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relatos de incesto entre madre e hijo

El Libro

Por: Eroskid.

Villa Palmeras era un pequeño poblado lejos de la ciudad y rodeado por un hermoso bosque. Su hermosa localización le regalaba un ambiente perfecto para aquellos que amaban la naturaleza. Desgraciadamente para Carlos Quintero un joven de 18 años el lugar era lo más cercano al infierno. Desde pequeño se había criado en una gran ciudad y su nuevo ambiente le pararía de lo más aburrido. Luego del deceso de su abuelo Andrés, tuvo que cambiar de vivienda gracias a su madre que había decidido mudarse a aquella vieja casa que una vez había sido su hogar.

Ahora se encontraba en el sótano limpiándolo para poder sacar la basura que su abuelo por décadas había guardado allí. El sufrimiento hubiera sido mayor de no haber encontrado una caja de revistas para adultos que el anciano coleccionaba. El viejo no tenía mal gusto ya que la mayoría de estas eran de mujeres maduras y de pechos grandes. Una de las portadas le llamó mucho la atención ya que esta se parecía mucho a su madre. Él sabía que no estaba bien pensar en ello pero desde que entró el la adolescencia no dejaba de estudiar el cuerpo de su progenitora. Desgraciadamente después del divorcio de su padre ella se encontraba un poco descuidada. Ya no se pintaba y arreglaba tanto como antes. Su vestimenta también recibió cambios ya que dejó de usar aquellas hermosas faldas ceñidas en su cuerpo por unos pantalones anchos y manchados. Mientras observaba la revista decidió recostarse de la pared para poder descansar la espalda pero desgraciadamente no fue muy buena idea. La madera cedió y se abrió rompiendo varios tablones de la pared.

Margarita Quintero se encontraba en el segundo piso cuando escucho el ruido en el sótano. Preocupada por su hijo lo llamo y este le explicó que la pared se había roto ya que la madera estaba un poco vieja. Ella le dijo que tuviera cuidado y que luego contratarían a alguien para arreglar la casa. Luego siguió trabajando una vez su hijo le dijo que estaba bien. Entonces entre las cosas del anciano pudo encontrar un medallón con un pentagrama; este es un símbolo de magia que es una estrella dentro de un círculo. Al perecer el viejo había pertenecido a algún culto, pero eso era cosa del pasado.

Entretanto Carlos se levanta del suelo y observa el agujero que tiene que reparar en la pared y enojado lanza la revista. Tomando una linterna ilumina él área y saca el pedazo de madera que debe ahora reparar descubriendo que dentro de aquella pared se encuentra un extraño objeto. Iluminando él área descubre que se trata de un viejo libro. Con mucho cuidado de no destruir lo que quedaba de aquella pared Carlos logra sacar el libro poniéndolo sobre una mesa.

Al parecer era un libro muy viejo y varias de las páginas estaban muy maltratadas. La cubierta era de cuero y tenía un pentagrama en metal sobre ella. El joven al ver el símbolo se lleno de temor pero la curiosidad pudo más y termino inspeccionando aquel libro. Al parecer era un libro de magia que su abuelo por alguna razón había escondido. Entonces comenzó a mirar los cientos de conjuros que tenía aquel antiguo libro cuando uno en especifico le llamó la atención… COMO CONTROLAR A UNA PERSONA.

Le pareció interesante ya que habían varias personas en su escuela que le estaban haciendo la vida imposible. Tal vez podría usarlo para comer gratis en algún restaurante. Entonces pensó en la Sra. Díaz la profesora de historia. Esta era la maestra más sexy de la escuela. Si usara el hechizo en ella podría pasar una noche inolvidable. Las posibilidades eran infinitas. Si funcionaba ese hechizo significaba que el libro era de un valor incalculable. En ese momento su madre lo llamo para decirle que la cena estaba servida. Carlos tomo el libro y subió a su habitación donde lo guardo. Mientras se alejaba hacia el comedor se puede ver el símbolo del centro del libro iluminarse.

Mientras caminaba hacia la sala pudo pasar por el baño y descubrió que la puerta estaba medió abierta. Al mirar dentro pudo ver a su madre afeitándose las piernas mientras se preparaba para un baño. Desde niño sabía que ella era muy hermosa pero jamás la había visto casi desnuda. Sus pechos eran enormes y con areolas grandes. A pesar de sus tamaños no se veían caídos. Además tenía unas hermosas piernas. Nunca pensó que debajo de la ropa se escondía una mujer muy sexy. Cada vez que la miraba sentía más deseos y finalmente pensó que la Sra. Díaz no era tan hermosa como su madre. En esos momentos una idea entró en su cabeza. ¿Qué tal si en vez de usar el conjuro con su maestra lo usaba en su madre? Si funcionaba de seguro podría verla completamente desnuda y hasta tocarla. Pero en el caso de que no funcionará no se sentiría tan chasqueado. Entonces fue a buscar el libro y escribió el hechizo en un pedazo de papel.

Al bajar descubrió que su madre se había puesto sus horribles pantalones anchos y se encontraba lavando los platos. A pesar de que la ropa le quedaba ancha aún así Carlos podía ver la forma de sus anchas caderas. Mientras el la observa su madre le dice: Una vez termines con tu cena entrégame el plato para lavarlo. Entonces continúa su trabajo. Carlos saca el papel de su bolsillo y lee el hechizo.

La Sra. Quintero quien se encontraba casi terminando de lavar los platos se quedó inmóvil.

Carlos asustado la observó notando que no hacía ningún tipo de movimiento.

¿Habrá funcionado?: se preguntó así mismo. Entonces poniéndose de pie se acercó a ella.

Al mirarle los ojos pudo notar que estaban de un color blanco. Entonces con la voz entrecortada le dijo: Mamá . Mueve tu brazo izquierdo.

Margarita Quintero lo hizo así inmediatamente. Su mente se encontraba en blanco en espera de futuras órdenes.

Carlos estaba asustado y al mismo tiempo emocionado. Esto significaba que el libro tenía hechizos reales que funcionaban. Entonces le dijo: Mamá camina hacia mi cuarto.

La Sra. Quintero dejó todo y comenzó a caminar con dirección de la habitación de Carlos.

El joven no sabía por dónde empezar. Aún no se encontraba muy seguro pero quería ver hasta dónde podía llegar.

Una vez en la habitación Carlos se sentó en la cama y le dijo: Quítate esos pantalones que están horribles.

Sin pensarlo dos veces su madre comenzó a quitarse los pantalones. Una vez sin ellos Carlos comenzó a estudiarla detenidamente. Sus ojos no dejaban de mirarla y respiraba profundamente ya que era la primera vez que podía verla así de cerca.

Entonces pudo ver que a pesar de que su ropa interior no era bonita las curvas de su cuerpo hacían que se viera sexy. Su amplio trasero era enorme y firme. Aunque su piel era blanca bajo su ropa era aún más clara y sus muslos se veían mejor de cerca. Una vez la estudio bien tomó la decisión de tocarla. Sus manos temblaban mientras acariciaba el cuerpo de su progenitora. De Pronto Carlos descubrió algo que lo hizo detenerse. Los ojos de su madre estaban cerrados y su ropa interior comenzó a mojarse.

Como podía ser esto si ella estaba hechizada. Además al mirar sus pechos notó que sus pezones estaban duros. ¿Acaso ella estaba sintiendo todo? Esto lo lleno de miedo y dejó de tocarla. Tenía temor de que ella recordara todo lo que él le había hecho.

Entonces le dijo: Mamá ponte los pantalones y de ahora en adelante solo usa pantalones cortos dentro de la casa. No te quiero volver a ver con esos pantalones. Entonces le dijo que continuará lavando los platos.

Una vez en la cocina Carlos saca el papel donde está el hechizo y lo lee. Los ojos de Margarita Quintero regresan a la normalidad.

La Sra. Quintero un poco asustada mira hacia el lado y se enfrenta a Carlos quien le entrega su plato. Ella toma el plato en sus manos. Carlos le pregunta a su madre si se encuentra bien. Ella le contesta que se siente extraña pero que está bien.

Al parecer ella no recordaba nada, algo que tranquilizó a Carlos. Minutos después Margarita estaba en el baño y al mirar su ropa interior descubrió que estaba mojada.

De lejos Carlos miraba hacia la puerta del baño diciendo para sí: El libro funciona y ahora ¿Que será lo próximo que haré?

¿Te has quedado a gusto, hijo mio? 3

Tras aquella segunda experiencia de placer desenfrenado con mi madre, la cual, a modo de “recuerdo”, había dejado impresos sus dientes en mi dolorida barbilla, al morderme mientras su cuerpo se debatía entre los estragos de un monumental orgasmo, los días posteriores transcurrieron con cierta “normalidad”.
Digo “cierta” normalidad, ya que, el frenesí con el que nos habíamos revolcado obscenamente en su cama, podría haber acarreado “consecuencias” al encontrarse mi madre aún en edad “fértil”.
Llevados por la lujuria y el placer más devastador, llegué a inundarle el coño con mi abundante y caliente semen. Ambos fuimos culpables, yo por gozar sintiendo palpitar mi polla en lo más profundo de sus entrañas y esparcir hasta la última gota de leche en su húmedo coño, y ella, por aprisionar mi cuerpo con sus piernas entrelazadas en mi espalda, que, de todas formas, habría imposibilitado correrme fuera.
Posteriormente me confesó que, a pesar del peligro, había gozado enormemente sintiéndose inundada por mi semen, y con haber visto mi rostro desencajado de lujuria mientras me derramaba en su coño.
Afortunadamente no se cumplieron aquellos temores.
Obviamente, mi deseo por ella, no solo no había disminuido, si no que se acrecentó por momentos.
Jamás podría olvidar el morbo de haber perdido la virginidad entre sus brazos, el recuerdo del calor, la suavidad, o el olor de su cuerpo, sus tiernas caricias, el amor maternal que desprendían las mismas, sus abrazos o besos……… o sentir los espasmos de placer de su caliente cuerpo mientras era follada por su propio hijo.
No obstante, lo último que deseaba es que mi madre se sintiera como un simple objeto sexual, y que temiera que nuestra “normal” relación madre e hijo, pudiera verse afectada.
Nada más lejos de la realidad, ya que nunca me había sentido tan unido a ella, y mi amor filial se mantenía tan fuerte e indestructible como siempre.
Decidí distanciar aquel tipo de “juegos”, manteniendo la “normalidad” familiar entre aquellos episodios de amor y lujuria desenfrenados.
No podía evitar intercalar las miradas de amor filial, con las más obscenas que se puedan imaginar, pero en general, cumplía con el papel de inocente hijo de forma diligente.
Me hizo inmensamente feliz comprobar que, tras esa segunda experiencia, y probablemente ayudada por mi “correcto” comportamiento, mi madre no mostrara los iniciales temores o recelos al tabú de las mismas.
Al contrario, la noté más segura de sí misma, incrementando la frecuencia de sus visitas al peluquero, maquillándose o vistiendo de forma más elegante.
También empecé a intuir cierta tendencia “exhibicionista” por su parte, y oculta para mi hasta ese momento, ya que, aunque se mostrara satisfecha por mi “contención”, su rostro no lograba disimular el agrado que le provocaban mis lascivas miradas, o el hecho de adquirir el tipo de lencería que más me excitaba.
En pocos días, mi pudorosa, aburrida y desilusionada madre, había pasado a dejar entrever un carácter increíblemente morboso, y posiblemente, exhibicionista.
Alguna vez la sorprendí frente al espejo de su dormitorio, comprobando como le quedaba su nueva ropa interior, en especial mirándose el culo, zona que hasta entonces, por su prominencia, la acomplejaba., y que ahora, gracias a mis caricias, empezaba a apreciar como parte excitante de su cuerpo.
“Tontamente”, comenzó a tener “descuidos” en presencia de los amigos que me visitaban. Algún botón desabrochado olvidado, alguna postura provocativa……. Todo muy disimulado, pero que yo, ya alerta ante esa nueva faceta exhibicionista de mi madre, me percataba perfectamente de su nula “inocencia”.
Ni que decir tiene, que mis amigos aprovechaban aquellos “descuidos” para devorarla con la mirada fingiendo la misma “inocencia” que mi madre.
El culmen de estos “juegos” llegó un día, en los que tres de mis amigos me visitaron para ver un partido de futbol. Mientras estábamos en el salón jaleando a nuestro equipo, apareció en el mismo mi madre, en lencería y simulando sorprenderse enormemente por la visita de mis amigos.
–       Ahhh. Perdón. No os había escuchado llegar. Vengo a buscar una cosa…..
Lejos de salir disparada de allí, y ante la atónita mirada de mis amigos, que apenas podían apartar la mirada de sus pechos o del abultamiento de su sexo bajo las bragas, se dedicó a “buscar” algo en los cajones de la librería, permitiendo con ello que regodearan la vista ampliamente.
El calentón de mis amigos fue evidente, haciendo comentarios nerviosos sobre el partido de futbol hasta que abandonaron nuestra casa.
Una vez a solas, y tan caliente como ellos, le dije:
–       Ufff. Los has puesto cachondos, mamá.
–       ¿Yo?. Ja, ja, ja, Dudo que se alteren por ver a una mujer mayor en lencería….
–       Mamá, no sé cómo decirte que estas buenísima.
–       No es para tanto, habrán visto ya más de una chica desnuda, no se van a “asustar” por verme a mí.
–       Pues ahora lo dices…. pertenecen a mi grupo de amigos porque son tan tímidos como lo era yo antes….
–       Ja, ja, ja, ja. ¿Crees que se han “fijado” en mi? (Su rostro reflejaba curiosidad por los detalles).
–       Ufff. Te han “follado” con la mirada, mamá.
–       No será para tanto.
–       Ufffff. Lo que yo te diga mamá. Y eso que estando yo delante han intentado disimular.
–       De tu amigo Alberto, me lo creo. Se le nota es más “golfo”, pero de Juan y José lo dudo, se les nota en la cara lo buenas personas que son.
–       Precisamente esos dos tienen que estar llegando a casa con la sana intención de matarse a pajas a tu costa. Alberto también, pero esos dos te han traspasado las bragas con los ojos.
La excitación de mi madre era evidente, escuchando de mi propia boca la impresión que había provocado su cuerpo en mis timoratos amigos, por lo que decidí aprovechar para tratar de satisfacer mis más oscuros deseos con ella.
Sin dejar de describirle las certeras pajas que se iban a hacer fantaseando con ella, la desnudé lentamente, dejándola de nuevo en ropa interior.
Su cuerpo palpitaba de deseo, y me desnudé mostrándole la rotundez de mi erección.
–       Mamá…. me gustaría que me la chuparas….
–       Uffff. No lo he hecho nunca…. ni siquiera a tu padre…. (sus ojos no se apartaban de mi polla).
–       Venga mamá. Por favor. Solo un poquito….
Se arrodilló ante mi mástil y comenzó a besarlo cariñosamente.
–       Uffff, que gusto mamá.
Su lengua recorrió la totalidad de mi miembro provocándome un placer indescriptible. Ver a mi madre en bragas y sujetador, arrodillada y sumisa, lamiéndome la polla lascivamente se trataba de algo sumamente morboso que incrementaba mi placer, hasta límites insospechables.
Por fin se decidió a introducírselo en la boca, al principio con algo de recelo, pero poco a poco se fue soltando, profiriéndome una mamada de campeonato y lograr embutírselo casi por completo en la boca. Jamás pensé que podría gozar tanto.
Para comprender los hechos posteriores tenéis que imaginar la escena. Mi madre arrodillada semidesnuda, con la polla erecta de su propio hijo en la garganta, y yo con las manos en su cabeza diciendo, “joder que gusto, mamá, que bien la chupas”.
Escuchamos un ruido en la puerta del salón que nos aterrorizó.
Casi nos da un infarto al ver allí, y con los ojos abiertos como platos, a mi tío Roberto, hermano de mi madre, un solterón dos años mayor que ella, algo regordete, y de carácter sumamente afable y bonachón.
Este hombre contaba con llaves de nuestro domicilio, las cuales le habían sido entregadas por “si pasaba algo” en nuestra ausencia, y que jamás había hecho uso de ellas sin llamar antes a la puerta.
Hasta ese día, en el que por la “Ley de Murphy”, había escogido el “peor momento” para hacerlo.
Mi madre se levantó rápidamente. Lo que no hizo otra cosa que dejar más a la vista mi enorme erección.
–       Pero…… Roberto……. Que…… (Mi madre no lograba decir nada congruente, ya que un “no es lo que estás pensando”, estaba de más en semejante escenario).
–       Yo…. Per per don, te tenia que que haber lla llamado. (Mi tío tartamudeaba, tan asustado como nosotros).
A pesar de lo “embarazoso” de la situación, no se me escapó un detalle…… Mi tío tartamudeaba, pero…… sin poder evitar fijar la mirada de forma alternativa sobre los pechos de su hermana, cuyos pezones erectos eran incuestionables a pesar del sujetador que los ocultaba, y el coño que se insinuaba bajo las bragas.
Durante unos minutos él intercambio de incongruencias transcurrió entre la búsqueda de palabras de mi madre, y el tartamudeo ridículo de mi tío, dando tiempo a que, hasta ella misma, se percatara de las “sospechosas” miradas de Roberto, el cual se encontraba ensimismado por completo.
Aproveché para vestirme, ya que mi erección no ayudaba a “calmar” el ambiente, sorprendiéndome que mi madre no hiciera lo propio.
Ella aparentó empezar a controlar la situación, del terror por haber sido sorprendidos en tan impropia situación, había pasado a sospechar que su hermano, lejos de encontrarse escandalizado, la miraba con ojos lascivos, y que solo su carácter timorato le impedía expresar su deseo.
Se acercó a él, le dijo:
–       Tranquilizate….
–       Pe pe pero…. Es que que yo…….
Lo abrazó y lo besó.
–       ¿Lo ves?, no pasa nada.
Roberto respondió a aquel beso fraternal, sin poder evitar entrar en erección.
–       Joder, hermanito, ¿que eso eso tan duro que tienes entre las piernas?
–       Yo…. Yo…… es que que……
–       Me he portado muy mal….. si quieres puedes castigarme, he sido muy mala….
–       ¿Qué?, que, que di dices….
Alucinado, asistí como, mi madre, “ayudó” al todavía pasmado Ramón a sentarse sobre el sofá, tumbándose ella poco después sobre sus piernas, boca abajo, de modo que le ofrecía el culo abiertamente.
–       Azótame, he sido muy mala.
Su hermano, evidentemente más excitado que asustado, lo comprendió al instante, y la azotó sobre las bragas, con la fuerza suficiente para hacer ruido, pero sin llegar a lastimarla.
–       To to toma. Ma ma mala.
Mi madre simulaba intentar resistirse al “castigo” con tal convicción que acrecentó el morbo hasta límites insospechados.
Mi tío, con rostro irreconocible, poseído por la lascivia más absoluta, no solo la “azotaba”, si no que aprovechó para manosearle el culo a su cada vez más sumisa hermana.
Aquello me excitaba sobremanera, no solo por el comportamiento exhibicionista o sumiso de mi madre, si no también por el carácter y personalidad de quien le infligía aquel obsceno castigo; su propio hermano. Un hombre de aspecto tan bonachón e ingenuo que solo provocaba ternura entre quienes le conocíamos y ahora se comportaba con mi madre como el más pervertido de los hombres.
–       Te voy a castigar como mereces, estos azotes son poco castigo para ti. (Me sorprendió que hubiera dejado de tartamudear y su voz se mostrara tan segura)
–       Haz conmigo lo que quieras, me has pillado con mi propio hijo y me merezco cualquier cosa de me hagas.
Ramón se incorporó, y demostrando que bajo su orondo aspecto escondía una fuerza inaudita, tomó a mi madre en brazos sin demostrar esfuerzo.
La llevó en brazos hasta el dormitorio, y los seguí previa invitación de mi madre, la cual, demostrando su morbo exhibicionista, deseaba que presenciara cuanto pudiera suceder.
La dejó caer sobre la cama, y Ramón se desnudó completamente en apenas unos segundos.
Aluciné viendo su cuerpo sumamente peludo incluso en la espalda, que le confería un aspecto de “oso”.
Pero lo más sorprendente fue ver la enorme erección de su venosa polla, inversamente proporcional al carácter ingenuo y bonachón de mi tío.
Mi madre, tumbada y sumisa, sonrió al ver el estado de excitación de su hermano.
Ramón se tumbó a su lado, y prácticamente le arrancó las bragas con sus enormes manos, mientras la besaba en la boca.
En aquellos momentos, completamente poseído por un deseo irrefrenable, Ramón aparentaba estar más cerca de tratarse de un animal en celo a punto de “violar” a mi madre, que del cándido e ingenuo tío que nos visitaba frecuentemente y que le encantaba comerse cuanto le pusiera su hermana en el plato.
A pesar del tamaño de su polla, la evidente humedad del coño de mi madre, facilitó que Ramón pudiera penetrar a su hermana hasta la misma base de los cojones.
Ella alternaba la mirada entre el hermano que la follaba y su propio hijo que lo presenciaba sin perder detalle.
Las salvajes acometidas de un desenfrenado ramón sobre el cuerpo de su hermana, provocaban que el cabecero de la cama chocara con la pared, escuchándose un “blom, blom, blom” con cada una de ellas.
Mi madre gemía de placer mientras su hermano emitía sonidos guturales indescifrables.
–       aggggsss, ggggguas…. Mmmmggssssggg (Blom, Blom, blom)
–       ¿Te gusta follarme? (Blom, Blom, blom)
–       Agggggssdd, gfffdddsssss, que ganas tenía de metértela, jamás pensé que lo conseguiría…. Aggggggsss (Blom, Blom, blom)
–       ¿De verdad te gusta mucho follarme?, seguro te has follado mujeres mucho mejores. (Blom, Blom, blom)
–       Aggggsddf este es el mejor polvo de mi vida agggss grssrrrs, tienes el coño más caliente y húmedo que he probado (Blom, Blom, blom)
–       Mmmmmm, te quiero…….. (Blom, Blom, blom)
–       Agggsffgg , no puedes imaginar la cantidad de pajas que me he hecho soñando con este momento. (Blom, Blom, blom)
Mi madre se abría de piernas cuanto podía, al tiempo que le pellizcaba los pezones a su hermano, gimiendo ambos como dementes al tiempo que proseguían los bom, bom, bom, al ritmo de las acometidas.
Esta vez, me preocuparon menos los alaridos de placer de mi madre al alcanzar el orgasmo, ya que, aunque con seguridad traspasaron las paredes y pudieron ser escuchados por los vecinos, no añadió el “hijo mío” habitual, que lo hubiera convertido en escandaloso.
Mi tío, enardecido al notar los espasmos de su hermana, incrementó más aún el ritmo de las embestidas, y terminó inundándole el coño de semen entre los gemidos más obscenos puedan imaginarse.
Mi polla aullaba de deseo. Y una vez que mi tío sacó su miembro de mi madre, decidí tomar el relevo.
Completamente sumisa y extasiada por su reciente orgasmo, la ayudé a colocarse a cuatro patas sobre la cama.
Viendo gotear los restos de semen de mi tío de su empapado coño, decidí explorar otro camino.
Ramón se percató de mis perversas intenciones, y se dirigió rápidamente al cuarto de baño para buscar vaselina.
Él mismo le embadurnó el ano a mi madre, llegando a introducirle un dedo para lubricarla profundamente.
La sumisión de mi madre acrecentaba el morbo de la situación. A cuatro patas, con los pezones erguidos apuntando al colchón, y su culo prominente en pompa, esperaba ser sodomizada por su propio hijo sin poner la más mínima objeción.
Fuera de mí, tras separarle los cachetes del culo, le coloqué la punta de la polla en su “cerrado” ano.
Empujé con fuerza, consiguiendo introducirle los primeros centímetros con relativa facilidad.
Notaba la estrechez de su culo envolviendo mi miembro.
Volví a empujar, pero aumentó la dificultad al no haber profundizado hasta allí la vaselina.
Lo reintenté con mayor ímpetu, haciendo que mi madre aullara notando como, su propio hijo, prácticamente le desgarraba el culo.
–       Para, para, que me rompes el culo… hijo mío, para.
A pesar de sus “suplicas”, no paré hasta lograr introducirle la totalidad de la polla y sentir su culo rozándome los cojones.
La sensación de envolvimiento en un lugar tan estrecho y caliente sobre mi polla, me provocaba un placer brutal.
Ramón alucinaba sin poder perder detalle de como sodomizaba a mi madre.
Comencé a embestirla, logrando que sus aullidos de dolor pasaran a ser de placer.
–       Dame fuerte, hijo mio. Mmmmmmm que gustazo….
–       ¿Te gusta que te rompa el culo, mamá?
–       Mmmmmm meee eeeencanta
En aquella postura, con su culo a mi merced, aproveché para azotarla sin dejar de sodomizarla.
Ella, extasiada, se acariciaba el clítoris con una mano mientras mi polla entraba y salía de su culo.
La sodomicé largamente, recreándome cuanto pude con su maravilloso y estrecho culo.
–       Ya tienes el coño lleno de leche…. ahora te voy a empantanar el culo, mamá.
–       Siiii, quiero sentir tu leche….
Me corrí como un poseso, inundándola en lo más profundo de su culo de semen caliente y espeso.
Sin esperar a que llegara a sacarle la polla del culo, Ramón, que había estado masturbándose sin perder detalle, se acercó al rostro de mi madre, dejándole la cara y el pelo perdidos.
Ella incrementó sus propias caricias sobre el clítoris y se corrió entre espasmos de placer.
Tras unos minutos de relajación, mi madre, con el rostro, el coño y el culo encharcados de leche, sumamente sonrojada y mirándonos a la cara, nos preguntó ¿os habéis quedado a gusto?

