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Mi hijo me penetró el culo

Hola a todos, mi nombre es Montse y cuento con 43 años, estoy divorciada y soy asidua visitante de esta página de relatos y gracias a una persona muy especial, que hace muy poco escribió su historia, hoy puedo yo misma escribir la mía. Tengo que agradecer a Rachel y a su hijo Eduardo la ayuda que me han brindado, ya que gracias a una intensa correspondencia que he mantenido con ellos he podido ver cumplida mi más íntima y secreta fantasía. Todo empezó cuando leí la historia llamada Victoria, en la que una madre mantiene relaciones sexuales con su hijo, esta mujer dejaba su dirección de e-mail para que pudiéramos ponernos en contacto con ella, así pues yo lo hice.

Le conté la verdad y nada más que la verdad, algo que les pasa a muchas mujeres, que mi hijo me excita y que no me disgustaría en absoluto mantener sexo con él, es mas, lo deseaba y no dejaba de masturbarme pensando en él. He llegado al extremo de espiarlo, mi hijo tiene un pene bastante grande, le mide cerca de 19cm y de un grosor importante, y eso a ninguna madre se le pasa por alto. Soy una mujer alta y que se sabe cuidar, nuestra condición económica no esta nada mal, vivo con mi hijo Jorge de 23 años y con mi hija Patricia de 18 años.

Todo comenzó por culpa o gracias a internet, he leído casi todos los relatos de incesto que ha publicado esta página y la idea de poder llevarme a mi hijo a la cama cada día era más obsesiva, pero no se me ocurría ningún plan verdaderamente eficaz para llevarlo a mi terreno, en otras palabras que no me atrevía a dar ese paso adelante, quería darlo pero también quería tener toda la seguridad de triunfar y de que me saliese bien, así que escribí a Rachel para que me aconsejara con ello, y me contó algo que he llevado a la práctica y ha dado todo el buen resultado que yo misma hubiese querido.

Rachel me contó que a la vez que se escribía conmigo también se escribía con otras mujeres y que una de ellas le contó un método, con el cual había conseguido follar a su hijo, lo había provocado de tal manera que era el propio hijo quien daría ese paso adelante sin apenas saberlo, ya que ningún hombre podría resistirse ante aquello. Yo le conté a Rachel que mi hijo entre otras cosas tiene un cursillo de primeros auxilios, así que me animó a que lo hiciera, me escribió una carta de cerca de cinco hojas explicándome todo lo que tendría que hacer y decir, también me puso en contacto con la mujer que había tenido la certeza de hacerlo primero y tras haber intercambiado unos cuantos e-mails ambas mujeres me animaron a que lo hiciera, y así acabó todo, cumpliendo mi incestuosa fantasía.

También agradecer a Eduardo, el hijo de Rachel, que me ha pasado a limpio este relato, enriqueciéndolo con un vocabulario menos repetitivo del que pudiera usar yo misma, mi hijo Jorge no sabe nada en absoluto de esto, ya que quiero enseñárselo una vez esté publicado en la sección de relatos de amor filial.

No era la primera vez que me paseaba por casa en bragas, tal y como me dijeron Rachel y la otra mujer, la cual no voy a decir su nombre por respeto, eso comenzaría a calentar el ambiente, me ponía unas braguitas de esas que apenas tapan nada y me las metía bien dentro de mis carnes, tengo una figura bonita y una buenas piernas, además soy una mujer alta y creo tener el peso más o menos justo para mi estatura y mi edad, tengo unas buenas tetas y unos pezones hermosísimos, también tengo un culo muy bien puesto que más de un chaval se ha dado la vuelta por la calle para vérmelo, sobre todo cuando me pongo unos pantalones tejanos. Y esa iba a ser la principal arma que usaría contra Jorge, mi culo, lo iba a provocar con mi culo.

Pues bien, yo andaba por casa en braguitas, me las metía bien adentro de mis labios vaginales, de mis cachetes culeros, me las metía entre las nalgas, dejándomelas casi al aire, no me cortaba en absoluto a la hora de agacharme ante el y poner mi culo en pompa ante sus ojos, me ponía camisetas holgadas y sin sujetador para que mis tetas se balancearán de un lado a otro, a su antojo.

Todo esto me ponía terriblemente cachonda y debía de masturbarme a diario un par de veces, ya que me imaginaba a mi hijo masturbándose con su enorme polla en la mano mientras se imaginaba que me follaba, y la verdad es que en más de una ocasión lo pillé mirándome casi a escondidas mientras yo me agachaba y levantaba mi trasero para que el me lo viese a todo esplendor, también anotar que Jorge se había metido en su habitación en más de una ocasión tras alguna de mis exhibiciones, yo deseaba que fuese a masturbarse, eso sería síntoma de que su propia madre lo podría calentar hasta el extremo de pajearse, y así era.

Una vez me senté frente al televisor, en un sillón que tenemos un poco ladeado del sofá central, solo llevaba puesto un albornoz, totalmente desnuda debajo, Jorge estaba viendo la tele y yo tras salir de la ducha me senté y me puse a cortarme las uñas de los píes con auténtico descaro, levantando una pierna y enseñándole disimuladamente todo mi coño, recién depiladito, Jorge no hacía más que mirarme de reojo y yo le abría aún más las piernas para que pudiera contemplar con gusto el conejo de su madre, un conejo moreno y rasurado por los lados, un coño tentador, al final Jorge se levantó con un tremendo bulto en su paquete y se metió en su dormitorio, iba a pajearse, yo también me masturbé sin más preámbulos allí mismo, deseando que Jorge saliese y me pillara, para ver sobre todo su reacción ante el cuadro que le presentaba su madre, pero no salió.

Todo esto duró una semana hasta el día que iba a dar el paso adelante y proponerle algo que no rechazaría.

Me fui a una farmacia y hablé con el farmacéutico, quería unos supositorios para la fiebre, pero los quería para niños, de esos más pequeñitos, la cuestión es que quería automedicarme pero que no me sentarán mal, no quería que el simple hecho de ponerme unos antibióticos sin receta pudieran hacerme daño, así que el farmacéutico me propuso unos supositorios casi nocivos para un adulto, así que los compré y me los llevé a casa.

(sí alguna mujer lo quiere intentar que no lo haga nunca sin consultarlo antes con un médico o con un farmacéutico).

Aquella misma tarde le dije a Jorge, -¡! Jorge, vas a querer ponerme unos supositorios, cariño!!- mi hijo se quedó un poco parado ante mis palabras, -¡! Y eso mamá?? te sientes mal??estas bien??- ¡! Si hijo, no te preocupes, lo que pasa es que tengo una ligera infección en el recto y el médico me ha recetado unos supositorios pero como tengo el recto delicado me ha dicho que es preferible que antes me de un masaje en el ano, para que no me dañe al entrar!-¿y quieres que te los ponga yo, mamá??- ¡!no hijo, sí lo digo porque tendrá que venir una enfermera hacérmelo, y he pensado que como tu tienes un curso de ATS, pues así nos ahorramos el que tenga que venir esa mujer, además, y sí fuese un enfermero, no sé, me da cosa que me toque el culo un tío que no conozco, por muy enfermero que sea, además tampoco es seguro que vengan a casa, igual tengo que desplazarme yo misma hasta el ambulatorio.!!!- le dije yo un poco haciéndome la victima.

-¡!tranquila mamá, que ya te los pongo yo mismo, ya te haré el masaje yo mismo sí hace falta!!- ¡!gracias cariño, eres un sol!!- ¡!!mira mamá, voy a salir a la calle sí quieres compro unos guantes de látex para que no se te infecte nada mas, vale??!!- ¡!si cariño, por favor, quiero tener mucho cuidado con esto!!-, Así fue como Jorge se fue a la farmacia a por un paquete de guantes de látex para hacerme unos masajes en el culo, el plan estaba funcionando a las mil maravillas, no me lo podía creer. Tengo que decir que con solo imaginármelo ya me estaba poniendo cachonda y no tuve más remedio que meterme en la ducha y masturbarme bajo un agua calentita.

Aquella misma noche antes de acostarnos, le dije que me pusiera el primero, esperé a que Patricia se fuese primero a la cama y después invité a mi hijo a mi habitación, me duché por segunda vez, para estar totalmente limpia, no quería que mi hijo sacara su dedo de mi culo con alguna clase de mancha, me moriría del disgusto.

Cuando entró Jorge,

yo ya estaba con mi camisón puesto, me bajé las bragas delante de el, pero de espaldas, dejando todo mi culo al aire, me subí a la cama y me puse de rodillas, con las bragas a la altura de las rodillas y el camisón levantado por la cintura, aupé mi trasero y empiné todo mi culo, estaba totalmente cachonda, estaba expuesta ante mi hijo, para mi no iba a ser un masaje, para mi iba a ser una masturbación anal y tenía pensado disfrutarla.

-¡!Caramba Jorge, me da vergüenza que me veas así, con el culo al aire!!- le dije yo tímidamente, -¡!tranquila mamá, no te preocupes, sabes una cosa, voy a traer de mi dormitorio un flexo para así verte mejor, no quiero hacerte ningún daño!!- ¡!gracias cariño!!-, le dije yo, mi hijo trajo de su cuarto un flexo y con la luz de mi dormitorio y el flexo apuntando a mi ano se puso un guante de látex y me colocó en la misma entrada de mi culo una pomada de vaselina para facilitar la entrada de su dedo y del supositorio.

Mi hijo comenzó a repartir la pomada por todo mi ano, cosa que yo respondía con unos pequeños escalofríos voluntarios y movimientos de mi trasero, -¡!está frío mamá, te molesta?- ¡!no hijo, no, tu tranquilo, tu sigue, que lo haces muy bien!!- poco a poco Jorge fue apuntando la pomada hacía mi agujero pero sin meter ningún dedo dentro, yo consciente de lo que hacía y de mi extrema calentura abrí un poco más las piernas, dejando mi coño un poco más levantado, a la vista de mi hijo. Entonces Jorge con una mano me separó los glúteos, yo con una mano le separé también el otro glúteo, en ese momento empiné mi culo un poco mas, mi coño también se abrió un poco, mi hijo tenía una panorámica estupenda de mis cuartos traseros, totalmente expuestos ante el.

Jorge comenzó a introducirme un dedo en el ano, nada más sentir como entraba me corrí con un estremecimiento muy notable que mi hijo no pasó por alto, -¿¿estas bien mamá?? te hago daño??- ¡!no Jorge, cariño, sigue, sigue, me gusta mucho como lo haces!!!-, entonces mi hijo empujó un poco más su dedo y consiguió meterlo hasta la mitad, fue ahí cuando solté un gemido y empujé mi trasero hacía la mano de mi hijo, como haciéndole entender que me metiera más dedo, -¡!mamá, de verdad que no te molesta, seguro que no te duele esto??- ¡!no hijo, sigue, sigue, hazme un masaje bien profundo, cariño!

Jorge siguió metiendo y sacando dedo y yo mientras cerraba mis músculos anales para atraparlo dentro, mis movimientos eran descarados, le seguía con mis caderas, me doblaba mientras mi hijo me hurgaba el culo con auténtica maestría, -¡!!ahhhhh…aahhhhh…Jorge, cariñoooooooo!!!- ¡!!dime mamá. te duele???- ¡!no corazón, no, me gusta mucho, lo haces muy bien, mi vida!!!- le decía yo con la voz entrecortada, abriéndome más de piernas y levantando el trasero a más no poder. Nos tiramos casi 10 minutos en aquella posición, estaba deseando que mi hijo se emocionara y que comenzara a meterme otro dedo, que me tocara el coño, que se sacara la polla, pero creo que eso era pedir demasiado, así que le pedí que me pusiera el supositorio.

Jorge me lo metió suavemente acercando el flexo más a mi ano, y cuando este estuvo bien adentro, me dijo, -¡ya esta mamá, ya lo tienes dentro, no te ha dolido, ¿verdad?- ¿dolerme, cariño, pero sí no me enterado de nada, ha sido incluso placentero, mi vida, eres un buen enfermero, el mejor del mundo!- diciendo aquello, mi hijo se quitaba el guante de látex y sin decir nada más me propinó un par de besos en las nalgas, uno en cada una, unos besos muy sonoros, -¡!y esto para que te cures pronto, hay que mimar este culo, mamá! Jorge salió de la habitación riendo y con un impresionante paquete hinchado en su entrepierna, quedamos a que al día siguiente repetiríamos la operación. Esa noche tras ir al lavabo y expulsar el supositorio por la vía más fácil, me masturbé como una loca sobre la cama, con el culo aún húmedo del dedo de mi hijo, Jorge también se masturbó, porque lo escuché ir al lavabo a los pocos minutos de haberse metido en la cama.

A la mañana siguiente mi hijo me preguntó sí había sentido molestias en el ano, yo le respondí que todo lo contrario, que ahora lo tenía más tranquilo que nunca, entre bromas le dije, -¡!sí al final vas a tener que darme masajes todas las noches, y sí no ya lo verás, hijo mío!!- ¡!sí eso te hace feliz, mamá, yo te haré todo lo que me pidas!!-.

Aquellas palabras me sonaron a que Jorge sabía lo que decía, eran palabras con una clara segunda intención, lo tenía todo preparado, aquella misma noche, iba a provocarlo más aún, iba a disfrutar del todo con el masaje de mi hijo, iba a dejarle bien claro que era lo que necesitaba dentro de mi, además era viernes y posiblemente Patricia cenaría con una amigas aquella misma noche. Solo de pensarlo me estaba poniendo cachondísima perdida, como deseaba la polla de Jorge, más que nunca.

Solo pensaba en aquella mujer con la que me había escrito y me había aconsejado esto, me la imaginaba de rodillas sobre la cama y con el coño abierto a las manos de su hijo, me imaginaba como su hijo se sacaba la polla y comenzaba a penetrarla sin poder evitarlo, víctima de una súper excitación y también me la imaginaba gozando mientras su hijo le arremetía su preciosa polla hasta lo más hondo de ella, sintiendo el placer, el inmenso placer que siente una madre al alcanzar un orgasmo tras otro con su hijo, es la cosa más morbosa y más emocionante que jamás pudiera haber imaginado ni experimentado.

Amigas lectoras, no podéis ni imaginaros lo que puede llegar a sentir una mujer mientras su hijo la sodomiza, es algo increíble, he tenido relaciones via e-mails con algunas mujeres incestuosas y todas dicen lo mismo, que no hay nada como la penetración anal por parte de tu hijo, muchas madres no habían probado el sexo anal hasta que sus hijos las habían desvirgado. Intentar cerrar los músculos del recto mientras tu hijo eyacula dentro de ti es algo que no tiene precio, escuchar sus gemidos y escuchar como te llama “mamá” mientras se corre con convulsiones es algo maravilloso, lo aconsejo a todas las madres que tengas incesto con sus hijos, y las que estáis aún con dudas os aconsejo que hagáis lo que yo hago, provocar un encuentro que ningún hombre podría rechazar.

