Salí de mi casa muy temprano al día siguiente, necesitaba encontrarme conmigo misma y el ambiente en mi casa no me ayudaba, había evitado a toda costa que el mocoso me penetrara por atrás el día anterior porque no me sentía segura. Había preparado todo esa mañana para ir a nadar en un club como a las 9 de la mañana.
Pero primero debía quitarme el gran peso que estaba cargando, estaba en la iglesia, rezando, a mi costado estaba una anciana con su nieto.
Me paré y fui al confesionario, esperé unos cinco minutos y quedó libre para mí. Una vez que estaba al frente del cura no tuve el valor suficiente para decirle lo que me había pasado.
Era terrible estar así, salí de nuevo, estaba muy deprimida por lo que estaba viviendo, ya casi de salida me topé otra vez con la anciana, intercambiamos unas palabras, antes de irse me dijo:
-Parece mentira que un ito como usted tenga pecados que confesar, parece usted una santa, me hace recordar a mi nieta.
El niño que iba con ella me miraba y sonrió un poco al escuchar las palabras de su abuela.
Ya cuando estaba afuera saqué de mi bolso un pañuelo para secarme las lágrimas que de un momento a otro se me escaparon.
-¡Señora…!
Volteé y a unos pasos estaba aquel chico con quien estaba la anciana.
-Señora, su llave se le cayó dentro.
Intenté disimular mi estado de ánimo.
-Oh, …
Me despedí y tomé un taxi hasta el club, no quería manejar ese día así que no había sacado el coche, llevaba una falda muy delgada por el calor, color azul, por arriba solo me cubría una tela también delgada.
Demoré un poco en acercarme a la puerta, en eso veo un auto estacionarse y de ahí bajar a una familia de 5 personas. Entre ellos el niño de la iglesia.
Que coincidencia me dije a mí misma, con lo bien que me había caído y ahora me lo encontraba aquí.
Una vez que llegué a la piscina me quedé viendo el agua, solo había llegado yo, algo raro, pasaron apenas unos minutos y empezó a llegar gente. Yo me senté en una de las sillas que estaban acondicionadas para las personas.
Me quedé pensando en mi esposo, en Sebastián, en “Gabrielito”, en mi juramento frente al altar de siempre ser fiel a mi esposo, me dio una pena terrible saber que había hecho algo muy malo.
Me dispuse a quitarme el jean que cubría la parte inferior de mi bikini.
-Hola, ¿Qué haces por acá?
-Vine con mi familia.
-¿Y tu abuela?
-Ella era mi bisabuela.
-Oh… pensé que era tu abuela
Nos miramos y era obvio que me caía muy bien, había algo en él que hacía que le tomara aprecio.
-¿Y tu mamá?
-hummm… hummm…
La expresión de su cara era de tristeza, le cambió tan rápido que me dio miedo haber dicho algo imprudente, era obvio que lo había dicho.
-Mi madre falleció.
Que pena sentí en ese momento, había tocado una llaga que aún estaba abierta seguramente, me sentí culpable. Me acomodé bien en la silla reclinable para tomar el sol, en unos minutos estaría en la piscina. Le pedí que no se fuera. Traté de alegrarlo pero era inútil, no pensé que le pudiera chocar tanto, debía hacer que vuelva a exhibir esa sonrisa tan linda.
No me imaginé que una pregunta le iba a cambiar así el ánimo, pero como ya a esa hora hacía bastante calor me quité la faldita de una vez, no saben cómo se puso, me vio de pies a cabeza, él pensó que yo no me daba cuenta.
Al parecer tenía la misma debilidad que todos los hombres, recordé a Gabrielito en ese momento, me parecía que quizá esa podría ser una forma de reanimarlo. Aunque no me parecía muy bien, esa, era la única salida que veía.
-¿Alguna vez has puesto bronceador?
-Sí. A mi mamá.
Ahora si que la acerte me dije.
-A mi mama le gustaba broncearse, me llamaba a mí o a mi papá porque decía que los otros hombres son babosos.
-O sea que tú no eres baboso, que lindo.
Pero bien que me había visto y hasta me atrevería a asegurar que se le estaba parando, mi bikini era muy pequeño porque así nomás los uso pequeños, este se veía muy bien, la gente estaba en lo suyo, quité lo que cubría la parte superior del bikini y de nuevo se quedó viendo.
Respiré un poco, como que me estaba liberando de su tristeza, me caía tan bien que tenía ganas de abrazarlo. Ya estaba echada boca abajo y comenzó a echarme el protector, sus manos suaves pasaban por mi cuerpo acariciándolo, como se lo hacía a su mamá me explicó.
No sé cómo explicarlo pero al estar en tan poquita ropa me vino una excitación que no podía explicar, algo desconocido, recordé lo vivido con Sebastián y Gabriel, era extraño sentir eso en ese momento.
me imagine que estaria mirandome el culo, porque los bordes de mi tanga se perdian en los cachetes de mi culo.
-Más despacio, vas bien, así.
-me alegra señora que le guste como lo hago, a mi mama tambien le gustaba…
Que raro me sentía, pensaba en ir a casa para jugar con Gabriel pero lo pensaba y era un riesgo porque se iva a calentar y me queria coger, luego veía que estaba muy lejos de casa para llegar rápido, no sé por qué se me daba por abrir las piernas.
-¿Señora y es usted casada?
-si, hace 16 años…
-y su esposo trabaja?
