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El viaje con mi nena

Sábado, mayo 16th, 2015

Buscando nuevas experiencias decidimos planificar un viaje hacia el Noroeste del país. Ya con las reservas en los hoteles por dónde íbamos a pasar se nos descompuso la camioneta, con las mini vacaciones ya organizadas, decidimos comprar dos pasajes de micro y emprendimos el viaje.
Por supuesto esto agregó un condimento más a nuestras experiencias sexuales ya que a Lorena y a mí se nos cruzaban muchas ideas para divertirnos en el viaje.
Salimos desde la terminal de Retiro en un micro de doble piso pero pedimos asientos en la parte inferior y por supuesto atrás de todo, salimos una noche antes de lo planeado y en un horario nocturno previendo que de esa forma viajara menos gente, ya que ambos sabíamos que nos íbamos a portal mal.
Desde hace ya un tiempo, con mi hija vivimos como una pareja y nos comportamos como tal pero para la mayoría que nos ven y no tienen idea que somos padre e hija, creen que solo se trata de un hombre mayor que sale con pendejas o una pendeja que le gusta vivir de arriba, por lo que en la plataforma esperando que saliera el micro, nos miraban como bichos raros, cosa que nos divierte mucho.
Al subir al micro nos acomodamos y empezamos a observar a quienes nos iban a acompañar, pero la mayoría del pasaje subía e iba directamente al piso de arriba, solo una chica de unos 28/30 años compenetrada en la música de enormes auriculares, se sentó unos asientos más adelante y del lado contrario al nuestro. Al principio nos emocionó mucho que fuera ella la que viajaría cerca nuestro ya que era una linda mujer de cabello morocho, largo, con muy lindas piernas y si bien de poco busto, su vestido dejaba entrever que tenía una linda cola redondita, pero nos dimos cuenta que teníamos pocas posibilidades ya que al subir ni siquiera nos tomo en cuenta y enseguida se acurrucó en el asiento se tapó con una pequeña frazadita y se mantuvo atenta a lo que escuchaba y no a lo que pasaba en el micro.
La gente siguió subiendo y delante de la chica se sentaron dos hombres uno muy joven y el otro de unos 40 años y adelante nuestro un hombre mayor de unos 65/70 años, todos si bien nos vieron no repararon mucho en nosotros y se acomodaron en sus asientos.
El micro arrancó y enseguida pusieron una película, miramos la peli mientras comimos el refrigerio y si bien la película era entretenida, Lore extrajo de su mochila la Notebook y nos pusimos a ver una de las películas porno que había guardado en la memoria.
Como todas las veces que miramos éstas películas, Lorena me dice cosas al oído que hacen que la pija se me ponga como una roca, e inmediatamente comenzó a tocármela sobre el pantalón.
-Te gusta papi como la chica le chupa la pija? Te gustaría que te la chica te la chupe a vos o… te gustaría que te la chupe yo?
– Ella es muy linda, pero vos sos real, asique prefiero mil veces que me la chupes vos.
– Sos un degeneradito papi.
– Sabes que si, pero… te gusta.
Continuamos el viaje viendo la película, tacándonos y diciéndonos cosas sucias, pero se ve que nuestra vos fue en aumento ya que en asiento de adelante se sentía cierta incomodidad ya que la persona que estaba allí se movia como tratando de escuchar mejor o de llegar a ver algo de lo que pasaba con mi hija.
A esa altura yo estaba ya muy caliente con el manoseo de Lorena a mi verga con lo que me desabroche el pantalón para que la pudiera sacar y hacer con ella lo que quisiera, y comencé a tocarle la conchita sobre los shorts, cuando meti mi mano allí ya se notaba que Lore tenía la concha mojada ya que se sentía su humedad, enseguida llevé mis dedos por la pierna hasta llegar a su tanguita, jugué un rato con ella y luego llegué a su conchita, ella se depila toda con lo cual sus flujos, que a esa altura ya eran muchos, facilitó el trabajo para que pudiera introducirle los dedos para luego poder saborear el sabroso jugo de su concha.
Paso un rato de nuestros juegos, cuando vimos que entre los asientos se asomaba un ojo indiscreto… era el viejo, que, ya no aguantando su calentura no tuvo ningún reparo en darse vuelta y mirar lo que hacíamos, esto nos estimuló más y Lorena ardió en llamas y ya no solo me masturbó sino que tomo mi verga y empezó a chupármela con el objetivo que nuestro espectador tuviera un buen espectáculo, luego se acercó a mi oído y me dijo:
– El abuelito está muy caliente, voy a ayudarlo un ratito y vuelvo, te parece papi?
– Por supuesto hijita, ayuda al abuelito a que este más relajado.
Lorena se levantó del asiento y se sentó al lado del viejito y empezó a manosearlo mientras lo besaba, el viejo no daba más y enseguida sacó su pija, era una pija gordita pero aún estaba flácida, Lore lo pajeó y comenzó a chupársela, yo desde atrás y ya asomado por sobre los asientos me deleitaba con lo que veía, mire a mi alrededor y pude ver que la chica que estaba en los asientos del otro lado ya no estaba tan concentrada en su Ipod sino que ya se había dado cuenta de lo que pasaba a su alrededor y mirando de reojo y tapada con la frasada se podía ver que se estaba tocando, al ver que yo la había visto disimuló estar dormida por lo que entendí que solo quería mirar y lejos de ella estaba prenderse en algún tipo de juego conmigo, por lo que le saqué la vista de encima para permitirle que siga disfrutando a su manera.
Volviendo a Lore, ya le había bajado los pantalones al abuelito para realizarle un tratamiento especial para hacer que la pija se le pare y se le ponga dura como roca, levantándole las piernas al viejito y sentada en el piso delante del asiento comenzó a chuparle el culo (si nunca se lo hicieron les recomiendo que le pidan a sus esposas, novias o hijas que se lo hagan, es indescriptible la sensación de una lengua jugando en su ano) y una vez que lo tuvo bien lubricado comenzó a introducirle un dedo haciéndole un masaje prostático que hizo que esa pija sectagenaria se parara como seguramente hacía años que no lo hacía, el viejo comenzó a gemir de placer mientras Lore le chupaba los huevos, recorría con su lengua todo el largo de la pija para llegar a la cabeza para ir bajando introduciéndosela toda en la boca mientras introducía el dedo en su culo, el espectáculo que yo podía ver era único ya que ella levantaba la vista y me miraba con cara de nena traviesa. Cuando el viejo llegó al orgasmo había juntado tanta leche que Lorena recibió mucha en la boca pero tuvo que sacar esa pija dejando que parte le cayera sobre el rostro y el pelo (igual es un baño que a ella le encanta recibir) acto seguido se acercó y le dio al viejito un beso mojado en leche, luego se levantó y mirándome con la cara y boca llena de espeso semen me mostro como lo tragó y se fue al baño a limpiarse, no sin antes de mirar hacia la joven que se masturbó durante todo el espectáculo, mostrándole el maravilloso espectáculo que da una mujer con la cara llena de leche.
Al volver del baño pudo ver que los hombres sentados más adelante habían escuchado lo que sucedió asientos atrás ya que por sus miradas se veía que estaban muy excitados pero no se habían animado a mirar.
Continuamos el viaje y llegamos a un parada y bajamos para comer algo y estirar las piernas, por supuesto las miradas de éstos hombres nunca dejaron de estar encima nuestro, al subir nuevamente la chica ya no estaba y la tensión era aún mayor ya que nos habían visto con buena luz, sobre todo a mi hijita.
Cuando el micro se puso en marcha, el hombre más grande se sentó cerca nuestro y como Lore estaba del lado del pasillo empezó a entablar una conversación, al principio relacionadas con el viaje, la película que pasaron, etc, cosas sin importancia como para romper el hielo, hasta que la conversación se empezó a tornarse más erótica, el hombre comenzó a hacernos preguntas como cual era nuestra relación y tamaña fue su sorpresa cuando le dijimos que éramos padre e hija, al principio no nos creyó pero poco a poco le fuimos demostrando nuestra relación, cuando se dio cuenta que realmente es así amagó a irse pero luchando contra su moralidad continuo haciendo preguntas cada vez más picantes, En un momento Lore le dijo, – Te gustaría saber cómo nos divertimos con mi papi?, con brillo en los ojos el hombre asintió sin decir palabra, Lore se sentó en sus piernas y comenzó a besarlo, él inmediatamente comenzó a tocarle la concha y el culo y a desabrocharle el pantaloncito, le chupaba las tetas con desesperación, el tipo estaba realmente caliente, cuando la tuvo totalmente desnuda la tiro boca arriba en el asiento comenzó a chuparle la concha que a esa altura ya estaba muy mojada.
El otro tipo más joven que viajaba con él se empezó a acercar y con mi aprobación se sacó los pantalones y se acomodó para que mi nenita le chupara la pija, cosa que no se hizo esperar, instantes después el mayor se la empezó a coger con fuerza, ella no podía dejar de jadear de placer mientras tenía una verga clavada en la concha y otra en la boca.
El vejete que hacía un rato se había deleitado con Lore se paró y comenzó a pajearse cerca de ellos (se ve que todavía tenía leche para dar) al ver esa situación Lore se arrodillo en el estrecho pasillo y empezó a chuparle las pijas a los tres, cosa que es su debilidad.
Los tres degenerados tomaban del pelo a mi hijita y hacían que se introduzca las pijas hasta el fondo generando mucha saliva y después les chupaba los huevos y le resfregaban las vergas por toda su carita, era una imagen muy exitante por lo que comencé a pajearme mientras disfrutaba del show.
La situación continuaba mientras que de la cabina, a la cual se tenía acceso desde el sector donde íbamos nosotros, apareció uno de los choferes y tamaña fue su sorpresa al ver la orgia que se llevaba a cabo en su micro, pero lejos de detenerla se arrimó para participar.
A Lorenita la sometían entre todos cambiando de posiciones, la pusieron paradita contra los asientos y mientras uno parado sobre un asiento le hacía chupar la pija otro la cogía con fuerza desde atrás haciendo chocar los huevos contra la conchita de Lore y así fueron pasando todos por la boquita y conchita de mi nena por más de una hora, después llegó el momento de la doble penetración y así volvieron pasar todos por su colita, ella disfrutaba tanto teniendo todas esas vergas a su disposición que no paraba de acabar llenando de flujo caliente a las pijas, manos y bocas que pasaban por su conchita depilada.
Llegó el momento de que ellos acabaran, entonces Lorenita se arrodillo y mientras yo le sostenía la cabeza apoyando mi pija en su frente, empezaron a acabarle en su boquita, el primero fue el más joven descargando unos pocos chorros de semen, luego fue el turno del chofer quién se ve que hacía mucho que estaba de viaje porque su descarga fue descomunal, le llenó la boca y salpicó su carita angelical, ella mantenía el semen de ambos en su boca mientras me miraba, al verla con la leche en la boca se descargó nuevamente el vejete dejando bastante semen espeso y casi al unísono le acabó el más grande de los amigos quién largó unos chorros de leche caliente que terminaron de llenar su boquita y dejaron su cara con una buenas manchas de semen blanco, las cuales se limpió con sus dedos llevando toda esa leche al interior de su boca, la saboreo como un exquisito manjar y mirándome con carita cómplice se tragó toda la leche calentita, inmediatamente le introduje mi verga y ella chupó hasta que me sacó toda mi leche como una buena nena obediente.
Luego nos vestimos y cada uno se fue a su lugar, dormimos y a la mañana siguiente llegamos a destino, nos saludamos todos como buenos amigos con la promesa de encontrarnos nuevamente para una orgía como la vivida.

El nuevo papi de Carla. Aprendizaje anal.

Martes, mayo 12th, 2015

La separación de los padres de Carla había sido difícil, y ella estaba ciertamente trastornada, cierto es que había encontrado consuelo en un noviecito que la protegía, y que se la culeaba, ya sea por el orto o por la boquita.
Con el tiempo su madre había traído a otro hombre a casa, se llamaba Roberto y le había pedido que le diga “papá”. si bien ese extraño hombre era bueno con ella, no se sentía cómodo y extrañaba a su real padre. Pero no por mucho tiempo…
Carla había llegado temprano a casa y sigilosamente entró, se quitó sus zapatos inmediatamente luego de entrar porque le dolían los pies, y enseguida fue a su cuarto. Lo que vió la impresionaría inmensamente:
Su nuevo papi estaba en su cuarto viendo su netbook, viendo fotos y videos que ella le había enviado a su novio (y a otros amiguitos especiales), su papi nuevo estaba viendo su ojete bien abierto en aquél video en el que ella estaba en cuatro pajeándose la cola, video que le había pedido su novio. Roberto veía consternado ese video, e inevitablemente, se estaba pajeando su enorme verga frente a su netbook.
— ¿¿¿Qué hacésRoberto??? Salí de mi pieza, mmm, ufa…
— Uh, pará Carlita, pará, no es lo que pensás! Es que vine a arreglar tu ventana, y…
— No mientas, estás espiando mis cosas, le voy a contar a mi mamá y ahí vas a ver, enfermo! — dijo Carla sin dejar de ver la tremenda masa de carne que era esa vergota. y quizás notando la curiosidad de la jovencita y para retrucarla, dijo su nuevo papi:
— Si vos le contás a tu mamá yo le muestro estas fotos y verá lo puta que sos, y no te va a creer las pavadas que decís de mí, jajaja, no te va a dejar salir de casa por 1 año, así que ojo con faltarme el respeto, nena, que soy tu padre!. — dijo Roberto sin dejar de pajearse y sonreír, ahora mirando a la estúpida que tenía como hija ahora.
— No, no! No le muestres esos videos a mamá, Roberto, si querés no le digo nada, y te digo Papi a vos, por favor no le digas nada, por favor… papi. — dijo Carla, por vez primera para alegría de Roberto.
— Hija mía, cómo me alegra que me digas Papi al fin, vení conmigo, abrazame.
— Pero Rob…Papi, la tenés muy grande, no puedo abrazarte, además estoy nerviosa ¿me prometés que nunca le contarás de esos videos y fotos a mami?
— Sí, tonta, sera un secreto entre papi y su nena. Y tenés razón, tengo la verga hinchada, muy dura y tiesa, qué bronca, y todo por tu culpa, por ese magnífico ojete que tenés, encima está por venir tu madre y no sé qué va a pensar si me ve así.. dios mío. — dijo el padre compungido tomándose de la cabeza.
— Uh, ufa… si querés te la ordeño, papi, y si me prometés nunca decirle a nadie, podés hacerme el amor por la cola, pero rápido, que ya viene mami…
— Hija, hija, te juro que no querría hacer esto, pero sí, tendré que culearte, princesita…
Y Carla se quitó el uniforme de colegiala, la camisa y la ropa interior, se puso cremita en el ojete, y se puso en cuatro.
— Dale, papi, que ya viene mami!
Enternecido, Roberto, tomo a Carla de los hombros y luego de sus caderas y acostándose en la cama de Carla, le digo que cabalgue a su papi, que es su deber de nena malcriada.
— Sí, papi — dijo Carla, y gimiendo como puta nueva, sintió como si le desvirgaran la cola por segunda vez.

Y papi le bombeó el ojete a su hija, dificultosamente porque su verga era ciertamente mostruosa, pero al fin pudo culeársela como es debido mientras la jovencita gritaba como puta enloquecida. “Qué hermosa pija tenés, papiiii”, “quiero ser tu puta siempre, papi” decía.
“Sí, puta sucia, siempre serás mía”, decía Roberto.
Amor paternal.
Y luego de ese bombeo anal, Roberto puso de rodillas a su hija adoptiva y le pidió que luego de limpiar su verga ensuciada por su culo de puta sucia, que abriera grande la boca, que él le iba a regalar mucha leche para que se alimente.
Carla tragó todo, ordeño toda la verga, y transpirada y rota, se fue a bañar.
Roberto recibía a la madre de Carla con el almuerzo listo, contento de haber hecho las paces y lo correcto con su nueva hija y su señora.

Los hermanos sean unidos…

Lunes, mayo 11th, 2015

Esta es la historia de Miguel y María, dos hermanos del interior del país, que luego de perder a sus padres y sin más familia que pudiera ayudarlos, decidieron vender la modesta casa que les había quedado y venir a probar suerte a la capital. Luego de caminar la calle y encontrarse con la dura realidad de los precios de la ciudad de Buenos Aires, se dieron cuenta de que no podrían pagar nada mejor que una pensión de mala muerte (por decirlo de algún modo) y que ni siquiera podrían costear algo mejor que una habitación matrimonial, así que al final de un cansador día de recorrer, y recorrer y recorrer pensiones, decidieron que lo mejor para evitarse situaciones incómodas sería hacerse pasar por una joven pareja y alquilar una habitación matrimonial, ya que a nada mejor podían aspirar. Y eso fue precisamente lo que hicieron.

Se presentaron como una pareja que acababa de llegar del interior, y alquilaron un cuarto en un lugar dónde no habían preguntado antes, de todos modos, el encargado ni se fijo en ellos. Ambos tenían la piel trigueña, y el pelo negro. Miguel era un joven atlético, en parte por haber pasado su infancia y primeros años de juventud realizando trabajos de albañilería como peón (y toda changa que se le presentara) y en parte por no haber contado nunca con más de la ración justa para comer, debido al origen humilde de su familia. Por su parte, María también era delgada, pero aun así había desarrollado unas curvas muy estilizadas, que junto a su frondoso y lacio cabello, la convertían en una chica muy atractiva. Ella era algunos años mayor que él, lo que sumado a que era mujer, hacían que fuera más madura que Miguel, y por tanto, la que pensaba por los dos, y tomaba la mayoría de las decisiones.

El caso es que terminaron en esta pensión del barrio de Flores, sin más alternativa que compartir la cama durante la noche, y buscar trabajo durante el día. No tenían mucho tiempo, sus ahorros se esfumaban velozmente y necesitaban pronto encontrar una fuente de ingresos. Los primeros días, durmieron ambos con la ropa puesta, pero el verano se acercaba y fue ella la de la iniciativa, simplemente una noche, salió del baño en corpiño y bombacha, instando a Miguel a hacer lo propio:

-Si vamos a seguir acá, no podemos pasar el verano durmiendo vestidos, otro cuarto no hay, y con el calor que hace, sin un desgraciado ventilador, nos vamos a cocinar, así que yo digo que dejemos el pudor de un lado y hagamos lo posible por estar frescos, otra no nos queda, al menos hasta que consigamos trabajo.

-Bueno, la verdad que tenés razón.

Esa fue la primer noche que pasaron en paños menores, obviamente sin cubrirse con ninguna sábana ni nada. Pero no significó ningún pudor de hecho, ya que la mente de ambos jóvenes estaba concentrada en conseguir una fuente de sustento antes de que se les terminara el dinero y tuvieran que ir a para a la calle.

A primeras horas de la mañana, María despertaba a Miguel con un austero desayuno: un café negro, y tres galletitas de agua. Luego, ambos salían a buscar trabajo, y pasaban todo el día afuera, cuando volvían, comían arroz y se acostaban. Caían, muertos. No querían, no pensaban en otra cosa que no fuera dormir.

El primero en conseguir algo fue Miguel, de nuevo, como peón. Le pagaban muy poco, trabajaba 12 hs al día, pero ya era algo, ya podían contar con algo. Mientras tanto, María seguía buscando. Ahora, podían comer un poco mejor y estaban un poco más tranquilos. De todos modos, todavía no era suficiente. Sin embargo, Miguel ahora tenía un franco semanal, que podía aprovechar para descansar, sin tener que salir a recorrer toda la ciudad buscando empleo.

Fue en uno de estos francos, que Miguel se despertó, con mucha fiaca, pero descansado y vio a un costado que María estaba preparando un desayuno, ya un poco mejor que antes. Ella se acercó con una humilde bandeja y se sentó en la cama.

-Comé, dale que necesitamos que el hombre de la casa esté fuerte. (Le dijo con una tierna sonrisa)

Pero entonces Miguel se percató de que había amanecido con una enorme erección, cuyo slip no podía disimular de forma alguna. La miró muerto de verguenza, pero antes de que pudiera decir nada, ella habló:

-No te preocupes, todos los días es así, ya me acostumbré, les pasa a todos los varones. No te hagas problema hermano, come el desayuno que bien ganado lo tenés.

Esto no fue suficiente para calmar la verguenza de Miguel, pero se incorporó un poco en la cama, y tal como le dijo su hermana mayor, comió su desayuno.

Los días pasaban, y todo seguía mas o menos igual. Con la excepción, de que ahora Miguel prestaba atención a su hermana mientras iba de un lado a otro de la habitación, antes de salir a trabajar, o antes de acostarse. No hay que olvidar, que ya era casi verano, el calor agobiaba, y al igual que Miguel, ella pasaba el escaso tiempo que estaba dentro de la habitación, en ropa interior. Iba de una lado a otro exhibiendo involuntariamente, sus delineadas curvas, y ahora las erecciones de Miguel no eran solo matutinas…

Una mañana, María antes de salir le habló:

-Migue, te quería pedir algo.

-Sí, decime…

-Si podés, de noche, tratá de mantenerte de tu lado de la cama.

-Siempre estoy de mi lado de la cama Mari.

-No, no siempre. Yo se que estás dormido, pero a veces sin darte cuenta, te venís para mi lado, y estás igual que de mañana, y eso me molesta, entendés?

-“Igual que de mañana”, qué querés decir?

María pensó un poco, le daba pudor hablar, pero era una mujer fuerte y directa, y no demoró mucho en decir lo que debía, sin tapujos:

-Muchas noches, se te para la pija, y si te venís para mi lado, me la apoyás en la espalda, y para mí es una situación muy fea, entendés?

Miguel sintió que se moría de la verguenza… No sabía qué decir.

-Eeee, uuuhh, perdoname… te juro que..

-No tenés que decir nada, yo ya se que lo hacés dormido, por eso te digo, si podés dormirte bien de tu lado, por ahí evitamos esto.

-Sí, te, tenés razón, vo voy a hacer eso.

Miguel respondió como pudo, y esa mañana no volvió a verla a los ojos. Igualmente, ella se despidió con el beso en la mejilla de todos los días y salió a buscar trabajo. Pero algo había cambiado… Ahora Miguel, sin saber bien qué le estaba pasando, estaba totalmente atento a los movimientos de su hermana dentro del departamento, no podía dejar de prestarle atención a ese cuerpo delineado que caminaba de un lado a otro, dentro de esos poquitos metros cuadrados. Las erecciones matutinas ya no le daban pudor a nadie, mientras ella se arreglaba, el se despertaba, y conversaban como si nada. Y a pesar de lo hablado, nadie tiene control sobre su cuerpo mientras duerme, Miguel seguía amaneciendo acurrucado a su hermana con su miembro totalmente erecto. Hasta que también esto se dejó de lado, María simplemente se acostumbró. Seguramente entendió que el pobre Miguel nada podía hacer para controlarlo, y por otra parte, desde algún lugar de su ser, le gustaba sentirse contenida, aunque solo fuera por su hermano menor, en esta tierra extraña y hostil en la que estaba dando sus primeros pasos.

Resulta que una día, el administrador del lugar, les avisó que habían cortado el agua, y que no se sabía cuando iban a solucionar el problema. Por tanto debían cuidar el agua al máximo. Esto fue justo uno de los días francos de Miguel, y al volver María de la calle, como hasta ahora: sin suerte, le comentó el problema a su hermana. Ambos tenían que salir temprano al otro día y no podían presentarse con olor en ningún lado, así que nuevamente fue María quién tomó la iniciativa:

-Mirá Miguel, hace ya varias semanas que estamos en estas condiciones, y hemos aprendido a convivir el uno con el otro de esta forma tan rara, que no hubiéramos pensado nunca, pero estamos bien no?

-Sí. (respondió él)

-Bueno, como yo lo veo, esto es una cagada, pero me parece que no tenemos otra opción más que volver a “arremangarnos” y hacer lo mejor en la situación que nos toca.

Miguel, siguió escuchando, sin emitir palabra u opinión.

-Ninguno de los dos puede salir sucio mañana verdad?

-Verdad.

-Bueno mirá, a mí me parece que no nos queda otra que cerrar los ojos, y bañarnos juntos.

Miguel siguió callado.

-Estás de acuerdo Miguel?

El demoró un poco en responder, y después solo atinó a decir;

-Sí.

-Bueno, entonces vamos a meterle, antes de que el agua se termine en toda la pensión, apurate, dale.

Ambos se quitaron toda la ropa velozmente, y se dirigieron al baño, no tenían mucho tiempo realmente, acordaron estár espalda con espalda, aún así, Miguel no pudo evitar su permanente erección. Ella salió primero y se cubrió con una toalla, cuando él iba a salir, María alcanzó a verlo, y con una sonrisa, un instante antes de que también Miguel se tapara, le dijo:

-No podés más eh…

Miguel se murió de verguenza, ahora su hermana lo había visto por completo, sin siquiera un calzón que lo cubriera. Quería ser tragado por la tierra.

