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Historia incestuosa entre hermanas

Miércoles, abril 15th, 2015

Hola a quien vaya a leer esta historia. Me da un poco de vergüenza contarla, pero a la vez nostalgia de revivir en mi mente aquellos días que añoro con tanto entusiasmo.

Quizás la historia sea aberrante, quizás sea placentera, eso me da igual. En éstos tiempos oscuros necesito rememorar épocas buenas para sentirme bien. Y ésta, puede que sea la mejor locura de mi vida.

Sí, me presento. Mi nombre es Romina. Ya estoy entrando en la treintena. Más de los que quisiera tener. Pero es ley de vida. Divorciada hace poco. La historia que narraré sucedió hace poco más de 10 años.

Tomando un té a las 1 a.m., no tengo sueño, sólo quiero escribir mientras navego por mi mente rememorando esos tiempos del pasado tan buenos.

Empezaré diciendo que tengo una hermana sola, se llama Florencia. No me corresponde hablar de su vida actual.

En aquel tiempo, cuando ambas éramos adolescentes, recuerdo que Florencia tenía 21 años, y yo 18. Vivíamos en la casa de nuestros padres, Pedro y Marta. Era una casa normal, de una familia de clase media.

Lo primero que recuerdo son mis primeros días en la universidad, apenas ingresaba. Yo era la típica ‘nerd’ que sólo le interesaba estudiar. No era fea, pero ya con ser ‘nerd’, ningún chico se me acercaba, mientras las demás ya todas tenían novio. Tengo el cabello un poco rizado y morocho, bastante largo, mis ojos son color café, y no me quejo de mi cuerpo, pero podría ser mucho mejor, para qué engañarse. Yo me pasaba mi tiempo libre estudiando, de la facultad a casa y de casa a la facultad, el resto de la tarde estudiaba. Tampoco me gustaba salir por la noche.

Y mi hermana era la contra-cara. Bonita, blanco de mira de todos los chicos, con su cabellera larga, rubia y su cara angelical, con sus ojitos verdosos. Su cuerpo perfecto con sus medidas justas. También es muy extrovertida, tiene voz de mando, con lo cual jamás pasa desapercibida. Tiene una figura que muchas chicas envidian.

Yo me llevaba bien con ella, teníamos una buena relación, y nos contábamos todo.

Papá por aquellos tiempos estaba un poco irascible con mi hermana. Estudiar no era lo suyo. Apenas con mi gran ayuda pudo terminar la secundaria. Trabajaba de lo que encontraba, se aburría al mes y renunciaba, así era ella. También tuve que acostumbrarme a verla con novios distintos a cada año.

Nuestra familia era de creencias antiguas y cerradas. Nuestros padres se casaron apenas cumplieron la mayoría de edad. Era la típica familia que no permitía a sus hijas salir a ningún lado hasta tener 18 años, los temas como el sexo eran tabú, nuestros padres nunca nos enseñaron sobre sexo y esas cuestiones. Lo único que recuerdo es cuando nuestros padres, juntos nos llamaron al salón para decirnos algo, y era que nosotras debíamos llegar vírgenes al matrimonio. Para ponerles en contexto la historia que voy a contar.

Papá quería que Florencia se casase pronto, claro que ella nunca se dejaba ver con sus novios, pues que nuestro padre se enterara que ya había tenido 3 novios, hasta la podía echar de la casa. Yo sabía de sus aventuras, pero era un secreto que yo nunca diría a nuestros padres. Le advertí varias veces de las cosas que hacía, que si papá se enterara podía acabar mal, me preocupaba por ella, pero Florencia sabía cuidarse.

No me quiero imaginar si papá se hubiera enterado de que su angelito, o sea yo, tuve sexo a los 17 años, un día que con la excusa de ir a dormir de una amiga, salimos, con un par de tragos ya estaba ebria como nunca lo había estado, y encima termine en un parque con un chico que ni sabía quien era!!

Sí, tuvimos sexo. Estaba tan alcoholizada que ni me acuerdo como fue, lo único que recuerdo es que me dolió tanto que juré nunca más hacerlo!!! Estaba enojada conmigo misma por tamaña estupidez de pendeja… a los pocos días se lo comenté a mi hermana y ella supo entender… estaba claro que decírselo a mis padres era una locura.

En fin, estábamos una noche acostadas mi hermana y yo hablando como siempre antes de dormir, puesto que compartíamos habitación, cuando me confesó que ese día había estado con el novio. Los diálogos trataré de contarlos más o menos como me los acuerdo, una virtud es mi buena memoria:

– Que hicieron?-Pregunté yo.
– No sé si contarte.
– Por?
– Bueno, ya tenés 18 pendeja, podría contarte.
– Dale contame.
– Fuimos a su casa, y no estaban los padres, y…
– Y qué?
– Y lo hicimos.
– En serio?
– Sí.
– Cómo estuvo?
– Uff re bueno.
– Wow. Si papá se entera..
– No se va a enterar. Vos no le vas a decir nada, no?
– No, tranquila.

– Cuando vas a tener novio, vos?
– No sé, soy fea.
– No boluda, seguro algún chico te mira.
– No creo.
– Pero te gusta alguien?
– No.

Mi respuesta fue en un tono que mi hermana se dió cuenta que me molestaba hablar de esos temas, y nos dormimos.

En este punto es en donde comienza la historia con mi hermana.

Al final del año, termine bien el primer año de la Facu, y con la familia nos fuimos de vacaciones a Mar del Plata como generalmente hacemos.

Estábamos acostadas boca abajo en la playa, ambas en bikini, tomando el radiante sol bajo una toalla, la playa estaba a medio llenar, aún era algo temprano en la mañana.

Nuestros padres habían ido a caminar a lo largo de la orilla, es algo que cada año hacen y les gusta mucho hacer.

Le pedí a mi hermana que me pasase protector solar por la espalda, ella aceptó y mientras se arrodillaba al lado de mi cuerpo, me pasaba la crema. Entonces, empezó a fastidiarme:

– Y cuando vas a estrenar novio? –Preguntó mi hermana.
– Que se yo Flor, no me jodas con eso.
– Acá hay muchos chicos lindos, podemos probar.
– Florencia.-Dije en tono de voz negativo, parándole el carro.
– Bueno, tranquila. No quería molestar, pero es raro.
– Raro qué?
– Que con 18 no hayas tenido novio.
– Florencia, no todas las chicas son como vos.
– Bueno… pero… no te dan ganas?
– Ganas de qué?
– De hacerlo.
– Hacer qué?
– Tener sexo, boba.
– No sé.
– Cómo no sabes? No sentís la necesidad de estar con un hombre?
– A veces, pero se me pasa.
– Tocándote?
– Eh? No.
– No te tocas?
– No. No hago esas cochinadas.
– No mientas, soy tu hermana boluda.
– Es la verdad, no hago eso.
– No te creo… pero porqué?
– No sé, intenté una vez pero no siento nada.
– Qué? Cómo que no sentís nada?
– Basta.
– No no no, Romina, estas diciendo que no te masturbas porque no sentís nada?
– Shhhhhhhhh, te van a escuchar boluda.
– Buenoo, pero es verdad que no sentís nada cuando te tocás?
– Sí, eso dije! Burlate.
– Jajaja nooo, pero te estas perdiendo de mucho.
– Da igual, no me interesa.
– Tengo una idea.
– Qué?
– Te tengo que enseñar a masturbarte.
– Quéeeee???????????? Estas loca????
– No, por?
– Me da vergüenza! Encima si papá o mamá se enteran de algo así nos echan de casa!
– Jajaja tranquila, no puedo permitir que mi hermanita no sepa darse placer.
– Pero ya te dije que no siento nada, no hagas nada. Me dan asco esas cosas!
– Shh, tranquila Ro, yo te voy a enseñar.

Yo no es que necesitara de un manual de instrucciones para mi cuerpo, pero había intentado masturbarme una vez, y no sé si era demasiado chica o qué, pero no sentí nada, me toqué un poco porque se corría el rumor en la secundaria entre las chicas que se masturbaban, y bueno. Pero por alguna razón sea la que fuere no sentí nada, además de que para mí, con la familia que me crió, hacer eso era muy malo, yo pensaba así, por eso no lo hice nunca más.

Mis experiencias sexuales, aparte de perder mi virginidad a los 17, empezó bastante más tarde de lo normal. Recién a los 18 tuve mi primer orgasmo, seguramente por la educación que recibí de mis padres, no concurría en esos temas. Algo que mi hermana había concurrido hace largo rato. De hecho mi primer orgasmo fue gracias a mi hermana.

Volviendo a la playa. Así es ella, todo rápido y sin pensar. Yo permanecía acostada boca abajo, mientras ella agarró el pote de crema y se puso mucha cantidad en las manos, y empezó a pasármela por las piernas.

Me fue pasando la crema por mis pies, fue subiendo por mis piernas, y luego masajeaba mis muslos, con delicadeza y lentitud, pasándome el protector solar. Después me la pasó por la cola, y luego bajo de nuevo a mis muslos.

Tenía la sensación de que me iba pasando la crema con las manos cada vez más cerca del comienzo de mi cola, con las palmas abiertas de sus manos subía por mis muslos, y los dedos grandes me los metía ligeramente abajo del bikini, sentía que con esos dedos me rozaba un poquito los labios de mi vagina, y con esos movimientos repetitivos yo me empecé a sentir muy relajada, pero me vi obligada a hablarle:

– Qué haces?
– Te estoy pasando la crema, porqué?
– Ya me la pasaste muchas veces.

Ella no respondió, seguía con esos movimientos, me dí cuenta de lo que estaba haciendo, y traté de no ser exaltada, había bastante gente alrededor, aunque no muy muy cerca como para ver lo que estábamos haciendo.

– Flor, nos van a ver.
– Vos tranquila, relajate.
– Ya van a venir papá y mamá Florencia, basta.

Traté de sonar más agresiva, pero no había caso. Incluso hice el amago de levantarme, pero mi hermana me indicó que permanezca así.

– Estoy vigilando Ro, no te asustes.

Yo estaba aterrorizada ya, esa situación me incomodaba mucho porque cualquiera nos podía ver!

Mientras seguía sintiendo sus dedos peligrosamente cerca de mi cosita, incluso los empezó a hundir más adentro.

– Mmmm, deberías rasurarte hermanita.

Claramente lo decía por mi entrepierna, nunca me la había rasurado, sabía de chicas que lo hacían pero yo nunca lo hice.
Me estaba tocando los labios de la conchita metiendo los dedos abajo del bikini, y encima me empezó a gustar, que sucia me sentía!!!

En un acto de cordura, le pregunté:

– Flor, nos ve alguien? Tengo miedo.
– No, tranquila que estoy mirando.

Yo empecé a sentir algo rico, y me empezaba a retorcer. Mi hermana se dio cuenta:

– Te gusta Ro?

No respondí.

– Tenés muchos pelitos boluda, esta noche te depilo.

La verdad es que nunca había sentido algo así, me sentía re extraña, por un lado me gustaba eso que me hacía pero yo pensaba que estaba mal, que era una guarrada, cochinada, y mis pensamientos éticos estaban muy presentes. Una parte de mí quería levantarse y terminar con esa locura, y otra quería quedarme acostada pensando que estábamos solas y que me siga tocando.

En ese momento en que mi cabeza se debatía qué hacer, sentí cómo un dedo de mi hermana me tocaba más adentro aún, en mis labios menores, inmediatamente sentí como electricidad por todo mi cuerpo, fue raro en ese momento para mí, me estaba excitando a full y nunca lo había sentido.

Incluso largué un gemido leve, yo permanecía con los ojos cerrados tratando de pensar en que nadie nos estaba viendo, pero tuve que hablar por mi miedo:

– Flor, no vienen papá y mamá?
– No… estoy viendo y nadie nos mira, tranquila.
– Dios, esto es muy raro.
– Hacé silencio Ro, ya siento cómo te estás mojando toda.

Sabía que se refería a la lubricación de la vagina, eso lo aprendí en la escuela con las clases básicas de sexualidad, pero nunca lo había sentido hasta ahora.

No me gasté en seguir hablando, estaba disfrutando de los toqueteos que me brindaba mi hermana y sentía ahí abajo como me humedecía cada vez más.

En fin, ahí estaba yo, la niña buena, correcta y estudiosa, siendo masturbada por mi propia hermana mayor en el medio de la playa y a la vista de todo el mundo. ¡Qué locura!

Unos segundos después, Florencia se detuvo y quitó las manos de ahí:

– Ahí vienen.

Se refería a nuestros padres. Yo ya estaba en una especie de trance, excitada como una perrita en celo, abrí los ojos y vi de nuevo la arena, traté de comportarme como si nada hubiera sucedido, pero tenía muchas preguntas para mi hermana!!! Tenía una sensación nueva en todo el cuerpo, estaba muy caliente, pero lo disimulé bien toda la mañana.

Ya con nuestros padres al lado de nosotras, me giré para broncearme la parte delantera, nos miramos con mi hermana y nos reímos jaja. Yo por primera vez sentía la conchita toda calentita e hinchada, y tenía ganas de tocármela, pero me contuve.

Un rato después, con mi hermana nos fuimos a caminar la orilla. Mientras caminábamos, empecé a preguntarle:

– Me siento rara Flor.
– Jajaja porqué?
– No sé.
– Te gustó?
– Sí, mucho.
– Y bueno, entonces?
– Así entonces se siente masturbarse? Es mejor de lo que pensaba jaja.
– Jajajajaja.
– Me siento húmeda.
– Es normal hermanita, no sé como no te lo enseñé antes, creí que lo aprenderías solita como yo jajaja.
– Jajaja.
– Te sentís rara porque todavía estás excitada, en un rato se te pasa.
– Entiendo.
– Ah, y te tengo que depilar toda ahí.
– Cómo?
– No sé…. Nos vamos a la casa un rato antes, y ahí lo hacemos.

Durante el resto del día todo transcurrió normalmente. Luego antes del atardecer, con mi hermana dijimos a nuestros padres que íbamos a la casa que alquilamos a bañarnos, que por hoy habíamos tenido suficiente (una tonta mentira para meternos juntas al baño y hacer otro tipo de cuestiones jeje.)

Nuestros padres se quedaban un rato más en la playa, así que caminamos hasta la casa (estaba a 2 cuadras) y nos metimos directas al baño.

Cabe destacar que muy pocas veces nos bañamos juntas, sólo recuerdo algunas imágenes cuando éramos pequeñitas, porque nuestros padres no nos dejaban hacerlo.

Yo sabía de mis amigas y las que tenían hermana, a veces se bañaban juntas.

Con lo cual la idea de meterme con mi hermana a la bañera me daba miedo, quien sabe que dirían nuestros padres si se enteran.

Le dije que había que hacerlo rápido porque podían venir.

Bueno, ya las dos ahí, nos sacamos la bikini y ella abrió la ducha, como decía, había una bañera, así que nos sentamos una de cada lado mirándonos de frente. Mi hermana abrió la boca:

– Te crecieron bastante las tetas, eh pendeja jaja.
– Sí, supongo, aunque no como las tuyas.

Era raro ver a mi hermana desnuda, es decir, hacía mucho que no la veía así. Nos miramos las tetas mutuamente jaja, era claro que las suyas eran un poco más grandes. Incluso pude apreciar que sus pezones eran más rosaditos que los míos, los suyos eran de un rosa fuerte, y los míos un rosa más clarito.

Sí, siempre fui muy detallista, es algo que llevo en mi personalidad.

Ella abrió sus piernas delante de mí, yo miré y vi como estaba toda depiladita, sin un solo pelito. Me agradaba como se veía. Le podía ver toda la conchita al descubierto, era extraño para mí porque yo tenía mucho vello y no me la podía ver bien cuando me bañaba. Mi hermana se miró su pubis y se pasó la mano por allí, y por la conchita, me dijo:

– Está suavecita.

– Te gusta así? –Preguntó ella.
– Sí, se ve bien.
– Bueno, a ver empecemos antes de que lleguen los papás.

Vi que en la mano tenía el pote de crema que usa papá para afeitarse… lo abrió y se puso mucha cantidad en una mano.

– Papá no se va a dar cuenta?
– No creo.

Yo abrí mis piernas con algo de vergüenza, y mi hermana con toda la naturalidad del mundo, me echó toda la crema en el pubis. Con sus dedos hacía círculos sobre mi piel para llenar todo el lugar de crema.

Enseguida tomó la afeitadora manual que usábamos para las vellos de las piernas (en esa época era lo que usábamos) y poco a poco me fue rasurando el pubis.

Esa situación me había empezado a excitar por alguna razón, sentía como volvía ese calorcito a mi cuerpo, pero traté de disimularlo.

Mi hermana puso mas crema, ahora alrededor de mi conchita, y con cuidado me rasuraba todo, yo sólo observaba cómo lo hacia. Con todos esos roces me seguía calentando.

Finalmente terminó el trabajito, y quedé toda depilada.

– Te gusta?

Yo me miré por encima y me agradó.

– Sí.

Enseguida salimos rápido de la bañera por temor a que lleguen los papás.

Nos pusimos una bombachita y el corpiño, antes de salir del baño mi hermana que estaba atrás mio me dio una palmada en la cola!

Después en la noche cenamos, y nos fuimos a dormir temprano. Nuestros padres tenían su habitación, y nosotras otra, sólo que había una sola cama grande donde dormiríamos las dos juntas.

Había sido un día bastante inusual, mi hermana me había masturbado en la playa, luego nos metimos juntas a la bañera y me depiló el pubis, yo me excité por primera vez y me había encantado, todo esto a espaldas de nuestros severos y conservadores padres.

Bueno, ya con mi hermana nos acostamos juntas y no hablamos nada, estábamos muertas después del viaje y el intenso primer día. Nosotras siempre dormimos en ropa interior, nada más corpiño y bombacha.

El sol entrando por la ventana, abro los ojos aún dormida, y mi hermana llamándome.

– Qué? Qué pasa?-Pregunté yo.
– Dale que se hace tarde.
– Para?
– Para ir a la playa boluda.
– Ya?
– Son las 10, dormilona.
– Uhm.

La miré y la vi frente a mí bajándose la bombacha para ponerse el bikini. Tenía una cola envidiable. Estaba desnuda, agarró su bikini y me tiró el mío a la cama.

Yo quería dormir un rato más, cerré los ojos y enseguida los abrí porque mi hermana ya con el bikini puesto, saltó a la cama encima mío.

– Dale hermanita que nos vamos.
– Quiero dormir un rato más, dale…

Ante mi negativa, me sacó la sábana con la cual me tapaba, y me dijo:

– Dale, o querés que te cambie como a los bebés?
– Mmmhh… (yo aún estaba media dormida)

Evidentemente mi gesto de sueño no le gustó, y sentí sus dedos a ambos lados de mis caderas, sujetando la bombacha.

– Ja ja ja, parece que la nenita se despertó toda mojada.

La escuché, pero ni le contesté. En ese momento me acordé de una especie de sueño erótico que había tenido a la noche y sí, sentía toda la bombacha húmeda. Me moría de vergüenza.

– Querés que te saque la bombacha?
– Mmmhh… papá y mamá donde están?
– En la cocina.
– Bueno, dale, pero rápido…

Agarró el elástico de la bombacha y me la fue bajando, hasta sacármela por completo. Nos miramos a los ojos mientras me la sacaba, había una tensión sexual palpable entre ambas.

Luego de sacármela, manejó mis piernas a su antojo, y agarrándome de los tobillos me las abrió por completo. Yo sólo me dejaba hacer, ella se acercó más y me acarició los alrededores de mi conchita.

– Uhmmm –Gemí ante la caricia.

Florencia además me abrió los labios de mi rajita con sus dedos, mientras yo estaba despatarrada en la cama ante ella, mostrándole mi conchita.

– Estás toda mojada Ro…
– Flor, después quiero me muestres tu conchita así.
– Bueno, en la playa. Ahora ponete esto que nos vamos.

Le había visto la concha ya a mi hermana ayer en la bañera, pero consideraba justo que me la mostrara toda abierta como me la estaba viendo a mí. Sí, poco a poco me estaba transformando en una perra ante mi propia sorpresa e incredulidad.

Bueno, me puse el bikini y ya salimos, a la playa a pasar el día.
Apenas llegamos nos acostamos a tomar el sol, esa era siempre nuestra rutina.

Nos acostamos juntas boca abajo, nuestros padres estaban al lado sentados en las reposeras.

Sin dudas yo seguía caliente, después de la escena en la cama estaba muy cachonda.

Un rato después, con mi hermana fuimos al agua un ratito para refrescarnos un poco.

Sin dudas ese día la playa estaba con más gente que el día anterior, incluso podía notar la mirada de algunos chicos sobre nuestros cuerpos.

Nos metimos al agua, fría, luego de unos minutos nos fuimos acostumbrando a la temperatura. El agua ya nos llegaba a la altura de las tetas, cuando Florencia me abrazó desde atrás, pegándose a mi cuerpo, mientras con una mano me acariciaba la pancita abajo del agua. Luego la pasó hacia atrás y me acariciaba la parte de atrás del muslo.

Me susurraba al oído:

– Mmm querés una caricia?

Yo, que seguía caliente por lo de la mañana, no me podía resistir.

– Sí, pero nos van a ver.
– Si?
– Sí, allá en frente nuestro están papá y mamá, y hay mucha gente en el agua.
– Tranquila, abajo del agua no nos pueden ver.
– Bueno pero es raro que estés con las tetas aplastadas a mi espalda.
– Jaja porqué? No somos hermanas? Yo quiero mucho a mi hermanita y quiero abrazarla.

Superada por la excitación, me convenció. Comenzó subiendo despacito por mis muslos, hasta manosearme la cola con devoción abajo del agua, todo disimulado mientras me abrazaba.

Yo miraba por todos lados a la gente alrededor en el agua, y cada uno parecía enfrascado en lo suyo.

Enseguida me percaté de que Florencia aparte de tocarme la cola, me corrió la parte de abajo del bikini a un costado, dejando libre mis partes íntimas en el agua.

Me pasó dos o tres dedos por la raya de la cola, hasta llegar a mi agujerito. Me lo acarició unos segundos mientras al oído me susurraba:

– Mmm por la colita? Jaja
– Ahh…

Aquello me mataba, sus caricias eran tan efectivas. Luego siguió bajando con sus dedos hasta toparse con mi conchita, acariciándome por encima de la rajita. Solté un suspiro grande de placer.

– Qué hinchadita estás, Ro…
– Uhmmm estoy muy excitada Flor, deberíamos parar.
– Yo también estoy caliente, pero déjame terminar esto…

Subió sus dedos hasta la zona de mi clítoris, me abrió los labios y me lo empezó a frotar.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
– Shhhhhhhhhhhh

Solté un terrible gemido!!!! Seguro alguien me tuvo que escuchar! Miré desesperada a ambos lados pero la gente seguía en lo suyo…

– Tranquilita hermanita, ahora vas a tener un orgasmo pero no hagas ruido…
– Mmmmm

Mi hermana nuevamente apoyo sus dedos sobe mi clítoris y lo frotó de nuevo, yo me moví toda del gusto y ella me sujetaba bien abrazada desde atrás.

– Ves? Así, así, sin chillar…
– Uhmm Flor, mmmmmmm los papás nos van a ver!
– Shhh… crees que piensan que te estoy tocando toda abajo del agua?
– Ufffff
– Mmm seguro piensan que somos unas hermanas santitas.
– Ahhhhhhhhhhhhh uhhhhhhhhhhhhhhmmmmmmmm

Ese fue el final para mí. Sus palabras me calentaron tanto que mientras me rozaba el clítoris estallé en mi primer super-orgasmo! Fue brutal. Temblé toda y mi hermana con la mano que tenía en mi clítoris, ahora me sujetaba la pierna para que no me mueva… fue delicioso. Me toqué la conchita por encima y estaba toda hinchada… que placer!

Ella se separó de mí mientras yo consumía el máximo de oxígeno posible y me acomodaba el bikini en su lugar…

No hablamos de eso, simplemente nos miramos y nos reímos a la vez. Enseguida salimos del agua. Yo había experimentado mi primer orgasmo, que locura, mi hermana me lo había dado!

Nos acostamos de nuevo en la playa, esta vez boca arriba.. yo notaba que a Florencia se le notaban tremendamente los pezones duros sobre el bikini. Un rato después:

– Me pasás el bronceador? –Preguntó ella.

Mi padre me lo alcanzó y yo se lo dí. Ella aún acostada se lo pasó por la cara, el cuello, los hombros, brazos y el abdomen. Como no se quería levantar, me dijo que se lo pasase yo por sus piernas. Acepté.
Sería, por lo menos, raro para nuestros padres ver que yo le pase protector solar a mi hermana. Sí, hasta una cosa así era mal visto por nuestros padres. Pero creí que esta vez no habría problema.

Puse un poco en mis manos, y lo fui pasando por sus perfectas piernas… por los pies, las rodillas, los muslos. En ese momento yo pensaba en la ocasión del día anterior cuando mi hermana haciendo esto me había tocado la conchita.
Tenía a mis padres atrás, con lo cual, no podían ver si yo delicadamente le tocaba un poco la concha a mi hermana. Sí me podían ver otra gente de la playa.

No sé que se me pasó por la cabeza, pero quería devolverle la jugada a mi hermana jeje.

Hice hincapié en sus muslos, pasando mis manos con la crema por allí, cuando con disimulo le acaricié con dos dedos la conchita por encima del bikini.

Ella abrió los ojos y me miró con sorpresa, yo la miré y me reí. Un par de veces más hice lo mismo ante su atenta mirada. Me hubiera gustado más pero dadas las circunstancias con tanta gente y mis padres era imposible.

Durante el resto de la tarde no pasó nada más, nuestros padres estaban cerca, y había mucha gente, así que fue todo tranquilo, a la tardecita nos fuimos a casa.

Luego de bañarnos y de cenar, cuando nos fuimos a dormir, se dio la siguiente situación.

Yo ya estaba acostada, y luego de un rato mi hermana terminó de bañarse, y entró en ropa interior a la habitación, a acostarse. Era la primera vez solas después de lo de la tarde para poder hablarnos.
Nos miramos y ella habló:

– Te animaste a tocarme, y con toda la gente…
– Sí, quería vengarme por lo de ayer jaja.
– Ah, mirá que bien la pendeja jajaja.
– Jajaja.
– No nos quedó algo pendiente?
– Sí…

Rápidamente mi hermana tomó mi mano, y me la llevó hasta su conchita.

– Dale, bajame la bombacha
– Ahora?
– Sí, dale que ya estoy mojada.
– Creí que podemos esperar a que se vayan a dormir (nuestros padres)
– Da igual… hace de hoy que estoy excitada, y que estén despiertos me da morbo!
– Morbo?
– Quiero decir que me pone más caliente.

Yo entendí y me puse de rodillas en frente de ella, y agarré con ambas manos a los lados la bombacha y se la empecé a bajar, se la saqué y mi hermana abrió las piernas. Ante mí quedó expuesta la conchita de Florencia, ahora que la veía mejor, me encantaba como se veía. Sus labios eran más gruesos que los míos, de un color rosado fuerte. Podía notar que la tenía un poco brillante porque como me había dicho estaba húmeda. Estaba embobada explorándola con los ojos, cuando me habló de nuevo:

– Qué esperas? Pásame la lengua.

Yo no entendí.

– Qué?
– Que me pases la lengua por la conchita

Yo me quedé mirándola como boba.

– Qué? No me digas que tampoco sabés lo rico que es que nos hagan eso!
– En serio?
– Sí, después yo te lo hago.

Yo estaba sorprendida, pero… bajé mi cabeza hasta su entrepierna, y la miré antes de empezar.

– No seas tímida… tenés que pasarme la lengua como si mi conchita fuese una paleta, es fácil, dale.

Hice caso, y saqué mi lengua, me aproximé más e intenté hacer lo que me pedía. Mi primer lengüetazo fue de abajo hacia arriba, empezando en el final de su rajita hasta su clítoris.

– Uhm, que bueno.

Repetí el movimiento varias veces sobre su vagina, mientras mi hermana suspiraba con los ojos cerrados. Al ver cómo le gustaba, me animé más y lamí más rápido. Mi hermana entre suspiros me dijo que le lamiera el clítoris.

Subí un poco mi cara y ahora lamí su clítoris, estaba muy hinchado, y me estaba empezando a gustar.

– Uhhhhhhhhhhhh ahí, ahí….. ahhhhhhhhhhhhhhh

Florencia jadeaba y se movía mucho, estaba inminente su orgasmo, y minutos después de lamerle el clítoris pudo ‘explotar’.
Se tapó la boca con la almohada para que no se escuchen sus gemidos!

A todo esto, yo sentía la bombacha húmeda otra vez.

Mi hermana se repuso, y nos miramos.

– Uff que bueno Ro… que bueno.. lo hiciste re bien!
– En serio?
– Sí… vení acá.

Me acerqué, y ella me dio un beso en la boca. Nunca lo habíamos hecho.

Me acosté a su lado, mientras ella se recomponía.

– Flor, si estás cansada podemos dormir.
– No seas tonta, esperame un minuto más y te la devuelvo…

Unos minutos luego, ella se arrodilló ahora frente a mí y me acercó su cara, nos volvimos a besar. Esta vez fue un beso más largo, y lento… acto seguido, se sacó el corpiño, y me bajó la bombacha. Me acarició la conchita.

– Uff ya estás toda mojadita Ro.
– Me puse así mientras te lo hacía.
– Umm, que pendeja chanchita, seguro te calentó mucho.

Puso su cara entre mis piernas y ahora era ella quien me lamía mi conchita, me lo hacía más pausado y lento, me gustaba mucho.
Me pasaba la lengua por el clítoris, y con sus dedos me acariciaba toda la rajita.

– Te voy a meter un dedo.

Yo la escuché pero suspiraba ante el placer, sentí que un dedo de mi hermana me estaba penetrando, estaba muy caliente, su dedo entraba y salía con facilidad gracias a mi humedad.

– Mmmm te gusta Ro?
– Sí… sí Flor… mmmm chupame la concha… ahhhhh
– Imaginarán papá y mamá que al lado de su cuarto te estoy lamiendo la concha?
– Nos echan… nos echan a la calle… ahhhhhhhhhhhhhhh
– Que rica está tu conchita, Ro… me encanta comértela
– Uhmm me vas a matar Flor….
– Te meto otro dedito?
– Dos?
– Sí, más o menos así es el tamaño cuando te coja una pija

Luego metió otro dedo, ahí yo me puse una almohada en la cara mientras gemía como loca. Mi hermana me succionaba el clítoris, y me cogía con los dedos muy rápido, hasta que llegué al orgasmo, tuve un temblor en todo el cuerpo otra vez.

Mi hermana se chupaba los dedos mientras terminábamos…

– Está rico el jugo de mi conchita?
– Jajaja riquísimo.

Nos acostamos desnudas y todas despatarradas…

Yo estaba viviendo en el paraíso con estos nuevos placeres!

Después de aquella noche, pasaron un par de días, estaba malo el tiempo, lluvia y algunas circunstancias que no nos dejaron tocarnos como hubiéramos deseado, más que algun toqueteo leve. Por las noches seguíamos haciendo este tipo de encuentros sexuales con mi hermana.

Uno de esos días, habíamos llegado a casa luego de pasear un poco por la ciudad con nuestros padres, y mi hermana se metió a bañarse.
Ese día tampoco habíamos podido hacer nada, bajo la excusa de que no aguantaba y tenía que ir al baño, para que mis padres no sospecharan, entré al baño.

Mi hermana obviamente había escuchado, me miró como diciendo ‘qué atrevida’. Abrió la ducha para hacer creer que ella se estaba bañando…

Florencia estaba en ropa interior, me acerqué y nos empezamos a acariciar, por la pancita, los muslos, los hombros…

Me saqué el jean que tenía y nos tocábamos por encima de la bombacha.
Nos tocábamos la cola, las tetas…

Yo le tocaba la conchita a ella y ella a mí por encima de la tela, nos estábamos mojando ambas.

Lo hicimos unos minutos hasta que paramos, para que nadie sospeche nada. Me puse el jean, y salí hacia mi habitación con toda la bombachita húmeda.

Pero si hasta acá están sorprendidos (como yo, no puedo creer todo lo que hice) sin dudas la situación más loca, caliente, y excitante es la que quiero contar ahora.

El último día, por la mañana empacamos todo, era cerca del mediodía cuando estábamos un tiempito solas en la casa, ya que nuestros padres habían ido a comprar la comida a la rotisería por lo que habían salido y tardarían un rato.

Apenas cerraron la puerta, nos juntamos y nos besamos. Ella me sentó en una silla y me abrió las piernas. Yo traía una falda corta, esas de jean, que me llegaban a tapar la cola, no mucho más. Florencia se arrodilló y me corrió la bombachita a un costado, para empezar a lamerme la concha.

Me dio unas lamidas, cuando se le ocurrió algo, y se detuvo.

– Tengo una idea, ya vengo.

Fue corriendo a la cocina… vaya a saber que tenía en mente en un momento así, pensé… mientras la esperaba me escupí la mano y me la pase por toda la conchita… sentirme tan sucia me hacía sentir tan excitada….