-Sí, mi esposo trabaja todo el día por eso no me acompaña.
-¿Qué edad tiene usted?
-38 años…
-esta muy bien, sra, parece mucho mas joven…
-, eres muy galante para tu edad…
Pensaba por momentos que podía controlar mi excitación.
El nene continuaba con el bronceador, ya estaba en mi culo, y ahora parecia que me lo masajeaba, le daba con fuerza a mis nalgas…
-, ya basta me estas dando masajes…
-disculpeme señora, no fue mi intencion, no quiero que se enoje…
-esta bien, no estoy enojada…
.-y tu papá?
-Está del otro lado de la piscina.
La horas pasaron rápidamente y ya eran como las 3 de la tarde cuando llegó una parejita dándose besos, de lo más calientes, la chica tendría como 16, él 18 o más, se notaba que tenían muchas ganar de estar solos.
Recuerdo que estuvieron así por más de una hora.
El momento cumbre de todo fue cuando yo estaba por salir de la piscina, los vi del otro lado besándose, en una de esas apretadas, me di cuenta que la chica se inclinaba poco a poco formando un ángulo de 40 grados entre su nuca y el final de la piscina, el chico estaba frente a ella, se besaban y hubiera jurado que la estaba comenzando a penetrar.
Lentamente el chico subía y bajaba, ella lo abrazaba y el agua cubría lo que parecía ser un coito.
En ese momento el calor de mi cuerpo comenzó a aumentar, mis pezones se pusieron duros, duros de verdad, sentí mis piernas acalorarse a pesar de estar en la piscina.
Debía hacer algo, urgente, aunque sea debía satisfacerme yo sola, debía ir al baño y es que nunca había visto algo así, tirando en la piscina, qué calor me daba.
Salí de la piscina, no sin antes darles la última mirada a ese par de calentones. Eran como las 4 y 50 de la tarde y ya se había retirado la gran mayoría de las personas, solo quedaba la parejita, unas señoras que se estaban vistiendo para irse y la familia del chico que también se iba.
Caminé despacio, llegué a la puerta del baño y me dirigí a los inodoros, el baño estaba completamente vacío, entré a uno de ellos y me senté sobre uno, sin quitarme el bikini, toqué mis muslos, pensaba en lo que estaban haciendo ese par.
De pronto sentí unos pasos lentos acercarse a mi sitio, pensé que era cualquier persona, llega a mi sitio y abre la puerta, era el niño que me acompañaba, me sorprendió su presencia y no tuve tiempo para reaccionar, sin perder tiempo se metió donde yo estaba y juntó la puerta.
Me llevé un gran susto cuando lo vi entrar, él me miró y puso seguro a la puerta.
-Oye no puedes estar aquí, vete.
-este es el baño de damas, que haces aqui, te retiras de inmediato o llamo a la guardia…
Mi cara era de asombro y él lo notó, estaba completamente sorprendida por lo que estaba ocurriendo.
Me paré, pero me tomó de la cintura y me sujetó.
-Me gustas, por favor déjame estar contigo.
-Oye, no seas atrevido, vete…
-Eres muy hermosa, te quiero…
-Por favor sal… puede venir alguien…y eso esta muy mal…
Me sostenía de forma que su cara quedó viendo a mis pechos y el resto de su cuerpo pegado al mío, yo no sabía qué hacer, podía sentir su pene bien parado debajo de su ropa.En ese momento solo me dejé llevar por lo que sentía y me había provocado él.
-Que quieres, dime.
-Quítate todo.
Al escuchar eso mi respiración se detuvo, de solo pensarlo me excitaba mucho, me imaginé haciéndolo en el baño por un segundo.
-vos estas loco, sos un mocoso…
-No sé…
No terminé de hablar y el bandido se bajó el short, quedó su miembro colgando enfrente de mí, me puse nerviosa, estaba bien parado y tieso, se bamboleaba para un lado y para otro, se me acaloró la cara.
-estas loco nene, por quien me tomaste, soy una señora casada y respetable, y ademas podrias ser mi hijo…
-por favor, quitate todo, me gustas mucho, desde el primer momento que te vi, me haces parar la pija, no puedo mirarte que me caliento…
-como me hablas asi, sos un mocoso impertinente y mal educado…
En actitud, débil, de rechazo volteé la cara para no mirar su grueso y largo pene, pero lentamente fui cediendo hasta verlo completo.
tenia una verga muy grande.
-por favor, aunque sea mostrame las tetas…
-estas loquito nene…
Si quería verme desnuda no se iba a poder porque nunca me atrevería a hacerlo, pero como me caía tan bien y por querer hacer una travesura hice algo incorrecto.
-Está bien, solo te dejaré ver esto.
Dicho esto levanté la parte superior del bikini, mis pechos quedaron al aire y él los vio.
-solo mirar sin tocar…
Acercó sus manos y los toco suavemente.
-no me las toques te dije, si no me haces caso me visto y me voy…
-no señora por favor no lo haga, me gustas mucho, me vuelves loco…
-me haces acordar a mi mama, sos muy parecida a ella…
Me sorprendio con lo que me dijo, quede dubitativa.
