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Un Hogar Completo (II), Rosy es echada de su casa

Miércoles, marzo 28th, 2007

Continúo la historia de mi criada Rosa, de cómo perdió su virginidad hace tantos años.. como 36, calculo yo….

Rosa volvió a sentarse en el sofá, para mi sorpresa se sentó con las piernas cruzadas y la falda por sobre la rodilla…

Mmhmh, conque la veterana usa tanguita!!! Que rico.. y yo con cada vez con más ganas de cogérmela… le dije.. -Rosa, que linda tanga…- ya con los perros por delante…

-Ni que fuera la primera que ve una!!-, me dice con desdén bromista, pero no se tapa el chochito!!!…

-Además, que quiere, que le siga contando o que me acueste ya- y poniendo cara de templada agregó -porque si quiere que cojamos ni se haga idea, eso será para otro día cuando estemos sanos, que ya se lo que les pasa a los hombres cuando se toman, la alborotan a una y luego es pura paja..-

Lo pensé y la verdad tenía razón..

-Contame, porque la verdad quiero cogerte, pero sanita; para que después no digas que me aproveché de vos-; dije con voz condescendiente…

-Ya veremos quien se aprovecha de quién… güila irrespetuoso!!!-

-Pero bueno, continúa…

El asunto es que esa noche ni dormí de la calentura, además de la curiosidad de saber qué era lo que había visto hacer a mi madre y a Eusebio.

El día siguiente hasta quebré un plato, cuando estaba lavando platos y Gerardo se me acercó a dejar el de él… ya te digo, pura calentura.

El día siguiente apenas mi madre se va a ir a la misa, me meto al baño a asearme; y cuando ya ella se fue, salí corriendo todavía mojada pero desnuda a mi cuarto, me senté de cuclillas en la cama a esperar a mi hermano Gerardo.

-Hola-, me dijo con cierta timidez…

-¿quieres que sigamos?-, realmente preguntando, no insinuándose…

-Si, estoy toda mojada…-

-Eso veo…- dijo el baboso mientras me miraba el pelo…

-Acá baboso, estoy mojada de acá!!- Le dije tocándome la vagina…

-Ahh que bien, porque yo estoy igual de ganudo (con ganas, pues).-

Me levanté y me acerqué al baboso ese que se había quedado en la puerta como tonto…

Empezamos a besarnos como la noche anterior, y a tocarnos… mientras me besaba se quitaba la ropa, luego me tocaba la chochita….

Me fue empujando poco a poco a la cama… ahí me acostó mientras me tocaba y yo lo tocaba…

-¿te la chupo hermano?- Dije mientras mi vagina chorreaba como helado…

-Siiii Rosy, por favor… – mhmh…otra vez el ruego, pero esta ves si me llamó la atención.

Procedí a meterme semejante instrumento en la boca y a succionar y chupar… me encantaba, ya le estaba agarrando el toque a ese asunto de la mamadera…

Gerardo estaba tan excitado que dejó de tocarme, por lo que tuve que empezar yo misma a hacerlo.. solita, como siempre me excite solita montones… y es que una sabe donde tocarse!!!

Estábamos casi al punto de, yo tener una chichirota (orgasmo), y el de regarse cuando me la quita y me dice, casi rogando…

-Rosita.. déjeme metérsela… siii déjeme metérsela..- y ese si fue un ruego…. ahí me di cuenta por primera vez del vagina power como dice mi nieta.

-Esta bien, pero dígame cómo…

Me puso acostadita, me abrió las piernas y se tiró casi encima de mí, sosteniéndose con los brazos, empezó a empujar, pero por más que intentaba, no entraba; hasta que ya supe exactamente lo que quería y se la agarré y la puse en la entrada de mi chocho…

-Ahhhhhhhhh- grité yo, -Animal!!!!- Cuando el muy cabrón me la empujó de un solo golpe…

-tranquila, ya entró… solo quédese quietita..-

Ya que me tenía empalada, no me quedó más que hacerle caso… total si no se movía no me dolía… empecé a sentir lo que era tener un miembro dentro de una.. la sensación se hizo cada vez más arrobante.. hasta que yo misma me fui moviendo de a poquitos, como dándole a entender que ya podía seguir…

Empezó el metesaca, yo ponía mi mano entre su panza y mi pubis para controlar los embates de su pedazo de carne.. me penetraba una y otra vez, mientras yo iba perdiéndome en ese placer incontrolable…

-más, dame más… dale duro cabrón….- ahora si, cuando se aceleró el embate de dejé llevar y le dije cosas que ni me acuerdo.

-Si, rica, te cuadra que tu hermanito te coja hasta adentro zorrita…-

-Si dame más maricón, dame con ganas- yo estaba por venirme…

De pronto se me ocurrió una idea y le dije, sácamela, vamos a probar otra cosa..

Me di vuelta y me puse como había visto a mi madre hacerlo y le dije, ahora si, métamela en el chocito..

El no la pensó mucho y de un envión me la hizo llegar hasta el fondo… el sonido de mis jugos chorreando cada vez que me la metían me parecía música…

-Siiiii métela duro…. – el me agarraba de la cintura porque ya llevábamos mucho rato y se iba cansando..

-No pares cabrón que me daaa..- cada vez más profundo hasta que sus huevos pegaban en mi chochito como campanas….

Cuando el me aviso… –Me riego perraaa…- me excitó tanto que yo misma me vine en un orgasmo espectacular antes inclusive a que él se viniera. Fue genial… yo quedé como atontada en la misma posición, solo doble los brazos y puse la cara del todo en la almohada, con mi culito levantado… mientras su semen empezaba a chorrear por mis piernas.

El se vistió y me dijo, -hermanita, esto es entre nosotros si mamá se da cuenta nos malmata a palos.. –

-Está bien, pero lo vamos a repetir, ¿verdad?-

-A cada rato que podamos-

“Mario, tal vez no fue una noche de bodas, pero viera usted cómo recuerdo con cariño la desvirgada que me hizo mi hermano, que en paz descanse. Lo que nunca supe fue cómo hice para no quedar embarazada, claro esa suerte se me acabaría tarde que temprano”

Yo me levanté por la que esperaba fuera nuestra última cerveza de la noche y le dije. –Rosa, y que pasó después, ¿siguieron cogiendo??-

Pues si, como una vez por semana Gerardo entraba al cuarto y cogíamos, pero yo le agarre mucho gusto al asunto y le decía, -Vea Gera, no se emocione mucho, hacerlo es muy rico, pero no me gusta el asunto de hacerlo entre hermanos, además yo no veo que podamos seguir por mucho tiempo-

-Si Rosy, pero mientras podamos…-

Lo que no sabía Gerardo es que a las pocas semanas ya yo estaba buscando otra pilinga, y resultó ser la del señor del abastecedor del barrio, la cual no fue una buena experiencia. Después el lechero, luego un entenado de doña Maruja y así por varios meses.

Antes de que me diera cuenta una vecina me llamó un día y me dijo muy seria:

-Vea muchachita, a mi no me importa lo que diga la gente, yo no le hago caso a los chismes, pero si yo la veo algún día hablándole a mi marido le parto la vida a palos!!!- vale que no le hacia caso a los chismes!!

O sea, ya se estaba corriendo el rumor de que era la chica fácil del pueblo, así que decidí que pronto me iría a buscar vida. Decidí parar la cogedera (excepto con Gerardo) mientras se tranquilizaban las cosas y se me ocurría como irme del pueblo.

Claro que uno pone y la calentura dispone.

Un día estaba recostada en la batea lavando mis calzoncitos, inclinada sobre la pila, cuando llegó Eusebio; me imagino que a buscar a mi madre, porque cuando le dije que ella no estaba se molestó visiblemente. Se quedó hablándome desde la puerta del patio de la casa, como a dos metros a mi espalda, así que yo no lo veía mientras hablábamos…

Empezó a preguntar y hablar tonteras, hasta que en una de tantas dice:

-¿oiga Rosy, y usted qué?, dicen por ahí que ya la estrenaron…-

Claro que sabía de qué hablaba, si yo ya tenía diez minutos de estar imaginándomelo mientras me la metía por detrás.

-Deje de hablar burradas Eusebio, a usted que le importa…-

-Psss no, digo yo…- y empecé a escuchar su voz más cerca,… la humedad de mi chochito aumentaba y los pezones estaban por reventar…

-Dice usted qué?, no le entiendo …- mhmmm seguí acercándote negro, y verás la que te va a pasar, decía yo para mis adentros.. ya recordando su pinga, la primera que me hipnotizara.

-Pss… que si quiere la puedo estrenar yo…- Me lo dijo casi al oído.. casi me derrito, a pesar de la vulgaridad, me di vuelta y le dije casi gritado:

-No sea babos….- se me acabó el habla cuando vi al gran bruto con la picha en la mano, bien dura… me asaltaron todos los recuerdos desde el primer día que la ví… y casi me viene un orgasmo en ese instante…

-Bueno, si insiste..- le dije con una sonrisa de inocente puta. Lo único que acaté fue a agacharme y empezar a chupar esa pinga morena llena de venas que fuera mi primer amor…

-Mhmhmh rico papito.. que pinga más deliciosa- le decía mientras le pasaba la lengua por el tronco… -¿esta pinga es mía?- mientras le besaba la puntita de su miembro..

-Mámamela zorra… es cierto lo que dijo Gerardo, que mamas como puta…-. Con más ganas se la chupaba..

-Date vuelta Rosita quiero metértela- no había terminado de decirlo cuando ya estaba con el culo en pompa y bajándome los calzones…

Empezó a tocarme las nalgas mientras me decía un montón de vulgaridades que según el me excitaban; yo ya no necesitaba más excitación.. estaba que me venía con solo sentir sus manos…

-Suavecito, no seas bruto- Que rica sensación cuando se la meten a uno poquito a poquito…

Cuándo ya la tenía buen adentro le ordené –ahora si idiota, cógeme como te coges a mi mamá, dame duro y verás lo que es una hembra!!- yo sabía que esas frases lo excitaban porque eran las que mi mama le decía.

-Dámela.., que rico negro, ya se porqué mi mama se la come toda….damela cabrón-

-muévalo mami, muévalo así de rico.. tome por puta… tome por rica.. – mientras me la metía y sacaba como poseído por el Dios del semen.

Estuvo fantástico, luego de un rato se cansó de darme de a parado, y yo también, así que me acostó boca arriba y se me subió encima.

Que rico sentir el cuerpo sudado de sexo encima de mí… casi al instante me vine con gritos de placer que lo hicieron regarse como loco.. –rica mami, rica, más rica que tu madre-..

En ese instante el mundo se me vino abajo…

-Puta descarada, desgraciada, zorra, malagradecida, robahombres!!!!- Nooo.. mi madre había vuelto y estaba parada en la puerta viendo a su hijita cogerse a su hombre.

El escándalo fue mayúsculo en casa.. y por más que Gerardo intercedió no hubo solución… me tenía que ir de la casa, y para peores, no me iba ni adonde quisiera, mi madre habló con el cura que llegaba al pueblo desde la ciudadcita cercana y el aceptó recibirme como empleada doméstica en la casa de las monjitas (un convento o algo así…).

“Así empecé, Mario, mi carrera en el servicio doméstico hace 35 años. Lo más divertido es que después de que me fuera, mi madre dijo en el pueblo que era que me había metido a monja, que por eso me había ido. Ja..si supiera la mitad de lo que yo se de las “Monjitas” mejor no hubiera dicho esa jetonada.”

“Ah bueno, y de veras que mi suerte se acabó de golpe porque el bruto de Eusebio me embarazó; cosa que yo me fui dando cuenta varios meses después”

“Bueno, eso me lo cuenta mañana Rosa… ya estoy tostado (cansado) y medio tapis (borracho)….” dije yo mientras me levantaba y subía a mi habitación… en el rellano me paré y le dije.. “por cierto Rosa, sos una gran templada (caliente)!!!”

“Gracias A Dios Marito, Gracias a Dios…” y agregó después de darme la espalda “tranquilo Marito, mañana yo le hago algo rico para la goma (cruda).”

En otro relato les contaré lo delicioso que fue el día siguiente, solo les adelanto que me quitaron todas las ganas del mundo.

Saludos, si quieren me pueden escribir a Cotico: tico6013@yahoo.com

Un Hogar Completo. (I) La historia de Rosy

Miércoles, marzo 28th, 2007

Esta es una historia un poco larga… pero no crean no es la historia de mi vida, solo los últimos dos años.

Les cuento, me llamo Mario y vivo en una bella ciudad de Centroamérica; profesional desde joven, no me ha ido mal en los negocios, si he tenido que trabajar arduamente, pero me ha ido bien. Son un tipo flaco, 40 años, de 170 cmts, y ciertamente no soy un adonis, sin embargo nunca me ha faltado alguna mujer con quien tener sexo. De hecho hasta hace unos años tenía una vida sexual muy activa. Esa vida sexual activa significaba salir varias noches por semana, llevar las cuentas de con quién iba a salir ese día, etc. La verdad es que me cansé (quienes han pasado los 35 saben que trasnochar 3 veces por semana ya no es tan fácil!); terminé casándome con una chica más joven que yo, pero el matrimonio no funcionó, así que a los 38 años, decidí divorciarme. Una vez que mi mujer tomó lo que pudo en el divorcio, decidí por fin comprar la casa que siempre quise; un poco cara, pero la verdad era la que quería. Así inicié mi nueva vida de soltero, pero sin las ganas de fiesta de años anteriores; eso si, con mi canita al aire de vez en cuando.

El tema inicia cuando me vi en la casa nueva, por fin amueblada y decorada a mi gusto, pero que requería de serio servicio, o sea necesitaba una criada en serio. De tal forma que puse un anuncio en el periódico y contacté un par de agencias; al final ninguna me satisfizo pero logré la contratación gracias a una antigua vecina que me dijo que una señora estaba buscando trabajo. Así llegó doña Rosa a mi hogar.

