Archive for the ‘Filiales’ Category

Hermanas: tangas y bombachas XVII

Sábado, marzo 28th, 2015

Capítulo XXI: El paso final

– Flor… te la puedo meter en la concha?

Florencia lo pensó, tenía ganas de sentir la pija de su hermano en su conchita, mientras Martín se la refregaba… pero respondió que no.

– …No… no hermanito… ponemela en la cola…

Florcha llevó sus dos manos hasta sus cachetes, y se abrió bien la cola para su hermanito menor. Cada vez que se abría el culo para su hermano, no podía evitar calentarse… le chorreaba la concha cada vez que se abría así esperando que le metan el pito.

Martín le hizo caso a su hermana, primero le pasó bien la lengua por la cola, para llenarla de saliva, y luego se la puso por ahí, abiréndole el culo nuevamente a Florcha. La pija le entraba cada vez más fácil a la adolescente.

– Ahhhhhh..-Gemía.

Ya con el miembro duro del chico dentro de la cola de su hermana, comenzó a moverse penetrándola fuerte, le agarraba los cachetes y los apretaba mientras empujaba hacia adentro, hasta clavarle todo el pito en la cola… a Florcha le encantaba que se la cojan así.

La chica podía sentir bien el pubis de su hermanito chocando contra su cola, indicación de que la pija se la metía entera, bien hasta el fondo… eso la calentaba aún más, llevó sus dedos al clítoris, para tocarse y llegar al orgasmo, suspirando y gimiendo como una perrita…

– Uhhhh… ahhhhhhhhhh!!!
– Mmm… ya acabo hermanita…

Martín al escuchar esos gemidos, también llego al clímax, cogerle esa hermosa cola a Florcha era tremendamente excitante, se la puso bien adentro y dejó salir toda su leche caliente en el fondo del culo de su hermana…

– Ayyy… ayyy…-Gimió Florencia sintiendo el semen de su hermano adentro.
– ¿Te gusta tener la leche adentro de la cola?-Le preguntó Martín, aún con su pito clavado en el ojete de Flor.
– Siii… ohhh… me encanta porque está re calentito!-Respondió la chica mordiéndose los labios.

El chico retiró lentamente su miembro, una vez fuera, se quedó mirando como su hermana tenía la cola bien abierta, del tamaño de su pene…

No pudo evitar poner uno de sus dedos ahí, mientras le salía la leche de a poco hacia abajo por los muslos, pero apenas rozó esa zona, Florcha saltó porque le dolía mucho la cola.

– Auuuu!!!!
– ¿Qué pasó?
– ..Me re duele hermanito!

Martín retiró su dedo de ahí. Florencia se paró, le dió un beso en el cachete de la cara a su hermano mientras se sonreían, y fue directamente al baño a darse una ducha antes de dormir.

Mientras se duchaba y se limpiaba, notaba como las veces anteriores, aunque esta vez peor, un poco de dolor… se tocaba apenas para sacarse el resto del semen que tenía adentro, notando lo abierta que tenía la cola… sus dedos entraban con total facilidad.

Después de coger varias veces por el culo, Florcha apenas a sus 19 añitos ya tenía la cola muy abierta.

::::

Un día más tarde, era sábado… ya por la tarde, Florencia se fue a pasar el día con sus amigas, mientras Agus recién se despertaba, había llegado a casa al amanecer.

Se levantó y caminó hasta la cocina en corpiño, con una calza corta marcándole bien la cola, no se puso bombacha porque le molestaba el roce con la conchita, que la tenía muy irritada.

Se preparó el mate con masitas, y fue al patio a buscar la ropa limpia que se estaba secando en el tendedero. La trajo a la cocina, y le tocaba planchar. Saludó a su hermanito que recién llegaba de hacer un mandado.

El chico se quedó sentado ahí, mirando algo de televisión, haciéndole compañía a su hermana, que estaba planchando la ropa mientras tomaba mates cada tanto.

– ¿Agus… te duele?
– ¿Qué?
– …Si te duele… tu…
– Ahhh! Ya casi me había olvidado… sí, todavía me arde un poco!
– Perdoname… no quería lastimarte…
– No pasa nada tonto!-Le dijo Agustina sonriendo.
– En serio… ojalá se te pase pronto.
– Sí, ahora en un rato llamo al ginecólogo!.. Espero que me atienda.

Mientras planchaba ropa, Agustina se topó con su bombacha rosa que había usado ayer. La estiró entre sus manos y se la mostró a su hermanito.

– ¿Te divertiste con esto ayer?-Preguntó la chica.
– Sí… mucho! Te la dejé repleta de leche calentita…
– Qué chanchito!
– ¿De verdad no te molesta que haga eso?.. Si querés no lo hago más hermanita.
– No!.. Ya te dije que me gusta ponerme las bombachas sabiendo lo que haces con ellas… me calienta!

Martín se fue excitando escuchando eso, mientras se le paraba la pija debajo de la malla.

– Ya me calentaste!-Dijo el chico.

Agustina se rió. Él se puso de pie y fue hasta donde estaba ella, poniéndose detrás de su hermana mayor.. ella seguía planchando.

La empezó a acariciar, pasandole las manos sobre la cintura y la panza… le daba besos en la espalda, cuando fue bajando hasta la cola, sacándole la calza de a poco, hasta dejársela en los muslos.

Ya con su hermana con la cola al aire, se la acarició un poco, bajando hasta los muslos. A la chica le agradaban las caricias.

– No me toques la concha hermanito.
– Está bien.

Le metió la mano entre los cachetes, tocándole más adentro…

– Agus.. ¿y si te la pongo en la cola?

Agustina se sorprendió por la pregunta. Martín directamente puso su pija entre las nalgas de su hermana, posando su glande sobre la entrada del culo… sólo se la dejaba ahí apoyada mientras trataba de convencerla.

– Ay no.. todavía me da miedo por la cola pendejo!
– Ufa…
– Dejamela así hermanito… me encanta sentirla ahí.
– Me dan muchas ganas de metértela adentro!
– Bueno, aguantate!

El chico le hizo caso a su hermana, mientras le dejaba la punta de la pija en la entrada de la cola, llevó sus manos adelante y le tocaba las tetas por encima del corpiño…

Tras unas cuantas caricias en esos grandes pechos, se agarró su miembro con una de sus manos para pajearse en el ojete de Agustina.

– ¿Puedo acabarte la cola hermanita?
– Mmmm…. ¿vas a acabar mucha lechita?
– Siiii…
– Bueno.. esperá un minuto que termino con ésto!

Agustina terminó de planchar todas las prendas, y se quedó quieta con las manos apoyadas en la mesa, mientras su hermanito se pajeaba en su cola, rozando a cada instante, pasándole la pija por los cachetes del culo, hasta venirse.

Agus sintió cada chorro de semen caliente en su cola… mientras el glande de su hermano la rozaba toda.. una vez el chico terminó, se la pasó por los cachetes hasta que le salió lo último, mientras su hermana llevaba una de sus manos atrás y se esparcía un poco el semen con sus dedos. Juntó un poco y se lo puso en la boca, chupándose el dedo…

Después de dejarle la cola llena de leche, Agustina se bañó y luego llamó al ginecólogo, le dió turno para el martes.

Ya más tarde, en la noche, una vez que mamá ya estaba dormida, Florencia y Martín empezaron a jugar en el sillón del living. Se calentaron hasta que se empezaron a sacar la ropa.

La chica se abrió de piernas sentada en el sillón, con las piernas en alto.

Martín se la quiso meter, Florcha se abrió los cachetes, y el chico notó que su hermana ya tenía el culo abierto… ahora se le re abría, cuando antes estaba super apretado. Le puso el glande en la entrada, pero Florcha enseguida sintió que le dolía, se arrepintió y le tuvo que pedir que no lo haga.

El muchacho le hizo caso y se guardó su miembro.

Así estaban las cosas. No podía coger con sus hermanas por tiempo indefinido!

:::::::::

Una vez llegado el día Martes, bien temprano en la mañana, Agustina se tuvo que levantar. Con lo que le costaba despertarse temprano. Se vistió, se perfumó y fue a su cita con el ginecólogo.

Llegó al centro y por suerte la atendieron enseguida. El licenciado la inspeccionó y le recetó una crema específica para su irritación vaginal, que no era nada serio y sanaría en un par de días.

La adolescente se tranquilizó, y ya más tarde, de noche en su casa, se dió una ducha y luego se pasó la cremita para el ardor por toda la conchita. Fue a su habitación y se metió desnuda en la cama, apenas se tapó con una ligera sábana.

Martín terminó de cenar último, y se fue para su cama. Apenas se acostó, se le vinieron a la mente imágenes de sus hermanas desnudas, y tuvo una erección. No se aguantó, y se levantó en silencio hasta entrar al cuarto de sus hermanas. Abrió la puerta y la cerró tras él, la luz de la mesita estaba encendida, vió a las dos chicas acostadas cada una en su cama, aparentemente hablando de algo.

Florcha inmediatamente se percató de que su hermanito estaba con su miembro parado, porque se le notaba a través del short.

– ¿Qué buscás acá?-Le preguntó en tono algo burlón.
– Quiero coger.
– Jaja… ¿Qué, nosotras estamos a tu disposición?-Preguntó Agus.
– No.. nada más les pregunto si quieren…!
– No pendejo… yo sí quiero pero todavía me duele..-Dijo Florcha.
– Idem.-Agregó su hermana.
– Joo… ¿vamos a volver a coger, no?
– Si nene, no seas tan desesperado!.. Esperá unos días hasta que estemos bien.
– Ok…-Aceptó el chico y se fue a su cama a dormir.

Durante esa semana, Florencia y Agustina comenzaron a dedicar su tiempo al próximo año en la universidad, yendo a buscar los primeros apuntes, y organizar sus cosas para el año estudiantil que daría comienzo dentro de pocas semanas.

Todo eso conspiró para que las chicas estuvieran menos tiempo en casa, mucho más ocupadas, por lo tanto su hermano estaba más aburrido e inquieto.

::::

Por fin llegó el fin de semana, tras una semana entera sin que los hermanos tengan sexo. Martín entendía la indisponibilidad de sus hermanas mayores, por lo tanto se dijo que unos días sin sexo no eran para tanto. Aguantó hasta el sábado sin hacerse la paja, porque le gustaba estar muy excitado para la próxima vez que coja con alguna de sus hermanas.

Ya se levantaba por las mañanas muy caliente, le daban ganas de pajearse y relajarse, pero se contenía. Su joven cuerpo necesitaba estímulos.

El sábado amanecía soleado, templado, con algunas nubes blancas. Florencia abría la ventana de su habitación, dejando entrar un poco de sol y brisa algo calurosa. Mientras, Agustina, se despertaba. Notaba su cuerpo entre las sábanas calentito, excitado… llevó ambas manos a sus tetas, acariciándoselas lentamente, sintiendolas en sus palmas… y luego bajo por su abdomen, hasta su pubis, se rozó apenitas el clítoris con la yema de uno de sus dedos, y luego se lo pasó por su delicada rajita, notando algo de humedad… se había despertado excitada. Y lo más importante, ya no había dolor.

Los adolescentes almorzaron juntos, como era sábado, almorzaban más tarde aún de lo normal, ya después en la tarde, Florencia y Agustina aprovecharon para ir a comprar ropa, y otras cuestiones, acudieron al shopping.

Las dos adolescentes se pasearon por casi todo el lugar, buscando y comprando todo tipo de accesorios y ropa… ya iban a irse, cuando por último entraron a un local de ropa interior.

Tanto Agus como Florcha eligieron un par de prendas, la señora que atendía les dijo que podían probárselas asique las chicas pasaron a uno de los probadores, y cerraron la cortina tras ellas.

El lugar era algo pequeño, pero entraban cómodas las dos. Había un espejo grande, y dos sillas. Sin más preámbulos, las dos comenzaron a desvestirse, estaban vestidas de manera parecida, se quitaron la remera, luego las zapatillas, y finalmente el jean.

Una vez que estaban en ropa interior, se quitaron el corpiño y la bombacha, quedándose desnudas. Se pusieron ambas el primer conjunto, mucho no les agradó a ninguna, luego, se probaron la segunda prenda que habían elegido, y ahora sí les agradaba a ambas.

Florencia había elegido una tanguita roja, con el corpiño del mismo color. Se miró al espejo y le agradó como le quedaba. Le pidió opinión a su hermana.

– ¿Me queda?
– …Sí.-Dijo Agus mirándola.
– ¿Y atrás?-Volvió a preguntar Flor, refiriéndose a su cola.

Se puso de espaldas a ella y le mostró la cola a su hermana. Agustina la miró y le dijo que le gustaba. Luego, Florencia se giró un poco para verse la cola por el espejo, notando que se le veía su ojete casi desnudo, apenas se notaba en triangulito en la parte superior, y nada más.

– Boluda… ni se me nota la tanga.-Dijo Florcha.
– Y es obvio querida, con esa cola enorme que tenés…!-Le respondió su hermana mientras se reían.

Florcha se acomodó nuevamente y Agustina le dió una palmada en el cachete del culo… sonó un poco fuerte.

– Shh… la señora que atiende nos va a escuchar!-Susurró Florencia con una sonrisa.

Agustina también se reía, y le puso la palma abierta de su mano en uno de los muslos a su hermana, y fue subiendo despacito hasta rozarle la tanguita. Siguió subiendo por la raja de la cola, entre medio de los cachetes, mientras se miraban a los ojos con Florcha.

Agustina agarró la tanguita roja que se estaba probando Florcha, y metió sus deditos por debajo… apenas le rozaba el agujerito del culo con las uñas y la yema de sus dedos.

– ¿Te duele?-Le preguntó.
– ..No.. -Susurró Florencia.

Entonces la mayor siguió tocándole ahí, le pasaba el dedo por la abertura de la cola.

– No sabés lo excitada que estoy hoy.-Dijo Agustina en voz baja.
– …¿Me mostrás?-Le preguntó Flor con una sonrisa.

Agustina le devolvió la sonrisa cómplice, ella tenía puesta la prenda que se estaba probando, una bombachita colaless blanca con circulitos rosados, con el corpiño del mismo estilo.

Se sacó la bombacha y se abrió un poco de piernas, sentada en la silla del vestidor. Se abrió los labios de la conchita un poco con los dedos a los costados, mostrándole a su hermana lo húmeda que estaba.

– …Ya tengo muchas ganas de coger!
– Yo también Agus!

Ambas se quitaron las prendas, quedándose completamente desnudas. Escuchaban algunas voces, otras chicas estaban en el local, con lo cual tenían más morbo aún por las chanchadas que estaban haciendo en el vestidor.

– Tengo una idea.-Dijo Agustina.
– ¿Qué?
– Abrite la cola.

Florcha le hizo caso, ella también se estaba excitando, y le parecía divertido lo que estaba haciendo con su hermana. Puso sus manos en cada cachete del culo y se los abrió bien, mostrándole el agujerito de la cola a su hermana mayor. Se le veía apenitas abierto. Agus agarró su teléfono y le sacó una foto! Inmediatamente, se la mandó a Martín, con un mensaje:

“¿Querés metérsela por ahí hermanito?”

El chico estaba acostado en su cama navegando por internet, muy aburrido. Dejó la pc en la mesita y cerró los ojos para dormir un rato, cuando sonó su teléfono y vió un mensaje de Agustina. Lo abrió y con enorme sorpresa vió esa tremenda foto. Florcha abriéndose la cola, notándose el todo el culo y la conchita asomando debajo.

Al instante tuvo una erección. En dos segundos, se quitó la ropa y le respondió:

“Pero qué están haciendo??? Dónde están???”

Agustina se rió mientras lo leía, y escribió de nuevo.

“En el vestidor de un local… nos estamos probando ropa interior! Cuando lleguemos a casa te la mostramos pendejito..¿querés?”

“Siiiii!!!.. se me re paró la pija boluda… decile a Florcha que le quiero coger la cola”

Agustina se lo dijo, y a Flor le agradó la idea.

“Ella dice que tiene ganas! ¿Y a mí no me querés coger hermanito?”

“Ya no te duele?”

Agustina puso el teléfono entre sus piernas abiertas y se sacó una foto de su conchita húmeda, y se la mandó con un msje.

“No pendejo… mi concha necesita pija”

Martín vió la imagen de la rosada conchita de su hermana toda húmeda y brillosa, sumado al mensaje… no pudo evitar tocarse y comenzar a pajearse lentamente. Se pajeaba y escribía.

“Ayy cómo tenes la concha hermanita.. estás re mojada! Ya no aguanto más Agus… te quiero coger… vengan ya!”

“Jajaja, viste?? Estamos con muchas ganas”

El adolescente se bajó la piel para relucir su rojizo e hinchado glande, con su pene bien erecto, se sacó una foto y se la mandó a Agustina. La chica la vió y sintió un cosquilleo en la entrepierna… le mostró la foto a Florcha.

“No pude aguantarme… me estoy pajeando por ustedes!”

Agustina le contestó: “Nooo! No lo hagas! Esperá a que lleguemos a casa así nos coges hermanito…”

Martín dejó de tocarse, estaba muy, muy caliente… no resistiría mucho tiempo así.

Las chicas se vistieron, y salieron del vestidor. Pagaron las prendas que compraron, y salieron del shopping con varios bolsos de compras. Entraron a un taxi y volvieron a casa. La espera fue eterna para el chico, media hora después del último mensaje, las hermanas por fin llegaron y entraron a casa.

Caminaron hasta su habitación, Martín lo notó y fue hasta el cuarto de las chicas. Ellas estaban dejando todo lo que habían comprado arriba de las camas, mientras se sentaban allí.

– ¿Mami?-Preguntó Florencia.
– Está en casa de la tía.-Respondió Martín, ya desatándose el cordón de la malla y sacando su miembro parado afuera.
– Pará hermanito… recién llegamos!
– ¿No me dijiste que querían coger?
– Sí, pendejo… pero esperá un poco! Primero queremos probarnos la ropa que compramos…-Respondió Agustina.

El chico hizo un gesto de desilusión y se guardó su miembro, pero estaba muy caliente y quería descargarse ya mismo contra el cuerpo de alguna de sus hermanas.

Florencia le dijo que se siente en el puff a un costado que había allí, mientras ellas se probaban la ropa. El chico le hizo caso y se recostó.

Las dos hermanas comenzaron a sacar cada nueva prenda que habían adquirido y se la probaban en frente del espejo de la habitación. Remeras, camisas, jeans, calzas, zapatos… hasta que llegó el turno de la ropa interior.

Agustina sacó el corpiño blanco con puntitos rosas de la caja.

– Hermanito… ¿querés ver el corpiño que me compré?
– Siii!!… mostrame como te queda el corpiño Agus..

La chica se quitó la blusa y el corpiño que traía, dejando sus tetas al aire rebotando mientras se colocaba el nuevo corpiño… su hermano miraba embelesado y con su miembro a punto de estallar.

– Qué tetas que tenés Agus..-No pudo evitar comentar el chico.

Agustina sólo lo miró sonriendo. Una vez que tenía el corpiño puesto, se miró en el espejo y le agradaba ver sus grandes pechos ajustados en esa prenda.

– ¿Te gusta?-Le preguntó a su hermano.
– Mucho!.
– Ok… querés ver la bombachita?
– Siiiiiiiiii.-Respondió el muchacho ya tocándose su pija por encima.

Agus se quitó el jean y se sacó la prenda que tenía, Martín le miraba la cola desnuda mientras su hermana mayor se ponía la bombacha nueva lentamente, subiéndola por sus piernas.

Una vez que se la puso, ahora estaba sólo con el corpiño y la bombacha que se había comprado, se acercó un poco hasta la posición de su hermanito, poniéndose de frente a él.

Martín le miró la entrepierna cubierta por la tela, era súper sexy… más arriba sus tetas sujetadas por el corpiño, muy ajustadas, su hermana era una belleza imponente.

– ¿Cómo me veo?-Preguntó ella, ya sabiendo la respuesta.
– Increíble hermanita… ¿me mostrás como te queda en la cola?

Luego, la chica se dió la vuelta, mostrándole la cola, con la bombachita metiéndosele en la raya. El muchacho alcanzó a tocarle un poco las piernas y subió hasta posar sus dedos en los cachetes de la cola de Agustina.

Mientras la tocaba, pasándole los dedos por la raya de la cola, hundiéndolos un poco bajo la bombachita, casi sentía que iba a acabar sin tocarse la pija… la piel de su hermana estaba muy caliente.

Ella ya estaba muy mojada y excitada, así que llevó una de sus manos atrás y se agarró la bombacha, la corrió un poco al costadito, para que su hermano le viera la conchita y el culo. El chico le abrió un poco los cachetes y le vió todo, pero puso la yema de su dedo encima del agujerito de la cola de Agustina, estaba bien cerradito.

– Te la quiero poner en la cola, Agus…
– ¿Me vas a hacer la cola?-Preguntó la chica, re excitada.
– Siii… si vos querés te la pongo en el culo hermanita…
– Mmm… estoy tan excitada que quiero que me hagas la cola…-Dijo Agustina mientras se mordía el labio inferior.

La chica se separó de su hermano, y caminó hasta su cama. Se recostó boca arriba, abrió sus piernas y le ordenó a su hermano que se la coja, mientras Florcha miraba.

– Dale, cogeme pendejo…

Martín fue hasta ella, se arrodilló en la cama entre las piernas de su hermana. Agus agarró la bombachita y se la corrió ella misma al costado de la concha. El chico sacó su miembro de la malla, ya bien duro, y se puso baba en la punta. Enseguida se arrimó, poniendo el glande en la entrada de la vagina de su hermana, y empujó para adentro…

Lo primero que notó, fue toda la humedad que Agus tenía en su almeja, estaba muy mojada… una vez que se la metió un poco, fue moviéndose para que su pija entrara y saliera mejor a cada embestida.

El chico estaba tan excitado y caliente, que notaba que no podría aguantar demasiado. Trataba de cogerla lento y más despacio, estirando como sea el momento de terminar.

Mientras se la metía más adentro, le miró el escote de las tetas a su hermana mientras se le movían con el vaivén, luego le miró la cara a su hermana, completamente roja y excitada, con los ojos entrecerrados mientras suspiraba, y sintió que se venía ya.

– Acabo hermanita….!
– ¿Ya?-Le preguntó Agustina.

Martín se la puso bien adentro, tenía sus manos apoyadas sobre las piernas de su hermana, que le comenzaban a temblar un poquito.

– No me acabes adentro pendejo!

El chico ya en el clímax, se la sacó de la rosada conchita húmeda, y acabó en el pubis de Agustina, dejándo caer toda su leche caliente sobre el pubis y la bombacha de su hermana… tenía mucho semen.

– Ay mi bombacha nueva!!!-Exclamó Agus, mientras se tocaba la lechita recien acabada en su pubis, y en la tela.
– ¿Porqué hoy acabaste tan rápido?-Le preguntó a su hermano.
– Uff.. me vine muy rápido porque estaba muy muy excitado!
– …Bueno… después de comer la seguimos…y quiero que me hagas la cola hermanito!-Le pidió Agustina.

Agustina se sacó la bombachita nueva, llena de semen de su hermano, y le pidió a Martín que la ponga en el lavarropas. El chico le hizo caso.

Más tarde llegó mamá a casa y cenaron en familia. No dijeron nada de lo sucedido, y tras un par de horas, Florcha le dijo a su madre que ella se encargaba de lavar los paltos, que vaya a descansar, así que mamá se fue a dormir, mientras los tres chicos estaban en la cocina.

Una vez que terminaron con esa tarea, apagaron el tele y se fueron a la habitación de las chicas, entraron y Agus cerró buien la puerta. Florcha prendió la luz de la mesita, alumbrando tenuemente el cuarto, que iba a ser testigo de una noche de sexo incontrolable…

Sin mediar palabra, las dos chicas comenzaron a quitarse toda la ropa, y se quedaron desnudas. Martín hizo lo mismo. Obviamente, su miembro estaba listo, ya duro, mientras sus hermanas se lo miraban con devoción.

Agustina les dijo a ambos que no hagan ruido, mientras se sentaba con su hermana en una de las camas. Martín se quedó parado en frente de ellas, y las chicas le agarraron la pija, la escupieron y comenzaron a pajearlo las dos juntas.

Una vez que se divirtieron unos minutos haciéndole la paja, Agustina se acomodó en cuatro en la cama, como perrita, y su hermano le pasó la lengua por la concha y por la cola… luego de eso, se puso detrás de ella y le puso el pito en la entrada de la conchita, sólo empujo un poco, para cogérsela.

Su hermana gemía muy levemente, mientras el chico la agarraba de las caderas y se la ponía por la concha, abriéndosela toda con su pija. La penetraba despacio, porque no quería venirse rápido.

– Ponemela en la cola pendejo… ¿te animás?-Le preguntó Agus en voz baja.

Escuchar esas palabras sucias de su hermosa hermana mayor, mientras tenía su pija entera metida en su chocha, y el chico por un segundo se estremeció de placer…

Se la sacó, y Florcha, que aún estaba sentada al lado, le abrió los cachetes de la cola y le pasó la lengua por el agujerito virgen a su hermana… le pasó varias veces la lengua por la cola, y luego le metió un dedo, con Martín mirando todo ese espéctaculo lésbico…

Flor le fue sacando despacito el dedo de la cola a Agus, que ya estaba lleno de baba, y fue el turno del chico, se acercó y le apoyó el glande en la entrada del culo, empujó un poco y su pija se fue deslizando hacia adentro, mientras Agustina se mordía los labios, sintiéndo el pito de su hermanito meterse en su cola virgen…

– Ahhh…-Susurró la chica.

La cola de Agus estaba mucho más apretada que la de Florcha, por lo tanto el adolescente fue cuidadoso, y se la metió hasta la mitad. Se la sacó un poco, y se la metió de nuevo a Agus por el ojete, hizo eso varias veces, hasta que ya le podía meter la pija entera, hasta el fondo del culo.

Agustina abrió lo más que pudo sus piernas, mientras con sus manos se agarraba fuerte de la sábana de la cama, sintiendo el pito duro y parado de su hermano menor entrando y saliendo entero de su cola.

El chico se calentó mucho, estaba cogiéndole el culo a su hermana, fue haciéndoselo más rápido… se la metía hasta chocar sus piernas contra las de ella, su pubis contra los cachetes del ojete, mientras que su pija estaba más que excitada y caliente, muy dura y gorda.

Como se dio cuenta que estaba por terminar, se la sacó de golpe, dejándole el agujero de la cola un poco abierto a su hermana, que se quedó quieta, deseando recibir más pija como una perrita en celo.

Florcha la acariciaba a su hermana, la cara, los hombros, las tetas, rozándole los pezones duros con sus dedos, mientras Agustina se desesperaba, ya con la chochita súper húmeda y excitada.

– Dale hermanito… metemela!
– ¿En la concha o en la cola?-Preguntó su hermano.
– Dónde vos quieras.. meteme la pija de nuevo por favor…

Con su hermana mayor suplicando por pija, Martín se la puso en la concha, se la cogió uno o dos minutos, y ya casi llega al climax, entonces se la sacó. Esperó unos segundos, y le abrió nuevamente la cola y se la puso ahí, su pito entraba con dificultad en el culo, pero ya dentro, se movía para culearla a su hermana, y cuando le estaba por llegar el orgasmo, se detenía y se la sacaba.

Cuando hacía eso, Agustina se desesperaba, quería tener la pija metida en la concha o en la cola, pero bien metida y que se la coja más tiempo.

Martín descansaba unos segundos, mirando el ojete de su hermana ligeramente abierto por su pija, y la conchita también con los rosados y delicados labios abiertos.

La vagina de Agus chorreaba flujo por los muslos, mientras su hermano se la cogía un ratito por cada lado… un rato por la concha, un rato por la cola.

Cuando ya sintió que no podía aguantarse más, se quedó quieto con la pija bien metida hasta el fondo de la cola de su hermana. Agustina se dió cuenta enseguida, ya lo conocía mucho, y le preguntó:

– ¿Querés acabar hermanito?
– Siii… ¿dónde querés que te acabe la leche Agus?
– …A Florcha le dejás la lechita adentro?-Preguntó ella.
– Sí.
– ¿Es lindo Flor?
– A mí me encanta hermanita…-Respondió Florcha mientras le acariciaba las tetas.
– Mmmm… bueno, acabame adentro de la cola!

Con ese pedido de Agustina, Martín se puso aún más excitado, si es que aún podía… estaba tan excitado que le latía con mucha fuerza el corazón, le encantaba escuchar a su hermana decir cosas chanchas, lo ponía al límite.

Comenzó a moverse otra vez dentro del culo de Agus, metiendo la pija hasta el fondo y sacándola hasta la mitad, para volver a enterrársela…

– Ohh… hermanita… como me gusta cuando hablas así…
– ¿Te gusta que tu hermana hable así, pervertido?
– Mucho.. me encanta.. dale decilo otra vez por favor.. ahh…
– Mmm.. quiero que me acabes adentro de la cola…
– Oh… te voy a llenar el culo Agus…
– Mmmm sii.. dale llename la cola de leche calentita hermanito…

Mientras Agustina decía esas chanchadas, se pajeaba tocándose el clítoris bien rápido, y se vino, pidiéndole a su hermano que le acabe adentro del culo.

Martín escuchó esas palabras tan sucias y llegó al climax, suspirando y gimiendo, se quedó quieto con la pija metida en la cola de su hermana, derramando todo el semen espeso adentro..

– Ahhhhhhhhhh!…. Tomá toda la leche hermanita.. tomá toda la leche en la cola… mmmmmm.

Agustina sintió todo el semen bien caliente adentro del culo, mientras tenía el orgasmo, aguantándose como podía los gemidos… se quedaron ambos quietos un par de segundos, Martín suspiró, ya relajado, y le fue sacando el pito poco a poco de la cola… apenas se lo sacó, la leche comenzó a brotar del agujerito del culo de su hermana, cayendo por la raja del ojete, llegando a la concha, y bajando por los muslos.

A todo ésto, Florencia estaba más excitada que sus dos hermanos juntos… a ella también le chorreaba la chocha, pero aún más.. se mojaba más que su hermana. Tenía la conchita a punto caramelo llena de flujo, y sentía la cola ya dilatada para que le metan el pito.

Agustina se acostó boca arriba en la cama, totalmente satisfecha con esa cogida…

– Mmmm hermanita.. mi cola necesita mimos!-Dijo Agus susurrando en voz baja, con los ojos cerrados.

Florcha la entendió, y se arrimó hasta la cola de su hermana, le abrió los cachetes y le empezó a dar besos en el agujerito del culo, mientras le salía la leche… le daba besos y le pasaba la lengua, tragándose el semen que le salía de la cola.

– Pasame la lengua por la chuchi también, por favor hermanita…

Florcha le hizo caso, y bajó un poco, Agus tenía las piernas abiertas así que Flor sacó la lengua afuera y en esa posición se la lamió toda, le dió varios lengüetazos a lo largo de los labios de la concha, sintió toda la humedad que tenía su hermana… luego volvió a subir un poco para chuparle otra vez la cola y tragarse más lechita que salía de adentro.

Agustina, si ya estaba relajada tras la cogida que le pegó su hermano, ahora aún más, con las lamidas de su hermanita menor por su cola y su concha… con los ojos entrecerrados, se reincorpoó, sentándose en la cama, junto a su hermana… aún sentía la cola chorreando semen, manchando las sábanas, pero daba igual.

Martín aún estaba recuperándose de su tremendo orgasmo, cuando Florcha se paró, y mientras le acariciaba el abdomen, le agarró la pija blandita y lo empezó a pajear para ponérsela dura otra vez.

– Ahora me tenés que coger a mí pendejo!-Le dijo al oído mientras sonreía.

Mientras trataba de parársela otra vez, le decía chanchadas en voz baja.

– Estoy re mojadita hermanito… ¿querés tocarme la conchita?

El chico comenzó a reaccionar ante los estímulos de Florcha.. llevó sus dedos a la peluda entrepierna de su hermana, rozando pelos, tocando los labios, notando todo bien mojado e hinchadito… Flor lo seguía pajeando, y ya se le puso dura.

Enseguida, Florencia se puso contenta, sintiendo la pija bien parada en su mano. Se escupió saliva y la embardunó toda, luego se la soltó, y se puso de espaldas a él, así parada, apoyando las manos en la pared, e inclinándose un poco, parando la cola.

Con esa invitación, el chico simplemente se puso tras ella, le abrió los enormes cachetes de ese ojete perfecto, notando la cola abierta ya… le puso la pija en el agujerito y se la metió sin problemas… el culo de Florcha ya estaba a la medida de la pija de su hermano, que aprovechando eso, la agarró de las caderas y se la cogía más rápido, chocaba su pubis contra los cachetes de la cola de su hermana, se escuchaba el ruidito, retumbando en la habitación, era tremendamente excitante.

Ese ruido del pubis chocando con la cola de Florcha, sólo se escuchaba eso en la habitación, llena de olor a sexo.

Martín se la cogía a su hermana por el culo, así de parada, la chica sentía las gotas de flujo cayendo por sus piernas, mientras le metían el pito por la cola.

El adolescente se la sacó de adentro del culo, le abrió bien los cachetes con ambas manos, y le vió el agujero bien abierto, ya no se le cerraba como otras veces.

– Mostrale a Agus como tenés la cola.

Florcha se movió un poco, mientras su hermano le abría los cachetes, para mostrarle a Agus que estaba sentada al lado en la cama, como tenia la cola bien abierta. Agustina se la miró, eso calentó más al chico, y a Flor, que le encantaba mostrar como le dejaban el culo. Sentirse tan puta la excitaba muchísimo.

Luego, Florencia dijo que estaba cansada en esa pose, así que se acostó en el borde de la cama, boca arriba, subió las piernas al colchón y las abrió para que su hermano pueda cogerla así. El chico se acomodó entre sus piernas y se la volvió a enterrar en la cola.

Agustina arrimó la cara, Martín sacó su pija del culo de Flor, y Agus abrió la boca y se la metió, se la chupó unos segundos, cuando el chico volvió a ponersela en la cola a Florencia. Lo hicieron un par de veces más. Agustina se la chupaba, y luego Martín se la ponía en la cola a Flor.

Después, con el pito de su hermano entrando y saliendo de su culo abierto, Florcha sintió las manos de su hermana en sus tetas, acariciando y apretando sus pezones duros… Agustina se acercó y le besó las tetas, bajando su mano hasta la entrepierna, tocando con sus dedos el pubis peludo de Florcha, y más abajo, acariciando el clítoris hinchadísimo, cuando se lo tocó, Florencia casi salta de placer.

Mientras Agus le chupaba las tetas, y Martín se la metía por la cola, Florencia sintió los dedos de su hermana bajando hasta tocarle los labios de la concha, y le metió apenitas un dedito adentro, porque estaba tan mojada que el dedo se deslizaba solo en esa concha virgen de adolescente toda empapada.

Florencia sintió tanto placer, que deseaba ser penetrada por ambos orificios… la pija de su hermano en el culo ya no la llenaba, estaba tan excitada que la conchita pedía que le metan el pito… su hermana le tocaba el clítoris y los labios vaginales, llevándola al límite del placer.

El chico se la sacó de la cola, viendo los dedos de Agus jugando en la conchita peluda de Flor, le puso la pija encima de los labios hinchados y mojados, estaba toda chorreada la conchita de Florencia, que al sentir la pija parada y dura en la vagina, no se aguantó más:

– …Ay… ayyy quiero que me metas el pito en la chocha hermanito…-Suplicó Florcha.

Martín suspiró al escuchar eso…

– ¿Có.. cómo?
– Quiero que me la pongas en la concha pendejo!

El chico miró a Agustina, y ella le preguntó a su hermana, mientras seguía pajeándola tocándole el clítoris:

– …¿En serio Flor?… ¿Estás segura?…
– Ahhhh… siii… dale… metemela en la concha hermanito…

Con Florencia tan excitada y caliente, pidiendo pija por la concha, Martín le acomodó el glande en la entrada de la vagina, estaba toda mojada pero muy cerrada, los labios los tenía muy cerraditos y apenas se le veían los labios menores de un color rojizo, llenos de humedad..

– Te la meto Flor…-Dijo su hermano como un ultimátum, para que si su hermana se arrepintiera, lo dijera ahora.

Agustina y su hermano la miraban, a Florencia miles de pensamientos de le cruzaban por la cabeza, quería hacerlo porque estaba muy excitada y deseaba mucho ser penetrada por la concha, y además tanta presión de ser virgen no le gustaba, ya quería terminar con eso de una vez…. pero los remordimientos volvieron a su cabeza.

– No… perdoname… no!-Dijo Florencia, poniendo su mano encima de la concha, para que no se la meta.

Martín se molestó un poco, pero la entendió… no dijeron nada, solo ambas se sentaron en la cama, Florcha estaba avergonzada y pedía perdón por lo sucedido… se sentía mal por eso, se sentó junto a su hermana, y el chico se pajeaba para terminar.

– ¿Vamos a tomar la leche?-Le preguntó Agus a su hermana, que estaba algo triste, tratando de animarla.

Florencia le sonrió y dijo que sí. Ambas se pusieron juntas, para que su hermanito menor les acabe en la cara…

Martín simplemente se acercó, y se pajeó fuerte hasta venirse, le puso la pija en la cara a sus hermanas, cuando saltaron los chorritos de semen… primero golpearon en los labios y los cachetes de la cara de Agustina, luego se movió un poco para darle leche a Florcha, ella abrió la boca y sacó la lengua, cayéndole el semen adentro…

Tras acabarle en la cara y la boca a sus hermanas, el adolescente se sacudió el pito en la boca de Agustina, mientras se reían… las chicas se pasaron los dedos por la cara limpiándose el semen y metiéndoselo todo en la boca, y se lo tragaron como a ellas les gustaba.

Después de eso, Agustina le dió un beso a su hermano y se fue a acostar a su cama. Martín cayó rendido en la cama de Florcha, junto a ella, estaban todos muy cansados. El chico se recostó junto a Florencia en su cama, para descansar un rato. Estaban desnudos.

– Perdoname hermanito por lo de decirte… que me la metas.. y después que no.. soy re tarada.
– ..No pasa nada tonta… en serio está bien.
– Gracias. ¿Querés acostarte un rato conmigo?
– Dale… un ratito nomás y me voy a mi cuarto.-Dijo Martín.

Apagaron las luces, y cerraron los ojos. Martín y Florcha estaban acostados en la misma cama, con el chico detrás de ella. Fueron pasando los segundos… los minutos… estaban tan cansados que se durmieron.

::::::::::::..

De pronto, Martín se despertó. Estaba todo oscuro. ¿Qué había pasado? Se movió un poco y sintió el cuerpo de otra persona. Recordó que se había acostado junto a su hermana, pero se había quedado dormido!!!

Enseguida, con desesperación miró su reloj en la oscuridad, eran las 4 de la mañana. Uff. Se tranquilizó. Si no se hubiera despertado, su madre en la mañana se iba a dar cuenta que sus hijos dormían juntos y desnudos… que desastre hubiera sido!

“Si mamá se entera de esto…” Pensó. Pero lo sacó de su cabeza, mejor no quería ni imaginar lo que pasaría. Hizo un movimiento como para salir de la cama e irse a su cuarto, pero cuando se movió, sus piernas rozaron las de su hermana, y su pija rozó los cachetes del enorme culo de Florcha…

– ¿Flor?-Susurró el chico en voz baja. Florcha no le respondió. Estaba dormida.

No lo pudo evitar. Con esas horas que había dormido, ya estaba recuperado de energías. Como nuevo. La rozó de nuevo, apoyándole el pito en la cola a su hermana… y se le puso duro como una piedra, en instantes. La cola de Florcha se sentía muy caliente, la piel tan suave y tibia…

Ella estaba de costado, y él atrás… en una especie de cucharita.. quiso jugar un poco más, antes de irse a su cuarto.

Se movía muy, muy despacito para no despertarla, pasándole la pija parada por los cachetes de la cola, y metiéndoselo entre ellos, en la raja del culo, ahí estaba mucho más calentito.

Se acomodó de manera que su pija estaba en el ojete de su hermana… mientras se la pasaba por ahí, accidentalmente se le fue un poquito más abajo, y sintió el glande tocando los labios vaginales de Florcha, y sintió que todavía estaba todo húmedo…

La sensación que le dió, de su glande haciendo contacto con los pelitos que su hermana tenía, y rozando la conchita húmeda, lo puso a mil. Dejó su pija ahí, con el glande encima de los labios vaginales… que placer le daba. Florencia tenía los muslos pegajosos con sus flujos, y eso lo notaba el chico en su miembro.

Para lograr mas excitación, al adolescente no se le ocurrió mejor idea que ponerse toda la saliva posible en su mano, y llevarla lentamente hasta entre medio de las piernas de su hermana, sin despertarla, y ponerle la babita en la concha, se le cayó un poco en los muslos de la chica, pero la mayor parte se la puso en los cerrados labios vaginales.

Le volvió a apoyar la cabeza hinchada de la pija en la concha, ahora llena de baba y toda resbaladiza, su miembro se deslizo por los labios de la chochita de Florcha.

“Ohhhhhhhhhhhhhhhhhh…” Martín no podía hacer ruido, pero lo caliente que se estaba poniendo, era claro indicio de que estaba por cometer una locura.

Entre su cola gorda y perfecta, sus muslos calentitos, su piel suave, y su conchita toda mojada, a Martín le estaban dando enormes ganas de cogerse a su hermana otra vez, era todo tan excitante, tan morboso, tan caliente y sucio…

Con su glande entre los labios llenos de saliva de su hermana, el chico se movió apenitas, casi imperceptiblemente, hacia adentro… casi se le detiene el corazón. El glande le entró adentro de la concha a Florcha…

Su hermana estaba tan húmeda, le puso tanta babita, que un ligero movimiento y la pija se le deslizó apenitas adentro… estaba metiéndole apenitas el pito a su hermana, en su conchita virgen, mientras ella dormía y no se daba cuenta!

Martín tenía la boca abierta mientras no podía creer lo hermoso que era metérsela en la concha a Flor… estaba tan quieto en la cama, para no despertarla, que apenas se movía muy, muy despacio.

No podía detenerse ahora, sabía que lo que estaba haciendo estaba muy mal, no podía desvirgar a su propia hermana mientras ella no sabía nada, ni se daba cuenta, pero cuando sentía los húmedos y apretados labios de la chocha de su hermana en su glande, nada importaba, sólo había que empujar más adentro, para meter toda la pija en esa concha tan apretada.

Estaba tan caliente, que no le importaban las consecuencias. Concentrado, en silencio, con la boca abierta, en la oscuridad, se movió ligeramente y empujó más, notando como su pija hacía presion para meterse en la concha… pero era difícil, tratar de cogerse a una chica virgen de costado y con las piernas cerradas, mientras ella está dormida…

Se la fue poniendo más adentro, moviéndose milimétricamente para no despertarla, cuando sintió ahora sí que su pija se deslizó otro poco dentro de la vagina. Inmediatamente sintió un líquido muy espeso y caliente, le pareció raro, estiró su mano hasta allí, se tocó un poco la pija mientras se la dejaba adentro, le tocó los labios vaginales a ella, con las yema de los dedos, y sintió esa sustancia que enseguida reconoció como sangre.

“Mierda… ¿que estoy haciendo?”

En ese preciso instante había desvirgado a su hermana!!!!

Muchas cosas cruzaron por su mente, sentimientos de culpa, pero ahora ya estaba hecho, y seguía muy excitado….

“Perdoname hermanita… te quiero mucho”

Se movió más, para metérsela más adentro, pero la concha estaba re apretada.. hizo un esfuerzo, empujó fuerte y se la metió hasta la mitad, y su pubis chocó contra la cola de su hermana.

Florencia se despertó. Poco a poco, fue abriendo los ojos, movió los brazos. Sintió algo en su vagina. Se sintió rara.

– ¿Qué estás…?

Abrió los ojos bien grandes, la adrenalina le recorrió todo el cuerpo, y se despertó bien. Enseguida se dió cuenta que estaba en su cama, desnuda, con su hermano atrás, y con algo en su concha, que parecía ser la pija de su hermanito…

Estaba todo oscuro, llevó una mano atrás y tocó a su hermano en el pecho y el abdomen, confirmando lo que estaba sucediendo.

– ¿Qué hiciste?…
– Shh…
– Me metiste el pito en la chocha!!!!!!!!!!!

Florencia estaba sintiendo la pija de su hermano penetrando su conchita, se sentía raro porque era la primera vez, y nunca había sentido nada igual, no sabía si llorar, gritar, patalear…

– Ayyy pendejo de mierda me desvirgaste!!!!!
– Shhhh… vas a despertar a mamá.-Respondió su hermano.

La chica no sabía que hacer, se quedó quieta, sorprendida, mientras Martín la agarró de la cadera y se la empezó a coger, le metía y sacaba la pija de la concha, pero sólo le entraba hasta la mitad, la tenía muy cerradita y apretada, y acostados en esa posición no era sencillo…

Con lo que había dicho Florencia, se despertó Agustina.

– ¿Eu.. qué te pasa?-Preguntó Agus y encendió la luz de la mesita.
– …Tu hermano me metió el pito en la chocha… me está desvirgando!

Agustina saltó de su cama, para ver de cerca lo que estaba sucediendo… se sentó en el borde de la cama dónde su hermana estaba siendo cogida y desvirgada por su hermanito…

Martín le agarró una pierna a Flor, y se la subió un poco para que se abra más la concha, pero no le entraba, Florencia sentía como esa pija trataba de entrar en su interior y no podía. La chica ponía cara de asustada.

– Ohhh… tenés la pija muy grande hermanito… no me entra.
– Tranquila.. si te entra toda en la cola, te tiene que entrar en la concha.-Le dijo Agustina, tranquilizándola.

Florcha metió una mano entre sus piernas, y se tocaba el clítoris para mojarse, cosa que estaba logrando, así, la pija de su hermano pudo entrar más, poco a poco, hasta que se la clavó entera en la concha… toda la pija adentro.

– Ayy…ayyyy.. ohhhhh.

Martín sintió como la conchita de su hermana se abrió pro primera vez mientras le metía todo el pito… estaba tan apretada que le daba un placer enorme, estaba por acabar ya.

Sin decir nada, el chico se la cogió un poco hasta que no pudo más, se la puso toda, su pubis chocó contra la cola de ella, y se vino dentro de su hermana… chorros y chorros de leche caliente adentro de la conchita hasta hace minutos virgen de Florcha.

– Uuuuhhhyyy… ahhhyy me acabaste adentro de la chocha pendejo.-Decía Florcha mientras se tocaba el clítoris y tenía un orgasmo, sintiendo el semen de su hermano en lo profundo de su ser, inundando su húmeda conchita adolescente y apretada…

Se detuvieron, Martín sintió mientras acababa, como su pija era apretada y succionada por la concha de su hermanita, que tenía su orgasmo mientras se le llenaba la chocha de leche.

El chico se la sacó, estaban los dos transpirados, a Florcha se le pegaban los pelos en la cara colorada, mientras Agus los miraba con ternura…

Permanecieron ambos acostados como estaban… Florcha tenía la conchita peluda rebalsada de leche calentita, se quedó sintiéndola así, sin hacer nada.

– ¿Te gustó Flor?… Sé que lo que hice estuvo mal… no te avisé, ni te dije nada… pero..
– Si me encantó tontito…de todas maneras.. quería que fueras el primero, hermanito… hoy, o mañana, o en unos días, seguro que te iba a pedir de nuevo que me cojas por la concha…-Le dijo Florencia.

Los tres sonrieron.

– ¿Mañana vamos a repetirlo?-Preguntó Martín.
– Obvio hermanito… lo vamos a repetir cada vez que podamos.-Respondió Agustina.
– Siii.-Añadio Florencia.
– Este será nuestro secreto.-Dijo Agustina sonriendo.

FIN.

Hermanas: tangas y bombachas XVI

Sábado, marzo 28th, 2015

- ¿¿Nena?? ¿Te pasa algo?-Preguntaba mamá otra vez tras la puerta.
– Em… no ma.. no pasa nada!-Respondió Florcha, con la pija de su hermanito aún metida en la cola.
– Me pareció que gritaste o algo.
– No ma, está todo bien…
– ¿Te vas a bañar?
– Si!
– Bueno querida. ¿Dónde andan tus hermanos?

Florencia no sabía que decir, mientras su hermanito permanecía quieto… el culo de la chica se estaba cerrando aún con la pija adentro.

– …Agustina está acostada… y Martín creo que salió con los amigos!-Mintió Florencia.

Tras eso, mamá se retiró de allí. Uff! Casi los atrapan… pero ahora había otro problema: Martín estaba en el baño, no con sus amigos…

– ¿Cómo le vas a decir eso? Mirá si nos descubre que estamos los dos acá!
– Shhhhhhhhhhhhh.. callate pendejo! No hagas ruido… fue lo primero que se me ocurrió!

Ella tenía razón, era mejor no hablar y quedarse callados, porque si su madre escuchaba algo extraño nuevamente, quizás vendría de nuevo el baño y esta vez abriría la puerta.

– Ay.. sacamela que me duele mucho la cola hermanito…-Suplicaba Florcha en voz baja.

Martín no le hizo caso, llevó sus manos adelante, tocándole las tetas por encima de la remera, mientras la punta de su pija se le metía adentro de la cola a su hermana. Empujó aún más, pero el ojete de su hermana no se podía abrir tanto.

– AHHH!!
– Shhhh.
– …Es que me estas rompiendo la cola pendejo!-Susurraba la chica.

El chico fue sacando de a poquito la cabecita de la pija del culo de su hermana… apenas la sacó, el culo se le cerró como antes. Bajó, y le dió más lamidas, para ponerle más babita, eso sí le gustó a Flor… luego, se puso nuevamente detrás, se la puso en el agujerito y se la metió otra vez, ahora más adentro, metiéndole media pija en la cola. Florencia respiraba fuerte, ahora sintiendo como se le abría bien el culo.

El adolescente trataba de meter y sacar su miembro de ese ojete tan apretado, y lo estaba logrando. Le dificultaba un poco cogérsela por la cola así parados, pero no le importaba. Ahora se la metía y sacaba lentamente y muy despacio, abriéndole cada vez más el orto.

A Florencia le empezó a gustar un poco, a pesar del dolor… su hermano estaba sintiendo demasiado placer, la cola de su hermana estaba muy apretada, la pija se deslizaba ahí adentro con toda la babita, le estaba abriendo el culo a su hermanita… aumentó la velocidad, metiendo y sacando su pito más rápido.

– Ayy… más despacio hermanito… ahh… no me metas todo el pito que me duele!

Florcha con sus manos se abría lo máximo que podía sus cachetes, para que el pito de su hermano pueda entrar más fácil, encima el chico se la estaba culeando muy fuerte, cada vez que se la metía, le metía casi la pija entera adentro del culo… eso le provocaba dolor pero también excitación. No podía creer que por primera vez estaba cogiendo, con su hermanito, y encima por la cola!

– Si te entra casi toda Flor… mmm.. mirá como te entra toda la pija en la cola…

Florcha se miraba su cara en el espejo, toda colorada y llena de placer, con la boquita abierta, suspirando tratando de no hacer ruido. Hacía minutos era virgen, pero ahora se sorprendía como casi toda la pija de su hermano le entraba en el culo… pensaba que a lo sumo cuando se cogía por la cola, entraba sólo un poco de pija… pero le entraba casi toda. Sentía el culo lleno de verga…

Martín ya sentía el inminente orgasmo, le apretó fuerte las tetas a su hermana y se la cogía fuerte, chocando sus piernas contra las de ella, aún el culo apretaba mucho, pero ya estaba más abierto, tras algunos movimientos más, acabó, se la dejó hasta la mitad metida adentro de la cola, mientras la leche comenzaba a derramarse adentro… un chorro tras otro, todo adentro de la cola de su hermana… Florencia por primera vez sentía una pija dura llenándole el culo de leche caliente… apenas lo sintió, abrió la boca al máximo mientras cerraba los ojos… le estaba encantando sentir tanto semen dentro suyo. Se sintió putísima, y le gustaba.

Tras vaciarle los huevos adentro del ojete, Martín le fue sacando la pija de adentro, ya habiendo desvirgado a Florcha por el culo… se lo dejó chorreando de lechita. Apenas se la sacó, el agujerito de la cola de la chica se cerró, pero se le empezó a escapar un chorrito de leche, que se le caía para abajo, yéndose hasta la concha. La chica sacó las manos de sus cachetes, que volvieron a su posición normal, mientras sentía la cola toda caliente con mucha leche.

Ya calmado y relajado, el chico se preocupó un poco por su hermana. Mientras le acarciaba la cola, le preguntó:

– ¿Te duele hermanita?..¿Te gustó?
– ..Sí me gustó… aunque me duele un poco… te dije que no me la metas toda! La tenés muy grande… encima en la cola.
– Es que te entraba!… creo que hasta podía metértela más adentro.
– Bueno.. basta. Abrí la ducha que le dije a mami que me iba a bañar, si tardamos va a sospechar.

Martín se subió la malla nuevamente y fue a abrir la canilla de la ducha, ahora ya caía el agua en la bañera. Florcha se sacó la remera, el corpiño, las zapas, y se quedó desnuda. Martín la vió mientras ambos se reían.

– ¿Cómo salgo? Si está mamá me va a ver!

Florencia abrió ligeramente la puerta, para espiar si su madre estaba cerca. Desde allí se podía ver una parte de la cocina. Afortunadamente, la vió allí, acomodando unas frutas.

– Mami está en la cocina… salí ahora y tratá de que no te vea… dale!!!

Martín le hizo caso, salió del baño y cerró la puerta. Espió, y cuando mamá no miraba hacia dónde estaba él, salió de ahí y se fue por el pasillo para su pieza… se metió y se quedó ahí. Pensó en qué excusa le pondría a su madre. Le iba a decir que llegó de estar con sus amigos y que ella no lo vió arribar a casa.

Florencia se metió a la bañera… se recostó un poco. Lo primero que hizo fue pajearse como una loca, tocándose el clítoris. Luego de acabar, se pasó jabón por todo el cuerpo, y tenía que sacarse la leche del culo. Estaba sentadita en la bañera, mientras le caía el agua encima, abriéndose el orto para que se le salga el semen de adentro… trató de meterse un dedo para tratar de sacársela.

“Uhhh… cómo duele… pendejo de mierda… cómo me la vas a meter entera…” Pensaba Florencia mientras se metía el dedo en la cola para sacarse la leche de adentro. Ahora le dolía cuando se metía el dedito. Trató de sacarse toda la lechita de adentro de la cola, se volvió a pasar jabón, y finalmente salió de bañarse. Fue hasta su pieza envuelta en una toalla, por suerte mamá no sospechó nada. Una vez dentro, se sacó la toalla y se quedó desnuda, mientras su hermana Agus estaba sentada en la cama conectada a internet. Una vez allí, le contó lo que había sucedido… Obviamente, Agustina no se lo podía creer, o creía que era una broma. Tras saber que hablaba en serio, ambas se abrazaron, conscientes de lo que estaban haciendo, de la primera vez, del incesto… un cúmulo de emociones.

