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Era viernes por la noche

Viernes, febrero 11th, 2011

Era viernes por la noche, acababa de llegar de la universidad y me encontré que no había nadie en casa, me di una ducha y al salir sentí ruidos al bajar al primer nivel vi a mis padres llegando del súper y una compañía mas, era mi tío Carlos el hermano mayor de mi padre, vino a pasar unos días a lima, el vive en Tacna con su familia. Nos tomo de sorpresa porque la verdad no nos esperábamos esa visita. En casa solo vivo con mis padres ya que mis hermanos ya son casados y viven con sus esposas.
Me cambie algo ligera con una lycra y un top chiquito y baje a saludarlos. Mientras mi papa y mi tío conversaban y bebían un vino en sala, yo ayudaba a mi mama a preparar la cena. Al terminar la cena mi papa y mi tío estaban ya un poco con el licor en la cabeza, y se sentaron a beber otra botella de vino, yo con mi mama los acompañamos un rato mas conversando amenamente.
Mi mama se sentía un poco cansada así que se fue a descansar, mientras yo acomodaba el cuarto de huéspedes para que pueda descansar mi tío.
Cuando baje a avisarle que su habitación ya estaba lista me di con la sorpresa que estaba tomando otra botella más de vino, ya iban 3 y estaban un poco borrachos.
Mi papa insistió que me quede un rato mas con ellos mientras acababan esa botella, y me senté a su lado a acompañarlos.

Mi tío: y como has estado sobrina cómo va la universidad?
Yo: bien tío, dejan muchos trabajos pero ahí voy bien.
Mi papa: vez gordo (así le dice a mi tío) salió a mí, bastante aplicada en el estudio.
Yo: papa tu también eras bien aplicado en los estudios? Es verdad eso tío?
Mi tío: si sobrina era un poco aplicado, pero yo lo era más jajá

Los tres nos echamos a reír, y ya sentí que el vino estaba causando efectos en mi, así que decidí irme a descansar y dejarlos a ellos que sigan.

Yo: bueno los dejo estoy un poco cansada y quiero ir a dormir ya, tío tu habitación ya esta arreglada.
Mi tío: gracias nena, estaremos un rato más y nos vamos a descansar.

Los deje ahí y me fui a mi cuarto a descansar. Me quite lo que tenia puesto y solo me acosté con una tanguita y un polito suelto ya que hacía mucho calor en esta temporada. Me quede dormida rápido, pero como a las 2 horas me muevo y sentí bulla en la sala, era como las 3 am y seguían tomando abajo mi papa y mi tío.

Salí de mi cuarto despacio sin hacer bulla y vi que ahí estaban los dos pero ya estaba borrachos, riéndose de todo. Espero ahí a ver que iban a hacer porque ya se les había acabado una botella mas (iban como 4 botellas). De pronto se paro mi papa y caminaba tambaleándose fue a la cocina para sacar más licor, mi tío se quedo sentado esperándolo y de pronto note que se sobaba el pene por encima del pantalón, en eso me asomo un poco mas y veo la tv prendida y estaban mirando una película porno, donde habían tíos mayores follando a jovencitas.

De pronto regreso mi papa de la cocina con unas latas de cerveza en la mano y se sentaron a continuar viendo la película. Se les notaba que estaban bastante excitados porque llevaban unos bultos grandes, me comencé a tocar por encima de mi tanguita que ya estaba empapada de mis flujos, creo haber soltado un gemido que mi tío logro escucharlo y volteo a ver, me escondí de inmediato pero creo que si me vio, y bueno siguieron viendo la película hasta que terminaron sus cervezas. Yo aproveche en irme a mi cuarto a seguir tocándome.

Escuche que se despedían y cada uno entraba a su habitación, espero como 30 minutos y Salí hacia la cocina a tomar un vaso de agua, al pasar por el cuarto de mi papa escuche sus ronquidos. Me tome un vaso de agua y me camino de regreso a mi cuarto se me entro la curiosidad de saber si mi tío estaba ya dormido, así que abrí despacio su puerta y grande fue mi sorpresa al verlo tirado desnudo durmiendo. Entre para verlo más de cerca producto del alcohol estaba profundamente dormido, lo moví para despertarlo pero no había signos de que se despierte. Mi vista estaba dirigida a su pene, era gordo y parecía que tenía un buen tamaño.

Lo toque con mis manos con mucho cuidado y comencé a hacerle una paja, con una mano me tocaba mi conchita y con la otra lo masturbaba hasta que sentí que estaba reaccionado su pene, se comenzó a hinchar y a crecer hasta tenerla bien dura. Decidí ir un poco más, me senté en la cama y me agache hasta chupárselo sabiendo que no despertaría. Se la chupe por unos 5 minutos hasta que sentí que se hinchaba su glande y expulso su semen, que me tomo por sorpresa y tuve que tragármelo para no dejar huellas de lo sucedido. Le estuve chupando un rato mas hasta que se lo deje limpio y descansando. Salí despacio de su cuarto y me fui al mío a dormir.

A la mañana siguiente me desperté muy temprano y al bajar a la cocina escuche ruidos, eran mis padres y mi tío que desayunaban y conversaban. Entre a la cocina y salude a todos.

Yo: buenos días con todos.
Mi papa: hola hijita ya era hora que te levantaras.
Mi mama: hija siéntate a tomar desayuno que luego quiero que me acompañes al súper.
Yo: está bien mama, y tío que tal dormiste?
Mi tío: si sobrina dormí muy placido, solo que… nada dormí bien gracias.

Por dentro mío pensé en que quizás si se despertó pero no me quiso hacerlo saber porque disfrutaba de la mamada que le hacía, bueno eso lo averiguaría tarde o temprano.

Luego del desayuno mi papa y mi tío salieron y me quede con mama a preparar el almuerzo. Como a la hora de haber salido mi papa llamo diciendo que se había olvidado de sacar unos documentos que tenía que dejar en su trabajo y que mi mama se los llevara y se encontrarían en el trabajo de papa, de mi casa al trabajo de mi papa son como 45 min en auto y si iban en bus se demoraban un poco mas, así que mi mama se fue llevando esos documentos a mi papa.
Tocaron la puerta y al abrir mi tío se apareció, le pregunte por mi papa.
Yo: tío y no ibas a estar con mi papa todo el día?
Mi tío: no lo que pasa es que no me sentía bien y decidí descansar en casa un poco ya en la noche saldría con tu papa.
Yo: bueno tío el almuerzo ya estará pronto así que ponte cómodo.
Mi tío: me daré un baño y bajare contigo.

Mientras terminaba de cocinar mi tío había terminado de bañarse y bajo solo con un short puesto y la toalla sobre los hombros.
Mi tío: sobrina, ayer tu entraste a mi habitación verdad?
Me quede helada, no sabía que decir, me puse muy nerviosa y no me salían las palabras

Yo: tío yooo este… bueno si.
Mi tío: Me gusto lo que me hiciste, házmelo nuevamente ahorita
Sin dejarme reaccionar me tomo de los hombres y me hizo arrodillarme y se bajo el short saliendo como un resorte su pene que ya lo tenía bien duro.
Yo: tío perdóname no debí hacer eso, tú eres el hermano de mi papa y esto no está bien.
Mi tío: abre la boquita y chúpamela.

Tuve que chupársela, ya me había descubierto lo que había hecho en la noche así que me tenía acorralada.

Mi tío: así chiquita así chúpamela.
Yo: glups glups, tío que rica verga tienes, te gustaría metérmela?
Mi tipo: claro mi amor ven apóyate en la mesa.

Me bajo la lycra y mi tanga y me metió la lengua comiéndome el clítoris.

Yo: tío ahhh no aguanto más métemela ya…
Mi tío: ahí va chiquita aguanta.
Yo: ahhh si despacio, duele duele despacio.
Mi tío: ya está toda dentro quédate tranquila.

Me la metió por unos 5 minutos hasta que eyaculo dentro mío.

Mi tío: ahhh me corro, ahhh
Yo: si toda dentro, córrete dentro si…..

Se hecho encima mío sobre mi espalda, cansados sentía su respiración agitada y su verga ya había perdido su dureza y se salía de mi vagina corriéndome su semen por las piernas.

De pronto no nos dimos cuenta de la hora, mi mama estaba abriendo la puerta de la casa, al escuchar el ruido mi tío se subió corriendo su cuarto y yo me quede en la cocina, me subí la lycra y me limpie el semen que se había escurrido por mis piernas.

Mi mama: hija vino tu tío por aquí? Tu papa me dijo que no se sintió bien y que venía a descansar.
Yo: si mama está arriba en su cuarto descansando.

En la noche al llegar mi papa, llamo a mi tío y salieron a tomar unas copas. Al día siguiente se iba mi tío a su casa, no alcance a despedirme porque se iba muy temprano, pero me quedo el recuerdo de haberlo hecho con él.

A veces llama para conversar con mi papa y aprovecho para charlar un rato con el, aunque mi papa no sabe nada de lo que paso con su hermano, mi tío me está invitando a pasar una vacaciones en su casa, aun lo estoy pensando aunque sí creo que podría ser una muy buena vacaciones, ojala que se diera más adelante.

Espero sus comentarios y ojala les haya gustado mi relato, cualquier comentario a incestuosa23@hotmail.com.

Mi adorada tía Lola

Miércoles, enero 19th, 2011

Mi tía Lola, con la que había tenido amores sabrosísimos durante años, me dio una gran alegría al decirme por teléfono:

¿A que no sabes quien ha vuelto a su casa de siempre  y me ha llamado por teléfono?

¿Quién?.

Maruja.

¿Con la que estuvo acostándose el tío, tu hermano?.

La misma que viste y calza.

¡No me digas!. Pero…..¿No se casó y se fue a vivir a provincias?.

Claro, a Salamanca, pero enviudó hace dos años y tuvo que volver a ponerse de doncella, pero la señora con la que estaba, una ganadera, se murió. Y como no le salía un buen trabajo, pues habló con su antigua señora, la de María de Molina, y para Madrid que se ha venido. Lleva ya un año largo aquí.

Nunca tuvo suerte esta mujer. Primero el tío, que, dicho sea con todo el respeto que merece su memoria, no aportó nada en su vida y, cuando parece que se le arreglan las cosas, se queda viuda. En fin, mala suerte. Tendrás que darme el teléfono, me gustaría saludarla cualquier día de estos. Si me acuerdo de llamar.

Si, ya te veo yo a ti. ¿Con que el teléfono, no?. ¿Qué pasa,

que te la quieres beneficiar, no?. Eres un cara dura. ¡Mira que atreverte a decírmelo a mí, ¡a mí!….Hace falta  ser cara dura!.

Oye, tía, sin reproches, que ya sabes que no tienes derecho a reprocharme nada, que si dejamos de jodernos es porque tu quisiste romper, que bien felices hemos sido y bien que lo disfrutábamos jodiéndonos en carne viva como nos jodíamos tu yo . No me enfadé contigo  y no será porque la cosa no tuviese narices: cortar de la noche a la mañana y con unas explicaciones tontísimas.

Sabes de sobra por qué fue: me daba mucha vergüenza saludar a tu mujer, mientras me estaba acostando con su marido, que para colmo es mi sobrino, el hijo de mi her- mana (q.e.p.d) y al que he criado desde los diez años.

Si, claro. Y con el que llevabas más de cinco años jodiendo en carne viva y dándonos un gustazo como no he vuelto a sentir con ninguna mujer.

Yo no he vuelto a acostarme con ningún hombre, ya lo sabes.

Bueno, eso es lo que tú me dices. A saber si es verdad.

¿Cómo?. ¿Es que no me crees?. Tú sabes de sobra que yo….

Yo lo único que sé es que no hay derecho a lo que hiciste.

Bueno, dejémoslo, que no es cosa de revolver cosas pasa-das.

Serán pasadas para ti.

¿Para ti ….no?

No, lo sabes de sobra. Tu, puede que lo hayas olvidado, pero yo lo tengo bien metido en mi sangre y en mis hue –sos.

Yo tampoco he olvidado. No me digas estas cosas que…

¿Qué?, se sincera. ¿Deseas que volvamos a querernos.

Porque yo te sigo queriendo.

¡Cállate, te lo suplico!. No me hagas recordar lo que no consigo olvidar.

Entonces…..

Mira, ya te lo he dicho en todos los idiomas: no tengo estómago para dar un beso a tu mujer, mientras su marido y yo nos comemos enteros. Y no digas nada más, te lo ruego. Anda, apunta el teléfono de Maruja y……Bueno, tú ya sabes de sobra cómo se conquista a una mujer.

¡Qué no es por eso, tía, que no es por eso!. Sólo quiero sa-ludarla. Siempre la he tenido mucha simpatía. Además es muy mayor.

Yo también y bien que …..

¿Me gustabas?.

Si, eso es.

Y me sigues gustando. Mucho, que lo sepas. Bueno, ya lo sabes de sobra.

No remuevas, por favor.

Está bien.

Anda, apunta el número.

Después de colgar, evoqué mis amores con mi tía: ¡qué años tan buenos, tan llenos de amor, de pasión, de entrega total!. Tenía mi tía un coño precioso, con muchísimo pelo rizado, ensortijado como el de una africana. ¡Cuántas veces me lo he comido, lo he devorado con auténtica ansia!. Nunca me ha gustado tanto el coño de una mujer como el de mi adorada tía.

Tenía yo…veinte años, sí. Fuimos a la boda de una vecina del barrio. Después de cenar, vino el baile. Casi todas las chicas iban con sus novios y yo, me puse a bailar con las señoras del barrio, las que eran viudas y sin compromiso, claro. Después de varias piezas, saqué a bailar a mi tía, que me recibió algo molesta:

¡Vaya!, menos mal que al señorito le ha dado por acor- darse de bailar conmigo.

Pero si a ti no te gusta bailar, tía.

Hoy, sí, mira tú por donde. En el salón hace calor y en el jardín se debe estar más fresquito. Vamos para abajo, anda.

Es otra boda.

¿Qué importa?, allí se mezclan todas las bodas.

Bajamos y empezamos a bailar. Mi tía se apretó contra mí. Como era verano y la ropa ligera, sentí el calor de su entrepierna y……¡lo que faltaba!, pensé, que se me ponga tiesa y mi tía se moleste conmigo. Y pensado y hecho: me mantuve a distancia. No por mucho tiempo, porque mi tía volvió a apretarse más que antes y, al evitar yo el contacto, me soltó, algo enfadada:

¡Mira qué bien!, con las señoras del barrio, las viudas , claro, bien que te has arrimado y ahora, conmigo, no. Pues yo también soy viuda, ¿sabes?.

Si, ya.

Pues no sigas rehuyéndome Y si sientes algo….pues sién-telo, ¿estamos?. Si no, me voy a enfadar mucho contigo.

Me ciñó más el cuello, juntó su cara con la mía y apretó mucho la entrepierna. La tenía caliente, muy caliente. Co-mo había tomado bastante sangría, que no era tan inofensiva como parecía, me excité muchísimo y mi polla empezó a engordar. Mi tía, al notarlo, se apretó aún más y se desplazó hacia la derecha, buscando un contacto más pleno. Yo, perdiendo el natural comedimiento, la imité y nuestros sexos se encontraron frente a frente, con ansía de

fundirse, de entrar hasta dentro. Sentí los ardientes labios de mi tía buscando la comisura de los míos. Había que di-simular. A pesar de ello, sentí la humedad de su lengua y la imité. Sentí que su entrepierna  rotaba, se retorcía con discreción y di varios empujoncitos, lentos, prolongando mi calenturiento deseo, que se estaba desbocando, per – diendo la discreción y deseando sólo besarla con ansia, comerme su boca y su lengua. Ella debía sentir lo mismo que yo, porque me besó de lleno, metiendo su lengua  en mi boca y apretando con fuerza su coño contra mi polla. Acaricié su pecho sin disimulo alguno y, tras volverme a besar en la comisura de los labios, haciéndome sentir la humedad de su deseable lengua, me susurró, ronca la voz por la pasión:

No puedo más, mi amor. No sé lo que ha pasado, pero me alegro de que nos esté sucediendo esto. Lo llevo deseando hace años. ¿Tú sientes lo mismo?.

Más. Estoy que me muero por ti, tía. Desde hace muchos años.

Vamos a ser muy felices, ¿sabes, mi amor?, quiero hacerte muy feliz.

Y yo a ti, mi vida. Estoy deseando que estemos en casa.

Vámonos. Sin despedirnos de nadie. Y métete la mano en el bolsillo para sujetar esa cosa tan bonita que va a ser para mí. Se te ha puesto tremenda, vida mía.

Tú me las has puesto así.

Y más que te la voy a poner, amor mío, cariño de mi vida.

¡Ay, tía, cuánto te quiero!.

Y yo a ti, amor mío. Vámonos y conduce tú, porque yo estoy sin vista, cielo mío.

Salimos casi tropezando y nos acercamos al coche de mi tía. Estaba en una especie de descampado y no había na-die por los alrededores. Abrí las puertas traseras y entramos. Mi tía, tan caliente como yo o más, no perdió el tiempo y se quitó el traje de chaqueta y las bragas. Ante mí, asombrándome, apareció el coño más bonito que he visto nunca: pelo abundantísimo, una selva ensortijada y maravillosa. Separó las piernas y me dijo con voz ronca:

¡Entrame, amor de mi vida, que llevo soñándolo muchos años!.

Tras bajarme pantalones y calzoncillos, empecé a colocarme sobre ella. Interrumpió mi maniobra y me dijo que me sentase, que ella se pondría encima. Así lo hizo y se metió toda mi polla de golpe, con fuerza, con la misma fuerza y apasionado entusiasmo con que inició el sube y baja que la condujo rápidamente a su primera carrera.

¡Ay, Juancho, mi vida, que gustazo!………¡Me corro!…….

¡Me corro!…. ¡Ay, mi amor, que gusto tan grande!…………

¡No te resisto, me voy, me voy!. ¡Te quiero, mi vida!.

Menos mal que me había bajado hasta los tobillos pantalón y calzoncillos, porque si no me los habría empa-pado. ¡Cómo se corrió!, ¡qué de jugos me escurrieron por la polla. Pusimos la tapicería perdida. Mi tía se quedó quieta, saboreando el momento y, casi sin voz, casi falta de aliento, me dijo:

¡Cómo te voy a querer, amor de mi vida!. Hace ocho años

que me quedé viuda y no he estado con ningún hombre. Tenía tanta leche guardada que he debido ponerte perdido. El coche también. Tu no te has corrido mi vida, pero ahora te voy a volver loco de gusto.