¿Te has quedado a gusto, hijo mio? 2

Tras aquel inolvidable día en el finalicé penetrando e inundando de semen caliente y espeso el cuerpo de mi propia madre, tras lo que había comenzado como un simple e inocente “juego” de intercambio de golpes con almohadas, los días transcurrieron sin que no solo no se repitieran los hechos, si no que, incluso, su rostro evidenciaba una preocupación o arrepentimiento profundo, aparentando intentar evitarme.
Por mi parte, en ningún momento sentí haber hecho nada malo, todo lo contrario, aquella experiencia, además de sumamente satisfactoria, había surgido y finalizado de la forma mas natural e inocente que pudiera imaginarse.
Evidentemente, y por motivos obvios, no se trataba de algo que pudiera contarse a los amigos como si tal cosa, nadie en su sano juicio charlaría con una cerveza en la mano sobre lo mucho que había disfrutado acariciando, besando, penetrando y corriéndose sobre su propia madre, o lo enormes que podrían ser los orgasmos de ésta siendo penetrada por su propio hijo.
Aquello había ocurrido en la intimidad y en un ambiente de amor y cariño maternal tan indiscutibles, como para que en ningún momento pudiera sentirme arrepentido por ello, y mi amor, cariño y respeto por ella, lejos de disminuir se habían agrandado, por mucho que algo como llegar a impregnar su rostro de semen pudiera tratarse de algo, cuando menos, impropio.
Aunque comprendiera sus dudas, recelos o temores, ya que el tabú era demasiado fuerte, y mas para ella, me incomodaba aquella actitud por su parte, ya que difícilmente podría haber visto en mí el más mínimo atisbo de “arrepentimiento” o disminución de mi amor filial por ella.
A pesar de tratar de “evitarme”, logré acorralarla para charlar con ella.
–       Mamá, tenemos que hablar….
–       Lo sé…. lo siento…. no debería haber pasado…. soy tu madre…. tu no hiciste nada malo…. la culpa fue mía…. yo era la que tenía que haber parado “aquello” …… tu eres muy joven y las hormonas y la inexperiencia te cegaron, pero yo soy adulta y debí haberlo parado desde el primer momento….. ¿Qué pensaras de mi? …..
–       ¿Pensar?, pues lo mismo de antes, que te quiero, mamá….
–       Y yo a ti, hijo mío…. pero…. que vergüenza……
–       No seas tonta mamá. Jamás podría avergonzarme de ti, y menos por haberme provocado tanto placer. Soy mayor de edad y no me violaste. Yo deseaba hacerlo y sé perfectamente que con ninguna otra mujer me hubiera sentido tan a gusto para perder la virginidad como contigo.
–       Eso también me preocupa…. tendrías que haber experimentado con otras chicas no con una mujer vieja y regordeta como yo….
–       Ja, ja, ja, ja. ¿Vieja y regordeta? Mamá, estas buenísima. No tienes que envidiar nada a ninguna “chica”, cuantos quisieran poder tocarte siquiera. Soy un verdadero afortunado por haber podido gozar con tu cuerpo.
–       No seas zalamero, hijo mío. No intentes halagarme.
–       ¿Halagarte?. Me quedo corto. Tienes unas tetas durísimas, y dudo mucho que jamás “pruebe” otro coño tan caliente y sabroso como el tuyo. Se la pondrías dura a cualquiera, y a mi, más.
–       Ufff, calla, que me vas a avergonzar otra vez.
–       Te repito que no tenemos que avergonzarnos de nada, mamá. Me hiciste inmensamente feliz y disfruté enormemente haciéndote el amor. Además……. Tu también disfrutaste.
Observé que se ruborizaba. Al parecer, había asimilado que yo, por mi juventud e inexperiencia hubiese llegado tan lejos, pero se avergonzaba de su propio placer.
–       ¿Yo?….
–       Mamá, por favor…. Soy inexperto, pero no tanto. No te avergüences por ello. Me encantó notar como te corrías de gusto.
–       Venga, calla ya. (Su rubor era patente)
Deseaba decirle cuanto ansiaba poder volver a penetrarla, y que durante aquellos días posteriores en los que prácticamente me había ignorado, me había masturbado como un loco recordando su cuerpo ardiente entre mis brazos. Pero decidí postergar ese momento, fingiendo desear algo menos cercano a romper el tabú que le inquietaba.
–       Aquello fue maravilloso, mamá. No me gustaría perder la oportunidad de seguir disfrutando por un “simple” tabú.
–       ¿Simple?. Penetrarme no es un “simple” tabú, hijo mío.
–       Bueno…. si para ti “eso” es demasiado fuerte, podríamos practicar algún otro tipo de “juego” y disfrutar sin hacer nada malo.
–       ¿…..?.
–       No se…. podríamos…. por ejemplo…. bailar abrazados en ropa interior…. besarnos…. “alguna” caricia…… me gustaría que sintieras todo mi amor mientras te abrazo….(Puse mi rostro más inocente).
–       …… pero….. ¿prometes no intentar nada mas?
–       Por supuesto. (Jamás he mentido mejor).
Sin darle tiempo a que pensara cuan mentiroso podría ser un hijo con deseo de follarse a su propia madre, busqué una sintonía de música lenta en la radio, y tras desnudarme manteniendo el slip, (en demostración de mis “buenas” intenciones), la invité a hacer lo mismo, con mi mejor sonrisa en los labios.
Mi madre se desvistió con elegancia, y pude comprobar que las bragas y sujetador de color negro que portaba, se adherían excitantemente a su cuerpo como una segunda piel.
Mi miembro comenzó a alzarse antes de abrazarme a ella e iniciar el “baile”.
–       Ya sabes, hijo mío…. “solo” bailar, besarnos y caricias….
–       Por supuesto, mamá. Lo he prometido.
Nos abrazamos, y casi de forma instantánea mi polla terminó de alzarse por completo, provocando una sonrisa “nerviosa” en mi madre al percibir la dureza y calor de mi miembro en contacto con su cuerpo, y el deseo que esto manifestaba.
–       ¿ya?.
–       Si mamá, te quiero y estaba deseando poder “abrazarte”.
Abrazados, comenzamos a bailar con los sones de música romántica. Apresuradamente, nuestras bocas se encontraron, entrelazando las lenguas sin ningún tipo de cortapisa.
La humedad y sabor de su boca me provocaron un placer brutal, y de forma refleja mis caderas “empujaron” en dirección a su cuerpo.
Sin dejar de abrazarla, mis manos fueron recorriendo su cuello, la espalda…. hasta llegar a su prominente culo, el cual sobé con ansia sobre la lencería,
Me excitaba el tacto de sus bragas y la suavidad de aquella tela.
Mi madre, aunque en todo momento había aparentado desear mantener la “serenidad”, ante la intensidad de nuestros besos o las caricias que le profesaba, poco a poco abandonó la pasividad, y noté como sus caderas también “empujaban” en dirección a mi erecto miembro, deseando “sentirlo” con mayor intensidad.
La lascivia y el deseo que desprendía aquel baile eran mas que evidentes, nadie que nos hubiese visto abrazados en ropa interior, besándonos con aquel ímpetu, y mis manos deleitándose en su culo, hubiera podido dudar del carácter obsceno de nuestros actos, sin que nuestra condición de madre e hijo pudiera mitigar semejante impresión.
Mi excitación aumentaba por momentos, y más cuando mi madre, a pesar de sus intentos de mantenerse “serena”, apenas lograba ahogar los gemidos de placer que mis besos o caricias le provocaban.
Sus pechos se clavaban en el mío. Nos desplazábamos bailando en tal grado de excitación que llegamos a tropezar con el mobiliario del salón varias veces.
El baile y el placer se prologaron hasta hacerme temer que iba a correrme en cualquier momento.
Mi madre, notándome tan excitado, (o asustada por su la suya propia) pareció temer que nada pudiera detenerme, y dijo:
–       Estate quieto…. voy a desfogarte, que te estas lanzando. (En aquellos momentos mis manos se habían introducido ya bajo sus bragas)
Deshizo el abrazo y se colocó de espaldas a mí. Noté sus erectos pezones y el calor de su cuerpo tras de mi. Me besó tiernamente en la nuca, introdujo su mano bajo mi slip, y tras acariciarme los huevos suavemente me agarró el miembro.
Flop, flop, flop, flop. Comenzó a masturbarme.
–       Uffff, mama…….
–       Flop. Flop. Flop… Joder…. Que dura la tienes. Hijo mío.
–       Eres tú la que me la pone tan dura, mamá. Te amo y te deseo… estás buenísima….
–       Flop, flop, flop… ¿Te gusta como te la meneo?… flo, flop, flop.
–       Ufffffffff, me muero de gusto, mamá.
–       No te vayas a correr en el suelo que está recién fregado… flop, flop, flop.
No podía ver su cara mientras me masturbaba al encontrase a mi espalda, pero me la imaginé sonriendo sabiendo que iba a provocar que me corriera de gusto
Cuando comprendí que no podía aguantar más placer, me di la vuelta a toda prisa, y casi sin tocarme, mi polla comenzó a palpitar, vertiendo oleada tras oleada de semen que impregnaron su barriga y bragas por completo.
–       Uffff. Que corridón, te habrás quedado a gusto hijo mío, me has puesto perdida.

