaba en mí ningún connotamiento sexual. Pero aquella noche… se despertaron todos mis fantasmas internos.

Comencé a pensar en sus tetotas, en cómo deben sentirse, me dejé llevar por mi mente y se me cruzó la imagen de mi pija metida entre las tetas de mi madre.

Dios. Qué estaba haciendo? Ese no era yo. Tenía la verga más dura que nunca y no tuve más remedio que empezar a pajearme. Miré las fotos, los comentarios, y en mi mente mi madre desnuda. Acabé abundantemente manchándome todo el short.

– Qué hice?

Inmediatamente todo tipo de pensamientos oscuros, éticos, morales y de culpa atormentaron mi mente. No lo volvería a repetir, me dije a mí mismo.

Al día siguiente, mamá estaba mucho mas animada y alegre.

– Se te ve bien ma.
– Si hijo, me ayudaste mucho. Eso de las fotos es hasta divertido.
– Jeje. De nada mami, viste que tenía razón?
– Sí.

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El lunes llegué de la uni al negocio, saludé a mamá y me conecté a Internet para pasar la tarde.
Luego de un rato estaba aburrido, atendí a un par de clientes y me senté detrás del mostrador de nuevo. Pasaron 10 minutos sin que ningún cliente entrara.
Saqué la cámara y bromeando le dije:

– A ver mamá, pose sexy.
– Jajaja. Querés sacar unas fotos?
– Dale.

No me lo esperaba, pero a ella le iba gustando esto.
Nos metimos en un vestíbulo y cerramos la cortina. Yo me puse en posición.
Mamá portaba una remera común y una calza negra apretada, la cual marcaba bien su ojete.

– Cómo me ves? (Preguntó ella)
– Bien, aunque quizás esa remera no sea lo mejor, pero bueno.
– Me la saco?

Tragué saliva.

– Bu..bueno.

Se quitó la remera y quedó con un top blanco, del cual se notaba lo apretadas que se encontraban sus tetas bajo la tela.

Empecé a calentarme con aquello, la situación lo ameritaba, traté de contenerme pero era imposible, tenía un jean por lo que no se me notaba lo dura que tenía la pija, así que eso fue un alivio.

Raquel por el momento sólo estaba parada con los brazos en jarra mientras yo le tomaba fotos.

– Querés darte vuelta?
– Ok.

Se giró y aquello fue una locura, la calza definía a la perfección su cola y sus piernas, mientras la fotografiaba mi pene estaba a tope. Terminamos en unos minutos y fuimos al mostrador porque había ingresado un cliente, así que yo subí las fotos y esperaríamos a la noche para ver los comentarios.

Ya en casa, me senté en la mesa de la cocina con la notebook, abrí la página donde subí las fotos y nuevo record, 187 comentarios.

– Mamáaa.
– Ahí voy, ahí voy.
– 187.
– A ver.
“Estás re fuerte madura”
“Te la pongo hoy y te la saco la semana que viene”
“Que buen orto tenés puta!”
“Mostrá las tetas burra”

Demás está decir que yo estaba empalmado hasta las trancas, por suerte no se me notaba, pero ver a mi madre divertida leer esos groseros comentarios sobre sus fotos me ponía caliente.

– Éstos tipos son insaciables, quieren que muestre más todavía!
– Jajaja sí, hasta verte en bolas…
– Bueno, me voy a acostar ya. Mañana hacemos más, gracias por ayudarme, sos el hijo más bueno del mundo.
– Gracias mamá.

Mañana íbamos a hacer más fotos, eso me gustaba, a pesar de que era mi propia madre, no pude sacarme los pensamientos sucios de mi cabeza… esa noche no me masturbé, quise mantenerme caliente para el siguiente día.

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Toda la mañana en la universidad pensé en llegar cuanto antes al negocio para sacarle fotos a mi madre.

Arribé al local, apenas ingresé, vi a mamá atendiendo a una amiga suya, Romina. Mientras caminaba pasando para el mostrador, miré hacia ellas y observé que Romina tenía una tanga en sus manos, enseguida poniéndola en la bolsa para comprar.

– Qué mira usted?
– Yo? Nada.

Romina me conoce desde hace mucho, y es simpática, por lo que no me sorprendió que me preguntara eso con una sonrisa, la cual respondí de igual manera.

Me senté por allí y me imaginé a mi madre con esa tanguita que había visto… ya estaba excitado.

Luego de unos minutos la mujer se fue, dejándonos solos a mamá y a mi.

– Qué tal todo hoy?
– Normal. Vos?
– También. Ayudame a acomodar todo esto.
– Ok.

Había mercadería entrante, y ayude a mamá acomodar, cuando entraba un cliente nos deteníamos y luego seguíamos, acomodé jeans, sweters, remeras.
Mediando la tarde, y visto que en ese momento estábamos solos, mi madre me miró y me dijo si quería hacer fotos.

Entramos al vestidor, cerré la cortina tras de mí y empezamos. Primero, de frente, mi madre llevaba una remera musculosa, de tirantes, con una insignia en inglés, y una falda que le llegaba casi a las rodillas, simple, color negra.

– Mamá, podés ‘soltarte’, y hacer poses jaja.
– Jajaja, mmm bueno, voy a tratar. (Dijo divertida y riéndose)

Así lo fue haciendo, poniendo una pierna delante de la otra, cruzando brazos a un lado y al otro, apoyándose en la baranda del vestidor, poniéndose de perfil, dándose vuelta agarrándose el cabello.

Como no había entrado nadie, seguíamos allí. En una de esas, mientras está de espaldas, se levanta un poco la remera con una mano, enseñando un poco de su espalda. Yo seguía fotografiándolo todo.

En un momento, aún de espaldas, se sacó la remera, permitiéndome ver su espalda desnuda, sólo con una tira del corpiño cruzándola.

Ella seguía sin decir nada, haciendo ‘poses’ ahora sin remera, se dio vuelta y pude fotografiarla de frente, el corpiño era de un blanco impoluto, se le veía la mitad superior de sus tetas, ahí mi pija reaccionó y se me fue hinchando. Justo en ese momento, escuchamos el ruido de las campanitas anunciando un cliente.

Mi madre se puso rápidamente su remera y fue a atender a la chica que había venido.

Luego de que se fue, quedé hablando con mamá mientras subía las nuevas fotos.

– Salí bien?
– Para mí muy bien. Ya están, después vemos que dicen.
– Bien, voy a terminar de acomodar la mercadería.

Fue pasando la tarde, un rato antes de cerrar e irnos a casa, abrí la web para ver los comentarios.

– Mamá, vení a ver, ya hay mas de 200.
– Yaaa?
– Sí, mirá:

Nos pusimos a leer y muchos comentarios pedían que se desnude, que muestre más, que estaba buenísima y todo eso, lejos de escandalizar, disfrutaba mamá.

– Bueno, piden todo éstos. (dijo mi madre)
– Jajaja sí.
– Suficiente que salgo en corpiño y bastante vergüenza me da.

Leímos muchos por arriba porque eran muchísimos, y nos fuimos a casa.

Esa noche, llegamos a casa y me fui a bañar, de pronto viene mi madre y me dice que no hay nada para comer, que se olvidó de comprar algo, salí de la ducha, me vestí y fui a la cocina.

– Llamo de Fernando.
– Ahh, bueno dale, hace mucho que no comemos pizza.

Fernando se llama el dueño de una pizzería a la que llamábamos seguido, pero hacía algunos meses que no lo hacíamos.

– Mierda, da desconectado.
– Llamá a otra.
– No, a mí me gustan las pizzas de Fernando, vamos una escapada en el auto.
– Bueno, avenida Dorrego era.
– No, Juan b Justo.
– No, ahí se mudaba.
– No, estaba en Dorrego y se mudó a Juan b Justo.
– Noo, al revés es.
– No, te digo que es así, si yo me acuerdo.
– Que no, es como yo te digo.
– No mami, yo me acuerdo bien.
– Me vas a decir a mí, hijo? Yo sé que es como te digo.
– Nooo, ahora es Juan b Justo!
– No señor, es Dorrego.
– Qué querés apostar? (empecé yo)
– Vas a perder, eh?
– No, vos vas a perder.
– Bueno, si es donde yo te digo, lavás los platos por una semana.
– Jajaja, bueno. Y si es en donde yo te digo… a ver…
– …
– Ya sé, te sacas fotos con la menor ropa posible.

Automáticamente, la cara de mi madre fue de sorpresa, pero no de enfado:

– Cómo? Sólo corpiño y bombacha?
– Sí!
– …Bueno. (y suspiró poniendo los ojos en blanco riéndose)

Salimos con el coche, ella manejaba, tras un rato llegamos a la calle Juan b Justo y fuimos hasta la altura de donde debiera estar el negocio, y por suerte tengo buena memoria y no iba a lavar los platos. Allí estaba la pizzería como había dicho.

– Jajajaja te dije que era acá! (dije yo)
– Pero no puede ser, si era allá.
– Jajajaja viste que se había mudado acá?

Me bajé del coche y compré unas pizzas… llegamos a casa y cenamos.

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Ya al día siguiente, miércoles, estuve nuevamente toda la mañana pensando en ver a mi mamita en ropa interior, atendí poco al profesor y en mi mente traté de imaginarme cómo sería la bombacha que tendría mamá esa tarde, estaba muy ansioso y caliente.

Apenas llegué, me encontré con un montón de gente, ayudé a mi madre atendiendo varios clientes, creo que estuve así una hora, luego había una señora que no se iba más, se probaba de todo y nos tuvo media hora más para llevarse lo que quería.

En fin, ya eran como las 4 p.m. y al fin tuvimos unos minutos libres.

– Ma, vas a pagar la apuesta, no?
– Sí, esperá que ordene lo que quedó acá y lo hacemos.

Mi madre se puso a ordenar toda la ropa que se había probado la última señora. Luego de unos minutos, todo estaba listo.

Una vez hecho, nos dirigimos al vestidor, yo me senté en el banquito con cámara en mano. Mamá estaba en frente mío y empezó quitándose la remera, mostrando un corpiño blanco con detalles rosados, florcitas o algo así, luego tomó con ambas manos el elástico de la calza que llevaba y fue tirando hacia abajo, hasta sacársela y colgarla en la percha que había a un costado. Traía una bombacha que combinaba con el corpiño, era blanca con los mismos detalles rosados, seguro habría venido preparada para mostrarse.

Mi pene creció mucho y se me puso muy duro, lamentablemente el pantalón que tenía ese día dejaba notar mucho mi tremendo bulto! A pesar de no tener una verga grande, sino normal y corriente, se me notaba bastante y traté de disimularlo pero era imposible.

Empecé a tomarle fotos, con mi brazo trataba de dejarlo bajo para tapar mi erección, luego de unos movimientos extraños mamá me dijo:

– Te pasa algo?
– No.. nada.

Tras unos minutos de sacarle fotos de frente, no sé cómo pero me vió…
Puso una cara de sorpresa y luego una sonrisa me miró el paquete y me habló:

– Estás…?

Miré a mi bulto y estaba muy levantado, me morí de vergüenza…

– Mamá.. yo,… perdón, no quise…

Tartamudeaba y me puse rojo como un tomate…

– Pero, porqué?
– Es.. no, es que verte así…
– Tranquilo, hijo, habla despacio. Estás diciendo que se te puso así por verme?
– S..sí mami, perdóname porfa!
– Jajaja no lo puedo creer, mi propio hijo!
– Ya sé que está mal, perdón, fue sin querer… yo..
– Shh, está bien, sabes? No me siento mal, ni me escandalizo por algo así, vos sos mi nene y me ayudaste mucho.
– Mamá, gracias, pero yo..
– Ah, y que una mujer ‘madura’ como yo te ponga así, a un jovencito, me pone alegre!
– Mamá, estás siendo muy buena conmigo…
– No hijo, vos me ayudaste mucho con este problema que no me dejaba vivir y estas semanas estuve mejor que nunca, todo gracias a vos.
– Bueno, gracias. Querés seguir con esto o…?
– Claro que vamos a seguir, pero dejame ver como tenés eso, no te apreta?
– Sí, me apreta mucho pero bueno.
– No, pero te va a doler. Hace muchos años, desde que te bañaba, que no te veo el pito. No tengas vergüenza de sacártelo, soy tu mamá, Joaquín.
– En serio? Es que me da vergüenza.
– Somos familia hijo, no te de vergüenza. Además si se te baja te lo guardas de nuevo.
– Ok.

Ni que decir tiene que mi cuerpo echaba humos de lo caliente que estaba. Mi madre parecía todo lo contrario, estaba relajada y no parecía darle ningún tipo de importancia a que me viera la pija después de algunos años.

Dejé la cámara en el suelo, con ambas manos me bajé el pantalón y el bóxer, mi verga dura quedó rebotando y me senté nuevamente en el banquito con los pantalones en los tobillos. Tenía la pija apuntando al techo, con el glande rojo y húmedo.

– Wow hijo, ya estás hecho un hombrecito.
– Mamá, me avergüenzas.
– Ya te dije que somos familia, a ver dejame verlo más de cerca.

Yo me iba a morir de placer. Ella se acercó y se agachó un poco para quedar cerca de mi verga.

– Las últimas veces que te bañé era muy chiquita, es increíble como creció jeje. Porqué se te puso así?
– Supongo que por verte con poca ropa.
– Qué maravilla, es re lindo. (mientras me la seguía mirando)

Mi propia madre estaba diciendo que mi pija era linda, automáticamente dio un saltito de placer mi pene.

– Bueno, sigamos con esto.

Mi madre se fue hacia atrás nuevamente y seguí sacando fotos, ahora con la pija afuera… mientras tanto, mamá hacía poses cada vez más excitantes. De repente ella se giró, dándome la espalda.

– Todavía tengo linda cola?

Eso preguntó mamá, y vaya que sí… era un ojete perfecto, grande y gordo pero en su justa medida, sin ser desproporcionado de su cuerpo, un culo excelente. La bombacha era angosta atrás y se le metía mucha tela en la raya.

