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Mamá necesita cojer

Miércoles, marzo 25th, 2015

- Dale que se hace tarde!!!
– Uhm ya voy…

Raquel se vestía mientras tomaba un café bien temprano, para ir a abrir el negocio como cada día. Yo, su hijo, me trataba de despertar para ir a la facultad.

– Ya me voy, ahí te deje el café.
– Bueno má.

Mi madre se fue al trabajo, que es un negocio propio, una tienda de indumentaria con local en el centro de Capital, Buenos Aires. Lo heredó de su madre desde hace 8 años. Es un negocio importante, de prestigio, podemos mantenernos y vivir muy bien con eso. La madre de mi madre empezó con el negocio hace 30 años, por razones que no quiero detallar, ahora pertenece a mi madre como dije, desde hace 8 años.
Yo me levanté y fui a la uni. Tengo 18 años, me llamo Joaquín y estudio fotografía. Curso por las mañanas, y en las tardes ayudó a mamá en el local.

Mi madre se llama Raquel, tiene 38 años. Cuando quedó embarazada de mí, mi padre huyó y nunca más se supo de él. Yo ni siquiera lo conocí. Ella me crió normalmente, aunque trabajaba duro para alimentarme, con ayuda de sus padres.

Soy hijo único. Últimamente hablé con mamá de eso. Ella se siente apenada de haber tenido un niño a sus 20 años de edad, pero dice que yo soy lo mejor que le pasó en la vida, y me ama.

También hace unos años hubo cierto problema, mamá había quedado estéril y eso llevó a mi madre a una depresión. Pero esos problemas quedaron en parte del pasado.

Llegué de la uni y fui al local, voy con mi madre detrás del mostrador, donde atendemos a los clientes, y ahí cuando no hay gente para atender me pongo con la laptop a hacer cosas de la facu o navegar por Internet.
Ese día no había nadie, me conecté a Internet mientras miraba de reojo a mi madre. En una de esas, la vi actuar raro, y le pregunté si le pasaba algo.

– No, nada, nada.
– Segura?
– No, sí…. Sí.

Era obvio que me estaba mintiendo.

– A ver mamá, me vas a decir que pasa?
– No hijo, no es nada, son cosas de viejas.
– Viejas?
– Sí, de gente de mi edad.
– Jajajaja mamá, pero si tenés 38 años nomás!
– Es estar vieja hijo!
– No seas loca, que te pasa?
– Es raro hablarte de esto.
– Bueno mamá, pero si siempre me decís que entre nosotros no hay secretos y que tenemos que estar unidos…
– Sí, es así, pero me da vergüenza contarte.
– Dale ma, tan difícil es?
– Vino Claudia.
– Claudia? Y, que paso?

Claudia es una amiga de mi madre. Tiene unos años menos que mi madre.

– Que vino a comprar ropa, pero estuvimos hablando…
– Y que te dijo?
– …
– Dale ma!
– Que estaba saliendo con un tipo.
– Y? No entiendo.
– Que todas mis amigas son felices en pareja y yo estoy muy sola.

No supe que decir. Me sorprendió un poco, lo que dijo, y a continuación siguió hablando:

– Soy vieja, fea, voy a estar sola hasta morirme.
– Pará mamá! Que estas diciendo?
– La verdad, hijo, la verdad. Si no te tuviera mi vida sería una basura. (empezó a llorar)

La abracé mientras lloraba, yo me sorprendí de las cosas que decía. Le dije que se calmara, que todas las cosas que había dicho de ella misma eran mentiras, etc.
Me fui a dormir aquella noche pensando. Y era verdad. Nunca le conocí un amante a mi madre, nunca había estado con nadie. Pero eso era extraño, no? Seguramente habría tenido encuentros esporádicos con hombres.

A la tarde siguiente, cuando fui al local y tras unos minutos vi que estaba callada y triste, le hablé:

– Mamá, sácate eso de la cabeza. Seguro hay muchos hombres que querrían estar con vos.
– Por Dios hijo, no consueles a tu tonta madre. Ya soy vieja.
– Mamá, deja de decir eso. En serio. No entiendo porque no empezaste con nadie después de tenerme a mí.
– Joaquín, no estuve con nadie después de tenerte!! Tu padre se fue cuando quedé embarazada, naciste y tuve que salir a trabajar para darte de comer, pase los años de mi juventud criándote, no tenia tiempo para hombres. Luego fue pasando el tiempo y me dije a mi misma que ya iba a llegar otra persona pero acá estoy…
– O sea que no estuviste con nadie desde que nací?
– No hijo, no. Por eso soy tan estupida, que me avergüenza.
– Mama, mama no digas tonterías no sos estupida. No llores.
– Es la realidad, me siento vieja, y fea.
– Basta! No sos fea, ni vieja.

Los días fueron pasando, y ella seguía igual de triste. Pero yo la conozco. Cuando se le mete algo en la cabeza, es difícil sacárselo. Yo me quedé pensando en lo que dijo. Estaba 18 años sin siquiera sexo, era una locura.

Empecé a pensar en cómo podría ayudar a mi madre a ser más feliz. Ella es bonita. Es morocha, tiene ojos oscuros, labios muy carnosos y una linda cara. Su cabello llega hasta la espalda, lo tiene liso. Su cuerpo es normal, es delgada, tiene unas tetas bastante grandes y muy redondas, para nada caídas, sus piernas están bastante bien y tiene un culo grande y redondo, como el de una jovencita. No entiendo que pasaba con mamá.

Un día llegué de la uni al negocio, puse mi mochila en el mostrador y saludé a mi madre.

– Cómo te fue hoy?
– Normal, como siempre.
– Bien, estudia mucho.
– Sí…. Mamá?
– Qué tesoro?
– Todavía ningún…?
– No hijo, ya te dije que no le gusto a los hombres.
– Dios, ma, me cansé de que digas tonterías.
– No son tonterías, es la verdad.
– Mira, creo que te puedo ayudar.
– Cómo?
– No sé si vas a aceptar…
– Decimelo!
– Pero no me vas a retar, ni nada?
– Jajaja, con qué me va a salir este chico…
– Vos decís, que no le gustas a los hombres…
– Y?
– Podemos subir una foto tuya a Internet, y ver si a la gente le gusta.
– Quéeeeeeeeeeeeeeeeeeee? –Gritó mi madre-
– Shhhhh. Es fácil, aparte nadie te va a reconocer, quédate tranquila, puedo tapar la cara.
– No seas tonto, hijo, no vengas con estupideces.
– Dale mamá! Te juego a que les va a encantar!
– Quien miraría esas fotos?
– Cualquiera que circule por esa pagina, que es mucha gente!
– No entiendo….
– Es sencillo, yo te saco unas fotos, obviamente vestida, te tapo la cara y las pongo en Internet, ahí podemos ver lo que te escriben, sin que sepas quien sos.
– Y qué se supone que hay fotos de otras mujeres ahí?
– Obvio mamá.
– Pero son chicas jóvenes, a las viejas no las miran seguro.
– Jajaja claro que si las miran. Dale, vas a ver como les vas a gustar.
– No estoy segura, y si descubren quien soy?
– Ya te dije que te tapo la cara, nadie te va a reconocer.
– A ver… eh… bueno. Pero una vez nomás, y listo.
– Bien!
– Desde ya te anticipo que solo me van a decir que soy vieja y fea…
– Jajaja shhh. Voy a buscar la cámara.
– Qué? Ahora?
– Sí! Aprovechemos que no hay nadie en el negocio.
– Me vas a sacar las fotos acá, en el negocio?
– Sí mamá, hay algún problema?
– No pero… es raro.

Saqué la cámara de mi mochila y la configuré.

– Espera. Mira si entra alguien justo ahora. Vamos a un vestidor-Opinó mi madre.
– Bueno, tenés razón.

Si alguien entraba al local, las campanitas de la puerta nos advertirían.

Nos dirigimos al primer vestidor, era algo pequeño, espejo grande, un banquito, y una baranda para sostenerse. La cortina era de color verde. Ella ingresó primero y yo detrás, cerré la cortina y me senté en el banquito.

– Con esta ropa, te parece?
– No tiene nada malo la ropa, mamá.
– Bueno, y que hago?
– Nada, quédate así de frente que te saco un par de fotos.

Mamá estaba vestida con una remera de tirantes blanca, notándose las tiras del corpiño también blancas, y un pantalón de jean ajustado.
Empecé a tomarle fotos. Le saqué dos, de frente.

– Bueno, date vuelta.
– Para qué?
– Para tomar fotos.
– Tipos que no conozco me van a ver atrás?
– Mamá, no estás mostrando nada, y nadie sabrá quien sos.

Tras un suspiro, se giró, y le tomé fotos desde atrás. La cola se le notaba grande y redonda bajo el jean, y seguro despertaría pasiones en la web.

– Bueno má, ya está.
– Cuándo va a estar listo?
– En un rato.
– Qué? Ya?
– Sí mamá, los tiempos pasan y la tecnología avanza. Paso las fotos a mi notebook y las subo a Internet, en unas horas vemos cuantos comentarios tenes.

Mi madre se sorprendió. Salimos del vestidor y yo me puse a hacer lo mío, mientras mamá atendía gente. Me registré con el nick “maduraycaliente”. Borré la cara de mamá de las fotos y subí 2 fotos, una de delante y otra de detrás, a una pagina web de amateurs. Escribí “Hola, soy nueva. Espero que les gusten mis fotos, pero tengo miedo de mostrarme con menos ropa, gracias!” A los pocos minutos, apareció el primer comentario. Pero lo cerré y después lo miaríamos juntos con mamá.

A la noche, nos fuimos a casa. Empezamos a cenar, y mientras lo hacíamos uno al lado del otro, abrí mi notebook para ver los comentarios que habían dejado en las fotos.

– Borraste mi cara, no?
– Claro mamá.
– Bueno, a ver si alguien dice algo.

Abrí las fotos. Vi que tenia 24 comentarios, entre ambas fotos.

– Dejaron… 24 comentarios. Vamos a ver.

Mientras los leíamos, mi madre no se lo podía creer. Primero fue sorpresa, luego, se empezó a reír. Acá pongo algunos de los comentarios:

*Mmmm se te ve bien amorcito
*Que linda estas cachorrita, pero mostra más
*Madurita y rica como me gustan, sacate mas ropa mujer

Y los más obscenos, cuando los leímos mi madre se reía:

*Que linda colita tenés
*Por favor como te chupo esas tetas
*Que cuerpazo de puta, sacate la ropa mamita

– Jajajaja. Esto es mentira.
– Jajaja qué mentira, mamá? Te dije que les ibas a gustar.
– Es que es difícil de creer, hijo.
– Es real. Ves como sí podes atraer a los hombres?
– Sí. Gracias hijo, por ayudarme. Te quiero mucho.
– De nada mamá. No estabas tan feliz desde hace mucho.
– Tenes razón. Vamos a dormir.

Luego de aquello, no hablamos más de eso por un par de días. Una semana después, estaba en el negocio con mamá, un sábado por la mañana, estábamos muy aburridos porque casi no había gente en las calles, era fin de semana largo y alrededor de las 11 a.m. teníamos ganas de irnos a casa.

– Bueno hijo mejor vamos a casa.
– Ok mamá, me parece bien.
– Todo el mundo disfrutando este día hermoso y nosotros acá, no señor.
– Jajaja.

Nos fuimos a casa, almorzamos y nos dormimos un rato. Cuando me levanté, fui al jardín a buscar una cosa y me encontré con mi madre en bikini acostada boca arriba tomando sol, sobre una toalla.

– Hola ma.
– Hola hijo, dormiste?
– Sí… (se me escapó una risa)
– Qué?
– Nada.
– No, ahora me decís.
– No es nada, en serio.

(Puso cara seria mirándome, para que me diera cuenta que se lo dijera como sea)

– Es que imaginé por un segundo que te vean en Internet así.
– Como así?
– Así con poca ropa.
– Supongo que nadie me miraría.
– Mamá, por favor. Otra vez con esas.
– La verdad es que el otro día me puse contenta, pero porque tenía ropa y no se notaba mi cuerpo, así seguro dicen que estoy gorda.
– Jajajaja, ma, si te ven así te van a llenar de comentarios.
– Claro que no hijo.
– Querés hacer la prueba?
– Eh?
– Voy a buscar la cámara.
– Paráaaa, noo estás loco!

Inmediatamente y sin hacer caso a mi madre, salí corriendo a buscar mi cámara a mi habitación, bajé a toda marcha al jardín mientras configuraba mi cámara.

Apenas llegué:

– No Joaquín, dejá eso, mira si voy a salir así, hablo en serio.
– Mamá (dije sentándome en el pasto en frente a ella) así estás muy bien y vas a ver cómo les gustas a la gente.
– No, de verdad, así no puedo salir, estoy gorda y con arrugas en la piel, dejá eso.
– Deja de hablar al pedo ma, te aseguro que así vas a calentar a más de uno.
– ¡Joaquín Hernández! Qué es esa forma de hablar?
– Bueno mamá, se me escapó, pero quiero ayudarte y es la verdad.
– Dios, este niño… bueno, un par de fotos y listo, entendido?
– Si!

Mi madre tenía un bikini todo azul, le dije que se quedara acostada que yo haría todo, me paré en frente de ella y le tomé unas fotos desde arriba, mostrando todo su cuerpo, luego me puse a un costado de ella y puse la cámara a la altura de su cuerpo, para que se note el relieve de sus grandes tetas. Obvio que no le dije nada de esto a ella.

Terminé con las fotos y me traje la notebook al jardín para subirlas al sitio. Me quedé hablando con mi madre mientras le borraba la cara a las imágenes y las subía a Internet.

Pasó la tarde, y antes de cenar nos dispusimos a ver los comentarios, claro que mi madre no esperaba mucho y se puso a mi lado sin ganas.

– Dios, mamá, jajajaja.
– Qué? Qué?
– Hay… 144 comentarios!
– Mentira, a ver!

“Mamita cuantos años tenes?”
“Estás tremenda, cuanto cobrás?”
“Que buena milf, subí más fotos”

– Qué significa milf?
– Así se les dice a las mujeres maduras que están buenas.

Mi madre estaba sorprendida y alegre, cada comentario que leíamos se reía.

“Sos una diosa”
“Mostrá el culito, hermosa”
“Qué paja me voy a hacer, hija de puta”

Mi madre no se lo podía creer, los comentarios nos causaban risa, lejos de indignarse, mi madre se reía de las obscenidades que leíamos. Supongo que sentirse mujer de vuelta la hacía divertirse y subir su autoestima.

– No puedo creer las chanchadas que dicen, están locos.

Luego de cenar e irme a la cama, abrí de vuelta la web, ya sólo en mi habitación, y volví a ver las fotos. Luego de unos minutos de mirarlas se me fue poniendo dura… no sé, pero ver el cuerpo apetecible de mi madre y los comentarios abajo… me estaba volviendo loco, era mi madre. Traté de sacar esos pensamientos sucios de mi cabeza y descansar.
Estuve media hora sin poder dormir y abrí de nuevo la notebook.
Incluso cuando le tomé fotos en vivo y en directo no me calentó nada, ni cuando leímos los comentarios juntos, pero ahora no sé porqué no se me bajaba la calentura. Pensé que era normal, que un joven de 18 años como yo, virgen y lejos de avistar chicas por el momento estaba con las hormonas revueltas, y el tremendo cuerpo de mi mamá era lo más cercano a una hembra que tenía. Yo nunca la había mirado como “mujer que está buena”, sino como mi madre y no despertaba en mí ningún connotamiento sexual. Pero aquella noche… se despertaron todos mis fantasmas internos.