Apareció mi hermana con una banana en la mano, bien…

– Qué vas a hacer con eso?
– Te la voy a meter.
– Jajaja estás loca, eso no me entra.
– Vas a ver que sí.
– Pero… una banana?
– Sí, porqué? Tiene forma de pija.
– Sí, eso seguro… pero…

Bueno, Florencia actuó nomás, primero se metió la banana en la boca, con la cáscara, y la fue lamiendo, y llenando de saliva. Yo preparaba mi conchita también llenándola de baba.

Una vez lista, me acercó la banana e hizo contacto con mi vagina, poco a poco la fue metiendo, lo que más me sorprendió es que me entraba sin problemas, se deslizaba dentro de mi conchita de una manera tan excitante que me encantó.

Llegó a meterme media banana y ya no me cabía más, en ese momento hizo movimientos metiéndola y sacándola de mi cuevita mojada.

Yo estaba a punto de llegar al orgasmo, pero justo en ese instante, escuchamos el ruido de la puerta, nuestros padres habían llegado!!!!

En un par de milésimas mi hermana se paró, la muy forra me dejó la banana enterrada en la concha, y yo con las piernas abiertas! Las cerré, y no me dio tiempo para más, porque la puerta estaba ahí nomás de donde estábamos ‘jugando’. Me tapé como pude, con las manos arriba de las piernas, hasta que nuestros padres estaban preparando todo para servir el almuerzo…

Nos miramos con mi hermana mientras papá ponía los platos, yo estaba dura como una piedra! Que poco había faltado para que nos descubrieran!

– Vamos chicas hagan algo. (dijo mi madre para que pongamos los cubiertos a la mesa)

Por suerte mi hermana dijo que ella lo hacía… así que buscó los cubiertos ella misma, mientras yo permanecía ahí… en un momento en que nadie me veía, metí mi mano abajo y me acomodé la bombacha, la puse en su lugar, la media banana que tenía afuera hacía presión en la tela y marcaba bulto, pero al menos nadie me iba a ver la banana en esa comprometida posición…

Todos almorzando a escasos metros y yo con la concha llena de banana.

Con la situación más o menos controlada, todos se sentaron a comer, yo ni me paré, arrimé la silla en la que estaba sentada hasta la mesa…

Lo peor (o mejor) es que la presión que hacía la bombacha sobre la banana, me la metía más adentro todavía… bueno, al menos de esa forma no se me iba a escapar, que quien sabe que pasaba si se caía al piso y mi mami me preguntaba porque la banana tenía olor a concha…

Con mi hermana cruzábamos miradas y la muy tonta se reía…

Yo sentía la banana adentro y la concha toda hinchada de la excitación, encima estaba tan mojada, seguía desprendiendo jugos, la bombacha se me pegaba a la piel de lo mojada que estaba, casi parecía como si me hubiera meado encima, que locura… no me quería imaginar como debiera estar la silla.

Luego cuando terminamos de comer, por suerte el calvario acabó… disimuladamente fui al baño, caminar con esa cosa metida entre las piernas era difícil pero pude hacerlo sin levantar sospechas…

En el baño me senté en el inodoro y me bajé la bombacha, estaba empapada, agarré la banana, me la saqué y me la volví a meter, así, cada vez más rápido hasta llegar al orgasmo. Estaba tan mojada que hacía ruido cuando me la metía, y entraba derechita, sin problemas. Me imaginaba que era una pija dura, y me excitaba tanto…

En fin, después de terminar aquello, lamí la banana del placer jaja, para probar el gustito de mi conchita. Me limpié la concha y los muslos con la única parte seca de tela que quedaba de la bombacha, y la guardé, salí sin nada debajo de la falda, para ponerme otra, porque esas estaban inutilizables… la banana también la saqué a escondidas y después se la terminó comienzo mi hermana en el viaje.

De ser una niña buena, ‘nerd’, correcta, sin pensamientos sobre sexo, a mis 18 años mi propia hermana mayor me había trasformado en una perra caliente… húmeda a cualquier hora, me despertaba húmeda, pensaba en mi hermana y mojaba las bombachas, lista para el sexo todo el tiempo, sólo en una semana.

Estaba claro que todo se había salido de control en esas vacaciones…

Los años siguientes seguimos teniendo encuentros sexuales a escondidas, yo disfrutaba muchísimo con ella, además de que aún le tenía cierta fobia a los hombres por mi experiencia a los 17, llegó un momento en que por distintas obligaciones lo hacíamos cada vez menos, y la rutina se apoderó de nosotras como en toda relación, además luego mi hermana se casó, y yo también conocí a alguien especial y nos casamos, pero hace poco llegó el divorcio, y esa es una historia que no voy a contar.

Bueno, creo que eso fue todo. Empecé a las 1 y terminé a las 6 a.m. Dentro de poco tengo que trabajar. Fue una bonita noche.

Gracias. Romina.

¿Aún se le levanta a tu abuelo? Parte 2

Domingo, abril 12th, 2015

Nieta y abuelo esperaron a que los padres de Juanita se marcharan a trabajar. Estaban ansiosos, y Fernando, encantado. Cuando todo esto había comenzado, él creyó que fue por casualidad, pero dudaba de que a su edad y después de tanto tiempo sin sexo, su cuerpo ya no reaccionase.

Pero lo hizo. Y se dio cuenta de que cada día le costaba menos. Imaginó que el sexo era como montar en bicicleta. Que nunca se olvida. Aunque lo pensó mejor y se dijo que de bicicletas nada. Que todo era obra de su preciosa nieta. Que se le levantaría a un muerto, como en cierta manera, así había sido.

Y ahora, estaba esperando a quedarse solo con ella, para hacer el amor. Estaba como un chaval en su primera cita. Nervioso, expectante.

Por fin, su hijo y su nuera se marcharon, y se quedaron solos. No hizo más que oírse la puerta cerrarse, y Juanita se abalanzó sobre él y le empezó a sobar la polla sobre el pantalón.

-Ay, mi’jita. Espera un poco, que pueden volver.

-Abuelito, que me derrito. Llevo todo el día con el coño chorreando. Ummm, ya la tienes durita.

Estaban en el salón, en donde veían la tele cuando los demás se fueron. Juanita bajó la cremallera y con dificultad sacó la enorme polla de su abuelo.

-Cada día me gusta más tu polla, abuelo.

Se acurrucó a su lado, agachó la cabeza y empezó a darle besitos en la punta de la polla, subiendo y bajando una mano a lo largo del grueso tallo. Fernando miraba, atento a cualquier ruido, a la puerta principal, por si su hijo o su nuera aparecieran de repente. Tuvo que cerrar los ojos cuando sintió como su nieta se metía la polla en la boca y empezaba una lenta mamada.

-Aggggg y a mí me gusta cada vez más tu boquita.

La cabeza de la muchacha subía y bajaba lentamente. Le lengua serpenteaba alrededor de la gruesa verga.

-No te vayas a correr, ¿Eh?

-Uf, pues como sigas chupándomela así no respondo.

-Sólo un poquito más. Un poquito más.

Juanita siguió con su mamada. Estaba muy cachonda, imaginando lo que iba a sentir cuando aquella hermosa polla se metiera en su coño. Lo notaba mojado, casi palpitando de anhelo. Sin dejar de mamar, soltó la polla y llevó la mano hasta su coño, metiéndola por dentro de las bragas. Se corrió enseguida, resoplando con la boca llena de polla, teniendo espasmos sobre el sofá.

Se sacó la polla de la boca cuando aún su cuerpo estaba tenso. No quería arriesgarse a hacer correr a su abuelo, pues sabía que le sería muy difícil, si no imposible, que mantuviera la erección.

-Vamos a la cama abuelo. Quiero que me folles bien follada. ¿Tú lo deseas? ¿Deseas follarte a tu nietita?

-Mi’jita, me moriría feliz después de haberte follado.

-Jajaja. No quiero que te mueras, abuelito. Sólo que me folles con esta tremenda trompa.

Lo agarró por la polla y, polla en mano, lo llevó hasta el dormitorio de él. Se quedaron de pie, junto a la cama.

-¿Me desnudas, abuelo?

Con calma, Fernando fue quitando prenda a prenda. Y cada vez que le quitaba una, la besaba en la boca. Cuando la tuvo completamente desnuda, se separó un poco y la miro.

-Quién me iba a decir a mí que a estas alturas de mi vida tendría a una mujer como tú delante de mí, desnuda y…dispuesta a

-A que me folles bien, follada -dijo Juanita sin dejarlo terminar – Ahora me toca a mí.

Le quitó la camisa, le abrió el cinturón y le sacó los pantalones y los calzoncillos. Miró a su abuelo. No tenía el cuerpo de los jovencitos con los que solía salir. Sus carnes no eran prietas. Su vello era casi todo blando. Pero ningún joven la excitaba como su abuelo. Ningún joven que conocía tenía entre las piernas una polla tan preciosa y enorme como la que ella tenía en la mano.

Se arrodilló.

-Acaríciame la cara con tu polla, abuelito.

Eso le encantaba a los dos. A Fernando mirar como ella cerraba los ojos mientras le pasaba la polla por la frente, por las mejillas, por los labios. Le encantaba cuando la dejaba reposando sobre la cara de Juanita, cubriéndosela toda. Y a ella le volvía loca sentir su calor, su peso. Se metía uno a uno sus huevos en la boca. Lamía todo el tronco, acariciándolo con la lengua. La mayor parte del tiempo, sin usar las manos. Sólo con su lengua, con su boca. Ella, mientras, se acariciaba las tetas, se frotaba el clítoris. Y se corría de placer.

Pero ahora no estaban allí por una mamada. Estaban allí para que él se la follara.

-Siéntate al borde de la cama – pidió Juanita.

Cuando Frenando lo hizo, ella buscó en sus pantalones, que él había tirado en el suelo, y sacó el preservativo. Sonriéndole, lo abrió con los dientes y lo sacó del envoltorio.

-Agárrate la polla.

Fernando se la agarró, manteniéndola bien firme. Juanita puso el condón en la punta. Parecía un gorrito de varias tallas menor para aquella cabezota.

-Uf, creo que es pequeño – dijo Juanita.

-¿Sabes?

-Dime.

-Es el primer condón que me voy a poner.

-¿En serio?

-Sí.

No era el primer condón que Juanita ponía sobre una polla dura. Pero era el primero que ponía sobre una polla así. Empezó a tirar con los dedos, desenrollándolo. Le costaba mucho. La polla era demasiado gruesa para ese condón. Tiró con más fuerza, y sin querer, una de sus uñas lo rompió.

-Mierda – se quejó Juanita.

-Ops, parece que se ha roto. Dame otro y lo intento yo, que tengo las uñas más pequeñas.

-No tengo más.

-COÑO!

-Podría ir a la farmacia a por más.

Miró la hora. Las farmacias estaban cerradas y tendría que buscar la de guardia. No había tiempo. Miró a su abuelo. Miró la deseada polla.

-No importa. Fóllame a pelo.

-Pero…mi’jita. Soy viejo, pero mi pólvora todavía puede…estallar.

-Abuelito, no me voy a ir de aquí hasta que me claves la polla hasta el fondo de mi coño. Ya nos ocuparemos de lo demás después.

Decidida se levantó y se acostó en la cama. Abrió sus piernas y le mostró a su abuelo su precioso coño, mojado, brillante, anhelante. Se lo abrió con los dedos.

-No puedo más, abuelo. Fóllame…

¿Qué hombre en sus cabales se puede negar a semejante petición? Fernando no se negó. Sin importarle las posibles consecuencias, se puso entre las piernas de Juanita. Agarró su polla y la pasó de arriba a abajo a lo largo de su rajita. La chiquilla gimió de placer.

-Agggggg que caliente estoy…

-Juanita… te voy a follar.

-Siiiiiiiii siiiiiiiii siiiiiiiiiiiiii

Puso la gorda cabezota de su polla en la entrada de la vagina de Juanita. Se miraban a los ojos. Ella los tenía entornados. Respiraba por la boca. Estaba a la espera de sentir la invasión.

Él empezó a empujar. Entró la punta. Juanita apretó los dientes y cerró los ojos. Un empujón, y un poco más de polla se metió dentro de ella. Podía sentir como las paredes de su vagina se separaban para dar paso al enorme invasor, como se distendían rindiéndose.

Otro empujón. Juanita se arqueó sobre la cama. La vagina de la chica apretaba con fuerza la polla, transmitiéndole a Fernando un inmenso placer. El siguiente empellón consiguió meter media polla dentro del coño. Y consiguió hacer correr a Juanita, que apretaba con fuerza los dientes para no gritar.

Fernando no se paró. Siguió empujando, poco a poco, hasta que la punta de su polla topó con el fondo de la vagina de Juanita. Aún quedaban dos o tres cm. fuera. Se quedó quieto, mirando a su nieta.

Cuando su orgasmo cesó, Juanita abrió lentamente los ojos.

-Abuelo…como te siento. Jamás me había sentido tan llena. Parece que…mi coño vaya a reventar.

-¿Te duele, mi vida?

-Ummm no…Sólo siento… placer.

Fernando se agachó y la besó. Ella lo rodeó con sus brazos y con sus piernas, como temiendo que se escapara. Él no tenía la menor intención de escapar.

-Fóllame…fóllame…

Con exasperante lentitud, Fernando empezó a moverse. Sacaba un poco su polla y la volvía a clavar a fondo. Juanita se contorsionaba de placer bajo él.

-Aggg dios mío… que… placer…

Con los demás chicos, ella necesitaba que se la follaran con fuerza, metiendo y sacando sus pollas ron ritmo, mientras más rápido, mejor. Con su abuelo, no era así. El lento movimiento del hombre era suficiente para colmarla de placer. La enorme polla frotaba con fuerza las paredes de su vagina. Arrastraba su clítoris al entrar y al salir. El placer era tan intenso que Juanita volvió a correrse.

-Ummm agggg fóllameeee..así…

Y eso es lo que hizo su abuelo. Follársela sin parar, intensamente, pero con calma. Conocía la gran facilidad que su nieta para alcanzar el orgasmo, y se dedicó a mirarla correrse una y otra vez mientras la follaba. El placer que él mismo sentía también era maravilloso, pero se concentraba al máximo en no correrse. No quería que pasara ningún accidente del que luego se pudiesen arrepentir.

Los orgasmos de la chica eran cada vez más fuertes, más intensos, y Fernando sabía que tendría uno más intenso, más prolongado, el último antes de quedar agotada sobre la cama. La siguió penetrando, buscando ese último y definitivo orgasmo, con la esperanza de aguantar sin correrse.

Llegó. Juanita cerró los ojos. Su espalda de separó totalmente de la cama. Todos los músculos de su cuerpo se pusieron en tensión, impidiendo que respirara. Su vagina, empezó a tener fuertes espasmos. Durante largos segundos, Juanita estaba en otra dimensión, hasta que su cuerpo se quedó flojo, cayendo sobre la cama.

Volvió a respirar. Su cabeza estaba hacia un lado. No se movía salvo por el sube y baja de su pecho. Estaba… hermosa.

Fernando, con suavidad, retiró su polla. Cuando la sacó, Juanita gimió y se dio la vuelta, quedando encogida sobre la cama. Él se acostó a su lado. Juanita, sin abrir los ojos, se apoyó contra él, poniendo su cabeza sobre su pecho y rodeándolo con sus uno de sus brazos.

Pasaron un par de minutos, en silencio. Él le acariciaba el cabello.

-Abuelo. Jamás había sentido un placer así. Ha sido algo… tan intenso. Creí que me moría de gusto.

-Me ha encantado darte placer, mi vida. No es nada en comparación con lo que tú has hecho por mí.

Juanita fue consciente de algo.

-Abuelo… no te has corrido.

-Es que no pude. Tenía miedo.

Y era lo que más deseaba. Hacerle el amor de manera total a su amada nieta. De manera completa. Hasta el final. Hasta vaciarse dentro de ella.

Pero no pudo.

Juanita llevó la mano que rodeaba el pecho de su abuelo hacia su polla. Aunque había perdido un poco de su dureza, seguía siendo una poderosa herramienta. La empezó a acariciar y volvió a tomar su dura consistencia.

-Ahora déjame a mi darte placer, abuelito. Déjalo todo en mis manos. Y en mi boca.

Durante los siguientes 15 minutos, Juanita le hizo la mejor mamada de su vida, tanto para él como para ella. Se esmeró en darle el máximo placer, y cuando por fin Fernando se corrió, Juanita se bebió hasta la última gota de su abundante semen. Siguió chupando y lamiendo un rato más.

Volvieron a abrazarse, y se quedaron en la cama mucho rato, abrazados.

+++++++

Al día siguiente, Juanita entró en la facultad. Vio a lo lejos a Luz, sentada en la cafetería. Se acercó hacia ella, y cuando estaba cerca, fingió caminar con dificultad, con los muslos separados, como si estuviera escocida.

-Cabrona. No me digas que… – dijo Luz, al verla así.

-Ummmmm

-Ja’puta.

-Jajajaja.

-Cuenta. ¿AL fin te folló ese misterioso hombre?

-¿Que si me folló? Luz, jamás me había sentido, ni creo que me sentiré, tan llena de polla. Parecía que se me iba a salir por la boca.

-Uf.

-Sí, Uf. Casi me desmayo de placer.

-¿Cuándo me vas a presentar a esa maravilla?

-Nunca.

-Zorra. No te lo voy a robar.

-Jajaja. No insistas.

-Eres mala, Juana.

-¿Mala yo? jajajaja. Chao

Y la dejó allí, llena de preguntas, de curiosidad, preguntándose quién podía ser ese misterioso hombre. Tenía que saberlo. Tenía que saber quién era. Así que esperó a la hora de la salida a Juanita.

-Oye, Juanita. ¿Quedamos esta tarde?

-No puedo.

-¿Has quedado con él?

-Jajaja. Puede que sí. Puede que no.

-Que te den.

Luz vio como Juanita se alejaba. Y trazó su plan. Se apostaría en frente de su casa. Cuando Juanita saliese para verse con el hombre misterioso, la seguiría. Y si él venía a buscarla, lo vería. Así que después de comer, salió corriendo hacia la casa de Juanita. Sabía que sus padres salían sobre las cuatro, por lo que antes de esa hora no pasaría nada.

Se escondió y esperó. Esperó. Y siguió esperando. Juanita no bajaba. Y nadie sospechoso subió.

-“Esta jodía se está quedando conmigo” – pensó, mirando desde su escondrijo.

Cuando se cansó de esperar, se marchó. Ya cogería a esa mentirosa al día siguiente.

Justo en frente de ella, en la casa de Juanita, en la cama de su abuelo, su amiga estaba a cuatro patas sobre la cama. Fernando, detrás de ella, se la follaba, haciéndola gemir y correrse una y otra vez. Y esa vez, Fernando se corrió a gusto dentro del caliente coño de su nieta. Ella, previsora, había comprado una caja entera de condones extra grandes.

++++++

Con los brazos cruzados, Luz esperaba en la entrada de la facultad la llegada de Juanita. La vio llegar y la vio volver a hacer aquel gesto como de caminar con dificultad, riéndose. Esperó, seria, a que llegara.

-Hola Luz.

-Hola… mentirosa.

-¿Mentirosa?

-Sí, mentirosa. Sé que ese hombre no existe.

Juanita la miró, extrañada.

-¿Y eso? ¿Por qué te iba a engañar?

-No sé, dímelo tú. Pero lo que sí sé es que no existe. Estuve ayer por la tarde en frente de tu casa, esperando verte salir. Y nada.

Juanita se estremeció, pero no se le notó. Pensó con rapidez.

-Quizás no me viste salir.

-No saliste, cabrona.

-Ummm. Quizás salí por el garaje, para que nadie me viera salir de cosa. O…quizás…

-¿Qué?

-Quizás ese hombre misterioso sea un vecino de mi propio edificio.

Luz la miró, entornando los ojos, escrutándola.

-Que te den, niña. A mí ya no me la das. Si no quieres salir conmigo, me lo dices y en paz. Pero no te inventes hombres misteriosos de enorme polla. Adiós.

Se dio la vuelta y dejó a Juanita con la boca abierta. Juanita no pudo reprimir una carcajada, que hizo que Luz se diera la vuelta y le echara una gélida mirada.

Juanita rió con más ganas.

-“Pobre luz. Pero se lo tiene merecido”.

Cuando, esa tarde, se lo contó todo a su abuelo, los dos se partieron de risa. Y más se rieron cuando Fernando le contó lo que se le había ocurrido.

++++++

Luz se tomaba un café, sola, en la cafetería de la facultad. Juanita apareció y se sentó a su lado.

-Hola Luz.

-Hola. ¿Otra tarde con tu maravilloso amigo imaginario?

-Sí.

-Ya está bien, ¿No? Vete a la mierda.

-Ven conmigo. Quiero enseñarte algo.

-¿Qué?

-Aquí no. Ven.

Juanita se levantó. Luz la siguió. Su curiosidad era más fuerte que su enfado. Las dos chicas fueron hasta un lugar solitario, en donde verían si alguien se acercaba.

-¿Y bien? ¿Qué me ibas a enseñar? – preguntó, con desdén, Luz.

Juanita, en plan misterioso, abrió su bolso y sacó su móvil. Apretó una serie de botones y se lo dio a Luz.

-Pulsa este botón.

En la pantalla del móvil había una foto de Juanita, de medio cuerpo, mirando a la cámara. Cuando Luz pulsó el botón, se percató de que era un video, no una foto

-Hola Luz – dijo la Juanita del video – Piensas que soy una mentirosa, y no lo soy. Te presento a mi hombre misterioso. Bueno, más bien, a mi polla misteriosa.

En ese momento, por la izquierda de la pantalla empezó a aparecer una enorme polla, que se acercó a la cara de Juanita. Solo se veía parte de la polla. Ninguna otra parte del hombre. Aún así, Luz se dio cuenta de que era una polla descomunal.

Cuando el día anterior Fernando le contó a su nieta lo que se le había ocurrido, Juanita no lo dudó un instante. Buscaron el ángulo preciso, hicieron un par de ensayos y grabaron el video. Juanita se arrodilló de perfil al teléfono, que había dejado sobre una mesa. La idea era que sólo se viese la polla, nada más, para que Luz no sospechase de nadie en concreto.

-¿Te parece esto una polla de mentira, inventada? – decía Juanita en el video, mirando a la cámara y por tanto a los ojos de Luz.

Luz, con los ojos como platos, miraba como Juanita empezaba a rozar aquel pollón con la cara, mirándola. Como la besaba. Cómo se agachaba, abría la boca y empezaba a chuparla. Levantó un momento la vista hacia la Juanita real, que sonreía.

-Mira la pantalla. Sólo me cabe la punta de la polla en la boca.

-Joder, Juanita. Vaya polla.

Volvió a mirar. La Juanita del video se esmeraba en chupar aquella maravilla. Parecía una película porno, y de las buenas.

-Bueno, Luz – dijo Juanita desde el móvil, sacándose la polla de la boca – Ya has visto bastante. Ahora me voy a tumbar en la cama para que me claven este pollón bien dentro del coño. Adiós.

El video terminó. Luz seguía mirando la pantalla, con la boca abierta. Juanita le quitó el móvil de las manos y lo guardó en el bolso.

-Nunca más me llames mentirosa.

-No… nunca más. Joder. Juanita.

Se dio la vuelta y se fue a clase, dejando a una congelada Luz mirar cómo se iba. Cuando reaccionó, Luz no fue a su clase. Fue directamente a uno de los baños. Se encerró, se bajó los vaqueros, las bragas y se hizo una intensa paja recordando la inmensa polla que su amiga mamaba en el video que acababa de ver. Si hubiese habido alguien más en el baño, la hubiesen oído gemir de placer cuando se corrió.

-“Necesito esa polla. Joder” – pensó Luz subiéndose los pantalones.

++++++

Sobre las cuatro de la tarde, justo antes de que los padres de Juanita se marcharan, sonó el timbre. La madre fue a abrir.

-Hola Luz.

-¿Está Juanita?

-Sí, pasa. Está en el salón, viendo la tele.

Los padres aprovecharon y se marcharon, cerrando la puerta. Luz se acercó al salón. Juanita estaba allí con su abuelo.

-Hola Juanita. Tu madre me dijo que pasara. Hola, don Fernando.

-Hola Luz – saludó el hombre, mirando a la chica. En verdad, un bombón de mujer.

Juanita aprovechó para encararse con Luz.

-¿Has venido a disculparte?

-¿Eh? ¿Disculparme? ¿Por?

-¿Cómo por? Por lo del otro día con mi abuelo.

-Ah, eso.

Luz ni se acordaba de aquello. Aún no entendía por qué Juanita se había enfadado tanto. Sólo fue una broma, algo sin malicia alguna. Pero ya que estaba allí, se giró hacia el abuelo de Juanita.

-Don Fernando, siento lo del otro día. No fue mi intención ofenderle. Le ruego que me perdone.

Juanita la miró, asombrada. Parecía que lo tenía ensayado. Fernando también la miró. Al principio, en el primer momento, se había sentido ofendido. Pero después, gracias a aquella pregunta, había surgido todo con Juanita.

-Está bien – contesto – olvidado.

Luz se giró de nuevo hacia Juanita, ignorando a Fernando. Él aprovechó para mirarla. Alta, morena, con aquellos vaqueros que resaltaban su figura. Deseaba que se diera la vuelta para poder mirarle el magnífico culo, sin duda, lo mejor de la chica.

-¿Podemos hablar? – dijo Luz dirigiéndose a su amiga.

-Dime

-No, aquí no. En… privado

-Vamos a mi cuarto.

Cuando las chicas se alejaron, Fernando pudo contemplar a placer aquel soberbio trasero, redondito, respingón, que se mecía al son de sus caderas. Notó que la polla se le empezaba a poner dura

-“Joder. Hace unos días estabas muerta y ahora te estás volviendo una descarada” – se dijo para sus adentros, sonriendo.

Se quedó en el salón esperando. Juanita y Luz volvieron a los 10 minutos.

-Bueno, no te prometo nada, Luz. Ya veremos.

-Vale. Dime algo pronto, ¿Eh?. Me voy. Hasta la vista, don Fernando.

-Adiós, Luz.

Juanita la acompañó a la puerta, cosa que aprovechó Fernando pare volver a recrearse en su culito. Incluso se acarició la polla por encima del pantalón.

Oyó cerrar la puerta y luego pasos a la carrera. Era Juanita, que venía corriendo. Se lanzó sobre él, sentándose a su lado y llevando la mano directamente a su polla.

-Vaya, abuelito. Ya la tienes dura. ¿Es por mí?

-Claro que es por ti, mi’jita.

Juanita le bajó la cremallera y le sacó la hermosa polla. Empezó una suave paja.

-¿Seguro? Me fijé en como mirabas a Luz. No le quitaste ojo de encima.

-Bueno, es una chica hermosa.

-¿Te gustaría follártela?

Su polla contestó por él, poniéndose más rígida en la mano de Juanita.

-¿Sabes a que vino? A suplicarme que le presente al hombre misterioso. Me dijo que esta mañana, después de ver el video, tuvo que hacerse un pajote en el baño. Que tiene el coño empapado desde entonces y que no se saca esa polla de la cabeza.

Juanita se agachó y empezó a chuparla, pasando la lengua alrededor de la punta.

-Ummm mi’jita.

-Dime abuelito. ¿Te gustaría follarte a Luz?

-Aggg ¿Te molestaría que lo hiciera?

-Claro que no, tonto. Me encantará ver cómo le clavas tu enorme polla en su coño

-Pues…sí, quiero follarme a tu amiga.

Fernando cerró los ojos y se imaginó a aquella preciosa chica desnuda, ofrecida. Se imaginó acariciando y besando su tentador culito. Y mientras gemía, imaginándolo, sentía la boca de Juanita subir y bajar por su polla.

La idea y la boca de su nieta fueron demasiado, y se empezó a correr en la boca de Juanita, cogiéndola por sorpresa. Pero ella se repuso rápido y se tragó con gusto el abundante semen que su abuelo de echó en la boca.

Como compensación, Juanita quiso una buena comida de coño. Fue más que satisfecha, corriéndose sin parar contra la experta boca de su abuelo.

Después de descansar, se pusieron a hablar.

-Parece que la idea de follarte a Luz te puso muy caliente. Te corriste rápido.

-Sí, lo siento.

-¿Qué te gusta de ella?

Fernando se lo contó y se pusieron a planear como lo harían. Se pusieron de acuerdo en un plan.

-Abuelo, se te está poniendo dura otra vez! Luz te pone, ¿eh?

-Uf, parece que sí.

-Yo también estoy cachonda otra vez. Fóllame, abuelito.

Le puso un condón, se puso a cuatro patas sobre el sofá, con las piernas hacia afuera. Fernando, de pié, se puso detrás de ella y le clavó la polla hasta hacer fondo. La sensación de ir metiendo su polla y notando como las paredes vaginales se abrían para dejarle paso era algo que no se cansaría nunca de sentir. La agarró por las caderas y empezó a follarse a su querida y caliente nieta.

Miraba como su polla distendía el coño, como cuando se la sacaba arrastraba la piel, y como cuando se la metía, la arrastraba hacia el lado contrario

Juanita gemía de placer sintiéndose así de llena. Llena de polla.

-Llámala y díselo.

-¿A Luz?

-Sí.

La chica alargó la mano, buscando su móvil en el bolsillo de su pantalón, tirado sobre el sofá. Lo cogió y marcó el nº de su amiga.

-¿Juanita?

-Ummm, Sí..hola Luz.

-¿Hablaste con él?

-Sí… estoy en su casa, y me está…aggggg me está follando Luz. Me está llenando el coño con su enorme polla.

-Joder… ¿Tienes su polla en tu coño?

-Uf, sí Luz. La mete… agggggg y…la saca… despacito.

Luz estaba en su casa, en su habitación. Oír a su amiga gemir mientras era follada la puso tan caliente que se empezó a masturbar mientras la oía. Ni siquiera se quitó el pantalón. Sólo lo desabrochó y se lo bajó un poco. Las bragas, se las dejó.

-Agggg..Luz…creo que….me voy a …correr…Su polla no deja de…follarmeeeee.

Oyendo como Juanita se corría, Luz también se corrió, cerrando con fuerza sus muslos alrededor de la mano que frotaba su coño. Oyó los gemidos y suspiros de su amiga, y luego como decía.

-No pares…Fóllame más. No dejes de clavarme esa polla

Eran amigas, y se lo contaban casi todo. Juanita le había dicho que solía correrse muchas veces si se la follaban bien follada. Y ahora lo estaba comprobando. Con los ojos cerrados, sus dedos frotando su coño, oyó como Juanita se corría una y otra vez.

-¿Qué dijo? – preguntó Luz después de uno de los orgasmos de Juanita.

-Dice…que….te conoce de vista. Que le gustas mucho…aggggg.

-¿Eso dijo?

-Sí…dijo que quiere… follarte, Luz. Quiere clavarte la polla en el coño, Luz. Quiere que le hagas una buena mamada, Luz.

-Ummm Juanita…me estoy haciendo una paja oyéndote.

-Lo sé, Luz. Oigo como gimes. Pero..hay una condición.

-¿Condición? ¿Qué condición?

-Me dijo que le encanta tu culito. Que es lo que más le gusta de ti, Luz. Y que sólo te follará si le dejas…aggggg…clavarte….agggggg ….la polla….ummmmm en el culoooo.

Ese fue el último orgasmo de Juanita, el que la dejaba sin fuerzas. Luz la oyó gemir y después, durante un rato, sólo su respiración por el auricular. Al fin, volvió a hablar.

-¿Qué, Luz? ¿Quieres que te folle bien follada como me ha follado a mí?

Luz no era virgen en ningún sentido. Había tenido sexo anal varias veces, algunas bastante placenteras. Pero siembre había sido con pollas normales, no aquella enorme cosa que tenía el hombre misterioso.

-Sí, coño, claro que quiero.

-¿Estás dispuesta a dejarte follar el culito?

-Joder…sí. Necesito esa polla.

-Bueno, ya hablaremos. Ahora voy a hacerle una merecida mamada, que él aún no se ha corrido.

Colgó.

Luz, en su cama, volvió a masturbarse hasta correrse otra vez. Al fin iba a sentir aquella polla dentro. Aunque eso significase que le rompieran el culo.

Aunque Juanita lo intentó, no consiguió que su abuelo se volviera a correr.

-Déjalo, mi’jita. No se puede luchar contra la naturaleza.

++++++++

A la mañana siguiente, Luz esperaba a Juanita. Estaba nerviosa.

-Hola Juanita.

-Hola Luz.

-Qué fuerte lo de ayer, ¿Eh?

-Jajaja. Sip. Mi abuelo esta tarde no va a estar en casa, así que he hablado con quien ya sabes y nos veremos en mi casa, sobre las 4:15. ¿Quieres… venir?

Los lindos ojos de Luz se iluminaron.

-Uf, claro que sí.

-¿Recuerdas la condición, no?

-La recuerdo – respondió la chica poniendo una de sus manos en su culo, como tapando la entrada.

-Jajaja. No te preocupes, mujer. Que es un caballero y no te hará daño.

-Pero es que la tiene tan gorda.

Juanita se acercó y le susurró al oído.

-No veas cómo se le puso cuando le dije que aceptabas. Dice que arde en deseos de… llenarte el culito de polla, que nunca le ha dado por el culo a una preciosidad como tú.

