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Penetrada por el diablillo de mi hijo 2da parte…

Lunes, diciembre 5th, 2011

Continuacion de la 1ra. parte: La madre despues de tanto acoso de su hijo, ademas del chantaje que ejerce sobre ella, resignada habia mandado a Gabriel a ver si su padre seguia durmiendo asi ellos podian tener ese encuentro intimo, que tanto buscaba su hijo Gabriel…

Desde hace tiempo me miraba el trasero y yo ni le daba importancia, debí haber recordado con anterioridad que mis hombres me contaban que desde niños habían deseado a las mujeres de su familia, de repente así me hubiera dado cuenta que mi hijo me había echado el ojo desde hacia un tiempo.
-¿Ya mama?
-Espera.
Se metió por debajo de la sábana y me comenzó a tocar la intimidad por encima del camisón.
-Bájate la tanga-Nunca me voy a olvidar de esas palabras.
-Espera, no te apures.
-De una vez.
-sabes mama, hace mucho que te observo, estas muy buena, que suerte que tiene papi, de tener un mujer como vos…
-no me hables asi, soy tu madre…
-es que estas muy fuerte y con esa lenceria, me haces poner duro, mira como estoy…

Hasta ese momento no había notado que en su familia los hombres la tienen grande desde pequeños, así me lo había contado mi esposo, claro que mi esposo no la tenía tan grande como Gabrielito. No podia creer lo que veian mis ojos, mi hijo tenia una verga enorme, mucho mas grande que la de su padre y que la de Sebastian…

-Espera, primero unos besitos.
-Ya, siempre he querido besarte en la boca.
-No te la creas que solo es para que no me sienta tan mal.
-De todas maneras siempre me has gustado mami.
Me decía cosas así y se acercó a mi boca, juntamos las nuestras y nos dimos piquitos, como estaba encima de mí noté que su bulto estaba bien hinchado y que se sentía su dureza en mi vientre. Nos seguíamos besando y le dije que lo que íbamos a hacer era cosa de mayores y que solo porque se trataba de él yo iba a dejar que pase lo que iba a pasar.
-Mami estoy enamorado de ti.
-¿En serio?
-Sí, desde hace años, solo que no sabía cómo decírtelo.
-Pero me lo hubieras dicho, de repente lo hacíamos-Le dije un poco en para relajarme.
-Ya mami, quítate la ropa.
-Primero sal un ratito-Le dije apartándolo suavemente.

Me llevé las manos a los bordes de mi ropa interior y me la bajé hasta los muslos, se quedó viéndome como si estuviera soñando, en un segundo pudo ver toda mi zona púbica llena de pelos y no dejaba de ver. Se bajó el pantalón y me confirmo lo que hasta ese momento sospechaba; la tenía bien grande, era una verga muy grande, demasiado para un chico de su edad, tendria unos 23 cm y muy hinchada y venosa, su cabezota estaba afuera y brillosa por los jugos preseminales.

-Ay, sí que me has dado una sorpresa…
-tienes el pene muy grande, Gabrielito…
-Te ves bien bonita.
-Gracias. Tú no te quedas atrás, la tienes muy grande, hijo-Dije en volumen bajo. Te gusta mi verga,mami?
No me preguntes esas cosas Gabrielito…Soy tu madre…
-es que me calientas muchisimo, mami, te veo asi casi desnuda, estas refuerte, siento que la pija y los huevos se me van a reventar…
-si pero no me hagas sentir mal, yo no hago las cosas para que a vos te suceda esto…

Me tapé con la sábana y le dije que si quería hacérmelo de una vez viniera encima de mí, no me dijo nada, solo se acercó, por debajo de las sábanas.
Estaba casi consumado el acto sexual.No era tiempo para hablar mucho, así que él mismo se me subió encima y se acomodó como si supiera todo lo que hay que hacer.

La verdad era que se sentía extraño estar con la tanga abajo y teniendo a mi hijo encima de mí, con la verga al aire. Estaba sintiéndome muy abusada y a la vez cómplice de lo que estaba pasando e iba a pasar. La señora de 39 años buena esposa y buena madre se iba a dejar penetrar por un mocoso bastante diablillo que era mi hijo.

Yo ya no me asusté y abrí un poco más las piernas para que pueda acomodarse bien. Se subió hasta mi cara y nos besamos de nuevo.
-Oye, solo porque se trata de ti me voy a dejar.
-Entonces me quieres.
-Si pero solo como a mi hijo, no le debes decir a nadie que le metiste la polla a tu madre ¿me entiendes?
-Sí mama.
-Okey, solo porque eres tú voy a dejar que me metas tu verga.
-Que bien, ¿sientes? Esta dura, así se pone de dura e hinchada siempre que pienso en ti.
-cuando pasabas delante mio con esas minifaldas que usas, y te veia las piernas y ese hermoso culo que tienes, se me paraba la pija, mami…
Esas palabras me derritieron, porque yo he sentido lo que es estar queriendo con una persona en secreto. Ahora sí le iba a dejar que me la metiera sin ponerme con quejas.
-En serio?
-Sí, desde hace años, pero no te lo podía decir.
-Entonces no te preocupes ya estamos solos.
Me acerqué a su oído y le dije con voz suave y agitada: “Cogeme”. Desde luego que sentí como se le puso más dura y tomé su verga y lo puse en la entrada de mi vagina. Pasó un rato y me estuve acomodando su enorme cabeza en la entrada de mi concha, era tan excitante estar haciéndolo en la cama de mi esposo y con él durmiendo en la sala.

-Ya está. Ahí es… empuja…le dije con voz suave al oído.
-Ya… ahh….que apretado se siente…
-Así así…que bien…
-Mami te amo…
-hijo porque no paramos, tengo miedo que se despierte tu padre y nos vea, nos mata a los dos…
-no mami quedate tranquila, esta durmiendo profundamente…
-goza mami…
-Despacito hijo que la tienes muy grande y me duele…
-mas despacito hijo, es enorme tu pene…
-despacito y mas suave, por favor, hijo…
-por favor Gabriel, mas despacito, es enorme tu polla, despacio hijo…
-asi bien, despacito, asi, otro poquito mas, cuidado, detente, espera que me acostumbre…
-asiiiiii, siiiii, dueleee…
-Así que bien…ya me estas cogiendo, que rico…
-Uf…humm….siempre he querido cogerte mami.
-Sí, sigue que vas bien….
-Que rico se siente, que caliente…
-Así es humm…
Se sentía el calor de su pene entrando en mi vagina, era increíble que la ama de casa perfecta ya estuviera teniendo tres maridos en menos de una semana, y peor aún que fuera con mi hijo con quien estaba teniendo relaciones. Pero sentí muy rico para parar y dejé que me la siguiera metiendo, se sentía todo el calor de su pene y el de mi cuerpo.
Me dolia, porque este chico realmente la tiene muy grande, pero ya me estaba gustando, a pesar del dolor.

Por fin tomó ritmo y empezó entrar toda entera. Que bien se sentía, estaba transpirando y jadeando del placer y jamás se me había ocurrido que un pequeño me la pudiera meter tan rico. Era excelente y no estaba dispuesta a parar por nada.

La cama se movía por el coito que estaba ocurriendo en ella y empezaba a sonar con más fuerza.
-Toda Gabriel toda…
-Sí…
-Métemela toda…

Lo que estaba ocurriendo era que la supuesta víctima estaba gozando tanto o más que el chantajista, nos habíamos vuelto cómplices de una pendejada tremenda, estábamos cogiendo en la cama donde dormía con mi esposo. Pero eso no me importó mucho y seguía recibiendo en mi vagina ese pene grueso que me estaba haciendo delirar por el miedo a que se de cuenta mi esposo.
-Ay Gabriel, que rico lo haces… humm….
-Te gusta la pija mami.
-Si Gabriel, me gusta…hummm…no pares…

El acto era increíble y jamás en mi vida hubiera imaginado que alguna vez me podría encontrar en tremenda situación, con mi tanga abajo y siendo penetrada por Gabrielito, que la tenía bien y tan grande, con el peligro de ser descubierta por mi esposo que estaba en el primer piso de la casa.

Pero , estas cosas no se planean y como era una emergencia tuve que ceder ante los requerimientos de mi pequeño hijo, que se estaba gozando bien a su mami, su pene entraba y salía de mi concha y subía el ritmo, cada vez me la metía con más fuerza y eso me hacía disfrutar más de su pija dentro de mi concha. La fricción era exquisita y estaba a punto de mojarme todita.
Gabrielito se levanto un poco y me miro las tetas, es como que tomo conciencia que se estaba cogiendo a su mama y senti como que se le agrando aun mas la verga, y me empezo a bombear con mas fuerza, jadeaba y me chupaba las tetas yo lo tome de los huevos y senti como se descargo en mis entrañas, tremenda acabada, me inundo la concha con su leche, fue hermoso…
-toma mami toda esta leche es para vos, es toda la calentura junta que tenia por vos…
-ahhh, toma te gusta como te lleno la concha con mi leche mami?…
-siiii, Gabrielitooo, ahhh, me llenaste hijoo, que placer…

Siempre me voy a acordar de esa noche, fue muy excitante, hasta ahora me da que pensar el hecho de fui yo quien disfrutó al extremo.

Al día siguiente salimos mi esposo, Gabrielito y yo al Parque Recreacional, pero recuerdo muy bien que mi esposo recibió una llamada de su trabajo y disculpandose con nosotros, se despidió para ir a atender una emergencia a su trabajo, cosas que pasan, Gabriel y yo nos quedamos solos en el auto, mientras mi esposo tomaba un taxi.
Ya estábamos llegando a la cuadra del parque, entonces Gabrielito me dijo que se me veía muy bien la minifalda que tenía puesta esa mañana, con las medias de liga y los tacones, que me hacian muy femenina.
-que bien que estas vestida hoy, mami, me encanta cuando te pones portaligas…
- Gabrielito, de veras te gusta tanto?…
Los recuerdos de nuestro encuentro anterior se hicieron presentes y ahora que estábamos solos se me insinuó acariciándome las piernas, muy despacio y excitándome por el hecho de estar en la vía pública.
-Y ahora que quieres.
-No sé, una repetición…
Giré mi rostro hacia él, con las manos puestas en el volante, y le dije que dejara de hacer eso, pero fue en vano, me tenía bajo su dominio y era poco lo que yo podía hacer. Tenía el poder de las fotos y era obvio que me iba a usar cuantas veces quisiera.
-¿Quieres ir a la casa?
-No.

-Entonces no me molestes con eso-Le dije un poco asustada.
Él olió mi miedo y ahora era dueño de la situación, me estacioné en unos arbustos que eran parte de un bosque que quedaba muy cerca del Parque. Me acarició las piernas y me dijo que no podía olvidarse de lo que había pasado ayer. Que quería repetirlo ahora.

Por supuesto que le dije que no, pues estábamos en la vía pública y que si quería acariciarme tenía que esperar a llegar a casa. Me dijo que no y me subía la minifalda hasta el punto que estaba muy cerca de verse mi ropa interior. Me puse nerviosa, pero después de un momento pensé en ir al bosque, era un sitio donde los autos no pasaban y desde ahí no se nos podía ver. Aceptó encantado y casi llevando sus manos a la parte de mi ropa interior que cubre mi vagina.

No estaba de acuerdo, pero era un medio para que nadie nos viera, conduje hasta llegar a una parte del bosque donde hay varios árboles y era difícil que nos vieran. Una vez ahí me dijo al oído:
- ¿Mama, sabes hacer la pose del perrito?
-¿Qué?…No me preguntes eso…
-La otra vez la vi en internet y quiero hacerla contigo-Me dijo mientras acercaba sus manos a mi calzón, ahora estaba excitada y enojada con él, pero no podía hacer nada. Ya estaba llegando a la parte de mi ropa interior y casi me mojó con sus deditos. No sabía qué hacer y le contesté rápido:
-No sé, si quieres me enseñas…

Me dejó idiota cuando sacó de su bolsillo una revista porno doblada. Otra vez no supe que hacer mientras veía cómo mi hijito me miraba como a su juguete sexual, al fin y al cabo eso iba a ser para él, su juguete sexual.

-De donde sacaste eso malcriado.
-De las propinas que me das, tengo más.
-¿Qué? ¿Con mi plata?
-Si pero ponte amable conmigo, sino mi papa se puede enterar de lo de las fotos.
Me tapó la boca y con eso recordé que no tenía otra opción mas que callar.
Era excitante pensar que me lo iba a hacer ahí, veía los carros pasar por entre las ramas de los árboles y me excité mucho.
-Mami… ¿Me la chupas?
-Quedé callada y solo bajé la cabeza para dirigirme hacia su pija, mientras él bajaba su cierre y la sacaba a mi vista. Se veía dura y estaba bien caliente, como se notaba que ese mocoso me quería coger.
-Eres bien pendejo, pero te vas a joder porque de aquí vas a salir moribundo-Le dije en tono desafiante.

Me dediqué a pajearlo con la mano mientras volteaba a cada momento al costado para cerciorarme que ningún carro o persona se acerque por donde estábamos nosotros. Sentía en mis manos aquella verga que la noche anterior había invadido mi vagina a costa de un vil chantaje, observaba su cara de placer y me dije a mí misma que le iba a dar sexo, pero que se iba a ir bien satisfecho para que no me molestara en mucho tiempo.
-¿Quieres verme sin ropa?
–Si, quiero que me la chupes en tanguita.
Rápidamente me quité la blusa y me subí la minifalda para darle la vista que él tanto deseaba y hacer lo que él quería.

Se quedó viéndome como si estuviera impresionado de ver por primera vez mi cuerpo sin ropa a la luz del día, me propuse hacerlo bien y pasarla al extremo.
Me arrodillé a su asiento y tomé con mis manos ese pene grueso y duro que exigía ser aliviado de sus urgencias que mi cuerpo mismo había provocado. Se me veía la ropa interior y me puse diligente, como si fuera un examen del que quisiera obtener la nota máxima.

Lo lamí y luego de un rato lo comencé a chupar como si fuera un caramelo, a él le gustaba y era la primera vez que una mujer le hacia tales cosas, la primera vez que una mujer se la mamaba y esa mujer era su madre, era yo, que estaba bien buena, como me lo han dicho siempre los hombres.
-Ahhh…. Ahhh…
-Glup…glup…glup…
-Así mami…así…
-Te encanta pendejo…te encanta…
Una vez que tenía toda su verga en mi boca la acariciaba con mi lengua y la volvía a sacar, una y otra vez, al fin y al cabo, si había estado en lo más profundo de mi ser, ya no me importaba tenerla en mi boca y mamarla desesperadamente.
Pero como todo no era solo eso, una vez que miré que estaba bien dura me levanté y le dije si quería hacer el perrito de una vez, por supuesto que me dijo que sí.

-Ya mami, siempre he soñado hacer el perrito contigo…
-bueni pero si quieres que lo hagamos vamos a casa, asi no disfruto, quiero estar tranquila…
-Ya se te cumplió tu sueño mañoso-Le dije
- mami esta bien, vamos a casa…

Como si fuera una experta en el arte del sexo me recoste en el sofa y lo mire a Gabriel era increible el bulto que tenia en el pantalon, me subi la pollera y deje al descubierto mi tanguita, dije que cuando quisiera podía bajarmela. Basto que me viera recostada en el sofa abierta de piernas que ya lo tenia encima mio, me corrio la tanga acomodo su vergota enorme y la apoyo en mis labios vaginales, yo me levante un poquito lo suficiente para que entrara, empezamos a cogernos. Me estaba taladrando la concha, era una maquinita de coger este diablillo. En eso me dice que queria el perrto. Me levante y me puse en 4. Su verga estaba bien dura y me incliné para que se le hiciera fácil metérmela. Mi culo estaba a su merced y cuando menos lo pensé él estaba viendo su revista porno.
Estaba viendo cómo penetraban a la chica de la revista y miró mi chochito, esperándolo para cumplir su deseo.
- Por fin se me hizo…
-Apúrate que alguien puede venir…

Él me acarició y con la verga al aire, se puso en posición para metérmela, sentí como sus manos nerviosas bajaban por el elástico de mi tanguita y lo bajaban, me tocaba el culo y se notaba que estaba aguantando por mí.
-Que bonita eres, que bonito culo tienes…
Sus manos recorrieron mis nalgas y se acercaron al elástico de mi ropa interior, era la primera vez que dejaba que me ivan a coger en esa posicion, y ese hombre era mi hijo, me daba una sensación de excitación y angustia mientras sus manos llevaban el elástico hacia abajo. Ya podía ver mi vagina húmeda y llena de pelos al aire libre, era la primera vez que la veía así.

Sentí cómo sus manos terminaron por bajarme el calzón a la altura de mis rodillas, que estaban dobladas en el asiento, su pija acercándose por mis dos nalgas y mi concha bien peluda ya sentía otra vez la humedad de su pene rozando mis labios vaginales y haciendo contacto, me incliné más para darle mi concha y él puso sus manos en mis caderas, con mi mano alargada hasta mi entrepierna tomé su verga y la acomodé en la entrada de mi intimidad
-Ya, ahí es…
-Si mami…
-Empuja Gabriel, empuja….
-Que bonita eres…te voy a coger todos los días…
-Apúrate, no desperdicies tiempo…
-cada vez que estemos solos te voy a coger, me tienes caliente todo el tiempo, mami…

Lo sentía, estaba duro y otra vez en la entrada, con esa cabezota roja ya dentro de mí y temblando por la situación.
-Vamos, coge a esta perrita… cogeme…cogeme…
No tardó en introducirme toda su hombría y hacer el esfuerzo de meterla y sacarla, yo ya estaba disfrutando de ello y apretaba bien su miembro para disfrutar más….
Veía en dirección a la ventana que daba a la calle para estar segura que nadie llegara de improvisto y a la vez experimentaba un placer desconocido.
-Hummmmmm…
-Así…así…
-Que rico mama…
-Que pendejo habías salido…
-Sí, que lindo culo tienes….

Me friccionaba la concha y me daba el placer que quería sentir desde hace tiempo, pasaba sus manos por mis nalgas.
“Que pensaría mi esposo si algún día se enterase que estoy aquí, en el living de nuestra casa, con el calzón abajo, en posición perrito, dejándome penetrar por éste tremendo diablito”-Me decía una voz en mi interior.
Pero ya no podía hacer nada y Gabriel estaba con la pija dentro de la concha caliente de su madre, que estaba disfrutando más de la cuenta.
-Ahhh…
-Ahhh…
-me clavo la verga bien al fondo de mi concha y me descargo chorros de leche, mientras todo su cuerpo temblaba, fue hermoso…

Luego de unos pocos minutos se cansó y me pidió un beso en la boca. Me limpié la zona íntima y le di un beso. Me miró, parecía enamorado y me dijo:
-Desde hace tiempo quería hacerlo. Eres la más bonita.
-Sabes, de chica participaba en concursos de belleza.
-¿De verdad?
-Sí, y he ganado varios.

Seguimos conversando y yo no terminaba de asimilar la idea de que lo había hecho en posición perrito con él, estaba un poco confundida, por tapar un pecado estaba cometiendo muchos más y la verdad por momentos me sentía incómoda, aunque muy satisfecha.
Me volví a poner la ropa en su lugar y le dije que íbamos a tomar un cafe, me dijo que ya y que le gustaba la idea, en eso sono el telefono y era mi hermana avisando que estaba con mi esposo y que habian tenido un desperfecto en la carretera y que por lo menos no podian llegar en menos de 2 horas. Le comente a Gabriel y me miro con una cara de lujuria que me decia todo. Le dije que basta por hoy, que estaba cansada, el me dice que me iva a coger todo el tiempo, y que no iva a desaprovechar esta oportunidad, teniendo en cuenta que íbamos a estar solos, y me iba a tener para él solo.
Me resigné a la idea de que me iba a pedir sexo otra vez. Como era de suponer, me acarició el culo y me dijo para ir a mi cuarto. Me negué a ir, entonces subió a su cuarto y bajó con todas las fotos que tenía de aquella vez que había estado con Sebastián, me hizo recordar mi condición.
-Pero si ya te di lo que querías, ya me tuviste..
-desde anoche que me estas cogiendo…

-Yo nunca dije que iba a ser solo una vez.
-Ya no me jodas.
-Acuérdate, no me obligues a dárselas a papa.
-Bueno, y ahora qué quieres.
-Solo quiero que subamos a tu cuarto.
Subimos, yo ya sabía que iba a pasar, aunque nerviosa y un poco molesta lo llevé de la mano. Al parecer se le había puesto dura en el camino y quería cogerme otra vez, no sé si era un martirio o un gusto pero cuando subía sentí que me empezaba a gustar ser usada. Me libraba de culpa y podía gozar de lo lindo.
Como era de suponerse, me quería tener en la cama, era un demonio ese mocoso, y yo debía ceder porque sino me delataba. Me tocaba el culo con la mano derecha, me lo acariciaba y me hacía sentir deseada.
Cerramos la puerta y otra vez estábamos ahí, en menos de 24 horas me encontraba en la misma situación.
-Quiero que te quedes desnuda.
-Pero que me estas pidiendo.
-Anda, quítate toda la ropa.
-Pero es que no puedo.

Luego de un rato me di cuenta que debía acceder, pero primero cerré todas las ventanas y me aseguré que nadie pueda darse cuenta. Entonces le hablé.
-Qué se siente estar tirándote a tu madre…-Le dije con voz temblorosa.
-Se siente bien, porque tú eres mi madre…
-y ademas estas muy fuerte, lo que muchos hombres quisieran, solo yo, sos para mi…

-Bien pendejo eras, ¿como tenías esa revista?
-Si quieres te la enseño…
-Encima me quieres hacer ver esas cosas…
-Vamos a verla, te la enseño
-No.
-Es que quiero que veas cómo te la voy a meter.

Estaba atrapada y sin salida, solo podía mostrarme en contra de lo que me estaba pidiendo pero no negarme. Me preguntaba ya, ahora que quería hacer, acaso una nueva pose o algo así.
Abrió la revista y en la página central me mostró cómo una chica que era penetrada analmente por un hombre bien proporcionado, me asusté al pensar que eso era lo que estaba pensando él, no sé cómo intuí que me lo quería hacer por ahí.
-Mami, quiero cogerte por atrás…
-Estas loco, eso nunca…
-Ya pues, no te hagas la santa, bien que te gusta…quiero penetrar ese culazo.
-No me pidas eso
-No por atrás, eso no….
-Pero si te gusta por adelante, es bien rico, siempre he querido hacértelo por atrás
-Por favor, nunca lo he hecho por atrás-le dije un poco nerviosa, mientras me agarraba el culo el muy pendejo.
-Vas a ver que no pasa nada- Me dijo
-no estas loco, nunca vamos a poder…
-lo has hecho alguna vez mami…
-nunca, tu papi es muy clasico en la cama, para el con su pensamiento eso es indigno…
- voy a ser el primero, entonces…
-no hijo no vamos a poder porque tienes un pene muy grande, es enorme y me vas a hacer doler mucho, apenas te aguanto por la concha…
-mi culito es muy estrecho, va a ser imposible…
-conformate con lo que te estoy dando…

Si quieren que les escriba que siguió pasando, ese y los días siguientes, escríbanme sus comentarios y valoren el relato…

Penetrada por ell diablillo de mi hijo…

Lunes, diciembre 5th, 2011

Mi vida no ha sido muy feliz durante el matrimonio, a excepción de los primeros meses cuando todo era felicidad, pero , yo juré estar en las buenas y en las malas y eso es lo que importa.

Me llamo Nora y tengo 38 años, segun mi marido y algunos hombres que conozco, tengo un buen fisico, mi marido Alberto de 40 años y mi hijo Gabriel…

A mis años me considero una mujer que ha logrado realizar varias cosas que quería alcanzar en la vida. Hoy en día me dedico a realizar las labores del hogar, me siento tranquila haciéndolo, aunque hace tiempo me he dado cuenta que el matrimonio no es la gran cosa, eso no quiere decir que no ame a mi esposo.
Resulta que mi esposo y yo vivimos en una casa de su madre, desde que nos casamos. A mí nunca me ha disgustado que vivamos ahí, porque nunca he tenido problemas con ella, siempre nos hemos llevado bien. Un mañana mi esposo me dijo que iban a llegar a casa mi hermana con nuestro pequeño hijo Gabriel que venian de estar 10 dias de vacaciones. Me llené de alegría al saber que los volvería a ver, y a mi hermana después de tanto tiempo.
El día que llegaron fuimos de compras, me dediqué a hacerle pequeños regalos a mi hijo y a mi hermana, me agradaban tanto que los traté de una manera muy cordial.
Lo que ocurrió ese día fue que me encontré con un ex pretendiente de mis años de universidad, Sebastián, aquel con el que mi esposo había tenido que competir para ganarse mi amor. Pero ahí no acabó todo, ocurrió que cuando lo vi fue en un momento en el que Carla, mi hermana, estaba en el baño y yo estaba con mi hijo Gabriel escogiendo unos zapatos.

Él me miró y me dijo que desde hace tiempo deseaba encontrarse conmigo, y que hoy era su día de la buena suerte. También me dijo que desde hace años había regresado y que nadie le había querido dar mi dirección.

La conversación prosiguió durante unos minutos, lástima que yo ya tenía que irme porque tenía una cita con el doctor, él no perdió la oportunidad de pedirme el teléfono pero yo no se lo di, por lo que él me dio el suyo y me dijo que lo llamara para conversar un poco. Finalmente yo le di el teléfono y cuando Carla Salió del baño yo ya me había despedido de él. Fue un susto cuando veía que Carla iba a regresar de un momento a otro pensar que nos iba a ver juntos.
Al día siguiente lo llamé para quedar en conversar uno de esos días, para recordar tantas cosas que habíamos pasado juntos en la época en la que habíamos sido enamorados. Aunque primero lo pensé muy bien, porque no se vería bien que una mujer casada como yo se estuviera citando con un hombre a escondidas de su esposo, luego pensé que era normal que dos se tomaran un tiempo para conversar, y para despejar cualquier duda lo invité a ir a casa.

Ese día olvidé decirle a mi esposo que él vendría a cenar, y cuando se lo iba a decir me llamó desde su trabajo para decirme que se iba a tardar porque tenia bastante trabajo y que mejor no lo esperara a cenar, porque no podía llegar temprano. Carla salió como a las 5 de la tarde y me dijo que iva a volver tarde. No era tarea difícil, así que decidí no decirle nada a nadie de la visita que tenía esa noche.

Le prepare la cena temprano a mi hijo Gabriel y una vez que Sebastián llegó y tocó la puerta sentí que era incorrecto haberlo invitado y era peor no haberle dicho nada a mi esposo, pero mejor me dediqué a pasar el momento y a disfrutar de la velada con, mi ahora amigo, Sebastián. Lo recibí, y él al verme puso una cara de sensualidad que me hizo recordar muchas cosas, recordé nuestras citas de años atrás, en las que la habíamos pasado tan bien.

Luego de un rato de haber empezado la cena él comenzó a mandarme piropos como que bella estas esta noche, y cosas que me gustaban y poco a poco me fue recordando esas tardes que pasábamos juntos estudiando. Me llené de erotismo al ver que estaba en la casa en la que vivía con mi esposo y mi hijo, que era una mujer casada y que no debería dejar que se acercara tanto a mí, en eso sentí sus labios rozar los míos.

Sin darme cuenta él ya me estaba besando y yo no oponía resistencia, sin darme cuenta su mano estaba en mi pierna derecha, acariciando mis muslos, me sentí excitada y muy avergonzada de la escena que estaba viviendo. Mis manos no respondían a las órdenes de mi cabeza y pronto me dejé llevar por lo que sentía y lo dejé seguir, aunque la culpa me estaba matando, estaba excitada como no lo había estado en mucho tiempo.

Sebastián estaba siendo muy listo al aprovecharse de la situación y subió su mano a la parte superior de mis muslos, casi llegando a la parte de mi prenda íntima, pasaba su mano por todo mi muslo y luego subía y bajaba. Era excitante sentir esa mano, me volvía loca. En una de esas subió su otra mano a mis pechos y los comenzó a acariciar muy suave por encima del vestido. Después de un rato yo ya no hacía ningún esfuerzo por rechazarlo y comencé a sentirme más a gusto.

Siempre con el miedo que implica estar haciendo algo prohibido, sentía que estaba disfrutando al máximo de lo que estaba pasando, recordé a mi esposo, que estaría trabajando a esas horas, pero luego de un rato ya ni me acordaba, estaba recordando s momentos al lado de Sebastián y el miedo me hacía sentir la angustia de estar traicionando a mi esposo, debería haberlo rechazado y darle una bofetada, pero no lo hice y me estaba gustando lo que me hacía.

Me siguió besando y ahora apretaba mis pechos con sus manos, después metió sus manos por debajo de mi blusa para acariciarlos por encima del sostén que traía ese día, fue lo más rico que me habían hecho en los pechos en mucho tiempo, y cuando comenzó a llevar sus manos al broche de mi sostén sentí que ya era demasiado, no podía permitir que se aprovechara tanto y me quitara el sostén.
-No, eso no…
-No tengas miedo ¿no me dijiste tú misma que no hay nadie en casa?
-No te olvides que esta mi hijito Gabriel.
-Pero él está arriba durmiendo, no te preocupes.
-Espera yo soy una mujer casada…
-Solo vivamos el momento….
-Pero nos puede ver.

Luego de ese intercambio de frases no pude seguir resistiendo sus embates y su persistencia, me entregué completamente al diluvio de caricias que en ese momento él me ofrecía. No supe cómo reaccionar y eso terminó entregándome en los brazos de él, ya en ese momento estaba súper excitada y con ganas de más, mi gran debilidad se había puesto de manifiesto, yo me recosté un poco hacia atrás para recibir sus caricias y besos mientras él me comía los pechos y con una mano se las ingeniaba para masturbarme por encima del calzón, con toques sutiles.

Estaba sudando y él comenzó a subirme el vestido, no sé cómo llegamos a tanto, lo que en ese momento importaba era que me sentía tan excitada que era capaz de todo, incluso de tener sexo ahí, pero la idea de ser vista por el pequeño me asustaba tremendamente.

De pronto sentí una de sus manos posarse a escasos centímetros de mi entrepierna y acariciar como nunca nadie me había acariciado antes, la excitación se convirtió en calentura y quería que él siga tocándome, llegó al borde de mi calzón, la parte que cubre mi vagina y yo ya estaba humedeciéndome de tanto placer, me tocó con los dedos por encima del calzón y comenzó a sobarme, en ese momento quería explotar de tanto placer, me estaba masturbando sin siquiera tocarme la piel, se sentía riquísimo tener sus dedos encima de mi intimidad, yo estaba sudando y él me estaba manoseando a sus antojo.

Por suerte, y dejándome con las ganas y una gran excitación, llegó mi hermana, tocó la puerta y de inmediato nos separamos, yo me subí y me volvía a abrochar el sostén, me acomodé la ropa y abrí la puerta. Los presenté y a los pocos minutos él dijo que ya se tenía que ir. Por supuesto que Carla nunca sospechó nada pues siempre me había conocido con una moral intachable de mujer de un solo hombre y de su casa.

El susto me lo llevé unos minutos después, cuando al quedarme sola en la sala se abrió la puerta del closet y vi salir de ahí a Gabriel, la sangre se me heló y pensé rápidamente que él lo sabía y lo había visto todo, pero no me desesperé.
Al pasar los días Gabriel no dijo nada acerca del tema, creí que era probable que no hubiera visto nada, pero la duda me estaba matando, así que decidí esperar a que me dijera él mismo qué es lo que había visto.
Pasaban los días y nada de nada, pero un día de esos tantos, casi a las dos de la mañana escuché que se abría la puerta del cuarto en donde dormía Gabriel pensé que quizá había tenido una pesadilla o algo así. Me desperté y esperé que viniera a mi cuarto, eso era lo que él hacía siempre, hace años cuando me quedaba cuidándolo y él estaba más pequeño siempre venía a mí cuando tenía pesadillas en la noche.
Esta vez él abrió despacio la puerta de mi cuarto y al verme despierta me dijo”: ¿Puedo quedarme a dormir contigo?”. Por supuesto que le dije que sí, pues siempre se había quedado a dormir en mi cuarto cuando tenía pesadillas o no podía dormir. Recuerdo que al despertar al día siguiente me quedé sorprendida al ver que su mano estaba un poco más arriba de mis rodillas, hasta ese entonces él no se había atrevido a poner sus manos ahí en las noches anteriores que había dormido en mi cuarto.
Pero no le di la mayor importancia al asunto, creí que de repente lo había hecho entre sueños y sin darse cuenta de lo que hacía. Ese día por la mañana estábamos viendo televisión y de pronto apareció el anuncio de la nueva película que estrenaban ese día, él se quedó viendo y luego me dijo que lo llevara. Le dije que ese día no iba a poder, pero que si esperaba a mañana lo podía llevar. Quedó todo listo para que sea un día de semana, en el que no iba tanta gente al cine y él estaba de acuerdo.

Llegó el día tan esperado para él y lo llevé al cine, de pronto me di cuenta en la entrada del cine que la película no era tan inocente como parecía, había carteles de escenas de la película que contenían escenas bastante fuertes y por un momento creí que no lo iban a dejar pasar. Al entrar me di cuenta por qué es que los cines bajan los precios de la entrada esos días, la gente no iba al cine esos días y parecía casi vacío, a excepción de algunos señores que estaban ahí.

La oscuridad y la comodidad del ambiente me hicieron sentir en confianza y sentirme como en casa, había atrás de nosotros un grupo de señores de edad avanzada y nada más. Llegamos con gaseosas y pochoclo para comer mientras veíamos la película.

Ese día yo llevaba puesta una minifalda que me hacía lucir las piernas, cosa que no hacía desde hace tiempo. Gabriel se quedó viéndome las piernas cuando llegamos al cine, pero no era cosa de mucha importancia.

-que bien que te queda la minifalda, mami te hace lucir tus hermosas piernas…
- hijo, me halagas…
Y entramos a la sala.

Al correr lo minutos y avanzar la película llegó una escena en la que un hombre le tocaba las piernas a una chica, no supe que pensar cuando sentí la mano Gabriel subiendo por mi rodilla y palpando con la yema de sus dedos mis piernas. Cogí su mano y la llevé a su asiento. Pasó un rato más y volví a sentir su mano sobre mis piernas, esta vez le sentí el gusto a las caricias, pero al mismo tiempo separé su mano de mis piernas pues no era correcto que él me estuviera tocando ahí.

La película duraba más de dos horas y al parecer Gabriel iba a seguir insistiendo, en una de esas yo lo miro de reojo, sin voltear la cara y veo que me esta mirando las piernas. Me sentí contrariada, no supe que decirle y a los pocos minutos volvió a poner su mano sobre mí. Esta vez le dejé que lo haga un rato más, después de sentirme excitada recordé que no estaba bien y de nuevo me saqué su mano de encima.

Gabriel se fue al baño un rato, quien sabrá a hacer qué y después regreso con una sonrisa inocente que hizo que me olvidara de lo anterior.

Pero Gabriel iba a seguir con su manoseo sobre mí, al rato probó y fue más audaz y llevó su mano más arriba que las otras veces, sentí miedo al pensar que nos estaban viendo y volteé con mucho nerviosismo para atrás, felizmente no nos estaban viendo y Gabriel seguía subiendo.
-Gabriel, saca tu mano de ahí. Parece que no me entiendes.
-Pero a ti te gusta.
-No, y no está bien.
-Si papa te ve así se molestaría.
-¿Y cómo el señor de la otra vez te las tocaba y no le dijiste nada?
-Es que… era…
-¿Ya ves?, déjame que te toque.

Me sentí nerviosa y descubierta por él, un chiquito que me tenía en sus manos, no tuve otra opción que quedarme callada por un buen rato, no sabía que decirle para que me entienda que estaba mal lo que estaba haciendo. Volvió a la carga y esta vez llegó a límites insospechados, llevó su mano a mi entrepierna y yo me quería morir, por última vez le dije que sacara sus manos y él me dijo que entonces le iba a decir al padre lo que había visto.

-No, como sé te ocurre-Le dije con voz entrecortada
-Entonces déjame tocarte.
-No, ya para.
-Entonces le digo.
-No…
-es que soy tu madre, Gabriel y eso no esta bien…
El no me escuchaba y me seguia tocando.

Poco a poco la expresión de desaprobación en mi rostro fue desapareciendo, no tenía otra salida y no se me ocurría nada en ese momento, agaché mi cabeza un poco y no supe que decir, un silencio obligado se apoderó de mí.

Sin decirle una sola palabra le dije que sí (el que calla otorga), él me acarició la concha por encima de la tanga, jamás creí que podría recibir tanto placer en un cine, y con ese mi pequeño hijo, estaba mojada, completamente mojada, y ya no me importaba nada, volteé para ver si no nos miraban y luego me incliné en mi asiento, estaba temblando, me daba un miedo inmenso el saber que en cualquier momento nos podían ver.

Ya quería tener esa manito entrando en mi ropa interior, pero la idea me parecía aberrante, ¿qué me estaba pasando?, es mi hijo me debo estar volviendo loca, en ese momento no sabía por qué deseaba tanto esas cosas, pero el hecho es que las estaba deseando. Me avergüenza admitirlo, pero por unos momentos perdí la vergüenza y no opuse ninguna resistencia a sus caricias.

En la parte de atrás del cine no se veía que alguien notara algo, pero me paré y me fui al baño, solo eso me pudo salvar de seguir siendo manoseada al antojo de mi niño. Al llegar al baño no supe que hacer con la calentura que éste me había provocado y di rienda suelta a mi imaginación y me puse a pensar que sería si yo le permitía seguir con esas caricias. No supe que pensar, lo cierto era que cuando volviera me iba a seguir tocando, eso era lo que iba a pasar.

Luego salí a seguir viendo la película y como de costumbre el pequeño siguió con sus metidas de mano a mis piernas. Luego de un rato me volvía a excitar, pero esta vez la película estaba por acabar, terminé súper excitada y con ganas de más, pero claro está que no le iba a decir que me gustaba.

Salimos del cine, yo con la vagina húmeda, y me pidió ir a un restaurante que quedaba cerca, uno donde siempre íbamos con toda la familia. Llegamos y pedimos lo que se nos antojó.
-¿Te gustó la película mami?
-Mas o menos, tengo que decirte algo.
-¿Cuándo venimos otra vez?
-Escúchame: podemos venir las veces que podamos, pero no le debes decir a nadie lo que viste ese día,y mucho menos a tu papa…
-Que bien, ¿y yo que gano con no decir nada?
Era obvio que el chiquillo sabía algo del arte de negociar, me sorprendió con esa frase y no tuve otra salida que decirle que podíamos repetir más jornadas como la de ese día. Puso una sonrisa y se quedó callado un momento. Parecía que todo estaba arreglado y disfrutamos de la comida tranquilamente.

Pasaron unas pocas semanas y la visita se hizo más larga que de costumbre, mi hermana acordó con nosotros quedarse un tiempo más en nuestra casa y yo estaba de acuerdo.
No habíamos vuelto a hablar de lo que había pasado ese día en el cine y el día se acercaba, esa tarde mi hermana y mi esposo habían salido y me volví a quedar a solas con mi hijo. Estábamos viendo televisión y de pronto tuve la necesidad de ir al baño, por coincidencia él también quiso ir al mismo tiempo que yo y salió como una flecha para llegar antes que yo y así lo hizo.

Esperando afuera recordé que ese día en la televisión no había nada interesante que me llamara la atención, pensé que sería ir al cine pero recordé que quizá mi niño iba a querer manosearme otra vez. Luego de un rato llegué a la conclusión de que no era tan mala idea dejar que me explorara un rato, todo en forma de pago por su silencio. Esa tarde la pasé de maravilla, toda esa excitación fue lo máximo, en el cine nadie se dio cuenta de lo que pasaba y al final le di en premio un beso muy cerca de la boca. Se quedó contento.

Para mi mala suerte, al llegar a la casa estaba Sebastián con su carro estacionado afuera. Nos saludamos y me convenció de recibirlo en la casa. Gabriel sabía que esa noche iba a poder ver algo más, pero yo lo olvidé por desgracia. Lo mandé al desvío y le dije que fuera con sus nuevos a divertirse, incluso le di una propina para que se quedara contento.
-Gabriel, anda a jugar, vienes en una hora-Le dije mientras le daba una jugosa propina.
-Gracias mami.
-Ya te dije que si te portas bien te va a ir bien.
-Ahora sí te creo.
Una vez que creí que estábamos solos comencé a conversar con Sebastián, en la conversación salió a relucir lo de la otra noche, cuando me besó por casi todo el cuerpo. Rápidamente se puso caliente la conversación y ya estaba excitada de nuevo. Él, no desaprovechó la oportunidad y me calentó con palabras que más parecían de una pareja con una inmensa actividad sexual, ya no sabía que hacer y en una de esas me comenzó a abrazar.

Sentí su cuerpo apretar el mío y no supe poner un alto, los recuerdos de mi vida antes de casada me volvían a la mente y me dejé llevara por el momento, cuando me di cuenta nos estábamos besando y el ya tenía sus manos en mi cuerpo, acariciándolo y haciéndome sentir cada cosa.

Para terminar de empeorarla nuevamente me dieron ganas de tener sexo, y eso era lo peor que le puede pasar a una mujer casada cuando su marido no está en casa y se encuentra acompañada de un hombre tan atractivo, estaba perdida y ya no había nada que me pueda salvar, salvo mis últimos intentos de resistirme.
-Sebastián, no esta bien lo que estamos haciendo.
-Vamos, déjame seguir, yo sé que te gusta.
-No esta bien, mejor vete-Le dije con una voz que ya reflejaba mi lucha interna entre el si y el no.
-No te preocupes.
-No, para ya, aquí no…
-Entonces vamos a tu cuarto, ahí nadie nos verá.

me convenció de ir a la recámara donde duermo con mi esposo, me llevo dándome una serie de besos que me ponían a un grado de excitación cada vez más elevado, ya no pude resistirme y me dejé llevar por mis deseos.