Comencé a pensar en sus tetotas, en cómo deben sentirse, me dejé llevar por mi mente y se me cruzó la imagen de mi pija metida entre las tetas de mi madre.

Dios. Qué estaba haciendo? Ese no era yo. Tenía la verga más dura que nunca y no tuve más remedio que empezar a pajearme. Miré las fotos, los comentarios, y en mi mente mi madre desnuda. Acabé abundantemente manchándome todo el short.

– Qué hice?

Inmediatamente todo tipo de pensamientos oscuros, éticos, morales y de culpa atormentaron mi mente. No lo volvería a repetir, me dije a mí mismo.

Al día siguiente, mamá estaba mucho mas animada y alegre.

– Se te ve bien ma.
– Si hijo, me ayudaste mucho. Eso de las fotos es hasta divertido.
– Jeje. De nada mami, viste que tenía razón?
– Sí.

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El lunes llegué de la uni al negocio, saludé a mamá y me conecté a Internet para pasar la tarde.
Luego de un rato estaba aburrido, atendí a un par de clientes y me senté detrás del mostrador de nuevo. Pasaron 10 minutos sin que ningún cliente entrara.
Saqué la cámara y bromeando le dije:

– A ver mamá, pose sexy.
– Jajaja. Querés sacar unas fotos?
– Dale.

No me lo esperaba, pero a ella le iba gustando esto.
Nos metimos en un vestíbulo y cerramos la cortina. Yo me puse en posición.
Mamá portaba una remera común y una calza negra apretada, la cual marcaba bien su ojete.

– Cómo me ves? (Preguntó ella)
– Bien, aunque quizás esa remera no sea lo mejor, pero bueno.
– Me la saco?

Tragué saliva.

– Bu..bueno.

Se quitó la remera y quedó con un top blanco, del cual se notaba lo apretadas que se encontraban sus tetas bajo la tela.

Empecé a calentarme con aquello, la situación lo ameritaba, traté de contenerme pero era imposible, tenía un jean por lo que no se me notaba lo dura que tenía la pija, así que eso fue un alivio.

Raquel por el momento sólo estaba parada con los brazos en jarra mientras yo le tomaba fotos.

– Querés darte vuelta?
– Ok.

Se giró y aquello fue una locura, la calza definía a la perfección su cola y sus piernas, mientras la fotografiaba mi pene estaba a tope. Terminamos en unos minutos y fuimos al mostrador porque había ingresado un cliente, así que yo subí las fotos y esperaríamos a la noche para ver los comentarios.

Ya en casa, me senté en la mesa de la cocina con la notebook, abrí la página donde subí las fotos y nuevo record, 187 comentarios.

– Mamáaa.
– Ahí voy, ahí voy.
– 187.
– A ver.
“Estás re fuerte madura”
“Te la pongo hoy y te la saco la semana que viene”
“Que buen orto tenés puta!”
“Mostrá las tetas burra”

Demás está decir que yo estaba empalmado hasta las trancas, por suerte no se me notaba, pero ver a mi madre divertida leer esos groseros comentarios sobre sus fotos me ponía caliente.

– Éstos tipos son insaciables, quieren que muestre más todavía!
– Jajaja sí, hasta verte en bolas…
– Bueno, me voy a acostar ya. Mañana hacemos más, gracias por ayudarme, sos el hijo más bueno del mundo.
– Gracias mamá.

Mañana íbamos a hacer más fotos, eso me gustaba, a pesar de que era mi propia madre, no pude sacarme los pensamientos sucios de mi cabeza… esa noche no me masturbé, quise mantenerme caliente para el siguiente día.

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Toda la mañana en la universidad pensé en llegar cuanto antes al negocio para sacarle fotos a mi madre.

Arribé al local, apenas ingresé, vi a mamá atendiendo a una amiga suya, Romina. Mientras caminaba pasando para el mostrador, miré hacia ellas y observé que Romina tenía una tanga en sus manos, enseguida poniéndola en la bolsa para comprar.

– Qué mira usted?
– Yo? Nada.

Romina me conoce desde hace mucho, y es simpática, por lo que no me sorprendió que me preguntara eso con una sonrisa, la cual respondí de igual manera.

Me senté por allí y me imaginé a mi madre con esa tanguita que había visto… ya estaba excitado.

Luego de unos minutos la mujer se fue, dejándonos solos a mamá y a mi.

– Qué tal todo hoy?
– Normal. Vos?
– También. Ayudame a acomodar todo esto.
– Ok.

Había mercadería entrante, y ayude a mamá acomodar, cuando entraba un cliente nos deteníamos y luego seguíamos, acomodé jeans, sweters, remeras.
Mediando la tarde, y visto que en ese momento estábamos solos, mi madre me miró y me dijo si quería hacer fotos.

Entramos al vestidor, cerré la cortina tras de mí y empezamos. Primero, de frente, mi madre llevaba una remera musculosa, de tirantes, con una insignia en inglés, y una falda que le llegaba casi a las rodillas, simple, color negra.

– Mamá, podés ‘soltarte’, y hacer poses jaja.
– Jajaja, mmm bueno, voy a tratar. (Dijo divertida y riéndose)

Así lo fue haciendo, poniendo una pierna delante de la otra, cruzando brazos a un lado y al otro, apoyándose en la baranda del vestidor, poniéndose de perfil, dándose vuelta agarrándose el cabello.

Como no había entrado nadie, seguíamos allí. En una de esas, mientras está de espaldas, se levanta un poco la remera con una mano, enseñando un poco de su espalda. Yo seguía fotografiándolo todo.

En un momento, aún de espaldas, se sacó la remera, permitiéndome ver su espalda desnuda, sólo con una tira del corpiño cruzándola.

Ella seguía sin decir nada, haciendo ‘poses’ ahora sin remera, se dio vuelta y pude fotografiarla de frente, el corpiño era de un blanco impoluto, se le veía la mitad superior de sus tetas, ahí mi pija reaccionó y se me fue hinchando. Justo en ese momento, escuchamos el ruido de las campanitas anunciando un cliente.

Mi madre se puso rápidamente su remera y fue a atender a la chica que había venido.

Luego de que se fue, quedé hablando con mamá mientras subía las nuevas fotos.

– Salí bien?
– Para mí muy bien. Ya están, después vemos que dicen.
– Bien, voy a terminar de acomodar la mercadería.

Fue pasando la tarde, un rato antes de cerrar e irnos a casa, abrí la web para ver los comentarios.

– Mamá, vení a ver, ya hay mas de 200.
– Yaaa?
– Sí, mirá:

Nos pusimos a leer y muchos comentarios pedían que se desnude, que muestre más, que estaba buenísima y todo eso, lejos de escandalizar, disfrutaba mamá.

– Bueno, piden todo éstos. (dijo mi madre)
– Jajaja sí.
– Suficiente que salgo en corpiño y bastante vergüenza me da.

Leímos muchos por arriba porque eran muchísimos, y nos fuimos a casa.

Esa noche, llegamos a casa y me fui a bañar, de pronto viene mi madre y me dice que no hay nada para comer, que se olvidó de comprar algo, salí de la ducha, me vestí y fui a la cocina.

– Llamo de Fernando.
– Ahh, bueno dale, hace mucho que no comemos pizza.

Fernando se llama el dueño de una pizzería a la que llamábamos seguido, pero hacía algunos meses que no lo hacíamos.

– Mierda, da desconectado.
– Llamá a otra.
– No, a mí me gustan las pizzas de Fernando, vamos una escapada en el auto.
– Bueno, avenida Dorrego era.
– No, Juan b Justo.
– No, ahí se mudaba.
– No, estaba en Dorrego y se mudó a Juan b Justo.
– Noo, al revés es.
– No, te digo que es así, si yo me acuerdo.
– Que no, es como yo te digo.
– No mami, yo me acuerdo bien.
– Me vas a decir a mí, hijo? Yo sé que es como te digo.
– Nooo, ahora es Juan b Justo!
– No señor, es Dorrego.
– Qué querés apostar? (empecé yo)
– Vas a perder, eh?
– No, vos vas a perder.
– Bueno, si es donde yo te digo, lavás los platos por una semana.
– Jajaja, bueno. Y si es en donde yo te digo… a ver…
– …
– Ya sé, te sacas fotos con la menor ropa posible.

Automáticamente, la cara de mi madre fue de sorpresa, pero no de enfado:

– Cómo? Sólo corpiño y bombacha?
– Sí!
– …Bueno. (y suspiró poniendo los ojos en blanco riéndose)

Salimos con el coche, ella manejaba, tras un rato llegamos a la calle Juan b Justo y fuimos hasta la altura de donde debiera estar el negocio, y por suerte tengo buena memoria y no iba a lavar los platos. Allí estaba la pizzería como había dicho.

– Jajajaja te dije que era acá! (dije yo)
– Pero no puede ser, si era allá.
– Jajajaja viste que se había mudado acá?

Me bajé del coche y compré unas pizzas… llegamos a casa y cenamos.

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Ya al día siguiente, miércoles, estuve nuevamente toda la mañana pensando en ver a mi mamita en ropa interior, atendí poco al profesor y en mi mente traté de imaginarme cómo sería la bombacha que tendría mamá esa tarde, estaba muy ansioso y caliente.

Apenas llegué, me encontré con un montón de gente, ayudé a mi madre atendiendo varios clientes, creo que estuve así una hora, luego había una señora que no se iba más, se probaba de todo y nos tuvo media hora más para llevarse lo que quería.

En fin, ya eran como las 4 p.m. y al fin tuvimos unos minutos libres.

– Ma, vas a pagar la apuesta, no?
– Sí, esperá que ordene lo que quedó acá y lo hacemos.

Mi madre se puso a ordenar toda la ropa que se había probado la última señora. Luego de unos minutos, todo estaba listo.

Una vez hecho, nos dirigimos al vestidor, yo me senté en el banquito con cámara en mano. Mamá estaba en frente mío y empezó quitándose la remera, mostrando un corpiño blanco con detalles rosados, florcitas o algo así, luego tomó con ambas manos el elástico de la calza que llevaba y fue tirando hacia abajo, hasta sacársela y colgarla en la percha que había a un costado. Traía una bombacha que combinaba con el corpiño, era blanca con los mismos detalles rosados, seguro habría venido preparada para mostrarse.

Mi pene creció mucho y se me puso muy duro, lamentablemente el pantalón que tenía ese día dejaba notar mucho mi tremendo bulto! A pesar de no tener una verga grande, sino normal y corriente, se me notaba bastante y traté de disimularlo pero era imposible.

Empecé a tomarle fotos, con mi brazo trataba de dejarlo bajo para tapar mi erección, luego de unos movimientos extraños mamá me dijo:

– Te pasa algo?
– No.. nada.

Tras unos minutos de sacarle fotos de frente, no sé cómo pero me vió…
Puso una cara de sorpresa y luego una sonrisa me miró el paquete y me habló:

– Estás…?

Miré a mi bulto y estaba muy levantado, me morí de vergüenza…

– Mamá.. yo,… perdón, no quise…

Tartamudeaba y me puse rojo como un tomate…

– Pero, porqué?
– Es.. no, es que verte así…
– Tranquilo, hijo, habla despacio. Estás diciendo que se te puso así por verme?
– S..sí mami, perdóname porfa!
– Jajaja no lo puedo creer, mi propio hijo!
– Ya sé que está mal, perdón, fue sin querer… yo..
– Shh, está bien, sabes? No me siento mal, ni me escandalizo por algo así, vos sos mi nene y me ayudaste mucho.
– Mamá, gracias, pero yo..
– Ah, y que una mujer ‘madura’ como yo te ponga así, a un jovencito, me pone alegre!
– Mamá, estás siendo muy buena conmigo…
– No hijo, vos me ayudaste mucho con este problema que no me dejaba vivir y estas semanas estuve mejor que nunca, todo gracias a vos.
– Bueno, gracias. Querés seguir con esto o…?
– Claro que vamos a seguir, pero dejame ver como tenés eso, no te apreta?
– Sí, me apreta mucho pero bueno.
– No, pero te va a doler. Hace muchos años, desde que te bañaba, que no te veo el pito. No tengas vergüenza de sacártelo, soy tu mamá, Joaquín.
– En serio? Es que me da vergüenza.
– Somos familia hijo, no te de vergüenza. Además si se te baja te lo guardas de nuevo.
– Ok.

Ni que decir tiene que mi cuerpo echaba humos de lo caliente que estaba. Mi madre parecía todo lo contrario, estaba relajada y no parecía darle ningún tipo de importancia a que me viera la pija después de algunos años.

Dejé la cámara en el suelo, con ambas manos me bajé el pantalón y el bóxer, mi verga dura quedó rebotando y me senté nuevamente en el banquito con los pantalones en los tobillos. Tenía la pija apuntando al techo, con el glande rojo y húmedo.

– Wow hijo, ya estás hecho un hombrecito.
– Mamá, me avergüenzas.
– Ya te dije que somos familia, a ver dejame verlo más de cerca.

Yo me iba a morir de placer. Ella se acercó y se agachó un poco para quedar cerca de mi verga.

– Las últimas veces que te bañé era muy chiquita, es increíble como creció jeje. Porqué se te puso así?
– Supongo que por verte con poca ropa.
– Qué maravilla, es re lindo. (mientras me la seguía mirando)

Mi propia madre estaba diciendo que mi pija era linda, automáticamente dio un saltito de placer mi pene.

– Bueno, sigamos con esto.

Mi madre se fue hacia atrás nuevamente y seguí sacando fotos, ahora con la pija afuera… mientras tanto, mamá hacía poses cada vez más excitantes. De repente ella se giró, dándome la espalda.

– Todavía tengo linda cola?

Eso preguntó mamá, y vaya que sí… era un ojete perfecto, grande y gordo pero en su justa medida, sin ser desproporcionado de su cuerpo, un culo excelente. La bombacha era angosta atrás y se le metía mucha tela en la raya.

– Es.. es excelente ma.
– En serio? Te gusta?
– Sí, mucho.

Le saqué fotos a ese señor culo, yo tenía ganas de pajearme y llenar de semen el lugar, pero debía aguantarme.

Tras un par de fotos más, decidimos finalizar.

Mientras mamá se ponía la calza, yo me subí los pantalones, aún con la verga hecha una piedra.
Fuimos al mostrador nuevamente e hice la tarea de subir las fotos, mientras mi erección bajaba de a poco…

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Al otro día, no recuerdo exactamente porqué, pero había poco movimiento en las calles, estaba con mi madre allí en el negocio cuando luego de un rato aburridos…

– Que aburrido, trajiste la cámara?
– Sí ma.
– Querés hacer unas fotos?
– Sí, te lo iba a pedir.

Al lugar de siempre, antes de empezar, tuvimos que parar porque justo había entrado alguien… fue mi madre a atender y luego regresó.

Fue todo normal con las imágenes hasta que se sacó la remera, luego estando de espaldas se inclinaba un poco para adelante, tenía una falda esta vez algo más corta, yo le miraba cuando podía las tetas cubiertas por un corpiño negro, luego de hacer varias poses, se levantaba un poco la falda con una mano, yo estaba a tope otra vez, en una de esas se inclina bastante levantándosele bastante la falda.

– Se me ve la bombacha?
– Sí, un poco.
– Te gusta?
– Sí, se ve muy bien.

