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Otra noche loca de sexo

Jueves, enero 11th, 2007

Hola que tal, soy Eva de nuevo y les voy a contar a todos otra de mis aventuras con mi hermano Juan Jesús.

Pero antes, quisiera daros las gracias por la cantidad de gente amigos /as que me han escrito contándome que les gustaba mis relatos. Pues chicos, chicas aquí tenéis otro y espero seguir contando con vuestras opiniones.

Bien, vamos a lo que interesa ¿verdad…?…mi relato. Esto sucedió hace unos días, mi hermano y yo nos fuimos con una prima al cine y después de marcha. En un pub, mientras mi hermano, jugaba con unas amigas, mi prima y yo fuimos a ver si nosotras encontrábamos a mi otra prima. Pero no pudimos encontrarla ya que se había ido, por lo cual regresamos cada uno a su casa.

Cuando llegamos mi hermano y yo a nuestra casa, vimos que no había nadie, nos fuimos cada uno a su dormitorio y nos pusimos una ropa mas cómoda. A continuación, vimos una nota en el frigorífico diciendo que nuestros padres habían tenido que salir por problemas familiares y que no volverían hasta el día siguiente. Así que cenamos los dos juntos y luego nos pusimos a ver la televisión.

— ¿Qué quieres ver, Eva…?

— Pues me da igual …

Comenzó a hacer zapping por las cadenas de la televisión pero no encontramos nada, pero al final apareció un película romántica (eso era lo que parecía).

El como estaba pegado a mi, acercó sus labios a mi oreja y me dijo en voz baja

— No sabes cuánto te amo…

— Yo también te quiero…

Nos miramos a los ojos, me acarició la cara y nos besamos. Fue un beso realmente muy apasionado.

Cuando terminamos de besarnos, miramos la televisión y nos dimos cuenta de que la película era pornográfica y veíamos cómo se daban una mamada profesional en la pantalla. Comenzamos a excitarnos los dos y entonces mi hermano me puso una de sus manos en mi muslo y me dijo…

— Eva, ¿has visto lo que están haciendo esos…?

— Pues claro que los veo…¿y que…?

— Pues que había pensado en que…estamos solos…tu y yo…toda la casa para nosotros…

— Joder, Juanje, ¿quieres que hagamos nosotros ahora mismo eso…?

— No eso no…mucho mejor que eso…todo…

— No se, ahora mismo…

— Si Eva, además por fin hoy estamos tranquilos los dos y solos…

— Es verdad… mmm… De acuerdo Juanje, hagámoslo.

Dicho esto nos abrazamos y nos fundimos en unos besos muy apasionados, mientras nuestras manos recorrían nuestros cuerpos

Empezó a besarme y fue bajando poco a poco. Yo estaba muy excitada por lo que, cuando llegó a mi pecho, mi respiración se entrecortó, mientras yo acariciaba su espalda. Se levantó un momento y me dijo

— Eva, vámonos al dormitorio

— No Juanje, para que perder tiempo, hagamos el amor, aquí mismo… — dije yo

Entonces se apartó un poco de mí y comenzó a desabrocharme la blusa, mientras yo iba sacándole su camisa. Terminó de sacársela él mismo y desabrochó mi sostén…

— Guauu Eva… mmm… como me gustan tus tetas.

— Pues son todas tuyas…Juanje…

Yo me senté sobre él haciendo que chupara mis senos, los mordía suavemente mientras yo gemía y me movía sobre él, sintiendo cómo su verga ya había crecido. Mientras él me chupaba, metí la mano y fui desabrochando su pantalón. Se la metí por dentro del mismo y sentí que estaba muy caliente, la agarré con mis manos y él empezó a gemir.

— MMM…que calentita la tienes… hermanito…

— Si hermanita… mmm… manoseamelaaa…

Nos pusimos de pie los dos. Cuando, al fin, logré quitárselo, pude ver aquel pene grande y muy erecto. Ahí estaba, desnudo completamente. Me quedé parada, con el pecho desnudo, y se sentó debajo de mí, metiendo sus manos en mi falda, acariando mi trasero.

Bajó mi falda junto con mis bragas de una sola vez, quedando yo desnuda totalmente. Se levantó un poco y se dio cuenta de lo mojada que yo estaba, sacó su lengua y la pasó por mis virginales labios, lo que hizo que yo lanzara un gemido muy fuerte…

— Asi Juanje… mmm… chupamelooo…

Me sentó en el sofá con las piernas abiertas, metió su lengua en mi vagina haciéndome gritar de placer, así lo hizo durante unos minutos.
Cada vez con más fuerza, metía y sacaba su lengua de mi. Después de chupármelo un rato, se levantó, se puso enfrente de mi con lo cual, su pene quedaba en dirección a mi boca y dijo…

— Anda Eva, trabájamela un poco

— Si…ahora mismo

Claro, no pude resistir la tentación de mamarlo y lo acaricié en la puntita, mientras él me decía

— Más, así, así…mmm…

Quise que gritara como yo. Metí su pene completo en mi boca y gritó.

— Siii… asi… mmm… asiii… oouuhh…

Empecé a mamárselo más a prisa y sentí como al rato de chuparselo,se venía en mi boca, por lo que hice que se sentara en el sofá.

— Evaaa…aaauuuhhh…me corrooo…

Así lo tuve, desnudo y con el pene erecto completamente dentro de mi boca,hasta que se corrió por completo.
Después, me tomó de las manos y me sentó sobre él. Mientras nos besábamos y nos acariciábamos, sentí como su verga se ponía nuevamente muy dura. Así que mientras lo besaba, se la coji, la apunté a mi vagina y me la introduje por completo, los dos al momento suspiramos de gusto…

— Evaaa… aaahhh…

— Juanjeee… ooouuuhhh… asi…

Su pene es muy grande y me hizo daño de nuevo, pero es el dolor más rico de todo el mundo, y me excité mucho más al ver cómo cerraba los ojos mientras me sentaba sobre él…

Cuando ya estaba casi todo dentro de mí, me tomó de las nalgas y me dió un empujón hasta la raíz, por lo que gritamos los dos llenos de placer. Nos quedamos así un momento hasta que de pronto me agarró de las caderas y me levantó. Empecé a moverme también, primero lento pero luego fue más rápido, más fuerte, por lo que tuve un violento orgasmo…

— Asi Juanje.. .ooouuhhh… métemela asiii…

— Eva… mi amor… que deliciosa eres… aaahhh…

Sentí que me desgarraba pero yo seguía saltando, cabalgando. Gritaba desesperada y el también. Ya casi no podía resistir, así que él me cargó y me puso debajo. Me embistió como una bestia y me vine una vez más. Era realmente delicioso lo que estaba sintiendo. Yo ya no podía más, ya nos veníamos juntos, pero antes de eso me dijo…

— Anda Eva, ponte a 4 patas…

Me puse y note como su verga se introducía por completo nuevamente dentro de mi cueva. Me agarró por las tetas y comenzó a embestirme de nuevo. Al rato la saco y de pronto, sentí cómo aquel tronco me penetraba por el ano…

— AAAHHH…JUANJEEE…

Mis gritos eran desgarradores pero después de unos empujones me sentí en la gloria. Él seguía empujando más fuerte y gritaba conmigo…

—¿Te gusta eh…?