– Es.. es excelente ma.
– En serio? Te gusta?
– Sí, mucho.

Le saqué fotos a ese señor culo, yo tenía ganas de pajearme y llenar de semen el lugar, pero debía aguantarme.

Tras un par de fotos más, decidimos finalizar.

Mientras mamá se ponía la calza, yo me subí los pantalones, aún con la verga hecha una piedra.
Fuimos al mostrador nuevamente e hice la tarea de subir las fotos, mientras mi erección bajaba de a poco…

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Al otro día, no recuerdo exactamente porqué, pero había poco movimiento en las calles, estaba con mi madre allí en el negocio cuando luego de un rato aburridos…

– Que aburrido, trajiste la cámara?
– Sí ma.
– Querés hacer unas fotos?
– Sí, te lo iba a pedir.

Al lugar de siempre, antes de empezar, tuvimos que parar porque justo había entrado alguien… fue mi madre a atender y luego regresó.

Fue todo normal con las imágenes hasta que se sacó la remera, luego estando de espaldas se inclinaba un poco para adelante, tenía una falda esta vez algo más corta, yo le miraba cuando podía las tetas cubiertas por un corpiño negro, luego de hacer varias poses, se levantaba un poco la falda con una mano, yo estaba a tope otra vez, en una de esas se inclina bastante levantándosele bastante la falda.

– Se me ve la bombacha?
– Sí, un poco.
– Te gusta?
– Sí, se ve muy bien.

Me estaba calentando mucho, se le veía la parte inferior de los cachetes del culo y una bombacha rosa tapando la raya.

Se giró y me quedó mirando.

– Hoy no se te puso como ayer?

Me sorprendió la pregunta.

– Sí,…sí la tengo como ayer pero no se me nota.
– Ah, te molesta?
– …Algo.
– Sacatela, ya te dije que no tengas vergüenza.
– Ok ma.

Sin tardar me bajé el jean y el calzoncillo, la tenía tan dura como ayer.

– Se ve que te gusta verme así.
– Perdón, ma si te molesta puedo..
– No, no me molesta, al revés, me halaga hijo. Qué te gusta?
– Me da vergüenza…
– Te gusta verme en bombacha?
– …Sí.
– Bueno, mirame, no hay problema hijo. Vos me ayudaste a sentirme mejor, y quiero agradecerte con algo que te guste.

Se sacó la falda, quedando nuevamente solo con un corpiño negro y una bombacha rosa.

– Uff mami, estás hermosa.
– En serio?
– Sí, es increíble.
– Aww gracias tesoro, sos un sol.

En ese momento ingresaron un par de clientes y tuvimos que vestirnos rápidamente…

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Luego, en la noche, antes de la cena mamá habló mucho tiempo por teléfono, luego de cortar, le hablé:

– Quién era?
– La tía Blanca, va a venir a vivir a casa por unas semanas.
– Y eso?
– Te acordas que se divorció, y no tiene casa…
– Ah, cierto.

Me molestaba un poco pero bueno, sólo serían unas semanas. Mi tía Blanca era hermana de mi madre, creo que le lleva 5 o 6 años, así que debe rondar los 45.

Al día siguiente recibimos temprano a mi tía, le enseñamos un cuarto que estaba libre para que se hospedara mientras hacía trámites de un alquiler donde viviría luego pero que llevaría tiempo.
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Ese día era viernes, ya en el negocio, después de atender a algunos clientes, mamá me dijo que la ayudara a acomodar la ropa, había jeans, calzas, buzos, y por último me tocó acomodar unas tanguitas. Mientras lo hacía, mi madre pasó por allí y me dijo:

– Ésas acomódalas allá (señalando una estantería)
– Ok. Qué chiquitas que son.
– Sí, muy.
– Ma, si te pregunto algo no te enojás?
– Jaja no, qué pasa?
– Vos usás de éstas? (hice la pregunta y abrí con ambas manos una tanguita toda blanca)
– En realidad no, siempre me dio un poco de curiosidad pero creo que nunca usé, de esas así tan chiquitas, nunca.
– Podrías probártelas, por ahí te gustan.
– No sé, me da cosa. Si las pruebo, con una condición.
– Cuál?
– Que me digas si me quedan bien o no.
– Yo?
– Sí, quién más? No le voy a preguntar a un desconocido, para algo somos familia, ¿no?
– Sí, tenes razón.
– Vamos al vestidor rápido ahora que no hay nadie.
– Bueno, cuántas llevo?
– Una sola está bien.
– Ok.

Fui detrás de ella al vestidor con una tanga completamente blanca.
Cerré la cortina, mamá llevaba puesta una musculosa y una falda corta a medio muslo, enseguida metió ambas manos por debajo de la falda y empezó a bajarse la bombacha en frente de mí, era una bombachita roja, tiró de ellas hasta los pies y se agachó para quitárselas del todo.

Yo estaba sorprendido y muy caliente, tenía ganas de cometer una locura pero era mi madre. En ese momento, ella con su bombacha recién quitada en su mano, me la alcanzó:

– Tomá, teneme ésta y dame esa.

Agarré con una mano la bombacha y le dí la tanga blanca.

Levantó una pierna y luego la otra, poniéndose la tanga, y luego la subió por sus piernas metiéndose debajo de la falda, sin que yo pudiera ver algo, pero era una situación muy excitante, tenía su bombacha recién usada en una mano y la pija explotándome en el pantalón.

Terminó de ponerse la tanga y se levantó la falda por completo, enseñándome la parte de adelante mientras con ambas manos se sostenía la falda arriba.

– A ver, fijate como me va.

Le miré ahí abajo y se veía muy pequeña la tanga, se le re notaba el vello púbico debajo de la tela porque era una tanga blanca, y a los costados de la tela se le salían algunos pelitos oscuros.

– Es muy excitante mamá.
– En serio?
– Sí.
– No te creo, cómo podes demostrar que sos sincero?
– ……me la pusiste muy dura mami.
– Sin pruebas no te creo.

Con la bombacha en una mano, me ayudé con la otra a desabotonarme el jean y me lo bajé junto al bóxer, así salió mi verga parada ante la mirada de mi madre.

– Ves ma?
– Ahora sí veo, y cómo se me ve la cola?

Se giró aún teniendo con sus manos la falda alta, mostrándome su ojete. Estaba todo descubierto menos el agujero del culo, pero la tanga ahí atrás era muy muy finita y estoy seguro de que si abría los cachetes del culo por más que tenga la tanga le iba a poder ver el agujero.

– Uff se te mete toda, no?
– Sí, me tapa algo?
– Sí, lo justo y necesario.
– Alcanzás a ver si me tapa todo ahí abajo?
– …Dónde exactamente decis?
– Mi chocha.
– Ahh… no, desde acá no puedo ver.
– A ver, ahora? (se inclinó hacia delante)
– Ahora sí… sí, te tapa ahí, lo único es que se te ven algunos pelitos.

Con esa visión podía apreciarse el bulto de los labios de la concha, y el culito en esa posición se le abrió un poco y pude ver también cómo se le metía la tanga en el centro, casi me muero.

Yo estaba como un burro en celo, pero todavía podía pensar con la cabeza de arriba y me mantenía quieto.

– Sí, tengo que depilarme un poco. Muchas gracias, hijo.
– De nada mamá.

Se giró de frente a mí y se bajó la falda, luego metió sus manos debajo y comenzó a bajarse la tanga, se le enrollo un poquito y se la sacó, dándomela a mí.

Le dí la bombacha roja que traía antes y se la puso de la misma forma.

– Bueno, a mi me gustaron, así que voy a empezar a usarlas.

Se acomodó toda, yo aún con la tanga en la mano me subí el jean, y ella antes de salir me dijo

– Ah, ésa déjala donde te había dicho.
– Claro.

Mamá fue al mostrador y yo a la estantería de lencería, abrí la tanga para doblarla y vi una pequeña manchita de humedad, instintivamente la llevé a mi nariz y aspiré ese aroma. Diossss, era embriagador, nunca había hecho eso, ni pensado, pero no sé como, oler el olor a concha de esa tanguita que minutos antes se había puesto mi madre en frente de mí… era muy morboso, la doblé y guardé allí.

Nos fuimos a casa aquel viernes, cenamos por primera vez con mi tía y yo después salí con unos amigos y durante toda la noche pensaba en mamá.

Creo que llegué a casa al amanecer y fui directo a mi cama.

Me desperté alrededor de las 14 del sábado, bajé a la cocina y abrí la heladera para comer algo, fui al patio y estaba mi madre acostada en una toalla tomando sol en bikini.

– Hola ma.
– Que tal hijo.
– Bien. La tía?
– Me dijo que iba al baño.
– Ah. Voy a comer algo.
– Ok.

Estaba sin remera porque hacía mucho calor, comí algo frío y salude a mi tía, me dijo que se quedaría en la cocina viendo algo en TV. La puerta de la cocina lleva al patio donde estaba mamá, que ahora estaba en la pileta. Le gustaba mucho.

– Está buena el agua? -Pregunté.
– Umm, espectacular.

Me metí también un rato, nos refrescamos allí por unos minutos, cuando salí a secarme al sol en el patio. Mientras tenía los ojos cerrados, mi madre salió de la piscina.

– Tengo que hacer pis.

Miré y mi madre se agachó en el césped a un costado de la pileta.

– Vas a hacer acá? –Le pregunté sorprendido.
– Sí, no voy a mojar todo adentro. Vigila que la tía no me vea.
– Eh?
– Fíjate en la puerta que no me vea.
– Bueno.

Me levanté y la verga se me fue poniendo dura, no había mucha distancia entre la puerta y dónde estaba mamá, que estaba de frente a mí, con una seña le dije que estaba todo bien: mi tía estaba viendo TV sin saber lo que ocurría en el patio.

Giré a ver a mi madre, y agachada como estaba, con ambas manos fue quitándose la parte baja del bikini hasta sus muslos, y enseguida empezó a salir un chorrito de meada. Desde la posición de donde estaba podía ver el líquido cayendo al césped mientras ella tenía la mirada hacia abajo. Tras unos pocos segundos, terminó y se subió el bikini.

– Gracias hijo.

Y se metió nuevamente a la piscina. No puedo explicar cómo me calentaba.

Esa noche me hice una paja tremenda. Estaba muy excitado con mi madre, y ella no hacía nada para que no ocurriese.

El domingo pasó sin pena ni gloria, miré fútbol a la tarde, y a la noche estudié, tampoco daba para hacer mucho con la tía en la casa, como dije, no me molestaba mucho, pero era incómoda su presencia.

E lunes fui a la universidad, y luego en el negocio había una marea de gente, estuve toda la tarde atendiendo clientes con mi madre, fue un día muy ajetreado… recuerdo que ya casi nos íbamos a ir porque ya era la tardecita, y justo ahí tuvimos un ratito libre sin gente.

Yo estaba sentado detrás del mostrador y vino mi madre con un poco de ropa para acomodar, entre esa ropa había una tanguita que era minúscula…

La tomé y la estiré, abriéndola.

– Ma, te querés probar ésta?
– Jajaja, no me va eso, hijo.
– Yo creo que sí, tenemos un rato ahora que no hay nadie.
– Bueno, pro no creo que me entre.

Le dí la tanguita y fuimos al vestidor, entramos y cerramos la cortina. Esta vez mi mamá traía un jean.

– A ver, date vuelta para ponerme esto.
– Ok.

Me giré para el otro lado, escuchaba cómo mamá se bajaba el jean y se debía estar bajando la bombacha, yo ya estaba muy caliente, escuché cómo se subía la tanga por sus piernas, cuando pronto dijo:

– Ya podés mirar.

Me di vuelta y vi lo que esperaba: la tanga toda roja apenas podía cubrir su pubis, ni lo cubría, la mitad superior de su pubis estaba completamente a la vista, se le veían todos los pelitos en el pubis !

– Se me ve todo, hijo.
– Sí mamá, perdón por insistir que te la pongas.
– Shh, tranquilo. Te gusta verme así?
– …Sí, mucho.
– Estás caliente?
– Sí.
– Mostrale a tu madre.

Me desabotoné el jean y me bajé los pantalones, mi pija dura y parada quedó a la vista de mi madre en tanga.

– Tu mami te pone así?
– Siii.
– Bueno, ahora decime como se me ve atrás.

Se dio la vuelta, y la tanga se le metía entera en la raja del ojete, tenía todo el culo descubierto.

– Se me ve todo?
– La cola sí.
– Ok, mírame abajo.

Ya sabía a lo que se refería, ella se inclinó hacía adelante, apoyando sus manos en el espejo, dándome una visión sublime. La tanga era tan pequeña que sólo le tapaba la rajita de la concha, los labios se le sobresalían a ambos costados! Se le veía casi todo. Encima parecían bien gorditos los labios mayores. También con el orto más abierto se le veía el agujerito del culo.

Yo me quedé embobado viendo aquello, mi glande estaba babeando sin tocarme.

– Y? –Preguntó ella sacándome del trance.
– Te tapa poco.
– Siento que se me mete mucho.
– Sí, es que te tapa la rajita nomás. –Casi exploto por decir esto a mi madre, pero estaba tan excitado que me daba igual.
– Ok, viste que me depilé?

No lo había notado, estaba tan embelesado viendo aquello que no me percaté que tenía los gorditos y abultados labios mayores depilados.

– Sí, se ve re bien.
Bajó su mano derecha hacía su conchita, yo miraba todo desde atrás, abrió sus dedos índice y medio, y los pasó despacito por los labios mayores de su vagina, alrededor de la tanga.

– Además es suavecito.-Dijo ella mientras se tocaba.

Yo no daba más, empecé a tocarme la pija, observaba y me empecé a pajear, cosa que mamá observó por el espejo.

– Así te das placer?
– Sí mamá.
– Porqué?
– Es que me pusiste tan caliente que no aguanto mami.
– Entonces mostrale a mamá cómo te das placer.

Tras escuchar eso me puse a mil, empecé a pajearme muy muy fuerte, no estaba tan caliente en mi vida, miraba como mamá se tocaba los bordes de la concha y me ponía loco. Ella seguía a un ritmo muy lento y suave.

