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Como termine en la cama con mi suegra

Miércoles, septiembre 28th, 2011

Introducción:

 

Este relato es 100% verídico y paso en la ciudad de Bogota, trata de cómo se dieron las cosas para terminar teniendo el mejor sexo de mi vida con mi suegra.

 

Relato:

 

Hola….mi nombre es Javier y el siguiente relato sucedió en la cuidad de Bogota con mi suegra que se llama Sandra; en ese entonces yo tenia 25 años y ella 42, habíamos comprado una casa en el sur occidente de la ciudad junto con mi ex_esposa y ella, por cosas de la vida me había separado de mi esposa hacia 5 meses y debido a que ella fue quien se fue de la casa quede viviendo solo con mi suegra en la casa.

 

Las cosas se llevaban de buena manera, nunca pasaba por nuestras mentes algo mas que una relación de suegra y yerno, recuerdo mucho que los días domingos que estábamos los 2 en casa ella se levantaba con su pijama rosa que era semitransparente y como no se ponía sostén para dormir dejaba ver sus pezones y su ropa interior que aunque no eran hilos se le veían muy bien. Ella es un poco rellenita lo que ayuda a que su trasero y sus senos sean de buen tamaño.

 

Todo comenzó una noche que luego de cenar yo subí a mi cuarto comenzando a sentir una intensa sensación de morbo con mi suegra, sentía calor en mis genitales hasta el punto de meter mi mano dentro de mi pantalón y comenzar a masturbarme, mi suegra aun permanecía en el primer piso a lo que estuve pendiente para cuando subiera a su cuarto que quedaba en el segundo piso.

 

Vi que se apago la luz del primer piso así que estuve listo esperando que entrara en su cuarto para espiarla mientras se cambiaba de ropa para ponerse la pijama, ella entro en su cuarto y lentamente baje la escalera y mayor fue mi calentura cuando vi que había dejado la puerta abierta, me asome cautelosamente por el marco de la puerta de su cuarto y pude observarla sin el pantalón y sentada en la cama, fue delicioso ver sus piernas eran blancas y bien formadas, tenia un panti azul claro, decidí retirarme antes de ser descubierto pero con mi sensación salida de cabos a lo cual no tuve mas que subir a mi cuarto y meterme debajo de las cobijas para tocarme.

 

Tenia mi luz apagada y el TV encendido, cuando para mi sorpresa ella subió con su pijama rosa y se sentó a los pies de la cama y empezó a comentarme algo relacionado con el pago de la administración del conjunto, estaban presentando el noticiero de la noche así que ella se quedo viendo una noticia que llamo su atención a lo cual decidí arriesgarme y decirle que si quería se recostara a un lado de la cama para ver el final del noticiero a lo que ella sin reparo se levanto de los pies de la cama y mas fue mi sorpresa cuando levanto las cobijas y se metió en la cama a mi lado.

 

 

 

No les miento, mi pene estaba a punto de explotar sentía como salía liquido seminal de mi miembro al saber que la tenia tan cerca, poco a poco intente acercar mi mano derecha con el único fin de rozar su pierna pero el miedo me gano y no pude sentir su piel; termino el noticiero y se levanto diciendo que se iría a dormir, en ese momento veía como se escapaba la oportunidad de tener sexo con ella y de golpe salio una frase que intentaba evitar la perdida del momento y le dije que debería quedarse allí para no bajarse al frío pero ella se rehusó y bajo a su cuarto.

 

En ese momento sentí que la oportunidad se había escapado totalmente, pero decidí jugar una ultima carta y arriesgarme al todo o nada, así que baje a su cuarto y le dije que en serio debería quedarse arriba, esta vez no dijo nada sino que tomo su celular que utilizaba como despertador y se levanto para subir a mi cuarto, no podía creerlo de nuevo estaba abierta la opción de sexo esa noche, así que subí detrás de ella viendo como hechizado su trasero grande y que se movía de lado a lado mientras subía los escalones.

 

Descargó su celular en la mesa de noche y se metió debajo de las cobijas, ya estaba la TV apagada y solo la luz de la calle generaba una pequeña vista dentro de la habitación, me recosté a su lado, la tenia de espalda así que me acosté de lado pero sin rozarla no quería apresurar el momento ya que para mi ya era todo un logro pasar una noche en la misma cama con ella.

 

De pronto me dijo que tenia mucho frió y sin pensarlo 2 veces la abrace por detrás apretando mi pene contra su trasero y mi brazo izquierdo sobre su vientre el cual ella subió hasta sus senos y sin pensarlo mas los acaricie lentamente mientras rozaba sus nalgas con mi pene totalmente endurecido. Duramos así como 2 minutos cuando ella se volteo y me dijo que eso no estaba bien a lo que respondí que nadie se enteraría.

 

Me dio un beso en la boca y yo correspondí, nos besamos y acariciamos, yo metía la mano por debajo de su pijama tocando sus piernas y su ropa interior y ella a su vez no quitaba la mano de mi pene lo acariciaba de arriba hacia abajo, se sentía delicioso, hasta que decidimos hacerlo entonces le quite su pijama viendo sus hermosos pezones a los que sin esperar un momento empecé a lamer con lujuria y a su vez bajaba sus panties quedando al desnudo su vagina que mantenía con bellos cortos, ella tomo mi bóxer y lo bajo aumentando mi excitación al sentir el calor de su mano en mis testículos.

 

Ella no se quedaba atrás ya que tenia su panochita totalmente empapada y sin esperar ni un segundo me abrió las piernas, me puse en medio de ellas y acerque mi pene a la entrada de su vagina, la lubricación extrema que teníamos ayudo a una suave penetración seguido por un gemido riquísimo que hizo que mis movimientos hacia adentro y hacia fuera se hicieran mas rápido, no paso mas de 10 minutos cuando sentí como se derramaba y mojaba las sabanas, sensación que hizo que mi semen saliera disparado hacia sus paredes vaginales y termináramos el polvo mas delicioso que hubiera tenido.

 

Nos dimos un beso y nos recostamos desnudos uno detrás del otro, ella tomo mi pene y lo acomodo en medio de sus nalgas y así nos quedamos dormidos.

 

Al otro día me despertó en la madrugada con una masturbación a lo que respondí con un polvo mas pero esta vez por detrás. Terminado esto se levanto y se dispuso a arreglarse para ir al trabajo.

 

Desde ese día lo hacemos prácticamente todos los días y la pasamos delicioso.

 

Espero que les haya gustado mucho mi relato.

 

Adiós.

 

 

JAVIER JIMENEZ

 

Mi esposa y su tío

Martes, septiembre 27th, 2011

Esto me lo conto ella así como muchas historias más de como lo hacía con su tío.

Su primera vez estaba ella en casa sola todos habían ido a trabajar su tío sabía que estaba sola, hacía ya tiempo que la rondaba robándole besos y cortejándola desde los 17 ahora tenía 19 y estaba bien desarrollada desde los 15 solo faltaba que la hicieran mujer. So tío llego y empezó a platicar con ella poco a poco la llevo hasta el cuarto de su hermano al fondo de la casa mientras la besaba y platicaba tonteras, se sentaron en la cama y el empezó a besarla más intensamente, metía su lengua en su boca acariciaba su espalda y bajaba a sus piernas, el cachondeo se hacía más intenso mientras le decía lo bonita que era y maravillas mas del, la empezó a besar en el cuello y ella dejaba hiciera eso la recostó y empezó a tocar su vientre besando la más duro con mucha lascivia, de pronto se monto en ella y empezó a tallar su verga contra ella la tenia dura muy dura después de 2 años de cortejo la tenia ahora en la cama sin nadie en casa. Ella ponía un poco de resistencia pero al sentir la dureza de su verga empezó a temblar y sentir un cosquilleo entre las piernas subía y bajaba sus manos por su cuerpo de pronto bajo su pantalón con todo y calzón a los tobillos mientras la besaba mas y mas ella instintivamente separo sus piernas dejando ver su panocha ya húmeda. El se la saco dejando ver su verga grande, dura, hambrienta de la panocha virgen de su sobrina. Se acomodo y empezó empujar suavemente mientras ella decía no pro deseando continuara la penetro poco a poco y ella gemía de placer y dolor el empezó a meter más profundo hasta que ella se trago toda su verga, empezó a hacer movimientos duros ella gemía mas, decía que le dolía mucho que sentía como rompía su estrecha panocha, empezó a meter y sacar violentamente mientras le decía lo sabrosa que estaba lo mucho que le gustaba y como le costó trabajo llegar hasta ese día. Mi hoy esposa tenía miedo que llegara alguien pero el placer era más fuerte y seguía gimiendo atrayendo su cuello hacia ella besándolo violentamente mientras le decía cállate y bésame. sigue por favor el continuo moviendo su verga dentro de ella le sabia tan rico cogerse así a su sobrina temeroso también que llegara alguien por eso la llevo hasta ese cuarto al fondo de la casa siguió moviendo mientras ella gemía y se retorcía de placer y dolor pidiendo más el ya no pudo contenerse todo paso en unos 10 minutos, sus movimientos eran mas duros mientras le decía que al fin era su puta y lo iba a ser siempre, no la desnudo por completo por si llegaba alguien solo estaban así ella recostada sobre la cama con las piernas hacia el suelo con sus pantalones y calzones en los tobillos, el se movió mas duro y rápido, saco su verga mas hinchada aun y con movimientos de su mano se vino sobre ella dejando sobre sus pelos de la panocha una ración considerable de semen caliente, espeso que embarraba en sus pelos y la entrada de su panocha, se tumbo sobre ella tallando su verga hasta que la última gota salió, se levanto rápido se guardo la verga y salió a prisa de ahí. Al fin había desvirgado a su sobrina y ahora la dejaba ahí caliente, muy caliente deseando mas verga, ella no alcanzo a terminar y se quedo ahí quieta con las piernas abiertas y la panocha sangrando con miedo y mucho deseo. estuvo unos cinco minutos recostada sobando la panocha adolorida, deseando regresara y se la volviera a meter, me cuenta que deseaba mas verga de su tío que le dolía bastante pero no quería que terminara, que le hubiera gustado durara mas, de ser posible que la hubiera cogido toda la tarde. Se levanto subió sus pantalones sin limpiarse el semen, deseaba tenerlo ahi sentir esa sensación húmeda y pegajosa del semen de su tío que ella había deseado tanto pero le daba miedo y al fin paso. El desapareció medio año tenia mido que ella dijera algo a alguien, pero no ella cada noche deseaba que el volviera y le diera otra ración de verga, hasta que el volvió, pero eso ya es otra historia. Tal vez si publican esto seguiré subiendo mas relatos que ella misma me conto más calientes cada vez.

Mi cuñadita la madurita

Lunes, septiembre 26th, 2011

Esto que voy a contar sucedió hace mas o menos 7 meses, empezare contándoles que tengo 30 años y estoy casado desde hace 5 con Lupe que apenas tiene 28, Lupe tiene una hermana que ya tiene 40 años, no se ha casado y de hecho es una solterona, mi vida sexual ha sido mas o menos normal con mi espesa solo que de año y medio para acá solo hacemos cuando a ella se le da la gana cosa que me ha tenido muy necesitado en algunas ocasiones, mi cuñadita Amparito mujer de muy buenas tetas, trasero prominente y bien formado empezó a despertar en mi una atracción desde hace ya algún tiempo, pues apenas tenia oportunidad me encantaba mirarle sus enormes y sabrosas tetas, y en mas de una ocasión me sorprendió mirándola cosa que ambos nos confesamos poco después, constantemente se olvidaba que yo era su cuñado y pasaba por la sala de estar que era donde yo me aparcaba a mirar la TV mientras los visitábamos con ropa muy pequeña y ajustada que no dejaba nada a la imaginación, lo que hacia despertar a mi amiguito.

Una tarde me quede dormido en el sillón de la sala, Lupe y su mamá decidieron ir de compras he invitaron a Amparito, pero esta dijo estar muy cansada y les dijo que fueran ellas, mi suegro se encontraba fuera del país, como yo estaba dormido decidieron irse solas.Al poco rato yo desperté y encontré un mensaje en el móvil donde Lupe me decía que si quería me fuera para el apartamento pues ella regresaría tarde y se iría directo para allá.