Luz se estremeció toda. Deseo y miedo a la vez. Ganaba el deseo.

-Entonces quedamos esta tarde. Vente sobre las 4:20, ¿Ok?

-Vale. Joder, estoy deseando tener esa polla en mis manos.

-No la vas a tener sólo en las manos. Jajajaja

-Cabrona.

-Hasta luego, guapa.

+++++++++

A las 4, los padres de Juanita se fueron, y ella y su abuelo empezaron a prepararlo todo. Condones, crema lubricante… Se fueron al salón, Juanita le sacó la ya dura polla y empezó a hacerle una paja, lenta, para mantenerlo excitado.

Sentada a su lado, con la cabeza apoyada en su hombro, subía y bajaba su mano a lo largo del grueso tallo. Fernando estaba tan cachondo por lo que iba a pasar que de la punta de su polla salía líquido pre seminal, que Juanita repartía luego con el pulgar.

-Uf, abuelo, nunca la habías tenido tan dura.

-Estoy muy excitado, mi’jita.

-Se nota, se nota.

Iba a tener a dos preciosa jovencitas para él solito. Jamás pensó que le pasaría algo así, y menos a su edad. Nada menos que dos preciosidades a las que dar placer y de las que recibirlo. Y además, poder follarse el precioso culito de Luz. Iba a ser el primer culito que se follaba.

A las 4:20 en punto sonó el timbre.

-Bueno, abuelo, vete a tu cuarto.

-Voy mi’jita

Juanita fue a abrirle a Luz.

-Qué puntual. Pasa.

-Estoy que me derrito

-Ven conmigo.

Luz la siguió hasta el salón.

-¿Ya llegó?

-Sí, nos espera en mi cuarto.

-Joder. Si hasta me tiemblan las piernas.

-Jajaja, Luz. Ni que fuera la primera vez que te van a follar.

-Me siento casi como la primera vez.

Juanita cogió algo del sofá. Parecía un paño negro.

-Te voy a vendar los ojos, Luz.

-¿Y eso?

-Son sus deseos.

-Pero yo quiero verlo.

-Lo verás, te lo aseguro.

-Está bien.

Juanita se puso detrás de Luz y le vendó los ojos, asegurándose de que no veía nada. La cogió de una mano y la guió hasta donde las esperaba Fernando.

Entraron en la habitación y cerraron la puerta.

-Bien, ya estamos aquí – dijo Juanita.

Luz tenía los sentidos restantes alerta. Oyó claramente la respiración de él. Sus pezones se endurecieron, haciéndose visibles tras la camisa. Su coño empezó a palpitar.

-Arrodíllate, Luz – ordenó Juanita – Pon las manos a tu espalda.

Obedeció. Se arrodilló y oyó pasos. Él se acercaba. El corazón latía, desbocado, en su pecho.

Casi pudo sentir el calor del cuerpo del hombre misterioso. Y lo primero que notó fue el olor de su polla. Instantes después, algo rozó sus labios. Era la polla. Casi se corre.

El hombre empezó a pasarla aquella polla por la cara, acariciándola. Sentía su suavidad, su calor, su peso, su olor.

-Chúpale la polla, Luz

Abrió la boca y empezó a mamar. Pudo sentir con la boca el calibre de aquel pollón. Como Juanita, sólo pudo meterse un poco más de la punta. Quería tocarla con las manos, apretarla. Llevó las manos hacia ella, pero Juanita se lo impidió.

-Por ahora, nada de manos.

El hombre se movía lentamente hacia adelante y hacia atrás, follándole la boca. Lo oyó gemir. A su lado, Juanita miraba la erótica imagen que tenía delante. Luz, su amiga, con los ojos vendados, vestida, arrodillada y con la enorme polla de su abuelo en la boca.

Juanita miró a su abuelo, que gozaba de la mamada de Luz. Se sonrieron y ella movió la cabeza, asintiendo. Había llegado la hora.

-Como ves, Luz, la respuesta es sí. Aún se me levanta la polla.

Luz se quedó petrificada. Reconoció la voz. Pero no podía ser. Era la voz del abuelo de Juanita.

-Quítate la venda, Luz – dijo Juanita.

Cuando sus ojos pudieron ver, delante de ella, con una enorme polla saliendo de su pantalón, estaba, sonriente, Fernando. Giró la cabeza y miró a Juanita, que también, sonriente, la miraba.

-¿Te gusta la polla de mi abuelo, Luz?

Juanita se acercó y se arrodilló al lado de la otra chica, que aún seguía sin articular palabra. Juanita la cogió una mano y la llevó hasta la polla. Luz la agarró.

-Uf, que dura está. Y que…grande.

-Chúpala Luz. Mámale la polla a mi abuelo.

Sin soltarla, Luz acercó su boca y volvió a chuparla. Juanita miraba ahora la escena en primer plano. Acercó su boca y empezó a lamer la parte del tronco libre. Luz la soltó y Juanita pudo chupar a gusto, bajando y subiendo a lo largo de la polla.

Fernando no se creía la suerte que tenía. Dos preciosas mujeres, arrodilladas delante de él y chupándole la polla. El placer físico se mezclaba con el psicológico, llevándole poco a poco al éxtasis. Luz le miraba, con una expresión en los ojos de admiración, con la boca abierta al máximo, tragándose la punta de su polla. Juanita, pasaba la lengua arriba y abajo, llegando casi hasta la boca de Luz.

Una de las veces, llegó.

-Déjamela un poquito – dijo

Luz se la sacó de la boca y Juanita se la metió. Luz lamió como Juanita hiciera antes. Fernando, maravillado, sólo gemía.

Las chicas se fueron intercambiando la polla. Una mamaba mientras la otra lamía. Fernando agarró con suavidad sus cabezas.

-Ahora, las dos a la vez.

Aquello no lo iba a aguantar mucho. Las dos bocas en la punta de su polla, las dos lenguas. Juanita y Luz llegaban incluso a lamerse la una a la otra. Eso excitó aún más a Fernando.

-Ummmm que lindas sois. Mi’jita… ¿Le das un besito a Luz?

Ella se miraron. Tenías los labios brillantes por sus salivas. Acercaron sus bocas y empezaron a besarse, tiernamente, eróticamente. La polla rozaba sus mejillas. Fernando notó que estaba a punto de correrse. Le hubiese encantado hacerlo sobre aquellas dos preciosas caritas, verlas relamerse luego su semen la una a la otra, pero temía que si se corría, su polla perdiese su dureza. Así que se separó y se sentó en la cama. Las chicas seguían besándose.

-Quítense la ropa – pidió.

Verlas desnudarse la una a la otra fue algo que no olvidaría el resto de su vida. Su polla no dejaba de palpitar. Cuando las dos estuvieron desnudas, Juanita lo miró.

-¿A quién de vas a follar primero, abuelo?

-¿Las invitadas primero, no? – dijo Luz.

Entre las dos terminaron de desnudar al Fernando. Luz no apartaba la vista de la enorme polla que se la iba a follar. Y que la iba a encular.

-Está bien, abuelo. Fóllatela primero a ella.

Luz casi salta de alegría. Se subió en la cama, se tumbó boca arriba y abrió las piernas.

-Venga Fernando. Clávame esa maravilla de una vez.

-¿Haces los honores, Juanita? – dijo Fernando a su nieta.

Juanita cogió un condón y diestramente encapuchó la soberbia polla, la cogió y la dirigió a la entrada del coño de su amiga. Le pasó la gruesa cabezota arriba y abajo, haciéndola gemir.

-Fóllatela abuelo. Llénale el coño de polla.

Lentamente. Fernando fue dejándose caer sobre Luz, haciendo que su polla se abriese paso en su mojada y caliente vagina. La chica, como hizo Juanita la primera vez, cerró los ojos al sentir como aquella enormidad empezaba a llenarla. Y como pasara con Juanita, la polla topó con el fondo del coño antes de entrar del todo.

-Aggggggggggg que..polla….parece que ..se me vaya a..salir…por la ..boca.

Comenzó la follada. Como siempre, lenta, pausada, pero intensa. Luz sentía como la polla frotaba con fuerza las paredes de su vagina, a pesar de que jamás había estado tan lubricada.

Juanita miraba, acariciándose el coño. Veía la polla entrar y salir del coño de Luz. Veía su cara llena de placer. Y veía cómo su abuelo miraba a su amiga. Se agachó y la beso. Luz le devolvió el beso, juntando sus bocas, entrelazando sus lenguas.

A pesar de que Luz era tan echada para adelante, tan escandalosa a veces, en el sexo era muy tranquila a la hora de correrse. Nunca gritaba. Casi ni gemía. Sólo se ponía tensa, con los ojos en blanco mientras su cuerpo se contorsionaba de placer.

Así la vio Juanita, con los dientes apretados, las manos aferradas a las sábanas, corriéndose en un prolongado orgasmo. Fernando también se dio cuenta de que Luz se estaba corriendo por como los músculos de su vagina se contraían con fuerza alrededor de su polla. Se concentró en no vaciarse dentro de ella. A duras penas, lo consiguió.

Cuando Luz se relajó, Fernando poco a poco le sacó la polla del coño. La chica no reaccionaba. Estaba como ida.

-Ahora me toca a mí, abuelo. Fóllame a mí también.

-Ay, mi’jita. Ya no soy un chaval. Necesito descansar.

-De eso nada.

Juanita hizo que su abuelo se tumbara en la cama, boca arriba, al lado de Luz. Lo montó, agarró la polla y se sentó sobre ella, clavándola hasta el fondo de su coño. Nunca se cansaría de la sensación de la primera embestida, cuando la polla de su abuelo separa las paredes vaginales llenándola de dura carne.

Con los ojos cerrados, Juanita empezó a moverse, a rotar sus caderas buscando aún mas roce. Su clítoris se frotaba contra la base de la polla. Gemía de placer. Gemidos que aumentaron cuando su abuelo empezó a acariciarle las tetas con las dos manos.

-Aggg abuelito, nunca me cansaré de tu polla. Ummmm como te siento.

Luz se fue reponiendo. Miró la morbosa escena de la nieta montando a su abuelo, siendo follada por la polla que casi la mata de placer. Se incorporó un poco para no perderse detalle. Juanita estaba hermosa. Su cabello alborotado, los ojos cerrados, los labios resecos. Ella no se corría tan seguida como Juanita, pero se excitaba rápido.

Se tocó el coño, notándolo distendido por la tremenda verga que le habían metido. Se acarició mirando como Juanita se movía sensualmente, con la cabeza levantada hacia el techo. Miró a Fernando, me acariciaba las tetas de su nieta, y la miraba con cara de placer.

Luz se levantó y se puso sobre el hombre, con las rodillas a cada lado de su cara, mirando hacia Juanita. Acercó su coño a la boca de Fernando y se estremeció de placer al sentir la lengua lamerla.

-Ummmmm eso es, Fernando, cómeme el coño.

Juanita miró hacia ella. Las dos mujeres se miraron a los ojos. Las dos con el placer que estaban sintiendo reflejado en la cara. Se acercaron la una a la otra, hasta que sus bocas casi se rozaban.

-¿Te gusta mi abuelito, Luz? Si no es por ti, no habríamos descubierto su polla.

-Me encanta su polla, Juanita.

No pudieron seguir hablando. Sus bocas se juntaron y empezaron a besarse. Primero con suavidad, pero enseguida con pasión, abriendo las bocas, invadiéndolas con sus lenguas,

El primer orgasmo de Juanita la hizo estremecer, gemir en la boca de Luz. Y el siguiente fue igualmente amortiguado en la boca de su amiga. Todos menos el último, ese definitivo. Luz no pudo amortiguarlo porque ella también se estaba corriendo mientras Fernando tenía su clítoris atrapado entre sus labios, aunque tuvo que abrir la boca para poder beber los abundantes jugos que Luz destiló sobre él.

Las dos chicas, abrazadas, cayeron hacia un lado de la cama. Respirando hondo, agitadamente. Felices. Igual de feliz que Fernando, que se incorporó para poder admirarlas.

Sus bellos cuerpos. Y se fijó en el precioso culito de Luz. Si era bello ceñido en los pantalones, así, desnudo, era una obra de arte. Su polla, aún enfundada en el condón, palpitaba sobre su barriga.

A los pocos minutos, las chicas empezaron a reaccionar.

-Ummm Luz…mi abuelito no se ha corrido. Mira su pollita como está. ¿Me ayudas a vaciarle la pollita?

-¿Pollita? Juanita, pero si es el pollón más hermoso del mundo.

Juanita le quitó el condón. Las dos chicas se acurrucaron entre las piernas de Fernando y se la empezaron a chupar. Una la cabezota y otra uno de los huevos. Una subía hacia la punta mientras la otra bajaba hasta la base. Y Fernando, mirándolas. Aquello era placer con mayúsculas.

Empezó a gemir, cada vez más próximo al orgasmo. Deseaba ver como las dos chicas compartían su corrida, como besaban su polla mientras ésta se vaciaba en sus labios.

De repente, Luz se paró.

-¿Qué hay del trato? -dijo.

-¿Qué trato? – preguntó Juanita.

-Mi culito. Me dijiste que tu abuelo deseaba mi culito.

Fernando la miró. Claro que lo deseaba, pero no quería hacerle daño a la bella joven.

-No hace falta, Luz – dijo – Me estáis matando de placer con vuestras boquitas.

-Un trato es un trato, Fernando.

-¿Estás segura?

-Uf… asustada… pero…joder… también quiero saber lo que se siente al estar ensarta así.

La polla de Fernando se puso más rígida. El corazón se le aceleró un poco más.

-¿Quieres follarme el culito, Fernando? ¿Quieres rompérmelo con tu polla?

-Uf, claro que quiero.

-Pues venga, antes de que me arrepienta.

Se dio la vuelta, poniendo el culo en pompa. Fernando no se pudo resistir a acariciarlo. Suave, cálido, redondito. Acercó su boca y besó las nalgas.

Luz gimió. De placer y de miedo.

-Mi’jita. Tráeme la crema.

-Sí abuelo.

Juanita también quería verlo. Aquello iba a ser algo grandioso.

Con delicadeza, Fernando empezó a ponerle crema en el ano a Luz. Empezó a meter un dedo, luego dos, y finalmente, tres, dilatando, distendiendo.

Después, se untó bien la polla con más crema. Cuando todo estuvo listo, se arrodilló detrás de Luz.

-¿Lista?

-Uf, no. Pero empieza.

Sentada al lado de Luz, Juanita vio como su abuelo acercaba su polla al culo de Luz. Como ponía la cabezota contra el pequeño orificio.

-“No va a entrar” – pensó.

Fernando apretó. Y para asombro de todos, la punta de la polla entró.

-Agggggggggggg – se quejó Luz.

-¿Te duele?

-Un poco…pero… no la saques. Espera un poco.

Durante unos segundos, no hubo movimientos. Luz se acostumbraba al grosor, relajando el esfínter.

-Ahora…métela…despacito.

Agarrado a las caderas de la chica, Fernando empezó a empujar. La polla entraba poco a poco, ayudada por la crema. Luz apretaba los dientes, intentando no quejarse de dolor. Un dolor soportable.

La polla siguió entrando, entrando, hasta que los muslos de Fernando chocaron contra las nalgas de Luz. Era la primera vez que Fernando metía toda su polla dentro de una mujer. La primera vez que la metía en el culito de una mujer.

-Joder, Luz. Te ha clavado todo su pollón en el culo. – dijo, admirada, Juanita.

-Lo…sé… Agggg..no te muevas aún. Deja que me acostumbre.

Se concentró en relajar los músculos. El dolor empezó a ceder, y el placer a aumentar.

-Ummmm uf…como te siento, Fernando. No te muevas…déjame a mí.

El hombre se quedó quieto. Luz, muy despacito, empezó a moverse hacia adelante, haciendo que la polla saliese de su encierro. La sacó más o menos hasta la mitad. Y empujó en el sentido contrario, volviendo a clavársela toda.

-Agggggggg cómo me llenas. ¿Te gusta Fernando? ¿Te gusta darme por el culo?

-Sí,…uf..Luz…que apretadita estas.

Ella empezó a moverse más deprisa. La polla entraba y salía, transmitiendo un intenso placer a los dos. Incluso Juanita, que se masturbaba mirando, gemía de placer.

-Así…fóllame…encúlame….mátame con tu polla…agggggggggggg

Ahora fue Fernando, asiéndola firmemente por las caderas, el que se movió, follándola, enculándola a placer. Luz llevó una mano hasta su coño y se pajeó sintiendo como la polla entraba y salía de ella cada vez más deprisa.

-Aggg Luz…no puedo..más… me voy a correr….

-Síiiiiiiiiii siiiiiiiiiiiiii dame tu leche…lléname el culito de lecheeeeeeeeeeee.

En el interior de su cuerpo, Luz lo sintió. Primero, en su ano, que notó como la polla tenía como un espasmo. Instantes después, el calor repentino del semen. Luz, en silencio, empezó a correrse.

Los dos cuerpos parecían uno solo, gozando al unísono, pero fueron acompañados por los gemidos de Juanita, que también se estaba corriendo.

Luz cayó hacia adelante. Fernando, agotado, cayó a su lado. Y al otro lado, Juanita.

El hombre quedó entre las dos mujeres. Ninguno decía nada. Ninguno se movía. Cuando las chicas pudieron moverse, se acurrucaron contra aquel hombre que tanto placer las había dado. Colocaron sus cabezas sobre el pecho de Fernando, una a cada lado. Él las rodeó con sus brazos.

Luz acercó su cara y besó la mejilla de Fernando. Él la miró y la besó en la boca. Giró la cabeza y besó a Juanita.

++++++++

Cuando al día siguiente las dos chicas se encontraron en la facultad, las dos se pusieron a caminar con las piernas separas, como escocidas. Rompieron en una sonora carcajada.

Luz miró a un lado. Luego al otro. Sacó algo de su bolsillo. Algo envuelto en platina.

-Mira lo que le quité a mi padre – dijo

Juanita abrió el paquetito. Dentro, varias pastillas azules.

-¿Qué es?

-Viagra.

FIN

¿Aún se le levanta a tu abuelo? Parte 1

Sábado, abril 11th, 2015

Fernando estaba en el salón viendo la tele cuando vio pasar a Juanita, su nieta, dirigiéndose a la puerta. Al poco, ella regresó con Luz, una de sus amigas.

-Abuelo, me voy al cuarto a escuchar música con Luz.

-Vale, mi’jita.

Cuando las dos jovenzuelas le dieron la espalda, no pudo evitar mirarlas. A Luz ya la conocía de otras veces. Era una preciosa joven, de culito espectacular, y como lo sabía, lo hacía resaltar con ajustados pantalones, que sumados a unas camisas apretadas, la hacían apetecible. Juanita, su nieta, también era hermosa, aunque distinta a su amiga. No era tan espectacular, pero en cierta manera, era más atractiva.

-“Juventud, divino tesoro” – se dijo mirando come se meneaba el culo de Luz.

Fernando, viudo desde hacía años, vivía en casa de su hijo. Eran 4 en la casa. Él, Juanita, su hijo y su nuera, la bruja. Bueno, no tan bruja. Había accedido a que viviera con ellos, y no lo trataba mal, la verdad. Pero las tradiciones hay que respetarlas.

Siguió viendo la tele, que era casi lo único que hacía últimamente. Al poco le llegó el sonido de la música de las chicas.

-Se van a quedar sordas. Coño. – dijo, subiendo el volumen del televisor.

En el cuarto, Juanita y Luz se tumbaron en la cama y empezaron a hablar. Es extraño que a pesar del volumen de la música se entendieran, pero seguramente era un buen entrenamiento paras las discotecas. ¿Cómo si no iban a entender al galán de turno?

Empezaron a hablar de sus cosas. Chicos, por supuesto. Que si Manolito estaba bien bueno, que si Juan era un sobón y un pesado.

-La otra noche – contaba Luz – estaba con Juan en su coche. Nos enrollamos. Ya sabes lo pesado que se pone, pero esa noche me cogió con la guardia baja. Me calentó, así que le saqué la polla y le casqué una paja. Joder, Juanita, además de pequeña, no tiene aguante. Se corrió enseguida.

-Jajaja, Luz. ¿Qué pasó luego?

-No me hables. Con tanto besuqueo y manoseo me había puesto cachonda. Así que le pedí que me devolviera el favor. Mierda, el muy capullo no sabe ni tocar un coño. Ahí, dale que te pego todo el rato. ¿Sabes lo que hice?

-Jajajaja. No. ¿Qué hiciste?

-Fingir que me corría para que ese desgraciado me dejara en casa. Y encima él se creyó que había quedado como un machote. Al día siguiente me llamó para volver a quedar.

-Jajajaja, Luz. Si lo que no te pase a ti no le pasa a nadie. ¿Quedaste con él?

-Claro que no. Lo mandé a la mierda.

Las dos chicas rieron con ganas. De las dos, la más lanzada era sin duda Luz. Juanita era más, digamos, tranquila. Escucharon un rato la música en silencio hasta que Luz, de sopetón, preguntó.

-Oye… ¿Crees que a tu abuelo aún se le pone dura?

-¿Quéeee?

-Que si aún se le levanta la polla.

-Joder Luz, y yo que sé.

-¿Qué edad tiene?

-Creo que 68 ó 69.

-Me pregunto si a esa edad aún se les pone dura a los hombres.

-Luz, a veces me dejas perpleja. ¿A qué viene eso ahora?

-Y yo que sé. Se me ocurrió de repente. Pero seguro que sí. O no. No sé. ¿Para eso es la viagra no?

-Será.

-Es viudo, ¿No? ¿Sale con alguien? ¿Tiene novia?

-No creo. Apenas sale de casa.

-Pues me gustaría saberlo, jeje

-¿El qué?

-Si se le pone la polla dura. ¿Por qué no se lo preguntas? En plan…científico.

-Tú estás loca, Luz. ¿Cómo le voy a preguntar a mi abuelo si se le pone la polla dura?

-jeje, es verdad. Quedaría rarito. Se lo preguntaré yo.

-No te atreverás. -dijo Juanita mirando a su amiga. Conociéndola, se temía lo peor.

-A que sí!

Entre risas, Luz se levantó y salió corriendo hacia el salón. Juanita la siguió, para detenerla. La agarró por el brazo, y entre trompicones y risas de Luz, entraran en el salón. Fernando se sobresaltó.

-Déjense de jueguitos, que ya no son unas niñas. Se van a dar un golpe.

-Perdona, abuelo. Pero es que esta Luz es una idiota.

-Don Fernando. ¿Le puedo hacer una pregunta?

-LUZ! – gritó Juanita – No seas estúpida.

Luz se zafó del brazo que la sujetaba se acercó al hombre.

-¿Qué pregunta es esa?

-Verá, es que…Juanita se preguntaba una cosa. – dijo, mirando pícaramente a Juanita.

-Te mato, Luz. Yo te mato.

-¿Qué pregunta, mi’jita? – dijo el abuelo, mirando a su nieta.

-Nada abuelo. Tonterías de esa loca.

Juanita se acercó otra vez a Luz, la cogió por el brazo y tiró de ella, para llevársela otra vez al cuarto.

-Juanita quiere saber si aún se le pone la polla dura.

Fernando se quedó petrificado. Juanita se quedó petrificada, y Luz se volvió a zafar de su agarre. Se volvió hacia el abuelo, que tenía una expresión de asombro y vergüenza en la cara.

-¿Qué? ¿Aún se le levanta?

-Luz, eres una imbécil – gritó Juanita. – Cállate ya.

-¿Qué pasa? Sólo quiero saberlo. – Mirando a Fernando, insistió – ¿Me lo va a decir, don Fernando?

Fernando no sabía que decir. Aquella endiablada muchacha parecía querer reírse de él. Lo miraba, con una burlona sonrisa en los labios. Y entonces, la muy jodía se llevó las manos a las redonda tetas, empezando a tocarse.

-¿Se le pone dura mirando a una jovencita como yo? Mire que tetitas tengo. Los chicos me dicen que son preciosas. ¿Le parecen bonitas mis tetas, don Fernando?

Juanita miraba la escena, paralizada. ¿Cómo podía comportarse así Luz?. Miró a su abuelo, que tenía los ojos clavados en su amiga. Y la mirada de su abuelo era triste. Juanita comprendió que se sentía humillado.

-¿Ya se le está levantando, don Fernando? ¿Le pone cachondo mirarme?.

Ni Juanita ni Fernando se esperaban el siguiente movimiento de Luz, la cual, con rapidez, se acercó al sillón donde él estaba sentado, alargó una mano y le sobó la polla por encima del pantalón.

-Ummm, no. Blandita. El pajarito está muerto. – dijo, solemne, Luz.

Juanita pudo al fin reaccionar. Se acercó furibunda a su amiga, la cogió del brazo y la arrastró hasta la puerta de la casa. La abrió y de un empujón, la echó de la casa.

-Joder, Luz, te has pasado.

-Bah, no seas cría. No ha pasado nada, tonta.

-Lo has humillado.

-¿Yo? ¿Por sobarme las tetas delante de él? ¿Por tocarle la fofa polla? Jajajaja. Para muchos sería un regalo.

-Vete a la mierda. Ya hablaremos.

Dio un portazo.

-“Jodía Luz. En valla lío me ha metido” – pensó mientras volvía al salón, a disculparse con su abuelo. Pero al entrar, no lo encontró. Se había ido a su habitación. Ella se acercó y tocó la puerta.

-Ya se ha ido esa loca, abuelo. ¿Puedo pasar?

-No, déjame en paz, Juana. Yo os habéis reído bastante por hoy.

-Pero…no fue culpa mía. Fue todo por ella.

-Vete.

Juanita volvió a su cuarto, apenada. Casi se pone a llorar. Quería mucho a su abuelo, y lo que había hecho Luz fue horrible.

Fernando se quedó en su cuarto hasta la hora de la cena. Durante ésta, apenas habló, y después volvió a su cuarto.

-¿Qué le pasa a tu abuelo? – le preguntó su padre.

-No..no sé – respondió, desviando la mirada.

Más tarde, todos se fueron a acostar. La casa quedó oscura y en silencio.

Juanita no podía dormir, pensando en su abuelo. Tenía que hablar con él, disculparse, pedirle perdón por el comportamiento de Luz y por no haberla parado a tiempo. Sin encender la luz, se levantó y descalza, salió de su cuarto. A tientas, llegó hasta la habitación de su abuelo. Sin llamar, abrió la puerta y entró, cerrándola detrás de ella.

-Shhhh, abuelo..¿Duermes? – preguntó, acercándose a la cama.

Fernando, sorprendido, encendió la luz de la mesilla, para descubrir a su nieta, que se acercaba a su cama.

-Tengo que hablar contigo, abuelo. Me siento fatal por lo de esta tarde. Por favor, perdóname. No fue mi intención. Fue…Luz.

-Lo sé. No te preocupes, ya se me pasará.

Juanita llegó junto a la cama y se sentó. Fernando estaba bajo la sábana. Y cuando se fijó en su nieta, se tensó.

La chica llevaba un pijama corto, pues era verano. Cortísimo. Su barriga quedaba al aire, hasta por encima del ombligo. La parte de arriba era una camiseta ajustada, como una segunda piel, que hacía que sus juveniles pechos quedasen bien definidos. La aureola de los pezones era claramente visible bajo la fina tela. La mirada de Fernando fue fugazmente a la parte de abajo.

También era corta, ajustada, casi parecían más una braguitas que un pantalón de pijama. Juanita dormía siempre así cuando hacía calor. No se dio cuenta de cómo iba cuando salió hacia la habitación de su abuelo. Si se hubiese percatado, se habría puesto una bata o un camisón, pero estaba tan preocupada y deseando disculparse, que se había levantado de la cama tal y como estaba.

Seguía hablando a su abuelo, pidiéndole disculpas, pero él no la escuchaba. La miraba. Trataba de no hacerlo, pero no podía quitar los ojos de aquella preciosa chiquilla.

-Hablaré con Luz y le exigiré que te pida disculpas, o nunca más entrará en esta casa.

Fernando seguía sin escuchar. Cuando Luz le había hecho la pregunta de marras no le contestó. Si lo hubiese hecho, le habría respondido que no, que ya no se le ponía dura. Que aunque aún le gustaba mirar a las mujeres, hacía mucho tiempo que él ya no sentía excitación sexual, no al menos hasta el punto de tener una erección. Que esa parte de su vida había muerto con su mujer.

El corazón empezó a latirle con fuerza. Notó algo. La presencia de su preciosa nieta, vestida de aquella manera tan sexy, estaba haciendo que un parte que creía dormida para siempre, empezara a levantar cabeza (nunca mejor dicho).

Se le estaba poniendo dura la polla. Encima, estaba desnudo, sólo tapado con la sábana. Trató de concentrarse, de evitar por todos los medios que su polla siguiera creciendo. No quería que Juanita se diera cuenta.

Pero entonces, Juanita se movió. Fue algo natural, sin premeditación. Seguía hablando y se puso más cómoda, abriendo un poco las piernas. Fernando no quiso mirar, pero sus ojos se movieron solos.

-“JODER” – pensó.

El pantalón del pijama se pegaba al coñito de Juanita. Pudo ver claramente su rajita, dibujada tras la tela, separando en dos la zona. Aquello fue demasiado. La polla se llenó de sangre y empezó a levantarse. Miró asustado como la sábana comenzaba a elevarse.

Juanita seguía hablando, ajena a todo. Pero de repente, se calló. Tenía los ojos clavados en la tienda de campaña que su abuelo tenía a la altura de las caderas. La boca se le quedó en forma de ‘O’. Sus ojos fueron de la sábana a los ojos de su abuelo y de nuevo hacia abajo. Fernando se encogió de hombros y dijo.

-Jeje, pues parece que sí. Aún se me levanta.

-A… buelo. Uf!

Los dos se quedaron mirando hacia el monte Everest que le había crecido a Fernando entre las piernas. Entonces, Fernando se fijó en las tetas de su nieta. Miró los pezones. Hubiese jurado que se le marcaban más que antes. ¿Estaría ella excitada también? Ese pensamiento terminó por endurecer al máximo su polla.

-Lo siento, mi’jita. Pero es que…estás tan… hermosa.

Juanita se miró. Y comprendió. Era casi como si estuviera desnuda.

-¿Se te ha puesto así… por mí?

-Me temo que sí.

El corazón de Juanita también latía con fuerza. Lo que se escondía debajo de esa sábana la atraía como una luz atrae a una polilla. Lentamente, alargó una mano hasta que llegó a la sábana. La cogió y empezó a tirar de ella. La sábana empezó a bajar por el cuerpo de su abuelo. Descubrió su pecho, velludo y canoso, después su barriga….

-Mi’jita… no creo que debas hacer eso.

Juanita no se detuvo. Tenía que verla. Tenía que ver lo que había debajo de la sábana. Apareció el vello púbico. Un último tirón y ante ella quedó la polla de su abuelo.

-Joder, abuelo. Vaya pollón.

Entre las piernas de Fernando, dura como una roca, estaba su polla. Debido a la edad, y aunque estaba dura, no se levantaba del todo. Además, su tamaño tampoco ayudaba. Era una polla grande, gruesa, venosa. Una polla que en su juventud le había dado muchas alegrías.

-Hacía mucho tiempo que no se me ponía así.

Ambos miraban la enorme verga, que debido a la excitación, daba pequeños saltitos solo. Juanita sintió los pezones duros, y el coño se le mojaba con rapidez. Tenía los labios resecos y se mordía el inferior.

-¿La puedo tocar?

-Ay, mi’jita. No es correcto.

-Sólo un poquito. Para ver cómo…está de dura.

Fernando miró como una de las manos de su nieta se acercó hasta su polla, y con dedos temblorosos, la agarró. La manita no abarcaba todo el grosor.

-Joder, abuelo. No puedo juntar los dedos.

-Agggg.

-¿Te duele?

-No no….no me duele.

La chica no soltó su presa. La sentía palpitar en su mano, dura, caliente. Su coño empezó a mojar su pantaloncito. Juntó las piernas y las frotó entre sí, estimulando su clítoris. Empezó a mover la mano que asía la tremenda polla.

-Ummmm mi’jita…esto no está bien. Pero…que rico….

-¿Te gusta, abuelo?

-Sí… me gusta. No me acuerdo de la última vez que….que hicieron algo así.

-¿Te refieres a una paja?

-Agggg sí, una….paja.

-¿Quien te la hizo? ¿La abuela?

-No. Ella estaba muy enferma al final. Fue…

-¿Quien fue? Dímelo, porfa. Dime quien fue la última persona que te hizo una paja.

-Fue la chica que teníamos en casa para ayudarnos. Ella fue la última.

-No. jeje. La última soy yo.

-Sí…ummm la última eres tú.

-Tienes la polla más grande que he visto, abuelo.

La paja fue lenta, profunda. La mano subía hasta la punta y agarraba la gorda cabezota. Luego bajaba por el tronco, para volver a subir. Fernando, apoyado en los codos miraba como su linda nieta lo masturbaba. Placeres olvidados que creyó nunca más sentir, se apoderaron de su cuerpo. De la punta de su polla manaba líquido transparente que lubrificó a la mano de Juanita, haciéndola deslizarse con más facilidad.