Efectivamente, el volumen y el contraste de los grumos de leche blanca sobre sus bragas negras era espectacular, y habría bastado para provocar un ataque de apoplejía fulminante a cualquier pudorosa persona que entrara en esos momentos en la habitación, y sorprendiera a mi madre así, sabiendo quien era el propietario de tan ingente cantidad de semen y el modo de llegar a las mismas.
Aquella visión me provocó un morbo brutal y volví a abrazarla con fuerza, la besé con ímpetu feroz, notando la humedad de mi propio semen en la barriga al entrar en contacto con su cuerpo.
Poco a poco, con la oposición “decreciente” de mi madre, sin dejar de abrazarnos y besarnos, la fui empujando paso a paso en dirección a su dormitorio.
Deseaba romper la “promesa” y follarla al precio que fuera, ella lo percibía perfectamente a tenor del ansia con el que me comportaba y la nueva dureza de mi polla en contacto con su cuerpo
La tumbé sobre su cama apenas sin esfuerzo, por mucho que sus “no, no, no, no” aumentaran de forma directamente proporcional a la cercanía del dormitorio.
La miré de la forma más obscena se pueda imaginar, notando el impacto que tal mirada provocaba en el rostro de mi “sumisa” madre.
Esta vez no llegué a quitarle las bragas que obstaculizaban mi deseo por follarla inmediatamente, si no que aferrándolas con ambas manos las desgarré por completo.
Mi madre soltó un “ohhhh” asustada por el ímpetu de mis actos.
La acaricié y besé de nuevo. Luego le restregué la punta de la polla por la extensión de su sexo, sin llegar a penetrarla.
Mi madre gemía de placer sintiendo mi polla restregarse de esa forma tan obscena sobre su húmedo coño.
Nos mirábamos a la cara expectantes.
Sorprendentemente las caderas de mi madre comenzaron a alzarse “buscando” aquella polla que le provocaba tanto placer.
Me mantuve quieto con la punta del miembro en la entrada de su coño, para que aquel movimiento provocara una “auto penetración”.
Efectivamente, los primeros centímetros de mi polla penetraron en su mojado sexo por el propio empuje de sus caderas, a pesar de encontrarse tumbada de espaldas.
Tras esto, empujé con fuerza hasta penetrarla por completo. Sus gemidos se convirtieron en verdaderos alaridos de placer cuando comencé a bombear con fuerza las caderas sobre su cuerpo, hasta tal punto que, tuve en algún momento que taparle la boca con la mano, ya que podrían haber sido escuchados por los vecinos, lo que unido a que se trataba de una señora separada, o que me llamara “hijo mío”, entre gemido y gemido, hubiera provocado un escándalo vecinal.
Me excitaba ver su rostro descompuesto por el placer, o como abría los parpados con cada acometida de mis caderas.
Abierta de piernas al máximo, acabó abrazando con las mismas mi espalda, como le aterrorizara la idea de que pudiera “escaparme” y dejar de follarla.
–       ¡!!Fóllame¡¡¡¡ ¡no pares hijo mío, por lo que más quieras no pares¡, ¡que polla más rica tienes, cabrón¡, ¡me estas matando de gusto¡
De repente alzó la cabeza y me mordió la barbilla, su cuerpo comenzó a dar muestras de alcanzar un brutal orgasmo entre espasmos de placer.
Llegó a dejarme marcados los dientes en la barbilla y las uñas en la espalda. Pero gracias a aquel “mordisco”, sus alaridos no llegaron a escucharse en todo el edificio.
Mi placer era indescriptible, por lo que aguanté poco más embistiéndola a pollazos.
Me corrí como un poseso, derramando toda mi leche dentro de mi madre. Una tras otra, las palpitaciones de mi polla, encharcaron su coño hasta saturarlo.
Cuando por fin deshice el abrazo, y mi madre notó los regueros de semen resbalar entre sus muslos, volvió a preguntarme…… ¿te has quedado a gusto, hijo mío?

¿Te has quedado a gusto, hijo mio?

Lo que os voy a narrar sucedió años atrás.
Por aquellas fechas contaba con 20 años y al ser estudiante compartía domicilio con mi madre.
Ella, de 45 años, separada, 1,65 de estatura, morena, pelo corto, de rostro extremadamente dulce y afable, caderas anchas y trasero prominente, aunque no en exceso, y pecho poco voluminoso, se trataba de la clásica ama de casa de vida monótona y con el único “vicio” de devorar cuantas telenovelas o programa de chismorreos salieran en televisión.
Yo, extremadamente delgado, 1,75 estatura, pelo muy corto, de carácter tímido y hogareño, y por dicho carácter o falta de ocasión, virgen, y obviamente con hormonas revolucionadas.
Nuestra vida no podía ser mas normal e incluso aburrida.
Como ya he dicho antes, hace años, un fin de semana como otro cualquiera, me levanté de la cama y tras percatarse mi madre de esa circunstancia, la escuché gritar desde su dormitorio:
–       ¡!!!!Hijo mío¡¡¡¡ No hagas la cama. Quita las sabanas que las voy a lavar.
–       Bueeeeeno…..
Así lo hice, pero al intentar quitar la funda de la almohada, bien por la estrechez de la misma o por algún tipo de atranque, vi que necesitaba su ayuda.
Siendo verano, y sin haber tenido tiempo de vestirme, me encontraba apenas cubierto con el slip, y tras agarrar la dichosa almohada me dirigí al dormitorio de mi madre.
La sorprendí de espaldas a la puerta, haciendo lo propio con las sabanas de su cama, en bragas y sujetador de color blanco impoluto.
Me sentí algo cortado al verla así, ya que, aunque mi madre tampoco se encerraba bajo “siete llaves” para cambiarse de ropa, siempre se había mostrado bastante pudorosa para ese tipo de cosas, por lo que pocas veces la había visto en ropa interior.
De forma totalmente instintiva, y tal vez con la intención de sortear lo que para mi era una situación embarazosa, golpeé a mi madre con la almohada al tiempo que me reía a carcajadas.
Ella se “asustó” al sentirse “agredida” sorpresivamente, pero inmediatamente se unió al “juego” y contraatacó con su propia almohada.
El intercambio de almohadazos en su dormitorio y las carcajadas, finalizaron cuando tras tropezar mi madre con el filo de la cama, cayó cómicamente sobre la misma, y yo, por el impulso del almohadazo fallido, caí sobre ella, de tal forma que quedé embarazosamentetumbado sobre su cuerpo, teniendo en cuenta que ambos estábamos en ropa interior.
Si dejar de reírse, y con rostro inmensamente feliz, como si hiciera años que no se divirtiera tanto con un inocente juego, me besó repetidamente en la frente y en la cara, diciendo, “te quiero mucho hijo mío”.
Instintivamente, quise devolverle aquella muestra de amor maternal, respondiendo a sus tiernos besos con los míos. No obstante, aunque de forma totalmente involuntaria, la excesiva proximidad que manteníamos en aquella posición, provocó que, varias veces, en aquel intercambio de besos, llegara a haber contacto entre nuestros labios, e inexplicablemente, con una prolongación en el tiempo cuando menos “embarazosa”.
Tumbado y abrazado a mi madre en ropa interior, tras lo que inicialmente solo se había tratado de un inocente juego e intercambio de tiernos besos entre nosotros, el contacto y calor de su cuerpo provocó que, de forma totalmente refleja e inconsciente, mi miembro entrara en erección.
Creí morir de vergüenza cuando noté aquella erección tan escandalosa y difícil de explicar, y más cuando, a pesar de mis esfuerzos para deshacer aquel abrazo disimuladamente y evitar que ella pudiera notarlo, conseguí todo lo contrario, al tropezar la “dureza” de mi miembro en el muslo de mi madre.
Noté como me puse colorado como un tomate con el corazón a punto de explotar, deseando que me tragara la tierra.
No podía comprender como unos simples besos o el calor de aquel contacto me hubiera provocado una erección más que evidente. Pero que hubiera ocurrido con mi propia madre y que ella se hubiera percatado me aterrorizaba hasta límites inimaginables, temiendo que ella reaccionara de forma intempestiva.
Mi madre se percató perfectamente del estado de terror y abochornamiento que me embargaba, en el que solo me faltaba llorar o salir corriendo, (reitero mi carácter tímido en esas fechas. Si aquello me hubiera sucedido con una extraña también me habría avergonzado sumamente, pero que hubiera sucedido con mi propia madre lo convertía en terrorífico), y, aunque en principio se había callado fingiendo no haberse percatado de algo tan sumamente impropio por de parte un hijo, como excitarse abrazado a ella, sonrió abiertamente y me dijo.
–       ja, ja, ja, ja. Hijo mío, no te avergüences de “eso” …. estamos en familia…. soy tu madre…. no pasa nada……. es “normal” ……. la edad……. hormonas……. no tienes que avergonzarte……. no te preocupes……
Aquella actitud de mi madre me tranquilizó, ya que por mucho que lo intentara no lograba encontrar palabras para justificarle la enorme erección de mi miembro, la cual, a pesar del terror, lejos de disminuir, aumentaba de forma alarmante.
De todas formas, no tenía “escapatoria”, si continuaba abrazado a mi madre, la erección se volvía “patente” en contacto con su cuerpo, pero…… si me apartaba…. la erección quedaría completamente visible ante sus ojos.
Ella, sin dejar de sonreír, y notando el “aprieto” en el que me encontraba, volvió a besarme tiernamente, al tiempo que añadió:
–       Te quiero hijo mío…. tranquilo, con tu madre no tienes que avergonzarte de nada…. conmigo no tienes que justificarte, no has hecho nada malo…. Yo también me he sentido muy “a gusto” abrazada a ti….
–       Qué vergüenza mamá, te juro que no sé cómo ha podido sucederme esto…. y para colmo eso no se baja
–       Ja, ja, ja, ja. No pasa nada hijo mío, si quieres………. puedes…. “frotarte” …… “un poco” con mi cuerpo…. y…. te “desfogas” …. ya verás cómo se “baja”.
Ni siquiera comprendí a que se refería con aquella propuesta, ¿frotarme?, ¿con su cuerpo?, sin duda no había entendido lo que decía.
–       ¿Cómo?, ¿a que te refieres mamá?…….
–       Un pequeño “juego” entre nosotros…. no te preocupes… ya verás cómo te “desfogas” sin hacer nada malo. Te quiero hijo mío…. tranquilo, estamos en familia….
Sin haber llegado a asimilar sus palabras, noté como lentamente comenzaba a abrir las piernas, de forma que, mi erección, que hasta entonces “reposaba” sobre uno de sus muslos, entró en contacto con sus inmaculadas bragas blancas.
–        Colócalo sobre mi sexo, hijo mío, y mueve las caderas como si estuvieras haciendo el amor con la chica que mas te guste…… ya veras como con el frotamiento te corres y te desfogas, aunque no nos quitemos “ni” la ropa interior….
Uffff, a pesar de la lencería que separaba mi miembro de su sexo, el calor del mismo provocó que, de forma autómata, mis caderas entraran en movimiento de forma instantánea, frotándome con mi madre de forma evidentemente obscena, sin que mi mente o timidez pudiera evitarlo en absoluto.
Lejos de pensar en “alguna chica” mientras mi polla se restregaba sobre su sexo, mi mente solo tenía cabida para mi madre, sorprendiéndome que aquello lejos de avergonzarme me excitara aún más.
–       ¿Ves?, así hijo mío…… ya verás cómo te corres….
Instintivamente busqué sus labios y la besé introduciendo mi lengua hasta lo más profundo, sin que ella, lejos de rechazar tan obsceno beso, hiciera otra cosa que responder al mismo con pasión.
Alucinaba sin poder comprender como unos simples “almohadazos” o inocentes besos, habían desembocado en aquello, encontrándome unos minutos después tumbado y abrazado sobre mi madre, mientras bombeaba las caderas de la forma más obscena que pudiera imaginarse.
Increíblemente, lejos de avergonzarme por actuar así con mi propia madre, aquello me provocaba un placer inmenso, sin que ella, lejos de “molestarse” ante las acometidas de mi polla erecta sobre su sexo, hiciera otra cosa más que sonreír satisfecha por el placer que me estaba proporcionando.
–       ¿A que estas disfrutando hijo mío?, ¿lo estás pasando bien?. ¿a qué te gusta?
–       Uffff, mamá…… que gustazo……. te quiero….
–       Venga…. muévete…… frótate con fuerza…. quiero ver la cara de “tonto” que pones cuando te corres.
–       Ufffff. Mancharé el slip….
–       Si, no te preocupes, ya lo lavaré después….
La dureza de mi polla habría podido desgarrar el slip y sus braguitas, pero aun así me “limité” a cumplir con las reglas del juego, sin intentar penetrarla o acariciar abiertamente sus pechos, como si besarla en la boca o frotar la polla sobre su sexo, sin intentar llegar a mas, se tratara de algo inocente o carente de transcendencia.
Como era de suponer por la ferocidad de mis embestidas, terminé corriéndome entre alaridos de placer, encharcando de semen el slip con tal profusión, que, sin duda, mi madre, como había adelantado, iba a tener que lavarlo.
Ella me abrazó con fuerza mientras sonreía abiertamente, inmensamente feliz por el placer que me había provocado aquel orgasmo.
Tras colmarla de besos “en agradecimiento”, me tumbé a su lado, y habiendo perdido “la timidez” por completo tras haberme corrido entre sus brazos, le dije:
–       ¿Y tú qué?
–       ¿Yo?
–       Tu no te has corrido mamá, eso no es justo….
–       No te preocupes…. estoy mas que satisfecha viendo como has disfrutado, hijo mío. No puedes ni imaginar la cara que has puesto mientras te corrías….
–       Pues ahora quiero ver como te corres tu, mamá.
Mi madre se hizo de “rogar” un rato, pero entre besos y abrazos logré convencerla para que se masturbara.
A su lado y tumbado de perfil, observé como introducía un mano bajo sus bragas blancas.
Deduje que en realidad estaba deseando hacerlo, ya que sus gemidos fueron casi instantáneos.
La vi morderse los labios, al tiempo que contoneaba el cuerpo lascivamente al ritmo de sus propias caricias.
Aproveché la postura para acariciarle por primera vez los pechos, me sorprendió la dureza de los mismos, y más aún que sus pezones reaccionaran a mis caricias irguiéndose de forma evidente bajo el sujetador.
Sus gemidos me provocaban un morbo brutal, sorprendiéndome que se masturbara sin dejar de mirarme a la cara directamente, o que, de vez en cuando, sacara la mano con la que se acariciaba para invitarme a lamérsela y saborear sus jugos.
Su cuerpo pareció entrar en erupción, cuando un enorme orgasmo la “obligó” a revolcarse sobre la cama con los ojos en blanco, hasta quedar boca abajo con la mano bajo sus bragas.
–       Uffff, mamá, nunca imaginé que tuvieras esos orgasmos tan enormes……
–       Si…. Uffff, hacía tiempo que no había disfrutado tanto, hijo mío….
–       Ahora tenemos un “problema” mamá….
–       ¿Un problema?
–       Mira… (Dije señalando mi nueva erección).
–       Ja, ja, ja, ja, ja, Pues hazte una paja, ja ja ja ja.
–       Esto……. Ahora me gustaría……
–       ¿Qué? (Su rostro denotó cierta preocupación, temiendo que aquella complicidad intima entre nosotros, me llevara a desear algo mas).
–       Esto…… follarte de verdad. (Dije con rostro compungido y de no haber roto un plato en la vida).
–       Ahhhh. No. Eso si que no. Soy tu madre…… una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa….
–       Venga mamá……. Mira como me has puesto. Me va a reventar la polla (Dije señalando mi manchado slip a punto de desgarrarse).
–       Que no. Eso no. Que soy tu madre.
Con una erección de caballo y su cuerpo pegado al mío, mi mente solo pensaba en una cosa, en poseerla. Intenté despojarle de las bragas, ante lo que mi madre optó por levantarse de la cama y salir corriendo sin parar de reír nerviosamente.
Un imaginario espectador que hubiese visto a mi madre correr en ropa interior por el pasillo, perseguida por su propio hijo con el slip abultado y encharcado de semen, habría alucinado por completo.
La alcancé en el salón. Cerré la puerta para evitar que volviera a escapar. Sus carcajadas retumbaban con fuerza mientras correteaba dándose a la fuga, usando las sillas como “escudo” para evitar mis acometidas y algún que otro azote en el culo.
Por fin pude abrazarla y “obligarla” a tumbarse en el sofá. Sus intentos por evitar que le arrancara las bragas se fueron diluyendo, hasta que por fin pude contemplar su negro sexo peludo y recortado en forma de triángulo.
Me deshice del slip, logrando que, por una vez, mi madre, dejara de reír clavando los ojos en la enorme erección de mi polla.
Tumbada en el sofá, a unos metros de su hijo con la polla dura como el acero y la mirada clavada en su sexo, cerró instintivamente las piernas en un ultimo intento de evitar ser penetrada.
Me tumbé sobre ella y la besé. Poco a poco sus “no, no, no…” se transformaron en gemidos. De forma imperceptible sus piernas fueron despejando el camino hasta ofrecerse abiertamente a ser penetrada.
La punta de mi polla notó la humedad de su palpitante coño. Cuando los primeros centímetros de mi miembro penetraron en su interior, noté que mas que húmeda, se encontraba encharcada por completo, lo que facilitó que, de un único empujón, la penetrara hasta la misma base de los cojones.
Me mantuve sin embestir unos segundos, saboreando el calor húmedo de su sexo envolviendo mi polla.
Mi madre me miraba con los ojos abiertos al máximo, a la “expectativa” del inicio del repicar de mis caderas, sintiéndose empalada por mi miembro hasta lo más profundo.
Comencé a follarla, al tiempo que un “shuiss, shuisss ,shuis” húmedo y obsceno, brotaba de su coño a cada embestida de mis caderas.
Estaba siendo desvirgado por mi propia madre. La estaba follando. Y aquel sonido húmedo me provocaba un morbo enorme. No cabía la más minima duda de su excitación y de que estaba gozando como una loca siendo penetrada por su hijo.
Hubiera sido completamente inútil fingir falta de deseo, cuando de su coño ardiente brotaban aquellos sonidos tan húmedos, o sus pezones se mostrarán tan erectos, por lo que ni siquiera intentó morderse los labios y gimió de forma obscena desde el primer pollazo, abriéndose de piernas cuanto pudo para sentirse mas penetrada.
–       Fóllame hijo mío. Fóllame. No pares.
–       Que rica que estas, mamá.
–       Me matas de gusto
–       Y tu a mi, mamá.
–       Dame fuerte, ni se te ocurra correrte todavía, pero fóllame fuerte….
Ni siquiera pensé en cambiar de postura. La simple idea de sacar mi polla de su coño por un instante me provocaba ansiedad. De todas formas, me habría sido imposible, ya que me abrazaba con una fuerza inaudita.
Incrementé el ritmo de las embestidas y supe por su rostro desencajado que iba a correrse en cualquier momento.
Sentí como me arañaba la espalda, y como su cuerpo se convulsionaba, cuando el orgasmo la alcanzó de lleno.
–       Me has matado de gusto, hijo mío. No te corras dentro de mi. Córrete pronto, pero dentro de mi no.
Hubiera deseado penetrarla eternamente, pero tanto placer tenia que explotar irremediablemente.
Apenas unos segundos antes, saqué la polla, y, si bien los primeros chorros de semen cayeron sobre su pecho, las últimas embestidas se proyectaron con tal fuerza que alcanzaron su rostro.
Jamás podré olvidar la imagen de mi madre, la cual, tras encajar mis chorros de semen, con un ojo cerrado por encontrarse empapado de leche, me preguntó…….. ¿te has quedado a gusto, hijo mío?.