-Bueno, es normal, no te hagas problema. Que bueno que pudimos bañarnos no?

Consumido por la pena, Miguel solo atinó a susurrar:

-Sí…

-No fue tan grave al final. Bueno, ahora sí, a dormir.

Apagaron las luces, y se acostaron. Ambos con sus cuerpos frescos, pero solo uno de los dos estaba relajado…

Pasaron tres días, y algo cambió, de repente una mañana, María sorprendió a Miguel con un suculento desayuno, había de todo… no habían comido así nunca en sus vidas. Miguel reaccionó sorprendido.

-Y todo esto???

-Conseguí trabajo hermanito!

-No lo puedo creer? En serio?

-Sí!!!

-Que bueno, te felicito!

Ella se acercó a la cabecera de la cama y se abrazaron con gran emoción.

-Y de qué agarraste?

-Secretaria, en una oficina.

-Que bueno!!!

-Sí, y ahora come que tengo que salir. Pero tapate un poco, que es solo para vos, no para tu amiguito..

A estas alturas, ambos se sonrieron por el comentario, ya su nivel de confianza había dejado muchas inhibiciones detrás suyo.

Lo que Miguel no sabía, era que María le había mentido, no completamente: ella sí había conseguido trabajo, solo que no era una secretaría… Desesperada al ver que los ahorros se agotaban, y que el magro sueldo de Miguel no era suficiente, al no poder conseguir nada, ningún empleo. Optó por lo que nunca había pensado: prostituirse. Y había desarrollado una rutina: cada mañana, se aseguraba de salir antes que su hermano, bien arreglada y desplegando toda su belleza. Se escondía tras una esquina, dónde podía verlo salir, y cuando Miguel se perdía de vista, iba a una zona dónde captaba a su clientela. Tenía que estar segura de que Miguel ya se había ido, porque no era demasiado lejos de la pensión. Al ser tan joven y linda, no demoró en hacerse de una buena clientela, iban a un hotel de la zona y hacían lo que todos saben.

Los días pasaron, y la vida de los dos hermanos cambió bastante, ahora comían hasta hartarse, e incluso María aparecía con regalos, ropa nueva para su hermano, un ventilador, y demás. Ella misma por supuesto, se vestía mucho mejor, y el ánimo de ambos había cambiado notoriamente. Lamentablemente, y a pesar de su fuerza y madurez, María no dejaba de ser una chica del interior, y no se dió cuenta de que lo que estaba haciendo había enfurecido a las prostitutas de la zona. Ya de por sí, nadie puede instalarse así nomás, y si encima se trataba de una chica joven y linda que estaba acaparando la atención de todos los clientes, peor. Sucedió entonces, que una mañana cuando María llegó a la esquina dónde “trabajaba”, varias de sus “colegas” la estaban esperando, y tras una breve discusión, comenzaron a pegarle. Ese día llego golpeada a la habitación, el administrador la miró con desprecio, él sabía lo que hacía, y en su pequeña mente, ella lo tenía merecido. María agachó la cabeza y subió hasta su cuarto, ya tenía bien pensada su excusa. Cuando Miguel la vio se exaltó.

-Qué te pasó!?

-Me caí del colectivo, ahora cuando me estaba por bajar.

-Tenemos que curarte.

-María ya había atendido sus peores heridas, Miguel no llegó a ver esas, y para no decir nada que la hiciera “meter la pata” optó por callar y dejar que su hermano pensara que lo que él veía era todo lo que le había pasado, y la ayudara a sanar esas heridas. Luego, él le dijo:

-Date una ducha, eso te va a ayudar a relajarte.

María hizo lo que Miguel le sugirió. Después se acostó, consternada por lo sucedido. Necesitaba contención, necesitaba quién la cuidara, y nadie había, mas que Miguel.

Se voltió hacia su lado de la cama, y susurró:

-Miguel abrazame.

Habló tan bajito, que él no llegó a oírla.

-Qué?

-Necesito que me abraces.

Miguel entonces adoptó la misma posición que su hermana, detrás de ella y la abrazó frágilmente.

Ella tomó su brazo, y sin pronunciar palabra lo instó a abrazarla por completo y con más fuerza.
Miguel no pudo evitar su acostumbrada erección, que chocaba con la espalda de su hermana. Pero a ella no le importó, a estas alturas casi ni la notó. Luego de ser abrazada, y sin que su hermano pudiera verla, dejó salir sus emociones, en un silencioso pero desconsolado mar de lagrimas. Así se durmieron los hermanos, profundamente abrazados, él cayó rendido tas su extenuante jornada de trabajo, y ella tardó un poco más, hasta que la última lagrima abandonó su mejilla.

Al otro día, como de costumbre, ella salió antes, se despidió y se fue. Pero ya no podía ir a la esquina dónde conseguía sus clientes, era imposible. Así que inteligente como era, decidió caminar sin detenerse, por las calles de Flores, hasta que alguno de sus clientes la viera. Y eso fue exactamente lo que pasó, uno la reconoció y la levantó. Fueron a un albergue transitorio de la zona, e hicieron lo sabido. El tipo, que estaba muy “satisfecho” con los servicios de María, no quería correr el riesgo de no volver a verla, ella era mucho más linda y joven que cualquiera de las otras. Y tras oír lo que había pasado, le ofreció una salida. Le dijo que al día siguiente, se encontraran en un punto, y que él le iba a entregar un celular viejo, que ya no usaba, al que podría contactarse cuando quisiera, y que el mismo podría usar para pasarle ella a todos sus clientes, y no tener que estar parada en ninguna esquina. Dicho y hecho, al otro día, se encontraron, y antes de tener sexo, el hombre le entregó un celular y le pasó el número.

Así, todo lo que tuvo que hacer María, fue caminar las calles, hasta que consiguió ser encontrada por la mayoría de sus antiguos clientes, entonces les pasaba su número, y arreglaban para encontrarse en algún sitio. Luego pasó, que muchos clientes, recomendaron a María a sus amigos, entonces ella ya no necesitó siquiera salir a la calle: cada mañana, esperaba a que Miguel se fuera y luego volvía a la pensión, esperaba a que la llamaran y entonces arrancaba con sus citas. Mas, rápida como era, se dió cuenta de que era un desperdicio contar con una habitación vacía todo el día, y estar yendo a albergues transitorios que sus clientes debían pagar y se dió cuenta que podía hacerse de ese dinero, si traía a los clientes a su cuarto.

Así fue que subió sus “honorarios” y comenzó a trabajar en dónde vivía. Todo lo que tenía que hacer era airear la pieza y dejar todo bien limpio antes de que llegara Miguel, y listo. Así sus ingresos mejoraron aún más, y ni siquiera tenía que salir de la habitación. Bueno, excepto por las mañanas, para engañar a su hermano.

Un determinado día, el administrador de la pensión, que se dió cuenta de lo que pasaba, la enfrentó, y le dijo que eso no se podía hacer en un lugar respetable como el suyo (…) Y le dijo que se tenía que ir, mientras le daba toda una charla sobre moral. Pero a estas alturas, esto no fue un problema. María consiguió una habitación mejor, en una pensión cercana, dónde de entrada arregló un porcentaje con el administrador quién mantendría la boca cerrada y la dejaría laburar en paz, siempre y cuando él recibiera su parte.

Miguel estaba muy contento, el lugar era bastante mejor, aunque aún debían compartir una cama matrimonial. Claro, para su actividad, ella la necesitaba, y aunque le iba bien, todavía no podía costear dos habitaciones.

Pero aquí es dónde la historia pega un giro… Resulta que una determinada mañana, se produce la rutina habitual: Ella sale, espera tras una esquina que su hermano se vaya, hasta perderse de vista, y luego vuelve al cuarto de la pensión. El tema fue, que ese día en particular, su patrón le había dicho que no fuera Miguel a trabajar, y él lo había olvidado. Así, que a mitad de recorrido, se bajó del colectivo, y emprendió la vuelta a casa. Llegó una hora y media después de haber salido aproximadamente, al pasar por la recepción, el administrador no estaba, así que nadie puedo advertir a María de que su hermano iba directo hacía ella. Subió la escalera que conducía a la pieza, y a los pocos metros, notó ruidos, esto le llamó la atención, entonces antes de entrar, se acercó a la ventana. Con mucho cuidado, abrió un poco la ventana corrediza y movió sutilmente la cortina para ver que pasaba dentro…

La escena lo dejó estupefacto: ahí estaba su hermana, arrodillada en el suelo, sin su corpiño, haciéndole sexo oral a un tipo, que obviamente no conocía. Mientras aún no caía de lo que estaba viendo, contemplaba los suculentos senos de María sacudirse, mientras su cabeza iba para atrás y para adelante, y el tipo ese se la empujaba hacia su ingle. Entonces la oyó hablar:

-Me vas a coger papito? Tenés ganas de cogerme?

-Si negrita, ponete en cuatro que te voy a dar para que tengas.

María se quitó la tanga, dejando entrever su velludo vientre, y se puso en “cuatro” tal como le indicara su cliente. La escena era muy fuerte para Miguel, pero al mismo tiempo, no podía dejar de mirar. El tipo la agarró de la cintura, un poco como con desprecio, e introdujo su pene en ella.

-Ayy papito que pija… me la vas a dar toda?

-Si negra, te voy a re coger, putita…

-Ay sí papi, dame, dame, quiero que me la des toda…

Entonces el tipo empezó a mover su vientre hacia delante y hacia atrás, insertando su pene en María, que comenzó a gemir mientras le seguía diciendo cosas como las anteriores.

-Ay papi, que pija, me estás matando…

Miguel sentía una mezcla de asco, con decepción, pero sin saberlo, también se la había erguido el pene. Era algo muy fuerte.

-Te gusta que te coja negrita?

-Ay sí papi, cogeme toda…

Finalmente, el tipo acabó y se recostó al lado de María.

-Como me cogiste papi, sos una máquina…

El tipo esbozó una sonrisa y luego le dijo:

-Te quiero hacer el culito la próxima vez eh.

-Mmmmm sí… quiero que me hagas el culito papi. Pero eso tiene otro precio eh…

-Cuanto?

-La colita es muy suavecita papi, si la querés son $300, además de lo habitual.

-Es mucho eso negra…

-Bueno papi, si querés la colita, tenés que poner la platita.

-Ok, la próxima vemos.

El tipo se levantó y comenzó a vestirse. Asqueado y apurado para no ser visto, Miguel bajó lo más rápído que pudo y se fue a caminar, la cabeza le daba mil vueltas. Había visto a su hermana mayor, a quién tenía en un pedestal, a la “secretaría”, totalmente rebajada, denigrada, dejándose poner las manos encima por un tipo asqueroso, dejando que le dijera “negrita”, entregando su cuerpo a cambio de dinero… La cabeza de Miguel iba a mil por segundo, tan rápido que no alcanzó a darse cuenta de que en ningún momento se había bajado su erección. No sabía que iba a hacer esa tarde cuando volviera a la pensión. La confrontaría? Haría como si nada hubiera pasado? Como haría para mirarla a los ojos? Podria ocultar su asco, su rabia? (…)

CONTINUARA…

Si te gustó la historia y querés saber como termina, dejá tu comentario.

Para que tomen ganas y valor

Miércoles, mayo 6th, 2015

Tengo 25 años y hasta la fecha no he tenido ninguna relación sexual con algún hombre, mis deseos me los quitó yo misma, trabajo medio tiempo y estoy por graduarme de abogada, mi papi ha sido de mucha ayuda en todo, es un hombre muy comprensivo y bastante trabajador.

He tenido deseos sexuales con mi papi, sueño que estoy en la cama con él y me hace el amor de todas formas, lo miro más que como mi papá como un hombre, se como ha tratado a mi mamá y como ella se refiere a él como todo un hombre, por lo que me imagino que eso incluye la cama.

Busco la forma de verlo desnudo para apreciar su cuerpo y lo que más busco verle es su pene, algo que no se porque pero me llama mucho la atención vérselo y más cuando tiene una erección, algo que es muy fácil, pero busco la forma de verlo con disimulo en el baño.

Algunas veces los he visto cuando hacen el amor con mi mami, algo que me excita mucho y tengo que masturbarme muy seguido para poder quitarme las ganas, he platicado con algunas amigas de forma muy disfrazada sobre el tema para ver quien me cuenta algo parecido, a pesar del tabú que existe, una mi vecina le contó a una mi amiga que ella había tenido relaciones sexuales consentidas con su papá y que prefería coger con él y no con cualquier hombre, ya que el era tierno, dulce y cariñoso con ella, la trataba de una forma diferente que a su mamá, pero así vivían bien.

Era tanta la obsesión por mi papi, que anhelaba estar con él y ser su mujer; en una oportunidad después de llegar de una fiesta, iba bastante tomado, tanto que mi mami ya no pudo llevarlo hasta su cuarto que quedaba en el segundo nivel y lo dejo en el cuarto de huéspedes, que quedaba en final del pasillo por donde quedaba mi habitación, oí como mi mami con dificultad lo llevo a acostarse, yo sin hacer ruido me quede esperando a que ella se retirara, como tenia la luz apagada podía ver de adentro para afuera, vi que mi mami también iba con unas copas de más pero más cuerda que mi papi.

Espere casi una hora, subí a ver a la habitación para cerciorarme si mi mami dormía, baje rápidamente hasta el cuarto de huéspedes, allí estaba mi papi medio acomodado, mi mami solo le había quitado los zapatos y había comenzado a quitarle el pantalon pero no termino.

Trate de acomodarlo para que durmiera bien, pero fue un poco imposible; cuando lo estaba moviendo me di cuenta que no respondía y al subirlo, el pantalón que lo tenia a medio quitar se le bajo un poco más, de inmediato mi vista se fijo en el bulto que hacia su pene en el calzoncillo y como era algo que a mi me llamaba la atención de él, se lo empece a tocar encima del calzoncillo sintiendo ese trozo de carne que estaba dormido, como no había reaccionado le baje el calzoncillo quedando su hermoso pene al aire, estaba flácido algo que me propuse reactivar. lo tome entre mis manos para palparlo bien se lo jugaba muy suavemente, sintiendo como cambiaba de tamaño, cuando se empezó a poner duro y a crecer, se lo besaba y pasaba la lengua desde los testiculos hasta el glande.

Mientras más se lo chupaba más se hacia grande y duro, no podía creerlo que mi mami me lo había dejado allí para que yo cumpliera mi deseo, ella sin saber que pasaría se fue a acostar tranquilamente.

Logre ponérselo duro mientras el balbuceaba pero no sabia que pasaba por su estado algo que a mi me favoreció, pues por fin podía tener ese hombre para mi y me estaba deleitando chupándole el pene y tocándome la conchita, era tanta mi excitación que no habian pasado dos minutos y ya la tenia mojada y deseosa de metermela, no podía esperar más, mi papi estaba noqueado de tanto licor que había ingerido, pero su pene estaba listo para la acción.

Como dormía con camisón de algodón sin brasier solo con calzoncito, rápidamente me quite el calzoncito mientras le chupaba el pene a mi papi, cuando me acomode sentada encima de él, dirigí su tremendo pene con mi mano adentro de mi conchita y empece a cabalgar, me lo metía y sacaba como una niña quien había deseado tanto un juguete y que al fin lo tenia y no sabia que hacer con el, me moví con tanto frenesí y excitación que me vine en pocos minutos, sentía como le mojaba el pene a mi papi y mis líquidos le escurrían por su pelvis y testiculos; no podía desperdiciar ese pene duro que por fin lo podía disfrutar y que me cogiera, me lo estaba tragando todo sin que nadie me interrumpiera, y mi papi parecía estar despierto porque hacia unos movimientos al compás mio, pero que no sabia perfectamente con quien estaba o si estaba haciendo el amor seria con mi mami, entre su embriaguez sabia que hacia el amor pero no con quien, me agarraba las piernas y hablaba entre dientes, no me importaba, mientras su reacción no fuera violenta, lo estaba gozando, estaba disfrutando con mi papi metiéndome el pene o simplemente yo me lo metía, pero lo mejor era que estaba duro, largo y grueso, algo que me producía un poco de molestia, pero por la costumbre de no tener sexo esa era la reacción.

Me movía con más fuerza pues ya sentía que me venia otra vez, en lugar de hacerlo de brincar sobre el, lo hice de un lado para otros, sentía como su pelvis me topaba en el clítoris y sus testiculos con mis nalgas, sentía su pene por toda mi vulva haciendo remolinos, así estaba cuando tuve otro orgasmo, de repente sentí que su pene se le ponía más grueso, le palpitaba, se empezó a mover más rápido, sabiendo lo que venia me saque su pene de mi vulva, lo empece a masturbar y a chupársela cuando expulso una gran cantidad de semen adentro de mi boca, sentía que no acababa de echar la leche, tenia un sabor como a cloro y muy caliente, la mayoría quedo en mi boca, me la trague casi toda, seguía con la mano sacandole hasta la ultima gota, cada gota que salia me la comía, hasta que dejo de salir, vi como regreso a su tamaño normal, con mi camisón se la limpie, le subí su calzoncillo y complacida me fui a dormir plácidamente, habiendo logrado tener a mi papi o ser de él.

Primera vez con mi hermano

Lunes, mayo 4th, 2015

Lo hago lo mas rapido posible, tengo un hermano y desde siempre dormimos en la misma habitación, la pieza es chica y tiene una cama de cada lado frente a una ventana que da hacia la calle.
En verano siempre tirabamos los colchones al suelo para dormir juntos con un turbo ventilador, ya que no teniamos ventilador de techo. Una noche mi hermano me pregunta si yo me hacia la paja, yo le dije que si, al rato nos estabamos comparando las pijas para ver quien la tenia mas grande, de un momento a otro mi hermano me estaba tocando la pija para comparar los tamaños, despues nos pajeamos con la luz prendida a ver quien tiraba mas leche en nuestras manos.
Despues de eso casi siempre nos pajeabamos sin verguenza frente al otro. Quizas era de dia y uno le decia al otro, me voy a hacer una paja !No entres¡ Tambien nos turnábamos para que uno le avise al otro si venia alguien, asi el que se pajeaba en el cuarto se podia masturbar tranquilo.
Una noche nos quedamos viendo peliculas porno en nuestra computadora, ya que teniamos internet en nuestra casa por primera vez, lo primero que haciamos es ver peliculas porno. Madrugábamos viendo los dos porno y nos quedabamos bien calientes, inevitablemente nos haciamos una paja despues de dejar la computadora.
Eran como las cuatro de la mañana y dejamos de ver videos, juntamos los colchones, prendimos el ventilador y apagamos la luz para hacernos una paja como todas las noches, pero esta vez mi hermano queria que yo lo pajeara, yo no le hice caso, entonces mi hermano se acerca a mi y me toma la pija con su mano. En plena oscuridad me pajea un buen rato y me pregunta como se siente.
Como ninguno de los dos teniamos experiencia en el sexo, no teniamos idea de lo que se sentia ser pajeado por otra persona, a mi me gusto la sensacion asique no dude en querer mostrarle lo que se sentia a mi hermano, por eso yo empese a pajearlo a el y terminamos haciendonos una paja cada uno por su lado hasta acabar.
Después de esa noche casi todas las noches haciamos lo mismo, ver peliculas porno y en determinada hora de la madrugada nos pajeabamos entre nosotros.
No nos sentiamos gay por eso, porque por nuestras mentes lo unico que queriamos era que alguien nos haga una paja, por eso lo hacia, casi con gusto, sabiendo que despues mi hermano me iba a hacer una paja a mi también.
Casi todas las noches del verano haciamos lo mismo, hasta que llego el frio y ya no juntábamos los colchones en el suelo, asi que paso el resto del año normal sin hacer nada. Pero en el verano siguiente, la primer noche que juntamos las camas para dormir con el ventilador, nos miramos con miradas complices, como sabiendo lo que se venia sin insinuar nada. Con el ruido del turbo ventilador y la oscuridad perdimos verguenza y no dudamos un segundo en quedarnos completamente en bolas. Esta vez nos agarramos las pijas como extrañando aquellas vivencias y nos pajeamos un buen rato. Ahora con las pijas mas grandes y peludas que el verano anterior nos tenia un poco mas exitados de lo normal. Después de esa noche no dudamos en juntar los colchones y encender el ventilador todas las noches, con la escusa perfecta del calor y los mosquitos. Habían noches que mi hermano se quedaba en la computadora mientras yo intentaba dormir, pero por mi mente pasaban cosas morbosas de tantas peliculas que veia, me imaginaba, lo bueno que seria que me chupen la pija, no sabia como pedírselo a mi hermano, ya que me iba a mirar como a un loco, asi que pase noches de insomnio imaginandome cada vez cosas mas zarpadas.
Una noche nos acostamos y nos desnudamos para pajearnos un rato, pero esta vez yo quise tomar la iniciativa para experimentar cosas nuevas, asi que casi susurrandole al oído a mi hermano le digo que hagamos una especie de 69 para pajearnos los dos a la vez, ya que nunca nos pajeabamos al mismo tiempo, mi hermano se descubre de las sabanas y se recuesta frente a mi. Cada uno frente a nosotros con las pijas bien paradas nos empezamos a pajear al mismo tiempo. Yo me abria de piernas para que me pajeara mejor y mi hermano me imitaba abriendo sus piernas. De esta forma nos podiamos pajear hasta el tronco de nuestras pijas sin golpear tanto nuestras bolas.
Yo en ese momento estaba muy caliente pensando lo que hiba a hacer, estaba desidido a meterme la pija de mi hermano en mi boca, mis dientes temblaban de nervios, y yo ancioso por saber cual iba a ser la reaccion de mi hermano al chuparle la pija, lo unico que queria lograr era que despues mi hermano haga lo mismo por mi. Sin perder mas tiempo hacerco mi boca hacia su pija en plena oscuridad juntando un poco de saliva y me mande toda la cabeza de su pija, mientras por mi cabeza pasaban cientos de sensaciones nuevas. Sentia esa pija carnosa y suave rosando mi lengua, era una sensacion muy extraña. Yo seguia acumulando saliva en mi boca para no sentir el sabor de su pija mientras seguia pajeandolo con una de mis manos. Mi hermano en ese momento dejo de pajearme, seguramente para sentir como yo se la chupaba. Indudablemente le gustaba porque me acariciaba el pie mientras movía un poco su pelvis hacia mi dando indicios de que estaba por acabar. Cuando estaba por acabar me dice con voz entrecortada que iba a salir su leche, de inmediato aparto mi boca de su pija y empieza a acabar en su abdomen y en mi mano como nunca.
Me voy al baño a cepillarme los dientes y me clavo una paja largando como nunca chorros largos y abundantes de leche en el lavabo.
Después de esa noche me daba un poco de verguenza estar serca de mi hermano, y el se daba cuenta de eso, supongo que por esta razon el decide sorprenderme una noche haciendo lo mismo que yo. Como siempre una paja mutua pero esta vez mi hermano me pregunta si queria ver que se siente que me chupen la pija, yo sin dudarlo y apenas puediendo contestarle con un Si de la calentura no hago mas que quedarme boca arriba con las piernas abiertas esperando que mi hermano haga su trabajo. Mientras el se acomodaba yo temblava de nervios y mi pija bien al palo me vibraba como nunca, al instante me toma la pija con la mano y empieza a pajearme para luego meterse toda mi pija en su boca. Despues de tanto tiempo haberlo esperado por fin podia sentir como me chupaban la pija. No tarde mucho en acabar en mi abdomen quizas por tanta exitacion habia acabado mucho mas de lo normal, y con una de mis manos untaba toda mi leche sobre mi panza mientras mi hermano se hacia una paja al lado mio.
Aceptando lo que habiamos hecho soliamos turnarnos cada noche para que uno le haga un pete a su hermano. Asi pasaron varias semanas hasta que perdimos la timidez, quizas por acostumbrarnos a esto, y empezamos a hacernos petes en plena luz del dia, solo cuando estabamos seguros de que eramos los unicos que nos encontrábamos en la casa. De esta forma era mucho mas excitante, ya que podiamos ver bien como nos chupabamos. No me gustaba hacerlo de dia ya que no me gustaba ver esa pija peluda en mi boca, por eso le pedia que se rasure pero el no queria, por lo tanto un dia mientras me bañaba tome la desicion de razurarme la pija por completo para animar a mi hermano a que haga lo mismo, cuando salgo del baño me bajo el pantalon y mi hermano se queda biendo mi pija completamente pelada dejandolo un poco sorprendido, viene hacia mi y me la chupa con la pija dormida y blanda, se la manda hasta el fondo, mientras mi pija se iba parando dentro de su boca, despues de esto le incisto en que me chupe las bolas, y lo hace con animo al no ver tantos pelos como antes.
Con esta experiencia una noche al acostarnos a dormir, mi hermano se desnuda frente a mi con su pija completamente rasurada. Con la luz apagada y la habitacion a oscuras me anime a hacerle un pete metiendo su pija hasta lo mas profundo de mi boca, lamiendo sus huevos y su pelvis. Ahora sin asco de sentir pelos dentro de mi boca, podia lubricar toda su pija con mi saliva y con mis manos en sus muslos solo trabajaba mi cabeza para masturbarlo con mis labios y lengua. Cuando estaba por acabar solo tenia que tormarme el hombro para que me retire y dejarlo largar toda su leche en su abdomen.
Con el transcurso de las noches empezamos a practicar el 69 para poder experimentar ese placer de ser chupados al mismo tiempo. Y esto lo hacia mas excitante ya que no tenia que esperar para ser chupado recién la noche siguiente.
Cada noche que llegaba no pasaba mucho tiempo para que nos encontremos los dos completamente desnudos y adoptando la posicion del 69. Yo siempre queria estar arriba, ya que no me gustaba que mi hermano me ensarte toda su pija en mi boca, ademas con todo el peso de su cuerpo tenia miedo que me la mande hasta la garganta, por eso preferia estar arriba para tener mayor control de su pija, mientras me ponia en cuatro para que mi hermano tenga espacio para hacer lo que quiera con mi pija y mis huevos colgando sobre su cara. Mientras me la chupaba, solia usar sus manos para acariciar mis nalgas, yo con todo el control de su pija lo pajeaba fuerte mientras con mi lengua lamia su cabeza hasta el ultimo segundo antes de que acabe dejandolo largar toda su leche en su abdomen.
Las noches eran siempre iguales, aunque ahora empezabamos a decirnos cosas bizarras como, “Quiero tomar la leche” o “¿Queres la leche fria o caliente?” como para excitarnos mas. Mientras seguiamos alimentando nuestras mentes con mas videos pornos para estimular nuestras cabezas y dejarnos vien calientes. Algunas veces me pasaba viendo peliculas de sexo oral para ver cosas que podria imitar con mi hermano. Quedando bien caliente empezo mi deseo de acabar en la boca de mi hermano. Iba a ser algo dificil, pero estaba dispuesto a concretar mi objetivo. Por eso una noche me dispuse a hacer un 69 normal, pero esta vez yo empece a pajearlo mas rapido para asegurarme de que el acabare primero que yo. Mientras lo pajeaba recostoda sobre mi hermano, chupaba la cabeza de su pija y la llenaba de saliva para darle mucha lubricacion, en este momento le digo un par de frases bizarras como “Dame toda la leche” para dejarlo bien al palo y cuando me avisa que estaba por acabar sigo con mi boca en su pija, mientras empieza a largar chorros de leche dentro de mi boca. Previamente habia preparado un par de servilletas para escupir su semen, aunque no era suficiente, seguia sintiendo el gusto a su leche en toda mi boca, era extraño, y me sentía con verguenza por lo que acababa de hacer, me dirigí hacia el baño para enjuagarme la boca y hacerme una paja. Despues de esa noche, solo tenia que esperar a que llegue el turno de mi hermano, aunque se hizo rogar ya que no lograba convencerlo, por eso intente repetir lo hecho un par de veces mas.
Unas noches despues nos proponemos hacer un 69, pero esta vez le digo a mi hermano que queria saber que se siente acabar en su boca, mucho no le agradaba la idea, por lo tanto propusimos acabar los dos al mismo tiempo en nuestras bocas. Cuando lo intentamos mi hermano no logro controlarse y termino acabando en mi boca dejandome con las ganas de hacer lo mismo. Yo me veia obligado a terminar sacandome la calentura en el baño escupiendo su leche en el lavabo y haciendome una paja.
Despues de varios intentos fallidos, mi hermano se apiada de mi y me propone hacerme un pete, sabiendo que estaba dispuesto a dejar que acabe en su boca no lo dude un segundo, y me desnude completamente para recostarme boca arriba, dejando mis piernas abiertas, el se acerca y compienza a despertar mi pija dentro de su boca. Al rato de una larga sesion de sexo oral, mi pija ya estaba por estallar, y sin avisarle deje que mi leche salte dentro de su boca, dandome sensaciones nuevas de placer.
Logrando este objetivo comenzamos a acabarnos dentro de nuestras bocas con mas frecuencia. Aveces un 69, o turnandonos un tiempo cada uno, lubricando bien nuestras pijas con saliva. Mi hermano aprendio a meterse toda mi pija hasta la garganta, cosa que yo queria imitar, pero no me entraba, y me daba arcadas, pero era divertido ver como mi boca largaba una flema bien bizcosa y resbaladiza, ideal como lubricante para hacer una mejor paja. Algunas noches toda esa pija dura y resbaladiza se confundia con su propio semen y se hacia aun mas patinoza para masturbar y chupar. Tambien solia hacerle solo una paja y cuando empezaba a largar su leche espesa y caliente con mi lengua le limpiaba toda su pija.
Una tarde sali del baño y estaba oscureciendo, mi hermano se encontraba en su cama, yo no dude un segundo y me baje el pantalon para acercar mi pija en su boca, no se hizo rogar mucho y se la mando hasta que acabe en toda su boca. Al dia siguiente me sorprendio durmiendo en mi cama, con su pija lista para ser chupada y me la mando en la boca hasta acabar sin dejar una sola gota de semen en sus bolas y se fue directo al living como si nada hubiera pasado. Mientras yo me quede en mi cama con mi boca rebalsada de leche, sin saber que hacer escupi todo de tras de la cama y segui durmiendo con mi boca pegoteada y con gusto a leche.