– Florencia!… cogiste por la cola antes que yo!-Bromeó Agustina.
– Viste!!!.. al fin te superé en algo!!!-Respondió Florcha.

Ahora la situación cambiaba… Agustina era virgen por el culo, y Florencia era virgen por la concha… permanecieron hablando de cómo había sido todo. Agustina la felicitó y le preguntaba si le dolía, o cómo se sentía. Su hermanita menor le explicó hasta cómo le llenaron la cola de leche caliente, mientras se vestía.

Después de eso, llegó la noche, y todos cenaron en la cocina sin mayores novedades. Una vez finalizada la cena, mamá se fue a dormir, y las chicas también se fueron a su habitación, ya acostándose para mañana. A Martín le tocó limpiar y refregar los platos, luego se quedó un rato conectado a internet antes de ir a dormir.

Durante ese rato, se quedó hablando con un amigo por chat, cuando le dió sueño. Se fue a su cuarto, y se sacó toda la ropa menos el calzoncillo. Se acostó en su cama, y antes de dormirse, se le vino a la mente lo que había pasado a la tarde, y cómo se había cogido a su hermana por el culo. No pudo evitarlo, y se le fue poniendo dura… iba a hacerse una paja recordando todo, pero se dijo: “¿Porqué me voy a pajear?.. ¿Y si me la cojo de vuelta?”

Se le escapó una sonrisa… ya no se pajeaba, ahora estaba a su alcance coger cuando quisiera. Si sus hermanas querían, claro. Se puso de pie, y así en calzoncillos, salió de su pieza y se metió en la de sus hermanas sin hacer ruido. Cerró la puerta tras él. Ambas aún estaban despiertas. Agustina escuchó el ruido y encendió la luz de la mesita. La mayor estaba acostada, mientras que Florcha estaba sentada en el borde de su cama, pasándose una crema por las piernas, estaba en corpiño y tanga.

Sin decir más, el adolescente se acercó hasta la cama de Florencia, mientras ambas lo miraban. Le agarró las piernas a su hermana, y la hizo acostar. Ella se dejó hacer, viendo qué tramaba su hermanito. Después, le levantó las piernas y las separó, con ella acostada boca arriba.

– ¿Qué estás haciendo?-Preguntó la chica riéndose.
– Quiero cogerte la cola otra vez Flor!

Florencia abrió la boca sorprendida.

– ¿Ah si?… ¿Quién te pensas que soy?.. ¿Tu puta?

Martín no le dijo nada, simplemente así como estaba, le agarró la tanguita a su hermana, sacándosela por las piernas… la dejó tirada a un costado en la cama. Se escupió los dedos, y se los llevó al culo de Florcha, metió la mano entre esos enormes cachetes y se lo pasó por el agujerito llenándoselo de saliva, y sacó su miembro afuera del calzconcillo… se inclinó un poco encima de ella, parado en el borde de la cama, para ponerle la punta de la pija en la entrada del orto a su hermanita. Cómo no atinaba, Florencia le agarró el tronco del pito y ella misma se lo puso en la entrada de su cola.

Florcha estaba acostada en su cama boca arriba, con las piernas abiertas y levantadas, con la cola en el borde de la cama, y su hermanito parado apoyándole la punta de la pija en el culo lleno de baba. Desde esa posición podía verle la cara a su hermana, y las tetas bajo el corpiño, más abajo le veía el pubis lleno de pelos. Se agarró de las piernas de Florcha, y comenzó a empujar para abrirle el orto y meterle la pija…

Agustina miraba atenta desde su cama, mientras Florcha ya suspiraba, le empezaba a doler cuando su hermano trataba de metérsela. Tras un par de intentos, empujó fuerte y se la metió de golpe, le entró media pija.

– AHHHH!!!-Gimió la chica por el dolor.
– Shhh.. mami duerme.

Una vez que ya tenía su pija nuevamente dentro del culo de su hermana, decidió abrírselo más cogiéndola… ahora se movía, hacia atrás y adelante, metiendo y sacando su duro miembro de esa entrada tan apretada y cerrada…

La cola de Florcha estaba abriendose nuevamente, aunque le dolía mucho. Martín continuaba culeándose a su hermanita, la sensación de meter su pija en ese culo tan cerrado, era tremenda… de sólo pensar en que le estaba abriendo bien la cola a su hermana, lo ponía súper caliente… y se la metía más adentro y más fuerte. En una de esas, empujó hacia delante y le dejó otra vez casi toda la pija enterrada en la cola, permaneció así unos segundos, quieto.

– Ohhh….

Agustina no aguantó más y se levantó de su cama, estaba curiosa y quería ver, quería ver cómo se cogía por la cola, cómo su hermana era penetrada… se sentó en la cama de Florencia, al costado de ella, viendo como la pija de su hermanito se le metía casi entera.

– ¡Flor!.. te la mete entera en la cola!… –Dijo Agus, sorprendida.

El adolescente se movió para atrás, y volvió a clavarla… Florcha llevó una mano a su entrepierna para pajearse tocándose el clítoris. Mientras se tocaba el botoncito en círculos, su hermano se la ponía por la cola, abriéndosela cada vez más… ante la mirada de Agustina. El chico le agarró fuerte las piernas y se esforzó para cogerla más fuerte, le estaba reventando el culo a Florcha, la pija estaba muy gorda por la calentura, mientras entraba y salía con dificultad de ese agujerito tan cerrado y apretado, Florencia no aguantó más y tuvo un orgasmo, sintiendo su cola llena de esa pija…

Martín le vió la cara de excitada mientras se venía, eso lo puso al límite y le metió el pito hasta el fondo, enterrándoselo casi entero, Florcha sintió cómo su cola se abrió al máximo mientras le entraba tanta pija en el ojete…

– Ohhh… ohhh.. basta hermanito… –Dijo Florencia en voz baja, ya satisfecha tras su orgasmo.

El muchacho la fue sacando, poco a poco, sintiendo como la cola de su hermana le apretaba el miembro mientras se la sacaba… se la sacó toda. Llevó sus manos a los cachetes del culo de Florcha, y se los abrió bien… ahí le veía cómo tenía la cola abierta!.. Tenía el agujero abierto, casi del tamaño de su pija.

– Mmmm mirá Agus… mirá cómo tiene la cola abierta.-Dijo Martín.

Agustina se inclinó y le miró el culo a su hermana, se lo veía mientras Martín le abría bien los cachetes… a ella le parecía re contra abierto, no podía creer cómo su hermanita menor lo tenía así…

– Dios Flor… ¿no te duele?… tenés la cola re abierta hermanita!-Le dijo Agustina.

Florencia no respondió, Martín le volvió a poner la pija en el culo, y empujó.. esta vez entró fácil, ya tenía otra vez el pito adentro del culo de su hermana, se la metió hasta que sus piernas chocaron contra la cola de ella, se la cogió unos segundos más, hasta que no aguantó y se vino dentro de ella… siguió moviéndose culeándosela aún mientras acababa y le llenaba la cola de leche.

Florcha ya estaba muy cansada, casi completamente ida, relajada, permanecía quieta con los ojos cerrados y la boca abierta, dejándose coger la cola y dejando que su hermanito se la vuelva a rebalsar de semen… sentía placer, dolor, por un momento no sabía si lo que estaba sucediendo era real o un sueño, todavía no caía que ya no era virgen por atrás y que le estaban haciendo la cola, además de que se la dejaron re abierta.

Martín terminó, y retiró el pito del culo de su hermana… esta vez le quedó más abierto que tras la cogida del baño… le volvía a caer el semen del agujero, manchando las sábanas de la cama. El chico se quedó sentado en la cama, súper cansado… Florcha ni se movió.. seguía boca arriba a patas abiertas con la cola chorreando lechita… le costaba moverse!

Martín le dió un beso en la frente a su hermana, otro en la cara a Agus, y se fue a su habitación a descansar. Agustina se quedó sola con su hermana en la cama. Le acariciaba las piernas…

– ¿Estás bien Flor?…
– ..Aia… me duele mucho la cola Agus…-Dijo Florcha ya sintiendo un poco de ardor.
– Me imagino!… si te la metió toda el pendejo éste… y eso que cuando me la metió a mí en la concha me pareció re grande, no sé como te entró toda en la cola hermanita.-Le dijo Agustina a su hermana.

Si bien el miembro del chico no era nada de otro mundo, a ellas les parecía grandecito…

– Uh… me duele…
– Te voy a dar mimitos así se te pasa Flor…

Agustina se arrodilló en el piso, y se puso entre las piernas de su hermana. Se acercó, y le empezó a dar besos suaves en la cola, que ya estaba nuevamente cerradita. Le besaba el agujerito, posaba sus labios ahí, y cuando salía un poco de leche, le pasaba la lengua para limpiarla… tras unos minutos dándole besos a la cola de su hermana y lamiéndole el culo y la leche que le salía, se puso de pie y agarró la tanga, se la puso a Florcha, y ya con la tanga puesta, la ayudó a moverse para acostarse bien y dormir.

A Florencia le dolía y le ardía la cola, aún con la tanguita puesta sentía que se le escapaba la leche, pero se durmió enseguida. Agustina hizo lo propio acostándose en su cama.

:::

Capítulo XX: El morbo de lo prohibido

En la mañana siguiente, apenas se despertó, lo primero que hizo Florcha fue llevarse una mano a su cola y tocarse con los dedos el agujerito encima de la tanga para ver si le dolía. Se metió el dedo bajo la tanguita y se tocó el culo… lo notó todo pegajoso y con algo de semen, pero no sentía dolor. Se levantó y fue hasta la cocina.

Mamá le dejó una nota escrita para que haga los mandados, y la despertó a su hermana para ir juntas. Se dieron una ducha, y salieron a hacer las compras. Mientras caminaban por los pasillos del supermercado, hablaban de lo que sucedía con su hermano menos, y el incesto que estaban cometiendo.

– ¿Y la cola? ¿Te duele?-Le preguntó Agustina.
– No… no me duele. Creo que quiero hacerlo otra vez.-Respondió Florcha.
– Yo también ya tengo ganas…

Ambas se miraron, sabiendo lo que iban a hacer apenas llegaran a casa. Una vez que terminaron con las compras, pagaron y volvieron a su hogar. Dejaron las cosas en la mesa, y juntas fueron a la habitación de su hermano. Abrieron la ventana para que entre luz, estaba nublado afuera, y las dos lo despertaron.

El chico abrió los ojos, pensando que lo llamaban para ir a almorzar, pero no. Apenas se despertó, Agustina se bajó el jean y la bombacha, mientras le decía a Florcha que ella quería ser primera. La mayor se subió a la cama, le sacó la pija afuera a su hermanito, que ante esos toqueteos, ya estaba dura, luego se escupió la mano y se la pasó por la concha. Ya con la vagina llena de baba, se sentó encima de su hermano, poniéndose la pija en la entrada de la concha, y se fue sentando, metiéndose la pija entera adentro de la conchita, mientras miraba a los ojos a su hermanito. El adolescente no lo podía creer… apenas levantado y ya su hermana estaba encima suyo, metiendose ella misma su pito en la chocha. No se quejó, faltaba más… era súper sexy.

Mientras Florencia miraba, ella también se quitó el jean y se metió la mano adentro de la bombacha para pajearse tocándose el clítoris. Agustina apoyó las manos sobre el pecho de su hermano, y empezó a cabalgar encima de él. Subía y bajaba mientras la concha se amoldaba nuevamente a esa pija parada… al principio estaba re apretada y estrecha, pero luego se fue abriendo y mojando cada vez más. En cuestión de minutos, la chica estaba tan excitada que tuvo que tocarse el clítoris y estallar en un orgasmo. Martín estaba suspirando tratando de aguantar lo más posible, pero tener a su hermana mayor cabalgando encima suyo, enterrándose su miembro en esa conchita rosada, era difícil de aguantar. Después del orgasmo de Agustina, el chico avisó que se venía también. Antes de que acabara, Agus le dijo que espere.

Ella fue levantándose, sacando poco a poco el pito de su chochita húmeda, y le dijo a Florcha que le tocaba a ella. La menor hizo lo mismo que su hermana: se bajó la bombacha, se acomodó en la cama encima de Martín, una pierna a cada lado, se puso babita en la cola, le agarró la pija, que estaba llena de los flujos de su hermana, y la dirigió hasta su cola. Se la puso en su agujerito, y se fue sentando encima, metiéndose poco a poco esa pija dura en la cola… le fue entrando despacito, hasta sentarse por completo, sintiendo toda la pija adentro del culo.

– Ay.. que grande que tenés el pito hermanito.

Imitó a su hermana, y se movía subiendo y bajando sus caderas, para que el miembro del chico entrara y saliera de su cola. Ya estaba muy caliente, y se tocaba el clítoris otra vez… mientras culeaba con su hermanito, no pudo evitar venirse teniendo esa pija metida en la cola… suspiró y gimió como una perrita, quedándose ahora quietita con el pito todo clavado en el ojete.

Tras unos segundos, se movió de encima, y le agarró la pija con la mano… le hizo la paja a su hermano, que no decía nada, sólo se dejaba hacer. Agustina se metió, corrió a su hermana a un costado, y se metió la pija en la boca, chupándosela como una putita. Mientras se la chupaba, el chico le avisó que se venía. Agus se sacó el pito de la boca y lo pajeó hasta acabar, la leche saltó un poco hacia arriba, chocando contra la boca, los labios, y la cara de Agustina… la chica soltó la pija, mientras se volvía a poner de pie, ahora con semen en la cara y los labios. Se pasó un dedo por los labios, metiéndose la leche en la boca, y luego ambas se volvieron a vestir. Sin decir nada, salieron de la habitación, y solo le dijeron a su hermano que ya estaba la comida lista.

Simplemente, las chicas se cogieron a su hermano. Martín poco pudo decir… se guardó el pene y se levantó para ir a comer, ya relajado por el orgasmo que ellas le provocaron. Así daba gusto vivir. Se sentaron a almorzar, ninguno dijo nada sobre lo que habían hecho. Tras el almuerzo, Agustina permaneció en la mesa comiendo una torta de chocolate, mientras Florcha se dispuso a lavar los platos. Martín abrió la heladera, tomó un poco de agua, y luego se puso detrás de Florencia.

Mientras la chica lavaba los platos, su hermano le agarró el jean y se lo bajó hasta los tobillos… le acarició la cola, con todo eso, se le fue poniendo dura la pija nuevamente. Se la sacó afuera de la malla. Le agarró la bombachita a su hermana y se la corrió a un costadito, le puso la pija en la cola, le abrió los cachetes y se la metió así, directamente sin lubricación.

– Ahhhhhhh!

Le entró igual a Florcha. Se la clavó en la cola y luego la sacó, nuevamente la metió, ya abriéndole el culo a su hermana… ella no decía nada, sólo se limitaba a lavar los platos mientras cada vez que sentía la pija adentro de la cola, cerraba los ojos y suspiraba… Martín se agachó y le dió un par de lamidas en el ojete a Florcha, luego se volvió a parar y se la metió entera, chocando sus piernas contras las de ella. La agarró de las caderas y se la empezó a coger.

Cogerse a su hermana por la cola, de parada, con la bombacha corrida al costado, mientras lavaba los platos… era demasiado excitante. La agarró fuerte y le dió un par de bombeadas más a ese culo, dejándoselo bien abierto. Sintió que ya se venía, así que le dejó la pija bien adentro de la cola y acabó, derramando toda la lechita nuevamente en el interior de su hermanita. La chica no se quejó, sino que gimió mientras el semen le caía adentro del culo, lo disfrutaba…. una vez que terminó, el chico fue sacando el pito de ese hermoso y perfecto ojete, bien redondo y grande… le volvió corrió la bombacha a su hermana, ahora poniéndosela en su lugar, y le subió el jean. Ella terminó con los platos, se secó las manos, y se abrochó el jean. Aún tenía la leche adentro de la cola, saliendo un poco hacia afuera y manchando la bombachita.

Agustina terminó de comer, y viendo lo que habían hecho sus hermanos, ella ahora quería más… caminó hasta su hermano, le agarró la pija con un par de dedos, estaba blandita, llena de baba y semen.

– ¿Se te para de nuevo pendejo?

Martín no respondió… estaba muy reciente el orgasmo, como para que se le ponga dura otra vez y enseguida.

– Dale hermanito… hacé que se te pare la pija que quiero coger!

El chico no daba más… tenía que tenerla erecta de nuevo, pero era difícil lo que le pedía Agustina. Pero que una chica hermosa como ella hablara así, diciendo esas palabras, lo excitaban tanto…

– Agus… sacate la ropa, si te veo desnuda se me va a poner dura otra vez…

Agustina obedeció de inmediato, se sacó la remera, el corpiño, el jean, y la bombacha, se quedó completamente desnuda en frente de su hermano. El chico observó con detenimiento el cuerpo de Agustina… cada día le parecía más hermosa. Tras un par de minutos, su joven cuerpo respondió, mientras le miraba las tetas y la entrepierna con la concha asomando a su hermana, se le paró el pito. Se bajó la piel mostrandole el glande a Agus. La chica sonrió.

– Vamos al living…

Ambos caminaron hasta el living, Agustina estaba desnuda, se recostó sobre el sillón, abrió sus piernas, y apoyó los pies sobre el sillón. Martín no tuvo que esperar nada más, se inclinó un poco y se puso entre las piernas de Agustina, dirigió la cabecita de su pija a la entrada de la concha rosadita de su hermana, y se la fue metiendo, abriendo los delicados labios vaginales de Agus… se quedó quieto, con el pito clavado en la conchita mojada, le miraba las tetas, re grandes… la miraba a la cara… y se fue moviendo, hacia atrás y adelante, cogiéndose otra vez a su hermana.

– Mmmmm si.. así pendejo, así…

No podía describir esa hermosa sensación de tener sexo con ella. Era supremo. Tras un rato cogiendo así, aumentó el ritmo, Agustina no paraba de gemir, sacó la pija de la concha y se pajeó encima de ella, acabándole en el pubis… se sacudió la verga y se la golpeteó contra el depilado pubis, saltando las últimas gotas de semen caliente sobre el hermoso cuerpo de la joven. Los dos se rieron juntos, y el chico directamente se fue a bañar. Agustina se limpió el pubis con una toallita y se vistió nuevamente.

Tras la ducha, y despues de coger ese día dos veces con cada una de sus hermanas, Martín estaba muy relajado… como no tenía nada para hacer, y su mejor amigo no estaba, se puso a jugar a la consola.

Ya era la media tarde, estaba sentado en el sillón frente al tele jugando, cuando apareció por ahí Florcha, estaba aburrida y se sentó en el sillón al lado de su hermano.

– ¿A qué estás jugando?-Preguntó la chica.
– Fútbol, hermanita…
– Ahh… ¿vas perdiendo?
– Siiiiii!
– ….¿Querés jugar conmigo?

Florencia comenzó a sacarse la ropa… primero la remera, quedándose en corpiño, y después se sacó el jean. La chica se arrodilló en el sillón, poniéndose en cuatro, como perrita… pero Martín no la miró. Estaba concentrado en el partido.

– Dale.. no me hagas rogarte… si ya sabés lo que quiero…-Florcha.
– ¿Qué querés?-Le preguntó el chico riéndose.
– …Que me cojas la cola.. dale bajame la bombacha hermanito!

Martín dejó el mando a un costado, se olvidó de la consola y se puso a mirar a su hermana. Las chicas se convirtieron en zorras con ganas de pija todo el día.

El chico simplemente se quitó la malla, y ahora desnudo, se tocó un poco la pija para que se le pare de nuevo. Le agarró la bombacha a Florencia, y se la bajó un poco hasta los muslos. Le abrió los enormes cachetes de la cola, viéndole el agujero del culo con un poco de leche de la acabada anterior… eso lo re calentó. Ni se limpió la puta de su hermana. Tenía el culo ligeramente abierto y con semen…

– Tenés la cola llena de leche hermanita.

Él ya tenía la pija dura, le escupió en el culo y se la puso ahí…

– Ahhhh!

Se la enterró nuevamente en la cola, de inmediato se la cogió con fuerza, entrando y saliendo de ese ojete, a Florcha le seguía doliendo un poco cuando se la metía, pero le gustaba. Hacía poco era virgen pero ahora ya se la culeaban a cada rato.

Martín notaba como ahí adentro estaba todo caliente, y encima cada vez que sacaba la pija, la sacaba llena de semen de la anterior acabada… le metió el pito bien hasta el fondo. Le encantaba cogerse esa cola hermosa, bien gordita.

– ¿Querés más leche adentro de la cola Flor?
– Ay si… –Respondió tímidamente la chica.

El adolescente volvió a venirse adentro del culo de su hermana. Le sacó la pija de adentro, y ya le chorreaba bastante leche de la cola, se le caía por los muslos.

– Gracias hermanito.. te quiero.

La chica se puso de pie, le dió un beso en la cara a su hermano, agarró su ropa y se fue a duchar, caminando con el culo lleno de semen.

Estaban todo el día cogiendo.

:::::::

Martín terminó tan cansado, que durmió como una bestia hasta el día siguiente. Ya era viernes. Se despertó bien entrada la tarde… debían ser las cuatro o cinco de la tarde. Pasó por el baño y luego hasta la cocina. Estaba Agustina tomando agua allí parada al lado de la mesa.

– Hola Agus.
– Hola hermanito… cómo dormiste!
– Sí… estaba muy cansado…
– Me imagino-Dijo Agustina sonriendo.
– ¿Flor?-Preguntó el chico.
– Se fue de una amiga.

Martín abrió la heladera buscando algo para comer, sacó unas frutas, mientras veía como su hermana mayor preparaba la cartera para ir a algún lado. Estaba vestida con una remera blanca de tirantes que le marcaban el corpiño, una falda de jean que le llegaba a los muslos, y unas zapatillas deportivas. El chico observó a su hermana, como se acomodaba el pelo detrás de las orejas, le miraba el escote…

– Agus… ¿tenés ganas de coger?

La pregunta sorprendió un poco a la chica. Sin esperar respuesta, Martín caminó hasta ella, y la empezó a acariciar, pasándole la palma abierta de la mano por las caderas, y por encima de las tetas.

– Ahora no hermanito… tengo que irme.

El chico siguió tocándola, ahora acariciándole los muslos, subiendo por debajo de la falda, mientras Agustina juntaba algo de dinero y lo metía en su cartera.

– ¿A dónde vas?
– Tengo que ir a la peluquería!

Le subió bien la falda, para verle la cola. Traía una bombachita rosa, con los bordes en blanco… se le metía mucho entre los cachetes. Se veía tremendamente sexy esa cola con esa bombacha.

– ¿No te da un poco de miedo de que alguien te levante la falda y te vea así?
– ¿Así cómo?
– Así.. te vea la cola… la bombacha… dios… no podés estar tan buena hermanita… sos hermosa.
– Aww.. gracias pendejito.. y no, no me da miedo porque nadie me va a poner un dedo encima!

A Martín se le puso la pija como una roca.

– Mmmm ahora te tengo que coger hermanita…
– Jajaja.. ¿por qué?
– Porque me re calentó la bombachita que tenés puesta!
– Ay no seas así pendejo… en 5 minutos tengo turno en la peluquería!
– Ohhh… no seas mala Agus… dale… dejame cogerte un minuto…

La chica cerró los ojos sintiendo las caricias de su hermano, le tocaba la cola, los muslos, le tocaba la concha por encima de la bombacha… no puedo evitar humedecerse. Su hermano se acercó aún más a ella, que ya dejó la cartera a un costado y apoyaba las manos sobre la mesa de la cocina. Martín sacó su miembro afuera, ya parado y excitado. Le corrió la bombachita rosa a un costado, dejando la conchita rosada descubierta y le puso el glande en los labios vaginales, frotándoselos un poco por ahí… notaba como estaban cada vez más húmedos.

Se la puso en la entradita de la concha, ya bien mojadita, y empujó para adentro, metiéndole medio pito.

– Ahhhh…. no me das tiempo ni a sacarme la bombacha pendejo!
– Ohh… me gusta cogerte así con la bombacha puesta hermanita…
– Mmm.. que cochino que sos… ¿sabes?.. a mí también me calienta..
– ¿Si?.. ¿te gusta mucho?
– Siii… me encanta que me corras la bombachita y me la pongas en la chocha… uhhh… dale.. más adentro metemela!

Martín escuchó eso y casi se muere… una chica hermosa, su hermana mayor, hablando así, y encima estar cogiéndole la concha, era mucho… le sentía el perfume de mujer, le sentía el olor del pelo, parecía el paraíso. Qué lindo era cogerse a una chica tan linda, con el agregado del morbo de ser su propia hermana.

Ella se inclinó un poco, mientras su hermano se la cogía lentamente, porque la conchita todavía estaba un poco estrecha. Agus miró el reloj, y ya se le hacía muy tarde, no podía seguir.

– Ay hermanito… tengo que irme… me re excitaste pendejo!

El chico sacó su pito de la vagina de su hermana.

– Quiero acabar Agus!
– No puedo, tengo que irme ya.. mirá que hora es!

Agustina se bajó la falda, se acomodó la bombacha en su lugar, agarró la cartera e iba a salir. Martín le tocó otra vez la entrepiena, le metió la mano bajo la falda, tocándole la concha por encima de la bombachita, notandola bien húmeda.

– ¿Vas a ir a la peluquería con la bombacha mojada?
– Vos hiciste que la moje toda pendejito cochino!

Siguió tocándola, ahora acariciandole el clítoris por encima de la tela. Agustina cerró los ojos, sentía la concha muy mojada ya… estaba empapando la bombacha. De pronto, le retiró la mano de ahí a su hermano, metió ella misma sus manos bajo la falda, y se fue bajando la bombachita rosa hasta los pies. Se la sacó por encima de las zapatillas, y se la dió a su hermano.

– No puedo ir con esa bombacha, la mojé entera!

Agustina sacó una toallita de la cartera, y se la pasó por la concha, limpiándose de toda su caliente húmedad… una vez que se dejó sus tiernos labios vaginales secos y limpios, se prestaba para irse.

– ¿Vas a ir a la peluquería sin bombacha bajo la falda?
– Sí, no es la primera vez que lo hago hermanito.
– Que chanchita que sos… me encanta que seas tan calentona.
– Basta, me vas a hacer mojar de nuevo!
– ¿Me puedo hacer la paja con tu bombacha? Te la quiero llenar de leche.
– Sí cochino, podés hacer lo que quieras con mi bombacha!

La chica no perdió más tiempo, y salió para la peluquería, sintiendo el aire dándole en la entrepierna… igual la falda no dejaba ver nada.

Enseguida, Martín se sentó en una silla. Estiró la bombachita rosa de su hermana, buscó la parte de la concha, dónde estaba bien húmeda. Le sintió el olor, invadiéndolo ese aroma a concha excitada, a la conchita caliente de su hermana mayor.

Se agarró el miembro para pajearse. Tenía la pija llena de flujos de la chocha de su hermana mayor. Mientras le sentía el olor a la bombacha de su hermana, se pajeaba embardunándose la mano con los flujos… cuando iba a acabar, puso la prenda encima de su pija, y acabó, saltó mucha leche, ensuciando entera la bombachita rosa. Se la pasó por toda la pija limpiándosela toda, dejando la tela toda enchastrada. Se levantó y fue hasta el lavarropas. La tiró ahí adentro, y como había mucha ropa, cerró la tapa y lo encendió.

Agustina entró a la peluquería, se sentó y la atendieron… se imaginaba a su hermanito haciendo chanchadas con su bombacha y se mojó otra vez… encima se calentaba sabiendo que andaba sin nada abajo de la falda. No podía evitar sentirse tan chanchita y puta. Terminaron de cortarle las puntas del cabello, pagó y volvió a casa, ya era casi de noche.

Saludo de nuevo a su madre y a su hermano nuevamente, haciendose miraditas cómplices… ya de noche, llegó Florcha a casa. Cenaron los cuatro juntos en familia, y Agustina se fue a bañar. Salió y se vistió en su cuarto, iba a salir con sus amigas. Mamá ya se había ido a dormir, mientras que Florcha estaba tirada en su cama chateando con una amiga.

Agustina ya se estaba arreglando y maquillando en frente del espejo del baño. Martín estaba algo aburrido, cruzó por el baño y la vio a su hermana poniéndose labial rojo en los labios mirándose al espejo. Entró al baño, para hablar con ella.

– ¿Salís Agus?
– Sí… vos?
– Nah…
– ¿Por?
– No tengo muchas ganas. ¿Con quién salís?
– Con mis amigas, tontito. ¿Con quién querés que salga?
– Preguntaba nomás!

Agustina se pasaba el labial, Martín estaba atrás de ella, viéndo como estaba vestida… tenía una remera ajustada negra, y una pollerita bastante corta, también color negra, le tapaba la cola y un poquitín más…

– ¿No es muy corta esa pollera?-Preguntó el chico.
– ¿Te parece?
– Sí!
– Y que te importa como me vista yo!-Dijo ella sonriéndole por el espejo.
– Nada… bueno, es que no me gusta que te miren…
– Ja.. no te pongas celoso hermanito…

Martín le hizo gesto con la cara a través del espejo, mientras ella se reía burlándose un poco de él. El chico le miró las piernas descubiertas, que tremendas piernas… Agustina ahora agarró el lápiz delineador, y se empezó a delinear los ojos.

– ¿Tenés algo abajo de la pollera?
– Obvio querido… ¿por qué esa pregunta?
– Como te gusta andar sin nada abajo…
– Ja.. no te hagas el tonto conmigo pendejito!-Dijo la chica riendo.
– ¿Qué tenés puesto… bombacha o tanga?
– Qué te importa.-Se reía Agustina.
– ¿No puedo saber que hay abajo de la pollera?
– Mirame si querés ver que hay…-Respondió la chica, con una sonrisa.

El chico le agarró la pollerita negra por el borde, y se la subió despacito, mientras miraba a Agustina a través del espejo, ella seguía delineándose los ojos. Le fue viendo la parte alta de los muslos, y la cola, poco a poco… descubriendo que su hermana tenía puesta una tanguita negra. Agustina miraba a su hermano, a través del espejo… sentía como le subía la pollera y le miraba la cola y la tanga.. se fue excitando. Sentirse espiada por su hermano la excitaba…

– Estás toda combinada hermanita…
– ¿Te gusta?
– Sí. ¿A vos te gusta ésto?

Martín le preguntó eso, mientras metía su mano en la entrepierna de Agus, tocándole la concha por encima de la tanga, sintiendo los labios de su hermana.

– Sí.. me gusta mucho pendejo…
– ¿Y ésto?-Preguntó el chico, sacándose la pija ya bien dura del pantalón. Se la pasó por los cachetes de la cola.
– Umm… me encanta eso nene…

Agustina seguía delineandose los ojos, mientras su hermanito le pasaba la pija por la cola.

– Cuidado que no venga mami.
– Tranquila… ya está durmiendo hace rato.

El chico le agarró la tanga a Agus.

– Ésto no te lo voy a preguntar.. porque ya sé que te gusta..
– ¿Qué cosa?
– Cogerte con la tanguita puesta…

Apenas dijo eso, Martín corrió la tanga a un costadito, dejándo la concha descubierta, y le puso la pija ahí… buscó la entradita, pero así parados no podía. Agus se inclinó un poquito, ella misma movió sus piernas hasta que la cabecita de la pija de su hermano quedó en su concha.

El adolescente empujó, y le fue metiendo el pito poco a poco en la conchita… se la fue abriendo centimetro a centimetro… Agus la sintió adentro, ya notando como se le abría la concha… terminó de delinearse y cerró los ojos.

– Uhh… mi amor!…-Susurró la chica.
– ¿Te gusta hermanita?
– Siiii… cogeme pendejo!

Agustina estaba toda arreglada, con los ojos delineados, los labios pintados… estaba aún más hermosa de lo normal. Martín la agarró de las caderas y se la re cogió a su hermana con la tanguita puesta, corrida a un costadito… entraba y salía de esa concha con facilidad, ella estaba húmeda. Se la metía entera, hasta chocar sus piernas contra las de ella.. de a ratos, sólo se la cogía con media pija, se la metía un poquito y se la sacaba, haciéndola enojar a su hermana!

– Ay dale nene… cogeme bien!-Decía Agus con los ojitos entrecerrados.
– ¿La querés bien adentro?
– Ohhh!… siii… bien adentro hermanito… metemela bien adentro…
– Mmm me encanta tu concha Agus… me encanta cogértela toda…
– Uhhmm entonces cogémela pendejo… cogeme la concha… ahhh!

El chico se re contra calentó… se la metió de una entera… cada vez que se la clavaba hasta el fondo de la concha, Agustina gemía. Ya la tenía re mojada y abierta, los labios se tragaban esa pija con devoción.

– Ayyy… así hermanito.. así!-Chilló la chica, mientras se tocaba el clítoris para acabar.

Mientras Agustina acababa, se le contraía la vagina, su hermano estaba al borde, se excitó tanto que se la re contra cogió, le dió cinco o seis bombeadas bien fuertes, se escucharon los ruidos de sus piernas chocando contra las de ella y contra el culo, se la metió tan fuerte que Agustina abrió la boca totalmente ida de placer, le reventó la conchita. Enseguida se la sacó, y le empezó a chorrear leche, saltando hacia delante, chocando contra los cachetes de la cola de su hermana… uno tras otro!

Los dos se quedaron quietos… Agustina temblando y con la cola llena de leche, mientras Martín se sostenía de pie como podía, agarrándose de la pared. Poco a poco se le fue bajando la excitación y la verga…

La chica volvió a abrir los ojos, mirándolo a través del espejo…

– Me ensuciaste toda cochino… traeme una toallita del cajón ese.

El chico se apresuró a agarrar una toallita y se la dió a su hermana. Ella se la pasó por los cachetes de la cola, limpiándose la lechita caliente.

– ¿Me manchaste la tanga?-Preguntó Agus.
– ..No… no está manchada.-Dijo Martín.

Tiró la toallita sucia con semen al inodoro, y se palpó la cola.. estaba limpia. Le pidió otra toallita a su hermano. Le dió otra, y esta vez la chica se la pasó por los labios vaginales, limpiándose la concha después de haber sido cogida por su hermano… se le notaba como la tenía un poco abierta. Mientras se pasaba la toallita por la chocha, la sintió algo irritada… y le dolía un poco. Tiró esa otra toallita sucia, y tiró de la cadena.

Se acomodó la tanguita en su lugar, se acomodó la pollerita, el pelo, y ya estaba lista para salir. Encima estaba recién cogida, mejor imposible. Se dio la vuelta, y miró a su hermano todavía cansado. Ella misma le agarró la pija blandita y se la metió adentro del pantalón. Salieron juntos del baño, fueron hasta el living. La chica ya estaba esperando que la pasen a buscar sus amigas.

– La próxima vez tené más cuidado nene… casi me hacés mal.-Dijo Agustina.
– Perdoname… es que estaba muy caliente hermanita.
– Sí, me di cuenta… pero tratá de controlarte mejor porque casi me destrozas mi pobre chochita!
– Sí… perdón de nuevo Agus!

La chica le sonrió y se sentó en el sillón, prendió la tele para ver algo y que pase el tiempo más rápido. Martín se preparó algo para tomar.

Después de un rato, a la chica le llegó un mensaje de su amiga, diciéndole que iba con media hora de retraso…

– Joooo… media hora!
– ¿Qué pasó? ¿Viene atrasada?
– Siii… me aburro. ¿Qué podemos hacer hermanito?

Los dos se quedaron sentados en el sillón unos minutos en silencio… hasta que al adolescente se le pasó la relajación del orgasmo anterior…

Estiró su brazo hasta ella… puso la mano sobre una teta, encima de la remera. Se notaba que estaba sin corpiño. Agus simplemente se dejó. El chico la fue bajando, por el abdomen… por el pubis… hasta llegar a los muslos. Se los acarició, mientras hacía todo eso y exploraba el delicioso cuerpo de su hermana, se le iba parando nuevamente de a poco el pito.

Mientras le tocaba la parte interna de los muslos, subió bajo la pollera hasta meterle los dedos por debajo de la tanga… ella abrió un poco sus piernas, y Martín le tocó los labios de la concha un poco.

– Mmm.. ¿otra vez pendejo?-Dijo Agustina, notando como le volvía el calorcito al cuerpo.
– Sí hermanita… quiero cogerte otra vez…
– Ay… me vas a echar otro polvo?
– Sí hermosa!

Martín se levantó del sillón, y se puso en frente de su hermana. Le acarició las tetas, notando los pezones sobresaliendo de la remera… se miraron inmediatamente al notar eso… luego bajó y le subió la pollerita. Se arrodilló entre las piernas de su hermana mayor, ella las abrió bien. Le corrió la tanga a un costado… que lindo era verle la concha a una chica tan hermosa… verle la conchita a su hermana… acercó su cara y sacó la lengua, le dió una lamida de abajo hacia arriba, chupándole bien los labios hasta el clítoris… Agustina suspiró, aunque notó cierto ardor.

Enseguida el adolescente se puso de pie otra vez, se bajó el pantalón, y apuntó su pene erecto hacia la conchita de Agus. Se la puso entre los labios, y se la metió despacito… entró re fácil, se notaba que tras la cogida anterior en el baño, su hermana tenía la concha más abierta ahora. Mientras le iba entrando, la chica se miraba ahí, viendo como se la cogían… pero esta vez más sintió bastante ardor en la conchita.

– Au… au.
– ¿Te pasa algo hermanita?

Martín continuó cogiendose a su hermana mayor… se la metía y sacaba despacio, la chica, a cada movimiento de esa pija adentro suyo, le ardía la vagina. Tenía la concha enrojecida, toda colorada… su hermanito menor aumentó el ritmo, metiéndosela más fuerte, clavándosela bien adentro, hasta el fondo de la conchita.

– Ohhh… ay.. pará pendejo…

Martín no le dio bola, estaba otra vez muy caliente ya, y la seguía cogiendo con fuerza, entrando y saliendo de la conchita abierta de su hermana, estaba muy colorada e irritada.

– Uhh… me arde la concha hermanito… en serio… me duele… deberíamos parar.

A Agustina le estaba ardiendo mucho la conchita mientras su hermano no paraba de cogerla… le metía toda la pija adentro, ella la sentía muy grande… le ardía y le dolía la vagina a cada movimiento. El chico se movió más rápido, los labios rosaditos de su hermana estaban muy irritados, mientras se abrían con la pija penetrándola.

– Ayy!.. Basta!!… basta pendejo… me estás reventando la chocha…-Exclamó Agustina, tratando de empujarlo para que salga.

Martín por fin entendió, y se movió hacia atrás, retirando su pija de la conchita de su hermana… se la dejó bien abierta y enrojecida. Agustina sentía que le ardía mucho, y no quería coger más.

– Ay no sabés cómo me arde la concha hermanito…
– …La tenés toda colorada Agus.
– Uff me re duele.

Agustina se acomodó la tanga, poniéndosela en su lugar… se sentía incómoda, pero al menos ya no le dolía.

– Creo que fue mucho sexo en poco tiempo, pendejo…

Los dos se rieron. Estar todo el día cogiendo trajo sus consecuencias… nunca había tenido tanto sexo seguido. La chica caminó un poco, le molestaba pero estaba mejor. Al rato, al fin llegó su amiga, y salió con ella al boliche. Allí trató de bailar como siempre, pero tenía la chocha tan irritada que hasta le molestaba al bailar.

Como era lógico, Martin se quedó caliente… se fue a cepillar los dientes, y se iba a ir a dormir, pero cuando cruzó por la habitación de sus hermanas, estaba la puerta algo abierta y pudo ver a Florencia aún despierta, estaba en corpiño y bombacha, sentada en su cama con la notebook, seguramente chateando con sus amigas o algo por el estilo. Iba a saludarla antes de dormirse. Entró a la habitación.

– Flor.. pensé que ya te habías dormido.
– Hey hermanito…¿Agus ya se fue? Que andaban haciendo?
– Estábamos…

Ahí Martín se sentó al lado de su hermana en la cama, y le contó a Florcha todo lo que pasó con Agustina.

Después de contarle todo, Florencia se quedó mirando a su hermano, le miró más abajo y notó como se le marcaba el bulto en el pantalón…

– ¿La tenés parada?-Preguntó Florcha.

El chico se miró, ni se había dado cuenta.

– Siii…

Florencia dejó la notebook a un lado, estiró su mano, y se la puso encima, tocándole la pija… le metió la mano adentro, y se la sacó afuera del pantalón. Ahora le estaba haciendo la paja a su hermanito, ambos sentados uno al lado del otro en la cama de Florcha.

– ¿Te gusta que te haga la paja?
– …Si… mucho…

Florcha subía y bajaba su mano, masturbando a su hermano menor. Lo miró a la cara y se rieron.

– ¿Qué?-Preguntó Martín.
– Te conozco esa cara hermanito… ¿querés pedirme algo?
– Si… quiero verte la cola..
– Mmm.. eso nomás?
– Bueno.. también quiero mirarte la concha!
– Que nene pervertido…-Dijo Florencia, soltando el pito de su hermano.

La chica se arrodilló en la cama, poniéndose en cuatro. Se agarró la bombachita y se la bajó, mostrandole esa cola perfecta a su hermanito, se inclinó un poco más, y así también le mostraba toda la conchita. Martín estaba detrás de ella, tenía los labios de la concha bien cerraditos, con la rajita en el medio.

– Te voy a chupar la concha, Flor…
– Uhh.. que atrevido sos pendejo…

El chico puso su cara detrás del culo de su hermana, sacó la lengua afuera, y se la pasó por toda la concha a su hermana menor… le pasaba la lengua por los labios vaginales, cubriéndoselos de saliva. Con esos estímulos, la conchita se Florcha comenzaba a abrirse un poquito, y ahora se le asomaban los labios menores, los tenía de un color muy rojizo. Martín subía con su lengua, de modo que le chupaba la concha y la cola, pasándole la lengua también por el agujerito del culo, que ya lo tenía un poquito más abierto que antes.

– Mmmmmmhhhh!

Se paró, y con su hermana en cuatro arrodillada en la cama, le puso la pija en la concha, y se la frotó entre los labios… Florencia ya estaba muy mojada, estaba excitada!

– Me da un poco de vergüenza que me la pases por ahí hermanito!-Decía la chica excitadísima, sintiendo la pija dura resbalando entre sus húmedos labios vaginales.

Martín estaba muy caliente… la conchita peluda de Florcha era muy tentadora, quería meterla entre esos labios súper apretados, quería meter el pito en la conchita virgen de su hermana. Le puso el glande en donde parecía que tenía la entrada…

– Flor… te la puedo meter en la concha?

Continuará…

Hermanas: tangas y bombachas XV

Sábado, marzo 28th, 2015

Capítulo XIX: Adiós barreras

Agustina tenía la cabeza hecha un desastre. Estaba preocupada y con mucho miedo de quedar embarazada. Estaba harta de su novio. Le había encantado coger con su hermanito, pero eso era algo prohibido, y que estaba mal. Tenía un lío en la mente.

Martín se sentía el chico más feliz del mundo. Había tenido sexo con su hermana mayor… tenía muy claro que no se iba a repetir, pero ya había valido la pena.

Desde que anoche Agustina le había contado a su hermana que había cogido con Martín, Florcha no paraba de hacerle preguntas.

“¿Cómo fue? ¿Te gustó? ¿No los vio nadie? ¿Cómo se siente?”

Agus le respondía, y positivamente. Florencia empezaba a tener ganas de experimentar también, pero no estaba preparada todavía. Ése era un paso muy grande. Además sabía que con su hermano no podía coger. Estaba deseando tener novio para tener sexo…por una parte quería, su hermanito casi se la había metido en el baño de la tía, y le había encantado… además de lo que le decía su hermana, de lo bueno que había sido que se la coja Martín. Pero por otro lado, aún tenía mucho miedo de dejar de ser virgen y que alguien entrara en ella por primera vez.

Aquel día por la noche, una amiga de Agustina la invitó a salir a bailar. Ella aceptó. Quería despejarse de tantos líos en su mente. Le preguntó a su hermana si quería ir, pero Florcha estaba terminando su período y aún no se sentía del todo bien. Entonces la mayor salió por la noche con su amiga.

Entraron a uno de sus boliches preferidos. Apenas ingresaron, a Agustina le llegó un mensaje al teléfono. Era su novio. Le preguntaba dónde estaba y qué estaba haciendo. Ella ni le respondió.

Diez minutos más tarde, el novio la llamó a Agus. Atendió, y le dijo que estaba en el boliche con una amiga. Le preguntó si quería que vaya para allá… Agustina no sabía que decirle, no lo quería ni ver, pero no se animaba a decírselo. Después de algunas idas y vueltas, su novio apareció por el lugar.

La encontró a Agus y la saludó con un beso en la boca, y saludó a su amiga. Después, se fue a saludar a unos amigos. Agustina comenzó a beber alcohol, cualquier bebida, estaba muy confundida.

Mientras hablaba con su amiga, veía como su novio miraba a otras chicas. Incluso se puso a hablar ‘muy juntitos’ con una. Esto la terminó de desesperar. Después de un tiempo, ya estaba media mareada por el alcohol. Pasó un rato más con su amiga, hasta que otro chico, más grande, se acercó, y quiso tratar de chamuyar a Agustina. Si algo no le faltaban, eran hombres a su alrededor.

Ella no se negó, para darle celos a su novio. El muchacho, todo musculoso, agrandado, empezó a pedir tragos para los dos, él pagaba.

Mientras hablaban de cualquier tontería, Agustina le seguía la corriente en la conversación, sin interesarse, mientras se tomaba un trago tras otro. En algún momento, el novio de la chica vió lo que pasaba, y se metió. Cruzó palabras con el tipo que intentaba chamuyarse a su novia, para dejar las cosas en claro.

En fin, tras toda esa situación, el novio dijo que ya era suficiente, y le dijo a Agustina que la llevaba a casa. Ella, ya cansada de tanta tontería por esa noche, aceptó.

Su novio la ayudó a subirse al auto, porque estaba media mareada. Pero no la llevó a su casa. La llevó hasta la casa de él.

– ¿Para que me traés acá?-Le preguntó Agustina.
– Hoy no están mis padres.-Respondió su novio.
– ..Quiero ir a mi casa!-Exclamó la chica.

El chico apagó el motor y se bajó del auto. Abrió la puerta de su casa, y la llevó a su novia en brazos, adentro. La metió en su cama, y la comenzó a desvestir.

Agustina no tenía ganas de tener sexo, pero que remedio. Su novio le sacó la ropa, dejándola en ropa interior. Agarró un preservativo, ya la tenía parada, y se lo colocó en su pene.

Se puso encima de Agustina, le bajó la tanga y en posición ‘misionero’, se la metió, así nomás.

– Aia.. me duele estúpido!-Dijo Agus, que no estaba excitada ni lubricada.

El tipo ni la escuchó, siguió moviéndose encima de ella, metiéndole la verga en la concha. Después de unos minutos, la chica empezó a humedecerse.

Luego de 5 o 10 minutos, cuando Agus se estaba empezando a calentar, su novio empezó a resoplar, y se corrió, acabó en el condón, mientras se la cogía. Se tumbó encima de ella, ya cansado, luego de acabar.

Agustina se lo sacó de encima, empujándolo para el costado. Recién se estaba excitando, y su novio ya había terminado.

Se tocó el clítoris fuerte, masturbándose ella misma, mientras le preguntaba a su novio si le iba a echar otro polvo.

– ¿Vas a seguir o te vas a dormir como siempre?-Le preguntó.

El chico ni respondió. Cerró los ojos, desnudo, aún con el preservativo puesto, ya durmiéndose. La adolescente se levantó de la cama, y dejó a su novio, dando por finalizada la relación.

– ESTO SE TERMINO, IMBÉCIL. SOS UN TARADO, CHAU!!.-Dijo Agustina gritándole, enojadísima y caliente, de bronca y de excitación.

Se vistió como pudo, y salió de la casa de su novio, caminando con dificultad. Pidió un taxi, se subió, y pidió que la lleven a su casa. En todo el trayecto hasta su casa, pensaba en qué iba a hacer ahora. Estaba muy enojada, y muy caliente… estaba excitada. Ya se había cansado de no disfrutar del sexo, de no tener orgasmos mientras cogía… estaba cansada de que se la cojan mal. Algo que con su hermano, había disfrutado plenamente.

Pagó el taxi y entró a casa. Le costó meter la llave en la cerradura. Luego, dejó la cartera en la mesa del living, se quitó sus zapatos, y caminó por el pasillo. Iba a ir a su habitación a masturbarse en la cama y dormirse, pero cuando cruzó por la puerta de la habitación de su hermano, pensó unos segundos, y la abrió.

Tenía muchas ganas de pija. De tener una pija dura y grande adentro de la concha. De que le den mucho placer. Estaba decidida a romper todas las normas y reglas del incesto.

Caminó hasta la cama, encendió la luz de la mesita, y sin hacer ruido, lo tocó en los hombros a su hermano, llamándolo en voz baja para que se despierte. Estaba cerca de amanecer ya.

El chico fue abriendo los ojos, sin entender lo que sucedía. Lo primero que vió, fue a su hermana sacándose la remera y levantándose la falda, mostrándole la cola, parada al lado de su cama, inclinada. Estaba en corpiño y con la faldita.

Martín vió eso y se le puso a mil el corazón… Agus se inclinó más, aún de pie, casi poniéndose en cuatro, con la falda completamente levantada. Su hermanito le veía toda la cola y los muslos, estaba con una tanga negra.

– ¿Querés cogerme pendejo?-Le preguntó Agustina, con la concha caliente.

El chico pensó que era una broma o algo. Se levantó como un rayo de la cama, sin saber que hacer. Estaba casi sin ropa, sólo con un calzoncillo, con el pito parado haciendo presión bajo la tela. Se quedó de pie, mirándole la cola a su hermana.

– ¿Es… en serio Agus?…¿Qué pasó?… ¿Por qué ahora?… ¿Qué hora es?-Preguntaba Martín, sin entender lo que su hermana le pedía.
– Ay.. después te explico hermanito.. ahora necesito que me cojas.. por favor…-Dijo Agus en voz baja y casi suplicando.

Agustina se fue bajando la tanga de a poquito, para calentar aún más a su hermano, mientras se la bajaba, un hilito de flujo quedó colgando entre los labios vaginales y la tela negra de la tanguita. Se la sacó hasta los pies, dejándola en el suelo.

Se agachó y agarró la tanga, se volteó ahora mirando de frente a su hermanito, se puso la tanguita húmeda en la boca y la mordió, mirándolo a él. La tiró al piso, y se arrodilló en la cama de su hermano, sobre el borde, poniéndose en cuatro, para que se la cojan.

Martín miraba estupefacto, Agustina ya estaba en cuatro como perrito, arrodillada en el borde de la cama, separando las piernitas, esperando recibir pija como una puta.

– ¿Me vas a coger o no?-Preguntó Agus, que ya estaba lista.
– Pero… el incesto…está mal… la sociedad… la ley.. -Dijo Martín, recordándole las palabras a Agus que siempre le decía.
– Me importa una mierda!.. No me importa la sociedad, no me importa que esté mal!.. ¿me escuchaste? Nada más quiero que me cojas toda pendejo!-Replicó Agustina.
– ¿Y si nos descubren?…dijiste que podríamos tener problemas graves…
– No hagas ruido! Mami y Florcha están durmiendo, si no hacemos ruido no pasa nada hermanito… dale que ya estoy mojada!

Martín no dijo más nada, convencido por su caliente hermana. Ella estaba desesperada y necesitaba pija, y él debía dársela. Se sacó el calzoncillo, quedándose completamente en pelotas, con la verga apuntando para delante.

Se acercó hasta ponerse bien detrás de ella. La conchita le brillaba de humedad. Era tremendo ver a su hermana en esa posición. El chico se puso algo de baba en la punta de la pija, y se la puso en la concha. Puso las manos en las caderas de su hermana, y empujó para adentro, metiéndosela toda, abriéndole los labios rosaditos e hinchados, llenos de flujo.

– Mmmm…sii… cojeme como te enseñé hermanito…

Ahora Martín tenía casi toda la pija clavada adentro de Agus. La chica volvió sentir la concha llena, repleta de carne… que gusto le daba.

El adolescente la fue sacando, y luego se la enterró de vuelta, sintiendo como esa conchita le envolvía y apretaba la pija, dándole placer.

Los dos trataban de no hacer el más mínimo ruido, al otro lado estaba el cuarto de las chicas, y más atrás el cuarto de mamá, así que debían coger en silencio.

Agus cerraba los ojos mientras disfrutaba al fin de una buena pija entrándole, el chico se esforzaba en hacerlo lo mejor posible, mientras la tenía agarrada de las caderas, aumentó el ritmo, cogiéndosela más rápido.

– Ohhh… así hermanito… así… más.. dame más fuerte…-Susurraba Agustina en voz baja.

La chica apoyó la cabeza en el colchón, al escuchar lo que le pedía su hermana, Martín se concentró mucho para cogérsela bien. Ahora aumentaba el ritmo, cada vez que se la metía, las piernas del chico chocaban contra el culo de Agus, y los huevos golpeaban la conchita, cerca del clítoris, dándole a la chica aún más placer.

Agustina estaba cerca del orgasmo, tenía la cara apoyada en la cama, con los ojos cerrados y la boca abierta, disfrutando de que su hermanito se la coja toda.

La pija le entraba y salía sin problemas, estaba re mojadita, esos labios rosados estaban hinchaditos, mientras el muchacho no paraba de moverse, atrás y adelante, cogiendo a su hermana.

La puerta de la habitación había quedado un poco abierta, si mamá por alguna razón se levantaba y pasaba por allí, vería a sus hijos cogiendo!

El chico ya se la estaba cogiendo muy fuerte, hacía ruido cada vez que su pubis chocaba contra la cola de Agus. Ella ya estaba a punto del orgasmo, llevó una mano a su entrepierna, y con dos dedos en su clítoris, se masturbaba mientras su hermano le daba al máximo.

– Au…ahhh…ah… que bien que cogés pendejo de mierda…

Inmediatamente, Agustina se vino, mientras Martín continuaba penetrándola, ella tuvo el primer orgasmo, mientras hacia fuerza con la vagina y le apretaba el pito a su hermanito.

El esfuerzo que estaba haciendo el muchacho se hacía notar, ya estaba por terminar también, así que se la sacó de golpe de la concha, mientras ella se reponía de su tremendo orgasmo.

El muchacho se la quedó mirando, su hermana mayor tenía la conchita un poco abierta, toda rosada y brillosa, y él tenía su pija también llena de flujos. Respiró hondo.

– Metémela de nuevo… dale hermanito…-Suplicaba Agustina.
– Ahí te la pongo Agus.. ahí te la pongo toda…
– Mmmmhhhh…-Gemía ella.

Martín se agarró el pene con un par de dedos, volvió a acercarse a ella, y se la metió toda en la concha. La chica suspiró, su hermano volvió a agarrarse de sus caderas, y a cogérsela fuerte.