Mamá psicologa

Esta es una historia real que me ocurrió hace tan solo veintiun días.

Me llamo María y soy una mujer de 36 años que estoy separada desde hace ocho años. Tengo un hijo, Rafa, de 16 años.

Trabajo como comercial en una empresa de La Coruña, y vivimos en un piso en el centro de la ciudad.

Desde hace unos meses noto a mi hijo un poco raro, en principio lo atribui al cambio de la adolescencia, pero tras observarlo sospecho que el problema va mas alla. Fruto de mis observaciones hacia su comportamiento, he deducido que siente una atracción física hacia mi, puesto que no para de observarme,
sobre todo cuando me pongo una ropa un poco mas sexi de lo habitual.

Aprovecha la minima situación de disculpa para provocar su roze contra mi cuerpo, etc.

El problema es grave, al no tratarse de ciencia ficción, sino de un problema real, a cualquier madre le preocupa, porque son situaciones que no sabes muy bien como atajarlas. Por un lado no debes de consentir eso y por otro lado te da pena tu hijo.

Yo soy una mujer morena, de 36 años, con un fisico bastante cuidado, alta y con una talla 100 de sujetador. Los hombres suelen fijarse bastante en mi, y eso no me disgusta, pero que sea tu hijo a quien excitas me inquieta mas.

Yo, desde mi separación, no volvi a estar con ningun otro hombre, y eso mi hijo lo sabe, con lo cual incluso pense si lo haria por mi, pero creo que sus propósitos son mas egoístas. Tras consultar anónimamente mi problema con mucha gente, no he quitado ninguna conclusión al respecto de cómo atajar el problema, con lo cual he decidido realizar mi propia estrategia, para acabar con el asunto, que ahora y , a modo de desahogo, les cuento.

Una tarde, decidi atacar el toro por los cuernos y pense que esa incertidumbre iria a mas hasta acabar mal, con lo cual decidi provocar a mi hijo a ver como respondia, confiando en que seria un buen tratamiento de choque que el no esperaba y de ese modo quitarle esa excitación conmigo de la cabeza.
Después de comer, el estaba en el colegio y yo decidi esperarle en el sofa viendo la tele vestida de un modo un poco mas sexi de lo habitual. Para ello me puse una minifalda de cuero negra, una blusa blanca y de ropa interior un tanga y un sujetador, junto con medias negras. Cuando regresó de clases me saludó y se me quedó mirando como cuando estoy un poco mas sexi de lo habitual. Con cierta malicia tenia desabrochados los botones justos de mi camisa para adivinar olgadamente mi canalillo, siendo mis pechos la parte mas buscada por mi hijo.
Como decía se me quedó mirando al pecho y a las piernas y pronto noté como su excitación iba en aumento. Se sentó delante de mi en el sofa y seguimos viendo la tele. Yo estaba nerviosa, pero decidida a realizar el tratamiento de choque. El me desnudaba con su vista muy disimuladamente y en una de estas le pregunté que si no le gustaba ninguna chica, a lo cual el me respondió que no, que le gustaban muchas pero que nunca habia salido con ninguna. Yo, para entrar en materia le dije que lo sentia por él, porque a su edad se comienzan a tener ciertos impulsos que con compañía se solucionan mejor, y él se calló.

Esta pregunta aun le provocó mas excitación a juzgar por el bulto de su pantalón. En esto le pregunté si me podia dar un masaje cervical porque tenia molestias, a lo que me dijo que si. Yo me puse boca abajo en el sofa tumbada y el se sentó en una esquina y comenzó a darme masajes. Al poco rato me dijo que el cuello de la camisa le molestaba para deslizar los dedos y si me la podía quitar. Yo me la quite, quedándome con el sujetador y siguió dándome masajes. Primero por el cuello y luego fue bajando por la espalda hasta llegar a la tira de mi sujetador. Sin decirme nada, me la desabrochó y siguió dando el masaje.

Yo no le dije nada y cuando terminó me dijo que si me sentia mejor, a lo que yo le respondi que si y que muchas gracias por el masaje. Me incorpore e intencionadamente me desprendi del sujetador y lo volvi a poner, todo esto enfrente suyo, para que me contemplase bien los pechos. El se quedó petrificado mirando y yo hice como si no hubiese pasado nada.

Seguimos viendo la tele y el fue a beber un vaso de agua a la cocina. Por el camino se le notaba un paquete de lo mas excitado. Al regresar, se sentó a mi lado y continuamos viendo el programa. No deciamos nada y yo, decidida a continuar con mi plan de choque, le miré como accidentalmente para su paquete y le dije: “caray, no me digas que te ha excitado el masaje que me has dado”. El se quedo un poco perplejo y me respondió: “si te soy sincero, si, y todavía mas el verte los pechos al natural, lo siento, ya se que no está bien pero es lo que me ha pasado, tu has quitado el tema”.
Yo le dije que era normal a su edad y que lo sentia, que en el futuro lo tendré en cuenta y que no le pediré ni haré nada que le haga sentir incomodo. El me dijo que no le diese mayor importancia que no fue culpa mía.

Yo queria seguir poniéndolo entre la espada y la pared y le dije: “bueno, al fin y al cabo que te pongas asi por verme los pechos, es un alago, ¿no crees?”. El me respondió: “es que son muy bonitos, mamá, me gustan mucho”, y me volvió a decir : “lo siento”. Yo le dije que eran como cualquier otros, que ya tendrá tiempo a disfrutar con sus novias de esos atributos. El cada vez estaba mas sofocado hablando de ese tema y yo pense que como castigo ya podia llegar, porque no creia que volviese a excitarse conmigo por el mal rato que le estaba haciendo pasar. Seguimos viendo la tele pero yo notaba como su paquete no se desinflaba, Rafa tenia que seguir pensando en mis pechos o en algo para seguir con tanta excitación. Seguiamos en silencio y yo ya habia dado por terminada la terapia cuando me dice: “¿puedo pedirte un favor, mama?”, “si, claro hijo, pideme”. El me dijo: “quiero pedirte un favor, pero me gustaria que no te enfadases conmigo si no te gusta”, “tienes mi palabra de que no voy a enfadarme, dime”. “Me gustaria verte los pechos otra vez, me has dejado muy excitado y me gustaria volver a vertelos, por fa”.

Yo me quede helada, no sabia como reaccionar, ahora el tratamiento de choque se venia contra mi y no sabia que decirle aunque aparentaba una cierta tranquilidad. Finalmente opté por dirigirme a él y decirle: “no creo que sea buena idea, somos madre e hijo y no esta bien que tu madre te provoque ningun tipo de excitación, ademas te vas a excitar mas y luego ¿que vas a hacer?”, el simplemente me respondio con los ojos brillantes “porfa”.
En esos instantes no supe que hacer, su cara de deseo me dio tanta pena que consideré injusto no darle lo que él me pedia, dejándome muy claro para mi interior, que no accedería a nada mas. Me puse en frente de el de pie y comenze por quitarme la blusa y luego el sujetador. El se quedo atonito y muy colorado mirando mis pechos fijamente y yo sentia una rara sensación de que un hombre contemplase mi desnudo con tanta avidez. Le dije: “¿tanto te gustan?, pues miralos bien ahora y dejemos el tema”, él se quedó callado mirándome sin perder detalle. La situación era de lo mas atípico, puesto que, aunque parezca una tontería, no sabia cuando decirle “ya esta bien, voy a vestirme”, puesto que él no apartaba la vista de ellos.

Senti una cierta excitación, lo reconozco, y esa sensación me llevo a preguntarle si nunca habia tocado ningun pecho, a lo que el me respondió con la cabeza que no. Me deje llevar y le dije: “llegados a este punto tan absurdo, si quieres, te dejo que me los toques, para que sepas lo que es y te pase tu calentura”. Se acercó y comenzó a acariciármelos, cuando me tocó los pezones se pusieron duros y él seguía magreandomelos. En plenos tocamientos, acercó su boca y me los besó, yo no le dije nada, realmente me gustaba la sensación, dejándome llevar. Estuvimos asi como dos minutos, hasta que él retiró su cara de ellos y me dijo “gracias, mamá, eres un cielo, perdona si te he violentado pero te lo agradezco mucho”. Yo me volvi a vestir y él me dijo que se iba al baño, que no podia mas.

Yo le dije: “¿vas a hacer lo que yo creo?, hijo” y él me respondio: “lo siento, mamá, no puedo mas, que no te parezca mal”. Yo le dije que esperase un poco y que se sentase, que no me parecia mal, que lo entendia. El cada segundo que pasaba tenia mas bulto y yo ya no sabia como reaccionar, asi que le dije: “mira, como todo esto que acaba de pasar fue una locura, si quieres, dejo que te alivies en mis pechos, ya que tanto te gustaron y te llevaron a ponerte asi”. El me dijo: “¿en serio, mama?, ¿harias eso por mi?”. Yo volvi a quitarme la blusa y el sujetador y me tumbe en el sofa y le dije que se bajase los pantalones y calzoncillos y se pusiese apuntándome a mis pechos. Asi lo hizo y yo le ayude un poco, colocándole su miembro entre mis pechos y con mis dedos le subia y bajaba lentamente su pene. Como a los diez segundos de ponerse asi se corrio por mis pechos mientras miraba al cielo. Yo le deje estar encima un poco mas e intente exprimirle todo el semen que le quedaba. El se convulsionaba bruscamente, y a mi me estaba poniendo a cien.
Luego fui al baño, me limpie y me vesti, y nos pusimos a preparar la cena.

Yo estaba muy violenta y el tambien, y no deciamos ni palabra. Me habia olvidado del motivo por el que empezo todo esto y decidi que tenia que ser yo quien demostrase que no habia pasado nada. Cenamos tranquilamente y después de recoger la mesa, cepillarnos los dientes, etc, me dijo: “mami, gracias por todo, sera mejor no volver a hablar de este tema, aunque me gustaria pedirte un ultimo favor, poder darte un buen beso”. Yo ya estaba rendida ante toda la situación con lo cual acerque mi boca a la suya y le di un gran beso con clase de lengua, ya que el no tenia ninguna practica en besar. Mientras nos besábamos el me recorrio todo mi culo y mis pechos con su mano por encima de la ropa y yo me deje hacer.
Al acabar le dije: “bueno hijo, a ver quien duerme esta noche”. El me respondio: “dejame dormir contigo, prometo no hacer nada mas de lo que hicimos ahora”. Yo no sabia que decirle pues por un lado me apetecia y por otro no debia, asi que le dije que bueno, pero sin llegar a nada mas.

El saltó corriendo del sofa y se fue a su habitación y yo a la mia. Yo me desnudé y me quede solo con el tanga y el vino en calzoncillos. Nos metimos en cama y nos quedamos un rato mirando con la vista perdida por la habitación. Al cabo de un rato decidi ser yo quien llevase la iniciativa y le dije que me besara. Comenzo a besarme mientras sus manos recorrian todo mi cuerpo, mis nalgas, mis muslos, mis pechos. Yo fui bajándole el calzoncillo y tocándole su miembro, primero poco a poco y luego subia y bajaba mas rapido, mientras él metia su mano por dentro de mi tanga y me acariciaba suavemente.

Al poco rato me corri y él se dio cuenta, con lo cual hizo lo mismo. Le deje descansar un rato y en cuanto se le volvió a poner dura volvi a acariciarle, mientras el comia mis pechos. En esto estabamos cuando me susurró al oido que le dejase bajar mi tanga, que queria saber lo que era estar dentro de mi. Yo le dije que no, que podiamos acariciarnos pero nada de penetración. El estaba muy caliente e insistia mientras me acariciaba el culo. Yo ya no sabia como pararlo hasta que le propuse un trato que le dejó tranquilo. Le dije que no iba a dejar que me penetrase por que era mi hijo y me parecia raro, pero que le haria una felación si el queria, a lo cual acedió encantado. Retire las sabanas y puse mis pechos entre su pene, dejándome masajear, él estaba en la gloria y fui bajando poco a poco hasta que mi lengua comenzó a pasar por la piel de su pene. Con mi mano lo subia y bajaba hasta que lo engulli y comenze a hacerle una gran felacion. El estaba en la gloria mirando para arriba y dejándose hacer.

Cuando intui que se iba a correr pare y volvi a subir, diciéndole: “estas a punto y esta es nuestra primera y ultima noche juntos, asi que sobame todo cuanto quieras y ponemos punto y final a esta locura”. El comenzo a manosearme por toda mi carne y yo gozaba profundamente sitiendo sus manos y sitiendo el placer que le estaba ocasionando. Lentamente volvi a bajar mi boca a su pene y comencé a chupárselo con bastante intensidad, ante lo cual volvió a correrse. Una parte de su semen cayó en mi boca y otra la dejé deslizarse por mis pechos, recogiéndola con mis dedos y metiendola en mi boca. Hacia muchos años que no tenia esa sensación de gusto y él me miraba perplejo en medio de sus sacudidas.

Nos dejamos estar tumbados un buen rato en cama y luego decidimos darnos una ducha juntos. El ya se habia recuperado y nos enjabonamos uno al otro, volviendo él a intentar la penetración a lo cual segui negándome. “Quiero correrme en tus carnes, mamá” me repetia. Yo le dije que como mucho dejaba que se rozase contra mi culo, cosa que hizo sin dudar, pero sin penetración. Cuando vi que se iba a correr le deje que me frotase por fuera mis labios de abajo, con lo cual se corrio por mis muslos. Nos lavamos bien, y nos fuimos cada uno a su habitación.

Yo no pude pegar ojo en toda la noche y él no lo se, porque nunca mas volvimos a hablar del tema. Tampoco se me volvio a insinuar, con lo cual, la terapia aunque se haya salido un poco de tono, ha surtido efecto.
Espero que esta historia veridica, les halla gustado, ya que a mi me ha servido como desahogo en el anonimato, puesto que nunca se lo he contado a nadie.

REINA DE PICAS

Mi mamá y yo

hola
mi nombre es luis enrique y les contare como me cojí a mi mama.

yo soy un chavo de 17 años pero me veo de mayor edad ya que siempre he estado muy “cabronsote” . mi madre es una señora de 45 años pero que tiene buen cuerpo para su edad, sus medidas son 95-55-100. tiene un culote que de solo verlo se me para la verga en unos instantes.

esto paso cuando yo tenia 15 años.
una vez mi padre habia salido a un viaje de negocios y mi mama y yo nos habiamos quedado solosenla casa. yo ya me habia masturbado varias veces aloir sus jemidos cuando ella se masturbaba en su cuarto con un consolador, eso lo hacia despues de bañarse. yo varias veces lehabia arrimado la verga en su gran culo pasando atras de ella en la cocina o en otras ocaciones. mi meta era cojerme a mi propia madre. yo sabia que mi mama ya no disfrutaba de su vida sexual mucho con mi padre asi que se masturbaba con el consolador.

una ves cuando ella se metio a bañar y yo estaba decidido a cojermela. cuando se metio a bañar oi como jemia y pense que se estaba masturbando, así que con temor abri la puerta y le dije: te pasa algo mama?
no, nada hijo nada.
-es que oi tu voz hasta mi habitacion
-no hijo no pasa nada.

despues de que salió de bañarse se metio a su cuarto donde se volvieron a oir los jemidos de mi madre, asi que me arme de valor y abrí la puerta de su habitación. Ahi estaba ella, metiendose el consolador hasta lo mas profundo de su vajina. ella me vio y se asusto. sacandose el consolador.

sal de mi cuarto-me dijo. yo no la obedeci sino que cerre la puerta y me desabroche los pantalones y los boxers dejando ver mi gran verga y le dije:
yo se que estas urgida por que alguien te coja y ese soy yo.

la tome de las piernas me incline y le empeze a chupar su vajina tanto que daba gritos de placer y tuvo varios orgasmos

oooh si hijo, chupa hijo chupa me vengo me vengo ahh ahh meteme tu pene en mi vajina quiero sentir tu gran verga dentro de mi hijo.
-primero chupame la verga mama
-si hijo si
se puso de rodillas y me empezó a chupar la verga mientras me agarraba las nalgas
-ponte de a perro mama
se puso de a perro y ahi estaba ese culote que tanto habia soñado. le empeze a chuparsus nalgas carnosas y a acariciarselas.
-si hijo si. toca a la puta de tu madre y meteme tu pene que estoy urgida…
le meti mi pene poco a poco en su vagina, despues empeze a bombear muy fuerte
-si hijo si si oohh si aaaaaaahh si hijo dale fuerte dale fuerte a la puta de tu madre
-si mama eres una puta eres una perra
-si hijo si si. quiero tu leche en mi boca en mi boca si si ah
-volteate mama y hazme una paja con tus grandes tetas
– aver hijo dame tu pene. oohh si aqui en mis tetas aqui ooh si ah
-me vengo mama me vengo. jalamela jalamela
-si si dame tu leche dame tu leche en mi boca en mi boca
me vine en su cara y la llene de leche mientras ella se untaba mi leche en sus pechos y en su vajina.

hemos estado haciendolo por mas de tres meses con diferentes posiciones pero siempre he terminado en su cara. ella me da las gracias por que yo la satisfago cuando ella quiere.