Al poco rato salio mi cuñada de su habitación y paso por la sala de estar donde estaba yo, mis sentidos se alertaron, y mi miembro se puso a mil donde la vi, con un top ceñido que hacia que sus tetas se vieran maravillosas tal cuales eran, y un short diminuto, que hacia que su culo se viera suculento, como deseando verga, se me acerco y me dijo oye cuñado como que nos hemos quedado solos, en ese momento no pude ocultar mi erección tras el pantalón y ella no dejaba de mirarme la entrepierna, cosa que me hacia sentir entre nervioso y excitado, oye vaya que estas grande ahí me dijo, sabes yo me he cuidado mucho y no he estado con un hombre que ya va siendo hora, y al decir esto se quito el top dejando sus enormes tetas al aire, yo estaba impactado, se me lanzo encima me beso y me dijo que necesitaba sentir un hombre adentro, yo no desperdicie la oportunidad pues ya tenia meses deseándola, empecé a mamar sus tetas con locura ella gemía de placer y me decía, así de rico es esto y me agarraba la polla, me decía que sentía muy rico, estuvimos así como quince minutos, luego le quite el short y las bragas, tenia su coño todo rasurado me incorpore y la acosté sobre el sillón le abrí las piernas y empecé mi ritual de mamada, gemía y me decía dame mas papito, me tomaba de la cabeza y de un pronto a otro empezó a gritar de placer, se incorporo me quito el pantalón y el bóxer dejando mi polla al aire, estaba tan excitado que era enorme, ella abrió los ojos y dijo cielos que crecidito que estas, quiero saber si esto es tan delicioso como dicen mis amigas, se metió mi polla de un solo a la boca, mamaba como una profesional, nadie me la ha mamado como mi cuñadita, al poco rato me dijo ahora si cuñado estoy lista cojéeme , me senté sobre el sillón y la subí encima de mi quería ver a esta hembra cabalgar, se lo metí por sus gestos note que le dolió un poco, peo estaba tan mojada y caliente que al poco le agarro el gusto y empezó a cabalgar salvajemente, al poco tiempo se bajo se puso de cuatro y me dijo que le diera por detrás, empecé a jugar con sus desesperación y solo jugaba no se la meti hasta que de pronto le di una buena embestida y grito de placer, me dijo ayy que rico!!, al poco de estar en eso le dije estoy a punto y ella me gritaba hazlo me muero por sentir tu lechita caliente dentro de mi!!!! no aguante le deje toda mi leche dentro de su vagina, Amparito sollozaba de placer y me decía que había sido la tarde mas espectacular de su vida, yo le confesé cuanto me encaba su cuerpo y que me había fascinado, quedamos en que nadie debía saber aquello, y que lo haríamos cada que pudiéramos, cosa que me agrado mucho, me vestí y me marche.

Incesto… con mi sobrino…

Sábado, septiembre 24th, 2011

Sus cambios corporales, me atraen como animal en celo…

Hola, mi nombre es lo de menos, mas q relato es como una confesion, disculpen las faltas de ortografia pero el teclado que ocupo esta fallando, me pondre el alias de Isacc y pues hace unos meses vine a Cancun para buscar una oportunidad de trabajo, mi primo me da alojo en su casa junto con su esposa e hijo y el hermano de la esposa. Bueno mi sobrino cuenta con 13 anos de edad, y pues posee un cuerpo muy bonito para su edad, desde q lo conocia en la ciudad donde vivia pues se me hacia un nino fragil y timido, ya que todos lo tachaban de inutil y lo sobajaban, pero en ese tiempo no me importaba hasta ahora, que lo he tratado mas y pues que lo quiero como mi hermano menor, he de mencionar que tengo 24 anos.

Pues he continuado asi unos meses en busca de trabajo pero no mas no me llega una oportunidad, a lo mejor no la hallo aqui, pero por algo vine a esta ciudad de Cancun, lo que si es que he mejorado mas mi persona en ciertos aspectos, apoyo con las labores del hogar y ayudo a mi sobrino con sus tareas y algunos problemas emocionales.

Como todo buen adolecente o puberto como quieran decirle, siempre notaba que tenia una ereccion a mas no poder dentro de su short, lo que me hacia imaginar cosas, pero pues mi razon ganaba en ese tiempo, lo curioso es que la calentura me estaba ganando cada ves mas y mas, lo he fotografiado sin playera o durmiendo, pero sin malicia pq me gusta verle su carita de raton, es una lindura de nino.

Como somos 4 los que dormimos en una habitacion yo duermo con el en la cama, normal, tranquilo, el duerme muy pesado tanto que hasta me da de patadas inconcientemente o me pegaba, hasta que un dia note que tenia una tremenda ereccion, por mas que trate de no hacer nada, me di cuenta que mi mano estaba encima de su pantalon, y pude sentir una cosa tan maravillosa, para su edad esta bien tener una verga asi algo gruesa y larga, no dire medidas, pq siento que le quita poder imaginativo al relato, pero solo quedaba ahi, tocarlo por encima del pantalon, hubo, unas ocasiones que lo besaba en su boquita y no reaccionaba, a lo mejor por lo profundo del beso, hasta que un dia no se como se puso encima de mi y yo meti mi mano en su paquete a la fuerza, y el sintio y reacciono de manera violenta dormido, se que se dio cuenta pero nunca me reclamo nada, me senti muy mal pq dije, como puede estar sucediendo esto? estoy mal…

Luego los dos dias siguientes el no durmio conmigo, la razon? no se, y entonces fue cuando le pedi perdon por haberlo tocado, pero el no dijo nada, no se si no se acordaba o realmente no sintio, me confundio esa parte.

Ya todo era normal, y volvio a dormir conmigo, pero la soledad, no se que se yo, la falta de amigos aqui en esta colonia tan fea, la calentura que se yo, me hizo ver sus erecciones nocturnas, y no pude mas y lo volvi a tocar, pero esta ves queria ver que ocultaba abajo, hasta que pude sacarle su linda verga y se la mame unos segundos, hasta que el se volteo y durmio, me senti tan raro, pero extasiado a la ves, corriendo el riesgo de q sus otros tios o sus padres me vieran pero fue tan alucinante. Pienso que el si ha de sentir pero nunca me reclama nada, no se si realmente no siente en el sueno o se hace pato.

Una noche dormio con pantalon y cinturon, fue un reto, solo pude desabrocharle todo y lamerselo unos segundos, era un reto imposible, pero hasta el dia de ayer pude darle una rica mamada, a ese tronquito, me siento como una puta en celo lamiendo ese pedazo de mastil de mi sobrino con sus pelitos apenas saliento alrededor de su tronquito y sus testiculos, pero solo son instantes ya que el miedo a ser cachado esta a la orden del dia, bueno, al parecer, no conseguire trabajo en esta ciudad, y me tendre q regresar, el no quiere al parecer q me vaya pq la vdd le hace falta mucha atencion y carino por parte de sus padres, pero yo necesito crecer mas como persona, ser feliz que se yo, buscar mi mision en esta vida, que mas desearia pasar mas tiempo con el pero me mata esta rutina sin sentido, mientras seguire disfrutando unas noches mas de su lindo paquete.

Si he ofendido a alguien o alguien piensa que esto es repugnante tiene todo el derecho de sentirlo, pero es una confesion que quise hacer pq no puedo contarselo a cualquiera, solo a ustedes que son gente anonima como yo.

Viejo amor

Jueves, septiembre 22nd, 2011

Un viejo amor. En cuanto se piense un par de veces , se relacionará con una canción nostálgica, de los tiempos del bolero; pero en este caso me refiero a mi vieja amante. Ha cumplido ochenta años y……estoy muy enamorado de ella. No soy un pervertido, se lo aseguro, soy……un hombre que ha tardado demasiado tiempo en encontrar…..¿cómo decirlo?…….la entrepierna que buscó durante toda su vida. Y, cuando la encontré, yo tenía sesenta y tres años y ella, mi coño al fin encontrado, setenta y ocho. Y estaba y está muy buena, así me lo parece y así me pone de cachondo. Con ella, con Pilar, mi Pili, he conocido lo que es estar encoñado, que ya tenía ganas de saberlo, hombre. Todo comenzó con una foto y con mi ya conocida matronolagnia, amor sexual por las viejas, una de las variantes de la gerontofilia (deseo sexual por personas de mucha mayor edad).

 

 Yo, cuando tenía dieciocho años, tuve amores con la suegra de mi tía Lola, una señora de setenta y dos años. La relación con esta señora, que fue…¡gustosísima!, duró cinco años. Desde entonces y hasta mi boda, siempre que me era posible, me acostaba con mujeres mucho más mayores, incluso viejas. Un día, hablando con un amigo médico, le consulté sobre esta predilección mía por las mayores, por las viejas. Su respuesta me tranquilizó. Me aseguró que ya no se la consideraba una parafilia en Canadá, USA, Méjico y otros países. Me dijo que antiguamente, en Grecia y la India, era de uso común. Esto reforzó mi predilección y, salvo contadas ocasiones, mis deseos me llevaban a las mujeres mayores, a veces de ochenta años. Y el gusto que sentíamos era especialísimo, delicioso.

   

Me he desviado un poco de mi historia con la madre de mi ex . Ordeno un poco mis pensamientos y se lo cuento a vds.

 

Pilar es la madre de mi antigua ex – mujer. Cuando nos divorciamos ya estábamos los dos talluditos: yo, sesenta y dos tacos y mi ex sesenta y uno. Y no había una tercera persona entre medias, no, sólo hubo un gran aburrimiento, una falta de deseo sexual por ambas partes y desde años antes y mi total resistencia a vivir en puerto de mar, donde mi ex quería pasar sus años de jubilada. Total, que vendimos el piso, nos repartimos todos los gananciales, cada uno se quedó con sus cosas más personales y…..¡hasta luego, Lucas!.

 

Cuando mi ex se fue hacia la playa elegida, yo, que tenía cosas personales que abultaban (ordenador, equipo de música, discos de vinilo, etc), no sabía dónde meter tanta cosa. Todavía estaba de pensión. Se me ocurrió que mi suegra, viuda desde hacía varios años, quizás se prestase a sacarme del apuro hasta que encontrase donde meter tantos bultos. No lo pensé dos veces y me encaminé a su casa, que era grande y tenía un par de habitaciones vacías.

 

Cuando llamé al portero automático y me identifiqué, su voz reveló auténtica alegría y, tras abrir la puerta del piso, me dio un fuerte abrazo y un beso. El beso tuvo su miga, porque uno de los dos, movió la cabeza a destiempo y nos besamos en la boca. Y…….bueno, se lo pueden imaginar: yo llevaba varios meses, demasiados, sin catar una mujer y ella, mi suegra, la madre de mi ex, llevaba años sin acostarse con un hombre. Yo no sé si fue la falta de sexo por ambas partes, la casualidad, hormonas afines……….no sé. Lo cierto es que nuestras bocas se quedaron enganchadas y tardamos unos segundos en separarnos. Nos quedamos cerca, mirándonos a los ojos y ……..¿sorprendidos?………¿descubriendo al fin lo que significaba de verdad nuestra gran y mutua simpatía y afecto?………Debió ser esto último, porque nuestras manos continuaron unidas un buen rato. Pili rompió el largo silencio. Su voz, ligeramente ronca, mostraba una………como una pequeña confusión, duda……no sé, algo distinto a lo habitual.

 

¡Qué sorpresa, Juancho!, ¿cómo por aquí?……Desde vuestra separación……has venido poco por casa. ¿Cómo te encuentras?.

 

Bien, Pili, y tú, ¿qué tal vas?.

 

Bien, gracias. Aburrida, sola…..¿Qué te voy a contar que no sepas?. Desesperada por tanta soledad. Bueno, dejemos eso. ¿A qué debo esta visita?.

 

Pues…..verás, Pili.

 

¿Sabes que eres el único hombre que me llama Pili?.

 

A mí (ya les he dicho que estaba ansioso de hembra y las mayores que yo eran mi debilidad), el reciente beso en la boca y las subsiguientes miradas, me tenían medio encendido. Pili estaba preciosa: sus gruesas piernas prometían un chochito apretado por los muslos, digno de un buen lametón, de muchos lametones. Sus tetas, no demasiado gruesas, estaba deseando chuparlas…..Su boca, comerla, sintiendo su lengua en la mía. En fin, que sus años, muchos años, si ella quería tener un romance conmigo, no serían un obstáculo para quererla mucho,  al contrario

 

¿Sólo yo te llamo Pili?…..¿Cómo te llaman los otros, los que zangolotean a tu alrededor?.

 

No hay ninguno, deberías saberlo. ¿O es que no te has dado cuenta que yo soy mujer de un solo hombre.

 

Vale, sí, pero ahora eres viuda desde hace muchos años y……no sé. Perdona la confianza.

 

No hay nada que perdonar. ¿En que te puede ser útil?.

 

Pues..verás….voy a abusar de ti…..