En unos instantes estuvimos en la recámara y no demoró en quitarme la ropa, aprovechando para ir manoseándome todo lo que quería, era imposible resistirme a sus caricias, las estaba disfrutando al máximo.

En pocos instantes yo estaba solamente en calzón y sostén y sentada en la cama, él se bajó el pantalón, dejando a mi vista y a escasos centímetros una verga de aproximadamente 20 centímetros y bastante gruesa, pasé saliva y me quedé viéndola, me parecía increíble estar ahí, en la cama de mi esposo, en ropa interior y nerviosísima por lo que estaba haciendo.

-Ahora me toca a mí…
-¿Crees que puedas hacer algo?-Me dijo, invitándome a probar su miembro.
-Ay, no sé, nunca lo he hecho…
-Siempre hay una primera vez-Me dijo, haciéndome recordar que esa era la frase que yo siempre repetía.

Era más que obvio que me tocaba usar mi boca para seguir con esa sesión de lujuria, me ponía muy nerviosa estar haciéndolo en el cuarto de mi casa, donde duermo con mi marido, pero a la vez le daba ese toque picante que nunca me hubiera imaginado que tendría. Llevé mi mano hacia la cabeza de su verga, era bastante gruesa y larga, al principio me dio miedo, pero luego le agarré más confianza, acerqué mi boca y comencé a oler lo que tenía enfrente de mí.

Luego de un rato que estuve masturbándolo y viendo cómo se moría de placer pensé seriamente en llevármelo a la boca, momento exacto en el que se oyó el sonido de un carro estacionándose afuera, escuché cómo la puerta del cuarto se movió un poco… ¿Qué habría pasado ahí?, me pregunté, pero ese no era momento para preguntarse nada, con mucha osadía, se la lamí, la probé y la masturbé con la mano.

Luego de escasos segundos de hacer esto me la llevé a la boca y la estuve chupando como una loca, creo que nunca en mi vida había estado con esa calentura. La llevaba de adentro hacia fuera, de afuera hacia adentro de mi boca y con la lengua la lamía dentro de mí. Se sentía su sabor, si mi marido hubiese sabido que se la estaba chupando a otro, yo, que siempre me había negado a hacérselo a él, se hubiera muerto de la envidia.
Seguidamente comencé a masturbarlo al mismo tiempo que se la chupaba, con mi mano derecha se la corría primero despacio, después rápido, cambiando de ritmo según se me antojaba. En esos momentos experimenté por primera vez que se siente cuando una mujer tiene en la boca una verga, lo había visto tantas veces en los videos que trae mi esposo a la casa y recién ahora lo estaba practicando, era una cosa de locos.

Al pasar unos pocos minutos Sebastián un pudo seguir conteniendo la eyaculación que le provocaba mi boca, mi lengua y mis manos.
-Ahhhhhh…Hummm…
-Tiene buen sabor-Dije con una sonrisa al levantar la cabeza y verlo a la cara.
-Que rico lo haces…
-¿Quieres más?-Le dije viéndolo lascivamente al levantar otra vez la cara por un instante.
-Ah… claro…tú sigue…
-Hum… que rica esta tu pija, me gusta, y está bien grande…
-Ya era hora de que la probaras sin miedo.
-Que rico sabe tu vergaa Sebastián- Le dije son una sonrisa cómplice que fue correspondida por él, fueron palabras que se me salieron sin pensar, quizá fue el subconsciente que me traicionó y sacó a relucir mis más bajos instintos.

Bajé a los huevos y también los probé, era una verdadera perra en ese momento, ni yo me reconocía. Como nada es eterno, y menos el placer, se vino en mi boca, nunca había tenido leche en mi boca, pero esa fue la primera vez, como dato anecdótico puedo decir que un pequeño chorrito de semen resbalaba por mi labio inferior. Sebastián se quedó viéndome y yo lo miré también, un mutuo acuerdo se veía en nuestras caras, el deseo de que esto no se acabe ahí.

-Ay, yo quiero mas lechita-Le dije, en un tono muy sensual, como ya dije, no yo misma me reconocía en esos momentos. Sebastián me miró con una cara de deseo y lujuria que jamás había visto en mi marido.
-Yo te puedo dar más lechita, solo tienes que hacer lo que yo te diga…
-Si, si quiero que me des más lechita…-En esos momentos ya había perdido la vergüenza.
-Te voy a dar lechita por todos lados.
-Ay que rico…

Me estaba comportando como una verdadera puta, y eso no era todo sino que quería probar de una vez lo que era el sexo extramatrimonial en todas sus formas.
Me sentía muy cachonda, me saqué el sostén delante de él y me dijo que tenía unos lindos pechos que se veían más bonitos cada vez que los veía, yo ya no aguantaba y me eché en la cama, levantando los pies, al mismo tiempo que me quitaba el calzón con las dos manos delante de él, que se quedó viendo impresionado todo mi cuerpo y en especial mi parte íntima que estaba cubierta de mis pelos pélvicos, era muy erótica la escena que estaba viviendo.

Me quedó viendo y al verlo así le dije:
-¿Qué esperas? ¿A que viniste? ¿Solamente a ver?-Me dijo que no, moviendo la cabeza.
-Ahora vas a sentir lo que es una verga de verdad.
-Huy que miedo-Le dije en un tono algo gracioso.
-Mira que grande es.
-Ay amor…clávamela hasta el fondo antes de que venga mi marido-Le dije poniendo una cara de mujer caliente que nunca en mi vida me imaginé poner.

Ya estaba hecha, no había marcha atrás y ahora me tocaba recibir algo a cambio por tanta chupada, él estaba con el arma durísima otra vez y me estaba mirando con unos fuertes deseos que se reflejaban claramente en su cara.

En su cara se veían unas ganas tremendas de meterme su miembro, eso era muy excitante, se podía ver su verga grandota y dura que acababa de tener en mi boca con unas gotas de semen cayendo, ahora tendría que soportarla en mi interior. Me sentí abrumada por un momento y con muchas ganas de tenerla dentro ya.
-Ahora me vas a decir que quieres.
-Quiero tu pene, de una vez…
-Siempre supe que eras una tigresa…
-Vamos, dame lo que quiero, ¿o tengo que mandarte una carta de invitación?
-Abre las piernas y comienza a rezar-Me dijo medio en broma y yo sonreí con lascivia.

Ahora el se estaba quitando toda la ropa, quedó completamente desnudo en cuestión de segundos, se veía con muchas ganas de hacérmelo. Se echó encima de mí y yo lo recibí en lo que hasta ese entonces había sido un lecho de amor y fidelidad, creí que nunca lo haría, pero ahí estaba yo, dispuesta a todo con tal de satisfacer mis deseos de sexo. Era increíble pero era cierto.

Nos besamos y me separó las piernas que en un acto inconsciente yo mantenía aún cerradas, en mi última muestra de fidelidad a mi marido, que era una extraña manera de seguir siendo fiel. Entonces fue que sentí como acomodaba la cabeza de su cosota en la entrada de mi vagina, con solo hacer contacto hacía que me moje más de lo que ya estaba.

Luego de unos instantes seguimos besándonos y dándonos piquitos, ya para ese entonces estaba empujando su cosota adentro de mí, sentí su cabeza empujando entre mis labios para abrirse paso, a lo que yo reaccionaba abriendo más las piernas para mayor comodidad, mi cuerpo estaba sudando y la cama comenzaba a moverse, finalmente logró meterme la cabeza y ahí fue cuando empezó mi tortura y placer extremo.

Comenzó a meter y sacar la mitad de su miembro con una lentitud que me enloquecía, sentí como se estremecía mi cuerpo cuando mi concha recibía un nuevo inquilino que no era el mismo de siempre, no era el pene de mi marido, y se me humedecía la concha cada vez más.

Sentí la necesidad de abrazarlo y lo hice, llevando mis manos a su espalda y apegándome más a el, sentí el contacto de nuestras pieles completamente desnudas y calientes, con el sudor que se sentía al contacto.
-Papito dame más…
-Ah…ah…ah…
-Si quieres métemela toda, te doy permiso…
-Si…si…
-Anda de una vez, cogeme bien, déjame bien cogida…

Lo dije en broma, no pensaba que eso me iba a caber dentro.
Parecía incansable, seguía taladrando mi concha y me di cuenta que lo que pretendía era metérmela toda, que horror si me la mete toda, pensé. Pero luego de experimentar las primeras sensaciones de placer ocasionadas por esa cosota estuve decidida a soportarlo, ya no importaba si me dejaba la zorra más abierta, el placer que me estaba dando era difícil de explicar con solo palabras, me dolía muchísimo pero a la vez quería más y me gustaba más que cuando me lo hacía mi esposo.

Luego de los primeros dos minutos logró colocar toda su verga en lo más profundo de mi ser, me dolía harto y empecé a gritar y a gemir del dolor y placer, mis gemidos se escuchaban por todo el cuarto y estoy segura que por toda la casa, y es que con ese tamaño cualquiera se pone así, comencé a arañarle la espalda y a besarlo con todo y lengua, nos besamos con la lengua y nos acomodamos apretándonos más.

Todo el olor a sudor y a sexo se sentía en todo el cuarto y yo seguía recibiendo más y más.
-Más…más…más…
-Ah…ah…que apretada eres…-Me decía con una voz jadeante que me ponía más caliente.
Mientras él me la metía y sacaba a su ritmo, yo tuve que seguirle el paso y moverme al compás de él. Era lo máximo en placer que había experimentado hasta ese entonces y era la primera vez que lo hacía sin mi esposo. Sentía su respiración en todo mi cuello y mi cara, era excitante y me estaba cogiendo de una forma increíble, cada vez más fuerte.

Hasta ese entonces yo no sabía qué era tener sexo de verdad, gozar al máximo y ser penetrada tan rico. En esos momentos Sebastián empezó a metérmela con más fuerza y a hacérmelo más rápido. Lo besé, al mismo tiempo que jadeaba inconteniblemente, que placer me estaba dando, que rico se sentía, y que dolor también.
-Ah…ahhh….
-Hasta el fondo…hasta el fondo-Le decía con voz jadeante y entrecortada.

Miré para abajo por un momento y miré como entraba y salía su pene en mi concha, salía y de nuevo empujaba y se abría paso entre mis labios vaginales y volvía a salir y luego a entrar, que rico era todo eso.

Se veía en su cara el esfuerzo que hacía por seguir el ritmo de la penetración fuerte y rápida que me estaba haciendo, yo quería explotar de tanto placer y por momentos no sabía como responder a tanto placer que me estaba dando.
-Ya…
-Hum…
-Así… no pares.
-Uf…ah…ah…

Era cierto que las grandes duelen más y si no me creen pueden comprobarlo algún día. A mí me gustaba bastante esta nueva forma de tener sexo y no iba a dejar que solo fuera una vez. De pronto Sebastián comenzó a dar indicios de una inminente eyaculación, y contrario a lo que haría la mayoría de las mujeres yo quería sentir algo nuevo.
-Vacíate adentro…
-Si…
-Adentro, no la saques…
-Muévete más…
Nuestros cuerpos empezaron a temblar y justo en el momento que sentí humedecerse mi vagina con su semen dejé que se me vinieran los líquidos que estaba aguantando desde hace rato.
-Ahhhhhhhhh…
-Hummmmm…
-Que rico….hum….
Por fin se mojó dentro de mí, nos mojamos los dos y fue increíble, las sábanas estaban húmedas y nos echamos, estábamos muy cansados por el esfuerzo y nos abrazamos, él me besó y yo le correspondí, solo sentíamos que estábamos juntos y descansamos un rato. Pero la cosa no iba a acabar ahí, de un momento experimenté un sentimiento de culpa, pero felizmente se me dio por pensar solo en el presente, la jornada estaba empezando y él y yo queríamos más.
-Por qué no viniste a Madrid cuando me dijiste.
-Hace años te llamaba, pero tu madre me decía que no querías saber de mí.
-Eso es mentira, yo te esperaba.
-Entonces todo fue una farsa.
-Me quedé con el que ahora es mi esposo porque nunca regresaste.
-Ya veo, y siempre lo sospeché, yo tampoco nunca te olvidé.
-¿De verdad?
-Si, lo que pasa es que…

La conversación prosiguió y por supuesto que yo no quería que se volviera aburrida, de un momento pasé mi mano por su entrepierna que estaba cubierta por la sábana y constaté que se le estaba endureciendo de nuevo la verga. Le dije que por ahora los dos ya teníamos vidas diferentes y que ni pensara en la posibilidad de que yo me separe de mi esposo, él estuvo de acuerdo nos besamos de nuevo.
-Ay, la tienes bien grande…
-Si, mira lo que te perdiste.
-Ay, no seas malo.
-Pero el tiempo perdido a veces se puede recuperar.
-Creo que sí…
-Veo que se te está haciendo agua la boca.
-Creo que tienes buena vista…-le dije sonriendo.

A los pocos minutos ya estaba de nuevo con su verga entre mis manos y acariciándosela ya no me daba miedo que iba a pensar de mí, acababa de ser su mujer y por eso ya había tomado más confianza. Acerqué mi cara a su miembro y me percaté de que estaba rojo, seguramente por lo que habíamos estado haciendo con tanta pasión.

-¿Alguna vez lo has hecho por atrás?
-No, nunca…Le dije mientras comenzaba a lamer el glande.
-Pero siempre hay una primera vez.-Al instante sonreí.
-Así que quieres hacérmelo por el culo, eres muy caliente.
-¿Solo yo?-Me dijo mientras le seguía lamiendo la cabeza.
-Ja ja ja…
Mientras me decía cosas así como que es normal el sexo oral y otras cosas me fue calentando de nuevo, y me acariciaba de una forma que me excitaba.
-¿Ya?-Me dijo.
-¿De verdad quieres meterme esa cosota por ahí?
-Si, no te preocupes te va a gustar…
-Ay, si, como no…
La conversación proseguía y se me vino a la mente la idea de cumplir una de las fantasías que muchas tienen, cabalgar, me pareció que era hora de que yo tome la iniciativa y que fuera yo quien manejara y tuviera el control. Pero para eso debería quedar como una mujer que tiene mucha experiencia en eso, y para mí no era fácil hacerlo.

Poco a poco la lujuria se fue apoderando de mí al ver que su sábana se levantaba en la parte de su entrepierna y que cada vez se hacía más grande. Lo miré a la cara y me dijo que no me avergonzara, que si ya la había tenido bien adentro no había por qué avergonzarse. Le di la razón y me dediqué a verlo sin ningún reparo.

Luego de unos pocos minutos la acaricié por encima de la sábana y me decidí a probarla de nuevo, ante su mirada de complacencia. La tomé entre mis manos, todavía no sabía cómo esa cosa tan grande había podido caber dentro de mí, pero la lamí y otra vez se la estuve chupando. Al final no se vino porque paré antes e inicié mi travesura de montarme encima, me descubrí de la sábana que tenía encima y quedé otra vez desnuda delante de él. Me quedó mirando.
-Que bella eres.
-¿Así te parece?
-Así nos parecía a todos los chicos de la universidad.
-Ay, ahora que me lo recuerdas, había muchos chicos que me invitaban a salir.
-Lo que pasa es que eres atractiva, me gustas toda.
-Y imaginaste verme así cuando regresaste a Madrid?
-La verdad es que lo he deseado desde que te conocí. Siempre fuiste la más bonita.
-Imaginaste tirar conmigo en la cama de mi esposo?
-Ja, ja ja ja-Sonrió de una manera extraña, que me hizo recordar lo lejos que habíamos llegado. En uno de los espejos del cuarto se veía la escena que ocurría en ese momento.
Yo estaba completamente desnuda, se veían mis pechos bien redonditos y el comienzo de mi zona púbica, se veían mis bellos vaginales y mis caderas, toda yo, sin nada encima.
-Te voy a dar un regalito.
Dicho esto, me subí sobre sus muslos, abriendo bien las piernas que estaban próximas a recibir de nuevo esa vergota tan dura y gruesa. Me acomodé bien y luego de unos instantes tenía esa cosa tan enorme en mis manos, acomodando su punta en la entrada de mi chocho. Para ese momento mi intimidad ya estaba húmeda otra vez y la calentura se había apoderado de mí por haberme imaginando esa escena tan erótica.
Sin más alargue, comencé a montar como si fuera una experta en esas artes y ya sentía la mitad de ese monstruo entrar y salir de mí como pedro en su casa. La calentura se había apoderado de mí y otra vez no era yo la que hacía eso, sino mis impulsos sexuales.
Miré en el espejo y se vio la escena que tanto me había imaginado por tanto tiempo, cuando veía esas películas a solas después que mi marido se había ido a trabajar, era increíble estar viviéndola, y de ahí en adelante solo me dediqué a disfrutar lo rico que era eso.
-Ahhh…
-Hummm…
-Toda, cómetela toda…
-Eso quiero, pero es muy grande….
-Ahhh….
-Solo baja todo lo que puedas…
Así lo hice y volvía asentir que la concha se me partía en dos cuando me incrusté toda esa chota hasta la base.
-Ahhh….ayyyy…..que rico….
-Hummm….
Mis gemidos y nuestras respiraciones se escuchaban por toda la casa, ya que eran muy fuertes.
Seguía gimiendo y después de unos minutos sentí cómo mi cuerpo comenzaba a experimentar un temblor que se apoderaba de mí y de él, sin más preámbulo nos mojamos juntos, el con mi líquido y yo con su leche, que llegó muy adentro de mis entrañas.

Estuvimos un rato acostados y le dije que ya debía irse, que en cualquier momento llegaba mi esposo, nos metimos a la ducha donde me pedía como loco que se la chupara asi desnuda, que eso lo calentaba mucho y le di el gusto, ya cuando estaba saliendo de la casa me dio un beso antes de cruzar la puerta y me acarició la concha por encima de la ropa.
No podía creer lo que acaba de hacer, me había acostado con otro hombre, y en mi lecho de matrimonio, no sabía cómo iba a poder mirar a los ojos al hombre que me prometió fidelidad para toda la vida.
Ese día me quedé en la cama metiéndome el dedo de tan solo recordar todo lo que había hecho, descubrí un nuevo mundo de recuerdos vividos otra vez con tan solo querer recordar. Estaba segura que desde ese día las cosas ya no serían iguales y que a la larga iba a perder mucho, pero en ese momento no sabía qué.
La mujer que se creía perfecta hasta hace poco, había caído, presa de la lujuria y el deseo de experimentar sensaciones nuevas. Sin duda ya no era la esposa fiel de antes, y no tenía cómo justificar lo que había hecho, pero nadie me iba a quitar lo bailado, todo el placer de esa tarde no se borra así nomás. A veces me sentía sucia, pero con ganas de seguir con esa locura.

Con el pasar de los días Sebastián me fue llamando seguido y yo no le contestaba, pero un día si lo hice y nos citamos para un jueves, todo debía ser ultra secreto y ya estábamos lunes. Me ponía nerviosa cuando tenía que hablar con mi esposo de temas de fidelidad o cosas relacionadas.

Al día siguiente, ya casi cuando iba a amanecer, escuché la puerta de mi cuarto abrirse poco a poco, se veía una imagen algo así como sigilosa, era Gabrielito que estaba entrando. Ese día mi esposo se había quedado dormido en la sala, viendo televisión, como otras noches, y no subía al cuarto hasta que amanecía, yo no lo despertaba porque quizá se podía molestar.
-Mami, para dormir aquí.
Como por mí no había habido problema nunca, años antes dormía con él cuando tenía pesadillas, acepté de lo más normal.
-Lo que pasa es que he tenido una pesadilla.
-No te preocupes, duerme aquí.
Eran como las tres de la mañana y en verdad estaba con un sueño que no me dejaba pensar, ahora recuerdo que si en ese momento hubiera tenido la lucidez de una persona sin sueño le hubiera dicho que no.
Era obvio que él iba a tratar de tocarme las piernas y manosearme todo lo que pudiera, ya no era el niño inocente de tiempo atrás y yo lo recordaba porque ese día había tomado pastillas para el sueño, por lo que no podía pensar en otra cosa que no fuera dormir
.
Es por que es ahora que recién lo pienso bien que no pude evitar mucho de lo que pasó esa madrugada. Pasaron pocos minutos y comenzó a acariciarme las piernas. Recordé ya lo había hecho antes y que seguro que lo iba a hacer de nuevo. No tardó en acariciar con más confianza al ver que yo no ponía ninguna resistencia. Me quedé helada la ver que quizá esa iba a ser la constante de toda la noche.

Mi esposo estaba en el primer piso de la casa y yo estaba siendo manoseada por un pequeño que se estaba aprovechando de mi agradecimiento por su silencio. Procuré hacerme la dormida para que no pensara que yo estaba de acuerdo con sus caricias, pero él seguía subiendo su mano hacia mi entrepierna.

Ese día estaba durmiendo con un camisón muy transparente, ese fue otro de mis errores, tenía puesto una tanga chiquita que se notaba a leguas por la transparencia del camisón y un sostén que resaltaba mis redondos pechos. Mi culo estaba como para toda una noche de sexo sin parar, por algo me había comprado esa ropa interior especialmente para lucirla para mi esposo, que estaba dormido en el primer piso de la casa.
Quiera o no, Gabriel ya me había visto con esa ropa tan sugestiva y era seguro que me estaba deseando, yo no tenía otra escapatoria que seguir dejando que me tocara las piernas, pero ya estaba acercándose demasiado a mi zona íntima y eso me ponía nerviosa y me estaba excitando la situación en la que me encontraba.
-Gabriel, deja de tocarme.
-Es que te ves tan bonita…
-Si, pero deja de tocarme.
-¿Y cómo le dejas a ese señor que te toque?
-Solo fue una vez, así que ya no molestes…
-Yo sé que no fue solo una vez…
-¿Qué?
-Yo los miré hace días en el cuarto.
-Pero, que dices, eso no es verdad.
-Sí es verdad, tengo fotos, les tomé fotos y se las voy a dar a papa.

Me quedé helada en ese momento, había sido descubierta, y todo por confiarme demasiado, me había visto y ahora sí que estaba perdida. Mi matrimonio estaba condenado al rompimiento y no había nada que yo pudiera hacer.

-Pero si me dejas tocarte puede que no le de las fotos.
-¿Cómo sé que existen tales fotos?
-Si quieres te enseño una.

Fue a su cuarto muy rápidamente y me trajo un sobre, rápidamente se acostó a mi lado y se tapó con la sábana, lo que traía eran fotos que había escaneado por la computadora y ahora me las enseñaba sin ningún pudor. La luz que yo acababa de prender de la meza de noche iluminaba las fotos que me delataban. En ellas aparecía mi cuerpo desnudo y con otro hombre que no era mi esposo. Y se veia claramente que era en nuestra cama matrimonial.

Pensé que quizá se apiadaría de mí si le decía que le iba a dar una buena propina, pero luego me di cuenta que quizá querría algo más.

Ya no había nada que hacer, estaba en sus manos y en ese momento tomé la decisión de convencerlo de cualquier forma de que no le diera esas fotos a mi esposo. Estaba en las manos de un mocoso.
-Tú sabes que eso esta mal…
-Gabriel, no le enseñes esas fotos, por favor.
-Por favor te pedí cosas que tú no me quieres dejar hacer.
-¿Qué cosas? Pídeme lo que quieras, no te voy a negar nada.

Su cara expresó una satisfacción que se me hizo extraña, como que había ganado algo que yo no me imaginaba. Después me miró a los ojos y me dijo:

-Quiero cogerte.
-¡¿Quéeeee…?¡¡¡
-Quiero meterte mi pene…
-Pero estas loco, soy tu madre.
-Mira que le doy las fotos a papa.
-Yo soy tu madre, como vas a querer hacerme eso.
-Pero si no lo haces le digo a papa, y de verdad lo voy a hacer.
-por favor Gabriel, hijo mio, no hagas eso, papa se puede enojar y mucho conmigo, se y ni se las muestres…
No tenía otra escapatoria que ofrecerle un regalo que le gustara un montón, la bicicleta que tanto quería se la podía dar yo. Me dijo que mi hermana se la había comprado esa tarde.
-Por favor Gabriel, mi vida se destruye si papa se entera.
-Solo te estoy pidiendo una cosa muy fácil para ti-Me dijo mientras acariciaba mis muslos, muy cerca de mi entrepierna.
-Anda, dime que sí. Muchos hombres afuera quieren estar contigo, pero yo voy a ser el único.
-Pero Gabriel, no esta bien que me pidas eso.
-Entonces le voy a decir ahora mismo a papa que vea esto-Me dijo mientras se levantaba.
-¡Nooo…¡
-Sueltame, mi papa va a saber.
-Espera.
En un momento de desesperación lo tomé de la mano y le dije:
-Primero anda a ver si tu papa sigue dormido…
Esas fueron las palabras que cerraron mi entrega total a cambio de un silencio del que dependía mi vida. Me dijo que venía enseguida, como cuando se iba a comprar algo a la tienda. Sentí un gran alivio cuando se fue a ver si mi marido estaba bien dormido. No sé como explicarlo pero al mismo tiempo sentí que se me cargaba otra cruz que tenía que padecer.
En esos escasos momentos mientras esperaba que regresara no sabía cómo era que había aceptado dejar que se acueste conmigo. Escuché sus pasos de regreso, sigilosos y casi imperceptibles, se abrió la puerta de nuevo y yo estaba en la cama esperando.
-Ya lo ví, esta durmiendo, no se va a dar cuenta…
-Gabriel no sé…
Ya estaba embarcada en eso y no había marcha atrás, me sentí muy angustiada por lo que iba a hacer y lo cierto es que quería que pase rápido. Llegó y se echó en cama como si nada hubiera pasado, como si no me estuviera chantajeando.
Si quieren que les escriba que siguió pasando, ese y los días siguientes, escríbanme sus comentarios y valoren el relato…

Seduciendo a mi propio hijo

Domingo, octubre 30th, 2011

Voy a contar de cómo empezó esta relación de madre-hijo. Empezó hace ya cuatro años, cuando mi Marco cumplió 19 años; en realidad inició tiempo atrás, cuando encontré un calzón mío fuera del cesto en que siempre pongo mi ropa interior, me llamó la atención que estuviera tirado a un lado, lo tomé y estaba húmedo, no sabía por qué y cuando lo olí y pude percibir el olor del semen, me asusté hasta la locura, salí corriendo tras él, que lo había encontrado en las escaleras, pero no pude alcanzarlo. No podía ser otro quien había depositado su carga seminal en mi ropa interior, más que él; estuve furiosa, creo que lo hubiera abofeteado para luego preguntarle.

Lloré como una tonta. Era viernes así que había una buena dotación de pantaletas y brasieres en el cesto; hurgué en él y pude encontrar huellas de semen tanto en mis calzones como en mis sostenes y medias; ¡no podía ser, mi hijo se masturbaba con mi ropa interior!… Mientras revisaba las prendas pude sentir claramente como se mojaba mi pantaleta; sacudí mi cabeza, ¡eso no podía estar pasándome, me excitaba el olor del semen de mi hijo!… Me lo imaginaba con mis prendas interiores en sus manos, oliéndolos y restregando su verga en ellos hasta terminar lanzando su chorro espeso en mis prendas. ¡Era la locura!, traté de evitar esos negros pensamientos, y desnudándome, entré a darme una ducha bien fría, con la idea que eso me tranquilizara, tanto mi rabia como la excitación que sentía. Pero estaba demasiado excitada, y terminé pajeándome como loca.

Cuando Marco regresó, casi a las once de la noche, yo había estado esperándolo en la sala con la sola idea de reclamarle, pero me había dormido; cuando me despertó con un beso en la frente, lo abracé y no le dije nada, desde ese día empecé a mirarlo con otros ojos. ¡Cómo había crecido!, sus músculos marcados, lo alto que estaba, su bigote pequeñito, su pene que se adivinaba bajo sus pantalones… ¡era una locura, era mi hijo y lo había empezado a ver como un hombre!

Llegaba de mi oficina entre las 5 y las 6 de tarde, y ya tenía la pantaleta toda mojada por mis fluidos y orines; me tumbaba sobre el sofá y con la mano metida entre las pantimedias y el calzón, me masturbaba pensando en mi hijo, pensando en cómo él iba a disfrutar de mis olores y fluidos impregnados en mi pantaleta; terminaba mi sesión masturbatoria y subía a mi habitación y me quitaba el calzón y secaba mi húmeda vagina con mi misma prenda para que quedara aún más olorosa; la doblaba bien y la dejaba en el cestito. Marco indudablemente la tomaba mientras yo preparaba la cena y se la llevaba a su dormitorio. Me acostaba rápido y me hacía la dormida, para luego levantarme e ir sin hacer ruido hasta la puerta de su cuarto; como duermo solamente en camisón me hacía unas tremendas pajas oyéndole gemir…

Al día siguiente, le daba su desayuno y luego de que se iba, subía por mi premio, mi pantaleta, llena de su semen; y lamiendo y oliendo mi prenda, me masturbaba otra vez… Contaré algo más de lo que fue sucediendo, en secuencia quiero decir. Poco a poco fui comprándome ropa interior más sexy, pues hasta ese tiempo sólo tenía calzones de algodón de esos formales que le llegan a una hasta la cintura y le cubre todo el trasero; me compré tanguitas y pantaletas en varios colores y brasieres que casi no cubrían mis abultadas tetas; mis pajas se hacían más frecuentes, hasta en la oficina me masturbaba. El trabajo se volvía cada vez más pesado pues me pasaba la mayor parte del tiempo fantaseando con mi hijo y en cómo él se sacaba la leche con mi ropa interior.

Empecé a usar camisones más transparentes y no usaba sostén durante los fines de semana en que estábamos en casa; y así, Marco podía verme a sus anchas; sus ojos se le salían de las órbitas cuando disimuladamente me alzaba el camisón o la falda, tipo oficinista ceñida y alta hasta medio muslo, con el pretexto de rascarme una supuesta picazón. Un lunes me atreví a ir más allá y ese día no dejé mi ropa interior en la cesta de la ropa sucia, sino que escondí mi ropa bajo su almohada. Mientras preparaba la cena, oía movimientos muy bruscos en el segundo piso en donde están las recámaras, sonreí pensando en que estaría como loco buscando sus fetiches. Bajó a cenar algo agitado pero no le dije nada, lo besé en la boca como siempre, un beso rápido, más que un beso una caricia. Luego de cenar me senté en la computadora a realizar algunas tareas pendientes de la oficina, y caí en cuenta que Marco me observaba muy atento.

Mira, en casa hay un estudio que da hacia el comedor y tiene un barandal muy fino, así que si una persona se pone en un lugar conveniente en el comedor, puede ver desde ahí y tranquilamente la parte inferior del escritorio en donde está la computadora. Una ola de frío me corrió por el cuerpo y mi mente analizó la situación, siempre que estaba en el escritorio, mi hijo se ponía en el comedor a realizar tareas o a escribir… ¡Tenía que enterarme que tanto se veía!, así que bajé al comedor y le pedí que fuera por unos cigarrillos hasta la tienda de la esquina, se fue y me puse en la misma posición de él y claro, se veía la silla del escritorio…

Salté de la alegría, tenía él una vista perfecta de mis piernas y si las habría, de mis pantaletas… Tomé conciencia de cómo me sentaba y claro, tengo la costumbre de sentarme con las piernas abiertas. Cuando sentí que abría la puerta subí y me acomodé en la silla, dejó los cigarrillos a mi lado y volvió a su sitio. Encendí uno y crucé mis piernas, no podía ver lo que hacía pues el monitor me tapaba la visión, y empecé a teclear mientras abría mis piernas más de lo normal para permitirle una mejor visión. ¡Estaba seduciendo a mi propio hijo!…

De vez en cuando me acariciaba los labios vaginales por sobre el calzón y tiraba de él descubriendo mi rajita llena de vellos ensortijados, tenía los labios muy mojados e hinchados, deseaba una verga dentro de mí… Guardé lo que había hecho, apagué la computadora y me fui a mi dormitorio; él aseguró la casa y subió rápidamente. Desde la puerta me dio las buenas noches y sentí el portazo de su cuarto, sin duda estaba algo encabronado. Esperé un prudente tiempo y suponiendo que estaría masturbándose como un loco, por supuesto recordando la visión que le había proporcionado, me fui resuelta a su dormitorio. Cuando abrí la puerta trató de ocultar su verga con las sábanas y haciéndose el sorprendido me preguntó que quería, no respondí nada y me acerqué a su lado, le di un beso en la frente, caliente por la excitación, metí mi mano bajo su almohada y saqué mi pantaleta, el brasier y mis medias, puse todo sobre su pecho y le dije:

- Creo que esto te hace falta, disfrútalos-

Me miró con unos ojos enormes por la sorpresa, y trató de decirme algo, coloqué mis dedos sobre su boca y salí presurosa a mi cama, en donde me masturbé tres veces hasta quedar dormida. La mañana siguiente, martes, mientras desayunábamos, Marco no alzaba sus ojos de sobre la taza de café mientras yo seguía como si nada hubiera pasado, haciendo bromas y dándole pataditas por debajo de la mesa. Se veía muy azorado y supongo que con mucha pena, me dio el acostumbrado beso en los labios y salió para la Facultad. Antes que saliera de la casa lo alcancé, lo abracé muy fuerte y le dije:

- ¡Papito, no te sientas mal, mi rey; de ahora en adelante ya no tendrás que tomar mis prendas interiores a hurtadillas, yo misma te las dejaré bajo tu almohada!… -, y fui más allá… -Y si quieres algo en especial, sólo dímelo tesoro, así que disfruta el momento y no pienses que hay algo malo en lo que hacemos. Hoy me pondré el conjunto de ropa interior negro-, él en silencio, se fue a la Universidad y yo, subí a mi habitación… Llegué muy agitada, me sentía mal, lloré como una estúpida… Me vestí y salí al trabajo.

Esa noche Marco tenía otra actitud frente a mí. En la cena me senté junto a él, (siempre cenábamos frente a frente), no comentamos nada de lo ocurrido luego, fui a la computadora y él se quedó donde siempre, para mirarme. No me había quitado la ropa desde que había llegado del trabajo y abrí bien mis piernotas para que pudiera deleitarse con ellas, enfundadas en las medias y en el fondo de mi entrepierna, una tanga negra. A las once de la noche, le dije que asegurara la casa y fui a mi cuarto. Pasó como de costumbre a darme las buenas noches, esperé un prudente tiempo me quité solamente la blusa y sin ella, con el brasier puesto, me fui a su dormitorio; cuando entré me quedó mirando sorprendido, y le dije:

- Lo prometido es deuda-, y sin más me quité el sostén dejando mis senos al aire con los pezones bien erguidos por la excitación.

Tiré el sostén sobre su cama, levanté mi corta falda y fui quitándome las medias, agachándome mucho y dejándole contemplar mi redondo trasero; me las quité de los pies y se las tiré a la cara. Él seguía asombrado por lo que veía, me tocaba quitarme la tanga. Me arremangué la falda, mis blancos muslos quedaron ante él, mi pubis se veía abultado por lo apretado de mi tanga negra, la cual me la fui quitando despacio, pero justo cuando ya se veían mis pelitos, me di la vuelta y le regalé una panorámica de lo nalgona que estoy. Con esa dosis de mi trasero y sin bajarme la falda que tenía alzada hasta la cintura, me acerqué a él y se la puse en la cara, obvio que su mirada se centró en mi afelpado triángulo. Le di un beso y salí sintiendo su mirada clavada en mi culo, que con la falda arremangada, se mostraba muy impúdico y parado, por los tacones altísimos que calzaba.

Desde la puerta le lancé un beso y lo último que le dije fue que dejara por la mañana en la cesta toda mi ropa y cerré la puerta. A la mañana siguiente, Marco entró como a las 6:30, me despertó el ruido de la puerta, se acercó a mí me dio un beso, se retiró hasta la cesta de ropa y dijo:

- Voy a poner esto aquí, ¿si?-

- No-, dije rápidamente; – tráeme eso acá-

- Pero es que… -, no le dejé terminar y volví a sentenciar:

- TRAÉLOS ACÁ-

Un poco apenado se acercó y me los estiró, ¡que emoción! Debió haberse hecho por lo menos una docena de chaquetas, las medias estaban muy húmedas al igual que el resto de las prendas; las tomé y me las llevé a la nariz:

- ¡¿Pero que haces mamá?!-, me replicó.

- Nada-, le respondí; -a ti te gustan mis olores, pues a mí me gustan los tuyos. ¿Lo disfrutaste?-

- ¡Estuvo muy bien!-, giró y salió raudo de la habitación.

Sentía el aroma de macho en mis prendas interiores. Mi vagina estaba tan lubricada que las piernas se resbalaban entre sí. Ni siquiera pude ponerme la mano sobre el clítoris cuando sentí la catarata de mi orgasmo… Fue fabuloso, pero me sentía mal, me estaba masturbando oliendo el semen de mi hijo, y me calentaba el hecho de haberme exhibido. ¡Era una puta con todas sus letras en mayúsculas!

Bajé, desayunamos juntos y se fue. Esa noche yo tenía un trabajo enorme, pues se acercaba fin de semestre y había de presentar cuentas de la empresa, así que llegué, me quité la blusa y falda del uniforme, quedándome con brasier, pantaletas y medias, me puse un camisón encima, sandalias y me senté a la computadora después de preparar la cena. Marco llegó, me besó igual que siempre y le indiqué que la cena estaba lista. La calentó me trajo la mía al escritorio y fue a ubicarse en su sitio favorito. Tanto era el trabajo que ni me acordaba que él estaba allí y que debía haberme estado observando.

Serían las 11:30 cuando se acercó, me dio un beso y me dijo que se iba a dormir, acaricié sus manos le di un beso y volví a lo mío. No sé cuánto tiempo pasó cuando escuché su voz diciéndome que YA SE IBA A DORMIR; le lancé un beso en señal de despedida y volví a mi trabajo, volví a oír lo mismo y ahí recordé mi promesa de darle yo misma mis prendas íntimas. Hacía frío, así que le pedí que me trajera un chal para cubrirme los hombros. Cuando regresó terminaba yo de quitarme las pantaletas y la intercambié por una leve colcha que traía en sus manos.

- Gracias papacito, hace frío-

- Si mamá hace mucho frío, no trabajes hasta muy tarde. ¡Ah, y gracias!-

- Si perdona, por estar metida en esto, no me acordé de lo tuyo, seguro que estabas esperando y no me decías nada-

- Ay mami, me da pena-

- Bueno, pero ya los tienes en tus manos así que ve y mánchalos con tu rica lechita-, no me dijo nada y seguí en el trabajo.

No habían pasado ni veinte minutos, cuando se presentó de golpe a mis espaldas y me entregó mis prendas íntimas.

- Está caliente aún mamá, pensé que así lo querías-, me quedé muda y lo vi alejarse.

Era cierto, hasta me manché la mano; parece que se había pajeado en la puerta pues aún estaba caliente. Apagué la computadora como pude y salí disparada a mi habitación, allí me tumbé sobre la cama y mientras lamía la parte del dorso de mi mano que había quedado impregnada de semen, restregaba mi pantaleta con furia sobre mis labios vaginales tratando de mancharlos con su lechita que desaparecía absorbido por los tejidos de mis prendas y por mi ensortijado pubis. Intuí que mi hijo estaba tras la puerta de mi recámara, oyendo a la puta de su madre berrear como perra en celo, así que aumenté de tono mis gemidos y me vine entre gritos de morbo y felicidad. Me quedé atontada por lo intenso de mi orgasmo, después de cinco minutos, me levanté y caminé al baño a asearme, cuando regresé a mi cama Marco abrió la puerta.

- ¿Qué tal mami?-, tartamudeando le respondí:

- Riquísimo mi vida, gracias ha estado muy bien-, cerró la puerta y se fue.

El trabajo avanzaba bien pero yo podía concentrarme en lo que hacía, hasta me llamaron la atención preguntándome si me sentía enferma. Jueves, qué jueves. La PC de la oficina se paró por un maldito virus, menos mal que tenía casi todo respaldado en mi casa, así que salí a mediodía a trabajar allá. Me quité la ropa totalmente y sólo me puse una batona larga y con una abertura en la parte del centro, y a trabajar se ha dicho. Marco llegó como a las diez de la noche, muy tarde, me dijo que le había ido mal en un examen y que se pondría a estudiar pues tenía otro el viernes.

- Si cariño le dije, a mi también me fue mal-

- Mamá es que… –

- ¿Si mi vida?-

- Es que no puedo concentrarme, podrías este…este… prestarme digo…si no es mucho pedir-

- ¿Qué papito?-

- Tus… -

- ¡Ah, si!… Están sobre mi cama, y luego déjalos ahí mismo para mí, ¿si?-

- Claro mamita-, me besó y seguí trabajando.

Me acosté como a las tres de la mañana, muy cansada que casi ni tomé en cuenta mis chorreantes prendas. Sonó el despertador como a las siete, salté de la cama y corrí a despertar a mi hijo. Desnudo y medio dormido se metió a la ducha, y como me hacía pipí, me senté a orinar mientras se bañaba. ¡Qué excitada me sentía!, estaba muy cómoda meando en el baño del cuarto de mi hijo mientras se bañaba, me parecía muy normal. Terminé y salí a prepárale el desayuno. En el trabajo se complicaron más las cosas, los accionistas querían un reporte completo y entre esto y lo otro llegué a casa como a las doce de la noche. Previamente le había llamado a mi hijo para avisarle y de paso preguntarle cómo le había ido en el examen, me dijo que bien pero que había sido muy largo.