- te dejo que las mires, pero sin tocar…
-esta bien señora, la quiero mirar, ud me deja hacer cosas que hacia con mi mama…
-pero ella me dejaba que se las toque…
lo mire a los ojos, baje mi vista a ese enorme monstruo que le colgaba de las piernas, sentia como me estaba mojando, era un momento por demas morboso, era una mujer casada y con un hijo, nunca me imagine que me ivan a suceder estas cosas, y de verdad eran muy excitantes, no sabia si parar con todo esto e irme. Volvi a mirar su verga que ya estaba terriblemente parada, el mocoso estaba como loco, y me deje llevar. Al sentir sus manos donde nunca me hubiera imaginado que llegarían a estar mi excitación era evidente y el estar en un sitio tan reducido y con ese peligro me hacía vibrar. Llegó a besar mis pechos, no sabía qué estaba haciendo ahí, debí haberme ido.
El aire que sentía por mis pechos me hacía sentir más duros los pezones.
-Quítate todo.
-No, te dije que te mostraba mis senos y sin tocar, y no me hisiste caso, ademas puede venir alguien.
Pero otra vez me interrumpió, bajó sus manos a mi trasero, se mandó completamente y empezó a querer quitarme el bikini, me sentí tan bien que al momento de querer evitarlo no tuve fuerzas. El aire esta vez rozaba mis nalgas, nunca me había sentido así.
-que te pasa niño te estas volviendo loco…
-deja que me suba el bikini, le voy a contar a tu abuela…
-¿Cómo hiciste para entrar aquí?
-Ya todos se fueron, el portero viene a cerrar en una hora.- Me decía mientras tocaba mis nalgas.
-Saca tus manos de ahí…-Le dije mientras sostenía mi bikini que el atrevido se empeñaba en tirar abajo.
-¿Cómo te atreves?
-Hago lo que quieras pero déjame verte…
-Ay, como te comportas, le voy a decir a tu familia.
-le voy a contar a tu abuela y tambien a tu papa…
-Mi familia ya se fue, yo siempre me quedo a seguir nadando, hasta la pareja que estaba besándose en la piscina se fue.
-¿Estas seguro?-Le dije al momento que bajaba la guardia y él llevó mi truza un poco más abajo.
-Claro que sí, yo vi cuando se iban.
El calor de mi cuerpo era insoportable, es muy sucio decirlo pero en verdad quería quedarme medio desnuda y que me metan el miembro hasta el fondo, como extrañaba a Esteban, Gabriel y a mi esposo. Me quedé muy quieta al saber que sí estaba dispuesta a hacer una locura en ese momento, mi cuerpo lo reclamaba.
-Ay no, debo irme ya…
De un impulso lo hice a un lado, subí mi bikini superior e inferior, abrí la puerta y salí rápidamente con la idea que si hubiera permanecido unos segundos más ahí ya estaría siendo penetrada por este casi desconocido niño.
De hecho cuando caminaba hacia mi silla no pensaba en otra cosa, mi bolso estaba en su lugar, solo debía cambiarme e irme.
Me senté y deseé en verdad estar en casa.
Caminé hacia otro baño más alejado que recuerdo usaba, pero estaba cerrado, debía regresar al primer baño. Cuando regresaba a la silla él estaba esperándome. No quería admitirlo pero en verdad quería tener sexo esa tarde, mi cuerpo ya no resistía y él estaba dispuesto.
Ya sentada otra vez empezamos a conversar.
-¿Siempre haces lo mismo?
-No, solo cuando te vi entrar al baño me dejé llevar.
-Te ibas a ganar unas cachetadas bien fuertes.
-con tal de verte desnuda y si me dejas, poder enterrarte mi verga, me aguanto todas las cachetadas que quieras darme…
-ja ja
-Te digo la verdad: Me muero por ver tu cuerpo desnudo, te he estado viendo todo el día y tienes un cuerpo maravilloso…un cu…
-Anda dilo, las cosas como son, qué palabra ibas a pronunciar… no me molesto te lo prometo – La verdad es que quería escuchar que me tratara así.
-Tienes un culo riquísimo- Me miraba a los ojos y yo a él.
-¿Sí, y qué más?
-Tienes s pechos, tu culo está para romperlo…
-Así que eso piensas… ¿Dime, tú quieres romperme el culo?-Ya estaba excitada por estar hablando estas cosas, sentía cómo se endurecía el clítoris.
No podía creer que yo acababa de decir esas cosas: “quieres romperme el culo”, me sentía mareada.
Me miró a la cara de nuevo, pensó dos veces para decirlo…
-Sí…
-Pues es una pena porque ya me voy, piensa en mí, quizá nos volvamos a ver algún día.
-Pero yo quiero hacerlo ya.
-¿Me quieres romper el culo ahora?-Me excitaba escucharlo y decirlo.
-Si, atrás hay un cuarto yo tengo las llaves. Es la casita del portero, ahora esta abierta.
Que atrevido pensé, es decir que si yo le decía que si, ya este chiquito se me tiraba encima. Dude un instante, no sabia que hacer pero me habiapuesto muy caliente, todo me estaba pasando muy rapido, de una vida rutinaria y monotona a recibir todas las emociones de golpe, no sabia que hacer, era un chico, pero mi calentura pudo mas…
Sin decir nada me fui a los servicios, entré y me imagine que era la casita que me decia el niño, hace un rato y ni cerré la puerta. Ya me imaginaba que el muy pillo vendría detrás de mí y así lo hizo. Al sentirlo abrí despacio la puerta, él se dio cuenta y entró de inmediato. Se me pegó como chicle y otra vez tenía mis manos sosteniendo mi bikini para que no se deslizara por mis piernas y luego al suelo. Sentí su bulto pegado a mi entrepierna, no me quedaban fuerzas para seguir resistiendo, mi bikini ya estaba dejando ver el inicio de mis bellos, estaba caliente y de pronto me vino a la mente esta frase:
-¿Y por qué no?