 

¡Hombre, ya era hora que un caballero se decidiese a abusar de mí!.

 

Reímos ambos de buena gana.

 

Bueno, Juancho, ¿en qué puedo servirte?.

 

Veras, Pili, como vives sola y …..

 

Me interrumpió reanudando las risas.

 

Y bien que lo siento, no creas…..Ya me gustaría a mí, ya me gustaría.

 

Empecé a sentir que todo aquello iba a conducir a alguna parte sexualmente interesante.

 

¿Qué es lo que te gustaría, Pili?. Sincérate conmigo.

 

Pues que va a ser, tener compañía para mi soledad. Estoy muy sola, Juancho y…….aunque vieja, tengo mis deseos.

 

Pero si tu eres muy guapa, Pili. Si de verdad deseas una relación…..

 

Un amor, Juancho, un amor. Nunca lo he tenido. Ya ves si soy sincera.

 

Pero tu…durante muchos años…..has estado casada.

 

Mira Juancho, voy a decirte algo que nunca he confesado a nadie: una cosa es estar casada y otra muy diferente tener un gran amor, una gran pasión. No todo el mundo lo tiene. ¿Tú lo has tenido?.

 

No, Pili, no lo he tenido, me he pasado la vida buscando el co…..No te digo esa palabra porque te enfadarás conmigo.

 

¿Yo enfadarme contigo?….¡Jamás!.

 

Me cogió ambas manos y se acercó más. Casi nos rozábamos.

 

Dímelo. Estoy deseando oírtelo decir. Por favor.

 

Está bien. Llevo toda la vida buscando el coño que me enamore, que me dé un gusto de locura, que me haga sentir eso de estar encoñado, que no sé lo que es. Y no quiero morirme sin saberlo.

 

Mientras hablábamos, de modo instintivo, Pili se había aproximado más y ya nuestros vientres se rozaban. Sus manos apretaban las mías con fuerza. Yo correspondía a su presión, a la vez que apretaba ligeramente mi entrepierna contra la suya, de manera que se notase que buscaba el contacto, pero dejándome una vía de escape si las cosas no iban como yo quería.

 

Yo también, Juancho, busco la……me da un poco de vergüenza decirlo….

 

Yo no me he cortado. Dímelo.

 

Bueno, allá va: llevo toda la vida buscando la polla que me vuelva loca, que me haga como a ti: empollarme, morirme de gusto con esa polla. Aunque, por mi edad, me temo que me voy a quedar con las ganas, Juancho. Y lo siento con toda mi alma, te lo juro.

 

A mí me  ocurre lo mismo, Pili. Y que sepas que tú sigues estando preciosa, como para encoñar a cualquiera. Y perdona         que sea tan sincero. Después de decirte esto, seguro que ya no me dejas meter en una de tus habitaciones mis trastos, porque en la pensión me piden una fortuna por llenarles el trastero.

 

Aquí hay sitio de sobra para tus cosas y……para ti, si estás harto de pensión, que debe ser algo muy poco hogareño.

 

No me digas eso, Pili, que te toma la palabra.

 

Pues dicho está.

 

Mira que me planto aquí mañana.

 

Esta noche, si así lo deseas. Yo te arreglo la habitación en un periquete. Por cierto que, con esto de la pensión y el venirte aquí, a vivir conmigo, no te he dado las gracias por eso de que todavía estoy guapa. Preciosa, has dicho.

 

Yo comencé a sentir el calor de su entrepierna y la polla empezó a empinarse. Pili lo notó, me sonrió ampliamente y me dijo, con la voz ligeramente enronquecida:

 

Te voy a enseñar una foto de la playa. Es de hace unas semanas. Así verás si sigo estando guapa o son……exageraciones tuyas.

 

Antes de separarse, apretó su bajo vientre ligeramente y marchó en busca de la foto. Tras revolver en uno de los cajones de una cómoda, regreso con una gran ampliación.

 

Aquí estoy, en bañador.. A ver si te gusta la foto. Una servidora.

 

Era una foto magnífica. Estaba buenísima: muslos gruesos, de los que aprietan el chocho, pecho alto, no grande….En fin, que me gustaba para quererla con locura. Decidí decírselo.

 

Estás preciosa, como para jo…….

 

No te cortes, cielo, por favor, dímelo, que estoy deseandito oirlo.

 

¿No te vas a enfadar?.

 

Te lo juro.

 

Estás para…….No, no me atrevo, Pili.

 

Dímelo, por favor. Te lo suplico.

 

Volvió a aproximarse y me tomó ambas manos, apretándolas con fuerza.

 

Si te miro no me atrevo, Pili.

 

Pero cielo, qué tímido eres. Anda, dímelo al oído.

 

Me apreté contra ella, que, al sentir mi comienzo de erección, unió con fuerza su coño contra mi polla y dándome un beso junto a la boca, me dijo, con la voz completamente ronca:

 

Cielo, dímelo, que quiero saberlo, lo necesito.

 

Arrimé mi boca a su oído, la dí un beso en el lóbulo y susurrante la dije:

 

Estás para …….

 

Sí, dímelo.

 

Para joderte en carne viva, para correrse en tu coño, para comértelo.

 

Sí, sí, sí, eso quería oírte decir.

 

Yo llevo años deseando decírtelo, cariño.

 

Amor mío.

 

Nuestras lenguas se unieron con ansia. Besándonos nos fuimos hacia su habitación.

 

Espera, amor mío, que voy a lavarme muy bien para ti, para que me comas, como has dicho.

Tu puedes usar el otro baño.

 

Mientras nos aseábamos, me dijo, con voz tierna:

 

No tengo que preparar un dormitorio, ¿verdad, mi amor?.

 

No, vida mía, a partir de ahora dormiremos juntos todas las noches.

 

Cuando nos vimos desnudos, comprobé que todavía tenía mucho vello en el coño. Nos besamos con ansia, lamiéndonos la boca y, poniéndonos en posición sesenta y nueve, comenzamos a lamernos. Me sabía a gloria su coño. Y así se lo dije:

 

Me gusta tu coño, nunca he sentido estas sensaciones, cariño.

 

Yo tampoco, amor mío. Tu polla va a ser la que siempre he buscado, mi vida.

 

Me puse encima de ella.

 

Dame tu coño, amor mío, que estoy seguro que es el que siempre……

 

Si, amor de mi vida, sí. Te llevo deseando años.

 

Yo también, mi amor.

 

Colocó mi polla en la entrada de su coño, apreté con fuerza y, aunque costó un poco, la metí toda. Sentí que me abrasaba.

 

Sí, vida mía, esto es lo que siempre busqué. Te quiero.

 

Yo también. Es esta la polla que quiero. Es…como si fuese la primera vez, como la noche de bodas.

 

Mientras me dedicaba a un delicioso mete-saca, la pregunté.

 

¿Es como si fuese tu marido?.

 

Si, amor mío de mi vida, mi marido de mi alma. El primero, el único. …..¡Ay, ay, ay!, me corro, mi amor, me corro.

 

Y yo contigo, vida mía, me corro, te echo toda mi leche.

 

Si, quédate vacío, dámela toda.

 

Empápame tú también, amor mío.

 

Si, toma, me mojo….me mojo mucho……toma mi leche……toma.

 

Toma, Pili, me corro.

 

Tu leche, toda tu leche.

 

Fue una explosión, un torrente. Nos creímos morir, ¡qué gustazo!, nunca lo habíamos sentido así.

 

¡Ay, Pili, vida mía, esposa mía!.

 

Marido mío, esposo de mi alma, nunca había sentido esto. Ya estoy empollada contigo, marido mío.

 

Si, mi amor. Yo también me he encoñado contigo, vida mía, mi esposa querida.

 

Me estás poniendo loca otra vez, maridito. ¿Quieres que nos lavemos y volvamos a chuparnos todo?.

 

Si, mujercita, vamos a ducharnos.

 

Así ocurrió y así siguió ocurriendo cuando nuestros cuerpos nos lo pedían. Han pasado dos años y nos jodemos y lamemos con un gustazo tremendo.

 

Gracias por publicar este relato auténtico. Y por leerlo. Saludos.         JUANCHO.