Mis primeras impresiones fueron muy buenas, era una mujer de cincuenta y tantos (50) años, blanca cuyo color de pelo original ni ella lo sabía, digamos que castaño claro con múltiples tintes encima; como de metro sesenta, flaca, con un culillo normal (para una mujer más joven) y mediana de senos, eso sin, con un dejo de sensualidad que uno percibe, pero no entiende; simpática sin ser habladora, eficiente sin ser esclavizada. Inicialmente la contraté para que viniera todas las mañanas, pero a las pocas semanas fue claro que yo no tenía ni idea de cómo calcular las horas del trabajo doméstico, nunca lograba terminar nada. Así que un día de tantos me sentó y me dijo: -Don Mario, o me contrata por todo el día o me voy, porque me va a matar este trabajo. Así que amplié su horario.

Acostumbrado a llegar a la hora del almuerzo a hacer mi siesta, terminé acostumbrándome a su presencia. En esos ratos de ocio, empezamos a entablar una buena amistad, muy cercana…

Un viernes de tantos no llegué al almuerzo, tenía un juego de golf con un cliente, que dio paso a algunas cervezas y demás jolgorio hasta entrada la tarde, así, medio mareado llegué a casa, aparque el coche y me fui a dormir. Para mi sorpresa doña Rosa estaba trasteando cosas en la cocina. Le pregunté la razón de que no se fuera a su casa temprano y me respondió un poco compungida:

-Ay don Mario, es que tenía que hacer muchas cosillas atrasadas y la verdad no quiero llegar a casa, esperaba que usted me llevara al terminar yo acá-.

Claro que yo solo pensaba en la hora y pico de manejada hasta su casa y regresar, además de que andaba medio picado por las cervezas. Pero parecía inevitable ante la sonrisa picara de Rosa, dejando por primera vez notar que cuando le daba la gana era una dama resplandeciente. Así, le dije. –Sabe qué Rosa, mejor nos tomamos unas birras y me cuenta qué fue ese asunto en su casa-.

Resulta que vivía sola con su hija y dos nietos (pareja), pues según parece el nieto varón no era tan varón que digamos y la madre le hacía bronca por ser afeminado. Rosa, como buena abuela decía que tenían que comprender al chico y demás vainas. Yo siempre he sido muy abierto a la sexualidad así que concordaba son su opinión, pero lo que más me concentraba era que conforme pasaban las cervezas, Rosa se veía más coqueta y deseable… Yo sabía que era el efecto del alcohol, pero la verdad la señora era de buen ver, yo simplemente no lo había querido ver antes. Así, mientras escuchaba del nieto gay, la paré en seco y le dije.. y Rosa, que? Usted tiene alguien… medio insinuándomele…. me ha respondido con una carcajada prístina que me bajó como dos cervezas de golpe…

-Don Mario.. – Dime Mario, a secas- le dije.

-Bueno Mario… pues no, pero no crea que es por mojigata o por el que dirán ni esas vainas, es que los Hombres apenas cogen con uno (perdón la palabrota!! Dijo sin sonrojarse), quieren que uno sea su propiedad.. y yo no soy zorra, pero nunca he sido de nadie!! Fui madre soltera y sigo siendo abuela soltera.

Aquella declaración de principios no hizo más que excitarme, sexual e intelectualmente… “mhmhm.. he acá un interesante espécimen, me imagino que debe ser un polvo de a madre”.. así que solo por seguir la conversación a ver si me podía meter entre sus calzones le pregunté: ¿usted es medio terrible, verdad?….

-jaja, no, don Mario, fui y no medio, muy terrible!!!-

A puñeta, yo esta historia tengo que escucharla, me dije para mi mismo

Así que, sabiendo como alguien de mi experiencia que ya había cruzado el umbral de confianza y que cualquier día esta señora iba ser mía, decidí explorar su pasado:

Cómo fue eso? Le dije mientras destapaba otra cerveza para ella… (in vino veritas… and sex!!?)

*

Bueno, la verdad es que se nos coge la tarde… (mhmh el que te va a coger soy yo!!!)
*

No Rosa, si usted se queda esta noche a dormir, yo preferiría no manejar..
*

Ahh si es cierto, que desconsiderada, bueno, ahí en el cuarto de visitas me acomodo.

“la acomodo yo…” pensé con mi pene ya a media asta… mientras la veía quitarse el delantal y mostrarme el bello traserito cuando se agachó a llamar a su hija para avisarle. Estaba con una falda normal a la rodilla, y con una blusa de lycra tallada… sin sostén, como me acostubraría a verla después…, se sentó conmigo en el sofá, recostándose a uno de los brazos, frente a mi, con las piernas recogidas. Se quedó pensativa y dijo.. Usted es terrible Mario, pero bueno, espero que tenga suficientes cervezas en la nevera…

*

Bueno, el asunto empezó cuando era jovencita…

“Tenía yo si acaso unos dos o tres años después de venirme la regla (o sea como a los catorce), pero recuerda que en aquella época a uno la casaban jovencita sin saber nada de nada de sexo y eso. En casa solo vivía mi madre, que para esa época tenía como cuarenta y tantitos y un hermano mayor, lo otros habían buscado mundo, así que yo era como muy sola y retraída. Mi hermano trabajaba en una finca cercana y mi madre se las arreglaba con el huerto de la casa, al que venía de vez en cuando un vecino de nosotros dizque a ayudarla…

Un día se enfermó la profesora de la escuela y nos mandaron temprano para casa, sería como las diez de la mañana. Llegue a casa y me encontré la puerta cerrada, cosa rara en las casas de campo, así que di la vuelta para entrar por la cocina, era una de esas casas viejas de gente pobre, que no tienen ventanas de vidrio, sino de madera que se abre como pequeñas puertas. Cuando pasé por la ventana de mi cuarto oí a mi madre diciendo en voz alta: Cabrón Dame, dame más duro! Jaja yo me asusté montones porque no sabía que pasaba, así que aceleré el paso, entre por la cocina y me asomé a la puerta, calladita, calladita.. y vi a Eusebio, el vecino como subido encima de mi madre que estaba de cuatro patas con la cara clavada entre las pocas muñecas que tenía en mi cama como recuerdo de cuando era niña.

“Te imaginas la impresión, Mario? En mi inocencia viendo a este tipo cogerse a mi madre, y yo sin saber de qué era el asunto, pero seguía ahí parada, asomando la cabezota de curiosa.”

Eusebio no era de mucho hablar pero si de mucho coger, porque pasaron un gran rato.. ahí vehía yo a mi madre darse vuelta como loca y decirle “venga mi negro, para que se eche a una mujer de verdad” por que mi madre era bien mayor y Eusebio era de la edad de mi hermano, como 27 años.

En uno de esos darse vuelta, Eusebio me vió, y en vez de molestarse me sonrió tiernamente; pero apenas pude ver la sonrisa, porque quedé como hipnotizada por esa cosa dura y levantada que tenía entre las piernas. Ahí si me asusté y salí corriendo para el patio, y hice la que jugaba hasta que mi madre apareció, se sorprendió un poco, pero al verme tranquila jugando pensó que yo no había visto nada…

Al rato pasó Eusebio y si se me acercó y me dijo.

-Rosita no se asuste, esas son cosas de mayores, ya verá que a usted le va a gustar el tener una de estas adentro- lo dijo agarrandose el paquete y sonriéndome, pero sin mucha malicia, más bien como burla…

Ni que te cuento, pasé como una semana entera soñando que era yo la que estaba de espaldas recibiendo ese regalo entre las piernas; aunque no sabía ni cómo era el asunto, porque así como que ver, no vi mucho, pero ese día se me alborotaron realmente las hormonas. Después de pocas noches empecé a soñar con otros hombres.. compañeros de colegio, vecinos, el lechero, hasta con mi hermano Gerardo. Una de tantas noches me desperté sudando después de uno de esos sueños y me sentí empapada, cuando me puse l mano en la vagina sentí como un escalofría muy rico, que hoy te digo, fue mi perdición… seguí tocándome como loca hasta que empezaba a sentir extraño y lo dejaba por miedo… Además me acordaba que el cura de la iglesia hace tiempo decía en el catecismo que era pecado tocarse.. esa noche entendí que significaba tocarse.. y me encantaba. La noches siguientes esperé a que se durmieran todos y volvía a masturbarme un poquito, no mucho porque era pecado.. jaja.. incluso me metía un dedito en mis huequitos, se sentía delicioso, pero solo un poquito.

Así pasó como un año, ya tenía cuerpo de mujer, flaca y esmirriada, pero mujer al fin, casi vieja para casarme como se usaba en esa época, y cada noche me masturbaba pensando en cualquier hombre que me viniera a la mente, pero todos tenían el mismo pene (el único que había visto). Por esos días yo veía que mi hermano me miraba raro, como entre enojado y cariñoso, pero cada vez que yo le hacía cariñitos me quitaba de encima como triste…pero siempre buscaba estar un rato conmigo a solas…

Como ya había terminado mi educación, ahora me tocaba a mi trabajar el huerto; y un día me quedé hasta como las tres de la tarde desyerbando, cosa que vino mi hermano a llamarme para tomar el café de la tarde.. yo como casi iba a terminar apenas si le puse atención, seguía hincada en la tierra cuando me di cuenta que Gerardo estaba de pie mirándome el pecho, claro, estaba espiandome los senos a través de el escote, caído por estar agachada, y con los senos casi al aire por usar sostenes de mi madre que siempre me quedaban grandes. Al levantar la vista y derlo así, no pude sostenerle la mirada de apenado que puso y baje mi vista también, solo para toparme frente a mi un bulto grandote entre sus piernas… no pude evitarlo, inmediatamente se me mojarlo los calzoncitos… me levanté y en mis susto/pena/calentura le dije a Gerardo..

-Vamos y no se quede ahí parado como bruto, como si no conociera un par de tetas, degenerado!!!- eso si, más bromeando que enojada.

Él reacciona y me dice: “Yyyyyy que quiere que haga, si usté está güena!!!”…

Ahh ese fue el primer e inolvidable halago, así a lo campesino. “mhmhm con que estoy buena, que bien!!.

Esa noche empezó todo. Ya teníamos radio de sala y mi hermano se quedaba a veces escuchando la Voz de América hasta tarde, según el para “instruirse”, esa noche él se quedó oyendo radio y nosotras nos acostamos. Al rato pudo más la tentación que la sensatez y empecé a manosearme.. pero esa noche solo pensaba en Gerardo, en cómo sería su pene y lo rico que fuera él quien me tocaba..

Probablemente por mis gemidos, mi hermano se fue a asomar a mi cuarto y empujó la puerta que no cierre tenía… pero la puerta sonó y yo la escuché, inmediatamente me detuve, pero no me tapé, ahí estaba yo con mis piernitas flacas abiertas, con una mano en mi cosita con el dedo hasta adentro y la otra tapándome la boca…

No se que diablo se me metió, pero estaba segura que era Gerardo, y en menos de dos segundos seguí masturbándome como si no lo hubiera escuchado.. él se quedó parado en la puerta mirándome, hasta que no aguantó más y se sacó la verga del pantalón, así a la penumbra, yo solo lo observaba moviendo el brazo.. yo me llené aún más de calentura y curiosidad y no puede más: se me salió su nombre, entre gemido y gemido.

Él se acercó y me dijo:

-Si Rosy, acá estoy…. con la voz ahogada…

-Qué haces???

-Lo mismo que vos.. me masturbo.. “bendita palabra Mario, que siempre me encantó!!”

-¿pero cómo lo hacen los hombres? En mi curiosa calentura!!!

-¿Quieres que te enseñe?

-Si, pero no veo nada…

-Dame tantito, que prendo la candela (vela)… y se fue como treinta segundos, en los que casi lloro por verlo ir con lo que sabía era mi tesoro en sus manos…

volvió con una vela pequeña, pero suficiente para alumbrarnos.

-¿ves esto?, esto es la pilinga, los hombres tienen pilinga y las mujeres chunchito… me dijo apretando los labios… mientras yo observaba su pene dando pequeños saltitos y con la cabeza mojada…

-Nos hacemos esto…mostrándome como se la sobaba… nos hacemos esto cuando deseamos cogernos alguna hembra…

-¿la puedo tocar?

-Para eso te la pongo acá, para que me la sobes vos mientras yo te toco el chochito….

haciendo eso me empujo un poco hasta que me acostara, se hincó en la cama a la par mía y me empezó a tocar la vagina con sus dedos de campesino; mientras yo acostade desde abajo miraba su pene y se lo masturbaba.. “que delicia observar un pene desde abajo Mario, vieras que delicia”

Yo sentía que me estaba matando de placer, por fin sentía la mano de un hombre tocándome, y un pene en mi propia mano, me sentía como en sueños… cuando empecé a sentír como un calambre. Siempre que sentía eso, paraba porque me asustaba y le deije a Gerardo.. –pare Gera que estoy sintiendo rara..-… –No tonta si acá viene lo mejor cuando a las hembras le da la chichirota- yo le decía suavecito.. nooo.. pero sentía cada vez más rico… nooo pero me mojaba como loca y me empezaba a mover como culebra, noooo pero yo misma puse mi mano encima de la de él y se la apreté… no la quite cabrón siga!!!.. siga!!!… y me vino mi primer orgasmo como un grito de estremecimiento por todo el cuerpo.. “he tenido mejores, Mario, pero los he olvidado ya.. esa noche con mi hermano, nunca la olvidé”

Quedé como tiesa, con la espalda levantada y con las manos en la boca para no gritar y despertar a mi madre. Cuando volví en mi, Gerardo seguía con su cosa parada y me decía, -¿seguimos…?

-Ahh hay más dije calenturienta… que rico.. gracias mi hermanito, y me levanté y lo besé en la mejilla.

-Si hay mas. Pero mejor demonos besitos así, y me besó en la boca… woowww.. que rico.. su lengua se metió entre mis labios y empezó a jugar con la mía, así los dos hincados en la cama, el me besaba y me llevaba la mano a su pilinga, mientras sus manos me apretaban los pechos… en menos de un minuto ya estaba yo super mojada…

-Chúpemela Rosy, por favor…- rogándome.. no le di importancia al ruego, pero si le hice caso… sin saber ni lo que hacía me la metí en la boca como con los bananos con chocolate que vendían en el pueblo… al parecer estaba muy rico porque empezó a jadear como loco..