La frase retumbaba en mi cabeza mientras sentía cómo mi bikini de baño bajaba por mis muslos y llegaba a mis rodillas… Me había quedado casi desnuda enfrente de ese simpático adolescente, mostrando mis intimidades, parecía como si estuviera soñando o estuviera inconsciente.
-¿Qué quieres hacer?
-Anda, aunque sea la cabecita…
En mi cabeza no dejaba de sonar la misma frase: ¿Por qué no?… ¿Por qué no?… ¿Por qué no?… ¿Por qué no?… ¿Por qué no?…
Subí mi bikini y a él lo separé un poco de mí, sentía cómo el pecho me latía, qué nervios.
-basta nene, ya basta, es un juego que no quiero jugar…
-es que estas muy fuerte, tienes una concha hermosa, con pelos como me gusta a mi…
-Quizá te pueda dar otra cosa… siéntate.
Obedeció y ahora pude ver su grueso y largo miembro muy bien, estaba bien duro, nada mal, alrededor de los 20 centímetros.
-Cierra los ojos y no me veas-Así lo hizo.
le mirela verga era muy grande para su edad, tenia el glande afuera, bien mojado por los jugos preseminales, le tome la verga y comence a masturbarlo, el gozaba y me decia que era muy suave para hacerle la paja y que lo iva a hacer acabar rapido.
-mostrame las tetas…
-no niño travieso, conformate que te la estoy tocando, ya es como mucho, todavia no entiendo como llegue a esto…
-mostrame las tetas…
-y quiero que me la chupes…
- estas loco nene travieso, por quien me has tomado, no te olvides que soy una mujer casada…
Lo decia de la boca para afuera, pero mi calentura me vencia.
-Me agaché y lo observé, ya no resistía y acerqué mi boca hacia la cabezota, lo toqué con mi mano derecha, estaba bien caliente y parecía una piedra.
Todas las cosas que me pasaban por la cabeza, he debido volverme loca, solo así puedo explicar que en pocos segundos mis labios recorrían el glande de esa estaca, recordaba cómo se cogian a la niña de la piscina, cómo lo disfrutaba ella, cómo hubiese querido estar en su lugar.
-¡Vamos, chúpalo…!
Al momento que me imaginaba siendo clavada en la piscina la cabeza de su pene entraba entre mis dos labios, sentía su sabor, ese líquido pre-seminal manchaba mi boca y me hacía sentir un olor a sexo que me calentaba más.
Se me humedecía la intimidad y mis labios ya llegaban a la mitad de su pene, luego subía para luego bajar.
-¡Que rico, tan bonita y tan señora y me la estas chupando!
Sentí su cuerpo vibrar por el contacto con mi boca, se estremecía con cada chupada que le hacía.
-Ohhhh….. ahhhh…. Así….
Yo no podía hablar con la boca llena, solo escuchaba que su respiración se agitaba mucho, igual que la mía.
¿Cómo puedo estar haciendo esto?- Qué me estaba pasando me preguntaba yo misma.
Me acomodé mejor y esta vez me la metí completa a la boca, suavemente, como si estuviera acariciando su miembro con toda mi boca, lo sentía tan tieso que mi vagina moría por tenerla dentro ya mismo. Sentí la cabeza llegar a mi garganta. Atravesada por la boca era una excitación tremenda la que sentía.
De hecho que estaba caliente y con ganas de que me cogieran, lo deseaba como nunca.
¿Y ahora cómo se lo pido?… ¿Qué debo hacer?
Estuve así un rato (cinco minutos), al ver que ya no aguantaba más y se vaciaba me la saqué de la boca y lo masturbé con la mano (¿Qué estoy haciendo? Yo misma me preguntaba). Sentí toda esa leche en la mano, ay… dije, lo besé en la boca y aprovechó para apretarme a su cuerpo, agarrarme el culo e insinuarme que me le entregue de una vez.
-No – Dije
-Solo la cabecita- Me decía al oído.
-¿Lo prometes? – Le dije
-Ya.
-No, mejor no. Tú sabes que soy casada.
Me levanté y me abrazó, ese beso me ponía caliente, me arrimó a un lado y con su miembro apretaba fuerte contra mi cosita, felizmente que tenía el bikini puesto, lo acomodó mientras yo me hacía la desentendida al no poner ninguna resistencia.
Una vez que estuvo en dirección a mi concha lo comenzó a mover como si me fuera a penetrar, en ese momento me quedé sin aire y solo sentía cómo su cabeza presionaba una y otra vez mi vagina por encima de la tela.
-Ahhhhh… ¿qué haces? … huy…ahhhh
Los suspiros se me escapaban, no podía contenerlos.
Solo miré al techo, lo sentía tan duro, solo la tela impedía que me penetrara aunque yo ya me sentía penetrada, rogaba para que el bikini desaparezca pero no me atrevía a sacarlo.
Fueron momentos de un orgasmo indescriptible, abrí más las piernas y él lo hacía más fuerte.
-Ya para…paaaaaarrrraaaaa…
Ya casi sin aire (aguantando la respiración), lo separé de mí un poco usando las palmas de mis manos.En esos instantes no sabía si bajarme el calzón o empujarlo lejos de mí y opté por lo segundo.