Era demasiado placer tener a su hermana en cuatro en su cama… Agustina ya tenía la conchita muy abierta, mientras le entraba toda esa pija, se le estaba poniendo colorada.

Ella agarraba con fuerza la sábana de la cama, mientras su hermanito se la cogía, ya se escuchaba el ruido de sus piernas y su pubis chocando contra la cola de Agus…

Plaf, plaf, plaf…

Estaban haciendo ruido, pero a ninguno le importaba.

– Ayy sii.. así.. así me gusta que me cojan…

La cama también empezaba a hacer ruido, la madera y el colchón se movían con los fuertes movimientos, y eso provocaba un ruidito que se debía escuchar desde las otras habitaciones.

– Uhh… uhhh… uhhh…-Gemía ella.
– Ohhh… ya voy a acabar hermanita… oh…
– No.. me acabes.. adentro… ohhhh… por favor..
– …¡¿Querés tomar la leche Agus?!
– Mmmm… ¿me la vas a dar en la boca?
– Siii.

Martín, ya sintiendo el inminente orgasmo, se movió para atrás, sacando la pija de la chochita mojada de su hermana, dejándosela bien abierta.

Agustina se dio la vuelta rápidamente, sentándose en la cama, en el borde, de frente a él.

Abrió la boca y sacó la lengua afuera. Su hermanito se acercó, y le metió el pito en la boca, ella la cerró, y con sus hermosos labios le apretó todo el tronco… enseguida el muchacho no pudo más, y todo el semen le empezó a brotar, mientras Agus se lo tragaba todito, un chorrito tras otro.

Martín acababa adentro de la boca de su hermana, mientras ella lo miraba, con la boca llena de pija, tragándose toda la leche caliente.

Cuando terminó, la chica sonrió, y él le sacó el pito de la boca… lo tenía repleto de babita y semen… Agus le pasó la lengua por todo el tronco y el glande, limpiándoselo todo.

Le había pegado una cogida tremenda a su hermana.

Se quedaron los dos así, quietos… respirando, mirándose. A Agustina le chorreaba un poco de lechita por los labios. Estaba muy contenta. Por fin estaba bien cogida.

A Martín se le empezaba a poner blanda la pija ya. Agus se movió un poco en la cama, agarró la almohada y apoyó la cabeza encima, se acostó boca arriba, y abrió sus piernas frente a él.

– ¿Me vas a echar otro polvo hermanito? Quiero más!

Al chico le dio un golpe de adrenalina. Era su hermana, era su cama, era tan morboso y prohibido, era tan caliente, que a Martín se le estaba poniendo dura de nuevo, enseguida.

– Subite a la cama pendejo.. vení.-Dijo Agus.

El chico lo hizo, se subió a la cama y se arrodilló entre las piernas abiertas de su hermana. Ya la tenía casi erecta por completo.

Agustina llevó una mano a su depilada entrepierna, y se acariciaba el clítoris. Luego, se abrió la concha con los dedos, la tenía muy mojada y excitada, hinchadita.

– ¿Te gusta mi chocha?
– Mucho.. me gusta mucho Agus!
– ¿Querés meterme tu pito de vuelta?

Martín le dijo que sí moviendo la cabeza. Agustina le agarró la pija con los dedos, y ella misma se la puso en la entrada de su concha. Martín sólo empujó para adentro, metiéndole media pija, ya bien parada.

Ahora notaba como la abertura de esa vagina estaba más abierta, y trató de moverse nuevamente dentro de ella.

Ahora sentía su pija mucho más sensible, luego de la primera acabada. En esa pose de ‘misionero’, podía verle la cara toda excitada a su hermana, la notaba un poco transpirada, y las grandes tetas bajo ese corpiño negro, se veían tan sexys…

Ya se estaba moviendo, esta vez más despacio, cogiéndose a su hermanita en su cama, metiendo y sacando su pija dura de esa deliciosa conchita rosada. Cada roce dentro de esas calientes paredes vaginales era una delicia.

Se la metía toda, y se la dejaba unos segundos toda clavada. A Agustina eso le encantaba. Le gustaba mucho sentirse llena de pija, tenerla toda adentro.

– Ahhh.. me encanta tu pito… me encanta lo grande que lo tenés…-Decía la chica en voz baja.

Cada vez que se la ponía hasta el fondo y chocaba contra ella, las tetas se le movían bajo el corpiño.

Agustina estiró la mano hasta el cuerpo de su hermano, con la palma abierta de su mano, le acariciaba el pecho… a pesar de su corta edad, lo tenía marcadito… bajó y le acariciaba el abdomen, alcanzaba a notarle ligeramente los abdominales… nunca se había fijado bien. Ella se calentó aún más notando eso.

Ahora el chico se empezó a mover más fuerte, casi como antes, tratando de cogerse bien a su hermana. Ella suspiraba mucho ya. Estaba cerca de otro orgasmo. Mientras estaban cogiendo, ella lo detuvo.

– Pará un minuto pendejo.. pará.

El chico se detuvo, sacándole la pija de la concha. Agustina levantó las piernas, y se las puso en los hombros a su hermano.

– Agarrame de las piernitas hermanito… te las voy a poner en los hombros…

Ya con las piernas de la chica levantadas, apoyadas en los hombros de su hermano, el chico se las agarró.

– Ahora vas a sentir mi chochita más apretada.. te va a gustar!

El muchacho se extrañó con esa pose rara, pero no pensó demasiado. Con las tremendas piernas de su hermana en sus hombros, le puso la cabecita roja e hinchadita de su pija en los labios vaginales de Agus, que ahora los tenía bien cerraditos.

Se la apoyó y empujó para adentro, su pija se iba abriendo paso entre los labios rosaditos de su hermana… estaba re apretada ahora.

– Uffff… dios!-Exclamó el chico, cuando le pudo meter la pija entera adentro.

Ahora se la metía y sacaba con más dificultad, en esa pose la concha de su hermana estaba muy cerradita… le estaba dando muchísimo placer. Agus la sentía toda calentita adentro y se moría de placer sintiendo como la dura pija de su hermanito menor le abría toda la conchita.

Martín se movió más rápido, ahora la estaba cogiendo fuerte, su hermana no paraba de gemir en voz baja como una perrita. La cama hacía ruido, el chico le agarraba fuerte las piernas mientras se la metía, dándole placer a ella.

Agustina se metió la mano entre las piernas tocándose el clítoris, y la chica llegó a otro orgasmo.

– MMMMMhhhh…
– Shhhhhh.

La adolescente no pudo evitar gemir fuerte, con la boca cerrada, al estallar en otro estupendo orgasmo… le indicó a su hermanito que pare de cogérsela, porque tenía la concha muy sensible ya.

Martín sacó su pene de adentro de ella, y le bajó las piernas de los hombros. Agustina quedó descansando unos segundos despatarrada en la cama, con la concha abierta y húmeda… El chico aún estaba muy caliente, a punto de la segunda acabada.

Pronto ella se repuso, mirándolo a su hermano.

– ¿Querés acabar pendejo?
– Sii.
– Como fuiste tan bueno conmigo… y me cogiste tan bien… te voy a hacer un regalo…

Agustina lo empujó a su hermano, haciéndolo acostar boca arriba. La pija apuntaba al techo.

Ella se inclinó sobre él, apoyándole las tetas en la pija, sin sacarse el corpiño.

Martín suspiró cuando su pito se rozó con las grandes tetas de su hermana.. dios santo.

La chica agarró la pija dura con la mano, y mientras lo miraba a los ojos a él, se la puso entre las tetas, en el medio… ella movía el pito de su hermanito, golpeándoselo en las tetas, en el corpiño… metiéndoselo en el medio de ambas…

– Ohhh…

A Martín le temblaba el cuerpo ya…

– ¿Querés ensuciarme las tetas con tu leche?
– Ahhhh… sii.. si quierooo…
– Mmm… entonces acabame las tetas chanchito..

Agustina le golpeteó la pija entre sus tetas dos veces más, y el chico comenzó a derramar leche caliente… ella seguía agarrándosela, se la dejó entre las tetas, mientras el semen le caía entre sus pechos y en el corpiño… algunos chorros se le metían entre medio.

– Cuánta lechita nene…-Dijo Agus, pasándose la pija por las tetas, embardunándose toda de semen.

Martín casi no podía respirar. No podía imaginarse tener tanto placer. Agus le soltó la pija, que cayó ya rendida sobre su pubis.

La chica se levantó de la cama, completamente satisfecha, con las tetas llenas de leche de su hermano. Agarró la tanga, se la puso, y miró al reloj.

– Uhh ya van a ser las 6:30! Dale que mamá ya se va a despertar!!!

Martín se sorprendió. Su madre ponía el despertador siempre a esa hora para despertarse para ir a trabajar. El chico agarró su calzoncillo y se lo puso. Luego, se tapó con la sábana.

– Hasta mañana hermanito!
– Hasta mañana Agus.

Su hermana salió así, con la falda ya acomodada de nuevo, en corpiño, con el pecho y las tetas llenas de leche. Fue hasta el baño, agarró unos pañuelitos de papel, y mientras se miraba al espejo, se limpiaba las tetas. Pensaba en lo bien que se la había cogido su hermanito… sonrió, ya con los pechos limpios, y se cepilló los dientes.

Una vez que salió del baño, ya caminando por el pasillo, se encontró con su madre, que recién se levantaba!. No pudo evitar ponerse nerviosa.

– ¿Vos hiciste esos ruidos nena?-Le preguntó mamá, que se había despertado escuchando los ruidos de la cama mientras cogían.
– ..Ahh.. sí… es que me choque contra la mesa…estoy algo mareada-Mintió Agustina.
– Ay ay ay… no me gusta que tomes tanto, hija.

Agustina se metió en su pieza… ni se había dado cuenta que hizo tanto ruido. Pero no le importaba. Se acostó en su cama, contenta, súper satisfecha, y bien cogida.

Había roto todas las barreras del incesto… ahora ya no había marcha atrás.

::::::

Tras varias horas de sueño, Florencia fue la primera en despertarse, y fue quien preparo la comida al día siguiente. Agustina se despertó con un montón de mensajes en su celular, provenientes de ahora su ex novio. Casi ni los leyó, no quería saber más nada con él. Se despertó muy alegre, con un poco de culpa, pero feliz.

Se dio una ducha rápida, salió del baño en ropa interior y saludó a Flor.

– ¿Porque estás tan sonriente?-Le preguntó Florencia.

Almorzó con su hermana, y allí le contó como se la cogió Martín anoche, cuando llegó de la fiesta, y cómo había dejado a su ex.

Terminaron de comer y se quedaron hablando las dos en el sillón del living, mientras Agustina le contaba todos los detalles de lo bien que se la había garchado su hermanito.

– Ya sabes Florencia.. esto.. a nadie!!!-Le dijo Agustina.
– Ya sé tonta!… contame más, cómo estabas vos?
– Así mirá..

Agustina se dio la vuelta y se arrodilló en el sillón, poniéndose como perrita.

– ¿Ves Flor?.. Yo me puse así en la cama.
– Y él estaba acá atrás, no?-Dijo Florencia, sentada al lado de ella, apoyándole una mano en la cola a Agus.
– Sí!.

Agustina solo estaba en ropa interior, Florcha le agarró la bombachita a su hermana, y se la bajó un poco.

– ¿Te la metió por la concha?-Le preguntó Florencia.

Agustina respondió que sí con la cabeza, mientras su hermana se puso detrás y le miraba la conchita. Se la tocó un poco con un dedo, notándola ligeramente húmeda.

– ¿Estás excitada Agus?
– Si… me calenté contándote todo!
– Yo también me mojé..-Dijo Flor.

Florencia se la siguió acariciando, pasándole la yema del dedo por los labios vaginales.

– Ay me dieron ganitas de chuparte la concha!-Dijo Flor.
– Mmm, ¿si?
– Sii.. puedo?
– Si.. dale!

Florencia se puso detrás de su hermana, le bajó la bombacha hasta las rodillas, puso sus manos en las piernas de ella y hundió su cara en la cola de su hermana. Sacó la lengua afuera, y se la pasó por la concha, por la parte donde tenía el agujerito.

– Uhhhmmmm-Gimió Agus.

Mientras Florcha le comía la concha a su hermana mayor, se despertó Martín. Fue hasta la cocina sólo en boxers, vió su plato de pastas y lo metió al microondas. Escuchó algunos ruidos en el living, se acercó hasta allí, y se quedó totalmente sorprendido por lo que vió. Sus hermanas jugando en el sillón… inmediatamente Agus lo vió y le sonrió.

El chico se olvidó de la comida y se acercó, hasta sentarse en el sillón al lado de ellas. Florencia tenía la cara metida entre las piernas y la cola de su hermana, mientras sacaba la lengua y se la pasaba a lo largo de toda la concha a Agustina.

El muchacho miraba, con el bulto abultado, viendo esa imagen tan excitante… él también quería probar la concha de Agus!

– ¿Te gusta que te hagan eso?-Preguntó el chico, un tanto sorprendido.
– Muchoo hermanito!.. ¿Querés probar?-Le preguntó Agustina.
– Sii.

Martín observó unas veces más como Flor le pasaba la lengua, y ahora le tocaba a él. Florencia salió de entre las piernas de su hermana, y se metió el chico. Puso sus manos en los cachetes de la cola de Agustina, y le empezó a lamer toda la concha a su hermana, que ya estaba mojadita por la babita de Flor.

El adolescente ahora disfrutaba de lamer esa hermosa conchita rosada que ya anoche se había cogido… le pasaba la lengua por todos los labios, mientras Agus suspiraba, con las manos puestas en el respaldo del sillón, totalmente excitada.

Florcha pidió permiso, su hermano se movió un poco, y la menor volvió a colocarse en posición para lamerle otra vez esa zona.

– Meteme la lengua adentro…mmm!

Florcha hizo caso, y trató de meterle la punta de su lengua caliente adentro del agujerito de la concha… se lo metió un poco, y se la sacó de nuevo. Agustina estaba muy caliente ya… estaba gimiendo mucho.

– Así hermanita?-Le preguntó Flor, mientras le metía y sacaba la lengua de la concha.
– Siii… mmmm más Flor… más adentro metemela…

Florencia hizo un esfuerzo para meterle aún más la lengua adentro de la concha a su hermana… se la metió hasta la mitad! Agus tenía la conchita re excitada y mojada… Florcha se cansó un poco, y descansó, sacando la cara de entre las piernas de su hermana. La concha le quedó chorreando babita para abajo.

Martín vio eso y le fue imposible resistirse. Se sacó el bóxer hasta los pies, se lo quitó, quedándose completamente desnudo, con la pija parada apuntando a esa conchita babeada. Se acercó a ella, y le pasó la punta por la concha…

– Mmm ya me la querés meter otra vez chanchito…
– Quiero cogerte toda Agus!…
– Ahhh… me encanta lo dura que la tenés!

Martín, ante la mirada de Florcha, le pasaba la pija por los labios vaginales a Agustina, sintiendo todo bien húmedo… la chica cerraba los ojos, ya con muchas ganas de tenerla bien adentro.

– Dale cogeme pendejo…-Dijo Agustina suspirando.

El chico apuntó bien a la entrada de la vagina, y ya se la iba a meter.

– ¿Te coge sin preservativo?-Preguntó Florcha.
– Si.. me encanta así!.. Mientras no me acabe adentro de la concha no pasa nada…
– Agus.. si querés.. podemos usar…
– No! Me gusta así, nada más no me acabes adentro pendejo! ¿Entendiste?
– Si!

Mientras Florcha miraba y se tocaba ella sola, Martín empujó hacia delante y le fue metiendo la pija bien dura adentro de la conchita mojada a su hermana… deslizándose completamente sin problemas.

A Agustina le encantó volverse a sentir llena de esa pija… entrando en su interior, tan caliente, tan dura… ahora deseaba ser penetrada como anoche. Otra vez se estaba dejando coger por su hermano.

El adolescente se la metió entera, hasta chocar sus piernas contra las de ella, y la saco un poco, para volverla a meter, y así comenzar a cogérsela.

Mientras apoyaba sus manos en las caderas de la chica, se la cogía a su hermana mayor que estaba en cuatro, arrodillada en el sillón, gimiendo y moviéndose hacia atrás y adelante.

Cada vez que se la metía, la conchita se abría comiéndose toda la verga, poniéndose cada vez más abierta. Martín suspiraba con tanto placer, le estaba gustando mucho. Florencia miraba como el pito de su hermano entraba y salía de la mojada concha de Agus.. se veía tan lindo, tan excitante, que ella se tocaba el clítoris mientras miraba, mojándose entera.

– Ahhhhhh… mmmmm… así.. así hermanito…-Gemía Agus.
– Ohh..!!

Mientras cogían, el celular de Agustina comenzó a sonar. El chico detuvo sus movimientos, dejándole la pija bien clavada en la concha, pero quieto. Agustina miró su teléfono, vió que era su ahora ex novio quien la estaba llamando, hizo un gesto molesto y atendió. Se puso el teléfono en la oreja, mientras permanecía en cuatro, con la pija de su hermano enterrada en la concha.

– Hola..?
– Hola mi amor, tenemos que hablar!-Dijo su ex.
– No tenemos nada que hablar, no quiero seguir!-Le replicó Agustina.

Martín solo esperaba, con su miembro bien calentito adentro de su hermana… se empezó a mover otra vez, pero ahora bien despacito y lento… sacando y metiendo su pija en esos labios rosaditos e hinchados, llenos de flujos. Agustina lo tocaba con la otra mano, y le decía que pare un minuto.

– Podemos arreglarnos, no seas así…
– No, no podemos!

El muchacho no quería parar, así que mientras Agustina seguía hablando con el novio por teléfono, continuó cogiéndosela, metiéndole la pija en la conchita rebosante de placer.

– ¿Por qué no querés seguir Agu? ¿Qué hice mal? Decimelo por favor…-Le decía su ex.
– Porque te portás como un imbécil!

Cada vez que se la metía hasta el fondo, sus piernas chocaban contra la cola de su hermana, haciendo ruidito. Ahora se la metía más rápido, mientras Agus trataba de no gemir, pero le costaba.

– Voy para tu casa, quiero arreglar esto!-Le dijo su ex novio.

Agustina le iba a contestar, cuando Martín se la puso toda y ella no pudo evitar gemir.

– Ahhhh… No, no vengas, no quiero hablar con vos!-Le respondió tras el gemido.

Martín se movía muy rápido y se la cogía más fuerte, la chica se movía toda tratando de sostener el teléfono en su oído, y no podía parar de gemir. Se estaba cogiendo a su hermana mientras ella hablaba por teléfono con su ex novio.

– Ohh… ahhmm… ayy…

Su novio al otro lado del celular estaba escuchando los gemidos.

– ¿Te pasa algo mi amor?

Agustina ya tenía ganas de decirle que se la estaban cogiendo como él nunca lo había hecho!

– Uhh… no.. nada!

Su hermano ya estaba cerca de terminar, le estaba cogiendo esa delicada conchita como a ella le gustaba, y obviamente Agus también estaba a punto de su orgasmo.

Agustina le cortó a su ex, dejó el celu tirado en el sillón, y se llevó sus dedos a su clítoris, mientras se venía con la pija de su hermanito adentro.

– Ohhh!… uhhhh.. dale pendejo, cogeme más.. cogeme!-Rogaba Agustina con voz de nena.

Eso fue suficiente para el chico, que le reventó la concha con dos o tres bombeadas bien fuertes y sacó la pija, se pajeó en el culo de su hermana, mientras toda la leche caía en los cachetes de la chica, que se convulsionaba por su orgasmo…

Martín terminó de sacudirse su miembro, apretando hasta que saliera toda la leche sobre la cola de Agus, y ella terminaba de temblar tras su orgasmo.

Agustina se tocó la cola con sus dedos, notando todo el semen calentito de su hermano.

– Ufff.. y eso que recién me duché.. ahora me tengo que bañar de vuelta.-Comentó Agustina entre sonrisas.

Martín se volvió a poner su ropa. Florcha estaba re excitada con todo lo que había visto! Sentía la chocha tremendamente mojada, los pezoncitos bien duros, la bombachita la tenía empapada… ella también ya quería coger como sus hermanos!

– Yo también quiero coger!-Exclamó Flor.

Agustina y Martín se la quedaron mirando…

– No podés hermanita…-Le dijo Agustina.
– ¿Por qué no, Agus? No es justo que ustedes cojan y yo no!
– Porque sos muy chica todavía…
– No soy chica! Tengo 19!!
– Y bueno!.. todavía sos muy pendeja para coger hermanita..
– Si vos ya cogías mucho antes… sos re tramposa.
– Bueno, por eso!.. Tu primera vez tiene que ser con el chico adecuado, con quien sea tu primer novio… no con tu hermano!

Florencia decidió no seguir con la discusión. Indudablemente que quería coger ya, necesitaba ella también ser penetrada…le dieron ganas de decirle a Agustina “Bien que vos dejaste que nuestro hermanito tenga su primera vez con vos, forra!”.

Agustina se fue a bañar… le había quedado la conchita toda colorada y muy sensible! Su hermano se la había re cogido varias veces en poco tiempo, estaba re satisfecha y contenta. Se limpio toda la leche de la cola mientras se bañaba, luego se secó y se puso un bikini, Flor también, y ambas salieron al patio a tomar sol.

Después, esa noche, a Agustina le bajó la regla, confirmando finalmente que no estaba embarazada. Nunca había estado tan feliz de que le viniera.

::::

Al día siguiente, todo parecía normal. Cuando se despertó Martín, se levantó con ganas de cogerse a su hermana. De sólo pensarlo, se le puso bien dura… se quedó pensativo en su cama, antes de levantarse. “Ya soy un hombre… ahora cojo!.. Ya estoy cogiendo!..” Todavía no podía creerse como había esperado tanto tiempo que llegaran estos momentos, tantas pajas viendo porno, en Internet o revistas, o imaginándose a las compañeras de la escuela…ahora ya cogía! Y encima se cogía a la hermosura de su hermana mayor… Se levantó de la cama súper contento, pasó por la ducha, y luego se sentó a almorzar con Florcha. Estaban los dos sentados en la mesa de la cocina, comiendo.

– Agus no va a venir a comer?-Preguntó Martín.
– No se siente bien…-Respondió Florcha.
– Que.. ahora.. ella está…?
– Si, tontito!-Le respondió Florcha riéndose.

Martín también se rió, aunque no le agradaba mucho que su hermana mayor estuviese en su periodo! Tenía muchas ganas de coger, pero no iba a ser posible, al menos ese día…

Encima Florcha estaba re caliente, tenía muchas ganas de coger, no soportaba ser la última en todo… de a ratos se hacía la tonta y lo miraba con lujuria a su hermanito, o se daba vuelta para mostrarle la cola.

– Que lindo día, quiero aprovechar para tomar sol hermanito.-Dijo Florcha, mientras lavaba los platos.
– Sí, hay mucho sol…

Florencia se fue hasta su habitación, se iba a poner un bikini, pero no estaba segura cual ponerse. Se le ocurrió una idea, para calentar a su hermano. Se puso un bikini y llevó otro hasta la cocina, donde estaba Martín mirando tele.

– Eu pendejo… no sé que bikini ponerme!

Martín la miró, Florcha estaba en bikini, era de color azul con puntitos blancos… estaba tremenda.

– ¿Te gusta ésta que tengo puesta?.. ¿o te gusta más ésta?-Dijo Florcha, señalándole la otra bikini, que era completamente roja.
– …No sé…

Florcha se quitó la que tenía puesta, se sacó la parte de arriba, quedándose en tetas, y luego se sacó la parte de abajo… estaba completamente desnuda frente a su hermano! Martín le miraba ese pubis oscuro y lleno de pelos… que excitante era. Enseguida la chica se puso el otro bikini rojo.

– Ése me gusta más, Flor!

Sin más, Florencia dejó la azul en su habitación, y luego de un rato fue a pasar la tarde al patio, había dejado a su hermano con la pija dura, mostrándosele en bolas a propósito…

Se puso protector solar, luego puso una toalla sobre el césped y se acostó boca arriba, bajo el sol. Hacía mucho calor.

Tras un rato viendo televisión, Martín tomó un poco de agua, y fue para el patio también, estaba aburrido. Acomodó una reposera, y se sentó sobre ella. Sólo tenía una malla. Estaba al lado de su hermana, pero en la sombra que daba la casa. La miraba… ella tras un rato, se dio la vuelta, acostándose boca abajo. Ahora le veía la tira del corpiño roja en la espalda, y la colaless en el culo… evidentemente le quedaba algo pequeña, porque se le metía casi entera entre los cachetes… al verla así, el chico se calentó mucho, ya tenía su miembro paradito bajo la malla.

Florencia giró la mirada y lo vió, sabiendo que la miraba. La chica se desató la tira del corpiño de la bikini, dejando su espalda desnuda. Tras un rato así, se agarró la colaless de la bikini, y se la bajó, sacándosela y dejándola a un costado. Estaba tomando sol desnuda.

– Cuidado que te puede ver el vecino!-Dijo Martín.
– Que me vea!…-Respondió ella sonriendo.

El tapial que separaba su patio del patio del vecino, no era tan alto. Si alguien trataba de espiar por encima, podría llegar a ver a Florcha desnuda tomando sol, acostada… el vecino tenía sus años, quizás unos cuarenta… a Martín le sorprendió lo puta que estaba siendo su hermana. No aguantaba más, ya viéndole la cola desnuda. El muchacho se bajó de la reposera, y se sentó en el césped, al lado de su hermanita.

– Mirá si justo está en su patio y mira para acá, y te espía…
– ¿Vos decís que el vecino se va a calentar si me ve desnuda?-Preguntó Florcha, haciéndose la tonta.
– Si!… te llega a ver esta cola hermosa… a vos desnuda… yo creo que salta el tapial y te viola!

Los dos se rieron. La chica se puso un poco de protector solar en una mano, y se lo pasó por todo su enorme ojete, se lo pasaba por las nalgas… mientras, su hermano la miraba.

– ¿Te gusta que te mire, Flor?-Preguntó Martín.
– Sí… no te das cuenta que me saqué la bikini para vos?

Florcha quería provocarlo mucho… ella estaba muy excitada, estaba a punto de dejar de ser virgencita, quería coger, quería sentir lo que le contaba su hermana, una pija penetrándola…

Martín se puso a la altura del culo de su hermana. Ahora estaba al rayo del sol, le empezó a acariciar los gordos y excitantes cachetes, aún húmedos por la crema solar.

Florencia, aún acostada boca abajo, llevó sus dos manos a su cola, y con ambas, se abrió bien los cachetes. Martín ahora le veía bien el agujerito del culo y los labios de la concha cerraditos.

– Mirame ahí hermanito… ¿te gusta lo que ves?
– Sí Flor… me gusta mucho!
– ¿Y te gustaría cogerme?
– Obvio boluda… me encantaría!

A Florencia le gustaba escuchar que le diga eso… el chico estaba con la pija re parada, le dolía de lo dura que la tenía! Ya le brotaba mucho líquido pre seminal del glande. Mientras ella mantenía su ojete abierto, él le puso un dedo en el agujerito del culo… se lo pasó por ahí, y luego se lo bajó por la concha.

Se acomodó un poco, y puso su cara entre las nalgas de la chica, sacó la lengua afuera, y le lamió el culo.

– Mmmmm..-Gimió Florcha, con los ojos cerrados.

Martín le pasó varias veces la lengua por el orificio anal a su hermanita, dejándoselo lleno de babita…

– ¿Ahora no te da miedo que el vecino te vea chupándole la cola a tu hermana?-Dijo Florencia.

El chico se rió… y siguió lamiéndosela.

– Te va a hacer mal el sol hermanito, ponete protector, sino te vas a quemar!
– No pasa nada… es un minuto.
– Es que está re fuerte!

Luego de un rato chupándole el culo, sacó su cara de ahí y continuó con las caricias.

– Bueno.. creo que ya fue suficiente sol por hoy!-Dijo la chica.

Se levantaron los dos, y volvieron adentro de la casa. Tomaron algo, mientras avanzaba la tarde.

Florcha fue a su pieza, dejó la bikini, y volvió a la cocina desnuda. En el camino se puso un corpiño y una remera. Mientras su hermano le miraba el pubis, ella se puso una calza deportiva corta, sin nada abajo. Luego las zapatillas.

– ¿Vas un rato al gimnasio?
– Sí!
– ¿No te ponés nada debajo de la calza?
– No, es más cómodo así hermanito!
– Se te re marca la cola Flor!… te la van a mirar mucho.

Lo cierto es que estaba tremendamente caliente su hermana en calzas… la forma en que se le marcaba el culo era impresionante! La chica le dio un beso en el cachete a su hermanito, y se fue.

Una vez que llegó allí, inmediatamente ella se percató de todas las miradas de los chicos, había mucha gente.

Se puso a hacer ejercicio, mientras por dentro estaba loca de deseo. Martín se dedico a limpiar un poco su habitación… seguía muy caliente, y no paraba de imaginarse las cosas que podía llegar a estar haciendo su hermana con tantos chicos alrededor… se sentó en su cama, agarró el teléfono y le mandó un mensaje por whatsapp a Florcha.

“¿Estás pasando desapercibida? ¿O te están mirando?”

La chica, mientras estaba pedaleando en la bici estática, lo leyó riéndose.

“Me están re mirando! Está lleno de chicos”

Martín se bajó la malla, porque la pija le estaba apretando mucho ya.

“Cómo te gusta que te miren la cola, hermanita! ¿Qué estás haciendo?”

“Siiii…estoy en la bicicleta”

“Ahh!… Mientras pedaleas.. levantá un poco la cola así te la re ven..¿te animás?”

“Jajaja que malo sos! Obvio que me animo!”

Florcha se hizo la tonta, y mientras pedaleaba, levantaba un poco la cola.. de esa manera se le veía más, y casi todos los hombres del lugar no perdían detalle, haciéndose los distraídos…

Estaba re desatada… los chicos del gimnasio, el vecino, su hermano… daba igual… quería llamar la atención de los hombres.

“Ya lo hice, encima los miro por el espejo y me re miran!”

El adolescente ya se pajeaba mientras leía lo que su hermana le escribía.

“Que putita que estás, Flor!.. cuando vuelvas, te voy a chupar bien la cola”

“Mmm quiero!” Respondió ella, mojándose entera en el gimnasio.

“¿Estás excitada?”

“Sii, mal!”

“Bueno.. tené cuidado hermanita… que no le pase nada a tu calza porque andás sin bombacha! Imaginate si se te rompe o le pasa algo”

“Ay me estás asustando… es verdad! Un montón de chicos me verían la concha! Me muero jajaja”

Tras un par de intercambios más, Florencia terminó su rutina, y se volvió a casa… Martín estaba muy caliente. Ya era la tardecita, apenas la chica llegó a casa, tenía ganas de hacer pis y se metió al baño. Luego, tiró la cadena, se limpió y se subió la calza.

Ahora estaba parada mirándose en el espejo del baño, estaba un poco transpirada, justo cuando su hermano menor entró al baño. Se miraron, y el chico inmediatamente se puso detrás de su hermana, y sin decirle nada, le agarró la calza y se la bajó hasta los tobillos.

Martín se arrodilló en el suelo, de esa manera su cara quedaba a la altura del enorme culo de Florcha. Lo abrió un poco y le metió la lengua, comenzando a chuparle la cola otra vez… la chica permanecía de pie, agarrada del lavamanos, mientras la lengua de su hermanito jugaba en su agujerito.

Ella separó un poco las piernas. Su hermano le pasaba la lengua por el agujero del culo de una manera casi desesperada, Florcha se derretía de placer, le encantaba que le chuparan el culo.

Tras varios lengüetazos, la adolescente estaba completamente excitada… había calentado tanto a su hermano todo el día, que ella tampoco ya no daba más… Martín se desabrochó la malla, sacándose el pito afuera.

– Ahhhh…mmmmmmmmmmmmmm
– ¿Te gusta que te chupe la cola?
– Siii… uhhmmm sii.

El chico continuaba lamiéndole el culo a su hermana en el baño, cuando se puso de pie, apuntó su pija y se la puso sobre el ano.

– Ohhhh…-Gimió la chica al sentirla tan dura en su cola.

Florcha llevó sus manitos a sus cachetes y se abrió bien el ojete, su hermano se la ponía ahí, el agujerito del culo estaba todo lleno de babita… cada vez que Martín se la apoyaba y empujaba, el orificio se le abría ligeramente a la chica… jugaba con la punta de la pija empujando en ese culo que se estaba abriendo de la excitación…

Florencia sentía como su conchita estaba muy húmeda, muy excitada… sentir ese pito calentito y duro en su cola era tremendo…

– Mmmm… se te re abre la cola, Florrrrr…-Dijo Martín, mirando como el agujerito de su hermana se abría poco a poco cuando le apoyaba el glande.

Ya no aguantaba más, quería metérsela por el culo a su hermana… ella seguía abriéndose los cachetes, notando como la punta casi se le metía ya.

– Se me abre porque estoy re excitada hermanito…ahhh… deberíamos parar.. me la vas a meter!
– Te quiero coger Flor.. te la quiero meter bien en la cola…
– Ay no, basta pendejo!
– Si sos re putita hermanita..

Florencia se re calentó cuando escuchó que su hermano le dijo putita… quería coger, pero al mismo tiempo no se sentía lista, no le parecía la situación ideal tampoco.

El chico empujó más para adentro en esa cola babeada, notó como se le abrió un poco más, y la puntita del glande se le metió adentro!

– Ahhhh!!! Ay me duele hermanitoooo!!!

Martín no le hizo caso, la sacó y se la volvió a apoyar, el agujerito del culo de Florcha estaba un poquito abierto, sumado a la saliva que tenía tras la chupada que le dio su hermano, y lo excitada que estaba ella sintiendo la pija dura ahí…

– Paraaaa… en serio pendejo… todavía no estoy preparada para coger!
– Te la voy a meter toda en la cola Flor… te voy a culear!
– Noooo!!! Por favor.. mi primera vez tiene que ser con alguien especial… -Suplicaba Florcha.

El adolescente no le hizo caso, estaba tan caliente que sólo quería romperle el culo a su hermana virgen. Empujó más, y notó como su glande entero se metió adentro de la cola de Florcha!

– AHHHHHHHHHHHHHH ME DUELE!!! Me duele la cola!!!!!

Martín tenía la cabeza gordita y roja de la pija metida en el culo de su hermana, se lo abrió por primera vez! Le estaba haciendo el orto a su hermanita virgen de parada! Y en el baño.

A todo eso, mamá llegó a casa… cuando entró al living y puso sus cosas en la mesa, escuchó apenas el ruido del grito de Florencia cuando su hermanito se la metió en la cola, y fue a ver que pasaba. Le pareció que el grito vino del baño, se acercó hasta la puerta, la cual estaba cerrada, se notaba que estaba la luz prendida adentro.

– ¿Hija? ¿Estás bien?-Preguntó mamá detrás de la puerta.

Martín y Florcha se quedaron quietos como estatuas al instante. Se re asustaron. El chico tenía clavadita a su hermana en el culo…

Continuará…

Hermanas: tangas y bombachas XIV

Sábado, marzo 28th, 2015

Martín sintió que se iba, se le cerraron completamente los ojos sin poder hacer nada, y de pronto perdió la consciencia.

Agustina reaccionó, se detuvo, y se puso de pie, se dio la vuelta, y miró a su hermano ya con los ojos cerrados.

Florencia y su hermana, aún con la tanga corrida, ya ambas totalmente asustadas y desesperadas, se le pusieron cada una al lado del chico, tocándolo en los hombros y en la cara, sin que el muchacho se inmutase.

– Euuuu!!!!!!!!!!! Pendejo!!
– Ayyyyy que le pasa???!!!…
– No sé!!!!
– ¿Llamamos a mami?-Preguntó Florcha.
– Estás loca!!! Noooo!!!!!
– Pero si es algo grave???!!!!
– Andá al baño y traé alcohol y algodón!!!!-Le dijo Agustina a su hermana.

Florencia salió corriendo hasta el baño, abrió la puerta del mueble y sacó la botella de alcohol y un trozo de algodón. Inmediatamente regresó.

Echó mucho alcohol en el algodón, y se lo puso en la nariz a su hermano para que lo aspire.

– Dale.. despertate, despertate, despertate!!!-Lo animaba Agustina.

Mientras las dos trataban de reanimarlo, el chico volvió a sentirse consciente, recobró el sentido y notó estar aspirando alcohol, escuchó las voces de sus dulces hermanitas pero no entendía lo que decían. De pronto, abrió por fin los ojos.

– Al finnn!!!!!!!!!!!!
– Ufff… que susto nos diste hermanito!!!!! ¿Estás bien?

El chico se despertó, algo confuso… miró a las dos y ya reconoció lo que había pasado… Agustina le empezó a dar besos en la cara.

– Perdón… me maree mucho… auf, me duele la cabeza…
– Hubieras avisado antes!!!-Dijo Agus.
– ¡¿QUÉ?! Si te dije varias veces que pares!!!!
– ..Bueno!.. Perdoname hermanito.. estaba excitadísima!.. Me estaba gustando mucho jugar con tu pito…
– A mí también me estaba encantando!.. Pero me empecé a sentir mal…
– ¿Y ahora como estás?
– Creo que bien…aunque me duele mucho la cabeza.. y me sigue doliendo mi…-Martín miró su pija, ya poniéndose blandita.
– ¿Te duele?-Le preguntó Agustina, acariciándole la pija con la mano.
– Sí!.. Pero eso ciertamente no va a ayudar… me la vas a poner dura de nuevo!
– Si!! Tenés razón… perdoname!

Agus sacó la mano del miembro de su hermano, ya dejándolo tranquilo…ella misma le guardó la pija y le ató el cordón de la malla. Luego, le dio un beso en la frente al chico.

– Va a ser mejor que descanses… ¿podés pararte?

El chico se puso de pie con cuidado… aún estaba algo mareado y tenía las piernas flojas.

– Te acompañamos a la cama hermanito… vamos antes de que mami nos vea!

Las dos chicas, en ropa interior y aún calientes, lo acompañaron a su hermano hasta su pieza. Lo acostaron en la cama, prendieron el ventilador, y lo dejaron dormir.

– Descansá bien!!! ¿Querés que te traigamos algo?
– No.. está bien así.

Finalmente, las dos cerraron la puerta sin hacer ruido, y se fueron a su cuarto…

Se quedaron hablando de lo sucedido un poco, ahora ya más calmadas. La excitación se les fue enseguida con el susto.

– Creo que nos pasamos un poco…-Dijo Agustina.
– Vos te habrás pasado! Un poco más y lo matás.. yo no hice nada!!!-Le respondió Florcha.
– Para boluda!… tampoco exageres.!!
– Será mejor que no le pidamos la leche por unos días..
– Jajaja, sí.

Las chicas salieron con sus amigas esa tarde, ya sin poder jugar a cosas sucias con su hermanito.

A la noche, cuando se sentaron a cenar, mamá les preguntó a sus hijas porqué dormía tanto Martín. Ellas respondieron que les dijo que estaba muy cansado y que no quería comer nada…

El muchacho durmió toda la tarde y la noche de corrido… se despertó en la mañana del día siguiente. Ya no le dolía nada, volvía a sentirse bien como siempre.

Agustina también se despertó en la mañana. Había dormido en ropa interior, se levantó y se puso unas zapatillas de tela cómodas, y una remera. No se puso nada abajo.

Salió así de la habitación y lo primero que hizo fue ir a la cocina. Preparó unas tostadas con mermelada, un té, y llevó todo en una bandeja al cuarto de su hermano.

Cerró la puerta tras de ella, y fue hasta al lado de la cama de su hermano, ya despierto, y mirándola. Puso la bandeja en la mesita de luz.

– Hola hermanito lindo! ¿Estás mejor?
– Hola Agus!…Sí… creo que ya está todo bien.
– Que bueno! Te traje algo para que comas!
– Gracias!!!! Tengo un hambre… aunque no hacía falta que lo hagas!

Podía haber algo más excitante que tu hermana mayor te traiga el desayuno a la cama, recién levantada, en remera y en bombacha?

Obviamente el chico se la quedó mirando, viéndole las piernas y la bombachita gris cubriéndole el pubis… se le puso la pija dura, pero ya no le dolía!! Bien.

Agustina se dio cuenta de que su hermano la miraba.

– ¿Qué mirás pendejo?-Le preguntó la chica, sonriéndole.

Martín estiró su brazo, y le empezó a acariciar los muslos.

– Lo hermosa que estás así…
– Gracias!
– Hermanita…¿Me mostrás la cola?

La chica se mordió el labio, empezando a calentarse.

– ¿Estás seguro?… ¿Ya la tenés parada?
– Sí!
– Mmm.. no sé… mirá si te desmayas de nuevo! Creo que será mejor que por unos días estés tranquilito!
– Noo.. fue ayer nomás, porque estaba agotado.. ahora ya estoy perfecto como siempre!!!
– ..Bueno… pero si te pasa algo me avisas…

Agustina se dio la vuelta, ahora dándole la espalda a su hermano, que aún estaba acostado en la cama.

El chico le levantó apenitas la remera, para verle todo el culo, bien redondito y suave… sólo cubierto un poco por una bombacha gris, con los bordes rosados. Qué hermosa cola… se la empezó a acariciar, tocándole la tela también…

– ¿Y ésta bombachita?… Nunca te la había visto.-Dijo Martín.
– La compré hace poco! ¿Te gusta?
– Sí.. es re linda.!.. Aunque más me gusta lo que tenés abajo de la bombacha… ¿puedo ver lo que tenés ahí?
– Ay que hermano chanchito!..¿y qué querés verme abajo de la bombachita?
– …La cosita que se te moja toda cuando te excitás… ¿qué crees que puede ser?
– Mmm… vos querés verle la chocha a tu hermana…-Dijo Agus.

Agustina, ahí parada al lado de la cama, se inclinó un poco hacia delante, para mostrarle aún más la cola a su hermano, casi poniéndosela en la cara, y para que le pueda ver la conchita desde atrás.

Martín, ya completamente caliente, y ahora con la cola de su hermana inclinada y más cerca de él, le agarró la bombacha en la parte de la concha, y se la corrió con los dedos. Con el pulgar la mantenía sostenida a un costado, mientras ahora le podía ver la conchita entre las piernas…

Se la veía cerradita, con los labios juntos, con el tono rosadito… era terriblemente excitante.

Agustina se estaba calentando demasiado, inclinándose para ponerle la cola en la cara a su hermano, y sintiendo como le corría la bombacha, imaginando como le debía estar mirando la chochita.

El chico, manteniendo la bombachita a un costado, acercó dos dedos y se la empezó a tocar, le empezó a acariciar la concha, pasándole la yema de los dedos por los labios, y por la rajita en el medio…

– …¿Te gusta?-Preguntó Agustina.
– Siiii… mucho… me gusta mucho!.. ¿A vos te gusta que te toque?
– Sí…!
– …Me gustaría meterte el dedo en la concha Agus…
– Mmmm… ¿metérmelo adentro?
– Sí… ¿puedo hermanita?.. ¿Te gustaría que te lo meta?
– Sí pendejito!.. Te dejo… pero poneme babita en la chocha si me lo vas a meter!

Martín llevó sus dedos a la boca, juntó toda la saliva que pudo, se la puso en dos dedos y enseguida se los volvió a llevar a la concha de Agus, le corrió nuevamente la bombacha y le pasó los deditos a lo largo de los labios, embardunando toda la chochita con baba.

– Mmmm!…Uhhh.. eso hermanito…así!-A Agustina le encantó recibir esos estímulos.. Gemía ligeramente.

Ya con la concha llena de baba, el chico le pasó el dedo del medio por la rajita, y ya estaba buscando el lugar para metérselo adentro.

– Decime donde te lo meto hermanita!
– …Mas abajo…más… ahí! Ahí.. metelo adentro!

Le costó debido a su inexperiencia, pero una vez que encontró el orificio, hundió su dedo lleno de babita, y apenas le entró la uña y un poco más. No quiso forzar mucho por las dudas de hacerle mal a su hermana.

– ¿Estás segura que es ahí?…
– Sii tontito! Dale metemelo adentro!

Martín empujó el dedo más adentro… le costaba, la concha estaba muy cerradita… lo metió hasta la mitad… poco a poco, sintiendo lo caliente que estaba todo ahí dentro!

– ¿No te duele Agus?… Está re apretadito!
– No… está bien! Tratá de meterlo todo…¿podés?

El muchacho hizo caso, tampoco era para estar preguntando tanto en una situación así. Empujó hasta meterle el dedo entero adentro de la concha! Agustina suspiró, totalmente excitada ya.

Martín sintió lo calentito y húmedo que estaba su dedo… le había metido el dedo a su hermana! En la concha!… comenzó a jugar.

Le sacó el dedo completo, despacito, sintiendo toda la suave y delicada vagina… luego, se lo volvió a meter, abriendo los rosados labios de la conchita a su paso… notando como cada vez entraba más fácil. Era tremendamente estimulante meterle el dedo en la concha a su hermana mayor, con la bombachita corrida a un costadito… Todo esto con su hermana paradita e inclinada para él…

La chica gemía despacito, sintiendo el dedo de su hermanito menor entrar y salir de su chochita, le estaba encantando.

El adolescente lo hizo un par de veces más, le clavó el dedo hasta el fondo, y se lo sacó… luego le acarició la cola y los muslos, y le acomodó la bombacha en su lugar.

Agustina, con la cara colorada y súper excitada, se dio la vuelta para mirarlo.

– ¿Y… qué tal mi chocha?-Le preguntó Agus con una sonrisa.
– Tremenda!… Dios hermanita.. me encanta tu concha…bueno, me encanta también tu cola… tus tetas.. tus piernas.. todo!
– Jajaja! Que lindo que sos conmigo! Te quiero mucho pendejo.
– Yo también… encima estaba re calentito ahí!.. La tengo re parada Agus… ¿nunca vamos a coger?
– No… eso sabés que no hermanito…
– Joooooo!… ¡¿Por qué?!.. Quiero coger con vos… aparte a vos también te gustaría…no lo niegues!

Agustina se sentó en la cama, al lado de su hermano, mientras comían y tomaban el desayuno.

Antes de agarrar una tostada, el chico se miró el dedo, completamente brilloso y húmedo por la conchita de su hermana. La miró a ella, y se lo metió en la boca, sintiéndole el gusto a la concha de Agus. Se rieron los dos, y empezaron a comer. Mientras, Agustina le hablaba:

– Claro que me gustaría que me cojas hermanito… me encantaría!… pero no podemos… hacer eso, sería incesto!… Si alguien nos llega a descubrir, podríamos tener problemas muy graves…el incesto está muy mal visto por la sociedad y por la ley… está penado… y es moralmente incorrecto… ¿me entendés? No podemos llegar a eso…
– …Sí… pero…
– Pero nada hermanito… el incesto está mal!.. no podemos coger… hacer eso está muy mal, y no lo podemos hacer!
– Ya… te entiendo… espero que podamos seguir jugando como venimos haciendo…
– Bueno, esas cosas sí podemos seguir haciéndolas!
– ¿Te animás a hacerme un pete Agus?.. Estoy calentísimo!..
– Ja.. ¿y por qué te pusiste así?
– ..Por meterte el dedo en tu concha…! Y porque tengo la hermana más linda del mundo…

Agustina se abalanzó sobre su hermano, abrazándolo, y le dio un par de besos en la cara.

– No te voy a hacer un pete, ni te voy a hacer la paja… es mejor que todavía no te esfuerces mucho.. me asusté mucho ayer!..
– Ok Agus… ah, muchas gracias por el desayuno! Estuvo riquísimo…
– De nada tontito.

Agustina se puso de pie, y salió de la habitación. Para Martín, que su bellísima hermana se dejara meter un dedo en la concha, era clara indicación de que tenía a la mejor hermana del mundo. Bueno, a las dos. Encima que sea tan prohibido, y en su pieza… era tan morboso… no podían existir situaciones más morbosas que esas.

Se fue calmando la excitación poco a poco. Si se tocaba, iba a tener un súper orgasmo, y por las dudas, no se tocó, por si le fallaba el cuerpo como ayer. Mejor descansar un par de días en ese sentido.

Después de un rato, el chico se levantó de la cama y fue a darse un baño.

Algunos días pasaron… Martín cada tanto que estaba a solas con sus hermanas, las tocaba y ellas se dejaban un poco… pero no querían excitarlo mucho por las dudas… el desmayo había asustado bastante a las dos adolescentes. Cuando el chico les decía que quería que se la chupen, o que le muestren la concha, ellas preferían no hacerlo por el momento, y esperar un par de días.

Esto no hizo más que cargar y llenar de calentura a Martín… pues tampoco había acabado en ese par de días.

Uno de esos días, el chico estaba en el living, cuando Agustina pasaba por allí, dejando las bolsas de las compras del supermercado en la mesa. Él se acercó por detrás, apoyándole la pija en la cola, y agarrándole las tetas adelante.

– Hoy tengo muchas ganas hermanita… quiero que me la chupes..
– …Mmmm ya?.. Esperá unos días más… así estamos completamente seguros de que ya te recuperaste!
– Ufaa…

Martín se despegó de ella, ayudándola a acomodar las compras.

– Tengo noticias!.. el domingo es el cumple de mi novio… y nos invitó a todos a pasar el día en su campo.
– ¿A mí también me invitó?-Preguntó Martín.
– Sí! A mami y a Flor también.
– …No sé porqué me invitó.. casi ni lo conozco… bah, hablamos una vez nomás…
– ¿Y qué tiene? Invitó a toda la familia! Vas a ir!
– ¿Estás segura?..Pero me voy a aburrir!..¿en el campo? ¿Aparte a quién más invitó?
– No sé.. a sus amigos supongo!
– Bue.. ¿el domingo?
– Si!

:::::

Capítulo XVIII: Los accidentes, simplemente ocurren. Dudas. Miedos.

El domingo, Agustina se despertó primera, se arregló por la mañana y fue al cuarto del chico, a despertar a su hermano. Abrió la ventana para que entre la luz del sol, y le tocó el hombro.

– Dale que en un rato tenemos que ir!!!

Martín se despertó, sin muchas ganas, pero bueno. Su hermana se retiró de su habitación, y él lo primero que notó, es que tenía la pija durísima. Es lo que tiene no haberse hecho la paja durante tantos días, por precaución. Encima sabía que ese día, en el campo del novio de su hermana, no podía hacer nada…

“Ufffffff… tengo que aguantar otro día más así.”

No estaba seguro de si iba aguantar! Ya habían pasado varios días sin acabar, era mucho para el joven calenturiento.

Se levantó y se puso una malla, por suerte se le bajó un poco la erección, y por el momento no se le notaba. Una remera mangas cortas, zapatillas y se fue a la cocina. Mamá se estaba terminando de arreglar en el baño, y Agustina ya estaba lista en la cocina. La adolescente estaba con el pelo atado en un rodete, con una remera azul, con letras en ingles en naranja, y con un shortcito deportivo color rojo, que le marcaba un poco la cola.

– ¿Y Flor?-Preguntó Martín.
– No va a venir!-Respondió Agus.
– ¡¿Por?!
– …Porque no puede.
– ¿Cómo que no puede?.. Si ella no va, yo tampoco!
– Shhh!… Florcha no puede ir porque está indispuesta!
– …Ahhh… bueno.. no sabía!

Los dos se rieron…luego, los tres subieron al auto, y mamá condució. El campo del novio no quedaba tan lejos, estaba a una hora y media. Arribaron cerca del mediodía.

El clima estaba excelente, cielo azul con algunas dispersas nubes blancas, brisa y no tanto calor, era ideal. Una vez que llegaron, se bajaron del coche, y el novio de Agus los recibió. Cuando se besó en la boca con su hermana, Martín miró para otro lado. Luego, el novio le dio la mano al chico, tratando de sonar agradable.

“Buenas.. ¿que tal campeón?”

Martín solo esbozó una leve sonrisa de compromiso…les mostró la casa, y luego se sentaron en una mesa larga con los demás invitados, al aire libre, debajo de la sombra de los enormes árboles.

Más le dolió al muchacho, cuando el novio presentó a Agustina a sus amigos, y todos empezaron a chiflar y alagar a su hermana, y por supuesto, al afortunado cumpleañero, haciendo algunos comentarios pasaditos de tono…

Sabía de antemano que no la iba a pasar del todo bien viniendo al cumpleaños del novio de su hermana, que no era buena idea… se puso a pensar en otras cosas, mientras ya esperaban a comer el asado.

Por suerte, la comida llegó enseguida, y por un rato todos dejaron de hablar tanto, mientras comían. No era tanta gente, pero sí eran unos cuantos.

Después de comer el asado, trajeron a la mesa un poco de torta, el chico acusó que ya estaba lleno, y se levantó de la mesa. Fue hasta la casa, entró y preguntó por el baño. Descargó su vejiga, y salió de la casa.

Se fue a dar un paseo solo por el campo. Tratando de hacer pasar el tiempo como sea, se fue bastante lejos, caminó bastante por el lugar… bonito lugar, se dijo. Todo era silencio, y solo se escuchaba el sonido de la brisa en los árboles, y el canto de los pájaros… con las risas de los invitados a lo lejos.

Luego fue regresando, pero no volvió a la mesa. Estaba a unos cuantos metros de donde estaban los demás, no muy lejos. Se sentó sobre el tronco de un árbol talado, debajo de las sombras de los demás árboles, que formaban una hilera uno al lado del otro. Quería quedarse otro rato más solo y en silencio.

Se fue pasando la tarde, y Agustina estaba pasándola con el novio, cuando los amigos de él se pusieron a jugar un partidito. Lo llamaron para que juegue, el novio aceptó, y se puso a jugar al fútbol con sus amigos… Agustina se quedó sola, media aburrida, mirando el celular.

Miró a su madre, al otro lado de la mesa, estaba hablando con la madre de su novio, aparentemente tenían cosas en común porque las veía hablar muy fluidamente.

Luego, miró hacia el otro costado, donde estaban las demás chicas invitadas.. amigas de su novio, compañeras, primas… nunca se había hablado con ellas, así que tampoco…

Mientras miraba a su novio jugando al fútbol con sus amigos, agarró una botellita de agua, y se fue a donde estaba su hermano.

Se levantó de la mesa, y caminó hasta esa zona un poco apartada, donde habían bastantes árboles… lo encontró a su hermano menor sentado sobre el tronco de un árbol. Ella se sentó a su lado.

– ¿Qué hacés hermanito?.. ¿Aburrido?
– No.. estoy bien así.
– ¿No querés ir a jugar a la pelota con ellos?
– Nah…

Ambos hablaban bajo la sombra de los árboles, mientras se escuchaban al fondo las voces y los pelotazos de los chicos jugando.

Mientras hablaban, Agustina, poco a poco, se tomó toda la botella de agua. Luego de media hora, quizás un poco más, la chica empezó a sentir ganas de ir al baño. Cruzaba las piernas a cada rato, aguantándose. Su hermano se dio cuenta.