— Siii… aaauuuhhh… muchooo…

Ya no pudimos aguantar más. Me puso nuevamente debajo de él y me embistió desesperadamente, fue muy rápido. A continuación la sacó, se la masturbé un poco y se corrió. Su leche me lleno mis tetas, mi cara, mi pubis…en fin, todo mi cuerpo.
Después, él se tumbo en el sofá y yo me tumbe encima de él mientras hablábamos.

—¿Te ha gustado, Eva…?

— Si Juanje, muchísimo…ya sabes que me encanta hacerlo contigo

— A sido magnifico volver a hacerlo de nuevo.

— Si, es verdad. Por fin hoy estabamos solos de nuevo.
Bueno, después nos fuimos al dormitorio y nos quedamos profundamente dormidos después de la sesión de sexo que nos habíamos dado.

En fin, aquí tenéis otro de mis relatos para que lo disfrutéis. Ah, mas adelante os contaré otro pero esta vez mi hermano y yo haremos por primera vez un trío con una prima nuestra pero, eso será otra historia……muchos besos a todos y a todas.

Eva y Juanje… (Sexibom) Sexibom268@hotmail.com

Isabela

Jueves, enero 11th, 2007

Hola, no me presentó por que ya me conocen si han seguido al tanto leyendo mis relatos, hoy les platicaré una experiencia sexual que tuve con mi mediahermana; bueno empiezo contándoles que se acercaban las vacaciones de verano y toda la familia estaba preparando todo para ir a la playa.

Pero surgió un imprevisto mi padre, mi madre tuvieron que cancelar el viaje a la playa porque viajarían a Europa para estar en el evento de graduación de mi hermano mayor, solamente me quede yo y mi mediahermana Isabela; así que planeamos unas vacaciones en la playa, bueno mis padres se fueron a Europa y nosotros a la playa de Mazatlán.

Yo iba manejando mi auto deportivo, fue un viaje largo por carretera pero al fin llegamos nos instalamos en un hotel moderno, como eran vacaciones el hotel estaba casi hasta su máxima capacidad y nos tuvimos que quedar en una habitación con una sola cama; no le tomamos importancia y nos instalamos de inmediato aquella habitación tenía una vista hermosa hacia el mar que Isabela se quedó impactada de ver tanta naturaleza, decidimos bajar a la playa a disfrutar del sol, la arena y el mar; yo me puse cómodo con mi traje de baño, me impresionó al ver a Isabela salir de la recámara con un mini-bikini que dejaba al descubierto sus encantos, unos senos medianos pero bien formados, sus nalgas firmes y paraditas y una cintura de 60cm.
Nunca había visto a Isabela con poca ropa, nos dirigimos a la playa en la arena nos sentamos un rato yo me puse bloqueador solar por todo el cuerpo, acostado disfrutando del rico sol escuché como Isabela me pedía de favor que le pusiera bloqueador solar en su espalda yo accedí amablemente, al huntarle bloqueador por su espalda noté que tenía su piel muy suave y bella, después unté bloqueador por sus nalgas firmes, luego por sus piernas muy bien formadas y por ultimo en sus pies, termine de hacer mi trabajo y me dispuse a tomar del sol mientras que en mi mente no podía borrar la sensación de su piel suave, empecé a tener fantasías sexuales con ella y no me di cuenta de que mi pene ya estaba erecto, Isabela me dijo discretamente – mira como las turistas se te quedan mirando tu bulto- yo solamente me reí, después de un rato decidimos ir a comer platillos marinos a un restaurante yo pedí un cóctel de camarón e Isabela unos mariscos, estando ahí iniciamos una platica sobre parejas y de sexo, fue una platica intensa entre nosotros dos.
Salimos del restaurante y fuimos a dar una vuelta por lugares turísticos como islas y zonas turísticas importantes, así pasamos varias horas hasta llegada la atardecer fuimos a pasear por la orilla del mar, Isabela me empezó a platicar de cómo le gustaban los hombres, de igual forma yo le hablaba de las mujeres, ya estaba oscureciendo y nos fuimos a el hotel a descansar de un arduo día, llegamos a la habitación yo me di un baño y me dirigí a la recamará a descansar, ya ahí empecé a fantasear con Isabela, estaba por dormirme cuando llegó Isabela al cuarto pidiéndome que de favor me acostara en la sala por que ella dormiría sola en la cama, pues ni modo tuve que acceder, pero de todas maneras seguía fantaseando con ella, no me aguante las ganas de espiar a mi mediahermana así que silenciosamente me fui a la puerta de la recámara me asome por la rendija de la chapa y logré ver Isabela acariciar su cuerpo de una manera muy cachonda sobre su bata de baño, luego se la quitó y observe su cuerpo bien formado esto hizo que mi pene se parara rápidamente; después acariciaba su cuerpo sensualmente mojaba uno de sus dedos con saliva y se lo pasaba por su cuello hasta llegar a sus senos y los acariciaba de manera circular para luego pasar a sus aureolas y luego a sus pezones que los notaba muy erectos, Isabela gemía de placer Aaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhh Mmmmmmmmmmmmmmmmmmhhhh al escuchar esto me excité cada vez más, veía como Isabela se estremecía por que estaba disfrutando de una masturbación que a mi me parecía genial por nunca antes había visto a una mujer masturbarse.
Después de estarse acariciando Isabela se paró de la cama y se dirigió a la puerta, yo lo único que hice fue correr a la sala y hacerme el dormido, escuche como Isabela caminaba sigilosamente para no despertame, sentí como se sentó a un lado mío y me dio un beso en la boca de manera muy sensual, abrí los ojos Isabela me sonrió y luego me siguió besando yo pensé que mis fantasías con ella se harían realidad y le seguí el juego de besarnos y juguetear con nuestras lenguas, mientras que Isabela me despojaba de mi ropa yo la acariciaba de manera sensual su espalda y piernas. Jugueteaba con mis manos por todo su cuerpo, acariciaba muy delicadamente sus muslos hasta llegar al borde de su sexo que lo noté muy húmedo por sus fluidos vaginales pero no era el momento de penetrarla, Isabela y yo ya estabamos muy exitados así que empezamos a masturbarnos mutuamente, nos sentamos frente a frente abrimos las piernas y empezamos a rozar nuestros genitales de un amanera muy peculiar yo movía mis caderas de arriba hacia abajo para que mi pene frotará su vagina y clítoris sin penetrarla, mientras Isabela hacia lo mismo era una sensación diferente Aaaaaaaaaaaahhhhhhh aaaaaahhhhhhh Ooohhhhhhhhhhh MMmmmmmmmmmmmmhhhh gemíamos de placer mientras que nuestros sexos se lubricaban muy bien por la combinación de fluidos, mientras tanto yo besaba, mordisqueaba y lamía sus senos y pezones Isabela lanzaba gemidos de placer Mmmaaaaassss dame mmmaaaaasss que rrriiiicccoooooo esto hizo que Isabela se fuera de espaldas cayendo sobre la alfombra, con las pierna abiertas invitándome a que la penetrara, con mis manos acariciaba sus muslos para que abriera al máximo sus piernas, logrado esto con mi pene abrí muy bien sus labios vaginales e introduje mi verga lentamente con algunos movimientos circulares que hacían que Isabela gritara de placer Aaaaaaaaaahhhhhh Mmmmmmmmmmmmhhhh Oooooohhhhhhhh, Isabela puso sus pies atrás de mi nuca y sus piernas en mi abdomen yo disfrutaba al máximo, Isabela hacía movimientos con sus caderas al igual que yo, mi pene hacia un movimiento de vaivén dentro de su vagina que nos estremecía a los dos gimiendo cada vez más fuerte Aaaaaaaaaahhhhhh Mmmmmmmmmmmmhhhh Oooooohhhhhhhh Aaaaaaaaaahhhhhh Mmmmmmmmmmmmhhhh Oooooohhhhhhhh Aaaaaaaaaahhhhhh Mmmmmmmmmmmmhhhh Oooooohhhhhhhh! Isabela empezó a respirar agitadamente anunciando la pronta llegada de su orgasmo, decidí parar unos minutos para disfrutar más del sexo con ella, entonces me monté en Isabela pero de manera inversa haciendo un 69 para disfrutar de la estimulación oral de nuestros sexos, los dos jugueteábamos con nuestras lenguas en nuestros genitales empezamos a disfrutar del sexo oral como si fuéramos expertos Aaaaaaaaaahhhhhhhhhh Aaaaaaahhhhhhhhhhhhh Aaaaaaaaaahhhhhh Mmmmmmmmmmmmhhhh Oooooohhhhhhhh hasta que Isabela y yo respirábamos muy agitadamente y nuestros cuerpos se erizaban anunciando la culminación de un orgasmo sensacional Aaaaaaaaaahhhhhh Mmmmmmmmmmmmhhhh Oooooohhhhhhhh Aaaaaaaaaahhhhhh Mmmmmmmmmmmmhhhh Oooooohhhhhhhh llenando nuestras bocas de fluidos, terminamos el acto dándonos un beso intenso, degustando nuestros propios jugos.
Bueno eso es todo espero que les haya gustado.
Me pueden escribir a mi E-mail Hypnotic_D13@hotmail.com para mandarme comentarios o intercambiar experiencias aunque sean ficticias, etc.
Saludos!