-Siii me hermanita, chupeme la pilinguita.. rica zorraaaa,, mamamela…- y yo cada vez más duro y más rápido hasta que me dijo.. – tráguesela, tráguesela- y sin decir mi cuío, se regó el cabrón en mi boca… vale que estaba por sacármela para preguntarle que qué me iba a tragar. Que rara sensación, como a detergente, pero rico.. que rico, delicioso…

Se sentó en la cama y nos pusimos a descansar.. nos recostamos un rato y me dijo: Mañana cuando Mamá se vaya a misa seguimos.

Casi no dormí del desasosiego….

En eso Rosa se levanta del sofá y me dice, espérese un rato que voy a orinar, si?, ya le cuento el resto.

La segunda parte de este relato va junto a la primera, así que espero les guste. cualquier comentario a Cotico en tico6013@yahoo.com

Un amor de locura

Jueves, enero 11th, 2007

Mi nombre es Carlos tengo 43 años , soy casado, tengo un hijo, y en estos momentos poseo una vida sexual plena. Mi hermana tiene 36 y vive sola, es soltera. Tiene un cuerpo bien formado y es muy tímida.
Hace algunos años cuando yo era soltero y vivíamos en la misma casa —con mis padres— comenzamos a tener ciertos encuentros que nos excitaban, pero que por inocencia o no sé por qué no pasaban a mayores. Recuerdo que unas vacaciones de mis padres se fueron a Buenos Aires por una semana y quedamos solos, yo aproveché para realizar una fiesta en mi casa con mis amigos y algunas chicas para bailar y le pedí a mi hermana que se fuera a dormir a la casa de alguna amiga o de mi abuela.
Al otro día me preguntó como me había ido, y si había pasado algo con alguna de las chicas, a lo cual le contesté la verdad, que no había pasado nada. Era sábado después del mediodía y no teníamos nada para hacer, y decidí dormir una siesta. Prendí el acondicionador del dormitorio de mi padres y desnudo me acosté . A los pocos minutos mi hermana de su cuarto me grita que no puede dormir del calor a lo cual yo le contesto que se desnude y se deje de embromar. No sentí ningún comentario , pero al rato cuando despierto la encuentro a mi lado desnuda y dormida boca abajo. Pensé que estaba soñando, miré para todos lados, no sabía donde estaba, como podrán suponer mi pija estaba tan dura que me dolía. Me di vuelta hacia ella y comencé a mirarla, a oler su perfume, y no pude contenerme y la abracé por las caderas, ella solo suspiró. Me incliné y comencé a pasarle la lengua por la nuca y los hombros, luego recorrí su columna hasta llegar a su hermoso y gran culo, al cual comencé atacarlo chupando sus nalgas, y abriéndolas con mis dos manos, vi el ano mas hermoso de mi vida.
Cuando estaba por pasarle la lengua ella se sobresaltó y se dio vuelta, insultándome, gritando que la estaba por violar, e intentó salir de la cama. Al momento yo me le tiré arriba y comencé a besarla y ella a pegarme, forcejeamos un rato hasta que mi lengua encontró la boca abierta, después de eso nunca había tenido ni tendré una relación tan caliente con alguna mujer. Nos besamos como una hora hasta que los dos, solo con acariciarnos y revolcarnos en la cama, tuvimos los orgasmos más excitantes que pudieran imaginarse.
Mi semen había manchado toda las sabanas y mi hermana lamía su brazo y mi pierna saboreando mi semen , eso me excitó y comencé a besarle los brazos, las tetas… sus pezones seguían erguidos y hasta mi semen saboree, luego quedamos en posición de 69, lo que no desaprovechamos y comencé a lamer toda su concha, ella por lo tanto sólo lamía mis huevos y mi tronco. Demoró mucho en meterse mi pija en su boca pero cuando lo hizo la llené de leche hirviendo, lo que a ella la llevo a tener varios orgasmos. Mi boca absorbió todo. Siguió hasta que nos dimos cuenta que había llegado la noche, nos duchamos y nos quedamos acostados sin hablar por largo rato, solamente dirigiéndonos la palabra para darnos un cigarrillo.
Mi cabeza y la de ella funcionaban a mil tratando de descifrar todo lo acontecido. Fueron dos horas o más que nos mantuvimos sin hablar , luego ella comenzó diciéndome que era virgen, y se sentía culpable por lo que habíamos hecho, que yo la había forzado. Yo me defendí diciéndole que ella había sido la provocadora al acostarse desnuda al lado mío, a lo cual me dijo que había sido una fantasía que ella siempre tenía. y con lo cual se masturbaba pensando en eso. Siguió la charla y me pidió que la abrazara ya que tenía ganas de llorar, luego comencé a secar sus lagrimas y besarla en ambas mejillas, el cuello las orejas comencé a recorrer sus senos a morder sus pezones mientras ella jadeaba diciéndome “te amo, te amo, bésame toda, mordeme, chupame la concha”. Yo estaba demasiado caliente, le dije que me acariciara y me besara, lo que fue el placer mas grato que he tenido: estar tirado en la cama y mi hermana besándome y lamiéndome como una perra en celo. Me dio vuelta y comenzó a lamerme la espalda las nalgas y su lengua me penetró el culo, una sensación que jamás había tenido. Luego levanté el culo y ella me comenzó hacer la paja, mientras metía uno, después dos dedos, lo que me llevó a acabar. No lo podía creer, ahora mismo mientras escribo estoy haciéndome la paja porque recuerdo ese polvo como uno de los mejores de mi vida.
Cuando le tocó el turno a ella no quería que la penetrara, porque temía que le doliera que le rompiera el virgo, cosa que hice y quedó en el recuerdo del colchón de mis padres.
Luego de esta primera relación siempre que podemos nos cojemos con la misma intensidad que la primera vez, más ahora que mi mujer tiene dos días de guardia en el hospital a la semana. Seguirá
Carlos

Un amante perfecto 2

Jueves, enero 11th, 2007

Que tal, soy Eva de nuevo, la del relato “UN AMANTE PERFECTO”. Después del fin de semana que les conté, me encontraba muy satisfecha y feliz de lo que mi hermano Juanje me había hecho, sobretodo porque ese día, precisamente fue uno de mis días más felices de mi vida.

Después de ese día, lo hemos hecho mas veces y a continuación les voy a relatar lo que sucedió este miércoles pasado.

Ese día por la mañana le preparé el desayuno a mi hermano y a mis padres y se fueron a sus trabajos. Mi hermano fue el último pero antes de que se fuese, me abrazó y me beso en los labios muy apasionadamente.

—Sabes Eva, me encanta hacer el amor contigo.
—Pues anda que a mi, Juanje.

Mientras nos besábamos, nos tocábamos por todos los lados y nos pusimos muy caliente a lo cual le dije.

—Juanje,mmm….¿te apetece hacerlo ahora conmigo…?
—Ya lo creo Eva, pero ya sabes que tengo que irme y es una lástima.

Entonces me fije en su bulto y se la toque.

—Si Juanje, es una lástima no aprovechar esta situación…mmm…que dura.
—aauuhh…si Eva, una lástima.

Pero tocando aquella maravilla le dije

—Joder Juanje, así no puedes salir a la calle
—Si ya lo se…¿Y…?

Pues que no me lo pensé dos veces. Le bajé la cremallera del pantalón, le extraje esa maravilla de verga que tiene y me dispuse a chupársela. Se la agarré y empecé a mover mi mano de arriba a abajo masturbándosela. Su pene estaba cada vez mas grande en mi mano así que acerque mi boca y comencé a chupársela. Saqué mi lengua y con la punta le toque su glande y a continuación me la metí en mi boca. Yo notaba como su glande me tocaba la campanilla.

—Así Eva…mmm…chúpamela…oouuhh…

Después se la agarre con mis dos manos y le hize una paja con mi boca.Al cabo de un rato, se corrió inundándome mi boca con su caliente leche que por supuesto me bebí. Le limpié la verga de los restos y…

—Guauu…Eva, ha sido increíble.
—Me alegro que te haya gustado, hermanito.

Luego él se fue a trabajar. Habia estado bien pero, sentía un escozor entre mis piernas; anhelaba haberlo echo con Juanje, mi hermanito adorado; me metí al baño durante una hora para ver si se me quitaba la calentura, pero no, me sentía caliente, con ganas de ser cogida por mi Juanje, salí del baño solamente con mi bata y como no había nadie, decidí darle un poco de calma a mi chocho, haciéndome una paja con mi vibrador, si ya sé que no es lo mismo que tener una verga dentro de él pero, por lo menos me saciaba un poco.

A la hora de la comida, mi hermano y yo nos sentamos uno al lado del otro y de vez en cuando nos tocábamos entre las piernas sin que nuestros padres se diesen cuenta. A continuacion mientras mi padre se echaba la siesta y mi madre fregaba los platos, mi hermano y yo nos sentámos en el sofá y me dijo.

—Oye Eva, ¿te gustaría hacerlo hoy conmigo…?
—¿Hacerlo…?…si, ya lo creo. ¿porque lo dices…?
—Pues porque si quieres que nos vayamos al otro piso y lo hacemos.

Ah si, se me olvidaba es que además de esta casa donde vivimos,mi hermano se ha comprado un piso para independizarse lo cual a mi por un lado me gustaría y por otro lado no. Me gustaría porque así, tendríamos los dos un sitio seguro para hacerlo, o para hacerlo él con sus ligues pero por otro lado, ya no podría disfrutar de él mas a menudo al no vivir los dos juntos.
Le contesté que si. Por la tarde, les dijimos a nuestros padres que nos íbamos de compras para así disimular un poco. Nos fuimos a su piso y mientras yo me quedaba en él, mi hermano me dijo que iba a hacer un recado. Al rato,tocaron a la puerta, me asome por el ojo de la puerta y vi a mi hermano Juanje, le abrí y nos besamos.

—Juanje, ¿a donde has ido…?
—A hacer una compra.

Y me entregó unas rosas rojas…( mi hermano es muy romántico )

—¿Y estas rosas…?
—Pues por lo de esta mañana.
—Gracias Juanje, pero ya sabes que no tienes que regalarme nada.

Dicho esto, nos abrazámos y nos fuimos directamente al dormitorio. Me desabrochó la camisa, la falda, el sujetador y contempló mis grandes y redondeados senos, los besó y acarició con sus manitas, me dijo:

—Tengo más ganas de ti, de comerte completamente y poseerte nuevamente, porque eres mía, mi adorada Eva.
—¡Si hermanito!— le dije simplemente.

Me tomo en sus brazos y me llevo a la cama, me desnudó completamente y nos sentamos juntos, empezó a besarme mientras que con una mano tocaba mis tetas y con la otra iniciaba una exploración por mi coño, bajó sus labios a mis tetas y su mano siguió jugueteando con mi coño y con mi clítoris, introduciendo sus dedos en mi vagina.

¿Podría existir algo mejor?. El ritmo de sus dedos me alucinaba, pero yo quería algo más y mi hermano me leyó el pensamiento, me echó para atrás y empezó a chuparme mi cueva, mientras sus dedos se introducían en mi culito.

—MMMM…Eva…que delicia

Me mordía, me chupaba, su lengua recorría y entraba en mi.

—OOOHHH…Juanjeee…SSIIIIIIIII.

Yo empecé a tocarme las tetas mientras el frenéticamente chupeteaba mi clítoris, me mordía el coño y su lengua me penetraba. Pronto se mojo mi coño, me vine en su boquita, pero yo quería más, aunque en eso mi hermano Juanje paró y me dijo…

-Ahora Eva, te toca a ti…

Se levantó y mientras el se quitaba su camisa, yo le quité su pantalón y al quitarle su slip, su verga saltó completamente tiesa. Se acercó a mi a la cama y se la cojí. Noté su verga completamente dura, la admiré, que hermosa estaba, rígida como un palo, recorrida por sus venas llenas de sangre, que la hacían poner así de preciosa, le di un beso, le miré a los ojos y me dijo: Continua Eva, chúpala, pero cuando diga para, te detienes, ¿eh hermanita…?

—De acuerdo, Juanje.

El vió mi cara que asentía y empecé a besarle su grande verga a todo lo largo, mientras mi manos acariciaban sus grandes, peludos y hermosos huevos. Lo lamí, lo chupe, lo mordisquee ligeramente y empecé a mamarlo con gran fuerza queriendo extraerle la deliciosa lechita que ya sabía que producía, y que tan deliciosa tenía.

—Sigue Eva…chúpala…como sólo tú lo sabes hacer
—Si hermanita…mmm…mama mis huevos también… OHHHHHHHHH

La metía casi por completo en mi boca buscando el mayor placer posible, mis mamadas a su verga pronto se vió correspondida, un torrente de su rico y delicioso semen inundó mi boca. Tuve que tragarme todo el semen que lleno mi boca no tenia deseos de que se desperdiciara ninguna gota y como esta mañana o cualquier otro día, me pareció un delicioso manjar… por lo que me tragué todo su sabroso semen, estaba pasando las ultimas gotas cuando me dijo mi hermano…

—Joder Eva, ya has echo que me corriese otra vez.
—Lo siento Juanje, pero es que es tan rico tu semen que quise saborearlo nuevamente.
—Muy bien Eva, pero sigue chupándola que tengo unas ganas tremendas de metértela
—Si hermanito, por supuesto que me la vas a meter.

Así que continué chupando su rica verga, y lamí los huevos, de mi hermanito Juanje, los mordisquee así como a su verga, hasta que finalmente quedo limpia de semen y completamente parada luciendo ante mí su belleza.

—Que grande y preciosa la tienes Juanje…!
—Pues prepárate porque te la voy a dar toda entera.

Mi hermano me recostó en la cama, se me subió, me beso en los labios, y me introdujo su verga de un sopetón, casi hasta el fondo…

—Ayyyyy…hermanito…que dura…

Se echó sobre mi y yo lo rodeee con mis piernas y lo abracé…

—Oouuhhh…Juanje…que maravilla…
—Toma Eva….mmm…toma toda mi verga…

Inició un ritmo delicioso de mete y saca, por unos minutos, después me volteo y lo seguimos haciendo en varias posturas mas.
Me coloque encima de el y note como su verga caliente se introducía dentro de mi cueva hasta el fondo.

—Eva…mmm…si clávatela todaaa…aaahhh…
—Juanje…oouuhh…que verga tienes…aaauuuhhh…que hermosaaaa

Mientras yo me la metía y sacaba de mi cueva, mi hermano me echo sobre el y me beso en los labios y después me chupo las tetas.