Si les gusto como lo conte pueden comentar, o pedirme que cuente mas cosas
Saludos a toda la comunidad

Incesto real, con mi hermana

Domingo, mayo 3rd, 2015

Veo por los relatos, que no soy el único que ha tenido incesto, y me alegra saber que hay personas que se animan a contar, eso si yo me refiero a los casos reales, después los que inventan, es para despertar el morbo y la fantasía, cosa que no está mal, pero prefiero los casos reales, el incesto existe se da con más frecuencia de lo que pensamos en todos los estratos sociales.

He hablado con varias personas que han vivido una experiencia similar, la sexualidad humana es rica en matices.
Bueno para no alargar tanto voy a contar lo mío.
Mi relato es real, voy a tratar de exponer con la mayor claridad posible, nada de que me chupo la pija como una diosa ni tampoco de que la tenía clara en el sexo, he leído varios relatos de incesto y la mayoría son inventados, me doy cuenta porque lo relatan cómo recreando lo típico de una porno norteamericana ja ja.
El sexo siempre me ha fascinado, me despertó curiosidad, quería descubrir que era lo que producía ese placer indescriptible, el cual te hace sentir que pasas a través de la mujer y ella pasa a través de vos, los cuerpos se hacen uno, llegando a un cumulo de sensaciones que te llega a marear, resolví ese misterio, el cual lo hablare en otro post para que me entiendan mejor.

Lo que voy a contar me ocurrió hace unos años atrás, no voy a decir nombres por una cuestión que queda sobreentendida.
Somos 4 hermanos, en ese entonces nuestra casa tenía 2 habitaciones, en una habitación dormíamos con mi hermana, y en la otra mi mama con el resto de mis hermanos.
Con mi hermana nos llevábamos bien, teníamos algunas peleas como todos hermanos, siempre dormimos juntos de chicos mi hermana y yo.
Pero con el correr de los años, empezó a cambiar, ya fue sacando más cuerpo, mas cola, mas piernas, mas pechos.

Cuando dormíamos juntos dormía con pijama al principio, con el paso del tiempo dormía con pantalones cortos, los cuales le quedaban muy bien.
Hasta que un día, por la mañana estaba de espalda, y yo estaba atrás de ella, y se me cruzo un pensamiento libidinoso, sentí su cola bien pegada a mí, muy cerca de mi pija, me anime a apoyarla se sentía rico, esa sensación de sentir el roce de su cola con mi pija, cuando sentí que se movió, me corrí un poco para que no pensara mal.
Bueno paso eso, luego con el transcurrir de los días empecé a apoyarla con más frecuencia, esperaba a que se durmiera, más cuando se acostaba con pantalones cortos, me acuerdo que se me ponía bien dura, y más la apoyaba, pero empecé a darme cuenta que cuando la apoyaba no decía nada, hasta empecé a sospechar que se hacia la dormida e realidad, me encantaba sentir su cola como apretaba mi pija y la refregaba bien en su cola, yo me movía, refregando y apoyando bien, cosa de sentir bien su cola contra mí, al principio procuraba que se durmiera, pero con los días dejaba pasar unos minutos y la apoyaba directamente.

Ya me había acostumbrado a apoyarla a tal punto que se la refregaba de tal manera que me pajeaba usando su cola hasta acabar. Pero siempre ella con pijama o pantalón corto, había uno marrón que tenía, era mi favorito, le calzaba rebien, apretadito.

También después de eso mi hermana empezó a usar minifaldas, muy lindo físico, de mi barrio una de las más lindas, sumado que hacia deporte, tiene un físico muy lindo.
Para mi sorpresa también empezó a usar una minifalda violeta cuando se acostaba, yo estaba loco, hasta que me anime a acostarme en calzoncillos, es decir usaba pijama, pero una vez en la cama me lo sacaba, cuando una vez se acostó con la minifalda violeta, no solo la apoye, sino que se la subí y le pegue una buena apoyada ella solo con su bombacha y yo en calzoncillo.

Me acuerdo que acabe de una forma muy placentera, ya tenía la toalla para descargar mi semen, y ella por supuesto no decía nada, se hacia la dormida.
Yo pensé que al otro día le iba a decir a mi madre o me iba a decir algo, pero no ocurrió, la mente me comía a mil, una mezcla de culpa arrepentimiento pero también de placer que no esperaba encontrar y menos con mi hermana.

Una vez decidí no seguir, y pare con apoyarla o sea pajearme usando su cola. Pasaron unos días y yo tranquilo, deje de hacerlo.
Pero grande fue mi sorpresa al ver que un día se acostó en bombacha, usaba bombacha con alguna remera, y se me ponía de espalda, al principio solo mire su cola algunos días.
No hice nada, y se seguía acostando en bombachas, me acuerdo q usaba una blanca muy linda, tipo tanga, le quedaba rebien, dormíamos con la luz apagada, pero como habían luces afuera se alcanzaba a distinguir, también tenía una rosa con puntillas.

Una vez no aguante más y la apoye, y no dijo nada, y me anime a bajarme el calzoncillo, y le pegue una flor de apoyada, solo ella con su bombacha, me termine haciendo una paja y mirando su cola, espectacular, y pensé, si mañana no dice nada a mi o a mi mama, significa que le gusta.

No dijo nada, llego la noche siguiente y se acostó con otra bombacha, una blanca con puntillas, me acuerdo que empecé a apoyarla, pero esta vez le empecé a acariciar la cola, y no decía nada, y empecé ya a no solo apoyarla, sino también le empecé a acariciar su conchita por encima de su bombacha.
Mi sorpresa fue mayor cuando note que pechaba su cola contra mi pija mientras le acariciaba su concha, de repente lentamente se puso boca abajo mientras yo franeleaba su cola con mi pija, no daba más de la calentura yo, y me acuerdo que le empecé a bajar la bombacha lentamente hasta que me dejo su cola desnuda, y mi idea era pajearme usando su cola pero sin penetrarla.

La tenia súper dura a mi pija, me puse arriba de ella, y empecé a apoyarla, pero paro bien su cola ofreciéndomela y mi pija sola se metió en su concha, ni supe cuando ya le tenía mi pija en la entrada de su conchita, sin pelo, empecé a sentir como tenía su conchita bien caliente , bien apretadita, lentamente empecé a introducirle mi glande, fue tan placentero, en la primera embestida que le di, ella empezó a moverse, y yo se la empecé a meter más, bien apretadita su concha, se quejó un poco, sentí como que le dolió, bombeaba muy despacio al principio, ella también se movía, cada vez pechaba su colita bien contra mi pija, para sentirla bien adentro, en un momento nos sincronizamos, ella pechaba y yo también, me acuerdo que ya no me pude controlar, los sentimientos de culpa y traición se fueron con esas pechadas desesperantes que yo le daba y que ella se movía para sentir más, estuvimos unos minutos hasta que me pegue una acabada espectacular, me acuerdo que no paraba de acabar yo, y me salió abundante leche, cuando estaba acabando, le peche bien mi pija hasta el fondo y mi hermana también pecho bien, y acabe de una forma que sentí un placer tan intenso que me hizo estremecer todo, mi hermana estaba toda tensa y agitada y transpirábamos la cantidad, y pechaba con más fuerza y yo también, para dejarle hasta la última gota de esperma dentro de su concha, se mancharon las sabanas, me quede un rato arriba de ella, me hice a un costado, le subí la bombacha y me hice el dormido.

Al rato salió ella al baño a lavarse la leche que le escurría por sus piernas.
Obvio esa noche después de eso, me asaltaron varios pensamientos, al otro día mi hermana se levantó como si nada, como diciendo, no hay nada para hablar.
Pero no todo termino ahí…………………
Gracias por leer, y si alguien que lee ha tenido una experiencia similar, me gustaría que comentara.

Mi madre paso a ser mi mujer (15)

Viernes, abril 24th, 2015

Después de tomarme un descanso de escribir y también por motivos de trabajo, vuelvo a escribir nuevos capítulos de mis andanzas, de las de mi madre y de las demás mujeres que me dieron una época dorada en mis años de juventud extrema.

También creo que voy a cambiar un poco el estilo de escribirlos porque me gustaría hacerlos un poco más dinámicos de lectura y también, mejorar el sistema de escribir, consultando mis notas. Vostr@s diréis si he mejorado o no.

EL DIA QUE DESVIRGUË EL CULO DE SARA

Aquel dia forcé la quedada en casa de su padre sabiendo que el estaría allí. Me daba morbo y un cierto espíritu de regodeo encular la hija del tio que quería tirarse a mi madre, no por tirársela, que ya se que la mayoría de los padres del instituto se la habían tirado en algún momento, desde que yo iba a la guardería que se iban pasando a mi madre por la piedra, sino porque sí, que ya que se la quería follar, pues yo primero a su nenita. Y darle por el culo, como a su madre.

Llegué pronto a su casa, Sara no había llegado aún, me dijo su padre.

– Espérala si quieres aquí – noté un tono amistoso que no había tenido conmigo antes – ¿te sirvo una cerveza?

– Sí, gracias, es muy amable – él se puso otra y nos sentamos en el sofá del salón.

– Así que parece que tus clases de mates le van bien a Sara. No ha vuelto a suspender. Y está más contenta y encuentro que más madura y segura, no sé, como más mujer.

– Sí ha mejorado mucho, en el Insti también lo dicen – aunque por razones distintas, pensé, para él decir más mujer era que había pasado de sobarle las tetas por las noches, usando su posición dominante, como a una nena, a que ella disfrutara pegándole mamadas de rabo hasta tragar la leche de su padre, como una putita incestuosa. Pero tampoco se lo iba a decir así.

– Creo que además de las mates, vuestra relación la ha influido mucho, y para bien – desde luego, pensé, pasar de monja a puta de la noche a la mañana, de virgen a follar con su madre y chupársela a su padre le ha sentado bien

– ¿Nuestra relación? – me hice el sorprendido, por tocar los huevos.

– Si, hombre, es evidente que no solo le enseñas mates, os habéis emparejado – vaya lenguaje eufemístico que utilizaba.

– Bueno, podemos decir que lo pasamos bien los dos juntos, no se si emparejados…

– No me interpretes mal, me gusta que salgas con ella, esta más guapa y mejor, y ya se sabe que a vuestra edad salir juntos puede también ser acostarse. No soy un puritano, me gustan las mujeres a mi también. – No sabia yo dónde quería ir a parar, pero algo le rondaba – cada día está más guapa, por cierto, hablando de guapas, hace tiempo que no veo a tu madre por el Instituto – ah, joder, va a por mi madre, se la quiere beneficiar.

– No, ya no va, ya somos grandes mi hermano y yo. Pero sigue siendo guapa como siempre –decidí picarle – un día nos pasaremos por su taller de motos, me gustaría convencerla que me compre una.

– Cuando queráis, estaré encantado, tengo varias que te irán bien. Y te las dejaría a buen precio, y siendo a tu madre, mejor precio, tiradas, jejeje.

– Iré con ella a ver ese descuento que nos hace – ¡joder, qué buena idea!, pensé. Cambiar unos polvos con mi madre por una moto, joder, cobrar por los servicios sexuales de mi mamá, pasarla de puta vocacional a prostituta de taller, dejar que este tío la babee las tetazas y se monte a mi madre para tener yo una moto – pero, no sé, mi padre no quiere darme un duro para una moto y mi madre no es que le sobre el dinero…

– Ya verás como se lo pongo muy bien a tu madre, no todo es dinero …- me estaba sondeando – tú tráemela al taller y ya verás cómo la convencemos.

– Ya me veo con una moto.

– Creo que puedo ser sincero contigo, eso depende de tu hermosa madre,

– Pero no del dinero que tenga.

– No. Ya encontrará con qué pagar la moto. – con su coño y sus tetazas, pensé, cuando te haga una mamada sabrás lo que es una hembra. Me excitaba.

– Creo que tiene lo que usted necesita, solo será cuestión de que acepte…digamos que … intimar en privado con usted.

– Veo que te gusta hablar claro. Así es, quiero acostarme con tu madre. Y veo que no te escandalizas.

– Bueno, yo me acuesto con su hija. Es normal, mi madre está buena y no es el único que se la quiere tirar. Por otro lado, no es mojigata, la convenceremos para que folle con usted. Espero una moto que valga lo que pagará mi madre – estaba vendiéndola – pero yo elegiré la moto.

– Joder, sí, está buenísima. Tu eliges la moto. Pero depende de qué moto, son caras. ¿Estás seguro que aceptará?

– Sí, yo creo que sí. La convenceré, me quiere mucho. Aunque sea cara, mi madre tiene de sobra para pagarle lo que pida.

– Uffff, ven pronto, no veas las ganas que tengo de follar a tu madre.

– Y yo de follarme a su hija.

Ya lo creo que fuimos a ver motos a su tienda. Mi madre, sexy como sabe, un vestidito ligero y algo ajustado a las caderas, con abertura al centro, delante, si quería podía enseñar las bragas sentadita y abiertita, con un buen escote, sus tetas siempre han sido llamativas, de ahí que la dijeran “la melones” en el Insti. Y dispuesta a conseguir mi moto, ya había hablado con ella, ufff , vaya calentón cogí hablándolo con mi madre, cuando le dije que había vendido sus favores sexuales, se me quedó mirando,

– ¿Qué has vendido mi cuerpo, hijo?

– Sí mamá, tu te abres de piernas, te follan y yo cobro. Mi propia prostituta.

– No sé si estoy oyendo bien, hijo, y sin preguntarme…

– Tú eres mi puta, mamá, y voy a sacar rendimiento de ese cuerpo de vicio que tienes. Te acuestas con un tipo y él me pagará, harás de ramera, le vaciarás de leche los huevos por dinero para tu hijo. Has oído bien, puta.

– Prostituida por mi hijo…- lo decía pero nada compungida.

– Me pariste, mamá, pariste tu propio macho y es lo que hay. Te voy a prostituir, sí. Prostituta – como me excitaba decirle guarradas a mi propia madre -, me acerqué, la agarré las manos y se als puse detrás sujentadolas, le mordí los labios – RAMERA, FURCIA, FULANA – le encasté el paquete en el vientre, la tenía dura.

– Ufff por dios, hijo….ummm…siempre la tienes dura…tienes razón , parí de mi vientre mi mejor macho…seré tu prostituta, follaré por dinero para ti… – me besó, calentorra – lo que me digas, ummm…pero no dejes de follarme, no dejes de follar a tu mamá.

ufff, me puse tanto que la enculé en la misma mesa de la cocina, casi violentamente, sin más que bajarle las bragas.

– Nada como dar por el culo a una madre en la misma mesa donde cenamos todos, mamá.

– AAAAAAAAAhhhhh que grande la tienes hijo…nada como que mi hijo me de por el culo en esta mesa…

– Hasta los huevos querida mamá, hasta los mismos huevos.

– ummmmm sí, sí, hijo mío, bien metida dentro de mamá…uuuuuuuu…qué `placer siento en el culo…mmmmmm….aaaaaaa..que dura…qué bruto eres…uuuuufsiiiiiiii…me gusta ser tuya, hijo mío…

– Joder que bien te entra mi polla en tu culo…- le daba buenos envites – Mamá..

– Uff… qué hijo…

– Puta.

– Hijo de puta…

De todas maneras ya lo iré explicando, ahora estaba en el salón del padre de Sara.

Antes que pudiera decir nada, entró Sara como una tromba, disculpándose conmigo por llegar tarde. Iba espectacular, con un pantaloncito corto ajustado, marcando culito y chocho, una camiseta ajustadita y escotada. Tanto yo como su padre la repasamos apreciativamente, vaya hembra joven, qué cambio.

Se dirigió a su padre, le besó y al inclinarse le enseñó todo el tetamen, yo creo que premeditadamente, esas tetas que tanto había sobado, y por supuesto él se las miró con descaro y ella no tuvo prisa en incorporarse, generosa con él.

– Sin problemas, hemos estado haciendo una cervecita tu padre y yo. Interesante cervecita. Mira te he traído un regalo.

Le había comprado un conjunto de lencería, medias y liguero, y un vestidito ligero sexy, corto y descocado de escote, de los q no tapan apenas nada. El desvirgue del culo se ha de hacer bien, con una imagen buena de putita, no de nena. Y además carmín rojo y pinturas de los ojos. Quería espectáculo.

Ella lo abrió y se sonrojó rápido al verlo. Me miró reprobadoramente.

– Esto, esto,..

– Estarás guapísima, ¿no te gusta?

– No..sii..si me gusta, mucho, pero ufff…- miró a su padre, pero él miraba las prendas con interés.

– Son bien bonitas, un detalle, Roger. Pruébatelas Sara a ver qué tal te sientan – la actitud de su padre la tranquilizó.

– Um si? Ok ya vengo.

Se tomó su tiempo, por supuesto. Su padre y yo seguimos hablando. Le dije:

– Puestos a que Sara se ha hecho mujer, a ver como esta vestida de mujer.

Sara me llamó y fui.

– No sé cómo se pone esto – se había puesto las medias, el liguero, el vestido, se había pintado pero no sabia como ponerse el minitanga abierto. Por supuesto, llevaba las tetas al aire y fue lo primero queh ice, echarle mano a sus pezones, pellizcarlos y estirar suavemente hacia mi. Ella me dejó hacer y gimió.

– Aaaah, colega…que me pones antes de tiempo.

– Joder colega, qué buenorra estás, tú sí que me pones. Y si te has fijado, a tu padre también.- seguí apretándole los pezones – Tienes que salir con los pezones bien tiesos. No creo que tuviera demasiado problema en meterte el rabo aunque seas su nena.

– Teniendo tu polla, no quiero otra – me echó mano a la bragueta – joder que dura…además me da poco rollo follar con mi padre.

– Sara, tTe lo he comprado porque necesitas estar vestida bien para la ocasión, no siempre te van a desvirgar el culo. Eso es un tanga de hilo de silicona. Póntelo, el chocho queda entre los hilos, esta para resaltarlo no para taparlo.

– Joder colega qué pequeño es, me aprieta.

– Es que tiene que apretarte los labios del chocho para que quede abultado y salido, déjame – le agarré los labios y se los saqué por el agujero del tanga, quedan prominentes.

– Joder colega, qué guarro es.

– Mejor no?

– Umm si, me gusta, uf qué sensación. Me aprieta la vulva.

– Aún tienes que ponerte los labios mas salidos, ¿sabes cómo?

– No,

– Separa los muslos, colega – lo hizo, le agarré los labios y tiré

-AAA joder….uf – le di unas palmadas – aaaaa..

– Así se ponen infladitos, pero lo mejor es esto – me agaché, me metí el chocho en la boca y se los empecé a succionar.

– Aaaah , joder colega, ufffff que me vas a hacer correr….

-Imagina que te los esta comiendo tu madre o su novia….

-UUUUmmmm, siiii sigue sigue…

– No, que has de salir caliente ahí fuera y caliente para que te de por el culo, asi disfrutaras más. – me levante – ves? Así si que se te ve bien abultado el coño. Entran ganas de follártelo.

Uff colega, pues fóllamelo. Estoy cachonda.