Homenaje a Lidia

Miércoles, septiembre 14th, 2011

a verdad es que Betty ya me tiene harto. Bueno, más que harto, me tiene frustrado rozando la desesperación. Betty es mi mujer, llevamos diez años casados y, últimamente, cuando hacemos el amor, se comporta como si fuera una virgen forzada contra su voluntad. No lo entiendo, ella no era virgen, ni mucho menos.
Nos casamos, después de dos años de noviazgo, cuando ella tenía veinticuatro y yo treinta años. Betty había tenido varios novios y, desde que tenia dieciocho años, se había acostado con un buen numero de voluntarios, así que no venia al matrimonio siendo precisamente una ignorante en materias sexuales. Betty sin ser una gran belleza es muy resultona; es alta, como su madre, morena como su padre, de ojos castaños, nariz fina y labios sensuales. No es que tenga pechos como la Moria, pero tampoco esta plana ni mucho menos, fina cintura, buen trasero y piernas bonitas de fino tobillo, como su madre.
Los primeros años de casados fueron bien, sin ningún exceso sexual, pero sin mayores problemas. Lo único que noté era que ella no aceptaba el sexo oral, ni dado ni recibido y del negro… ¡Ni mencionarlo! pero por lo demás, hacíamos el amor una o dos veces por semana, sin grandes aspavientos, pero sin grandes problemas. Betty ya me había avisado antes de casarnos que no quería tener hijos. Así que ella tomaba la píldora y hacíamos el amor sin preocuparnos de calendarios. De vez en cuando, yo mencionaba algo de sexo anal; Betty se ponía hecha una furia, gritaba, me llamaba de todo: cerdo, animal, degenerado… yo me batía en discreta retirada y hasta la próxima. Aunque nunca había dado señales de ser muy religiosa, empezó a insistir que teníamos que ir a misa todos los domingos y ella empezó a ir a la iglesia entre semana.
De esta forma pasamos ocho años y varios cuartos de baño, así que no era lógico decir que no. Además, Betty dijo que su madre vendería la casa y se ofrecía para contribuir con una cantidad mensual, equivalente a los gastos del apartamento, a nuestro presupuesto familiar. No es que nos faltase el dinero, pero tampoco estábamos como para despreciarlo. Así es que mi suegra se vino a vivir con nosotros.
Lidia es más bien seca, sin mucho sentido del humor, cuando vino a vivir con nosotros tenia cuarenta y nueve años, pero para su edad estaba bien conservada. Es alta, uno setenta y siete, rubia (teñida), agradable de cara, un poco entrada en carnes y, aunque no es fácil de adivinar pues viste siempre de forma muy recatada y severa, tiene buenos pechos, un trasero pronunciado, como la mayoría de las mujeres de su edad, y piernas bien torneadas de finos tobillos que se encarga de lucir llevando siempre zapatos de tacó muy alto.
Al principio todo fue bien. Lidia estaba retraída, mas seria de lo habitual, casi hosca, pero lo atribuí a su tristeza y soledad tras la muerte del marido y a que ella quizás trataba de no interferir en nuestra vida cotidiana. Pasados tres o cuatro meses, empezó a participar más en nuestra vida; cocinaba a menudo e intervenía en nuestras conversaciones, se la veía un poco menos retraída, aunque seguía vistiendo de un luto riguroso y austero. Cuando ya llevaba más de medio año con nosotros y tenia más confianza, empecé a notar que cuando intervenía en nuestras conversaciones, a menudo hacia pequeños comentarios bastante sarcásticos y derogatorios hacia los hombres. Nada terrible, cosas como – que torpes que son los hombres; esa cocina nada más la puede haber diseñado un hombre; los hombres nunca piden direcciones…- . Pero con el tiempo, los comentarios se fueron haciendo más frecuentes.
- Como Ariel nunca ayuda en la cocina…
- Ariel, podías ocuparte un poco más de Betty…
- Ariel, manejas como un loco.
Esto ya me empezó a mosquear un poco, pero pensé que si no me daba por aludido, y no respondía, Lidia dejaría de hacerlo. Evidentemente me equivoqué, porque de forma paulatina pero continua, ella incrementó la mordacidad de sus críticas, que pasaron a convertirse en ataques personales. No solo eso, sino que claramente estableció que su difunto marido, Toto, fue un inútil, bestia, desagradable y que yo era, por lo menos, tan despreciable como él y probablemente aun peor: – Ariel, Eres igual de bruto que Toto.
- Eres igual de egoísta que Toto ¡Nada más piensan en ustedes mismos! – Como sos Ariel, ni el animal de mi marido hubiera dicho algo así.
Yo soy de natural apacible y no me gusta meterme en peleas, así que decidí callar pensando que tener una bronca con su madre no ayudaría a mis relaciones con Betty. Así que callé y aguanté mecha. Probablemente hubiera sido mejor que le hubiera parado los pies a Lidia hace tres años, pero a toro pasado… ¡todos somos grandes toreros! Lo que estaba claro es que Lidia tenia problemas en lo se refería a relacionarse con hombres y estaba mas que contenta descargando sus frustraciones sobre mí.
Pero bueno, volviendo a Betty y a mí, como ya he dicho, sin poner poder una fecha concreta al cambio, lo que estaba claro es que Betty demostraba cada día que pasaba menos y menos interés en actividades sexuales. A menudo me tocaba escuchar: – No cariño, por favor. Hoy no que tengo una jaqueca horrible.
- Ariel perdona, pero es que hoy estoy tan cansada…
- Me vas a perdonar, pero se ve que la cena no me cayó bien y me molesta…
Claro esta que la primera vez que pasó esto, no le di ninguna importancia, ni la segunda ni la tercera. Pero, ahora pensándolo bien, me doy cuenta que de hacer el amor una o dos veces por semana, pasamos a una sola vez por semana, una cada quince días, una al mes y, echando cálculos, me doy cuenta de que hace tres meses que no hacemos el amor. Claro, que quizás no estoy en el mejor momento de ecuanimidad, con la tremenda frustración que tengo es posible que distorsione algo las cosas y que no este mirando a Betty y a su madre desde el mejor ángulo posible, pero, se mire como se mire nuestra vida matrimonial, o al menos la mía, no ha mejorado con la adición de Lidia. Además de tener que aguantar las frecuentes puyas de Lidia y sus comentarios derogatorios, tengo que sufrir la falta de interés de Betty. Pero no solo la abstinencia, en los últimos meses, hemos tenido varias broncas. Todas han empezado debido a sus negativas.
Todo esto me lo estaba diciendo a mí mismo mientras rumiaba mis pensamientos camino de casa. Con lo embelesado y enojado que estaba en la conversación conmigo mismo ¡ya seria un milagro si no tenía un accidente en la autopista! La causa de mi enojo la tenia nuestra conversación ¡Qué mierda conversación, nuestra pelea! de esta mañana. Me había despertado antes de lo habitual y me desperté pegado a la espalda de Betty, con mi mano derecha, abrazándola y asida a uno de sus magníficos y duros pechos.
Mi cuerpo totalmente pegado al suyo y mi pija, dura como un canto, pegada a su trasero, acomodada en el glorioso valle entre sus nalgas. Sin pensarlo, de forma automática, giré a Betty, me puse encima de ella, entre sus piernas y la penetré. ¡Mierda que ganas tenia yo! ¡Que acogedora su conchita! Cuando empezaba a acomodarme, entre las vueltas y la penetración, Betty se despegó.
1) Me hizo ver las estrellas.
2) Sacó mi pija de su acogedor estuche.
3) Me tiró al suelo.
4) Me dolió muchísimo.
5) Mi pene que estaba duro como un canto inmediatamente pasó a estar triste y alicaído.
Mientras yo estaba en el suelo, sujetándome los huevos, retorciéndome de dolor, sorprendido y confuso por su reacción, ella chillaba, recriminaba y acusaba de tal modo que parecía un híbrido de basilisco, dragón y furia.
- Ariel, ya sabía que sos un cerdo y una bestia, pero no sabía que fueras tan degenerado. Ya sé que odias a las mujeres, ya sé que nos crees inferiores, pero no te creí capaz de violar a tu propia esposa. ¡Tú propia esposa! Eso es lo que sos un libertino, un degenerado y un violador.
Todo esto lo decía con grandes aspavientos, apuntado un dedo acusador, mesándose los pelos… no le faltó más que rasgarse las vestiduras, algo que no podía hacer, porque estaba en bolas. Cuando, por fin, paró en sus denuestos – supongo que para tomar aire- traté de participar en el intercambio.
- Betty, ¿Te volviste loca? Ni te estaba tratando de violar, ni mierda. Trataba de echar un polvito mañanero, como hicimos muchas veces.
- El que hayas abusado de mí en el pasado no te da derecho a seguir abusando de mí.
- Betty, vos te golpeaste. ¿De que abusos estas hablando? – De tus abusos sexuales; de que voy a estar hablando, siempre queriéndote aparear como un cerdo, siempre alzado, siempre dominándome, nada mas te faltaba hacer lo que trataste de hacer hoy ¡violarme! – Betty, llevas un año que no decís más que bobadas, antes no eras así. ¿Quién te puso esas ideas en la cabeza? – Vos llamas bobadas a todo lo que es diferente de lo que vos pensas. No quiero ser tratada como un animal, ni usada como un objeto.
- Betty ¿Quien te esta diciendo esas estupideces? ¿Tu madre? – Pues claro esta que mi madre piensa como yo. Pero no le eches la culpa a ella por abrirme los ojos.
Me parece que ahí perdí la compostura y solté una ristra de juramentos e insultos hacia mi suegra como no recordaba haber hecho nunca contra otra persona. ¡Era la leche! A la hija de puta no le había bastado con venir a vivir con nosotros, con cobijarse bajo mi techo, con compartir pan y vino conmigo y con insultarme de forma continua. ¡Encima le hacia un lavado de cerebro a Betty y la ponía contra mí! Cuando conseguí controlarme un poco y dejar de jurar, perjurar y maldecir, dije:
- Betty, ahora me tengo que ir al trabajo, pero esta tarde vamos a hablar. Le puedes ir diciendo a la puta de tu madre que o deja de hincharte la cabeza con boludeces, o la saco de esta casa a patadas en el culo. Y vos preparate, porque esta noche con o sin jaqueca, con o sin dolor de panza, cansada, sedienta, hambrienta o con fiebre, esta noche, estés como estés ¡vos y yo cogemos!¡Mierda! así se hace Ariel, ya era hora de poner los huevos sobre la mesa (figurativamente hablando, porque en aquel momento los tenia bien espachurrados y no estaban para ponerlos en ningún lado) Me duché rápidamente, me vestí, y con mucha dignidad (y con mayor dolor de huevos) salí de la casa.
Claro esta que me pasé todo el día en trabajo rumiando lo que había pasado y con ganas de agarrar a puta de mi suegra y cantarle las cuarenta. Me parecía increíble que la hija de puta suegra pudiera hacer algo así. Pues se había equivocado de cabo a rabo, yo soy más bien pacifico y, en general, prefiero aguantar mecha a tener un enfrentamiento, pero no soy idiota. Se iba a enterar Lidia de lo vale un peine. La verdad es que en vez de enfriarme durante el trabajo me pasó lo contrario, me calenté más y más pensando en todo lo que había pasado. Como la cerda de mi suegra me saliera respondona, le iba a dar un par de sopapos de los que nada más entran seis en la docena. Para que aprenda quien lleva los pantalones de una puta vez. Y Betty, Betty se iba a enterar también ¡que puta ya está bien! No es que fuéramos a hacer el amor esta noche, no. Esta noche la iba a coger como dios manda. No solamente coger.
- ¡Bettyyyyyyyyy, Bettyyy! – Betty no está en casa, ¿Qué pasa? ¿Por qué gritas así? Era Lidia, la lava-cerebros, la jode matrimonios, la odiadora de hombres. Como siempre fría, como siempre seria, como siempre vestida con traje negro, de cuello cerrado, manga y falda larga, como siempre displicente y como siempre, con voz y gesto, implicando censura y desaprobación.
- Grito así por que me da la gana, que estoy en mi casa y no le tengo que dar explicaciones a nadie ¿Sabes?
Lidia puso cara de gran sorpresa, parecía que quería decir algo medio tartamudeando, pero antes de que pudiera decir nada, la espeté yo: – ¿No te dijo nada Betty? – No la vi esta mañana, se fue antes de que me levantara yo. Dejo una nota diciendo que no la esperemos para cenar. Insisto en que no me parece bien la forma en que me hablas.
- ¿Que no te parece bien? Pues mira puta suegra, a mi no me parece bien que llenes la cabeza de tu hija con tu odio hacia los hombres. A mi no me parece bien que te pases el tiempo criticándome, censurándome e insultándome. Me parece tan mal lo que estas haciendo, que si lo volves a hacer, una sola vez más, te echo de esta casa a patadas.
Lidia primero puso cara de asombro, después de enfado, irguió aun más su largo cuerpo, puso aire de superioridad y dijo: – Ariel, no consiento que nadie me hable así, y menos un maricón como vos.
¡Madre bendita! Ya dije que soy de natural apacible y aguanto bastante, pero aquella zorra sabía como tocar mis resortes. Sin pensarlo, sin darme cuenta de que hacia, poseído por la ira, como un relámpago, le di dos sopapos de campeonato. Resonaron como pistoletazos, tan fuertes fueron que la tiraron al suelo y Lidia no esta delgada precisamente, así que con su metro setenta y siete de carne sólida no es ninguna pluma. Cuando la vi sentada en el suelo, con las manos en las mejillas, me di cuenta de lo bestia que estaba siendo, después de todo Lidia era mujer y catorce años mayor que yo. Me incliné sobre ella para ayudarla a levantarse y estaba a punto de pedir perdón por lo que había hecho, cuando Lidia con los dientes apretados, rezumando odio dijo con palabras que sonaban como latigazos:
- ¡Además de imbécil y maricón, burro! Cómo todos los incompetentes, cuando no sabes ni que hacer, ni que decir, pegas ¡Cómo los animales! ¡Qué mierda eres! ¡Pegarle a la madre de tu mujer! ¡Puto! ¡Maricón, eso es lo que sos un maricón!
Todo esto lo decía sin haber soltado una lágrima, sin lloriquear, con una mala leche, un desprecio y una firmeza. Sus palabras, su desprecio y su arrogancia fueron la gota de agua que colma el vaso. Perdida toda cordura o control, la agarré por sus pelos rubios (teñidos) y la arrastré hasta el sofá. Me senté, doblé su cuerpo sobre mi rodilla izquierda, cerré mis piernas sujetando las suyas, levante su pollera y empecé a azotar su culo. ¡Como se lo azoté!, con todas mis fuerzas, con toda mi saña, pegué, pegué y pegué, cegado por la ira, como bestia descontrolada pegué, pegué y pegué. No sé cuanto tiempo pegué. Lo único que sé es que la bestia que todos llevamos dentro, a mí me había salido fuera. Pegué hasta que la mano me dolía y mi brazo no se podía mover más. Hice una pausa y noté varias cosas.
1) Mi suegra, a pesar de su severo luto, llevaba unas diminutas y coquetas tanguita de encaje granate que dejaban al aire la mayoría de su espléndido culazo.
2) El culazo de Lidia no solo era de buen tamaño, pero de carnes duras y, aun estando rojo debido a la azotaina, o quizás por lo rojo de mis azotes, era de lo más incitante y atractivo.
3) Yo tenía una erección de campeonato. Tan dura la tenia, que era casi dolorosa.
La verdad es que me dio cierta vergüenza, una cosa era que mi suegra me hubiera enojado, desafiado y, provocado tanto como para haber respondido dándole una paliza. Pero otra cosa es que me calentara con el culo de mi suegra. Creo que hasta me estaba sonrojando cuando Lidia, al notar la pausa en mis azotes, levantó la cabeza y mirándome a los ojos dijo: – Sos tan cruel y bestia como mi marido y como él pegas sin piedad.
Varias cosas me dejaron boquiabierto:1) Grandes lagrimones corrían por las mejillas de Lidia, pero su voz no temblaba y no estaba llorando, simplemente le caían las lágrimas.
2) La voz de Lidia no era la de la arpía desafiante de hacia unos minutos sino sumisa y casi, casi dulce.
3) Por lo visto mi suegro la había zurrado en más de una ocasión.
Yo me quedé alucinado, no sabía que decir ni que hacer, medio tartamudeando dije: – ¿Toto te pegaba? – Puta, que si me pegaba. El animal me pegó más que a una estera. En cuanto lo enojaba por cualquier cosa, ya estaba: ¡paliza! La de palizas que me dio el maricón. Con la mano, con la correa, con la regla, con el bastón… pero lo que más le gustaba, es lo que hiciste vos. Me ponía sobre su regazo y se inflaba de darme azotes con las manos ¡No veas lo que le gustaba mi culo! Yo creo que casi pegaba más fuerte que vos. Claro que es difícil de decir, porque él me quitaba las bombacha antes y, el mamón de él, siempre acababa igual. Después de la azotaina me enculaba. ¡Que bestia! ¡Que enculadas me daba! – Pero Lidia ¿tú entregas el culo? – Ariel, así en tiempo presente: no, que ya hace tres años que no lo pruebo; pero en tiempo pasado… puta que si he cogido.
Si hasta entonces la erección que tenia, casi, casi me dolía, ahora se puso tan dura que empezó a doler de verdad. Otra vez perdí todo el control. Puse a Lidia de pie y sin ningún miramiento desgarré su vestido y lo tiré al suelo. Me quedé casi sin respiración al verla, Lidia nada más llevaba un pequeño sujetador de encaje granate (haciendo juego con la tanga), medias negras enfundando sus largas y bien torneadas piernas y zapatos negros de taco alto.
¡Que buena estaba! Las tetas eran aún más grandes que las de Betty, la cintura se mantenía estrecha, un poco de barriguita en su bajo vientre era la única concesión a la edad, las caderas anchas, de suave y graciosa curva, caderas de Venus madura, de Venus en su plenitud, en su perfección, los muslazos, los muslazos eran la leche. Sólidos, un poco macizos, pero duros. No me entretuve en más contemplaciones, de un tirón…
- Ariel ¿qué estas haciendo? – ¿Que estoy haciendo? No sé que estoy haciendo, pero lo que sí sé es que te voy a dar por el culo.