Llegué y fui directamente a su cuarto lo encontré dormido había un plato sobre su mesita de noche, mi rey había cenado sólo. Cuando encendí la luz, casi me caigo de espaldas, tenía una tanguita mía a medio muslo, su verga estaba flácida pero era muy bonita, era la primera vez que la veía, su mano sostenía mi brasier. ¡Qué cuadro más cachondo! Empecé a chorrearme como una puta, me acerqué más para poder ver mejor y hasta lo toqué un poquito; mis manos sudaban mi respiración era entrecortada y el corazón parecía querérseme salir del pecho.

Levanté mi falda, me bajé las pantimedias junto con el calzón y me masturbé ahí mismo como loca, gimiendo duro como para despertarlo; afortunadamente ni el grito que di al terminar lo despertó. Más calmada tropecé en sus pantalones y casi me caigo, vi sus ojos muy abiertos cuando me descubrió con la falda levantada, las medias y el calzón a media pierna, se dio cuenta que tenía mi tanga puesta y trató de taparse, balbuceando le dije:

- Venía a verte y a dejarte lo que te prometí-, y con toda mi putería, terminé de quitarme mis prendas.

Lo besé dejándolas sobre su pecho, y al inclinarme a besarlo, me subió un no sé qué, tal vez el olor de vagina o del calzón era muy fuerte, así que volví a tomar mi ropa interior y él me dijo:

- ¿No me los vas a dejar?-

- Es que… huelen muy mal he estado todo el día con ellos y huelen a tigre-

- Mejor mami, así me gustan más-, y se tocó la verga.

- Bueno, está bien-, le dije. -Hasta mañana-

Cuando salía su voz me detuvo:

- Espera mamita-

- ¿Qué?-, respondí.

- Te falta el brasier-

- Ah, se me olvidaba-

Me abrí la blusa para quitármelo y lo vi con mi calzón en la mano izquierda pegándolo a su nariz y con la derecha haciéndose una chaqueta rapidísima. Mis senos oscilaron inquietos al quedar al quedar al aire libre.

- Ponlo aquí-, me gritó mirando su verga.

Le acerqué mi prenda sin dejar de mirar esa verga como hipnotizada, y en eso soltó el primer chorro de caliente y espesa leche, parte me bañó la mano, el siguiente cayó en la copa del brasier, así como el posterior chisguete… Yo parecía autómata, con la falda levantada mostrando mi peluda vagina y mis tetas con los pezones erectos y duros.

- Gracias mamá-, decía Marco con la voz entrecortada. Salí del trance.

- No es nada mi vida, ¿lo disfrutaste?-

- ¡Uy!…

- Pues me alegro-, le quité el brasier para llevarme mi premio.

- Espera mamita-, tomó mi pantaleta y se limpió la verga y me la entregó.

Salí cerré la puerta y mi boca se dirigió a mi mano derecha que tenía el primer chorretón de leche, la sorbí, la lamí y me la tragué; nunca había probado el semen y era delicioso, pues aún estaba caliente. Corrí a mi cuarto, me tumbé y me masturbé hasta quedarme dormida.

Al despertar estaba aún vestida como la noche anterior, la falda levantada y las tetas al aire; Marco estaba parado frente a mí mirándome.

- Hola cariño-, traté de taparme pero era imposible, estaba hecha un nudo.

Opté por levantarme y me encerré en el baño, tenía la vejiga llena; me senté a orinar y Marco entró al baño.

- ¿Si mi rey?, ¿querías algo?-, le dije mirándolo a los ojos y aún sentada en la taza.

- Mami, lo que pasa es que…. –

- ¿Qué papito?-, contesté cuando un chorro potente de orina incontenible salía de mi meato y se estrellaba contra las paredes del sanitario.

- No, no es nada mami-, y salió.

Me metí a la ducha y cuando bajé a preparar el desayuno, le encontré muy atareado en la cocina, hirviendo leche y preparando unos huevos con jamón; había pan caliente sobre la mesa y otras cosillas más.

- ¡Guau, mami!… ¡Qué bien estás!… Ven está listo todo-, y señaló la mesa.

Me había puesto un mini vestidito color negro que me llegaba hasta más arriba de medio muslo, aquí en mi país llaman a eso CANESUU (no sé si está bien escrito o no), es decir; es como una gran campana en la parte de abajo del vestido y en la superior muy ceñido. No me había puesto medias y traía un calzón blanco y sin brasier. Lo besé y girando rápido para levantar el vuelo del vestido me senté frente a la taza de humeante leche con chocolate, «Seguro, que ya, me vio las pantaletas», pensé.

Mientras desayunábamos reíamos de todo pero no tocábamos para nada los incidentes de los días previos. Pero me atreví a preguntarle.

- Hijo, ¿qué es lo que querías preguntarme en el baño?-

- Bueno mamá, no era precisamente una pregunta, era que… Bueno yo… Quería saber si podrías… -, y calló.

- ¿Qué papito? Yo te dije la otra vez que me pidieras cualquier cosa, lo que fuera, ¿o no es así?-

- Si mamá pero no sé como pedírtelo… –

- Bueno dilo ya que me tienes en ascuas… –

- Quería pedirte que me dejaras ver… -

- ¿Que cosa mi rey?… ¿Desnuda?, si casi ya me has visto así-, le dije.

Mi alma se contraía de la emoción pensando en lo que me pediría, pero, ¿sería capaz de cumplirle?

- Pues quería saber si me dejarías verte, es que no sé como es la vagina de una mujer… -, me soltó.

- ¡Ah, era eso!… ¿No has visto revistas o películas en donde las muestren?-

- Si pero no es lo mismo, nunca he visto nada en vivo-

- Está bien hijo, pero vamos a la sala-

Después de desayunar, tomé de la mano a Marco y caminamos; contoneaba mis nalgas como nunca; llegamos y me senté en el sillón, alcé mi vestido y me quité el calzón que ya estaba súper lubricado, abrí mis piernas y mis labios hinchados se abrieron.

- ¡Ven acá y arrodíllate para que puedas mirarme toda!-, le dije.

Presto y solícito lo hizo, mi corazón no cabía en el pecho le iba a mostrar mi vagina a mi propio hijo. Saqué fuerzas no sé de dónde, me abrí los labios de mi puchita y él abrió los ojos desmesuradamente.

- ¿Ves?-, le indiqué. -Es así, abierta, y aquí es donde las mujeres sentimos más placer-, dije mostrándole el botoncito o la pepita del placer.

- Mamá, ¿y cómo hacen las mujeres para masturbarse?-, preguntó.

- ¿Quieres que te muestre?-

- Si mamita, estoy loco por saberlo-

- Pero hay dos condiciones… -

- ¿Cuáles, mamá?-

- Primero, que nada de esto se sepa-

- Si… -

- Y segundo, que cuando quieras saber más, me lo pidas sin rodeos. Quiero que aprendas antes de tener relaciones con cualquier chica, ¿ok?-

- Está bien, mamá-

Empecé la tocarme el pubis pasando mis dedos por mis vellos, fui bajando luego a mis muslos por la parte interior para pasar luego a tocarme los labios vaginales muy suavemente. Marco no perdía detalle de aquello, me levanté ante su incrédula mirada de asombro y me quité el vestido, quedándome totalmente desnuda pues no tenía brasier. Volví a sentarme y continué con mi estimulación, mientras el dedo medio de mi mano derecha volaba entre los labios de mi cuevita tocándome el clítoris, mi izquierda estrujaba mis senos. No pasaron ni dos minutos y me vine tensando mis piernas, fue un orgasmo fenomenal. Cuando recobré el aire y la conciencia me sentí muy mal, me sentí avergonzada haberme masturbado delante de mi hijo, desnuda y más aún, venirme como una puta.

Cuando mi respiración se normalizó un poco, abrí los ojos y me encontré con la mirada de Marco, el rubor en su cara denotaba la excitación que tenía y el bulto que se formaba en su pantalón era digno de una película porno.

- Vamos-, le dije animándole, -yo ya me he masturbado ahora hazlo tú-

Mi intención era que fuera a su cuarto a pajearse, pero no entendió o no sé qué, pero bajándose el pantalón hasta los tobillos al igual que su calzoncillo dejó que su verga erecta con su cabeza húmeda de un color rosado lindísimo, su pubis incipiente, pero lo que más me llamó la atención eran esos dos testículos grandes y enormes, tal vez más de lo normal. Bueno, no soy ni era experta en huevos… Empezó a meneársela delante de mi cara, pues él seguía de pie, levanté mi mirada para sonreírle y animarle a continuar, tenía los ojos cerrados y se mordía el labio inferior; abrió los ojos y de su boca salió una petición con voz infantil:

- Mamita, abre las piernas-, bajé mi mirada a su pene y cumplí su pedido.

Abrí mis piernas y cuando levanté la cara para volverlo a mirar, sentí un golpe en mi barbilla, fue tan fuerte su primer chisguete de leche que a mí me pareció un golpe, creo que si levantaba la cara para mirarlo, seguro me sacaba un ojo con el chorro que salió, ja, ja, ja… El siguiente chorro de semen caliente, espeso y de un color blanquecino, hizo blanco en el canal de mis tetas, los siguientes en mis pezones, estómago, piernas, y el último, cayó entre mi pie y el cuero del zapato que lo cubría. ¡Qué cantidad!, me sentía bañada en aquel caliente semen. Mi mano instintivamente tomó lo que había en mis muslos y los llevó a mis abultados labios, cuando Marco iba a empezar a meneársela otra vez, me contuve, no estaba nada bien.

Me levanté con afán de escapar, pero por la posición tuve que hacer mucho esfuerzo jalando mi cuerpo hacia el filo del sillón y bajando mi cabeza para poder ganar impulso, lo que hizo que al levantar la cara, rozando esa verga con la nariz y restregándola hasta el mentón, aún estaba embarrada de semen…

- ¡Qué bien!-, le dije. -Pero mi rey, mira como dejaste a mamá, toda bañada de leche. ¡Qué cantidad!… -, le decía, mientras él bajaba su mirada como avergonzado.

Le tomé de su barbilla y levanté su cara.

- No mi vida, está bien… Mamita gozó de tu orgasmo-, y le abracé.

Su pecho se juntó aplastando mis tetas y su pene aún erecto me golpeaba el pubis.

- Mi vida, ya te manché, vamos, vamos a darnos una ducha-, le tomé la mano y caminé delante con él atrás, mis ricas nalgas vibraban cerca de su falo, y sin que me viera, me lamí el mentón sorbiendo algo de rica leche.

Lo metí en la bañera.

- Dúchate mi rey, yo voy hacer pipí-, la verdad es que tenía la vejiga llena.

Cuando me iba a sentar, me tomó de los hombros y me dijo:

- ¡Quiero verlo!-, me dio un vuelco el corazón.

Me levante y entré con él a la bañera, se arrodilló y yo me volteé, haciendo punta el culo abrí las piernas para ofrecerle una mejor visión y doblándome dejé salir el caliente chorro de orín, no quise pensar en nada más, mis orines me mojaron el interior de las piernas, mi vellosidad y, obviamente, el piso. Terminando, abrí el agua caliente y nos duchamos. Salimos del baño arropados con la toalla.

- ¿Te gustó, descarado? Espero, como te dije, que esto no lo sepa nadie, pues somos madre e hijo y la sociedad lo vería muy mal, tenemos que cuidarnos y bla, bla, bla… –

- Si mamita, me ha gustado pero me gustaría pedirte otras cosas como… –

- ¿Cómo qué?… Bueno, ya hablaremos-, le dije.

Empecé a vestirme, tomé un calzón blanco del cajón y me dijo:

- ¿Puedes ponerte uno negro?-

- ¿Por qué, papito?-

- Es que me gusta mucho ese color y me excita tanto-

- Esta bien, ¡escógelo tú!-

Tomó una tanga negra y un brasier del mismo color.

- ¿No tienes portaligas, mamá?-

Yo sólo había visto en fotos, pero nunca me había imaginado comprarlo, pues mi marido me quitaba el calzón, el sostén, me mamaba las tetas, un poco de dedo en el clítoris y adentro se ha dicho; dos empujadas y nadando en semen, o me la hacía mamar, me la metía y lo mismo… ¡Qué pendeja!…

- No mi vida, no tengo, lo compraremos, te lo prometo-

- ¿Por qué no vamos ahora mismo, mamita?-

Mi mente regresó a las fotos que había visto alguna vez, esas mujeres se veían muy putas y me excitó la idea de verme así…

- ¡Está bien!… -, grité; -vístete y vamos a comprarlo-

En la tienda, mis manos sudaban, tenía una vergüenza tan grande pues la dependiente pensaría que soy una cualquiera y cosas así, me suponía. Entre tartamudeos le pedí a la chica un liguero en negro, ya que Marco me había dicho el color al oído, pasó a la estantería y me lo entregó. Yo no sabía ni como iba, si era patas arriba o abajo; al ver mi turbación, la chica gentilmente me lo indicó, al mismo tiempo que me decía:

- Tranquila señora, que no es cosa del otro mundo; yo misma llevo uno del mismo modelo… Venga para que vea-, me dijo.

La seguí atontada, entramos a un probador, se levantó el vestido rojo y…. casi me caigo de espaldas, tenía una tanga tan diminuta que todo su vello púbico se le salía por los lados, y cuando se giró, una pequeña tira se le metía entre los cachetes del culo. Sólo atiné a decirle que me llevaba el liguero; pagué y salimos.

En casa me puse a preparar un suculento almuerzo y Marco andaba de arriba a abajo con la bolsita que contenía la lencería erótica comprada, y también la tanga, que la vendedora me la puso para hacerle juego al liguero, y claro, me la cobró sin que pudiera yo rechazarla.

- Esta listo el almuerzo-, grité; sin darme cuenta que se encontraba a mis espaldas.

- Si mamá… ¿Sabes mamita?… ¿Sabes?… –

- ¿Qué mi rey?-

- Por fa… ¿Quieres ponerte lo que acabamos de comprar?-, casi salto fuera de los zapatos, estaba muy ansiosa de ponérmelo, pero no podía yo tomar la iniciativa…

- ¿Quieres decir, ahora?-

- Claro mamita, ¡ahora!… Perdón, no quise levantar la voz-

- Está bien pero tendrás que ponerte como yo te diga… –

Ahora que lo recuerdo retrospectivamente, para mí era un mundo de excitación cuando veía a mi marido en camisa, con calzoncillo y en calcetines, le dije que se pusiera así, pero no creo que mi marido haya sido quien me haya puesto ese gusto, creo que ya lo tenía. Salió corriendo a su cuarto y yo al mío.

Por la premura no había comprado medias apropiadas, así que no me quedó otra que cortar unas pantimedias y usé las perneras; salí con el mismo vestido y Marco estaba en el corredor esperándome…

- ¡Pero mamita, no con vestido, sin él te verías mejor!-, me dijo con una voz tal dulzona que hacía que me derritiese.

Entré al cuarto y me lo quité, me sentía tan puta así en liguero, sostén y esa tanguita que no me cubría nada, no me rasuraba así que todos los pelos del pubis se asomaban. «Bueno, así le gusta», pensé. Y salí. Mientras bajaba las escaleras sentía la mirada de mi hijo en mis redondas nalgas y traté de contonearme más, si había como.

Comimos sin decir nada solo sonriendo y excitándonos de la visión que los dos teníamos.

- ¡Mamá a estado rico!-, me dijo, -pero quiero mi postre-

- ¿Postre?… Hay fruta… -

- Sí, unos melones… -

- No hay… -

- Si que los hay-, y rió. -¿Puedo pedirte algo?-

- Si papito, ¿qué quieres?-

- Mira… Yo nunca he estado con una chica-, me soltó, -y quiero verte toda-

- Pero papi, ya me viste esta mañana, ¿no te bastó con eso?-

- Si, pero otra vez, ¿si?-

- Está bien, vamos… -, le dije.

Ya en la sala…

- ¿Qué más quieres ver?-

- Tus tetas-

Un litro de lubricante salió de mi vagina, se acercó a mí y me di la vuelta para que me desabrochara, lo hizo con dificultad, estaba nervioso; me quitó ese hilito que tenía por calzón y mi culo apareció grande y duro. Se puso delante de mí y empezó a examinarme como un experto en joyería lo hiciera con una joya especial…

- ¿Puedo?-, y extendió sus manos…

- Si mi vida, tócalas siente mis tetas; estrújamelas-, grité.

Empezó con sus deditos a rozarme los pezones. Mi piel parecía de una gallina sin plumas. Fue abarcando poco a poco una teta y con ambas manos las amasó, frotó el pezón con los dedos y luego pasó a la otra. Levanté los brazos para que pudiera tocarme como quisiera y las piernas empezaron a flaquearme. Tocó a continuación mis axilas, mis costillas y llegó a mi vientre, un poquito abultado. Buscaba meter un dedito en mi ombligo… Siguió la exploración por mis anchas caderas hasta que llegó a mis tobillos, trató de meter sus manos entre mis pantorrillas y las separé para ayudarle, siguió con su tocamiento por mis muslos internos y sentí que resbalaban sus manos, mi lubricación chorreaba muslo abajo.

Sentí sus dedos acariciar la mata de pelos de mi coño, y cuando abrí los ojos pude ver como su nariz se deleitaba con mis olores.

- ¿Te gusta papito?… ¿Te gusta como huele mamita?-

- Me encanta… -

- Si, ya sé, te recuerda el olor de mis pantaletas-

- Si, y eso me gusta tanto… Gírate-

Me volteé y mis nalgas quedaron a la altura de su nariz, empezó a acariciarlas haciendo círculos siguiendo el contorno de mi trasero, yo gemía como una perra me sentía tan puta dejándome acariciar por mi hijo y mi excitación iba en aumento. Separó los cachetes de mi culo y mi ano se mostró por primera vez ante los ojos de un hombre, ¡ni su padre me lo había visto, ni siquiera YO!… Metió su nariz en la rayita de mis nalgas, di un brinco hacia delante, pero me volvió a jalar hacía sí y volvió abrir los cachetes de mi trasero.

- ¡Qué rica estás mami, estas bien nalgona!-

- ¡Aghhh!… ¡Detente por favor, no!… -, y me retiré, pero las naves habían sido quemadas no había regreso.

Lo levanté, abrí su camisa y empecé a acariciar su pecho lampiño pero muy formado, ¡qué tórax!… Empecé a besar sus tetillas, era mi primera vez, ni a su papá lo había tratado con tanta putería… Me arrodillé y seguí por su ombligo, estaba loca tratando incluso de morder su carne… De un tirón le bajé el calzoncillo y apareció su durísima verga, 15cm (luego la medí), estaba bien parada, como a las mujeres nos encantan las vergas, y olía muy rico, a jabón de castilla, a macho, a semen… La acaricié tratando de arrancarla y que sea fuera para mí.

Bajé por sus muslos raspándolo con mis largas uñas hasta sus tobillos cubiertos con calcetas blancas, le di la vuelta mientras oía sus gemidos, sus bramidos, y lamí sus redondas y firmes nalgas; las abrí y olí… ¡Qué aroma tan cachondo!… Ahí descubrí de quien había heredado el gusto por los olores. Cuando iba a meter impulsivamente mi lengua en su ano, se giró meneando su verga a pocos centímetros de mi boca, sostuve su mano y…

Arrodillada como estaba la tomé entre mis manos y dirigí mi boca hacia su verga, no sabía como hacerlo, nunca había mamado una, a nadie, con nadie, me iba a estrenar con mi hijo… La lamí y sentí sus líquidos preeyaculatorios, los saboreé como si de manjar se tratara. Su verga tenía un color distinto al que me acordaba, era de un rojo intenso, su cabeza era casi morada y los testículos contraídos y duros como dos nueces; me la metí en la boca y la succioné, no sabía reconocer los síntomas previos al orgasmo, y cuando succioné y chupé, el espeso semen inundó mi boca, en milésimas de segundo decidí no sacármela de la boca pero algo pasó a mis pulmones que me hicieron soltarlo y toser, me había atragantado…

Los siguientes chorros cayeron en mi espalda pues me agaché para toser, alcé luego la vista y me encontré con su dulce mirada, más dulce que otras veces y el remordimiento había desaparecido, era una hembra y él un macho, no éramos madre e hijo.

- Ven mi vida… Dime, ¿qué te pareció?… ¿Te ha gustado?-

- ¡Mmm!… Mami, ha estado rico, no pensé que fuera así… -

- ¿Nunca has tenido relaciones con nadie?-

Dentro de mi pensé: «Qué tontos hemos sido, ¿no?»

- No mamita, nunca. Sólo me he masturbado-

- Claro, con mis calzones-

- Es que estas muy buenota, mamá-

- Ven… ¿Qué te gusta de mí?… Dímelo… –

- Tu aroma me encanta, y cuando vienes del trabajo vienen tan húmedos tan olorosos… Me da la impresión que no trabajas en una oficina, si no que te imagino que trabajas de puta… -

- ¡Aghhh, papito!… No me digas puta porque me chorreo… ¡Ven!… Si mis secreciones te encantaban, ¡pues mira!… Huéleme directamente… ¡Ven y huele a la putona de tu madre!-

Caí sentada en el sillón sacando mi culo por el filo del asiento y abriéndome las piernas de par en par, me tocaba los labios vaginales abriéndomelos mucho, mi piel es blanca así que el contraste de las medias negras, el color mamey de mi raja que acababa de descubrir me volvía loca a mí misma, no se diga a Marco. Se arrodilló y trataba de ver cómo eran los pliegues de la vagina, gimiendo como una puta le dije:

- ¡Cómeme, lámeme no me hagas sufrir!… –

¡Ahhh, qué rico!… Sentía su lengua que torpe, exploraba, lamía y chupaba toda la extensión de mi raja. En un impulso le tomé de la cabeza hundiéndole en mi vagina mientras el orgasmo me sacudía violentamente, las lágrimas se escaparon de mis ojos, nunca había pasado eso ni cuando me masturbaba, tuve que apartarlo violentamente, no soportaba más el rico roce de su lengua…

- ¿Qué pasa mamita, te hice daño, por qué lloras?-, me decía muy asustado.

- N-No es nada sólo que me has brindado tanto placer-, y lo abracé dándole un beso apasionado y sintiendo mi olor y mi sabor en sus labios.

Nos levantamos y lo llevé al mi cuarto que desde ese instante sería también el suyo, me tumbé en la cama y volví al limbo del placer… Su boca recorría mis ojos y mi boca. Siguió a mi cuello, se detuvo mucho rato mamándome las tetas, que son supersensibles, lo que provocó en mí un orgasmo; siguió su camino buscando meterse en mi ombligo. Tiraba con sus labios los pelos de mi pubis lamía mis muslos, los broches del portaligas saltaron al arrancarme las medias, siguió y siguió hasta que llegó a mis pies. Traté de incorporarme para observar mientras temblaba, su boca besaba mis pies, lamía mis dedos, lo que producía en mí un cosquilleo fuera de este mundo; me gustaba él había descubierto otro punto sensitivo de mi cuerpo y como si supiera lo que yo sentía me daba placer lamiendo y chupando cada dedito, mientras me revolcaba presa de un placer especial.

Me dio la vuelta y quedé sobre mi estómago chupó el talón de Aquiles, siguió por mis pantorrillas muslos y se saltó mi redondo culo, subió por mi espalda hasta mi nuca y fue regresando lentamente hasta mi trasero que yo levantaba buscando el contacto de su lengua. Lo besó, lo lamió, dio mordisquitos en mis nalgas, otro punto sensitivo, y creo que todo mi cuerpo lo es, al igual que el de cualquier mujer cuando un hombre no es egoísta y sabe hacer gozar a su hembra. Abrió los cachetes de mi trasero y paró su lengüeteo para mirar con detenimiento mi arrugado anito; supongo que lo contraje involuntariamente por le oí decir:

- ¡Mamita, hazlo otra vez!-, lo hice y lo hice hasta que sentí su lengua lamerme el ano.

Nadie me lo había hecho, nadie me lo había visto y peor, saboreado como mi hijo, desde ese momento, mi macho, lo hacía. Me volteó nuevamente y atacó mi vagina, dos lamidas y mi cuerpo se arqueó presa de otro orgasmo avasallador que sentía. Obnubilada sentí su fierro en mi entrada, ¡me iba a coger!… Moví mis caderas buscándolo y sentí como resbalaba su verga por las paredes sensibles del canal vaginal; esa verga que me tenía hipnotizada. Me dolió algo pero me adapté al grosor. Se movía con penetraciones rápidas, hasta que sentí su respiración agitada; me inundó de su caliente leche… Soy sensible y pude sentir como la leche se derramaba… ¡No lo podía creer!, sentía el semen inundando mi vagina, bañándome el cuello del útero…

Crucé mis piernas atrayéndolo a mí y exploté en otro orgasmo tan o más fuerte que el anterior. Salió de mí acostándose, me levanté para ir al baño, tenía ganas de hacer pipí. Cuando me iba sentando entró Marco…

- Mamá, quiero ver como lo haces-

- Pero si ya me viste… –

- Si pero otra vez quiero, ¿si?-

- Tú ganas papi. Ven, entremos a la ducha-

- No mami, aquí mismo, sentada… -

Empecé a orinar, cuando siento su mano metiéndose entre la tapa del inodoro y mi vagina que soltaba chorros de caliente orina. Su mano era bañada por el dorado líquido y me sentía muy extraña, le gustaba mi meada y la disfrutaba, pues su pene estaba erecto y apuntando a mí.

- Lávate las manos, cariño, estás que chorreas-, mientras me sacaba mi rajita, él se lavaba las manos. –Anda, apúrate porque me toca a mí verte-

Lo tomé en mis mano para hacerlo orinar como cuando era pequeñito, no lograba doblarlo para apuntar al inodoro así que le di la vuelta y apunte su verga hacia la ducha, sentí por el tallo de su palo, correr la orina de una manera especial que me excitó; mientras salía ese precioso líquido puse mi mano izquierda delante para sentir el golpeteo caliente que me excitó aun más…

Caminamos a la cama, lo tumbé y sin pensarlo dos veces me monté y de un sentón me clavé hasta que su cabeza chocó con el cuello de mi útero, sentí un placer enorme de poder dominar. La entrada de su verga no me dolió en lo más mínimo pues estaba muy lubricada por su semen y mis juguitos. Subía y bajaba como un yoyo mientras sus manos se regodeaban en mis tetas; levantaba su cabeza para mamármelas, hasta que sentí otra vez el orgasmo y me abracé a él que se quedó quieto, crucé mis piernas por encima de su cuerpo y me di la vuelta como un trompo girando sobre su eje, la verga en este caso. Mis nalgotas fueron manoseadas así como mi ano también. Me miré en el gran espejo de mi cómoda, mis tetas botaban y se bamboleaban de lado a lado, mis manos en sus piernas para mantener la postura, me vi la cara de puta que ponía y exploté en otro orgasmo.

Cuando el roce se convertía en algo insoportable, sentí que mi hijo se convulsionaba, salté con agilidad propia de mejor causa, y me metí su verga en la boca recibiendo el espeso semen, tragándomelo como si de un plato exquisito se tratara; sentí que me empujaba haciéndome soltar su verga.

- ¡Detente por favor, ya no aguanto más!-, decía con voz ronca.

Me acosté a su lado, nos tapamos con una colcha y nos quedamos dormidos. Serían las dos la mañana cuando sentí su pene tratando de entrar en mi vagina, estaba de espaldas a él, hice punta el culo y su verga resbaló… Empezó un vaivén delicioso y explotamos juntos, volvimos a dormirnos sin que Marco sacara su verga de mí.

Las 10 de la mañana…

- ¡Marco, mi vida, levántate, debes ir a la Universidad!… –

- ¡Mami, hoy es domingo!… –

Tomamos conciencia estábamos desnudos, lo besé y nos arrastramos hasta el baño. En la tina recordé su afición por verme orinando y lo acosté, en ese reducido espacio. Abrí mis piernas y me acuclillé y solté un potente chorro de orina sobre su verga, mientras él me miraba extasiado; terminé y…

- ¡Te toca a ti, papito-

Claro, me acosté y cuando empezó a orinar pasó algo gracioso y original, el semen se había secado en su meato formando un tapón central, así que parte de sus orinas iban hacia abajo a mi pubis y estómago y la otra parte saltó sobre mi cara; cerré mis ojos y mientras reíamos, él terminaba de orinarme… Luego me enteré que a eso le llamaban LLUVIA DORADA y realmente es bonito… Nos bañamos, mi pubis tenía su semen reseco al igual que mi entrepierna, nos dimos placer con el jabón sobre nuestros cuerpos mientras nos besábamos como dos adolescentes. Había recuperado mi vida, mi sexualidad, estaba feliz.

Después de vestirnos muy elegantes salimos al centro y buscamos un restaurante chino para comer, regresando y me convertí en su postre. Me mamó la vagina como por media hora regalándome tres orgasmos maravillosos; al besarme sentí un olor peculiar en su boca, era el semen que había adquirido un aroma especial por haber dormido con tanta leche en mi vagina. Cualquier mujer sabe a que me refiero… A Marco también le había gustado, como me confesó luego. Volvió a cogerme, pero esta vez yo en el filo de la cama a cuatro patas y él parado aferrado de mis caderas. Me bombeaba duro hasta que me llenó de semen, era como si no se drenara; como dije, tiene unos huevotes enormes, debe ser eso la causa para que tenga tanta lechita.

Cuando regresé el lunes a casa, después de trabaja, se abalanzó sobre mí y empezó a quererme desvestir mientras sus manos manoseaban mi cuerpo; al llegar a mi entrepierna, saltó como un resorte…

- ¿Qué pasó mamita?-

- Primero deja de llamarme mamita, de ahora en adelante cuando estemos solos me dirás mi vida, mi reina… Mavi, Victoria, o como tú quieras, menos mamá. Pues soy tu puta, ¿no?-

- Si… Pero, ¿qué pasó?-

- Nada, lo normal… De tantas veces que me cogiste, me destapaste, estoy menstruando-, le dije.

- Pero… Yo pensé que tú nada ya de nada… -

- ¡Qué te piensas, ¿qué soy una vieja menopáusica?!… No vidita, todavía puedo concebir y tener otro hijo, y ojalá no salga tan cogelón como tú-, y me reí.

Me bajó la falda las medias encontrando las manchas de sangre en ellas y quedó mirando la toalla sanitaria que tenía entre las piernas.

- ¿Puedo verte Mavi?-

- No mi rey, me daba vergüenza-, creo que a cualquier mujer debe pasarle lo mismo, pero para nosotros era diferente.

Mi hijo era fetichista y también le gustaba aquello.

- Por favor… -, me suplicó.

- Está bien, pero no vayas a hacer una escena si no te gusta, ¿ok?-

- Ok-

Me bajó la pantaleta y las miró toda ensangrentada, así como la toalla toda manchada; luego dirigió sus manos a mi vagina y la abrió.

- ¡Qué bien hueles!-, me dijo y lanzó su lengua.

Traté de detenerlo pero ya la incrustó entre mis labios rozándome el clítoris…

- ¡No mi vida, no es nada normal!-, se levantó me tomó de la mano llevando a la sala me quitó el calzón y sólo sacando su verga por entre el cierre me la metió.

No pasaron ni dos minutos de embates cuando explotamos juntos, cuando me la sacó de la vagina, su pene estaba todo embarrado de sangre menstrual y de su semen y su pantalón muy manchado; nos reímos pero realmente esa asquerosidad nos había puesto muy a tono principalmente a mí. Sin quitarle el pantalón me subí sobre él y me clavé su verga hasta el fondo, me estaba gustando montar, y más al saber que me lo iba a coger mientras menstruaba. Normalmente las mujeres no lo hacen cuando están reglando, pero nosotros no perdemos oportunidad y actualmente nos gusta hacerlo esos días, hay menos peligro y me encanta el color a tierra tostada que toma la sangre sobre su cuerpo y también sobre el mío; cuando me doy una restregadita de vagina por su cuerpo y en especial en sus nalgas sobre las que simulo el coito, Marco se la chaquetea.

Bueno, ¿en dónde estaba?… ¡Ah, ya!… Traté de ponerme en cuclillas para que la penetración fuera más profunda y al no aguantar las piernas, me fui hacia adelante cayendo arrodillada sobre sus bíceps, él aprovechó para sujetarme de los pies, ¡qué postura más deliciosa!… Yo casi hecha un ovillo con mis rodillas en sus brazos mis pies sujetos por sus manos a la altura de mis talones, todo mi trasero expuesto en el espejo para que mirara su verga profundamente clavada hasta el cuello del útero, mis tetas colgando y golosamente chupadas y mis manos jugando y acariciando su pecho y testículos. Exploté porque era más que insoportable seguir recibiendo embates de su verga, pues se apoderó de mí una sensación de como cuando le ponen electricidad en el cuerpo y la van subiendo más y más…

Como no me soltaba los pies tuve que levantarme hasta quedar parada sobre él, las piernas no me respondían y cuando mi respiración se normalizó abrí mis ojos y me encontré con su tierna mirada, más tierna si cabe la palabra; sentí algo caliente correr por la parte interna de mis muslos; al inicio pensé que era su lechita pero después pude comprobar que era mi sangre que chorreaba pierna abajo, y formaba un charquito sobre su camisa; me asusté pensé que me había hecho daño por dentro, como un desgarro interno, no sabía y asustada corrí al baño y traté de secarme con una toalla, la que por cierto se echó a perder, al quedar manchada. Buscaba la manera de lavarme como fuera y me tranquilicé al ver que la sangre ya no manaba; salí y lo encontré preocupado por recoger la colcha que habíamos manchado y buscaba quitarse la ropa que estaba hecha un desastre.

Lo llamé y lo metí a la ducha, me desnudé en un rato y nos metimos a bañarnos, sabía que Marco estaba muy caliente su pene parecía un mástil de lo duro y parado que estaba, su cabeza morada y las venas parecían que iban a estallar de un momento a otro; luego de lavarlo me arrodillé y empecé a meterme su verga lo más profundo que podía en la boca, creo que me llegaba hasta la garganta por las náuseas que tuve. Saqué su verga para recuperarme y sentí un chorro de leche directamente en los ojos, traté de cerrarlos pero era tarde algo me entró y sabes, arde mucho; el segundo me cruzó la cara terminando en mi oreja izquierda, los siguientes fueron menos fuertes y cayeron en mi nariz, frente, labios y nada quedó sin leche, pues con su mano me daba masajitos para que nada de mi cara quedara sin su ración de leche; abrí mi boca y volví a mamársela, pero él no lo soportaba, había heredado también de mí esa sensibilidad, así que la solté y busqué lamerle las nalgas; se agachó ofreciéndome su trasero y mis lamidas y mordiscos lo hacían gemir como loco.

Seguí y me atreví a abrir sus nalgas para encontrarme con su ano oscuro de color, con algunos pelitos que lo rodeaban, sin pensarlo pasé un dedito y se crispó atrapándolo con sus nalgas, lo soltó y al volver a abrirlas vi como su anillo me hacía pucheritos invitándome a saborearlo. Como recordarán, no había visto el ano de nadie y peor chupado. Metí mi lengua como una desesperada lamiendo cada rinconcito sintiendo como sus pucheritos aplastaban mi lengua. Marco tenía las dos manos apoyadas en la pared y me decía que lo masturbara; solté mi presa y me dirigí a su verga…

- No Mavi, no… Sigue con tu lengua y con tu mano-, volví a atacar su retaguardia, y con la izquierda separaba las nalgas pero no podía con una sola mano, le pedí que se las abriera.

Puso su cabeza contra la pared se abrió las nalgas y pude meterle mi lengua mientras lo pajeaba con la derecha. Bramidos salían de su boca y su semen salió disparado a chocar contra la pared… Le había gustado y me hubiera encantado que él hiciera lo mismo conmigo, pero no me atrevía a pedírselo… Nos dormimos juntos.

Los días subsiguientes pasaba esto y lo otro; yo llegaba del trabajo y me quitaba la falda y la blusa, y así en brasier, medias nylon, pantaletas y tacones me paseaba delante de él… Le gusta verme así y yo me siento hembra deseada y admirada así como también amada muy amada. Me cogía donde él quería o a mí se me antoja: en la cocina, el comedor, el patio trasero de la casa, de noche sin luz y con las cortinas abiertas, bueno eso es lo más estúpido y loco que hicimos, si nos veía algún vecino…

Tomo la píldora pues no quiero quedarme encinta de mi propio hijo, pero lo que más me gustó fue lo que hicimos en mi cumpleaños. Para mi suerte cayó día viernes, pedí la tarde libre en la oficina y llegué a casa. Cuando entré me di cuenta que había sobre la mesa un regalo, quise ver pero lo dejé, me pareció impropio. Me di un buen baño en la tina con todo tipo de sales, unté mi cuerpo con crema, me perfumé muy bien y me vestí con portaligas, medias negras, una tanga blanca para contrastar, brasier negro, un top muy pequeñito que dejaba mi ombligo al aire, una faldita muy corta y de vuelo que con el movimiento dejaba ver la parte superior de las medias negras y la blancura de mi piel, en fin… Una locura para alguien que le guste esas cosas…

MI rey llegó y se sorprendió al encontrarme así, traía un pastel y una botella de ron, me cantó la Mañanitas comimos pastel y brindamos con el licor; me dio el regalo y me dijo que lo abriera cuando él me lo indicara, ¡qué curiosidad!…

Nos empezamos a besar, me quitó la ropa dejándome en portaligas y sostén que sólo sostenían mis tetas que las había sacado por encima de las copas, yo sobre la mesa del comedor a cuatro patas y él sentado en la silla, yo de su postre, por supuesto. Me segueteaba la raja haciéndome vibrar mientras su dedo acariciaba mi ano, exploté y paró de comerme la vagina para pasar a lamerme el culo, ¡cómo me lamía!… Me metía la lengua hasta que sentía sus dientes, me masajeaba el clítoris haciéndome pedir más y más, cuando iba a explotar por segunda vez, se alejó, me tomó en sus brazos y me llevó al dormitorio.

Volvió atacar mi culo y sentí su dedo que me penetraba, yo era virgen por el fundillo pero me gustaba esas dedeadas que me daba, lo disfrutaba; de pronto sentí su verga dura que resbalaba por la paredes de mi vagina y yo movía el culo metiéndola hasta el fondo, su dedo no se había movido de mi ano y me proporcionaba un placer adicional. Exploté otra vez pero esta vez me la sacó… Cuando en eso siento algo frío que se regaba en mi ano y su dedo resbaló con más libertad, ya no era uno, eran dos los que entraban y salían de mi culito con facilidad asombrosa. Sentí su mano en mis caderas y con la otra apunta su fierro a mi recto… Traté de mirar pero no me dejaba, sentí un tremendo dolor cuando su glande penetró mi esfínter, grité:

- ¡No!… ¿Qué me vas hacer?… -, cuando sus huevos chocaron con mis nalgas supe que me había clavado toda la verga por el canal trasero.

El dolor era insoportable, pero la dejó quieta y ya no sentía la presión sino algo muy rico…

- ¡Sigue papito, sigue!-, fueron mis palabras y empezó el vaivén delicioso en mi ano.

Luego de unos minutos me entregó el regalo, lo abrí y mis ojos se abrieron como platos… Era una verga de caucho muy real, de unos 25cm pero no muy gruesa con correas.

- ¡Es tu regalo!-, me dijo.

La tomé y mi cuerpo adquirió una excitación tremenda.

- Métetela en tu vagina, Mavi-

Como autómata la llevé a mi chorreante raja y me la empecé a meter, tenía dos vergas en mi cuerpo y mi orgasmo se multiplicó por mil. Caí desmayada… Qué enculada me había dado mi macho, no pensé que me desmayaría, la leche me chorreaba por las nalgas saliendo de mi hoyito trasero. ¡Era mar de sensaciones indescriptibles!… Sentí ganas de vaciar el estómago, fui al baño, me senté y evacué mis intestinos con sonoros pedos, cuando terminé me lavé el ano con agua y jabón y regresé por más.

- Papito, quiero sentirte otra vez en mi trasero ha estado riquísimo… Vuélveme a meter tu verga en mi culo-, subió mis piernas a sus hombros puso más KY en mi ano y deslizó su verga por mi canal trasero.

La presión de la primera vez había cedido como por encanto, no había heces que estorbaran la penetración y volvió al ataque; su rica verga entraba y salía tocando puntos que nada o nadie había tocado, mis dedos acariciaban mi clítoris y volví a venirme gritando y moviendo mi culo para clavarme más y más. Marco volvió a llenarme los intestinos de su rica leche…

De ahí en adelante me volví adicta al semen, que a veces cuando queríamos más morbo, mejor dicho yo quería, Marco utilizaba condón, yo lo guardaba y me lo llevaba a la oficina para estarlo probando y oliendo, ¿se imaginan todas mis puterías?… Adicta también al sexo anal por lo menos tres veces en la semana, me gusta que me de por el culo y me llene el recto con su caliente y sabrosa lechita, claro previo a un enema que él mismo me lo aplica con mucho delicadez y cuidado, así estoy segura de la higiene, pues cuando acaba me encanta lamerle la verga y sentir el lubricante mezclado con su semen, es un sabor encantador.

Voy a mi trabajo vistiendo sus calzoncillos y él va a la universidad llevando mis pantaletas que luego intercambiamos… Creo que todo lo hacemos muy cachondo, pues me imagino que sus huevos están en contacto con mis labios vaginales y me mantiene excitada todo el día y con unas ganas tremendas de llegar y que me coja sin parar toda la noche.

Espero que el relato de mi vida les haya gustado y pueden escribirme haciéndome llegar sus comentarios y sugerencias un beso a todos aquellos que les apasiona el tema tabú del sexo incestuoso.

Un beso.