Me estaba calentando mucho, se le veía la parte inferior de los cachetes del culo y una bombacha rosa tapando la raya.

Se giró y me quedó mirando.

– Hoy no se te puso como ayer?

Me sorprendió la pregunta.

– Sí,…sí la tengo como ayer pero no se me nota.
– Ah, te molesta?
– …Algo.
– Sacatela, ya te dije que no tengas vergüenza.
– Ok ma.

Sin tardar me bajé el jean y el calzoncillo, la tenía tan dura como ayer.

– Se ve que te gusta verme así.
– Perdón, ma si te molesta puedo..
– No, no me molesta, al revés, me halaga hijo. Qué te gusta?
– Me da vergüenza…
– Te gusta verme en bombacha?
– …Sí.
– Bueno, mirame, no hay problema hijo. Vos me ayudaste a sentirme mejor, y quiero agradecerte con algo que te guste.

Se sacó la falda, quedando nuevamente solo con un corpiño negro y una bombacha rosa.

– Uff mami, estás hermosa.
– En serio?
– Sí, es increíble.
– Aww gracias tesoro, sos un sol.

En ese momento ingresaron un par de clientes y tuvimos que vestirnos rápidamente…

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Luego, en la noche, antes de la cena mamá habló mucho tiempo por teléfono, luego de cortar, le hablé:

– Quién era?
– La tía Blanca, va a venir a vivir a casa por unas semanas.
– Y eso?
– Te acordas que se divorció, y no tiene casa…
– Ah, cierto.

Me molestaba un poco pero bueno, sólo serían unas semanas. Mi tía Blanca era hermana de mi madre, creo que le lleva 5 o 6 años, así que debe rondar los 45.

Al día siguiente recibimos temprano a mi tía, le enseñamos un cuarto que estaba libre para que se hospedara mientras hacía trámites de un alquiler donde viviría luego pero que llevaría tiempo.
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Ese día era viernes, ya en el negocio, después de atender a algunos clientes, mamá me dijo que la ayudara a acomodar la ropa, había jeans, calzas, buzos, y por último me tocó acomodar unas tanguitas. Mientras lo hacía, mi madre pasó por allí y me dijo:

– Ésas acomódalas allá (señalando una estantería)
– Ok. Qué chiquitas que son.
– Sí, muy.
– Ma, si te pregunto algo no te enojás?
– Jaja no, qué pasa?
– Vos usás de éstas? (hice la pregunta y abrí con ambas manos una tanguita toda blanca)
– En realidad no, siempre me dio un poco de curiosidad pero creo que nunca usé, de esas así tan chiquitas, nunca.
– Podrías probártelas, por ahí te gustan.
– No sé, me da cosa. Si las pruebo, con una condición.
– Cuál?
– Que me digas si me quedan bien o no.
– Yo?
– Sí, quién más? No le voy a preguntar a un desconocido, para algo somos familia, ¿no?
– Sí, tenes razón.
– Vamos al vestidor rápido ahora que no hay nadie.
– Bueno, cuántas llevo?
– Una sola está bien.
– Ok.

Fui detrás de ella al vestidor con una tanga completamente blanca.
Cerré la cortina, mamá llevaba puesta una musculosa y una falda corta a medio muslo, enseguida metió ambas manos por debajo de la falda y empezó a bajarse la bombacha en frente de mí, era una bombachita roja, tiró de ellas hasta los pies y se agachó para quitárselas del todo.

Yo estaba sorprendido y muy caliente, tenía ganas de cometer una locura pero era mi madre. En ese momento, ella con su bombacha recién quitada en su mano, me la alcanzó:

– Tomá, teneme ésta y dame esa.

Agarré con una mano la bombacha y le dí la tanga blanca.

Levantó una pierna y luego la otra, poniéndose la tanga, y luego la subió por sus piernas metiéndose debajo de la falda, sin que yo pudiera ver algo, pero era una situación muy excitante, tenía su bombacha recién usada en una mano y la pija explotándome en el pantalón.

Terminó de ponerse la tanga y se levantó la falda por completo, enseñándome la parte de adelante mientras con ambas manos se sostenía la falda arriba.

– A ver, fijate como me va.

Le miré ahí abajo y se veía muy pequeña la tanga, se le re notaba el vello púbico debajo de la tela porque era una tanga blanca, y a los costados de la tela se le salían algunos pelitos oscuros.

– Es muy excitante mamá.
– En serio?
– Sí.
– No te creo, cómo podes demostrar que sos sincero?
– ……me la pusiste muy dura mami.
– Sin pruebas no te creo.

Con la bombacha en una mano, me ayudé con la otra a desabotonarme el jean y me lo bajé junto al bóxer, así salió mi verga parada ante la mirada de mi madre.

– Ves ma?
– Ahora sí veo, y cómo se me ve la cola?

Se giró aún teniendo con sus manos la falda alta, mostrándome su ojete. Estaba todo descubierto menos el agujero del culo, pero la tanga ahí atrás era muy muy finita y estoy seguro de que si abría los cachetes del culo por más que tenga la tanga le iba a poder ver el agujero.

– Uff se te mete toda, no?
– Sí, me tapa algo?
– Sí, lo justo y necesario.
– Alcanzás a ver si me tapa todo ahí abajo?
– …Dónde exactamente decis?
– Mi chocha.
– Ahh… no, desde acá no puedo ver.
– A ver, ahora? (se inclinó hacia delante)
– Ahora sí… sí, te tapa ahí, lo único es que se te ven algunos pelitos.

Con esa visión podía apreciarse el bulto de los labios de la concha, y el culito en esa posición se le abrió un poco y pude ver también cómo se le metía la tanga en el centro, casi me muero.

Yo estaba como un burro en celo, pero todavía podía pensar con la cabeza de arriba y me mantenía quieto.

– Sí, tengo que depilarme un poco. Muchas gracias, hijo.
– De nada mamá.

Se giró de frente a mí y se bajó la falda, luego metió sus manos debajo y comenzó a bajarse la tanga, se le enrollo un poquito y se la sacó, dándomela a mí.

Le dí la bombacha roja que traía antes y se la puso de la misma forma.

– Bueno, a mi me gustaron, así que voy a empezar a usarlas.

Se acomodó toda, yo aún con la tanga en la mano me subí el jean, y ella antes de salir me dijo

– Ah, ésa déjala donde te había dicho.
– Claro.

Mamá fue al mostrador y yo a la estantería de lencería, abrí la tanga para doblarla y vi una pequeña manchita de humedad, instintivamente la llevé a mi nariz y aspiré ese aroma. Diossss, era embriagador, nunca había hecho eso, ni pensado, pero no sé como, oler el olor a concha de esa tanguita que minutos antes se había puesto mi madre en frente de mí… era muy morboso, la doblé y guardé allí.

Nos fuimos a casa aquel viernes, cenamos por primera vez con mi tía y yo después salí con unos amigos y durante toda la noche pensaba en mamá.

Creo que llegué a casa al amanecer y fui directo a mi cama.

Me desperté alrededor de las 14 del sábado, bajé a la cocina y abrí la heladera para comer algo, fui al patio y estaba mi madre acostada en una toalla tomando sol en bikini.

– Hola ma.
– Que tal hijo.
– Bien. La tía?
– Me dijo que iba al baño.
– Ah. Voy a comer algo.
– Ok.

Estaba sin remera porque hacía mucho calor, comí algo frío y salude a mi tía, me dijo que se quedaría en la cocina viendo algo en TV. La puerta de la cocina lleva al patio donde estaba mamá, que ahora estaba en la pileta. Le gustaba mucho.

– Está buena el agua? -Pregunté.
– Umm, espectacular.

Me metí también un rato, nos refrescamos allí por unos minutos, cuando salí a secarme al sol en el patio. Mientras tenía los ojos cerrados, mi madre salió de la piscina.

– Tengo que hacer pis.

Miré y mi madre se agachó en el césped a un costado de la pileta.

– Vas a hacer acá? –Le pregunté sorprendido.
– Sí, no voy a mojar todo adentro. Vigila que la tía no me vea.
– Eh?
– Fíjate en la puerta que no me vea.
– Bueno.

Me levanté y la verga se me fue poniendo dura, no había mucha distancia entre la puerta y dónde estaba mamá, que estaba de frente a mí, con una seña le dije que estaba todo bien: mi tía estaba viendo TV sin saber lo que ocurría en el patio.

Giré a ver a mi madre, y agachada como estaba, con ambas manos fue quitándose la parte baja del bikini hasta sus muslos, y enseguida empezó a salir un chorrito de meada. Desde la posición de donde estaba podía ver el líquido cayendo al césped mientras ella tenía la mirada hacia abajo. Tras unos pocos segundos, terminó y se subió el bikini.

– Gracias hijo.

Y se metió nuevamente a la piscina. No puedo explicar cómo me calentaba.

Esa noche me hice una paja tremenda. Estaba muy excitado con mi madre, y ella no hacía nada para que no ocurriese.

El domingo pasó sin pena ni gloria, miré fútbol a la tarde, y a la noche estudié, tampoco daba para hacer mucho con la tía en la casa, como dije, no me molestaba mucho, pero era incómoda su presencia.

E lunes fui a la universidad, y luego en el negocio había una marea de gente, estuve toda la tarde atendiendo clientes con mi madre, fue un día muy ajetreado… recuerdo que ya casi nos íbamos a ir porque ya era la tardecita, y justo ahí tuvimos un ratito libre sin gente.

Yo estaba sentado detrás del mostrador y vino mi madre con un poco de ropa para acomodar, entre esa ropa había una tanguita que era minúscula…

La tomé y la estiré, abriéndola.

– Ma, te querés probar ésta?
– Jajaja, no me va eso, hijo.
– Yo creo que sí, tenemos un rato ahora que no hay nadie.
– Bueno, pro no creo que me entre.

Le dí la tanguita y fuimos al vestidor, entramos y cerramos la cortina. Esta vez mi mamá traía un jean.

– A ver, date vuelta para ponerme esto.
– Ok.

Me giré para el otro lado, escuchaba cómo mamá se bajaba el jean y se debía estar bajando la bombacha, yo ya estaba muy caliente, escuché cómo se subía la tanga por sus piernas, cuando pronto dijo:

– Ya podés mirar.

Me di vuelta y vi lo que esperaba: la tanga toda roja apenas podía cubrir su pubis, ni lo cubría, la mitad superior de su pubis estaba completamente a la vista, se le veían todos los pelitos en el pubis !

– Se me ve todo, hijo.
– Sí mamá, perdón por insistir que te la pongas.
– Shh, tranquilo. Te gusta verme así?
– …Sí, mucho.
– Estás caliente?
– Sí.
– Mostrale a tu madre.

Me desabotoné el jean y me bajé los pantalones, mi pija dura y parada quedó a la vista de mi madre en tanga.

– Tu mami te pone así?
– Siii.
– Bueno, ahora decime como se me ve atrás.

Se dio la vuelta, y la tanga se le metía entera en la raja del ojete, tenía todo el culo descubierto.

– Se me ve todo?
– La cola sí.
– Ok, mírame abajo.

Ya sabía a lo que se refería, ella se inclinó hacía adelante, apoyando sus manos en el espejo, dándome una visión sublime. La tanga era tan pequeña que sólo le tapaba la rajita de la concha, los labios se le sobresalían a ambos costados! Se le veía casi todo. Encima parecían bien gorditos los labios mayores. También con el orto más abierto se le veía el agujerito del culo.

Yo me quedé embobado viendo aquello, mi glande estaba babeando sin tocarme.

– Y? –Preguntó ella sacándome del trance.
– Te tapa poco.
– Siento que se me mete mucho.
– Sí, es que te tapa la rajita nomás. –Casi exploto por decir esto a mi madre, pero estaba tan excitado que me daba igual.
– Ok, viste que me depilé?

No lo había notado, estaba tan embelesado viendo aquello que no me percaté que tenía los gorditos y abultados labios mayores depilados.

– Sí, se ve re bien.
Bajó su mano derecha hacía su conchita, yo miraba todo desde atrás, abrió sus dedos índice y medio, y los pasó despacito por los labios mayores de su vagina, alrededor de la tanga.

– Además es suavecito.-Dijo ella mientras se tocaba.

Yo no daba más, empecé a tocarme la pija, observaba y me empecé a pajear, cosa que mamá observó por el espejo.

– Así te das placer?
– Sí mamá.
– Porqué?
– Es que me pusiste tan caliente que no aguanto mami.
– Entonces mostrale a mamá cómo te das placer.

Tras escuchar eso me puse a mil, empecé a pajearme muy muy fuerte, no estaba tan caliente en mi vida, miraba como mamá se tocaba los bordes de la concha y me ponía loco. Ella seguía a un ritmo muy lento y suave.

– Querés probar lo suave que la tengo?

Hice un esfuerzo para detenerme y escuchar eso, me iba a morir de placer. Detuve mi paja y:

– Có..cómo?
– No seas tímido, tocame donde me estoy tocando y sentí lo suave que tengo la chocha.

El corazón me latía a lo máximo posible, arrimé mi mano izquierda a la conchita y mis dedos hicieron contacto con sus muslos, dios, se sentía la piel muy calentita, luego con dos dedos los abrí y pude empezar a tocarle los labios donde se estaba tocando antes, tenía razón, se sentían re suavecitos, depilados!

– Dios mamá, esto es increíble.
– Te gusta?
– Siii, tengo que pajearme mami.
– Ok hijo, mostrale a mamá como te das placer.

Mientras me miraba a través del espejo, yo me pajeaba con la derecha y con la izquierda le tocaba la concha, mamá tenía una sonrisa dibujada, de a poco fui tocandole más al centro, de pronto le toqué los bordes de la tanga, sentí que iba a acabar pronto, por eso bajé mucho el ritmo de la paja, quería estirar el momento al máximo.

Ya estaba en éxtasis, corrí mis dedos mas al centro y comencé a acariciarle la rajita por encima de la tanga, miré a mi madre por el espejo y tenía una mueca de placer, con los ojos cerrados, sentí mis dedos húmedos, mientras le acariciaba la conchita sentía como se mojaban mis dedos y eso fue suficiente, me pajee muy rápido y acabé. El primer y segundo chorro de leche golpearon el espejo, los demás saltaron y cayeron en el piso, ante la incrédula mirada de mi madre.

– Jajaja mira como manchaste el espejo!

Yo sólo suspiré, estaba agotado… mi madre se movió de aquella posición sacándose mi mano de su almeja…

– Estoy mojada, hacía años que no me mojaba!

Ya ni le di importancia a las palabras de mi madre, yo estaba medio ido por el placer, y esas palabras que en cualquier circunstancia significarían ponerme caliente, en ese momento yo estaba muy relajado.

– Quedate quieto y descansa hijo, yo limpio todo esto que dejaste jajaja.

Me senté allí y descansé… mi madre fue por un trapo o algo así y cuando volvió y se puso a limpiar aquello…

– Wow, mira todo lo que guardaban tus huevitos.
– Sí, fue mucha leche mamá.
– Leche?

Hizo una mueca como preguntándose porqué le decía leche a aquél semen, pero enseguida siguió limpiando divertida.

Se fue y volvió con ropa puesta, luego nos sentamos en el coche para volver a casa.

– Mamá, te juro que fue lo mejor que me pasó en la vida, fue increíble. Muchas gracias.
– Shh hijo, yo estoy muy agradecida por todo lo que hiciste por mí estas semanas, además hoy me excite mucho y eso no me ocurría desde hace muchísimos años. Por cierto, esto no podes decírselo a NADIE, entendes?
– Sí mamá.