Dicho y hecho. Comenzó el sube y baja, esta vez con más suavidad, retorciendo el cuerpo, lamiéndome la boca, la cara toda, chupándome la lengua y acariciándome la polla cada vez que elevaba el cuerpo. Tardaba en correrme y mi tía, que estaba caliente a más no poder, que echaba fuego por su adorable y precioso coño, volvió a jadear con fuer-za y a decirme frases que me encendían.

¡Ay, vida mía, que me vuelvo a correr, me vuelvo a morir de gusto!……¡Te quiero!…….¡Como te quiero, amor de mi vida!……¡Otra vez, me corro otra vez!…… ¡Córrete conmi-go!…..¡Ahora, córrete ahora conmigo, mi vida, córrete!.

¿No hay peligro?

Ninguno. Dame tu leche, dámela que es sólo mía, mi amor. Te quiero. ¡Ya, me voy, me voy, córrete conmigo,

córrete, mi amor!.

Nos corrimos juntos: entre gritos y jadeos me vacié dentro de su coño, la eché toda mi leche, ¡qué gustazo me dio mi tía!, ¡cuántas veces me había desahogado en solitario pen-sando que jodía con ella, que me vaciaba en su coño!. Nos quedamos quietos, en esa deliciosa quietud que sigue a los polvazos en los que gritas y sientes lo que nunca has sentido. Nos lamíamos la lengua y los labios, mientras yo acariciaba sus duros pechos, que eran una gloria de suavi-dad y calor.

¡Qué coño tan rico tienes, tía de mi vida!, ¡qué caliente, ¡qué gustazo tan grande me has dado, mi vida!.

¿De verdad, amor mío?. Es lo que quiero, darte más gusto que ninguna mujer, que sólo lo quieras hacer conmigo.

¿Sabes?: muchísimas veces, siempre que me desahogaba en solitario, imaginaba que estaba contigo, sintiendo tu calor y disfrutando de tus besos.

Me besó con toda su alma, lamiéndome la lengua con un ansia indescriptible.

Ya nunca más tendrás que desahogarte solo, ahora tienes mi coño y mi boca para comerte entero, ¿sabes?, porque estoy deseandito que lleguemos a casa para ducharnos juntos y comerme tu polla, que es mía, solo mía.¡Ay, Juancho, amor mío, qué enamorada estoy de ti, sobrino de mi vida ¿Te molesta que te llame así?.

No, no, no, es más….. no sé, más emocionante, más pecaminoso, más excitante.

Vamos a vestirnos y nos vamos,¿quieres, amor?.

Así lo hicimos y, cuando arranqué el coche, antes de ponernos en movimiento, me dio otro beso apasionado, me lamió la oreja y me dijo:

Como te he criado, también puedo llamarte, hijo de mi vida, de mi amor, de mi locura.

Sí, mamá de mi vida, qué feliz me hace tu coño, el que más me gusta del mundo.

Y a mí tu polla, hijo de mis amor, de mis deseos de mujer, que tú has despertado como nadie lo había hechos hasta ahora. Te quiero, hijo mío, amor de mi vida.

Después de hablarnos así, sin poder resistirlo, la abracé con fuerza, subí sus faldas y me puse sobre ella. Se abrió de piernas, acarició mi polla, dura como un palo, y la guió hacia su coño, hacia la raja que tenía para mí, para mi polla, para mi desahogo y mi pasión de hombre.

¡Hijo mío, hijo de mi corazón, métele la polla a tu madre, que está loca por ti, que te quiere como no ha querido a hombre alguno!. ¡Méteme tu polla, hijo de mi alma1.

¡Sí, mamaíta mía!. ¡Cómo me gusta que nos llamemos así!.

Y a mí también, hijo de mi alma, amor de mi vida, polla mía, mi locura.¡Me haces sentirme más mujer!. ¡Nunca me he sentido tan mujer como contigo, hijo de mi corazón,

amor!

Callamos porque el meti-saca que había iniciado iba a dar sus frutos: nuestros jugos, a punto de salir, de inundarnos, de corrernos. Nos dijimos locuras:

Te voy a dejar embarazada, mamaíta, amor mío.

Sí, hijo mío, pasión mía, déjame embarazada que quiero tener un hijo tuyo, así serás mi marido ¿Quieres ser mi marido, hijo de mi alma?

¡Sí, mamá, amor mío, te quiero y deseo casarme contigo, mamaíta de mi corazón!. ¡Me voy a correr, mamá, no puedo más!.

Si, hijo, córrete en mi coño, en el coño de tu mamá, que la das un gusto de locura. ¡Ay, me corro, hijo, dame toda tu leche, que es sólo mía!. ¡Me voy, dame tu leche, es sólo mía, de tu madre, échamela en el coño.

¡Toma, toma mi leche, mamá!.

Sí, hijo mío, tu leche, tu leche…..en el coño de tu madre.

¡Me voy, hijo, me voy, qué gusto, más que antes!.

Yo también, mucho más, mucho más, me corro, mamá, me corro en tu coño, mamá, en tu coño. Te hago un hijo, amor mío. ¡Me corro en tu coño, mamá!.

Nuestros jadeos, nuestras lenguas, nuestra saliva y nuestra leche se mezclaron entre gritos de gusto. ¡Qué carrera, nunca había sentido algo así!. Lo mismo que ella, según me gritó entre jadeos, mientras retorcía su cuerpo para sentir más y mejor mi polla.

Hijo de mi vida, ¡qué enamorada me tienes, que gustazo tan grande!. Te quiero, te quiero.

Y yo a ti, mamá, mamá de mi amor, cachonda mía.

¡Ay, cariño de mi vida, hijo mío, qué locuras nos decimos,¿verdad?.

A mí me gustaría mucho casarme contigo, mamaíta mía.

Y a mí, también , hijito mío. Y lo haríamos…si tuviésemos un hijo, te lo juro; pero ya sabes que desde hace dos años….se me fue el período.

Anda, hijo mío, vamos a arreglarnos otra vez y a casita, que allí, solos tu yo, nos podemos hacer todas las locuras que se nos ocurran como madre e hijo. ¿Te gusta que nos llamemos así?. A mí me excita más.

A mí me pasa igual, cachonda mía, mi mamá cachonda.

Si, mi amor, soy la mamá cachonda de mi hijo, sólo de mi hijo, que mete su polla en el coño de su madre y la vuelve loca de gusto.

No sigamos llamándonos así porque…¡mira lo que pasa!.

Tomé su mano y la llevé a mi entrepierna. Notó la dureza de mi  polla y dijo, dándome un lametón en los labios:

Vamos a casa, hijo de mi amor, que vamos a terminar haciéndolo otra vez. Y en casa estamos mejor, hijo mío.

Allí, estoy deseándolo, te voy a comer la polla.¡Tenemos que hacernos muchas guarrerías!, ¿quieres, hijo mío, mi amor?

Si, mamá,  mi amor,me voy a comer, a lamer el coño de mi madre,¿quieres, mamá?.

Si, mi amor, estoy deseando que mi hijo y yo, su madre, nos hagamos un sesenta y nueve de locura.

Y así lo hicimos y siempre como madre e hijo, que le daba más morbo, más excitación a nuestros inenarrables polvazos. ¡Qué años!.

Dejé la evocación y me centré en el hoy, en Maruja, la ex –novia o ex – querida de mi tío. El recuerdo de mi vida se-xual con mi tía, me había excitado y decidí que era buena hora para llamar a Maruja. Si mi tía seguía empeñada en no volver a acostarse conmigo, la viuda Maruja, que estaba muy buena, podría ocupara un lugar de privilegio en mi cama, en la que llevaba durmiendo solo demasiado tiempo. Al segundo timbrazo descolgó.

Reconocí su voz, algo ronca y con timbre de contralto.

Diga, ¿quién llama?.

No te vas a acordar de mí, Maruja. ¿A que no sabes quién soy?.

Pues….la verdad, no. ¿Quién eres?.

Soy Juancho, mi tía me ha…..

Me interrumpió con verdadera alegría. Nos saludamos y nos contamos nuestras vidas durante los años transcurridos. Cuando llegó al capítulo de la viudedad, en tono más bajo, como cohibido, me dijo:

Acabo de hablar con tu tía y ya me ha dicho que me ibas a llamar hoy mismo. Yo no la había creído pero….en fin, ya veo que tenía razón, que estás siempre intentando con –quistas.

No la hagas caso, por favor.

Si no importa, Juancho, al contrario, es agradable volver a sentir esas sensaciones.  A mí, como a todas las viudas de mi edad, los hombres ni nos miráis.

Eso no es así, Maruja. A mí, por ejemplo, siempre me han gustado las mujeres mayores que yo. Tú, cuando era un muchacho…….

Corté astutamente la explicación, para ver por donde salía.

No te cortes, que quiero oírtelo decir.

¿Te interesa?

Muchísimo, Juancho, no sabes cuánto me interesa. Estoy muy sola, sin ningún afecto. Es muy triste, no te lo puedes ni imaginar, muy triste. Dímelo. No te quedes a medio camino.

Pues que…bueno, allá va: yo estaba muy enamorado de ti.

¡Uff!, creí que no me iba a atrever. Y no quería decírtelo porque supongo que ahora no querrás que nos veamos.

Su voz, ligeramente más ronca de lo habitual, susurró una frase que me llenó de alegría:

Al contrario, Juancho, ahora es cuando tengo más interés. Mucho más.

¿No te ha parecido una cosa de chiquillos?.

¿Por qué no me lo dijiste entonces?

Porque lo habrías tomado como una chiquillada.

No, porque yo sentía lo mismo que tú o muy parecido, pero, como eras menor de edad, pues…..me dió miedo.    Ya ves lo que nos perdimos por no sincerarnos. Siento que, con el paso de los años, esos sentimientos se pasen y no quede nada de ellos.

Nunca se sabe,¿no?. Dicen que donde hubo fuego…….

Bueno, Maruja, demos tiempo al tiempo. Siento tener que terminar la conversación, pero tengo mucho lío hoy en la revista. Estoy de guardia.

Ya sé que eres todo un periodista. Tu tía me lo dijo.

El oír hablar de mi tía, por la que estaba loco y no cambiaba por ninguna otra mujer, me hizo frenar en seco.

Olvidar  o aplazar mi propósito inicial era lo adecuado.

Con Maruja, viendo por dónde iban las cosas, podría tener una aventura cuando quisiera; pero mi tía se enteraría. Y yo no renunciaba a que volviésemos a querernos. Si tenía que renunciar definitivamente, sería cosa de llamarla otra vez.

Bueno, Maruja, me he alegrado mucho de charlar contigo y de que …..nos hayamos sincerado. Te tengo que dejar, me están llamando para corregir una página. Hoy me ha tocado ser el redactor de cierre y…¡esto es no parar!. Ya hablaremos otro día  y nos veremos. Adios.

Adios, Juancho. Y no te olvides de mí, que espero tu lla –mada.

Descuida. Adios.

Acabé en veinte minutos, cuando apareció el jefe y me dijo que el se quedaría hasta terminar la tirada. Tras informarle de algunas cosas, me fui. Lo primero que hice, fue buscar una cabina y llamar a mi tía. Lo cierto es que, desde que Maruja se me puso a tiro y citó a mi tía Lola, ya sólo tuve un objetivo: intentar verla. Llamé por teléfono a mi adorada tía.

Diga.

Hola, tía Lola. Mamaíta.

Juancho, no digas eso. Habíamos quedado en que nada de recuerdos ¿Por qué llamas a las doce de la noche?….¿Te encuentras bien?.

Estupendamente. Verás: hoy me había tocado estar de cierre, pero apareció el jefe y se quedó.  Al salir, no he encontrado ninguna cafetería con la cocina abierta. Y eso que he mirado en dos o tres. Total, que se me ha ocurrido…..

Mi tía se echó a reír y terminó la frase:

…Que bien podía yo, si no estaba durmiendo ya, prepa – rarte una tortilla de cebolla, que tanto te gusta, ¿a que no me equivoco?.

….No, aciertas de lleno. Perdona si soy tan abusón.

¡Qué le vamos a hacer!.

El timbre de voz de mi tía Lola, la mujer a la que más he querido, era menos adusto que en los últimos tiempos, en los que no quería ni que apareciese por casa. Eso…..me dió que pensar, la verdad. Y su respuesta, que no me espe-raba, aportó el dato definitivo: quería que nos viésemos. Y eso, en una pareja como nosotros, que tan enamorados se –guíamos estando, sólo podía tener un significado. Mi ale – gría se tradujo en un fuerte suspiro. Se dio cuenta. Era muy lista y me conocía muy bien, tan bien como yo a ella.

No suspires, porque todo va a seguir igual. No te equivo-ques, porque si te dejo venir a casa es porque no quiero que te quedes sin cenar. ¿Cuánto tardas?.

Pues….como estoy en Narváez….. Media hora.

Vale.

Colgamos y sin prisa me dirigí al encuentro de la mujer de mi vida. Estaba seguro de lo que iba a pasar, era inevita –ble: volveríamos a querernos con locura. Habían transcu –rrido dos años sin darnos el uno al otro y ya no podíamos seguir así.

Me entretuve a propósito, buscando su inquietud y que su deseo aumentase. Yo me sentía incapaz de vivir sin que mi tía Lola fuese de nuevo mía.

Abrió la puerta y no pudo reprimir su ansiedad:

Me tenías preocupadísima, creí  que ya no ibas a venir, que te había pasado algo con el coche.

Sabes que eso no es posible……..Mamaíta mía.

Se aceleró su respiración, evitó mi mirada y, tras cerrar la

puerta, me dijo:

No me digas esas cosas, que te echo de casa, ¿estamos?. Te he preparado una tortilla riquísima. Cómetela antes de que se enfríe.

No me importa, yo quiero comerme otra cosa mucho más dulce y rica, mamá de mi vida.

Con voz desfallecida, ronca, con la respiración entrecorta-da, suplicó:

Te lo ruego, hijo mío……….¿Ves ¿…Me has hecho decir lo que no quería. No sigas diciéndome….

¿Qué?, ¿Qué te quiero como nunca podré querer a ninguna mujer?, ¿Qué eres el amor de mi vida y no voy a consentir que sigamos como estamos ahora?. Pues que sepas que esta situación, absurda y ridícula, se ha termi- nado. Te quiero. Y tú me quieres a mí.

La abracé y su cuerpo se abandonó al mío: devolvió mi abrazo con fuerza, apretó su entrepierna contra la mía y nos devoramos la boca.

¡Cuánto he echado de menos esta lengua, vida mía!.

¡Yo también, Juancho mío, mi amor, querido de mi vida, amante mío…..marido de mi alma.

Se quitó el vestido y su cuerpo se me mostró desnudo.

Creí que me desmayaba de placer. Tenía el mismo vello que recordaba, quizás más ensortijado todavía, más africano. Mi boca buscó su pecho y  chupé hambriento de su adorado cuerpo.

Se movió hacia el dormitorio. Me besaba con ansia, me acariciaba con gran pasión, mientras me decía:

Vamos a la cama, maridito, a nuestra cama matrimonial. No sé cómo he podido vivir sin tu amor, hijo de mi vida.

Yo tampoco podía más, esposa mía. ¿Sabes?, ahora me gusta más llamarte esposa que mamá.

Y a mí decirte marido mío de mi amor. Sé que me sigues queriendo más que a tu mujer, que sólo yo soy tu esposa.

No lo dudes, esposa mía.

Caímos en la cama y nos hicimos el más maravilloso sesenta y nueva que nunca se haya hechos pareja alguna. Sentí sus jugos cuando se corrió en mi boca. Yo también la eché mi leche, me derramé plenamente en su adorable boca, que me comía como nunca me comió mujer alguna.

Nos deseábamos con locura, no nos sentíamos satisfechos y nos giramos. Me cabalgó enardecida y comenzó a subir y a bajar incansable, jadeante, diciéndome las frases más hermosas del mundo. Gritó, se estremeció epilépticamente y se derramó otra vez. Sentí su leche bajar por mi polla y empaparme el bajo vientre. Yo, a la vez que ella, eché toda mi leche en su coño, que me enamoraba. Nos quedamos quietos, disfrutando esa calma. Me descabalgó y abrazán-dome, arrimando su jugoso coño a mi muslo, me dijo con todo su cariño:

Eres muy bicho, maridito mío, muy bicho. Lo que me has dicho hoy por teléfono, me ha tenido pensativa toda la tarde. Te he llamado a casa y no estabas, claro. Me quedé triste, porque deseaba verte.

Yo también, amor mío.

Vamos a lavarnos, maridito.

Mientras nos duchábamos, demostró su alegría hablando sin parar.

¿Es verdad que soy la mujer a la que más quieres?.

Si, amor mío, más que a ninguna. Y cuando digo ninguna, es que meto a todas las mujeres que conozco.

Siempre dices que sólo a mí echas tu leche. No te creo, me lo dices para halagarme

Te juro que no, que es así: sólo me corro en tu coño. Mira, hablemos de ello de una vez. A Luisa no le gusta el sexo, no le llama la atención. Te aseguro que es así. Y como no queremos más hijos, las poquísimas veces que lo hacemos, es con preservativo. Te estoy diciendo la verdad, amor mío.

Te creo y me das una alegría muy grande. Anda, vamos a la cama. A dormir,¿eh?, que mañana hay que ir a trabajar.

Durante años fuimos, como siempre, la pareja más feliz y más enamorada del mundo. Como mi trabajo era un poco descontrolado y yo procuraba hacerlo más incontrolable,

además de cuando era Rodríguez de verano, una o dos veces al mes pasaba la noche con mi tía, mi mamá ca – chonda, mi esposa auténtica.

En cierta ocasión, en la que la revista me envío a Roma a hacer una entrevista a un famoso director de cine, mi tía, mi mamá cachonda se vino conmigo. Su presencia, que no interfirió en absoluto mi trabajo, fue algo maravilloso. Conseguí de mi jefe dos días de asueto y, pagándolo nosotros, estuvimos en Veneº cia. Y con la suerte de cara, pudimos asistir, en la Fenice, a una representación de La Forza del Destino. A mí, gran admirador del Duque de Rivas, me pareció mejor el D. Alvaro o la fuerza del sino, que la versión verdiana. Que está bien, pero que muy bien, pero es que……yo siento una gran predilección por la obra teatral, las escasas veces que se representa. De cualquier modo, debo aclarar que el marco, antes del incendio que lo destruyó, era maravilloso y los dos disfrutamos muchísimo de la ópera. Y luego, en el hotel, nos hicimos las mayores locuras y guarrerías del mundo. ¡Qué viaje!. Fue una luna de miel increíblemente hermosa.