-Aggggg mi’jita…que gusto. Me voy a correr.

-Sí, sí. Córrete abuelito. Déjame ver como sale leche de tu enorme polla.

La polla se puso más dura. Empezó a tener espasmos. Y entonces, Fernando empezó a correrse. Su leche salía abundante por la punta de su polla, pero sin fuerza. Se deslizaba por la mano de Juanita, que no dejaba de subir y bajar. Ella tenía cierta experiencia en pajas, y con cada espasmo, apretaba y subía la mano, haciendo que el semen saliese con más facilidad.

Fernando gozó de su primer orgasmo en años, mirando con los ojos entornados como aquella angelical nieta suya lo hacía estremecer con su manita. Temió tener un infarto y quedarse tieso. Al menos moriría feliz, se dijo.

La polla dejó de manar. Juanita tenía los dedos llenos de leche. El pubis de su abuelo tenía un charquito blancuzco. La polla empezó a perder dureza.

-Estabas llenito, ¿Eh abuelo?

-Sí. Muchos años almacenando.

-¿Te ha gustado la pajita?

-¿Pajita? Ha sido un pajote en toda regla. Y me ha encantado. Gracias, mi’jita.

-De nada abuelo. Es lo mínimo que podía hacer por ponerte la polla dura, Jajaja.

La chica soltó la polla. Se miró la mano, que goteaba semen. Fernando le pasó un paquete de pañuelos de papel. Cogió unos cuantos y se limpió la mano y también el pubis de su abuelo. La polla, morcillona, descansaba sobre uno de los muslos del hombre.

-Vaya tranca que tienes abuelo. La abuela se lo debía de pasar en grande, ¿eh?

-Bueno, no creas. Tu abuela era bastante estrechita y al principio nos costó horrores hacerlo. Pero al final creo que sí, que llegó, que llegamos, a gozar bastante.

-Abuelo…

-Dime mi’jita.

-Estoy cachonda. Mira.

Juanita abrió sus piernas, mostrándole a su abuelo la mancha de humedad que se había traspasado de su coño al pijama.

-Ummm, mi cosita linda tiene el coñito mojado. ¿Quieres que tu abuelo te devuelva la pajita?

-Sí, sí, porfa.

Recordó lo que le contó Luz que le había pasado con Juan, que tuvo que fingir su orgasmo para terminar rápido. Ella no tuvo que fingirlo.

Su abuelo la hizo acostar a su lado y se pegó a ella. Le puso la mano en la barriga, acariciando. Ella se estremeció. La mano empezó a bajar, lentamente, hasta llegar a su coño. Primero acarició por fuera, pasando un dedo a lo largo de la rajita. Después, se metió por dentro, desde arriba y acaricio el pubis, de escaso vello. Juanita no dejaba de gemir, cerrando los ojos y gozando de aquellas maravillosas caricias.

Por fin, los dedos llegaron al coño. Lo abrieron y se pasearon a lo largo ancho de los labios vaginales, pero evitando tocar el inflamado clítoris. Eso hacía que Juanita se desesperara, gimiera, menease las caderas buscando aumentar el roce.

-Agggg abuelito….que rico.

-¿Te gusta lo que te hace tu abuelo, mi’jita?

-Ummm me encanta. Qué bien lo haces.

El dedo corazón se adentró en la caliente raja de la chica. Escarbó con suavidad dentro de su vagina. Salió y subió, hasta llegar al clítoris, el cual fue atrapado entre dos dedos. Fernando empezó un suave frotamiento que provocó que Juanita empezara a gemir más fuerte, a arquear su espalda sobre la cama y, finalmente, estallar en un intenso y largo orgasmo. Él no dejó de frotar, en círculos, alrededor del clítoris, y cuando ella dejó de correrse, paró de frotar, quitando los dedos de la zona sensible, como había aprendido de su mujer.

Pero su nieta no era su mujer. Ella cogió su mano, y la apretó contra su coño.

-Más…abuelito..más…más,

Fernando, sorprendido y encantado, volvió a masturbar la linda muchacha. Sus dedos estaba muy mojados, y ella se contorneaba, se contorsionaba sobre la cama, con los ojos cerrados y una expresión de placer en su rostro. Él la miraba, acariciándola sin parar, hasta que la chica volvió a tensarse y estallar en un nuevo e intenso orgasmo. Tuvo que llevarse una mano a la boca para no gritar. Cuando el orgasmo pasó y su cuerpo se recuperó, miró a su abuelo, con los ojos brillantes.

-Ummmm no pares…dame más placer.

Fernando intensificó las caricias. Juanita parecía insaciable. Pedía más y más. Le metió dos dedos en la vagina, que chorreaba, y con el pulgar le frotaba el clítoris. Metía y sacaba los dedos, follándola. Ella se retorcía, gozando como nunca hasta ese momento.

El tercer orgasmo fue el definitivo. Todo su cuerpo se tensó durante largos segundos, con los músculos agarrotados, los puños cerrados, los dientes apretados, la respiración cortada. Parecía como si hubiese tocado un cable de alta tensión.

Juanita cayó sobre la cama, empapada en sudor, sin fuerzas. Ya no pidió más. Había quedado satisfecha.

Su abuelo sacó la mano lentamente, abandonando el tierno coñito. Se la miró, mojada de los abundantes jugos de su nieta. La acercó a su nariz, y aspiró el aroma. Un aroma que hacía tantos años que no olía. Miró hacia abajo, hacia Juanita, que estaba acurrucada en la cama, con los ojos cerrados, sin moverse. La estuvo mirando durante varios minutos.

-“Quien fuera joven” – pensó.

Juanita abrió los ojos y le miró. Sonrió.

-Abuelo… casi me matas de placer. Uf… nunca había gozado tanto de unos dedos.

-¿No tienes novio?

-Bueno, formal no. He tenido algunos rolletes. Pero ninguno me ha tocado como tú.

-Jeje, debe de ser la experiencia. Dicen que es un grado. Deberías volver a tu cama. Es tarde.

-Ummm, sí… me muero de sueño.

Juanita se levantó de la cama. Antes de irse le dio a su abuelo un beso. Primero en la mejilla. Después, tiernamente en los labios y se marchó. Fernando la miró marchar. Su redondo culete, de amplias nalgas que se meneaban sensualmente hacia los lados. Apagó la luz y cerró los ojos.

Jamás pensó que a estas alturas de su vida le pasaría algo como lo que acababa de ocurrir. Que una linda jovencita lo excitase, No sólo eso, sino que lo masturbara hasta hacerlo llegar a un maravilloso orgasmo y que después él hiciera lo mismo por ella. Y lo más asombroso, todo había sido con su adorada nieta.acr

Juanita se metió en su cama y enseguida se durmió hasta que el despertador la hizo levantar. Ducha rápida, desayuno a toda prisa y se marchó para la facultad, pero antes, fue al cuarto de su abuelo. Él estaba ya despierto.

-Buenos días, abuelo.

-Buenos días, mi’jita.

-¿Has dormido bien? – preguntó Juanita con pícara sonrisa.

-Estupendamente. ¿Y tú?

-Como un lirón. Me acosté… relajadita.

-jeje, y yo.

Los padres de Juanita estaban en la cocina, desayunando. Ella miró hacia la puerta, para cerciorarse de que no estaban por el pasillo, y metió la mano por debajo de la sábana, llevándola directamente hasta la polla de su abuelo.

-¿Cómo está tu pollita hoy?

-Dormida.

Juanita la agarró. Estaba fofa. La abarcó con su mano, y la acarició.

-Ay, mi’jita. Que ya no soy un chaval. Lo de anoche fue un milagro. No creo que se levante otra vez.

-Ummm, ya veremos, ya veremos. Bueno, me voy a clase. Hasta luego, abuelo.

Fernando vio como Juanita salía corriendo. Se levantó la sábana y miró a su dormida polla.

-Jodía. En otros tiempos si una joven como Juanita te hubiese tocado, le habrías saltado un ojo al levantarte de golpe… y mírate ahora. Mustia. Joder con la vida, leche!.

+++++

Camino de la facultad, en el autobús, Juanita pensaba en la polla que tuvo en la mano la noche pasada. La polla de su abuelo. Recordó lo cachonda que se puso al ver aquella cosa tan grande, tan gruesa. Tenía que volver a verla, a tocarla. No pudo evitar reírse al pensar que como no se le pusiera tiesa otra vez, le daría un bote entero de viagra a su abuelo.

Andaba hacia su clase cuando Luz apareció de repente, a su lado. Le dio un suave golpe hombro contra hombro y caminó junto a ella.

-¿Qué? ¿Se te pasó ya el enfado?

-Te pasaste tres pueblos, Luz. ¿Cómo se te ocurrió semejante estupidez?

-Y yo que sé, chica. Me entró curiosidad. ¿Cómo está el viejo?

-Está bien. Pero espero que la próxima vez que lo veas, le pidas disculpas.

-Jajaja. ¿Disculpas? ¿A un hombre por preguntarle por su polla? ¿Por tocársela?

-Pues sí. ¿No se te ocurrió pensar que a lo mejor con su edad ya no puede? ¿Y que se sentiría humillado si una chica le hace esas preguntas?

-Bueno, no pensé en eso.

-Ese es el problema contigo, Luz. Que nunca piensas antes de actuar.

-Ta’ bieeeen. Le pediré disculpas por sobarle la polla a tu abueeeelo. Jajaja.

Juanita la dio por perdida. Esa Luz era incorregible. Decidió no contarle nada de lo que pasó con su abuelo. No sabía con qué locura podría salirle.

La mañana pasó lente. No se concentraba en las clases. En su mente sólo había sitio para aquella polla palpitante. Deseaba que diera la hora de comer, para ir a casa y estar a solas con su abuelo.

-¿Quedamos esta tarde? – preguntó Luz.

-¿Eh? ah..no no…tengo cosas que hacer.

-¿Qué cosas?

-Pues cosas, no te jode. Ni que tuviera ahora que darte explicaciones de lo que hago o dejo de hacer.

-Uyuyuyuiiii. Has quedado con un chico para echar un polvo, ¿No?

-Pues no, graciosa, no.

-Sí, sí. Bueno, espero que me lo cuentes todo mañana. Con pelos y señales. Aaaaadios.

Y tal como vino, se fue, de repente. Juanita se marchó para casa.

Durante la comida, no dejaba de echarle miraditas a su abuelo. Sonrisitas.

-¿Has quedado hoy con Luz, tesoro? – le preguntó su madre.

-No. Hoy tengo cosas que hacer. Me quedaré en casa. Así le haré… compañía al abuelo.

-Ay, mi’jita. Por mí no te molestes.

-No es molestia, abuelo. – respondió, con una pícara sonrisa que hizo erizar el vello a Fernando.

Terminó el almuerzo. Su padre se echó una cabezadita viendo el telediario mientras las mujeres recogían la cocina ( todo muy moderno, repartiendo las labores del hogar) y Fernando salió al balcón a ver pasar a la gente por la calle.

Por fin, su madre y su padre se fueron y Juanita se quedó a solas con su abuelo. Fue a buscarlo al balcón, pero no estaba. Fue al salón, tampoco. Lo encontró en su cuarto.

-¿Qué haces aquí, abuelo?

-Nada…me iba a echar un poco a dormir

Juanita se sorprendió. Él nunca dormía por las tardes.

-¿No estarás huyendo de mí, abuelito?

-Claro que no mi’jita – mintió.

Sí que huía un poco de ella, por miedo. Por miedo a que si Juanita intentaba algo, él no pudiese responder. Miedo a que lo de anoche hubiese sido flor de un día. Se quedó sentado en su cama, mirando como su nieta se acercaba a él y se sentaba a su lado.

-Abuelito, no me puedo sacar tu polla de la cabeza. Necesito volver a verla. ¿Me la enseñas?

-Juanita, no sé si volverá a ponerse en forma.

-¿Por qué no? Anoche se puso muy en forma.

-Lo sé, pero ya no soy joven.

Dejó de hablar cuando una de las manos de Juanita se acercó a su paquete y empezó a acariciarlo, mirándole a los ojos y sonriendo. Se dejó acariciar. Su hombría estaba en juego, así que se esforzó por que la polla se le levantase, pero mientras más se concentraba, peor. Sentía la mano acariciar su fofa herramienta, sin que diera signos de despertar.

-Lo siento. No se va a levantar.

-Abuelito… ummmm tengo el coñito muy mojado. Mira cómo se me notan los pezones en la camisa. ¿Te parezco guapa?

-Eres preciosa, Juanita. Adorable.

La chica bajó la cremallera, metió la mano y sacó la durmiente polla. La acarició, la descapulló, esperando que aquello fuera tomando forma, pero sólo consiguió que se hinchara muy ligeramente.

-Espera un segundo. No te muevas de aquí.

Juanita salió corriendo y a los pocos minutos regresó con un pijamita parecido al de la noche anterior, igual de ajustado, sin nada debajo. Se quedó en la puerta, mirando a su abuelo.

-¿Así mejor?

-Uf, mi’jita. Eres la cosa más linda que he visto nunca.

Contoneándose sensualmente, se acercó otra vez a su abuelo y volvió a acariciarle la polla, pero nada. Sólo se puso un poco morcillona.

-Lo siento, Juanita. Déjalo ya, por favor.

-De eso nada, abuelo.

Si algo tenía Juanita era cabezonería. No se iba a dar por vencida tan fácilmente. Lo hizo levantar y se arrodilló delante de él. Le abrió el cinturón, desabrochó el botón y el pantalón cayó hasta los tobillos.

-¿Qué haces, mi’jita?

-Tú déjame a mí, abuelito.

Le bajó los calzoncillos. Delante de ella quedó su fláccida polla. La miró. Levantó la vista y miró a Fernando. Con una sonrisa en los labios, acercó su cara a la polla y empezó a acariciarla con sus mejillas.

-Venga, pollita linda, ponte durita para mí.

Su abuelo miraba, embelesado. Aún con la polla así, medio muerta, la imagen de aquella joven, arrodillada delante de él y pasándose su polla por la cara era algo sublime. Le daba besitos, se agachaba un poco y se la pasaba por la frente.

-Ummm que calentita está, y que suave. Me encanta sentir tu polla en mi cara, abuelito.

-Mi’jita… eres… increíble.

Fernando se olvidó de todo, de tratar de lograr una erección, de ‘cumplir’, y se dedicó a gozar de la maravillosa visión de la linda y sonriente joven que lo estaba acariciando de una manera tan erótica.

Y entonces, la polla empezó a responder. Se empezó a llenar de sangre, a aumentar de tamaño, de grosor. Juanita empezó a sentir como aumentaba de peso.

-Mira abuelo, se está despertando.

-Ay mi vida. Se la despertarías a un muerto.

En menos de un minuto, la tremenda polla de Fernando estaba en todo su esplendor. Juanita la hizo descansar sobre su cara, y se la cruzaba de lado a lado. La sentía caliente, palpitante. Se separó un poco para poder verla mejor.

-Wow, abuelo. Me encanta tu enorme polla.

Acercó la mano derecha y la agarró. Luego, la mano izquierda. Sobraba un trozo de polla. Empezó una suave paja, mientras Fernando entornaba sus ojos, gimiendo de placer.

Casi se le para el corazón cuando Juanita acercó su boca y le dio un beso en la punta.

-Aggggg Juanita… mi niña…

-Besar esta hermosura.

Juanita ardía. El coño le mojaba el pijama. Recordó algo que había visto en una película y que le encantó a un par de novios a los que se lo hizo. Soltó la polla y se puso de cuclillas. La enorme polla, por la edad y el tamaño, penduleaba hacia abajo. Llevó sus manos a sus muslos y las dejó allí, mientras, lentamente, pasaba su lengua a lo largo del tronco de la polla. Tenía a cabeza levantada y Fernando tenía una visión en primer plano de la cara de su nieta, de su lengua recorriendo su polla. Jamás, en su larga vida, había visto algo tan erótico y sensual.

Se equivocó. Lo que hizo seguidamente Juanita lo era aún más. Abrió su boca y empezó a chuparle la polla, con sus ojos clavados en los suyos. La gruesa polla distendía la boca de la muchacha, que aunque lo intentó, solo pudo meterse una pequeña parte de la dura estaca en la boca. Cuando empezó a subir y bajar su cabeza, mamado la polla, Fernando creyó estar en el cielo.

-Ummm Juanita… me vas a matar de placer.

Ella siguió con su lenta mamada, moviendo la lengua alrededor de la cabezota de la polla, chupando con fuerza. De vez en cuando se la sacaba y la recorría con la lengua, hasta llegar a los colgantes huevos. Deshacía el camino recorrido por el otro lado y seguía chupando.

Fernando, en pie. Juanita, casi sentada en el suelo delante de él, con la cabeza levantada, mamando lentamente su polla, mirándolo, sin dejar de mover su lengua alrededor del glande. El hombre no sólo veía los ojos, la dulce boca, los labios, la lengua. Más abajo sobresalían sus tetas, con los marcados pezones.

Las piernas de Fernando le flaqueaban. Era demasiada tensión.

-Mejor me siento, mi’jita.

Se movió hacia atrás, sacando la polla de la cálida boca y se sentó en el borde de la cama. Juanita, sin levantarse, se acercó y se puso entre sus piernas. Con la boca, buscó la polla y volvió a engullirla. Le encantaba sentir la boca así de llena. Llena de una gruesa polla. Le hubiese encantado poder tragársela más, metérsela más dentro de su boca, pero era imposible.

Puso sus manos en los muslos de su abuelo, volvió a clavar sus ojos en los del más que maduro hombre y empezó a mamar en serio, subiendo y bajando la cabeza, serpenteando con la lengua. Fueron largos minutos de intensa felación, que acercaron poco a poco al hombre al orgasmo.

-Agggg Juanita….para… que me vas a hacer correr.

Juanita no paró. Siguió mamando, lamiendo, chupando. El cuerpo de su abuelo se empezó a tensar. Estaba llegando al punto sin retorno.

-Ummmm Mi’jita… para… para…que… me… corro

No paró. Lo miró con ojos brillantes, y Fernando se dejó ir. Los dedos de los pies se le agarrotaron. Cerró con fuerza los de las manos. Apretó los dientes y estalló. Su polla empezó a tener espasmos, y cada espasmo de placer lanzaba dentro de la boca de Juanita espesa y caliente leche. No salía con fuerza. Manaba con tranquilidad, pero el placer era muy intenso.

Cuando Juanita notó que se acababa el orgasmo, llevó sus manos a la base de la polla y las subió, apretando, para sacar hasta la última gota de semen que hubiese.

Despacito, se sacó la polla de la boca, apretando los labios para que no se le escapase ni una sola gota. Generalmente, cuando estaba con un chico, no se solía tragar sus corridas. Pero con su abuelo era distinto. Lo deseaba.

Primero, abrió la boca para enseñársela. Le enseño como su lengua era una isla en un mar blanco. Cerró la boca, y fue tragando, despacito. Luego, se relamió y volvió a abrir la ahora vacía boca.

-Ummm, que rica lechita tiene mi abuelito – dijo, sonriendo

Fernando no podía ni hablar. Se limitó a sentir latir su vetusto corazón y aquella maravillosa mujer que le sonreía entre las piernas, su adorada nieta, la primera mujer que se bebía su semen.

-Abuelito…

-Dime, mi’jita.

-Me quema el coñito. Tu polla me pone muy caliente. Casi me corro cuando me empezaste a llenar la boca de esa rica leche.

-Levántate, preciosa.

Juanita obedeció, quedando de pie entre las piernas abiertas de Fernando. La recorrió la mirada.

-¿Puedo acariciarte?

-Claro, abuelo. Lo que quieras.

Llevó sus manos a sus redondas tetas, sobre el pijama. Las acaricio con dulzura, notando los duros pezones. Juanita se acercó a él, le cogió la cabeza y lo atrajo hacia ella. Fernando metió las manos por debajo de la blusa y las llevó a las desnudas tetas. Se estremeció al notar su dureza, su firmeza. Era una delicia pasar sus manos por ellas, apretarlas con suavidad entres sus dedos, pellizcar los duros pezones.

-Ummmm que bien sabes acariciar, abuelo.

No era impetuoso como los jóvenes con quienes salía Juanita. No le apretaba y sobaba las tetas con prisas. Iba con cuidado, despacito. El coño le palpitaba.

Cerró los ojos cuando sintió bajar una de las manos, que fue hacia atrás, hacia su culito y fue también acariciado con dulzura.

Se estremeció cuando lentamente, le fue bajando el pantaloncito del pijama, que cayó hasta los tobillos.

La manera en que él la miraba le llegó al alma. La miraba con devoción, con admiración. Ella misma se quitó la parte de arriba, quedando completamente desnuda ante su abuelo.

-¿Soy guapa, abuelo?

-Uf, eres la cosa más linda del mundo. Eres…perfecta.

-Bueno, me sobran unos gramitos aquí – dijo, apretando un pequeño michelín de la barriga.

-Quita, quita. No te sobra nada. Dichosa juventud que quiere parecerse a esas escuálidas modelos que ven en la tele.

Miró el pubis de su nieta. Casi depilado, sin pelos. Tan distinto del de su querida esposa, salvaje, a la antigua. Pero era hermoso. Recordó como olía la noche anterior. Ahora, deseaba saber cómo sabía.

-¿Sabes mi’jita? Hay algo que le encantaba que le hiciera a tu abuela, y a mí hacérselo.

-¿Qué cosa, abuelo? ¿Me lo harás a mí?

-Es lo que más deseo ahora. Acuéstate en la cama.

Juanita se lanzó, más que acostarse. Se tumbó en la cama, boca arriba, y abrió sus piernas. Fernando no pudo sino admirar aquel juvenil y hermoso sexo, abierto, mojado, sonrosado. Con sus manos, empezó a acariciarle los muslos, acercándose lentamente aquel atrayente coñito.

-¿Qué le hacías a la abuela que tanto le gustaba?

-Esto.

Fernando se acercó al coño, sacó la lengua y dio un lametón, de abajo a arriba. Juanita sintió como si una corriente eléctrica le atravesase el cuerpo.

-Agggggggggggg Abuelito…¿Es lo hacías a la abuela?

-Sí.

Él se acomodó, tumbándose boca abajo. Empezó a lamer los labios vaginales, a llenarse la boca con su exquisito sabor. Juanita llevó sus manos a su cabeza y empezó a acariciarlo, empujándolo con suavidad hacia ella.

-Ummmm que rico…así que la abuelita Carmen le gustaba que le comieras el coño.

-Ujummmm

Recorrió cada pliegue, cada centímetro. Lamió y chupó el clítoris. Se ayudaba de su nariz para frotarlo, estimularlo. No era la primera vez que le comían el coño a Juanita, pero desde luego, sí la mejor.

Los muchachos solían hacerlo con prisas, como preludio a una mamada o a un polvo. Su abuelo se tomaba su tiempo, iba con calma. Sentía la lengua hacer círculos alrededor de su clítoris, apenas rozándolo. La sentía penetrar en su vagina

-Aggg abuelito..que rico…me voy a correr en tu boca…

-Hazlo mi’jita. Dame todos tus ricos juguitos.

Juanita se empezó a tensar. Sus músculos se fueron agarrotando hasta que su espalda se separó de la cama, arqueándose. Empujó con fuerza la cara de su abuelo contra su coño y estalló, intensamente, mojándole la cara. Fernando buscó, ávido, esos olorosos y sabrosos jugos con su boca.

Si hubiese sido su esposa la que acababa de correrse en su boca, habría parado. o ella, con suavidad, lo hubiese separado de su sensible coño. Pero no era su esposa, sino su nieta. Y por lo que pasó la otra noche, siguió lamiéndola.

Ella siguió gimiendo, meneando las caderas, frotando su coño contra su cara, contra su boca, hasta que a los pocos minutos, volvió a correrse, con más intensidad.

-Agggggg abuelito…que… rico…

No hizo falta que se lo pidiese. Siguió, y siguió, incansable, haciéndola tener orgasmo tras orgasmo, cada uno más fuerte que el anterior, hasta que al quinto o sexto, Juanita tuvo el definitivo, el que la dejó sin visión, sin respiración, sumida en puro placer.

Su abuelo supo que ya era el momento de parar. Apartó la cara de donde había estado tantos minutos, y miró hacia arriba. Juanita estaba como dormida, con los ojos cerrados, una ligera sonrisa en los labios. Era una chiquilla tan hermosa.

La miró, sin hablar, durante unos minutos, hasta que ella empezó a reaccionar. Abrió sus ojos y lo miró.

-Abuelo. Jamás había sentido nada así. Gracias.

-Para mí ha sido un placer, mi’jita.

Se sentaron los dos en la cama, mirándose, riendo.

-Vaya dos – dijo Fernando.

-Jajaja. Sip.

Y entonces, de repente, Juanita se acercó y lo beso. En la boca. Un beso de mujer a hombre, no de nieta a abuelo. Llevó una mano a su polla, acariciándola.

-Ahora sí que no se va a levantar, Juanita.

-Bueno, puedo esperar. Seguro que mañana la levanto otra vez.

-Jajaja. Vas a mandar a tu abuelo a la tumba, chiquilla.

-Jajajaja, no creo.

++++++

Esa noche, Fernando se fue a la cama feliz, contento, pensando en la maravillosa mujercita que era su nieta. Pensó en como hubiese sido su vida si la hubiese encontrada de joven. No es que la vida con su amada Carmen hubiese sido mala, al contrario, pero nunca había conocido a una mujer como Juanita, tan sensual y erótica, tan llena de vida.

Generalmente, le costaba dormirse y ponía la radio. Esa noche no le hizo falta. Cerró los ojos y en seguida se durmió.

++++++

Sintió que alguien le tocaba el hombro.

-¿Eh? ¿Qué pasa?

-Abuelito, soy yo – oyó decir en voz baja a Juanita, en la oscuridad.

-¿Qué quieres, mi’jita?

-Es que…no podía dormir, abuelito.

-¿Te encuentras mal?

-No, mal no. Estoy..cachonda. ¿Me lo comes otra vez?

-Claro, preciosa. Ven aquí.

A oscuras, Juanita se subió en la cama, buscó el cuerpo de su abuelo y se puso sobre él, con las rodillas a cada lado de la cabeza. Lentamente fue bajando, hasta que a Fernando le llegó el intenso aroma de su excitado coño.

El hombre alargó las manos para acariciarla, y se dio cuenta de que estaba desnuda.

-Pero..Juanita… ¿Estás loca? ¿Y si se despiertan tus padres?

-Cómeme el coño, abuelito. Lo necesito.

Fernando no pudo seguir hablando. Juanita le puso el coño en la boca. Sólo pudo lamer, chupar, oyéndola gemir. Fue una lenta y sabrosa comida de coño, que hizo estremecer a la chica y tener varios orgasmos, apretándose las tetas, pellizcándose los pezones.

Al final, se quedó un rato tumbada junto a su abuelo. No habían encendido la luz.

-Te quiero mucho, abuelito – le dijo, acariciando su fláccida polla.

-Y yo a ti, Juanita.

-¿Crees que se pondrá en forma?

-No, no lo creo. Quizás mañana

-Ok. Tenemos una cita, pues. Hasta mañana.

En la oscuridad, se besaron. Juanita probó su sabor de los labios de su abuelo. Se levantó y se fue a dormir.

Los dos se durmieron enseguida.

+++++++

-¿Qué tal ayer? ¿Folla bien? – preguntó Luz.

-¿Folla bien quién?

-¿Quién va a ser? El chico con el que estuviste ayer follando por la tarde.

-No estuve follando con ningún chico. Estuve en casa, estudiando.

-Y yo que me lo creo. ¿No me lo vas a decir?

-No seas pesada, Luz.

-¿Fue con Juan? ¿Con Luis? O…¿Con alguien que no conozco?

-Fue con tu padre.

-Jajajaja. Ya le gustaría, ya. No te quita ojo cuando vas a casa.

-¿En serio?

-No me cambies de tema. Venga, cuenta, cuenta.

Estaba claro que no la iba a dejar, pero tampoco estaba dispuesta a contarle la verdad. Así que decidió ponerle los dientes largos.

-Está bien. Estuve con alguien. No lo conoces.

-¿Está bueno?

-Ummm, tiene su atractivo, sí.

-¿Que tal folla?

-Pues…no lo sé. Pero es el mejor comecoños que he conocido. Me hace derretir con su boca.

-Joder, que suerte, tía. Yo no consigo encontrar a un buen lamedor.

-Y….

-¿Y qué? No me dejes así.

-Su polla…

-¿Qué le pasa a su polla?

Juanita puso sus manos describiendo el tamaño de la polla.

-¿Quéee? No me lo creo – dijo Luz, con los ojos abiertos como platos.

-Uf, no puedo abarcarla con los dedos. Y Sólo me puedo meter la punta en la boca.

-Me lo tienes que presentar.

-Jajajaja. Ni loca. Me voy, que llego tarde a comer.

Salió corriendo, dejando a una estupefacta Luz tras ella.

++++++

Es tarde, Fernando no huyó de su nieta. Esperaba que llegase la hora de estar a solas con ella. Aunque no se le levantase, al menos podría comerle ese jugoso y tentador coñito. Podría darle placer.

Pero se le levantó. Con las caricias y los besos de Juanita, su polla se puso dura como una piedra. Los dos se desnudaron y formaron un 69 en la cama de Fernando.

Cuando él se corrió en la boca de su nieta y ella bebió con placer todo lo que él le dio, ella se había corrido ya varias veces sobre la cara de su abuelo, quien la siguió lamiendo hasta hacerla correr en ese último orgasmo que la dejaba sin fuerzas sobre la cama.

Y por la noche, la esperó despierto, regalándole otra placentera serie de orgasmos.`

++++++

-¿Quién es ese portento de la naturaleza?

-No insistas, Luz. No te lo voy a decir.

-Cabrona. Lo quieres solo para ti. Tremenda polla hay que compartirla con tu mejor amiga.

-Ja!

-¿Ya te la metió en el coño? ¿Qué se siente?

-No, aún no. Pero no tardará.

++++++

Después de comer, nieta y abuelo se echaban miraditas cómplices, esperando a quedarse solos y dar rienda suelta al placer.

Fernando estaba sorprendido. Se sentía excitado. Notaba que su polla estaba un poco dura, sólo con pensar en que en poco tiempo tendría a su preciosa nieta para él.

Se le puso dura del todo cuando Juanita se le acercó y le enseñó algo que tenía en un bolsillo. Un preservativo.

-¿Estás segura, mi’jita?

-Abuelito, ardo en deseos de que me llenes el coño con tu polla.

CONTINUARÁ

Mi tío me enseño los grandes placeres (1)

Miércoles, marzo 18th, 2015

DE REGRESO A PERÚ

Recuerdo la primera vez que tuve sexo, fue casi a los 17 años, todos dicen que la primera vez es hermoso cuando lo haces con la persona que amas, pero en mi caso no fue exactamente así, mi primera vez no sería con un novio que amaba, si no sería con mi tío STEVE, así es, mi propio tío me quitaría la virginidad y me introduciría en el mundo de los placeres sexuales.

Me llamo Érica, soy peruana de nacimiento, naci en el departamento de Chimbote que se encuentra al norte de la capital de Perú, LIMA.
a los 7 años deje el Perú para transferirme a la hermosa Suiza, mi madre se caso con un Suizo y yo por ser menor de edad conseguí el pasaporte Suizo, unos años más tarde mi mama ayudo a mi tío Steve venir a la suiza pero el ya tenía 18 años así que solo le quedo encontrar una suiza para casarse y conseguir el pasaporte.

Al principio me era difícil por el idioma, en Suiza se hablan 3 idiomas: alemán, italiano y Francés Y nosotros vivíamos en el Cantón Zürich y ahí se habla Alemán pero no como el que hablan en Alemania si no que acá se habla El Suizo Alemán
Sufrí mucho con el idioma pero con el trascurso de los años llegue a hablarlo a la perfección, tanto así que hablo como una verdadera Suiza, tengo el dejo de ellos y la pronunciación excelente.
Con el pasar de los años conseguí popularidad en la escuela Suiza, además de mi condición de latina aunque era una de las pocas que había, fue gracias a mi desarrollado cuerpo.
Cuando cumplí 13 años mi cuerpo empezó a desarrollarse más que las otras chicas, sobretodo mis senos, crecieron mucho, Ya a los 14 años tenía la talla que tengo ahora, y eso era muy llamativo para los hombres, lo que me volvió la más popular y deseada de la escuela.

A mis 14 años sucedieron muchas cosas en mi vida, como la primera vez que empecé a fumar y tener mi primer novio.
Después de eso seguí con mi vida, a los 6 meses mi madre me dio una noticia que no la esperaba, me dijo que viajaría a Perú por un asunto laboral, mi mama estaba muy ocupada y pensó en mi además habían pasado 7 años desde que deje Perú, salte de Felicidad, por fin regresaría a Perú y me quedaría en Lima por un mes.