Volvimos a casa y yo me dormí enseguida.

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Luego al siguiente día, me desperté y mamá ya había partido, yo me fui a la universidad. Luego fui al local, apenas entré saludé a mi madre y fui al mostrador con ella. Nos miramos y nos sonreímos mutuamente sin decir nada.

Luego de un rato, cuando no había clientes, ambos allí en el mostrador le dije a mamá:

– Ma, quiero jugar.
– A qué, hijo?
– A tocarte.
– Sí? Cómo se juega?

Mamá me estaba siguiendo el juego.

– Bueno, se empieza enseñándome la bombacha.

Yo estaba sentado, mamá estaba parada en frente de mí. Así se levantó la falda de jean corta que tenía, mostrándome una tanga negra.

– Qué sorpresa.
– Y ahora qué hay que hacer?
– Darte vuelta para poder verte la cola.

Mamá se giró y tenía su culo en frente de mi cara..

– Ahora te tengo que tocar la colita…

Dicho esto, empecé a pasar mi palma abierta por las nalgas de mi madre. Las acariciaba. Metía mi mano por debajo de la tanga tocando mas adentro en su tremendo ojete.
Fui bajando mientras le acariciaba la parte inferior del culo.

– Y ahora te puedo tocar más abajo, mamá?
– Dónde más abajo, hijo?
– Te quiero tocar la concha, mami.
– Ummm, sí, suavecito tesoro.

Me bajé el pantalón, saqué mi pija afuera, y bajé mi mano lentamente hacia su vagina. Con los dedos los pasé por encima de la tanga, que le quedaba pequeña y sentía la piel a sus lados, noté la tela húmeda. Podía sentir el relieve de su conchita bajo la tanga.

– Estás mojada, ma?
– Sí, mucho.

Seguí tocándole, y fui un poco más adelante para acariciarle el clítoris a través de la tanga. Apenas lo rocé, mamá dio un suspiro.
Me detuve allí y le masajee su punto, notaba como mamá empezaba a suspirar, y pronto a gemir. También notaba como mi mano estaba cada vez más húmeda.

– Sabés cómo sigue el juego?
– Có.. cómo? (No podía hablar bien por los gemidos)
– Bajándote la tanguita…

Automáticamente dejó de gemir, y con ambas manos, fue bajándose la tanga lentamente, hasta sacársela por los pies y dejarla allí tirada.
Lo primero que observé fue su culito al fin sin ningún tipo de barrera.

Me arrimé más y le abrí los cachetes, pude ver su agujerito sonrosado, no aguanté y le pasé la lengua. Empecé a lamerle el culo mientras ella no paraba de gemir.

– Ahhh, si.. si seguimos jugando nos pueden ver.
– Mmm quédate tranquila mamita (le dí otro lengüetazo) que si viene alguien paramos.

Cómo presagiando el destino, 30 segundos después vemos que un cliente está por ingresar, enseguida saco la cara enterrada en el culo de mamá y me subo los pantalones, ella se baja la falda.

– Hola
– Hola, que necesita?

Luego de unos 15 minutos, el cliente se lleva un par de camperas, me dio mucho morbo saber que mamá atendía a aquél señor sin tanga debajo de la corta falda, con la almeja empapada y el culo chorreando de saliva. Algún descuido y el viejo hasta podía haberse ido del negocio de ropa habiéndole visto el chumino a una tremenda hembra.

Apenas el tipo cerró la puerta, me bajé el pantalón para esperar a mamá en el mostrador.

– Estamos locos, ¿sabés?

Yo sólo sonreí, otra vez ella se subió la falda.
Se agachó frente a mí y me agarró la pija, la acarició ante mis soplidos de placer.

– Enséñame a masturbarte tesoro.
– A ver, así.

Le puse la mano alrededor de mi verga.

– Ahora para arriba y abajo.
– Así?
– Sí, así mamá… ponete saliva, es mejor.

Se escupió la mano y empezó a pajearme… era delicioso. Era la primera vez que una mano ajena tocaba mi miembro. Le tuve que decir que pare porque iba a acabar.

Estaba claro que todo se había salido de control, yo estaba como un burro en celo y a mamá le chorreaba el chocho…

Me levanté de la silla y mamá se puso en el mostrador apoyando los brazos allí, parada, con vista a la calle. Yo me agaché y busqué su conchita. Ella se inclinó abriendo un poco las piernas.

Me arrodillé entre sus piernas y comencé a lamerle la concha, con pliegues rosados y cerraditos, era una delicia. Estaba suave, y muy húmeda.

Mi madre gemía cada vez más, trataba de hacerlo en voz baja.

Sabía que era una inmejorable oportunidad, tenerla así con las piernitas abiertas y mojada, y yo caliente al máximo, me atreví. Me levanté, y con la pija en mi mano, la guié hasta su conchita. Apenas mi glande hizo contacto con su vagina, mamá suspiró.

– Qué vas a hacer? Me la vas a meter?
– Puedo? (mientras tanto yo le refregaba la pija por toda la concha)
– Despacito tesoro.. hace años que cojo, debo tener la concha como la de una pendeja virgen.
– Sí mamá.

Busqué el orificio vaginal y cuando lo encontré, empecé a meterle la cabeza despacito, podía sentir lo calentito y húmedo que estaba, empujaba de a poquito, pero estaba muy apretada, me costaba meterla.

Luego de unos segundos pude meterle el glande entero y empujé más, hasta metérsela hasta la mitad, porque más no cabía ahí adentro.

– Mami está muy apretada, no te duele?
– No, tranquilo hijo, empezá a moverte.

Le hice caso y fui moviéndome sacandosela y volviéndosela a meter.
Luego de algunas embestidas podía notar cómo ahora sí iba entrando cada vez más y mejor. Ella miraba hacía la puerta por si venía alguien, mientras gemía por lo bajo.

Realmente su conchita estaba muy apretada y eso me daba demasiado placer, sumado a todo lo anterior, estaba llegando al climax.

Luego de un par de bombeadas más, escuchar a mamá gemir fue el límite: retiré mi pija de su concha y acabé sobre su ojete, llenándoselo de leche caliente.

Instantáneamente mamá se bajó la falda y me dijo que descansara.

– Podías haber terminado en mi interior. Sabés que no puedo tener hijos.
– Cierto mamá, me había olvidado. Te gustó?
– Si me gustó? Hace años que no era tan feliz.

Permanecí sentado mientras ella buscaba la tanga que estaba en piso, colocándosela. Luego con un par de cleenex se limpió el culo de toda la leche que le había desparramado. El resto de la tarde fue normal.

Terminó la jornada y nos fuimos al auto. Empezamos el trayecto de regreso a casa. Estábamos en silencio, yo de pronto fui moviendo mi mano izquierda hasta tocar su muslo descubierto. Lo acaricié.

– Mmmm

Mientras mamá manejaba, fui metiendo la mano cada vez más a su entrepierna, hasta sobarle por encima de la tanga.

– Ummm, te portas mal con mamá.

Seguí acariciando, hasta hacerle la tanga a un lado y rozar directamente mis dedos con su clítoris.

– Ayy tesoro…vamos a chocar.

Sus palabras estaban cargadas de placer pero era sensato. Retiré mi mano de allí hasta llegar a casa.

Al llegar, nos recibió la tía con la cena preparada.

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Al día siguiente, llegué al local y atendí a una señora que no se decidía por nada, y no terminó comprando nada.

Claro que saludé a mamá, y le toqué el culo descaradamente, tenía una calza negra ajustada. Ella se reía.

Fue un día difícil, ya que los clientes no paraban de ingresar y tuve que esperar mucho. En determinado momento, se dio mi oportunidad. No había nadie y me acerqué a ella hasta acariciarle sus pechos.

– Querés jugar, mamá?
– Sí quiero tesoro.

Comencé a manosearle las tetas por encima de la ropa, luego la barriga, hasta pasarle la mano por encima de la concha, mientras yo me sacaba el pantalón. Pronto mi madre ya tenía la calza y la bombacha por los tobillos, y yo detrás de ella mientras observaba que no entrara nadie.

– Mami querés pija?
– Sí, si quiero, metela en la cachucha de mamita.

Se la metí y empezamos a coger, esta vez fue mas fácil metérsela y mientras me la cojía ella gemía mucho.

Se la saqué de la concha y la pasé por la raja del culo, dando golpecitos en sus nalgas.

– Mami por la cola?
– No, me va a doler.
– Un poquito mami, despacito…

No dijo nada y yo trataba de meterla en el ojete, sin dudas estaba apretado pero bajé a lamerle el culo y traté después, entró y seguí cojiendola pero ahora por el culo.

– Ahhh… ahhhhhh.. ahhhhhh

Pronto iba a acabar, asique la saqué y descansé un minutos acariciándole las tetas, y luego se la enterré de nuevo en la conchita.

No pude más y descargué todo el semen dentro de ella.

Éstas situaciones se repetían seguido en el negocio, cuando no había clientes aprovechábamos para coger.

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Una vez, mi madre estaba al costado del mostrador atendiendo a una señora, que estaba viendo diferentes tipos de camperas, mientras que yo estaba en el mostrador haciendo algunas cuentas. De manera que la señora no podía ver que pasaba donde estaba yo.

Estaba en lo mío cuando giro la cabeza para donde estaban ellas (a escasos pasos de mí) y la señora le preguntó a mi madre que le mostrara unas camperas que estaban abajo.
Por lo tanto, mamá que llevaba una falda corta, debía agacharse para juntarlas, y al hacerlo, increíblemente no tenía bombacha y se le veía todo.

Me acerqué, ya con mi madre parada con las camperas en manos de la señora, metí mi mano bajo su falda y ella dió un respingo pero sin decir nada.
Fui subiendo por sus muslos hasta su entrepierna, cuando empecé a acariciarle la concha.

La señora seguía viendo camperas mientras mi madre estaba en frente de ella tratando de no gemir mientras yo por detrás le metía mano bajo la falda. Mis dedos comenzaban a estar húmedos y seguía hurgando allí, mientras mamá se inclinaba ligeramente para dejarme tocar a placer.

De pronto la señora dijo que quería probarse no sé que cosa, entonces saqué la mano de allí y mi madre le indicó el camino a los vestidores.

Cuando la señora entró a uno de ellos, sin decir nada me arrodillé en el suelo y le lamí la concha.

– Mmmmmm, así, hijo, así, cometela todaaa mmmmmmm

Eso me puso muy caliente y le chupaba el clítoris, mientras ella empujaba mi cabeza contra su argolla.

Luego salí de allí y me senté en una silla, la atraje a ella y le hice seña de que se sentara encima de mi verga.

Ella se acomodó el pelo y de espaldas a mí, agarró mi pija y la dirigió hasta su conchita, sentándose encima mío.

Mirábamos de reojo y la señora no salía del vestidor, asique ella empezó a moverse.

– Tocame, tesoro, tocame que acabo.

Puse mi mano en su clítoris y la masturbé unos segundos rápido mientras se vení, mi pija sentía las contracciones de su conchita.

Nos quedamos quietos unos segundos y vimos que salía la señora, asique nos despegamos rápido y ella se bajó la falda mientras yo me subí como pude el pantalón.

Luego la señora iba a probarse otra cosa, apenas entró, me abalancé sobre mamá y le levanté la falda, estábamos de pie asique fue difícil pero, ella se inclinó un poco y se la volví a meter, esta vez la cogí muy duro y fuerte.

– Voy a acabar mami, voy a acabar.
– Bien tesoro, acabá dentro de mamá.

Con ambas manos sobre sus caderas, empecé a derramar leche y más leche caliente dentro de su concha, fue delicioso. Unos segundos quietos y la saqué de ahí, la leche chorreó hacia abajo cayendo en el piso y otro poco por los muslos de mamá.

Nos vestimos rápido, mi madre trataba de limpiarse con las manos la leche que le chorreaba de los muslos, pero era imposible, salió la señora y tuvo que atenderla así.

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Luego de que la tía regresara a su nueva casa, tuvimos más libertad para cojer en casa a cualquier hora y momento.

Follando a mi madre dormida

Lunes, marzo 16th, 2015

Estaba con mi madre en su habitación y en su cama, eran las 8 o 9 de la mañana cuando sin querer levante un poco el edredón y vi a mi madre con un pijama corto que no le cubría nada, tampoco llevaba bragas y fue tal mi excitación que me empalme, no sabia si mi madre estaba despierta o dormida así que decidí intentar despertarla moviéndola cada vez que lo hacia roncaba así que me armé de valor me baje los calzoncillos que llevaba puesto cogí mi polla y lo introduje dentro del coño de mi madre me comienzo a mover lentamente, cuando de repente empieza a gemir y yo seguía penetrando a mi madre (no me lo podía creer, me estaba tirando a mi madre mientras dormía) cuando de repente se despierta y pega un grito diciendo:

Madre:¡Nene, que haces, que soy tu madre!
Yo: Lo siento mama (mientras la seguía follando), pero el calenton me pudo mas.

Entonces la cojo bien fuerte porque quiso salir, ella forcejeaba pero yo nada que la soltaba, entonces le susurro al oído

Yo: Madre, no te da gusto que tu hijo te esté follando, piensas en cuantas madres se sentirían orgullosas de ser deseadas por sus hijos, o por algún joven y tu tienes esa suerte.

Mi madre se quedo un poco pensativa, al cabo de un rato escucho como mi madre gemía de placer otra ves de repente mi madre me dice con voz entre cortada:

Madre: tienes razón hijo, me gustar ser deseada por mi hijo…. mas ahora que me esta follando bien rico…..aah…nene…me vas a matar.

Me dispuse a parar de follarla para cambiar de posición, cuando mi madre me dice:

Madre: Nene quiero que me la metas por el culo, quiero saber que se siente que te follen por ahí mas si es mi propio hijo quien me va a desvirgar mi culo,sobre todo hay un morbo que me excita un montón.

Me sentía orgullosos de ser la primera polla en el culo de mi madre, fui a buscar un bote de crema y me lo unte en la polla, cogí un poco y se lo eche alrededor del agujero del culo de mi madre cogí mi polla y con la cabeza de la misma busqué el agujero “negro” y vi como mi capullo se hundía dentro de culo de mi madre fue tal mi emoción quele dije a mi madre.

Yo: madre eres una glotona,te estas comiendo mi polla con tu culo.
Madre, ooh…si nene…partele el culo a tu madre.

Cogí a mi madre y comencé a embestirla fuertemente por el culo la cogí le saqué la polla y la puse boca abajo con el culo hacia arriba,yo abrí las piernas y comencé a montarla a caballito, al cabo de unos 10 min. o asi me iba a venir dentro del culo de mi madre.

Yo: ¡Me corro mama, me corro!(le grité)
Madre: ¡Correte dentro nene, correte dentro del culo de tu madre!

Bastó que dijese esas palabras para vaciar toda mi carga dentro, mi madre gritaba de placer.

Madre: Aaah..si…nene….que rico…..

me despegué de mi madre exhausto, mi madre se levantó con un dedo en su agujero impidiendo que mi semen salga de dentro, cogió un vaso de la cocina…vino donde yo estaba, se quito el dedo y dejó mi semen caer en el susodicho vaso una vez que mi semen cayó del todo en el vaso lo bebió, se lo trago un me dio un beso diciendome.

Madre: Nunca me había sentido tan bien como hoy.