– Querés probar lo suave que la tengo?

Hice un esfuerzo para detenerme y escuchar eso, me iba a morir de placer. Detuve mi paja y:

– Có..cómo?
– No seas tímido, tocame donde me estoy tocando y sentí lo suave que tengo la chocha.

El corazón me latía a lo máximo posible, arrimé mi mano izquierda a la conchita y mis dedos hicieron contacto con sus muslos, dios, se sentía la piel muy calentita, luego con dos dedos los abrí y pude empezar a tocarle los labios donde se estaba tocando antes, tenía razón, se sentían re suavecitos, depilados!

– Dios mamá, esto es increíble.
– Te gusta?
– Siii, tengo que pajearme mami.
– Ok hijo, mostrale a mamá como te das placer.

Mientras me miraba a través del espejo, yo me pajeaba con la derecha y con la izquierda le tocaba la concha, mamá tenía una sonrisa dibujada, de a poco fui tocandole más al centro, de pronto le toqué los bordes de la tanga, sentí que iba a acabar pronto, por eso bajé mucho el ritmo de la paja, quería estirar el momento al máximo.

Ya estaba en éxtasis, corrí mis dedos mas al centro y comencé a acariciarle la rajita por encima de la tanga, miré a mi madre por el espejo y tenía una mueca de placer, con los ojos cerrados, sentí mis dedos húmedos, mientras le acariciaba la conchita sentía como se mojaban mis dedos y eso fue suficiente, me pajee muy rápido y acabé. El primer y segundo chorro de leche golpearon el espejo, los demás saltaron y cayeron en el piso, ante la incrédula mirada de mi madre.

– Jajaja mira como manchaste el espejo!

Yo sólo suspiré, estaba agotado… mi madre se movió de aquella posición sacándose mi mano de su almeja…

– Estoy mojada, hacía años que no me mojaba!

Ya ni le di importancia a las palabras de mi madre, yo estaba medio ido por el placer, y esas palabras que en cualquier circunstancia significarían ponerme caliente, en ese momento yo estaba muy relajado.

– Quedate quieto y descansa hijo, yo limpio todo esto que dejaste jajaja.

Me senté allí y descansé… mi madre fue por un trapo o algo así y cuando volvió y se puso a limpiar aquello…

– Wow, mira todo lo que guardaban tus huevitos.
– Sí, fue mucha leche mamá.
– Leche?

Hizo una mueca como preguntándose porqué le decía leche a aquél semen, pero enseguida siguió limpiando divertida.

Se fue y volvió con ropa puesta, luego nos sentamos en el coche para volver a casa.

– Mamá, te juro que fue lo mejor que me pasó en la vida, fue increíble. Muchas gracias.
– Shh hijo, yo estoy muy agradecida por todo lo que hiciste por mí estas semanas, además hoy me excite mucho y eso no me ocurría desde hace muchísimos años. Por cierto, esto no podes decírselo a NADIE, entendes?
– Sí mamá.

Volvimos a casa y yo me dormí enseguida.

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Luego al siguiente día, me desperté y mamá ya había partido, yo me fui a la universidad. Luego fui al local, apenas entré saludé a mi madre y fui al mostrador con ella. Nos miramos y nos sonreímos mutuamente sin decir nada.

Luego de un rato, cuando no había clientes, ambos allí en el mostrador le dije a mamá:

– Ma, quiero jugar.
– A qué, hijo?
– A tocarte.
– Sí? Cómo se juega?

Mamá me estaba siguiendo el juego.

– Bueno, se empieza enseñándome la bombacha.

Yo estaba sentado, mamá estaba parada en frente de mí. Así se levantó la falda de jean corta que tenía, mostrándome una tanga negra.

– Qué sorpresa.
– Y ahora qué hay que hacer?
– Darte vuelta para poder verte la cola.

Mamá se giró y tenía su culo en frente de mi cara..

– Ahora te tengo que tocar la colita…

Dicho esto, empecé a pasar mi palma abierta por las nalgas de mi madre. Las acariciaba. Metía mi mano por debajo de la tanga tocando mas adentro en su tremendo ojete.
Fui bajando mientras le acariciaba la parte inferior del culo.

– Y ahora te puedo tocar más abajo, mamá?
– Dónde más abajo, hijo?
– Te quiero tocar la concha, mami.
– Ummm, sí, suavecito tesoro.

Me bajé el pantalón, saqué mi pija afuera, y bajé mi mano lentamente hacia su vagina. Con los dedos los pasé por encima de la tanga, que le quedaba pequeña y sentía la piel a sus lados, noté la tela húmeda. Podía sentir el relieve de su conchita bajo la tanga.

– Estás mojada, ma?
– Sí, mucho.

Seguí tocándole, y fui un poco más adelante para acariciarle el clítoris a través de la tanga. Apenas lo rocé, mamá dio un suspiro.
Me detuve allí y le masajee su punto, notaba como mamá empezaba a suspirar, y pronto a gemir. También notaba como mi mano estaba cada vez más húmeda.

– Sabés cómo sigue el juego?
– Có.. cómo? (No podía hablar bien por los gemidos)
– Bajándote la tanguita…

Automáticamente dejó de gemir, y con ambas manos, fue bajándose la tanga lentamente, hasta sacársela por los pies y dejarla allí tirada.
Lo primero que observé fue su culito al fin sin ningún tipo de barrera.

Me arrimé más y le abrí los cachetes, pude ver su agujerito sonrosado, no aguanté y le pasé la lengua. Empecé a lamerle el culo mientras ella no paraba de gemir.

– Ahhh, si.. si seguimos jugando nos pueden ver.
– Mmm quédate tranquila mamita (le dí otro lengüetazo) que si viene alguien paramos.

Cómo presagiando el destino, 30 segundos después vemos que un cliente está por ingresar, enseguida saco la cara enterrada en el culo de mamá y me subo los pantalones, ella se baja la falda.

– Hola
– Hola, que necesita?

Luego de unos 15 minutos, el cliente se lleva un par de camperas, me dio mucho morbo saber que mamá atendía a aquél señor sin tanga debajo de la corta falda, con la almeja empapada y el culo chorreando de saliva. Algún descuido y el viejo hasta podía haberse ido del negocio de ropa habiéndole visto el chumino a una tremenda hembra.

Apenas el tipo cerró la puerta, me bajé el pantalón para esperar a mamá en el mostrador.

– Estamos locos, ¿sabés?

Yo sólo sonreí, otra vez ella se subió la falda.
Se agachó frente a mí y me agarró la pija, la acarició ante mis soplidos de placer.

– Enséñame a masturbarte tesoro.
– A ver, así.

Le puse la mano alrededor de mi verga.

– Ahora para arriba y abajo.
– Así?
– Sí, así mamá… ponete saliva, es mejor.

Se escupió la mano y empezó a pajearme… era delicioso. Era la primera vez que una mano ajena tocaba mi miembro. Le tuve que decir que pare porque iba a acabar.

Estaba claro que todo se había salido de control, yo estaba como un burro en celo y a mamá le chorreaba el chocho…

Me levanté de la silla y mamá se puso en el mostrador apoyando los brazos allí, parada, con vista a la calle. Yo me agaché y busqué su conchita. Ella se inclinó abriendo un poco las piernas.

Me arrodillé entre sus piernas y comencé a lamerle la concha, con pliegues rosados y cerraditos, era una delicia. Estaba suave, y muy húmeda.

Mi madre gemía cada vez más, trataba de hacerlo en voz baja.

Sabía que era una inmejorable oportunidad, tenerla así con las piernitas abiertas y mojada, y yo caliente al máximo, me atreví. Me levanté, y con la pija en mi mano, la guié hasta su conchita. Apenas mi glande hizo contacto con su vagina, mamá suspiró.

– Qué vas a hacer? Me la vas a meter?
– Puedo? (mientras tanto yo le refregaba la pija por toda la concha)
– Despacito tesoro.. hace años que cojo, debo tener la concha como la de una pendeja virgen.
– Sí mamá.

Busqué el orificio vaginal y cuando lo encontré, empecé a meterle la cabeza despacito, podía sentir lo calentito y húmedo que estaba, empujaba de a poquito, pero estaba muy apretada, me costaba meterla.

Luego de unos segundos pude meterle el glande entero y empujé más, hasta metérsela hasta la mitad, porque más no cabía ahí adentro.

– Mami está muy apretada, no te duele?
– No, tranquilo hijo, empezá a moverte.

Le hice caso y fui moviéndome sacandosela y volviéndosela a meter.
Luego de algunas embestidas podía notar cómo ahora sí iba entrando cada vez más y mejor. Ella miraba hacía la puerta por si venía alguien, mientras gemía por lo bajo.

Realmente su conchita estaba muy apretada y eso me daba demasiado placer, sumado a todo lo anterior, estaba llegando al climax.

Luego de un par de bombeadas más, escuchar a mamá gemir fue el límite: retiré mi pija de su concha y acabé sobre su ojete, llenándoselo de leche caliente.

Instantáneamente mamá se bajó la falda y me dijo que descansara.

– Podías haber terminado en mi interior. Sabés que no puedo tener hijos.
– Cierto mamá, me había olvidado. Te gustó?
– Si me gustó? Hace años que no era tan feliz.

Permanecí sentado mientras ella buscaba la tanga que estaba en piso, colocándosela. Luego con un par de cleenex se limpió el culo de toda la leche que le había desparramado. El resto de la tarde fue normal.

Terminó la jornada y nos fuimos al auto. Empezamos el trayecto de regreso a casa. Estábamos en silencio, yo de pronto fui moviendo mi mano izquierda hasta tocar su muslo descubierto. Lo acaricié.

– Mmmm

Mientras mamá manejaba, fui metiendo la mano cada vez más a su entrepierna, hasta sobarle por encima de la tanga.

– Ummm, te portas mal con mamá.

Seguí acariciando, hasta hacerle la tanga a un lado y rozar directamente mis dedos con su clítoris.

– Ayy tesoro…vamos a chocar.

Sus palabras estaban cargadas de placer pero era sensato. Retiré mi mano de allí hasta llegar a casa.

Al llegar, nos recibió la tía con la cena preparada.

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Al día siguiente, llegué al local y atendí a una señora que no se decidía por nada, y no terminó comprando nada.

Claro que saludé a mamá, y le toqué el culo descaradamente, tenía una calza negra ajustada. Ella se reía.

Fue un día difícil, ya que los clientes no paraban de ingresar y tuve que esperar mucho. En determinado momento, se dio mi oportunidad. No había nadie y me acerqué a ella hasta acariciarle sus pechos.

– Querés jugar, mamá?
– Sí quiero tesoro.

Comencé a manosearle las tetas por encima de la ropa, luego la barriga, hasta pasarle la mano por encima de la concha, mientras yo me sacaba el pantalón. Pronto mi madre ya tenía la calza y la bombacha por los tobillos, y yo detrás de ella mientras observaba que no entrara nadie.

– Mami querés pija?
– Sí, si quiero, metela en la cachucha de mamita.

Se la metí y empezamos a coger, esta vez fue mas fácil metérsela y mientras me la cojía ella gemía mucho.

Se la saqué de la concha y la pasé por la raja del culo, dando golpecitos en sus nalgas.

– Mami por la cola?
– No, me va a doler.
– Un poquito mami, despacito…

No dijo nada y yo trataba de meterla en el ojete, sin dudas estaba apretado pero bajé a lamerle el culo y traté después, entró y seguí cojiendola pero ahora por el culo.

– Ahhh… ahhhhhh.. ahhhhhh

Pronto iba a acabar, asique la saqué y descansé un minutos acariciándole las tetas, y luego se la enterré de nuevo en la conchita.

No pude más y descargué todo el semen dentro de ella.

Éstas situaciones se repetían seguido en el negocio, cuando no había clientes aprovechábamos para coger.

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Una vez, mi madre estaba al costado del mostrador atendiendo a una señora, que estaba viendo diferentes tipos de camperas, mientras que yo estaba en el mostrador haciendo algunas cuentas. De manera que la señora no podía ver que pasaba donde estaba yo.

Estaba en lo mío cuando giro la cabeza para donde estaban ellas (a escasos pasos de mí) y la señora le preguntó a mi madre que le mostrara unas camperas que estaban abajo.
Por lo tanto, mamá que llevaba una falda corta, debía agacharse para juntarlas, y al hacerlo, increíblemente no tenía bombacha y se le veía todo.

Me acerqué, ya con mi madre parada con las camperas en manos de la señora, metí mi mano bajo su falda y ella dió un respingo pero sin decir nada.
Fui subiendo por sus muslos hasta su entrepierna, cuando empecé a acariciarle la concha.

La señora seguía viendo camperas mientras mi madre estaba en frente de ella tratando de no gemir mientras yo por detrás le metía mano bajo la falda. Mis dedos comenzaban a estar húmedos y seguía hurgando allí, mientras mamá se inclinaba ligeramente para dejarme tocar a placer.

De pronto la señora dijo que quería probarse no sé que cosa, entonces saqué la mano de allí y mi madre le indicó el camino a los vestidores.

Cuando la señora entró a uno de ellos, sin decir nada me arrodillé en el suelo y le lamí la concha.

– Mmmmmm, así, hijo, así, cometela todaaa mmmmmmm

Eso me puso muy caliente y le chupaba el clítoris, mientras ella empujaba mi cabeza contra su argolla.

Luego salí de allí y me senté en una silla, la atraje a ella y le hice seña de que se sentara encima de mi verga.

Ella se acomodó el pelo y de espaldas a mí, agarró mi pija y la dirigió hasta su conchita, sentándose encima mío.

Mirábamos de reojo y la señora no salía del vestidor, asique ella empezó a moverse.

– Tocame, tesoro, tocame que acabo.

Puse mi mano en su clítoris y la masturbé unos segundos rápido mientras se vení, mi pija sentía las contracciones de su conchita.