Incesto

Jueves, enero 11th, 2007

Todos los miércoles mi hermano y la novia aprovechan para quedarse en casa ya que mi mamá cena con sus horribles amigas y por lo general llega muy tarde. Yo siempre salgo con mi novio pero el boludo me avisó a último momento que no podía venir. No sé, me mando cualquiera y antes que termine con su excusa estúpida lo cagé cagué a puteadas y le corté. Las chicas me habían invitado a ver una banda donde toca el chabón que se curte Jimena. A está hora seguro que ya se fueron. No sé ni la dirección, ni como se llama el grupo, ni donde se encontraban… No sé nada. Soy una tarada, todo por esperar a que este pelotudo venga a buscarme o al menos me vuelva a llamar después de mandarlo al carajo. Ya son casi las diez y el hijo de puta no va a aparecer.

Mi hermano vino con una cara de culo terrible. Carolina peor. Estuvieron media hora encerrados en la pieza de mi vieja, se dijeron de todo, una tras otra; ahora no escucho ni la respiración. ¿Se habrán matado?. Siempre igual, después la pieza es un descontrol: puchos, toallas, comida; todo desparramado en la cama y la estúpida que limpia soy yo, porque este tarado se va quince minutos antes que llegue mi vieja y vuelve al otro día. ¿Se habrán ido y no los escuché?. Es raro tan temprano. Yo toco la puerta, si se fueron zafé, miró la tele un rato y ya fue.

- ¡Pasá tonta!
- Siempre tan educado vos.
- Dale boluda, parecés mamá. Vení que recién empezó la peli.

¡Qué mierda se van a ir!. Están los dos metidos abajo de las sábanas, Carolina recostada sobre el pecho de mi hermano que fuma con una mano y le acaricia la cabeza con la otra. Parece que no hubiese pasado nada. Hace un rato se estaban matando y ahora están a los mimos. Son dos enfermos. No sé que hacer, estoy acá parada y super incómoda.

- Acostate Julieta, la vas a ver colgada del techo.
- Sí… Ya voy Caro.
- Dale nena, y apagá la luz.

Para colmo una película francesa, esta Carolina siempre igual para elegir. Mi hermano se aburre como perro. Yo también. Empezó hace dos minutos y es tan lenta que no puedo ni seguirle el hilo. Aburridísima. No aguanto ni diez minutos que me duermo. Y este forro que no llama, ya fue, que se vaya a la puta que lo pario. No sé que hacer, si quedarme o ir a dar una vuelta. Estoy enroscada y está película que no ayuda en nada. Tengo ganas de salir pero ya me saqué las zapatillas y estoy cansada y las voces del televisor me van hundiendo los párpados. Una mina habla pausada y entre mi sueño y su idioma incomprensible la escucho como si estuviese en el tren fantasma. Para peor hay un timbre que suena igual al teléfono de casa. ¡Qué pelotuda que soy! Todavía espero que llame. Yo soy una estúpida, me banco todas, a veces dejo de hacer mis cosas para estar con él y después termino hecha bosta. Por suerte me estoy durmiendo. ¡No!. Por favor. No puedo creerlo, lo que faltaba, estos dos ahora se van a poner a coger.

- Shhh. Está tu hermana acá.
- Ya se durmió.
- ¡Pará! ¿A dónde vas?
- Dale… Quiero coger.
- Yo también pero está tu hermana boludo.
- Está dormida mi amor… Dale… Estoy recaliente.
- No. Vamos al living… Dale… Yo también estoy recaliente pero acá no.
- Estás remojada… Dale.
- ¡Shhh!. Te estás zarpando, vamos al living.
- ¡Dale loca! ¡Dejate de joder! No ves que está dormida.
- Ya te ponés insoportable. Pendejo caprichoso del orto.
- ¡¿Qué te pasa?!
- Dejame que me voy.
- ¡Andáte forra!. Siempre igual… Ña, ña ,ña.