Salí a la puerta y en efecto no había nadie, me arrepentí de no haber seguido pero seguía con las mismas ganas. Él estaba detrás de mí y nos miramos a los ojos. Me puse los jean como para estar mas segura.
-Te dije que no había nadie, ven…
-no ya basta por hoy…
-no seas mala, mira como estoy…
-lo mire y se agarraba la verga, que parecia que se le iva a reventar, las venas estaban inyectadas en sangre, tenia una pija enorme para su edad.
-no!!!, no me pidas mas, soy una mujer casada, y ademas recien te conozco…
-eres un niño, con un pene grande…
No entendia lo que acababa de decir, me estaba dejando llevar por la calentura, no podia controlarme, me superaba, el mocoso aprovecho mi momento de duda y llevo mi mano a su verga, que estaba muy caliente, ese contacto con su pija me dio como corriente.
-vamos al cuarto, por favor siente como tengo la pija, es por vos mi amor…
-, pero entro un ratito, cinco minutos, porque ya es tarde y me tengo que encontrar con mi marido…
-siii…solo un ratito, y te dejo ir, solo un ratitoooo…
y me llevo para adentro empujandome y tomandome de mis nalgas.
-No le cuentes a nadie –Le dije.
Sin decir nada volví a donde estábamos, me senté en el sillon y abrí las piernas, sin darme tiempo de pensar nada se metió entre mis piernas, yo sentía un calor insoportable y me quite el sujetador, mis pechos quedaron libres y él los tocaba. Comenzamos el mismo juego, metidita sin ponerla hasta que me separó la tela a un costado, cogió la cabeza de su enorme verga y la introdujo dentro de mí.
-Ay… ay… ay…
-Yo soy una mujer casada…saca eso… ahhh… ahhh…
-Hummm… ahhh…
-Por favor sácalo no seas malo…
-sacamela, es muy grande me haces doler, soy una mujer casada, por favor, no seas malito…
-me haces doler, tienes una verga enorme, me dueleeeeeee…
-bastaaa, neeeneeeee, me haces ver las estrellas, sacaaaaalaaaaa…
-no la metas mas adentroooo, sacameeeelaaaa…
Ni modo, mi cuerpo no me obedecía y en vez de empujarlo mis piernas se abrieron más y más, mis brazos lo apretaron fuerte.
-¿Ya?, sácalo, anda- Le decía mientras comenzaba a meterme la mitad, aumentaba la velocidad, entraba con facilidad por lo lubricada que estaba, qué delicia, les juro que lo disfrutaba muchísimo. Me acomodé y lo empujó todo, mi columna se enderezó por un segundo al sentir ese fierro invadirme hasta lo más profundo, y todo por estar de regalona, mi valla caía vencida una vez más y parecía que iba a ser por goleada.
Me la metía con ritmo, parecía que ya lo sabía hacer, mi cuerpo temblada y ni sabía donde estaba, el bikini estorbaba, así que cuando esa carne salió de casualidad de mi agujero me paré y él me lo bajó con rapidez, cayó al piso y me lo terminé de sacar, me senté y seguimos con lo mismo.
-Ay ya no por favor, vete…
-basta, te dije que soy una mujer casada, y no esta bien lo que estamos haciendo…
-mira si se entera tu abuela o tu papa, que dirian de mi y si se entera mi esposo me mata…
-ademas puede venir alguien y nos puede ver…
-no va a venir nadie quedate tranquila…
-con mi mama, veniamos siempre a este cuartito…
-Déjame seguir…
Esta vez entraba todo entero y con mis manos me apoye en la pared, mientras él disfrutaba de mi concha y yo de su terrible verga.
Era gruesa, me dolía, no sé si por la timidez o por lo gruesa que estaba
-¿Ya?, déjame…uy… ay… como duele… auuu… ay…
Sentía el máximo placer recorrer por todo mi cuerpo.
Cerré los ojos y me concentré en sentir su grueso pene entrar y salir de mi concha, era muy rico. Sus suspiros se convirtieron en jadeos como los míos
-Ayyyyy… auuu… -Sus embestidas eran ya completas, lo metía todo, sus pelos chocaban con mi clítoris y su piel lo presionaba….
-Ahhhh… ahhhh… ahhhh…-Que rico… me cogeeesssss… ahhhh…- Mientras brotaban mis líquidos casi a chorros, terminando este primer round.
Perdí el sentido del tiempo y del lugar, me puse a gritar como loca.
-como me pones, te tenia unas ganas tremendas, estas muy buena, me gustan mucho tus tetas y tambien tu culo…
y te tengo para mi…
-te gusta como te cojo…
-no me hables asi, soy una señora…
-me haces calentar mas, te voy a llenar la concha de leche, senti como acabo…
-Ahhh…senti mi lechitaaaa, ahhh te gusta amor…
Extenuada, sentía cómo paraba de meterla y su miembro latía dentro de mí, mientras dejaba toda esa rica leche en mi útero.
Me hizo gozar, tenia ganas de gritar del placer, pero me aguante, me deje llevar por la calentura, lo acababa de hacer con un mocoso que recien conocia, que podia ser mi hijo, en el club que fui toda mi vida, donde me conocia todo el mundo, y no queria demostrarle que me sentia muy puta, en cuestion de dias mi vida habia cambiado radicalmente en cuanto al sexo.
-¿Terminaste?
-Sí – Me dijo
-¡Pues no lo vuelvas a hacer!