Padres comprensivos

Sábado, febrero 7th, 2015

Acabé mi último curso de bachillerato de aquel año con muy buenas notas y mis padres quisieron recompensarme con una estancia en un camping de la sierra. Soy hijo único y siempre me han querido mucho. Mi padre me considera, no obstante, como un chico tímido y a cada momento me da consejos para conocer a chicas y todo eso. Mi madre le regaña diciéndole que ya tendré en el futuro tiempo para todo eso. El caso es que en la época en la que acabé el curso yo estaba deseoso de tener mi primera relación sexual y mi padre sin duda llevaba razón en eso de que era hora de intimar con chicas.

Como decía, nos fuimos al camping, y fuera porque no era plena temporada de campistas que el lugar resultaba bastante aburrido dada la escasez de gente a la que poder conocer. Mis padres se daban cuenta de que yo no me sentía bien e intentaban animarme, pero no lo lograban, más aún cuando llegaba la noche y nos íbamos a dormir, ellos a su apartado de la caravana y yo al mío. Varias noches, de madrugada, unos jadeos me despertaban: eran mis padres follando como desesperados. Mi curiosidad me llevó a asomarme algunas de esas noches a ver qué hacían y la verdad es que el espectáculo era sublime, lo mismo mi padre le comía el coño a mi madre, que ella le chupaba a él la polla o se la follaba por el coño o por el culo. Varias pajas me hice allí delante de ellos sin que me viesen del panorama que me ofrecían.

Un día salimos los tres a hacer senderismo por la sierra y un guía fornido y atlético nos acompañaba. Anduvimos un gran trecho y yo me fui adelantando hasta dejar muy atrás a los tres, tanto que sentí algo de miedo y retrocedí para encontrarlos. No les veía en la senda por la que íbamos y me impaciente un poco pero sin llegar a desesperar o gritar llamándoles. Seguí buscándoles por el bosque hasta que unos jadeos que ya me resultaban familiares llamaron mi atención. Se me pasó de todo por la cabeza, así que silenciosamente me fui acercando a un lugar donde los arbustos y los pinos ocultaban la presencia de varios cuerpos desnudos. Lo que vi me dejó de piedra: mi padre, mi madre y el guía follaban en grupo. Mientras el guía daba por culo a mi madre, ésta chupaba la polla de mi padre. Me volví a pajear con desesperación.

Por la noche ya en la caravana, sin que ellos supieran que los espié cuando jodían con el guía, les pregunté si les gustó la excursión a lo que me contestaron que jamás lo habían pasado tan bien. Sentía algo de enfado con la actitud de ambos y creo que eso fue lo que me llevó a preguntarles con descaro:

—¿El guía se portó bien con vosotros durante la excursión?

— Si, todo estuvo perfecto hijo mío- contestó mi padre.

— Sobre todo para ti, ¿verdad mamá?

—¿ A qué te refieres?- dijo ella ruborizada.

— Siento tener que hablar de esto con vosotros -les dije-, pero os he sorprendido desnudos junto al guía follando como locos. ¿Podéis explicarme porqué?

— Verás hijo, tu madre es una mujer atractiva y ya viste como iba vestida esta mañana, eso un hombre no lo puede pasar por alto. Yo no soy celoso y hago cualquier cosa por verla feliz. El guía y ella se gustaron y yo lo noté, así que les animé a que los tres practicásemos el sexo.

— Me parece perfecto lo que hagáis, pero ¿qué pasa conmigo? ¿me dejáis de lado?

— No, hacemos excursiones contigo— decía mi madre—, jugamos en el camping…

—¡Eso no me parece suficiente! -le grité.

— Yo sé lo que quiere— dijo mi padre a mi madre—, y me parece justo, así que creo que no tenemos más remedio que ofrecérselo.

Dicho esto mi padre se dirigió hacia mi madre y la abrazó por atrás, diciéndome “¿Es esto lo que te gustaría hacer?”. Le acarició los enormes senos por encima de la camiseta y la besó en el cuello. Mi madre, aunque complacida, se resistía un poco ante mi presencia. “Contesta— me decía mi padre—¿es esto lo que quieres?” Yo no pronuncié palabra, pero moví la cabeza afirmativamente. Mamá se quejó de la situación pero mi padre la retenía con fuerza mientras le decía que si su hijo quería follar, iba a follar de verdad. Ante mi atónita mirada le bajó las bragas y apareció su chocho peludo. Papá lo acarició con fuerza a la vez que se sacaba su polla con la mano que le quedaba libre. Su aparato erguido era enorme. Yo hice lo mismo; también tenía mi polla en erección.

—¿Quieres probar a mamá?

— Sí— dije—, quiero probar lo que es el sexo.

— Hoy tendrás lo que quieras, para eso eres ya un hombre.

Mi madre estaba nerviosa y excitada a la vez. Mi padre le obligó a chuparme el pene mientras él se la introducía desde atrás por su encharcado coño. Allí, a cuatro patas mi madre parecía una perra en celo. Me pareció lo más delicioso del mundo aquella mamada que me estaba haciendo. Mi padre me recomendó que no me corriese, pues si bueno era que me la mamase, mejor sería que probase a hincársela en el coño. Mi madre se negó a que me la follara, pero mi padre le dijo que ya no había vuelta atrás y que disfrutaría de lo lindo con la enorme polla del hijo. Aún así, mi madre opuso toda la resistencia que le fue posible, lo que fue inútil, ya que mi padre le ató las muñecas a la cabecera de la cama y cogió fuertemente sus piernas para separarlas. “¡Adelante, es tuya!”, me dijo. No lo dudé, le introduje de un golpe la polla en su enorme y deseado coño, la cabalgué con furia durante un rato y mi padre se masturbó como un adolescente. Me dio cierta pena ver a mi madre en aquella situación, pero recordé que con el guía se había comportado como una auténtica puta, así que no tuve consideración con ella. Me corrí en su interior como un bestia lanzando sonoros alaridos de placer. Mi padre me dió una palmada en la espalda indicándome que ya me podía ir a dormir. Minutos después les oí hablar. Papá decía a mamá que no había nada de malo en lo habíamos hecho, y ella admitió que en parte le había excitado aquella situación y que si era necesario vivir aquel tipo de experiencias era probable que no le costase mucho esfuerzo acostumbrarse a ellas.

Soy la putita de mi hijo

Viernes, enero 2nd, 2015

Esto puede ser catalogado como descomunal o descabellado, pero e exactamente lo que me sucedió.

Soy una mujer separada hace años con un hijo ya mayor de edad, con el cual convivimos armoniosamente desde siempre.

El esta de novio hace un año, trabaja y piensa en casarse dentro de algún tiempo cuando termine sus estudios.

Yo no he vuelto a formar pareja, me dedico a mi casa, a mi hijo y mi pequeño negocio el que atiendo algunas horas.

Se que estoy en la flor de la edad de una mujer, que soy atractiva, que mi cuerpo hace poner a los hombres calientes, y que si quisiera tendría con quien encamarme. Pero he preferido tener “amiguitos” de plástico con los que juego casi a diario.

Y ahí nace el motivo de este relato.

Un medio día de caluroso verano, vine a casa a comer algo y de paso darme una buena ducha. Pero quizás la temperatura ambiente o que se yo, me hicieron ya desnuda para la ducha ponerme a jugar con un “dildito” en el sofá grande del living. Elijo ese lugar porque me resulta cómodo abrir las piernas por sobre el posa brazos mientras en cuatro me doy abastecimiento desde abajo poniendo el juguetito parado.

No me percate para nada, que mi hijo había regresado, me había estado observando y ante la evidencia de la situación perdió los estribos y se puso en pelotas.

Infinidad de veces me había insinuado cosas sobre mi cuerpo y que lo ponía frenético, pero yo entendía que era solo zalamería de hijo. Pero al verlo allí desnudo, con su verga endurecida acercándose a mi, me confundió de tal modo que no pude articular palabra y menos movimiento alguno. Quede como petrificada, clave mi cara contra el negro cuero del mullido sillón buscando desaparecer de aquella difícil situación.

Una mano de mi hijo, acaricio mi cabeza para continuar deslizándose por mi espalda, recorrer la redondez de mi trasero y llegar entre mis piernas a tomar el juguete que me había yo acondicionado. Su otra mano, acaricio mis pechos con una rapidez y destreza que me hizo estremecer en un sinsentido de sentidos que se despertaban con lujuria.

Fue su polla dura, caliente, viril lo que sentí en mi cuello, como buscando atravesar mi garganta.

Ya todo su cuerpo estaba apoyándose sobre mi humanidad, apretándome contra el respaldo del gran sillón.

Quise buscar una salida, pero estaba envuelta en el…… y sus palabras eran directas, francas, sin preámbulos.

-Estas caliente, mami, así que vas a probar una buena verga, después de chuparla un poquito…… si, calladita, calladita que vas a tener la boquita ocupada.

Pensé en resistirme, porque nuestra moral así lo exigiría, pero pensé en tanto tiempo sola, en tantos momentos en que el me había insinuado cosas que yo nunca quise creer que fueran ciertas. En la veces que le mostré mi desnudez, pensando que la confianza con un hijo estaría a salvo del deseo sexual.

No se cuanto tiempo estuvo allí, manoseándome, mas tampoco se como fue que su polla entro en mi boca, haciéndome sentir un ardor lujurioso fruto del olorcito a pija caliente, a morbo desenfrenado, a macho.

Y se la comencé a chupar, lentamente, como si saboreara un fruto prohibido, el cual me estaban regalando desde un paraíso trasgresor. Lo lamí con tantas ganas que, mi deseo fue creciendo, creciendo.

Cuando el me pidió que abrirá las piernas, lo hice obediente, cuando el me exigió que las extendiera abriéndolas al máximo, supe cuan entregada a ese juego incestuoso que me estaba el proponiendo.

Su boca lleno mi vulva, mis labios se abrieron, los labios interiores se endurecieron con su lengua y mi clítoris estallaba en frenéticos movimientos que le imprimía su boca.

– Basta, por favor….. exclame al momento que me comenzaban a brotar chorros de placer en explosiva acabada…….

– Abrírmela, dijo secamente.

Su polla comenzó a entrarme con un desparpajo brutal, que me pareció interminable, hasta el punto que mis gritos gimiendo, eran acicate para que el me la mandara a fondo.

Me cogió con vehemencia, como si hubiera aflorado años de contención sin sentido y sin vergüenza. Termine hamacándome al unísono con sus arremetidas, devolviéndole sus cogidas con una lujuria desconocida en mi.

Gozaba yo en la misma proporción que su enorme verga. Ya no tenia sentimientos encontrados, nada de que preocuparse una tiene cuando le están llenando la cuca de goce.

– En cuatro, mamita, ahora en cuatro, me exigió mi muchachito.

Obedecí al instante que el me la retiro, suponiendo bien que el me la mandaría guardar de nuevo desde atrás, cosa que a mi siempre me había gustado.

Fue al voltearme que no solo sentí que el me tomaba de las caderas para comenzar a metérmela de nuevo, vi algo inesperado……. en el otro sillón, completamente desnudo estaba Federico, el jefe de mi hijo.

Es que habían tenido asueto en el banco por el feriado y se habían venido a casa, cosa que yo no lo imaginaba.

Que hace él….. dije, a tiempo que recibí un chirlo de mi hijo y el imperativo, – Calladita nena, calladita te dije…….que ahora el te va a dar cariñito……

Federico, entendió que era su turno, pues se arrimo por el respaldo del sillón y tomando mi cara con las dos manos, me dio su grueso pollon a chupar, mientras se movia cogiéndome la boca. Federico era un amigo de mi ex marido, que le consiguió el empleado a mi Robertito cuando fue mayorcito.

– Dale que no me aguanto, le dijo a mi hijo…… avisando que se iba a acabar……

– Veni, dale, mira que linda conchita tiene esta chica para vos……..y te esta esperando…… – Verdad mamita!!!

Federico me la metió groseramente, pero estaba yo tan caliente, abierta y querendona que comencé a gozar como yegua en celo, con un orgasmo continuado que hizo acabar al macho que me ensartaba.

Federico se acabo y se fue. Roberto me hizo montarlo para gozarme mientras yo lo cabalgaba.

– Esta noche, después que descanses, la sigo, me dijo….. te voy a hacer la colita, que la temes riquísimaaaaaaaa….. y me lleno la conchita de leche….. jadeando y riendo.

Me conto que el hacia tríos con la mujer de su jefe y el jefe desde hacia largo tiempo, que ya habían hablado sobre el estado tan atractivo de mi físico, de mi devoción por los juguetitos y que era un desperdicio no darme unas buenas cogidas. Así que, si bien no lo habían programado, lo habían pensado, y yo ese medio día les había abierto las puertas a la gran posibilidad de darme fiestitas.

Supe que dentro del programa, por ellos elaborado, estaba hacerme la doble penetración, por lo que esa noche mi hijo se dedicaría a tenerme siempre abierto el culito.

Que si hacia falta, ya que ellos también tendrían que atender a la mujer de Federico, mi hijo se encargaría de seleccionar buenos machos para regalarme lo que el dijo….. lo tenés muy bien merecido.

Por supuesto que desde aquel feriado, por mi no esperado, tengo una vida sexual plena.

Mi primera vez con mi madre, mi actual amante

Lunes, diciembre 15th, 2014

Vivo con mi padre y mi madre, nos llevamos muy bien, mi papa es bastante mayor a diferencia de mi mama que me tuvo a los 17 años, ella no es muy delgada pero tiene un cuerpo que cualquier mujer quisiera tener.

De mi… actualmente voy a la universidad y veo anime, soy moreno, mido 1,73 y por una mala experiencia de niñez he estado acomplejado porque tengo un pene demasiado grande. Empecé a ver anime a los 16 años, luego mangas y de vez en cuando hentai, no recuerdo cuando me empezó a gustar el género incesto, las situaciones sexuales entre madre e hijo. No sentía excitación hacia mi madre, solo me gustaba ver otras madres, no me lo imaginaba aplicado a mí.