Fantasías cumplidas con mamá / Segunda parte

A partir de ese día todo cambio, mi madre era ya una obsesión, siempre buscaba la oportunidad de espiarla, hice un orificio entre su recamara y la mía para verla acostada, y un día logre verla completamente desnuda por unos instantes cuando me di cuenta que entraría a cambiarse de ropa, fui rápidamente a mi habitación y la observe por el orificio que hice. Todo para mí era deliciosamente tormentoso. Ahora era yo quien le sugería la ropa más sexy para salir y disfrutaba que otros hombres la vieran y eso parecía encantarle a mama.

Una tarde entro a mi habitación para ayudarme con mis tareas escolares, el solo verla de pie en mi recamara vestida con ropa vaquera me excitaba, esa tarde decidí jugarme de nuevo todo por el todo.

– En verdad que haz cambiado mucho, me preocupa mucho que no tengas novia hijo – me dijo mama acariciando mi pelo.

– Así estoy bien mama, nunca podré encontrarme a alguien tan bonita como tu

– Jajaja , gracias pero si hay muchas jovencitas muy lindas que les encantaría un novio guapo como tu, además yo soy tu mama

– Tiene que ser igual a ti – Insistí

– Por mi encantada de que siempre estés conmigo

– Mama, tengo una pregunta, no extrañas a papa? Como mujer que eres no entiendo como puedes vivir tanto tiempo sola – Mama se ruborizo

– Claro que lo extraño!

– Pero en verdad solo piensas en él? No te atrae nadie mas?

– No, tu papa es el hombre de mi vida, además nos da todo y tu sabes que esta pendiente todos los días de nosotros

– Si lo sé, pero solo por teléfono, cuando yo me case me imagino que me gustara estar siempre con mi esposa, tu sabes besarnos o todo lo que hacen los matrimonios

– Si, como lo que estabas viendo en la computadora verdad bribón?

– Bueno, ahí se ven cosas que no hacen los matrimonios, cosas feas como varias personas teniendo sexo en una misma habitacion…

– En verdad? – mi madre abrió los ojos sorprendida cuando yo sabia la verdad de lo que veía

– Si, sexo de todo tipo, yo imagino que a esos les pagan pero en un matrimonio es algo bonito que dos personas que se quieran lo hagan

– Por supuesto que así debe de ser, mira yo la verdad ya no me molesto si quieres ver lo que veías, es algo hasta cierto punto normal, después se te pasara seguramente…

– No me has contestado a mi pregunta mama, que si como mujer que ha vivido tanto tiempo sola, no sientes en ocasiones deseos de estar con alguien? – lo pregunte temeroso de que me reprendiera

– Si, ya te conteste que con tu papá, pero las circunstancias lo impiden, y fijarme en otro hombre no me pasa por la mente, tengo mis principios muy claros y amo a tu papa o me estas pidiendo que me olvide de papa?

– Claro que no! solo que ya ha pasado tanto tiempo, en ocasiones pienso que ya tiene otra familia y se me haría muy injusto que tu estés sola mientras el no lo este..

– Eso no es cierto! Tu papa nos quiere y pronto ya estaremos todos juntos! – Vi como se molesto por mi pregunta

– Muy bien mama, yo te quiero mucho y nunca te dejare sola, ni te cambiare ningún minuto de mi vida por estar con una novia, y quiero aprovechar para pedirte que me perdones de nuevo por haberte fallado y me encontraras haciendo lo que hice aquella ves…

– Masturbarte? …no hijo es normal e imagino lo sigues haciendo, eres joven no tienes una pareja con quien tener relaciones..

– Tu lo haces? – se me salió sin querer

– Esas preguntas no se le deben hacer a una mama no crees?

– Lo sé, disculpa es que me quede pensando que no lo vería mal ya que también tú eres joven y no tienes físicamente a una pareja

– Bueno, fin de la charla de verdad que me incomodan tus preguntas…

– No mama, yo no tengo a quien preguntarle nada, en el colegio nos dicen que nuestros padres nos deben orientar y papá no esta con nosotros, me parece normal que te masturbes y si no lo haces también me gustaría saberlo, de verdad que me preocupas mucho es solo eso…

– Bueno, esta bien si lo he hecho…

– Recordando a papá o como sucede eso en una mujer?

– Si claro recordando a tu papa

– Yo cuando lo hago me acuerdo de lo que vi en Internet …pero también imagino cosas que yo invento

– Si? Como que cosas? – mi madre parecía entrar en mi terreno

– Cosas, mujeres, parejas que tienen sexo

– También de cuando hay varias personas teniendo sexo al mismo tiempo? – me pregunto mama con un semblante raro

– Pues…mas o menos, de todo un poco…y tu que es lo piensas o fantaseas, de cuando tú y papa se conocieron?

– Si, de cuando nos besábamos cosas así, las mujeres somos mas bien románticas, los hombres se excitan por lo que ven, nosotras reaccionamos diferente

– Y nunca has pensado nada mas de eso? Por ejemplo estar con otro hombre diferente o con una mujer

– Óyeme que te crees que soy! – me contesto levantándose de la cama, parecía molesta

– No mama espera estamos platicando! Solo quiero saber, en donde voy a conocer todo esto en la calle? Yo no salgo a ningún lado – continué con mi chantaje emocional

– Bueno es que preguntas tonterías, amo a tu padre eso grábatelo, a ver dime tu que te imaginas cuando te masturbas?… que estas con diferentes mujeres? – me pregunto mama sentándose nuevamente

– Hummm en verdad yo no participo en mis fantasías, mas bien veo los que otros hacen, por ejemplo me imagino que dos chicas están con un negro, o que una chica de grandes pechos están con dos chicos…cosas así

– Óyeme esas son cochinadas! – contesto mama, si tan solo imaginara que la vi masturbándose viendo una foto de una chica follada por dos tipos

– Si, claro es lo que vi en Internet no conozco mas, y eso me provoca que me masturbe incluso en una ocasión…aunque me da pena decírtelo pero tu saliste en una fantasía

– QUE!- mi mama abrió sus lindos ojos verdes al máximo

– Si, te la cuento?

– Que cochinadas me dices, en verdad que me estas asustando!…esta bien cuéntame pero no respondo si me enojo o te castigo

– Bueno, recuerdas cuando fuimos al centro comercial, yo te vi platicando con dos chicos y ya en la noche me imagine que tu tenias sexo con ellos, perdóname mama es una fantasía nada mas…

– Me estas diciendo que fantaseas que tu propia madre se acueste con otra persona que no es tu padre y no solo eso sino que son DOS personas quienes tienen relaciones con tu mama?

– Así es, claro que no es algo que quiero que suceda, nada mas lo imagine, es que eres tan bella que tú eres mi modelo para todo…

– Y…solo me has imaginado en una ocasión o más veces? De verdad que me estas preocupando..cuéntame que hacia yo con esos chicos que ni recuerdo que yo platicara con alguien…

– Bueno en mi imaginación estaban en la misma tienda, uno te besaba en la boca y el otro te desnudaba y besaba tu cuerpo…después cambiaban …luego tu les quitabas la ropa…te arrodillabas y les besabas sus “cosas” al mismo tiempo y…

– Que???…

– Pues mas cosas como las que ve uno en Internet…

– Si, pero que cosas me tienes sorprendida quiero saber todo con detalles esto es importante en verdad que estoy impactada!!

– Pero mami…si estas enfadada mejor ya no cuento nada…yo no quiero que venga mi tío de nuevo o me manden a un internado- de pronto sentí pánico , tenia para entonces una tremenda erección a pesar de que casi empezaba a llorar

– No, cuéntamelo…prometo no contárselo a nadie, debemos aprender a solucionar nuestros problemas para ello soy tu mama, así que cuéntame que más cosas imaginaste…- mi madre parecía impaciente mas que preocupada

– Bueno…tu les besabas “sus cosas”, luego ellos te cargaban y te llevaban a una mesa, uno te besaba a ti tu “cosita”…y tu seguías besando la “cosa” del otro que sé hacia grande…como yo la tengo ahora- Le confesé apenado al tiempo que me lo tocaba por encima del pantalón

– …continua por favor- dijo mi madre quien movía sus rodillas nerviosamente y su rostro parecía de enojo

– Entonces…cambiaban posiciones…te abrían las piernas y yo te veía, veía tu sexo abierto …luego te llevaban de la mano a otro lugar y yo te veía caminar completamente desnuda con tus pechos al aire…

– Que más…

– Caminabas nada mas sobre tus zapatillas….uno de ellos se puso atrás de ti y tu besabas la “cosa” del otro que la tenia muy grande…luego cambiaban posiciones, el otro…te la metía toda y tu le chupabas el pito al otro…perdón mama! Le besabas su “cosota” al otro…luego la señora de la tienda se acerco a ayudarte y las dos les besaban sus “cosas” a los chicos…

– Que imaginación jajajaja…continua

– Luego la señora se las besaba ella sola a los dos y…luego tú lo hacías con las dos pollas al mismo tiempo, les subías y bajabas la piel y pasabas toda tu lengua por ambos falos mientras ellos te agarraban las tetas…digo tus senos que se veían hinchados…luego la señora te besaba tu rajadita…mama me puedo masturbar me siento mareado – interrumpí mi relato ya que en verdad me sentía mal

– No estas loco! Continua contándome tus locuras…- me pego juguetonamente en la mano con la que intentaba abrirme el cierre del pantalón

– En que me quede…-le pregunte tocándome ligeramente mi pené sobre el pantalón

– En que la señora de la tienda se metió a tu sueño y me hacia a mi no sé que cosa…

– Haa es verdad, ella se puso de rodillas a besarte tu sexo y a abrirte mas las piernas…los chicos estaban de pie y tu sé las…mamabas al mismo tiempo…les besabas sus penes que estaban grandes y duros…les pasabas la lengua…y la señora seguía metiendote la lengua…después te pusieron en 4 patas …como a una perrita….disculpa la expresión mama….y la señora seguía metiendote la lengua …solo que…

– Que…que?…

– Ahora te metía la lengua por tu “otro” hoyito – mi mama se veía rara

– Por …atrás?..por mi ano?

– Si mama por ahí…

– Y…los chicos que hacían mientras tanto?…

– Haa ellos nada, estaban uno frente al otro y la que hacia cosas eras tu…se las seguías mamando a los dos juntos…

– Y la señora no participo…con ellos?…

– Si…pero antes uno de los chicos se puso atrás de ti, como tu estabas de rodillas…y te la metió así…

– Me la metió…por donde? – la cara de mi mama estaba desfigurándose y adquiriendo otro color, su respiración me indicaba que estaba excitada

– Pues por donde se mete no?..por tu vagina…por donde pensabas?

– Continua…

– Bueno, uno te la metía por atrás…o sea por la vagina…y el otro te la metía por la boca…

– Y…la señora que hacia?..

– Nada estaba de pie desnuda con su cuerpo blanco y pálido viendo como…te cogían esos hombres por los dos lados…por la boca y tu rajadita..

– Haaa..nada mas veía como tu..

– Si, yo estaba en otro lugar viendo todo y me masturbaba viendo como té …cogían…te la metían por los dos lados…tu boca y tu vagina…el que te la metía por la boca la tenia el doble de grande que el que te la metía por tu vagina…

– Que imaginación jajaja…y ya fue todo?..- Pregunto ya acostada boca abajo y a solo centímetros de mi verga que se notaba ya a punto de reventar

– No, luego la señora pidió que le hicieran lo mismo…así es que se puso como perrita igual como tu estabas…ella no era bonita ni tenia tu cuerpazo, pero tampoco era tan fea, delgadita con senos pequeños…ella pidió que el que la tenia mas grande se la metiera por atrás…solo que en otro hoyito…

– Por el ano?…-Pregunto mama abriendo sus lindos ojos

– Si por su ano, entonces…la señora grito porque le dolía mucho y…el otro señor se la metió por la boca para que se callara…

– Jajajaja esa estuvo buena para que ande de metiche jajajaja en verdad que me haces reír jajaja…

– De metiche?

– Si, porque los chicos en tu fantasía eran para mi sola que no? – pregunto mama con una jocosa sonrisa que me dio tranquilidad

– Si, así fue ella sufría con la cosota que se le metía en su anito…entonces uno de los señores le preguntaron que si se la sacaban para que no le doliera…

– Y que dijo ella?…

– Que no, que se la siguiera metiendo que ya casi no le dolía…entonces la señora te pregunto a ti que si querías probar que como tu…tenias el culo…digo tu colita mas grande que no te iba a doler tanto…y tu no sabias si hacerlo o no…

– Y…si quise…?

– Si, pero con el que tenia la verga más delgada…perdón su cosa más delgada…entonces te pusiste otra ves como perrita…y te la metió poco a poco…tu te querías safar al principio…pero después ya no querías porque te pregunto la otra señora que se la estaban cogiendo bien duro por el culo que si te gustaba o te dolía…y le contestaste que si te gustaba…entonces la señora te dijo que se notaba porque no hacías ninguna mueca en cambio ella parecía que la estaban matando…

– Pues si ella tenia al que estaba mejor dotado…

– Si, …. tu y la señora estaban una frente a la otra besándose y los señores se las metían por sus anos, a ti se te veían las nalgas bien grandotas y su “cosa” se perdía entre tus nalgotas…y la señora se veía al revés se le veían…unas nalguitas y una cosota que le entraba…

– Jajajaja!

– Los senos igual se te veían muy grandes y no cabían en la mano del señor que te la metía por tu anito…y la señora tenia unas chichis muy chiquitas que el otro señor agarraba con una sola mano mientras le metía toda su “cosota” por su anito…las dos gemían y les pedían a los señores que no se detuvieran…que las siguieran empalando por sus pequeños orificios…luego la señora te dijo que si querías probar la vergota del otro señor…

– Y…si quise? También por mi ano?…

– Sí,… Cambiaron de posición..cuando la señora iba caminando para ponerse como perrita yo vi como su anito se veía rosado y abultado..se le veía un hoyo grande…me dio miedo por ti…que te fueran a hacer daño….me acerque y le dije al señor que se sobaba su cosota para metertela que no lo hiciera…y el te pregunto a ti que si lo querías…tu le dijiste que si lo querías solo que tuviera cuidado…

– Que imaginación tienes hijo… estoy sorprendida…continua que más paso?…

– Entonces yo me fui a esconder otra vez…y vi como te la metió el que la tenia más grande y gorda…tu no tuviste ningún problema con tu colita…te entro muy fácil y rápido….se te veía tu colota y su verga…digo “cosa” ya no se veía tan grande entre tus nalgotas prietas y firmes…en cambio la otra señora ya no sintió tanto la “cosa” del otro y se quejo diciendo que eras afortunada mientras se la culiaban en sus nalgas pequeñas y pálidas, pero que ahora ella quería que los dos se la metieran al mismo tiempo…

– QUE?!! Es eso posible?…-Pregunto mi mama tratando de parecer ingenua ya que la imagen que vio el día que la espié era de una chica con dos pollas; una en el culo y otra en la vulva

– Entonces tu le pediste que te dejara a ese hombre un poco mas…que se esperara la señora…

– Claro! como ella ya lo había tenido tanto tiempo y ahora…continua..

– El señor de la vergota te siguió culiando un rato…entonces el otro se salió de la señora inconforme…se limpio un poco su “cosa” y…

– Vaya al menos en tus fantasías hay gente limpia!…que más?…

– Y…te la metió de un golpe en la boca!…la señora se sentó a ver como te cogían esos señores…y estaba enojada con sus brazos cruzados…luego los dos se salieron de tu cuerpo al mismo tiempo sin avisarte….

– Huyyy que agresividad!!

– Sí..agarraron a la señora y se la llevaron cargando a otra parte de la tienda…tu te quedaste en la misma posición…con el culo parado y la cabeza hacia abajo recuperándote de la culiada que te acababan de dar y le pegabas al piso como enojada porque te habían sacado las dos vergas…perdon sus “dos cosotas” yo podía verte como se te abría tu panocha y tu anito parecía como palpitar….entonces me fui a la otra parte de la tienda y vi a la señora montada arriba del que tenia la verga mas chica y mamandosela al otro tipo…apenas le cabía en la boca… la tenia muy grande y gorda…llena de venas….mama me puedo sacar mi “cosita” porque me aprieta mucho el pantalón…- interrumpí de nuevo mi narración

– Hummm…no sé que decirte quizá te haga daño contenerte…esta bien sácala pero por favor y por respeto a mí, no te la tocas…nada mas libérala…que no té de pena ya te conozco de pies a cabeza…continua que mas hizo la señora…los dos chicos finalmente le hicieron “eso”?…-Mi madre estaba boca abajo, vestía un ajustado pantalón de mezclilla, yo estaba recargado en el respaldo de mi cama, me abrí el cierre de mi pantalón y saque mi pené bien erecto, que en ese tiempo no media mas de 14 cms de largo por 12 cms de ancho, mi mama disimulo no verlo aunque le quedaba a menos de 25 cms de distancia de su cara, lo deje ahí parado y acomodándome mejor continué mi relato

– En que me quede? –pregunte y vi como mi mama de reojo vio mi pené

– En que la flaca de la tienda se fue a otra parte de la tienda con los dos chicos y estaba teniendo sexo con uno de ellos y el otro me parece que estaba de pie…

– Haa si, el que estaba de pie se la metía por la boca… la señora cabalgaba con mucha rapidez yo le veía sus nalguitas un poco arrugadas cuando se tragaba la cosa del señor….entonces el otro se puso atrás y…

– …Se la metió?..pero en verdad se podrá tener dos penes al mismo tiempo? – pregunto mama de la forma más natural

– Si se puede yo he visto muchas fotos en Internet de ese tipo- conteste muy ufano

– Si, pero a esas tipas les deben pagar bien…bueno continua…

– Entonces la señora empezó a gemir mucho y a pedirles que no se la sacaran…y les decía groserías como que ella era mas puta que tu que a ella le echaran la leche que a ti ya no te la metieran…

– Mira con la tipa…la muy bruja!!!