-te acabas de coger a una señora de 38 años y que esta casada, eres un diablillo, mocoso…
Me limpié, me puse el bikini, mientras él me veía extasiado, contemplaba a la mujer desnuda que se acababa de tirar, salí de ahí, mi cuerpo estaba caliente, mis pezones erectos, quería seguir, pero no quería perder la decencia. Cuando vi que se acercaba a mi asiento me dieron ganas de abrir las piernas de nuevo, ahora estábamos afuera.
-¿Nadas? – Le dije.
-Sí. – Vi cómo su miembro estaba tieso otra vez, no habían pasado ni diez minutos.
Nadamos y nos quedamos en una esquina de la piscina, me calenté al recordar cómo le daban a la niña hace menos de una hora.
-¿Te gustó?
-No sé, ¿tú que crees?- La cosa se me hacía agua otra vez.
-Mucho, claro que sí.- Me dijo
-¿Lo harías en una piscina? – Le dije
Puse mi trasero en su entrepierna y comprendió todo.
Nadé hasta llegar al lugar donde minutos antes la niña recibía su “regalo”. Como ya suponen él estaba detrás de mí, lo miré de frente y le di un beso, luego me puse de espaldas a él con el rostro en el final de la piscina, como si fuera a salir de ahí. Fue ahí cuando me punteó, sentí que estaba como hace un rato, dejé que lo hiciera, dejé que me tocara mientras temblaba en el agua, no sé que va a ser de mí, pensaba.
Me sentía insegura por unos momentos al recordar que no debía hacerlo, pero quería, ¿Yo haciendo esto?, me preguntaba.
-¿Quieres cogerme aquí? –Le dije con voz entrecortada que mostraba mi nerviosismo
Su cara se tornó roja y luego de un par de segundos escuché: Sí.
Di media vuelta, ahora mi trasero y mi espalda chocaban con el final de la piscina, de frente lo tenía a él.
Le di un beso que correspondió de inmediato, se juntó mucho a mí y Le dije: Espera un momento, abrí las piernas todo lo que pude y yo misma separé la parte del calzón que cubría mi vagina a un lado para que su pene pudiera entrar.
Me incliné para recibirlo y ahí estaba él, con su miembro otra vez al ataque.
-¿Nadie esta viendo de lejos?
-No nadie –Me dijo.
-¿Entonces qué esperas?
-Nada, ahí voy- Me dijo.
Mis piernas enroscaban sus caderas, él puso sus manos en el concreto como abrazándome, de ahí tomó impulso, mis manos también estaban en el concreto del final de la piscina. La cabeza de su pene fue acomodada por mi mano en la entrada y….
-Ohhhh… que rico….así… así – Le decía
Estuvimos así un pequeño ratito, disfrutando de un rico polvo en la piscina, en verdad lo deseaba mucho.
-Espera- Le dije.
Baje mis manos al agua y llevando mis rodillas los más arriba que pude me saqué el bikini inferior que incomodaba nuestras pretensiones. Me lo saqué por debajo del agua, nadie se hubiera dado cuenta si hubiera habido gente. Lo puse en el bolsillo de su short y mirándolo a la cara le dije:
-Ahora sí, qué esperas… apúrate antes que venga alguien.
De inmediato comenzó a taladrar en mi concha, primero la cabecita, y de un empujón todo.
-Ahhhh… ahhhh…. Fíjate que no venga nadie…ahhhh… ahhhh…
-De vez en cuando subía la cabeza para asegurarse, cada vez que le preguntaba si veía algo, pero más era lo que se dedicaba a dármelo, que rico.
-Si no hay nadie que vea, cogeme más fuerte…- le dije al oído.
Comenzó a darme como en el baño, era estupendo sentir su pija tan gruesa y dura friccionar mis paredes, era lo máximo.
-Vamos, todo, todo, no dejes nada fuera…ahhh…. ahhh… así, así mi amor…ahhh…!!!
-Ahhh… ahhh…
Su pija entraba sin compasión en mi concha, levanté más las piernas. Cerré los ojos para dedicarme a sentirla toda enterita, entraba y salía rápidamente, no quería que pare nunca, me comencé a mover para que la penetración sea más profunda.
-mira si no hay nadie, el portero puede estar escondido y puede estar espiandonos…
-no quedate tranquila que mientras te cojo miro y no hay nadie en el club…
-No pares por favor… así… métemela así ayyy…
-Que bonita eres, ufff… que cosas dices…
-Ayyy… sigue… sigue…
-Que rica eres, sácate el sostén, quiero verte las tetas… ahhh…
-¿Qué?, no me pidas eeeeso, así sí nos podrían veeeer… ay… ¡que rico!, daaaame así…¡Dámelo así…!… uyyy…ahhh… ahhh… ayyyy… duele… que bien papito…ahhhh… uyyyy… así… no pares…
-Si quieres que no pare, quítate el sostén…
-nooo, si nos ven no quiero que me vean las tetassss…
-dejate de joder, sacate el corpiño sino te lo arranco yooo…
-Esta bien, todo lo que quieras pero no pares, no pares… ahhh… que rico…
Es obvio que accedí a quedarme completamente desnuda en la piscina, apenas vio mis pechos me lo empujó con más fuerza, fue sensacional. Me parecio que verme toyalmente desnuda y entregada por completo a el no se que cosa le produjo que me empezo a bombear muy fuerte y rapido.