Llegó la noche y antes de que pudiera darme cuenta Patricia ya se había ido con sus amigas, cenamos Jorge y yo solos, viendo la televisión, cuando mi hijo me asombró con un comentario que me dejo fuera de sitio, no eran ni las diez de la noche cuando me dijo, -” bueno mamá, vamos a por ese masaje o no?? “- ” caramba Jorge, sí que tienes ganas de tocarme el culo, hijo, yo pensaba que hasta que no nos fuéramos a dormir no me pondría el supositorio”-, mientras le decía esto entre risas, mi hijo se estaba levantando del sofá e iba hacia el cuarto de baño, poco después sacó el bote de vaselina y los guantes de látex, -” para que esperar mas, mamá, estamos solos, Patri no está y como tengo que ponértelo que más da ahora que más tarde”-.

Así que nos dirigimos a mi dormitorio y sin más preámbulos me subí la bata de estar por casa hasta la cintura y me quité unas bragas blancas que tenía puestas, mi hijo me miraba como impaciente, con ojos de deseo, acto seguido me puse de rodillas sobre la cama y con la bata remangada en la cintura puse mi culo en pompa, totalmente ofrecido a Jorge, -“nada hijo, aquí tienes mi culo, tócamelo a tu gusto, que estamos solos, intenta no hacerme daño, mi vida”- “tranquila mamá, que no te haré ningún daño, al contrario, hoy te voy a dar un masaje más largo y delicado que ayer”-, esa respuesta era mi oportunidad, así que sin ningún tipo de miramientos ni escrúpulos le respondí con total cara dura -” pues recuerda nene, que soy una mujer además de ser tu madre, y que no soy de piedra, no sea que me toques demasiado bien y no quiera separarme de ti en toda la noche”- ” eso es lo que voy a intentar mamá, tocarte tan bien que no me pidas nunca que lo deje”-. La conversación estaba llegando demasiado lejos, estábamos diciéndonos las cosas muy claras y aquello tenía pinta de acabar como yo quería.

Jorge le propinó dos besos a mis glúteos, y comenzó a repartir la crema de vaselina por todo mi ojete como el día anterior, yo me movía a su compás mientras comenzaba a penetrar su dedo dentro de mi, un grito por mi parte lo alarmó y me dijo -” te hago daño, mamá, o es que te gusta demasiado ¿??”- “cariño, mi niño, te he dicho que no soy de piedra, tu que crees ¿?, sí me estás metiendo un dedo por un sitio en que nunca ha

entrado nada”- “¿¿ eres virgen mamá, eres virgen por aquí?? “- ” si cariño, nunca he tenido sexo por aquí, ni con tu padre ni con nadie”- ” pues no lo sabía mamá”- “¿ y tu Jorge ¿?, has tenido alguna relación con alguna chica por atrás ¿?- “tampoco mamá, nunca le he dado por el culo a ninguna chica, pero tengo unas ganas enormes de hacerlo con alguna”-.

Al decirme esto, me di la vuelta y observé que los ojos de mi hijo se clavaban en los míos, su paquete estaba a punto de reventar dentro del pantalón, así que le dije, sabiendo como acabaría la cosa, -” y te gustaría estrenarte ahora mismo ¿?, te gusta mi culo, te parece sexy, cariño ¿? “- en ese momento mi hijo se bajó el pantalón y sacó su enorme herramienta de amar, -“mira mamá como me tienes, a ti que te parece, estoy deseando cambiar ese dedo que te meto en el culo por esto, te deseo mucho mamá, deseo hacerte al amor, por delante y por detrás. “-.

Yo estaba asombrada, mi hijo me estaba diciendo todo lo que yo quería oír para empezar a gozar, supongo que no tengo que contar nada más, solo que en ese preciso momento nos desvirgamos el uno al otro, mi hijo me penetró el ano con maestría y yo lo acepté con la misma maestría que el estaba empleando para penetrarme. Nunca he conseguido tantos orgasmos en mi vida, el acto sexual con mi hijo va cada vez mejor y yo me encuentro cada día más feliz y bonita, más satisfecha, más sexy y más activa.

Solo darles las gracias a esas dos mujeres que me han enseñado a gozar, porque a partir de ese día mi hijo Jorge y yo hacemos el amor cada día, y nos hemos vuelto unos expertos en el sexo anal, nuestro preferido. Besos. Gracias Rachel, gracias TiffanyTambién gracias a vosotros por sus votos….

Autor: Montse

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Al fin ensarté a mi madrastra

El hecho sucedió un día, sin quererlo, entré al baño a tomar una ducha.

Como siempre, mientras me metía bajo el agua, me gustaba hacerme una buena paja, ya que las hormonas me tenían como loco. Teniendo la pija bien erecta, atrapada en la palma de mi mano derecha, cerraba los ojos y me imaginaba cualquier situación erótica, con una rubia y una negra bien putas las dos, chupándome los huevos, la pija y cogiéndomelas hasta por el culo a ambas. En ese veo que en el rincón donde dejé mi ropa, había ropa interior sucia de mi madrastra

Se pararon las rotativas, tomé la bombacha, era de color negro con algunos encajes. La observé con detenimiento, era lo más sensual que hubiera visto.

Automáticamente vi que entre los encajes delanteros de la braga había algunos pendejos negros enredados. Tome alguno de ellos, los observé detenidamente, los olí, y los chupe. Después miré la parte reforzada de la braga, que es la tela que hace contacto con la concha propiamente dicha, o sea los labios vaginales y el clítoris, y divisé unas manchas amarillentas, pegajosas, eran de seguro restos de flujos vaginales, mocos o algo parecido.

No pude evitarlo, acerqué el calzón a mi rostro, y aspiré como si fuera aire fresco los olores de esos restos de fluidos. Con mi mano izquierda inspiraba ese olorcito agrio, sentí el verdadero olor a concha, bien puro. Y puedo decir que ahora comprendo a los animales cuando se excitan, porque mi verga iba a reventar, y sin soltar la bombacha, que permanecía bien pegada a mi nariz, sostenida con mi mano izquierda, con la derecha reanudé la paja, esta vez con un loco frenesí sexual.

Mi cabeza se partía de erotismo, porque ya me imaginé que la mujer que me estaba cogiendo era mi madrastra. Aspiraba el olor de la braga usada , y con la lengua estirada, me animé a probar el sabor de esos restos pegajosos. Sabían saladitos y mi saliva los iba disolviendo poco a poco.

Hasta que no aguanté mas, y presionando la bombacha contra mi nariz y boca, de la pija salían borbotones impresionantes de semen. Era sin duda la acabada mas grande que jamás hubiera tenido, el piso del baño estaba lleno de leche. Rendido, sin fuerzas, caí de rodillas, aún con las bragas en mi cara, aspirando pausadamente ese olorcito a hembra, y sabiendo que esa hembra era mi madrastra

Minutos después, recuperado de esta paja apoteósica, dejé la braga en el rincón y me duché duramente, como tratando de sacarme este pecado. A partir de ahí me volvió loco las bombachas de mi madrastra siempre trataba de ver cual tenía puesta cada día, para luego ir al baño, agarrarla, chuparla, pajearme con ella, etc. Y cada día hacía cosa mas osadas, a veces me las ponía, y sacando la polla por entre las piernas me hacía una paja. Adoraba aquellas bragas que tenían hasta tres días de uso, ya que juntaba bastantes flujos y cremitas, a veces algo de suciedad de excremento. Otras veces me envolvía la verga en sus bragas, me masturbaba violentamente, acabando entre sus bragas, las cuales inmediatamente las limpiaba con papel higiénico, tratando de no dejar rastros de leche, y así no ser descubierto.

Me gustaban mucho unas blancas, las cuales esas si se las dejaba llena de semen, las metía mi madrastra en el lavarropas y ni cuenta se daba que estaban sucias de esperma. Llegué a extremos inimaginables, ya que un día le requisé una de las bragas, esas de alto corte, que se calzan en las caderas, bien sucia de flujos vaginales, y en un acto de locura me las puse y estuve todo el día con ellas puestas.

Me mataba el morbo de saber que en la hora de el almuerzo, sentados a la mesa, mi madrastra no se imaginaba que tenía puesto en ese momento una de sus bragas, sintiendo el roce de mi escroto en el mismo lugar que ella había rozado sus labios vaginales, dejando flujos, restos de orina.

Incluso tuve hasta un catálogo privado de las bombachas que usaba, las negras, las blancas, las de encaje, etc. Sabía que bombacha usaba cada día, desde cuando las tenía puesta, y por supuesto salía corriendo cada vez que ella se las cambiaba para olerlas y cascarme una paja. Descubrí que había días que aparecían unas mas sucias que otras, hasta sabía de aquellas que usaba cuando le bajaba la menstruación, porque se le notaba el resto de pegamento de la toalla higiénica en la bombacha.

Y cada día era peor, ya que las situaciones eran más arriesgadas que nunca, empecé a tratar de espiar en cualquier situación: cuando entraba a su cuarto por cualquier excusa y verle la ropa interior que llevaba puesta, si entraba al baño observar por el ojo de la cerradura y verla desnuda en la ducha o si se sentaba en el inodoro a hacer sus necesidades. Llegué incluso a oler sus toallas higiénicas usadas, y pajearme encima de ellas, mezclando mi leche con los restos sangrantes de su regla. Así estuve tres años, elevando mi morbo al máximo.

Incluso cada vez que salía de putas, trataba de estar con aquellas prostitutas parecidas en edad y físico a mi madrastra, y cuando me las cogía me imaginaba que lo hacía con ella. Era una fiera en celo permanente, cada vez me acercaba mas a mi madrastra, físicamente hablando, yo la tocaba, la besaba en sus mejillas mas seguido, olía su cuello. Mi madrastra siempre decía que me ponía mimoso, como apoyándola en los momentos duros que estaba pasando.

Siempre pensé que mi madrastra era joven y que tal vez tendría algún macho por ahí, pero la verdad es que no tenía ninguno. Entonces por algún lado tenía que desahogar, y se me ocurrió con la masturbación, pero nunca pude averiguarlo, llegando incluso a tratar de espiarla y ver si se pajeaba, no obteniendo resultados positivos. pasó el tiempo y llegó el día en que me descubrieron, en forma inapelable. Ese día mi madrastra tenía que ir a la ciudad a hacer unos mandados. Yo estaba en casa, era sábado por la tarde.

Antes de salir mi madrastra se dio un baño. Sabía que ella estaba usando unos sostenes rosados y una braga del mismo color, un poco más chica que las otras, sin llegar a ser una tanga Apenas se fue, corrí como loco al baño, producto de la excitación, a oler y degustar las recién usadas bragas. Cuando las tomé y acerqué mi nariz, se podía sentir aún el calor de su piel, algunos pendejos enredados, incluso uno canoso, sus olores al máximo, llena de flujos amarillentos, pegajosos. Pasé la lengua y saboreé esa cremita, bien saladita, mezcla de flujos y orina. Había un poquito de suciedad de excremento, seco, pero sin olor a mierda. No pudo resistirme y me desvestí, quedando en pelotas total dentro del baño, tomé el soutien rosado y me lo puse. Me quedaba flojo, ya que mi madrastra esta bien tetuda y yo tengo algo pero músculo nada más.

Después, con mi pija bien dura, con el glande asomado en su esplendor, calce mi pie derecho en el correspondiente al de la braga, y luego el izquierdo.

Comencé a subir despacito esa bombachita rosada, sintiendo como me recorría los muslos hasta que su parte sucia hizo contacto con mi escroto. Seguí subiéndola un poco más, hasta que me calzara en la cadera, pero no mucho más, ya que era una tanga. Ni hablar que mi polla, parecía un mástil, y sobresalía por la parte delantera de la braga, por lo menos la mitad de su tamaño. Mis pendejos se salían por los bordes del calzón, y mis huevos los sentía bien apretaditos como si fuera un suspensor deportivo.

Liberé un poco más mi verga y comencé a pajearme, despacio, disfrutando de la bombacha , imaginándome a ella cogiendo conmigo, hasta sentir que la leche me recorría el tronco de la pija, vaciando mis henchidos huevos, alcanzando el clímax y en el medio del orgasmo, al tiempo que emitía gritos y gemidos de placer, gozo y satisfacción, escupiendo mi pija torrentes de esperma caliente a borbotones sobre el lavabo, en el piso y cualquier otro lado, cuando de repente ¡zas!

Se abre la puerta del baño de improviso: quedé petrificado, y en la misma puerta, sosteniendo aún en su mano derecha el picaporte, mi madrastra con los ojos bien abiertos, helada con la imagen que estaba viendo: su hijastro vestido con ropa interior femenina, teniendo un orgasmo infernal, llenando de leche el baño, gozando imaginariamente con ella. Fueron los segundos más largos de la historia, atiné a sacarme las bragas a toda velocidad, dándole la espalda a mi madrastra, incluso en el apuro las rompí, ya que me quedaban un poco chicas.

Sólo recuerdo que oí que la puerta se cerró fuertemente. Imaginé que mi madrastra había salido disparada de allí, pero me equivoqué, porque cuando me di vuelta para ver, estaba del lado interior del baño, recostada contra la puerta. Seguía observándome, sin emitir palabras.

Continué desvistiéndome, hasta quedar desnudo. Yo tampoco podía pronunciar palabra alguna. ¡Qué iba a decir! Sentía que me desmayaba de la vergüenza. Mi madrastra  rompió repentinamente el hielo: ¿qué estas haciendo? – me preguntó pausadamente. La miré a los ojos, y solo alcancé a decir:

¡Lo siento! ¡Es qué no se que me pasó! – agregué de inmediato. ¡Vístete de inmediato! – me ordenó calmadamente.

Tomé mi ropa, amontonada sobre el rincón y me vestí rápidamente. Mi madrastra mientras tanto, bajó la tapa del inodoro y se sentó en el a modo de asiento. Pude adivinar que sabía de mi secreto desde hace un tiempo, no sé, era una intuición que percibía.

¡Estás en problemas jovencito! – dijo, ¡hace tiempo que noté una conducta extraña en ti! – agregó de inmediato.

Yo no abría la boca, solo escuchaba y bajaba avergonzado la cabeza.

¿Qué te sucede? ¡Confía! – dijo en un tono más alto.

Levanté mi cabeza, debía confiar en ella, ¡Es que desde hace años que me gustas! – respondí se reincorporó, me tomo de los hombros, me abrazo y comenzó a llorar.