Mi mujer, mi hijo y sus amigos (3)

Jueves, octubre 27th, 2011

Hola amigos, vuelvo con todos vosotros para seguir narrando lo que ocurrió el resto de fin de semana que pasó mi mujer, María, con los amigos de mi hijo: Raúl, Juan, Israel y Nacho. Yo les había entregado a mi esposa y los chicos me habían enviado un montón de cintas de vídeo con todo lo sucedido.

Después de haber visto lo ocurrido el sábado por la mañana, me fui a comer a mi casa. Mi mujer no estaba, me había dejado preparada la comida. Comí todo lo rápido que pude y volví al despacho.

Suponía que lo que me quedaba por ver de fin de semana era fuerte, por el cambio de actitud que les conté en mi anterior relato que tuvo María. Pero me equivoque, era mucho más de lo que yo esperaba.

SÁBADO TARDE

Después de lo sucedido esa mañana los chicos bajaron a preparar la comida mientras María se duchaba. Me extrañó ver la gran cantidad de líquido para vacas que vertían en el plato de mi mujer, ya que esa mañana no lo habían necesitado. Raúl me lo aclaró al instante.

-”¿Te ha gustado la sesión de esta mañana? He conseguido que la frígida de tu mujer se corra sin ayuda del líquido, lo que tu no has podido hacer en dieciséis años de casados, yo lo he logrado en un momento.”

Los otros se rieron con el comentario de Raúl, él siguió hablando.

-”Después de comer tu mujer tendrá una sorpresita, por eso la vamos a calentar, pero no adelantemos acontecimientos……”

En ese momento María aparecía en la sala, iba desnuda como le habían ordenado. Después de comer decidieron tomar unas copas. Mi mujer creía saber lo que vendría después, pero estaba muy equivocada. Cuando ya estaban borrachos Nacho se fue a otra habitación y llamó a Raúl con el móvil, me preguntaba qué estarían tramando. Cuando colgó, Raúl se dirigió a mi mujer.

-”Era el portero de la discoteca de ayer que ha encontrado mi DNI, debí perderlo por la noche cuando estuvimos ahí. Vamos a ir a buscarlo, tú te quedarás aquí.”

-”Pero…, yo creía que….”

María estaba tan caliente que sólo quería que se la volviesen a follar.

-”No te preocupes zorrita, estaremos aquí en poco tiempo.” dijo Juan.

-”Nos llevaremos tu coche. Te quedarás en la piscina hasta que lleguemos, voy a cerrar la casa para que no vayas a tener la tentación de vestirte y huir.” Ordenó Raúl.

Sabían que lo último que haría María era intentar marcharse, ella quería rabo a toda costa, pero tenían que conseguir que se quedara fuera de la casa para darle su sorpresa.

Mientras Raúl y Juan hablaban con mi mujer, Israel y Nacho dejaron una de las cámaras en una ventana de las que daban a la piscina, la camuflaron entre dos macetas de manera que María no pudiera verla. La otra se la llevaron al coche. Antes de marcharse Raúl se dirigió hacia la casa del casero, en la puerta había varios perros pero no ladraron ya que conocían a Raúl. El chico llamó y salió el tal Manolo.

-”Hola señorito Raúl, ¿qué quiere?”

-”Hola Manolo, nos vamos al pueblo y estaremos fuera toda la tarde, la señora que ha venido con nosotros se queda en la piscina. A ella le da un poco de miedo quedarse sola, así que por qué no aprovechas a limpiar la piscina y así estará acompañada. No le digas que te lo he dicho yo porque no quiere reconocer que le da miedo quedarse sola ”

-”Muy bien.”

Desde el coche los otros grababan la conversación, a Manolo se le iluminaron los ojos cuando Raúl le dijo eso. El día anterior había visto como se follaban a María, se masturbo viéndolo. Por la cara que ponía mientras lo hacía, sabía que lo que mas deseaba en este mundo era a mi mujer. Raúl debió haberse dado cuenta de esto al revisar los vídeos y pretendía entregarle a mi mujer al casero. Yo creía que mi mujer no querría nada con un sujeto tan asqueroso, pero la seguridad de Raúl me intrigaba, el chico comenzaba a conocer muy bien las reacciones de mi mujer a cada situación.

Después se montaron todos en el coche, cuando pensaron que estaban suficientemente lejos . aparcaron el coche, cogieron la cámara y se dirigieron corriendo hacia la casa. Raúl sabía que Manolo intentaría algo con mi mujer, en el pueblo tenía fama de putero, además decían que la tenía muy grande. Se apostaron detrás de un árbol hasta que Manolo salió de su casa, cogió los útiles para limpiar la piscina y se dirigió hacia allí. La cámara de la ventana captaba como María había empezado a masturbarse, los chicos la habían dejado tan caliente con el líquido que tenía que aliviarse.

Cuando Manolo no podía verles corrieron hacia el seto que rodeaba la piscina. Se instalaron junto a una parte que estaba poco poblada, podían ver y grabar todo lo que sucediese allí. Manolo se había acercado a la tumbona de mi mujer, ella tenía los ojos cerrados y no se había percatado de su presencia. El casero movió sin querer una mesita que había en la piscina y María abrió repentinamente los ojos, dio un grito al verlo delante suyo. No recordaba a Manolo del día anterior, se notaba que ella pensaba que estaba sola. Se tapó como pudo con las manos y le increpó.

-”¿Quién es usted? ¿Qué es lo que quiere?”

-”Soy Manolo, el casero, y vengo a limpiar la piscina.”

María lo reconoció del día anterior.

-”Ah sí, ya me acuerdo de usted. ¿No puede hacerlo en otro momento?”

-”No, luego tengo que dar de comer a los animales.”

-”Esta bien hágalo, pero no me mire pues ya ve que estoy desnuda y no puedo entrar en la casa.”

María se volvió a recostar sobre la tumbona, seguía muy caliente y el casero le había fastidiado la masturbación. Hacía mucho calor por lo que Manolo se quitó la camiseta para hacer el trabajo. Era un hombre muy fuerte, ya que trabajaba duramente en el campo, tenía el pecho cubierto de pelos, pero aún así se le notaban los músculos. Aunque era muy feo, se le veía muy sucio y le faltaban la mayoría de los dientes María empezó a imaginarse cosas con ese cuerpo. Se sentía confusa por sus pensamientos, por otra parte estaba sola, nadie podía saber lo que hacía, o al menos eso pensaba porque había dos cámaras grabándola en ese momento aparte de los chicos que la espiaban atentamente.

María se imaginaba como sería sentir las fuertes manos de aquel hombre sobre su cuerpo, no quería nada más, solo sentir sus caricias. Sin pensar las consecuencias le llamó.

-”Manolo ¿Te importa darme crema por la espalda? es que con este sol me voy a quemar.”

Manolo muy sorprendido se acercó a ella.

-”Vale.”

-”Aquí tienes la crema.”

María se dio la vuelta. Pensaba que como el chaval era medio subnormal podría manejarlo, que no había nada de malo en un simple masaje, y que además nadie lo sabría nunca. En esos pensamientos estaba cuando sintió un escalofrío al notar la crema sobre su piel. Manolo empezó a extenderla lentamente por sus hombros y espalda, rozando el lateral de sus tetas cada vez que podía. A los pocos minutos María dio un pequeño gemido involuntario, al escuchar esto el casero decidió pasar a la acción y comenzó a bajar las manos hacia sus nalgas. Comenzó a tocarla por el interior de los muslos.

No me lo podía creer, ahí estaba mi mujer dejándose manosear a conciencia por el tío más asqueroso que había visto en mi vida, y lo peor de todo es que estaba disfrutando con ello. María separó un poco las piernas invitándolo silenciosamente a profundizar más. Manolo no lo dudo y empezó a rozarle el coño descaradamente.

Manolo le dio la vuelta a mi mujer y puso una gran cantidad de crema sobre su estomago. María no decía nada, intentaba aparentar que su intención era solamente que le pusieran crema y que el casero solamente estaba haciendo eso, era una situación absurda pues los dos sabían que era algo más que eso, aunque esa era la forma que tenía mi esposa de intentar acallar su conciencia.

Manolo extendía lentamente la crema por el estomago de mi mujer, fue subiendo hacia sus tetas, antes de tocarlas miró a María a la cara, la expresión que tenía mi mujer era de suplica, quería que el casero siguiese con su trabajo. El chico comenzó a ponerle crema por las tetas, al principio lo hacía con delicadeza, pero iba aumentando la presión poco a poco, de los erectos pezones de mi mujer asomaban pequeñas gotitas de leche. Una de las manos del chico bajó hasta la entrepierna de María, le introdujo uno de sus grandes dedos en el coño mientras que con la otra mano seguía estrujando alternativamente las inmensas tetas de mi esposa, sus pezones empezaron a soltar pequeños chorros de leche materna, ella se encontraba rendida a las caricias del casero.

María estaba apunto de reventar, Manolo le introdujo otro dedo dentro de su vagina, Mi mujer movía las caderas intentando follarse los dedos del casero, al poco rato explotó en un inmenso orgasmo, uno de esos orgasmos de mi mujer, encharcándolo todo. Manolo estaba alucinado con la cantidad de líquido que salía de María, decidió jugarse el todo por el todo. Se levantó y se bajó los pantalones, no llevaba calzoncillos. Lo que vi a continuación no me lo creía, nunca había visto una polla de dimensiones similares, mediría alrededor de 28 cm y era muy gruesa, parecía la de un caballo. “Este tío sería un rey del porno si no fuera tan tonto” pensé. Pero no solo yo estaba alucinando, mi mujer tenía la boca abierta con una expresión de asombro brutal. Raúl cogió la cámara y habló:

-”¿Has visto la herramienta que gasta Manolo? En el pueblo dicen que ninguna puta quiere follar con él, tienen miedo de que las parta en dos.”

-”Tu mujercita va a disfrutar de lo lindo.” Dijo Nacho.

-”Vaya zorra, se quiere follar al casero, observa como le mira la polla. La muy tonta se cree que esta solita en casa y ha perdido la vergüenza.” Dijo Juan.

María continuaba alucinando con el tamaño de ese rabo. Estaba totalmente erecto y recorrido por multitud de grandes venas. No creía que ese cacharro le entrase dentro, solamente había follado con críos y conmigo, nuestras pollas no tenían nada que ver con esa monstruosidad, pero era tal su deseo de sentirlo dentro que se olvidó de todo.

-”¡Fóllame Manolo!”

Manolo se arrodilló y dirigió su polla a hacia mi mujer. Ella protestó.

-”¡Qué haces! ¡Ponte un condón!”

Manolo empezó a reírse y dijo:

-”Yo no tengo, ¿tienes tú?”

María se dio cuenta que tenía razón, los chicos tenían los condones en la casa y no podía entrar.

-”Entonces tendremos que dejarlo.”

Al oír estas palabras el casero se enfureció.

-”¡Dejarlo! Tú te has corrido maldita zorra y ahora me toca a mi. Si no quieres que te folle por el coño lo haré por el culo, tu decides.”

Al escuchar eso mi mujer se quedó blanca, no iba a follárselo sin condón porque no quería quedarse embarazada, estaba ovulando y era peligroso. Tampoco podía dejarse encular, le reventaría con ese instrumento. Intentó jugar la baza del chantaje.

-”Te he dicho que lo dejemos, o es que prefieres que se lo diga a Raúl y te despida.”

Lo que María no sabía es que esas palabras se volverían contra ella.

-”Eso díselo, has sido tú la que querías que te diese crema, yo no he hecho nada, además como explicarás que sepa que tienes las tetas llenas de leche y que te meas encima cuando te corres.”

Me di cuenta de que el tal Manolo no era tan tonto como parecía, mi mujer debió pensar lo mismo, estaba atrapada por las circunstancias, no quería que Raúl y los otros se enterasen porque la tendrían en su poder para siempre. Se bajó de la tumbona, puso una toalla en el suelo, se colocó a cuatro patas y, ofreciéndole su culo al casero, dijo:

-”Hazlo con cuidado, por favor.”

Era la situación mas excitante que había visto, mi mujer estaba dispuesta a dejarse encular por una polla de dimensiones fuera de lo normal para que nadie descubriese lo que había hecho, pero su acción sería inútil pues tanto los chicos como yo lo estábamos viendo todo y nos masturbábamos con el espectáculo.

Manolo empezó a ponerle crema el el agujero del culo a María, introdujo uno de sus dedos, sonrió al darse cuenta de que no era virgen por ahí, todavía estaba dilatada de esa mañana con los chicos, pero lo que vendría a continuación no tenía nada que ver con lo de esa mañana. Puso su capullo a la entrada del culo y de un fuerte empujón le metió la polla hasta la mitad.

-”¡Ahhhhhhhhhhhhh………..!”

El grito de mi mujer fue desgarrador.

-”¿Te gusta?…..¿eh putita?” Decía Manolo con sorna.

De otro empujón se la metió hasta los cojones, los ojos de María parecía que se le iban a salir de las órbitas. Se agarraba lo más fuerte que podía a la toalla e intentaba coger grandes bocanadas de aire, le faltaba el aliento. Manolo espero un momento quieto para que mi mujer se relajase, cuando esta lo hizo, la agarró fuertemente del pelo y empezó a follársela como un animal, nunca había visto a nadie follar tan duro. A María se le saltaban las lagrimas del dolor. Manolo se reía mientras se burlaba de ella.

-”¡Toma yegua vieja!”

María intentaba aguantar estoicamente pero el dolor comenzaba a ser insoportable. Manolo seguía con sus burlas.

-”¿Te gusta mamaíta? Siempre he querido darle por el culo a una de esas señoras de ciudad.”

María esperaba que se corriera pronto, pero no lo hacía. Llevaba diez minutos sodomizándola y ni siquiera había bajado el ritmo. María pidió clemencia.

-”Sácamela, por favor.”

Contrariamente a lo que yo pensaba Manolo se la saco al instante. María se desplomó como un muerto sobre la toalla. Manolo le dio la vuelta a mi mujer, separó sus piernas y dirigió su miembro a la entrada del coño de mi mujer, antes de metérsela preguntó.

-”¿Tú decides?”

María lo dudo un instante, no podría soportar por más tiempo la enculada y Manolo no parecía que se fuera a correr pronto.

-”Esta bien, hazlo. Pero córrete fuera. Estoy ovulando.”

Manolo empezó a reírse. Mi mujer comprendió lo que significaban esas risas, el casero no tenía intención de correrse fuera.

Parecía que el tiempo se había detenido. Los chicos esperaban impacientes la decisión de María, yo por mi parte no salía de mi asombro. Los cabrones habían planeado bien la jugada, mi mujer tenía que tomar una gran decisión, seguir pasando el suplicio de que la sodomizaran o arriesgarse a quedarse embarazada de un individuo como ese, lo que era muy probable ya que estaba ovulando.

Pasaron casi cinco minutos hasta que mi mujer abrió aún más las piernas invitándolo a follársela por el coño, lo hizo con lagrimas en los ojos pues sabía las consecuencias que podría traer. Manolo tomo sus piernas y se las puso contra los hombros buscando una postura en la que la penetración fuera máxima. Luego sin ninguna delicadeza se la metió hasta el fondo.

Al principio María se quejaba algo, pero los efectos del líquido la mantenían caliente y hacían que de su coño manasen grandes cantidades de jugos, favoreciendo la penetración. Empezó a acostumbrarse, luego llegó la excitación, su cabeza le atormentaba con la idea de que se iba a quedar embarazada pero su cuerpo disfrutaba con esa gran polla. Le llegó un orgasmo, Manolo al notar la cantidad de líquido que salía de su coño se empezó a reír, el tipo era asqueroso, no tenía casi ningún diente. Él seguía metiéndosela violentamente, era humillante pero María ya no podía hacer nada, simplemente gemía.

Durante los siguientes treinta minutos continuaron así, el muy bastardo tenía un aguante impresionante. María empezó a encadenar multitud de orgasmos, uno tras otro los orgasmos le venían sin cesar. De pronto Manolo dio un gruñido brutal, empezó a descargar todo su semen en el interior de mi mujer. María ni siquiera protesto, estaba desfallecida por tanto orgasmo y hacía rato que había asumido que la habían vencido. Manolo se quedó descansando apoyado sobre ella, seguían en la misma postura, con los pies a la altura de la cabeza, el casero quería que su leche llegase a todos los rincones de mi mujer.

Permanecieron así durante media hora más, la toalla estaba totalmente empapada por las corridas de María. Mi mujer miraba al infinito, su expresión era mezcla de remordimiento y de satisfacción, el tal Manolo había conseguido saciarla. El casero recuperaba fuerzas bebiendo la leche de las tetas de mi esposa. Después de este tiempo se levantó, al hacerlo del coño de mi mujer salieron borbotones de semen mezclados con juegos vaginales. El casero se vistió y la dejó ahí tirada.

María se quedó dormida tal y como estaba durante una hora. Los chicos comentaban la jugada. Como siempre Raúl fue el primero en hablar.

-”La muy puta ha dejado que Manolo le vacíe toda su leche en su interior. ¡Seguro que la ha dejado preñada!”

-”Sí, y encima lo disfrutaba.” Apuntó Israel.

-”Vamos a despertarla, ¿sabes la cantidad de cosas que le podemos obligar a hacer? Tenemos un vídeo de ella follando sin que nadie la obligue, no aparecemos nosotros y encima lo ha hecho sin condón.” dijo Juan.

Raúl se quedó pensativo durante unos instantes, luego volvió a intervenir.

-”Eso es cierto, pero nos divertiremos más si dejamos que se confíe, por ahora que piense que no la hemos visto, seguiremos actuando igual.”

Todos estuvieron de acuerdo.

No sabía que se proponían hacer, pero me daba terror. Los vídeos eran súper excitantes, pero se estaban pasando de la raya. Yo pensaba que sólo se la follarían ellos y se la había tirado medio pueblo y el casero, encima este último lo había hecho sin condón y luego la había dejado en una postura que favorecía la concepción.

Cuando María se despertó tardo unos instantes en recordar la situación. Pensó  que era una suerte que los chicos no hubieran llegado. Colgó la toalla en una cuerda para que se secase y se tiró a la piscina. Se frotó todo lo que pudo para limpiar los restos que quedaban en su cuerpo de esa sesión de sexo. Se fue a la tumbona a esperar la llegada de los chicos, comenzó a llorar.

A mi pobre esposa se le habían pasado los efectos del líquido y del alcohol, empezaba a pensar con claridad. Se dio cuenta de lo que había hecho y se sentía culpable. Cuando escuchó llegar el coche se secó las lagrimas y adoptó una postura de tranquilidad.

Los chicos le dijeron que habían estado tomando unas copas en el pueblo y que por eso se habían retrasado. Ella les dijo que se había quedado dormida casi toda la tarde. Se metieron en la casa, mi mujer caminaba con dificultad, los chicos se hicieron los tontos y no le dijeron nada.

Era tarde, me fui a mi casa. María me estaba esperando con la cena preparada. Comimos sin dirigirnos prácticamente la palabra y nos acostamos. Yo solo quería que llegase el día siguiente para ver como aprovechaban los chicos su nueva situación. Por la mañana me fui al despacho y puse la cinta por donde la dejé….

SABADO NOCHE

Al caer la noche cenaron algo, al sentarse a la mesa la expresión de dolor de mi mujer fue tremenda, tenía el culo dolorido de la enculada de Manolo. Después de la cena se fueron a ver la televisión, María iba desnuda como siempre, esperaba la siguiente prueba que le harían pasar los chicos, ellos por su parte estaban más excitados que de costumbre. Sirvieron unas copas, sin liquido ni nada, solo por el placer de tomarse una copa después de cenar, la de mi mujer casi no la cargaron, querían que estuviese bien despejada para lo que iba a pasar. Raúl empezó a hablar con María.

-”Mira María, se que nos has mentido con respecto a lo que ha pasado aquí esta tarde.”

Mi mujer puso pálida al oír las palabras de Raúl. No sabía que contestar.

-”Yo…. eh……os he dicho la verdad….”

Raúl tomo un sorbo de su copa, lo hizo despacio, sabiendo que tenía un as en la manga, luego dijo:

-”Te daré una oportunidad, si me cuentas todo lo que ha pasado, seremos benévolos contigo, sino te vas a enterar.”

María no sabía que hacer. Pensó que el casero les habría dicho algo, pero por otra parte podía ser un farol, no se había separado de ellos en toda la tarde y no les había visto hablar con Manolo. Se armó de valor y dijo:

-”Te he dicho que me quedé dormida.”

Después de oír eso Raúl puso el vídeo de lo sucedido esa tarde. Mientras veían las imágenes comenzó a hablar tranquilamente. María estaba muda.

-”Nosotros hemos sido buenos contigo, hemos cumplido lo que te hemos dicho, querías que te follásemos con condón y lo hemos hecho, te hemos preparado la comida y tratado como a una reina. Tú, por contra, has esperado la primera ocasión que has tenido para follarte a otro sin que nos enteráramos, y encima lo has hecho con el tonto del pueblo y sin condón. Te has reído de nosotros, te mereces un escarmiento.”

Raúl había representado perfectamente el papel de poli malo, mi mujer estaba tan confusa como asustada. Tenían un vídeo suyo que podían utilizar, sin tan siquiera incriminarse porque no aparecían en él. Aprovechando la ventaja, Raúl se desvistió, echo a mi mujer sobre la alfombra, la puso a cuatro patas y se dispuso a follársela.

María intentó protestar porque no llevaba condón, pero antes de que abriera la boca Raúl ya se la había metido de un solo golpe. Ella sabía que ya no podía decir nada, después de lo de esa tarde estaba totalmente a su merced. Si no se había quedado preñada por la tarde, se quedaría por la noche, era inevitable. Raúl la envestía como un salvaje, estaba fuera de sí, le estrujaba las tetas con fuerza, disfrutaba viendo manar la leche del ellas. Tenía una expresión de odio indescriptible, ya no necesitaba el consentimiento de María para nada de lo que quisiesen hacerle, no necesitaban drogarla, no necesitaban comportarse bien con ella. Ella no podía ver su cara por la postura en la que estaba, pero yo sí, por su expresión sabía que Raúl no se contentaría sólo con follársela sin condón.

Mi mujer recibía las acometidas de Raúl, estaba como ausente, pensaba en como podía haber llegado a esa situación, no encontraba respuesta. Lo único que le apartaba de sus pensamientos era el dolor que sentía en las tetas, el cabrón de Raúl se estaba ensañando a conciencia. Al cabo de un rato se corrió dentro de ella. Israel, Nacho y Juan se la follaron también uno detrás de otro, todos querían dejar su leche en el interior de María. Ella no disfrutó nada, sentía cada torrente de esperma que la invadía, además no estaba excitada y le habían dejado las tetas muy doloridas con tantos apretones.

Después de eso Raúl se fue a otra habitación, se le escuchaba hablar por teléfono, no podía entender lo que decía pero sabía que no tramaba nada bueno. Tras eso volvió a la habitación e hizo que María se pusiese las ropas del día anterior, minifalda, top, botas y se volviese a pintar como una puta. Ella no quería hacerlo, la otra noche era diferente, estaba borracha y excitada. Al final tuvo que claudicar ante las amenazas de Raúl, o se vestía así o enseñarían el vídeo de Manolo.

Todos salieron hacia el coche, Raúl se quedó en la casa. Cogió la bolsita de cocaína del día anterior y la metió en un bolso de su madre que había en la casa, también metió maquillaje, pañuelos y otras cosas de manera que pareciese un bolso de mujer normal. Luego habló a la cámara.

-”Hola cornudo. Te preguntarás a quién he llamado y que pienso hacer con la cocaína. Pues bien te lo diré. Le hemos preparado otra aventurita a tu mujer, tengo un primo en el pueblo, el pobre no tiene mucho éxito con las chicas, y he pensado que se tiré a tu mujer. Cómo lo hará, será una sorpresa.”

Dicho esto se reunió con los otros, le dijo a María que debería llevar ese bolso, que así parecía más puta. Dejaron que mi mujer condujese. Se dirigían al pueblo del día anterior cuando se encontraron un coche con una sirena en el techo, era un coche normal. Un hombre les daba el alto. María paró el coche y abrió la ventanilla. El tipo se acercó y enseñó una placa, se veía a la legua que no era una placa de verdad, pero mi mujer no se dio cuenta. Sin que María lo viera Raúl le guiñó un ojo al supuesto policía, estaba claro que el tipo era el primo de Raúl. Él les hizo meterse en un camino lateral.

Al verlo comprendí porqué no tenía éxito con las mujeres, tendría unos veinte años, era de mediana estatura y muy gordo, además su cara estaba llena de granos. Él volvió hacia el coche y se agachó sobre la ventanilla y dijo:

-”Agente López. Documentación.”

María le dio su carné y los papeles del coche. Él volvió a tomar la palabra.

-”¡Bajen del coche!”

Todos bajaron sin decir nada, Nacho dejó la cámara apuntando hacia el exterior. “López” comenzó a registrar el coche, estaba claro que sabía donde estaba la coca. Sacó el bolso y mostrando la bolsita que había encontrado se dirigió a mi mujer.

-”¿Qué es esto?”

María estaba asombrada.

-”No lo se agente.”

-”Yo se lo diré señora, es cocaína le va a caer un buen paquete por esto.”

María se quedó de piedra, intentó arregrarlo.

-”Pero no es mía, el bolso no es mío, ellos me lo dieron….”

Él la interrumpió al instante.

-”No diga tonterías, es la única mujer en el coche, el bolso es suyo. Además el coche está a su nombre, la responsabilidad penal es suya de todas formas. Voy a tener que registrarles.”

El policía comenzó con los chicos, les registró rápidamente. Luego se acercó a mi mujer.

-”Las manos contra el capó y las piernas separadas.”

María estaba asustadísima, no sabía lo que se proponía el agente, además no había mucho donde registrar. Él le levantó la falda, se le caía la baba al ver que no llevaba bragas. Mi mujer se enfadó.

-”¿Qué está haciendo?¿Quién se ha creído que es?”

-”Mire, le seré franco, o copera o le voy a poner una multa que se le va a caer el pelo.”

No entendía como María no caía en la cuenta de que ese tipo no era policía. Tal vez estaba preocupada por las consecuencias de la multa, pensaría en lo que yo le diría si le ponían esa multa, además había caído en la cuenta de que la “medicina para la cabeza” que le dieron el día anterior era coca y ella la había consumido. Para más inri se suponía que había ido a un entierro, no podría explicar la situación. Su única alternativa era dejarse hacer por el policía.

El tipo desde atrás desabrochó los cordones del top de María dejando sus tetas al aire. Empezó a manosearlas, cada acción la acompañaba con un comentario que humillaba a mi mujer, “hay leche en las tetas, tenemos una mamaíta”, decía el cabronazo. Luego le subió la falda hasta la cintura y empezó a explorarle el coño, ” hay restos de semen, ya se lo que pasa aquí, estos chavales han contratado una putita, y tú trabajas en esto para mantener a tú hijito y pagarte tu adicción a las drogas”. María estaba roja de ira y lo peor de todo es que tenía que aguantarse, el “agente López” disfrutaba enfureciéndola. Después de explorar su coño le introdujo un dedo en el culo, mi mujer gritó de dolor, el casero se lo había roto bien esa tarde. “También te han dado por el pompis, vaya tenemos una zorra de calidad”. María no aguantó esa humillación, se dio la vuelta y le escupió a la cara. El tipo se excitó más que enfadarse, “muy bien puta, tu lo has querido, ya había terminado el registró y pensaba marcharme, pero ahora te vas a enterar.”

Estaba claro que el “agente López” no pensaba marcharse, pero quería enfurecer a María antes de tomarla, y lo había conseguido. Se lanzó sobre mi mujer con todo su peso, ella cayó sobre el capó del coche, sus doloridas tetas amortiguaron la caída. Quería penetrarla por el culo, pero ella se resistía con fiereza y no le dejaba. “Si no quereis que os empapele a vosotros también sujetadme a esta puta” gritó él. Les estaba dando pie a participar, los chicos no se lo pensaron, Juan y Nacho sujetaron cada uno una pierna de mi mujer, mientras que Raúl e Israel intentaban mantenerla quieta.

María se resistió cuanto pudo hasta que las fuerzas le abandonaron, el gordo cabrón aprovechó para metérsela en el culo, no la tenía muy grande pero en el estado que estaba el culo de mi pobre mujer era como si le metiesen la polla más grande del mundo. Ella gritaba de dolor.

-”¡Ahhhhhhh……cabrón me estás partiendooooo……”

Las quejas de mi mujer le calentaban aún más. Restregaba su cara llena de granos contra la de mi mujer intentando besarla. María no se dejaba, él se conformó con pasar su lengua por su rostro mientras daba sus últimos empujones.

-”¡Toma puta de mierda!” dijo mientras se corría.

María quedó tendida sobre el capó del coche, el supuesto policía se vistió, le dio 100 euros disimuladamente a Raúl y se marchó. Los otros comentaban animadamente la escena.

-”Te está bien empleado por engañarnos esta tarde.” Dijo Juan.

-”¿Por qué no me habéis ayudado?” Preguntó entre llantos María.

Raúl, después de que se fuera su primo, acariciándole la cara a María dijo:

-”No podíamos,es policía. Venga vístete y vamos al pueblo. Tomamos unas copas y volvemos a casa, por hoy ya has tenido bastante.”

Cuando vi todo eso me quedé muy sorprendido. No habíamos hablado de violarla, yo creía que habíamos hecho un trato pero ellos se volvían a reír de mi. Fruto de mi excitación parecía haber olvidado la clase de personas que eran. En verdad me estaba bien empleado por entregar a mi mujer a unos pervertidos. Aunque no entiendo el porqué, pero cuanto más nos humillaban, más me excitaba.

Mi mujer se tranquilizó un poco, pensaba que por esa noche ya había terminado. Se dirigieron al típico garito de moda del pueblo. Era el un local donde el alcohol y las drogas son habituales, todos eran veinteañeros y vestían de formas muy diversas y raras. Antes de entrar escondieron la cámara en el bolso de María, al que habían hecho un agujero para poder grabar lo que ocurría, para que ella no se diera cuenta lo llevaba Nacho en plan galante. Raúl iba a sobornar al portero para que les dejasen entrar, esta vez no por mi mujer sino porque ellos no tenían la edad, pero dos hombres que había junto al mismo les dejaron pasar sin más, serían los dueños del local.

Una vez dentro se fueron a la barra y pidieron una ronda. La gente los miraba extrañados, no por las pintas de mi mujer, que eran típicas de una discoteca así, sino por la edad. Mi mujer se conserva bien pero se nota que tiene sus añitos y a los chicos se los ve unos adolescentes imberbes. Yo me preguntaba que tramarían, sabía que no iban a tomar sólo unas copas.

Después de unas cuantas copas María empezó a relajarse, llevaban mucho tiempo en el bar y los chicos no la habían obligado a nada. Cuando Raúl la notó suficientemente borracha la sacó a bailar, subieron a una tarima y empezaron a moverse. Mi mujer estaba tan confiada que debió ser la única en el bar en no darse cuenta de que no llevaba bragas. La gente de abajo se estaba poniendo morada viendo el peludo chocho de mi esposa. Cuando Raúl se cercioró de que todo el mundo sabía que María no llevaba bragas habló con ella y se marchó, supongo que le diría que iba a por unas copas pues señalaba su vaso vacío mientras hablaban.

Lo que tenía que pasar pasó, inmediatamente después de que Raúl viniese a la barra, los dos que estaban antes en la puerta subieron a la tarima, eran los típicos chulitos de gimnasio con sus camisetas apretadas, eran muy grandes, uno era rubio y el otro moreno. Empezaron a bailar con María uno por delante y otro por detrás. Ella estaba borracha y se la veía orgullosa de que dos tíos de veintipico años tan guapos y fuetes se fijaran en ella, pensaba que no había nada de malo en concederles un baile. Además parecían buenas personas, pues ni la rozaban al bailar.

Debieron ofrecerle una copa ya que se fueron a otra barra que había al fondo del local, María se quitaría del medio a Raúl y los demás por un rato, se sentía segura junto a los dueños del bar. Los chicos se acercaron un poco al lugar donde estaban, ocultos detrás de una columna grababan sin ser vistos. El rubio se metió dentro de la barra y sirvió unas copas, luego le dijo al camarero que se fuera y cerró la barra, volviendo al instante junto a María y su compañero. Acto seguido los dos tíos empezaron a toquetear a María, al principio eran solo caricias inocentes, pero luego el moreno le desabrochó los cordones del top, intentaba liberar sus hermosas tetas. Mi mujer al darse cuenta de que estaban llegando demasiado lejos intentó huir, pero estaba atrapada entre la barra y los dos armarios de músculo. El que intentaba liberar sus tetas consiguió su objetivo, el rubio le había subido la falda y le estaba toqueteando el coño.

Estuvieron un rato así, ella intentaba pedir auxilio, pero el rubio le tapaba la boca con la mano. La arrastraron hacia unas escaleras, comprendí que la llevaban a un reservado. El moreno la subió prácticamente arrastras, el otro se quedó vigilando en las escaleras por si alguien les había visto. Los chicos se acercaron a él. El tipo se puso furioso al darse cuenta de que eran los que estaban antes con María.

-”¿Qué queréis niñatos?”

Raúl tomó la palabra, no entendía como un crío de quince años podía manejar tan bien esas situaciones.

-”Se que os habéis subido a la tía esa a un reservado.”

-”Eso no es asunto tuyo chaval.” Respondió el musculitos.

Raúl le hizo una proposición irrechazable:

-”Escucha, esta tía es una autentica zorra, mis amigos y yo nos la estamos follando, la chantajeamos con decírselo a su marido si no hace todo lo que le pedimos. No nos importa que os la tiréis, al revés queremos que lo hagáis. Solo queremos mirar.”

El tipo se enfadó.

-”¿Quién te has creído que eres? Escucha imbécil, vamos a reventar a esta puta y vosotros esperareis aquí os guste o no ¿has entendido?”

La respuesta de Raúl fue espectacular.

-”No, escucha tú. O nos dejas mirar o llamo ahora mismo a la policía. Tú decides, puedes ir a la cárcel por violación o puedes violar a esta mamaíta impunemente, cuanto más duramente mejor. Te garantizo que no os denunciará, la tenemos controlada”

La cara de asombro del tipo lo decía todo, no le quedó más remedio que aceptar. Subieron las escaleras, el reservado era como una suite de hotel, tenía un salón a la entrada y un dormitorio con cuarto de baño al fondo. Una puerta corredera separaba el salón de la habitación. Al entrar los chicos se escondieron detrás de un sofá y el musculitos cerró con llave el reservado, luego apagó la luz del salón y cerró la puerta corredera, la dejó entreabierta para que pudieran verlo todo. Los chicos salieron de su escondite y se acercaron con la cámara a la puerta, se relamían solo de pensar en lo que iba a pasar, sabían que alguien intentaría follarse a María al verla sin bragas, pero habían tenido una gran suerte con que fueran los dueños, podrían mirar tranquilamente. Yo por mi parte estaba tan furioso como excitado, se estaban pasando de la raya, eran como pequeños diablillos jugando a ser Dios con mi mujer, ella no se merecía eso. Pero ya no podía hacer nada, eso había sucedido ya, tenía dos opciones verlo o apagar la tele. Me desabroché el pantalón y me empecé a pajear.

El otro tío estaba forcejeando con María en la habitación, le arrancó de un fuerte tirón el top, dejando sus tetas al aire. Mi mujer gritaba inútilmente, nadie la iba oír con lo alta que estaba la música del local. El que había hablado con Raúl le dijo al otro algo al oído, le estaba poniendo al corriente de todo. Cuando hubo terminado los dos se lanzaron sobre María. Ella luchaba como una fiera, intentaba evitar lo inevitable.

Los gritos de María eran estremecedores, el moreno le dio una bofetada y la tiró de espaldas.

-”¡Ya estoy harto de tus gritos zorra de mierda!” dijo mientras le pegaba.

El rubio sacó de un cajón un rollo de cinta aislante, dos pares de esposas y unas cuerdas. Parecía claro que mi mujer no era la única a la que violaban esos dos.

-”¿Eres una puta salvaje? Pues te vamos a domar.”

Diciendo esto le taparon la boca con la cinta aislante, luego la esposaron al cabecero de la cama con una de las esposas. María se encontraba de pie junto a la cama, desnuda de cintura para arriba, vestida solo con la pequeña minifalda y las botas negras de largos tacones. Estaba temblando, tenía las manos sujetas a la cama y estaba a su merced. Aún así se resistió como pudo a que le quitasen la minifalda, al final no consiguió evitarlo.

Los dos tipos se quitaron los cinturones y empezaron a azotarla. María se estremecía de dolor. Recibía latigazos por todo el cuerpo pero sobre todo en sus tetas y en su culo. Intentaba chillar pero no podía con la boca tapada, lo único que podía hacer era llorar. Cuanto más sufría ella más disfrutaban esos bárbaros. Los chicos miraban atónitos desde su escondite, todos tenían una cara de asombro brutal, no esperaban eso, el único que tenía otra expresión era Raúl, su cara reflejaba felicidad, ese crío de quince años era un autentico diablo.

Pasados unos minutos María dejó de agitarse, su culo y sus tetas estaban totalmente rojos, el resto del cuerpo mostraba alguna que otra marca de latigazo. Finalmente las piernas le fallaron y se desmayó, quedó colgada del cabecero de la cama. La habían doblegado.

Los dos hombres se desnudaron, sus pollas eran de buen tamaño, aunque todas parecían pequeñas comparadas con la de Manolo. La desataron, le quitaron la cinta aislante de la boca y la subieron a la cama, ella no se movía. La sentaron apoyando la espalda contra el cabecero. Era un cabecero de los antiguos, con barras de hierro, lo que les permitió inmovilizarla totalmente. Le esposaron las manos en cruz, luego pasaron una de cuerda entre las barras y la cintura, después otra entre las barras y el cuello de mi mujer.

En esa postura mi mujer estaba a expensas de lo que quisieran hacerle. Luego cogieron sus cinturones y los cerraron sobre los pechos de María, quedando éstos aprisionados. Ella se despertó al empezar a sentir dolor en sus tetas. Cuando se vio atada en esa postura se puso a gritar, intentaba revolverse pero estaba bien sujeta y apenas conseguía mover un músculo. Ellos tiraban poco a poco del extremo libre de cada cinturón, parecía que las tetas de mi mujer iban a explotar.

-”¡Soltadme!” Decía la pobre María mientras se retorcía de dolor.

Pequeñas gotas de leche empezaban a manar de los pezones de mi esposa. Al verlo, los dos hombres empezaron a mofarse de ella.

-”¿Te gusta que saquemos tu leche mamaíta?”

-”Pareces una vaca lechera. Vamos a ordeñarte esas tetas tan gordas. Te vamos a exprimir hasta la última gota.”

El moreno dio un fuerte tirón de su cinturón, un chorro de leche salió disparado de la teta de María.

-”¡Ahhhhhhhhh………! ¿Por qué me hacéis esto?” Se quejó amargamente María.

La respuesta fue un tirón del otro cinturón, se produjo el mismo resultado. María empezó a pedir auxilio desesperadamente. Los dos tipos empezaron a apretar continuadamente los cinturones sobre las doloridas tetas de mi mujer, su leche empezó a salir a borbotones. Ellos sonreían mientras María continuaba retorciéndose, intentando liberarse inútilmente de ese suplicio. A los pocos minutos de sus pechos dejó de manar leche, por más que se los estrujaban no salían nada, la habían dejado seca.

Lo que esos sátiros le estaban haciendo a mi mujer era excesivo, le estaban practicando todo tipo de torturas, sus gritos eran desgarradores, definitivamente el juego se me había escapado de las manos. Sea como fuere no había podido apartar la vista del televisor ni un minuto, me daba remordimientos excitarme con eso, pero esas cosas no se pueden evitar.

Los chicos se habían pajeado con la escena. Ellos disfrutaban sin ningún cargo de conciencia, sobre todo Raúl. Cuanto más fuerte era lo que le pasaba a María, mayor era su satisfacción, el fin de semana les estaba saliendo perfecto.

Al cabo de un rato la desataron. Cuando María estuvo libre de sus ataduras ni siquiera intentó escapar, las fuerzas le habían abandonado, cayó desplomada sobre la cama. Colocaron la almohada debajo de su estomago, dejando el culo de mi mujer totalmente expuesto. Ella estaba tan fatigada y dolorida que no se daba cuenta de nada. El rubio de ellos se situó detrás preparándose para encularla. Introdujo la punta en el culo de María, ella dio un respingo.

-”Eso no, haré lo que queráis pero no me deis por el culo, me duele mucho.” María tenía el culo tan dolorido que estaba dispuesta a lo que sea con tal de no ser penetrada otra vez.

-”Esta bien, entonces me la vas a chupar como una profesional.” dijo sacándosela a mi mujer.

-”Te la chuparé, haré lo que sea.” Contestó aliviada mi mujer al sentir que se la sacaban.

En ese momento el tipo la penetró con fuerza pillando a María confiada.

-”¡Hijo de putaaaaaaaaaaa…….!” Gritó mi mujer.

Él le daba con fuerza, la estaba destrozando.

-”¡Vamos mami muévete!” Decía mientras seguía follándose a mi mujer.

Cogió su cinturón y la empezó a golpear a un lado y a otro, como los vaqueros al caballo en las pelis del oeste, gritándole que se moviera. María se movía lo que podía, pero para el rubio no era suficiente y seguía fustigándola. Finalmente se corrió y dejo caer su peso sobre María, descansando sobre ella.

Cuando se quitó, el moreno arrastró a mi mujer hasta el borde de la cama. Se la fue metiendo poco a poco por el culo, cuando la tuvo totalmente dentro se levantó. Tenía a María empalada, la sujetaba por los muslos, ella se agarraba al cuello de su violador para no caer. Él se acercó a la puerta para que los chicos pudieran verlo más de cerca. El coño de mi mujer estaba totalmente abierto, su cara desdibujaba, mientras el moreno la subía y bajaba como si fuera un muñeco. Ella no podía verlos porque estaban en la penumbra, pero ellos si podían disfrutar de esa visión en primera fila.