—Si Juanje…aaahhh…chúpame las tetas…aliméntate con mi leche
—Hermanita…mmm…que rica estas…que tetas…que cuerpo…
—Sigue Juanjeee, quiero tu semen dentro de mí, AYYYYYY, que bien lo haces…
—Eva rica, mi deliciosa mujercita, ya sabes cuando quieras verga, solo tienes que  pedírmela
—Si hermanito…aaahhh…asi mismo lo voy a hacer siempre.

De pronto, noté como su verga lanzo un chorro de semen en mi interior

—Evaaaa…aaahhh…me corrooo
—Asi hermanito…mmm…dame tu deliciosa leche.

lo besé, le di las gracias, me zafé de él y bese todo su cuerpo desde su cabeza hasta sus pies, pasándo por el rico instrumento de mis placeres, su verga semidura y enrojecida por tanta fricción requería de mis atenciones, para refrescarla y limpiarla, ya que tenía estratos de la batalla con gotas de semen escurriendo por ella, así que la chupé y lamí nuevamente..

—¡¡Hermanito, que deliciosa es tu leche!!

Finalmente, nos abrazamos, nos besamos y quedamos un rato ahí, unidos en la cama acariciándonos y besándonos como dos novios colegiales, después de haber hecho una travesura.

Después de un rato, nos dirijimos al baño a darnos una ducha, él hizo pipi y me dijo

—Anda Eva, ven, ayúdala a descargar.
—Vale, Juanje.

Yo me le acerque y la tome en mis manos, que rica se sentía, note como corría su orina por la verga. Terminó de mear, se la sacudí, me incliné y le di un beso.

—Muaaaa…¡verga hermosa, que rica estás!.

Nos bañamos mutuamente, pues nos gusta muchisimo hacerlo los dos juntos. Me encantó enjabonarlo todo, pero sobre todo al enjabonar sus grandes huevos y su vergota, a la cual masturbé durante unos minutos, solazándome con este agasajo que le daba. Claro se le paró completamente, luciendo ante mi su erecta belleza, me arrodillé y la bese, la chupé nuevamente, le mordisquee su glande, y después de un rato el la retiró de mi boca. —No Juanje, no me la quites, quiero más verga, quiero tu lechita, quiero tu semen, me fascina saborearlo, es tan delicioso.

—Si Eva, pero en otra ocasión será, ahora lo que quiero es probar de tu culito, así que girate, inclínate un poco y sentirás lo que es bueno.
—Pero Juanje, nadie me ha metido nada por allí, y tu verga es tan grande, que me partirás en dos.
—No te preocupes, Eva que lo haremos muy suavemente.

Tomó el tarro de crema y me puso en la entrada de mi culo, y en su verga.

—Bueno Eva, sabes estaba deseando probar tu culo.
—Pues adelante hermanito, yo también lo deseaba. Adelante ábremelo con tu verga.

Dicho esto, me incliné y espere su acometida. Me puso la verga en la entrada y ayudándose con una mano, la empezó a mover alrededor de mi ano, mientras que con la otra mano me acariciaba mi cueva y mi clítoris y toda, no se como lo hacía, pero que feliz me estaba haciendo, me vine en un orgasmo en su mano, ya que la posición en que me tenía me excitaba, el saber que me estaba introduciendo la cabeza de su vergota en mi culito y que era precisamente él, mi hermano, mi Juanje, quién estrenaba ese cálido rinconcito.

Me metió la verga casi hasta la mitad, me dejaba acomodarla dentro de mi, y empezó con un delicioso vaivén, mete y saca de su hermosa verga sobre mi culito. Así permanecimos durante un rato hasta que me acostumbre a ella.

—HERMANITO, SIGUEEEEE, METEMEEE TODA TU VERGA,

Y él no se hizo del rogar de un sopetón me introdujo toda, hasta que sentí en mis nalgas sus huevos hermosos, esto casi me dejó sin aliento, eso sí, me porté y aguanté su embestida y nuevamente siguió con su bombeo, hasta que me hizo venirme otra vez.

—OOUUHH…QUE CULOOO…MMM…EVAAA…
—SIGUE JUANJEEEE…AAAUUUHHH…SIGUE METIENDOMELAAA…

Era maravilloso,su verga dentro de mi culo entrando y saliendo una y otra vez. Al cabo de un buen rato, me bañó mi interior con sus disparos de semen, chorros de su sabrosa lechita. Yo notaba, como unos ríos de leche caliente inundaban mi culo, por fin había tenido ya su leche en todos mis agujeros.

Después, noté como su verga se ponía un poco flácida y me la sacó del culo. Se la limpie por supuesto y nos fuimos al salón. Comimos un poco y nos sentamos en el sofá los dos desnudos…

—Oye Juanje, ya creo que deberiamos irnos, no…?
—Si Eva, ya va siendo hora.
—Perfecto pero antes, voy a darme una ultima satisfación por hoy
—¿Qué vas a hacer…?

Y tome de nuevo su verga con mis manos.

—Te voy a dar una ultima chupadita ¿o es que no quieres…?
—Si hermanita, me encanta como recorres mi verga con tus labios.

Me agaché a saborear nuevamente la verga de mi hermano.

—OOUUHH…SI EVAAA…AAAHHH…CHUPALAAA

Se la estuve chupando un buen rato hasta que me la sacó y la puso delante de mi cara y boca para que viese salir la leche de su capullo y me disparó su semen, dijo:

—Así Eva, para que puedas tragarte todo.
—MMM, que rico y delicioso es tu semen, quiero más…., le dije mientras me metía su verga en mi boca para succionarla y ver si me daba más semen.

Como veis, continúo haciendo el amor con mi hermano y por supuesto continuaré. Aqui tenéis el 2º relato y a ver si mas adelante os puedo mandar mas. Muchísimas gracias por publicar el anterior y a ver si haceis lo mismo con este.

UN SALUDO A TODOS LOS LECTORES……..EVA Y JUANJE….

sexibom268@hotmail.com

Un amante perfecto

Jueves, enero 11th, 2007

Hola, me llamo EVA y les voy a relatar lo que sucedió hace unos días con mi hermano JUAN JESUS. En varias ocasiones, tuvimos el impulso de escribir nuestra historia y por fin nos hemos decidido.

Nuestra historia da comienzo, cuando empiezo a notar que mi hermano Juanje, me mira de una manera mas especial de lo normal, algunas veces espiándome mientras me cambiaba de ropa, en la ducha…etc…Yo por mi parte, quise comprobar si de verdad yo le atraía tanto así que, me ponía vestidos cortos para ver hasta donde llegaba él. Cada vez que me ponía uno de esos vestidos veía como trataba de verme las piernas, las bragas y el escote de mis tetas y cuando se lo facilitaba, notaba como su pene se ponía erecto dentro de su pantalón. A mi me parecía aquello muy morboso, de que mi hermano se empalmase mirándome y si he de ser sincera, yo mas de una vez e pensado en el sexo con mi hermano pero, me contenía porque para mi era casi imposible que se diese una situación como esa. Pero, todo dio un giro de 180º hace unos días.

Bien, todo comienza el sábado pasado en el cual mi hermano juanje y yo, nos quedamos solos en la casa puesto que nuestros padres se habían ido de viaje durante todo el fin de semana. Yo bajé al supermercado a hacer unas compras. Cuando regresé dejé las compras en la cocina y me dirigí hacia mi dormitorio a cambiarme de ropa para estar mas a gusto. Cuando pasé por delante del cuarto de baño, vi que la puerta estaba entreabierta y se veía la luz encendida y oí una especie de jadeos y gemidos. Al principio me dio miedo, pero abrí un poco la puerta muy despacio, y pude ver a escondidas a mi hermano, Juanje, se estaba masturbando.
La escena me produjo un morbo increíble, por lo que me quede escondida mirando como mi hermano se satisfacía sexualmente. Obsevé como con su mano sostenía un respetable miembro al que sacudía con cierta violencia, sentado en el borde del inodoro, con sus ojos cerrados apuntando hacia el techo.

De pronto vi que comenzó a llegarle el orgasmo, acelerando en sus movimientos manuales, y llegando este, chorros de semen salían de su verga, desparramándose por el suelo del baño. Demás esta decir que mientras lo observaba, mi vagina destilaba litros de jugos, al tiempo que con mi mano me pajeaba violentamente, al punto que instantes de él acabar, me sobrevino un orgasmo violento, que reprimí como pude, marchándome a mi dormitorio. Cuando entré, mis bragas estaban chorreando, me desnudé, me tumbe en la cama y cojí de mi mesita un vibrador ( o consolador ) y me puse a hacerme una paja,  clavándome mi juguete hasta el fondo. Mientras lo hacia, a mi cabeza venían los pensamientos de que mi hermano me cogía y me introducía toda esa maravilla de verga dentro de mi caliente vagina. Entre pensamientos perversos, me llego el orgasmo, con el vibrador dentro de mi culo y mis dedos masajeando mi clitoris.

Despues, me vestí y me fui al salón junto a mi hermano. El día transcurrió normal y por la tarde él y yo decidimos irnos a dar una vuelta a la calle. Estuvimos en varios pubs hasta que vi que ya teniamos bastante. Cuando llegamos a la casa, mi hermano estaba un poco cargado y nada mas echarlo en la cama, se quedo dormido. Lo movi pero él no me respondió.

—Vamos Juanje, ponte el pijama.

Lo moví otro par de veces mas pero nada, seguía sin hacerme caso

—Vamos Juanje, despierta…hermanito si no te despiertas voy a tener que desnudarte para poder ponerte el pijama y que duermas mas cómodo.

Entonces vino a mi cabeza de poder aprovecharme de la situación.

—Juanje no te despiertas…que se me hace que ahora mismo me aprovecho de ti, hermanito.

Le di un beso en los labios y ni se inmuto, siguió dormido. Le metí la lengua entre sus labios y saboree su saliva pero nada.

—De acuerdo Juanje, voy a por ti.

Me senté en la cama junto a él, le desabroche el botón del pantalón, le bajé la cremallera del mismo, se lo bajé un poco igual que su slip y se la vi.

—Madre mía Juanje…que verga…tienes, hermanito.

Ante mi apareció una verga preciosa…que linda se veía allí,  recostada sobre sus huevos. Al verla, sentí por mi cuerpo una especie de escalofrío al tener semejante hermosura delante de mi.

—Me parece a mi que le voy a dar unos besitos a esta preciosidad.

Arrime mi boca a la cabeza de su verga y le di un beso, mire a mi hermano y pude ver su cara que era todo tranquilidad, por lo que la tome con mi mano aun con el riesgo de que el se despertase y me descubriese. Seguí besándola a todo lo largo de ella hasta sus huevos y como veía que el no se despertaba, le baje del todo su ropa para así, que mi mano tuviese mas libertad de movimientos.

La recorría de arriba a abajo con mi mano, su dureza hacia que mi excitacion creciera mas y yo, mas atrevida, empecé a chupársela, por lo que su verga crecía y crecía. Si, una preciosa verga…y toda para mi.

—Que verga tan hermosa y deliciosa tienes, Juanje.
—Y tu que bien me la estas chupando, Eva.

Me sobresalté al oír su voz y al mirarlo, pude ver como su mirada se clavaba en mi y en mis labios que tenían aprisionada su hermosa verga…me quede ahí sin hacer nada.

—¿que pasa Eva.?…Adelante hermanita, sigue chupándomela
—Lo siento Juanje…yo…yo no sabia…
—Tranquila hermanita, tu sigue y no te preocupes por nada.

Dicho esto, le di un beso en la cabecita de su verga como dándole las gracias por permitirme seguir disfrutando de su hermosa verga, continuando con mis besos a todo lo largo de toda ella.

Con mi lengua empecé a recorrer todo el entorno de su glande, antes de metérmela en mi boca por completo para chuparsela. Empecé a chupársela con avidez como si estuviese chupando un helado.

—Que sabor mas agradable…Como me gusta chupartela, Juanje.
—Pues Eva…aaahhh…sigue haciéndolo.

En un momento de arrebato, mi hermano se levanto, me tumbo boca arriba, metio su verga en mi boca y comenzó a meterla y sacarla. Recuerdo que su pene llegaba a mi garganta. Al cabo de un rato no pudo aguantar y se corrió.

—aaaaahhhhh…Evaaaa…me corrooo.

Yo sentí como un río de leche, inundaba mi boca que yo rapidamente comencé a tragármela. Después la saco y se tumbo a mi lado.

—Aún te queda un poco de leche en la punta, voy a limpiártela, Juanje.
—Eres insaciable, Eva.
—Ha estado fantastico, joder lo que me he estado perdiendo.
—Si Eva es divino hacerlo con mi hermana, porque he tenido una corrida bestial.
—Si pero, yo aun no.
—Ya lo sé hermanita, pero ahora me toca a mi.

Me desnudo, me chupo durante un rato las tetas, siguió besándome por mi cintura hasta que llego a mi cueva. Comenzó chupándome por los muslos, luego sobre los labios mayores, se mojo los dedos con saliva, me abrió los mayores y se dedico a los menores, subiendo hasta mi clítoris.

Tomó mi clítoris entre sus labios, mientras me metía un par de dedos. Esto fue lo máximo

Empecé a correrme como una burra, mientras el seguía chupando mi clítoris durante mi corrida, lo que prolongó mi orgasmo.

—Guauuu…hermanito…vaya sesión que me has dado.
—Me alegro que te haya gustado tanto como a mi, hermanita.

Tomé su verga con mi mano.

—Joder, ya estás otra vez dispuesto. Que energía, Juanje. Esto va a ser fantástico, voy a recuperar todo el tiempo perdido.
—Pues entonces el mismo tiempo que yo, Eva.
—Anda Juanje, hazme tuya…métemela.
—Ahora mismo, Eva.

Así tal como estaba tumbada, me abrí de piernas, el se colocó encima de mi, acerco su verga a la entrada de mi cueva. Mi hermano comenzó a frotarme con la punta de su verga los labios y el clítoris, lo que hizo que me pusiese aun mas caliente.

—Vamos Juanje, no seas malo y métemela ya…anda hermanito.
—De acuerdo Eva si tanto la deseas te la meteré.