– ¿Te pasa algo?… ¿Te estás meando?

Agustina movió la cabeza diciendo que sí. Miró para la casa…

– Uf.. qué lejos me queda el baño.-Dijo la chica.
– .. Hacé acá.!
– ¿Cómo?
– Que hagas pis acá… total nadie te ve.
– Ay.. ¿Estás loco?.. Soy una chica!
– …¡¿Y que tiene?!
– Que se supone que las chicas no meamos en cualquier lado, tontito!
– Mmm..si no te ve nadie acá!
– Bueno pero igual!
– Dale, si querés yo vigilo que nadie venga!

Agustina suspiró.

– Ayyy…en fin… pero mas te vale que vigiles bien pendejo!!! Si viene alguien, me avisas!!!
– Sí hermanita, quedate tranquila!

La chica se puso de pie, dio unos pasos y se agachó justo al lado de un árbol, mientras su hermano miraba hacia donde estaban los demás, por si se acercaba alguien.

Todo estaba tranquilo. Martín le dijo que no venía nadie, y Agustina se bajó el short y la bombacha hasta los muslos, cuando empezó a mear, mirando a su hermanito.

Se escuchaba el ruidito del chorrito de pis chocando en el suelo, mientras el chico en vez de vigilar, la estaba mirando a ella. Momento algo incómodo, Agus se reía.

– ¿Qué mirás?… Mirá para allá y fijate que no venga nadie!

Uff, que alivio… tenía muchas ganas de mear! Terminó y se movió un poco, mientras salían las últimas gotitas de su concha. Se puso de pie, su hermano la miró, viéndole el pubis y el comienzo de la conchita, de frente. Agustina enseguida se subió la ropa, cubriéndose de nuevo. Dio unos pasos hasta volver al tronco donde estaban sentados.

El chico la había visto unos segundos desnuda, y ya se le había puesto dura.. quería ver más.

Ahora estaban los dos de pie, Martín estiró un poco el brazo y le empezó a acariciar los muslos con la mano y los dedos, muy arriba, tocándole el short rojo. Agus lo miró y sonrió. Le miró la malla y la notó re abultada.

– …Te re gustó lo que viste, no? Pendejo cochino…-Le dijo Agus sonriendo.

El muchacho le fue subiendo la mano, hasta rozarle los dedos al pasar en la concha, sobre la tela del short.

– Ay no hermanito… no podemos jugar acá…
– Mostrame la cola Agus… quiero tocarte la cola.

La chica se dio la vuelta, dándole la espalda a su hermano, para dejarle el culo a su disposición. El shortcito deportivo color rojo le tapaba solo el ojete, y se lo apetaba mucho, destacándolo, haciéndolo como más grandecito y definido. Se veía excelente.

Martín se lo empezó a acariciar, pasándole la palma entera de la mano por los cachetes de la cola, encima de la tela. Luego, agarró con ambas manos las caderas de su hermana, y le apoyó la pija.

– Nos van a ver…!-Dijo Agustina, aunque disfrutando la apoyada.

Su hermano no le dio bola… se separó de ella, y agarró el elástico del short… se lo fue bajando, hasta dejárselo en los muslos. Ahora podía verle la cola solo cubierta por una bombachita color rojo que le cubría poco, se le metía toda entre los cachetes.

– Viniste combinada hoy.-Dijo Martín, refiriéndose a la bombacha del mismo color rojo que el short.

El chico se desató el cordón de la malla y sacó con dificultades su erecto pene al aire libre…

Agus lo notó, y ya pensó que era demasiado.

– Basta pendejo… en serio… mirá si nos ve alguien!
– No nos ve nadie tonta… están algo lejos.. y nos cubren los árboles!-Respondió el adolescente tratando de calmarla.

Martín, completamente excitado, ya con el glande húmedo, comenzó a jugar con su pito en la cola de su hermana, pasándoselo por los cachetes, por la raja, por la concha, por los muslos…

Agustina lo disfrutaba, sintiendo ese duro miembro tocando sus partes íntimas… que delicia, que caliente, que morbo…

– ¿Me dejás bajarte la bombacha hermanita?

La chica se estaba calentando mucho.

– Ay, no nene…hay mucha gente allá.. hasta nos puede ver mami…
– …¿Y si nos ponemos atrás de ése árbol?.. Nadie nos vería ni aunque miraran para acá.

Martín le señaló uno de los árboles más grandes y anchos, estaba a pocos metros. La chica lo pensó, y calentona como estaba, se dijo así misma que era una buena idea. Si se ponían atrás de ése árbol, nadie los vería.

Sin decir nada, Agustina se movió un poco, hasta llegar atrás de ese árbol. Así, parada, apoyó las dos manos sobre el árbol, y separó un poco las piernas, mientras su hermano se puso detrás de ella.

El adolescente no perdió el tiempo, le agarró la bombachita a su hermana y se la bajó hasta los muslos, con el short.

Martín se escupió toda la baba que pudo en la mano, y se embardunó todo el tronco de la pija. Ya con el pito lleno de baba, se lo agarró con un par de dedos, y se la puso sobre la concha a su hermana.

Apenas ambos sintieron el contacto, gimieron.

– Mmmmh!-Agus.
– Uhhhffff-Martín.

El chico comenzó a moverse, hacia atrás y adelante, pasándole todo el tronco de la pija a lo largo de la conchita, deslizándose sobre los labios vaginales, ya húmedos por la babita y por la propia humedad que desprendía la putita hermosa de Agus.

Martín quería repetir lo que había hecho su hermana con él, el día del desmayo… y lo estaba logrando.

Le pasaba la pija por la chocha caliente a su hermana mayor, sintiendo esos labios tan suaves y delicados… que placer!.. No aguantaría mucho más.

Estaba todo mojadito y enchastrado ya allí… cada movimiento era una tremenda oleada de placer para los dos…cuando el chico se movía hacia delante, la cabecita de la pija le alcanzaba a tocar el clítoris a Agus, que se moría…

– Ay pendejo… tengo miedo de que te desmayes… mirá que acá sí que no hay solución.. te desmayas acá y no sé que voy a hacer!
– No pasa nada Agus!.. Ya estoy bien. Si me siento mal, paro.

Y por todos esos días que no se hizo la paja por precaución…ya tenía los huevos enormes, cargados de mucha leche…si acababa, iba a derramar un montón de semen… un montón.

Se separó un minuto de ella. Juntó mucha baba en su boca, y se la volvió a poner sobre toda la pija… estaba re contra babeada. Se la puso otra vez entre los labios de la concha a su hermanita, y se la refregaba toda ahí… era increíble cómo se deslizaba entre la chocha, y súper caliente…era muy muy caliente. La concha a Agus se le hinchó toda de la excitación.

– Tené cuidado hermanito… cuidado.. no me la vayas a meter adentro…

Agustina disfrutaba como loca… también estaba cerca del orgasmo ya, mientras esa pija dura y parada de su hermanito, le calentaba la concha como nunca…

Martín veía como su miembro aparecía y desaparecía debajo del culo de su hermana, cada caricia con esa conchita era mortal… mientras se movía hacia atrás y adelante, comenzó a moverse un poquito más rápido, pasándole la pija a lo largo de los labios vaginales.

En uno de esos veloces movimientos, al estar todo tan babeado y húmedo, cuando el chico se movió para adelante, sin querer la cabecita de la pija se hundió apenitas sobre el agujerito de la concha…encima, la conchita de Agus ya estaba abierta por la excitación…

Martín quiso empujar para adelante con el objetivo se refregarle la pija por la concha como venía haciendo, pero el glande se le había metido ligeramente adentro, él no se dio cuenta, y sin querer, cuando se movió hacia delante, le fue metiendo toda la pija adentro de la concha, de un solo movimiento, se le fue deslizando toda adentro de la chocha… le metió el pito adentro a su hermana!!!!!!!

– Ayyy… ayy hermanito!!! Me la metiste!..-Dijo Agus mientras gemía, excitadísima.

Los dos gimieron como unos animales cuando entró la pija en la concha de golpe. Fue el momento de placer más fuerte de los dos en sus vidas. Pero ambos se asustaron al mismo tiempo. Había sido un accidente.

– Fu.. fue.. fue sin querer Agus.. yo…ya te la saco, perdoname!!!!

Martín se asustó, no podía juntar las palabras, al mismo tiempo que estaba sintiendo un enorme placer… estaba perdiendo la virginidad con su hermana!

Agustina no sabía como reaccionar, se llevó la sorpresa de su vida cuando sintió el pito bien gordito de su hermano penetrarle la chochita, abriéndosela toda, y ahora la tenía adentro… se agarraba fuerte del árbol apoyando las manos en él, porque estaba más caliente que nunca en su vida… pero por otro lado, estaba asustada y aterrada!!

El muchacho sentía la pija toda calentita ahí adentro, apretadita, y todo mojadito y suave dentro de la concha… no podía evitar querer seguir…

Pensaba que su hermana se iba a re enojar, y quiso sacársela cuanto antes de la concha, y tratar de enmendar de alguna forma el error.

Se movió lentamente para atrás un poquito, con ese movimiento, la pija se deslizó saliendo un poco de la concha, pero fue tal el placer de ese movimiento, de esa pija dura y parada saliendo, en contacto con las paredes vaginales, que los dos volvieron a gemir mal.

No se la sacó del todo, ahora le quedó sólo el glande metido adentro. Martín, al notar lo tremendo que era coger, no se resistió, y a pesar de tener miedo de lo que le podía llegar a decir su hermana, empujó para adelante y se la volvió a meter, pero esta vez más adentro, casi hasta el fondo…

– OOOHHHHHH….. ayyy pendejooo…-Gimió Agustina, mordiéndose los labios.
– Ahhhhhhhhhhhh!!!!-Martín.

Las piernas del muchacho chocaron contra las piernas y el culo de su hermana.. se la había clavado entera. Ninguno decía nada por el momento, solo gemían…

Era la primera vez que a Agustina se la metían sin preservativo. Siempre se había cuidado con sus novios… ahora, para ella era indescriptible la diferencia de sentir una pija sin forro en su concha… que gusto!. Le encantó sentirla así, al natural.

Martín puso sus manos a los lados en las caderas de su hermana, y se la empezó a coger… se la empezó a coger, moviéndose para atrás y adelante.

Sentía como tenía su miembro más hinchado y gordo que nunca, mientras entraba y salía de la conchita caliente de Agus…

– Ohhhh… Ohhh hermanito… me estás cogiendo…-Agustina no podía parar de gemir y hablar como una putita en celo.

La chica estaba disfrutando como nunca, pero por otro lado, no podía permitir lo que estaba pasando… en su mente, tenía la obligación moral de parar esa locura… era su hermano menor!.. pero cuando sentía el pito abriéndole la concha, era tanto el placer que no podía parar…

– Ahhh!!…Cómo te atreves a cogerme, pendejo de mierda…soy tu hermana… uhhhh!

Agustina se inclinó un poco, así paradita, con las manos apoyadas en el árbol, se inclinó parándole un poco más la cola a su hermanito para que se la pueda coger con más facilidad.

“Soy tan puta que estoy desvirgando a mi hermanito…” La chica pensó eso, y sonrió… súper calentona.

Martín no decía nada, sólo resoplaba, suspiraba y gemía, tratando de concentrarse en coger bien. Le costaba, era la primera vez, y ella lo notaba, pero esa inocencia era aún más morbosa y excitante.

Le sacaba la pija hasta la mitad, luego empujaba hacia delante y se la enterraba toda hasta el fondo, el pubis del chico golpeaba la cola de Agus cada vez que se la metía toda…

La pija dura del adolescente, entraba y salía con facilidad de la concha caliente de su hermana… estaba re mojada ya. Hasta en cada penetración, se escuchaba ligeramente el ruidito de los flujos, cuando el pito se deslizaba adentro.

– Ahhhhhhh…ayyyyyyyy sii…-La chica gemía, sintiendo como la pija parada de su hermano se movía adentro de su concha, cogiéndosela toda.

Agus estaba con los ojos entrecerrados, mordiéndose el labio inferior, gimiendo como una perrita, agarrada del árbol.

Martín no aguantaría mucho tiempo más, cogerse a la diosa de su hermana era a lo máximo que podía aspirar.

La conchita rosada de Agus se tragaba la pija con desesperación… la chica hacía fuerza con su vagina, absorbiendo y apretando todo el pito cada vez que se la metía hasta el fondo.

Pero Agustina empezó a pensar en si alguien los descubría… que ella era la mayor en esta situación, ella era la responsable… de su hermanito podrían decir cosas, además era hombre…pero de ella… sería una situación gravísima… que pensarían los demás si los descubren… como se deja coger una chica de 21 años por su hermano menor en el medio de los árboles…?

– Creo que deberíamos parar hermanito.. en serio tengo miedo de que nos vean!
– No pasa nada tonta…no nos pueden ver…
– Nos puede ver mi novio! Nos va a matar si nos ve!
– Mirá allá hermanita.. ¿lo ves?.. está jugando a la pelota.. ni se da cuenta que te estoy cogiendo.

Agustina efectivamente lo miró, asomando la cara al costado del árbol, y lo vió completamente enfocado en el partido, jugando con sus amigos… mientras a ella se la estaba cogiendo su hermanito atrás de los árboles.

– ¿Te imaginás si nos descubren así?-Le preguntó Agustina.
– ¿Cogiendo?
– Sí!… se armaría un escándalo… se nos arruinaría la vida para siempre!
– No seas tan extremista Agus… ¿no te gusta sentir mi pito adentro de tu conchita?
– Ja…cómo me conocés pendejo..! Me encanta hermanito… me encanta que me la hayas metido toda…
– A mi también me gusta mucho cogerte… quiero cogerte todos los días…
– Te juro que todavía no puedo creer que me estés cogiendo en el campo de mi novio… y en su cumple!-Dijo Agustina, casi sin poder creer lo que estaban haciendo.
– Es mi regalo para él en su cumple.. cogerme a su novia…

Agustina se re contra calentó con lo que dijo su hermanito… iba a tocarse el clítoris para acabar, con la pija de su hermano adentro de la concha.

Martín se estaba cogiendo de parada a su hermana mayor, escondidos atrás de los árboles, en el cumpleaños del novio de ella… en esas condiciones estaba perdiendo la virginidad!

En una de esas, el chico se la metió toda adentro, bien hasta el fondo de la concha, su pubis chocó contra la cola de su hermana, y permaneció así unos segundos, quieto, disfrutando de tenerla toda clavada a su hermanita…sintió todo tan calentito y húmedo… que ya estaba por terminar.

– Ahhhhh!!!…uf.. cómo me la estas poniendo pendejo…
– .. Uhhh… voy a acabar hermanita…
– Mmmmm…que rico… ¿dónde me querés acabar, corazón?
– Ahh.. Agus…quiero acabarte adentro de la concha…

Agustina sonrió, sabiendo perfectamente que iba a decir eso. Hablaban en voz baja, en tono dulce y cariñoso:

– Mmm.. que pendejo chanchito que sos…
– ¿Me dejás hermanita?
– No!… no podes hacer eso nene…
– ¿Por?… porfa hermanita linda… quiero llenarte la conchita de leche…
– Ayy no… me vas a embarazar hermanito… no quiero quedar embarazada…

Mientras hablaban, seguían cogiendo, aunque más lento y pausado, Martín se la metía despacito…

Cada vez que su hermanito se la metía toda, Agus sentía como los huevos chocaban contra su clítoris… lo deseaba, quería sentir por primera vez su concha inundándose de semen espeso y caliente… pero tenía un poco de miedo.

Podía pararlo a su hermano y prohibirle acabarle adentro de la concha, pero no lo hacía…porque a pesar del temor lógico, estaba tan caliente, era una situación tan morbosa, que quería que le acabe adentro…

Ahora el chico volvió a aumentar el ritmo, se movía rápido, cada vez que se la metía, chocaba su pubis contra el culo de su hermana, haciendo ese típico ruidito, se la estaba cogiendo lo más fuerte que podía…le estaba metiendo el pito en la chocha a su hermana, en esa delicada y hermosa conchita, abriéndosela toda…

– Uhhh… ayyy hermanito… siiii… ayy siii…-Agus gemía mucho!
– Ahhhhh!… acabo…ya acabo preciosa…
– Mmmm…ohhhh… me vas a embarazar pendejo…-Susurró Agustina, gimiendo, al límite de la excitación.

Martín no pudo contenerse más, se la enterró toda en la concha babosa a su hermana mayor, se le puso tensa, y la pija empezó a escupir leche, leche y más leche…

Apenas Agustina sintió la leche derramarse en su interior, tuvo un orgasmo!

– Mmmmmmmmmhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!-Gimió la chica, sin abrir la boca para no hacer ruido.

Sintió toda la leche calentita de su hermano adentro de la chocha, inundándosela por completo… encima tenía casi toda la pija metida también…

Mientras la chica acababa, le temblaban las piernas, se agarraba fuerte del árbol y se le estremecía la concha. Ahora tenía la conchita repleta… repleta de pija y repleta de mucha leche… todo adentro suyo!

Era la primera vez que le acababan adentro, y era su propio hermano menor!

Con el orgasmo de Agus, la vagina le apretó aún más el pito al chico…que siguió derramándose adentro de su hermana… nunca había vivido algo igual. Fue la acabada más larga de su corta vida.

Tantos días sin hacerse la paja… tenía mucha leche… le vació los huevos adentro de la concha a su hermana…

Ambos terminaron… acabaron con sus orgasmos… que descontrol. Martín se quedó quieto, con la pija aún parada, metida en la concha de su hermana…toda caliente por la leche ahí adentro…

Agustina se quedó con los ojos cerrados… pocas veces había vivido algo así… le quemaba la chochita, le ardía tener tanta leche caliente adentro… se sintió re puta… que placer.

El chico, ya relajado, fue saliendo, despegándose de ella… bien despacito… se movió hacia atrás, retirándole la pija poco a poco… apenas se la sacó por completo, de la concha empezó a chorrear semen…

Los dos miraron hacia donde estaban los demás, por suerte nadie se había percatado de nada, se seguían escuchando las voces de los chicos jugando a la pelota.

Agustina se dio la vuelta, aún media floja de piernas, casi tropezándose con las raíces del árbol, mientras sentía como la lechita se le caía por los muslos. Lo miró a su hermano, y tuvo mucha culpa:

– ¿Qué hicimos hermanito?… dios.. esto no debió pasar… esto no tuvo que pasar nunca…

Un poco de leche se le chorreó directamente de la concha hacia abajo, cayéndosele sobre la bombacha, que la tenía junto al short en los muslos.

– Ay que boluda, se me va a ensuciar todo.

Agustina, con cuidado, se bajó el short y la bombachita hasta los pies, se sacó las dos prendas por encima de las zapatillas.

– Toma!! Teneme esto y fijate que no venga nadie por favor!

Agus le dio la bombacha y el pantaloncito a su hermano, que los agarró. La bombacha roja ya estaba manchada con un poco de semen.

La adolescente estaba desnuda de cintura para abajo, atrás de los árboles, esperando que ni su madre, ni su novio, ni nadie la vea… se puso nuevamente atrás del árbol donde habían cogido, y así parada como estaba, abrió un poco las piernas, para que se le salga la leche de la concha.

– Mirá todo lo que me dejaste pendejo…-Dijo Agustina.

Ella llevó una mano a su conchita, y se la abrió con los dedos. Se abrió los labios rosaditos y delicados de su chocha, mientras caía la leche directamente al suelo, o se le chorreaba por los muslos.

Martín la miraba mientras lo hacía, vigilando cada tanto que no se acercara nadie. Le había acabado tanto adentro, que le rebalsó la chocha a su hermosa hermana.

El muchacho tenía la pija llena de leche y flujo… se la limpió con la mano, como pudo, y se la guardó adentro de la malla. Pasó la mano por las hojas de un árbol, para limpiarse.

Agustina seguía de pie, con las piernitas abiertas, tratando de sacarse la lechita de la concha. Le salía bastante. Se miraba ahí.. se metió un par de dedos adentro, intentando agarrar semen y sacarlo hacia fuera.

– No te conté nada hermanito… pero dentro de un rato, cuando se vayan todos, mi novio me dijo que me iba a coger…
– ¿Acá?
– Sii tontito… en la casa!.. Me dijo que a la tardecita sus padres se van y nos dejan la casa sola..

Se metió dos dedos en la vagina, y se sacó más leche.. se sacudió los dedos en el aire, mientras el semen se caía al piso.

– Ayy… mi novio se va a re dar cuenta… me dejaste la chuchi llena de tu leche pendejo!
– Perdoname hermanita!… es que hacían muchos días que no acababa… yo quise, pero vos me decías que todavía no!
– Claro, encima eso, tenías toda la leche acumulada!

Los dos se rieron.

Agus siguió sacándose como podía la leche de su hermano de su pobre conchita. Luego de unos minutos, no salía más… todo el semen se había caído al suelo.

Tenía la concha toda sucia y pegoteada. Se puso baba en la mano, y se la pasó toda a lo largo de los labios vaginales, limpiándose un poco… espero unos segundos a que se seque.

– Bueno, parece que ya me salió toda. ¿No viene nadie?
– No, tranquila!
– Dame la ropa.

Martín le alcanzó la ropa a Agus. Vió la mancha de semen en la bombacha, se veía, si su novio después la veía así, seguro lo iba a notar. La chica le pasó la lengua a la tela de la bombachita, limpiando la mancha de semen.

Levantó una pierna, y se puso la bombachita, luego la otra, y se la subió por completo. Luego se puso el short, le costó un poco ponérselo porque le ajustaba tanto la cola que se le trababa para subírselo del todo. Lo hizo, y ya ambos vestidos y satisfechos, salieron de entre los árboles, para volver a donde estaban todos los demás.

La tarde había avanzado, pero el cielo seguía predominantemente azul, la brisa algo cálida les daba de costado…el sol había bajado ya un poco, y les daba de frente en la cara.

Mientras caminaban de regreso, uno al lado del otro, Agustina se puso más seria:

– Eu hermanito.. escuchame una cosa.
– ¿Qué pasa?
– No te vayas a creer que esto lo vamos a repetir…

Martín la miró y le puso cara como diciéndole “otra vez con lo mismo”

– Aunque me mires así pendejo… lo de hoy, pasó, fue un accidente… entiendo que estábamos jugando, y me la metiste sin querer.. estábamos los dos muy excitados, y la seguimos… pero lo que hicimos estuvo muy mal, ¿me escuchaste?
– Para mí no estuvo mal!-Le replicó el chico.
– Mirá, no vamos a discutir ahora… pero lo que hicimos, está muy mal, es incesto, te pongas como te pongas… es algo totalmente prohibido, y no lo vamos a hacer nunca más, ¿entendiste?
– Sí Agus.. te entendí…
– Ok.. otra cosa. Acabarme adentro de la concha, no estuvo mal, estuvo MUY MAL, y no te voy a echar toda la culpa, porque yo también tengo culpa, por permitirte que me lo hagas…
– Ya sé.. pero estuvo tan bueno! Fue tremendo… si te re gustó!
– … A ver, hermanito… sí, me encantó sentir toda tu acabada en mi chocha… creo que nunca sentí tanto placer en toda vida… de hecho, es la primera vez que me cogen sin preservativo… pero ese no es el punto! Nos equivocamos, no tuvimos que haberlo hecho, porque yo ahora tengo que tomar la pastilla para no quedar embarazada!
– …Sí… tenés razón Agus.. te re entiendo!.. Creo que soy muy irresponsable… te prometo que no lo vuelvo a hacer.
– Muy bien!.. espero que te haya quedado todo claro.

Seguían caminando, ya estaban llegando a la mesa.

– Bueno… ¿te gustó tu primera vez?-Le preguntó Agus a su hermano, sonriéndole.
– Muchisisisisimo!!!
– Jajaja… espero que haya sido especial… supongo que no es lo ideal que hayas tenido tu primera vez conmigo, que soy tu hermana, pero bueno… lo hecho, hecho está.
– Noo hermanita… yo quería hacerlo con vos… tener la primera vez con vos, fue lo mejor que me pudo haber pasado!!!
– Me alegro entonces… para mí también fue re lindo… y de alguna manera, me gusta que te hayas estrenado conmigo… pero como te dije, fue un accidente, y no lo vamos a repetir.

Martín estaba muy contento. Su primera vez había sido con su hermana mayor! Con la semi diosa hermosa de su hermana… una de las fantasías más prohibidas y calientes, se había hecho realidad. Encima, con el peligro latente de que alguien los vea…

Llegaron a la mesa donde estaban todos, y se pusieron a hablar con mamá, y Agus con su novio, como si nada hubiera pasado.

– ¿Qué hacían?.. ¿Se fueron a sentar allá bajo la sombrita de los árboles?-Le preguntó mamá a sus hijos.
– Sí mami, estaba re linda la sombra y re tranquilo el lugar.-Contestó Martín.

El novio le contaba a Agustina las jugadas del partido, sin que ella le preste mucha atención…

“Si supieras que mientras vos te divertías jugando a la pelota, atrás de los árboles mi hermanito me cogía y me llenaba la conchita de leche…”

Estuvieron todos sentados ahí un rato más, hasta que caía el sol y era la tardecita ya. Los invitados empezaron a juntar sus cosas, y a irse.

Martín y su madre saludaron al novio de su hermana, y se subieron al auto. Se volvieron a casa.

Agustina y su novio se quedaron en la casa de campo. Ya cuando todos se habían ido, hasta los padres del cumpleañero, ambos entraron adentro, y comenzaron a besarse con locura.

Después de los besos, el novio quería coger ya, le sacó la remera a Agustina, pero ella lo detuvo.

– Pará un minuto.. tengo que ir al baño!

El tipo resopló, a Agus no le gustó nada, pero bueno…

Agustina caminó hasta el baño. A cada paso, sentía la concha muy húmeda, viscosa… y también sentía la bombacha sucia. Se metió al baño, y cerró la puerta. Se bajó la bombacha y el short, y se sentó en el inodoro.

Enseguida notó que la bombachita estaba manchada con semen, llevó una mano a su entrepierna, se tocó la conchita con los dedos, y notó como todavía le seguía saliendo leche de la concha…

Se asustó, su novio lo iba a notar sin ninguna duda, encima le chorreaba!

Se metía los dedos, tratando de sacar leche, las gotas caían al inodoro, estuvo así 2 o 3 minutos, siguió metiéndose los dedos, hasta que ya no se sacaba mas nada.

Agarró papel higiénico, y se lo pasó por toda la chocha, limpiándose de una vez por todas la leche de su hermanito. Cómo notaba que pasándose papel aún estaba húmeda, agarró una toalla del baño, y se la pasó por la concha, metiéndose un poquito la toalla adentro, para limpiarse bien… una vez hecho eso, dejó la toalla donde estaba, ahora sucia con semen y flujos!.. La chica se rió, divertida, como si hubiera hecho una travesura.

Se sacó la bombachita y el short, porque su novio se podía dar cuenta, y salió así desnuda del baño, lista para coger.

Su novio ya la estaba esperando en la cama, en pelotas, y con el preservativo puesto.

“Ay… esto va a ser un poco aburrido” Pensó Agustina.

Efectivamente, mientras cogían, hacían siempre las mismas posiciones… mientras tenía la pija de su novio adentro, con preservativo… ella ya notaba que no era lo mismo ni por asomo… que quería coger sin forro!

Notaba que no se sentía tan llena, que la pija de su novio no la llenaba tanto como la de su hermano… al sentir las dos pijas adentro el mismo día, se dio cuenta que la de su hermanito era más gordita, y que la llenaba más, provocándole más placer.

En unos minutos, el tipo se vino. Después de acabar, se quedaron los dos tirados en la cama. El novio la quiso abrazar a Agustina, pero ella se resistió… se levantó de la cama, y le pidió que la lleve a su casa ya.

Se sentía muy confundida y triste. No entendía que le pasaba. Quería estar con su hermano, no con su novio…

Ya entrada la noche, su novio la llevó hasta su casa, la dejó en la puerta, y se saludaron fríamente.

Agus ingresó a su casa, cerró la puerta con llave. Ya todos estaban durmiendo, porque estaban todas las luces apagadas. Fue hasta el baño a cepillarse los dientes y darse una ducha rápida, y se fue a su cama.

Entró a su habitación y prendió la luz, estaba Florencia acostada, al parecer dormida. Agus estaba desnuda, se metió a la cama de su hermana, y la abrazó. Florencia se despertó… y Agustina le contó todo. Se quedaron dándose mimos en la cama, hasta que se durmieron juntas.

Alegres y contentas por lo que había pasado con Martín, pero tristes por lo que había pasado con el novio. Agustina entendió que ya no lo quería, que no tenía sentido esa relación. Iba a cortarle a su novio pronto, pero aún no estaba preparada para dar ese paso, no se animaba a decírselo. Pero ya era hora, la decisión estaba tomada. Lo iba a dejar.

Al otro día, Agustina buscó las pastillas del día después que tenía guardadas en uno de los cajones de su pieza, para situaciones de emergencia. Sacó una y se la tomó con un vaso de agua.

Continuará…

Hermanas: tangas y bombachas XIII

Sábado, marzo 28th, 2015

Capítulo XVII: Freno

…Unos días posteriores, Martín pasó la tarde en la casa de un amigo… siempre hablaban de cualquier tema, pero como era obvio, Martín no le dijo nada de lo que hasta ahora estaban siendo los mejores meses de su vida con sus hermanas. Disfrutaron de la piscina en otro gran día de sol y calor veraniego, más tarde el chico volvió a casa.

Una vez que abrió la puerta del garaje y entró, se quedó en la cocina tomando una sprite helada.

Al rato, Florcha llegó a casa. Entró a la cocina, saludó a su hermano con la mano y dejó las llaves en la mesa.

Martín la miró…la chica llevaba el pelo con una colita, (cola de caballo). Se venía muy bonita con el pelo de esa forma. Se la notaba transpirada. Además, estaba vestida con un top bastante ajustado, se le moldeaban un poco las tetas en esa remera… y abajo traía la calza gris corta, que le llegaba a medio muslo, apretadísima y súper ajustada. Lo que se le marcaba el culo no tenía nombre. Y en los pies, unas zapas deportivas.

Casi se muere… su hermana estaba tremenda.

La chica se dio cuenta de que la miraba.

– ¿Qué mirás tanto hermanito?
– …Que estás re linda!… ¿A dónde fuiste así?
– A gimnasia tontito! Hacía bastante que no iba!
– ¿Y a qué lugar fuiste?
– A un gimnasio que me recomendó una amiga! ¿Por?
– …¡¿Fuiste así vestida a un gimnasio?!.. ¿¿¿Pero había chicos también???
– Y sí, obvio que había chicos! ¿Por qué? ¿Tengo algo?
– Que con esa calza se te re marca la cola!
– …Y qué tiene?
– ¿¡¿Cómo qué tiene?!? Te habrán mirado todos los chicos!!
– ..Jajaja. ¿Estás celoso pendejo?
– …No!…

El chico caminó hasta ella, y se puso detrás de su hermana. Ahora le veía el enorme culo sobresaliendo en la calza… era demasiado apretada!

Se le puso dura la pija al instante.

– Se te marca mal la cola boluda!.. ¿Los chicos te la miraron?
– Sí, algunos me re miraban! Ni disimulan jaja.
– ..Y qué más pasó?
– Nada.. qué más va a pasar!

El muchacho se sintió muy muy celoso… y además le afloró el sentimiento de hermano… de cuidarla y protegerla… un sentimiento que solo los hombres que tienen hermana pueden entender. Imaginarse que su hermanita salió así casi mostrando el culo, y que tantos chicos la podían mirar o intentar algo, lo pusieron en alerta. Se preocupó por ella.

– …No tenés que ir así mostrando la cola Flor…
– …¿Por?
– Porque siempre hay alguno que… siempre va a haber alguno que se va a intentar aprovechar…
– Ay no seas tonto!
– En serio!.. Me vas a decir a mí… conozco a los hombres más que vos! Me da un poco de miedo que vayas así en calza!
– Sé cuidarme sola hermanito!.. ¿Qué te da miedo?
– …Que te vean la cola así en calza.. y que intenten chamuyarte…

Martín, atrás de ella, le agarró el elástico de la calza de las caderas, y se la fue bajando, despacio, hasta bajársela a los muslos. Florcha se dejó, curiosa, pensando que tramaba su hermano.

Ahora el muchacho le miraba la cola, con una bombachita blanca que se le metía entre las nalgas.

– ¿Eso te da miedo? ¿Qué intenten chamuyarme?-Preguntó Florcha.

Martín movió su mano, y se la apoyó en el cachete de la cola, con la palma abierta, sintiendo la piel calentita…

– Sí.. y me da miedo que intenten tocarte la cola…

Le fue pasando la mano por los cachetes, acariciándole toda la cola a su hermana.

– No soy puta hermanito… no me voy a dejar tocar la cola por cualquiera!-Dijo Florencia.
– Ya sé.. pero nunca se sabe! Te lo digo por las dudas..

La desconfianza de su hermano molestó un poco a Florencia.

– ¿No confiás en mí? Acordate que todavía soy virgen!.. ¿Y que tiene si alguna vez dejo que me toquen la cola?
– …Si ven que te dejás, van a intentar cogerte Flor…

El chico se desató el cordón de la malla rápido, y se sacó la pija parada afuera.

Se acercó más a ella, le corrió la bombachita ligeramente con dos dedos, y le metió el pito entre las nalgas, empujando más adentro hasta rozarle el glande en la entrada del culo.

Florcha la sintió re dura en la entradita de la cola y cerró los ojos, disfrutándolo…

Martín se despegó un poco de ella, sacando la pija de ahí, quedó rebotando y apuntando al culo. Le agarró el elástico de la bombacha con las dos manos a los lados en las caderas, y se la empezó a bajar. Iba viendo como la tela se ‘despegaba’ de la cola de Florcha, se la bajó hasta los muslos, dejándosela ahí con la calza.

Ahora el chico llevó su mano ahí abajo, Florcha abrió sus piernas un poco, la mano del chico le rozó entre los muslos, y le apoyó un par de dedos en los labios de la concha, sintiéndolos ligeramente húmedos y también sintió tocar algunos pelitos.

– ¿Estás excitada o transpirada?-Preguntó el muchacho.
– Las dos cosas hermanito!
– ¿Por qué te excitaste Flor?
– Que te importa!-Dijo Florcha sonriendo.
– ¿Te mojaste porque te miraban la cola en el gimnasio?
– …Puede ser!…-Dijo Florencia, lo que era un sí rotundo.

Martín seguía pasándole la yema de los dedos por toda la conchita a su hermana, por los labios húmedos.

– ¿Te gusta que los chicos te la miren?
– Siii… me gusta mucho que me miren la cola!

El adolescente sacó la mano de la concha, y con ambas manos, le agarró los cachetes y le abrió bien el culo a su hermana. Podía verle el agujerito bien cerrado, y más abajo los labios vaginales separados por una rajita.

Tener a su hermana con una cola en el pelo, excitada, y con el culo abierto… era mucho para el chico. Le brotaba líquido pre seminal.

Llevó un par de dedos a su boca, se puso saliva, y se los pasó por la entradita de la cola a su hermana. Una vez hecho eso, le abrió otra vez bien los cachetes con las dos manos, viéndole todo, dio unos pasitos hacia delante y apuntó el pito al agujerito, esta vez el glande se humedeció con la babita que le había puesto, mientras se la punteaba en la cola.

Florcha al sentir todos esos estímulos, se dejó hacer… ya venía algo excitadita del gimnasio, y ahora estaba empezando a volar de calentura.

Cómo Martín le abría los cachetes del culo, y ella estaba con las piernitas un poco abiertas, sumado a la babita que le puso… el chico notó como cada vez el agujerito de la cola se le abría mínimamente… sólo en vez de estar completamente cerrado, en algunos momentos notaba como se le abría un poquito ligeramente.

Le clavó la pija en la entradita, y empujó bastante, haciendo presión sobre el culo de su hermana.

– Ayy pará hermanito.. me la vas a meter!
– No te la meto Flor!…
– Bueno, pero no empujes tanto que me duele un poco!

El chico dejó de empujar tan fuerte, pero se la seguía apoyando en la cola, haciendo disfrutar a su hermanita. Cada vez que la cabecita hinchada del pito chocaba contra el culito de Florcha, los dos emitían leves gemiditos.

– Ahhhmmmm…basta nene…
– …No te gusta?
– Sí.. me encanta.. pero ya va a venir mami…

Martín obedeció y se separó un poquito.

– Voy a acabar hermanita… querés la leche en la cola?
– Siii!

Se empezó a pajear rápido, sintiendo el orgasmo, apuntando con su pija a la cola de su hermana, mientras la lechita saltaba y chocaba contra los cachetes del culo de Florcha, uno tras otro.

Se apretó el tronco tratando de sacar hasta la última gota, se la refregó por el orto a su hermana, y se la sacudió ahí, mientras Florcha sentía el semen calentito en su cola.

Ella se lo tocó con los dedos, mientras el chico miraba, ya relajado.

– Bueno pendejito, me voy a bañar!

Florcha sin decir más nada, salió caminando hasta el baño así, con la calza y la bombacha en los muslos, y con la cola llena de leche. Ya en la bañera, Florencia se limpió toda y se masturbó deliciosamente…

::::::

Luego de un par de días en los que no pasó demasiado, ya se acercaba el año nuevo.

Esa tarde del último día del año, Martín se despertó, luego de tomar una siesta.

Mamá le dijo que iban a pasar la noche de año nuevo en la casa de una tía, así que el chico se bañó y se vistió para la ocasión. Luego de él, se dieron un baño sus hermanas.

Ya era la tardecita, Agustina se estaba maquillando en el espejo baño, porque iba a pasar la noche con sus amigas, mientras que Martín, Florencia y mamá iban a ir de una de las tías.

Estaba el adolescente, junto a su hermana menor y a su madre en el living, pasando canales en la tv para que corra el tiempo y se haga la hora de ir.

Se aburrió se esperar, y se levantó del sillón, yendo hasta su pieza. Caminó por la cocina y por el pasillo, pero antes de llegar a su pieza, cruzó por el baño y vió la puerta un poco abierta, y la luz encendida, obviamente estaba Agustina.

El chico miró a través del espejo, viendo como su hermana terminaba de pintarse los labios, y dejaba el lápiz labial por ahí.

Le dio curiosidad, y sin pensarlo demasiado, fue hasta la puerta del baño, y la abrió, entrando adentro. Cerró bien la puerta.

Lo primero que observó fue a su hermana con el jean bajado en los tobillos, y bajándose la bombacha, mientras se sentaba en el inodoro.

– ¡¿Qué hacés?!-Preguntó Agustina, ya sentada.
– Nada… estoy aburrido.
– …Voy a mear por si no te diste cuenta hermanito!

A Martín no le importó demasiado, se acercó hasta ella, parándose en frente, y se desabrochó el jean. Como ella estaba sentadita en el inodoro, y él estaba de pie en frente, el pito le quedaba a la altura de la cara de Agustina.

Se agarró la pija, ya paradita, poniéndosela en la cara a su hermana.

– ¿Me hacés un pete Agus?

La chica se lo quedó mirando, sorprendida.

– ¿Dónde están mamá y Flor?-Preguntó Agustina.
– En el living…
– Entonces salí de acá idiota!!!! Mamá nos puede llegar a descubrir!!!!!!!
– Tranquila! Si no estamos haciendo ruido… aparte está viendo la tele!
– Pero igual tonto!!

El chico no le hizo caso, se quedó mirando a su hermana, tenía los ojos delineados y los labios pintados otra vez de un rojo fuerte.

Se acercó más, se bajó la piel y le puso el glande casi en los labios.

– Abrí la boca hermanita… chupame la pija un minuto…
– Noo!!!!!!! Nos van a ver pendejo!

Martín le puso la pija en los labios. Agustina los cerró más, haciendo fuerza para que no se la meta en la boca, mientras se le escapaba la risa.

El chico siguió jugando, pasándole el glande por los labios.

– Ay pará hermanito!.. Me vas a correr el labial.
– Entonces abrí la boca! Quiero que me la chupes…
– Pero…ahmmmm!!!!

Apenas Agustina abrió la boca para decir un pero, el chico empujó y se la metió entre los labios, apenas. La chica se quejó un poco, pero Martín dio un pasito hacia delante y se la metió hasta la mitad en la boca. Ahí ya Agus se dejó y no opuso resistencia.

Agustina lo miró a su hermano con los ojos abiertos, mientras ya tenía media pija en la boca.

– No te quejes tonta!-Dijo Martín sonriendo.

Ella hizo ruido con la boca llena de pija, tratando de quejarse un poco.

– Si te encanta hacer petes hermanita!…

La chica cerró los labios y se la empezó a chupar, tratando de hacerlo acabar rápido para que mamá no los descubra.

Mientras se la chupaba, Agustina aún sentada en el inodoro, con el jean en los tobillos y la bombacha en los muslos, comenzó a mear.

Se escuchaba el ruido del chorrito de meada mientras se la estaba chupando a su hermano. La adolescente llevó una de sus manos a los huevos de su hermano, y se los acarició…

Martín se excitó muchísimo, encima los podían descubrir.

Mientras su hermana mayor meaba y le acariciaba los huevos, se la estaba chupando en el baño, con mamá y su otra hermana en el living.

La chica terminó de mear, sacó la mano de las bolas de su hermanito, y aún con el pito entero metido en la boca, cortó algo de papel y se limpió la conchita.

Martín no aguantaba más… lo calentaba muchísimo que su hermana sea tan puta. Le miró el escote en la remera… se le veían muy bien desde esa pose, de arriba. Llevó una mano hacia abajo, y le agarró una teta por encima de la remera y el corpiño. No le cabía en la mano entera ni de milagro.

– Qué hermosas tetas que tenés Agus… mmmmhhhhhhh

La chica, se sacó la pija de la boca y le habló:

– ¿Para vos tengo buenas tetas?-Le preguntó mirándolo a los ojos con clara intención de calentarlo y hacerlo acabar.
– Siiii… tenés unas tetas re grandes hermanita… dios.. quiero llenártelas de leche… ¿puedo?
– No!… Me vas a ensuciar entera, y ya estoy arreglada para irme!
– Ufaaa… ¿entonces te puedo echar la lechita en la boca?
– Mmmm…no sé…
– Daleeee… te acabo toda adentro de la boquita… así te la tragás…
– …Ok pendejo!.. Pero no me vayas a ensuciar algo!.. Vos dejame el pito quieto adentro de la boca, así me trago toda la leche y no se me cae a la cara o a la ropa, ¿entendiste?
– Siii.
– Bueno, apurate porque van a sospechar!..

Agus se volvió a meter ella sola el pito en la boca, se la chupó se arriba abajo apretando los labios rojos contra el tronco, succionando todo y llenándola de babita tibia.

Martín no soportó más, hizo caso, y cuando empezó a acabar, se quedó quieto, con la pija metida hasta la mitad en la boca de su hermana mayor.

La chica cerró los labios mientras recibía el semen calentito en su boquita, derramándosele en la lengua, sintiendo los espasmos de la verga dura de su hermano.

Los dos estaban en silencio, el chico cerró los ojos ante tanto placer. Por último, Agus, aún con la boca llena de pija, comenzó a tragarse de a poco la lechita.

Fue sacándose el pito lentamente, chupando los restos de semen y baba que le quedaban, hasta sacarlo por completo de su húmeda boca.

Ya una vez así, se tragó toda la leche de una. Cerró los labios, ya excitada por haber chupado pija y haber tragado leche…

A pesar de que su hermana le había dejado la pija limpia chupándosela, le había quedado algo de babita, y se secó con una toalla. Se la guardó y se abrochó el jean.

– ¿Tengo algo?.. ¿Estoy limpia?-Pregunto Agustina.
– …No… no tenés nada!!! ¿Ya te la tragaste toda?
– Sí… estaba rica!-Dijo Agus sonriendo.

La chica se puso de pie, Martín le miró el pubis depiladito y el comienzo de la chocha, ella enseguida se subió la bombachita y el jean.

El muchacho abrió la puerta del baño, observó desde allí que el tele del living estaba prendido, así que estaba todo en orden. Salió él primero del baño, y unos segundos después su hermana, mientras se reían entre ellos.

Ya minutos más tarde, Agustina se fue con sus amigas, mientras que mamá, Florcha y Martín, salieron para ir a comer de la tía, con algunos parientes nuevamente.

Una vez que llegaron, saludaron a todos los familiares, mientras la tía les ofrecía que tomen asiento y se vayan preparando para comer el asado.

Obviamente, Florencia y su hermano se sentaron juntos…

Esperaron hasta que estuviera la comida. Una vez se sirvieron todos en la mesa, cenaron mientras pasaban los minutos y ya se empezaban a escuchar los primeros fuegos artificiales de la noche.

Terminaron el asado –estaba increíble- y luego trajeron algunos postres… Martín aceptó, Florcha dijo que ya estaba llena.

Mientras todos estaban degustando las tortas de chocolate, Florencia ya estaba bastante aburrida. Pensaba en cualquier tontería, hasta que terminó pensando en cosas chanchas…

Mientras se calentaba en su mente, pensando en todo tipo de chanchadas con su hermanito… se le fue poniendo húmeda la chocha.

Quería que su hermanito le meta la mano en la entrepierna, pero no se animaba a pedírselo!

El chico, se sacó la cuchara de la boca, y miró a su hermana. Se extrañó por cómo lo miraba. Conocía esa cara…

Florcha aprovechó la ocasión, y con una muy voz baja, para que nadie alrededor en la mesa escuche, se le acercó un poco al oído:

– ¿Querés tocarme?..Estoy excitada.

Martín casi se atraganta con la torta. Claro que iba a querer. Su hermana le sonrió.

El adolescente dejó por un momento la torta, y metió su mano izquierda abajo del mantel. Luego, se la empezó a subir por las piernas y los muslos a Florcha.

Agradecía que su hermana estaba con una falda corta. Le metió la mano entre las piernas, Florencia trataba de no morderse los labios, porque ya estaba muy caliente, y ella abrió un poco sus piernas para que su hermanito le haga lo que se le antojara ahí.

Mientras miraba a la nada y se hacía el que escuchaba la conversación de sus familiares en la mesa, Martín hundió su mano tocándole todo el interior de los muslos, y luego estiró sus dedos hasta llegar a tocar la bombacha de su hermana. Florcha lo sintió y se estremeció por dentro.

La chica abrió aún más sus piernas, al otro lado no tenía a nadie, era la última de la mesa, así que no había mayores problemas. Sólo deseaba ser toqueteada por su hermano… se estaba mojando mucho.

Martín jugaba con sus dedos sobre la conchita de Florcha, encima de la bombacha, acariciando la tela, sintiendo la rajita en el medio… impresionante. Se le puso el pito como un cohete!

Disimulaba todo lo que podía, no hacía ningún movimiento brusco con su brazo, para no levantar sospechas.

Se re sorprendió, cuando, de pronto, sintió algo en su pantalón. Enseguida se percató de que su hermana le estaba sobando la verga por encima del jean!

Esto sí que era una sorpresa! Florcha hizo lo mismo, abrió la palma de su mano y se la apoyó en la pija, y se la agarró un poco, acariciándola entera, por encima del pantalón.

La chica estaba descontrolada… y ahora el muchacho también. Mientras los dos disimulaban mirando a sus parientes en la mesa, se estaban tocando mutuamente debajo del mantel.

Martín se enloqueció, pero la procesión iba por dentro. Subió un poquito su mano, y se la metió adentro de la bombacha. Apenas lo hizo, sin querer le rozó el clítoris a su hermana.

– Ahh.-Gimió Florcha, en voz baja.

Al muchacho, sentir ese gemidito tan excitante de su hermana, lo puso a mil.

Tenía la mano adentro de la bombachita de Florcha, en el pubis…sentía tocar todos los pelos de su hermana, le parecía terriblemente caliente tocarle ahí y sentir tantos pelos en la concha.

Florencia ya casi no podía más… estaba cerca del clímax. Ya tenía la conchita muy jugosa, sentir los inexpertos y juguetones dedos de su hermanito en su pubis, en sus pelos, en su entrepierna… y ella sentir la pija parada en su mano, era mucho placer.

Volvió a acercarse al oído de su hermano, para hablarle en voz baja:

– Voy al baño pendejo… tengo que acabar…

Martín se calentó muchísimo. Pero se le ocurrió una idea.

– Esperame en el baño Flor… no te toques todavía.

Florcha lo entendió enseguida, y se puso contenta. Dijo en voz alta:

– Paso al baño tía.
– Sí querida, pasa nomás.-Le respondió.

Martín sacó la mano de la bombacha de su hermana, y la chica se puso de pie, con la concha mojada, y caminó hasta el living de la casa, fue hasta el baño y cerró la puerta. Se quedó parada, esperando, con muchísimas ganas de tocarse el clítoris y acabar toda.

Martín esperó unos segundos para no levantar sospechas, y para que se le baje aunque sea un poco la erección, y que cuando se ponga de pie, nadie lo note. Pasados uno o dos minutos, el chico se terminó la porción de torta, y se paró.

– Voy afuera un ratito.
– Bueno nene. ¿Vas a tomar un poco de aire?-Preguntó una de las tías.
– Sí…
– Hacés bien querido, hace un poco de calor acá adentro!

Martín se fue por el living, llegó hasta la puerta del baño, y la abrió. Cerró la puerta, y se encontró con su hermana, allí en el baño de la casa de la tía.

Inmediatamente, sin decir nada, los dos se miraron y el chico se desabrochó el jean y sacó su pija durísima afuera.

– Mmmm… cómo me gusta tu pito hermanito…

Florcha se agachó, le agarró la pija, la peló y se la empezó a chupar!

– Ahhh dios!-Resopló el chico.

Florcha se la estaba chupando agachada, mientras llevó una mano a su entrepierna, se la metió adentro de la bombacha y se masturbaba el clítoris mientras chupaba pija.

– Ay Flor… ahhh Flor!.. me vas a hacer acabar!!!

Florencia se pajeó con rapidez, sintiendo el inminente orgasmo.

– Uhhhhhhhhhhhhh

La chica gimió con un tono algo alto, pero ni le importó que la puedan escuchar, estaba demasiado caliente, mientras tenía la boca llena de pija y estaba acabando, sintiendo como algunas gotas de su concha se caían al suelo!

– Mmmmmmhhhhmmmmm-Gimió Florcha haciendo ruido con la pija en la boca, temblando.

Permaneció así, ahora quieta, mientras terminaba su orgasmo… había sido épico!

Se la sacó despacito de la boca… miró a su hermano, y se le escapó una risita.

Pero estaba lejos de relajarse. Un solo orgasmo era poco. Seguía igual de caliente. Se puso de pie, ambos miraron al suelo, notando algunas gotas, producto de la acabada de Florcha…

La chica agarró una toalla color rojo oscuro que había ahí, se arrodilló en el suelo, y limpió lo que su sucia conchita virgen había dejado en el piso.

Luego ya sí, se paró, y dejó la toalla a un costado. Martín le habló:

– Date vuelta hermanita… ¿puedo jugar en tu cola?
– Mmm.. ¿con tu pito querés jugar?
– Siii.. dios!

Inmediatamente, Florencia se dio la vuelta, quedando de espalda a su hermano. La chica se apoyó con las manos en la fuente de la canilla del baño, mientras se inclinaba, levantando la cola para su hermanito.

El chico se acercó bien detrás de ella, le levantó la falda para verle el culo… se le metía toda la bombachita adentro, era increíble ese orto descomunal.

Le corrió la bombacha levemente a un costado, y le metió la pija entre las nalgas, hasta llegar a toparse con el agujerito de la cola.

– Ayyyy…. Ahhhhhh-Gimió Florencia.
– Shhh… nos van a escuchar zorrita!…
– Mmmm.. ¿Por qué me decís zorrita pendejo?
– Porque estoy muy caliente!… Y porque sos una zorrita hermosa hermanita.
– Ahhhhhhyyyyyyyyyy…

Martín se la sacó un minuto de la cola, porque estaba por terminar, y quería alargar ese momento al máximo. Estaban al límite de la calentura.

Mientras descansaba unos segundos, y la miraba…

– Bajate un poquito la bombacha Flor… quiero mirarte la concha…

Florcha aceptó gustosa, así parada e inclinadita, se agarró la bombachita y se la bajó apenas hasta donde comenzaban sus muslos.

– Abrite la cola hermanita.. abritela toda y mostrame.

La chica llevó sus manos a ambos cachetes de la cola, y se la abrió bien, para mostrarle todo a su hermano menor.

El chico ahora le veía bien el agujerito del culo, bien cerradito, y abajo la conchita toda mojada, se le notaban los labios súper húmedos e hinchaditos. Casi se muere con esa visión…no podía creer como algo podía ser tan perfecto. Era afortunado de vivir eso.

Florencia, mientras se abría toda la cola para su hermano, se le estaba chorreando toda la concha, sintiéndose tan puta. Ya sentía como el flujo se le caía por los muslos, esa acción de abrirse la cola mostrándole el agujero a su hermanito, la hizo sentir tan chancha, que su conchita pedía a gritos que se la cojan toda.

Martín se acercó, y con Florcha aún manteniendo su ojete abierto, el chico le puso baba a su dedo y se lo pasó por todo el agujero del culo… la chica se moría de placer.

El adolescente estaba a punto de acabar, mientras le pasaba el dedo por el culo a su propia hermana!

Los dos se olvidaron por completo que estaban en el baño de la tía, y que los podían descubrir.

Luego, le metió la pija ahí, y se la apoyó en la entradita, llenándose de babita la punta del pito. Le daba puntadas en la cola, empujando…

– Uhhh Flor… tu cola se te abre un poquito cuando te apoyo la pija…
– Ahhhhiii… ¿se me abre la cola?
– Siii… se te abre un poco… mmm.. dios hermanita… quiero cogerte…
– Mmmm… te juro que si no fueras mi hermano… te pediría que me cojas!
– Ahhhh…dejarías de ser virgen en el baño de la tía??.. O me pedirías que te la meta en la cola???
– Mmmmmhhhh… dejaría que me la metas por donde vos quieras!
– Uffff Flor!… no aguanto más… si sigo jugando, tu cola se va a abrir y te la voy a meter adentro…
– Yo también estoy por acabar otra vez pendejo!

Florencia se tocó el clítoris otra vez, sintiendo el pito caliente de su hermanito jugando en su cola, que amenazaba con abrirse en cualquier momento.

Martín no soportaba más, sacó la pija del culo, y como último placer, se la llevó a la concha. Le apoyó la cabecita hinchada de su pija en el medio de la conchita a su hermana, se asustó porque se deslizó un poco y casi se la mete adentro de la chocha!

Había estado cerca, un poco más y se la hubiera enterrado… sintió toda la humedad de la concha de Florcha en su pito, y ese fue el final. Empezó a descargar semen y más semen, mientras suspiraba, se la dejó ahí, la leche saltaba y se estrellaba contra los labios de la concha de su hermana!!