– Ya te noto mojada del todo, pero después colega. Ahora acaba y sal a q te veamos.-

Sara salió y nos dejó sin habla. Una verdadera mujer, joven, sexy, provocativa. No tenia costumbre de zapatos de tacón, pero caminaba despacio, y le hacían contonear las caderas. El vestidito apenas le cubria las blondas de las medias, que se vislumbraban, sus piernas enfundadas en als medias negras eran espectaculares, y el vestido escotado apenas cubría sus pezones, duros como pitones. Los labios pintados de rojo y toda la cara bien pintada.

– ¿Estoy bien? – sabía que sí

– Espectacular, hija – dijo su padre – estas preciosa.

Me miró a mi.

– Grandiosa, colega. Esto sí que es un cambio.

– Levántate la falda.- Sara miró a su padre un instante y no supo qué hacer –solo un momento para ver lo bien que te sienta todo lo que no se ve- Se levanto la falda pudimos ver un espectáculo con su coño salido hacia fuera, sus muslos enfundados y rematados por la blonda y el liguero– date la vuelta – ahora nos mostraba su culo – te sienta de maravilla, ¿verdad? – le dije a su padre.

– De maravilla –dijo flojito. Ella dejó caer la falda, claramente excitada del episodio exhibicionista.

– Me encanta este regalo. Vamos a mi habitación, colega – me dijo. Yo me sentí estupendamente de llevármela delante de su padre.

Al entrar en su habitación y cerrar la puerta, resopló.

– Bufff, qué pasada, delante de mi padre – fue caminando moviendo las caderas – pero me encanta, nunca me había visto así, tan sofisticada – me veo guapísima.

– Se la has puesto dura, colega. Estás de polvazo, vas aprendiendo rápido.

– Tú que me enseñas bien. ¿Crees que le gustaré a June?

– No se podrá contener y te follará. Y tu madre también.

– Ummm, qué cosas me estaba perdiendo, nunca te lo agradeceré bastante – se me acercó y se abrazó a mi cuello – ¿me besas?- la morreé bien atrayéndola hacia mi y restregándole el rabo.

– Estoy caliente, colega, ya tengo ganas de la puta que eres.

– Ummm eres un diablo, de cualquiera me mosquearía pero de ti, me gusta, dime puta.

– Eres una puta, incestuosa y lesbiana. Voy a romperte ese culo como una vulgar zorra. – le agarré de las manos y se las sujeté detrás con una mano, la otra la usé para sacarle el pecho y me amorré, chupándola sin consideración y mordiéndola – buenas peras tienes cabrona, vas a tener que agradecerle a tu padre que te las sobara tanto – gemía y se quejaba suave.

– Cómeme, cabrón, aaaa- le abrí las piernas y le metí mano al coño – aaaah joder , siiiii, – le metí dos dedos sin mas- jodeeerrrr siii, bestia siiii – le follaba el coño con los dedos mientras le mordía las tetas – AAAh…siiii…

– Mirate en el espejo la pinta de putaza que tienes.

– UUUUUuuuuh siiiiii…..una buena puta….siiiiii…me voy a correr…siiiiii

– So puta, guarra…puta, puta,…comepollas…mamacoños…

– Me corrooooooooooooooooosiiiiiiiiiiiii

Fue un orgasmo intenso y largo, se abandonó en mis brazos, floja. La tiré en su cama, aun resoplando y jadeando, boca abajo, me saque la polla durísima y me dispuse a darla por el culo. Estaba excitado, le levante la faldita, un culito pequeño, la mitad del de mi madre que era mucho más voluptuoso, pero tenia un morbo indecente, parecía un culito de nena, otro culo a desvirgar, se me revolvieron los huevos de gusto. Tampoco estaba yo para contemplaciones con lo excitado que estaba pero es que ella quería una enculada como la que le hice a su madre así que no lo pensé demasiado y le di dos buenas palmadas.

-Este culito de nenita va a saber lo que es una buena polla,– la levanté el culo en pompa y le separé las piernas – voy a jodértelo vestida para la ocasión.

Sin embargo, la vista de su chochito bien infladito me sedujo demasiado así que primero le endiñé el rabo en el chocho hasta los huevos. Me gustaba joderla, tenerla así y con la imagen de su cuerpo y el de June pegándose un polvo la una a la otra, como June le comía las tetas y ese mismo coño que me estaba follando y este culito pequeño que iba a profanar.

– AAAAAAAAAAAAhh, que polla tan dura…ufff…diosss…qué bien…

– Qué bien qué, venga, ponte guarra y vulgar, que te gusta, mírate a 4 patas, vestida como una puta, montada como una perraca y calentorra, siente mi pichaza entrando y saliendo de tu chocharro.

– Uffff me pones…qué guarra….siiii, qué bien que me follas…sigue dándome polla, pichaza…lo que digas….como una perraca…siii…uuuuuuummmm…

– Goza perraca, pide que te meta la picha, so calentorra, que te oiga…bien alto… – he de confesar que de lo que mas me excita es oir las mujeres diciendo obscenidades, una voz femenina pronunciando palabras soeces es lo más morboso. – toma picha hasta los cojones…- dicho y hecho, de un golpe, hasta los mismos – jodida, perraca, bien repleta de carne de chorra…hasta que te corras como una cerda

– siiii, perraca…ummmm… jodida, rellena de…chorra, uuuuufff… siiiii – se la saqué del todo

– Más alto, jodida perra, o no te doy mi cipote de cabron.- se lo dejé justo tocando los labios de la vulva, instintivamente ella se echó hacia atrás para metérselo pero yo también – puta calentorra…dilo alto

– DIOSSSS, MÉTEME TU CIPOTE DE CABRÓN, SOY UNA JODIDA PERRACA, RELLENA DE CHORRA, METEME LA PICHA HASTA LOS MISMOS COJONES…- se la metí de un golpe, seguro que su – padre la había oído, eso me encantaba, que fuera consciente de cómo me tiraba a su hijita, y le di dos buenas palmadas en las nalguitas – AAAAAAAAAAAAAAHHHH DIOSSSSSSSS SIIIIIIIIIIIII NO ME LA SAQUES CABRÓN…que me corroooooooooo……..aaaaarfffffff gggggggggmm

Acabó dejándose caer sin mas, mi polla hizo un ruido guapo al salir, no me había corrido y la tenía dura. Sara tenia aún estertores de orgasmo bestial.

Me recordó a mi madre cuando se corría fallándola entre su padre y yo, cuando le metíamos las dos pollas y le dilatábamos la vagina increíblemente. Pensé en ella y que deberíamos volver a jodérnosla así mi abuelo y yo, ninguna de las tías que me tiraba tenía esa capacidad ni de vagina ni de obscenidad, claro que ninguna era como ella, Catalina, la gran incestuosa, su padre y su hijo de machos preferidos, excitada de la perversión de tener su padre entre sus muslos, susurrándole palabras contradictorias:

– Ummm, papá, cómo te quiero, eres el mejor padre, – entre hija tierna con él, besándolo con cariño, y hembra fogosa gozando con su padre macho – no pares de joderme, papá, dame fuerte, monta con ganas a tu hija del alma.

Y la perversión de tenerme allí, a su hijo, esperando turno para copular con mamá querida.

– Ummmmmm chupadme una teta cada uno…..ummmmm móntame hijo mío….te necesito dentro…

En fin, una buena obra.

Sara se recuperaba poco a poco, se dio la vuelta, los ojitos brillantes el cuerpo relajado, enseguida me echó mano a la polla y al acarició, dura y mojada de sus flujos

– Cómo me gusta esto, colega, vaya corrida, joder – se inclinó hacia mi polla y me besó el glande – gracias por el polvazo, polla.

– Jajaja, y yo qué colega –ella rió y sin dejar de meneármela me besó en la boca suavemente – te gusta ser una putita, ¿eh?

– Uff y así vestida, más. Un conjunto guapo. Gracias colega. ¿Me he portado bien? ¿ He sido bastante guarra? – no dejaba de menearme el rabo – joder como me gusta tu…chorra, vaya palabra guarra, ufff y qué dura solo de pensar que la he tenido dentro me pongo

– Más guarra vas a ser, pero te ha gustado ser obscena, ¿no?

– Uf si, colega, pero me costaba. Y más oirme tan alto. Me tienes que enseñar a ser más guarra.

– Pídeme que te deje mamarme la chorra.

– ummmm, joder colega…¿me dejas que te mame la chorra?

– Y los cojones, venga, chúpame los cojones, putita calentorra, los tengo duros, llenos de esperma para tu culo.

Ella lo hizo sin rechistar.

-Para ya puta, – me estiré boca arriba – ven méteme las tetorras en la boca. Me gustan colgando tus peras, a 4 patas, perrita, te gusta, eh?

– Cómeme las peras, ummmm uf…dios cómo mamas colega.

– Ven estírate boca abajo – cogí el potecito de vaselina y unté dos dedos generosamente, se los coloqué en el culo y empecé a masajearle el agujero – voy a darte por el culo. A las putas se las da por el culo.- ella gemía suave y yo le iba introduciendo un dedo – ¿te gusta?

– Umm sí, me gusta – me unté de mas vaselina y le metí dos dedos –aa..um sí, me gusta…

– Ufff no puedo más pídemelo.

-uff si, dame por el culo, dame por el culo, dame por el culo.

Lle enfilé el culo, le separé bien las nalguitas, y empujé, diossss que estrechito era – toma zorra empujé más y le metí el glande.

-AAAAAAAAAhhh…joderrrr…ummmm …duele…uff – empujaba más e iba entrando gracias a la avselina, pero tiraba la piel – aaaah….joderrrrr….

– Puta lesbiana, traga chorra por el culo…- gemía, suspiraba y se quejaba pero aguantaba el culo – te estoy dando por el culo…- un espectáculo para mi, su culito pequeño hacia que mi polla pareciera mucho mas grande, muy diferente de cuando daba por el culo a mi madre. –voy a romperte con mi picha, guarra – no quise darle respiro y sacarla, seguí empujando, quería metérsela entera de una vez, ella gemía y gritaba mas, era imposible que su padre no la oyera desde fuera, cosa que me excitaba más aún. Le di dos palmadas en su culín, le agarré del pelo y tiré- joder…entra ya, coño… – le dí un golpe de cadera y se la emtí del todo, ella gritó – ahora estas bien dada por el culo.

– Arfff….joder, joder…siiii como noto tu polla ….uffffff…me gusta, me duele…ummm

– Ahora mueve el culo que quiero correrme bien – le di dos palmadas y tire del pelo – mueve el culo jaca, dame gusto en la picha….

– AAaaaaahh si si – movia el culo – ummm me gusta…siii – realmente le gustaba , así que le bombeé suave, me dolía a mi también la polla de tanto estirar la piel.

– Joder guarra lesbiana, no puedo más… quieres leche…dime…como le di a tu madre…mi leche en tu culo…

– Uf siiiii, dame leche, siiii damela siiii…joder que dentro la siento….parece mas grande por el culo….

Descargué mis huevos con un placer intenso, viendo su culito violentado por mi pollón.

Cuando por fin la saqué, tuve que ir a lavármela, claro. A la vuelta ella estaba sin moverse, boca abajo aun suspirando.

– Dios colega, que bueno. Me ha gustado. Gracias. No me extraña que mi madre se quedara sin habla…ummmm…uf..estoy dolorida y muerta.

– Inaugurado tu culo, Sara. Roto y llenito de lefa. Ahora ya eres puta total.

– Bésame, colega, eres un diablo.

Ni qué decir tiene que me marché encantado de allí. Y me fui a casa a decirle a mi madre que al día siguiente íbamos a la tienda de motos.

( CONTINUARA… )

Mi madre paso a ser mi mujer (14)

Viernes, abril 24th, 2015

Al volver del camping, encantado de haber tenido una nueva putita, Anna, Sara me dijo que su madre quería verme, ya tenía el álbum de mis fotos y nos teníamos que ver.

Encantado fui a verla, no podía dejar de reconocer que me daba morbo la madre de Sara, aunque me parecía demasiado dura para mi, sin duda con mucha más experiencia que yo, un jovencito.

Sara vino conmigo y nos encontramos allí. La señora iba vestida con un vestido ajustado brillante, como de látex, corto y escotado. No tenía grandes tetas pero sí una buena figura, y una piernas bien puestas, sí señor, aunque un poco angulosa en su conjunto, con un toque masculino que la hacía un poco agresiva.

Vimos las fotos que había seleccionado, en color y blanco y negro, me vi a mi mismo como si fura otro, mucho más sexy y atlético que lo que me pensaba. Sara llegó a decir:

– Joder, no pensaba que estabas tan bueno.

Las fotos en las que salía mi polla eran pocas, pero hasta a mi me parecieron excitantes…realmente era una artista.

Me dijo que había dado bien la talla y que quería hacerme unas fotos más, esta vez para poder hacer una serie masculina, me dijo que además así podía pagar su trabajo. Me lo dijo con una sonrisa perversa que yo atribuí inocentemente a las fotos de mi polla. Acepté encantado.

Me llevó a su estudio.

-Desnúdate pipiolo – me dijo y, claro, yo le hice caso – ven aquí – cuando estuve en medio del plató, me puso unas muñequeras de cuero con unas argollas que ajustó a unas correas que colgaban de una estructura del techo y después le dio a una rueda que las subió, hasta que ya casi quedaba colgando de ellas, aflojó un par de centímetros y la bloqueó. La situación era nueva para mi – vaya, hoy no tienes la polla tiesa…pues hoy la quiero bien dura, muchachito, así ¿qué?

– No sé, es que no estoy acostumbrado… – se me acercó y me puso una especie de antifaz ajustado de cuero fino que se me ajustaba bien a la cabeza. Después me ajustó también unas tobilleras de cuero y las sujetó con cadenitas al suelo, los pies separados.

– Ajá, ya no eres tan chulito, ¿eh? , voy a hacer unas buenas fotos contigo, pero necesito esa polla dura, tengo clientes que pagaran por esto… – yo no me esperaba el numerito y estaba inseguro, nada concentrado en mi polla. Se me acercó y me puso unas pinzas en las tetillas, con un peso ligero, cristo, me dolió pero, me excitó – a ver si esto te anima…ah, y hoy tampoco llevo bragas…que el otro día te la puso tan durita…

Colocó varias cámaras alrededor y ella misma se puso un antifaz capucha. Estuvo un rato ajustando la luz y las cámaras mientras yo permanecía allí, colgado. MI polla no pasaba de morcillona más bien baja.

– Ummm me gusta verte así, chulito…- vino hacia mi con una especie de verga de cuero con muchas tiras – ahora piensa que la putita eres tú – me dio en la espalda y el culo varios vergazos sin demasiada fuerza, me sentí humillado e incómodo – umm no parece que sea muy efectivo, tendré darte más fuerte – me dio varios más fuerte, aunque el dolor era muy soportable. Curiosamente mi polla respondió pero sin demasiado entusiasmo, entonces volvió a ajustar las cámaras – ahora va de verdad – me dió vergazos en la polla y en los huevos.

– Aaaaaahh – me quejé – joder, me duele – sin hacerme caso me dio varios más – aaaah joder…que duele…-pero mi polla saltaba, sorprendiéndome.

– Ummmmm esa polla es obediente vamos a poder hacer algo, espera que voy a llamar a Sara para que vea esto.

– No, no, joder, no, por favor…- no quería que mi putita me viera a merced de su madre. Pero hizo caso omiso y al poco Sara entraba en la sala mirándome con ojos como platos. Enrojecí de vergüenza – es tu madre, Sara, me ha atado aquí.

– Estás muy sexy, pipiolo, ¿No te gusta Sara? – Sara no contestó pero me miraba con ojos de sorpresa – hay que ponerle la polla tiesa Sara – volvió a darme con la verga en la polla y los huevos – ummmm ¿no te gusta?

– AAAAAAAy cada vez me da mas fuerte, joder… -me dolían los huevos y el orgullo.

– Y aún solo empiezo – se me acercó y sin miramientos me agarró los huevos y la polla – no te importa que sobe a tu novio, ¿no? Es para las fotos – me apretó los huevos.

-AAAAAAAAAh joder….

– No es mi novio, es un colega.

– Pero estoy segura que te lo tiras, a tu colega. Ummmmm buena polla tiene… -me masturbaba, se agachó hacia mi polla y la empezó a lamer – hay que ponérsela dura.

– ¡Mamá! Déjalo…este…que no hace falta que tú…

– Umm se pone celosa mi nenita…no quiere que le toquen el chico…- sin hacerle caso se metió mi polla en la boca y me la empezó a mamar – ummmm no me extraña…muy buen rabo gasta el pipiolo.

-¡Mamá! N-no me gusta…verte así.

-Ah, ok, ¿quieres hacérselo tú?

– Si hay que hacerlo,…pues sí.

– Ok, pero entonces desnúdate y ponte también antifaz – yo escuchaba atónito con mi polla en la mano de la madre de Sara, que aprovechó para darme un par de vergazos más en los huevos.

-AAAAAy, joder que vicio de pegarme – le dije

– Así es mejor pequeño, ya verás qué bien aguantas – y se volvió a mirar como su hija se desnudaba entera y se ponía el antifaz – ummm tienes buen cuerpo cariño, buenas tetas, chúpasela a tu colega, mientras vigilo las cámaras.

Sara vino hacia mi y se agachó en cuclillas, me miró y se metió mi polla en la boca. Su madre comprobó las cámaras y vino también hacia nosotros, se puso detrás de mi y empezó a sobarme el cuerpo el vientre, los pectorales, los muslos, pero ella iba vestida, mientras Sara me la iba poniendo dura en su boca, entonces ella también se agachó, cerca de su hija, observando la mamada que me hacía. Empezó a acariciar su cuerpo, los muslos, la cara, el culo y finalmente las tetas. Sara se detuvo.

– Mamá, ¿qué haces?

-Acaricio mi nena, ¿no puedo? ¿No te gusta que tu madre te acaricie? – se la quedó mirando a los ojos – eres muy bonita hija.

– No sé mamá, me siento un poco…extraña.

– Déjate llevar, mi pequeña.

La madre de Sara se acercó a mi polla y sin decir nada me la lamió, tocando también los labios de su hija. Sara siguió chupándomela suavemente, yo estaba excitadísimo, madre e hija comiéndome la polla, ya la tenía dura pero seguía, y su madre se acercó más hasta que también se amorró, Sara se la sacó de la boca y se la dio a su madre, que se la metió enterita, noté su garganta, sabía más que su hija de comer pollas, luego se la pasó a su hija que también lo intentó pero no pudo, y ahora las dos me chupaban el glande, la madre buscando los labios de su hija, hasta que se fundieron en un morreo a unos centímetros de mi polla.

– Ohh, mamá…

Se olvidaron de mi polla, la madre de Sara se le vino encima y la recostó, seguían comiéndose la boca, luego su madre bajó hacia sus tetas, las besó, lamió y chupó sus pezones, Sara gemía.

– Ooooh, mamá…mamá… – yo me estaba volviendo loco, viendo como su madre se la estaba haciendo y no poder hacer nada, ni tocarme el rabo.

Su madre se entretuvo con el cuerpo de su hija largamente, le hizo un traje de saliva, mientras ella gemía sensualmente, disfrutando de las caricias de su madre. Al final le alcanzó el chocho y Sara se volvió loca, gritaba y gemía mientras su experta madre se lo comía, y ella movía su coño contra ella como deseando metérselo entero en la boca de su madre. Finalmente su madre la agarró de las caderas y aumentó el ritmo, Sara estalló de placer

-Siiiiiiiiiiiiii, mamá, siiiiiiii, cómeme el chocho…..- se tocaba las tetas ella misma, yo estaba a reventar – AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAhhh – la vi correrse de una manera que casi asustaba.

Cuando su madre la dejó, desnuda y medio despatarrada en el suelo, deseé como nunca echarme encima y penetrarla, pero no podía y me desesperaba.

– Eres muy bonita, hija…-la levantó, la acarició y la beso suavemente – cariño, mi amorcito…-la llevó al sofá y Sara se dejó caer, derrumbada.

– Ufff , mamá, ha sido mi mejor orgasmo en la vida…estoy temblando – entonces me miró y me sonrió – tenías razón colega…

– Ayúdame colega, estoy que no puedo más…-ella intentó levantarse pero su madre se lo impidió

– Así es como está a punto para la sesión, lo primero es lo primero, luego ya te aliviará, pipiolo. Ahora recupérate, mi amor.

Cogió la verga y se vino a mi, sin decir nada me dio vergazos en la espalda, el culo, las piernas, los riñones, no era un dolor acuciante pero, me bajó un tanto la excitación, que era lo que quería. Una experta.

– Zorra – le dije, ella rió.

– Sí, lo que digas, y ahora el chulito está sabiendo lo que es ser una putita. Eres mi putita, puedo hacer contigo lo que quiera…

Se fue a controlar las cámaras y me hizo un montón de tomas, yo estaba con mi polla supertiesa, no se me bajaba para nada. Intenté soltarme, me debatía, nada. Ella encantada sacando fotos. Me sentí humillado, pero aún me esperaba otro trago peor.

Abrió una puerta del fondo y entró su amiga June. June era una mujer joven de unos 26 o 27 años, delgada, rubísima, ojos azules, alta con unas piernas kilométricas, un talle de mareo y unas tetas de tamaño medio, pero que resaltaban en su cuerpo. Entró desnuda, solamente con unas medias blancas a medio muslo, una escultura, con su chocho peladito, y su piel clara.

– Hola querida – la madre de Sara la besó en los labios – ¿preparada?

– Sí, Oh, está tu hija Sara, qué bien.- se fue hacia ella y Sara se levantó emocionada, le dio un abrazo, sus tetas se juntaron, luego se dieron dos besos, Sara estaba como petrificada.

Luego vino hacia donde yo estaba, pero no me dijo nada. La madre de Sara, le puso unas muñequeras como las mías y también la colgó de ellas, como yo, a muy poca distancia de mi. Pero no le sujetó los tobillos, ella si podía moverse. No paraba de sorprenderme, ¿Y qué querría ahora la zorra?

– Me van a salir unas fotos geniales, ya puedes empezar, June, querida.

Martirizarme, eso quería. June se movía y se me acercaba rozándose el vientre con mi polla, incluso llegó a besarme, se daba la vuelta y me apretaba su culo contra mi polla, yo hacía intentos de ver si se la podía meter, pero ella se zafaba, jugaban conmigo.

– Ufff están quedando de maravilla las tomas, Sara, se me ocurre que ya que estás aquí aún pueden ser mejores, así yo me puedo dedicar del todo a la foto. Dales vergazos a los dos, sin pasarse pero que se vean.

Sara, entre dominada y excitada, se acercó y obedeció. June se quejaba y saltaba y yo juraba, para regocijo de su madre, June pasaba de apretarse contra mi a estar lejos, ahora de frente, ahora de culo y yo me desesperaba, era un auténtico suplicio.

– Deja la verga, Sara, y acarícialos – lo que me faltaba, por supuesto Sara empezó a sobar a June, con gran placer, las piernas, el culo, las tetas, el vientre – el chocho también Sara – ufff, Sara se apretó contra June por detrás y le comenzó a tocar el chocho con una mano mientras le sobaba las tetas con la otra, se notaba que no tenía que esforzarse, estaba gozando, las dos lo estaban gozando, las dos gemían de placer y yo sufriendo. Hasta que le supliqué.

– Colega, por favor, me estoy consumiendo.

– Espera, solo un poco más pipiolín – Entonces la madre de Sara se desnudó y vino hacia nosotros con un cinturón de esos que se ponen las tías para follar, que llevan una polla de goma, o de látex. Era una buena polla, no monstruosa pero grande, de color carne. Se la puso – mejor que esto lo haga yo, Sarita, tú ayúdame – Al mirarla vi que era muy realista, de verdad parecía que la polla era suya, seguro que tenía una buena capa de lubricante, por lo que brillaba, se puso detrás de June y le dijo – ¿preparada, querida?

June se inclinó hacia adelante lo que le permitían las correas del techo, su cara a pocos centímetros de mi, pero mas abajo, y entonces gritó de la penetración. La madre de Sara se la estaba follando, del vaivén, la cara de June iba contra mi pecho.

– Bésale – ordenó la madre de Sara. June y yo nos dimos un morreo de órdago, cristo, qué placer y qué suplicio. La madre de Sara la retiró de mi, le sacó la polla de goma a June y ordenó –dale unos vergazos Sara.

– Joder, no, no, zorra, no más…-le dije

– Está quedando muy auténtico – ella sonrió – dale Sara – Sara me dio en la espalda y el culo, consiguiendo que me distrajera de la excitación.