Cuando regresamos nos fuimos derechos a casa de mi tía. Y allí, a solas, sin testigos, volvimos a querernos con locura.

JUANCHO.

Mi tía, la del pueblo

Miércoles, enero 19th, 2011

Mis abuelos paternos, que son los que me criaron, no paraban de insistir en que debía enterarme de qué bienes tenía mi madre  en  el pequeño pueblo donde había nacido.

Pero si no viene ni en el mapa de carreteras, abuela. Si es que tenía algún animal, se habrá muerto de viejo. Hace ya muchos años que murió mi madre  y……mira…¡no vale la pena matarse por unos caminejos de mala muerte!. ¡Costará más la reparación del coche que lo que pueda haber allí!. Esas carreteras te rompes algún amortiguador o un palière, seguro.  Además, la gente de esos pueblos debe ser muy bruta. Igual me dan un estacazo por ir a quitarles una miseria que ya creen que es suya No, abuela, no, es un  auténtico sin sentido ir hasta allí. Y no porque esté lejos, que total es algo menos de doscientos quilómetros.

No hubo manera de convencerla, de convencerles. Al final, no tuve más remedio que ponerme a revolver en una polvorienta caja de cartón en la que se guardaba todo lo referente a mi madre.

Resultó fácil localizar los papeles de la herencia de mi madre. Le había tocado en el reparto más de lo que yo esperaba: una casa y el gran prado en el que se encontraba, otro prado más pequeño que incluía una casita y cuadra adyacente, una yunta de bueyes, seis vacas y un huerto con siete higueras.

Los animales estarían muertos, la casa medio derruidas…..

Sólo aguantarían aún las higueras, que era árbol longevo y duro.

Me obligaron a escribir a mis familiares. De entre las fotos que encontré, una llamó mi atención: era de una muchacha

muy guapa y que podía tener buen tipo, según se desprendía de la foto, muy deteriorada por los años. La foto era de mi tía Socorro, la más joven de la familia de mi madre.

La primera carta , protocolaria y diplomática, se ciñó a calurosos saludos, buenos deseos, etc. A como, por pura casualidad, revolviendo entre cajas viejas y olvidadas, había aparecido la dirección de la familia de mi madre, que mis abuelos no recordaban. En fin, una justificación más o menos coherente. En modo alguno me referí a temas de herencia. Envié una foto en la que estaba favorecido, aunque no hiciera falta porque yo era y soy un hombre resultón, como dicen por ahí.

Casi a vuelta de correo recibí la respuesta de mi tía Socorro, que me adjuntaba una foto suya.

Es en la que he salido mejor, mi querido sobrino Juancho, porque, como tú eres tan guapo, una tiene que procurar no desmerecer demasiado.

Desmerecer, ¡sí, sí!. ¡Menudo pedazo de mujer!. Estaba buenísima, hecha un brazo de mar: pecho gordito y alto,

piernas gruesas, de muslos que encendían el deseo a cualquiera; cara muy guapa, cabellera abundantísima y negra, estatura aventajada, complexión recia y aspecto general sano como una manzana.. La foto era de hacía unos pocos días, en la piscina de un pueblo cercano y estaba en traje de baño acompañada por varias amigas. Como era una tía recién descubierta y estaba muy buena, la consideré una posibilidad de ligue muy apetitoso. Además, eso de poder tener amores con una tía carnal lo salpimentaba todo y añadía mucho morbo, lo hacía muy             pecaminoso.

La carta, extensísima, me daba cuenta de todo lo que se refería a su persona: había enviudado hacía nueve años,

se encontraba sola, con la única compañía de sus amigas y, aunque tenía ganas de diversión, en esos pueblos había pocas posibilidades. Me animaba a acercarme hasta el pueblo de mis mayores y conocernos. Consideraba que debía también hacerme cargo de mi herencia que, aunque no era para echar las campanas al vuelo, tenía cierto valor.

Coincidía con lo que yo había visto en los  papeles, más  añadiendo la herencia de dos tíos solteros.

Aseguró que tanto ella como sus hermanos habían intentado localizarnos en el último domicilio conocido de mi madre, pero que el esfuerzo había sido inútil.

La creí, porque, tras la muerte de mis padres, los abuelos me llevaron con ellos a otra ciudad.

Así continuaba la carta de mi tía, que insistía en que nos conociésemos:

Aunque, claro, esta pueblerina feúcha y algo vieja, pocas ganas de conocerme puede despertar en un hombre tan buen mozo, al que las mujeres tienen que rifárselo…¡para lo que sea!.

Me dio que pensar la carta, que parecía abrir puertas y animar a que nos conociésemos. Sobre todo, por el párrafo anterior y el que transcribo seguidamente:

Yo soy la pequeña, mis hermanas, las dos que quedan, me sacan muchos años, así que eso de vieja es una exageración. No soy guapa (ya me dirás en tu próxima carta qué tal estoy, qué te parezco), pero tampoco soy fea. Me considero una mujer simpática, con un poco de cultura (la justa para estos andurriales) y alguna gana de diversión.

Estuvimos carteándonos desde Mayo y, a lo largo del intercambio epistolar me fue informando de los bienes que me correspondían, su valor actual, que no era poco, y otras cosas del pueblo; pero lo más importante para mí se ciñó a lo estrictamente personal, en lo que avanzamos mucho e intimamos más.

En la respuesta a su carta, hice constar que de sus escritos se desprendía que era una persona culta. Especulé con la posibilidad de que la foto no fuese reciente y de que me reía de su supuesta soledad, porque seguro que tenía a varios lugareños detrás de ella. Adjunté una foto mía en bañador de competición que marcaba todo lo habido y por haber.

Su rápida respuesta me dejó perplejo, hasta la envío por correo urgente. Y entre otras cosas decía:

Te envío esta nueva foto, hecha por mí, con la polaroid y en casa, para que veas que la foto con mis amigas es reciente. En esta foto te voy a parecer un adefesio, pero me urgía demostrarte que soy una mujer muy sincera.

Espero que me comentes algo de la foto.

Por otra parte, quiero que sepas que no hay lugareño alguno rondando mi puerta. Soy algo exigente. No te niego, haciendo honor a la sinceridad de que presumo, que no me disgustaría tener un amor bonito, pero no hay muchos hombres aquí para eso. Ahí, en tu Madrid, puede que haya alguno.

La foto que me has enviado, la segunda, me ha gustado verla, verte. Estas muy bien, eres muy guapo.

Esta segunda foto era algo provocativa y ya insinuaba que si estaba interesada en mí era como mujer: Se  mostraba en brevísimo biquini y, por encima de la parte superior de la braga, en su vientre, asomaba una leve línea de vello. Estaba preciosa, a pesar de su  tripita, sus michelines y sus quilitos de más. Me gustaba. Habíamos comenzado a llamarnos tía y sobrino, pero, a partir de la segunda carta y de enviarnos fotos interesantes, éramos Socorro y Juancho. Este detalle, el de las fotos y los piropos continuos eran datos muy significativos.

Mi respuesta fue provocadora. La envíe una foto, también polaroid, en la que, como ella hiciera, mostraba una línea de vello por encima del bañador. Le decía, además, que a mí no me acobardaba y que si estaba preciosa mostrando algo de su vello, yo no me achicaba y hacía lo mismo, pese a no ser tan guapo como ella.

Contestó vía urgencia. Me emocionó su carta. Decía que a ella tampoco se la achicaba y que puestos a mostrar….ella era capaz de lo que fuese menester, que el límite podía ponerlo yo donde quisiera, que ella no se echaría atrás. Hacía especial hincapié en que estaba muy guapo, que tenía mucho vello, que había enseñado más que ella en su foto y que también lo tenía tan abundante y bonito como yo. Concluía diciendo:

Se que soy yo la que ha empezado esto al mandarte la primera foto en bañador, pero tu, no lo puedes negar, has seguido gustosísimo el juego. No importa, a mí me parece un juego bonito, no sé qué te parecerá a ti. Lo que no deseo es que puedas pensar (ni se te ocurra, me enfadaré mucho), que soy una mujer desahogada. Soy todo lo contrario: seria, concentrada en mí misma, enemiga del trato confianzudo……. ¡Y ya ves lo que ha ocurrido!.

Ignoro si estás acostumbrado y esto es para ti pan nuestro de cada día; pero para mí, te lo juro, y espero que me creas,  es la primera vez que hago una cosa así. Pero repito: no me importa, me alegro, me alegro mucho. No pienses mal de mí, Juancho, que esto sólo lo  he hecho contigo.

Finalizaba diciendo que, aunque no sirviese de nada, me pedía de corazón que en el próximo agosto, que estaba ya encima, me fuese a pasar las vacaciones a su pueblo, que allí tenía yo tres casas, las propias y  la de ella, Socorro, que me la ofrecía gustosa.

Mi respuesta llegó con sello de urgencia. En ella le decía que su carta me había gustado y enternecido, que era una de esas cartas que enamoran. Aseguré formalmente que no era un cortejador habitual, que me costaba mucho enamorarme y que, a causa de esta correspondencia, que se había vuelto incendiaria, yo estaba sintiendo cosas que no había sentido hacía mucho tiempo.

Puntualicé que me gustaban los desafíos y que siempre los aceptaba y el de ella no iba a ser una excepción.

Me adviertes en tu deliciosa carta que ponga yo los límites. De acuerdo: como no los tengo, al menos contigo (perdona mi franqueza, si te parece excesiva), te envío, en sobre adjunto, una foto muy especial, especialísima.

La envié una foto en la que estaba desnudo y que metí en un sobre cerrado, en el que ponía : si tienes algún límite, Socorro, no abras este sobre; pero, si tal como dices, a ti no te achica nadie, ábrelo y obra en consecuencia.

La participé que si, después de abrir el sobre cerrado con la foto,  seguía queriendo que nos viésemos, el día uno de agosto iría en coche hasta el pueblo, que saldría muy  temprano y que tenía muchas ganas de darla un fuerte abrazo, un interminable abrazo.

Con sello urgente me envío otra carta:

Queridísimo Juancho: He abierto el sobre misterioso y me he alegrado mucho  y me he sentido muy feliz. Me suponía la clase de foto que me ibas a mandar porque ambos llevamos varios meses deseando que algo así ocurriera entre nosotros. Me ha gustado MUCHISIMO verte desnudo, me he emocionado tanto que, y no exagero, he tenido que sentarme para no desmayarme por las mil sensaciones que me ha producido verte sin nada de ropa. Sabía que eras guapo, pero no que me fueras a gustar tanto. ¿Te gusto yo?. La única forma de que lo sepas es enviándote urgentemente una foto mía desnuda. Así lo he hecho, cielo y ¡ahí estoy! y ¡así estoy por y ti para ti!  Hago como tú: ni quiero ni puedo callar por más tiempo. Si te gusto házmelo saber con sello urgente. Un beso muy, muy, muy fuerte y muy, muy, muy muy largo. El abrazo como el tuyo, interminable. Con todo mi cariño,

Socorro, una mujer que desea con toda su alma que vengas, que sueña con ello y que espera con impaciencia ir a la estafeta a recoger tu carta.

Mi tía Socorro estaba deliciosa, me enamoraba ver su cuerpo desnudo. Tenía en la entrepierna una selva de vello rizado y tentador. Sus erguidas tetas no era grandes, pero me invitaban a comérmelas. Sus muslos (ya los conocía de fotos anteriores) me gustaban mucho, pero sobre todo, por encima de todo, su coño me pedía a gritos que me lo comiese. Y así iba a hacerlo. Y así se lo dije en mi urgente respuesta. La suya llegó el día antes de salir hacia el pueblo.

Querido mío: Al leer tu carta, te juro que ha sido así, me he puesto a llorar como una chiquilla, una chiquilla enamorada que recibe la primera carta de su novio. Me ha emocionado todo lo que me has dicho, tu forma de decirlo, las palabras que has usado y sobre todo tu amenaza de comerme entera, de devorarme el coño y las tetas, el culo, todo lo mío. Estoy deseando que lo hagas, porque me voy a morir de gusto por ti. Yo también me siento caníbal contigo y voy a hacer lo que corresponde:

¡devorarte vivo!, sin dejar un centímetro de cuerpo sin comer, lamer, acariciar….. ¡Qué ganas tengo, como tú dices, de fundirme contigo en un solo ser!,

de que….(qué bonito lo dices, mi amor)¡nos jodamos en carne viva¡, de que me inundes el coño, tu coño, amor mío, que desde hoy sólo tiene un objetivo, una meta, un deseo, un ansia infinita: sentir que tu cuerpo, tu polla se meten en él y lo llenan por completo.

Yo nunca he hablado así, pero al hacerlo tú en tu maravillosa carta anterior, mi amor, me has abierto una nueva posibilidad de entrega, de gozo, de pasión, de estímulo.

En fin, no sé qué decirte más, amor mío, sólo que,

de repente, sin previo aviso, sin yo poder sospecharlo, has entrado en mi vida como un huracán y han desaparecido mi soledad, mis deseos insatisfechos de mujer…….. Y lo más curioso es que todo lo intuí desde el primer momento. Cuando recibí tu primera carta, me estremecí mientras la leía y…..con la segunda, al ver tu foto en bañador, me ……mojé un poco. No me ocurría desde….ni me acuerdo ya de cuando fue la última vez que sentí esas sensaciones tan de hembra.

¿Sabes una cosa, amor?. Has hecho que vuelva a surgir en mía la hembra, la que no puede vivir sin su hombre. ¡Y todo por correspondencia!, ¿qué ocurrirá cuando estemos juntos?. Porque las cosas que tú me has dicho en tu última carta de amor, son más emocionantes aún que las que yo te confieso en esta. Espero que me quieras, porque así, por carta ,has enamorado a tu amante, a Socorro, que nunca había hablado de este modo a un hombre y que, contigo me gusta y me parece imprescindible para el sentir pleno, total, de lo que  tú y yo acabamos de iniciar. Te quiere tú Socorro. Pero tuya del todo. ¡Qué pocas veces un hombre y una mujer se dicen las cosas que tú y yo nos decimos!. Cuando nos las hagamos……… ¿Sabes que podemos enamorarnos del todo?. Te quiero, mi amor. Tú Socorro. Pero no un poco, tuya del todo. Un beso inacabable. Sueño con verte. Para que no tengas que preguntar a nadie, te he dibujado un plano.

La carta de mi tía Socorro, que produjo hondísima impresión, casi no pude dormir. Me levanté a las cinco y, tras afeitado, ducha, desayuno y besos a los abuelos, salí en mi coche hacia la cercana provincia. No era yo amigo de carreras, ni con mi máquina se podía sacar una gran media. A las nueve de la mañana, con ganas de volver a desayunar, me planté delante de la casa de mi tía. Empujé la puerta y entré. A mi voz, salió de la cocina y corrió hacia mí. Nos abrazamos con fuerza. Y, tras mirarnos largamente, nos besamos con ansia. Sentir su lengua en la mía me produjo una enorme impresión, con ninguna mujer había sentido semejante escalofrío. Se separó de mí, apoyó el culo en una mesa y me miró con mucho cariño.

Yo, avancé hacia ella, bajé mis manos hasta sus rodillas y le subí las faldas. Nos volvimos a besar y quitándose la falda, me condujo hacia el interior de la casa. Se tumbó en la cama. No llevaba bragas. Su coño, coronado por una selva de rizos negros, se me antojó el premio a toda una vida. ¡Qué mujer tan preciosa, cómo me gustaba!. Mientras yo me desnudaba, se quitó rápidamente la blusa y mientras me sacaba  la camisa  polo por la cabeza, su lengua acarició con infinita suavidad mi polla. Nos dijimos muchas cosas bonitas, cariñosas, mientras nos acomodábamos para hacernos el más asombroso sesenta y nueve que nunca se haya hechos una pareja de enamorados. Abrí sus coño con los dedos y hundí mi lengua en ese tesoro que me volvía loco. Se retorció y sentí aumentar su humedad. Casi se metía  por completo la polla en la boca, haciéndome subir a las nubes con su maravilloso meti-saca. Yo profundicé lo máximo posible con mi lengua, lamiendo incansable y excitado como nunca. El resultado llegó en forma de gemidos, ayes, contracciones y convulsiones y las frases que se dicen los enamorados en estas ocasiones de locura y pasión:

Juancho, sobrino de mi vida, me corro…..¡me corro!….. Súbete encima, sobrino, sobrino de mi amor, que no puedo más. ¡Córrete conmigo, sobrino!…….¡Ay, sobrino!.

Yo, captando que el recurrir al parentesco la excitaba más, me preste al juego, que realmente excitaba.

Tía de mi amor, ¡querida mía, coño mío!. Me vuelve loco

tu coño, tía. Estoy loco por ti, tía, te como el coño.

Respondía Socorro en idénticos términos y, llegamos a tal excitación que nos corrimos entre gritos, besos, lametones de lengua, caricias por todas partes……….Fue un polvo muy especial. Mi tía, cuando descansábamos boca arriba me dijo:

Nunca me quedé embarazada, sobrino mío, pero con la leche de tu polla……. No sé que decirte, puedes dejarme preñada cada vez que me llenes el coño de leche, tu leche,

que me ha vuelto loca de gusto.¿Te he dado yo gusto, sobrino de mi vida?.

¡Ay, tía, tienes el coño que he estado buscando toda la vida!. No voy a dejar que te lo lleves lejos de mí.

Yo quiero que lo tengas muy cerca, mi amor, para que te lo comas a todas horas. Anda, vamos a ducharnos y a vestirnos, que mis hermanas habrán visto tu coche en la puerta y vendrán a conocerte.

Mientras nos duchábamos, volvimos a comernos coño y polla. ¡¡¡¡¡¡Qué rico me sabía el coño de mi tía Socorro!!!!

Y mi tía me advirtió que sus hermanas, mis otras tías, me ofrecerían su casa.

¿Te vas a ir con ellas?. Te advierto que están casadas. Y yo soy más guapa.

Y tienes el coño que siempre he estado buscando.

¿Me lo dices de verdad, sobrino de mi vida?.

Si, tía de mi alma, el tuyo es el coño que más me gusta del mundo. ¡Mira como te lo como!.