Nos quedamos quietos unos segundos y vimos que salía la señora, asique nos despegamos rápido y ella se bajó la falda mientras yo me subí como pude el pantalón.

Luego la señora iba a probarse otra cosa, apenas entró, me abalancé sobre mamá y le levanté la falda, estábamos de pie asique fue difícil pero, ella se inclinó un poco y se la volví a meter, esta vez la cogí muy duro y fuerte.

– Voy a acabar mami, voy a acabar.
– Bien tesoro, acabá dentro de mamá.

Con ambas manos sobre sus caderas, empecé a derramar leche y más leche caliente dentro de su concha, fue delicioso. Unos segundos quietos y la saqué de ahí, la leche chorreó hacia abajo cayendo en el piso y otro poco por los muslos de mamá.

Nos vestimos rápido, mi madre trataba de limpiarse con las manos la leche que le chorreaba de los muslos, pero era imposible, salió la señora y tuvo que atenderla así.

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Luego de que la tía regresara a su nueva casa, tuvimos más libertad para cojer en casa a cualquier hora y momento.

Mi madre paso a ser mi mujer (12)

Lunes, marzo 23rd, 2015

Antes de nada les quiero decir que esta es la continuación exacta del mismo día del pos numero 11 a continuación 12 el post numero Le di una de las lechadas más abundantes que he eyaculado, y ella la recibió gimiendo de gusto, mirándome a los ojos, cristo qué puta, y qué hermosura de mujer. Me tumbé a su lado.

– Límpiame el rabo, puta. Hazme una buena limpieza de sable.

– Qué guarro eres con tu madre – se me amorró y me la empezó a lamer y chupar – pero me pierdes…

– Mis amigos aprovecharan que te tienen de puta a su servicio. Espero que te den más rabo esta noche, ya lo has oído, para ellos es un sueño tener “la melones” debajo de sus pelotas. Y quiero ver cómo te corres para mi.

– ummmm, eres perverso, tu mamá, puta de tus amigos.

– Mi puta, me gusta que jodan con mi madre. Me gusta verlos entre tus muslos, y ver lo que te gusta que te visiten la vagina y la garganta.

Me fui hacia la tienda de campaña, con mis amigos, ya más tranquilo después de la lechada, pero pensando en la noche. Durante el rato siguiente estuvimos de logística, preparar la cena, una pequeña mesa y dos bancos de camping, una buena ducha, etc.

A un lado había otra tienda, ocupada por una parejita, jóvenes, de unos 25, resulta que eran como recién casados, eran del interior, de un pueblo y se conocían de siempre, como pasa en los pueblos, hacía dos meses que se habían casado. Iban a pasar unos días de vacaciones. Él era un tipo de campo, curtido, simpático, delgado y no muy alto, pero muy agradable de facciones. Ella era una muñequita, morena, con los ojos verdes y grandes, menuda de cuerpo pero unas buenas caderas, un tipo de guitarra, con su cinturita y su culo bien puestos, iba con unos pantaloncitos cortos ajustados y le resaltaba mucho más, me fijé que también le marcaba los labios del coño, lo debía tener bien carnoso. La camiseta marcaba unos pechos redonditos y no muy grandes, con un punto en medio, su pezón pequeño, pensé. Me entraron muchas ganas de calzármela.

Al otro lado había otra tienda, de dos tíos de 30 o 32 años, más o menos, nos dijeron que habían venido desde cerca de Madrid a ver si era verdad que las catalanas eran más liberales que allí, que no se jalaban un rosco. Venían solo de fin de semana. Se miraban a la chica del otro con ojos golosos.

Enseguida hubo buen rollo, todos preparándonos para cenar, como es habitual. Embutidos, jamón, quesos, pan con tomate, pates, en fin, propusimos juntarnos todos porque nosotros llevábamos una mesa y era más cómodo. Yo avisé:

– Tiene que venir aún mi madre, que se está duchando – lo que provocó unas risas por parte de los madrileños, que me tomaban el pelo.

– Jaja, así que viajáis con mamaíta, ¿eh? , uy el niño, que no se pervierta, que hay mucha lagarta por ahí…- y otras cosas parecidas. Nosotros nos reíamos también, cuanto más tontos se pusieran, más íbamos a reir nosotros de la sorpresa.

– Jo, tíos, es que mi madre es diferente, no es como las demás.

– Jajaja, por supuesto, la mamá de uno es maravillosa, jaja, pero no deja de ser la mamá.

– La madre de éste es especial, tíos, ya veréis – dijo Sergi.

– ¿Y qué tiene de especial? Joder nos estáis intrigando. Jajaja a lo mejor es extraterrestre.

– jajaja, no que va, es muy terrenal, mira, por ahí viene. Miramos todos y se nos quitó la respiración.

Mi madre venía espectacular. Llevaba un vestido verde, con un escote en pico casi hasta el estómago y sin espalda, dos tiras amplias que subían desde la cintura y se anudaban por detrás del cuello y le tapaban un poco las tetazas, pero se podían ver una parte por el medio y también por el costado, y además no se las recogían, iban sueltas, cosa que se apreciaba enseguida porque se balanceaban de un lado hacia el otro al caminar. El vestido se ceñía en la cintura y las caderas y le llegaba hasta un palmo de las rodillas, haciéndole resaltar su figura de hembra madura y carnal, muy carnal. Por supuesto, yo sabía que no llevaba bragasCalzaba unas sandalias de mucho tacón, de manera que caminaba tan sensualmente que todos se volvían a mirarla a su paso. Las uñas pintadas de rojo, también las de los pies, los labios pintados de rojo oscuro, bien maquillada, unos pendientes de aro enormes y plateados, como si fuera a una fiesta de gala.

– Joder, tu madre – dijo Armando – eso sí que es una jaca.

Sonrió al vernos y se le iluminó la cara. Preciosa, un animal respirando sexo y sensualidad. Me sentí orgulloso. Vino y nos besó a los tres, en la cara de momento. Los madrileños estaban babeando mirándola de arriba abajo.

– ¿Veis como mi madre es diferente y especial? – ahora me tocaba a mi – jajajaja si no cerráis la boca os van a entrar moscas – la chica de al lado se rió con ganas, su marido miraba asombrado – os presento a mi madre, se llama Catalina.

– Encantada de conoceros – se dedicó a repartir besos, sonriente, espléndida, consciente del poder que tenía sobre los tíos – qué chicos, vengo muerta de hambre, he traido unas botellas de cava, que me gusta y me ponen muy alegre – miró a Armando y Sergi – y vosotros tendréis que cumplir las promesas que me habéis hecho – sonrió – pero después de cenar.

– Por supuesto, Catalina, cumpliremos del todo, ¿verdad, Sergi?

– Joder… digo, sí claro, claro que sí.

La cena transcurrió como se espera en una cosa así, todos contentos, bebiendo y comiendo, mi madre radiante dicharachera, sentada entre Armando y uno de los tipos de Madrid, que no le quitaban ojo a sus escotes y a los descuidos que, intencionados o no, mostraban una buena parte de sus tetas, siempre en movimiento, exhalando perfumes y promesas ocultas de placer animal, les tenía medio empalmados a todos.

Yo estaba sentado al lado de la chica y nos rozábamos los muslos, por la estrechez, me estaba poniendo malo entre ella y mi madre. En un momento que su marido estaba distraído me dijo:

– Tu madre es estupenda, Roger, me cae superbien, tan natural y tan inteligente. Y cómo los tiene a todos comiendo en su mano, jajaja, qué envidia. Y qué guapa es.

– Tú también podrías, estas buenísima. Y a mi me gustas mucho – se sonrojó pero sonrió.

-Eres un atrevido. Ufffff no me atrevería, y además mi marido no me dejaría, uy, menudo celoso es.

– Todo es cuestión de proponérselo, preciosa. – aproveché para rozarla el muslo y se sonrojó, miró hacia otro lado, pero no quitó la pierna. Su marido volvía a estar mirando.

Mi madre estaba contenta, era su elemento, tíos deseándola alrededor y achispada del cava, no paraba de tener descuidos con su escote y todos iban ganando confianza. Armando le ponía de vez en cuando la mano en el muslo, como si nada, acariciándole y subiendo su vestido. Con el aire de juerga y risas, vi que hasta el madrileño le acariciaba el otro muslo, animado por que mi madre se dejaba sobar. Me encantaba verla. Como había más gente, armando se retraía un poco pero a veces se dirigía a ella para hablarle y le pasaba la mano por la espalda desnuda y el hombro, cosa que el madrileño, tomando nota, también se atrevió a hacer, incluso le agarró por la cintura, el juego se ponía morboso por momentos, mi madre cuando reía se inclinaba y dejaba ver unos senos rotundos que todos deseaban sobar y lamer.

-Vaya, se ha acabado el cava, no puede ser, voy a por más al bar. – dijo mi madre

– Si quieres, voy yo mamá.

– Nooo, cariño, ya voy yo que así me da un poco el aire también.

– Ya le acompañamos nosotros, no sea que se pierda – dijo un madrileño.

– Jajaja, de acuerdo, voy a ir bien protegida.

El espectáculo de mi madre andando, contoneando su culo, coqueta como ninguna, entre aquellos dos era de película. Enseguida se colgó de los brazos de ellos, atrapándolos contra ella y los laterales de sus pechos.

– Aprovecharé para ir a mear –dije, pero quería verla, saber cómo mi madre se comportaba con ellos. Me fui y enfilé pronto hacia donde estaba el bar y esperé a que llegaran, venían despacio, charlando, llevaban abrazada a mi madre, uno por los hombros y otro por la cintura, las manos sobre la piel desnuda, y no las tenían quietas, la sobaban sin que ella se opusiera.

Seguramente sus pensamientos iban hacia la lascivia, creyendo que podían aprovecharse de mi madre, cuando era ella la que se aprovechaba de ellos. Antes de llegar al bar, el que tenía la mano en la cintura, tuvo el atrevimiento de bajar su mano y la sobó el culo, era imposible que mi madre no lo advirtiera. Por supuesto, se dejó sobar el culo. A estas alturas debía andar ya caliente, pude ver lo fácil que era mi madre. Siguió tocándola el culo hasta que llegaron al bar. Mientras hacían cola para pagar, entré, básicamente para que mi madre supiera que la estaba observando, y les dije que yo ya iba tirando hacia la tienda. Mi madre sonrió.

Esperé a que salieran. Salieron bromeando y con el cava en una bolsa que llevaba un madrileño, mi madre estaba espléndida, la admiré.

En lugar de tomar el camino directo, fueron por otro un tanto más largo, más oscuro, que pasaba por los lavabos y las duchas, ahora vacías. El que la había estado sobando el culo volvió a ponerle la mano en el culo, ahora con descaro, ella le miró sonriendo y él le dijo algo a mi madre, que rió y negó con la cabeza. El tipo también le contestó riendo y se detuvieron, mi madre unos pasos más atrás de ellos, que se quedaron mirándola. Por lo que hizo mi madre, supuse que cuestionaban si iba con o sin bragas. Vi a la mala pécora de mi madre agarrarse el borde de la faldita y subírselo lentamente mostrando poco a poco más porción de sus torneados muslos, detuvo la faldita justo al nivel de su coño, eso las mujeres lo saben hacer especialmente bien, regalándonos la visión de toda la piel de su piernas.

El tipo le dijo algo y ella le contestó, también en tono de broma, y entonces decidió no esperar más y lo hizo. Se subió la falda hasta arriba, dejando a la vista su espléndido coño rasurado y su vientre. Los dos tipos lanzaron alguna exclamación y se quedaron mirando fijamente el objeto de su deseo, un coño totalmente desnudo de ropa y pelo, morbosamente mostrado por ella misma sin prisa por bajarse la falda, consciente de lo obsceno de la imagen. Algo se decían, ver a mi madre así, hablando tranquilamente me puso a mil, seguro que no le dijeron nada inocente, porque mi madre rió y dejó caer su faldita, cerrando el espectáculo. El otro tipo le dijo algo, como una pregunta y yo no me perdía detalle, aunque no les oía, hablaban bajito. Ella le contestó que sí, asintiendo, estaba de acuerdo en lo que le decían.

Estaban al lado de las duchas, mi madre se recostó de espaldas en la pared y separó lentamente las tiras de su vestido, dejándoles ver lo que le habían pedido, sus buenas tetazas. Riendo, hizo ese movimiento sensual que tanto nos excita, mover los hombros para bambolear sus tetas, es lo que le estaban pidiendo y ella lo sabía hacer de maravilla, el volumen de sus pechos hizo el resto, realmente se bamboleaban de un lado al otro, sin dejar ella de sonreír al ver las expresiones de los dos tipos.

Lo que le pidieron después fue algo que no olvidaré. MI madre separó las piernas, se recostó sobre la espalda y se subió la falda, dio algún pasito para separar sus pies de la pared y al recostar la espalda quedó en una postura guarrísima, proyectando su coño hacia adelante y muy despatarrada, realmente obscena. Ellos la miraban, incrédulos, hacía lo que le pedían sin protestar, les tenía alucinados. Aún hizo más, comenzó a masturbarse con la mano delante de ellos, que la miraban sin pestañear. Ella les dijo algo, deduje que les pedía rabo, porque se acercaron a ella bajándose la bragueta y sacando sus pollas duras.

Mi madre se incorporó y ellos se convertiros en pulpos, le metían mano a las tetas, al culo y al coño, al tiempo que sus pollas se restregaban contra ella. Un tipo le dijo algo y ella se apoyó en la pared y le mostró lo fácil que era follársela, separó las piernas y le dijo algo corto, probablemente, “jódeme”, y se la endiñó, de golpe, agarrándola de las caderas y haciendo que sus tetas botaran violentamente de los envites, le dio varias palmadas en el culo mientras se la cepillaba, y al cabo de poco el tipo se corría dentro de mi madre, enlechándola de nuevo el coño. Cuando el tipo se retiró, mi madre le preguntó al otro, pero la hizo incorporarse y se lanzó a sus tetas, le hizo una comida de tetas completa.