Supongo que hubiera sido lógico esperar que Lidia protestara, chillara, huyera…Pues no, con toda la calma del mundo (y mucho estilo) se quitó la tanga, se frotó las doloridas nalgas y se limitó a preguntar: – ¿A culiar? Ahora si, ahora si que su voz sonaba dulce y sumisa.
- En el sofá, arrodíllate en el sofá y pone el culo en pompa, aguanta todo lo que quiera hacerte y como no hagas lo que te digo… te mato a palos.
Lidia se acercó a mí, desabrochó mi cinturón, abrió la bragueta, dejo caer mis pantalones y bajando mis calzoncillos asió mi pene.
- ¡Dios mío! Dijo.
- Toto que en paz descanse, tenia buen instrumento, pero vos Ariel ¡pedazo de pija tenes! Sin decir mas, se inclinó y dio una dulce chupadita a mi glande, luego restregó sus enormes tetas contra mi pecho, me dio un beso en la boca metiendo la lengua hasta lo más profundo, giró y contoneando sus poderosas caderas se dirigió al sofá. Se arrodilló sobre él ofreciendo sus gloriosas nalgas, con sendas manos las separó descubriendo el orificio de mis ensueños poniéndolo como en bandeja para mí. Sin timidez alguna me animó:
- Dale Ariel, méteme ese trancón en el culo. Hace tres años que nadie me lo rompe y no veas las ganas que tengo. Metemela hasta el corvejón, partime en dos, no tengas piedad de mi culo; no hagas caso si grito; vos dame pija Ariel, dámela con furia, con rabia, metemela hasta hacerme daño, acaba en mi culo, déjamelo hecho polvo, hecho jalea, dame por el culo hasta que lo derritas; No veas, Ariel, no veas la falta que me hace tener, sentir, gozar de una pija en mi culo ¡Tres años, tres sin catar pija! Dame ya mamón, dame, dame de una vez.
- Espera Lidia que voy a agarrar un poco de aceite.
- ¡Que mierda aceite! Después de la zurra que me diste y de verte ese pedazo tengo el culo rezumando jugos. Conmigo no hacen falta ni aceite ni mierda, que me lubrico yo sola.
¡Qué hembra! Yo, desencapullé mi instrumento, apoyé la desnuda punta en el mismísimo ojete y lentamente empuje.¡Que gustazo! La muy puta apretaba todos los músculos y yo notaba como estrujaba mi pene, pero la muy cerda estaba tan bien lubricada que mi verga entraba y entraba.
- No te dé miedo, maricón. Métela bien metida, fuerte mamón ¡dame fuerte! Ahhh, que gusto, que falta me hacia, me derrite las entrañas. Ahora, ahora, mete y saca a lo bruto, como una fiera, sácamela por la boca, dame palo, dame gusto.
¡Que bestia Lidia! Con lo modosita y mosquita muerta que parecía, toda vestida de negro y como cogía por el culo. Aquello no era coger por el culo, la yegua estaba devorando mi pija con su culo. Parecía que me la quería arrancar, apretaba el esfínter, estrujaba mi pija y como una loca se empalaba y desempalaba. Casi no hacia falta que yo me moviera, ella sola se estaba fifando el culo con mi tranca. Gritaba, chillaba, reía como una posesa, pero a mí me estaba volviendo loco de placer.
Yo le daba azotes en las poderosas nalgas y ella al recibirlos aullaba y se empalaba aun más recio. Yo desenfrenado, me incline sobre ella y asi sus pechazos con ambas manos y tirando de las poderosas ubres me la empalaba hasta lo más profundo.
- Sí Ariel, sí. No tengas piedad de mi, no tengas piedad de mi pobre culo vos metemela, destrózame, mamón. Ay ¡Que falta me hacia una enculada!
Yo nunca había estado con una hembra tan fogosa y desenfrenada y resulta que la hembra mas caliente con que había fifado jamás ¡era mi suegra! Ni en mis más calenturientas fantasías había soñado yo encontrar a una cogedora como Lidia ¡Que suerte la mía! Tener en casa una mujer tan imponente como Lidia y encima cogedora insaciable.
- Lidia ¡Qué buena estas! ¡Que cuerpazo más bueno tenes! ¡Que bien garchas! ¡Cuánto me gusta darte por el culo! – Goza Ariel, goza de este culazo hambriento de pija.
- Lidia ¡me voy! – Dame toda tu leche mamón. Lléname las tripas con tu lechaza, dámela toda, no te guardes nada.
Mientras así decía Lidia movía su culazo y sus caderas con aun más energía empalándose en mi verga como una bestia. Yo con un aullido de lobo, tuve la acabada más intensa de mi vida. La zorra de Lidia al notarlo, continuo metiéndose y sacándose mi verga y al mismo tiempo contraía y relajaba su esfínter, ordeñándome la pija, dándome mas placer del que yo creía era posible. Exhausto, caí derrengado sobre su espalda y mientras besuqueaba su cuello, con mis manos estrujaba sus generosos pechos. Resoplando y tratando de recobrar la respiración dije:
- Lidia, no había tenido un orgasmo así en mi vida. Que gustazo me diste.
- ¿Te gusta el culazo de la puta de tu suegra, eh mamón? – Como no me va a gustar si es el mejor culo que vi en mi vida.
Lidia con cuidado sacó mi verga de su culo, y se dio la vuelta. Ahora sin tanta prisa pude contemplar sus magníficos pechos. ¡Carajo que pechos!. Grandes, blancos, con oscuras areolas y unos pezonazos como pitorros de botijo ¿Cómo podía una hembra de cincuenta y dos años tener unas tetas tan buenas?
- Parece que también te gustan mis tetas.
- Como no me van a gustar. Es que tenes un cuerpazo de campeonato Lidia y las carnes perfectas, ni duras ni blandas, suaves, acogedoras.
- Uy que galante. Gracias papo. Mira, para pagarte el cumplido te voy a hacer algo que a mi marido le volvía loco. ¡Ponete de pie!Me puse de pie y ella se sentó y acomodo de modo que yo quedaba entre sus piernas. Daba gusto verla moviéndose con aquellos globos lechosos, moviéndose tremolosos.
- Déjame que te limpie la pija, que ¡hay que ver como la tenes!Tenia razón Lidia, tenia una mezcla de mi leche, su lubricante y sus heces que se estaba empezando a secar. Lidia sin ningún reparo, se metió mi verga en su boca y empezó a chupar. Me dejo de estuco.
- ¡He… Lidia! ¿No te da asco? – Que me va a dar asco bebe. Me encanta tener una pijla en la boca, me calienta chupar pija.
Naturalmente que con su intensa chupada, mi verga, no solo quedó como los chorros del oro, si no que recupero su orgullo y se puso más dura que un ajo.
- Cómo gozo con una pija en la boca y si encima es un vergón como el tuyo… ¡Pura gloria! Me dan ganas de morderla. Chupar pija es lo mejor del mundo, bueno no sé si lo mejor… pero es muy bueno, a mí me encanta. Mira, ahora que la tenes bien tiesa te voy a hacer la mejor rusa de tu vida.
Con el mayor cuidado escupió entre sus pechos y sujetándolos con las manos los puso rodeando mi verga.
- Ariel, con mis tetas, mi lengua sabia y este vergón que te han dado…¡Te voy a hacer una rusa, que no veas!
No exageraba Lidia ¡Ni mucho menos! Con sus inmensos globos arropados en torno a mi pija, los subía, los bajaba, apretaba mas, apretaba menos; cuando la punta del capullo asomaba entre las opulentas tetas, ella la chupaba con mimo. A veces paraba y metía la punta de la lengua en el mismísimo agujero de mi picha ¡Nadie me había hecho eso antes! Después volvía escupir entre los pechos y ¡dale y, dale! ¡Que artista! ¡Que maña! ¡Que tetas! – Lidia, que bien lo haces, que buena sos.
- Para buena tu pija, que la tenes… es que tener una pija en la boca me encanta. No hay nada como mamar.
- Lidia que me acabo otra vez.
- Pues claro papi, claro que te vas a acabar. Dale, dame toda tu leche en mi boca ¡dámela!
Dejó de jugar con sus pechos, introdujo mi verga en su boca y chupó como un aspirador ¡Qué bárbara! Yo noté un orgasmo intenso recorriéndome todo el cuerpo y empecé a eyacular. No sé cuanto eyaculé, pero fuera la cantidad que fuera Lidia, glotona, se la tomó toda sin desperdiciar ni una gota ¡Qué hembra!Yo agotado, exhausto, y sin respiración me deje caer en el suelo.
- Lidia, estos dos palos han sido los mejores de mi vida. Te juro que nunca había fifado así y nunca me había acabado así ¡Gracias!
- Uy no bebe, las gracias te las doy yo, porque no veas ¡tenia un hambre de pija…! Tres años a dieta, son muchos años.
- Perdona que te haya pegado antes, pero es que me tenias muy enojado.
- ¡Menos mal que por fin te calentaste! Si a mí me encanta que me azoten y me peguen, que me tiren de los pelos, me insulten. Me gusta mucho que me humillen y después se me fifen bien fifada y si además me dan por el culo con una tranca como la tuya, pues miel sobre hojuelas. ¡Me gusta tanto una buena sarta de azotes…! es que me pone el culo a punto, ardiendo, y sentir el culo así aumenta el gusto y la gracia de la enculada.
Mira, me gusta tanto que me azoten, que a mi marido a veces lo calentaba adrede para que me diera una buena tunda y después me enculara a lo bestia, con rabia. Pobre Toto ¡que zurras y que enculadas tan buenas que me dio! ¿Porque crees vos que yo llevo dos años tratando de calentarte? Pues para que de una puta vez me inflaras a palos y después me encularas. Pero, anda nene ¡aguantas demasiado! yo ya no sabia que hacer pensaba que tenias sangre de horchata
- Lidia, si querías fifar no tenias nada mas que decirlo.
- Si, que querías que, delante de mi hija, dijera: Che yerno, me pica mucho el trasero, cuando tengas un rato ven me das una azotaina y después por el culo. No se me ocurrió otra cosa que calentarte hasta que decidieras darme palo. Pegas bien, ¿eh? Pero fifar tampoco lo haces mal. Ariel, tenes un instrumento que es una joya ¿Te has quedado a gusto? – Te lo juro Lidia, nunca he fifado con la intensidad con que hemos fifado hoy y dos orgasmazos, seguidos, como hoy no los he tenido nunca ¿Y vos, te quedaste satisfecha? – Uy, me gusto mucho Ariel, mucho, mucho. Tienes una tranca fenomenal, pero, la verdad es que, un poco más de faena, no me vendría mal.
- Lidia ¡Que calentona que sos! Estas buenísima y me encantaría fifarte otra vez. Pero a mi edad con dos orgasmazos tan seguidos, no se me va a levantar otra vez ni con grúa. Ni tus tetas imperiales van a poder hacer que se levante.
- Bueno, si no… te da asco hay algo que me hacia mi marido que a mí me daba mucho gusto.
- Lidia, te juro que con tu cuerpazo de ensueño, no hay nada que me dé asco.
- Pues ¿me podrías meter unos dedos en el culo y darme gusto? – Claro que sí.
- Déjame que me ponga bien.
Lidia agarró un par de almohadones del sofá y los puso sobre la alfombra. Se echó sobre ellos, acomodándolos bajo su vientre, quedando con el culo un poco elevado. La verdad es que era un placer ver aquel cuerpazo moviéndose, las tetas bamboleándose primero y luego, oprimidas contra la alfombra, derramándose a los lados de Lidia. ¡Que suerte la mía tener un cuerpo así a mi disposición! ¡Que estupidez la mía no haberlo apreciado durante tantos años!
- Ahora, hijo, ahora.
- ¿Quieres que ponga un poco de aceite o algo? – ¡Que pesado! No hijo, no. Mi culo me lo “engraso” yo sola. De solo pensar lo que me vas a meter por ahí tengo el culo chorreando de gusto. Dale, méteme unos dedos.
¡Que mujer! No exageraba, con una mano separe una de las nalgas dejando el ojete expuesto. Empecé a empujar con mi dedo índice y tan pronto como entró la punta, noté como se humedecía, lo saqué un poquito y con el moquillo que ella producía humedecí el orificio. Metía y sacaba el índice sin ningún problema.
- Dale Ariel, pone otro dedito que después de tu tranca un dedo ni se nota.
Así lo hice solamente para escuchar enseguida.
- Ariel, mete otro más.
- ¡Lidia! Tres dedos ¿te vas a tragar tres dedos? – Callate y mete Ariel, callate y mete.
Así lo hice, solamente para oír poco después: – Mira Ariel, de perdidos al río. Méteme la mano entera.
- ¡La mano entera! Lidia ¿vos crees que te cabe? – Uy, pues claro. Mi marido me metió el puño muchas veces. Al principio mete la mano haciéndola tan pequeña como puedas, sin formar un puño. No me hagas caso si grito. Al principio duele un poco, vos segui y cuando tengas toda la mano dentro del todo, para un momento.
Así lo hice. A pesar de mi cuidado, según metía la mano, Lidia chilló, imploró, lloraba con respiración entrecortada, pero siguiendo sus instrucciones yo empuje y empuje hasta que mi mano entera entró dentro de su macizo culazo. ¡Qué visión! Mi brazo como amputado, devorado por las poderosas nalgazas, terminando en mi muñeca que dilataba su vicioso ojete. Yo no entendía como Lidia podía “tragar” todo aquello. Pero tomaba todo como una mujer hecha y derecha; había chillado, gimoteado y suplicado mientras entraba mi mano, pero no había apartado su culazo ni un momento, al contrario, mientras se quejaba, culeaba y empujaba contra mi mano para acelerar la
entrada. ¡Qué hembra! Hice la pausa que ella había pedido. Lidia respiró profundamente dos o tres veces y con voz todavía un poco entrecortada dijo:
- ¡Carajo Ariel! Tres años son muchos años, ya no tengo el culo tan acostumbrado como lo tenía. Dolió un poco al principio, pero hijo ¡Que bueno lo que viene ahora! Mira, empuja con tu mano hacia delante, como si quisieras tocar el suelo… si, si así ¿Notas mi matriz? – Si, si que noto algo duro.
- Pues ahora, haz como que acaricias la punta. Siii, No veas el gusto que me estas dando. Acaríciala, sóbala, ¡Ay que gusto, ay que gustazo! Seguí, seguí, no pares ahora. Ariel, Arielito, lo haces muy bien seguí hijo, seguí que acabo ¡Aahhh!
Aquella leona viciosa se estremeció con oleadas de placer recorriendo su cuerpo, mientras ella culeaba contra mi mano. Cuando dejó de estremecerse, la insaciable viuda me pidió: – Ahora Ariel haz un puño con tu mano dentro de mi culo y subí y baja, subí y baja como si me fifaras con tu brazo. Si, si así, sos buen estudiante, lo haces muy bien. Seguí, seguí, un poco más rápido, si así. Uy Ariel, me matas, me estas matando, me rompes las entrañas, pero que gustazo me estas dando. Más, más dame más. ¡Me muero, me muero! Como gozo, esto es lo mejor del mundo. ¡Ahh!
La yegua de mi suegra se volvía loca de placer, culeaba como una bestia contra mi brazo, yo lo metía y sacaba con tal fuerza y rapidez que parecía la biela de un tren. El cuerpazo de Lidia estaba continuamente sacudido por espasmos de placer, no se cuantos orgasmos tuvo, o si simplemente fue un orgasmo largísimo. Durante varios minutos perdió todo el control, chillaba, lloraba se estremecía, azotaba su propio culazo, se estrujaba las tetas, se tiraba de los pelos, se meó sobre los almohadones… Por fin tras varios minutos de total descontrol, dijo: – Para Ariel, para. No puedo más, no puedo más. Saca la mano despacito, despacito. Ay que bien. No sabes cuanto gusto me diste y cuanto bien me hiciste. Tres años de hambre, tres años sin una buena enculada son demasiados Ariel, demasiados.
Con cuidado saqué m mano de aquel culo glotón. No mentía Lidia, se lubricaba el culo de maravilla, tenia el brazo hasta el codo empapado con sus jugos. Al retirar la mano, por completo, me quedé asombrado de lo tremendamente dilatado y enrojecido que estaba el agujero del culo. Conseguí apartar mi vista de aquella visión y mirando mi mano, fui al cuarto de baño a lavarme. Traje una toalla húmeda para limpiarle el culo a Lidia, que aún seguía, desmadejada, exhausta, encima de los almohadones húmedos de su orina. Al terminar de limpiar su culo con la toalla, no me pude contener y le propineé otra sarta de palos. Lidia no protestó, siguió desmadejada, completamente relajada sobre los almohadones. Por fin dijo con voz calma y relajada:
- ¿Por que me pegas ahora? – Porque me gusta tu culazo Lidia, porque gozo pegándote y porque me da la gana.
-Te gusta mi culo, ¡eh maricón! – Me gustas toda vos Lidia, te quiero fifar a lo animal. Ya vas a ver, o se me desgasta la pija o dentro de un mes estás hecha flecos.
- Oíme, esto de que me metan el puño en el culo me encanta. Da una sensación tan intensa, relaja y estimula a la vez, no se como describirlo. También me gusta mucho que me metan el puño en la concha y me soben y acaricien la matriz. ¿A vos te metieron el puño en el culo alguna vez? – No, que boludeces decís Lidia, te crees que soy marica?.
¡Ya están los hombres con sus estupideces! En cuanto alguien les dice algo del culo, tienen un miedo de ser marica. Mira mi marido no era marica, pero cuando le metía el puño en el culo y le daba un masaje de próstata, se acababa como una bestia ¡Le gustaba más! Mira mañana me pegas lo que quieras y me fifas como quieras, luego quiero que me metas el puño en la conchita y después yo te meto mi brazo en tu culo y te doy masaje en la próstata ¡Vas a ver vos lo que es bueno! Te voy a enviciar en tres días.
- Lidia, hay algo que no entiendo Lidia.
- ¿Qué es lo no entendes? – Como siendo vos tan puta y viciosa, Betty es tan frígida. Hablando de Betty ¿cómo nos vamos arreglar para coger sin que ella se entere?.
No te preocupes Ariel. Mira yo hasta que no tuve treinta y ocho años también era una mojigata, mea-pilas como Betty. Pero tuve una “aventurilla” que me despertó y desde entonces fifo a pierna suelta. No te preocupes, ya has oído el refrán -De tal palo, tal astilla- Betty salió de este palo. Dijo señalando al frondoso bosque de su concha.
- Entre vos y yo la vamos a emputecer. Ya vas a ver vos, en tres meses tenes a dos zorras viciosas en tu casa. Te lo vas a pasar… no vas a dar abasto, vas a tener la pija en carne viva de tanto frotarla y refrotarla con tus dos putas particulares. Ya podes empezar a comer bien e ir a un gimnasio, porque te van a hacer falta todas las energías que podes tener.
Así ha sido. Entre Lidia y yo emputecimos a Betty, ahora Betty es aún más viciosa que su madre. Yo le agarre gusto a lo de pegar y de vez en cuando les doy unas zurras las dos que las dejo destrozadas. El único problema es que son tan viciosas las dos, que no doy abasto. Nada más tengo un problema.
Las dos están tan buenas y son tan viciosas que hay veces que no sé a cual fifarme, si al palo o a la astilla ¡Peores problemas podría tener!