Cómele el coño a tu tía sólo un poquito, sobrino de mi amor, que tenemos que vestirnos.

¡¡Qué rico coño!!!, ¡qué bien me sabía!, ¡cómo me gustaba lamerlo y sentir que mi tía, mi querida, mi amante, se retorcía de gusto. Volví a meterla la polla. Fue un polvo sensacional. Cortito, rápido, pero gustosísimo. Pensé que los gritos de mi tía se oirían en todo el pueblo. Y así se lo dije.

Es que me vuelves loca, sobrino de mi amor, querido mío, amante mío, novio de mi vida.

Cuando la oí llamarme novio busqué su boca y nos lamimos como si nunca lo hubiésemos hecho. Mi tía salió de la ducha diciendo asustada:

¡Sal , que nos pillan!. Vístete mi amor, que me habrá oído gritar todo el mundo y pueden creer que me estás matando. Y me estás matando…….de gusto, querido de mi vida, novio.

No me llames novio que volvemos a empezar.

Te lo llamaré a la hora de dormir. Me entran escalofríos de pensar que vamos a dormir en la misma cama, novio mío.

Fueron las vacaciones más gloriosas que he vivido nunca. Cuando acabó agosto, no falté a mi cita con tía Socorro ni un solo fin de semana. Fuimos muy felices, sobre todo cuando, de acuerdo con una prestigiosa Agencia de viajes,

Convertimos las casas en casas rurales, por lo que nos pagaban muy bien, sin tener que ocuparnos de nada. La que ganaría de verdad sería la agencia, pero así era mucho más cómodo y mi tía  pudo venirse a vivir conmigo a Madrid.

Tanto la Tia… Como la Prima

Viernes, enero 7th, 2011

Daban las 7:00 de la noche de un sabado cualquiera, seguia acostado mirando cualquier tontera en la televisón, a los pocos minutos sono el telefono a lo que corri a contestar. Al alsar el auricular pude escuchar la voz de mi prima la cual me invitaba a salir, me dijo que su mamá no se sentia muy bien, estaba un poco triste y aburrida, que seria conveniente que la saquemos a bailar y a tomar algo para que se distrajera. Me tomo de sorpresa la invitacion pero sin dudarlo acepte, quedmaos en encontrarnos a las 9:30 p.m. en su casa y de ahi ya veriamos a donde iriamos.
Soy un joven de 18 años, bueno, ya casi para 19, vivo en Cajamarca (Perú), me llamo Esteban, mido 1.72 y peso 64 kg, se podria deir que soy un joven apuesto y muy divertido, me encanta bailar y mas aun si es con mi prima o con mi tia… ya que las dos estan buenotas.
Gissela es el nombre de mi prima, es menor que yo en 5 meses pero posee un cuerpo que cualquier mujer mucho mayor que ella lo envidiaria. Unos senos redodonde y gradesitos, una cintura bien contorneada y un trasero…ufff!!! que arranca suspiros. De tez morena y cabello largo, muy coqueta ella.
Mi tia se llama Azucena, y a sus 40 años posee un cuerpo que cualquier tio quisiera tener en su cama, de contestura delgada y con un par de tetas bien puetsas en su sitio y al igual que su dulce hija posee un culaso que es la envidia de muchas…. terminando con las presentaciones; vuelvo al relato…
Por esos dias mi tio (el esposo de Azucena) se encontraba de viaje en el interior del país arreglando unos porblemas legales, mis hermano menor habia salido con mis padres a comprar no se que chucheria, asi que la salida con mi prima fuera de ser conveniente para distraerme un poco, no dejo de calentarme en cierta medida, me puse algo sencillo de ropa, un jean azul suelto, una camisa sin mangas y un chaleco encima, me perfume todo el cuerpo y abri mi cajon de al lado de mi cama y saque un condon, claro por si acaso;(pense en irme donde una puta al acabar la salida con mi tia, para desahogar la calentura………… despues me daria cuenta que no seria necesario). Deje una nota en la cocina avisando a mis apdres que saldria a bialar. Baje corriendo las escaleras ya que se me habia hecho tarde al bañarme y cambiarme. Llege 5 minutos antes de la hora prevista a la casa de mi tia, ya que la distancia no era muy larga, toque y de inmediato abrio mi prima, fuimos caminado por el pasillo con direccion a la habiatacion de mi tia; Gissela me habia dicho que su mamá no tenia muchas ganas de ir; asi que me pidio que la animara. Entre a su cuarto, la slaude y le llame la atencion de forma cortez.
.-Que pasa tia??… aun no esta lista, cambiese deprisa que Gissela y yo la esperamos abajo.
.-Vayan ustedes sobrino, yo prefiero ver una pelicula.
.-Ya pues mamá, para que te distraigas un poco. Vamos a bailar
.-Vamos Gissela a la sala, ahi la esperamos tia maximo 15 minutos, sino subimos y la llevamos asi como esta vestida.
Dicho esto, bajamos hacia la sala donde Gissela me invito un trago de Wisky, tomamos no solo uno, si no 4 copas cada uno, ya que tia Azucena se demoraba y queriamos hacer mas amena la espera,
ya habian pasado un poco mas de 20 minutos a lo que le dije a Gissela que subamos a ver si no se habia quedado dormida (vale aclarar que con las copas que habiamos tomado, tanto ella como yo ya estabamos algo picados); nos paramos y salimos con direccion a las escaleras, puse mi brazo alrededor de la cintura de Gissela como si fuera mi novia, ella hiso lo mismo y nos fumios caminando haci, los dos juntos; al cabo de unos pasos me atrevi a bajar mas mi mano, llegando a tocar su grandioso trasero, pense que s emolestaria pero no me dijo nada, tal vez inhibida por el alcohol. Al pie de las gradas gritamos el nombre de mi tia, la cual contesto diciendo que ya bajaba. Creo que fue el wisky quien me hizo ver mas hermosa que nunca a Azucena, o en realidad esa noche queira impresionar; era primavera y hacia mucha calor; Azucena vestia una falda por encima de las rodirras muy pegada y de color rojo, una blusa pegada a sus pechos de color blanco que hacia muy bien juego con su falda, cabello recogido por encima de los hombros y unas pulseras que adornaban sus muñecas. Enmanaba un olorosa fragancia muy agradable, y sus tacos le daban una apariencia de modelo, o mejor dicho de puta.
Gissela al igual que yo se sorprendio al verla vestida tan provocativamente, y en son de broma le dijo que estaba muy patriota ese día, ya que se habia puesto los colores de nuestra bandera. Los tres reimos y fuimos caminando hacia la puerta. Ya en la avenida paramos un taxi pidiendole que nos lleve a alguna dicoteca, que sea de clase, sin dejar de ser sencilla, y que hayga gente de buen vivir, pero no esa clase de gente riquilla que ataranta mas de lo que tiene. Si mal no recuero el nombre de dicha discoteca era “Dybo’s” , compramos entradas y nos dirigimos a la puerta, ambas cruzaron mis brazo y entre junto a esa dos lindas mujeres que serian de seguro el centro de atencion de muchos hombres, (tendria que tener cuidado que nadie se les acerque ni mucho menos quererlas manosear). Nos sentamos alrededor de una mesa muy cerca a la pista de baile, de inmediato un mozo nos entrego la carte no sin antes darnos las buenas noches. Pedimos una botella de vodka con gaseosa y una porcion de limon para sazonar nuestra bebida, una cajetilla de cigarrillos y un encendedor. Nos la trajeron casi al momento sirviendonos tres vasos y poniendo los cigarros al medio de la mesa.
Toco una cancion de moda y de inmediato le dije a Azucena para ir a bailar no sin antes advertirle a Gissela que no bailara con nadie ya que tendria que cuidar la mesa y lo que habiamos comprado, fuimos caminando y nos perdimos en medio de la gente, estuvimos bailando como tres canciones hasta que me dijo que tambien baile con su hija. Fuimos de nuevo a la mesa, para esto Gissela ya habia tomado como 3 vasos de vodka y a mi ya me estaba haciendo efecto el wisky (casi no estoy acostumbrado a tomar wisky, asi que me choca y me deja medio mareado). Servi 3 vasos nuevamente y todos tomamos de un solo golpe, le dije a mi prima para bailar y nos dirigimos a la pista de baile. Fuimos casi a un extremo y nos pusimos a mover el cuerpo, Gissela ya estaba muy pasada de copas, y yo no estaba lejos de quedarme igual, toco entonces una cancion romantica y mi prima rodeo mi cuello con sus brazos, la tome de la cintura y bailamos pegados. A pesar de mi borrachera pude sentir el bulto en mis pantalones elevarse, me atrevi y apegue mas el cuerpo de mi prima hacia mi polla, ella lo sintio pero no me dijo nada, ya casi al acabar la cancion, Gissela agarro mi polla por encima del pantalon y acercando su boca a la mia, nos hundimos en un apasionado beso. Llegamos cogidos d ela mano hacia la mesa, Azucena ya se habia casi acabado la botella de vodka, pedimos una mas y seguimos bailando ahora ya los tres juntos, cerca a la mesa donde estabamos.
El reloj ya marcaba las 2:30 de la madrugada, y tanto mi prima, mi tia como yo ya estabamos casi completamente borrachos, salimos de la disco y tomamos un taxi hacia la casa de Gissela, entramos y Azucena nos llevo a la sala, saco del aparador unas botellas de cerveza de su esposo y nos repartio a cada uno. Puso musica a alto volumen y de un jalon me llevo al medio de la sala, Gissela veai como bailavamos mientras tomaba su cerveza, cada ves mas Azucena se pegaba a mi, lo cual haica que mi polla no dejase de estar empalmada, luego hicimos un cambio y baile con su hija, estuvimos un rato bailando y mientras Azucena no se diera cuenta, mi prima no dejaba de tocar mi polla, por dentro me moria de ganas de cogermela ahi, pero por respeto no lo hacia. Paso alrededor de 1 hora en la cual tomamos casi 8 cervezas; yo una, Gissela 2 y su mamá 5; llego un momento en que Azucena se echo en el sillon y se quedo completamente dormida, aprovechamos apra seguir bailando y ya entonces comense a tocar las hermosas tetas de mi prima, ella saco mi verga de dentro del pantalon y la comenso a masajear, por detras le iba tocando el culo mientras mis manos se habrian paso por entre su escote hasta llegar a tocar sus pezones. Estuvimos asi unos minutos hasta que Gissela me dijo para subir a su cuarto aprovechando que su mamá estuviera dormida. Le dije que vaya subiendo mientras yo apagaba la musica y las luces. Ella se fue casi corriendo, dejandome solos a Azucena y a mi, el deceo pudo mas que el pudor y acercandome hacia mi tia, le levante la falda hasta la cintura, dejando  a la vista una tangita negra muy delgadita que se hundia entre sus labios vaginales. Como mi polla estaba fuera del pantalon la lleve hacia su boca y se la hundi hasta la mitad, luego escuche un grito el cual no era mas que mi prima llamandome desde afuera, me asute un poco, ya que tal ves nos hayga visto, pero no fue asi. Sali corriendo y de unos 3 saltos ya estaba arriba junto a Gissela. Ella miro mi verga y sonriendo me dijo que hay que abrigar a ese animal por que le puede dar aire; reimos y fuimos a su cuarto.
Entramos, encendimos la luz y besandonos nos acostamos en la cama, se quito su blusa y su pantalon, quedando solo en bragas (su sosten se habia quedado en la sala despues de que se lo quitase en el manose mientras bailabamos). me desnude del todo mientras ella se quitaba su ultima prenda, resbalo por la cama hasta la altura de mi polla, y de un solo tiro se la hundio hasta la garganta, me la chupo de una manera esplendida arrancandome gemidos y ganas de cojerla de una ves. Apile unas 3 almohadas y recoste mi cabeza sobre ellas, ella se trepo en mi verga y de un salto ya se habia metido casi 16 cms en su panochita, cabalga com una verdadera puta, gritando y jimiendo a cada momento, pueda que el alcohol me hayga dado mas vigor, ya que estuvimos un largo timepo cojiendo sin venirme, cambiamos de posicion; ella recostada, yo arrodillado con la polla apuntando a su concha, alzando sus piernas las puse sobre mis hombros, y de una sola embestida se la incustre todo, fue en ese momento donde senti sus jugos bañando mi ya alocada polla, gritaba como si la estuvieran pegando, lo cual me exitaba mas, seguiamos en nuestros juegos por intervalo de 30 minutos, le di la vuelta y puse las almohadas en su vientre dejando su culo en pompa pidiendo que lo penetre a gritos…
Apunte la cabeza de mi polla y suavemente la fui hundiendo en sus entrañas, ella gemia como una posesa pidiendo mas y mas, se vino algo asi de tres veces mojando toda la cama; yo ya no aguantaba mas y le dije donde queira mi lechesita, contesto ironicamente que habia oido que la leche era bunea para cortar la borrachera y que la queria toda en su boca; de un salto ya estaba con mi pinga en su dulce boquita, me la chupa y lamia desde la punta hasta los huevos, no dejaba de meterse hasta 3 dedos en su concha, no se le escuchaba bien lo que decia ya que tenia mi polla en la boca, pero lo que pude deducir era que tambien ella se venia, asi que me concentre un poco para acelerar la chorreada y a casi al mismo timepo nos venimos… vi como sus jugos slaian y mojaban toda la cama, mientras sentia un placer total derramando mi lechecita en su boca, la cual trago todo lo que pudo, lo demas lo embarro en sus tetas y cayo rendida hacia la cama… no tardo en quedarse dormida con una mano en su coño y otra en su culo. Como hacia calor no me preocupe en dejarla asi sobre la cama, ya que no se resfriaria ni nada por el estilo; mas bien cerre bien la puerta para que su mama no la viese en la mañana y me dirigi a la sala en busca del brasier de Gissela.
Entre y divise a Azucena en otro sillon al que estaba, y con el brasier de su hija en la cara, me asuste un poco pero la situacion me exitaba, el solo pensar que Azucena se hubiese masturbado con la prenda intima de su hija. Me acerque con cautela para quitarle la prenda; ya en la mañana le explicaria que fue un sueño y que nunca tuvo el braiser de Gissela en su cara; pero al acercarme mas alzo su mano y me agarrodel brazo… se paro y con una mirada picara me dijo si venia por eso. Yo rei y le dije que si, que nos lo habiamos olvidado,y que si no le molestase que me lo devolviera apra darselo a su dueña. Ella me dijo que se iba  aponer celosa, ademas que ya sabia entonces quien le habia levantado la falda, (mierda!!! me habia olvidado de bajarcela antes de subir dodne Gissela), me rei nerviosamente y como Azucena seguia echada me sente asu costado y le volvi a levantar la falda; le pregunte si asi la habia encontrado, pues que yo se la iba a bajar. Ella rio y se abalanzo sobre mi verga, la saco del pantalon y comenso a besarla y chuparla, tan o mucho mejor que su hija, me desnude totalmente; aunque solo traia el pantalo puesto; ella se quito l blusa y el brasier, por orden mia dejo la flada tal y como estaba y solo se quito la tangita, levante una de sus piernas en angulo de 90º y la penetre todita, gritaba igual que Gissela pidiendo mas verga… mas verga… la segui bombeando un buen rato, luego se arrodillo en el piso y puso su cabeza sobr el sillon, apunte a su culo y de un empujon la llne toda, gritaba y gritaba, ambos sudabamos y gosabamos del momento, senti como se venia en 2 oportunidades mojando aun mas mi polla que se alternaba cogiendola por el culo y por la concha, yo ya estaba exausto, ya no daba mas, mucho sexo y muchi alcohol a veces no convinan muy bien, sabia que iba a aguantar maximo hasta correrme haci que manos a la obra y a seguir bombenado, sentia ya como la lechesita subia por mi mastil dirigiendome al coño de Azucena, fue un momento casi glorioso ya que su vagina fue el alberge de una buena dosis de esperma con los jugos producto de su tercer orgasmo, luego de exprimir mi polla la saque a lo cual ella se metio dos dedos en su conchita sacando la mezcla que habiamos formado y llevandosela a la boca se lo chupo todo, la ayude a levantarse diciendole que la llevaria a su cuarto.
Subimos las escaleras dejando tras nuestro un desorden total… ropa y cervezas… subimos a duras penas las escaleras con direccion a su habitacion, pero como antes de su cuarto esta el de Gissela; una idea guarra se me cruzo por la cabeza, abri lapuerta de la habiatacion de Gissela e hice entrar a Azucena para acostarla al lado de su hija; se que antes habian dormido juntas muhcas veces, pero nunca en esa situacion, desnudas y recien acabaditas de ser folladas…
Las deje descansando y me fui a la sala a dormir… al levantarme vi el reloj; eran las 9:23 a.m. vi el desorden dejado la noche anterior y me pregunte si ya se habian despertado; yo asi desnudo como estaba recogi las bragas de mi tia y comense a masturbarme hasta quedar empalmado… las deje sobre el sillon y subi hasta el cuarto de Gissela; grande fue mi sorpresa cuando al entrar las vi a las dos desnudas una a unca chupandose la concha, dejando a mi vista un precioso 69 bien formado entre dos mujeres esculturales. Se alegraron al verme y me invitaron  a a fiesta, di un salto de alegria y de un nuevo salto ya estaba parado sobre la cama frente a ella con la polla bien parada, dispuesto a servirles el desayuno. Ambas se arrodillaron frente a mi, sacaron sus lenguas y casi formando una sola se avalanzaron sobre mi polla…………………….

………. ( Y buscando algo que rime con polla… les digo que esa ya es otra historia)…
Criticas y comentarios a: arom_pulso@hotmail.com
Espero que lo haygan disfrutado, mandenme sus relatos a mi correo y asi compartiremos muchos mas.

Mi tía, la del pueblo

Lunes, noviembre 22nd, 2010

Mis abuelos paternos, que son los que me criaron, no paraban de insistir en que debía enterarme de qué bienes tenía mi madre  en  el pequeño pueblo donde había nacido.

Pero si no viene ni en el mapa de carreteras, abuela. Si es que tenía algún animal, se habrá muerto de viejo. Hace ya muchos años que murió mi madre  y……mira…¡no vale la pena matarse por unos caminejos de mala muerte!. ¡Costará más la reparación del coche que lo que pueda haber allí!. Esas carreteras te rompes algún amortiguador o un palière, seguro.  Además, la gente de esos pueblos debe ser muy bruta. Igual me dan un estacazo por ir a quitarles una miseria que ya creen que es suya No, abuela, no, es un  auténtico sin sentido ir hasta allí. Y no porque esté lejos, que total es algo menos de doscientos quilómetros.