La abracé en respuesta a su abrazo, y así me mantuve por unos minutos.

Salimos del baño, ella conduciéndome a la sala con su mano tomada de la mía. Supe ahí que todo era una emboscada de ella para descubrirme en mi acto fetichista.

¡Desde hace unos meses he notado que te estas masturbando con mi ropa interior! – dijo ¡Te equivocas, hace tres años que lo vengo haciendo! – repliqué de inmediato, la sorpresa fue grande.

¡Tengo que confesarte algo! – dijo, ¡yo también desde hace unos meses me pasan ideas horrendas por la cabeza! – agregó al qinstante.
¿qué quieres decirme? – preguntó mansamente. ¡Es que me excita saber que te masturbas con mis bombachas! – respondió la mamá. Su madrastra le abrió el corazón y le dijo que un día mientras ponía ropa a lavar en la máquina, una de sus bragas, cuando las tocó sintió humedad en sus manos.

Se detuvo a mirarlas detenidamente, y noto que estaban sucias de algo pegajoso y blanquecino. Supo al instante, por su experiencia matrimonial que era semen. Una sensación de miedo y morbo le recorrió, y lo que el insistía en espiar surgió una especie de contraespionaje de su madrastra, ya que a propósito dejaba sus bombachas bien sucias para que el las disfrutara.

Para confirmar su tesis, fue sorprendido cuando su madrastra sacó de la cartera, el catálogo privado del que hablo anteriormente. El día D había llegado, porque todo lo que pasó hoy fue orquestado por su mamá, la excusa de ir a la ciudad, y la entrada intempestiva al baño para hallar in fraganti , como prueba irrefutable de lo que era una realidad. Pero lo que no sospechaba era que su madrastra  venía por más.

¡Mira , he estado pensando que te tengo que ayudar! – dijo la madrastra ¿Cómo, a qué te refieres? – ¡Pienso que si tu deseo es de alguna manera poseerme, debería acceder a que observaras mi cuerpo, tal como soy! – respondió su madrastra La táctica de la madrastra era que tal vez viendo su “afeado” cuerpo, se le iban a ir las ganas o lo que sea.

No podía creer lo que escuchaba de boca de su madrastra. Y se apresuró a decirle: ¡no ! ¡No sería correcto! ¡Insisto, es una forma de curarte! – ordenó su madrastra, al tiempo que lo tomaba de la mano y lo conducía al dormitorio de ella. Cuando hubieron entrado, cerró la puerta
Presentía lo que se venía. Su madrastra, encendió la portátil de la mesa de luz.

¡Ponéte cómodo, te curare! – dijo la mujer.

Llevaba puesto un vestido de media estación floreado, unas medias calzas y unas sandalias muy sugestivas. Su cabello castaño, semi lacio, estaba anudado en la parte posterior de la cabeza con un broche de carey. Se quitó eróticamente su vestido, y se lo sacó por los pies. Su madrastra quedó en ropa interior frente a sus ojos. Pudo observar que llevaba una de sus bragas favoritas, las negras de encaje, además de un soutien semitransparente, que permitía vislumbrar unos pezones muy bonitos.

Se quitó las sandalias. Luego vino el tiempo de sacarse las medias calzas. Lo hizo despacito y provocativamente. Se sonreía, y estiraba sus labios como enviando besos a distancia. El silencio era cortado por los ruidos de los roces de las prendas.

El notaba como su polla comenzaba a crecer. ¡Qué se iba a curar! Su madrastra de pie frente a él, se pavoneaba, acercando su pelvis al rostro de el.

Acercó su monte de Venus cubierto por la bombachas, al rostro del joven. Se notaba claramente a través del encaje de la prenda los pendejos de la concha. Algunos se salían, asomando fuera de su encierro. Era bien peluda, y eso ya lo sabía, gracias a su espionaje cuando se duchaba la madrastra. Estiró su nariz, quería sentir el olor de su madrastra. Su madrastra se retiró unos metros hacia atrás, como provocándolo en deseo desenfrenado.

¡Desvístete! – dijo secamente su madrastra.

El obedeció y rápidamente quedó totalmente desnudo frente a su progenitora. Sus músculos eran exultantes, y su pija mostraba todo el esplendor de su erección. El glande parecía uno capullo de rosa morada, a punto de explotar. Su madrastra abrió levemente la boca, Era la pija más grande que había visto, ya que la de su esposo no se acercaba siquiera a ese tamaño. El tomó con la palma de su mano derecha, esos dieciocho centímetros de largo por cuatro de diámetro, de pura carne excitada, para empezar lentamente a cascarse una paja.

¡Veo que te excito! – dijo su madrastra. ¡Mira tengo estas bragas de encaje, las favoritas tuyas y las mías también! – agregó de inmediato. ¡Lástima que no tienen “cremita”, porque recién me las puse! ¡Quítatelas, quiero verte desnuda! – pidió

Su madrastra como gata en celo obedeció, y comenzó con su sostén. Quebró sus brazos tras su espalda y desenganchó el broche, dejando caer la prenda a sus pies. Las tetas eran bien gordas, con unas aréolas café oscuro que cubría una buena parte de la teta, y unos pezones gordos y en erección, producto de la excitación que tenía su madrastra en ese momento. El seguía pajeándose en cámara lenta, gozando de tan maravillosa exposición. Se puso de pie, caminó acercándose a su madrastra, y el rostro de ella le llegaba a su pecha. Sintió en su alto vientre los pechos y notó como los pezones acariciaban su piel.

Se agachó y tuvo necesidad de degustar estos pechos, y con su lengua ensalivó el pezón de la teta izquierda de su madrastra, al tiempo que masajeaba la derecha. Metió en su boca esa deliciosas tetas. Su pija emanaba jugos preseminales, los cuales en el roce su trayectoria había marcado un camino que nacía en el ombligo escondido de su madre, pasaba por encima del encaje de la bombacha, y terminada entre los muslos de tan adorable hembra. Su madrastra levantaba la cabeza al cielo, gozando de tan hermosas caricias, devolviendo mimos sobre la nuca de el, presionando a éste para que nunca dejara de chupar sus tetas.

El cambiaba de una para otra, como si se le fuera la vida en ello. Con sus manos las juntó, y trató inútilmente que ambos pezones le entraran en su boca. Perdido entre las tetas de su madrastra, bajos los brazos y calzando sus dedos pulgares a los lados de la cadera de su madrastra, comenzó a bajarle las bombachas, las cuales se arrollaban en su elástico, dejando paso al esplendor de la negra pelambrera que poseía su vigorosa madrastra. No llegó a las rodillas, por lo que tuvo que desatender las tetas, para dirigirse a través de las estrías del vientre de su madrastra , hasta alcanzar los negros pendejos, con algunos canos entreverados, anunciando la madurez de la mujer.

Enterró repentinamente su nariz y boca en este bosque prohibido, olfateando la concha y supo reconocer ese olor que tenía grabado en su mente. También reconoció el sabor, ya que estiró su lengua y entre pendejos entreverados en su boca descubrió su prominente y gordo clítoris, logrando que su mamá se arqueara de placer al simple contacto.

¡Espera , déjame quitarme la bombacha! – pidió su madrastra, al tiempo que se retiraba un poco.
Se terminó de quitar la braga, dejando todo su cuerpo en esplendor.

Estaba pasada un poquito de peso, su vientre un poquito abultado, sus piernas rollizas con un poco de celulitis, sus brazos con cierta flacidez, propias de la edad. Se quitó el broche de carey que sostenía su cabello, dejando ver una hermosa cabellera que caía sobre sus hombres. Era una mujer madura pero bonita. Desnudos como animales en celo se abrazaron. Las manos de el  recorrieron cada centímetro de la superficie del cuerpo de su madrastra, como queriendo apoderarse de ella para siempre. Había pasado del infierno de ser descubierto pajeándose con las bragas de su madrastra, al paraíso de cogérsela.

Porque era seguro que lo iba a hacer, era su máximo deseo. Y era el mismo deseo de su madrastra, alimentada por años de abstinencia, masturbaciones y el morbo del fetichismo de el. Se dejaron caer desnudos sobre la cama, abrazados, besándose ya en los labios, intercambiando fluidos a través de la lucha titánica de sus lenguas. La madrastra estaba dispuesta a todo, porque amaba con todo su ser, y meses de morbo explotaron en un intenso paroxismo sexual.
El quería disfrutar al máximo, y en un instante de reflexión, colocó a su madre boca arriba, con la cabeza sobre la almohada, e instintivamente se dirigió a su concha, para saborear directamente de ese surtidor las cremas y jugos vaginales de su madrastra.

Ella se abrió de piernas, permitiendo que le lamiera su peluda vagina. Con los dedos hurgó, hasta exponer su clítoris y parte de sus gordos labios vaginales, y los labios y lengua de el se incrustaron en su sexo. Ya desde varios minutos destilaba jugos deliciosos como el néctar de las flores, el lamía con fruición, degustando tan delicioso manjar.

Sentía que la boca se le llenaba de esos jugos, el mismo olor y color que acostumbraba a saborear en las bragas usadas, pero ahora eran directamente de “fábrica”. Saladito, con olor agrio, incluso trató de saborear la salida del meato, por donde su mamá orina, sentir el gustito del “pipi” de su mami.

La habitación era una mezcla de gemidos y resoplidos sexuales. La madre estiró sus brazos hacia el respaldo de la cama, permitiendo que el la hiciera suya a su placer. De vez en cuando bajaba alguna mano, presionando la cabeza de el para que chupara bien profundamente su concha peluda. Para el estas actividades sexuales eran conocidas, ya que con alguna mujer las había hecho, pero para su madrastra, una mujer clásica y sencilla era la primera vez que entraba en este tipo de ejercicios, propios de estás épocas liberales y permisivas.

Siempre había sido una mujer sencilla, coger a lo simple y gracias. Su hijo le chupaba la concha con fruición, y ella paulatinamente iba entrando en un orgasmo bestial.

Los líquidos salían de su cavidad como agua de manantial, el los sorbía como si fuera elixir de la vida. Incluso hasta un poquito de orina se le escapó, pero su hijo no hizo caso de ello, al contrario hurgaba por más. Hasta que lo inevitable llegó, y atrapando con sus piernas la cabeza de su hijo, se acabó como una yegua alzada, gozando como nunca lo había sentido.

¡Me acabo, me acabo, me acabo, me acabooooooooo! – gritó sin prejuicios. ¡Chupa, chupa, chupa, chupaaaaaa, lame mi coño! – volvió a gritar desaforadamente.

El tenía la cara empapada en los jugos maternos, nunca una mujer había acabado de esa forma. Su madrastra respirada agitadamente, y con los ojos cerrados, acarició la nuca de el. Este quiso compartir con su madre los jugos que tenía mojado en sus labios, así que acerco los suyos a los labios de ella, y permitió que los saboreara bien despacio. Abrió su boca y la lengua materna degustó sus jugos vaginales y el producto de su corrida de la propia boca de el.

Era el tiempo que le devolviera el favor a  el tenía que chuparle la pija. Era la primera vez que hacía una cosa así. Y el lo adivinó, por lo que aún con su madrastra boca arriba, se colocó encima de ella con sus piernas a ambos lados del cuerpo, permitiendo que su verga se instalara entre las tetas. Apretó estas y comenzó a follarlas, haciendo lo que aquí se le llama cubana o paja rusa. Su madrastra acomodó el cuello, y con su lengua apenas tocaba la cabeza del glande. Estuvieron así unos minutos, hasta que su madrastra imploró para poder chupar la pija como se debe.

¡Quiero chuparte , quiero hacerlo, quiero sentir el sabor de tu verga cariño! – dijo en éxtasis su madrastra ¿Es tu primera vez?

Sintiéndose de alguna manera descubierta, su madrastra contestó afirmativamente con un movimiento de la cabeza. La verga se puso más erecta aún, como si tuviera vida propia, queriendo meterse en esa boquita virgen, sentir el paladar de la madura madrastra.

Sentándose, recostada su espalda al respaldo de la cama, esperó con la boca abierta que la verga  se metiera dentro de ella. Este se paró sobre la cama y colocó el enorme cipote de carne entre los labios. Esta con los ojos cerrados, abrió la boca, permitiendo que entrara en su cavidad. Al mismo tiempo extendió su mano izquierda atrapando el tronco de la verga, mientras que con la derecha acariciaba los huevos peludos de su -hombre.

La polla se incrustó en el fondo de la garganta, hasta tocar la úvula, provocándole una pequeña arcada. Empezó a chupar como si fuera un helado, el acompañaba ese movimiento con el de su pelvis, cogiéndose tácitamente la boca de su madrastra. Esta chupaba la pija como una diabla, parecía que tuviera experiencia, pero realmente era su primera vez. Se podía sentir el chapoteo de la lengua materna en el glande y tronco de la verga.

Cada tanto sacaba esa verga fuera y ella jugueteaba con su lengua en el glande, lo que provocaba que el se arqueara y sus rodillas se aflojaran del placer que alcanzaba.

¡Asiiiiii, mami, así, ahhhhh, que me acabo puta! – gritó gustoso .

Su madrastra sonreía, sabiendo que estaba disfrutando algo nunca soñado. Siguió con su faena hasta que el pobre muchacho se iba a ir en leche, pero se demoró porque estaba recién acabado cuando lo descubrió intencionadamente en el baño. La madura mujer quería sentir esa pija en la concha, anhelaba sentir la verga en lo profundo de su ser. Lo deseaba desde que el morbo la corrompió, necesitaba una polla que se la cogiera como nunca . Sentir el semen caliente dentro suyo, hacerla acabar como una mujer que era.

Terminó la faena de chupar la polla, y con una sonrisa maliciosa fue indicándole que era hora del placer supremo. Apretando la base de la verga, impidió y retuvo que no se fuera a acabar.

Resbalando, se volvió a acostar, quedando boca arriba, al tiempo que paulatinamente iba abriendo sus piernas, logrando que sus labios vaginales se fueran desplegando, permitiendo ver a pesar de la espesa pelambrera, el orificio vaginal.El fue tomando posición, mientras la besaba, masajeaba sus tetas, haciendo que su falo erecto rozara con los pendejos del pubis de su madrastra.

Intentó penetrarla sin ayuda, pero no le fue posible, por lo que su diligente mamá, con la mano izquierda sujetó esa barra de carne entre sus dedos, y lo fue dirigiendo hasta que un pedacito de la cabeza de la verga entró en el orificio.

¡Métemela ahora , coge a tu madrastra de una puta vez! – ordenó su madrastra.