Le pidió al otro algo y era que sujetara a mi madre, lo que hizo colocándose detrás de ella y agarrándola las tetas, los dos rieron. Le levantó la pierna a mi madre, despatarrándola, se agachó un poco y se la endiño de golpe, el otro la aguantaba de las tetas y no paraban de decirle cosas que debían ser guarradas, porque se reían, seguramente de lo puta que era. Como el otro, se corrió dentro en poco tiempo, volviendo a enlecharla.

Les dejé y me fui a la tienda, con los demás. Algo debieron ver en mi cara, porque la chica me preguntó si pasaba algo. Le aseguré que no.

– Solo que he visto cuando venía un tio y una tia follando.

Todos quisieron saber dónde pero les di largas. La chica me miró intensamente, creo que supo quien follaba.

Cuando al fin llegaron a la tienda con el cava, mi madre debía tener un río de leche por el interior de los muslos

– Aquí están las provisiones – estaba fresca, como si nada, nadie hubiera dicho que se la acababan de joder dos tios, la admiré.

Seguimos bebiendo, charlando y bromeando, pero mi madre iba caliente, cada vez Armando la sobaba más descaradamente el muslo y el madrileño de su lado estaba eufórico, sin problemas le ponía la mano encima, se la acababa de follar. Mi madre se dejaba hacer con buen humor, el nivel de alcohol iba subiendo a todos. Armando estaba excitadísimo, y mi madre muy caliente, le habían metido dos rabos sin correrse.

– Armando – dijo de pronto mi madre – tienes que cumplir tu promesa, no pienses que me olvido.- Armando se nos quedó mirando a todos, sorprendido de la soltura de mi madre.

– Venga Armando – dije yo – demuestra que tienes palabra, le has prometido a mi madre un polvo. Ahora no puedes echarte atrás. Tienes que follártela – era digno de ver las expresiones de las caras de los otros, sobre todo de la chica y su marido, los madrileños ya habían sabido lo puta que era mi madre. Armando estaba paralizado.

– Sí, me lo prometiste Armando –

Se levantó, un poco dificultosamente y le agarró la mano a Armando.

– Ven a la tienda a follar con “la melones” – Armando la siguió en silencio. De hecho todos quedamos callados. Evidentemente, no los veíamos pero se oía perfectamente.

– Jódeme Armando, dame rabo…

– Primero me la chupas un rato, mamona. – Un silencio – mmmmmmm, joder que buena eres comiendo polla….uffffff…venga empálate tu misma zorra..

– aaaaaaaaaaaaah asíiiiiiiii…diosss qué bien follas….aaaaaaaahh…cómeme las tetas, cielo….uuuuuuuuuuuuu…qué gusto…dame más rabo, más…dioss qué caliente me han puesto…qué gusto de polla, Armando…hazme tuya…aaaahh

– Mueve el culo zorra…joder cómo te va tener un cipote clavado….toma guarra…

– Aaaaaaaaah…síííí…soy muy puta…JÓDEME…AAAAAAAAAAAAAAAh…me gusta clavarme en tu cipote…me voy a correr Armando…sigue…sigue jodiéndote esta puta….no pares de follarme…me voy a correr…

Todos estábamos pendientes del polvo, esperando oir la corrida de mi madre, y no nos decepcionó…la oímos bien cómo gozaba…cómo se corría ensartada en el rabo de Armando.

La parejita estaba alucinada. El marido sugirió que se retiraban a dormir pero ella le dijo que esperaran un poco más.

Armando salió de la tienda, no dijo nada. No hacía falta. Sergi se levantó

– Yo también se lo prometí– se metió dentro de la tienda y pronto estuvo dentro de mi madre, los gemidos y las obscenidades eran explícitas, sobre todo por parte de mi madre.

– Joder, cómo tira esa tía – dijo el marido de la chica – perdón, tu madre.

– Es muy generosa con su cuerpo –dije – le gusta hacer feliz a la gente, y muchos hombres se lo agradecen.

– No jodas, generosa dice…jaja, perdona pero lo que es, es una puta, a saber cuantos rabos le han metido – no me gustó el comentario, ni a mi ni a su mujercita, que lo miró ceñuda.

-¿Y qué?, a mi me cae muy bien – le dijo – cada una hace lo que quiere.

– Tranquis, no pasa nada – pensé que a nada que pudiera se iba a llevar de allí unos buenos cuernos, el gili. Me entraron más ganas aún de follarme su mujercita recién casada. Y si podía, se iba a llevar en su coñito o en su culito una buena muestra de mi leche.

Hacía mucho calor, decidimos irnos a dormir. Los madrileños dijeron que irían al bar a tomar una copa. Al entrar vi a mi madre, estaba desnuda y multifollada, rezumando lechadas varias por el coño, sexy y preciosa. La tienda olia a hembra y a leche.

-Tengo un calor que me muero –dijo –estoy sudada y repleta de leche, tus amigos han cumplido la promesa y me han echado unos buenos polvos. Si me acompañas hijo, vamos a refrescarnos al mar.

– Por supuesto, mamá. Vamos, que yo también estoy acalorado.

Salimos de la tienda, no sin antes que mi madre morreara a mis dos amigos, de los que llevaba leche en su coño.

– Gracias por los polvos, chicos, sois unos encantos, me encanta ser vuestra puta. Lo he pasado de maravilla.

Ella iba envuelta en mi toalla de playa anudada por encima de las tetas, cubriéndole justo los pezones y hasta medio muslo. No había una iluminación muy potente pero, aún así, se le podía ver dos buenos regueros más brillantes por el interior de los muslos hasta las rodillas, sin duda la mezcla de las leches de las pollas y el flujo que le iba saliendo de su coño. Aún no era muy tarde y había gente en las entradas de las tiendas y algunos que iban y venían, por supuesto, miraban a mi madre, sus pechos y sus piernas.

– Vas bien enlechada, mamá, llevas desde esta tarde despatarrada recibiendo lechadas, so puta, llevas 8 lechadas en el coño.

-Jajaja, las cuentas…me encanta llevar leche dentro…tanta leche…me pone, siento como me va cayendo por las piernas y me excita, hijo, ya lo sabes.

– Vaya calentón me he pegado cuando has jodido con los madrileños. Lo has hecho más guarra que de costumbre, y muy obscena. ¿Te han follado bien?

– Nada del otro mundo, pero lo he pasado bien, uno tiene un buen pollón. Muy gordo y grande. Me han tratado como una “jodida puta caliente”, me he divertido, sobre todo porque sabía que te estaba gustando…

Por el camino entre las tiendas, vimos venir de frente a los dos madrileños que volvían a la tienda, por la forma de andar, un poco tocados.

– ¿No te apetece que te follen de nuevo, mamá? Un par de lechadas más…

– Ufff, hijo…tengo ganas de refrescarme…y tengo ganas de que me folles tú…después de tanta polla, me apetece la tuya.

– Querida mamá, eres mi puta, yo también tengo ganas de joderte, pero podemos esperar a que lleves algunas lechadas más.

– Mira quien viene…jajaja –dijo uno de ellos – la señora madre y su querido hijo…¿Ya han acabado de jodérsela tus amigos? Jajajaja, vaya puta…yo no me cansaría tan pronto, con lo buena que está y lo bien que tira – era evidente su estado etílico

– Vamos a refrescarnos al mar un poco, hace calor y estamos sudados –dije- ¿por qué no os venís también? Nos bañamos y, a lo mejor, os apetece divertiros un poco más. Mi madre es muy dispuesta.

– Eso sí, dispuestísima, jajaja… y está como un tren. Y vaya morbo que tiene, casada y cuarentona…y con ese cuerpo – dijo uno, acercándose un poco tambaleante, a ella – cojonuda para darle gusto a un hombre.

– Ummmm, a más de uno también…- dijo ella, acercándose más a él – ya lo sabéis – le pasó una mano por el pecho al tipo, que respondió a su vez tocándole una teta por encima de la toalla.

– Vaya morbazo – dijo el otro tocándose el paquete y acercándose a ella también. Le metió mano al culo, pero no le gustó la toalla y se la levantó, sobando su culo a la vista, los que pasaban miraban la imagen de los dos borrachines sobando una tia madura – vaya culazo que tienes.

– Pues vamos, venga mamá, – la pasé el brazo por la cintura y comencé a caminar hacia la playa, ellos caminaban detrás y muy cerca – ya ves el éxito que tienes.

Nos acercamos al borde del agua, mi madre puso los pies.

-Uauuu qué fresca que está – se volvió y desanudó la toalla, quedándose totalmente desnuda, no había más iluminación que la luna pero se podía ver bien su espléndido cuerpo, y sobre todo, su pose sensual, provocativa, que yo siempre le he visto cuando hay machos cerca, extendió con cuidado la toalla en la arena, para lo cual nos dejó ver la imagen de sus gordas tetas colgantes – ¿no os desnudáis y me acompañáis?

– Joder, vaya tetas, qué buena estás, tía – la voz un poco estropajosa. Ella rió y se fue hacia el agua dando saltitos, bamboleando exageradamente los pechos.

– Si las quieres, atrévete a venir al gua, jajajaja….

Nos desnudamos y dejamos la ropa rápidamente en la arena, no había nadie por allí, y nos fuimos al agua, por supuesto, los tres alrededor de la hembra. Yo tenía la polla bastante tiesa pero ellos no tanto, supongo que el alcohol o el agua fría. Un placer refrescarse y quedar limpios y frescos, sobre todo mi madre, que se refregaba entera, coño incluido.

– Vaya gusto quedarse limpita, y con el agua tan fresquita. Estoy nueva.

Me acerqué a ella y la besé con cariño, decidí jugar un poco, a mi me excitaba mucho y sabía que a ella también.

– Ya me he atrevido a venir al agua – dijo el tipo – ahora quiero tus tetas…

-Jajaja…ven a buscarlas…atrápalas si puedes – mi madre se hizo a un lado como intentando marchar pero evidentemente el tipo se le echó encima, cuando salieron del agua ya la tenia atrapada por una – jajaja…ok, son tuyas…te las has ganado.

– Me gustan las tías tetudas y tú te las gastas de talla XXL…jajaja – el tipo le amasaba las tetas con ganas, siempre me había llamado la atención que mi madre soportara esos apretones sin quejarse de dolor, otras tías siempre me decían que les dolían.

La clave, según dijo mi madre, es la práctica, desde jovencita que a los tíos les fascinaban sus tetas y, por supuesto, ella había sido siempre proclive a dejárselas sobar, chupar y hasta morder, incluso desde antes de perder la virginidad con su padre, hasta me había explicado algunos episodios muy morbosos, como el de un profe que tuvo cuando le crecieron las tetas, casi una nena, que ya era mayor y tenía dificultades de erección, la sentaba en sus rodillas y se pasaba horas sobándoselas, pero no viene al caso ahora.

Y después, fue sobre todo después de parirnos a mi y a mi hermano, que le excitaba mucho que la ordeñaran, también supe algunas cosas que ni imaginaba, así que tenía costumbre, evidentemente todos los tíos que se la habían tirado habían sentido las mismas ganas que yo mismo de pasarlo bien con sus tetas, y me decía que no sentía un dolor intenso, solo un poco que incluso le excitaba más. También sabía yo que joderla con brusquedad o incluso un poco de violencia, le provocaba mejores orgasmos.

El tipo, bebido como estaba, le estrujaba las tetas y el otro enseguida se apuntó.

– Quiero mi ración de teta de la tetuda casada.

– No hay problema, tengo dos y vosotros solo una boca cada uno – los tipos se amorraron casi a la vez a los hermosos pezonazos de mi madre, vi como sus bocas engullían parte de sus preciosas tetas y ella gemía suavemente, me sonrió, les puso las manos sobre sus cabezas, apretándolos contra sus pechos – mmmmm a estos chicos les gusta mamar, ¿eh? – los tipos le sobaban y le metieron mano al chocho, por el gemido de mi madre supe que le estaban metiendo dedos en el coño – aaaah…y no sólo les gustan mis tetas…aaaaaah…

– Me la voy a follar ahora, como me has puesto, puta. Aguántala que le endiño el cipote hasta la garganta.

– No jodas, yo también me la quiero follar, que la aguante su hijo, jajaja…así colabora a que nos cepillemos a gusto a su madre, jajaja..

Me puse detrás de ella y la abracé por la cintura, mi polla en contacto con su culo. Ella lo movió. Subí las manos y le aguanté las tetazas desde abajo, mirando a los dos tipos.

– Estoy muy orgulloso de mi madre, a ver si la jodéis bien.

– Por supuesto, cabrón, ya veras lo bien que le ponemos los cuernos a tu padre, jajaja…- dicho y hecho, se metió entre los muslos de mi madre que le rodeó con ellos y le dio pollazo, ella gimió, sentí el empuje que le dio y también sentí el bombeo posterior – joder… toma polla guapa…seguro que tu marido no te da bastante, ¿eh? Necesitas pollas ajenas…

– AAhhhh…qué bien me das polla…me tienes jodida…si, si, sigue…mi marido no me da bastante polla…aaaahhh

– Joder, déjame a mi, tío, estoy a reventar…-le apartó al que la jodía y se puso él ocupando el sitio entre los muslos y, claro, también en su vagina, dándole pollazo, mientras yo la aguantaba – toma, toma polla, guarra…joder qué morbo …¿te gusta, eh?…tu cornudo no te da tan buena polla, seguro…cómo me gusta joderme su mujer…

– Aaaah siiiiii, me gusta cambiar de polla….me das mucho mejor polla que mi marido, siiiiii….sigue…jódete su mujer….siiiii

Mi madre sabe lo que ha de decir a cada tipo que se la folla para excitarle. Pero me estaba excitando mucho a mi también. Empezamos a notar que el agua estaba demasiado fría para gozar a tope así que decidimos salir fuera.

– Vamos fuera seguir jodiendo con la puta infiel – se les ocurrió agarrarle de un pezón cada uno y tirar, evidentemente, mi madre seguía sus pezones.

Llegamos a la orilla y nos sentamos todos cerca del agua. Por supuesto, alrededor suyo y las tres pollas erguidas. Mi madre las miró encantada.