No hubo manera de convencerla, de convencerles. Al final, no tuve más remedio que ponerme a revolver en una polvorienta caja de cartón en la que se guardaba todo lo referente a mi madre.

Resultó fácil localizar los papeles de la herencia de mi madre. Le había tocado en el reparto más de lo que yo esperaba: una casa y el gran prado en el que se encontraba, otro prado más pequeño que incluía una casita y cuadra adyacente, una yunta de bueyes, seis vacas y un huerto con siete higueras.

Los animales estarían muertos, la casa medio derruidas…..

Sólo aguantarían aún las higueras, que era árbol longevo y duro.

Me obligaron a escribir a mis familiares. De entre las fotos que encontré, una llamó mi atención: era de una muchacha

muy guapa y que podía tener buen tipo, según se desprendía de la foto, muy deteriorada por los años. La foto era de mi tía Socorro, la más joven de la familia de mi madre.

La primera carta , protocolaria y diplomática, se ciñó a calurosos saludos, buenos deseos, etc. A como, por pura casualidad, revolviendo entre cajas viejas y olvidadas, había aparecido la dirección de la familia de mi madre, que mis abuelos no recordaban. En fin, una justificación más o menos coherente. En modo alguno me referí a temas de herencia. Envié una foto en la que estaba favorecido, aunque no hiciera falta porque yo era y soy un hombre resultón, como dicen por ahí.

Casi a vuelta de correo recibí la respuesta de mi tía Socorro, que me adjuntaba una foto suya.

Es en la que he salido mejor, mi querido sobrino Juancho, porque, como tú eres tan guapo, una tiene que procurar no desmerecer demasiado.

Desmerecer, ¡sí, sí!. ¡Menudo pedazo de mujer!. Estaba buenísima, hecha un brazo de mar: pecho gordito y alto,

piernas gruesas, de muslos que encendían el deseo a cualquiera; cara muy guapa, cabellera abundantísima y negra, estatura aventajada, complexión recia y aspecto general sano como una manzana.. La foto era de hacía unos pocos días, en la piscina de un pueblo cercano y estaba en traje de baño acompañada por varias amigas. Como era una tía recién descubierta y estaba muy buena, la consideré una posibilidad de ligue muy apetitoso. Además, eso de poder tener amores con una tía carnal lo salpimentaba todo y añadía mucho morbo, lo hacía muy             pecaminoso.

La carta, extensísima, me daba cuenta de todo lo que se refería a su persona: había enviudado hacía nueve años,

se encontraba sola, con la única compañía de sus amigas y, aunque tenía ganas de diversión, en esos pueblos había pocas posibilidades. Me animaba a acercarme hasta el pueblo de mis mayores y conocernos. Consideraba que debía también hacerme cargo de mi herencia que, aunque no era para echar las campanas al vuelo, tenía cierto valor.

Coincidía con lo que yo había visto en los  papeles, más  añadiendo la herencia de dos tíos solteros.

Aseguró que tanto ella como sus hermanos habían intentado localizarnos en el último domicilio conocido de mi madre, pero que el esfuerzo había sido inútil.

La creí, porque, tras la muerte de mis padres, los abuelos me llevaron con ellos a otra ciudad.

Así continuaba la carta de mi tía, que insistía en que nos conociésemos:

Aunque, claro, esta pueblerina feúcha y algo vieja, pocas ganas de conocerme puede despertar en un hombre tan buen mozo, al que las mujeres tienen que rifárselo…¡para lo que sea!.

Me dio que pensar la carta, que parecía abrir puertas y animar a que nos conociésemos. Sobre todo, por el párrafo anterior y el que transcribo seguidamente:

Yo soy la pequeña, mis hermanas, las dos que quedan, me sacan muchos años, así que eso de vieja es una exageración. No soy guapa (ya me dirás en tu próxima carta qué tal estoy, qué te parezco), pero tampoco soy fea. Me considero una mujer simpática, con un poco de cultura (la justa para estos andurriales) y alguna gana de diversión.

Estuvimos carteándonos desde Mayo y, a lo largo del intercambio epistolar me fue informando de los bienes que me correspondían, su valor actual, que no era poco, y otras cosas del pueblo; pero lo más importante para mí se ciñó a lo estrictamente personal, en lo que avanzamos mucho e intimamos más.

En la respuesta a su carta, hice constar que de sus escritos se desprendía que era una persona culta. Especulé con la posibilidad de que la foto no fuese reciente y de que me reía de su supuesta soledad, porque seguro que tenía a varios lugareños detrás de ella. Adjunté una foto mía en bañador de competición que marcaba todo lo habido y por haber.

Su rápida respuesta me dejó perplejo, hasta la envío por correo urgente. Y entre otras cosas decía:

Te envío esta nueva foto, hecha por mí, con la polaroid y en casa, para que veas que la foto con mis amigas es reciente. En esta foto te voy a parecer un adefesio, pero me urgía demostrarte que soy una mujer muy sincera.

Espero que me comentes algo de la foto.

Por otra parte, quiero que sepas que no hay lugareño alguno rondando mi puerta. Soy algo exigente. No te niego, haciendo honor a la sinceridad de que presumo, que no me disgustaría tener un amor bonito, pero no hay muchos hombres aquí para eso. Ahí, en tu Madrid, puede que haya alguno.

La foto que me has enviado, la segunda, me ha gustado verla, verte. Estas muy bien, eres muy guapo.

Esta segunda foto era algo provocativa y ya insinuaba que si estaba interesada en mí era como mujer: Se  mostraba en brevísimo biquini y, por encima de la parte superior de la braga, en su vientre, asomaba una leve línea de vello. Estaba preciosa, a pesar de su  tripita, sus michelines y sus quilitos de más. Me gustaba. Habíamos comenzado a llamarnos tía y sobrino, pero, a partir de la segunda carta y de enviarnos fotos interesantes, éramos Socorro y Juancho. Este detalle, el de las fotos y los piropos continuos eran datos muy significativos.

Mi respuesta fue provocadora. La envíe una foto, también polaroid, en la que, como ella hiciera, mostraba una línea de vello por encima del bañador. Le decía, además, que a mí no me acobardaba y que si estaba preciosa mostrando algo de su vello, yo no me achicaba y hacía lo mismo, pese a no ser tan guapo como ella.

Contestó vía urgencia. Me emocionó su carta. Decía que a ella tampoco se la achicaba y que puestos a mostrar….ella era capaz de lo que fuese menester, que el límite podía ponerlo yo donde quisiera, que ella no se echaría atrás. Hacía especial hincapié en que estaba muy guapo, que tenía mucho vello, que había enseñado más que ella en su foto y que también lo tenía tan abundante y bonito como yo. Concluía diciendo:

Se que soy yo la que ha empezado esto al mandarte la primera foto en bañador, pero tu, no lo puedes negar, has seguido gustosísimo el juego. No importa, a mí me parece un juego bonito, no sé qué te parecerá a ti. Lo que no deseo es que puedas pensar (ni se te ocurra, me enfadaré mucho), que soy una mujer desahogada. Soy todo lo contrario: seria, concentrada en mí misma, enemiga del trato confianzudo……. ¡Y ya ves lo que ha ocurrido!.

Ignoro si estás acostumbrado y esto es para ti pan nuestro de cada día; pero para mí, te lo juro, y espero que me creas,  es la primera vez que hago una cosa así. Pero repito: no me importa, me alegro, me alegro mucho. No pienses mal de mí, Juancho, que esto sólo lo  he hecho contigo.

Finalizaba diciendo que, aunque no sirviese de nada, me pedía de corazón que en el próximo agosto, que estaba ya encima, me fuese a pasar las vacaciones a su pueblo, que allí tenía yo tres casas, las propias y  la de ella, Socorro, que me la ofrecía gustosa.

Mi respuesta llegó con sello de urgencia. En ella le decía que su carta me había gustado y enternecido, que era una de esas cartas que enamoran. Aseguré formalmente que no era un cortejador habitual, que me costaba mucho enamorarme y que, a causa de esta correspondencia, que se había vuelto incendiaria, yo estaba sintiendo cosas que no había sentido hacía mucho tiempo.

Puntualicé que me gustaban los desafíos y que siempre los aceptaba y el de ella no iba a ser una excepción.

Me adviertes en tu deliciosa carta que ponga yo los límites. De acuerdo: como no los tengo, al menos contigo (perdona mi franqueza, si te parece excesiva), te envío, en sobre adjunto, una foto muy especial, especialísima.

La envié una foto en la que estaba desnudo y que metí en un sobre cerrado, en el que ponía : si tienes algún límite, Socorro, no abras este sobre; pero, si tal como dices, a ti no te achica nadie, ábrelo y obra en consecuencia.

La participé que si, después de abrir el sobre cerrado con la foto,  seguía queriendo que nos viésemos, el día uno de agosto iría en coche hasta el pueblo, que saldría muy  temprano y que tenía muchas ganas de darla un fuerte abrazo, un interminable abrazo.

Con sello urgente me envío otra carta:

Queridísimo Juancho: He abierto el sobre misterioso y me he alegrado mucho  y me he sentido muy feliz. Me suponía la clase de foto que me ibas a mandar porque ambos llevamos varios meses deseando que algo así ocurriera entre nosotros. Me ha gustado MUCHISIMO verte desnudo, me he emocionado tanto que, y no exagero, he tenido que sentarme para no desmayarme por las mil sensaciones que me ha producido verte sin nada de ropa. Sabía que eras guapo, pero no que me fueras a gustar tanto. ¿Te gusto yo?. La única forma de que lo sepas es enviándote urgentemente una foto mía desnuda. Así lo he hecho, cielo y ¡ahí estoy! y ¡así estoy por y ti para ti!  Hago como tú: ni quiero ni puedo callar por más tiempo. Si te gusto házmelo saber con sello urgente. Un beso muy, muy, muy fuerte y muy, muy, muy muy largo. El abrazo como el tuyo, interminable. Con todo mi cariño,

Socorro, una mujer que desea con toda su alma que vengas, que sueña con ello y que espera con impaciencia ir a la estafeta a recoger tu carta.

Mi tía Socorro estaba deliciosa, me enamoraba ver su cuerpo desnudo. Tenía en la entrepierna una selva de vello rizado y tentador. Sus erguidas tetas no era grandes, pero me invitaban a comérmelas. Sus muslos (ya los conocía de fotos anteriores) me gustaban mucho, pero sobre todo, por encima de todo, su coño me pedía a gritos que me lo comiese. Y así iba a hacerlo. Y así se lo dije en mi urgente respuesta. La suya llegó el día antes de salir hacia el pueblo.

Querido mío: Al leer tu carta, te juro que ha sido así, me he puesto a llorar como una chiquilla, una chiquilla enamorada que recibe la primera carta de su novio. Me ha emocionado todo lo que me has dicho, tu forma de decirlo, las palabras que has usado y sobre todo tu amenaza de comerme entera, de devorarme el coño y las tetas, el culo, todo lo mío. Estoy deseando que lo hagas, porque me voy a morir de gusto por ti. Yo también me siento caníbal contigo y voy a hacer lo que corresponde:

¡devorarte vivo!, sin dejar un centímetro de cuerpo sin comer, lamer, acariciar….. ¡Qué ganas tengo, como tú dices, de fundirme contigo en un solo ser!,

de que….(qué bonito lo dices, mi amor)¡nos jodamos en carne viva¡, de que me inundes el coño, tu coño, amor mío, que desde hoy sólo tiene un objetivo, una meta, un deseo, un ansia infinita: sentir que tu cuerpo, tu polla se meten en él y lo llenan por completo.

Yo nunca he hablado así, pero al hacerlo tú en tu maravillosa carta anterior, mi amor, me has abierto una nueva posibilidad de entrega, de gozo, de pasión, de estímulo.

En fin, no sé qué decirte más, amor mío, sólo que,

de repente, sin previo aviso, sin yo poder sospecharlo, has entrado en mi vida como un huracán y han desaparecido mi soledad, mis deseos insatisfechos de mujer…….. Y lo más curioso es que todo lo intuí desde el primer momento. Cuando recibí tu primera carta, me estremecí mientras la leía y…..con la segunda, al ver tu foto en bañador, me ……mojé un poco. No me ocurría desde….ni me acuerdo ya de cuando fue la última vez que sentí esas sensaciones tan de hembra.

¿Sabes una cosa, amor?. Has hecho que vuelva a surgir en mía la hembra, la que no puede vivir sin su hombre. ¡Y todo por correspondencia!, ¿qué ocurrirá cuando estemos juntos?. Porque las cosas que tú me has dicho en tu última carta de amor, son más emocionantes aún que las que yo te confieso en esta. Espero que me quieras, porque así, por carta ,has enamorado a tu amante, a Socorro, que nunca había hablado de este modo a un hombre y que, contigo me gusta y me parece imprescindible para el sentir pleno, total, de lo que  tú y yo acabamos de iniciar. Te quiere tú Socorro. Pero tuya del todo. ¡Qué pocas veces un hombre y una mujer se dicen las cosas que tú y yo nos decimos!. Cuando nos las hagamos……… ¿Sabes que podemos enamorarnos del todo?. Te quiero, mi amor. Tú Socorro. Pero no un poco, tuya del todo. Un beso inacabable. Sueño con verte. Para que no tengas que preguntar a nadie, te he dibujado un plano.

La carta de mi tía Socorro, que produjo hondísima impresión, casi no pude dormir. Me levanté a las cinco y, tras afeitado, ducha, desayuno y besos a los abuelos, salí en mi coche hacia la cercana provincia. No era yo amigo de carreras, ni con mi máquina se podía sacar una gran media. A las nueve de la mañana, con ganas de volver a desayunar, me planté delante de la casa de mi tía. Empujé la puerta y entré. A mi voz, salió de la cocina y corrió hacia mí. Nos abrazamos con fuerza. Y, tras mirarnos largamente, nos besamos con ansia. Sentir su lengua en la mía me produjo una enorme impresión, con ninguna mujer había sentido semejante escalofrío. Se separó de mí, apoyó el culo en una mesa y me miró con mucho cariño.

Yo, avancé hacia ella, bajé mis manos hasta sus rodillas y le subí las faldas. Nos volvimos a besar y quitándose la falda, me condujo hacia el interior de la casa. Se tumbó en la cama. No llevaba bragas. Su coño, coronado por una selva de rizos negros, se me antojó el premio a toda una vida. ¡Qué mujer tan preciosa, cómo me gustaba!. Mientras yo me desnudaba, se quitó rápidamente la blusa y mientras me sacaba  la camisa  polo por la cabeza, su lengua acarició con infinita suavidad mi polla. Nos dijimos muchas cosas bonitas, cariñosas, mientras nos acomodábamos para hacernos el más asombroso sesenta y nueve que nunca se haya hechos una pareja de enamorados. Abrí sus coño con los dedos y hundí mi lengua en ese tesoro que me volvía loco. Se retorció y sentí aumentar su humedad. Casi se metía  por completo la polla en la boca, haciéndome subir a las nubes con su maravilloso meti-saca. Yo profundicé lo máximo posible con mi lengua, lamiendo incansable y excitado como nunca. El resultado llegó en forma de gemidos, ayes, contracciones y convulsiones y las frases que se dicen los enamorados en estas ocasiones de locura y pasión:

Juancho, sobrino de mi vida, me corro…..¡me corro!….. Súbete encima, sobrino, sobrino de mi amor, que no puedo más. ¡Córrete conmigo, sobrino!…….¡Ay, sobrino!.

Yo, captando que el recurrir al parentesco la excitaba más, me preste al juego, que realmente excitaba.

Tía de mi amor, ¡querida mía, coño mío!. Me vuelve loco

tu coño, tía. Estoy loco por ti, tía, te como el coño.

Respondía Socorro en idénticos términos y, llegamos a tal excitación que nos corrimos entre gritos, besos, lametones de lengua, caricias por todas partes……….Fue un polvo muy especial. Mi tía, cuando descansábamos boca arriba me dijo:

Nunca me quedé embarazada, sobrino mío, pero con la leche de tu polla……. No sé que decirte, puedes dejarme preñada cada vez que me llenes el coño de leche, tu leche,

que me ha vuelto loca de gusto.¿Te he dado yo gusto, sobrino de mi vida?.

¡Ay, tía, tienes el coño que he estado buscando toda la vida!. No voy a dejar que te lo lleves lejos de mí.

Yo quiero que lo tengas muy cerca, mi amor, para que te lo comas a todas horas. Anda, vamos a ducharnos y a vestirnos, que mis hermanas habrán visto tu coche en la puerta y vendrán a conocerte.

Mientras nos duchábamos, volvimos a comernos coño y polla. ¡¡¡¡¡¡Qué rico me sabía el coño de mi tía Socorro!!!!

Y mi tía me advirtió que sus hermanas, mis otras tías, me ofrecerían su casa.

¿Te vas a ir con ellas?. Te advierto que están casadas. Y yo soy más guapa.

Y tienes el coño que siempre he estado buscando.

¿Me lo dices de verdad, sobrino de mi vida?.

Si, tía de mi alma, el tuyo es el coño que más me gusta del mundo. ¡Mira como te lo como!.

Cómele el coño a tu tía sólo un poquito, sobrino de mi amor, que tenemos que vestirnos.

¡¡Qué rico coño!!!, ¡qué bien me sabía!, ¡cómo me gustaba lamerlo y sentir que mi tía, mi querida, mi amante, se retorcía de gusto. Volví a meterla la polla. Fue un polvo sensacional. Cortito, rápido, pero gustosísimo. Pensé que los gritos de mi tía se oirían en todo el pueblo. Y así se lo dije.

Es que me vuelves loca, sobrino de mi amor, querido mío, amante mío, novio de mi vida.

Cuando la oí llamarme novio busqué su boca y nos lamimos como si nunca lo hubiésemos hecho. Mi tía salió de la ducha diciendo asustada:

¡Sal , que nos pillan!. Vístete mi amor, que me habrá oído gritar todo el mundo y pueden creer que me estás matando. Y me estás matando…….de gusto, querido de mi vida, novio.

No me llames novio que volvemos a empezar.

Te lo llamaré a la hora de dormir. Me entran escalofríos de pensar que vamos a dormir en la misma cama, novio mío.