– Si,…eso decía la tipa flaca esa…muy egoísta nadie la invito tu estabas muy a gusto cogiendo con esos señores y ella fue solita…pero bueno mama hay gente muy egoísta no crees?

– Eso sí, de verdad que uno nunca termina de conocer a las personas….que más? –Mi madre se acerco un poco mas y estoy seguro que podía oler mi verga ya que estaba a menos de 20 cms de su cara

– La señora gritaba que se la metieran mas duro…ella quería que terminaran y dejarte a ti …sin leche…entonces fui rápido a avisarte que te ibas a quedar sin coger, tu estabas sentada con las piernas y los brazos cruzados, muy molesta….entonces yo te lleve desnuda de la mano, solo traías puestas tus zapatillas…te veías muy bonita caminando desnuda junto conmigo…vi como nos veíamos en un espejo….entonces les dije a los señores que dejaran de cogerse a la flaca egoísta y que…..tu tenias mas derecho…ellos dejaron de bombear a la señora y se la sacaron de un golpe y la aventaron a un lado….yo te lleve y te ayude a montarte sobre el que tenia la verga mas chica y estaba acostado….y ahí me quede junto contigo…tu me agarrabas una mano y me pedías que no me fuera porque tenias temor que la señora te fuera a hacer algo malo mientras te cogían…querías coger tranquila y a gusto…me quede junto a ti…incluso te acomode tus zapatillas ya que con la fuerza con que te cogían se te salían por momentos… sabias que yo no permitiría que algo malo te pasara

– Y…el otro chico que hacia mientras?…-Pregunto mi mama con una voz muy ronca

– El otro se limpio el miembro porque te pedí que se lo mamaras…

– Que bueno que se lo limpio…sino imagínate!

– Si…entonces tu me tomabas una mano. Mientras uno te cogía y se la mamabas al otro…la señora se metía los dedos en su panocha y decía groserías que no quiero repetir…

– Que decía la bruja esa?…-Pregunto mama con el entrecejo fruncido como cuando en verdad se molesta

– Decía…”esta bien cojansela, ella necesita mas verga que yo…se nota que su marido no se la ha cogido en años…su propio hijo la tiene que llevar a coger..voy a ir por mi esposo que esta tocando la puerta ese si tiene una buena herramienta”

– Eso dijo?…

– Si, entonces te pregunte…que si que más querías hacer en mi fantasía y tu no podías hablar porque tenias una vergota hasta la garganta…entonces me hiciste una seña con los ojos volteando para atrás de tu cuerpo…y yo no te entendía…

– Y que era…que el otro chico me hiciera algo atrás?…- Pregunto mama con una voz desconocida para mí, muy ronca y sensual

– Si querías…que té culiara

– Eso…significa por el ano?…

– Si, entonces le pedí de favor al señor que si no te la podía meter…por tu anito…él dijo que con todo gusto y se puso atrás de ti…le pedí al otro señor que no se moviera tanto….y tu me apretaste la mano cuando te la fue metiendo….te pregunte que si te dolía….no podías hablar..te hundías la verga de abajo y luego te enterrabas en la que te perforaba tu otro hoyito….y luego te desvaneciste encima del que estaba abajo…

– Tuve un orgasmo a eso te refieres?..

– Creo que si…te desvaneciste después de soltar un grito…

– Haa si fue un orgasmo…continua…por favor..-mi mama respiraba fuertemente y movía su cuerpo, no me dijo nada cuando empecé a subir y bajar la piel de mi duro pené, lo hice discretamente, ella se acerco un poco mas y tenia mi verga a solo 10 cms de su linda cara, podía sentir su aliento caliente en mis testículos que ahora estaban libres ya que me había bajado completamente el pantalón

– El tipo que estaba abajo te agarraba las tetas y te besaba la boca metiendo toda su lengua…tu le chupabas la lengua como si fuera otra verga mientras te la metía por tu panocha….el otro te seguía culiando y te besaba la nuca….yo me agache sin soltarte la mano y vi como te entraban ambas vergas…una salía y la otra entraba….se oía un sonido que salía de tu panocha como si tuvieras agua dentro..

– Es la lubricación vaginal que tenemos las mujeres cuando estamos excitadas…-me confió mi madre

– Creo que si, …la verga mas gorda se perdía entre tus nalgas y la delgada entraba lentamente en tu panocha….ellos decían que por dentro estabas muy rica….y se preguntaban que sentía el otro….entonces decidieron cambiar y así lo hicieron…el de la verga gorda se acostó y te la hundió en la panocha….y el otro en tu culito…que se trago esta nueva verga muy fácilmente…

– Claro..es lógico no?

– Si, porque ya tenias un hoyo muy grande…entonces de pronto los dos te la sacaron al mismo tiempo porque regreso la flaca latosa acompañada de su esposo un señor muy alto y fornido y con cara de pocos amigos…y la señora de la tienda se alegro porque ya no te estaban cogiendo… y le saco la verga a su esposo para mamarsela y les dijo a los otros señores que no te cogieran porque si lo hacían ella le hablaría a la policía…

– Y…que hicieron?- Pregunto mi mama con los ojos como platos, para ese momento yo me masturbaba fuertemente a centímetros de mama, ella fingía no ver pero cuando yo volteaba a otra dirección para seguir narrando la descubrí viéndome el pene

– Ellos estaban muy calientes y no sabían que hacer se la seguían jalando, quisieron acercarse a la señora pero ella los rechazo y su esposo les dijo que no se acercaran…ahí estaban tu y los chicos bien calientes y sin poder seguir cogiendo…la flaca desnudo a su marido y les enseño la enorme tranca de su marido….el le pregunto que si ellos se la habían cogido ella dijo que no que solo a ti…

– La muy zorra!!!- Comento mi mama visiblemente excitada

– Si…entonces yo le dije al marido de la señora que no era verdad que yo tenia unas fotos que tome con mi cámara y que le podía mostrar como ella les había rogado…y que ellos se la habían metido por los dos lados…

– Y que dijo el marido de la flaca???

– Se enojo mucho y les dijo a los chicos que se la cogieran que el te iba a coger a ti porque estabas muy buena y ya te había visto caminar en el centro comercial…

– Que bien que interviniste hijo…

– Si…entonces el señor te pregunto que por donde te la metía…tu no contestaste solo paraste las nalgas…y el entendió que por tu culito…como se veía rosado y abultado y tan palpitante que invitaba a todas las vergas que ahí había …

– Que..mas??

– Te la metió por ahí de un golpe…tenia la verga un poco más grande y gorda que la del otro señor vergudo…

– Y los otros chicos…y la flaca que hacían??

– Haaa…ellos estaban cogiendo a un lado y se la cojan de nuevo por sus dos orificios…la flaca gritaba mucho que se la cogieran para que viera su marido de lo que se perdía…los señores se la metían pero no dejaban de verte como recibías la nueva verga…

– Que cosas…gritaba la flaca?…

– Que no eran hombres ni uno de los que estaban ahí, que les iba a sacar la leche a todos…

– Haaa!

– Así es…el marido de la flaca entonces te la saco…y entre los dos te ayudamos a incorporarte…después tu se la mamaste….a la flaca la cambiaban cada rato de verga…en ocasiones la verga delgada en el culo y en otras la gorda…ella no dejaba de gritar…su marido estaba muy excitado viendo como se cogían y culeaban a su esposa..

– Sí??

– Entonces los señores se armaron de valor….y se la sacaron a la flaca…te rodearon…y tu se las mamaste a los tres…te pregunte que si querías que te la volvieran a meter y me contestaste con la cabeza que si…ahora el marido de la flaca se acostó y te la hundio hasta los huevos por la panocha… y el otro que tenia la verga gorda te la metió por atrás….por tu anito

– Y…el otro?

– A ese se la mamaste…ya tenias tus tres orificios llenos…tu me sujetabas una mano y vi como ahora dos vergas gordas te entraban…yo te pregunte que si estabas cómoda y te sacaste la verga delgada de la boca para decirme algunas cosas…

– Que…cosas te dije mi bebe?

– Que ahora si estabas completa…que querías tener una verga mas…por eso le habías chupado la lengua al otro porque te imaginabas que era una verga…ya me ibas a pedir a mí que te la pusiera en la boca…´pero afortunadamente llego este señor..

– Claro que bueno que llego ese señor!, sino imagínate con mi propio hijo!!!

– Entonces tu empezaste a gritar y te desvanecías…

– Cuantos orgasmos tuve ese dia??

– No se, la verdad no los conté…la flaca estaba muy enojada y eso me tenia preocupado, estaba en una silla viendo como te culeaban…y se moría de envidia…entonces uno a uno fueron saliendo de tu cuerpo y la flaca se alegro porque pensó que ahora seguía ella…se acomodo para que se la cogieran…

– Y así…fue?

– No, ellos querían echarte toda la leche en tu cara y senos…te acostaron en el piso y se las mamaste de nuevo…yo no te soltaba la mano…de pronto a los tres se les salió la leche, ….mucha leche que caía sobre tu cara….sobre tus pechos….y aun con sus vergas flácidas te las volvieron a meter en tu boca…les sacaste hasta la ultima gota…con una mano les apachurrabas los huevos para exprimirlos…no le querías dejar nada a la flaca…tu la veías como se retorcía de envidia…después los señores se fueron , te ayude a limpiarte la leche que te echaron…..te vestí y nos fuimos a comer porque tenias mucho apetito…eso fue todo lo que me imagine

– Nada mas?…vaya que tienes imaginación hijo, que historia me has contado!

– No estas molesta? – le pregunte sin dejar de masturbarme

– Mira, este será nuestro secretito te parece? Me gusto tu historia es algo que nunca haríamos, sin embargo no le hacemos daño a nadie, solo nos tenemos uno al otro y de aquí en adelante vamos a ser mas unidos, solo que si voy a investigar que tanto te puede dañar todo esto, te parece? – Mi mama parecía despedirse lo cual trate de evitar

– Me parece muy bien mama de hecho tengo muchas historias que puedo contarte

– En todas salgo yo?

– Sí, tú eres la heroína de todas

– Hijo, me sorprendes siempre tan celoso y me imaginas con otros hombres, bueno me voy a dormir te dejo para que te masturbes…y si quiero oír todas tus fantasías mañana me cuentas otras?

– Si mamita, todas mis historias que quieras, la verdad me excita mucho mira como tengo “mi cosita”

– Pues no la tienes tan chica, digamos que tiene buen tamaño para tu edad, es casi como la de tu papa no conozco ninguna otra…no soy como la de tus sueños – Los dos sonreímos

– Gracias por todo mami, por entenderme no sabes lo feliz que ahora me siento y lo liberado, contarle a mi propia madre todo eso – le di un beso y la abrasé, mi duro pené lo sintió en él estomago, nos quedamos un rato abrazados, su perfume era embriagador, era un abrazo muy hermoso, la mujer que me dio la vida y mi compañera, le tome una mano y la forcé a tocarme mi verga, ella trato de no hacerlo pero fue cediendo, así abrazados me masturbo lentamente, mientras absorbía su rico aroma a mama y a mujer…. parecía que bailábamos, de pronto dejo de abrasarme y se puso de rodillas a seguir masturbándome viéndome fijamente a los ojos

– Esta bien hijo, te voy a ayudar pero no me pidas pasar mas de eso, vamos dame tu orgasmo….dame tu lechita como tu le dices…

– Sí mami, yaaaa!!! – solté todo y le cayo en mano y brazos, ella siguió jalándomela y al final se inclino a darme un beso en la frente y sin mas se retiro a su habitación, dejándome con mi verga exprimida, este fue solo el inicio esa misma noche tuve la oportunidad de ver a mi mama por el orificio que me permitía espiarla y vaya que la calentó el relato!!

Fin de la segunda parte cualquier comentario escribir a incesto_2004@yahoo.com.mx
Autor: Manolo Topete

Mi gran fantasía de adolescente cumplida

Bueno mi historia comienza hace 1 año cuando mi madre recibio una llamada, era una amiga que se habia ido a vivir en el extranjero. Ella y 2 amigas mas de mi madre, claro cada una por su lado, con sus esposos, en total era un grupo de 7 amigas de la infancia, la llamada era para avisar que por las fechas navideñas irian de visita con sus familiares y que se querian reunir para recordar viejos tiempos ya que tenian cerca de 15 años sin reunirse todas.

Yo las conocia a todas ya que eran amigas de la infancia pero a muchas las deje de ver hacia ya tiempo, ahora tengo 24 años y estoy casado con una hermosa mujer y dos crios, vivo en uno de los departamentos de mi madre que esta en la planta alta de su casa. Llegó el dia del esperado encuentro, ese dia yo fui a trabajar y saldria como decostumbre a las 23:00, me lleve el carro de mi padre y mi madre me dijo que al salir fuera por ella a casa de una de sus amigas donde seria la reunion. En efecto al salir del trabajo llame por telefono y me dijeron que fuera para casa de ella que estaban muy entretenidas y que me tendria que esperar un rato mas para irnos a casa pero que fuera para lla inmediatamente que sus amigas me querian saludar. Llegue muy rapido ya que el trabajo quedaba muy cerca, yo iba de jeans pues era sabado y en la oficina podiamos ir ese dia vestidos comodos, al llegar a casa de su amiga mi sorpresa fue tremenda, estaban ahi las 7 amigas, de todas ellas mi madre era la unica que seguia casada, las demas en su total plenitud sexual eran divorciadas y una viuda, todas estaban muy bien conservadas que cabe decir que de todas mi madre era la mas delgada pero no por eso la menos buena, llegue y salude a todas de beso en la mejillla, me empesaron a sonrojar ya que mi mama les habia platica de que era casado y con dos niños, decia mi mama que habia salido bueno y tenia una maquina de hacer hijos muy efectiva y sobretodo grande, yo solo me limitaba a reir de los nervios, no me sentia en confianza como con los amigos, y me sente en un sillon a un costado de donde estaban las 7.

De repente una de ellas dijo bueno pues tendremos que cambiar de tem,a las muy putas estaban platicando de como se satisfacian desde que estaban solas, cada una contando sus experiencias, desde sus consoladores hasta algunas con extraños que pasaban por la calle cuando tenian ganas, pero mi madre contesto no te preocupes, él puede escuchar total debe de aprender si le falta algo para satisfacer a su mujer aqui sabra que es lo que se necesita. Siguieron platicando de sus inumerables masturbaciones y toco el turno a mi madre que todavia era casada claro, ella platico como se la follaba papa y claro que tenia una gran herramienta por lo cual no le hacia falta su buena racion de verga y ademas que eran muy calientes, cosa que ya sabia yo pues de adolecente en muchas ocasiones los encuche pues mi cuarto estaba al lado de el de ellos, pero aun asi me calente demasiado pues oir hablar a mi madre de esa manera delante mio era muy excitante. Temino mi madre y continuo Lorenza que era la mas buena de todos y la mas caliente, ella era trabajadora social en una escuela y divorciada hacia ya 4 años, tenia una hija casada y vivia lejos de ella. Empezo a platicar como seducia a los alumnos de la escuela donde trabajaba y como los chantajeaba incluso para que se la cojieran, pero en medio de uno de sus relatos me miro y sonriendo me hizo un comentario que me dejo helado dijo : pon mucha atencion para que aprendas por que despues tu nos tendras que contar a que conclusion llegaste de como complacer a una mujer madura, con los comentarios que escuchas de nosotras. Se notaba que era maestra. Siguieron platicando por un rato mas, eran ya la 1:30 de la madrugada y mi madre hablo a casa para avisar que llegariamos ya muy entrada la madrugada por que esta muy agusto con ellas y tenian mucho mas de que charlar, yo por mi parte avise a mi esposa que estaria esperando a mi madre, que no se preocupara. En eso Lorenza saco un vivrador para mostrarselo a ellas, se noto que a todas les davan ganas de meterselo en ese momento y en eso loren dijo “saben se me ha antojado una copa de tequila” como era de esperarse me enviaron a la tienda de 24 hrs por él, yo sin preocupaciones sali, me subi al carro y fui. En el camino iba fantaseando con ellas, era muy excitante ser el unico hombre entre un grupo de mujeres que platicaban de sexo, imaginaba que era algo asi como un striper y les bailaba y las calentaba, pero bueno regrese con el tequila y al entrar todas se me quedaron viendo y empezaron a reir, yo no sabia la que me esperaba.