La pija entró centímetro a centímetro, en cámara lenta, fue resbalando hasta que sus huevos hicieron tope con los labios de la concha. ¡Tenía ensartada a su madrastra! Su madrastra gimió como una cerda, gustosa de sentir después de unos años una verga en su chocho.

¡Ahhhh, así papi, así mi niño, cógete a la guarra de tu madrastra, ahhhhh, uhhhh, qué bueno! – gemía la perra de su madrastra.

Al sentir este tipo de frases obscenas, El comenzó un mete saca como si se fuera a ir la vida en ello.

¡Plop, plop, plop, chaf, chaf! era el ruido que emitía la zona genital, producto del encharcado coño de la madrastra y los líquidos preseminales .El se alzó y sosteniendo su cuerpo sobre sus estirados brazos, observó como su verga entraba y salía de la concha de su madrastra, viendo también como sus pendejos juveniles, se entrelazaban con los de su madura madrastra.

Frotaba con su pelvis el clítoris de la hembra, lo que motivó que esta aullara de placer. Era sin dudas un punto G. Pero tanto dale que te dale, le llegó la hora de acabar a ambos, y por cosas del destino lo harían simultáneamente.

¡Ahhhh, ahhhhh, ahhhhh, me viene, me viene la leche, me corro, me acabbooooooooooo! – gritó en éxtasis . ¡Si mi amor, si mi amor, dame la leche, me corrooooo, me corrooo, me acaboooooooo! – contestó fuera de sí su madrastra.

Parecía que una lluvia de fuegos artificiales hubieran lanzado en el dormitorio, por que acabaron al unísono.

Al instante una descarga de leche seminal, caliente, espesa y llena de vida inundó el aún fértil útero de su madrastra. Ella nada dijo, permitió e incluso aseguró, apretando con sus piernas en la espalda de el, que ese elixir se derramara en su interior. Fueron largos segundos de orgasmo , El cayó rendido sobre el cuerpo flojo de su madrastra, llenos ambos de sudores y otros humores, aún con su verga erecta palpitante en el coño de su madre.

Respiraban agitadamente, su madrastra en un esfuerzo levantó un brazo y acarició agradecida la nuca de su hombre. Era el mejor orgasmo que hubiera tenido, y el de el también. Levantó el macho su cabeza, sonrió agradecido y besó a su madrastra como ella se lo merecía. Estuvieron así largos minutos, no tuvieron remordimiento ni vergüenza, era un secreto que sin prepararlo lo mantendrían para siempre.

¡Te amo ! ¡Te quiero mucho, gracias por este regalo! – dijo el. ¡Te adoro ,siempre soñé con hacerlo, pero es mejor aún que en mis sueños! – le contestó llena de felicidad su madrastra.

Se besaron, y al instante volvieron a hacerlo nuevamente, y esa tarde estuvieron horas cogiendo, llenándose ambos de felicidad. A partir de ese día la relación de el  y su madrastra fue de macho y hembra entre las paredes del dormitorio.

De su fetichismo se curó el, ya que ahora tiene a su madrastra a disposición. Aunque de vez en cuando, su madrastra le regala una de sus bombachas usadas, y ambos se masturban intercambiando ropa interior. También dentro del secreto entraron en algunas perversidades de pareja, muy íntimas, como el sexo anal, ya que la madrastra se hizo adicta a él.

Le gusta como su madrastra grita mientras le coge el culo, y sobre todo cuando saca su verga llena de esperma. Otra perversidad es cogerla cuando su madrastra está menstruando, adora ver como la sangre de la regla se mezcla con los jugos y el semen. Quedan ambos sucios, sudorosos y olorosos. Y para disfrutar ambos de esta última depravación, se rasuran los vellos púbicos, para gozar al máximo de los líquidos de sus sexos.

La madrastra durante un tiempo tuvo cuidado de no dejarse preñar, no quería quedar embarazada, aunque el si lo deseaba. Hasta que llegó el día en que ella aceptó, aun sabiendo que le sería difícil explicar el producto de ello, cumplió el deseo de el.
A pesar de estar preñada, la madrastra  aún quería seguir cogiendo, pero el accedió a hacerlo solo por el culo

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Mi cuñada pagando sus deuda en mi auto con su delicioso culo

Las mujeres son mi gran debilidad y debo confesar que a pesar de estar casado -todavía sin hijos- le he metido los cuernos a mi esposa. Lo he hecho con putas y amigas que conocí en el trabajo, con alguna amiga de mi mujer Maira y últimamente con mi cuñada. A esta última le tenía muchas ganas y quería aprovechar esa belleza y su lindo culo. La verdad es que ella estaba muy buena. Era una hembra bien puesta que además me debía bastante plata.
Una noche mi mujer me avisa entre lágrimas que mi cuñada, o sea su hermana, tenía un problema grande. A lo cual yo le pregunte de qué se trataba.
Yo: ¿Qué le pasó ahora a tu hermanita?
K: Le debe mucha plata al banco y no tiene con qué pagar su hipoteca. Pobrecita dicen que le van a desalojar del departamento…
A lo que yo le contesto:
– ¿y qué puedo hacer yo mi amor?
M: mmm… ¡no sé Carlos! ¿La podríamos ayudar?
Yo: Bueno ¿Cuánto necesita Karen? (Me puse serio)
M: Creo como 20 mil pesos (ella sonrió levemente)
Fui y busqué entre mis ahorros 20 mil pesos. Era mucha plata pero la verdad es que tenía muchas ganas de ver a mi cuñada. Mi mujer podría haberle dicho que venga a buscar el dinero a casa pero me dijo que se lo llevase yo personalmente. Luego leería en el whatsapp de Maira, que yo estaba llevándole la plata y que mejor se vistiera muy sexy para recibirlo (debo decirles que Karen estaba mejor que mi mujer y que encima era soltera) Eso me levantó sospechas de que ambas sabían de que yo estaba obsesionado con mi cuñada.
Cuando estacione el auto, ella me esperaba en la puerta de su casa con una mini elastizada y bien pintada. Me emocioné de tan solo verla así y le di un beso en su mejilla. Tenía un perfume que hacía de Karen una venus con un espléndido aroma a flores.
Entramos a su departamento y me invitó un trago, al que yo accedí. Mientras me mostraba sus preciosas piernas me dijo y me repitió unas dos veces que me agradecía mucho el favor, a lo que yo le respondía siempre con una mirada penetrante y una sonrisa.
Finalmente Karen me dice que tenía que salir con unas amigas esta noche, pero yo no podía esperar más en decirle lo que yo sentía ante su presencia y cuando estoy por ofrecerle algo, ella me para en seco.
K: ¡Sabes que!… cuñadito, invítame a tomar unos tragos en un boliche.
A lo que yo respondí: “¡dale!”
Fuimos hasta mi coche y ella se subió en el asiento del acompañante. Observé como Karen apoyaba ese hermoso culo en el asiento. Ella ya había guardado la plata en su casa y yo tenía que decírselo.
Tomamos unas copas y ella me dijo:
– Me agarró sueño cuñado, ¿me llevas a casa? (Ella decía esto mientras usaba su dedito índice para tocarse la boquita)
Desde luego yo le respondí que sí. Cuando aceleré le dije que estaba dispuesto a no cobrarle la mitad de la plata si ella accedía a unos favores. Karen me miró sorprendida y no accedió a la indecente propuesta, pero ella avizoraba que eran unos favores sexuales.
Le repliqué que estaba loco por ella, la miré a los ojos y paré el auto. Me miró a los ojos con temor, pues puse una cara de pocos amigos. Y me dijo perpleja: “¡Vos estás loco Rubén!”
Le respondí: -“¡Si de amor y deseo por vos!”
Ella me volvió a mirar y del miedo pasó a sonreír para seguirme la corriente. Mordió sus hermosos labios rojos como un gesto de que no aprobaba lo que yo quería de ella.
Le dije sin rodeos: -¡Quiero coger con vos! ¡Me gustas!
K: mmm… no! (Dijo con vos entrecortada)
Mis manos se posaron sobre sus perfectas tetas, ella intentó sacármelas sin éxito. Seguí amasándolas mientras acercaba mi boca sobre la suya. Karen parecía dejarse llevar por mi ímpetu (y mi propuesta) y se quedaba inmóvil sintiendo mis sucias manos sobre sus senos. Del beso en la boca luego asomó mi lengua, que la movía rápido sobre su lengua. Quería probarla toda a mi cuñadita, pero ella no corría como yo, con las hormonas al palo. En un momento dice: – “¡Como me gusta lo que haces Rubén! Mmmm!”
Yo: – ¡Vistes que te dije que te iba a gustar! ¿Te pensaste que no me di cuenta que te vestiste así para cautivarme?
Ella no dijo nada y seguí besándola en sus tetas, saboreando cada centímetro de esos bellos pechos. Se las chupé pasando mi lengua por sus pezones, hasta acabar bajándole su tanga hasta sus tobillos, esta vez saboreando su clítoris. La verdad es que me la estaba pasando en grande con mi cuñada. Mi lengua humedeció su rica y cálida cueva mientras Karen se deshacía de placer.
Mientras yo saboreaba sus ricos jugos mi cuñadita me sacó la verga de mi pantalón y se tiró a mi pija como una desesperada. Saboreo y lamió mi virilidad como si fuera a devorársela. ¡Cómo me la chupó la muy puta!
Cuando la zorra de mi cuñada estaba preparada para el coito, la penetré despacio, Karen abría la boca por el dolor que le producía mi falo. Cuando por fin entre, la bombee un buen rato y los dos cogimos con gusto. Mi cuñada no me miraba a los ojos pero yo si veía su carita de placer. Parecía estar agradeciéndome por darle una buena penetrada. De a ratos me miraba y me decía todo con sus hermosos faroles. Parece que no quería que paremos ni por un minuto.
Me la jugué y al excitarme de sobremanera, – cuando vi su precioso culito ya sudado -, le propuse algo que cuando ni bien saque mi vergota de su vagina no tarde en preguntar:
– ¡Qué tal si te hago el orto cuñada!
K: Noo!! Por favor! Por ahí no que ni mi ex-novio tuvo ese privilegio!
Yo: ¡Mirá! Yo te perdono la mitad de la deuda si te hago la cola.
Y Karen aprovechando su astucia, que por cierto le valió mucho me hizo una contra-propuesta.
K: Mira cuñadito, si hacemos trato pero me saldo con toda la deuda.
No tuve otra que aceptar, porque realmente deseaba ese culito y empecé a buscar su agujero hasta que di con él. Mi glande se buscaba colar en su ano. Unos segundos después entró la cabeza y buena parte de mi falo. Allí empecé el coito anal con mi pija lubricada, con sus jugos y mi semen. Penetré y penetré ese preciado culito suyo por un rato mientras ella jadeaba de placer, hasta que sentí que iba a acabar y queriendo sacarla de su ojete, ella puso su mano para impedirlo susurrándome al oído:
-“¡Dejala ahí cuña, quiero sentirla toda dentro de mi cola!”
Mientras le acababa dentro de su ano, le metía mis dedos por su concha. Ella se envolvía de placer. Luego me dijo que quería que la lleve a su casa y así lo hice.
Cuando llegamos a su casa ni siquiera me dio un beso de despedida. Solo me dijo que mañana vendría a ver a su hermana. Al otro día estuvo ahí, se puso muy sexy, con un shorcito corto que dejaba que se le vean los cachetes del culo. Mientras charlaba con Maira, Karen sonreía al verme y noté como mi mujer también se reía. Ninguno de los tres sabíamos de que nos reíamos ¿o si sabíamos?
FIN

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Tocando a mi hijo

Mi hijo dormía como un angelito tumbado a mi lado en la cama. Estaba estirado boca arriba con las piernas abiertas y su cabeza apoyada sobre mi brazo. Con el cuerpo inclinado hacía él, yo aprovechaba la cercanía de su cuerpo para acariciarle el pelo y contemplarle. Estaba estirado boca arriba, vestido únicamente con una camiseta que se le había subido hasta el ombligo y unos calzoncillos ajustados de esos que se llevan tanto ahora. Sus piernas, fuertes y robustas, estaban ligeramente cubiertas de pelillos dorados. Su estómago, algo tostado por el sol del verano, se movía arriba y abajo tranquilamente al ritmo de su respiración. Le veía completamente tranquilo, seguro de que nada le iba a ocurrir allí.
Mientras le miraba, no podía dejar de pensar que era un sol. Siempre estaba cerca de mí para darme cariño, como esa vez, que se había tumbado conmigo a ver la tele y hacerme compañía. Desde que su padre se largó con otra cuando faltaba poco para que él cumpliera los dieciocho, había intentado suplir el hueco que dejó esforzándose el doble, intentado ser a la vez padre e hijo. Aquello me hizo darme cuenta del verdadero valor de mi hijo y, si todavía era posible, me hizo apreciarle aun más. Yo, por mi parte, con casi cincuenta años, pasé de todo hombre que no fuera él. Se convirtió en el pilar maestro de mi vida y asumí que no necesitaba de ningún otro que me dejase tirada en cuanto una jovencita se le abriera de piernas.
Sergio, mi hijo, gimió en sueños y cambió de posición. Se colocó de lado, con las piernas ligeramente flexionadas y con una sobre la otra. Uno de sus brazos había quedado aprisionado por su cuerpo y el otro quedó colgando sobre su pecho. Estaba precioso. Retiré el mío de debajo de su cabeza porque empezaba a quedárseme dormido y me dediqué a contemplar su cara. Tenía la frente ancha y cubierta por un flequillo de pelo castaño. Sus cejas eran finas y su nariz, algo pequeña y aguileña. Su boca era ancha y estaba bordeada por unos labios carnosos que seguro que provocaban deseos muy lujuriosos en las mentes de las chicas de su edad y, probablemente, en las que eran algo más mayores.
Desde que se había girado, podía notar en mi cara el tacto de su aliento. Era bastante cálido y me trajo recuerdos de la última vez que estuve tan cerca de un hombre hacía, por aquel entonces, un montón de tiempo. Cerré los ojos y me dejé llevar por la sensación y los recuerdos. Recordé lo que era que me acariciasen, que me tocasen, que me besasen. Recordé lo que era sentirse deseada por otra persona. Una sonrisa se dibujó en mis labios cuando, sin saber por qué, recordé también como mi pequeñín, siendo un niño en los albores de la adolescencia, me espiaba mientras me duchaba y se masturbaba creyéndose escondido por la puerta .Mi época de encandilar hombres debía de haberse pasado. Pensé que me había convertido en una vieja y que, como tal, tendría que olvidarme del sexo. Sin embargo, no podía. ¡Deseaba tanto acercarme a un tío! Poder tocarle, lamerle, deseaba hacer cualquiera de las cosas que pasaban por mi cabeza.
Un resoplido de mi hijo me distrajo de mis pensamientos. Le miré y algo se movió en mi interior. Por primera vez me había fijado en él como el hombre que era y no como mi hijo. No había visto al niño que se quejaba porque las lentejas no le gustan, sino al hombre fuerte y varonil capaz de devolverme el placer perdido. El cambio que se produjo en mi manera de percibirle fue tan fuerte que hasta su olor me pareció distinto. Le olfatee bien y ya no percibí el olor de la colonia antipiojos que le ponía cuando era un crío sino el aroma de un adulto.