Un día por un descuido deje el computador prendido(descargando unas series) y mi madre miro mi historial y los videos que estuve viendo. Desgraciadamente se me olvido borra el historial y todas las hentai que vi eran incesto madre-hijo. Mi mama me espero después de la universidad para hablarme de eso, nunca en mi vida me sentí tan avergonzado. Cuando llegue me dijo que se sentía avergonzada por lo que vio, que ella no sabía que yo la miraba de esa manera; yo no supe que decir, avergonzado me fui a mi cuarto con la excusa de que estaba enojado porque no me gusta que se metan en mis cosas.
Después de ese día cambiaron las cosas. No la podía mirar a la cara, sentíavergüenza. De vez en cuando nos mirábamos a los ojos y yo corría la mirada.
Unas 3 semanas despuéscomenzó el año nuevo e hicimos un asado en mi casa (yo no la quería pasar en casa dado que evitaba a mi madre, mi papa me obligo a pasarla con ellos), mi papa se emborracho hasta no poder pararse, mi mama no bebió, y yo desde luego que si celebre, igual tome mucha cerveza.
A eso de las 3 de la mañana mi mama fue a dejar a la cama a mi papa y yo comencé a entrar la parrilla para luego irme a dormir. Cuando me fui a acostar mi mama entro a mi pieza con una blusa y ropa interior y comenzamos a charlar acerca de que ella no quería que yo estuviera tan distante con ella por ese incidente, ella me decía que ya lo había olvidado, yo aun asíseguía avergonzado por la charla y ella trajo una película: “actividad paranormal” empezamos a verla en mi pieza, yo dentro de la cubre cama y mi mama encima de la cama, entonces como le daba miedo la película juntaba sus pies con los míos(decía “no quiero que me agarren los pies”) entonces vimos esa escena en que la protagonista esta parada junto a su marido mirándolo mientras duerme, mi mama se asustó mucho y entro a mi cama, y apenas entro, a mí se me erecto el pene, y como duermo con bóxer, se me levantó el bóxer en su máximo tamaño, entonces rápidamente me arrinconé en la pared para no rozar el trasero de mi madre (ya que estábamos de costado mirando la película).
Entonces a medida que transcurría la película se empezaba a pegar a mí, luego su trasero estaba apoyadoen la punta de mi pene que la empujaba con fuerza, empezó a apegárseme más y mi pene se fue hacia abajo pasando por su entrepiernas, ella tenía atrapado todo mi pene entre su trasero y sus muslos, de ahí ella no se salió y yo no sabía que mierda estaba pasando, con toda la lógica y el cálculo que se, no pude pensar en nada lógico, mi mente se me nublo por primera vez, cuando terminó la película, yo la seguía teniendo dura y mi mama se dio vuelta, yo me hice el dormido(además de que estaba arrinconado en la pared), mi mama se me acerco más y me dio un beso en la pera, después en la mejilla, después en la frente y después me dio un beso en la boca(un piquito).
Después de ese piquito pasaron unos 10 segundos eternos y yo acerquéde nuevo mi boca a la de ella, entonces nos comenzamos a besar, sus enormes pechos apoyados en mí y sus brazos abrazándome, entonces me entro ese lobo que estaba adentro mío, empecé a chuparle los senos, los dos pezones a la vez, ella comenzó a gemir mientras me masturbaba y me lo agarraba con las 2 manos, ella se levantó de la cama, puso pestillo a la puerta, se iba a desnudar, no obstante la detuve y le susurre “no mama, quédate así porfa con esa blusa” entonces saco la cubrecama y recostó su cabeza en mi pene que la empujaba con fuerza, pero ella con su cara me lo empujaba más fuerte a mi cuerpo, tenía los ojos serrados y comenzó a darme besos en el pene, con su lengua y después se tragó la mitad de mi pene apretándolo, entonces yo eyaculé dentro de su boca y sorprendentemente mi mama se lo trago (algo que no me esperaba de ella), ella seguía chupando mi pene semi-erecto, entonces tome su cintura y sus piernas y bruscamente las lleve a mi cara, sentí su calzón mojado en mi cara y comencé a comerle la vagina con el calzón de por medio, le corrí su calzón y me la comencé a comer, con mi nariz en su ano, comiéndomela como si fuera mi primera sopa caliente en años, ella se vino varias veces, y su voz viniéndose aún resuenan en mi cabeza.
Ella desesperadamente se dio vuelta e introdujo mi pene en su cosita rica, y la introdujo casi toda asiendo un gemido de dolor y placer con la voz entrecortada, aún recuerdo ese momento placentero en que ella hizo dos movimientos de caderas y me vine dentro de ella, eyacule un montón (la mejor corrida que he tenido en mi vida) y no nos despegamos,empezó a darme los mejores besos con lengua que he dado, yo le pase la lengua por sus dientes la di besos hasta en la nariz, ella me decía “te amo mi cielo” al momento volví a tenerla dura, aunque me dolía mucho el pene, mi lujuria me impulso a seguir entonces la abrace y la di vuelta y comencé a penetrarla, mientras le chupaba los senos, sin desconectarme de ella la puse en posición de perrito y se lo seguí haciendo, ella se corrió, aun así no podía introducir todo mi pene, ella hacia los mismos gemidos con un poquito de dolor, “mami te duele” ella no respondió aun así seguí haciéndoselo, se lo hice de costado, luego con sus rodillas en sus hombros (cuando la tenía en esa pose es cuando más le dolió parece).
Esa noche fue maravillosa, mi mama se vino un montón de veces cuando terminamos a eso de las 7 de la mañana, seguíamos acostados, conectados, besándonos, abrazándonos, mirándonos sin vergüenza; sin hablar; sin correr la mirada, luego nos volvíamos a besar y lo volvíamos a hacer, lo hicimos mucho hasta como las 9 de la mañana, cuando por fin nos desconectamos y mi mami se fue diciéndome “tu papa aun duerme”.
Quise contar con detalles la primera vez con mi madre, y ahora no entrare tanto en detalles con los siguientes acontecimientos.
Al otro día cuando desperté, no podíaconcebir lo que había pasado, hasta pensé que realmente fue un sueño. Estuvimos mirándonos avergonzados todo el día, y mi papa viendo tv. Me sentíahorrible, lo más asqueroso del mundo, traicionar así a mi papa… yo debería morir eso pensé.

Ese díadespués del año nuevo fuimos donde mi abuela paterna a celebrar, yo salí afuera con un amigo de la infancia y llegue a eso de las 2 de la mañana y aunseguían celebrando, todos mis tíos bailando y mi mama sentada mirándome con vergüenza, yo me tome unos vasos de ron con cola igual, hasta las 4.30 cuando la fiesta se apagó, mi abuela y mis tíos acostados, mi papa acostado y mi mama se fue a acostar también, yo me había ido a acostar al lado de ellos en un sillón cama, dentro de la misma habitación. Estaba intentando dormir y mi mama parecía estar dormida, entonces me levante al baño(no podía dormir) y cuando iba a salir entro mi mama y cerró la puerta del baño entonces sin una palabra comenzamos con lo mismo de nuevo ella no podía parar de gemir así que prendí la bañera para hacer un ruido que opacara nuestros sonidos, me senté en el w-c y ella arriba mío con sus pezones dentro de mi boca, saltando en mi pene con mucha energía. Ella no paraba de venirse, no sécuánto se habrá venido pero me dijo en el oído que hace años que no teníaorgasmos, hasta que paso la noche conmigo, le dije que me esperara y fui a dar el gas del calefón y nos bañamos con agua caliente mientras le hacia el sexo asíde parado, eyacule 2 veces ahí en la tina dentro de ella. Después nos fuimos a acostar al sillóncama, pero lo hicimos despacito, no pude en toda la mañana sacar mi boca da sus senos. Me los comí todos, mi boca no podía cubrir esos enormes senos de ella así que le deje todos sus senos llenos de saliva. Después de esa noche no hicimos nada en 3 días (cada uno de esos días yo muerto de las ganas de ir a poseerla) hasta que mi papa comenzó en las vacaciones con el turno de noche, así que el 1er día q mi papa se fue con su nueva jornada, apenassalió de la puerta a las 7 de la tarde le baje los pantalones a mi mama y comencé a poner mi cara apegada a su trasero(ano) con toda mi fuerza y a olérselo y a chupárselo, ella no paraba de gemir entonces se lo hicimosahí mismo en el comedor, después paramos a tomar 11 y se lo hice arriba de la mesa, después nos fuimos a acostar y se lo hice en la cama, le hice cariñitos y así fueron todos esos días, yo que planeaba leer un libro.

Nos acostábamos todas las noches hasta marzo cuando mi padre volvió al turno diurno. Aun así siempre encontrábamos espacio para tener sexo y cada vez probábamos cosas nuevas, no es que tenga fetiches extraños ni ella tampoco, pero siento que no quiero separarme nunca de ella. Hace 2 meses vino una compañera de la U a mi casa a devolverme un disco externo que le presté y mi mama actuó muy extraña, normalmente es simpática y la atendería súper bien,pero la atendió en la calle y muy cortante, no la dejo verme y ella misma me paso el disco, estuvo enojada conmigo unos 3 días, incluso cuando hacíamos el amor me decía que no quería que estuviera con otras y se ponía triste y pesada como una cría, y tengo que aceptar que nunca había sido tan feliz. Por parte de mi padre, sé que algúndía pagaré por lo que hice, pero él no le daba a mi mama lo que ella necesitaba.
Sé que está mal, pero cuando más lo disfrutamos con mi madre, es cuando lo hacemos en el patio mientras mi papa mira el futbol o cuando se está bañando y lo hacemos en la cocina así con ropa puesta. La amo y siento que nunca quiero dejarla.

Me convertir en amante de mi hijo minusválido en un viaje que hicimos los dos juntos y solos

Sábado, abril 20th, 2013

Hola amigos me llamo Ángela y tengo 46 años ojos azules piel muy morena aun que no soy negra cabello un poco mas por debajo de los hombros blanco grandes senos mido 1,72. Estoy casada y con un hijo minusválido llamado Javier de 22 años lo tuve a los 24 años desde entonces yo me he encargado de él mi marido solo ha pasado algunos ratos con el. El año pasado mi hijo tomo una decisión de marcharse a una residencia de minusválido entonces hecho la solicitud y pasado unos meses le vino aceptada en septiembre tenia que ingresa, la carta que le mandaron decía que tenia 60 días para preparar sus cosas pero yo pensé que 40 días tenia bastante así que hace un viaje el y yo solo de 20 días mi marido lo preparo todo en Marbella buscó un hotel bien adaptado para minusválido hicimos las maletas y nos fuimos. Al llegar al hotel al mismo tiempo también llegó una señora también con un chico en silla de ruedas, entramos en el hotel y pedimos las llaves de la habitación y subirnos a llevar las maletas cuando entramos en la habitación mi se extraño mucho al ver una cama solamente y me dijo mama ¿donde vamos a dormir?, ahí mi amor en esa cama, ¿vamos a dormir juntos?, pues si que pasa no confía en mi, si mama pero es que me dar un poco de vergüenza, no pasa nada mi amor. Dejamos en la habitación las maletas y bajamos a recepción a ver el resto del hotel, vimos a la señora y al chico en silla de ruedas Javier se acerca a él: hola me llamo Javier ¿y tu como te llamas?, Antonio, esta mi madre Araceli, hola y le di dos besos, por detrás de Antonio se acerco una mujer exclamando ¡hola, hola! Antonio dijo esta loca es mi madre Jesús, ella le dio un tortazo en el hombro ¡oye niño un respecto a tu madre! Jajá hola como estáis besando a Javier y después a mi. Jessy, bonito hotel verdad Yo, si y muy bien adaptado para minusválidos Antonio con lo difícil que es encontrar algo para nosotros pues mira hacemos tenido suerte, La hora de almuerzo llegó y entramos en el comedor y buscamos una mesa para cuatro, nos sentamos cogimos la carta de menú y lo leímos después de un rato vino el camarero, que desean primero pidieron ellos y después nosotros, nos lo trajeron y mientras comíamos note una química muy especial entre ellos dos se comían a besos con la mirada mutuamente y se hacían carantoñas parecían una pareja de enamorados, sinceramente me sentir incomoda por la situación, terminamos de comer y nos levantamos de la mesa Jessy le pregunto a Antonio que quería hace y el le respondió vamos a la habitación a jugar un rato, y fueron no sin antes despedirse, cuando se fueron pensé para mi misma a sabe que tipos juego juegan estos. Nosotros también nos fuimos a nuestra habitación mi hijo se puse los auriculares para escuchar música de repente oigo unos gemidos de placer proveniente de la habitación de a lado como si estuviesen haciendo sexo claro que Javier estaba escuchando música y no podía oír nada a mi me estaba excitando esos gemidos las voces parecían de Jessy y de Antonio pero me negaba a creer eso no podía ser ellos, aun que yo había leído algunos relatos eróticos entre madre e hijos empecé a imaginarme a mi y a Javier dándole rienda suelta a nuestra pasión me sentir atemorizada por la sensación tan morbosa que experimente que salir corriendo a refrescarme el rostro pasado un rato Javier dejo de escuchar música y nos dispusimos a dar un paseo por el paseó marítimo salimos de la habitación al mismo tiempo que ellos de suya. Hola dijo Jessy Hola respondí yo ¿A dónde vais? Jessy. A dar una vuelta Yo aahh como nosotros Antonio podemos darla los cuatro juntos Javier si esa es una buena idea Nosotras nos miramos mutualmente Jessy jajaja pues ya esta decidido dimos un paseo muy bonito después nos sentamos en un especie de club nosotras dos sentamos en una mesa y los chicos se fueron a una mese de villar, Jessy, no sabíamos que fuéramos vecinas Yo, ni yo jaja oye Jessy tu hijo nunca te ha dicho que quiere marcharse a una residencia, Jessy, si Yo, ¿y Por que no se a ido? Jessy, algunos minusválidos creen que la gente siempre van a sus aire hacen lo quieren, y piensan que en una residencia van a poder hacerlo, Yo, pero se equivocan Jessy, exacto Yo, ¿como le hiciste que cambiara de opinión?, Jessy, con sexo Yo ¿con sexo? Jessy, si probablemente pienses una guarra pero hago sexo con el Yo, ¿y cuando empezaste hace sexo con el cambió de opinión? Jessy, si Yo, y este medio día lo habéis hecho Jessy, si Yo, os oí Jessy, ¿Javier también nos oyó? Yo no el estaba escuchando música, ¿como fue la primera vez? Jessy ¿tienes ordenador? Yo aquí no en mi casa si. Jessy mi hijo si después si podemos vamos y te enseño una cosa, Yo vale. Entre esta conversación llegaron los chicos, vámonos que hay un partido de baloncesto en una cancha que esta al lado del hotel y lo queremos ver, Pues vámonos dijimos nosotras pagamos las consumiciones y volvimos al hotel ellos se quedaron viendo el partido y nosotras subimos a la habitación conecto el ordenador y Internet busco la pagina y me saco su relato mira este es mientras lo lees yo voy a por unos refrescos, y lo leí. Ella ¿ya as acabado? Yo Si Ella ¿Qué te a parecido? Yo me he excitado igual que cuando escuche los jaleos de placer de tu hijo Ella entonces hazlo, Yo ¿pero como sé yo que él lo desea? Ella ponte ropa sexy que te vea semidesnuda camina con sexualidad cuando pase delante de él ¿traes bikini? Yo si Ella pues póntelo, ligártelo y después lo que llevártelo al huerto Yo jajaja que mala eres Jessy Jessy además yo creo que Javier se muere por ti la forma de mirarte de hablarte, Yo ¿entonces por que se quieres ir de mi lado? Jessy te quiere poseer como hombre como macho seguro que se masturba pensando en ti pero ver que no puede y por eso se quiere ir Yo ¿y por que no me lo pide? Jessy no sé quizás le de vergüenza o le de miedo tu reacción o será tímido Yo, no tímido precisamente no es Jessy no sé tu lo sabrás que eres su madre. Pasaron un par de días, y una madrugada me despierto el movimiento de algo duro y caliente contra mi trasero y una pierna de Javier sobre mi cadera estaba utilizando mi trasero para masturbarse estaba diciendo perdonarme mama pero no puede aguantar mas sin hacer el amor con tigo aun que sea de esta manera, yo lloré no por miedo ni por pena si no por rabia por no haberme dado cuente de lo necesitaba mi hijo, lo deje hasta que tuvo un orgasmo tremendo mientras que estaba teniendo el orgasmo presionaba muy fuerte su pene contra mi trasero me imagino que así obtendría mas placer cuando finalizó se que quedo dormido y yo me fui al baño a llorar límpiame el esperma de mi hijo y a masturbarme. A la mañana me desperté cuando el recuerdo de lo que había pasado la noche anterior miré a Javier y pensé mi niño ya tiene necesidades de hombre, necesidades que yo estaba dispuesta a satisfacer pero una duda rondaba mi mente hizo aquello por propia iniciativa o influido por algo que le había dicho Antonio, empezó a despertar me miro, y le sonreír Yo buenos días mi amor, Él buenos días mama, Me levante vamos perezoso, se levantó y fue al baño y después fui yo oye Javier que parece esos dos El ¿Antonio y Jessy? Yo si claro El muy libres Yo ¿muy libres? Él si viven los dos solos y hacen lo quieren Yo ¿Qué hacen? Él Antonio no me lo ha dicho solo me dicho que se lo pasa muy bien los dos juntos Yo ¿de verdad no te ha dicho que hagan algo especial?¬, El no ¿algo como que? Yo no, nada dejarlo, prepararte que vamos a bajar a comer. En el comedor ya estaban ellos dos llegamos nosotros Yo Buenos días Jessy ¿que tal habéis pasado la noche? Yo bien y vosotros Jessy bien. Nos sentamos a la mesa y comimos cuando terminamos de desayunar Javier miró a Antonio me a compañas a hace una cosa y Antonio le dijo vale vamos y salieron los dos del comedor nos quedamos las dos solas en la mesa Yo, oye jessy Jessy, dime Yo esta noche mi hijo hizo hago que no me lo esperaba Jessy ¿Qué hizo? Yo masturbarse con mi culo se acerco a mi me puso una pierna encima de mi cadera y empezó a flotar su miembro viril en mi culo y decía perdonarme mama pero no puede aguantar mas sin hacer el amor con tigo aun que sea de esta manera, Jessy ¿y te excitaste? Yo oooooh dios siii Jessy ¿y ahora que? Yo voy hacerlo Jessy espera ¿Por qué lo vas hacer? ¿Por qué te excitar la idea de que tu hijo te deseé o para haber si cambia de idea sobre marcharse a una residencia? Yo me excita la idea de házmelo con mi hijo, mi amor, mi niño, mi pollón Antonio volvió sin Javier ¿Mi hijo? Ha subido a la habitación a hacer una cosa, me extraño y subir a la habitación entre y lo primero fue un ramo de rosas rojas precioso con el cual había una tarjetita que ponía esta prohibido amarte como te amor pero no me importa te seguiré amando así hasta que me llamar del infierno, entre en la ducha el estaba sentado en una silla de ducharse y nos quedamos mirando mutuamente me acerque a él despacio admirando lo guapísimo que estaba húmedo cogí la cara y lo besé en ese momento su pene se puso en erección se lo cogí y empecé a acaríciaselo , Javier dejo de caer la cabeza en la pared seguir masturbándolo hasta que se corrió mama hummm… él me cogió la cabeza y me besó apasionadamente. Él ha sido mejor orgasmos que he tenido en mi vida, Yo pues partir de ahora tendrás todos los quieras ahora vamos a dar un paseo el paseo marítimo yo y tu solo como amantes por que es lo seremos a partir de este momento Y nos besamos con pasión y lujuria. Salió de ducha y se vistió y salimos a dar un largo paseo por el paseo marítimo cuando ya llevamos un buen rato paseando me senté en un banco él se puso a mi lado sentado en su carro, Yo, oye Javier necesito hacerte una pregunta Él, venga Yo, pero necesito que seas sincero Él lo seré Yo ¿Por qué te quieres ir a una residencia? Él ¿quieres que sea sincero? Yo si cariño ya te lo he dicho, Él pues vale, algunas noches oigo a papá y a ti haciendo el amor y me excito desearía ser él Yo ¿Por qué no me lo has dicho? Él ¿para que? Yo no lo se quizás hubiéramos encontrado una solución entre los dos Él no sé si la hay, Nos levantamos y seguimos paseando. La hora del almuerzo llegó y entramos en el comedor su mirada cabizbaja me hizo comprender que las charla que había tenido con él no había servido para mucho ya era hora de pasar a la acción terminamos de comer y subimos a la habitación él se puso los auriculares pero yo no estaba dispuesta a dejarlo así, entre en el servicio me puse un body rojo y me acerque a él, él estaba con los ojos cerrados lo besé y los abrió Yo hola guapo ¿Qué parece este body? Él sinceramente lo me gusta mas lo de adentro Yo ah si pues entonces me lo quito así lo hice ¿mejor así? El no decía nada solo se tocaba la bragueta existentemente me arrodille frente a él le quite la mano de la bragueta y baje los pantalones y allí estaba su pollon duro y caliente se lo agarre con firmeza se lo frote un poco con la mano, te amo mami, y yo a ti hijo y empecé a hacerle una mamada, mamaaaaaaaa sigue sigue por dios con su manos puesta en mi cabeza me saque su pene de la boca y empecé a lamerle los testículos sin dejar de flotar su pene, mama que me corroooo, eso eso es cariño dame tu lechecita y unos chorros enormes esperma salieron de polla la cual latía con mucha violencia la cara de mi hijo reflejaba un placer máximo el orgasmo termino, y mi hijo se echo abajo del sofá tendió en él suelo yo me tendí a su lado Nos miramos y nos sonreiremos él se puso encima y empezó a besarme todo el cuerpo de pies a cabeza nos dimos la vuelta y me puse encima de él de espalda a su cara y puse su punta del prepucio en la puerta de mi cuevita y empujé con toda mi fuerzas hasta metérmela mientras recorría su polla una y otra vez con mi vagina hacia lo mismo con mis manos en sus testículos me lleve un buen rato así hasta mi hijo me dijo que se iba entonces puse una mano en sus testículos y pude nota como le salía su leche de sus cojones.