– Estoy rodeada de pollas jóvenes y duras…mmmmmm – dijo mi madre

Se puso a 4 patas y se agachó hasta la polla de uno de ellos, el tio se recostó hacia atrás y dejó que mi madre le chupara a gusto la polla. Realmente había uno que tenía una buena polla, creo que hasta más grande que la mía.

– Traga polla puta, traga, jodida puta caliente –le agarró de la cabeza- ¡Joder, cómo mama rabo esta tía! – era el de la polla gruesa

– Las casadas maduras son las más putas – el otro, dirigiéndose a mi – y tu madre es una de las mejores sonrió – joder, tío, estás empalmado, te excita ver a tu madre como una puta viciosa. Ven a comerme la polla a mi, puta viciosa – Mi madre caminó a 4 patas hacia él, que estaba un poco separado, meneando sus tetas mientras, y así mismo le comenzó la mamada – Hay que joderse…que gusto de puta…qué buena mamona, joder… – era muy excitante ver a mi madre subiendo y bajando la cabeza sobre su polla.

– Hazte el paseíllo hasta aquí, mamona, – el de la polla gruesa – que me la tienes triste – mi madre se giró a 4 patas y el otro le dio una palmada en el culo. Se dirigió a la polla gorda y se la mamó de nuevo – joder…esto es la hostia…-le agarró del pelo y le sacó la polla de la boca – chúpame los huevos, puta – le empujó la cabeza más abajo y mi madre le comió los huevos, sus tetas ya se llenaban de arena, arrastrándose, el tipo le levanto un poco la cabeza tirando del pelo y con la otra mano se manejaba la polla para golpearle la cara como una porra, humillándola – toma polla, guarra, ¿te gusta? – se la restregaba bruscamente por la cara, y dirigiéndose a mi – mira tío, mira cómo se trata a esta clase de putas…toma pollazo, ¿te gusta, eh?

– Sí, me gusta tu polla…dame…dame más… -él le daba pollazos encantado y excitadísimo de tratarla así – qué dura y gorda tienes la polla…

– Abre la boca mamona que te la endiño…ummmmmm así… obediente…traga…toda, joder…- se la metió hasta los huevos – diossss…sí que sabe la puta…

El otro tipo se levantó y se arrodilló detrás de ella y le separó las piernas

– Joder, yo me la follo, – la agarró de las caderas y la penetró el coño sin más, mi madre gimió al sentir la polla entrándole – joder que bien se clava, vaya morbo, ya te tengo jodida la puta de tu madre, cabrón, como querías, toma rabo cerdaca…

El tipo se la follaba con ritmo, me fascinaba de nuevo ver a mi madre montada como una perra y el bamboleo de sus tetazas, gimiendo de gusto mientras el tipo de la polla gorda se la follaba por la boca. Se la estaban follando por los dos sitios a la vez.

– Joder, qué buena furcia tienes de madre, te gusta verla jodida por los dos rabos a la vez, ¿eh?, ¿está buena así, como una perra, eh? estás más empalmado que yo, igual te gustaría tirarte a tu propia madre…joder, la chupa como las diosas, ¿no quieres chupársela a tu hijo, putota? – mi madre negó con la cabeza mientras le chupaba la polla al tipo – ¿no? Te quedas sin mamada cabrón…jajaja

– Joder…qué gusto meterle rabo a la tía así…-dijo el que se la estaba follando, le dio dos palmadas en el culo – qué bien jode la jaca esta…-se animó y le dio dos palmadas mas – mueve el culo, jaca – mi madre movía las caderas, una diosa – joder, cómo te gusta, zorra…- mi madre gemía, se sacó la polla de la boca.

– Síííí…me gusta… me gusta…- le dio dos palmadas más en el culo – aaaaaaah si, si, jódeme más…móntate esta jaca…dame…dame rabo cabrón…

– Cambio de polla –dijo el de la polla gorda – empálate en la mia, putón verbenero – el otro se salió de ella y ella no tardó en estar empalada en el pollón gordo, gimiendo fuerte – joder que chocho caliente, la hostia… – mientras el otro tipo se puso de pie delante y se la enfiló a la boca,

Mi madre se la mamó encantada mientras botaba sobre el pollon y gemía de gusto. Estaba caliente, se iba poniendo muy guarra, el tipo de la boca le agarró la cabeza y se la follaba muy bruscamente. Las manos de mi madre acariciaban el cuerpo del tipo que le daba polla de mamar, las caderas, el vientre, los muslos, el culo, evidentemente le gustan los machos.

-Te gusta el biberón, ¿eh?

El tipo que se la jodía le daba palmadas en el culo, sin contemplaciones, ella botaba a un ritmo frenético, la follada cada vez era más violenta, entonces el tipo que se la follaba le agarró los pezones y tiró de ellos levantándole las tetas, ella gimió fuerte con la boca llena de polla, se las dejó caer, y volvió a jugar levantándoselas pellizcando los pezones, mi madre empezó a mover las caderas en círculos, señal que yo conocía, el orgasmo le rondaba.

El que se la follaba cambió de tirarle de los pezones a palmearle las tetas. El tipo de la boca le tiró del pelo y le sacó la polla.

– Te vas a tragar toda mi leche, ¿entendido, furcia? Tengo ganas de correrme en la boca de una tía, no la eches fuera…sucia puta jodida por mil pollas…

– Ummmm sí, sí…me voy a tragar toda tu leche…córrete en mi boca…quiero tu semen…-el tipo le dio una bofetada suave, mi madre no se cubrió y siguió con sus manos en las caderas del tipo – aaaaah sí, sí, soy una sucia puta….- le dio otra –aaaah he mamado mil pollas…

– Tu marido es el rey de los cornudos…- el tipo estaba que se salía de excitado, le dio otra bofetada – toma guarra…me gusta joderle la mujer a otro…

– aaaaaaaaaaaaah siiiiii…pégame, haz más cornudo a mi marido, cabrón…dame polla…– el tipo no pudo más y le metió la polla en la boca

-AAAAAAAAAAAAAAAAAH siiiiiiiiiiiiiiiiii…traga leche, zorra, puta….furcia….ramera…mamona de mil pollas… mamaaaaaaaaa…sucia puta rastrera…- mi madre recibía la lechada en la boca y el tipo estaba en la gloria, mientras el de la polla gorda la tenía empalada, palmeándole las tetas – aaaaaaaaaaaaaaaaaa. Joder…joder….tomaaaaaa….

Cuando acabó, sacó la polla medio fláccida y mi madre abrió la boca, mostrándole su leche. El cabrón miraba y no se lo creía. Entonces mi madre cerró la boca y la saboreó, dejándolo alucinado, al poco tragó toda la lechada.

– Mmmmmm, qué buena…me ha gustado mucho tu leche…qué gusto, tragar leche mientras me follan…sigue follándome…mmmmmm sí…me follas muy bien…síí…muy buena polla…me gusta estar jodida por una buena polla…

El tipo que se la follaba se cansó de la postura.

– Vamos a la toalla furcia, vas a saber lo que es recibir polla – la puso de lado y le levantó una pierna, se acopló en medio y se la metió de golpe, violentamente, ella gritó.

– Aaaaaaaah, qué dura…me has hecho daño, animal…- yo no lo creí, pero el tipo se puso frenético a follarla, al tiempo que le daba sin consideración en el culo con la mano y con la otra le aguantaba la pierna levantada.

– Eres la tía más puta que me he pasado por la piedra, de las que joden con cualquiera…-le apretó una teta y después le dio palmada – toma cerda…

– Aaaaaah…me gusta joder con cualquier cabrón que tenga buena polla como tú…jódeme…me gusta tu polla en mi vagina de puta…. – el tipo le dio la vuelta para quedar de cara a ella y la volvió a montar con un buen golpe de polla –aaaaaaaaahhh qué daño…bestia…aaaaaayy…qué bien jodes cabrón… – mi madre le apretaba contra ella rodeándolo con sus piernas, mientras con las manos le acariciaba el pecho y los hombros –mmmm estás muy bueno cabrón…vas a conseguir que me corra hijoputa…

– Aún no, puerca…- le sacó la polla del coño y se recostó sobre los talones – vas a pedirme polla y que tu hijo vea lo guarra que puede ser la puta de su madre

-Aah, cabrón, no me la saques…jódeme…haré lo que me digas pero jódeme…

– Despatárrate furcia, ábrete, aguántate las piernas en alto – el tipo agarró las manos de mi madre y se las pasó por en medio de las piernas, haciendo que se mostrara despatarrada y aguantándose abierta con sus propios brazos, una postura indigna y forzada – así, que te veamos bien, viciosa ramera…mira tu madre…dile a tu hijo lo que quieres…

– Quiero que este cabrón me folle…que me reviente el coño a pollazos…

– Eres mía, puta, tu coño es mío, y tu cuerpo es mío, voy a hacer lo que me dé la gana contigo…

– Oh sí, sí…soy tuya, tu puta…- mi madre seguía ofreciéndose despatarradísima -hazme lo que quieras…me gustas…cabrón…aquí tienes mi coño…es tuyo…mi cuerpo…es tuyo…eres mi mejor macho…jódeme…dame tu polla…viólame…hazme daño…rómpeme…- realmente mi madre estaba muy caliente, aunque yo sabía que exageraba para darnos gusto.

– Qué pinta de guarra tienes…tu coño es mío -El tipo se acercó y le dio dos golpes en el coño con el revés de la mano, nada suaves, por cierto – toma, por cerda…

-AAAAAyy…siiiii…mi coño es tuyo…me gusta ser tu puta…rómpeme…-el tipo le daba mamporrazos en el coño con su polla – AAAAy, aaaaaahhh…ufff qué buenos pollazos…aaaaayy… – el tipo puso entonces las piernas de mi madre sobre sus hombros y le encaró la polla al coño.

– Toma polla – se la metió de golpe dejándose caer, vi que solo le quedaban fuera los huevos, mi madre, pegó un grito – ¿te gusta mi polla, eh? ¿mejor que la del cornudo de tu maridito?

– AAAAAAAAgggg…¡bestia! me ha dolido…oooh, sí, qué gusto…hazme daño…síiii…qué polla tan buena…mucho mejor que la de mi marido, mucho…-le acariciaba los hombros y el pecho- qué buen macho me esta jodiendo…- el tipo sacaba su polla del todo y volvía a meterse de golpe, provocando gritos de mi madre – aaaaaah…me gustas, hijoputa…qué bien me jodes…soy tu puta…voy a correrme…

– Te voy a rellenar el vientre de leche delante de tu hijo, so puta…voy a usar a tu madre para vaciar mis huevos, cabrón, no es más que una sucia puta jodida con mil leches en su coño…y tú, putón verbenero, le vas a llevar mi leche a tu cornudo, zorra… – le bombeó duro y fuerte y, sin más, le pegó una bofetada en la cara – por infiel, zorra.

Mi madre, excitadísima, y por primera vez que yo veía, le devolvió la bofetada.

– Por cabrón follamadres y mujeres casadas – el tipo se quedó parado, pero redobló el ritmo y le volvió a pegar a mi madre, cosa que acabó por desencadenar un orgasmo bestial en ella, al tiempo que el tipo eyaculaba en su vientre, resoplando y gritando

– AAAAAAAAAAAAAAAAAAH…

– Putaaaaaaaaaaaaaaaaaa…

Mi madre estuvo un rato enorme corriéndose, moviendo el pubis contra la polla que la jodía, el tipo ya había acabado y mi madre seguía y seguía, los ojos cerrados, gimiendo…el cuerpo estremeciéndose, sus tetas vibrando como flanes…pocas veces la había visto así. Mi madre bajó las piernas, con un suspiro. Se quedaron un rato en la postura, el tipo encima de ella, entre sus muslos, respirando fuerte.

– ¡Qué hembra, diossss!

– ¡Y qué macho semental me ha follado!

Se relajaron, el único que estaba ansioso, era yo, me dolía la polla y los huevos, pero esperaba.

Mi madre se levantó y caminó hacia el agua, metiéndose hasta la cintura y se remojó entera. Se masajeó el coño y las tetas. Se arrodilló en el agua, mirándonos, estaba radiante y disfrutando del frescor del mar. Los tipos también se acercaron a la orilla.

– ¿Sabes que faltaría para redondearlo todo? – le dijeron

– Dime

– Que nos aguantaras la polla mientras meamos

-Jajajaja…pero qué cerdos sois…no tengo ganas de moverme, me habéis dejado dolorida, os habéis despachado a gusto pegándome…

– Y lo que has disfrutado, guarra…jajajaja…si te quedas ahí te vamos a mear encima.

– No seréis los primeros.

– Joder…pues toma.

La mearon en la cara y las tetas, los dos a la vez, una buena meada. Yo aún no lo había hecho y me excitó más aún verla en tan humillante situación. Al acabar ella se zambulló para limpiarse y salíó.

Se sentó en la toalla. Los tipos dijeron que se iban a dormir, ahora que ya estaban bien follados, y se fueron sin más.

Sin decirnos nada, la besé, la morreé, la acaricié, ella a mi también, mi cara mi pecho, mi polla.

Bajó la cabeza y me la chupó un ratito, después la despatarré y le comí el coño suave y largamente, noté su clítoris volver a crecer, era increíble mi madre, al poco me dijo.

– Fóllame, hijo, necesito tu polla, no me comas mas el coño, lo necesito lleno, necesito otra vez un buen macho. Ninguno mejor que tú, cabronazo, mi propio hijo, jode con mamá, dame polla, méteme esa polla que tanto me gusta. No me hagas esperar más….ummm…dale polla a mamá…

– Qué buena puta estás hecha, mamá. Mira que llevas pollas y aún quieres más. – me subí encima de ella y se la metí de golpe, gritó de nuevo.