Mi respiración se agitó un poco y la parte de mi piel acariciada por el aire de la respiración de mi hijo se volvió más sensible. ¡Era tan guapo! No sabía que me pasaba pero no podía dejar de mirarle. Sus labios eran lo que más llamaba mi atención. Tenían que ser tan blanditos y suaves que acariciarlos debía ser todo un placer. Mis ojos no miraban otra cosa y pude ver como los movía de la manera más sensual posible, escapándosele un poquito de saliva que quedó atrapada en la comisura de su boca. Eso fue lo que colmó el vaso.
Sin pensar en lo que hacía, sin tener en cuenta quién era, estiré un dedo para limpiarle los labios. El contacto fue electrizante. Pude sentir cosquillas en la nuca y mis párpados se volvieron momentáneamente pesados. ¡Eran tan suaves! No pude evitar acariciárselos. Pasé el dedo por toda la piel, extendiendo la saliva que había pretendido limpiar. Mi dedo se deslizaba perfectamente por su boca y no lo podía quitar. Hice un poco de presión, muy poca, y mi dedo entró en su boquita. Las cosquillas de la nuca aumentaron y mi atrevimiento también. Mi dedo, acolchado en sus labios, volvió a moverse para explorarlos por el interior. Poco a poco, mi piel se llenó de la saliva que usé para lubricarle los labios, que quedaron jugosos y brillantes. Quise entrar más adentro pero sus dientes, ligeramente separados, no me dejaron hacerlo.
Con mucho esfuerzo de voluntad, aparté el dedo. Sergio continuaba dormido y yo seguía sin apartar los ojos de su boca. ¿Qué pasaría si le besaba? ¿Se daría cuenta? Estaba jugando a un juego muy peligroso pero yo era incapaz de enterarme. Como un niño que juega con un mechero, levanté mi cabeza de la almohada y lentamente, muy lentamente, la acerqué a su cara. La separación se hacía cada vez menor, su respiración se notaba más fuerte en mi piel, mi corazón latía más deprisa y, finalmente, la pesadez de mis párpados me venció. ¡Qué suavidad! Había posado mis labios sobre los suyos y había sido como dejarlos descansar sobe un colchón de plumas. Dejé que la puntita de mi lengua se abriese paso entre mis dientes y que participase de aquel contacto. Acaricié toda su boca con ella, desde una comisura hasta la otra y, llevando a cabo el mayor esfuerzo de mi vida, la devolví a su sitio para dar un último beso a mi hijo antes de retornar mi cabeza al lugar de donde no debía haberse movido.
Pero mi temeridad no acabó ahí. Envalentonada por el éxito de lo que había hecho y sin ningún atisbo de sentido común, la mano que antes había abusado de la boca de mi hijo se dispuso a profanar el resto de su cuerpo. Con mucho cuidado, para evitar alguna brusquedad que lo pudiese despertar, cogí el borde de su camiseta y se la levanté todo lo que pude. Pero no fue mucho porque la tenía pillada con su torso. Aún así, bastó para dejar al aire todo su abdomen y permitirme deslizar por él la yema de mis dedos. Los posé primero sobre el borde de sus calzoncillos donde la fila de pelillos de su tripita se ensanchaba para dar lugar al vello púbico. Muy despacio, fui subiéndolos permitiendo que jugaran con aquella minúscula selva y permitiendo que me dejaran notar el contorno de sus abdominales. No se le marcaban mucho, sólo un poco, pero a mí me gustaban así mucho más porque no tenían ese aire de irrealidad y de producto sintético que se veía en los culturistas. Dejé que mis dedos se paseasen por los surcos que formaban y metí uno en el agujerito de su ombligo. Aquello debió hacerle cosquillas porque noté como un ligero espasmo recorría su barriga. ¿Se habría despertado? Dejé el dedo quieto y miré su cara atentamente. Estaba igual que antes, con la misma expresión de tranquilidad, con los ojos igual de cerrados y con la misma respiración suave.
Esperé un pequeño rato y volví a mi tarea. Mis dedos continuaron subiendo, delimitando con las yemas cada uno de los músculos que se encontraban. Subieron hasta topar con su camiseta, que no representó ningún obstáculo para ellos. Con toda la facilidad del mundo, se metieron debajo y pude acariciar su esternón. Aquello era tan suave como sus labios. Desde que había abandonado el ombligo, no había encontrado ningún pelo y no lo hice hasta que llegué a su tetilla derecha. Cuatro o cinco, casi imperceptibles, me estaban esperando allí. Mi índice los acarició de la misma manera que acarició su pezón. Le di varias vueltas y noté que se ponía algo duro. Aquello me provocó una nueva sonrisa. Me gustaba que el cuerpo de mi hijo reaccionase a mis caricias. Afortunadamente, aun podía gustar a alguien.
Tal como había subido, descendí a la barriga de mi hijo de nuevo. Allí, con la palma abierta, se lo acaricié todo hasta que mis dedos rozaron el borde de sus calzoncillos. El contacto con la tela me hizo retirar la mano. ¿Debía seguir? Aquello podía convertirse en un desastre pero hacía tanto que no tocaba nada igual que deseaba hacerlo. Volví a mirar su cara y volví a ver que dormía. Como una insensata muy temeraria, decidí proseguir con aquello. Devolví mi mano al lugar del que la había quitado y, con mucho cuidado, colé mi dedo corazón bajo la goma. Hurgué por allí dentro hasta que di con el pene de mi hijo, que estaba colocado hacía un lado y completamente flácido. Estiré el brazo un poco y conseguí cogérselo con la mano. ¡Qué tacto! En ese estado no era muy grande pero yo estaba segura de que podía crecer mucho más. Coloqué mis dedos corazón e índice en su prepucio y lo retraje para dejar al aire su glande. Pasé los dedos por él, posándolos en la punta, deslizándolos por sus paredes y metiéndolos en el espacio donde se une con el tronco del pene. Aquello era genial.
Volví a cubrirlo con el pellejo y alargue un poco más la mano para dejar atrás su pene. Toqué con mis dedos la suave bolsa que protegía sus testículos. Sus piernas cerradas me impedían agarrarlos por lo que, con muchísimo cuidado, empujé la pierna que me impedía llevar a cabo mi propósito hasta obligarla a retroceder un paso. Sus testículos se amoldaban a la perfección al hueco de mi mano cerrada sobre ellos. Mientras los acariciaba, mi muñeca y mi antebrazo tocaban su pene, friccionándolo y aprisionándolo contra su pubis. Pude notar como, poco a poco, se iba poniendo tieso e iba cambiando de dirección hasta apuntar directamente a la cabecera de la cama. Casi sin respirar, a punto de sufrir una taquicardia, fui levantando mi mirada. Un sudor frío recorría mi espalda mientras miraba su pecho, su cuello y, finalmente su cara. La sangré se me heló y me preparé para lo peor. Mi hijo, al que tanto quería, se había despertado.
Sergio me estaba mirando y, para mi desconcierto, me sonreía. No dijo nada pero la mano que descansaba libre sobre el colchón se movió hasta mí y tocó uno de mis pechos. Me quedé estupefacta. ¡Mi hijo me estaba tocando una teta! Cuando fui capaz de darme cuenta de lo que verdaderamente estaba ocurriendo ahí, pasé del terror más absoluto a borrar de mi mente cualquier tipo de preocupación. Me separé de mi hijo y me senté sobre la cama para quitarme el camisón y el sujetador que llevaba puesto. Sergio, igual que cuando era pequeño, no apartó su vista de mí en ningún momento. Dejé que me contemplara unos segundos, que se deleitara conmigo, y pasé a la acción tumbándole boca arriba. El se dejó hacer y yo me senté a horcajadas sobre sus piernas. Agarré sus muñecas y se las coloqué encima de la cabeza. Él, mientras yo manipulaba su posición, aprovechó que mi gesto me obligó a agacharme sobre él para levantar la cabeza y besarme un seno. Aquello me hizo muy feliz. ¡Al fin un hombre deseaba besarme!
Cuando estuvo colocado en la posición que yo deseaba, le levanté la camiseta todo lo que pude y contemplé lo que había creado. Mi hijo, con el pecho descubierto y la punta de su pene asomando por el borde de su calzoncillo, me miraba aguardando a lo que yo pudiese hacer. Podía sentirme orgullosa de tener un hijo así y, sin ningún tipo de dilación, me abalancé sobre él. Chupé sus dos tetillas, lamí su esternón e introduje mi lengua dentro de su ombligo. Esto último, hizo que su barriga se contrajese y que se escuchase un resoplido. Aquello era genial, estaba haciendo que mi hijo disfrutase de una manera que jamás pensé que yo podría lograr. Mi columna no me dejaba seguir bajando debido a la postura en la que estaba por lo que me aparté a un lado. Pasé la lengua por la hilera de pelos que antes me había marcado el camino a seguir para llegar al pene de mi hijo. Esta vez, en cambio, no tuve que franquear ningún trozo de tela y mi lengua se encontró con la punta del pene de mi hijo. Menudo gemido se le escapó, menos mal que no había nadie por allí cerca que lo pudiese oír. Lamí todo lo que quedaba a mi alcance, ensalivando bien su frenillo y recogiendo con mi lengua la saliva que sobraba. ¡Qué sabor! Cuando aquello me pareció demasiado poco, dejé de lamer e introduje mis dedos índices bajo la goma de la prenda que tapaba su cintura. Tiré hacía bajo y su pene quedó libre. Quería quitárselos por completo por lo que seguí tirando hasta que salieron por sus pies. Volví a mirarle y, además de maravillarme por su belleza, me percaté por su expresión de que estaba deseando que continuara con mi tarea.
Separé sus piernas lo suficiente como para que mi antebrazo se posase en el hueco dejado por ellas y mi mano alcanzase sin problemas sus testículos. Se los acaricié con ternura de nuevo, rozándolos con mis dedos. Acerqué mi boca a la base de su pene y, con la puntita de mi lengua, lo lamí muy despacio hasta llegar a su otro extremo. ¡Qué delicia! Nunca antes había tenido entre mis labios un miembro de hombre que supiese tan bien. No puedo decir a que sabía, simplemente era indescriptible. Encantada por lo que estaba probando y decidida a dar un mayor placer a mi hijo, agarré su pene con la mano que me quedaba libre y cubrí su glande con mis labios, envolviéndolo suavemente con ellos. Sergio suspiró y yo, sin sacármelo, posé mi lengua sobre él. Se lo lamí de arriba abajo, de un lado al otro y de todas las maneras que se me ocurrieron. Noté como mi hijo inhalaba un poco más de aire de lo normal y yo lo aproveché para dejar que entrase en mi boca algo más de él.
Poco a poco, mis labios fueron bajando por su pene hasta que conseguí que mi nariz se posase sobre su ingle. Me costó un poco lograr que entrase tanto pero, con un poco de autocontrol, lo conseguí. Cuando me hube acostumbrado a tener el pene de mi hijo en la garganta, me lo saqué de la misma manera que me lo había metido, lentamente y dejando que mis labios se deslizasen sobre él hasta tocar con ellos el meato urinario. Otra vez, igual de despacio, volví a abrir la boca y a dejar que entrase en ella hasta que mi nariz volvió a posarse sobre su ingle. Olí la entrepierna de mi hijo y me embriagué con su olor antes de levantar de nuevo la cabeza.

Repetí aquello muchas veces, cada vez más rápido. Mi hijo suspiraba y yo disfrutaba sabiendo que él se lo estaba pasando bien. Estaba dispuesta a seguir con aquello hasta que él se corriera pero, cuando los suspiros comenzaban a parecer gemidos, se incorporó con toda la delicadeza del mundo y me impidió continuar. Me levanté para mirarle sin saber por qué había hecho eso y lo que me dijo me llenó de cariño. -Tú también tienes que pasártelo bien. Túmbate.
Si todo hubiese terminado en aquel momento, sin necesidad de que ocurriese nada más, yo habría quedado totalmente satisfecha y feliz para el resto de mi vida. Sin embargo, aquel día descubrí que todavía podía estarlo más. Preguntándome qué era lo que iba a pasar, le hice caso y me tumbé. Me quitó las bragas y se colocó entre mis piernas. -Cierra los ojos mamá.
Volví a hacerle caso. Noté como apoyaba sus manos en mis muslos y me separaba un poco las piernas. Imaginé que iba a penetrarme pero me llevé una sorpresa. En lugar de sentir su miembro abriéndose paso por mi vagina., sentí el tacto de sus dedos en los labios de mi vulva. Sentí que lentamente los separaba y sentí la humedad de una lengua que se metía allí dentro. ¡Qué gusto! Muy despacito me lo lamió todo por allí abajo. Su lengua iba de un lado para otro, lamiendo todos los pliegues y rincones que aparecían a su paso. Cuando hubo terminado de explorar todo el territorio, se centró en lamer mi clítoris. ¡Qué placer! Me encantó sentir su lengua moviéndose en ese punto, pero todavía me gustó más cuando, sin dejarla quieta, unió a la tarea a sus propios labios que se abrían y cerraban sobre mí. ¡Qué delicia! Estaba en el paraíso y quería que aquello durase para siempre.
Sergio estaba haciéndome algo que mi exmarido pocas veces se atrevió a hacer y estaba provocando que oleadas de placer invadiesen todo mi cuerpo. Sin esperármelo, noté como mi querido hijo metía su lengua dentro del agujero de la vagina y acariciaba con la lengua sus paredes. ¡Qué gusto! Sentir la suavidad de una lengua deslizándose por allí dentro mientras uno de sus labios acariciaba mi vulva era una experiencia sensacional. Si seguía haciendo eso durante mucho tiempo, no tardaría en llegar al mejor orgasmo de toda mi vida. Pero, de la misma manera que él había hecho conmigo antes, cuando mis suspiros comenzaban a parecerse más a gemidos, me senté sobre la cama y le impedí continuar con aquello. Como había hecho yo, él levantó su cabeza y pude ver como su boca brillaba por la humedad de la saliva y mis fluidos. -Métemela.- Le pedí recostándome de nuevo sobre la cama.
La idea pareció gustarle porque se dibujo una nueva sonrisa en sus labios. Le dio una última lamida a mi entrepierna y se preparó para hacerme caso. Con sus piernas estiradas, se recostó sobre mi pecho. Su cara estaba a la altura de la mía y sus antebrazos, sobre los que se apoyaba para no aplastarme, los había puesto en el hueco dejado por los míos. Mientras se colocaba, su pene, completamente tieso, se frotó con mi pubis y mi vulva aumentando mi deseo por tenerle dentro. Cuando se hubo colocado, agarró su pene y lo apuntó al agujero por el que él había salido hacia veintidós años. El contacto fue electrizante. Poco a poco, fue metiéndomelo hasta que nuestros cuerpos quedaron completamente unidos. Me sentí colmada como nunca antes lo había hecho y no pude reprimir la tentación de darle un beso en los labios. Un beso que él me correspondió metiéndome la lengua casi hasta la campanilla.