Y entonces la madre de Sara, culminó la humillación. Se puso detrás de mi y me empezó a sobar, los pectorales, el vientre, pero no llegaba a la polla. Ordenó a Sara que se besara con June y que lo hiciera poniendo su culo hacia mi. Pensé que me había llegado la hora. Y ya lo creo. La madre de Sara, aprovechando mi ansia por meter la polla, con una maestría sorprendente, me enfiló su polla de goma al culo y empujó, no podía creérmelo, sentí un aguijonazo y me vi enculado, dado por el culo por aquella zorra.

– AAAAAAAAAAAAAA, joder, zorra, puta, ramera….hija de perraaa…aaaaaaaaaaaaaay – No podía escaparme, y ella disfrutaba empujando más y más adentro y yo le llamaba de todo, humillado en lo más hondo, enculado por una zorra.

– ¿No te gusta tratar a las chicas como putitas? Pues ahora eres tú mi putita…Toma rabo putita…- me daba pollazos y yo me intentaba zafar, pero era una polla grande y me hacía daño – pórtate bien putita y disfrutarás…- Sara y June miraban, June divertida y Sara asustada, pero sin dejar de sobar a June – ¿a que te gusta, putita? ¿a que te gusta que te den por el culo? Todas decís lo mismo pero os gusta – la verdad es que tenía la polla a reventar, no podía creérmelo, esa tía era una perversa pero sabía mucho

– Toma rabo, putita, no te esfuerces, ya estás dado por el culo, disfruta – me decía- Sara – ordenó – déjale que la putita te folle mientras le doy por el culo.

Sara obedeció y me ofreció su grupa, al agacharme para metérsela también me penetré más con el rabo de goma de la zorra, pero acerté a entrarle y su madre empujó, metiéndomela a mi y haciendo que la mía entrara en su hija. Ufff un mete saca salvaje, por fin iba a correrme pero no de la mejor manera.

Cuando ya estaba casi a punto, ordenó a Sara que se apartara y a June que pusiera el culo cerca de mi polla.

– Tiene que verse su leche sobre el culo de June, mastúrbale hasta que eyacule Sara. Y tú, putita, toma polla…córrete enculado… – la mano de Sara hizo que me corriera pronto y le llenara de leche las nalgas y la espalda de June, una cantidad de leche enorme de tan reprimida. La verdad es que me corrí bestialmente, realmente una de las mejores corridas que he tenido – joder, pipiolo, vaya semental estas hecho, eso es leche en cantidad, va a quedar estupenda.

Me sacó la polla de goma y me quedé sin fuerzas.

-Por favor, dejad que me siente – pedí. Me desataron y fui al sofá, estaba agotado y me dolía todo, las muñecas, los tobillos, los brazos, el culo, la espalda de los vergazos, todo. Hasta los huevos me dolían. Estaba herido en mi orgullo y desvirgado por el culo. Me dejé caer y sentí un alivio inmenso.

Mientras, vi cómo se lo montaban las tres, la madre de Sara hizo unas tijeras con June, luego con Sara, June le comió el chocho, Sara le comió el chocho a June, una melée de tres cuerpos de mujer, comiéndose las tres, pasando las tetas de boca en boca, la madre de Sara se debió correr 5 o 6 veces. Vino al sofá y se dejó caer, exhausta.

June y Sara seguían besándose y acariciándose.

Entonces pensé en mi venganza. Me hacía el derrotado pero ya estaba bastante recuperado, y la visión de Sara y June era espectacular, tan preciosas, tan sensuales, tetas contra tetas y chocho contra chocho, me estaba excitando, pensé en ir a follármelas pero…

– Me ha gustado ser tu putita – le dije a la madre de Sara, mentía – me atraes mucho – me acerqué y le sobé las tetas, ella me dejaba hacer, echada de lado – me has dejado agotado pero …me gustas…te deseo…

– umm, no me tientes…- pero me atrajo y me morreó – tienes muy buena polla…¿quieres joderme?…estoy agotada…

– Me encantaría tenerte como mujer, follar con una mujer como tú…no hace falta que te muevas…ya lo hago yo – me levanté y fui a ponerle mi polla en la boca- chúpasela a tu putita…

– ummm ¿te ha gustado ser mi puta, eh? – me la empezó a chupar y me la iba poniendo dura – ummmm hay que reconocer que tienes una buena polla…putita.

– Ummmm tengo ganas de ti, voy a follarte – me puse detrás de ella y aún le di un poco más la vuelta, más boca abajo, le enfilé el rabo al chocho y se lo empecé a meter – ummmmm qué gusto tu coño…qué placer tener una mujer así…

– aaaaaaaaah, ummmmm, si, fóllame, me hacía falta un buen rabo….- se abrió más y se lo metí hasta los huevos – aaaaaah ufff que buena polla….qué bien follas…putita…

Ya la tenía, le di unos cuantos viajes para calentarla, y ella movia su coño contra mi, bien abierta. Entonces se la saqué, estaba muy mojada de sus flujos, sin pensarlo, apunté a su culo y empujé fuerte.

– Toma rabo puta- Ella gritó.

– AAAAAAAAAAAAAAAAAAaaaaay, cabron, no no, no, NOOOOOOOO . nadie me la ha metido en el culo, sácala cerdo, – se debatía pero la agarré las manos y se las crucé en la espalda, apoyando todo mi peso para inmovilizarla y sin más le metí pollazo al culo – aaaaa me haces daño cabronazo, hijo de puta…

– Toma rabo, ramera, puta, – le metí la polla hasta los huevos – ¿a que te gusta, putaza? ¿a que te gusta que te den por el culo? Todas decís lo mismo pero os gusta – le comencé dar con ganas – Eso es lo que me has dicho tú.

– AAAAAAAAAAAAAAy, no, no, por favor – Sara y June pararon y miraron hacia nosotros – cabrón…cabrón…hijoputa…qué daño…

– Estoy dando por el culo a tu madre, Sara, se queja pero le gusta, como a todas las putas, ella misma lo dice – acerqué mi cara a su oído – y me voy a correr en tu culo de puta, voy a llenarte el culo de leche, te va a gustar, zorra, a mi también me duele el culo, pero tú no me has podido llenar de leche y yo a ti sí. No te esfuerces, ya estás dada por el culo, disfruta.

– Cerdo, cabrón…me violas…- le di un pollazo intenso y se lo dejé metido hasta los huevos –aaaaaaaaaah, joder…uuuuffff…cerdo, hijoputa, sácamela, ¿me oyes?…- Sara y June miraban

– Ahora sabes lo que siente una putita dada por el culo, con una buena polla, no tan grande como la que me has metido tú, pero esta es de verdad – le di otro pollazo – ummmm qué placer tenértela en este culo estrecho…¿la notas?…dime que disfrutas

– Hijoputaaaa…aaaaaa – empecé a darle con ritmo – aaaaah…acaba …cabronazo…

– Acabaré cuando quiera, pero me excita que me pidan la leche, leche de pipiolo para tu culo de zorra. Cuanto más tardes, más ancho te de dejaré el culo – me moví con la polla dentro de su culo, ensanchándoselo.

– Aaaah, cabron… -se la saqué un poco y le volví a dar pollazo intenso – aaaaaaa, …n-no…aaah..me duele…- ya no estaba tan altiva – por favor…

– Pero te gusta, pídeme mi leche de semental en tu culo de puta o no acabaré nunca, ummmm como me gusta darte por el culo, puta.

– Tu leche…-le volví a dar pollazo – aaaaaa…ok, ok,…dame..tu leche…de semental

– En tu culo de puta, dilo y que te oiga tu hija – le volví a dar pollazo – toma rabo zorra, puedo estar así un buen rato, te dejaré el culo como un bebedero de patos. Ah, y dile que te gusta que te de por el culo, eso me excita.

– Aaaah…sí..si…dame tu leche de semental….aaaah…en mi culo de puta…

– ¿Cómo?

– ¡Dame tu leche de cabrón en mi culo de puta! – gritó – Sara…me gusta que este cerdo me dé por el culo…aaaaaa…

– Ummmmmmm buena zorrita, me excita mucho, voy a correrme si lo dices de nuevo – le bombeaba con ganas – me excita encularte delante de tu hija.

– Me gusta que me des por el culo….me gusta…. mi culo de puta…- ya no se resistía y yo seguía dándole con buen ritmo.

– Más, sigue pidiendo, zorra.

– Aaah…dame por el culo…mi culo de puta lleno de tu leche de semental…me gusta…que me des por el culo…me gusta que me des por el culo… me das por el culo… lléname de leche…mi culo de puta… me gusta que me des por el culo…mi culo de puta…lléname de tu leche…- se le iba apagando la voz pero seguía repitiéndolo

– Tomaaaaaaaaaaaaaaa, toma lechada putón…te dejo bien regadaaaa….siéntelaaaaaaaaa- me corrí bien a gusto, corrida con sabor de venganza y de placer de haberle roto el culo por primera vez a aquella tía y llenárselo de leche.

Me retiré y June fue hacia ella, ella ni se movió, siguió abierta, mi lechada le empezaba a salir de su dilatado culo, debía estar tan humillada como me sentí yo.

Fui al baño, estaba sudado y dolorido. Al poco entró Sara.

– Joder tio, nunca he visto a mi madre así.

-¿Cómo?

– Pues como vencida, vulnerable. Ni se mueve, June la está calmando. Eso de que te la metan por el culo debe ser muy fuerte.– se me acercó y me acarició el rabo medio inflamado del castigo y de la enculada – ummmm ¿Me vas a dar por el culo a mi también?

– Por supuesto Sara, pero hoy no, que estoy molido y me duele – la besé suavemente en los labios – me la habéis castigado bastante. La tengo inflamada.

– La tienes preciosa colega, déjame cuidártela .

– Es que…tengo ganas de mear, Sara, déjame anda.

– Ummmm, quiero ver cómo mea un tio, colega, déjame verlo, quiero saberlo todo.

– Joder Sara – se me ocurrió algo, si quería verme mear, me vería de cerca – métete en la bañera y da el agua de la ducha. Así buena chica – me metí yo también – siéntate en el fondo, y míra mi polla – obedeció – vas a ver como mea un tio, y vas a verlo bien.- Empecé a mearla las tetas y fui bajando, mietras mezclaba mi meada con el agua de la ducha –ábrete que te voy a mear el chocho – se abrió, estaba fascinada , y le cayó un buen chorro en su coño, luego volví a subir a sus tetas y finalmente le apunte el chorro a su cara, le meé hasta el pelo y al final – abre la boca, putita, y ya que quieres saberlo todo, traga –aluciné, abrió la boca, le dirigí los últimos chorros allí y le entraron, pero le volvía a salir – traga, Sara, traga, putita –vi como tragaba, sin acabar de creérmelo, así que le agarré del pelo y la atraje hasta que le puse la polla en los labios y seguí meándola – ummm Sara vas aprendiendo rápido a ser una buena puta. Acabé y me dediqué a la ducha reparadora junto a ella, sin decir nada, hasta que nos quedamos nuevos. Cerré el agua

– Me gusta todo lo que me haces, colega – me dijo.

– Vas a ser la mejor putita del mundo, colega. Quedamos mañana o pasado y te la meto por el culo para que sepas también lo que es. Por cierto, ¿has follado ya con tu padre o solo se la mamas?

– Ummm sí, ven a mi casa pronto, porfa, y a ver cómo es eso de que me la metas en el culo. A mi padre de momento solo se la mamo, le encanta sobarme las tetas y se vuelve tonto cuando se corre en la boca y me lo trago todo.

– Debes ser la única tia que folla con su padre y con su madre. Eres única Sara.

– Gracias a ti, colega.

Le di un beso en la boca muy profundo. Fui a la sala, su madre estaba revisando algunas de las máquinas de fotos, desnuda.

-Vengo a despedirme. Tengo que irme.

– Eres un cerdo cabrón – me dijo – me has violado.

-Estamos en paz, tú también me has violado a mi.

– No es lo mismo –dijo

-No, tienes razón, no es lo mismo – me acerqué a ella – primero porque yo me he corrido y te he dejado semen y segundo porque a ti sí te ha gustado.

– Cerdo – pero no estaba agresiva. Me acerqué a ella y le besé suavemente – cerdo…

– Ha sido un placer – sonreí – hasta la vista. Llámame de nuevo.

Cogí mi ropa y me marché, Sara me dijo, me quedo, sonriendo, le devolví la sonrisa y le besé suavemente, que te vaya bien con esa preciosidad de June.

Al salir a la calle noté que me dolía el culo. Y también los huevos y la polla, aparte de los vergazos, encularla me había dolido, realmente estaba estrecha, probablemente decía la verdad cuando aseguraba que no le habían penetrado el culo nunca.

– ¡Joder!, me dije a mi mismo, ¡vaya tarde!

MI MADRE SE HACE UN POCO MÁS PUTA DESCARADA Y SEBAS SACA PROVECHO.

Al día siguiente me pasé por casa de mi amigo Sebas. Tenía ganas de tener a su madre, muchas ganas de emputecerla más, pero aún seguían de vacaciones con su padre. Naturalmente no se lo dije así, sino que le pregunté como de pasada si estaban solos.

Sebas estaba un poco incómodo, yo sabía que llamaba a mi madre para quedar con ella y jodérsela de nuevo, pero ella le daba largas, siguiendo mis instrucciones, Sebas se sentía culpable conmigo.

Poco a poco llevé la conversación sobre nuestras madres. Así supe que Sebas no había visto nunca a su madre desnuda, ni tan solo sabía como eran sus tetas o su culo. Eso me dio la idea perversa de hacer que se la follara sin saber que era ella. Montaría un escenario y Pilar no podría echarse atrás bajo el riesgo de descubrirse. Recibiría polla y leche de su propio hijo sin que él supiera que se estaba tirando a la puta de su madre. Incluso estaría BIEN que diera por el culo a su queridísima mamá, dada la facilidad que tenía Pilar, Putette, por dejarse encular.

Cosa que su hijo ni remotamente sospechaba.

– Tu madre si que es sexy, tio – me dijo – no como la mía, que parece una monja.

– A mi me gusta la tuya, Sebas, yo creo que debe ser muy delicada, no como la mía que debe ser explosiva.

– Joder, tio, la tuya…

– Veo que te gustaría tirértela

– Joder…si…bueno claro…pero es tu madre…

– No pasa nada, tío, a mi me gustaría tirarme la tuya.

– No jodas, seguro que es muy aburrida, siempre pensando que todo es pecado. Estoy seguro que no la ha tocado ningún tio que no sea su marido. En cambio, la tuya es…digo, debe ser una caña. Y lo buenorra que está…con esas tetazas…

– Y en cambio, piensas que a mi madre si que se la han tirado otros tios – se sonrojó – vaya que mi madre es más puta.

– Joder tio, no…no es eso…no digo que sea puta…

– Bueno, cachonda, vaya.

– Al menos parece que tu padre lo debe pasar mejor que el mío.

– Pues a mi me da que tu madre puede dar mucho juego, mira.

– Ni por asomo tío, una monja, te lo digo yo.

No pude por menos que sentirme un poco culpable, pero me encantaba que nadie sospechara siquiera lo puta que era y lo que gozaba prostituyéndose. Si solo hubiera sospechado que el profe de mates pagaba por joderse su madre…

Tuve ganas de ofrecerle un poco de compensación. Pero era al único de mis amigos con el que no quería descubrirme como cómplice de los polvos de mi madre. Me daba morbo que él pensara que yo no sabía que se la había follado.

– Bueno tío, si quieres venir a mi casa esta tarde, tengo que ayudar a mi madre en casa a instalar unas estanterías, me ayudas y luego tomamos algo.

Naturalmente me dijo que sí.

Al llegar a casa, estaba preparando la comida en la cocina, como siempre me acerqué por detrás y le eché mano a las tetas.

– ¿Cómo está mi putita hoy?

. Udfff qué susto, deja esas manos anda, tu padre y tu hermano pueden vernos y no creo que entendieran qué haces amasando las tetas de tu madre.

– Esta tarde va a venir Sebas, mama. Tus tetas le tienen enamorado. Se las vas a dar, mamá. – sin hacerle caso seguí amasándoselas – vas a darle tus tetas para que yo vea como te las mama. Me da morbo ver a mi madre dando teta a Sebas.

– Uf hijo, eres un perverso, pero como voy a hacer eso…¿así sin más?

– Sí mama, sin más. Vas a llevar uno de estos vestiditos cortos y escotados, sin sujetador y sin bragas. En el momento que te diga, le enseñas las tetas, sin más, le dices que te las sobe, que te las coma, se las ofreces sin más. Alúcinale con tu obscenidad.

-Por dios hijo…

– Y le pides que te deje chuparle la polla, cómesela como la experta que eres, le volverás loco, y te tragas su lechada, mamá.

– Pero hijo… – dejé de sobarle las tetas y le metí mano al coño desde atrás

– Ummmm mama, no me digas que te vas a hacer la estrecha, con la de pollas que te has comido, guarra. Y lo poco que te cuesta tragar leche, anda que no te has tragado litros ya. Me gusta tener una madre puta, con este chochazo hambriento de pollas, tan follado…y esa boquita mamona…

– Eres un demonio…supongo que no puedo decir nada, ¿no?

– Con lo que te encanta que te den rabo, mamá, mira que llevas pollas y leche en tu vida, que hasta has perdido la cuenta de tantos – le apreté el coño y gimió – voy a ponerte a joder con muchos tios, tu cuerpo va a dar placer a montones de machos que van a tirarse a mi madre para mi. Después te follaré con su leche dentro del coño de mi madre, ummmm, me pones cada día mas , mamá.

– Eres un guarro – suspiró

– Y tú una gran puta. Mi puta.

Por supuesto, Sebas se presentó a su hora puntual y nervioso. Mi madre lo hizo pasar al salón.

Le dijo que me disculpara pero que mi padre me había hecho un encargo de última hora y había tenido que salir. Por supuesto, yo estaba mirando la escena des de la puerta que daba a las habitaciones.

– Oh, vaya, pues no sé…¿tardará mucho?

– Un buen rato Sebas. Pero espérale aquí, puedes entretenerte mientras conmigo, si quieres – Sebas la miró un tanto sorprendido. Tal como le había dicho a mi madre, sin más se acercó a él, sentado en el sofá, y se desabrochó el vestido, dejando sus tetazas al aire – me parece que te gustaron mis tetas el dia que me follaste como una perra…¿quieres entretenerte un rato con mis melones? – una auténtica maestra de putas, pensé.

– Joder, pues claro, señora, vaya par de melones, me vuelven loco…

– Tuyos son cariño – se sento a horcajadas en sus rodillas y le puso las tetas en la cara – mámamelos a gusto, y no me digas señora mientras te estas comiendo mis tetas, anda – con una mano le metió una teta en la boca mientras le ponía la otra detrás de la cabeza y le atraía hacia sí – chupa, encanto, mama mis pechos…aaaaah…cariño…así…¿tienes hambre, eh?

– Mucho hambre de usted…eh, no sé como llamarla…

-Perra, llámame perra, cariño – joder con mi madre, me puso la polla dura al momento.

-UUu, tengo mucho hambre de ti, perra, tienes los mejores melones del mundo, perra – Sebas apretaba con las dos manos el pecho de mi madre que se estaba comiendo, como exprimiéndolo mientras chupaba con ganas – qué gordos y vaya pezonazos tienes.

– UUUUffff, cariño…como chupas…me inflas el pezón hasta tu garganta…- estoy seguro que mi madre hablaba para excitarme a mi – aaaah…qué gusto me das…así…ummm…cómo siento tu lengua apretándomelo…mama, siiiii, mama fuerte…- y la verdad es que me estaba poniendo a cien verla con la teta dentro de la boca de Sebas, que mamaba frenético, y diciendo esas cosas.

– Joder…qué buenas tetazas, perra – se separó un poco y las amasaba con las dos manos, mirándolas con ansia – no me puedo creer lo que estoy viendo, mis manos amasando estas tetorras, tantos años imaginándome cómo eran, mirándote de lejos, haciéndome pajas pensando que las tocaba…y no solo yo, todos los del cole…estas tetas nos traían locos, ¿lo sabías? …aún creo que es un sueño…

– Ummmm, cielo, ahora tienes en tus manos las tetas de “la melones”, son tuyas, tómalas, disfruta cuanto quieras de ellas…me gusta…no creas que no me daba cuenta de cómo me las mirabas ya desde bien pequeño, cuando eras aún un renacuajo…quien me iba a decir a mi que ese renacuajo me iba a joder como su perra, ahora.

– Joder, voy a comerte la otra teta, perra…cómo me gusta tu pezonazo en la boca…perra tetuda…siiii, voy a joderte perraca…perraca tetuda.

No veas el banquete de teta que se dio el cabrón. Hacía rato que mi madre movía su chocho contra la bragueta de Sebas, pero el tipo estaba como loco con sus tetas, obsesionado durante años con ellas. Así que fue mi madre que levantándose un poco, le sacó la polla gordaca de su bragueta.

-Ummmm, qué gorda y dura la tienes, jódeme, tengo ganas de clavarme ese rabazo dentro de mi coño…

– Clávate en mi polla, perra, asíiiiiiii…jodeeeeer siiiiii – mi madre se había empalado, siempre es uno de los momentos que me excitan más, la primera follada, casi siento en la piel de mi polla lo que debe estar sintiendo el tipo que se la mete, su vagina suave y caliente apretando el cipote que entra…y el placer que ella transmite, el gusto que le da tener un rabo jodiendola. Inigualable.

Follaban como locos, Sebas alternando las tetas en la boca y con su polla jodiendo mi madre. Pero no estuvieron mucho, Sebas se iba a correr ya, así que mi madre se bajó y se puso de rodillas entre sus muslos.

– Déjame que te chupe la polla, cariño, como una buena perra, dame tu leche para que me la trague.

– Joder, cómeme la polla perra tetuda – mi madre se amorró y se la metió en la boca sin preámbulos – aaaaaaaaaaaaaaa joder…qué mamada, diosssss…come polla, perra…vas tragar una buena lechada…

– Ummm ¿soy una buena mamona? – mi madre no tiene límites, casi me corro allí mismo – ¿una buena puta mamona?

-Joder, joderrrr siiiiii, puta, siiii, una puta mamona guarra…zorra…siiii…joderrrr…poniéndole cuernos a tu marido, perra tetuda…qué morbazo…voy a correrme en tu boca de puta casada…Ahoraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Mi madre recibió la lechada sin más, estuvo un rato eyaculando el cabrón, debía ir cargado de cojones. Si me llego a tocar la polla me corro yo al ver los espasmos de Sebas, echando chorros de leche dentro de la boca de mi madre, que mantenía los labios cerrados alrededor de la gordota polla que asomaba por la bragueta, recibiendo la abundante ración de lefa, en la posición de sucia mamona, arrodillada, inclinada, con sus sobadas y supermamadas tetazas colgando, su culo hacia atrás, apenas cubierto por la faldita, medio desnuda, la ropa arrugada, agudizando aún más el aspecto de una puta que se usa para descargar los huevos, ni tan siquiera había llegado Sebas a bajarse los pantalones. Dios, pensé, qué cacho puta, cómo sabe lo que me gusta.

Aún hizo algo para volvernos más locos. Le enseñó a Sebas la boca llena de su lefada y luego la cerró y se lo tragó.

– Ummm, qué buena está tu leche, gracias Sebas. Déjame que te la limpie. –se volvió a amorrar a la polla fláccida y se la chupó un poco más, dejándosela bien limpia.

Cuando se levantó, se arregló la ropa como pudo. Sebas se la miraba alucinado.

– Guárdate la polla Sebas – reaccionó, obediente – creo que es mejor que te vayas, después de esto es mejor que no te encuentres con mi hijo, ya le diré que te llame. Ah, ahora ya vuelvo a ser señora.

– Ufff, sí, señora. Ha sido, ha sido…fabuloso…por dios.

– No te acostumbres, esto no se repite, sabes que soy una señora casada y no debo, así que no pienses que puedes joderme otras veces. Confórmate con lo que te llevas y no me insistas por teléfono. Ya veremos qué pasa, pero no insistas o nunca más te dejaré mis tetas.

– No, señora, de acuerdo, usted manda. Ya me voy en la gloria.

-Ummm eres un cielo.

Cuando salió Sebas, me fui hacia ella.

– Mamá, eres la mejor puta.

– Ven al sofá y fóllame, cabrón, he hecho de puta para ti y quiero tu polla y correrme yo.

La tiré en el sofá y ella se me abrió de piernas.

– Jódeme, hijo de puta, vuelve a entrar en el coño por donde saliste y llénamelo de polla.

– Estás caliente, puta, te ha gustado la polla de Sebas, ¿eh?