Cuando hombre se corrió, dejó a María otra vez sobre la cama y le dijo:

-”Tienes cinco minutos para marcharte, si no lo haces volveremos a empezar.”

Al oír esto los chicos se fueron sin hacer ruido. Se subieron en el coche a esperar a María, se hacían los dormidos como si llevasen mucho tiempo esperando. En cinco minutos exactos apareció mi mujer, su aspecto era lamentable, tenía el top roto y apenas podía ocultar sus tetas, el pelo totalmente despeinado y el maquillaje se le había corrido.

-”¿Dónde estabas puta?” De esta manera la recibió Raúl

-”¡Me han violado! Tenemos que ir a comisaría a denunciarlo.” Dijo agitadamente María.

-”No podemos hacer eso. El policía. de antes puede estar en la comisaría, además si lo hacemos tu marido se enterará de lo que has estado haciendo el fin de semana.” Volvió a decir Raúl.

María se quedó pensando unos instantes, sabía que Raúl tenía razón, lo que no sabía era que el policía no era policía y que su marido no solo sabía lo que había pasado sino que era cómplice. Finalmente aceptó el consejo de Raúl y se marcharon a casa, estaba amaneciendo.

Miré el reloj, era muy tarde, casi se me había pasado la hora de comer. Me fui rápidamente a casa. María me preguntó por mi tardanza, le dije que había tenido mucho trabajo en la consulta. Casi no podía mirarla a la cara. Lo ocurrido durante la noche del sábado había sido demasiado fuerte, y sentía remordimientos. Mi mujer me notó extraño durante la comida pero no me dijo nada, bastante tenía ella con lo suyo.

Después de comer María se marcho, me dijo que tenía hora con el ginecólogo, que era una revisión de rutina. Me temí lo peor, ¿estaría embarazada?. Cuando ella se fue me marché al despacho, tenía que terminar lo que empecé.

DOMINGO

El domingo los chicos se levantaron a las doce, María seguía durmiendo. Estuvieron viendo el vídeo de la noche anterior, comentándolo animadamente.

-”¡Que suerte tuvimos ayer de dar con esos dos tipos!” Dijo Juan.

-”Ha sido lo mejor de todo el fin de semana ¿verdad?” Preguntó Israel.

Raúl tomó la palabra. Cada vez que lo hacía yo me preguntaba qué estaría tramando.

-”Puede ser, pero tenemos la obligación de superarlo, quién sabe si volveremos a disfrutar alguna vez de esta puta.”

-”¿Superarlo?¿Cómo?” Dijo incrédulo Nacho.

-”Tú déjame a mí”

Con la intrigante frase de Raúl terminó la conversación. Dijo que tenía que ir al pueblo y se marchó. Cuando regresó Raúl subieron a despertar a María, era la hora de comer. Mi mujer dormía a pierna suelta, era natural después de todo lo que había ocurrido el día anterior. Sus tetas y su culo mostraban las marcas del la pasada noche, estaban llenas de moratones. Me alegré al ver que solo tenía eso, no había sido tan grave después de todo, ella había sufrido pero no tenía secuelas de importancia.

Bajaron a comer, María tuvo que sentarse sobre un flotador, mientras los chicos se reían disimuladamente,iba desnuda como siempre. Todavía fingían portarse bien con mi mujer los muy cabrones, después de lo que le habían hecho pasar. Cuando terminaron de comer pasaron al salón. Raúl se sentó al lado de mi mujer y comenzó a hablarle.

-”Esta mañana he ido al pueblo y te he comprado una cosa”

Raúl le entregó un test de embarazo, ninguno sabíamos lo que se proponía. Él seguía hablando.

-”Quiero que lo hagas.”

María le miró extrañada, no sabía porqué Raúl quería que se hiciese el test, pero no le dio muchas vueltas, ella deseaba hacérselo. Se fue al cuarto de baño. Raúl aprovechó ese instante para salir fuera y orinar sobre otro test, había comprado dos el muy bastardo, después se lo guardó en un bolsillo. Cuando María volvió Raúl le pidió el test y se lo guardó en el otro bolsillo.

Pasados los minutos de rigor, Raúl sacó su test de su bolsillo, María no notó la jugada. Cuando Raúl le mostró el test a mi mujer ella se puso súper contenta, por fin algo le salía bien. Raúl le ordenó que los esperase en la piscina y María obedeció.

Cuando María salió de la casa, Raúl sacó el otro test del bolsillo. Por su cara de satisfacción al verlo, supe que mis temores se confirmaban. Cuando lo mostró a la cámara comprobé que así era, estaba embarazada. Los demás estaban desorientados, no sabían lo que se proponía Raúl. Aún así lo siguieron a la piscina. Raúl se fue a hablar con mi mujer.

-”Bueno María después de la buena noticia siempre viene una mala. Ayer nos dejaste plantados en la discoteca y mereces un castigo”

.-”Pero si me violaron.” Dijo ella.

-”Sí, pero es como lo de ayer con Manolo, te violaron por intentar engañarnos, te fuiste con unos tipos para librarte de nosotros, tú te lo buscaste. Además nosotros no tenemos la culpa de nada, hemos perdido toda la mañana por dejarte descansar. Ese tiempo es irrecuperable para nosotros porque esta tarde nos vamos, te devolveremos las cintas y no nos volverás a ver. Nos merecemos una compensación.”

María respiró aliviada al escuchar que pensaban devolverle las cintas.

-”¿Qué castigo? dijo.

Los chicos aguardaban expectantes la próxima frase de Raúl, sabían que este era el momento culminante que les había prometido.

-”Lo decidirás tú, te daré cuatro opciones. Uno, follaras con nosotros nuevamente sin condón todas las veces que queramos. Dos, te daremos por el culo desde ahora hasta que nos marchemos. Tres, tendrás sexo con uno de los perros de Manolo. Cuatro, nos quedamos con las cintas y ya veremos que hacemos con ellas.”

María se quedó perpleja cuando escuchó las opciones. No podía hacerlo sin condón, Dios le había dado otra oportunidad y no podía arriesgarse a quedarse embarazada, ya era mucha casualidad que no lo estuviese ya como para seguir tentando a la suerte. Tampoco podía dejarse dar por el culo, lo tenía tan dolorido del día anterior que le dolía sólo de pensarlo, era un infierno por el que no estaba dispuesta a pasar. La opción del perro, era una opción que iba contra las leyes de la naturaleza y de Dios, una opción que era una aberración en si misma. Si se quedaban con las cintas, todo lo que había pasado ese fin de semana habría sido inútil, su sufrimiento habría quedado en saco roto.

A Raúl se le veía contrariado, pensaba que María elegiría la opción del perro, pensaba que no había otra elección posible,pero ella no contestaba, por lo que Raúl dijo:

-”De acuerdo, ya que no contestas supongo que habrás elegido la opción numero cuatro, que nos quedemos las cintas. Vamos a tomar una copa y nos iremos para casa, volverás a tener noticias nuestras.”

Raúl no se conformaría con eso, les había prometido a sus amigos un punto final grandioso para el fin de semana y lo iban a tener. Se marchó con Juan a preparar las copas, la de María muy poco cargada y con una gran dosis de líquido para vacas, no querían emborracharla, sólo querían calentarla. Juan se fue con las copas a la piscina y Raúl se marcharon a buscar a Manolo. Raúl llamó a la puerta del casero.

-”Hola Manolo, quiero que me dejes al perro.”

-”¿A cual de ellos?”

-”Déjame el macho grande. La puta que hemos traído con nosotros nos ha dicho que quiere follarse a un perro, menuda guarra. ¿Quieres verlo?”

A Manolo se le iluminó la cara, movió la cabeza asintiendo.

-”Muy bien, te quedarás espiando desde detrás del seto. Cuando te haga una señal vendrás con el perro, haz como si vienes a limpiar la piscina.”

Raúl volvió con los demás a la piscina, empezaron a hablar de tonterías. A los pocos minutos el líquido empezó a hacerle efecto a mi mujer, ella se dio cuenta que algo raro le pasaba, normalmente asociaba cuando se ponía caliente a que iba borracha, pero esta vez no era así, era tan ingenua que no se dio cuenta de que le habían echado algo en la bebida. Le habían echado mucho más líquido que las otras veces, la calentura de María iba a ser brutal.

Los chicos seguían hablando de tonterías, como si no se dieran cuenta. Ignoraban a posta a María, que estaba sentada desnuda junto a ellos agitándose constantemente. Raúl la miró de reojo, al darse cuenta de su estado dijo:

-”Bueno recogemos todo y nos vamos para la ciudad.”

Al oírlo María se contrarió, esperaba tener una última sesión de sexo.

-”Raúl, yo había pensado que…..ya sabes…..” El tono de voz de mi mujer era de lascivia absoluta.

Raúl se hizo el tonto.

-”No, no se.”

María fue directa al grano.

-”Había pensado que podíamos tener sexo otra vez. Estoy dispuesta a chupárosla a cambio como el primer día”

-”Muy bien, chúpanosla y luego ya veremos.”

Mi mujer se acercó a Raúl, se puso de rodillas entre sus piernas, le sacó la polla del pantalón y se la empezó a chupar. Lo hacía lo más rápido que podía, no quería esperar más para ser follada. Raúl puso su mano en la cabeza de María acompañando el movimiento, luego le hizo una seña a Manolo. Mi mujer no se dio cuenta de que el casero estaba limpiando la piscina hasta después de que Raúl se corriera en su boca, cuando lo vio, no le dio importancia, total Manolo ya se la había follado, haría lo que fuera con tal de tener sexo.

Juan prefirió que María le hiciera una cubana. Ella puso la polla del chico entre sus tetas, éstas eran tan grandes que cubrían por completo el instrumento de Juan. María comenzó un sube y baja bastante rápido, sólo tenía una idea en la cabeza, sexo. Cuando Juan se corrió, ella se levantó y se fue a por el siguiente chaval, Nacho. Le hizo una mamada estupenda, había aprendido bastante el fin de semana. Israel optó por otra cubana. Cuando mi mujer terminó con todos ellos exigió su premio, seguía de rodillas junto a Israel.

-”Coged los condones, ¿quién es el primero?”

-”Nadie va a follarte puta.”

María se sorprendió con las palabras de Raúl.

-”Pero me dijiste que si os la chupaba….”

-”Eso lo dijiste tú.” Volvió a decir Raúl.

María estaba tan caliente que empezó a masturbarse. Raúl le apartó las manos de su coño.

-”No te masturbarás, si quieres sexo tendrás que hacerlo con alguien, pero no con nosotros.”

-”¿Con Manolo?” Dijo mi mujer.

-”No, con su amigo.”

Cuando María vio al perro empezó a temblar, el perro era grandísimo, muy feo y estaba sucísimo, seguro que tenía pulgas. Es verdad eso que dicen de que los perros se parecen a los amos. Mi mujer se levantó enfada, no iba a hacerlo con el perro, y más ahora sin recuperar las cintas. Se dirigió hacia la casa, su paso era decidido, pero poco fue aminorándolo. Se dio la vuelta y se acercó a Raúl.

-”¿Recuperaré las cintas si lo hago?”

-”Ya es demasiado tarde, las cintas son nuestras, si quieres follarte al perro lo harás sin conseguir nada a cambio.” Dijo Raúl.

Increíblemente mi mujer se puso a cuatro patas, solo le importaba calmar su calentura. Al ver esto yo no sabía que pensar, un perro apestoso se iba a follar a mi mujer, toda una señora cristiana y madre de dos hijos. Mi polla pensó por mi, se me puso más tiesa que nunca, no recordaba una erección igual, me empecé a pajear. Raúl ordenó a Manolo acercarse con el perro.

El perro empezó a dar vueltas alrededor de María hasta que descubrió la humedad de su coño. Empezó a lamerlo, su áspera lengua hacía maravillas en la intimidad de mi mujer. Ella movía su culo buscando más placer. Los chicos y Manolo se pajeaban muy excitados. María no aguanto mucho tiempo los lametones del chucho y le vino un orgasmo, el perro lamió los abundantes jugos que manaban del interior de su hembra. Luego el animal se subió sobre mi mujer, intentaba penetrarla, cuando por fin lo consiguió empezó a culearla a un ritmo frenético, sujetándola con sus patas delanteras.

Las babas de animal resbalaban por el cuerpo de María, a ella se la veía sofocada por la follada que estaba recibiendo. Empezó a gemir al sentir la proximidad de otro orgasmo.

-”¡Me corrrrrrrrooooooooooooo……….!”

El chucho seguía empujando, no bajaba el ritmo. María encadenaba orgasmos uno detrás de otro, era increíble la cantidad que tuvo. Los chicos se mofaban de ella.

-”Vaya perra, como disfruta.” Dijo Juan.

-”Dime puta, ¿qué diría tu maridito si te viese entregada a un chucho sarnoso?” Dijo Raúl con ironía.

Su marido se había corrido ya dos veces mientras su mujer seguía teniendo orgasmos sin importarle que la humillaran. De pronto el perro arqueo su espalda juntándose lo más que pudo a mi mujer. Empezó a meterle toda la bola a María, que se retorcía mezcla de dolor y placer. Ella tuvo un último orgasmo y perdió el sentido.

Cuando recobró el conocimiento, el perro le estaba dando la espalda, se habían quedado abotonados. Ella se asustó un poco al verse en esa situación, intentó despegarse del perro pero no pudo. La follada del animal había aplacado su calentura y ahora se sentía fatal. “¡Qué es lo que he hecho ! ¡Cómo he caído tan bajo!” dijo en voz alta. Los chicos empezaron a reírse. Ellos todavía no se habían corrido, estaban aguardando este momento, el momento más humillante para María. Se acercaron a ella y uno tras otro fueron corriéndose en su cara, lo hicieron con desprecio, como si mi mujer fuera una basura. También Manolo descargó sobre su rostro cinco tremendos chorros de semen. María terminó cubierta totalmente de esperma, llorando amargamente mientras esperaba que el perro se despegase de ella. Todo lo que había hecho el fin de semana había sido inútil, no sólo no había recuperado las cintas, sino que ahora tenían más vídeos de ella, algunos de los cuales eran totalmente aberrantes.

Raúl y Juan entraron en la casa. Juan grabó las últimas palabras de su amigo:

-”Bueno cornudo, espero que hayas disfrutado con el vídeo. Además vas a ser padre otra vez, si el niño no sale muy listo sabrás que es de Manolo. Aunque no tiene porqué ya que tu mujercita también es tonta de remate, no se ha dado cuenta que las violaciones que ha sufrido estaban preparadas, ni de que le hemos puesto el líquido para calentarla. Lo dicho, si quieres repetir ya sabes mi número de teléfono.”

Así se terminó la grabación. No sabía que pensar, había disfrutado como un enano, pero mi pobre mujer había alternado momentos de increíble placer con otros de increíble dolor. Cuando regresé a casa María me dijo que quería hacer el amor con migo. Era evidente que había ido al médico y le había dicho que estaba embarazada, supongo que habría tenido los síntomas típicos y habría ido al doctor para ver si el test que había hecho con los chicos estaba bien.

Si hacía el amor con ella, tendría que asumir el hijo como mío, pero que otra cosa podía hacer….

Mi mujer, mi hijo y sus amigos (2)

Jueves, octubre 27th, 2011

Hola a todos, soy Fermín otra vez, en mi anterior relato les conté como, con mi ayuda, mi hijo Luismi y sus amigos: Raúl, Nacho, Juan e Israel consiguieron follarse a María, la remilgada de mi mujer, mientras yo lo grababa todo. Ninguno supo que yo fui el artífice de todo.

Desde entonces han pasado once meses. Tenemos otro hijo fruto de aquellas relaciones, yo se que no es mío, pero es un precio que he tenido que pagar por todas las experiencias excitantes que viví. Yo siempre me he hecho el tonto con lo del niño para no incomodar a mi mujer, ella piensa que creo que el hijo es mío. Se llama Alfredo y acaba de cumplir dos meses. Por lo demás nuestra relación se ha enfriado bastante, solo somos dos personas que convivimos.

Nuestra situación económica es precaria. Un nuevo hijo supone muchos gastos, además está el internado de Luismi, donde le mandamos después de los incidentes de la otra vez. Sólo con los ingresos de mi consulta veterinaria nos vemos negros para llegar a fin de mes. No he vuelto a hacer el amor con mi mujer desde entonces, le debe haber cogido tanto asco que no para de ponerme excusas absurdas, ha pasado tanto tiempo que ya no recuerdo ni como era.

Bueno es hora de entrar en materia, como ya dije no habíamos vuelto a ver a los amigos de mi hijo desde entonces. Yo me había contentado con ver mis grabaciones de todo lo sucedido, pero empezaba a cansarme, necesitaba más material. Llevaba un par de semanas dándole vueltas a la situación, no se me ocurría nada. Fruto de mi calentura hice algo sin pararme a pensar demasiado en las consecuencias, llamé a Raúl. Quedamos en vernos esa tarde en una cafetería cercana a su colegio a la salida de las clases.

Cuando entró por la puerta yo le esperaba sentado en una mesa apartada, se le veía nervioso, era normal, pensaría que mi mujer me había contado lo sucedido. Me vio y se dirigió hacia mí.

-”Hola Sr. Jiménez ¿Quería verme?”

-”Sí, así es. No voy a andarme con rodeos, se todo lo que le hicisteis a mi mujer hace un año.”

Raúl se quedo blanco, no sabía que decir. Pensaba que le iba a matar, pero no esperaba mi siguiente frase.

-”No te preocupes, fue algo fantástico”

-”¿Cómo dice?” Preguntó Raúl incrédulo.

-”Mira sin paños calientes, por aquel entonces yo llevaba mucho tiempo sin hacer el amor con mi mujer, estaba muy caliente y se me ocurrió la idea de dejar que os la follarais. Por eso os facilite el somnífero y el líquido de las vacas.”

Raúl no salía de su asombro. No podía creer todo lo que estaba escuchando. Yo seguía hablando.

-”Compré unas minicámaras y las instalé por toda la casa para poder ver todo lo que allí ocurría. Lo tengo todo grabado.”

-”¿Qué quiere de mí?” Dijo Raúl dubitativamente.

-”Me gustó tanto lo que pasó que quiero que lo repitáis. Quiero que lo grabéis todo y luego me deis las cintas para poder verlas.”

Raúl dudó unos momentos y finalmente me contestó.

-”No se, tengo que consultarlo con mis amigos, esta noche le telefonearé”

Así quedó todo. Pasé la tarde nervioso esperando su llamada. Después de cenar sonó el teléfono. Me lancé sobre él antes de que pudiese contestar María.

-”¿Si?”

-”Sr. Jiménez soy Raúl. Lo hemos estado hablando y hemos decidido aceptar su oferta, pero con condiciones.”

-”Qué tipo de condiciones?”

-”En primer lugar queremos tener un papel firmado por usted en el que nos autoriza a follarnos a su mujer, no lo enseñaremos a menos que usted nos traicione, es por seguridad. En segundo lugar, usted nos proporcionará todo el material necesario: más líquido de vacas, otra videocámara,1000 euros para gastos y otros 1000 como pago por el trabajo. Por último, nosotros mandamos en todo, no podrá entrometerse en nada de lo que pase. Recibirá las grabaciones de lo ocurrido puntualmente. Si mañana a primera hora no tengo un sobre con su autorización y el dinero en mi casa no habrá trato.”

Dicho esto colgó sin dejarme decir nada

Me quedé pensando. 2000 euros era mucho dinero, y más en nuestra situación económica. Lo de la firma me implicaba directamente en todo, pero que podía hacer, deseaba que se la volvieran a tirar, quería verla otra vez en sus manos. Tenía una sensación indescriptible de calentura, disfrutaba infinitamente más con todo aquello que con cualquier polvo rutinario con mi mujer, además mi mujer ya no quería hacer el amor, decidí aceptar.

Al día siguiente envié el sobre. Esperé todo el día noticias de Raúl. A eso de las cinco me telefoneo al móvil.

-”Soy Raúl. Escuche dentro de media hora iremos a su casa a hablar con su mujer. Usted nos esperará en la consulta. Luego pasaremos a verle.”

Volvió a colgar. Estaba claro que quería demostrar que ellos estaban al mando y que no aceptarían ni una palabra por mi parte.

Cerré la consulta diciéndole a los pocos clientes que había que tenía que salir. Puse las minicámaras a grabar y esperé. Echaba de menos esa situación, estaba intrigado por ver lo que le dirían a María. Los chicos no tardaron en llegar. Llamaron a la puerta, María estaba dándole el pecho a Alfredo, lo dejo en su cuna y se vistió. Cuando les abrió casi se desmaya. No podía creer que hubieran vuelto. Raúl aprovechándose de su desconcierto habló.

-”Sra. Jiménez está usted preciosa. ¿Nos echaba de menos?”

-”¿Qué queréis? ¿No me habéis hecho suficiente daño ya? ¡Desgraciados!”

-”Precisamente queríamos hablarle de eso.” Dijo Juan.

-”Estamos arrepentidos y queremos entregarle la cinta de vídeo. Pero antes tendrá que hacer algo por nosotros.” Dijo Nacho.

María se quedo pensando, sabía que no podía fiarse de ellos, pero tenía que recuperar la cinta como fuera. Luego ya pensaría algo para darles un escarmiento.

-”¿Qué queréis que haga?”

Raúl se tomo su tiempo sabía que tenía que ser claro y convincente. Habló muy despacio.

-”Queremos que pase con nosotros un fin de semana. Iremos a la granja de mis padres para no ser molestados. Si cumple lo que le decimos le devolveremos la cinta y no volverá a saber nada más de nosotros.”

-”¿Un fin de semana? No puede ser, no puedo dejar a Alfredo solo. Además Fermín se extrañará si me marcho.”

Raúl volvió a insistir.

-”Inventará una excusa para marcharse y su marido cuidará de el bebe. Por cierto ¿cómo está nuestro hijo?” dijo burlonamente.

-”¡Sois unos hijos de puta! ¡No pienso hacerlo”

-”La puta es usted. No quería llegar a este extremo, pero si no acepta utilizaremos el vídeo. Ya me entiende…” Raúl sonrió mientras pronunciaba estas palabras.

María dudó unos instantes, no podía permitir que el vídeo saliera a la luz, finalmente dijo:

-”Esta bien, pero me devolveréis la cinta, y esta vez nada de cámaras. Y además esta vez no os correréis dentro de mí. Estoy ovulando y no quiero más sorpresas.”

Era increíble, María había aceptado. Por otra parte era lógico, no podía hacer otra cosa, pero me extrañaba verla aceptar que se la follasen esos adolescentes pervertidos. Quedaron al día siguiente después de comer, aprovechando que era viernes , ella llevaría nuestro coche.

Después pasaron por mi despacho, les di más liquido para vacas, y acordamos que me enviarían las grabaciones la semana que viene. Aunque María ya se lo había dicho, les hice prometer que esta vez se la follarían con condón, no quería que se volviera a quedar embarazada. Al día siguiente le daría a Raúl mi videocámara. Llevarían dos, la suya y la mía.

Esa tarde mi mujer me dijo que había muerto una tía suya y que debía marcharse el fin de semana, que era mejor que yo no fuese para ocuparme de Alfredo. Ella esperaba más preguntas por mi parte, le dije que sí enseguida y no le pregunté ni el nombre de su tía. Me dejó una lista con todo lo que tenía que hacer y se puso a hacer la cena. Se la veía nerviosísima, yo por mi parte estaba que me subía por las paredes de excitación.

Por la mañana me encontré con Raúl como teníamos hablado para darle la cámara. Me dijo que me iban a proporcionar un espectáculo mucho mejor que la otra vez. Por la tarde me despedí de María, estaba temblando, me dio un poco de pena.

Todo el fin de semana lo pase inquieto. Pensaba en lo que podría estar pasando en esos mismos momentos, en las situaciones que estaría viviendo María. Me masturbé innumerables veces con mis antiguas grabaciones.

El domingo a las diez de la noche llegó María, se la veía triste y agotada. Prácticamente no me dirigió palabra. Se fue a ver al niño y luego se metió en la ducha y se acostó. Ese día no pude dormir, esperaba el momento de ver lo sucedido. Me preguntaba si al día siguiente me entregarían las cintas. Acerté.

El lunes me levante temprano y me fui a la consulta antes de que María se despertara, a media mañana llegó a mi consulta un paquete. Antes de abrirlo despaché rápidamente a una señora mayor que venía con su caniche. Anulé el resto de citas del día y me encerré en mi despacho a cal y canto. Abrí el paquete y encontré un montón de cintas de vídeo numeradas de tres horas cada una, definitivamente habían hecho sus deberes.

Les relataré los hechos acaecidos cronológicamente:

VIERNES TARDE

Al meter la primera de las cintas de vídeo se veía a los cuatro chicos esperando en el portal de Israel. Raúl hablaba a la cámara:

-”Bueno cornudín, cuando veas esto supongo que ya le habremos hecho a la puritana de tu mujer lo que hayamos querido. Tú disfruta pajeándote que de follárnosla ya nos ocupamos nosotros. Vaya pringado estas hecho, no entiendo como puedes tener una tía semejante en casa y en lugar de follártela nos la entregas a nosotros.”

Luego se veía aparecer nuestro coche con María al volante. Llevaba puesto un pantalón vaquero y una camiseta bastante holgada. Cuando ella paró el coche los chicos cargaron sus maletas y subieron a él. Raúl se montó delante y los otros detrás. Cuando María vio la cámara empezó a protestar.

-”Acordamos que nada de cámaras. Si no las dejáis me marcho a casa.”

-”No se preocupe Sra. Jiménez, sólo es un juego. Cuando terminemos le daremos también estas cintas, se lo prometo.” Dijo tranquilizadoramente Juan.

-”No se si creeros….”

-”¡Pare el coche! Si no quiere colaborar puede irse a casa. A mi me da igual, enseñaremos la grabación que tenemos a todo el mundo.” Gritó Raúl.

María se dio cuenta de que no podía hacer nada, eran ellos los que mandaban. Pensó que estaba obligada a seguirles el juego.

-”Esta bien. Acepto lo de la cámara. Pero luego me daréis todas las cintas.” Dijo a regañadientes María.

Llegaron a la granja . Era un lugar bastante bonito, tenía una casa principal de dos plantas con piscina, toda ella rodeada por un seto, una casa pequeña para los caseros y unos establos. La finca era bastante grande, no había nadie en varios kilómetros a la redonda. Esos cabrones lo habían planeado bien.

Mientras descargaban las cosas apareció un chaval joven, era el casero, se llamaba Manolo y tendría veinticuatro años más o menos. El pobre era el tonto del pueblo, los padres de Raúl lo habían contratado para ocuparse de la granja. Por lo visto, aunque no era muy listo, sabía mucho de animales. Cuando María lo vio dio un grito, no esperaba que allí hubiese nadie, además tenía un aspecto horroroso. Era muy alto y feo, le faltaban casi todos los dientes, además estaba sucísimo. Raúl la tranquilizó, dijo que no les molestaría y que no se enteraba de nada ya que era medio retrasado.

Una vez descargado todo decidieron darse un baño en la piscina, pero no un baño cualquiera, lo harían desnudos. Pusieron las cámaras sobre dos trípodes enfocando desde diferentes ángulos. A mi mujer no le hizo gracia, pero tenía que obedecerles. Se notaba que le daba vergüenza todo aquello. Yo me imaginaba lo que estaría pensando, pensaría que la otra vez estaba borracha y extrañamente excitada, pero que ahora le era muy complicado colaborar.

Los chicos la rodearon, mientras ella estaba inmersa en sus pensamientos ellos se habían desnudado, tenían sus pollas totalmente erectas. Raúl se acercó por delante e intentó darle un beso en la boca, María le giró la cara. Por detrás Juan le levantaba su camiseta. Israel y Nacho intentaban bajarle los vaqueros.

La situación me estaba poniendo a mil, me di cuenta que yo no era el único que observaba, una de las cámaras captaba al fondo la ventana de la casa del tal Manolo, se le veía agazapado mirándolo todo. Por el movimiento que veía pensé que se estaba masturbando, ya éramos dos los que lo hacíamos.

Por fin Juan le había conseguido quitar la camiseta, los otros habían hecho lo propio con el vaquero. Raúl seguía intentando besuquearla pero María se resistía. Juan le desabrochó el sujetador y dejo al aire sus tetas. Estaban enormes, normalmente eran grandísimas, pero ahora parecían dos montañas, sus pezones se encontraban hinchadísimos. María todavía estaba en época lactante y sus pechos habían aumentado de tamaño considerablemente. Israel bajó lentamente sus bragas, su coño seguía igual de peludo que siempre. Ya la tenían desnuda, era una estampa maravillosa.

María estaba como inerte, no colaboraba nada, era natural pues no tenía casi experiencia, pero a los chicos no les gustó. Sabían que podían follársela ahora mismo, ella tendría que ceder para recuperar la cinta, pero no les gustaba la idea de tirarse a una muñeca de trapo. Raúl decidió hacer algo al respecto.

-”Sra. Jiménez, échese en la tumbona que nosotros preparemos la merienda.”

María obedeció, no estaba resultando tan mal como pensaba.

-”Vosotros quedaos aquí, tú Juan acompáñame.” Ordenó Raúl.

Se llevaron una de las cámaras con ellos. Fueron a la entrada donde habían dejado las maletas, una de ellas estaba llena de botellas de alcohol de todo tipo. Prepararon unas copas. Raúl cogió el bote de líquido para las vacas y mirando a la cámara dijo:

-”Como tu mujercita es una frígida vamos a calentarla un poquito.”

-”Sí, que comience el show. Vas a ver maricón de mierda como tu mujer disfruta con hombres de verdad.” Dijo riéndose Juan.

Fueron a la piscina con las copas, todos seguían desnudos incluida mi mujer. María pensó que un trago le ayudaría a soportar mejor lo que tenía que pasar. Se tomaron dos botellas entre los cinco. Cada copa de María llevaba su correspondiente ración de afrodisíaco. Los chicos le decían todo tipo de groserías, al principio a ella le molestaban, pero luego empezaron a excitarla. Era evidente que el líquido estaba haciendo su efecto, además unido al carácter desinhibidor del alcohol, hacía que María además de estar muy caliente dejara de estar tan incomoda con la situación. Ese era el punto que estaban esperando por lo que decidieron pasar a la acción.

Nacho cogió una de las cámaras, se acercó a María y le ordenó que abriera las piernas. Ella no le hizo caso, intentaba mostrar algo de dignidad, pero que dignidad iba a mostrar una señora de 40 años, católica y madre de dos hijos, tumbada desnuda rodeada de cuatro adolescentes de 15 años amigos de su hijo. Juan se acercó a ella y le fue separando poco a poco las piernas. Nacho aprovechó para tomar un primer plano de su coño, estaba muy húmedo. Juan se arrodilló delante de ella hundió su cara entre sus piernas, mi mujer respondió con un pequeño gemido. Raúl e Israel se lanzaron sobre sus tetas, el primero en descubrir que estaban llenas de leche fue Raúl:

-”¡Mirad, tiene leche en las tetas!”

-”¡Siiii…, es verdad!” Confirmó Israel cuando descubrió el manjar.

-”Esto hay que grabarlo bien.” decía Nacho emocionado.

Ni que decir tienen que yo me había corrido ya viendo la escena. María no me dejaba que viera como amamantaba a Alfredo y ahora la estaba viendo amamantar a unos degenerados. Raúl e Israel la devoraban con locura, le mordisqueaban los pezones y estrujaban fuertemente sus tetas, querían sacarle hasta la última gota de leche. Mi mujer empezaba a respirar agitadamente, tenía los pezones muy sensibles ahora que había dado a luz, además Juan seguía haciéndole un buen trabajo en su encharcado coño, el orgasmo era inminente.

-”¡Me corroooooooooooooo……!” Gritó repentinamente María.

Un mar de líquido salió de su interior. Sabía que había mujeres que se meaban cuando llegaban al orgasmo, pero lo de María era excesivo.

-”¡Mirad como se mea de gusto!” Dijo Juan con su cara empapada por los efluvios de María.

-”¡He sacado un primer plano! ¡He sacado un primer plano!” Nacho estaba eufórico

-”Vaya cerdita que esta usted hecha Sra. Jiménez.”

Todos rieron con este último comentario sarcástico de Raúl. Éste volvió a tomar la palabra:

-”Los que no hayan probado la leche de esta putita que lo hagan, el otro que me acompañe a por los condones.”

María respiró aliviada cuando escuchó lo de los condones, no quería volver a quedarse embarazada. Tenía gracia, la muy puritana no quería que yo los usase porque era pecado y ahora lo que más deseaba era que esos niñatos se los pusieran para follársela.

La cámara fija quedó grabando como Nacho y Juan degustaban la leche de mi mujer y la otra se la llevó Israel, acompañando a Raúl.

Volvieron a la piscina, Juan y Nacho seguían bebiendo la leche de mi señora, la habían dejado seca. Manolo seguía observándolo todo desde su escondite. María, por su parte, continuaba muy sofocada, involuntariamente su cuerpo le pedía más guerra.

Raúl volvió a tomar la iniciativa. Bajo a María de la tumbona y la puso a cuatro patas sobre una toalla. Pensé que le iba a dar por el culo, pero me equivoqué, en lugar de eso le metió un dedo en su encharcadísimo coño. Lo movía en círculos, luego lo metía y lo sacaba con mucha delicadeza. Estuvo así un rato hasta que María empezó a jadear, cuando notó que se iba a correr paró. Una protesta casi imperceptible salió de la boca de mi mujer, no quería que parara.

-”¿Qué has dicho? ¿Quieres que siga? ” Le preguntó Raúl.

María no contestó, no quería admitir que todo eso empezaba a gustarle.

-” Esta bien si no quieres que siga lo dejare.” Insistió Raúl

-”¡Por favor no pares!¡No me dejes así!” Suplicó María.

Raúl la tenía donde quería, mi mujer estaba cachondísima, Raúl continuó humillándola.

-”¿Quieres que te follemos putita?”

-”Sí, folladme.”

-”Habéis oído chicos? La muy guarra va de señora y ahora quiere que nos la follemos. ” Los comentarios de Raúl eran cada vez más hirientes. Volvió a tomar la palabra.

-”Grita que eres una cerda y que quieres nuestro rabo.”

María no entendía como esos cabrones conseguían excitarla tanto. En su interior luchaba por mantenerse firme, si se la tenían que follar que lo hicieran, pero no les daría la satisfacción de verla suplicarles que lo hicieran, era una mujer decente, era….

-”¡Soy una cerda y quiero vuestro rabo!” María se quedó más sorprendida que los chicos al oír sus propias palabras, su cuerpo había podido más que su mente.

Todos se rieron.

-”Muy bien, abre la boquita.” Dijo Juan mientras colocaba su polla delante de la boca de María.

-”¡Obedece si quieres que te follemos guarra!” Le ordenó Raúl.

Estaba claro que la mentalidad de mi mujer había cambiado respecto a la otra vez. La primera vez ella no se esperaba lo que iba a pasar ni sabía cuanto tiempo duraría, además estaba nuestro hijo presente, pero ahora era diferente, había venido a la granja por un fin de semana sabiendo lo que pensaban hacerle y no estaba Luismi por medio. Tenía dos opciones, pasarse el fin de semana sufriendo o disfrutando. Además estaba tan excitada que era inútil resistirse, decidió abandonarse al placer.

No me lo podía creer cuando vi que María abrió su boca y le empezó a chupar la polla a Juan. La otra vez sólo Nacho había conseguido metérsela en la boca y contra su voluntad, ahora se la estaba chupando a Juan voluntariamente, ella que siempre lo había considerado una aberración le estaba mamando la polla a un crío de 15 años para conseguir sexo.

-”¡Ahhh….siiiii….” Gemía Juan.

-”Ahora te voy a follar, te lo has ganado.” Dijo Raúl.

-”Ponte condón, por favor….” Juan cortó la frase de mi mujer volviéndole a meter su polla en la boca.

-”Claro, hemos hecho un trato, te puedes fiar de nosotros.” Mientras decía esto Raúl se puso uno de los condones.

Raúl se la fue metiendo poco a poco, quería disfrutar el momento, cuando llegó a la mitad paro y se quedó quieto esperando que fuese María la que hiciera el trabajo. Ella desesperada echó su cuerpo hacia atrás buscando el resto de la polla del chico, ella empezó a moverse hacia delante y hacia atrás, luego en círculos, intentaba meterse la polla de Raúl lo más hondo posible.

María estaba como poseída, acababa de apartar de su mente todas sus convicciones morales y estaba empezando a disfrutar de verdad. Gemía de placer, ya no intentaba ocultar sus sensaciones. Juan le sacó la polla de la boca para correrse en su cara y su pelo, a ella le dio asco, sentía resbalar los goterones de semen por sus mejillas, pero no dijo nada ya que la inminencia de otro orgasmo la tenía fuera de si, aceleró sus movimientos hasta que se corrió otra vez.

-”¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii………!” Gritó María.

-”¡Eso puta córrete otra vez!” Jaleaba Juan.

Raúl seguía bombeando con fuerza. Cuando por fin se corrió permaneció quieto por unos instantes con la polla en el interior de María saboreando el momento. Continuaron así el resto de la tarde. Ella les chupaba la polla a cambio de que se la follasen. María alcanzó varios orgasmos más. Todos se la follaron y a todos se la chupó, Raúl y Nacho le hicieron tragar su leche, mientras que Israel prefirió descargar sobre las gigantescas tetas de mi esposa.

Cuando terminaron María seguía pidiendo más. Yo sabía que lo hacía por el efecto del líquido y porque estaba muy borracha, pero eso era demasiado, mi respetable mujer estaba suplicando más sexo a la gente que la estaba chantajeando, y esa gente eran los amigos de su hijo que se dedicaban a humillarla.

Ellos querían dejarla con las ganas, la levantaron del suelo y la ayudaron a llegar a una de las habitaciones, ya que a María le costaba caminar, era lógico después de la borrachera que llevaba y la ración de falo que había recibido. La acostaron desnuda sobre una cama y ella se quedó dormida al instante.

Cuando salieron de la habitación Raúl habló a la cámara:

-”¿Te ha gustado cornudín? ¿Has visto como la guarra de tu mujer nos suplicaba que nos la tirásemos? Pues esto es sólo el principio, te garantizo que lo que viene después no te lo esperas.”

Esas últimas palabras me dejaron intranquilo. La verdad es que había disfrutado viendo el vídeo, me había hecho unas pajas espectaculares. En eso estaba cuando me di cuenta de que era la hora de comer y me marché a casa.

Cuando entré en mi casa la comida estaba sobre la mesa. María me dijo que ella no tenía hambre y que iba a dar de comer a Alfredo. Le pregunte morbosamente si le pasaba algo, pero ella me dijo que sólo estaba un poco triste por lo de su tía. Cogió un biberón y se metió a nuestro cuarto con el niño. “Con la cantidad de leche que tiene en sus tetas, esos hijos de puta tienen que haberla dejado seca para que tenga que alimentar a nuestro hijo con un biberón” pensé. Inmediatamente después de comer me fui a mi consulta para continuar viendo las grabaciones.

VIERNES NOCHE

Después de dejar a mi mujer en la habitación la grabación se cortó. Cuando se reinició otra vez se notaba que habían pasado varias horas pues estaba anocheciendo. Ahora era Juan quién hablaba a la cámara:

-” Te preguntaras en que hemos gastado el dinero que nos diste, pues bien te lo iremos diciendo poco a poco.”

-”Si hemos gastado algo para vestir a tu mujercita, nos la vamos a llevar de marcha.” dijo Nacho a continuación.

Acto seguido la cámara apuntaba hacia una cama, sobre ella había un vestido de autentica puta, consistía en una minifalda de cuero que más bien parecía un cinturón, un top, también de cuero con cordones en el escote que permitían mostrar más o menos carne, y unas botas negras con grandes tacones,de las que llegan hasta las rodillas. Además había una bolsita que contenía cocaína.

Al no ver bragas y sujetador me temí lo peor, además estaba la cocaína, pero lo peor estaba por llegar.

Se dirigieron a la habitación de mi mujer para despertarla, ella estaba como inerte desnuda encima de la cama. La intentaron reanimar pero no reaccionaba, estaba muy cansada. Prácticamente tuvieron que arrastrarla hasta la ducha. La ducharon con agua fría y María reaccionó algo, miraba desconcertada hacia todos los lados, estaba desorientada.

La secaron un poco y le pusieron un raya, María no sabía lo que era, nunca había visto cocaína y menos pensaba que los amigos de su hijo pudieran tomarla, ella pensaba que eso sólo lo hacían los yonkis. Ellos le dijeron que era una medicina para despejar la cabeza, y que había que tomarla por la nariz para que hiciese antes efecto. Mi mujer, que todavía no sabía bien donde estaba, se la tomó sin protestar.

A los pocos minutos se encontraba como nueva. Le dijeron que bajase a cenar, María intentó ponerse algo de ropa pero ellos dijeron que no, que bajase tal y como iba. A ella no le importó bajar desnuda, pensaba que los chicos se estaban portando bastante bien para lo que ella esperaba y además estaba eufórica por el efecto de la coca.