Comenzó el bombeo. Poco a poco, la sacaba y la volvía a meter. Cuando entraba del todo, Sergio empujaba un poco más comprimiendo nuestros cuerpos y haciéndome gemir de gusto. Podía ver su cara desencajada por el placer y no quise perder la oportunidad de volver a besarle. ¡Qué beso! Hacía muchísimo tiempo desde la última vez que me besaba con alguien de esa manera. Esa vez no lo dejamos y seguimos besándonos mientras él llevaba el ritmo de la penetración. Mientras me la metía y me la sacaba, mis manos no se quedaron quietas. Las coloqué sobre los hombros de mi hijo y, poco a poco, fui acariciando toda su espalda hasta que llegué a las nalgas. ¡Qué culo! Redondo y duro, como a mí me gustan. Movida por la lujuria y por el deseo de más, aproveché la posición de mis manos para aumentar el ritmo. Cuando iba a empalarme con su verga, empujé con todas mis fuerzas sobre sus glúteos. ¡Qué placer! Con el impulso adicional, había llegado más adentro y a los dos se nos escapó un grito de gusto. Aquello me gustó tanto que tomé por norma hacerlo cada vez que me penetraba.
En pocos minutos, el placer se volvió continúo. Podía sentir como su pene salía rozándome entera y podía sentir como entraba con fuerza de nuevo. ¡Qué gusto! Seguía deseando que aquello durase para siempre pero sabía que se acercaba el final. Oleadas de placer me anunciaban que no podría retrasar mucho más la llegada del clímax. El gustito se hacía más intenso y yo obligaba a mi nuevo amante a empujar más. Deslicé uno de mis dedos por la separación de sus nalgas e hice presión con mi dedo índice sobre su ano. El dedo encontró un poco de resistencia pero entró. Sergio adoptó un ritmo frenético. La metía y la sacaba, la volvía a meter y la volvía a sacar a una velocidad inimaginable. Sin previo aviso, mi hijo me besó y clavó su pene con más fuerza de la habitual. ¡Qué gusto! Las oleadas se convirtieron en una ola perpetua e intensísima que poseía una fuerza devastadora. Sacudidas de placer contraían mi cuerpo. ¡Qué placer! Mis músculos se agarrotaron y mi boca quedó completamente abierta. ¡Menudo orgasmo estaba teniendo! Mi mente quedó completamente en blanco y, por unos momentos, me sentí en comunión con el mundo. Había sido el mejor de toda mi vida, casi como una experiencia mística, y había sido gracias al ser que más quería en este mundo.

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Sexo entre cuñados

Soy un hombre de 52 años y felizmente casado desde hace más de treinta años, lo cual nunca ha sido óbice para tener bastantes relaciones durante estos años. Prácticamente desde nuestro primer año de matrimonio empezamos a practicar el intercambio de pareja y a decir verdad el resultado fue siempre nefasto, comprendimos que era muy difícil que congenien cuatro personas pues casi siempre una de ellas va arrastrada y con ello el resultado no suele ser satisfactorio, por lo que optamos por tener nuestras relaciones con las terceras personas por separado y esto nos ha ido muy bien.
Casi siempre nos hemos contado todas nuestras experiencias pero la ultima relación que estoy manteniendo no he sido capaz de contársela, pues es con mi cuñada la mujer de su hermano.
Mi cuñada es una mujer alta y bastante deseable a la que conozco desde hace mas de treinta años, pero con la que mantengo un relación sexual desde hace tres, relación que ha ido creciendo en intensidad y fogosidad y que nos tiene a ambos con la libido totalmente encendida durante el tiempo que estamos juntos y deseando vernos cuando estamos separados.
Todo comenzó durante unas vacaciones, ella estuvo coqueteando durante los dos primeros días de las vacaciones y al tercero se insinuó directamente, tan directamente que después de la cena, nos fuimos a bailar y ya bailando se me arrimó de tal manera y comenzó a decir las ganas que tenia de follarme, que hizo crecer mi polla de manera elocuente, tan elocuente fue que tuvimos prolongar el baile todo lo posible para no llegar a la mesa donde estaban nuestras parejas y que a mi se me notase la erección y a ella la excitación. Pero como no había manera de bajar la erección y ella no paraba de provocar, opte por ir al baño con el fin de hacerme una buena paja. Pero no fue necesario pues cuando estaba entrando en el servicio llego mi cuñada y me pidió que saliéramos al jardín del hotel donde recibí una excelente mamada y pude saborear los pezones de unas tetas por mi deseadas durante mucho tiempo. Fue impresionante, tan impresionante que perdimos la noción de donde nos encontrábamos y no fuimos capaces de ocultamos de la gente que paseaba por allí, aunque de lo que si éramos conscientes es que necesitábamos desahogarnos, por lo que ante la calentura que llevábamos nos importo bastante poco que nos viesen ciertas personas, pues al estar de vacaciones y en un hotel donde la mayoría eran extranjeros y la calentura que ambos llevábamos nos hizo crecernos y disfrutar del momento que fue cortísimo pero muy intenso, ahí comenzó nuestra relación.
Al día siguiente hicimos todo lo posible por quedarnos solos y mientras nuestras parejas se marcharon a la playa nosotros nos buscamos una disculpa y dijimos que haríamos otra actividad. La actividad que hicimos fue follar como locos. Nos metimos en su habitación y yo que nunca había tenido la oportunidad de tener a mi cuñada desnuda y sola para mi me resultó sumamente excitante, comencé por sobarla todo el cuerpo por encima del vestido playero que llevaba y que la cubría bastante poco, seguí, por desnudarla y para mi sorpresa debajo del vestido playero tan solo llevaba un tanga precioso que cubría con dificultad la poca cantidad de vello de su pubis, pues estaba prácticamente depilada, algo que a mi me gusta muchísimo pues esto me deja ver y comer tranquilamente todo el coño de las mujeres algo que ella sabía de antemano. En resumen una vez desnudos nos entregamos a todo tipo de juegos, nos comimos en un 69 perfecto, follamos a cuatro patas, en posición horizontal, y en casi todas las posiciones imaginables, después ella se colocó un consolador con arnés, que usa su marido para darle placer y probó a meterlo por mi culo, aquel instrumento, me pareció inmenso y que difícilmente podía entrarme y a ahí me di cuenta que ella era una experta en el uso del citado instrumento y que sin duda no era la primera vez que se lo colocaba y que no era tampoco la primera vez que lo usaba y aunque ella me había dicho que era para su placer, casi con seguridad que era para el placer de la pareja. El caso es que después de prepararme perfectamente mi ano y untar una crema por el consolador me lo introdujo poco a poco lo cual me causó una sensación de placer y dolor que me hizo conseguir una nueva erección y para ella un nuevo polvo en su coño, que todavía rezumaba jugos y semen de mi anterior corrida. Fue increíble, creo que nunca había tenido las sensaciones de esa mañana, eran una mezcla de placer, temor y sabor prohibido que resulto explosivo, fueron tres horas follando que nos supieron a poco, ella no paraba de decirme las ganas que había tenido durante años de follar conmigo, las pajas que se había hecho pensando en mi, y las veces que había follado pensando en que era yo quien la follaba, las ganas de comerse mi polla que sabia que mi mujer y otras ya habían disfrutado. Me dijo, que había decido que de estas vacaciones no pasaba que nos acostásemos y que lo tenia decido desde el año anterior que me vio ligar en la playa con una mujer en resumen que lo decidió y lo consiguió y yo debo decir que estaba muy contento y satisfecho. Después de todo esto nos reunimos con nuestras parejas para comer y más tarde cada uno se fue a su habitación con su pareja, yo realmente cansado de la mañana que había tenido, pero por lo que se escuchaba a través de la pared que separaba las habitaciones ella no había tenido suficiente y se folló a su marido con gran alarde de gritos para que la escuchásemos o al menos yo, lo que hizo que me pusieran muy cachondo y deseará volver a estar con ella, cosa que sucedió al día siguiente.
El día siguiente no teníamos excusa para quedarnos en el hotel por lo que decidimos ir a la playa y cuando estábamos allí y después de un rato de descanso no fuimos a pasear alejándonos de nuestras parejas hasta que llegamos a una zona que no había demasiada gente y en cambio había una parte con unas pequeñas dunas y plantas entre las que podíamos pasar más o menos desapercibidos. Allí nos colamos y volvimos a echar un polvo de antología, eso si cuando estábamos en plena faena nos vimos sorprendidos por dos mirones que nos cortaron en un principio, pero cuando nos dimos cuenta que lo único que querían era disfrutar a nuestra costa y hacerse una paja le dejamos que mirasen y que siguieran a lo suyo. Además a nosotros esta situación nos hizo ponernos mas cachondos y prolongar nuestros besos, caricias y una maravillosa mamada que volvió hacerme mi cuñada, debo decir que es una experta en este arte y que consigue llevarte a unas situaciones de placer maravilloso produciéndote unos maravillosos orgasmos, también debo decir que ella es sumamente agradecida y que en el momento que comienzas a comerle el coño ella comienza a tener orgasmos completísimos que te llenan toda la cara de sus jugos, se le producen unas convulsiones que no tiene nunca cuando folla, pues ella misma me ha reconocido con posterioridad que para alcanzar el clímax con una polla, esta debe tener entre 20 ó 25 centímetros algo que yo no poseo y su marido tampoco por lo que usa el consolador constantemente para llegar a esa situación, el caso es que una hora mas tarde llegamos donde estaban nuestras parejas satisfechos del “paseo”.
Los días de estas vacaciones pasaron rápidamente pero raro fue el día que no tuvimos nuestra ración de sexo y desde aquel momento hemos tenido muchos más, y hasta el momento con total satisfacción por ambas partes, seguimos siendo bastante discretos y lo que no cubre la discreción lo cubre nuestra relación familiar, que nos tapa mucha de nuestras salidas, pero eso ya lo dejo para otro relato.
Si deseais poneros en contacto escribirme a: mado1949@mixmail.com

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La putita de mi sobrina

Hola amigos y amigas les voy a contar una historia muy cachonda y exitante mi nombre es tony y tengo 25 años y mi sobrina se llama maris y tiene 13 años, 1998 en tuxtla gutierrez, chiapas, mexico.

yo nuca me inmagine que mi sobrina era muy caliente de esa edad, cuando su mama salia de compras o a otro lugar me pedia de favor que me quedara en su casa a cuidar a su hija. Nos poniamos a jugar o a ver television pero aveces me tocaba mi peney aveces se sentaba en mi pene como siempre usa minifalda y como la carnes es debil por logica se me paraba la vergay se me ponia duro y ella se daba cuenta y se sonreia y siempre tantiabamos la hora que podria llegar mi hermano y mi cuñada y me respetaba mas como si nada pasara era bien astuta y lo sabia hacer muy bien.

Un dia viernes su mama iva a ir al imss y yo ese dia no tenia clases se fue muy temprano y llegaria hasta la tarde como siempre lo hacia, me dijo mi sobrina tio tenemos todo el dia para jugar y ver television asi es le conteste , desayunamos y despues nos puciomos a ver television y se sento a mi lado minutos mas tarde mas tarde me agarra mi verga hice como que no paso nada y despues se encarama en mi quedando su culo en mi verga parada y me beso en la boca y rapido reaccione y le dije oye niña que te pasa por que lo hiciste ni se te ocurra otra vez me entiendes enseguida se puso a llorar y me dio mucha lastima y me arepenti de averle dicho esas cosas y la abrace y le pedi que me disculpara y para que se contentara le dije que que hicieramos lo que quisiera.

¿Lo que quiera?me dijo ella muy cachonda si le conteste y me dijo que queria solo dos cosas me saque de onda lo que me propuso, me dijo dame un beso en la boca y dejame tocarte tu pene, no sabia que contestarle pero como ya se lo habia prometido no me que do mas que aceptar.

Le di un beso y me dijo que asi no, queria mas apasionado la bese como que fuera mi novia y ella me correpondia despues me deje tocar el pene y me dio un buen apreton y me dijo se esta parando tu pene a de estar rico, quisiera mamarlo y quiero que me metas tu pene en tu vaginay quiero sentirlo para saberlo como se siente y me quede sorprendido ,admirado y le pregunte como sabes todo eso si eres muy pequeña niña como sabes todo eso y me dijo lo que pasa es que mi papa y mi mama esperan que yo me duerma y aveces me hago de la dormida y voy a su cuarto y los miro todo lo
que hacen y le pregunte y que hacen tus papas mi mi mama chupa su pene de mi papa, y mi papa le chupa su vagina y sus chiches(senos), despues mi papa le mete la verga a mi mama en su vagina y mi mama grita muy fuerte y por eso
quiero sentirlo me pregunto dijo ella sera que duele o exagera mi mama.