El profe, mi sobrina y yo

Viernes, abril 1st, 2011

En un verano mi sobrina de 14 me contó que mi hermana mayor no la dejaba ir de campamentos con sus compañeros y me pidió que interceda por ella.

Yo con mis 18 años y siempre siendo la nena de casa con casi nada de experiencia según mis hermanos y mis padres que me habían criado como monja, sin imaginarse que ya conocía los orgasmos por las enemas y masajes “del curandero” y que con “los chicos me besaba con la lengua bien profunda apoyando su pija en mi pelvis y que me mojaba entera”.

La invité a mi hermana a tomar el té y le pedí el permiso para acompañar a Euge al campamento que yo la cuidaría, en eso mamá intervino y dijo “que si yo hiba era una garantía en que todas se comportarían como niñas”, mi hermana dijo un si a medias porque el que tenía la última palabra sería mi cuñado quien debía dar el permiso – un hombre bastante mayor de unos 50 años – yo me encargué de ir personalmente al otro día a su estudio de abogados y pedirle permiso, cuando entré a su despacho me recibió apático y sin mirar accedió al permiso y me dijo amenazando “si le pasa algo a mi hija, te vas arrepentir”, cerre la puerta de un golpazo y salí.

Llegó el gran día mis padres y mi hermana fueron con nosotras dos a despedirnos y por otro lado llegó mi cuñado, que cuando me dio el beso me rozó mis labios estaba simpático y me dio en la mano dinero para gastos extras.

Al llegar al campamento nos dividieron en sector de hombre y mujeres, cada cual con sus profesores y sus actividades, yo enseguida encajé entre el grupo de amigas de Euge y sus coordinadoras, ya que todas me conocían con anterioridad, una noche que me quedé jugando a los naipes con las coordinadoras al regresar al sector de carpas ví “al profe” salir de una de las carpas de las chicas de 16/17, me intrigó y al día siguiente lo enfrente para conocer los motivos y me dijo “jovencita tu solo debes cuidar a tu sobrinita, yo soy mayor y lo que quieran hacer las otras chicas no es asunto tuyo”.

Todo pasó la penúltima noche el día del fogón cuando el grupo de hombres y mujeres compartiríamos el mismo sector, quedando el otro sector con poca luz, entre las hamburguesas, la guitarreada y el baile, yo me divertí un montón olvidando a Euge que se había comportado muy bien durante todos los demás días, comenzó a llover y todos salimos corriendo a buscar refugio en las carpas de más cercanas, era un caos los chicos y chicas compartían las carpas y los coordinadores se dividieron para entrar cada uno en cada carpa para organizar juegos y que eso no se convirtiera en otro tipo de fiestín.

Cuando me di cuenta Euge no estaba y como no quería alarmar, me puse las botas y la capa de agua, caminé en su búsqueda hasta llegar al sector sin luz, en una de las carpas escuche movimientos y desdí entrar, y me tope con una parejita masturbándose el uno al otro, ella gritó no se lo cuentes a nadie y yo salí corriendo, entonces me fui al sector de la cocina y fué cuando ví pasar a Euge de la mano de… al no poder ver me acerque en silencio, subí unas escaleras y al llegar arriba ví una puerta entreabierta, a Euge sentada sobre las piernas de un hombre, con su bombacha y pantalón en el suelo y que aquel hombre le estaba levantando los brazos para sacarle la remera, cuando grite NO, ella se asustó y se tapó con sus manos la cara y el hombre que resultó ser “el profe” me miró fijo, me agarró un brazo, me metió a la habitación y dijo “Euge no tengas miedo solo disfrutabas, no es pecado, vos te entregaste a mis más bajos instintos” yo sin saber que hacer me quedé petrificada al ver por primera vez una pija que se achicaba mientras él hablaba, y firme continúo diciendo “siéntense las dos sobre la cama, se puso su calzoncillo y continúo, hay dos formas de salir de esto o lo disfrutamos los tres juntos o llamo a sus padres y les cuento que la pillé a las dos juntas sobre mi cama, jugando con esto y sacó de su bolso un consolador pequeño de los que usan las Teens” yo grite “decí lo que quieras que de aquí nos vamos las dos, tomé a Euge de la mano, la ayude a ponerse el pantalón y salimos de la habitación”, caminamos a nuestra carpa en silencio, sin palabras nos fuimos a dormir, a la mañana me sorprendí cuando vi llegar a mi cuñado y que hablaba con “el profesor” y una de las coordinadoras quien fue a buscar a Euge, quien levantó su mochila y se fue sin decirme más que “nos vemos otro día”, yo me quedé muda sin saber que pasaba, sin respuesta tantas preguntas y sabiendo que si la buscaron es porque algo había hablado “el profe”, porque si hubiera sido problemas familiares nos hubiéramos ido las dos.