Le dieron de cenar una plato de sopa, condimentado lógicamente con líquido para vacas, y un filete con patatas. Supuse que le dieron bien de cenar para que María siguiera confiando en ellos. Después de cenar comenzó el ritual de siempre, empezaron a tomar copas y a mezclar las de María con el líquido. Pero esta vez había una variante, alternaban las copas con más “medicina para la cabeza”

A María le gustaba la situación, tomaba las copas para desinhibirse, acallaba de esa manera la voz de su conciencia. Se fue calentando poco a poco. Cuando no podía más invitó a los chicos a que se la follasen, no les habló, sólo fue abriendo despacio sus piernas. La muy zorra había perdido por completo la dignidad. Raúl se acercó a ella y le habló:

-”Ahora vamos a salir de copas al pueblo de al lado.”

-”Pero…. yo creía…” La muy puta deseaba que se la follasen.

Raúl sonrió al ver que estaba entregada y volvió a hablarle:

-”Si te portas bien, tendrás lo que quieres. Ya has visto que te puedes fiar de nosotros.”

Israel fue a por el vestido y le ordenó que se lo pusiese. María dudó al verlo, no llevaría ni bragas ni sujetador, además era un vestido digno de cualquier puta. Le dijeron que si se lo ponía a la vuelta se la follarían y que además en ese pueblo no la conocía nadie. Una vez convencida de eso no fue difícil hacerlo de que se pintara la cara como una autentica zorra.

Una vez lista se montaron en el coche. Raúl se puso en el asiento del piloto. Sabía conducir desde muy pequeño y el pueblo estaba a pocos kilómetros de la granja. Cuando llegaron se dirigieron a una discoteca para menores. El portero al ver la cámara y a mi mujer no quería dejarlos entrar, pero Raúl le dio 100 euros que le hicieron cambiar de opinión, le dijo que le daría otros 100 a la salida si todo salía bien. Le dio otros 100 al único camarero que había en el bar para que hiciera la vista gorda.

Ya estaban dentro, era una sala bastante grande. Junto a la las paredes había algunas mesas bajas rodeadas por sofás. Habría unos cincuenta adolescentes de entre catorce y dieciséis años en su interior, de los cuales la mayoría eran chicos, era lo que se llama vulgarmente “un campo de nabos”. Al ver a María se quedaron absortos. Las chicas por el contrario la miraron con desprecio.

Raúl se acercó a mi esposa y la ordenó ponerse a bailar en medio de la sala. Ella le obedeció, se notaba que no sabía bailar pero daba igual, Raúl y los demás se apartaron un poco de ella, de esta forma estaban dándole vía libre a la gente del pueblo para actuar. La muchedumbre no tardó en rodearla. Las pocas chicas que había en el local se marcharon ofendidas porque ninguno les hacía caso.

María no sabía que hacer, estaba empezando a sentir manos indiscretas por todo su cuerpo y estaba muy caliente. Intentaba permanecer serena, no quería abandonarse a ese placer, era degradarse aún más, con Raúl y los otros tenía la excusa moral de que le estaban chantajeando pero si ahora se dejaba hacer ya no tendría excusa. Se preguntaba qué le estaba pasando, por qué estaba tan excitada, no podía ser sólo el alcohol…

En esas dudas estaba María cuando se dio cuenta de que le habían desabrochado los cordones del top y tenía a la vista de todos sus enormes tetas. También le habían subido la minifalda dejando al aire su espesa pelambrera. Los adolescentes estaban empezando a meterle mano por todos los sitios, se peleaban por chupar sus tetas, que estaban llenas de leche otra vez. Le manoseaban el culo con desesperación y los más atrevidos pugnaban por introducir sus dedos en el coño de mi mujer que empezaba a estar muy húmedo.

Raúl y los otros disfrutaban con la escena, María se había abandonado definitivamente a las caricias que recibía y estaba apunto de correrse. Cuando lo hizo todos sus acosadores se sorprendieron al ver la cantidad de jugos que resbalaban entre sus piernas. Este fue el momento que Raúl aprovechó para acercarse a mi mujer y hablar a los que la rodeaban:

-”Bueno ya esta bien de diversión, el que quiera follarse a esta puta tendrá que pagar.”

Los del pueblo se enfadaron, querían pegar a Raúl, decían que la zorra era de todos y que no pensaban pagar un duro. Raúl con una jugada maestra les hizo cambiar de opinión.

-”Podéis pegarme si queréis, pero el portero de la disco está a sueldo mío, vendrá y os echará a todos y nadie podrá tirarse a este bombón.”

Los ánimos se calmaron un poco, nadie quería enfrentarse con el portero. Raúl remató la jugada.

-”Mirad, pensaba cobrar 20 euros por cabeza a quien se la quisiera follar, pero como me habéis caído simpáticos por 10 euritos de nada cada uno será vuestra. Es una ganga, es una mujer casada que sólo ha follado con su marido y con nosotros cuatro, una autentica puta de lujo.”

Finalmente aceptaron, tenían una ocasión única para follarse a una tía que ni en sus mejores sueños podrían rozar, y menos en un pueblo como ese. Era increíble, los muy cabrones iban a prostituir a mi mujer como a una puta barata. Pensaba que se habían pasado de la raya, pero no podía dejar de mirar la grabación. Cuanto más humillante era para ella, más excitante era para mi.

Raúl y Juan llevaron a María a un rincón y la tumbaron sobre una de las mesas. Nacho e Israel formaron una cola con todos los que se la querían follar, unos 35, y les dieron un condón a cada uno.

María seguía muy borracha y colocada y, aunque estaba muy caliente, cuando percibió lo que iba a pasar intentó evitarlo.

-”Por favor Raúl, no me hagáis esto, te lo suplico.”

Raúl se acerco a ella y tocando su coño con la mano dijo:

-”Serás perra, si lo estás deseando, estás súper mojada.”

María volvió a suplicarle:

-”No se lo que me pasa, no se porqué estoy tan mojada, pero no dejes que me follen, folladme vosotros, ese era el trato.”

Raúl no le contestó, sólo se rió. Se dio la vuelta, tomo los 10 euros del primer afortunado y dijo:

-”¡Ponte el condón y tíratela!”

María intentó incorporarse, lo hizo sin convicción, intentando mostrar algo de dignidad, intentando ocultar que lo que más deseaba en ese momento era ser follada, pero Juan la volvió a tumbar sobre la mesa.

El primer chaval tendría unos catorce años y estaba temblando, seguro que era virgen. Se acercó a ella y se la metió con mucha delicadeza, dio tres o cuatro empujones y se corrió. Luego uno por uno fueron pasándose por la piedra a mi mujer el resto de chicos, unos tardaban más y otros menos, unos se la follaban delicadamente y otros violentamente. A la hora de correrse la mayoría de los chicos decidieron quitarse el condón y hacerlo sobre la cara o las tetas de mi mujer, ella acabó totalmente cubierta de semen. Además María también se corrió, pero varias veces, era inevitable después de 35 polvos seguidos.

Raúl no les dejó ni beber de sus tetas ni darle por el culo. No entendía que todavía no hubieran sodomizado a mi mujer. Cuando el último terminó levantaron a María de la mesa e intentaron arreglarle las ropas y limpiarla lo mejor posible. No podía tenerse en pie ni articular una palabra.

La llevaron casi arrastrando al coche, pagaron otros 100 euros al portero y se marcharon, no sin antes ofrecerle a este último cambiar los 100 euros por un polvo con mi señora, él al ver el estado en el que se encontraba María optó por el dinero.

Les había salido la noche redonda, y con lo que habían cobrado por María habían podido pagar al portero y al camarero, sobrándoles 50 euritos. Al llegar le dieron una ducha y la dejaron descansar.

Ya era la hora de cenar, decidí dejar para el día siguiente el resto de los vídeos, de todas formas no podía hacerme ni una paja más. Cuando llegué a mi casa la cena estaba en el microondas y María se había acostado, estaba claro que me evitaba. Al día siguiente fui temprano a mi despacho, no podía esperar más, me moría de ganas de ver lo que ocurrió el sábado.

SÁBADO MAÑANA

Cuando llegue a mi despacho estaba súper excitado, me preguntaba qué tipo de sorpresas me depararía el vídeo, conociendo lo hijos de puta que eran sabía que el sábado sería aún más fuerte que el viernes. No me equivoqué.

Se despertaron a media mañana, sabían que María lo haría con cargo de conciencia una vez disipados los efectos de todo lo que había tomado el día anterior, por lo que decidieron prepararle el desayuno y llevárselo a la cama. Además cortaron unas rosas del jardín, a todas las mujeres les vuelven locas las flores y mi mujer no iba a ser menos.

Cuando María los vio entrar intentó cubrirse con las sabanas, ya que la habían acostado desnuda, no podía mirarles a la cara, recordaba lo ocurrido el día anterior y no se lo creía, no sabía como había llegado a ese extremo, como habría llegado a abandonarse de esa manera y, lo que es peor, como podía haber disfrutado tanto con todo eso.

Cuando vio las flores se derritió, pensó que había sido ella la que les había suplicado que se la follasen y luego por la noche también había sido ella la que había disfrutado con todos esos desconocidos, los chicos habían cumplido su parte, se la habían follado con condón y la estaban tratando bastante bien.

Yo me preguntaba por qué harían todas esas cosas y pronto me di cuenta de la respuesta. La habían llevado a donde querían, habían conseguido despertar en ella tal sentimiento de culpabilidad y vergüenza que parecía que la mala de la película era mi mujer.

Una vez María terminó de desayunar, retiraron su bandeja, pusieron las cámaras sobre dos trípodes y los cuatro se metieron en la cama con ella. Era una cama de matrimonio antigua, de esas que son inmensas. Nacho se fue directamente al coño, Juan e Israel prefirieron desayunar a costa de la leche de mi mujer, mientras que Raúl empezó a comerle la boca.

El día anterior, al llegar a la piscina, María no había dejado que Raúl la besase, ya que ella siempre decía que eso se hacía sólo por amor. Pero hoy era diferente, con el sentimiento de culpa que tenía sentía que ya no se podía negar a nada, pensaba que ella se lo había buscado. Los chicos por su parte habían jugado bien sus cartas, ahora era cuando la humillarían de verdad, ahora se iban a follar a mi mujer estando totalmente lúcida, sin liquido ni alcohol.

María se dejaba hacer, dejaba que Raúl le metiera la lengua hasta la campanilla mientras Juan e Israel como aves de rapiña estrujaban sus senos y mordisqueaban sus pezones para extraer toda la leche posible. Nacho por su parte se había puesto un condón y se disponía a penetrarla.

Raúl se levantó y se dirigió a una televisión con vídeo que tenían en la habitación y puso la cinta del día anterior, puso la parte de la piscina donde María les suplicaba por sexo y se la chupaba a todos para conseguir su objetivo. De esta forma conseguía degradarla aún más, María no entendía como había podido comportarse de esa manera.

Nacho colocó a María encima suyo y le ordenó que cabalgase sobre él. Mi mujer estaba muerta de vergüenza, en la pantalla del televisor se la veía teniendo un orgasmo. Ella empezó a moverse, no tenía práctica en esa postura y, lo que es peor no estaba excitada. Israel le puso la polla en la boca, María muerta de asco se la empezó a chupar. La cara de mi mujer era totalmente diferente al día anterior, había pasado de la lujuria más absoluta a la resignación. Raúl se situó detrás de ella, la empujó sobre el pecho de Nacho, cogió un poco de mantequilla que había sobrado del desayuno de María y fue untándole con ella el ojete a mi mujer. María liberándose de la polla de Juan y mientras seguía botando sobre Nacho intentó hacerle cambiar de opinión.

-”¡Por el culo noooooooooooooo….!

Mientras decía estas palabras Raúl se la había metido de un solo golpe.

-”Cállate, eres una zorra, no lo puedes negar, mírate en la televisión.”

María intentaba aguantar el dolor y la humillación de ser sodomizada, pero le era muy difícil.

-”¡Ahhhhhhhh…!¡Me duele!¡Me duele!”

-”¡Dale duro Raúl!” Juan le animaba a su amigo para darle más fuerte.

Era increíble mi mujer tenía tres pollas en su interior a la vez, cada uno de los chicos intentaba meterle su polla más profundamente. María sufría con las fuertes acometidas de Raúl. Israel le sujetó la cabeza descargó toda su leche en su garganta. Nacho se corrió después, lo hizo mientras exprimía una de los pezones de mi mujer que en ese momento sentía como Raúl le inundaba sus intestinos con su caliente semen.

Todos querían ser el siguiente en darle por el culo, pero fue Juan el que se adelanto ya que hasta ahora se había mantenido al margen. Raúl por su parte quería que María se corriera, deseaba que ella disfrutase sin necesidad del líquido, esa sería su verdadera victoria. Se puso debajo de mi mujer y le ordenó que le chupase la polla, comenzaron un 69. María ya no podía negarse a nada, y menos a cosas con las que había disfrutado el día anterior. Estando en esa postura Juan se la fue metiendo poco a poco por el culo, lo hizo con delicadeza por lo que a María apenas le dolió. Juan aguanto poco, apenas unos cuantos empujones, y Nacho ocupó su lugar. María chupaba la polla de Raúl sin mucha convicción pero a este no le importaba, seguía inmerso en su tarea de hacer que ella se corriera. Cuando Nacho terminó fue Israel el que tomó su puesto. Raúl sentía que mi mujer empezaba a excitarse con sus caricias y centró sus lengüetazos en su clítoris. María movía su culo acompasadamente, ya se había acostumbrando a ser penetrada por detrás, mientras Israel seguía empujando y Raúl metía un par de dedos en su coño.

Era alucinante, nunca pensé que María pudiera disfrutar con todo aquello sin estar bajo los efectos de ninguna droga, pero los cabrones de los amigos de mi hijo lo estaban consiguiendo. María se estremeció cuando le llego el orgasmo, momento en el cual Raúl aprovechó para vaciar el contenido de sus pelotas en la boca de mi mujer mientras lamía los abundantes jugos que manaban de su coño. Israel tardo algo más en descargar, cuando lo hizo se quedó un rato quieto dentro de María, la cual seguía conmocionada por el orgasmo que acaba de tener.

Cuando miré el reloj me di cuenta de que era la hora de comer, recapacité sobre todo lo que había visto. Había sido fantástico, había disfrutado tremendamente con la sesión de sexo que me habían ofrecido. Por ahora la cosa había ido bastante bien, pero había ciertas cuestiones que me rondaban la cabeza: ¿Por qué estaba tan triste María desde que volvió? ¿Por qué me evitaba desde entonces? ¿Por qué no había vuelto a darle el pecho a Alfredo?

Cierto que podía tener remordimientos de todo lo sucedido, pero ella había disfrutado bastante con los chicos. También era verdad que ellos le habían bebido todo lo que habían querido de sus tetas, pero ella generaba mucha leche y no tendría problemas para alimentar a Alfredo. Algo más tendría que haber pasado ese fin de semana. No podía esperar para comprobarlo, pero tenía que hacerlo porque era la hora de comer.

Mi mujer, mi hijo y sus amigos

Jueves, octubre 27th, 2011

Hola amigos, mi nombre es Fermín Jiménez y tengo 42 años. Soy veterinario y tengo una pequeña consulta en el piso de al lado de mi casa,en Madrid, que apenas nos da para vivir a mi mujer, a mi hijo y a mi. Siempre he sido un perdedor, estudie veterinaria porque no pude entrar en medicina,no tengo grandes amigos y nunca se me dieron bien las mujeres,hasta que conocí a María, con la que estoy casado y tengo un hijo, Luis Miguel.

María tiene 39 años, es ama de casa, trabajaba de voluntaria en una asociación para ayuda de los mas desfavorecidos cuando la conocí, ya que es muy religiosa, y considera que es el deber de todo cristiano ayudar a sus semejantes. Yo me había metido en esa asociación porque estaba una chica que me gustaba,naturalmente no la conseguí. Fingiendo ser un hombre muy espiritual me hice novio de María y a los dos años nos casamos.

Ella es una mujer bastante guapa, morena, ojos marrones,piel muy clara y labios carnosos. Tiene los pechos bastante grandes y un culo muy bonito. Se conserva bastante bien ya que trabaja mucho para tener la casa siempre perfecta,anda bastante y ademas es vegetariana y no come demasiado. Aunque no saca demasiado partido a su físico porque siempre va con ropas muy holgadas para no provocar.

Luis Miguel, Luismi como le llamamos, es el ojito derecho de María, tiene 15 años. Mi mujer lo tiene mimadísimo, ya que es hijo único, y le concede todos sus caprichos. Va al mejor colegio de la ciudad, tiene todos la ropa que quiere, un PC de última generación, una consola con todos los juegos que se le antojan y un pastor alemán que se llama Toro al que por supuesto soy yo quien saca de paseo. Vamos que con mi sueldo y sus caprichos apenas tenemos para otra cosa.

Nuestra vida sexual es bastante escasa, hacemos el amor cuando ella no tiene riesgo de quedar embarazada, ya que sus creencias nos impiden el uso del preservativo, y un nuevo hijo supondría la ruina. No quiso que nos acostáramos hasta estar casados, ya que eso seria pecado mortal. Además no es amiga de nuevas experiencias, hacemos la postura del misionero con la luz apagada y nada más. La única vez que le pedí que me hiciera una mamada tuve que dormir en el sofá, así que nunca mas le he comentado nada similar. Ni siquiera me deja verla desnuda,se cambia en el cuarto de baño y cuando hacemos el amor es con la luz apagada y ni se quita el camisón.

Bueno pues entremos en materia, la historia comienza en el momento en el que cambió mi suerte,me tocaron $ 10.000 en la primitiva,el único lujo que me permito. Dude si contárselo a mi mujer, porque sabia que el dinero volaría en cambiar los electrodomésticos, y en nuevos caprichos para el niño. Al final decidí no contar nada.

Como ya he dicho mi negocio no iba bien, asi que pensé que ese dinero me permitiría tomarme una par de semanas de vacaciones,lógicamente sin comentar nada a mi familia, manteniendo nuestro ritmo de vida, comprarme algo para mi y relajarme un poco.

Mi mujer es alérgica a los gatos, asi que nunca viene a mi consulta, por lo que no sospecharía que no iba a trabajar. Yo me levantaba como normalmente y luego en lugar de ir a trabajar salía a hacer todas las cosas que nunca he podido, como ver los museos de la ciudad, pasear por el centro, mirar alguna tienda, etc.

Un día decidí pasar a buscar a mi hijo a la salida del colegio, cuando llegue estaba en la puerta su grupo habitual de amigos, Raúl, Nacho, Juan e Israel. Ellos no me veían porque estaba detrás de un grupo de madres que esperaban para recoger a sus hijos. Iba a acercarme a saludarles cuando escuche la siguiente conversación:

-Nacho: ¿oye donde esta Luismi?

-Israel: ¿esta en clase buscando su nueva consola portatil?

-Raul: ¡pues que siga buscando!

Dijo esto mientras sacaba de su cartera la consola de mi hijo. Todos se rieron a coro.

-Juan: vaya pringao el Luismi. El otro dia me lleve de su casa un par de juegos de PC.

Todos volvieron a reir.

Me di cuenta que los supuestos amigos de mi hijo estaban con el por conveniencia. Siempre estaban en nuestra casa merendando, jugando a la consola y haciendo lo que les viniesen en gana porque mi mujer hacia lo que fuera para que mi hijo estuviese a gusto con sus amigos, mientras que estos no eran amigos sino unos niñatos de 15 años aprovechados.

Pensé en romperle la cara a Raúl y recuperar la consola. Pero el diría que la había encontrado y que iba a devolvérsela a Luismi, por lo que no ganaría nada. Se me ocurrió otra idea, les vigilaría y cuando tuviese pruebas concretas iría a sus padres con ellas, mientras tanto no diría nada a mi hijo, y menos a mi mujer, la cual no soportaría que se estuviesen riendo de su hijito. En uno de mis paseos había pasado por una tienda de electrónica, donde vendían pequeñas cámaras de vídeo, las que utiliza la gente para espiar sin ser descubiertos. Compraría un par de ellas las escondería en mi casa y los espiaría desde el ordenador de mi consulta.

Como tenia el dinero de la primitiva, no repare en gastos, compre las dos mejores minicámaras que había, eran inalámbricas con un emisor y un receptor que se conectaba a un vídeo o con un adaptador a un un puerto usb de un ordenador. Instale una en el salón y otra en el cuarto de mi hijo. Desde el ordenador de mi despacho podía ver y oír lo que ocurría en las dos habitaciones.

Al día siguiente los amigos de mi hijo tenían pensado venir a casa a merendar y a jugar a los videojuegos, asi que estratégicamente me fui a la consulta y me dispuse a grabar lo que pasara, si robaban algo iría con la grabación a sus padres que no podrían negar la evidencia. María abrió la puerta, llevaba puesto un chandal que utiliza para estar por casa. Esta ropa le marcaba bastante bien la figura a diferencia de la ropa holgada que utiliza para salir a la calle.

Los chicos entraron,Raúl el primero, era el cabecilla, los demás le obedecían en casi todo, incluido Luismi.

-Raúl: Hola Sra. Jiménez ¿Como esta?

-María: Muy bien chicos ¿y ustedes?

-Todos: bien gracias.

-María: voy a preparaos algo de merienda, poneos cómodos.

Mi mujer se fue hacia la cocina y ellos se fueron al cuarto de mi hijo a jugar a la consola. Con mi hijo delante no harían nada, as ique decidí forzar un poco la situación. Llame a casa por teléfono y le dije a Luismi que tenia que recoger unos libros para mi de casa de los abuelos, que yo no podía porque estaba trabajando. Después de prometerle un nuevo videojuego accedió a ir.

-Luismi:Me acompañáis alguno, que tengo que hacer un recado

-Raúl:¡Joder tío! no seas plasta. Ya hemos empezado el campeonato, vete tu y luego entras.

Sorprendentemente Luismi no protesto y se fue por la puerta. Era increíble como Raúl manejaba a los demás. Todo estaba preparado, solo tenia que esperar. Mi mujer entro con unos bocadillos y unos refrescos, los dejo en la mesa y se marcho. Lo que ocurrió a continuación me sorprendió más que cualquier otra cosa que pudiese haber pasado .

-Raúl:¡Joder que buena esta la madre del pringao!

-Nacho:¿os imaginais cómo será desnuda?

-Israel:seguro que sus tetas son aun mas grandes de lo que parecen.

-Nacho:Con esa pinta de mojigata, parece que no ha roto un plato en su vida

-Raul:Es la típica beata, mi abuela dice que la ve todas las mañanas en misa.

-Nacho: No me estraña. cuando sale a la calle parece una monja.

Todos se rieron de ese comentario.

-Juan:¿Y que me decis del marido? Es tan pringao como Luismi. Se mata a trabajar para comprarle cosas a su hijo y la mitad nos las quedamos nosotros. Es un calzonazos.

-Raul:Seguro que la tiene pequeña.No se follará bien a su mujer y por eso se comporta como una monja. Esa puta lo que necesita es un buen rabo

-Israel:¿y quién se lo va a dar? ¿tú?

-Raul:Yo no he dicho que se lo vaya a dar, he dicho que seguro que esta necesitada.

Todos esos comentarios me estaban haciendo hervir la sangre. Cuatro niñatos de 15 años hablando así de mi familia y de mi, ¡Quién coño se creian que eran! Por otra parte tenian razón, todo lo que habian dicho era verdad, me estaba matando a trabajar por un niño consentido, para que sus amigos se aprovecharan de él. Mi mujer y yo apenas haciamos el amor y, cuando lo haciamos nunca le aaranqué ni un gemido de placer.Mi pene es bastante pequeño, mide 10 cm en máxima plenitud, incluso en eso tenian razón.

No se si porque pero me empecé a imaginar a esos cuatro mocosos encima de mi mujer, mi cabeza funcionaba sola. Mi mujer gozando en las manos de esos degenerados,sin darme cuenta esa idea me estaba excitando un monton. ¿Como seria por fin ver gozar a mi mujer?Me calentaba la idea aunque no fuese yo el que lo consiguiera. En eso estaba cuando me di cuenta que llevaba mas de media hora dandole vueltas al coco y mi hijo habia regresado.

No ocurrio más en el resto de la tarde. A la hora de cenar cada uno se fue a su casa y yo me disponia a regresar a la mia. Cuando llegue la mesa estaba servida.

-Maria:¿que tal el dia cariño?….Te estoy hablando a ti Fermín.¿Te ocurre algo?

-Yo:¿Eh…? Ah nada solo estaba dandole vueltas a un asunto de la consulta

-Luismi: Mama he perdido la consola portatil.

-María:¿Cómo?¿Dónde?

-Luismi:Raúl dice que lo mas seguro es que la haya dejado en el campo, cuando hemos estado jugando al fútbol en el recreo.

-María:No te preocupes, que si no aparece te compramos otra.

Ni siquiera me di cuenta de que tendría que comprar una consola nueva, yo seguía cada vez más excitado pensando en lo que esos chicos habían dicho sobre mi mujer. Al terminar la cena mi mujer se fue a duchar como todas las noches, mi hijo se fue a su cuarto a ver la tele, y yo me quede a solas tomando una copa con mis pensamientos.

Pensé “¡si quieren verla desnuda la van a ver!”. No se cual es el motivo que me llevo a ayudar a esos chavales en sus propósitos, pero el caso es que lo hice.

Al día siguiente era sábado, lo que significaba que me tocaba hacer unas chapucillas en casa, como ordenar el trastero y colgar un cuadro que los padres de María nos habían regalado. Como todavía me sobraba dinero de lo de la lotería, me levante temprano y antes de que cerraran las tiendas compre dos minicámaras más. El dueño de la tienda me dijo que con dos clientes más como yo se haría millonario. Yo ni siquiera le oí, estaba súper excitado con continuar con mi plan. Llegue a casa hice los arreglos y cuando termine le dije a mi mujer:

-Yo:María, te parece que ya que he sacado el taladro cuelgue una percha detrás de la puerta de nuestro cuarto de baño.

-María: Es buena idea

Hice un agujero en la puerta con el taladro. Intencionadamente puse una broca demasiado gorda y larga y traspase la puerta. Mi mujer se cogió tal cabreo que me dijo que no pusiera la percha porque iba a dejar la puerta como un queso gruyere. Después de eso le dije a Luismi que porque no invitaba a sus amigos a cenar. A el le pareció una gran idea. Fue corriendo a decírselo a su madre, la cual por darle gusto accedió, no sin antes dirigirme una mirada asesina. Ahora tendría que salir al supermercado a comprar y preparar la cena, era mucho trabajo. Convencí a Luismi para que la acompañase y se comprase el juego que le había prometido el día anterior. Mi plan funcionaba, estando solo podría colocar tranquilamente las cámaras.

Coloque una en nuestra habitación,y otra en el cuarto de baño que esta incorporado a la habitación. Me fui a mi consulta y comprobé el funcionamiento. Parecía un vigilante jurado. Con la pantalla del ordenador dividida en cuatro partes, podía verlo todo. Además podía grabarlo todo simultáneamente. Era un plan perfecto.

Por la noche llegaron los cuatro, Raúl como siempre entro el primero

-Raúl: Buenas noches, gracias por invitarnos a cenar.

-María: Gracias a ustedes por venir.

-Luismi:Vamos a jugar a la consola hasta que este la cena.

Los cuatro le siguieron. Yo aproveche mientras mi mujer estaba en la cocina para ir a conectar las cámaras a mi despacho y volver sin ser visto. Luego, continuando con mi plan fui al cuarto de mi hijo . Estuve hablando de tonterías con los chicos hasta que le toco jugar a Luismi. Estaba jugando contra Juan.

-Yo:chicos ¿conocen en resto de la casa?

-Luismi:papa… ¿que resto de la casa?, solo queda vuestro cuarto.

-Yo:Bueno lo digo porque a lo mejor les apetece verlo

-Luismi:que les va a apetecer si es una mierda.

-Raúl:bueno, bueno, vamos a verlo.

Raúl, Nacho e Israel me acompañaron. Yo sabia que no les apetecía pero para parecer buenos chicos vinieron. Una vez allí como quien no quiere la cosa, mientras hablábamos de tonterías les hice ver el agujero de la puerta.

-Yo:Mirad lo que me ha pasado esta mañana, intentando colgar una percha. ¡Ja!, !Ja! (me reí)

-Raúl: Un fallo lo tiene cualquiera. ¡Seguro que es usted un manitas!

-Yo:Hago lo que puedo, pero no es lo suficiente por lo que se ve.

A esto nos llama María para cenar. La cena transcurrió tranquila. Ellos contaban cosas del colegio, María reía sus gracias y yo pensaba en mi siguiente paso. Al terminar la cena María recogió la mesa, Raúl insistió en ayudarla. Yo desde el salón me di cuenta como el muy pillo se quedaba embobado mirando el culo de María cuando mi mujer se agachaba para meter los platos en el lavavajillas. Una vez recogido todo:

-María: Me voy a duchar antes de acostarme.

Yo sabia que haría eso como todas las noches. Los chicos entendiendo la indirecta se levantaron con intención de marcharse.

-Yo:¿No les apetece quedarse a ver una peli?. Mañana es domingo y no hay que madrugar.

Mi mujer me miro con cara de asombro. No le apetecía que se quedasen otras dos horas.

-Raúl No se, es que…

-Yo:venga chavales luego os acerco a casa en el coche.

Ante mi insistencia se quedaron. María se metió en nuestro cuarto y cerro la puerta. Tenia que darme prisa.

-Yo:voy a sacar al perro y ponemos la peli.

-Nacho:vale

-Yo:Acompáñame Luismi.

-Luismi: Ahora papa,¡Que rollo!

-Yo:El perro es tuyo, además tengo que hablarte.

-Luismi:Esta bien,siempre tengo que hacer todo yo.

Mire a Raúl, el cual tenia una sonrisa en la cara. Israel estaba hablando al oído con Juan, explicándole seguramente lo del agujero. Yo me hice el tonto. Nos dimos un largo paseo, yo hablaba sin parar y mi hijo repetía que quería volver a casa. Tenia que dejarles el máximo tiempo posible. A la media hora volvimos a casa. Cuando entramos los chicos estaban sentados en el sofá con una sonrisa de oreja a oreja. Al vernos dijeron que se tenían que marchar porque habían llamado sus padres, y que no hacia falta que les acompañase. A si que se fueron.

Esa noche quise hacer el amor con mi mujer, ella me dijo que podía quedarse embarazada y que era mejor no hacerlo. No podía dormir,solo pensaba en las cámaras y en ver al día siguiente el resultado de las grabaciones.

A las ocho de la mañana me puse en pie, le dije a mi mujer que no podía dormir y que iba a sacar el perro, ella ni contesto. Prácticamente corriendo entre en mi consulta con el perro. Lo deje en la sala de espera y me fui a mi despacho. Empece por revisar la cámara del salón. Seleccione el momento en que mi hijo y yo salíamos por la puerta. El primero en hablar fue Raúl.

-Raúl:que imbécil,nos a puesto a su mujer en bandeja

-Juan:No perdamos tiempo.

-Nacho:¿Y si nos descubre la madre?

-Raúl:El que no quiera venir que no venga. Mejor para los de más.

Dicho esto se acerco silenciosamente a la puerta de nuestro dormitorio. Puso la oreja contra ella. Cuando escucho cerrarse la puerta del cuarto de baño dijo:

-Raúl: Vamos , yo miro el primero.

Nadie se opuso. Entraron en el dormitorio. Seleccione simultáneamente la cámara de nuestro dormitorio y la del cuarto de baño. María se había metido, como siempre, en el cuarto de baño con el camisón preparado y vestida con su chandal, siempre lo hacia así para no desnudarse delante de mi. Pero esta vez no solo yo la vería desnuda, sino cuatro adolescentes con las hormonas disparadas también. Raúl ya tenia el ojo en el agujero que estratégicamente había situado yo para que tuviesen una visión de todo el cuarto de baño.

María se quito primero la parte de arriba del chandal y luego la de abajo. Se quedo en ropa interior. Su sujetador y sus bragas parecían del siglo pasado, en verdad parecía una monja, pero una monja desnudándose.

Yo estaba excitadísimo. Me había bajado el pantalón y los calzoncillos y estaba empezando a masturbarme. Cuando se quito el sujetador dejando al aire sus enormes tetas casi me corro, la situación era súper morbosa, cuatro críos de 15 años iban a ver en primera persona un espectáculo que nadie antes había visto, y yo desde mi ordenador lo podía observar todo. Después se quito sus bragas, una espesa mata de pelo cubría su sexo. Mientras ella se preparaba para entrar en la ducha los muchachos se iban turnando para ver el espectáculo. Nunca pensaron que esto pudiera suceder. Esperaron a que María saliese de la ducha y repitieron la operación mientras esta se secaba con la toalla. Yo por mi parte ya me había corrido viendo el espectáculo. Luego los chicos se marcharon hacia el salón sin decir una palabra cerrando la puerta del dormitorio tras de si. Se sentaron en el sofá y esperaron nuestra llegada.

Esa mañana vi el vídeo otras dos veces más, no entendía como me podía excitar tanto. Esos chicos se reían de mi familia y yo no solo se lo permitía sino que era su cómplice silencioso. Pensé que debía dar otra vuelta de tuerca a la situación, pero no sabia como. Me iría a casa y pensaría algo, eran las 10 de la mañana y no quería que mi mujer se despertase y no me encontrase allí al cabo de dos horas.

Me pase toda la mañana haciendo como si leía un libro y pensando en la situación. Era casi la hora de comer cuando sonó el timbre de la puerta, era Raúl. Dijo que había olvidado unas llaves aquí , pero yo sabia que no era eso porque sino no habría venido tan tarde, era evidente que algo tramaba. Le dije a mi mujer que iba a comprar el periódico y me fui corriendo a mi escondite enfrente del ordenador. Cuando llegue y mire las cámaras estaban en el cuarto de mi hijo los dos.

-Raúl: Mira Luismi, no he perdido las llaves, he venido a hablarte de algo importante.

-Luismi: De que se trata.

-Raúl:Te lo diré sin rodeos, ayer cuando te fuiste a sacar al perro con tu padre estuvimos espiando a tu madre mientras se duchaba por un agujero que hay en la puerta.

La cara de mi hijo era una mezcla entre sorpresa y rabia. Estaba apunto de echarse a llorar.

-Luismi:¡No es verdad!

-Raúl: Si, si lo es. Tu madre esta muy buena y lo sabes también como yo.

-Luismi: pero es mi madre, esto no esta bien. ¿Porque me lo cuentas?

Estaba claro que Raúl se había dado cuenta que si querían seguir espiando a María no podrían hacerlo sin que Luismi se enterara, y estaba buscando la manera de convencerle.

-Raúl:No me digas que no te habías fijado alguna vez en lo buena que esta tu madre, tiene unas tetas enormes y un culo para mojar pan.

-Luismi:Bueno si, pero es mi madre.

-Raúl: Creía que eras un hombre. Si nos ayudases a verla mas veces… serias mi mejor amigo.

El muy bribón sabia como camelárselo. Mi sorpresa fue mayúscula cuando escuche lo que contesto mi hijo.

-Luismi: ¡Esta bien! ¿que tengo que hacer?

-Raúl:Todavía no lo se, mañana vendremos después del colegio y lo pensamos. Solo quería saber que estas con nosotros como yo suponía.

Yo no salía de mi asombro, por una parte tenia un hijo malcriado que traicionaba a la persona que más le quería y que daba todo por el, y por otra esta nueva situación me habría los nuevos horizontes que yo estaba buscando. Se me ocurrió una idea sobre la marcha. Cogí un frasco de un somnífero que utilizo cuando tengo que hacer alguna operación sin importancia a un animal y no necesito anestesiarlo. Encontraría la manera de ponérselo en bandeja a los chicos igual que con el agujero.

La tarde siguiente yo estaba nerviosismo, esperé a que llegaran del colegio en mi despacho. Cinco minutos después de que entraran ellos puse las cámaras a grabar y me fui para casa, empece a hablar con ellos los partidos de fútbol del día anterior y demás tonterías. Metí mi mano en el bolsillo y saque el frasco de somnífero.

-Yo: ¡Qué descuido! Me he traído esto de la consulta por error. No vayáis a tocarlo que es un somnífero muy potente que utilizo para los animales. Con un dedo de este liquido podría dormir a un elefante.

-Raúl: No se preocupe señor Jiménez, que no lo tocaremos.

María me grito desde la cocina

-María:¿Ya estas de vuelta Fermín?

-Si es que hoy había poco trabajo. Por cierto tengo un congreso el sábado que viene en Barcelona. Me iré por la mañana y volveré al día siguiente.

Los chicos se miraron entre si sonriendo, era su gran oportunidad. Para facilitarles el camino dije:

-Yo:María por que no le preparas a estos hombrecitos algo de merienda.

-María: Prepararé bocadillos y unos refrescos

-Yo:Voy a darme una ducha que debo oler a gato cantidad.

Cuando volví de ducharme, ya no había nadie en el salón, María estaba en la cocina y los niños estaban en el cuarto de Luismi, pero en lugar de las voces que se oían normalmente estaban todos muy callados. Me acerque al frasco y comprobé que habían cogido casi la mitad. Mi plan funcionaba, el sábado seria un gran día.

Al día siguiente al comprobar las grabaciones vi como vertían la mitad del frasco de somnífero en un bote de colonia vacío y escuche lo que decían cuando estaban en el cuarto encerrados.

-Raúl: Tu padre es idiota tío, nos a puesto a tu vieja en bandeja.

-Luismi: No te pases tío que es mi padre.

-Raúl: Lo que quiero decir es que el sábado cuando tu viejo se vaya dormiremos a tu madre con esto y la desnudaremos.

-Luismi: ¿no le pasara nada?

-Juan:no seas marica tío, le echaremos poco, las personas son como los animales le hará el mismo efecto.

-Luismi:no se…

-Raúl:¡joder! te acuerdas lo que hablamos ayer o no.

-Luismi:Esta bien, pero solo la desnudaremos.

-Raúl:claro tío, no te preocupes.

En toda la semana no volví a ver a los amigos de mi hijo. Supongo que ellos estarían tan excitados con lo que iba a pasar como yo. Me pase el resto de los días acondicionando la consulta con algo de comida y agua, copiando a cd las grabaciones y preparando el ordenador para una nueva sesión. El sábado llego, le di un beso a mi mujer y me fui. Me encerré en mi despacho a esperar. Después de comer llamaron a la puerta, eran ellos. Raúl venia con una mochila. Yo ya estaba con una excitación tremenda

-María:¡hola como están!

-Raúl:Bien, pero venimos con un calor tremendo, hace un día de verano total.

-María: ¿Quieren beber unos refrescos?

-Raúl:Eso seria estupendo.

-Luismi:mamá tomate uno con nosotros.

-María:ok, voy a prepararlos.

Cuando ya estaban todos sentados

-Nacho:No tendrá un analgésico, es que me duele un poco la cabeza.

-María:creo que si, voy a ver.

En ese momento Raúl saco el frasco de la mochila y vertió todo su contenido en el refresco de María. Quería asegurarse que se quedaría bien dormida. Yo mismo me preocupe porque se había pasado, pero no podía hacer nada sin descubrirme. Llego mi mujer con el analgésico y se tomaron los refrescos. Al rato mi mujer dijo sentirse muy cansada y que se iba a echar una siesta, que no hicieran mucho ruido. Esperaron quince minutos y se dirigieron al dormitorio con la mochila. Yo estaba intrigado con lo que llevarían en ella.

-Luismi:oye tío ¿qué llevas en la mochila?

-Raúl: Ahora lo veras, no tengas prisa. Llama a la puerta a ver si contesta.

María no contestaba, estaba tirada encima de la cama con su chandal puesto, dormía profundamente. Al ver que no decía nada, Luismi entro solo se acercó a la cama y la tocó en el hombro, María no reaccionó,Luismi empezó a moverla con más fuerza pero nada.

-Raúl: perfecto, vamos tíos.

-Luismi:¿no estará muerta?

-Israel:no digas tonterías no ves que respira.

-Luismi:venga tíos enseñarme lo que hay en la mochila.

Raúl saco de ella una cámara de vídeo que había cogido a sus padres. Era irónico ellos grabarían a mi mujer y yo los grabaría a todos. Me bajé los pantalones y me dispuse a contemplar el espectáculo.

Raúl le dio a Nacho la videocámara . Luismi estaba de pie sin saber que decir. Raúl se acerco a María y empezó a desnudarla. Le quito el chandal y la dejó en ropa interior. Los otros tenían los ojos como platos y se miraban entre ellos nerviosamente.

-Raúl: Vaya bragas de vieja que tiene tu madre.

-Luismi:no son de vieja, es que los tangas y esas cosas son de puta.

-Juan: tu madre si que es una puta. Ahora lo veras.

Diciendo esto se acerco a la cama y le quito el sujetador, al mismo tiempo Raúl hacia lo propio con las bragas. Ahí estaban cinco críos de 15 años alrededor de una cama, con mi mujer en el medio desnuda y despatarrada ofreciéndoles la mejor visión que nunca hubiesen tenido.

-Raúl: ¡Venga tíos grabadlo todo!

Mientras decía esto Raúl empezó a apartar los pelos del coño de María. A los demás, incluido Luismi se les caía la baba. Yo ya me había corrido una vez y estaba empezando la segunda paja. En esto que Raúl empieza a meterle un dedo por el coño a María. Luismi protesto porque habían quedado en que solo mirarían. Los demás sin hacer ni caso dejaron la cámara sobre una mesa apuntando hacia la cama y se acercaron a mi mujer, Israel y Nacho se apoderaron de una teta cada uno, las chupaban y apretaban como si les fuera la vida en ello. Juan acudió al lado de Raúl, guiñándole el ojo le aparto la mano y empezó a chuparle el coño a María. Luismi solo miraba sin saber que hacer. Los pezones de mi mujer estaban duros como escarpias ya que Israel y Nacho se habían casado de chuparlos y habían empezado a mordisquearlos,ella respiraba agitadamente y su entrepierna estaba encharcada, nunca la había visto así de excitada.