Fuimos a su cuarto yo me acoste en la cama y ella se sento en mi pene se me paro y como estaba en minifalda me exitaba mas me dijo tocame tio y le toque el culo y ella le gusta tanto como ami. Me desnude y ella hizo lo mismo me agarro mi pene econ sus manos y me dijo:

MARIS: TIO QUE GRADE LA TIENES

TONY: SI MAMITA ES TUYO HAS CON EL LO QUE QUIERAS

me agarro con una mano impulsando hacia ariba y ahcia abajo osea para
adentro y para afuera

MARIS: SE ESTA PONIENDO MUY DURO TIO
TONY: SIGUELEEEEEEEE HAAAAAAA ESTA RICOOOOOOOOOO
MARIS: SI VERDAD, QUIERES MAS RAPIDO TIO
TONY: SI MARIS ESO ES DIVINO HAAAAAAAAAAAAAAAA MAAAAAAAAAAS
MARIS: QUE TE ESTA SALIENDO TIO QUE ES LIQUIDO LIGOSO
TONY: ES MI PRESEMINAL , NO TE DETENGAS SIGUELEEEEEEEE SI QUIERES LECHITA
MARIS: SI TIO LO QUE TU QUIERAS Y ME PIDAS LO ARE TIO
TONY: AHHHHHHHHHHHHHHHH ME VENGOOOOOOOOOOOOOO Y NO AGUANTOOOOOOOOOO
HAAAAAAAAAAAAAAAA
MARIS:QUE PASA TIO TE LASTIME
TONY: NO PARA NADA MARIS
MARIS: AY DIOS MIO QUE HICE QUE TE ESTA SALIENDO DE TU PENE
TONY: NO TENGAS CUIDADO ES EL SEMEN PRUEBA MARIS
MARIS: ESO NO TIO A DE SER ASQUEROSO
TONY: ES LO MAS RICO ES MI LECHITA
MARIS: SI ES ASI TIO LO ARE SOLO POR QUE TU ME LO PIDES

Empezo a mamar mi pene y a chupar como una verdadera putita y tragandose todo el semen y lo chupaba mi semen como si fuera una paleta has que lo dejo limpio y me dijo tio eso es lo mas sabroso que he probado es la delicia y despues me empezo a cariciar mi pene y me dijo tio eres lo maximo y le pedi que se acostara y que abriera sus piernas y su vagina estaba muy pequeña y se la empece a sobar con mi mano y eso le empeso a gustar empece a meter y sacar el dedo despacio y con cuidado para no lastimarla y me dijo que rico tio siguele metiendo mas y le lo empece a meter cada ves mas rapido mi dedo
un mete y saca rapido cada vez mas yy empezo a gritar agarrando y apretando mi pene con su mano detente tio me esta doliendo y me detuve y me dijo quisiera sentirlo tio pero se que me va a doler mucho nas que con el dedo y despues me dijo pega mi pene con mi vagina la puntita pero no lo vallas a meter solo quiero sentirla y le abri las piernas y selo tocaba con mi pene mi vagina y me me paro mucho y me exite de masiado y le acolque pa luntita en su entrada de la vagina le di un empujon y no entro y y me pega un grito y me dijo tio me dolio mucho y a pesar que quise quitarle la
virginidad me dio las gracias por lo que paso se sentio satisfecha y me dijo tio te lo juro cuando este mas preparada te entregare mi virginidad y eres el unico.y lo vamos hacer……… pero esa es otra historia que les contare en otra ocacion esta historia continiara y les contare lo que sucedio en “ LA PUTITA DE MI SOBRINA 2” Es un caso real.

Si quieren saber mas afondo y explicito lo que paso mi correo y msn es violadorcaliente@hotmail.com solo mujeres de todas parte del mundo.

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Mi tío me pone

Hola mi nombre es Laura. LLevo dos años viendo como mi tio Raul me gasta mas bromas de manos, cuando antes para darle un beso para saludarlo tenia que ser que nos vieramos por casualidad en la calle y con gente extraña.

Yo para deciros la verdad, iba mucho por casa de mi abuela donde vive mi tio Raul porque trabajaba y me dejaba toda la habitacion para mi sola y os hablo de dvd, gran televisor, video, ordenador y lo que a mi me encantaba el internet.Una amiga me enseño un truco del ordenador el como se descubria las ultimas paginas de internet que habias utilizado, y eso es lo que hacia con el ordenador de mi tio cuando el no estaba. Descubria que mi tio se bajaba videos de pornografia, de hombres con jovencitas y asin poco a poco descubria otra faceta de mi tio que jamas me hubiera imaginado.

Un dia en el que toda mi familia pintaba la casa de mi abuela donde vive mi tio, que por cierto no os he hablado de el. Alla voy, el mide unos 1.7….tantos largos es rubio con ojos azulgrisaceos, le gustaba mucho hacer deporte y por ello tiene un cuerpo muy apetecible, nada de musculitos pero muy bien conformado y su mejor aficion es la montaña, es un David de migel angel sin pulir, tienes unos 30 añitos y como he dicho muy bien cumplidos. Y yo solo bajita de piel blanca, rubia, de ojos celeste claro, buena constitucion pero hay algo que creo que se,es que destaco y son mis pechos muy boluptuoso y de pezones grandes y rosados, mi edad es de 17 años.

Como decia , un dia nos reunimos toda la familia que somos muchos para pintar la casa de mi abuela y estabamos alli mi tio y yo y mi hermana y mi otro tio su mujer osea mucha gente en una habitacion todos limpiando los goterones de pintura en el mueble y en el suelo, yo estaba dando la crema de pulido al ropero el por arriba y yo por abajo y no se por que lo hice pero me acorde de esas fotos del internet de mi tio, era verano y por esos todos llevabamos lo mas fresquito de ropa que teniamos, yo unos pantalocitos de lycra antiguos y camiseta ceñida y el solo unas calzonas de playa, fue entonces cuando me acerquepara limpiar la zona deabajo justo donde estaba el por la parte de arriba,a escazos centimetros de su pene entonces me asegure y me incorpore justo donde mi culo le rozara sus caderas y con tanto mover las manos en el pulido le coloque mi culo en su parte y note algo que me gusto estuve puliendo aquella zona del ropero largo tiempo y mi tio no se quitaba y entonces fue cuando note como su verga se hinchaba en mi culo notando como se calentaba algo habia en el que me aseguraba la complicidad pero entonces el se aparto puesto que alli en esa habitacion habia mucha gente,y no seria muy bien visto como se le veia su miembro.

No deje ni un dia en pensar en aquel momento del ropero por lo que empezaba a fantasear con el,creo que incluso me estaba obsesionando,pero lo mejor es que me gustaba este morbo.Fue entonces que decidi ir todos los dia a la casa de mi abuela entrar en la habitacion de mi tio a mirar las paginas que el utilizaba y de vez en cuando tocarme viendo la pantalla del monitor,Seguia siendo verano y un dia que fui a la casa de mi abuela en la habitacion de mi tio Raul, estaba el alli acostado en la cama lo mire y vi como dormia apenas le hice caso y me fui directa para el ordenador, Mi tio estaba de espalda a mi y yo no sabia si hacer lo de todos los dia, me puse muy nerviosa sali de la habitacion y le pregunte a mi abuela.

-Que hace Raul acostado en vez de estar trabajando?.

-Es que hoy ha trabajado por la mañana y esta descansando. dijo mi abuela, el trabajaba cuidando rapaces, hasta en eso era especial.

Me prepare un cafe y volvi a la habitacion decidida en provocar algo, en forzar algun momento que me hiciera recordar el dia del ropero, lo mire de nuevo, el seguia de espaldas a mi, me sente y decidida me puse a mirar lo que el habia navegado antes, y asi fue como otro dia mas el seguia viendo las mismas paginas de siempre, sexo con jovencitas, el morbo de que mi tio estuviera alli de espaldas los nervios tensos de saber que el se podria girar y ver lo que estaba haciendo me puso peor de lo que estaba, fue entonces que entro mi abuela y me dijo que salia a casa de mi tia que vive al lado, le dije que vale que yo me quedaba un poco mas chateando con mis amigas.

Mi abuela se fue y me encontraba sola con mi tio de espaldas acostado solo en calzonas y con el ordernador viendo unas fotos de un tio mayor metiendole su polla en la la boca de una colegia.Me roce mis bragas, me toque no lo podia evitar, me estaba masturbando en la habitacion de mi tio de espaldas a el, pasando de foto en foto cuando el se giro de repente,cambie de pagina estresadamente y muy torpemente con el afan de disimular…el ventilador del techo giraba pero no hacia el minimo efecto de fresor en aquella tarde de verano del sur,el se coloco boca arriba y con su mano derecha se rasco su entrepierna de tal manera que por debajo de sus calzonas se le podia ver sus bellos. ahi se quedo!!

No sabia que hacer, si salir de alli y dejarle dormir o seguir buscando paginas o seguir tocandome, no hice nada de eso, sali de la habitacion a por agua ya que tenia la garganta seca y la piel de gallina.

Me apolle en la nevera tragando agua fresquita llene un vaso y fui otra vez a la habitacion pero antes de sentarme en la silla giratoria del ordenador me pare viendo , bueno me pare, me agache para ver si debajo de sus calzonas se veia algo mas que su bello, asi fue como logre ver ver mi primer testiculo adulto de un hombre. Me sente pero esta vez gire el sillon y me puse frente a el a un metro de el, La habitacion de mi tio era pequeña asin que me era facil tocarle con solo estirar el brazo.Eso fue lo que hice estire mi mano derecha en el muslo de mi tio y mi otra mano se fue a mi entrepiernas a acariciarme mis braguitas, subia poco a poco sabiendo que mi tio dormia, me acerque mas a el y seguia acariciando su muslo sin ninguna reaccion ,subi hasta tocarle su testiculos era un tacto raro, blando caliente y peludo y yo empezaba a humedecerme, me tocaba y le tocaba sin ser muy descarada y sin movimientos bruscos , para evitar despertarle pero entonces vi como algo se movia dentro de sus calzonas era su pene !! aparte la mano y me volvi al ordenador,pero el no se movio ni se quejo seguia alli boca arriba pero con un gran bulto en sus calzonas, me ruborice y volvi a mirarle por debajo y vi como entre el hueco de su bulto tapado por la tela y su piel se veia un trozo de carne , algo que jamas vi solo en fotos y en la tele pero el calor que senti en su entrpiernas quitaba la frialdad de una foto del ordenador.

Soy virgen me dije a mi misma, nunca he visto nada de esto en la vida real y ademas me estaba quemando, pero sabia que si me acercaba otra vez con la mano y le tocaba la reaccion que tuvo de empalmarse le haria esta vez de despertarse, entonces pense en solo sentir su bulto como el dia del ropero. Me arme de valor, cerre la puerta de la habitacion, apague el ordenador y me quite las bragas que ntenia mojadas debajo de mi falda de hilo y me sente en la cama, me acoste al lado y removiendome le hice saber a mi tio que yo estaba alli.

-Tio no te importa que duerma la siesta aqui? Es que he estado chateando con mis amigas y me ha entrado sueño- Le menti.

Mi tio recien despertado solo pudo balbucear.

-Esta bien acuestate pero darle mas potencia al ventilador. – Me incorpore le di al ventilador y me removi de nuevo buscando algo.Solo encontre a mi tio boca arriba dormiendo y yo como una tonta nerviosita perdiada mas tiesa y temblona con mis partes mojadas. Me dio un arrebato de verguenza y me deje de estupideses. Mi tio era un hombre mayor, con una novia guapisima buenisima y encantadora que me caia genial y yo estaba intentando frustar una pareja tan bonita. Cuando mi tio se incoporo y se puso de mi lado alzando su brazo y cubriendome tocando su antebrazo en mis pechos , de nuevo empezo a correr mi sangre ,porque senti como su pene duro tocaba mis caderas y su antebrazo con su peso estrujaba mis boluptuoso pechos, me quemaba su pene notaba su calor entre mis faldas sin bragas y sus calzonas, queria sentir eso!. Me volvi me levante la falda y le puse mi culo entre su pene pero antes se lo refregue para que lo sintiera lo movi un poco y el se movio tambien para colocarlo pegado entre mis cachas,le subi la mano y se la puse entre mis pechos. Todo ello como si solo fuera un acople para dormir mejor.Y fue asi como sucedio para mi tio que solo sabia dormir,alli estaba yo medio desnuda con su pene apoyado entre mis cachas del culo y su mano entre mis pechos.Pasaron dos minutos asin mas o menos y note como se empequeñesia el bulto de mi tio,no lo pense volvi a moverme para refregarle mi culo y su reaccion fue la de volverse hacia arriba pero yo me vol vi a la vez y le puse mi rrodilla en su muslo y mi mano a la altura de su ombligo y le note sus bellos.

La mano de mi tio caia en la altura de mi coño asin que lo acerque hasta que el lo tocara con sus dedos, yo me movia de vez en cuando haciendole que me rozara, y mi mano empezo a jugar con su ombliglo y su bello, le pasaba la mano por el filo superior de sus calzonas metiendo un dedo y luego otro, sacandolo para disfrutar del momento, era increible creo que fue mas el morbo de lo que estaba haciendo que otra cosa, pero al sentir que mis dedos debajos de su calzonas rozaba el pene de mi tio, no pude aguantarme. La mano de mi tio que estaba cerca de mi coño se la cogi y se la puse justo entre mi bulba y con la otra le acariciaba el pene. Asin paso un rato delicioso hasta que el movio uno de sus dedos acariciandome la bulba. Se erguio yo pare pero el siguio moviendo su dedo en mi coño suavemente y muy dulcemente, la verdad no sabia si el seguia durmiendo, asin que le agarre su pene con toda mi mano y vi como suspiraba, entonces comprendi que el seguia dormido,empalmado, acariciando mi coño con un dedo pero dormido.

La persiana del cuarto permanecia echada por lo que la luz que entraba era poca, y yo nunca habia visto un pene,sin hacer mucho movimiento con la otra mano le levantaba sus calzonas, me incorporaba poco a poco sin dejar que su dedo saliera de mi bulba y con un movimiento rapido pero suave se la saque, alli estaba un pene en la poca luz , salido de sus calzonas, pero su mano ya no la movia sobre mi coño. Seguia dormido, con su pene medio erecto y yo tan cerca de el,tenia que seguir haciendo algo mas, tenia que aprovechar esta ocacion,asi que me movi y me movi bajando poco a poco hasta colocar mi cara en sus caderas, el movio la mano y me la puso sobre mi pelo asin que me incorpore hasta quedar justo mis labios hasta dos centimetros de su pene entonces averigue su olor, un olor que me echaba hacia atras y otro que me impulsaba a saborear eso, entonces alargue mi lengua y note su carne caliente volvi hacerlo pero esta vez con los labios vi una reaccion en el ,le gustaba se la coloco junto a mi cara, mejor dicho me la pego a mi cara, entonces fue cuando me la introduje en mi boca y le chupaba de arriba hacia bajo dulcemente pero notaba como crecia en mi boca y como su mano acariciaba mi pelo segui un tiempo asi hasta que el levanto la cabeza medio sorprendido y medio dormido y me dijo.

-Laura que me haces?

Yo me incorpore y me puse a su altura

-Yo? nada- fingiendo no pasar nada.