-ahhh, me vuelves loco, me gustas mucho y quiero seguirte cogiendo, espero que no se corte aqui,me vuelves loco, estas fuerte y te tengo toda para miii…
-senti que te descargo toda mi leche de nuevooo…
-ahhh, toma mi lechita, señora casada y muy puta…
-sos mi puta, amor…
-ahhh, me mataste, sos una maquina de coger…
-soy una señora y casada, y entre nosotros soy tu putita…
No podia creer lo que le decia al mocoso. Al terminar, dejó su leche dentro de mí, yo feliz, de inmediato me cubrí los pechos, de su bolsillo saqué mi prenda inferior y otra vez nadé al otro lado de la piscina. Las nuevas sensaciones que estaba experimentando no las cambiaba por nada, a pesar de ser de buena educación confieso que me gustaba demasiado para dejar de hacerlo.
-Ya era tarde y era mejor salir de aquel lugar. Me acompañó hasta la puerta, creo que en esos minutos lo que habíamos hecho se reflejaba en mi cara, pasé sonriente por la salida, me vieron contenta.
“Había descubierto algo nuevo en mí, y estaba dispuesta a experimentarlo y a disfrutarlo, atrás quedaron los remordimientos”, ese era mi razonamiento.
Al cruzar la salida él cargaba mi bolso, empezamos a conversar.
-¿A donde piensas ir?
-A casa.
Caminando llegamos a un parque, encontramos una banqueta y sin gente a nuestro alrededor le pregunté aquello que me había dejado desconcertada.
-¿Tu ya habías tenido relaciones sexuales?
-¿Y por qué quieres saberlo?
-Sé que ya las tuviste.
-Te cuento pero si tú me cuentas también.
-¿Es un trato?
-Es un trato.
Había llegado al punto que quería, sin más miramientos comencé la serie de preguntas que me había costado tiempo formular.
-¿Cuántas chicas has tenido?
-Dos, solamente dos.
-¿Y como se llaman?
-La primera se llama Katy…
-y la segunda?
-Loren…
-¿Y con cual lo hiciste por primera vez?
-Con ninguna, ninguna fue la primera.
-¿Y entonces cómo lo hiciste?
-Debes prometerme que jamás saldrá de tu boca lo que te cuente.
-Sí, por supuesto que lo prometo, eso ni lo dudes.
-Está bien.
-Ahora dime con quien fue.
Lo que van a leer a continuación es lo que él me contó y significa la ruptura de mi promesa de no contar nada. “Fue con mi mama Angela, ella me pedia que le pasara el bronceador yo me aprovechaba nos calentabamos y terminabamos cogiendo en el cuarto, fue muy rico casi como lo de hoy contigo”, me dijo.
Lo que me dijo me dejó helada, era como hablar con Gabriel, y qué coincidencias tiene la vida que justo me lo cuenta a mí, hice lo posible por no mostrar mi cara de asombro.
-Cuéntame cómo fue.
Si hay algo que he aprendido en la vida es que hay que tener paciencia, con eso se consiguen muchas cosas, me lo enseñó mi abuelo, sin imaginar para qué lo iba a utilizar en la vida. Un día mi mama llegó de compras, traía un lindo vestido color rojo, me parecía que iba a un baile, antes pasó por casa para dejar unos paquetes.
No sabía que yo le iba a dar el mejor “paquete”. Me encantó cómo le quedó el vestido, resaltaba su figura fina, sus curvas, sus tetas y su trasero, se le veía tan rica, y su cara tan hermosa. Tú no tienes nada que envidiarle, pero mejor te sigo contando sobre esto.
Resulta estaba solo en casa, por lo que me pidió que le deje entrar al cuarto. No dije nada en contra. Dejó dos bolsas en la mesa de la sala y entró al cuarto con las demás.
-A tu papa le va a encantar lo que le traje – Me dijo.
Cuando fui a curiosear qué había en las bolsas había una caja de vinos. Me gustó la idea y decidí que quería probar un poco. Como se demoraba mucho fui a decirle que iba a abrir una botella, sin imaginarme nada abrí la puerta y entré sin pedir permiso.
Frente al espejo estaba ella, tan bonita y rica, solo en tanga y sostén. Su cuerpo me volvió loco, al punto de no avergonzarme y quedarme a seguir observando.
Como excusa le iba a decir lo que ella siempre me decía: Uno nunca debe avergonzarse de su cuerpo, es lo más normal del mundo.
-Oh, pero me estoy probando los vestidos.
Nos vimos cara a cara, ella quiso hacer la escena lo más natural del mundo, yo quería que así fuera, avancé unos pasos, estaba tan caliente que se me empezó a endurecer en segundos, no lo podía disimular.
-Mama, quiero hablar contigo, es muy importante para mí.
-Pues hablamos, mañana es un buen día.
-No mama, yo ya no puedo esperar, tiene que ser ahora.
-Pero llámame Ángela, ya te lo he dicho.
-Noté que sí le incomodaba hablarme en ropa interior, esa tanguita se le veía tan bien, y esos pechos, huy… quería tirarme encima de ella.
-Espérame un rato, salgo en unos minutos.
-Mama ya no puedo esperar más, digo Ángela.
-¿Tan urgente es? ¿En serio no puedes esperar?
Había en su rostro una expresión de preocupación. Creo que por eso fue que accedió a hablar conmigo en esas circunstancias.
-¿Quieres que hablemos ahora mismo?