No quiero abrir los ojos. Es un papelón. Carolina se está yendo a las puteadas. No sé cómo hizo para vestirse tan rápido. Otra vez los gritos, siempre a las trompadas. Ella es buena mina, tiene diez años más que este pelotudo y se nota, y mucho. Mi hermano anda girando todo el día por la calle con los amigos. Es medio cancherito pero a mi me gusta, y cuando se enoja me gusta mucho más, se le afina la boca y endurece los ojos como si fuese a degollarte; es un actorcito de película americana. Después se ríe rascándose el pelo y te acaricia el hombro sin pedir perdón, nunca pide perdón. Eso me encanta.

- ¿Estás dormida nena?
- ¿Qué?… Sí. Y Carolina.
- No sé… Se fue a la mierda.
- ¿Por qué?… ¿Cómo bajo?
- Tiene las llaves. ¿Mamá a qué hora viene?.
- No sé, dentro de un rato. Voy a dormir acá hasta que llegue.

Tengo chuchos de frío. Me da tanta fiaca sacarme la ropa cuando ya estoy metida casi en la cama. El colchón de mi vieja es lo mejor que tiene la casa. Cuando hace tanto frío como hoy es una delicia quedarse acurrucado y todo tapadito. Mi hermano misteriosamente sigue mirando la película, gruñe solo y busca algo en la mesita de luz. No quiero ni darme vuelta porque seguro que me putea. En dos minutos se duerme y no jode más. Yo lo conozco.

¿Puedo sacarme la venda chicos?. Me estoy mareando. Quiero ver. No puedo bajar esas escaleras. Me da miedo. No me empujen por favor. Llegaste de tu partido… Te estuve esperando. Estoy enojada. No me toques porque ya sabés. ¿Carolina te dijo algo?. Estoy recaliente. ¿Puedo sacarme la venda?. ¡No!… Me la querés meter pero yo sigo enojada. Ni siquiera llamaste por el tema de las escaleras. Me gusta… Me gusta que me agarres así de la cintura. Las curitas las tengo yo en la cartera. Que lindo sos… Que lindo me cogés. Me gusta mucho hacer el amor con vos. No me vas a dejar bajar las escaleras. ¿Puedo sacarme la venda?. La guitarra es de Jimena, la compró hace más de un año. Me gusta quedarme quieta… Así… Sí llorás me caliento más… Así… Pobrecito. Estás triste y yo toda húmeda. Me gusta que me cojás con esa carita de pena… Así… Casi llorando por decirte que no te quiero… Así… Todo triste y con la pija redura… Así.

Más de un minuto para reconocer que este velador pertenece a la pieza de mi vieja; y yo estoy acá, en su cama, con el quejido dormido de mi hermano en la espalda. La mano cruza con fuerza mi cintura. Se mueve despacio y gime en un ronquidito de bebé que me vuelve loca. Estoy abombada, asustada, caliente. Tengo su pija adentro de mi concha. Me da asco. No salgo. No grito. ¿Qué pasa?. Estoy loca. Nadie lo sabe, supongo que ni él. No quiero hacer nada, me da mucha vergüenza. Esto es horrible y tengo mucho placer… Mucho placer. Creo que puedo acabarle así, sin la necesidad de moverme un milímetro. Me pasa la lengua por la nuca y me dice que esta lleno de leche para mi. Me babea y le pide a Carolina que se la chupe. No sé que hacer. Si me doy vuelta se va todo a la mierda. No puedo más. La siento muy gorda, muy grande. Me calienta estar tan callada. Tengo la nuca llena de saliva y me da mucho asco… Mucho placer. No puedo más. Por favor no puedo más. No lo puedo creer… Estoy muy calladita, muy pegadita. Por favor… ¡Estoy muy caliente!. Me quiero acomodar para sentirlo mejor… Así… Sin hablar nada… Sin que nadie nos vea.

Estamos dejando mucho olor a sexo en las sábanas de mi vieja, y mi hermano que no se despierta, y me toca las tetas y la concha soñando a Carolina. Siempre que los escucho coger me recaliento, estoy en mi pieza y Carolina empieza a gemir y a decir cosas… Habla mucho… Todo el tiempo… Y yo me mojo y me paso los dedos y la mano… Así… Así… Me voy a acabar. Pienso en la cara de Carolina cuando le entra la pija de mi hermano… Así… Como a mi ahora… Me voy a acabar. No puedo más… Pienso en mi cuando espero desde mi pieza escuchar el orgasmo de Carolina para recién acabarme toda. No aguanto más… Mi hermano me está por llenar de leche… Le siento la pija por explotar y lo aprieto con mi concha… Así… Me acabo toda… Así… Así… Así…

lapeceraetero@hotmail.com

Hace unos años

Jueves, enero 11th, 2007

Esta es una historia real y, como sucede en estos casos, solo cambiaré los nombres de sus protagonistas, por si acaso, que el mundo es un pañuelo. Soy el tercero de seis hermanos, tengo dos hermanas mayores que yo, otras dos más pequeñas y por último un hermano, de una familia de clase media alta, en la que nunca ha faltado nada sino más bien al contrario.

Nuestra vida, hablo de hace unos años, era normal y rutinaria, de casa al colegio y del colegio a casa. Miércoles, sábados y domingo judo, martes y jueves natación, fines de semana de invierno esquí, sábados por la mañana fútbol. En fin, una vida sana y muy programada. Estudiaba en un colegio de curas y, aunque no era el primero de la clase, sí que tenía, generalmente, buenas notas. Entre los hermanos nos llevábamos bien, con las peleas normales cuando éramos más pequeños y un mayor acercamiento cuando fuimos creciendo. Cuando terminé el colegio, empecé a estudiar en la facultad de medicina y para mí supuso un cambio tremendo. El colegio, sin ser un agobio, sí que había sido bastante estricto en lo que se refiere a estudios, conducta,… etc., sin embargo todo esto desapareció al entrar en la universidad.

Todo era libertad, si no querías ir a clase, no ibas, con lo que aquel primer trimestre fue un desmadre. Nunca había salido con chicas y ahí tuve mis primeros rolletes, mis primeras borracheras y mis primeras juergas. Hasta ahí, todo normal.

Claro, este cambio de actitud fue enseguida notado por mis padres que tomaron, rápidamente, cartas en el asunto. Me empezaron a controlar las salidas, los estudios – mis notas del primer parcial fueron realmente penosas – y hasta los amigos. Volví un poco a la rutina estudio – deporte que había tenido durante mi etapa escolar. Mis amigos de la facultad se convirtieron en meros compañeros de clase, ya nada de francachelas.

Consiguientemente, con quien empecé a salir los fines de semana fue con mi hermana Ana, la que va justo detrás de mí y tiene un año y medio menos que yo, y sus amigos, todos pertenecientes a las juventudes de una parroquia.