Lleve mucho equipaje, todos los encargos de mi mama, lleve mis mejores atuendos, quería impresionar, así soy yo, coqueta y vanidosa, me gusta estar siempre bien vestida y hermosa.
Mi padrastro suizo Albert me llevo al aeropuerto porque mi mama no podía, ya en el avión me puse a pensar en todo lo que me había pasado en estos 7 años en Suiza, ahora regresaría a mi tierra natal, después de dos horas llegue a Madrid y después tuve que esperar como 3 horas para tomar el vuelo directo a lima, como había tanto que esperar, me fui a un bar a comer algo para después ir por un teléfono público para hablar con mis amigas, tenía que hacer algo si no me aburría.
Llego la hora, subí al avión y por suerte me toco con un niño como compañero de asiento y pude estar al lado de la ventanilla así podía observar el cielo
Muchas horas después me dio sueño y me quede dormida con la cabeza recostada a la ventanilla y cuando desperté ya estábamos sobrevolando Brasil, ya estaba en Sudamérica, unas horas después llegue por fin a Perú.

Cuando baje del avión, sentí una sensación muy agradable, después de recoger mis equipajes pude ver a mi tío Eduardo y mi tía Roxana que me estaban esperando.
Cuando llegue hacia ellos los abrasé muy cariñosamente, después de tantos años sin verlos era muy lógico mi cariño, mi tío coloco mis pesadas maletas en el auto y nos marchamos del aeropuerto
Cuando llegamos a la casa de mis tíos, mis primos me recibieron gentilmente, habían crecido tanto, mi tía había preparado mi habitación, estaba muy ordenadito y agradable, ese sería mi residencia por un mes, A los días siguientes fui a visitar a mis demás tíos, tías, primos y primas, con dos de mis primos llegue a tener mucha confianza y con ellos me fui a varios lugares de lima, eran como mis guardaespaldas

Después de dos semanas conocí a un amigo de mis primos que me pareció agradable pero claro no como los pretendientes de mi escuela que eran hermosos.
El se llamaba Matías y llego a agradarme lo suficiente para agarrar confianza y después de 3 días mis primos me dijeron para ir a una discoteca y yo acepte y claro Matías también fue, aquella noche me divertí mucho, podía tomar lo que quería no había nadie que me lo impidiera, como a las dos horas Matías se me declaro y como yo estaba casi media ebria decidí aceptarlo, en parte también para olvidarme definitivamente de Ronald mi primer novio.

Todos mis primos se sorprendieron cuando me vieron besándome con Matías, no podían creer que tan rápido había sucedido, tal vez para ellos les sorprende pero para mí no, las suizas son muy liberales y como yo he vivido tanto años en Suiza, Aquella noche Matías se sentía orgulloso de tener una enamorada muy hermosa, cuando me besaba pareciera que se quería morir, para mí el estar con él fue una experiencia única, nuestra relación duro casi dos semanas antes que me regresara a suiza, durante esas semanas, descubrí que Matías eran tan diferente a los demás chicos que conocía y esa diferencia me hico sentirme diferente a la Érica que vivía en suiza, esa humildad me hiso valorar muchas cosas, cambio muchas cosas en mi.
el ultimo día Matías lloro porque dejaba el Perú, el se había enamorado locamente de mi, y todo eso me puso sentimental, le dije que algún día regresare otra vez al Perú, Matías me abrazo tiernamente y me dio nuestro último beso, Al día siguiente tome el avión y regrese a Suiza.

En los meses siguientes trate de estar en comunicación con él, le decía que posiblemente viajaría entre dos meses y él se alegraba, tenía esa esperanza pero lamentablemente no sucedió estuvimos en comunicación pero lamentablemente la distancia y el tiempo son enemigos en una relación a distancia, poco a poco deje de comunicarme con el

Varias de mis amigas me decían que lo que me había pasado solo era una aventura y con el pasar del tiempo deje de pensar en Matías y a los dos meses un día que estaba con una amiga en un bar café llame a la casa de mi primo Erick y le dije que le dijera a Matías que nuestra relación ya no daba para más y que todo se había acabado
Mi primo le dio el recado a Matías y él se puso a llorar, no había perdido la esperanza y mis palabras termino con todo, fue lo que me conto mi primo cuando lo llame otro día, al principio me dio pena pero después me olvide de él

Así pasaron los meses y años hasta que cumplí 16 años y mi cuerpo empezó a tener la forma que tengo ahora aunque era más pequeña pues media 1.67, también mi trasero desarrollo su forma actual, había desarrollado un cuerpo muy lindo pues no tan solo soy hermosa si no que mis senos son grandes y mi trasero es formadito y paradito como les gusta a los hombres, y ese gran desarrollo fue lo que llamo la atención a Steve mi propio tío.

Steve era una persona que le gustaba la buena vida y la libertad, por eso cuando llego a tener el permiso de estancia en Suiza no paso poco y se divorcio de la mujer con la que se había casado después de todo eso comenzó a disfrutar la vida loca, tenía varias mujeres a veces hasta tenía una relación con dos y hasta con tres mujeres claro duraba hasta que una de ellas lo descubriese, Ninguna relación que tenia duraba tanto hasta que conoció una hermosa italiana con la que duro más que las otras, Cinzia era una hermosa rubia, pero todo tiene su final y después de un año de relación todo se acabo y fue en ese época que comenzó a fijarse en mi, mi cuerpo ya no era el de una niña si no el de una completa mujer
Yo estaba hecha toda una hermosa mujer, fue ese cambio en mi que él comenzó a verme con otros ojos, ya no como su sobrina, si no como toda una mujer y yo me di cuenta de todo eso cuando me lo demostró.

Yo tuve una relación de enamorados con un hermoso suizo 3 meses después de haber cumplido 16, Nick era un suizo muy guapo tenía unos hermoso ojos azules, un bello rostro, físicamente era un hombre como deseamos todas las mujeres, Pero a pesar de su físico no era tan dulce como lo era Matías, y por supuesto mi tío Steve no lo veía con buenos ojos a Nick, sentía envidia porque estaba conmigo, y a veces que venía a mi casa Steve me encontraba con Nick besándonos en el balcón.

Steve a veces no podía disimular su cólera y nos mandaba indirectas, a veces él hablaba con mi madre por la relación que tenia, pero para su mala suerte Nick era querido por mi mama.
Pero como nada es perfecto 4 meses después Nick me engaño con otra y lo supe nada menos por Steve, que lo vio con esa besándose por el lago de Zürich, el muy genio le tomo varias fotos.
Cuando Steve me entrego las fotos me sentí desilusionada y dolida por la traición de Nick, cuando lo encontré el muy descarado actuaba como un romántico, diciéndome dulces palabras pero cuando quiso besarme yo le detuve y le entregue las fotos, Nick se quedo frio de la impresión y cuando me miro le di una cachetada con todas mis fuerzas, le dije que fue una amiga quien tomo las fotos, no le dije la verdad.

Nick me pidió perdón pero de nada servía así que le di otra cachetada y lo deje para siempre, con eso Steve se gano mas mi cariño y confianza y a los días después, yo estaba en un parque sentada descansando de mis ejercicios, había corrido por más de media hora, cuando Steve me llamo al celular y le dije que estaba en el parque, el dijo que no me fuera que en unos minutos llegaría yo le dije ok, a los casi 10 minutos el llego.

Steve cuando me vio con la vestimenta de deportista se detuvo un momento impresionado de como la licra apretaba mi delicioso cuerpo, el trato de disimular pero sus ojos lo traiciono, nos dimos los 3 besitos de bienvenida y se sentó, nos pusimos a conversar, me pregunto, como estaba después de lo sucedido con Nick y yo dije que ya no me importaba ese idiota a pesar de haber tenido una relación de 4 meses con él, para mí no valía la pena derramar una sola lagrima por él, yo era fría en ese momento, además ahora estará con esa, Steve me dijo que no permitirá que nadie se burle de mí y yo lo agradecí y lo abrasé, fue en ese momento que él me tomo de la nuca y quiso besarme, yo inmediatamente lo detuve y me separe de él, no podía creer que Steve había intentado besarme, pero él decidió desfogarse y lo dijo todo

— Érica, me siento ¡Locamente! atraído por ti — yo me quede fría cuando dijo esas palabras, me dejo perpleja
— ¿Que has dicho? Steve, tu eres mi tío, hermano de mi mama, tú me has visto crecer como puedes siquiera sentir ¡Atracción! por mi yo soy tu ¡SOBRINA!
— pues ya deje de verte como mi sobrina, ahora te veo con otros ojos y te deseo Érica, me quitas el sueño todos los días yo no podía creerlo, pensé en ese momento que estaba soñando, pero era la realidad y Steve trataba de acercarse para besarme pero yo no me dejaba, a pesar de la loca actitud de Steve, yo lo quería mucho porque es mi tío, por muchos años vivimos juntos en Chimbote, el era más como mi hermano que mi tío, así que para mí no era fácil ese momento, si decía todo eso a mi madre ocurriría un terremoto familiar, y yo no quería eso pero no podía negar lo que Steve quería conmigo, así que me separe de él y le dije que no le iba a decir nada a mi madre y que se olvide de ese deseo aberrante.

Ese día fue el más difícil de mi vida, estuve tan pensativa por lo sucedido, ni siquiera pude comer y me fui temprano a dormir a mi habitación, no pude dormir, estaba que pensaba y pensaba, no podía quitarme de la mente las palabras de Steve, me preguntaba ¿qué hice mal? yo nunca le di algún motivo, pensé que solo era eso un deseo sexual porque tenía un cuerpo deseable pero ni lejanamente eso era motivo para que Steve quisiera algo conmigo.

Desde ese día comenzó lo difícil, Steve al saber que yo no iba a hablar, siempre intentaba algo conmigo en cada ocasión que se le presentaba, Cada vez que había una reunión y el estaba ahí, me comía con los ojos, ¿qué pasaría por su mente?, yo siempre me sentía incomoda pero trataba de ignorarlo
Así estuve por varios meses, a veces lo llamaba al teléfono y el aprovechaba para decirme que me extrañaba y que me deseaba, pero yo era fuerte y ignoraba sus palabras, lo trataba como era, mi tío, en las ocasiones que estábamos solos en alguna fiesta o reunión, me devoraba con la vista, me decía que estaba hermosísima, que tenía unas enormes ganas de besarme, de sentir mis labios juntos a los suyos, pero yo le aclaraba que eso jamás sucederá.
Todo se volvería peor cuando él se vino a vivir a mi casa, todo se volvió peor para mí, pero aun así valientemente me defendía de sus palabras

Por unos meses su acoso disminuyo y yo pensé que se había arrepentido de ese aberrante deseo pero me equivoque, me confié de él y en una noche que ni mi mama, ni mi hermana pequeña, ni mi padrastro estaban en casa, Steve volvió a querer besarme pero esta vez yo le di la cachetada más fuerte que haya podido dar pero ni aun así el dejo de decirme cuanto me deseaba incluso me dijo que podíamos irnos a otro país a vivir juntos tanto con el dinero se puede todo, yo le dije que era un enfermo al pensar eso, nunca estaré contigo Steve le dije gritando, Otra en mi lugar lo habría denunciado pero yo no lo hice por temor a lo que hubiera ocurrido así que tuve que vivir así por medio año, hasta que un primo vino de Perú y cambiaria todo.

Mi primo Erick el que le dio mi mensaje a Matías, ahora el estaba en Suiza, mi primo vivió con nosotros hasta que pudiese mantenerse solo y yo me sentía feliz porque gracias a él, Steve dejo de acosarme porque Erick era mi fiel acompañante pero Erick no era igual a Steve
El jamás se fijaría en mí, es mas Erick me quería como a una hermana y yo igualmente, incluso le presente algunas amigas mías y Erick llego a enamorarse de una de ellas con la que tuvo una relación pero antes que eso sucediera, la llegada de Erick me hico recordar a Matías y en los 2 meses siguientes volví a ser aquella Érica sentimental de Perú.
Poco a poco recordaba lo bien que pase en Perú y mi primo me convenció para que yo hablase con Matías otra vez y después de más de dos años volví a hablar con él.

Hablamos por más de una hora y al hablar con él me hico sentir feliz me hico olvidar las cosas malas y por supuesto le pedí perdón por como acabo nuestra relación, felizmente el me perdono y me pregunto ¿cuándo venia a Perú? yo le respondí que no se… pero ahora que hablo contigo, tengo ganas de regresar otra vez a Perú y así sucedería.

Durante un mes planee como haría para viajar porque en esos momentos estaba ocupada en mi trabajo como recepcionista de un lujoso hotel, busque una fecha adecuada y la encontré, podría viajar a Perú a inicios de febrero del 2002 y quedarme un mes.
Le dije a mi madre que viajaría a Perú en febrero y que regresaría en marzo justo cuando entrara a trabajar al hotel, ella estaba de acuerdo y yo planee todo lo necesario para ir.
Mi primo Erick y Steve comenzaron a frecuentarse, salían juntos a la disco con otras personas y claro Steve le enseñaba como conquistar una bella Suiza, ellos frecuentaban las discos latinas que son muy frecuentadas por las Suizas.
Yo sabía que si le contaba la verdad a Erick de lo que quería Steve conmigo ya no lo frecuentaría y tal vez se peleara con él, por tal motivo nunca le conté la verdad a Erick.

Cuando hable nuevamente con Matías me dio una terrible noticia que me hico sentir muy triste, Matías viajaría a argentina a vivir con su madre y hermanos que estaban allá, su viaje seria el 2 de febrero, esa noticia mato mis esperanzas y aquel día decidí si viajar o no y al final decidí que si lo haría porque ya tenía todo listo, además quería despejarme y disfrutar del viaje.

Llego el 1 de febrero, mi primo me acompaño al aeropuerto y nos despedimos, cuando llegue al Perú me recogieron mis primas Sandra y Susana, en esta ocasión viviría en la casa de otros de mis tíos, mi tío Alejandro, su casa era grande y acogedora, ellos habían preparado una habitación para mi, acomode mi vestimenta en el armario y ordene mis demás cosas, al otro día fui a visitar a mis demás tíos, tías, primos y primas.
Una semana después iba a ver una fiesta por el cumpleaños de uno de mis tíos, mi tío Mario y aquella noche habría una sorpresa que nunca me la espere.

Como a las 12 y treinta tantos apareció nada menos que mi otro tío, el que menos me lo esperaba, ni más ni menos que STEVE, todos se quedaron sorprendidos porque nadie sabía que el vendría y yo menos, Steve dijo que quería sorprenderlos a todos y lo logro, yo me sentí diferente a los demás y dije en suizo alemán
— “como pudo venir yo nunca me había enterado que el también viajaría”
Su presencia me incomodaba y me Salí de ahí pero a la media hora tuve que regresar y me percate que no estaba solo, había viajado con un amigo búlgaro, Sven su más fiel amigo de locuras, cuando me vio, me dio mis tres besitos y le pregunte como habían hecho, pues yo ni sabía nada y el dijo que todo lo planeo Steve
ellos estarían en Perú por un mes, habían alquilado un departamento por Barranco un distrito de lima y también un auto, yo me sorprendí mas con lo que Sven me decía, Steve lo había preparado muy bien, deje de hablar del tema y le pregunte a Sven si había visto una chica que le gustaba y él me respondió
— “Si que hay una que me gusta y eres tu Érica” — su respuesta me hico sonreír tal vez me lo dijo porque yo estaba vestida muy sensual tenía un pequeño suéter dejando apreciar una parte de mis bellos y grandes senos
— “gracias Sven, pero debe haber una que al menos te llame la atención” — dije sonriendo
— “la verdad no hay nadie que te supere o la menos que este cerca a ti”
Me reí por lo que me dijo y en ese momento se acerco Steve y dijo a Sven que traiga varias cervezas y el hico caso y Steve y yo hablamos pero en Alemán Suizo para que nadie nos entienda a excepción de Sven claro
— “nunca pensé que vendrías a Perú de sorpresa”
— “la verdad que tuve un tiempo libre en el trabajo y decidí aprovecharlo para venir al cumpleaños de mi hermano y claro convencí a Sven para que me acompañara”
— “bien pensado Steve, pero no te creo nada, tú has venido porque yo viaje acá”
— “¿eso es lo que piensas? Érica”
— “Por Supuesto Que Si”
— “aunque no creas, no vine por ti, vine porque tenía tiempo libre, además quería asistir al cumpleaños de mi hermano”
— “pues sigo sin creerte”
— “bueno si quieres créeme, total no me importa”
— “ojala así fuera”
— “pero ahora que te veo, no sabes las enormes ganas que tengo de sentir, saborear tus ricos labios, wuauhh… estas hecha toda una ricura, preciosísima mi princesa”
— “y yo pensé que tendría paz en Perú”
— “bueno mi princesa te tengo que dejar, nos vemos en otra ocasión”
Steve se fue hacia mis tíos y yo me retire, me fui a la azotea a fumar un cigarrillo.
No podía creer que ni siquiera en Perú, podría estar libre de Steve, su presencia me incomodaba enormemente, pero me dije a misma
— no hacerle caso a ese ¡Asqueroso Enfermo! y sigue con tus vacaciones, ¡Diviértete! Érica.
Todos los días salía con alguien de mis primos, quería disfrutar mis vacaciones, a veces salía con mis primas o primos, a la discoteca, Al centro de lima, al mar, al zoológico, al campo, hacia cualquier cosa.
Me llegue a enterar que Steve había viajado al departamento de Chimbote al norte de Perú a visitar a otro de mis tíos
— ¡Qué Bien! — me dije a misma aunque después de aquella noche que llego no lo había vuelto a ver, así que me daba igual si Steve estaba o no en Lima.
Yo vine a divertirme, no me perdí ningún evento, Los días pasaron hasta que llego el 14 de febrero, el día de los enamorados y de la amistad y yo me sentí un poco triste al pensar que ese día lo hubiera pasado con Matías, pero decidí no bajar la moral y divertirme que a eso vine, mi mejor prima, Susana con la que tenía más confianza me dijo que un grupo de cumbia se presentaba en un complejo municipal que se encontraba a una hora de camino de la casa , dijo nos divertiremos y yo dije ¡Estupendo! cuenta conmigo esta noche bailamos hasta las últimas, Susana estaba emocionada y lo que me dijo después me dejo muda por unos segundos.

Steve había llegado a lima y se entero del concierto, y nos invito para divertirnos y claro mi prima Susana había aceptado y yo no podía negarme así que le dije que será fabuloso.
Me puse a pensar si estaba haciendo bien al ir al concierto junto a Steve pero yo no estaría sola estaría acompañada de Susana y además estaría Sven y Steve no podría hablarme en otro idioma porque Sven lo entendería, así que dije
— Steve no podrás incomodarme jajá
Unas horas antes me aliste para la noche como hacía calor no usaría un jeans, así que usaría una faldita y un suéter, me decidí por mi hermosa faldita azul y mi lindo suéter celeste, después de bañarme me seque mi cabello y me hice un hermoso peinado, cabello suelto con semis ondas, como a mí no me gusta maquillarme tanto, use solo lo necesario, a mi no me gusta pintarme de color los labios, solo me gusta usar un labial brillante, en el resto de mi rostro me gusta estar casi natural, solo use un poco de maquillaje en mis mentones.

Después de estar lista, yo y mi prima salimos de la casa y al poco tiempo llego Steve con Sven y me di cuenta que Steve al verme me devoro con los ojos, total eso era lo máximo que podría hacer, nos subimos al auto, yo no quise sentarme en el asiento delantero así que me senté atrás con Susana y cuando estábamos por partir llego mi primo Manuel y nos pregunto dónde íbamos, Steve le dijo a un concierto de un grupo de cumbia y me sorprendió al invitar a Manuel pero como él estaba vestido deportivamente dijo que no pero Steve le insistió que así estaba bien además pagaría por nosotros y Manuel acepto, se subió y nos fuimos con dirección al concierto de cumbia.

Como a la hora llegamos al complejo municipal, había mucha gente y claro los hombres que pasaban no dejaban de verme, uno incluso llego hasta mandarme un beso volado, Steve pago la entrada, el complejo municipal era enorme, era un enorme parque cerrado, el grupo de cumbia estaba alistando todo para dar inicio al concierto, Steve encontró un buen lugar, una mesa con varias sillas, nos sentamos y minutos después ellos se fueron a comprar las bebidas, después regresaron con dos cajas de cervezas de 12 botellas cada una, estaban heladitas justo como se necesitaban y a los minutos inicio el Concierto y nosotros comenzamos a bailar cuando se acabo la primera caja yo y Susana nos fuimos hacia lo más cerca del estrado y claro Steve y Sven se acercaron a nosotras mientras que Manuel se quedo sentado con las cervezas en la mesa.

A mí me gusta casi todas las clases de música, a pesar de vivir en Europa no ignoraba, la cumbia peruana o como otros peruanos que porque ya están en Europa se olvidan de donde vienen, solo son unos acomplejados, pero yo no, yo sí que disfruto, en momentos bailaba con Sven y después con Steve, pero él no podía hacer nada más que comerme con los ojos. Jajá me daba gracia que no podía decirme lo que quería, aunque en momentos me empujaba hacia atrás para distanciarnos de los demás, pero jajá yo lo detenía, una hora después se acabo la otra caja y Steve saco de arranque tres cajas, ahora si durarían hasta el fin.

A pesar de ser mujer tengo una buena resistencia para el alcohol, aunque jamás había tomado hasta quedarme acostada sobre el suelo, pues en suiza no podría hacerlo pero en Perú sí, porque no había nadie para controlarme así que esa noche tome como nunca hasta ese momento pero en cambio mi primo Manuel ya estaba borracho y se estaba durmiendo.
Yo le desperté y el aviso que se regresaría a su casa, Steve le dio dinero para que tomara un taxi pues había tantos en la entrada del complejo, Steve lo acompaño a tomar el taxi mientras que nosotros seguíamos bailando, en algunas oportunidades algunos chicos se me acercaban para pedirme para bailar pero yo les decía que no, que estaba en grupo.
de los 4 chicos que me pidieron solo uno parecía agradable físicamente, a la media hora el concierto acabo pero la fiesta seguía hasta las 2 de la mañana después de otra hora solo quedaba media caja, yo ya estaba casi ebria pues había tomado bastante pero igual me daba cuenta de todo, Susana en cambio ya estaba borracha y como a las 2 de la madrugada la fiesta se acabo, pero Susana aun quería seguirla y yo también así que Steve nos dijo para ir al departamento que había alquilado y que allá había suficiente trago para seguirla, yo dude un poco pero como Susana quería seguirla de todas formas, dijo
— Que Estamos ESPERANDO…
Aunque Steve estaba ebrio manejo sin problemas hasta el distrito de barranco y después de estacionar el auto en la cochera subterránea, Steve tuvo que levantar a Sven que se había quedado dormido, lo ayudo a ir al ascensor, yo y Susana habíamos tomado tanto que nos pusimos a cantar en el ascensor hasta llegar al último piso donde estaba el departamento

Aquel departamento era acogedor tenía 3 habitaciones, un baño, una cocina y una sala, Steve dejo a Sven en su habitación y nosotros 3 la seguimos con la fiesta, como el departamento se encontraba en el último piso podíamos hacer toda bulla que queramos, más aun que en el piso de abajo no había ningún departamento alquilado, Steve había escogido un buen lugar para hacer pequeñas fiestas, punto para él. Steve saco varios tragos, ya nada de cerveza y puso música criolla, y minutos después nos pusimos a tomar, cantar y bailar

Como a la media hora Susana ya no pudo más y se fue de frente al baño a vomitar, su resistencia había cedido, yo entre a ayudarla al poco rato su celular timbro y era su enamorado que la estaba llamando, después que hablaron Susana pidió a Steve que si podía llevarla, y el dijo que sí, pero y yo como quedaba pregunte, Susana dijo
— quédate a dormir acá total hay una habitación más
— está bien… Nos vemos mañana primita
Nos dimos nuestros besitos de despedidas pero antes que Susana se vaya, Steve trajo dos vasos bien fríos de agua mineral después Steve me dijo cual era la habitación donde dormiría y después de eso me despedí de Susana y se fueron, A los minutos que se fueron, me fui al baño a refrescarme el rostro, me di cuenta que mis ojos estaban medio rojos pues había tomado como nunca lo había hecho hasta ese momento, pero a pesar de eso nunca vomite como Susana, pero después que Salí del baño por poco y me caigo, a cada paso podía caerme, cuando abrí la puerta de la habitación estuve a punto de caerme si no me agarraba fuertemente de la manija de la puerta, una vez adentro cerré la puerta y le di dos vueltas al seguro
Abrí la ventana para que entrara aire y me lancé a la cama, ahí me di cuenta que tanto había tomado, la cabeza me daba vueltas miraba el techo y se movía, jamás había tomado hasta ese límite y al poco rato me dormí, así con toda mi vestimenta puesta, Aquella noche sucedería lo que jamás hubiera pensado que ocurriese.

No se cuanto tiempo había pasado desde que me había dormido, una hora tal vez media hora, 20 minutos, no lo sé exactamente, cuando de pronto sentí una voz en mi oído que a cada segundo iba creciendo hasta que me despertó y me quede impresionada de lo que vi.
Steve estaba a mi lado, estaba acostado en la cama conmigo, estaba adentro de la habitación donde estaba durmiendo
— ¡Steve! ¿Cómo entraste a la habitación? yo le di vueltas a los seguros
— yo tengo las llaves de todas las habitaciones
— ¿cómo te atreviste a entrar? ¡LÁRGATE! de aquí, ¡FUERA! de la habitación — le grite muy fuerte pero el ni caso me hico
— Érica como podría irme, si te tengo tan cerca a mí, puedo sentir el perfume de tu piel
— Si no te ¡LARGAS! De inmediato voy a gritar hasta que Sven se levante — lo amenacé
— Sven no se levantara, el duerme como una roca, en algunas borracheras que hemos tenido nunca se levanto ni por mas bulla que había
Steve me había tomado de la mano reteniéndome en la cama además su peso casi sobre el mío me impedía de levantarme, su boca estaba a unos centímetros de los míos pero yo voltee mi cabeza para que no me besara
— Steve ¡Déjame! vete De Mi Cama — en ese momento lo mire directamente a los ojos y le dije
— o juro que contare, todo lo que has hecho hasta este momento a toda la familia y veras el terremoto que sucederá
— no creo que lo hagas Princesa, has tenido tanto tiempo para decirlo y no lo has hecho y la razón es simple, porque en el fondo yo te gusto
— Estas Completamente ¡Chiflado! si crees que me gustas, yo no he dicho nada por temor a lo que puede suceder pero esta vez has sobrepasado todo limite, ya no me importa lo que pueda suceder así que mejor LÁRGATE inmediatamente de mi habitación — esta vez lo dije con énfasis, ya no me importaba el terrible terremoto familiar que ocasionaría diciendo la verdad de Steve
— Cuanto más te rehúsas mas te ¡Deseo! Érica
— eres un ¡Asqueroso Enfermo! Steve, fijarte en tu propia sobrina, a quien has visto crecer, debes de tener excremento en la cabeza — lo dije con rabia
— ya no te veo con los ojos de antes, tu ya dejaste de ser una niña, eres toda una mujer, muy hermosa y deseada
— pues debes de tener ¡Cataratas! en los ojos al mirarme con lujuria
— sabes Érica, la única razón que tuve para venir al Perú, fuiste tú, yo vine solo por ti, te extrañaba tanto, extrañaba verte, no pude quedarme en Suiza mientras que tú estabas acá en Perú ahora comprendes cuanto me vuelves Loco
— y tu decías que no, ya sabía de antemano que habías venido a Perú solo por mí, y claro hoy día viste una oportunidad y la aprovechaste pero lo único que conseguirás será tu final
— Érica, porque te esfuerzas a negar lo que deseas en el fondo o acaso soy feo para ti
— claro que no eres feo, eres guapo pero eres mi tío
— que importa que yo sea tu tío o tu mi sobrina después de todo eres una mujer y yo un hombre que quiere enseñarte los placeres…
— tal vez tu ignores que soy tu sobrina porque tienes esa Horrible Obsesión conmigo pero yo jamás podría ignorar el que seas mi tío, así que por favor suéltame y vete de mi habitación
— sabes Princesa, me moría por estar a solas contigo, cada vez que te veía, te deseaba locamente y esta noche estas hecha toda una lindura y por fin te tengo tan cerca de mí, Érica déjate llevar y veras que te hare disfrutar, gozar de tu cuerpo, no te vas a arrepentir de los placeres que descubrirás
— No y No Steve, ya Déjame por favor, Olvídate de eso, tú necesitas ayuda profesional, estas a tiempo de curarte
— jajá me gusta que te hagas la difícil, me da más ganas de besarte, sentir tus ricos labios, sentir la suavidad de tu piel
— Eres Solo Un ¡Asqueroso Enfermo!
— Érica no sabes la cólera que me daba cuando te veía junto a Nick, ese imbécil no te merecía y cuando lo vi con otra mujer no dude un segundo en tomarle las fotos, el solo te engañaba quería dársela de mujeriego pero yo no lo permití
— te doy la gracias por eso pero ni aun así voy a caer en tus garras
— y el otro idiota de Matías
Yo lo mire con cólera por insultar a Matías
— el no es ningún Idiota, Steve
— como que No, el sabia que tu vendrías y aun así se fue a Argentina, si te hubiera querido de verdad hubiera hecho lo posible por quedarse, al menos por unas semanas pero nunca lo hico
— y tu ¿cómo sabes eso?
— Erick me lo conto
Aunque me dolía, Steve tenía razón, Matías se hubiera quedado por mí, pero no lo hico
— visto, ¿tengo razón? o no Érica, el no te quiere, en cambio yo si
Yo me sentí dolida por lo de Matías y Steve aprovecho esa debilidad para besarme el cuello
— Déjame, Steve — su lengua en mi cuello me hico debilitar y ahora suplicaba pero no luchaba como debía ser, al contrario parecía que su manera de besarme el cuello me retenía
— Que Deliciosa Piel, que tienes Érica, vamos princesa, Déjate llevar, te hare gozar, te hare descubrir los grandes placeres, quien mejor que yo para enseñarte, los otros hombre solo buscan satisfacerse ellos mismos, solo son unos egoístas en cambio yo no.
Steve había dejado de retenerme con sus manos y trataba de voltearme la cara para besarme, yo me resistía pero sus labios sobre mi cuello comenzaban a hacerme sentir algo extraño, algo que hasta ese momento era desconocido para mí, me estaba ¡excitando!
— Steve, Déjame por favor — suplique — no me hagas más eso, yo soy tu sobrina…
— eso es, lo que más ganas me da de desearte, porque eres un deseo prohibido, Princesa no puedes negarte al placer, vamos Érica olvídate que soy tu tío y bésame con pasión ¡Sí!
— no, no puedo Steve, no puedo… — estaba completamente en sus garras
La verdad que trataba de resistir pero ya no podía negarme, sus labios me estaban ganando, era la primera vez que alguien me besaba el cuello y de esa forma
— Érica puedo sentir lo agitado de tu respiración, no luches más, deja que tus labios se unan a los míos
Ya no pude resistir mas y me di por vencida y voltee la cabeza, Steve y yo nos besamos.

Finalmente Steve hico realidad su más anhelado sueño, sus labios y los míos se habían unido, yo había resistido hasta donde había podido pero al final termine por ceder, el me besaba con una Gran pasión que ningún otro chico me lo había hecho antes, yo por mi parte ya había perdido, su manera de besarme me excito mas y lo bese con igual pasión.
Nuestros labios estaban como poseídos, no se querían separar, Steve coloco su mano izquierda en mi cintura mientras que la derecha la tenia detrás de mi cabeza acomodándome cada vez que hacíamos movimientos para la izquierda y derecha.
Steve no dejaba de besarme, en verdad estaba angustiado por besarme, tal vez porque eran los labios de su sobrina lo que lo excitaba más que nunca.
— ¡Que Ricos Labios! que tienes Érica, no me cansaría de besarte
Steve dejaba un momento de besarme para decirme palabras de gozo y de nuevo seguía besándome
— Que Delicia, así… Princesa Bésame…. Bésame, tú también te morías de las ganas por besarme…
Ya había perdido todo control sí que alguna vez lo tuve en aquella noche, estaba completamente sumisa a él, después de varios minutos de besarnos, Steve me beso otra vez al cuello mientras que su mano izquierda comenzó a bajar hacia abajo y una vez que llego hacia mis piernas me las acaricio, primero mi pierna izquierda la acaricio y subió su mano hasta mi pelvis mientras tanto nuevamente coloco sus labios sobre los míos, después comenzó a frotarme la pierna derecha hacia arriba y abajo, una vez que llegaba hacia mi pelvis bajaba hasta mi rodilla y comenzaba otra vez a subir, estuvimos así por varios minutos, El besándome mientras que con sus manos me acariciaba ambas piernas
— Que Suaves Piernas Que Tienes Mi Princesa — esas palabras que me decía me excitaba mas, Steve dejo de acariciarme las piernas y esta vez metió su mano por debajo de mi ropa interior y me acarició mi vagina
— como me lo esperaba tenias toda una selva escondida
Era la primera vez que unos dedos me frotaba mi vagina, yo hasta ese momento jamás me había masturbado y Steve me lo estaba haciendo y muy bien porque mi excitación comenzó a crecer y crecer
— Ahh… Steve Ahh… Mmmm Ahhh…..
— si que te gusta mis dedos en tu rica conchita
La verdad que sus dedos eran fabulosos, me estaban haciendo delirar de placer, mientras tanto Steve comenzó a meterme la lengua en la boca y como yo estaba recontra excitada hice lo mismo metí mi lengua en la suya, nuestras lenguas eran una sola.
Varios minutos después Steve comenzó poco a poco a sacarme la ropa interior, no era fácil porque con una mano me masturbaba y con la otra me quitaba mi braguita hasta que utilizo ambas manos y me lo saco de golpe.
Sentí un airecito por debajo de mi falda, Steve me abrió las piernas y coloco todo su cuerpo sobre mí y sentí su paquete, siguió metiéndome la lengua en la boca y a los minutos me dijo
— ahora mi princesa prepárate a gozar con mi lengua que te hare disfrutar tu primer orgasmo
Steve descendió hacia mis piernas, me levanto la falda y coloco su cabeza entre mis piernas y comenzó a lamerme el clítoris
— Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…………….. Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh…..
No podía creer el Gran Placer que sentía en ese momento, su lengua lamiéndome el clítoris me hacía sentir placeres desconocidos hasta ese momento y me dije a misma
— a esto me estaba resistiendo, ¡Que Delicioso placer! Aghhhhhhhh……..
Steve no dejaba de lamerme el clítoris, yo me estremecía y estremecía ante tal placer
— sigue Steve Ahhhhhhh……. No…. Pares…. Mnnn… Ahhhhhhhhh
Que lengua tan Fabulosa, estuvimos así por más de 5 minutos hasta que comencé a sentir algo diferente, mi cuerpo se estremeció más que antes, mis músculos se contrajeron, el placer aumento sin control y llegue a dar un grito lleno de placer
— Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
Hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh………………………………..
Agarre con fuerza el cabello de Steve, por poco y le arranco una gran cantidad, había tenido mi primer orgasmo y había sido una experiencia inolvidable.