Fueron las vacaciones más gloriosas que he vivido nunca. Cuando acabó agosto, no falté a mi cita con tía Socorro ni un solo fin de semana. Fuimos muy felices, sobre todo cuando, de acuerdo con una prestigiosa Agencia de viajes,

Convertimos las casas en casas rurales, por lo que nos pagaban muy bien, sin tener que ocuparnos de nada. La que ganaría de verdad sería la agencia, pero así era mucho más cómodo y mi tía  pudo venirse a vivir conmigo a Madrid.

Autor : JUANCHO.

Mi querida tía Emilia

Sábado, noviembre 6th, 2010

Hacía un año que mi tía Emilia, Mili para la familia, se había quedado viuda. No lo sintió demasiado. Estaba claro que sabía, de sobra, que la

había puesto los cuernos durante todo su matrimonio y que nunca fue un modelo de marido. Era algo bruto, sin llegar a la violencia y muy poco cariñoso con élla, mi tía Mili, que a mí, su sobrino preferido, siempre me había gustado mucho, muchísimo, aunque jamás me atreví a insinuarle lo más mínimo.

Bueno, como he dicho, ya había pasado un año, yo estaba de Rodríguez, con la mujer y los niños en la playa, cuando mi tía Mili y yo nos encontramos  cerca del cine Alcalá. Estaba preciosa, como siempre: gran pecho, sin exagerar, muslos gruesos, piernas largas y bien torneadas, culo respingón, cara guapa y labios gorditos, besables. Nos saludamos con alegría y nos dimos dos besos. En ese instante, en ese preciso instante, comenzó mi felicidad con la tía Emilia, una de las mujeres que más me han gustado y más feliz sexo me han proporcionado. Y yo a élla,

que sigue diciéndome que conmigo es la mujer más felizmente satisfecha.

Todo empezó de un modo sencillo: Como yo estaba sin mi mujer y, por lo tanto, hambriento de sexo, y mi tía Emilia siempre me había gustado muchísimo, al besarla, apreté la comisura de mis labios sobre los suyos y, ¡oh maravilla!,al darnos el segundo beso, fue élla, mi adorable tía, la que buscó con su boca la mía. No fue un beso en plenitud labial, pero sentí algo así como el roce húmedo de su lengua. Nos quedamos callados, sin saber qué decirnos.

Al cabo de un ratito, yo rompí el silencio.

¡Cuánto me alegro de verte!. Y mira que es raro que yo venga por tu barrio, pero como el taller donde voy siempre está cerrado por vacaciones, he tenido que venir al concesionario de guardia, que está al lado de tu casa.

¿Hubieras sido capaz de pasar por la puerta sin subir a verme?.

Mujer…. Uno no sabe cuando puede molestar al presentarse sin avisar. A lo mejor estabas con un novio.

Ya saber, Juancho, que yo no tengo novio.

¿Y eso por qué, si eres muy guapa?.

Pues porque yo tengo que estar enamorada para que un hombre entre en………(su voz adoptó un tono especial)….. mi…casa. Sólo puede entrar el hombre al que quiera con locura.

Su voz, su forma de mirarme y el calor de su mano en mi brazo (yo iba en mangas de camisa), me excitaron. Decidí probar. Si la cosa no salía bien, no pasaba nada: era cuestión de ser más astuto que Ulises. Me lancé de cabeza. El cine podía facilitar las cosas.

Hasta las siete no tienen el coche, así que había pensado meterme en el cine. Aquí mismo, en el Alcalá, que está refrigerado. Se trata de pasar estas tres horas. ¿Te apetece entrar?, ¿Tienes algo urgente que hacer?…

Nada mejor que ir contigo al cine. Es la primera vez. Espero que haya más veces, porque yo no consigo echarte la vista encima, aunque tenga muchas ganas de verte. Tú no, ya lo sé.

Te equivocas, Emilia.

¿No me llamas tía?.

Ahora mismo somos una pareja que entra al cine, a la oscuridad del cine.

Nos verá alguna vecina y mañana me dirá ¡qué bien acompañada te ví ayer, Emilia, ¿es tu novio?. Seguro que alguna me lo pegunta.

Y tú….¿qué responderás?.

Pues que sí, para que se mueran de envidia.

Pues entonces, cógeme del brazo, como una novia. Yo si que voy a presumir de novia guapa.

La voz de mi tía enronqueció ligeramente al preguntar:

¿Te parezco guapa, Juancho?

Ella tambien había dejado de llamarme sobrino.

A mí me pareces la mujer más guapa del mundo.

Gracias, eres un cielo de hombre.

Volvió a besarme. Sentí sus labios en la comisura de los míos y la leve humedad de su lengua. Correspondí en el acto, haciéndola sentir la humedad de la mía.

Nos quedamos muy cerca, mirándonos intensamente. Nuestra manos se buscaron y se estrecharon con fuerza. Volví a besarla, esta vez en toda la boca. Fue un beso brevísimo, en aquella época, los años sesenta, en España las parejas se besaban sólo en los cines, las calles mal alumbradas y los descampados.

Me cogió del brazo con fuerza, apoyando su pecho contra mi brazo. Sentí la dureza de su pezón y me puse como una moto. Sacamos las entradas y pasamos a la sala. El acomodador nos puso hacia la mitad del cine. Daba igual, había poca gente.

Nada más sentarnos, mi brazo ciñó su cintura, élla, mi queridísima tía Emilia, hizo lo mismo. Me excitó el calor de su mano y mis labios buscaron su boca. Nos besamos apasionadamente, enlazando nuestras lenguas, lamiéndonos con pasión, con ansia. Mi mano se hundió debajo de su falda, en busca de sus muslos y de su entrepierna. Ella me acarició la polla por encima del pantalón. Mi mano, ansiosa de su sexo, ascendió hacia su chochito. Abrió las piernas, facilitándome el camino de nuestra felicidad. Mis dedos se hundieron en su coño. Estaba húmedo, muy caliente, abrasaba. Separé los labios un momento y la dije:

Te quiero, Emilia, siempre he estado enamorado de ti.

Y yo de ti, amor de mi vida. Si no fueses tan tímido, podíamos llevar años queriéndonos con locura. ¿Quieres que nos vayamos a casa?.

Estoy deseándolo, amor mío.

Pues vámonos, cielo mío, que estoy deseando tenerte dentro de mí. Hace años que lo deseo con locura.

Vamos mi vida.

Nos levantamos y salimos. Su casa estaba cerca. Nos cruzamos con dos vecinas. Nos miraron con curiosidad. Una de éllas me conocía y le cotilleó algo a la otra. Volvieron a mirarnos con dismulo. Mi tía rió de buena gana.

Mañana lo saben todas. No me importa, porque estoy segura de que te van a ver venir a casa muchas veces.

Muchísimas, vida mía. En voz baja la dije: estoy deseando comerte entera, cariño.

Y yo a ti, amor de mi vida. He soñado con ello muchas veces. Va a ser la primera vez que lo hago. Me tienes            que enseñar, golfo mío.

Entramos en su casa. Nada más cerrar la puerta. Me besó brevemente en la boca y me dijo:

Espera que me lave.

Entramos juntos al baño y nos duchamos. Una vez en la cama, en postura de sesenta y nueve, sentí que los pelos de su coño, abundantísimos, rizados, deliciosos, llenaban mi boca. Lamí su coño con verdadero placer, a la vez que sentía mi polla en su boca. No pude resistirlo, me día la vuelta y, cabalgandola, metí toda mi verga en su cálido coño. ¡Qué gustazo!. Se corrió inmediatamente. Yo seguí moviendome despacio y procuré contenerme. Se corrió dos veces más. Y la tercera, me corrí dentro de élla. La inundé. Gritamos de placer y nos quedamos muy quietos, saboreando esa deliciosa quietud, lamiéndonos la boca, la lengua y la cara. Aquel fue el comienzo de una mor que aun hoy, veinte años después, sigue vigente,apasionado y gustosísimo. No me he divorciado, pero la mujer que me llena que me gusta con locura,

De la que estoy enamorado, es de mi queridísima tía Emilia, el amor de mi vida. Ella siente lo mismo por mí. Ya tiene sesenta años. Me sigue pareciendo la mujer más guapa y más deseable del mundo. A mi mujer,

La madre de mis hijos, no la atrae demasiado el sexo y lo hacemos poco y con poco placer. Eso me lo da mi queridísima tía, que me quiere con locura, como nunca ha querido a nadie. Esto es todo. Gracias por leer esta historia verdadera.

Juancho.

Yo haciendolo con mi ex-tia politica

Lunes, octubre 25th, 2010

Bueno, primero hago una introduccion: Mi tio por parte de madre se caso hace tiempo con una mujer, ella es super sexy y se hizo amiga intima de mi madre. Todo comenzo cuando ella se divorcio de mi tio, cada quien tomo su propio camino y mi tio se fue al extranjero, y su ex-esposa se quedo en su casa. Ella desde que corto toda relacion con mi tio no podia ya vivir sin un hombre a su lado, y ya parecia que cada 2 meses tenia un novio nuevo y no tenia nada de estabilidad, pero a la vez mantenia su relacion amistosa con mi madre. En una de esas veces, no tenia novio, ella vino a mi casa para pasar un rato con mi madre, ya que no tenia nada mejor que hacer. Yo estaba en mi cuarto viendo Spider-man 3 en DVD y entonces ella aparece y se mete en el baño de mi cuarto, pero deja la puerta entre abierta y pensando que no podia verla se puso detras de la puerta y se empezo a desvestir, yo por supuesto estaba paralzado mientras la veia quitandose la ropa, cuando quedo completamente desnuda se metio en la ducha y se empezo a bañar, yo pensaba en meterme con ella pero, en ese entonces aun estaba muy timido y como mi familia aun estaba en casa preferi dejar bajo perfil. Pero ocurrio casi lo mismo una segunda vez, pero un poco diferente: Ella ya se estaba en el mismo sitio y yo aun no estaba ahi, cuando entro yo sin saber nada de que ella estaba ahi, me desvisto y me empiezo a masturbar frente a la TV y de repente ella sale del baño desnuda sin saber que yo estaba alli, y ahi estabamos los dos desnudos y mi mano en mi pene, ella por supuesto dedujo que yo me estaba masturbando y entonces ella enseguida, se pone una toalla alrededor y muy nerviosa me dice que no vea esas cosas en la TV que son malas, y se va, a mi me entro un nervio enorme de pensar que ella le diria a alguien que me vio masturbandome viendo porno en la TV, pero me quede tranquilo y pense que si ella decia algo yo diria que la vi desnuda o algo por el estilo. Todo cambio un dia que yo me estaba bañando en la alberca, mis padres estaban en su negocio, fuera de casa y mi hermano en un centro comercial con sus amigos, yo estaba solo en casa, y entonces llega ella, yo le abro la puerta y me vuelvo a zambullir en la alberca, de repente ella sale de la casa al patio donde esta la alberca y yo me la empiezo a comer con los ojos ya que llevaba un bikini negro muy, muy MUY ajustado, ella encendio el radio y se metio conmigo en la alberca y llego hacia mi y me pidio que bailara con ella, ella era un tanto mas alta que yo, asi que mientras bailabamos ella pego sus pechos de mi cara, ya yo comenzaba a pensar y a excitarme, luego del baile ella se acosto en una tumbona, y me pidio que le echara bronceador, ella estaba boca abajo y yo le empece a masajear todo el cuerpo con el bronceador.

Ya cuando faltaba solo por echarle en las nalgas ella me pregunto: ¿no me vas a echar ahi? y yo le dije que si quiere, si, me dijo que si y yo empece a hacerle un masaje en la nalgas, ella enseguida noto que yo lo disfrutaba y me pidio que dejara de hacerlo, entonces se puso boca arriba y me dijo que repitiera lo de antes pero boca arriba, entonces empece a echarle bronceador en el cuello, fui bajando y cuando llegue a sus tetas empece a juguetear con ellas mientras les echaba bronceador, fui bajando mas y le masajee la barriga y baje, y baje y le eche por las piernas, entonces me pidio que le eche tambien en los pezones y se quito el top, yo me super excite y empece a jugar con sus tetas y a agarrarle los pezones, ella gemia y enseguida mi pene se puso en erección, luego me pidio que le eche bronceador en su zona pubica, yo con mucho gusto accedi y le empece a bajar la parte de abajo del bikini, yo estaba super mega excitado, ya habia tocado sus tetas que parecian melones enormes y su zona pubica no tenia ni un vello, y le empece a lamer todo eso, ya cuando estabamos los dos super excitados y ella estaba toda mojada, nos habiamos dejado llevar y ya yo estaba a punto de tocarla con mi pene, y ella me dijo que espere, que asi solo terminaria embarazandola, asi que ambos subimos a mi cuarto corriendo y ella saco un condon de su bolso, me lo puse y ahi empezo la accion, ella saltaba sobre mi y gemia, mientras yo la masturvaba y la besaba. Ya entre tanta penetracion, nos detubimos y ella tubo su orgasmo, yo segui y segui penetrandola, y me dijo “ya me arreche” y me detubo, pareciamos dos bestias, yo no podia controlarme y cuando ella me alejaba yo arremetia contra ella para volver a penetrarla, y ella me dijo “hagamoslo en esta posicion” y ahi fue que yo entendi y me eche atras, entonces ella tomo una posicion de perrito, estaba en 4, y me puso el ano para que le diera por ahi, yo por supuesto, fui y ella gemia como nunca la habia escuchado gemir, ni a ella ni a otra mujer, y asi estubimos por unos 10 minutos, ya los dos sudados como unos puercos, ella toda lubricada de bronceador y yo mojado por la alberca, fue todo muy resbaloso, nunca habia sentido algo asi, entonces llego el momento, y le acabe en las tetas y otro resto en la boca, se trago todo… Luego de yo caer rendido, ella me limpio el pene lamiendolo, ya ella tambien cayo rendida encima de mi.

Lo haciamos cada vez que nos quedabamos solos, fueron mas de 5 veces, hasta que ella consiguio re-estabilizar su vida con otro hombre, se caso con el y hoy en dia tiene dos hijos. Y a pesar de que han pasado mas de 3 años desde entonces, siempre me recuerdo de la primera vez.

Mi tía Rosario

Martes, septiembre 21st, 2010

Mi nombre es José luís, pero todo el que me conoce me llama pepe. Esta es  la historia de lo que ocurrió, un verano. Hacían algunos meses que había, terminado mis estudios, secundarios y renunciado a un empleo que tenia en un almacén de provisiones, de modo que pasaba mucho tiempo en la casa. Estaba mirando televisión, cuando suena el teléfono era mi tía  Rosario, me imagine que deseaba hablar con mi madre algún asunto relacionado con la familia pero elle no estaba. Nos saludamos como siempre, me pregunto  si sabia manejar le conteste que si pero que siempre viajo en trasporte publico, ella es licenciada en derecho pero nunca a ejercido  su profesión se había separado de su marido hacia ya un año desde entonces yo no la veía. Rosario tiene nombre de rezadora pero no es religiosa, aunque si lo parecía en su forma de vestir, usaba ropa muy holgada faldas largas hasta los tobillos blusas con diseños antiguos que le llegaban hasta el cuello, mangas largas hasta las muñecas sin importar el calor el pelo siempre recogido, no es  la mujer que le pasa por el lado aun hombre y este se voltea para mirarla no entendía porque no usaba vestimentas con diseños modernos, tiene dos niños de cinco y siete años  ella es la menor de mi cinco tías maternas tenia solo  veintiochos años. El negocio de Rosario es la compra y venta de todo tipo de producto que fuera de rápida salida, me comento que había adquirido una buena cantidad de productos de belleza que ya la mayoría  estaban  pre vendidos, sabiendo ella que no estaba haciendo nada en casa me pidió que la fuera ayudar con la distribución delos producto, me dijo: la distribución se hará rápido ya que los niños están visitando a su padre así podremos dedicar todo el tiempo al trabajo en dos semanas podemos terminar. Mi trabajo seria conducir la camioneta y ayudarla con los paquetes, siempre a sido muy buena persona le dije  que si que iría ayudarla, en cierto modo sentía algo de pena por ella.