Les di el tequila y me sente pero loren porsupuesto se paro y me dijo “a ver, ven para aca, quiero que me expliques a que conclusión llegaste”. Yo no sabia que decir, me quede mudo y ella volteo hacia mi madre y le dijo “ahi está, no que muy bueno para esto del sexo” y mi madre dijo es que ya tubo suficiente teoria ahora falta la practica, y todas comenzaron a reir. Loren volteo y me dijo “es cierto eso, quieres practicar lo aprendido”. Yo no hablaba no sabia que hacer lo que habia imaginado momentos antes se podia volver realidad pero me setia cohibido, en eso ella me acaricio la entrepierna y empezo a dar una mamada memorable, yo estaba impactado de esa escena, una hermosa y buena mujer tragandose toda mi verga y 6 mujer mas viendome entre ellas mi madre. De repente yo perdi un poco la noción del lugar y al voltear buscando a mi madre la vi en ropa interior ya con las demas amigas, todas llevaban ropa muy sexi tangas, ligueros y sujetadores de encaje, estaban tiradas en la alfombra comiendose el coño entre todas y con 3 consoladores, esa ecena era increible, demasiado erotica, demasiado caliente, por lo cual no aguante mas y me corri todo en boca de lorenza, ella se trago toda mi leche. Yo estaba super caliente cuando ella se levanta y dice si es bueno y su leche sabe rica, quien quiere probar. Me sentia raro por la situacion pero muy caliente en eso se fueron acercando una a una y por parejas me daban unas deliciosas mamadas yo estaba soñado a que lo era un sueño hecho realidan ni en mi mas guarra fantasia lo hubiera creido pero en eso el momento mas perturbante de toda la noche mi madre se acerco y me empezo a chupar la verga, eso era lo maximo, yo la habia oido cojer con papa y me la imaginaba desnuda montandolo en cuatropatas pero nunca oi algo de que se la mamara. No aguante mucho y me vine, ella se tragaba mi semen, toda mi leche y me decia vaya que mi nuera tiene suerte de poder disfrutarte cuando quiera. Yo solo le decia si tienes razon pero si quieres tu tambien puedes hacerlo, disfruta mi verga cuando quieras. Ella se paro y en eso lorenza me ofrecio su culo era un culazo enorme y bien formado aparte de duro no lo pense 2 vece y le hundi toda mi verga en su culo, ella gritaba de placer sus demas amigas seguian dandose placer unas a otras pero en eso ella tuvo un orgasmo y yo realmente estaba ya muy agotado, pues auque tengo un buen fisico esto era muy desgastante, pero al acercarse mi madre a hablar con lorenza le dijo “nunca me lo han metido por el culo, que se siente”. Lorenza solo la vio se rio y le dijo “siempre hay una primera vez, pruebalo” mi madre se acerco y me ofrecio su culo, loren me pajeaba y al estar mi verga a 100 no dude ni un momemto y se lo hundi en su culo, eso era algo encantador, dervirgar a mi madre por el culo era fenomenal, ella al principio grito de dolor pero despues se comportaba como una verdadera puta y me decia “asi, asi cojeme papito, cojeme como a todas las putas que te has cojido, rompeme el culo llenalo de leche, a mi y a las putas de mis amigas, cojenos a todas, cojete a tu madre que es una puta que le gusta la verga, dame toda tu verga”. Yo estaba muy caliente y no pude mas, despues de correrme nuevamente cai sin fuerzas en el sillon, estaba tan cansado que me quede dormido y la ultima escena que vi era la de esas mujeres dandose placer unas a otras, pues se veia que les hacia falta una buena cojida. Al dia siguiente al despertar estaba en el sofa en boxers y ellas entaban todas borrachas y desnudas en la alfombra, se ve que siguieron la fiesta un buen rato. Me meti a bañar y al salir estahban todas despiertas, yo solo las salude y me dijeron te vamos a proponer un trato, tu vas a ser el encargado de darmos placer, digo estamos solas y necesitamos de alguien que se encargue de nosotras. Yo porsupuesto acepte y elaboramos un plan, como todas son de buena familia me sali de trabajar e invente que habia entrado a una empresa en la que tenia que viajar mucho, para asi justificar mi ausencia con mi esposa, por supuesto voy a visitarlas casi cuatro dias por semana, con una y luego con otra, ellas cubren mis gastos, los de mi esposa e hijos y yo solo las veo para darles placer. En ocaciones al ir de visita con ellas mi madre llega y armamos una buena fiesta, que por cierto quedaron de presertarme a 3 amigas + que segun ellas no pudieror ir a esa reunion, son casadas pero quieren comprobar que lo que les plaiticaron sea verdad, yo por mi parte espero a marzo que escumpleaños de una de ellas y ya que daron de reunirse todas y quieres festejarlo en grande, ya hasta me meti al gimnasio y compre un gel que reduce sensivilidad para durar mas por que son muchas y muy calientes.

Bueno, este es mi realato, es cierto, espero les haya gustado como lo describi y luego les contare pues al parecer mi padre y mi esposa no extrañan nuestras ausencias pues se acompañan muy bien

¿Quién iba a decirlo?

Mi nombre es Laura y tengo 42 años, estoy casada con un hombre maravilloso y mi vida sexual dentro del matrimonio es satisfactoria, hasta que conocí Internet. Tengo 2 hijos, el mayor es Alberto, tiene 24 años y después está Beatriz que tiene 21, y ambos viven en casa desde que nacieron, no se deciden a independizarse y eso de alguna manera me alegra, sobre todo por Alberto, mi hijo y mi mayor satisfacción. Mi físico es bastante agradable, tengo unos pechos grandes, un poco caídos por mi edad y por haber sido la fuente que amamantó a dos hijos a temprana edad, pero los conservo bien grandes y gordos, mis pezones son algo que me enorgullece, ya que los tengo grandes y cuando me excito soy capaz de ponerlos tan grandes como mi dedo meñique, tengo una aureolas rosadas y amplias que dibujan el centro de mis tetas con mucha exactitud, en otras palabras tengo unas tetas muy majas. Mi vientre lo mantengo plano debido a años de gimnasio después de mis partos y mi trasero lo mantengo firme y alzado, redondo y bien duro, me considero una mujer cuidada en lo que al físico se refiere y aunque me resulte incómodo decirlo me gusta tener un cuerpo provocativo.

La historia que voy a escribir es realmente verídica y la escribo con el consentimiento de Alberto, mi hijo, ya que fue el quien me animó a esto y quien me metió en el mundo de Internet. Yo soy una ama de casa normal y corriente, mi marido trabaja en una multinacional y con un importante cargo dentro de la empresa, mis hijos estudian y llevan a cabo caminos prometedores en relación a sus estudios, las cosas en casa van de mil maravillas. No hace mucho tiempo instalamos Internet en casa y Alberto se pasaba horas y horas navegando, buscando y encontrando. Yo aprovechaba cuando estaba sola en casa para curiosear en la red, hasta que me encontré con algo asombroso. Alberto tenía unos ficheros con una serie de relatos eróticos, todos trataban del mismo tema, el incesto de madre e hijo. Yo al principio me asusté e incluso se me pasó por la cabeza la idea de comentarle algo a mi hijo, pero decidí callarme. Con el tiempo aprendí a navegar de manera más ligera y encontré páginas de contenido erótico y pornográfico, poco a poco me iba metiendo en este mundo que es la red y poco a poco me iba aficionando a las fotos de enormes penes, a videos porno y a relatos eróticos, también de contenido incestuoso. Nunca he sido una adicta a la masturbación, pero debo decir que desde que me conecto a Internet me masturbo muchísimo ante el monitor, no pasa un día en que no me toque mi coñito mientras me leo un relato en el que una madre se acuesta con su hijo o mientras veo esas enormes pollas bien empalmadas ocupando toda la pantalla.

Llegó el día en que solo pensaba en quedarme sola en casa para enchufarme al ordenador y gozar con mis deditos, la cosa me estaba obsesionando y llegué incluso a tener miedo de caer ante alguna adicción algo seria. Me estaba convirtiendo en una calentorra y casi cada noche le pedía guerra a mi marido en la cama, necesitaba follar a diario, me masturbaba cada mañana ante los relatos y el asunto iba en aumento.

Un día estábamos en casa Alberto y yo solos, mi hijo estaba en su dormitorio haciendo algo en el ordenador, yo estaba haciendo algunas labores propias del hogar cuando tuve que entrar en su dormitorio para recoger algunas cosas, mi hijo no tenía la puerta cerrada del todo, la tenía entreabierta, así que me asomé antes de entrar y quedé impactada ante el espectáculo que vi. Mi hijo estaba espatarrado en la silla ante la pantalla del ordenador mientras leía algo, sujetaba en su mano derecha algo grande y muy largo y paseaba su mano por toda aquella cosa que parecía no tener fin, era su polla. Mi hijo se estaba masturbando delicadamente y se masturbaba de una manera que me estaba poniendo cachondísima, mi Alberto tiene una polla preciosa y enorme, como nunca la había visto, sólo había visto pollas grandes y sobrenaturales en las fotos de Internet y creí que muchas de ellas eran montajes, pero tenía una de verdad en mi propia casa y aquel miembro tan espectacular no era ningún montaje, era y es de carne y hueso.

Me quedé sin respiración y algo atontada, con los ojos clavados ante mi nene que se tocaba la polla poquito a poquito y que parecía no dejar de crecer nunca, se me escapó un gemido de ahogo al ver aquello y Alberto se dio cuenta de mi posición, giró la cara y sus ojos se clavaron en mi rostro acalorado.

Cerré la puerta con el corazón a cien y me fui hacía el salón , me senté en el sofá y me tapé la cara, una extraña obsesión se apoderó de mi cabeza, deseaba aquella polla entre mis manos, entre mis labios y entre mis piernas, tenía en mi casa la razón de mis masturbaciones clandestinas, tenía acceso para poder ver en directo una maravilla de la naturaleza y eso me estaba atormentando, era mi hijo, mi propio hijo y eso no se me podía ocurrir a mí, pero cómo iba a meterme en la cama con mi hijo, una cosa es un relato erótico que puede ser incluso inventado pero otra cosa es la realidad, no puedo tener relaciones sexuales con mi hijo, aunque este tenga el aparato reproductor más tentador de la Tierra, no puedo y no puedo, me decía una y otra vez. No me di cuenta y Alberto se me acercó al sofá, estaba mudo y serio, se veía preocupado por mi respuesta al hecho de haberle visto masturbarse…-mamá…yo…yo no quería que me vieras y…- mi hijo balbuceaba una disculpa pero yo no podía ni mirarle a la cara por miedo a comérmelo a besos y cogerlo de la mano y llevármelo a la cama para que me mostrara su habilidad para amar a su madre, para hacer gozar a su madre, deseaba sentir su eyaculación dentro de mí y deseaba sentirlo por todos mis agujeros. Me retiré las manos de la cara y le miré sonriendo – no Alberto…la culpa ha sido mía por asomarme sin avisarte, no debes preocuparte por nada, es normal que te toques, estas en la edad de eso- le dije mirándole a sus ojos, mi hijo estaba de pie ante mí, tenía el aparato genital a la altura de mi cabeza y el pantalón de pijama dejaba adivinar el impresionante tamaño de sus huevos y su pene, mi hijo era todo un hombre, dotado para llenar a la mujer más exigente que pudiera andar por esta tierra, y posiblemente esa mujer fuese yo. Mi hijo se acercó un poco más y capté el olor de macho en celo, sólo tenía que levantar la cabeza y toparme con su bragueta en mi rostro, deseaba lamer esa cosa que escondía pero era mi hijo y no podía – mamá yo siento lo que estaba haciendo y siento mucho que me tuvieras que ver en ese momento, sólo te pido que me perdones, me parece una falta de respeto hacia ti…no volveré a leer esas cosas, de verdad mamá te lo prometo- levanté la cabeza y vi su pijama , no había bulto ni estado de excitación alguno, le miré a la cara y le dije – nene…¿qué estabas leyendo para ponerte así hijo mío?- le dije esto sin saber apenas lo que había preguntado, me estaba sonriendo y yo le devolví la sonrisa y le di un toque de picardía a la pregunta, para quitar importancia al asunto – nada mamá…estaba leyendo unos relatos picantes…y me puse un poco…ejem…ya sabes- ¿un poco hijo mío?¿eso te parece un poco…pero sí estabas bendito…estabas para hacerte una foto …estabas…no quiero ni recordarlo- le dije yo un poco más incorporada en la sofá y ya sin sentimiento de culpa , Alberto se rió y noté un leve movimiento en su paquete, aquello le había gustado al muy canalla, me dijo- no mamá, no estaba del todo, sólo estaba un poco…- le miré sonriendo y con algún miedo en el cuerpo, la conversación podría llegar mucho más lejos de lo imaginado- ¿sólo un poco?…no me dirás que se te puede poner más grande…porque hijo mío…yo he visto algo muy grande…y sí me dices que se te puede poner aún más…yo no sé qué decir…no me lo voy a creer…sí no lo veo- diciendo esto me di cuenta de lo que había dicho, estaba invitando a Alberto a que me enseñara su polla. Mi hijo me dijo- si quieres verla…la puedes ver…si quieres te la enseño mamá-

En esos momentos noté cómo su bulto empezó a moverse y a incrementar en tamaño dentro de su pijama, yo no sabía qué hacer, estaba deseándolo pero sabía que era un error, un pecado, pero qué diablos me moría de ganas por ver aquella polla ante mis ojos- ¿de verdad que me la enseñarías?- pues claro que sí mamá…anda quítame el pijama y verás cómo se me puede poner de grande-.

Agarré temblorosa el pantalón del pijama y se lo fui bajando poco a poco, me costaba bajarlo dadas las proporciones que estaba cogiendo su polla, se estaba empalmando con sólo bajarle el pantalón, cuando terminé de hacerlo mis ojos se quedaron abiertos como platos, me tuve que tapar la boca para ahogar un grito y cerré los ojos ante el impacto, mi hijo tenía una polla preciosa a medio empalmar y era enorme, estaba medio erecta y ya mostraba un glande enorme como un champiñón , rosado y brillante, unas gordas venas rodeaban su tronco- hijo mío…qué tienes aquí…qué cosota tan grande esconde mi niño, pero qué herramienta más magnífica tiene mi Alberto, cariño mío…vaya polla que tienes…cariño…cariño- aquello iba creciendo más y más, se iba poniendo duro y poco a poco se iba levantando hasta apuntar al techo, dejando una estaca de dimensiones bestiales para mis ojos, no lo dudé más y se la toqué, se la agarré y empecé a masturbarlo poco a poco- has visto mamá cómo se me puede poner más grande…tú tócame más y verás cómo se te pone de grandota…tengo una buena polla mamá- mi hijo ya me hablaba como sí fuese una amiga suya, sin pararse a pensar que era su madre y a mí aquello me gustaba más y más- cariño mío…esto no para de crecer…qué cosa…qué maravilla…cómo se te pone…cómo se te pone ante mamá…¿mamá te la pone así de grande? Dímelo cariño, dime que mamá te la pone así de grandota…- claro que sí mamá…tú me la pones como nadie me la puede poner…tú eres la mejor…me la pones como nunca y es para ti mamá, mi polla es para ti, anda tócamela más y chúpamela sí quieres- .

Mi hijo me estaba provocando a que le comiese la polla, yo tenía el rabo en las manos y eso parecía no dejar nunca de crecer, las venas estaban gordas y duras, el tamaño de la polla era enorme y con mis manos no abarcaba todo el tronco, estaba ardiendo por mí, la polla de mi hijo estaba ardiendo por los labios de su madre, yo comencé a masturbarlo con furia, suspirando y gimiendo diciéndole a Alberto- dame más, cariño, quiero más polla para mamá…córrete en mi cara corazón…que mamá te va a cuidar esta cosota como nadie lo ha hecho nunca…es grandiosa hijo mío…ES UNA MARAVILLA…MADRE MÍA…QUIÉN LO IBA A DECIR…QUÉ COSA TIENE MI HIJO PARA SU MAMA…MADRE MIA…QUÉ POLLA MÁS ENORME HIJO MÍO…CÓRRETE CON MAMA CIELO…QUÉ HUEVOS…QUÉ POLLA…CÓMO ME PONES HIJO…CÓMO ME PONES- todo esto se lo decía gritando y con cara de no saber qué hacer mientras le sacudía con mis manos aquella enorme polla ante mis ojos…decidí metérmela en la boca y sólo pude pegarle un chupetón en la punta y mi Alberto se corrió en mis labios y en mi cara, me llenó de leche ardiente todo el rostro, yo le gritaba- ASÍ…ASÍ..HIJO MÍO CÓRRETE EN MAMA…QUIERO TODA TU LECHE SIEMPRE PARA MÍ…ME VAS A FOLLAR TODOS LOS DÍAS HIJO MIO…QUÉ HUEVOS TIENES Y QUÉ POLLA MÁS ENORME QUE TIENES CARIÑO..- yo acabé como trastornada de oírme decir aquellas palabras, pero fue una locura que pienso disfrutar siempre que pueda.

Continuará…a propósito a Alberto le mide 24,5cm, una señora polla que me llena todos los orificios de mi cuerpo.