Mis hermanas mayores tenían novio e iban a su rollo y los pequeños eran demasiado pequeños para mí. En el grupo de mi hermana se hacían catequesis, charlas religiosas, misas… pero el ambiente no era tan horrible como pudiera parecer, pues a pesar de que había quien estaba todo el día con la cantinela de “vamos a rezar vísperas”, “vamos a rezar laudes”, no era todo el mundo y en el grupo había de todo, además de disponer de un local estupendo para nosotros. Mi entrada en el grupo fue bien recibida, sobre todo por parte del sexo femenino y, gracias a mi hermana, tuve un par de novias de entre las chavalas más monas que había…

-Oye Chema, que me ha dicho fulanita que le gustas – Era ir sobre seguro.

Lo malo es que, dado el ambiente en el que se movía esta pandilla, todo acercamiento sexual consistía en unos cuantos besos y algún magreo de tetas por encima de la ropa. Las chicas estaban siempre pendientes de su reputación, la que se dejaba tocar por alguno de sus novietes por debajo del sujetador ya era considerada una golfa. ¡Qué tiempos…! La cuestión del asunto es que Ana y yo cada vez nos teníamos más confianza, nos contábamos más cosas y nos íbamos haciendo inseparables. Eso no quiere decir que diéramos de lado al resto de hermanos pero, al salir juntos en la misma pandilla, la compenetración era mayor. Poco a poco y, sin que me diera cuenta prácticamente, mi hermana me iba pareciendo mejor que cualquiera de las chicas con las que andábamos, las comparaba con ella y siempre salía ganando Ana.

Un día, en una discoteca, sonaba música lenta, yo estaba un poco achispado y, además, me gusta poco bailar; de las chicas que había no me gustaba ninguna por lo que permanecía sentado a mi bola y con mi cubata, al que no daba tregua.

Ana estaba muy mona, su pelo negro le llegaba casi a la cintura, suelto, enmarcando una cara preciosa donde se veían unos ojazos enormes una naricita respingona y unos labios de esos que dicen cómeme. Llevaba una minifalda, no excesivamente corta pero sí lo suficiente para enseñar unas piernas que ya quisieran para sí cualquiera de las chicas que he conocido y un jersey cortito y muy ceñido. No tenía unas tetas de escándalo pero sí muy bien puestas y redonditas, de esas caídas hacia arriba de puro tieso. Se le ocurrió la feliz idea de sacarme a bailar y yo me resistía pues no tenía ninguna gana, pero insistió tanto que finalmente fuimos de la mano a la pista. Sonaba la música… El alcohol corría por mis venas… Ana me dijo que me quería mucho, que era su hermano preferido. Me hizo mucha ilusión y, casi sin querer, le di un beso en los labios. Fue un beso corto aunque no excesivamente, sin lengua, pero muy apasionado. Me puse como un tomate y le pedí perdón, pero ella solo sonrió y me dijo que no por bailar juntos nos teníamos que enrollar.

Ya sé que era broma y sé que ella no pensó nada raro pero yo tuve una especie de revelación: se me hizo un nudo en el estómago, otro en la garganta y, lo que es peor ¡Me había empalmado!

¡No podía ser!. ¿Cómo me podía enamorar de Ana? ¡Con la cantidad de tías que hay por ahí! Sin embargo, la realidad se me iba haciendo cada vez más evidente, cuanto más lo pensaba más seguro estaba; en los sentimientos no se puede mandar. Disimulando todo lo posible seguimos bailando un rato y luego nos fuimos a casa, yo bastante serio y mi hermana, alegre como siempre, sin sospechar lo que pasaba por mi cabeza.

Me fui dejando llevar… Mi relación con ella no cambió por esto, no iba a dejar que se me notara nada, hubiera sido tremendo tener que dar explicaciones. A pesar de que mi hermana está bastante buena, nadie me habría entendido y sería el cachondeo de todo el mundo, eso sin contar a mi familia ¡Catástrofe total!

Ahora bien, conforme iba pasando el tiempo, más ganas tenía de decirle a Ana lo que sentía, pero seguía sin atreverme, no encontraba la manera de hacerlo. Cualquiera va y le dice a su hermana – Oye, ¿quieres enrollarte conmigo? – o – Mira Ana, que me he enamorado de ti, que me gustas un montón y que si quieres que echemos un polvo – No me parecía muy ético, pero algo había que hacer…

Por aquella época mi hermana no estaba saliendo con nadie, cosa curiosa, así que pensé que podría tener más posibilidades de éxito en mi
empresa, aún siquiera por definir.

Empecé a mostrarme más íntimo en mis conversaciones con ella, le hablaba de mis gustos y experiencias sexuales, de las chicas que había en la facultad y con las que, al principio, había tenido algún escarceo… Todo con la esperanza de que me viera como yo la veía a ella, que tuviera celos de que alguien se metiera en medio de nuestra relación, tan íntima y especial. No notaba yo grandes avances pero tampoco me atrevía a ir más allá… Un sábado cualquiera habíamos quedado todos los amigos para jugar un partido de fútbol en el campus de la universidad y decidimos hacer una sangría para pasarlo bien y que los espectadores, o sea, las chicas y los que no jugaban de la pandilla, pudieran ponerse a tono, amén de utilizarse como elixir para los jugadores. En un garrafón metimos el vino, el limón, la fruta, el azúcar y, por si acaso, un litro de coñac y otro de ginebra. Aquella sangría era un bombazo.

Ya jugando, cualquier excusa era buena para acercarse a la banda y beber un vasito de aquel bebedizo, así que con el paso de los minutos, en vez de un equipo de fútbol éramos una panda de borrachos arrastrándonos por el campo. En la grada, ni te cuento.

En un momento del partido y por estar ya bastante bebido me llevé una patada descomunal que me dejó revolcándome en el suelo de dolor. Enseguida salieron las masajistas, todas las chicas de la pandilla, montando juerga y con el garrafón. Me llevaron fuera del campo y me hicieron beber un vaso tras otro, con lo que fui subiendo el grado de embriaguez de forma más que considerable. Ya no veía un balón sino dos y acabé deambulando por el campo hecho cisco. Mi hermana se empezó a preocupar y pidió que me cambiaran para llevarme al vestuario a darme una ducha a ver si me despejaba.

Me ayudó a llegar y allí me quedé tirado en un banco incapaz de moverme de la tajada que tenía. Ana no se había atrevido a entrar por ser el vestuario masculino pero, viendo que yo no contestaba a sus llamadas desde fuera, se decidió, encontrándome hecho una piltrafa.

-Chema, venga, levántate, vamos a la ducha –

-No puedo, no me puedo ni mover. Si me levanto, todo me da vueltas y me encontraré peor, ya lo sabes – Dije con voz gangosa y sin levantar la cabeza.

-Ven, te voy a llevar a la ducha. Seguro que luego te sientes mejor. Venga, ayuda algo que no puedo sola contigo… – Ana intentaba tirar de mí pero yo pesaba demasiado para ella y no hacía ningún esfuerzo.