Florencia cuando sintió los chorros de leche caliente en su chocha, mientras se tocaba el clítoris, se vino en su segundo orgasmo, gimiendo como una perrita, tratando de no hacer ruido.

– Uhhhhmmmmm

Martín continuó echando leche sobre la conchita de su hermana… por dios! Se la llenó de leche calentita.

De pronto, dejó de salir leche, mientras Florencia dejaba de temblar… los dos habían acabado. El chico se la sacudió, golpeando su pija en uno de los gordos cachetes de la cola de su hermana.

Sin decir nada, Florcha sentía como la lechita le cubría la concha por completo, además de sentir también semen en los cachetes de la cola… el muchacho se relajo por completo, guardándose el pene en el pantalón.

– Alcanzame la toalla pendejo… uff… me quiero limpiar.

El chico la agarró, pero esa toalla era roja oscura. Si se limpiaba el semen, se iba notar.

– Flor… pero se va a notar la leche en la toalla… ¿la usas igual?
– …Vos decís que alguien se puede dar cuenta?…
– No sé… capaz.

Ahora ya relajada, a Florcha le entró el miedo a ser descubiertos.

Por precaución, no usó la toalla, simplemente se subió la bombacha y se quedó así, con la concha llena de leche.

La tela de la bombacha se le ensució por completo, y la adolescente sentía toda la concha calentita y pegoteada.

– Que sucia que estoy!
– No es para tanto hermanita… en un rato ya vamos a casa.
– Sí, vos porque ahora no tenés que andar con la concha llena de semen!!-Dijo Florcha.

Se rieron.

– Dios! Nos tardamos un mundo… van a pensar que estoy descompuesta! Fijate si viene alguien nene.

Martín abrió la puerta ligeramente, no vió a nadie cerca, y salió… se fue directo a la mesa nuevamente. Se sentó, y estaban todos, al parecer nadie sospechó nada.

Florencia, se quedó mirándose al espejo, arreglándose un poco el pelo, acomodándose la falda, y salió del baño, caminó con la leche en la concha, sintiéndose toda sucia y pegoteada… con la bombacha tratando de que no se le caiga el semen por los muslos… a cada paso, sentía todo el enchastre que tenía entre las piernas. Así se sentó en la mesa, al lado de su hermano, sin decir nada.

Le incomodaba sentir la chocha tan sucia, rogaba que el tiempo pase rápido.
Poco después, al fin llegó la medianoche, se festejó un poco el año nuevo, y la familia volvió a su casa.

La chica lo primero que hizo fue pasar por el baño. Se sacó la falda, se sacó la bombacha. Agarró una toalla, la humedeció y se limpió toda la concha, sacándose ese semen pegajoso y húmedo…

Una vez hecho eso, tiró la prenda llena de semen y flujo vaginal al lavarropas, y se fue a dormir desnudita.

Agustina había estado toda la noche de joda… llegó un poco pasada de alcohol a casa, cerca del amanecer.

::::

Ya de día, en la mañana la primera en levantarse fue Florcha. Se vistió con ropa cómoda de verano y ayudó en la cocina a su madre con algunas cosas.

– Me voy a hacer unos mandados hija.. ¿te ocupas de cocinar hoy?
– Si mamá.

Mientras mamá salió un rato a comprar algunas cosas, Florcha se quedó cocinando. Mientras lo hacía, pensaba y recordaba lo excitante que había sido la noche anterior… y quería más. Se había quedado con ganas de chupársela más tiempo anoche. Le encantó sentirla adentro de la boca.

Ya cerca del mediodía, fue a despertar a su hermano. Entró a su pieza, prendió la luz y le habló:

– Si querés comer algo.. ya está la comida!

El chico se levantó en cuero, con una malla solamente, y fue hasta la cocina.

– Buen día Flor…
– Hola pendejo!

La chica se acercó hasta él, y le dio un beso en el cachete. Inmediatamente, se agachó sobre él, y le acarició la pija por encima de la malla. Desde allí abajo, lo miró a los ojos.

– ¿Te puedo hacer un pete hermanito?

Martín, aún medio dormido, creía que estaba soñando. Pero era la realidad.

– ¿Co… cómo?
– Si puedo chuparte el pito! Es que me dieron muchas ganas!
– .. En… en serio me la querés chupar?
– Sí!.. ¿Me vas a dejar o no?
– Sii… si te dejo hermanita!

Florcha se puso contenta, y enseguida le desató el cordón de la malla, y ella misma le sacó la pija afuera a su hermano.

Cada vez que se la veía o que la tenía en frente, no podía evitar repetirse en su mente lo linda que era la pija parada de su hermanito.

La agarró con una mano, y se la metió en la boca, comenzando la mamada.

Martín miraba como su hermana se la chupaba agachada en la cocina, metiéndose el pito casi todo en la boca, y saliendo, succionando el tronco con los labios, y poniéndole mucha babita…

Florencia, que aprendió de su hermana, se sujetaba con las manos en las piernas del chico, mientras se tragaba la pija y le encantaba. La saboreaba lentamente, sintiéndola dura y palpitante en su lengua…

Lo peor era que no podía contarle nada a sus amigas, que siempre la cargaban con su poca experiencia sexual. Le gustaría contarle a sus amigas que le encanta petear y tragarse la leche como una putita…

Le daba algunas lamidas en el glande… eso era mortal para el adolescente.

Cuando sintió que iba a terminar, Martín se separó de ella y se la sacó de la boca. Quedaron colgando hilitos de baba entre los labios de Florcha y la pija de su hermano.

– ¿Ya vas a acabar hermanito?
– Si!.. Me pone a mil que me la chupes boluda… igual puedo darte la leche varias veces seguidas!
– Estaba jodiendo tontito!

El chico, trató de descansar un momento, se agarró el tronco de la pija con un par de dedos, y se lo puso recto, apuntando al techo, para mostrarle los huevos a su hermanita.

– …¿Te gustan?-Preguntó el chico.
– ..Sí…se te ven re grandes las bolas hermanito!
– ¿Te animás a pasarles la lengua?

Florcha sonrió, y se acercó aún más, sacó la lengua afuera y le lamió los huevos a su hermano. Una vez, y luego otra vez, le fue pasando toda la lengua llena de babita a lo largo de las bolas, como si fuera una nena lamiendo un helado.

– Me las podés chupar cuando quieras Flor…

Luego de eso, Florcha le agarró la pija, y se la volvió a meter adentro de la boca. Se la chupó fuerte y rápido, mientras el orgasmo era inminente.

– Ahhhhhhhhh…¿querés la leche en la boca hermanita?..¿vas a ser buena y te la vas a tragar toda?

Florcha, con la boca llena de pija, hizo el ruido y el gesto de ‘sí’.

El adolescente ya estaba muy caliente…suspiraba. Florcha se sacó el pito de la boca para acomodarse, pero inmediatamente llegó el orgasmo. El primer chorro de leche le cayó en los labios, el segundo y el tercero al costado de la nariz, cerca del cachete.

Martín mientras cerraba los ojos disfrutando del orgasmo, volvió a sentir la húmeda y caliente boca de su hermana menor, que se la metió de nuevo, y se la estaba chupando mientras le echaba toda la acabada adentro…

Una vez que terminó, abrió los ojos y se miraron los dos… Florencia se rió porque sentía la leche en la cara…

Chupó y se tomó toda la leche de su hermano, mientras le daba las últimas lamidas al tronco, tragándose la acabada.

– ¿Qué te paso?-Preguntó el chico sonriendo.
– No sabía que justo en ese momento ibas a terminar!… Me quedó tu leche en la cara.
– Sí… te ves re graciosa, jajaja.
– Jajaja.

Florencia le guardó ella misma la pija adentro de la malla a su hermanito, agarrándola con delicadeza, y luego su puso de pie… fue hasta el baño, y humedeció un par de toallitas para la piel. Se miró al espejo, viéndose semen en la cara… se rió sola pensando en lo puta que se había convertido. Hacía unos meses nunca había visto una pija, y ahora ya tragaba leche y hasta le acababan en la cara.

Se pasó la toallita por toda la cara, limpiándose los restos de leche.

Luego de eso, almorzaron con su hermano y su madre, de lo más normal.

Más tarde, fue a su pieza, donde se encontró con Agustina ya despierta, aún acostada en la cama.

Se miraron, y Florencia le sonrió. Agustina, que ya la conocía de memoria, sabía que algo había hecho.

– Contame ya!

Allí en su habitación, Florcha se sentó en la cama de su hermana, poniéndose al lado de Agus. Le contó todos los detalles de lo que había sucedido la noche anterior, y por supuesto, de lo que había pasado en la mañana, antes de comer.

Mientras se lo contaba, las dos se iban calentando.

– Qué pendeja atrevida!.. En el baño de la tía!-Dijo Agustina.
– No sabés como me puso Agus!…
– Me imagino… y ahora contándomelo me hiciste calentar a mí.
– Jajaja…yo también me volví a excitar!

Florcha le empezó a acariciar las piernas a su hermana… subiéndoselas hasta los muslos. Le rozó los dedos en el pubis, encima de la tanga.

– ¿De qué tenés ganitas?-Preguntó Florcha.
– …Mmm.. de verle el pito a nuestro hermanito…

Florencia se detuvo ahí, y le empezó a acariciar la conchita a su hermana por encima de la tanga.

– A mí me dan muchas ganas de que me lo meta…¿a vos?-Florcha.
– También… que lástima que sea nuestro hermano… sino, dejaría que me coja todos los días…-Respondió Agustina.

Agus también acariciaba a su hermana, pasándole la yema de los dedos por las tetas y el corpiño.

– ¿Sabés de que tengo muchas ganas ahora?-Agustina.
– ¿De qué?
– …De tomar la leche.
– …¿Y si vamos a tomar la leche?-Le preguntó Flor.
– Dale..!

Las dos se sonrieron, y se levantaron de la cama. Ambas estaban en ropa interior, abrieron la puerta de la habitación, y salieron para el living.

Mamá estaba durmiendo la siesta, así que debían ser cuidadosas con no hacer ruido.

Caminaron juntas, y en el living estaba el chico, sentado en el sillón hablando con un amigo por el ipod. Inmediatamente las vió a sus hermanas en corpiño y tanga, Agus con un conjunto negro, y Florencia de blanco. Dejó el ipod a un costado, para centrarse en ellas.

– Hermanito… necesitamos algo!-Dijo Florcha.
– …Ok.. ¿Qué pasa?
– ¿Podés darnos la leche?-Preguntó Agustina.

El chico no dijo nada. Se le aceleraron las pulsaciones, se puso de pie y se bajó la malla. Tenía el pene algo blando, sus hermanas se agacharon las dos en frente de él, y se la empezaron a tocar entre las dos!

Las veía desde arriba, les veía los escotes provocados por los corpiños… y ellas dos masajeándole la pija con los dedos para ponérsela dura. Algo que lograron en pocos segundos. Se sonreían entre ellas mientras lo hacían.

Ya con la pija parada, Agus fue la primera en metérsela lentamente en la boca y chuparla.. tras un par de chupadas, se la sacó e hizo lo propio Florencia. Compartían el pito de su hermano, chupándolo y comiendo un rato cada una, pasándole la lengua entre las dos, ante la mirada del chico que estaba resoplando ante semejante placer…

Trataban de no hacer ruido, porque estaban en el living, y mamá durmiendo la siesta en la habitación.

Agus se la agarró del tronco con los dedos, y lo empezó a pajear, subiéndole y bajándole la piel del prepucio, escondiendo y descubriendo el glande a cada movimiento.

Era mucho.. verle las caras de putas a las dos chupándole la pija era demasiado.

– Queremos tomar la leche pendejo!-Dijo Agustina.

El muchacho se agarró la pija con la mano entera, y ya notando el inminente orgasmo, se empezó a pajear fuerte, la baba que sus hermanas le habían dejado en toda la pija era un excelente lubricante.

Por su parte, Agustina y Florencia abrieron ambas la boca y sacaron la lengua afuera, esperando como perritas sedientas la leche caliente de su hermanito menor.

Al ver eso, el muchacho explotó. Mientras se pajeaba, apuntó el pito a la boca y la lengua de Agus, comenzó a salir el semen… los primeros chorros, cayeron en la lengua de su hermana mayor, y algunos iban a parar adentro de la boca, enseguida Martín se movió ligeramente y le puso la pija en la boca a Florcha, dándole leche espesa a ella también, acabándole en los labios y adentro de la boca.

Ya dejando caer las últimas gotas de esperma, dándole un poco a cada una, se la sacudió en la boca de Agus, ella misma le dio una lamida en la punta de la pija.

Ambas se miraron y cerraron la boca, mientras saboreaban la acabada de su hermano. Se tragaron la leche juntas, y luego Florcha se pasó la lengua por los labios, porque le había quedado un poco de semen ahí, y se lo comió todo.

Las chicas se sonrieron y se pusieron de pie, mientras Martín caía rendido en el sillón, agotadísimo.

– Muchas gracias hermanito!!!… ¿Te pasa algo?-Dijo Agustina, viéndolo a su hermano con los ojos casi entrecerrados.
– No… nada más estoy muy cansado…
– ¿Querés que te traiga algo?
– …Agua! Por favor…

Agustina fue hasta la cocina, miró por el pasillo y vió que mamá debía seguir durmiendo, así que abrió la heladera, agarró la botella de agua, y volvió al living.

Se la dio, y el chico empezó a beber un poco.

– Qué bueno que tenías leche para las dos, pendejo! ¿Querés algún regalo por lo que hiciste por nosotras?-Dijo Agustina sonriendo.
– …Mmm… qué les puedo pedir…

Martín dejó la botella a un costado en el sillón, y aunque estaba agotado ya de sexo, no pudo resistirse.

– ¿Puedo pedir que me muestren la concha las dos juntas?
– ¿Ahora?
– Sii.
– ¿Vos que decís, Flor?..
– Quiero mostrársela!.. Pero rápido por si se despierta mami.
– Ok!.. ¿nos querés ver de frente o de atrás?
– De atrás!

Las dos chicas se dieron vuelta, paradas una al lado de la otra. Se le inclinaron un poco, y ambas se fueron bajando las tangas despacito, hasta los muslos.

Martín, sentado en el sillón, podía verles la cola y la concha debajo asomando a ambas… poco a poco, increíblemente se le fue endureciendo el miembro otra vez…

Mientras sus dos hermanas le mostraban la concha, el chico se las miraba con atención. La de Agustina estaba ligeramente más abierta y rosada, la de Florcha, estaba bien cerradita, asomando debajo de ese enorme y hermoso ojete.

Al muchacho se le re paró la pija, ya la tenía completamente erecta, pero notaba que esta vez le dolía mucho. Había sido demasiada actividad ya en el último tiempo… casi tenía la pija más tiempo parada que normal.

Después de unos minutos, las chicas se subieron la tanga y se voltearon.

– Parece que te gustó el regalo!-Dijo Agustina, mirándole la pija parada.

La chica al ver ese miembro tan duro, quiso disfrutarlo más. Se volvió a poner de espaldas a él, se le acercó, y se sentó encima de su hermano. Agustina se sentó encima de la pija dura de su hermanito!

Ahora la chica tenía el pito haciendo contacto con la tela de su tanga, en la zona de la conchita… apoyó sus manos en las rodillas de su hermano, y comenzó a moverse, refregándose toda la pija dura por la concha y la cola, solo con la tanguita negra evitando el contacto directo.

Florcha sólo miraba, mientras Martín no podía creer lo que estaba pasando… encima le re dolía la pija, pero le daba mucho placer a la vez tener a su hermana mayor refregándole todo…

– ¿No querés tocarme las tetas?-Le preguntó Agus.

Al chico le dio un espasmo… llevó ambas manos hacia delante, le agarró ambas tetas por encima del corpiño… no le cabían en la mano…

Martín estaba agarrándole y acariciándole las enormes tetas por encima del corpiño a su hermana, mientras ella estaba sentada encima de él, de espaldas, moviéndose para refregarse el pito duro por la conchita.

Cada roce y contacto entre la pija y la tanga, era un sacudón de placer y dolor a la vez para el adolescente.

De pronto, Agustina ya excitadísima, se levantó un poquito, y con un par de dedos, se corrió la tanga a un costadito, dejando la concha al descubierto. Se sentó encima de vuelta, ahora con el tronco de la pija encajado a lo largo de los labios vaginales de Agus.

– Perdoname si te ensucio un poco hermanito, estoy re mojadita.

Que decir de Martín, que apenas pasó eso, casi se muere. Ahora sentía la pija re húmeda por la concha mojada de su hermana mayor… y como si fuera poco, Agustina de nuevo se empezó a mover, ahora refregándose todo el tronco del pito a lo largo de la conchita, sintiéndolo durísimo.

La adolescente lo estaba disfrutando tremendamente… se estaba mojando tanto que la pija se le deslizaba re fácil a lo largo de su delicada conchita rosada… quería acabar así.

En uno de esos movimientos, cuando Agustina se pasaba el pito por la concha, sin querer la punta de la pija se le deslizó un poquito adentro de los labios, casi metiéndose en la concha… Agus lo notó y se asustó… pero también se re calentó.

De solo pensar que un poco más y el pito de su hermano se le hubiera metido en la chocha…se puso a mil. Fue más cuidadosa… notaba que ya tenía la conchita re abierta y que cualquier movimiento en falso, podía terminar con la pija de su hermanito enterrada hasta el fondo de su concha.

El chico no podía creer cómo su hermana se pasaba la pija por la concha… mientras ella estaba sentada encima suyo, moviéndose, y él le acariciaba las tetas… podía sentir el caliente cuerpo de Agus…de la chica más linda del planeta…la que todos querían poseer… era tanta la excitación que algo empezaba a andar mal.

Martín, mientras notaba la pija y los muslos humedecidos por los flujos que desprendía la chochita de Agus, se empezó a marear un poco.

Le dolía mucho la pija, no podía tenerla mucho tiempo más así parada… encima sentir como se refregaba con los labios vaginales de su hermana, y a cada refregada se escuchaba el ruidito a húmedo, era tremendo… nunca había sentido algo igual. La cola de Agus chocando con su pubis, viéndole la tanga negra corridita a un costado…

Se estaba mareando, ya había acabado varias veces ese día, y sentir tantos estímulos era demoledor.

– …Agus… no puedo más… necesito meterte el pito en la concha…ahhhh!… quiero cogerte…
– …Ummm… yo también quiero que me cojas hermanito.. pero no podemos…

Agustina estaba pensando muchísimo la decisión… cada segundo que pasaba… por la mente se le cruzaba meterse la pija adentro… su conchita lo estaba deseando más que nada en el mundo…

Florencia miraba todo con extrema atención, mientras se tocaba el clítoris por encima de la tanga.

Martín comenzó a sentir que el cuerpo se le iba, algo le pasaba. La calentura era suprema, y ya no podía más seguir sintiendo a su hermosa hermana moviéndose encima suyo y pasándose la pija por la chocha… cada refregada de su pito en esos labios rosados, delicados, suavecitos y mojados eran una oleada de placer en todo el cuerpo que ya no podía seguir resistiendo.

Se le empezaron a cerrar los ojos, contra su voluntad. Se estaba mareando mucho.

– …A..Agus… me siento mal…-Dijo el chico en voz baja, casi sin poder completar la frase.
– ¿Estás bien?-Preguntó Agustina.

Pero ni se detuvo, la chica estaba cerca del orgasmo, seguía moviéndose sentada encima de su hermanito, de atrás hacia delante, pasándose la pija por toda la concha hasta rozar el clítoris con el glande…

– Pará hermanita… pará un minuto!..
– ¡¿Qué te pasa?!
– …Creo que me falta el aire…

Agustina no le dio ni pelota, se mordió los labios, ya a punto de acabar, y empezó a moverse más rápido, con todo, refregándose la pija en la concha, moviendo el culo.

Florcha le miró la cara a su hermano, y notó como se le estaban poniendo los ojos en blanco. Se asustó y se desesperó.

– Pará boluda! Lo vas a matar!!-Exclamó Florencia.

A Martín le estaba costando respirar, se le cerraron los ojos y se puso todo negro.

Continuará…

Hermanas: tangas y bombachas XII

Sábado, marzo 28th, 2015

Florencia, que ya estaba excitada mientras le metían leche adentro de la cola, no puso muchos reparos.

– Sí.. te dejo Agus…
– Te re gusta chanchita! Pedímelo!
– Sii me gusta… dale hermanita.. chupame la cola!

Las dos se reían.. Agustina movió su cara hacia delante, y así con los cachetes del culo abiertos, le metió la lengua, pasándole por el agujerito de la cola y alrededor, juntando semen tibio con su lengua y tragándoselo de a poquito.

Le pasaba la lengua, se tragaba la lechita que había juntado, y luego se la volvía a lamer, volviéndose locas de placer las dos adolescentes.

Mientras se lo hacía, Florencia no paraba de gemir mientras su hermana mayor le lamía el culo y le limpiaba la leche de su hermano.

Una vez que terminó de tragarse la mayor parte de la acabada de su hermano, le dio una última lamidita en el culo a Flor. Le dio una palmada en un cachete y se repuso.

– Listo hermanita… te dejé la cola limpia!

Florcha sólo suspiraba.

– Ahora que no hay nadie… podemos aprovechar y bañarnos juntas..-Dijo Agustina con cara de pícara a su hermana menor.
– Qué buena idea!… Quiero que sigamos jugando!
– Yo también… dale vamos! Quiero que me hagas algo…
– ¿Qué Agus?-Preguntó Flor.

Agustina le acarició la concha por encima de los labios a su hermana.

– Quiero que me chupes la chocha… ¿te vas a animar?
– …Ay… ¿estás segura?… No sé!-Respondió Florencia.
– Sí tonta!… Dale hermanita… quiero que me la chupes un poquito…-Dijo Agustina, mientras le pasaba el dedo por los labios de la concha a Florcha.

La menor cerró los ojos al sentir ese toqueteo…

– Bueno.. pero decime cómo tengo que hacer!
– Siii.

Agustina se puso de pie, y ayudó a su hermana a levantarse de la cama también, agarrándola del brazo.

Una vez que ambas estaban paradas, en bolas y todas sucias de sexo, caminaron así hasta el baño.

Entraron las dos y dejaron las toallas colgadas. Agustina abrió la ducha, esperaron a que el agua este tibia, y se metieron juntas a la bañera.

– Vamos a apurarnos… no sea cosa que lleguen mamá y Martín, y nosotras bañándonos juntas como si fuéramos nenas!.

Primero lo primero: se pasaron jabón por todo el cuerpo, limpiando cualquier resto de semen que les quedaba… en las tetas y la cola principalmente.

Una vez hecho eso, Agustina, así de pie, abrió un poco sus piernas. Le hizo el gesto a su hermana para que se vaya allá abajo…

Florcha aceptó, y se arrodilló en la bañera, ahora con la cabeza entre las piernas de su hermana.

– Bueno Flor… tenés que pasarme la lengua por el clítoris.. así voy a acabar muy rápido! ¿Podés?
– …Creo.. decime si hago algo mal, ¿ok?
– Si, dale!

Florencia acercó más su cara, y sacó la lengua.. con la punta de su nariz rozaba el pubis depilado de Agustina. Le dio la primera lamida en el clítoris, mientras caía el agua por su cuerpo.

Miró hacia arriba para ver la cara de Agus, y volvió a pasarle la lengua por todo el botoncito.

– Uhmm… eso hermanita.. así…

Agarró más confianza, y ahora le fue pasando cada vez más rápido la lengua por todo el clítoris, mientras su hermana se empezaba a retorcer.

Agustina suspiraba y se acariciaba los pezones, mientras su hermana menor le lamía el clítoris con inocencia.

– Más rápido Flor.. más rápido… que acabo!

Florcha puso sus manos en las piernas de Agus para sostenerse mejor, y le empezó a comer el clítoris al máximo, pasándole la lengua mientras su hermana al fin tenía el orgasmo!

– Ahhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!

Le temblaron las piernas, gemía… mientras el agua seguía cayendo sobre sus jóvenes y calientes cuerpos.

Florencia se quedó quieta, mirando desde abajo a la cara a su hermana, notando como ésta se mordía los labios mientras acababa…

– ¿Qué tal? ¿Lo hice bien?-Preguntó Flor.
– Re bien pendeja!… Pero no terminé..

Agustina tras el primer orgasmo, no estaba satisfecha. Ahora ella también se arrodilló sobre la bañera, y se giró dándole la espalda a su hermana, poniéndose en cuatro.

– Dale!! Comeme la conchita!-Exigió Agustina en voz alta.

Su hermana se puso detrás, ahora viéndole los labios de la concha. Le dio un lengüetazo de abajo a arriba por toda la raja a su hermana mayor!

– Diossss! Así Flor!.. dale pendeja.. chupame la concha!

Florencia ya estaba desatada también, estaban como dos perritas, una lamiéndole la concha a la otra, y eran hermanas.

Florcha metía su lengua entre los rosados labios vaginales de Agus, dándole el mayor placer posible, le estaba encantando chuparle la chochita. Le metía la lengua y los labios de la concha se abrían un poco, eran muy suaves y delicados…

Agustina llevó sus manos a su cola, y se abrió los cachetes para mostrarle el agujerito del culo.

– Quiero en la cola también!.. Pasame la lengua por la cola pendeja!

Florencia ahora le pasó la lengua por el culo, cuando a Agustina le recorrió una descarga eléctrica por todo el cuerpo. La menor se entretuvo jugando, le daba una lamida en el agujerito de la cola, y otra lamida en la concha, lamida en la cola, lamida en la concha, una y una, mientras su hermana se estaba muriendo de placer, ya cerca del segundo orgasmo.

– Siii.. cola y concha hermanita.. asiiii.. mmmmmmm ahhhhhhh…

La menor continuó, ahora ya con la lengua algo cansada, tratando de hacer acabar a Agustina.

La chica mayor llevó sus dedos al clítoris, y se lo masajeó en círculos, viniéndose en su segundo orgasmo, más intenso que el primero, mientras su hermanita le chupaba la cola y la chocha.

– AHHHHHH.. Siiiiiiiiiii…. Mmmmmmmhhhhhhhhhh

Florencia se quedó agarrada de su hermana, besándole la concha, mientras Agustina se convulsionaba y movía… lo hizo hasta que terminó, y se quedó quieta… ya sin fuerzas, mientras su hermanita ahora le daba besitos en los labios de la conchita, casi enamorándose..

– Parece que te gusta mi concha hermanita…!-Dijo Agustina ahora más relajada.
– ¿No te gusta que te dé mimitos en la chuchi?
– Sí!!… me quedaría toda la vida así! Dame mimitos Flor…

Florcha le dio algunos besos más en la conchita a su hermana mayor, bien lento, disfrutando del momento…

Tras terminar, ambas se repusieron y se sentaron en la bañera cara a cara, mientras la ducha les seguía tirando agua… se sonreían. Ambas tenían la cara colorada.

Se acariciaron un poquito las piernas… los muslos, y los pechos… sin decir nada.

En ese instante, Florencia soltó una carcajada.

– ¿Qué? ¿Qué te pasa loca? –Preguntó Agustina.
– Que me sigue saliendo leche de la cola! Me metiste mucha adentro boluda!
– Ahhhh… jajaja.

Florcha se metió un poco el dedo en el culo mientras le salían las últimas gotas de semen de su hermano del agujerito…

– Bueno.. vamos a salir, estamos tardando mucho.

Se secaron juntas, y salieron así desnuditas hasta la pieza, donde se vistieron.

Luego, almorzaron algo liviano, mientras ya avanzaba la tarde, y llegaron a casa mamá y el chico.

::::

Esa tarde no pasó mucho… ya en la noche, Florencia se fue a comer con sus amigas, y mamá volvió a salir, con una vieja amiga, a cenar afuera.

Martín estaba en su habitación, acostado con la notebook en la panza, navegando por Internet…

Agustina se terminó de arreglar para salir también… seguramente iba a ir al boliche con las amigas, o el novio.

Ella terminó de maquillarse, estaban los dos solos en la casa.

La chica, ya vestida, con botas de tacón alto, y bien peinada, fue hasta su habitación a buscar plata para salir… problema. Abrió la billetera y no había nada.

“Dios. No tengo un mísero peso!”

Fue hasta la mesita de luz, abrió el cajón, y buscó en las cosas de su hermana, a ver si podía sacar plata… revisó, pero tampoco.

Fue hasta la cocina, el living, revisó varios cajones y sólo encontró monedas sueltas. Ni siquiera estaba mamá para pedirle…

“No hay plata en esta casa!” Pensó ya muy preocupada Agustina. Se empezó a molestar, pasó por la habitación de su hermano, al pasar lo vió tirado en la cama.

Ingresó a su cuarto, y…:

– Nene… eu!!!
– ..¿Qué?-Contestó el chico mirándola.
– ¿Tenés plata?
– ¿Eh?
– Si tenés plata pendejo! Me quede sin… y mami no está!
– …Eso te pasa por gastarte todo en alcohol!-Le dijo el chico riendo y burlándose.
– Ja, ja.. que gracioso… en serio! Prestame plata.. después te la devuelvo!
– ¿Cuánto?
– .. No sé… $250… $300…
– ¡¡¿¿$300??!!… ¿Por qué no le pedís plata a tu novio? Encima después nunca me los vas a devolver.. te conozco muy bien!!!

Agustina se acercó hasta ponérsele al lado a su hermano.

– No seas forro hermanito!! Ya tendría que estar saliendo.. se me va a hacer tarde!! Dale prestame…-Dijo poniendole cara de trola.
– Chupámela boluda! Me cuesta años ahorrar la plata y vos me pedís $300 de una..!
– Hey! Esa no es manera de hablarle a tu hermana! Pedime perdón!
– ¿Por qué? Dije chupámela.. eso te dolió?
– No, no me dolió, pero tampoco es para que me hables así!
– Bueno.. perdoname Agus..
– Ya.. aparte no te la voy a chupar nunca pendejito! Jajaja.
– …Me la estás parando!.. ¿Cuántas pijas chupaste Agus?
– No seas idiota.!!
– ¿Qué? ¿No puedo preguntar?-Dijo el chico riéndose.
– No! Es cosa mía eso!
– ¿No querés admitir que se la chupaste a muchos chicos?
– Mirá.. no me hagas calentar pendejo! Y no, no se la chupé a muchos chicos! Sólo a los que tuve de novio.. no soy puta!
– Bueno.. no te enojes tonta!.. Era broma.

Martín dejó la notebook a un lado de la cama, y se bajó los pantalones, mostrándole el pito ya parado y erecto a su hermana.

– Agus…
– ¿Qué?!!!
– Me dieron muchas ganas de que me la chupes! Es que hablar de esto…
– No tengo tiempo para jugar ahora.. prestame plata que me tengo que ir!-Dijo la chica, apurada.
– No te voy a prestar plata… te la voy a regalar.. pero…
– ..¿Qué?
– A cambio de que me la chupes!

Agustina se quedó con cara de piedra. Reaccionó unos segundos después…

– …Dale.. no jodas más… dame la plata que se me hace tarde!
– Ya te dije boluda! Te la doy, pero a cambio me chupás la pija…!
– ¿Estás hablando en serio?
– Siiii! Mirá cómo la tengo por vos!… dale.. haceme un pete hermanita…

La chica se quedó mirándole fijamente ese miembro que tanto le gustaba…

– No.. estás loco… no quieras aprovecharte de mí pendejo!
– No me aprovecho! Yo te doy plata, y vos me hacés un pete!.. es un trato justo Agus!
– No.. no.. no… no puedo chupártela!
– Dale Agus… si se la chupás a tu novio… yo también quiero!… Quiero saber como se siente… porfi!
– …Estoy arreglada, vestida, peinada, maquillada y con labial… ¿a vos te parece que yo te puedo hacer un pete así?
– Si estás hermosísima así!
– Pero me voy a ensuciar entera tontito!!
– Mmmm… si te la metés en la boca… no tenés que tocarla!

Agustina miraba su reloj, apurada, viendo como pasaban los minutos. Hoy había que salir, aparte ya se había arreglado…

– Dios. ¿Vas a terminar rápido hermanito?
– Siiii.
– …Apurate entonces.. sentate.

Martín sonrió, logró sobornar a su hermana.. y se la iba a chupar!

El chico se sentó en la cama, en el borde, con los pies apoyados en el suelo. Agustina, sin perder tiempo, se agachó entre las piernas del chico.

– Escuchame… no intentes nada raro… te la voy a chupar, pero no me vayas a ensuciar… si me ensucias, te mato pendejo!!!

El muchacho asintió. Cuando su hermana le hablaba así, era mejor asentir y no decir nada.

Se agarró el tronco de la pija con los dedos, se bajó la piel para mostrarle la cabecita, y la direccionó para que quede a la altura de la boca de su hermana. La chica abrió sus delicados labios, pintados de rojo, y se metió la pija hasta la mitad. Allí cerró su boca, y empezó a chuparla.

Bien despacio y lento para no mancharse ni correrse el labial, Agus empezó a mover la cabeza mientras la pija salía y entraba poco a poco de su boca, la llenó de babita con la lengua…

Martín no podía creer lo que estaba viendo. Una chica con cara de ángel, toda maquillada le estaba chupando la pija! Y encima era su hermana… aún mejor. Aunque le costaría caro, valía la pena.

Agustina trataba de hacerlo acabar rápido… le estaba gustando chupársela a su hermano, pero quería irse ya.

– ¿Salís con tus amigas o con tu novio?-Preguntó Martín.

Agustina recorrió todo el tronco de la pija apretándola con sus labios, se la sacó de la boca y le respondió:

– Con las chicas.. después me veo con mi novio.

Se la volvió a meter despacito en la boca. Siguió chupando lento, subiendo y bajando por la pija dura, con sus labios rojos…

– ¿Hoy van a coger?-Martín.

Agus volvió a bajar con la boca sobre el tronco, y se la sacó de la boquita para hablar, mientras lo miraba a los ojos.

– Que te importa!.. ¿No querés que me coja?

Le dijo eso y se la volvió a meter en la boca, cuidadosamente, saboreando cada centímetro de verga.

El muchacho estaba llegando…

Agustina nuevamente abrió la boca y se sacó el pito, todo babeado… mientras miraba a su hermano..

– Hace mucho que no me cogen hermanito.. hoy tengo ganas.

Enseguida se la metió en la boca, y Martín no aguantaba más. Sentir esa boca tan húmeda y calentita era supremo! Esos labios pintados…y las cosas que ella le decía…

– ¿Te gusta?-Le preguntó Agus, sacándosela de la boca y lamiéndola.
– Siii… ¿a vos te gusta hacer petes hermanita?
– Sí…me gusta mucho!

Apenas dijo eso, con sus labios se comió la pija otra vez hasta la mitad, la piel del pito ya estaba algo rojiza, señal de que el labial se estaba corriendo… Agus le apretó fuerte los labios en el pito mientras se la chupaba, subiendo y bajando despacito, todo lleno de baba…mientras lo miraba a los ojos con cara de putita.

El chico sintió el orgasmo, no le dijo nada a su hermana, iba a acabarle adentro de la boca!!!

Se tensó, y la chica se dio cuenta, pero ya era tarde. Tenía media pija metida en la boca, cuando sintió los primeros chorros de leche caliente y espesa en su garganta, y luego en su lengua…

Tuvo el acto reflejo de sacársela y moverse, pero si lo hacía se iba a ensuciar toda… el semen le caería en la cara, o en el vestido… así que se quedó quietita, con la boca abierta mientras el pito de su hermano derramaba lechita en toda su boca, llenándosela de semen.

Hizo ruido con la boca llena de pija, quejándose, mientras el chico se descargaba… de nada sirvió.. se quedó mansa y sumisa esperando a que su hermanito termine.

El muchacho casi se muere de placer… le había acabado en la boca a su hermana! Y toda adentro… cuando se recompuso del orgasmo, la miró a ella… tenía una cara de furia infernal!!!!!!!!!!

La chica le hizo el gesto de que no se la saque de la boca, porque se iba a manchar… aún con el pito en la boquita, Agus se tragó toda la leche que tenía en la boca, luego bajó con sus labios por todo el tronco de la pija de su hermano, absorbiendo todo el semen y baba… cerró los labios, y se tragó todo.

– Sos un pendejo de mierda!!!!!!!!

Se puso de pie, mientras se acomodaba el vestido.

– Me hubieras avisado que ibas a acabar!! Me acabaste en la boca cochino!! Me tuve que tragar toda tu leche!!!!!!!!!!!

La chica estaba bastante irritada, aunque le había encantado tragarse tanta leche… lo que le molestaba era que su hermano había hecho lo que quiso con ella.

Martín abrió el cajón de la mesita de luz… sacó los billetes de sus ahorros y se los dio a su hermana. Aún tenía bastante dinero guardado, pero llevaba ahorrando bastante tiempo.

La chica los agarró, sintiéndose muy mal.. en ese momento le cayó la culpa.. por haber obtenido ese dinero por chupar una pija… exactamente como lo hacían las putas. Trató de no darle importancia.

– ¿Tengo algo?-Le preguntó la chica a su hermano, para que le mirara si tenía el labial corrido, o si tenía semen en la cara.
– No, estás perfecta hermanita!

Agustina salió de la pieza de su hermano. Pasó rápido por el espejo, vió que no tenía nada y enseguida salió de la casa para reunirse con sus amigas, con semen en el estómago y un poco excitada, tras haberle chupado la pija a su hermano por plata.

Más tarde, cuando se encontró con el novio… se besaron un rato, hasta que fueron al auto del chico. Se puso condón y tuvieron sexo en el asiento trasero. Como siempre, su novio se vino rápido y ella se quedó un poco caliente… se quedó en silencio acostada en el auto, mientras su novio conducía para llevarla a casa.

Agustina, ese mismo día, había cogido con su novio, le había hecho un pete a su hermano, se tragó toda la leche, y su hermana le comió la concha.

Lo peor era que tras la cogida con su novio, no había quedado satisfecha. Llegó a casa y se fue directo a dormir.

::::

Capítulo XVI: Un nuevo placer

Ya en la mañana del día siguiente, Martín que se había ido a dormir temprano la noche anterior, se despertó primero. Abrió la ventana.. vió algunas nubes… parecía que iba a llover.

Ya mamá se había ido a trabajar. Sus hermanas estaban durmiendo.

Realizó algunos deberes del hogar, luego abrió la heladera, sacó algunos alimentos, y dejó preparado el almuerzo.

Ya era el mediodía, afuera empezaron a caer las primeras gotas.

Fue hasta la pieza de sus hermanas para avisarles que ya estaba la comida. Una vez dentro, se dio cuenta que Agustina estaba despierta, tapada solo con una fina sábana, y al parecer Florencia estaba aún dormida.

– Agus… ya está la comida… por si querés comer algo…
– Ok.-Le respondió ella, acostada en la cama.

Martín se acercó hasta ponerse al lado.

– ¿Como estuvo anoche la joda?-Le preguntó.
– …Normal…-Respondió la chica, en voz baja y media dormida.
– ..¿Cogiste?
– ………Sí…
– ¿Cómo fue?
– ¿Para qué querés saber?… Cogimos en su auto… aunque como siempre yo no acabé y me dejó con las ganas…
– Dios.. que pedazo de idiota!..
– Bueno hermanito.. no es para tanto!

Florencia seguía durmiendo en la otra cama.

El chico se calentó con la conversación, tenía una malla puesta, se desató el cordón y sacó la pija afuera, aún algo blanda pero ya casi erecta.

Su hermana mayor estaba acostada ‘de costado’, con la cara en el borde de la cama, y el chico le puso la pija en frente de la carita, a pocos centímetros, ahora sí ya bien paradita.

Agustina abrió más los ojitos, viendo eso ya se despertó bien y se puso alegre.

– ¿Te pusiste perfume o algo? Que rico.-Le dijo a su hermano.

Martín tenía su pene agarrado del tronco, y lo movía ligeramente cerca de la cara de su hermana, que lo miraba con devoción.

– ¿Me la chupas hermanita?-Preguntó en voz baja.
– Conseguite una novia para que te la chupe! Yo soy tu hermana…
– No quiero una novia… quiero que me la chupes vos..!
– Ja…¿Y querés que te chupe la pija gratis?
– ¿Cuánto querés por chupármela?
– …No soy una puta!!!!
– Bueeeno… no te enojes!…Nada más decía!.. ¿No te gusta mi pito?
– …Sí que me gusta!…
– Y bueno.. dale chupamela Agus… aparte también me dijiste que te gusta hacer petes.. o no?
– Sí, me encanta, pero…
– Daleeee!

Agustina suspiró.

– …Bueno pendejo!.. a ver.. estoy muy cómoda así! Metemela en la boca.

Agustina abrió la boquita, así acostadita en el borde de la cama, para que su hermano le meta el pito en la boca para chupársela toda.

El muchacho no perdió tiempo y viendo los labios abiertos de su hermana, se acercó más y le metió la pija adentro de la boca. Agus cerró los labios, apretándole el tronco, y se empezó a mover un poco, despacito, chupándosela.

En ese momento se sentía la chica más puta del planeta… haciéndole un pete a su hermanito menor en su propia cama! Pero le gustaba mucho…

De a ratos, se la sacaba de la boquita y se la volvía a meter, le lamía el tronco y se la llenaba de babita.

Se la estaba comiendo mientras con sus labios succionaba el tronco, bajó por el pito y se la sacó de la boca. La pija estaba con la piel del prepucio tapándole el glande.

– Bajate la piel hermanito.. mostrame la cabecita de tu pito.

El chico obedeció, con un par de dedos se agarró la piel, llena de caliente baba de su hermana, y se la bajó despacito, toda, hasta mostrarle la rojiza e hinchada cabecita de su miembro, todo brillante y húmedo.

– Mmmm… que rico pendejo!

Agus le abrió su delicada boquita de petera a su hermano, y el chico se la volvió a meter.

Ahora el placer era mayor, porque se la estaba chupando con el glande descubierto…

En ese momento, Florencia se despertó. Escuchó algunos ruiditos.. se dio vuelta en la cama, con los ojos todavía entrecerrados, viendo a su hermano de espalda, haciendo algo al borde de la cama de Agustina.

La menor se los quedó mirando.. se destapó, estaba en ropa interior.

– ¿Qué están haciendo?-Preguntó desde su cama.

Agustina se sacó la pija de la boca, mientras se miraban con su hermano, con el pito lleno de baba en el medio.

– Estoy haciendo un pete hermanita.. ¿querés aprender como se hace?-Le dijo Agus.

Florencia se puso de pie enseguida, súper curiosa, y así como estaba en corpiño y tanga, se acercó hasta ponerse al lado de su hermano, viéndole toda la pija babeada en frente de la cara de su hermana, que tenía los labios de la boca húmedos.

– ¿Qué es un pete?-Preguntó Florencia.
– ..Es chupar el pito hermanita!
– ..¿¿¿Le estás chupando el pito??? Desde cuando???
– …Anoche se la chupé por primera vez.. y ahora…
– ¿¿Por qué no me contaste?? Yo también quiero!!!-Dijo Florencia, sintiéndose celosa.
– Bueno!.. Me daba un poco de vergüenza…
– Enseñame a hacer un pete Agus!-Dijo Florcha.
– Ok, pero esperá un minuto, que ahora se la estoy chupando yo!!

Agus se la metió en la boca, lo máximo que pudo, y fue moviéndose de atrás hacia delante, chupando la pija.

Mientras Agustina se la chupaba a su hermano, Florcha miraba atenta.

La chica se la sacó de la boca, y los hilitos de baba le quedaron colgando de los labios.

– No vayas a acabar hermanito…

Se la volvió a meter, chupando y lamiendo con mucha babita el pito de su hermano, bien lento y pausado, dándole mucho placer.

Agustina mientras le hacía un pete a su hermano, ya sentía la bombacha húmeda… le encantaba sentirla así, apenas sentía la tela húmeda, se excitaba mucho más. La ponía cachonda.

Le dio una última chupada con los labios succionando el tronco, y se separó de la pija, dejándola toda enchastrada con baba, súper caliente y palpitante.

– Te toca Flor! Sentate acá…

Florencia obedeció a su hermana, que le dio un lugar, y Florcha se sentó en el borde de la cama. Ahora estaba con el pito de Martín en frente de su cara.

– Bueno pendeja… abrí la boca, y hacé de cuenta que el pito es una paleta de helado!-Le enseñó Agus a su hermana.

Florcha abrió sus labios, Martín se acercó, y trató de metérsela adentro… la cabecita le chocó contra los labios, y enseguida se deslizó para adentro de la boca de Florencia.

– Ok hermanita.. ahora chupala como hice yo!

Florcha empezó con movimientos algo torpes… intentaba subir y bajar con sus labios apretando el tronco de la pija. Tras unos segundos, fue agarrándole el truco, aunque le costaba.

– Eso… ponele mucha babita… así va a ser mejor!-Agustina.

El chico ya se estaba quejando de que se vendría pronto.

Florencia se la chupaba a su hermano, mientras Agustina la miraba. Estaba haciendo su primer pete…

– Me voy a venir…!-Avisó Martín.

Enseguida la chica se la sacó de la boca, mientras le chorreaba un poco de baba por los labios.

– ¿Querés acabar hermanito?-Le preguntó Agustina.
– Sí Agus.. ya no aguanto!-Respondió el muchacho, con la verga durísima y repleta de babita de sus hermanas.
– ¿Dónde tenés ganas de echarnos la lechita hoy?
– …Quiero acabarles en la boca…¿puedo?
– ¿Cómo en la boca?-Preguntó Florcha.
– ..Es que anoche mientras se la chupaba, tu hermanito me acabó adentro de la boca.. y me tuve que tragar toda la leche!
– ¿No te gustó tragártela toda?-Le preguntó el chico, excitadísimo.
– …Sí me gustó, nene… pero me molestó que no me avisaras!

Los dos se rieron.

– Bueno Flor… ¿querés que te acabe en la boca?-Le preguntó Agus.
– Ayyy… no sé… me da asquito.-Dijo Florcha.
– Es normal… pero vas a ver que es rica!
– Pero… le va a salir mucha lechita! ¿Cómo me la voy a tragar toda?-Dijo Florencia.
– Probala hermanita… si te gusta la leche, te la vas a tragar, sino la podés escupir!
– …Bueno…

Martín se empezó a pajear despacito, ya era hora. Sus dedos se deslizaban con extrema facilidad por su pija.

– Abrí la boca Flor!-Dijo el chico.

Florencia abrió la boquita, el muchacho se dio los últimos sacudones, y cuando sintió el orgasmo, se la metió en la boca abierta a su hermana.

Inmediatamente Florcha cerró los labios, tenía media pija metida en la boca, la sentía tan caliente, tan dura, tan hinchada… y comenzó a salir el semen.

Agus miraba todo con extrema atención, con la conchita toda babosa.

El chico explotó, sentir los labios de su hermana apretándole el pito, y la humedad allí dentro…

La leche fue derramándose en la boca de Florcha, que sentía como los primeros chorros de líquido caliente le golpeaba casi en la garganta, los demás los sintió derramarse en su lengua, mientras lamía como podía ese miembro… tenía la boca llena de pija, y ahora repleta de leche caliente y espesa.

Florencia la sintió como casi siempre, no tenía un sabor muy especial, pero le encantaba probarla, como a su hermana. Sentirla tan calentita la mataba.

Martín resopló mientras terminaban de salir las últimas gotas de semen.

– Yyyyyyy…¿Te gusta la leche?-Preguntó Agustina.

Florcha todavía tenía el pito en la boca. Hizo el ruido de ‘sí’, moviéndole la cabeza ligeramente.

– ¿Te la podés tragar?

Martín se movió, y le fue sacando lentamente la pija de la boca, hasta retirársela por completo. Estaba llenísima de una mezcla de babita y leche…

Florencia cerró los labios, se le derramó un poco de semen por la comisura, pero tenía toda la acabada en la boca, saboreándola con la lengua!

Se la empezó a tragar… casi se ahoga, pero siguió tragando, sintiendo como toda esa lechita espesa bajaba hasta su estómago, mientras Martín y Agus la miraban!

Ya se había comido casi todo… aún le quedaba un poco de leche caliente en la boca. La miró a su hermana a la cara.

– ¿Te queda todavía?-Preguntó Agus.
– ..Sí.-Respondió Florcha, tratando de que no se le escape.
– Ok… despacito… tratá de tragarla..

Florencia, finalmente, se tragó lo último que le quedaba, y ya toda la acabada de su hermano se la había comido.

Sentirse tan puta le encantó… lo había escuchado tantas veces de sus amigas… que cuando conversaban de esos temas, sus amigas decían que todavía no lo habían hecho…ella casi ni sabía de qué hablaban.

Se sorprendió sabiendo que ella ahora ya tragaba leche.

– Listo! Me la tragué toda!!!-Dijo Florcha sonriendo orgullosa.
– Viste que te iba a gustar!! ¿Estaba muy rica?-Le preguntó Agustina a su hermana.
– Siiiiii.
– Joooo.. me dieron ganas de tomar leche a mi también!.. ¿Voy a poder hermanito?-Dijo Agustina, con cara de putita.
– …Sii… enseguida se me para de nuevo Agus!
– Bien!!!!! Hacé que se te pare rápido porfaaaa!

El chico recién había acabado, pero que sus hermanas le chupen la pija y se traguen la leche, sumado a las cosas que le pedían, lo mantenían caliente… le duró apenas dos o tres minutos la relajación post orgasmo… enseguida se le fue poniendo un poco dura de nuevo, aunque no del todo.

Las dos lo miraban. El chico se la empezó a tocar, la tenía muy sensible. Pasó sus dedos a lo largo del tronco, manchándose con babita y semen… ya ahora sí empezaba a sentir el gustito de nuevo.

Agustina estaba ansiosa por tragar leche, mientras miraba como su hermanito trataba de ponerse caliente de nuevo, cómo le gustaba esa pija…

El chico se pajeaba rápido, ahora ya la tenía dura de nuevo, pero le faltaba para excitarse más…

– ¿Te falta poco?-Preguntó Agustina.
– No… todavía no.
– ¿Cómo podemos hacer para que te excites mucho?-Agus.
– …¿Me mostrás la concha hermanita? Si te miro la conchita, me voy a calentar rápido!
– Ok pendejito.

Agustina se quitó la sábana de encima, estaba en ropa interior también. Se recostó sobre sus codos, abriendo las piernas de frente a su hermano.

– ¿Querés que me saque la bombacha?
– Siii.

La chica agarró el elástico de la prenda, y se empezó a bajar la bombacha blanca y húmeda por sus piernas. La dejó a un costado de la cama, mientras ella le abría las piernitas a su hermano, mostrándole toda la concha.

Agus llevó su mano ahí, y con un dedo a cada lado de los labios vaginales, se abrió la chochita.

– Mirá como la tengo mojadita pendejo.
– ¿Se te puso así por hacerme un pete?
– Siii.

Ahora Martín estaba viéndole la concha toda húmeda y viscosa… le veía los labios rosados llenos de flujo brillante y pegajoso, mientras su hermana se la abría, y los hilos de flujo se estiraban entre los labios…

Esa imagen fue mucho. Se pajeó muy fuerte, ya notando la excitación, sin dejar de mirarle la concha a Agus. La chica se empezó a tocar la parte de adentro de los labios, embardunándose su dedito con la humedad vaginal. Le encantaba sentirse tan mojada.

Al ver eso, el chico ya notaba que se acercaba el segundo orgasmo.

– Ya viene hermanita…

Agustina se incorporó, y se sentó al borde de la cama, al lado de Flor.

Martín se pajeaba fuerte, sintiendo como le temblaban mínimamente las piernas.

– Abrí la boca Agus.. voy a acabar!
– Dale… quiero que me des la leche pendejo!

Agus abrió la boca y sacó la lengua afuera.

Al escuchar eso, Martín se inclinó y se la metió en la boca a su hermana. Ella cerró su boquita, mientras el semen salía de la pija, con menos potencia, pero en buena cantidad, dentro de la boca de Agustina.

Poco a poco iba saliendo la leche, mientras el chico suspiraba, con la pija metida en la boca de la diosa de Agustina.. que encima le pedía la leche!

La chica disfrutó de la acabada, sintiéndole el gusto a la lechita caliente de su hermanito… que suerte que lo tenía! No se animaba a hacer algo así con su novio… incluso había chupado varias pijas, pero nunca se había tragado la leche. Ahora se tragaba la de su hermano casi todos los días, y le encantaba!

Cuando terminó, Agus se sacó el pito duro y caliente de la boca, y se fue tragando el semen sin problemas. Mientras miraba a sus hermanos, se tragó toda la lechita, con la boca cerrada, comiéndoselo todo.

– Gracias hermanito!-Dijo Agus limpiándose los labios, ya satisfecha por su ración de leche calentita y espesa.

El muchacho ya no daba más… ahora sí estaba completamente relajado. Se quitó la malla por completo, y se fue a duchar… estaba todo sucio de leche y baba…

Agustina se puso la bombacha, y las dos se fueron a almorzar con leche en el estómago.

Llegaron a la cocina, se sentaron en la mesa, e iban a empezar a almorzar, mientras Martín se bañaba.

– Qué hambre que tengo!-Dijo Florencia.
– ¿Si?
– No desayuné nada.. sabés que si no desayuno me agarra mucha hambre!
– …Jajajajaja.-Agustina soltó una carcajada.
– ¿Qué?!.. ¿Qué pasa tonta?
– Nada… es que pensé en algo…
– Decime!..¿En qué pensaste que te reíste tanto?-Preguntó Flor.
– Nada.. no es nada boluda.
– No!!, ahora me decís Agustina!
– Jajaja… bueno.. es que cuando dijiste eso de que no desayunaste… te equivocas! Desayunamos una leche calentita!
– …Jajajajaja. Sos asquerosa hermanita…aunque tenés razón.
– Jajaja.
– Y la leche estaba recién ordeñada!-Dijo Florcha.

Ahí ambas estallaron a reírse… el chico escuchó las risas desde el baño… preguntó desde ahí qué pasaba, pero ellas le dijeron que nada importante.

– Bueno.. basta… demasiado chanchitas estuvimos hoy.-Dijo Agustina.

Terminaron de almorzar, Florcha se fue de una amiga, y Agustina tenía que hacer unos trámites en el centro. Se vistió bien, remera + jean, y se llevó un paraguas, porque llovía bastante afuera.

El chico se quedó solo en la casa, ahora relajado tras el baño, y contento con lo que había pasado con sus hermanas. Se puso a jugar a la consola un rato…

Fue transcurriendo la tarde. De a ratos llovía, y de a ratos paraba.

Empezó a llover muy fuerte, cuando Agustina regresó a casa del centro. El taxi la dejó en la vereda de casa, apenas bajo del coche, se mojó toda con el agua de lluvia y entró adentro.

Se quitó las zapas todas mojadas, y dejó el paraguas a un costado en el garaje.

Una vez que entró a la cocina, su hermano se la quedó mirando.

– Justo hoy tenía que caer tanta agua!-Dijo la chica.