Mi novia y yo convertimos en puta a mamá

Primera Parte

Apenas mi papá se fue de la casa, decidí que debía romperle el culo a mamá. Esa noche como tantas otras al sentir que estaban teniendo sexo, por los inconfundibles gemidos de ella que tanto me excitaban, salí de mi cuarto por la puerta de vidrio que daba al jardín y me deslicé hacia el suyo, que quedaba al lado, para ver si podía espiarlos o por lo menos sentir mas nítidamente sus suspiros y gemidos.
En esta ocasión la cortina estaba casi completamente corrida de manera que no me era posible observar con claridad, sin embargo no tanto como para que no pudiera observar que ella se encontraba en posición de perrito y mi padre la clavaba por la vagina con fuerza y rapidez. Se notaba que ella lo estaba disfrutando mucho (y no dudo que él también). Me encantaba ver sus senos bamboleantes a cada acometida y su carita con los labios medio abiertos y los ojos cerrados, el cerquillo rubio de su cabello lacio que cubría su ceño ligeramente fruncido en un gesto que por si solo bien valía una tremenda eyaculada. De inmediato me saqué la polla y comencé a pajearme con cuidado de que no me fueran a ver. Noté que él estaba especialmente excitado por lo que deduje que esa noche lo intentaría una vez más. La verdad es que lo mejor de mi madre es su maravilloso culo bien paradito y redondo, de nalgas firmes y grandes, bien proporcionadas, sin sombra de celulitis o cualquier imperfección a pesar de los 37 años de edad que contaba, de manera que no me sorprendía que mi papá cada cierto tiempo intentara romperle el culo, sino que fuera tan torpe y, como es lógico dado su pobre manejo, su ningún éxito.
Yo lamentaba mucho su ineptitud para persuadir a mamá, porque no imaginaba mayor placer que ver ese culo tan bello siendo partido en dos por la buena tranca de mi padre, entre paréntesis; que me enorgullece haber heredado, y esta vez no fue diferente. Sin mediar aviso alguno sacó la polla de su vagina y la enfiló hacia el agujerito del culo lo que hizo que mamá reaccionara violentamente saliéndose de la posición.
Sin embargo lo que sí no esperábamos ni ella ni yo fue la reacción de papá que no pudo controlar su mal humor y estalló en una serie de improperios que jamás le había escuchado. La trató muy mal a mi pobre mamita y entre otras cosas le dijo que ya estaba harto de sus prejuicios y complejos y que se iba de la casa con una persona que sí supiera satisfacerlo de verdad. Pobre, después de 18 años de casado (yo tenía 17 entonces) sabe Dios cuántas veces lo habría intentado y ahora su frustración era insostenible. No dudé de que se habría conseguido una buena puta que le soltara el trasero y que harto de las reticencias de mamá, se largaba con la susodicha.
Yo, hay que decirlo, me alegré muchísimo porque me di cuenta de que eso me dejaba el camino libre y que ahora sí podría hacer realidad mi más apreciado sueño; destrozarle el culo a mi mami. Esa misma noche mi padre metió en una maleta todo lo que pudo y se largó vociferando y dando un portazo sin importarle si yo escuchaba o no sus invectivas en contra de mi madre. No me pareció la conducta de un caballero.
Mi madre se quedó consternada y cuando se dio cuenta de que la cosa iba en serio no pudo evitar ponerse a llorar. Yo sentía esos sollozos entrecortados y la veía echada en la cama boca abajo con la cara enterrada en la almohada, probablemente para evitar que yo la escuchara, y la visión de su bellísimo culo, que se paraba más por la posición en que se encontraba, así como su evidente desolación hizo que tuviera un tremendo orgasmo y que eyaculara en contra del vidrio de la puerta de su cuarto. Me salió una buena cantidad de leche que no me molesté en limpiar, quién sabe, como una especie de marca o seña de lo que me proponía lograr, algo así como el inicio de la toma de mi nuevo territorio.
Me fui a dormir muy satisfecho esperando que cuanto antes llegara el nuevo día para contárselo todo a mi novia Sonia y juntos preparar el plan que hiciera posible mi tan ansiado sueño.

A la mañana siguiente me encontré a mi mami en la cocina preparándome el desayuno. Aun no se había vestido por lo que se cubría con una bata de felpa que le llegaba hasta las rodillas, me recibió con una sonrisa y me preguntó qué deseaba tomar. Se acababa de duchar y tenía el cabello mojadito y peinado para atrás de modo que se le veía muy bien su precioso rostro. Era evidente que intentaba hacer como si nada hubiera ocurrido y que quería demostrar frente a mí buen ánimo. Me pareció que lo mejor era tomar el toro por las astas de manera que le dije que ya lo sabía todo y que lo lamentaba pero que no había podido dejar de escuchar lo gritos de papá. La pobre se derrumbó de inmediato y sus ojos azules se le llenaron de lagrimas, cruzó los brazos sobre su busto y bajó un poco la cabeza poniéndose a llorar nuevamente. El cerquillo se le vino hacia la frente y le cubría un poco los ojos como tanto me gusta a mí, por lo que sentí cómo se me paraba la polla con una fuerza tremenda. Sin perder el tiempo la abracé con cuidado de que no sintiera mi erección ya que no me interesaba que tan pronto se diera cuenta de mis intenciones. Ella se abrazó a mí sin dejar de sollozar y yo aproveché para, sin que se percatara, aflojarle un poco la bata de modo que sus senos quedaron a la vista. Mientras le acariciaba la cabeza y trataba de consolarla se los rozaba con mi antebrazo y mi codo. Sentir la suavidad de su piel y la firmeza de su par de tetas me produjo un placer intensísimo, tanto que no me molesté en ocultar un prolongado gemido que mi madre seguro confundiría con un sollozo de mi parte producto de mi pena por la nueva situación que enfrentábamos.
No me pude controlar y aflojé todavía más su bata por lo que aparecieron sus braguitas blancas y sus muslos perfectos, el culo no se lo podía ver porque habría tenido que quitarle toda la bata y todavía no era tiempo de hacer eso, pero de todos modos yo estaba a punto de tener un orgasmo de aquellos, de manera que antes de que mi mamita se diera cuenta de que estaba prácticamente desnuda delante de mí le dije que no se preocupara, que yo nunca la dejaría y que juntos saldríamos adelante, acto seguido le levanté el rostro y le estampé un soberbio beso en los labios que hizo que abriera los ojos como platos, no le metí la lengua a la boca porque me pareció que eso habría sido demasiado radical, pero si me demoré un poco en sus labios degustándolos como un adelanto de lo que vendría pasado el tiempo. Yo mantenía los ojos medio abiertos cuidando de que ella no se diera cuenta de que la observaba y vi como se quedaba sorprendida por el beso, pero no atinó a rechazarme ni a decirme nada, probablemente porque lo atribuiría a un exceso de celo de mi parte o de buena voluntad que ella no quiso estropear con malas interpretaciones. Así era ella de buena y linda.
Me separé y se me quedó mirando con sus ojazos muy abiertos sin decir palabra, estupefacta, por lo que yo aproveché para mirarla a sabor y apreciar su bien formado cuerpo. Antes de que reaccionara decidí adelantarme diciéndole; Mamita no me había dado cuenta de que tenías un cuerpo tan hermoso, tienes unos senos maravillosos y tus piernas no se quedan atrás, pero mejor será que te tapes porque hay que tener en cuenta que aparte de ser tu hijo soy un hombre y no estaría bien que me excitase mirándote. Ella recién se dio cuenta de cómo estaba y se puso colorada lo que hacía que se le viera preciosa, rapidito se acomodó la bata y salió jugando con una broma; “me alegra que pueda excitar a todo un jovencito buen mozo como tú”. Yo sonreí y la volví a abrazar y a besar esta vez castamente en ambas mejillas.
Después de tomar juntos el desayuno en un ambiente mucho más distendido, salí para la escuela donde ansiaba encontrarme con Sonia y ver la cara que pondría cuando se enterara de la buenas nuevas.
Efectivamente Sonia se mostró feliz, no cabía en sí de gozo, tanto que me puse celoso y le recordé que yo sería el primero en romperle el culo a mamá y que sólo después ella podría sodomizarla a su vez con ese enorme pene de látex que le gustaba usar con las chiquillas a las que seducíamos.
En lo primero que nos pusimos de acuerdo fue en que no podíamos apresurarnos, debíamos hacer las cosas con calma avanzando paso a paso no importara cuanto tardáramos. Había que tener en cuenta la infructuosa experiencia de papá que a lo largo de tantos años no había logrado nada. Naturalmente nosotros no cometeríamos las mismas torpezas de él sino que llevaríamos el curso de los acontecimientos de manera que fuera inevitable que ese culo tan bello fuera nuestro. En ese sentido decidimos esperar las dos semanas que faltaban para que terminaran las clases y aprovechar las vacaciones de verano para abordar mas decididamente nuestro propósito. De todos modos yo aumenté las horas en el gimnasio para marcar todavía más mi cuerpo porque quería que mi mamita se enamorara de mí y me deseara sinceramente, que se excitara pensando en mí, que se masturbara, que se metiera un consolador enorme soñando conmigo. Aunque mi cuerpo estaba bastante bien me entregué a mis ejercicios con la furia que nos otorga el amor mientras esperaba que llegara la hora.

A los pocos días me llamó por teléfono papá y concertamos una reunión en un departamento del centro, donde se hospedaba. Aprovechó para llamar por teléfono una hora en que sabía que mamá estaría en sus clases de danza moderna, que eran su adoración y que estoy seguro contribuirían a forjarle ese cuerpo de diosa que tenía. Así que me reuní con él sin que mi mamá se enterara. Me recibió una mujer joven, unos 25 años, con una facha de puta que confirmó mis suposiciones con respecto a él. Apenas la vi pensé; “esta se lo come todo”. Me examinó de arriba a abajo con ojos demasiado explícitos para mi gusto sensible y me llevó donde estaba él. Por supuesto papá me dio el discurso del caso; que mamá era su adoración, que él la quería mucho, pero que lamentablemente algunas posiciones insalvables, etc. Yo lo escuchaba con paciencia poniendo cara de cojudo y pensando “si supieras lo que voy a hacer con el culazo de tu mujer”. Por fin llegó al asunto que me interesaba, me entregó una fuerte cantidad de dinero que me dijo debía durarme por lo menos tres meses ya que él se iba al extranjero por ese tiempo aproximadamente Añadió que ahora yo era el hombre de la casa y que partía tranquilo sabiendo que mi mamá quedaba en mis manos. Como es lógico cuando volví a casa no dije nada del dinero y lo escondí en un buen lugar.

Por fin llegaron las vacaciones pero la verdad es que no sabíamos como hacer para avanzar en nuestro proyecto cuando ella misma nos dio una luz que, aunque pequeña, nos emocionó tanto a Sonia como a mí. Nos encontrábamos en la sala de la casa cambiando ideas y desechándolas todas por impracticables cuando se apareció mi mamita con el rostro radiante y el diario en la mano; “chicos dejen lo que estén haciendo y ayúdenme a buscar trabajo” nos soltó de sopetón. Sonia y yo cambiamos una rápida mirada y nos entendimos de inmediato. Le hicimos sitio en el medio de nosotros y juntos nos pusimos a revisar los avisos derrochando buen animo.
Los dos aprovechábamos para pegarnos a ella, tanto que a veces nos decía “arrímense un poquito por favor que me aprietan, nosotros le dábamos un poco de aire y luego, como sin querer, volvíamos a lo mismo. Le pegábamos las piernas, yo le acomodaba el cabello detrás de la oreja con la excusa de que no me dejaba leer y sobaba mi mejilla a la suya, incluso Sonia le frotó varias veces el muslo con la mano mientras fingía entusiasmo por un aviso; “este suegrita, este se ve bien para ti”. Mi mamita los marcaba todos con un círculo rojo, nosotros teníamos cuidado de sugerirle empleos donde sabíamos que era prácticamente imposible que la contrataran, yo me imaginaba y sabía que Sonia estaba haciendo lo mismo, las entrevistas de trabajo y su frustración y eso me excitaba muchísimo, así como el saber que ella hacía eso por mí ya que seguramente se había puesto a pensar que muy pronto vendrían las cuentas a la casa y sin el sostén de mi papá todo se derrumbaría. Me emocionaba mucho ver esa entrega y sobre todo el buen ánimo con que emprendía la cosa. La pobre no había trabajado nunca en su vida y aunque era una persona con instrucción su falta de experiencia y su edad hacían imposible que la contrataran para un trabajo de oficina, pero ella con una ingenuidad que me ponía la polla a cien seguía marcando avisos. Por fin llegó a la página que nos interesaba, de inmediato Sonia y yo vimos el aviso de Lorenzo, tuvimos el buen cuidado de no sugerírselo y creo que los dos aguantamos la respiración cuando ella solita lo señaló diciendo “este parece interesante”. En realidad Lorenzo era una persona inteligente y su aviso no trasuntaba por ningún lado la clase de actividad a la que se dedicaba, sólo se proponía que la incauta de turno llegara a su local y él hacía el resto.
Sonia sugirió que ya eran suficientes avisos y que mas bien había que pasar a revisar la forma de llevar a cabo la entrevista.
– Suegrita, lo primero que me voy a permitir sugerirle con todo respeto y cariño es que sea un pelín más atrevida en su forma de vestir. No es necesario caer en la vulgaridad ni dejar de ser elegante, para estar más acorde con los tiempos de ahora, le dijo.
– Por supuesto Sonia, le contestó mi madre, pero en eso voy a necesitar tu ayuda porque yo hace tiempo que estoy desactualizada y no sé como hacerlo. No sé que es lo que se lleva hoy día en estas ocasiones.
Sonia, que no es tonta, le dijo que dejara todo por su cuenta y le ofreció prestarle unos trajes ya que eran casi de la misma talla. En realidad si tenían casi la misma estatura, aunque de ningún modo el mismo culo ni tetas. El caso es que ni tonta ni perezosa en menos de media hora ya había ido y venido de su casa con unos cuantos trajes (y la cámara digital que me entregó solapadamente) que extendimos sobre la alfombra, mi mamá se entusiasmo por uno de falda, chaleco y saco , color melón que se veía muy bien, pero cuando vio la altura de la falda lo desechó, allí entró a tallar Sonia y le dijo que no fuera tan formal, que estaba segura de que con ese traje se le vería hermosa y que podría impresionar a cualquiera, “ahora todo se decide en la primera impresión”, añadió. Mi mamá parecía dudarlo, no se decidía, por último me miró a mí como pidiendo mi aprobación así que yo dije lo que me pareció más sensato; “mamá, si no te lo pruebas no podremos saberlo”. Acto seguido Sonia la cogió de la mano y se la llevó a su dormitorio junto con todo lo que había traído, yo me di corriendo la vuelta al jardín y me aposté detrás de la higuera desde donde tenía un buen ángulo y preparé la cámara.
Sonia conocía bien su trabajo, yo la había visto llevarlo cabo varias veces, así que sin mediar explicación alguna y como si fuera la cosa mas natural del mundo, le quitó el vestido a mamá en un santiamén dejándola sólo con sus braguitas y el brassier. Yo enfoqué la cara de mi mamita en una toma de cerca para que se notara su azoramiento, Sonia seguía hablándole como si tal cosa y le ponía encima de su cuerpo algunas faldas o blusas o saquitos. Mi mamá al rato pareció olvidarse de que estaba casi desnuda frente a su nuera y agarró confianza prestándose ella misma a las indicaciones que le daba, como hacerla caminar o voltearse. En un momento Sonia sacó de su maletín un par de zapatos taco aguja muy altos, mi mamá cogió uno y estoy seguro de que le decía que nunca los había usado tan altos y que no estaba segura de poder caminar con ellos. A esas alturas yo ya me había sacado la polla del pantalón y me la corría en una de las pajas más sabrosa que haya tenido jamás. No sé que le contestó Sonia pero ambas se rieron y mi mami se colocó los zapatos.
Era de verdad impresionante cuanto favorecían su cuerpo, el culo se le paró todavía más que era de no creerlo y hasta las tetas se le pusieron en punta como las astas de un toro, toda ella tenía que ir derechita y se quebraba a la altura de su cinturita. En fin que estaba echa un pedazo de hembra, yo no perdía detalle con la camarita y hacía malabares para no dejar de correrme la paja y a la vez aguantarme para no venirme tan pronto. Sonia la hizo caminar hacia ella, la hizo verse en el espejo, la hizo voltearse y mirarse detenidamente el culo en el espejo, me pude dar cuenta de que se lo alabó sin reservas porque mi mamá se reía despacito un poco nerviosa pero sin dejar de hacerle caso en todo, luego la hizo separar las piernas e inclinarse hacia la cama sin doblarlas y le pidió que volteara para que se pudiera ver una vez más en el espejo, y creo que mi propia madre se quedo perpleja de la pieza de culo que llevaba, se quedó un rato así mirándose mientras Sonia seguía hablándole de lo mas normal. Después le sacó un par de medias blancas caladas que eran una preciosura, se las tuvo que sujetar con un portaligas, cuando la vi no pude mas y me vine en un orgasmo que me hizo eyacular una cantidad impresionante de leche y que me dejó rendido. Felizmente inmediatamente después Sonia la vistió con el traje color melón y no desperdició la ocasión para manosearla un poco sin que se notara mucho, de modo que yo me fui como pude a la sala para esperarlas allí.
Cuando salieron emití un silbido coqueto que hizo que mi mamá me hiciera un mohín y se sonriera. Estaba feliz con su aspecto y tenía muy buenas razones para estarlo porque se veía perfecta. Como el traje le quedaba un poco ajustado por las dimensiones de su culo y tetas daban ganas de tirársele encima. Caminó un poco por la sala contoneándose, modelando para nosotros que aplaudimos hasta que nos quemaban las manos. Se decidió que ese era el traje que llevaría aunque ella todavía objetó un poco la altura de la falda a medio muslo pero ya sin fuerza y sencillamente no le hicimos caso. Más bien corrimos a abrazarla y llenarla de besos y terminamos por echarla sobre el sillón en medio de risas y difuerzos que aprovechamos para manosearla otro tanto, yo le pasé la mano por los muslos y la parte lateral del culo y, aunque acababa de eyacular tuve otra erección fortísima, tal era el grado de arrechura que me provocaba, y Sonia mientras que hacía como que la abrazaba le agarró las tetas. Ella sólo se reía y pedía socorro. La dejamos porque sino hubiéramos estropeado todo con nuestro apresuramiento, felizmente la imagen del fracaso de papá estaba presente y nos moderamos. Quedamos en que al día siguiente mi mamita haría sus visitas para encontrar trabajo y así acabamos el día.