Su enorme verga fue deslizándose por las paredes de mi cueva hasta que sus huevos pegaron en mi. Era maravilloso sentir aquella hermosa verga muy dura y muy caliente dentro de mi.

—aaahhh…Juanje….que hermosa la tienes…mmm…que gusto
—Evaaa…oouuhh…que maravilla…como te deseaba…mmm…

Mi hermano comenzó a meterla y sacarla muy suavemente para después, acelerar en el ritmo de sus embestidas. Sus bombeos eran fuertísimos y sentía mi cueva, arder de dolor y de placer. Por fin tenia la verga de mi hermano dentro de mi cueva, la de su hermana y los dos disfrutando muchisimo de placer.

—Si Juanje…aaahhh…no pares…mmm…sigue, sigue.
—aauuhh…Eva…que gustooo…aaahhh…

Al cabo de un buen pero, que un buen rato haciéndolo, vi que mi hermano aceleraba mas en sus embestidas a lo cual, intuí y me dijo que se iba a correr.

—Eva…aaahhh…ya no aguanto mas…me voy a correr…mmm…hermanita.
—Vale Juanje…mmm…córrete dentro de mi…échame tu leche dentro de mi raja
—No Eva…aaahhh…no debo hacerlo.
—Tranquilo hermanito, que no estoy en días de peligro…córrete dentro

Y así hizo.

—Evaaa…aaaaahhhhh…hermanitaaa…me corrooooo

Chorros de esperma espeso y caliente llenaron el cuello de mi utero, y el orgasmo nos atacó a ambos. Yo cruce mis piernas sobre su espalda, para asi tener el semen de mi propio hermano dentro de mi. Estuvimos así trenzados unos minutos, hasta que el pene de mi hermano Juanje se puso flácido, sacándolo chorreante de semen y de jugos vaginales que yo me apresure a beberme. Nos dimos una sesión de sexo como nunca lo hubiera soñado.

Ese fin de semana, lo hicimos varias veces mas y también, desde ese día lo hacemos casi a diario, pese a que cada uno tenemos nuestra pareja pero el caso, es que el morbo que nos produce hacerlo entre hermanos, hace mas placenteros nuestros encuentros sexuales llegando la cosa, hasta que si están nuestros padres en casa, nos metemos en un dormitorio y allí se la chupo hasta que se corre. Cualquier lugar es bueno.

Sin mas, el otro día mientras veíamos la tele, mi hermano fue a mear así que le seguí y después de mear, le pegué una mamada que hizo que se corriese enseguida, me limpié la boca y me fuí otra vez a ver la tele.

Es fantástico tener una persona con la cual realizarse sexualmente en tu propia casa.

Bueno, con esto acaba mi primera pero no ultima historia que os enviaré.

Espero que se publique esta historia, para poder entrar en la pagina y leerlo como cualquier otra persona. Si os apetece contactar conmigo o con mi hermano, no tenéis mas que dirijiros a la dirección de abajo…….MUCHISIMAS GRACIAS Y UN SALUDO.
EVA Mº Y JUAN JESUS…….

sexibom268@hotmail.com

El sexo mas placentero

Jueves, enero 11th, 2007

El relato que les envío es cien por cien real. Esto pasó cuando yo tenía 20 años y mi hermana 17, ahora tengo 27. Ella es de pelo castaño, ojos celestes y mide 1.75, tiene unas gomas perfectas y una cola de lujo; es lo que se puede decir una hembra. Yo soy alto de pelo negro, bien dotado y corpulento. Desde mi adolescencia la deseo, ya que de chicos jugábamos al típico doctor y nos desnudábamos y juntos tocábamos nuestras partes íntimas pero nunca cogimos hasta que…

Un día estábamos en la pileta de casa los dos solos, nuestros padres estaban ausentes debido a que estaban en lo de unos amigos. Le propuse que compráramos unas cervezas y ella accedió; las compramos y nos tomamos entre los dos como cinco. Estábamos bastante borrachos, y me vinieron ganas de fumar cannabis; en mi cuarto yo tenía uno. Lo llevé a la pileta y le ofrecí. Ella nunca había probado, al comienzo se negó pero la convencí. Ya borrachos y fumados nos pusimos a nadar y a jugar nadando, y entre los juegos hubo unos roces, lo que me puso al palo. Yo me sentía muy caliente aunque fuera mi hermana y cuando podía tocarla lo hacía. Nos sentamos en el solarium y sin preguntarle a ella la tomé de sus caderas e hice que se sentara en mis piernas. Mi verga se erectó enormemente y mi tronco rozaba su tanguita negra, mientras yo presionaba para que ella sintiera más mi arma. Ella se dio cuenta y me dijo que saldría de la pileta para recostarse en la reposera a tomar sol. Se recostó boca abajo en la reposera y de esa manera pude presenciar esa cola perfecta. Mi mente se volvía cada vez más morbosa y me moría de ganas de arrancar esa tanga negra. No pude resistir más y decidí satisfacer mis necesidades… Le dije si quería que le pusiese bronceador porque si no, el sol le haría daño y me dijo que sí. Empecé a esparcir el bronceador por su espalda, desprendí su bikini pero ella no dijo nada, total sus tetas no se le veían porque estaban tapadas por la reposera, aunque sí resaltaba un poco de sus carnes debido a que tiene tetas grandes (tiene 92 de pechos).

Empecé a esparcir el bronceador por toda su espalda, yo no daba más y cuando podía, mi mano se escapaba un poco y masajeaba un poco esas brutales tetas, siempre sin tocar sus pezones. Mi mano empezó a bajar más y más hasta que llegué al umbral donde comienza su majestuoso orto, ¡ya no daba más! Metí la tanga dentro de su raya y le seguí masajeando sus nalgas hasta que y de vez en cuando rozaba su vulva. Debido a que ella estaba pedo y fumada se empezó a calentar y a lanzar un suave gemido. De repente, ya sin disimular lo más mínimo, enterré dos de mis dedos en su conchita. Ella suspiró de placer, pero se paró y me dijo que tenía que hacer una llamada a su amiga Marta y se fue.

Yo me sentía muy culpable pero no podía dar marcha atrás. Pasaron los minutos y no volvía, me fui para dentro de casa y sentí el ruido de la ducha, entré y vi su tanga y su bikini en el suelo, levanté su tanga y sentí su olor a flujo, ¡la pendeja se había calentado!. Decidí desnudarme, ella me dijo que me fuera y yo le dije que tardaría sólo unos minutos. Ya en bolas entré en la bañera, ella se quedó helada, no le salían las palabras, antes de que pudiera actuar le apreté contra mí y le toqué su divina y virgen concha. Ella se negó y me dijo llorando que me fuera, yo le dije que callara y disfrutara y que ella estaba tan deseosa de coger como yo. La puse en cuatro patas y le chupé la concha durante más o menos cinco minutos; después me decidí a clavarla. Ella no decía nada aunque gozaba como una zorra. La besé un poco y ella disfrutó de esa manera de sus propios jugos. Después pasé a esas tetas de película, puse la cabeza de mi pene en la puerta de su concha y la miré: ella me suplicaba que no; pero la penetré. La serruché durante diez minutos y acabé: pero se me paró de vuelta al cabo de unos segundos, de manera que le eché otro polvo. A todo esto la pendeja lanzaba ladridos de placer y calculo que debió haber acabo como cuatro veces. La llevé toda mojada a su pieza; ella lloraba. Sentía mucha culpa y placer; yo también. Se puso una bombacha negra y un corpiño blanco y me dijo que paráramos, yo asentí y me fui.

Después de unos minutos ya no daba más otra vez y volví. Ella estaba en su cama. Cuando entré no dijo nada y la besé. Me saqué la malla que me había puesto en mi pieza luego de salir, y le dije que chupara mi pija y así lo hizo: se tragaba la muy golosa toda mi humanidad. De repente, le mandé otra carga de semen a su boca, ¡y ella se lo tragó todo!. Nuevamente otra erección -el morbo puede hacer que una persona eche miles de polvos, es algo increíble y es la sensación más excitante que se puede vivir. Rompí su bombacha y arranqué su corpiño y me colgué como Drácula de sus tetas, después abrí sus piernas nuevamente y puse mi verga dentro de su rosada conchita y la penetré. Serruché sin piedad y al cabo de media hora nuevamente acabé. Tras otra erección la puse a cuatro patas y decidí romper ese orto maravilloso. Primero le chupé un poco para que se lubricara y le di unos masajes. Luego le metí poco a poco la cabeza; ella gritaba y lloraba de placer y de dolor y me decía que parara. Pero no lo hice sino todo lo contrario: la metí hasta el fondo. Pobre hermanita le quedó el otro a la miseria y lleno de leche. Ella a todo esto acabó como cien mil veces. Cuando terminé descansamos sin decirnos una palabra. Ese día paramos hasta la noche. Al otro día a la mañana vinieron nuestros padres, y nunca hablamos de eso, hasta un día que vino ella del cole y nos prometimos un fin de semana al full; pero después dijimos que pararíamos; sin embargo no pudimos.

Aunque tratamos de parar de tener sexo es muy difícil. Yo soy el que la busca porque a ella la invade la culpa. Ayer volví a tener sexo con ella al cabo de seis meses. Volví porque no pude evitar la calentura. Estábamos toda la familia en casa de mi tío y ella se fue al baño. Entré porque no hay cerrojo mientras ella hacía pis. Me dijo que me marchara y le dije que no, que la quería coger ya. Me bajé el pantalón y le apunté con mi arma a su boca; ella la esquivó. La levanté del inodoro y la puse en el suelo, ella ya no se pudo resistir porque con ella siempre es cuestión de insistir un poco, ya que afloja debido a que es una calentona. Abrí sus piernas y la follé. Un par de horas después de ese polvo, volvimos al baño y la puse en cuatro, bajé su bombachita (ella llevaba puesta una minifalda) y la monté. Cogimos lo más rápido posible porque podríamos ser descubiertos ya que no había cerrojo. Gracias a Dios todo salió bien.

El incesto es muy duro ya que es una carga psicológica que uno debe llevar de por vida; pero es el sexo más placentero que existe. Yo he decidido no parar más de coger con ella, lo nuestro sólo es y sólo será sexo, nada más que eso. Ella ahora está de novia. Pobre tipo, es engañado por el propio hermano de ella. Mi abuela fue la única que nos descubrió una vez que la dejaron nuestros padres para que nos cuidara. Ella es de esas viejas putas y para su edad (63 años) está bastante buena. Tiene pocas tetas y una cola medio grande pero armónica; la zorra se mantiene bien. Me hizo llamar y cuando pasé, me vino con una terrible puteada. Ella estaba en ropa interior por lo que presentí que quería un polvo para pagar su silencio. Luego de escuchar puteadas le tapé la boca y le mandé mi dedo por debajo de su bombacha marrón y ella empezó a gozar. Nos pusimos en bolas, y me sorprendí de su cuerpo, que es bastante firme, parece una mujer de 55. Hice que me la chupara: la vieja tragaba como si nunca hubiera comido. Antes de acabar, saqué mi poronga de su boca y le decidí dar masa por la vagina; después de un breve folleteo llené su vulva de leche. La empecé a chupar y cuando recuperé energías ¡la vieja quería más y más!. Esta vez le rompí el orto. Sólo puse una crema que usa para la cara en la verga y en su orto, y le mandé sin trabajo previo. La vieja ya tenía el orto bien agrandado, se nota que es una perra. A mi abuela me la cogí durante unos meses más hasta que le dije que parara. Así fue como compré su silencio.

Espero que hayan disfrutado de este relato y hasta la próxima.