– Me he calentado porque tu estabas mirando, hijo de puta, pero reconozco que me ha gustado meterme la polla de Sebas, es más gorda que la tuya y me ha dado mucho placer. Sí, me ha gustado joder con tu amigo. ¿te has divertido viendo como se follaba a tu madre?

– Me he divertido mucho, mamá. Toma polla guarra – me eché encima y se la metí de un golpe – estás empapada putón.

– AAAAAAAAAAAAh, cabrón…qué polla tienes…qué gusto…diosss qué dentro…aaaah sí sí sigue, dame fuerte, hijo…jódete la mama…

Estaba fuera de mi, le sacaba la polla y se la metía de golpe a un ritmo frenético, ella gritaba a cada pollazo y diciendo obscenidades.

– sigue, sigue hijo, jode la mama, dioosss, me voy a correr, hijo de puta, sigue..así siiii…voy a correrme, no pares de metérmela, por diosss, mi propio hijo…

– Voy a llenar el coño que me parió de leche, mama, voy a correrme en tu coño de puta

– Siiiiiiiiiiiiiiiiiii … aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

– Tomaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Nos quedamos agotados, fue un orgasmo bestial, me dejé caer encima resoplando y suspirando a dúo con ella.

Cuando nos levantamos, ella se fue a la ducha. Mi leche resbalándole por los muslos.

– Ufff cariño, vaya lechadas que me echas siempre…a ver si al final me vas a preñar.

– No tengas la menor duda, queridíma mamá.Fue la ecena mas maravillosa que tube espero les guste mi pots me tarde mucho en volver a continuar la historia espero les guste

( CONTINUARA… )

Mi madre paso a ser mi mujer (13)

Viernes, abril 24th, 2015

(Recordemos que el viernes mi mis amigos y los madrileños habían gozado muchas veces de mi madre)

Al día siguiente, sábado, cuando abrimos los ojos, mi madre ya había marchado, había madrugado y eso que no nos levantamos demasiado tarde. Salimos a desayunar y nos encontramos con los tipos de Madrid, los cinco somnolientos.

No pude por menos que pensar que estos cinco jóvenes que estábamos renqueando de sueño aún teníamos en nuestras pollas el recuerdo de mi madre, una cuarentona, una hembra que se llevaba al menos dos lechadas de cada uno, y Sergi y Armando, tres, y en pocas horas. Doce lechadas en mi querida madre. ¡Vaya hembra!

Siempre había sido así ella, generosa y sin límites en su sexualidad. Promiscua como ninguna, sin manías para mamar o joder con pollas nuevas. Pero yo me había enterado ahora, la verdad es que me excitaba pensar en que durante toda la vida, cuando mi madre era la mamá cálida y protectora que cuidaba su familia, el alma del hogar siempre alegre y trabajadora, cuando nos ponía la cena a todos, iba follada esa misma tarde por cualquier tipo que había tenido la suerte de encontrársela a punto, que esa boquita que nos besaba había estado hace poco tragando cualquier polla, y un tipo había gozado de ella dejándole degustar su leche de macho suertudo.

Con lo que le gustaba ser una buena madre y esposa, hacía poco que algún cabrón sabía que era una puta.

Y ahora era mi puta. Me sentí excelente y con una autoestima bestial por que una superhembra como mi madre, que había tenido tantísimas pollas, igual me quedaba corto si digo que más de cien, me elegía como su macho preferido, su hombre y su preñador. Y el único al que había dejado que le diera por el culo. Amor de madre y vicio de puta.

Aunque en la mente de todos estaba la ración de sexo del dia anterior, no comentó nadie nada, como si fuera normal.

Decidí irme a la playa, no tanto por el agua y el sol como por encontrarme con la chica de la tienda de al lado. A ver si conseguía hablar a solas y planear cómo me la podría tirar. La noche anterior habíamos tenido una conversación breve pero jugosa, cuando volvía con mi madre, pude constatar que le fascinaba, le atraía lo que vivía mi madre, pero seguramente necesitaba un empujoncito.

Cuando nos vio venir, yo creo que nos estaba esperando con la excusa de ir al baño, le pidió a mi madre disculpas por lo maleducado de su marido, y que supiera que ella la envidiaba por su valentía y naturalidad.

Aproveché para decirle que era muy bonita y que podría tenerlo todo como mi madre. Ella enrojeció, y me dijo flojito, que era cobardica y no se atrevería, pero le contesté que ya le ayudaría yo. Mi madre sonrió y nos despedimos.

– Esta chica tiene ganas de un buen meneo, hijo – me dijo al oído – y es muy simpática. Ya veras como ella encontrará el momento…

Mi madre se quedó allí y ella y yo fuimos hacia las tiendas, ella me miraba de reojo, yo sonreía. Algo la reconcomía, no podía más…

– Roger…-la miré- no, no, nada…

– Di mujer, que no pasa nada.

– Venías de bañarte con tu madre…

– jejeje, ¿qué quieres saber, guapa? No te de corte..

– Uff es que tengo curiosidad…jo, pero…es igual.

– Quieres saber si me he follado a mi madre…

– Jo, ¡no qué va!…bueno…sí, es eso, ¿lo habéis hecho? –se había sonrojado

– Sí, guapa, nos hemos metido un polvazo de órdago en la playa. Le gusta mucho mi polla.

-Joder, tío, con tu madre, ella sí que sabe vivir…vaya morbo.

– ¿No te gustaría probar?

– Ufff no, no, estoy recién casada.

– ¿Y qué? – ya llegábamos a las tiendas y su marido la estaba esperando, así que nos despedimos formalitos y cada uno a la suya.

Así que me quedé con ganas de probarla. Y fui a la playa. Allá estaban los dos, tendidos al sol. Me situé un poco alejado pero no tanto como para que no me vieran y nos saludamos. Naturalmente, me despeloté, en esa playa se podía hacer nudismo. Enseguida ella se fijó en mi polla, eso es lo que quería.

A esa distancia, podía ver sus curvas, sus caderas amplias y su cinturita, llevaba bikini, y ella era consciente de mi mirada de deseo. Sus pezones estaban bien duros. Se me puso un tanto morcillona. Mientras su marido dormitaba, ella miraba mi polla y yo su cuerpo, en varias ocasiones cruzamos la mirada, sin decir nada, había lujuria allí.

Cuando el marido se levantó para ir a bañarse decidí pasar a la acción. Yo también me levanté para bañarme pero antes me acerqué a ella, aunque no demasiado, para que pareciera una conversación informal.

– Uff, guapa, qué preciosa eres, vaya cómo me pones – ella se sonrojó ligeramente – voy a tener que enfriarme en el agua

– Eres…eres…un…caradura – pero sonrió ligeramente.

– Voy decirle a tu marido que me voy a tirar a su mujer, hasta luego.

– ¡No, por dios! – enseguida se dio cuenta de la broma – eres…un demonio.

Lo que hice fue muy diferente, nadé hasta él y le saludé, charlando de lo preciosa que es esa playa, le metí la idea que bucear por las rocas hasta la isleta vecina era una pasada.

– Joder pero no tengo equipo – me dijo

-Coño, si alquilan equipos en el camping por horas, con traje de neopreno y todo para que puedas hacerte un par de horas sin pasar frío.

La idea le gustó y me aseguró que lo preguntaría.

– Lo mejor es con el sol de la tarde, antes de que caiga – le “informé”.

Me ahorro todos los demás detalles. A la tarde, después de comer y una breve siesta, en la que, por cierto, le echó un polvete a su mujer, lo oímos, ya lo teníamos con el equipo allí, emocionado y contento, deseando bucear y ver el fondo del mar. Por supuesto, le animé y me alegré por él, claro. Su mujercita tenía sueño y se quedaba un rato más en la siesta. Cojonudo.

Así que cuando ya hubo marchado, esperé un rato para eliminar que hubiera algún imprevisto y, sin más, fui a su tienda y llamé.

– Guapa, estás ahí, por favor que tengo un problema, a ver si me puedes ayudar.

Abrió la cremallera, cubriéndose a penas con un pareo que sujetaba con la mano, en cuclillas, pero a todas luces desnuda.

– ¿Qué pasa? Estaba durmiendo. ¿Qué problema tienes?

– Necesito que me ayudes, es algo muy especial, déjame que te lo explique – hice intención de pasar dentro y ella, dudó, me miró, y se apartó para dejarme, yo iba solamente con un bañador ajustado que no disimulaba una semierección.

Se me puso enfrente medio sentada de lado, aún cubriéndose, y yo de rodillas ante ella.

-¿Qué es eso tan especial?

– Tú, guapa, te necesito, necesito estar contigo, necesito tenerte, necesito darte placer, hacerte mía, sentirte gemir y gozar como nunca, que sepas como goza mi madre, quiero beber de tus labios sensuales mientras te penetro, necesito una hembra como tú, fantástica, preciosa. Tienes que ayudarme.

Se quedó mirándome asombrada de la perorata tan directa. Se sonrojó.

-Pe-pero si…sólo eres un chaval y yo…yo…estoy recién casada…como eres así…No debo, es engañar a mi marido…y no está bien …no

– Aún tardará lo suficiente, pero tampoco puedes pensártelo mucho, aprovecha – me bajé el pantalón – mira, es tuya, toda tuya,…y está deseando la mujer más preciosa de esta parte del mundo… – ella bajó la mirada a mi polla semierecta ya – no me digas que no te apetece. ¿Te gusta?

– No…no puedo, no puede ser… – le agarré una mano y se la llevé a mi polla, no se resistió, la agarró suavemente – ufffffff…es..es…muy gorda…mucho más que la de mi marido…

Le puse la mano en la cabeza y la atraje hacia mi lentamente, mirándola a los ojos, y la besé suavemente en los labios mientras su mano estaba agarrando mi polla, notando como iba endureciéndose más.

-Es tuya, preciosa, si te gusta – volví a besarla pero esta vez le metí la lengua y ella me respondió, poco a poco más entusiasta, hasta empezó a meneármela suavemente. Se apartó un poco y me miró.

– Dios…la tienes enorme…Debo estar loca por hacer esto…y con mi marido por ahí…es indecente…

– No te preocupes por él, tardará un poco. Concéntrate en gozar de una buena polla como mereces…disfruta como una guarra…suéltate, a ver esas tetas, – Dejó caer definitivamente el pareo y se me mostró desnuda, llevó también la otra mano a mi polla – ummmm, qué buenas tetas, me voy a pegar un banquete contigo, preciosa –le metí mano al coño, un coñito con muy poco bello, pronunciado, ella gimió mientras le acariciaba, se incorporó de rodillas y se abrió para facilitarme la caricia – un buen coño para mi rabo.

– Ooooh, uf, yo…no he hecho esto nunca…

– Cómo que no, antes te he oído follar con tu marido – ella no soltaba mi rabo duro, mientras iba mojándose con mis caricias en el coño.

– No…lo que nunca he hecho…aaaah…ufff siiii, es enrollarme así, con otro, quiero decir…aaahh…con otro que no sea mi marido…o mi novio…y no te conozco apenas…

– ¿y como te sientes? – le metí suavemente un dedo en el coño – ummmm qué coñito más caliente y mojadito, estás excitada…quieres mi rabo, no me lo sueltas…

– Aaaahh…si, muy excitada…es tan …tan sucio..ufff…qué gorda…y qué dura…no puedo creerme que sea yo la que está diciendo esto…me gusta tu polla…me siento guarra…muy indecente…aaaah…- me tumbé boca arriba y me quité el bañador.

– Chúpamela, guapa, amórrate y saborea el cipote que te va a hacer hembra.

– Uff, no…no he hecho nunca eso…sexo oral…es muy…guarro…

– Parece que en tu pueblo no hay demasiadas alegrías, ¿no? Pues hoy vas a empezar, preciosa, es fácil, agáchate y métetela en la boca. Y luego chupa como mejor sepas. Te va a gustar…a mi madre le encanta. Así acerca la boca, a 4 patas, me gustan tus tetas colgando –se las magreé –joder qué buena estás, zorrita, qué polvo tienes, aprende a comer cipote, guapa – le puse la mano en el culo y le acaricié el coño por detrás, ella se abrió, gimiendo.

Con la otra mano le acerqué la cabeza a mi polla, que tenía agarrada con la mano meneándomela suavemente. Le costó un poco pero abrió la boca y se metió el glande entre los labios, tuve paciencia, pero era una sensación de mucho placer, la primera vez que una tia comía polla y casada, me dio mucho morbo.

– Con lengua, preciosa, pasa la lengua –uff noté su lengua – así, ummm así, más adentro, más, ummm asíiiii, buena chica, más…- notaba en mi mano su coño más y más mojado, le acariciaba el clítoris y le metía suavemente un dedo – te gusta comer polla, ¿eh?, te estás mojando guarra, sigue…sigue…tu primera mamada de polla…te está gustando mamar una tranca, como una buena golfa.

– Uffff, nunca pensé que haría esto…me gusta, aaaaahh, me estás excitando como nunca…uffff qué grandota y qué dura…no puedo creerme que me esté comportando como una golfa…pero me gusta…y me gusta…tu tranca – me miró a los ojos y se amorró de nuevo a comérmela.

– Asíiiiii, uffff, qué buena mamona, y qué mojada estás, sigue mamando, guapa, tienes ganas de rabo del de verdad, quieres tener dentro un buen cipote, quieres sentirte puta. ¿Eres una puta? – noté que se estremecía, movió su coño como una gata y mamó más fuerte.

– Ufffff, eres un demonio, me tienes a tu merced, quiero que me hagas una puta, sí, quiero ser una puta como tu madre…estoy ardiendo…fóllame…quiero sentir tu tranca dentro de mi coño, quiero…quiero…de todo…

– Ven aquí, puta, dame tus tetas y móntame, empálate como la cerda adultera que eres – se montó a horcajadas sobre mi y la atraje para mamarle su preciosas tetas, mordisqueándole los pezones – que buenas tetorras, ¿quieres rabo, zorra? ¿quieres joder como una puta?

– AAaaaaah siiii, si, quiero rabo, quiero que me jodas como una puta, quiero tener tu tranca dentro, si siii… ya! Jódeme cabrón, fóllame.

Se montó encima y ella misma se la puso en el coño y se fue penetrando, noté su coño estrecho, a pesar de estar empapada la iba abriendo, una delicia y un morbo, poco antes se la había metido su marido.

– Eres estrecha, putita, no tienes el coño acostumbrado a pollas de verdad. Tu marido la tiene pequeña.

– AAAhhh por dios qué grande….ufff , qué gusto….mi marido la tiene ni la mitad….joder….qué llena….aaaaahhh…- acabó por metérsela entera, hasta los huevos, y a gemir y suspirar – joder…tío, qué gusto, aaaaaah, nunca me habían follado así…qué pollón…diossss

– Toma polla, cerda – empecé a bombearla, sus tetas bailaban como balones- estás jodida como mereces por primera vez, ahora eres una hembra, una puta, una guarra poniéndole cuernos a su maridito, dejándote follar por un desconocido de polla grande, me estoy follando una guarra salida….una puta calentorra recién casada…

– Aaaaaaaa, si siiii, me voy a correr siiii – se me abalanzó a comerme la boca – jódeme, cabrón…diossss vaya polla…- mientras me besaba y me metía la lengua como una desaforada le vino el orgasmo. Ufff creo que se enteró todo el camping…vaya corrida.

Yo aún aguantaba con la polla bien dura, no me había corrido. Se derrumbó sobre mi sin sacársela, jadeando

– El mejor polvo de mi vida. Me ha gustado ser puta – me miró y me besó – joder, qué dura la tienes, me has hecho daño y todo. Ummmmm qué bien la noto…

– Me gusta tenerla dentro, guarra. Eres mía, putita. Mueve ese coño estrechito que tienes, me da placer en la polla, te lo voy a dejar bien dilatado, no vas a notar la de tu marido después.

-Ummmm…dame…-se movía sensualmente y me daba un gusto enorme – dame más si, me gusta, uffff, qué gusto, esto si que es estar follada…no me extraña que a tu madre le guste ummmm …- la besé con lengua.

– Ahora, putita, vas a ponerte a 4 patas que te voy a calzar como una perra.

Obediente y excitada, se puso a 4 patas.

– ¿Tu marido te ha calzado así, perra?

– Alguna vez, pero no me llama perra.

– Porque eres su mujercita querida, pero para mi sí lo eres, una puta perra casada que me voy a calzar bien a gusto, y te apetece saber cómo es, ¿o no?

– Ufff eres increíble…sí, sí, uff…calzarme… ser una perra, nadie me ha dicho eso nunca…

Me encantaba la situación, pervertir una mujer así, casada, sacar de dentro su puterío, excitada. Y allí, en la tienda de su marido, a 4 patas, esperando mi rabo, realmente me la ponía muy dura. Le acaricié la espalda lentamente desde el culo hasta la cabeza

– Buena perrita, tienes el lomo precioso – le pase la mano por los pechos colgantes, se los sopesé y se los bamboleé – y preciosos tus pechos de perrita – le acaricié también el vientre – ummm que suave este vientre, que piel – le di una palmada suave en el culo – abre más las piernas, perra, bien despatarrada, dame tu coño, dame tu cuerpo, si te monto quiero que seas mía – se abrió mucho más – ¿Quieres que te tome así, en la tienda de tu marido?

– Cálzame…móntame como una perra, tómame, hazme tuya, tómame entera, siiii, aquí mismo donde follo con mi marido,- le acariciaba el coño muy mojado – aaaah, méteme tu polla, ya,….ufff…ya, ya….pero no te corras dentro, por fa.

Por supuesto me la calcé hasta los huevos

Se la metí poco a poco, me encantaban sus gemidos

– AAaaaaahh siiiii ufffff…me haces daño…sigue…sigue…aaaahh sigue…

Le di algún azote en el culo, ella gemía, suspiraba, empecé a darle viajes con ganas, hasta un poco violentos,

– ¿te sientes una buena perra? ¿Te gusta?

– Siiiii, que bien me montas, joderrrrr….sigue, cabrón…sigue… no pares…aaaaaah qué dentro…

Sentí que me iba a correr

– Toma, perra, toma rabo…uff ..voy a correrme , perra – se la saqué

-Noooo, no la saques ahora noooo, nooo, JODER, dame más, sigue montándome, cabrón, no importa, córrete dentro…. me voy a correr….aaaahh…córrete dentro…siiiiii

– Toma pues, puta adúltera, …toma lecheeeeeeeee…….- le dejé una de mis abundantes lechadas mientras ella se corría de nuevo, suspirando y gimiendo.

Nos dejamos caer resoplando de gusto y jadeando. Miré el reloj. Habíamos estado más de una hora. Uno al lado del otro, ella rezumando semen por el coño y sudados los dos.

– Joder, tio, estoy inundada de semen, ¿siempre te corres tanto?. Mi marido no me echa tanta leche. Espero que no me hayas dejado preñada.

– ¿No tomas nada?

– No, queremos tener hijos pronto, pero no creo que me haya prendido, hace solo dos días que tuve la regla. Ufff no me reconozco hablando así, vaya cambio que me has hecho dar. –hizo una pausa para besarme suavemente – Se hace tarde, no sea que mi marido vuelva, uffff, me has dejado exhausta. ¡Qué par de polvos, cristo! He de ir a ducharme y a sacarme tu semen. Por dios, si supiera que es un cornudo.

– Estas preciosa, como una hembra bien follada. Y no notará que le he follado la mujer. Aunque aún deberías aprender algo más.

– ¿Algo más? ¿Qué más?

– Estoy seguro que nunca te han dado por el culo.

– Uffffff, eso es guarrísimo, por supuesto que no, y no tengo ganas de dejarme, debe doler. Y más con tu polla.

– Te gustaría.

– No creo. ¿A que a tu madre no le das por el culo?

– Claro que sí, y le gusta. Soy el único que le da. Y tiene morbo.

– Uffff…dejemoslo para otra vez. No tenemos tiempo.

– ¿Estas bien? ¿No tienes remordimientos? – le acariciaba suavemente las tetas.

– Estoy confusa. No me podía imaginar que me gustaría que me follaran como una puta, hace dos días hubiera matado a quien me lo hubiera dicho. Tu madre y tu me habéis cambiado. Pero no me arrepiento. Al menos lo he probado. No sabía lo que me estaba perdiendo.

– Ven a mi tienda, si viene tu marido, no sabrá que estás allá. Y aún te queda algo.

– Sí ya, darme por el culo. No.

– Bueno, también puedes aprender otra cosa.

-¿Más cosas? Me das miedo. Qué más cosas.

– Follar con dos tíos, seguro que mis amigos estarían encantados, y eso si sería disfrutar como una auténtica puta.

– Uffffff, no puede ser, eres increíble.

– No me digas que no te excita, imaginate, dos tios, dos pollas. O tres. Y saber que eres tan hembra que puedes con tres. Tres pollas turnándose en tu coño…dándote placer sin límites…

– Uffff no, no sigas…tengo que irme a la ducha…

– Vamos anda, prueba, imáginate rodeada de tres pollas duras, tuyas, para ti sola, para tu uso y placer. Y tu decidiendo cual te folla, qué polla te penetra, y te la cambias cuando quieras, y si quieres chuparlas, o solo que te vayan jodiendo…o tu misma que pasas de cabalgar sobre una o sobre otra, ahora te clavas en esta, ahora te clavas en la otra, los tres a tu servicio…te sentirás una verdadera hembra, una PUTA de verdad. Y decides donde quieres las tres leches. Por cierto, otra cosa es que deberías tragar leche.

– Ufffff, cabrón…no , no puede ser…me has puesto caliente…pero no cederé…mi marido…es demasiado…

– Como quieras, pero no tendrás muchas ocasiones en el pueblo.

– Ufff eso sí.

Salimos de su tienda. Ella iba envuelta en un pareo y llevaba jabon y una toalla para la ducha. Mis amigos estaban sentados a la entrada y saludaron, con una mirada inteligente, sabían que me la había estado follando. Aún lo intenté.

– Vamos preciosa, pasa dentro, no será mucho tiempo – me miró ceñuda, pensativa – no tendrás más ocasiones.

– Eres un demonio, pero estoy más que satisfecha ahora. No quiero más y no creo que pudiera con más sexo. Ha sido formidable lo tuyo – hizo para marcharse, pero le cogí de la mano y suavemente tiré de ella hacia la tienda, se resistía a medias. Sonrió pero se desligó de la mano y se fue.

Mis amigos se quedaron perplejos y fastidiados.

– Joder, cabrón, podías haberla compartido.

– Ya he compartido mi madre, mamones. Esta es mía.

Me fui a ducharme yo también y nos quedamos a hacer unas birras en el bar. Cuando volvimos a cenar ya estaba el marido, y su mujer estaba haciendo la cena. Estaba guapísima, con su pantaloncito cortito ajustado, me la puso morcillona, solo de recordar su imagen jodiendo.

El marido encantado con la experiencia de bucear, hasta me dio las gracias. Una situación divertida, para decirle, “No las merecen, me ha gustado atender a tu señora mientras estabas ocupado”, pero, no, claro.

Aquella noche oímos algún gemido y supuse que el tipo se la estaba follando de nuevo. Vaya con la nena, una buena tarde de sexo.

Al dia siguiente, domingo, llegaron pronto mis padres. Mi padre quería aprovechar el día, por la tarde nos iríamos con ellos de vuelta.

Así que se fue con mi madre a la playa, seguidos de las miradas lascivas de todos, mi madre con su pareo y nada debajo.

Al cabo de poco se fueron también la parejita, ella radiante con su cornudito al lado.

Nosotros tardamos más. En realidad, aún estando en la misma playa, cada uno nos pusimos por nuestro lado aunque los madrileños y nosotros cerca de mi madre, claro, era un morbo ver ese cuerpo desnudo al que todos habíamos lechado el viernes anterior.

No hubo gran cosa allá hasta por la tarde. Mi padre nos pidió la tienda para echar una siesta después de comer.

Mi madre convenció a la vecinita que la acompañara a la playa mientras los hombres dormían. Mis amigos se fueron al bar, a jugar una partida con los madrileños y el vecino cornudito se apuntó también.

Yo me quedé solo renqueando hasta que todos desaparecieron y me fui rápido a la playa, con las mujeres. Como supuse, se habían instalado en el rincón alejado del viernes, donde mis amigos habían probado por vez primera las mieles de mi madre. Incluso un poco más apartadas que el viernes, en un rincón, había poca gente. Y allá fui.