-Sí, tú me dijiste que no importaba el momento ni el lugar, que si yo quería hablarte, pedirte algo, algún consejo no te ibas a negar.
-Claro que sí pero no me asustes.
-Entonces hablemos ya mismo.
-¿No te incomoda que hablemos así?-Me lo dijo porque no estaba vestida.
-No, para nada, tú siempre me has dicho que el cuerpo es lo más natural del mundo y que nunca uno debe avergonzarse del suyo.
-Por supuesto, tienes toda la razón- Noté que empezó a ponerse nerviosa, me gustaba.
-Entonces sentémonos, de una vez.
Solo había una silla en la recámara y yo sugerí sentarnos en la cama, ella aceptó.
-Bueno comienza.
-Bueno, mira me siento muy mal, veras, hay cosas de las que no puedo hablar con mis padres.
-¿Cómo cuales?
-Me siento muy mal porque no tengo con quien hablar de sexualidad, no se nada de sexo y en la escuela se n de mí. Eso es lo primero que quería hablar contigo.
“Quiero cogerte Ángela”, pensaba, mientras la veía en calzón sentada en la cama, no pude elegir mejor momento para hablar de eso con ella. Era el lugar y el momento preciso, no podía haber otra ocasión así. Ella trató de tomar el tema con la mayor naturalidad del mundo.
-No sé lo que está pasando conmigo, veras, cuando me levanto por la mañana encuentro mi ropa húmeda y no sé por qué es eso.
-¿Y en la escuela no te han enseñado nada de eso?
-La verdad que no, y siempre he querido hablar de eso con alguien de mi entera confianza como tú.
-Pero no voy a resolver todas tus dudas hoy, tengo que salir y además ya viene tu mamá y si me encuentra así contigo se va a molestar, ella tiene otra forma de ver las cosas, una mente muy cerrada diría yo.
-Pero quiero que tú seas quien me enseñe hoy todo, no confío en nadie más que en ti. En la escuela se seguirían ndo de mí mis si saben que no se nada. Los profesores no enseñan eso.
-Debe ser una muy mala escuela
-Sí es por eso quería hablar contigo.
-Sigue contándome, expláyate todo lo que quieras conmigo.
-Veras, aquí en mis genitales, el pene se me pone duro muchas veces y no sé qué hacer, no sé que puedo hacer. ¿Qué es la masturbación?
El tono de su voz cambió notablemente. Siempre había resuelto mis preguntas y ahora, por fin la veía flaquear.
-Entonces te lo explico.
-Espera, primero quería pedirte un gran favor, yo sé que tú no me lo negaras, porque eres la persona en quien más confío, tú me pediste que así fuera, que nunca dudara en pedirte nada.
-Por supuesto que no te lo negaré solo pídelo…
Si quería verla desnuda, como siempre había soñado, debía actuar ahora pensé.
Justo en ese momento sonó mi celular, era mi padre que me decía que iba a llegar muy tarde, como a las 5 de la mañana porque se iba a quedar con la familia de visita en casa de mi bisabuela.
-Bueno, el problema de tiempo queda resuelto de mi parte, podemos hablar aquí, solo quedas tú, ¿Te vas a ir y me vas a dejar solo en este momento tan importante para mí?
-Pero es con la familia de tu papa que debo reunirme, en una hora, debo salir a más tardar en 5 minutos.
-No es suficiente, en muy importante para mí y te quieres ir.
Se levantó de la cama para ponerse de pie, busco entre su bolso su celular y llamó a la abuela, lo que siguió a continuación fue una discusión que duró unos minutos, ella le pedía que la comprendiera, que no podía ir, que la disculpara con la familia. Al levantarse de la cama sentí miedo que fuera a buscar su ropa y vestirse, pero lo que me gustó fue que me enseñó su trasero, que bien formado, como siempre lo soñé. Si no me la tiraba ya no me la tiraba nunca.
Colgó el teléfono, se acercó a mí, me tomó de la mano y me dijo: Gracias por hacerme recordar que soy tan importante para ti, me haces sentir también muy importante en tu vida.
-Me quedo, tenemos tiempo para conversar, para que aprendas todo acerca del sexo.
-Nos quedamos en la masturbación, ¿No es así?
-Sí, escuché que es buena, pero no sé nada más quisiera aprender.
-¿Aprender?, conmigo, ay que cosas dices, esta bien te explicaré.
Espera, antes que nada el gran favor que te iba a pedir era el siguiente:
Nunca he visto una mujer desnuda, es obvio que debo saber cómo es, lo que te pido Ángela es que me dejes ver tu cuerpo, quiero verte desnuda.
No puso disimular su expresión de asombro era inevitable darse cuenta que le afectaba en cierto grado lo que le pedía.
-Te recuerdo que ya has aceptado, y tú siempre cumples con tu palabra, pase lo que pase, siempre has demostrado tener palabra, te admiro Ángela.
Ahora sí que lo pensó, se notaba que lo dudó.
-Es muy importante para un chico saber cómo es el cuerpo de una chica.
-Ay, que cosa me estas pidiendo, no pued…
Antes que termine de negarse añadí algo más: “Tu palabra siempre ha sido para ti más valiosa que cualquier cosa, por eso confío en ti”.
-Bueno, me voy a dejar de mojigaterías, me verás desnuda pero quiero que sepas que no debes tocar, además no debes contar a nadie de esto, no quiero que nadie se entere.
-y mucho menos a tu padre…