– AAAAh hijo…hijo…qué buena polla…mi macho preferido…oooh qué gusto…-me miraba y me acariciaba – eres el mejor…ummmm…que suerte tengo…y qué guapo eres…me voy a correr con mi macho…me gusta ser tu hembra…me excita haberte parido…haber parido mi propio macho semental…vuelvo a tenerte dentro…ummm qué bueno estás cabrón…qué gusto que me jodas…

– Mi madre, mi mujer – le bombeaba – mi hembra, mi puta…tan follada, tan enlechada y hasta meada…mi preciosa madre…tetuda…deseada y conseguida por todos…voy a enlecharte ahora mismo…otra lechada en el fondo de tu vagina…

–Siiiiiii, hijo, siiiiii…dame polla, cabrón, dame leche, dame más leche…me han metido mucha leche hoy….aaaaaaaaaaaaaaaa…me corroooooooooo

No hace falta explicar cómo nos quedamos, exhaustos. Después de otro bañito, nos fuimos a dormir. Al acercarnos al cámping, nos encontramos con la chica de la tienda de al lado, que iba a los lavabos. Hablamos un ratito, muy suculenta conversación. Pero nos fuimos a dormir. Al día siguiente mi madre marchaba, yo ya pensaba como me lo montaría con al chica.

( CONTINUARA… )

Follando a mi madre dormida

Lunes, marzo 16th, 2015

Estaba con mi madre en su habitación y en su cama, eran las 8 o 9 de la mañana cuando sin querer levante un poco el edredón y vi a mi madre con un pijama corto que no le cubría nada, tampoco llevaba bragas y fue tal mi excitación que me empalme, no sabia si mi madre estaba despierta o dormida así que decidí intentar despertarla moviéndola cada vez que lo hacia roncaba así que me armé de valor me baje los calzoncillos que llevaba puesto cogí mi polla y lo introduje dentro del coño de mi madre me comienzo a mover lentamente, cuando de repente empieza a gemir y yo seguía penetrando a mi madre (no me lo podía creer, me estaba tirando a mi madre mientras dormía) cuando de repente se despierta y pega un grito diciendo:

Madre:¡Nene, que haces, que soy tu madre!
Yo: Lo siento mama (mientras la seguía follando), pero el calenton me pudo mas.

Entonces la cojo bien fuerte porque quiso salir, ella forcejeaba pero yo nada que la soltaba, entonces le susurro al oído

Yo: Madre, no te da gusto que tu hijo te esté follando, piensas en cuantas madres se sentirían orgullosas de ser deseadas por sus hijos, o por algún joven y tu tienes esa suerte.

Mi madre se quedo un poco pensativa, al cabo de un rato escucho como mi madre gemía de placer otra ves de repente mi madre me dice con voz entre cortada:

Madre: tienes razón hijo, me gustar ser deseada por mi hijo…. mas ahora que me esta follando bien rico…..aah…nene…me vas a matar.

Me dispuse a parar de follarla para cambiar de posición, cuando mi madre me dice:

Madre: Nene quiero que me la metas por el culo, quiero saber que se siente que te follen por ahí mas si es mi propio hijo quien me va a desvirgar mi culo,sobre todo hay un morbo que me excita un montón.

Me sentía orgullosos de ser la primera polla en el culo de mi madre, fui a buscar un bote de crema y me lo unte en la polla, cogí un poco y se lo eche alrededor del agujero del culo de mi madre cogí mi polla y con la cabeza de la misma busqué el agujero “negro” y vi como mi capullo se hundía dentro de culo de mi madre fue tal mi emoción quele dije a mi madre.

Yo: madre eres una glotona,te estas comiendo mi polla con tu culo.
Madre, ooh…si nene…partele el culo a tu madre.

Cogí a mi madre y comencé a embestirla fuertemente por el culo la cogí le saqué la polla y la puse boca abajo con el culo hacia arriba,yo abrí las piernas y comencé a montarla a caballito, al cabo de unos 10 min. o asi me iba a venir dentro del culo de mi madre.

Yo: ¡Me corro mama, me corro!(le grité)
Madre: ¡Correte dentro nene, correte dentro del culo de tu madre!

Bastó que dijese esas palabras para vaciar toda mi carga dentro, mi madre gritaba de placer.

Madre: Aaah..si…nene….que rico…..

me despegué de mi madre exhausto, mi madre se levantó con un dedo en su agujero impidiendo que mi semen salga de dentro, cogió un vaso de la cocina…vino donde yo estaba, se quito el dedo y dejó mi semen caer en el susodicho vaso una vez que mi semen cayó del todo en el vaso lo bebió, se lo trago un me dio un beso diciendome.

Madre: Nunca me había sentido tan bien como hoy.

Padres comprensivos

Sábado, febrero 7th, 2015

Acabé mi último curso de bachillerato de aquel año con muy buenas notas y mis padres quisieron recompensarme con una estancia en un camping de la sierra. Soy hijo único y siempre me han querido mucho. Mi padre me considera, no obstante, como un chico tímido y a cada momento me da consejos para conocer a chicas y todo eso. Mi madre le regaña diciéndole que ya tendré en el futuro tiempo para todo eso. El caso es que en la época en la que acabé el curso yo estaba deseoso de tener mi primera relación sexual y mi padre sin duda llevaba razón en eso de que era hora de intimar con chicas.

Como decía, nos fuimos al camping, y fuera porque no era plena temporada de campistas que el lugar resultaba bastante aburrido dada la escasez de gente a la que poder conocer. Mis padres se daban cuenta de que yo no me sentía bien e intentaban animarme, pero no lo lograban, más aún cuando llegaba la noche y nos íbamos a dormir, ellos a su apartado de la caravana y yo al mío. Varias noches, de madrugada, unos jadeos me despertaban: eran mis padres follando como desesperados. Mi curiosidad me llevó a asomarme algunas de esas noches a ver qué hacían y la verdad es que el espectáculo era sublime, lo mismo mi padre le comía el coño a mi madre, que ella le chupaba a él la polla o se la follaba por el coño o por el culo. Varias pajas me hice allí delante de ellos sin que me viesen del panorama que me ofrecían.

Un día salimos los tres a hacer senderismo por la sierra y un guía fornido y atlético nos acompañaba. Anduvimos un gran trecho y yo me fui adelantando hasta dejar muy atrás a los tres, tanto que sentí algo de miedo y retrocedí para encontrarlos. No les veía en la senda por la que íbamos y me impaciente un poco pero sin llegar a desesperar o gritar llamándoles. Seguí buscándoles por el bosque hasta que unos jadeos que ya me resultaban familiares llamaron mi atención. Se me pasó de todo por la cabeza, así que silenciosamente me fui acercando a un lugar donde los arbustos y los pinos ocultaban la presencia de varios cuerpos desnudos. Lo que vi me dejó de piedra: mi padre, mi madre y el guía follaban en grupo. Mientras el guía daba por culo a mi madre, ésta chupaba la polla de mi padre. Me volví a pajear con desesperación.

Por la noche ya en la caravana, sin que ellos supieran que los espié cuando jodían con el guía, les pregunté si les gustó la excursión a lo que me contestaron que jamás lo habían pasado tan bien. Sentía algo de enfado con la actitud de ambos y creo que eso fue lo que me llevó a preguntarles con descaro:

—¿El guía se portó bien con vosotros durante la excursión?

— Si, todo estuvo perfecto hijo mío- contestó mi padre.

— Sobre todo para ti, ¿verdad mamá?

—¿ A qué te refieres?- dijo ella ruborizada.

— Siento tener que hablar de esto con vosotros -les dije-, pero os he sorprendido desnudos junto al guía follando como locos. ¿Podéis explicarme porqué?

— Verás hijo, tu madre es una mujer atractiva y ya viste como iba vestida esta mañana, eso un hombre no lo puede pasar por alto. Yo no soy celoso y hago cualquier cosa por verla feliz. El guía y ella se gustaron y yo lo noté, así que les animé a que los tres practicásemos el sexo.

— Me parece perfecto lo que hagáis, pero ¿qué pasa conmigo? ¿me dejáis de lado?

— No, hacemos excursiones contigo— decía mi madre—, jugamos en el camping…

—¡Eso no me parece suficiente! -le grité.

— Yo sé lo que quiere— dijo mi padre a mi madre—, y me parece justo, así que creo que no tenemos más remedio que ofrecérselo.

Dicho esto mi padre se dirigió hacia mi madre y la abrazó por atrás, diciéndome “¿Es esto lo que te gustaría hacer?”. Le acarició los enormes senos por encima de la camiseta y la besó en el cuello. Mi madre, aunque complacida, se resistía un poco ante mi presencia. “Contesta— me decía mi padre—¿es esto lo que quieres?” Yo no pronuncié palabra, pero moví la cabeza afirmativamente. Mamá se quejó de la situación pero mi padre la retenía con fuerza mientras le decía que si su hijo quería follar, iba a follar de verdad. Ante mi atónita mirada le bajó las bragas y apareció su chocho peludo. Papá lo acarició con fuerza a la vez que se sacaba su polla con la mano que le quedaba libre. Su aparato erguido era enorme. Yo hice lo mismo; también tenía mi polla en erección.

—¿Quieres probar a mamá?

— Sí— dije—, quiero probar lo que es el sexo.

— Hoy tendrás lo que quieras, para eso eres ya un hombre.

Mi madre estaba nerviosa y excitada a la vez. Mi padre le obligó a chuparme el pene mientras él se la introducía desde atrás por su encharcado coño. Allí, a cuatro patas mi madre parecía una perra en celo. Me pareció lo más delicioso del mundo aquella mamada que me estaba haciendo. Mi padre me recomendó que no me corriese, pues si bueno era que me la mamase, mejor sería que probase a hincársela en el coño. Mi madre se negó a que me la follara, pero mi padre le dijo que ya no había vuelta atrás y que disfrutaría de lo lindo con la enorme polla del hijo. Aún así, mi madre opuso toda la resistencia que le fue posible, lo que fue inútil, ya que mi padre le ató las muñecas a la cabecera de la cama y cogió fuertemente sus piernas para separarlas. “¡Adelante, es tuya!”, me dijo. No lo dudé, le introduje de un golpe la polla en su enorme y deseado coño, la cabalgué con furia durante un rato y mi padre se masturbó como un adolescente. Me dio cierta pena ver a mi madre en aquella situación, pero recordé que con el guía se había comportado como una auténtica puta, así que no tuve consideración con ella. Me corrí en su interior como un bestia lanzando sonoros alaridos de placer. Mi padre me dió una palmada en la espalda indicándome que ya me podía ir a dormir. Minutos después les oí hablar. Papá decía a mamá que no había nada de malo en lo habíamos hecho, y ella admitió que en parte le había excitado aquella situación y que si era necesario vivir aquel tipo de experiencias era probable que no le costase mucho esfuerzo acostumbrarse a ellas.

Soy la putita de mi hijo

Viernes, enero 2nd, 2015

Esto puede ser catalogado como descomunal o descabellado, pero e exactamente lo que me sucedió.

Soy una mujer separada hace años con un hijo ya mayor de edad, con el cual convivimos armoniosamente desde siempre.

El esta de novio hace un año, trabaja y piensa en casarse dentro de algún tiempo cuando termine sus estudios.

Yo no he vuelto a formar pareja, me dedico a mi casa, a mi hijo y mi pequeño negocio el que atiendo algunas horas.

Se que estoy en la flor de la edad de una mujer, que soy atractiva, que mi cuerpo hace poner a los hombres calientes, y que si quisiera tendría con quien encamarme. Pero he preferido tener “amiguitos” de plástico con los que juego casi a diario.

Y ahí nace el motivo de este relato.

Un medio día de caluroso verano, vine a casa a comer algo y de paso darme una buena ducha. Pero quizás la temperatura ambiente o que se yo, me hicieron ya desnuda para la ducha ponerme a jugar con un “dildito” en el sofá grande del living. Elijo ese lugar porque me resulta cómodo abrir las piernas por sobre el posa brazos mientras en cuatro me doy abastecimiento desde abajo poniendo el juguetito parado.

No me percate para nada, que mi hijo había regresado, me había estado observando y ante la evidencia de la situación perdió los estribos y se puso en pelotas.

Infinidad de veces me había insinuado cosas sobre mi cuerpo y que lo ponía frenético, pero yo entendía que era solo zalamería de hijo. Pero al verlo allí desnudo, con su verga endurecida acercándose a mi, me confundió de tal modo que no pude articular palabra y menos movimiento alguno. Quede como petrificada, clave mi cara contra el negro cuero del mullido sillón buscando desaparecer de aquella difícil situación.

Una mano de mi hijo, acaricio mi cabeza para continuar deslizándose por mi espalda, recorrer la redondez de mi trasero y llegar entre mis piernas a tomar el juguete que me había yo acondicionado. Su otra mano, acaricio mis pechos con una rapidez y destreza que me hizo estremecer en un sinsentido de sentidos que se despertaban con lujuria.

Fue su polla dura, caliente, viril lo que sentí en mi cuello, como buscando atravesar mi garganta.

Ya todo su cuerpo estaba apoyándose sobre mi humanidad, apretándome contra el respaldo del gran sillón.

Quise buscar una salida, pero estaba envuelta en el…… y sus palabras eran directas, francas, sin preámbulos.

-Estas caliente, mami, así que vas a probar una buena verga, después de chuparla un poquito…… si, calladita, calladita que vas a tener la boquita ocupada.

Pensé en resistirme, porque nuestra moral así lo exigiría, pero pensé en tanto tiempo sola, en tantos momentos en que el me había insinuado cosas que yo nunca quise creer que fueran ciertas. En la veces que le mostré mi desnudez, pensando que la confianza con un hijo estaría a salvo del deseo sexual.

No se cuanto tiempo estuvo allí, manoseándome, mas tampoco se como fue que su polla entro en mi boca, haciéndome sentir un ardor lujurioso fruto del olorcito a pija caliente, a morbo desenfrenado, a macho.

Y se la comencé a chupar, lentamente, como si saboreara un fruto prohibido, el cual me estaban regalando desde un paraíso trasgresor. Lo lamí con tantas ganas que, mi deseo fue creciendo, creciendo.