Me volvi como si estuviera mosqueada, pero volvi a colocarle mi culo esta vez con la falda agachada entre su pene pues el se volvio al unisono y nos quedamos dormidos y yo con una sonrisa de felicidad y de fracaso ,pues hubiera querido echarle cara a mi tio y decirle que hiciera conmigo lo que lo fuera pero seguia nerviosa pensando si mi tio Raul se habia dado cuenta de todo y lo estaba fingiendo.Ya me daba igual tenia que descubrirlo, pero sera otra historia.

lolixi_cai@hotmail.com

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Mientras mi tía dormía

Bueno, pues yo soy un chico de 17 años de edad y vivo en mexicali baja california, siempre me habia gustado la idea de tener una hermana para tener sexo con ella, pues me exitaba las relaciones con familiares. Eso por su puesto nunca paso.

Bueno yo siempre he sido un chico caliente desde que era solo un niño, a los 7 años de edad me gustaba engañar a mi mama diciendole que estaba enfermo y por lo tanto no podria ir a la escuela, me quedaba solo en mi casa y me desnudaba aun no conocia la masturbacion, pero hacia muchas pendejadas que me exitaban en ese entonces como mostrale mi verga a las chicas de secundaria que pasaban por enfrente de mi casa para llegar a la escuela. Y recuerdo que ellas siempre se reian. Despues de un tiempo esto comenzo a hacerse monotomo y a aburrirme, necesitaba algo mas, una vez fuimos a visitar a mis abuelos hay tambien vive mi tia ‘laurita’ que en ese entonces tenia como unos 19 años, esta bien buena la puta, es blanca, delgada, pelo negro y lasio, tiene unas tetas de un tamaño un poco mas grande de lo normal, redondas y firmes, un culo enorme y bien parado, fue ese dia cuando me comenze a dar cuenta de lo buena que estaba pues la vi en su pillama, que eran un short que le llegaba poquito abajo del culo, una blusa delgada sin mangas y cortada por la mitad, y se le notaban los pesones bien paraditos, ese dia recuerdo que se me puso bien dura.

Mi cuarto estaba a un lado al de ella, en la noche no podia dormir pensando en ella, (o en sus tetas) entonces me diriji a su abitacion, muy silenciosamente y vi que estaba dormidita boca arriba, y me di cuenta de que era mi oportunidad, entre y la contemple por un rato, y luego la bese en los labios, y luego baje al cuello, y despues a las tetas, mi verga se ponia cada vez mas dura, y yo se la arrimaba al brazo luego le comenze a tocar las chichis muy levemente para que no se diera cuenta y luego se las fui apretando un poco mas y me di cuenta de que tenia el sueño muy profundo.

entonces meti mi mano en su blusa y pude sentir sus tetas calientes. Y entonces comenzo a despertar asi que rapidamente me agache debajo de la cama, y espere a que reconciliara el sueño de nuevo para poderme ir.

Segui haciendo eso cada vez que podia hasta que a los 13 años, fui un poco mas alla, entre como de costumbre y la comenze a manosear, despues me desnude, y le puse la verga en la cara y se la comenze a restregar yo ya la tenia bien parada luego se la pase por las tetas y le meti una parte de mi pene en la boca que no fue mucho ya que sus dientes no me dejaban pasar, ella no se daba cuenta, seguia dormidita, entonces me le lebante la blusa para poder ver sus senos, y me comenze a masturbar viendolos y despues de unos minutos presione sus cachetes levemente, haciendo asi que abriera un poco la boca y acabe dentro de ella. Ella solo hizo un quejido dormida, pero no desperto, en la noche estuve muy asustado pensando en ke hiba a pasar con todo el semen, si lo mantedria ahi o se lo tragaria o lo escupiria durante la noche o si se daria cuenta, pero no, a la mañana siguiente me di cuenta de que si se lo habia tragado todo.

Ella ahora esta casada, y ahora estoy detras de mi prima, luego les cuento si me la puedo culiar ok?

si me quieren contactar pueden platicar con migo en el msn kaliente_mxl@hotmail.com

solo mujeres ok?

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Mi suegra no es ninguna bruja

Todo comenzo por accidente… hacia casi un año que estaba de novio cuando la familia de la madre de mi novia (esta divorciada y vuelta a casar) me invito a pasar un fin de semana en la costa donde estaban veraneando… Y hacia el mar partimos con mi novia (una niña siete años menor que yo -30 y 23- rubia hermosa con un cuerpito de ensueños y muy “caliente”)…

Debo confesar que hasta entonces nunca habia reparado en su madre (apenas doce años mayor que yo, igual a -digamos cintia – pero morocha de pelo y de piel y ojos oscuros) pero nomas pisar la playa y ver como lucia su bikini senti algo extraño… en ese momento no le di mayor importancia a las cosquillas en mi zona erogena ya que suelo ser muy calenton y me parecio habitual… ese dia segui sin reparar en la presencia de -digamos – claudia…

Pero esa noche todo cambiaria… fue por accidente que subi al sector de las habitaciones y quizo el destino que claudia acabara de salir de bañarse y, por descuido, dejase la puerta de su habitacion abierta… cuestion que la vi desnuda y, claro, esa vez senti algo mas que un cosquilleo… ella tambien me vio… y los dos nos hicimos los distraidos… pero ya en la cena, yo no dejaba de mirarla y ella, con la sabiduria que solo da la experiencia, noto mi excitacion…

A partir de entonces, las cosas entre nosotros cambiarian… parece que mis miradas y mi creciente deseo no solo eran registradas por claudia, sino que a ella le “halagaba” la situacion (despues de todo que madre no compite con su hija mas joven??… asi fue que comenzo un juego de seduccion muy sutil…

Por darles algunos ejemplos… claudia comenzo a agacharse de modo tal que su escote quedara en mi campo de vista, en las fotos grupales se colocaba delante mio y me apoyaba el culo, si haciamos un juego buscaba que fueramos equipo y festejaba nuestras victorias con efusividad y, lo que hizo que empezara a pensar que estas no eran solo casualidades, me rozaba con sus piernas en la mesa a la hora de comer…

como claudia es la madre de mi novia, supuse que toda esa carga erotica y sensualidad que desplegaba tendria como objetivo despertar los celos en el marido y que el juego fuera un catalizador que mejorara sus relaciones… o sea, calentarse uno por celos y la otra al descubrir que aun es deseable para un hombre joven… (no seria la primera vez que me pasa, de hecho, en un viaje realizado con mis padres y una pareja de amigos, la mujer se la paso abrazandome y seduciendome y a la noche desde mi habitacion escuchaba el resultado del juego)

Volviendo a nuestro tema, la cuestion es que paso el fin de semana (durante el cual les confieso que le debo haber dedicado no menos de diez “homenajes” a claudia) y volvimos con cintia a nuestra ciudad…

A los pocos dias volvio su familia, y grande seria mi sorpresa al notar que los juegos de seduccion se reanudaban… (Amen que, por esos dias, claudia monopolizaba mis fantasias)…

Paso un tiempo y, obviamente, ninguno de los dos daba un paso mas… yo la miraba y ella me provocaba… y asi seguimos hasta que, una (gloriosa) tarde cintia me encargo que pasara por la casa a buscarle algo que se habia olvidado, que me lo daria su mama (quien estaba sola ya que el hermanito estaba en el jardin y el marido trabajando)…

No exagero si les digo que fui todo el camino fantaseando que esa era mi tarde… y tanto pense que me empeze a excitar… y tanto me excite que tuve una tremenda ereccion… como pense que ella no lo notaria… toque el timbre dispuesto a correr hacia el baño apenas abriera con la sola idea de hacerme una paja y calmar esa calentura…

Y asi fue… claudia abrio la puerta y me hizo entrar… en ese momento note que lllevaba puesta solo una salida de baño… ese solo hecho aumento mi excitacion y disparo mi ereccion a un nivel indisumulable… despues de saludarme con un beso que rozo la comisura de mis labios, se dejo caer en el sillon en una forma que me permitio confirmar que no traia ninguna ropa debajo de la bata… la situacion ya era insostenible para mi, por lo que sin decir nada, me dirigi al baño…

Una vez alli, comence a masturbarme mientras pensaba en lo que acababa de ver y me imaginaba mil formas distintas en las que me cogia a claudia…

Estaba tan concentrado en la tarea que no la escuche entrar por lo que recien note su presencia alli cuando me agarro la pija mientras me preguntaba al oido que quien era la responsable de esa hermosa ereccion (ella dice que la puerta estaba abierta y que, el verme en plena paja la decidio a dar el paso… y, les digo, en el estado que traia sumado a la vision que acababa de tener pudieron hacer que olvide cerrar la puerta y expusiera mis actos)

Al sentir su mano me sobresalte, luego de su pregunta, tontamente conteste que era ella… se sonrio y, mientras con una mano continuaba lo que yo habia empezado, con la otra dejo caer la bata…

Les juro que me quede boquiabierto… no solo tenia un hermoso rostro (que como ya dijera era igual al de mi novia solo que moreno) sino que tenia mejor cuerpo que la hija…

la empeze a acariciar mientras le besaba las tetas, luego ella comenzo a besarme el cuerpo hasta llegar a mi verga, se la metio en la boca y me empezo a chupar… cuando sintio que me estaba por venir y sin aviso, me metio el dedo en el culo… asi freno mis impulsos… jugo un rato con el dedo sin dejar de chuparme… mientras tanto, yo me dedique a su hermosa concha y muy especialmente a su clitoris (que me sorprendio por su gran tamaño)… asi acabamos e inmediatamente me beso (de modo que compartieramos nuestros fluidos)… salimos del baño y me llevo a su habitacion, se recosto en la cama y me rogo que me la cogiera… y asi lo hice… no lo podia creer, estaba viviendo la fantasia que me obsesionaba desde pinamar…

y valio la pena, nunca alguien me habia hecho sentir lo que senti ese dia… fue la tarde de sexo mas increible que tuve… me llevaba, me traia, hizo conmigo lo que quizo…

Al terminar me dijo que no volveriamos a hacerlo, que la habia hecho feliz sentirse deseada por un hombre menor, y que, si bien no olvidaria lo que paso, tendriamos que volver al viejo juego de la mirada y la provocacion… por lo menos hasta las proximas vacaciones… y asi lo hicimos…

Desde entonces, pense en ella cada vez que me masturbe y la volvi a ver cada vez que cintia tuvo un orgasmo (son iguales salvo que una es rubia y blanca y lo otra morocha y morena, y hacen los mismos gestos al gozar)… de esa forma resisti hasta este verano cuando, tal como habiamos convenido, nos dimos permiso en las vacaciones y lo volvimos a hacer… Ahora a esperar el proximo verano…

Espero que les haya gustado el relato… asi paso y asi continua… las proximas vacaciones les cuento…

pd… ´por suerte cintia no sospecha nada y el marido tampoco… con relacion a ella me da un poco de culpa… por el no tanto, despues de todo se le notan las ganas que le tiene a mi chica (y lo comprendo… una adolescente hermosa que no es tu hija paseandose semidesnuda por la casa debe ser dificil de sobrellevar… no?… si yo no pude resistir despues de ver a claudia… je

Cuakerboy

Esperando el milagro

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Gracias abuelito

Ese bigote, ese rostro tosco y aquellas fachas no volverian a pasar inadvertidas para mi.

mi abuelo (q.e.p.d.) era camionero, toda su vida lo fue. a decir verdad nunca tuve una buena relacion con el, yo siempre supe que me gustaban los hombres, y el parecia odiar todo eso. creo que yo le tenia miedo y ese miedo se convirtio en coraje cuando creci, debe ser porque de alguna manera me sentia rechazado. pero un dia todo cambio. decidi dejar la universidad y mi madre pego el grito en el cielo y se lo conto a todo el mundo.

-ponlo a trabajar, que le chingue para que vea lo que es ganarse la vida-.

fue lo que mi abuelo dijo al respecto. en ese momento aquel coraje que sentia hacia el se convirtio en odio. mi abuelo tiene un criadero de animales y mi madre le pidio que me llevase a traaajar con el al dia siguiente, yo estaba furioso, pero de nada sirvio ya estaba decidido. y asi fue, al dia siguiente, el viejo paso a recogerme y no tuve mas remedio que irme con el. en el trayecto el viejo trataba de hacerme platica. pobre, yo pensaba, hacia tiempo que mi abuela se habia ido a vivir al extranjero
porque ya no pudo soportar su caracter. debia ser dificil no tener con quien platicar, pero en fin el se lo busco.

-y que ya tienes novia?.-

me pregunto de pronto el viejo.

– no, no tengo.

– no te gustan o que?-

– ese es mi problema y no te importa-. le dije en tono de burla.

– que genio tienes, y si me importa, si eres marica yo te puedo conseguir quien te llene el culo de leche.- me dijo burlandose.

– a si?, y a quien segun tu?.- le respondi.

– entonces eso es lo que quieres, eres marica y quieres que te metan la verga-. me dijo cinicamente.

– no te preocupes abuelo, a tu edad no creo que puedas.- se le subieron los colores al rostro y me dijo furioso y orgulloso:

– en cuanto lleguemos te voy a romper el culo que no te van a quedar ganas de hablar.- me dijo groseramente.

yo ya no le respondi, me puse muy nervioso, no podia imaginar que pasaria cuando llegaramos, sentia que algo recorria todo mi cuerpo, estaba exitado, yo tenia 16 y aun era virgen. gire mi cabeza para ver hecharle una mirada al viejo y me sorprendi, por primera vez no vi a mi abuelo, vi a un hombre maduro que estaba super cachondo. traia puestos unos jeans vaqueros ajustados, (de esos lisos y brillosos), de color azul oscuro, unas botas desgastadas por el uso rudo y una camisa blanca desbotonada, que le quedaba muy ajustada por su complexion, y dejaba al aire libre su barriga y su pecho peludo y lo hacia transpirar. sus labios suaves y carnosos, rodeados de un sexy bigote y una prominente barba, que realzaba su virilidad, tenian un gesto de enojo. me senth mal por haber herido su orgullo y quise arreglarlo, me deslice hasta que dar junto a el, puse mi mano sobre su entrepierna y le dije:

-perdoname papi, nada me gustaria nada mas en este momento que mamarte la verga y tragarme tu lechita-.

no dijo nada, pero su verga empezaba a reaccionar a los suaves movimientos de mi mano. yo me sentia realizado, se sentia tan rico, la tela lisa y brillosa de su pantalon facilitaba el deslice de mi mano sobre aquel bulto caliente que ya estaba despierto. salimos de la carretera para tomar el camino hacia el rancho. me recoste sobre el hombro de mi macho para ir mas comodo y pude percibir un olor a hombre que me enloquecio y aumente el ritmo de los movimentos de mi mano… ( continuará)…

espero y empieces a emocionarte con mi relato, por ahora me despido, por favor escríbeme a mi correo
mens_lover@hotmail.com, quiero ser tu amigo; en especial si tienes las características de mi abuelo… o.k. hasta pronto.

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