Como estaba solo en casa para decidí partir de inmediato, para así recrearme y despejar la  mente, tome algo de ropa lo eché en mi mochila, deje un recado en el refrigerador  y me dirigí a la estación  tenia que tomar dos autobuses para llegar.  El viaje tardo  cinco horas y pico cuando llegue pensé llamar a mi tía para que pasara a buscarme  ya que estaba oscureciendo, pero como no estaba tan lejos decidí camina  al llegar a su casa tocar a la puerta cuando me abrió quede sorprendido, maravillado, admirado creía  que me había  equivocado de casa Rosario se había dado un cambio radical del cielo a la tierra, tenia un vestido negro corto ceñido al cuerpo con un pronunciado escote y su pelo suelto, se veía más joven y en sus labios había una jovial sonrisa, me dio un fuerte y efusivo abrazo en el que pude sentir todo su cuerpo. Tía estas ¡guapísima! te vez preciosa eres todo un monumento, le dije mientras nueva vez la abrazaba y le di un beso en la mejilla, ese era el primer piropo que le daba a Rosario, gracias Pepe es bueno escucharlo de ti, respondió ella mientras reía, es que acabo de llegar estaba con unas amigas en una reunión de…has llegado temprano debes estar cansado por el viaje te preparare algo de cenar. Ella se fue a la cocina yo me fui a dar un baño me duche por un buen rato, para calmar las tenciones del viaje me hice una pajita ya que me dolía la cabeza y lo alivia bastante al terminar de bañarme me vestí  para ir a cenar, Rosario se había cambiado de ropa tenia un polo largo note  que no tenia nada debajo, por esa buenas tetas que se movían con libertad junto con esos pezones paraditos, no llevaba tanga lo vi bien claro cuando se estiro para tomar algo del gabinete, vi ese lindo culo sin nada que lo cubriera. Ya la estaba mirando con otros ojos.  Estuvimos hablando de todo un poco y mirando televisión, le pregunte sobre su nueva imagen me dijo: que desde hace tres mese estaba practicando una nueva filosofía de vida con un grupo de apoyo, dónde descubrí que llevaba un estilo de vida muy atrasado para mi  edad y para la época, además venderemos productos de belleza hay que lucir bien es un  asunto de mercadeo.  Yo era el primero de la familia que la veía con su nueva y sexi apariencia, me conto sobre la forma de distribución de los productos, ya era tarde dela noche nos fuimos acostar en la madrugada escucho unos ruidos provenientes de la habitación de ella pensé que había esperado que me durmiera para meter algún hombre en su cuarto un  amante que la visitaba por las noches, estaba en todo su derecho pues se había separado, decidí  ir a ver para mirar ese espectáculo, la puerta estaba abierta solo estaba ella tenia una pesadilla… tía, tía despierta, tenias una pesadilla ….Pepe soñaba que… Me pido que me quedara a dormir con ella, estaba acostado en una cama con mi

tía, ella dormía a mi lado yo no podía dormir pensando en ese cuerpazo que Rosario había guardado tanto tiempo.  Cuando estaba amaneciendo yo estaba acostado, despierto vi cuando se desnudo frente a mi, esas buenas tetas, esa chocha depiladita y las buenas nalgas que tiene Rosario, se puso ropa deportiva, me ´´despertó´´ para que la acompañara a correr al parque, durante una hora corrimos al llegar me dijo: parece que di una mala pisada porque me duelen las piernas…yo me ofrecí  a darle un masaje, se quito el pantalón quedando en tanga una tanguita pequeña diminuta  se acostó bocarriba sobre la cama, comencé a recorrer las  torneadas y bien formadas  piernas de Rosario  desde las pantorrillas hasta el final de sus  divinos muslos de muy cerca de su sexo. Yo tenía el ripio a mil, ella tenía los ojos serrados su respiración era muy profunda, me gustaba esa sensación de estar tocando su cuerpo; ella lo estaba disfrutando mucho, al terminar el masaje me dijo: gracias Pepe me siento mucho mejor estuvo muy interesante tu masaje. Me fui a bañar  donde aproveche y  me hice una millonaria paja a la salud de mi tía, al salir del baño me puse a reflexionar sobre todo lo que había ocurrido, me había masturbado a nombre de una mujer que durante años no despertó en mi el mas mínimo interés, no tenia quince horas de haber llegado a su casa, y ya le tenia unas ganas a mi tía lo cierto era que con su nuevo look, Rosario había dejado al descubierto el tesoro corporal que tenia escondido por su anterior forma de vestir, que llamaba la atención de muchos. Salimos a entregar la mercancía todo era pagado de contado, había un buen dinero, ella nunca tubo que cargar una caja ya que siempre alguien le ofrecía su ayuda, eso simplificaba mucho mi trabajo era una ventaja, durante la primera semana ocurrieron varias cosas que aumentaron la tensión sexual que había entre nosotros o la que sentía yo, sin embargo no ocurrió nada, pero un día  en una carretera de poco transito se nos hiso de noche. Como estaba conduciendo desde tempranas horas de la mañana decidí parar para tomarme un respiro, cundo ella me dijo: te he visto masturbándote algunas veces ¿en que piensas cuando lo haces? Entiendo que es algo natural. No podía creer que me espiara menos que me lo dijera. Pero como ella lo había dicho es algo natural, comencé a contarle sobre algunas cositas de mi humilde experiencia… lo que hiso que ella se calentara vi cuando disimuladamente se comenzó a tocar por encima de su ropa; el abultamiento en mi pantalón era notorio, de repente Rosario se tendió sobre mis piernas y sin decir palabras alguna saco mi verga y comenzó a darme una genial mamada ´´yo no me lo creía´´ se metía la pija bien adentro de su boca, me la estaba chupando de una manera súper excitante. Lo hacia rápido por momentos suave y aceleraba otra ves, pasaba su lengua por mis testículos entre tanto me masturbaba con su mano. Yo me estiré levante su falda para acariciar ese hermoso culo, ensalivando mi dedo anular y metiéndolo en su orificio anal  dándole vueltas como si fuera como si fuera un tornillo al que se le esta dando rosca  que buena mamada me estaba dando; cuando me vine salió un chisguete de leche que fue a parar  al techo de la, camioneta  ella rápidamente al ver como salía mi leche,  arropó mi glande con sus labios absorbiendo el semen que seguía saliendo, no dejo escapar ni una sola gota se lo trago todo… dejo bien limpia mi pija, se levanto de encima de mis piernas se hincó sobre el asiento tomando con su lengua el semen que colgaba en el techo de la camioneta besándome con sus labios llenos de mi leche nos besamos apasionadamente compartiendo el semen . Estábamos extasiados, llenos de una lujuria que nos dominaba, pero ya era tarde de la noche la casa no estaba cerca, pensé acelerar a fondo para llegar mas rápido; no lo hice, no quería tener un accidente pero estábamos bien calientes así que paramos y entramos a un hotel. Al entrar a la habitación nos desvestimos,  la arroje sobre la cama comencé chupando los deliciosos  pezones de Rosario esas buenas tetas que tiene, seguí bajando besando su pecho su vientre hasta llegar a su  chocha que me comía con ansias dándole mucha le lengua en su delicioso sexo que estaba todo mojadito por sus jugos, pedía que se lo metiera… YA METEMELO QUIERO TENERTE DETRO DE MI CLAVAME QUIERO SENTIRTE PEPE YA…mi pene estaba en su máxima expresión lo metí en su vagina hasta lo mas profundo de un solo empujón, me sentía en gloria sobre el cuerpo de Rosario dándole con fuerzas tocando todo  su cuerpo ella gemía jadeaba yo también,  cambiamos de posición ella se sentó sobre mi pene se movía de arriba abajo de un momento a otro acelero se movía  como una salvaje  veía como  mi miembro entraba  y salía de su cuerpo mientras con mi manos tocaba sus  tetas las apretaba las estrujaba  me corí en su vagina mi pene seguía al palo dentro de ella…tenia muchos bríos cogiéndome a mi tía…lo hicimos al estilo perito, a ella le gusta mucho esta posición  realmente lo estaba  disfrutando, volví a correrme dentro de la vagina mi tía. Terminamos los dos tirados en la cama Rosario al ver como mi erección desaparecía me acariciaba el pene  con su mano lo llevo a su boca otra ves no hiso falta mucho chupe para que mi miembro  recuperara su fortaleza me dijo: Pepe, quiero que la claves en el culo, hazlo suave, mi culito es un novato dámela la quiero ¡Bien¡ métemela,  tu garrote es el único que he tenido aparte del de mi ex marido hacia doce meces que no tenia sexo … Puso su culo levantado de frente a mi le puse en el culo un poco de lubricante de ese que dan en los hoteles , tome mi garrote lo dirigí a su ano,  lo estaba metiendo  en su esfínter entro con facilidad pero se sentía muy apretado tenia mis dedos metidos  en su vagina estimulando su clítoris eso le proporciona mas placer a la mujeres  metía  y sacaba mi pene de su culo lo hacia suave pero con firmeza, estuve bombeándole su culito por varios minutos. Ella gemía le gusta este tipo cogida, yo ponía todo mi empeño para que ella disfrutara para que sintiera mucho placer empezó a decirme: SOY TU PERRA  SOY TU PUTA COJEME  DAME DURO PARTEME EL CULO PEPE QUE RICO… mi excitación era mucha me corrí llenando de leche el culo de Rosario,… hasta el pene me dolió cuando eyacule… cuando lo saque vi como su ojete  se quedo abierto como un circulo de carne estábamos satisfechos de sexo dormimos abrasados.  Este fue el primer de muchos buenos polvos con mi tía en otro momento le seguiré contando. Nunca habría pensado que aquella mujer tan sumisa tan recatada daría un cambio como ese, mucho menos que tendría sexo con Rosario me sorprendió.  ENVIENME POR FAVOR SUS COMENTARIOS Y OPINIONES A ESTE CORREO.ericsson162009@hotmail.com

Mi tia me marco para toda mi vida.

Sábado, enero 2nd, 2010

Hola a todos. Me llamo Damian y al ver tantas paginas de relatos eróticos me decidí y por fin voy a contra una experiencia que tuve hace mucho y que me marco para toda mi vida. No soy muy bueno escribiendo pero voy a tratar de hacerlo lo mejor posible.

Esto me paso hace tiempo, siendo jovencito. Hoy tengo 32 y me encanta recordar esta experiencia. En esa época yo tenía que ir los sábados a clases de ingles. Las clases eran por la mañana de 8 a 12. Tenía los jueves por la tarde y los sábados por la mañana. Teníamos una quinta en la zona de Pilar, en realidad en un country que se llama Miraflores. Mis padres se iban los viernes a la tarde por lo que yo tenia que quedarme los viernes a la noche con mi tía, hermana de mi padre y el sábado, después de ingles, me tomaba un colectivo que me dejaba en la puerta del country. Mi tía, en ese entonces tenia alrededor de 37 o 38 años. Era muy linda, 1.60, pelo castaño claro lacio, y en ese entonces tenia un lindo cuerpo. Muy buena posición económica y muy fina. Separada y sin hijos, por lo que yo no molestaba en lo mas mínimo al quedarme en su casa. Siempre tuvimos una lindísima relación. Cada vez que yo me quedaba los viernes en su casa, ella al ser separada, salía con amigas y de vez en cuando con algún novio. Regresaba a eso de las 2 o 3 de la mañana, por lo que tenia toda la noche, la casa para mi. En casa de mi tía, me aburría bastante por lo que empezaba a revisar todo, me encantaba y más que nada le revisaba el placard a ver que tenía y que encontraba. Empecé como un juego y aprovechando la soledad, a ponerme ropa de ella, la cual me quedaba bastante bien porque teníamos la misma altura y un cuerpo bastante similar en contextura. Lo que empezó como un juego, los viernes siguientes se convirtió en algo cotidiano. Cada vez que escuchaba que ella se iba, corría a su placar a usarle la ropa. Me encantaba usarla, me sentía muy cómodo. Su ropa era muy juvenil y también muy sexy. Tenia de todo. Vestidos, jeans, camisas, remeras, botas, zapatos, etc etc. Entre las cosas que acostumbraba y mas me gustaba ponerme, estaba su lencería. Tenia de todo un poco. Pero lo que mas me gustaba eran sus conjuntos sexyes que los tenía guardados en unas cajitas bien atrás en sus cajones. Tenía conjuntos negros, blancos, con bombachas cola less, comunes, pero los que mas me impactaban y gustaban, eran dos. Uno era un corsé con porta ligas negro, que venía con su bombacha cola less negra y sus respectivas medias y el otro blanco de corpiño, bombacha y medias pero sin porta ligas. Así pasaron varios viernes en los que jugaba a ser una chica sexy. Me encantaba verme en un espejo de pie que había en la habitación. Hacia poses, me acariciaba, etc. Y a eso de las 12 de la noche, me sacaba todo porque yo sabia que ella nunca llegaba antes de la 1 de la mañana.

La noche que les cuento, y en donde todo comenzó, me puse el conjunto negro.

Como todas las noches de viernes me puse el conjunto y arriba una bata de seda negra que también creo que era del conjunto porque era medio trasparente. En ese entonces yo usaba el pelo largo hasta los hombros por lo que me hice también una colita tipo cola de caballo. La verdad, estaba re linda. Así estuve esa noche. Como siempre, sabía que mi tía no regresaba nunca antes de la 1 de la mañana. Pero esa noche, no se por que me recosté en su cama así vestidita a ver televisión y ME QUEDE DORMIDO!!!. En eso siento que alguien pronuncia mi nombre – Damian… Damian… despertate…- Cuando logro abrir los ojos, no podía creer ver a mi tía a mi lado. Enseguida me di cuenta que llevaba puesta su ropa interior, por lo que salte de la cama, y me fui corriendo al baño y comencé a llorar. Mi tía me golpeaba la puerta del baño y me pedía que salga así charlábamos. Me decía que no me haga problema y que hablaríamos al respecto. Al rato salí del baño pidiéndole perdón por lo que ella había visto. Yo ya me había sacado la ropa y solo tenia la bata negra. Me abrazó, me beso la frente, seco mis lágrimas con su mano y me sentó en su cama. Empezamos a hablar del tema. Me pregunto hace cuanto hacía esto y si me gustaba. Yo le decía que si, que me gustaba, pero que no lo iba a hacer mas. Ella seguía preguntándome si me gustaba vestirme como mujer y que sentía sexualmente. Si me atraían los hombres o las mujeres. Yo le dije que me gustaban las mujeres, que era lo que sentía en ese momento, pero que también sentía mucha curiosidad por sentir lo sentía una mujer al estar con un hombre. Esto en base a las revistas y películas condicionadas que pude ver a esa edad. Me preguntó si ya había tenido relaciones sexuales y le dije que no. Entonces me dijo que no me preocupara que esto iba a quedar entre nosotros y que no iba a contar nada a mis padres. Esa noche no pude dormir nada de los nervios que tenía.

Al viernes siguiente tuve que volver a lo de mi tía, cosa que yo no quería porque no sabía con que cara mirarla. Al llegar a su depto, me recibió como si nada. Comimos, sin hablar del tema, después yo me puse a ver tele en el living mientras ella acomodaba todo en la cocina y después cada uno a su cuarto a dormir. Al rato escucho que me llama y ya en su cuarto retomo el tema en cuestión. Me volvió a preguntar si me gustaba ponerme ropa de mujer y le dije que si, que había empezado como un juego pero que me sentía muy cómodo con su ropa. Entonces grande fue mi sorpresa al escuchar de sus labios, si me quería poner nuevamente la lencería que llevaba puesta la noche del viernes anterior, que a ella le gusto verme dormido con esa lencería y que me quería ver bien a ver como me quedaba. Yo la verdad que no entendía nada. Pensé que la charla se convertiría en flor de reto, pero no. Ella me ayudo y me puse todo nuevamente, me recogió el pelo y me hizo una colita. Me decía que me quedaba muy lindo y me preguntaba si me sentía cómoda así vestida. Yo le decía que si y que estaba con mucha vergüenza en ese momento. También me pregunto si tenia algún nombre de chica cuando usaba esa ropa. Le dije que si, que me imaginaba una chica de nombre Laura. Entonces me dijo que me iba a llamar Laura. Agarró y me presto una polera tubo gris y una camisa blanca de ella y me vistió bien de mujer. Me maquillo, me pinto los labios y me llevo a la cocina, preparo unos café y charlamos por un rato largo. No me acuerdo bien pero lo que si me acuerdo fue que ella me dijo que no le importaba como era yo y que con ella me podía sentir libre y ser quien yo quería ser y que este juego quedaría entre nosotras dos. Lo que mas me gustaba era que me hablaba como si fuera yo una mujer, una amiga, ya que todo lo terminaba con a, Si me sentía cómoda, que no me sienta avergonzada, etc. Todo terminaba con a. Empecé a relajarme, a sentirme realmente cómoda. Me pregunto que hace cuanto sentía esos gustos, si en mi casa también lo hacia, etc, etc. Tuvimos una charla de amigas realmente. Esa noche, después de la charla y de que yo le devolviera la ropa, me presto una bombacha y un camisón y me dijo que me sienta libre de pedirle cuanta ropa me quisiera poner y que ese camisón y esa bombacha eran mías para dormir.

La semana posterior a ese viernes, estuve contando las horas para volver a lo de mi tía ya que desde ese día, me sentía mejor que nunca. Pasaron un par de viernes en los que ella salió con sus amigas y en los que yo me quedaba usando su ropa. La condición era que deje todo como lo había encontrado y que siempre que quisiera me ponga para dormir, el camisón y la bombacha que ella me había regalado.

Si bien ese viernes fue espectacular, lo que paso al viernes posterior fue lo que realmente arco mi vida.

Ese viernes como los anteriores, al llegar a su Dpto., me recibió con un Hola Laura y me presto ropa suya. Creo que era una mini de jean y una remera blanca. Me hice la colita y nos pusimos a charlar. Esta vez la charla fue más directa a lo sexual. Me preguntaba si me masturbaba, si veía películas o revistas pornográficas. Yo le conteste todo con la vedad. Y en la charla me pregunto si alguna vez había visto a una mujer desnuda en vivo y en directo, a lo que respondí que no y ella me dijo que ya llegaría ese momento algún día. En la comida fui yo el de las preguntas. Le consulte sobre las relaciones sexuales, si le dolió la primera vez, que se siente al ser penetrada, etc. Me respondió todo sin dejar nada de lado. Terminamos de comer tarde. Me bañe, me puse mi camisón y me fui a mi cuarto pensando en toda la charla que habíamos tenido. Al rato me llamo a su habitación. Me recibió con su bata negra y me pidió que me ponga el conjunto negro de ropa interior con porta ligas del otro día que me lo había preparado y estaba sobre su cama. Yo acepte su pedido, me fui al baño y me puse todo. Me pidió que me pinte los labios y así lo hice. Al salir del baño, encontré a mi tía recostada en su cama con un conjunto de ropa interior blanco hermoso. Me dijo que yo estaba re linda y me pidió que me recostara al lado de ella y me pregunto si quería que ella me bese. Las luces estaban bajas y había una vela prendida sobre la mesita de luz. Empezó a besarme despacio y a acariciarme el pelo, la cara, el cuello, la espalda, todo muy suave. Yo hacia lo mismo, pero era ella quien tomaba la iniciativa de todo. Yo estaba nervioso, tenso hasta que pasaron los minutos y logre relajarme. Nos paramos al lado de la cama y seguimos besándonos. Ya sus caricias empezaron a bajar hasta mi cola. Sus besos eran húmedos, deliciosos, suaves. Su lengua jugaba con la mía y empecé a gemir de placer. Me pidió que le saque el corpiño y fue entonces la primera vez que tenia uso pechos de mujer frente mío. Me pidió que los toque, que no tenga miedo, que los toque despacio, que los sienta, que note como se le ponían duros los pezones. Me preguntaba si me gustaba tocarlos, le dije que si. Me pidió que se los bese a lo que respondí con muchos besos en sus pechos. Me pidió y enseñó a chuparle los pezones, que lo debía hacer despacio y succionando como si fuera un bebe. Yo no lo podía creer. Lo que estaba pasando era un sueño, algo único. Yo estaba recontra excitado. Nos arrodillamos en la cama uno en frente del otro. Me preguntaba si estaba bien, si me sentía cómoda. Yo respondía que si. Al estar frente a frente, me tomo una mano y empezó a acariciarse los pechos, Sentía entre mis dedos, sus pezones bien erectos, duros, su suavidad y redondez de sus pechos. Siguió y llevo mi mano hasta su bombacha y me la hacia acariciar con mi mano. Note como estaba húmeda de su excitación. Me saco mi corpiño y empezó a besarme los pechos como si fuesen dos tetas de mujer, Jugaba con su lengua en mis tetillas como si fueran hermosos pezones y yo seguía acariciando su bombacha. Se levantó, se puso frente mío y me pidió que le baje y saque la bombacha. La tome con mis dos manos y despacio se la baje y enseguida se la saque. Tenia en frente mío una mujer desnuda con su vagina enfrente de mi cara. Tomó mi mano y la llevo directo a su vagina. Me pidió que la acaricie despacio, sin apuro. La tenia bien depilada con solo una franjita de pelo por sobre los labios. Note como se empezaba a agrandar esa vagina y a notarse que los labios cada vez se salían mas. Estaba bien mojada y mientras yo acariciaba su vagina, ella se acariciaba los pechos, el cuerpo, su cola. Me pidió que le bese la vagina y que juegue con mi lengua. Yo accedí e hice lo que pude, mientras ella me indicaba lo que tenia que hacer, como besar su vagina, como jugar con mi lengua. Que pase mi lengua de una punta a la otra de la vagina, que despacio separe los labios y pase mi lengua por dentro de la vagina. Yo escuchaba sus gemidos y las cosas hermosas que me decía, como ser, – si, mi amor, así hermosa – Así Laurita que lindo – Como jugas con mi vagina, si, mi amor así-. Yo estaba totalmente ido.