Mis hermanas y yo

Jueves, enero 11th, 2007

Hola!
Mi nombre es Andrés y voy a contarles mi historia, me sucedió hace 3 meses,
es una historia real y los nombres que aparecerán también son reales. Tengo 19 años y soy el hijo del medio de 5 hijos, pero soy el único hombre, también soy bastante apuesto (modestia aparte) y la naturaleza me ha dotado muy bien, por lo que me siento muy satisfecho, trato de mantenerme en forma, mi cabello es oscuro y lo llevo corto, mis ojos son color castaño oscuro, mido 1.75m, peso 70kg. Me va bien con las mujeres, no salgo mucho a fiestas y a veces soy un poco tímido.
Vivo en la ciudad de Cali (Colombia), con mis padres y mis 4 hermanas (Muy bellas, todas rubias con ojos azules que cambian de tonalidad en cada una, con cuerpos muy provocativos, la menor Susana tiene 16 años, la que le sigue Victoria con 17, luego Andrea con 20 y Jenny con 22), al parecer les rindió bastante a mis padres, pues tener 5 hijos es bastante y además tenemos diferencia de edades de máximo 2 años.
Todo comenzó un día normal como cualquier otro, ya era de noche y después de cenar, mis hermanas y yo acostumbramos a ver televisión en la sala juntos, mientras mis padres se van a dormir, lo único diferente esa noche fue que mi hermana Andrea (Rubia muy hermosa, 20 Años) se había vestido más provocativa que de costumbre para salir de rumba mas tarde con su novio, ella estaba usando una minifalda negra ajustada al cuerpo que dejaba al descubierto bastante de sus hermosas piernas a la altura de su bien formado y levantado culito, y una blusa blanca casi transparente que ondeaba de forma muy atractiva sus pechos, los cuales no son muy grandes ni muy pequeños yo diría que son normales, yo no me había fijado mucho en ella esa noche, pues siempre vi a mis hermanas como hermanas, pero mientras estábamos viendo televisión observé sin querer, que mi hermana tenía un poco abiertas las piernas y se le veía por entre ellas un calzoncito blanco que apenas cubría esos labios vaginales, que se notaban entre la poca luz que la iluminaba, y desde ese momento no pude quitar la mirada de entre sus piernas, con tan mala suerte que mi hermana mayor Jenny (Otra rubia bastante hermosa, 22 años) me descubrió.
- Jenny: aja!, qué estas viendo, eres un depravado, no ves que ella es tu hermana.
- Yo no estoy viendo nada.
Le dije un poco apenado.
- Jenny: cómo que nada, si estabas viendo la entrepierna de Andrea.
- Andrea: qué?!!
Inmediatamente Andrea cerró sus piernas y me echó una mirada que si las miradas mataran…
- Ya te dije que no estaba viendo nada.
Mis hermanas me veían con unas caras bastantes serias, hasta que Jenny echó una carcajada que nos dejó sorprendidos a todos.
- Jenny: bueno, pero no te asustes que no te haremos nada, mas bien vamos a dormir que se nos está haciendo tarde, apagas el televisor antes de irte Andrea.
Andrea sonrió y después de esto los demás nos fuimos a dormir, creí que esto había quedado olvidado pero esa misma noche, 20 minutos después, cuando estaba a punto de quedarme dormido después de mirar por largo rato el techo de la habitación, entonces escuché que abrían la puerta de mi habitación (yo duermo en una habitación solo y mis hermanas en otras dos habitaciones, 2 en cada habitación), me hice el dormido para después sorprender a la persona que había entrado, mientras se iba acercando comencé a sentir un olor de perfume que ya conocía, era mi hermana Jenny, ella se acercó y yo pensé que ella quería molestarme, pues ella es muy bromista, yo estaba a punto de darle un buen susto cuando de repente sentí sus labios en mi boca, me estaba besando y no era un beso normal, trataba de buscar mi lengua con la suya, entonces abrí los ojos, encendí la lámpara y le dije
- oye, qué haces.
Ella traía un camisón color beige que resaltaba sus pechos ( un poco mas grandes que los de Andrea), no traía ropa interior y se notaba muy bien sus pezones redondos.
- Jenny: ah, estabas despierto.
- Por qué hiciste eso.
- Jenny: por…, no me digas que no te gustó.
- Bueno sí, pero no es correcto.
- Jenny: por qué no, tu eres un hombre y yo una mujer, además desde hace tiempo tenía ganas de hacer esto, vamos no te pongas así y déjame mostrarte lo que puedo hacer.
Yo asentí un poco sorprendido, y entonces ella me besó de nuevo, esta vez no la detuve, fue un beso apasionado muy intenso, yo no quería parar y esto me estaba poniendo a mil, hasta que ella se empezó a quitar el camisón que llevaba dejando al descubierto esos hermosos pechos un poco mas claros que otras partes de su cuerpo, marcados por el vestido de baño, pero que resaltaban el color de sus hermosos pezones que parecían estar paraditos y duros por lo excitada que ella se encontraba, pero mi mirada se dirigió poco a poco hacia abajo hasta llegar a su zona púbica e inmediatamente mi miembro tuvo una erección tal, que pensé que si no me quitaba la ropa interior iba a romperla, el coño de mi hermana era el mas hermoso que había visto en mi vida, sus pelitos rubios y sus labios vaginales gruesos y carnosos me ponían a mil.
- Jenny: te gusta lo que ves?
- Claro!
- Jenny: bueno, ahora te toca a ti, quítate eso y muéstrame que tienes para ofrecer.
Y sin pensarlo, porque en esas circunstancias no se piensa, me quité todo lo que me cubría y dejé salir mi erección de 23cm.
- Jenny: vaya!, nunca había visto algo tan grande, ninguno de mis ex lo tiene tan grande, ahora verás, te haré sentir como nunca te has sentido.
Jenny se puso sobre mí poniendo su coño y su culito en frente de mi cara y luego metió mi pene en su boca, por poco me vengo dentro de su boca al sentir su lengua recorrer mi pene, pero me aguanté, lo morboso de la situación me tenía muy caliente, no podía creer que mi hermana mayor me estaba haciendo la mejor mamada de mi vida, pero yo también debía devolverle el favor y empecé a lamer su rosadito y carnoso coño, un sabor agrio pero al mismo tiempo dulce recorría mi lengua, ella empezó a gemir y cada vez empujaba mas su coño contra mi cara al mismo tiempo que me la chupaba con mas fuerza, estuvimos así por largo rato hasta que no resistí mas y solté un chorro gigantesco de semen en la boca de mi hermana y luego otro y otro, la muy perra se lo tragó todo y lo que se regó sobre mi pene lo lamió hasta dejarlo limpio, aunque me sentía como en el cielo, no podía permitir que solo fuera yo quien disfrutara y seguí lamiendo el coño de mi hermana con mas intensidad mientras ella gemía de placer, pasaba la lengua por el clítoris y hacía movimientos circulares dentro del coño hasta que oí un gemido muy fuerte, sentí sus espasmos vaginales y luego soltó un gran chorro de sus jugos que a mí me sabían a bebida de dioses.
Estuvimos en esa posición un momento mientras nos recuperábamos, pero en ese instante entró Andrea al cuarto.
- Andrea: qué está pasando aquí, ustedes dos qué están haciendo?, se lo diré a nuestros padres.
- Jenny: espera, cálmate, nosotros no hemos hecho nada malo, además que estas haciendo aquí? No deberías de haberte ido con tu novio?
- Andrea: él llamó para decir que no vendría, pero ese no es el punto, cómo pueden hacer eso si son hermanos?
- Jenny: vamos, no te pongas así, además no me negaras que alguna vez has tenido una fantasía sexual con Andrés, porque un día te encontré masturbándote en el baño con una foto de Andrés en tu mano.
- Estás hablando en serio?
- Andrea: yo no he hecho tal cosa.
- Jenny: deja de negarlo y únete a nosotros que la pasaremos bien.
Yo estaba bastante sorprendido por lo que acababa de escuchar, la idea de que Andrea se masturbara pensando en mí me devolvió las fuerzas y me surgieron las ganas de follarmela de inmediato, Jenny se levantó de la cama y se acercó a Andrea, le empezó a desabrochar la minifalda, Andrea no se resistió, después Jenny le sacó la blusa, Andrea tenía un sostén de encaje transparente que dejaba ver parte de sus pezones y la redondez de sus pechos, pero no duraron cubiertos por mucho tiempo, Jenny le quitó el sostén y también la minitanga que traía puesta Andrea, dejando al descubierto un hermoso coño con unos pelitos mas oscuros que los de Jenny pero en menor cantidad y unos labios vaginales igual de apetitosos que los de Jenny, pero lo que mas me gustó fue su culo, con unos glúteos perfectamente redondos proporcionales al tamaño de sus piernas, después de desvestirla, Jenny le dio un tierno beso en la boca a Andrea y la tomó de la mano acercándola a mi cama, yo me iba a levantar pero Jenny me dijo que no lo hiciera que me acostara de nuevo boca arriba, luego las dos se subieron sobre la cama arrodilladas y Jenny acercó a Andrea hacia mi miembro, que ya estaba en todo su esplendor después de tan estupenda vista.
- Jenny: al parecer no te sorprende el tamaño de su pene.
Le dijo Jenny a Andrea.
- Andrea: no, no me sorprende, pues ya lo había visto antes, porque mientras él se vestía después de salir del baño, yo lo espiaba por un orificio que se encuentra al lado derecho de la puerta.
- Jenny: ves?!, después de todo no soy la única pervertida y además tengo razón.
Yo no podía creer lo que oía, pero mientras asimilaba esto, Andrea le dio una lamida a mi miembro.
- Andrea: umm!, que rico sabe, me lo comeré todo.
- Jenny: pero no lo hagas venir todavía.
Mientras Andrea me daba una mamada fenomenal Jenny se puso sobre mi cara y yo entendí el mensaje de inmediato, y comencé a comerme el coño de mi hermana otra vez, estaba mas excitado que anteriormente y cada momento las chupadas de Andrea eran mas intensas y mas rápidas, yo decidí seguir ese ritmo mientras introducía la lengua dentro de Jenny que jadeaba sin parar mientras yo sentía que iba a estallar, de pronto casi simultáneamente, Jenny y yo nos vinimos, ella, con un gran gemido, descargó de nuevo todos sus jugos en mi boca, y yo descargué otro chorro de semen, pero esta vez dentro de la boca de Andrea, la cual también se lo tragó dejando mi falo completamente seco, Jenny se levantó de mi cara y se acostó al lado mío, y después de un rato se quedó dormida, mientras tanto, Andrea seguía chupando mi pene, hasta que logró que se enderezara de nuevo, entonces le dije a Andrea
- hermana, me dejarías hacerlo por tu culito?
- Andrea: te dejaré hacerlo pero si tienes un lubricante.
- Sí, sí tengo, mira.
Entonces saqué uno que tenía en la mesa de noche, que me ha servido bien en mis innumerables fantasías.
- Andrea: está bien, entonces hazlo, pero suave, porque nunca lo he hecho por ahí.
- No hay problema.
Andrea se aplicó el lubricante en las manos y luego acarició suavemente mi pene que resplandecía como si lo hubiesen sacado brillo, luego me pasó el lubricante y se acostó un poco de lado, pero levantando su firme trasero, yo me apliqué un poco en el dedo, después lo pasé por su pequeño orificio anal e introduje el dedo suavemente, Andrea dió un pequeño brinco, y soltó un corto y casi imperceptible gemido, yo saqué el dedo y me acomodé para acercar mi pene a su culo, cuando estuve listo comencé a introducir mi pene por el ano de mi hermana que gemía con algo de dolor.
- Andrea: mas despacio por favor.
- No te preocupes, lo haré mas suave.
Su culito estaba apretadito, yo ya había penetrado a otras mujeres antes por ahí, pero el culo de mi hermana era el mas apretado que había tenido, mientras ella gemía yo introducía un poco mas mi pene.
- Andrea: no lo metas mas que me vas a reventaaar!!
Entonces me detuve, pero empecé a sacarlo suavemente y luego volvía a meterlo, cada vez mas rápido y más fuerte, Andrea gemía y jadeaba de placer y dolor, pero yo no aguantaba mas, yo quería introducir todo mi miembro, y lo hice de repente, Andrea lanzó un grito de dolor tan fuerte que creí que despertaría a mis padres, menos mal no pasó, pero rompí el culo de mi hermana , mi pene salía manchado de la sangre de su ano y de sus jugos.
- Andrea: estúpidooo!, eres un imbeecil!, te dije que lo hicieras suave, ah!, y me has roto el culo.
- Perdóname, si quieres me detengo.
- Andrea: no seas tonto, ah!, sigue y no pienses en detenerte.
Yo nunca pensé que mis hermanas fueran tan perras, pero hice lo que ella me dijo, mientras yo le penetraba el culito, ella puso su mano izquierda en su coño y empezó a masturbarse, yo estaba demasiado excitado y ella seguía dando gemidos de dolor y placer.
- hermanaa, ya voy a acabaar, puedo venirme dentro?
- Espera un poco maas, que yo también me veengo.
Seguí penetrándola mas fuerte, mientras ella introducía su dedo en su coño y se acariciaba el clítoris con mucha rapidez y ansiedad, hasta que no soportó mas y con un grito de igual intensidad que el anterior pero esta vez lleno de placer, soltó chorros de sus jugos vaginales sobre las sabanas de mi cama y al hacer esto apretaba mas su culito, yo sentía que me chupaba, hasta que no resistí mas y solté otro chorro de placer dentro del adolorido culo de mi hermana, que seguía gimiendo y sacudiéndose con fuerza.
- Andrea: hermanito, ah!, esto es…ah!, esto es lo mejor que me ha pasado, te quiero.
- yo también te quiero.
Dicho esto, nos dimos un suave beso en la boca, me acosté entre mis dos hermanas mayores y nos quedamos dormidos.
Había sido una noche de locura, mis hermanas mayores me habían hecho las mejores mamadas de mi vida, me había comido dos veces el coño de mi hermana Jenny, y había desvirgado por el culo a mi hermana Andrea, estaba satisfecho, pero no me imaginaba lo que sucedería después.

Mi hermanita la santa

Jueves, enero 11th, 2007

Mis papas se separaron cuando yo tenia un año y mi mamá y yo nos mudamos de ciudad, mi papá se volvio a casar y de una tuvo a mi hermana, a la cual le llevo dos años. La quiero mucho, ahora que vivo lejos tengo que ir a visitar a mi papa 2 veces por año pero cuando cumpli 15 me volvi rebelde, no fui por todo un año debido a que esa ciudad es muy aburrida, entonces mi papá lamo furioso a decir que por que yo no habia ido y me mando los tiquetes de avion por supuesto me toco ir, aclaro que mi hermana y yo siempre hemos sido muy unidos y nos hemos querido mucho.

Al llegar al aeropuerto estaban esperandome mi papá y la esposa con abrazos y besos, pero en verdad lo que me motivava era ver a mi hermana y hablar con ella, preguntarle cosas y todo. Cuando llegue a la casa mi hermana casi no me reconoce, increible todo lo que cambiaste en un año, y me abrazo fuerte. Como llegue de noche y no habian mas cuartos me quede a dormir con mi hermana, por supuesto hablamos como hasta las dos de la mañana hasta que nos quedamos dormidos, debido a la costumbre y al calor que hace en esta ciudad dormi con boxers y sin camiseta. Al otro dia desperte como es normal en un hombre erecto, obviamente me dio mucha pena con mi hermana debido a que no se que pudo haber pensado ella, entonces me levante corriendo y me puse un blue jean y baje a desayunar, la verdad ella ni se percato de mi ereccion cosa que me alegró mucho. Despues del desayuno mi papa y la esposa fueron a trabajar y nos dejaron solos debido a que dias antes habian despedido a la empleada del servicio, entonces quedamos solos. Yo me puse a ver televisión y mi hermana se entro a bañar, salio, se vistió y como toda la vida hemos sido tan cosquillosos me empezó a hacer cosquillas a lo cual respondi de inmediato, pero cuando le hice cosquillas me percate de cuanto habian crecido sus senos ese año, ademas tenia una blusita y no tenia brasier, pasaron los dias y todo siguio igual con mi hermana seguimos teniendo la misma confianza y todo.