La vecinita no se atrevía a quitarse el bikini, pero mi madre estaba desnuda. Las dos sentadas charlando. Un espectáculo, dos hembras calientes, una madura, desnuda, con sus buenas tetas colgando y sus formas más hechas, oronda, sus caderas amplias, de mujer paridora, con las piernas flexionadas y abiertas, mostrando sin pudor su rasurado chochazo, por donde tantos y tantos tíos habían entrado con sus pollas de todos los tamaños, rematado su cuerpo con unas espléndidas piernas de piel suave, bien llenitas, una belleza madura. A su lado, una hembra joven, rubita, más estrechita de hombros, con sus tetas tiesas casi sin colgar, recogidas por un sujetador pequeño de color azul, una cinturita muy estrechita y un vientre muy liso, las piernas juntas y estiradas, buenas ancas de hembra, su coño cubierto por un bikini azul, que abultaba un promontorio de venus infladito, y apuntaba unas buenas caderas, anchitas, que pronunciaban aún más la estrechez de su cintura, casi por estrenar. Me fui hacia ellas y me planté delante.

– Hola, chicas, qué solitas estáis. Si no os importa me quedaré con vosotras – me sonrieron. Sin más, me quité el bañador y dejé mi polla al aire – vengo con ésta a haceros compañía, a ver si os animáis un poco y no os aburrís.

– Um, hijo –dijo mi madre – buena vista.

– Mejor sabor que vista –dije yo – pero qué guapa y buenas estás, mamá – me incliné hacia ella y le besé la boca – ummm qué rica – me incorporé y me incliné hacia Anna – un beso, preciosa – sin esperar respuesta le pasé la mano por la nuca y la atraje hasta mi boca y la besé, busqué su lengua con la mía y ella no se resistió – ummmm qué delicia.

El morbo que me daba me puso la polla morcillona. El sitio que elegí fue detrás de ellas, me puse de rodillas y les puse una mano en el hombro a cada una, Anna a mi derecha y mi madre a la izquierda.

– Mis chicas, las más preciosas de la playa – mi madre rio suave y Anna sonrió, pero dijo.

– Esto es una desfachatez, vaya tío creído, le das la mano y te toma el brazo.

– Jejeje, Anna, guapa, no fue la mano lo que me diste, la mano se la darías a tu marido en su día, a mi me diste la putita que llevas dentro, y me la tomé toda enterita – le guié la cara hacia mi y la besé de nuevo – y te gustó -Me volví a mi madre y también la besé la boca –ummm estupendas las dos

Bajé las manos y agarré una teta de cada una, dios que gusto y qué morbo me dio. Muy distintas. La polla empezó a responder.

– mmmm qué buenas tetas tenéis las dos, mira Anna qué tetazas las de mi madre – la de mi madre era más grandota y blanda y Anna no tenía ese pezonazo que se les pone a las mujeres que han amamantado – ¿a que apetece comérselas? – bajé la cabeza y le di un chupetón al pezonazo – ummmm, a ver como sabe la tuya – hice lo propio con la teta de Anna pero le mordí suavemente el pezón – joder qué buenas putas tengo, mirad cómo me estais poniendo el rabo – por supuesto las dos me miraron la polla, ya bastante dura, de pensar que me iba a follar dos tías a la vez. Y una, mi madre. Y otra, una recién casada. Y, cómo no, el morbo de tener sus maridos cerca. Me levanté sobre las rodillas y les dejé el rabo a la altura de sus caras – A ser buenas putas y a comerme la polla.

Mi madre sonrió y acercó la boca, me besó el glande. Anna miraba de cerca. Vaya morbazo.

– Uffff…debo estar loca, loca de remate…pueden venir y vernos…- dijo Anna, alrededor solo había tres parejitas de tíos un tanto alejadas, no mostraban demasiado interés – mejor que lo dejemos, anda…

– Es una de las mejores pollas la de mi hijo, ¿no te parece, Anna? Me encanta comérmela. Es muy guarro siendo su madre, pero me gusta.

– Hasta ayer no había chupado nunca una polla…hasta que tu hijo casi me obligó. Pero creo que os dejaré solos, no me atrevo…no debo…

– Ummm Anna, no me digas que vas a despreciar la oportunidad de ser una auténtica zorra, en tu pueblo ya no tendrás ocasión.- hice una pausa mirándola – Come polla Anna, come polla, putita, aprende de mi madre. Mis putas me vais a comer la polla a dúo.

– No creo que nos vean aquí, Anna –dijo mi madre –relájate. Además aún tardarán en venir un buen rato.

– Nunca me han tratado así -le agarré del pelo y acerqué su boca a mi polla, me miró – estoy recién casada… increíble lo que me pasa…

– Te pasa que llevas dentro una gran puta, Anna, todos estos años queriendo salir a flote y ahora yo la he descubierto. Ahora eres puta y te gusta mi polla, Anna. ¿Me has oído bien? Eres una puta. Cómemela, puta – Me la besó también – ummmm recién casada y chupándole la polla a otro…Putón, ¿eres o no una puta?

– Este cabrón de mi hijo nos va a acabar follando a las dos – mi madre abrió la boca y me empezó a mamar suavemente – mmmm cómo me gusta, cariño – se retiró relamiéndose – toda tuya, Anna.

– No debería…soy una puta…ummmm soy una puta…- le amorré a mi polla y le entró en la boca, vaya gusto sentí, dos bocas de mujeres amorrándose a mi polla – y me gusta tu gran polla, cabrón.

-Ummmm sí, Anna, disfruta de mi polla, como hacen las buenas putas.

Empujé suavemente por la cabeza a mi madre hacia la polla, empezó entonces una de las sensaciones más sensuales de mi vida, las dos bocas juntas, mi madre y Anna lamiéndome el cipote a la vez.

Diossss qué gusto. Aparté hacia atrás mi polla poco a poco, al final entre sus bocas había poca polla y mucha lengua. Anna estaba excitadísima, al acabar de sacar mi polla de en medio, sus lenguas siguieron el juego, hasta que se fundieron en un morreo femenino, sensual y excitante. Nunca había visto a mi madre con otra tía. Anna parecía querer comerse a mi madre, y mi madre dejaba que le metiera la lengua y la saboreara. Me pusieron la polla a estallar.

– Ufff Catalina, no sé qué hago, no lo he podido evitar, eres…tan…sensual… – se habían separado un poco así que aproveché y les metí la polla en medio de las bocas.

– Me ha gustado Anna, no sufras, si no me gustara no haría nada.

Agarré a mi madre del pelo y le encasté polla a la boca.

– Come polla, mama – le retiré a mi madre la polla y también agarrada del pelo, se la encasté a Anna – Come polla, Anna. Ummmm mis putas…os voy a joder a las dos…mientras los maridos echan la siesta voy a joderme sus mujeres.

Retiré la polla, no quería correrme aún y aquella soberbia mamada a dúo me estaba dando mucho placer.

– Besa a mi madre, puta – mi madre se recostó y Anna se lanzó a su boca. Aproveché para desabrocharle el sujetador del bikini y liberar sus tetas. Se comían la boca, las tetas de Anna, a 4 patas sobre ella, rozaban con las de mi madre, los 4 pezones duros, me dediqué a mirar el espectáculo un minuto, dos hembras de lujo magreándose y morreándose, las tetas de Anna, que al lado de las de mi madre parecían pequeñas, balanceándose y rozandose, una visión especialmente sexual, 4 tetas a mi alcance, entonces me puse detrás de Anna – voy a joderte Anna, como una puta perra – le bajé la braguita del bikini y ella misma facilitó que se las quitara del todo, mi madre le acariciaba las tetas y ella gemía extasiada de placer.

Le puse el cipote en el coño, jugando con él, pasándolo a todo lo largo. Se puso a mil, impaciente.

– Jódeme ya cabrón, jódeme…como una puta perra…- le encasté el rabo de un golpe –AAAAAAAAAAAyy cabrón…me haces daño….diosss que polla….- bajó su boca hacia la de mi madre, se besaban y yo le bombeba su coño.

– Tienes el chocho estrecho, puta, te dan rabo pequeño. Necesitas mejor cipote, toma polla, cerda, toma pollazo…cómo estás gozando, guarraza… tu marido durmiendo y yo follándole la mujer…te gusta más mi rabo, puerca…y sobre todo ser una putaza..

–Diossss, siiiii, dame ese cipote, siii, aaayy, me jodes…me gusta…soy una puta, una putaza…diosss cómo folla tu hijo, Catalina….joder….-entonces mi madre se bajó un poco y comenzó a comerle una teta tirando del pezón –aaaaaaaaaaaaaa…por diossss… por diossss… qué gustooooo….- le di dos viajes violentos y comenzó a correrse como una guarra gimiendo y suspirando sin parar un buen rato.

Se derrumbó sobre mi madre y yo le saqué la polla. Mi madre la apartó y ella se dejó caer boca arriba aún jadeando, juntó sus muslos apretándose el coño, prolongando su orgasmo. Su cuerpo era una preciosidad, brillante de sudor y retorciéndose de placer .

Me puse entre las piernas de mi madre, de rodillas, la despatarré, mi rabo totalmente duro y brillante del flujo de Anna.

– Ahora voy a joderte a ti mama. Tienes ganas de polla. Y yo tengo ganas de cambiar de coño. De cambiar de puta.

– Jódeme cacho cerdo – Anna se había recuperado bastante y miraba, morbosa. Le di unos golpes de rabo al coño de mi madre –ummmm, hijo…folla la mama…cariño…

– Cristo bendito – dijo – qué polvo, en mi vida me había corrido así – me miró el rabo –No me extraña que te guste tu hijo, Catalina… Uffff vaya morbo, un hijo follando a su madre.

– Ven a mamármela, Anna, ponte aquí puta, mámamela antes de metérsela a mi madre –Anna dudó un segundo pero después acercó su boca poniendo su cabeza en el vientre de mi madre – así me gusta puta, comete el rabo que te acaba de joder, ummmmmmmmmm buena mamona, aparta que voy a joder a mi madre.

Con lentitud le metí el rabo a mi madre, que gimió de placer cuando solo dejé fuera los huevos. La proximidad de Anna de ponía más, le metí mano a sus tetas apretándolas, se quejó, pero no me apartó. Una delicia metérsela a mi madre mientras estrujaba las tetas de Anna.

– Aaaaaaaah, hijo…aaaaa siiii, folla la mama, siiiii…- mi madre se deshacía de placer, debía estar muy caliente con tanto precalentamiento – ummmmm folla la mama, siii

Anna se dejaba sobar las tetas mirando con ojos golosos la escena.

-Comele las tetas a mi madre mientras me la follo, Anna – No se hizo de rogar y aplicó sus labios a los pezonazos de mi madre, que gimió mas aún. Yo le di mas fuerte, el chocho de mi madre era más ancho que el de Anna, entre haber parido y la cantidad de rabos que le habían metido. Mi polla entraba y salía mucho mas suave, pero le llegaba al fondo y ella gemía más fuerte cuando le daba a fondo.

Anna se había puesto boca abajo y podía ver su culo cerca, al mismo tiempo que veía las tetas de mi madre succionadas y la cara de vicio de mi madre.

– Mamá, eres una verdadera puta – le di una palmada al culo de Anna – me gusta joder con dos putas, toma polla ramera…- le di otra palmada al culo de Anna – mis putas…

– AAAAAAAAA –mi madre iba a correrse –sigue hijo sigueeeee…siiiii. Anna come teta, no pares…aaa… comeme las tetas…aaaaaaaaa jode la mama, hijo, jode la mamaaaaaaaaaaa…

Su cuerpo se estremecía de placer, dando golpes de pelvis para meterse mi polla mas adentro y Anna no dejaba de morderle las tetas. Estuvo un buen rato corriéndose…y yo aguantándome, queria dejar la leche en otro sitio.

Derrotada, se dejó caer las piernas y yo le saqué la polla. Su chocho dilatado tenía un aspecto para comérselo.

Al cabo, relajaditas las dos, me dejé caer en medio. Las dos estaban cariñosas conmigo, me acariciaban entero, Anna sobre todo me acariciaba la polla, me besaban.

– No te has corrido, hijo, vaya polla que tienes aún.

– Me fascina tu polla –Anna la tenía en la mano y la masturbaba suavemente –uff pensar que me has metido todo esto…es el doble de la de mi marido.

– Me ha gustado hacer cornudo a tu marido, Anna, pero aun debes probar algo.

– No tenemos ya mucho tiempo hijo, hemos estado un buen rato aquí y los maridos no tardarán.

– Será poco tiempo, mama. Me quiero correr mientras me la chupais y que Anna se trague mi leche.

– Uf, no lo he hecho nunca eso…no sé.

– Pues hoy te iras con tu marido sabiendo el gusto que tiene la leche, putita. Venga, a comer polla las dos.

– No es nada extraordinario Anna, ya te ayudo yo – dijo mi madre.

– Si, mama, enseñala, tú tienes práctica, te has tragado muchas.

Se pusieron las dos a mamar, uffffff, que delicia, veía las dos cabecitas subir y bajar, lamiendo a la vez, intercambiándose la polla de boca, una pasada de gusto…al poco me dejé ir…

– Aaaaah me corro…Anna…traga leche puta…-agarre su pelo y la aguante contra mi polla mientras notaba como me subían los chorros de leche acumulada y explotaban dentro de su boca – Traga leche zorraaaa, tragaaaaa….

Ni que decir tiene que fue una corrida excepcional, en intensidad y de abundante lechada, mi madre me lamia los huevos mientras y fue bestial.

Anna aguantó bien la lechada en la boca, pero no había tragado el semen. Entonces mi madre la beso y se morrearon intercambiando mi leche, finalmente las dos tragaron.

– Ummm me gusta la leche de mi hijo…¿te ha ido bien, cariño?

-Uff no lo había hecho nunca…me ha gustado tu leche, cabron, y más en la boca de tu madre.

-Te ha gustado porque eres una buena puta, Anna, eres un cielo de mujer. Me ha ido de fábula mama.

Todos estábamos sudados, y se hacía tarde. Anna se puso el bikini y con mi madre se fueron al otro lado de la playa, extendieron sus toallas y se fueron al agua. Yo disfruté de la vista de sus cuerpos un ratito más y me fui al agua, fresquita y reparadora. Estaba en la gloria, me había follado dos mujeres a al vez, joder…

Me tumbé en la toalla y a lolejos vi que venían los dos maridos, mi padre y el chico, la escena fue de lo más normal, saludos, sonrisas…en fin, ahora eran sus esposas.

Casi sin darme cuenta me adormecí. Oi una voz atiplada.

– Vaya buena polla.

– Ey tio, que no soy homo –le dije

-Ya, ya lo he visto, vaya polvos les has metido a las dos malas pecoras. Es una lástima que no me hayan dejado nada para mi.

-Jjaja –no pude por menos que reirme – aunque la hubieran dejado intacta, esta hecha para las tías, esta polla.

– ¿No me la dejarías darle una mamadita? Me conformo con poco. Tú cierra los ojos, te va a gustar igual.

No sé por qué lo hice, pero le dejé mamarmela. Realmente lo hacia bien, incluso me la puso un poco dura, pero no pude seguir.

– Ey tio, lo siento, no puedo seguir. No es lo mío.

– Bueno, no pasa nada, ya estoy acostumbrado. Gracias por el ratito.

Se fue contoneándose, incluso más que las dos mujeres. Sonreí por dentro. Y me dormí un rato pensando en la hipotética próxima vez que me las follara. Había que darles por el culo.

( CONTINUARA… )

Mi madre paso a ser mi mujer (11)

Jueves, abril 23rd, 2015

De camping con Armando y Sergi.

Tenía un amigo, Sergi, que era muy tímido y apocado y no había manera que las chicas le hicieran caso, así que Armando y yo planeamos un fin de semana en un camping de la Costa Brava para llevárnoslo y ver si así mojaba y se estrenaba con alguna.

Poco a poco la situación se fue complicando y al final, convencí a mis padres para que el viernes mi madre nos llevara con el coche y ya volveríamos el domingo, alguien nos iría a recoger.

Mi padre se ofreció a ir ellos mismos el domingo y pasar el día en la playa, así que la cosa quedó acordada. Ya pensaba yo entonces con quién se estrenaría Sergi. Y hablé con mi madre.

El viernes, la buena zorrita de mi madre iba vestida para la ocasión, o casi debería decir, medio desnuda para la ocasión. Se había puesto un vestido playero de tirantes, corto y ligero, floreado, y unas playeras. Nada más. Sus tetazas estaban libres y muy expuestas con su escote generoso, sus pezonazos bien marcados en la tela. Y yo sabía que, sentada, pronto podríamos ver su carnoso chocho bien peladito, al final de sus hermosos muslos de jaca madura.

Mi madre conducía, Armando a su lado se la comía con la mirada y Sergi, inclinado hacia adelante en medio de los asientos disfrutaba de la vista de su escote generoso, mientras yo me hacía el dormido en la otra esquina, detrás de Armando.

Armando hablaba con mi madre, cuando enfiló la autopista, el tono cambió un poco.

– Su hijo está dormido –me miraron, hizo una pausa, miró a Sergi y le guiñó un ojo – está usted muy guapa Catalina, ya me gustaría tener una madre así, y tan…sexy.

-Jajaja, gracias, pero ya sé que lo haces por ser amable conmigo, os llevo más de 20 años, cariño, ya soy vieja para vosotros, aunque os gusten algunas cosas que hago –ella le miró, pícara, los dos recordaban la mamada que mi madre le había pegado en el parque. Sergi no estaba y no lo sabía – pero es porque sois muy jóvenes y… salidos, jeje.

Armando le puso una mano en el muslo, suavemente. Mi madre no hizo nada para encanto de Sergi, que miraba sorprendido del atrevimiento de Armando nada menos que con mi madre.

– No sabe lo que me gustó lo que hizo en el parque, Catalina, y lo suave que tiene la piel, mejor que muchas nenas jóvenes. Tiene usted las piernas preciosas.

– Jaja, adulador, pero me encanta oírlo. ¿Así que te gustó, eh? Creo que me excedí – hizo una pausa – Sin embargo, me alegro que quedaras satisfecho…y que te gusten mis piernas también… – Armando comenzó a mover la mano acariciando el muslo de mi madre y subiendo un poco su faldita, ella no decía nada, como si fuera normal.

– Nos dejó satisfechos a todos, Catalina. Es usted una diosa. Y todos pensamos que tiene usted una piel que nos dejó impresionados acariciarle, además a usted también le gustó.

– Eres un chico muy agradable, Sí, me gusta– ahora le sobaba el muslo entero y su faldita estaba bien arriba – y me halagó mucho que…bueno…que gozarais de mi y que os gustara tanto lo que os hice –sonrió, Armando también sonrió y subió la mano al chocho- AAaah, xist… prohibido tocar eso, cariño, que estoy conduciendo y es peligroso –Sergi alucinaba del atrevimiento de Armando y de la naturalidad de mi madre, Armando dejó de tocarle el chocho pero le dejó la faldita subida suficiente para que quedara bien a la vista y siguió acariciándole el muslo.

– Me encanta usted, Catalina, no he dejado de pensar en usted en el parque conmigo, y no puedo dejar de mirarla, es usted super sexy, me gusta tocarle la piel -se volvió hacia Sergi y le invitó a mirar – tiene unos muslos preciosos y tan depilado el…sexo. Mira esto ¿A que es preciosa, Sergi?- Sergi miraba con los ojos como platos, tocándose el paquete, excitado. Acertó a decir

– Ufff sí, es super preciosa, señora. – Sergi le miraba los muslos desnudos y el chocho que Armando le mostraba -¿Y qué es eso del parque? Que no me entero de nada.

– Una pasada, Sergi, nos dejó tocarle las tetas y acabó chupándonos la polla a todos. A todos tío, bueno, menos a Roger.

-Jaja, qué aduladores. Me encanta. Pero así me estarán viendo el coño todos los camioneros que vamos adelantando, cariños, mejor que me tapes un poco – Yo me estaba poniendo a cien, la polla se me endurecía, haciéndome el dormido. Armando no hizo caso y mi madre tampoco se tapó.

– No le importen los camioneros. A mi me encanta – le subió más la faldita –así nos hace disfrutar a todos. ¿Ha conducido alguna vez desnuda, Catalina? Debe ser una pasada ver una tía desnuda al volante

– Jajaja, no, no lo he hecho nunca. Eres un jovencito morboso tú –hizo una pausa – Tampoco me lo habían pedido nunca. De hecho tampoco me lo has pedido, ladrón, me tienes casi desnuda, vaya vergüenza, y el muslo bien sobadito.

– Casi. Es que me gusta su piel, aunque tiene la piel más suave en los pechos. Sergi no lo sabe, no estaba en el parque. – le llevó la mano al tirante del vestido y se lo empezó a bajar, mi madre sonreía, cuando llegó al codo mi madre pasó el brazo para facilitar que bajara del todo y su teta quedó al aire, espléndida tetaza con su buen pezón bien tieso. A esas alturas los tres estábamos empalmados. Armando le puso la mano y le acarició el pecho. Sergi estaba transpuesto con la visión de la teta de mi madre y la manera tan desenvuelta de mostrarse semidesnuda, y a Armando sobándole descaradamente. Armando le dijo que le bajara el otro tirante que a él le quedaba lejos.

– Sergi, tío, tócale la otra teta, va a pensar que no te gusta.

Sergi con la mano medio temblando hizo lo que le decían y al poco mi madre estaba con las dos tetas al aire, prácticamente desnuda, aparentemente concentrada conduciendo, mostrando la esplendidez de su cuerpo de hembra madura. Armando le acariciaba la teta suavemente pero Sergi estaba dudando. Ella estaba encantada, reía y hablaba como si nada.

-Sí , sí que me gusta – se apresuró a decir. Sergi le metió mano desde atrás, por encima del hombro a la teta de mi madre que Armando le dejaba libre y la acarició con delicadeza, se le notaba extasiado, poco a poco iba atreviéndose más, palpando la textura, agarrando, tocando el pezón – uffff vaya teta.

– Las tiene cojonudas, unos buenos melones.

– Me encanta que dos chicos jóvenes me soben las tetas –Armando se le acercó al oído y le dijo algo, ella rió – eres un morbo de chico…no creo que esté bien eso…- lo que le había dicho es que deseaba follársela, me lo dijo después. – ufff ya estamos llegando al peaje, dejad de sobarme que me estoy poniendo mala. Ya habéis disfrutado bastante. Ahora a volverme a tapar.

La ayudaron a volver a cubrirse y ella se bajó la faldita. Aproveché para “despertarme”.

– Joder qué sueño, ah vaya, ya llegamos, qué bien – Armando seguía acariciando su muslo suavemente- ¿todo bien, mamá?

-Estupendamente, tus amigos han sido muy agradables y simpáticos.

– Contigo es fácil, mamá.

– Sí –dijo Armando, sobándole el muslo – con tu madre es muy fácil, es muy diferente a las otras madres.

El camping estaba relativamente cerca de una playa, vaya de una de esas calas de la Costa Brava, rocosa y no muy grande, con varios sitios y ambientes, una zona familiar más amplia, una zona nudista con más rocas y una zona donde da el sol de tarde y que normalmente está ocupada por gays y alguna pareja.

Plantamos la tienda rápidamente, mi madre nos esperaba en la playa, decía que aprovecharía el tiempo antes de volverse a Barcelona. En realidad, antes, fue a alquilar una habitación allí mismo, tal como habíamos decidido, luego llamaría a mi padre para decirle que se quedaba, que volvería el sábado por la mañana.

Y nos fuimos hacia la playa disparados, mis amigos estaban impacientes.

– Sergi – le dijo Armando – vamos a ver a “la melones” desnuda, que no te de un ataque, eres capaz de correrte solo que te mire. Jajajaja. Aprovecha que la tendrás cerca.

– ¡Qué gracioso! – enrojeció y me miró, para ver si me sentía ofendido, pero no hice ningún caso del comentario, de hecho, me excitaba.

Y allí estaba, totalmente desnuda tomando el sol boca abajo, por supuesto en la zona gay, en un rinconcito discreto. Su culo redondo y hermoso sobresalía y destacaba. No había casi gente, dos parejas de tíos y dos o tres tíos solos, sin hacer ningún caso de mi madre, pero se pusieron contentos cuando llegamos nosotros.

– Joder, vaya jaca que está hecha tu madre – dijo Armando – ¿te molestaría si me la tiro? No parece que le disguste…vaya, que le va la marcha, ya lo sabes…acuérdate en el parque, me tiene loco desde que me chupó la polla, pero no veas lo que debe ser tenerla en su coño, ufff perdona pero tu madre está pidiendo rabo.

– Si ella se deja…por mi… – Sergi estaba alucinando – ya sé que en el viaje le habéis estado sobando bien las tetas, puede que le vaya bien un poco de rabo.

– Ya te digo…y te aseguro que me la voy a intentar tirar. Seguro que tira bien.

La saludamos y ella se dio la vuelta, se sentó y le di un beso. Me sentí orgulloso de que fuera mi madre esa hembra.