En todo ese día no me crucé con “el profe”, a la noche decidí ir a enfrentarlo, me dijo “solo sé que a tu cuñado le enviaron fotos tuyas portándote mal” y yo reaccioné mal “hdp, sos una mierd…, pervertidor…@#$%&/..”y cuanta puteada me salió en eso me sujetó de la cintura, poniendo sus dedos cerca de mi pecho, me tapó la boca con su boca y luego cuando yo dejé de patear y de moverme, dijo “a las yeguas las domino y monto yo” me asusté y quise zafar, el ya me tenía bien sujeta, me rozó las tetas por su pecho, me hizo sentir su pija parada y me metió la mano por el culo, yo me fruncí toda, me pegó una palmada y dijo “te libero esta vez, pero la próxima te van a culiar”.

Muy asustada, bajé en toda la noche no dormí, al día siguiente regresé a mi casa y nadie hablaba sobre lo que paso en el campamento, a Euge la llamé a su casa y mi hermana solo dijo “fue un mal momento déjala que descase en unos días querrá hablar y seguro te visitará”, mi intriga me superó, al día siguiente me fui al estudio de mi cuñado, esperé que se retirase la secretaria y sus socios, entré a su oficina y antes de saludarnos
dijo “sabía que vendrías a querer darme alguna explicación, te estaba esperando cuñadita”
Yo “si no se nada, que pasó, nadie habla”
y el respondió “y con la vergüenza familiar que has hecho pasar como crees que nos sentiríamos”
Yo grite “de que hablas, no te entiendo”
cuñado “que mi chiquita tenga que haber pasado malos momentos en ese campamento”
YO “que, cual”
cuñado “mira si quieres escucharlo te lo repetiré la otra noche me llamó la coordinadora contándome lo que había pasado con Euge y de inmediato decidí buscarla,
Yo “bueno cuéntame lo que yo no se”
cuñado “que te sorprendió revolcándote con “el profe”
Yo “que, yo que, mira la verdad que tenías de no dejarla ir, yo vi cada cosa con esos pendejos que no me sorprende la historia que te han contado, si me quieres escuchar alguna vez te contaré lo que paso”.
Salí lo más rápido que pude de su oficina, llegue a casa mas confundida, con vergüenza ajena, entré a mi habitación y me dormí.

A la mañana fui a buscar a Euge al club, y le pregunté que sabía y dijo ” el profe te mandó al frente diciendo que lo estuviste seduciendo, que entraste a su habitación, sobre su cama dejaste un consolador y que la noche de la lluvia tuvieron un encuentro y que yo entré y te sorprendí” como verás “no puedo contarle a mis papis lo que pasó aquella noche, me calle y subí al auto de papá, en casa del tema no se habla”. Eres una @$%&….y salí llorando cuando me topé con “el profe” y dijo “hola tiaaa protectora o putita, jeje”. que bronca me dio.

Esperé la salida de Euge y “el profe” los seguí por unas cuadras hasta que los vi tomarse de las manos, besarse y entrar a un motel que hay camino al club, al día siguiente con gafas, una buena peluca y la cámara de foto hice la guardia y los atrapé con una foto entrando y saliendo del motel, corrí a revelar la foto y se las envíe a Egue y “al profe” y les puse “TU TIAAA, por una buena cogida”.

A la tarde volví al estudio de mi cuñado y le puse las fotos sobre el escritorio y dije “cuñado aquí tiene un caso que resolver sobre calumnias e injurias de una menor y un pervertidor bígamo”, no puedo contarles la cara que puso, me pidió disculpas y me preguntó como quedaría todo, entonces dije “lo resolverás con altura y como buen caballero dejando bien paradas a tu cuñada e hija en una cena en casa con todos reunidos, busca como hacer mierda al “profe” que se coge a tu hija”

No se como lo hizo pero en días todo se aclaró “al profe” lo acusaron por bígamo, mi sobrina y yo quedamos como una santas, aunque ella con el culo bien roto y yo…muy agradecida a “MI CUÑADO”

Unos días más tarde, lo visité en su estudio, me quedé hasta tarde pidió unas pizzas y cervezas, celebrando dijo “lo que se hace se paga en esta vida, yo te pedí que cuidaras a mi hija, vení a recibir tu castigo”, indicando su regazo, fui convencida en que me daría un chirlo como los que me daba cuando niña, imagínate ya era novio de mi hermana cuando cumplí mis 2 años. Cuando sentí su mano sobre mis nalgas me mojé, apoyo su nariz sobre mi pezón y me tomó de la cintura fuertemente, diciendo “debes hacerte mujer muy pronto, cierra esos ojos hermosos, que te castigaré”

Obediente cerré los ojos, sentí sus manos sobre mis pechos, desabrochando mi pantalón, dejándome desnuda sobre sus faldas, sentí su pija rozar mi concha…que mojada estaba, cuando me penetró con uno de sus dedos, después con dos, luego me dio vuelta escupió el culo y dijo “este si que está preparado con tantas enamas” yo terminaré con tus estreñimientos, metió sus dedos suavemente, y después su pija que dolor… y placer se movía lentamente y dejaba que con mis movimientos entrara poco a poco mientras me besaba la cabeza, hasta que dije basta, estaba su pija grande dentro de mi culo un poco seco porque llevábamos un buen rato abotonados, lo sacó lentamente, se lo fue a lavar, cuando regresó yo estaba vestida, no se sorprendió, solo que se acercó y me dijo al oído “solo fue una enama en seco, ve a casa y lávate para el próximo”

Un agradecimiento a mi sobrina, a mi cuñado … y al profe

Pdta. esa fué mi primera relación con un hombre mayor, la cual no se repitió porque después comenzó con problemas de corazón hasta que mi hermana enviudó.

Mi inicio

Miércoles, marzo 9th, 2011

Soy una mujer separada de 33 años que vivo sola con mi único hijo. Lo que voy a contar me tiene extrañamente excitada desde que sucedió.

Hace unos meses, mi hermana mayor tuvo que dejarme s su hija unos días, para irse de viaje con su marido. La niña tiene un hermano, mi sobrino que se fue a pasar esos días con los abuelos.

Todo trascurría con normalidad, la niña se quedaba a dormir en mi cama. La segunda noche me desperté al notarla hacer ruidos y moverse. Buf, se estaba masturbando como en sueños. No sabia que hacer, me pareció muy tierno, la deje seguir. Lo curioso es que se giraba hacia mi en la oscuridad, pegándose contra mi muslo, incluso llego a apartar su manita para frotarse con la braguita en mi muslo desnudo. Estuvo así un par de minutos mas hasta que se detuvo y volví a dormirme.

Se repitió casi de igual manera a la noche siguiente. Era extraño pero lo esperaba, casi llegue a desear que lo hiciera. Se detuvo de repente y volví a dormirme. Tuve esa noche un sueño extraño, húmedo, confuso en el que había imágenes borrosas y me sobrina masturbándome…

Era por la tarde, le di la merienda a mi hijo y a mi sobrina, mi hijo se bajo al parque, la niña se quedó pues quería que le hiciera una trenza en el pelo. Se sentó sobre mis piernas, mirándome y empecé a peinarla. De pronto note algo, se había puesto un poco hacia un lado de tal modo que mi muslo derecho quedaba justo debajo de su sexo, en vez de estar mas al centro y se movía despacio, casi de forma imperceptible. Yo empezaba ha hacerle la trencita cuando le pregunte porque se movía de esa manera, a lo que respondió que le gustaba que si no me importaba que siguiera. Debí, lo se, hacer que parara, pero no contesté ni hice nada. Solo le pregunté si hacía eso otras veces a lo que enrojeciendo su carita dijo que dos veces, le pregunté con quien, y me dijo que sobre su hermano. Mas o menos entendí que lo había hecho recientemente y que fue el quien le enseñó.

Verla moviéndose así y con mi consentimiento dado mi silencio fue de lo mas erótico, tanto me excite que procuré que se frotara mas directamente, apartando su braguita a un lado para que lo hiciera sobre mis muslo desnudo. Su suave rajita en contacto con mi muslo y sin un solo vello púbico. Vaivenes y ligeros gemiditos. No podía evitar empezar a masturbarme suavemente sobre mi braguita, con un dedo y sin que apenas se diera cuenta. Al cabo de un par de minutos empecé a darme cuenta que no tendría su climax si yo no hacia algo, era clara su inexperiencia. La hice levantarse, sentarse de nuevo sobre mis muslos, pero esta vez dándome la espalda. Levante su faldita e introduje mi mano derecha dentro de la braguita. El tacto suave, la falta de todo vello, y una vulvita hinchada…. deslice hacia abajo los dedos, con tiento, note la suave humedad, la tenue viscosidad de su sexo…. temblábamos las dos, una por la excitación y yo mas por el miedo… nunca había hecho eso a una fémina. Dos tres masajes certeros, sin hundir mis dedos en su rajita virgen…. y tuvo seguramente el primer orgasmo de su vida. Quedo como desmadejada y yo ansiosa y muy excitada… me olí mis dedos, el olorcito de su excitación los impregnaba… sin dejar de mirarla a los ojos ya sentada de medio lado reponiéndose del tremendo gusto hundí estos en mi vagina rabiosamente. Ante sus ojos me masturbe con furia… fue delicioso.

Tuve tantas sensaciones por lo sucedido……..
ladelosalcan@hotmail.com

El se inicio con su tia

Miércoles, marzo 9th, 2011

Déjame decirte que te quiero. Aún más después de lo que me has contado, que aclara muy bien, por que eres tan deliciosamente pervertido.

Creo que he nacido para ser tuya, por tu historia tan singular y tan atrevida como la mía.

Tu tierna madre, que perdió su esposo, tu padre, cuando tu eras aun un chico, debió luchar para seguir adelante como muchos.

Así fue que se casó con quien es hoy tu padrastro, o sea mi padre. Tanto tu madre como tu, debieron prodigarse ese cariño ante la falta de vuestro progenitor.

Tuvo sin dudas la suerte de haber encontrado ese hombre mayor, de buen pasar económico que los albergo a ambos y te trajo junto a mi para que seamos una familia.

El con una hija, que soy yo y tu mama, contigo. Así formaron una pareja clásica, bueno, no tan clásica, porque en realidad tu hermana no es tu hermana, sino la hija de tu padrastro. Sos mi querido hermanastro.

Pero soy tu hermana igual, hemos crecieron juntos, han sido esos juegos que aprendimos que nos enseñaron a querernos y a ser confidentes y compinches.

Tu eres de los mas lindos ejemplares masculinos que he conocido, yo una que no se queja de lo que tiene, pero sabe que hay muchas mujeres mucho mas lindas y hermosas que yo.

Cuando comenzamos a descubrimos, nos bañábamos juntos, aquel juego de enjabonarnos entre nosotros era descubrirnos en lo más intimo de nuestros cuerpos.

Yo me entregaba a tus caricias que lograban siempre llevarme al más allá de mis sentidos e intentaba devolver tus regalos con miles de fiestas sobre tu hermoso cuerpo.

Así es que no me avergüenza desnudar mis senos y refregarme contra tu pecho viril, pues aprendí a dejar que tus manos guíen mi trasero apretando mi pubis contra el tuyo para sentir tu, una sensación apretada y placentera y que sienta yo una cosa dura que roza mi cochita, la calienta y calienta hasta hacerme desparramar en goces miles.

Así es que te pedí que me contaras tu primera experiencia sexual…. Para conocerte un poco mas, para comenzar a contar nuestras experiencias mientras reponemos fuerzas antes de besarnos como cachorritos jadeantes.

Como fue….

Cuando quedamos solos, al faltar papa, comenzó a visitarnos periódicamente Leticia, la hermana de mama.

Era jovial, simpática y su presencia era buena para nuestro hogar.

Mama se iba a trabajar temprano y cuando estaba Leticia, era esta la que me hacia levantar temprano para estudiar, mientras yo me daba una ducha, ella me preparaba el desayuno.

Cierta mañana entre al baño, donde aun estaba el ambiente tibio de la ducha que ella se había dado. Como yo ya sabia, ella dejaba sus prendas íntimas sobre un banquito, para luego llevarlas al lavadero… yo ya había estado en presencia de esas atrayentes prenditas que me gustaba olerlas para sentir ese atrayente olorcito a hembra sabrosa.