Hasta que una tarde de esas calurosas estabamos viendo televisión y dije “me voy a duchar” y mi hermana me dijo “yo también” pero una de las dos duchas del apto estaba dañada entonces me dijo bañemonos juntos como cuando pequeños te acuerdas? (como hasta los doce años nos bañamos juntos) entonces  a pesar de lo del otro dia yo no le vi nada de malo y le dije que si. Entré al baño, me quité la ropa, y abri la llave. Cuando senti la presencia de mi hermana no me alarme, entonces senti que se estaba desnudando y me dijo “correte que voy a entrar”, entonces le di espacio. Cuando entró me quede aterrado y mirandola sus pezones ya medio desarrollados pero mas grandes que los de una niña de 14 y fui bajando con mis morbosos ojos su abdomen plano y hermoso como el de una modelo y su sexo con apenas una lanita medio rubia, entonces me dijo “me he desarrollado no” y me senti como el peor de los morbosos. Por supuesto ella no habia visto mi pene ya erecto que modestia aparte es grande pero cuando lo miro pude percibir cierta dureza en sus pezones y me dijo “hermanito que vergota tenes”, y yo me sonroje entonces yo coji el jabon y me enjaboné hasta que senti su voz que me dijo “me enjabonas la espalda?” y yo le dije si y coji la esponja y la empece a enjabonar y me dijo “no, hazlo con tu mano que la esponja me lastima” entonces yo lo hice y me percate de ese culo parado divino,  y le empecé a sobar la espalda. Debido a que somos tan sensibles empecé a percibir ciertos jadeos de placer entonces cojio mi mano libre y la puso sobre sus senos y me dijo que manitos tan expertas tenes, entonces empecé a acariciar sus senos y a bajar hasta su abdomen en donde mi pene no pudo estar mas erecto, mientras con la mano de atras manoseaba su culo hasta que mi hermana se volteo y me dio un beso con esos labios carnudos y empezo a masturbar mi verga que cada ves estaba mas erecta, luego bajo y como toda una experta me la mamó hasta que me bote en su boca sin avisar y ella se trago toda mi leche con gusto. Luego cogio mi verga, la masturbo otra vez, me beso el pecho y me dio un beso, y salio de la ducha.

Entonces yo asumi e hice de cuenta que no habia pasado nada, ese dia era viernes y no salimos si no que nos quedamos en la casa. Llegaron mi papa y la esposa cansados y se durmieron, entonces me quede viendo tele en el cuarto de mi hermana mientras ella dormia. Cuando empezo el cine erotico entonces me queria pajear pero me dio pena con mi hermana asi que fui a la cocina por un vaso con agua y como por variar hice un reguero que me demore diez minutos en limpiar cuando llegue para mi sorpresa mi hermanita estaba masturbandose me miro y paro y luego me invito a meterme debajo de las cobijas con ella. Yo con mi conciencia cochina pero muy excitado tuve que acceder, cuando lo hice mi hermana me beso con furia y me desnudo, me lamio todo y me mamo la verga repitiendo la operación de la ducha, luego me pidio que se lo hiciera entonces me vali de mi corta experiencia sexual y lo hice y al parecer le gustó, boto todos sus jugos en mi boca y luego  me pidio que la penetrara, entonces me iba a poner el condon y me dijo que no, entonces lo empece a hacer y luego me pídio que le diera por el culo, entonces accedi y me empece a mover, mi hermana en cuatro pidiendome mas… cuando  me iba a venir me pidio que la penetrara por el sexo y que lo hiciera ahí, entonces lo hice sin pensar en consecuencias, luego me confeso que tomaba anticonceptivos y me dijo que nadie la habia hecho gozar como yo, y desde ahí todas las noches dormimos juntos haciendonos cariños.

Sebastian

La venganza de Lucila / Capitulo 2

Jueves, enero 11th, 2007

Ya les he contado el principio de mi venganza a Hernán (en “La venganza de Lucila“). Pero a medida que pasó el tiempo mi sentimiento de bronca fue creciendo y como les había dicho no sé bien que hacer. Esta vez quiero contarles algo que pasó la semana pasada, en un momento en que perdí los estribos y todo se me salió de control.
A pesar de mi bronca y enojo no le he dicho nada a Hernán de la carta que encontré y nos seguimos viendo como si nada. Eso si, no me toca ni un pelo!
La cosa es que el otro día fui a su casa a visitarlo sin avisarle previamente y cuando llegué no estaba. Había salido a la facultad o con unos amigos. A pesar que nos estamos (o estábamos) por casar somos concientes que somos muy jóvenes aún por lo que cada uno tiene libertad de hacer lo que quiere sin pedir permiso.
Al llegar a la casa me atendió Mara, la hermana de Hernán; me dijo que él no estaba, que llegaría a la noche, pero que pase igual a tomar un café.
Casi digo que no pero acepté no sé por qué. Me senté en la mesa de la cocina y Mara preparaba el café. Tenía puesto un camisón blanco bastante corto y cuando levantaba los brazos se le veía la parte de abajo de su culito, la tanga casi no se veía, perdida ahí dentro. Comenzó a preguntarme sobre los preparativos del casamiento, la iglesia, la fiesta y todas esas cosas.
Al principio le contestaba sin muchas ganas pero luego al verla casi desnuda, dando vueltas en la cocina y hablándome del casamiento me empecé a llenar de indignación. No podía creer que esa puta haya estado con mi novio, haya hecho todo lo que contó en la carta y la muy cara dura me seguía hablando del casamiento. ¡Qué mujer más hipócrita! Mi bronca fue creciendo al punto que me daban ganas de pararme y arrancarle todos los pelos y meterle la cabeza en el escusado. Luego me hizo la pregunta que terminó de rebalsar el vaso: ¿Luli, van a tener hijos pronto? Preguntó con su voz de estúpida.
Algún resorte o alguna luz se accionó dentro de mi y exploté, perdí el control. Me levanté de la silla hecha una verdadera fiera. Mara estaba de espaldas y la tome con todas mis fuerzas del cabello y la arrojé sobre
la mesa. Mara dio un grito de dolor al golpearse con la mesa. Me abalancé sobre ella y le presioné la cabeza contra la mesa. Nunca en mi vida me había comportado así, nunca había sido tan violenta pero la ira se había
apoderado de mi.
- ¡Puta, así que te has cojido a tu hermano!
Mara sollozaba y me pedía que me tranquilice y que la suelte. Lloraba diciéndome que le estaba haciendo doler pero eso me daba más energía para castigarla más.
- Ya vas a ver lo que te hago, PUTA!!!
Mara, en este momento ya lloraba desconsolada y no hacía más fuerza para zafarse, como si estuviese resignada o entregada.
- Así que te gustan las mujeres…
Me subí a la mesa y me senté arriba de ella que estaba de espaldas con el pecho y la cara contra la mesa. Seguía sujetándola del cabello y con la otra mano le levanté el camisón y quedó su culo a la vista. Estaba arqueada sobre la mesa, con las piernas para abajo y los pies sobre el piso. Levanté la vista y sobre la mesada vi un mortero (esos cuencos que se utilizan para moler maíz con un palo) me bajé de la mesa y tomé el palo del mortero. Era bastante grueso, de unos tres centímetros y como de cuarenta de largo. Volví a subirme a la mesa y volvía a sentarme sobre ella, mirando para su culo. Siempre sin soltarle el cabello y manteniéndola aprisionada contra la mesa.
- Para Lucila, detente, qué estas haciendo, por favor detente. (suplicaba entre lágrimas)
Con una mano le arranqué la tanga y me agaché sobre su culo. Por un instante la solté y le abrí las nalgas. Metí mi boca y le lamí el ano. Pasaba mi lengua de arriba a abajo en su agujerito arrugado y con sabor amargo.
Mara se quedó quieta en silencio. Me di cuenta que lo estaba disfrutando (las dos?) y yo no quería que lo disfrute. Así que me incorporé y volví a tomarla del cabello y la volvía a presionar para abajo. Tomé el palo del mortero y me lo metí en la boca para mojarlo. Lo tomé firmemente y lo apoyé en su ano.
- No Lucila por favor no lo hagas, NO por favor
No tenía absolutamente ningún sentimiento de piedad ni compasión. Hice fuerza y presioné el palo etiéndoselo por su culo de una sola vez y lo más adentro que pude. Mara grito con todas sus fuerzas y arqueó su espalda
de tal forma que casi me tumba al piso. Pero me sujeté con fuerza y comencé a meterle y sacarle el palo por el culo como una cojida violenta. Mara se quedó inmóvil y yo seguía con el mete y pon. Recién en ese momento me di cuenta de lo que estaba haciendo y no lo podía creer. Yo, Lucila, la más sensible y buena le estaba haciendo eso a la hermana de mi novio. Pensé en lo que diría Hernán si se enteraba, pensé en nuestro casamiento… Pero luego recordé la carta y lo que le había hecho Mara y su amiga a mi Hernán.
Y no me detuve, continué cojiéndola con el palo. Y comencé a sentir que la respiración de Mara se agitaba. A la muy puta le estaba gustando. ¡Que perra! Hice los movimientos más violentos y metía el palo lo más adetro
que podía, sólo quedaban unos centímetros afuera, pero Mara en vez de gritar, jadeaba y gemía. Aumenté aún más la violencia de mis movimientos pero no estaba segura que era lo que sentía Mara. Le solté la cabeza y llevé mi mano hasta su raja. La encontré completamente mojada y, directamente, le metí primero un dedo y después otro. Mara gemía cada vez más pero ya no ocultaba su placer. Con mis dedos dentro suyo sentía el palo que le metía por el culo y le metí un tercer dedo y luego otro. Tenía cuatro dedos dentro suyo y
de golpe sentí que todo se contrajo y que Mara gritó de placer. Estaba corriéndose. Me di cuenta del placer que Mara estaba sintiendo y tomé conciencia que yo también me había excitado, yo también estaba toda
mojada.
Sentí miedo, vergüenza, ira, bronca, odio, excitación. Me levanté y bajé de la mesa.
- Mara, si dices algo de esto a Hernán o a cualquiera, sea quién fuera, te doy mi palabra que tomaré esa carta que le escribiste a tu hermano y se la mostraré a tus padres.
La miré por ultima vez, antes de irme corriendo, tumbada sobre la mesa con la cara agotada llena de lágrimas, el camisón levantado y la tanga tirada en el piso. La raja se le veía abierta y aún tenía el palo metido en el culo.
- ¡¡¡Te lo mereces PUTA!!!

lavenganzadelucila@hotmail.com

La venganza de Lucila / Capitulo 1

Jueves, enero 11th, 2007

Soy Lucila y aquí envío esta carta que he encontrado en la casa de mi novio Hernán. Lo hago un poco como una de mis acciones de venganza, haciendo pública su historia, y un poco para solicitar ayuda ya que no sé que hacer con este asunto. Estoy de novia con Hernán desde hace más de cuatro años y (en teoría) dentro de cuatro meses nos vamos a casar. La verdad es que yo lo quiero mucho y hasta encontrar esta carta estaba completamente segura que él era el hombre de mi vida, pero ahora no sé bien qué hacer. No tanto por lo que relata la carta sino más bien por la complicidad que manifiesta el solo hecho que Hernán nunca me haya contado nada de esto. Aquí les dejo mi mail para que, por favor, me envíen su concejo o cualquier otro comentario
que me quieran hacer: lavenganzadelucila@hotmail.com

Querido Hernán:

Sé que te parecerá raro que te escriba una carta, sobre todo viviendo los dos en la misma casa pero tengo algo muy importante que contarte y no me animo a hacerlo frente a frente, tampoco me animo a dejarlo sólo en mi recuerdo para siempre.
Supongo que si quiero comenzar por el principio debo hacerlo contándote lo que sucedió una de las veces que mi amiga Natalia se quedó a dormir en casa.

Nati, muchas veces me había bromeado acerca de lo bien que te ves, tu físico, lo guapo que eres, etc. Yo nunca la había tomado en serio hasta que esa noche estábamos las dos en mi dormitorio, ya acostadas cada una en su cama. Jugábamos nombrando algunos chicos que nos gustaban y diciendo si los besaríamos o no, nos divertíamos bastante inocentemente como dos chicas que como sabes a los 17 años ya estamos dejando la adolescencia. Le tocaba el turno a Nati y se que quedó pensando unos minutos y luego dijo: “Hernán“.
Yo me empecé a reír, segura que bromeaba por lo celosa que soy contigo.

“No, en serio, te digo en serio: Hernán… Y la verdad no sólo lo besaría, sino también le haría cualquier cosa“. No le di mucha importancia pero no me gustó mucho y le dije que nos pusiéramos a dormir. Ella no dijo nada y nos quedamos en silencio un rato. Yo me imaginaba a Nati saliendo contigo, me la imaginé cenando en casa con papá y mamá, los cinco en la mesa, como ya lo habíamos hecho pero esta vez como tu novia, me imaginaba que salíamos a bailar y te veía bailando con ella, luego, no sé por qué, te imaginé haciéndole el amor; los imaginé desnudos en tu cama y yo en mi cuarto de al lado. No podía creer que estaba pensando en mi hermano y mi mejor amiga teniendo sexo. Para serte sincera no sé por qué imaginé eso pero el pensamiento me perturbó bastante. Mi cabeza daba vueltas en eso cuando escucho un sonido repetitivo y constante en la cama de Nati. Me quedé unos instantes atenta y comencé a escuchar la respiración agitada, pero a la vez apagada de Nati. No tardé en darme cuenta que se estaba masturbando.

Luego de una primera sensación de indignación me quedé inmóvil unos minutos. Sólo escuchaba y me imaginaba a Nati acariciándose debajo de las sábanas. En mi cabeza todo era confusión, primero me había imaginado a mi hermano haciendo el amor con mi mejor amiga y ahora estaba ella al lado mío masturbándose, y seguro que lo hacía pensando en ti, mi propio hermano!!!

- ¿Estas despierta? (preguntó Nati, despacito)
- Si, ¿qué estás haciendo?
- ¿Te enojas si te digo algo?
- No, ya sé lo que estas haciendo.
- Es que estoy muy caliente y no aguanto más…
Yo me puse algo incómoda pero no quise ponerme en el papel de vieja molesta
- Y… Mira… Por mi, puedes hacer lo que quieras
- Entonces déjame ir a su dormitorio a ver si logro verlo por el agujero de la cerradura

A mi me parecía un juego tonto así que la dejé hacer. Pero a los pocos minutos que se salió de mi habitación volvió corriendo, abrió y cerró la puerta de golpe y blanca como un papel saltó en mi cama acostándose a mi lado. Me contó que miraba por la rendija y justo te había visto desnudo recostado en la cama. Según ella no había podido evitar llevarse la mano a su rajita y había comenzado a masturbarse cuando sin querer golpeó, con la rodilla, la puerta de tu cuarto.