Me quede agotada por unos segundos a causa de mi primer orgasmo y Steve nuevamente me beso pero esta vez dulcemente y me dijo
— Érica, ahora sabes lo rico que son los orgasmos y esto es solo el principio
— ¿Solo es el principio? — lo dije agotada y Steve dijo
— Si Mi Amor, esto recién a comenzado, aun desconoces varios placeres
Después de decir esas palabras Steve me beso otra vez y a los minutos otra vez descendió hacia mis piernas y comenzó a lamerme el clítoris pero esta vez me introdujo uno de sus dedos a mi vagina, esta vez el placer fue superior, me estaba follando con su dedo mientras que con su lengua me lamia el clítoris, me estremecía a cada momento, Steve me introdujo otro dedo ahora eran dos dedos en mi vagina pero esta vez sentí un pequeño dolor pero era ocultado por el delicioso placer
— Steve Aghhhh……. Ahhhhhhhhhhh…… Ahhhhhhhhhhhh… sigue por favor… no te detengas……… Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh
A los minutos llegue a experimentar mi segundo orgasmo pero esta vez más intenso que el primero cerré mis piernas aprisionando la cabeza a Steve y esta vez sí le arranque algo de su cabello
— Steveeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee………………………… Aggggggggggghhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…………………………….
Que delicioso orgasmo me hacía sentir Steve con solo su lengua y dedos, Después del inmenso placer abrí las piernas y libere a Steve quien de inmediato me beso otra vez
— así me gusta que Goces Mi Amor, quiero hacerte Gozar innumerables orgasmos
— Si, hazlo por favor Steve, hazme Gozar — nunca hubiera pensado que pronunciara esas palabras, esas suplicas.
Steve obedeció pero esta vez me saco mi suéter y en frente suyo estaban mis grandes senos que estaban duritos por la enorme excitación, a mi no me gusta usar sujetador, Steve las agarro con sus manos y comenzó a chupármelas, su lengua hacia giros alrededor de mis pezones, yo lo tome del cabello mientras gozaba con esa chupada, por momentos dejaba mis tetas y me besaba.

Después de varios minutos dejo mis senos y descendió a lamerme el clítoris pero esta vez me abrió el cierre de mi falda y me la saco, dejándome completamente desnuda ante él.
Steve subió a besarme y esta vez note que él se había quitado el bóxer, yo y mi tío Steve estábamos completamente desnudos, nunca me lo hubiera imaginado ni siquiera en una pesadilla pero era la pura realidad.
Note una inmensa cosa que me presionaba, era su polla que estaba ansiosa de entrar en mi tesoro, Steve agarro mi mano derecha y me llevo a su polla y me la hiso agarrar
— Ahhh… Princesa, Que Rico se siente sentir tu mano que me agarra la polla
— Es enorme — fue lo primero que dije
— así es Érica, es toda tuya
Era la primera vez que agarraba una polla, estaba tan duro y caliente, me dio un poco de miedo al saber que esa enorme cosa me entraría en mi conchita, pero ya no había marcha atrás
— por favor Steve, despacio si — Steve me beso y me dijo
— no te preocupes Princesa que no te lo voy a meter todita, solo la parte necesaria porque estas virgencita Mi Amor
Esas palabras me confortaron y Steve coloco su polla en la entrada de mi vagina y me la introdujo
— Auuuhhhhh…… — me dolió y me hico gritar de placer, una combinación fabulosa
— Ahhhhhhhhhhhhh…. — Steve dio un gemido de inmenso placer al entrar en mi preciado tesoro, a cada momento me la metía y sacaba, sacaba y metía, yo gemía de placer y dolor, mi propio tío me estaba follando, me había quitado la virginidad.
Ambos gozábamos al unir nuestros cuerpos, nos besábamos con una inmensa pasión, nos metíamos la lengua, ya no importaba nada si era mi tío, solo quería gozar y gozar y el obedecía.
Mientras Steve me la metía y sacaba me decía cuanto me había deseado
— Ahhh… Érica Mi Amor… desde que vi desarrollar tu Hermoso Cuerpo ya comenzabas a llamarme la atención Aghhh… me fue difícil creer que te deseaba más que a cualquier mujer, ninguna otra por más hermosa que sea podía hacerme olvidarte… Ahhhhhh…
— Mnnn… Ahhh… Hasta donde ha llegado tu obsesión Ayyy… me estás haciendo el amor Auu… a mí, tu propia sobrina Ahggg….
— Ohh… Ahhhh… si, así es, todos las ocasiones que te veía, me moría por besarte, y cuando estabas preciosísima, me carcomía por dentro por tenerte Ahhhh… incluso cuando hacía el amor con otra mujer cerraba mis ojos y me alucinaba que eras tú a quien estaba haciendo gozar Ahhhh…
— eres un Maldito Enfermo Ahhhh…. Alucinarte de esa manera conmigo
— pero… Ahhhh… no puedes negar… que ha valido la pena… Ahhh porque has descubierto los placeres de la carne Ahhh…. Estas que gozas Ahhhh… y gozassssss……
— Ahyyyyy…. Mnnnnn…. Sí que me gusta enormemente que me hagas el amor pero eso no quita que eres mi tío, aunque en este momento ya no tiene importancia, pero…. Ahhhh… aun así…. Eres un… concha sumare…. Por follarte a tu…. Deliciosa sobrina…… Ahhhh….

Nosotros seguíamos y seguíamos haciendo el amor, Steve me tomo de la cintura y levanto mi cuerpo y el quedo en posición de arrodillado mientras que yo estaba sentada sobre él y en esa posición me chupaba las tetas mientras que yo lo cabalgaba y cabalgaba, miraba al techo, tenía la boca abierta dejando escapar gemidos y gemidos llenos de placer y dolor.
A los minutos después Steve Se acostó de espalda a la cama y yo quede encima suyo, el seguía aprovechando que mis exuberantes tetas estaban a su disposición y las chupaba como un bebe sediento
— Ahhhh……. Ahhyyyyy……… Mnnnnn…… Auuhhhh… Ohhhhhh…
Eran los gemidos de placer que inundaban la habitación, estuvimos en esa posición por más de 10 minutos hasta que Steve ya no pudo más y saco su polla y me tomo de la mano para que lo masturbe, en ese momento salió chorros de esperma disparados a cualquier dirección, su polla parecía un Géiser
Mi mano se embarro con su liquido blanco pegajoso y yo por curiosidad lo probé con mi lengua y sentí algo muy salado, su olor no me pareció desagradable pero su sabor si era demasiado salado.
Steve se quedo agotado por algunos minutos pero sin embargo yo me acerque a su rostro y lo bese apasionadamente y Steve no se quedo atrás y volvimos a hacer el Amor.
Esa fue una noche lleno de placer, el muy perro había puesto una pastilla en mi vaso de agua para que pudiera hacerme el amor sin necesidad de usar condón y así gozarme a plenitud
Y al final nos quedamos dormidos abrazados como una pareja, aquella noche había perdido mi virginidad y no había sido un clásico novio si no que había sido nada más que mi tío Steve, y con eso inicio mi viaje hacia los demás placeres que descubriría más adelante.

La novia de mi tío

Jueves, febrero 5th, 2015

Hola chicos y chicas:
Hoy les voy a contar como me convertí en la novia de mi tío. Hace ya algún tiempo (yo tenía 17 años) llegó a mi casa Roberto un hermano de mi mamá el cuál se quedó a vivir un tiempo con nosotros, (mi padre no vivía con nosotros), tenía como 25 años era muy guapo y con un cuerpo atlético y bronceado.
Una vez que me estaba bañando, entró Roberto al baño y se me quedó viendo con bastante insistencia lo que me incomodó, pero no le dije nada, el me dijo que yo tenía un cuerpo muy bonito, con piernas largas, bien torneadas y lindo trasero, me dijo “te verías muy bien de vestido”.
Tiempo después, Roberto me preguntó que si alguna vez me había puesto ropa de mujer¡¡¡. Con algo de desconfianza y pena, le dije que si, que lo había hecho cuando no había nadie en la casa, me dijo que me había comprado un vestido y unas zapatillas de tacón, y que si quería probármelas lo hiciera cuando yo lo decidiera, otro día llegó con un paquete de maquillaje, el cuál también me regaló y me dijo que el día que yo quisiera vestirme de niña él me podría ayudar a hacerlo y sentir la experiencia de salir a la calle.
No tardé mucho en decidirme y unos días después le dije que ya estaba dispuesta ha hacerlo, me llevó a una casa que me dijo era de un amigo suyo, y ahí me ayudó con mi transformación, primero me dijo que me diera un baño, y ahí me dio un rastrillo para que me quitara todo el bello de las piernas, de las axilas y de la zona del pubis, yo comencé a sentir algo extraño en mi estómago, como mariposas, salí del baño y en la cama estaba el vestido y las zapatillas de tacón, además de un juego de ropa interior, un brasiere y unas pantaletas negras haciendo juego, me comencé a vestir, primero las pantaletas, ocultaban muy bien mi pene, luego el brasiere (tenía bastante relleno), el vestido era ajustado y de color azul con gran escote en la espalda y me llegaba un poco más arriba de las rodillas, me puse las zapatillas y al terminar, le llamé, y él comenzó a maquillarme, primero puso un poco de corrector en mis párpados y ojeras, cubrió toda mi cara con maquillaje ligero, luego tapó mis cejas con maquillaje espeso y las delineó, puso rimel en mis pestañas, y terminó con rubor y lápiz de labios, todo en unos tonos muy naturales, sacó una peluca corta hasta los hombros color miel, la cuál me ayudó a ponérmela, al terminar me vi en el espejo y cuál no sería mi sorpresa que me encontré con una hermosa mujercita.
Me pidió que caminara para ver si podía con los tacones (yo ya había practicado con tacones de mi mamá), y al ver que lo hacía bien me preguntó si me gustaba lo que veía, le dije que me encantaba lo que estaba viendo, estaba sin palabras, y me dijo que le gustaría que en vez de llamarme Mario me llamara María, y en ese momento me dijo que iríamos al cine, me puse muy nerviosa pero me encantó que me hablara en femenino y me dijera María.
Fuimos al cine y me llevaba del brazo como si fuera su novia, compró los boletos y entramos, en el cine se comportó como todo un caballero, solo me tocó la mano y puso la suya sobre mis rodillas pero sin propasarse, como tenía las piernas afeitadas la sensación era muy agradable, al salir del cine me llevó de nuevo a la casa de su amigo y en el camino se acercó a mi y me beso los labios con un beso muy corto y delicado que me encantó, se me quedó viendo y me preguntó que si quería ser su novia, yo estaba muy confundida y nerviosa, le contesté que sí, en la casa de su amigo me dijo que me desmaquillara y vistiera con mi ropa hombre, porque teníamos que regresar a la casa con mi madre.
Al llegar, mi madre nos preguntó que donde habíamos ido, él le dijo que habíamos ido al cine, mi madre no dijo nada y nos dio de cenar, cuando nos fuimos a dormir, (cada quién en su recámara), yo no podía dormir, y al poco rato entró Roberto a mi recámara se puso de rodillas junto a mi cama, me volvió a besar los labios y yo le correspondí con un fuerte abrazo, comenzó a desnudarme y ha besarme el cuello, las orejas, el pecho, el abdomen y al llegar a mi miembro, me comenzó a dar una rica mamada, al tiempo que me acariciaba las piernas, las nalgas y el ano, yo no sabía que hacer, y me quedé quietecita, en cierto momento sentí que me iba a venir y se lo dije, el me dijo que me viniera en su boca y se tragó mi semen, al terminar, me beso en la boca con algo de mi propio semen que le quedaba en los labios, se levantó y me dijo “nos vemos mañana chiquita”.

Al día siguiente, yo me fui a la escuela pensando solo en él, cuando regresé, mi tío le estaba diciendo a mi mamá que si me daba permiso el sábado, para ir al cine, mi madre le dijo que si, esperé con ansias el sábado, mi tío pasó por mi y de inmediato me llevó a la casa de su amigo para hacer mi transformación.
Al terminar me dijo que en vez de ir al cine iríamos a un bar, para platicar y bailar un poco, llegamos al bar y de inmediato me invitó a bailar y nos paramos a hacerlo, me abrazó de la cintura y me atrajo hacia el. Le dije que yo no sabía bailar, dijo, no te preocupes, yo te llevo, solo balancéate al ritmo de la música.
Comenzamos a bailar y me sostenía de la cintura con mano firme, luego acercó su boca a la mía y me beso en los labios, un beso largo y tierno, yo me entregué a su boca y el metía su lengua en la mía con fuerza, yo comencé a sentir como se le paraba su miembro, y me dejé llevar, me acariciaba la espalda y de vez en cuando las nalgas, metiendo sus dedos entre mis glúteos, bajé mi mano y le acaricié el miembro era grande y grueso, yo me sentía soñada, divina.
Estuvimos bailando por un rato hasta que me dijo que teníamos que irnos, me llevó de nuevo a la casa de su amigo y al entrar me comenzó a besar y a desvestir, yo me dejé llevar y también lo comencé a desvestir, abrí su bragueta y metí la mano hasta tocar su miembro, él se desabrocho su cinturón y bajó todo su pantalón y bóxer, al tiempo que me hacia hincar frente a él,
Me dijo que cerrara los ojos y mojara mis labios, lo hice y empecé a sentir como tocaba mis labios con su miembro, me pidió que mojara mis labios nuevamente y que no abriera los ojos para nada, yo sentía su miembro por toda mi cara y comencé a sentir como lo metía poco a poco dentro de mi boca, me dijo que lo apretara con los labios y repetía que no abriera los ojos, le mamé la verga no sé cuanto tiempo pero me pareció una eternidad, y una alegría, me levantó por las axilas y terminó de desvestirme, abrí los ojos en el momento que me recostaba sobre la cama boca abajo, mi tío se recostó sobre de mí y empezó a besarme el cuello, la espalda, las piernas, a lamerme el ano, a morderme las nalgas, yo no sabía que hacer y solo daba pujiditos de placer, me levantó por la cadera y seguía lamiéndome el culo y mordiéndome las nalgas, me preguntó que si era virgen, le dije que si, entonces, metió uno de sus dedos en mi ano y yo sentía la gloria, me dio varias nalgadas suaves y me dijo que si quería más, le comente que lo que quisiera hacerme estaba bien, que era totalmente suya, puso algo suave y pegajoso en mi ano (era lubricante), y me metió nuevamente un dedo me pregunto que como me sentía, le dije que bien, después metió dos dedos, luego tres, y así me tuvo largo rato, en seguida volvió a ponerme lubricante y sentí que acercaba su miembro a mi ano, lo metió un poco y esperó que mi ano se acostumbrara a su gran tamaño, me dio un par de nalgadas y de repente metió todo su miembro por mi culo, yo sentí que me partía en dos, pero me aguanté, porque ya estaba muy excitada y caliente, yo mordía la almohada y ahogaba mis pequeños grititos, me dijo que pujara y gritara todo lo que quisiera porque nadie nos podía oír, me tomó por la cadera y arremetía fuerte contra mi culo, me la metió algo así como cinco minutos y después se vino dentro de mi, yo estaba muy caliente y sentía que mi verga casi se me desprendía del cuerpo, Roberto me tomó el miembro desde atrás de mí y sin sacarme su verga del ano me masturbó, tuve la venida más asombrosa de mi corta vida, sentía calambres por todo el cuerpo y una sensación de languidez riquísima,
Me dijo que nos vistiéramos porque ya teníamos que irnos, llegamos a mi casa, mi madre nos saludo sin sospechar nada, cenamos y nos fuimos cada quien a su recámara, al rato de estar dormida, sentí que alguien se metía en mi cama, era mi tío, traté de voltearme pero me dijo que no me moviera, se puso detrás de mi en posición cucharita, y comenzó a quitarme la pijama, me acariciaba el cuerpo, las nalgas, las piernas y el ano, sentí que me ponía algo de lubricante y luego metía su verga en mi culo me dolió un poco pero no dije nada, no tardó en venirse, al terminar extendió su semen por todo mi culo y piernas, se salió de mi cama y al besarme me dijo “nos vemos mañana chiquita” me encanto que me tratara como mujer.
Se me fue haciendo costumbre recibir a mi tío en mi cama casi todas las noches de las siguientes semanas, yo lo esperaba desnuda y él me comenzó a dar unas pastillas que me dijo eran para que me salieran pechos y se ensanchara mi cadera, también me ponía unos parches cada vez que me hacia el amor, yo me sentía soñada.
Comencé a ver y sentir cambios en mi físico, me comenzaron a crecer los pechos un poco, se afinó mi cintura, se ensanchó mi cadera, la poca barba que yo tenía se había escaseado aún más, la voz que de por sí era delgada, se agudizó mucho más, en todo ese tiempo dejé de cortarme el cabello y cuando me transformaba en mujer lo podía hacer muy bien, en la escuela comenzaron a notar mis cambios y tuve que empezar a usar ropa más gruesa y dejar de nadar en público.
Un día Roberto le dijo a mi mamá que tenía que hacer un viaje a una ciudad cercana por motivos de trabajo y que le gustaría que lo acompañara, mi madre me dio permiso y al día siguiente nos fuimos de viaje, antes de salir de la ciudad, pasamos a la casa de su amigo y me transforme en mujer, Roberto me tenía preparada una maleta con algunos vestidos, zapatillas y todo lo necesario para viajar como su mujer, desde ese momento anduve vestida de mujer todo el tiempo.
Cuando llegamos a la ciudad vecina, ya era de tarde, y llegamos a una casa en la que había una fiesta, Roberto me presentó como su novia, y comenzamos a alternar con las demás personas, en cierto momento me vi al lado de dos amigos de Roberto y uno de ellos me invito a bailar, empecé a bailar con él, y me apretaba con fuerza, Roberto, que me miraba desde lejos me hizo una seña de que no había ningún problema, en ese momento se nos acerco el otro amigo de Roberto y se nos unió al baile, yo tenía uno en delante y otro detrás, y sentía como me arrimaban sus miembros, uno de ellos propuso que son fuéramos arriba, porque seguramente yo estaba cansada del viaje, acepté y nos fuimos a una de las recámaras, al entrar me comenzaron a desvestir, pero para evitar problemas les dije que no era totalmente mujer, me dijeron que ya lo sabían, porque Roberto ya se los había comentado.
Una vez desvestida, me sentaron en un sillón y acercaron sus vergas a mi boca y comencé a mamarlos a los dos, uno de ellos se sentó y me hincó en el sillón para que se lo mamara todo, yo lo mamaba hasta casi ahogarme mientras que el otro me levantaba de las caderas, me mordía las nalgas y sobaba mi ano, yo estaba extasiada, tenía una verga en la boca y otra a punto de entrarme por el culo, al metérmela dí un gritito de placer y abrí más las nalgas con mis manos, el de atrás me dijo “que buena putita nos trajo Roberto” de repente me sentí ofendida, pero muy contenta, el que me estaba cogiendo, sin sacarme la verga del ano, me jaló y me sentó de frente a él y acercándome a su pecho, me besaba la boca con gran frenesí y yo estaba que me venía de caliente, se recostó de espaldas y al estar sobre su pecho el otro chico se me acercó por atrás y comenzó a meterme su verga por el culo, no lo podía creer, tenía dos vergas en el culo, y sentía la gloria, no tardaron mucho en venirse, y me llenaron de leche todo el cuerpo, las nalgas, las piernas y hasta la cara.
Roberto entró a la recámara y sus dos amigos se salieron sin decir nada, él me abrazó y me dijo que estaba muy orgulloso de mi por como me había portado con sus amigos, me besó en la boca largo y tendido, me acostó boca arriba y me levantó las piernas hasta sus hombros, y sin más ni más, se bajó los pantalones y me metió su verga hasta el fondo, mientras me cogía y me apretaba los pechos, me dijo “eres le novia más linda que jamás haya tenido”, eso me reconfortó mucho, y me encantó, en ese momento me tomó la verga y me masturbó con gran delicadeza y cuidado, me sentía feliz.
Todo esto pasó muchas veces en el transcurso de dos años, yo me sentía su mujer y él me decía que era mi hombre, pero un día Roberto conoció a una chica, y se enamoró perdidamente de ella, se comenzó a alejar de mi, y a ignorarme, yo pensaba que era para darme celos, pero cuál sería mi sorpresa que de repente se fue a vivir con ella, dejándome abandonada sola y triste, estuve deprimida mucho tiempo pero al fin conocí a un chico divino y comencé una nueva historia, que ya les contaré en otra ocasión.

Suya por siempre Marifer.

Mi cuñada

Sábado, enero 31st, 2015

Soy de Venezuela junto con mi esposa. Tenemos 23 años casados y nuestra vida sexual me atrevo a decir que es lujuriosa y fantasiosa ya que nos hacemos de todo y todo vale. Ella 46 años, mide 1.59 mts es curvilínea, ni gorda ni delgada, buen pompis y excelente tetis, por mi parte 48 años, mido 1.62 mts, delgado, hago gym lo que me ayuda verme mejor y bien dotado (humildes 23 cms).
Mi experiencia extramarital en verdad no es muy frecuente porque en verdad mi mujer me llena y satisface todo lo que mi loca cabeza puede soñar.
Por cuestiones de trabajo me fui a México y allí nos radicamos; en las pasadas vacaciones de invierno nos visito mi suegra con mi cuñada (ella mayor que mi esposa, 49 años). Mi suegra estuvo 35 días y mí cuñada 15 días. Todo el tiempo salíamos juntos enseñándoles la ciudad y sus alrededores, teníamos el tiempo ocupados atendiendo a nuestros invitados y casi no intimábamos mi esposa y yo, el primer fin de semana con ellos mi esposa los iba a llevar a una región turística con sus pirámides que esta a 4 horas de la ciudad y se iba a quedar por allá todo el fin de semana y yo me debía quedar trabajando, entonces el viernes le dije a ella, oye hoy quiero pelea y ella acepto. Esperamos a que mi cuñada y suegra se acostaran y empezamos la función; fue genial ya que nuestra casa es un poco chica y todo se oye pero le dimos rienda suelta a nuestra lujuria y nos hicimos de todo. Estando en plena faena pude ver a mi cuñada abriendo de a poco la puerta y estaba viendo todo con plena atención. Esto me puso a mil, e hizo que mis instintos fueran salvajes hacia mi esposa. El final fue majestuoso ya que lo hicimos anal, y esto con mi esposa es maravilloso. Al final ella cerro la puerta y nosotros nos quedamos dormidos hasta el otro día. Yo me fui temprano al trabajo y a las nueve mi esposa me llama para decirme que ya se iba, pero para mi sorpresa me dice que mi cuñada había amanecido indispuesta y que prefería quedarse y por lo tanto yo me iba a quedar con ella hasta el lunes que ella regresaba del paseo.
Mi cuñada como dije tiene 49 años, la misma contextura de mi esposa con mas pompis pero menos tetis. En resumen no esta nada mal. Cuando llegue a las 8 de la noche ella estaba viendo televisión en la sala, nos saludamos y me fui a mi cuarto para ducharme. Al salir y bajar ella igual se estaba duchando, al salir envuelta en su toalla y verme se asusto. Nos reímos un poco por la situación pero ella fue a su dormitorio y se puso su ropa de dormir y salió a platicar conmigo. Hablamos de diferentes temas hasta la conversación del sexo; en este punto yo le hable de como era la relación entre su hermana y yo, que no teníamos ningún tabú, que hacíamos de todo, ella estaba como hipnotizada por lo que le estaba diciendo hasta que le solté lo de la noche anterior, diciéndole bueno tu ya pudiste ver como lo hacemos! Ella quedo petrificada, mirándome y no pudiendo creer lo que le había dicho; me dice que no entendía lo que le estaba diciendo, a lo que yo le respondí no te hagas yo te vi como estabas espiándonos anoche, es mas al verte fue que decidí darle por detrás a tu hermana, Te gusto? Ella bajo la mirada y asintió con la cabeza; haciendo eso yo me acerque a ella y me baje mi short, me quede en bóxer, y le tome la mano y se la puse en mi bulto y le dije, quisiera creer que te quedaste para también disfrutar como tu hermana, entonces ella sin soltar mi bulto levanto su mirada y me dijo, que si era cierto que quería disfrutar como ella pero que tenia miedo porque nunca había estado con alguien con ese tamaño.
Lo que sucedió después fue maravilloso, ella me quito el bóxer y empezó a acariciar mi miembro, luego se lo llevo a la boca y empezó a succionar como una gran experta. A todas estas, yo empecé a desvestirla y quedamos desnudos, ella sin soltar su premio y yo empezando a acariciarla y tocarla toda. Apenas iniciamos un 69 riquísimo ella se vino de una manera única, a diferencia de su hermana, ella convulsiona y eso me puso mas caliente; aun temblando por el orgasmo me pude encima de ella y con mi lengua pude saborear todo su jugo, mis dedos no dejaban de entrar y salir de su vulva, dos y hasta tres dedos entraban y salían sin cesar. Luego le coloque una almohada debajo para levantarla un poco y continué mi trabajo oral, ahora también su ano estaba a mi disposición. Esto la puso a millón no dejaba de gemir y hasta pequeños gritos daba de placer. Cuando la iba a penetrar ella me detuvo y me dio otra mamada fenomenal, yo estaba que me venía ya que el placer era inmenso. Estuvimos intercambiando momentos, en unos ella me comía, y en otro yo me comía su almeja pero sin llegar a la penetración. Intente de nuevo penetrarla pero ella de nuevo me detuvo, allí me di cuenta que no quería, que estaba retrasando ese momento; entonces me detuve y le pregunte si no quería ser completamente mía y me responde que en el fondo si, pero temía que le hiciera daño ya que tenia 2 años sin tener relaciones y además mi verga era la mas grande que había visto. Ya yo estaba por reventar y quería hacerlo dentro de ella así que le dije que lo haríamos de a poco y que no le iba a hacer daño, entonces ella acepto. Me levante fui a mi habitación y busque un lubricante que en una ocasión compramos para hacerlo anal mi esposa y yo. Cuando regrese mi cuñada estaba esperándome con cara de apenada y le dije, no te preocupes que cuando lo tengas adentro te hare ver el cielo con sus estrellas, así le pude sacar una pequeña sonrisa. Me puse el lubricante en la cabeza y empecé tratando de entrar de a poco, en verdad lo tenia un tanto cerrado a pesar de estar súper lubricada con tantos orgasmos; finalmente entro la cabeza y empecé el vai ven lentamente penetrando poco a poco su vulva, ella me hacia señales de dolor pero yo solo me estaba concentrando en metérsela. Cuando ya iba por la mitad ella me suplico bueno me grito, párteme en dos pero ya! No había terminado de decir eso cuando yo le clave el resto de mi verga hasta el fondo, solo pude escuchar un grito ahogado que ella misma se tapo con un cojín. Ya dentro de ella empecé a taladrar esa fosa de una manera salvaje y ella no dejaba de gemir, gritar y aullar; cuando me faltaba poco para acabar ella empezó a convulsionar, estaba acabando de nuevo pero esta vez mucho mas fuerte, su cuerpo se arqueo, sus músculos estaban muy tensos y sus ojos se pusieron blanco, yo viendo ese espectáculo le imprimí mas fuerza a mis embistes y al minuto estaba igual acabando llenando toda su vulva. Nos quedamos un buen rato quietos, cuando me separe de ella ya mi miembro estaba flácido. Ella se quedo en su cama, yo la mire entonces ella se volteo y se arropo. Yo me fui a mi habitación hasta el otro día.
Al otro día me levante a eso de las 10 de la mañana, ya ella estaba en la sala viendo tv, al verme me saluda dándome un beso en la mejilla y preguntando si gusto un café, a lo cual asentí. Ya sentado en el sillón y con el café en mis manos ella me comenta que su hermana había llamado pero yo estaba aun dormido y ella respondió el teléfono. Que todo por allá estaba bien y que si seguía así mañana por la tarde deben estar llegando. Dicho esto la mire y ella me comenta que le había pedido permiso para que yo la llevara al cine a lo que mi esposa le dijo que no era necesario dicho permiso y que podía hacer conmigo lo que quisiera! El resto del día lo pasamos cada quien en lo suyo, casi sin contacto ni mucho menos hablamos de la noche anterior. Yo compre las entradas por internet para ver MI4 para las 7 de la noche. A las 6:30 salimos al cine y vimos la película, dentro de la sala ya avanzada la película ella me toma la mano y yo no me opuse, al tiempo ella me besa la mano y nos miramos y no dejamos pasar mas tiempo nos besamos apasionadamente; ella había ido con una falda lo cual me facilito mi ataque a sus zonas mas recónditas las cuales fácilmente estaban húmedas. De mas esta decir que la ultima media hora de la película no la vimos echando mano a todo lo imaginable e inimaginable, parecíamos pulpos.
Ya saliendo del cine en el mismo centro comercial le dije que me esperara en una banco mientras yo iba al baño lo cual era mentira ya que fui a una farmacia y compre una tableta de Viagra la cual me tome de inmediato; como les dije anteriormente, mi esposa y yo hemos hecho de todo, y probar Viagra es una de esas cosas y fue genial ya que no soy un joven que puede tener espontáneamente varias erecciones, allí necesito esa ayuda y esta noche iba a ser grandiosa a mi entender. Camino a casa casi no nos dirigimos la palabra pero en el ambiente se notaba que ambos nos teníamos unas ganas de comernos mutuamente.
Al entrar a la casa le dije a mi cuñada al oído quiero comerte toda y quiero sudarte toda la noche a lo que me respondió yo sé que mi hermana me dijo que hiciera contigo lo que quisiera y que eso no incluía esta situación pero que ella solo quería saber de primera mano lo que seria capaz de hacerle. Al final solo me susurro, hazme lo que quieras y como quiera, soy tuya. Dicho esto en la misma sala la desvestí y la bese apasionadamente y nos fuimos a su habitación; esta vez si la penetre totalmente y de un solo envío y ella acepto todo, hicimos oral y penetraciones de diferentes posiciones, le azote sus nalgas, le mordí sus pezones, ella me mamo mi verga de manera genial, me mordió mis testículos, me soplo mi verga, yo le metí un dedo en su ano y ella hizo lo mismo conmigo en fin era una fiera en la cama. Lo más cercano a mi esposa, si no supiera que era su hermana hubiese creído que era un clon. Durante todo el tiempo ella tuvo múltiplos orgasmos y yo estaba a mil, cuando la estaba penetrando a lo perrito aproveche y le metí mi dedo gordo en su ano a lo que se quejo de que le dolía a lo cual no le preste atención y seguí taladrando en ambos agujeros sin contemplación. Finalmente luego de una hora aproximadamente termine acabando dentro y ella convulsionando como loca. A diferencia del día anterior, esta vez me quede con ella a su lado; hablamos de lo maravilloso que había sido todo, yo le pregunte si lo que me había dicho al principio era cierto que era mía totalmente, ella me miro y me dijo que si. Dicho esto me levante y le digo entonces te voy a sodomizar. Ella al escuchar eso me dice, que nunca lo ha hecho y que no quiere porque le va a doler mucho, entonces le digo tienes 2 opciones, o me lo das o te violo.
Ella no sabia si estaba hablando en serio o en broma, pero solo atino a decir que una de sus fantasías era ser violada porque le llamaba la atención lo violento y brusco. Hermanas tenían que ser ya que a mi esposa le gusta que la viole a cada rato y que la golpee y ultraje a cada rato, claro sin dejar marca.
Al confesarme esto le dije, entonces te voy a violar e inmediatamente le di una cachetada que la dejo tendida en la cama ella me miro sonrió y me dijo no te dejare no vas a poder hacerme tuya jamás, obviamente siguiendo el juego. Le fui a dar otra cachetada y ella la detuvo levantándose rápidamente de la cama, empezamos a forcejear y fácilmente la pude someter no sin antes darle un golpe en el estomago haciéndole perder el aire cayendo de rodillas ante mi; la tome por el pelo y le dije empieza mamar como la perra que eres (así le digo a mi esposa en nuestros juegos eróticos, lo cual la pone a mil), ella apenas pudo recuperar el aire me miro con miedo y con lujuria a la vez y me tomo mi verga y se lo trago todo y comenzó a mamar. Yo mientras me mamaba le empecé a hablar de una manera grosera y caliente para excitarla más, en eso ella trato de morderme la verga a lo que le respondí con una cachetada tirándola al piso, la agarre por el pelo y la arrastre a la cama en donde la tire boca abajo dándome una visión completa de sus nalgas. En esta posición tome el cinturón de mi pantalón tome una sabana y cubrí su cuerpo desde la espalda hasta la rodilla y le dije que no se moviera; ella fue obediente pero no sabia lo que vendría ya que no me podía ver, entonces tome los forros de las almohadas y sujete cada brazo a la cabecera de la cama dejándola casi inmóvil. Ella me pregunto que le iba a hacer y le respondí te voy a violar perra, te voy a azotar para que aprendas a ser obediente, ella solo enmudeció al oír esto. Apenas termine de decir esto le di el primer azote con el cinturón, ella solo hundió su cabeza en la cama, luego del primer azote le siguieron 4 mas uno mas fuerte que el otro, desde la espalda hasta las nalgas, allí me detuve y me arrodille delante de ella y le ordeno, mámamelo perra y atrévete a morderme de nuevo, ella empezó a mamármelo de nuevo; mientras ella me mamaba la verga le empecé a dar mas azotes entre la espalda y sus nalgas las cuales se movían con cada golpe. Le pude ver como le bajaban unas lagrimas por su cara, entonces me detuve la descubrí para verificar que no se había marcado y para entonces darle un poco de placer, dándole una buena mamada de vulva y ano que le hizo acabar con convulsiones; con aun convulsiones le levante por el culo y me coloque por detrás y de un solo envión la penetre en su vagina, que estaba tan lubricada que le entro mi verga hasta el fondo y empecé a bombear salvajemente, ella empezó a gemir y gritar de placer desenfrenadamente. Mientras la penetraba le metí primero un dedo luego dos y hasta 3 dedos en su ano, notando la resistencia que oponía pero ella no podía evitar lo que le venia. Ya con 3 dedos dentro de su ano y su vagina llena a reventar ella ya estaba súper excitada entonces saque mi mano de su ano y con el cinturón hice una especie de lazo el cual pase por su cabeza ajustando la punta en su cuello y la otra punta en mi mano izquierda, con mi otra mano (derecha) volví a meter 3 dedos en su ano yseguí cabalgando con ella gritando y gimiendo como loca hasta que empecé a jalar mi cinturón provocando que le faltara aire (ahogando) ella me empezó a decir que parara que se ahogaba pero yo seguía dándole duro hasta que empezó a convulsionar , allí solté el cinturón enterrando su cabeza en la cama, le saque los dedos de su ano y saque mi verga, ella cayo convulsionando; entonces no perdí la ocasión y me puse detrás abrí sus nalgas y de un solo tirón le clave mi verga en su virgen ano. Dentro de su convulsionado cuerpo acabando le pude escuchar un quejido pero ya el mandado estaba hecho, empecé a cabalgar encima de su culo frenéticamente ella término de convulsionar y empezó a gemir, llorar y quejarse todo simultáneamente. Yo estaba en lo mio, disfrutando ese pedazo de cuerpo, comencé a intercambiar entre su ano y su vagina poniéndola a ella a tope de nuevo. Estábamos totalmente mojados de sudor, pero como estábamos disfrutando. Ella me pidió que la soltara y eso hice, entonces me pidió que la penetrara boca arriba, la complací levantando sus piernas y la penetre por el ano primero, ya se le iba toda mi verga hasta sus intestinos y al ver su cara de dolor y placer me puso a mil con lo cual imprimí mas violencia y velocidad en mis embestidas, ella ya estaba por acabar de nuevo cuando yo me propuse a acabar juntos, lo cual hicimos fundidos en un solo grito. Nos quedamos dormidos juntos, así nomas, todo sudado, ella toda llena de sudor y semen.
Amanecimos juntos en la cama, yo me levante y tuve que ir a trabajar y la deje dormida. Mi esposa llego ese día y la rutina familiar se restableció de nuevo. Pero algo me dice que esta historia continuará.
Espero les haya gustado mi experiencia.