Cuando el me pidió que abrirá las piernas, lo hice obediente, cuando el me exigió que las extendiera abriéndolas al máximo, supe cuan entregada a ese juego incestuoso que me estaba el proponiendo.

Su boca lleno mi vulva, mis labios se abrieron, los labios interiores se endurecieron con su lengua y mi clítoris estallaba en frenéticos movimientos que le imprimía su boca.

– Basta, por favor….. exclame al momento que me comenzaban a brotar chorros de placer en explosiva acabada…….

– Abrírmela, dijo secamente.

Su polla comenzó a entrarme con un desparpajo brutal, que me pareció interminable, hasta el punto que mis gritos gimiendo, eran acicate para que el me la mandara a fondo.

Me cogió con vehemencia, como si hubiera aflorado años de contención sin sentido y sin vergüenza. Termine hamacándome al unísono con sus arremetidas, devolviéndole sus cogidas con una lujuria desconocida en mi.

Gozaba yo en la misma proporción que su enorme verga. Ya no tenia sentimientos encontrados, nada de que preocuparse una tiene cuando le están llenando la cuca de goce.

– En cuatro, mamita, ahora en cuatro, me exigió mi muchachito.

Obedecí al instante que el me la retiro, suponiendo bien que el me la mandaría guardar de nuevo desde atrás, cosa que a mi siempre me había gustado.

Fue al voltearme que no solo sentí que el me tomaba de las caderas para comenzar a metérmela de nuevo, vi algo inesperado……. en el otro sillón, completamente desnudo estaba Federico, el jefe de mi hijo.

Es que habían tenido asueto en el banco por el feriado y se habían venido a casa, cosa que yo no lo imaginaba.

Que hace él….. dije, a tiempo que recibí un chirlo de mi hijo y el imperativo, – Calladita nena, calladita te dije…….que ahora el te va a dar cariñito……

Federico, entendió que era su turno, pues se arrimo por el respaldo del sillón y tomando mi cara con las dos manos, me dio su grueso pollon a chupar, mientras se movia cogiéndome la boca. Federico era un amigo de mi ex marido, que le consiguió el empleado a mi Robertito cuando fue mayorcito.

– Dale que no me aguanto, le dijo a mi hijo…… avisando que se iba a acabar……

– Veni, dale, mira que linda conchita tiene esta chica para vos……..y te esta esperando…… – Verdad mamita!!!

Federico me la metió groseramente, pero estaba yo tan caliente, abierta y querendona que comencé a gozar como yegua en celo, con un orgasmo continuado que hizo acabar al macho que me ensartaba.

Federico se acabo y se fue. Roberto me hizo montarlo para gozarme mientras yo lo cabalgaba.

– Esta noche, después que descanses, la sigo, me dijo….. te voy a hacer la colita, que la temes riquísimaaaaaaaa….. y me lleno la conchita de leche….. jadeando y riendo.

Me conto que el hacia tríos con la mujer de su jefe y el jefe desde hacia largo tiempo, que ya habían hablado sobre el estado tan atractivo de mi físico, de mi devoción por los juguetitos y que era un desperdicio no darme unas buenas cogidas. Así que, si bien no lo habían programado, lo habían pensado, y yo ese medio día les había abierto las puertas a la gran posibilidad de darme fiestitas.

Supe que dentro del programa, por ellos elaborado, estaba hacerme la doble penetración, por lo que esa noche mi hijo se dedicaría a tenerme siempre abierto el culito.

Que si hacia falta, ya que ellos también tendrían que atender a la mujer de Federico, mi hijo se encargaría de seleccionar buenos machos para regalarme lo que el dijo….. lo tenés muy bien merecido.

Por supuesto que desde aquel feriado, por mi no esperado, tengo una vida sexual plena.

Mi primera vez con mi madre, mi actual amante

Lunes, diciembre 15th, 2014

Vivo con mi padre y mi madre, nos llevamos muy bien, mi papa es bastante mayor a diferencia de mi mama que me tuvo a los 17 años, ella no es muy delgada pero tiene un cuerpo que cualquier mujer quisiera tener.

De mi… actualmente voy a la universidad y veo anime, soy moreno, mido 1,73 y por una mala experiencia de niñez he estado acomplejado porque tengo un pene demasiado grande. Empecé a ver anime a los 16 años, luego mangas y de vez en cuando hentai, no recuerdo cuando me empezó a gustar el género incesto, las situaciones sexuales entre madre e hijo. No sentía excitación hacia mi madre, solo me gustaba ver otras madres, no me lo imaginaba aplicado a mí.

Un día por un descuido deje el computador prendido(descargando unas series) y mi madre miro mi historial y los videos que estuve viendo. Desgraciadamente se me olvido borra el historial y todas las hentai que vi eran incesto madre-hijo. Mi mama me espero después de la universidad para hablarme de eso, nunca en mi vida me sentí tan avergonzado. Cuando llegue me dijo que se sentía avergonzada por lo que vio, que ella no sabía que yo la miraba de esa manera; yo no supe que decir, avergonzado me fui a mi cuarto con la excusa de que estaba enojado porque no me gusta que se metan en mis cosas.
Después de ese día cambiaron las cosas. No la podía mirar a la cara, sentíavergüenza. De vez en cuando nos mirábamos a los ojos y yo corría la mirada.
Unas 3 semanas despuéscomenzó el año nuevo e hicimos un asado en mi casa (yo no la quería pasar en casa dado que evitaba a mi madre, mi papa me obligo a pasarla con ellos), mi papa se emborracho hasta no poder pararse, mi mama no bebió, y yo desde luego que si celebre, igual tome mucha cerveza.
A eso de las 3 de la mañana mi mama fue a dejar a la cama a mi papa y yo comencé a entrar la parrilla para luego irme a dormir. Cuando me fui a acostar mi mama entro a mi pieza con una blusa y ropa interior y comenzamos a charlar acerca de que ella no quería que yo estuviera tan distante con ella por ese incidente, ella me decía que ya lo había olvidado, yo aun asíseguía avergonzado por la charla y ella trajo una película: “actividad paranormal” empezamos a verla en mi pieza, yo dentro de la cubre cama y mi mama encima de la cama, entonces como le daba miedo la película juntaba sus pies con los míos(decía “no quiero que me agarren los pies”) entonces vimos esa escena en que la protagonista esta parada junto a su marido mirándolo mientras duerme, mi mama se asustó mucho y entro a mi cama, y apenas entro, a mí se me erecto el pene, y como duermo con bóxer, se me levantó el bóxer en su máximo tamaño, entonces rápidamente me arrinconé en la pared para no rozar el trasero de mi madre (ya que estábamos de costado mirando la película).
Entonces a medida que transcurría la película se empezaba a pegar a mí, luego su trasero estaba apoyadoen la punta de mi pene que la empujaba con fuerza, empezó a apegárseme más y mi pene se fue hacia abajo pasando por su entrepiernas, ella tenía atrapado todo mi pene entre su trasero y sus muslos, de ahí ella no se salió y yo no sabía que mierda estaba pasando, con toda la lógica y el cálculo que se, no pude pensar en nada lógico, mi mente se me nublo por primera vez, cuando terminó la película, yo la seguía teniendo dura y mi mama se dio vuelta, yo me hice el dormido(además de que estaba arrinconado en la pared), mi mama se me acerco más y me dio un beso en la pera, después en la mejilla, después en la frente y después me dio un beso en la boca(un piquito).
Después de ese piquito pasaron unos 10 segundos eternos y yo acerquéde nuevo mi boca a la de ella, entonces nos comenzamos a besar, sus enormes pechos apoyados en mí y sus brazos abrazándome, entonces me entro ese lobo que estaba adentro mío, empecé a chuparle los senos, los dos pezones a la vez, ella comenzó a gemir mientras me masturbaba y me lo agarraba con las 2 manos, ella se levantó de la cama, puso pestillo a la puerta, se iba a desnudar, no obstante la detuve y le susurre “no mama, quédate así porfa con esa blusa” entonces saco la cubrecama y recostó su cabeza en mi pene que la empujaba con fuerza, pero ella con su cara me lo empujaba más fuerte a mi cuerpo, tenía los ojos serrados y comenzó a darme besos en el pene, con su lengua y después se tragó la mitad de mi pene apretándolo, entonces yo eyaculé dentro de su boca y sorprendentemente mi mama se lo trago (algo que no me esperaba de ella), ella seguía chupando mi pene semi-erecto, entonces tome su cintura y sus piernas y bruscamente las lleve a mi cara, sentí su calzón mojado en mi cara y comencé a comerle la vagina con el calzón de por medio, le corrí su calzón y me la comencé a comer, con mi nariz en su ano, comiéndomela como si fuera mi primera sopa caliente en años, ella se vino varias veces, y su voz viniéndose aún resuenan en mi cabeza.
Ella desesperadamente se dio vuelta e introdujo mi pene en su cosita rica, y la introdujo casi toda asiendo un gemido de dolor y placer con la voz entrecortada, aún recuerdo ese momento placentero en que ella hizo dos movimientos de caderas y me vine dentro de ella, eyacule un montón (la mejor corrida que he tenido en mi vida) y no nos despegamos,empezó a darme los mejores besos con lengua que he dado, yo le pase la lengua por sus dientes la di besos hasta en la nariz, ella me decía “te amo mi cielo” al momento volví a tenerla dura, aunque me dolía mucho el pene, mi lujuria me impulso a seguir entonces la abrace y la di vuelta y comencé a penetrarla, mientras le chupaba los senos, sin desconectarme de ella la puse en posición de perrito y se lo seguí haciendo, ella se corrió, aun así no podía introducir todo mi pene, ella hacia los mismos gemidos con un poquito de dolor, “mami te duele” ella no respondió aun así seguí haciéndoselo, se lo hice de costado, luego con sus rodillas en sus hombros (cuando la tenía en esa pose es cuando más le dolió parece).
Esa noche fue maravillosa, mi mama se vino un montón de veces cuando terminamos a eso de las 7 de la mañana, seguíamos acostados, conectados, besándonos, abrazándonos, mirándonos sin vergüenza; sin hablar; sin correr la mirada, luego nos volvíamos a besar y lo volvíamos a hacer, lo hicimos mucho hasta como las 9 de la mañana, cuando por fin nos desconectamos y mi mami se fue diciéndome “tu papa aun duerme”.
Quise contar con detalles la primera vez con mi madre, y ahora no entrare tanto en detalles con los siguientes acontecimientos.
Al otro día cuando desperté, no podíaconcebir lo que había pasado, hasta pensé que realmente fue un sueño. Estuvimos mirándonos avergonzados todo el día, y mi papa viendo tv. Me sentíahorrible, lo más asqueroso del mundo, traicionar así a mi papa… yo debería morir eso pensé.

Ese díadespués del año nuevo fuimos donde mi abuela paterna a celebrar, yo salí afuera con un amigo de la infancia y llegue a eso de las 2 de la mañana y aunseguían celebrando, todos mis tíos bailando y mi mama sentada mirándome con vergüenza, yo me tome unos vasos de ron con cola igual, hasta las 4.30 cuando la fiesta se apagó, mi abuela y mis tíos acostados, mi papa acostado y mi mama se fue a acostar también, yo me había ido a acostar al lado de ellos en un sillón cama, dentro de la misma habitación. Estaba intentando dormir y mi mama parecía estar dormida, entonces me levante al baño(no podía dormir) y cuando iba a salir entro mi mama y cerró la puerta del baño entonces sin una palabra comenzamos con lo mismo de nuevo ella no podía parar de gemir así que prendí la bañera para hacer un ruido que opacara nuestros sonidos, me senté en el w-c y ella arriba mío con sus pezones dentro de mi boca, saltando en mi pene con mucha energía. Ella no paraba de venirse, no sécuánto se habrá venido pero me dijo en el oído que hace años que no teníaorgasmos, hasta que paso la noche conmigo, le dije que me esperara y fui a dar el gas del calefón y nos bañamos con agua caliente mientras le hacia el sexo asíde parado, eyacule 2 veces ahí en la tina dentro de ella. Después nos fuimos a acostar al sillóncama, pero lo hicimos despacito, no pude en toda la mañana sacar mi boca da sus senos. Me los comí todos, mi boca no podía cubrir esos enormes senos de ella así que le deje todos sus senos llenos de saliva. Después de esa noche no hicimos nada en 3 días (cada uno de esos días yo muerto de las ganas de ir a poseerla) hasta que mi papa comenzó en las vacaciones con el turno de noche, así que el 1er día q mi papa se fue con su nueva jornada, apenassalió de la puerta a las 7 de la tarde le baje los pantalones a mi mama y comencé a poner mi cara apegada a su trasero(ano) con toda mi fuerza y a olérselo y a chupárselo, ella no paraba de gemir entonces se lo hicimosahí mismo en el comedor, después paramos a tomar 11 y se lo hice arriba de la mesa, después nos fuimos a acostar y se lo hice en la cama, le hice cariñitos y así fueron todos esos días, yo que planeaba leer un libro.

Nos acostábamos todas las noches hasta marzo cuando mi padre volvió al turno diurno. Aun así siempre encontrábamos espacio para tener sexo y cada vez probábamos cosas nuevas, no es que tenga fetiches extraños ni ella tampoco, pero siento que no quiero separarme nunca de ella. Hace 2 meses vino una compañera de la U a mi casa a devolverme un disco externo que le presté y mi mama actuó muy extraña, normalmente es simpática y la atendería súper bien,pero la atendió en la calle y muy cortante, no la dejo verme y ella misma me paso el disco, estuvo enojada conmigo unos 3 días, incluso cuando hacíamos el amor me decía que no quería que estuviera con otras y se ponía triste y pesada como una cría, y tengo que aceptar que nunca había sido tan feliz. Por parte de mi padre, sé que algúndía pagaré por lo que hice, pero él no le daba a mi mama lo que ella necesitaba.
Sé que está mal, pero cuando más lo disfrutamos con mi madre, es cuando lo hacemos en el patio mientras mi papa mira el futbol o cuando se está bañando y lo hacemos en la cocina así con ropa puesta. La amo y siento que nunca quiero dejarla.