Cuando descansamos un rato nos duchamos juntos entre besos y caricias y nos vestimos y bajamos de la habitación la tarde trascurrió normalmente.. La noche llego después de de una tarde normal. Cenamos, y le pregunte a Javier, ¿Qué quiere hacer?, esta noche, mi hijo me contesto nada, ver la tele un rato, entonces subimos a la habitación Javier se desnudo y se quedo en calzoncillo, y puso en el suelo. Yo me fui al cuarto de baño a desnudar deja la puerta entre pues él quería echar un vistazo aun que después de aquella siesta no me quedaba mucho que oculta de mi cuerpo y me puse una combinación sin nada debajo y salí del cuarto de baño me senté en un sofá a leer una revista él me miraba de reojo estuvo así un rato hasta que decidió acercase a mi gateando. Cuando llego a mi empezó a lamerme los muslos, yo le acariciaba la cabeza y abrí las piernas lo que él deseaba tanto, y empezó a lamérmelo, a cuatro patas Mientras que yo me abría la rajita para pudiese lamerme por dentro, el metía la lengua muy dentro de mi, jamás pensé que mi hijo tuviese la lengua tan larga, yo con dos dedos de una mano abrí mi rajita para que pudiese meter bien la lengua me estuvo lamiendo hasta que me provoco un orgasmo ummmm que ricoooooo después. Se puso sobre sus rodillas con sus brazos apoyado en lo brazos del sofá besamos un beso largo y apasionado con su cara entre mis manos, yo deslice una mano sobre pecho, hasta llegar hasta llega a su miembro viril que estaba duro y caliente. El me rompió las bragas con una fuerza descomunal que yo nunca vi en él, yo acerque mi trasero al filo del sofá y puse su pene en la entrada de mi vagina y empujo fuerte puede sentir como golpeaban sus testículos en mi culo una y otra vez, su rostro reflejaba un placer inmenso, El mismo que yo sentía empezó a lamerme un pezón sin deja de moverse mientras yo con la voz entre cortada de placer le pedía que no fuese a la residencia que a partir de aquellos momentos él y yo seriamos muy felices, en esos momentos sentir palpitar a mi hijo dentro de mi no no me iré de tu lado mamaaaaaaaaa mi amooorrrrrrrrr, el cuerpo de Javier se movía a mismo ritmo que su orgasmo, la eyaculación fue tremenda que provoco mi orgasmo cuando termino se dejo de caer en mis pechos, yo le dije: si te quedas en casa ya buscare la manera de hace esto contigo a menudo.

Mis queridos lectores ahora os toca a vosotros, decidir si este relato es verdad o no. Mi, e-mil es anja210673@hotmail.com

Andrés, mi hijo

Sábado, marzo 16th, 2013

Nos quedamos dormidos de tal forma que no sentí cuándo me sacó el miembro del culo.

Me desperté. El aún dormía profundamente a mi lado. Me dirigí al baño, me duché y fui a la cocina a prepararme un café bien fuerte de desayuno. Eran más de las 12 pm. Necesitaba recapitular sobre lo ocurrido. Todo me parecía una locura. Mi propio hijo me había cogido, y me había roto el culo sin que opusiera resistencia alguna… ¿Qué demonios me había pasado? ¿Como me pude entregar tan fácilmente?

Mi mente era un hervidero de sensaciones encontradas. Sabía que lo ocurrido no era normal, pero al recordar el momento… al volver a mi memoria lo grande y hermoso que era el miembro de Andrés, y lo bien que lo uso… volví a sentir mi conchita mojada…

“Estoy loca” me dije para mis adentros… No puede ser que recuerde la verga de mi hijo y me caliente tanto… Pero así era… Mi conchita me recordó su existencia… Necesitaba respirar… me ahogaba de calentura… mis fosas nasales no daban aire suficiente…

– Buen día, mama… – Su voz a mis espaldas me sonó como un trueno…

– Ho… la… – Tartamudee indecisa…

– ¿Estás bien? – preguntó acercándose…

– Si… – insegura… mi voz me resultó extraña…

El llegó junto a mí, tomó mi mentón entre sus dedos y alzó mi rostro… Sus labios se apretaron con fuerza contra los míos y su lengua entró a mi boca, explorando el nuevo terreno… Sentí que me estremecía… Instintivamente mis muslos se abrieron y entregaron mi sexo a lo que viniera… Su verga se apretó contra mi concha… y nuevamente capitulé sin condiciones… Mis brazos rodearon su cuello y me entregué al beso y a las caricias como una verdadera amante… Pero él no profundizó y quedé a medio camino… hirviendo mi sangre… Mi mente obnubilada con un solo pensamiento… “Verga… quiero verga” pero él no hizo nada al respecto… solo me mantenía caliente franeleándome… Pasaba y me tocaba las nalgas, o me besaba el cuello… Dos horas, franeleándome sin hacer ver o sentir su sexo… Estaba desbordada.

Repentinamente el timbre de la puerta me sobresaltó. El fue a atender y regresó acompañado de un amigo…

– El es Martín, mamá

– Señora…

– Hola…

– ¿Podés invitarnos con un café?

– Si, enseguida…

Fui a la cocina y preparé la infusión, la coloqué en las tazas y regresé…

– Vení ma. sentate aquí… – me dijo mostrándome el sillón entre él y su amigo – vamos a ver un peliculón…

Obedecí… no se porque causa pero obedecí.

Cinco minutos después una XXX dejaba ver sus imágenes. Sobre que estaba recaliente ver eso me trastornaba… Hice intención de levantarme pero él me sujeto del brazo y me hizo quedar… Sus dedos rozaron mi pezón y el choque eléctrico me anuló… Lo miré… Sus ojos penetrantes me llegaron al alma… Se inclinó sobre mí y sin más me besó en los labios dulce y profundamente… Me fui hundiendo lentamente en ese pozo de entrega. Su amigo se hizo cargo de mi conchita con su lengua… Reaccioné. Intenté negarme. Fue entonces cuando Martín me mostró su hermosa verga de dimensiones similares a la de mi hijo… Gorda… muy gorda… Mi mente se cerró. Mis muslos se abrieron y entregaron mi sexo… Martín enterró de un empujón todo el grueso y largo pene en mi concha. Mi cuerpo vibró. Mi hijo me hizo levantar a medias del sillón y se coló por debajo de mis nalgas. Lo sentí hurgar en la puerta de mi culo. El agujero se fue agrandando dándole paso a su verga y se hundió despaciosamente en mi interior… Tenía dos monumentales barras de carne entrando y saliendo… Momentos más tarde los dos pendejos me enterraban sus respectivos miembros al unísono… uno por la concha y el otro por el culo haciéndome subir y bajar gritando de placer… Cuando me llevaron a la cama terminaron de masacrarme… quedé poco menos que destruida… cansada, agotada, sin fuerzas. Durante horas los dos hicieron maravillas con sus vergas y me destrozaron… Cuando el juego sexual cesó estaba semi inconciente. Martín aprovechó mi estado para hacerme tragar su esperma… Hasta ese momento me había opuesto a hacerlo… pero fue el final… No pude esquivarlo más…Tragué su espesa y caliente leche… No se cuanto tiempo duro mi descanso…

Me desperté a medias con la verga de Martín nuevamente en mi boca… y segundos después su leche pasando por mi garganta…

– ¡como chupa la guarra! – le dijo a mi hijo – parece un ternero mamón…

Fue entonces Andrés el que me hizo tomar su esperma por dos veces consecutivas antes de dejarme descansar…

Andrés, mi hijo

Sábado, marzo 16th, 2013

- Andrés – dije al entrar a su dormitorio…

Olvidé golpear antes de entrar y la sorpresa fue mutua. Ahí estaba él, desnudo en la cama sujetando su enorme, largo y gordo pene con su mano derecha imprimiéndole un viaje de sube y baja a lo largo de ese mástil de carne mientras su ojos contemplaban absortos una película xxx en la tv. Se estaba masturbando…

– Mamá… – exclamó sorprendido soltando su terrorífico miembro…

Quedé tildada por un instante. Sorprendida no solo por la acción, sino por la inmensidad de falo que mi hijo tenía sujeto. Hacia mucho tiempo que no veía crecer a mi hijo y más desnudo. Y todo ese tiempo se me vino encima de repente… Dudé. Giré mi vista hacia la tv y vi escenas de la película. La sangre hirvió en mi cuerpo. Sorprendida y confusa aún no podía coordinar un pensamiento claro… Sentí que me mojaba… Y reaccioné.

– Perdón… – dije y salí apresurada de su habitación en dirección a la mía…

Entré a mi habitación agitada… Caliente… Mi chocha naufragaba en mis fluidos. Necesitaba calmarme con urgencia. El momento vivido me había trastornado… ¡Que pedazo de pija tiene mi hijo! Ese pensamiento dominaba mi mente…

Me levanté la pollera hasta la cintura en tanto me arrojaba en la cama, baje mi bombachita hasta los tobillos y envíe mi mano en busca de mi clítoris… Me empecé a masturbar frenéticamente…

Y fue entonces que se abrió la puerta de mi dormitorio y la desnuda figura de mi hijo ingresó.

– Perdoname mamá… – se quedó cortado. Sus ojos miraron fijamente mi concha y comprendió lo que ocurría… Su pija recobró su fuerza y se puso dura como barra de metal. Yo miré como se alzaba el enorme pedazo… y me enchastré toda…

– ¿Estas…? – dudo en concluir la frase…

– Si…- contesté en medio de un suspiro agitado… No podía negar lo evidente…

Se acercó hasta donde me hallaba. Subió a la cama entre mis piernas y encaró su enorme aparato a la entrada de mi vagina…

– ¿Qué vas a hacer? – pregunté asustada… No respondió…

La enorme cabeza me abrió los labios de la argolla y se fue para adentro frotando las paredes a su paso provocándome enormes y dulces olas de placer… Sorprendida intenté hacerlo reaccionar…

– ¡Andreeesss! – No me hizo caso… Su enorme émbolo se hundió furioso en mis entrañas.