Hombre de familia

Lunes, enero 26th, 2015

Hola, mi nombre es Soledad y voy a contarles algo que estoy viviendo desde hace ya unos meses, vivo en las afueras de Bs As con mi familia en una casa grande, el terreno tiene 3 edificaciones que son ocupadas por distintos miembros de mi familia.
En la casa del frente vivo junto a mis padres, Caro y Andrés.
En la casa del medio mis tíos, Daniel y Clara y en la tercera casa mi tía Andrea junto a su pequeño Tomy de solo 6 años ya que se separo hace mas o menos 3 años.
Como dije me llamo Soledad, 18 años, mido 1,72 y muy buen cuerpo…. Como dicen toda una yegüita, ojos claros, rubia, 92, 62, 90 son mis medidas.
Cierto día me levanto y siento voces que venían de la cocina, eran mi madre y mi tío Daniel que charlaban, mama le contaba que la relación con mi padre no estaban bien, que hacia meses que mi padre no era el de antes, me quede escuchando sin que ellos notaran mi presencia. Mama es una mujer de 37 años pero muy linda mujer y su cuerpo es muy apetecible para los hombres ya que se conserva muy bien y activa.
En la charla ella le contaba que hacia como tres mese que no tenían relaciones y que ella necesitaba eso, pero que el no le estaba dando bola, también le dijo que oportunidades de hacerlo con otro hombre no le faltaban, pero que no quería hacerlo por respeto a la familia.
Mi tío la escuchaba y le dijo –debe ser momentáneo, sabes como es esto de los negocios y el se preocupa por Uds. las dos-
-si- dijo ella –pero vos sabes como es esto o será que ya no le parezco linda- el rio y le dijo que eso no era así, que ella era muy linda y que su cuerpo era muy deseable aun.
-vos crees eso?- pregunto ella.
-claro respondió el, mira como me pongo yo por lo que me estas contando… y se paro frente a ella y guío su mano hasta su bragueta.
Ella lo miro nerviosa al sentir en su mano el miembro de mi tío, pero no la quito
¿Queres verla? Pregunto el, ella no respondió, solo lo miro, acto seguido el bajo el cierre y saco algo muy grande y gordo, eso a pesar que aun no estaba duro del todo, volvió a llevar la mano de mi madre a su miembro ahora, ella lo tocaba, lo acariciaba atónita.
-Dale, probala- le dijo, ella volvió a mirarlo y paso su lengua por esa pija a lo largo.
-mmmmmm- escuche decirle, luego le dio un gran cupón el la cabeza de la pija, se dejo llevar y empezó a mamarla con ansias, mi tío cerraba los ojos y le decía –Que bien que la chupas Caroooo- ella seguía mamando esa pija, ahora sin ningún pudor intentaba tragar lo mas posible pero era muy grande, el la detuvo porque le dijo que si seguía lo iba a hacer acabar y quería saciar sus ganitas, la sentó sobre la mesa y como ella estaba con una bata la abrió dejando sus tetas al aire, tetas que masajeo y chupo con gran placer para mi mami, luego fue mas abajo, le quito la tanga y le empezó a comer la conchita, mi madre no se aguanto mucho y acabo en segundos entre gemidos.
-Ponemela- le pidió, el se acerco a ella y la ensarto de una, mi madre se aferro a el con sus piernas y entre gemidos le dijo – Que hermosa verga tenes Danny, mmmmmmmm-
El la bombeaba hasta que en un momento dado levanto las piernas de mami en sus hombros y la cogia así sin parar, mi madre soltó su tercer orgasmo cuando el le pidió ponérsela por la cola, -no ahora no- le dijo ella eso será después, tengo que ir a trabajar
El dijo que acababa, ella le pidió que no lo hiciera dentro de ella, -entonces chupamela- rogó el, mi madre se hinco de rodillas y empezó a mamarla hasta hacerlo acabar y para mi asombro ella se trago toda la leche que soltó mi tío Daniel, quedaron exhaustos, ella dijo -déjame que termino de arreglarme, después hablamos y vemos si te doy lo que me pediste recién…jeje- el la miro y salio de allí, mi madre fue a ducharse y luego se marcho.
Yo tuve que masturbarme por todo aquello que había visto ya que termine con mi conchita hecha una sopa.
Pasaba la mañana y no me había cruzado con mi tío, el trabaja en su casa, no importa de que. Salio al medio día porque iba a buscar a mi tía Andrea al centro de la ciudad que no queda lejos de casa, esta había llevado a Tomy al cole y paso a comprar algunas cositas.
Andrea es la menor de las hermanas de mama, tiene 25 años y es realmente hermosa con un cuerpo delicioso y una cola que enloquece a todos los hombres, aun a mis amigos que son mucho menores que ella.
Yo estaba en mi habitación cuando el auto de mi tío estaciono en el garaje, quizás ellos pensaban que no había nadie, pero me estire por la ventana y sorpresa, Andrea estaba chupandole la pija a mi tío, veía las ganas con que lo hacia mientras el acariciaba todo lo que encontraba debajo de la tanga de Andy y eso me volvió a calentar, tanto que me quite mi tanguita en segundos y empecé a tocarme nuevamente, pero todo se termino rápido, porque Andrea le pidió que siguieran adentro, bajaron del auto y veo que mi tío guarda la tanguita de Andy en su bolsillo, estaba en bolas mi tía y el aprovecha para meter su mano debajo de su pollerita corta, -ya te voy a dar eso que deseas tanto- le dijo ella sonriendo pícara
Mi curiosidad era imposible de frenar, quería ver como seguía eso, así es que me fui sin que lo notaran hasta una de las ventanas de la casa de atrás, desde allí podía ver como mi tía estaba sentada en la cara de mi tío, este la chupaba toda mientras ella gemía y le pedía más y más. En un momento ella se inclino y comenzó a chuparle la pija, esa pija enorme que tiene Daniel… -mmmmmmmm, papi todo esto me vas a meter en la colita?- pregunto Andy, -si bebe, toda como le gusta a este culito hambriento que tenes- le contesto el, imaginen como estaba yo a esa altura, mi conchita no paraba de chorrear líquidos. Andrea lo mira y le dice –ya es hora papi- y dándole la espalda comienza a abrir sus nalgas dejando ver lo dilatado de su ano, tarea que logro la lengua y los dedos de Dani, apoya la cabezota en la entrada de su culito y comienza a sentarse en ella….
Baja lentamente jadeando haciendo entrar esa pijota en su culito, mientras mi tío suspira profundo mientras mira como ese culito devora su enorme verga.
-uyyyyyyyyyyyyyy papi, entro todaaaaaaa- grita ella
– Si nena entro todaaa, que golosa es tu colita- ella empezó a menear ese culo que tragaba y tragaba mas y mas esa verga veía como entraba y salía con mas ritmo cada vez es pija, ya había acabado en silencio como dos veces tocándome, mientras ellos seguían con su faena. En eso veo que Andrea lo mira y empieza a girar ensartada en mi tío…-que ricooooooooo- grito ella
-voy a llenarte el culito de leche bebe, decía mi tío mientras la bombeaba sosteniendole las nalgas; -siiiiiiiiiiiiii llénamelo mi amor- decía ella y así gimieron fuerte ambos y supe que mi tío derramaba su leche dentro del culo de mi tía mientras ella acababa frotando su conchita depilada con sus manitos. Quedaron abrazados un rato largo, se besaban, sus lenguas se buscaban, abran estado así como media hora. Yo me fui de allí sin poder creer lo que veía. Mi tío no solo se cogio a mama ese día, también a mi tía que increíblemente le entregaba el culo con total desparpajo y calentura.
Ese día fue increíble, pero aun había algo más.
Al día siguiente todos salieron a trabajar temprano y en la casa solo estábamos mi tío y yo, me levante, me duche, me puse ropita muy chiquita, hacia calor y eso ayudaba a estar así vestida, pensé todo lo que había pasado el día anterior, mi novio hacia como una semana que no venia por una pelea que tuvimos, me daba vueltas en la cabeza lo de mama y de mi tía, baje con una bikini de color blanca y en la parte de abajo llevaba un pareo, fui a ver a mi tío, estaba trabajando y me acerque a el. –Hola solcito- me dijo -que linda estas hoy, vas a tomar sol?- pregunto
No, la verdad venia a molestarte- le dije… es que la compu no me esta funcionando bien, podes ver que tiene?
– si bombón ahora vemos que pasa- me dijo, el estaba con una bermuda y una remera ajustada que hace que se marquen sus formas, ya que tiene un muy buen físico a sus 40 y tantos que tiene, además juega al futbol y al tenis en la semana. Nos dirigimos a mi habitación, yo iba delante de el y podía sentir su mirada en mi cola que se bamboleaba ante sus ojos, con esa sensación en mi entramos, la luz del sol entraba por la ventana encendí la compu para que el viera que pasaba, no sin antes poner como fondo de pantalla una foto mía donde estoy en una tanga diminuta como fondo de pantalla, en ella estoy de espaldas y se puede apreciar bien mi colita, al verla el como que se sorprendió.
-mmmm que linda foto bebe-me dijo estas muy linda, yo solo lo mire, sonreí y le dije
-te gusta de verdad?- claro, pero no será fotoshop esto no? Me dijo… jajajaja rei y le dije que no, que era mía y no había eso que decía el, que acaso quería comprobarlo
-Por que no- respondió riendo, claro el no sabia lo que yo tenia en mente y tomándolo de la mano le dije, -siéntate aquí en mi silla de la compu- me puse delante de el y de espaldas a el, lo mire con una sonrisa picara y solté mi pareo delante de sus ojos quedando mi colita con la diminuta tanga que llevaba ante el. Me voltee y mirándolo le dije –ves que es mío- el miraba mi cola con deseo, casi absorto, podes tocarla para cerciorarte le dije… el puso sus manos en mis nalgas y me dio una palmadita, -es hermosa solcito- me dijo –Mati debe estar muy feliz con vos- le dije que no era tan así, que estábamos peleados, que hacia mas de 10 días que no nos veíamos y que además el se entusiasmaba con mi cola pero que nunca lo deje hacer nada.
El me miro sorprendido y me pregunto -¿eres virgen aun?- rei y le dije que no tan así, que habíamos tenido sexo pero solo de manera convencional, luego me senté en sus piernas y pude sentir la dureza de su pija…-uyyyy, que pasa tío?- pregunte inocentemente, jeje, me dijo que no me enoje, pero que no podía contenerse, que mejor se iba y luego veríamos la compu, ¿No porque? Le dije mientras me movía suavecito sobre el, Sol por favor no hagas eso, me dijo, gire mi cabeza y mirándolo a los ojos le di un beso tierno en los labios, sin lengua pero en los labios, sentí como mi tanguita se humedecía y tomándole una de sus manos la lleve a mi vientre, el solo se dejaba llevar mientras yo seguía sintiendo como su verga crecía debajo de mi culito.
El empezó a acariciarme bien rico llegando a la entrada de mi tanguita, no se animaba, pero volví a tomar su mano y la guíe….. -ahhhhhh- suspire, el encontró mi conchita húmeda y depilada, bien suavecita y comenzó a frotarme suave y rico, no aguante mucho sus dedos jugaban en mi conchita y pronto le entregue mi primer orgasmo tomándolo fuerte de la mano como queriendo que se quedara a vivir allí, volví a voltear mi cabeza y esta vez le comí la boca, nuestras lenguas se enredaron en un beso caliente y sabroso, para luego retirarme y ponerme de rodillas delante de el, mis manitas bajaron el cierre de esa bermuda maldita que tenia aprisionado algo delicioso, metí mi mano y lo saque fuera, era realmente algo hermoso, grande, ancho y con los huevos acorde a semejante belleza, además ese liquido cristalino en la punta me hacían desearlo con locura, así es que no espere mas y me lo lleve a la boca, lo lamí todo entero, lo acaricie con mi lengüita y luego lo chupe largo rato miraba sus ojos cada tanto y lo veía gozar de mi boca, intentaba tragar toda esa pija pero no podía, en un momento me tomo de la cabeza y empezó a cojerme la boca, supe que iba a acabar y quería que lo hiciera en mi boquita, sentí el primer chorro golpear mi garganta y casi me ahogo, pero me recompuse y espere el resto, fueron 4 disparos mas dentro de mi boca hambrienta, seguí majándolo hasta que ya no salio mas leche, lo mire con la pija en la boca, limpiándola de los restos de leche, me levanto y me dio un beso como nunca me lo habían dado. Me cambiamos de lugar, ahora yo estaba sentada y el de rodillas frente a mí
Me corrió la tanguita y empezó a chuparme la concha desesperado, que rico era todo eso, la sabiduría con que lo hacia, lo vivaz de su lengua, dos orgasmos me arranco allí debajo lamiendo, me levanto un poco mas mis piernas y me lamia todo el culito haciéndome estremecer con cada lamida. –Solcito, perdón pero no puedo dejar pasar esta oportunidad bebe- me dijo, yo también lo deseo tío, conteste.
Se levanto y apunto su enorme verga hacia mi conchita palpitante, me incline para ver como eso tan grande entraba en mi, golpeo mi conchita con su pija, mmmmmmmm
Luego la apoyo en la entrada y empezó a meterla, me estremecí toda en un orgasmo delicioso que hizo que me fuera de golpe contra su pija enterrándomela toda de una, que placer mas grande sentí en ese momento, lo aferre con m is piernas y empeca a moverme, el aprovecho y me levanto en el aire para bombearme bien duro y rico. Sentia como esa pija entraba y salía arrancandome oleadas de placerasi me llevo y me apoyo en la cama, levanto mis piernas como lo había hecho con mama y me cojio largo rato, con un ritmo enloquecedor, sentia sus huevos golpear mis nalgas, señal que la tenia toda adentro, luego se tiro el en la cama y yo a montarlo, cabalgue poseida mientras el metia un dedo en mi culito y me chupaba las tetas, que hicieron que mis pezones se pusieran duros y tan puntudos como nunca, sentia y sentia, solo eso importaba, cada sensación era algo estremecedor, la forma en que mordia mis pezones, su dedo en mi culito y esa verga bombeandome me ponian a mil, acabe no se cuantas veces así.
Tanto que cai exausta sobre su pecho, me pidió que me ponga en cuatro y lo hice no sin antes poner una almohada bajo mi vientre, estaba como ida, solo obedecia a ese fenomenal macho que es mi tío, pronto sentí como me chupaba otra vez el culo y la conchita, su lengua era una delicia justo allí, donde quería sentirla, al poco tiempo llevo nuevamente su dedo a mi culito y mientras me deseaba me chupaba la concha, enseguida fueron dos dedos en mi cola y yo sin fuerzas me dejaba hacer, solo me interesaba gozar.
Saco sus dedos y escupio mi culito, lo mire y le dije –hacelo tío, es todo tuyo- tomo su verga y la apoyo en mi agujerito, estaba confiada en que podria, presiono y entro la cabezota de su pija, -ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, me rompes papi- atine a decir y quise cerrarle el paso, me dio una palmada y me dijo – ya esta bebe, ya sos mía, vamos amor abrelo para papi-
Mi culo ardia y me dolia com si me partieran en dos, pero me deje llevar, algo me decía que lo disfrutaria al fin, empezó a empujar, lento, bien suave, sentia como mi culito se llenaba de su verga, cada cm que entraba era una placentera sensación, podía sentirlo, hasta que pensé que había entrado toda ya que el se quedo quieto, yo gemía fuerte y lo mire por sobre mi hombro –aun falta la mitad bebe- me dijo y no lo podía creer, por eso pase mi mano hacia atrás y comprobe que no mentia, empecé a moverme con cuidado buscando darle placer y vaya si lo logre, sus gemidos se hacían ecuchar mientras me alentaba –así solcito, así bebe comelo todo…..mmmmmmmmmm- un calor me invadio totalmente y me del dolor al placer, el se dio cuenta y apuro sus embestidas, de pronto me tomo de las nalgas y me apreto contra el, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh dije, supe entonces que me había entrado toda, cai como desmayada pero aun así pude pasar mi manita debajo de mi conchita y me encontre con sus huevos pegados a ella.
Diooos…. toda su pija estaba dentro de mi me culeo así mucho rato, en un momento dado me la saco de un golpe y sentí como si hubieran estallado un globo, abrió mis nalgas y vio mi culito bien abierto, -amor que hermoso y abierto esta tu culito- me dijo
Y volvió a meterla toda dentro de mi, yo temblaba de emocion, de cansancio, de calentura, no se de que pero un escalofrio corria por mi espalda hasta mis piernas que apenas me sostenian, el apuro sus movimientos, sentí mas dura que nunca su pija, la sentia palpitar dentro mío –Sole voy a acabar, dentro de tu culito bebe- me dijo y se quedo quieto, entendi sus palabras y empecé a mover mi culo con las pocas fuerzas que tenia, quería complacerlo, se lo merecia y también estaba muy cansada. Moviendo la cola en circulos sentí como se aferro a mis caderas largando una exclamación al mismo tiempo que sentí como un chorro de su leche bañaba mi recto, fueron tres o cuatro chorros de leche caliente que pude sentir nitidamente, me frote la conchita para acabar por enesima vez y cai desplomada sobre mis hombros, el cayo arrastrado por mi encima mío, sentia las palpitaciones de su verga aun dentro, lo mire para buscar sus labios y darle un profundo y mojado beso, luego el beso mi cuello, mis orejitas, todo fue maravilloso, caliente y sin dudas mas de lo que había fantaseado cuando lo vi cogerse a mi madre y a mi tía. Entro al baño se aseo, yo me quede dormida luego de semejante sesion de sexo con mi tío, me desperto para decirme que iba a su casa, nos besamos como dos amantes calientes, le pregunte si le había gustado estar conmigo –claro bombón- fue su respuesta, aunque me pidió algo, quería que dejara a mi novio, que el seria mi amante cada vez que yo quiera, que no se bancaba que el pelotudo de mi novio me tocara. ACEPTE, si acepte su pedido, deje a mi novio, ahora soy para el, toda para el
Desde entonces somos amantes, bah soy una mas de sus amantes, esos 23 cm por 6,5 de carne me tienen ipnotizada y quiero ser solo para el.
Hay un hombre en casa al cual todas las mujeres de mi que habitamos hacemos feliz, se lo merece, es algo unico creo, pero es así.
Si les gusto este relato haganmelo saber a mi mail solí_bb@hotmail.com
Tengo mas para contar, por ejemplo cuando vi como mi madre le entregaba el culo o cuando me hizo vestir de colegiala para pasearse conmigo en lugares publicos, pero eso será en otra oportunidad.
Mandenme historias de incesto, me encantan y contestare sus mensajes.
Besos a todos

Con mi cuñado

Jueves, enero 8th, 2015

Era el cumple del suegro que vive en el campo casi a dos horas de la ciudad, ese viernes tenia trabajo hasta tarde por lo que mi marido se adelantó junto con sus hermanas para preparar el salón y poder darle una buena sorpresa de cumple a su padre, acordamos que el marido de su hermana pasaría por mí ya que él también tuvo que trabajar, y que me llamaría cuando estuviera por llegar. Ese día a pesar de todo el trabajo que tenía hice lo posible para salir una hora antes y llegar a casa para ducharme y tratar de ir más relajada además tenía que pasar por el regalo y la tarta especial para el suegro. Al llegar a casa lo primero que hice fue ducharme y mientras me duchaba la muchacha de servicio me dijo que ya se marchaba y se despidió, al salir de casa el cuñado llego y entro se quedó viendo una peli en la sala, cuando salí del baño me puse una bata y me asuste oír la tv encendida y pensé que era descuido de la muchacha dejarla así, mi sorpresa fue mayor cuando vi al cuñado hundido en un sillón viendo una peli, después de saludarnos y decirle el susto que me había dado nos reímos cuando me dijo lo sexy que me veía en la bata y que si yo quería usaba eso para el cumple, -Eres un payaso, acaso quieres que se mueran del susto o qué? – para nada… Te queda muy bien! – nada no bromees, espérame un ratito voy a vestirme! – no hay prisa aún tenemos un rato para irnos, tengo hambre será que me regalas un café? – claro, ya te lo traigo, quieres un sándwich? – si por favor, pero te ayudo -no, quédate viendo la peli, yo lo hago. Pero entonces entro a la cocina y busco dos tazas para café y con picardía me dijo, -lo podemos hacer juntos si quieres…? La pregunta me tomo fuera de base y me sonroje y sorprendida dije.. Queeeee? -tranquila me refiero a hacer el café.. O estás pensando en otra cosa? dime? -noooo olvídalo, mira ya está listo el sándwich, entonces le dio una mordida y la salsa le quedo en la barbilla, con atrevimiento le dije, espera te vas a ensuciar y le pase el dedo cerca de los labios hasta limpiarlo, fue un extraño momento, como si se detuvo el tiempo y por un instante sentí ganas de besar su hermosos labios. Pero fue entonces que el tomo mi mano y succionó el dedo con la salsa y eso me paralizó.
Casi temblando le dije cálmateestás loco… y soltándome un poco siguió con sus labios jugueteando con mi dedo, trate de resistirlo pero me exitó sentir eso. Le pedí que me soltara que se hacía tarde y teníamos que irnos, -quieres irte conmigo dijo y me puse a mil, estás loco sabias? -si dijo, pero compartamos esta locura, solo mira como tus pezones se endurecen, entonces trato de tocarlos y me resistí, salí de la cocina y me dirigí a vestirme mientras le decía termina de comer y ya salgo ok… Entre con prisa a mi recamara me quite la bata y me incline para ponerme mi ropa interior pero el entro y me asuste me cubrí con la bata y le pedí que se saliera, a lo que el respondió cerrando la puerta y acercándose lentamente, note que su pantalón se abultaba y mi curiosidad tambiéncrecía a medida que el avanzaba hacia mí, me quito con suavidad la bata y me quede completamente desnuda, me miraba con lujuria y me dieron unas ganas locas de estar encima de su cuerpo, desnudarlo y cabalgarlo, estaba más caliente que nunca solo con sentir su presencia y como su mirada me hacía sentir.
Aproximándose me dijo -me vuelves loco y rozando mi labios me beso lenta y suavemente, no podía permitirme semejante situación y con mis manos en su pecho le aleje y le dije que se calmara que no era correcto lo que estaba pasando, -espérame afuera, en un ratito salgo. -se quedó un instante parado observando como mis pezones se endurecíandespués de aquel apasionado beso.. -se disculpó por lo sucedido pero se volvió a acercar y me beso con más intensidad, ahora parecía que nada iba a detenerlo, así que me halo la bata de un tirón y dejándola en el suelo y mi cuerpo a su disposiciónempezó a acariciarme, no pude más y mis brazos rodearon su cuello, y mientras se comía dulcemente mis labios su mano bajaba hasta posicionarse sobre mi sexo y su otra mano acariciaba mis pezones, luego bajo hasta comerse mis pezones, jugueteando con su lengua daba pequeñosmordiscos mientras introducía un dedo en mi vagina, sintió lo excitada que estaba y sonrió al sentirme dominada. Se arrodillo y comenzó a besar mis piernas y separándolascomenzó a comerse mi concha con tanta fuerza que creía que me vendría en su boca. Se levantó y se quitó la camisa, jamás lo había visto así, solo en traje formal y su pecho velludo me fascino, lentamente se quitó el pantalón y su bóxer negro y bien ajustado marcaban un paquete impresionante, seguimos de pie besándonos y como él es un hombre bastante algo se sentó en mi tocador y quedamos más a la misma altura, su verga palpitaba a mil, solo nos separaba su bóxer, puso mi mano a acariciar su verga por encima de su bóxer y estaba rígido, estaba que explotaba de caliente. El continuaba besándome y sus manos jugueteaban con mis pezones, levantándome de las nalgas me cargó hasta la cama, sentía como me apretaba contra su verga y jugueteaba con mis pezones.
Me recostó y poniéndose de pie se quitó el bóxer quedando completamente desnudo, su verga era completamente impresionante, gruesa, larga, una cabeza grande como un durazno, y dijo con su voz varonil y seductora -esto es lo que te voy a meter, abrió mis piernas y con su mano en la verga comenzó haciendo círculos en la entrada de mi vulva, que estaba que ardía por sentirme suya, y poco a poco fue introduciéndola para no lastimarme pues era tan grande su verga que no quería hacerme daño, sentía como mi chochito se abría a su medida, quería que entrara completamente y me cogiera como nunca, después de introducir solamente la cabeza me la metió toda con tanta fuerza que me hizo gemir, pero cubrió mi boca con más besos mientras me penetraba con mucha fuerza y rapidez, el vello de su pecho acariciaba mis pezones que ya estaban encendidos, seguía metiendo ysacando su verga en mi concha con mucha agilidad, y luego deteniéndosesoltó mis labios y me mordisqueo los pezones y bajando más me dio una rica mamada, mientras me introducía su lengua en mi clítoris sus dedos penetraban mi vagina y humedecía mi culo con eso, fue metiendo el dedo en mi culo y le dije, -nunca lo he hecho por atrás y no sé si me gustara -yo tampoco he penetrado nunca un culo, pero el tuyo me encanta, será nuestra primera vez que te parece, no dejaba de comerme el clítoris y penetrarme el culo con el dedo y esa sensación me hizo tener el orgasmo más exquisito de mi vida, y no paraba en mi deseo quería mas de esa verga caliente, estaba a su merced para que gozáramos ese momento, me volteo y acaricio mi espalda mientras me ponía la cabeza de su enorme verga en mi culo que ya estaba bien lubricado para que me lo rompiera, y mientras él me metía los dedos en mi concha, su verga se fue deslizando en mi agujero hasta que su cabeza entro, mis gemidos aumentaron de intensidad y sentía ese dolor que termina en placer, y poco a poco me la metió completita, y decía que rico mi amor, yo estaba tan abierta que sentía que me partía en dos, seguíadándole duro a mi trasero, luego me sentó de frente para besarme y me volvió a meter su verga por el culo. Lo que nunca había hecho con mi marido lo estaba gozando a morir con otro, su barba me encantaba, y la forma bestial en que me dominaba era extraño pero me sentía segura en sus brazos.
Después de mucho meter sacar y mi calentura a su máximo esplendor explote de nuevo con sus dedos y el también acabo echándome toda su leche en mi culo y gimiendo como una bestia con su orgasmo caímos tendidos los dos en la cama, nos besamos y sonreímos por tanto placer, cuando nos pudimos incorporar nos metimos a la ducha y nos seguimos acariciando su verga nuevamente, se endureció y puede verme de frente con semejante animal, no dude en comérmela pero su tamaño era colosal y apenas alcance a meterme la cabeza, deseaba probar su leche, con el agua cayéndonos me cargo contra la pared y me la metió de nuevo en mi concha que ya estaba más que caliente, gemía y me besaba y me embestía con mucha destreza, alcanzamos de nuevo un orgasmo simultáneamente y nos besamos. Ya era hora de irnos al cumple, y por fin nos vestimos y subimos a su camioneta llevando los regalos y las botellas de whisky para nuestro suegro.
Me pregunte como iba a disimular para que nuestras parejas no sospecharan de aquella aventura mientras él me dijo, -lo que hicimos no lo planeamos, pero yo hace tiempo deseaba tenerte como lo hice, me gustaría que se repitiera cuando tú quieras. -no sé si poder cargar con esto en mi conciencia, si tu mujer y mi marido se dan cuenta seguro nos matan, -jajaja no exageres, no es para tanto. Tendremos que hacer hasta lo imposible para disimular.. Pero dime que vamos a hacerlo de nuevo, te cogería la noche completa si me dejaras, -estás loco, esto ha sido todo, fue rico y salvaje pero hasta ahí, recuerda que nos debemos a otras personas. -acaso no quisieras repetir una vez más toda las locuras que hicimos esta tarde? -no, olvidemos esto -solo déjame hacerlo una vez más, nunca me habían puesto tan caliente hasta hoy y deseo metértela ya. -no, olvídalo. Oscurecía y faltaba un poco para llegar, empezó a llover torrencialmente como siempre en esa zona, mi marido me llamo al celular para advertirme que el rio que estabaantes de entrar a la hacienda de su padre se había desbordado y que tuviéramos todo el cuidado posible para no quedarnos atorados, cuando se lo comente disminuye la velocidad del auto ya que la visibilidad era casi nula con la fuerte lluvia, tomo mi mano y la puso sobre su pantalón para que yo pudiera sentir su verga erecta. me traicionaban las ganas de sentirme suya otra vez. -espérate no molestes más con ese tema, y alejando mi mano me dispuse a llamarle a mi marido, por el clima la llamada no se pudo enlazar y por mucho que insistí no pude. La autoridad nos detuvo y nos pidió que nos desviáramos varios kilómetros porque la calle estaba totalmente inundada y debíamos hacer ese recorrido. Así hicimos, nos desviamos y tomamos un camino pedregoso y en mal estado, solitario y se veía peligroso, estaba muerta de miedo, íbamos despacio y de pronto el auto se detuvo quedando atrapado en una lodacero que hacia patinar las llantas. Y ahora? No puedo creerlo dijo enojado. Se bajó del auto y la lluvia aun golpeando fuerte y luego se acercó y me dijo, es imposible que salgamos el auto está pegado y una llanta esta arruinada, tendremos que caminar creo que hay una linterna en el gavetabúscala por favor y vámonos.
Dejamos todo en el auto y nos fuimos caminando en busca de ayuda, nos empapamos al instante y apenas podíamos ver el camino, el viento azotaba los arboles con mucha fuerza y el frio me hacía temblar, y tomada de su mano para no resbalar, encontramos una pequeñacabaña abandonada y decidimos quedarnos ahí mientras la tormenta se calmaba, entramos y parecía una bodega con sacos de yute emparvados hasta el techo, entramos y buscamos donde sentarnos, completamente empapados nos abrazamos para darnos calor y el roce de su cuerpo me volvía loca, tomo mi mano y nuevamente la coloco sobre su verga, que estaba dura y mojada, nos besábamos con intensidad y nos íbamos quitando la ropa, mientras la tormenta seguía azotando y apenas las luces de los rayos iluminaba el abandonado lugar, con sus dedos mojados abrió mi concha y me metió su dedo, acariciándome con su lengua el cuello y tragándose mis pezones le pajeaba su enorme verga, me recostó sobre una parva de sacos que estaban en el suelo y me puso la cabeza de su verga en la entrada de mi vagina, rebotando para entrar, metió su dedo para lubricarme bien y me la dejo ir hasta el fondo, gemí con fuerza pero era difícil escucharnos por el ruido de la tormenta, me penetraba con fuerza y me besaba dulcemente, mi cuerpo sentía como atravesaba mis entrañas con su enorme miembro, me dolía pero no quería que la sacara, me seguía cabalgando con mucha pasión luego él se recostó y me puse encima, y desde esa posición la sentíaaúnmás grande pero la cabalgue con instintos salvajes, mientras me mordía los pezones y abría mi culo con sus dedos… continuaba cogiéndome aumentando la intensidad, como una montaña rusa de emociones el subir y bajar de su miembro, dentro de mí, acelero en su desempeño y terminamos por segunda vez gozando de un orgasmo simultaneo. Me quede sobre su pecho casi desmayada de tanto placer, mientras sentía lo caliente de su lecha bajar de mi vagina y humedecer todo y su verga flácida salir de a poquito. Nos besamos con ternura y la tormenta no disminuía su intensidad, nos vestimos y seguimos caminando bajo la lluvia amparados solo con la luz de aquella débil linterna, después de mucho caminar vimos unas luces de linternas a lo lejos que se aproximaban con rapidez así que nos soltamos de las manos y fingimos que nada pasaba, era mi esposo y varios de los empleados de la hacienda de mi suegro que llegaban en los caballos para ayudarnos, con ternura mi marido me beso y abrazo, y me subió a su caballo para regresarnos, estábamos todos completamente empapados, los demás hombres se regresaron con mi cuñado para ayudarlo a desatorar el auto.
Al fin llegamos al dichoso festejo, y la tormenta no se calmaba, mi marido y yo fuimos a la habitación asignada que estaba justo al lado de la habitación de mi cuñado, para darme una ducha tibia y descansar un poco. Me metí a la tina para relajarme, estaba adolorida de tanta actividad sexual que había tenido ya que con mi marido solo hacíamos el amor una vez a la semana cuando estaba de humor y mas era para complacerse él y yo siempre con ganas. En la tina pensaba en lo salvaje que había estado todo con mi cuñado, no podía creer lo bajo que habíacaído, sin embargo me sentía la mujer mejor cogida del mundo, en eso estaba cuando entro mi marido con la ropa que traía en el auto, lograron sacarlo y ya todo estaba bien, me arregle y bajamos para cenar y festejar. No me despegue de mi marido y aun teniendo enfrente a mi cuñado y su mujer no dejábamos que notaran nuestra salvaje aventura, seguimos comiendo y bebiendo hasta más de media noche, el cansancio se apodero de mí y me fui a dormir, mi esposo subió como dos horas después y totalmente ebrio, tanto que parecía inconsciente, baje a la cocina para beber un vaso con agua y mi cunada estaba ahí tomando leche, nos pusimos a platicar y me decía que su marido estaba profundamente dormido -el pobrecito viene muy cansado no está acostumbrado a tanto ajetreo. -sí, fue muy intenso dije, y estornudando con fuerza le dije, creo que me voy a enfermar, regreso a la cama. Me despedí y me fui a dormir.