Siguió insistiendo hasta que consiguió ponerme sentado en el banco. Yo estaba con la cabeza agachada entre los brazos, con unas náuseas terribles. Me quitó las botas de fútbol, las medias y las espinilleras e intentó ponerme de pié. A duras penas me sostenía…

-Vamos, quítate la ropa para ducharte, no pretenderás hacerlo vestido… -

-¡Joder, Ana! ¡Que no puedo! ¡Me encuentro fatal!- No se como había llegado a ese estado. Muchas veces me había emborrachado, pero nunca asta ese punto; debía ser que estaba en ayunas y que la sangría con coñac y ginebra era muy fuerte y entraba muy bien. A raíz de la patada me haría bebido más de un litro casi de golpe, más lo que llevaba de antes…

Fue ella la que me quitó la camiseta y el pantalón de deporte dejándome desnudo. Naturalmente, ella nunca me había visto así y se quedó un momento recreándose la vista. Al ponerme ella de pie sucedió lo inevitable; mis náuseas fueron en aumento y me tuve que meter en un váter a vomitar. Eché hasta mi primera papilla mientras Ana intentaba mantenerme erguido.

¡Qué espectáculo! Desnudo delante de mi hermana y vomitando mientras ella hacía de buena samaritana, aparte de la vergüenza me sentía profundamente agradecido para con ella.

Me llevó medio a rastras a las cabinas de duchas, me metió en una de ellas y, en cuanto me soltó, caí desmadejado a suelo. Vuelta a levantarme con muchísimo esfuerzo, no me tenía en pié sin ayuda, así que, ni corta ni perezosa, mi hermana abrió el grifo del agua mientras me sujetaba. La ducha cayó sobre los dos, a mí despejándome un poco y a Ana empapándole la ropa.

Dio un gritito y se apartó, dejándome caer otra vez.

-Espera un momento – Me dijo, y empezó a desnudarse mientras yo estaba allí tirado.

-No tengo más ropa y no voy a volver calada a casa. Me puedo coger una pulmonía. – Dejó sus vaqueros, camiseta, jersey y ropa interior bien extendidos en otro de los bancos del vestuario y se metió conmigo en la ducha ayudándome a levantar otra vez. Yo tampoco la había visto desnuda en mi vida y me quedé alelado. ¡Que buena estaba! Esas tetas bien tiesas ganaban mucho al natural y qué culo.

Tenía un culo de infarto, tieso, duro, respingón… ¡Y que decir del coño! Lo tenía depilado por las ingles, dejando el vello justo. ¡Era una maravilla! A pesar de la borrachera que tenía mi polla reaccionó de inmediato y, sin poderlo evitar, le puse una mano en las tetas. ¡Guau! ¡Qué suavidad!

-¡Oye! ¡No te emociones! ¡Ni se te ocurra ponerme una mano encima, idiota! -

Si tenía alguna duda de cómo decirle a Ana que me gustaba quedó disipada al momento. Debí poner una cara de hecho polvo tremenda…

-Venga, no seas tonto y deja que te duche – Dijo, con una voz mucho más cariñosa. Empezó a enjabonarme todo el cuerpo con sus manos ¡Qué gozada! Me frotó el pecho, la espalda, las piernas y, por fin el culo. Luego se dirigió a mi polla y la dio un repaso de órdago, yo creo que se estaba tirando más tiempo con ella de lo necesario

-¡Vaya empalme tienes!. ¿Siempre la tienes así cuando bebes o es porque estoy en pelotas? – Su tono era entre cariñoso y divertido…

-¡Hombre, si me la sobas así qué quieres… – Le dije mientras seguía apoyado contra la pared de la ducha

-No vengas con cuentos que ya estabas empalmado antes de que te enjabonara, Lo que pasa es que te excito. ¡Mira que ponerte así con tu propia hermana! ¡Los hay guarros! –

Me estaba dejando alucinado pues, mientras me decía esto de una forma más que cachonda, me estaba haciendo una paja en toda regla, o eso me parecía, apoyando sus tetas en mi espalda y restregando, poco a poco, su pubis con mi culo. Me di la vuelta y me la quedé mirando fijamente a los ojos. Todo lo fijamente que podía porque veía cuatro en vez de dos. El agua seguía cayendo sobre nosotros, estaba preciosa con el pelo mojado y además, seguía moviendo la mano de arriba abajo sobre mi pene a punto de reventar. Pero el alcohol hace maravillas y estaba teniendo un aguante fuera de lo normal. No dije nada, simplemente dirigí como pude mi boca a sus tetas, engullendo el primer pezón que se me puso a tiro. Succionaba con los labios y jugueteaba con la lengua, así de un pecho a otro mientras ella había tenido que soltar mi aparato y sujetarme para que no me volviera a caer. Empezó a suspirar quedamente, apenas audible por el ruido del agua al caer. Dirigí mis manos a su culo y empecé a sobarlo y a amasarlo con ganas. Que culo tan rico, que suavidad la de su piel, qué pezones, qué tetas… Me estaba poniendo a mil. Delicadamente fui bajando a lo largo de su tripa hasta llegar a su sonrosada alejita. Intentó subirme y cerrar las piernas…

-No Chema… Que soy Ana…Eso no… Déjame… – Me dijo, pero a mí no me sonaba convincente. Qué calientapollas, pensé en ese momento. Me hace una paja, deja que le coma las tetas, pero en cuanto llega la hora de la verdad se echa para atrás.

Hice un poco de fuerza y metí toda la cara entre sus firmes muslos.

Enseguida mi lengua empezó a jugar con sus labios mayores, recorriéndolos de arriba abajo, abriéndolos y buscando su cueva. ¡Qué sabor…! A limpio, a mujer excitada… ¡Alucinante!. A duras penas me sostenía en cuclillas a arrado a su hermosísimo trasero y trabajándole el coño con fruición, pero el agua de la ducha y, sobre todo, la vagina de mi hermana estaban obrando maravillas. Cada vez estaba más despejado y me daba cuenta mejor de lo que hacía. Para mí no había vuelta atrás. Cada vez disfrutaba más y hacía disfrutar más a Ana. Suavemente cogí su clítoris con los labios e hice una pequeña succión frotándolo a la vez con la lengua; le empezaron a temblar las piernas, hacía movimientos de cadera incontrolados y lanzó un gran suspiro a la vez que me apretaba la cara contra ella tirando fuerte del pelo. Sus flujos, abundantes, se mezclaban con el agua y con mi saliva mientras intentaba tragármelos con rapidez.

Como aún me costaba ponerme en pie seguí comiéndome su conejo sin desfallecer, acariciando su culo e intentando meter un dedo en su ano sonrosadito. Esto parece que no le hizo gracia porque enseguida intentó quitarme la mano. Sin embargo, aceleré mis movimientos linguales provocándole un nuevo orgasmo, más intenso que el anterior y así aproveché para introducir el dedo índice completamente y empezar a hacer círculos dentro. Esto hizo que suspirara con mayor fuerza aún y lanzara algún gritito entrecortado. Estaba a punto de desfallecer…

-Chema… Chema… Por favor… No sigas… Por favor… – Dijo, de forma entrecortada.