Mi tía, es algo mas rellenita que mama, pero tan bella como esta, tan atractiva, tan apetecible que aun siendo mi tía, me atraía enormemente, mas siendo yo un joven sin debut, pero que si, ya sabia arreglármelas con las manos.

Ese dia, aspire esas aromas de sexo, entrecerré los ojos y me la imagine a Leticia, poniéndome en camino a lo que seria una paja bajo el agua…… pero grande fue mi sorpresa cuando ella, que había venido por su ropa, me pesco justo en esa actitud tan intima y osada.

Me miro, tomo sus prendas, sonrió y se fue.

Me quede helado, y esa mañana no hubo paja, por miedo y pensando que podría ofenderla.

Fue al otro día, cuando me llamó para que me levantara. Venia ya de su ducha con su rosadita salida de baño y sonriendo me tiro su prendita intima…. Una pequeña bikini … también sonriendo, me pregunto….. te gusta el perfume?

-Si dije,… me atrae.

Ella solo mostró su bella alegría y se fue sacudiendo su bello trasero.

Yo aspire aquel regalo y allí mismo me di un gusto a dos manos.

No hubo comentarios, porque si ella no decía nada, yo no me animaba a tocar el tema.

Ya al otro dia, me volvió a llamar y repitió el regalito.

Pero al siguiente, no me dio nada, pero si me volvió a preguntar si me gustaba sentir sus perfumes….

¡Si!!, volví a repetir, tus olorcitos me atraen….

Dicho esto, su sonrisa amplia y picara, dieron paso a que se acercara desprendiéndose su rosadita salida de baño para dejarme ver sus redondeados pechos que hicieron me doliera la vista queriéndomelos comer instantáneamente.

Quieres sentir bien los olorcitos dijo….. Sentándose en mi cama…. Hábilmente condujo mi cabeza a su entrepierna, y al mismo tiempo que me acercaba a su sexo, abría sus hermosas piernas…..

Fue algo rápido y sin mayor explicación, porque la ví abrir sus piernas, vi su rosada rajita, y pronto estuvo con mi boca en contacto con aquellos labios vaginales carnosos, hasta diría, sabrosos, que fueron mi primer manjar de hembra.

Me guió. Fue maestra enseñándome a darle placer y saborear sus jugos.

Temblaba como vara verde, porque desconocía yo ese terreno tan fantástico.

Me prendí de su impresionante cuerpo de diosa. Más me prendí aun, cuando fue ella la que me agasajó dándome la primera lamida que recibiera mi pija. Ella se había acabado con lo poco que pude hacerle, yo acabe también con lo poco que necesite para explotar.

Recuerdo que ese dia, me dejo chuparla toda. Hubiera pasado toda la mañana saboreándola, si ella no hubiera puesto fin a aquel primer festín de mi vida.

Aquel relato de mi hermanito postizo, me puso caliente y sin darme cuenta siquiera estaba lamiéndole su músculo viril, el pareció reconstruir aquel dia con su tía, porque me lamió toda tan rico, que tuve dos hermosos clímax como los que tanto me gustan, supongo que lo que yo llamo clímax, otras llaman orgasmo o acabadas.

Entre jadeos quería saber mas de su historia, pero el, perverso y degeneradito quería saber y sondear sobre mis inicios.

Así que fui poco a poco contándole….. y aprendí que eso de recordar y contar también calienta bastante, ahora entiendo eso de los relatos.

Era viernes por la noche

Viernes, febrero 11th, 2011

Era viernes por la noche, acababa de llegar de la universidad y me encontré que no había nadie en casa, me di una ducha y al salir sentí ruidos al bajar al primer nivel vi a mis padres llegando del súper y una compañía mas, era mi tío Carlos el hermano mayor de mi padre, vino a pasar unos días a lima, el vive en Tacna con su familia. Nos tomo de sorpresa porque la verdad no nos esperábamos esa visita. En casa solo vivo con mis padres ya que mis hermanos ya son casados y viven con sus esposas.
Me cambie algo ligera con una lycra y un top chiquito y baje a saludarlos. Mientras mi papa y mi tío conversaban y bebían un vino en sala, yo ayudaba a mi mama a preparar la cena. Al terminar la cena mi papa y mi tío estaban ya un poco con el licor en la cabeza, y se sentaron a beber otra botella de vino, yo con mi mama los acompañamos un rato mas conversando amenamente.
Mi mama se sentía un poco cansada así que se fue a descansar, mientras yo acomodaba el cuarto de huéspedes para que pueda descansar mi tío.
Cuando baje a avisarle que su habitación ya estaba lista me di con la sorpresa que estaba tomando otra botella más de vino, ya iban 3 y estaban un poco borrachos.
Mi papa insistió que me quede un rato mas con ellos mientras acababan esa botella, y me senté a su lado a acompañarlos.

Mi tío: y como has estado sobrina cómo va la universidad?
Yo: bien tío, dejan muchos trabajos pero ahí voy bien.
Mi papa: vez gordo (así le dice a mi tío) salió a mí, bastante aplicada en el estudio.
Yo: papa tu también eras bien aplicado en los estudios? Es verdad eso tío?
Mi tío: si sobrina era un poco aplicado, pero yo lo era más jajá

Los tres nos echamos a reír, y ya sentí que el vino estaba causando efectos en mi, así que decidí irme a descansar y dejarlos a ellos que sigan.

Yo: bueno los dejo estoy un poco cansada y quiero ir a dormir ya, tío tu habitación ya esta arreglada.
Mi tío: gracias nena, estaremos un rato más y nos vamos a descansar.

Los deje ahí y me fui a mi cuarto a descansar. Me quite lo que tenia puesto y solo me acosté con una tanguita y un polito suelto ya que hacía mucho calor en esta temporada. Me quede dormida rápido, pero como a las 2 horas me muevo y sentí bulla en la sala, era como las 3 am y seguían tomando abajo mi papa y mi tío.

Salí de mi cuarto despacio sin hacer bulla y vi que ahí estaban los dos pero ya estaba borrachos, riéndose de todo. Espero ahí a ver que iban a hacer porque ya se les había acabado una botella mas (iban como 4 botellas). De pronto se paro mi papa y caminaba tambaleándose fue a la cocina para sacar más licor, mi tío se quedo sentado esperándolo y de pronto note que se sobaba el pene por encima del pantalón, en eso me asomo un poco mas y veo la tv prendida y estaban mirando una película porno, donde habían tíos mayores follando a jovencitas.

De pronto regreso mi papa de la cocina con unas latas de cerveza en la mano y se sentaron a continuar viendo la película. Se les notaba que estaban bastante excitados porque llevaban unos bultos grandes, me comencé a tocar por encima de mi tanguita que ya estaba empapada de mis flujos, creo haber soltado un gemido que mi tío logro escucharlo y volteo a ver, me escondí de inmediato pero creo que si me vio, y bueno siguieron viendo la película hasta que terminaron sus cervezas. Yo aproveche en irme a mi cuarto a seguir tocándome.

Escuche que se despedían y cada uno entraba a su habitación, espero como 30 minutos y Salí hacia la cocina a tomar un vaso de agua, al pasar por el cuarto de mi papa escuche sus ronquidos. Me tome un vaso de agua y me camino de regreso a mi cuarto se me entro la curiosidad de saber si mi tío estaba ya dormido, así que abrí despacio su puerta y grande fue mi sorpresa al verlo tirado desnudo durmiendo. Entre para verlo más de cerca producto del alcohol estaba profundamente dormido, lo moví para despertarlo pero no había signos de que se despierte. Mi vista estaba dirigida a su pene, era gordo y parecía que tenía un buen tamaño.

Lo toque con mis manos con mucho cuidado y comencé a hacerle una paja, con una mano me tocaba mi conchita y con la otra lo masturbaba hasta que sentí que estaba reaccionado su pene, se comenzó a hinchar y a crecer hasta tenerla bien dura. Decidí ir un poco más, me senté en la cama y me agache hasta chupárselo sabiendo que no despertaría. Se la chupe por unos 5 minutos hasta que sentí que se hinchaba su glande y expulso su semen, que me tomo por sorpresa y tuve que tragármelo para no dejar huellas de lo sucedido. Le estuve chupando un rato mas hasta que se lo deje limpio y descansando. Salí despacio de su cuarto y me fui al mío a dormir.

A la mañana siguiente me desperté muy temprano y al bajar a la cocina escuche ruidos, eran mis padres y mi tío que desayunaban y conversaban. Entre a la cocina y salude a todos.

Yo: buenos días con todos.
Mi papa: hola hijita ya era hora que te levantaras.
Mi mama: hija siéntate a tomar desayuno que luego quiero que me acompañes al súper.
Yo: está bien mama, y tío que tal dormiste?
Mi tío: si sobrina dormí muy placido, solo que… nada dormí bien gracias.

Por dentro mío pensé en que quizás si se despertó pero no me quiso hacerlo saber porque disfrutaba de la mamada que le hacía, bueno eso lo averiguaría tarde o temprano.

Luego del desayuno mi papa y mi tío salieron y me quede con mama a preparar el almuerzo. Como a la hora de haber salido mi papa llamo diciendo que se había olvidado de sacar unos documentos que tenía que dejar en su trabajo y que mi mama se los llevara y se encontrarían en el trabajo de papa, de mi casa al trabajo de mi papa son como 45 min en auto y si iban en bus se demoraban un poco mas, así que mi mama se fue llevando esos documentos a mi papa.
Tocaron la puerta y al abrir mi tío se apareció, le pregunte por mi papa.
Yo: tío y no ibas a estar con mi papa todo el día?
Mi tío: no lo que pasa es que no me sentía bien y decidí descansar en casa un poco ya en la noche saldría con tu papa.
Yo: bueno tío el almuerzo ya estará pronto así que ponte cómodo.
Mi tío: me daré un baño y bajare contigo.

Mientras terminaba de cocinar mi tío había terminado de bañarse y bajo solo con un short puesto y la toalla sobre los hombros.
Mi tío: sobrina, ayer tu entraste a mi habitación verdad?
Me quede helada, no sabía que decir, me puse muy nerviosa y no me salían las palabras

Yo: tío yooo este… bueno si.
Mi tío: Me gusto lo que me hiciste, házmelo nuevamente ahorita
Sin dejarme reaccionar me tomo de los hombres y me hizo arrodillarme y se bajo el short saliendo como un resorte su pene que ya lo tenía bien duro.
Yo: tío perdóname no debí hacer eso, tú eres el hermano de mi papa y esto no está bien.
Mi tío: abre la boquita y chúpamela.

Tuve que chupársela, ya me había descubierto lo que había hecho en la noche así que me tenía acorralada.

Mi tío: así chiquita así chúpamela.
Yo: glups glups, tío que rica verga tienes, te gustaría metérmela?
Mi tipo: claro mi amor ven apóyate en la mesa.

Me bajo la lycra y mi tanga y me metió la lengua comiéndome el clítoris.

Yo: tío ahhh no aguanto más métemela ya…
Mi tío: ahí va chiquita aguanta.
Yo: ahhh si despacio, duele duele despacio.
Mi tío: ya está toda dentro quédate tranquila.

Me la metió por unos 5 minutos hasta que eyaculo dentro mío.

Mi tío: ahhh me corro, ahhh
Yo: si toda dentro, córrete dentro si…..

Se hecho encima mío sobre mi espalda, cansados sentía su respiración agitada y su verga ya había perdido su dureza y se salía de mi vagina corriéndome su semen por las piernas.

De pronto no nos dimos cuenta de la hora, mi mama estaba abriendo la puerta de la casa, al escuchar el ruido mi tío se subió corriendo su cuarto y yo me quede en la cocina, me subí la lycra y me limpie el semen que se había escurrido por mis piernas.

Mi mama: hija vino tu tío por aquí? Tu papa me dijo que no se sintió bien y que venía a descansar.
Yo: si mama está arriba en su cuarto descansando.

En la noche al llegar mi papa, llamo a mi tío y salieron a tomar unas copas. Al día siguiente se iba mi tío a su casa, no alcance a despedirme porque se iba muy temprano, pero me quedo el recuerdo de haberlo hecho con él.

A veces llama para conversar con mi papa y aprovecho para charlar un rato con el, aunque mi papa no sabe nada de lo que paso con su hermano, mi tío me está invitando a pasar una vacaciones en su casa, aun lo estoy pensando aunque sí creo que podría ser una muy buena vacaciones, ojala que se diera más adelante.

Espero sus comentarios y ojala les haya gustado mi relato, cualquier comentario a incestuosa23@hotmail.com.