Fantaseando con mi cuñada

Jueves, diciembre 18th, 2014

Esta es una historia real que sucedió hace algunos años. Por motivos obvios he cambiado las localizaciones y los nombres pero la situación fue tan real que todavía me la sigo cascando recordando aquel momento. Todo comenzó una tarde de verano.

Después de mucho cachondeo a tres bandas decidimos quedar un fin de semana para pasar la tarde juntos. Laura (mi excuñada), Sergio (un amigo de Valencia) y yo. Sergio era un amigo común que conocíamos a través de internet. Laura y yo nos llevábamos de maravilla y de vez en cuando quedábamos para tomar una copa. Éramos grandes amigos.

Laura era bajita pero bien formada, una joven guapa de 24 años. Tenía un buen trasero, aunque le faltaba algo de pecho. Sin embargo todo el conjunto destilaba sensualidad. Sergio era un muchacho alto, deportista y con unos brazos fuertes y anchas espaldas. Al menos es lo que habíamos visto por las fotos. Mi cuñada se sentía atraida por él. Aunque aseguraba no querer nada serio, pero me había confesado alguna vez que le ponía bastante.

Esa tarde quedamos en un punto intermedio que nos venía bien a los tres. Por fin nos conocimos en persona. Sergio estaba un poco cortado, especialmente con mi cuñada que desde el principio se mostraba muy animada con él y lo agarraba del brazo cada dos por tres. La tarde fue avanzando y disfrutamos de unas tapas y unas copas en varios garitos de la ciudad. Hasta que empecé a notar un poquito de mareillo por la bebida y les propuse cenar algo y despedirnos.

– ¿Ya? Si que ha pasado rápida la tarde. – dijo Sergio entristecido.
– Bueno, pero quedaremos más veces. – dijo mi cuñada sonriendo.
– Por mi perfecto. – asentí yo.
– Oye… y ¿Dónde está el trío ese que nos íbamos a montar? – dijo Sergio de repente.

Mi cuñada y yo nos quedamos perplejos mirándonos. La verdad es que por teléfono habíamos bromeado alguna vez Sergio y yo que tendríamos que coger a mi cuñada y satisfacerla entre los dos. Sé de buena tinta que Sergio le había contado nuestras conversaciones a mi cuñada y por lo tanto ella conocía el cachondeo que nos llevábamos entre manos. Incluso Laura me había confesado que en alguna ocasión se habia excitado cuando Sergio le hablaba.

– Yo estoy de vacaciones toda la semana, no tengo nada que hacer. – dije para poner a prueba a los otros dos.
– ¡Pedro! – dijo mi cuñada medio molesta y medio sonriente dándome un codazo.
– Casualmente tengo reservada una habitación para tres en un hotel cercano… – sugirió Sergio.

Nos volvimos a quedar pasados ante la afirmación de Sergio. Yo no sabía si estaba diciéndolo en serio o estaba jugando con nosotros a ver hasta donde éramos capaces de llegar.

– Estás de broma ¿verdad Sergio? – preguntó mi cuñada totalmente en serio.
– No, estoy hablando en serio. Me gusta terminar lo que empiezo. Pero solo depende de vosotros. – dijo Sergio cambiando su semblante.

Laura me miró como buscando una respuesta por mi parte. Yo no sabía que decir. La idea me ponía cachondísimo, pero sabía que ella no iba a aceptar, siempre me había visto como un hermano y jamás iba a dar un paso así.

– Sergio, cuando hablábamos por teléfono estabamos de cachondeo. – dijo Laura.
– Es posible, pero me gusta asegurar el terreno. No importa si no queréis, olvidad la propuesta. Dijo Sergio guiñándonos un ojo.
– Joder, si cuando me lo cuentas me pones, pero hacerlo de verdad… me da corte. Y con Pedro y todo, que no, que no. – negó Laura con la cabeza.
– No pasa nada, de verdad. Tan amigos. Solo espero que no me consideréis un obseso. Dijo Sergio en tono divertido.
– No, tranquilo, que no pasa nada. – dijo Laura dando un beso en la mejilla a Sergio – Nos veremos otro día ¿vale? – añadió.

Yo también me despedí de Sergio. Mi cuñada y yo echamos a andar calle abajo mientras el se quedaba atrás agitando su mano despidiéndose de nosotros. Caminamos durante cinco minutos, rumbo a la estación de autobuses, sin mediar palabra. Hasta que, a punto de llegar, mi cuñada rompió el silencio.

– Me sabe mal por Sergio. La situación ha sido muy extraña. –
– Yo desde luego no me esperaba esa propuesta. Siempre hemos hablado de cachondeo. – dije yo tratando de ocultar mi decepción. Me hubiera gustado que aceptara, pensaba yo.
– Además, estando tu… ¿qué pasaría si mi hermana se enterase? Si hubiera sido otro chico, jaja. Bromeó Laura.
– ¡Anda! Con otro si que te habrías montado un trio… ¡Pues no sé que tengo yo de malo! – dije yo entre divertido y enfadado.
– Pedro… que eres mi cuñado. ¿Cómo voy a hacerle eso a mi hermana? –
– Hombre, está mal que yo lo diga… y no pienses mal, pero yo lo veo como un rato de diversión, un poco de juego y probablemente no pasaría nada serio. – dije yo poniéndome algo más serio. Laura se paró en seco.
– ¿Y si mi hermana hiciera lo mismo con dos tíos? ¿Te molaría? – preguntó ella más seria también.
– Le pediría que me lo contase para calentarme… o le diría que se grabara. Jajaja. – dije yo riendo, aunque por dentro estaba totalmente seguro. Los trios eran mi gran fantasía.
– Seguro que si accedo te acojonas y no participas. – dijo mi cuñada poniendo una cara picara.
– Rétame. –dije yo tranquilamente mientras pensaba “sí, tú retame y verás como me acojono…”
– Dame un segundo… – dijo mientras sacaba el móvil. Marcó un número y al cabo de un segundo dijo – ¿Sergio? ¿Sigue en pie la propuesta? Me lo he pensado mejor, por mi vale. ¿Dónde nos vemos? Vale, en cinco minutos estamos ahí. Sí, sí, los dos, si mi cuñado no se corta. Hasta ahora. – colgó el teléfono y me miró fijamente. – ¿Qué? –

Tragué saliva – vamos- dije. No acerté a decir nada más. Ella me cogió de la mano y con paso decidido fue hasta el punto de encuentro. Un hotel a menos de cinco minutos caminando desde allí. Llegamos a la recepción y mi cuñada preguntó por la habitación de Sergio Pérez. El recepcionista nos indicó el número y el acceso por las escaleras. Yo todavía no me creía que fuera a pasar nada.

Tocamos a la puerta y abrío Sergio en pijama. Llevaba el pelo mojado y nos sonreia.

– ¡Hola! Pasad, curiosamente os estaba esperando jeje. – dijo riendo.

Tenía una botella de champán y unas fresas dispuestas en una mesita. Una caja envuelta en papel de regalo y un pijama limpio sobre la cama.

– Bebed y comed si queréis. Pedro, ese es uno de mis pijamas, creo que te estará bien. Laura, acepta este regalo, espero que no te incomode. Podéis tomar una ducha si queréis. – dijo firmemente. Este tío lo tenía todo preparado.

Primero me duché yo. Mientras oía como afuera conversaban alegremente sobre trivialidades. Me puse el pijama y salí a la habitación. Entonces entró mi cuñada al baño junto con su paquete de regalo. Cerró la puerta con pestillo y Sergio me invitó a echarme en la cama y ver la televisión mientras tanto.

– No me negarás que estás deseando pillar a tu cuñada. – me dijo Sergio con una amplia sonrisa.
– No… no te lo negaré. Te lo tenías muy preparado ¿eh, cabrón? – dije yo.
– Cachondeos a medias no, además quería ver si aceptábais o no. – aseguró Sergio.

El ruido de la ducha paró y a los 5 minutos se abrió la puerta del baño. Apareció mi cuñada con el albornoz. Bastante cortada por la situación.

– ¿Qué te ha parecido el regalo? ¿Te viene? – dijo Sergio.
– Lo llevo puesto… me gusta mucho, pero me da vergüenza. – dijo ella mirando al suelo.
– ¿Y no lo vamos a ver? – preguntó Sergio.
– Después a lo mejor, no metas prisa… –

Yo estaba intrigado y a la vez empezaba a notar una erección espectacular. Me tumbé boca abajo para que no se notara. Desde luego no pensaba echarme atrás, esta era la situación más morbosa de mi vida.

Pusimos las luces de las mesillas y cerramos las persianas, para que todo fuera algo más íntimo. Sergio propuso un juego “Beso, verdad o atrevimiento” para ir caldeando el ambiente. Dijo que empezaríamos con algo suave y poco a poco se iría pidiendo un poco más. Comenzó el.

– Laura, esta va para ti. ¿Qué eliges? ¿Beso, verdad o atrevimiento? – dijo Sergio.
– Va, atrevimiento, pero no te pases ¿eh? – dijo Laura aún visiblemente cortada y arrodillada sobre la cama.
– Atreve a masajearme el culo. – dijo Sergio tumbándose boca abajo.
– Mmm la verdad es que desde que te he visto esta tarde he pensado que tienes un culo muy bonito. Esto no me costará trabajo. – dijo Laura mientras agarraba el culo de Sergio y lo masajeaba durante unos segundos. Después rió de vergüenza y retiró las manos.
– ¡Oye que bien lo tocas! – dijo Sergio sentándose de nuevo en la cama.
– Ahora me toca a mi y esta va para ti Sergio. – dijo Laura divertida.
– Pues elijo beso, a ver que se te ocurre chica. – retó Sergio a mi cuñada.
– Beso ¿eh? Pues cómele el morro a mi cuñado. A ver si ahora os pone tanto esto de los tríos. – dijo Laura riendo sin parar.

Sergio y yo nos quedamos mirándola, estupefactos. Yo desde luego no me esperaba esa propuesta. Ahora empezaba a entender la amenaza de mi cuñada con eso de que me iba a echar atrás. A saber que cosas tenía pensadas para nosotros. Sergio no lo pensó dos veces y me agarró de la nuca y me metió la lengua en la garganta. Su barba pinchaba y la sensación no era para nada agradable. Me bajó el calentón en menos de un segundo. Definitivamente esto no era lo mio. Laura nos miraba con ojos como platos, creo que ella no se esperaba la reacción.

– Ale Laurita, ahí tienes el beso. ¿Has ido a pillar verdad? Te toca Pedro. – dijo Sergio muy seguro de sí mismo.
– Emm.. esto… pues para Laura. – dije yo sin pensar mucho.
– Elijo atrevimiento dime cuñado ¿qué hago? – dijo Laura a la defensiva.
– Pues quitarte el albornoz leches! Que yo no se lo que llevas debajo y vosotros si. – dije yo lanzando el reto.
– Cabrón, vas a pillarme ¿eh? – dijo mi cuñada con una sonrisa maléfica.
– Y tu has ido a experimentar con nosotros no te jode… venga, fuera ese albornoz. – dije yo bastante sobrado. Si me iba a poner más pruebas jodidas yo también quería disfrutar.

Mi cuñada se puso de pie y lentamente desató el cinturón del albornoz. Se lo quitó casi sin pensar y lo arrojó a una silla. Debajo llevaba un conjunto de lencería en rojo con un salto de cama semi transparente. Un liguero ajustadito, unas braguitas y un sujetador que realzaba su pecho. Hizo ademán de taparse y se tumbó en la cama boca abajo visiblemente sonrojada.

– Pues si que te sienta bien el rojo si. – Dijo Sergio sin quitar el ojo a mi cuñada. – ahora me toca a mi de nuevo. Esta vez para Pedro. Elige. –
– Atrevimiento venga. Dispara. – dije yo animado. Esperaba que Sergio no me la jugase.
– Sóbale el culete a tu cuñada, a ver que tal lo haces. – dijo Sergio con una sonrisa pícara. Yo pensé para mis adentros que este juego empezaba a molar.

Laura, muerta de vergüenza, se recostó boca abajo a mi lado y se levantó el salto de cama, dejando visible la braguita bien ajustada a su culo. Yo puse mis manos sobre sus gluteos y los masajee con intensidad. De todo su cuerpo, lo que más me gustaba era su culo, algo más grande de lo normal pero perfecto para masajearlo con ambas manos. Me entraron ganas de bajar la braguita, pero quería respetar el juego así que tras disfrutarlo me eché a un lado.

Mi cuñada, roja total y sin mirarme a los ojos me señaló con la cabeza emitiendo un débil “te toca.” Yo escogí atrevimiento de nuevo, a ver que me esperaba. Ella en voz baja dijo:

– Sal al pasillo sin pantalones… – dijo mirándome de reojo – y sin calzoncillos – añadio con una leve risilla.
– ¿Qué? ¡Ni de coña! Para que me pille alguien… quita, quita, yo paso. – dije yo muy defensivo.
– Entonces… paga prenda. – dijo Laura mirándome por fin a los ojos.
– Solo llevo los pantalones y la camiseta del pijama. – dije yo intentando dar algo de pena.
– Los pantalones ¡al menos concédeme ese deseo cuñadito! – me suplicó ella.

Me puse en pie y me bajé poco a poco los pantalones. Con una mano trataba de tapar mi polla, totalmente erecta. Laura no me quitaba ojo de encima y Sergio miraba divertido.

– Cuñado no te tapes, dejame ver lo tiesa que la tienes. – me dijo Laura sin una pizca de vergüenza.

Yo aparté mi mano y dejé mi miembro erecto al aire. Me terminé de quitar los pantalones del todo y me tumbé en la cama cubriéndo mi culo con la sábana. Mi cuñada aún me miraba con ojos golosos.

– Pedro me he quedado con ganas de tocártela jajaja, tan cerca y casi no me has dejado mirar. – insistió Laura.
– Cada cosa a su tiempo. – dije yo avergonzado.

Continuamos con el juego durante un rato más. Pruebas como que Sergio besara la oreja de mi cuñada, que mi cuñada metiera la mano dentro del pantalón de Sergio y le masajeara la polla y me tocó a mi y le propuse a mi cuñada que nos enseñara las tetas. Ya era hora de ver algo. Ella en principio no quería aceptar, pero le recordé que si no lo hacía pagaría prenda y sería peor… Así que finalmente se puso en pie y sacando primero un hombro y luego el otro, agarró las dos copas y las bajó un poco hasta dejar sus pezones al aire. Los mostró unos segundos, erectos y rosados. Los tapó de nuevo y se cubrió con la sábana. Sergio y yo estábamos encantados, la velada prometía mucho.

El juego duró un rato más. Sergio andaba sin la camiseta del pijama, yo desnudo completo bajo la sábana y mi cuñada con las braguitas y el liguero oculta bajo las sábanas también. Fue ella la que lo propuso.

– ¿Por qué no apagamos la luz y hacemos algo más? – nosotros nos miramos y antes de pensar nada Sergio ya había apagado la luz.

Aún con las persianas bajadas y la luz apagada, algo se veía en la penumbra. Pude ver como mi cuñada se quitaba el liguero y las braguitas y quedaba desnuda bajo la sábana. Sergio no disimulaba tanto y se quitó el pantalón. Se intuia una buena polla, larga pero especialmente ancha, como una lata de refresco. Laura no le quitaba ojo. Sergio se acercó a la cama y se arrodilló junto a Laura que estaba tumbada boca arriba y tapada. Laura, sin mediar palabra y muy convencida agarró la polla de Sergio, la masajeó dejando su capullo al descubierto y se la metió en la boca. Yo aún permanecía sentado notando como mi erección era espectacular. Sergio sujeteba la cabeza de Laura y movía la cadera adelante y atrás, ella chupaba con fuerza e intentaba metérsela lo más adentro posible. Yo aparté la sábana del cuerpo de mi cuñada y observé su cuerpo desnudo. Sus tetas no eran muy grandes, parecían pequeñas peritas con los pezones erectos mirando al techo. Sus caderas se ensanchaban y en el centro un coñito con un pelo rizado y negro. Se notaba que se cuidaba, pues no era abundante, lo justo para darle forma. Yo masajeé su monte de venus y ella abrió las piernas mientras la oía chupar. Con una de mis manos agarré su teta derecha y la masajeé y pellizqué el pezón. Ella, con su mano libre me señaló la entre pierna entre succiones. Pasé mi mano por su coño y noté que los labios exteriores estaban totalmente mojados. Ella hizo un gesto para que me agachara y me sujetó de la cabeza empujándome contra su coño.

Abrí mi boca y con mi lengua recogí los fluidos que manaban de su sexo. Me abrí camino entre sus labios con la ayuda de mi lengua y comencé a acariciarle el coño de arriba abajo. Jugando a veces con la punta de mi lengua en su agujerito y otras veces en su clítoris, rozándolo para hacerla estremecerse. Sergio sufría espasmos y entre suspiros de placer dijo que iba a correrse. Mi cuñada en lugar de parar y sacársela de la boca como yo esperaba, aceleró y chupó más fuerte. Sergio se corrió y ella continuó chupando, recibiendo toda su corrida en la garganta. Era toda una experta. Mientras Sergio quedaba sin fuerzas de rodillas sobre la cama mi cuñada seguía lamiendo su polla, pasando la lengua por su punta, recogiendo los restos de leche que aún quedaran. Yo continuaba masajeando su clítoris con mi lengua y había empezado a jugar con un dedo en la entrada de su vagina.

– Cuñadito, ven aquí que ahora quiero probar tu leche, a ver si sabe tan rica como la de Sergio. – dijo Laura totalmente extasiada.

Me tumbé boca arriba y mi cuñada se puso a cuatro patas sobre mi. Veía como caían sus tetas y las rozaba contra mi polla. Sin pensarlo dos veces, igual que había ocurrido con Sergio, se la metió en la boca y empezó a chupar. Mientras ella chupaba, Sergio se había puesto detrás y admiraba el culo en pompa de mi cuñada.Ví como se agachaba dispuesto a lamerle el ojete. Mi cuñada respiró extasiada al sentir el contacto de la lengua de Sergio en su ano.

– Esto está muy cerrado Laura, vamos a tener que abrirlo ¿no? – dijo Sergio mientras lamía el ojete de Laura.
– Si, por favor… – acertó a decir Laura.

Sergio me iba contando la jugada mientras mi cuñada chupaba mi polla con fuerza. Le metió un dedo en el culo masajeandola suavemente. Lo tenía muy apretado. Tras varios lametones y probar primero con un dedo, luego con dos y finalmente con tres, anunció que iba a probar a desvirgarle el ano con su polla. Se arrodilló detrás de ella y con algo de esfuerzo se la metió suavemente. Una vez hubo entrado el capullo, el resto entró poco a poco.

Mi cuñada se quejaba entre dolorida y extasiada y aceleró mi felación.Yo no pude más y solo acerté a decir “ahh” cuando me corrí. Noté mi corrida llegar hasta su garganta mientras ella jadeaba. Sergio permanecía detrás de ella entrando y saliendo de su culo suavemente. Laura terminó de limpiar mi polla igual que había hecho con Sergio, pero quería más y sacándose la polla de Sergio del culo se la sujetó y se la metió a la boca.

– Quiero que sea Pedro el que me folle primero el coño. – dijo Laura mirándome.

Yo recuperé de nuevo una erecíon tremenda. Menuda sorpresa, quería que yo empezara con su coño el primero. Me puse en pie y cogí uno de los condones que Sergio había dejado.

– No, no hace falta Pedro, sé que estás sano y yo tomo la píldora. Quiero que te corras dentro de mi coño. – insistiío Laura.

Yo me puse sobre ella y ella subió sus piernas a mis hombros dejando así su coño bien expuesto ante mi erecta polla. Rocé un poco la entrada para embadurnarme con su jugo y la introduje poco a poco. Se deslizaba fácilmente con lo cual aceleré el ritmo. Mi cuñada no era virgen, eso se notaba claramente, sin embargo estaba disfrutando como nunca. Mientras pajeaba a Sergio y daba lametones a su polla a mi me pedía más y más. Ella comenzó a jadear y respirar fuerte, me dijo que se corría, que siguiera, que me corriera dentro yo también.

– ¡Ahh, ahh! Pedro córrete dentro de mi, déjame el coño lleno de tu leche, vamos. –

Yo no pude aguantar más la excitación y me corrí. Creo que fue incluso más abundante que la anterior. Mi cuñada todavía seguía jadeando y noté como aumentaban sus fluidos. Sentía como mi polla palpitaba dentro de ella y con cada pálpito lanzaba un chorro de semen caliente en su interior. Ella se agarró a mi fuertemente y de repente se relajó y quedó tumbada en la cama.

– Dadme unos segundos. ¡Buff menuda corrida chicos! – exclamo totalmente deshinibida.

A los dos minutos comenzó a acariciar la polla todavía erecta de Sergio y le dijo que se la metiera, que también quería sentir su leche dentro. Sergio la puso a cuatro patas y la metió con facilidad.

– Está muy caliente Laura, se nota tu leche aquí dentro Pedro. – aseguró Sergio mientras comenzaba a moverse hacia dentro y hacia fuera.
– Sergio ponte debajo, quiero cabalgar sobre ti. – pidió mi cuñada extasiada.

Sergio se puso bajo ella y Laura, en cuclillas se introdujo su polla poco a poco. Me acerqué a sobar el culo de mi cuñada mientras tanto y pude observar como por la polla de Sergio chorreaba mi corrida. Pasé mis dedos por el tronco de su polla mientras salía y recogí un poco de mi leche, con ella embadurné y lubriqué el culo de mi cuñada introduciéndole un dedo entero en el ano y jugando dentro con el.

– Pedro ¿te gusta mi culo? Aprovecha que estoy en posición y penétramelo con tu polla, quiero que me folléis a la vez por los dos lados. –

Yo no me lo pensé dos veces y jugueteando un poco en la entrada de su ojete la fui introduciendo poco a poco. Entraba más fácil de lo que yo esperaba, supongo que el hecho de que la enorme polla de Sergio hubiera abierto camino antes era un punto a favor. Ambos penetramos a mi cuñada durante unos minutos, Sergio con fuertes embestidas metiéndole la polla hasta adentro. Yo más pausadamente para disfrutarlo. Sergio comenzó a jadear fuerte asegurando que iba a correrse y yo no pude contenerme y también me corrí. Le llenamos el coño y el culo a la misma vez con nuestra leche. Justo entonces nos dijo que no las sacáramos, que iba a correrse ella también.

Comenzó a jadear más y más fuerte, moviendo sus caderas en circulos para introducirse nuestras pollas aún más. Y de repente quedó extasiada y cayó sobre el cuerpo de Sergio. Yo retiré mi polla poco a poco y fui a limpiarme al baño.

A continuación llegó ella, desnuda, de la mano de Sergio. Pude verla en todo su esplendor. Muy feliz, con sus pechos todavía hinchados por la excitación y el vello de su coño mojado con nuestro sudor y semen.

– ¿Nos damos un bañito los tres juntos? – sugirió divertida.
– Venga, será mejor después de tanto ejercicio. – dije yo. Acto seguido mi polla se puso erecta de nuevo.

Laura, mirándonos con una sonrisa, masajeó la polla de Sergio que reaccionó de la misma manera. Nos sujetó por ambas pollas y nos introdujo en la ducha. Ella se puso en medio, en cuclillas.y comenzó a chuparnoslas a uno y a otro. Succionaba con fuerza, limpiandonos perfectamente. Al poco se puso en pie y nos dijo que ahora debíamos limpiarla nosotros por delante y por detrás con nuestras bocas. Sergio le lamió el coño con ambas corridas y yo le lamí el ojete con los restos aún de mi leche hasta que quedó limpio. Estabamos otra vez a 100.

– Por hoy está bien, una duchita fría y otro día jugaremos más. – nos aseguró.

Y así nos dejó. Pudimos frotar aún su cuerpo desnudo con agua y jabón, pero ya no nos dejó hacer nada más. Se secó y salio a la habitación en albornoz a descansar un rato. Y Sergio y yo nos quedamos con nuestras pollas erectas, embobados. Sin poder creernos que no nos iba a exprimir más. Pero así fue. Tuvimos que pajearnos en el baño rápidamente para bajar la hinchazón, ducharnos y salir con el albornoz.

Laura estaba tumbada en la gran cama de matrimonio, había una supletoria, pero en la de matrimonio cabíamos los tres de sobra. Cansados como estábamos y allí tumbados, nos quedamos a dormir los tres juntos.

Esa fue la primera experiencia con mi cuñada y Sergio. En el día a día Laura actuaba como si no hubiera pasado nada. A mi me daba más corte mirarla, pero para ella todo seguía igual.

Relato de lo mejor del sexo que he tenido

Sábado, octubre 11th, 2014

Bueno ..resulta que en mi trabajo hace 04 años atrás , justamente en la el lugar que yo trabajaba todo el día, en una noche de farra bebimos con mi compañero y amigo llamémosle Luis hasta el amanecer .. recordamos entonces que debíamos presentarnos a trabajar … pero casi ya amanecía, de todos modos fuimos a trabajar , pero por lo ebrios que estábamos sucedió algo inesperado.
Un accidente grave con mi amigo, tuvimos que llevarlo de urgencia al hospital, pasé todo el día allí realizando todos los trámites que requerían para operar al herido, al llegar a casa como a las once de la noche le conté a mi esposa lo ocurrido, cabe indicar que vivía con nosotros su hermana (mi cuñada de 14 añitos), debía ir a rondar por eso de los ladrones mi trabajo desde las 12 de la noche hasta como las cuatro de la mañana .. Entonces salía de la casa aduciendo tener un poco de miedo y sucedió lo inesperado….

Me dijo mi esposa que tal si …Carla… por llamarla así, te acompaña … asentí con la cabeza y la muchachilla se emocionó pues siempre había querido conocer mi trabajo, les contaré que su cuerpito tierno ya estaba sumamente para desearla… que linda que estaba …. Yo conducía el vehículo de mi amigo pues él se quedó en el hospital.
Entonces llegamos al sitio y todo estaba tranquilo, nos sentamos los dos en el asiento trasero y charlábamos; de pronto no sé porque le di un beso en los labios y ella solo se sonrió asustada y dijo … porqué hace eso ..??? y le respondí .. no lo sé, pero me gustas …si pero no puede ser porque usted es mi cuñado me dijo … pero mis manos estaban sobre una de sus tetitas que por cierto estaban grandes para su edad .. y ella solo decía no , no esperece ,…. Pero con un vago esfuerzo .. lo que me animó a seguir toqueteándola .. hasta que la bese de nuevo y no opuso resistencia … le dije que no pasaría nada que ella no quisiera .., que solamente quería ver como se excitaba a su corta edad , y ella dijo que bueno pero solo eso… entonces la besé por todos lados .. Ya le había quitado el saco, y logré quitarle la camiseta y el bracier quedando libres esos senos tan esplendorosos, sus pezones apenas se estaban formandose en las puntas.
Luego casi sin insistencia le quité una pierna de su pantalón, manoseando por encima del interior su vagina … qué rica ….. Apenas tenía bellos…. Se resistió un poco al querer quitárselo, pero no mucho y lo hice … la subí en mis piernas colocando sus senos en mi delante y su vagina que estaba muy mojadita sobre mi pene , claro que estaba por debajo de mi pantalón, pero ella lo sentía y se movía cada vez mas .. hasta que dejando de comerme sus senos le dije .. te lo meto…. Y ella dijo ahora o nunca,… hazlo… QUÉ HERMOSO que placer saqué mi pene que parecía que estallaría … y ella se lo metió .. yo estaba en otro mundo .. solo escuché el primer.. mmmmmmmm que hizo al sentir mi pene dentro y luego nada más solo sabía que lo que sucedía era hermoso … ella subia y bajaba . podía sentir como se mojaba cada vez más y más hasta que me dío una cachetada suave seguida de un beso y me dijo .. terminaste.. ?? le dije que no aún se burló y dijo pues que pena yo ya…..se imaginan .. me quería dejar así … pues no lo logró porque la abracé fuerte la penetraba muy rápido .. Cosa que ella disfrutó,… terminó otra vez .. y yo casi termino dentro … lo saqué y ella quedó mirando como terminaba .. Pues más me excitó su rostro de putita que puso y lo hice frente a sus hojos ..
Que placer sentí esa madrugada .. fue el mejor de mi vida .. llegamos a casa al amanecer y ella se acostó en su cama y yo salí de la casa a fumar .. pues me sentía un poco mal pero satisfecho…
Luego sucedieron muchos más encuentros con ella ya se los contaré si me lo permiten .. espero que les guste adiós