¡Cómo para parar estaba yo! Poniendo sus manos en mis axilas tiró de mí hacia arriba y yo me dejé hacer. Al estar erguido intenté aprovechar para besarle la boca.

Apartó la cara, no sé si por asco a sus propios flujos o por ser yo su hermano. La verdad es que no la entendía muy bien, era ella la que me había provocado con esa paja inconclusa y lo demás había venido rodado. ¡Y ahora se hacía la estrecha! Pero yo estaba cada vez más y más excitado, era la mujer de mis sueños, estaba hasta las cejas de alcohol y no iba a dejar que se me escapara.

Cogí su cara con las manos y la obligué a mirarme, tenía una expresión indefinible entre placer y temor. Mi expresión era de profundo cariño, o al menos eso intenté, y volví a la carga con el beso. Como estaba sujeta no pudo apartarse… Al principio no fue muy receptiva pero, poco a poco, iba cediendo, iba abriendo los labios, iba colaborando, iba haciéndose a la idea…

Aunque después del par de orgasmos que había tenido, no sé a que idea tenía que hacerse. ¿A que veía que iba a perder su virginidad? ¿A que era su hermano el que la hacía disfrutar? ¿A que estaba descubriendo sentimientos similares a los míos? No sé…

Lo que sí sé es que tenía la polla como un garrote y necesitaba meterla en algún sitio. Con suavidad y cuidado, intentando no romper la magia del momento, la fui abriendo las piernas y acercando el glande a su entrada, todo esto sin dejar de besarla. Empecé a empujar popo a poco…

-No, no, no… Por favor… – Era más un lloriqueo de niña indefensa que una petición, pero yo iba a por todas… Seguí empujando sin descanso hasta conseguir llegar al fondo de su coño virginal. En algún momento debí romperle el himen, pero no me di ni cuenta. Solo disfrutaba del momento ¡Qué gloriosa sensación! ¡Se la había metido entera! ¡Me sentía en las nubes! Ana, la pobre, tenía los ojos y dientes apretados, debía de haberle hecho bastante daño. Seguí quieto durante un buen rato mientras la besaba el cuello y las orejas con pequeños mordisquitos, a la vez que la sobaba las tetas con pasión. Empecé a moverme despacito, entrando y saliendo… Su tensión inicial iba cediendo, empezaba a disfrutar… Por primera vez le hable…

-Te quiero Ana. Te quiero muchísimo… – En ese momento me sentía realmente enamorado…

-Yo también Chema, también te quiero. Pero esto… – No la dejé acabar la frase, le di un beso en la boca con toda mi alma, metiendo la lengua hasta dentro buscando la suya. Su entrega fue total, entablamos una batalla de lenguas intercambiando saliva como posesos. Me fui dejando caer al suelo hasta acabar sentado con ella encima de mí. Ahora no logro recordar como pude mantenerme derecho hasta entonces.

Era Ana la que me cabalgaba y en ningún momento se le ocurrió levantarse, ahora que tenía oportunidad. Empezó a moverse cada vez más rápido, jadeaba, restregaba su pecho contra el mío y su clítoris contra mi vello púbico…
Su orgasmo se acercaba a la misma velocidad que el mío, yo no aguantaba más, quise decirle que se levantara, que me iba a correr, que era peligroso…

Pero no pude… Empecé a soltar chorros de esperma en su interior con toda la celentura del momento ¡Qué manera de correrme! Levantaba el culo intentando metérsela lo más dentro posible y surtió efecto. Ana se apretó muy fuerte contra mí, me clavó las uñas en la espalda, me dio un mordisco en el hombro y soltó un gran AAAAHHH que casi me deja sordo.

Luego quedó totalmente desmadejada, abrazándome el cuello y dándome besitos tiernos en los labios…

-¡Joder Chema! ¡Qué pasada…! ¿Pero te das cuenta de lo que hemos hecho?

-Me dijo con voz aún jadeante por el cansancio del orgasmo.

-¿Lo que hemos hecho? El amor, eso hemos hecho. Es lo normal entre personas que se quieren ¿No? –

-¿Entre hermanos también? –

-Hombre, eso no es tan normal, pero seguro que no somos los únicos – Yo ya intentaba levantarme, caí en la cuenta de que el resto del equipo estaría a punto de llegar y no era plan que nos pillaran en estas condiciones.

-Venga Ana, que seguro que están todos a punto de venir –

Ana se vistió a todo meter, Tenía la ropa un poco mojada, pero eso no le extrañaría a nadie y me ayudó a mí que, aunque bastante repuesto, no estaba bien del todo. Salimos del vestuario justo a tiempo, los demás llegaban bastante alegres a causa de la sangría…

-Vaya Chema, como estabas ¿Eh? – Me soltó uno de mis amigos. Y así el resto, haciendo bromas a causa de mi estado…

-¡Qué tajada chaval!. Que para saber beber hay que saber mear. -

-Iros a tomar por el culo. ¿No habéis visto lo que me han hecho beber las chicas? ¡Un poco más y me meten el garrafón entero! –

-Venga, no te mosquees. Por cierto Ana, estás calada. Pídele a alguna chica que te deje algo de ropa… O te dejo yo mi chándal – Dijo Fernando, uno de la pandilla que estaba un poco quedado con mi hermana, pero ella no le hacía ni caso. Y después de lo que acababa de pasar, menos.

-No te preocupes, Fer, Ya cojo el chándal de Luis – Era cierto, se nos había pasado que yo tenía un chándal para dejarle y que no fuera mojada…

-Oye, que nosotros nos vamos ya en mi coche a casa. ¿Quedamos luego, por la tarde? –

-Vale, pero deberías esperar un poco para conducir – Nos despedimos de los demás y fuimos a dar un paseo hasta que se me pasaran totalmente los efectos del alcohol. Además nos apetecía estar solos, había mucho que hablar.

-Chema… – Empezó Ana -Esto que hemos hecho… No sé… No debería haber pasado. Me he dado cuenta de que también te quiero, que me gustas, vaya. Pero eso no quita que seamos hermanos. No se pueden liar dos hermanos, está prohibido y es pecado mortal.-

-¿Pecado mortal? También follar fuera del matrimonio y veinte mil cosas más. Me importa un huevo que sea pecado. Solo sé que ahora no puedodejarte. Lo único que me da miedo es que se enteren los papás o los demás – Dije, refiriéndome a nuestros hermanos. -Ahí si que no sé que pasaría… Pero lo que sí tengo claro es que no me voy a separar de ti. –

-¿Y como quieres ocultarlo? Esas cosas se notan. Seguro que si siguiéramos acabarían por descubrirlo y entonces fijo que nos matan. –

-Pero… Yo… Ana, después de esto… – Dije con voz entrecortada.