Luego se recostó boca arriba, abrió sus piernas y me pidió que siguiera jugando con mi lengua en su vagina. Me indico el lugar preciso en donde me tenía que concentrar con mi lengua (su clítoris). Empecé a jugar con mi lengua en su clítoris y me pidió que le introduzca un dedo. Aso lo hice. Siempre me pidió que haga todo con suavidad. Besaba, chupaba, jugaba con su clítoris mientras la masturbaba con mi dedo hasta que note que tuvo su primer orgasmo. Ahí me pidió que me recostara junto a ella y ella empezó a besarme nuevamente, bajo por mi pecho y al llegar a mi bombacha empezó a besarme la bombacha. Mientras me besaba, empezó a desprender los botoncitos del porta ligas que agarraban las medias. Una vez que estaban los cuatro desprendidos, empezó a bajarme la bombacha y me la saco completamente y prendió nuevamente los botones del porta ligas a las medias. Comenzó a besarme los genitales. Mi pene estaba erecto. Me lo empezó a acariciar suavemente y se lo llevo a la boca. Me empezó a hacer sexo oral y al segundo no solo me estaba chupando el pene sino que también bajaba con su lengua hasta mi cola y jugaba con su lengua en mi ano. Eso me volvió loco. Una vez que logro lubricar bien mi cola con su lengua, siguió chapándome el pene y a jugar con uno de sus dedo en mi ano, hasta que de a poco lo fue introduciendo hasta que logro suave y deliciosamente meterlo todo. Fue así como mientras me chupaba el pene (que a esa edad no era muy grande que digamos) me metía y sacaba suavemente su dedo en mi ano. Así estuvo un rato en donde yo no reconocía quien era, que hacia ni quien estaba conmigo. La locura era tl y el placer era tanto que ya no sabia mi nombre.

Entonces me pidió que me de vuelta y me ponga de rodillas (en cuatro) y fue ahí que siguió un poco mas jugando con su lengua en mi ano y masturbándome con su mano. Luego se acomodo detrás mío y empezó a apoyarme su vagina en mi ano y a hacer movimientos tales que lograba frotar su vagina en mi cola. Fue entonces después de un rato que note que tenía su segundo orgasmo. Nuestros gemidos se confundían. Ambos estábamos gozando. Más ella creo ya que yo estaba realmente conmocionado por semejante momento. Una vez que acabo, se recostó boca arriba y me pidió que la penetre. Le dije que no tenia un pene grande como el de un hombre mayor que yo, pero me dijo que no importaba, que ella quería que yo sienta lo que era penetrar a una mujer. Así lo hice, me dispuse arriba de ella, abrió sus piernas y guió con su mano mi pene dentro de su vagina. Me pidió que me quede quieto unos segundos y que después empezara a moverme. Como les dije, mi pene no era muy grande pero si, logro entrar un poco mas de lo que yo creía que podía entrar. Apenas empecé a moverme, ella cero sus ojos y empezó a gemir de placer .Me decía cosas hermosas. – Si Laura haceme el amor así…- Si mi vida, penetrame así…- A mi me encantaba todo eso y mientras la penetraba le empecé a besar y a chupar los pechos y pezones, a lo que ella respondía con gemidos de alto placer. Al rato de penetrarla logre o logro ella llegar a su tercer orgasmo. Al finalizar su tercer orgasmo, me recostó nuevamente boca arriba y empezó a chuparme el pene tratando de hacerme llegar al clímax del orgasmo, pero lamentablemente, no se si por los nervios o que, no logre acabar esa noche.

Al ver que no acababa, se recostó al lado mío y empezó a besarme, acariciarme y a preguntarme si me había gustado esa experiencia. Yo no tenía palabras para agradecer y explicar lo que sentía. Nos fuimos juntos al baño, nos bañamos juntos, lo cual también me fascinó. Sentir como ella enjabonaba mi cuerpo, mi cola, mi pene, todo. Yo sentir su cuerpo en mis manos llenas de jabón. Fue espectacular. Nos pusimos nuestros respectivos camisones (sin bombacha esta vez) y luego compartir agradecimientos mutuos por lo hecho esa noche, nos dijimos buenas noches con beso incluido, y nos dormimos juntas en su cama.

A la mañana siguiente me acopando a Ingles y me despidió hasta el próximo viernes.

Esa semana estuve en otro planeta. La llamaba a mi tía para agradecerle lo que había pasado. Ella me decía que esto quedaba entre nosotras y que nadie se tenia que enterar. Que era nuestro secreto y que el próximo viernes me esperaba para repetirlo.

Pasaron varios viernes en donde repetimos nuestros encuentros sexuales, creo que 3 o 4 hasta que lego el mejor viernes de mi vida.

Ese viernes al llegar a su Dpto., me recibió con un hermoso beso, me presto ropa como siempre pero esa noche me hizo poner un vestidito hermoso negro cortito, y debajo un conjunto de lencería negra. Me presto unos tacos altos, me enseño como pudo a caminar con tacos y me hizo otra como los tacos levantaban mi cola. Ella se puso también un vestidito hermoso color crudo y me maquillo con todo. Labios, ojos, mejillas…. Todo. Estaba realmente hermosa y ella también. Parecía que íbamos a una fiesta. Le pregunte a que se debía la ocasión y me dijo que esperara a después de cenar. Preparo una comida bien liviana con postre incluido. Una vez que terminamos de comer, me llevo al living y sobre la mesa ratona había un paquete. Un regalo para mi me dijo. Estaba muy bien presentado. Me dijo que no lo abra hasta que ella no este conmigo. Preparo un par de café y se sentó junto a mi. Me dijo que abra el paquete. Cuando lo abrí, mi cara se transformo. Era como a quien le regalaban por primera vez una bicicleta, solo que dentro del paquete había un consolador en forma de pene de tamaño mediano, un consolador de dos puntas y un lubricante. Mi sonrisa era de oreja a oreja. Mi felicidad desbordaba. Me dijo. Esto es para que lo usemos juntas y no te preocupes que yo se como hacerlo. Nos confundimos en un beso me tomo de la mano y me llevo a su habitación. Nos sacamos los vestidos, los zapatos y quedamos ambas en ropa interior. Empezamos a besarnos y acariciarnos. Nos recostamos nos besamos y de a poco fuimos sacándonos los corpiños y las bombachas. Quedamos desnudas las dos. Me pidió que me ponga arriba de ella pero al revés. Osea haciendo un 69. Me pidió que le besara y chupara la vagina y mientras ella hacia lo mismo pero con mi cola y ano. Yo chupaba su vagina que esa noche y como regalo también la tenia toda depilada. Su clítoris estaba bien durito. Yo sentía como su lengua rozaba mi ano y sus dedos jugaban también. Con su saliva lubricaba mi cola y entonces empezó a introducir un dedo que al rato y sin sentir ningún dolor, fueron dos y al rato tres. Ella sabia bien lo que estaba haciendo ya que lo único que yo sentía era placer absoluto. Al rato me dijo que esa noche era para mi y que iba a saber que sentía una mujer al ser penetrada. Me recostó boca arriba, me separo bien las piernas y me pidió que las tenga arriba con mis manos. Veía yo que estaba abierta a recibir algo hermoso en mi cola. Tomo el lubricante, se puso una buena cantidad en su mano, lo unto bien en mi cola mientras me decía cosas muy lindas. Tomo el consolador en forma de pene, lo coloco en mi ano y empezó a jugar con el. Lo movía de a poco para que fuera penetrando mi virgen cola. Veía como mientras ella movía el consolador tratando de penetrarme, se empezaba a tocar con la otra mano y a masturbar. Me preguntaba a cada instante si sentía algún dolor y si era así que le avise. Yo lo único que quería era tener ese pene artificial dentro mío. De a poco fue logrando introducir el consolador dentro de mi cola y yo me excitaba tanto con el sentir eso en mi ano como también de los gemidos de placer de ella mientras se masturbaba. No voy a mentir, pero si sentia un poco, pero muy poco dolor de vez en cuando mientras me penetraba el consolador, pero era mas elplacer que otra cosa. Y sin darme cuenta, escuche como mi tia me decia que ya tenia todo el consolador metido. Gracias al lubricante ella empezo a meterlo y sacarlo. Siempere despacio y con dulzura. Yo gemia de placer y a ella le encantaba verme y escucharme. Me preguntaba si me gustaba y si queria que siguiera. Yo le pedía por favor que no pare. Hasta que ella que mientras me penetraba con el consolador, se masurbaba, llego a su primer orgasmo. Sin parar siguió penetrandome. Tomo un poco mas de lubricante, se lo puso en la mano y con ella empezó a masturbarme. La sensación era muy placentera. Por un lado sentía placer en el ano al sentir ese pene penetrándome y por esotro lado sentía placer en mi pene mientras me masturbaba. Sin sacarme el consolador del ano, me hizo dar vuelta y ponerme en cuatro. Siguió sus movimientos de penetración en mi cola y de masturbación en mi pene. Me  saco despacio el consolador, me dijo que no me moviera y vi por sobre mis hombros como untaba el consolador de dos puntas para que lo usemos juntas. Primero se lo metió ella, se arrodillo detrás mío y luego me lo metió a mi bien despacio y de a poco hasta tener nuevamente un pene en mi ano. Entonces si creo que fue el momento mas lindo de la noche. Ver a ella haciéndome el amor por atrás mientras ella también era penetrada. Logró ahí su segundo orgasmo. Yo a todo esto no había podido acabar nunca en mi vida, pero no me importaba porque lo que estaba sintiendo era alo que no se puede explicar con palabras. Cambió su posición y al igual que yo se puso en cuatro, enfrentando nuestras colas. Se metió la punta del consolador y ella sola empezó a moverse y lograr que solo con nuestros cuerpos logremos penetrarnos mutuamente. Ahí escuche su tercer orgasmo. Saco el consolador de ambos, ella se recostó boca arriba, se metió una de las puntas del consolador doble y me pidió que me meta la otra punta en la boca y haga como si estuviera chupando el pene de un hombre. Lo hice sin mediar palabras y metí esa punta, ya limpia, en mi boca y empecé a chuparla como una lo había visto en alguna película. Mi tía me decía. – Si mi amor, como sabes chuparla, así….- Al rato de abre chupado ese consolador, me pidió ella que me sentara arriba del consolador. Lubrique muy bien mi ano y la punta del consolador, me dispuse sobre mi tía y mientras ella sostenía el consolador que tenia una punta dentro de ella, yo acomode mi ano en la otra punta y empecé de a poco a lograr metérmelo. Por suerte y por la excitación que yo tenia, no pasaron ni diez segundos que ya tenia todo el otro extremo dentro mío. Empecé a subir y bajar y sentir como entraba y salía ese consolador de mi cola. Mi tía con una mano sostenía el consolador y con la otra me acariciaba los pechos y metía sus dedos en mi boca. Logro ahí su cuarto orgasmo. Y yo nada…. Entonces mi tía me dijo si quería penetrarla a ella por el ano con mi pene. Le dije que SIIII  ¡!!!!. Se puso en cuatro, lubrico su ano y con su mano apoyo mi pene en su cola. Me dijo que despacio valla logrando penetrarla hasta que al fin la penetré. Me decía que la coja – así Laura, cogeme-, – así… haceme la cola –Luego de un rato de cogerla por el ano, le pedí por favor que me haga acabar. Que quería sentir eso que tanto escuche que era como tocar el cielo con las mano. Entonces me recostó boca arriba, me penetro con el otro consolador y empezó a masturbarme mas rápido que de costumbre. Empecé a sentir cosas que nunca había sentido. Mi tía me decía, – así Laura, venite, tene tu primer orgasmo- – dale mi vida, venite con migo, vengámonos juntas-, – dale mi amor venite – y yo que decía  – si, si, cogéme mas por favor que me vengo- y por suerte y gracias a mi tía, tuve mi primer orgasmo. Esa noche estuvimos casi cuatro horas teniendo sexo. Cuando terminamos y descansamos un rato, nos fuimos a bañar y mi tía me confeso que ella nunca había estado con una mujer pero después de eso lo pensaría seriamente, pero que nunca antes la había echo excitar y acabar tanto como yo. Yo no tenía palabras para agradecerle lo de esa noche. El vestido, la cena, el regalo, la pasión….

Después de esa noche se repitieron varia, muchas, muchísimas. Casi 3 años. El ultimo año quizás no tan seguido ya que mi tía empezó a salir con quien es hoy su marido.

Pero compartimos muchísimas cosas con mi tía. Hasta hemos llegado a salir juntas en el auto yo vestida con ropa de ella y la gente nos decía piropos A LAS DOS ¡!!!!..

Ya paso mucho tiempo de esto. Me encanto compartirlo con ustedes. Hay muchos detalles y anécdotas más para contar pero creo que esto fue suficiente.

Hoy vivo en Santa Fe capital y de vez en cuando me pongo alguna lencería y juego con mi consolador. Con mi tia nos vemos cada vez que voy a bs as y siempre recordamos nuestra aventura. Con mucho amor.

Después de tanto tiempo y de experiencias malas que tuve estoy buscando alguna mujer que le guste el intercambio de roles y que simplemente quiera jugar conmigo. Sexualmente todo lo que se lo debo a mi tía.

Si alguien quiere mandarme un mail lo puede hacer a   especialstafe@yahoo.com.ar

Mi tio me estrenó

Miércoles, mayo 7th, 2008

Hola, como estan, mi nombre es Maria, tengo 20 años. les describire como soy: mido 1.70, muchos dicen que tengo una cara angelical, tengo muy buen cuerpo, tengo buenas tetas, buen culo, me cuido ya que siempre que paso con una falda o una blusita muchos hombres me voltean a ver, mis medidas son 92-60-91.
les contare como fue mi primera experiencia sexual.
Tenia 13 años, a esa edad ya tenia muy buen cuerpo, un poco desarrollado para ser de mi edad. era el 24 de diciebre, estaba en casa de uno de mis tios ya que mis papas habian decidido celebrar las fiestas ahi. A mi me encantaba estar en esa casa, ya que era muy grande, muy bonita y simpre que iba mi tio me daba dinero para comprarme lo que yo quisiera. Ese dia decidi usar una blusita rosa un poco escotada que me acababa de comprar y una faldita azul que hacian relucir mis torneadas piernas.
Pues en fin, llegamos a la casa de mi tio, nos recibio como siempre, pero me di cuenta que me estaba mirando como si no me conociera, ya que se me quedaba viendo a la cara y a mis pechos. No se porque, pero senti una emocion que nunca habia sentido, como si deseara que me tocara mis pechos, que los besara, que los lamiera…
Bueno, decidi borrar esos sentimientos que me habian brotado por un momento y pense en continuar con la celebracion.
Ya como a la 1 de la madrugada mi papa me dijo que ya nos ibamos, pero yo no queria irme porque estaba viendo una peli muy buena con mi tio y mis primos, asi que se lo dije, pero me dijo que mañana me tendria que levantar temprano para ir a Pachuca.
En eso mi tio le dijo a mi papa que me dejara quedar a dormir en su casa, que el me llevaria mañana temprano. Mi papa accedio, pero me dio un poco de miedo quedarme sola con mi tio.
Cuando ya todos se habian ido a dormir, mi tio me dijo que me fuera a acostar en su recamara, que el dormiria en la sala. Le dije que si y me fui a dormir. Un rato despues, cuando ya estaba apunto de dormirme me di cuenta que alguien intentaba entrar en el cuarto. Pensaba en gritar pero me fije que era mi tio y me hice la dormida. El se paro junto a mi cama, me empezo a acariciar mis piernas hasta llegar a mi culo. Como no me quite mi faldita lo pudo hacer sin algun percance. En eso me volteo y me dijo:
-Que bien estas maria
-Gracias tio
-Nunca has tenido sexo(me dijo mientras tocaba mi conchita)
-no, pero…
-pero que? Acaso no estas sintiendo rico?
-si tio… sigue
en eso vi su ereccion y pense que su pene era grande, pero ¡era enorme! Entonces saque su pene del pantalon, lo empece a lamer, como no tenia experiencia lo hice como si fuera una paleta, entonces me dijo:
-deja quitarte tu blusita
me la quito
-Ahora tu brassier
Entonces toco mis pechos, despues mis pezones que ya estaban duros, me los lamio, despues me dijo:
-Ahora vas a saber lo qe se siente ser una perra y una puta
entonces me metio su gan verga en mi conchita. Yo primero senti mucho dolor, despues empece a sentir un placer increible, por fin alguen me habia penetrado. Siguio bombeando como unos 5 o 10 minutos hasta que ya se iba a venir y me dijo:
-Abre la boca para que te tragues toda mi lechita…
Entonces se salio de mi, me puso su pene en mi cara, pero su semen fue a dar a mis pechos y me dijo:
-Lamete los senos para que te limpies.
Ya cuando me limpie, los dos nos pusimos nuestra ropa y le dije:
-Gracias tio
-gracias??
-Si, me encanto ser tu putita o como tu dices, tu perra
-jeje, andale, pero no le vayas a decir a alguien de esto
-Si tio, solo si prometes follarme cada vez que venga a quedarme
-Esta bien
Desde entonces espero cada fin de semana para ir a la casa de mi tio para que me haga mas putita de lo que soy

si quieren escribirme mi correo es mariacosita_13@hotmail.com