Las olas se fueron transformando en terribles volcanes de lujuria, gritos y orgasmos ante su entrada y posterior juego de vaivén… mete y saca… Mi cuerpo se contorneaba, se agitaba, estallaba. Mi cabeza sin control saltaba de un lado otro… Mis dientes rechinaban y los gritos de placer inundaron el dormitorio. Mi hijo me estaba garchando y yo gozaba como una vulgar puta barata…

– Para… hijo… de… puta… soy… tu… madre… ahhh… me…voooyyy… uuuyyy… Acaaaboooo… – y me fui en un brutal y demoledor orgasmo… mis muslos se abrieron y mi concha se devoró el total de la verga… Un estremecimiento me recorrió todo el cuerpo y quede floja debajo de su cuerpo…

El reinicio el mete y saca… primero lentamente y fue acelerando a medida que mi cuerpo le respondía… Nuevo orgasmo… seguido de otro más en instantes…

Agotadas mis energías… El me miro fijo a los ojos y con vos anhelante, pero firme, me intimó…

– Date vuelta…

– ¿para?

– Voy a romperte el culo…

Deseosa e imperativa su voz me conmovió… No respondí… Giré mi cuerpo sobre mi misma, levanté las nalgas, sumisa, obediente… y le entregué el agujero empapado en mis propios jugos… Estaba totalmente entregada… vencida… apabullada…

Gemí… mordí la almohada… apreté fuerte los ojos… La enorme y gorda cabeza abrió mi agujero y se fue rauda en mi interior… Minutos después mi hijo me depositaba toda su caliente energía en mi culo…

Tras llenarme de su esperma se dejó caer encima de mí y me enterró el total de su miembro… Un nuevo gemido escapó de mi garganta, pero el hecho estaba consumado… Mi hijo terminaba de romperme el culo…

Confesion

Miércoles, marzo 13th, 2013

Para mi, estaba convencida, todo se inicio hace muy poco. No pasaron dos meses .Tampoco podria asegurar que sea mucho mas que uno, porque luego de eso todo se precipito, sucedio muy rapidamente.

Esa tarde yo no debia estar en casa. Teniamos un programa ya planeado con mi esposo.Despues de mediodia debia ir a su encuentro, en la oficina del centro. El me pidio que lo ayudara a elegir propiedades para instalar las nuevas oficinas de su empresa. Tarea que me fascinaba hacer como cada cosa en que lo pueda acompañar o simplemente tener mas tiempo juntos.

Faltaba muy poco para llegar al centro cuando suena mi celular. Era él diciendome quye habia surgido imprevistamente una reunion urgente solicitada por uno de sus principales clientes. Impostergable.Le dije que era mas importante atender eso, que no se preocupara que lo nuestro era facilmente reprogramable. Le dese suerte, unos besosy corte. Emprendi la vuelta a casa.

mentalmente iba concentrada en las actividades que realizaria al llegar a casa. Todavia faltaban muchas horas para que mis dos varones volvieran del colegio y los atendiera con la merienda y el orden de sus tareas. El mayor ya cursaba su ultimo año de secundaria con 16 años a punto de cumplir ya los 17. Tipico adolescente normal, estudiante regular, muy deportista, le dedicaba muchas horas al tenis y estos dos ultimos años fue incrementando notablemente las horas dedicadas a su otro deporte, las niñas. No habia una especial a la que le dedicara mas tiempo. Aunque yo no me metia en esos asuntos se notaba una rotacion muy regular. Normal para esa edad, Su relacion conmigo era casi nula, hola chau, haceme esto, necesito aquello. Punto. Si habia algo importante lo hablaba con su padre y ese no era mi terreno. El menor de 14 en su segundo año de secundaria era un niño, dulce simpatico . Le encantaba seguir jugando al bebote especialmente con su papa por quien sentia una devocion notable ya quien seguia a todos lados especialmente en sus actividades de fin de semana. Hacian todo siempre juntos y lo disfrutaban mucho. El mayor ya era practicamente independiente en su quehaceres. Eso si, siempre informando absolutamente todos su movimientos y pidiendo el permiso correspondiente. Bien enseñados, bien educados, llevaban una vida normal como era nuestra familia. Viviamos en armonia, con la felicidad que cada familia construye solo a su medida y para su mundo.

No habia mucho que hacer en casa. Con la Sra que colabora conmigo en las tareas cotidianas ya habiamos dejado todo ordenado, asi que le di medio franco hasta la mañana siguiente. Lo que si se hacia primordial y surgia en mi repaso mental de actividades, era ordenar el play room, ubicado en la 3ra planta de mi casa, donde tambien se ubicaba el cuarto del mayor, logicamente el mas aislado. El menor ocupaba el cuarto mas pequeño en la 2da planta, no pegado sino enfrentado al nuestro de generosas dimensiones , con todos los detalles de srvicio incluidos dentro.

Siempre que estoy en casa, sola o acompañada, me muevo dentro de la misma con un sigilo natural, como si casi no me desplazara. Me siento tan bien encasa que disfruto recorrerla de esa manera. Los chicos siempre me dicen que ellos saben si estoy o no, pero que jamas escuchan o detectan ningun movimiento, casi como si estuviera ausente. Con mi marido en casa, todo se transforma….todo pasa como si fuera al maximo de volumen, todo adquiere sonido, como si la casa tomara otra vida,. Tambien lo disfruto tanto o mas que mis silencios.

Tranquila y muy relajada, iba pensando y afirmando que tenia tiempo para ver esa pelicula que tantas ganas tenia de ver. Mentalmente iba descartando lugares donde la veria: el play no es mio, a mi cuarto poco vuelvo estando sola, es lugar de dos, y si ese, silloncito en el living es lo mas apropiado. Cuesta hacerme un lugar preferido cuando siento tan mia a toda la casa.

Sin pensarlo y en modo automatico, ya casi estaba en el 3er piso. Apenas tome conciencia y casi recorriendo el ultimo escalon, algo me detuvo. No fue un ruido pero si algo distinto al silencio. Adopte un modo de alerta, inmovil mientras descartaba los primeros pensamientos. Nada de inseguridad, mi casa es inexpugnable par quien no quiera entrar normalmente, imposible. Tambien descarte rapidamente la segunda opcion. Mi hijo mayor no habia dado señales de querer entrar con una chica aprovechando la soledad, o al menos yo jamas las habia detectado, descartado.Volvi a escuchr algo imposible de saber que era asi que subi lo poco que quedaba, bien atenta y espiando rapidamente todo con la vista.

Lo primero que veo apenas me asomo me parece extraño, la puerta del cuarto abierta, raro para ese bastion inexpugnable, salvo que haya salido antes del colegio y sabiendose solo integre sus dos mundos en uno dejando la puerta abierta. Mientras volvia a la tranquilidad habitual sabiendo que habia resuelto lo que estaba pasando sigilosa pero decidia emprendi el ingreso al cuarto de mi hijo mayor.

Todavia me cuesta ponerle palabras a ese efecto que me paralizo. Quiza haya sido lo inesperado, lo sorpresivo, lo nunca antes imaginado, pero lo que estaba viendo, ese espectaculo a solo metros delante de mi, que sucedia en una intimidad que no era sospechada de haber sido violada. Y que yo sentia que…No sabia, no distinguia la invasion de pensamientos enconcontrados que se sucedian dentro de mi cabeza, lo quera seguro era que estaba ahi inmovil petrificada, queriendo desaparecer pero al mismo tiempo con la mirada fija, absorta que no obedecia la orden que alguna parte del cerebro daba de retirada. Una guerra no querida, no deseada, jamas buscada de pensmientos disimiles que no lograban prevalecer para huir. Descubrir de esa manera que mi hijo tiene sexo, que desea y goza como cualquier adulto normal, fue violentamente sexual, casi animal. Verlo desnudo, masturbandose a distintos ritmos, canbiando de mano, jugando con su pene, con distintos tipos de caricias, alternadas con golpes y tambien detenimientos que parecian hacerlo concentrar en esa pareja que cojia sin sonido en el televisor y que parecia tenerlo subyugado, como estaba yo, sin querer sintiendo deseos que queria descartar ppero que me era imposible, me asaltaban con fiereza animal, sentia la hembra que emergia de mi ser, la hembra que al fin encontraba su macho que le ofrecia una poronga en su maximo p explendor, hinchada, venosa a punto de estallar en incontenibles chorros de nectar, de leche que mis entrañas pedian a gritos sentir bien adentro. No podia dejar de pensar en ese pedazo de carne enorme impensado, sintiendolo penetrarme y desgarrarme, rompiendome la concha de la manera mas placentera que una hembra en celo puede sentir desesperadamente animal, tal cual se masturbaba ya freneticamenbte inundando el silencio de gemidos de macho gritos roncos penetrantes que anunciaban la explosion final, apoteotica de un macho joven en su maxima potencia, mientra qyueria espar de ese deseo de que fuwer dentro mio, que llenara mi ser, miboca hasta ahogrme, sentirlo todo, todo eso adentro aunque pareciera imposible, que me rompa hasta que me llene total, que rompa mi ano,m el recto y exploten mis intestinos sintien eso bien adentro, que se llene todo mi cuerpo hasta la ultima gota de esa leche incalculada hasta que mjuera si es necesario, morir como una hembra destruida por su macho.

Mi mano ya estaba practicamante toda dentro de mi concha, mis jugos salian incontenibles bajaban por mis piernas. Cuando tome conciencia del desastre que se avecinaba entre el orgasmo de el, mis gritos que ya eran irrefrenables y el charco de placer que iba dejar en el piso, fue un instante en el que pude desaparecer.

Desnuda encerrada en micuarto, tragandome la almohada que amortiguara mis desgarrradores gritos de placer, acabe, una, diez, inimaginable cantidad de veces, sucecivas, interminables, se encadenaban haciendose un solo polvo infinito. Descubria un placer oculto, prohibido, el goce profundo que se espparce por todo mi cuerpo, jamas antes sentido y que surge desde mis entrañas mas profundas, mas animales, que me hacen hembra sin poder dejar de imaginar lo que mas placer me da,esa sensacion tan abominable como placentera: ser cogida y cogida sin parar infinitamente por mi propio hijo.

Continuará…

Mi Hijo… Cielos…

Viernes, marzo 8th, 2013

Note las miradas de mi hijo, pero no les di mayor importancia.

Noté que sus caricias y sus mimos eran cada vez más insinuantes, pero es cosa de la edad

Pensé.

Pero al regreso del cumpleaños de mi cuñada Graciela todo cuanto se me pudo ocurrir fue

Poco…

Tuve que manejar yo. Mi marido había tomado bastante de más y no sabía donde estaba parado y mi hijo tiene tan solo 17 años y aún no tiene el registro.

Ya durante el trayecto, broma va broma viene, el me acaricio en un par de oportunidades los muslos. Lo hizo en forma disimulada, apoyo su mano como al descuido en tanto interrogaba a su padre como se sentía.

Me ayudo a bajar a mi marido, su padre, del auto y a trasladarlo hasta el dormitorio.

– Ja…ja…ja… parece el pene de un nene de 10 años…

– ¿Qué decís…? ¡¡ el miembro de tu padre es enorme…!! (15cm de largo x 3 de grueso)

– A eso le decís enorme… ja…ja…ja…

– ¿y a que llamás vos enorme?.. pregunté casi enojada…

El destrabó su cinturón, bajó la cremallera y bajo sus pantalones y slip de un solo movimiento… mientras decía…

– Esto es grande…

Y por todos los santos que lo es…23 ó 25 cm. de largo y por lo menos 5 de grueso…

– Cielos… Es descomunal…enorme… no puede ser… – mi asombro no tuvo límites.

No pude despegar la vista de semejante pedazo de carne… Nunca había visto algo tan grande, ni siquiera imaginado…

– Miralo bien…me dijo… Es de verdad… vení tocalo y vas a ver…

– No… como voy a tocarlo…

– ¿Qué, sos mi madre, tenés vergüenza de tocar a tu hijo?

– No… como decís eso…

– Vení… entonces… tocalo… agarralo, y te vas a dar cuenta que es grande…

– Es que…

– Dale… sos mi mami ¿o no?

Me acerque a él y tendí mi mano hacia su miembro… No estaba segura de hacer lo correcto, pero si de que tenía deseos de medir con mi mano sus verdaderas dimensiones. Y por eso lo tomé y cerré sobre el mi mano derecha apretándolo. Cuando lo tenia sujeto mi hijo inicio un movimiento de va y viene, usando mi mano para masturbarse en tanto emitía unos suspiros suaves.

– Así mamita… si… si…

Me quedé dura. No atiné a abrir la mano y soltarle el miembro. Al contrario lo aferre con mayor fuerza en tanto mi respiración se volvía agitada. Mi vagina comenzó a humedecerse y sentí deseos de chupar ese enorme pedazo que tenia en mi mano y no lo pude resistir…

– ¿Qué te pasa bebé? Le pregunté haciéndome la tonta…

– Me calienta tu mano agarrándome la verga, mamá

– Nene, no digas eso…

– Chupámela, dale…

Me mojé toda… estaba deseando hacer eso… y mi escaso sentido común me abandonó.

Me volqué sobre él me lo lleve a la boca y como pude comencé a mamarlo. El revolvía mi cabello. Sus manos me acariciaban, y yo perdí totalmente la conciencia de lo que hacía.

Cuando me levantó y me tiro en la cama al lado de su padre, ni me di cuenta.

Medio regrese a la realidad cuando sentí que su miembro “partía” mi concha y se hundía terrible, vigoroso en mi interior, pero volví a sumergirme en el éxtasis del placer orgásmico cuando ese semejante pedazo comenzó a retozar por mi cuerpo. Las ondas de placer que me provocaba tanto al entrar como al salir rebotaban por todo mi cuerpo y me llevaban a la cima del placer. No pude evitar lanzar gritos de placer cada vez que un orgasmo me sacudía…

– ahhh… me voyyyy… uhhhh… ahhh…ah…ahhhh…

Cuatro veces mi cuerpo se arqueo, vibró, estalló con furia y violencia… Cuatro veces llegué a la cima y me conmoví…Nunca antes me había ocurrido. Dos veces cuando mucho… y ahí estaba ese muchachito haciéndome trizas con su enorme falo. Mi cabeza era un mar de calentura y confusión. No pude pensar en lo que ocurría en ningún momento. Por eso cuando en medio de la vorágine en la que estaba inmersa él me acomodó en cuatro ni pude reaccionar… Me enteré de lo que me estaba ocurriendo cuando un dolor terrible, que provenía de mi agujero anal, sacudió mi cerebro.

Grité de dolor y desesperación. Pero fue en vano. Su glande había destrozado la entrada y todo el largo de su verga se hundía sin misericordia en mi culo. Luché para sacarlo de encima pero fue en vano. Me enterró la totalidad de su pedazo desgarrando mis entrañas…

– Hermoso culo… mamita…- decía susurrándome al oído en tanto me lo partía en pedazos.

No se cuanto duró. Lo sentí llegar y ante lo inevitable cerré los ojos y apreté los labios. Al volcar su semen en mi interior dio un último empellón y los dos o tres cm. Que restaban fuera acabaron en mi interior. Solo gemí… ya estaba hecho…Mi culo se encontraba destrozado y dolía… y lo que era peor… fue mi propio hijo el que me lo rompió. No podía pararme. Las piernas me temblaban y no sostenían mi cuerpo. Por un instante permanecí sentada a la orilla de la cama. Mi mente aún era un laberinto de ideas encontradas y confusas. En medio de ellas me encontré con la verga de mi hijo en la boca y sentí el calor ardiente de su semen correr por mi garganta. Estaba totalmente entregada. Y él supo aprovechar el momento. Me “pegó” una cojida como jamás había recibido. Dos días duraron los efectos de la misma.