– El agua está buenísima –dijo – venga quitaos la ropa y a remojarse- Armando y yo nos quedamos en pelota rápido, él puso su toalla al lado de mi madre y yo un poco más separado, a los pies de mi madre, para tener un ángulo de visión de su entrepierna, dejando el otro lado de mi madre a Sergi. Sergi, se sentó pero no se quitaba el bañador. Miraba a mi madre embelesado, nunca había tenido una mujer desnuda tan cerca y estaba empalmado.

Fuimos a bañarnos los tres y el agua fría quitó esa calentura tonta. Volvimos con ella y mi madre nos miró, sin disimular.

– Umm los tres chicos más atléticos y sexys de la playa conmigo, pero aquí hay que estar desnudo, Sergi. Venga no seas tímido, que no pasa nada, la vergüenza se pasa en medio minuto – Sergi, sentado y colorado, se bajó el bañador y mi madre le miró la polla con descaro – ummmm, eso que tienes está muy bien, a ver si lo estrenas pronto con alguna chica afortunada – provocando, mi madre.

Yo me tendí en mi toalla, boca abajo, y Armando al otro lado de mi madre. Sergi estaba atolondrado, se puso a tomar el sol boca abajo, pero mirando las tetas de mi madre. Armando no dejó pasar ni un minuto, tendido de lado hacia ella, su mano fue directa al muslo de mi madre, tendida boca arriba los ojos cerrados, las piernas ligeramente separadas, sin vergüenza de exponer su coño carnoso bien rasurado, y aceptando la caricia, o mejor, el sobeo.

La mano de mi amigo le recorría el muslo, el vientre, subió despacio a la teta, mi madre no protestaba, acarició el pezón, amasó la teta, se animó y pasó a la otra, amasándola también. Sergi no perdía detalle, mi madre no hacía nada, dejaba que le sobara su espléndido cuerpo de hembra preñada. Armando ya tenía la polla dura, y yo también.

Después de amasar con ganas las tetas de mi madre, bajó la mano deslizándola por su vientre hasta su coño, mi madre gimió suave, Armando le sobaba el coño en mis narices, hasta que le metió un dedo, mi madre suspiró y entonces le agarró la mano a Armando, inmovilizándola, y abrió los ojos, sonriendo.

– Eso es más peligroso, cariño, puedes meterte en cosas más serias….

– Eso quiero, meterme…

Armando cogió la mano de mi madre y se la llevó a la boca, besándola sensualmente y después se la bajó hasta su polla. Mi madre levantó la cabeza y miró la tranca dura que tenía Armando, un buen cipote, aunque no mejor que el mío, pero bastante aceptable, seguro que más grande que el de mi padre, y se la agarró sonriendo y pasándose la lengua por los labios, pero Armando no quería dejarlo en una mamada, se la quería follar, así que se acercó a ella y le besó los labios, beso que mi madre aceptó, abriendo la boca, invitando a un morreo profundo con lenguas y saliva, mientras le menaba la polla y él le sobaba el coño, ya plenamente mojado, y mi madre abierta como una puta le facilitaba la exploración de su chocho y vagina. Sergi alucinaba, miraba la escena, me miraba a mi, no entendía nada, pero estaba empalmado viéndolo, y yo también, claro.

Armando y mi madre se morrearon así bastante hasta que Armando le dijo:

– Me la quiero follar, Catalina, tengo que hacerla mía, no puedo más, la deseo mucho – mi madre miró alrededor, había poca gente y estábamos un poco retirados.

– Ummm, me halaga que quieras follarme…pero…¿qué te parece, hijo?. – lo decía sin dejar de sobarle el rabo a Armando.

– Me parece que tú también quieres que te folle, a juzgar por el meneo que le estas dando a su polla

– Sí, me apetece follar con tu amigo, me gustaría …, aunque sea una indecencia…

– Estoy orgulloso de ti, mamá – hice una pausa – Fóllatela, Armando.

– Joder, siii, voy a follarme a tu madre, tío, vaya morbo.

– Sí, cariño, hazme tuya, fóllame.

Armando se subió encima de mi madre que lo acogió, cálida, abriéndose más de piernas, ante la vista de Sergi y mía. Vimos el golpe de cadera de Armando, yo además vi la polla entrar en mi madre hasta los huevos, y oímos el gemido de mi madre, ese gemido inequívoco de la hembra que acaba de ser follada, el gemido que yo conocía tan bien y que siempre me ponía la polla más dura, gemido que continuó mientras Armando le daba rítmicamente buenos pollazos y yo veía perfectamente como entraba y salía de mi madre, y me sentía excitado de verla.

Armando le comía una teta y mi madre movía su coño para hacer más profunda la penetración. Un pedazo de hembra en plena cópula con un macho, y era mi madre, y era mía. En un momento de la follada, mi madre miró a Sergi y le sonrió, pasándole una mano por el pelo, mientras Armando se la calzaba duro y ella gemía de gusto.

Atrajo hacia ella a Sergi y le besó los labios suavemente, casi maternalmente, pero prolongadamente, cosa que nos excitó muchísimo a todos. Mi madre entregada a mis amigos.

– Joder, no puedo creerme que me la esté follando…Catalina…joder… tirándome “la melones”…joder…joder

– Pues te aseguro que lo estás haciendo, aaaahh… siento en mi vagina tu polla bien dura jodiéndome, cariño, “la melones” es tuya, me gusta…ummmmmmm, síiiiii, ummm me gusta cómo me follas…- le rodeó con sus piernas y le apretaba – oooohh, cariño, métemela bien dentro….qué gusto…

– Voy a correrme como un verraco…uuuuf…¿se lo echo dentro?

– Siiiii, échamela dentro, eyacula, disfruta, lléname de leche, cielo, acaba dentro de mi, aaaaahh…no pares, no pares, yo también me corro…follas muy bien… bésame…jódeme…diossss Armando, JÓDEME…siiiiiiiiiiiii

Se morrearon y se corrieron los dos con gran profusión de resoplidos y gemidos. Armando bricando sobre ella y mi madre moviendo su coño contra la polla. Sergi y yo contemplamos los dos cuerpos, Armando sobre mi madre, relajados y recuperándose del polvo. Finalmente Armando se retiró de mi madre y pude ver cómo le salía la leche del coño recién follado. Mi madre suspiró, se giró hacia él y le dio un beso suave.

– Gracias por joderme, cielo. Ha sido un buen polvazo. He gozado mucho, ¿y tu?

– No puedo creérmelo, ha sido lo mejor de mi vida…joder con usted, a pelo, y correrme dentro…ufff…y delante de su hijo y de Sergi…un morbazo.

– ufff y bien llena de semen que me has dejado, me ha puesto cachonda que te corrieras dentro –le besó de nuevo – gracias por tu leche. Voy al agua a refrescarme – Al levantarse vimos bien cómo le resbalaba por los muslos la leche de Armando. Los tres la miramos ir contoneándose coqueta al agua. Me sentí orgulloso.

– Joder, ¡qué hembra, diosss! Aún no me creo que me he follado a “la melones”, la tía más buena de todas las madres del insti, joder, y se ha corrido conmigo, joder. La de pajas que nos han caído con tu madre, tío, y hoy ¡ME LA HE FOLLADO! Increíble.

– Ya, joder, que lo he visto, le has dado rabo a mi madre a base de bien. Y le ha gustado.

– Y me ha besado a mi, mientras éste se la follaba, ¡la hostia! – dijo Sergi – casi me muero de gusto.

– Es que le va la marcha, se le nota, no quisiera que te ofendieras, tío, pero a tu madre le va el rabo más que cualquier otra cosa. Y más de lo que cualquier otra tía que conozca. Buen rollo, ¿eh?

-No me ofendes nada, es mi madre pero he visto lo que le gustaba que le dieras polla. De buen rollo, no me ha molestado que te la jodieras. Me gusta que os la tiréis.

– Aprovecha Sergi, estrénate con ella tío, no vas a encontrar una tía tan buena y tan fácil de follar, y qué cariñosa, alucinante, me ha dado las gracias, ya has visto que a Roger no le importa que nos calcemos a su madre, joder, ya me vuelvo a empalmar, es que es una pasada. Me la voy a tirar otra vez antes que se vaya.

– No sé si sabré con una tía así, joder, me acojona, no la he metido nunca. Y me corta que esté aquí Roger, joder, es tu madre.

– Por mi no te cortes, tío, jódete a mi madre a gusto. Ya has visto lo que le gusta que se la follen.

– Tú déjate llevar, cuando venga, la sobas, a ver si se calienta, seguro que te da entrada, y luego es solo montarse encima, meterte entre sus muslos, abrirla, enfilar la polla y empujar, y ya la tienes jodida. Ya verás qué bien le entra la polla, que tiene el chocho amplio. Ya verás qué calentito está y que gusto da en la polla.

– Para la primera vez es mejor una tía como mi madre, está muy follada, no tiene manías y le gusta el rabo.

– Se nota que ha tenido muchos tíos entre los muslos – se animó Armando, viendo cómo yo hablaba de mi madre – joder cómo me pone. Un lujo de tía, calentorra, casada y buenorra, ideal para joder, ni te da la vara después ni mal rollo. Solo para follar y pasarlo bien. ¡Ojalá hubiera más tías así! Mira ya viene. Ánimo Sergi, es tuya.

– Uffff buenísima el agua, me ha dejado nueva – se sentó – este solillo del final de la tarde es muy agradable – se estiró – ¿no os bañáis?

Sergi no se acababa de atrever a meterle mano y Armando le animaba con gestos, por fin se tendió de lado hacia ella y vimos su polla tiesa, era bastante larga pero fina, con timidez le tocó a mi madre el hombro, ella le miró, y él paralizó la mano, mi madre le miró los ojos y la polla.

– Eres un encanto de chico Sergi – le sonrió – así que no has estado con ninguna chica, ¿eh?

– No, señora – mi madre le acarició su mano y se la colocó en su teta.

– Acaríciame las tetas sin miedo, cariño, me gusta, y más sabiendo que lo haces por primera vez. Estoy a tu disposición, cielo. ¿Te apetece estar conmigo? – su sonrisa era encantadora – no lo digas por compromiso, a mi me encantas – mi polla estaba a punto de reventar viendo lo puta que podía ser, iba directa a follarse a Sergi.

– Ufff sí, sí, me apetece mucho estar con usted – Sergi se iba destapando y le sobaba las tetas con avidez –pero…es que…uffff no sé…

– Entiendo, ¿te parezco muy mayor para ti? No estoy lo bastante buena…- mi madre jugaba con él, para excitación nuestra, sabía la zorra cómo excitarme – quieres otro tipo de chica para la primera vez…con tetas más pequeñas…

– N-NOOO, uy, qué va,no es eso …está usted buenísima…y…sus tetas…son de lo mejor…es un sueño tocárselas…- era digno de ver, mi madre haciéndose la compungida, Sergi con aire azorado, pero la mano sin dejar de amasar teta.

– Te parezco una indecente, es eso, porque tu amigo me ha follado…prefieres una chica inocente…no una como yo…madura, casada y fácil…

– NOOOO, ufff…qué va, noooo…me apetece…es que me da vergüenza, no sé si voy a saber follarla bien como él…- Yo estaba que me dolía la polla de dura, con el morbo.

– No te preocupes, tío – le dije – tú fóllate a mi madre y no pienses más, joder, ella quiere follar contigo.

– Ummmm, me gustas mucho, me harías muy feliz si te decides a follarme, cariño, no pienses en nada, sólo en gozar de mi – le ofreció las tetas – Pruébalas, pequeño, cómeme los pezones – Sergi se amorró con ansias y mi madre le acariciaba –mmmmm sí, si, mámame, … – le agarró la polla y se la meneó– uauu qué buena polla tienes, cielo, ummm siiii, cómeme las tetas… – mi madre comprendió que no le faltaba mucho para correrse. Armando y yo no perdíamos detalle – Ven cariño, súbete encima y fóllame, méteme esa delicia de polla que tienes a punto – se abrió de piernas y le facilitó el camino, Sergi se le montó encima –ummm espera cielo – mi madre le cogió la polla y se la puso en la entrada – por ahí cariño, entra bien dentro y hazme tu chica – Sergi empujó inexperto pero el chocho de mi madre engulló su polla, yo lo veía en primer plano – AAAAaaaaaaaaah sí, que gusto….ummm…siento tu polla…aaaaaaaahh, qué dentro la siento,…uuuuuuf qué larga…me estás follando…siiiii…- le envolvió con sus piernas – ummm qué dentro me follas… – fue demasiado para Sergi, lanzó un gemido y empezó a eyacular como un mono – AAAaah sí, sí, cariño, córrete dentro…disfruta, goza de mi…échame tu leche… – le apretaba contra ella – fóllame…

Sergi no paraba de eyacular dentro de mi madre, al final se derrumbó sobre ella, suspirando. Ella le acarició la cabeza, lo atrajo para besar en la boca al macho que la acababa de joder y se había corrido dentro del coño de una mujer por primera vez en su vida.

-Ufff cariño, qué bien me has follado…ummm y me has dejado llena de semen, ¿te ha gustado? – le acariciaba

– Joder, es lo mejor que me ha pasado en la vida, qué gusto…qué bueno…- se apartó de ella y cerró las piernas, pero no lo bastante como para que yo no pudiera ver la leche de Sergi rezumando de su coño – por fin he follado…uauuuu.

– Y nada menos que con “la melones”, tío, eres un suertudo, te has tirado a “la melones” –dijo Armando – la tía que todos en el insti hemos querido tener.

– Ummm a mi me ha encantado follar contigo, Sergi –Armando le besó el hombro –ummm y contigo también Armando – el siguió bajando y le besó la teta – uffff Armando, no descansas. Se ve que te gusta mamar.

– Me vuelven loco sus tetazas, nos hemos pasado años imaginando como serían sus melones, pajeándonos, estoy ansioso de estas tetas… así que no puedo dejar de mamárselas…ahora que las tengo aquí…

– Ummm, pues no dejes de hacerlo, Armando, cómeme a gusto los melones…ummmm … sigue…mámame, cielo…mis melones son tuyos…aaaaahh…me excitas…mucho…-Armando le apretaba las tetas y le comía los pezones con ganas – Armando…umm..cariño…me estás poniendo caliente…qué buena tienes la polla… por favor…déjame comértela…me gustaría mucho…¿quieres?

– Ufff…le gusta chupar pollas, ¿eh? – Armando se puso boca arriba y cruzó las manos debajo de su cabeza – toda suya…ya sé lo bien que pega las mamadas…- mi madre me sonrió y se tendió poniendo la cabeza en el vientre de Armando mirando hacia su polla, hacia mi, dándole el culo a Sergi. Agarró la polla de Armando y le pasó la lengua por el glande – jodeeerrr, esto sí que es un lujo…la melones comiéndome la polla tendido al sol… – mi madre se metió el glande en la boca, sin dejar de mirarme, saboreándolo y con la mano le agarró los huevos – ¡Cristo! Pero qué gusto…vaya boquita…

– ¿Está buena la polla de Armando, mamá? – un morbazo.

– Mmmmmm, me encanta,hijo. – se la mamaba metiéndola y sacándola de la boca – gracias por dejarme tu polla, Armando, mmmmmmm, me gusta comerme una polla que me ha follado…

– Joder, ¡cómo mama, tío!, tu madre sí que sabe mamar una polla, se nota que ha mamado muchas, uffffff cómo maneja la lengua…tío, la boca de tu madre es la gloria…–mi madre se la metía hasta el fondo y la volvía a sacar, despacio y ajustando los labios – siga mamando así, Catalina…por dios…siga mamando…hay que disfrutar cuando se tiene una tía tan golosa de polla…una tía mamona…esto es la hostia…sin pensar, solo mirando al cielo mientras te la va chupando…

– Ummmm me gusta tu polla, Armando…tienes razón, he mamado muchas pollas, soy una buena mamona…

– ¿Y te tragas la leche de todos, mamá?

– Tu madre es la tía que más le gusta la leche de polla…uffffff….cómo me estoy poniendo…vaya mamadas que pega…siga, joder, síiii, siga mamando…una tía mamona y tragona…

– Ummmmm, cariño, cómo me excita que disfrutes…tienes razón, me encanta la leche de macho en la boca, directamente del envase…- y seguía amorrada a su polla y mirándome. Sergi estaba sentado mirando la mamada en silencio, cerca del culo de mi madre.

– Vaya vista que tienes de mi madre, ¿eh, Sergi? Un buen culo…

– Ufff, joder,…le…ufff… – le costaba animarse – le sale… leche del coño.

– Es la tuya, tío, y es porque se la has metido, ¿no? Me has enlechado la madre – mi madre seguía mamando polla – Si quieres te la follas otra vez.

– Ummmmm, si te apetece, cielo, fóllame cuanto quieras…

– Yo sí me la quiero follar – dijo Armando.

– Um, pensé que te gustaría correrte en mi boca…y que tragara tu leche…

– Me apetece más metérsela en el coño y correrme dentro, es una pasada joderme la melones. Y eso que la mamada que me hace me tiene loco…póngase a 4 patas, Catalina – le dijo Armando – me la voy a calzar a lo perra.

– Ufff…sí cariño, como quieras – mi madre se puso a 4 patas, obediente, sus tetas colgando y ofreciendo su coño a Armando, bien abierta– dame rabo a lo perra…

– Joder, mamá…eres una verdadera PUTA – hace tiempo que mis amigos ya lo pensaban pero no se atrevían a decirlo, pero al oírlo de mi, Armando, que estaba a punto de explotar, se animó.

– Para joder como jode tu madre, se necesita ser muy puta. Mírala, los melones colgando y pidiendo que la monten…y delante de su hijo

– Ummmm…móntame Armando, móntate “la melones”, tírame como una perra…delante de mi hijo…hazme una puta…

Armando se puso detrás y le apuntó el cipote al coño, le agarró de la cadera y sin más le pegó pollazo y se lo metió de un golpe, mi madre gimió fuerte…

– Toma polla, “melones”, cacho perra. Jodeeerrrr…me tiro a tu madre a pelo, tío.

Yo estaba que no podía más, me dolía la polla y los huevos, pero no quería que mis amigos me vieran follando con mi madre.

– Joder, mamá, vaya pollazo, estás jodida y bien jodida, como una perra.

– Ummmm, sí hijo…la perra de tu amigo…aaaaaaah…- ahora Sergi le amasaba las tetazas colgantes – sigue jodiéndome Armando siiii, sigueee….

– Joder, qué gusto da en la polla este coño de tu madre tan caliente y mojado de leche… y qué morbo que me veas calzármela como una perra… – le bombeaba duro, agarrado a sus caderas – Ufff sí, tu madre es una buena perra…una puta…

– Ummmm…soy una puta…aaaaah…sigue jodiéndome, Armando….sigue…soy tu perra…dale rabo a tu perra…dame más…MÁS…MAAAASSS…MAS RABO…JÓDEMEEE…

– Catalina, la puta…uffffffff,voy a enlecharte ese coño de puta que tienes, soy tu macho, ”melones”, jodeeer…, eres mía,… “la melones” es MÍAAAAAAAA…toma leche putaaaaaaa…..

– Siiiiiiii, soy toda tuya…aaaaaaaaaaaah…sííííííí, SÍ, SÍ, SÍ eres mi macho, Armando, eres el macho de “la melones”…JÓDEME, ENLÉCHAME, llena mi coño de puta….siiiiiiii…me corro con tu lecheeeee…aaaaaaaaaaaaaaaaaah

Armando eyaculó en mi madre manteniendo la polla metida hasta los huevos. Mi madre también tuvo un orgasmo, intenso. Armando se retiró y se dejó caer en su toalla, resoplando y susurrando

– Cristo, qué polvo…qué tía más puta…¡cómo follas, tía guarra!…

Mi madre también se dejó caer de lado, desmadejada, suspirando del orgasmo que había tenido, el coño rezumando más leche.

-Uffffff, Armando, vaya follada que me has metido…tú también follas bien y guarro…ummm

– Joder, estoy a mil –dijo Sergi. Todos vimos su rabo largo bien tieso. Mi madre se lo agarró y le dijo:

– ¿Me dejas que te haga una mamada? Me he quedado con ganas de tragar leche – Sin esperar respuesta se recostó sobre el estómago de Sergi y le comenzó a lamer – ummmm ya sabéis lo que me gusta mamar, soy una mamona…

– Y una tragaleches –dije yo.

– Sí hijo…ummmmmmmm que buena y dura la tienes Sergi….tu madre es una mamona tragaleches, hijo…ummm Sergi…déjame tu leche…córrete en mi boca…

– Me corrooo

Eyaculó en la boca de mi madre, que le apretaba los huevos mientras tomaba la lechada que le entraba. Cuando acabó, aún mi madre siguió chupándosela hasta que se la dejó limpia.

– Ummmm qué buena tu leche, Sergi, me ha gustado mucho. Gracias. ¿Qué te ha parecido?

– Ufffffff, una pasada…no sé qué es mejor…una mamada o una follada.

– Ahora sí que vamos todos al agua- dijo mi madre – hay que refrescarse, estoy repleta de leche…

Obedecimos pero yo dejé que se adelantaran para que no se fijaran en mi tremenda erección. Una vez en el agua, estaba fría, todo se calmó un poco, al menos se me quitó el dolor.

Recogimos la ropa. Los tres estaban eufóricos, contentos. Al ir caminando hacia el cámping, mi madre iba cubierta solo con un vestidito corto, dije.

– Mamá, quédate esta noche con nosotros, llama a papá y dile que alquilas una habitación y que te quedas y vuelves mañana pronto. Debes estar cansada de recibir polla, no deberías conducir así.

– Ufff, más que cansada, estoy temblorosa, vaya viajes que me habéis pegado, chicos. No sé…- se paró, como pensando.

Por supuesto, mis amigos se unieron entusiastas a mi propuesta y le hicieron coro para que se quedara.

– Quédate, mamá, estoy seguro que estos dos te echarán unos polvos más, aprovecha.

– Por supuesto, no lo dude, yo, al menos me la voy a joder todo cuanto pueda – dijo Armando.

– Y yo también – dijo Sergi – yo también le prometo que la voy a joder.

– Umm vaya propuesta, no voy a poder resistirme.

Por supuesto, se quedó, ya lo teníamos pensado así, yo quería que se la follaran más aún. Y ella también, claro, aunque no creo que fuera solo por hacerme caso, por obedecerme como mi puta, le encantaba joder con Armando. Y yo aún no la había catado.

Con la excusa de acompañarla a hacer la reserva y tal, mientras ellos se fueron a la tienda, nos quedamos solos en la habitación.

– Ya era hora, joder. Me duelen los huevos mamá, qué puta has estado – me acerqué y nos abrazamos, morreándonos, enseguida mi polla saltó – te has zumbado 4 lechadas, guarra, y he visto que te has corrido, putón.

– He hecho lo que me has dicho, cariño, pero me gusta como jode tu amigo Armando – ella me sonrió, se tendió en la cama de frente y abrió los muslos – Ahora le toca a mi niño meterle la polla a su mamá. Ven a joder a tu madre, desfógate, alivia tus huevos con mamá, cariño, rómpeme el chocho a pollazos, hazme tuya.

Le levanté el vestido hasta dejar sus tetas al descubierto, le sujeté las manos por encima de la cabeza y no tardé nada en tenérsela metida hasta los huevos, joder, qué placer sentí, tanto esperarlo.

– Mía, cerda. Toma mi rabo, puta, uuummm, vaya cacho guarra estás hecha, dios como jodías con los dos…mamona, se nota que disfrutas comiendo polla, puerca, y tragando la leche… – le comí una teta y le mordí el pezón

– AAAAAAAAAAAAAAAh….cómeme hijo, siiiiii…Ummmmmm … qué gusto tenerte dentro, hijo mío… uffff…qué gusto…es la cuarta vez que me dan polla en esta tarde…aaaaah pero qué bien me follas, hijo…ummm sí que disfruto que me mires joder con tus amigos…aaaah sigue jodiéndome siiiii….me pone mucho que me veas ser una puta…ser tu puta…correrme delante de ti…aaaaaaaaaaah, hijo, hazme más puta, hazme joder mucho…aaaaaaaaah…que veas lo puta que puedo ser para ti…- hizo una pausa para gemir y disfrutar del mete-saca de mi polla – mmmmmmmm… tu amigo Armando folla bien, me hace sentir mucho placer clavándome su polla…y cómo me pone que me trate de perra delante de ti…aaaaaaaaaah, hijo, qué polla tan gorda tienes…aaaaaaaaaaah…y cómo le gusta metérmela, dios, qué dura se le pone, y cómo se menea dentro, y cómo me chupa las tetas, hace que me sienta hembra de un macho joven, una perra madura, me provoca buenos orgasmos…aaaaaaaaaaaaahh..JÓDEME MÁS HIJO, SÍÍÍÍ….