Raúl saco de la mochila un vibrador que habían mangado de un sexshop y un bote de vaselina. Al ver su tamaño me asuste, media el doble que el mío y era el doble de grueso. Mi mujer solo había probado un rabo, el mío y pensé que ese no le cabria pero me equivoqué. Empezó a introducir dos dedos llenos de vaselina en el coño de María luego también embadurno con ella el vibrador,lo puso a la entrada de su cueva y empezó a empujar poco a poco. Los otros chicos se habían bajado los pantalones y estaban pajeándose, sus miembros no eran muy grandes pero si eran mayores que el mío. Raúl le dio al botón de encendido y el aparato se puso a vibrar. Pensé que ella se despertaría, pero le habían dado tanto somnífero que no fue así.

-Raúl:¡vamos Luismi hazte una paja como los demás!

- Luismi:no tío os estáis pasando un rato.

-Raúl: No digas tonterías, es una oportunidad única, ademas mira como tiene el coño de mojado la puta de tu madre. Seguro que el cabrón de tu padre nunca se la ha follado así. Si no te vas a pajear coge el vibrador que yo si voy a hacerlo.

Esos comentarios hirientes me estaban poniendo a cien, perdí la cuenta de las pajas que me hice. La escena era dantesca, Raúl estaba sentado en el estomago de mi mujer con su polla,la mas grande de todas, entre las tetas de María, los otros tres estaban pajeándose alrededor de la cama y Luismi le estaba metiendo un vibrador por el coño. Raúl fue el primero en correrse, lanzo tres chorros, uno directo a un ojo, otro a los labios y el último se quedo en las tetas de María. Se aparto como pudo y dejo sitio para que descargaran los otros tres. Cada cual escogió a su gusto Israel y Juan lo hicieron en la cara, Nacho opto por correrse en sus tetas. Luismi seguía metiendo y sacando el vibrador, solo que ahora parecía que lo hacia con saña.

Ver a mi esposa con su cara y sus tetas cubiertas de lefa mientras mi hijo le metía un vibrador por el coño me arranco mi enésimo orgasmo. Iban a empezar a limpiarla cuando Raúl que había cogido la cámara y estaba grabando el trabajo que hacia Luismi con el vibrador llamo a los otros.

-Raúl: ¡Mirad se esta meando!

-Juan:¡ ya os dije que era una puta!

-Nacho: si, se esta corriendo de gusto la muy zorra.

-Luismi:Venga tíos vámonos, que se va a despertar.

Lo que me faltaba por ver, mi mujer se había corrido y había dejado encharcada todas sus sabanas. En dieciséis años de matrimonio no había conseguido hacerla gemir y esos mocosos habían logrado que tuviera un orgasmo espectacular.

Le limpiaron el semen de la cara y de las tetas,la vistieron otra vez, con un secador de pelo secaron como pudieron las sabanas, recogieron todas sus cosas y salieron por la puerta dejándola cerrada. Se fueron al cuarto de Luismi para comentar la jugada:

-Raúl:¡ha sido cojonudo tíos!

-Nacho:¡si todo ha salido de puta madre!

-Luismi:¿y si se da cuenta de algo?

-Juan:Ya esta el mariquita poniendo pegas.

-Luismi:Claro a vosotros os da igual, pero si nos descubre soy yo el que me la cargo

-Raúl:no va a pasar cada ¡callaos de una vez!

-Israel: Nos la teníamos que haber follado

-Luismi:¡que dices hijo de puta!

-Raúl: Bueno, venga ya. Vamos a ver el vídeo. De lo demás todo se andará, seguro que tenemos más oportunidades como esta.

Esas últimas palabras de Raúl me dejaron helado, ¿serían capaces esos críos de follarse a mi mujer si tuviesen la oportunidad? Además, si María se daba cuenta de lo que había pasado se acabaría el juego. Lo primero es lo primero pensé, esperé a que se despertase de su siesta pegado al monitor del ordenador. Los chicos se pasaron la tarde viendo el vídeo encerados en la habitación de Luismi y a eso de las ocho se marcharon. Raúl se llevó el vídeo. Quedaron en volver el lunes después de clase para ver si todo seguía normal, si era así darían su siguiente paso.

A las diez de la noche se despertó María, miro el despertador de su mesilla y se extraño de haber dormido tanto. Se sentía extraña, se tocó la cara y la tenia pegajosa. Supuso que seria sudor. Entro en el cuarto de baño, se bajo la parte de abajo del chandal y las bragas y se dispuso a orinar. Su coño estaba húmedo, era una situación muy rara, nunca la había experimentado, además estaba enormemente relajada, no le dio importancia. Pensó que probablemente habría dormido tanto porque necesitaba descansar, había trabajado en casa durante la semana, en cuanto a la humedad de su intimidad no encontró explicación, pero tampoco le importó, se sentía bien.

Salió de nuestro dormitorio y fue al cuarto de Luismi a ver que hacia, luego prepararía algo de cenar para los dos, se daría una buena ducha y vería un poco la tele hasta la hora de dormir. Luismi no estaba, había sacado a pasear al perro. Que raro, pensó. Cuando no esta Fermín lo saco yo.

Luismi llevaba casi dos horas fuera de casa. Estaba sentado en el parque de abajo con Toro, no se atrevía a volver. ¿y si mama se había dado cuenta? pensaba. Me meterán en un internado y no me compraran nada nunca mas. Se armo de valor y volvió a casa ¿que otra cosa puedo hacer ?pensó. Al entrar por la puerta se encontró de frente con María.

-María:Hola cariño,¿donde has estado?

-Luismi:Eh… He ido a sacar al perro.

-María:¡Que bueno es mi niño! como me ha visto durmiendo lo ha sacado él para que no tuviera que hacerlo yo.

Dijo esto mientras lo cubría de besos. Definitivamente María era una ingenua. No darse cuenta de lo que le habían hecho, pase porque de sexo sabe menos que un niño de 7 años pero pensar que Luismi sacaba al perro porque si es demasiado.

Al día siguiente llegue yo. Le conté a mi mujer una historia que había inventado el día anterior sobre el congreso y nos pasamos el día cada uno en sus cosas. Luismi metido en su habitación, María con las cosas de la casa y yo sentado en el sillón, fingiendo leer el periódico y planeando mi siguiente paso.

Pensé en todo lo que había conseguido en estos días, pensé también en que el dinero de la lotería se me acabaría en una semana y tendría que volver a abrir la consulta el lunes siguiente. Mañana llamaré a los clientes y se lo diré, ¡espero que no hayan buscado otro veterinario! pensé. Pero lo más importarte, sabia que el siguiente fin de semana era mi última oportunidad para conseguir algo más con María, luego tendría que volver al trabajo y todo sería mas complicado.

Ya no me conformaba con lo que había visto, ahora quería dar un paso más ¡quería que se la tiraran! pero quería que ella se diese cuenta. Quería que esa mojigata con la que estoy casado traicionase a todos sus principios. Quería que esos bandidos la humillaran y ella no pudiese resistirse.

De repente se me ocurrió una idea, después de todo no esta tan mal ser veterinario pensé. Utilizaría un fertilizante que vendemos a los granjeros para las vacas, es un líquido que se mezcla con el pienso y provoca la ovulación de los animales. Pero era una idea arriesgada, no sabia como reaccionaria María, una cosa era un simple somnífero y otra esta. Además lo que está claro es que ella se pondría muy caliente, pero de ahí a que se acostase con un puñado de mocosos entre los que está su hijo no lo tenía tan seguro. Tenia que perfeccionar el plan.

A la tarde siguiente yo estaba en mi despacho esperando a que la pandilla al completo llegase del colegio. Había depurado mi plan y tenia que ponerlo en marcha. Me dirigí a casa y los encontré a todos en el salón, María les había preparado la merienda y estaba hablando de tonterías con ellos. A los chicos se les veía una gran sonrisa recordaban lo del fin de semana anterior, no les había descubierto, lo que significaba que podrían repetirlo.

-Yo:¡hola chavales! ¿como va todo?

-Raúl: Muy bien Sr. Jiménez ¿y su congreso?

-Yo: bueno, me han llamado hoy, por lo visto quedaron muchos asuntos por tratar, tendré que marcharme este fin de semana otra vez, pero para colmo los dos días.

-María: ¿otra vez? Nos va a salir por un dineral

-Yo: no mujer, eso lo paga el colegio de veterinarios, solo faltaba que encima de fastidiarme el fin de semana tuviera que pagar yo.

María se quedó más tranquila, era un poco extraño tanto congreso pero si no había que pagar ella no protestaría. Además daba igual si sospecha que sospeche, el que algo quiere algo le cuesta. Los chicos por su parte habían desaparecido al oír mis palabras, cogieron la merienda y sin decir nada se fueron al cuarto de Luismi, irían a planear como repetir la jugada, pero yo me encargaría de que consiguiesen más de lo que pensaban.

Llame a la puerta de la habitación y allí estaban los cinco, se callaron al instante, yo me hice el tonto.

-Yo:Chicos, ¿les apetece ver mi consulta?

-Todos: si

Era evidente que querrían conseguir más somnífero para el siguiente fin de semana. Raúl disimuladamente cogió el frasco de colonia vacío de la otra vez y se lo metió al bolsillo. Yo sonreí en mis adentros. Una vez allí

-Yo: Esta es la sala de espera y aquí esta mi despacho.

-Raúl:¿que son todos esos frascos que están en esta vitrina.

-Yo:Son los medicamentos de los animales.

-Israel:¿para qué sirven?

-Yo: Este para curar las heridas, este otro para desparasitar, ….., este es el somnífero que os enseñe el otro día y este frasco tan grande es… bueno es un liquido que se les da a las vacas para que se pongan cachondas… y ya sabéis.

-Luismi:¡Qué dices papa!

-Yo:Venga hijo no me vayas a decir que con quince años no sabéis lo que es ponerse cachondo.

-Raúl:Todo esto es muy interesante.

-Yo: Bueno seguid viendo todo vosotros, yo voy a bajar a cambiarle el ticket al coche que sino me van a multar, luego subo y nos vamos

-Juan:ok Sr. Jiménez aquí le esperamos.

-Yo:Pero no toquéis nada que luego tengo que ordenarlo todo.

-Nacho:descuide.

Dicho esto me marche, subí al cuarto de hora y ahí estaban los cinco sentados en la sala de espera, tenían una cara de mosquita muerta que no podían con ella. ¡Vaya hijos de puta! pensé para mi. Tenia que dar el siguiente paso, una vez en casa, cuando los chicos se fueron al cuarto de Luismi, le dije a María.

-Yo:Me acompañas a sacar al perro.

-María:Tengo trabajo, ¿no puedes hacerlo tú?

-Yo:Es que tengo que decirte una cosa y así aprovechamos.

-María:Esta bien, tu dirás.

Una vez en la calle

-Yo:Mira María hace cosa de un mes Luismi llego a casa bastante borracho.

-María:No me lo creo, ¿mi hijo?

-Yo:Tu sabes que los chicos tienen 15 y que a esa edad ya empiezan a tomar copas.

-María:Si, pero Luismi…

-Yo:Es un chico como todos los demás, no tiene tanta importancia. Lo que hay que hacer es ayudarle a comprender que el alcohol hay que tomarlo con moderación.

-María:pero.. ¿cómo?

-Yo:Había pensado en tomar unas copas con ellos tranquilamente un día en casa, enseñarles que hay que beber con moderación . No reprochárselo, porque eso seria peor.

-María:Me parece bien, pero ¿cuándo? tú te vas este fin de semana al congreso.

-Yo:Puedes hacerlo tú, a ti te hace más caso y te quiere más

-María:Sabes que yo no aguanto la bebida, me tomo dos copas y estoy casi borracha.

-Yo:Pues te tomas dos copas y nada más, así verán que no hay que beber mucho.

-María: Esta bien, ¡Pero lo hago por Luismi!

-Yo:Claro mujer eres una madre estupenda. Invítales a pasar el fin de semana a casa con la excusa de no quedarte sola y luego lo que hemos dicho.

Era increíble como se lo había tragado todo, había sabido manejarla como nadie, me había inventado una historia absurda y se la había creído. Toqué su fibra sensible y claro… Ellos tomaban copas habitualmente y con dos copas estaban más frescos que una rosa. Confiaba que ellos supieran jugar sus cartas pues se lo había dejado todo hecho.

Le dije a María que se fuera a casa que ya terminaba yo de sacar al perro, tenía que pasar por el despacho y comprobar que los chicos habían cogido el líquido. Así era esos cabrones no perdían el tiempo, habían dejado el frasco casi vacío.

Cuando los chicos se enteraron de que pasarían todo el fin de semana en mi casa se pusieron como locos, se marcharon casi inmediatamente y como suponía no volví a verlos en toda la semana.

Por fin llego el viernes, era el gran día, el momento que llevaba esperando estos últimos días. Me despedí de mi mujer y de mi hijo y me fui al “congreso”, o sea a mi despacho.

A las nueve de la noche sonó el timbre de la casa. Ahí estaban todos, Raúl con su mochila y los demás con una sonrisa de oreja a oreja. Luismi estaba pálido, era evidente que pensaba que esto estaba llegando demasiado lejos, pero no podía hacer nada, si decía algo se descubriría, además Raúl tenia la cinta con todo incluido su trabajito con el vibrador. Decidió ver como se desarrollaba la noche.

Durante la cena hablaron de tonterías,Raúl se atrevió a decirle un piropo a mi señora y ella se puso roja como un tomate. Era increíble que un niño pudiera sonrojarla con tanta facilidad. No tuvieron ni una oportunidad de verter el liquido en el vaso de María sin que se diera cuenta, de todas formas estaban tranquilos tenían todo el fin de semana por delante. Después de la cena:

-María:¿Que les parece si tomamos una copita?

-Luismi: Mama si nosotros no bebemos

-María:No te hagas el tonto que sabes muy bien que no es verdad.

-Raúl: Si la tomaremos, pero sólo si me deja que yo las sirva, después de la cena tan deliciosa que ha preparado es lo menos que puedo hacer.

-María: Esta bien caballero, haga los honores (dijo en tono de broma) Tomaré ron con cola, pero no me lo cargues mucho.

-Juan: Te ayudo Raúl.

Los dos se fueron a la cocina,se reían de lo fácil que estaba siendo todo, prepararon las copas, ellos tomarían whysky. La copa de María estaba cargadísima, otra como esa y la tumban seguro, pensé. Echaron parte del liquido dentro y le dieron vueltas, esa dosis era suficiente para
una vaca de 600 kilos y aun así les sobraba mucho, los hijos de puta me habían vaciado casi entero el frasco de mi consulta y tenía liquido suficiente para tener caliente a María durante un mes. Regresaron al salón con las copas. María probo la suya, la noto fuerte pero no dijo nada , tenia que comportarse como ellos, ser una más para poderles enseñar a beber.

Durante la primera media hora estuvieron hablando de cosas del colegio, María pregunto si alguno tenia novia pero todos dijeron que no. Cuando se vaciaron las copas Raúl sin decir nada se levanto y sirvió otra ronda, pero esta vez puso todavía mas ron en la copa de María y vertió la misma cantidad de liquido para vacas que antes. Es un insensato pensé, el liquido tarda en hacer efecto por lo menos una hora y solo hace media hora que lo ha tomado y encima le da otra dosis, además con esa copa. Me empezó a entrar remordimientos, había llegado demasiado lejos, mi mujer iba
a estar en manos de esa gentuza, porque no lo olvidemos esa gente se ha reído de mi familia desde hace mucho tiempo, pero esos remordimientos se fueron transformando poco a poco en calentura, a fin de cuentas es lo que esperaba que pasase.

Paso media hora mas y a María se le veía bastante tocada por el alcohol, casi no hablaba, sólo escuchaba lo que los chicos decían, ellos parecía que no hubieran bebido nada. Ademas se había empezado a poner roja, el liquido estaba haciendo efecto.

Raúl se volvió a levantar y repitió la misma operación con las copas, liquido incluido. Al regresar dijo:

-Raúl:¿por qué no jugamos a algo?

-María:¿Jugamos al parchís?

-Juan: Eso es un rollo además somos seis.

-Raúl:juguemos a las cartas

-María:pero yo no se jugar a nada.

-Raúl:nosotros le enseñamos algún juego

-Nacho:¡Al mentiroso!

-Israel:Si el que pierda tendrá que hacer una prueba.

-Raúl:Dicho queda.

Le explicaron las reglas a María, que no se enteraba de casi nada Raúl guiño el ojo a los demás para que le siguieran la corriente y se pusieron a jugar. María fue la primera en perder, Raúl le dijo que tenia que tomar un chupito, ella lo hizo sin rechistar. Luego perdió Raúl, lo hizo aposta porque con el ciego que llevaba mi mujer estaba destinada a perder todas las partidas, ademas ahora estaba mucho mas roja, el liquido había hecho efecto y estaba experimentando unas sensaciones en su entrepierna nunca antes conocidas. A Raúl, como tenían planeado, le toco quedarse en calzoncillos. María reía como una niña ingenua y los demás le hacían burlas para que María no sospechase nada. Luego perdió lógicamente María y Raúl se adelanto a todos.

-Raúl:Tiene que quedarse en ropa interior.

-María:¿Cómo?¿Estas loco? Soy la madre de Luismi, vuestro amigo

-Raúl:Ya pero yo lo he hecho antes y usted se ha reído, es justo que lo haga usted.

-María:Pero esto no esta bien, además me da mucha vergüenza.

-Raúl:Solo es un juego, será como estar en bañador.

-María:Pero no estamos en la playa y además yo nunca uso bikini llevo traje de baño.

-Raúl:Venga no sea tan mal pierde, ha perdido y tiene que cumplir castigo.

No pensé que María aceptase pero lo hizo, estaba tan borracha y tenia esa sensación de calor tan rara que no se planteo lo que hacia. Los chicos empezaron a decirle piropos para animarla aun más. Se quitó el chandal y se quedó depie. Yo por mi parte ya me estaba pajeando. Sus bragas estaban bastante mojadas fruto de la calentura involuntaria que tenía, cuando se dio cuente se sentó para seguir jugando.

Así la tuvieron media hora, le pusieron otra copa, y fueron perdiendo todos alternativamente hasta quedarse en calzoncillos, incluido Luismi que había decidido que como no podía evitar lo que iba a pasar iba a disfrutarlo. Volvió a perder María. Raúl trago saliva y se lo pensó un momento, sabía que de lo que iba a decir dependía todo su plan.

-Raúl:Ahora queremos que se quite el sujetador para poder ver sus maravillosas tetas.

-María:Estas loco ¿que te has creído que soy? ¡una puta!

-Raúl:No se enfade señora, sólo es un juego. No hay maldad.

María se levanto dispuesta a irse sus bragas estaban totalmente empapadas, pero no le importo. Tenía que salir de allí como fuera. No se iba a desnudar delante de unos adolescentes salidos y de su propio hijo sino lo hacia ni con su marido. Todo parecía perdido cuando Luismi intervino.

-Luismi:¡Venga mama no te enfades! Solo es un juego. Además yo estoy aquí y te prometo que no pasa nada. El otro día jugamos en casa de Raúl y su madre perdió y cumplió la prueba. ¿Es qué es mejor madre que tú?

El muy bribón le había tocado donde más le dolía. Era una excusa muy tonta, pero con el ciego que llevaba mi mujer no importaba, lo que importaba es que su hijo le había dado donde más le dolía. María se dio la vuelta y sin decir nada se quitó el sujetador dejando a todos boquiabiertos, incluido a mí. Sus tetas se veían estupendas, sus pezones estaban más erectos que nunca, parecía que se iban a ir volando. Hecho esto se sentó, cogió las cartas y se puso a repartir.

Raúl se levanto a poner otra ronda, no sabia cuantas llevaba pero daba igual, lo que si sabia es que con ese gesto habían ganado, ella ya no se negaría a nada. A la vuelta volvió a perder María y le obligaron a quitarse las bragas, ya no había vuelta atrás. María no lo sabia pero ese juego no tenia nada de inocente, esos bandidos no se conformarían sólo con verla desnuda. María estaba como fuera de si, no se daba cuenta de lo que hacia, cuando perdió no protesto, se quito las bragas y las dejo a un lado de su silla. Todos gritaron de emoción. La siguiente ronda perdió de nuevo María, ya no hacia falta fingir, la tenían tan desorientada que tenia que aprovechar para actuar. Luismi se
adelantó a todos.

-Luismi:Queremos que te tumbes encima de la mesa con las piernas abiertas y nos dejes verte bien.

María casi sin convicción contesto.

-María:No crees que esto es demasiado. soy tu madre

-Luismi:Venga mama si pierdes cumples castigo, el juegos es así. Haz que me sienta orgulloso de ti.

Estas últimas palabras vencieron la poca resistencia de mi mujer. Ella se levantó y se tumbó totalmente abierta de piernas sobre la mesa. Acto seguido los cinco se abalanzaron sobre ella. Empezaron a manosearla por todos los sitios. Juan y Raúl se lanzaron sobre sus tetas, los otros tres se centraron en su ya encharcado coño.

-María:¡Dejadme! No vale tocar…

-Raúl: Déjese hacer, señora Jiménez, sabemos que le esta gustando.

-María:Estoy mareada, por favor soltadme.

-Luismi:Relájate mama y déjate hacer.

En un último alarde de cordura María intento incorporarse, pero Raúl la empujo otra vez sobre la mesa, ahora ya no la dejarían escapar. María experimentaba sensaciones contradictorias, por una parte estaba traicionando todas sus creencias religiosas dejándose manosear por unos chiquillos entre los que se encontraba su hijo, por otra su coño estaba palpitando, no paraba de manar liquido, nunca había sentido algo así, tenia una tremenda calentura, pero eso no estaba bien. A mi mujer le abandonaban las fuerzas, no podía hacer nada para evitar lo que estaba pasando. Luismi sustituyo a Raúl en su puesto, este por su parte fue a por la cámara de vídeo y empezó a grabar la escena.

-Raúl:¡Venga Israel cómele el coño a esa puta!

-María:¡Cabrones que me estáis haciendo!

-Raúl:Le estamos dando lo que necesita!

-Juan:y esto solo es el principio

-Raúl:Sonría a la cámara!

-María:¡Apaga eso!

-Raúl:¡Calla golfa! a partir de ahora haremos lo que nos apetezca contigo.

Mientras Israel le lamia el coño, Luismi y Juan las tetas, Raúl lo grababa todo. Nacho se había bajado los calzoncillos e intentaba introducir su pene en la boca de María. Ella la mantenía cerrada, no iba a chupar eso, no se rebajaría a ello.

De pronto el trabajo de Israel hizo su efecto, María empezó a convulsionarse, se estaba corriendo abundantemente, sus labios vaginales se abrían y cerraban solos, empezó a gemir de placer, nunca había sentido algo así, o al menos eso pensaba…. Ese fue el momento que Nacho aprovechó para meterle su polla en la garganta, se la metió de un golpe hasta los cojones. Agarro su cabeza con las dos manos y empezó a follársela por la boca. María parecía que iba a vomitar pero no lo hizo. Ya no le quedaban fuerzas para resistirse. Nacho empujaba con todo su alma.
No tardó mucho en correrse, empujo su polla todo lo que pudo obligando a María a tragarse toda su corrida.

-Nacho:¿te gusta mi leche pedazo de puta?

-María:¡Qué asco!

-Raúl:¡Venga Nacho coge la cámara que voy a follármela!

-María: Eso no por favor, podría quedarme embarazada.

-Raúl:Mejor todavía, ¿quieres tener un hermanito Luismi?

-Luismi:Eso no tío,ya hemos tenido suficiente, ¡déjala Raúl!

-Raúl:No seas crío, ahora no vamos a echarnos atrás. Está a nuestra merced y hay que aprovecharlo.

Raúl coloco su polla en la entrada del coño de María y la se la metió de golpe. María grito de dolor,solo había tenido mi polla en su interior en su vida y era mucho más pequeña. Raúl empujaba con rabia, con sus manos estrujaba las tremendas tetas de María. María se acostumbro al poco rato, no entendía porque esto le estaba gustando, su cabeza sentía repulsión por la situación pero su cuerpo le pedía más, estaba muy caliente, se corrió otra vez.

Raúl siguió dándole con fuerza hasta que se corrió en el interior de María. Luego uno tras otro fueron ocupando su lugar, todos se corrieron dentro de ella. Pensé que se podía quedar embarazada, eran sus días de mayor fertilidad y la habían inundado con un torrente de esperma. Creía que utilizarían condón, pero no lo hicieron, les daba igual las consecuencias.

-Raúl:Venga Luismi es tu turno.

-María: No lo hagas hijo, soy tu madre.

Luismi no dijo nada, solo acercó su polla al coño de María y se la metió de un solo golpe, empezó a empujar con un ritmo frenético hasta que se corrió en su interior, luego se apartó sin decir nada. María lloraba, su hijo la había traicionado, ella le había dado todo y él se lo pagaba de esa manera.

María estaba casi sin sentido sobre la mesa del salón, le caían restos de semen de la entrepierna, los chicos estaban descansado a su alrededor. El coño de María palpitaba sin parar, parecía que tuviera vida propia, era normal con la dosis de liquido que había tomado. Estuvieron así durante media hora, luego Raúl tomo la palabra y decidió que debían darle por el culo. La bajaron de la mesa y la pusieron en el suelo. María era como un muñeco de trapo, no se movía.

-Raúl:Luismi, ponle unos cojines debajo y levántale bien el culo. Nacho y Juan sujetarla bien, y tu Israel graba bien esto.

-María: No hagáis eso, por favor os lo suplico

-Israel: Calla y mira a la cámara pedazo de guarra

-Juan: ¡Venga Raúl dale duro!

Nunca pensé que llegarían tan lejos, María era virgen por el culo y la iban a reventar, pero ya no había vuelta atrás, Raúl estaba untándole el culo con mantequilla. Después coloco la punta en su entrada y empujo con todas sus fuerzas. ¡Noooooooooooooo!, el grito de María fue desgarrador.

-María:¡Me duele! ¡Sácamela hijo de puta!

-Raúl: Sujetadla bien. Esta zorra intenta resistirse.

Raúl siguió dándole duro hasta que se corrió. Decidieron meterle también el vibrador por el coño mientras la sodomizaban. Uno tras otro fueron haciendo lo propio turnándose también para grabar. El ultimo fue Luismi que le tiraba del pelo con una mano mientras la embestía, María movía el culo involuntariamente, lo que le hacían con el vibrador le estaba gustando y ayudaba a calamar su dolor, estalló en un último orgasmo. Finalmente Luismi también termino.

Estaba amaneciendo, se habían pasado toda la noche dándole caña a María. Recogieron todas sus cosas y se marcharon. No querían quedarse el resto del fin de semana porque tenían miedo de la reacción de María cuando estuviera sobria. Dejaron una nota sobre la mesa que decía:

“Recuerda que lo tenemos todo grabado. Si dices algo enseñaremos la cinta a todos tus conocidos y tu reputación se irá a la mierda”

Al día siguiente María mando a Luismi a casa de mis padres. Se paso el día llorando, no podía hacer nada, tenían el vídeo y en el se la veía disfrutando. El domingo cuando llegue, me dijo que había que meter a Luismi en un internado sin darme más explicaciones.

De esto hace ya casi un año. Luismi sigue en el internado, a sus amigos no les hemos vuelto a ver y yo sigo viendo mis grabaciones siempre que puedo. Ah, por cierto acaba de nacer nuestro segundo hijo…

Amor con mi madre…

Miércoles, octubre 26th, 2011

Todo comenzó un día cualquiera en mi casa de Madrid,comenzaba a entrar el verano y ya hacía calor en la región; mis padres recibieron una llamada de unos amigos para que fueran a pasar unos días a su casa en Almería,sólo que no podrían estar en su casa ya que además de ser muy chiquita,ya estaban ellos dos y su hijo. Aún asi mi madre aceptó ir,pero mi padre no,y con razón ya que tenía mucho trabajo y no podía ni aunque quisiera,por lo que mi madre me lo propuso a mi con el fin de que no fuera sola:

- Javi cariño,¿quieres venir conmigo a Almería con Marisa y Angel?

Yo,que no tenía casi anda que hacer,acepté sin poner pegas con lo que me lo agradeció un buen rato; mi madre es una mujer de 44 años, 1,70 metros aproximadamente,pelo castaño por los hombros, ojos marrones , piel no muy morena y un pecho más bien grande y no caído,tenía una talla 110 de sujetador.

Dos días después cogimos el tren que nos llevaría a Murcia,y después nos recogerían para llevarnos a Almería, el viaje fue temprano con lo que mi amdre y yo nos lo pasamos durmiendo,con lo que se hizo bastante corto. Tras recogernos los amigos de mis padres en Murcia,llegamos a Almería y a eso de las 12:30 nos alojamos en un hotel de 3 estrellas cerca de Marisa y Angel, el hotel estaba bien,bonito el hall,buffet para desayunar y la habitación con una cama de matrimonio, al llegar mi madre me dijo:

- Dormiremos los dos en esta cama ¿ no pasa nada no?
- No –dije yo- no pasa nada

Al rato mi madre decidió darse una ducha en el baño de la habitación,pero cuando terminó se dio cuenta de que no había una toalla a su alcance:

- ¡Javi! ¡Coge una toalla y damela anda!

Yo entré en el baño, cogí la toalla,abrí la cortina y se la dí,pero no se porque,no la miré a los ojos,si no a sus voluptuosos pechos,y se dio cuenta,pero ella no me dijo nada.

A las 14:00 horas bajamos a comer,mi madre llevaba puesta una blusa verde algo escotada y unos vaqueros que moldeaban su figura, yo simplemente llevaba una camiseta corta y un pantalón de chandal (iba informal). De reojo le miraba el escote y, ya al final de la comida me dijo:

- ¿Te pasa algo?
- No,no me pasa nada
- Bueno,si tu lo dices….Por cierto,luego vamos a casa de Angel y Marisa ¿vale?
- Vale –asentí con la cabeza-

Asi que después de comer fuimos directamente a casa de estos,estuvimos un buen rato hablando y, como la tarde era espléndida fuimos a dar un paseo por la playa hasta las 17:30 horas aproximadamente que nos sentamos en un bar
cercano al hotel para tomar algo hasta las 19:00 ,hora en la que mi madre y yo nos retiramos al hotel a descansar un poco.

Llegamos a la habitación ,era el turno de que yo me duchara,se lo dije a mi madre y me metí al baño para después salir y vestirme en la habitación; mi madre estaba allí,leyewndo una revista que no se de donde había cogido,me quité la toalla para ponerme los calzoncillos y noté que levantaba la mirada de la revista para mirarme las partes:

- ¡que haces! la dije
- bueno,tu me has mirado a mi antes,no creo que pase nada si te miro yo ¿no? Hacía mucho que no te los veía.
- Bueno,a mi se me fue la vista antes
- Claro,a mi tambien cariño.

Y siguió leyendo su revista mientras yo me seguía vistiendo,esta vez ya mas formal para bajar a cenar,con unos vaqueros y un polo.

En la cena no ocurrió nada,pero si luego,al subir de ella,a eso de las 22:00 horas aproximadamente; No teníamos ganas de dar ningún paseo ya ni nada por el estilo con lo que nos pusimos los pijamas, mi madre no se iba al baño a cambiarse,asi que yo tampoco,había confianza,yo me puse un pantalón corto y una camiseta corta tambien,ya que había refrescado un poco,mientras mi madre se quitó el sostén delante mía dejando al aire sus ubres,imaginénse cómo se me puso a mi:

- Mami,qué vas a tener frío luego.
- Que va,soy muy calurosa

En ese momento se dio cuenta de lo de mi paquete y no se llegó a poner el camisón:

- Ay! Como la tienes…. no te estaras poniendo ¿no?
- Pues un poco la verdad,son muy bonitas
- Gracias,hacía mucho que no me lo decía nadie,anda,vamos a acostarnos.

Se metió mi madre en la cama,yo tarde un poco más cepillándome los dientes,y cuando lo hice apagé la luz; ella quedó a mi derecha,boca arriba con sus pechos sin sosten. Al momento se me acercó más y me tocó el paquete:

- ¡Que fuerte lo tienes!

Yo estaba a explotar,y me dejé;comenzó entonces a bajarme el pantalón:

- Bueno,tu has visto lo miío,yo debo ver lo tuyo
- No,si no digo nada,me parece justo,pero yo no he tocado,asi que…
- Ya veré luego

Me palpaba también los genitales con su mano hasta que la sacó de debajo de la sábana: en se momento di la luz,estaba con el pantalón bajado en una cama con mi madre,y ella con un camison y las bragas.

- Ahora me toca a mi,creo yo
- ¡Mira que eres!Venga,que no quiero que pase nada.

Con mi mano derecha la toqué el pecho y estruje con algo de fuerza,yo estaba excitado; mi amdre me agarró la muñeca y comenzó a bajar hacia mis partes y a lamermelos,no me lo podía creer,mi madre me la estaba chupando.

Yo de rodillas, y mi madre a cuatro patas,tras unos cuantos lametones,se quitó el camisón dejando al descubierto sus grandes mamas:

- Ya que estoy…
- Sigue sigue!

Al momento eyacule en su pecho pringándola un poco,pero pareció que le daba igual,de echo se dio la vuelta y acercó mi pene hacia su ano;entonces comencé a penetrarla: ella gemía y gemía hasta que eyaculé y paramos:

- Mami me ha gustado mucho,lo haces muy bien
- Muchas gracias,hacía mucho que no me decian algo así,pero esto quedará entre tu y yo…

Hice un trato con mamá (Segunda Parte)

Viernes, octubre 21st, 2011

EL DÍA SIGUIENTE

Mi alarma sonó fastidiosamente a las 8 de la mañana. Salí de la cama, y busqué por la casa, no había nadie. Sobre el desayunador, en la cocina, había una nota. Un domicilio. Tal vez mamá pensó que era muy arriesgado llegar juntos al lugar. Desayuné y me duché rápidamente. Me vestí aun más rápido, una playera, pantalones deportivos y salí de casa. En menos de 20 minutos estaba llegando a la dirección señalada en la nota, “Motel Paris”. Estacioné el coche, me dirigí a la habitación “16” y toqué…

Mi madre abrió la puerta mientras asomaba la cabeza misteriosamente como si nos observaran, me hizo una seña con la mano para que entrara.

- Rápido Santiago, entra. No quiero que alguien nos vea así. —Exclamó, mientras me adentraba.

Observé la habitación y el amueblado de reojo conforme giré en su dirección para verla mientras cerraba la puerta.

Dios ¡qué vista! Ella vestía solamente un baby doll sin sostén y unas sandalias rojas. El bello de su concha estaba depilado muy corto lo que revelaba sus hinchados y rosados labios. Mis ojos la devoraron de pies a cabeza hasta que su voz me sacó de trance.

- ¿Te vas a quedar ahí viéndome como tonto?—Preguntó.

- Perdón. —Respondí.

Debí haberme visto patético.

- Quiero sacar de una vez por todas esta lujuria que se ha apoderado de ti, para que sigamos con nuestras vidas. Démonos prisa, quiero estar en casa antes del mediodía. —Se lamentó.

Se acercó a mí, y tomo mi playera del extremo para sacármela. Sus tibias manos se deslizaron suavemente por mis costados. Jadeé al ver desde arriba sus gordas tetas he inflamados pezones, a la par con sus ardientes caderas. Me moví para besar sus rojos labios pero inmediatamente se volteó y puso su mejilla al último segundo.

- Sin besos. Solo le permito a Germán ese placer. Solamente podrás tocar mis tetas y mi culo. ¿Entiendes?

¡Mierda! Estaba empezando a sentirme como su cliente en lugar de su hijo. Da igual, si eso significaba tener su apretado hoyo, que así sea.

Después de mi fallido intento, me acerqué un poco más y la tomé por las caderas. Se sentía tan suave y tibia que mi verga empezó a sacudirse sin control.

Acto seguido, me hinqué en el piso todavía tomándola de sus tersas caderas y lentamente la hice girar hasta que su delicioso culo quedó frente a mí. Levanté un poco su baby doll hasta descubrir por completo sus redondas nalgas. Eran perfectas. Como poseído y sin ninguna demora, clavé mi nariz entre sus acojinadas montañas y respiré profundamente para captar su alucinante olor. Masajeé con mis temblorosas manos su esponjado trasero mientras hundía profundamente mi cara en su apretado canal. Sus tibias nalgas templaban mi cara, podía escuchar mi corazón latirme en los oídos, y el pulso de mi sangre en la sien.

La intensidad del momento doblegaba mis sentidos. Ninguna de mis incestuosas fantasías me había preparado para las increíbles sensaciones que recorrían mi joven cuerpo en ese momento.

Tras unos segundos de restregar mi cara en su dulce culo, lancé mi lengua sobre su rosado y apretado capullo. Ella gimió tras el inminente ataque al más privado de sus agujeros.
Mientras intentaba clavar más profundo mi rígida lengua en su recto, su concha empezó a embijar mi barbilla con su pegajosa crema. ¡Dios! Mi madre se estaba mojando. El saber esto, tenía mi pulsante erección casi a reventar.

Después de reunir la voluntad suficiente para detenerme, la encaminé sobre la cama y la arrodillé sobre el borde. Sin ninguna protesta se arrodilló, y se posicionó sobre sus hombros e inconscientemente arqueó su espalda, lo que causó que sus nalgas quedaran paradas en el aire. Me faltó la respiración al ver su cremoso culo expuesto ante mí. Sacudí mi cabeza maravillado mientras separaba sus suaves nalgas hacia los lados y veía como su arrugado y elástico hoyo se estiraba obscenamente en el proceso. Ella suspiró mientras yo separaba aun más sus carnosos globos. La mojada concha de mi madre cedió y sus labios se separaron ante la presión de mis manos en sus nalgas, mostrando su húmedo y rosado interior.

No podía contenerme, así que, inmediatamente empecé a devorar su hermoso hoyo, lamiendo y chupando sin control sus carnosos bordes.

- ¡Ma…Ma-má tu culo esta tan rico…slurp…me vuelve loco…slurp. No puedo satisfacerme…slurp…quiero comerlo todo el día…slurp…hasta que no pueda mover mi lengua…slurp!

Mi sangre hervía mientras continuaba alimentándome de su arrugada y delicada estrella. Me mantuve firme alrededor de 15 minutos solo lamiendo, chupando y mordisqueando su apretado agujero.

- Ahh, Santi… me vas arrancar la piel. Cariño…ahh…para…estoy muy sensible. ¡Para!

Los quejidos de mamá para que me detuviera solo sirvieron para que mi nivel de lujuria y deseo aumentara aun mas, por lo que seguí con el banquete en su estrecho orificio un par de minutos más hasta que apretó su carnoso canal alrededor de mi lengua invasora. Intenté librarme un par de veces sin éxito alguno. Así que, sumergí mis dedos índices en su sensible argolla y abrí su fruncido ano para liberar mi lengua mientras se quejaba:

- No más Santiago, por favor. Estoy muy sensible. No puedo aguantar más.

Deslicé mi lengua hacia fuera de lo que ahora era un pequeño boquete, jadeando por aire y tratando de calmar mi acelerado corazón.

- Mamá… dijiste… que querías librarme de la lujuria que… ha tomado control de mí. Pues, esto es lo que necesito… para librarme de ella. Además,… solo será esta vez.

Analizó mis palabras, respiró profundamente y se resignó ante su destino.

- Mmm, continúa entonces.

La vista de su esfínter ligeramente abierto tenía a mi duro miembro rogando por ser liberado.
Inserté nuevamente mis dedos, esta vez el índice y mi dedo medio simultáneamente para evitar que su estrecho hoyo se cerrara. Acerqué una vez más mi lengua mientras el femenino aroma de su dilatado canal invadió mi nariz. Inhalé profundamente su embriagante olor mientras mi cabeza giraba sin control. Con ayuda de mi otro índice, abrí paso a mi lengua por su carnoso agujero con la esperanza de poder lamer su rosado interior antes del evento principal.

Logré mover mañosamente mi lengua un poco en su interior de lado a lado. Babeando sus entrañas. ¡Dios! Sabía tan bien. ¡Pero necesitaba más!

Saqué mi pants de un tirón y me posicioné de pie detrás de su parado trasero.

- Usa el lubricante que hay en mi bolso. –Dijo agitada, señalándome su bolso que se encontraba en el tocador frente a la cama, mientras examinaba detenidamente mi dura erección que apuntaba hacia el techo.

Saqué de su bolso un tubo con nombre Astroglide, y me acerqué de nuevo para verter el gel en su suave ano. Ella jadeó y suspiró al contacto del frio gel en su parpadeante agujero. Unté la sustancia y tracé círculos por los bordes de su ardiente hoyo mientras sentía mi miembro a punto de explotar. Una vez que sentí que sus rosados pliegues estaban suficientemente lubricados, tomé mi verga con mi mano derecha para nivelarla con su ano que se contraía sin cesar. Batallé un poco debido a que mi verga estaba tan dura que no quería ceder.

Me acerqué lentamente. Podía sentir el calor que emanaban sus cremosas y redondas nalgas mientras cerraba el espacio que había entre nosotros. Cuando la rabiosa cabeza de mi polla besó su ardiente capullo, su esfínter reaccionó inmediatamente contrayéndose aun más, mientras ella gemía debido a la caliente evaporación del líquido pre seminal que empapaba mi cabeza. Yo gemía de placer sabiendo que me encontraba a solo momentos de estar en el cielo.

Sin que yo se lo pidiera, se inclino hacia atrás y con sus delicadas manos con manicure, separó sus carnosas nalgas dejando su lubricado anillo a mi disposición. Unté mis jugos en sus rosados bordes, no porque hiciera falta lubricante, simplemente porque sentí la necesidad de restregar la punta de mi polla sobre los delicados pliegues de su capullo. Cuando ya no pude aguantar un instante más, lentamente presioné la hinchada cabeza de mi miembro contra su elástica membrana color rosa y empujé.