Estaba asustada como una niña y le dije que se tranquilizara, que no había pasado nada y le dije que se quede conmigo un rato.
Una vez que las dos nos quedamos en silencio por un rato, sólo dijo “¡No sabes lo grande que la tiene!“. Yo me hice la dormida, como si no hubiera escuchado. Pero pronto fue Nati la que se quedó dormida y yo no me podía sacar de la cabeza lo que me había dicho. Nunca había pensado en tu polla, siempre te había visto como mi hermano y nada más. Pero ahora te imaginaba desnudo en la cama, recordaba tus músculos y me di cuenta que con tus 19 años eras todo un hombre. Te imagine con tu novia, los imaginé desnudos besándose, te imaginé con Nati, ella haciendo el perrito y tu detrás suyo metiéndosela. Imaginé tu pene grande y duro y Nati chupándotelo y sin darme cuenta mis manos estaban acariciando mis pezones, ya duros, y estaba completamente mojada. Bajé mi mano sin hacer el más mínimo ruido para que Nati, que estaba al lado mío, no se despertara y comencé a acariciarme y masturbarme deliciosamente. Siempre sin hacer ruido y sin casi moverme.

Rápidamente (mucho más rápido de lo que suelo tardar) estaba acabando. Debo admitir que tuve un orgasmo riquísimo, pero aún la idea me llenaba de miedo y cargo de conciencia. No quise pensar más en ello y me dormí.

Pasaron varias semanas y nunca quise pensar en lo que sentí aquella noche. Pero era algo que había nacido y yo en el fondo sabía que allí estaba. Podría taparlo e ignorarlo pero nunca lo olvidaría, aunque me había propuesto nunca más pensar en ti de esa forma.
¿Recuerdas la fiesta en el Club de Sky? ¿Recuerdas que fuimos Nati, tu y yo? ¿Recuerdas la borrachera que te llevaste? Bueno, aquella noche mi vida cambió para siempre, aquella noche crucé una línea que no tiene retorno.

Mientras tu reías e ibas con tus amigos de un lado a otro yo bailé y me divertí con Nati toda la noche. Nosotras también tomamos bastante y nos reíamos de todo. Varias veces Nati me hizo bromas de lo bonito que estabas pero yo no le presté atención. A medida que avanzaba la noche la gente comenzó a irse y nos quedamos bailando solas. Ya casi no quedaba nadie y el DJ puso una canción lenta. Con Nati, siguiendo algún juego nos pusimos a bailar como si fuésemos una pareja. Con los cuerpos pegados, Nati apoyó su cabeza en mi hombro y nos deslizamos por el lugar muy tranquilamente. No recuerdo si había alguien mirándonos porque por unos instantes nos olvidamos de todo. Sólo bailamos y hacíamos chistes.

- Mira a tu hermano!!! Exclamó asombrada Nati.

Tu estabas recostado en un sillón totalmente dormido. Estabas desparramado, completamente borracho. Con bastante resignación, ya que llevarte a casa sería un fastidio, nos acercamos a ti. Entre las dos te levantamos y como pudimos, con todas nuestras fuerzas, te arrastramos hasta el auto. Al llegar a casa, no te puedes imaginar el esfuerzo que hicimos para llevarte a tu dormitorio. Una vez allí te tumbamos en la cama y te quitamos los zapatos, la camisa y el pantalón. Apagamos la luz y nos fuimos a mi habitación. Nati se quedaría a dormir en casa. Como siempre que volvíamos de una fiesta nos quedamos hablando (tu dirías cotorreando) bastante rato. Recordamos la fiesta y la gente que había ido.

Nos reímos (como siempre) de los vestidos de algunas de las chicas. Hablamos de los hombres, de la música, de nuestro baile juntas, de todo. Como siempre que nos quedábamos juntas nos contábamos todo y yo, creo que sin darme cuenta, le dije que había vuelto bastante excitada, no sé si por lo chicos con los que bailamos o por qué, pero estaba excitada. Lo dije como un comentario así al pasar, pero Nati me miró y me confesó que ella también había vuelto excitada. Se quedó seria un rato…

- Tengo una idea! ¿Te animas?
- ¿A qué? ¿Qué idea? ¿Qué estas pensando?
- ¿Te animas a que nos masturbemos las dos juntas?
- ¿Estás loca? (no podía creer lo que me decía)
- No, cada una en su cama. Cada una piensa en lo que quiere… anda va a ser divertido!!!
- No sé… me da vergüenza
- Pero, anímate, es como cuando lo haces sola sólo que yo voy a estar aquí. Pero voy a estar haciendo lo mismo, así que por mi ni te preocupes.

La verdad me parecía algo bastante raro, pero me pareció divertido. Era algo distinto, y no tendría nada de malo. Nos quedamos en silencio y yo al principio pensé que con ella ahí no podría hacer nada. Pero luego comencé a pensar nuevamente en ti. No me preguntes por qué, pero volví a imaginarte desnudo. Recordé las palabras de Nati, cuando me dijo que la tenías tan grande y otra vez rápidamente estaba toda mojada. Metí mi mano debajo de la tanga y mis dedos fueron directamente a acariciar primero la parte externa de mi rajita y luego deslicé un dedo entre los labios. Sentirme completamente mojada me excitó aún más y se me escapó un jadeo. Me dio un poco de vergüenza e instintivamente miré a Nati. La luz de la veladora estaba encendida así que la veía perfectamente. Veía cómo movía su mano debajo de la sábana. Noté que se acariciaba los pechos y la pochocha a la vez. Yo continué acariciándome hasta encontrar mi clítoris. En eso Nati se da vuelta y me ve mirándola. Las dos nos quedamos mirándonos y ninguna dejó de sobarse. El sólo hecho de ver a Nati hacerlo delante de mí me puso a mil y evidentemente a Nita también, porque sin sacarme la vista de encima, se quitó de un tirón las sabanas que la cubrían mientras seguía masturbándose.

Esa imagen me llenó de excitación y comencé a correrme. Lejos estaba de disimularlo y no oculté los gemidos que salían de mi. Nati comenzó a arquear su cuerpo y a gemir también. Las dos nos corrimos mirándonos una a la otra y te puedo asegurar que fue algo hermoso.

Otra vez nos quedamos las dos en silencio. Había tenido uno de los orgasmos mas sabrosos de mi vida pero quería más. En mi cabeza daban vuelta un millón de cosas pero otra vez fue Nati la que salió con una de sus ideas:

- Te enojas si voy a la habitación de tu hermano, sólo para verlo un poco. Total está completamente dormido… Con lo borracho que está nunca se va a enterar…

En ese momento no sabía si matarla o felicitarla por la idea que había tenido. Después de lo que habíamos hecho ya nada me sorprendía así que le dije que hiciera lo que quisiera. Nati se levantó y la vi salir de la habitación. Aún llevaba puesta su camiseta y su hilo dental. Al cerrar la puerta no pude evitar volver a imaginarte desnudo, teniendo sexo con ella. Volví a imaginar tu polla…

Natí entró de golpe:
- No me animo a ir sola… ¿no me acompañas?
- Nati, es mi hermano… ¿como crees?
- Anda ven, sólo te quedas por ahí… me da miedo ir sola… anda, anda…
Por un lado me parecía algo demasiado raro pero por otro, no lo puedo negar, había algo que me atraía. Sabía que estaba mal, pero la curiosidad…
- Vamos.

Salimos las dos al pasillo y sigilosamente entramos en tu habitación. Primero te movimos para asegurarnos que estuvieses durmiendo pero vos no reaccionaste para nada. Las piernas me temblaban de miedo. No sabía bien que estábamos haciendo… Y como queriendo escapar de la situación me senté en la silla de tu escritorio. Nati se acercó a ti y te observó unos instantes, como estudiándote. Luego se acerco más y con las dos manos comenzó a bajarte el short. Lo bajó apenas unos centímetros hasta que quedó tu polla descubierta. Nati me miró y sonreímos complices.

- Vamos a ver cómo es cuando la tiene dura (susurró Nati)

Comenzó a acariciarla suavemente con la yema de los dedos. Nati te acariciaba la polla como si fuese una mascota a la que le daba cariño. Luego la tomó con toda su mano y comenzó a subir y bajar haciéndote una paja lentamente. Poco a poco tu polla fue creciendo y Nati no dejaba de subir y bajar con su mano. Te estaba haciendo una paja fenomenal y tu no dabas ninguna señal de vida. Te imaginas cómo estaba yo al ver eso? No lo dudé un instante; flexioné las piernas y apoyé los talones en la silla donde estaba sentada. Comencé a acariciarme por encima de la tanga mientas veía tu enorme polla que ya había crecido al máximo. Nati se dio vuelta y al verme sonrió pícaramente. Se acercó más a tu cama y se puso de rodillas al lado tuyo, sobre la cama. Luego se inclinó y comenzó a jugar con su lengua en la cabeza de tu polla. Yo corrí mi tanga y comencé a frotar mi monte de venus.

Desde donde estaba te veía acostado con los brazos a tu lado. Nati te la mamaba con una habilidad que me sorprendió. Sólo se detuvo un instante y para girar su cabeza y mirarme. Sin dejar de acariciarte la polla se quedó viéndome unos segundos y noté que no me miraba sólo con curiosidad. Tenía los labios humedecidos de chuparte y sus ojos tenían algo de lujuria. Debo reconocer que verla hacerte la paja, mirándome al mismo tiempo a mi, que estaba con las piernas abiertas, dándole una perfecta vista de mi ya chorreante raja mi
hizo poner a mil. Comencé a meterme un dedo y alevosamente levantaba mi cintura. Nati volvió a girar la cabeza y se tragó tu polla entera. La chupaba casi con desesperación. Subía y bajaba su mano a toda velocidad. Seguía arrodillada a tu lado con su culo alzado. Poco a poco fue girando para dejar su culo a mi vista. No puedo negar que toda la imagen era hermosa y su culo era hermoso; tenía la tanga completamente medita y se le asomaba el bello púbico y, más arriba, se le veía asomaban los bordes de su ano.

¡¡¡Cómo te hubiese gustado ver eso!!! Mientras seguía chupándote abrió un poco sus piernas y por debajo asomó su mano para acariciarse. Corrió completamente su tanga dejándome lo más intimo de su ser a la vista. Estaba totalmente mojada, hasta se veían gotas de flujo que se juntaban en la punta de los vellos y chorreaban por sus piernas. Luego de jugar con sus labios con dos dedos se los abrió y se metió otros dos dedos. Las dos estábamos metiéndonos los dedos mientras tu ligabas una mamada que deberías haber disfrutado, por lo menos en sueños…

Nati volvió a darse vuelta y noté por su cara que disfrutó al verme masturbar así.

- Ven, ahora te toca a ti. (me dijo cómplice)

Como te dije, yo estaba a mil y ya no me importaba nada, así que sin pensarlo me levanté y me acerqué a ti, me arrodillé en la cama, casi como había estado Nati y sin vueltas me metí tu polla en la boca. Sé que no podrás creer esto que te estoy contando y sé que lo que hice estuvo mal pero la verdad en ese momento estaba como poseída por una sensación que nunca antes había sentido. Era un deseo que superaba cualquier pensamiento, inhibición o moral. El hecho es que te la comencé a chupar y lo estaba disfrutando muchísimo, incluso llegué a pensar que después de todo lo que te la había chupado Nati ya estarías por correrte y eso me excitó aún más; deseaba tu leche en mi boca. Intentaba metermela lo más adentro posible y con mi lengua jugaba con la cabeza y el agujerito de tu polla. Estaba totalmente ensimismada cuando sentí una mano de Nati que se apoyó en mi nalga y luego la otra y luego sentí su respiración en mi rajita mojada y luego sentí un lengüetazo que me recorrió de punta a punta, desde mi clítoris hasta más allá de mi ano y luego otra vez y luego… ¡¡¡ahhh qué placer!!! Yo no podía parar de chuparte y Nati comenzó a meterme primero uno y después dos dedos y no paraba de agitar mi clítoris… Todo era tan hermoso, tu polla tan grande que ya estaba a punto de explotar y Nati primero masajeó con un dedo mi ano y luego lo metió. Eso era más de lo que yo alguna vez supuse que se podría sentir y tuve el orgasmo más espectacular de mi vida. Mi ano se contrajo apretando con fuerza el dedo de Nati, mi raja se estremeció a tal punto que mis piernas se cerraron y mi espalda se arqueó. Tuve que hacer un esfuerzo para no morderte la polla. Mi cuerpo se estremeció y sacudió. Quedé casi agotada y me incorporé. Nati no había acabado y aún estaba a mil.

- Dejame terminar esto, ni tu hermano ni yo podemos quedarnos así…

Se subió a la cama y se puso arriba tuyo. Lentamente se fue sentando y se fue metiendo toda tu polla adentro suyo. Yo no podía creer cómo no te despertaras. Comenzó a subir y bajar. Puso las piernas para adelante y se recostó para apoyarse en los brazos. Me acerqué a ella y mientras tú estabas dentro suyo comencé a lamérsela. Nati gemía de placer. Mientras se la chupaba, con una mano tomaba tu polla cuando Nati subía y con la otra comencé a jugar con el ano de Nati. Todo estaba tan mojado que no me costó nada meterle la punta de mi dedo. Nati pegó un grito de placer pero no se detuvo hasta que en su ano y en su raja sentí como se corría. Natí gimió y ahogó un grito profundo. En ese momento sentí que tu polla comenzó a palpitar. Nati se levantó y yo inmediatamente me metí tu polla en la boca y te masturbé. Ahora tenía el mismo sabor que la raja de Nati, estaba deliciosa. En seguida tu polla comenzó a escupir leche con tanta presión que golpeó en mi paladar. El sabor se convirtió en algo amargo pero dulce a la vez. Salía tanta leche que casi no podía tragármela toda. Seguí chupándote hasta dejarte completamente limpio. Las dos estábamos agotadas. Te volvimos a subir el short y volvimos a nuestra habitación.Desde aquella noche que guardamos este secreto que ya no podía ocultarte más y algo dentro de mi me dijo que debía contártelo. No encontré otra forma que esta carta para hacerlo. Espero que me puedas perdonar y que algún día hablemos de esto…

lavenganzadelucila@hotmail.com