-Déjalo estar Luis. Ya veremos que pasa -

Pasaron los días. Ana y yo manteníamos una actitud normal dentro de casa. Al salir juntos, con los mismos amigos, no extrañaba a nadie en casa que tuviéramos tanta intimidad. Eso sí, al ser tantos hermanos, más nuestros padres y dos chicas de servicio era imposible tener cualquier tipo de encuentro sexual en casa.

Solo me quedaba el recuerdo del increíble sabor de su coño… Del sublime momento de la penetración, para mí el más placentero, más incluso que el propio orgasmo… El haber sentido como los labios vaginales de mi hermana me rodeaban y apretaban la base de la polla me volvía loco… También recordaba cómo me comía sus tetas, son preciosas, con esas areolas rosaditas y esos pezones que se excitan al menor contacto…

Pero, en fin, un día, Ana, al cabo de unas cuantas semanas, descubrió que estaba embarazada. No sé como pudo pasar, solo lo habíamos hecho una vez; a pelo sí, pero mira que es difícil acertar a la primera. El panorama que se nos presentaba era bastante desolador… En España, por aquel entonces, no existía el aborto, ni aún en casos de violación. Ni idea con respecto al incesto y tampoco se me ocurrió preguntarle a nadie.

Pero esa es otra historia que quizás algún día cuente.

Si queréis comentar algo del relato, escribid a telucema@hotmail.com

El dulce pecado de amar a mi hermano

Jueves, enero 11th, 2007

Despues que fallecieron nuestros padres en un accidente de transito mi hermano y yo quedamos al frente de la casa de fin de semana que poseian en Cordoba. Hasta ahi todo transcurria normalmente, pero habia un fuerte sentimiento entre nosotros desde niños que se entremezclaba con celos, envidia y una relacion prohibida que se hizo muy intima a medida que ibamos entrando en la adolescencia. Me acuerdo que cuando mi hermano Marcelo, tenia 17 años, me dijo publicamente que me queria. Yo me rei mucho, porque jamas pense que terminariamos juntos en la cama en una relacion prohibida llena de tabues, prohibiciones y prejuicios.

Cuando nuestros padres se enteraron, prefirieron hacer silencio, aunque a mi hermano se lo mando a vivir a la casa de una tia. Sin embargo , esta decision paternal no impidio que nos siguieramos viendo como si fuese una pareja de enamorados y no hermanos. Siempre me acuerdo cuando tuve sexo por primera vez con mi hermano: recuerdo que los dos estabamos totalmente desnudos en la cama con cierto sentimiento de culpa. Pero, el toma la iniciativa y me besa los pechos con mucha pasion a lo que yo toco su cuerpo con la mano y acaricio todo su torso hasta llegar a tocar su miembro. Recuerdo que su polla era enorme y por nada del mundo tenia ganas de sacar la mano de alli y por el contrario, mientras el me chupaba las tetas, yo le tocaba la polla con unas ganas que ni te cuento. Ambos nos miramos a los ojos y nos dimos cuenta que eramos mas que hermanos por lo que tomandolo del cuello lo empuje hacia mi y nos empezamos a besar. Sus labios y los mios eran como una braza de fuego ardiente y fue asi como el me abre las piernas, me hace cosquillas con su polla hasta que comienza a metermela hasta la entrada de mi vagina. Yo le suplique que me la introduciera toda y el me hizo caso, haciendome sentir todo ese placer reprimido que no habia sentido en mi vida. Sentia que ese pedazo de carne estaba todo dentro mia y me sentia morir de placer, pues le decia que no parara de cogerme y que me rompiera toda. No podia creer que su enorme polla entrara y saliera de mi vulva, bombeando esa exquisita leche, debido a que mi hermano se habia olvidado de ponerse el preservativo. Pero a mi no me importaba , pues a mis 18 años, queria gozar como una perra en celo con toda la polla de mi hermano por el culo y la concha. Cuando el me penetraba por el culo yo sentia todo el dolor, pero reventaba de placer y como en un parto eso era lo mas importante. Cuando la tenia toda adentro, gemia y le pedia por favor, que no sacara su polla por nada del mundo y el para hacerme gozar mas de placer, me abria bien el culo con sus manos y me introducia bien la lengua una y otra vez en mi agujero. Luego, sentia que me besaba todo el culo, me lo mojaba todo con su saliva y luego me pasaba una crema para atenuar el dolor. En tanto yo, tome su polla con la mano y comence a chuparsela como una colegiala amateur, pero el con mas experiencia me la puso bien dentro de la boca para que yo disfrutara mamando de esa enorme masa de carne que momentos antes habia sentido dentro de mis dos agujeros. Luego mi hermano puso las pelotas sobre mi boca e hizo que se las mamara bien hasta dejarselas bien mojadas. Me dijo que estaba por acabar y abriendo mis piernas me hizo unas tremendas folladas que me volvieron loca a tal punto que le rogaba que no acabara nunca. El se detuvo y me penetro bien por el culo en tanto que yo podia sentir su honda respiracion en mis oidos y sus besos en mi cara. Mi hermano me follo como a una perra con esa calida obsesion que hacia que gozara perdidamente con la fantasia de que me partia el culo en dos. Sentia toda su leche caliente en mi agujero y queria mas y mas hasta que mi hermano se dio vueltas y me la metio por mi concha bien peluda. Sus rios de leche , habian aumentado mis ganas de tener mas y mas sexo por lo que yo me tocaba el culo con las manos y luego se lo pasaba por la boca de mi hermano hasta que este me abrazo perdidamente y me beso en los labios hasta el cansacio. Finalmente, ambos caimos exaustos con todo el sudor de nuestros cuerpos en la cama no sin dejar de tomarnos de las manos. Recuerdo que ese momento fue fatal para nosotros, ya que fuimos sorpredidos por nuestros padres, quienes algo sospechaban e inmedatamente nos impusieron un severo castigo: yo fui confinada a un colegio religioso con turno completo (todo el dia) y mi hermano fue echado de casa y tuvo que irse a vivir con una tia materna.
Cuando nuestros padres fallecieron en un accidente de transito mi hermano volvio a casa y yo volvi a convertirme en su manzana del pecado sexual. Asi es que teniamos una vida sexual que se entremezclaba con nuestro amor prohibido. Aburrida de tener sexo en la cama (nosotros dormiamos juntos), le propuse tener sexo en la pileta y el cuando me vio con esa tanga bien cavada, donde se me via todo el culo, no lo penso dos veces y se tiro al agua: alli nos tocabamos todo el cuerpo y mientras nos besamos sus manos recorrian toda mi espalda hasta llegar a tocarme el culo a la vez que yo le tocaba su exuberante polla. el me bajo la tanga y yo le saque a relucir su hermosa polla hasta que me penetro en las tibias aguas de la pileta, mientras yo lo besaba perdidamente, mientras esperaba recibir un buen polvo debajo del agua de la persona que mas amo en el mundo.
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