Mi madre reaccionó inmediatamente tensando sus músculos rectales. Las venas de mi polla resaltaban por debajo de la piel, creí que se iban a reventar. Pero no dejé que eso me detuviera, así que incrementé la presión sobre su obstinado agujero, forzándolo a hundirse un poco, hasta que eventualmente, cedió. Milímetro tras milímetro, su estrellado hoyo se dilató lentamente alrededor de mi cabeza con forma de hongo, lo que casi provoca que liberara mi ardiente leche en ese momento.

Ella gimió conforme la grande cabeza de mi verga se abría paso lentamente en su apretado anillo. Cuando finalmente atravesé su estrecho ano, el cuerpo de mamá se puso rígido. Me detuve por un segundo para que se acostumbrara a mi tamaño y poder saborear la tibia sensación alrededor de mi venoso miembro. Al fin estaba dentro de su dulce ano.

Cuando sentí que podía continuar, inserté un poco más mi erección en la calidez de su apretado canal. Mamá jadeaba y apretaba fuertemente mi miembro. Me detuve una vez más, ya que su estrecho ano se negaba a ceder. Después, tras hacerme una señal con su cabeza, deslicé mi hinchada verga estirando su esfínter ampliamente, ignorando sus lindos gemiditos mientras intentaba acomodarse a mi bastón. Yo, gruñía tras el esfuerzo que ocupaba hacer para clavar mi pene hasta la base. Cuando sentí mis caderas topar con su suave y maternal culo, solté un gran gemido de placer. La estrechez de su apretado esfínter alrededor de la base de mi verga me tenía respirando sin control. Nuevamente estuve a punto de derramar mis jugos, pero gracias a una tremenda fuerza de voluntad, evité que esto sucediera.

Miré hacia abajo pasmado, por como el ajustado culo de mamá había tragado completamente mi tieso miembro. Con mis manos tomándola por cada una de sus suculentas y redondas nalgas, deslicé hacia fuera mi verga hasta la cabeza. Enseguida, empujé de nuevo hacia dentro mientras gemía debido a la deliciosa presión ejercida alrededor de mi gordo pene. Repetí el proceso cogiéndola con estocadas largas, intentando tomar ritmo. Los músculos de su recto se contraían y relajaban alrededor de mi estirado prepucio como si su única misión fuera ordeñar la leche de mis pesadas bolas. Ella gemía y apretaba las sabanas mientras, yo, su hijo menor, me complacía con su hermoso culo. Era algo fuera de este mundo.

Tras un par de estocadas mas, saqué mi verga completamente de su húmedo hoyo, lo que generó un fuerte ruido similar a un sorbido debido al sello hermético que su apretado canal generaba alrededor de mi bastón. Con mis manos, separé lo mas que pude sus nalgas tan solo para ver su boquete dilatado gracias al grosor de mi miembro. No sabía si quería seguir cogiéndola o comerla una vez más. Pero mi pene decidió por mí, así que lo inserté de nuevo. Su esfínter me recibió con mayor facilidad esta vez en sus tibias profundidades ya que no había alcanzado a cerrarse por completo.

Ahora, mantenía un ritmo tranquilo pero firme, fuera y dentro de su recto, con el objetivo de alcanzar mi orgasmo. Había llegado al punto en donde necesitaba liberar el esperma de mis tensas bolas. Volteé hacia mi verga deslizándose en su tibio ano cuando caí en cuenta por primera vez, en verdad estaba cogiendo analmente a mi buenísima madre. La mujer de mis fantasías. ¡Dios!

Fue entonces cuando recordé que tenía que plasmar aquel momento en la eternidad. Y como un viejo refrán dice, “hombre prevenido vale por dos”. Recordé que había colocado mi cámara digital dentro del bolsillo de mis pants. Así que solo ocupe inclinarme un poco hasta el piso para tomar el pantalón y coger la cámara. Sin detener mis estocadas, encendí el aparato y lo centré de tal manera que pudiera capturar mi rígido miembro mientras se deslizaba en su glorioso hoyo. Capturé la foto, y planeaba tomar otra cuando la mirada de mamá por encima de su hombro me obligo a cumplir mi parte del trato. Debía tomar solo una. Así que, guardé la fotografía, apague la cámara y seguí con mi labor. Había conseguido una foto para el recuerdo.

Momentos después de guardar la cámara, me incliné hacia delante para tomar un puñado su cabello y jalar su cabeza hacia atrás mientras ella gemía gracias al ritmo que habíamos logrado.

- Ahh, ohh, ahh.

La fricción de su angosto agujero había hecho que mi verga se viera rojiza, como sobreexpuesta al sol. Mientras mi madre gemía y seguía tensando y destensando sobre mi verga. Comencé a sentir mi semen hacerse camino hacia mi uretra. Supe que no me faltaba mucho. Solté su cabello y la tomé fuertemente de sus hermosas nalgas. Aceleré mis estocadas y empecé a perder control.

- Ahh, mamá, no puedo parar.

Comencé a clavarla como en estado de frenesí.

- Ohh, ¡ya casi termino!—Balbuceé apretando mi mandíbula de placer.

Sentí mis bolas ponerse rígidas.

- Prepárate mamá… ahí viene, ahí viene.

Con una estocada final, sumergí mi miembro hasta el fondo de sus entrañas, lancé mi cabeza hacia atrás y rugí mientras espesos chorros de mi hirviente crema bañaban las paredes del ardiente recto de mi madre.

- Oh mamáaaa. ¡Ahhrrgg! ¡Uh, uh! ¡Siiii!

El sentir los primeros chorros de mi explosión provocó su orgasmo también.

- ¡Ay no! ¡Nooo! Me voy a venir. ¡Me vengooo! ¡Ahhhh!—Gritó, mientras yo continuaba bombeando descarga tras descarga de mis jugos en sus entrañas.

Mi tibia leche bañaba las paredes de su recto, cuando, se contrajo violentamente conforme otra oleada de su orgasmo se apoderaba de ella.

- ¡Ay Dios! ¡Nooo! ¿Por qué me estoy vinien—aahh! ¡Me vengo Santi! ¡Me vengo! ¡Aaaahhh!

Sus gritos perforaban deliciosamente mis oídos, mientras me intoxicaba con la vista de su jugoso culo que no paraba de contraerse y tirar en todas direcciones. Acaricié tiernamente sus gordas nalgas hasta que lentamente salió de su éxtasis.

Agotado, me colapsé en su espalda que estaba empapada en su rico sudor, inhalando y exhalando violentamente, mientras amasaba sus gordas tetas que colgaban dentro de su baby doll. Mi largo miembro perdió su erección eventualmente y se deslizó fuera de su ardiente canal. Ella se dejó caer en la cama respirando con dificultad y giré hacia un lado para bajarme de ella.

Observé a mi hermosa madre tendida en la cama con su esponjado trasero apuntado hacia arriba. Mi semen escurría de su dilatado boquete hacia las sabanas. Con un pedo, soltó una burbuja de semen, mientras un poco más escurría por su concha. En ese momento, en verdad me sentía celoso de mi hermano mayor, que iba a tener a esta mujer por su esposa.

Tras un par de segundos, giré a mi madre bocarriba, que todavía jadeaba, y empecé a manosear sus gordas tetas llenas de leche, la cual empapaba su baby doll debido a la avariciosa presión que mis manos ejercían en sus globos. Me incliné hacia adelante y tiré su baby doll hacia abajo para descubrir sus suculentos melones. Cuando el borde presionó sus pezones justo al hacerlos visibles, un chisguete de leche baño mi cara, lo que me provocó llevar uno de sus brillosos pezones a mi boca, y febrilmente amamantarme de sus deliciosas tetas. Trataba de meter a mi boca la mayor cantidad de carne posible. Alterné mis turnos en cada teta, codiciosamente chupando ambos pezones, mientras los vaciaba de su tibia leche.

Siendo casi imposible de evitar, mi verga empezó a llenarse de sangre una vez más, yo gruñía de placer mientras me alimentaba de sus melones. Empecé a restregar mi polla contra su carnoso muslo, y fue justo ahí cuando mamá colocó su mano derecha debajo de su teta justo enfrente de mi barbilla y tiró para liberar su gordo pezón de mis avariciosas fauces. El inflamado pezón de mi madre salió repentinamente de mi boca, causando un sonido similar al de un biberón retirado de la boca de un bebe violentamente mientras el todavía succiona. Mientras mamá sostenía su pecho entre su mano, la leche que ya venía en camino hacia mi boca, bañó mi cara una vez más. Al salir de mí trance pude escuchar a mi madre decir:

- Suficiente Santiago, se hace tarde, me tengo que ir.

Mientras observaba muy de cerca el duro pezón de mamá todavía goteando, me di cuenta que mi estancia en el cielo había terminado.

Me colapsé en la cama ya que después del desaire de mi madre, el cansancio de nuestro primer encuentro empezó a hacer efecto. Libre de mis garras, ella se puso de pie para dirigirse al baño. Pude ver su abusado canal todavía escurriendo un poco de mi semen por su bien formado muslo, conforme caminaba. 20 minutos más tarde, después de haberse dado un baño, apareció vestida y lista para marcharse. Cogió su bolso del tocador y lo colgó en su hombro para después decir:

- Santiago, yo…—Hizo una pausa.

- ¿Si?—Pregunté.

- Nada, solo espero que cumplas tu parte del trato y no digas nada. Yo he cumplido con mi parte. —Respondió.

- No te preocupes mamá, cumpliré con lo acordado.

La vi dirigirse a la puerta con la mirada perdida como si hubiera querido decir algo más, la abrió y antes de salir, giró para decirme:

- Nunca hubiera imaginado que mis hijos me deseaban de esa manera.

Quise preguntar qué era lo que había querido decirme antes, pero el clic de la puerta al cerrarse detuvo mis palabras. Se había ido a casa.

No sabía qué hacer. Qué le diría al toparme con ella en casa de nuevo. Y qué tal si mencionaba algo a papá. Ella tenía mucho que perder, pero en lo que a mí respecta, la había chantajeado para follarla. No creo que mi padre hubiera tomado muy bien la noticia. Ni hablar de German. Decidí darle un tiempo de ventaja antes de salir a casa, estaba exhausto y quería recobrar un poco mis energías. Consulté mi reloj, eran las 11:45 de la mañana. Puse mi cabeza en la almohada todavía con la conciencia intranquila y sin darme cuenta, caí en un profundo sueño.

Cuando desperté, estaba confundido, no recordaba dónde estaba. Mi reloj marcaba las 4:50 de la tarde, debí haber dormido unas cinco horas. Fue entonces cuando recordé lo que había vivido durante la mañana. De nuevo un gran remordimiento se apoderó de mí. Probablemente porque con la cabeza fría podía pensar con más claridad, y percatarme del daño que había hecho. Pero no había nada que pudiera hacer, además, ella tenía algo con German, no se atrevería a delatarme. Decidí ir a casa.

Conduje un rato y al llegar, me di cuenta que mi padre ya estaba en casa. Su coche se encontraba en la cochera al igual que el de mi madre. Un temor se apodero de mí pues no sabía que pasaría al entrar. Estacioné el coche y cuando estuve dentro, percibí un incómodo silencio. Pensé en recorrer la planta baja antes de subir para cerciorarme que todo estaba en orden. Camine silenciosamente para no llamar la atención. La sala, la estancia, no había nadie. Seguí caminando hacia la cocina después de pasar el comedor cuando oí a mi padre decir:

- ¿Así que por eso estabas tan callada en el carro ayer?

Sentí un frio recorrer mi cuerpo. ¿En verdad le habría dicho? El nervio se apoderó de mí en fracción de segundos mientras seguía caminado. Al entrar a la cocina, me detuve repentinamente. Mi padre, sentado en el desayunador, me veía con una mirada que jamás había visto en su rostro…

FIN DE LA SEGUNDA PARTE

Hice un trato con mamá

Viernes, octubre 21st, 2011

Cada que necesitaba distraerme y darme un respiro—lo que ocurría muy seguido—siempre fantaseaba con mi buenísima madre. Ella era la actriz porno principal de mis pervertidas fantasías…

Mi nombre es Santiago, tengo 18 años, y actualmente vivo en casa con mis padres. Tengo un hermano mayor, Germán, quien acaba de iniciar como arquitecto en una gran constructora. Tiene un bonito apartamento a las afueras de la ciudad.

Elena, mi madre, es una mujer muy guapa de 43 años, sin embargo, yo diría que aparenta menos de treinta, es hermosa y muy sexy. Es delgada, normalmente lleva una dieta muy rigurosa, y por lo menos asiste cuatro veces por semana al gimnasio. Su cabello es castaño claro y ondulado, le topa casi a media espalda, tiene unos bellos ojos verdes, una linda naricita curveada hacia arriba y unos carnosos labios rojos que esconden unos dientes dignos de la mejor sonrisa que conozco. Sus formidables tetas, son grandes, firmes y bien paradas, como inmunes a la gravedad y listas para ser devoradas. Sus grandes pezones normalmente se dibujan en todas las blusas que viste invitando a ser mordisqueados a diestra y siniestra. Es dueña de una cintura de concurso, y un vientre plano tan excitante, que se abulta de una manera muy erótica al nivel del abdomen invitando a ser lamido suavemente.
Como pueden ver, no hace falta ser muy observador para notar su innegable belleza.

Sin embargo, su mejor atributo es—en mi opinión—su parado y redondo culo.

Esas nalgas paradas y gordas de mamá poseen una sublime manera de hipnotizar a la especie masculina mientras camina. Con cada paso de sus curiosos y delicados pies, sus hermosas nalgas saltan y se balancean deliciosamente de lado a lado.

No había un solo día en el que no quisiera hundir mi gruesa verga en su estrecho y fruncido ano. Estaba tan enamorado de su dulce culo, que mí miembro palpitaba y se estremecía cada vez que la veía.

Desafortunadamente, mis probabilidades de coger analmente a mamá eran casi nulas. Ella nunca permitiría que su bebé clavara su duro pene en su exquisito y perfectamente delineado culo. Al menos eso creía yo—hasta el día de hoy…

Desperté en medio de la noche. El reloj de mi buró marcaba las 2:15 de la mañana.
Mi garganta deshidratada me obligó a salir de la cama e ir hacia la cocina por un vaso de agua fría cuando, repentinamente al salir de mi habitación, escuché un profundo gemido que venía del otro lado del pasillo.
Me detuve para escuchar con mayor claridad. Lo escuché de nuevo, esta vez acompañado por un intercambio de susurros. Enseguida, silencio…

Pensé que todavía seguía dormido y estaba oyendo cosas, cuando escuché una voz masculina decir:

- ¡Ah mierda! ¡Qué apretada estas!—La voz venía del cuarto de mi madre.

Pude escuchar nuevamente el intercambio de susurros mientras me desplazaba lenta y silenciosamente hacia la puerta de su habitación—la cual se encontraba semiabierta—para echar un vistazo.

Sentí mis ojos salirse al presenciar aquel acto carnal ante mí.

¡Ahí, de espaldas a mí, sobre la cama marital de mamá, se encontraba mi hermano mayor Germán en posición de “cuchara” sobre su lado derecho, deslizando ansiosamente su erecto miembro fuera y dentro de la maternal concha de mi madre!

Permítanme decirles, la concha de mamá se veía verdaderamente apretada; sus labios sellaban al vacio alrededor de la hinchada verga de Germán, evitando absolutamente el paso del aire. Germán tenía el seño fruncido, pero yo sabía que era más a causa de placer que de dolor.

Ella, llevaba puesto un camisón de noche morado, el cual estaba obscenamente jalado por debajo de su protuberante y suculento pecho. Germán pasaba sus manos por sus cremosas tetas mientras las mallugaba salvajemente.

- ¡Ay bebé! ¡Así, juega con las tetas de mamá!—Decía, mientras gemía bajo la presión combinada de las ásperas manos de Germán y su tieso tronco. Los carnosos labios de su boca se entreabrían conforme jadeaba de placer y se entregaba a las hambrientas garras de mi hermano.

Quería dejar de presenciar aquel ilícito apareamiento, pero mis piernas simplemente no respondían. Me encontraba en shock. Solo podía observar mientras mi mente se llenaba de confusión.

- Dios, me encanta como se sienten tus tetas, tan suaves y tibias mamá.

Cediendo bajo la fuerte presión que generaban las manos de Germán sobre sus tetas, los inflamados pezones rosados de mi madre inesperadamente lanzaron chorro tras chorro de su cremosa leche empapando las sabanas, mientras mi hermano seguía manoseando aquellos deliciosos globos sin parar.

Mi cabeza daba mil vueltas mientras la sangre de mi cuerpo corría hasta mi verga que se ponía cada vez más dura.

- ¡Ay, Germán así! ¡A mamá le encanta cuando le haces eso!—Lloraba en éxtasis.

» ¡Chupa mis tetas amor! ¡Chupa toda mi leche!

Germán levantó su gordo pezón y lo apuntó hacia su cara exprimiendo la tibia leche de los senos de mamá hasta su hambrienta boca. Después, puso el rosado pezón entre sus labios y succionó bocado tras bocado de su dulce leche hasta atragantarse.

Con su sed saciada por el momento, continuó el ataque en la rosada y húmeda concha de mi madre, repitiendo sus estocadas mientras ella se retorcía y gemía delante de él.

Sentí mis rodillas debilitarse.

Germán jadeaba con cada empujón mientras intentaba clavar mas profundo su duro miembro en el mojado coño de mamá.

- ¡Ohh, mamá! Siento tu deliciosa concha como si ordeñara mi verga.

Sus cuerpos se empapaban en sudor, conforme Germán martillaba la lujuriosa concha de mi madre. Ella apretó las sabanas dentro de sus puños mientras se lanzaba hacia atrás encontrándose con los empujones de mi hermano. Le faltaba el aliento, se retorcía y dejaba escapar leves gemidos conforme Germán profanaba su contorneado cuerpo.

- ¡Aayyy Dios, bebé! ¡Más fuerte! ¡Cógeme más fuerte!—Rogaba llena de placer.

Germán la tomó aun con más fuerza de la cintura y atendió sus plegarias.

Mi verga palpitaba continuamente ante aquel incestuoso vínculo entre mi madre y mi hermano. Tengo que admitir, que muy profundamente me sentía celoso de que ella lo hubiera escogido a él antes que a mí. Quería ser yo el que estuviera partiendo su vulva por la mitad con su rígido miembro. No era justo.

Sé que suena descabellado, pero tienen que entenderme, la había deseado desde hacía mucho tiempo.

Por los susurros de plática sucia que intercambiaban entre ellos, supe que no faltaba mucho para que alcanzaran su clímax.

Germán arremetía sus últimos empujones mientras mordisqueaba el lóbulo de mamá.
En su última embestida, se estiró completamente rígido, paralelo al colchón.

- ¡Ohh, mierdaaaa! ¡Aaaaarrgghhh!

Las venas en su cuello resaltaban al mismo tiempo que mordía el suave hombro de mi madre para sofocar sus gemidos, mientras derramaba sus jugos profundamente en su vientre. Pronto, ella lo siguió conforme lo jalaba contra su inflamada concha.

- ¡Germán! ¡¡¡Ay, bebé!!! ¡Me vengo! ¡Me vengooooo! –Con sus ojos bien cerrados y su boca abierta en forma de “O”, se lamentó, mientras su orgasmo se apoderaba violentamente de su excitante cuerpo. Oleada tras oleada la poseían al mismo tiempo que su piel se enrojecía delicadamente. Se sacudió incontrolablemente mientras mi hermano la envolvía posesivamente entre sus brazos, manteniéndola junto a su pecho hasta que el clímax de mamá terminó. Cuando finalmente se tranquilizó y recobró el aliento, se acurrucaron mientras él, lenta y delicadamente amasaba sus gordas tetas. Mi madre escondió su cara entre sus manos mientras que la última oleada de su orgasmo desaparecía. Parecía una joven virgen en su luna de miel en ese momento.

Se quedaron entre brazos absorbiendo la brisa post orgásmica que emanaba sus cuerpos. La cara de mamá brillaba mientras se acurrucaban y Germán acariciaba su delicado cuello. La habitación se encontraba en completo silencio a excepción de sus agitadas respiraciones. Eventualmente, su pene se ablandó lo suficiente para que se deslizara hacia fuera y cayera sobre el colchón. Suspiré al ver la recién usada concha de mi madre quedar entreabierta, escurriendo el espeso semen de Germán.

- Eres una diosa excitante mamá. No puedo evitar querer llenarte con mi semen cada vez que te veo. —Confesó apasionadamente.

- Continúa. —Dijo ella con una sonrisa.

Él empezó a agarrar y juguetear con su nalga izquierda. Al levantarla por un momento, dejó expuesto el ano más excitante que he visto. Su agujero estaba delineado con unos hermosos pliegues color rosa que se estiraban obscenamente por el agarre de su mano. Todavía en la posición de “cucharita”, mamá giró su cabeza para besar a Germán.
Al hacerlo, me vio espiando del otro lado de la puerta. Tal vez porque me acerqué lo suficiente para que la luz se reflejara en mis ojos. Al verme pude notar la impresión en su mirada. El temor se apoderó de su rostro al darse cuenta de que habían sido descubiertos. Germán no notó en lo absoluto el cruce de nuestras miradas, tal vez porque besaba y chupaba apasionadamente los carnosos labios de mi madre.

A estas alturas, me encontraba muy nervioso como para permanecer ahí, así que rápidamente me fui de puntillas hacia mi cuarto, cerré la puerta detrás de mí. Me recargué en ella mientras me estremecía en pánico tratando de encontrarle sentido a lo que acababa de presenciar. ¡Germán había estado cogiendo a nuestra madre! ¡No lo podía creer!

Aunque, dada la posibilidad, yo también lo haría.

Ahí, agobiado, liberé mi palpitante miembro de mi short, y empecé a jalármela pensado en lo que acababa de ver. En cuestión de segundos, arrojé tres grandes chorros de semen al piso. Fue el orgasmo más grande que había tenido.

Terminé vacío, hiperventilando, y temblando por la excitación. Enseguida, empecé a sentirme nervioso por lo que iba a pasar cuando mamá me confrontara acerca de lo que había presenciado.

15 minutos después, escuché la puerta principal cerrarse. Germán se había marchado a su departamento. Supe que la noche había terminado. Cuando mi cabeza tocó la almohada, caí en un profundo sueño en donde mi madre y su apretado agujero ocuparon toda la noche…

LA MAÑANA SIGUIENTE

Sentí alguien sacudiéndome, como intentando sacarme de mi profundo sueño.

- Santiago… mi cielo, despierta. Ya es la una de la tarde.

Abrí los ojos lentamente y me los froté para quitar lo nublado de mi vista. Sentada a mi lado, usando solo su corto camisón morado estaba mi madre.

- Santiago, necesitamos hablar.

Mis ojos se trabaron en sus jugosas tetas que sobresalían a través de su sedoso camisón. Sus gordos pezones se veían tan tentadores, invitando a ser chupados. Ella notó mi mirada y se cubrió.

- Ups, lo siento. —Sonrió nerviosamente.

» Hijo… sé que me viste con tu hermano anoche. Quiero explicártelo.

- Esta bien mamá. –Dije, mientras me sentaba gradualmente y esperaba que ordenara sus ideas.

- Mira, lo que viste anoche es algo que nunca quise que presenciaras. Sé que debió haber sido un shock para ti encontrar a tu hermano en la cama conmigo, y sé que probablemente tengas muchas preguntas acerca de lo que viste. Intentaré responderte lo mejor que pueda. –Respiró profundamente y entreveró los dedos de sus manos.

» Lo que viste…

- ¿Por qué mamá?—Interrumpí.

En verdad quería decir: ¡¿Por qué yo no, en lugar de él?!

- Bueno, no tiene sentido ocultarlo más. Todo empezó hace dos años cuando tu padre recibió el ascenso por el que tanto había trabajado. –Tomó un segundo para reflexionar antes de continuar su historia.

» Tu padre comenzó a mostrar cada vez más interés en su trabajo y menor interés en mí. Hacíamos el amor una vez al mes, después varios meses, al final, nada. Intenté de todo para que me notara, pero después de un año, me di cuenta que la chispa se había extinguido. No quería engañar a tu padre, pero tenía mis necesidades. Santiago… tu padre no me tocó durante más de un año.

Mamá se veía dolida mientras narraba los eventos entre ella y mi padre. Sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas.

» Cuando pasó casi un año y medio, finalmente decidí que había sido suficiente. Un día… Germán vino a la casa antes de que llegaras de la escuela. El notó que algo me molestaba. Después de mucho insistir de su parte, finalmente le confesé la situación entre tu padre y yo. Mi cielo, sentí muy bien al hablar finalmente lo que me pasaba con alguien. Contarle a una persona lo que había estado viviendo durante tantos meses. En verdad necesitaba un hombro para llorar, y Germán fue el único que estaba ahí en aquel momento. Supongo que me encontraba vulnerable y Germán… bueno, una cosa llevó a la otra. Sin darnos cuenta, estábamos haciendo el amor.

- Mamá… ¿cuánto tiempo llevan Germán y tu… ya sabes?

- Casi seis meses.

Maldito suertudo. ¿Por qué no se abrió conmigo?

- Si no te molesta que pregunte, ¿Por qué están tus pechos llenos de leche? Por lo que veo, no has dado a luz desde que me tuviste.

Apareció ese bello rubor en ella bajo mi firme mirada.

- A decir verdad, fue idea de tu hermano. El tiene una especie de fetiche por las mujeres que lactan. No vi nada malo en darle gusto, así que visité a mi doctora y me recetó un medicamento llamado metoclopramida. Me dijo que tendría que tomarlo tres veces al día con abundante estimulación en mis pezones, durante dos meses. Me sugirió utilizar una bomba extractora de leche para estimular mis pezones. Pero acordamos— o mejor dicho— Germán me convenció, que él debería tomar el trabajo de chupar mis pechos dos horas diarias, cuando tú y tu padre no estuvieran. En un par de semanas, estaba dando más leche de la que él podía beber.

Gemí en silencio tan solo de imaginarme chupando sus carnosas tetas enteras. Mi miembro empezó a sacudirse y dar estirones bajo las sabanas.

- No puedo imaginar lo que debes estar pensando de mí. Pero, Germán me hace feliz, y eso es algo que no había sentido en mucho tiempo.

- Mamá, ¿en verdad estas enamorada de Germán?

- Tal vez… estamos planeando vivir juntos. Y probablemente te sorprenda saber que…estamos considerando tener hijos. Tu hermano tiene 25 y se siente listo para ser padre. Ya hablé con mi ginecóloga y me dijo que estoy lista para concebir. Necesito ser mamá de nuevo, Santi. Siempre he querido una familia grande pero tu padre no quiso más hijos después de tenerlos a Germán y a ti.

Permanecí inmóvil, no lo podía creer. ¿Acaso dijo lo que acabo de escuchar?

» Te dije que tal vez te sorprenderías.

Sorprenderme no era la palabra. Esto era algo ¡increíble! ¿Dónde estaba cuando pasó todo esto? Tengo que empezar a poner más atención a las cosas que suceden en esta casa.

» Santiago, el punto de todo esto es que, siento algo muy grande por tu hermano, y pienso divorciarme de tu padre. Ya no hay nada entre nosotros. Podría decirse que ya no nos queremos. A tu hermano le está yendo muy bien en su trabajo, y quiere comprarme una casa cuando esté lista para dejar a tu padre. –Estudió mi rostro esperando mi respuesta.

- Mamá, no sé qué decir. Pero algo es seguro, me diste muchas cosas en que pensar.

Se inclinó hacia mí y tomo mi mano para enfatizar la seriedad de lo que a continuación diría:

- Santiago, te diré otra cosa en la que pensar. El poder está en tus manos, de hacer el bien, o el mal. Ahora tienes el secreto que prácticamente podría destruir mi vida o la de tu hermano. Así que… necesito saber… ¿le dirás a tu padre? –Buscó mi mirada con sus hermosos ojos verdes mientras mordía ansiosamente su carnoso labio inferior.

Comencé a pensar en lo que acababa de decir. La parte en la que tengo el poder en mis manos. ¿Qué podría hacer con dicho poder? Hmm…

Gracias a mi subconsciente, no tuve que pensarlo durante mucho tiempo.

Verán, tengo un recuerdo de mi hermosa madre que ha estado grabado en mi cerebro durante años:

Un día, casi al anochecer, me encontraba caminando hacia el baño por fuera de la habitación de mis padres. Cuando pasé por su puerta, reviré dos veces. Mamá se encontraba hincada en su cama quitando la colcha de las almohadas. Sus deliciosas nalgas estaban separadas en el aire. Me detuve para absorber la vista de su suave y ligeramente bronceado trasero. Supuse que iba seducir a mi padre, ya que llevaba puesta una nueva tanga—bueno, al menos nueva para mí. La tela que se abrigaba en su concha era blanca, adornada con puntos rojos que conectaba con una tira roja que hacia mejor trabajo resaltando que cubriendo su apretado hoyo color rosado. No había ningún cabello, así que asumí que se había depilado. En la parte superior llevaba una entallada camiseta blanca que acentuaban sus jugosas tetas. Cuando terminó de preparar la cama y se disponía a bajar, me apresuré hacia el baño. Saqué mi miembro y me masturbé desesperadamente.

Ese recuerdo permanecerá conmigo hasta el día que muera, o contraiga Alzheimer, lo que suceda primero.

Así que, hice un trato con mamá.

Normalmente no consideraría proponer este tipo de acuerdo con ella, pero, desde la noche anterior, me he convertido en un hombre nuevo. Un joven adolescente con una lujuria que no podía controlar, ni ocultar.

- Mamá… No le diré nada a papá. –Ella suspiró de alivio.

Pude oírla exhalar la tensión nerviosa que estaba atrapada en sus pulmones. Una sonrisa empezó a formarse en sus labios.

- ¡Gracias cariño! No sabes lo feliz que me has hecho.

Estaba a punto de inclinarse para abrazarme cuando mi voz la detuvo.

- No he terminado. A cambio de mi silencio, quiero algo que tú posees.

- Oh… está bien… ¡claro! Lo que sea que tenga es tuyo, Santiago.

- Aguarda, mamá. Tal vez no estés tan entusiasmada ya que escuches lo que quiero de ti.

Creo que mi tono de voz llamó su atención.

- Está bien… puedo ver hacia dónde vas con esto, pero debes saber que no tengo mucho dinero. Tu padre es el verdadero sostén de esta familia.

- Mamá, no podría importarme menos el dinero. De hecho, lo que quiero no te costará ni un centavo.

Mi respuesta pareció confundirla por un momento, ya que frunció el seño intentando adivinar lo que tenía en mente.

- Si no se trata de dinero, entonces… ¿Qué deseas?

- Q-qui… q-quie…

¡Por primera vez en mi vida tenía que empezar a tartamudear!

- Puedes decirme mi cielo, no hay problema.

Como dicen, era todo o nada.

- Mamá, quiero cogerte, quiero coger tu hermoso culo.

Al escuchar mis palabras, su rostro reflejó perfectamente el shock que le causó la inesperada vulgaridad de mi petición. Abrió su boca de impresión mientras apretaba su camisón contra su pecho.

- ¿¡Q-que!? ¿Hijo, que estás diciendo?

En verdad la había sorprendido.

- Lo siento mamá, pero es lo que hará falta para comprar mi silencio. He querido cog… hacer el amor a tu jugoso culo durante años. Te quiero, pero el deseo me ha hecho el hombre que tienes ante ti. Necesito saber lo que se siente hacerle el amor a esa parte de tu anatomía. Por favor perdóname.

La vi tragar saliva atemorizada ante el hijo que ella creyó conocer. Hubo un momento de silencio antes de que hablara de nuevo.

- Pu… puedo ver que lo dices en serio. Pero… mi cielo, ¿no crees que estas llevando esto muy lejos? Tal vez, en su lugar, te pueda… m… m-masturbar antes de dormir por la noche. Lo haré durante una semana. ¿Qué dices?

Sus esperanzas de que cambiara de opinión pronto desaparecieron al ver mi serio semblante. Empezó a morderse las uñas con manicure, mientras sus ojos vagaban nerviosamente por todo mi cuarto. En ese momento yo solo quería evitar que notara mi “bluff”. Me miró nuevamente a los ojos resignándose a su destino.

- Esta bien… Dejaré que te complazcas con mí…culo.

¡Mierda! ¿En verdad ha dicho eso?

- Pero solo una vez. Y termina después de esto. ¿Entiendes? Jamás volverás a pedirme que lo haga. No me gusta tener que engañar a tu hermano. Siento como que estoy traicionando a Germán.

Si no hubiera estado tan jodidamente caliente, hubiera reído en su cara. ¿Quién lo creyera? ¿Traicionando a Germán? ¡¿Y qué pasa con traicionar mi padre?!

En fin, no podía quejarme. Iba a follarla.

- No podemos hacerlo en este momento, ya que tu padre regresará hoy de su viaje de negocios. Voy a alquilarnos una habitación en algún motel a las afueras de la ciudad. Lo haremos ahí, mañana.

Al finalizar me apuntó con el índice y me amenazó con una última condición:

- Santiago, escúchame bien. Nunca, nunca menciones esto a Germán. ¿Lo entiendes? Jamás.

- Trato hecho. Mamá, una cosa más.

- ¿Qué cosa? –Dijo suspirando.

- Voy a tomarnos una foto mientras lo hacemos. Para… tú sabes… usarla en un futuro.

Creo que sabía lo que quería decirle con “un futuro”.

- No me agrada la idea Santiago. Pero supongo que no tengo otra opción. Así que está bien. Pero solo una.

Se levantó y salió de mi habitación dejando atrás su agradable aroma floral. Mi boca se llenaba de saliva de anticipación. No podía contener mi emoción. En verdad iba a coger su jugoso y redondo culo. Caminé por la casa durante todo el día con una estúpida sonrisa en mi rostro. Hasta mi padre lo notó cuando lo recogimos en el aeropuerto. Pensó que estaba enamorado—ja,ja,ja. Por otro lado mi madre sabía la causa. Estuvo callada durante todo el camino de regreso a casa, mientras papá y yo platicábamos sobre las diferentes universidades que tenía en mente para estudiar el próximo año.

Antes de dormir esa noche, me la jalé un poco pensando en lo que le haría al sexy culo de mamá. Pero me detuve antes de acabar, quería guardar todo mi jugo para las festividades de mañana.
EL DÍA SIGUIENTE

Mi alarma sonó fastidiosamente a las 8 de la mañana.
Salí de la cama, y busqué por la casa, no había nadie. Sobre el desayunador, en la cocina, había una nota.
Un domicilio. Tal vez mamá pensó que era muy arriesgado llegar juntos al lugar.
Desayuné y me duché rápidamente. Me vestí aun más rápido, una playera, pantalones deportivos y salí de casa.
En menos de 20 minutos estaba llegando a la dirección señalada en la nota, “Motel Paris”.
Estacioné el coche, me dirigí a la habitación “16” y toqué…

FIN DE LA PRIMERA PARTE

Mi mama: zorra, zorra, zorra

Lunes, octubre 10th, 2011

Ningún sitio mejor que estas páginas para contar lo muy zorras que son algunas; en este caso, y con gran dolor de corazón por mi parte, mi propia madre.
Aún recuerdo los azotes que me dio mi padre el día que mamá le contó que me había sorprendido en el cuarto de baño masturbándome con sus bragas. Ella ya sospechaba que eso ocurría con frecuencia, pues encontraba su pantaleta pringada con mi semen cuando se disponía a lavarla. Yo apenas había cumplido los trece años y el buen cuerpo de mi madre me excitaba sobremanera. La espiaba siempre que podía, sobre todo cuando se duchaba o se rasuraba el coño en verano para ir a la piscina, luego me pajeaba una y otra vez como un mono.

Permanecí castigado en casa, con el cuerpo dolorido por la paliza de mi padre, un pobre hombre que obedecía como un esclavo las órdenes de mi madre y trabajaba día y noche para que a ella no le faltasen buenos vestidos y caras cremas de belleza. En aquella situación yo sólo me aliviaba imaginando una venganza hacia mi mamá … y la ocasión se presentó pronto.

Aquella tarde yo permanecía en mi cuarto, simulando que hacía los deberes escolares, con la puerta entreabierta porque mamá quería controlar todos mis movimientos. Estábamos los dos solos, cuando de pronto sonó el timbre de la puerta: eran dos vendedores ambulantes de etnia gitana que ofrecían unos paños artesanales. Nada más verlos, mamá irrumpió en gritos e insultos pues si tiene aversión a alguien, es a los gitanos y a los moros. Pero ya sabemos cómo se las gastan los gitanos cuando los humillan. De una patada, uno de ellos abrió de golpe la puerta y a continuación ambos se introdujeron en el apartamento. Eran jóvenes y fuertes, morenos y de complexión atlética, de unos treinta años. Yo seguía todo desde mi escondrijo, sin atreverme a salir. Uno de ellos agarró a mamá por el cuello y le puso la mano sobre la boca para que no gritase; ella calló de inmediato. A continuación, la arrastraron hasta el salón, que da justo frente a mi habitación. Despojaron a mamá de su ropa y la dejaron sólo con sus braguitas blancas. Mientras uno de los gitanos le magreaba las tetas, el que parecía mayor llevó su mano a la entrepierna de mi madre y empezó a masajearle la concha por encima de las bragas. Así estuvo un buen rato hasta que notó que las pantaletas empezaban a mojarse por la excitación. En ese momento el gitano más joven le destapó la boca y comprobó que mamá ya no gritaba, aunque jadeaba entrecortada y lloraba de temor.

El gitano le arrancó de golpe las bragas e introdujo su cabeza entre las piernas de mamá para lamerle el coño:
- Mira como le chorrea la concha a esta puta blanquita.
Mamá seguía gimiendo, atenazada por el miedo, y sin atreverse a llamarme en su auxilio. El otro gitano ya le lamía los pezones, duros y negros como castañas.
No tardaron los hombres en bajarse los pantalones; no llevaban calzoncillo e inmediatamente apareciernon dos descomunales vergas empalmadas. El gitano joven se la metió en la boca de mamá. Debía oler mal porque ella mostró su desagrado, pero el muchacho la agarró por el cabello e hizo que la tragase hasta los mismísimos huevos. Al rato, me dio la impresión que mamá chupaba con delectación la poronga del hombre y también le lamía los testículos derramando abundante saliva por las comisuras de la boca. Tal era la excitación del gitano que se corrió al poco; para ello introdujo bien adentro la polla y la mujer sintió toda aquella leche en su garganta y la tragó con rechistar.

Ya el otro gitano había metido su herramienta en la almeja de mami. Su verga era grande y gruesa, venosa y rematada por un glande descomunal, que ya babeaba. El bombeo fue fenomenal. Mamá gemía y musitaba “no, no, no …”, pero seguía sin pedir ayuda. Me imaginé que sería para protegerme a mí, para que aquellos desalmados no supiesen que había alguien más en la casa.
El violador hizo cambiar a mamá de postura: la puso a cuatro patas, tipo perrito, e intentó una y otra vez meterle la polla por el orto. La cabeza del cipote era demasiado gorda y le hacía daño a mamá. No dudó el gitano en lubricar el ano introduciendo un dedo mojado en saliva. Luego escupió varias veces sobre el glande y … de un golpe seco le metió la chota por el culo hasta los cojones. Esa vez mamá gritó. Tras un mete-saca rítmico, el gitano empezó a bombear con facilidad y los gritos de mamá acallaron. Yo veía sus rostros de frente, por la posición de la pareja. Cuando creí que mamá no soportaría aquella situación y se desmayaría, me sorprendí que llevó una mano a la concha y empezó a masajearse el clítoris. ¡La muy puta estaba disfrutando como una perra en celo de la violación, y a la jodienda por atrás ella se ayudaba con una paja por delante!

Volvió el hombre a montarse por delante. De nuevo la follaba por el coño, mientras su compañero volvía a meterle la poronga en la boca, ya recuperado de la primera eyaculación. Mamá orgasmeaba una y otra vez. Atenazaba el culo del gitano para sentir la pinga bien adentro y ahora musitaba: “más, más, más …”, procurando que yo no la oyese. Al cabo de unos diez minutos de bombeo, el gitano se corrió dentro y mamá sintió aquellas ráfagas de leche abundante y caliente en sus entrañas alcanzando el clímax … El otro se corrió sobre las tetas de mamá en otra abundante eyaculación.

Los gitanos se recompusieron como pudieron y echaron a correr, dejando a mi madre sobre el piso, con las piernas abiertas, derramando leche por el coño y rociada por la lefada.

Mamá pasó de puntillas ante mi habitación, me vio “estudiando” por la puerta entreabierta, no me dijo palabra, y se encerró en el baño para tomar una buena
ducha, luego se fue a su dormitorio. A continuación entré yo en el cuarto de baño, busqué sus bragas empapadas en sus propios fluidos en la cesta de la ropa sucia y …
Abrí de par en par la puerta del cuarto de baño, me senté sobre la taza del water, completamente desnudo, con la polla bien parada y llamé a mi madre …
- Mami, por favor … ¿puedes venir aquí?

Ella acudió de inmediato y cuando me aseguré que me veía bien empecé a pajearme con sus braguitas. Quedó paralizada de la sorpresa, yo le mostre bien enhiesta mi poronga y huevos hinchados y a continuación le imprimí ritmo a la manuela y me corrí ante ella sobre sus pantaletas. Me limpié bien la pija con ellas, las arrojé al cesto y aún tuve valor de decirle a la muy zorra:
- Ahora vete a contárselo a papá.

Ni que decir tiene que no le dijo palabra al pobre cornudo de mi padre.

RAMÓN.