Se empezó a pasar las manos y dedos por el pelo, acomodándoselo un poco, porque también estaba algo húmedo. Llevó un folio con papeles al living, y se sentó en el sillón, recostándose un poco.

Martín estaba comiendo unas galletitas, estaba aburrido y se acercó hasta ella, se sentó al lado, en el sillón.

– ¿Quéres?-Le preguntó el chico a su hermana, convidándole del paquete.
– Dame una hermanito.

Mientras comían, la chica intentó prender el tele. Pero no encendía. Martín trató de encender la luz, y tampoco.

– Ahh buenooo… que lindo! Ni luz hay… Más aburrida no puedo estar.

Estaba la luz cortada, afuera llovía a cántaros, y estaban los dos sentados aburridos en el sillón del living.

Pasaban los minutos… Martín la miraba.. le vió la tira de la bombacha blanca sobresaliendo abajo del jean…

Se la siguió mirando, mientras pasaban los minutos… aunque no tenía ganas de más sexo ese día, se lo pidió por mero aburrimiento:

– ¿Me mostrás la bombacha Agus?

La chica giró la cabeza, y lo miró. No le dijo nada, estaba tan aburrida que aceptó.

Se desabrochó el jean, y se lo fue bajando, era tan ajustado que costaba sacarlo… finalmente se lo quitó, y lo dejó tirado en el piso.

Ahora la adolescente estaba con una remera, y en bombacha. Se sentó de lado en el sillón, para mostrarle de frente a su hermano.

– No sabés como me calienta verte así boluda…

Martín ya empezaba a sentir el calorcito del cuerpo otra vez… increíble.

Agustina estaba con las dos piernas arriba del sillón, con las piernitas ligeramente abiertas, su hermanito podía verle la bombacha de frente, la zona del pubis y la conchita… se notaba ligeramente la rajita en la tela.

Estuvo mirándosela así algunos minutos, mientras la chica estaba quieta… al muchacho se le volvió a parar la pija.

– ¿No querés verme la chocha?-Preguntó Agustina.
– ..Sí quiero!.. No te lo pedí porque por ahí te molesta…
– No seas tonto… me encanta que me la mires!… pedímelo cuando quieras.

Agus se agarró el costadito de la bombachita, y se la corrió a un lado. Se la dejó corridita a un costado, mientras ahora le mostraba la delicada concha a su hermanito.

El chico se la miraba… Agustina abrió un poquito más las piernas, en esa pose se le veía la conchita más cerradita… los labios rosaditos sobresalían un poco, mientras se le notaba la humedad…

La chica permaneció así quieta, disfrutando que su hermanito le mire la concha… corriéndose la bombacha para mostrársela.

Estaban tan embobados, que escucharon el ruido de la puerta del garaje, y se asustaron.

Se dieron cuenta que mamá había llegado del trabajo.

Agustina se puso de pie como un rayo, se acomodó la bombacha y agarró el jean, subiéndoselo a toda velocidad.

Mamá entró a la cocina, mientras Agustina se estaba abrochando el botón del jean.

Saludaron a mamá y los dos se quedaron mirando sonriendo.. faltó poco para que los descubrieran!

Luego de eso, Agustina se fue a duchar. Había sentido la bombacha mojada todo el día.

Entre la chupada de pija que le dio la noche anterior a su hermano, la cogida que le dio el novio, el pete a la mañana sumado a que se tragó toda la leche, y la mostrada de concha que le dio a su hermanito recién… la bombachita blanca había quedado toda mojada. Se excitó tantas veces que esa pobre bombacha quedó llena de flujo vaginal. La dejó tirada en el rincón y se metió a bañar.

Cuando terminó de bañarse, se vistió, agarró la bombacha sucia y salió, pasó por el cuarto de su hermano. Abrió la puerta, y lo vió tirado en la cama.

– ¿La querés?..La dejé muy mojada!-Dijo Agustina, enseñándole la bombacha blanca, estirándola con sus manos.
– Siiiii!

La chica le tiró la bombacha, Martín la agarró al vuelo. Agus le guiñó el ojo a su hermano, y cerró la puerta.

Inmediatamente el chico se bajó la malla, sacando su pija dura afuera.

Abrió la bombachita y le encantó recordar ‘viejos amores’. Estaba toda mojadita y enchastrada con ese flujo brilloso y pegajoso… mejor imposible. Le sintió el olor a concha tan excitante… mientras se pajeaba. Cuando iba a terminar, se enrolló la bombachita de su hermana en la pija, y acabó, llenándola de leche. Se limpió las gotas de semen en todo el pito y los huevos pasándose la bombacha…

Ya una vez limpito, se subió la malla y llevó esa bombachita toda sucia de leche y flujos, y la tiró directamente al lavarropas.

Continuará…

Hermanas: tangas y bombachas XI

Viernes, marzo 27th, 2015

-¿Qué esperás pendejo? ¿Querés verme la chocha mojada o no?

Martín salió del trance y se acercó nuevamente a ella.

-Siiii quiero Agus.
-Entonces bajame la bombacha!

El pendejo puso ambas manos sobre las caderas de su hermana mayor, que estaba en cuatro paradita apoyada con las manos en la mesa, y le agarró el elástico de la bombachita a cada lado.

Mientras Florcha los miraba atentamente, el chico empezó a bajársela de a poco, tirando hacia abajo. Mientras le bajaba la bombacha, Agustina estaba disfrutándolo con los ojos cerrados y mordiéndose los labios, deseando mostrarle la conchita a su hermanito menor.

Martín se la siguió bajando, ya el elástico estaba bajado hasta los muslos, y la parte de tela en la zona que le cubría la vagina se resistía a bajarse, como quedándose pegadita la bombacha a esa concha mojada.

La tela estaba tan húmeda que se había casi adherido a la piel de los labios vaginales de Agustina.

La bajó un poco más, y al fin esa parte se desprendió de la conchita, y bajó con el resto de la bombacha hasta los muslos. El chico la soltó, dejándosela así, bajadita hasta medio muslo.

Apenas la soltó, miró hacia esa parte y pudo verle apenas los pliegues rosaditos asomando.

Casi iba a acabar sin tocarse.

-¿Me la estás viendo pendejo?-Le preguntó Agustina.
-…Sí.. pero apenas.. ¿me puedo agachar para vértela bien?
-Dale…

Martín se puso de rodillas en el suelo, ahora con la cara a la altura de la cola de Agus. Uff. Ahora sí podía verle bien la concha a su hermana.

La tenía ligeramente abierta, con los labios bien rosados y brillantes por la humedad.

Al pendejito le saltaba sola la pija de pura excitación.

-¿Y?…¿Te gusta?-Volvió a preguntar Agus.
-Siiiiii… es hermosa hermanita!.

Martín siguió mirándosela, tantas veces había soñado este momento, y ¡ahora era real!

A Agus le estaba encantando mostrarle la concha su hermanito.

Además podía verle apenitas el agujero del culo también todo brilloso por la babita de su pito, que minutos antes se lo había metido.

Se acercó más, hasta quedar justo entre las piernas de su hermana.

-¿Puedo tocarte?
-NO! Era ver nomás pendejo!
-Bueno! No te enojes…

Al verle esa rajita mojada, que tantas veces le había sentido el aroma, que tantas veces había soñado con ver… quería tocarla, chuparla, pasarle la legua, cogerla, meterse adentro…

Le estaba viendo la concha a su hermosa hermana, mientras ella se la mostraba gustosa.

-¿Listo?-Dijo Agustina, agarrándose el elástico de la bombacha.

Se la empezó a subir, hasta ponérsela por completo…

Martín se volvió a parar.. y miró a Florcha. Ella estaba tan excitada como su hermana, y también tenía ganas de mostrar la concha.

Mientras ahora también la miraba Agustina, con cara de viciosa, Florcha sin decir nada, se puso en la misma posición y se subió bien la falda. Enseguida, Martín se colocó detrás de ella, agachándose entre sus piernas, viéndole la bombachita enterrada en la cola.

-Ay.. no sé…-Dijo Florencia, casi arrepintiéndose.
-Daleeeeee!… te toca! ¿Querés que yo te baje la bombacha Flor?-Le preguntó el chico.
-No… me da mucha vergüenza!

Tras decir esto, Agustina se colocó a su lado, y ella le agarró el elástico de la prenda a su hermana.

-Yo te la bajo ¿querés?-Le preguntó Agus a su hermanita.
-…Bueno.-Asintió Florencia.

Ahora sí, Agustina comenzó a bajarle lentamente la bombacha a su hermana, bajando por los cachetes, hasta los muslos, mientras el chico observaba en primera fila el espectáculo. Su hermana mayor bajándole la bombacha a su hermana menor para mostrarle la concha a él!

Una vez que se la bajó hasta los muslos, la soltó. Se le veía toda la tela de la bombacha empapada. Martín la miró, y llevó su vista a la entrepierna, debajo de la cola.

Florcha tenía la conchita más cerrada, con el tajo al medio sin más, y los labios mayores bien gorditos a los costados. Se le veían algunos pelitos oscuros. También el chico notaba como la tenía re húmeda.

A pesar de estar súper excitada, le daba mucha vergüenza.

-¿Ya me la viste hermanito? –Pregunto Florencia, apurada por subirse la bombacha de nuevo.
-Un minuto más Flor… me encanta cómo se les moja toda…

Las dos chicas no podían resistir esos estímulos… era tan excitante. Sentirse tan putas y chanchas las ponía como locas.

-¿Te gusta la chuchi de Flor?-Le preguntó Agustina a su hermano.
-..Mucho! Me gustan las dos…

Agustina permanecía de pie al lado de su hermana. Mientras la miraba, le metió la mano en la parte interior de los muslos, acariciándola ahí.

Martín observaba todo y no se lo podía creer.

Florcha se estaba derritiendo, no aguantaría mucho.

-…Basta Agus..!-Le dijo a su hermana.

Agustina ya sabía perfectamente que Florencia estaba al borde del orgasmo. Subió su mano por el muslo, hasta llegar a la concha. La menor se estremeció.

Agus le pasó la yema de un dedito por encima del clítoris… todo hinchadito y baboso.

Apenas lo sintió, Florencia se agarró a su hermana. La agarró del brazo.

Agustina sólo sonrió, y ahora con dos dedos, se los llevó a los labios vaginales y poniendo un dedo a cada lado, se los abrió un poco.

-Mirásela bien pendejo.-Le dijo Agustina a su hermano.

El muchacho permanecía atónito, ahora viendo como su hermana mayor le abría la conchita a Florcha, mostrándosela a él.

Mientras Agus se la abría, los hilitos de flujo se estiraban entre los labios…ahora el chico podía verle asomar los labios menores, se le notaban rojizos. Todo estaba tremendamente húmedo allí.

-Me vas a hacer acabar!!-Le dijo Florcha ya desesperada a su hermana.

Agustina le pasó un dedo por adentro de los labios, hasta volver al clítoris. Florencia no resistió más. Se tapó la boca con la mano, mientras empezó a gemir, y su cuerpo se convulsionaba.

Agustina siguió estimulándole el clítoris ahora a full, pasándole el dedo en círculos.

La menor gemía en voz baja, mientras su hermana mayor la masturbaba y la hacía tocar el cielo con tanto placer.

Tras el temblequeo de piernas… todo se calmó… Martín observaba como de la concha de Florencia salían dos gotas de flujo, que caían sobre el muslo, y bajaban por la pierna…

Agustina sacó su mano de allí, y le subió la bombacha a su hermana.

Florcha se quedó quieta.. con la cara colorada… apenas reaccionó, se puso de pie y se acomodó bien la bombacha que le molestaba. Miró a los dos y sonrió.

El chico también se puso de pie, mientras se miraban entre ellos.

-Me encantó verlas..!
-A mi también me gustó mostrártela chanchito!
-..A mi también…

Martín se miró la pija, súper parada y dura en frente de ellas. Se la agarró apenas con los dedos, y se bajó la piel, mostrándole el glande hinchado a sus hermanas.

El muchacho se las quedó mirando a los ojos a ambas.

-¿Qué te pasa?-Le preguntó Florencia.
-Es que… bueno… después de verles la concha.. me dieron muchísimas ganas de coger!.. Mientras se las miraba, quería meterles el pito ahí…!
-..Bueno.. eso sí que no pendejo.. eso está prohibidísimo! ¿Entendiste?-Le dijo Agustina.
-Jooo… Sí entiendo…pero quiero coger!
-Yo también ahora tengo ganas de coger hermanito.-Dijo Agustina.
-¿En serio?
-Sí.. ¿no viste lo mojadita que tengo la chocha?

El muchacho asintió.

-Cuando las chicas tenemos la concha tan mojadita es porque queremos coger hermanito. Pero entre nosotros no podemos porque eso sería incesto!
-Sí.. lo sé… bueno.. ¿me mostrarías la concha otra vez Agus? Quiero vértela de nuevo!

La chica sonrió. Estaba esperando que se lo pidiera.

-Sí pendejito…

Agustina, de frente a su hermano, se levantó la falda, y se corrió la bombachita a un costado, mostrándole la conchita de frente, y el pubis depilado.

-Me encanta tu concha hermanita!..Bueno, la tuya también Flor…

Ambas se rieron. Martín le miraba la entrepierna a su hermana, viéndole el tajito…

-¿Y por dónde la tengo que meter para coger? ¿Me mostrás Agus?
-¡¿En serio no sabes?!
-Bueno… más o menos! Vi varios videos en Internet, pero… Ahora siendo real es distinto!
-Jaja! ¿Querés que te enseñe a coger de verdad?
-Siiii.
-Bueno…pero vamos a la pieza! Acá nos puede ver mamá!
-Está durmiendo ya…
-Bueno pero no me confío! A vos porque no te importa nada!

Agus se bajó la falda, se acomodó la bombacha y caminó hasta su habitación.

Martín la siguió con la pija al aire, y Florcha fue la última, apagó la luz de la cocina y los tres entraron a la habitación de las chicas.

-Cierren bien la puerta.!

Florencia la cerró. Agustina encendió la luz de la mesita, cuando le sonó el celu. Era su novio mandándole un mensaje para verse. La chica lo leyó.

-Este tarado quiere que nos veamos… no jodas ahora querido.-Dijo Agus con sus hermanos.
-¿Qué le vas a decir?-Preguntó Martín.
-Nada… que no tengo ganas!. Jajaja.

Se lo escribió, presionó enviar.

Una vez hecho eso, Agustina se subió a su cama.

-Siéntense en el piso que les voy a enseñar a los dos!-Ordenó Agustina.

Ambos acataron, entonces Martín y Florcha se sentaron en el piso, al borde de la cama mirando a Agustina.

-Bueno, primero me voy a sacar esto…

Agustina se quitó la remera, quedándose en corpiño, y se quitó también la falda, ahora estaba en ropa interior en la cama. Que diosa era!

Se sentó en la cama, y se abrió bien de piernas. Se le notaba toda la tela de la bombacha en la zona de la vagina bien húmeda.

Agus se volvió a correr la bombacha a un costado, y la dejó ahí, mostrándole bien la concha a piernitas abiertas a su hermano y a su hermana menor.

-Mirá hermanito…

La chica se llevó sus dedos a la conchita y se abrió bien los labios vaginales, enseñándole todo.

-Acá tenés que meter el pito!-Dijo Agustina, señalando con su dedo el orificio vaginal.

Martín la miraba, pero no lo notaba mucho. Es que ni se le veía el agujerito. Sólo se le veían los labios rosados y húmedos.

-¿Te entra ahí?-Preguntó sorprendido el chico.
-Sí…

Agustina se metió un dedito en la concha, para mostrarle mejor a sus hermanos.

-¿Ves como entra?

Martín asintió, con la pija apuntando al techo.

-Para meter el pito la concha tiene estar excitada hermanito.. como la tengo yo ahora, ¿entendés?
-Sí…

Agustina sacó el dedo de su conchita, completamente embardunado de flujo, y se lo chupó.

-Otra cosa… cuando tengas novia y se la metas por la concha.. nunca pero NUNCA lo hagas sin preservativo…¿me escuchaste?

Martín asintió.

-Para vos también Flor… nunca vayas a coger sin preservativo! Se los digo por las dudas…

Florcha también asintió.

-Bueno.. ahora les voy a enseñar otra cosa…

Agustina se puso de pie, y se dio la vuelta. Se arrodilló en la cama, mostrándole la cola a sus hermanos. Apoyó la cabeza en el colchón para inclinarse y levantarse más la cola.

Se bajó la bombacha así… Martín casi se muere. Se la bajó hasta los muslos, y se la dejó ahí. Ahora podía verle el culo y la concha a su hermana mayor, arrodillada en la cama!

-También se puede coger por la cola… yo todavía no lo hice, pero les puedo enseñar como se hace.

Agustina llevó ambas manos a sus cachetes, y se los abrió bien, enseñándole el agujerito a sus hermanos… Tenía el culo con forma de asterisco perfecta, bien rosadito y cerrado.

-¿Me ven bien la cola?-Preguntó Agustina.
-Sí –Respondieron ambos.
-Ok… este agujerito es más cerradito que la conchita… para meterla ahí hay que ponerle babita, sino no va a entrar!

La chica llevó uno de sus dedos a la entradita, pasándoselo por encima.

-¿Querés ponerme el pito acá hermanito? Así te enseño bien.
-Ok.
-Si llegás a intentar metérmela en la concha, te juro que te mato…
-..Tranquila! No lo voy a hacer Agus..
-Más te vale!

Martín se puso de pie, con la pija paradísima. Tenía a su hermana arrodillada en la cama, mostrándole el culo y la concha. Dios. La concha se veía tan bien que era imposible no desear metérsela por ahí. Estaba tan rosada e hinchada, tan brillosamente húmeda… pero apuntó más arriba, y le apoyó la cabecita en el agujerito de la cola.

Agustina lo sintió, mientras seguía abriéndose la cola con sus manos.

-Mmmm… bueno… para meterla adentro, tenés que ponerle babita así hermanito…

Agustina se puso algo de baba en un par de dedos, y los llevó hacia su agujerito. Se lo pasó por ahí, tocándole de rebote la pija a su hermano, embardunándose la cola de baba.

Una vez que ya tenía su culito lleno se baba, Martín se la apoyó de nuevo ahí. Notó como se le deslizaba mucho más. Quería abrirle ese culo virgen y tan cerradito.

-No empujes porque me la vas a meter!-Le dijo Agustina.
-Hermanita.. quiero metértela! Un poquito aunque sea..
-NO!… ¿estás viendo Flor?
-Sí…
-Te toca a vos ahora!
-…¿Me pongo como vos?
-Sí tonta!

Florencia se puso de pie, se sacó la falda…y se arrodilló en la cama al lado de su hermana. Se bajó ella sola la bombachita esta vez.

Martín se puso detrás de ella. Madre de Dios! Ahora su pija apuntaba al culo más grande y perfecto del mundo, y la conchita virgen y cerradita de su hermana Florcha…

-Bueno Flor.. para coger por la cola, tenés que estar muy preparada!.. primero abrítela bien!

Florcha lo hizo. Se abrió los enormes cachetes con sus manos. Ahora el muchacho podía verle el agujerito a ella. Lo tenía más color piel, pero igual de cerradísimo que su hermana.

-Eso chiquita!.. Ahora te voy a poner babita en la cola…

Agustina se escupió en los dedos, y se lo pasó por el agujerito del orto a su hermana. A Florencia le encantó.

-Listo! Ahora te la va a poner ahí.. vas a ver que te va a gustar!

Martín lo hizo. Se acercó y le puso la pija en la cola, volviendo a humedecerse el glande con la baba de Agustina, mientras se la apretaba en el culo a Florcha.

-¿Te gusta?-Le preguntó Agus.
-…Sí…

El chico siguió jugando… empujó un poco, y sintió que casi se la mete! Se resbaló entre la baba.. pero por un momento juró que casi se la metía en el culo…

-Así se coge por la cola! ¿Aprendieron?

Los dos asintieron. Pero Florencia quería seguir sintiendo ese miembro duro en su entradita…

Martín se separó, porque ya estaba por acabar.

-Ahora sí ya no aguanto más chicas.. necesito acabar!

Las dos se incorporaron y se subieron la bombacha de nuevo. Se sentaron en la cama, viéndolo a su hermanito con la mano en la pija.

Martín se la empezó a masajear, pero… se detuvo.

-Dale! ¿Qué pasa? Queremos ver como te hacés la paja hermanito!-Lo animó Agus.
-.. Sí, pero… quiero algo!
-¿Qué?
-¿Me dejan acabarles en las tetas?

Las dos se miraron.

-¿A mí o a ella? –Preguntó Agustina.
-A ambas!

Inmediatamente se rieron.

-No sé!… Por mí.. te dejo… pero ella no sé si se anima!-Le respondió Agustina.
-¿Te animás? Daleee…
-No sé!… –Dijo Florencia.

Martín se empezó a pajear un poco más…

-Dejame acabarte las tetas Flor… es lo mismo que en la cola!

Florcha miró a su hermana… y la convenció.

-¿Querés que lo hagamos las dos juntas?-Agustina.
-…Bueno!.. ¿pero qué tengo que hacer?
-Nada! Arrimate a mí.

Inmediatamente, las dos se sentaron en el borde de la cama, bien juntitas.

Ahora el chico estaba de pie en frente de ellas, a pocos centímetros. La pija le quedaba a al altura de las caras de ambas. Flexionó un poco las rodillas, para apuntarle a las tetas de sus hermanas.

Se veían cuatro tetas muy apetecibles bajo los corpiños… esos escotes lo mataban!

Las chicas, muy excitadas, no quitaban ojo de encima de ese pito duro y palpitante… deseaban recibir leche caliente en sus pechos…

Martín continuó, hasta que verles las caras y las tetas a sus hermanas fue el punto final. Se la apretó fuerte mientras se pajeaba, ya saliendo el semen.

Apunto bien y el primer chorro le cayó en el corpiño a Agustina, los restantes en la parte de arriba de las tetas, enseguida se movió un poco hacia Florencia, mientras le seguía saliendo leche, y le acabó las tetas a ella también… Florcha apenas sintió la leche, la agarró del brazo a su hermana.

Las últimas gotas le cayeron en las piernas a Florencia, incluso en la bombacha!

El muchacho, ya satisfecho y cansado, se separó. Descargó la calentura que había tenido todo el día, y de la mejor manera. Tenía tanta lechita cargada, que hubo suficiente para ambas.

Ahora las dos tenían las tetas bañaditas en leche caliente de su hermanito!

La parte superior de los pechos de las chicas habían sido salpicados con semen… un poco en los corpiños.. y a Florcha en las piernas y la bombachita. ¡Qué chanchada!

-Está muy caliente!-Dijo Florcha, tocándoselo con los dedos sobre sus pechos.
-¿Te gustó?-Le pregunto su hermana.
-Sí! Primera vez!

Agus le sonrió.

-Busca algo para limpiarnos pendejo!-Le dijo Agustina al chico.

El chico se subió el jean, abrochándoselo, y salió despacio de la habitación.

Mientras, Agustina y Florencia se divertían pasándose los dedos por las tetas, manchándose todas con semen calentito.

Regresó Martín con el rollo de papel de cocina. Se lo pasó a su hermana. Cortó un poco, y le dio a Florcha, mientras se cortaba también papel para ella.

-Limpiate con esto Flor.

Ambas comenzaron a pasarse el papel de cocina por el pecho y las tetas, limpiándose de la acabada de su hermanito menor. Se lo metían en el medio de ambas lolas, y un poco por el corpiño, para limpiar el resto.

Una vez que acabaron de limpiarse:

-Bueno.. ya tengo mucho sueño… me voy a dormir.-Dijo Martín.
-Ok hermanito… tomá, llevate esto y tiralo.-Le dijo Agustina, mientras ambas le daban el papel lleno de leche.

El chico los agarró y fue saliendo de la habitación.

-Qué descanses pervertido!-Le dijo Agus.

El muchacho tiró el papel lleno de leche a la basura, y se fue a acostar… enseguida se durmió. Había sido mucho ese día.

En la habitación de las chicas, ambas se quedaron juntitas jugando.

Agustina la miró a su hermana, y notó como le había quedado un poco de leche en su bombacha, en la zona del pubis, y ella no se había dado cuenta.

-Te quedó un poquito acá.

Florcha se miró.

-Ay sí.. ni cuenta me dí.
-Sacate la bombacha que me vas a manchar la sábana y no quiero tener que lavarla.
-Ok.

Florcha se quitó la bombachita llena de flujos y semen, y la tiró al piso.

-Sacatela vos también!
-¿Por?
-Me da vergüenza estar desnuda y que vos no!
-Bueeno.

Agustina se rió y la comprendió, ella también de quitó la bombacha, dejándola tirada en el suelo junto a la de Florencia.

-¿Estás excitada?-Le preguntó Agustina a su hermana.
-Siii… mucho! ¿Vos?
-También!… A ver mostrame…

Florcha se abrió un poco de piernas, mostrándole el pubis peludo y la conchita toda babeada.

Agus estiró su mano, y se la empezó a tocar… mientras se miraban y sonreían, Florcha le dijo:

-Me encantó cuando me puso el pito en la cola!
-Sí.. viste!.. ¿Querés jugar?
-Bueno.
-.. ¿Por donde jugamos hermanita?.. ¿Por la chocha o por la cola?
-Mmm.. quiero jugar en la cola.
-Ok!..Date vuelta! Ponete como perrita…

Florencia obedeció a su hermana mayor. Se giró y se arrodilló en la cama, a cuatro patitas, mostrándole la cola y la concha a su hermana.

Agustina le abrió los cachetes del culo con sus manos, y le puso más baba al agujerito… puso uno de sus deditos encima, y comenzó a presionar.

-¿Querés que te meta el dedito en la cola, Flor?
-…Sí!

Agus trató de meterlo… su uña pintada de rojo se metió, deslizándose con la babita, pero empujó un poquito más, y no entraba. Ese culo estaba muy cerradito.

La mayor retiró su dedo, y acercó su cara de ángel al ojete de su hermana…sacó la lengua, y bien despacito, le dio una lengüetada con la puntita de la lengua al agujerito cerrado de su hermana menor.

-Ahhhhhhhhh!!! Boluda!.. ¿Qué hiciste?-Preguntó excitadísima Florencia.
-..Te pasé la lengua por la cola!.. Es otra manera de lubricar!.
-¡¿En serio hiciste eso?!
-Jaja.. sí, porqué????
-Me encantó!.. ¿Pero no te da asco?
-Pero no tonta! Es re lindo. ¿Querés que te lo haga de nuevo?
-Siii.

Agustina volvió a meterle la lengua, pero esta vez se la pasó por el agujerito de arriba abajo y le dio un lengüetazo con casi toda la lengua. Le llenó la cola de baba.

Florencia estaba en el cielo, sintiendo como le lamían el culo.

-Dios! Me encanta… me gusta mucho Agus!

La mayor continuó lamiendo… movía su carita de abajo a arriba mientras le pasaba la lengua por el culo a su hermana…

Florcha apoyó su cara contra la almohada para gemir y que no se escuche nada. Estaba recibiendo demasiado placer, no podía creer que eso fuera tan placentero.

La lengüita de su hermana estaba muy calentita y babosa… que lindo se sentía que le lamieran la cola.

Agustina ya comenzaba a sentir que se le abría un poquito más el ano a Flor… y en ocasiones le metía la puntita de la lengua adentro del culo. Su hermana se movía toda.

Mientras Agus le pasaba suavemente la lengua por la cola a su hermana, Florcha gemía en voz baja, despacito.. ida…totalmente entregada al placer, como si se estuviera durmiendo solita del placer mientras le lamían el agujerito. Agustina le pasaba una y otra vez la lengua por el culo… lento, suave, despacio…

Cuando Florencia ya estaba con los ojos cerraditos y totalmente relajada, Agustina se separó levemente de su ojete, bajó un poquito y le pasó la lengüita a lo largo de la concha, por los labios vaginales.

Florcha se sorprendió, pero estaba tan relajada que se dejó…

Su hermana ahora estaba probando sus flujos… mientras le pasaba la lengua a lo largo de la conchita, llenándola también con babita. Lo hacía tan lento y suave, que su hermana estaba totalmente ida, con los ojitos entrecerrados y gimiendo sin mucha fuerza bajo la almohada, casi hipnotizada.

Agustina, con dos dedos, le abrió los labios de la concha a su hermana, y metió su lengua en el medio, lamiéndole los pliegues rojizos llenos de humedad vaginal. La menor se estremeció y despertó del trance. Iba a tener otro orgasmo pronto.

Florencia volvió a levantar la cabeza de la almohada, para decirle algo a su hermana.

-Me estás matando Agus..! Voy a acabar otra vez…
-¿Te gusta?..
-Si.. sii hermanita…

La mayor dejó de lamerle la concha mojada, y se separó un poco. Se chupó un dedo y se lo puso en la entrada del culo a su hermana. Presionó, y ahora al estar más dilatado y excitado, además lleno de baba, se le metió de una hasta la mitad.

-Mmmmmmmmmm!!!!
-Te entró! Ahí te entró hermanita…

Florcha se contenía los gemidos, pero ahora tenía medio dedo adentro del culo.

Agustina lo empezó a mover, para afuera y para dentro, bien despacito, mientras se lo metía cada vez más y más…de pronto, en una de esas, se lo metió entero! Se lo dejó clavado hasta el fondo por unos segundos.

-Ahhhh.. ahhhhh!!!!
-Tenés un dedo entero metido en la cola hermanita!.. –Dijo Agus divertida.

Ahora lo siguió moviendo, sacándolo todo, notando como le quedaba el agujerito algo abierto, y después volviéndolo a meter entero.

– ¿Ves? Así se coge por la cola…

Florcha estaba en el séptimo cielo mientras le metían un dedo por el culo!

Ese dedito entraba y salía con facilidad ya, mientras el agujerito se dilataba.

-Cómo te entra, Flor!-Dijo Agustina sorprendida.
-Mmmmm…!!
-Ahora te podrían meter el pito.. ya tenés la cola abierta.

La menor gemía mientras se movía ella también, tratando de meterse el dedo más adentro y sentirlo todo.

-Mmmhhh… dios!.. ahhh… me gusta mucho!
-¿Te hubiera gustado que el pendejo te meta el pito adentro de la cola?
-Siiiiiii.
-Mmmm… que hermanita cochina!…

Agus le sacó el dedo, le paso la lengua por la cola, y se lo volvió a meter.

-Mirá si ahora estuviera acá.. ¿dejarías que tu hermanito te coja la cola?.. Acordate que estamos jugando…
-…Si.. sí me dejaría!-Respondió Florcha.
-Mmm… yo también.. hasta dejaría que me meta el pito en la concha…

Ambas estaban al límite… Florcha no podía más, estaba poseída, y Agustina tenía la conchita chorreando mal.. la tenía encharcada. Si bien estaban ‘jugando’ como decían ellas.. se estaba yendo todo al demonio con la calentura en esa habitación.

Florencia no resistió más, y se tocó el clítoris mientras acababa con el dedo de su hermana metido en la cola. Se retorció y tembló, mientras tenía el orgasmo…fue muy intenso y duró varios segundos. Era su tercer orgasmo del día. Se tapó la boca con la mano mientras gemía.

Cayó destruida en la cama, cansada y agotada, transpirada.. ya estaba toda despeinada y los pelos se le pegaban en la cara por el sudor.

Agus retiró su dedito del culo, y se acostó junto a ella. Se quedaron mirando cara a cara, ambas acostadas en la misma pequeña cama, desnudas, salvo por el corpiño, con algo de semen pegajoso en sus tetas, y llenas de flujo y baba…

-Perdoname que no te la pueda devolver.. no puedo más Agus..
-No importa tonta!
-Mañana te la devuelvo… promesa.
-¿Si? ¿Vas a animarte?
-Sí.. ya vas a ver jaja.

Florcha ya entrecerraba los ojos, muerta de sueño. Agustina tuvo que dormirse re contra excitada y mojada.

-Nunca me contaste… ¿ya cogiste por la cola Agus?
-..No.. por la cola soy virgen como vos!
-Bueno.. ya nos metimos los deditos jaja.
-Jajaja eso es cierto.. pero nunca me metieron el pito por la cola.

Se quedaron hablando en voz baja, acariciándose ambas juntitas en la cama, hasta que se durmieron así! En bolas y destapadas!

¿Y si mamá en la mañana antes de irse, abría la puerta de la habitación de las chicas?

En medio de la noche, a altas horas de la madrugada, Agustina se despertó. Inmediatamente notó que estaba desnuda durmiendo con su hermana en la misma cama.

“Nos quedamos dormidas!!!!!!!!!!!!!”

Para no despertar a su hermana, y como quería seguir durmiendo con ella, agarró la sábana lentamente, y la puso encima de sus cuerpos, tapándose ambas… ahora al menos si alguien entraba, estaban tapadas con la sábana. Volvió a dormirse.

:::

Capítulo XV: ¡¿Hay más regalos?!

Transcurrieron las horas, ya salía el sol por el horizonte y amanecía.

Mamá se despertó primera como siempre. Por suerte hoy no trabajaba, era día 25, por lo tanto feriado.

Realizó algunas tareas del hogar mientras sus hijos dormían, y ya cerca del mediodía se despertó Martín. Se puso un short y fue hasta la cocina en cuero, donde estaba su madre. Ella lo vió y le dijo:

-Nos invitaron a comer de la tía Rosa… vestite bien que en un rato vamos hijo.
-¿La tía Rosa?
-Sí… dale que hace mucho que no vamos allá.
-Ok ma…
-Voy a ver si ya se despertaron aquellas.-Dijo mamá, refiriéndose a Agus y Florcha.

Caminó hasta la habitación de las chicas, abrió la puerta, y vió a sus hijas acostadas y acurrucadas en la misma cama… tapadas con una sábana.

Le encantó esa imagen de sus hijas durmiendo juntas.. era tan dulce. Le parecía muy tierno que estuviesen así.

“Qué dormilonas… mejor no las despierto”.

Lo que no se imaginaba mamá era las cosas que hacían sus hijas, y porqué estaban durmiendo juntas… y que debajo de esa sábana, estaban desnudas las dos.

Salió del cuarto de las chicas.

-Siguen durmiendo… vamos nosotros solos hijo. Yo me voy a bañar y salimos.-Dijo mamá.

El muchacho salió algo bajo de ánimo.. ir a comer de la tía era aburrido.

Mamá se metió al baño, Martín escucho la ducha abierta y el agua cayendo, ya se estaba bañando.

El chico, antes de ir a su cuarto a vestirse bien, entró al de sus hermanas.

Abrió la puerta, y la dejó abierta.. así se escuchaba el ruido de la ducha del baño, por las dudas.

Se sorprendió enormemente… sus hermanas estaban dormidas en la misma cama.

“Qué raro.”

Se acercó hasta la cama… hasta ponerse en el borde. Ellas estaban acostadas de costado, una enfrente de la otra, cara a cara por así decirlo.

Del lado del borde de la cama donde estaba Martín, tenía a Florcha.. le daba la espalda a él. Se le notaba el contorno del ojete en la sábana.

Sigilosamente, agarró la sábana, y trató de moverla, para verlas. Cuando lo intentó, notó que estaba atascada. Tironeó un poco, y con esos movimientos, se fue despertando Florencia. Abrió los ojos poco a poco, viendo a su hermana dormida a su lado. Enseguida notó que alguien estaba tirando de la sábana. Miró atrás, y observó a su hermanito.

Nadie dijo nada, el muchacho continuó tirando, hasta que la sábana cedió y las destapó a las dos. ¡Estaban desnudas!

Enseguida se le puso dura… le podía ver la cola a Florcha, y el pubis a Agustina…

-¿¿Mamá donde está??-Preguntó ya despierta y exaltada Florencia.
-Bañándose! Tranquila hermanita.
-..Me asustaste!..
-¿Por qué están durmiendo juntas.. y desnudas?!
-…Nos quedamos hablando.. y nos dormimos querido.

Con la charla entre ellos, despertaron a Agustina.

-Boluda… menos mal que no nos vió mami!-Le dijo Florencia a su hermana.-Se está bañando ahora.

Martín se sacó la pija ya parada afuera del short.

-Uy.. ya de tempranito arrancamos!-Dijo Agustina.
-Te la voy a poner en la cola Flor.. ¿me dejás?-Preguntó el chico.
-..Sí..-Respondió Florencia, mirándose con su hermana, y riéndose, sabiendo lo que habían hablado la noche anterior.

Sin perder el tiempo, Martín se inclinó un poco, para que su pija quede a la altura del culo de su hermana. Le abrió un poco un cachete, y se la metió ahí adentro, sintiendo el cálido recibimiento.

Mientras Florencia permanecía acostada de costadito, su hermano en el borde de la cama le enterraba la pija dura en la cola, haciendo contacto con el agujerito. Florcha puso cara de placer, mientras Agus miraba todo.

De pronto, se dejó de escuchar el ruido de la ducha en el baño.

-Dale salí que mami ya va a salir!!!-Dijo Florcha.
-Quiero acabar hermanita… dejame llenarte la cola de leche!
-Mmmm.. bueno pendejo! Pero rápido!!!

El muchacho se apresuró, se empezó a hacer la paja bien rápido en el culo de su hermana, por suerte, enseguida le vino el orgasmo.

Apenas sintió que se venía, dejó de tocarse y le clavó el pito en el medio de la cola, mientras los chorros de leche comenzaron a salir..

Tenía el glande haciendo presión en el agujerito del culo de Flor… que sintió la leche derramarse toda en su caliente agujero… apenas se despertaba y ya estaba con leche en el culo.

Cómo todavía tenía la cola un poquito abierta después de que Agustina le metiera el dedo… sintió como un poco del semen se le escurría adentro del culo… tremendo. ¡Le estaba entrando leche de su hermano por el agujerito de la cola!

En qué clase de zorra se había convertido…

El chico terminó, y la sacó de ahí, notando todo el enchastre que había dejado. Le dejó la cola llena de leche a su hermana.

-Chicas, yo me voy con mami a comer de la tía Rosa..

Se subió el short y salió de la habitación.. cerró la puerta y se fue a su pieza a cambiarse.

Florencia y Agustina se quedaron como estaban, mirándose.

-¿Estuvo bueno?-Le preguntó Agus con cara de placer.
-Sí… me dejó la lechita chorreando en la cola. Vas a tener que lavar las sábanas después de todo!
-Jooooo… pendejo de mierda!-Dijo Agus, mientras se reían.

Aún ni se habían movido de sus posiciones.. Florcha seguía acostada en la misma posición, aunque ahora con la cola repleta de semen caliente y espeso. Notaba como se le caía por los muslos, mientras se miraban con su hermana.

Mamá salió del baño, ya vestida, y se fueron con Martín en el auto, a almorzar de la tía.

Las chicas escucharon el ruido del garaje, ahora sabían que estaban solas.

-.. Creo que me entró un poco de leche adentro de la cola.-Le dijo Florcha a su hermana.
-¿En serio?.. A ver mostrame como te dejó.
-Ok.

Florencia, con cuidado, se levantó un poco… y se puso como anoche. Arrodillada en la cama, mostrándole el culo y la concha a su hermana mayor.

-Uff.. mirá toda la lechita que te acabó hermanita!

Agus se sentó detrás de ella. Se le hizo agua la boca.. y la concha también. Le abrió los cachetes con ambas manos, y miró todo el semen que le había dejado su hermanito calentón… hasta se le caía por los muslos. Ya estaba la sábana manchada.

-¿Sentís que se te metió adentro de la cola?-Le preguntó Agus.
-Sí…

Agustina llevó el dedo medio al agujerito del culo de su hermana, y de sorpresa, se lo acarició, embardunando todo con lechita aún calentita.

-Te voy a meter el dedo Flor.
-¿Estás loca?

Sin responder, solo sonriendo, empujó el dedo hacia adentro, y se le metió de a poco. Le metió el dedo con leche y todo adentro del culo. El semen estaba siendo un gran ‘lubricante’.

Se animó más y fue metiendo y sacando el dedo, mientras se lo metía con leche adentro del agujerito…

-Me estás metiendo la lechita en la cola hermanita!

Agus sólo actuaba.. ya estaba re caliente de nuevo. Le metía el semen adentro con el dedo… luego lo sacaba, y juntaba con el dedito más leche alrededor, la movía hasta dejarla encima del agujerito y le metía el dedo, para meterle toda la leche adentro de la cola.

-Qué chancha que sos Agus!.. sos muy asquerosa… diosss.. lo peor es que me encanta.-Dijo Florcha.

Agustina se había dormido caliente anoche.. sin tocarse. Ya sentía el calorcito del cuerpo regresar de inmediato. Haberse dormido toda mojada y sin acabar… hoy lo iba a pagar su hermana!

-¿Te puedo lamer la cola hermanita? Quiero probar la leche que todavía está tibia!-Dijo Agustina, convertida en un demonio sexual, excitadísima.

Continuará…

Hermanas: tangas y bombachas X

Viernes, marzo 27th, 2015

Capítulo XIV: Regalo de Navidad

Tras un largo día lleno de placer, llegó el día navideño.

Florencia se despertó a la mañana, y leyó la lista que le dejó escrita su madre en un papel con las cosas que había que comprar para la noche.

Se vistió y salió para el supermercado. Compró todas las cosas que mamá le había dejado dicho, y regresó a casa un rato después del mediodía.

Dejó las compras en la mesa, y notándose ya un poco transpirada por el calor, se desvistió, quedándose en corpiño y tanga.

Se puso a acomodar las cosas mientras Agustina recién se levantaba. Caminó hasta la cocina en bombacha y en tetas, encontrándose con su hermana, aún pasándose la mano por la cara para despertarse bien. Fue hasta ella y la saludó con un beso en el cachete.

-Hola hermanita.
-Buen día Agus… ¿todo bien?
-Sí… ¿saliste a comprar?
-Sí. Mamá dejó una lista con las cosas para ésta noche…
-Ahh.. me hubieras despertado..así íbamos juntas.
-Nah, seguro llegaste tarde.. mejor que hayas dormido.
-Sí… bueno, de eso quería contarte.
-¿Qué pasó?… ¿Lo hicieron?
-¿Eh?
-…Si cogiste con tu novio, boluda…
-Ahhh..jaja.. no!
-¿Y entonces?

Agustina agarró de la mano a su hermana y se la hizo poner sobre sus tetas.

-Tocalas.. no sentís algo raro?

Florencia, sorprendida, empezó a pasarle su manito por las tetas a Agustina, notando la típica sensación de cuando se tocaba la cola y tenía leche ya pegoteada de su hermano.

Inmediatamente la menor se dio cuenta.

-Hija de puta! Te acabó en las tetas!… ¿¿¡¿Lo dejaste?!??
-Si me re calentó boluda… lo dejé y me echó la lechita en las tetas.
-…Y estuvo bueno???
-Siiii. Me encantó. Creo que nunca te conté que jamás me habían acabado en las tetas.
-..No.. nunca me dijiste…

Florcha retiró la mano de las tetas de su hermana, y siguió acomodando las compras en la mesa.

-Me voy a dar una ducha rápida hermanita, hasta la bombacha tengo sucia.
-Ok.
-Después te ayudo con eso.

Agustina se fue a bañar para sacarse esos restos de semen pegajoso de las tetas, y cambiarse de ropa, porque esa bombachita azul ya la había mojado entera la noche anterior. Se la sacó y la dejó tirada en el rincón del baño, y se duchó.

Tras eso, ya limpita, se puso una tanga limpia y un corpiño, y fue a la cocina a ayudar a su hermana.

Ya avanzaba la tarde, y comenzaron a preparar todo para la noche, porque iban a venir algunos familiares como siempre.

Se colocaron ambas en el mesón de la cocina. Sacaron las patas de cordero, el pollo, las papas, las cebollas…

-Bueno. ¿Quién corta ésto?-Preguntó Agustina señalando el pollo.
-Vos. A mí dejame con las papas.
-También hay que traer la mesa del living acá y acomodar los cubiertos.
-De eso se podría ocupar Martín, ¿no?
-Sí… andá a despertarlo así nos ayuda.
-Ok.

Florcha fue hasta la habitación de su hermano, abrió la cortina y la ventana para que entre luz, y lo miró al chico mientras dormía en su cama, completamente destapado, boca arriba y en calzoncillos, se le notaba la pija un poco parada.

Le tocó el hombro al chico varias veces hasta que se despertó.

-Despertate que nos tenés que ayudar a preparar las cosas para ésta noche.. dale!
-…Bueeno! No grites…

Martín ni siquiera abrió los ojos, tenía mucho sueño.. trató de seguir durmiendo!

Florencia se quedó esperando al lado de la cama, al ver que no reaccionaba… le siguió mirando el pito y se acercó, abrió bien su mano y le agarró bien la pija encima del calzoncillo, y se la apretó.

-Auu!!! ¿Qué hiciste?-Dijo Martín abriendo los ojos.
-Nada tonto! Te agarré el pito a ver si así te despertás!
-Ya entendí… ahí voy. Me apretaste fuerte forra.
-Eso te pasa por no obedecerme!.. Encima ya la tenés parada de nuevo!
-Sí.. bueno.. es normal tenerla así cuando me despierto.

El muchacho la miró y lo primero que vió fue la cola de Florcha mientras ella caminaba para volver a la cocina. Estaba en tanga! Motivo suficiente para que se le ponga como una roca.

Inmediatamente se puso de pie, y caminó bostezando hasta el baño, para cepillarse los dientes. Luego de hacerlo, mientras se secaba la boca con una toalla, miró la bombacha sucia color azul de Agustina tirada allí en el baño.

La juntó y no pudo evitar abrirla como siempre, y notarla con el típico olor a concha caliente de adolescente.

Se tentó a pajearse, pero no lo hizo. Dejó la bombacha olorosa tirada y salió del baño. Fue hasta la cocina, mientras sus hermanas preparaban la comida en el mesón, de espaldas a él, mostrándole ambas la cola entangada y la espalda desnuda excepto por la tira del corpiño. Tremendo!

Florcha estaba con un conjunto blanco, y Agustina, color piel…

Se acercó hasta ellas, y se puso detrás… aún estaba sólo en calzoncillos, y con la pija bien parada debajo de la tela, se apoyó en Agustina, poniéndosela en la cola.

-Ya empezamos… -Dijo la chica.

Florencia miró y vió su hermanito la apoyaba a Agus.

-Basta de jugar querido, tenés que traer y acomodar la mesa, buscar todos los cubiertos en el living, y ponerlos..-Le dijo Flor.
-¿Tanto trabajo me dan a mí? Qué tramposas!-Dijo el muchacho, mientras seguía apoyándosela toda a Agus.
– Si no querés hacerlo, entonces vení a cocinar vos!
-…Mejor hago lo que me dijeron!
-Jajaja.
-Jajajaja.

Martín seguía apretándola toda a Agustina, mientras se bajaba el calzoncillo sólo un poco, lo suficiente para que la pija salte afuera.

Trató de ajustar la posición y apuntarle bien entre las nalgas de su hermana, y se la apoyó en el medio, encima de la tanga.

Agustina seguía en lo suyo, cortando el pollo con un cuchillo grande, mientras su hermanito le apoyaba la pija entre los cachetes de la cola.

-No tuviste suficiente con las cuatro pajas de ayer que ya la tenés paradita de nuevo?
-Sí Agus.. ustedes me ponen así.

Las dos se reían.

-Recién agarré tu bombacha en el baño y la dejaste con un olor muy rico.. te excitaste anoche?
-Sí hermanito…

La conversación estaba calentando a los tres. Agustina ya se estaba humedeciendo mientras notaba el duro miembro de su hermano golpearle la cola.

Mientras continuaba con eso, llevó ambas manos hacia delante para agarrarle las tetas a Agustina, por encima del corpiño, con las manos abiertas y apretándoselas.

La chica dejó el cuchillo y cerró los ojos disfrutando de su hermanito manoseando y apretando sus tetas, poniéndole el pito en la cola, jugando.

Ya la había excitado… Florencia los miraba, dijo:

-Dejen de jugar que tenemos que hacer las cosas.. delen!

Martín soltó las tetas de Agus, y se separó de ella. La chica volvió a abrir los ojos, ya toda excitada. El chico se movió al costado, colocándose detrás de Florcha, y con sus dedos, llevó su pija dura a la enorme cola de su otra hermana.

Se la pasó por los cachetes gordos y luego se la clavó entre las nalgas como siempre.

Florencia suspiró.

Martín llevó las dos manos hacia delante y ahora le agarró las tetas sobre el corpiño a Flor, mientras se movía hacia atrás y adelante empujando con su pija en la cola de su hermana, metiéndole la tanga bien adentro.

Florcha continuaba pelando las papas como podía, mientras su hermanito le hacía de todo. Ella también comenzó a notar el placer, y como su cuerpo se iba calentando más y más.

Martín le manoseaba las tetas y las apretaba, metía las manos adentro del corpiño y le rozaba los pezones rosaditos, ya bien duritos.

Dejó una mano en una teta, y la otra la llevó atrás y le empezó a manosear la cola, le acariciaba un cachete… tan suave y caliente.

A Florencia sentir a su hermanito tocándole las tetas, la cola, y la pija dura haciendo contacto con su cola y su tanga… fue suficiente para que se empiece a mojar.

Aunque se estaba excitando mucho, se hacía la que no quería.

-…Basta.. hermanito.. tengo que cocinar.. en serio…
-Dejate Flor… ¿No te gusta?-Dijo Martín apretándole el pezón bajo el corpiño, y clavándole la pija en el medio de la cola sobre la tanga, hundiéndola.
-…Sí… sí me gusta pendejo… pero ahora estoy cocinando!-Respondió Florcha, ya notando la tanga húmeda por su conchita.

Martín retiró la mano de esa teta, acomodándole el corpiño, y sacó su pija de la cola de su hermana, que seguía pelando las papas, ahora bien caliente y con la cara colorada.

Volvió a ponerse detrás de Agustina. Le hizo lo mismo a ella, agarrándole las tetas y metiéndole el pito entre los cachetes…ella se dejaba, le encantaba… dejó el asunto de cocinar a un lado, mientras se le babeaba toda la concha y se mordía los labios, apoyando las manos en el mesón.

El muchacho le pasaba la pija por toda la cola, hasta que, sin querer, la cabecita se le metió por debajo de la tanga, en el medio de los cachetes.

A la chica le encantó… ya estaba tan caliente que no le dijo nada.

Martín empujó un poco, enterrándosela ahora ya debajo de la tanga..

Él ya estaba muy muy excitado… si se tocaba un poco, inmediatamente acabaría.

Continuó jugando ahí, manoseándole las tetas, cuando de pronto empujó un poco más, y ya el glande chocó contra el agujerito de la cola de su hermana!

-Mmm…¿Te gusta hermanita?
-Dios… pendejo calentón!… Metémela más adentro!

Ella se estremeció al sentir el pito de su hermano rozándole su ano… se estaba derritiendo más abajo en su vagina. Quería sentirla bien en el culo.

Florencia dejó las papas por un momento, y se centró en ver a sus hermanos.. esa frase de Agustina la sorprendió. Miró bien y se fijó como el pito de su hermanito estaba bajo la tanga de Agus.

-¡¿Te la metió?! ¿¿¿¡¿Están cogiendo?!???
-..No!… me la está apoyando en la cola! Pero no me la metas pendejito!

El chico empujó más hacia delante, con la tanga algo corrida, y logró clavarle la cabeza de la pija toda hinchadita, en el medio del culo de Agustina… no podía creerlo. ¿Y si se le metía adentro? Estaría culeándosela! Estaría cogiéndosela por la cola a su hermana mayor.!!

-Mmmmmhhhhh… ahí hermanito…-Dijo Agustina totalmente excitada, sintiendo la pija de su hermano en el agujerito de la cola.

Martín trató de clavársela más, haciendo presión contra la delicada colita de Agustina… verla así de excitada, contra el mesón de la cocina.. fue demasiado, sintió que ya se venía. Inmediatamente la sacó de ahí y se movió hacia atrás, para no acabar… casi!

-¿Qué pasa?-Preguntó Agustina con los ojos cerrados, con la necesidad urgente de tener la pija otra vez rozándole la entrada de su cola.
-…Es que casi acabo hermanita!
-…Metémela de nuevo… dale!

Agustina ya estaba súper caliente… deseaba ser cogida allí mismo, de parada… deseaba que le corran la tanguita al costado y se la metan hasta el fondo de su conchita mojada… pero era su hermano… no podía hacerlo.

Con su hermana mayor rogándole que le meta el pito en la cola, el chico no podía aguantar tanta calentura… respiró hondo, y se acercó a ella de nuevo, agarró la tanga de su hermana con un par de dedos, y la movió levemente, no podía verle el agujero del culo porque tenía los cachetes cerrados y eso lo impedía, pero metió su miembro duro y palpitante otra vez ahí… era increíble lo caliente que sentía esa parte del cuerpo de Agustina.. y ella sentía súper caliente la pija de su hermanito.

Todos estaban transpirando… Florencia ya se dedicaba a mirar… y a ella también le chorreaba la concha…

Mientras Agustina disfrutaba de tener la cabecita gordita e hinchada del pito de su hermano en la cola, sintiendo como le humedecía su agujerito con líquido pre seminal… abrió los ojos y miró a su hermana.. le sonrió, mientras Florcha se estaba acariciando el pubis por encima de la tanga, mirándolos.

Martín ya tenía el instinto animal de acabar con todo y reventarle el culo a su hermosa hermana… otra vez estaba muy cerca de dejar de ser virgen… pero se contenía como podía, empujando, mientras su miembro chocaba contra el orificio de la cola de Agus.. y sus piernas chocaban contra las de su hermana… a ella la estaba matando sentir la pija tocarle ahí.. era tremendo…

-¿Te puedo bajar la tanga Agus? Quiero verte la concha!
-…No!.. eso no pendejo…

El chico salió de ella, porque otra vez sentía que le llegaba el orgasmo.. mientras se calmaba un poco, miró a su otra hermana, y fue el turno de ella.

Volvió a colocarse detrás de Florencia, la agarró de las caderas y le apoyó bien la pija parada en la cola… mientras jugaba pasándosela por la tanga chiquita…

Se movía como si se la estuviese cogiendo así paradita… mientras Florcha suspiraba, notando la tanga empapada y la conchita virgen caliente.

Agustina estaba como una perrita en celo… los miraba mientras se acariciaba una teta por encima del corpiño y se chupaba un dedo.

Martín estaba como loco… se agachó, y metió su cara entre las piernas de Florencia, se acercó hasta la entrepierna, allí debajo de la cola, y le sintió el típico olor a concha excitada…

La chica lo notó.

-¿Qué haces nene?
-Te estaba sintiendo el olor Flor.. ¿estás muy excitada?
-Sí…pero no seas así.. me da vergüenza!
-Es que me encanta tu olor a concha hermanita…

Esto no hizo más que calentar al extremo al chico… ya el corazón le latía a mil…Volvió a ponerse de pie, y le dio una palmada en el cachete de la enorme cola.

-Auuu!!!!
-¿Qué? Si te re gusta…

Le dio otra cachetada en el culo.

-No lo hagas más! –Exclamó Florencia.
-Si te encanta chanchita… ¿estás muy mojada?-Le preguntó Martín al darle otra cachetada en la cola.
-Ahhh!! Sí…
-Si qué?
-Siiii estoy mojadaa!

Tras escucharla así, Martín trató de calmarse porque iba a llenar la casa entera de leche…

Las dos chicas no paraban de chorrear flujos con la situación…

-Pegale vos también Agus! Mirá como le gusta!-Dijo Martín palmeándole la cola a Flor.

Agustina aceptó y le dio una palmada en el otro cachete de la cola de Florcha.

-Mmhhhh aaaahh.-Gemía Florcha, inclinada en el mesón, con las papas delante a medio pelar.

Martín y Agustina continuaron dándole cachetadas uno en cada cachete gordo del culo de Florencia…que se iba poniendo cada vez más colorado y rojizo.

-¿Te gusta Flor?-Le preguntó Agustina, mientras le palmeaba el ojete.
-Aaaaia… bastaa…sí… me gusta.. pero esto está mal!
-Nena mala! Te gusta que te den chachás en la cola!-Dijo Agustina.

Martín no se tocaba la pija… si se la tocaba, o si se la metía otra vez en la cola a alguna de sus hermanas, iba a acabar.. estaba en extremo caliente.. mientras seguía dándole cachetadas en la cola a Florcha, junto con Agustina… ya tenía los cachetes rojos! A cada palmada, se le movía toda la cola… era tremendamente excitante!

Florencia estaba a punto también de llegar al orgasmo.. sin tocarse siquiera… pero ahora con cada cachetada en su cola… era mucho placer.. se sentía tan chancha y sucia que le encantaba. Cada roce de su clítoris en la tela de la tanga era mortal… lo tenía húmedo e hinchadito.

Trató de volver a la realidad, de bajar a tierra tras toda esta locura…

-Basta… basta Agus… basta hermanito… en serio… tenemos que cocinar y preparar todo… y todavía no hicimos nada!

Agustina pareció entenderlo, y dejó de pegarle en la cola…

-..Dentro de un rato va a venir mamá y nos va a matar…-Volvió a decir Florcha.

Martín trató de resistirse, no podía parar. Estaba demasiado caliente, en extremo excitado. La palmeó otra vez, y luego con ambas manos abiertas en los cachetes de la cola, se la manoseó entera.

-Te estás pasando pendejo!!!!

Florencia le quitó las manos de ahí, y el chico al fin se detuvo…

-Me dejaron la cola roja! Me arde un poco…-Dijo Florcha acariciándose la cola, como dándose mimos.

El chico se quedó así… se metió la pija paradísima adentro del calzoncillo, notándose a lo bestia la erección…hizo caso a su hermana, y empezó a acomodar las mesas, los manteles, y los cubiertos…

Qué decir de Agustina… tragó saliva mientras se calmaba… agarró de nuevo el cuchillo para cortar el pollo… estaba con la concha bien calentita y mojada… toda viscosa, con la tanga bien húmeda… y tenía el agujerito rosado del culo lleno de babita de la pija de su hermano.

Florencia se acomodó el pelo un poco… estaba re transpirada y colorada… quedó con la cola toda roja y caliente.. y la chochita babeada e hinchada. Su tanga directamente estaba mojadísima… la tela casi no alcanzaba para absorber tanta excitación que chorreaba de esa concha.

Ambas chicas podían sentir el olor de lo excitadas que estaban… ese característico olor estaba en el ambiente…en el aire de la cocina… ese aroma a concha caliente, excitada y mojada…se miraron entre ellas disimuladamente y se sonreían…

Se quedaron cocinando las dos en el mesón… y se quedaron bien calientes y excitaditas… ambas con la conchita mojada y chorreando, listas para ser cogidas.

Prepararon la comida en ese estado… ya era la media tarde. Dejaron todo listo, encendieron el horno, y esperaron a que llegue mamá y luego los familiares para la cena de nochebuena…

Martín preparó todo y se fue a bañar… abrió directamente el agua fría, bien fría, para refrescarse del intenso calor y de la intensa calentura que se había agarrado con sus hermanitas calentonas…

Las chicas dejaron todo listo y se fueron a su pieza, para ya elegir qué ropa se iban a poner, y eso…

Apenas entraron ambas a su habitación, Agustina la miró a Florencia desde atrás, viéndole la cola toda marcada y colorada.

-¿Te sigue ardiendo?
-¿Qué cosa?-Preguntó Florcha volteándose.
-La cola!
-Ahh… no, ya estoy bien… aunque sigo excitada!
-Yo igual… ¿querés tocarme para ver como tengo la chuchi?
-Dale.. a ver.

Agustina se quedó parada y se abrió un poco de piernas. Su hermana Florcha se acercó, y le metió su manito en la entrepierna.

Con dos dedos, le tocó la concha por encima de la tanga, notándola bien húmeda y suave.

-Tocame vos a mí ahora.-Dijo Florencia.

Florcha retiró su mano de ahí, y ahora fue Agustina quien llevó un par de dedos a la concha de su hermanita menor. Le tocó toda la zona de la vagina y la notó muy muy mojada.

-Te mojaste mucho hermanita!
-Sí…
-Te gusta que te den palmadas en la cola zorrita! Jaja…
-Ya te voy a agarrar!

Agustina colocó ambas manos en las caderas de su hermana, agarró el elástico de la tanguita y se la bajó hasta los muslos… viéndole el pubis pobladito de pelos.

Le pasó la mano por ahí, agarrándole esos pelitos, jugando mientras se miraban…

-Qué ganas de coger que tengo!-Dijo Agustina.

Luego, Florencia se sacó ella misma la tanga por completo, bajándosela por las piernas hasta dejarla tirada en el suelo. Se giró y se tumbó en su cama… algo cansada. Se le ocurrió una idea.

Se arrodilló en la cama, y movió la almohada, hasta ponerla debajo de ella… la acomodó y se sentó encima de la almohada.

-Awww… ¿vas a cogerte la almohada como cuando éramos chicas?
-Sí! Necesito pajearme Agus… y los dedos no me alcanzan hoy!
-Que buena idea! ¿Querés que lo hagamos juntas?
-Dale.. pero cerrá la puerta!

Agustina cerró la puerta de la pieza, y aprovechando que el chico se estaba bañando y mamá aún no llegaba, las hermanas querían sacarse la calentura.

Enseguida ella también se quitó la tanga arrojándola al piso, y se metió en su cama, acomodando su almohada y sentándose encima.

-Hace años que no lo hacemos!

Ambas estaban cada una en sus camas, en corpiño, pero sin tanga, sentadas encima de sus almohadas… y comenzaron a cabalgarlas!

Estaban tan calientes que tenían que masturbarse… se frotaban la concha contra las almohadas, ensuciándolas con sus flujos… rozando los clítoris contra las telas…

Florencia en poco tiempo se estaba viniendo… se movía encima de la almohada bien fuerte como si estuviera cogiendo… y se frotaba la conchita caliente por toda la almohada.

-Ahhhhhh… dios!

Agustina lo hacía más lento, disfrutándolo más…mojando su almohadita… dándose placer, con su clítoris hinchado rozando la tela, era terriblemente satisfactorio…

-Mmmmhhhh ayy ya casi estoy Agus!- Dijo Florcha ya casi en el clímax.
-Yo también hermanita… uhmmm… tengo muchas ganas de que me cojan! dios…¿vamos a coger rápido?
-Siii.. quiero coger rápido!
-Mmmmhhh… vamos a coger rápido Flor…

Aumentaron la velocidad ambas, rozándose y apretando la concha contra la almohada, tensándose y viniéndose ambas en un orgasmo simultaneo…

-Ahhhhhhhhhhhhhhh… siiiiiiiiiiiiii

Se agarraron fuerte de la almohada con las manos, mientras todo su cuerpo se derretía tras el orgasmo… se quedaron quietas, acostándose derrumbadas en la cama.

-Uff… ¿Cómo estuvo?-Le preguntó Agustina.
-…No me quedan ganas ni de hablar.. dios que bueno!

Tras unos minutos descansando así, Agustina se levantó y preparó una toalla para ducharse…se fue a bañar… y luego fue Florencia.

Ya bañadas, estaban las dos en la habitación, desnudas, con la puerta cerrada.

Florencia abrió el cajón, agarró la primera bombacha que vió, y le tiró otra a su hermana… se vistieron casual… una faldita negra ambas, y remera ajustada con detalles.

Mientras estaban charlando de alguna tontería, mientras se vestían… ambas todavía estaban excitadas… a pesar del orgasmo sobre la almohada… las dos seguían calientes… lo que había pasado esa tarde con su hermanito, había sido demasiado.

A todo esto, llegó mamá.. ya a la tardecita, empezaron a caer los familiares que venían a cenar esa noche… algunos tíos que siempre veían sólo una vez al año… al primo.. a la prima…

Saludaron a todos, poniendo sus mejores caras, y luego de un rato cenaron todos juntos.

Cada tanto Agustina se mensajeaba con el novio, mientras Florcha se ponía al tanto de la vida de su prima… Martín ahí estaba calladito, aburrido… aunque con la pija a medio despertar, cualquier mínimo estímulo y se le pararía de inmediato… no había acabado a la tarde.

Ya avanzando la noche, luego de la cena… el muchacho se cansó del aburrimiento… como al lado de él, a su derecha, estaba sentada su hermana Florcha, estiró la mano, hasta ponérsela sobre las rodillas descubiertas de la chica… todo esto bajo la mesa, donde estaban todos cenando, hablando de las típicas tonterías familiares de siempre.

Florencia lo notó.. y lo miró de reojo. Martín empezó a subir la mano por la pierna… por los muslos, deslizando sus deditos… hasta que llegó a la falda.

La acarició levemente, y le metió la mano bajo la falda a su hermana… mientras miraba a los demás en la mesa que nadie se de cuenta. Al otro lado, a la izquierda, tenía a su tía… por suerte el mantel era largo y tapada todo.

Martín le empezó a acariciar la parte interna de los muslos a su hermana… que al recibir esas caricias, como ya venía caliente, empezó a mojar la bombacha otra vez… que remedio.

Por el momento no le dijo nada… hasta que el muchacho subió más… y más… hasta estar al borde de tocarle la bombacha.

En ese instante, Florencia le agarró la mano disimuladamente, y se la apretó…clara indicación de que de ahí no podía subir más.

Se quedó jugando entonces en esa zona… tocándole el interior de los muslos a su hermana… los notaba calientes, mientras la chica se humedecía.

Florcha agarró su celu y empezó a escribir por el whatsapp…

“Tu hermanito me está tocando…”

Presionó enviar. Se lo mandó a Agustina, que estaba sentada en frente.

Agus miró su celu.. le sorprendió ver que le mandó un msje su hermana. Lo abrió y lo leyó… sintió un escalofrío por todo el cuerpo… dejó de hablar con el novio, para escribirle a su hermana.

“¿En serio?… ¿Cómo? Contame!”

Florencia escribió:

“Me está acariciando… me quiere tocar la concha!”

Agustina apenas lo leyó, se atragantó con la bebida…

“Qué envidia! ¿Lo dejaste que te la toque?”

“No.! Me toca los muslos… casi tocándome la concha!”

Las dos ni se miraban para no levantar sospechas.. simplemente escribían en el whatsapp.

“¿Te estás mojando?” –Le escribió Agus.

“Siiiii”. -Respondió Florcha sonriendo.

“Hdp. Vas a hacer que me moje!”

A todo el asunto, el muchacho continuaba con sus roces… en uno de esos movimientos, sin querer uno de sus deditos rozó la bombacha de la chica… ella ni se dio cuenta.. pero él ya estaba con el pito haciendo presión en el jean… se puso el mantel encima para que por las dudas nadie le viera la erección.

Tíos, abuelos, primos…todos hablando normalmente ahí… quien se iba a imaginar que las chicas tenían la chochita chorreando bajo la mesa… y que hacían cosas tan chanchas con su hermanito menor…

La tía le preguntó a Florencia sobre el colegio, ésta le respondió las muy buenas notas que sacó al final, y la tía le dijo “Qué responsable! Siempre fuiste muy estudiosa.. ven? Ella es un ejemplo! Deberían aprender ustedes!” dijo refiriéndose a sus hijas, o sea las primas de Florencia.. mientras le sonreía… lo que no sabía la tía era que la nena estudiosa y responsable en este mismo momento tenía la bombacha toda mojada.. mientras su hermanito menor le metía mano y casi le estaba tocando la concha!

Después de eso, trajeron la típica comida como los turrones y esas cosas, y ‘festejaron’ la navidad a medianoche.

Un rato después, se retiraron los demás familiares.. algunos algo pasados de copas ya.

Volvió el silencio a la casa. Mamá limpió un poco y se acostó enseguida, acusando mucho sueño.

Los tres chicos se quedaron un rato viendo tv… cuando su madre se fue a su cuarto y cerró la habitación, empezaron a hablar en la cocina, de pie mientras levantaban la mesa. Hablaban en voz baja.

-No podés ser tan pervertido! Me tocás en cualquier lado ya!-Dijo Florencia tratando de ‘retar’ de alguna manera a su hermano…
-No fue nada!… Aparte seguro te gustó…
-..Bueno.. sí me gustó.. pero no es motivo para que me metas la mano en la concha en cualquier momento!

Los tres se rieron en voz baja…

-Si ni me dejaste tocártela!-Respondió el chico.

Martín le volvió a meter la mano entre las piernas, ahora estaban parados frente a frente, y se la metió debajo de la falda. Le acarició la parte interna de los muslos con los dedos otra vez, bien cerca de la bombacha…

-Así te toqué… no te toqué la concha hermanita!
-Me da vergüenza que me toques ahí!

Florcha le sacó la mano de su entrepierna, mientras no paraba de humedecerse.

-¿A vos te da vergüenza Agus?-Preguntó el chico.

Llevó su mano a Agustina… sin decirle nada, se la metió bajo la faldita, subiendo la mano, rozándole la piel de los muslos con sus deditos… jugó con ellos en el interior de los muslos de su hermana mayor…

La chica lo miraba mientras el muchacho continuaba jugando…la acariciaba toda ahí…sintiendo el calorcito… se la subió aún más… ya rozándole la bombachita… el chico podía sentir la tela… ¿ella sentía que ya casi se la estaba tocando?

Al ver que su hermana no le decía nada, siguió rozándole la entrepierna… le pasaba los dedos lo más ligero posible por sobre los bordes de la bombacha… tocaba la tela… y la chica lo sentía, pero se dejaba.

-¿Ves Flor? No pasa nada… mirá cómo la estoy tocando…

Mientras se miraban a los ojos, Martín le apoyó un dedito en la concha, sobre la tela… enseguida lo quitó.. le pareció húmeda.

Volvió a acariciar los muslos, bien arriba…y otra vez le apoyó el dedo en la chochita. Como su hermana se dejaba, subió bien su mano en la entrepierna de Agus, y le empezó a acariciar con dos dedos sobre la concha por encima de la bombacha… sin dudas la sentía bien húmeda!

Florencia los miraba.

-¿Te está tocando la concha?-Preguntó.

Agustina se agarró la falda y la levantó, para mostrarle a su hermana. Ahora con Agus sosteniéndose la faldita arriba, podía vérsele toda la bombacha, y las piernas. Y por supuesto, ahora Florencia podía ver bien como Martín tenía sus dedos sobre la conchita de su hermana.

Se excitó tremendamente al ver esa imagen.

El chico mantenía sus dedos acariciando la vagina sobre la bombachita blanca de su hermana… presionó más, hundiendo un poco sus dedos junto con la tela, dentro de los labios vaginales.

Inmediatamente Agustina sintió el placer, y se estremeció, cerrando los ojos. Martín no podía creer que le estaba tocando la concha a su hermana.

Retiró la mano de ahí por un momento. Rápidamente se desabrochó el jean y sacó la pija parada afuera, mostrándosela a sus hermanitas.

Una vez que estaba la pija al aire, volvió a meterle la mano en la entrepierna a Agustina. Mientras le rozaba la conchita…

-Quiero verlas… quiero que me muestren la concha… ¿te puedo bajar la bombacha Agus?

La chica no respondió.. ya estaba tan mojadita que no pudo contenerse al verle la pija tan parada, y llevó una mano para tocársela.

La agarró con un par de dedos, levemente… mientras ambos se tocaban, Florcha los miraba… y ella también se empezó a tocar por encima de la bombacha.

Agustina se la dejó de tocar, y se dio la vuelta, para mostrarle bien la cola… la bombacha blanca se le metía entre las nalgas…

-Poneme el pito en la cola hermanito… pero no me bajes la bombacha!

La chica se inclinó, poniéndose casi en cuatro, apoyándose las manos en la mesa. De esa manera, su hermano se agarró el pene y se acercó, hasta clavárselo entre los cachetes, haciendo presión en la tela de la bombachita… estaba tan excitado que se la manchó con la babita de la pija.

Se la pasó por ahí, pero luego la bajó un poco, pasándosela por la concha, sobre la tela. Su hermana no le dijo nada.

Le apoyó la punta de la pija entre los labios vaginales y trató de empujar, cuando su hermana mayor soltó un leve gemido.

Al ver todo esto, Florencia ya se estaba tocando el clítoris por encima de la bombacha. Ella también se puso inclinada sobre la mesa, incitando a su hermanito a que le haga lo mismo.

-Me toca!-Dijo Florcha.

El chico la obedeció, y salió de Agustina para poner atrás de su otra hermana. Le subió la falda, viéndole toda la cola, y le puso ambas manos a los costados de los cachetes. Se los abrió un poco, le abrió un poquito la cola para meterle la pija… se la puso bien abajo, mientras la agarraba de las caderas. Trató de hacer lo mismo, flexionó un poquitín las rodillas para ponerle la pija en la concha. Lo logró.

Apenas sintió su tronco apoyarse y deslizarse por los labios de la concha de su hermana, casi acaba. Le apoyaba la cabecita de la pija en la conchita, haciendo presión para metérsela.. mientras Florcha suspiraba y jadeaba. Ya estaba chorreando mucho, y su hermano lo notaba.

Mientras se la pasaba por la chocha, le agarró el elástico de la bombacha, y quería bajársela.

-Quiero que me muestres la concha hermanita… dejame bajarte la bombacha!

Permaneció callada, gimiendo en voz baja, sintiendo la pija de su hermano chocar en su conchita virgen…

-Me da vergüenza!…

Martín llevó una de sus manos abajo, y la metió entre las piernas de su hermana. Le tocó entera la concha encima de la bombacha… estaba empapada!

Florcha estaba ya muy caliente y llena de flujos… por primera vez su hermano le estaba tocando bien la concha, sintiendo sus labios gordos a través de la tela húmeda!

-Mmmm… estas re mojada hermanita… mirá Agus.. tocale la concha.. mirá lo mojada que está.

Agustina estiró su brazo y metió su mano en la entrepierna de Florcha… le tocó el clítoris y la conchita, su hermana se retorció y gimió.

-Uhhhhh…-Gimió Florencia.

El chico volvió a meterle la pija ahí, y se la pasó bien a lo largo de la chochita… ya el tronco se le humedecía con los flujos de su hermana, que la tela de la bombacha no podía absorber ya.

-¿Te gusta que te pase la pija por ahí hermanita?
-…Sii… ahhhh
-Cómo te gusta Flor…dale mostrame la concha… mostrame cómo tenés la concha mojada porfa…
-…Ahhhh… te la muestro si Agus también te la muestra…

Florencia ya no daba más. Tenía que tocarse para tener el orgasmo.. y uno sólo no sería suficiente. La pobre ya sentía que se le caían gotas de su concha por los muslos…

Martín se detuvo por un momento. La miró a Agustina.

-…Ok.. te la vamos a mostrar… pero antes meteme de nuevo el pito en la cola… que me gusta mucho…-Dijo Agustina.

El muchacho hizo caso a la tremenda puta de su hermana mayor, ella se abrió la cola con sus manos, y él le metió la pija dura en la cola otra vez, a ella eso le encantaba.. le encantaba sentirla ahí.

-Metémela por abajo de la bombacha hermanito… ponémela bien en la cola!

Hizo caso, y le movió un poquito, levemente la bombachita para meterle la pija bien adentro. Empujó, y volvió a sentir el cálido agujerito del orto de Agustina, chocar contra su glande gordo e hinchadísimo.

-Uhhh… esoo… ahí pendejo…
-Ahh.. hermanita… no aguanto más!…
-Dale chanchito… dejamela un ratito más en la cola.. dejamela así clavadita que me encanta…
-Me voy a venir Agus.. voy a acabar…!

Agustina ya estaba como una perrita en celo…y Martín peor… tras todas esas cosas que le pedía su hermosísima hermana.. era casi inhumano seguir resistiendo… tenía la pija bien clavada en el agujerito de la cola de Agustina, y ya no daba mas… el líquido pre-seminal brotaba bestialmente, manchándole todo el culo a su hermana. Por algunas fracciones de segundo, se le cruzaba por la cabeza tratar de metérsela por la cola, que excitada como estaba su hermana, se dejaría… pero no lo hizo. Estaba al borde de acabar.

Se despegó de su hermana. Ya no podía resistir más. Agustina lo entendió, mientras se mordía los labios, más caliente y puta que nunca. La chica se inclinó aún más, hasta quedar completamente en cuatro, paradita apoyada sobre la mesa.

-Bueno… bajame la bombacha hermanito… dale bajame la bombachita y mirame la concha!

El chico se bloqueó por unos instantes. Entre la extrema calentura, la leche que le estaba a punto de salir, la pija que le estaba por estallar, y lo que le pedía su hermana mayor… pensaba que ella se bajaría la bombacha.

-¿Qué esperás pendejo? ¿Querés verme la chocha mojada o no?

Continuará…

Hermanas: tangas y bombachas VIII

Viernes, marzo 27th, 2015

- Basta que estoy estudiando!!! No te aproveches!!!- Dijo Florcha en voz alta.

Martín se quedó quieto, con la pija parada y húmeda, mientras le tenía agarradita la tanga a su hermana.

– Es suficiente pendejo! Soltame la tanga que me estás por coger!
– Ya te dije que no te voy a coger… dale hermanita… me dejás correrte la tanga un poquito para verte?
– Qué me querés ver pervertido?
– Quiero verte la concha y el ojete.. porfi.
– Nooo!!… soltame la tanga! No seas cochino!

Florencia llevó una de sus manos atrás, a su cola, para agarrarle la manito a su hermano y sacársela de su tanga. Un poco más y quien sabe que hubiese pasado. Retiró de ahí la mano de su hermano, y se sentó en la cama.

– No te pases pendejo! Casi me violas!
– No seas tan exagerada boluda! Si nomás quería que me muestres la conchita… que mala que sos!
– Bueno, hacete a la idea de que nunca te la voy a mostrar… ¿entendiste?
– Ufaa… porquéeee?????
– Porque no le puedo mostrar la concha a mi hermano! Encima solo mamá y Agus me vieron la chocha… nadie más. Me da vergüenza!
– A mi también me daba vergüenza mostrarles la pija.. pero lo hice…
– Está bien hermanito, pero entendé que es distinto!
– Bueno… te entiendo. Perdoname! Me dejás pasarte mi pito por tu cola como recién?
– NO!.. basta… eso es demasiado, pendejito sucio…
– Jooo. Con qué me puedo pajear ahora??-Preguntó Martín con la pija en la mano.

A todo esto, en la otra cama, Agustina se tapó con una sábana, y sin que la vean, se quitó el jean, se sacó la tanga, y se volvió a poner el jean sin nada debajo.

– Tomá hermanito, hacete la paja con mi tanga. ¿La querés? Mirá que la dejé con mucho olor!-Le ofreció la tanga Agustina.
– Sii. Gracias Agu!

Agustina le alcanzó la tanguita fucsia mojadita a su hermano, y se fue a la ducha. Mientras caminaba hacia el baño, no podía creer que se estuviera pajeando viendo como casi cogen sus hermanos. Se había puesto muy cachonda viendo como el pendejo le pasaba la pija parada por toda la cola a Flor. Se metió a la bañera y trató de olvidarlo. Al fin y al cabo Florencia tenía razón. ¿Qué pasaba si se la metía? ¿Disfrutaría viendo eso? Eso era incesto del más alto nivel. Mejor no pensó más, y quiso olvidar y enterrar el suceso. Se duchó y se fue de una amiga.

Martín se quedó en la habitación con Florencia. Abrió la tanga de Agustina y se la encontró bien húmeda. La zona de la vagina estaba muy olorosa. Se la llevó a la nariz mientras se pajeaba en frente de su hermana, que lo miraba sentada de frente en su cama.

Martín estaba cerca de terminar, cuando le habló a Florcha:

– No me querés hacer la paja Flor?
– No!
– Si ya me la hiciste.. que te cuesta una vez más, dale… mirá lo dura que la tengo!
– No hermanito… la otra vez te la hice porque quería aprender a hacer la paja… pero fue una única vez. No te vamos a pajear más!

El chico se resignó aceptando su derrota, y siguió oliendo la tanga de su hermana mayor, mientras le miraba las tetas en el corpiño a Florcha y se pajeaba.

– Aunque sea me mostras la cola Flor?
– …Sólo mostrar? Para que veas nomás.. eh.
– Siii. Quiero acabar viéndote la cola hermanita.
– Ok.

Florcha se dio vuelta y se puso en cuatro arrodillada en la cama, mostrándole todo el ojete entangado a su hermano. La tanga estaba llena de la babita de la chota de él. Martín podía verle toda la cola, con la tanguita blanca tapándole la raja del culo, el agujero y la concha, nada más. Encima estaba como perrita esperando recibir pija por atrás, mientras se le notaba toda la conchita marcada en la tela.

El muchacho no podía más… verla así era increíble. Si tan solo… si tan solo pudiera verle la concha! Se tenía que contentar viéndole la rajita de la chochita marcada en la tanga.

Mientras la miraba así, y sentía el olor a concha de la tanga de Agustina, empezó a acabar, saltando leche y cayendo toda en el suelo de la habitación de las chicas. Otra vez todo el piso manchado con leche del chico….

Florencia sintió los leves gemidos de su hermanito, y supo que ya había acabado. Salió de esa posición, y miró a su hermano con la mano en la pija y todo el semen en el suelo.

– Uff… gracias Flor! Estás hermosa… tenes una cola increíble.
– Gracias tontito. Querés que limpie?
– No.. dejá. Limpio yo.

Martín salió en pelotas de la habitación, se fue hasta el lavadero. Se pasó la tanga olorosa de Agustina por toda la pija, limpiándose los restos de leche, y la tiró al lavarropas. Agarró un trapito húmedo y volvió a la habitación.

Se agachó, y limpió el piso, sacando todo el semen aún fresco con el trapo mojado, mientras Florencia aún con la calza en los muslos, así en tanga y corpiño, seguía repasando en su cama.

Martín, ya habiendo limpiado todo, la miró.. le volvió a mirar la cola entangada.

– Flor… no me voy a cansar de decirte que tenés la cola más linda y grande del mundo…
– Jaja, y yo no me voy a cansar de decirte que me avergonzas hermanito!!!!
– Sos tan sexy.. estás tan buena!…Quisiera volver a pasarte la pija por la cola… algún día me vas a dejar otra vez?

Florencia dejó de mirar la carpeta, y observó a su hermano. Le respondió con su mejor intención, tratando de sonar amable.

– No… mirá hermanito, yo te quiero mucho, pero no podes hacer eso.. en serio. Te estás pasando… eso es demasiado, ¿entendés? Hacete la paja con nuestras tangas… o me vas a decir que ya no te gustan?
– Sí, si me gustan mucho. Bueno, te entiendo hermanita. Gracias.

Florencia le sonrió y Martín se fue a lavar el trapo lleno de semen.

La chica terminó de repasar todo y ya estaba lista para el examen.

Cuando se fue a bañar, se sacó la tanga toda húmeda, en la parte de atrás manchada con líquido pre-seminal frondoso del muchacho, y en la parte interior, por su húmeda y caliente chochita virgen. Se había excitado mucho con lo que había pasado, pero no quería distraerse con nada para el examen. Le dejó la tanga en el baño por si su hermano se quería hacer otra paja, y se bañó sin tocarse. Se fue a dormir temprano.

Cuando se fue a duchar Martín, agarró la tanga blanca de Florcha que tenía puesta hacía minutos, y la abrió en su forma original como tantas veces para olerle la parte de la concha. Se dio cuenta de que estaba toda la tanga brillosa ahí, por lo tanto su hermana se había excitado. Le gustó saber que a pesar de que su hermana le puso los puntos, se había calentado. Las conchas, y las tangas dejan rastros!!!

Le sintió el olor a concha a la tanga y se le puso dura de nuevo. Se la enrolló toda en su pija, y se pajeó llenando por completo la tanguita de leche caliente. La metió en el lavarropas y lo encendió.

Pensar en que hace minutos esa tanga estaba toda marcadita por la conchita húmeda de su hermana, lo ponía como loco.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Capítulo XII: Jugando a provocar

Ya a la mañana siguiente, Florencia y Martín fueron a su último día en el colegio por ese año, y el verano se hacía sentir.

Florcha estuvo muy nerviosa toda la mañana, el examen fue muy difícil, pero logró aprobar.

Fue mucha la felicidad de la chica, cuando ese día finalmente aprobó el examen de matemáticas.

Cuando volvieron a casa al mediodía, ya de vacaciones, Florencia comunicó la buena noticia a sus hermanos, y obviamente le agradeció el esfuerzo a Martín por haberla ayudado tantas semanas.

A la mayor, Agustina, aún le quedaban algunos días más para rendir exámenes finales de la universidad, pero estaba bien encaminada.

Transcurrieron un par de días sin mayores sorpresas. Martín quería llegar a más con sus hermanas, pero ellas no querían… sólo se limitaban a dejarle las bombachas recién usadas en el baño, para que él se haga pajas.

Uno de éstos días, mientras el chico estaba una tarde aburrido jugando a la play, empezó a recordar como sus hermanitas le hicieron la paja, y se le paró la pija. Apagó la consola y buscó a alguna de sus hermanas por la casa. Se percató de que Florcha había salido con sus amigas, y fue hasta la habitación de sus hermanas, encontrando a Agustina estudiando acostada en la cama.

La chica estaba estudiando acostada boca abajo, con una remerita y en bombacha, sin pantalón. Martín le veía bien el culo, con una bombachita negra cubriéndole la raja del orto.

– Agu, ¿vamos a jugar un ratito?

Agustina, sin dejar de leer los apuntes, le respondió:

– ¿A qué querés jugar?
– No sé… me puedo hacer la paja acá?
– Estoy estudiando ahora nene…
– Joooooo.-Resopló Martín desilusionado.
– Tengo que rendir, hermanito.. no me molestes por favor. En un rato te dejo la bombacha en el baño.

El chico se fue de la habitación algo triste y siguió jugando a la consola… unas horas más tarde, se hizo la paja en el baño oliendo la bombacha negra de Agustina.

Pasó una semana, con Florencia pasando mucho tiempo con sus amigas, y Agustina estudiando para sus exámenes, en que el chico empezaba a notar que no avanzaba nada con ellas. No quería resignarse a sólo pajearse con sus tangas.

::::

Una de esas tardes, en pleno diciembre, ya con el verano oficialmente instalado, y como saben en el hemisferio sur, con mucho calor…

Esa tarde, Agustina se fue a bañar como siempre. Terminó de estudiar, y se metió a la ducha. El calor era insoportable. Abrió la canilla de agua fría y se refrescó.

Cuando salió de la bañera, y se secó con la toalla, agarró la ropa limpia que había llevado al baño para ponerse.

Primero se puso la bombachita, después el corpiño. Se iba a poner el jean, pero desistió. Hacía mucho calor. Recién terminaba de bañarse y ya casi empezaba a sentirse un poco transpirada. Salió del baño así, en corpiño y bombacha. Cuando apenas salió del baño, miró para atrás y vió a su hermano en la cocina. Le estaba mirando la cola. Se dio cuenta enseguida.

Sonrieron los dos, la chica no le dijo nada, y Agustina caminó por el pasillo hasta su habitación, sabiendo que su hermanito desde la cocina le estaba viendo la cola mientras caminaba. Se sintió acalorada… hacían varios días que estaba con la mente en el estudio, y sentir de nuevo esa miradita del chico, le elevó la temperatura en el cuerpo.

Martín se quedó embobado viéndole el ojete desde atrás, mientras ella caminaba. Que caliente se veía.

La chica entró a su habitación, y no se puso nada más, así con poca ropa siguió estudiando, aunque con la mente algo perturbada, por la miradita que le había dado el chico.

Un rato después, llegó Florencia a casa. Dejó sus cosas en el living y se fue a su pieza. Se encontró con su hermana estudiando en ropa interior.

– Que hacés hermanita.
– Hola Flor…
– ¿Todo bien?.. ¿Y esa cara?-Le preguntó Florcha.
– ¿Qué cara?-Dijo Agustina riéndose.
– No te rías boluda… te conozco. Hiciste algo con el pendejo?
– Jaja.. no tonta. Aunque me puse un poco calentona porque cuando salí de bañarme, me miró toda la cola.
– Saliste así en bombacha?
– Sí.. no ves el calor que hace?

Las dos se rieron.

– Pobre.. seguro lo re calentaste.
– Jaaa.. mirá quien habla. Si le debe encantar al pendejo…
– Bueno, eso seguro.

Florencia se preparaba para ir a ducharse. Agarró una toalla, la ropa limpia, y se alistaba a salir de la habitación para ir al baño.

Agustina estaba algo excitada por lo que había pasado.

– Che… ¿te animás a hacerlo vos?…-Le preguntó una divertida Agustina a su hermana, sonriendo.
– …Qué? No te entendí.-Respondió Florencia, mirando la cara de traviesa de su hermana mayor, sabiendo que estaba tramando algo.
– Que ahora vayas hasta el baño en corpiño y bombacha, a ver si te mira.
– Ay boluda no seas forra… pobre… me va a re mirar.
– Jaja.. dale! Seguro que le re gusta…
– Bueeeno…pero cualquier cosa fue idea tuya, eh!
– Jajaja sí… Después contame si te miró.
– Jaja ok.

Florencia se quitó toda la ropa que traía encima, y sólo se quedó como le había dicho su hermana, con un corpiño color piel, y una bombachita gris.

Agustina la miró… y ambas se rieron. Sabían que su hermanito la iba a mirar de arriba a abajo.

Florcha finalmente salió de la habitación así, con una toalla en la mano, y en la otra, la ropa limpia para ponerse. Apenas salió de la habitación hacia el pasillo, inmediatamente Martín en la cocina giró su cabeza y la vió de frente, caminando por el pasillo. Le miraba las tetas, cubiertas bajo el corpiño, y las piernas desnudas, más el pubis cubierto por esa bombacha gris que tantas veces había llenado de leche. La chica lo miró, y se metió al baño, sabiendo que la había mirado entera.

A Martín se le puso muy dura enseguida.

Unos minutos más tarde, cuando Florencia terminó de bañarse, sólo había llevado como ropa limpia una tanga, y una remera manga corta.

Se puso la remera, sin corpiño, y se puso la tanguita. Salió así del baño, y fue hasta la cocina a buscar un poco de agua, para ofrecerle una mejor vista a su hermanito. Su hermano la volvió a mirar. Mientras se servía agua de la jarra de la heladera, el chico le miraba el enorme ojete, con una tanga roja cubriéndole poco. Florencia terminó de beber agua, sabiendo que su hermano la miraba. Empezó a sentir un cosquilleo en la conchita, al sentirse tan putita. Se dio vuelta rápido y lo cazó viéndole la cola.

– Que haces pendejito cochino?-Le preguntó Florcha sonriendo.
– Te miraba la hermosa cola que tenés…

Florencia se rió y volvió a su habitación, encantada de haber calentado a su hermanito tan gratuitamente.

Una cosa era mostrarle la cola a su hermano porque él se lo pedía explícitamente, a cambio de haberle enseñado matemática, y haberla ayudado a estudiar para un examen.

Pero mostrarle la cola en tanga, gratis, haciéndose la tonta, era otra cosa muy distinta. Se dio cuenta de que lo hizo sólo para calentarlo, y a ella le encantó eso… y se humedeció.

Caminó y llegó de nuevo a su habitación.

– Yyyy… qué paso? ¿Te miró?-Preguntó enseguida muy ansiosa Agustina.
– Siiiiiii… mucho!-Respondió Florcha, mientras se acostaba en su cama.
– Contame bien… y te gustó?
– Si… me miró toda… encima fui a la cocina a tomar agua, dejé que me vea bien toda la cola…

Ambas se rieron, tras haber calentado a su hermanito a modo de juego.

El chico tuvo que descargarse haciéndose la paja oliendo la bombacha gris que había dejado Florcha en el baño, pensando en su ojete entangado.

Así las hermanas empezaron a pasearse más en ropa interior apropósito por la casa. Aprovechando que mamá nunca estaba en casa por la tarde, las dos chicas se dejaban ver en corpiño y bombacha, e incluso tanga, por la casa, con la excusa del calor. Ellas se divertían haciéndolo. Les gustaba sentirse miradas por su hermano.

A la mañana siguiente, Agustina ya se había ido a la universidad, mamá al trabajo, y Florencia junto a Martín se quedaron durmiendo, disfrutando de las vacaciones.

Cerca del mediodía, Florcha se despertó, se levantó en remera y tanga como estaba ayer, se arregló un poco el pelo frente al espejo en su habitación, y salió así para la cocina. Se iba a poner una calza, pero hacía mucho calor. Aparte así calentaría a su hermano. Miró el reloj, casi eran las 12. Cerró la cortina de la ventana para que no entre más sol.

Así vestida con la remera y la tanguita roja, sin nada más, empezó a sacar las cosas de la heladera para preparar algo para comer. Fue hasta la habitación de su hermano, lo llamó para despertarlo, y siguió cocinando.

Caminar por la casa en tanga era algo que le agradaba, y la ponía excitadita…

Mientras estaba en el mesón preparando la ensalada y unas pastas, Martín apareció en la cocina bostezando, recién levantado. Estaba en cuero, solo con un short.

Miró a su hermana… y otra vez estaba en tanga, por Dios. La miró mientras se sentaba en la mesa de la cocina… ya con la pija parada. Se veía súper sexy, con el pelo morocho enrulado cayendo por su espalda, con la remera llegándole justo hasta el comienzo de la cola, y la tanguita roja cubriéndole apenas poco de ese orto descomunal. Miraba como la tela se le metía entre las nalgas…

Florcha preparaba el almuerzo de espaldas a él, mostrándole el culo entangado de manera gratuita.

El chico no quiso perder la oportunidad, y se puso de pie, se le acercó por detrás, mientras ella preparaba el almuerzo en el mesón. Ahora tenía su pija parada haciendo bulto en el short, a escasos centímetros del ojete en tanga de su hermana. La agarró desde atrás, poniendo ambas manos sobre la remera de la chica, en las caderas, y le apoyó la pija en el medio de la cola.

– Me dejás apoyarte un poquito?-Le preguntó el chico, ya apoyándola entera.
– ¡Hey! ¡¿Qué hablamos hermanito?!… Salí…
Florcha lo empujó un poco hacía atrás, despegándolo de ella. Al ratito, el chico nuevamente la apoyó igual, poniéndole la verga en la cola.

Florencia lo re sintió, notó como la pija del chico se le incrustaba en su cola, estaba durísima… y se le empezó a humedecer la concha bajo la tanga.

– ¡¿En qué habíamos quedado pendejo?!-Dijo Florcha tratando de empujarlo para atrás.
– …Vos tenés la culpa por estar en tanga, así me re calentás, boluda…
– Bueno hermanito, pero estoy así porque hace mucho calor…
– Dale.. déjame cogerte un minuto así, si ni siquiera me la saqué del short…
– Basta!… vamos a comer…

Florencia lo separó de ella, tratando de comportarse.

Una vez la chica terminó cocinar, se dio vuelta con la comida y la puso en la mesa, notando como a cada paso su hermanito le miraba la entrepierna y la cola, sintiendo como esa tanga le cubría muy poco. Con las miradas, andar tan suelta de ropa, y la apoyada… ya tenía la concha bien húmeda.

Esperaron a Agustina, y se pusieron a almorzar.

Cuando Agustina llegó a casa y abrió la puerta, vió a su hermana parada en tanga sirviéndose agua, y a Martín comiendo, con tenedor en la boca, mientras la miraba… que panorama!

Apenas ingresó, se miraron entre las chicas sonriéndose. La mayor dejó su portafolio tirado a un costado en el piso.

– Que calorrrrrr que hace!

Se sacó la remera, y se bajó el jean, sacándoselo en frente de sus hermanos, ahí en la cocina.

Se quedó en corpiño y bombacha, mientras ambos la miraban. Se sentó en la mesa y se sirvió un vaso de coca-cola, mientras le pedía a Florcha que le pase la ensalada.

Comieron así, los tres casi en bolas, sin que ninguno diga nada. Martín ahora le miraba las tetas en ese corpiño a Agustina, y como se movían cuando la chica levantaba el tenedor para comer.

Tras el almuerzo, las chicas se fueron a su habitación, mientras a Martín le tocaba levantar la mesa y lavar los platos.

Una vez que ambas se acostaron en sus camas, se pusieron a hablar:

– Hay que admitir que es un juego divertido… viste como nos mira?-Dijo Agustina.
– Si… aunque otra vez me apoyó, boluda.. antes de que llegues!
– En serio??!!??
– Siii… me apoyó entera… encima me dijo que lo re caliento así en tanga!
– Contame bien todo!

En ese momento, Florcha le contó como su hermanito se había calentado y la había apoyado en la cocina.

Mientras le contaba, ella que ya había quedado algo excitada, se calentó más contándolo. Una vez que le contó todo, a Agustina le gustó, y quiso ir a más:

– Me diste ganas de calentarlo, pendeja! ¿Vamos a seguir jugando?-Preguntó Agustina.
– ¿Cómo?
– Voy a ir así a buscar mi portafolio que dejé en la cocina…
– Jaja dale!

Las dos se rieron, Agustina se levantó de la cama, y caminó hasta la cocina en corpiño y bombacha, para jugar a calentar a su hermanito…

Llegó a la cocina, su hermano escuchó sus pasos y se dio vuelta mientras lavaba los platos, ahí la miró.

Agustina sin decir nada, buscó su portafolio de la uni, y se agachó para agarrarlo, mientras le mostraba el culo a su hermano, haciéndose la tonta. Una vez en su mano, se dio la vuelta y miró al chico, notando como la miraba toda. Regresó a su habitación, habiendo logrado el objetivo.

El muchacho le vió toda la cola mientras se agachaba, en la posición perfecta para culearla, mientras la bombachita se le metía adentro.

A Martín, este cambio en sus hermanas, le parecía algo extraño. Si bien varias veces las había visto en ropa interior por la casa, era una vez cada tanto. Ahora se le mostraban así todos los días, sabiendo todo lo que había pasado. Empezaba a tener la leve sospecha de que lo hacían para calentarlo… pero se dijo que quizás eran sólo ideas suyas.

Lo que sí era cierto, era que tenía la pija como una bomba a punto de estallar… después de haberlas visto a las dos así. Era un martirio…

Se tuvo que pajear otra vez, pensando en ellas. Quería cogérselas y culearlas a las dos, por más que sean sus hermanas… necesitaba hablarlo con alguien, pero no se lo podía contar a nadie, ni a su más íntimo amigo.

Cuando Agustina llegó a su habitación, le contó a su hermana lo puta que había sido, agachándose para mostrarle bien el ojete. Obviamente, ambas se divirtieron.

Este jueguito de andar casi en bolas por la casa les empezó a gustar mucho a las chicas, que les encantaba recibir las miradas de su hermanito menor.

El problema era que al pobre chico lo calentaban mucho, y no lo dejaban ir a más.

::::

Al día siguiente, por la tardecita, con el sol ya cayendo, Martín llegó de jugar un partido de fútbol con amigos, cuando entró a casa y se encontró con Agustina caminando por el living en ropa interior.

La chica juntó sus carpetas de la uni en la mesa del living, y cruzó la sala para volver a su habitación, para estudiar. Cuando lo vió al chico, se le subieron las pulsaciones un poco, sabiendo que la estaba mirando.

El chico dejó sus botines en el suelo, mientras se dedicaba a mirarla, la podía ver de frente. Tenía un corpiño color negro, sin tirantes en los hombros, sólo atrás…no entendía como no se le caía! Encima soportar esas grandes tetas… y abajo traía una tanguita negra, del mismo estilo del corpiño… parecía que combinaban. Enseguida notó su miembro crecer poco a poco debajo del pantalón deportivo.

Agustina, con sus carpetas en la mano, empezó a caminar así por la sala, cuando Martín, nuevamente, no pudo contenerse.

– Que linda estás hermanita…
– Ja…gracias pendejo… vos también.
– Jaja… te puedo decir algo?
– …Mmmm.. depende. Jaja.. sí, dale.. qué?
– Estás tremenda así… y ese corpiño te queda perfecto.
– En serio?
– Sí…¿puedo acariciarte una teta? ¿Aunque sea por arriba del corpiño?
– ¿Otra vez?
– Si… son enormes! Quiero tocártelas de vuelta…porfi.
– ….mmmmm…………Bueno.. pero 5 segundos, ok?

Martín aceptó y agradeció… 5 segundos eran mejores que nada.

Estiró su brazo, y abrió toda la mano, apoyándosela toda sobre el corpiño, en una de sus tetas. Agustina lo miraba. El chico inmediatamente movió su mano, acariciando y manoseando toda la teta. Todavía no podía creer lo perfectas que eran esas tetas.

Agustina le retiró la mano.

– Bueno! 5 segundos… listo!
– Ahhh… un ratito más!
– Jaja no, suficiente pendejito… ¿la tenés parada?-Le preguntó Agustina mirándole el bulto en el pantaloncito.
– Si…se me para viéndote en corpiño y bombacha… o eso es tanguita?
– Es tanguita! ¿Te gusta?
– Siii… ¿me mostrás como te queda en la cola?

Agustina le dio el gusto a su hermano, y se dio vuelta, para mostrarle la cola.

Martín le veía ahora la espalda completamente desnuda, excepto por la tira del corpiño, y abajo la tanguita negra diminuta casi sin cubrirle nada… le estaba viendo el ojete prácticamente desnudo! La línea de tela de la tanga era demasiado fina, y se le enterraba por completo en el orto.

El muchacho se calentó mucho, y sin decirle nada, le apoyó la palma entera de la mano en la cola, en uno de los cachetes.

– Heyyyyyyyyy!!!… sacá la mano de ahí!!!!!!!!-Exclamó Agustina.

Martín obedeció tras haber sentido el culo caliente de su hermana mayor, y enseguida trató de apoyarle la pija en la cola. Lo intentó, pero la chica estuvo atenta y no se dejó.

– Qué hacés?

Martín volvió a intentarlo, aprovechando que Agustina estaba contra la pared del living, y esta vez sí, empujó hacia delante, y con la chota bien parada bajo el short, se la clavó entre medio de las nalgas.

– Ayyy nooooo hermanito…
– Dale.. dejate Agus…

El pendejo pensó que para andar así en tanga por casa, había que pagar un precio.

Martín empujaba hacia delante y atrás como ella misma le había enseñado, apretándole la pija en la cola. Con esos movimientos, mientras le enterraba la pija, la tanga despareció entre las nalgas del culo, se le metió por completo adentro de la raja del ojete.

La chica trataba de defenderse, esto de jugar a calentar a su hermano se le estaba escapando de las manos. El chico mientras la apoyaba fuerte, llevó una mano hacia delante y le agarró una teta por encima del corpiño, manoseándosela entera.

Agustina estaba apoyada en contra de la pared, con las carpetas de estudio en una mano, tratando de frenar a su hermanito.

– …Ay no nene… tengo que estudiar! Dejame…

La chica se movió un poco para el costado, zafándose del acoso del chico, que la quería agarrar de nuevo.

– No te dí permiso para que me hagas eso pendejo!

Agustina se fue hasta su habitación a seguir estudiando… otra vez había estado cerca. Un poco más y…

El siguiente par de días, fueron parecidos. Agustina y Florencia andaban por la casa en corpiño y bombacha, para jugar a calentar a su hermanito, que las miraba y no podía hacer nada, más que masturbarse con sus bombachas en el baño.

Además el chico notaba que cuando estaba mamá en casa, por las noches, las dos se vestían un poco más.

Se levantaba, y veía a Florencia preparando el almuerzo en tanga, estaba jugando a la play, y pasaba por el living Agustina en bombacha, era un calvario. Y las otras dos, se reían entre ellas cuando se contaban como se habían paseado en frente de él para calentarlo un poco.

::::

Agustina ahora ya había rendido sus últimos exámenes, y por fin podía disfrutar de unos meses de vacaciones como sus hermanos.

Un buen día, ya cerca de navidades, con el sol machacando y haciendo saltar los termómetros…

Martín se despertó al mediodía, fue hasta la cocina y observó a sus dos hermanas en corpiño, Florcha estaba en bombacha, y Agustina tuvo la decencia de ponerse un shortcito deportivo al menos.

Mientras esperaban la comida, Florencia puso la mesa… el mantel, los platos, los cubiertos… y mientras lo hacía, le ponía el culo al lado a su hermano, para que se lo vea todo. La zorra lo hacía a propósito, mientras se miraba con Agustina para divertirse.

El chico trató de pensar en otra cosa, pero no… apenas levantado y ya con la verga apretándole el calzoncillo. Florencia estaba con un corpiño ajustado blanco, y una bombachita violeta… era imposible no mirarle ese enorme y gordo ojete con el que tantas veces se había hecho la paja.

Comió como pudo, ya un poco harto de calentarse porque a las señoritas se les ocurre andar casi sin ropa por el calor.

Después de eso, a la hora de a siesta, Martín se dedicó a ver un partido de fútbol en la TV de la cocina. Lo peor era que no podía sacarse de la cabeza el culo de su hermana. Esa mañana estaba muy caliente.

Las chicas estaban en su pieza, con el ventilador prendido al máximo, el calor era insoportable.

Agustina estaba sentada en su cama con la notebook en sus rodillas, navegando en Internet, algo transpirada… mientras Florencia se estaba pasando una crema por las piernas, de pie en frente del espejo.

– Flor… vas a buscar un poco de agua a la heladera?
– …Ok…

Florencia iba a salir de la habitación, mientras Agustina le miraba el ojete a su hermana, y se le ocurrió una idea.

– Esperá… está Martín en la cocina?
– Sí.-Respondió Florencia.
– Tengo una idea.
– ¿Querés que lo caliente mostrándole la cola?
– Sí.. pero vení acá primero.

Florencia fue hasta donde estaba Agustina, y se quedó parada en frente de su hermana, aún sentada en la cama.

– Date vuelta!

Florcha se giró, dándole la espalda a su hermana. Ahora Agustina tenía el orto de su hermanita a escasos centímetros.

Estiró sus manos hasta la cola de su hermana, y le agarró la bombacha violeta a Florencia.

– Qué estás haciendo?
– Te voy meter la bombacha más adentro de la cola así lo calentás más!…
– Que hdp que sos!-Dijo Florencia riéndose.

Agustina agarró la bombachita de su hermana en la parte de la cola, y se la metió bien adentro de las nalgas, para dejar más a la vista, mientras con sus dedos rozaba toda la piel en esos cachetes gordos. La estiró para arriba, de manera que la parte de tela que cubría la raja del culo, se deslizó hasta meterse toda adentro.

– Que orto tenés boluda.-Dijo Agustina dándole una palmada en un cachete.
– Hey.. pará.. me la metiste toda!-Dijo Florencia mientras se tocaba la cola y no encontraba la tela, dándose cuenta que se la metió toda.

Las dos se rieron, y ya Florencia salió de su habitación con la bombachita violeta bien enterrada en la cola por su hermana. La sentía demasiado adentro… tenía la cola casi desnuda para calentar a su hermanito. La sintió tan clavada en el ojete que se sintió muy putita… solo se le veía la tira de la bombacha en la cadera, y el pubis.. parecía que tenía la cola completamente desnuda.

Caminó hasta la cocina así, abrió la heladera, y su hermano dejó de mirar el partido, para mirarla a ella.

Martín sacó la vista del tele, y observó como Florencia abría la heladera, de espaldas a él, en corpiño y bombacha, pero con el ojete completamente descubierto… sólo le veía el elástico de la bombachita en la espalda baja.

“Hija de puta… no podés ser tan zorra de andar así por casa.. encima tenés el culo más grande del mundo.”

El chico, que ya estaba caliente y un poco molesto por la situación, se puso de pie.

Florencia cerró la heladera, mientras tenía la botellita de agua en la mano, tratando de quedarse unos segundos más así para mostrarle toda la cola casi desnuda a su hermano. Estaba sonriendo sabiendo que el chico la estaba mirando.

Martín caminó hasta donde estaba ella, y se sacó la pija parada del pantalón, dejándola al aire libre.

Florencia se iba a dar vuelta, pero enseguida el chico la agarró desde atrás, de la espalda y la empujó levemente contra el mesón.

– Ay que te pasa nene?

Martín se agarró la pija con sus dedos, y se la llevó hasta la cola de su hermana, haciendo contacto entre el glande y la piel de las nalgas.

– Paraaaa hermanito… eso es tu pija?
– Siiiii.
– Qué hablamos?!?!? Soltame ya pendejo!
– No seas tan provocadora entonces! Te dije que en tanga me calentás!
– …Ay pero…
– Nada! Me voy a hacer la paja en tu ojete así aprendes a no ser tan zorra!
– Ya te dije que me visto así porque hace calor hermanito… soltame dale!

Martín no obedeció, estaba muy caliente como para detenerse esta vez, mientras le apoyaba todo el tronco de la pija en la cola, llevó sus manos adelante y le empezó a manosear ambas tetas por encima del corpiño.

– Nooo.. paráa pendejo!!! No podés hacer esto….te estás pasando!!!!-Decía Florcha mientras trataba de sacarle las manos de sus tetas, pero no podía.
– Sacate las tetas afuera Flor, te las quiero tocar!
– Bastaaa!!! Hacete la paja con las bombachas y punto.. si querés después te doy mi bombacha…pero dejame!
– No, qué bombacha?!?!?.. me voy a hacer la paja en tu cola así aprendes hermanita.. me calentaste demasiado!

El chico empujó para adelante, y mientras apretaba a Florencia contra el mesón de la cocina, le metió la pija en el medio de la cola, clavándosela entre las nalgas, sintiendo la tela de la bombacha ahí bien adentro.

– Mmmm zorrita… mirá como te metiste la bombacha en la cola para calentarme… y eso que sos virgen…
– Perdóname hermanito.. no lo hice a propósito!

El chico se separó de ella, y sacó una mano de sus tetas, para llevarla atrás y agarrarle bien la bombacha del elástico de arriba. Tiró hacia arriba, haciendo que la bombachita violeta se le entierre al máximo en el ojete, y se le clave bien la concha.

– Ayyyyy me haces mal pendejo!!!! Me aprieta la concha!!
– Eso te pasa por ser tan puta hermanita!
– No soy putaaa!!… bastaaaaaa.. porfaaa sacame la bombacha de ahí que se me clava en la chocha y me duele! Me vas a lastimar!!!!

Florencia sentía como su hermano le clavaba la bombacha bien arriba, y le estaba doliendo la concha mientras se la apretaba así.

Martín, con la mano izquierda le agarraba y manoseaba una teta por encima del corpiño a su hermana, y con la mano derecha se empezó a hacer la paja en el culo de la chica.

Florencia sintió la cabecita de la pija bien dura, hinchada y babeada, tocándole la cola, junto con la mano de su hermano, notando como se estaba pajeando en su ojete.

– No lo hagas hermanito… por favor… no te podés hacer la paja en mi cola! Esta mal!! Muy mal!! No seas chancho!
– Jodete por ser tan puta Flor!… te voy llenar el culo de leche.. todo este ojete hermoso que tenés.

El chico se hacía la paja, con el movimiento de su mano hacia arriba y abajo, le tocaba los cachetes de la cola a su hermana, mientras que la cabecita de la pija hacía contacto también con la piel de la chica, en la raja del ojete, dejándole todo el líquido pre-seminal ahí en la cola. Mientras tanto, con la otra mano le tocaba la teta.

Florencia dejó de resistirse un poco, sabiendo que ella misma tenía la culpa por haberlo provocado tanto. Todavía tenía la bombacha violeta bien clavada en la conchita, y mientras su hermanito la manoseaba toda y se pajeaba en su cola, se empezó a calentar.

Era la primer mano de un chico que le tocaba las tetas, y encima la pija de su hermano estaba bien dura, sentía como le mojaba la cola con esa babita que le sale del glande.. y ahí ya sintió que la concha se le humedecía.

Martín le miraba bien ese enorme y gordo ojete mientras se pajeaba sobre él, estaba en una posición casi como si estuvieran cogiendo, sabía que si le metía la pija más abajo, podría sentirle la chochita a su hermana!

El muchacho trató de moverle el corpiño, y no pudo.

– Dale Flor, sacate las tetas afuera un ratito!
– Noo…
– Porfaaa…

Florencia ya sintió que estaba mojando la bombachita, no podía creer que se pusiera tan excitada…

Martín dejó la paja por unos segundos, mientras se la dejaba así paradita punteándosela en la cola, y con ambas manos adelante, trató de bajarle el corpiño y sacarle las tetas afuera. Mientras trataba de hacerlo, Florencia se cansó de tanto manoseo y lo ayudó. Florcha se sacó ambas tetas afuera del corpiño, dejándolas al aire libre, mientras sentía la pija de su hermano clavarse en el medio de la raja de su ojete, y sin admitirlo, le estaba gustando demasiado.

Tener esa verga jugando ahí, haciendo contacto con toda su cola, le encantaba, la mataba… de a ratos tenía el instinto animal de abrirse bien la cola para que su hermanito se la clave bien adentro, pero se contenía. Ya la pobre notaba la concha hinchada bajo la bombacha, mojando la tela.

Ahora con las tetas afuera del corpiño, Martín se las tocó bien, abriendo enteras las palmas de sus manos y agarrando las lolas por completo, sintiendo los pezoncitos bien duros en su mano…las tetas de Florencia eran más pequeñas que las de Agustina, pero las notaba mas firmes y redonditas.. ambas tenían unas tetas tremendas.

Luego, dejó una mano en una teta, y se dedicó a seguir con la paja, mientras Florcha se inclinaba un poco en el mesón, ya dejando al chico hacer lo que estaba haciendo.

Mientras sentía la suave teta y el duro pezón de su hermana en una mano, se pajeaba ahora rápido con la otra, tocándole a cada movimiento todo el culo gordo a su hermanita, con la mano y con la pija.

– …Avisá cuando vayas a acabar pendejo! No me vas a acabar en la cola!
– Siiiii… te voy a acabar en la cola hermanita…te voy a llenar la cola de lechita… por ser tan calienta pijas… y a Agustina le voy a hacer lo mismo, por ser tan calentonas!

Florcha se resignó. El chico ya sentía que se venía, haciéndose la paja en el enorme ojete de su hermana, casi desnudo, con la bombacha toda metida y estirada.

Le metió la pija un poco entre las nalgas, y se pajeó fuerte tocándola toda, con la pija metida en la raja de la cola, y con la mano tocándole todo el ojete mientras se pajeaba, con los movimientos.

– AAAAhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

Empezó a salirle la leche, seguía pajeándose en el ojete de su hermana, con una mano en una de sus tetas, se fueron sucediendo los enormes chorros de semen, uno atrás de otro, chocando contra el culo de Florencia, la leche le caía en los cachetes, en la bombacha, en el medio de la raja del orto, se le metían ahí…

La chica sentía como la leche bien caliente se le escurría por el medio de la cola… casi iba a tener un orgasmo sin tocarse. Notaba los chorritos de semen salpicarle toda la cola… en ese momento estaba tan excitada que se le hizo agua la conchita, sintiéndola toda mojadita, junto con la tela de la bombacha también empapada en flujo.

Martín se sacudió la pija, dejando saltar las últimas gotas de leche en la cola de su hermana, y se separó de ella, completamente exhausto.

Florencia se acomodó un poco, dándose la vuelta y mirando a su hermano.

– Te fuiste al carajo… tengo la cola llena de leche pendejo sucio! Cochino!!
– Andá así a tu pieza… mostrale a Agus como te dejé.. así también la voy a dejar a ella!

Florencia empezó a caminar por el pasillo con la botella de agua que le había pedido Agustina en la mano, con las tetas afuera del corpiño, con la cola repleta de lechita caliente de su hermano, toda manoseada y con la bombacha violeta manchada con semen y toda estirada metida adentro de la cola. Encima a cada paso que daba, sentía como la leche se le empezaba a caer por sus muslos, y también notaba como tenía la concha bien viscosa, llena de ‘miel’ vaginal, toda hinchadita producto de su excitación.

Abrió la puerta de la pieza, y vió a Agustina acostada en la cama, aparentemente escuchando música con los auriculares.

Inmediatamente la vió a su hermana, y se sacó los auriculares, se puso de pie y se la quedó mirando, re sorprendida, sin entender porqué estaba con las tetas afuera.

– Acá tenés el agua…-Dijo Florcha, dándole la botella a su hermana.
– …Qué… ¿qué hiciste?… ¿Porqué estás así?
– Tu hermanito se hizo la paja en mi cola, mirá, me llenó de leche.

Florencia se dio vuelta, mostrándole toda la cola salpicada de semen.

– Boluda… pará pará. ¿¡¿¡¿Cómo?!?!?
– Qué no entendés? Nos pasamos.. lo calentamos tanto que me hizo esto!
– Dios! ¿Y te gustó?.. Mirá todo lo que acabó… esto pasó recién???!!!??
– Sí!…

Agustina le miraba la cola, y la bombacha… todo manchado con semen. Llevó un par de dedos a la cola de Florcha, y juntó leche de los cachetes. Lo sintió tibio, así que se lo metió en la boca.

– Mmm todavía esta tibiecito boluda.. probalo…

Florcha llevó una de sus manos atrás, a su ojete, se metió un par de dedos en la raja del culo, y juntó leche… se la metió en la boca, y se la tragó, chupándose los dedos.

– Sí, está rica.

Agustina probó más, se agachó para estar a la altura de la cola de su hermana, y le metió los dedos entre las nalgas, donde había más leche. Juntó esperma y se lo comió…

– A ver, abrí la cola así saco más lechita.-Dijo Agustina.

Florencia, con ambas manos, agarró los cachetes de su cola, abriéndosela bien para su hermana.

Ahora se le veía toda la bombacha doblada ahí clavada, mientras que se le veía todo el semen salpicado alrededor.

Agustina le pasó los dedos por toda esa zona, cerca del ano, juntando lechita, y metiéndose los dedos en la boca, tragándosela toda. Le dio una palmada en un cachete, y se puso de pie.

– ¿Y te tocó las tetas que las tenés afuera del corpiño?
– Sí…
– ¿Cómo fue?
– Yo me hice la tonta mostrándole bien la cola como siempre.. y él se paró y me puso contra el mesón.. ahí empezó a pajearse en mi cola.. y después me pidió que saque las tetas.. me las tocó.. encima me dijo que a vos también te lo iba a hacer! jaja..
– En serio?!?!?
– Sí…Al principio traté de pararlo, pero no pude. Ya después me calentó tanto que me excité toda…
– Me imagino.. a ver mostrame.. ¿te excitaste mucho? ¿Te mojaste?
– Sí.. si cuando me empezó a caer la leche toda calentita en la cola, casi acabo sin tocarme!
– Jo!… a ver hermanita, mostrame como tenés la conchita.

Agustina llevó una mano a la entrepierna de su hermana, y apoyó dos dedos en la bombacha, sobre la concha de Flor.

– Me parece a mí o tenés la bombacha re mojada?
– La tengo re mojada Agus!

Era la primera vez que a Florcha, otra persona le tocaba la conchita. Su hermana se la había visto miles de veces cuando se cambiaban, pero nunca se la había tocado.

Agustina le apoyó y hundió un poco los dedos entre los labios de la chocha, hundiendo la bombachita en la vagina.

Florcha se estremeció, al sentir otros dedos que no eran los de ella, en la concha. Se agarró de su hermana, porque le empezaron a temblar un poquito las piernas. Apoyó su mano en uno de los hombros de Agustina.

– Epa! Así que así te dejó el pendejito…te puedo bajar la bombachita un poco?
– …Sí…-Respondió Florencia entre jadeos.

Agustina, con ambas manos, le bajó la bombacha mojada y olorosa a su hermana, hasta los muslos.

Volvió a meter sus dedos en la concha de Flor, ahora tocándole directamente los labios vaginales, completamente llenos de flujo.

– Mmmm… cómo te mojas chanchita… a ver.. donde tenés el clítoris…

Agustina le buscó el botoncito, embardunándose los dedos de esa sustancia babosa de la conchita de su hermana. Se lo encontró. Florcha se volvió loca apenas se lo tocó.

– Acá está! ¿Te gusta?
– Siii…

Agustina dejó esos dos deditos encima del clítoris hinchado, mientras que con la otra mano, la llevó hacia la cola de Flor. Se chupó un dedo, y se lo metió en la raja de la cola, tratando de buscarle el agujerito.

– Jaja.. no te asustes! Te voy a meter un dedito en la cola.. así está más bueno!

Florencia se limitaba a cerrar los ojos y morder los labios… su hermana le acarició con el dedo la cola, hasta que le encontró el agujerito bien cerrado… lo puso encima, y empujó para adentro, metiéndole un poco el dedo.

Con la otra mano, empezó a mover sus dedos sobre el clítoris, notando que Florencia iba a terminar pronto, estaba demasiado excitada. Sacó el dedo del culo, y lo volvió a chupar, lo metió de nuevo, y ahora le entró más, le entró el dedo en el culo hasta la mitad.

Ahora le masturbaba fuerte el clítoris lleno de flujo, mientras que le metía y sacaba medio dedo de la cola, notando como Florencia estaba casi temblando.

– Acabá hermanita… mirá cómo te llenaron la cola de leche… quien diría que sos virgen… acabá pendeja!
– MMMMMMHHHHHHMMMMM AAAAHHHHHHHHHHHH

A Florencia le llegó el orgasmo, se tensó entera, las piernas le flaquearon, mientras se agarraba de su hermana, que la estaba masturbando con dos dedos en el clítoris y otro metido en la cola, diciéndole cosas chanchas al oído! Su propia hermana mayor! Que sea ella, la calentó mucho más…

Mientras se venía con el dedo de Agus metido en el culo, se relajó, quedando totalmente floja… Agustina le sacó el dedito de la cola, y la acompañó hasta la cama, la ayudó a acostarse… estaba llena de flujo vaginal, de leche de su hermano… y súper cansada. Se quedó acostada boca arriba en la cama, toda enchastrada.

– ¿Te gustó?-Le preguntó Agustina.
– Sí… mucho…
– Mmm.. mirá cómo estabas hermanita…¿Dijiste que el pendejo me iba a hacer lo mismo a mí?
– Sí. Porque somos muy provocadoras…ja.
– Me dieron ganas boluda!.. Ahora viéndote así.. Quiero que me llene la cola de leche a mi también! Espero que todavía le quede lechita en los huevos!

Agustina se sacó el shortcito, quedándose en corpiño y bombacha. Salió de la habitación, camino a la cocina…

Continuará…

Hermanas: tangas y bombachas VII

Viernes, marzo 27th, 2015

Capítulo XI: Del círculo vicioso es difícil salir

Después de que Agustina saliera del baño, ya satisfecha tras el orgasmo, se vistió y Martín ingresó a ducharse. Luego de eso, ambos cenaron con su madre. Tras terminar de comer, mamá se fue a dormir. Agustina fue a su cama a acostarse, y Martín se quedó en el living viendo TV hasta que le agarre sueño.

Ya de noche, Florencia se había quedado a cenar en casa de su amiga, y después de eso regresó a su hogar. Por suerte sus amigas no notaron que iba sin bombacha debajo de esa calza ajustada… apenas llegó a casa, fue hasta su habitación, donde se encontró con su hermana descansando en la cama.

Florcha la saludó de paso, mientras abría el cajón buscando ropa para ir a ducharse. Se acordó de la prenda que le dio a su hermanito antes de irse.

-Ah che, sabés que pasó con mi bombacha?-Le preguntó a Agustina.
-…Sí.. está en el lavarropas.
-Ok. Qué…¿Lo viste?
-¿A qué cosa?
-No te hagas. A nuestro hermano… lo viste hacerse la paja?
-Sí…
-Jaja, me lo imaginaba. ¿Vos le pediste verlo? ¿O él a vos?
-Yo a él… jaja, es que estaba aburrida!
-Cómo fue? Cóntame!
-Nah…
-Dale boluda! Estuvo bueno?
-…Y… digamos que sí.
-No me voy de acá hasta que me cuentes!!! ¿Cómo se la hizo? ¿La tenía dura? ¿Le salió mucha leche?
-Paraaaaa un minuto! Bueno.. no es que él se la haya hecho…
-¿Cómo.. qué querés decir?
-Sí.. o sea… yo le hice la paja.

Florcha abrió los ojos mirándola.

-¡¿QUÉ?!
-Eso…
-Pará!! Cómo que le hiciste la paja?!?!?
-Mirá… vinimos acá, y al principio él se empezó a pajear… y me dijo que le gustaban mis tetas… a todo esto, se dio cuenta de que a mí se me marcaban los pezones en la remera!.. él insistió mucho… y me preguntó si me las podía acariciar un poquito… yo le dije que sí, pero un poquito nomás.

Florencia miraba atenta a su hermana mientras le explicaba lo sucedido.

-Bueno.. y con él acariciándome una teta… me puso re caliente Flor!.. encima me ponía la pija parada en frente y de cerca! Ahí me pidió que le haga la paja… y yo se la hice! No me pude resistir!
-¿¿¿En serio???
-Sí… la tiene tan linda que se la tuve que tocar…
-Y que más pasó??!!??
-Mientras yo le hacía la paja, él me tocaba la teta, y ahí yo ya estaba súper caliente, te imaginas… y me pidió que le muestre las tetas.
-Y se las mostraste????????
-Sí…
-Ahhh bueno!!!! Le mostraste las tetas!?!!??
-Sí… me subí la remera, y se las mostré… y me las siguió acariciando! Bueno, al final le hice la paja rápido, hasta que se vino en tu bombacha… te la llenó de lechita! La probé y estaba riquísima boluda!

Florencia no se podía creer lo que su hermana le contaba. Le estaba gustando mucho escuchar todo lo que habían hecho.

-Estás loca! De verdad paso todo eso?
-Jaja sí tonta… no sabés la paja que me hice en el baño! Me mojo toda el pendejo…
-Me imagino… y cómo es hacerle la paja? Está bueno?
-Re lindo! Me encantó… la tenía tan durita pobre!
-Jooo… yo también quiero aprender a hacer una paja!-Dijo Florcha con la voz de nena caprichosa.

Agustina se la quedó mirando.

-Qué?… Querés que te enseñe?-Preguntó Agustina.
-Siiiii…. enseñameee porfa!
-En serio querés aprender? No sos muy pendeja todavía para hacer eso?-Dijo Agustina bromeando a su hermana.
-Jajaja puta!!! Dale hermanitaaa! Enseñame a hacer una paja, ¿si?-Dijo Florcha sonriéndole y poniendo cara de buenita.
-Bueeeeno. Pero esperá. ¿Cómo te enseño?

Florencia se quedó mirando a su hermana, que le iba a enseñar cómo hacerle la paja a un chico.

Agustina se quitó la sábana de encima, y se sentó en la cama, frente a su hermana. Estaba en corpiño y tanga. Le dijo a Florcha que se siente a su lado.

Florencia aceptó y se sentó en la cama al lado de su hermana semi desnuda.

La mayor comenzó a explicar:

-No es tan difícil. Se la agarrás así con la mano…

Agustina le mostró la típica forma de la mano cuando agarra una pija, encerrándola entre sus dedos.

-Una vez que la tenés toda en tu mano, la movés para arriba y para abajo.-Explicó Agus mientras hacía el movimiento de la paja con la mano.
-Pero apretándola? O suave?-Preguntó Flor.
-Más o menos! Ni apretándola fuerte ni muy suave…
-Ok.
-Tratá de hacerlo vos.

Florencia trató de imitar la posición de la mano, y moverla como su hermana. Los primeros movimientos fueron algo torpes. Su hermana le apoyó la mano en la suya e hizo el movimiento como si estuviera haciendo una paja, enseñándole.

-Ves? Así. Y si lo hacés bien, seguro que en poco tiempo le va a salir toda la leche.

Agustina seguía explicándole a su hermana.

-Si le hacés la paja muy rápido, va a acabar enseguida. Si se la hacés más lento, va a durar más.
-¿Vos como se la hiciste? ¿Rápido o lento?-Preguntó Florcha.
-¿A Martín?-Preguntó Agustina.
-Sí.
-Al principio lento… después cuando le mostré las tetas, se la hice más rápido.

Florencia atendía las explicaciones y ahora trataba ella sola de hacer el movimiento de la paja con su mano.

Agustina aprovechaba para decirle más cosas:

-Y cuando bajás con tu mano, se la bajás hasta verle toda la cabecita esa gorda que tienen… que vendría a ser el glande. Le corrés la piel hasta abajo y después se la volvés a subir, ¿entendés?
-Más o menos.
-Ahh y otra cosa. Ponete babita en la mano así se desliza mejor.
-¿Cómo cuando nos tocamos el clítoris?
-¡Claro! Es fácil.
-¿Y cómo se siente cuando la tocás?-Preguntó Florencia.
-Calentita… y muy dura! Es hermoso sentir como se agranda cuando está en tu manito.

A Florcha le entraron muchas ganas de hacer una paja en ese momento y sentir las cosas que le decía su hermana mayor.

-Bueno… aprendiste o no?-Le preguntó Agustina.
-Supongo que sí…
-Querés que te explique de vuelta?
-No, está bien.
-Para aprender bien tenés que ponerlo en práctica!
-Sí… lástima que no tengo novio.

Agustina se quedó pensando, cuando se le ocurrió una idea.

-No tenés novio… pero… tenemos un pito a nuestra entera disposición…-Dijo Agustina sonriéndole.

Florencia la miró.

-¿Lo llamo al pendejo?-Preguntó Florencia.
-Dale, a ver si sos buena alumna…-Respondió Agustina.

Se rieron ambas.

-Mamá ya está durmiendo?-Volvió a preguntar Florencia.
-Sí.

Florcha se puso de pie y salió de la habitación. Caminó hasta el living, donde estaba su hermano mirando televisión. Lo interrumpió hablándole desde la puerta de la sala:

-Hey hermanito!.

Martín, sentado en el sillón, se giró para verla.

-Flor! Qué pasa?
-Podés venir un ratito a nuestra pieza que te necesitamos para algo!

Inmediatamente Florencia se fue y volvió a la habitación. El chico se quedó pensando en para qué lo necesitaban. Esperaba que no fuera para hacer alguna tarea, o algo de eso. Apagó la TV, se levantó del sillón y se dirigió a la habitación de sus hermanas. Estaba la puerta abierta. Entró.

Lo primero que vió, fue a sus dos hermanas paradas esperándolo al borde de la cama. Florcha estaba con remera y calza, mientras que Agustina estaba en tanga y corpiño… la tanguita era de color fucsia, y el corpiño blanco. Esa tanga ya se la había llenado de leche días atrás.

-Cerrá bien la puerta.-Le ordenó Florcha.

El chico lo hizo. Una vez que la puerta ya estaba cerrada, Martín se acercó a ellas.

-Para qué me necesitan?

Florencia inmediatamente se agachó sobre su hermano, y le agarró el pantalón. Se lo empezó a bajar, ante la atónita mirada del chico.

-¿Me dejás hacerte la paja hermanito? Es que quiero aprender como se hace.-Le dijo Florcha mientras ya le bajaba el calzoncillo agachada delante de él.

Martín no dijo nada. Lo tomó de sorpresa!!. Vaya, una buena sorpresa! Su hermana le bajó todo hasta los tobillos, y le vió la pija aún algo flácida. Enseguida se le fue parando naturalmente.

Se fijó en Agustina que estaba paradita al lado de Florcha, le miró las grandes tetas cubiertas por el corpiño… que ya había tocado esa tarde! Se le paró la pija a tope mientras Florcha la veía pararse en frente de su cara. Que buenas estaban ambas.

-Que lindo pito! ¿Puedo?-Preguntó Florcha mirando a su hermano desde abajo, agachada, a punto de agarrarle la pija.

Martín movió la cabeza diciendo que sí. Tragó saliva. Todavía no podía creer lo que pasaba. Se limitó a no preguntar nada y quedarse callado.

-Hacé silencio que mami duerme.-Le dijo Florcha.

Florencia puso su manito alrededor de la pija parada de su hermano, y se la agarró entera. La primera sensación fue excelente, la notaba tremendamente dura y caliente.

Mientras Agustina la miraba, Florcha comenzó a mover la mano. Empezó a hacerle la paja a su hermano.

-Hermanito, decime si te hago mal o te molesta algo, ¿si? Es la primera vez que hago una paja.-Dijo Florencia, con la pija en la mano.

Martín asintió, ya evidentemente excitado.

Muy lento, le movía la piel de la chota como su hermana mayor le había dicho. En unos instantes, le corrió entero el prepucio hacía atrás, dejando a la vista el glande ya gordito y excitado del chico.

-¿Así Agus?-Preguntó Florencia.
-Eso! Ponete babita en la mano así se la hacés mejor.-Respondió Agustina.

Florcha obedeció y se escupió baba en su mano, para volver a la verga de su hermano menor.

Se la deslizó por primera vez, notando la enorme diferencia, como su manito se deslizaba sobre el tronco duro del chico.

Le estaba gustando mucho tirarle la piel para atrás y verle la cabecita roja, hinchadita y babeada… seguía masturbando a su hermano, lentamente, bajando y subiendo su mano llena de baba por la verga.

-¿Te gusta pendejo?-Le preguntó Agustina, mientras miraba.
-Siiii.
-Después de la paja que te hice esta tarde, todavía tenés leche en esos huevitos?-Le preguntó Agustina.
-…Sí Agus…-Respondió Martín, con la voz baja, excitadísimo por las preguntas de su hermana mayor, que encima estaba en tanga.
-Bueno Flor, ahora sacale la leche como te enseñé.-Dijo Agustina.

Y que decir de Florencia, que mientras pajeaba esa hermosa pija parada, notaba como se le empezaba a mojar la concha.

Florencia supo que si lo pajeaba rápido, como le había enseñado su hermana, iba a acabar. Aumentó la velocidad, más rápido. Mientras le hacía la paja ahora a más velocidad, miraba a su hermano tratando de ver si le gustaba. Entendió por la cara de excitado que tenía el chico, que sí. Iba bien.

Martín sintió que iba a explotar.

-Ahhhhhhh… voy a acabar Flor.

Florencia siguió pajeándolo así rápido, subiendo y bajando la mano inexperta por el tronco del chico, cubriendo y descubriendo la cabecita de la pija, todo lleno de baba.

Instantáneamente, sintió como la pija de su hermano sufría un ligero cambio y se tensaba, Martín empezaba a suspirar y resoplar, e inmediatamente salió el primer chorro de semen.

-AHHhhhhhhhhhhh……… mmmmmmmmmhhhhhh-Gimió Martín en voz baja, mientras Florcha le exprimía la pija.

Apenas sintió el líquido caliente salir y embardunarse en su manito, Florcha detuvo la paja. Agustina la vió:

-Seguí boluda! No pares!! Pajealo rápido así le sacás toda la leche!

Florencia le hizo caso y volvió a pajearlo bien rápido, mientras los demás chorros de semen caliente salían de la pija de su hermano. Lo estaba ordeñando.

Parte del semen cayó al suelo, y otra parte quedó en la mano de Florcha, con la que le estaba haciendo la pajota.

Una vez que dejó de salir leche, Florencia miró a su hermano… estaba muy satisfecho, se lo notaba en la cara. Se sintió re bien por haber hecho su primera paja y había sido muy buena! Aparte de que al chico le había encantado, a ella mucho más. Ya sentía la calzita mojada por su conchita virgen.

Se puso de pie, mientras se miraba el esperma calentito de su hermano en toda su mano. Se la mostró a Agustina.

-Quiero! ¿Me das?-Le preguntó Agustina sonriéndole.
-Jajaja.

Florcha se rió, mientras le acercaba uno de sus dedos lleno de semen espeso a su hermana. Agustina se inclinó un poco, y se metió el dedo de Florencia en la boca, succionando toda la lechita que tenía. Se lo sacó apretándolo con los labios y se tragó la leche.

-Probala! Dale que está tibiecita ya!-Le dijo Agustina a su hermana.

Florencia hizo lo propio, metiéndose un dedo entero en la boca, embardunado de leche tibia recién ordeñada a su hermanito menor. Probó el semen y trató de tragárselo. Pudo…aunque no le encontró un sabor específico.

Agustina le pidió otra vez a su hermana, que le acercó la mano, mientras la mayor se metió otro dedo de Florcha en la boca, pasándole la lengua y tragándose leche.

Martín se quedó mirándolas embelezado tras acabar, con la pija colgando ya flácida y llena de semen y baba. Dios! Era tan hermoso ver como sus hermanas se chupaban los dedos y se tragaban su leche!

-Más que bien por ser tu primera paja hermanita.-Le dijo Agustina a Florcha, que sonreía.

A Florencia le quedaron los deditos limpios, pero no la palma de la mano, la cual la tenía cubierta de semen ya frío y ahora pegoteado.

-Que desastre el piso!-Dijo Florcha, mirando la leche que había caído.

Agustina ya había tenido un par de noviecitos, pero ninguno soltaba tales cantidades de semen. Se sorprendía cada vez que veía como a su hermanito le salía tanta leche, y más después de haberlo pajeado horas antes. La calentaba mucho eso.

-Bueno… voy a buscar algo para limpiar este enchastre…-Dijo Florencia mientras salía de la habitación abriendo la puerta con cuidado para no hacer ruido y no despertar a mamá.

La chica fue hasta el lavadero a buscar un trapo, lo humedeció en la canilla y volvió a la habitación.

Se arrodilló en el piso, y fue pasando el trapo húmedo por el suelo, limpiando los restos de semen que habían caído. Una vez que lo dejó reluciente, se puso de pie y lo miró a su hermano. Bajó la mirada hasta la pija, y se inclinó hacia él.

-¿Te la limpio?-Le preguntó Florencia a su hermanito.

Martín no entendió. Florencia le empezó a pasar el trapito por la pija al muchacho, limpiándosela de toda la baba y el semen que tenía embardunada.

-Gracias.-Le dijo Martín.
-De nada!

Ya con la verga limpita, Florencia le subió el calzoncillo y el pantalón a su hermano.

-Bueno… me voy a bañar ya…-Dijo Florencia mientras agarraba la ropa limpia que se iba a poner con la mano que no tenía semen.

Martín suspiró, tremendamente satisfecho, y saludó a Agus antes de irse a dormir. Le miró por última vez la tanga, y se retiró a su habitación a descansar. Agustina también se metió a la cama.

Florencia apenas ingresó al baño, se lavó la mano llena de leche de su hermano, y se desnudó, metiéndose a bañar. En la bañera ya calentita bajo el agua de la ducha, agarró el jabón y se lo pasó por todo el cuerpo, poniendo especial énfasis en su vagina. Se enjabonó bien la conchita y la cola, rozándose con el jabón. Obviamente que haberle hecho la paja a su hermano la había calentado mucho. Dejó el jabón a un costado y buscó el agujerito de la cola así parada, llevando una mano atrás. Lo encontró y se masajeó con un dedito el culo. Después, se recostó sobre la bañera, y se rozaba el clítoris tratando de acabar, llegando al orgasmo.

Salió del baño, se secó, se vistió y fue directo a su pieza a dormir. Estaba muy cansada. Se puso una tanga blanca, que también en una ocasión anterior, Martín se la había llenado de semen caliente.

Ingresó a su habitación, mientras se acostaba en su cama, a oscuras. Agustina la escuchó mientras se acostaba, en la oscuridad de la habitación, ya ambas acostadas en sus camas:

-¿Te pajeaste?-Le preguntó Agustina.
-¿Cómo sabes?-Respondió Florcha.
-Me imaginé que estabas excitada después de hacerle la paja. No me quiero imaginar cómo te mojaste… A mi me pasó lo mismo.
-Sí… me volví re pajera estos días boluda…
-Jajajaja. Yo también! Estoy más pajera que nunca…

Ambas se rieron, en la oscuridad de la pieza.

-Y pensar que las tanguitas que tenemos puestas ahora, estuvieron llenas de su leche…-Dijo Florcha.
-Y se las pasó por todo el pito!-Le respondió Agustina.
-Dios! Bueno… basta que me voy a calentar de nuevo!
-Jajaja. Que cochinas somos boluda.
-Muy chanchas.

Volvieron a reírse. Al ratito se durmieron.

Martín también se durmió solo en su habitación.

Ese domingo había arrancado muy aburrido, pero terminó de la mejor manera.

:::

Las acciones habían tomado su curso, poco a poco. Martín nunca jamás se imaginó todo lo que estaba pasando. Meses antes, compartir cosas con sus hermanas era algo tedioso. Cuando aún las veía como hermanas, cuando no le despertaban ningún sentimiento caliente ni nada por el estilo. Discutía con ellas cada dos por tres. Ahora todo era diferente. A sus hermanas ahora las veía como las dos chicas más lindas y sexys del planeta. Y vivían con él. No tuvo tiempo de pensar, o darse cuenta cuando cambió todo tan de repente. Su vida en familia siempre había sido normal, sus hermanas no le despertaron nunca ningún tipo de atractivo, ni nada.

Pero aquél frío día de invierno, cuando por primera vez curioseó la ropa de sus hermanas en el baño, viendo las bombachas húmedas allí, y sintiéndoles el olor a concha… todo empezó a cambiar claramente. Ese fue el paso que cambió todo. Ya no se hacía pajas pensando en las compañeritas del colegio. Se empezó a calentar con la ropa interior de sus hermanas, haciéndose pajas con ellas. Y ahí empezó a ver a sus hermanas de otra manera. Le empezaron a calentar ellas, sus tangas, se empezó a fijar más en sus cuerpos… y ya le fueron gustando como si fueran chicas normales, hasta llegar al punto actual, donde lo que más le calienta, son ellas dos, con el agregado de saber que eran sus hermanas, algo muy prohibido, que lo excitaban aún más.

Durante varios años sus amigos lo cargaban cada vez que podían con sus hermanas mayores. Eran el sueño de todos los chicos del barrio. Siempre le repetían lo buenas que estaban, que sus hermanas eran las chicas más lindas de la ciudad, que Agustina tenía tetas grandes, que Florencia tenía un culo enorme y perfecto, etc. Incluso algunos amigos de Martín cuando iban a su casa, estaban todo el tiempo pendientes de ver a alguna de las chicas por la casa.

El muchacho se cansó de escuchar de sus amigos las frases “tu hermana tiene un culo tremendo”, “tus hermanas parten la tierra”, “no pueden estar tan buenas”, “que ganas de coger con tus hermanas”.

Martín siempre trataba de no darles bola, no entendía porque se lo decían tanto, y le molestaba mucho. Ahora lo comprendía. Se dio cuenta de lo buenas que estaban sus hermanas.

De alguna forma que ni él se creía, había llegado a tal punto de verle las tetas a Agustina, de tocárselas, de cogerse a ambas con la ropa puesta, y de recibir una paja de cada una. Sin contar que ellas mismas le entrenaban sus tangas y bombachas húmedas recién quitadas para que él se haga la paja y las llene de leche.

Se había olvidado de todo. Las chicas de la escuela, las profesoras, el porno en Internet, todo. Para lo único que vivía era ir a la escuela, hacer la tarea, estudiar, y hacer cositas chanchas con sus hermanas. Estaba casi todo el tiempo caliente. Había pasado de hacerse pajas aburridas mirando porno, a hacer de todo con sus hermanas, en poco tiempo. Era un gran cambio.

Su gran anhelo a su corta edad, era dejar de ser virgen. Ya muchos de sus compañeros canchereaban y sacaban pecho de ya haber cogido.

Todo lo que había pasado era muy bueno…y todo lo que les había visto: las bombachas, las tetas, las colas entangadas… pero ansiaba mucho más. Lo que más quería, lo que más lo calentaba, era que algún día pudiera verle la concha a alguna de sus hermanas. De solo pensarlo… ya se le ponía tan parada como un mástil. Pensar en verle la parte del cuerpo más prohibida y caliente a una chica, y encima a sus hermanas, doblemente prohibido… eso lo traía loco. Se imaginaba algún día metiendo su pija caliente en la concha mojada y delicada de alguna de sus hermanas…y pensaba que eso sería supremo. Ni ideal, ni súper, ni perfecto. Sería supremo.

Pero faltaba mucho para que pase una cosa así, y desde luego, en el fondo sabía que eso nunca iba a pasar.

Por el lado de las chicas, tenían sensaciones algo diferentes, pero en general iguales. Florencia estaba dando sus primeros pasos en el sexo, en conocer los placeres, su propio placer hacía ya tiempo que lo había descubierto, pero ahora comenzaba a practicarlo con chicos, lo que nunca se imaginó en su vida, era que iba a ser con su hermanito menor. Había visto una pija por primera vez, había hecho su primera paja, y todo le había encantado. Aunque hasta el momento, ningún chico le había puesto un dedo encima. Sin dudas que fue un quiebre haber agarrado a su hermano, aquella tarde-noche, en el baño, haciéndose la paja con su tanga mojada en la mano. Hasta ese momento, su vida sexual era siempre lo mismo: se tocaba el clítoris en su cama o en el baño, imaginando tener sexo con algún chico lindo del barrio, nada más.

Tras descubrirlo ‘con las manos en la masa’ a su hermano, en su momento se enojó, de manera natural, aunque con el correr de los días, el chico la convenció, y ella se convenció de que no era tan malo. Y hasta le empezó a gustar. Cuando supo que su hermano le olía las bombachas y se hacía la paja con ellas, en el fondo la calentaba. Ya todos los días se mojaba más pensando en lo que iba a hacer su hermanito después con sus tangas húmedas y llenas de flujo vaginal.

Desembocó en toda la situación con su otra hermana, por un despiste, teniendo que contarle todo. Por suerte, Agustina lo tomó para bien. Y a partir de allí, fue dando pasos que nunca se hubiera imaginado dar con ellos.

Darle las bombachas recién usadas a su hermano para que se las llene con leche, ya era algo que nunca imaginó hacer, desde luego. Mostrársele en ropa interior le gustaba, ver como el chico se calentaba mirándola, la hacía sentir muy bien. Aunque no lo vaya a admitir nunca, le dieron celos cuando Agustina le contó que le había hecho la paja a Martín, mientras éste le tocaba una teta. Se sintió celosa, y quiso aprender a hacerle la paja a un chico. No podía describir lo caliente que fue tocarle la verga al chico, y pajearlo hasta sacarle toda la leche de los huevos. En poco tiempo, había hecho todas esas cosas con un chico por primera vez, y era su hermano. Hasta había probado y tragado su semen. Hacía pocos meses, pensaba que todas esas cosas eran chanchadas asquerosas.

Ahora cada vez que se pone una bombacha, no puede evitar calentarse al pensar que su hermanito se la había embardunado de semen caliente, de esperma rico… y que se la había pasado por toda esa chota dura… pensar en esas cosas la ponía caliente y se excitaba. A veces lo pensaba y no podía creer como una chica estudiosa y decente como ella, se había vuelto tan cochina y zorra, teniendo que tocarse el clítoris cada día para sacarse la calentura que le provocaba toda la situación tan morbosa.

Por el lado de la mayor, Agustina, ya a corta edad se masturbaba con frecuencia. Después vinieron los novios, un par solamente, pero ya tenía bastante experiencia con el sexo, después de hacerlo varias veces, aunque no muchas, con sus novios.

Con todo lo que le empezó a enseñar sobre sexo a sus hermanos, enseguida se dio cuenta de que hacer esas cosas con ellos, le generaba un morbo especial. Por ser tan prohibido, por ser tan mal visto por la sociedad, por ser tan oscuro… notaba en la situación algo muy placentero.

Su hermanito, con apoyarla sobre la ropa, mostrarle la verga, o tocarle la teta, la ponía muchísimo más caliente que su novio. Hacía mucho tiempo que no tenía tantos días estando tan caliente, quizás desde que era más adolescente. Mojar las tangas como las estaba mojando, hacía mucho tiempo que no le sucedía. Había descubierto una nueva sensación, jugar con sus hermanos a cosas prohibidas, la mataban de gusto y placer.

Le encantaba cuando su hermano le pedía la tanga, se re calentaba mojándolas para él, ni cuando cogía con su novio se mojaba tanto. Encima con Javier, su novio, la cosa no venía tan bien. Lo quería, pero a la hora de coger, no engranaba tan bien la cosa. Agustina nunca se quedaba satisfecha después de coger con su novio. Él se venía bastante rápido y se dormía, mientras que Agustina se quedaba caliente. A veces ni eso, cogía con él por compromiso, y casi ni se humedecía.

Ahora notaba que con su hermano, y con Florcha, la situación era completamente diferente. Notarse la chocha bien viscosa era algo que quería sentir todos los días. Y con la situación con Martín y su hermana, eso era posible.

Pero había algo en lo que ambas compartían el mismo sentimiento. Las dos sabían que se habían pasado, que una chica no debía hacer tales cosas con su hermano, que no era ético, que era inmoral. Una cosa que sería imposible de explicar para una mujer decente.

Hacer todas esas chanchadas con su hermanito menor las había revolucionado sexualmente, estaban mas pajeras que nunca, pero el lado racional llamaba a la cordura, y haber hecho esas cosas, eran casi inadmisibles, pero no se podían contener.

Agustina ya le había dicho al chico, que era la única paja que le iba a hacer en su vida, sólo por esa vez. Florencia se la hizo sólo para aprender a pajear a un chico, ella también tenía claro que una cosa así no se podía repetir, por más que le hubiera encantado.

:::

Ya amanecía el lunes por la mañana, eso significaba que había que volver a las obligaciones bien temprano. El calorcito se hacía sentir y hacía más llevadero el asunto.

Martín y Florencia partieron para la escuela, Agustina a la universidad, y mamá al trabajo.

Una vez que pasó la mañana y llegaron los chicos a casa al mediodía, Martín almorzó y se tiró a dormir la siesta. Estaba muy cansado por alguna razón. Florencia se fue a inglés, y a eso de la media tarde, Agustina llegó a casa, después de una dura jornada en la universidad.

La hermanita mayor merendó algo, mensajeándose con su novio, cada vez le hablaba menos. Le dieron ganas de hacer pis, y se fue al baño. Se desabrochó el jean, y se lo bajó junto con la tanga hasta los muslos nomás. Se sentó en el inodoro y comenzó a salir pis de su vagina.

Mientras tanto, Martín se despertó de la siesta. Salió por el pasillo bostezando, notando que tenía ganas de mear también. Fue hasta la puerta del baño, que estaba entreabierta, vió que en el baño estaba la luz apagada, asique entró. Abrió la puerta, e ingresó. Recién allí se percató de que estaba su hermana.!!!!

-¿Qué haces pendejo?!? Salí!!!!-Le gritó Agustina apenas lo vió.
-Perdón!… no sabía que estabas.
-Tocá la puerta antes de entrar tontito.
-Bueno, como estaba la luz apagada, pensé que no había nadie… no es para tanto hermanita…

Martín seguía parado al lado de ella, sentada en el inodoro haciendo pis.

-No es para tanto?? Me vas a ver desnuda!
-Si no te veo nada!

El chico le miró las piernas, tenía el jean subido hasta los muslos, y alcanzaba a verle algo fucsia ahí, era la tanga. Apenas le veía una partecita de los muslos, porque también la remera que traía Agus no dejaba ver nada más abajo.

Escuchaba el chorrito de pis de su hermana y el muchacho se calentó un poco. Por alguna razón, le pareció muy hot ver mear a su hermana.

-Bueno, dale, salí!-Le repitió Agustina.
-¿Por? ¿No me dejas ver?
-Estoy meando tonto!
-Jaja ya sé! Me gusta verte así!
-No seas cochino.
-Si mirá como se me puso Agus.

Agustina le miró el paquete y lo notó abultado, como otras veces.

Martín fue a más, excitado por la situación, y porque no había nadie en casa, y se bajó el short y el calzoncillo, sacando la pija ya parada afuera, mostrándosela entera a su hermana.

Agustina terminó de hacer pis, mientras permanecía sentada en el inodoro, ahora viéndole la pija a su hermanito.

-¿Qué hacés?
-¿Me hacés la paja?-Preguntó el chico, ofreciéndole la verga.
-Hey! Qué te dije ayer?
-Pero…
-Nada de peros hermanito, te dejé bien en claro que era la única paja que te iba a hacer, fue cosa de un día. No pretenderás que yo te haga la paja todos los días…
-Ufaa. Quiero que me hagas la pajaaa…

Agustina agarró un trozo de papel higiénico, y se lo metió entre las piernas, pasándoselo por la conchita, limpiándose.

Al chico le hubiera encantado ver algo, pero era imposible. Sólo se calentaba más viendo a una chica hermosa haciendo pis a pocos metros de él.

La chica aún sentada, se subió la tanga así, para no mostrarle nada a su hermano. Para subirse el jean, se tuvo que poner de pie, en ese momento Martín aprovechó para verle la tanga puesta y un poco de la cola.

Agustina tiró la cadena, y antes de subirse el jean, su hermano le preguntó:

-Esperá!! No te subas el jean, me dejás verte la tanga un minuto Agus?
-…Bueno… pero un ratito eh!
-Gracias! Sos re linda!

Agustina se puso de frente a su hermano, mostrándole la tanga fucsia puesta, con el jean en los muslos. Le miraba la pija parada a su hermano sin pestañear.

Martín se tocó la verga con un par de dedos apenas, viéndole la tanga a su hermana mayor en el baño. Le quedaba hermosa en esos muslos tan gorditos y finos. Que diosa era.

-… Ya está?-Preguntó la chica.
-Me dieron muchas ganas de olerte la tanga!
-Bueno, cuando me bañe te la doy.
-No me dejás ahora?

Martín se puso como un burro, mientras de la cabeza de la pija le brotaba el líquido viscoso, humedeciéndole el prepucio.

-¿Ahora?-Le preguntó su hermana.
-..Si… dejame olerte la concha hermanita… porfi.

A Agustina ya le empezaban a palpitar los labios de abajo.

-Tanto te gusta el olor de mi concha?
-Siiiii.
-Bueno, para que veas que soy buena con vos, y que no te andes quejando… olémela.

Martín inmediatamente se puso de rodillas en el suelo, arrodillándose ante su hermana. Acercó la cara a la concha, y le empezó a sentir el olor proveniente de debajo de esa tanga. Enseguida lo notó, como siempre.

La adolescente recién había meado, y le estaban oliendo la concha.

La chica permanecía parada, mirando como su hermanito le olía la concha de cerca. No pudo evitar excitarse. Su cuerpo fue elevando la temperatura, sintiendo el típico calorcito en todo el cuerpo. Sentirse tan chanchita la ponía a full.

Martín tenía la enorme tentación de sacar la lengua y pegarle una buena lamida a la tanga, en la zona de la concha. Pero se contuvo.

-Bueno, me parece que ya es suficiente, no?
-Ok… muchas gracias Agu! De verdad.
-De nada… que hermanito pervertido que tengo!
-Jajaja.

El muchacho se puso de pie, con la pija súper parada, mientras su hermana se subía el jean.

-Te vas a pajear?-Le preguntó Agustina a su hermano, mientras le miraba esa pija bien gordita e hinchada.
-No.. me voy a aguantar hasta la noche… cuando me des la tanga! ¿Me prometés que me la vas a dar?
-Jaja, sí tontito. Tengo que leer unos apuntes de la uni, después de eso me baño, que tengo que salir con una amiga.
-Gracias!
-Jaja.. de nada.

Martín se metió como pudo la pija dura adentro del calzoncillo, se subió el short, y le quedaba una cosa enorme, Agustina se le reía. Ambos salieron del baño.

Martín se quedó en la cocina merendando algo, mientras que Agustina agarró los apuntes, y se fue a su habitación, se acostó en su cama a leer. Otra vez que su hermano la había hecho humedecerse. Ya sentía la chochita algo viscosa. Trató de concentrarse en la lectura.

Al rato, llegó Florencia a casa, de su clase de inglés. Saludó a su hermano con un beso en el cachete, estaba un poco transpirada, hacía mucho calor. Se le notaba la cara y el pelo algo húmedo por el sudor.

Fue hasta su habitación, donde se encontró con Agustina leyendo. Florcha se quitó la remera, suspirando después de haber caminado tantas cuadras con el sol fuerte. Se sacó el jean negro que tenía puesto, y se puso una calza corta que tanto le gustaban, deportiva, le llegaba hasta los muslos, bien fresquita. En la parte de arriba, se quedó así, en corpiño. Estaba calurosa.

Abrió la carpeta de la escuela, buscó las hojas de matemática, e iba a empezar a repasar todos los temas, porque el examen final era mañana mismo.

Empezó a repasar todo lo que había estudiado con su hermano todos los días anteriores. Estuvo un rato sentada en su cama, mientras leía.

Un ratito después, la chica cambió de posición para ponerse más cómoda. Se arrodilló en el borde lateral de la cama, casi poniéndose en cuatro, inclinada hacia delante, leyendo los apuntes. Apoyó sus brazos en la cama, mientras así arrodillada casi en cuatro, le quedaba la cola algo paradita. Agustina le podía ver claramente el ojete a su hermana desde su cama, un poco más y casi que estaba pidiendo que se la cojan por como estaba arrodillada en el borde de la cama, inclinada hacia delante leyendo, y con el orto paradito. Estaba muy cómoda así.

Permaneció así, mientras que pasado unos minutos, llamó a su hermano, para entender algo que se le había escapado de los ejercicios.

-Martínnnnnnnnnnn!!!!!-Gritó Florcha llamándolo.
-QUEEEEEEEEEEEEEEEEEE????????-Respondió el chico desde la cocina.
-Vení un minutooooo.

Martín se levantó y caminó hasta la habitación de sus hermanas. Entró y se encontró con Agustina acostada leyendo sus apuntes, y a Florcha en corpiño y calza, arrodillada en la cama casi en cuatro.

-¿Qué pasa Flor?
-Ayúdame con éste ejercicio… me olvidé como se resolvía!!!!

Martín se sentó al lado de Florencia, que siguió en la misma posición. Miró el ejercicio y le volvió a enseñar como se hacían, mientras le explicaba, cada tanto le miraba disimuladamente las tetas, viéndole el corpiño blanco que traía.

-Gracias hermanito, sos un genio!
-De nada.

El muchacho terminó de explicarle y la chica entendió. Agarró un lápiz y se puso a hacer los ejercicios para practicar. Mientras tanto, el chico le miraba la cola a su hermana, sin decirle nada. También la espalda descubierta completamente. Lo único que tenía en la espalda, era la tira del corpiño.

Martín un ratito después se puso de pie, mientras Florencia seguía haciendo los ejercicios. El chico le miró el ojete de cerca, cubierto por esa calza negra apretada, como se le marcaba toda la cola gorda era increíble.

El chico ya había quedado caliente de hacia una hora, con lo sucedido con Agustina en el baño, tras olerle la concha.

Verle la cola a Florencia así, casi en cuatro, se le puso dura enseguida.

Martín se puso atrás de Florcha, con su paquete directamente apuntando al culo de su hermana.

Así de dura y parada como la tenía, se acercó más a ella, y le apoyó toda la pija en la cola.

-Este ejercicio debe ser el más difícil… como me cuesta!-Dijo Florencia, sintiendo la pija de su hermano contra su ojete, mientras pensaba en como resolver el problema de matemática.

Martín no dijo nada… se quedó apoyándola toda. Enseguida empezó a cogérsela con la ropa puesta, moviéndose para atrás y adelante despacio, dándole achuchones con la pija a punto de estallar bajo el short y el calzoncillo, apretándola contra la cola gorda en la calza de Florcha.

Agustina lo estaba viendo desde su cama, que estaba a pocos metros, solo había un espacio que separaba ambas camas. Miraba atenta como su hermanito parado detrás de Florencia, se la estaba cogiendo con ella arrodillada en el borde de la cama, haciendo ejercicios de matemática. Dejó los apuntes de la universidad a un lado, y se dedicó a mirar como Martín le apoyaba la pija en la cola a su hermanita. Empezó a mojar la tanga.

Florencia sentía a su hermano atrás presionándola, pero no le daba mucha bola por el momento, quería concentrarse en los ejercicios.

Martín se puso muy caliente, y ante la pasividad de su hermana, puso ambas manos sobe las caderas de la chica. Agarró el elástico de la calzita y lo bajó un poquito, alcanzándole a ver la tira de la tanguita blanca que tenía puesta Florencia. Le encantó, y se puso más caliente aún.

Como veía que Florencia no le decía nada, le empezó a bajar la calza con ambas manos, hasta que se la bajó hasta los muslos, dejando a la vista toda la cola de su hermana, entangada, con la tanga blanca metiéndose entre las nalgas, cubriendo muy poco.

-¿Quién te dio permiso de bajarme la calza?-Dijo Florcha.

Martín no respondió, siguió a lo suyo. Le miraba ya la cola solo con la tanguita, dios! Estaba tan gordita, ese ojete estaba tan grande que no podía creerlo. Y así casi en cuatro, arrodillada en la cama con la cola parada. Le miró más abajo, por donde la tela se perdía, y se le alcanzaban a ver los labios de la concha abultados en la tanga… notándose ligeramente la raja en el medio. Uff. El chico pensaba que se moría.

Florencia siguió a lo suyo, haciendo el ejercicio, escribiendo con el lápiz. Pensaba que su hermano nomás le estaba mirando la cola como había hecho tantas veces.

Martín no aguantó más. Se bajó despacito el short y el calzoncillo, sin hacer ruido, aún parado detrás de Florcha, con el culo a pocos centímetros. Se bajó todo hasta los tobillos, ya con la pija al aire. Giró la cabeza y miró atrás, a Agustina. Ella lo miraba y sonreía. Agustina tampoco aguantó más, y se desabrochó el jean, sin bajárselo, se metió una mano adentro, acariciándose el pubis por encima de la tanga.

El muchacho se agarró la pija parada con tres dedos desde la base, y se volvió a poner bien atrás de Florcha.

Apuntó la pija directo al culo de su hermana. Se lo acercó, y le rozó la cabecita de la chota con la tanga, en el medio de las nalgas.

Se estremeció. Que caliente era! Se bajó el prepucio, y le pasó el glande rojizo y húmedo por la tanga, otra vez, esta vez se sintió bien. Se separó, y notó como le dejó un poquito de líquido pre-seminal en la tanga.

Florencia sintió inmediatamente como algo le estaba rozando la tanga, sentía el roce en la cola, en el medio de las nalgas…

-¿Qué estás haciendo?-Preguntó Florcha, girando la cabeza hacia atrás.

Vió a su hermano sin short, con una mano en la pija, descubierta, parada, y dura.

-Me ibas a coger de verdad!!!!
-No tonta… te la rocé un poquito en la tanga nomás…
-No te parece demasiado??? Que te estás pasando??
-No pasa nada boluda… no te voy a coger!

Florencia suspiró, y volvió a centrarse en el ejercicio de matemática. Agarró de nuevo el lápiz, y pensaba arduamente como resolverlo, estaba decidida a terminarlo, el examen era importantísimo mañana, se jugaba el pase a la universidad.

Su hermano se volvió a acercar, agarrándose la pija, y se la punteó en el medio del ojete, entre medio de las nalgas, sobre la tanga. Florencia lo sintió mal, pero se dejó. En ese momento se empezó a excitar.

El chico sacó la pija, y volvió a meterla ahí, ahora más profundo, enterrándola un poco en los cachetes de la cola, manchándole toda la tanga con su pija babosa y caliente.

Florcha permanecía escribiendo en la hoja, pensando en las dos cosas, en el ejercicio, y en la pija de su hermano bien dura y caliente en su ojete. La conchita se le fue haciendo agua, humedeciendo la tanguita.

El muchacho ahora le pasaba la pija por toda la tanga, llenándola de ese líquido viscoso que le salía de la cabecita hinchada. Con sus dedos desde la base del tronco, se la sacudía por la raja de la cola. Se la pasaba por la piel directamente, pasándole el glande húmedo por los cachetes del culo.

Martín estaba en esos momentos de excitación suprema, tenía unas ganas tremendas de correrle la tanga, y metérsela de una hasta el fondo en la concha, y desvirgarla. Bueno, y él también se desvirgaría. Pero se contenía como podía… hacer eso podría traer tantos problemas que lo asustaban.

Agustina desde su cama miraba hipnotizada, ya se había metido la manito directamente en la concha, se estaba tocando el clítoris viendo a su hermano pasarle la pija por la cola a su hermana!!!! Estaba excitadísima, pajeándose ahí nomás.

Florencia permanecía escribiendo, mientras ya tenía la chocha llena de flujo, mojando la tanga. Su hermanito se iba a dar cuenta.

Martín le tocó la cola con su mano, y le hundió un par de dedos bajo la tanga entre las nalgas, agarrando la tanga llena de su líquido pre-seminal, estaba dispuesto a correrle la tanga para verle el agujero del culo y la concha.

Florencia ya sentía que su hermanito se la iba a violar, apenas sintió que su hermano le agarró la tanga, soltó el lápiz y giró la cabeza hacia atrás para verlo.

-¡¡¡HEY BASTA!!! Te estás aprovechando de mí!!!

Continuará….